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                    <text>L LINDO LUSTRADO
Registrado como articulo ¡le sc~unda clase, en 3 de Noviembre &lt;ltl 1894.--Impreso en papel de las Fé.bricas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 22 de Noviembre de 1908

Excmo. Sr. D. Francisco L. de la Barra,
NOMBRADO EMBAJADOR DE MEXICO EN ,LOS ESTADOS UNIDOS.

Número 21

�667

EL MUNDO ILÚSTRADO

it MÚNDO ILÚSTRADb
-

ll)füred@rlc:

EL- ENIGMA

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.

HE.RMOSA NOVELA

TRADUCCION ESPECIAL, CON

Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.

ILUSTRACIONES DE RAFAEL LI•

LLO •

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LA NOVELA COMPLETA SE TER·
MINARA EN POCO TIEMPO

-

OBRAS NUEVAS Y ESCOGIMOS

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que ha hecho sensación en Paris

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comienza hoy á publicarse en

0alle de Alfaro número 9. México, D. F. Aoutado postal 2.570. -T"léfnnos: ErlCSS"n, 1476.
Compañía Teletónlca, 471.

"EJ Mundo Ilustrado"

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En la Ciudad .............................. $ 1.2"
F.n los Estados........... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . l.óO
En el Extranjero.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Capital. ........................... $0.3-'i cs.
En los Estados. . . . . . . . ..... :. . . . . .. . . $0.50 cs.

Snobismo y Progreso

r

ADA más común ni más natural,
ntre moralistas y soci6logos, que
studia1· .r probar las malas conseuencias ele nuestros vicios .v los
excelentes resultados de nuestras virtudes.
La relación que existe entre el vicio .v
el mal, la virtud y el bien, es la materia
prima de la moral, su base fundamental y
científica, y es, también, uno de los capítulos interesantes y mu.r principales de la
sociología.
Pero nadie, ó muy pocos, han emprendido el estudio, no menos interesante .r capital, de las ventajas que pueden tener
nuestros defectos .Y de los inconvC'nientes
reales y efectivos de la ma,yor parte ele
nuestras virtudes.
Sea dicho con verdad, esas cosas ni han
dejado ni podido dejar de estudiarse; pero
tan sólo indirectamente, de una manera
vergonzante, como á hurtadillas y jamás
de una manera franca .r metódica.
Así, por ejemplo, los economistas, algunos de ellos al menos, han sostenido que
el lujo, y con él el despilfarro, son un gran
estímulo á la industria, fomentan la Pl'O··
ducción, dan trabajo á los obreros y que
el bolsillo del pródigo es el cuerno de la
abundancia del trabajador.
iSi esto no es probar los bienes que un
vicio es ca1)az de producir, que venga Dios
y lo diga! ·"Cuando los destiladores de alcoholes,
como hoy los cultivadores de vid en Francia, se lamentan de que sus productos no
se venden, lo que hacen es protestar contra la sobriedad, que es una gran virtud,
en razón de los males que acarrea á una
industria floreciente, es decir, á un sinnúmero de capitales y de brazos.
La lucha eterna entre el consumidor y el
productor revela hechos de la misma índole. El productor quiere vender caro y el
consumidor comprar barato; la parsimonia
de este último en g·astar, virtud estimabilísima, es perniciosa á aquél, digno también
de estimación; y como no puede ser más
que una vil'tud la de sacarle al prnpio trabajo todo el provecho posible, que es el
caso del productor, resulta que las virtudes de cada beligerante tienden á resultar
dañosas para el otro, cosa que pretendíamos demostrar.
•·
Los conflictos cotidianos entre el capital
y el trabajo evidencian el mismo hecho. El
obrero aspira á trabajar menos .Y á ganar
más, cualidad inestimable, salvo para fil capitalista; y el capitalista propende á pagar
menos y á hacer trabajar más, virtud que
distingue á toda buena ama de casa .Y que
todos convienen en ensalzar, salvo los trabajadores. Nuevo ejemplo de virtudes perniciosas.

QUEREMOS DAR A CONOCER

DE

1

1

'

Y así, por ese orden, en todo lo demás.
Entre los vicio, modernos m:'ís cargantes, mús vituperados .Y, en el fondo, más
benéticos, figura el Mobis1110, es decir, la
novelería., el µrurito de lo inédito rnalizado sistemática, automáticamente, en frío,
por decirlo así.
No hay que confundir al .~11oh con el
excéntrico. El 8i10bis1110 es imitativo, la
excentricidad es originnl. El excéntrico
puede engendrar y engen&lt;lrn al .~nob; el MIOb
presupone al excéntrico.
Ahora bien, el s11ob1s1110 es el agente más
activo &lt;le la difusión .Y, por consiguiente, &lt;le
la realización del progreso.
Si todos fuéramos, como pasa en China,
rutrnarios, amigos de lo conocido, desconfiados &lt;le lo original .Y de lo novedoso, la
mayor parte de los progTesos humanos no
se hubieran realizado .r hubieran muerto
en gennen como en Ch ina, que Víctor Hugo llama: «Un frasco lle110 de fetos&gt;.
Para generaliznr el consumo del zapote
prieto, se necesitó un héroe, acaso un excéntrico: el primero que lo comió .Y, además,
una falange de 1mohN que sig11ieron comiéndolo porq ne vieron comerlo y que generalizaron su uso.
Las gentes &lt;le nuestra generación han
presenciado esa influencia en multitud de
casos. Por puro snobi,~mo comenzamos á
comer queso Grnyére, que nos producía
náuseas. De ese modesto peldaño partimos
para escalar la cima en donde se ciernen el
Roquefort, el Limbugo y el queso de yerbas más nauseosos que el Gn1yére y hoy
de mu.v general consumo. 8upl"imid los peldaños &lt;le nuestro snobisnw y se acabó la escala de Jacob.
La bicicleta fué fruto del snobismo. Se
liacírt bicicleta porque otros la hacían y se
afrontaban, por snobis1110, los peligros de ese
género de.~vort.
Un díi.t ine encontré todo entrapajado, con
muletas y un brazo en cabrestillo, á un amigo que, tres días antes, disfrutaba de la más.
cabal salud.
• -¿Qué ha sido elloi le preg·unté.
- La bicicleta-me r espondió un tanto
avergonzado.
-¿ Y por qué moqtas en bicicleta?
- Por higiene. Y luego, rectificando,agregó:-No, viejecito: monto por 8nobismo.
La bicicleta ha producillo desastres bastantes á su completa prnscripción y el snobi.~1110 la ha mantenido en el solio.
Un día un ciclista cayó de su cabalgadura J' se rompió media docena de huesos.
Acudió al punto el gendarme del mismo y,
compasivo, preguntó al herido:
-¿Se ha hecho. usted mucho dañoi
- Mucho, vecino, suspiró el lesionado.
-¡Pobre señor! ¿Qué es la primera vez
que monta usted en bicicleta?
- !No, gendarme, la última!
Si todos tu vieran esa dosis de sentido común, ningún progreso se hubiera realizado. Pero el .snobismo sostiene y alienta en
la adversidad, y el prngreso es.
Un día se le octu·:i.:.e á un extravagante
plantarse un panamá con las alas abPtidas
y salir á la calle con la cabeza dentro de un
tompeate de á dosciento':l pesos. Todo el
mundo se ríe de él, lo burla J' lo escarnece;
en el barrio de la Bolsa lo apedrean. Uual-

(

ESTA, NO TRADUCIDA AUN • •
EN CADA NUMERO, PARA DAR

LECTURA MAS ABUNDANTE - - 1

\

quiera creería que á nadie mús se le ocurriní repetir el disparate.
!Error! Al dfasig-uiente ya circulnn rninte tompeates, al otro cien, y el tompeate
panameño se convierte en institución, gracias al empuje propagador del .~noÓ18//IO.
Pues ¿_y el automóvm Ahora J' H comienza á abrigarse la esperanza de salir en automóvil del garage y de llegar si(Juiem á
la esquina. Al principio no se veía, otra cosa, en calles y caminos, que automóviles ni
panne y cha11jfi,1uw en pepitoria.
El sólo número ele las dctimas que ha
hecho el automovilismo bastaría para haber
clado al traste con ese 8port. Pern el 8110bl.~mo vela; gracias á él ,ya se ven en ,1~xico
más automóviles que transeúntes y el lote
de las víctimas es el más poblado del panteón de Dolores.
·
Al automóvil seguirán el aereoplano .r el
dirigible, y el s11obiN1110 mantendrá en alto
el pabellón, hasta que estos nuevos medios
lleguen á serlo de locomoción y no de exterminio.
El'go: sin el snobi,rn1~ no habría progreso, que era nuestra tesis.
El 81100, como el pu lq ne, es mal comprendido y vive \'ilipendiado cuando merecía
ser bendecido.
Dn. l\,I. FLORES.

o
La Mujer Española y su Influencia
N un reciente artículo, publicado en &lt;España Moderna&gt;, hace el autor, Mr. Havelock
Ellis, algunas notables a preciaciones acerca de la mujer
española y la influencia que
ésta ejerce en las costumbres
,·
de su tiempo-y de su pueblo.
Empieza Mr. Ellis por considerar á la mujer
españéla desde el punto de vista de su apariencia
física, y dice que, sin duda, es la más hermosa del
mundo. Dice que pbsee un buena apariencia una
maravillosa complexión, rasgos finos y ojo~ brillantes¡ pero agrega que su principal belleza está
en su manera de marchar.
«~l andar de la mujer española es digno y su
achtud es reposada, como la de una sacerdotisa
que llevara la urna sagrada .... ;á pesar de esto, posee la gracia y la agilidad de los felinos, cu yo
cuerpo es intensamente vívido y cuyos movimientos son armoniosos y mesurados&gt;.
Es una equivocación el figurarse que la mujer
española se deja llevar por lo que los franceses
llaman &lt;temperament&gt;. Tiene muy poco de ello.
Indudablemente que está dotada de una gran capacidad para las pasiones-su misticismo, tenacidad y fervor lo prueban bastante;-pero la misma
intensidad de su carácter le impide ser emotiva.
La muje'. española típica es muy despreocupada; sus atnbutos son la fuerza y la dulzura¡ se
muestra siempre tranquila y dueña de sí misma
y en sus relaciones con el hombre, su conducta'.
aunque agradable y franca, tiene siempre el sello
de esa serenidad innata y propio dominio. Espera y recibe muchas atenciones del sexo contrario·
sin embargo, éstas raras veces conducen á más qu~
un mero cambio de cumplidos. La mujer española necesita muchos admiradores á su derredor, porque gusta de escoger y no de ser escogida. Esta
muestra de independencia no es motivo de la menor admiración en España.
. Quizás. ?ºr ~sto sea por lo que las mujeres que
tienen h110s, sm ser casadas, no son obj~to de des•
precio como en otros países, y que los hijos efe
uniones ilegítimas no llevenenEspaña el estigma
á que se les condena en otras partes. Esto se de.
be, sin duda, en gran parte á los restos de las pri.

El feretro al ser descendido de la carroza

El cortejo fúnebre llega á la Villa de Guadalupe.
mitivas costumbres del patriarcado, á las que los
españoles se han adherido de una manera tan tenaz.
El uso de que los hijos de matrimonios legítimos lleven el nombre de la madre, de preferencia
al del padre, cosa que sucede con frecuencia, demuestra la carencia de arrogancia por el lado paterno ...... Desde el siglo IV de la era cristiana
las mujeres españolas insistieron en conservar su
nombre de solteras después de la boda- el Sínodo de El vira había atentado en contra de esta costumbre,-y, para citar un ejemplo, el gran pintor
Velásquez llevó el nombre de su madre y no el
de su padre. Aún ahora es costumbre llevar los
dos nombres: el del padre y el de la madre .... Es
curioso observar que en España, que ha sido considerada siempre como el país más fanáticamente
católico, las mujeres han disfrutado, desde hace
varios siglos, de libertades que nunca se les han
concedido en los países protestantes.
En toda la historia de España se ve á la mujer
grandemente respetada. En algunas épocas se ha
hallado á una altura muy superior al hombre,
desde el punto de vista intelectual, y ha desempeñado cargos de responsabilidad en los gobiernos, dando muestras del mayor acierto. Concepción Arenal, por ejemplo, vistió el traje varonil
para poder estudiar en la Universidad y su marido nunca se opuso á ello. Emilia Pardo Bazán,
la escritora más grande de España en est&lt;'s tii:mpos, deplora que, bajo el sistema constitucional
que rige, «los hombres sean dueños de todos los
derechos y hayan dejado á la mujer todas las
obligaciones&gt;; pero esto no es más que &lt;una faz
transitoria, debida á las condiciones políticas actuales. Espai'ia adoptó el sistema parlamentario
ingles, el que no ha podido asimilar todavía&gt; .. ,.
&lt;La campaña en favor del sufragio femenino no
ha tenido, hasta ahora, un éxito favorable¡ pero
esto no quiere decir que se tenga indiferencia por
los asuntos de la nación¡ el sufragio masculino no
es más que una farsa indecorosa que existe en
teoría y no en la práctica¡ por lo tanto, ¿por qué
habíamos de envidiarlo las mujeres? Pero luego
que la vida política de la nación entre en un estado de verdadera actividad, las mujeres tomarán
una parte principal en ella, para lo cual están admirablemente dotadas&gt;.
Tomar á la &lt;Carmen&gt; de Merimée como el verda-

no sabe cómo se deletrea su propio nombre, muestra más tacto y prudencia que muchas de sus hermanas mejor educadas de otros países. La educación superior no les está prohibida; pero muy
pocas se dedican á los estudios; las tradiciones
semiolientales tienen toda vía gran influencia sobre las costumbres y se necesita mucho valor para desafiar la o pinion pública.

♦

El Sr. Dr. D. Manuel Ortega Reyes

SR. DR. MANUEL ORTEGA REYES,

t el 13 del actual.
dero retrato de las muchachas españolas, es absurdo. Seguramente que el tipo tiene algunos puntos
de semejanza con las gitanas; pero la trabajadora
española y la cigarrera no tienen nada de común
con la famosa heroína. Son sensibles y trabajadoras, y, en caso de contraer matrimonio, son muy
buenas madres y esposas.
Se cita el caso de una trabajado a que apareció
entre las filas de los huelguistas durante una huelga ocurrida hace pocos años en Barcelona, animó
á la multitud que desfallecía ante las bayonetas
de los soldados, y desapareció sin que se supiera
di', dónde babía venido ni para dónde se marchó.
La mujer española recibe una instrucción muy
rudimentaria, y varias no saben leer ni escribir.
Pe.ro seguramente que no hay país en el mundo
en el que se vea más la poca importancia de esto. La mujer de la clase baja, que con frecuencia

Mom~ntos antes de descender á la fo~a d férdro.

El Sr. Gral. Díoz entrando al panteón á la cabeza del cortejo.

_..

El viernes 13 de los corrientes dejó de existir, á la edad de ochenta y nueve años, e l señor
Doctor Don Manuel Ortega Reyes, senador al
Congreso de la Unión.
El señor Ortega Reyes fué padre de la señora
Doña Delfina Ortega de Díaz, primera esposa del
señor Presidente de la República y madre del señor teniente coronel Porfirio Díaz.
Durante su larga vida, el hoy finado desempeñó importantes puestos en la Administración pública, tanto en la capital de la República como
en Oaxaca, capital de su Estado natal. En esta última fné Director del Instituto Científico, del
Hospital Militar, profesor de Historia Natural en
este establecimiento, Director de la Casa de Moneda y ocupó uu alto puesto en la Dirección del ferrocarril Mexicano del Sur.
Fué autor de la primera carta geográfica del
Estado dP. Oaxaca, y escribió varios libros acerca
de la Hü t ~ria Natural y de la medicina locales.
Escribió una historia de la vida y hechos del
General Don Vicente Guerrero, y deja inédita una
obra acerca de Juárez y un trabajo sobre Geología,
ciencia en la que era muy competente.
Como dijimos ya, á su muerte ocupaba un puesto en el Senado, y por varios años fué miembro
de la Cámara de Diputados.
A los funerales del señor Ortega Reyes, efectuados el sábado 14 bajo la presidencia del señor
General D. Porfirio Díaz, asistió una distinguida
y numerosa concurrencia, y sobre la tumba del
finado, en el panteón del Tepeyac, se depositaron
numerosas coronas como prueba póstuma de la
estimación en que fué tenido en vida.

•

�668

EL MUNDO ILUSTRADO
I, MU:'&gt;DO ILUSTRADO

UNf\ VIR PINTORESOf\

660

EL CONCURSO DE GANADERIA EN COYOACAN

El Señor Presidente y .,us acompañantes saliendo del edificio de la Exposic16n.- El departamento de perros.
El domingo 15 de los corrientes inauguró el Primer Magistrado de la República el concurw de ganadería, que se
celebra actualmente en el edificio especial levantado en la
villa de Coyoacán.
Hace muchos años que se celebran concursos de esta clase en el mismo edificio, y cada uno, casi sin excepción, ha
sobrepasado al anterior en importancia. El que se celebra
actualmente bien puede decir~e que hará época en la historia de ellos por la belleza y variedad de los ejemplares
presentados, y por las entusias1as y significativas fiestas á
que ha dado origen su apertura.

Túnel número 5 entre Colima y Manzanillo.-Puenle de
Cachipehule en el kil6metro 223.

Puente del Carpintero entre Colima y Manzanillo.-Un paisaje hermosís imo en el valle del
río Tuxpan.- Una calle de Colima.

Cumpliem:io la promesa que hicimos en nuestro número anterior, de dará conocer á nuestros lectores las fotografías que
recibiéramos de paisajes y detalles de construcción de la gran
vía ferrocarrilera que une á la ciudad de Colima con el puerto de Manzanillo, publicamos en esta plana las últimas recibidas, que son bellísimas.
Ya en otra ocasión dijimos que la nueva línea atraviesa una
de las regiones más fértiles y más accidentadas de nuestro territorio, y ésto hace que un viaje por ella esté lleno de sorpresas para el viajero, tanto desde el punto de vista de los
bellos paisajes, como del de las obras de arte y de ingeniería
que se han tenido que ejecutar durante la construcción de
la vía.
Abundan en ella las curvas atrevidas, los túneles enormes y
los puentes monumentales, y los paisajes á los lados de la vía
bien pueden contarse entre los más hermosos del mundo, como lo prueban las fotografías que acompañan estas líneas.
Entre ellas hay una que representa un puente llamado del
Carpintero, el cual tiene ciento setenta pies de alto y trescientos noventa y uno de largo. Otro puente, el de Cachipehule,
tiene ciento doce pies de alto y doscientos diez y ocho de
largo.
Las otras representan escenas tan hermosas, que basta su
vista para dar una idea de las enormes bellezas que esperan
al viajero que, cómodamente reclinado en los muelles cojines del carro Pullman. se deslice sobre los rieles entre Guadalajara, la perla de Occidente, y Manzanillo, el puerto de
mejor porvenir en el Pacífico, sin darse cuenta de los trabajos que costó construir la atrevida línea.

Escuchando el discurso del Director de la Escuela de
Agricultura.-La comitiva se dirige á la
estaci6n, después de la ceremonia inaugural.-La exhibici6n de ganado bovino,

Visita á los ejemplares de ganado equino.

"

A las diez y media de la mañana del citado día se presentó, á las puertas del edificio, el Señor General Don Porfi·
rio Dfaz, acompañado por el Señor Secretario de Fomento,
por el Señor Gobernador del Distrito y por varios ayudantes de Estado Mayor, y en seguida se dió principio al programa acordado, el que fué artístico y selecto.
Después de oír al Señor Director de la Escuela de Agricultura hablar de la importancia y trascendencia de los
concursos y de los bienes que hace al hombre el ganado,
el Señor Presidente declaró inaugurada la exposición, y en
seguida pasó á recorrerla detenidamente en todos sus departamentos.
Visitó primero los dedicados á ejemplares de ganado bovino, equino y porcino, y al fin en los que se hallaban las
aves y los abonos para cultivo de la tierra. Publicamos
varias fotografías tomadas durante la visita del Señor Presidente á la exposición y de la fiesta inaugural.

�EL MUNDO ILUSTRADO

670

METROPOLITANAS
GENTE DE COLETA
EN estos días de locura taurófila
no e~ raro que á la vuelta de la
t~'t':'~,."",."', '111=;;== esquina; en los bars elegantes;
t.'&gt;1-"'llfr:""1 en los almacenes cuando se
va de compras; en los jardines
iluminados por la deliciosa
claridad matinal de Noviembre, y aun en vuestra propia
casa, Clonne no parece sino que desde la cocinera hasta el ama están enteradas en achaques de
tauromaquia, veais que se traban discusiones terribles á propósito de toros y toreros. Háblase
con calor de las ganaderías: los cornúpetos de tal
tienen &lt;más arrobas&gt; que los de cual; pero éstos
muestran mayor bravura que aquéllos, Se entablan verdaderas r1ñas en pro ó en contra de los
diestros. Salen á relucir los nombres de los ídolos
famosos para comparar la faena_ que hicieron el
domingo tantos de hace quién sabe cuántos años,
con la realizada ayer mismo por Gaona ó «Gallito&gt;. Y entre el tintineo de las copas que vibran al
chocar, derramando licor de oro por sus bordes
ó mezclándose á las notas aladas, frágiles, que
brotan de los kioscos, esparciéndose luego en el
aire transparente, saturado de aroma de flores; ó
disonando de la charla argentina, dulce, de nuestras mexicanitas, tan lindas, tan muñecas, que alborotan en aceras y mostradores, oís estallar las
vociferaciones en jerga taurómaca, estruendosas,
tremendas, proferidas con verdadero calor meridional,
A los ojos del burgués, del utilitario, del que
todo quiere subordinarlo á lugares comunes de
compostura y protección á los animales, y que
sería capaz-por más que se las coma,- de privarse de un almuerzo de perdices, pensando tan
sólo en los estremecimientos de agonía de los
pebres bípedos al caer bajo la escopeta del caza·
dor, semejante espectáculo es grotesco, salvaje, in•
concebible en hombres civilizados. En cambio, para el artista, para el que sabe desentrañar las sensaciones de color y de luz, es bello.
Más, mil veces más hermosa es la visión meridional de nuestras muchedumbres, ebrias de sol,
entusiasmándose con las hazañas de un torero
que la de un grupo de yanquis discutiendo un
ro11nd en el cual se han roto las quijadas dos salvajes-y éstos sí que lo son de veras,-ó la de
otro de alemanes que apuestan ante dos panzudos
bebedores de cerveza, ó la de una multitud parisiense arrobada en la contemplación de insípidas
carreras de caballos.
Estos escándalos, estos torbellinos de admiración ante las proezas de la habilidad y del valor;
estas embriagueces colectivas que se desarrollan
en los circos, bajo la lluvia de fuego solar y animadas por los gritos y las armonías mitad acariciadoras, mitad tristes dentro de su reidor regocijo, de la música flamenca, demuestran, cuando
menos, la vivacidad de una raza; prueban, á falta
de cosa mejor, que hay impulsos, que hay nervios,
condición la más bella de nuestro temperamento
latino.
El espectáculo, si bien se mira, para los hombres verdaderamente cultos es inocente, aunque
al leer esto sonrían los señores de las perdices.
Blasco lbáñez, el vigoroso novelista hispano, lo
ha dicho en un artículo reciente: el artista va á
los toros á empaparse en el brillante colorido de

la fiesta y á aburrirse mirando, sin ver, los lances
propiamente taurómacos.
Y es verdad.
Aquel ambiente de desbordado entusiasmo, que
flota sobre los tendidos pletóricos, en los que junto á la faz sonriente y embellecida por los afeites
de la cortesana elegante obsérvase el rostro rubicundo y vociferador del taurófilo empedernido, y
en los que una muchedumbre heterogénea, sugestionada de antemano por la emoción próxima, bulle, se agita y palmotea; aquel desfile lento, ceremonioso, de las cuadrillas, fig11ras arrancadas de
un cuadro goyesco, en que el oro de los alamares
centellea sobre la tersa seda, y todos los colores:
el rojo, d perla, el azul, el verde, se funden y parecen adquirir una vibración radiosa á la caricia
del sol; la salida de la fiera que corre por el redondel, se revuelve y embbte á las capas de los
ligeros peones; los vuelos raudos del percal rojo
que el torero agita en la cabeza misma de la bestia; el banderillero que, paso á paso, se encamina
al ciego enemigo hasta clavarle en los morros los
palitroques multicolores¡ el porte arrogante del
espada, firme, erguido, evitando el peligro de la
acometida con la roja flámula, son componentes
bellos de un todo hermoso, que siempre deleitarán al artista que va en busca del encanto de la
línea.
¿ Y quién es el héroe en el torneo? ¿Quién es el
torero?
Si en vuestras correrías á través de la metrópoli, al mediodía ó por la tarde, os internáis en esa
1uidosa, en esa alegre calle del Coliseo que, como
muy bien piensa un amigo mío, es de las pocas
que en México ostentan un matiz característico,
podréis ver á la gente de coleta: hombres por lo
común de a{eminados andares, de moreno rostro
afeitado, algunos luciendo tufos, todos ocultando
la coleta, emblema del oficio, bajo el jerezano de
tendidas alas, y materialmente ceñidos por el tra•
je, traje curioso y raro, compuesto de la corta
chaquetilla que contrasta, por su gallardía, con el
ancho pantalón á cuadros.
He ahí á los ídolos. Si en la plaza reinan airosc,s, y enamoran mujeres, y, producen buena impresión, en la calle son cordialmente antipáticos
por lo chulescos.
Esto, por lo que toca al exterior; que si en su
alma nos metemos, muchas y muy singulares cosas podríamos encontrar, que ya han sido reveladas por los que de psicología de gente de coleta
se ocupan.
El sentimiento que domina al torero, el que le
inicia en la carrera, el que le empuja hacia el
éxito y el que en ocasiones suele también llevar•
le á la muerte, es uno inmenso, indomable, que le
subyuga y le ciega: el ansia de notoriedad.
En el mundo puede uno distinguirse por medio
de la creación de obras de arte: libros, estatuas,
cuadros, sinfonías; por el dominio completo de
una ciencia, cuyo conocimiento hondo puede movernos á descubrir nuevas verdades; por el ejercicio de grandes virtudes-aunque muchas de
ellas no rezan ya con nuestra época,-como la :filantropía, que infunde en el ánimo el deseo santo de ser benéficos á los demás.
Ahora bien, para realizarlo, para alcanzar el
triunfo siquiera sea momentáneo por alguna de
las susodichas sendas que hacia él convergen, necesítanse, cuando no el talento y el temperamento, la alta bondad, el supremo desprendimiento,
y de ambas cosas carece, por lo general, el torero.
¿Qué hace entonces?
Echar mano del recurso único que le resta para obtener, si no la gloria, sí el fugaz suceso: el
valor, el valor que hoy, como hace siglos, conmueve á las turbas; el valor, patrimonio, dentro

de sus elegidos, así del sabio como del patán, del
bueno como del malo.
Flaco recurso es este, en verdad, en los tiempos que corren. El hombre que tiene afán de popularidad, y para conseguirlo no dispone de otro
elemento que el aludido, encuentra estrecho el
campo, limitado el horizonte de acción. Antaño
le fuera fácil, confiado en la fuerza de su brazo y
la propia intrepidez, lanzarse á la guerra de Flandes, á vencer al turco en Lepanto, ó á la conquista de América¡ en nuestros días, en que no hay
guerras, ni quedan países por conquistar, ni existen aventuras como no sean las inventadas por el
señor Conan-Doyle, el valor, propiamente dicho,
es algo raro, por no decir inútil, que, si fuese posible materializarle, yacería en la penumbra de
los museos, como las tizonas y yelmos de los paladines famosos.
El joven diestro que en sus comienzos va de pueblo en pueblo y de capea en capea, hambriento, miserable, con los zapatos destrozados, soñando con
aclamaciones delirantes, y que viste el traje de
luces luego de algunas cornadas que á cambio de
su sangre le dan habilidad y conocimiento; el
mozo que al fin llega á torero profesional y va de
plaza en plaza, ídolo de muchedumbre, agasajado,
aplaudido, seducido, rico, y encuentra al cabo el
ocaso del vivir en los cuernos del toro, silbado
por los mismos que ayer le aplaudieron, ó dominado por ese innato orgullo que se llama ve,-giienza torera, ó bien se retira con millones de duros
á su cortijo, es quizá un trasunto del viejo paladín de las leyendas, retoño exótico de los tiempos caballerescos, degenerado, afeado, menos romántico é ideal en esta que don Francisco Navarro Ledesma llamó edad poltrona.
Y es infant il y triste, después de todo, el anhelo de esos seres rudos, venidos casi siempre del
redaño del pueblo, sin cultura, henchidos de aspiraciones de notoriedad: viven el éxito pasajero
de un día; gozan de todos los placeres fuertes;
son aclamados, adorados en la embriaguez de un
culto inmenso¡ pero, al encontrar á la Pálida de
que habló nuestro Duque, en la plaza misma ó en
sus retiros embalsamados de olor de claveles y de
azahar, cuando no en mísera zahurda, el olvido
les acoge á su sombra protectora, y la gloria, en
un tiempo esplendorosa, se disipa.
¿Quién se acordará, dentro de un siglo, de los
maestros de la tauromaquia?
Fuentes y «Guerrita&gt; serán, entonces, algo tan
vago, tan legendario, tan fantástico comoAmadís
de Gaula y Reinaldos de Monta! ván.

EL MUNDO ILUSTRADO

671

El Matrimonio Ham-Johnson
BRILLANTE NOTA SOCIAL DE LA SEMANA

CARLOS GoNZÁL'EZ PEÑA.

't:J?tittH-:f'

EL NUEVO PRESIDENTE DE CUBA

d:

El templo
Sonia Brítda durante la ceremonia nupcial,
la manana del miércoles 18 de los corrientes.

Sr. W. Kurtz Johnson y Sra. Eno Ham de Johnson .-Fot. de "El Mundo
Ilustrado," tomada al salir del templo.

Gral. José Miguel G6mez, Presidente de Cuba

Grapo de personas que tomaron parte en la mascarada de fantasía celebrada por el "Club Viole/a,"
de patinadores, la noche del miércoles 18 de los corrientes l'II el s•ilc'n «Fénix&gt;.

Ha sido electo Presidente de Cuba el candidato
del partido liberal, General Don José Miguel G6mez, á quien acompañará en el mando, con el carácter de Vicepresidente, el señor Lic. Don Alfredo Zayas y Alfonso.
La campaña electoral, iniciada apenas se
tuvo conocimiento de
las intenciones de los
Estados Unidos de
devolver á Cuba su
soberanía, fuémuyreñida, y tanto los liberales como los conservadores se mostraron
activos en pro de sus
respectivos candidatos, El triunfo del partido liberal es t u v n
muchas veces en peligro, en vista de las Lic. Alfredo Zayas y Aldisenciones o c u r r ii onso, Vicepresidente
das en su seno, y los
electo de Cuba.
conservadores consideraron en varias ocasiones su triunfo como seguro.

Ali/unos de los pri11cipc,les obsequios rrcibídos por la desposada .

•

�673

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

672

Las AGUAS
COMPARACION entre los volúmenes totales de agua en el río Nazas, _las P_Orciones de los volúm~nes aforados sobre el vertedor del Coyote, que correspondieron á los canales mferwres ~ los correspondientes_ á los
períodos del 20 de Agosto al 20 de Septiembre y del 15 de Agosto al 15 de Septiembre, durante los anos de
1898 á 1907, según datos oficiales.

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Canales Superiores y Canales Inferiores

ABIDO es que sobre el río Nazas hay nueve

de donde se derivan los diversos ca§ presas,
nales con que se efectúan los riegos de la re•

gión conocida con el nombre de &lt;La Laguna&gt;. Estas presas son en orden de localización en el se~tido de la corriente del río: la de Santa Margarita, la de San Fernando, la de Santa Rosa, la de
Calabazas la del Coyote, la del Cuije, la de Guadalupe, l¡ d~ San Pedro y la de la Colonia. El
Reglamento actual de distribución de. las aguas
del río, que expidió el Supremo Gobierno el 15
de Junio de 1895, subdivide los canales derivados
de dichas presas en &lt;canales superiores&gt; y &lt;canales inferiores&gt;¡ los &lt;superiores~ son los que se derivan de las cinco primeras presas, esto es, desde
la de Santa Margarita hasta la del Coyote, y los
&lt;inferiores&gt;, los que se derivan de las cuatro últimas, es decir, desde la presa del Cuije hasta la de
la Colonia.
Aforos en el Rio, las Presas y los Canales

&lt;La Comisión Inspectora del río Nazas&gt;, encargada de vigilar porque las aguas del río se di~tribnyan de acuerdo con el Reglamento antes citado, ha practicado aforos bastante c~idadosos en
el río, las presas y los canales, consignando sus
resultados en registros, de los cual~s se han tomado los datos necesarios para la formación de
los cuadros comparativos adjuntos.
Cuadro número 1

Como lo expresa su título, este cuadro es una
COMPARACIÓN entre los volúmenes totales de
agua en el río Nazas, los volúmenes aforados so•
bre el vertedor del Coyote y los correspondientes á los períodos del 20 de Agosto al 20 de Sep-

1&lt;?- (A} Promedio de los volúmenes aforados
sobre el vertedor
de El Coyote.... 378.794,600mts.cúb.
(B) Promedio de los volúmenes corres pondientes á los
períodos del 20 de
Agosto al 20 de
Septiembre....... 283.277,883 11
(C) Promedio de los volúmenes corres•

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períodos del 15 de
Agosto al 15 de
Septiembre.. . . . . . 271.044,075 mts. cúb.
Y, por lo tanto, las diferencias por investigar
resultan desfavorables á los &lt;canales inferiores&gt;
como sigue:
Diferencia en contra
de los canales in•
feriores, en caso de
concederles el gasto total del río,
durante el periodo
del 20 de Agosto al
20 de Septiembre
(A-B) .... ........ 95.516,717mts.cúb.

Diferencia en contra
de los canales in•
feriores, en caso de
concederles el gasto total del río,
durante el período
del 15 de Agosto al
15 de Septiembre
(A-B} ........... . 107.750,525
ó bien:

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el gasto total del
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Agosto al 20 de
Septiembre...... .

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del río que correspondió á los cana•
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vigente ......... .

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100-D

De las condiciones actuales de distribución de las aguas
del RIO NAZAS y las que resultan de conceder á los
CANALES INFERIORES el gasto del goce total del río
durante los periodos del 20 de Agosto a1 20 de Septiembre ó del 15 de Agosto al 15 de Septiembre.

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!!!!1!2. -Todas las cifras de la columnas A, B, C, E, F y G expresan metros cúbicos.

Cuadros Comparativos

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tiembre y del 15 de Agosto al 15 de Septiembre,
durante los años de 1898 á 1907, según datos ofi•
dales.
Los aforos practicados sobre la presa del Coyote, como vertedor ó en el río, inmediatamente
abajo de este lugar (como se especifica en algunos
de los registros de aforos de la Comisión Inspectora del Nazas), dan los volúmenes de agua no
aprovechados por los &lt;canales superiores&gt;, y que
c;:orresponden, según el. Reglamento de d~stri~nción de las aguas del no, á los &lt;canales mfenores&gt;. Para los volúmenes correspondientes á los
períodos del 20 de Agosto al 20 de Septiembre y
del 15 de Agosto al 15 de Septiembre, se tomaron
los aforos relativos al gasto total del río, durante
esos períodos: así, pnes, la comparación que se hace en el cuadro de referencia, tiene por objeto:
investigar las diferencias (á favor ó en contra de
los canales inferiores) entre los volúmenes de
agua que les concedió á éstos el Reglamento vigente y los que les corresponderían en caso de
cambiar las condiciones actuales de distribución
de las aguas del río Nazas, por las que resultan
de conceder á los &lt;canales inferiores&gt; el goce del
gasto total del río durante los períodos del 2~ de
Septiembre ó del 15 de Agosto al 15 de Sephem•
bre, respectivamente.
En las últimas columnas de la tabla que está en
la parte inferior del cuadro, se han consignado
los resultados obtenidos, de dos maneras: promediando las cifras correspondientes á cada uno de
los diez años considerados y determinando, en
tantos por ciento respecto al volumen medio total de agua en el río, las proporciones de éste q ne
correspondan á los canales inferiores en las di ver•
sas condiciones de distribución estudiadas. Estos
resultados son como sigue:

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NOTAS.- Las cifr~
::d:i~:t~!fos ~is~os y registros.-Las de la columna E fueron obtenidas de la manera. siguiente: desitnando los volú•
~n:sol~~~~os s~bre los vertedores del Coyote y de la Colonia y las pérdidas observadas en el .trayecto comprendld;entr~os mism~s v~rt~dores
por las letras que encabezan las columnas respectivas, esto es, por B, C y D, las cifras correspondientes de la columna , ser , para ca a ano

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COMPARACION entre los volúmenes totales de agua en el río Nazas, los volúmenes aforados sobre el vertedor del Coyote y los correspondientes á los períodos del 20 de Agosto al 20 de Septiembre y del 15 de
Agosto al 15 de Septiembre, durante los años de 1898 á 1907, según datos oficiales.

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se les concedier., el
gasto total del río,
durante el período del 15 de Agos•
to al 15 de Septiembre ......... .

28.01%
Pero quizás los resultados así obtenidos no pue•
dan aceptarse, desde el punto de vista científico,
en atención á que en el período considerado de
diez años hubo dos (1905 y 1906) en que las avenidas del río fueron, por su magnitud, verdaderamente excepciona/es, y los estudios que se han
hecho del río Nazas son bastante recientes para
que se pretenda, con ellos, definir su régimen y
asegurar que dichas aguas se rep,u rlirán periódica•
mente cada diez años. Examinando en el cuadro
de que se trata las curvas que representan gráficamente las leyes de variación de los distintos elementos por comparar, se ve de relieve la inlluencia tao grande que ejercieron las avenidas de
1905 y 1906 cu los resultados arriba consignados.
Para expresar numéricamente esta influencia, habrá que excluir dichos años de la comparación y
promediar, por ejemplo, sólo las cifras que corresponden á los siete primeros años, esto es, de
1898 á 1904 (inclusive). Los resultados, muy dis•
tintos de los anteriores, son:
(A) Promedio de los volúmenes aforado~
sobre el vertedor
del Coyote....... 179.538,757 mts. cúb.
(B) Promedio de los volúmenes correspondientes á los
períodos del 20 de
Agosto al 20 de
Septiembre. . . . . . . 221.343,070 11
(C) Promedio de los volúmenes correspondientes á los
períodos del 15 de
Agosto al 15 de
Septiembre. ...... 190.940,556 11 11
Las diferencias, ahora, resultan á favor de los
&lt;canales inferiores&gt;, como sigue:
Diferencias á favor
de los &lt;canales inferiores&gt;, en caso
de concederles el
gasto total del río,
durante el período
del 20 de Agosto
al 20 de Septiembre (B-A). . . . . . . . 48.804,315 mts. cúb.
Diferenciaá favor de
los &lt;canales inferiores&gt;, en caso de
concederles el gasto total del río, du-

rante el período
del 15 de Agosto
al 15 de Septiembre (C- A). . . . . . . . 16.401 799 mis. cúb.
Podría objetarse que tampoco las cifras anteriores son aceptables, desde el punto de vista cien•
tífico, como los verdaderos valores medios de los
elementos por comparar; sin embargo, atendiendo
á que los volúmenes de agua aforados sobre el
vertedor del Coyote se expresan siempre los
volúmenes aprovechados por los canales inferiores, pues una parte de dicha ~gua pasa algunas
veces _sobre la presa de la Colonia, como vertedor,
y va a perderse hasta la laguna de Mayrán, y precisamente las cantidades de agua que de esta manera se. perdieron los años de 1895 y 1896, según
los registros de aforos de la Comisión Inspectora del Nazas, excedieron á las aprovechadas por
los canales inferiores, los años restantes, se justifica en cierto modo, la exclusión que de dichos
dos años se hizo en la comparación anterior. Si no
obstante esto, se consideran inaceptables los resultados obtenidos, de éstos, de los consignados
en el cuadro número 1 y de las líneas anteriores,
pueden deducirse las siguientes conclusiones:
H-En años que pudieran llamarse normales,
como los de 1898 á 1904 (período que comprende
algunos años escasos y otro, abundantes, pero no
extraordinarios), en que casi toda el agua del río
se utiliza en la irrigación, los &lt;canales inferiores&gt;
resultarán favorecidos á expensas de los &lt;canales
superiores&gt;, si en vez de distribuir el agua del río
Nazas de,ac~erdo con el Reglamento vigente, se
concede a dichos &lt;canales inferiores&gt; el goce de
• todo el gasto del río durante los períodos del 20
de Agosto al 20 de Se~tiembre ó del 15 de Agosto
al 15 de Septiembre.
2~- La ventaja resultante para los canales inferiores y, por lo tanto, el perjuicio sufrido por los
&lt;canales superiores&gt;, es, en años como los citados
mucho mayor en el primer caso que en el segun:
do¡y
3~-:--En años como los de 1905 y 1906, en que las
avemdas del río sean extraordinarias, si se distribuye el agua de acuerdo con el Reglamento vigente, se satisfarán los derechos de todos los ri•
bereños (superiores é inferiores) y quedará un
e~cedente q~e se perderá en la laguna de Mayran, no pudiéndose definir, por ser insuficientes
los datos de sólo dos años, el sentido y valor de
l~s diíer~ncia_s resultantes para los &lt;canales superiores é. inf1mores&gt; entre los volúmenes de agua
que reciban en las condiciones actuales de distribución y las que recibirían si se concediera á los
&lt;canales inferiores&gt; el gasto total del río durante los períodos del 20 de Agosto al 20 de Septiembre ó del 15 de Agosto al 15 de Septiembre.
Para comprobar las conclusiones anteriores, ó
mejor dicho, para darles mayor fuerza no excluyendo del estudio los años de 1905 y 1906, se procedió á la formación del

Cuadro número 2.

que, como lo expresa su título, es una comparación entre los volúmenes totales de aguas en el
río Nazas; las porciones de los volúmenes aforad?s sobre el vertedor del Coyote, que correspondieron á los &lt;canales inferiores&gt; y las correspondientes á los períodos del 20 de Agosto al 20 de
Septiembre y del 15 de Agosto al 15 de Septiembre,. durante los años de 1898 á 1907, según datos
oficiales&gt;.
La única diferencia de este cuadro, respecto al
anterior, consiste en que: los volúmenes de agua
aforados sobre el vertedor del Coyote no expresando propiamente los volúmenes aprovechados
por los &lt;canales inferiores&gt;, puesto que algunos
años [s~bre todo los abundantes], pasaron, según
los registros de aforos de la Comisión Inspec•
tora del Nazas, cantidades apreciables de agua sobre el vertedor de la Colonia, se corrigieron dichos volúmenes, substrayéndoles los correspondientes á los aforos practicados sobre el vertedor
de la Colonia. Pero como hay pérdidas de agua
por evaporación é infiltración en el trayecto del
río comprendido entre los dos vertedores en cuestión, pérdidas observadas por la misma Comisión
Inspectora del Nazas y consignadas en uno de sus
registros citados, se hicieron, á su vez, las correcciones correspondientes á dichas pérdidas en las
cifras que expresan los volúmenes aforados sobre
el vertedor de la Colonia. Estas correcciones se
hicieron de la manera siguiente:
Designando los volúmenes aforados sobre los
v~rtedores del Coyote y de la Colonia y las pérdidas, expresadas en tantos por cientos, observa•
das en el trayecto comprendido entre los mismos
vertedores, por las letras que encabezan lascolumnas respectivas, en el cuadro número 2, esto
es, por &lt;B&gt;, &lt;C&gt; y &lt;D&gt; la corrección correspondiente á los aforos practicados sobre el vertedor de la Colonia, se deducirá de la siguiente
proporción:
100: 100- D : : X : C,
de donde:
X-aforo corregido-100 x C
100-D.
el c~al habrá que substraer, para cada año, de los
volumenes aforados sobre el vertedor del Coyote (&lt;B&gt;).
B- 100 X C
100-D
para obtener las proporciones de dichos volúmenes que verdaderamente utilizaron los ribereños
de abajo, en irrigación. L-as cifras que expresan
los volúmenes así obtenidos, se encontrarán consignadas en el cuadro de referencia, en la columna marcada con la letra &lt;E&gt;.
La simple '!inspección de las curvas construidas
con los resultados obtenidos de la manera arriba

�EL ~TUNDO ILUSTRADO

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674

675

COMPARACION entre los volúmenes totales de agua aforados sobre el vertedor del Coyote (río Nazas), con
exclusión de los correspondientes á los meses del 20 de Agosto al 20 de Septiembr~ y del 1S de Agost~ al
15 de Septiembre, respectivamente, y los v?lúmenes d~~ivados por los canales superiores en los meses citados, durante los años de 1898 á 1907, segun datos ofzczales.
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PROMEDIOS

de aforos de la «Comisión Inspectora del Río Nazas&gt;.t c_uadro, fueron tomados de los redistros
NOTAS.-Los datos que sirvieron para la formaciÓn d e es~
,.,
Todas las cifras en él consignadas expresan metros cub1cos.
indicada y las correspondientes á los períodos
del 20 de Agosto al 20 de Septiembre y del 15 de
Agosto al 15 de Septiembre, respectivamente, basta para demostrar: &lt;que en case de cambiar las
condiciones actuales de distribución de las aguas
del río Nazas por las que resultan de conceder
á los &lt;canales inferiores&gt; el goce del gasto total
del río, durante los períodos del 20 de Agosto á
20 de Septiembre ó del 15 de Agosto al 15 de Septiembre, dichos &lt;canales inferiores&gt; recibirán una
cantidad de agua mayor que la porción que verdaderamente aprovecharon de la que les concedió el Reglamento vigente en el decenio considerado de 1898 á 1907&gt;.

"Banco de Cobranzas Meruntile~"
En vista de lo que recieutemente han publicado varios periódicos importantes de esta capital,
referente al establecimiento del &lt;Banco de Cobranzas Mercantiles&gt;, hemos creido oportuno, por
considerarlo de positiva utilidad, adquirir exactos y fidedignos informes de la nueva institución.

CONCLUSIONES FINALES
De las consideraciones á que han dado lugar los
resultados de los cuadros núms. 1 y 2, y que han
sido consignados en las líneas anteriores, puede
deducirse, en resumen, las siguientes conclusiones.
1:i--Que las modificaciones estudiadas en el sistema actual de distribución de las aguas del río
Nazas, redundarán en beneficio para los &lt;canales
inferiores&gt; y, por consiguiente, en perjuicio para
los «canales superiores&gt; en años normales como
los de 1898 á 1904.
2~-Que en años extraordinarios, como los de
1905 y 1906, los datos de que se dispone no bastan
para definir las condiciones resultantes de las
modificaciones propuestas; pero siendo capaces
las avenidas del río Nazas de satisfacer todas las
necesidades, tanto de los ribereños de arriba como de los de abajo, ni unos ni otros pueden tener interés, en este caso, en cambiar las condiciones actuales de distribución de las aguas delrío;y
3~-Que la única modificación en el sistema actual de distribución que, sin pt&gt;rjuicio de los intereses ya creados, beneficiaría á toda la comarca
algodonera del Nazas, sería aquella que hiciera
aprovechables los volúmenes de agua q ne ahora se
pierden para la irrigación, yet1do, inútilmente, á
almacenarse á la la.l(una de Mayrán.
México, Octubre de 1908.

(Firmado): ING, PANr.

Lic. D. Gualberto Vargas Martinez

Así lo hemos hecho, y ahora podemos decir á
nuestros lectores que se trata, en efecto, de una
institución importante, nueva en su género, Y que
ha comenzado á prestar positivos beneficios al
comercio y á los particulares.
Obtuvimos una entrevi11ta del Lic. Don Gualberto Vargas Martínez, fundador del Banco, y de
sus labios oimos la historia y el desarrollo del
negocio.

HA sorprendido-y con pena por ciertover que la obra de Pepe Gamboa, á pesar
del éxito en su estreno, no ha vuelto á merecer los honores del cartel de ese teatro. ¿Por
qué?
De todos los esfuerzos que nuestra intelectualidad intenta en su paupérrimo medio de acción,
es &lt;El Día del Juicio&gt;, innegablemente, el mejor
logrado; por lo menos, es la primera comedia de
autor nacional que pasa triunfadora por nuestros
escenarios.

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Empresa difícil y ardua es la de entenderse con
deudores morosos, que ya por falta de elementos
ó por sobra de informalidad, detienen inmoderadamente el cumplimiento de sus compromisos.
Los acreedores, ya sean comerciantes ó particulales, desmayan muchas veces en sus trabajos de
cobranza, pues prefieren perder los adeudos en
vez de recurrirá tribunales, donde los largos juicios resultan costosos y á veces estériles; y de
esta manera se pierden innumerables cuentas que,
aunque de poca importancia si se consideran en
partidas sueltas, forman, en cambio, una suma
respetable consideradas en junto.
¿Por qué darse como perdidos muchos de tales
adeudos? ¿Por qué no recurrir á procedimientos
eficaces, nuevos y rápidos, para obtener el pa.l(o de
cuentas que se tenían por perdidas?
De esto precisamente se ocupa el &lt;Banco de
Cobranzas Mercantiles&gt; que últimamente ha entrado en una época de verdadero apogeo. La institución fué establecida hace seis años, tiempo en
el que, gracias á la inteligencia, empeño y trabajo
del Lic. Vargas, ha logrado colocarse :l. envidiable altura y llegará constituir una empresa índí~pensable. Sus métodos de cobranza son infalibles, y el Banco, que no es sociedad anónima, sino de propiedad particular, tiene agentes y sucursales en toda la República, lo mismo en grandes
ciudades que en pequeñas villas. Su domicilio
social está en México, calle de Celaya, 15 bis, y
por s.us oficinas desfilan, á diario, muchos hombres de negocios que, convencidos de la eficacia
y buenos servicios del Banco, le entregan cuentas
para su cobranza.
Felicitamos al señor Lic. Vargas y al comercio
de México; y declaramos que en nuestra reciente
visita á las oficinas, quedamos gratamente sorprendidos del orden que reina en ellas y de los
muchos negocios de la empresa, que cuenta, como
clientela principal, á las casas extranjeras más
importantes de México.

Pero no han valido ni el aplauso espontáneo con
que fué recibida la obra, ni los juicios alentadores de la prensa toda, ni el deseo que el público
manifiesta de ver estas raras floraciones del estéril carmen de nuestra dramaturgia. La comedía de
Gamboa se estrenó y .... gracias. Anotemos una
injusticia.
Mas ya que no ha vuelto á la escena, he de resignarme á escribir estas líneas con la impresión
compleja del estreno.
Aquella noche anoté un primer acto todo lnz y
color, arrancado de la vida misma y trasladado
á la escena con firmeza y vigor.
El diálogo entre Don Perfecto y Rafael, es largamente cansado y con paja, mucha paja.
En cambio, el final del acto es de una animación que reclama y obliga al aplauso.
Viene el acto segundo, el mejor de la obra, y
nos deja el convencimiento de la maestría con
que ha sido escrito, concentrando toda la fuerza
de la situación y la psicología de los perso!llljes
que determina el género de la obra, y que debemos clasificar como &lt;comedía de carácter&gt;.
Este acto, por más completo, fué el que dejó
mejor impresión; yo, individualmente, gusté más
del ambiente del tercero, á pesar de sus convencionalismos y del gravísimo error de poner, sin
necesidad, sin motivo, una escena repugnante de
ofensas y vulgaridades en los labios de María,
alma toda pasión, que nos tiene encantados y rendidos, y que rompe ese encantamiento con el
golpe brutal de unos celos malsanos y tardíos, expresados en vehementes recriminaciones sin
culpa.
El amor flota en los tres actos, como la luz en
el primero, inundándolo todo, penetrándolo todo
de un aroma que nos es conocido.
No hay complicaciones, ni problemas, ni siquiera dificultades; la escena pasa llanamente, sin
tropiezos; se dijera que el público no hace más
que contemplarse y enternecerse en ese tránsito
de nuestra vida misma por la escena.
Es una comedia juvenil de cortos vuelos.
De sus personajes, el mejor dibujado, el más
firmemente sostenido, es el Don Indalecio; Cervantes estuvo en él impecablemente.
Pero nadie se identificó más ni mejor que la
Sra. Fábregas en su María. Me atrevo á afirmar
que, en comedia, ningún personaje ·ha sido más
fielmente sentido y expresado por esta actriz.
¿Es el medio en que la obra pasa?
¿Es la hermandad de estas dos almas?
¿Es el cariño con que Virgínía:tom6 la-obra?

No lo sé; pero in~isto en afirmar que su María
es de lo mejor que ha hecho.
En mérito de interpretación sigue el actor Vásquez, en el Don Perfecto, y Solares en su Rafael.
Los demás personajes, por su poca fuerza en la
acción de la comedia, no oponían dificultades y
fueron dichos de la mejor manera,
Y repito: &lt;El Día del Juicio&gt; triunfó francamente, indiscutiblemente. Merece volverá escena
muchas veces.

***
EN ARBEU .-" Los Vlejos."-"La Madre Eterna. "

Dos dramas de Ignacio Iglesias, diferentes en
procedimfonto, idénticos en doctrina. Iglesias es
un apóstol del socialismo, un evangelista de ese

José Joaquín Gamboa, autor dramático mexicano,
que acaba de estrenar la comedia "Día del
Juicio" en el« Vireinia Fábre,gas&gt;.
Fot. H. J. Gutiérrez.
hálito humano que acaricia y remueve las conciencias jóvenes de su &lt;patria chica&gt;, y por eso,
ya sea todo dolor, como en &lt;Los Viejos&gt;, ya todo
poesía, como en &lt;La Madre Eterna&gt;, su doctrina
de amor y piedad universal va esparciendo á los
cuatro vientos sus evangelios de confraternidad
humana. &lt;Los Viejos&gt;, drama interno, que sin pasar en la escena grandes cosas, por nuestra alma
hace pasar grandes dolores. Iglesias hace daño,
tortura y desgarra el espíritu obligándolo á meditar en ese cruel tramonto de la vida obrera, que
cae, como las ramas y los troncos, secos de tanto
florecer y que, en vez de la savia que repuje su
vida ó que al menos la alargue, hallan el hacha y el viento huracanado para acercar la muerte.
Y la muerte llega, y no como la esperamos, lenta, fría, pausada, agotadora; llega brutal, momentánea, apoplética, ligando, inmovili~ando de un
golpe aquella voluntad, aquel vigor inmarcesible
del pobre Juan, á quien le niegan la vida y el derecho de vivir

Borrás hace de este personaje una creación genial. Hay tal diferenciación en este tipo de los
otros, tal cambio, tal disfraz en su gesto y en su
voz, que dió trabajo reconocerle. Ha hecho un
estudio concienzudo y sabio del viejo obrero de
Iglesias, y lo ha teñido con todos los tonos del
dolor, de la desesperanza y del crepúsculo. No
hubo ojos sin lágrimas al escuchar el discorde
&lt;canto á la juventud&gt;. En ese mutis genial pasó
por nuestros nervios el hormigueo del escalofrío
y fué imposible reprimir el llanto.
Toda la obra trasciende verdad y tristeza, y deja en el alma hondo escozor, amargo dejo de crueldad, desgarraduras que hace en el espíritu contemplativo la aspereza del procedimiento con los
garfios crueles de su naturalismo.
En &lt;La Madre Eterna&gt;, suave idilio de poesía
y muerte, Iglesias torna á predicar su doctrina de
amor y misericordia. Aquí el apóstol es Florencío, un poeta enfermo de tuberculosis, que va buscando la vida al campo y en el campo muere después de haber prendido, en las almas que le rodean, soles de fe y estrellas de esperanza; descendiendo hasta los espíritus obscuros de los campesinos para poner, en ellos, lamparitas de ensueño, Florencio es la bondad y la belleza, y esto
canta en sus versos y en su vida que corta fué,
Une dos almas que uu juramento inconsciente
tenía alejadas y muere, como el sol, regando luz.
Pasa el frío de la muerte por la escena.
El viento arroja puñado$ de hojas por la venta abierta. El invierno llega; y Florencío, cantando en suaves versos la canción del estío, muere
de asfixia, regando, como el viento, el puñado de
hojas de sus versos.
Esta escena final es intensa y dolorosa. Todas
las actitudes que encuadran el retablo de la muerte se alzan en la escena con el silencio que precede la catástrofe. Todo calla. Enmudece hasta
el viento y, en ese enmudecimiento, resbala el
llanto como único desahogo.
Creí que el drama terminaba así: mudo, torvo,
sin más sonido que el beso de piedad y amor que
pone María en los pliegos de papel donde Florencío escribió sus versos últimos; pero sorprendió
mi encanto un apéndice ridículo, extemporáneo,
vulgar, ínqigno, que pone el autor en labios de
Gabriel, quien sin un sollozo, sin el más leve
rasgo de dolor por la muerte de su benefactor,
declara que Florencio es inmortal.
¡Lástima grande de este postizo inútil!
Borrás, magnífico, portentoso y fervorosamente
ovacionado.
La Sra. Pla, correctísima. Insisto en mi opinión
de que es ella el temperamento más artístico del
cuadro.
Todos los demás, perfectamente en sus personajes, menos el Andrés, que me pareció un tanto
deplacé.
Y el público más numeroso. ¡Gracias á Dios!
iAh! En la función del lunes, á precios reducidos, estuvo toda la aristocracia que falta en las
funciones á precios normales. iOh, santa economía!
LORELEY,

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l!lL MUNDO ILUSTRADO

EL MONDO ILUSTRADO

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l'IU58TRO P f\ 1 8
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-Escucha, amor mío, escucha un antiguo cuento persa, que revela un senti~ c'?mún al alma de
todas las mujeres. Nos declaráis impenetrables Y
enigmáticas como esfinges egipcias, por ahorra~os
el trabajo de estudiarnos ó por egoísmo de no violentaros en complacernos.
-Te escucho.
.
-Era una princesa de un pa~s oriental, una
princesita de cabellos de oro y OJOS de esmeralda,

más codiciados por los caballeros que los tesoros
de su padre y el brillo de la diadema real. Pero
la princesita no era feliz: había contemplado su
imagen en la corriente de los ríos, entre las flores
del loto y sabía que era hermosa; había escuchado
su acento agitar los cascabeles del aire con notas
cristalinas y conoció la armonía¡ había sentido
estremécerse su corazón contemplando las estre
llas en el azul de lo infinito, y supo que existían
deleites ignorados para las almas soñadoras.
-Sigue ..... .
-El dolor mordió en S'ij alma, dolor de un a11•

'

helo imposible, de un amor extrahumano, intenso inmortal como se lo habían revelado la canción del ag~a, el alma de la n,oche, y el misterio
de los cielos. Mientras concebia asi el amor, atormentaba con crueldad de hermosa, que no compadece jamás sentimient?s que ~o comparte, á todos los galanes que suspiraban a sus pies.
El rey, su padre, deseaba casar!~, y sus heraldos, pregonando su voluntad, tra¡eron en torno

de la hermosa á los galanes caballeros del reino Y
á los príncipes más poderosos de todos los países
de la tierra.
.
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-Yo te amo le dijo un sabio.-No am~ Jamas
á otra mujer¡ si tú me coITespondes, trabaiaré día
y noche en mi laboratorio, . s?ndear~ los corazones, profundizaré en los vieios códices y arrancaré sus secretos á la Naturaleza¡ yo_ ll~g~ré á ¡enetrar por ti en el misterio del principio de la
vida y del enigma de la muerte.. Y o crearé una
humanidad nueva, sin dolores, sin enferme~ades!
de corazones puros, donde no existan ~el odio m

la traición. Un linaje de hombres buenos é inmortales. Am;vne y realizaré todo esto; serás la
redentora de tu especie.
Y la princesa sonrió triste y ,sus rizos de
cubrieron cou sus hebras, la nacar de sus mep1bs al a••Úa.r
la cabecita en un movimiento de ueb
gación.
-Yo te amo-le dijo un guerrero.-No hay nada en el mundo que se opon.~a á mi valor; sabría
deshacer entre mi~ dedos el arco de Rama Y quebrar las cadenas de Prometeo; sólo para ti, la amada única, hay ternura en mi alma; si m~ corres:
pondes, sembraré la muerte y el externumo; mi
brazo invencible someterá pueblos y nac10nes para alzarte un trono desde el que domines á t_od_a
la tierra; tu capricho y tu poder no tendrán limites, tuyos serán todos los tesoros. Amame y te haré reina del U ni verso.
.
y la princesa sonrió triste y en sus labios de
grana hubo una mueca de des~én.
. ,
-Yo te amo-· e dijo un arhstt,-y si t~ me ~orrespondes, perpetuaré tu imag~u con m~ gemo,
inmortalizaré tu nombre y los siglos vemder?s te
llamarán bienaventurada entre todas las muieres
porque fuiste la inspiradora de un a, lista: Amame y no tendrás rival. Mi amor es la gt~na.
y la princesa sonrió tnste y su peq nena mano
blanca hizo un signo de descontento. .
Empujado por la muititud l~egó_ al p_ie del trono un trovador que permanec1a silencioso.
- ¿No me dices nada?-interrogó la princesa.
-Admiro, señora, tu belleza y tu bondad.
--¿No aspiras á mi amor?
-No, yo no soy digno de poseerte porque nada
puedo darte.
-¿Cómo?
.
-Soy un trovador errante, un peregrino de
amor que vaga cant~ndo á la vida '( derrochando
pródigo mi existencia en los camarines de las castellanas. Adoré á muchas mujeres, que destroza~~n
mi alma y mi cuerpo entre sus brazos. Un hr~o
azul ha tendido sus pétalos sobre el marfil de mis
mejillas y en mis ojos de s~mbr_aarde el fueg?de
la calentura. Y o no soy sabio, lll gne;I'ero, m ~rtista y nada puedo ofrecerte con el ultimo é mtens~ rayo verde de mi existencia,
-¿Pero me amas?
-Sí te amo¡ con el amor consciente del que conoce t~dos los amores y todos los placeres; del
qu• puede aquilatar todo tu valer y tu hermoso:
ra .... _.Pero no puedo darte poder, renombre, ni
gloria.
-¿Cómo me amarías?
-No sé hacer nada ...... Estaría siempre á tus
pies arrullando tu oído con mis cantos; cuando
me mandases callar, permanecería mudo, arrobado
en tu contemplación, aspirand_o toda tu bel~eza y
toda tu idealidad¡ mis ojos, mis manos y mis labios no se cansarían de acariciar el tesoro de tu
cuerpo· me desvanecería en la tibia caricia de tu
aliento: y dentro de mi alma guardaría amoroso
el eco de todas tus palabras, de todos tus anhelos,
de todos tus pensamientos. Y o no sabría más que
adorarte.
.
y la princesa sonrió gozosa y en sus o¡os verdes hubo un reflejo de mar en calma.
-¡Oh, mi poeta! Yo te amo. Me ~s _dulce ~escender de mi solio para acercarme a h. A mi alma de mujer no la seducen la sabiduría, el poder
y la gloria cuan~o aspira al amor. El sólo es sabio, poderoso é mmortal.
.
.
_ y ahora, amor mío, ¿qué piensas de mi
cuento?
-Necesito todavía algunos datos para conocer
bien esa psic,ología que m_e presentas ~omo sín~esis del sentir femenino. Dime: lera artista tu princesa?
.
-Sí, y por eso había escu~hado á la quimera, y
por eso necesitaba la adoración de todos los momentos, envolverse en perfume de alma, ha,ce~
del amante un espejo en el q~e se advrase a s1
misma en continua contemplación. Anular sus vi-·
das para dar vida al amor.
- y, dime: ¿era egoísta tu princesa?
--¡Era mujer!. .....

º:.º

CARMEN DE BURGOS,

( Colombine).

tt

EL ATARDECER E~ EL LAG0 DE PÁTZCOARO,

LOSOJOSI
El eminente e~critor René Bazin
Dcaba de publicar su libro "Memories
d'u ne Vieille Fille," un hermoso volumen, donde ha invertido, á torrentes. su encanto de narrador, su penetración de psicólogo y su lucidez
como pintor de costumbres contemporáneas. De ese libro arrancamoG,
para nuestros lectores, estas páginas

deliciosas.

OS ojos! ¡Oh! hay unos que lo
dicen todo; hay otros que no
dicen nada: la mayor parte
dicen una ó dos cosas á lo
más.
He leido, en las novelas y en
los versos, elogios sin fin sobre
el irresistible atractivo de los
ojos color de violeta, de lo~
negros como la noche, de los jaspeados, de los azules, de los grises. Mas éstos son, casi siempre, los
ojos que aman. Yo- oídlo bien,-buscando más
sabiamente que esos escritores, he encontrado en
la vida los ojos que piensan.
¡Cuán hermosa es la belleza pensativa! Atrae y,
á la vez, intimida. Se os acerca, os habla, os
sonríe . ... mas guarda siempre en sus ojos la inmensidad desconocida del lugar de donde viene,
del país donde ha estado sola, enteramente sola, y
al cual volverán á llevarla esas alas misteriosas
que ha plegado un breve momento, por piedad
tal vez ..... .
Varias religiosas me han dado esta dulce y
cruel emoción; una, sobre todo, que conozco bastante. Es bella y no lo sabe. No tiene espejo para
prenderse el velo blanco; pero si éste le cuelga
más de un lado que del otro, sus compañeras, que
la adoran, vuelan á componer el gracioso desperfecto. Cuando entra al recibidor, y después de poner su mirada entera sobre toda mi persona, articula con sn clara voz: «Bnenosdías&gt;, me parece que
la luz "ntra con ella. ¡Oh! y cuando dice: «¡Cuánto gusto tengo de veros! Dadme noticias de los
que amo, ¡he pensado tanto en ellos! ¿Dónde está
Lucía? ¿Qué hace Juan? ¿Aún vive Manuel? . . . . »
entonces, al sentir que están pasando sobre n.í,
como una gran ola vi viente, todos los pensamientos
de esta alma, toda su ternura, todos sus recuerdos,

siento inmensos deseos de ponerme de rodillas. 'f' el secreto: Luisa era amada; el pretendiente le
en actitud devota .. .. ; mis no lo hago porq ne ella
había revelado su amor en esa misma tarde: unas
no lo consentiría.
flores, un pañuelo olvidado, una carta recogida
•
de prisa, todo esto era el rastro de la eterna his••
toria de amores.
Los ojos que piensan, los ojos de mujer, sobre
Pero entonces, si la historia era alegre porque
los que flota otra sombra más honda qne la de la
la respuesta de la declara.:ión no dependía de
ternura, existen: yo los he enccmtrado. El campo
otros labios que de los de la misma Luisa, ¿ por
no los ignora; he solido verlos en las granjas,
qué aquel aire triGte v de~agradado? ·
en las eras, en las alqueríaG. Os a~eguro que los he
-Vamos-le dijo Fernanda,-adivino tu amor
visto, qne los he observado largamente.
y el de tu enamorado; pero lo que sí no puedo
En Bance, un pequeño pueblecillo, vivía Feradivinar es el motivo de ese aire mohíno que
nanda con Luisa su hermana: eGta última la más
tienes, de esa inquietud; di: ¿qué te pasa, qué es
hábil costurera de la comarca. Las doG, ocupadas
lo que temes? ....
de la mañana á la noche y desde el 19 de Enero
-¿Qué temo? respondió Luisa mirándola fijahasta el 31 de Diciembre, cosían y cosían siempre,
mente y envolviéndola en sn cólera:-jtemo tns
ya trabajando en su propia casa, ya saliendo á las
ojos!
ajenas.
iAh! temía sus ojos, temía su pensamiento.
-¡Cuánt;:i se pare:en Feruanda y Luisa,-decían
El enamorado volvió por la respueGta; pero
su~ vecinas.
Luisa tuvo cuidado de citarlo para el otro extreY había razón para ello, porque las dos hermamo del pueblo, en el huerto de una amiga suya.
nas eran gemelas.
El era un buen hombre, un poco rudo, que no
Su ele!(ancia, su talle flexible, sus ojos negros,
sabía de conquistas y que estaba satisfecho con
sus mejillas rosadas, todos estos encantos eran
los ojos de Luisa y con las economías que ella
alabados, por igual, al tratarse de las dos muchahabía guardado. Sin embargo, tres meses después
cha~.
del noviazgo, cuando sólo faltaban ocho días pa-Si tuviera que escoger para nuera mía á una
ra la boda, las dos gemelas tuvieron que separarse.
de esas dos jóvenes decía más de una vieja,-no
Fernanda, anegada en llanto, vino á verme. Parsé á cuál de las dos escogería.
tía muy lejos; iba á buscar su vida en otro pueCiertamente que las dos muchachas tenían el
blo. Lloraba angustiosamente, acnsaba á su herespíritu vivo; mas Fernanda llevaba en el coramana y repetía entre sollozos aho~ados:
zón una dulce inquietud que la fatiga del día no
- ¡Miradme, miradme bien! ¿ ten_go acaso la cara
era bastante para dormir y apagar. Estudiaba la
de una coqueta?
fisonomía de las gentes y de los animales; sacaba
-iOh, no! Fernanda.
una filosofía de cada historia que venía á meterse
- Y bien, Dios mío, es por mis ojos. sólo por
por su puerta; sabía gustar la belleza de las tarmis ojos por lo que tengo que partir. Mi hermades; pensaba en todo ese vasto mundo que ella
na está como loca. ¿ Creeis que ayer me ha dicho:
no conocía; pensaba también en la muerte ..... .
«ino te puedo sufrir! Cuando levantas los ojos
Todo esto le había hecho crecer el alma. En tanpara verme, busco asustada si no está él por alto que la de Luisa habíase quedado de igual tagún rincón del cuarto?&gt; ... .
maño. Mas esto nadie lo notaba, y todos seguían
Miré largamente á aquella mujer, y comprendí
diciendo:
cuánta razón asistía á su hermana para obligarla
-¡Qué igualdad! No pueden negar que son geá partir: Fernanda tenía los ojos que piensan; la
melas.
otra sólo tenía los ojos que aman.
Una tarde, al volver Fernanda de la J!ranja
vecina, en donde había pasado el día confeccioRENÉ BAZII,.
nando una camisola, quedóse un tanto sorprendida de encontrar á su hermana Luisa inquieta,
(De la Academia Francesa).
caprichosa, ya riendo, ya suspirando, ya en expansiva charla, ya en silencio huraño ....
-Di, Luisa- preguntóle Fernanda:- ¿qué tienes hoy que tan rara me pareces?
Y aunque Luisa nada dijo, Fernanda adivinó

�678

EL MUNDO ILUSTRADO

El-ENIGMA
Novela por J. Berr de Turique.

PRIMERA PARTE.

I

ODOS los años,
desde los primeros
días de Junio, el
señor y la señora
Le Quesnel, con su
hija Lucy, iban á
instalarse h as t a
Noviembre en su
casita de campo
de &lt;Iris&gt;, en Dammartin, á algunos
k i 16 me t ros de
Coulommiers.
En la época, lejana ya, en que
el señor Le Quesnel había comprado la casa de
campo, su posición pecuniaria no igualaba, ni con
mucho, á la que adquirió después.
Así, esa modesta quinta estaba lejos de ofrecerle un confort igual al que encontraba en París
durante el invierno en su lujosa residencia del
boulevard Hanssmann.
A veces, disgustado de sentirse allí demasiado
estrecho y mirando al mismo tiempo con envidia
las otras propiedades más amplias, mejor comprendidas y situadas en lugares más cercanos á
la vía férrea, hablaba entonces de cambiar de residencia. Pero esta veleidad duraba poco. En el
fondo, él y su mujer tenían mucho cariño á esa
casa, en la cual habían pasado tantas horas felices y habían visto crecer á su hija.
En el año mismo de su casamiento fué cuando
el señor Le Quesnel, interesado en negocios de la
región, compró la casa de campo, á fin de poder
cuidar de ellos lo más cerca posible. En aquel
momento la propiedad modestísima no abarcaba
más que una hectárea. Poco á poco había crecido
y se había embellecido. En lugar del antiguo patiecillo, inmediato á la casa, había ahora un amplio jardín, extendido en terrenos adquiridos posteriormente. Por el lado opuesto, en terrenos
comprados al año siguiente, se había plantado un
pequeño bosque, cuyos árboles eran exactamente
contemporáueos de Lucy.
En el interior tambiéu se habían hecho adiciones, ensanches, edificación de una ala, construcción de una terraza, etc., etc., todas las cuales recordab'lln á los habitantes dedr~s&gt; algunas fechas
felices de su existencia: un buen negocio, mejoramiento de situación, curación, fiesta ó aniversario.
Sin embargo, estas transformaciones sucesivas
no habían podido cambiar el carácter primitivo
de su construcción, que conservaba todavía su
puerta de entrada demasiado estrecha, su minúsculo portón, su escalera sin estilo y los techos
muy bajos.
A pesar de todos estos inconvenientes, en los
momentos en que Lucy se acercaba á los veinte
años, cuando esas paredes y esos árboles guardaban toda la historia de su infancia, ¿cómo abandcnar tales recuerdos?
Otra razón ataba también al señor y á la señora
Le Quesnel á esa casa: las relaciones de sociedad.
Sin hablar de los habitantes de Dammartin, cultivadores, comerciantes, que les consideraban,
hasta cierto punto, como los castellanos de la re•
gión, sentimiento más y más raro de parte de los
campesinos, respecto á los parisienses, y les de-

mostraban confianza y respeto, el señor y la señora Le Quesnel, durante esos veinte años, se. ~abían ligado íntimamente con diferentes familias
de las cercanías.
A Pezarches, desde luego, situado á diez kilómetros de Dammartin, estaban el conde Y la condesa de Theil, dos viejos amables, indulgentes y
rancios, que parecían salidos de una novela de
Jules Sandeau.
Un poco más lejos, en sn castillo magnífico, se
encontraban los Tillier: él, gran refinador, hombre
de negocios, que manejaba ~~Bones¡ no ~acía, es
cierto, más que breves apariciones en &lt;lns&gt;¡ pero
su mujer era una persona amable y dulce, co_n la
cual la señora Le Quesnel gustab~ de platicar.
Además, Teresa Tillier, de la misma edad de
Lucy, se había convertido, para ést~, en una verdadera amiga, y su hermano Máximo ~levaba á
esas partidas de juventud todo el entusiasmo de
su buen humor de hijo de familia.
Por otra parte, en el mismo Coulo~mier•, tod_a
una pequeña colonia había emprendido el camino de &lt;Iris&gt; donde sabía que sería acogida con
aJ!rado, que 'encontraría un té bien serv!do, Y ~o
que es preferible para algunos, una partida sena
de bridJ!e, pues el señor Le Quesnel era un gran
aficionado á este juego.
Así es que el domingo, durante los meses de
estío, había gran concurrencia en &lt;Iris&gt;, y cada
uno llegaba allí según sus medios, sea en carruaje, en auto ó por ferrocarril.
El señor Plassard, gran industrial de Couloi_nmiers, consejero general, iba junto con su mu¡er
en su Panhard de último modelo, conduciendo
casi siempre á su prefecto, señor Manuel Leroy,
soltero jovial, y á su amigo íntimo, Ricardo Duroc, procurador de la República, célibe también,
de más de cuarenta años¡ pero todavía muy agradable en su persona y poseedor de una bellísima
fortuna, que hubiera hecho de él uno de las m~jores partidos, si sus aires de solterón endurecido no le hubieran puesto al abrigo de las tentaciones matrimoniales. Finalmente, para completar esta reunión, el ejército se hacía representar
por el comandante Mandru, que, acompañado de
la comandante, habría considerado como una
deserción no ocurrir regularmente todos los domingos á hacer un visita á sus amigos Le Quesnel.
Estos ¿hubieran podido encontrar en cualquier
parte nuevos elementos de distracción para su hija y para ellos mismos?
He aquí por qué, al hablará veces de trasladarse á otra parte, como ciertas personas visitan las
casas vacías, sabiendo muy á fondo de sí mismas
que no se decidirán jamás á mudar de casa, el
propietario de &lt;Iris&gt; regresaba puntualmente con
su familia, todos los veranos, á Dammartin.
II

Aquel año los Tillier debían instalarse mucho
más pronto que de costumbre en su castillo de
Rozoy. Teresa había estado bastante enferma durante el fin del invierno, y el médico le aconsejó
ir sin tardanza á reparar sus fuerzas en el campo.
Mas la joven no se sentía muy inclinada á salir
de París desde el mes de Abril, cuando todas sus
amigas se quedaban allí.
iSi acaso los Le Quesnel hubieran podido adelantar su viaje á Dammartin! Pero, precisamente,
l(raudes negocios detenían al señor Le Quesnel en
París en ese momento y una temporada en Vichy,
que el médico había prescrito á su mujer, iba á
retardar por un mes su llel(ada á «Iris&gt;.
-¿Y tú también vas á Vichy? preguntó Teresa
á Lucy con aire melancólico.
-Yo .... no sé todavía .... No me gustaría ....
¿Pero qué haría sola en París sin mamá y con un
papá tan ocupado como el mío?
-Bueno, pues ven conmigo á Rozoy. Espera-

rás muy tranquilamente á que tus padres se instalen en «Iris&gt; para regresar con ellos.
-¡Vaya qué luminosa idea! ¿Qué dice de ello
tu mamá?
-Pues si. ..... ¡si acaso el señor Tillier no encuentra obstáculo!
Como esta combinación satisfacía á todo el mundo, ocho días después Lucy se encontraba en una
recamarita flamante, preparada á propósito al lado de la de Teresa, en el castillo de Rozoy.
Estas seis semanas de permanencia en la casa
de los Tillier fueron para la joven particularmente exquisitas. . .
.
.
La compañía constante de su amiga, la vida al
aire libre, los deportes, las partidas ~e a1;1tomóvil,
tenían para ella un enca.ito tanto mas vivo cuanto que Máximo tomaba parte en ellas.
Máximo, apuesto, la mirada viva, el bigote fino
levantado audazmente de una manera que senta. ba muy bien á sus veintitrés años, era un caballero seductor.
Cuando se paseaba en el campo entresu hermana Teresa, una morena picante, un poco fuerte de
aspecto, altiva, y Lucy, rubia, de tinte brillante,
delicada y distinguida, era difícil no fijarse en
este grupo, cuyos elementos variados se hacían
resaltar uno á otro en tan feliz conjunto.
Licenciado en derecho, Máximo empezaba á ponerse pausadamente al tanto de los asuntos de su
padre. Pero sus ocupaciones le dejaban ocios que
había aprovechado para convertirse en un &lt;chauffeur&gt; consumado.
-Con mi hermano, proclamaba Teresa, los riesgos de accidentes se encuentran reducidos al mínimum.
Así es que ella no confiaba en ningún otro, y
el mecánico que las acompañaba veía generalmente su papel reducido al de un cuidador del carruaje, cuando las jóvenes se bajaban de él para
admirar alguna iglesia más de cerca ó para descansar á la sombra de la arboleda.
Máximo, instruido, sensible á las bellezas de la
naturaleza, afectísimo á las cosas de arte, era para
Teresa y Lucyun compañero culto en esos paseos,
y sabía, según los casos, llamar la atención de
ellas sobre el color de un paisaje ó el carácter de
un edificio. Por supuesto que su ciencia teológica no dañaba ni su destreza ni su agilidad, y en
el &lt;tennis&gt; era alternativamente para las jóvenes
un compañero precioso y un adversario terrible.
Con esos papeles diversos de camarada, de guía
y de mentor que Máximo asumía re,pecto de Lucy, fatalmente debían conducirle al papel de enamorado.
Una hermosa mañana gris, una noche un poco
agitada, ocurrióle buscar la causa de esta agitación, y tuvo que reconocer que en él germinaba
un sentimiento nuevo, muy diferente de los arranques que había podido experimentar hasta entonces ante un maniquí de modista ó el figurín de
un periódico de modas. La emoción que sintió
algunos instantes después, durante el almuerzo,
al encontrarse frente á frente de Lucy, no le dejó
ninguna duda sobre la realidad de su descubrimiento.
Precisamente entonces no había bajado todavía
Teresa.
La señorita Le Quesnel, sola en el comedor, esperando la llegada de su amiga, se encontraba d~
pie ante un gran ventanal leyendo una carta que
la criada, al distribuir el correo, acababa de entregarle.
En el primer instante, absorta por la lectura, no
había advertido la entrada de Máximo.
Este la contempló con delicia, admirando la
gracia natural de su actitud, la frescura de su tez,
el encanto particular que de toda su persona emanaba.
Mas Lucy levantó los ojos á pocos instantes.
Aunque Máximo no hubiera hecho movimiento
alguno, aun cuando hubiese detenido su respiración para poder prolongar la ternura de ese mo-

679

EL MUNOO lLUSTHADO

mento, ella experimentó, por instinto, la sensación
de que estaba siendo observada.
-Cómo, ¿estaba usted aquí, Máximo?-dijo sorprendida.
-Sí, desde hace un momento.
- ¿Y por qué no anuncia usted su llegada?dijo sonriendo.
- No quería perturbará usted en la lectura de
esa carta.
- ¡Oh! no me hubiera usted perturbado. Por lo
demás, ya concluí. Es mamá que me anuncia que
su temporada de baños va á termínar: está ya en
el décimonono día.
-Entonces .... ¿va á querer recogerá usted?
Máximo pronunció la palabra recoger con un
tono tal como si se hubiese tratado de un rapto.
Lucy no pudo menos que notarlo.
-¡Vaya! ¡Confieso que me apenaría que fuese
de otra manera! Sabe usted bien que hace tres
largas semanas que no he abrazado á mi querida
mamá, y veo bien, por sus cartas, que eso le hace
falta tanto como á mí.
Máximo dijo:
-¿Y usted espera partir? ....
-Dentro de tres días.
- ¿Para ir inmediatamente á &lt;Iris&gt;?
-Tal vez no inmediatamente¡ pero pronto, con
certeza. Deseo que sea lo más pronto posible para no estar mucho tiempo lejos de Teresa. La
transición sería demasiado brusca para mí si tuviera, después de haber vivido tan íntimamente
con ella durante tres semanas, que se.pararme de
una manera completa.
Ciertamente, en Rozoy, en Dammartin, como la
distancia era corta y Máximo habría tenido, con
frecuencia, ocasión de encontrarse otra vez con
Lucy .... pero sólo en visita .... no la vería ya
sino en presencia de otras personas. Las palabras
que cambiarían serían banales por fuerza, ó, cuando menos, indiferentes.
Esto le causó desgarradora pena.
Tuvo la impresión clarísima de que si dejaba
marchar así á la joven, sin hacerle conocer su estado de ánimo, i,in saber qué sentimiento experimentaba ella respecto de él, no se presentaría jamás otra ocasión de explicación.
-Cuando menos, le dijo, espero que usted no
conservará un recuerdo demasiado malo de su
permanencia en esta casa.
Ella sonrió.
-En inglés, esto se llama &lt;echar el anzuelo
para sacar cumplidos&gt;.
-Entiendo el inglés, dijo Máximo.
Por un momento permanecieron silenciosos.
Un tanto turbada, Lucy dijo por decir algo:
-1Es curioso! Teresa tarda en bajar hoy! Es la
primera v;ez que es tan perezosa.
Máximo, entonces, con un afectuoso reproche,
dijo:
-iVaya! Usted se equivocaba hace un momento
al expresar alguna desconfianza por las impresiones que usted iba á llevarse de aquí, en lo que
me concierne personalmente, cuando menos. ¡Apenas hace cinco minutos que está usted aquí conmigo y ya le pesa!
Sin saber, justamente, si Máximo hablaba en serio, Lucy le contestó:
-¡Perdón si le he molestado! No era esta mi intención.
Y agregó con voz ligeramente:
-¡No le creía tan susceptible!
Máximo se apresuróá rectificar un poco conmovido, porque se acercaba el momento de la confesión:
-No es susceptibilidad. Es temor cuando menos.
-¿Temor? preguntó Lucy, sin comprender aún
adonde llegarla el joven.
-Sí, tengo tanto temor de dis{!ustarla, ó más
bien, de no serle bastante agradable!
Lucy, turbada, bajó los ojos.
Máximo entonces se aproximó á ella.
-Sí, es necesario que usted lo sepa, señorita
Lucy-en ese momento su voz se estremecía ligeramente,-que .... por fin, que estoy muy triste por
la idea de que usted se vaya. ¡Me había habituado
tanto á vivir cerca de usted!. ... La casa, desde
que usted forma parte de ella, ¡me parece tan animada tan atrayente!. ... Y yo no me daba cuenta
con ¡xactitud. ¿comprende usted? lo que experimentaba .... Pensaba que mi buen humor, mi alegría, provenían únicamente de lo hermoso del
tiempo, de la libertad de que disfruto hoy. Pero
ahora, veo claro en mí: es usted, usted sola la
que me atrae y la que me retiene aquí .... ¡porque
la amo!
Lucy, oprimida, respondió:
-¿Está usted bien seguro, Máximo, de haber leido en sí mismo completamente? ¿No toma usted
por amor verdadero lo que no es, tal vez, sino simpatía ó un capricho que pase? Desde hace quince días que estoy en Rozoy con su hermana, y
que ninguna otra persona extraña ha estado cerca
de usted, tengo para mí la ventaja de haberme
presentado á sus ojos sin ninguna comparación
posible. ¿Significa, sin embargo, que pueda desafiarlas todas? En París, en cualquiera parte, durante
el verano, cuando usted encuentre otras jóvenes
infinitamente más seductoras-¡oh! yo le aseguro
que hay muchas, añadió respondiendo anticipadamente al gesto negativo de Máximo!-¿sus sentimientos hacia mí no se modificarán?
Máximo replicó:

·-No me engaño: la amo con un amor puro y
profundo. La turbación que me invade cuando
usted está presente; la impaciencia con que la espero cuando tarda aunque sea instantes¡ el desgarramiento que me produce el sólo pensamiento
Je que usted vaá alejarse, no pueden dejarme ninguna duda y deben también tranquilizar á usted
plenamente. Si usted consiente en llevar mi nombre, ninguna mujer, yo se lo juro, habrá sido más
amada, más adorada por su marido. Así, lo que
le suplico que haga es que lea dentro de sí misma para saber si por su parte usted se siente capaz de amarme un poco!
Si Lucy hubiérase encontrado más dueña de
sí misma, habría aprovechado el pretexto que se
le ofrecía para diferir su respuesta, á fin de que,
poniendo alguna distancia entre ellos, Máximo
pudiera medir exactamente la profundidad y la
tenacidad de sus sentimientos. Pero cuando ella
había exhortado al joven á que no comprometiera
su vida á la ligera, fué por un exceso de escrúpulo, y estremeciéndose al verlo batir en retirada,
porque ya su corazón mismo había hablado.
Esta declaración, que Máximo le hacía ahora, la
esperaba ella, la deseaba.
Así es que, incapaz de ocultar su emoción: «¡Oh,
dijo ella, en cuanto á mí, ya lo he pensado! hace
tiempo que lo he pensado&gt;.
Gozo inmenso entró entonces en el corazón de
Máximo.
·
iLeamaba!
Sus brazos se abrieron por sí mismos, y atrayendo á la joven hacia sí, la estrechó contra su co•
razón.
Así permanecieron durante algunos segundos,
con el pecho oprimido, incapaces de pronunciar
una palabra.
Luego, Máximo. llevando á sus labios la cabellera dorada de Lucy, dijo como en éxtasis:-¡Mi
esposa! ¡Mi querida esposa!
- ¡Mi prometido! murmuró Lncy.
Fué todo.
¿Qué harían ahora los dos? ¿Cuándo anunciaría cada uno la noticia á sus respectivos padres?
No tuvieron ni siquiera el tiempo de preguntárselo.
Teresa, que había llegado hacía un momento,
vió y oyó todo, y le saltó al cuello:
-iAh, amigos míos! ¡Si supieran qué feliz soy!
Los dos jóvenes, turbados como si hubieran sido
sorprendidos en alguna falta, intentaron disculparse.
-Pero ..... .
- ¿Pero de qué justificarse? ¿Hay algo más genil que este casamiento? Por mi parte, siempre he
pensado en él. Estaban ustedes creados el uno para el otro ...... Pero de la simpatía al amor podía
haber alguna distancia. .... En fin ..... Está he-:ho.
Así estoy segura de que la mujer de mi hermano
no intentará alejarlo de mí y que el marido de
mi amiga más íntima no querrá separarse de ell ,.
Lucy no pudo evitar sonreír.
-¿ Qué, en verdad .... teníais miedo? ..... .
- Yo sí. ... Se han visto .... hermanas políticas
que no se avienen. Y entonces en vano se es hermano y hermana, porque se convierten casi en
extraños el uno para el otro.
-Te aseguro, querida hermana-dijo Máximoque esta perspectiva no era de temer entre nosotros.
-No, tal vez .... En fin, ¿qué quieres? Como
hermana, prefiero Lucy á cualquiera otra. Esto no
podrá enfadarte, según creo . .... .
-No¡ no me enfada ....
- Ni á mí,-añadió Lncy sonriendo y lloro&lt;a,
porque por una reacción natural, sus ojos se habían llenado de lágrimas.
Se oyeron pasos. El señor y la señora Tillier
iban á llegar.
·
- Cálmate-dijo vivamente Teresaá Lucy. Evi
ternos que mis padres comprendan lo que pasa.
Lucy hizo un ademán de temor.
- ¿Cómo? ¿Podrían tus padres oponerse? . ...
Teresa se echó á reir.
-No. Ni siquiera hay dificultades de dinero
que vencer, puesto que tú también eres rica. Sólo
que yo conozco á papá. Es un hombre práctico.
Con él las cuestiones de sentimiento vienen en
segundo término. En cuanto á mamá, es la corrección en persona. La idea de que tu mamá se disgustara por no haber sido ad vertida . . . . . En fin,
creeme, vale más esperar. Y esta tarde, en nuestro paseo, tendremos tiempo de trazar tranquilamente nuestro plan.
- ¡Ah! decididamente, Teresilla--dijo Máximo-tú eres un gran general.

III
Hacía dos semanas que Lucy se había instalado de nuevo en «Iris&gt;. Pero su pensamiento no
había salido de Rozoy, y esperaba con impaciencia febril que llegara el momento, felizmente cercano, en que Máximo informara de sus proyectos
á sus padres. Porque esta confidencia, que debería
coincidir con la partida de Lucy, se había retardado por consejo de Teresa, á causa del estado de
ánimo de su padre, que no parecía estar entonces
en la mejor disposición. Desde hacía unas semanas que el señor Tillier parecía, si no inquieto,
porque su ~ran fortuna le ponía al abrigo de cualquier contin~encia, al menos preocupado por
cierta depresión anormal en el mercado de azú·
car. Se hablaba de casas que habían ya suspendido sus pa.~os y de otras que estaban á punto de
suspenderlos. Había, por lo tanto, que tomar medidas extraordinarias, modificar las órdenes de
compra y de venta, y reunir pronto al consejo de
administración. De aquí la necesidad de dirigirse
casi á diario á París, de donde regresaba de mal
humor, diciendo pestes de aquellos que, por su
imprudencia ó su mala fe, le quitaban el reposo.
-Creedme, niños- había dicho Teresa á los
enamorados que tascaban el freno-no es todavía
el momento. En tanto que papá tenga la misma
arruga en la frente, no hay que hacer nada. Esperemos que el azúcar esté en alza.
Máximo y Lucy esperaban, pues, pero con impaciencia. Quien más sufría era Lucy. Al menos
Máximo tenía á Teresa, con quien podía hablar
de ella. Pero ella no tenía á nadie. Ni siquiera
tenía la distracción de las visitas, otras veces tan
numerosas, y que la hubiesen quitado por momentos su idea fija¡ porque sus padres no se habían decidido aún á abrir su casa, pues el estado
de los negocios, que influía en los nervios del señor Tillier, repercutía también en la vida del señor Le Quesnel.
Obligado á estar casi constantemente en París,
no teniendo automóvil para cortar el trayecto y
regresar á buena hora, el señor Le Quesnel pernoctaba en la casa de la calle de Hausmann casi
todos los días, acompañado únicamente de Pedro,
su antiguo camarista. En esas condiciones, con
reducido personal y en ausencia del jefe de la
casa, era difícil recibir. Lucy pasaba, pues, sus
días monótonos, sola con su madre, porque Teresa, que se encontraba un tanto indispuesta, no había podido ir á verla.
De tiempo en tiempo, es verdad, Lucy se dirigía á Rozoy¡ pero en carretela el trayecto de casi
veinte kilómetros, de ida y vuelta, se convertía
casi en un viaje, y no podía hacerlo con frecuencia.
Solamente el &lt;procurador&gt; había presentádose
en esos días en la quinta &lt;Iris&gt;. Se había cometido un robo en un lugar de las cercanías, y el funcionario había ido al desempeño de su deber: al
pasar por la quinta, que vió habitada, le pareció
correcto entrar á saludar á sus moradores.
Era un extraño sujeto, este Ricardo Duroc. A
pesar de su fortuna y de su verdadero talento,
vegetaba desde hacía quince años en el mismo
puesto, sin que pareciera que &lt;los de arriba• pensaran en promoverlo y mejorarlo. Alguien achacaba ese abandono al excesivo celo profesional
del magistrado. Se hablaba de ciertos careos en
los cuales, por su empeño en descubrir la verdad,
no había vacilado en sujetará los acusados á interrogatorios torturantes. En realidad tales rumores eran exagerados. Duroc debía su situación á
cierta falta de tacto que, muy al principio, le había hecho en un asunto delicado la reputación de
magistrado poco complaciente. En la época de su
noviciado tuvo que ini,truir un proceso sensacional, en el que se encontraba complicado un alto
personaje. En lugar de apresurarse á despachar el
asunto, se había dejado arrastrar por la necesidad
de descubrir completamente el misterio . .... . Naturalmente esto le había perjudicado.
- Vea usted, amigo mío - le dijo en cierta ocasió un antiguo consejero del tribunal de casación,
que mostraban interés por él, y que acababa de
hacer inútilmente uu nuevo intento en su favor¡usted es víctima de su celo! Su antigua curiosidad le cuesta caro. Que esto le sirva de lección.
Y si mañana se presentaren las mismas circunstancias ... .
(Continuará).

�680

ÉL MUNDO fLUS'fRADO
EL MUNDO ILUSTltADO

68L

El Hijo Pródigo

Las más bellas fantasías
naufragan en tus demencias¡
ni las artes ni las ciencias

Abre, madre; soy yo, que hasta tus puertas,
de vuelta de la vida,.
llamo tímido, en busca de un consuelo
para el alma angustiosa y dolorida.

Endulzan tus agonías,
ídolo de las ausencias,
prior de melancolías.

Abre, madre; soy yo¡ sí, soy tu hijo
que, débil y cansado,
vuelve á ti tras inmensos infortunios,
como el ave á su nido abandonado.

¡Oh monstruo de afinidades! ....
domador de omnipotencias
las más libres y bravías:
Verdugo de soledades,
ídolo de las ausencias,
prior de melancolías.

Soy tu hijo, el infiel, aquel ingrato
que hoy vuelve arrepentido,
buscando entre tus brazos maternales
para todas las penas el olvido!

ARMAND V ASSEUR.

II
Tú me viste crecer: era yo un lirio
que, siempre perfumado,
adornó tus altares ¡madre mía!. . . . .
La niñez lno es un lirio inmaculado? ..... .
Cuántas veces las lágrimas corrieron
(oh madre! de mis ojos,
al recuerdo inmortal de aquellos días
en que estuve á tus pies, puesto de hinojos.
iMadre, madre mía! quiero ser bueno¡
yo quiero ser el niño
que orgulloso llevaba á tus altares,
con las flores de Mayo, su cariño.
Que vuelvan esas horas encantadas,
que vuelvan esos días,
en que en ti nada más cifré constante
todas las santas esperanzas mías! ....
Tengo sed de ese amor, amor del cielo,
del que jamás olvida:
para mi alma, la enferma, la insaciable,
jnada son los amores de la vida!
Quiero amar¡ pero amar como te amaba,
con infinito anhelo,
con ese amor que en irisadas nubes
¡huye del mundo, hasta tocar el cielo!

III
Abre, madre, soy yo¡ sí, soy tu hijo
que, débil y cansado,
vuelve á ti como el ave que, aterida,
vuelve en busca del nido abandonado.
Soy tu hijo, el ingrato, aquel que un día
creyó en loco desvelo,
encontrar en humanos corazones
otro anhelo más grande que tu anhelo.
Mas perdóname, madre¡ al fin he vuelto
y torno arrepentido,
buscando entre tus brazos maternales
para todas mis penas el olvido!

Y amo también-perdona,-hasta el suspiro
que en tu alma pura tímido se es~onde,
y que exhalas, cruel, cuando te miro,
enviándolo ¡ay de mí! quién sabe adónde.
A. RODRÍGUEZ PORTILLO,

A Raúl Dehera.

San Salvador, 1908.

*
POEMA
Llevando las espinas del martirio
sobre la triste frente anacarada,
joven y bella, la encontré muriendo
de un hospital en la desierta sala.
Amó, sedienta del amor tranquilo,
cuando estaba su vida en luz plenaria
y aun parece que besa, en la agonía,
su corona de flores marchitadas.
Mostrando los estragos del suicidio
sobre la altiva frente destrozada,
joven y-hermoso le encontré cadáver
del ancho mar en la desierta playa.
Mártir errante de la fe perdida,
no iluminó su ruta la esperanza
ni radiosos destellos de la dicha
constelaron su noche desolada!. ....
Sin flores que consagren la memoria,
como altar de una ermita abandonada,
allá, sobre la tierra de los muertos,
se levantan dos cruces solitarias.
Reposan á su sombra protectora
despojos de dos almas olvidadas ....
sólo la yedra, amiga de las ruinas,
como amante caricia las enlaza.
LUIS V. VARELA.

*

c5\'IANOS DE ARTISTA

ARISTEO DE LA TORRE.

:HOMENAJE
Amo todo lo tuyo. Adoro el leve
gorjeo de tu voz arrulladora,
y la cadencia que tu planta breve
ritma al andar, con gracia seductora.
Amo la lumbre de tus ojos pardos,
auroras de candor y de cariño,
y tus senos erectos y gallardos,
palpitando en la red de tu corpiño.
Amo tu perfumada cabellera
suelta en madejas en tu dorso bello,
ya profusa, besando tu cadera,
ó en espeso &lt;bandean&gt; junto á tu cuello.

A Ta izquierda, de arriba abajo: ..Bienvenida"'de.•pué.s de matará .s11 primer ioro.-Un magnífi&lt;:o par de "Bienvenida " Una vara de "Chicorrito."-A la derecha: ManueZ-M.ejía.s, "Bienvenida."- Vicente Segura perfilándose para matar.-"Bienvenída '' adornándo.•e con Ta.s banderillas.-(Plaza "El:Toreo. ")

Amo el coral que tu sonrisa leve
deja admirar, en la armonía pura
del rojo contrastando con la nieve
de tu pareja y alba dentadura.

CROMO

Manos suaves de seda, ligeras cual bruma,
perfumadas y tibias como boa de pluma,
que lleváis á las mías la caricia suprema
en la pu1posa palma y en la rosada yema,
¿qué Pan enamorado, qué castálida ondiua
robaron envidiosos la flauta cristalina?
¿En dónde están ¡oh, pétalos de la pálida camelia'
las flores de la locura que deshojaba Ofelia?
Manos que sois los lirios en la sagruda Homilía
predicaron los santos al hablar de Cecilia,
tocad el clavicordio de la adorable santa,
tan dulce como el eco de su gentil garganta.
Volved, volved al piano, preludiad la sonata
de la luna que tiembla sobre el lago de plata
y la góndola de oro, que silenciosa rema
hacia el recodo obscuro de la dicha suprema
donde sobre los frescos y entre las rocas áridas,
despe;ezan sus élitros las dormidas cantáridas .
Tocad . . esa es ¡oh, manos! la divina romanza
de las almas que buscan ensueño y esperanza.
ARMANDO

R. PORTILLO.

DE A.GONIAS

Amo el tibio perfume de tu traje
con que el alma y sentido me conturbas,
y hasta el dru-frú&gt; del temblador encaje
sobre la gloria de tus regias curvas.

!dolo de las ausencias,
prior de melancolías,
que haces noches de los días
y de las noches demencias.

Amo también el roce acariciante
de tu trémula mano entre la mía,
si, al mismo tiempo, tu mirada amante
en mi alma enciende el luminar del día.

Tus congojosas violencias
tornan las horas sombrías,
ídolo de las ausencias,
prior de melancolías.

Bajo el toldo de luz de un sol radiante
que tiñe el cielo de escarlata y oro,
la cuadrilla-al rumor de inmenso coro desfila ante la turba delirante.
De pronto, entre el bullicio discordante,
suenan las notas del clarín sonoro,
y con ímpetu ciego parte el toro
á bregar en la lid, noble y pujante.
Llega el supremo trance, y el torero
brinda, empuñando el reluciente acero,
con vivo ardor . ...
En actitud serena
aguarda la frenética embestida,
y, cuando rueda el animal sin vida,
un ibrav..,! atronador vibra y resuena.

Raúl A. Esteva.

SUEÑO
DE ADA NEGRT.

Una vez yo soñaba.
Y vi una inmensa población: hermanos
sus hijos é inven:cible ella en el mundo:
virgen de rebeliones y tiranos.
Y nada era más santo y más jocundo
que tal amor entre hombres: toda gloria
de él emanaba y un ardor fecundo
De serena grandeza y de victoria ....
.. . ,¡Oh venturoso, oh libre, oh envidiado
pueblo sin tradición y sin historia,
á un porvenir de paz encaminado! ....
.... Una vez yo soñaba.
MANUEL S. PICHARDO.
Noviembre, 1908.

!LA MA)Q)!RJE. CillE.GA
- ¿Qué ruido es ese, Lucía?
¿Quién ha movido la puerta?
-Es .... el aire, madre mía,
Que está la ventana abierta.
-Ciérrala, porque ha tocado
La campana á la oración.
Niña, ¿no oíste? ¡Han sonado
Pasos en la habitación!
-Es .... . . que se ha puesto á enredar,
Madre, el travieso perrillo,
Y se divierte en saltar
Jugando con un ovillo ...
-Hija, acércate hacia mí¡
Tal vez el recelo influya;
Mas me parece que oí
Una voz que µo es la tuya. ,
Ven, acércate, Lucía¡
¡Niña! ¡niña! ¡Ay, Dios! ¿Qué es eso?
-Madre .. .. aquí estoy ..... ,
-[¡Juraría
Que había escuchado un beso!]
REMIGIO CAULA.

�682

EL MUNDO ILUSTRADO

683

EL MUNDO ILUSTRADO

se desea y se aprecia, que aprender á estimar
aquello que los demás juzgan valioso. Y al decir estas palabras, la linda caprichosa acariciaba
su brazalete favorito, que contenía dos ojos de
gato sin ningún valor&gt;.
Esta es la breve y graciosa historia que el autor
inglés pone en una de las páginas de su interesante obra¡ ¿acaso calumniará al bello sexo? Mis
amables lectoras responderán, á sí mismas, esta
pregunta.

00

LA MODISTA EN CASA
EXPLICACIONES PRACTICAS

CRONICA

1&lt;~I

ODOS los seres y las cosas tienen un
objeto determinado, 6, más bien dicho,
una misión que llenar¡ ·y de una mane,;¡..
ra admirable se encuentran dotados
unos y otros, con cualidades suficientes
para cumplir su destino. Aunque es cierto, y nadie puede dudarlo, que la mujer tiene en la vida
un papel muy importante, el cual varía de aspecto tanto como pueden variar las múltiples circunstancias en que suele encontrarse colocada,
convendrán sin dificultad, mis amables lectoras,
en asegurar que uno de esos objetos de primera
importancia, en la existencia femenina, es formar
el dulce atractivo, el principal encanto de las
personas que le rodean. Para alcanzar este alto
fin, no hay sacrificio interior 6 exterior á que la
mujer no se sujete con todo gusto¡ la sociedad y
la crítica desconocen, con mucha frecuencia, la
causa interna de estos sacrificios¡ se les ll3JI1an
esfuerzos de vanidad y fragilidades de espíritus
débiles¡ se les considera como un culto ridículo
del amor propio y aun llegan á ponderar, casi de
un modo ofensivo, el constante cuidado y la preocupación del bello sexo por aparecer siempre de
un modo agradable. Pero si los críticos fuesen un
poco más piadosos y sinceros, encontrarían bien
pronto la causa secreta y determinante que obliga
á la mujer á pensar constantemente en el arreglo
de su persona, pues teniendo un exterior grato á
la vista, que es la primera é indispensable aceptación, ya será posible después manifestar los más
exquisitos encantos del espíritu, las más delicadas flores de los &lt;jardines interiores&gt;, cultivadas
quizá á duras penas¡ regadas, en muchas ocasiones,
con silenciosas lágrimas, y desconocidas innumerables veces, ocultas como están, en el secreto
santuario de algunos corazones.
La mujer necesitaba de un auxilio oportuno y
eficaz para que secundase sus incesantes y á veces penosos esfuerzos¡ pocos ha encontrado en la
sociedad para ser ayudada moralmente¡ mas en lo
exterior, el arte, la industria y el comercio, combinándose armoniosamente en provecho suyo y
del embellecimiento femenino, ha contribuido
siempre á los caprichos y exigencias de la Moda,
multiplicando sus creaciones y refinando, cada
vez más, el gusto y la comodidad de los arhculos
de lujo y de confort. Diremos hoy algo á nuestras
amables lectoras sobre las novedades que trae la
presente estación para los sombreros de las damas.
Como puede considerarse que estamos en pleno
invierno, á causa de lo riguroso del frío se ha
marcado ya el carácter definitivo en los nuevos
modelos. Antes de señalar algunos de éstos, es
conveniente fijar la atención en importantes observaciones de un orden completamente general.
El sombrero tiene una influencia directa, tanto
sobre la belleza del rostro, como sobre el conjunto del atavío femenino.
Vemos, en efecto, muy hermos:is mujeres desmerecer mucho en el aspecto de su toilette, á causa del mediano 6 mal gusto que han tenido para
elegir sus sombreros, y en cambio otras, infinitamente menos favorecidas por la Naturaleza, ofrecen un delicioso conjunto, provenido de la gracia
que el sombrero les presta. Es bien sabido el decisivo efecto de los peidados sobre el encanto del
rostro¡ pero en seguida debe considerarse, como
muy importante, el capítulo de los sombreros, y
una de las circunstancias que ha de tenerse en
cuenta es la de saber adaptarlos al tipo y á la
edad, El sombrero, en efecto, debe tender á exagerar las cualidades del tipo y atenuar los defectos de éste, á menos que se tenga la excéntrica
idea de formarse una fisonomía demasiado original y ponderar, así, el rasgo característico del rostro, á fin de ponerlo de relieve. Mas éste es, ciertamente, un procedimiento bastante escabroso,
en el cual no pueden tener buen éxito sino algunas mujeres muy seguras de su belleza, y que
gustan de subyugar á su fantasía y á su capricho
las severas leyes de la Moda. Una mujer discreta
y de buen gusto,. que no desea atraer so?re ella
demasiada atención, debe atenerse á lo dicho anteriormente. Llévense, por consi,~uiente, sombr¿ros que pongan de relieve las cualidades del rostro y o::ulten hábilmente los defectos de éste. L:is

jovencitas de dieciséis á dieciocho años pueden
preferir los sombreros de atrevida forma, que descubren del todo el rostro y caen un poco sobre la
nuca, pues una tez suave y joven debe dejarse
admirar en su deslumbrante frescura. Por tanto,
las formas levantadas por el frente serán las indicadas en este caso¡ y como adornos propios, vienen en los modelos de invierno abullonados de
seda liberty 6 algunas rosas, las que de gasa en
e~tío y de tafeta en otoño, serán, en invierno, de
ricos terciopelos en tonos salientes y vi vos.
No es posible menos que lamentar la intransigencia de la Moda que impone á las mujeres jóvenes el uso de la monumental capelina. Las dimensiones de los sombreros de invierno son, de
verdad, exageradas¡ algunos miden un metro diez
centímetros de circunferencia¡ la forma es monótona y sin variedad, muy plana y rodeada de
bandas torcidas de terciopelo 6 seda. A veces se
adornan con una sencilla corona de grandes flores
de terciopelo. Hay mujeres á quien&amp;$ estos sombreros hacen aparecer deliciosas, y existen, en
cambio, rostros que no pueden soportarlos sin
desmerecer notablemente. Las señoras de alguna
edad, si tienen la fortuna de conservar su tez
fresca y sonrosada y la flexibilidad de su talle,
pueden verse muy elegantes con grandes sombreros de fieltro ó terciopelo negro, algo inclinados
por el frente. La toca debe ádoptarse solamente
por las personas de mayor edad, y se lleva en
terciopelos de tonos obscuros y discretos, que encuadran perfectamente el rostro. Aun cuando estos detalles parecen minucioso~ y sin aparente
importancia, mis lectoras comprenderán que, en
realidad, la tienen muy grande, y disculparán, sin
duda, que les haya hablado tan largamente en ese
sentido.

MARGARITA.

*

EL BUEN GUSTO PARA LA ELECCION
DE LOS_GUANTES

OS guantes son una parte muy importante
del atavío femenino, porque están constantemente expuestos á las miradas. Cuántas
~
...__ _.,,. veces uu lindo traje no luce, pues la
persona que lo lleva no conoce las reglas, por de•
cir así. que se necesitan para usar guantes con propiedad.
En primer lugar, deben excluirse de ellos los colores llamati vos, como verde, rosa, azul y rojo.
El café rojizo obscuro puede usarse en invierno¡
el plomo, café y negro siempre se ven bien cuando se llevan trajes obscuros. El color blanco rara
vez se ve impropio¡ h&gt;s colores de paja y gris
perla se han considerado muy elegantes este año,
así como los de cuero en tonos claros. Nunca será
de buen gusto, ni propio, usar guantes de otros colores que los ya mencionados. Si el traje es obscuro, como verde, azul marino 6 guinda, deberán
usarse guantes de colores discretos como gris, café 6 negro. S i es blanco ó de color claro, solamente se verán bien los guantes blancos, color de paja ó perla. Los guantes de color café sirven para
todos los trajes de estilo sastre¡ pero no se ven
muy ell1gantes sino cuando el traje es del mismo
color. Los guantes negros no deben usarse con los
trajes escotados, porque los vuelven sombríos, ni
con los vestidos de telas ligeras, blancos 6 muy
claros, que son la nota dominante del verano.
Los de color de paja y gris perla se llevan mucho, actualmente, con trajes claros. Los vestidos
blancos requieren siempre guantes del mismo color. El matiz plomo 6 gris obscuro no está muy
aceptado en los guantes de última moda, y cuando se usan es, por lo regular, con trajes de estilo
sastre, negros ó grises de cualquier estilo.
Debe tomarse en consideración, no sólo el color de los guantes, sino también su calidad. Los
de seda y los de hilo nunca son elegantes, y sólo
deben llevarse en las mañanas con trajes de lino
6 de algodón, en color blanco 6 beige. Son muy
cómodos para salir á hacer compras; pero mu y impropios para nacer visitas. Para éstas se usan de
cabritilla 6 piel de Suecia. También se llevan los
de gamuza, que son muy cómodos durante el verano, pues son muy fre~cos y tienen la venfaja

de poderse lavar en casa. Vienen en dos colores,
el suyo propio y blancos¡ los primeros se han
usado mucho este verano con trajes estilo sastre,
ya sean de paño 6 de lienzo, y con vestidos sencillos, propios para paseos en la mañana. Los
de piel de Suecia se usan siempre durante el es
tío, porque son más frescos que los de cabritilla.
Para estar correctamente vestida, deben usarse
en todo caso estos últimos¡ son caros, pero duran
mucho y hay gran facilidad para limpiarlos bien.
Las mujeres elegantes deben ser muy cuidadosas en el buen gusto que se requiere para elegir
sus guantes con discreción.

Cómo cortar el Corpiño
( 1"éause lasfiguras publicadas en rl nú111e,-o anterior)

FIGURA

8

Poned todavía más alfileres de cada lado.

FIGURA

11

Medid un trozo de muselina partiendo de la altura de la oreja hasta una cuarta más abajo de la
cintura, y cortadlo,

*

Caprichos Femeniles
Tomamos de una obra muy sugestiva, cuyo autor es inglés, las siguientes líneas, que tienen un
sentido más profundo del que aparece superficialmente, y tal vez interesen á nuestras lectoras.
&lt;Desearía saber, preguntaba una jovencita á un
sabio, por qué causa una mujer que tiene magníficas joyas con diamantes, perlas, esmeraldas y
rubíes prefiere, sobre todas éstas, un topacio amarillo cu yo color no le gusta, por cierto, y que no
siempre le queda bien al conjunto de su atavío.
Cuantas veces ha usado este topacio, ha tenido
que arrepentirse, porque se le cae 6 la lastima su
engarce¡ tiene algún disgusto, 6 por último, lo
pierde un día y no puede encontrarlo, á pesar de
todos los esfuerzos que para esto emplea.
&lt;Desde que no tiene el topacio, las otras piedras
preciosas, que solía admirar, pierden todo encanto ante sus ojos y no cesa de lamentar la pérdida
de su joya preferida.-Mira las brillantes luces que
despido- le dice el diamante¡-te vuelvo deslumbradora y envidiada¡ no me despecies.
-Soy suave y hermosa-le susurra la perla¡- cuando me tienes cerca de tu blanca piel, la acaricio y
la vuelvo más fresca y más bella: llévame contigo.- Teugo talento-dice la esmeralda¡-cuando me
usas, despierto tu ingenio; ¿por qué no me estimas ya?-Mi color de sangre da un brillo fulgente
á tu hermosa piel, haciéndola más tersa y suave
- le canta el rubí-y, sin embargo, no me quieres.
Todos los días hablan de esta manera sus joyas
á la mujer, que no les presta atención por estar
pensando en el feo topacio cuyo encanto aumenta para ella cada día¡ ¿por qué sucede esto, sabio?
preguntó la joven.
-&lt;La primera razón-contestó el sabio- existe
en que la mujer es una necia que ignora el valor
de las joyas que posee. La segunda es que el topacio es más necio todavía, pues no comprende la
ventaja de estar cerca de la piel suave y blanca
de la mujer, en V4'Z de permanecer olvidado en el
polvo del camino, 6 ser recogido por un extraño,
para quien es despreciable ó indiferente. Pero la
razón principal es que las cosas son más deseadas cuando se hallan fuera del alcance de aquel
que tanto las anhela¡ y también, porque el mundo
está lleno de necios, en los cuales no existen
ideas ni opiniones justas, sino caprichos irracionales&gt;.
No quedó satisfecha la joven con la respuesta
del sabio, y se puso á reflexionar. Después de un
rato, sacó estas conclusiones:
Indudablemente que si la mujer admiraba tanto su topacio, es porque no era un topacio sino
en la apariencia y, en realidad, era un diamante
raro, cuyo gran valor no escapó á su instinto femenino. No debía, sin embargo, haberle prodigado sus caricias y sus preferencias, pues por esto
llegó á fastidiarlo. Ni las joyas soportan tantas
mieles. Si la mujer llegara á encontrar su diamante amarillo, debería guardarlo en el fondo de
su alhajero y no demostrarle que lo prefería á
sus otras joyas¡ así el topacio apreciaría sus iavores.
- ¿Para qué pides mi opinión - repuso el sabiosi te atienes á la tuya? Esa mujer es probable
que no recobre su topacio, el cual estará muy
contento disfrutando su libertad, y al cabo del
tiempo se destruirá como toda materia¡ y entre
tanto, después que la mujer haya enrojecido sus
ojos por el continuo llorar, comenzará á encontrarle bellezas y encantos á algún zafiro que la
consolará, y no vol verá á acordarse del topacio.
- Nome convencen tus razones, sabio-contestó
lajoven;- sicmpre es más agradab!e poseer lo que

FIGURA

5

Extended la pieza y aplastad con los dedos la
costura, sin quitar los alfileres.
FIGURA

9

Cortad una espalda muy grande, mucho más de
lo que sea nec:-esario¡ esto con el objeto de que la
tela no estorbe al cortar bien el lado. Cortad ta mbién lo que sobre ( de aquí deberá sacarse el pe queño lado que se uneá la espalda), y trazad con
cuidado, la línea del hombro.
'

FIGURA

12

Colocad la muselina á la altura de la oreja (sin
apoyarla en el rostro). Y para que crucen los botones, dejad tres dedos más de tela partiendo del
centro del pecho.

tum~res¡ las de hoy no son favorables á ella. Los
medios de locomoción están de tal modo transformados, que ningún vehículo sería capaz, hoy
por hoy, de transportar ~se estorboso mueble.
Además, actualmente la muier es de trabajo como
el ~o~bre¡ lconcebís el martirio de una pobre
oficimsta cargando toco el día semejante peso y
es!orbando con sus dimensiones el paso de los demas? ·; .. Seria un absurdo, una cosa incalificable·
tendria que haber una revolución en toda form'
para hacer que la crinolina volviera á las cova~
chas obscuras &lt;le donde Miss Reed pretende sacarla hoy&gt;.
FIGURA 6

LA CRINOLINA

Pero no ha sido necesario llegar á tanto porque
la clientela de Miss Reed se ha declarado'. por esta sola vez, en rebeldía. Sus bellas y elegantes
c~ientes quieren los paños á la griega, las colas
bien largas como la de los pavos reales y las caderas esbeltas y aristocráticas. Y ha sid~ preciso
darlas gusto. Miss Reed, con profundo descontento, ha guardado las hojas sueltas,-quizás para
volver á s~carlas más tarde,- y no sin cierto desdén ha deJado correr la tijera por la línea recta
de la~ _largas y estrechas faldas. Ante todo hay
que vivir¡ l_a ley del_ pan se impone¡ y Miss Reed
no es. caprichosa, s_mo una mujercita razonable
que siempre está mirando la manera de traer novedade~ á su taller. Por esta vez fracasó en s
propósitos.
us

En días pasados, una modista de fama que impone
su gusto en la aristocracia de Nueva York tuvo la
audaz idea-porque audaz se puede ll~mar-de
pretender hacer revivir la muerta crinolina. En
hojas suelta~, elegantemente impresas y con grabados de primer orden, hizo el panedírico del ridículo accesorio femenino, pondera;do su belleza (?), y ~ca~ndo por llamarla tómoda y elegante.
Los periódicos de aquella ciudad combatieron
enérgicamente la idea de Miss Reed, con tanto
calor, ~omo si se tratase de asunto político. &lt;No
es _posible- decían- que á la exageración de los
pemados y de los sombreros de las damas se añada ahora el volumen de la crinolina no es posible. Cuando ésta se usaba, eran otras las cos-

Para demostrar hasta qué extremo llega la propaganda electoral Yla desenfrenada afición que se ha desarroltado en algunos medios, 11. los depones, se cuenta ue
un comité electoral presentaba 11. sus electores 11. M Rq
kln, candidato A la Cll.[!lara de los Comunes y
man eléctrico, en los siguientes términos: "Sportman
activo Y emprendedor, M. Raukin sufrió la fracturad
la nariz en un combate de box, se partió un dedo Ju~
gando al polo, se rompió una pierna en un partido d
foot-ball. Después de haber salido de la Unlversld ~
de Oxford, M. Raukin emprendió largos viajes. Hacaz!do la cabra montés, la cabra blanca, el oso blanco y 1
oso en la~ montanas Rocallosas. Cazó el bisonte en le
Malasia,"
a
Evidentemente todos estos eran tltulos mll.s que 50•
brados ....

Cortad una tira, al hilo del género, y m~didla
al tamaño del cuello.

FIGURA

10

Prended y colocad bien sobre el cuerpo el ped~zo que sobró de la espalda, y cortad, siguiendo
bien la línea, al derredor del brazo.
.....,,. ~ · - - ~ ~ .....~ .....,,. ~11':.i ii:!!.1111':.i ii:!!.11

FIGURA

7

Poned la costura en el centro y prended cada
lado con un alfiler, á fin de que no se mueva la
tela.

*

sptt

�FoT. Ftux,

DE

PAHís. - MonAS CAI•'.rnÉ.

TRAJE DE ·ÓALLE.-Confeccionado en sa.tín aiu l
marino. L a sobl'elalda se prolonga, por el frrnte.
hasta la orilla de la falda interiol' fol'mando un pico. L as mangas son de gasa fantaHía rn colo!' marfil; en la parte superior llern una sobremanga
guarnecida de soutache. Camisola de la misma gasa, ;y, á la orilla del escote, lleva una guarnición de
soutache, igual á la q ne tiene la sobremanga. _

FOT.

FÉLIX,

DE PARís. -

MODAS LAF ERRIE~tE.

TRAJE DE BAILE. - H echo ele velo azul cielo,
bordado de oro, con motivos ele seda gris perla.
E l lienzo delantero de la falda sube hacia el hombro, en donde se l'CCog·e en e·legantes pliegues.
Este lienzo rn sujeto, en el lado derecho del talle, por un elegante b1·oche arte nuern. El corselete es ele tela de oro con bordados realzados.

�-

EL MUNDO ll,USTRADO

ELIXIR SAIZ DE CARLOS.
Cura el 98 por 100 cte los enfermos del estómago é intestinos, demostrado en
15 años de éxitos constantes, y lo recetan los principales médicos de las cinco par=
tes del mundo. Ayuda á tas di~estiunes, abre el apetito, quita el dolor y todas las
mole~tias de la digestión y tonifica. Cura las acedías, aguas de boca, el dolor y ar•
dor de estómago, los vómitos, vértigo estomacal, dispepsia, indigestión, dilatación
y úlceras del estómago, bipercloridria, neurastenia gástrica, anemia y clorosis con
dispepsia, mareo de mar, flatulencias, etc.; suprime los cólicos, quita la diarrea y
disentería, fetidez de las deposiciones, el malestar y los gases y es antiséptico. Cura
las diarreas de los niños, incluso en la época del destete y dentición, hasta el punto
de restituir á la vida enfermos irremisiblemente perdidos. Vigoriza el estómago é
intestinos, la digestión se normaliza, el enfermo come más, digiere mejor y se nu·
tre, aumentando de peso si estaba enflaquecido.

'

\

FOLLETO GRATIS SE REMITE POR COR~EO A QUlEN LO PIDA.
De venta en Farmacias y Droguerías.

Ag~nte General de América, Cario, S. Pra.t;

Apartado 468.

México, D. F.

ESTOMf\60 6 INTESTINOS ~
Consultas para las Damas
Gra~iella: _Doy á usted dos modelos pa-

ra tra¡e de mfia pequefia, á fin de que eli-

ja el que sea más de su gusto. Uno de
ellos es de cachemira liso en colores claros,

nerse una sefi. rita dE' veinte año&lt;; la collet de que usted me habla, teniendo solamente cuidado de usarla con un traje de
color discreto, pues con uno blanco ó muy
claro, harta muy mal efecto.

INDICACIONES A UNA SUSCRlTORA
Miml: En mi concepto no debe usted

}
eXíelente

al principio de tomarla. un/l vez C'ln,um1da deja gran tranquilidad y satisf.icc,ón
Intima, muy suficientes para equilibrar
prontamente todos los trastornos interiores, tan propios para dafiar la salud flsica y las facultades todas de una persona.
Si, como usted dice. desea que ta ayude
en esta situación dificil, le indicaré todo
lo que, en mi humilde juicio, debe hacer
para resolverse á tan dura determinación.

RESPUESTA
Airam: En nuestro número anterior se
publicó el modelo que se sirvió usted pedirme para traje de nifia.
Resptcto de la manera más propia de
ataviarla, me parece que estará muy elegante con dicho traje, sombrero blanco
adornado con plumas del mismo color, medias caladas de seda y zapatos bajos.
Los cabellos deben ir peinados igual al
figurin que dimos á usted, substituyendo
el lazo de listón obscuro por uno blanco.
(;uantes blancos de cabritilla. Con e~te
atavlo, la nina quedará elegantemente
arreglada para asistir á la ceremonia de
que usted me habla.

•

oCa f an¡a de esfa delicada (!;rve3 a es ur¡iversal, como lo prueban las. medallas
que }¡a oblenido en foOas las
€.rposiciones.

VARIAS RECETAS

con un bonito cuello de encaje. y un ampho corselete de red de seda igual al color del vestido.
'
El otro es de franela á cuadros, en colores medios, adornado con botones de
fantasla, pequefios volantes de seda ligera y treutilla. El canesú es de seda blanca
liberty.
PARA UNA SERORITA
Flor óe lis: Me parece que si puede po-

ream;1dar s~s relaciones con el joven que
tan 1mpres1onable se muestra á los encantos de otras amigas. No tema usted
empeorar en su enfermedad por la pena de
romper con ~sa persona á quien tanto
quiere; nada hace más dafio á una salud
delicada y á _un temperamento nervioso,
oue las contmuas luchas de corazón y la
debilidad para decidirse á tomar una resolución definitiva que, si bien hace sufrir

/\ ~

Chap: Las manchas de la cara desaparecen pronto empleando un ungüento de
harina de altramuces, hiel fresca de cabra,
zumo de limón y alumbre, mezclados en
cantidades iguales.
-Para preservar ta ropa de la polilla,
es conveniente sacarla al aire y al sol, ponerle después alcanfor en grano y envolverla en un género de lino. Las hQjas secas del tabaco, los granos de pimienta y
el almizcle, dan también buenos resultados para este objeto.
-Para quitar las espinillas de la cara
es muy eficaz ponerse un poco de glicerina mezclada con polvo de almidón.

La bebida de los hogares.
DOS MODELOS
Una su&lt;;critora: En esta sección verá
usted el modelo para traje de niña en el
géner~ que me indica. El adorno será muy
aprnp1ado de tiras bordadas ó encajes d~
bol1llo. Puede llevar cinturón ó banda de
seda anudada por detrás.
-El modelo de carpeta para piano vertical se hace en seda, cuyo color armonice
co~. _el de los muebles de la sala; y la guar111&lt; 101 puede ir de encaje mglés ó d~ bor(1,.Ju de aphcación.

La prefieren las familias

Si queréis tomar una buena Cerveza, pedid siempre

-

TOLUCA EXTRA

•

�r,

G88

EL MUNDO ILUSTRADO

La Turba, Fuente de Millones

Las Mejores
Gotas para
,
t ·
Curar la Tos
:
son Ias Gotas ·
. •_
del Pectoral~
de Cereza del
Dr. Ayer.

DE LA MULTITUD

*

Que han usado nuestra pre•
paración ó que la están usando
¡ en la actualidad jamás hemos
b'd d ·
'
h
La turba, material que cubre grandes to son los abonos, entre los cuales no hay
nada
mejor
que
tos
nitratos.
1 sa 1 o
e nmguno que no aya
extensiones de la tierra, habla sido conHasta
ahora
se
les
hacia
venir
de
Chile;
quedado
satisfecho
del
resultado.
•aderada, hasta hace poco tiempo, como algo desprovisto de todo valor; pero, gracias pero ante la amena~a de la desaparición No pretendemos nada que no
.
.
,
.
al reciente descubrimiento de un sabio de esos grandes criaderos, se produjo un
aulmico, el profesor Muntr., quien ha en- pánico en el mundo, el cual solo es com· haya sido ámphamente JUStificontrado la manera de extraer nitratos de parable co_n la alegria que ha causado el cado por la experiencia. Al rela turba, ésta se ha conve1tido en un ma- descubrimiento del profesor Muntz.
comendarl a á 1os enf ermos no
1
nantial de riquezas Incalculable, ~obre to•
.
tenemos
más que haoer referendo si tenemos en cuenta que se e~táu ago•**
tando los criaderos de nitrato en Chile,
cia
á
sus
mériLos. Se han obHablando con él acerca de esta cuestii n
los más vac;tos que se conocen en el
se
expresó
como
sigue:
tenido
grandes
curaciones y de
mundo.
-''Es verdad, hay una "cuestión de los seguro que se obtendrán muchas
El importante descubrimiento ha sido nitratos"
y
el
problema
se
presenta
con
explicado por su mismo descubrlior en cierto cerácter de agudez. El año de 1890 más. No hay y podemos a~eguuna entrevista con periodistas franceses. se pagaban diez y ocho francos por los cie11
rarlo honradamente, ningun okilos de nitratvs, y ahora valen veinticin4 *•
co y aun veintiocho. Esto quiere decir quP tro medicamento, que pueda em'"El número de comedores de pan. deda los nitratos se están agotando y que s~ plear~e con mayor fé y confianhace poco el célebre qulmico inglés Sir fin no está, quizás, muy remoto."
-'·He aqul porqué,señorprofesor, vue~- za. Alimenta y sostiene las .fuerWilliam Crookes. era de tre~cientos setenta millones en 1870. En 1895 era ya de tro procedimiento para extraer nitratos d zas del enfermo durante esos pequinientos diez y siete millones, y desde la turba está llamando tan justamente l. riodos en que falta el apetito
entonces sigue aumentando en la misma atención: ¿quisiera usted decirnos en qu,
y los alimentos no pueden diconsiste?"
proporción.
gerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella de }¡¡,

W

Setenta años atrás los médicos
usaron por primera vez el Pectoral
de Cereza del Dr. Ayer, y desde
entonces ha sido el remedio tipo
para la tos en todo el mundo. Millares de familias en Europa, Asia,
Africa y América guardan siempre
en su casa un frasco de esta medicina para poder usarla en cualquier
caso imprevisto de urgencia. El

Pectoral de Cereza
del Dr. Ayer
domina los esfuerzos espasmódicos
del toser, alivia la congestión de la
garganta, calma la inflamación de
los tubos bronquiales é impide que
la afección interese los pulmones.
lfay muchos substitutos é imi•
taciones. Cerciórese de que sr.
obtiene el Pectoral de Cereza
"del DR. /\ VER." (No contiene

alcohol ni veneno)
C111/,r fr"sro n.&lt;IP»fa la fórmula en z,,
1·or,llrttr,. 1'1·,·f¡u11t,. ,,Mnt a su. ,nP(liNJ
fo ,¡uP opinu &lt;1'-1 J•ecturnl tle Cm•ez&lt;t ,kl
/J1•. Ayer,

Prepnrado por el DR. J. C. AYER y CIA.,
LowE'll, Maas.• E. U. de A,
1

Embellece en

1

Una Noche
Yo misma me quité las arrugas en tres
noches con un remedio casero descubierto
por mi, después de haberme cansado de
consultar médicos esiiecialistas, usar
cold
creams y someterme •a. so ¡&gt;a," f acia
· 1es
.
sm el m:nor resultado.
.
La senora A. Sáncbez, me escribe:
'' Es el único remedio eu el mundo que
r¡,almente extirpa las arrugas y el único
digno de recomendarse.''
'
La señorita E. L Vazquez d'ce·
''M
1
.

·

_

, •

.•

.~

hace parecer ve)nt! anos m~s J?ven.
Co~ gusto enviare detalles. a qu_1rn me
los pida, absolutamente gratis. Mi señas
son: fü•len Sanborn, Dept. 2204, Cleveland, Ohio, E. U. de A.
Antes i!e facilitar informes con res·
pecto á mi procedimiento, se me ha de
prometer absoluto secreto para protej~r
mis intereses. No se hará el menor caso
á quiene~ busquen satisfa.cPT una mera
curiosidad.

l:.xplolac:1ó11 ele una ~ul,trera en Chile.

"Ya hoy no se llega á producir montai'las de trigo mas que decuplicando el pojer de producción de la tierra por medio
de los nitrato~ Pero ¿qué se hará dentro
de cincuenta años, cuando se hayan agot~do las grandes salit;eras de Chile? Lleg irá el hambre, á menos que la ciencia
11aya encontrado, de aqul para entonces, la
manera d~ produc1f, nitratos artiticiales en
gran
cantidad
Pues
bien, la....
ciencia ha hecho ese des1cubrimiento, y hay que confesar quepo
cos tienen tanta importancia desde mu(hos
puntos de vista.
Las plantas tienen necesidad de los ni• rat'l°'! lo• _que se hallan abundantemente en
la tierra, SU!-o ralees los extraen de donde
to, encuentran; pero llfga un momento en
q 1e ~e agttao, y entoncts hay que devolver á la tierra to que ha perdid~; para es-

-"El procedimlentoqueyo,°en colaboración con M. Laine, he encontrado para la
fabricación de los nitratos, no es más que
una imitación de la Naturaleza. La mayor
parte de los nitratos que existen en la tie·
rra son obra de microbios.
"SI: loi. nitratos de que viven las plan·
tas son fabricados por los microbios de
cierta clase que pululan en las capas su·
perficia1es de la tierra. Estos microbios
qulmicos s~ben atacar, trabajar, fermen·
tar toda clase de detritus y desechos, tales como hojas secas y substancias orgánicas que se depositan sobre el suelo.
'·Lo 11ue es verdaderamente notable, es
que estos microbios, en sus tareas, han
simplificado el trabajo dividiéndolo. Cuando una cuadrilla, por decirlo ac;I, de estos
microbios quimicos ha convertido gran
parte de estos desechos en sales amonia-

"Preparación de Wampole" y
nin ella ninguna es legítima. Es
tan sabt·o.;.1, como la miel y contiene los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígados frescos del bacalao, con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Malta y Cerezo Silvestre.
Tomada antes de las comidas,
aumenta el apetito, ayuda á la
dige3ti.'.m, y vuelve ..í. los placeres
y tareas del mundo á muchos
· perdido ya toda esquo l1abian
p-3ranza. "El Profesor Adrian
de Uaray, dice; C.:&gt;n buen éxito
1c U3ado la Preparación de Wampole en los Anémicos, Cloróticos, Palúdicos, en la neurastenia
y en otras enfermedades que deJ·an al or!?:anismo débil y la san~
gro empobrecida, y los enfermos
se han vigorizado y aumentado
en peso." En todas las Boticas

¡

ESPECIFICOS VETERINARIO&amp;
DEL DP..HUMPHRF.YS

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PARA CURAR, Á

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CURA

A.A. FIEBRES, Congestiones, Inflama•
cioncs.

B.3 . .AFECCIONES DE LOS TEN-

DONES Y JJLUSCULOS, espar•

e.e.

avanes reumatismo.

ENFEIWEDA.DES DE LAS
GLANDULA.S.
D.D, ENFERMEDADES ORIGINADAS POR LOS VERMES.
E,E. .AFECCIONES DE LAS YIAS
.RESPIR.A'l.'QRIA.S.
COLICOS, dolores de vientre diar,

"°.F.

rea, disentería.
1 -....C, HEllIORRA.GIAS O FLUJOS

DE SANGRE, y evita el aborto.

H.H. ENFERMEDADES -DE LA.
1,1.

J.K.

OIUNA. y de los lUNONES.
ENFE:JHIEDA.DES DE U
1'IEL, sarna roña.
ENFERMEDADES ORIGINAD.AS por indigestiones.

UNG1IBNTO VETERINARIO PARA OASOOS
PARA USO EXTERNO.
cl~eri°!'i~ef~':;-:¡;1nc1pales boticas y guarni•
El Manual del Dr. Humphreyg ('196 páginas),
oobre las enfermedades de los animo les y moda
de curarlas, se da gratis, pldese á su boticario,

HIJMPHREYS' MEDICINE CO,,
Extracción de turba en los yacimientos.

t:or, William ~ Anu Sts,.

NEW YORK.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 21, Noviembre 22</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>Siglo XIX</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L LINDO LUSTUADO
Registrado como articulo c1 e sc~unda c lase, en 3 de Noviembre ele 1894.-Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 15 de Noviembre de 1908

S. M. Eduardo VII, Rey de Inglaterra,
CUYO CUMPLEAÑOS CELEBRO LA COLONIA BRITANICA
EL LUNES ULTIMO.

,

Número 20

�EL MUNDO ILUSTRADO

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Calle de Al taro número 9. México. D. F. Ao..rtado oosta.l 2.570. -TP]éfl)ao~: Erlc,,s,,a, 1476.
Oomoa.ilfa Tel~tónlca, ~71.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓK:

En la Ciudad .............................. $ 1.25

F.o lOll F.~tados........... . . .. . .. .. . . .. .. .. . .. .

En el Extranjero....... .. .. .. . .. .. . .. .. ..

1.50
2.00

NÚMEROS SUELTOS:

Rn la Ca¡¡ltlLI. ........................... $0.3.'i cs.
En los &amp;!tac.los.. . .. . ... .. . : .. . . .. .. .. .. ¡¡¡.r,o cs.

VICTORIANO SARDOU
A muerte de Sardou deja
un gran rncío en la literatura dramática de Francia
y aun del mundo entero.
Por la fecundidad, por la
.
. intensidad, por el brillo .Y
por el éxito, Victoriano Sardou ha sido uno
de los primeros y de los más arandes en la
última mitad del siglo pasado~
Para apoderarse del público, pam deslumbrarlo, conmoYerlo .v subyugarlo, nadie como Sardou, .r pocos como él para divertirlo, entretenerlo, juguetear con él _y
hacerlo reir.
·
En su lira vibraban todas las cuerdas, desde la del alto drama hasta In del s1tinete; su
diálogo chispeante siempre fué rápido, fácil; su estilo, amplio ;v flrxiblc, se acomodaba á todos los géneros y á tod,1s las circunstancias ,v nada es comparable á su ingenio
para anudar y desenlazar la intriga, ¡mra
hacer surgir las peripecias y, sobre todo, para crear situaciones pungitivas ó escenas
dramáticas ó cómicas, ¡xttéticas ó 1·idículas.
Tanto talento y tanto éxito debían desencadenar contra él todas las iras de la crítica. Mientras el público todo lo toleraba
en Sardou y todo lo aclamaba, la crítica no
tuvo jamás la menor indulgencia para él.
Datos fundamentales, desenvolvimiento y
descripción de tipos y de caracteres intriga, peripecias ;v desenlace, estilo .,~ hasta
1nise en 11cene, todo le fué vituperado reprobado, anatematizado; y en tanto ei público llenaba el teatro con su muchedumbre
y con sus aplausos, Ja crítica entonaba
el de profu11dis y gimoteaba el delenda
est Oartago del arte dramático.
El alfanje que se esgrimió contra él fué
la acusactón persistente, monótona y testaruda de falsedad de todas sus creaciones.
Sus personajes eran meros fantoches· sus
il!trigas, burdas y mentirosas; sus situ~ciones, forzadas é inverosímiles; sus desenlaces, fantásticos é inaceptables. Nada dirra0
mos de su psicología, de su historia y de su
moral: la crítica encontraba todo ello monstruoso, cuando no ridículo ó e5candaloso.
Al ver la luz estas líneas puede aHrmarse que en la prensa mundial, como hoy se
dice, los críticos, sin dejar de enaltecér tí
Sardou, porque siempre se eualtece á los
muertos, concluirá sus ditirambos con esta
lamentación:
!Lástima grande
Q,ue no sea verdad tanta belleza!
Si fuéramos poetas ó dramaturgos, apeteceríamos que el único reproche á nuestras
producciones fuera el de no ser verdaderas.
No hay cargo más grande, si es fundado
para las obras de la ciencia ó de la filosofía;

no lo hay m:ts anoc1ino p:u-.L l.ts cr~:ic1ones
del arte.
Vituperar rí un artista la falsechd dC' sus
obras, es sólo aceptable parn quienes pro fosan, como los realistas modernos, que sólo
hay arte dentro de lo verdadero, ó que l:t
verdad, como muchos lo piensan, es la única belleza positiva.
Nada ha.y, sin embargo, menos admisible
que semejante axioma.
Si sólo dentro de la verdad existe el arte,
y si sólo por su verdad se justifica y se
a(Juilata, entonces el arte sitie sobrando.
Vi,·imos dentro de la realiditd; clhi nos
envuelve .v compenetra; doquiern que rnl\'emos la vista, cosas, seres, sucesos nos
muestran lo real en todos sus aspectos. La
vida misma, dentro de la hipótesis renlistn,
sería arte; y el a1-tc, imitación .Y aclulte1·ación de lo real, no tendrfa razón de ser.
¿A qué la pintura.)' la escultura si tenemos la natumleza1 ¿A qué la poesfa si tenemos el pensamiento y hi sensación 1 l A
qué el drama si tenemos la, sociedad?
Los poetas cantan el amor; pero nosotros
lo sentimos, y este realismo es mejor que
aquel li1·ismo. Huelgan las no,·elas ahí donde, como en el hombre .V en la sociedad
reales, hay pasioni&gt;s, intrigas, peripecias .Y
desenlaces. C.tda vida es un drama, :v con
vivir .v ver vivir nos habremos ahorrado el
ir al teatro y los gastos de librerfa.
El Rama.nrna hace combati1· á los monstruos; la Iliada á los dioses y á los héroes·
Lafontaine les da lrnbla :í los animales .Y le~
atribu,yc acciones absurdas; no se necesita
de Arpagon para contemplar las bajezas de
la a,·aricia, ni de Falstaff pa,ra conocer las
ridiculeces y las ignominias de la concnpiscencia: la vida ofrece esto último en abundancia .Y con un realismo insuperable; lo
primC'ro, la vida y la realidad lo nieg,rn
obstinacl:1mente, .Y sin emb:u·go, el !fama.vana, la Iliada, son grnnrles ~, bellos poemas, así como Lafontaine, Moliére y Shakespcarc grandes poetas.
iQué prneba todo er,to? Que el arte .Y
la \'erda&lt;l no son ni pueden ser la misma,
cosa: que el arte puede explotar lo Yerdad&lt;:'ro: pero que no le está vedado lo fab;o
ni siquiem lo absurdo.
Acusar d,~ falseclad ií un poeta, :í un dramaturgo 6 :í un artista en ganeral, no t'S,
por t&gt;Í misma, acusación de mucha trascemlcncia, y es hasta glorioso en ocasiones
ser objeto de los mismos cargos que se fo1·mulan contra Víctor Rugo, contra Calderón ó contra Ra,cine.
Lo que ha.v que pedir al arte no es tanto
la verdad cuanto la harmonía, que es su lógica, ni la precisión, sino hi fuerza, y que
8ardou fué lógico aun dentro de lo irreal
.Y que ha siJo poderoso, son cosas inne~
gables.
La crítica, ante el gran desaparecido acabará, por desarmar, y ht hom do la ju;ticia
sonará para él más allá de la tumb¡, como
resonó para su gloria, en vida, la trompeta
de la fama.
Mas de lejos, con mayor serenidad y menor ofuscación, se le reputará dianó sucesor
de los m:is graneles dramaturais ~· sobre
todo de los más ingeniosos .r fec'u~dos comedió~rafos del pasado siglo .Y de . la vieja
Francia; y cuando ya la crítica ni se acuP-rde de sus farnritos de hoy, todavía los teatros ofrecerán al público los encantos y las
emociones de la Familia Benoiton, de Rabagas, de Thermidor, de Di vorSlons y de
Madame Saos Géne.

635

tt MUNDO !LUSTltAbO

Crónica Científica
LOS ULTIMOS DESCUBRIMIENTOS

NO de los informes presentados últi mamente á la Academia de Ciencias
de París, que llamó justamente la
atención de los académicos, fué presenta_d o por el doctor Delbert y se
relaciona con las operaciones llevadas á cabo por el Sr. A. Carrel, preceptor de Lyón, por medio de las
cuales ha 111serto miembros ajenos en cuerpos de
perros.
Una de las operaciones más notables fué la nefrectomia doblei_ejecutada en u11 perro¡ después
de la vados los nnones en una solución conveniente. el cirujano colocó uno de ellos en su lugar suforando las arterias, el canal renal y los nrét¡ros.
Una hora después de terminada la operación se
restableció la circulación de la san~re, y el perro,
salvado de esta manera, pudo vivir perfectamente
con un solo riñón.
Otra operación, que es concluyente, fué ejecutada en un &lt;fox-terrier&gt;. Se le tuvo que amputar una
pata y se le insertó un miembro semejante de un
perro de la misma talla; se suturaron las arterias
l?s músculos, los nervios y la piel y se le sorne~
tJó á la inmovilización con un aparato de yeso,
después de lo cual, y transcurrido ef tiempo necesario, la inserción fué perfecta.
Est_a s operaci?nes hacen afirmar qite la inserción
de miembros aJenos será una de las más brillantes operaciones de la cirugía del porvenir. Para
resol ver, de una manera práctica y definitiva este
problema, sólo falta encontrar un modo de' conservar -~l injerto. S~ su¡(iere, á esterespecto, la conservac1on de los miembros en hielo para que estén listos para usarse en cualquier momento.
También, en este sentido, ha hecho grandes pro¡!resos M. Carrel, pues ha logrado insertar fracciooes de arteria que han estado, durante ocho días,
f~~ra del _organismo, conservadas en una soluc1on especial.

•••
El _p:i._p~l de trapos ya no es más qne un recuerdo h1stonco: hace muchos años que fuésubstituido por el de pulpa de madera, y apenas si una
qtte, otra vez se fabrican papeles especiales de lino o de seda. Pero el papel está despoblando los
bosqu~s, y si. sigue como hasta ahora, pronto se
ª&amp;?taran los arboles y no habrá de donde sacar
mas papel.
Ante esl~ amenaza, se ha tenido que buscar otra
materia pnma: 110 es nuevo el problema; se ha
tratado de resolverlo desde hace muchos años, sin
que se hu!:H~ra llegado á la solución sino hace
muy poco !tempo.
Los últimos ensayos se han hecho con el
ta_llo del algodonero que, hasta hace poco, 110 serv 1a P~:ª nada. A Texas, E stados Unidos, correspood,o la suerte de resol ver el problema. Después
de vanas experiencias infructuosas se logró obtener uua pulpa de magnífica calidad con el tallo
del a lgodonero.
P.:ro no es sólo eso, sino que ahora resulta que
la pulpa hallada es mucho mejor que la de cualquier olra madera de las usadas hasta ahora, y que
de ella se puede hacer un p:ipel tan resistente
c~mo el sacado de los mejores trapos. Los tallos
tienen un costo insignificante, como que hasta
ahora, ,110 habían servido para nada, y se hace un
favor a los plantadores,_ porque les evita el gasto
de recogerlos, que era bien pesado año con año.
La nueva utilización del tallo del algodonero
e~ u11 beneficio inapreciable cuando la planta ha
s1_do ata~ada por el gorgojo, pues en este caso es
bien sabido que se pierde la cosecha sin remedio
y ~omo el ta_llo se puede utilizar tanto con el gor~
go¡o como sm él, el beneficio es evidente.

** *
Ya que el papel está consumiendo1 á gran pris•
los pocos árboles que quedan en el mundo jusi~
es que substituya á la madera en algunos de sus
usos, y hay que advertir que la substitución se
está haciendo á gran prisa.
Después de haber usado papel para ruedas de
carros y para toneles, se le acaba de usar para hacer botes y navegar sobre ellos por regiones tan
escabrosas como las que recorre la corriente del
río Potomac en los Estados Unidos.
La invención se debe á un periodista que, no
hallando que hacer con los ejemplares no vendidos de su periódico, ideó hacer con ellos una barca capaz de navegar por ríos y por ruares como
cualquier yate ó bote de madera. El resu1t'ado obtenido por el constructor fué espléndido, y el
bote del nuevo material marchó como si hubiera
e~tado sacado del árbol más corpulento.

LL,·ga,I., de l.i ¡w1111era lncomo/ora de GuaJalaja,a á Colima -Una curva entre
Colima y Manzanillo.-Túnel cerca de la eslaci6n ''Madrid" entre
Colima y Manzanillo.
(F"ots. de José J. Ramos.)

El Ferrocarril de Colima á Manzanillo
Cerrado nuestro número anterior y después de insertas en él las fotografías que publi·
camos de la vía y de los trabajos del ferrocarril de Colima á Manzanillo, recibimos más fo.
tografías de esa misma línea¡ como la región fotografiada es una de las más pintorescas y hermosas de nuestro país, y la línea de que se trata es una de las má~ importantes que se han
construído en la República, publicamos las fotografías recibidas, en plana '.especial, y en vista de la belleza de ellas esperamos que sean del agr:,do de nuestros lectores.
Es probable que sigamos recibiendo de nuestros agentes y corresponsales otras vistas de
la región, y siempre que las estimemos dignas de ello, les daremos publicidad, pues el asunto nos parece merecerlo,

!ROMAN'lrilCA

Y

-

A VÉSPERO derrama su luz diamantina. Ha
un rato que comenzó la lucha entre los dos
irreconciliables enemigos. La tarde, airada,
pretende anular las fuerzas de su contrincante, la noche, con el soplo de sus brisas y con
el susurro de sus hojas. ¡Pobre! ¿No ves que agonizas? ¿No comprendes que las sombras implacables se acercan y que quedaráq, en breve, sumergida en ellas, como pétalo flotante en el torbellino?
Oye; yo soy tu poeta. Yo, al igual que tus flores,
te amo ha mucho tiempo: soy tu aliada. Cuando la
noche te s11ccde, busco un rincón en que refugiar

Túnel de •'Ju/a" entre Colima y Manza111ll0.-RebllJe
los "Amiales" entre Colima y Man2anillo.

ud

ce, , v ~e

(F"ots. de José J. Ramos.)

conmigo mis tristezas, y creeme, aunque me oculte, no dejo de atisbar los movimientos de tu negra
rival¡ si en algo te soy infiel, perdona, es una rival tan bella!
Yo sé ;ue tú, ya vencida, llegas á calmarte, saboreando de antemano el triunfo que sobre ella
obtendrás en el mañana. A quien no amo porque
tú odias, es al momento del combate, es al crepúsculo.
¡Ah! si supieras cuántas cosas sé de él. Un día
en que reinabas con todo tu esplendor me propuse esperar su llegada: quería ver el desarrollo de
aquella periódica contienda y iqué de ardides tramó para vencerte! Tú, tan fragante y débil, tenías
que doblegarte ásus artimañas de conquistador experto. Mandó brisas más frescas que las tuyas y
más perfumadas ..... . ultrajó todas las flores que

alentaste durante el día, les arrebató sus perfumes, hacieudo á muchas doblar sus cabecitas para
siempre .... hizo cantará tus pájaros; pero sus
tri nos parecían tristes despedidas.
En el cementerio vecino los sauces hablaron, y
al abrigo de sus sombras, contaron al crepúsculo
historias fabulosas ... .
Cerca de las ruinas que allá en el campo yermo levantan sus picachos derruidos, lo vi más
triste y me pareció que cantaba endechas conmovedoras á cosas muertas y lóbregas.
Allí terminó la lucha: fuiste vencida¡ tu sol
rojo de bochorno, acabó de ocultar su disco aUJ
eu el ocaso . . ... .
B E ATRIZ DE PoRTINARI,

tlf

�63(i

EL MUNUO ILUSTRA no

637

EL MUNDO ILUSTRADO

LA TEMPORADA DE BASE-BALL

«Tlalpam&gt;.-Al bat,

Temas del concurso de a, te decorat,w,:
El Molino del Rey.
Alrededores de Chap11ltepec.

Hace aproximadamente nueve años que un grupo esforzado de jóvenes afi.
ciouados al «sport&gt; idearon establecer una temporada de juegos de pelota al
aire libre ( base-ball) y, para ello, organizaron &lt;teams» y en un terreno inmediato á la calzada de la Reforma armaron su campamento para disputarse el
triunfo domingo á domingo. La idea fué ganando terreno y no tardó en establecerse un campeonato, que llegó á despertar entusiasmo entre los afectos al
saludable ejercicio deportivo. En 1905 el entusiasmo llegó á su más alto grado¡ los principales periódicos trataron de dar gran impulso al desarrollo del
«sport&gt; eu México, medida salvadora para nuestra raza; se levantó un parque
en la Reforma; «El Imparcial&gt; ofreció una hermosa copa de plata como trofeo para el vencedor, y ese invierno el campeonato de pelota hizo época eu
los auales de México, pues se jugaron partidos mejores que en muchas ciudades americanas.
Este año, la temporada se ha inaugurado y la inauguración ha pasado
inadvertida para la prensa diaria. El viejo parque ya no existe: ha sido convertido en centro de recreo de un colegio particular que lo usa poco, y donde-lo ha hecho saber un diario-se trata de dar novilladas. El noble y viril
deporte ha ido á refugiarse nuevamente al abrigo de la colonia de habla inglesa, al «Country Club&gt;, donde le han seguido fielmente los esforzados adeptos
mexicanos que aman la cultura del cuerpo tanto como la del espíritu.
Cuatro son los «teams&gt; que ahora se disputan el campeonato: el «Country
Club&gt;, el «Granger&gt;, el &lt;Tlalpam&gt; y el «México&gt;. Los dos primeros están cas i
totalmeute formados de americanos, con algunos mexicanos, entre quienes sobresale el joven Echegaray, mientras que los dos últimos clubs están formados principalmente de mexicanos.
En los juegos inaugurales, que resultaron interesantes y fueron presenciados por una concurrencia numerosa, resultaron vencedores los dos «teams&gt;
americanos. No será difícil que la proposición se invierta, porque repetidas
veces los mexicanos han obtenido notables triunfos.
Nuestro fotógrafo pudo lograr muy interesantes instantáneas de los juegos de inauguración.

La novena &lt;.GrangertJ en el &lt;.Counlry CluiJ»

Concurso de Arte Decorativo
En los últimos días del mes de Septiembre próximo pasado se iniciaron
en la Escuela Nacional de Bellas Artes, varios concursos entre los alumno~
de las diferentes asignaciones del plantel,
Hubo concursos de pi~tura y de es~ultura y todos obtuvieron muy buenos resultados; pero rev1sheron mayor importancia el de paisaje y el de pintura decorativa, especial mente el segundo, que fué una verdadera revelación
La importancia del concurso de paisaje está en su resultado, tanto por el nú:
mero de cuadros presentados á él, como por la perfección de éstos.
Pero el que sin duda tiene una importancia capital, es el de pintura decorativa, pues dado el desdén con que se ve generalmente este ramo ent
nuestros artistas, se temía que su resultado fuera algo menos que mediano r;
suce~ió todo lo contrario, pues si no se presentaron cuadros que puedan
cons1der~rse ~o~o de maestros, sí hubo varios que indican, aparte de muy
b~enas d1spos1c1ones para el ramo, una gran dedicación y un estudio concienzudo.
Las ilustraciones que acompañan estas líneas muestran algunas de las
combinaciones de _ornamen~a~ión presentadas al concurso, las cuales, como se
ve, son muy artísticas y ong1nales, y es seguro que si se continúa cultivand
esta clase de pintura, se llegará á crear un arte decorativo propio de nosotro;
Los alumnos que se distinguieron más en esta clase, fueron Quintero d~
la Torre y Benjamín Co~ia. En la de paisaje los mejores cuadros fueron firmados por Saturnino Herran y Romano d e la Torre.
Publicamos también alguno de los cuadros de paisaje que más sobresalieron en el concurso,

Una tirada á primera base.

Míckel, en prim era base, esperando la p elota.

�EL MUNDO ILUSTRADO

638

639

EL MUNDO ILUSTRADO

VENEZUELA Y SU PRESIDENTE
Una vez más están llamando la atención del mundo entero D. Cipriano
Castro, Presidente de la República de Venezuela, y el país que él gobierna.
Pocas personalidades han sido tan discutidas en los últimos tiempos como la
del señor Castro¡ mientras que muchos le consideran como un gobernante modelo y gran vigilante de los intereses de su país, y en éste se le da oficialmente el nombre de restaurador y libertador, otros dicen que es el tirano más
arbitrario y déspota que se conoce, y que, con sus caprichos, está arruinando
á la nación cuyos destinos se le han encomendado.
Todos, ó casi todos, están de acuerdo en que es un tirano¡ lo que se discute es si su tiranía es de las que benefician á los pueblosó de las que le hacen mal. En vista de algunos de sus actos, aun se ha llegado á dudar acerca
del equilibrio de sus facultades mentales.
Todavía no se olvidan las grandes discusiones á que dió origen el bombardeo de puertos venezolanos por buques holandeses, franceses y alemanes,
hace unos cinco años, bombardeo motivado por la negativa del Presidente
Castro á pagar ciertas deudas de la nación. La acción coaligada de los gobiernos y la neutralidad de los Estados Unidos, cuyo apoyo había solicitado Venezuela, dieron por resultado que Castro reconociera las deudas y arreglara
su pago, el que se fué verificando lentamente y en paz hasta que llegó su
turno á los Estados Unidos.
Tenía esta nación varias reclamaciones pendientes contra el gobierno venezolano por actos de éste en contra de compañías y ciudadanos de la Unión
americana, y el Presidente Castro se negó, de plano, á que se hiciera el pago
correspondiente. El gobierno de los Estados Unidos, en obvio de mayores
dificultades, se vió en la necesidad de desistir en sus reclamaciones y las
compañías norteamericanas se quedaron sin indemnización por los daños sufridos en sus intereses.
Parece que el éxito de esta maniobra alentó
al Presidente Castro, y, á renglón seguido, empezó á dictar leyes en contra de todas las compañías extranjeras que existían en el país. La
única comunicación de Venezuela con los demás países de la tierra era el cable de la compañía francesa, el cual quedó cortado desde el
bombardeo de los puertos, y desde entonces,
para comunicarse con sus semejantes los venezolanos, ha necesitado recurrir á la estación
de Willemstadt, en la isla de Curazao.
Es esta una posesión holandesa colocada
frente á las costas de Venezuela y á una distancia relativamente corta de ellas¡ por esta
razón el gobierno de Holanda es el que, con
más frecuencia, se halla sometido á los desastrosos resultados de las disposiciones del Presidente Castro.
El acontecimiento, que una vez más concentra en el señor Castro y en su país las miradas
de todo el mundo, es la expedición de un decreto del 14 de Mayo del presente año en el que
declaraba el jefe de la nación que quedaba prohibido el trasborde de-~mercancías destinadas
á puertos venezolanos en aguas de Curazao.
Esta disposición no podía convenir, de ninguna manera, á Holanda, y protestó en contra
de ella, protesta dela que el General Castro hizo tanto caso como el que acostumbra hacer de

Los excursionistas llegando á la Hacienda,

Los ¡ó,.enes que lomaron parte en la novillada.

A orillas del lago.

EXCURSION CAMPESTRE
~os jóvenes ~ue forman el &lt;Junior Club&gt; efectuaron el domingo una excursión á la Hacienda de San Juan de Dios, propiedad del Sr. D. Alejandro
d~ la Ar~na, con el ~n de festejar el día de días del Sr. Pbro. D. Carlos Heredia, Presidente de dich_o Club. Hubo en la Hacienda una novillada, en que tomaron parte algunos miembros de la citada agrupación.
La fiesta resultó ag~dabilísima y, durante ella, se tomaron fotografías, algunas _de las cuales publicamos en esta página, y que nos fueron galantemente cedidas por el Sr. Pbro. Heredia.

La Victoria: vista de la parte Sur.- La Universidad de Caracas.

*

GRAN INCENDIO EN EL ORO

Catedral de Caracas.

todas las protestas que proceden de gobiernos extranjeros. Ante la inacción de Venezuela sobre
el particular, y considerando que de seguir las cosas así el gobierno no había de hacer nada para
modificar la situación, le urgió para que revocara el citado decreto, indicación ante la cual el
Presidente Castro conservó su silencio despreciativo.
· --:=Holanda envió finalmente _un ultimátum, en el que especificaba que si para el primero de
Noviembre próximo pasado no estaba revocado el decreto eu cuestión, bombardearía los puertos
venezolanos, Ante este ultimátum el Presidente Castro permaneció tan impasible como antes y
dejó pasar el primero del presente mes sin haber revocado el repetido decreto.
Holanda no ha bombardeado todavía los puertos de la costa de Venezuela; pero hace preparativos militares en las aguas de Curazao. Ahora ¿valdrá la pena que Holanda tome la ofensiva
contra los puertos venezolanos? ¿los resultados que obtenga justificarán los gastos de las hostilidades? Creemos que estas cuestiones son las que han retardado la actividad hostil de Holanda.
~JCon la expedición del ultimátum se han revocado todos los tratados celebrados entre Venezuela y Holanda, y, entre ellos, uno firmado el 20 de Agosto de 1894, por el cual se comprometía
Venezuela á cancelar todas sus reclamaciones pendientes con Holanda, y ésta, por su parte, á evitar por todos los medios que estuvieran á su alcance la propagación de revoluciones en territorio venezolano. Desde la fecha del ultimátum se abolió el impuesto sobre armas en el puerto de
Willemstadt, Curazao, y se declaró que Holanda no se preocupará, en lo de adelante, por los
movimientos revolucionarios que haya en Venezuela.
Tal es el estado de cosas á que ha llegado la cuestión, y en todas partes se espera, con ansiedad, el resultado de todo esto.

La ~rósp~ra_ población de El Oro acaba de ser teatro de una catástrofe.
El domingo ulhmo se declaró un terrible incendio que destruyó totalmente
tres manzanas de las calles de 8 de Mayo, Luz del Día y El Desierto. Dícese
que el, r:uego no ~estruy~ las calles adyacentes, gracias á los esfuerzos del Jefe Pohhco, Sr. Lic. Rami~ez, Y. de los_ gerentes de las negociaciones mineras,
(ue,. ~yodados por e_l vecindario, pudieron ai&amp;lar el foco del incendio. Muchas
amihas quedaron sin albergue, y las pérdidas se calculan en doscientos mil
pesos.
1:,as fotografías relativas nos fueron remitidas por el Sr. N. Flores y ella
dan idea ~e los terribles efectos del fue¡(o.

Ahora daremos á nuestros· lectores datos acerca del país que probablemente será teatro del
conflicto armado que parece más cercano.
Venezuela se halla situada en la parte norte de la América del Sur, en la región comprend
1
dida entre el Ecuador y el Trópico de Cáncer. Su superficie, incluyendo las islas que se hallan
bajo su jurisdicción territorial, es de un millón quinientos mil kilómetros cuadrados, y su poblaHotel Klindt en Caracas.
ción, formada en su mayoría por la raza blanca, es alrededor de tres millones de habitantes.
De acuerdo con su configuración física, se divide el país en tres zonas que se llaman: de
las montañas, de los llanos y de los bosques¡ en estas dos últimas es donde Venezuela tiene sus grandes riquezas: el ganado y las maderas preciosas.
Además de la parte que puede llamarse propiamente Venezuela, hay una gran región conocida con el nombre de Guayana venezolana, famosa por sus enormes riquezas en minas de oro.
La capital de Venezuela se llama Caracas, ciudad famosa por la suavidad de su clima, la belleza de sus mujeres y la amabilidad de sus hombres. Es una
ciudad de cerca de cien mil habitantes. Nuestras ilustraciones reproducen algunos edificios de Caracas y parte de la ciudad de la Victoria.

El incendio en El Oro.-Sitío en que estuvieron las casas destruidas.

Los escombro.; humeantes.

�640

EL MUNDO ILUSTRADO

El Desmembramiento de Turquía

641

EL IIIUNDO ILUSTRADO

tó el territorio de Montenegro y confió á Austria la pacificación de BosniaHerzegovina y de Novi Bazar. Grecia recibió tres años más tarde, en premio de
haberse mantenido en actitud expectante en el conflicto anterior, un aumento en su territorio, en Tesalia y ei Epiro. En 1885, despues de la revolución de Filipópolis, la Rumelia oriental se unió á Bulgaria y los confines del
imperio turco se redujeron á lo que muestra el último de los mapitas más pequeños.
La guerra grecoturca de 1897 tuvo por efecto que las potencias reconocieran la autonomía administrativa; pero no la independencia de Cr.:ta. Por
último, los acontecimientos recientes, que aún tienen conmovida á Europa,
disminuyen muy considerablemente los dominios otomanos en ese continente é introducen cambios muy importantes en el mapa, puesto que Bulgaria se
hace independiente, lo mismo que Creta¡ Rumelia oriental se anexa á Bulgaria, y Bosnia y Herzegovina quedan definitivamente anexadas á Austria.
En caso de que estos hechos sean sancionados por las potencias, el mapa de los Balkanes quedará como lo muestra la carta más grande. El dominio turco no se ejercerá ya sino en Tracia turca y Albania musulmana, fieles,
á pesar de: todos los trastornos, á Constantinopla y Macedonia, en donde
siete pueblos distintos: griego, búlgaro, servio, turco, rumano, albanés y judío,
coexisten sin la menor simpatía ni unión. Turquía quedará limitada á los últimos confines de Europa, y habrá avanzado una etapa más en su agonía de
más de un siglo.

NUPCIAL
El lunes 9 de los corrientes vistió el templo de Santa Brígida sus
mejores galas para recibir á la selecta concurrencia que asistió á la ceremonia religiC\sa del matrimonio de la señorita Amalia Monteverde con el señor
Don Joaquín López Negrete.

Matrimonio L6pez Negreie-Monteverde.
saliendo del templo.

Los desposados

Proclamaci6n de /a~Independencia de Bulgaria.
La serie de pequeños mapas que publicamos en
esta página muestran, gráfica y claramente, las dis·
minuciones sucesivas que, durante los últimos
cien años, ha sufrido el territorio dominado por
los turcos, por los grandes invasores que, siglos
antes, fundaran uno de los más poderosos imperios de la tierra. Estas disminuciones se refieren
exclusivamente á la parte europea del imperio,
pues, por lo que respecta á la parte asiática, los
cambios en los límites del imperio otomano han
sido menos frecuentes y, sobre todo, mucho menos importantes. Ya desde antes de 1812, en que
se firmó el tratado de Bucarest, el imperio otomano había comenzado su retirada de Europa. Desde su última conquista, la ocupación de Candia
en 1669, los turcos habían perdido Hungría, Transilvania y una parte de su autoridad sobre los
principados moldovalacos. Le quedaba, no obstante, una gran extensión territorial, como puede
verse en el primer mapa de la parte superior.
En el segundo mapa, que corresponde á los re·

sultados del tratado de Bucarest, firmado después
de la campaña feliz de Rusia, se ve el imperlo
otomano reducido por la pérdida de toda Besarabia. Desde esa época, además del peligro exterior en que se halla el imperio, por el debilitamiento de sus fronteras, empieza á presentarse el
peligro interior, por el despertar de los pueblos
cristianos que, durante siglos, habían estado bajo
su dominio¡ despertar que informa, por sí sola, la
historia contemporánea de la península de los
Balkanes y de la cuestión de Oriente.
La tercera carta muestra la situación creada para Turquía por el tratado de Andrinópolis, que
puso fin á la insurrección griega y que fué completado por los protocolos de Londres. Por ese
tratado, Grecia se hizo independiente y Rusia adquirió el protectorado, de hecho, sobre los principados moldovalacos (Rumanía), que no quedaron unidos á Turquía sino por el vasallaje virtual. Los principados danubianos, libres del protectorado ruso por el tratado de 1856, y de la in-

gerencia política de Turquía desde 1858, se reunieron en 1861 en un solo Estado (Rumanía] autónomo, pero aún tributario del sultán.
Bosnia- Herzegovina y luego Bulgaria se sublevaron en 1875 y dieron lugar á la guerra rusoturca de 1877. A consecuencia de la toma de Plewna, Turquía tuvo que firmar el tratado de San Estéfano, y sus fronteras quedaron modificadas conforme se ve en el mapa de 1878. Por ese tratado
se fundó el principado de Bulgaria, que debía
extenderse desde el Danubio hasta el Archipiélago heleno y desde el mar Negro hasta las montañas de Pinde, y habría aislado Constantinopla del resto de la Turquía europea. Las potencias no quedaron conformes con esas cláusulas, que eran demasiado favorables á la influencia rusa, y el convenio se reformó por el tratado de
Berlín, que redujo á sus dos terceras partes al
principado búlgaro, hizo de la Rumelia oriental
una provincia turca autónoma, reconoció la independencia completa de Servia y Rumanía, aumen-

La co11c11rrcncia llegando al templo.

Sra. Gloria Lillo de Jenkins.

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Mapas de Turquía, en diversas épocas, desde principios del siglo XIX, hasta la Independencia de Bulgaria.

El adorno floral era particularmente bello: además de un tapiz de llores
blancas de las clases más exquisitas, había, de trecho en trecho, jarrones de
metal y de porcelana, sosteniendo plantas finas de rico follaje. En el altar
mayor, en el cual se celebró la ceremonia, y en los laterales inmediatos, se
habían colocado ramos de llores formando artístico conjunto.
A las once y media de la mañana los preludios de la marcha nupcial de
Lohengrin hicieron saber á los presentes que llegaba la contrayente, acompañada por sus señores padres, que fueron padrinos en la ceremonia, y luciendo el simbólico traje blanco, de corte princesa irreprochable, hecho de rica
piel de seda y adornado con no menos ricos encajes.
En el vestíbulo del templo, corno es costumbre, se efectuó la ceremonia que se llama de manos, la cual, como ya lo dijimos, fué apadrinada
por los señores padres de la desposada: Don Francisco Monteverde y Doña
Carmen E. de Monteverde. Terminada est:i parle de la ceremonia, los novios
se dirigieron al pie del altar mayor, en el cual se celebró la misa de velación,
acto que fué apadrinado por el señor Don Angel López Negrete y la señora
Doña Petra Salcido de López Negrete.
La ceremonia civil se efectuó por la tarde en la casa habitación de los
señores padres de la desposada¡ el acta matt-imonial fué firmada por el señor
Vicepresidente de la República, Don Ramón Corral¡ Lic. Esteban Fernández,
Gobernador del E stado de Durango¡ Don Arturo Branilf, Ingeniero Don Gabriel Ortiz, Don Antonio Monteverde, Lic. Jesús F. Uriarte, Don Javier Icaza
y Landa, Don Ricardo Otero, Don Angel López; Negrete y los padres de la
desposada.

Damas de honor de la desposada.

J/ 7

�EL l\IUNDO ILUSTRADO

643

EL ~mNDO ILUSTRADO

CASA HABITACIÓN DE MR. TAFT, EN CINCINNATI.

TAFf INTIMO
Sra,~María C. de Bacmeister, fundadora de la Asociación para socon·er á los niños pobres.

Srita. Concepción Granja, fundadora de la Aso·
ciación para auxiliar niños pobres.

Srita. Elena Zapata, Directora del jardín de niños «Pestalozzi&gt; y fundadora de la Asociación
para auxiliar niños pohres.

\

El Presidente electo de los Estados Unidos, Mr. William H. Taft, está descansando
de las fatigas de la campaña electoral en
una de sus quintas de campo, antes de entregarse á la turbulenta vida de primer magistrado de la gran Unión americana.
El importante personaje político es de un
carácter afable y cariñoso en su trato íntimo¡ gusta de los juegos al aire libre, en los
que es muy diestro, principalmente del
«golf&gt;, juego que siempre practica en sus
residencias campestres, y en el que siempre
derrota á sus contrarios.
Publicamos retratos de Mr. Taft en traje
de c:golf~, en una de sus quintas de verano
y las casas donde nació y donde vive actualmente.

*

La Futura Duquesa de los Abruzzos
Don Pedro de A/varado, minero millonario q11e vino
especialmente á conocer al Señor Presidente.

Ha quedado decidido el matrimonio del
Duque de los Abruzzos, miembro de la fa.
MR, TAFT EN SU QUINTA DE VERANO.

MR. TAFT JUGANDO

11

GOLF."

milia real italiana, con la señorita Katherine Elkins, hija de un senador de
los Estados Unidos.
La futura miembro de la familia real está educada conforme á los sanos
principios de las familias norteamericanas, y es gran aficionada á los deportes y á los ejercicios al aire libre¡ las fotografías adjuntas la representan en
traje de s_alón y saltando una cerca á caballo.

Ilmo. Sr. José M. Cáceres y Martfnez, Obispo de
Sri/a. Rosaura Zupata, fundadora de la Asocia•
Zamora, que acaba de ser nombrado arzol1ispo titular.
ción para auxiliar niños pobres.

SR. CANÓNIGO MIGUEL MU~OZ Y PAREDES,
·j·

el 6 riel acfzia l.

Ml SS KATHERINE ELKINS1 FUTURA DUQUESA DE LOS ABRUZZOS.

Banquete e,i el Club Inglés para celcbrari,?l cµm¡:,le9ñ 011 del_Rey Eduarao.

Banquete en el Club.-La mesa de honor.

MISS ELKINS ES UNA GRAi&lt;:ECUESTRE.

�645
EL l\IUNDO ILUSTRADO

644

EL MUNDO ILUSTRADO
bajo el ardoroso fuego de un sol primaveral, fuí
á verla. Recibióme en el corredor luminoso con
un abrazo, jcon un abrazo tan fuerte, que quería
decir tantas cosas! ... Me miró luego con sonrisa
alegre en los labios y triste en los ojos. Su mauo
blanca, su mano nerviosa, agarrábase á mi hombro
con desmayada expresión de regocijo.
-Primo, primo .... ¡Cuánto tiempo, Dios mío,
cuánto tiempo!. .. .
Y en tales palabras, y en su semblante, en el
que á duras penas podía reprimir angustiada mueca, advertí el dolor contenido, pero latente. ¡Oh,
cuán distinta la María Rosario de hoy á la de en-

tonces!

E las mozas de mi pueblo, pocas ó ninguna tan feliz como
mi prima María Rosario.
Todavía me acuerdo, en los instantes de vagarosa nostalgia
• en que parece adonnirme una
:' racha de la mansa brisa del
lugarejo, de aquella chicuela
grácil, menudita, de rizosos
cabellos castaños que sobre lo sonrosado del cutis, cuando se esparcían tenían visos de oro· de
la~ios frescos y ~uaves ·y'de ojos casi glaucos, ~ue
chispeaban sonriendo al par que los labios.
. Porque es de advertir que María Rosario era
hnda, c_on _la belleza un tanto infantil y sosa de
la provmc1ana¡ pero con la misma sana frescura
con igual desbordamiento de vida que las mucha:
chas que, desde su tierna infancia, han sido extrañas á los ,refinamientos del tocador, y respirado l~s sa,lu~1feros aires de las vegas, y tenido por
medios umcos para realzar su encanto los fondos
azulados y purpúreos del cielo libre, los arrullos
de las arboledas por la tarde durante el paseo· y
en el interior, en el hogar, el embalsamado a:nbiente de los patios llenos de flores, en los cuales, sobre el aroma múltiple descuella el de los
naranjos aljofarados de az~har como promesa
nupcial.
'

D

Pero noto que me he corrido en el elogio de mi
primita. He dicho, si la memoria no me es infiel
al correr de la pluma, que era extraña á los refinamientos del tocador, y no es verdad. ¡Perra
manía esta de considerar á las señoritas del terruño poco menos que como rústicas aldeanas! No:
María Rosario sentía adoración amable por los
polvos de azurea, el cold-cream y la esencia d e
white-rose,muy en boga entonces. María Rosario reinaba en su alcoba, budoír también, como una princecita de novela moderna. ¡Como que era el ídolo
de sus padres, mis buenos tíos que paz hayan los
cuales mirábanse en las niñas de sus ojos ~hispeantes, que sonreían al par que los labios!
No puede bortárseme de la memoria el hermoso cuarto de mi prima María Rosario. ¿Ni cómo

iba á olvidarlo si allí la vi refr¡ si allí contemplé
extasiado su ir y venir de gorrióninquieto¡si allí,
en suma, deleitéme ante aquella su vida juvenil
Y suave, la única que convenía á su natural de
v!r~en nacida para gozar de la espuma frívola, esp1ntuosa de la común existencia y no de sus sedimentos amargos?
Era una habitación pequeña, más larga que ancha, luminosa, con enrejada ventana hacia la calle principal del pueblo, tan llena de sol al mediodía como obscura y lóbrega al entrar la noche.
En un rincón, discretamente oculto á ojeos curiosos, hallábase el tocador, con su cubierta de mármol,-de mármol, sí señor , que era el asombro de
la cíudad,-materialmente tapizada de cuantas
chucherías ideó el majín de fabricantes de porcelanas y bordadoras de cojines, relojeras, alfileteros y otras cosas más que escapan á mi impericia
masculina en achaques costureriles, y la enorme
luna biselada donde en tantas ocasiones ella se
lisonjeó al ver reflejado su rostro, ó escudriñó
atónita en su imagen, sobre la tersura del cristal,
rastros vagos de pena .... Al fondo, el lecho seerguía, una cama angosta de doncella, con amplio
pabellón de seda azul, el que, sin duda, en sus
sueños de adolescencia, hizo las veces &lt;!e cielo
estremecido por el aletear de los ángeles. Y aquí,
y ahí, y acullá, en de1Tedor, en todas partes, mil

lindos y menudos objetos, veladores, sillas de sutil tallado, cuadros, caracoles del mar en confus ión, como fiel trasunto que e·,•an de aquella naturaleza jubilosa de niña mimada, de niña grande.
Muchas veces, mientras se peinaba, yo la pregunté:
-María Rosario: ¿eres feliz?
Y ella me respondía:
-¡Oh, mucho, primo, muchísimo, inmensamente! Para otros, la vida es lar~a fastidiosa tarda
e!1 pasar: á mí los días se me figuran así, clliquihues-y mostrábame s u primoroso meñique¡-y
cuando transcurren me imagino vivirlos en sueños, por lo rápidos ... .. .
.: ~ra_ verdad: jamás padre alguno festejó á su
hi¡a umca como á la suya festejaron mis tíos. Ha-

bía que ver á aquel excelente viejo de barba entrecana
sentando en sus piernas
María Rosario y diciéndola:
&lt;Hija, llegaron novedades á
la tienda de don Rafael¡ hay
'.11~selinas, gas~s, listones, sombreros ..... Anda,
1p1de lo que quieras!&gt;-O bien: &lt;Esta noche tendrem_os función en el teatro; tomé una platea;
?onv1d~ á d~s _de tus amiguitas y arréglate&gt;.l Y dona Cnshna? ¿Dónde se vió madre más
amant~ ~e su retoño_?, Lo menos la comparaba con
la Punsn~a Concepc1on- que era, por cierto, muy
fea en mi pueblo¡-y de tan alto hubiera querido
ponerla en las propias estrellas.
En el lugar la envidiaban las pollas¡ requeríanla de amor los mozos¡ la aromaban, con dulces
aromas, las flores de su jardín¡ y yo, á menudo,
cuando la veía en la calle, en su casa, en el paseo
ó en el ~eatro, s~lía preguntarla:
- Mana Rosario: ¿eres feliz ?
Y ella ?'1e respondía, cuando no con los labios
con los o¡os.
•
Todos estos recuerdos los hago ahora, cuando
~e _desnudo, en ~l cuarto del hotel, añorando los
mc1dentes del dia, ~l primero de vacaciones que
paso,. después de dilatada ausencia, en la tierra
de mis mayores, _donde no me queda ya otro pariente que María Rosario. A la
luz del velón de sebo, de este largo, de este patriarcal velón que
parpadea en la mesa de noche en
t~nto me recojo al lecho, pien;o y
pienso ....
Llegué por la mañana. ¡He visto
tantas cosas! ¡He sentido tanto! En
c:ida rincón de calle, en cada puntiaguda guija del empedrado en
cada florecilla silvestre que temblequeaba en las grietas de los
muros, sourióme un recuerdo con
sonrisa triste, con la triste sonrisa
de lo que pasó y no volverá nunca. En el 9mpanario de la parroquia saludáronme sones argentinos, en los que creí reconocer vcc~s amada~ y de tiempo acá no
oidas; el cielo radioso, vestido de
azul, parecía saludarme también
con la mueca cordial de otros
días .. Y, á l_a _vez que el regocijo,
conturbo m1 animo la congoja del
desterrado que torna al suelo natal y en él encuentra, tan sólo, un
fantasma de las realidades muertas.
Todo está igual. No cambiaron
la~ cosas, sino las gentes. ¡Veo tantas caras extrañas! ¡Me conocen
tan pocos!
En el Casino hube de toparme
con Pepe Mendoza, con Luis Méndez, con Paco Ramfrez, únicos amigos de mi infancia que aquí restan. A ellos pregunté, tras de sabr4:1sa y ab~ndante charla, por mi
pnma Mana Rosario, y ellos me
contaron la historia lamentabl e.
Algo de ésta sabía yo¡ pero el oírla relatar en el teatro mismo de
los sucesos conmovióme dolorosamente.
María Rosario había contraído
matrimon}o con aquel ricach o que
yo conoci, en los preliminares de
sus amores. Se casó enamorada,
rebosante de ilusión: era- dícenme,-al entrar en la iglesia ceñido
su cu_erpo ~~nudito por el traje
nupcial, la nmagrande de siempre.
Su sonrisa infantil trocóse en llan1o, sin embargo, cuando el sacerdote enlazó la
mano de la esposa con la del esposo. Los pobr~~ ~iejo~, mis tíos, lloraron también: el gorrion mqui~to abandonaba su jaula de oro .... y
no _parece smo que aqu~llas lágrimas fueron el
prologo_de º!ras amarguisimas: ella quedó huérfana un ano m~s tard~. ~ mamita siguió al padre con
un mes de diferencia, mcapaz, quizá, de ver fríamen_te las torturas del ídolo... . ¡Un horror! El
m~nd_o, degenerado, la despreció en cuanto las
m1senas ~~l embarazo deformaron sus redondeces
~as~as Y hneron s~s mejillas con la palidez del
1acmto¡ había nacido un niño¡ hablábase de golpes, de borracheras formidables . ... iun escándalo, un verdadero escándalo en el pueblo!
¡Pobre María Rosario! Ahora mismo, esta tarde,

á

El patio exhalaba un aroma de jazmín y de claveles. Yo permanecía extático. Ella exclamó, recobrándose, con un supremo esfuerzo de matrona
valerosa que me hizo olvidar por un instante á
la muñeca ingenua que tanto quise:
-Pasa, pasa .... Anda, vamos á la sala .... ¡Tenemos que hablar por los codos! ¡Ah! ¿Quieres
conocer al bebé, á mi hijo, á tu sobrino?. . . Y
á una señal de asentimiento por parte mía: -¡Natalia! ¡Natalia! Traiga al niño.

.................. , ..... ' ... ' ' .....

Pasé largas horas en la sala de su caserón provinciano.
¡Oh, la lenta extinción de la luz¡ la caída melancólica de la tarde, con el toque lejano d&amp; las
campanas que llamaban al rezo; el rumor de la
solitaria calleja que venía á morir en la grave
estancia confundido con el apacible de nuestra
plática! Hablamos de muchas cosas. Todo el pasado resucitó en la evocación piadosa: las familiares siluetas, la coqueta alcoba, el patio con sus
naranjos en flor cual promesa nupcial ... Yo miraba cómo su faz blanca, de tan pálida, iba borrándose en la penumbra. La luz expiraba allí,
tras de los cabellos castaños. Los gritos del niño,
á quien besara con amor momentos antes, iban
apagándose también en el silencio. No nos veíamos casi; yo escuchaba su voz y la mía, voces
ansiosas, que evocaban, que tenían un poder mágico para hacer surgir de las tinieblas á los fantasmas amados.
Y entonces, embriagado, poseído por rara alucinación que me hacía ver no sé si con mis ojos
ó con los ojos de mi alma á la primita de antaño, á la de las pupilas que chispeaban cuando
sonreían los labios, pregunté:
- María Rosario: ¿eres [eliz?
Ella me respondió, en la sombra, con un sollozo.
CARLOS GoNZÁLEZ Pi-:ÑII,

00
CONTRA EL DUELO
l A PRENSA EUROPEA se ocupa de los éxitos
obtenidos por el Príncipe Alfonso de Barbón
en su gran lucha contra el duelo en Enropa. Los
periódicos, con este motivo, han recordado paso á
paso los esfuerzos hechos en los primeros años
del siglo actual para la extinción de esto, que
consideran como un vestigio de épocas bárbaras.
El Príncipe Alfonso de Borbón escribió á su tío,
el Príncipe Cario~ de Lowenstain en 1900, pidiéndole que tratara de formar en Alemania una Liga
contra el duelo, El Príncipe Carlos, á principios
de Enero siguiente, había formado un pequeño
comité provisional y empezó á hacer prosélitos.
En Octubre del mismo año el Príncipe Carlos reunió en Léipzig la primera Junta contra el duelq,
en la cual se resolvió crear Tribunales de Honor.
Se estableció la Liga alemana contra el duelo, cuyo comité central se fundó en Junio de 1902. A
principios de 1907 el Príncipe Carlos indujo á
doscientos profesores de diferentes Universidades á que se unieran á la Liga. Cuando se retiró
á un monasterio de dominicos en Holanda, hace
pocos meses, la Liga contaba 30 comités perfectamente organizados y más de 3,000 miembros i nscritos de toda clase de bandos políticos y creencias religiosas. Entre los estudiantes al~manes se
han formado sociedades que tienden á disminuir
el duelo y que llevan el nombre de Freie- Studentenschaft. Actualmente el duelo en Alemania ha
sido infinitamente más raro. En Austria- Hungría
el movimiento comenzó en Mayo de 1901 con una
petición firmada por diez personas muy distinguidas. Pocos meses después los prosélitos llegaron á 1500, entre ellos 16 príncipes y364miembros
de la nobleza. La Liga Nacional Austriaca contra
el duelo quedó constituída definitivamente en
1902. La asociación contra el duelo de estudian-

tes, de la Universidad de Viena, se organizó en
1905, y tiene ahora 250 miembros¡ 6300 señoras se
han adherido á la Liga austriaca. La disminución
de los duelos en Austria es cada año más notable. La prensa austríaca está enteramente en favor de esos trabajos. La disminución de los duelos en Austria es cada año más notable. La prensa austriaca está enteramente en favor de esos
trabajos.
En Hungría, que se consideraba como el país
del duelo por excelencia, se creó una Liga Nacional contra el duelo en 1903. Como resultado de
ella los duelos están disminuyendo y los comités
de la Liga han podido impedir y evitar varios
duelos durante los últimos cinco años. Un oficial
en Budapest escribió una pieza teatral contra el
duelo en 1907. Galitzia, que después de Hungría
se consideraba como el país más duelístico en
Europa, ha seguido ahora un movimento contrario, y en el espacio de tres años los duelos casi
han desaparecido enteramente de allí. Los tribunales de honor, que se han instalado para reprimir esa costumbre, no son una mera farsa. Un caballero que había cometido una ofensa fué sentenciado ó bien á destierro ó á la muerte civil.
Esco)!ió el destierro y abandonó el país. Esos
tribunales de honor hacen prever que se establezca una nueva forma de presión social que resulte un valioso auxiliar para los tribunales ordinarios de justicia. Mil setecientas cincuenta señoras se han alistado en la Liga en Galitzia, y su
influencia ha contribuído mucho para la extinción
del duelo.
En Italia el Marqués Filipo Crispolti organizó
una Liga contra el duelo en 1902. Todos los médicos de Palermo. Messina y Siena se han comprometido á no asistir á ningún duelo. El Rey Víctor Manuel II aceptó el patronato de la Liga italiana en Diciembre de 1907.
En Francia el Príncipe Alfonso de Borbón se
dirigió á M. Joseph du Bourg, en Toulouse en Noviembre de 1907, para la formación de un comité
provisional, del cual forman parte muchas personas prominentes y no pocos antiguos militares.
En 1903 se creó en París la primera corte de honor, que estaba formada de militares muy distinguidos.
Gracias á la creación de jurados de honor en
el ejército belga en 1889, el duelo ha d esaparecido de allí. En España la liga fué organizada en
1904 por el Barón Albi. El Rey Alfonso aceptó la
presidencia honoraria en 1906 de la Liga Nacional Española contra el duelo. En 1907 sólo hubo
cuatro ó cinco duelo~ en España.
El duelo se ha extin~uido en México por cau~as muy diversas, sin que aean substituidos por
1ribunales de honor. Esta desaparición se refiere
exclusivamente al duelo con preliminares, con
testigos y formalidades dizque caballerescas. El
asesinato subsiste y aun aumenta en otras formas.
No hay, pues, que vanagloriarnos.

*

Melancolía de Otoño

r:

STA tarde, en Chapultepec, he visto caer
as primeras hojas.
Desprendíanse de las ramas de los fresnos, de los álamos, de los sauces inclinados sobre el espejo movedizo del agua,
s uavemente, dulcemente, arrebatadas por débiles
rachas de aire, d e un aire fresco, precursor del helado de invierno. Y allá iban, susurrantes. cantando su vieja y triste canción que arrulló la melancolía d e los poetas, d esde remotas edades, y
puso en lo5 amantes, de hoy y de ayer, una mirada
de mansa cou¡(oja.
Yo contemplaba su peregrinación, tan antigua
como el mundo y tan nueva como la sonrisa de
una mujer enferma que se despide de la juventud
y del amor¡ pere)!rinacióu doliente que trae al
ánimo la bienhechora caricia de la añoranza, y envuelve nuestros pensamientos en vaga penumbra,
haciéndoles resaltar del fondo borroso del pasado. Huían, arrastradas por el viento de la tarde,
primero lentamente, modulando un ruego-tan
apacible era su murmullo;-vertiginosas después,
sembrando la atmósfern, saturada de aromas de
selva, de plañideras quejas que se desvanecían
en el susurrar del bosque.
En el término del paseo, larga y angosta calleja orillada de ahuehuetes centenarios, irradiaba
un crepúsculo de tintas pálidas. Era una palpitación del ocaso, blanda, apenas perceptible; el

cielo, de nacarada trasparencia y veteado de oro,
tenía entonces sensibilidad de carne.
Y todo me pareció en tal instante animado de
profunda, de misteriosa euritmia: la coloración
amarillenta de las frondas¡ la caída de las hojas¡
el tramonto, revelador de la infinita melancolía
de la Naturaleza y de las cosas.
Y pensé entonces, en el recogimiento casi místico de aquel rincón de bosque, en el vulgarísimo
y, sin embargo, extraño fenómeno de que tantos
han hablado y han sentido tantos: la repetición
constante, á través de los tiempos, de los temas
inspirados por Natura.
¿Cómo es que espectáculos como el que en la
memorable tarde me deleitaba, han sido fuente
perenne de poesía, tesoro nunca agotado de belleza, ánfora en donde los prosistas y los poetas de
antaño y ogaño- desde las regiones en que
impera la blanca serenidad de la nieve, hasta
aquellas ebrias de luz solar y de verdor,-bebieron la divina ambrosía para derramarla en páginas admirables?
El rápsoda, que iba de pueblo en pueblo y de
aldea en aldea de la primitiva Grecia, de seguro
hizo sus jornadas en compañía de las hojas, durante la pálida estación que sigu11 al estío, y cantó al otoño y á las hojas ante el asombro del concurso, mozas y mancebos tocados del anhelo de
poesía. Los poetas romanos de la decadencia, al
abandonar el festín, laxo el espíritu y molido el
cuerpo por el placer, pisaron en la plaza pública
las hojas secas arrastradas por la brisa desde la
romana campiña, y relacionaron su cansancio con
el de los árboles, en los que á la lozanía de la
primavera sigue el despojo otoñal. Y los trovadores, hijos legítimos de los vagabundos helenos,
que como ellos de villorrio en villorio iban de
castillo eu castillo, iluminando con destellos de
luz la noche pesadísima de aquellas edades, cantaron también, ante los torreones de la mansión
que encerrara rubia princesa, la melancolía de
noviembre, exactamente como hoy lo hiciera un
poeta quintaesenciado de estos tiempos.
¡Eterno encanto de la belleza y de la poesía!
Así podrán venir nuevos artistas y nuevas obras
de arte; así podrán elegirse, dentro de muchos siglos, iguales asuntos: la sensación será intensa,
imborrable.
Con las generaciones de artistas sucede lo que
con las generaciones de hombres: que aun cuando sean las mismas corporalmente, é idénticos
sus ideales, y semejantes sus fu entes de emoción,
é insubstituible el marco de la naturaleza dentro
del cual s: mueven, son espiritualmente distintas, y traducen de modo vario, poliforme, las impresiones del vivir, ya en la vida misma, en las
letras ó en las artes.
Y mientras esto pienso, las hojas siguen su curso, á ras de tierra, sobre la arena que con los reflejos del crepúsculo ostenta matices rojos....... .
Algunas son pequeñitas y corren apresuradas, estrellándose ahora contra retorcido tronco, ó cayendo luego en el agua tranquila, inmóvil, de un
regato; otras, grandes, mgúsas, secas, de palidez
clorótica, se mueven con dificultad, secreteándose gravemente. Al mirarlas, se me ocurre preguntar, á semejanza del poeta:-¿Adónde irán?Acaso atraviesen áridas campiñas, arrebatadas por
e l cierzo de invierno¡ acaso suban á las montañas;
acaso, como meta de su viaje, alcancen las infinitas lejanías d el mar ..... .
Apenas quedan, en el poniente. rastros vagos
de la pnesta del sol. Acércase el fin de la tarde,
y el bosque parece adormirse en la semiluz que
precede á la noche. Del azul obscuro del cielo s¿
destaca la silueta del Granero del Molino del
Rey, á modo de fantasma¡ á lo lejos, por las avenidas umbrosas, se perciben murmullos indefinibles que tienen, asimismo, la vaguedad de la tarde expiraute.
He dejado mi rincón de hierba, yendo camino
d e la ciudad, que se adivina ruidosa tras de las
ramas. En uno de los islotes del lago dijérase
que el sol dejó, sobre la vestidura de un sauz,
partículas de su beso de oro. En el estanque, cloquean las ranas á tiempo que los gansos, de blanco plumaje, se recogen á la sombra de sus casetas. Entre el follaje, piar de pájaros se escucha
como arrullo. Reclinada, una mujer rubia, de amplia vestidura, oye el gorgoriteo de una fuente.
A mi paso, en un cenador, tengo la vislumbre de
dos sombras que se me figuran amantes ....
Y todo es suave, dulce, apacible¡ nada á mi alrededor disuena de la débil penumbra, d el murmullo de las caídas hojas. Todo lo envuelve la
melancolía otoñal, musa de los poetas.
C. G. P.

�M6

EL l\filNDO ILUSTRADO

647

EL MUNDO ILUSTRADO

REVISTA EXTRANJERA

Borrás en "Raffles"

Para "El Mundo Ilustrado."
Milán, Octubre 20 de 1908.
EL «GRAND GU!GNOU.-EL «DIANA KURSAL&gt;.-Los
SOMBREROS EN LOS TEATROS,

~:...~{. :~: ~=~: . ....
.

.

'
•

JEL CABLE nos ha trasmitido una dolorosa
noticia: ha muerto en París el maestro Sardou. El decano de los dramaturgos franceses muere viejo y feliz, triunfador y rico. Coronado en
vida por la egregia Sara Bernhardt, deja esa vida
luminosa coronada de inmortalidad¡ porque Sardou, más que todos, mejor que todos los dramaturgos contemporáneos, sabía el secreto de la
emoción escénica, conocía el resorte que sacude
los públicos con la intensidad del golpe teatral, y
sus obras, más que literarias, efectistas, eran hechas, no para deleitar el pensamiento, sino para
estrujar el alma á fuerza de sorpresas dolorosas,
de angustias imprevistas, de gritos inesperados y
llantos crueles, que, por humanos y brutales, estremecían las masas y arrancaban el aplauso.
Cuando se sale del teatro, después de haber visto
una obra de Sardou, no se lleva en el alma una
~rata memoria, sino un molesto abatímiento, consecuencia del trabajo físico en que estuvieron
nuestros nervios, contrayéndose y aflojándose, de
sensación en sensación y de sorpresa en sorpresa.
Porque Sardou, el maestro de quien dice Claretie
en su artículo necrológico que era &lt;el teatro hecho hombre&gt;, fué un mago de la escena. A su
conjuro aparecían el bien y el mal con su cohorte

de dolores, de suplicios, de angustias y martirios,
punzando almas increíbles, personajes falsos y
en historias fabulosas.
El teatro de Sardou es intangible, es convencional y, á veces, absurdo¡ pero allí frente á la escena lo vemos vivido, real y posible. El maestro
halló el secreto de esta magia, encontró el patrón
del éxito y sobre él dibujó todas sus obras.
&lt;En el teatro-dice Zola-el éxito es el todo¡
hace falta alcanzarlo é inmediato, bárbaro, absoluto. Un libro puede esperar; una obra escénica
ó triunfa ó se hunde.&gt; Así, Sardou no se proponía
más de una cosa al escribir, conquistar al público
á toda costa, achicándose á su medida cuanto hiciera falta, porque su ambición no iba más allá de
los aplausos.
Sólo una vez aspiró á más; quiso tener una
obra maestra y escribió &lt;El Odio&gt;, cuyo fracaso
fué como el rayo que cegó á San Pablo para darle la luz del alma, y en una carta, llena de acusaciones y arrepentimientos, prometió-ya que el
público no quería obras maestras-no volver á
escribirlas, cumpliendo su ofrecimiento desde
&lt;Dora&gt; hasta &lt;L' Affaire de Poisons&gt;, su drama póstumo.
El viejo autor, tan duramente criticado por Zola, tan cruelmente juzgado por todos los intelec-

.

I

•

t ...

tuales ~e Par~s, muere triunfador y rico porque
aprendió hábilmente el secreto de engañar.

***
Por fin llegó Borrás.
Un gran entusiasmo, una ferviente curiosidad
lo esperaba. Seguíamos con avidez los avisos que
nos daba la empresa y anhelábamos el anuncio de
la primera representación. Esta llegó por fin y un
aplauso unánime de cortesía, ó eco de una fama
sabida, saludó al actor español en &lt;Tierra Baja&gt;
que fué la obra elegida.
'
Pasaron las escenas del primer acto en un vasto
si~encio, ese callar acostumbrado de nuestro público, que no se atreve nunca á exteriorizar su impresión sino después que ha leído la prensa. Pero hubo de romper esta vergonzosa temeridad por
la fuerza imperiosa, atrayente, dominadora del
gran actor, y en el segundo acto el aplauso brotó
espontáneo, sincero, uniforme y devoto ante los
matices psicológicos de ese Menelich de Guimerá que hasta ahora conocimos. Borrás entra en el
tipo vastamente, lo subraya, lo encarna; más aún
le da alma, su alma superior y vidente que v~
desde la plegaria dicha al ras de la tierra, frotando el rostro en el polvo mismo, hasta la potencia brutal, que contrae los dedos para cortar la vida del amo-lobo
En &lt;El Místico&gt; (el contraste de &lt;Tierra Baja&gt;)
Borrás ha superado las demás creaciones que le
hemos visto. Ese vaso de eterno amor, todo unción y ternura, todo caridad y perdón que pinta
Rusiñol, fué creado por Borrás con toda el alma·
en la hora de la muerte lo vimos palidecer en 1~
agonía, amoratarse en la asfixia, contraer las facciones nerviosamente con un profundo estudio
patológico, que hizo daño en las almas de los
oyentes á fuerza de la verdad con que fué hecha;
pero nada mejor expresado, nada mejor sentido
que aquel sollozo incontenido que cierra la escena con «Marta&gt; en el acto tercero.
Todos los ojos lloraban y todas las manos aplaudían.
Pasaba por nuestro espíritu la convicción del
martirio¡ sufríamos con él y con él lloramos.
Sí, Padre Ramón: por tu eterna bondad fuimos
una hora buenos¡ nos hiciste. tuyos, y, alma de tu
alma, ascendimos contigo al calvario de tu dolor
donde te dejaron solo, exclamando tus divinas palabras: &lt;sólo Cristo tiene siempre los brazos
abiertos&gt;.
Y la soledad que tú sentiste, la sentimos nosotros al mirarte, porque nos convenciste de ella
con tu genialidad. ¡Bendito seas!
El entusiasmo me alejó del camino que debo
seguir. Me aparté de la aspereza de la crónica por
ir á ese carmen florido de la lírica. Pido perdón y
vuelvo sobre mis pasos.
Son estas dos obras, repito, en las que Borrás se
ha presentado más victorioso y alto. Inspirado
siempre, genial á veces y artista excelso en cada
acción, palabra y gesto, la personalidad que nos
visita es digna de la fama que la anunció.
Tan grande es, tan alto está, que su brillo hace
esfumar las figuras que le rodean. Pero no á tal
grado que no hayamos podido apercibir una alta
discreción y una suprema belleza en la Sra. Palma:
una gentileza y aun algo más, temperamento si se
quiere, en la Srita. Pla y estudio y arte en los
Sres. Martí y García de Leonardo.
En resumen: la compañía, entre sí, homogénea,
aunque distante del genial actor.
El público, como es penosa costumbre, escaso,
muy escaso.
Nuestra argentocracia en casa.
¿Será que tampoco entiende el español?
LORELEY.

A imitación del teatro existente en París, conocido en esa capital con el nombre de El «Grand Guignol&gt;, se ha organizado en el «Olimpia&gt;, de esta
ciudad, una compañía semejante á aquélla para representar, traducido, su repertorio especialísimo,
con el agregado de las muy pocas obras dramáticas italianas en un acto que existen actualmente.
El «Grand Guignol&gt; fue creado en París diez
años hace en el patio de una casa, y su repertorio es lo que le ha dado notoriedad. Hay autores
que escriben especialmente para él, y en su repertorio figuran aun los de más nota, que también
le dedican algunos trabajos ajustados á su escena.
Así ofrece sin cesar novedades que atraen un público no siempre popular.
Las representaciones se componen de cuatro
piezas en un acto, siendo muy diversas entre sí;
pero todas de un sabor característico. Comienzan
con un acto en verso, de asunto histórico, fantástico ó romántico¡ después una comedia de costumbres¡ en seguida la piece, que es la parte típica
del «Grand Gnignol&gt;. Un drama breve, sensacional, terrorífico, destinado á satisfacer la curiosidad morbosa y triste que hay en el alma popular
y que arrastra á los espectáculos más ho1ribles é
imponentes. Estos drama~ ofrecen episodios angustiosos, torturantes, presentados á veces con
aparatos mecánicos que aumentan el efecto. Dra•
mas del género de &lt;Al Teléfono&gt;, de De Lorde,
que es uno de los poseedores de ese teatro. La
última parte la constituye un sainete, generalmente grotesco ó de color muy subido. Estas condiciones especialísimas no pueden fácilmente adaptarse á otros ambientes, y así al &lt;Olimpia&gt; se suceden noche á noche las protestas de un público
no habituado á contrastes tan curiosos. La sorpresa, la hilaridad, las lágrimas, la indignación,
la angustia, etc., en contrastes continuados, fatigan hasta abrumar cuando no fastidian.
El .-Diana Kursal&gt; es un nuevo teatro que se
ha estrenado en esta metrópoli lombarda, aumentando el número, ya grande, de los existentes.
Era un baño: antes existía sólo una muy larga y
estrecha alberca, á orillas de la cual pusieron el
indispensable cinematógrafo y un expendio de
bebidas y helados; pero como el punto es populosísimo y está lejos del centro y cerca de la estación central de los ferrocarriles, lo tomó por su
cuenta una compañía que ha erigido (siempre en
torno á la alberca) un gran hotel con muy elegante restaurant, un frontón y el teatro, que ya
fué estrenado con buen éxito de la compañía de
opereta Maresca, Queda ubicado en el cuartel llamado de «Puerta Venecia&gt; y, dentro de poco, se
estrenarán los salones de juego, con ruleta y todo.

••*
El tan traído asunto de los sombreros de las señor:is en los teatros ha quedado aquí definitiva·
mente resuelto. Después de grandes escándalos,
que casi noche á noche suscitaba el público masculino sin el menor respeto para el femenino, la
Sociedad Su vine y Zervoni, explotadora de ocho
teatros y á imitación de la tradicional costumbre
de la «Scala:1&gt;1 dió la orden (sin que para ello interviniera la autoridad y dándole la mayor publicidad) de no permitir á ninguna señora, por ningún
motivo, asistirá los espectáculos con el sombrero
puesto, poniendo á disposición de ellas el guardarropa gratuito. Mucha indignación causó al
principio esto á las señoras¡ pero ahora ya se sujetaron á la orden, no sin haber causado, antes, los
grandes gritos y suspensiones momentáneas de
los espectáculos. Y así el problema tan difícil
(aquí con energía brutal y en otra parte con delicadeza exquisita) ha quedado resuelto, y las señoras ya están contentas, pues á más de poder
lucir sus sombreros á la entrada y salida de los
espectáculos, han hallado oportunidad de lucir
sus elegantes peinetas, ~ue están usándose muy
lujosas, y el gusto de sus peinados.
J. M. L.

Acto 30, escena antepenúltima: Guendolin, Sra. de Palma; Raffles, Sr. Borrás; Mollders, Sr. Tovar;
El Conde, Sr. Martf, y Belfor, Sr. García de Leonarrlo.

N &gt; se debe contrade:ir abiertameJte la opinión de
aq 1el á q:1ien se desea ~ersuadir.

** *
El sabio duda á roeoudo; el necio de r.a la duda, todo
lo sabe, menos su propia ig:norancia.

***

M. VICTORIANO SARDOU

Y

SU NIETO,
(De 11110:de los:úllimos retratos.)

Lleva el hombre en la estrechez
De una vida de pobreza,
Desembotados los pies
Y embJtada la cabeza.

Acto 39, escena penúltima: Mme. Vidal, Sra. Sarrá;:Ra!Jles, Sr. Borrás, y Manders, Sr. Tovar.

�l!lL MUNDO [LUSTRADO

649

EL MUNDO ILUSTRADO

ºJo

RA el tiempo en que
Nuestro Señor creó el
Universo, cuando hizo
no solamente el mundo, sino también los
animales y las plantas,
dando á cada uno su
nombre propio.
Pasaron entonces mu·
chas y grandes cosas
que si se supieran, no
habría en el mundo nada inexplicable; mas, por
ignorarlas, hay mucho que aún no podemos comprender.
Era el día en que el Señor, en el Paraíso, pintaba los pájaros. Había gastado ya todos los colores de su paleta; d e suerte que, si no hubiera.secado sus pinceles sobre las al~s del cardenal, este
no habría sido pintado tan brillantemente._ . ,
Fué también entonces cuando el asno recib10 en
herencia sus largas orejas¡ él no entendió el nombre que se le había dado, ó por mejor decir, se le
olvidó mientras avanzaba unos cuantos pasos en
el verde césped del Paraíso; tres veces volv~ó á
preguntar cómo se llama~a, hast~. que el Senor,
asiéndole por las dos ore¡as, le di¡o: &lt;Tu nombre
es asno, asno, asno&gt;.
y mientras el Señor hablaba, le tiraba de las
orejas, á fin de que ent~udiese mejor y se acordase de lo que se le dec1a.
Sucecieron tantas cosas singulares en aquel
tiempo ..... .
Majestuoso y dulce, el Señor trabajaba y c_reaba infatigable, y ya al caer la tarde tuvo la idea
de formar un pequeño pájaro gris.
&lt;Acuérdate que tu nombre es Petirrojo&gt;, dijo e l
Señor al pájaro cuando estuvo termiuada_s,u creación. Y, poniéndolo sobre su mano, lo de¡o volar.
Mas cuando el pájaro hubo volado por un momento y contempló la her~osa re~i~n donde debía vivir tuvo deseos de mirarse a st mismo. Entonces n~tó que su cuello era tan gris como todo
el resto de s u cuerpo. El Petirrojo volvía varias
veces á mirarse en el agua, mas no pudo descubrir ni una sola pluma roja. De maner~. que el
pajarillo resolvió vol ver adonde estaba el Señor.
Grande y bueno, el Creador continuaba su obra,
y de sus manos salían mariposas que revoloteaban sobre su frente, palomas que arrullaban s-ibre sus hombros; y los lirios, las rosas y los amarantos crecían á sus pies.
El corazón del pajarillo latió de emoción¡ mas
al fin con ligeros saltos, se aproximó al Señor, y
posá~dose sobre su mano, le dijo:
- Deseo hacerte una sola pregunta.
-¿Qué quieres saber? dijo el Señor.
. .
-¿Por qué causa me has llamado Pehrro¡o
cuando soy óris desde el pico hasta el fin el e la
cola? ¿Por "qué me llamas Petirrojo cuando no
tengo ni una sola pluma roja?
.
.
y el pájaro, con sus pequeños o¡os negros, miraba al Señor de una manera suplicante. A su lado veía faisanes todos rojos, excepto una mancha
de oro· papagayos con sus magníficas corbatas carmesíes\ gallos con rojas crestas, sin hablar de las
mariposas y de los peces dorados y rosas. E l pajarillo pensaba, naturalmente, co1: cuanta facil_idad podría ponérsele una ?equena mancha ~o¡a
sobre s u garganta, siendo as1 un hermoso pá¡aro
que respondiera á su nombre.
-¿Por qué me llamo Petirrojo si soy enteramente gris? preguntó de nuevo e,l pajarillo, esperand o que el Señor le re~pondena:

&lt;Amigo mío, veo que he olvidado pintar de rojo las plumas de tu cuello; espera solamente un
instante y ésto quedará hecho ...... &gt;
Mas el Señor no hizo ningún movimiento y replicó:
&lt;Te he llamado Petirrojo y así te llamarás¡ pero has de ser tú quien ha de merecer tener el cuello rojo&gt;.
Y el Seño.- levantó la mano, y de nuevo el pajarillo voló hacia el vasto mundo. Descendió del
Paraíso sumido en profundas reflexiones. l Qué
podía hacer un pobre pájaro para procurarse unas
plumas rojas? Lo único que supo discurrir fué
alojarse en un seto y poner su nido entre un rosal. Tal vez esperaba que un pétalo de aquellas
llores se adhiriese á su garganta y le diese su hermoso color.

...
«

Años sin número habían transcurrido desde ese
día que había sido el más feliz de la tierra. Desde entonces los animales y los hombres habían
abandonado el Paraíso, esparciéndose sobre todo
el mundo¡ y los hombres habían aprendido á cultivar los campos; hacíause vestiduras, cubriéndolas de adornos; y sabían construir grandes templos
y poderosas ciudades, como Tebas, Roma y Jerusal én.
Levantóse por fin un día, del cual debía conservarse siempre el recuerdo en la historia del
mundo. En esa mañana, el petirrojo estaba posado sobre una colina escueta, íuera de los muros
de Jerusalén; allí cantaba para sus pequeñitos,
que reposaban en su nido en medio de las rosas.
El petirrojo describía á sus hijuelos el día maravilloso de la creación y de su bautismo; relato
que cada petirrojo había hecho á sus hijos, desde
el primero que lo había escuchado de Dios mismo, cuando había salido de su mano.
- Y ved aquí, concl uyó melancólicamente el pajarillo, tantos años han pasado, tantas rosas se han
abierto, tantos pájaros han salido del huevo desde la creación, que sería imposible contarlos; mas
el petirrojo continúa siendo siempre un pequeño
pájaro gris, y no ha merecido aún tener plumas
rojas.
Los pequeñuelos abrieron sus largos picos y
preguntaron si sus antecesores no habían procurado cumplir alguna grande acción para ganar el
incomparable color rojo, y aseguraron valientemente que ellos alcanzarían el fin por el cual sus
ascendientes habían luchado tan largo tiempo sin
éxito alguno; mas el petirrojo les contestó que esto era casi imposible. ¿Qué podían esperar ellos
cuando ¡espetables antecesores suyos habían fracasado? ¿Qué podían hacer, sino amar, cantar y
luchar? ¿Qué podían .... ? El pájaro se detuvo á
la mitad de su frase, pues por una de las puertas
de Jerusalén salía un gran número de gentes, y
esta multitud se dirigía hacia la colina donde habitaba el pájaro. Venían caballeros en briosos
corceles; hombres á pie con largas picas; ayudantes de verdugos llevando clavos y martillos; sacerdotes y jueces avanzando con majestad¡ mujeres que lloraban, y una gran multitud de mendigos y vagabundos, corriendo y aullando. El pajarillo gris estaba posado sobre el borde
de su nido y temblaba. A cada i n sta n t e
creía que el seto iba
á ser hollado por los

pies de la multitud, y que sus hijuelos morirían.
-Tened 'cuidado, gritaba á los indefensos pequeños; est~echaos los unos junto á los otros y
guardad silencio; he aquí un caballo que avanza
en dirección nuestra; más allá viene un guerrero
calzado de fierro; ahí viene ya cerca una multitud
salvaje que se precipih hacia acá.
Repentinamente el pájaro calló y cesaron s~s
advertencias· casi olvidó el peligro que le hacia
estremecer. Saltó de su nido y extendió las alas
delante de sus pequeñuelos.
-No, esto es espantoso, dijo, yo no quiero que
veais este espectáculo; son tres malhechores que
van á ser crucificados.
Y abrió sus alas de tal suerte, que los pajarillos no pudieron ver nada¡ solamtnte escuchaban
el mido de los golpes del martillo; gritos y lamentos de dolor, unidos á los salvajes aullidos de
la multitud.
El petirrojo observaba todo lo que pasaba con
los ojos dilatados por el terror.
-Cuán crueles son los hombres, dijo después
de un momento; no les ha parecido bastante clavará esas pobres gentes en la cruz, sino que sobre
la cabeza de uno de ellos han colocado una corona de espinas; éstas han herido su frente y la
sangre corre en abundancia; este hombre es tau
bello, lanza en su derredor miradas tan dulces,
que es imposible no amarlo.
El pajarillo estaba penetrado de la ?1ás profunda compasión por el coronado de espmas.
-Si yo fuese mi hermana el águila, pensaba,
arrancaría los clavos de sus manos y despedazaría con mis ganas á aquellos que lo hacen sufrir.
Vio la sangre que continuaba corriendo de la
frente del crucificado, y no pudo permanecer por
más tiempo en su nido.
-Aunque yo sea débil y pequeño, haré algo eu
favor de ese pobre hombre, pensó el pájaro. Y
dejando su nido, tendió su vuelo describiendo
grandes círculos a l, derredor d,e la _cruz.
Varias veces volo cerca de el, sin osar acercarse· era un pobre animalillo que jamás se había
aproximado á ningún hombre. Mas poco á poco
sé íué alentando, llegóse muy cerca, y con el pico logró sacar una espina que estaba clavada en
la frente del mártir.
Mientras esto hacía, una gota d e sangre cayó
sobre el cuello del pájaro; la gota se extendió y
pintó de rojo las plumas de su garganta ....
Entonces el crucificado abrió los labios y murmuró:
- Tú has conquistado, por piedad, todo aquello
por lo que tu raza ha luchado desde la creación
del mundo.
Al volver el pájaro á su nido, le gritaron sus
pequeñuelos:
- Tu garganta está roja: las plumas de tu pecho
son más rojas que las rosas.
-Esto no es más que una gota de sangre de la
frente del pobre hombre, dijo el pájaro; y desaparecerá cuando me bañe en un riachuelo ó en una
fuente cristalina.
Mas por mucho que se bañó el pajarillo el ~~­
lor rojo que esmaltaba su pecho no desaparec10;
y cuando sus pequeñuelos crecieron, el mismo color de sangre brillaba sobre sus pechos, como brilla ahora sobre el de todos los petirrojos
que hemos visto hasta hoy.
SELMA LAGERLOF.

J

. ,
· .-«Gallito&gt; adornándose (Toreo). -&lt;Gallito&gt; en un par al tercer toro (foreo). )'i
A la izquierda, dearn~a aab~J \ -La o-ran estocada de Martín Vásquez (Toreo).- A la derecl~~: Mai·_tm
-Gaona entrando á mata1 (México :11 (T~reo) -Un par de banderillas de fuego á un toro dC' Cienegudla
Vásquez r~matandodespues
un lapcded a rod~
(México).-Gaona
mu r de su t~rcer toro (México). - &lt;Gallito&gt; liando la muleta (Toreo).

1 i:

�651

650

EL MUNDO ILUSTRADO

ILA OIFIENSilVA

oaldas de corazones de oro, á tos cuales pronto agregaremos uno Marcos y fOI Yademás, ¡tantas gentes, hombres Y mujeres, arrodilladas delante del altar del privilegiad_o, y esos cirios que ardlan alrededor de los lampadanos como pequellas almas ardientes como la mla! .. .

(CONCLUYE)

LOS ANGLES.
AMBIEN ella cuchicheaba con la voz
trémula; pero sus
hermosos ojos ¡tri·
ses, en los que flotaba una luz celestial, estaban fijos
en mis olos .. ¿Qué
querla decir? ¡oh,
gran Dlosl ¿Q u é
querla decir? ¿Por
qué me miraba as!?
¿Por qué esa mirada invadla todo mi
sér, mi vida, mi
1¡
cólera, mi dolor? ...
¿Qué es to que me
Ql!eda de mi mismo? Sólo mi amor y ta embriaguez de
m1 amor hecha de gozo vacilante, de dicha temerosa
de alegria desordenada!
'
-1Qué locura, rezar por un ingrato! habla de rezar
por et que la ama, porque está aqul á sus pies ...
Le hablaba de rodillas, y as!, como 'ella habla besado
locamente mi mano en la mallana, yo besé su pequella
mano crispada, que se retiró inmediatamente como un
pájaro asustado... Pero ella no se retiró, y enteramente erguid.a, con el rostro despojado por un momento de
sus gracias pueriles para revestirse con el encanto divino de la modestia virginal, pronunció ta frase deliciosa:
-¡Recé por el que está aqu!I ...
Querla salir ahora; pero la retuve. Ya no Je ordenaba,
sino le suplicaba:
-¡Miette, por piedad! 1Le aseguro que me es imposible
esperar hasta mallana para saber todo! ....
Y como si en la mujer, cualquiera que sea su Juventud, fuera et amor maternal el que se agita encima de
todo otro sentimiento á ta vista del hombre que sufre,
A\lette hizo et ademán adorable de apoyar por un segundo su mano en mi frente, y casi en un suspiro me dijo:
-No esperará usted hasta mallana ... .
Cinco minutos más tarde, Merlín llegó poniendo con
precaución sus pantuflas en la alfombra, y ha!&gt;lando en
voz baja como en la recámari. de un enfermo:
-:Ml~tte escribe al sellor; ruega al sellor que tenga
pac1enc1a.
¿Qué puede escribirme Miette? ... Apostarla yo á que
es una confesión de ailla que va á la primera comunión.
Ha llegado et momento de la comida; oigo á Merlin que
pone el cubierto ... . ¡Cuánto tarda Miette e,1 enviarme
su confesión! .... Temo que ta pobre nilla se atormente á
causa de sus pequellos misterios; ¿pero acaso no he obtenido to esencial de su confesión, puesto que me ama?
¡Oh, yo quiero que su confianza no le cueste ningún
esfuerzo, haciéndole saber que ta mla es infinita, y .:¡ue
nada de to que puede escribirme ella desde et fondo de
su alcoba virginal me podrla quitar ta persuasión de que
es la más pura como la más linda prometida que hom•
bre alguno haya tenido jamás .... Voy á ordenará Merlio que añada á mi mesa el cubierto de A\iette y et suyo
también; comeremos los tres "en familia!"

1r

Viernes s de Enero.
Llegamos al amanecer. Si Marcos tomó el tren inmediato, llegará aqul dentro de un instante y estará presente á la hora del almuerzo. su cubierto está en la mesa, lo mismo que el de Maese Lorlol, pues envié á Merlln C0':110 heraldo para anunciar mi victoria. No puedo,
no Quiero dudar de ella por un solo Instante ...
Pasé unos ratos frente al espejo; mi apariencia no es
mala á pesar de la noche de viaje..... Marcos no encontrará aqul al figurón de mis doce allos ....
Consulté una vez más el indicador de los ferrocarriles;
me parecla que el tren de Marcos estaba atrasado ....
Rosina, no menos impaciente que yo, fué como explorador hasta el otro lado de la plaza, donde empieza la
calle en descenso ...... Yo iba á la ventana á cada minuto ....
Rosina agitaba su li~tón con la cabeza y su palluelo
con la mano .... ¡Nada! .... 1Nada! ....
¡Ahora si hay 11lgo! .... Rosina echa á reir y su listón
se agita de una manera desordenada.... .
Yo tiemblo .... me estremezco!. .. .
e vi venir tal como me lo habla figurado algunos dlas
después de la muerte de mi tfo. . . . Primero surgió su
cabeza, desp~és toda su persona con un aire elegante,
tranquilo y vivo á la vez. Detrás de él venia Merlin radiante, cargando la maleta, hacia la cual se lanz;ron
dos chiquillos que jugaban á las canicas y que quedaron
deslumbrados ante el espectáculo tan poco común de un
viajero en los Angles. Al fin, detrás de todos venia
otro hombr_e que á penas podía contener una sonrisa:
Maese Lonol, quien con los movimientos de su cabeza
parecía querer de_cir: "Todo ha salido bien; pero es contra toda prudencia y contra toda previsión."
Marcos no perdió el tiempo en tomar una actitud! De
c~atro p_ascb atravesó _la plaza y penetró al zaguán al
mismo tiempo que Rosma,
-¡Miettel 1Miettel
1La voz del amo querido! .... No puedo; no puedo obedecerla. Temblando de la cabeza á los pies, permanezco apoyada de codos sobre el escritorio de mi tlo Pero
él me adivinó y entró á la pieza.. . . .
·
-1Miette1
Oigo su aliento; sus brazos se apoderan de mi• me
estrechan contra su pecho .... su cara se acerca 'á la
mla, que trato de apartar .... ¡Oh, Dios mlol ¿para qué
tomé "La Ofensiva" si él era quien habla de hacer resonar el clarin de la victoria?

l

ALBERTO CHABROL.
FIN.

PROBABlllDADfS fNLA RUUJ A

~1:1

ª O D A Europa se ha conmovido con la
nueva&lt;leyde los números pequeños&gt; último descubrimiento del Doctor Ch~les
Henry, quien se ha dedicado, desde hace
mucho tiempo, á la aplicación de los
cálculos matemáticos á las ruletas de Montecarlo.
Quizás nuestros lectores crean que eso de &lt;toda Europa&gt; es una exageración; pero ya se irán
convenciendo, en el curso de este artículo, de que
no hemos exagerado en lo más mínimo
Después de laboriosos y continuados cálculos,
el Doctor Henry-, basado en lo que él llama la ley
de las secuencias, asegura que el negro y el rojo
&lt;llegan&gt; en una proporción perfectamente definida.
Dice que el cálculo de probabilidades se puede
aplicar cuando el número de tiradas es indefinido; pero que en un cierto límite, cuando sólo se trata de :pocas tira~as, hay que aplicar nuevas leyes.
Estudia la cuestión desde un punto de vista que
llama sicofísico y funda sus investigaciones en las
vibraciones elementales de las partículas y el intervalo musical de la quinta, lo que le da como
resultado una proporción de 3:2, la cual adopta
para la ruleta. Sobre esta base el calculador formula leyes, las cuales asegura que harán ganar á
cualquier jugador en Montecarlo.
Ahora va una de las pruebas de la importancia
que en Europa se da á estas cuestiones: uno de
los periódicos científicos más serios y más caracterizados de Inglaterra, «El Nature» de -Londres,
1

DIARIO DE MIETTE.
A bordo del ferrocarril.
Merlín me lleva de nuevo á los Aogles. Lo he querido
asl. Et ejecuta to que te mando sin comprenderlo.
-Bueno, me decla, ¿por qué te marchas, ya que tu
primo no está disgustado contigo?
-Precisamente por eso, porque no está disgustado....
Mientras que yo acababa de escribir mi confesión y la
metfa en un sobre, junto con ta carta de Maese Lorlol,causa de tantas lágrimas, Merlín fué á buscar al portero de
una de tas casas vecinas que se encarga de los "extras" cuando los hay en la C'lSa.
A tas siete en punto, hora á la que deberla salir nuestro tren de ta estación de Lyón, este buen hombre subirla al comedor, pondrla en manos de mi primo mi confesión y te servirla la comida. Todo estaba arreglado:
eran las seis y media de la tarde; Merlin se habla acorazado con su mejor sobretodo, y, para estar más de
acuerdo con et programa de nuestra fuga, se metió et
sombrero hasta las cejas. Tomó el rollo de las mantas
y mi saquito de mano; no llevamos otra cosa. Marché
delante de él envuelta en mi grao abrigo de pieles, y
suavemente, muy suavemente para: no hacer ruido, atravesamos el patio. I:nvié con mi mano un beso hacia el
salón .... y salimos á la calle.
A cincuenta pasos de la puerta nos esperaba un carruaje, y diez minutos antes de la hora de partida del
rápido estábamos instalados cada uno en un rincón del
tren .... Este camina desde hace una hora ... .
Marcos debe haber terminado ya la lectura .... 10h no,
ahora que sé lo mucho que me ama y cuánto lo amo yo
no hubiera consentido, por nada, en¡dormir bajo el mismo
techo que él! fOh, qué felicidad que Marcos no haya
venido á los Angles durante tos últimos allos, y que no le
haya yo empezado á amar más que de una maner.t infantil. De otro modo, jamás me hubiera atrevido á tomar la ofensiva, y 1hubiéramos permanecido los dos
tan desgraciados en nuestra separación!....
'
Bueno, ¿y tengo la absoluta seguridad del éxito?
Marcos, que es un hombre que sabe, desde hace mucho
tiempo, lo que es el amor, ¿no irá á desconocerme precisamente por lo que he hecho por él? ...... ¿No Irá á desconfiar y á creerme dotada de un gusto innato por las cosas románticas? ... .
¡Oh, pero qué es lo que estoy pensando! ¿No me ha
declarado él su amor y le he hecho ver el mio, y ¿no ha
empezado á efectuarse et milagro desde mi regreso de
Nuestra Sellora de las Victorias? 1Habla rogado tanto y
con tanta confianza! 1Cómo habrla podido dudar de la
posibilidad de los milagros, al ver los muros incrustados de tantas plaquitas de.mármol y adornados con guir-

-~

dedica largos y bien fundados artículos á probar
que los cálculos del Dr. Henry carecen por completo de base científica y no pueden conducir á
1;1ada. Algunas personas, muchas, han empezado
a ensayar las reglas del doctor calculista y el periódico científico les interpela para que ~o sigan
usando de un método que no se basa en nada racional. &lt;Las matemáticas de que se vale el calculador están muy lejos de merecer tal nombre1 y
no hay ninguna razón científica en que se basen
sus procedimientos&gt;.
Sin embargo de esto, y conira los consejos del
«Nature&gt;, hay ~uchas pers?nas, tanto en Europa
c~mo en Amén~a, que sostienen que la ley de los
numeros pequenos puede ser tomada en consideración. &lt;El Nature&gt;, á pesar de mostrarse enemigo de las teorías del Dr. Henry, admite que la construcción de las ruletas de Montecarlo da á la
banca _una ventaja sobre lo~ jugadores, que puede estimarse en 1.35 por ciento en las tiradas
simples y 2.7 por ciento en las series largas.
Estos tantos por ciento se refieren al capital
colocado sobre la carpeta y procedente de un jugador. Supongamos que uno de ellos coloca una
apuesta de cinc_o francos sobre un número; por
ese hecho los cmco francos sufren una depreciación que los convierte en cuatro francos noventa y tres céntimos. Colocada la misma apuesta en
cualquiera otra parte, sólo vale cuatro francos
ochenta y seis céntimos. Si la apuesta queda sobre la carpeta, ya sea que haya ganado previamente ó no, la depreciación continúa y la suma
de estas depreciaciones hace al fin el beneficio de
la banca.
Las est~dísticas_ muestr~n que cada mesa gana,
por té~mmo medio, 400 hras por día, lo cual quiere decir que se apuesta en ellas como 200000 liras
diariamente. De esto se desprende que l as nueve
mesas que se usan en la temporada de invierno
ganan 3,600 liras por día, y que las apuestas que
se hacen en todas ellas, durante la misma temporada, llegan á la respetable suma de 180 000 liras
por día.
'
Bien puede considerarse que la mayoría de los
jugadores pierden. Hay algunos que se contentan
con perder lo que les parece conveniente· otros
pierden una cantidad que han fijado de antemano
y dejan de jugar, y otros pierden algo más de lo
que se habían propuesto. Algunos de los jug:idores ganan; pero el número de éstos disminuye
mientras más se alarga el tiempo que permanecen
jugando.
Muchos de los jugadores, casi todos, han ganado seguramente; pero han tratado de obtener mayores ganancias y en ello ha estado el mal, pues
al fin pierden. Pocos jugadores saben el momento
en el que deben dejar de jugar y cuando tienen
una ganancia razonable, tomando en consideración
el capital con que se juega. Siempre que un jugador, que llega á la mesa con un pequeño capital,
trata de desbancar á la casa con ganancias desconsideradas, sucede que á la postre pierde, ya
sea que la banca sólo tenga un tres por ciento de
probabilidades ó que tenga más ó menos.
El gran capital de la banca le da una enorme
ventaja sobre el jugador, cuyo capital es relativa•
mente corto, ventaja que es independiente de la
forma de distribución de las mesas.
La influencia del capital puede verse en un simple juego de &lt;rojo y negro&gt;. Supongamos que Pedro y Pablo son los jugadores y que ponen cinco
pesos en cada apuesta. Es seguro que, á la larga,
alguno de ellos pierde todo su capital. Cuál de los
dos pierda, depende de la proporción que haya entre sus dos capitales. Puede probarse fácilmente que
las probabilidades de arruinarse que tiene cada
uno de ellos están en razón inversa de sus capitales. Si el capital de Pedro es de quinientos pesos y el de Pablo es de cuatrocientos, Pablo tendrá probabilidades de ser arruinado en razón
de 5:4.
La afirmación de que si se prolonga bastante el
juego dará por resultado la ruina de alguno de
los jugadores, puede parecer aventurada á algu.
nos; pero eso es porque no se ha estudiado el caso con detenimiento. Hay la creencia, muy popularizada, de que el número de tiradas que gana
cada uno es sensiblemente igual; pero esto no es
cierto: si al principio generalmente la proporción
entre las jugadas ganadas por los jugadores es
sensiblemente igual á la unidad, esta proporción
tiende á aumentar mientras más se juega.

Los Poetas
r 1Dejad la carav_aoa sollador_a
cruzar por el desierto de la vida;
no interrumpáis su marcha de sonámbulos . ...
dejadla que prosiga!
Con su fardo &lt;le ensuellos á la espalda
pensativos caminan;
conocen los dolores: son poetas
y suellan: son artistas.
Extranjeros de todos los palses
en busca de la tierra prometida;
nómadas que levantan, á su p¡,so,
monumentos de rimas
en que la forma y el estilo marcan
su época de vida;
alll graban la historia de sus pueblos
como las tribus nómadas antiguas;
su canto es una imagen de su siglo
envuelta en harmonlas.
Levantan un altar á sus deidades:
Amor ó Libertad, Dolor ó Dicha,
algo de lo que es grande y lo que es bello,
algo de lo que son y á lo que aspiran;
llevan dentro de si sus dioses lares
y en caravana universal caminan ....
1No detengáis su marcha de sonámbulos:
dejadlos que prosigan!

***

¡un versol ¿y qué es un vers~~ .... es un murmullo,
un suspiro, una queja, una car1c1a;
algo que, siendo triste, nos subyuga
como dulce amargura de sonrisas;
algo que nos encanta y nos conmueve
como música llena de harmonla;
pensamientos en rltmlca bandada
:on sus alas de notas extendidas
en busca 1e la eterna primavera .....
Asl vuelan también las golondrinas
Y el poeta los suella; entre las brumas
del infinito del azur, los mira,
los suella en el gorjeo de las aves
y en el &lt;tébil murmullo de la brisa;
en et mirar ardiente de la que ama
y en et perfume de la flor que aspira,
en todo to que siente y lo que adora
y en todo lo que es vida.
Y el poeta los vive: sus dolores
hacen brotar arpegios de su lira;
sus quejas son baladas
y sus poemas lágrimas escritas;
perenne melancólico
la tristeza es su musa preferida,
envolviendo un suspiro en cada nota
y en C'lda frase toda la poesla.
Y esos versos que suena entre sus sueños,
y esos versos que viven en su vida,
el poeta tos une y los engarza
como perlas divinas,
y encierra una verdad en cada estrofa
y prende una belleza en cada rima.

***
Despreciando l~s zarzas del camino
cruzan por el desierto de la vida;
los hiere el desengallo, y son filósofos;
surge en ellos la Idea, y son artistas.
Extranjeros de todos los palses
de paso por el mundo donde habitan,
su patria es el pals de sus ensuenos,
ese bello ideal cosmopolita.
Allá van con su fardo de ilusiones
y en caravana universal caminan ...
¡No detengáis su marcha de sonámbulos:
dejadlos que prosigan!
GUSTAVO F. AGUILAR.

*

DE "HOLOCAUSTOS"
Para "El Mundo Ilustrado."

Igual que nardos en rubores tintos
en la elegancia eurítmica de un vaso,
la Tarde, entre los oros del Ocaso,
se ajaba como un ramo de jacintos!
Y á la purpúrea claridad que e?-viara
el Sol, ya oculto en nublazones fiJas,
se tornaba de múrice la clara
pedrería estelar de tus sortijas!
Fuiste mía, alba flor de neurastenia,
cuando en un deshojarse de gardenia
te rendiste al ardor de mis instintos;
mientras se ajó la tarde, paso á paso,
en el ánfora de oro del Ocaso
como un sangriento ramo de jacintos!
JOSÉ DE J. NIÍiíEZ Y DoMÍNGUEZ,

CAMPESTRE
A Ar{stides Mes/re.
La tarde se adormece en la llanura.
Incierto el panorama se destaca
bajo la luz anémica, ya opaca
en cada agrupación de la verdura.
La vespertina claridad perdura,
fingiendo una labor de fina laca,
en el espacio cóncavo, que es placa
donde pintan las formas su hermosura.
La noche se condensa en el contorno
del silencioso campo. De retorno
hacia la casa van con lento paso
El labrador y sus rendidos bueyes;
y son, yuntas y el hombre, únicos reyes
de aquellas soledades del Ocaso!. .. .

ODA CIVICA
(ENlU:lNAUGURACION DEL MONUMENTO AJUAREZ EN GUATEMALA)
Canto este viejo tronco de la montalla azt~ca,
Poblada ancestralmente de genios y vestiglos,
Y el torbellino al lado de su ho¡arasca seca,
Que levanta en los aires suco ~mna ~e si_glos.
Canto este viejo tronco de heroicas c1catnces, .
Erguido entre et tumulto de las banderas rojas.
Canto el sudor de sangre que baña sus ralees
y et viento de cleu allos que pasa por sus hojas ....
y fué en la media noche de América. Y el coro
De todos nuestros héroes se reunió en un pullo,
Turiferariamente se oyó un clarln sonoro;_
y otro héroe en cuyas sienes el Sol grabo su cullo,
Llegó con tal reposo por _largo derrotero
Como si en cada paso midiese un siglo entero.

En ese coro estaba Bollvar el primero,
Enarbolando el iris de su bander!I· un dla
Saltó á la pella que abre, como s1 fuese un brazo,
Del crespón Tequendama la majestad_bravla;
y recogió del fondo del agua aquel chispazo
De que hizo la bandera _que luego.!. e!1 su osadia,
Clavó en las irisadas meves del L.h1mborazo.
y el dios recibió en júbilo al héroe que venia.
Trala él las sienes opresas entre abrojos;
El rayo el tibio rayo de la melaocolla
En tas ~lucinantes cavernas de sus ojos;
y la fatiga eterna del herolsmo vano
En las desnudas plantas, que, por la selva umbria,
supieron de la piedra, la zarza y el pantano,
y entraron en la gloria sangrando todavla.

¿Quién era aquel trasunto de la vetusta raza,
Digno de que en el bronce de un medallón guerrero,
Pusiérase en 'su diestra la abrumadora maza
y en su siniestra el disco de s1:1 broquel, de ~uero?
El era como un tronco que tuviese conc1enc1a
En una florescencia de hero/cos desen~allos:
•Era la copa viva que recogió ta _esencia
Filtrada por los indios en oovec1eatos allosl
El entonó los cantos con que cantaba el sol
La imperativa musa de Netzahualc_oyotl;
El recogió las flechas finas como miradas
Que dejó en diez mil t_roncos Quet~alcoatl clavadas;
El aprendió la frase sm protesta m ruego,
Coa que Cuauhtémoc puso las plantas en el fuego;
y él sofló en una patria que fuese como u1,a
xochipatotl hecha de sol y algo de luna.
Si Je obstinó la suerte, como un corcel _salvaje
Que se encabrita al borde del antro, y sm vendaje,
Sin espuelas, cogido de la gr!ln crin sonora,
Jinete de los siglos está corneado ahora.
y et ritmo de los cascos de ese galope arran:a
Chispas para sus ojos, flores p~a su frente: ,
Clavó la última flecha en la estirpe, en et ~nea,
y asi partió hacia el viejo nopal de la serpiente.
Después del dla clásico en que él entró en el coro
De nuestros héroes, supo buscar las soledades;
y eternamente encima de su corcel de oro,
Aún corre por las selvas atravesando edades.
Juárez: no has concluido. Juárez: corre á to largo
De este mar del Balboa, no inútilmente amargo;
Tahvez tú, con el Istmo de .Morazán te aclama;
Retumbos de volcanes son trompas de tu fama.
Corre corre atraviesa todo mi Continente:
Poeta del Sur,' hago que mi ala~anza _vibre
Para invitarte al éxodo hacia m1 patria ausente.
¡Oh el Caballero Andante de ta Conciencia Libre
Et dla en que el Estrecho llegue á escuchar tus bronces,
todos seremos fuertes, todos seremos grandes;
y cual sofló Bollvar, han de formar, entonces,
L~ misma cordillera los pueblos que los Andes.
JOSE SANTOS CHOCANO.
Guatemala, 27 de Octubre de 1908.

DARÍO HERRERA

*

ALTER EGO
Mi espíritu ha pasado por no sé cuántas vidas;
siento, á veces, el eco de memorias perdidas
que, desde lejos, vienen y me punzan el alma
Unos ojos me dicen al robarme la calma:
"1Nos hemos visto ha tiempol"-Innu!Derabtes cosas
me levantan recuerdos que, como manposas
de tumba, cruzan prontas por mi cer~bro y vuelan
dejándome inquietudes que, á veces, me revelan
como ráfagas de otras existencias y seres
que no he visto y conozco .... y labios de mujeres
que en este mundo nunca jamás habla mirado,
siento que han sido mios y que los he besado!
¡Cosas extrallas todas! Y hay algo más preciso:
.Mi alma siente un encanto singular, un hechizo
al pensar en un tiempo que en ella está grabaoo,
como en un bloc de mármol, un relieve. El pasado
tiene en mi, como brecha de luz, una extinguida
porción que fué, hace siglos, mi más brillante vidal
Yo porté-estoy seguro-una tizona al cinto.
Recuerdo vagamente su ¡,cero, á veces tinto
en sangre y otras veces retampagueante y fiero,
cruzado en brava rilla con otro noble acero.
Yo vesti-no lo dudo-jubón y calcé espuela
y llevé de los hombros al tabardo, y en velapasé más de uaa noche, hasta llegar el dla,
rondando por debajo de alguna celosla,
al cuello la gorguera como un collar de espuma
y en et chambergo blanca y altanera ta pluma!
Vivl por aquel tiempo, sin duda. 1Hasta porflo
que un romance de entonces es un romance mio!
Galante ful y bizarro. Amé las aventuras,
logré muchas hazallas, hice muchas locuras,
ful poderoso á veces, á veces ful senclllo,
y, después de soldado, ful sellor de un castillo.
Por un rey muy glorioso fui armado caballero,
tuve un corcel de guerra, y tuve un escudero,
y aun á decir me atrevo que en batalla rel'lida
me atravesó una lanza y mor! de la herida!
Visiones esfumadas de lances y amorfos,
de caballos y de armas son los ensuellos mios.
Siento el romanticismo de aquella edad remota
como un perfume viejo que en mi esplritu flota ...
¿Que en dónde fué? ¡Quién sabe! Sólo decir podrla
que es la misma Que hoy quiero la mujer que querla
en ese tiempo antiguo, en la otra vida aquella,
y que, cual yo, vivla y que me amaba ella!
Me es familiar el nombre que tuvo y ella sabe
decir et mlo muy quedo, con una voz muy suave,
como la voz que entonces lo pronunciaba. Y tiene
esa voz como un eco que de muy lejos viene,
Por eso sé que antallo, y en una edad florida,
mi esplritu romántico pasó por otra vida!
ANTONIO MEDIS SOLIO.
México, Septiembre-1908.

o

EL ARIA
Para "El Mundo Ilustrado."

En el hilo del trino, sutil como de araña,
Se prendió mi embeleso atraído y domado
Por el raro prestigio del canto delicado
Que inundó mi sensorio de una impresión extraña.
En éxtasis sel(uía la diáfana maraña
De las notas del aria, y el pensamiento alado
Volaba hacia la voz ligero, apasionado
De lo que le causaba una emoción tamaña.
De pronto cesó el chorro sonoro y cristalino
De la voz armoniosa .... Cortóse la canción ....
Y tras breve silencio oyóse un mortecino
Suspiro, que al truncarme aquella seducción,
Me dejó un inefable recuerdo femenino
Y una indecible angustia dentro del corazón.
JEN'ARO ESTRADA,

Culiacán, Siualoa.

�G52

EL MUNDO ILUSTRADO

EJ. ;1rUN DO ILUS'rnA DO

((~41€l_~ÜJ
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"

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El Arte en los Visillos

CRONICA
L invierno está definitivamente entre nosotros¡ ha llegado presuroso como un monarca que codicia su reinado, y rindiéndose á este imperio, los seres y las cosas le tributan
completo vasallaje.
·
Si la bella estación primaveral tiene, como súbditos, los pájaros con sus cantos. y las ll~res_ con
sus galas y sus perfumes, también el m vierno
tiene su brill:inte cortejo de noches resplandecientes¡ sueña la lima en el tranquilo azu~ del horizonte su eterno sueño de ventura¡ y si el campo está entristecido por las llores marchitas que
el viento arrebata impetuoso y cruel, en cambio,
las estrellas, llores luminosas, abren sus pétalos
sobre el sereno azul del cielo. En los países del
Norte, los blancos copos de nieve caen como lluvia silenciosa de lirios y azucenas. La poesía de
la nieve triunfa aún del encanto peculiar de las
demás estaciones¡ las opulentas residencias de las
ciudades y las pobres casitas de las aldeas, igualmente que los picos de las montafias y las amarillentas arboledas de los bosques, cúbrense con
un manto de inmaculada blancura, como si tuviesen un supremo anhelo de fraternidad y de semejanza·1 diríase que el espíritu de una hada piadosa oc ulta entre los blancos copos de la nieve,
d¡spréndese de las nubes gris perla y baja hacia la tierra, llena de injustas desigualdades, para
vestir con un solo traje y un solo color tranquilo y suave, ya los palacios de los poderosos, ya,
también, las humildes ruinas de las chozas en qne
habitan los desamparados de la dicha. El hada de
la nieve desciende sonriente y silenciosa, en vuelta en los albos crespones de la niebla invernal¡ la
atmósfera, pura y serena, trasmite á larga distancia los toques lejanos de las campanas que anuncian el amanecer¡ los pájaros despiertan en sus
nidos y callan asustados al ver el misterioso sudario blanco que cubre las ramas y el verde césped¡ los habit~ntes de ~as popul_osas ciu~~des
despiertan también al discreto aviso de la grajea" que llama suavemente en los cristales, y el
hada misteriosa sonríe entre sus níveos velos al
ver extendido su manto de igualdad y de apacible blancura, que siquiera por breves momentos
trae á la memoria la dulce idea de considerar, como una sola y grande familia, á toda la humanidad.
Mas no tiene únicamente el invierno encantos
especiales en la Naturaleza: también la sociedad
trata de reemplazar las diversiones campestres y
los juegos de sport, que son el atractivo del Estío
y de la Primavera, con la a~ertura de teatros y
salones inaugurando sus brillantes temporadas
artístic~s, los grandes ~ailes y toda clase ~e espectáculos, que en el hemp_o de las lluvias fre·
cuentes no tendrían aceptación.
Verdaderamente espléndidos son los modelos
europeos que nos han llegado en las últimas publicaciones de modas para los trajes de baile y
de teatro. Hablaremos á nuestras lectoras, siquiera sea brevemente, de algunos de ellos. Un exquisito modelo para traje de baile está hecho en seda ligera, de color ros~ p_álido¡ absolutamente original es su forma de tumca¡ los delanteros, completamente sueltos y abiertos, dejan ver todo el
frente del traje, que es de tul bordado de perlas y
van recogidos en la parte inferior de la falda, formando una elegante drapería, sujeta ~on una rica
aplicación bordada de perlas en eshlo oriental.
Limitan el escote vaporosas bandas de gasa del
mismo color, que están recogidas en el centro por
una gran aplicació11 del mismo bordado de perlas fingiendo corselete. Mangas flotantes de gasa,
abiertas por enmedio, dejando ver el brazo y sujetas al hombro por otra lujosa aplicación bordada que termina en un fle~o de perlas. Este eleg~nte y original modelo tiene un ma~cado est_1lo
oriental no sólo por sus bordados, smo también
por su f~rma, que recuerda la graciosa indolencia
con que las bellas hijas de esos paíse~ saben ,11~var los trajes sueltos y las telas recogidas arhshcamente en caprichosos pliegues. Este modelo hará seguramente mucho favor á una muje~ esbelta
y elegante, que se?a lleva~lo con la gra~i~sa majestad que ese estilo requier_e. ~tro exquisito at~vío de teatro ó baile es: eshlo impeno, en satm
blanco con sobrefalda de tul, bordado de oro y
flores realzadas en seda blanca. Esta sobrefalda

E

termina por el frente en un fleco de hilo de oro
y seda, que cae sobre la falda interior y se prolonga por los lados hasta cubrir toda la cola. El
corpiño es de tul bordado, sobre fondo de satín,
y al derredor del escote lleva una guarnición de
flores, también bordadas y realzadas, de seda
blanca.
Mangas de tul bordado, que llegan hasta el codo y en forma de campana. Muchos otros modelos, exquisitos en su confección y riqueza de telas y adornos, podríamos citará nuestras lectoras¡
pero no faltará otra ocasión de hacerlo, y entretanto que ésta lle¡;!a, se despide
MARGARITA.

•
Cuestiones Trascendentales
LA DICHA

E

N uno de 1-:&gt;s anteriores números propusimos á nuestras
lectoras la interesante y discutida cuestión de analizar
cuáles son las bases más ciertas para la felicidad de la mujer, y solicitamos de ellas nos
diesen á conocer su opinión
sobre asunto tan importante.
Con la amabilidad que las caracteriza, se han
dignado, desde luego, tomar parte en el propuesto
concurso. Hoy damos á conocer algunas de las
respuestas que á ese respecto hemos recibido. La
primera dice así: &lt;Es verdad, no es una, sino muchas las dichas que existen en la vida. Y tan poderosa influen.::ia ejerce sobre el las el carácter,
que la más grande,aquella áquien damos el nombre de felicidad, es muy distinta para cada individuo. Unos, la cifran en la gloria¡ otros, en el
poder¡ algunos, en las riquezas¡ muchos, en el
amor¡ todos en un ideal. De aquí que cada uno
define la dicha á su manera. Sabrá encontrarla el
carácter más práctico y la hallará, aunque no compt:nse por completo sus aspiraciones, el que sepa
llenar los inmensos huecos de la realidad, con los
nobles recursos de un alma generosa y grande.
RYMA». No es preciso ponderar el ingenio, la sutileza y el espíritu de análisis que esta respuesta
encierra. La inteligente é incógnita autora de ella
merece encontrar la dicha, pues los dos caminos
que indica para llegar á alcanzarla, son, indudablemente, los más rectos y dignos para conseguir
ese fin. En la mayoría de las respuestas que se
han dado á esa cuestión, predomina la idea de
colocar las bases para la dicha de la mujer en el
espíritu de aceptación, ó más bien dicho, de abnegación, tan necesaria al espíritu femenino. Las
palabras varían, las frases toman diferente forma¡
pero en la esencia se conserva la idea siempre
igual en todas las opiniones. Otra de las respuestas que hemos recibido dice algo semejante en
las siguientes palabras: &lt;Las bases más seguras
para la dicha de la mujer, no están fuera de ella,
sino en su misma personalidad: los elementos de
que esté formada su vida pueden serle adverscs
y contrarios¡ pero si ella tiene interiormente recursos para transformar esos acontecimientos, de
penosos y desagradables en actos de abnegación,
fortaleza y dulzura, encontrará, como una justa
compensación, la gratitud, estimación y atmósfera de cariño que forma, en la mayor parte de las
mujeres, la única y verdadera felicidad». Como
se ve, la opinión general se adhiere á esta misma
idea¡ los escritores más notables de Europa la
expresan bajo diferentes formas¡ pero la riqueza
del estilo y la galanura de las frases no cambia la

fisonomía de ella. Por ejemplo: para Glessé Amamy, la dicha en el amor no es fija ni durable¡ aun
admitiendo que se pneda ser feliz diez añ&lt;'s, ¿qué
hará del resto de su vida quien ha pnesto en la
pasión todos sus sueños y todas sus esperanzas?...
Muy distinto es el aspecto de este asunto si se
reemplaza la palabra &lt;amor» por la de &lt;afecto»¡
hay mujeres poco favorecidas por la naturaleza
que nunca serán esposas ni madres¡ mas á las cuales su gran corazón asegura una vida relati vamente feliz. Existen algunas que, ann clavadas en el
lecho del dolor, dan. sin embargo, ejemplo de serenidad y aun de tranquilo heroísmo, pues saben,
olvidándose á sí mismas, olvidar sus dolores.
Mme. Oddo Dellou, que ha estudiado especialmente la fisonomía del feminismo, opina que no
deben tenerse en cuenta las circunstancias favorables á la dicha, ni las pasiones sentidas ó inspiradas que pueden contribuir á ella¡ la clave del
enigma debe buscarse en el fondo permanente é
íntimo del propio sér¡ y espera, dicha escritora,
haberla encontrado en da flexibilidad del carácter». Esta opinión, apropiada en todos los casos,
lo será más aún á medida que se multiplican y
se hacen complicadas las relaciones de una persona cuya vida es necesaria á otros¡ por tanto, se
aplica mejor á una mujer casada. Aunque es evidente que la mujer reina por su belleza ó por su
ingenio, es igualmente cierto que esto no es una
virtud propia, sino una especie de delegación del
verdadero poder, del cual ella ha sabido atraerse
la concesión. No sería posible que alcanzase este
fin si contrariara constantemente los gu3tos é inclinaciones de su esposo. Lo menos que puede
hacer, si no los halaga, es soportarlos amablemente¡ actitud recompensada sin dnda con una amplia dispensación, por parte del esposo, de atenciones y favores de toda especie. De ll'.lQnera que
solamente con los recursos de la sumisión y dulzura la mujer puede reinar y ser feliz.
Después de haber establecido estas dos flexibilidades de carácter, la que viene de la propia naturaleza y la que se obtiene por la educación,
Mme. Oddo Defiou responde á una dificultad deducida de las anteriores consideraciones: &lt;el carácter más dócil, casi semejante á la simplicidad,
no será, ciertamente, un hermoso carácter. Hay
que convenir en esto¡ distinguirse por una gran
facilidad en atrofiar el ímpetu natural y seguir
una vía ya trazada, aceptar cualquiera forma del
destino, es distinguirse por cualidades negativas.
Mas ¿acaso es preciso buscar la dicha en la person~lidad fuertemente acentuada? De ningún modo¡ renunciando á la vanidad de se~ superior, se
adquirirá la prudencia y la modestia que man.tendrán la dicha de la mujer en un terreno sólido
y tranquilo». Si á estas cualidades se pueden reunir alguna discreción y gracia en el adorno de su
persona, la citada escritora promete, con su experiencia de mujer, la mayor dicha posible en el
lugar que el destino señale á cada una.
El novelista Camille Bruno da una graciosa
respuesta, llena de humorístico ingenio. Si se debe creer en su opinión, la dicha consiste en el
contento de sí mismo, ó más bien dicho, enla admiración de la propia belleza real ó supuesta. Dice que existen mujeres, y son, por cierto, las más
bellas, que viven en el_ éxtasis y en la sorpresa
constante de su propia hermosura. Ellas creen
que ese éxtasis es comparti~o _por todo el sexo
masculino, y, en consecuencia, Juzgan que el sexo
femenino las honra con unos celos feroces. Jamás
la duda de sí mismas, el temor de una rival, la
desconfianza de ser menos amadas ó una vaga
sensación de desaliento, vienen á rozar ligeramente su cerebro¡ y, ¿acaso estas mujeres no son
perfectamente felices? Dudamos de la sinceridad
de esta opinión, pues las personas de talento saben bien que la dicha esalgodiverso y mejorque
una satisfacción de amor propio.
Continuaremos dando á conocer las opiniones
de nuestras lectoras sobre tan interesante asunto.

O hay lugar más amplio ni mejor para
sembrar el buen gusto, que el campo, fecundo siempre, de los visillos y cortinas
para velar los vidrios de ventanas y balcones.
Las construcciones modernas, en las cuales campea el arte, no admiten ya las vidrieras de tableros
cnn vidrios: ahora aquéllas sólo se hacen de una

N

l lGJrlA

Fi.;¡ura 3.

...

Figura l.
pieza, con vidrios enteros, que prestan á las fa.
chadas un aspecto elegante y distinguido. Y con
la forma atrayente y linda de esas vidrieras, el
arte de la labor femenina se ha ampliado, y hoy
por hoy,-como el ave que va de paso y se d&lt;'tiene
á lanzar un trino en la copa de un árbol hermoso,-se ha detenido y se ha posado con verdadero deleite en las vidrieras de las ventanas ..
El arte-pájaro encantado que revuela sin ce·
sar-ha encontrado abrigo suave en los tenues ó
espesos pliegues de los visillos. Allí está parado.
Atrapadlo, lectoras mías, y ved lo que trae entre
las alas.
Desde luego el grabado número 1 no puede ser
más sugestivo de lo que es. Una transparente muselina, más transparente que las espumas del
agua, se dobladilla por ambos lados, se borda por
la parte inferior, escogiendo para este bordado una
hilaza blanca muy fina, y así al C'aer, como dicen
las señoras, se coloca sobre el bastoncillo de metal que, á la mitad del vidrio, debe estar atornillado sobre la madera de la hoja.

nefa puede ~er aznl obscnro, y las medias estrellas pueden ser blancas.
El grabado m1mero 4 representa otro l!énero de
visillo. Este se hace de raso gris perla. Es propio para ponerse en esas ve11tanas anchas, ba·
jo de las cuales gustan las señoras colocar un
canapé. Estas ventanas no llegan hasta el suelo,
sino qne se apartan de él, generalmente, por 1111

2

Para dejar tela con qué hacer los faldones del
corpiño, colocad la mano abierta, partiendo del
alfiler, y cortad la muselina debajo de la mano.

Figura 4.
metro de distancia. Y para ellas es propio este
visillo, porque no resulta transparente, sino que
es, por el contrario, grueso é impide el paso del
aire por las hendeduras invisibles que hay en toda ventana. El dibujo va pintado. Verdes los
ramos y rojos los pájaros.

FIGURA

3

Prended con alfileres un pliegue de tres dedos
de ancho.

* EN CASA
LA MODISTA
EXPLICACIONES! PRACTICAS

Figura 2 .
Respecto del grabado número 2, no hay elogi_o
suficiente para hacer notar las bellezas y la originalidad del motivo que adorna la parte inferior del visillo. La tela de éste es seda Japonesa,
color crema. El bordado está hecho al punto de
cruz con seda negra. El contraste que resulta entre el color crema del fondo del visillo y el
color negro de las golondrinas bordadas, es delicioso. Estos visillos se verían muy bien en la
recámara de una señorita, que estuviera tapizada
con papel azul.
El número 3 es de un tono y de una forma
muy serios. Este visillo se vería muy bien en la
alcoba de un caballero. La forma de esta cortinavisillo es propia para los vidrios anchos, p~i~s
como advertirán nuestras lectoras, son dos visillos en uno esto con el objeto de que puedan
abrirse separándose por la mitad y corriéndose
hacia los lados. La cenefa que adorna el derredor no es bordada: es una tira comprada y pegada sobre la tela. Esta última debe ser peluche rojo, y la cenefa debe, también, armonizar en color
con el de la tela. Por ejemplo, el fondo de la ce-

FIGURA

1
He aquí la manera de hacer un corpiño. Doblad
la muselina por la mitad y colocadla en el centro
de la espalda. Poned un alfiler (el cual veréis en
la figura siguiente) para indicar la cintura.
FIGURA

4

Cortad el sobrante del pliegue en la forma que
indica el grabado.

�~: ~

. '

... -

·... ~..:~ :'f .

.

Ftux,

DE PARís.-MODAS RoNDEAU.

TRAJE DE CALLE.-Confeccionado en paño blanco, adornado de soutache y botones de fantasía. Este elegante y
original traje, de estilo sastre, tiene el cuerpo de forma princesa, sobre el cual va un jaquet corto, sin mangas, completamente bordado de soutache. La falda lleva por el frente,
y en la orilla, un bordado de soutache. Camisola de encaje¡
en el cuello y en las mangas tiene vuelos de gasa blanca y
· lazos de terciopelo negro.

DE RATLE.-Hecho en &lt;;P,tla liberty, &lt;le
color tornasolado en plata y vioieta. La falrla
abiertii por un lado sobre una falda interior de la
misma seda. El cuerpo es ligeramente fruncido y
cerrado por un lado con dos graneles rosas de seda y gasa. Mang·as hasta el co&lt;lo, de gasa blanca.
THAJE

----------- '-------.---------·--~~~-'------------.......

. -

.

FuT.

FoT. F~:ux., DE PARís.- MoDAS DRECOLL.

.•.

........

�ES MI PREFERIDA

LA CERVEZA PILSNER, TOLUCA,
Es la más popular en México
Es la que toma todo el mundo. Sana, Pura y Delicada.

Hay que pedir la legítima, porque, como lodo lo
bueno, está siendo imitada. Pero su sabor es único,
y el que la ha tomado una vez, no puede confundirla con ninguna otra.

Compañía Cervecera Toluca y México, S. A.
Fijarse bien en la marca para no aceptar
las falsificaciones y modificaciones.

-··------------------

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L
Registrauo como artículn

Año XV-Torno 11

l

1

UNDO LUSTRADO
&lt;• /S&lt;''5Unda claRe, ""ll 3 de No\'iembre &lt;le 1894.-Impreso en papel de las Fábricas de San Rafae l.

México, 8 de Noviembre de 1908
Vidas Viejas y Flores Nuevas

..

De un óleo por A. Gedovius, para "El Mundo Ilustrado."

Número 19

�Jllt Mtl'NDO ll,t1S'.11RADtl

i'éeompensa nntic1pac1a c1e incontables sa•
críficios. Por eso son solemnes .v suntuosas;
Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Oalle de Al!t\rn n1ímPrn 9. México. D. F. Ap'\rtado t&gt;&lt;&gt;S·
tal 2.á70. T ..léf 1oos: Ertc,,sr,n. 1476.
Oompañfa Tdef.ínlca, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓ!i;

Jea la Ct11dad .............................. $ 1.2:'i
F.n lo,, F,,tadO!l. ......... .. .. . . . . . .. . . . . . .. .. . 1.:,0
En el Extranjero.............. . .. .. .. .. . . 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

F.n la Owpltal. ........................... $0 3.5 cs.
En lns F.st,\OOS ..... . .................. i-0.!\0 cs.

La Gran Apoteosis
L

A mujer tiene, en sn Yidn,

tln solo día dr grnndeza .Y
Lle apoteosis: el de su boda.
De niiia, \'Ístrnla sus padres dr blanco, préndcnla
l'l ,·clo albo, ponen en su
mano el ramillete ele rosas y la llernn al
templo tí ofrecer flores á :\!arfo. Los ojitos
nc&lt;r1·os chispean, las pupilas azules brillan,
so;ríen lo, labios nacarados, Hotnn al ,·il'nto las perfumachls cnhellprm,; .r el enjambre
de palomas, al pie dt&gt;I 11ltar, lanza sus arrullos en forma ele cánticos.
~lás tarde, en los umbrnlcs de la ndolPscencin, el capullo, vronto :1 entreabrí l'M', ve
brillar .r siente ele nul'rn C'n sus J&gt;l~talos el
tibio calor de los rayos del ciclo. \'ueh·e la
niña n re,·estir las· alb,1s vestiduras .r los
bhincos ,·rlos, y, prnstero1ula 01 nl. ,·ez ante
el altar, n' venir lmci,t ella la hostia hlanq.,
uísima, emblema ele pureza .r de re&lt;kn'.:1011.

.Más tarde, .r ya rn tmlo &lt;'l &lt;'splenclor &lt;le
su belleza, el primer baile despirrta su coraz6n á las emocion&lt;'s misterio;:as; la paloma blanca .r la rosa, mística se transforman
en ágil y alada mariposa, .r, por la primera
vez, la joven se siente hzlla ,\' se si&lt;'nte mujer.
Pero estos esplendores, de los que es centro de com·ergl'ncia y foco &lt;le irradiae:ión.
palidecen al fulgor del gmn día.\" ante la
deiticación de hl gran apoteosis; .r si al pie
de la Yirgen ern paloma, ante el comu lg-atorio, ángel .V en el baile, rrinn; ante el altar
y bajo la corona de azahares .r las tem1es gasas, se transforma en diosa.
Jamás la mujer es mús bella, jamás se la
siente más pura y mns intangible, jamás se
la ve á la yez más ruborosa .v mns md ia.nte,
más tímida .,· más triunfal que l'I día &lt;'11 q ul'
entrega su corazón, su albedrío y su &lt;l&lt;-stino al que ha de ser su t&gt;sposo.
Para ella aquellas flores .r aquellas l11ces;
en su honor aquellos himnos .r aquellos homenajes; para su ambiente aquellos perfumes. ,
Todo,s los que la han amado la han colmado de dones, como las l)uenas hadas á los
recién nacidos -:i· vienen á formarle cortejo
y séquito de honor.
Cuando envuelta en nubes, como suelen las estrellas, ~- arrastrando cauda como
los cometas, llega al templo rodeada de toda su corte, seg·uida de pajes, rodeada de
damas de honor y de caballeros sirvientes,
clavadas en ella, como en una aparición,
todas las miradas, inclinadas como al paso
de la soberanía, todas las frentes, la mujer transfigurada, no tiene de humano más
que los lineamientos y aparece, á la vez,
ángel, reina y diosa.
Las fiestas nupciales son la reparaci6n
que ofrecemos á la mujer de la obscuridad
en la que la hacemos vidr. de la ~sclavitud
que le yamos á imponer, Lle los dolores y
de las angustias que la esperan: son una

por eso, aunque duran un instante, rnlen lo
que toda una existencia.
Al confiar 1í la esposa un tesoro clr honra
que gual'dar, al imponerle la maternidad
con todo su cortejo de dolores .v de responsabilidades, al exigirle labre nuestra clich1t
con su amor, con su belleza y con su virtud,
sabemos qur no llr.vamos una emperatriz :í
su sol io, sino más bien una vídima, 111 sacrifitio.
Y al rer que va .'loo riente :í la pirn, como
al &lt;rLeocalli» sangl'iento h1s \'Íctimas inmolachls á IIuitzilopoxtli, tenPmos, indi,·ichrnl
y colecti\'ameute, la ,·idenc:ia de la sublimidad de aquel sacrificio. .Y no queremos otra
cosa, que hacer arder en el altar todas las
luces, que reg-ar en l'I pa,·imrnto todas las
flor&lt;"s, que evaporar en la atmó!-.fera todos
los perfumes .v que encender eu el firmamento todos las astros.
Quisiéramos que tocia la sot iedncl .,· tO(fa
la Naturnleza fueran testigos de la sublimidad ~- la grandeza clt&gt; a&lt;¡ul'lhL inmolación
mi unta ria de tant,1 belleza. de tanta ht•rmosura .r ele tanta, \'irtucl 111 bi1•11 de la Naturaleza~· dr la espetie; quibi~ramos, ante
aquel holocausto, todas las prn!-.tP1·naciones
y todos los homenajes. y q ne tocios lo!,, Jll'chos exhalaran el himno ti innfal q11e debe
acompaiiar al sacrifkio á lodos los hPrnísmos.
Por srntirse, n11nque no Sl':l má..; que un
inst:rnte, superior á todo y :í todo.s; por
,·er.sl'. una, rez 1:,iquiera, la cscla,·a tra11~formada en sob:-ra11a; pur !-.l'lltir.,,e, n111u111c
sólo un punto, árl.,itrn .r su l ,yug-adorn, hl
mujer se rrsignn á ese camino del calrnrio
que se llama la maternidad.
Ya espos··, su cab¿za, un solo seguulo
nltirn, tl'ndní que clohll'g-;lrse a11tc las exigrncias .,· las nPtesidades de su nuern existencia; tendrá que seg11i 1· amando de~deñada, que seguir ob:drcicndo menospreciada .r tiranizada, q uc seg·uir 1:,ipndo fiel
cngaiiad,1, que maní fcstarse satü,feclm hm ta de la miseria .r drl oprobio, ., que ostcnt:1r la srrt&gt;nidad en la frente .r la dulce s01:risa en los labios.
Pasados los µrimeros transportl's, el hombre rnl\'erá á la brega .r al combate diarios; su cankter se agriará por los fracasos
de la ambición ó los desdenes de la fortuna; querrá encontrar en el hogar lo 'l ue en
\'ano ha buscado en la calle; .r la mujer, tan
herida como el hombre por l'l desencm1to,
por el fracaso .r también, ií yeces, hasta. por
la miseria, y la ignominia, deberá consolar
en \'ez de blnsfcm:1r, sonrl'ÍI' en vez de llorar, ,v prestar al hombre el npo,ro .,· el consuelo de que tanto ha menester ella misma.
En rnno la humanidad ha progresado tanto, en rnno el derecho .Y la justicia han realizado tantas conquistas, en rano las costumbres se hnn dulcificado y las le.res se
han hecl10 m:ts .,· m:1s protectorns del débil:
todal'ía ho.r, como en ht edad de piedra, PI
hombre trabaja mrnos, sufre menos .Y alcanza ma.ror bienestar, grandeza y g-loria
l1t1e la mujer.
Tocla\'Ía ho.r, como entoncPs, la mujl'r
pelea al lado del hombre; .\' después de la
victoria, es á él á quien se corona de laurel
y es ella la q ne pn~pam el festín y si1Te á
los comensall's el banquete.
La mujer, con sus Yirtudes, ha de neutralizar los ,·icios del hombre, con la economía reparar la procligitlidad, con la fidelidad pagar la inconstancia .\' todavía ha de
compartir las miserias y el oprnbio, que
alentar la debilidarl, que consolar la decepci6n, que curar la enfermedad y que afrontar la muerte para chtrnos hijos.
En cambio de todo esto, sólo le ofrecemos In, apoteosis de su fiesta nupcial.

DR. M.

00

FLoRES.

CRONICA CIENTIFICA

599

i..lL ~túNDO tLt1STJUí&gt;O

Ferrocarril de Colima á Manzanillo

los Sentidos y su Evolución

HACE

mucho tiempo que Jorge
Wilson definió los ór.!(anos de
los sentidos como las «sendas
del conocimiento&gt;. Esta definición es excelente, pues claramente señala el papel que
desempeñan los ojos, los oidos
y demás órganos sensoriales
en la vida. No vemos con los ojos, ni oimos con
los oidos; éstos no son más que los medios para
trasmitir al cerebro las sensaciones producidas
en esos órganos por la luz y por la vibración sonora.
E,tos no tienen poder de discernir. No hacen
más que recoger y registrar las impresiones que
reciben del mundo exta,or para trasmitirlas á
las celdillas cerebrales que están destinadasá ocuparse de ellas. Después, estas celdillas clasifican
las impresiones recibidas, dictaminan acerca de
ellas, y de esta manera se despierta el discernimiento, y se ejercita una de las más maravillosas
funciones cerebrales: darnos cuenta de lo que vemos y de lo que oímos ó sentimos.
Una vez recono:ida y señalada la diferencia,
entre el trabajo de recibir y trasmitir sensaciones y el de clasrficarlas y tener conciencia de
ellas. procederemos al estudio de los sentidos entre los auimales que ocupan lugares bajos en la
cs;ala zoológica y los que ocu p:m los altos. Para
empezar. nos ocup~remos de seres, á los que se
considera como exc luidos del mundo de la sensibilid~d: las plautas, seres que poseen u,1 sentido
que podríamos llamar de tacto generalizado. Si vemo,; q ne una flor se c1err&lt;1 al recibir un soplo frío,
debe111.,s consider.ir que está dotad:i c'.e un poder
de sentir muy semejdnte al que tienen los animales. Aquí no se trala de nervios seguramente,
como no se puede hablar de nervios tampoco en
el mundo de los annn.1les inferiores.
La materi?. viviente ósea el protoplasmamuestra siempre una potencia de sensibilidad como parte esencial de ella. Un ser viviente no necesita de un sislema nervioso para reaccionarante impresiones recibidas del mundo exterior. Lo
único que se ne.:csita es materb viviente; de este principio partirá la creación de un , istcma
nervioso, necesidad que se hará sentn po, krior•
mente como resultado de un desarrollo de la ,•ida
y del organismo. Lo único que hacen los nervios
es aguzar la sensibiliclad y hacer que los que lo
poseen sean más aptos para recibir y responder
con mayor prontitud al estímulo procedente del
mundo exterior.
El sér dotado de un sistema nervioso adquiere
con él la facultad de diferenciar las sensaciones
recibidas, aparte de la de percepción, que es com11n á todos los seres que viven. Es como si iniciáramos el sentido del tacto con la defensa contra los enemigos y la necesidad de llevar el alimento á la boca, y lo desarrolláramos después para responde á otras necesidades de la vida y conforme á la variedad de las sensaciones que nos
vienen del mundo exterior.
Hay que notar también que la creación y el desarrollo de celdillas cerebrales, destinadas á la percepción de los diferentes sonido&lt;, olores y demás
sensaciones, deben haberse efectuado en consonancia con el desarrollo natural de los o idos y de
los ojos, considerados como órganos de recibir y
trasmitir sensaciones, Seguramente que es una
cuestión muy difícil la de decidir si la evolución
de los sentidos se debió al desarrollo del cerebro 6 si la de éste fué provocada por la de los
órganos de los sentidos, al tener que responder á
la infinidad de sensaciones recibidas, lo que hubiera tenido que originar la creación de celdillas
encargadas de las nuevas sensaciones.
Nos inclinamos á creer que el estímulo vino
del exterior, y, para valernos de un ejemplo perfectamente visible, empezó por crear esas manchas de
color que vemos en algunos animales inferiores,
las cuales, obrando siempre bajo la influencia exterior, se convirtieron, con el tiempo, en aparatos
apropiados para recibir las sensaciones luminosas,
y más tarde se convirtieron en ojos, 6, en otro
orden de ideas, creó primero esas bolsas llenas
de viscosidades, como las que vemos á los lados
de la cabeza de los peces, las que evolucionaron
basta convertirse en los complicados órganos llamados oidos.
Hay una prueba que podemos aplicar á todos
los animales para darnos idea de su origen, y esta prueba es la de su desarrollo. Parece extraño,
pero el proceso de desarrollo es exactamente e l
mismo que el de evolución. El desarrollo de un
órgano 6 de un sér, no es más que un compendio
de la historia de su evolución. Apllquese esto al
desarrollo del sistema nervioso y se llegará á la
conclusión de que tiene que haber evolucionado
de acuerdo con las necesidades creadas por las
impresiones del exterior.

PUENTE SOBRE EL RÍO TUXPAN.

MUESTRA DE TERRAPLÉN ARMADO, CERCA DE MANZANILLO.

Está muy próxima la inau~nración de una de
las línea• de ferrocarril más importantes de la
República: la que unirá la capital con la costa del
Pacífico.
Durante muchos aüos fué el sueño de los ferrocarrileros dd país contar cou una linea que,
partiendo de la ca pi tal, terminara en alguno de
los puertos del Pacífico, los más importantes de
la República, si se tiene en cons1&lt;.leración sus
condiciones naturales.
Si á este natural deseo se une la circunstancia
de que el camino entre la ciudad de México y el
puerto de Manzanillo es uno de los más pintorescos y hermosos del país, se comprenderá
lo mucho que significa, desde tcdos puntos de
vista, la linea que fué terminada hace do~ semanas y que será inaugurada dentro de muy pocos
días.
Mnchos años hace que se proyectó la línea de
que se trata, y aunque ha tenido que sufrir al.~ unas modificaciones su trazo primitivo, se puede decir que ya se terminó sobre los mismos

UNA ''PASADEl&lt;A ' AL Plt: DEL NEYA_:\l,

pl:inos que se habían proyectarlo. La parte comprendida entre México y Guadala¡ara ha estado
en explotación durante varios aiios, y es bien conocida; pero la parte que se extiende entre Tuxpan y Manzanillo es casi totalmente clesconocida
y la queencierra las mayores bellezas y la que,
por la misma razón, ha dado más trabajo á los
constructores.
El paso sobre el río Tuxpan. el cual cruza varias veces y sigue en la mayor parte de su curso,
las harr;mcas que se hallan á los lados del Colima y otra infinidad de accidentes del camino, lo
hacen más pintoresco y más atractivo. Las grandes obras de ingeniería que se han construido para vencer esos accidentes y dificullades, son dignas de la admiración de todo el mundo.
Hay quince túneles, entre ellos el más grande
que ex:iste en la República, y nna infinidad de
puentes, desde simples pasaderas hasta el enorme
de la Quesería , que mide cerca de ciento treinta
metros Los trabajos de terracería son quizás úuicos en su género; debido á la clase de terreno por

donde pasa el ferrocarril y al ímpetu de las aguas
en tiempo de lluvias, se ha necesitado armar
los terraplenes con muros de cemento que los protejan á los lados.

• ••
Aparte de las bellezas de la construcción y de
lo m11cho que hay que admirar por parte de los
trabajos ejecutados, las bellezas naturales de los
paisajes, por los que atraviesa la vía, bastan para
iustificar un viaje por la región. Los que lo hemos hecho á lomo de mula y con infinidad de dificultades y trastornos, experimentaremos un placer sin ig11al al repetirlo á bordo de lujosos trenes y rodeados de todas las comodidades del Pullman; los que no lo han hecho, deben hacerlo para
conocer nna de las más hermosas y fértiles regiones de nuestro país.
'
Cruza la vía por en medio de grandes extensiones sembradas de plátanos, por sobre barrancas
cuyo fondo no se puede distinguir, en parte, por
su enorme profundidad y, en parte también, porque están cubiertas de una exuberante y rica
vegetación.
Cuando se pasa cerca del Nevado y se le ve,
por el camino de mulas, catorce veces desde otros
tantos lugares, presenta á la visfa tantas faces diferentes, que se llega á dudar de que sea la misma montaña. El pico, cubierto de nieve, se destaca por encima de las nubes y va lentamente acercándose al viajero, y cuando parece que va á tocarse, se aleja de nuevo y ésto por catorce veces
diferentes.
Basta que la línea una á la capital de la Repú~lica con l_a costa occidental del país para que su
1mportanc1a, desde el punto de vista comercial,
sea grandísima¡ en efecto, llegando el ferrocarril á
la ciudad de México, puede conectar con todas
las vías que hay en el país y poner en comunicación á las poco conocidas costas occidentales con
el resto del país. A parte de esto, la riqueza de la
región recorrida basta para dar importancia á la vía.
¡Cuántas riquezas han quedado inexploradas en
la sierra por falta de un medio rápido de comunicación! Desde el punto de vista industrial hay
maderas, piedras y frutos; desde el punto de vista de la minería, es incalculable la enorme riqueza que duerme por falta de quienes vayan á despertarla de su sueño.

• *•
Tales son las energías que pondrá en movimiento la nueva línea, y de allí que no hayamos vacilado en llamarla una de las más importantes de
la República.

00
l'ANORAMA GENE RAL DE COLIMA,

�900

EL MUNDO fLUSTHAOO

E..L JARDIN DE. PALACIO

J:L ~!U~DO ILUST l! .\l&gt;O

,¡() 1
tH-E-E-H-f-E-.f-HE-E-E-ffi-E-H·i-~é-'t,'H~tft,,ff-'-ti-'nH~H;ffÉcfi'E-ftfE-ÍÉ'iHf-t

j

En el riejo pahlt'io I irr1~i11al, dentro d1' los muros
macizos qut' le clan el aspecto de una alhóndiga, hechos
para defender la autori(hul real contra los desmanes ele
las multitudes in&lt;lómitas, existe un jardín mu.r hermoso

El Congreso Católico de León ~

'11·H-t.i-t-t-t-t'J-t'i-t-t-t'J·U-!-t.H-!-t-!.- t-t-!,U:t,U'J,t-t-t,U-!:t.i:!.i:t:!-t.i:-!:t'i'-!:t'i-t:t:t-t:t:t:t;.

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1

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siempre &lt;lcnt,rn d1•I et·itrrio di' la
religión católica.
La idea.ele este ¡wriótl ico fué iniciada durante una d(' las 1íltimas
sesiones del Congreso, .r fué l'ecibida con tal entusiasmo, que en seguida se abrió una suscrición drstinada á sufragar los primet·os gastos de publicación; la lista de sus
critores fué encnbezada por el mis
11;10 señor Arzouispo Ouilloll', prt's1dente del Congreso, .Y el entusin;:mo &lt;lr este prelado fué sN·undadu
por todos los as.istentcs.
En esta página presentamos fotografía:; tomadas para «El ~I unclo Ilustrado&gt; durante la reunión
tlcl rPferido ( 'ongr&lt;&gt;so, cuyas sesiones se efectuaron l'n PI ~eminario.
Otrn de las fotogrnfías es la Cull'
dml, don&lt;ll' ~e Cf('ctuarnn ulo·unns
teremonin~ religiosas.
'"'

Ilmo. Sr. Dr. J. d~ J&lt;'stís Mora, Obi~po de León.
Plafoforma de honor.

\' muv poco conocido, como que no se le advierte desde los sitios que más fre~uenta el público. Se encuentra en la parte posterior dPl edificio, hacia la derecha ,, hacia él dan las ventanas de lo que forma realmente la residencia
presicle'ncial.
Xo ocupa una gran superficie; pero, gracias al &lt;'xquisito cuidlHlo de que
es objeto por parte del señor Larralcle, Intendente ele! palacio, es uno ck los
más hermosos que se pueden yer en nuestra metrópoli. Con frecuencia es 1·isitado por turistas y aun por personas residentes en ~léxico. Es cu rioso &lt;¡ue
la mayoría de los visitantes sean extranjeros; pero lo mismo acontece con muchas otras cosas bellas que poseemos: pasan inadvertidas para los que rrsicl&lt;•n
aquí y en cambio, entusiasman á los ,·isitantes.
,
p'u'bhcamos en esta página algunas vistas tomlldas por nuestro fotógn\fo. por
deferencia del :,;;r. Larrnlcle, y que pueden clar idea de la belleza ele este jardín.
Afíacliremos que es fácil Yisitarlo con permiso del señor Intentlmte y rspec·ialmente las personas que Yisitan la capital no deben desaprovechar la oportunidad para. ello.

.\taha _de efectuars&lt;' en la hi:5:órica ci u&lt;la&lt;l de León, asiento del ohisp_atlo &lt;lel m~smo nombre,_ In reu,m?n del Congreso Católic-o Agrícola-So&lt;·ial. Est,r Congreso ha sido el 11IL1mo ele una serie el&lt;' reuniones sen;iejantrs que se han ~fectuad~ ¡,cr!ódicamente r!1 ,lire1·sos puntos de la Hé¡HÍlil1ca, con el o_bJeto de cl1scut1r asuntos so(:Ialrs .1· agTícolas, siempre dentro de _los límite~ i°;lpueslos P?r la fe católica. Estr Congreso ha exced ido en 11nportanc1a a los ~n~enores, tanto por haber estado wesiclido por
un ari,ob,spo .Y haber as1st1do á 1~1 los sríio1·1's Obispos ele Tulancino·o r
de Leon .v el doctor Fnnáncle_z, Drán clr la Cat&lt;'cl ml, como por &lt;'sta~ r¿pr_esentaclos los ~eíiores arzo~1spos .r obispos mexirnnos ,\' haber concurndo un gran,,numero de agnculLorcs dP diversas 1·e(l'iones
del. ¡la'1s
...
( .
. En este vongreso se trata1·011 asu ntos muy intrresantes, como por
PJemplo, el de los B~ncos agrícolas .r casas de pr¡Sstamos, el salario de
los labradores. el cultivo de las ph~ntas trxtiles, los forrajes, la estaclístic.a ag-ricola .I' _alguno; otrns. Se c1tn, muy rspecinlmentr, r l traba jo dl'I
:-;¡•, J t~an :\Ia!·iano Lo pez, .sate~lrátic~ drl Sem inat·io de León, Src1:('lario
del ~e11or Ob1sp~ de rs~ cl10ces1s, qmen tl'ató 1·esp{'cto del slllario dr los
h1?l'1egos, cxpontc~do _ideas 1·erdad{'rnnw11tP lilwralPs ,\' anrnzadas; cxpl!c.anclo la conve~1encia ele hacer que los lahradorcs participaran l'll las
ut1lt&lt;lMles que o~t1~nen los haccn1ndos, opinó que el jornal debe numen-•
tarse :" que cl ~ax1mum clP t~·aba.1~ diario clebp srr dt:&gt; cli(!z horas. Este
tral&gt;'.!.lº es muy mtere~an_te, s1 s&lt;' t1e~e l'n ~ll&lt;'nta que, en la mayoría de
los ~staclos-dr la H&lt;'pul~lic-a, &lt;'I lraba.¡o ag-ncol.1 t's, g-t'nPrnlmrntr, dr más
dP diez horns ,\' el sn lano l'S mu,r b:1,1 0.
En ~I mismo C~ng'l'('so se hizo l'C"ferencin :'t lo::; rrsultados obtenidos en
!ns 1·et!01ones ante1·1on'_s, .V, ent,re ellos, se cití&gt; t&gt;sprcialmente la fundación
tlP soc1Nlacles cooperativas en fuluncinJro.
, L' na de las medidas de más trascendencia, y seguramente la que más
l_1~rn r¡ur_ sr rec~1rr~le_est; (:o.ngrr,so,. rs la fundación de un periódico qur
se
( atohca i-iocml~
1 llamai, á la «l'-\rm,rn,1
•
,
, el cual , como lo 1'ncli·ca s u nomi:·r. sem s&lt;'manano y sr ocupnt·a ele los intPrrses ele la clnse a~rícola,

Edificio del Seminario, donde se reunió el Congreso.
El salón de sesiones.
Interior de la Catetral de Le6n.

o

�J,]f, )ff:,,&lt;1)0

i02

Ef., MUNl)() fLUSTRAl&gt;O

ILUS1' ll.\l)O

res ávidos de contemplar, en ese personaje audaz
y gentil, su propia emotividad y su propio anhelo. Don Juan es un antepasado, un pariente lejano que queremos y admiramos, y sentimos que
las leyes nos prohiban imitarlo
Viendo, desde las butacas, las hazañas prodigiosas del héroe sevillano, nos estorba en las piernas el doblez inmaculado que creó el Príncipe de
Gales, y nos pesan los faldones del jaquet.
Quisiéramos ceñir la malla de colores vivos y
la gorguera almidonada. Llegamos hasta á confeccionamos, &lt;in-mente&gt;, la trusa que usaríamos
y notamos en el flanco el peso de la espada.
En nuestros labios bulle la provocación y el
insulto. A nuestro pecho llama un amor prohibido y defendido que nos sentimos capaces de poseer y arrancará quien lo prohibe y defiende, y
aplaudimos sinceramente sus crímenes y admiramos, con entusiasmo, las hazañas de ese aventurero de juventud eterna.
En nuestros teatros, salvo una ó dos excepciones, la obra de Zorrilla, de la que decía Adolfo de
Castro que era &lt;prueba evidente de su genio como poeta lírico y cantor legendario&gt;, fué hecha
en cómico.
En Veracruz, por ejemplo, se hizo un Tenorio
extraordinario reformado as{:
Acto 1&lt;?-Gran rumba veracruzana en la Hostería del Laurel.
Acto 39-Cantos exóticos por la trouppe japonesa.
En el acto del panteón, los japoneses matarán
á palos, por medio del Ken-jitsu, á Don Juan Tenorio.
¡Y hubo un lleno á reventar!

••••

••••
convertir las ventas en palacios y las maritornes
en Dulcineas.
Don Juan, el desalmado aventurero, es nuestra
juventud. El sevillano espadachín y astuto, que
tiene siempre en los labios la provocación y el
reto, y el acero en las manos dispuesto á ensan-

."

"'

--

-....

-.... -....-.....
-....

-.... -,

LORELEY.

*

Publicamos en la página anterior los retratos de
las Sritas. El vira de Teba, Luisa de Teba y Luisa
Algoy, y de los Sres. Carlos S. Solórzano, Manuel de
la Bandera y Gustavo Márquez, del Conservatorio
de .Música, que formaron un simpático cuadro de
aficionados inteligentes, para representar el &lt;Tenorio&gt;en Tacubaya. Obtuvieron gran éxito, especialmente la~ señoritas, que son muy aventajadas discípulas de Eugenia Torres.

SRITA, LUISA ALGOY.

Fol. d, "El Mundo Ilustrado."

bien prohibido; no amamos á Doña Inés, odiamos
á Don Luis, y no es el triunfo el amor ~e la novicia, sino la burla del caballero prometido.
El tercero, el romántico gascón, es nuestro sér.
Cyrano, la última hoja de nuestra flor de lis en
campo de sueño de la heráldica de nuestra r, za,
es la tercera parte del alma nuestra.
Ese vividor poeta, ridículo y sublime, pendenciero y misericordioso, tiene el sentido de lo real
y desprecia la vida. Su espíritu romántico, su actitud de fanfarrón, presuntuoso, superficial y ame-

SRITA, LUISA DE TEBA,

Fot. dt "El Mundo Ilustrado. 11

ESDE el siglo XVI, en la comedia de Juan

Cueva, y poco después en dos obras
ID) dedellagran
Tirso-aquel que á orillas del

Manzanares labraba versos como Petrarca y fué
uno de los primeros que hizo psicología repasando las cuentas de su rosario,-desde su cadencioso Burlador de Sevilla, el personaje español que
todavía hoy nos encanta, el aventurero Don Juan,
tomó nombre y forma.

•

EL COMETA MOREHOUSE
Para "El Mundo Ilustrado."

SRITA. ELVJRA DE TEBA, QUE SE DISTINGUIÓ EN
EL PAPEL DE DOÑA INÉS.

Fot. d, "El Mando Ilustrado."

grentarse por una futilería, es nuestra púber voluntad. Queremos, más que el triunfo, la .e~hibición del triunfo; más que el amor, la env1d1a de
los otros por ese amor; y no saltamos los muros
del convento por un bien amado, sino por un

SR, MANUEL DE LA BANDERA,

Fot de "El Mundo Ilustrado."
SR. CARLOS S, SQLÓRZANO.

no, es nuestro espíritu y es nuestra actitud. Así
vamos por el mundo los latinos, con la retórica
en los labios y el vacío en el cerebro, con el traje
llamativo y el cuerpo deforme y con el único
afán de que nos oigan y nos miren, aunque después nos sonroje la burla.
Pero también, como ese &lt;histrión de pasiones&gt;,
amamos sordamente por no provocar la risa con
nuestras deformidades al declarar ese amor, ypreferimos poseer un alma más que un cuerpo.
Nuestro romanticismo nos lleva hasta á hacer
que de los labios de Roxana bajen besos por las
yedras para la boca de Cristián, si sabemos que
esas caricias nacieron de nuestras palabras dichas
en la sombra¡ y morimos tranquilos, adorando como el hidalgo Don Alonso, la vida de ensueños
recorrida¡ como el Don Juan, la vida de amores
caminada, y como Bergerac, nuestro penacho.

Fot. dt "El Mundo /lastrado."

Viene á nosotros, lo miran nuestros ojos con el
prisma policromo de lo~ versos de Zorrilla, y nos
encanta su finchazón, nos seduce su fanfarronería
y admiramos su falsa audacia.
Porque todos llevamos dentro un pedazo del
alma del «Tenorio&gt;.
La raza latina, nuestra raza, amante de quimeras é hidalguías, tiene sus tres héroes, como una
flor de lis en su heráldica: Don Alonso Quijada,
Don Juan Tenorio y Cyrano de Bergerac.
El primero, el ingenioso hidalgo, es nuestro espíritu: fantástico hasta la locura, soñador hasta la
quimera, redentor hast¡t la heroicidad.
Sus altas voces de fe, de misericordia y de reto,
son florecimientos de su ingenuidad y de su santo amor á la justicia, de su anhelo á la conquista
de lo irreal é intangible, de todo lo que por grande y bueno y alto es inaccesible, vago y flotante,
y que á fuerza de esa locura de redención suele

SR. GUSTAVO MÁRQUEZ,

Fot. dt "El Mundo Ilustrado."

***

Así, cada año, los teatros rebosan de espectado·

,

1E-1N uno de los últimos números de este perióJ..I;¿¡dico, el Sr. Prof. D. Luis G. León nos dió á
conocer el resultado de sus observaciones del
cometa que, en estos días, es visible con gemelos
de teatro.
También nos dió á conocer una reseña sucinta
d\\ los cometas que se han presentado durante el
siglo que corre, y nos habló especialmente del
cometa Halley, que próximamente será visible y
que vendrá, una vez más, á ratificar el dominio de
la matemática, permitiendo al astrónomo predecir un acontecimiento celeste, que fatalmente se
producirá.
En el cometa .Morehouse se han notado en estos días cambios sumamente notables, no sólo en
la forma de su cola, sino también en las condensaciones ó ráfagas que parten de su núcleo¡ basta
comparar el dibujo que el Sr. León hizo de él la
noche del 11 del actual, con la fotografía obtenida en el Observatorio de Tacubaya la noche del
dfa 19 de Octubre, para cerciorarse de esto.
Como se sabe, el cometa fué descubierto la noche del 2 del pasado, y su aspecto era el de una
nebulosa sin núcleo y con una pequeña cola; con
esa apariencia permaneció hasta el 30, aunque aumentando de brillo á causa de su aproximación á
la Tierra¡ pero el 1'? de Octubre se notó, con sorpresa, que el núcleo había disminuido de brillo y
que el apéndice, en forma de cola, había desaparecido, viéndose reaparecer el día 3, aunque sumamente pequeña.
Sin cambiar de aspecto per~aneció hasta el 15,
en que se notó un gran cambio en la forma de la
cola; ésta comenzó por aumentar de tamaño y volverse sumamente delgada, presentando condensaciones á manera de ráfagas brillantes ó costillas
que parece que giran junto con todo el cometa al'.
rededor de un eje¡ del examen de todas las observaciones hechas en los observatorios, se podrá
deducir si realmente hay movimiento de rotación
ó simples cambios en la forma.
Su aspecto el día 16 era el de una especie de
tridente, siendo los dientes de los bordes mucho más pequeños que el central, que se prolongaba en una cola delgada; á partir de ese día, las
ráfagas fueron disminuyendo de tamaño, con excepción de la central, hasta volverse á ver con esa
forma el 19; el 20 casi tuvo la apariencia del 18·
pero lo que ha sido más notable, es que el día 23
se le volvió á ver con el aspecto del 20 y el 26
con ese mismo aspecto. El día 22, al siguiente de
haber alcanzado su máximo brillo, presentó las
mismas ráfagas que el 19, aunque más largas y
brillantes, pero la posición de éstas era la misma•
de llegarse á comprobar el movimiento de rota:
ción de este cometa sobre sí mismo, el período

Don Justo Benltez; el Presidente del Ecuador, Her von
Bulow, Lord Beresford y Mr. Magoon, Gobernador de
Cuba.
En cuanto á la séptima silueta, fué acertada en la
mayoría de las veces, y las pocas confusiones que encontramos fueron la del General mexicano Don Manuel
Mondragón; del Mayor Alfredo Dreyfus y el Rey de
Grecia. Hubo otras diversas, pero menos frecuentes.
Encontramos la lista completa de las nueve siluetas
exacth, que son: la del Presidente Armando Fallieres;
de S.M. Alfonso Xlll con su primogénito; del señor Penha, Presidente de la República del Braril; de Mr. Roosevelt; de S. M. Eduardo Vil; de S. M. Guillermo 11; de
S. M. Victor Manuel; del seftor General Porfirio Diaz y
del Lic. Manuel Estrada Cabrera, únicamente en catorce soluciones, remitidas por las personas siguientes:
~uz _Marte! Meza, de San Pedro, Coahuila; Maria de
:sulhvant, de Monterrey, calle de Wáshington número
Lf7; de la señora Guadalupe Pérez de Escudero, de Te1&gt;1c, calle de Veracruz, 85; de la señora Ester M. de
Velásquez, _de México, calle de la Cerbatana número 1;
d~ la señonta Luz Castillo, de Mexico, Avenida Pomente 24, número 1,019; de la señorita Maria Eugenia
González G., de_ México, Espalda de San Andrés, número. 1; de la señorita Raquel_ Méndez, de México, Reforma
numero n6; de la señorita Soffa Huesca Rivera de
Chalchicomula, Puebla; de la señorita María Luisa Aldre~e, de Ensenada, Baja California; de la se!lorita lgnac1a Charles, de México, Puente de Monzón número
8; del selior Fidencio Rodriguez Berchl de E~senada
B_aja California; del señor Alfonso Mor¡les G., de A\é~
x1co, calle de la Perpetua número 19; una solución, sin
firma, procedent_e de San Andrés Tuxtla; y de la seliorita
Esperanz_a Barron, de Ensenada, Baja California.
Aparecieron como dudosas una de Batopilas, Chihuahua, en la_ que se atribuye la quinta silueta al Rey
d_e_ Inglaterra o al Emperador de Austria, y otra soluc1on, pro~edente de Guadalajara, en que se atribuye la
tercera silueta al Presidente del Brasil al selior Roca
Expresl~ente de la_ República Argentina, ó bien al Jeté
del qabmete de !taita. Por lo tanto, estas soluciones se
consideran ~mo simplemente aproximadas, que no se
pueden equiparar con las anteriores que son enteramente exactas.
'

El cometa Morehouse; de una positiva tomada
en el Observatorio de Tacubaya.
probablemente será de tres días aparentemente,
pues habrá necesidad de hacer algunas correcciones por la posición de la Tierra, para deducir el
movimiento real. Las observaciones visuales no
tienen el peso de las fotográficas como se comprende¡ así es que para llegar á concluir la rotación, habrá necesidad de discutir todas las fotografías tomadas en todos los observatorios. Para
concluir, diré que según las efemérides del Observatorio de Lick, en California, el cometa irá
disminuyendo de brillo rápidamente, á partir del
10 de Noviembre, siendo ya invisible á mediados
de Diciembre, por estar casi entre los rayos del
Sol.
Octubre 27 de 1908.
JOAQUÍN GALLO.

*

Resultado del Déeimotereer Conturso

DE

todas partes del pals recibimos soluciones al décimotercer concurso, ó sea al de las nueve siluetas
de personajes notables. El recuento y examen de las
soluciones ha sido muy laborioso. Un gran número de
soluciones S'llamente eran exactas en lo que se referla
á tres ó cuatro figuras que, como las del Sr. General
Dlaz, del Presidente Roosevelt y del Emperador Guillermo, estaban sumamente claras. No hubo una solución
siquiera que fuese equivocada en lo que se refiere al
Presidente de México, y muy pocas lo fueron en cuanto
á los otro3 dos personajes antes mencionados.
Descontando el número incontable de las soluciones
que estaban equivocadas en más de dos personajes, hubo muchas otr~s que estaban acertadas, con excepción
de la tercera silueta de la parte superior, que pareció
ser el escollo con que tropezaron la mayorla de las concursantes. Al misterioso personaje atribuyeron los nombres más variados, como puede verse por el siguiente
resumen:
En 48 soluciones encontramos que á la tercera silueta se. le da el nombre de Don Manuel Amador Guerrero,
Presidente de Panamá. En 37, el del General Cipriano
Castro, Presidente de Venezuela. En 16, el nombre de
M. Clemenceau. En 16, el nombre del Señor Lic. Don José !ves Limantour. En 18 soluciones venia ese nombre
en blanco. En 12, venia el nombre de Dan Tomás Estrada Palma, Expresidente de Cuba. En 9, el del Rey de
Suecja. En 81 el de algún personaje japonés. En 6, el del
Presidente de Costa-Rica. En 6, el del Presidente de la
República Argentina. En 5, el de Mr. Root. En otras 5, el
del Presidente de El Salvador. En 41 el de Francisco José.
En 4, el _del Preslde_nte Zelaya, de Nicaragua. En 4 1 el
del Pres1de~te Dáv1la, de Honduras. En 4, el del Presidente de Smta. En 4 1 el del Señor Lic. Olegario Molina,
M1mstro de Fomento de México. En 3. el del Rey Leopold~ d_e Bélgica. En 3, el de Mr. Taft. En 2 1 el de Rudyard
K1plmg, el famoso poeta anglomdio. En 2 1 el de Mr.
T~ompson, Embajador de los Estados Unidús en México. En 2, el del Sepor Mariscal, Ministro de Relaciones en México. En 2, el del Presidente de Chile.
En 2, el del Rey de Servia. En 2, el del Rey de Grecia;
Y los nombres siguientes fueron e,1contrados por nosotros una vez cada uno en distintas soluciones: Maura
Rey de Rumania, Mr. Bryan, Rey de Noruega, Mr. Hu~
ghes, Gobernador de Nueva York. Conde Esterhazzi. el
Zar Nicolás, el General Smlrnoff, el Prlncipe de Bismarck, _el Presidente del Perú, Mr. Cortelyou, el famoso
hacendista americano; el notable político mexicano, Lic.

SR, PENHA,

Presidente de la República del Brasil.
Publicamos el retrato del señor Presidente Penha
para que nuestras lectoras puedan compararlo con IÁ
silueta que apareció más dudosa.
Conforme á las bases del concurso, los tres premios
fueron sorteados entre las personas que firmaban tas
ca~orce soluciones 9:ntes referidas. Y la suerte favorec10 á la~ persona~ siguientes: _seliorita Raquel Méndez,
de México; señorita Maria Luisa Aldrete de Ensenada
Baja California, y Luz Marte! Meza de San Pedro Coa~
huila. A disposición de estas personas se encuéntran
los premios ofrecidos.
Preparamos un concurso tan interesante como éste
para nuestro próximo número.

••••••••••••••••

Sr. General Lic. José de la Paz Alvarez, Magistrado del Tribunal Superior de Justicia Militar, t el 3 del actual.

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m•:·rno

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EL 'll":'íl)O ILl"STI:

C0.5

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El vencedor de la carrera de motocicleta.s,

U11 nwm,•rrlo sensaáonul.

Ganó el montado por el señor Luis Illanes Blanco, corriendo seiscientos metros en cuarenta segundos.
Las carreras séptima y novena fueron las más sensacionales por lo que
respecta á caballos¡ los dos eran «pur sang&gt;, montados por «gentlemen
riders&gt; y jockeys. En la séptima venció un caballo poco conocido, «Barlette&gt;,
de los establos de L. Blum y en la novena «Dalesman&gt;, de la misma procedencia.

Carrera de obstáculos.
Entre el Club «Hércules&gt; y el Hípico Militar formaron un programa Je
carreras que se llevó á efecto el domingo primero de los corrientes en los terrenos del hipódromo de Peralvillo. Si bien es cierto que algunos exigentes
dicen que no fué muy selecto, de lo que no puede quejarse nadie, se!(ura·
mente, es de su variedad: hubo para todos los gustos y para todas las aficiones deportivas: carreras en caballos, en bicicletas movidas á fuerza de pier-

Partida de los ciclistas.
h1.bían pisado nuestro hipódromo y de los que se esperaba mucho justamente, en vista de sus antecedentes gloriosos, tanto de abolengo como de he·
chos consumados por ellos mismos.
La primera carrera de caballos, tercera del programa, se convirtió en un
match entre Oceaner de «Blum&gt; y «Nancy :Crown&gt; del mismo; hay que advertir que los c,atro caballos inscritos eran del mismo propietario, el cual match

Estas fueron todas las carreras üe cabal os que hubo; en los intervalos
de una á otra, y ocupando los turnos impares del programa, hubo carreras
en bicicletas, las que, por mucho que interesen, siempre resultan tediosas.
La primera, á mil seiscientos nueve metros, la ganó Jorge Watson en dos minutos cincuenta y cinco segundo. La tercera la ganó Carlos Morales, y la
quinta, en la que se disputaba el campeonato de peso ligero, la ganó el mismo. La octava la ganó Francisco Carreto, del «Club México&gt;.
La décima carrera fué para motocicletas ó bicicletas con motor; diez
vueltas á la pista; premio: copa de campeonato, la cual fué ganada por W. W.
Gotte en quince minutos treinta y ocho segundos.
La décimaprimera, lo mismo que la décimasegunda, fueron para automóviles de turismo, y al final se hizo una carrera de exhibición para automóviles de carrera.
La fiesta fué de invitación, y las tribunas se vieron llenas de una numerosa y selecta concurrencia; tanto en las graderías como en el terreno que se
halla al frente de ellas, se veían ricos y elegantes trajes, ya de colores claros
entre las damas, ya los severos de los casimires y paños entre los varones.
Si desde el punto de vista deportivo la reunión no merece considerarse
como un gran acontecimiento, socialmente considerada sí fué una reunión
animada y elegante, á la que concurrieron los elementos más distinguidos de
la afición dr.porti va. Los organizadores de la fiesta bien pueden estar satisfechos de ella, y creemos que en gran parte tal ftté el objeto de la misma al organizarse.

Los cícli.,las del Club "México" que ganaron el ca111peo11afo.

Acompañan estas líneas fotografías tomadas durante las carreras, tanto de
la pista como de las tribunas.

*
LA BURLA DE..L AGUA
El teniente Robles lli:gando á la meta.

Los a11tom6víles en la línea para partir.

na, en bicicletas con motor y en automóviles; las carrerasá pie estaban anun·
ciadas en el forro del programa que se repartió á la entrada; pero fueron las
únicas que faltaron para acabar de hacer el programa á gusto de todos los
«sportmen&gt;.
Entre las carreras de caballos, las carreras clásicas, sin disputa, hubo algunas que llamaron la atención por tomar parte en ellas los caballos que nunca

fué ganado por el primero, en un minuto cuatro segundos y tres quintos.
El cuarto lugar del programa lo ocupó una carrera militar entre Chapultepec y Bird Wood, montados por el alumno Revilla y el teniente Robles,
respectivamente; ganó el segundo. La sexta fué «para todos&gt;. Rezaba el programa: «Caballos del país, con fierro, que no hayan ganado ninguna carrera ó
match en el presente año&gt;. Entraron siete caballos, casi todos desconocidos.

Fín de la carrera de ''pur•sang."

Listos para la carrera de molocicleias.

EL riachuelo viene

charlando un idilio rústico entre cañaverales. Con
melodiosa travesura, entre diáfanas risas, comenta, el móvil verdor de
las márgenes. Pasa con premura por de-bajo del puentecilo de madera, arrastrando guijas, en fuga hacia el valle verde, hacia el río turbio, hacia el remoto mar lleno de amargura y de truenos. Es compasivo con las bestias sedientas, y acaricia, con jovial lujuria, las pantorrillas de las campesinas que le
roban el agua. No conoce la tristeza sino en los días de invierno, cuando
su caudal se enturbia y alborota bajo el cielo nublado.
En el puente precario, recostado sobre la baranda to~ca, inclinándome hacia el fugitivo frescor del riachuelo, me hundo en mi solitaria cavilación
como en un antro. La tarde es tibia y polvorienta como en una batalla. E{
cielo tiene un difuso resplandor melancólico, blanquizco. El valle verde
es un sitio encantador y el silencio es profundo y triste. De vez en cuando un
soplo de brisa caliente suscita en el caña•eral, el c~al mueve sus grises
garzotas con solemnidad guerrera bajo los cielos de aluminio.
Siento que la soledad es amarga y que la vida es tlura. El crepúsculo
me parece erizado de puñales como una asechanza, y quiero consolarme escuchando los gozos del agua corriente. Miro con afán la linfa clara y fresca en
que se copia el cielo monótono. Pero aunque aguzo lo~ sentidos, no alcanzo
á comprender la canción del agua: entra por mis oidos, 1e,bala por mis nervio~ co1110 un sopor insípido y se desvanece al cabo eu uu leve malestar. A
fuerza de mirar, logro ver reflejada mi faz en la inquieta superficie del
arroyo. Mi rostro baila, tiembla, se de forma en la onda desigual. Ya se enco~e, después se alarga, como un fantástico pez. El riachuelo lanza una risa
húmeda ....
Y bajo la tarde, yo sonrío,

o
La exhíbicíón de automóviles de carrera.

�EL llfUNDO ILUSTRADO

606

TRADUCIDO

Los Grandes Edificios de México

I

L constante progreso de la capital de la
República se nota, principalmente! por
as grandes y herm9sas construcciones
que, á diario, se levantan en todos los
rumbos de la ciudad, especialmente en
aquellos que, por sus condiciones de higiene y belleza, son los llamados á formar los principales
núcleos del vecindario, La parte céntrica de México tampoco ha escapado á la inexorable ley de
las reformas, y, prueba de ello, es el crecido número de hermosas fincas que ostentan, airosas, la
hermosura de sus fachadas.
Una de las transformaciones más notables, es la
representada por esta fotografía, que reproduce
el suntuoso &lt;Edificio Quirk&gt;, situado en la esquina de la A venida de San Francisco y calle de
Gante. Hace apenas unos cuantos meses se levantaba en este lugar una ruinosa y vieja casa, que
deslucía el conjunto de modernos edificios que la
rodearon; pero, gracias á la iniciativa del estimado y conocido capitalista inglés, Don Tomás
Quirk, puede contar México ahora con una de
sus fincas más hermosas. Efectivamente, el &lt;Edificio Quirk&gt;, nombre con que se conoce esta casa,
acaba de ser inaugurado espléndidamente con las
oficinas de hombres de negocios y de profesionales mexicanos y extranjeros.
El señor Quirk, que lleva muchos años de residir en nuestra República, ha labrado aquí una
fortuna brillantísima, gracias á su honradez y
energía para el trabajo¡ y dicho caballero, á pesar
de su capital crecido, prefiere seguir viviendo en
nuestra patria en vez de hacerlo en In!(laterra,
donde residen muchos miembros de su familia.
El señor Quirk quiere á México y lo manifiesta
con acciones tales, como las de emprender constantemente negocios brillantes que, además de
producirle bu-enos resultados, colaboran al engrandecimiento general de la República. Entre
las empresas principales del señor Quirk figura
la Compañía Ladrillera de Teoloyúcan, S. A.,
que, entre las de su género, es la primera en México. Además, es ,miembro principal de otras muchas empresas florecientes. Como colaborador inteligente y activo de este hombre de negocios, figura el señor Maximiliano L. Sielzer, muy relacionado con los principales hombres de empresa.
El señor Sielzer regentea el &lt;Edificio Qnirk&gt; y es
colaborador muy importante de &lt;La Compañía
Ladrillera de Teoloyúcan&gt; y de los otros negocios en que tiene participación ~l Presidente c;l.e

esta Compañía. Los extranjeros que, como los seTÍores Quirk y Sielzer, se identifican á nuestras
costumbres y á nuestro progreso, son los factores
importantes de nuestro desarrollo y los que
deben tomarse como modelos de laboriosidad é
inteligencia.
Y ya que hablamos del gran «Edificio Quirk&gt;, cuyo costo es de cerca de un millón de pesos, bueno
es decir algo acerca de las negociaciones y oficinas
que lo ocupan¡ pero, antes de seguir adelante, manifestaremos que esta gran finca fué contratada y

Sr. Do11 Tomás Quirk.
edificada por la&lt;Compañía Mexicana de Construcciones é Ingeniería&gt;, que tiene su despach? en el
«Centro Mercantil&gt; y de la cual es Ingemero en
Jefe el Señor Teniente Coronel Don PorfirioDíaz.
El trabajo de decoración del edificio fué llevado
á cabo por la acreditada casa Evers y Cía., de es·
ta capital.
. .
.
Los principales despachos ~el «Edificio_ Q"?1rk&gt;
están alquilados por las siguientes neg?c1ac~ones
y profesionales: El Banco Federal, la Joyena de
A. C. Smith, La Cía. de Construcciones y Présta-

mos en México, Cía. Financiera Mexicana, Dr. D.
G. Turnbull, Lic. Juan R. Orcí, Ing. Johnson &amp;
Enos, The Suchi Timber C'? y otras más.
.
También se encuentran los Sres. P. Avehne y
A. Delalande, concesionarios exclusivos enMéxico de la gran casa de París &lt;Pathé Fréres&gt;, fabricantes de películas cinematográficas, aparatos de
proyección, fonógrafos, discos y todos los implementos necesarios para dejar elegantemente montado desde un gran salón de espectáculos hasta
un sencillo y modesto aparato para familias.
Los negocios de esta casa son muy importantes
y están ramificados eñ toda la República.
Señores Alfred Horwitz y Cía., propietarios de
una joyería y casa de antigüedades, que ocupa la
esquina de dicha casa y que, por su variado surtido y precios moderados, es muy conocida en todo el país.
Granger Furnishing Co., elegante camisería y
sombrerería, cuyo surtido procede directamente
del extranjero, especialmente de las principales
fábricas de los Estados Unidos. Los caballeros
más conocidos de México se surten en esta casa
que es, por todos conceptos, recomendable.
El señor Humberto I. Braschi, que entre los distintos ramos que abarca su casa, figura en primera
escala la importación de carbón de piedra en toda
la República, siendo el más antiguo é importante
comerciante en este ramo. Se ocupa también en
otras empresas, como la que acaba de contratar y
es la construcción del camino carretero y para
automóviles de Iguala á Chilpancingo, Estado de
Guerrero.
Señores Luis Monroy Durán y Cía., S. e. C., Ingenieros contratistas muy reputados en la República, representantes y agentes exclusivos de la
afamada fábrica de cables de acero &lt;F. W Scott&gt;, de
Reddish, Ingl.¡ de la &lt;Ropeways Ltd.&gt;, de Londres, y de la gran fábrica de maquinaria&lt;Hollman
Bros&gt; y de otras muchas casas importantes, interesados también en otras empresas, como la Cía.
Explotadora de Montes en Oaxaca, en minas, etc.
El muy conocido médico cirujano Dr. P. W.
Monroe, acreditado por una gran clientela.
La Cía. Cubana de Inversiones &lt;El Guardián&gt;,
cuya casa matriz está en la Habana y cuyos negocios en México, ya muy importantes, aumentan cada día.
El cirujano dentista Dr. L. Engber!(, que por su
honradez y habilidad profesionales se ha dado á
conocer ampliamente en esta capital.
Todavía hay algunos despachos vacantes, y el
señor Sielzer está dispuesto á atender afablemente á todos los visitantes del edificio, para enseñar
los departamentos que están por alquilar

M

PARA

"EL

MUNDO

ILUSTRADO."

- Oiga usted: ¿le molestaría dejarme pintar este patiecillo?
-No señor¡ al contrario, de muy buena voluntad,-me contestó una señora como de cuarenta
años, alta, vestida de luto y con bondadosa cara.
Pero no sé qué cosa podrá usted pintar aquí; es
tan chico y lo tenemos todo en desorden; porque
estoy sola, con una pobre hermana que está muy
enferma, y no me queda tiempo para nada.
- No es más que copiar las flores.
-iAh! ¡vaya, vaya! Si le hubiese usted visto el
año pasado, cuando todos estábamos sanos y mi
pobre marido (q. e. p. d.) vivía, entonces sí era
un gusto verlo. La hiedra trepaba hasta el techo,
de manera que siempre teníamos sombra. Pero
ahora . ... ¡ay!. . . . . . me falta humor y las plantas
quieren que se las cuide como si fueran personas.
Desde que la pobre muchachita está en este estado, parece que las flores lo comprenden.
Había visto el patiecillo desde la entrada: un
rincón lleno de luz¡ las paredes, azules, de un
azul intenso, sin medias tintas de ultramar violáceo, capaz de avergonzar al mismo cielo de la
costa¡ un brocal tan azul, una escalerilla azul, y
en medio de tanto azul un grupo de macetas y
tiestos, de los que se desbordaba gran cantidad de
llores. Allí, la mal va real junto á lo rosa opulenta¡
allá el lirio, de un candor inmaculado, junto á las
diminutas violetas de hojillas semiabiertas¡ más
allá grandes hortensias, cuyo verdor se desvanecía para cambiarse en color de rosa, y una gran
trepadora que manchaba, con puntos de oro, la
sombra de los arbustos.
De cerca observé que realmente las plantas estaban descuidadas¡ debían sufrir por el calor y la
sed¡ las hojas se tostaban y las flores se decoloraban¡ sentían tristeza¡ sentían la nostalgia de una
mano que las acariciase: el abandono se notaba
en todo, y las más sensibles, como los lirios, inclinaban el cuello lánguidamente y parecía que
sufrían; pero sucedía que en ese estado todo lo
que perdían en salud y fuerza ganaban en simpatía.
Tomando una silla que la buena señora me ofreció, comencé á trabajar. Extendía el color en la
tela, manchaba, diseñaba y tornaba á manchar pa•
ra recomenzar desde el principio otra vez con la
fiebre del trabajo que se comienza¡ y la señora, de
pie á mi derecha, parecía tomar mucho interés en
mi trabajo y me hablaba continuamente:
-¿Sabe usted? Mi marido era pintor de paredes¡ así comprendo lo que es la pintura. Para pintar cortinajes en las salas y angelitos en las recámaras, para imitar la madera y el mármol no había ninguno como él. Su mano valía un Perú. iAh,
señor, si usted lo hubiera visto trabajar! Era ligero como el relámpago: hacía cualquier trabajo
en un abrir y cerrar de ojos. Mas, el pobrecito ha
muerto y ..... ¿ve usted? ..... Ahora me queda
la hermana que los médicos ya han desahuciado....
Mientras me decía esto, observé que sus ojos
miraban atentamente una ventana cerrada que daba al patiecillo. Yo, atareado con mi trabajo, respondía con monosílabos¡ y ella, creyendo que me
perturbaba:
- Bueno, me dijo, me voy. Usted haga y deshaga como si estuviese en su casa.
Continué trabajando todavía un poco. El sol
huía en el firmamento y se acercaba al ocaso
cuando, tras la vidriera de la ventana en que la
señora había tenido fijas las miradas por largo
tiempo, ví un rostro terriblemente pálido: dos ojos
inmensos y como hundidos bajo una frente de calavera, c:.ue miraban con mirada dolorosa, baja, sobre la vidriera. Parecía ser trna muchacha joven
y perdidamente enferma¡ una muerta tras el cris-

ILUSTRACIONES

tal de un nicho; una visión de aquellas que dejan una impresión de horror imborrable. Era como la impresión de una figura de cera que hubiese muerto dentro de una vitrina¡ una impresión
de aquellas que se sueñan por la noche.

***
Al día siguiente volví á la misma hora á continuar mi pintura, y encontré á la enferma sentada
ante las llores del fondo.
En aquel baño de luz y entre las plantas me
pareció menos fantasma que el día anterior. Me
pareció más carnal y con mayores señales de belleza. Los ojos eran azules como el patiecillo y
parecían contener una alegría ida y una alegría
naciente: tal brillaba en ellos la juventud y á
veces se velaban de una melancolía tan profunda,
que era imposible mirarlos. Eran el espejo de un
corazón joven que reflejaban alternativamente el
azul sereno y las brumas que pasaban dentro
del pensamiento. Les rodeaba una aureola obscura, haciéndoles parecerse á dos astros declinantes
en un ocaso umbroso. A veces parecía una niña¡
á veces una viejecilla. No debía tener más de
diez y seis años. ¡Pobre muchacha! ¡Pobre flor!
-Diga usted,-me dijo con voz suave:-¿le molesto?
-No, señorita¡ de ningún modo.
-Pero, si le estorbo _á la vista, me iré.
-No se mueva usted¡ en tal caso, me iría yo.
No se movió la pobrecilla, no se movió ni un
momento siquiera, excepto cuando tosía. No se
movió hasta que el sol le cayó encima, acariciándole las manos, besándole el rostro, cubriéndola
de besos de oro, reví viendo el frío de aquel cuerpo que parecía extinguirse.
Y o no podía pintar: no veía el cuadro, no veía
á otra cosa que á ella. Quieta, recogida y trémula,
parecía que las otras flores la miraban, y todo parecía mirar la figura, y á mis ojos todo desaparecía,
y ella era todo el cuadro. El resto solamente formaba aureola, servía de fondo, de cielo azul. Las plantas, las flores, las paredes pintadas, la sombra de
la trepadora, la luz del sol, todo, todo se fundía,
todo se iba esfumando en torno de aquella nota
tan triste, de aquella flor más triste y más vívida
que las otras, que inclinaba el cuello como lirio.
Instintivamente, como si pintase una flor más
en el cuadro, comencé á retratarla sin que ella se
diese cuenta¡ y no es posible describir la mezcla
de dolor y egoísmo de pintor con que se buscan todos los pliegues del sufrimiento, las señales de la muerte que se acerca y los colores que
se vau perdiendo cuando se está ante un modelo.
En aquella ansiedad terrible no se ve más que la
finura del color¡ de aquellas buenas enfermas, á
medias tintas violáceas que se pierden en esfumacionas finísimas: el color, la forma exterior y
la expresión de las angustias del alma. Y mientras la pintaba con crueldad inconsciente, la pobre enferma no me parecía sino una figura, algo
de belleza macabra, la naturaleza muerta, estupendamente hermosa.
A poco rato se movió y sonrió, dando á entender que se había dado cuenta de que ahora la ~staba copiando¡ pero siguió tranquila, consintiendo en que yo continuara mi trabajo. Luego, haciendo un esfuerzo, se levantó y se acercó al cuadro, y mirándole fijamente exclamó:
-¡Dios mío! ¿Tan destruida, tan enferma estoy?
-No, señorita. Es que apenas la he esbozado¡
es que ....
Se alejó.
Cuando estuve aute la ventana, sin pensar que
yo la observaba, la veía tomar un espejito y mirarse largamente¡ me pareció que suspiraba, y lue-

DE

A.

GEDOVIUS.

go se dejó caer en su asiento, con la mirada fija
en el cristal.

***
-¡Si me hubiese usted conocido hace tres meses!-dijo al día siguiente á la misma hora.-Entonces habría podido decirle: ahora sí me puede
usted hacer un hermoso retrato. ¡Tan alegre, tan
risueña que era! Todo me hacía reir. Mi hermana
tenía que reñirme á cada momento, pero en vano .... Para el baile era yo la habilidad misma.
¿ Ve usted este traje? Lo llevaba puesto el día de
la última fiesta. lQuién lo diría, eh? Era el primer baile á que yo asistía, y bailé todo, todo: no
estuve quieta ni un momento! Dicen que eso fué
lo que me hizo mal¡ pero yo no lo creo. Me oprime esta tos, que dicen que no tiene importancia
alguna¡ pero yo no sé, no sé qué pensar. A veces
creo que no será nada¡ mas otras veces me viene
un terror de morir, que lloro constantemente, yo
que jamás había llorado!. ... Pero no sé por qué
le refiero á usted estas cosas ... .
-Tenga usted valor, que no tardará en curar.
-¿Acaso es usted médico?
-¿No ve usted que soy pintor?
-Sí, lo veo¡ pero lo pregunté por broma. ¡Cuánto me gusta la pintura! ¿Ve usted? Si yo fuera
pintor, pintaría siempre cosas alegres¡ bosques
llenos de sombra, panoramas, casas ~uevas y señoras hermosas y bien vestidas, y ... , iqué sé yo!
cosas que fuesen alegres. lQniere usted que vaya
á sentarme?
-Como usted quiera. Y o voy ahora á pintar
las flores.
-¡Pobres flores!-dijo pasándoles la mano por
encima como para acariciarlas y yendo á sentarse
á su lugar.
- ¿Ve usted? Me parece hoy estar mucho mejor. iAl fin podré ir á bailar!- me dijo después,
riendo con tristeza infinita.
¡Pobre muchacha! Poco después de haberse sentado le atacó la tos, aquella tos que parecía salir
de lo más profundo de sus entrañas, una tos que
parecía arrancarle la vida dejándole el alma deprimida. ¡Pobrecilla! Vi que le brotaron dos lágrimas y corrieron á lo largo de su rostro¡ y así,
con la cabeza baja, permaneció en actitud de ensueño. ¿En qué pensaba? Acaso no pensaba, ó
pensaba vagamente¡ y nada era más amargo que
aquella tristeza hecha de ensueños confusos, de
dudas, de presentimientos extraños¡aquella tristeza sin nombre, que era como una gran nube que
envolvía el alma y que dejaba el corazón entre
brumas, que parecía el ocaso del sol de la vida,
el crepúsculo y la nostalgia de las cosas descon.&gt;cidas. ¡Morir! A los diecisiete años morir y sentirse morir cuando se abre la ·ventana llena de luz
y de esperanza y tener que decirse á sí misma:
''En un mes, en ocho días, quizá mañana, tendrás
que despedirte no sólo de lo que amas, sino también de todo lo que habrías de amar!"
Pero ¿por qué habría yo comenzado este cuadro?
Luego, permanecía pensativa¡ yo, contemplándola con el pincel inerte. Me parecía como si fuese una clepsidra llena de gotas de sangre.
&lt;Ahora no faltan más que cinco-pensaba¡ahora cuatro, tres, dos&gt;. Y llegando á uno, decía
para mí: «Ahora caerá de su corazón la última gota y ella quedará muerta sobre los tiestos de
llores&gt;.
-¿En qué piensa?-me preguntó de improviso
como si leyese en el fondo de mi pensamiento.
- Estoy muy contrariado porque el cuadro no
me resulta bien.
-¿Será ,que no estoy bastante quieta?
--Sí, usted está quieta; hablo del fondo, de es·

�609

EL MUNDO ILUSTRADO

de ella, á la hermana, y muchas veces $alía si n
haber visto á 11adie¡ cuando un día ella bajó y me
dijo: 4'.Vengo á que tennine el cuadro».
Ya es tiempo-me atreví á responder,
Pínteme u~tcd, replicó sentándose en el sitio
acostumbrado. Jamás la había visto tan con ten ta
como aquel día: todo era hacer proyectos para el
porvenir y edificar castillos en el aire. Cuando
estuviese curada, cambiaría todas las llores del jardín, sembraría muchas rosas y muchos claveles.
Nada de lirios, porque cuando se marchitaban tenían 1111 aspecto muy triste. Se haría 1111 vestido
color de rosa, parecido al que tenía una amiga
suya, y cuando llegase la fiesta del país, no dejaría
de concurrirá ningún baile. Sí: volvería á bailar,
y quería divertirse y vivir, sob1·e todo vivir, porque no era justo morir tan pronto. Quería regar
las llores; y la viuda y yo tuvimos qne regarla•.
Al recibir el agua parecía que revivían agradecidas, y ella las miró de modo tau misteriorn, con
mirar tan vago, que su mirada pareció todo
un mundo secreto de dudas y csperauzas.

eervecerla ellaLLÁfemoc
Üfrece un !/Janr¡uefe á los fleriodisfas.

•••

No volvió á bajar al pafiecillo.
-¿Quiere usted verla? me pre~untó un día la
hermana mayor.-Eslá muriendo¡ pero usteJ la
encontra, á levantada.
Subí y la encontré rodeada de sus amigas, todas jóvenes, todas alegres, vestidas de claro: flores de primavera junto á nna tumba, como un
vuelo de alondras junto á un pajarillo trémulo,
un pajarillo con las dos alas plegadas, con el estertor de la agonía.
¿Ha terminado usted el cuadro?-mc dijo todavía.
-Sí. ya está concluído.
Si es así, ahora puedo morir.
Pero ¿ por qué dice usted esas cosas?
-iPor reir! . . .. , En verdad no he estado nunca
tao bien, murmm ó. Y permaneció como adormecida.

..

**

No despertó más.
Blanco el féretro, !:is amigas vestidas de blanco,
pasando por la blancura del camino: eran les funerales de un lirio. Con las llores del jardincito
la hicimos una corona, que depositamos scbre el
féretro, y si me hubiese atrevido á ello, le habría
puesto también el cuadro.
Se habían ido el fondo y la figura, y de aquel
pat,ecilloazul, antes tan alegre, no quedaban hoy
más que cuatro paredes. Pequeño como era, parecía n na capillita azul, abierta y desmantelada¡ un
{Judo de mes de María desnudo y empobrecido
por el viento del invierno. Todo en derredor e~taba quieto: arriba la trepadora colgaba como desvanecida¡ a4uí el sol sin reflejos; en lo alto una
ventana abierta y vacía.

te azul del patiecillo. Pero no se moleste usted,
descanse.
-¡Oh, pronto descansaré bastante!
Para darle valor estuve por decirle una broma;
pero viendo su mirada resignada y cvnvencida,
la broma se me ahogó en la garganta y solamente
volví el rostro como si me ocupase atentamente
del cuadro.

•••
Al día siguiente no bajó -al patiecillo, ni al siguiente tampoco. Al otro día la vi tras la vidrie-

ra. Sonrió y me saludó¡ á su tos l os vidrios se
opacaron, y ella, con su mano descarnada, los l impió y después se retiró a,l interior de la pieza.
Un día vino su médico, y como yo lo conocía,
entablamos con versa.:ión, mientras ella, desde
arriba, con s11s ¡!raodes ojos de enferma, espiaba
tratando de sorprender una seña, un ademán, un
movimiento que la sacase de su duda, El médico
me dijo que no volvería á verla otro día.
Yo no faltaba ningún día. Unacorrientedesimpatía me llevaba allí y el cuadro casi no me servía sino de pretexto. Veía yo pasará las amigas

.lllucho tiempo expuse el cuadro, y se me dijo
que alguno de los parientes había preguntado el
precio.
Eran unos primos y fní á buscarlos. ¡Pobre g~nte! Quizá querían tener uu recuerdo de la pobre
niña muerta!
-Verá usted,-:nc dijeron¡-la casa que usted
conoce la teníamos en venta¡ y como algún conocido nue~tro en América ha hablado de comprarla, quisiéramos mandarle la piutura, (si acaso u sted no quiere mucho por ella), á fin de que puedan ver cómo es la casa.
-¿Y la niña?
- La niña ... .ioll! la niña no importa: la borraremos.

Puestos levantados por la cervecería 4'.Cuauhtemoc&gt; en las fiestas de Covadonga en Puebla.

A ya prestigiadacervecería«Cuauhtemoc», deMonterrey, que no hace cuatro meses estableció
..,..,_,=----;~ir,;.
su agencia en Puebla, donde ya otras compañías habían sentado sus reales, pero á las que
está derrotando á gran prisa, ofreció¡ por conducto de su agente el Sr. D. Luis D'Angelo,
un suntuoso banquete á los miembros del segundo
Congreso de Periodistas de los Estados, reunido en
Puebla á últimas fechas.
A la invitacion que el señor D 'Angelo hizo á todos
los señores periodistas, que representaban á casi todos los periódicos de la República, acudieron aquéllos, celebrándose la fiesta
en el arjstocrático restaurant «Giacopello», el más elegante de la ciudad.

A las siete de la noche se sentaron á la mesa los comensales, enmedio de
la alegría más franca y de la fraternidad más hermosa, y mientras duraba la
'
1
comiqa, una buena orquesta dió selecto concierto, siendo aplaudidísima.
El Sr. Lic. Heriberto Barrón, en nombre de la cerveceríaj ofreció el banquete, y le contestó, dando las gracias, el Sr. D. Carlos R. Menéndez, Presidente de la «Prensa Asociada de los Estados», teniendo frases verdaderamente halagadoras para la cervecería «Cuauhtemoc», á la cual se acordó dirigir un
expresivo telegrama de agradecimiento y simpatía, por las atenciones de que
hizo objeto á los periodistas.
El señor D'Angelo recogió, autógrafos, varios pensamientos dedicados á
SR. DO.N LUIS D'.ANGELO,
la cervecería por
Agente de la Cervecería 4'.Cuauhtemoc&gt; en Puebla,
1 o s congresistas,
que ofrecí6 el banquete.
pensamientos que
publicaremos en otro número, concretándonos hoy á hacerlo con el del señor Menéndez que, casualmente, llegó
á nuestro poder:

SANTIAGO RUSIÑOL.

«La cervecería «Cuauhtemoc» se ha hecho acreedora á la estimación del público mexicano, por la bondad
de sus productos y por la cortesía de su Director hacía
la Prensa Nacional».
I
Puebla, Noviembre 4 de 1908.
CARLOS

Grupo de periodistas que asísti6 al banquete ofrecido por la
cervecerfa «Cttauhtemoc&gt;•

•

R.

MENÉNDEZ.

La cervecería «Cuauhtemoc» obsequió á los señores
congresistas hermosos carnets, carpetas de piel de Rusia y billeteras, todo con inscripciones alusivas.

�610

JCL MUNDO ILUSTRADO

611

EL MUNDO ILUSTRADO

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.·• ::;:p;;?i\)l~iflif
· ..

. •',_;',;
.': ...·:

Rres. William H. Taft y James S. Sherman, candidatos á la Presidencia y Vicepresidencia de los Estados Unidos,
respectivamente, proclamados por el partido republicano.-Triunfantes en
las recientes elecciones.

•

Sres. John W. Kern y "\Yilliam ,l. Br,van, candidatos á la Vicepresidencia y Presidencia de los Estados Unidos,
respecti n1mentc, proclamados por el partido demócrata. - Derrotados
en las recientes elecciones.

�612

EL l\fUNDO ILUSTRADO

Fonógrafos y Cine111atógrafos

ILA (Q)!FIEN§IlVA

PAtHE FRERES, PARIS

Novela original por Alberto Chabrol.

P. Aveline y A. Delalande, Unicos Concesionarios para la República Mexicana
Almacenes y Oficinas: Calle de Gante·núm. J. Apartado 509.

Teléfonos: Mexicana, núm. 1736; Eússon, núm. 59.

11111íflkí~IIIIIIIIIIIIU

Almacén para ventas al menudeo defon6grafos Pathé Freres.

La casa P. Aveline y A. Delalande, únicos concesionarios en la República .Mexicana de los establecimientos Pathé Freres, de París, fundaron el mes
de Febrero de 1906, en la casa número 10 de la calle de Zuleta, un establecimiento para la venta exclusiva de todos los aparatos que fabrica en sus inmensas fábricas de Chatau, Vincennes y Joinville-Je-Pont [Francia] la Com·
pañía General de Fonógrafos, Cinematógrafos y Aparatos de precisión. [Establecimientos Pathé Freres, de París].
La importancia, siempre creciente, de los negocios que dirigen los Sres.
P. A veline v A. Delalande, acaba de obligarlos á buscar locales más vastos, de
los cuales pueden dar una idea las fotografías que ilustran estas líneas, en

Vis/a parcipl del almacén de fonógrnj, ,s al 111t-nudeo.

las cuales se po?rá notar, al mi~mo tiempo, que no se ha descuidado ningún
detalle para umr el coufort á Jo agradable en los soberbios almacenes del
edificio QUIRK,
Los señores Aveline y Delalandehan hecho coincidir la inauguración de
sus nuevos almacenes y oficinas con el recibo de 1ma gran remisión de todos
los aparatos creados últimamente por los establecimientos Pathé Freres tanto en cinemató)!rafos, cuyos nuevos proyectores con ventanillas automáticas
garantizan contra incendio, corno en fouógrafos de modelos muy elegantes, y
de discos con las última~ impresiones hechas en París, de todas las novedades artísticas (canto y orquesta• ), que son apreciados en todo el mundo.

613

1,: r, ,1PNl&gt;O JLUSTB \DI&gt;

S

R. MERLIN,
Doméstico de la casa del sefioJ
Marcos Delombre.
25 bis, rue Notre-Dame-desChamps.
Parls. (Para h, sefiorita Miette ).

¿Tuvo ,\\arcos tiempo de leer
esta dirección? Mi mano estaba
~obre el a al n11smo tiempo Que su mirada, según creo;
y su mano, ca,i al mismo tiempo también, cayo rudamente s,.bre la mía, aplastándola con un golpe seco.
Con sólo mi gesto h3bria él podido saber que esa carta
me era personal . . y ... de orden intimo ... ¡Oh. su voz!
no, no era ya su voz, sino una especie de silbido ronco
que debe s•rvir desde que el mundo es mundo para todas esas emociones en que se mezclan la cólera y el disgusto.
-¡Déjeme ust~d ver, Miette, yo lo quiero! ¿Entiende
usteJ ? ...
¡No, no la verá! 1ntentó levantar mis dedo,; uno á uno;
pare:la que queria queorarlo,;, me hacia sufrir humblemente .. nu,stras manos 1zqu1erdas luchaban .... Su
fllerza de hombre iha á v~ncer; pero entonces me incliné sohre la m~,a. sobre el álbum, sobre mi mano, sobre
la suya, y los apreté .:uant, pude con m, rostro. Oi á
/1\arcos 11;ntar mi nomhre como si le hubiera hecho un
mal atroz, como en Id queja de un herido cuando la herida le irrita to,ll el almd .. Y me causa pena hJherlP parecido tan mali., m• causa pena mi locit resist.:nc1a; pero
tenía miedo, ¡oh! tenía miedo cte cejer y todo esto me
obligó á hacer e~ta cosa txtraña, inaudita. de besar la
mano de Marcos en una súpli~a desesperada ....
J\\arcos l~nzó un grito no menos extrafio que mi beso,
que me helo de p1~s á cabeza, en tanto que arrnncó su
mano de mis labios y la sawJió como si le hubiesen hecho una quemadura dolorosa. Le vi que fué á caer •n
un sillón en que quedó postrado un momento con la rabeza en las manos. Y cuando retiró su ro,tro me oarecia pálido hasta los labios .... Me parPció que iba á morir de di,gust/J y de espanto ... mis dedos permanecie•
ron incrustados en la carta sin que m, , oluntad interviniera entonces para nada .... Marcos me habló en voz
baja que apenas reconocl .. .
-Después de .... lo que a,.aba usted de hacer Miette
usteJ debe comprender que, i no me da esa ca:ta en ei
instante mismo, todo está conclu!Jo entre nosotros ...
para siempre!
¡Oh, cómo µu Jo creer que yo le desafiaba! ¡Cómc,! Apenas tuve la fuerza de murmurar:
-¡i\\a fi rnal
Se 1rguió, y con los ojos inmensamente ar1ertos y el
ro,tro .ri,;pado. me lanzó e,ta~ terribles palabras:
-¿,\\añana? ¡Mafiana como hoy, comosiPmpre. usted
mentirá! ¡Ustetl es la mentira misma. la más peligrosa
simuladora que he conocido! .... ¡Salga usted de aqul
criatura cruel! ¡Criatura perversa!....
'
Hubiera quendo saltarle al cuello, pedirle perdón ó
más bien explicarle que no tenia nada que perdonarmL.
Pero este arrebato de un hombre que me era tan poco
familiar me fulmi~ó ...... No sé cómn pud~ llegará la
puerta que me designaba todavia por el movimiento foroz de su brazo.

***

Almacén de vPnta de los aparatos cinematogr6ficos de Pathé Freres.
Oficina.•, privadn, sala y sulón úe pr,,yeccíonPs.
i'E-:....E:i'E:f&lt;f:H,E:H, ............E-:......................................................E-c ...E:.............H,i'..Eci-:!Eéic~:E:•éH•.H-:E-c..........E-:...............

COMPAÑIA EXPLOTADORA CINEMATOGRAFICA
Oficinas: Gante Núm. 1 (Edificio Qnirk). Apartado Núm. 509

Los conocidos empresarios, Sres. Enrique Rosas y José Alva, han formado una sociedad mercantil bajo la razón social que encabeza estas líneas, y
han establecido bien acondicionadas oficinas en la calle de Gante número 1.
La casa á que aludimos, digna de mencionarse, se dedica de una manera
amplia al alquiler de películas cinematográficas, habiendo invertido dichos
señores un buen capital que representan UN MIL O&lt;;HOCIENTAS PELICULAS que han aportado, y las cuales se encuentran en perfecto estado de conservación, y harán, por lo tanto, floreciente á esta empresa.
Debemos añadir que bien informados de la importancia de esta negociación, así como del buen orden administrativo que tiene, sabemos á ciencia
cierta que esta empresa tiene celebrados contratos de importancia con la casa de los Sres. P. Aveline y A. Delalande, únicos concesionarios de la reputada casa PATHE, de París, así como con otros fabricantes de películas, para
comprarles varios ejemplares de cuanto produzcan¡ por lo tanto, en poco
tiempo más será vastísimo el repertorio de esta empresa, la que, según tenemos entendido, está patrocinada por la honorable negociación de los Sres.
P. Aveline y A. Delalande, de París.
Hemos estado accidentalmente en el interior de dichas oficinas, y hemos
notado un movimiento extraordinario, saliendo continuamente remisiones de
vistas para diferentes lugares de la República, cosa que hace presumir la demanda de este artículo¡ también hemos oido de personas conocedoras en el
ue¡!ocio, que en el momento no hay empresa de esta índole que tenga un repertorio tau variado y tau en buenas condiciones el estado de las películas,
y sin duda por esta causa tiene tal movimiento¡ hemos visto también saloues
de la Capital. de los más importantes, servidos por los Sres. Rosas, Alva y
Compañía ósea la '"COMPAN!A EXPLOTADORA CINEMATOGRAFICA,"
y en obsequio de la verdad no deja que desear, tanto sus magníficas proyec•
ciones, como lo varíado y novedoso de sus películas.

Teléfonos: Ericss, n, Núm. 59; Cía. Mexicana, Núm. 1,736.

Y ahora, todo está concluido. . . . . . Des pué, de ha her
apenas tocado su almuerzo. Marco, se v1,tió inmeJia·
tamente para dirigirse, según pare.:e, á una matiné; m
la casa de la sefiora Lambrecy. Regre~ó como homhre
libertado á sa novia, á su círculo, á quien no pone entre
ella v él el abismo del misterio, que no ,;e goza con su
ternura como parece hacerlo la audaz Miette.
¡Dios mio! ¿por qué me negué todavía á hablar? ¿Por
qué? .... ¡No ,él ¡lo amo, lo amo como no sospechaba
Q~e se pudiera amar cuando me a!revi á tomar la ofm·
~zioa frente á frente de aquel á quien mi tfo quena convertir en mi prometido, mi esposo! ....
¡ La ofensit•u la encontraba tan sencilla cuando bajé
de m1 peñ~n de Anglesl y ahora me parece un acto de
demencia mcrelble .... ,\\arcos lo juzgará asf 1 sln duda
cuando haya leído la confesión que acabo de escribirle'
y hoy tendrá, menos que nunca, el deseo de llamar s~
esoosa á la aventurera EnriquHa de Angles ....
Y. por otra parte, ¿qué esperar? .... El dijo que todo
estaba concluido entre nosotros, y, para cump:ir su palabra, no regresará esta tarde, sino despué~ de que se
haya comprometido solemnemente ....
¡Oh, Dms mfol ¡Dios mio! ¡Se necesitarla un milagro!
_Ptro ¿cómo no pensé ya en ello? Hay, en pleno corazon de la crndad, un lugar escogido á propósito donde
se hace el milagro á la luz del mundo. En otro tiempo,
cuando era yo pequeña, encontrábame mortalmente enferma de escarlatina y fui salvada por un voto que mi
madre. seoarándose un momento de mi cuna fué á hacer ante el altar de Nuestra Sefiora de las Viétorias ...
¿Por qué no serla yo escu.:hada como lo fué ella? Cierto. pedir el amor de Marcos; es pedir algo más indispensable que la vida misma ...
-Merlin, ve á buscarme un carruaje, te lo suplico
-¿Un carruaje? ... ¿Dónde vamos?
·
-Tú solamente hasta el primer sitio de coches, yyo ..
voy á Nuestra Sefiora de las Victorias.
-Pero ¿te acompaño?
-No; es inútil.. _ti ~ochero me volcará tal vez; pero
no me comerá .. .. m, pnmo podrá venir más pronto de
lo que pensamos ... y tendrá ne;e,idad de hablarte
Merlín murmuró muy bajo q..ie si el sefi~r al llegar
nia necesidad de hablará alguien, no habla de ser ciertamente, á él . . .
'
-¡Todo esto dará lugar á nuevos embrollos!-gimió él
en voz alta con los ojos al cielo. Y luego, tú sabes, yo
estoy ya cansado .... 1Entre lo que se debe y to que no
~e debe decir! ....
-Pero tú no tienes nada que ocultar de mi visita á
Nuestra Señora de las Victorias ...

te-

tL DIARIO DE MARCOS.
Jueves 3 de Enero por la noche.
lino de los departamenfos interiores de conservación de películas.

Desde hace mucho tiempo el amor sentimental no era
para mi ya más que un escollo, salvado para ~iempre

por fin! La que en el amor de mi primera juventud se
complació en torturar mi corazón, no habla abandonado
su victima sino después de haberla dejado muerta: por
lo menos lo creyó, y yo lo crei también y llevaba mi corazón en mi pecho, lo mismo que en una tumba .... ¿Qué
ha sido necesario para reali?ar la milagrosa resurrección? que se aproxime un dedo de nina que ha hecho
palpitar, que ha hecho gritar, que ha hecho salir á e,e
muerto más vibrante y más vivo que r,unca!
Llamo en vano á mis recuerdos en testimonio: jamás
he temido la vida ta11to como hoy; nunca he esperado
tanto de ella como esta noche y tiemblo todavfa en este
momento por mis temores y oortodas mis esperanzas....
¡Oh, M1ette! ven pronto á di~ipar las unas y á cambiar
la~ otras en alegrfas definitivas, pe~ueña hada para
quien la, metamorfosis no son más que un juego ba·
nal.
i\\a&lt;;, ¿por qué hablo de metamorfo,is? No; Miette es
todo lo ljue es a la vez. Esta mañana, durante la escena
mas ext ra na en que jamás haya yo tomado pa1te. cuan·
do M1ette ,.1rpos1taba en mi mano ese beso terrible, si,
verJaderamente terrible, y al mbmo tiempo me rd1u• ó
un ,ulo t~stimorno de su conhanza, en un momento en
aue la exr,ul,é por fin; si, en ese momento acaso no vela
yo su alma de joven, blanca como un trajt bautismal, y
á la qJe un hombre privilegiado e'ltre todos correspondfa eu,efiar el bien, el mal, fa vida y el amor ....
S,n embargo, había yo pronunciado las pálabras irreparable,. Todo estaba concluido entre no~otros ....
,\\e vestl después de almorzar, anunciando á Merlín
m, 1ntencion de dirigirme á la matinée musica l y danzante qui! daba hoy ta señora Lambrecy. M,ette v~rta
en ese hecho la confirmación de ,u cte,grac1:1 t111al. Podria dejar mi casa sin hacer e~fuerzo para revelarme los
mlstmos que habi:i ocultado á su capricho; r&lt;gr.:sa, ia
á su pequeña aldea muerta; esperarla la co11clu,1ón fune,ta de su novela con ese cobarde enamorado ljUe su~pira, nero á qJíen las preocupaciones &lt;ocia le, 1nt1m1dan. y que no teme exponer la reputación de una rnña
tan bella y tan pura.
Pero de repente, cas: á la puerta de la casa de la seflora Lambrecy algo me dijo que no debla penetrar en
esa fiesta, que darla en ella el espectáculo de un tan·
tasma, que helarla el gozo de las jóvenes, que espantarla á toJas esas criaturas de cintas y encajes que revoloteaban ya en brazos de sus parejas, y que, en fin, tendri:i que irme á refugiar h&amp;,ta la antesala, ó bien retirarme definitivamente.
-¡Cochero, al bosque!
Me hice conducirá los lugares desiertos, más allá del
steeple-chase. Era un dia frlo y grb; no habia bruma y,
sin embargo, la melancolfa del cielo envolvió los árboles,
los setos, con una espe,ie de velo intangible, bajo el
cual toda la naturaleza (porque la primavera que debe
libertarla está lejos, m•Jy lejos,) parece oir suspiros de
amor ansiosos .....
¡Y yo mismo suspiro y amo! y !t\iette, esta primavera
adorable, se retira, se retira ~líl cesar de;pués de haber
venido á soplar en mi corazón esperanzas de dicha .....
¡Oh misteriosa niña! ¿quién ere~? ¿Es posible que un
humilde campesino te ha&gt; a reClbido del Cielo en su morada rústica? Tal vez una trá~1ca historia de amor causó tu nacimiento, tal vez no tuvi -te mas que una madre
adoptiva en la hermana de m1 viejo criado, y e,to rxplicaria los prosternam,er.tos i11cre1~1es del bu~n hombre,
lleno, á la vez. de compa~1ón y de respeto para una criatura noble y desdichada ....
¡Ah! si no hubiera más que este secreto en tu corta
exi,tencia, Ndette, y s, futrd e,te secreto el úmco que
tuvieses que darme á conocer mafiana, e~peraria á mañana con una impaciencia llena de sonrbas, sabiendo
que no tendria que conocer la parte que los otros han
te,ddo hasta hoy en tu de~tinol ....
Ma~ ese homhre de allá ... ese hombre á quien escribe y que le escnbe .... Puts bien, no. Una vez mas,
su tie,o en mi mano, e,te verdadero be,u de amor nv
me ha ~ido dado por labios que conocian ya el amor.
todavla una vez, Miette sofió, no ha amado .... y ¿quién
~abe st esa carta que me ha ocultado por un procedimiento tan extraño no fuera una carta de adios que hubiera impuesto ella misma? ....
¡Ah! por qué pronuncié e'lta especie de maldición con
la que expulsé á M1ette, por la cual la vi arrastrarse hacia la puerta, expresando en su rostro un increíble terror de nifia y casi un dolor de mujer . . Puesto que
me costaba tanto esperar hasta mafiana, ¿no me correspondfa provocar sus confidencias inmediatas, comenzando yo mismo por la confesión de mi ternura, y, en
Jugar de hablarle de convento y de conservatorio, hablarle de nuestro matrimonio?
¡Ah! ¿Quién sabe si la nifia enloquecida no habrá obe·
decido demasiado á mi orden de esta mafiafia? ¿Quién
sabe si no se ha marchado ya'/ ¿Quién sabe si no ha salido para siempre de esta casa cuyo dueño la trató como
esclava, que le debiera todo, hasta los secretos intimos
de su corazón? .... 1Miette perdida para mil ¡oh! ¡gran
lorrl que me he hecho este dado irreparable ....
De repente cesé en mi vagar lento y sm objeto y luego me entregué á una marcha forzada para aproximarme á los lagos, donde tendrfa oportunidad de encontrar
un coche que regresara vacío y que me condujera en
veinte minutos (quizá no demasiado tarde) á la calle
Notre· Dame-des-Chamrs.
Sin duda merec,a yo ese castigo; tuve que andar á
pie hasta la estacion de Passy; sofocado, con la boca
seca, menos por la carrera que por la angustia; apenas
si pude dar mi dirección al cochero al subir al primer carruaje que encontré frente á la estación.
El volver á ver mi casa con su aspecto de solidez perfecta, ba~tó para poner mi corazón en calma .... ¡Qué
terrore~ quiméricos! Como si mi buen Merlín no e~tuviera allí para hacer oir la razón á Miette en caso de
Que la cólera la hubiera impulsado á alguna resolución
loca ....
Entré en el salón: todo estaba allf en buen orJen, aun
el arpa que, erguida en su sitio, parecfa llamar la cari·
cia de la&lt;; manos de Miette; el sotabanco e~taba silencioso: ¿acaso esperaba yo que Miette saludara el ruido
de mis pasos cantando un himno de triunfo?
Llamé, y en seguida !Ji á instalarme en mi bufete,
donde todavia estaban extendidas varias de las hojas
escritas por Mie\te. Merlín tardó en venir. ¿Tal vez
Miette le habria dicho todo, y tal vez tstaba disgustado
conmigo por la severidad con que traté á esa nifia hacia la cual sentía una indulgencia inagotable? . . ¡Quél
¿~e mguia á continuar a m, servicio? .... ¡oh, gran Dios!
¿,e habría marchado llevándosela?... .
¡Respiré! Merlin se tardó un poco, pero al fin se

aproximaba á lo largo del corredor; su mano tomó la
penlla de la puerta ... fingf leer con atención.
-El sefior llama?
- ¡Ahl .... Merlin, favor de decir á Miette que le ruego suba un momento ....
Escogí esta fórmula para que Miette no se diese cuenta de m1 disposición actual. Pero Merfln no cerraba la
puerta y su tosecilla ronca me hizo volver -la cara. Veo
su gran rostro luna~ enteramente rojo.
-¿Qué hay, Merlrn? ...
Tu.,10 útra vez y luego me contestó:
-Sefior, es que Miette no está en casa.
Me puse en pie de un salto y á dos pasos de él, que
retrocedió hasta el cortedor.
-¿Se ha marchado? ¿se ha marchado?
-¡Ha salido, sefio11
-¿S_!lió? .... y la dejasteis salir sola? ¿á esa joven á
esa uma?
,
-Sefior, yo ~ismo la puse en un carruaje.
-¿En c~rruaJt? ¿y dónde la llevará ese carruaje'
-Pues t1onde queria ir, supongo ... . á N•Je~tra Sefiora de las V1ctor1as.
. Con esta Sfguridad, el pobre hombre, que se habla
v_,,ro de _nuevo ce.rea de_l escollo de la m~, tira tan dificil de evitar, sallo para irme á traer el carruaje
Helo aqu1 ante la casa ... ,',\¡ toca, m1 bolero, mis guantes .... ¡Oh, con qué_ fcrvor voy á orar ... arrodillada e..
las bal&lt;1v~as
y ,1 la Santa V1rge11 me escucha 1 si me
abre de par en par el curazon de Marcos, yo le da ré corno ex-voto, un gran corazon de oro con nuestros' dos
nombres trazados encima por un p_equefio cordón de
pe11as ...
El estupor me paralizó fa lengua cuando menos un
mmuto la, go. De repente vela ,osas extremadamente
úbscura~.
-¿M1ttte fué á NJestra Sefiora de las Victorias?
¿y cvn (!Ué ot&gt;jeto, dime? pero, ¡habla, pues! ¿con
vb1eto? ...
. -P&lt;ro, sefior ... e~to no tieue nada de extraordinario .. . cuanoo va uno a la igle~,a es para retar ¡me pare.:e!
,
A ~sas palabras, me acerqué al pobre hombre que se
retiro todavfa mAs, y exclamé:
-¡Las. igles~a~ en Parls se usan también para citas'
¿Oyes tu, estup1do?
·
Pero entonces el rostro de Merlín se puso verdadera~ent_e lunar1 porque se volvió lívido por esta acusación
d1rlg1da hacia su adorada sobrina
:-¡Oh! sefio_r! ¡Si usted no fuera el sefiorl . . .. ¡Decir que
Mtette tiene citas! ....
. Su _cólera, que comenzaba á grufiir tras su respeto no
d1smmufa en nada mi propia cólera· le repliqué en 'vo
todavfa más alta:
'
z
-¡Y _tú si te imagin!ls, por tu debilidad inaudita, hacer
la fehc1dad de_tu sobrmal .. . . En fin, tú no negarás ue
este amor lo tiene. en. el corazón, puesto que tú has Q agado con tu propio dmero el obsequio que ella com~ró
~n casad~ Boutlgny? Entonces, ámenos llUe no estés
todavla (o hayas vuelto) á la infancia, no puedes¡ norar que un enamoraao no se deja despistar fácilmenie
Y esta carta que tú mismo entrega~te á Miette esta m~~
fiana, esta carta ~ue guardaba cuidadosamente en un
álbum, ¿puedes tu negar Que se trataba en ella de la cita de hoy? .... ¿Puede~? ¿Te atreve~?
A m, d1luv10 ue apóstrofes, i\\erfin agitaba los brazos
como un atont_ado . ..... Se aprovechó ae q:ie me detuve
para tomar aliento y me respondió:
-¡Oh, yo, se~or, no niego nada! Ylo he dicho delante del _seilor, M1ettesabe Que me lavo las manos en t"d
El cm1sm_o de esa_cor,fesión que me renovaba, en Éfe~~
to, me petnficó; dec1d1damente el buen hombre está perdido: Me cruce de brazos para impeair que, siguiendo
m1~ impulsos, le sacudiera de los hombros y con acento 1ust1c1ero le pregunté:
'
-¿El honor de tu sobrina está de pt r medio y tu· te
lava~ las manos? ....
Alzo las manos abiertas como para rechazar el espectro de la locura y txclamó:
-¡El honor de ,',\1ttt,! ¡El honor de Mlettel
Después le vi calmarse, y con ti orazo tendido hacia
la ventana,_ agrego ét,P vd1-mt'nc1a menos brusca:
-¡Pero s, allf ~sta ,',\1ctlcl H.: oldo un coche en la
puerta .... PLles bien, que el stñor se ~xplique de u
buena ~Pz con ella de todos e,tos misterios, y que la vu~I~
va yo a llevar allá, de donde no deb1a haber venido nunca, purque, s1 esto dura un poco más nos volveremos
los tres locos de atar.
'
Mientras tanto escu!rió el bulto. Y yo, tan·rabioso como podria estarlo segun su prediccion, me precipité á
la ventana y la abrl en el momento' preciso en que ,',\iette abria la puerta del patio. Aungu_e el dfa comenzaba
á caer, vf bten bajo su rostro exqu1S1to, •semi~onriente
y su ademán al cerrar la puerta era el de una person;
ocupad!l en pensamientos enteramente serenos
-1M1ette!
·
A\zó los ojos_ hacia mi _observatorio, la vi estremecerse hgerament~, luego, doc,1, en lagar de dirigirse al sotabanco,_sub10 con el mismo paso tranquilo (su paso
de señorita ) la escalm1.
Hice encender la luz eléctrica, porque antes de que me
hablara queria sorprender la verdad en su fisonomfa
abri ante ella la puerta del salón. Antes de volverla ~
cerrar le arrojé con los dientes apretados ta pregunt
que me ahogaba desde hacia dos minutos·
ª
-¿De dónde viene usted?
·
E_lla parecia teme~osa de mi como en la maiíana; sus
labios temblaban; sta embargo, me respondió con ciert

·q~é

~~:

a

-Pue~, de Nuestra Sefiora ~ las Victorias. ¿Nos
lo han dicho á usted?
···
e
-Si, me lo han dicho, al mjsmo· tiempo que me han
hecho recordar que las iglesias son para rezar
· ol
mente, Miette.. yo estoy cierto de que se reza·¿0;/m:;
fervor, Y también más largamente cuando rezan dos
juntos, ocultos tras la sombra de u~ pllar
,Y.iette murmuró:
·
···
-¿Dos juntos?
Calló un inst!lnte, y después, sorprendiendo mi pensam1_ento_. lan~o una exclamación palideciendo más y
se dmg10 _hacia !a puerta_. Su mano estaba en la periÚa·
pero. _al ml',mo t1_empo, m, mano se apoyó en ta su a'
1mp1d1éndole abm. ,',\e puse á hablar, y mi voz no~ .'
más que un cuchicheo ronco:
ra
--Confiésemelo usted, Mi,tte:--~ i ui ted estaba e ola t n
Nuestra Sefiora de las Victorias, ¿es que habrá iuo ar .
zar por aquel á quien ama?
&lt;
-Si .... y que él nome ama . ...
( Concluircí.)

�614

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS AGUAS

615

EL MUNDO ILUST ltADO

DEL NAZAS

,
'1

Publicamos el presente diagrama que pone de manifiesto, por manera gráfica e mcontestable, el despojo de que han sido víctimas los algodoneros del N azas en virtud de un
acuerdo administrativo_que amenaza con la ruina á una de las regiones más laboriosas y
ricas del país.
En efecto, los agricultores de la región alta han sido privados de las aguas del N azas
en el período del 20 de Agosto al 20 de Septiembre. Como el diagrama lo evidencía, esas
son precisamente las aguas que más aprovechan á los agricultores despojados, pues son las
aguas de preparación, sin cuyo riego toda siembra es imposible. En el mes de Octubre y los
que siguen, el agua del Nazas es muy poca; pero aunque mucha fuere, de nada serví-

ría, pues el riego que proporciona es secundario y, sin el primero, el de preparación, es completamente inútil. ¿De qué puede servir que el agua aniegue los terrenos en donde el germen
se ha perdido? Los lectores apreciarán toda la fuerza del documento gráfico que publicamos,
hecho con datos exclusivamente oficiales. La cuestión de las aguas del N azas, la más palpitante de las que inquietan hoy á la opinión pública, encierra un importantísimo problema,
que lesiona derechos individuales y puede poner en peligro la propiedad privada, y repercutirá, sin duda, aun en el terreno del crédito nacional en el extranjero.
En estos momentos hay gran agitación entre los agricultores, para quienes este asunto
es de mucha trascendencia. La República entera está pendiente de la solución.

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rr,nrrn.\1)()

'' LA AMERICANA ''
Gran Fábrica de Hilados y Tejidos

Un patio de la fábrica.

Sal6n de telares.

TT 'i7NA de las cuestiones más trascendentales de

l,U

las que se trataron durante el Congreso Católico de León, fué la manera de remediar
las necesidades de la clase trabajadora y de los
peones de las haciendas, cuyos salarios no están
en correspondencia con sus exigencias, situación
que se presta mucho para abusos é irregularidades.
La cuestión del vestido, entre otras, ocupa un
lugar muy principal entre las que están todavía
por resolverse. Así es que luego que nuestro enviado especial al Congreso supo que en la misma
ciudad de León existe una fábrica en la que se
elabora y se expende con especialidad manta
gruesa. propia para el uso de los trabai.1dores del
campo, y que ella se proporciona á los labradores á un precio equitativo, ·quiso conocer esa fábrica, lo que le fué concedido galantemente por
los administradores de la misma.
La fábrica se llama &lt;La Americana&gt; y cuenta
con una historia tan larga como gloriosa. Fundada el año de 1877, ha dedicado los treinta y un
años de su existencia á mejorar constantemente
sns elementos de fabricación.
Dijimos ya que su especialidad es la manta
gruesa, propia para vestidos de peones y trabajadores de campo, ramo al que ha dedicado de preferencia sus atenciones y en el que ba II egad o á
una perfección que, seguramente, no ba sido igualada por ningún e~tablecimiento similar del país
Cuenta actualmente con una magnífica maquinaria inglesa de los últimos modelos y con un amplio terreno, el que ha utilizado con gran tino para la instalación de los edificios que abrigan los
diferentes departamentos del establecimiento fabril,
Estos e~tán perfectamente arreglados y rn su
ramo son, sin duda, de los mejores; son los siguiente,: de cardas, de estrechadores, de trósiles y de
telares; en el siguiente departamento está instalado un gran motor eléctrico de 85 caballos de fuerza, que es el que pone en movimiento la maquinaria; siguen el departamento de carpintería, e l t~1lermecánico, la~ máquinas para en!!omn tela~ y

la de limpiar hilazas y pábibs, la acepilladora y
la dobladora.
En el departamento de telares hay setenta y
dos máquinas, las que trabajan constantemente.
Los productos de e,ta fábrica han merecido
grandes distinciones y recompensas que le hau

Sr. D. Carlos Portillo. Gerente de la Fábrica.
sido concedidas en las exposiciones en las que
se ha presentado; entre otras, recordamos una medalla de oro y primer premio en la exposición de
Saint Louis Misso11ri y una distinción igua I en
rl concur,o i.1dustrial celebrado en la cindad de
León.

Al hablar de la fábrica sería injusto dejar de hacer una mención de las personas encargadas de su
manejo, gracias á quienes ha llegado á la envidiable altura en que se halla. Gira el establecimiento bajo la razón social «Viuda de Portillo&gt;, y es
gerente de ella el Sr. D. Carlos Portillo, hombre
hábil y trabajador, á cuya laboriosidad debe la fá·
brica una gran parte de su actual bienestar y bien
cimentado crédito. Igualmente ha contribuido á él
el Sr. D. Rafael Portillo, que desempeña el cargo
de maestro mecánico de los talleres, en el que
muestra gran habilidad, y que sin duda ha cooperado ;,l gran crédito de que gozan los productos de «La Americana&gt; en todo el país.
Para dar una idea de la gran demanda que han
alcanzado estos productos, citaremos un dato que
habla por sí mismo: durante los meses corridos
entre el primero de Noviembre del año próximo pasado al primero de Abril del presente, se
ebboraron y vendieron en la fábrica 36,432 kiIo•~ramos de hilaza y 22,085 piezas de manta.
Para sus trabajos emplea la fábrica á doscientos
obreros que disfrutan de salarios altos, si se les
compara con los que perciben en otros establecimientos de la misma clase: la mayoría de e~tos trabajadores son mujere~.
Lo~ amplios terrenos de la fábrica lindan con
la calle Soledad Norte, y la entrada de ella está
marcada con el número 101 de la misma calle.
Ilustramos las presentes líneas con varias vistas, reproducción de fotografías directas de los
diversos departamentos de la fábrica, tomadas durante la visita de nuestro enviado especial.
Publicamos también un retrato del señor Gerente, Don Carlos Portillo, de quien ya dijimos que e,
una de las personas que más han contribuido á elevará la fábrica y colocarla en el puesto en que
se halla, y á cuya amabilidad debió nuestro enviado el .~usto de visitar un establecimiento del que
no vacilamos en repetir que es uno de los primeros, en sn género, en u nestro paí5.

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Á {a iz,¡11i,-1'1/11, 1/, t//'l'Íli,1 rí nl1aJo: f'1111 1·,,r11111c11 r/1, J!r,rtí 11 l"ríM¡11,,.:' (í'l,rz" " .Ji,'/ Jort'o). - Cnrr

O!t''/III

L'/ ]'01·1,o "). -''(•I.
• r/,, Bc-(JOíi,1'' plncl,1111do rí 8/l M{/'1J1r/o tr ·o ("J/é.,ico").-,l
rI 13 ,, ,~meno •• ('' 1,
1111¡111fo
11
lo rl1•1·1'dU1: 1'11 par del Jlari11ero ("Jié.,·ico "). -Gao!la ador11d1tdo.~e ("Jfé.rico' ').-j)/arti11 Viísq11,,z p,,,•f'ilrí ndoi,:e pru·aentrar ci matar ("El Toreo.'')
·

1•111·11

Sulón de: trósiles.

Salón de trósilcs y telares.-Vista e.tlcríor.

1

I

1

1

�618

,~r. mr~rno ILUSTRADO

619

lsL l\lU'.\'l&gt;O lLUS'l't: \DO

UNf\ Hf\OIENDf\ MODBL,O
Lo·s BENEFICIOS OE LA IRRIGACIÓN

El Clavicordio de la Abuela

Durante las conferencias de la Semana Católica que
tu vieron efecto últimamente en la
ciudad de León, el
Sr. D. Salvador Artola, distinguido
agricultor de la citada ciudad, presentó un estudio
importan tí si roo,
que llamó mucho
la atención y que,
de seguro, habría
servido para que
muchos de los agricultores allí presentes tomaran nota para implantar en sus fincas de campo los métodos pregonados
por el orador. El estudio del
señor Artola versó sobre
irrigación y cultivo de tierras en el Valle de León,
por un plan adaptable no
sólo á esos terrenos, sino á
todos los del país, por estériles que sean.
Si como el estudio del señor Artola hubieran sido
todos los presentados al Con- Despacho de la hacienda.-Parte:de las cernen/eras desde el mirador de la hac1·e d -B b
· d
á
greso, seguramente los frutos
.
,
.
n ª·
om arroJan o agua un canal.-Zahurrd0
que de él se hubieran obtedas con ce s de razas fmas.-Cone¡eras.-Molmo de mxtamal Y alfalfares.-Un ejemplar de raza Palanchino.
nido habrían sido más provechosos para los conferencistas y agricultores en
mejores ra~s extranjeras y del país, para los que
tecidas por norias á una profundidad de diez megeneral.
ha construido zahurdas, invento especial, gallinetros cuando menos, para tener diariamente nueve
El ~epresentante de «El .Mundo Ilustrado&gt;, que
ros y conejeras con las mejores razas y ganzos de
metros cúbicos de agua, con los que riegan los teTolosa.
apreció en lo que vale el talento y labores del Sr.
rrenos ahora tan fértiles. Hace 14 años cuando
Artola, solicitó, y fué galantemente atendido por
D_esde el punto de vista industrial, cuenta la
empezaron á trabajarse apenas, costaron' seis mil
este señor, visitar su hacienda, que se encuentra
hacienda con molinos de nixtamal que surten á
pesos y en la actualidad tienen un valor de ciená unos cuatro kilómetros de la ciudad. Muy imto cincuenta mil.
todo el ba~rio del Cohecillo, que es bastante granportante fué la visita á aquel lugar, en donde se
de, beneficiando á los habitantes con sus precios
El Sr. Artola, que ha merecido los parabienes
pudo apreciar los trabajos de un hombre laboriobajos. La~ habitaciones para peones y empleados
de todos los agricultores vecinos, que ya lo imiso, inteligente y constante.
son amplias é higiénicas. Reina allí el aseo ortan, es un verdadero agricultor técnico y honra
Las _:'rojes es el nombre de la finca de campo
den, _moralidad y hábito del trabajo dign¿ de
del país.
del senor Artola, finca que abarca una extensión
mencionarse y es, por todos conceptos el sistema
Las utilidades que saca de su rancho las inde irrigación.
'
de 180 hectáreas de terrenos planos enteramente
vierte en mejorarlo cada día, estudiando conslos que, debido á la calidad de su subsuelo abunLástima que no podamos hablar detalladatantemente todo aquello que pueda ser de utilidante en agua, ha podido su propietario convermente de es?s trabajos como se lo merecen, pordad. Allí se admira la canalización y el magnífitir en una fuente de riqueza, estableciendo un
que, en realidad, son muy importantes y hablan
co sistema de siembras y cosecha de maíz cebasistema de irrigación artificial por medio de bommuy alto del talento y laboriosidad de su autor.
da, trigo, garbanzo, cacahuate, papa, camot~, alfalbas centrífugas movidas por electricidad, y abasfa en gran escala, etc., etc., cría de cerdos de las

ª

AJulián del Casal.
En el castillo, fresca, linda,
la marquesita Rosalinda,
mientras la blanda brisa vuela,
con su pequeña mano blanca
una pavana grave arranca
al clavicordio de la abuela.
¡Notas de Lully y de Rameau!
versos que á ella recitó
el primo rubio tan galán¡
que tiene el aire caprichoso,
y que es gallardo y orgulloso
como un mancebo de Rohán,
Va la manita en el teclado
como si fuese un lirio alado
lanzando al aire la canción,
y con sonrisa placentera
sonríe el viejo de gorguera
en los ta pices del salón.
En el tapiz está un amor,
y una pastora da una flor
al pastorcito que la anhela.
Es una boca en flor la boca
de la que alegre y viva toca
el clavicordio de la abuela.
Es una fresa, es una guinda¡
los labios son de Rosalinda
que toca y toca y toca más.
Tiene en su rostro Abril y Mayo¡
en su mirada brilla un rayo¡
con la cabeza hace el compás.
iQué linda está la marquesita!
Es una blanca margarita,
es una rosa, es un jazmín.
Su cabellera es un tesoro;
si ríe, brota un canto de oro
en su reir de querubín.
El cielo tiene sobre el traje¡
si hay una nube es un encaje,
espuma, bruma, suave tul¡
como ella es blanca y sonrosada,
y de oro puro coronada,
qué bien le sienta el traje azul!
Ella hacia un lado inclina suave
la cabecita, como un ave
que casi va, que casi vuela¡
y alza su mano el son sutil
de la blancura del marfil
del clavicordio de la abuela.
La niña, dulce cual la miel,
canta á compás rondó y rondel,
canta los versos de Ronsard¡
y cuando lanza en su clamor
los tiernos versos del amor,
se pone siempre á suspirar.
Amor sus rosas nuevas brinda
á la marquesa Rosalinda
que al amor corre sin cautela,
sin escuchar que en el teclado
canta un amor desengañado:
el clavicordio de la abuela.
¡Amar, reir! La vida es corta.
Gozar de Abril es lo que importa,
en el primer loco delirio¡
bello es que el leve colibrí
bata alas de oro y carmesí
sobre la nieve azul del lirio.
Y aunque al terrible viaje largo
empuja el ronco viento amargo,
cuyo siniestro nombre hiela,
bien es que el pobre viajador
anime el vivo son de amor
del clavicordio de la abuela.
RUBÉN DARÍO.

BOSQUEJO
Para "El Mundo Ilustrado."

Un camino muy largo ...... el de la vida,
con espinas y rosas¡
de las primeras, muchas¡ de las segundas, pocas.
Allá lejos, muy lejos, como vagas
claridades de aurora,
un rayo de esperanza y un destello de gloria¡
-cuando no las oculta alguna nube
que pasa y se evapora,
se ven siempre á lo lejos, aunque nunca se tocan.

MUSICA TRISTE
¿ Un amor que se va? .... ¡Cuántos se han ido!

Otro amor volverá más duradero
Y menos doloroso que el olvido,
El alma es como el pájaro señero
Que roto el nido en el ruinoso alero,
' Sobre otro alero reconstruye el nido.
Puede el último amor ser el primero ....
Mientras más torturado y abatido,
El corazón del hombre es más sincero.
Tras de cada nublado hay un lucero
Y por ruda tormenta sacudido
Florece hasta morir el limonero.
¿Un amor que se va? ... ,¡Cuántos se han ido!
¡Puede el último amor ser el primero.
RUEGO
No te alejes del piano todavía.
Alada brote del marfil del piano,
Bajo el lirio fragante de tu mano,
La tierna y amorosa melodía.
Ese adagio tristísimo y arcano
Dulcifica mi espíritu doliente,
Como si presintiera por mi frente
La inefable caricia de tu mano.
Si dispuso el dolor, con golpe fiero,
Llenar de sombras la existencia mía,
Ya se levanta luminoso el día
y florece otra vez el limonero.
No te alejes del piano todavía ....
¡Puede el último amor ser el primero!
ANDRtS MATA.

El murmullo del mundo, que se escucha
como un eco de notas
que se pierden las unas, que se alargan !as otras;
-las primeras ríen,
las segundas lloran.Y cruzando el sendero solitario
-pues las grandezas siempre van á solasun alma de poeta
que se pierde en las sombras,
siempre yendo adelante, que es su guía
el rayo de esperanza
y el destello de gloria.
GUSTAVO

F.

AGUILAR.

México, Octubre de 1908.

*

PAISAJE
(Para tu Album).
Para "El Mundo Ilustrado."

Se oculta el Sol y sus postreros rayos
Tiñen el Occidente de escarlata, ,
Y entre ricos celajes, en Oriente
Tiende la Luna su crespón de plata.
Una parvada de inocentes aves
Cruza por el espacio, alegremente,
Y las esbeltas palmas se retratan
En el límpido espejo de la fuente.
Su imponente oración da la campana
En la elevada torre que blanquea,
Inspirando en mi sér una plegaria¡

UN POCO DE ENSUEÑO
La rueca de la amable fantasía
Danza en el pavimento aires livianos¡
Ven, y con la blancura de tus manos,
Hila un poco de ensueño, amada mía.
Las horas por vivir guardan arcanos
Acaso dolorosos, y en la vía,
La gasa de un ensueño amenguaría
El odio y el rencor de los hermanos.
Cubramos nuestros dulces ideales
Con el velo impalpable y transparente
De una ilusión¡ tomémonos cordiales.
Debe ser bello que al final del sueño,
La tierra nos acoja dignamente
Hilando el postrer copo de un ensueño.
EDMUNDO VELÁSQUEZ,

Y al mirarte pasar entre las flores,
El recuerdo de ayer arde y flamea
Con el fuego voraz de mis amores.
VIRGILIO AZAMAR.

Cosamaloapam, Ver., Octubre 7 de 1908.

*

MADRIGAL
Porque es blanco y es bello tu abanico,
porque es fino y es suave,
y porque se distiende y se recoge
como un albo plumaje ..... .
y porque sé que es tuyo, me parece,
poniendo en él mis frases,
que dejo resbalar una caricia
sobre el ala de un ángel. .....
FELTX CALLEJAS,

�l~L

,w,

1&gt;0 1 LliSTlt \ l&gt;Cl

LAS CUNAS
U

CRONICA
o armonioso ha quedado vibrando aún
el recuerdo después de la última temada musical. Las impresiones de arte
,no son como la estela que deja en las
olas el paso transitorio de un navío: consérvanse
imperecederas en el más íntimo y oculto s-intuario del alma, como lámparas de inextinguible claridad ó cual flores misteriosas, brotadas al calor
del fuego sagrado del arte, cuyos pétalos, siempre
frescos y perfomados, no pueden marchitarse
jamás.
Y aun cuando to&lt;las las manifestaciones artísticas son inmensas y exquisitas en sí mismas y en
la emoción que tienen el mágico pode, de produc'ii-, es, sin embargo, la música la más elevada de
esas cimas, la que corona esas alturas, como la
nieve luminosa y blanca que, en argentada diadema, brilla sobre la cumbre de los volcanes.
Toda palabra tiene su alcance limitado, toda
idea puede apreciarse en su verdadera extensión;
pero la música, en el divino idioma de la harmonía,
alcanza la intensidad más completa en la facultad
de expresar, y toca, con sus alas, el infinito en la
sensación. Los más altos artífices de la palabra
encuentran en su labor innumerables &lt;lrficult,,des;
la poca energía de los conceptos, cuando las ~randes pasiones humanas figuran en la es:ena de sns
obras, el deficiente color de las frases en aquellas
páginas en que el autor deseada ardientemente
trasmitir su propia vida sentimental; y como ,i
esto fuese poco, la pobreza del idioma para expresar los diversos y múltiples matic~s de la~
sensaciones, pues la riqueza del estilo no admite
usar los mismos términos, ni L monotonh de las
imágenes y descripciones. Y poco más ó menos,
en las demás artes, se encuentra circunscrito el
horizonte en que deba tender el vuelo la in,piración; solamente la música, llamada por un1va,al
opinión _&lt;arte divino», no conoce obstáculos ni limites; océano sin playas que lo detenl!an, deja correr sus aguas impetuosas en olas de harmonía,
confundiéndose el azul de sus perspectivas con
el lejano horizonte en el glorioso beso de dos inmensidades; y otras veces, con alas de águila, Ievántase hasta las vertiginosas alturas del genio, ó
bien se desliza entre las flores de los jardines como
tímida mariposa, ya cuando eleva el canto de trágicas pasiones, ya susurrando delicados y tiernos
amores que pasan sobre las aln.as como el suave
roce de una ala de pájaro, ó como el tibio rocío
de una aurora primaveral.
Sin duda que mis lectoras esperan, con ansiedad, la temporada de invierno, tan pródiga en
esas manifestaciones artísticas que nos llegan del
viejo mundo. Los teatros abren ya sus puertas, y
la Moda prepara los lujosos atavíos que las damas deberán lucir en esa clase de espectáculo~.
Especialmente en los abrigos se esmcnn la fantasía y el buen gusto á fin de confeccionar, en ese
artículo, todas las combinaciones más elegantes y
exquisitas que puedan imaginarse.
Parece que la novedad más importante en este
invierno, respecto de abri)!os, será la ori~rnal creación del manto zibelino. Estos elegantes abrigos
son sumamente cómodos y confortables; se hacen en piel de zorro, de nutria ó de cualquiera
otra. También se usa, para estas confecciones, el
paño ó el astrakán.
Las capas comienzan á aparecer nuevamente,
con mangas ó sin ellas, en telas lisas y de cuadros. Hay que elegir, sin embargo, la forma de
abrigo que convenga á cada persona, y me atrevo
á aconsejará mis lectoras que esta clase de abrigos
sea preferida por las de alta ó mediana estatura,
pues para las mujeres de talla pequeña es mejor
el jaquet ó paletó corto ó semilar_go. Los abrigos de grandes dimensiones se veo muy mal si
no son llevados por personas altas. haciéndo&lt;e
solamente una excepción cuando se trata de abrigos para salir del teatro ó baile, ,pues en este estilo los más elegantes son siempre larl(os.
El terciopelo, la piel, el soutache y l&lt;&gt;s grandes
botones de fantasía, serán los adornos preteridos
de esta estación. Las boas, estolas y manguitos de
piel, tienen actualmente gran privanza; nada más
natural, lectoras mías: el frío aumenta i-.us rigores y hay que ponerse prontamente ex: defensa; y si este motivo no fuera suficiente., ¿me
diréis si hay algo mas elegante y que embellezca

tanto el semblante femenino como la p,·oximidad de la obscura y luciente piel, junto de la tez
suave y sonrosada de un liudo rostro? Esto es
bastante, ciertamente, para que el reinado de las
pieles tenga largo tiempo la más completa aceptación.
MARGARITA.

tro en form:i de alero y que sirve para resguard.&lt;r
del sol).
Verónica iba siempre junto de Pedro¡ un día
acabó por buscar el amparo de su mano, fuerte y
segura á pesar de ser la de un niño, y, desde entonces, no la abandonó ya. Caminaban así, hablando y riendo, mirándose con asombro y cariño de
tiempo en tiempo.

.................. ' ........ . .......... . ... .

Pedro y Verónica
La hermana ile Pierre Loti, 1'\me.
Marie Viaud. acaba de morir. Era
una mujer superior que fué para su
hermano la más querida amiga. De
los papeles lntimos de la dama, encontrados en su bufete, acaba de
extraerse e, te recuerdo de infancia
c¡ue traducimos hoy para • El Mundo Ilustrado," y que es un re:latoJ de frescura y gracia, donde se
cuenta el idilio del re4ueño Pierre
Loti y de Verónica, idilio sencillo y
tierno. que trae á la mrmoria los
amores de Pablo y V.rginia.

RA en el centro de aquel pueblecillo, en una vieja casa con pequeñas
ventanas de fierro pintadas de verde, seg1ín la usanza de la isla.
Todo brillaba al be,o de un hermoso
y benéfico sol.
Había, al derredor de la vieja casa,
una especie de párterre lleno de
rosas bermejas, de resedá~, de ~randcs flores
amarillas y blancas que, por las mañana~. alzaban
sus corolas en actitud altiva, y que al fuego del
mediodía se inclinaban con sumisión sobre la arena. Todo este cuadro envuelto en 1,n penetrante
olor de azahar, la flor simbólica que, perezosamente, arrastraba el viento ..... .
Al frente, un caminito angosto llevaba en su
pendiente hacia la playa hermosa y amplia. Después de ella, el mar ...
Una docena de chiquillos, todos ellos hijos de
pescadores, con los pies desnudos y la cabeza al
aire, segníaT' ó precedían á mi hermanillo Pedro,
yendo y viniendo á su derredor como mariposas,
puestos los negros y hermosos ojos en los de Pedro, que no eran menos negros y grandes. Seguíanle devotamente y con aire de a~ombro. Porque en aquella época y en aquel la isla, un c-petit
mousieur», un caballerito, era cosa de asombro y
valía la pena de mirarle y remirarle.
Por el sendero arenoso,acompañado invariablemente por su apasionado cortejo, Pedrn bajaba todos los días á la playa para recoger las conchas
de todos colores que se amontonabai. eu esta parte de la costa: amarillas, rosadas, violetas, de los
tonos más vivos, de las formas más delicadas y
raras.
Las había admirables y lindas. Los chiquillos
recogían las más hermosas y corrían á entregarlas á Pedro, silenciosamente, con respeto, en actitudes casi solemnes.
Verónica era una de sus más asiduas acompañan1es. Un poco más pequeña que Pedro, fenia la
carita dulce y soñadora, la tez ligeramenté morena, y dos admirables ojos grises que relampagneaban misteriosamente ...... Llevaba en la cabeza
una grande kfrhenote blanca, (kichenote, vieja palabra del país que designaba un antiguo tocado,
especie de corneta monjil que avanza hacia el ros-

Al alba de Dios. la pequeña Verónica abría los
ojo~, saltaba del lecho y corría hacia nuestra casa. Acurrucada junto á la cerrada puerta, como
un anadoncillo de pi 11maje suave, la e11contr~ba
yo todas las mañanns al abrirla. Pcdrr, mientras
se vestía, pensaba que allí estaba su amiga: por
ella se hacía madrugador. De prisa lavaba su rostro, peinaba sus blondos cabe! los y corría hacia
la puerta Un gran beso sonoro y un nmplio abrazo era invariablemente el salndo. Después á la
plática; charlaban de sus trabajos de la víspera,
de s11s proyectos, de sus recolecciones de conchas
y riscos. Algunas veces, Verónica, antes de venir
á sentarse á la puerta, había hecho ya una correría por la playa y de allá traía maravillas. . .
-¡Mira! decía orgullosa, imira!
Y dejaba caer de su delantal encantado una cascada de colores que rodaba en confusión de nácar ....
Un día, hacia fines de Agosto, Pedro, después
de una larga meditación en que resol vía, sin duda, las di/i&lt;;ultades provenidas de las diferencias
sociales de mi hermanillo y de su amiga, aquél
dijo á é~ta, de una manera solemne y grave:
-Verón¡ca: nos casaremos los dos. Al volver
con mis padres les pediré el permiso.
El día 15 de Septiembre fué preciso abandonar
la isla.
Pedro había hecho una hermosa v especial recolección d.e conchas, estrellas de mar, riscos, caracoles, algas, g111jarros marinos ...... era aqnello
un tesoro del allo de una montaña. In,acrnble,
quería llevarlo todo; fué preciso seleccionar lo
mejor, y, ayudado por Verónica, se empacó todo
en cajas cuidadosamente envueltas y atadas con
cuerdas.
Habfa sonado la hora. Un enorme coche que
llegó de Saint-Pierre azoró el pueblo con su ruido de viejo herraje y el trote brusco de sus mulas. Este coche venía por nosotros.
Pedro introdujo en él, cuidadosamente, todos sus
paquetes; el equipaje fué colocado en el pescante: corté del parterre algunas rosas bermejas y me
hundí en la caverna negra de aquel coche, casi
fantástico por su vejez y rara estructura.
Mi hermano Pedro, que se había ya despedido
largamente de su pequeña prometida, tomó asiento junto á mí, y pude ver sus ojos nublados por
honda tristeza, mirando hacia el sendero arenoso
donde Verónica, el rostro oculto por las manos,
sollozaba en trágica y dolorosa actitud ..... .
Entonces, mientras el coche escapaba en ve1·tiginosa carrera, sentí erl mi alma como un gran peso-esto uo era por la primera vez,- y clavando
mis ojos en Pedro, me pregunté silenciosamente:
¿Q11é será de este niño en la vida? ¿Qne será de aquella silueta que, desde el fin del camino,
vuelve hacia nosotros sus brazos y sus ojos? ¿Qué
hay de desesperanza en ese pequeño corazón?
¿Qué hay de ... ngustia en presencia de este aban•
dono?
MARÍA V!AUD.

Ne.ta. Sabemos lo que ha sido de Pierre Loti.
Mas no sabemos ¡ay! nada de lo que se refiere á la
tierna Verónica.

POEMAS

UNA

casa sin niños-ha dicho un poeta sentimental-es como una jaula sin pájaro."
Todas las señoras, con muy raras excepciones, encuentran deliciosa lo loca al~arahía que meten los
chiqttillos por patios y corredores . .... Y ¿qué
diremos de los tímidos gorjeos de los niños que
aún no ponen sus piececillos por el suelo? Esos
son los consentidos, los mimados, los_ eternamente adorados por propios y extraños. Todo para el
bebé:. los mejores juguetes, los alimentos más suaves y más bien condimentados, las telas más finas, los encajes más vistosos .... Su pequeña persona es un muestrario de monerías y artificio: entredoses, puntas, gaveados, deshilados, alforzas....
¿Y la cttna? ¿qué diremos de la cuna, del nido en
donde reposa ese pajarito encantado? .... Pues de
la cuna diremos sencillamente que es una maravilla. El colchón y la almohada son de pluma¡de
holanda finísima las pequeñas sábanas; los pnnchns color de rosa ó azules, de suavísimo algodón,
y las colcllas ...... ¡ah! las colchas son un prodigio de arte. Acabamos de ver una, elegantísima,
en la cuna del predilecto de una casa rica; y en
bien de nuestras lectoras, hemos enviado al fotó.~rafo p,1r.1 que saque las muestras que hoy tenemos el gusto &lt;l; dar en este número. El fondo de
la colcha es de seda brillante color de ros:, encendido, y las estrellas son tejidas al cr&lt;'chel.
He aquí la muestra en tamaño natural. No puede ser más claro el dibttjo.

LOS MUERTOS

ra que le dé fuerza suficiente y no esté expuesta
á aflojarse.
Una vez que estén hechas siete estrellas iguales á las que indica el grabado 1, procédase á
j untarlas,-como lo indica el grabado número 2,cosiéndolas con hilo que tenga el mismo grueso
del tejido.

I
AJO el puro blancor de la nieve-se extiende el cementerio-desierto. A través de los árboles desnudos, raqu íticos y todos vestidos de blanco,-pasa
gimiendo el ábrego.
Y en un descenso incesante, caen ligeros-los
hermosos copos de algodón-agitando suavemente en el espacio-una bruma blanca y móvil.
Y las tumbas silenciosas y frías-los arbustos y
las finas cruces yertas,-se esfuman y desaparecen
-bajo ese apacible y pálido sudario.
Es la muerte inmensa de la naturaleza-que extiende, como un vasto velo,-su enorme y blanca
tristeza sobre la muerte del hombre.

II

Uniéndolas así, de siete en siete, r,ronto se formará una tela artística y elegante, que tendrá el
tamaño exacto de la cuna del niño.
Una vez alcanzado este tamaño, se procederá,

Y pienso en los muertos.-Olvidados, desnudos
y míseros deben tener frío-en la tierra, tiritando
dolorosamente-en sus lechos negros.
Y creo escuchar el gemido de sus lamentos, gemebundos y llorosos.-&lt;c¿Dó se ha ido el dulce calor
amigo-de los rayos del sol? iAy! el poco aliento
que nos queda se nos está helando!-Y con este
frío no es posible dormir.-Que vuelvan los días
ea que la 1ierra es buena y está tib1a,-y la brisa
murmura su canción.
e-Somos los eternos desheredados;-nos abandonó para siempre la alegría de la vida¡-y ahora
nuestro corazón se encuentra sin calor y desnudo,-y desnudo, completamente desnudo nuestro
cuerpo!
&lt;Somos los eternos desheredados;-y es menester que tengamos encima de uosotros luz,-calor
y flores para que nuestros ojos puedan-dormir
su sueño en paz&gt;.

III
Pero los copos innumerables caen siempre
fríos, hermosos é insensibles; y la grande y pura
sábana de terciopelo-va espesándose más y más.
Y siempre bajo ese vasto sudario-se extiende
el cementerio desierto;-y á través de los árboles
enjutos y todos vestidos de blanco-pasa el ábrego prorrumpiendo en sollozos.

VENDRAS

Las esquinas de la estrella van aumentándose á
razón de una cadena en cada vuelta y dos macizos verticales. Los plastroncitos realzados se hacen con cinco macizos verticales, cerrando los
cinco por medio de una sola cadena, apretada, pa-

co:no lo indica el grabado número 3, el cual muestra la colcha ya completamente terminaéla,-á
confeccionar el fleco, que se hace enrollando hilo
bastante en un cartón que dé el ancho conveniente y cortándolo por un lado. Después se cuenta
de diez en diez hilos, y con cada grnpo se hace
un nudo en las orillas de las estrellas.
Esta colcha es susceptible de hacerse más ó
menos elegante. Por ejemplo, puede tejerse con
seda blanca ó de color; puede también hacerse
con hilaza rosa ó azul, teniendo cuidado que el
color del tejido vaya en armonía con el color del
fondo. La q11e tomó el fotógrafo estaba tejida con
hilo del número 40. así es que resultaba muy fina,
y se veía deliciosa sobre el fondo rosa brillante.
Su confección queda al gusto de las lectoras.

Vendrás de hennosas y apartadas orillas .... -En
alguna parte, no sé bien dónde, comprendo que
existes. Desde la eternidad, mi alma ansiosa espera tu llegada encantadora á través del espacio.
En las horas de inmenso dolor, cuando el gran
fardo de la vida-abrumaba mis hombros con su
peso implacable,-el reflejo suave y dulce de tu figura, entrevista en sueñor,-poofa una caric'a en
las sombras de mi alma.
Y el encanto Iuminoso de tu mágica aparicióncuraba á menudo mi corazón herido, tal como la
caricia de una hermana¡-y el murmullo de bondad que descendía-de la fresca y clara sombra
de tu boca, llenaba mi corazón de esperanzas.
Comprendo y sé que tú existes .... y soy el único que lo s.;.be.-Conozco más profundam,-nte tu
rostro,-joh, Sueño fugitivo! ¡oh, Novia espectral!que las propi:ls máscaras reales que he tocado con
mis manos.
Te c;onozco hasta el fondo de tu alma diáfana
y sé que en ninguna parte de este mundo ninguna doncella ha tenido jamás la pura gracia azul
de tu mirada-inmen5a y bella como el cielo.
Tu nombre, que me reveló la voz de la nochr
-~s má~ dulce que el de la muerte; -y tu frent~
mas radiosa que la lumbre pálida de la luna y
la llama de las estrellas matinales.
Tú vendrás. . . . . Para ti, y en medio de un vasto piélago-formado con mis lágrimas, he construido una casa de cristal,-parameutada con ardienles rosas de qmmera,-y en la cual la Ternura ha colocado un lecho, muelle como una nube.
Y cuando caigas, estremecida, entre mis brazos
-y cuando mi frente ardorosa repose sobre tu se'.
no s~grado, tu alma se mezdará á mi alma,- y
monremos de una dulce y larga muerte ..... .
ARCHAG TCHOBANIAN1

(Armenio).

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las Fibl'lcas de San Ra.faeL

Año XV-Tomo 11

México, I!&gt; de Noviembre de 1908

Monumentos interesantes de arte colonial

Número 18

�566

Et MbNoo)ttism.ilio
In\!
'
11,V11ll'KtCl!'llO:

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALF'ONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9, México. D. F. AD&gt;t.rt&gt;t.dO DOS·
tal 2.570. -Tsléfnnos: Erlc.,s"n, 1476.
Compailí&amp; Telt,tónlca, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓK:

En la Ciudad ..............................
En los Est1&lt;dos. ......... . . . . . . .. . .. . . . . .. . .. .
En el Extranjero,...... . . . . . .. .. . . . .. . . . .

$ 1.2:í

1.50

2.00

NÚMEROS SUELTOS:

En la 01&lt;plt:.l. ........................... $0.3.5 cs.
En los &amp;.Lados . .............. .......... $0.50 cs.

La Puntualidad
hay alguna cualidad que
SI mente
permita distinguir claraá un anglosajón de
un mexicano, es la puntualidad.
Los anglosajones son
la puntualidad misma y
se creerían deshonrados si, habiendo prometido llegar á las dos, se presentaran á las
dos y cinco. Un inglés amigo nuestro se levantó la tapa de los .sesos por haber acudido á una cita con diez minutos de atraso. Y
lo peor del caso es que la culpa no fué suya: su reloj se había parado sin previo avi~o y nuestro amigo no se dió de ello cuenta 'hasta después de muerto, de donde dimanó el retardo.
Un yankee, éste no amigo, antes bien
enemio-o nuestro, es decir, del que habla,
se co~umió en cruel y letal melancolía por
una causa semejante. Y dicho sea en honor
de la verdad, no sólo los anglosajones, sino los germanos, los galos, los ítalos y los
iberos del norte participan de tan envidiable virtud, á grados no menos envidiables.
En México se dan casos, pero son muy
raros, r dada la informalidad de la masa de
nuestros conciudadanos, suele suceder que
los hombres bien inclinados y de puntualidad innata, acaban por escarmentar y
volverse tan poco puntuales como lamayoría de la Nación.
· E~ verdad que hay almas bien templadas
y caracteres enérgicos que resisten á la tentación y que yerguen su puntualidad de
o-ranito como una roca inmutable en medio
del cabrilleo de las olas. Pero es esa una
excepción digna de bronces y de mármoles,
tanto así es rara (111)ÍS en nuestra sociedad.
Los demás somos informales por esencia,
presencia y potencia; gozamos con serlo y
hasta hacemos gala de ello.
Y, bien mirado, no es un placer banal
el de hacer esperar. Hacerse esperar es
mantener la atención ajena fija en nuestra
persona; es exacerbar, en los que esperan,
el deseo, el anhelo, las ansias de la impaciencia; es darse garantías de producir una
conmoción, un sacudimiento á nuestra llegada, y es, por fin, darnos importancia, hacernos valer, dejar entender que estamos
tomados por entero, que no nos basta nuestro tiempo, que los negocios, la sociedad,
las preocupaciones nos han acaparado; en
suma que somos alguien y que no es un
cualq~iera, ni un pelagatos, ni el primero
que pasa quien va á llegar.
Este efecto teatral de la espera lo conocen los artistas .Y literatos muy á fondo.
Esos momentos que preceden á la salida de
la primadona; esos instantes que el orador
tarda en desplegar su discurso y en calarse
las irafas; ese siglo de jadeante ansiedad
pre~rsor del anuncio. "El Señor Mi~~stro,"
pronunciado solemnemente por el u31er, todo eso realza la emoción, la retina, la hace
exquisita.

tas muJeres nos parecerían infinitameh•
te menos bellas y menos elegantes si no se
hicieran esperar, J el efecto de sus entradas
de reinas en los salones .V en los teatros se
perdería, en parte, sin el aguijón de la impaciencia con que las aguardamos.
Los magnates que, en fuerza de dinero ó
de poderío, saben todo lo que hay que saber .Y conocen á foi;ido el corazón hun~ano,
retardan siempre el momento de deJarse
ver. Por eso interminables salones y pasadizos preceden al lugar en que reciben, y,
por eso, gustan de imponernos largas antesalas antes de admitirnos á su presencia.
En arte y en literatura el procedimiento
de la espera está reglamentado, sistematizado y es obligatorio. Discurso sin exordio,
tratado sin prólogo, fragmento musical sin
preludio, son deformes: están mutilados é
incompletos, les falta algo y esa falta la resentimos porque por ella no nos encontramos bien preparados para la emoción que
nos espera.
La informalidad, pues, es propia de razas emotivas, sensibles y de temperamento
artístico. Por eso los latinos, y sobre todo
los meridionales y los tropicales, somos tan
informales.
Para nosotros el tiempo no es dinero sino emoción. Sólo preferimos lo que nos
impresiona, lo que nos conmueve; sólo una
cosa odiamos: el aburrimiento. Al tedio anteponemos todo, inclusive la ira, la tristeza, el dolor.
Llegar con retardo es provocar emoción.
No importa que éstasea la cólera de los que
esperan; lo importante es que nuestra persona pro,Toque impresiones, que no caiga
con el desgarbo y la sosería de una mariposa en una taza de atole.
Además, los seres emotivos y sentimentales gustan tanto ó más de producir impresión que de resentirla. A falta de cosa
mejor preferimos hacer un berrinche; pero
si podemos tender á los demás de una cólera, tanto mejor: nuestro placer será mayor
aún.

Y bien considerado todo, la informalidad
no nos es tan funesta como pudiera parecerlo. La falta de puntualidad, que es calamitosa ahí donde todo el mundo es puntual, se hace inofensiva .Y hasta amena alú
donde ninguno lo es; que es nuestro caso.
En estas condiciones, la informalidad no es
más que puntualidad retardada; á tanto
equivale como á que todos hubiéramos
atrasado nuestro reloj, lo cual no tendría,
ni tiene en realidad, inconvenientes para
nadie.
Los inconvenientes de la informalidad
son grandes, enormes, al grado de hacerla
odiosa; pero de ello tienen la culpa las gentes puntuales. Si dejaren de serlo, todo caminaría como sobre ruedas; y que dejen
de serlo les es más fácil por estar en minoría, que el que los informales cambien de
modo de ser.
Pasa, como se ve, en estos particulares, lo
que con la distribución de la riqueza. Lo
malo es que haya ricos y pobres; si todos
fuéramos pobres, nadie lo sería; y si todos fuéramos ricos, no habría más que pobres. Sólo que propondría yo lo segundo
de preferencia á lo primero.
Resumiendo: Un buen programa de reg·eneración nuestra podría formularse así:
Que todos los puntuales se conYiertan á la
informalidad y todos los pobres á la riqueza.
Y es probado.

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567

tttlsruM

LA CIENCIA YEL CRIMEN
CRONICA CIENTIF"ICA
O ES RARO ver escrito que la
ciencia puede ser utilizada
por los enemigos de la sociedad, para la mejor realización
de sus tristes proezas, ó para
obtener la impunidad, una
vez que las han cometido. Ya
son los envenenadores que,
merced á conocimientos profundos en la química y la fisiología, atentan contra la vida de sus
semejantes é impiden que se descubran las huellas de sus crímenes. Los falsificadores, los estafadores suelen aprovecharse de conocimientos
científicos para la realización de sus atentados, y
sabido es que los ladrones de cajas fuertes necesitan conocimientos d e mecánica para ejercer su
delictuosa industria. No es necesario explicar cómo los anarquistas se dedican al estudio de los
explosivos para preparar sus bombas h cmicidas.
Mas, por otra parte, la ciencia presta servicios
inestimables en el descubrimiento de los delitos,
hasta el punto de que, en la actualidad, un buen
jefe de policía debe tener conocimientos científicos más que elementales para orientarse en sus
laboriosas y dilíciles tareas, y debe recurrir casi
siempre á exámenes periciales de naturaleza científica.
La aplicación de las ciencias á esta clase de investigaciones es muy interesante, y aun ha sido
llevada demasiado lejos por imaginaciónes exaltadas. Ultimamente se ha puesto de nuevo al debate en Europa, y con ocasión de ciertos crímenes
recientes, cometidos en Inglaterra, la cnestión de
si sería posible, por medio de la fotografía de una
persona que acaba de morir, recoger las últimas
impresiones visuales que recibiera. El problema,
á primera vista, es verdaderamente sensacional.
Figuráos cuán simplificadas quedarían las investigaciones judiciales si fuera posible, mediante un
sencillo procedimiento fotográfico, obtener una
fiel reproducción de las imágenes visuales que hubieran podido impresionar ese ojo en los últimos
momentos de la vida. El asesinato sin testigos
sería descubierto muy fácilmente, y cuando menos, las condiciones especiales en que hubiera
cometídose cualquier crimen de esa naturaleza,
serían mny útilmente reveladas por este procedimiento. No es extraño, pues, que investigadores
serios se hayan consagrado á hacer experimentos
en tal sentido y que sigan empeñándose en esta
clase de trabajos.
Algunas ligeras consideraciones permiten, sin
embargo, deducir que es verdaderamente imposible obtener tales re velaciones, y que esos procedimientos están irremisiblemente destinados á
fracasar. En primer lugar, no se ocultan las dificultades que hay para obtener una fotografía de
la retina, que se encuentra en la parte posterior
del ojo. Es verdad que se conocen aparatos que
permiten proyectar al fondo del ojo un haz de
luz suficiente para ello. Los oculistas usan á cada
momento de esta clase de aparatos, y si no utilizan para ellos focos de luz muy poderosa, es por
el daño que podría causar al ojo vivo. Pero los
oculistas que han aplorado millares de ojos humanos por medio del oftalmoscopio, no h.!n llegado á obtener más que imágenes más ó menos
claras de la terminación del nervio óptico, de los
vasos sanguíneos que allí serpean; pero nunca de
las impresiones visuales recibidas por la retina.
Es la retina, ó sea la placa sensible del ojo, la
expansión terminal del nervio óptico, que está
encargada de trasmitir al cerebro, por intermedio de ese cordón nervioso, las impresiones que
recibe. El centro cerebral es quien las conserva
y aun las reproduce á voluntad muchas veces; pero todos los hechos observados demuestran que
en la retina las imágenes no persisten sino momentáneamente. La multiplicidad de imágenes
que se suceden y se perciben claramente, una tras
otra, indica que la retina no puede retener, durante un tiempo considerable, la misma imagen en
las condiciones ordinarias. Para que una imagen
persista, es indispensable que la impresión por
ella producida sea extraordinariamente intensa,
como sucede cuando se ve fijamente un foco de
luz muy viva, y que la imagen persiste por un
tiempo más ó menos grande, probablemente en la
retina misma.
Pero la objeción principal que puede hacerse á
esa teoría, es que, aun en el caso de que la retina fuese capaz de retener una imagen por algún
tiempo, esto sería durante la vida, mas no una
vez que la muerte hubiese suspendido todas l as
funciones. Desde el momentoqueocurre la muerte, se producen cambios radicales en la intimidad
de los tejidos, y sabido es que esos cambios se
producen con más rapidez en el tejido nervioso,
de que la retina está formada. Así es como, la primera función que se suspende, es la facultad,
propia del tejido nervioso, de trasmitir las impresiones de l os órganos superficiales á los centros, ó las reacciones de éstos á aquéllos.
La suposición de que sería posible fotografiar
la imagen retiniana, se deriva de un experimento
muy interesante hecho, hace tiempo, por un fisió•

Sr. D. Manuel T. Garcla y su esposa Doña Marciala García de García,
quienes acaban de ceteb, ar sus bodas de diamante.
logó notable. El fisiólogo mató un conejo, le extirpó rápidamente un ojo y expuso éste de manera que la retina recibiera la imag_en de una ventana vivamente iluminada, por un hempo bastante
largo; sujetó en seguida el fondo del ojo á un procedimiento semejante al revelado de una placa
fotográfica, y obtuvo una imagen confusa de la
ventana.
Tal experimento difiere radicalme~te de los
otros. Sabido es que en el fondo del ºl? se ela~ ra una substancia especial llamada &lt;purpura visual&gt;, que se destruye por la luz y se regenera ~n
la obscnridad. Es claro que, en tanto que hubie se en el ojo una cantidad sensible de esa substancia sería fácil obtener una imagen confusa de un
cn~rpo muy luminoso que en ella se fija~a por u.n
tiempo considerable_- .Pero esto no qui.ere d~cir
que una imagen, rec1bi.da dura~te. los ulhmos instantes de la vida, pudiera persistir después de la
muerte.

Bodas de Diamante
E l ~ábaco 24 del mes próximo pasado se efec-

Las bodas de diamante de los señores García.-La
ceremonia en el templo de San Cosme.

h1ó en la iglesia de San Cosme una ceremonia rara entrenosotros: la celebración de las bodas de
diamante de dos esposos que han pasado sesenta
años de l una de miel.
A las diez de la mañana se presentaron en las
puertas del templo el señor Don Manuel T. ~arda, de ochenta y cinco años de edad, y la senora
Marciala García de García, de más de ochenta, para celebrar el sexagésimo aniversario de su matrimonio.
A las puertas de la iglesia fueron recibidos por
el párroco, lo mismo que sesenta .años antes, quien
vestía traje de grandes ceremonias. A la entrada
del templo se celebró la primera parte de la fiesta después de la cual los desposados se dirigier~n á las gradas del altar, donde se repitió la ceremonia nupcial de la velación, igual á la celebrada sesenta años antes, apadrinada por dos hijos
de los señores García,
Terminada la fiesta, los desposados se retiraron
á los acordes de la marcha de Tannhauser.
Sesenta años antes se había efectuado la misma
ceremonia con ligeras variantes y la celebrada
hace diez días hizo recordar á los octogenarios
una vida llena de alegrías y de satisfacciones mu1u 1s, de las que guardan, como recuerdo, una nu-

,-.,r

Grupo de descendientes de los señores Garcfo,,-L(I familia n!lmera sesenta y tres persona,,

merosa descendencia en tres generaciones. Tienen
los señores García siete hijos, cincnenta y cuatro
nietos y dos biznietos.
Los grabados que acompañan estas líneas representan á los señores García el día de sus bodas de diamante, la ceremonia en el templo y un
grupo de parte de su numerosa familia,la que, sin
duda, es la más grande que existe actualmente en
la República,

NUPCIAS
El sábado 24 del mes próximo pasado se unieron en matrimonio la señorita Obdulia Miranda y
el señor Don Julio Necoechea, compañero nuestro en las labores periodísticas.
La ceremonia se efectuó sin ostentación y con
toda sencillez, ante las familias de los desposados y algunas personas de su intimidad; el nuevo
hogar se inició de una manera modesta; pero no
por eso cuenta con menos elementos para abrigar
en él una larga y completa felicidad.
Conocemos á los contrayentes y no desconfiamos de que nuestras esperanzas y nuestros deseos
se verán realizados en el hogar de los señores Necoechea.

Sra, Obdulia Miranda de Necoechea.

�568

EL MUNDO ILUSTRADO
------,.-

569

EL l\JUNDO ILUSTJtADO

-,,

Vista general de la casa del Sr. Stampa.

Residencias Modernas
Hace muy pocos días que fué inaugurada la suntuosa residencia del señor Don Manuel Stampa en l a calle de Lerma, de la aristocrática colonia
Cuauhtemoc.
La fachada del edificio, sencilla y sin nada que se pueda llamar detalle de
ornamentación, no corresponde al elegantísimo interior, en el que se ha derrochado bu en gusto y &lt;savoir vivre&gt;.
Una escalinata, tan sencilla como el resto de la fachada, conduce á un
&lt;hall&gt;, en el que empieza á admirarse la delicadeza y exquisitez de los habitantes de la regia mansión; en el primer piso están los salones para recepciones y fiestas, de los que da idea una de las fotografías que reproducimos; los muebles de estos salones son de estilo Luis XV, el mismo que domina en toda la sala; entre otras cosas se admira un hermoso tapiz que alfombra el piso del salón mayor.
En el mismo piso se hallan el salón-comedor y sus dependencias, que corresponden en elegancia á los salones de recibir.
El piso alto de la casa está destinado á las habitaciones privadas, á las
cuales no penetramos, pero sabemos que son suntuosas como las que nos fué
dado admirar.
El edificio está construido en la esquina de dos calles y en la parte posterior está rodeado por un extenso y hermoso jardín, al fondo del cual están
las cuadras y cocheras.
Ilustramos esta nota con algunas fotografías de la casa, tomadas con luz
artificial al caer la tarde; por ellas verán nuestros lectores que nuestros
elogios no son injustificados, y que la nueva residencia del señor Stampa bien
merece un lugar en una ciudad que ha dado en llamarse de los palacios, nombre que quizás dentro de poco sea justificado.

Departamento de preparación de fulmínato de mercurio.
mientras que se recibían las máquinas é impleme!1tos. Fué presidente de esa comisión el señor General de Arhllería Adolfo
Iberri, á quien, después del desempeño d~ e:lla, se 1~ _ha encomendado la dirección del nuevo establecimiento m1htar.
El edificio fué proyectado y construído bajo la dirección de

Máquinas para embutir cápsules.-FabriCflción de cascos.

La Fábri::a Nacional de Cartuchos
En nota anterior informamos de la inauguración de la
Fábrica Nacional de Cartuchos, anexa al departamento de
Artillería de la Secretaría de Guerra.
Dijimos entonces, y ahora lo confirmamos, que el establecimiento puede ser considerado como uno de los mejores en su género¡ el plan general y la instalación de la maquinaria se hicieron bajo la dirección de una comisión
especial que fué enviada á Alemania con el único objeto
de estudiar los modos y procedimientos de elaboración,

o

D
D

Departamento de cargadores.

6
~

Vestlbulo.

Par de jarrones ofrecidos por "El Mundo ilustrado" al puesto más artístico de la
Kermesse de Tacubaya á favor del Congreso de Madres.-Fué obtenido por el
puesto de confetti rosa, á cargo de las Sras. Luz Cervantes de Ocampo y
Concepción Cervantes de lcaza, y Señoritas María Luisa Reyes
Spíndola y Marta Parlange.
Fabricación de la me~cla explosiva.

oficiales del cuerpo de ingenieros constructores, entre ellos
los capitanes Luis V. Macieu, que lo comenzó, y Mario E
Santafé, á quien tocó terminarlo.
Cuenta la fábrica con setenta y cinco- departamentos, en
los que se llevan á cabo todas las operaciones necesarias
para la construcción de municiones para armamento Manser de siete milímetros, que es el que usa nuestro ejército.
Los talleres principales de la fábrica son los q ne se dedican á la fabricación de cascos, en los que se convierten
discos de latón en cartuchos cilíndricos de forma especial,
listos para recibir la carga de explosivos y balas.
El local destinado á la mezcla de los explosivos se halla
aislado del resto de la fábrica par un foso de un metro sesenta centímetros de ancho, con el objeto de evitar la propagación de los explosivos en caso de que se produzca alguna. El mismo departamento se halla aislado del de cápsules por medio de un extenso jardín que tiene el mismo
objeto.
Hace poco más de diez meses que la fábrica se puso en
movimiento y no s~ hizo su inauguración oficial sino hasta
que se tuvo la seguridad de que las máquinas funcionaban
perfectamente, como lo probaron las experiencias, hechas
delante del señor Presidente de la República.

�510

l!JL MUN.1.)O lLU~'flUl&gt;O

571

EL MUNDO ILUSTRADO

-------- -

Sr. José Porrúa, distinguido orador.

Sr. Jusé Viñas, pianista.

En la Es&lt;:;uela de Comercio
El día veintitrés del mes próximo pasado se
efectuó en la Escuela Superior de Comercio una
agradable velada literariomusical, con la que los
alumnos del establecimiento celebraron el día
onomástico de su director, el señor Don Rafael
Sierra.
En esa fiesta se inauguró el Teatro Salón de la

elementos artísticos de los más valiosos en la Colonia española de México.
Fué encargado de hacer el elogio del inmortal
músico el Sr. Don José Porrúa, distinl(uido periodista español y afamado orador, que alcanzó un
nuevo triunfo en la tribuna en esa noche. El pianista Don José Viñas tomó parte en los números
musicales y también reafirmó su fama de ejecu-

Srita. Guadalupe Pérez Bonilla, soprano dramática

Sra. Sara Reyes Sp{ndola de Meyer
(Fot. de "El Mundo Ilustrado.")

Sr. Jorge Dufour Jenkins.

El enlace ~le.ver-Reyes Spíndola ha sido una de l11s notas sociales más simpáticas de estos días. Se efectu6 el sábado 24 de Octubre en la iglesia de San Hip6lito, artísticamente adornada é iluminada con multitud de foquillos incandescentes.
..A la ceremonia concurrieron familias muy distinguidas. El

Sr. Noé Quintero, barítono.
escuela, en el cual tuvo lugar el programa de la
velada, que resultó amena y escogida. Publicamos
una vista del teatro inau~urado y los retratos de
las personas que principalmente contribuyeron al
é::rito de la fiesta.

Sr. Jesús Franco, tenor.

EN HONOR DE SARASATE
La Colonia de vascos en México organizó y llevó á debido efecto una hermosa velada en honor
de su ilustre compatriota el gran violinista Pablo
de Sarasate, que murió recientemente.
La ceremonia fué lucidísima. Se efectuó en el
teatro Principal, y para darle brillo, se unieron

matrimonio ciYil se efectu6 poco antes, en la misma mañana, en 4t,
hermosa residencia que la familia Re,yes Spíndola posee en la avenida Juárez. El señor Presidente de la República asisti6 á laceremonia J7 firm6 el acta matrimonial, como testigo. A mediodía fué
ofrecido en Cbapultepec un almuerzo á los desposados. El señor
Me,rer y la se~ora Sara Reyes Spíndola de 1\leyer han partido ya
para Nueva 1 ork, de donde pasarán á Europa, en un viaje de recreo que durará varios meses. Fijarán su r esidencia después en
México.
. , La desposada recibi6 numerosos .V muy valiosos obsequios. El
fotog-r~b cb «El Mundo Ilustrado» obtuvo, en la mañana de la ccremo::b, b s fo~og-rafías (] uc publicamos en esta página.

Sr. José Pierson, maestro de música.

AJ,'Cf dcb:m haber contraído matrimonio, en la iglesia de Ntra.
Sra. de L :mr dcs, la hermosa .V distinguida Srita. Gloria Lillo
Forastcr .\° el Sr. Jorge Dufour Jenkins. La noria es de familia espa~ola, ]¡'1.ia ~el estimable caballero D. Hafael Lillo y hermana del
artista del mismo nombre. El no,·io pertenece á la colonia americana Y, t'.l.nto él GOmo la hoy señora de Jenkins, son altamente estimados en la sociedad mexicana.

tante. El violinista Rocabruna cooperó al éx ito
de la velada, ya tocando solo, ya con el qu:nteto
de que forma parte muy principal.
Publicamos los retratos de los señores Don José
Porrúa y Don José Viñas.

o

Srita. Gloria Lillo Foraster,
Sriia. Sofia Piña, soprano ligera.

El Sr. Lic. Rafael Reyes Sp{ndola y la señorita
su hija entrando á la iglesia.

Salón Teatro que acaba de inaugurarse en la Escuela de Comercio.

Interior de la iglesia de San Hip6lito duronte el enlace
Meyer-Reyes Splndola.

�572

EL l\IUNDO ILUSTRADO

573

El.. JllUNDO ILUSTRADO

LA BANDA DE POLICIA EN LA HABANA

Oyendo á la Banda de Policía desde los balcones del Palacio Municipal
de la Habana.-En el balc6n central está el señor Alcalde.
La prensa diaria ha informado yade los triunfos
obtenidos por nuestra prestigiada Banda de Policía
en la capital de la República de Cuba, y de las
muchas atenciones de que ha sido objeto de parte de las autoridades cubanas.
Gracias á la amabilidad del señor Coronel Félix Díaz, Inspector General de Policía, podemos
ofrecer á nuestros lectores algunas fotografías tomadas durante la estancia de la Banda en la Habana, las que reproducen las principal es escenas
de esa estancia.

Mesa I'' íncipal del banquete ofrecido á la Banda de Policía
p or rl señor Alcalde de la Habana.

Los periódicos habaneros, sin distinción de partidos, se han expresado de la Banda en los mejores té1 minos. Esta dió un concierto á su llegada
en el malecón del puerto, y, á pesar de que el
tiempo fué muy malo durante él, asistió una numerosa concurrencia, que soportó la lluvia y el
viento por oir á nuestros paisanos y aplaudirlos
calurosamente.
El segundo concierto fué frente al Palacio
Municipal, y para corresponderá él, el alcalde de
la ciudad, señor Cárdenas, ofreció á los músicos

La Banda de Policía locando frente al Palacio Municipal de la Haban:i
en medio de una multitud de entusiastas admiradores.

una cena en el hotel &lt;Sevilla», uno de los mejores
de la ciudad. Después de cada una de las piezas
de que se compusieron los conciertos, los músicos oyeron grandes ovaciones, y el señor Preza,
como director de la agrupación, fué objeto de las
más grandes atenciones.
Las fotografías que reproducimos represeutau
el concierto dado frente al Palacio Municipal,
la mesa principal del banquete eu el hotel «Sevilla» y los miembros de la Banda con su director.

Grupo Je los miembros de la Banda de PolicEa, inmadu
durante sit estancia en la Habana.

Lf\ HUIDA DE, Df\FNB
Eu la llanura del Atica; cuando nació la ciudad
soberana, el dios del sol vió una mañana, en las
riberas del Cefiso, á una ninfa de quien quedó
prendado súbitamente por su cabellera blonda, su
gracia tímida y su frescura primaveral.
Ella miraba correr el agua por encima de sus
pies de marfil y soñaba en el desconocido, dulce
y encantador como ella, que no tardaría en decirle, en voz baja, las palabras que necesitaba su corazón.
De repente un relámpago ilumina la tierra, el
cielo, la onda del Cefiso; y Dafne vió aparecer al
joven Apolo, resplandeciente la blancura del
cuerpo, llameante la mirada, la coraza de oro, de
luz el casco, terrible, ardiente y puro.
Habló. Y á lo~ acordes de su voz armoniosa, el
aire vibró como una lira.

Dafne no lo escuchó. Y espantada por el fulgor
del inmortal amante huyó de él.
Más rápida que las ondas corrió hacia las moradas del hombre; pero sintiendo muy cerca de
ella los pasos ligeros del Olímpico, quien sonreía
alegre y orgulloso, gritó entonces á lo alto:
-¡Oh Zeus formidable! Mis fuerzas desfallecen.
Estoy perdida. Tú sólo puedes socorrerme. ¡Ten
piedad de mí!
Oída fué al instante su plegaria. Y en el momento que la mano del dios tocó su espalda, la
ninfa fué transformada en planta.

Desde aquel día, sobre el claro Cefiso se inclinan las rosadas flores del místico laurel. Sin voluptuosidad alguna, el caminante aspira su amar-

go perfume. Ni el fuego estival ni las nieves invernales marchitan sus pétalos. Pero algunas veces,- á la hora pesarosa en que las estrellas ape·
nas salpican con su oro pálido la lividez del cielo,-acompañadas de un canto triste las hojas
murmuran:
-¡Dafne! ¡Dafne! ¡Con qué castigo ha respondido á tu plegaria impía el mayor de los dioses!
Tuviste miedo á las alegrías sobrehumanas: has
merecido tu arraigo en el suelo, has merecido tu
eterna cautividad.
«Tú, tan bella, ¿por qué huiste del abrazo divino? Piensa, ¡ay! que las que han amado al radioso Apolo reinan, á su lado, en la gloria, y son las
madres de los semidioses!
«¿Acaso no lo sabías?»
CHAATINA P svc.

FIE8Tf\ A R T l8TIOf\

"Un sueño de amor,'' representado por las i:eñoritas Aurora Pérez
Gallardo y María Ve/asco Rus y el señor Arel/ano.

"Entre el amor y el interés."-Por la señorita Marí-i de la Luz Za·
valeta y los señores Víllena, Zavaleta y Chávez.

El sábado 24 del mes próximo pasado se abrieron los salones de la elegante residencia de los señores Pérez Gallardo para recibir á sus numerosas
amistades, quienes iban á presentar sus felicitaciones al señor Lic. Don Rafael Pérez Gallardo, con motivo de su día onomástico.
La señora Doña María Villaseñor de Pérez Gallardo, esposa del señor Ji.
cenciado, organizó una artística fiesta para obsequiará los felicitantes, la cual
resultó muy hermosa y dejo gratísimos recuerdos entre las personas que tuvieron el placer de asistir á ella.
En un amplio salón, arreglado exprofeso, se representaron algunos cuadros plásticos muy artísticos.
De cuatro se compuso la serie, y en todos ellos se notó el buen gusto y
propiedad artística de los organizadores. El primero representaba las Artes. Muy-propia fué la representación de la Música, la Pintura, la Escultura
y la Poesía, la cual estuvo á cargo de las señoritas Luz Pérez Gallardo, Lucía
Zavaleta, Dolores Noriega,·María Velasco Rus, Aurora Pérez Gallardo, Carmen Solórzano y los señores Salvador Villena, Jos(Pérez Gallardo y Daniel
Chávez.

Morales, Elisa M. de Horcasitas, María Luisa J. de Velasco Rus, Josefina C.
de Arroyo de Anda, Elena B. de Clark, Dolores O. de Núñez, Manuela S. de
Montaño Ramiro, Natalia C. de Castillo, Aurora D. de la Lama, Carlota M. de
Ortega, Carmen G. de Solórzano, María V. de Franyutti, María M. de Zavaleta, María M. de Do man, Manuela M. de Verástegui, Mercedes Flores Alatorre
de Maza, Guadalupe P. de Castillo, Dolores V. de Rebolledo, María Ch. de
Castillo, Guadalupe C. de Velasco, Emilia B. de Cordero, Manuela R. de Barranco y María M.. de Escudero.
Señoritas Blanca García Teruel, Mercedes, Isabel y Concepción Rabasa,
Luz y María Franyutti, María Elisa y Josefina Horcasitas, Esperanza y Dolore~ Montaño Ramiro, Margarita y Evangelina Casasús, Aurora y Felicidad
Davalos, María y Teresa Arroyo de Anda, Elena y Alicia Clark Sofía y Lucía Núñez, María de la Luz y Dolores Morales, María Sánchez .A.ldana, Isabel
y Margarita, Vela~co, Rosal~a Zapata Vera, María Dupont, Concepción y Guadalupe Verastegu1, Hortensia Montero, Luz y Mercedes Maza, Dolores Noriega y Mahlde Velasco Rus.
Señores Lic. José R. Avila, Lic. Joaquín D. Casasús Antonio Maza Francisco Montaño Ramiro, Francisco Solórzano, Lic. Luis VeÍasco Rus Lic. Alfonso
Torres Torija, Pascual Luna y Parra, Adolfo de la Lama, Lic. Est~ban Maqueo
Castellanos, Miguel Puga, Manuel Zapata Vera, Luciano Núñez, Gustavo
Miguel y Miguel Castillo, Lic. Antonio Sánchez Aldana, Ignacio Burgoa, Luí~
Martínez de Castro, Francisco Verástegui, Guillermo Clark, Dr. Fernando
Ortega, Tomás Rebolledo, Alfonso Cordero, Néstor Escudero Francisco Noriega, José D. Morales, Agustín Dorman, Federico Dávalos, Antonio Coca Carlos Márquez, Rafael Hornedo, Roberto Curie! y otros.
'

" La reina de Alejandría y su corte."-El papel principal , stuvo á
cargo de la señorita Dávalos.
El se)!undo cuadro se llamó: «Entre el amor y el interés»; el asunto era
muy original y llamó la atención de los concurrentes, entre quienes motivó
varias discusiones. Sn representación que estuvo muy cuidadosa, fué desempeñada por la señorita María de la Luz Zavaleta y los señores Villena, Z:ivaleta
y Chávez.
El tercero de los cuadros llevados á la escena-fué sumamente hermoso;
estaba basado en un asunto histórico que se presta para darle gran lucimiento: «La corte de la reina Berenice de Alejandría&gt;. L&lt;'s ti ajes, las actitud,·s y
el conjunto fueron objeto de estudio especial, lo que dió por resultado una
representación irreprochable. El papel de la reiua estaba á cargo de la señorita Dávalos, quien estuvo hecha una verdadera soberana.
El último cuadro fué de gran belleza; se llamó 4:Un sueño de amor&gt;. El
asunto era de gran ternura, y las personas que lo desempeñaron también lo
trataron tiernamente.. Una joven dormida, cuyo sueño era velado por el ángel
del amor, veía en sueños un apuesto galán. Los personajes fueron representados por las señoritas Aurora Pérez Gallardo y María Velasco Rus y el señor
Arellano, quienes red bieron calurosas muestras de aprobación de parte de la
numerosa y selecta u oncurrencia.
Después de los cuadros plásticos, se tocaron algunos números de concierto por las señoritas Elena y Carmen Rebolledo y el señor Luis Pérez Gallardo.
Cerca de la media.noche los in vitados pasaron al ambigú, donde se sirvió
una exquisita cena, terminada la cual todos los concurrentes se dedicaron á
bailará los acordes de las mejores piezas del repertorio de la orquesta Lerdo.
De entre la numerosa concurrencia pudimos recoger los siguientts
nombres:
Señoras Herlinda M. de Burgoa, Catalina Altamirano de Casasús, Mercedes H. de Rabasa, Man•lela García Conde Avila, Carmen Mariscal de Luna
arra, María D. de Zapata Vera, María F. de Dávalos, María Mercenario de

,,,
Sr. Ricardo Alduvín, Presidente de la Sociedad de Alumnos de Me.
dicina, y dos de los iniciadores de la misma.

•

�574

l!lL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

••••

~i►.-- ~ ..~

575

~ .....,. ~ ..-- ~i►.-- ~i►.-•~m

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ITEATRALESI
Li►.-- ~..-- ~•-- ~ ..-- ~ ..---.~ ..-- ~J

pala~ras: &lt;El perdón es, á menudo, la peor de las
mentiras&gt;.
Y estos dos personajes: la señora Baudricourt
y Juana, son, en sí, todo el drama. La madre inconcebible que odia á una hija y la hija altiva
ante ese odio, que, en vez de sufrir, se rebela¡ que,
en vez de callar, protesta, y que en vez del techo
del hogar, prefiere el de un amante, sacrificándolo
todo, ha$ta el honor. Una hija que va hasta el fin
de su exaltación, como la madre, llega hasta el
término de la injusticia.
El primer acto, lleno de interés, presenta la tesis d~ la obra con un diálogo brillante y fácil y
termma con un toque sentimental y hermoso. Es
un bello acto¡ pero el mejor de la obra es el seg1;1ndo, sobre todo desde la escena en que Juana
dice claramente á la consentida Susana todo el
odio que siente por ella, que le ha robado el mejor de los amores: el de su madre.
- 1:ú me llamas cariñosamente- le dice,- pero
n~ sientes !as palabras que pronuncias¡ son un
chsé que benes en el alma, y si no, repite estas
palabras: &lt;Juana, hermanita, yo te quiero mucho&gt;.
Y Susana se turba y balbute sin poderlas pronunciar.
Entonces suena la hora de las verdades, de toda
la verdad. «¡Renuncia
á tu matrimonio, Susana! dice la sacrificada, los Roizel s o n
unos ladrones&gt;.
Antt esta revelación,
la preferida se desmaya: viene Francisca,
luego la Sra. Baudri·
court y, al fin, Baudricourt mismo.
Y aquí la escena culminante con que terminó el acto¡ los insultos, las calumnias, las
ofensas de la madre á
la hija sacrificada, y la
rebelión de ésta ante tanta cru e 1 da d.
Prende su sombrero á
la cabeza altiva, y ante todos los suyos declara cuánto ha penado
y cómo no quiere penar más. Les da s u
adiós como un último
"La Sacrificada."-Primer acto.
grito de sufrimiento y,
con un beso á Francisca, se marcha para siempre.
Tampoco extraña el carácter bonachón de BauLiterariamente termina aquí la obra.
di:icourt, ni su carencia de energía para imponer
El acto que sigue es abominable. Falso, esperaá su esposa el cariño por Juana¡ ni menos sordo, sabido de antemano, daña horriblemente la
prende el desenfado de los aventureros Roizel.
buena impresión que dejaron los actos anterioRepito: el único personaje cuya psiquis choca,
res, y hace decaer el entusiasmo, matándolo rees el de Mme. Baudricourt, y la razón es clara: En
pentinamente como una apoplejía.
la vida y en el teatro-que es la historia de la
¡Lástima de final!
Vida-el personaje simpático, por excelo,ncia, es
&lt;La Sacrificada&gt; estuvo desempeñada á concienla madre. Y en esta obra se hace una tortuosa
cia. La Sra. Fábregas, por tan hermosa, hizo que
desviación, un aniquilamiento cruel del senticomprendiéramos menos las preferencias de la Sra.
miento maternal.
Baudricourt. En su interpretación estuvo ajustaLa señora Baudricourt es odiosa porque para
da á la complexidad del diíícil personaje de &lt;La
una hija cierra no sólo el corazón, sino la inteliSacrificada&gt;, esa alma mezcla de dolor y rabia, de
gencia¡ por Juana, por su Juana, no siente nada,
amor y despego que le valió muchos aplausos en
no comprende nada, no ve nada¡ maltrata, ofende,
la primera representación.
humilla y llega al colmo, á la calumnia.
Dorville, el Sr. Mutio, tuvo momentos felices,
Nosotros, en este medio lejano al culmen de la
aunque, en general, nos pareció un apasionado en
civilización europea, no conocemos, no concebifrío,-valga la frase-quizá por la monotonía del
mos una madre así. Y Gastón Devore, en su obra,
acento ó escasez de inflexiones de la voz. Discrenos la presenta digna de todos los odios ó cuantísima la Srita. Cancino y la Sra. Monreal agrado menos de todos los desprecios: no hay en todable en su antipático papel.
da la obra un solo rasgo que haya sido concedido
El Sr. Vásquez hizo un Roizel (jr.) bien entencomo atenuante á este repulsivo personaje, ni sidido y los demás completaron la labor con méquiera el perdón que otorga á Juana en el acto
rito. Alberto Michel ha logrado una buena tratercero, ya que ella misma lo rechaza con estas
ducción.

••••

L Teatro Antoine, de París, abrió su temporada de 1907 con la comedia en tres
actos de Gastón Devore: &lt;La Sacrifiée&gt;,
L.!:::==:::.✓ que hoy, castizamente vertida al
español por Alberto Michel, ha
constituído un éxito franco para la compañía de
Virginia Fábregas.
La prueba más clara del éxito alcanzado, fué
las discusiones que se entablaron en cuanto cayó
la cortina después del último acto.
La obra es falsa, decían unos.
Es humana, afirmaban los otros.
Y así rodaban los calificativos de boca en boca,
en pro y en contra de la obra nueva.
Y esta diversidad de opiniones era originada
por uno solo de los personajes de &lt;La Sacrificada&gt;: por la Sra. Baudricourt.
En efecto. Todos conciben y aceptan el carácter de las tres hijas, y más el de Juana una especie
de &lt;Cenicienta&gt; que, por falta de am~r maternal
de ese sublime amor que dulcifica todas las al~
mas, s~ vuelve. hosca, dura, impulsiva y fiera¡
~rancis_ca, la pn_mogénita, que se resigna á todo
sm abrir los labios, y Susana, la consentida mimada y preferida.
'

Sra. Soledad Goyzueta, que ha reanudado sus
triunfos de cantante en el Orrin.

*

4 4

Linares Rivas, el triunfador comediógrafo español, dió la nota alegre de esta función con el estreno de un sainete lleno de gracia fina: &lt;Cuando
Ellas Quieren&gt;.
Su diálogo fresco y fácil, las situaciones bien
logradas y la tesis de la obrilla-que también estas humoradas suelen tener tesis-hizo del estreno un buen éxito. El público rió y aun aplaudió
una escena que en el teatro de la tanda hubiera
sido interpretada con escándalo de los oyentes¡
pero en este teatro, donde la perspicacia no llega
á la malicia, pasó sin lastimar purezas.
Fueron, pues, dos triunfos para el teatro «Virginia Fábregas&gt;.
En esta semana se habrá estrenado una nueva
obra de Pepe Gamboa: &lt;El Día del Juicio&gt;, cuya
crónica imparcial daremos ilustrada en nuestro
próximo número.
Será lo único que rompa la cadena de Tenorios
que se nos espera.
¿Cuándo terminará esta cursi costumbre?

•

*

4 4

Los periódicos españoles recientes nos traen
crónicas de la última obra de Joaquín Dicenta,
estrenada en el Salón Regio de Madrid, cuyo título es &lt;La Confesión&gt;.
Entre los varios cronistas hallamos al del Fígaro de Barcelona, quien, á pesar de que se muestra muy severo co_n Dicenta, concede que su nueva obra es la mejor que ha escrito, sin exceptuará
&lt;Juan José&gt;. Según el citado cronista, la obra puede considerarse como una &lt;comedia, drama, tragedia comprimida ó lo que se quiera¡ una pieza
muy sencilla, muy lógica, muy bien pensada, muy
bien escrita y exenta de los efectismos, retorismos y salvedades que afean otras obras del mismo autor . . .. .. &gt;
Esto es lo que recogemos de los cronistas de
allende el Atlántico. Cuando la obra llegue á
nuestras manos ó á nuestros escenarios, tendremos mejor ocasión para ocuparnos de ella.
LORELEY.

ARTISTAS DE LA COMP ARÍA BORRÁS: AMALIA SÁNC HEZ, NARCISA LÓ PEZ, JUAN ROMÁN, DOMINICA MARTÍN E Z,

''Cuando Ellas Quieren." -Escena culminante.

"Cuando Ellas Quieren. "-Primer cuadro.

CARMEN BOVE Y AMPARO PLASENCIA,

¡¡.11

�EL MUNDO ILUSTRADO

577

EL MUNDO ILUSTRADO

Y estas palabras parecieron volar en el aire como una caricia. Aurora hizo con la cabeza un
signo afirmativo.
-La señorita Fannyme ofende con citar delante de mí versos de otro-declaró Bruno con seriedad.-Hablemos de política 6 de literatura.

•••

N NAPOLES, ante el
eterno é inmutable paisaje clásico: el mar inmóvil y sombrío, surcado por una línea de plata brillante y temblorosa¡ el Vesubio negro,
agitado por un soplo
ardiente; las islás envueltas en ligera bruma;
,
á lo lejos, barcas, como
fantasmas, bajo el cielo
claro, casi transparente¡ y, en el 'golfo encantado,
una serenidad absoluta, una belleza impasible,:·-;::
, ,En la terraza se veían, 6, mejor dicho, se adivinaban los claveles en flor, rojos y frescos como
los labios de Fanny¡ los grandes ojos glaucos de

María, que se había puesto en las delicadas orejas,
á través de minúsculos agujerillos, dos jazmines
de flexible talle, tan blancos como las mejillas
que rozaban ligeramente; la frente pensativa, el
perfil sereno y las trenzas brunas de Aurora, la
recién casada¡ el cigarro encendido de Justino,
semejante á un microscópico reflejo del cráter
en erupción; la melena rubia de Bruno, el poeta
de los fáciles éxitos; y, por último, el resplandor
de un brillante puesto en. el dedo de Carlos, el
rico contratista de obras públicas, Y al lado, detrás, aquí y acullá, por todas partes, otras terrazas

b~ñadas por el claro_r lunar; otras terrazas imprecisas apenas bosqueiadas en la niebla diáfana . ...
El silencio se prolongaba.
Las dos jóvenes callaban, distraídas. Aurora
estaba absorta. Justino, profundamente ocupado
con su cigarro. En cuanto á Carlos, había hablado
poco; tal vez calculaba interiormente el costo de
construcción de un ramal, 6 el de explotación de
nn~ vía principal. Entonces Bruno, que, en su
cahdad de poeta, se creía obligado á decir cosas
muy comunes y vulgares, respiró profundamente
y exclamó:
-¡Qué buen olor de conserva de tomates!
:-Yo solamen~~ percf bo el perfume de los jazmmes-respondio Jushno que, por contradicción,
se había puesto elegiaco.
María se inclinó un poco, cortó un clavel y se
lo arrojó. Justino lo pilló al vuelo, pero no dió
las gracias por él.
-Es la conserva de
Ana Rafaela, nuestra vecina-dij o Fanny,- regresando de un viaje de
exploración y haciendo
crujir complacientemente sus za patitos lustrosos.
-Debe haberla puesto
al sol esta mañana .. .. El
sol es muy útil para las
conservas-hizo n o t ar
Bruno con aire de convencimiento.
-El sol es hermoso.. ".
dijo María con voz armoniosa y caliente.
-Yo no me permito
hablar de la luna ante estas damas-añadió Bruno
con desprecio.
-La luna se parece á
un primer amor-replicó
J ustino, admirando su
propia frase.
Fanny sonrió y golpeó con su abanico un
pliegue de sn falda, que
se había desordenado¡ la
palidez de María pareció aumentar; Aurora se
estremeció y sonrojó¡
Jnstino arrojó lejos de
sí su cigarro extinguido,
y el taciturno contratista alzó la cara. Pero cada
u n o de los personajes
presentes se aislaba en
un pensamiento, tal vez
en un sentimiento. Bruno, el poeta, adivinaba
que la situación se hacía
ligeramente ridícula¡ las
almas se enternecían en
esta noche de estío ante
las palabras: primer amor.
Había que disipar esos
ensueños, esa ternura insólita y un poco necia.
- ¡Primer amor! ¡primer amor!- exclamó encabritando el caballo alado de su imaginación.
Tonterías, niñerías.. . ...
Cuando pienso que tuve
también mi primer amor
(y todavía no estoy bien
cierto de ello) me pongo
rojo de vergüenza. Figuráos un jovencillo, un
adolescente d e zancas
largas, de manos rojas y
codos nudosos que palidece, pierde el comer y
el beber, que se recorta
sus futuros bigotes con las tijeras de su hermana
mayor, que se anuda corbatas maravillosas, que
escribe versos .... sí, versos, Dios mío! Un jovenzuelo que se enamora siempre de la mujer más
tonta y estúpida de la vecindad; de la primita, de
la hija de su profesor, de la obrera de la casa, de
la camarista de su mamá, de la primera que se le
presenta, aunque sea una vieja de cincuenta años:
eso es el primer amor. ¿No es para dar risa? Rubores idiotas, palideces absurdas, discursos ridículos, timideces pueriles, temores, sonrisas, lágriIdas, desesperaciones inútiles: esto es el primer

amor. Dos enamorados que tiemblan de ser sorprendidos por sus padres y castigados ¡dos transidos ~e amor, _que es~riben cartas de diez p áginas
con imprecaciones, Juramento~, faltas de ortodrafía, interjecciones, puntos suspensivos, lágri"mas
que se mezclan con la tinta, incoherencias, besos
celestes, en un estilo demasiado terrestre¡dos enamorados que quieren huir, que desean matarse,
matará los demás, que quieren casarse, y de los
que una usa la falda corta y el otro va todavía al
colegio ... . eso es el primer amor: un amor lánguido, pálido, incoloro, dulzón como un jarabe
simple! Y sin embargo, oigo que le alaban, y todo
el mundo se enternece cuando hablan de él. .. ...
¿~ara qué sirve ese primer amor, fav or de decirme?
Y como había llegado á cierto irritado tono se
calmó bruscamente, pensando que es necesario 'ser
correcto.
Los demás le miraban con asombro.
- ¿Qué dicen las damas?-preguntó haciendo
una reverencia.
Mas parecía dirigirse particularmente á Fanny.
-Para nosotras las mujeres, el primer amor es
siempre el último- respondió aquélla con su bella audacia de joven precoz, mirándole bien de
frente.
Bruno bajó los ojos durante un momento y pareció que hubiera caído toda su falsa exaltación.
- El amor es hermoso como el sol. ... . .-dijo
lentamente María, juntando las manos como para
orar.

•
••
Sólo Aurora continuaba en silencio. Sonreía
melancólicamente mirando al mar, pensando en
su primer amor, en su esposo, en el brillante oficial que en esos momentos caminaba á bordo del
«Vettor Pisani&gt;, en los fríos y lejanos mares del
Japón.
-¡Bah! Estás en uu error, Bruno-dijo Justino
buscándose en el bolsillo otro cigarro. Y o estoy
por el primer amor: es fresco, ingenuo, cándido·
es el incierto balbuceo de un niño que empieza
hablar, es el alba llena de rayos y claridaces es
u?-a deliciosa ignorancia .. . . Goces pequeños quiza¡ pero que, por el momento, ahogan por su exuberancia. Las impresiones son profundas y, sin
embarg?, conservan extrema delicadeza¡ el perfume es ligero, pero capaz de embriagaros¡ se siente el alma de fiesta y el corazón gozoso; se siente
na~ar en el azul y en _el ét_er¡se siente uno en posesión de un tesoro meshmable, como si vagase
uno en el espacio al pensamiento de ser todo uno
para el otro .... . .
Y una gravedad insólita estaba en su voz·el cigarro se consumía vanamente entre sus dedos.
- E~ ~n idilio- replicó Bruno, con un ligero
encogimiento de hombros. Sea, admitamos el amor
para obedecer á la tradicional voz de la multitud·
digamos que existe, que es una fuerza, una poten~
cía¡ pero, al menos, debe ser robusto y sólido . .. .
es necesario que sea un drama en vez de un idilio; un mediodía ardiente en vez de una pálida
aurora; una fiebre furiosa en vez de un sencillo
rubor; un perfume violento que aturde y anonada¡ un poema ardiente en vez de un vago balbuceo; una flor tropical en vez de una tímida violeta; una_ciencia absoluta en lugar de la negra ignorancia.
- ¡Paradojas!- gri tó J ustino.
-¡Verdades!- contestó el otro. Si yo amara ....
- Mucho cuidado, Bruno, que nos va usted á
hacer confidencias- interrumpió Fanny.
Bruno se inclinó, dominado una vez más por la
voz harmoniosa de la joven.
Todos estaban graves y serios, como si quisieran, cada uno por su parte, resolver un penoso
problema. Se aislaban unos de otros, en uno de
esos momentos extraños de egoísmo en que el alma se repliega en sí misma y el cuerpo queda mudo, como una ventana celosamente cerrada.
Fanny se balanceaba en su cabecera, murmurando palabras vanas, mordiendo suave y distraídamente unas hojas de verbena que le teñían de
v_erd~ l_os labios. Bruno la miraba fijamente, como
si quisiera entender sus palabras con los ojos.
- ¿Qué dice Fanny?-preguntóJustino á María
apoyando la mano en la silla que ocupaba la jo'.
ven.
Esta, repitiendo los versos del poeta:

á

Apres avoir souffert, il faut souffrir encere·
11 faut aimer san cesse, aprés avoir aimé. '
(Después de haber sufrido, hay que sufrir todavía·
hay que amar sin cesar, después de haber amado.)

En la calle de Santa Lucía, los tres se detuvieron un poco. Bruno y Justino discutían aún.
-Tu amor rosa y blanco no es artístico, querido.
- Pero sin primer amor no podría haber segundo; esto es elemental en aritmética!
- ¿Lo crees?
-Estoy seguro. El drama viene después del
idilio. Está probado . . ..
-¿Por la aritmética?
- ¡Bruno, te pones farsante!
- No, querido. He acabado por creer en el amor.
Es la debilidad de los grandes hombres ..... .
- O de los pequeños ... .
- Eso está por ver ... .
- ¿ Qué piensas tú, Carlos?
-Creo que ustedes dos se engañan. En Jugar de
hablar de amor, valdría más amar ..... .
Y su alta y delgada silueta se perdió en la sombra de la calle Chiatamone.

El Ceñidor de Boda
I
La mañana d e mis bodas recibí la orden de seguir al marqués de Gr ean, para ir á sostener al
ej ército de los bretones, más allá de los mares.
- "Ven conmigo, paje mío; hoy debo despedirme de mi esposa . . .. ¡Oh! ¡cómo se me despedaza
el corazón!"
·
A medida que se acercaba á la casa, crecía su
temblor, y cuando entró, el corazón le latía con
fuerza.
- ''Ay, Aloida! debo embarcarme, d ebo dejarte...
-En nombre del cielo no te embarques, no me
dejes, amor mío. El viento es mudable¡ el mar,
traidor. Si llegaras á perecer ¿qué sería de mí ?
Con la impaciencia de recibir noticias tuyas, recorreré la costa, pre.~untando de cabaña en cabaña: Marineros, ¿habéis oído hablar de mi esposo?
La joven lloraba, y él trató de consolarla:
-No llores por mí, Aloida¡ te traeré de ultramar un ceñidor, un ceñidor de púrpura, adornado
de rubíes.
Cuando la aurora apareció, el caballero dijo
tristemente:

Vislü general de Sarajevo.
111
Mientras los mendigos convidados á la boda
iban y venían por la casa, un nuevo pordiosero
llegóse á pedir hospitalidad.
-¿Pudierais darme qué comer y una cama? Cae
ya la noche, y no sé d ónde pasarla.
- Ciertamente,- dijo la dueña de aquella morada;-tenéis razón, cae ya la noche, la alegre no-

MATILDE SERAO.

*
LA BOSNIA
A cuestión de Oriente sigue siendo la preocupación deEuropa.
Las cancillerías continúan ocupándose de
la proyectada conferencia, la cual, según los pasos que llevan, no se efectuará nunca.
Los incidentes menudean; ya el viaje del
príncipe heredero de Servia á San Petersburgo,
del que se dijo qne era de gran importancia para
el estado actual de cosas, y que al fin resultó que
tenía por objeto el que el príncipe se case con su
prima la gran duquesa Pavlovna, é infinidad de
detalles, muchos de los cuales han resultado có·
micos al fin. De todos modos, la paz europea no
se ha quebrantado, ni parece que esté á punto de
quebrantarse; los aprestos militares de Montenegro, de Servia y aun de la misma nueva nación,
Bulgaria, no valen la pena de tomarse en consideración, pues aunque el nuevo Zar tiene un ejército de cuatrocientos mil hombres bien disciplinados y equipados, si á las potencias no les conviene la guerra, y es seguro que no les convendrá, no dejarán que se haga, sino que esperarán
á que Turquía, que de por sí se va acabando lentamente, agonice para poder repartirse un cadá. ver que, no por serlo, será menos coJiciado.

IL

Vista á ojo de pájaro de Sarajevo, capital de la Bosnia.
-El gallo canta, ¡oh, hermosa mía! Es de día
ya . .... .
- No, -dijo ella,-es la luna, es la luna, amor
mío, la luna que brilla en la colina.
-No,-replicó él,-por desgracia es el sol lo
que alumbra ; tiempo es ya de dejarte. ¡Adiós, adiós,
dicha mía!
Y se marchó. En su tránsito, las urracas no dejaron de repetir: "Si el mar es traidor, más lo son
las mujeres."
11

Alrededores de Novi, Bosnia.
Mientras tanto, Austria sigue con sus buenas
ideas de quedarse con la Bosnia y la Herzegovina. Según periódicos ingleses, la historia de estos
deseos se originó por los de las citadas provincias
que, queriendo tener una constitución, se la pidieron á Francisco José, cuyos s~ntimientos democráticos les inspiraron confianza.
Francisco José les hubiera dado esa constitución, desde luego, de la mejor voluntad; pero como las provincias sólo estaban &lt;ocupadas&gt;, pensó
que esa ocupación no le daba bastantes derechos
para darles una nueva forma de gobierno; para
que ello fuera posible, se necesitaba que las provincias estuvieran bajo el dominio de Austria de
una manera definitiva¡ por esta razón, y sólo para poder satisfacer los justos deseos de los bosnios, fué por lo que el emperador Francisco José
decidió la anexión de las provinsias &lt;ocupadas&gt;.
Ahora, si esta anexión no parece bien á alguien
que esté en condiciones de impedirla, es seguro
que no se llevará á cabo; pero como es probable
que las potencias se ocupen de algo más importante durante su conferencia, es casi seguro '}Ue
Francisco José aproveche las primeras convulsiones mortales de Turquía para quedarse con una
buena parte de ella.
Ilustramos estas líneas con algunas vistas de la
capital de Bosnia y sus alrededores, lugares que,
dentro de poco, estarán bajo el régimen constitul!ional del Imperio austro-húngaro.

*

En el San Juan de otoño la joven decía: He visto á lo lejos una nave que luchaba con las olas¡
de pie sobre la popa estaba el que amo; en una
mano tenía la espada; combatía de un modo horrible; la sangre cubría su traje¡ le rodeaba un
montón de cadáveres; al fin, mi pobre amigo pereció.
¡Ay! Al año siguiente se había casado con
otro .. .. . .
Concluyóse, entre tanto, la guerra. El caballero
está de regreso. Con el corazón alegre, y lleno de
júbilo, parte aquella misma noche á verá su adorada esposa.
Al acercarse á la casa, oye el sonido de las gaitas y de las tiorbas. Ve la aldea alumbrada por
antorchas brillantes.
- Festejadores del año nuevo que corréis por el
campo, decidme: ¿hay algo de bueno en la aldea
de donde venís? ¿Qué significa esa banda de música que se oye?
-¡Oh, señor! son los tocadores de tiorba que
ejecutan, dos á dos, el canto de boda. Ya veréis
la sopa de leche que atraviesa el umbral de la
puerta.

Bosnia.-Visegrand y su famoso puente.

che; amado mendigo: aquí se os dará dónde dormir y también podréis cenar con los demás. Acercáos, buen hombre, y entrad en casa: mi marido y
yo os serviremos con esmero; sed bienvenido á
nuestra morada.
Al comenzar el baile, después del primer servicio, la esposa preguntó:
-¿Qué tenéis, pobre hombre? ¿por qué no bailáis?
- Nada, señora; no bailo porque estoy fatigado.
La tercera vez que se pusieron al baile, ella le
dijo con una dulce sonrisa:-Venid á bailar conmigo.
Y mientras bailaban, él , inclinándose hacia ella,
le dijo al oí do:

Cementerio judío en Sarajevo.
- ¿Qué habéis hecho del anillo que recibisteis
de mí en el umbral de esta misma puerta hace
hoy cabalmente un año?
Aloida unió las manos levantando los ojos al
cielo y exclamó:
-¡Dios mío; hasta ahora había vivido sin afanes ..... ! Pensaba ser viuda y tengo dos maridos!
-Os equivocáis, hermosa mía, no tenéis nin.'
guno. Y , sacando un puñal que llevaba oculto
s e ~o cl~vó en, el corazón! tan violentamente, qu~
la mfehz cayo al suelo sm decir palabra.
En la iglesia de la abadía de Daoulaz se ve una
imagen de la Virgen, con un ceñidor adornado
con rubíes traídos de ultramar. Si deseáis saber
quién se lo dió, preguntad al monje penitente
que está postrado á s us pies.

�ir.r.

579

\T!T'll)() fl.(T&lt;lTllA p()

EL MUNDO ILUSTRADO

Resultado del Duodécimo Concurso
La mayorla de nuestras lectoras se interesaron en el concurso, que consistla en
reconstruir una figura-una cruz griega,formada por fragmentos de dos de los
anuncios msertados en el número correspondiente de este semanario.
Hubo algunas subscriptoras
que nos remitieron soluciones
incompletas, pues se limitaron
á señalar los fragmentos é indicar el anuncio á que perteneclan; pero se olvidaron de la
otra parte del concurso, que requerla la formación de una figura regular, cuando menos.
Las soluciones exactas que
recibimos fueron de las personas siguientes: Sri ta. Maria del
Consuelo Zárate, de Guanajuato, Desterrados, 8; Sra. Ester
A. de Alatorre, de Guadalajara,
calle del Retoño número 3; Sra.
Angela H. de Gallástegui, de
Sombrerete, calle de Hidalgo,
59; Sra. Felicitas Z. de Hernández, de Santiago lxcuintla, Tepic; Srita. Delfina Olivera, de
Oaxaca, 3~ de Tinoco y Palacios; Srita. Carolina Herrera
Welsh, de Jalapa, calle de los
Berros, n; Sra. Maria E. viuda
de Gaviño, de México, Consuelo, x; L. Gutiérrez, Santa Cruz,
de Guadalajara, López Cotilla
490; Emma Orozco, Dirección
General de Correos; Emma Valles, Zaragoza, 21, Parral; Sra.
Isabel L. de Padilla, de Tacubaya, 2~ de Dolores, x; Sra. C.
Saldlvar de Garza, Monterrey,
V1!1a~rán, 20; Srita. Soledad Martlnez. Gracida, de
Guadalajara calle de Hidalgo, 213; Celta Cárdenas
de Berlanga,' de Saltillo; Sra. Ra_quel F: de Gar~uño,
de Tenango del Valle; Niña Mana Herhnda Cehs! de
Orizaba. Ver.; sra. c lemencia B. _de Torres, Snta.
Luisa Sánchez de G0mez Palacio, Dgo.; Sra. C.
Treviño de Sáinz1 de Monterrey; Srita. Belén Villalobos, de Parral, Chih.
..
Como el número de soluciones exactas ex:ed10 al
de premios ofrecidos, fué necesario sortearlos entre las personas arriba indicadas. La suerte fa voreció á la Srita. Emma Orozco, de México, D. F.; Srtta.
S iledad Martlnez Gracida, de GuadalaJara, y Sra.
Angela H. de Gallástegui, de Sombrerete, á cuya disposición se encuentran los premios respectivos. ...:•J

XIV Concurso de "El Mundo Ilustrado"
11
EDIFICIOS Y MONUMENTOS

L a11 corrida11 riel dolllin(Jo Jj ch Uctuóre.-~1 la izq11iacla, de arriha á 1dJ11Jo: ima 1•e1·ó,1ic11 de "Relru11- J'i
pr1guito" (Plciza ".El TorM").- lJ11 lance de 0-aon 1 (Plaza ".Jlfé.rico").- " 11lore1w de ~tlgec:m8" rle.~p,1/~ r/e
1111 r¡,,;tr, ("El Trn•eo").- A la chreclw: " Oliiquito de B egoña" 1'11 m, lance de cap11 ("Jlé.1.·ico").- Tí°C1,11 te Segura en una ve-r6n¿ca (".El 101·('0"). -C/aomt en un pase de pcclw (".1.llé;fJico. ")
1

En vista del interés que despertara el concurso de las nueve siluetas de per.
sonajes, para el cual hemos recibido ya muchas. soluciones, hoy proponemos otro
seme¡aate Y_no menos sencillo. Bastará designar el nombre de todos y cuda uno de los monumentos cuya siiueta se·ve
en esta págma. La mavorla de estos monumentos se encuentra en la República Mexicana. y los pocos extranjeros son
1e los más conocidos. Unos y otros se ven representados, con frecuencia, en tarjetas postales álbumes etc
Se darán tres premios á las soluciones más aproximadas, y en caso de haber más de t;es exactás s·e sortearán
entre ellas, los premios. Las soluciones deberán ser umitidas al Departamento de Concursos antes del' 16 de Noviem~
bre próximo. Los premios consistirán en: Un hermoso devocionario; una terracota; un primoroso sachet.

�581

EL MUNDO ILUSTRADO

580

1/1"

EL MUNDO ILUSTRADO

NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL

EL SUEÑO HEROICO

(CONTINÚA.)

H

IZO con lentitud un signo afirmativo.
-Y ahora, tiene usted la certidumbre de que se casará?
Otro signo, esta vez negativo.
que penetra en mi corazón y lo
&lt;lilata agradablemente.
-As! es que el buen juicio le
ordena á usteá preparar el porvenir como si.. .. como si fuera á suce&lt;ler lo peor? Pues bien, déjemt usted que te diga cómo
he visto esta preparación de su éxito, de su felicidad!. ...
Le repito que un ano en el Conservatorio bastarla para
poner en sus manos la más alta recompensa; desde entonces su fortu,1&amp; estarla hecha .... Es necesario, pues,
que usted entre al Conservatorio, Miette; pero no podrá
ser antes del Otoño; de aqul á entonces reflexione; puedo yo retenerla aqul?
Miette murmuró: ·
-Pero, ¿por qué no?
-Por qué no? Es usted tan niffa? . . Qué edad tiene
usted, Miette?
-Diez y ocho anos dos meses.
-Y yo qué edad cree usted que tenga?
Su mueca pueril fué deliciosa; alzó los hombros:
-Yo no sél Por otra parte, ,:¡ué me importa su edad!
Me habla caldo bien la coraza de viejo solterón, pero
sucede que esta coraza es de papel y que una mano de
niña la desgarra hasta arañar un poco la piel.
Respondla ahora bastante bravamente á Miette.
-Por el sentimiento que le inspiro, poco le importa, en
efecto, mi edad; pero el mundo piensa de distinta manera que usted ... y ... .si usted me mirara con sus grande~ ojos cándidos y pudiera oirme sin comprenderme,
M1ette; pero, de todos modos. yo debo decirle todo, y si
usted siguiera aquí hasta el Otoño, me verla yo pronto
acogido en todas partes con sonrisas equivocas, y en
poco tiempo, según temo, con palabras despectivas. . ..
Miette pareció comprender, á medias por lo meno~,
porque bajó los ojos y se volvió á otro lado, en tanto
que su voz temblorosa murmuraba:
-Pues bien, para evitar que usted tuviese estas molestias, me resignarla á regresará mi casa.
-Regresar allá? Está usted loca, Miette? Regresar
hacia un peligro de que tan juiciosamente ha huido! ....
Exponerse de nuevo, voluntariamente esta vez, á la persecución de un hombre que, como me lo ha declarado
usted hace un momento, no tiene la intención de hacer
de usted su esposa? .... Y en fin, su novela terminará
con lágrimas y se verla usted para siempre condenada
á una situación baja y servil! .... No, yo he pensado en
algo mejor que eso para usted .. . . y .... para los dos, porque, á pesar de sus errores hacia mi, á pesar de su ..
de su poca confianza .. .. siento que nunca, nunca, podrla
usted llegará ser para mi completamente extrana . . ..
Tost un poco después de este nuevo 'lcceso patético,
para añadir con relativa firmeza:
-Y he pensado que serla bueno para u~ted pasar ale:unos meses de aqul al Otono en una casa de educación. Muy cerca de aqul está el Conventode las Damas
de Sión, lo sabe usted; la generala Versombre irla á entrar en arreglos con la Superiora. Merlín podría ir al
locutorio cuantas veces usted lo deseara, y la generala
se encargarla de usted con gusto, ciertamente, los dlas
de salida y . .. . nos verlamos en su casa.
Verdaderamente me complacla al fin de mi frase al entrever esta corte (quién sabe, tal vez una corte preliminar de bodas) que me serla permitido hacer á Miette,
que serla entonces la protegida, la hija adoptiva de la
generala ... Entregado á este ensueño me puse á pa.
sear en el salón y perdl de vista el rostro de Miette; pe·
ro de repente un inmenso sollozo me detuvo en mi paseo.
Me volvl estremecido hacia ella. Miette, de pie, se retorcla las manos: Acudl, le tomé las manos tratando de
calmarla, pero exclamó con voz entrecortada á cada palabra:
-Todo esto .... es .... es culpa de la señorita Lambrecy .... Oh! por qué la invitó usted! .... Por qué! La odio!
Eramos tan felices; sobre todo de cinco á siete, en la
otra semanal. . . . Le tomé las manos y la atrala hacia
mi, inclinándome de manera que nuestros alientos se
mezclaban y que mis labios rozaban sus rizos ... Me
amarla Miette sin saberlo, creyendo siempre en el horizonte de su primer ensueño? Era r.e&lt;;esario que lo supiera yo, que lo supiera inmediatamente, por fin! ....
-Si invité á la señorita Lambrecy, le repito que no
hay que culpará nadie más que á usted misma .... á su
ingratitud .... á su silencio obstinado .... Abra usted, al
fin, su corazón hasta el fondo, Miette; hágamelo conocer
todo, pequeña esfinge encantadora, pequeño enigma
malévolo! ....
Miette no respiraba sino con el aliento corto, y cuando me pareció olr la confesión palpitante de ternura, retiró un poco la cabeza como en un primer gesto de pudor
que requiere huir del beso de amor ....... Mis labios casi
rozaron su frente; si la tocan, Miette no se retirará, lo
sé, lo siento; pero en seguida, qué situación más diflcil,
con su secreto feroz siempre entre ella y yol ...
De nuevo la atraje por l11s manos, que todavla conservaba en las mlas . ... la conjuré, pero derrepente, ruidos
y rumores nos hicieron estremecer á ambos . . el,a se
apartó de mi; en la puerta entreabierta cerca de nosotros, la bondadosa cara de Merlín (atraldo sin duda por
los sollozos de Miette) se adelantaba tan curiosamente
crispado por la inquietud y el terror, que Miette le lanzó una de sus más frescas carcajadas.
Por más que no me hiciera gracia la aparición de este
estúpido buen hombre, no pude menos que hacer coro
con ella, y, sintiendo que para llevar la conversación

otra vez al punto en que la dejaba, era necesario tomarla de un poco atrás. le dije:
-Puesto que viniste, dale un buen consejo á Miette:
hazle comprender que (lebe aceptar ir al colegio hasta el
momento en que entre al Conservatorio.
Merlín, sin entrar más al saUn, alzó la barba rasurada y me replicó:
-Que hable ó que no h1ble, es lo mismo. Mie:te no
hará sino lo que ella diga.... . y además, ella sabe bien
quP me lavo las manos en todo!
Hecha esta hermosa declaración, se retiró tranquilo y
la puerta volvió á cerrarse. Miette se mantenla á algunos pasos de mi, vuelta hacia la ventana . . Se ha roto
el encanto ... ella hablaba ya con voz firme, muy distinta, muy clara, aunque baja:
-Yo le suplico que me conceda hasta el fin de la semana.. el sábado en la tarde le diré si quiero ir al colegio . ... ó bien .... yo le diré . ... todo lo que usted desea
saber; y entonces usted decidirá por si mismo ....
Yo no sé si debo temer ó esperar de esta frase, pero
después de todo, decido que conviene esperar.
esto
quiere decir que estará todavla Miette unos dlas más
cerca de mi; la ocasión de hace un momento, puede volverse á presentar; ¿volverá?
No se ha vuelto á presentar. Miette ha vuelto á ser
sencillamente, (excepto en el traje), lo que era antes de
lo que ella llama: la comida Lambrecy. Pasamos los
dias junto~ ... Noto, sin embargo, que sabe gentilmente emprender el vuelo en los momentos bastante numerosos en que me pongo .....llrico ......como si la mayor
coqueta de Par!s le hubiese enseñado el arte de estas
huidas sutiles y hábiles ....... .
EL DIARIO DE MIETTE.
Lunes 30 de Diciembre.
¡Qué desenla:e tendrá mi aventura! El gran proyecto
de mi primo es ponerme en el convento hasta que pueda
hacerme entrar en el Conservatorio.
Sin embargo, Marcos me ama: lo he visto, lo he sentido; pero antes de confesármelo, antes de pronunciar
la palabra casamimto. cree tener necesidad de la bendición del mundo ...... No se casa uno con su cocinera.. . Mientras que tal vez una joven nacida del pueblo, es cierto, pero consagrada como gran artista, y además saliendo del convento y puesta bajo el patronato
de la generala Versombre ...
No permitiré que se dé el cambio á si mismo; quiero
que se case conmigo como me ha amado, porque me ha
conoci Jo en la pobreza obscura de una sirviente. Pero
de lo que ouisiera poder persuadirte inmediatame1,te, es
de la falsed_ad de e,ta novela absurda que se ha forjado
él á propósito de un amor contrariado que sintiera yo
por un joven meridional! Primero me divertl de este
error tan extravagante y me parecla también que estimulaba mis sentimientos; pero no sé por qué ahora me
irrita, me hiere, me es insoportable! .. .. Cuando lo vi
ayer que sufrla por ello, estuve á punto de gritarle: ¡Pero si es á Ud. á quien amo, si nunca ha sido otro más
que usted! v creo que eso hubiera bastado; creo oue hubiera yo podido_ reservar el resto de mis secretos para
cuando me hubiera encontrado en el querido asilo de
sus brazos, que habria extendido hacia m[ sin cuidarse
ya de las bendiciones ó de los anatemas del mundo para
MiPtte la Arlesiana ....
_Vacilaba, no me atrevla . . . tenia miedo, ¡oh, tanto
m1edol aunque no fuese más q..e de su cólera . . . . cuando
Merlin, oue me habla 01do llorar, acudió creyendo en la
catástrofe del descubrimiento y que venl!l á participar
de mi desastre con un valor que habría debido salvarlo
de mis reproches .... Porque, en fin, todo ~e resolverá
hoy, y tal vez sea mi dicha perdurable! ... .
Por lo que pudiera suceder, prohib[ á Merlin quejamás, jamás interviniera, aun cuando por un aguj~ro de
la llave viera que mi primo me despedazaba . ..
Por lo demás, Marcos y yo (que concienzudamente
he reflexionado en el partido que me propuso) hemos
vuelto á ser los mejores amigJs del mundo y casi no
nos separamos. Me cuenta ,us viajes ....
¡Oh, nuestro viaje de bodas! i!riamos adonde él ya ha
estado, por todas pa1tesl Estoy celosa de todos los gustos de su vida que ha disfrutado sin mi y quisiera participarlos ...
EL DIARIO DE MARCOS.
Martes primero de Enero.
Esta mañana cuando Merlín, mientras arreglaba mi
ropa cepillada en la silla al pie del lecho, me diJ las felicitaciones de año nuevo, sentl gran vergüenza al tenaerle,-por no haberme atrevido a algo me¡or,-el billete
de Banco que cada año le doy como aguinaldo. Me pari:c!a cometer un pecado de falta del respeto, á la vez contra un viejo pariente y contra el "Chambelán de ta
princesa," (cuyo titulo tiene siempre el aspecto de
cumplir sus funciones cerca de Miette). Por qué no le
habrla yo comprado una tabaquera de oro incrustado
de pieJra~. regalo que se .ecost1Jmbraba en el curso del
antiguo régimen.
Debo co11fesar que Merlin no ha parecido hacerse la
misma pregunta ni participar de mis escrúpulos; su gratitud so: manifestó, hasta donde puedo acordarme, en
términos idénticos á los del año pasado. y nada pudo
hac~rme pensar que me ocultaba su orgullo lastimado.
¡Por otra parte, el aguinaldo de Miette me preocupaba mucho más! Ayer sal! para buscarlo: ¡Oh, algo bonito, sencillo, sin valor, sin pretensión, sin significación!. ...

Y para ad~uirir e,t~ objeto tan sencillo, sin valor,
etc., me encammé ha~1a la calle de la Paz y la recorrl
toda buscando con lentitud y escrupulosa atención en
lo, aparadorPs de las joyerlas vii tosas .. . Nada me
gu,ta para M1ette .. . ¿Nada? Si: esa sr nija, es:-: anillJ
de oro con un brillante y una perla .. . ¡Serla tan gracioso verlo en el pequeño anular de M1ettel . .. Pero hui
par3: no caer en la tentación de preguntar siquiera el
precio . . . . ¿Eshré loco? E,e anillo que querfa colocar
en el dedJ Je esa niña seria el primero de una caderia
que me cvnvertirla en e;clavo para el re~to de mis
dlas ....
RPgresé á casa con la, manos vaclas. Pensé librarme
de ~1 perplejidad por Miette misma, que me parece que
no_t1_ene vac1lac1ones en su elección. Medirla lo que
quisiera, y yo lo traerla en coche desde la tienda que
hubiera e~cogido ella.
Pero esta mañana, como todos los anos en igual fecha, entré á la recámara de mi madre, abrl un mueble
un pequeño escritorio flamenco, cuya parte superior en~
cierra un número infinito de ca¡·oncltos en que duermen
desde la muerte de ella, todas as joyas de las mujeres
de _la familia. Vi el cajón de las sortijas ....cuando menos
qumce, Y entre ellas, una muy sencillita: un myosotis
de pequeños zafiros con una gotita blanca enmedio ....
Volv\ á cerrar el minúsculo estuche; iba á depositarlo
en m1 bolsa, para poco después. cuando Miette subiera
á recibir su lección de canto .... Entonces ¿estaba decidí•
do? .... ¡Nol ¡nol el myosotis fué vuelto á colocar en su
pequeño lecho de satln blanco y luego en el cajón y éste
vuelto á cerrar. Y sal! de la recámara Jugando con una
caden~ de mal!, antigua, á la que está suspendida una
cruz bizantina, de un trabajo curioso de esmalte.
&lt;:)rdené á Merlín q~e hiciera subirá Miette; llegó ella
ag1t~d_a, aunque sonriente y como aspirando la alegria
de v1v1r por sus pequellas y finas narices.
-Miette, aqul tiene usted esto para que se haga otro
collar, porque te':)drá que ponerse seguramente otra vez
su traje de Artesiana, aunque no sea más que para ir á
un baile de fantasia . ..
-¡Voy á ponérmela inmediatamente para ver el efectol-exclamó encantada.
Y la ol bajar la escaltra de cuatro en cuatro escalones, y de cuatro en cuatro la subió la pequena Artesiana ~iez minutos más tarde, radia':1te y embriagadora ...
Admira su nuevo collar en el espeJo y me hace admirarlo .... Los esmaltes multicolores haclan un ef~cto maravilloso sobre el corpiño de raso color de rosal. ... tan
maravilloso, que tuve que apartar mis miradas y hacer
notar á Miette, con mi voz profesoral, que habla llegado
la hora de vocalizar ... . .y pasamos un dla delicioso .. . . .
¡Dios mlol ¡Qué será de m, pasado mañana, cuando
.M1ette me haya hecho su confesión, confesión tan pura
como sus miradas, cuando yo haya dado mi brazo á
torcer y ella se haya resignado, para agradarme, á entrar al convento! . ...
DIARIO DE MIETTE.
Martes primero de Enero.
¡Victoria! ¡Ohl ¡sil ciertamente, victoria! E;toy bien
cierta de que mi pnmo :me ama; ¿de otro modo me habrla
acaso da&lt;lo esta preciosa cruz antigua que su madre
usó, según me ha dicho, cuando era joven?
J\\e ama: ¡,i! y ... á medida que mi persuasión es más
completa, mi malestar .. . ...mi .... espanto, aumentan
cuando estoy cerca de él .. . Jamás tendré el valor de
hablarle después de mañana, no, jamas! Le dir&lt;\ quién
soy yo, y le dire tambien cómo lo he engañado! . ..... . .
¡DIOS mio! s1 la herida de su orgullo matase su ternura? ....
He concebido un plan. Todavla pasaremos el dla de
mañana junto~ ...... Quizá sea el último de los más bellos dlas de mi vida . .... Luego, desde el alba, pasado
mañana, me levantaré y obligaré á Merlín á que me lleve á Angles por el rápido que parte á las seis .... y, solamente después de mi partida, mi primo encontrará escrita _mi confesión .. Y luego .. .. me olvidará ...... ¡No!
Acudirá á Angles á buscará su es.,)osa ... .
Jueves 3 de Enero.
¡Todo está perdido! Merlín acaba de llevar mi baúl á
mi recámara, baúl que llené ya con mis ropas en desorden ..... . Rosina desempacará todo esto en Angles en
tanto que yo pasaré mi vida llorando . . . .
'
¡Oh, Maese Lorioll Usted ha sido la causa de la desgracia, usted, con su pescadera y su carta de agradecimiento.
Esta mañana, después de mis ejercicios de vocalización, platicábamos Marcos y yo en un momento de descanso: me hablaba de los teatros romanos, de las arenas que hay en Provenza, de todos esos admirables monumentos cuya duración tiene algo de terrible. según
dice él, entre las generaciones que duran tan p·oco. Al
venir á Parb habla yo traldo un álbum, en el cual colecciono fotografías de monumentos con el orjeto de afiadirle lo que encontrara mejor de monumentos parisienses. Ofrecl á Marcos irá b.iscar este álbum y mostrarle
varias vistas muy hermosas de las arenas de Arle•. De
un salto llegué á mi recámara y regresé; abrl el álb.im,
y, en lugar de una fotog1 afia, fué un gran sobre el que
aparecio á los ojos de m1 primo; un sobre que llevaba esta dirección, trazada por la letra tortuosa de Maese
Loriol:

(Continuará) .

LA FIESTA DE LOS BESOS

D("El Dorado," Epopeya Salvaje.

Para "El Mundo Ilustrado."

(Sobre un pensamiento de Carlos Ledgar).

Aquella vez el héroe dormfa en una hamaca,
que 1ba y venía como va y viene la re,a~a,
con ahand1no lánguido y grave ondulación.
L'ls párpado~ de seda cubrlan los radiantes
ojos como si fuesen e~tuch?s de diamantes ....
Y sólo se escuchaba latir un corazón.

El Rey Amor sus triunfos conmemora;
su~ jardines son sueños, embelesos,
y convida á su fiesta encantadora
á sus buenos amigos: á los Besos.

Soñaba. ¿En qué soñ 1ba? .. .S~ñ1ba en cien mendigos,
inton3aS las melenas, rasgados los abr1g~s
y cóncava, la~ manos en muda implorac1on ....
A veces, por delllnte del grupo. un caballero
pasaha; y, desatando su bolsa de dinero,
lanzaba por los aires el último doblón.
A veces, por delante del grupo, una elegante
matrona de aire ollmpico y clásico semblante,
pasaba á la manera de una visión triunfal:
postrados los mendigos rendlanla hcmendje;
y ella le daba el fino pañuelu d~ ~l~o encaje,
en que bordada en oro lucia su mic1al.
A veces, por delante del grupo, un relumbrante
obispo de amrlia túnica y llrico talante,
sentla que cala sobre su dla el J!lal: . .
se persignaba; y, lleno de esplntu cnst1ano,
como limosna daba, con persuasiva mano
y gesto soberano, su anillo episcopal .... .
Después, iban pasando magnates entre flamas
de raso, áureos mancebos, deslumbradoras damas.
Y regalaban todos, con pródiga largueza,
al grupo mendicante. Y el oro, pieza á pieza,
cala sobre el suelo con golpes de martillo
y se apilaba en cuajos de alucinante brillo.
Hasta que, al fin, cubierto de limpida armadura,
pasó un guerrero, sobria y esbelta la _figura,
impávido el semblante y adusta la mirada:
como no hallase nada con que atender al ruego,
detúvose un instante reflexionando; y luego,
llegóse á los mendigos y les dejó su espae1a.
Y cuando los mendigos se irguieron á porfia,
al ver que tal espada quizás les prometla_ .
el brillo de un gran dla de ensueno y amb1c1ón,
apareció una virgen de rubia cabellera,
con actitud romántica y traje blanco, que era
un rayo de sol pálido envuelto en un vellón.
Trala entre sus manos aglomeradas flores
de vividos colores y exóticos olores,
que de una selva acaso cogi~ndo fué al través;
y cuando los mendigos la vieron asombrados,
ella acercóse á ellos y les llamó sLIJados
y les echó un m1nojo de flores á los pies ....
Entonces, aquel grupo transfiguradamenle
cogtó flores y espaoa; y oyó que de repente
sonó en las lejanlas el ~co de un clarln.
Y con aquellas flores y con aquella espada,
al buscar rumbo en una planicie desolada,
se fué serenamente perdiendo en el confin . ...

La fama de una fiesta tan hermosa
hace acudir á todos con empeño,
y hacia el palacio van color de rosa
que formó el Rey Amor en un ensueño.
A'llo tu boca fresca, carnosa y corallnea;
tu boca que se abre como una flor v1rgh,ea
dende perfuma un beso,
roc!o de tu alma dentro de un cáliz preso,
más puro y cristalino que el matinal roclo.
Amo tu breve aliento
que respirar anslo,
porque en su soplo siento
como si penetrara todo tu sér dentro del mio.
"l' amo también tu boca;
tu boca donde el verbo perennemente_ evoca
viejas tonalidades de rezos y plegarias.
dichas por las novicias vlrgenes solitarias
en los desiertos coros,
en medio de sus éxtasis y sus arrobamientos;
plegarias qu~ son versos mlsticos y sonoro~,
hechos con mis palabras y con tus pensamientos.
Amo tus ojos verdes de nitidez profunda, .
tus ojos de esmeraldas, en donde tus pupilas,
bajo el sereno brillo de luz que las inunda,
.
siempre se ven mis claras, más hondas, más tranquilas.
Ojos en donde imprime
tu alma inmaculada
su gracia milagrosa, que salva y que redime
con sólo una mirada.
Yo velo sus insomnios y su doliente lloro.
Yo amo sus pestañas, sus párpados sedeños
y eternamente adoro
hasta las transitorias visiones de sus sueilos.
Y amo también tus ojos de transparencias frias;
tus ojos donde he vbb no sé qué lejanlas
llenas de soledades y de melancollas.
Amo su luz difusa de blanca madrugada,
su errante luz de agua, llena de ondulaciones,
como la luz sagrada ,
mágica y enigmática de las comtelaciones.
Tu espiritu y tu cuerpo, tu carne y tu latido.
Sangré, calor é idea;
todo lo que se ha unido
para que tu sér sea
la humanidad de un alma que arrastra peregrina
sobre la tierra árida, su exaltación divina.
FRANCISCO J. PICHARDO.
O~tubre, 1go8.

***

Disipóse aquel sueño; y el gran héroe dormido
penetró, de una fuerza m1stenosa encendido,
en la sombra profunda como un buen !'Ofiador.
Y la sombra era á modo de una selva bravla .. . .
Y abrió, entonces, los ojos; y se vió que tenla
en la diestra una espada y en la izquierda una flor . . ...
JOSÉ SANTOS CHOCANO.

~'~
if~

/ lPi l AMilMAIE.
(INÉDITOS)

Ya llegan. Ved aquellos que alborotan
con la risa de plata de los besos:
son los de la niñez; son los que brotan
inocentes, alegres y traviesos.
Ved aquel con su traje de Romeo
que derrama sonrisas seductoras:
es el Beso Romántico, el deseo
de todas las doncellas soñadoras.
Es pobre y es poeta; de la vida
rechaza siempre el miserable yugo,
miembro de la familia ya extinguida
de que fueron Musset y Víctor Rugo.
¡Con qué respeto ven á aquella santa
con vestido de virgen, pura y bella!
El Beso de la Madre que adelanta ... . . .
¡todos bajan la voz delante de ella!
Beso ceremonioso aquel que, tieso,
viste de diplomático extranjero
Jlevando al pecho cruces: es el Beso
que llega tarde y que se va el primero.
Y esos que hablan de historias y de intrigas,
y que inconstantes de pareja mudan,
son esos Besos Frívolos de amigas
que se encuentran al paso y se saludan.
Un carruaje en la putrta se detiene;
¡qué lacayos, qué lujo, qué elegancia!
Es buen mozo y es joven el que viene
vistiendo el rojo frac con arrogancia.
Inmenso crisantemo luce airoso
en la solapa de su frac flamante;
las mujeres se dicen: ¡qué buen mozo!
y los hombres exclaman: iqué elegante!
Adora la champaña, el baile, el juego:
es el Beso de Amor, que cuando besa
todo en él es pasión y todo es fuego,
y quema, y arrebata, y embelesa.
Nadie faltaba al comenzar la fiesta,
y se escucha uu murmullo alegre, inquieto,
cuando comienza á preludiar la orquesta
los primero~ acordes del minuete.
¿Quién es aquel que llega de improviso
con extraña faz, pálida y fría?
¿Por qué viene, si nadie le dió aviso,
á interrumpir la fiesta y la alegría?

Para "El Mundo Ilustrado."

*

Un Solitario Amor

La nocte era fría, callada y muy negra;
los astros brillaban más tenues que nunca;
en ronda siniestra graznaban los buhos
y el viento silbando azotaba las tumbas.

Se detiene; los labios no desplega,
pero todo ante él quedóse inerte .. . .
No lo espera ninguno y siempre llega . . . . . .
Es el último Beso: ¡el de la Muerte!
GUSTAVO

y.~¡ ;iéJa~· en· t~- i~iiio -,~·P¿Ii~e .Añiói'a mi~
florecio en la floresta de mi melancolla,
inmutable, y eterno, tu amor espiritual.

Los brazos tendidos, palpando en las sombras
y hollando las plantas espinas agudas,
vaóaba yo en tanto, sin guía ni rumbo,
cu:1 mudo fantasma de triste figura.

F. U!trbacli.
Amo tus finas manos de tenues palideces,
tiernas y cariñosas;
tus .manos donde, á veces,
tibias y perfumadas , como si fueran rosas,
se rompen tus caricias llt)nas de timideces.
Amo su roce ágil, su piel humedecida,
sus azuladas venas por donde va tu vida,
y su contacto suave,
intenso y misterioso como el calor de un ave.
Y amo también tus manos
que imitan como vuelos trémulos y lejanos,
si rápidas se alelan ó Intimas se enlazan ,
curvas y oscilaciones, que en mis ensueños trazan
sendas de redención. Y en mi melancolía
parece que tu mano piadosa é inocente
sigoa sobre mi frente
tu religión, que es toda la luz del alma mia.

En el laberinto de los mausoleos
yo vi que un espectro fugaz de ultratumba
seguía mis pasos, tal vez intentando
• cubrir mis pesares con su larga túnica.
iQué dulces fruiciones las que allí sentía .. ,
La vida es un golfo letal de amargura
y acaso nos brinda consuelo y descanso
al linde borroso de la calma única . ...
¿Y á d6 dirigía mis pasos furtivos?
No sé; solamente deduzco, en mis dudas,
que entonces buscaba consuelo á mis males
y alivio á mis penas vagando entre tumbas.
R ANULFO P ENAGOS.

F.

A G UILAR,

~~
if~

SIMBOLO
En el mármol jaspeado de la mesa consola
hay un cofre que guarda para siempre tus rizos·
y no muere la gloria de sus negros hechizos '
como muere en la playa el temblor de la ola.
Está oscuro el ambiente. La campiña está sola:
es Invierno: hay un vuelo de menudos granizos
que en los árboles secos ponen una aureola
como blanca diadema de diamantes postizos.
Y qué tristes los campos en sus albos relieves....
Se dijera que el blanco fulgurar de las nieves
simboliza, inconsciente, tu vejez prematura.
Pero ensaya la n ieve su ritual despedida:
iy los campos se cubren otra v ez de verdura . . ..
y en ti queda la nieve para toda la v ida!
Matanzas, 1908.

A GUST Í N A COSTA.

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EL MUNDO ILUSTRADO

583

EL MUNDO ILUSTRADO

Confecciones de Ultima Moda
dorada aurora de una dicha imprevista, como de
las sombras de la noche se levanta la luz deslumbradora del nuevo sol, radiante de esplendor.

CRONICA
•
L triste Noviembre anuncia su llegada
la fúnebre voz de las campanas que
tocan á muerto; los enlutados
crespones flotan en estos días por
todas partes¡ diríase que también la Tristeza celebra su fiesta con solemnes y expresivas ceremonias; en el obscuro y fresco verdor de los cementerios tiende sus melancólicas galas en una lluvia de simbólicas flores; rosas blancas que semejan almas tristes, violetas y heliotropos, con sus
trajes de luto religioso; pensamientos negros, poéticos representantes del duelo, y azules nomeolvides, suave y delicada imagen de la fidelidad y
del recuerdo. Bajo la húmeda sombra de los árboles,
en la tranquila soledad de la ciudad de los muert&lt;'s, las flores y las almas llegan como una oleada
de brisa, en cuyas alas la vida y el afecto vienen
á saludar, en el más poético y delicado de los
idiomas, á los seres queridos ausentes para siempre¡ los pétalos de las flores y el llanto de los
ojos caen como piadosa caricia sobre las olvidadas tumbas. ¡Dulce y encantadora poesía la de los
cementerios! ¿Gustarán de ella, también, mis amables lectoras? Los espíritus delicados y afectos al
placer inefable de la contemplación, han amado
siempre esa forma poética en que se presenta la
tristeza de la muerte, y muchos poetas y artistas
excelsos han ido á buscar, en la paz de lós cementerios, nuevos impulsos al vuelo de su inspiración para cantar la elegía de las lágrimas, de las
cuales dijo un escritor de talento poco común:
&lt;qu-itadle á la vida las lágrimas, y le quitaréis lo
mejor,. Allí, entre el perfume de las madreselvas
y de las rosas, bajo la alta bóveda de los árboles,
cuya sombra de fino encaje besa los mármoles de
las losas que cubren los sepulcros; mientras los
pája1os en las ramas cantan la alegría de la vida,
tan cerca de la muerte, allí no se siente espanto
ni tristeza: una suave melancolía, amable como
el descanso y elevada como el ensueño, viene á
hacer grata compañía en la apacible y misteriosa
región de las tumbas. Todo se va perdiendo en la
lenta agonía de la luz¡ el silencio llega como el
dueño de aquel sitio tranquilo y solemne¡ las
puertas van á cerrarse: es preciso partir; mas en
la vereda estrecha y sombría se encuentran los
últimos visitantes de los muertos¡ bellas enlutadas apresúranse á salir, volviendo por última vez
sus ojos velados, en los cuales, como la luz del
crepúsculo, flota una tierna y postrera mirada. Los negros velos y las telas de luto parecen
aumentar su misterioso encanto.
Hay una ventaja indiscutible en esos atavíos, y
es la elegancia que en sí tienen, comunicando, á
quienes los llevan, una severa distinción. El insustituible crespón inglés es, como siempre, el
adorno obligado de estos trajes, los cuales se
adaptan siempre á las indicaciones que la Moda
va ofreciendo en sus diferentes confecciones. Hemos visto un elegante modelo de traje para luto
riguroso en cachemir liso, con sobrefalda que se
prolonga por el frente en un ángulo hasta la orilla del traje¡ la falda interior es toda de crespón
inglés, lo cual da á este modelo gran originalidad¡
en la parte inferior lleva tres bieses del mismo
crespón. El cuerpo está hecho en cachemir liso,
con hombreras de estilo japonés, adornadas con
tres bieses de crespón y abiertas sobre un delantero de este mismo crespón alforzado. En la elección de los sombreros para luto hay una marcada
prefuencia por la toca, con su largo velo flotante que cae cubriendo la espalda, alargándose más
ó menos, según lo riguroso del duelo. Estos sombreros son los más propios y discretos para el
luto de esposo, aunque la viuda sea joven. Para
Cltalquicra otro panmtesco, aun de los más cercanos, puede aceptarse la forma de sombrero que se
prefiera, siendo siempre indispensable el velo por
detrás¡ éste puede ser de crespón inglés ó bien de
gasa opaca. El velo en el rostro es también un requisito indispensable en el luto riguroso; pocos
accesorios del adorno femenino tienen tan grande
influencia como este para favorecer al rostro. Las
líneas se suavizan bajo los pliegues del velo, y la
tez aparece más tersa y suave á través del vaporoso tul de luto. Tal vez muchas de mis queridas
lectoras sabr.in, por experiencia, cuán frecuentemente sucede que la belleza, adornada con los
atavíos de duelo, suele ten'der mágicas redes álos
corazones, y de las negras gasas se desprende la

---•r'"

o

MARGARITA.

CHAMINADE

G

Moda, que opina en todo como una sultaa, y hace y deshace á su gusto, ha dado un
ºlugar muy distinguido entre sus músicos
predilectos á la exquisita Madame Cecilia Chaminade.
Todos los pianistas, en la actualidad, interpretan su música. Los principiantes hacen esfuerzos
por vencer las dificultades de esos arabescos dibujados en tonalidades raras; y los artistas acabados encuentran en esa música original amplio
campo donde desahogar alguna emoción íntima,
ya sea de pena, ya de jovial alegría. Porque la
música de la Chaminade lo tiene todo: el canto á
la felicidad y la elegía al dolor. Hay en sus notas para todos los gustos.
Hoy tenemos el placer de ofrecer á nuestras
lectoras el último retrato de la distinguida com-

positora. Madame Chaminade nac10 en París¡
tiene cuarenta y siete años. Cuando apenas era
una niña de ocho, llamó la atención de Bizet por
su manera especial de tocar el piano; ya acusaba
una personalidad desde entonces. Comenzó á estudiar con el gran maestro Le Couppey, y á la
vez tomaba clases de armonía y fuga con el profesor Savad. Tocaba música de cámara con Marsick, Delsarte y Godard.
A los 18 años se presentó por primera vez ante
el público, obteniendo un éxito completo. Y poco después comenzó á dedicarse á la composición.
Sus obras causaron la admiración de Ambroise
Thomas, quien decía: «Esta dama no es una mujer que compone, sino un compositor que es una
mujer).
La sei'íora Chaminade es viuda, hace dos años
que murió su esposo.
Todas sus composiciones son bellísimas é interesantes. Sus romanzas para canto son interpretadas con delicia por sus adoradores, y la artista
tiene predilección por ellas. &lt;Para estudiar mi~
romanzas,-dice- aconsejo y recomiendo much:&gt;
al cantante que antes de hacerse cargo de la música, lea el verso y lo entienda. Hoy, todo lo hacen los
versos; y el idiom:1 francés, especialmente, cuenta con un tesoro de exquisitos poemas quintaesenciados en unas cuantas palabras. Sabiendo el sentido del verso, posesionándose de su si~nificado,
la expresión de la pieza está ya salvada. Ye jamás he puesto música á versos que no hagan
en mí una profunda impresión¡ y siempre los escojo sentimentales y delicados. A ellos, seguramente, debo la mayor parte de mis éxitos; á ello,
me acojo siempre, y de ellos espero todo. Las p~labras de mis romanzas han sido traducidas al
inglés; pero yo prefiero que se cante1;1 en fra11cés,
pues mi oído ha buscado con cuidado y pacien-

cía que el sonido de la nota y el de la sílaba que
le corresponde, guarden perfecta armonía, y ésto
tiene que perderse al ser traducido á otro idioma. Recomiendo, pues, que se prefiera el mío.
Una vez comprendido el significado del verso,
debe el cantante estudiar, muy despacio, las notas, teniendo cuidado de no equivocarse, porque
un equívoco al principio significa un equívoco
hasta.el fin-al menos en mi experiencia como
maestra, esto es lo que he observado siempre- y
por eso recomiendo mucho que las notas se lean
lo más despacio posible. Opino que no hay nada
más propio para el cantante que -icompañarse por
sí mismo las piezas. Con dos ó tres años que se
dediquen al piano, basta para pnder acompañar
mis romanzas. El cantante, si no se acompaña, no
es.tá completo,.

•

L traje sastre sencillo, con la
falda plegada y el saco corto,
poco más ó menos será la hechura dominante de la estación. Tenemos, además, el saco
entallado, complemento elegante del traje sastre. El más
«chic&gt; de estos paletós será
el jaquet con ó sin chaleco, y pued~n elegirlo ~as
señoras cuya figura les permita aspirar al estilo
severo.
Hay que atender, además, al corte y á la hechura, para completar el conjunto elega~te de uno de
estos trajes. Los forros y entretelas tienen que ser
de muy buena calidad y muy bien arreglados, para producir el resultado que se desea e]\ estos esti los de supremo '.!11sto.

USOS DE SOCIEDAD
N otra ocasión dijimos á nuestras lectoras
algo sobre el placer de la buena conversación, del que tan poco se disfruta actualmen- - - - te á causa de varias circunstancias, entre otras, la facilidad con que se mezcla la murmuración en todos los círculos sociales, impidiendo, de este modo, tratar de asuntos verdaderamente agradables é interesantes. Hay también otro obstáculo en las visitas y reuniones para lograr que la conversación sea expansiva,
franca y animada. Con frecuencia se observa que,
cuando está11 reunidas varias personas, no se
acostumbra formar grupos entre las más conocidas é íntimas de ellas, á fi11 de conversar de una
manera grata y cordial, pues sin haber una razón determinada, ésto causa mal efecto en todos
los círculos de reunión, y así, es preciso tener
una conversación general v en voz alta. Esta costumbre tiene varios incoavenientes, entre los
cuales, el primero es, sin duda, establecer la necesidad de que una sola persona vaya sucesivamente haciendo el papel de &lt;confereucista,, y todos los demás, de oyentes. Como no puede haber
el mismo grado de confianza ó de simpatía entre
los concurrentes, esa conversación, generalizada,
tampoco puede ser agradable á todos, dando por
resultado una completa falta de expansión y de
atractivo á las reuniones. Formar diferentes grupos entre la concurrencia no significa, de ningún
modo, hablar en voz baja, ni faltar en lo más mínimo á la buena educación: es simplemente buscar la compañía más propia y más grata para tener un rato de agradable y franca comunicación.
Así vemos, con frecuencia, que el conversar de
arte, ó de asuntos sentimentales, no es ni poco
agradable á los que desean tratar de política, historia, ciencia ó cualquier otro motivo ajeno á
los a11teriores; y aun cuando la cortesía social
obliga á ser flexible á todas las conversaciones y
á procurar que los demás estén agradados, no se
encuentra en este esfuerzo de complacencia lasatisfación que podría tenerse si con la más amplia
libertad se eligiera e l grupo de personas con el
cual se encuentre más semejanza de ideas é inclinaciones, ó cualquiera otra simpatía individual.
Los recién presentados en la casa tienen, de este modo, mejor oportunidad para evitar la natural reserva que se experimenta en un círculo de
personas desconocidas¡ y de la cortesía de los
dueños de la casa depende ya solamente poner
en relación á los antiguos amigos, con los que
han sido presentados nuevamente.
La conversación, de este modo, será franca y
cordial, y tendrá todos los encantos que ese desahogo del espíritu puede tener¡ no habiendo -ya
el justo y natural temor de fatigar á los concurrentes con asuntos que pueden ser muy interesantes para algunos, pero tal vez fastidiosos, y sin
ningún atractivo, para otros. No puede negarrn
que, á veces, es una verdadera contrariedad escuchará alguna persona monopolizando por completo la conversación, y todo el resto de la concurrencia soportando con a~pecto de resignación
mal disimulada, aquella interminable catarata de
palabras sin interés ni atractivo para muchos de
los presentes, hasta que alguno de ellos, con más
audacia y resolución que los otros, se despide
brevemente, dando. con esto, feliz oportunidad á
las demás personas para imitarle siu tardanza.
Es probable que, si en nuestras reuniones se admitiera cierta libertad á ese respecto, éstas tPndrían más atractivo y se extendería la costumbre
de frecuentar los círculos sociales.

También se llevan levitas que generalmente
llegan abajo de la rodilla, y convienen solamente
á las mujeres de alta estatura. Realmente se necesita una esbelta figura para llevar bien el paletó
que llega hasta la rodilla; hay una inmensa variedad de modelos en dichos paletós, de formas
excéntricas y con mayor ó menor atractivo. Los
hay enteramente lisos¡ otros, adornados con la
misma tela, en sesgos ó tablas, que vienen de la
manga al centro de la cintura, á fin de que ésta sea
reducida y los hombros anchos.

Aunque la combinación de tres colores parece
de pronto extraña, lo cierto es que algunas telas,
nuevas para estas confecciones, vienen combinadas así; pero solamente en tonos muy suaves y
para ser llevada, por damas de aspecto distinguido y de gusto refinado. A cierta distancia, estas
telas parecen de un color indefinido. Las rayas son
muy comunes, pero los «plaids, tienen la supremacía. Los paños f.inos de fantasía entran también
en la hechura de trajes &lt;plaids) ó rayados, y
agradan, sobre todo, por su novedad.
Los paños lisos de buena calidad serán muy
usados en la próxima estación de invierno para
los «trajes sastre, más elegantes, cuya perfección
depende, sobre todo, del color y de la correcta
aplicación de los adornos. El terciopelo, ¡!alón,
encaje gn1eso y bordado de trencilla ó soutache,
serán los adornos preferidos para este estilo de
trajes. Los paletós serán de treinta pulgadas,
más ó menos, en forma de jaquet, ó bien entallados y de forma caprichosa. Todos se llevarán muy
adormdos, con chalecos, vtteltas, puños, y en raros modelos, con grandes bolsas.
Las faldas cortas llegarán al tobillo ó al empeine del pie, y las tablas tienen ya una completa
aceptación.
Los paletós serán de di versos estilos; el «prin-

ce chap&gt;, y formas parecidas á éstas, tendrán mucha privanza. Son los de est~ estilo, medio entallados, y su elegancia depende exclusivamente de
la corrección de su corte y de i:u hechura. Los
nuevos modelos de paletós entallados traen, por
el frente, las esquinas cuadradas en oposición del
jaquet
Son, sin duda, muy elegantes para algunas personas¡ pero en general favorece más el corte de
jaquet.

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lE.\Ccllllcmn&amp; Il}¡cm~ittfo&amp;

Damos aquí á nuestras lectoras unos breves
apuntes sobre algo de economía doméstica, pues
en este asunto, cualquier detalle puede considerarse importante, desde el momento en que, reuniendo en conjunto esos pequeños cuidados, insignificantes en apariencia, se encuentra como resultado el orden y la economía que toda buena
ama de casa debe tener siempre presente en el
gobierno de su hogar.
Es preciso no poner nunca el agua caliente, casi hirviendo, antes de soltar el agua fría en las
tinas de baño, porque nada maltrata tanto su esmalte como eso. Debería colocarse esta advertencia en todos los cuartos de los baños públicos,
para que las personas que hacen uso de la tina,
tomaran [las precauciones necesarias á ese respecto.
Para limpiar alfombras y tapetes, es muy útil
la siguiente composición: Se deslíen 250 ¡!ramos
de jabón y se ponen á hervir en medio litro de
agua; se añade otro medio l itro de agua caliente, en la que se habrán disuelto 15 gramos
de sales de tártaro¡ luego se limpia el tapete ó
alfumbra con un cepillo duro, mojado en esta
mezcla, frotándMe á lo largo del hilo: y se
quita la jabonadura con un lienzo mojado en
agua fría. Si la alfombra tuviese mucho color verde, se añade á dicha composición una taza de vinagre, para que no se destiña la alfombra.
Al hacer pasteles, debe emplearse siempre azúcar de clase superior, que se pasará antes por un
tamiz fino. Si en la confección de los pasteles
es preciso usar cáscaras de naranja ó de limón
para darles aroma, rállense éstas y luego humedézcanse con un poco de coñac.
También es conveniente cubrir los moldes de
los pasteles con papeles untados previamente
con mantequilla, y tener listo otro papel engrasado para ponerlo sobre el pastel, que después de
estar bien cubierto, se le pondrá encima el fuego,
si se ha de dorar por la parte superior.
Para limpiar los espejos debe usarse un jabón
llamado de arena, y en seguida se limpiarán con
algunos lienzos de franela, á fin de que no se empañen, como sucede cuando se limpian con cual·
quiera otra clase de lienzos, de los cuales se desprenden pequeñas motas.

00

Para Estar Bien en Casa
Desde hace algunos años que los ingenieros han
tomado la costumbre de inspirarse, para la constru;:ción de las casas nuevas, en el estilo Luis
XVI, lo cual es, sin duda, muy gracioso cuando
se hace con gusto; pero es muy molesto en los
momentos actuales, eo los que están de moda los
muebles antiguos de la época del Renacimiento y
aun de épocas anteriores.
La separación de las piezas de la casa por medio de vidrieras anchas con vidrio; cuadrados
pequeños, es muy molesta en este caso, á pesar
de que tiene su utilidad, puesto que permite que la luz se reparta de una manera uniforme
en todo el cuarto. Pero estos comentarios no tienen ninguna utilidad puesto que el «modern-style»
de la arquitectura se ha impuesto y nada lo hará
variar¡ lo que hay que procurar entonces es armonizar este e~tilo de la mejor manera posible
con los muebles que poseemos.

Las cortinas llamadas &lt;misterios,, con que se
adornan esas vidrieras, son una magnífica transición entre el estilo de la casa y el de los muebles¡
por lo tanto son artículos á los que se debe dar
la mayor importancia. En lugar de hacer uso de
las sedas ligeras de colores blanco, verde ó ro~a
claro, que se asocian tan lindamente con los estilos frívolos del siglo XVIII, se usarán sedas antiguas, con los matices rosa viejo ó rojo viejo, tirando un poco al frambuesa. Este último matiz
es caliente y anima mucho las piezas. Lo~ muebles de encino y de caoba se destacan de una manera admirable sobre él. Las grandes cortinas de
las ventanas se hacen de los mismos colores, lo
que da un efecto muy arrullador por las noches á
la luz eléctrica.
Pe-·o si la decoración estilo Luis XV ó Luis XVI
es molesta en los comedores y en los salones de
recibir, en cambio, en las recámaras es el ideal soñado. En efecto, nada es más gracioso ni más coqueto para guardar los sueños de una mujer hermosa, que las delicadezas de estos estilos ligeros
y finamente elegantes.

***
Las personas que no dispongan de bastante espacio para hacerse un budoir, podrán improvisarlo en su mismo cuarto de tocador. En este cuarto
íntimo, al que penetra la lnz después de haber
pasado por pesadas cortinas, la «chaise-longue&gt;
está indicada, una &lt;chaise&gt; di vid ida en dos ó tres
partes, á menos que se prefiera la antigua silla de
respaldo tendido, cubierta de brocado ó de seda
clara. Esta se cubre, á su vez, con una malla ó con
una piel de color chinchilla ó blanco. Sobre el
respaldo y los brazos se acumulan un sin fin de
cojines redondo~ de muselina antigua, cubiertos
con encaje de Cluny ó de Valenciennes. Estos cojine$; para que sean más suaves, se les llena de
pluma fina y se les reviste de satín rosa niel, cu-yos tono~ tenues son esclarecidos por la cubierta
de encajes.
Los cojines redondos son preferibles á los cuadrados porque no se gastan de las esquinas.
Naturalmente que tanto los cojines, como sus
cubiertas, las de los muebles y todos los trabajos
de co5tura ó de tejido, deben ser hechos por la
misma habitante del budoir, para que todo esté
en tono. No se comprende cuánta importancia tiene este detalle. El trabajo de la mujer está en
mejor armonía con el cuarto y con la atmósfera
que se respira en él que el del mejor tapicero. El
trabajo de la ama de casa da al cuarto un sello
de mayor intimidad y más &lt;en casa&gt;.
Además de significar esto una economía considerable, es una satisfacción encantadora el poder
ejecutar esos trabajos, eu los que se revela el cariño de una mujer por su casa. Cada objeto toma
algo del pensamiento que lo inspiró. se impregna
del sentimiento que lo creó y contribuye así á la
intimidad del cuarto más íntimo. Con un poco
de gusto se puede hacer infinidad de combinaciones con muselina, bordados y encajes.

.

"•

Tanto para las recámaras como para los cuartos
de tocador, son muy buscadas esas antiguas mesas para peinar que se llaman &lt;marquesas,, de madera de rosa, llenas de cajoncitos, de tabletas y
de rinconcitos para secretos que hacen pensar en
lo que tendrían que esconder en ella~ nuestras
abuelas. Si no puede uno permitirse tales l ujos, lo
que es muy excusable, se hará uso de una mesa
de madera, barnizada de laca blanca, con una cubierta de muselina con encajes y protegida por
un cristal biselado del tamaño exacto de la mesa.
Un espejo con marco blanco, barnizado también,
de laca y dos candelabros son todo el adorno de
esta mesa, el cual se completa con la infinidad de
pequeños objetos que tan bien conocen las muchachas coquetas: polveras, trastos más ó menos
~~r::~~!do~eªs t;~~! ;~~le~:!:t!~~:Ja:f:~~•1!~~
damente esta mesa de tocador. Para terminar diremos que algunas damas que pueden darse el lujo de tocadores elegantes, prefieren la mesa blanca laqueada por parecerles más cómoda¡ además.
se pueden substituir los objetos costosos que se
venden en los grandes almacenes, por otros que
no son de tanto precio, pero que tienen un sabor
más personal en su elección.

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FoT. Fí~LIX,

DE

PARís. - MonAs BÉr1rnn DAVID.

'

4

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~

•

FOT FÉLIX DE PARIS
' . - MODAS PERDOUX,

.

Salida ele teatro 6 de baile. Lujoso manto zibelino, de color chinchilla; el cuello es de nutria, en
forma de esclavina r vuelto hacia abajo; en la orilla está guarnecido de pequeiías colas

'

Traje de baile, hecho en velo azul de Sajonia, bordado
de oro. Este elegante traje, estilo imperio, lleva sobrefalda,
derecha por el frente, cayendo ligeramente por l~s lados.
1 El corpiño tiene una ancha franja en forma de cinturón,
bordada de oro; el escote es redondo, guarnecido en la orilla de soutache. Las mangas son hasta el codo, completamente bordadas de oro.

t

•\

�VICTORIA

..

La Cerveza de la Aristocracia
La Colonia Alemana la prefiere porque es igual á la mejor que se
fabrica en aquel país.

Sin Rival por su Calidad
Ligera, digestiva y al mismo tiempo nutritiva. Es de las más finas
que se elaboran en México.
Uno de los mejores triunfos de la Cervecería T oluca y México, S. A.

-1----..----------------------

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre d•! 1894.-Impreso en papel de Jru;¡ I&lt;'IH,rlcas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 25 de Octubre de 1908

PPO!Jeclo de ..Af_on.unzenlo á la eoPPegiOOPa en. .QuePélaPO,
2o. pPenzio en el con.cttPSOJ foPmaoo
ln.geniePo ea,•los ,,Alo,•iega.

Pº" el

Número 17

�534

EL MUNDO ILUSTRADO

IDñll'ecfo1rfo:

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

O.,lle de Alt&gt;i.ro número 9. México. D. F. Ao!\rtl\do
~al 2.570. - Teléfonos: Erlcsnn, 1476.
Oompailía Telefóolca, 471.

1)09·

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la OludRd ..............................
F.n 109 E~tados, .............. .. .. .. .. .. .. .. ..
En el ExtranJtiru....... .. .. .. . .. .. . .. .. ..

$ 1.2,;

1.50

z.oo

HÚMEROS SUELTOS:

F.o la Capital. ..... . ..... , ............... $0 3/\ rs.
En los Estado,. .. .. .. .. .. .. .. .. . .. .. . $0./\0 cs.

EL YO
bien el hombre cree conocer á
ondo una cosa, parece formarse
&lt;lea cabal de ella, discernirla y saber cuáles .v cuántos son sus atributos, ;ya puede apostarse cualquier dinero
á' que no sabe lo que se pesca, ni de la misa la media, ni cosa que lo valga.
Nuestros antepasados creían conocer el
cielo, amplia cúpula azul, diáfana, tachonada ele estrellas; y después ha venido á
aYeriguarse que no hay tal bóveda ni tal
tachonamicnto, ni tal azul.
En realidad el hombre que menos sabe,
es quien cree más saber, .r la frase "sólo sé
que no sé nadtt", es frase de los sabios y
no com·icción del nilgo.
Son los médicos los que, en general, ignoran las causas, el mecanismo .v la naturaleza de las enfermc&lt;l,ldes, y los tratamientos que les con\'ienen; las masas nunca ignoran nacfa ele eso. Siemprn sabrn que
el enfermo tiene un aire atraN8ado, que
se le ha p egado algo en las tripas, ó que el
mal depende de una fuerte irritación. Y
sabe igualmente que con una vilmct de nixtamal con cal viva, unos papaclio8 fuertes
ó una infusión de tres bas1uita8 recogidas
en tres diferentes rincones, el paciente recobrará la s::tlud y quedará como nue,·o.
Son los estadistas, sociólogos ~- moralistas los que se devanan los sesos y se rompen la cabeza para averiguar el por qué de
la miseria pública, de los males que aquejan á las naciones, de la desmoralización
de los pueblos; para los simples burgueses
esos problemas han tenido solución y esos
fenómenos explicaci(m. Con afirmar que el
mal gobierno es el causante de todos esos
perjuicios, y con pedir que se expidan tales y cuales leyes ó que caiga el orden de
cosas establecido, ya todo queda arreglado
~r hecha la felicidad del país.
Ese hecho de siempre creer saber lo que
se ignora y de poseer la explicación de todo lo inexplicable es general á todos los hombres y á todos los ramos del saber humano.
iPor qué sopla el vientoi Los griegos
os dirán que porque á Eolo le place soplar
ó porque el Noto se escapó de los odres en
que lo habían encerrado los argonautas.
iPor qué giran los astrosi Los pueblos
primitivos os responderán que porque unos
ángeles se di vierten en hacel'los rodar.
iC6mo es que no vemos al sol volver
al Oriente para reanudar su errabunda
y cotidiana excursión i Simón el Bobito explica que cuando el sol regresa de su viaje
al Poniente, vuelve al Oriente por el mismo
camino que siguió á la ida; sólo que como
regresa de noche nadie lo vé pasar.
Y si sediento de curiosidad preguntáis
por qué el azogue es tan movedizo, no faltará quien, lleno de suficiencia, os replique:
Pues, Ibonito el azogue para estarse quieto!
Si todo lo anterior es cierto y lo es, es
de buena guerra, para medir nuestros conocimientos en una materia, contar, pesar

y medir las explicaciones de que disponemos para darnos cuenta de los hechos. Si
son muchas y satisfactorias y sobre todo
si son simples y llanas ya podemos dar por
cierto q ne no sabemos ni palabra en el
asunto en cuestión; de la misma manera
que para saber si ha.r medicamentos eficaces contra una enfermedad el mejor camino
es contar el número de los que se preconinizan: si es uno sólo .V se le recomienda sin
entusiasmo, ha.v esperanzas de que cure; si
son muchos é infalibles .va puede darse por
cierto que la enfermedad en litigio no se
cura ni con padres descalzos y que no la
ali vi.a ni San ,Tuan Bautista.
Tanto es así esto último que un médico
decfa á su enfermo: &lt;Apresúrese á tomar
la medicina nuev1i mientras cure; después
pasará de moda ,V ,va será tarde.&gt;
Volviendo á nuestro asunto haremos observar que nada creemos conocer mejor y
más profundamente que nosotros mismos;
por lo que, aplicando la regla de hace un
rato, lleg,tremos á la conclusión de que nada conocemos menos ni ignoramos más
completamente.
Veámoslo: Nuestra propia personalidad
nos aparece como compuesta de dos cosas
completa y radicalmP-nte distintas. La una
el yo que forma núcleo, centro, que es
soberana, indivisible é inmarcesible, y la
otra, ó mejor las otras, que son múltiples,
disímbolas, inconexas y que son mis atributos ó los atributos del yo.
En este supuesto una cosa so.v yo y otra
distinta mis brazos, mis piernas, mis ideas,
mis emociones y mi voluntad. Cuando hablo de mí. entiendo hablar de algo especial
y fundamental, .r cuando hablo de mis convicciones, de mis esperanzas, de mjs decisiones, de mis ideas entiendo hahlar de algo q ne es mío; pero que no es yo. De la misma manera hablo de mi levita, de mis zapatos
óde mis pantalones como cosas distintas y diferentes de mi cuerpo que ,·isten y protegen;
pero que no son mi cuerpo. El yo nos parece ser respecto á sus atributos lo que el
árbol á sus frondas, á sus flores y á sus frutos. Estos son secciones 6 apéndices transitorios, renovables, de aplicación, en tanto
que el árbol permanece perenne, inmutable, único, idéntico á través d., los otoños
que lo despojan y de las primaveras que lo
visten.
Justamente ese yo inmutable, tronco, en
relación con el ramaje, y núcleo con relación á los accidentes, e&gt;s lo q ne creemos conocer mejor y de lo que creemos estar más
enterados; y justamente eso es lo que, al
menos en sí mismo, conocemos menos.
Supongamos una mesa 6 una silla. Estos
objetos tienen su yo y sus atributos como
el hombre. El yo de estas cosas son la mesa
y las silla mismas y los atributos están
constituídos por las patas, el tablero, el respaldo, etc.
Ahora bien; suprimamos los atributos;
destruyamos las patas, el respaldo, etc., etc.
iQué queda de la mesa1 Nada. tQué fué
de aquel yo, de aquel núcleo, de aquel
asiento y sostén de las propiedades del objeto i Se ha evaporado.
Con el árbol de hace un rato pasaría lo
mismo. Si le quitamos las hojas, las flores,
las ramas, quedaría el tronco; pero ese tronco no es el árbol sino también atributo del
árbol. Suprimámoslo también .í suprimamos las raíces y todos lo&amp; atributos .Y adiós
árbol! te quedaste sin gente.
Apliquemos al hombre esa cirugía moderna. Quitémosle todo el cuerpo y quedará el alma. Cuidado no se escape, porque
sólo en ella tenemos esperanza de encontrar
el yo humano. Pero puesto que el alma tiene atributos suprimámoslos para aislar el
yo. Y por mucho cuidado que se tenga se
verá que una vez suprimidas las sensaciones, las ideas, las emociones y la voluntad
nos quedan las manos vacías y el yo se evaporó al disiparse sus atributos.

Ya se ve cuanta razón teníamos al comenzar. Cr.eiamos conocerá fondo el yo, lo considerábamos como fundamental ~, perenne,
por medio de él explicábamos sus atributos
y ahora nos resulta todo lo contrario, á saber, que conocíamos mejor los atributos que
su sujeto, que lejos el yo de explicar los
atributo,, éstos son los que explican el yo
y lo constitu.ven, creíamos éste inmutable
y ahora resulta cnrnbiadizo, lo creíamos
perdurable y no es sino efímero .r en fuerza
de sabe1· tanto respecto de nu&lt;'stro .110 hemos llegado á saber que no saLíamos nada
sobre el particular.
Al llegar á estos resultados nuestro cerebro es un Yolcán, ¡wotestamos con indiO'nación contm este rebajamiento de nuest;a
dignidad y preferimos reneg·1u· del análisis
que nos desencanta á perder la ilusión que
nos halagaba y si no hubieran .Yª pasado
los tiempos ele l,t persecusión ya n ríamos
arder en un candil, clig·o, en una hog·uera á
los más conspícuos psicologistas modernos.
DR.

M.

FLORES.

Crónica Científica.
QUE SON

LAS CELDILLAS

MUCHO se ha hablado últimamente de las celdillas cerebrales y de su funcionamiento, y
se ha llegado á creer por muchos que las celdillas son algo
peculiar al cerebro. Para que
los que se han formado esa ma::!!Eie!Ma~~ la idea se deshagan de ella y para que todos nuestros lectores se den cuenta de lo
que es ese admirable elemento que se llama celdilla. vamos á hablar algo acerca de él.
Decíamos antes que la celdilla no es elemento
exclusivo del cerebro, y ampliando la idea diremos que tampC'CO es elemento peculiar á cierta
clase de seres vivientes¡ tanto los animales como
las plantas están constituídos por celdillas· el ani~al más inferior de la creación, lo mismo' que la
infima planta están formados por una celdilla· los
animales y las plantas superiores están form¡dos
por grupos de celdillas, ésta es la diferencia esencial entre unos y otros: los seres inferiores son
monocelulares¡ los superiores son multicelulares.
El conocimiento y estudio de las celdillas no
progresó con rapidez. Hace medio siglo que se
hizo la campaña científica en favor de ellas y los
triunfos no fueron muy cercanos unos de otros
pero si fneron importantes y decisivos. En la&lt;iis'.
cusión tomaron parte los más grandes fisiólogos
de la época, entre ellos Schwan, Koliker, Virchow
y Huxley.
Al fin se llegó al convencimiento de que en todo tejido vegetal ó animal que se lleva ante el
microscopio se acaba por descubrir un elemento
ó unidad que se llama la celdilla, el cual varía
en la f?r1;0a_y el tamaño, y está formado por un
muro o limite¡ algunos elementos variables según el cuerpo de que se trate¡ y en el int~rior
una partícula que se llama núcleo, á la que acompaña otra partícula menor que se llama nucleolo.
Investigaciones posteriores mostraron que la celdilla en. su ~stado típico contiene el proto-plasma
ó materia viva, y actualmente se considera al núcleo y á su acompañante el nucleolo como las
partes principales de la celdilla en vista de que
son las que están íntimamente ligadas con el proceso de reproducción.
Esto hizo avanzar el estudio de la celdilla has,
ta el punto de llegar á concluír que no es necesario el límite ó muro para la existencia de la
unidad completa. La concepción actual de la celdilla es: una pequeñísima porción de materia viviente con un núcleo y un nucleolo. Esta pequeña unidad se asemeja en cierta manera al cuerpo
de .que forma parte. Es una especie de bosquejo
ó hp? ~el cuerpo, pues crece, se alimenta y se
mulhphca exactam~nte de la misma manera que
él. Las plantas y animales de las especies inferiores, como hemos visto, están formados por una
sola celdilla, y s in embargo cumplen con todas y
cada una de las funciones vitales.
Por tanto el cuerpo viviente no es más que
una corporación de celdillas, y esta manera de
representará los seres es muy acertada pues gracias á los esfuerzos combinados de las ~grupaciones de celdillas la vida se desarrolla con su gran
complexidad de fenómenos. Se puede decir que
las celdillas son los trabajadores de los cuerpos
pues gracias á ellas se llevan á cabo todas las ope'.
raciones de los vivientes.
El elemento constituyente del hueso es la cel·
dilla huesosa, la que no solo entra en la construc.

==--~~1

EL MUNDO n..USTRADO

.,

Tiradores citacando el flanco izquierdo.

El simulacro en Morelia.-Tiradores rodilla en tierra.
ción del hueso, sino que lo repara cuando ha sufrido averías. Son celdillas las que secretan
los jul(os digestivos¡ las del estómag_., hígado Y
glándulas salivares. El hígado es una ~ran colonia de celdillas encargadas de las funciones c~mplicadas de ese órgano¡ celdillas forman el te¡ido
de la piel lo mismo que la grasa quf: se halla ~ebajo de esa envoltura. Otras dan origen al musculo, y sobre todas ellas, ~e hallan. las que forman el cerebro y los nervios, que sirven para gobernar á l as demás.
Lo que hacen los cuerpos superiores no es más
que imitar las funcione_s de los monoc~lulares por
la cooperación de multitudes de celdillas de diferentes clases y grados de importancia. Asf es
que podemos conside~ á l_a ~~ldill,a como el tipo de toda vitalidad. Si eush,o algun estado anterior como es probable, podna representarse por
una :nasa de protoplasma más simple &lt;¡.U~, las
existentes, lo cual á su tiempo, se convirho en
las celdillas que conocemos ahora.
Desde un cierto punto de vista, ¡:or 1~ tanto,_ el
cuerpo de un animal, que parece un simple mdividuo, puede ser más bien considerado como el
tipo de una agrupación ó colonia. El cuerpo, como la nación, por ejemplo, está formado 1;or un
conjunto de unidades de diferentes categonas cuyo trabajo se evidencía por el buen ó el mal estado del conjunto general.
Aun los medios de defensa del cuerpo tienen
forma de celdillas, pues en la sangre hallam"s_pequeños corpúsculos blanco~,_llamados le~coc,!os
que sirven para la destrucci?n de los micro~1os
que se introducen al, orgamsmo. Estas. ce_ld11las
se pueden comparar a una columna samta1 ia vo•
lante que proteje al cuerpo contra ks ataques de
sus enemigos.
Hay otro aspecto de la vida des_de el cual _también tienen un interés muy especial las celdillas,
porque, en ciertas circunstancias, pueden convertirse ellas mismas en elementos de enfermedades
y de destrucción para el organismo. ~os tumores
cancerosos son originados por celdillas que se
han creado á expensas del mismo tejido, _Y que,
durante su vida errante son causa de senas enfermedades.
Hay otras muchas que son originadas por desarrollo defectuoso de las celdillas. Lo que ahora nos confunde es por qué estas celdillas muerden, literalmente, la mano que les da de comer.

00

Lucido Simuldcro en Morelia
La comisión organizadora de los festejos con
que se celebr~ en la capital del Estado de Michoacán el día onomástico del Señor Presidente
de la República organizó un simulacro de guerra
que debió haberse efectuado el día quince del
mes de septiembre último, y que no se llevó á
efecto ese día por las abundantes lluvias; la función de armas se efectuó el domingo once de los
corrientes en las lomas de Santa María cercanas á
Morelia.
Tomaron parte en
ella el batallón M'Jre
los de la Escuela Industrial Militar &lt;Porfirio Díaz&gt; y un batallón de tropas federales.
Antes del simulacro
el señor Gobernador
del Estado hizo entre)!a de bandera al batallón Morelos, con todas las formalidades
del caso.
La fie5ta despertó
gran entusiasmo en la
ciudad y una gran concurrencia fué á las lomas á presenciarla¡
publicamos algunas
fotografías tanto de la
ceremonia de entrega
de bandera como de
las diversas faces del
simulacro.

nos ocupamos en nuestras colulD:nas, ya otra ocasión hemos hablado sobre el mismo asunto, haciendo notar toda la importancia que las fiestas
escolares tienen para el adelanto y progre.s o del
ejército¡ esta fiesta tiene ~l principal a~r~chvo de
ser la primera qt!e llega a nuestra nohc1a de ~as
efectuadas en los Estados, pues todas l~s ~ntenores que han llegado á nuestro conocimu:nto se
efechiaron en la ciudad ó en alguna de los .alrededores, pero siempre en el campo. de acció~
de la comandancia militar del D1stnto Federa_l,
ojalá que tengamos que ocuparnos con frecuencia

r.-.~
NUEVA BIBLIOTECA MILITAR
El General Juan A. Hernández y los jefes y oficiales del octavo batallón en
la inauguración de la biblioteca militar.

Con toda solemnidad
se inaugur ó en días
pasados la biblioteca militar adjunta al cuar_tel
que ocupa actualmente el octavo batallón de mfantería en la ciudad de Oaxaca.
La ceremonia inaugural fué rodea~a de tod:1 la
solemnidad que merecía dada su 1mportanc1a Y
significación¡ el señor General Don J?ª~. A. _Hernández jefe de la zona militar, presidio la rnauguración y durante ella se pro1:1unciaron discursos en los que se puso de mantfiesto la trascen;
dencia y significación del acto que se llevaba a
cabo.
No es ésta la primera fiesta de su especie de que

El batallón' Xorel1s" en linea desplegadc.1, antes del simulacro.

de esta clase de festividades que son tan hermosas.
t· ·
De la misma ciudad de Oaxaca tenemos no 1c1a
de importancia para la administración pública¡ 1~
renovación de ayuntamiento, la cual, conforme a
las leyes locales, se efectuó en los últimos días
del mes de septiembre próximo pasado.
Ilustramos estas líneas con fotografías tomadas
durante la fiesta inaugural de la biblioteca del octavo batallón.

Acto de la entrega de bandera al batallón ''Morelos."

�536

l!JI. MUNDO U,USTRAD(l

La Nueva Escuela Correccional

UN NUEVO ESTAooiIEUROPEO
La antigua y tan debatida cuestión
de los Balkanes, y la no menos antigua "cuestión de Oriente" están una
vez más de actualidad en Europa
y amenazan con interrumpir la paz
entre las potencias y provocar la tan
temida conflagración europea, por más
que esto último es un'\ probabilidad
muy remota pJ.ra los que están bien
informados acerca de la pótencia militar de cada uno de los países europeos.
Según el tratado firmado en Berlin
el año de 1878, por medio del cual se
aplacó po1--algún tiempo la cuestión
que ahora se ha hecho de actualidad,
el extinto reino de Bulgaria, que en
aquella época era una provincia del
imperio turco, quedó constituido en
un principado independiente, pero
bajo la soberanía de Turquía¡ el mismo tratado pu,o á la provincia de la
Boznia-Herze;(oviu1 en el difícil predicamento de ser parte dzl impeno
tnrco. pero admini;trada por AnstriaHungría.
Estas libertades y anomalías tenían
que dar por n:sultado, tarJe ó t eni prano, pretension!, por una y olr.1
parte, y ese tra.t.,do que eu apl.neucia había arreglado tod:ts las cuestiones pendientes, lo que hizo fué preparar nuevas y más gr:t ves dificultades.
Desde 1878 á la fecha se han a¡,!i lado
más ó menos importautes cuestiones eu
lo, Balkanes, pero uintuna de ellas había 11 egado á asumir gr,m Importancia,
quizás porque los llllerese, que se
jugaban en ellas no eran tan ((r.rndcs.
Pero llegó un momento enelqneAustria vió la posibilidad y laco11vcnieocia de ancxar.,e de una maner.~ definitiva la provincia Boznia, y Bulgaria
notó qne el ferrocarril de Rumelia
oriental, región que ya antessel11bía
apropiado, era u11 buen ne.~ocio, y
casi al mismo tiempo declararou las
dos potencias ( ?} : una su deseo de
anexión, y la otra su falta de deseo
de desltacer,e del ferrocarril, ocupado por la fuerza.
Turquía protestó, como era natural contra estos dos actos, los que
di;ectamente herían su honor nacional, y como Bulg~ria sintió qne su
vasallaje al sultan le estorbaba en
sus planes decié.1ó ind_ependerse,, y
así l o hizo por declarac10n del pnnci pe Fernando. quien por ese acto
quedó con el título de Zar de Bulgaria.
Esta noticia fué comunicada á las
cancillerías extranjeras el día seis del
presente mes, y en todas ellas se manife~tó la mayor sorpresa.
Empezó la a_1itación general ; Turquía, juzgándose a~raviada por la actitud de Bul¿aria, se preparó para
castigar por las armas el atrevimiento, y Bulgaria, que ya estaba preparada para el golpe, no se hizo esperar
con su respuesta á los aprestos bélicos de sus antiguos dominadores. Todo estaba l isto; la guerra parecía ine1. La gran Mezquila.-2. El gran hotel Bu.lgaria.- 3. Una iglesia griega.-4. Campesino búlgaro á caballo.vitable, pero Rusia, guiada por ~u
buen corazón, ó porque no con venia
5. El Zar de Bulgaria y s11 esposa la Zarina.-6. El único vigilante del paso de Shipka.-7 y 8.
semejante guerra á sus intereses, inCampescnas btílgaras.-9. En la Plaza del Mercado.-10, Campesino búlgaro
tervino en la cuestión, regañó á los
arando.-11, Escena típica de calle.
búlgaros y les dijo que si seguían con
sus malas intenciones tendría que
da por alguien que tiene interés en que las cosas
imponer la paz con la punta de s~s bayonetas X
hacerse la guerra? Es lo que está por ver, pero
queden como van á quedar; se ha llegado á decir
la boca de sus cañones. El enemigo no parec10
es probable que si Inglaterra dice que no lo vale,
que Alemania tiene gran parte de culpa en el
despreciable al nuevo Zar, y prudentemente optó
es porque ya lo tiene bien visto.
conflicto, y el tan traído y llevado nombre del
por no proseguir en sus tareas bélicas, para las
En fin, la cuestión está pendiente todavía, y su
Kaiser, ha vuelto á figurar por una vez más como
que contaba con el apoyo de Servia y de Monteresolución no debe tardar mucho, pero confiamos
el &lt;Deus ex machina&gt; de todo lo sucedido.
negro.
en que el renacimiento de Bulgaria y la anexión
de la Boznia por Austria, si se lleva á efecto, se
harán en paz, y que todo se tratará en el bufete
*"*
•••
y no en el campo de batalla. Algunos dirán que
Luego que las potencias supieron que el estad_o
Nosotros, americanos, que vivimos tan lejos de
los tratados son siempre injustos y que vence el
de cosas había salido de su punto normal, deciesas cuestiones, y que no podemos apreciar en tomás fuerte, pero es casi seguro que sucedería lo
dieron celebrar una conferencia, recurso que está
da su importancia lo que valen las cuestiones de
mismo en el campo.
muy en boga entre ellas, con el objet~ d~ discutir
cancillería en Europa, no nos figuramos cómo se
la cuestión. Parece que asuntos de mas importandesarrollan y se llevan á cabo esas grandes comcia han en.tretenido á las cancillerías, y la confebinaciones en las que se juega con el equilibrio
rencia no ha llegado á efectuarse; lo cual no imde todo un continente. Si las potencias deciden
Hay gran número de ciudades notables por espide que se crea que la actitud de Rusia casi ha
que un país está de más en el mapa, optan á rentar edificadas en islas. Venecia está edificada en
dado al traste con el conflicto, y que la ccnferenglón seguido por repartírsela, y lo propio habían
118 islitas que se comunican por medio de 378
cia quizás no sea necesaria.
pensado hacer con Turquía; quizás en la próxima
puentes y pararelas. Viene después Amsterdam,
y en ese estado han quedado las cosas por ahoconferencia, si se efectúa, se llegue á la concluque extiende sus edificios en 100 islas unidas por
ra· Bulgaria se erigió en nación independiente y
sión de que está sobrando¡ en ese caso Turquía
cerca de 300 puentes. Gante en 26 islas con 280
soberana bajo el gobierno del Zar Fernando; Ausdejará de figurar en los mapas de la tierra¡ á últipuentes, y Stocolmo, la Venecia d el Norte, en una
tria se anexará probablemente á la Boznia, y la
ma hora se dice que Inglaterra se opondrá á la
infinidad de islotes que hacen de la capital de
paz europea no se alterará por eso¡ tanto mejor.
división, y ya se sabe que el voto de Inglat~rra
Suecia una de las más interesantes y pintorescas
Hasta aquí lo que se ha dicho y lo que los casignifica la primera marina del mundo, y un e¡érciudades del mundo.
blegramas han comunicado, pero debajo de todo
cito que si no es el primero, tampoco es el úlello los que ven con ojos de lince aseguran que
timo.
hay una combinación de das potencias&gt; y que
Y por otra parte, ¿acaso vale la repartición de
todo ello no ha sido más que una comedia fraguaTurquía el trabajo que se toman las potencias al

Preparándose para la marcha á Tlálpam.

0000~000000000000000

,

Fachada de la antigua escuela.- Corrigendos en formación
para ser trasladados.

1 1

El patio~de San Pedro y San Pablo.
•
El jueves de la semana próxima pasada fueron
Estas razones y otras de disciplina hicieron que
transladados al nuevo edificio que en Tlálpam se
se pensara en transladar la escuela á un lugar que
ha destinado á escuela correccional para menores
se encontrara en el campo, y que reuniera las nelos que ocuparon por mucho tiempo el edificio
cesarias condiciones de amplitud y aislamiento.
del ex-convento de San Pedro y San Pablo.
Estas se hallaron en un terreno situado en las
El edificio antiguo, á pesar de las reformas que
cercanías de la ciudad de Tlálpam á un lado de
se le hicieron hace unos diez años para mejor
la vía de tranvías de tracción animal que van de
adaptarlo á su objeto, era poco adecuado para él
la estación á la escuela de aspirantes.
en razón de su vetustez y de hallarse en el cenEl terreno mide cuarenta mil metros cuadrados
tro de una ciudad, donde por razón natural el aide superficie, la mayor parte de los cuales se dere que se ¡;espira está viciado por la respiración
dicarán al cultivo de plantas y 11:gumbres, lo que,
de los habitantes de la misma.
al mismo tiempo que servirá de útil solaz á los

537

l!JI, MUNDO ILU8TKAIJU

El nuevo edificio.
corrigendos, les hará tomar cariño por la tierra,
pasión muy poco desarrollada entre las personas
que se educan en el medio ambiente de nuestra
ciudad.
En el centro de este extenso terreno, se construyó el edificio, nuevo desde sus cimientos, y
bastante amplio para contener el doble ó más de
los corrigendos confinados actualmente en la escuela. La distribución que se ha dado al edificio,
responde perfectameute á las exigencias de lamoderna educación penal Las dependencias de que
consta están distribuídas en dos pisos¡ en el primero están los talleres y las clases¡ estas últimas
son de orfeón, de orquesta y de banda, y las necesarias para impartir á los reclusos la instruc·
ción primaria elemental y superior.
En la planta alta hay ocho salones dormitorios
grandes y bien ventilados, y dos más pequeños,
que se dedican á enfermería y servicio médico ;
éste cuenta, además, con departamentos para botiquín, cuarto de practicantes y demás dependencias necesarias para un servicio médico completo.
El director de la escuela, Capitán A. Sotelo, ha
tenido cuidado de que todos los departamentos
sean emplios y bien acondicionados. Los talleres
están en salones que miden veinticinco metros
de largo por seis de ancho, y reciben luz y aire
por amplias y numerosas ventanas.
Para facilitar el despacho de asuntos que se relacionen con las causas judiciales que se siguen
á los corrigendos, se ha instalado en el mismo
edificio de la escuela una oficina dependiente del
juzgado del Tlálpam, en la que se tramitaráu, hasta donde sea posible, todas las causas de los reclusos.
Ilustramos estas líneas con una vista general de
la nueva escuela, varias de la antigua y fotografías tomadas durante la translación de los corrigendos del edificio de San Pedro y San Pablo al
nuevo de Tlálpam.

00
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�538

EL MUNDO ILUSTRADO
EIL MUNDO ILUSTRADO

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o-:upa ta fábrica fué proyectada y dirigida por oficiales del cuerpo de
ingenieros constructores, y la instalación de la maquinaria fué hecha
por una comisión e~pecial que estudió el asunto en Alemania; esta
comisión estuvo presidida por el senor General lberri, quien ha quedado como director del nuevo establecimiento militar.

Sra. Dolores Verdugo de Zubieta y Sr. Pedro C. Zub1eta.
(Fot. Valleto.)

El viernes 16 de:los corrientes!se .efectuó, en presencia del senor
Presidente de la República, la inauguración de la Fábrica Nacional de
Cartuchos, que se levanta al Oeste del bosque de Chapultepec.
La fábrica está dotada de todas las máquinas necesarias para la fabricación de material para armamento de siete millmetros, de sistema
Mauser, en uso en nuestro ejército. La construcción del edificio que

Srita. Sara Estela Reyes Splndola.
Ayer han debido unir sus destinos, conforme al ceremonial del culto católico, la Srita. Sara Estela Reyes Spíndola y el Sr. Enrique Meyer. La ceremonia no se ha hecho con pompa exagerada ni con insolente lujo. Modesta,
como la virtud misma, la desposada ha querido que la ceremonia no fuese
deslumbrante, á pesar de que á ello tiene derecho por su posición en sociedad. Mas, en cambio, al altar la ha acQ.mpañado un coro de admiraciones
sinceras y de homenajes rendidos á su belleza, á su virtud, á su cultura y
á su raro talento.
La Srita. Reyes Spíndola es uno de los ornatos más valiosos de la sociedad mexicana, de la que es predilecta y que unánimemente ha hecho votos por su felicidad eterna.
El Sr. Meyer es un caballero muy
estimable, y difícilmente un nuevo
hogar podría establecerse bajo más
venturosos auspicios.
*

**

También se unieron con los lazos
del himeneo, el lunes 12 de los presentes y en el templo de Santa Brígida, la señorita Dolores Verdugo y
Rosas y el señor Don Pedro C. Zubieta. Es proverbial la elegancia de las
ceremonias nupciales que se efectúan
en el templo mencionado¡ así es
que sólo diremos que la fiesta nupcial
fué notable por su lujo y elegancia, y que una concurrencia selectísima llenó el templo y prodigó
las más calurosas muestras de estimación y aprecio á los contrayentes.
Otro hogar feliz se formó recientemente con la unión de la señorita MaSr. Enrique Meyer.
ría Ponsáa é Hilión y el Sr. Guillermo Ortega y Franco, quienes celebraron la ceremonia nupcial en uno de los más elegantes templos de esta
ciudad.

\

Fachada de la f á brica.-Departamentode lavado.-Sa16n de máquinas.
Máquina para embutir cartuchos.-Hornos de recocer.-El señor Presidente presenciando las pruebas del nuevo fusil-ametralladora.

Sr. D. Guillermo Ortega Franco y Sra. María Ponsáa
de Ortega Franco.

*

�54L

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

540

Fiesta en honor del Sr. Obregón González

La Instalación Eléctrica de "San Pedro."··Toluca, México.
En número anterior nos ocupamos de la importancia que tiene la Fábrica de Casimires de Tejidos de lana, de la propiedad del señor Ingeniero
Don Manuel Medina Garduño; dijimos, entonces,
cómo es notable ésa industria genuinamente nacional, y cómo ha alcanzado merecido prestigio
en todos los mercados de la República.
Describimos, en esta ocasión, la hermosa finca
de campo, elevada á un grado de producción extraordinaria, debido á la reconocida dedicación y
aptitudes de su inteligente propietario. El maíz y
el trigo se producen en proporción envidi_able, y
los otros esquilmos son dignos de encomio, habiéndose obtenido, mediante prolongada y cuidado~a labor, que las lanas del ganado sampedreño
sean de la mejor calidad.
Fáltanos ahora ocuparnos de la Instalación eléctrica que motiva el presente artículo, y que es
origen de legítimo orgullo para el apreciable propietario de la opulenta «Negociación Agrícola é
Industrial de San Pedro, Estado de México.»

•
••

Se necesita conocer ·de cerca y en todos sus pormenores esta curiosa Instalación eléctrica, para
formarse cabal idea del esfuerzo realizado.
No es una Instalación grandiosa, ni presume de
ello; pero el dueño debe ufanarse, con legítima
ufanía, de lo que ha sabido hacer; porque este establecimiento industrial, modelo de orden, economía y limpieza, es, en su género, la demostración
elocuente de lo que pueden y alcanzan el talento
humano y una discreta y hábil distribución de la
riqueza privada.
Este centro productor de energía eléctrica cuenta ya once años de perfecto y no interrumpido
funcionamiento. Y cuando se penetra en aquellos
salones y se contempla el estado de conservación
en que se halla la maquinaria, no obstante los
años de trabajo que han transcurrido, se puede
creer que hace muy poco tiempo que está en uso,
que apenas un año ó dos tendrá de vida activa, y
que una hada cariñosa protege la finca, dotándola de los necesarios elementos para el logro del
bonancible éxito que se admira.
Y conste que lo que estamos describiendo y que
representa un gran capital acumulado allí, es producto de un solo hombre, quien no ha necesitado
de concursos extraños para colocar su Instalación
Eléctrica á la altura de cualesquiera otras, por la
regularidad de su trabajo, no interrumpido ni de
día ni de noche,

***

Esta notable Instalación de que venimos ocupándonos fué la primera que proporcionó á la bella capital del Estado de México, un alumbrado
público de doscientos focos de arco, de sistema
alemán, tan perfecto como el de la capital de la
República, y cuya claridad, fijeza é intensidad,
nos fué dado reconocer años atrás que visitamos
á Toluca. En la actualidad son dos Compañías las

La inauguración del túnel «Porfirio Díaz,» mejora de importancia capital para la ciudad de
Guanajuato, ha sido origen de numerosas manifestaciones del aprecio en que es tenido por sus
gobernados el señor Don Joaquín Obregón González, primer magistrado del Estado de ese nombre.
La última manifestación de ese carácter de que
tenemos noticia fué un simpático día de campo
organizado por varios amigos íntimos del señor
Gobernador, el cual se efectuó el domingo cuatro
de los presentes en la &lt;Quinta de Rocha» cercana
á la ciudad de Guauajuato.
Si el señor Obregón hubiera dudado alguna vez
acerca del aprecio en que se le tieue, hubiera
bastado el franco entusiasmo y la sincera alegría
manifestada en e~ta fiesta para disipar esas dudas.
A las once de la mañana partieron los invitados de la estación respectiva del ferrocarril Central para dirigirse en carruajes al sitio elegido
para la fiesta, el cual, en manos de las comisiones
encargadas de ello, había sido convertido en un
sitio de recreo engalanado preciosamente para
una gran fiesta. A la una se sirvió un banquete
de trescientos cincuenta cubiertos, durante el
cual reinó la más franca alegría y al fin de él
se pronunciaron elocu_entes y sentidos brindis.

que, unidas, hacen el servicio que por espacio de
diez años desempeñó, por
s í s o 1 a, la Instalación
Eléctrica de San Pedro.
Esta misma Instalación
proporciona, de i gua 1
manera, alumbrado de
luz incandescente, para
las oficinas públicas y las
casas particulares, á un
precio que envidiaríamos para México y con
un servicio que ya desearíamos también para la
misma capital.

*

* *de tejidos
La fábrica
de lana de que hicimos
mérito en anterior artículo y en las líneas que
preceden, es t á movida
por la fuerza eléctrica de
esta Instalación; fuerza
que abastace a l g u nas
otras industrias que radican en Toluca, y que de
día en día se siguen desarrollando al amparo de
la producción de la fuerza motriz eléctrica, tan
favorablemente ministra·
da á las múltiples colmenas del trabajo.

Hermoso carro alegórico de los comerciantes de Zacatlánen las 1ílt1mas fiestas patri6ticas.- Puebla.

A la sombra del manzano
Fábula de HE.LTAI.

En el jardín de un magnate, discurrían seis personas: un sabio, un mercader, un poeta, un abogado, un joven profundamente enamorado y una doncella. Una racha de viento arrojó seis manzanas al suelo, y cada cual eligió
una ftuta.
El hombre de ciencia, al levantarla, descubrió una ley natural.
El mercader vendió la suya.
El poeta se la comió.
El enamorado la regaló al objeto de su cariño.
El papiniano entabló pleito con el dueño del árbol por un golpe que recibió al caerle la fruta en la cabeza.
En cambio, la joven obsequió su manzana al potentado, conquistó su
afecto, y en medio de la~ riquens que rodeab1n á su ·protector, vivió dicho•
sa el resto de su vida.

***

Las dos instalaciones
terminales de esta Fábrica, la productora y la receptora, la una en la Hacienda de San Pedro y la
Ing. Manuel Medina Garduño, Propietario de la Fábrica d(San Pedro.
otra en Toluca, merecen
diversos intereses que tienen á su cargo, con poser conocidas, por sus elegantes y costosos edifisitivo
gusto y verdadera dedicación.
cios, construidos ad-hoc y dotados con todos los
Se les pagan buenos jornales;se les concede haaparatos y maquinarias necesarios pa\·a la distribitación higiénica y gratuita; no existe aquí la
bución eléctrica.
inicua &lt;Tienda de Raya;:&gt; se ha organizado una
banda de música, y al lado de todo esto, lo que
***
es más hermoso y más loable: junto al templo del
En el monte, el acueducto y la arquería por
trabajo el templo del saber.
donde se conduce la hulla blanca, generadora de
Los hijos del obrero tienen su escuela. El camluz y fuerza, es un trabajo de ingeniería que honpo, los aires purísimos de aquellas montañas vira á su autor, el Sr. Medina Garduño.
gorizan sus organismos, y el pan eucarístico de
Ahora bien, detrás de estas tres hermosas prola.enseñanza les da vigor para el espíritu.
piedades- la finca agrícola, la Fábrica de hilados
Por todos es estimado y q 1 1erido el Sr. Ing. D.
y tejidos de lana y la Instalación Eléctrica-se
Manuel
Medina Garduño¡ y cuando su vida se
adivina una muchedumbre que vive con la vida
apague, cuando Natura le llame á su seno, el mehonrada que proporciona el trabajo.
Los empleados de todas estas propiedades, en
jor epitafio para su tumba, será el recordar á cuantos la contemplen, que Manuel Medina Garduño
su mayoría, tanto los superiores como los inferio
res, están creados y educados en la misma finca,
fue un alto espíritu, digno de respeto y cariño,
y connaturalizados con ella, cuidan con esmero los
porque fué bueno, fué honrado y fué trabajador.

•

J. G. G.

Grupo de personas que asistieron á_la fiesta en honor del Sr. Gohemador
de. Guana;uato, en primera fila el Sr. Obreg611.
El señor Lic. Don Bonifacio Olivares ofreció el
banquete y la fiesta al señor Gobernador, en nombre de los organizadores, y el magistrado contestó dando las gracias; durante su discurso el señor
Obregón se ocupó de describir el carácter del
pueblo guanajuatense y lo hizo de una manera tan
fiel y entusiasta, que sus palabras fueron acogidas
con un espontáneo y unánime aplauso de los concurrentes. Después' de los discursos de estilo, el
poeta Lanuza pronunció unos versos y un cuento
galante para las damas, los que fueron muy celebrados.
Terminada la comida los concurrentes pasaron
á la plaza de toros ; en el coso improvisado se
efectuó una corrida de toros en la que tomaron
parte personas de la misma concurrencia; la cual
estuvo llena de incidentes cómicos unos y emosionantes otros. Después de la corrida los invitados se dedicaron al baile, y al caer la tarde regresaron á Guanajuato después de haber pasado
un día muy agradable del que guardarán gratísimos recuerdos, sobre todo el señor Gobernador y
su apreciable familia, quienes recibieron en ese
día una prueba más de lo mucho que se les estima entre los habitantes de la entidad federativa
que con tanto acierto gobierna el señor Obregón.
~~

*'"

Mr. G. Zillgwit, de Inglewood {Califomia], posee un caballo con una magnífica crin de 6 metros
de longitud. El afortunado propietario ha recibido varias ofertas de algunos conspicuos directores de circos ecuestres, algunas de las cuales han
llegado á la bonita suma de 50,000 francos, sin
que ninguna de ellas lie haya decidido á desprenderse de su magnífico ejemplar.

Instalací6n en San Pedro.

Instalación eléctrica de la Fábrica de San Pedro.

Ayuntamiento electo recie11le111.enle en lq, ciudad de Oaxaca.-En la primera fila, sentados, al centro:
Sr. Adolfo G. Silva, P residente; á su derecha: Lic. José Guillermo Toro, Dr. Severo Cervantes, Pedro
l,asseur y Octavio Fígueroa; á su izquierda: Líe. Manuel Palacios y Silva, Dr. Francisco ftfartínez, Ismael Colmenares y Rafael Olivera Toro; en pié, de derecha á ízgttierda: Daniel Vargas, Tesorero; Miguel D{az, Enrique Ulmo, Manuel Velásquez Uriarte, Angel Ortega, Nicolás E. Tejada, Farmacéutico
José R. Núñez, Farm'.lcéutíco Gondlo Ramírez, Manuel Martínez y Secretario Angel Figueroa.

�542

F.l. MUNDO IT,USTRADO

Et MUNDO

543

ILUSTRADO

Budha escapa y se torna asceta. Vive cuarenta y
cinco años en retiro monástico y predicando la
redención, y muere vulgarmente á los 80 años.
Ante el cadáver del hombre-luz, los discípulos,
hombres y mujeres, se arrodillan y exclaman en
una sola voz, toda convencimiento y fe, la palabra resumen de su creencia: ¡Nirvana! ;Nirvana!
que es conformidad en los dolores pasados, resignación en los desencantos sufridos, perfección en
la muerte por desprecio á la vida.
Y Gautama expira con su palabra de conformidad entre los labios: ¡Nirvana.!
Obra que propaga y enseña una de las más hondas filosofías religiosas, es este poema dialogado
de Paul Verola, cuyos versos se escucharon devotamente en la vetusta sala del Odeón.
M. Antoine inicia su temporada con un triunfo.

De los teatros de París que abren sus puertas
á la temporada de invierno, es el Odeón el primero que en el año actual inicia y despierta el interés del público con el estreno de un poema dramático de Paul Verola, musicado por M.F. Richepin.
Para M. Antoine, el director del Teatro Nacional del Odeón, que es tan amante de las obras de
espectáculo, habrá hallado de seguro en &lt;El Nirvana&gt; de Paul Verola, amplio terreno donde mostrar sus altas facultades de director y sus vastos
conocimientos de indumentaria.
Antoine se precia de esto. Recuerdo que en 1906,
cuando se hizo en su teatro la reprisse de la célebre tragedia shakespiriana «Julio César&gt;, fué
tan rigorista en la propiedad de la mise-en scene,
que cuantos trajes vistieron los personajes de la
obra eran auténticos y comprados en casas de anticuarios. Tal atrezzo importó á la empresa varios miles de francos.
&lt;El Nirvana&gt; de Verola pasa en la India, el
país legendario y soñador, lleno de colorido y
fantasía. Es el momento de la revelación de un
credo religioso, y su fundador, Budha, aparece en
la obra con su nombre verdadero: Sidharitha, apodado también Gautama, y es él quien se impone
la carga de penetrar de su sabiduría á todos los
ciegos del espíritu¡ sol de almas, aurora de siglos,
Budha es el primer Dios-Hombre.
Así nos lo presenta el poeta, lleno de fe, en los
jardines primitivos, queriendo alejar de sí todo
lo que es desagradable en la vida y sufre el primer desencanto de los &lt;Cuatro Encuentros&gt;, que
le muestran las máscaras horribles del Dolor, la
Vejez, la Miseria y la Muerte.
Abandona los bosques paternales, la casa y el
reino lareales y aparece más tarde, solo, á la sombra de una higuera, meditando los nuevos ev.angelios que derramará en el mundo. Sus primeros
discípulos, espantados, le abandonan¡ pero las
fuerzas de sus teorías, la profundidad de su ciencia hacen agrupar nuevos discípulos en torno suyo, y llegan á ser tan numerosos, que los brahmanes se alarman y quieren darle muerte, de la que

Hécior Brrlro¿

En Arbeu, un nuevo éxito para la Sociedad de
Conciertos.
Berlioz fué el elegido y el consagrado en la última audición. Su «Sinfonía Fantástica&gt; llenó los
ámbitos del viejo coliseo, con el florecimiento de
pasión que vibra en todos los pasajes de esta tragedia musical.
El viejo maestro, torvo, lleno de escepticismo,
casi excéntrico, se muestra en su obra, vacía en
ella toda su alma que fué flor de pasión - Berlioz
lloraba de amor á los 60 años-y el espectador
que escucha esta maravillosa obra, va siguiendo
en ella, sin ayuda del folleto explicativo, necesario en todas las sin[onías, el éxodo de amor que
recorrió este espíritu aislado y -rehacio que nació
para su[rir.
La &lt;Sinfonía Fantástica&gt; es, seguramente, la obra
más inspirada de Luis Héctor, pues que tuvo por
musa una pasión, la que supo inspirarle Miss
Smithson, joven artista intérpretedeShakespeare.
De este hondo amor Berlioz fortificó su espíritu que floreció en su intensa &lt;Sinfonía&gt;.
Nosotros la hemos sentido, porque, como él, hemos amado, y en cada pasaje, en cada tiempo, en
cada vibración, en cada nota, recordamos una
mujer, un ensueño, un dolor ó un beso que amamos y nos dieron.
Berlioz llegó á la cumbre con su &lt;Sinfonía fúnebre y triunfal&gt;¡ mas ni esta obra ni &lt;La Vuelta

•

•
•

Carlota Pla.
Primera actriz Enriqueta de Palma.
El eminente actor Enrique Borrás.

Camino- Garr:g6.

*••

á la Vida&gt;, ni &lt;Las Sombras de Hamlet&gt; ni mucho
menos su &lt;Benvenuto Cellini&gt;, que fué silbado
por mala interpretación, pudieron salvarle de la
miseria y murió pobre de recursos é inmensamente rico de amor.
El más cruel de los calvarios de la vida.
De la interpretación de las obras de este creador apasionado y del triunfo del maestro Julián
Carril}o, daremos nota amplia en nuestro próximo numero.

El eminente actor Borrás está ♦ndo término á
su temporada en Cuba, y pronto le tendremos en
nuestro Teatro Arbeu.
Publicamos hoy algunas fotografías de las-principales figuras de este cuadro dramático.

*••

•
••

Consuelo Badil/o.

- ...,.
Alberto Villaseñor.

•

Juana Ramón.

En Orrin se ha presentado un cuadro de zarzuela formado con elementos conocidos y estima,.
dos de nuestro público: Juana Ramón Aurora
Prado, el barítono Flores y, como novedad Cristino lnclán, un joven barítono español ~ue hizo
su presentación con la vieja obra de Chapí, &lt;La
Tempestad&gt;, en el papel de Simón.
El debutante posee una buena voz, amplia y
robusta, cuya emisión clara se hace grata al oído,

Borrás en "Don Alvaro 6 la Fuerza del Sino"
En noches de más tranquilidad para él podremos juzgarlo con más certeza.
Los elencos anuncian á nuestra privilegiada cantante Chole Goyzueta, á quien el público desea
volverá esc11char. Tal vez muy pronto quede satisf¡:ch9,

En el Teatro «Virginia Fábregas&gt; se ensaya cuidadosamente la preciosa comedia francesa &lt;La Sacrificada&gt;, traducida por Alberto Michel. En mi
próxima crónica hablaré de esta obra, que tanto
impresionó al público de la Ciudad-Luz.
LORELEY.

�,
54.4

F.L MUNDO TI,USTltADO

los Zapatos de la Muñeca
[Cuento de Edrriundo Frank]

I

-E-1 XISTIERON
hace algún tiempo una
niña llamada Lilí y un anciano za-

~~
h

patero de viejo á quien decían el
Padre Kolbus.
La tienda de éste se encontraba junto á la casa de los padres de Lilí; y
si aquella en nada embellecía dicha casa, en cambio tenía una comodidad para sus habitantes: cuando el calzado
estaba &lt;enfermo,&gt; se hallaba el médico á la mano.

,~

.

f

Por otra parte, había reconocido la voz de su
pequeña vecina que, estando bien educada, jamás
dejaba de saludarlo cuanao pasaba frente á la
tienda.
Pero como el trabajo urgía, el viejo no estaba
dispuesto á charlar.
Sin embargo, Lilí insistía:
- Sr. Kolbus! señor Kolbus!
-¿Qué deseas, amiguita?
Sr. Kolbus, se trata de los zapatos ....
El zapatero se decidió entonces á levantar los
ojos, y pudo ver la gentil, la blonda cabeza de_ L1lí, que apenas sobrepa~aba el mostrador de la henda, notando también con gran asombro sobre aquél,
otra personita, mny bien vestida, á fe mía! cuyas
faldas recogidas descubrían sus pequeños pies, finamente calzados.
-Los zapatos de mi muñeca, concluyó Lilí sin
desconcertarse.
El Padre Kolhus podía
haberse reído, levanta1·
los hombros y decirle:
- Señorita, es usted una
pequeña tonta. No se distrae para semejantes naderías á un trabajador
ocupado. ¿Tengo acaso
tiempo que perder, componiendo zapatos de muñecas?
En lugar de sonreír ó
de refunfuñar, dejó su
trabajo y acomodándose
sus gafas, se puso á examinar con mucha seriedad los minúsculos borceguíes, volteándolos por
todos lados enlre sus toscos dedos, ennegrecido~
por la cera y la pez; palpándolos con sus largos
pulgares aplastados en
forma de espátula.
-Los empeines? Hum!
Hum!..... . Los contrafuertes? Peuh! Peuh!. . . .
Las zuelas? Oh! oh! . .. .
Se hubiera dicho que
era la consulta de un doctor, con el fruncir de sus
cejas, con las muecas de
sus labios; sus sordas exclamaciones hacían conocer la gravedad del
diagnóstico.
-Ya veo lo que necesitan. añadió.
-Costará mucho? preguntó ansiosamente Lilí.
- No te inquietes por
esto, que siempre habrá
tiempo para arreglarlo.
- Dilatará , Ud. _demasiado?
-Bastante. Vuelve mañana á la misma hora.
- -Sobre todo, no deje
~sted de cumplir su palabra . .. .
Y penetrada de la importancia del asunto que
acababa de tratar ella sola,· como si fuera una persona grande, Lilí se alejó,
apretando á su muñeca
contra su pecho.
Al día siguiente:
- Buenos días, señor
Kolbus, están listos?
-Míralos, mi pequeña
cliente!
Y puso el par de zapatitos sobre el mostrador,
no sin habe_rles dado antes &lt;la última pasada&gt; con
una punta de su mandil.
-Cuánto debo á Ud. señor Kolbus?
-Hum! Recosidos los
empeines . . . .. reforzados
los contrafuertes ... compuesta una zuela .... Es mucho tra~ajo..
Lilí, de sonrosada que era de~rdmano, se puso
roja como una peonia y balbuceo:
.
-Es que . . .. yo uo tengo más de dos céntimos
que mamá me había dado para comprar un pastel;
y yo los guardé porque creía ....
Y el temor á un regaño hacía que las lágrimas
asomaran á sus ojos.
El Padre Kolbus mentía con el aplomo de un
sacamuelas. En realidad no había tocado los zapatos de la muñeca. casi nuevos aún y en ex~elente estado. Pero no era él de esos pedantes msufribles que pretenden no dar jamás la r~zó~ á
los niños, y destruir sistemáticamente sus 1l_us10nes desde su más tierna edad. Porel contrano, su
sabiduría de humilde zapatero le había hecho
comprender que entre los chiquillos, la imaginación es muchas veces un estimulante muy eficaz
del espíritu práctico. Por esto había tomado tan
en serio su papel en esta infantil co~edia.
-Bueno, amiguita, añadió el anciano, guarda

----~ ~ ~
1

Por otra parte, la vecindad del · Padre Kolbus
no era desagr~able: el buen hombre C9sía tranquilamente e'l"'cnero, agujereáb.dolo con la lezna y
tirando del cáñamo; algunas veces acompañaba
su trabajo de algún cantar de pasados tiempos, introduciendo un poco de animación y de alegría
en aquel rincón de la tranquila calle de provincia.
Un día, mientras golpeaba una zuela con el
martillo, lanzaba al viento una canción más vieja
que él mismo.
Margarita, vida mía,
Margarita de mi amor,
Para abrirte el apetito
Un regalo te haré yo .. . .
Cuando llegaba á la mitad de una «fioritura&gt; final, fué interrumpido por una voz clara y sonora:
- Buenos días, señor Kolbus.
- Muy buenos, nifia mía, contestó aquél, que
estimaba que una cortesía c;;on otra debe pagarse.

-

545

EL MUNDO ILUSTRADO

tu dos céntimos, y págame con dos besos, un_o en
cada mejilla. Es un precio especial para m1 vecina· con ellos quedaré pagado.
Lilí aceptó este arreglo cou la mejor gracia del
mundo; y el Padre Kolbus la _besó á su vez, para
otorgarle el recibo correspondiente.
Y entretanto aqnél reía de buena ga_na, los zapatos viejos, coltados á los muros,. baJO el toldo
de la tienda, parecían sonreír también.
A.M. C.

La Rebelión de la Mujer
__¿,

·••\il

-

N la actualidad la m1;1jer est á en_ plena
rebelión, y esta rebehon es un signo de
los tiempos. Sn protesta aparece en todas las clases de la sociedad y en todos
los extremos de la tierra. Ha penetrado en la literatura, en el arte y en la economía. Vibrn en la
política de Occidente. Todas las convenciones y
las costnmbres aparecen inciertas, y los viej~s
ideales yacen en el polvo desechos y desacreditados. Salta á la vista por todas partes y hace presentir nuevos rumbos. Es tan poderosa y tan re?l,
que hay que reconocerla como una de las tendencias de la época, censurada ó recibida con regocijo, hay que admitirla c?mo una fucrz_a.
La rebelión de la muier contra las ligaduras que
la oprimen no es de esta generación ~olamente:
aunque probablemente en est~ gener~c1ón llegara
á un período culminante. Existen senales de que
la rebelión de la mujer es tan antigua como las
circunstancias contra las que se rebela. La agitación se ha hecho sentirá través de toda la histo•
ria del mundo civilizado y del no civilizado. Sn
rebelión contra la sujeción y la esclavitud, ha sido un problema que se presenta periódicamente
ante el hombre que ha luchado para dirigir exclusivamente los destinos de la humanidad. Su
existencia no se hace constar positivamente en
las páginas de la historia, porque los historiadores del mundo han sido, por regla general, hombres para quienes la suerte y los sen!imientos de
las mujeres eran materia de escasa impor~~nc1a;
pero la evidencia de una constante rebeho~ se
manifiesta por todas partes. La delatan la h1st~ria, la literatura, los dichos populares, la tradición hablada lo mismo que los usos y reglas que
demuestran qué precauciones se adoptaban ó qué
represiones se imponían.
En refranes y aforismos ha cristalizado el concepto que el hombre tiene de la mnjer, y en toda
época este concepto.ha demostrado el temor y el
convencimiento de que aquélla no se conforma
con su situación.
La frase admitida, &lt;esfera femenina,&gt;. basada
en la necesidad de la reclusión de la muJer dentro del bogar, prueba que las energías de la opinión pública y de la ley, lo mismo qne los consejos de la Iglesia, han tenido que emplears~ para
apartar á las mujeres del empleo de su achv1dad
en más amplios intereses.
La solidez de las fuerzas requeridas para sujetarlas allí, prueba que las mujeres h~~ considerado el hoóar más bien como una pns1on que como un ref:gio. Esta costumbre de ,la recl_usión
doméstica, general toda vía en los paises orientales y no muy rara en algunas clases y en algunos
países de Europa, suministra, la prueba de la
creencia masculina de que el contacto con el
mundo exterior era una causa poderosa de descontento. Las mujeres estaban y están recluídas,
porque existe en ellas una potencialidad para la
rebelión que no necesita más que la libertad para encontrar forma y expresión. El hombre ha
creído que con proverbios, el auxilio sacerdo_tal,
instituciones como el harem y otras podía evitar
que la rebelión llegase á su madurez, ahogando el
gérmen· pero en rigor no ha hecho más que cambiar el ~entro del desorden, y en el interior del
hogar aquélla se ha manifestado por medio del
malestar y del desasosiego, y los esfuerzos que el
hombre ha tenido que estar constantemente haciendo para mantener en equilibrio una ine~table
balanza, demuestran el vigor de las fuerzas con
las que ha tenido que luchar.
.
Las tradiciones nos demuestran que la persistencia de la rebelión ha obligado al hombre á emplear el soborno, la lisonja y las amenazas para
conquistar una sombra de paz. Pero esto no es lo
peor; cuando la persnasión no surtía e~ecto, se
empleaba como aguijón y como escarmiento el
castigo. Los museos de antigüedades conserva_n
las muestras del empleo de la tortura para repnmir la rebelión. La hechicería, los aparatos de
tormento, la fl.agelación, ,la mordaza, se han usado
en Inglaterra y otros pa1ses como armas para conseguir el fin propuesto.
El empleo de semejantes procedimient~s para
obtener la sumisión, aunque no pueda JUShficarse,
puede explicarse por una ~encilla ~onsideración;
e l hombre miraba su propia aut,,ondad como un
derecho incuestionable y sagrado. Inclinándose
aute el altar de la fuerza bruta, y deseando obtener la snmisión donde fuera posible, aceptó las
enseñanzas de la ciega costumbre con espontánea
vanidad. Toda infracción de esta autoridad, toda

Paisaje Mexicano.

•

discusión de este derecho superior está fuera, no
sólo de su voluntad, sino de su inteligencia. La
mujer estaba hecha para servir; debía estar hecha
para servir. Y si el problema de su esencia no
desarrollada ni expresada, luchando á través de
un velo de injusticias, se presentaba alguna vez
ante su mente con fuerza especial, el hombre inclinaba su cabeza como si estuviese delante de
un misterio sagrado, y adoraba á la misma criatura á _quien se esforzaba por encadenar.
En la actualidad, el clamor en demanda de libertad y justicia se oye por todo el mundo. Las
mujeres de Occidente están poseídas de entusiasmo, y las de Oriente despiertan al conocimiento
de nuevas necesidades. En algunos países, tanto
del nuevo como del viejo mundo, se han conquistado ya la mayor parte de las libertades, y la actual rebelión encuentra por primera vez su adecuada organización. En Oriente se clama por la
educación, aunque también se comprenda la necesidad de libertad política, y lo mismo en China
que en el Japón se ha iniciado un amplio movimiento educativo entre las mujeres. Las mujeres
de raza musulmana de algunas ciudades como
Elizabetpal, Hadgi y Ufa han organizado recientemente sociedades para librar á sn sexo de los
límites de la ignorancia y de la opresión. Sus
hermanas de Oranburgo han enviado una conmovedora petición á la Duma pidiendo instrucción,
libertad personal y la condición de seres humanos.
El movimiento en Europa y en los países de
lengua inglesa ha adquirido vigor, gracias á la
energía y á los auxilios del neo- sufragismo, que
considera tan necesaria la protesta y la presión
como la propaganda. El c 1amor principal en estos
países se refiere á la igualdad política de los sexos, al derecho de representación política, al voto parlamentario. Las hijas de Occidente piden el
poder y la cindadanía en todos los grandes imperios del mundo, y esta petición significa algo
más que la expresión del deseo de tomar mayor
parte en la vida nacional: significa que la mujer
pide un amplio reconocimiento de su personalidad humana, idéntica á la personalidad del hombre. Detrás de la petición del derecho á votar se
manifiesta la convicción de que las mujeres están
capacitadas lo mismo que los hombres para el
ejercicio de todas las libertades de pensamiento,
acción y expresión, y de que la libertad no es
una necesidad del sexo, sino una necesidad humana. La rebelión de las mujeres de Occidente
crece en este sentido rápidamente.
En Nueva Zelanda, en Anstralia, en cuatro Estados de América, en Finlandia y en Noruega, han
conseguido el voto parlamentario. Las mujeres de
estos países son ciudadanas, y, por lo tanto, pueden
ejercitar constitucionalmente sus derechos; pero
en otros países la tarea es toda vía tarea revolucionaria. Las mujeres suecas y dinamarquesas han con·
segnido recientemente los derechos municipales,
y actualmente se lanzan con gran entusiasmo á la
lucha por la representación nacional. En Suecia
se ha hecho mención en el discurso de la Corona
del sufragio femenino, y este asunto forma parte
del programa del partido liberal, y organízanse
grandes demostraciones, con objeto de conseguir
su inclusión en el bill de reforma electoral, prometido para este año.
En Alemania, en Austria y en Italia, el moví-

miento es vigoroso. Las mujeres italianas han pedido á las dos Cámaras la revocación de la parte
del Código civil que limita su libertad, y en el
último mes de Abril celebraron un Congreso nacional magno, que se vió honrado con la asistencia de la Reina y del Ministro de Instrucción, ante los cuales se adoptaron resolucione~ referentes
a la igualdad política de ambos sexos. En Alemania y Austria se han vencido varios obstáculos,
como eran la prohibición de celebrar reuniones
públicas y de mezclarse en cuestione~ políticas.
El aspecto polit,co de la rebelión de las mujeres aparece á Jo~ ojos de la mnltitnd con caracteres desproporcionados, y l"On frecuencia se forma
de él una idea equivocada. Esto obedece á dos
causas: á que ha sido más universal la acción
contra la incapacidad de las mujeres para la política que la que se refiere á la esfera industrial y
social, y á que aquéllas han luchado principalmente por conseguir derechos políticos; pero la
lucha por el voto es un medio para conseguir
un fin.
Los adversarios de la emancipación de la mujer
convendrán en que el mayor trastorno producido
por la revolución femenina es el q11e se refiere á
la maternidad involuntaria y excesiva. Las estadísticas trimestrales demuestran que el número
de nacimientos disminuye constantemente, y aunque á ello contribuyan diferentes causas, no puede negarse que el principal es el delil)erado propósito de evitar la maternidad, propósito producido algunas veces por causas económicas, pero
en la ma}oría de los casos por una rebeldía personal, fundada en la libertad que en cuestiones
vitales debe tener la mujer, y en su derecho á
elegir. La mujer cree que la maternidad consciente es la verdadera maternidad conveniente para
la madre y el hijo.
Ya se mire con simpatía ó con prevención el
problema que plantea la rebelión de la mujer,
hay que reconocer que existe y puesto que existe, hav que reconocer que tiene una causa y obedece á las injusticias que las mujeres han sufrido
ó revela la limitación y la debilidad de un sexo
que en vano el hombre se ha esforzado en elevar
á la condición humana. Para los que honradamente sostienen esta última conclusión, el acual estado debe producirles gran desasosiego, pues la
existencia real de la rebdión y las ventajas adquiridas serían un nuevo peligro; pero, además,
el argumento de que las mujere5 son por naturaleza de un sexo que debe permanecer en la servidumbre, resulta ridículo frente á los hechos. En
primer lugar, lo que por naturaleza debe ser esclavo no se revela, y sería más que improbable,
sería imposible que, como demuestra la historia,
la mujer hubiese estado en constante estado de
rebelión si su condición hubiese sido conforme á
su naturaleza.
Los adversarios de la emanci pa;ión señalan
triunfalmente la existencia de 1111 cierto número
de mnjeres contentas con su suerte en di fe l'entes
estados¡ pero habría que averiguar si es cierta esa
conformidad ó sólo una apariencia d e ella para
dejará salvo la dignidad.
Las leyes de todos los países son injustas e n
sus términos y en su aplicación respecto á las
mujeres, cuya persona y cuyos bienes no están
asegurados contra el abuso. Las leyes matrimoniales y de parentesco hacen injustas distinciones

entre hombres y mujeres ; en la lucha por la vida,
las mujeres trabajadoras sufren las consecuencias
de la desigualdad y de los prejuicios. Contra todo esto tiene que rebelarse la mujer, y es en ella
un sagrado deber. En esta lucha no se encuentra
sola, pues en todas partes existen agrupaciones
de hombres, más numerosas cada vez, que, abandonando el criterio masculino, sostienen el criterio humano, que conduce á la pnrificación de la
vida.
El movimiento feminista es prueba evidente de
la nueva interpretación de la vida, de sentimientos más nobles. Establece que la condición de ser
humano y no la de sexo es la base de la libertad,
del derecho y de la responsabilidad. Pero, además
de este resultado, producirá otros; rstablecerá los
fundamentos de un mundo nuevo, por los grandes problemas que á este sexo penetran en la vida de la raza y que exigen una solución en todas
las esferas de la actividad humana. Intimamente unidos con ellos están los problemas de
raza, de moralidad, de salud, de riqueza, y en cada una de estas grandes corrientes del esfuerzo
humano, el exclusivismo masculino ha producido
desgracia~ y desequilibrios. Unicamente de la
cooperación de ambos sexos puede surgir un
concepto claro y sano, una honrada y fuerte
organización, puesto que el esfuerzo de ambas
partes es la normal ex-presión del esfuerzo humano. El fin es cierto y la victoria está próxima,
pues es evidente que la rebelión de la mujer se
extiende por todas partes y es la característica de
la época.
TERESA füTTINGTON-GREIG.

•

C(Q)hl(Q)N lH!UMAN(Q)
Oh! corazón tumauo, átomo en que está re5umido lo infinito!- Oh! mi~terio impenetrable! oh! indecible maravilla!-sol má~ noble que el inmenso
sol que abrasa los cielo•,-claridad más sagrada
que el fulgor místico de los luceros!. .. . ..
En tu seno, oh! va50 frágil-espuma un océano
más profundo y temible-que el que lanza contra el cielo sus olas rugidoras.
Tú tienes impulsos más poderosos y más intrépidos-hacia las alturas, hacia lo terrible Desconocido,-q ue las montañas gigantescas que se en_cumbran en el espacio.
En tu latido de un minuto el universo todo entero-palpita con calofríos de dolor y de amorde vida y de muerte¡ y tú tienes estremecimientos
que el universo ignora y que tú mismo has creado,-más impetuoso que la gran fiebre de las tempestades.
Eres la lámpara de la creación, débil y trémula,- pero la única que arroja un poco de claridad-en medio á la espesa noche de las cosas y
la única qne trata de darle un sentido al nniv~rso, p ues fuera de tí todo marcha inconscientey servil como una d ócil máqui na.
Oh! corazón humano, gloria á tí, oh! doloroso
mártir! Holocausto redentor! tú, escudriñador eterno-del áspero, sombrío é insondable enigma-tú
el más desgraciado y el más grande de los hijo~
de la natural eza.
A RCHAG T CHOBANI I\N,

�546

EL MUNDO ILUSTRADO

GRAN SENSlCION EN GUADALAJARA
EL LIC. D. JUAN R. OACI

Pocos asuntos han causado tanta sensación en
Guadalajara como el que se refiere á un ruidosísimo litigio, iniciado desde hace algunos años y
fallado definitivamente por la Suprema Corte de
Justicia de la: Nación, en los últimos días del pasado mes de Septiembre.
El negocio, en síntesis, es como sil(ue: el señor
licenciado D. Juan R. Orcí acaba de ¡!:mar, por
unanimidad de votos en la Suprema Corte, un
amparo que solicitó á nombre de D. Nicolás Tortolero y Vallejo contra D. Cenobio Sauza, de Guadalajara, á quien patrocinaba el licenciado D.
Eutimio Cervantes El negocio consistió sustancialmente en que el señor Tortolero denunció
unas minas de hierro llamadas &lt;La Esperanza&gt; y

Lic. Juan R. Orc1.

en que, habiendo obtenido su título y estando al
corriente del impuesto
minero, solicitó la reivindicación de dichas
minas, que son un rico
criadero de hierro, en
virtud de que el detentador de ellas, D. Cenobio
Sauza, no las había adquirido ori,~inariamente
de la Nación.
En Guadalajara ha sido
este un asunto de enorme resonancia, y del que
se han ocupado todos
los periódicos locales,
entre otros &lt;La Gaceta&gt;,
que todavía dedica varios artículos con motivo de la irrevocable decisión de la Suprema
Corte.
Dada la importancia
del litigio y el triun(o
tan honroso del señor licenciado Orcí, consideramos de justicia dedicar
unas cuantas líneas á la
personalidad de este distinguido abogado.
El señor licenciado D.
Juan R. Orcí, originario
del Estado de Sonora,
cursó en México sus estudios preparatorios y
normales, así como los
de jurisprudencia en los
que se distinguió notablemente. A la vez que
recibió el título de abogado, obtuvo el de profesor normalista¡ pero más
se ocupa en el foro que
El Sr. Lic. Ore{ en su despacho.
en la cátedra.
Su recepción fué en 1903 y, con motivo de ella,
cretario de Instrucción Pública y Bellas Artes.
presentó una tesis importantísima referente á la
Actualmente es concejal del Ayuntamiento de
clase de contratos que celebran los particulares
México y diputado suplente por uno de los cancon las compañías de luz eléctri&lt;"a y á la clase de
tones de Jalisco. Su prestigio como abogado le ha
delito5 que cometen los que clandestinamente
valido la representación de las siguientes empreusan de esa luz. Debemos advertir que cuando el
sas: &lt;Oyster Fish Co.&gt;, «Manufacturing Shoe
señor Orcí presentó su tesis, no se legislaba aún
Co.&gt;, &lt;Mercantil Banking Co.&gt;, de la que es aboacerca de esos delitos que él puntualizó claragado y secretario¡ «Compañía Italiana de Consmente en su trabajo.
trucciones&gt;. También es secretario de las compaEl señor Lic. Orcí ha desempeñado las cátedras
ñías carboníferas «Ciudad Porfirio Díaz, S. A&gt;. y
de Antropología Pedagógica en la Escuela Nor«El Rubio&gt;.
mal de Profesores y la de Psicología en la PrepaCon gusto publicamos el retrato del distinguido
ratoria, sustituyendo interinamente en esta últijurisconsulto, que ocupa lugar prominente en el
ma al licenciado D. Ezequiel A. Chávez, subseforo mexicano.

UN NUEVO PROFESOR
El profesorado de México cuenta con un nuevo
miembro, el señor D. NéstorE. Monroy, que hace
muy pocos días sustentó examen en el que fué
aprobado unánimemente. El señor Monroy es un
luchador inteligente y perseverante, muy conocido en México donde trabaja en labores pedagógicas desde muchos años antes de obtener el título,
pues su pericia en diversos ramos del saber, lo ha
hecho apto, desde que era estudiante, para trasmitir los conocimientos que posee.
Con motivo de su brillante examen y de las
muchas felicitaciones que ha recibido, creemos
de oportunidad publicar su retrato y dar á conocer algunos datos de su vida: el señor Monroy nació en el Estado de Hidalgo y á los diez y seis
años de edad vino á México ingresando como
alumno de la Preparatoria. Las malas condicio•
nes económicas por que atravesaba lo hicieron desistir en su propósito de seguir una carrera; pero
el Lic. D. Justo Sierra, Ministro de Instrucción
Pública y Bellas Artes, lo ayudó decididamente
facilitándole su ingreso en la Normal de Profesores y nombrándolo Repetidor de Química en Preparatoria. El señor Monroy tuvo entonces elementos suficientes para atender á sus necesidades y á sus estudios, y fué así como continuó la
carrera aumentando sus ingresos, pues tuvo varios alumnos particulares que le remuneraron sus
trabajos.
El señor Monroy, que tiene 29 años de edad, es
el tipo de los luchadores que gracias á sus personales esfuerzos, ha logrado colocarse en una posición indept.nü.iente y respetable. El &lt;Mundo Ilustrado&gt; lo felicita con motivo de su recepción.

los anuncios á que corresponden los fragmentos
que representa el grabado, y formar, con ellos, una
ó más figuras. Aconsejamos á las lectoras que si
no quieren mutilar sus ejemplares, calquen simplemente los fragmentos, así como la figura que
de ellos resulte.
Como el número de soluciones que recibimos
es cada vez mayor, ad vertimos que, en caso de que
haya mayor número de soluciones exactas que de
premios, se rifarán éstos entre los de igual ca•
lidad.

Nuestros Concursos
Cada vez obtienen mayor aceptación los concursos que, para entretenimiento de las subscriptoras de &lt;El Mundo Ilustrado&gt;, hemos establecido. El interés que esas cuestiones despiertan se
ve claramente en el número de soluciones que
recibimos y que aumenta de día en día.
Deseamos hacer algunas aclaraciones respecto á
estos concursos, y muy especialmente al número
12. Las soluciones á este concurso deben recibirse, para tomarlas en cuenta, á más tardar mañana lunes 26 de Octubre, y el resultado se publica,
rá el domingo siguiente.
El concurso consta de dos partes, según lo expresamos en las bases respectivas; Designar el ó

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MONUMENTO A LA CORREGIDORA

Prof. Nésfor E. Monroy.

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A iniciativa de la Junta Central del Centenario
de la Independencia del Estado de Querétaro, se
elevará dentro de poco tiempo un monumento en
lugar céntrico de la ciudad capital del citado Estado, á Doña Josefa Ortiz de Domínguez, esposa
del corregidor de la ciudad el año de 1810.
Para poder aprovechar hasta donde fuera posible todos los elementos artísticos de que se puede disponer en el país, la junta abrió un concurso
para que se presentaran proyectos para el mencionado monumento, de entre los cuales se hizo
una selección por un jurado formado por los señores: arquitecto Antonio Rivas Mercado, Ingeniero Armando J. Santacruz é Ingeniero Salvador
Alvarez.
Estos caballeros, después de examinar los proyectos presentados, dictaminaron que es acreedor
al primer premio el que reproducimos en la pri·
mera plana de ese número, firmado por el señor
Don Eulogio Ferraez Barrera. Por la fotografía
que publicamos, los lectores podrán darse cuenta
de las bellezas del proyecto.
El premiado en segundo lugar es también muy
hermoso y entró al concurso calzado con la firma
del ingeniero Carlos N oriega.
Una vez aprobado el proyecto, se iniciarán dentro de poco los trabajos de construcción, pues la
junta desea que este monumento sea inaugurado
el 15 de Septiembre de 1910, cuando se celebre el
primer centenario del mensaje enviado por Doña
Josefa Ortiz de Domínguez á los conjurados de
Dolores, mensaje que, en gran parte, hizo que Hidalgo se decidiera á proclamar la independencia
en las primeras horas del día siguiente,

547

EL MUNDO ILUSTRADO

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Instantáneas de las última&lt; funciones laurinas.-A la izquierda de arrib1 á abajo: Una pica de Álfu}elas (Plaza ''México"). - N.lampaguito en un pa3e (Plaza "El Toreo").-Martín Vnzquez adornániosr (" El Toreo").-Una ver6níca de "Chíquífó de Begoña
("Méxíco").-A la derecha: Cngída de Ganna (''Méxicn").-Relampag11it,&gt;en 11n lance de arrojo ("El Toreo") - Una b11enn var.1
de "Veneno" ('·El Torro") -Gao'la ,·, 1117/ari lri rn q•,il&lt;' ("México.")

�548

EL MUNDO ILUSTRADO

549

EL MUNDO ILUSTRADO

NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL
(CONTINÚA.)

UY LISONJEADO! Solo que
M1ette adore ó no á su profesor de arpa, eso no importa. Aunque no viviera
bajo mi techo la sobrina
de mi viejo Merlm, Miette
serla siempre sagrada ....
Gastón se apresura á exclamar:
-Es verJad, quien podrla
pensar otra cosa!
-Entonces, qué pensabas?
-Lo contrario! es decir, la
ceremonia civil, el cura, los órganos, la "flor de azahar,
toda la batshol11 de la ceremonia .. .. Cuamto la seflorita
M1ette entró ayer en el salón, tu vida parecla depender
a,I menor de sus gestos ....
Nos levantamos de la mesa yendo hacia el salón de
música y dije á Gastón riendo:
-Veo que para dejarte enteramente el lugar cerca de
Genoveva Lambrecy va á serme necesario casarme con
mi cocinera 1
-Cocinera! ... Luis XVI fué esposo de Maria Antonieta, pastora de Trianon. La sefl~rita Miette_ entienle
de cocina menos que Maria Antometa de fabncar mantequilla ....
La comparación era favorable para mi.. . . Pero la locura de todo esto se me volverá á presentar en la mente;
estas tres semanas últimas deblan ser las únicas en mi
vida que habrla dejado absorver por esta joven linda,
deliciosa, admirable, llena de los dones más preciosos,
sea) Pero he encontrado otras ciertamente desde que
mi vida de hombre comenzó á las cuales se podría aplicar la misma enumeración de calificativo~, y á las cuales, sin embargo, no he puesto el anil,o de compromiso
en el dedo.
Pero no! Digamos la verdad: Miette es única. Jamás,
amás he vhto otra joven que me haya parecido iguaarle en el permanente triunfo de su belleza en plena florescencia.

Encantadora criatura! Ah! la sirena siempre nueva!
Lo que me impide que suspire ruidosamente, lo qu;}
impide á mi corazon y mi voz ablandarse cuando contesto á.los buenos dlas de Miette, es acaso el deseo evidente que descubro;emella de provocar mi sorprtsa y mis preguntas. He quedado verdaderamente contento de mi
cuando habiéndole designado mi bufete, en el cual se
amontona un paquete de hojas en blanco, le dije:
-Tengo un articulo que escribir con urgencia esta maflana; Miette, quiere usted escribir á mi oictado? De esta mallera será más rápido, según me parece.
Sin decir palabra (y aún creo que quedó casi decepcionada) Miette se instaló con la misma premura con que
debe hacerlo en su recámara para redactar las cartas
que llevan en seguida el júbilo á su Provenzal enamorado .... Probó la pluma en su ufla, la mojó en el tintero
la pasó por la e~ponja húmeda, la volvió á mojar, y después, teniéndola en los dedos, esperó la voz de su amo.
Con mis notas en la mano, me puse á dictar; Miette
escribla muy rápidamente. y [lo cual me inquietaba un
poco] sin la menor vacilación en cuanto áortografla. Esta manera de trabajar con un secretario (Y qué secretario), me conviene más de lo que habla creldo ... Se sientP uno ya frei,te al público, á ese público selecto á quien
se ambiciona seducir ....
Miette no se detenta jamás; se mostraba perfectamente á sus anchas. Y resultó que yo lo estaba menos que
ella ... Lo que me venia á la boca no se parecfa absolutamente á lo que estaba en mis notas . .
Hablamos llenado ya tres grandes cuartillas; me acerq11é al bufete y tomé una .. .. La escritura, un poco larga,
pero muy clara, demuestra la idealidad de imaginación
y la precisión de carácter .... Ningún error ortográfico...
Como dice Merlín: Fuera de la cocina no hay cosa que
Miette no sepa!
Le pedí que me leyera lo que habla escrito, resignándome á olr ti cantoneo de la escuela de las monjas. No;
11\iette lee con toda naturalidad, y su acento provenzal
aqul y alli refuerza, según me parece, el sabor de mis
escritos.
Las palabras que pronunciaba Miette no eran ya las
DIARIO DE MIETTE
palabras que habla yo dictado, era11 las nota~, eran las
mallas de una red de armonla, de las que para siempre
Domingo 29 de Diciemrre.
vov á quedar prisionero, dichoso hasta lo inexpresable.
Acaso he sido demasiado presuntuosa? Mi temeridad
Reaccioné contra esta emoción de todo mi ser, y, como
que, y lo convengo, ha sido verdaderamente excesiva,
todas las reacciones, ésta fué brutal. Apenas Miette huestá á punto de ser castigada? A pe~ar de las órdenes
bo depositado la última hoja sobre el bufete, yo le dije
suficientemente precisas, aunq•ie indirectamente dadas
con el tono más irónico:
por mi primo, aperecl ante sus invitados ayer tarde. No
-Es decir que ahandona usted so traje de Artesiana,
era ni para verlos ni para mostrarme á ellos; era únicaMiette? Encuentra usted que no ha obtenido la otra nomente para conocer por fin á Genoveva Lambrecy, era
che todo el éxito que esperaba de él?
para que Marcos nos tuviera á las dos Juntas á la vista.
Con la pluma todavla en los dedos para un signo de
¿Quién saldrla triunfante en la prueba? Ella ó yo? Quién
p•mtuación que iba á poner, alzó la cara, levantó los
ha salido? Tiemblo al contestarme... Oh! el rubor, la
ojos medio cerrados y que me pareclan largos, largos
palidez, y otra vez el rubor. de Marcos cuando nuestras
como hendiduras de abismos, y me respondió no sin
miradas se cruzaro:i en los 1r,stantes en que adelantaba
cierta altivez:
en el salón ofreciendo la azucarera y alargando mucho
-No es esto, pero resueltamente no me gusta que me
el brazo (porque á pesar de todo experimentaba yo ciervean como un fenómeno de feria. como me han visto
to terror por mi audacia) de los demás, no he visto más
esos sefiores y esas damas, especialmente esas damas.
que á Genoveva Lambrecy: me ha parecido encantadoFácil era sobre-entender que afladla interiormente: ra y fina con su vestido Oe gasa blanca con t ranspareny sobre t?do la seflorita Lambrecyl
te azul lo que me h1 explicado la confosión de Merlín.
Entonces sintiendo que renacla, por su primera imE, muy distinguida tambi~n esta Pllrisiense, pero si yo
pertinencia, mi cólera del otro dla, le dije:
tuera Marcos, y lo digo con toda franqueza, preferiría
-Confesará U5ted que si estu exhibición ha tenido albuena y sencillamente á Miette. Por otra parte, á juzgo de mortificante para su vanidad, nadie más que usgar por la mirada que me ha dirigido. no ~ebe ser de una
ted es responsable.
dulzura extraordinó.ria, y á juzgar también por su voz
-Lo sé!
(pues Marcos la ha hecho cantar después), el pensa- •
Esto era claro y seco; significaba: Muy bienl son mis
miento es desolador si ama su voz, puede amar su perasuntos, no hablemos más!
sonal . . . Notas como puntas de agujas, se creerla ofr
Al contrario, yo ..no tenla otra cosa en la cabeza que
un cantorcito de la parroquia de San Sulpicio ...
hablar.
Esta maflana, Marcos estuvo escribiendo en su salón,
-Debla usted saber que ha cometido una inconsecuendespués Merlín le llevó la revista, que él se puso á leer
cia de las más desagradables ....
inmediatamente. Me he cuidado mucho de cantar; todo
-Una inconsecuencia? ....
debe ser tristeza en mi corazón puesto que he contristaLa orgullosa seflorita desapareció de nuevo; la ingedo á mi Sefior, y efectivamente lo es .... Marcos puede
nua fué quien hi10 la pregunta con sus grandes ojos llellamarme de un momento á otro para de:irme que expulnos de curiosidad y de asombro.
sa de su casa á su sirviente insubordinada, de la cual
-Sf, muchacha, si estas personas hubieran sido mese habla hecho erróneamente benefactor, y que su "esnos amigas mlas, usted podla comprometer su porver,ir
posa" Genoveva Lambrecy no pod_rfa p~rmitir que estupor esa audacia.. . ese porvenir no depende, y usted
viera cerca de ella. Ya ayer hab¡a ueJado entenderá
misma no lo ha creldo nunca, á pesar de sus misterios,
Merlin que se hacia necesari? tomar un partido cual·
del aprendizaje de la cocina; y ante estas mismas pariquiera porque yo no aprendena jamás la coc11.a.
sienses, á las cuales más tarde se necesitará pedir la
Quisiera saber, oh) quisiera saber todo lo que piensa,
consagración de su talento, estas paricieuses, á las cuatodo lo que trata de hacer ....
les para agradarles se debe arrojar tanto polvo en los
ojos, usted, acaba de presentárseles en el estado de
Por la noche.
simple criada, de pequeña Cenicienta)
Miette se volvió de espaldas; vió por la ventana hacia
No hubo lección de cinco á siete hoy tamp.&gt;col Mi priel exterior y ol su murmullo vehemente que me dijo:
mo salió casi inmediatamente después de cnmer; es muy
-Si usted se enojó porque ful al salón antier, no es
tarde· yo no sé qué horas de la noche ... Tal vez Marpor el daflo que esto pudiera ~acerme, no es á causa de
cos ha pasado la velada en casa de la seflora Lambrecy
mi
... de mi porvenir; es á causa de la seílorita Lambre''en femilia." Ya?
cy. de su prometida! ...
La incertidumbre me ahoga como una ráfaga de temComo en la noche de Navidad, Miette no me hablaba
pestad .... Quisiera mejor ser fulminada de una vez.
ya en tercera persona. Y asi es mejor en el orden de las
Cualquiera que sea el resultado cantaré maflana por la
cosasl Pero en este morrento no pensé sino en la frase
maflana.
de Gastón Sorreze, que se referla á las dos pequeflas
DIARIO DE MARCOS.
rivales. á las dos enamoradas de mi. . . . Miette celosa
de Genoveva? Bah! Miette que habla traldo á Parls toLunes 30 de Diciembre.
da una novela en su corazón y que, como habla yo tenido la prueba el dla de Navidad, esperab1 aún darle el
Esta manana ordené á N,erlln que me enviara á su sode~enlace más feliz! .... Por otra pane, vanamente me
brina. Yo no temla que ella e~tuviese á 1&gt;unto de morir
h•cia e,os razonamiento, tran~uilirndores, no sentía
de miedo porque acababa de olr el preludio de un canto
por eso cierta fitbre exlralh fermentar en mis venas .....
jubilante.
.
Me ou•e al unbono de su vehemencia.
Sin embargo sube en silencio; su, pasos 1Jge1os se
-¿Quié 1 le ha di:ho á u,ted 1.1ue amo á la seflorita
ac,mpaf11n solamente del fru fru de la sed.ten la alfomLamorecy?
¿Qtlién le ha dicho á usted que es mi promebrt porque no e~ ya mi arle;1ana la que abre la puerta
tida?
del 'salón! Mittte se me presenta en traje de calle con
-Era necesario que me lo dijeran?
alda de paño negro.

l

-Eso significa que lo ha visto usted? Pues bueno, en
qué? vamos, en qué?
-En que toda la vida de la casa st ha cambiado desde el dla en que usted esperaba recibirla.
Saboreo la palabra deli.:iosa: "La vid1 de la casa"
como si fuera la_intimidad. de nosotros dos la que gentes
importunas hubiesen vemdo á turbar sin derecho) Oh!
por qué continué el interrogatorio?
-¿Quiere usted decir simplemente que ha interrumpido nu~stras lecciones de canto y arpa?
Miette no respondió, pero no tenla necesidad de su
respuesta afirmativa para reir amargamente, muy bajo
de esta ilusión con Que me engaflaba hacia un instante'.
E:iamora&lt;ta de mi, Miettel No; como todas las mujeres,
Miette me consagra á mi, á su profesor. el exceso de su
sentimentalidad, si acaso, si no es que su celo obedece
simplemente al aguijón que se encuentra en et corazón
de todas las mujeres hermosas, y fatalmente conscientes
de su belleza.....este aguijón es el egolsmo, el instinto á
veces necesario, cruel, de acaparar ternezas, de acapa~
rar devociones, sacrificios de hombres fascinados por
ellas ...
Pero, en fin, ellas han nacido con todos los derechos,
as! es que yo no pienso ni un sólo minuto en negárselos
á mi adorable sirviente. Soy yo quien explica mi conducta, y, ¡ay1sólo yo quien sufre) ....
Desearla, por lo menos, que la alteración de mi voi
no traicionara mi sufrimiento ....
-Deberla usted saber por qué no la he llamado para
recibir mis consejos, y no debla usted echar la culpa á
la seflorita Lambrecy .... Recuerde usted la noche de Navidad ... quise entonces poner á usted en guardia contra un peligro que su imaginación y su inexperiencia podlan hacerle correr contra un desbordamiento de su corazón, demasiado joven aún para tener legltimamente
secretos ....
Usted me rehusó la confianza que yo solicitaba, sin
embargo, con el desinterés de un hermano mayor que le
ha dado á usted pruebas ciertas de su afecto .... Y Miette ahora vuelta hacia ,ni me miró con una mirada un
poco extraña, donde la vacilación y ternura se mezclan
á una especie de estudio ansioso que hizo de mi fisonomla ....
Por fin, murmuró, pero ahora su voz estaba más indecisa que.lamia!
-Retardar una confesión no es falta de confianza)
Me aproximé un paso, y aunque sufrla de antemano
por lo que iba á olr, endulzando mi voz para darle ánimo:
-Entonces,-le dije por fin,-cuál es el hombre en
quien usted piensa constantemente, aqoel por quien yo
lo he visto bien Miette, usted se condenarla á pan y
agua, con el fin de poder satisfacer uno de sus caprichos?
Y otra vez vela en los labios de Miette palpitar las
palabras de conf_estón .
Sus párpados se bajaron y se levantaron. ¿lrla á hablar? Para olr mejor (porque era él quien iba á olr) mi
corazón dejó de latir .... Pero Miette respiró, y después
ruborosa y agitada murmuró:
-¡Oh! Todavfa no ahora .....pronto, se lo juro, pronto!
-Me eché á reir:
-Pues bien! entendido! me lo dirá usted el dfa de mi
casamiento con la seflorita Lambrecy.
Y antes de haber dejado de reir, ol á Miette que replicó con los dientes apretados:
-Ese dla estaré lejos de aqufl ... .
¿Por qué pareció que ella sufrla? ... Me puseá pasear
en el salón por algunos minutos. Miette quedó completamente inmóvil en su silla; regresé cerca de ella, muy
cerca; mi mano se apoyaba en el escritorio; me incliné
un poco y vi que, á mi aliento, los rizos bronceados de
sus cabellos se agitaban y estremeclan. Habrfa sido
exquisito tomarlos entre mis labios y rozar la piel satinada de su frente baja y pura ..... Pero me incl rporé y
me retiré un poco para comenzar á decir con voz doctoral:
-Escuche usted, Miette; no será el dla de mi casamiento cuando sea necesario que usted se encuentre lejos de aqul, será mucho más pronto; inmediatamente.
Pero, gran Dios! cuál es esta mano misteriosa y extrafla, que sacude la,¡ sensibilidades tan especiales y
tan ingenuas?
Miette se puso en pie de un salto, y con las manos
juntas, la expresión enérgica, exclamó locamente.
-U,ted me despide; usted me expulsa. Oh! nol nol Lo
conjuro! No! Quiero permanecer aqull quiero quedar-

me!....

.

Le tomé las manos como para hacer que ella dejara de
experimentar la sensación del abandono:
-Pero chiquita insensata é incomprensible! No ha
visto usted lo que tiene de anormal su presencia en esta casa donde ningún titulo la retiene, ninguno, porque
el de criada no le conviene respecto de ninguna personal. ...
-Y si yo quiero ser su sirviente, quién tiena el derecho de prohlbfrmelo?
Volvl la vista á otro lado, incapaz de sostener el tierno desafio de la suya, antes de replicar:
-Yo no quisiera ver en tal exaltación infantil pisotear
las magnffi~as promesas que le hace la vida .... Le ruego querida Miette, sentarse de nuevo y escucharme.
Á\e obedeció; di algunos pasos, luego me acerqué A su
silla menos turbado de lo (lile parece.
-Si usted ha venido á Parls, es porque el joven á
quien amaba no querla ó no podla casarse con usted
no es esto?
(Continuará.)

NUBES DE OCASO
y después que se fueron la tardía experiencia
vino cruel, á dejarle, una amarga memoria. .
Al caer de la tarde
y al caer de las hojas
hacia el poniente,
bogando encima de su larga sombra,
se iba mi ensueño,
á perderse del cielo en las rosas,
nubes de ocaso.
Y rodando las hojas
á la cama del sol, cual mi ensueño,
perdidas iban.
¡Ay, otoño, mi &lt;-toño de gloria,
qué triste es tu calma serena y tranquila!
cuando corre al ocaso, á la hora
que el sol se traspone,
de ensueños la ronda,
sembrando en tierra,
semillas de otro mundo, largas sombras.
A la costa del sol van rodando
amarillas olas,
que ayer verdes, prendidas al árbol,
bebieron sus rayos del cielo en la copa,
del sol mismo hambrientas
buscando la sola,
la eterna ventura
de arder de su pecho en la fragua ardorosa.
Y allí, cenizas y humo,
dar á la tierra lo que de ella brota,
y á las nubes, al cielo, lo celeste,
y en las celestes costas,
el sol al acostarse cada día
rendido de su obra,
enjugarle el sudor de oro encendido,
la sa vía roja.
Y vosotros también, mis ensueños,
del árbol de mi vida frescas hojas,
en tierra dejaréis vuestra ceniza,
que fué tierra fangosa,
y al sol eterno,
en el templo de ~loria
en que oriente y ocaso se hei·manan,
el alma entera
rendiréis en suprema victoria,
vuelta al fin á su fuente de vida.
Al caer de la tarde
y al caer de las hojas,
amarillos como ellas, se van mis ensueños,
rodando cual olas;
en el lecho del sol van buscando
libertad redentora.

;Ya _pasó com? un s_ueño la fugaz muchedumbre! ...
el anciano, abatido, sm amor y sin lumbre,
aun solloza en la puerta de la humilde casita . . .
Y al mirar como el tiempo la derrumba á pedazos
vuelve al cielo los ojos y se cruza ele brazos
esperando, con miedo, la postrera visita! . .
GUILLF.R)IO DF. MONT.-\Gl'.

Septiembre de 1go8.

La Ciudad de Hierro
colmar tu regazo
con frutos de otoño.
Cuando puesto ya el sol, de tu sen&lt;&gt;
rebotan tus piedras
el toque de qneda
me parecen los siglos mejerse.
que el tiempo se anega,
y vivir una vida celeste
-quietud y visioues!Salamauca!
MIGlJEL DE UNAMUNO.

•

AYER Y HOY.
LA. CITA.
(Como se escribía oyer)
Burlando la tupida enredadera
Pasa 1111 rayo ele luna entre las flores .
l'n humilde arroyuelo sus amores
va arrullando á través ele la pradtra.
Sus perfumes le da la Primavera,
los encendidos astros sus fulgores,
sus gorjeos los dulces ruiseñores
y sn flébil susurro la Palmera . . . .
Dos cuerpos se dibujan vagamente
en la línea indecis:, que separa
la fresca linfa de la verde alfombra'.
Después. .

. , el rojo sol tiiie el Oritntr

y espuma la visi6n, cual si envidiara

ATARDECER DE ESTIO EN SALAMANCA.

la discreta ventura de la sombra! . . .

(Como se escribe hoy)

,

Del color de la espiga triguera
ya madura
son las piedras que á tu alma revisten,
Salamanca,
y en las tardes doradas de junio
semejan sus torres
del sol á la puesta
gigantescas columnas de mieses
orgullo del campo
que ciñe tu solio.
Desde lo alto derrama su sangre,
lluvia de oro,
sobre tí el regio sol de Castilla,
pelícano ardiente,
y en tus piedras anidan palomas
que arrullan en ellas
eternos amores
al acorde de bronces sagrados
que lanzan al aire
seculares quejas
de los siglos.,
Los vencejos tu cielo repasan
poblando su calma
con hosannas de vida ligera,
jubilosa,
las tardes de estío,
y este cielo, tu prez y tu dicha,
Salamanca,
es el cielo que viste tus piedras
con oro de siglos.
Como poso del cielo en la tierra
resplende tu pompa,
Salamanca,
del cielo platónico
que en la tarde del Renacimiento
cabe el Tormes Fray Luis meditando
soñara.
Sobre tí se detienen las horas
de reveza,
soltando su jugo,
su savia de eterno,
y en tus aguas se mirau los siglos
dejando á la historia

,\ través de la5 hojas de arrayán y picuala
donde el tímido arroyo por el césped resbala,
cual sonrisa de plata, rompe las sombras una
tenue cinta formada por un rayo de luna. . .
Desde el negro infinito. los astros majestuosos
sobre el e-ampo den aman fulgores misteriosos . .
de la brisa hay aron1a de arrullos y de amores;
en la fronda se escapan trinos de risueñores . .
En el rayo de luna, sobre la verde alfombra,
dos cuerpos confundirlos en uno, lentamente
se dibujan, y avanzan despacio, muy despacio .
Una nube, oportuna, tiende discreta sombra,
perfume de dicha se esparce en el ambiente
y una tstela de besos atraviesa el espacio . . . .
1111

Filosofía de fo vida.
(Como se escribía ayer)
Nací, y fué mi desgracia el nacimiento;
pues al punto dolencias prematuras
me hicieron maldecir las desventuras
de la vida á que vine en tal momento.
Abandonéme un día al sentimiento
y del amor probé las amarguras;

encontré falsedades por ternuras
y la amistad negóse á mi tormento . .
La ciencia me arrancó la fé que amaba
sin darme la verdad á que aspiraba,
sueño es la gloria que buscó mi lira .
Y tras tantos engaños de la suerte,
¡falta, quizás, que la insondable muerte
me reserve también una mentira!

( Como se escribe hoy)
Ved sentado en la puerta de la casa vacía
el pobre viejecito de la faz arrugada
snspi rando al recuerdo de la dulce alborada
en que fueron sus huéspedes juventud y alegría.
Visitarou su casa el amor y la gloria,
el placer y la dicha, la ambición y la ciencia . . .

(NUEVA YORK)
A Enrique Henriquez y Fabio Fiallo.

Esta c_iudad agolpa sus casas en un juego
de naipe~ fabulosos, que desplomará lueóo
el soplo de los Siglos .... Nínive se levaita
de nuevo, Babilonia vuelve á bulhr. y tanta
ale¡!ría es, el eco de una tumba que canta ... .
pasara e~ orgullo de esta ciudad fornida ... .
.Oh Babiloma!, ioh Nínive!, joh fuente de la vida!

(ª

¿ Y qué valdrán, entonces, las cívicas preseas
las plazas resonantes, las vías luminosas
'
Y los ~ladinescos bosques de chimeneas?
Una ciudad no vale más que un jardín de rosas....

Sobre los oleajes de este trajín sonoro
hacen vibrar su cola los cetáceos del ~ro·
y hay en los engranajes de estas rueda~ c;njientes
ogros devoradores que rechinan los dientes ... '.
Trenes que van aéreos con afán visionario
cual si, s~ desgranaran las cuentas de un ;osario;
automovlles que huyen vertiginosamente
c?m? queriendo avaros descontar el pres~nte;
fabricas que parecen multiplicar las horas
entr~ u°: tropel de manos prestidigitador~;
resp1rac1ón de hornazas; crin de locomotoras·
1
polvo que~¡ sol se irisa y humo que enluta el c ielo:
la carrera _rncesante, pero jamás el vuelo·
Y por encima de este bullicio secular '
nn gran puente á manera de un grill;te del mar.
i_Oh Señor! P~ro ldónde la alada Poesía?
~dónde las ~iete cu~rdas y la sola armonía?
,dónde el so~ milagroso de Orfeo, que en un día
levantaba penascos y ciudades hacía?
iOh Señor! La trompeta de Watt Whittman es sólo
la del Angel del Juicio Final. ¿No es cierto, A polo?
Y no hay na,da que oprima tanto mi corazón
como nn pais enfermo de civilización . . ..
Poesí~_: aquí mismo te encuentro. Musa mía:
regoci¡ate en una sorprendente alegría .. . .
Este país de prosa cotizable y nefanda
que se envuelve del humo con los espesos tules
entre sus asperezas, tiene la nota blanda
'
de los cabellos rubios y los ojos azules ....
Así ~s como esta máquina es solamente un juego
de gigantes esclavbs de un cupidillo ciego·
Y así es como resume su vida fragorosa
'
en un botón de nácar, bajo un pulgar de rosa ....
JOSE SANTOS CHOCANO.

*

CONSONANCllAS.
Soy orgulloso, y mi valor me abona
pues de Cyrano el espadín me ciño· '
ansío de laurel una corona
'
y odio 1a obscuridad y am~ el armiño.
Pero á ese orgullo tu bondad destrona
lQué no puede la miel de tu cariño?
·
Ei_i mis _e~trofas tu piedad pregona
mi sensihvo corazón de niño.
¿Te dicen que no me ames? No hagas caso
Que tú y yo caminamos al ocaso
'
y la vida- tú sabes-es muy corta.
. No me muestres tus ojos desdeñosos;
si sabes que seremos muy dichosos,
lo que el mundo murmure, lqué te importa?
LUIS ANDRÉS

ZúflIGA.

�550

n

CRONICA
O es posible quejarse del otoño, lectoras mías; es cierto que
el frío avanza cpn vuelo demasiado presuroso; pudiera
decirse que trata de sorprendernos antes de haber hecho,
con toda previsión, los indispensables preparativos de la
estación de invierno; pero en cambio, ¡qué hermoso cielo azul y qué dulces mañanas nos ha
traído como una compensación! No más amenazas
de lluvia triste y constante, no más relámpagos
entre las nubes grises y sombrías; la fiesta del sol
y del tranquilo horizonte convida suavemente
á salir, á pesar del viento frío que recorre las calles y los campos, buscando, tal vez, un tibio nido para ocultar en él su propia inquietud de vagabu ndo descontento. Y vuela hacia los bosques,
en donde puede l ibremente sacudir los viejos árboles que meditan en su contemplación de sigl os;
los gruesos y nudosos troncos se burlan de sus
audaces embates; las ramas de edad le resisten
tranquilas y confiadas: es la experiencia y la discreción de los años que se ríe de los arrebatos y
de los impulsos de la irreflexiva juventud; pero
las pobres hojillas nuevas, los tiernos retoñ?s, no
tienen esa fortaleza y sucumben: el soplo impetuoso del viento triunfa al fin; se las lleva en
sus brazos invisibles, y una nube de polvo gris
las ciega y arrebata en loca carrera; mas ese cruel
tirano, despiadado é inconstante, bien pronto las
abandona, las deja sepultadas entre la tierra de
los caminos y veredas, para huir en busca de hojas nuevas y lozanas; de otras que no lancen ese
lamento apagado y melancólico, producido por el
crepitar de las hojas marchitas bajo el pie del indiferente caminante.
¿No os parece, lectoras mías, que tiene algo de
siniestro el aullido fatídico del viento en las tristes noches invernales? Es como un fúnebre idioma en el cual parece relatar dolorosas historias
qu~ él ha aprendido, tal vez, en su incesante viaje
de errante aventurero.
Por las cerradas puertas se introduce, atrevido
y curioso, para sorprender á la bella y melancólica pensativa que, con el libro entre las manos y
el recuerdo en el alma, sueña despierta; los pesados cortinajes agítanse inquietos al soplo del intruso que se ha deslizado en aquel tibio nido; un
estremecimiento nervioso hace á la dulce lectora
envolverse con premura en su abrigo; los sueños
huyen de su pensamiento como aves asustadas
por aquella racha de viento helado, y el vagabundo ríe tras los cristales con su burla maléfica.
Aun en el interior de la casa es preciso abrigarse bieu, á fin de evitar todas estas sorpresas
desagradables; por fortuna tenemos actualmente
los confortables y graciosos &lt;sweaters&gt; de estambre que tan útiles son para la presente estación.
Lo~ vemos en todos los colores y en diferentes
tejidos· tienen la ventaja de abrigar sin exceso, y
ademá;, no son de ningún modo estorbosos para
las ocupaciones domésticas, como pasa con los
chales y fichús de estambre. J!;n cuan~o á los abr~gos para salir, los hay de D)'llchos estilos y en diferentes telas: cheviot, terciopelo, paño y sarga.
En sus dimensiones y formas hay, también, una
gran variedad, pues unos son largos, otros cortos
y algunos semilargos; se usan sueltos y entallados, predominando en estos últim?s la forma de
jaqnetódelevita corta.~ este~shlo hay un m_odelo muy elegante y gracioso: hene un. req~eno
chaleco adicionado que le da mucha origrnahdad
en su confección. Para los días fre~cos del temprauo otoño, puede hacerse uno de estos model~s
en sarga azul marino, guarnecido con una trencilla de pasamanería del mis~o color, con chaleco
adicionado de seda clara ligera, bordada de soutache. En el cuello puede llevar una bonita corbata de gasa ó de encaje en colores claros; y las
mangas deben usarse largas ó semilargas. Estas
últimas, amplias y de corte de campana, han encontrado mucha aceptación.
En esta misma forma de abrigos, hay otro elegante modelo, hecho en c~eviot gris de &lt;punt~ de
espina&gt;, adornado de terciopelo negro y tren&lt;:1lla
del mismo color. El delantero es cruzado, de¡ando ver un pequeño escote; se abrocha con tres

N

grandes botones de fantasía. La orilla inferior de
este abrigo puede ser derecha ó formando puntas en los lados. Aún hay más riqueza y variedad
en los abrigos que la Moda trae para la presente
estación; continuaremos dando noticias de ellos
á nuestras lectoras, pues sin duda es el asunto
más interesante que puede ofrecerles en la actualidad.
MARGARITA,

CUESTIONES TRASCENDENTALES
LA D ICHA
O HAY asunto más discutido y
difícil de analizar que el de
saber definir cuáles son las bases más fijas y seguras para encontrar la dicha. Siendo esta
cuestión altamente interesante,
solicitamos de nuestras lectoras nos den á conocer su opi=&lt;!i:!!!::::=!&gt;= nión sobre cuáles son las cualidades que juzgan más indispensables en una
mujer para ser feliz. Sus respuestas serán, sin duda, leídas con agrado; y para comenzar desde luego á tratar el punto sin alargar demasiado el prólogo, damos hoy á conocer alJ!unos juicios muy
interesantes de escritores notables, publicados en
un conocido periódico francés, y que servirán de
base en el concurso de opiniones á que esperamos
se dignen cooperar, con las suyas, nuestras amables lectoras.
El conocido novelista Paul Bourget cree que la
dicha reside en el espíritu de aceptación; Mme.
Grazia Deledda, en la inteliJ!encia; Mme. Marie
Aune de Bovet, en la energía del carácter; M. Benson, en la actividad y en el placer de poner en
movimiento la actividad de los demás; y Mlle.
Ellen Key, en el dón de amar. E-sta última escritora dice que si la Naturaleza ha rehusado á la
mujer el gran dón de amar, no puede haber para
ella dicha posible, ó si bien, tiene esta facultad,
pero las circunstancias han impedido su completo desarrollo, se considerará siempre desgraciada.
Una resignación apacible será el estado de ánimo más próximo á la dicha que podrá alcanzar.
Y esto, si encuentra en sí misma la rara facultad
de hacer felices á los otros con los humildes goces de la vida práctica, y posea, además, otra cualidad más rara aún: la de soportar con grandeza
de al ma y en silencio, sus propias penas, aliviando bondadosamente las de los demás.
El escritor realista, Vicente Rlasco Ibáñez, es
de una opinión semejante á la anterior, si no en
la dicha que se encuentra en amar, al menos en
la de saber inspirar afecto. Piensa dicho escritor
que las cualidades más propias para asegurar la
dicha de una mujer, son aquellas que le ayudan
á hacerse amar. Dice que el amor es un estado de
ilusión capaz de endulzar todas las tristezas de
la vida, y que la monotonía de la existencia solamente puede soportarse engañándose á sí mismo, y de todas esas astucias convencionales, el
amor es la mejor de todas.
M. Michel Corday opina que la felicidad se basa en el perfecto equilibrio de una buena salud,
pues muchas veces la neurastenia hace sufrir, al
paciente y á los que le rodean, penas indecibles
é incalculables. Como segunda cualidad en la mujer para ser feliz, coloca este escritor la bondad.
No la debilidad del carácter muelle y perezoso,
sino una indulgencia lúcida y una activa complacencia.
Y reunida á la bondad interior, la ternura manifestada exteriormente, pues juzga ese escritor
que la facultad de amar es muy rara de encontrarse; y la ternura tiene varios racimos y di versas florecencias, como son: la maternidad, la amistad, el altruismo, y otras formas de sentimientos,
que son como el perfume de la vida. Con mucha
sutileza y espíritu de análisis, dice el citado autor que no hay &lt;una dicha&gt;, sino muchas, según
la inmensa diversidad de los seres humanos. Uno
la encuentra en los goces del arte ó de la ciencia;
otro, en la atmósfera del hogar; aquel, en las satisfacciones mundanas. La dicha en ciertos espíritus está en ser lihres, otros la encuentran viviendo en dulce sumisión; y de este modo, las

N

formas de felicidad cambian tanto, como los gustos é inclinaciones de cada persona, ?ero tratando de llegar á una opinión más general, podemos
ver, en otros escritores, juicios más concretos, como es el de Pérez Galdós, el cual opina que las
cualidades mejores en una mujer, para su dicha,
son aquellas que reflejan, completan y compensan las del hombre. La señora Pardo Bazán, que
á pesar de su espíritu casi varonil por su potencia y erudición, debe sentir todas las penas afectuosas de los corazones femeninos, dice que si
supiera cuáles son las cualidades indispensables
en la mujer para ser feliz, se habría consagrado á
adquirirlas. En España se dice con frecuencia:
&lt;infeliz de la que nace hermosa», y sin embargo,
la belleza es una cualidad inestimable, propia para alcanzar la dicha, habiendo, en cambio, personas que colocan la ventura en defectos ó cualidades inferiores, demostrando, con esto, lo relativo
y discutirle de tal asunto.
No hay menos melancolía en la respuesta de M.
Paul Margueritte, que dice así: &lt;¿Cuáles son las
cualidades mejores para asegurar la dicha de una
muja, ó más modestamente, su paz interior?
&lt;El equilibrio de su razón, una inteligencia op·
timista y la igualdad de humor. Reunamos en un
armonioso conjunto un cuerpo sano con un espíritu fuerte, y encontraremos en él dificultades
para ver las diferentes situaciones de la vida, como insoportables y desgraciadas; están en nosotros
mismos, más bien que en los demás, los elementos
para la satisfacción moral. En cuanto á la dicha
intensa y absoluta, es mucho pedir, y ni aun se le
debe buscar&gt;.
Por último, M. Jules Bois da una interesante
opinión, en la cual demuestra que el &lt;feminismo&gt;
no es lo más apropiado para hacer feliz á la mujer, y dice así: &lt;Las cualidades que debe desenvolver la mujer de nuestra época para encontrar
la dicha, son de dos clases: por una parte, las virtudes del pasado; por la otra, las fuerzas del porvenir.
La mujer debe elegir esposo por ella misma,
porque este asunto es una parte importante de su
destino. Ella sabe mejor que nadie cuál debe ser
su compañero, el padre de sus hijos. Los consejos
que á ese respecto reciba, debe atenderlos, mas no
seguirlos como órdenes ciegas, pues el matrimonio
debe decidirse por ella y no por los demás.
En cuanto á la mujer casada, debe ingeniarse en
la tarea, á veces difícil y siempre delicada, de
adaptarse á los gustos y al temperamento de su
esposo. Para esto, es preciso que sea modesta, dulce y paciente, cuidando de dar al hogar una atmósfera de confort, á fin de que, haciendo feliz á
su compañero, asegure ella \&gt;U propia felicidad.
Todas estas son las virtudes del pasado, pero
también es preciso atender á las fuerzas del porvenir. La mujer debe .:uidar de no permitir que
se atrofie su voluntad, y de saber contar con ella
misma en los casos difíciles, desarrollando supersonalidad y armándose de pies á cabeza, intelectual y prácticamente. La individualidad que se
ha ejercitado con la energía, encuentra en el infortunio un aumento de fuerzas para combatir; de
lo contrario, quedará expuesta á ser un resto de
naufragio moral, ó de perder la razón. Que en último resultado, la mujer sepa que su dicha integral no puede separarse de la del hombre, más que
la fuente de su seguridad no está solamente en él,
sino ante toda en ella&gt;. He aquí, lectoras mías, una
lista de opiniones dadas por escritores célebres;
todas son interesantes y se prestan á la discusión,
que presentamos en esta forma: ¿ La dicha eslá en
el carácter, y en cuál carácter? ¿Es preciso esperar
las condiciones del porvenir para la dicha de la
mujer? Toca á nuestras amables lectoras la contestación á estas preguntas.

Decla un joven hablando con Fontenelle, que las
ocurrtncias fd1ce~ y los dichos agudos, no eran prueba de ingenio, ~mo efectll de la casualidad. Es cierto,
replicó Fontenelle. y también es una casualidad que no
se les ocurra ninguna á los tontos.

"""
En un tribunal.-¿Qué profesión ejerce usted1
-Son inventor.
-¿Y qué ha inventado usted?
-Hasta ahora nada, senor Presidente, pero estoy
pensando en descubrir algo extraordinario.

o

551

EL MUNDO ILUSTRADO

MUNDO ILUSTRADO

•

UDABLE que el orden y la propiepara arreglar la casa, producen, no
sólo bienestar y facilidad para
ejecutar los trabajos y ocupaciones indispensables en la vida, sino que influyen
directamente hasta en el estado del ánimo, proporcionando buen humor y deseo de cumplir mejor
con las obligaciones, pues cuando no hay orden
ni arreglo en el hogar, éstas se hacen p4:sadas y
enojosas.

1

Y tal vez parezca exageración lo que vamos á
decir; pero cuando la mujer es industriosa, ordenada, y sabe poner en todas y cada una de las habitaciones que componen su hogar un toque de
gracia y de refinamiento, se hace encantadora y
amable para todos los miembros de su familia,
conquistando incondicionalmente sus voluntades,
y haciéndose un sér indispensable del cual nadie
quiere prescindir. ¿ Os parece exagerado, lectoras
mías? Pues no es así; y la razón se encuentra fácilmente. Todos tenemos una tendencia innata á
la comodidad y al confort, y cualquiera que nos
los proporcione, nos hace disfrutar de un placer
casi necesario. Y de un modo muy particular vemos esta tendencia en el hombre. Es éste, por na-

en la parte superior de este mueble, alguna estatua artística y bella, como nos lo representa el
grabado.
Pueden creer mis lectoras, que con muy poca
esfuerzo, improvisarán según este modelo, un pequeño estudio, para ellas, ó para los niños, si tienen alguno que embellezca su hogar.
turaleza, un sér de placer y no se le puede tener
contento sino proporcionándole todas esas como·
didades que, por otra parte, es muy justo disfrute, como' una tregua y descanso de su vida, por
regla general, más fatigosa y accidentada que la
nuestra. ¡Cuántas veces hemos visto esposos, hijos y hermanos, dejar las diversiones y entretenimientos peligrosos, cuando las mujeres que forman su hogar procuran hacérselo a,l!radable y risueño, no sólo por medio de la afabilidad y del
trato cariñoso, sino también por el aspecto de elegancia y coquetería que una mujer hábil puede
imprimir en él!
No es indis'¡¡ensable tener muchos elementos
pecuniarios para hacer esto; con un poco de cuidado y de empeño, todas las mujeres lo conseguirán.
Hoy damos á nuestras lectoras el modelo de un
pequeño gabinete de estudio ó de trabajo, sencillo y fácil de improvisarse. Como no todas las casas tienen amplitud para destinar un cuarto á este uso, puede elegirse la pieza que sea más amplia
y que no tenga mucho tránsito, para tomar un espacio suficiente y colocar el cancel que representa nuestro grabado, cuidando de que alguna puerta ó ventana le dé luz. La madera de que se haga
queda enteramente al gusto y elementos de que
se disponga; debiendo preferir alguna de color
claro, para darle un aspecto más risueño. Como se
ve en el grabado, los muros del cancel están aprovechados forman.lo dos pequeños armarios destinados á libros y si es necesario á objetos de trabajo como pinturas, pinceles, modelos ú otros útiles de dibujo y aun de labores. Arriba pueden ponerse unas cortinas susceptibles de correrse. En el
primer compartimento pueden colocarse tiestos,
floreros con flores, ó cualquiera otro objeto agradable á la vista, como una estatuita, busto, tibor,
etc. El pequeño ajuar que está en el fondo es también de madera y debe procurarse que armonice
con la del cancel, tanto en el color, corno en la
construcción. Algunos cuadros 6 fotografías en
los muros representando artistas ó sabios que más se hayan
distinguido en el arte ó en la
ciencia que se prefiera, y á la
cual se dediquen esos ratos de
estudio que se supone transcurrirán gratos en ese pequeño
gabinete, servirán de mucho á
la imaginación para tenerla
atenta, y al aspecto, para embellecerlo. Las paredes podrán
quedarse con el mismo ta¡:iz
que el resto de la pieza; pero
sería preferible se le pusiera
alguno de acuerdo con la tendencia del pequeño estudio ó
biblioteca. No hay que olvidar la puerta ó ventana para
poner en ella alguna cortina
... ue la adorne y permita suavizar la luz cuando se necesite.
Dicha cortina puede hacerse de
algún género ligero, ya sea
blanco, crema ó crudo, según
el color de los muebles, cancel
y tapiz.
El segundo grabado representa un librero bufete, que se
puede colocar, por ejemplo, en
el ángulo opuesto á la puerta
ó ventana, y si no, donde el
gusto de la lectora crea que es
más conveniente para la armonía del gabinete. Este mueble
presta gran utilidad, pues sirve
de biblioteca y de escritorio.
Arriba de la pequeña cómoda
del centro, se extiende una tabla para escribir. Los armarios
de los lados pueden ocuparse
con papeles importantes ó útiles de trabajo, y en el tablero
del centro, el cual está cubierto por una cortinilla que puede hacerse del mismo género
de la de la ventana, se pondrán
todos aquellos objetos que es
preciso tener á la mano, al empezar á trabajar; como tintero,
lápices, reglas, compases, etc.
Será de muy buen efecto poner

o

CABEZAS FEMENINAS
Nunca , como ahora, se le ha d ado tanta importancia á la cabeza de la mujer. Sombreros, peinetas, flores y lazos. todo es poco para adornarla.
El gran moño que represen ta la figura de nuestro
grabado, se hace de muselina de seda azul pálido.
Para confeccionar este moño, córtese una tira de
muselina, que mida
treinta centímetros de
ancho; dóblese á la
mitad, y vaya sujetándose de veinte en
veinte centímetros
con puntadas finas para que no se vean.
Después, póngase en
el ceutro del lazo un
vistoso prendedor negro ó una hebilla dorada. Por debajo del
moño, se coloca una
horquilla convenientemente asegurada, con
la cual debe prenderse el lazo sobre el cabello.
Las peinetas tienen también un lugar muy preferente entre el peinado. Se usan solas y también
adornadas con listones de color. Estas últimas
son más bien las que están en privanza, pues resultan muy artísticas.
Aconsejamos á nuestras lectoras que escojan la
seda brillante para esta clase de adornos, pues da
muy buen efecto el brillo de la seda entre el brillo natural de los cabellos.
Se usa también llevar, según la moda griega, ramos pequeños de uvas entremezclados con listones de dos colores, torcidos uno con otro en elegante combinación. Así se usaba para las fiestas
de Baco; y ahora la moda resucita estas costumbres. No hay que olvidarlo, lectoras mías.

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FoT.

FÉux, DE

PARís.-MooAs

BfoHOFF

DAVID.

Traje de baile.-Confeccionado en crespón de China,
rosa pálido. La sobre-falda tiene forma de túnica corta y
en la orilla lleva un fleco de borlas de seda.
El cuerpo es completamente sencillo, con mangas cortas
y ajustadas, encima de las cuales lleva unas hombreras de
gasa rosa que caen flotantes por la ~spalda. A un la~o del
talle tiene un elegante lazo de terciopelo que termma en
dos borlas.

FoT.

FÉLIX, DE

PARfs.-MooAS

BÉC'IIOFF

DAvrn.

Elegante abrigo color de marfil, hecho en forma de manto, y adornado con bordados realzados,
ele seda del mismo color.

t,

.. .

�A LOS ENFERMOS

DEL ESTOMAGO
,

E INTESTINOS
¿Sufre V d. del estómago; no tiene apetito, digiere con
dificultad, tiene Vd. gastritis, dispepsia, gastralgia, disenteria, úlcera del estómago, dilatación del estómago, neurastenia gástrica, anemia con dispepsia, una enfermedad
de los intestinos?
¿Por la mañana, al levantarse, tiene la lengua sucia,
mal olor de aliento, está bilioso, tiene aguas de boca?
¿Después de las comidas, tiene V d. eructo, agrios,
gases, pirosis; vahídos, pesadez de cabeza, ruidos en los
oídos, sofocación, opresión, palpitación del corazón?

¿Tiene V d. dolores al vientre, á la espalda, vómitos,
estreñimiento, diarreas?
¿Se altera V d. con facilidad, está febril, se irrita por
la menor cosa, está triste, abatido, evita el trato social,
teniendo por la noche ensueños, sueño agitado, respiración difícil?
¿Desea evitar el mareo del mar al tener que embarcarse?
¿Ningún remedio, ningún régimen ha podido curar
á Vd? No se desespere, tome pronto

Elíxir Estomacal de Saiz de Carlos
Es seguro en sus efectos y SIEMPRE inofensivo, aunEs el remedio del día, usado en el mundo entero, el
que únicamente triunfa de las enfermedades rebeldes á que se use años seguidos. Cura las diarreas de los niños,
aumenta el apetito, tonifica y ayuda á las digestiones, por
todo tratamiento del estómago é intestinos.
Preguntad á todo el que lo tome y os dirá: "EL ELI- lo que es de uso necesario.
XIR ESTOMACAL de SAIZ DE CARLOS (stomalix)
De venta en todas las Droguerías y Farmacias.
me ha curado radicalmente, mientras que los demás medicamentos no me habían ni aún aliviado."

Agente 6enml en Amérlu, carios S. Prats, Apartado 468, México, D. F.

Consultas para las Damas
PARA U TEZ.
Presumida:-Puede usted usar en las
ocasiones que me indica, el ''Agua Oriental," pero teniendo siempre en cuenta, el
dai'io que hace á la piel, el uso de estas
composiciones. La que hoy recomiendo á
usted da muy buen efecto; pero usándola
diariamente, podrla maltratar su tez.

(J

~()

MONOGRAMA.
Lucla:-Day á usted el monograma que
desea, para marcar fundas.

VARIAS CONSULTAS.
Es¡,eranza:-No hay pintura que sea
Inofensiva para la tez; hasta ahora, no se
ha descubierto ninguna substancia de
esas, Que puedan usarse con frecuencia,
sin desmejorar mucho el cutis. Tal vez le
serla á usted útil, alguna crema como la
de " Simón" y otras, que sii:t perjuicio notable, blanquean la piel y la ponen tersa
y suave.

-El agua oxigenada para tel'lir de rubio
los cabellos, se usa, poniendo una cucha•
rada pequeih dt esta substancia, disuelta en medio vaso de agua simple. Ptro yo
me atrevo á aconsejarle que no haga uso
de esta preparación, pues además de quemar el cabello, el color rubio que le da, es
muy desagradable y no se puede quitar,
sino después de mucho tiempo.

RECETAS UTILES.
Mariota:-No he recibido ninguna carta
suya; hoy contesto con mucho gusto á sus
preguntas. Puede usted sumergir las escamas, en éter ó bencina, y si esto no da
resultado, serla bueno qu~ hiciese uso del.
sulfuro de carbono, ó de una solución débil, de carbonato de amoniaco.
-Para el panal de rosa. se hace almlbar con tres litros de azúcar, que se clarifica con una clara de huevo, y se deja
reposar hasta el dla siguiente. Luego se
cuela por un lienzo, se pone al fuego para
que tome el punto de caramelo; en seguida se aparta, se bate bien y sin dejar de
batir, se le mezclan dos claras de huevo,
también muy batidas, el zumo de medio
limón y una cucharadita de esencia de rosa. Después, se vaclan en las piezas en
q•1e se desean amoldar los panales, no
sacándose de alll, sino cuando se hayan
enfriado bien. Se pueden, también, adornar e.tos panales con figuritas de alftfü·
que ó con frutitas de pasta.
-No es fácil quitarle al cabello lo naturalmente rizado, pero, lavándoselo con
agua, en la que se hayan disuelto tomates verdes, á veces se consigue volverlo
un poco más lacio.
RESPUESTA.
Carlota:-No he tenido el gusto de recibir sus dos cartas anteriore,; es probable
que se hayan extraviado. Respecto de la
pregunta que se sirve hacerme, le digo

que, no es indispensable llevar, sino el
apellido paterno, pero á veces es más conveniente lle,•ar también el de la madre,
sobre todo cuando hay varias personas
que tengan el mismo apellido que uno
tiene.

CONSEJOS DOMESTICOS.
Gloria:-A la salsa de gitomate se le
pone la cebolla al tiempo de freirse, y después, al ponerle el agua, se deja alll para
que la sazone, sacándosela en seguida.
Puede usted anadirle un poco de vinagre,
para procurar de este modo que se conserve más tiempo.
- Para quitar el pano del rostro, se necesita, ante todo, saber de qué causa proviene éste, pues muchas veces lo produce
alguna otr1t enfermedad, ya sea de los ó,ganos digestivos, ó ~ualquiera perturbación del organismo. Serla conveniente que
consultara usted con un doctor á ese respecto, para que le dé su opinión. Como
remedio local, puede usted usar la leche
antefélica, que da á veces buenos resulta·
dos. Para las arrugas del rostro, es muy
eficaz el "massage facial."
- No creo que sea perjudicial el vapor
de agua caliente que usted usa, pero tal
vez no tiene efectos ningunos, para lo que
desea.
- Es muy conveniente, á fin de adelgazarse, evitar la alimeotación que contenga féculas y materias grasosas. El ejercicio es indispen~able para evitar la gordura exagerada.

•

_J
UN MODELO.

Aurora:-Doy á usted el modelo de abrigo para nina de dos á cuatro afios. Puede
hacerse en franela blanca, adornado con
con tiras bordadas de seda en la misma
franela, ó si no, con algún encaje grueso
y pasamanerlas.

PARA LAS MANCHAS.
UNA PREPARACION.
Costena:-El bálsamo de la Meca, no lo
hay ea nuestro pals, sino en la América
del Sur, pueJe substituirse con tintura de
benjul. En uno de los números anteriores,
di á usted esta misma respuesta, tal vez
usted no vió dicho número.

J. Benltez:-Nada es tan eficaz para
quitar las manchas de pintura, como el
aguarrás; y á fin de que desaparezca de
la tela que se ha limpiaJo, el mal olor de
esa substancia, bastará exponerla al aire
libre por dos ó tres dlas.
MARGARITA,

•

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 17, Octubre 25</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>•

L LINDO LUSTRADO
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las Fé.lirlcas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 18 de Octubre de 1908

...Al,onumento proyectado en hono1• de la C!orre9idora 9Jomtnguez
en .Querélaro. Proyecto de 0u/oglo

:T.

flJarrera.

(Primer Premio en el Concurso abierto por la Comisión del Centenario.)

Número 16

�502

li]L l'IIDNDO ILUSTRADO

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

lle de Alfara número 9, México, D. F. Apartado
tal 2.570.-Teléfonos: Erlcson, 1476.
Oompailía Telefónica, 471.

))OS·

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Oludad .............................. $ 1.25
En los Estados........... . .. .. .. .. . . .. .. . . .. .. 1.50
En el Extranjero... .. . . .. . .. .. .. .. . .. .. .. 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Oapltal. ..... ...................... $0,85 cs.
En los Estados...... .. . .. .. .. .. .. . .. .. . $0.50 cs.

EL REGATEO Y EL MOSTRADOR
DA operación comercial, especialmente entre nosotros, es un duelo
á muerte en el que cada una de las
e partes contratantes se afana por
enirañar á la otra, y en el que se esgrime,
se ~taca, se para, se cambia de guardia y
no están vedadas las estocadas á la italiana.
El interés del vendedor está en vender
caro y más caro mientras más malo; .r el
del ~om.prador en adquirir barato, y mejor
mientras más barato.
Estos intereses encontrados é inconciliables se debaten á fondo, se dilucidan meticulosamente ó se finge dilucidarlos, y antes
de venir á una transacción, marchante .r
tendero polemizan, se engañan, se tienden
redes y escaramucean de lo lindo, á fin de
salirse cada cua.l con la suya.
¡y cosa sorprendente! Estipulado el pacto y realizada la transacción, cada uno de
los adversarios se retira á sus cuarteles de
invierno, con la firme convicción de haber
plantado al otro una banderilla.
Estas actitudes respectivas y estos procederes recíprocos, llevan nombres consagrados por el uso. Esa habilidad, esas artimañas, esa esgrima especial se llaman para el
que compra, regateo, para el que vende
mostrailol'.

Saber regatear, tener bue11 mo-~tmdor,
son una necesidad de primer orden, dados
nuestros hábitos comerciales; y tan inclispensable es para una ama de casa ó un jefe
de familia saber regatear como para un comerciante ó dependiente tener buen mostrador.
En ese &lt;Yénero de sport, como en todos,
hay verda~le1·os clwmpio11.~, y quienes á él
se entregan, y son legión, suelen practicarlo por dilettantismo, por amor al arte,
por verdadero vicio y con la asiduidad y la
testarudez de ajedrecistas.
Señora hay que sale de su casa á las 9
a. m. al 0011ie1·cio, según la frase consag1·ada, y' regresa á su casa á las 4 p. m.. jadeante sudorosa, muerta de hambre; ~~ por
toda c~m.pra trae un medio metro de listón
liberty ó un pañuelito de frivolité; y hay
dependiente que se pasa seis horas frente á
una compradora para lograr . venderle con
cinco centavos de recargo un decímetro ele
calicot.
Y qué derroche de ingenio, q!1é. gracejo,
cuanta literatura y cuanta sof1st1ca para
llegará tan exiguos resultados! Se o~en
risas exclamaciones, protestas, se cambian
confidencias, se miente sobre la calidad, la
procedencia y la duración, siempre garantizadas de la mercancía; se afirma audazmente ~ue en otra parte hay mejor y más
barato· se replica que será porque el artículo e; tramado, ó de imitación ó alemán
en vez de francés, y se concluye, cínicamente, prometiendo el dependiente_ comprar á ese precio todo lo que se le traiga, y
el marchante ofreciendo cargamentos de la
mercancía á la mitad del precio que se le
pide.'

Al caer la ta1·de, si el regateo ha empezado en la mañana, ó al peso de la noche, si
dió principio en la tarde, dependiente .r
marchante se separan sat.isfrchos ele haber
perdido seis horas y de haber lucrado seis
centavos; pero eso sí, radiantes r org·ullosos de su campaíia.
Poi· qué todo ésto1 tCómo es que el comercio que, mitológicamente hablando, tiene alas en los pies, resulta tener entre nosotros plomo en las alasi iCómo es que las
mercancías tienen escritos sus precios en
cifras . ignoradas, con signos cabalísticos,
aterradores é incomprensibles en vez de
ostentarlos en mímeros conocidos? Y cómo
nos resignamos á perder diez veces en
tiempo lo que no hemos de obtener una sola en precio del artículo?
Todo el mundo nos habla ele la rapidez de
las transacciones y de la necesidad de acelerarlas. Hombres de genio han inventado
máquinas ultrarrápidas, raudos vapores,
trenes relámpagos para hacer instantáneas
la producción ~• el transporte de las mercancía , r todos estos esfuerzos y todos esos
gastos Yienen á estl'ellarse ante el 11108! mdo,· de un dependiente y ante el l'egatPo de
una matrona.
Y todavía la actitud del dependiente es
explicable. El comienza, ésto es profesional
y humano, por ofrecer malo .í caro, r es
fuerza que con su all1ago, con sus buenos
modales y con su dialéctica impida que la
compradora se largue y lo deje plantado, ó
que le lance un paraguazo monumental.
Pero la matrona 1, poi· qué regatea? Con
oír el precio, saludar cortésmente r dar la
media vuelta, todo quedaría rápidamente
arreglado.
Seamos justos: es el rP(!rtfPO el que ha
creado el 1,108tmdo1·. Las seíioras, porque
1·egat,,o y bello sexo es la mi ma cosa, alegan que si el regateo engendra al mostrador, en cambio al regateo le ha engendrado
la mala fe del comerciante. Es posible; pero á la vez es indudable que con abstenerse
de regatear y, temporalmente, de comprar
se le quemaría el pasto á la mala fe comercial.
El dfa que el come1·ciante sepa que si el
precio f!UC pide, y que la mercancía debe
ostf'ntar, es exagerado nadie ha ele comprarle, se verá oblig;aclo á poner en armonía los precios con la calidad de la mercancía \' f'l estado del meclio comercial, á tl'ueque· de quedarse sin clientela. Entonces
adiós 11108fi'uilo,·.'
Pero qué sería del bello sexo si no regateara! Lo hemos privado de todos sus derechos _y por consiguiente de toda actividatl
política; le tenemos casi vedadas las investigaciones científicas, la polémica periodística, el ejercicio de las profesiones Ji berales.
Para él todo campo de actividad, de lucha.,
de batalla y por consiguiente ele triunfos,\'
de oforia están cercados .Y le son inaccesible;, .No le hemos dejado más t~rreno libre
(]_ue el de la moda y el del regateo, y así
como la ardilla eonfinada en su jaula se
ao·ita por hacerla girar, para dar ejercicio á sus miembros y satisfacción á sus
anhelos de actiYiclacl, así la mujer, se refu&lt;Yia en la moda y en el regateo para hacer;e la ilusión de la lucha y de la victoria .v
desterrar de su oído el monótono hervor del
puchero doméstico.
Los fenómenos que estudiamos, como todos los de orden social, tienen abolengos lejanos como cimentaciones profundas y para
acabar con el regateo y con su fastidiosa
consecuencia: el mostrador, será necesario
que el feminismo haga su obra, que emancipe á la mujer, que la levante hasta el nivel de la actividad del hombre.
Sólo que entonces lo probable es que
quienes practiquemos el regateo seremos
los hombres. En cambio disfrutaremos de
los atractivos del mostrador femenino.

DR. M.

FLORES.

l!ll. MUNl&gt;O 11.llSTltADI)

Crónica Científica

1i03

T olstoi á los ochenta años

Influencia del Desierto en el hombre.

L desierto no es sólo &lt;un asilo de la de•
solación y de la muerte, sino una fuente constante de energías vitales,
- - • - - ~ espirituales y de raza,&gt; tal es el
tema de un libro publicado recientemente en Inglaterra, que tiene por título &lt;Paseos por Arabia.&gt;
Su autor dice: «Todo lo que experimentamos
aquí,- las amargas y trabajosas jornadas, los in•
convenientes y estorbos á cada momento, la desnudez de la tierra, la alimentación frugal, el te•
rrible calor y el aire fino y penetrante-se co1;1•
vierten en dedos elásticos dedicados al traba¡o
constante de renovar una vieja idea. Teniendo esto en cuenta, considere el lector lo que han hecho y lo que han dejado de hacer el Islam y el
árabe y se encontrará con que este libro le da la
clave' del carácter de dos de las más potentes influencias que han obrado sobre los destinos de la
humanidad.&gt;
La raza árabe y la religión islamita son ~rod~ctos gemelos del desierto, .Y los dos han. e¡erc1do
sobre la humanidad el nnsmo efecto estimulante.
No sólo es el árabe el más excitable de los mortales sino que ha tenido siempre el don de comunicar su excitabilidad á los demás. La mitad de
los conflictos universales en los últimos mil dos•
cientos años han estado relacionados con la in·
fluencia árabe ó la sarracena. Los asirios, los indús los kurdos, los persas y los negros del Sudán'. han sufrido esa influencia y han sido eleva•
dos y después desprecia?os por ella.
.
El árabe ha sido el látigo de la humamdad. Aun
en las conquistas origin~les de los árab~ se ha
reconocido que no han sido tanto conquistas como revoluciones ; revoluciones universales y de
gran extensión contra el gastado paganismo, para
las que los árabes dieron jefes y les inyectaron su
propio impulsivis~o y ~u ~petuosidad. Para los
semi-esclavos del 1mpenahsmo los árabes fueron
más libertadores que conquistadores. Fueron el
latigazo que, atravesando la espalda de la h~nidad la hicieron ponerse de nuevo en movimient~. Y desde entonces han tenido en muchas
ocasiones el mismo papel.
En cualquiera parte del cercano Oriente y en
Africa Central ó del Norte donde ocurra alguna
revolución, levantamientos y luchas se puede tener la seguridad de ver al árabe aprontando combustible y atizando el fuego. El efecto de sus maniobras ha estado en una singular desproporción
con su fuerza numérica, la cual en la mayoría de
los casos debe haber sido escasa.
El desierto es el origen del Islamismo y de la
influencia de los árabes de una manera muy dife•
rente de como la Palestina es el origen del Cristianismo, ó Grecia el trono del Helenismo. No sÓ•
lo es el lugar de origen de fuerzas que pueden
ser trasplantadas y pueden operar con éxito en
cualquier parte. Es algo más, es una ~o~stante
inspiración siempre presente y una cond1c1ón necesaria de salud y vigor para lo que ha creado.
Nada es tan curioso en la historia como esa necesidad que ha existido siempre para la raza y la
religión del desierto de estar en continuo contacto con ese desierto para conservar su propia vitalidad ... ... Tanto Francia como Inglaterra aprendieron y pagaron cara la lección, que hay una
gran diferencia entre los moros de las ciudades y
los beduinos del desierto.
«El terrible calor, el aire puro y delgado que vibra en los sentidos, la desolación que impone á
todos los que viven aquí la necesidad de una resistencia sostenida, la falta de leyes que delega
sobre cada individuo la custodia de su propiedad,
de su honor y de su vida,&gt;-estas causas, obrando
sobre una raza durante cientos de generaciones
han estampado en ella un sello especial, no sólo
en su carácter y temperamento, sino en su moral
y costumbres. Han engendrado hombres que tienen confianza en sí mismos, indomables, arrogantes, orgullosos, valientes,- hombres imbuidos en
el más alto grado en esas virtudes viriles que todos los pueblos de la tierra han considerado como satisfactorias en ciertos períodos de su existencia, y en medio de las cuales la raza árabe se
ha establecido de una manera permanente; y han
engendrado un credo en el que estas virtudes y
esta manera de ser han sido consagradas,-un credo que, á pesar de ser estrecho de miras y desprovisto de riqueza y de profundidad, es el que
mejor responde á las necesidades del hombre como individuo .. .. . .
Así, pues, es como obra el desierto. Mantiene y
renueva las influencias árabes é islamitas llevando constantemente sobre ellas las mismas condiciones y circunstancias que las hicieron levantarse. Nada cambia en esta tierra donde el hombre
y sus ideas participan de la inamovilidad de la
naturaleza. La vida y las escenas que describieron los poetas de los tiempos de Mahoma, son las
mismas que Doughty, autor del libro citado al
principio de este artículo, describe en el mencionado libro.

Tolstoí y su esposa revisando la correspondencia y los p eriódicos.
O cabe lugar á duda de que Tolstoi es el más
universalmente conocido esc~itor de_ los q~e
viven actualmente, y se podna también decir
que quizás es el más conocido de los personajes de
la tierra. Por lo tanto, nada sería más natural que
una demostración mundial de simpatía al cumplirse el octogésimo aniversario del nacimiento
del gran ruso.
,
¿Quién es y qué representa ese ruso como simbolo de su país, para ser considerado como al¡(o
semejante al Kremlin, y qué es lo que ha hecho que su nombre haya llegado á ser familiar en
casi todos los hogares del mundo?
Hay r' ,s Tolstoi,-uno, el escritor dotado de
uua vi~ión artística y de un toque creador que
raras veces han sido igualados y quizá nunca sobrepasados, y el predicad_or cuya~ prédicas,_ aun•
que no han sido de gran mfluen:cia en la vida de
Jos hombres, si son sanos conse¡os á. un mundo ,
«cansado de vacilaciones y compromisos.&gt;
La vida del sabio de Yasnava Polvana está desprovista de acontecimientos notables. El reform,ador nació el año de 1828; el 28 de . Agosto, segun
el calendario ruso, y el 19 de Septiembre para la
cronología del Oeste. Después de un ~urso elemental en una escuela de campo, ,conhnuado_ en
la Universidad de Kasan, completo su ~d~cación
con un viaje por el Oeste de Europa. Sirvió _en el
ejército tres años durante la guerra de Cnmea,
casó con Sofía Andreyewna Bers, de Moscov:r, Y
ha sido padre de trece hijos, de los cuales viven
nueve.
• d
d
Sus trabajos en favor d~ la comuni~a , que eberían ser mencionados aun en sus biografías más
rusuperfic i'ales, son: organización de. las escuelas
.,
rales {1875); cooperación para la circu1acion y mejoramiento de publicaciones populares (1~5-1895);
organización de los socorros para las víchmas_del
hambre en la Rusia Central (1891-:92); renunc~a ~
todo derecho de propiedad literaria, monetaria o
de tierras (1895-96) y la publicación d~ sus muchos trabajos literarios, n,ovelasi opusc~üos ~
obras de teatro, cuya mayona ha sido dedica?ª a
señalar abusos del gobierno ruso. En 1?91 f~e excomulgado por el Santo Sínodo de la i$les~a rusa, y esto hizo que muchos de sus parhda_r,ios se
abstuvieran de tomar parte en la celebracion de
sus ochenta años.
.
Tolstoi, el artista y literato, se puede decir que
murió con la producción de su Anna. Karennma
escrita en 1875, un trabajo que el nnsmo autor
llama pobre y desgraciado, pero que, á pesar de
eso, será leído mucho despué_s de que se haya perdido el recuerdo de sus meiores sermones. ~o
hay que perder de vista el hecho de que el mismo Tolstoi divide su vida en dos ~art~s per~e~tamente definidas; la primera antenor a su cnsis
religiosa de los años de 1878-7~, du~ante _la c1;1al
escribió la mayoría de sus trabaJos hte~anos, m•
1 so su gran obra creadora: «Resurrección&gt;, tra~ajo que él ahora llama inútil_ y lle~o de mal.
«No puedo recordar esos días sm sentir ho:ror y
arrepentimiento.&gt; Había ensayado nos dice, la

N

Tolstoi y

ciencia y la cultura modernas, y se retiró de ellas
en vista de que &lt;la primera no es capaz de resolver los problemas de verdadera importancia, y la
segunda es hueca y falsa.&gt; Por eso es por lo que
se dedicó á la vida sencilla y franca y á la ideal
de los campesinos que son la clase que más se
acerca á los verdaderos cristianos. Desde el año
de 1878 sus escritos han sido casi exclusivamente
polémicos y didácticos.
Las fotografías usadas para las ilustraciones de
este artículo uos dan idea muy exacta de la apariencia personal de Tolstoi. El autor lo recuerda,
durante una visita á Moscow, en 1900, como un
hombre grande, robusto, con los brazos muy largos caídos á los lados del cuerpo; nariz ancha, labios un poco gruesos, y ojos pequeños y grises,
una gran cabeza sólidamente sostenida sobre unos
hombro~ voluminosos y ligeramente combados,
una barba gris tirando á blanca y sobre todo esto
un aspecto indescribible de poder y dominio. Su
aspecto y su cara es de un intelectual, fanático
tal vez, pero no un soñador. Se ve que es un
hombre convencido de sus ideas, las que no habrá poder capaz de hacer vacilar.
Tolstoi dice que ha descubierto en el sermón
de la montaña cinco leyes las cuales ha convertido en su norma de fé y de conducta, y las cuales
encierran los grandes principios que deben regir
la conducta del mundo. Estos principios se resumen en la siguiente forma:
«Vive en paz con todos los hombres, y no con«sideres á ninguno como tu inferior.
«No tomes la belleza de tu cuerpo como motivo
«de orgullo.
«Cada hombre debería tener una sola mujer, y
«cada mujer un solo marido, y no deberían divor&lt;ciarse por ninguna razón.
&lt;No te vengues y no castigues al sentirte insul«tado ú ofenaido. Sufre todos los males y no los
&lt;pagues con otros males, pues todos somos hijos
&lt;del mismo padre.
«Nunca interrumpas la paz tomando como pretexto el patriotismo.&gt;
Los críticos pueden discrepar en sus opiniones
acerca de Tolstoi, pero nunca deberán rehusarse
á reconocer que los tres grandes trabajos: «Guerra
y Paz,&gt; &lt;Anna Karennina&gt; y «Resurrección&gt; son
obras maestras de creación. En estas obras, como
en todas las del gran escritor, hay dos historias,
la que está basada en el título de la obra, y la de
una alma, á la que se procura considerar desprovista de lo que la rodea; esta historia es la de
Tolstoi mismo, contada con una franqueza y una
ingenuidad á la que el público no está acostumbrado, lo que ha hecho que se le considere como
falsa.
¿Han ejercido la vida y la filosofía de Tolstoi
alguna influencia en su tiempo? Los críticos dicen que, aunque vive y viste como los campesinos v predica el evangelio de la pobreza, sus hijos «han casado con el dinero&gt; y han renunciado
al modo de ser del padre, y su tierna y devota
esposa ha procurado «colocar un pedazo de ter•

s11

hija predilecta Alejandra Lwowna.

ciopelo debajo de la corona de su esposo, justamente en el lugar en que él quisiera que fuera
más_pesada.&gt; Esto es verdad. Pero nada puede
¡ushficar el que un hombre martiriceá una mujer
y á unos hijos á quienes ama ce,n toda su alma.
Haciendo á un lado estas deficiencias inocentes, no puede discutirse el que la influencia de
Tolstoi en Rusia se extiende desde el Zar hasta
los más humildes campesinos. Si no hubiera sido
por las enseñanzas de Tolstoi, es probable que el
emperador de los Rusos nunca hubiera convocado el primer congreso de paz en la Haya. Gracias
á los escritos enérgicos y constantes de Tolstoi
a~n los rígidos ritos de la iglesia rusa están per:
d1endo algo de su intransigencia. A las condenaciones fulminadas por Tolstoy contra las riquezas se debe el que los prisioneros rusos sean tratados de una manera más humana en las cárceles
y que los ricos se dediquen más que antes á tra:
bajos y actos filantrópicos.
Sin una iglesia, sin una congregación1 frente á
las imprecaciones de la casta sacerdotal en su lejana casa.de campo, rodeado de su muj~r, sus hi¡os más Jóvenes y un pequeño séquito de entusiastas, Tolstoi ha sido el más ardiente predicador de la rectitud en su tiempo. Hay que confesar que ha sido impracticable y fuera de época.
P~ro mientras que los_ principios de la moral y la
vida de un hombre sm temores que rige su condu~t,a por su religi?n inspiren admiración y emulacion á la humamdad, León Tolstoi será una de
las más notables fuerzas morales de la época.

•

Damos á conocer la cantidad de carne que consumen varios de los países de Europa. El «record&gt;
de Alemania e:i en especial exacto y verídico,
puesto que ha sido hecho bajo las leyes de inspección de 1904. El consumo de la carne en Alemania, en el 1904 correspondió á 108.5 libras por
cabeza, este informe sin duda alguna se refiere al
peso de la pulpa de carne. El peso aproximado
declinó á 101.1 en 1905, y á 98 7 en 1906· la carne
de chivo y la de caballo, cada una de ell~s, en los
tres años declinó cerca de dos libras.

***
En el_ extranjero se proponen algunos industriales dedicarse á la fabricación de tejidos de fibra
de malva común, planta que crece espontáneamente en todos los climas y terrenos y que cunde con facilidad extraordinaria. La fibra de malva tiene además la ventaja de que se puede obtener por el sencillo procedimiento de la macera•
ción. La malva contiene un 40 por ciento de fibra.
Los tejidos qué con esta se fabrican son de gran
resistencia.

�504

EL l\1UNDO Il,USTRADO
1

~ ,MUNDO

5Ó5

ll..USTRADO

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fscuela de Artes y Oficios para~eñoritas
La educación femenina es uno de los problemas de solución más difícil, y que en muy contados ejemplos se
ha podido realizar de una manera acertada, sobre todo
en México. Los unos, cediendo á las preocupaciones exclusivas que imperaron en otra época, quieren que la
mujer en estos tiempos, lo ignore todo y su vi~a no
sea más que una renunciación, que su papel en la sociedad
nº sea más que pasivo, y que su vida sea de perpetua

Fachada del nuevo edificio.
Vista interior del nuevo edificio.

Clase de e~critura en Máq,ri11a.
sumisión y dependencia del hombre, ya sea padre, esposo ó hermano. Otros por el contrario, quieren ir muy
de prisa, y educará la mujer como si fuera á vivirenel
medio cultísimo de una gran capital europea. y sostener
los rigores de una lucha reñidísima, de la competencia
industrial moderna que tantas víctimas hace, especialme entre las mujeres, en los grandes centro del trabajo.
Otros quiren seguir diversos caminos: desean dar una
cultura intelectual intensa á la mujer, sin darle habilidad técnica para ningún arte ú oficio: quieren hacer bachilleras, mujeres doctísimas. eruditas, pero cuya erudicción las colocará en un puesto sumamente falso en
la sociedad, puesto que les dará las exigencias de la vida culta, ~in los medios de obtenerla. El desequilibrio,
en este caso, es tau desastroso como el primero. La mujer adquiere aspiraciones: es pobre; pero su posición
social la hace alternar con la gente rica; sus aspiracio-

tir la atracción del medio, cuando éste es viciado, á salvar
rectamente los escollos de la vida. ó á sortearlos con habi lidad. Y en cuanto al otro punto, es claro que los establecimientos de educación especial para la mujer, deben procurar
difundir ampliamente aquella enseñanza técnica que tenga
por fin hacer el mayor número de educandas, hábiles y expertas en los oficios que más útiles resulten ser, por la bondad de los salarios, por la demanda que haya de esa clase de
trabajo y también porque resulten más apropiados y menos
dificultosos.
Esta clase de educación realiza, en la medida de nuestras
posibiJidades, la Escuela Nacional de Artes y Oficios para
mujeres, que acaba justamente de ser tr.msladada á un nuevo
edificio en la calle de N ecatitlán, del cual son las fotografías que
publicamos. Alli aprenden las alumnas de una manera esencialmente práctica, los oficios más usuales y mejor remunerados actualmente en la mujer, y que no requieren un aprendizaje largo y difícil. En el taller se hacen vestidos no solamente,

~--- Me. Gregor de F tores A ,atorre, Directora
Despachoi de to Sra.
del plantel.-Clase de fabricací6n de flores de género.

El local no tiene la amplitud requerida por las necesidades de la educación de las obreras en México. En los pocos
días en que ha estado allí instalada la escttela se ha advertido la estrechez del local; sin embargo es seguro que
allí permanecerá mucho tiempo, y como el edificio no se
presta á ampliaciones, lo más conveniente en nuestro sentir sería que se esteblecieran en otros rumbos de la ciudad
escuelas del mismo genero, destinadas á las obreras que, de
esta manera, encontrarían mayor oportunidad para instruírse en las labores industriales y para aprenderá proporcio·
se por sí mismas la subsistencia.

Clase de modas.

Cl&lt;1Se de costura dé ropa blanca.

Clase de dibujo.
nes son muy altas, en tanto que sus aptitudes son muy
cortas, y, ó la vida se convierte en una tortura constante,
ó la voluntad desfallece.
En todo estos exti:emos se h~ caído y se sigue cayendo
con mucha frecuencia en México. La educación de la mujer, para ser socialmente eficaz, debe tener por fin el de
armar á la mujer para proporcionarle á sí misma los medios decorosos de subsistencia; para mejorar sus condiciones de vida, para obtener puesto ventajoso en la competencia del trabajo. Esto es, en cuanto á la educación técnica,
que la educación moral por otra pa1ie, la enseñará á resis-

Clase de hechura de sombreros.

como en la mayoría de las esc~elas, con el fin de presentar á
fi de año una costura para salir del paso: smo que el taller
ti:ne trabajo para el público, de _ modo que las ed~candas se
familiarizan con los gustos de é~te y aprenden al mismo hem •
po á hacer las piezas de ropa y a maneiar un taller de costura.
En otros.talleres se aprende el, bordado_ que, ~unqu~ está
cayendo mucho en desuso, todavia es una mdustria mexicana
e · la que se emplea gran número de obreras. La repostería, la
f nb ·c•,ció,n de flores de, género, la escritura en máquina, tam- _,
rt forman.ramos
"" •· ,.
'" ·
t ant es en 1a ensenanza
•- r.
b'ª1én
muy
impor
esco....
La mejor prueba de que ~sta. escuela es d~ gran utilidad,
e ue el número de inscripciones ha venido aumentando
c~n~tantemente, hasta ba~er de ella uno de los establecimientos
más concurridos de México.
f
El nuevo local no ha sido hecho ~xpr~samente para ~ste ob. t . estaba destinado á Escuela Pnmana, pero, en vista de
Je º•el edificio de la calle de Chiquis, donde por muchos
que
. 1a esc~e1a, se encont raba casi. en rui.
estuvo establecida
anosel Mi'nisterio de Instrucción Pública y Bellas Artes connas, conveniente dar este d es1·mo .ª1 e d'fi
· que estaba a'
sideró
1 cio
punto de concluírse y en el cual se ha instalado la Escuela de
Artes y Oficios,

Clase de bordado.

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EL MUNDO tt.USTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

La fiesta de·· Caridad en Tacubaya
'
.:: ·...

:-' ...

1. Sl'ita.~. Oristi11a Ji',rías y Soto, Srira Dávila y Rebeca Dá-vila. (Trojes de gitanas).-f. Si·ita . .María huisa Díaz
González. (Traie de t~ra).-3. Sritas. Ooncepci6n y Dolores Rod!f'iguez J1finun6n. ( Valenciaruw).
4. Puesto de J,jmbola.-5, 6 y 7, Grupos de niñas de la Eseuela "Guillermo Prieto"

en tt'ajes de Jantasía.

I. I'ueslo de con/etti rora, atendido por las Sras. Luz Cervantes de Oca11tpo, Concepci6n Cervantes de !caza, y Sritas. María Luisa Reyes Spíndola y Marta Parlano-e. ( Obtzwo el premio de "El Mundo Iluftrado).-2. Grupo de la ;,ra. Carlota Morales de Ortega, principal organizadora de la.fiesta y las Sri/as. Niní Woif, Fanny Lahat, Concepci6n Iba,7ez, .María de M_en_dizábal, &lt;;armen de Mend1zába~ y Carmen Ferrer.-J Otro pues10 de confetti.-4 Srita. Carmen Zetina. ( Traje de Mora).-5 Canastillo de viole/as, pues/o de confetti !tia, _atendido Por las Sras, Mana f. de Vargas, Elena l. de Pradillo, María M. de Zepeda, y Sritas. Maria Luisa Durán, Estery
Berta Garcfa, Marta Maqueo, Berta Brezer fose.fina Serret, Aurora Gutiérrez y Trida Reynert.-6 Grupo de nilias de la Escuela "Guillenno Prieto."

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ltt, MUNDO ILÚSTltAbo

EL MIJNVO

1LUST1{ábo

JJlU!E.CiOS OILilM!FilCOS !E.N ~A!ASCA~ON!E.S

Fiesta en honor de Mnrelos.-Procesión c,vica.

Fiesta en honor.de Morelos.-Concurso de traje,.

CARIDAD

~

gono,o,,s dam,s qn&lt; han nnido m
'Y;
nobles esfuerzos para formar un Asocia~ ción que tendrá uno de los más altos fi.
f ~ nes de la vida humana: el de protejer á
la especie en sus más fü:rnos vástagos,
no descansau en su labor. Hanse impuesto una
tarea difícil, delicadísima, que para realizarse de
una manera eficaz, necesita del trabajo constante,
atento, minucioso de todas y cada una de las señoras que á tan noble obra han consagrado su
atención, y ellas siguen concienzudamente en su
labor; nada las detiene: ya se transladan de un extremo á otro del país, llevando la buena noticia,
instalando por todas partes Juntas auxiliares, derramando la simiente; ya organizan funciones teatrales, conciertos, fiestas de sociedad, apuran su
ingenio para inventar novedades para sacudir á
nuestra sociedad de su genial torpeza, y para arbitrarse fondos con que comenzar su obra, que,
como todas las obras grandiosas, en estos tiempos
necesitan de mucho dinero para convertirse en
realidades.
Y entre todas las fiestas que el ingenio de las
señoras que forman esta caritativaAsociaciónha-

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fuese de una manera insignificante, al brillo de la
fiesta, se honró en ofrecer uno de los premios que
discretísimo jurado otorgó á los puestos mejor
ataviados. Complacidísimo se siente este semanario con que el fallo de los jueces haya destinado
este humilde homenaje de simpatía á la señora
Luz Cervantes &lt;ie Ocampo, señora Concepción
Cervantes de Icaza y señoritas María Luisa Reyes
Spíndola y Marta Parlange, que tuvieron á su cargo el puesto de confetti rosa, primorosamente decorado, semejando un viejo castillo.
En estas páginas publicamos fotografías obtenidas durante la festividad, que, comenzando el sábado once, terminó hasta por la noche del día
siguiente. Publicamos también grupos de las señoritas y niñas que, vistiendo primorosos trajes
de fantasía, contribttyeron en no po-a medida al
brillo verdaderamente extraordinario de la fiesta.

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Un nuevo templo católico

Los habitantes de la Colonia Roma, que ya forman un centro poblado de consideración, contarán dentro de poco con un nuevo templo que se
dedicará al culto católico y que, como edificio,
servirá para el embellecimiento de la ya hermo•
sa colonia.
Son autores del proyecto los ingenieros CéuThA•
sar y Carlos Novi, y por
las fotografías que de él
publicamos se podrán
dar cuenta nuestros lectores de las bellezas que
encierra.
El estilo que se adoptó
para el exterior es el
llamado Secesión; la
planta es en forma basilical, es decir, con una
nave central y dos á los
lados, formando c r u z
latina y con cúpula en
el cruzamiento de las naves principales.
Las proporciones de la
construcción contribuirán á darle un aspecto
monumental: su longitud
es de cuarenta y cinco
metros y medio próximaNueva Iglesia en la Colonia Roma.
mente, y el ancho máxi-

...

bía ideado, la que se efectuó el domingo último
en la poética alameda de Tacubaya fué brillantísima; ha sido una de las más interesantes y de las
más hermosas. La señora Carldta Morales de Ortega, que tuvo á su cargo muy principalmente la
organización de este festival supo llenarlo de toques, que no podían menos de despertar la simpatía y el entusiasmo. Y allá acudió lo más florido de la sociedad. Iban todos bien dispuestos á
hacer obra de caridad, á cooperar en lo posible á
este gran movimiento filantrópico, cuya trascendencia no tardaremos en palpar; pero iban también atraídos por la novedad de una fiesta, en que
cada detalle era una nota exquisita de buen gusto, de arte, de elegancia, de refinamient'o, en que,
desde el más pequeño hasta el más amplio tenían un sello que le apartaba de la vulgaridad. Difícil en extremo, era en verdad la tarea de
hacer una kermesse que no fuese trivial como las
que casi domingo á domingo se celebran en diversos sitios de este valle florido. Pero en esta
vez la fiesta fué novedosa¡ se apartó completamente de lo que estábamos acostru;¡ibrados á ver,
y ha hecho época entre los acontecimientos sociales de estos últimos tiempos.
La fiesta ha sido ya reseñada ampliamente. "El
Mundo Ilustrado," deseoso de cooperar, aunque

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Fachada principal.

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La casa de Morelos en Morelia.
roo, en el crucero, es de poco más de veinte metros; la altura máxima, en la cúpula, es de veintisiete metros.
Dado el crecimiento de la población en la colonia y el embellecimiento constante de ella, se
hacía necesaria la erección de un santuario dedicado á la religión qué, á pesar de su antigüedad
y de los ataques de que ha sido objeto, sigue
siendo dominante en nuestro país, y que tantos
progresos ha hecho últimamente en los Estados
Unidos, cuyos hijos forman gran parte de lapoblación de las nuevas colonias de los alrededores
de nuestra capital.
Las ilustraciones que acompañan estas líneas
muestran el templo proyectado, por su fachada
principal y por una de las laterales.

o

EN HONOR DE MORELOS
Las fiestas celebradas en la ciudad de Morelia
en los días veintinueve y treinta del mes próximo pasado para conmemorar el aniversario del
nacimiento del héroe Don Jo5é María Morelos y
Pavón, fueron muy lucidas y alcanzaron un éxito que superó aún á las esperanzas de sus organizadores.
Por la mañana los manifestantes formaron una
procesión y se dirigieron al lugar donde se haya
el monumento erigido al héroe, al pie del cual
depositaron coronas de flores. En seguida hubo
un concurso de trajes de fantasía para niños al
que concurrieron más de treinta luciendo hermosos y originales vestidos. Después se publicó el resultado del concurso de simpatía del
que ya nos ocupamos en otra ocasión, y en el que
resultón vencedoras las señoritas María Pérez,
María lturbide, Concepción Macouzet y Guadalupe Paulín.
Por la tarde y noche se efectuó una animadísima kermesse en el Parque de San Pedro en la que
los puestos estuvieron á cargo de las más distinguidas damas de la sociedad moreliana.
Las fiestas harán época en la historia de las
efectuadas en el presente año. Publicamos algunas vistas que dan idea de lo animado que estuvieron las fiestas y del entusiasmo con que el público concurrió á ellas.

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La concurrenc·ia que asistió al colegio -La carrera de relPvo.-Salto de caballo á lo largo.Salto de altura.- Preparación para una carrera
de l 00 yardas.-Un salto en·- trampolín.-Salio de caballo á lo~lardo
,
- " •-El venced oren la carrera d e una milla.

Para celebrar la fiesfa
de San Francisco de Borja, patrón del Instituto
Científico de M é xi c 0
plantel q ne se conoce má~
con el nombre de Colegio
de Ma~carones, los alumnos Y profesores del mismo orl!anizaron una serie
de fiestas atléticas, que
se efectuaron el domingo
11 de los corrientes en
el edificio del colegio.
Para la fiesta deportiva
se hizo uso de los elementos valiosos con que
cuenta el plantel, y que
fo;man el Club «Junior,&gt;
mas algunos otros alumnos que no pertenecen á
esa agrupación.
La dirección estuvo á
cargo de personas peritas en cuestiones deportivas, y el programa estuvo lleno de atractivos para los amantes de los deportes viriles y de los ejercicios al aire libre.
Las carre~as á pie, en uno ó en dos, fue ron los numeros prominentes¡ las hubo á
todas las distancias, desde cincuenta yardas hasta una milla; aparte de ellas hubo
saltos, y como número final una lucha con
cuerda. La carrera de relevo á cien yardas y
la gran carrera de dos millas, fueron las dos
que más llamaron la atención, una por su
método y buena organización, y la otra por
la gran distancia que había que recorrer.
Después de las carreras se representaron
varias piezas de teatro, y en los entreactos
se distribuyeron los premios á los atletas
que se hicieron acreedores á ellos durante
los juegos.
El día anterior tuvo lugar la parte religiosa de la fiesta, que consistió en una mi:,;a solemne, bendición y fuegos artificiales
por la noche.
Dedicamos una plana á las fotografías tomadas por nuestro fotógrafo durante la fiesta deportiva, y en el exterior del edificio
antes de las fiestas religiosas.

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l!JL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO

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EMOS asistido á un verdadero carmen musical. El concierto del domingo en Arbeu fué un florilegio fragante, y aun nos
queda ese~cia de las flores escogidas conque el
maestro Meneses regaló el oído de su auditorio
aquel día.
Beethoven, Svendsen, Mozart, Tschaikowski y
el grandioso ~agner, form:aban el programa de
ese concierto, cuya memoria guardaremos frescamente.
Todo era exquisito, todo intenso, todo emocio-

Señorita· Carmen Mungu(a, pianista, que obtuvo un
ruidoso ~xito en Arbeu, con el gran
concierto de Liszt.
nante. La divina Leyenda ArabedeSvendsen, que
transporta el alma hasta encerrarla en los mu~os
repujados de las mezquitas, olientes á saume~os
y pebetes, donde Zoraida mira en la tranquila
fuente los círculos morados con que el amor le
subrayó los divinos ojos inconsolables¡ y allí la
aparición de la mora condenada á vivir si~ amores; y allí mismo, en esa fuente más tranquila q~e
la bondad piadosa de esas dos almas, el sueno
confortable de la "Rosa de la Alhambra."
, .
Paso á paso seguimos la leyenda, y el espiritu
tuvo igual deslumbramiento que el _de la Mor:a
ante la aparición brillante, y el . mismo recogimiento lleno de unción de Zulamita, la que desfallecía de amor en el Canta1 de los Cantares.
De semejante ternura y gracia nos in~ndó l:t
gentil ''Casse Noisette" d~l ~ago Tscha1kowsk1,
un miosotis, un grano de 1nc1enso, un canto de
canario.
.
1
y en escala ascendente de impresión y va er,
debo citar en seguida el concierto en mi bemol de
Liszt ,ejecutada en piano porlaSrita. CarmenMunguía.
Nunca tan alta perfec~ión se ha ,observado ~n
manos femeninas. La Snta. Munguia tocó magistralmente, llena de brío, apasionada, segura; con
gran técnica y profundo amor. Justa fué la ova•
ción tributada.
y no menor la que alcanzó la Sra. Heidic_k,. en
"le Mozze de Fígaro" de Mozart. La Sra. Heid1ck
hace mérit9 ¡í §\lS ma~&amp;tr9s &lt;i~l Conservatorio de
Colonia,

Pero de todas estas selecciones, nada superó en
emoción á la que en nuestros espíritus produjeron, "Sinfonía Patética" de Tschaikowskiy la
"Cabalgata de las Walwas" de Waguer.
La Sinfonía Patética, en sus cuatro partes es, sensillamente, magistral.
Se ignoran las emociones que inspiraron á Tschai•
kowski, el título de esta sinfonía que fué bautizada en San Petershurgo al día siguiente de su estreno el 16 de Octubre de 1893, y aun parece q ne
él mi~mo no sabía como llamarla. Así escribía á
un amigo suyo llamado Davidov.
"En un viaje que hice á París en Diciemb~e de
1892 me vino la idea de hacer una nueva smfonía ~on programa que debe ser un enigma_ ~a~a
todos. Descífrelo quien pueda. Durante mi v1a1e
la fuí desarrollando en mi imaginación y más de
una vez se llenaron de lágrimas mis ojos."
También el auditorio del domingo en Arbeu
tuvo esta emoción, esencialmente en el &lt;Allegro
con grazia,&gt; música armoniosa, de un marcado sabor oriental.
El terna principal de este número que se anu_n·
cia en los cellos y se fortalece en las maderas, viene, después de la agitación del andante, como un
rayo de sol que atravesara un nublado: serenamente, tibio, confortador, lleno de consuelo que
va de rosa en rosa, de matiz en matiz, hasta confundirse en los tintes suaves de un crepúsculo.
Contrastando á la indolencia tropical de este
Allegro, surge el c:Molto viv~ce&gt; llen? de animación creciente hasta el mohvo marcial, donde el
tema de la marcha ejecutado á toda orquesta po•
ne en el ámbito su triunfante clamor.
Luego, como si un desaliento pasara por las
voces, el «Adagio lamentoso&gt; va rezando una_ oración, murmurando una plegaria toda angustias y
dolor.
El tema de este número es voluble como una
pasión: se queja, protesta, gime, se exalta y al fin
cede con desesperación.
De pronto una nota vibrante del «gong&gt; turba el oído con sus notas extrañas y da entrada
al Finale: un canto torvo, de notas sollozantes que
se extingue como un rayo de luz.
La obra de Tschaikowski de la que él mismo decía: «la considero la mejor de mis obras, la más
:&lt;incera de toaas; y la amo como á ninguna de mis
producciones anteriores,&gt; dejó en nosotros una
honda emoción.
La «Cabalgata de las Walkirias&gt; ese torbellino
macabro que sopla en nuestras almas con vientos
de borrasca, también nos estrujó; en forma menos
dolorosa, tal vez, pero más violenta; y en esas sacudidas impetuosas, en esos arrasamientos hui::a•
canados, los ojos del espíritu vieron la tragedia;
miraron la tropa de caballos negros arrastrando
prendidos á sus arzones, los cuerpos ensangrentados de los guerreros muertos, y siguieron anhe-

** •
Y nuevamente habdn sido escuchados estos dos
mae~tros en el concierto del jueves, del que dar~mos crónica en el número próximo.
Se repitió la Sinfonía Patética y figuraban en el
programa «La Muerte de Amor&gt; de Isolda, final de
esa exquisita tragedia Wagneriana; el momento
doloroso en que la prometida del Rey muere de
amor sobre el cadáver de su amado Tristan. Las
Impresiones de Italia&gt; de Charpentier y el &lt;Segundo concierto&gt; de Saint-Saenz.

Escena final de "Sardanápalo ".-El incendio.
En cuanto á repertorio, do más selecto del tea•
tro clásico y moderno,&gt; así rezan los carteles, y
hay que creerlo por lo que se cita antes de esta
aseveración. Entre otras promesas que encierra
ese repertorio, está la &lt;Tierra Baja,&gt; creación de
Borrás, y en la que tantas ganas tenemos de verlo.
Y esta compañía, con ese repertorio y esos antecedentes, trabajará los Martes, los Miércoles, los
Jueves. los Sábados y los Domingos¡ más valía

haber dicho que todos los días de la ~emana me•
nos dos, y los domingos y días de fiesta habrá
matinées.
Así, pues, debemos regocijarnos ante el aviso,
y prepararnos á una temporada clásica :española,
que deseamos tenga un gran éxito.
LORELEY.

lantes la desenfrenada carrera de las Walkirias, Y
con ellas entraron al templo de los dioses.
¡0h genial Wagner!
¡Oh soñador Tschaikowski!

Milán,fSeptiembre~de:1908.

Arte y Tribunales.-La nueva "Cavallería Rusticana" é "11 :Figlio di Yorio" -Muerte · del actor
Zampicrr.
Para

..

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,, 1

Sr. Fernando Peña, pianista.

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Con tal e:i:quisités en los programas, unido á los
méritos de los ejecutantes y al concienzudo esesfuerzo del maestro Meneses, la temp;irada de
conciertos irá de triunfo en triunfo.

***
Mientras los teatros en Europa abren sus puertas á la temporada de invierno; su receso tiene
inactivas las plumas de los cronistas. Sólo nos
llega como saliente el triunfo del Kaiser con su
ballet suntuoso &lt;Sardanápalo&gt; del quedamos hoy
nota gráfica.
Esperemos los éxitos en puerta, de los teitros
de Europa.

***

Srita. Mimi Heidick.- Contralto del Conservatorio de Colonia.

Correo Artístico de Europa

Como final tenemos que anunciar un verdadero
acontecimiento; la compañía dramática del gran
Borrás está á nuestras puertas, pronto el vetusto
Arbeu se regocijará con la presencia de los eminentes artistas españoles, y tendremos la tan deseada época de teatro dramático español.
Los elencos, que se acaban de lanzará la publicidad, prometen mucho: juzguen nuestros lec•
lores por ellos mismos, les damos la lista tal como la hemos recibido:
Carmen Bové, Camino Garrigó, Juanita Gil, Carlota Ibáñez, Concepción Llorente, Dominica Martínez Enriqueta de Palma, Carlota Pla, Amparo
Plas¡ncia, Amalia Sánchez, Lola Virgili.
Femando Aguirre, Emilio Ariño, Enrique Borrás Luis Blanca, José García Leonardo, Rafael
Godiila Bernardo Jambrina, Arturo La~santas,
José López Alonso, Adrián Martí, Juan Román,
Luis M. Tovar y Miguel Tutau.
Pintarán las decoraciones: Amorós, Urgcllés,
Villomara, Moragas y Alarma.

"Sardanápalo" .-El Rey declara su intenci6n de incendiar el palacio.-Baile
del sable delante del Rey.

Mundo lludrado. "

El tribunal de apelación de esta ciudad pronunció poco hace la sentencia en la causa instruída por cuenta del maestro Mascagni y del Editor
Sonzogno contra los hermanos Monteleone, el Editor Puccio y el escritor Giovanni Verga, por la
creación y ejecución de la nueva "Caballería Rusticana", que entre paréntesis mucho ha ¡!ustado
donde se ha hecho. La Corte confirmó la sentencia ya pronunciada del Tribunal, considerando la
violación de los derechos de autores, pues que
Giovanni Verga no podía autorizar nuevamente
que de su '·Cavallería" se hiciera otro libreto.
Así los hermanos Monteleone no podían musicarlo sin contra-hacer ó imitar la ópera de Mascagni, y el Señor Puccio haciéndose editor resultaba
cómplice en la falsificación. En consecuencia, novelista, libretista, músico y editor resultaron necesariamente cómplices en la falsificación y condenados in solídum á daños y costas por este nuevo juicio. Para el editor Puccio quedó excluída
la desleal competencia afirmada por el tribunal.
Así la nueva ópera queda secuest rada y prohibida su representación.
Otra cuestión judicial se ha resuelto en Nápoles
en la 8~ Sección del Tribunal. Cuando Gabriel
D'Annunzzio dió á la escena su &lt;Fliglia di Yorio&gt; con tanto éxito, el célebre actor cómico y
autor napolitano Eduardo Scarpetta, hizo una parodia de la tragedia, con el nombre de dl figlio
di Y orio,&gt; que hizo reír mucho al público y encolerizar al poeta que lo acusó ante el Tribunal.
Muchos fueron los incidentes en esta causa en
que el autor se defendió con mucha gracia y talento. Entre otras cosas, dijo que si el señor
D'Annunzzio hizo la hija de Yorio é l (Scarpetta)
hizo un hijo y no reconocía al poeta el derecho
tutelar á toda la familia. El Tribunal absolvió á
Scarpetta, y el abogado Simeoni de D'Annunzzio
recurrió al Procurador General, en apelación. El
Procurador interino estudió la causa y el recurso, y no creyó oportuno conceder la apelación,
de modo que la absolución de Scarpetta fué definitiva y D'Annunzzio deberá pagar los daños que
el actor hace ascender á más de sesenta mil francos,
Con bastante pena he sabido la muerte en u na
casa de Salud de F lorenciadelactorVittorioZampieri, esposo de la Mariani y tan conocido y esestimado en México. Deja un grande vacío en su
compañía, si no como actor, sí como director,
pues que muy pocos sabrán como él adunar los
mejores elementos para formar sus compañías
tan homogéneas, las que desgraciadamente casi no
e-xisten en Italia, pues que cada artista célebre
por r egla general se rodea de malos elementos para realzar sus cualidades¡ cosa que impide la perfección tan deseada en el arte.
G. P,

B.

�512

EL MUNDO ILUSTRADO

513

EL MUNDO ILUSTRADO

ALREDEDORES DE MAZATL,\N. - IW.MPIENTES DEL OESTE EN EL PASEO CLAUSEN.

EXPOSICI0N FUSTER,.

La Exposición Fuster
LOS REBELDES.-ROSA MÍSTICA.-MELANCOLÍA.
ABANDONATI-.AUTO RETRATO.

00000000000000000000

A noticia de que Alberto Fuster de reeso de Europa acababa de abrir en la Esuela de Bellas Artes una exposición de
~ sus obras más recientes, me llevó, y conmi'-{_e~
go á todos los que en México se interesan un poco en asuntos de arte, á los salones de
la academia con el deliberado propósito de ver con
atención lo que de nuevo nos trajera el joven pintor mexicano. Le conocía ya por algunas de sus
obras y tenía sinceros y grandes deseos de apreciar los adelantos que hubiera podido hacer durante su último viaje. Sabía que es muy laborioso¡ que tiene el amor de su arte y la firme voluntad de estudiar y trabajar concienzudamente, y
procuré ver con detenimiento sus obras.
Son estas poco más de cincuenta entre bocetos,
estudios y cuadros concluídos.
En cuanto lo permitan las dimensiones de un
artículo escrito rápidamente, daré á conocer á los
lectores de «El Mundo Ilustrado» algunas de las
principales obras nuevas de Fuster, tal como la
impresión persc,nal me las ha revelado. No quiero
hacer crítica; pero tampoco es mi deseo hacer una
simple enumeración, que resuHaría sin interés.
«Los Rebeldes» titula Fuster á su cuadro de
mayor aliento: un tríptico cuya figura central es
Jesús crucificado; á la izquierda está Prometeo; á
la derecha Luzbel. Y cabe preguntar desde luego
¿por qué el Mártir del Gólgota, el Apóstol de la
Montaña, el Humilde Pescador; que predicaba
«Amáos los unos á los otros» y que acostumbraba
saludar con la fórmula de concordia; «la paz sea
con vosotros;» ¿por qué quién hizo del amor á la
humanidad la base inquebrantable de su apostolado; por qué es un Rebelde? Luzbel sí; Prometeo
quizás también; más Cristo que fué al martirio
voluntaria, mansa, apaciblemente; que no tuvo
más que un instante rápido de rebelión, del cual
no tardó en arrepentirse y llorarlo y sufrir por
él hasta el punto de sudar sangre; Cristo no fué ni
pudo haber sido rebelde. Por eso es que el cuadro,
de gran aliento y empuje, está lejos de causar la
impresión que de su simbolismo debía esperarse.
En cuanto á la ejecución, y sin entrar ahora ep.
detalles de técnica, pude notar una desigualdad
muy considerable entre las tres figuras del cuadro. La mejor de todas es, indudablemente, la de
Luzbel; el dibujo es correcto, el color vivo, en el
sentido estético de esta palabra. Si esta figura fuese sólo el cuadro ganaría mucho la obra. Menos
acabada y hermosa es la figura del centro; su di·
bujo está lejos de la corrección que ofrece la primera; su color es muerto, opaco, casi uniforme en
la figura, y el fondo carece de ambiente. Y toda-

vía la diferencia es más marcada en la figura del
Prometeo, cuya expresión, no obstante la crispadura de los músculos del rostro, resulta inerte.
De mucho menor aliento, pero más valioso, en
mi opinión, es el pequeño cuadro que el autor
llama «Abandonati»: una figura de mujer de medio cuerpo, amamantando á un pequeño, abandonado como ella. Sin que la impresión causada
por este cuadro sea de~garradora, conmueve la
tranquila y resignada tristeza de la mujer, y la
indiferencia del niño, glotón y rozagante. La ejecución de este cuadro es, en mi sentir, mejor que
la del anterior; el color se acerca mucho más á la
verdad; el dibujo es irreprochable; hay ambiente;
en la figura se advierte naturalidad encantadora:
ha sido estudiada á conciencia y no vacilaría en
colocarla á la cabeza de todas las obras de Alberto Fuster.
No es de menor mérito el auto-retrato de medio cuerpo que se ve en la misma sala; éste descuella encima de todos por la espontaneidad; la
verdad del colorido; por la sinceridad de la ejecución, y, como retrato, es el mejor de todos los
que adornan la galería.
Aparte de estos tres cuadros, que son los más
interesantes de toda la exhibición, y de un conjunto ce estudios y bocetos, Fuster ha presentado composiciones de índole decorativa, en las
cuales el pintor ha querido seguir las huellas de
los modernos, especialmente de la escuela inglesa.
No podría decirse sin embargo, que existe en ellos
mucho más que una tentativa más ó menos seria. El mayor de los cuadros es una alegoría de
La Paz; en él se confirma esta verdad incontrovertible: que cuando el artista busca algo distinto
de la producción de una obra estética, su intento
fracasa sistemáticamente. Las figuras son, casi todas, defectuosas. Este cuadro es, sin duda alguna,
la menos vigorosa y la más pobre de las composiciones de Fuster. De todos estos estudios de arte
decorativa el mejor es El Poeta, que ya conocíamos, y en el cual se ad vierte cierto amaneramiento, que domina en casi todas las composiciones
de este género, y que casi podríamos decir que
hace fracasar una tentativa, que, más espontáneamente realizarla, bastaría para dar á Fuster una
reputa.-:ión artística.
Juzgada en su conjunto, la obra pictórica de
Fuster puede considerarse como una intención
alta, una concepción grandiosa, realizada por un
pincel vacilante y rebelde. En sus cuadros más
interesantes se advierte indecisión en el dibujo;
en las figuras, especialmente en el desnudo, el dibujo deja mucho que desear, como que para ha-

cerio irreprochable es necesario el estudio atento,
minucioso de la forma humana, no solamente en
el estudio del pintor, sino también en el anfiteatro. No menos vacilante es el color: detrás de cada pincelada, se advierte una multitud de toques y retoques, que quitan toda transparencia al
color y lo hacen aparecer como muerto. El pincel no es firme, y por esto la técnica adolece del
amaneramiento que antes hemos apuntado. Esto
se nota muy principalmente en los retratos, y con
más particularidad en el de uno de los jóvenes
Casas, en otro del poeta Rubén Campos, y en un
retrato de dama que se encuentra en la misma sala. ~ advierte desde luego que han sido corregidos y enmendados repetidas veces. La señora lucía originalmente un escote, que fué luego cubierto con muy poca fortuna, por pinceladas que simulan un tosco encaje. Y no se diga que esta es
la especial manera del pintor, que buscara muy
justamente dar personalidad á sus cuadros y á su
técnica porque se nota, aunque no tan marcadamente, en las copias, de las cuales nos presenta
algunas, y que, examinadas aún á la ligera hacen
ver el mismo esfuerzo paciente y laborioso, y la
misma indecisión, en el pincel en que acumula
unas sobre otras las capas de color; y precisamente en las copias, el pintor no solamente debe tratar de reproducir el cuadro original, sino ha de
imitar, en cuanto sea posible, la técnica especial
á cada uno de los autores que copia, porque de
esta técnica depende, más que de ninguna otra
cosa, el carácter individual de cada obra de arte.
Este juicio podrá parecer severo, porque estamos habituados á ensalzar á diestra y siniestra á
nuestros artistas, juzgándolos con la benevolencia con que se juzga á un simple aficionado. Pero
creo que un pintor de la talla de Fuster no debe
ser examinado á la ligera, porque su obra no merece ya ser juzgada como el ensayo, el tanteo de
un principiante. Fuster ha estudiado, ha trabajado á conciencia; es un convencido de su arte; no
es un discípulo más ó menos aventajado, que está
en vías de formación. Es un artista formado ya;
que se ha creado su personalidad y de quien debemos exigir mucho más que de cualquiera otro
de los pintores de la nueva generación de México, porque ha demostrado en algunas de sus obras
que es capaz del dominio de la forma y del color.
Hace seis años Alberto Fuster era una promesa
para el arte mexicano; hay pues que pedirle ahora
algo más que esbozos, diseños, ó promesas de producción seria y perdurable.

L. L. P.

�EL lllUNl&gt;O lLUS'l'UADO

515

NUfVO APARATO Dt C4LUACCION

El Sr. Lic. Don Guillermo Novoa

\
\

XIII Concurso del "Mundo Ilustrado"
Las nue ve S Ii uet a s

E l concurso que esta semana ofrecemos á nuestras l ectoras seguramente ha de causarles mucho
int erés: se trata simplemente de descifrar q uienes
son los personajes que representan las siluetas
adjuntas. Todos ellos son personajes de países
distintos y que ocupan lugares muy prominentes
en la política de sus respectivas naciones. Advertimos q ue todas estas siluetas están calcadas de
fotografías, de manera q ue representan exactamente á estos personajes en las actitudes q ue l es
son más propias. Casi todos ellos son su mamente
conocidos, de manera que no será muy difícil l a
solución del problema.
Se darán tres premios á las soluciones más aproximadas que se reciban antes del lunes 2 de Noviembre· en caso de que recibamos más de tres
solucion'es exactas, los premios se rifarán entre
ellas.
Los premios serán: un medallón, unos anteojos
de teatro y una caja de perfumes.

*

RESULTADO DEL XI CONCURSO
De todas partes d e la República, nuestras lectoras, para quienes los concursos del «Mundo Ilustrado&gt; son entretenimientos muy agradables, nos
remitieron un número e_xtraordinadamente gran-

de de soluciones al concurso número 11, que pedía la formación de nombres de flores con letras
tomadas de la primera línea éle los anuncios publicados en ese número. Recibimos combinaciones ingeniosísimas y listas muy largas. Desgraciadamente muchas de ellas no se atuvieron exactamente á los términos del ooncurso, que señalaba como condición que los nombres se formaran
cada nno de ellos con letras de distintos anuncios, de manera que no hubiera dos tomadas para cada nombre, de un mismo anuncio. Esto nos
obligó á desechar al¡!unas de las listas más largas
y más in~eniosas y á otorgar los premios á aquellas de nuestras subscriptoras que nos enviaron
listas aunque no tan numerosas, pero sí sujetas á
l os términos exactos de este concurso.
El primer lugar corresponde á la lista remitid'l
por la Sra. Mar¡!arita A. de Isla, de Querétaro, la
cual contiene 78 nombres de flores formados con
letras de distintos anuncios cada uno.
El segundo lu¡!ar corresponde á la señorita·
Guadalupe Galindo, de .Monterrey, calle del Colegio Civil número 90, quien nos envió una lista
conteniendo 75 nombres de flores, formados de la
misma manera.
El tercer lugar corresponde á la señorita Josefina Pérez, de Monterrey; calle de Morelos númern 148, c uya lisia incluye 6&lt;I nombres en iguales
condiciones.
A e~tas perspnas corresponden los premios
ofrecidos.
Además, citaremos como soluciones ingeniosas
y dignas de especial mención por su exactitud,

las que nos remitieron la señorita: consueloJCalvo, de Oaxaca, con 104 nombres¡ la señorita Raquel Vallejo, de Pachuca, con SO nombres¡ la señora C. Zal dívar Luna de Garza, de Monterrey,
que contenía 56 nombres¡ la señorita Dolores Guerra, de Monterrey, cuya lista comprendía 40 nombres¡ la señorita Esperanza Sodi, de Oaxaca, que
nos envió una lista con 12 nombres.
Entre las más numerosas, pero que no fueron
preferidas á las anteriores por no estar sujetas á
las bases del concurso que antes mencionamos,
merecen citarse por lo ingenioso de las combinaciones, las siguientes:
• La señorita Juana de la Garza, de Salinas Victoria, con 205 nombres¡ la señorita .Margarita Vasseur, de Oaxaca, con 180 nombres¡ la señorita
María Enriqueta Beráin, de Saltillo, con 81 nombres¡ la señorita María Carlota B. y Pu_
ga, de Lagos, con 51 nombres¡ la señorita Josefa Villalvazo,
de Guadalajara, con 103 nombres¡ la señorita María de la Luz Romo, del Oro, con 53 nombres¡ la
señora María E. de Ga viño, con 46 nombres¡ la señorita Esther Sterling, de Ciuaad Lerdo, con 24
nombres¡ la Srita. Ma. Enriq neta del Corral, de Pachuca, con 25 nombres¡ la señorita Luz Villanueva, de Torreón, con 30 nombres¡ la señorita María
González, de Tacubaya, con 30 nombres; la señorita Maria L Galera, de Orizaba, con 21 nombres¡ la
señorita Aurora Fernández López, de Torreón,
con 26 nombres.
Fueron innumerables las que recibimos con menos de veinte nombres, que no mencionamos por
no hacer esta lista interminable.

,...

ROPOSITO de un ruidoso negocio civil,
llado recientemente en uno de los tribunales de esta capital, negocio en el
que intervino como parte principal el millonario
norteamericano, Coronel W. C. Green, debemos
dedicar unas cuantas líneas al joven y distinguido abogado Don Guillermo Novoa, patrono del
señor Green y profesional muy estimado y conocido en México.
El negocio á que hacemos mención, y que á continuación referimos, ha sido muy comentado, no
sólo en México, sino en el extranjero¡ y si despertó tanto interés, no fué por su intrínseca cuantía,
sino por la alta personalidad del señor Green.
Quien defendió á este millonario y logró para
él un fallo absolutorio, es el licenciado Novoa,
que cuenta actualmente veintisiete años de edad.
El señor Novoa es hijo del Lic. Don Eduardo Novoa, Subsecretario de Justicia y abogado respetabilísimo.
El patrono de Mr. Green empezó sus estudios
preparatorios el año de 1893 en la Escuela Preparatoria de esta capital y los concluyó á mediados
de 1898. A principios de 1899 comenzó á cursarla
carrera de abogado, que concluyó en 1904, habiend-0 obtenido el título profesional el 12 de Abril
del año siguiente. Obtuvo premios en los exámenes de los cursos cuarto, quinto y sexto. Fué discípulo de los licenciados Pallares, Macedo . y Labastida. En su examen profesional presentó una
tesis sobre c:SOCIEDADES EXTRANJERAS&gt;, que
es muy conocida en el Foro.
Se dedica principalmente á negocios administrativos y juicios de amparo, y rara vez á contenciosos del fuero común.
Es abogado de la sección de construcciones de
la Compañía Bancaria: de la Compañía de la Huerta del Carmen, en San Angel S. A.¡ de la Compañía Comercial y de otras extranjeras y del país.
No tiene empleo alguno del Gobierno.
El ruidoso asunto del Coronel Green, por el
que acaba de obtener fallo absolutorio el señor
Novoa, consistió en una demanda presentada por
el Lic. Paz, por la cantidad de cincuenta mil pesos que reclamaba como honorarios. El señor

Sr. Lic. D. Guillermo Novoa.
Green probó haber pagado al señor Paz los servicios que le prestó, y en ese sentido el juez dictó
sentencia por completo favorable á la defensa
opuesta por el señor Green, condenando al actor
al pago de las costas y gastos del juicio. Dicho
fallo ha causado ejecutoria por no haber interpuesto hasta hoy recurso alguno el señor Paz.
Este negocio, ruidoso por mil títulos, ha valido
calurosas felicitaciones al j oven abogado Sr. Novoa, que á pesar de sus pocos años, revela poseer
conocimientos jurídicos y energías mu y poco comunes.
Con gusto publicamos un retrato del señor Novoa y una foto_grafía del despacho que ocupa dicho abogado, en unión del Lic. D. Eduardo Tamariz, con quien ha estado asociado desde que
ambos obtuvieron su título profesional, habiendo
logrado formar una buena clientela y adquirir
una sólida reputación, con sus mutuos esfuerzos.

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El Sr. D. René Boursier, laborioso industrial de
origen francés, que lleva algún tiempo de establecido entre nosotros ha ideado un magnífico aparato para calentar agua, gracias al cual se consigue el objeto deseado en poco tiempo y con un
gasto verdaderamente insignificante.
El nuevo aparato ha sido designado por su autor con el nombre de «El Rápido,&gt; y este nombre
es el que mejor le conviene, pues con una rapidez sorprendente calienta grandes cantidades d e
agua bastante para los usos domésticos tales como
el baño, el cocinado y el lavado de ropas. Es tal
la violencia con que funciona el nuevo aparato
que en cinco minutos se puede disponer de agua
bastante para un baño. A estas ventajas reune el
nuevo invento las de ser perfectamente limpfo,
no produce humo ni vapores, no tiene el mínilllO
peligro de explosión y no necesita de limpiarse
jamás. Su apariencia es elegante y puede colocarse en cualquier gabinete de aseo en el que será
un bonito mueble.
Su economía es otra circunstancia que también
lo hace recomendable, pues bastan cinco centavos de leña para calentar toda el agua que se necesita para el baño de una persona. El autor ga•
rantiza todos los aparatos que fabrica, y las personas que quieran convencerse del rápido y eficiente funcionamiento de él pueden pasar á la
Plomería Francesa del Sr. René Boursier, de quien
ya hemos dicho que es el inventor del aparato y
ver al «Rápido&gt; calentando agua á grandes cantidades y con una rapidez que pasma.

La d irección de la citada plomería es 3~ calle
de la Industria número 96 en esta ciudad¡ la casa
se encarga como especialidad, además de la fabricación de c:El Rápido,&gt; de las instalaciones de baños, tubería y plomería.
&lt;El Rápido&gt; ha sido visto funcionar por muy
prominentes personas de nuestra mejor sociedad,
quienes no han vacilado e¡i hacer de él los más
entusiastas y merecidos elogios¡ para que se vea
que la fama de c:El Rápido&gt; se funda en opiniones autorizadas y competentes, publicamos la siguiente lista de personas á quienes el señor Boursier cita como referencias:
Sr. General D. Porfirio Díaz, Sr. D. Fernando
González, Gobernador del Estado de México¡ Sr.
Teniente Coronel D. Porfirio Díaz, Dr. D. Sánchez
de Algara, Sr. D. Fernando Pimentel, Cía. Bancaria de Obras y Bienes Raíces, Sr. D. Benito Juárez, Sr. Luchichí, Sr. D. V. M. Garcés, Sr. Lic. Reyes Retana, Sr. D. A. Guzmán, Sr. D. A. Chabaud,
Sr. D. Raoul Duval, Sr. D. Ernesto Pugibet, Director de &lt;El Buen Tono¡&gt; Sr. Ing. D. J. O. Monasterio, Sr. Ing. D. O. González, Sr. D. E. Albert
Armour, Escuela Francesa , Sr. D. F. Baumgarteu ,
Sr. D. Lucien Merignac, Sr. D. Raoul Mille, Chocolatería Francesa¡ Sr. D. C. de la Arena, Sr. D.
Salvador Miranda, Sr. D. J. Miranda, Sr. Ing. D .
Augute Leroy, Sr. Ing. D. Luis de Lama, Sr. Ing.
Th. Menard, Sr. D. Gonzalo Garcés, Sr. D. Manuel
Robert, Sra. Viuda d e Bracho, Sr. D. A. Pontones,
Sr. A. Paez, Sr. D. J. Rennow, Sr. D. E. Schwob,
Sr. D. H . Marteau, Sr. D. R. Minetti, Sr. D. Carlos
Deeg, Sr. D. J. Ayllon, Sr. D. J. Loeb, Sr. D. Th.
Gendrop, Sr, D. J. Macías, Sr. D. Adrián Sovarnes,
Sr. D. H. Doumec, Sr. D. J. Riousse, Sr. D. A Borja, Sr. D. L. Zerliob, Sr. D. F. J. Koehler, Sr. D.
J . Lire, Sr. D. L. Herrera, Sr. D. C. Zubieta, Sr. D.
C. Schrempel, Sr. D. O. Lomelín y Sr. D. A. de la
Arena.

OCIO
El Sr. Lic. Novoa en su despacho.

�516

EL AJ.UN.lJO 1LlJ::,T1:...\lJO

EL MUNbo tttJSTRADO

517

Una nnta social de las más bralantes en Jllonterrey, fué el matrimonio de
la Sritci. Marfo Bl'lden cnn el Sr. Benjam{n 1lfodero.-l.a presente
Jotogrofíafaé tomada por el Sr. José L6pez E,;cal,•ra, en
el momento en qae los desposados saUa11
de la iglesia.

EL COMETA "MOREHOUSE"
Para el "Mundo Ilastrado.''
Tres cometas han hecho su aparición en el infinito espacio de los cielos en el tiempo tran~c11rrido del presente año. El día 2 de Enero de 1908,
el célebre astrónomo alemán Max Wolf, tan conocido por sus frecuentes descubrimientos de asteroides, encontró fotográficamente al cometa periódic 1 de Eocke, empleando el telescopio Bruce,
del Observatorio de la Universidad de Heidelberg.
El Cometa de Encke tiene un período de 3 años
299 y ha aparecido ya tres veces en el_ presente siglo: Una el 5 de A¡!osto de 1901, habiendo
sido el descubridor el Sr. Rambaud, del Observatorio de Argel, Africa; otra el 11 de Septiembre
de 1904, descubriéndolo el Sr. Augusto Kopff, del
Observatorio de Heidelberg, y otra, como ya dije,
el 2 de Enero del presente año.
El segundo cometa del año de 1908 fué descu ·
bierto el martes 1&lt;? de Septiembre por el Sr. D. W.
Morehouse, del Observatorio de Y erkes, que au n
cuando se levanta en el Estado de Wilsonsin, de
la Unión Norteamericana, depende de la Universidad de Chicago. El telegrama en que se me
anunciaba la aparición de éste cometa decía que
el astro era brillante y tenía larga cauda. Las coordenadas del nuevo cometa marcaban un punto
del cielo correspondiente á la constelación ci r cumpolar de la Girafa, El mal estado del tiempo
me impidió poder encontrar al astro cabelludo
que proviniente de lejanas é incógnitas regiones
venía á colocarse al alcance de nuestros telescopios, para despues alejarse, perderse de vista yno
regresar jamás á nuestro cielo.

Aspecto del cometa '"Morehouse" á las 8. 45 p. m.
del 11 de Octubre de 1908, en la Constelación del Cisne.
El martes 22 de Septiembre se desató una fuerte tormenta sobre el Valle de México, y, como es
frecuente en esa época del año, después del aguacero comenzaron las nubes á disiparse, resultando una noche bellísima, de atmósfera limpia y
transparente, muy apropiada para observaciones
astronómicas.
Aprovechando la belleza de la noche me puse
á escudriñar el cielo en la región, por donde debía
estar el cometa "Morehouse". Muy pocos días an·
tes había recibido las efemérides del cometa, calculadas por los Señores Einarsson y Meyer de la
Universidad de Berkeley, California. Dirigí mi
telescopio '"2:eiss" á la estrella "ga=a" de la
constelación de Cefeo y á los pocos momentos de

investigación tuve la fortuna de encontrar al celeste viajero. Esa noche
el cometa presentaba el
aspecto de una masa blanquecina redondeada, con
una condensación central
como de octava magnitud y una cola bastante
larga que se iba desvaneciendo suavemente. El
astro veíase rodeado por
numerosas estrellas, pertenecientes á la constelación de Casiopea.
La noche del 30 de Septiembre estuvo todavía
en mejores condiciones
que la del día 22 para observar el cielo, en atención á la gran limpidez de
la atmósfera. El cometa
"Morehouse" había aumentado de brillo y podía
ser fácilmente observado
con anteojos de teatro.
SR. BENJAMÍN H. RIDGELY1
Observado con el telescopio y empleando muy déCónsul General de Estados Unidos en México, muerto
bil aumento se notaba la
repentinamente en Monterrey.
cabellera bastante luminosa; la cauda era angosta
de un planeta, aun cuando haya pasado mu y ceren su nacimiento; pero despues se ensanchaba en
ca de él, y con el hecho de que la curvatura de
forma de abanico.
l as caudas y la aceleración en el movimiento de
A partir del 1&lt;? de Octubre las observaciones se
algunos de ellos indica que estos astros son afecdificultaron un poco, debido á la intensa luz de
tados por algún medio resistente, cuya influencia
la Luna. Sin embargo observé el cometa en los
jamás se ha observado en los planetas.
días 1, 2 y 3. Pasada la fecha de llena, que se veEl tercer cometa descubierto en el presente año
rificó el día 9, reanudé mis investigaciones. El
ha sido el de Tempel-Swift, que tiei..e un período
grabado q ue acompaña á estas líneas representa el
de 5 años 678. Fué observado el 29 de septiembre
aspecto telescópico del cometa "Morehouse" á las
por el señor Janelle, del Observatorio de Niza.
8 horas 45 minutos de la noche del domingo 11 de
El cometa &lt;Morehouse&gt; pasará por el perihelio
O;:tubre de 1908. El cometa se encontraba en las
el 5 de diciembre de 1908, así es que todavía pocercanías de la estrella 33 del Cisne y era claradremos observarlo durante mes y medio y en memente visible con anteojos de teatro. El dibujo
jores condiciones de visibilidad.
presenta la imagen invertida tal como la produce
México, octubre 14 de 1998.
un anteojo astronómico. Los anteojos de teatro
dan la imagen recta.
L ui s G. L EoN.
La última observación á que puedo hacer referencia en esta nota es la del martes 13 del presente mes. E l cometa se)!uía caminando en la
constelación del Cfsne, cerca de las estrellas "iota" y "kapa." Todas las personas que ccncurrie~\\llcerice dlcell C@lllla\\llll Ammcell'li~&amp;llll@
ron á mi observatorio pudieron observarlo con
gemelos, y algunos decían que podían verlo á la
simple vista como una mancha blanquecina difusa.
La muerte súbita del señor Don Benjamín H.
Es probable que este cometa sea pronto fácilRidgely, Cónsul General de los Estados Unidos
mente visible á la simple vista, y dada la zona
en esta ciudad, ha puesto de luto á toda la colodel cielo que tiene que recorrer en estos días, ponia.
drá verse al Norte de; de la puesta del sol. La
La noticia llegó de Monten-ey el sábado 10 del
constelación del Cisne es muy conocida, porque
corriente, y causó gran s orpresa, pues nadie sabía
sus estrellas principales forman los extremos de
que el señor Ridgely sufría una enfermedad del
una gran cruz. Muy cerca de esta cruz se halla la
corazón tan peligrosa.
hermosa estrella de H magnitud, Wega de la
Con la desaparición del señor Cónsul pierde el
Lira.
cuerpo consular americano, á uno de sus miembros más activos y trabajadores, y uno de los que
Tycho Brahé fué el primero en asegurar que los
contaba con una carrera brillante. Nació el señor
cometas eran cuerpos e;ctra-terrestres, opinión que
Ridgely en el condado de Carolina, Estado d e
confirmó con la observación del cometa de 1577;
Maryland, el año de 1861. Muy joven ingresó á la
Newton demostró matemáticamente que los coescuela de Leyes, pero su inclinación le llevó hametas están sujetos .en sus movimientos á las miscia el periodismo, en el que figuró con éxito.
mas leyes que los planetas, y Halley fué el priDurante la administración del presidente Clemero en asegurar que había cometas periódicos
veland, ingresó al· cuerpo consular d e su país é
que circulaban al rededor del sol.
inició sus trabajos en ese ramo en la ciudad de GéLas investigaciones espectroscópicas han comnova, donde tuvo la representación de su p aís. De
probado que los cometas son cuerpos luminosos
Génova
pasó á Málaga y de allí á Nantes, Francia,
por sí mismos. La materia gaseosa de que están
de donde se le trasladó al puesto de la ciudad de
formados, es extraordinariamente sutil, como
México.
queda demostrado con el hecho de que las estreEra el señor Ridgely de un carácter muy afallas se perciben claramente á través de la masa
ble, que le hacía muy querido para sus empleacometaria; con el hecho de que un cometa jamás
dos y para todas:las personas que tenían oportuha producido perturbación alguna en la marcha

nidad de tratarlo.

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I nstantáneas de las corridas efectuadas el Domingo 11 de octubre en México. Al lado izquierdo de arriba para abajo: Una pica de «Chicorro».
(Plaza «El Toreo.»)-Un pase de Relampagu.ito. (Plaza 11 El Toreo.»)-Relampaguito lleva ~n la mano 1', orPia del toro. que le filé concedida por su
faena monumental. (Plaza •El Toreo.» )- Un pase de Gaona. (Plaza «México.» )-A la derecha Un pase de Moreno.- (P laza «El Toreo.» )-Relampaguito citando para un pase nat ural. (Plaza 11 El Toreo.•)-Gaona en un par de banderillas. ( Plaza «México.» )-Jerezano en un pase. (Plaza «México." )
- E n las instantáneas de la plaza de la Conctesa se ve parte de la concurrencia más numerosa que hasta hoy ha pisado un coso taurino en México.

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NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL

El Crepúsculo de los Cóndores

ILUSTRACIONES DE GEORGESOOTT.

Teñidas de carmín y de topacio
Flotan las nubes en la agreste sierra;
Todo se baña en luz en el espacio!
Todo suspira amor sobre la tierra!

(CONTINÚA)

--i OR fin. no pudiendo soportar más
I e~te barullo de fiesta que trastornaba mi casa desde los cimientos, no pudiendo soportar más
esos convidados, A pesar de que
no hablan llegado todavla, respondl con un "muy bien" glacial
a Miettequemepedla mi opinión,
no mis consejos, y sall á·renour
mi dotación de cigarros acompuerta de la calle por la romanza de

P

11añ,do
Siebel.
Cuando regresé, hora y media después, tuve el gusto
de hallar la casa en el silencio de santuario que venia
deseando. Merlín y el criado, revestidos ya de ceremonia están graves y serios como diáconos, á cada lado
de la puerta de entrada del comedor. Las luces eléctricas, ligeramente veladas y opalizadas por las guardabrisas calan sobre el mantel. Miette se habla recogido
á su cuarto. A mi me lo anunció Merlin á quien tuve la
debi•idad de interrogar.
-Yo le llevaré su comida señor.
-SI, mi querido Merlín, pues ya lo vez, va á ser necesario que nos pasemos sm ella: tu sobrina sirve menos para cocinera que tú para zapador-bombero! ....
Vi á Merlín que alzó todavla una vez los ojos al cielo; pensé que querla tomarle por testigo de su amarga
decepción, y me apresuré á endulzársela.
-Pero le encontraremos algo mejor, y mucho mejor,
no tengas cuidado!
A pesar de esta promesa, Merlín, á quien se la hacia
yo en mi recámara, anudándome la corbata, movió su
buena cabeza melancólica, sin tener siquiera el valor de
darme las gracias, y salió para ir á la puerta, donde llamaban los primeros convidados.
Eran las señoras de Lambrecy. Pude notar la encantadora coqueterla de Genoveva, que babia querido monopolizar por un momento mi admiración, antes de que
pudiera establecer un paralelo entre su gracia y el brillo
de la señora Dessollier.
Genoveva no tiene ni tendrá jamás frescura; sin embargo, á la luz de las lámparas, su piel, sobre todo en
los hombros adquiere agradables transparencias, y además, hay que confesar que sus rasgos son de una delicadeza enteramente aristocrática. Cuidé por medio de
alabanzas, de poner su belleza en un desbordamiento
supremo y entonces, mientras mis ojos se complactan con
mirarla, me hice en el corazón de viejo soltero el reproche de apartarme de la dicha fácil que estaba al alcance
de la mano, para dejar que mi corazón fuese arrastrado
por una pequefia esfinge irónica que se mostraba desrleñosa, al fin. como todas las esfinges lo han sido aún para aquellos que descubrieron las palabras del enigma.
Los convidados llegaron con algunos minutos de intervalo. Merlín los anunciaba; ofrecl el brazo á la Generala Versombre, y la cena, mi gran cena, se desenvolvió
en un servicio armonioso, en tanto que la pequeña estinP-e, sin duda ignorando el nombre mitológico que dentro~de mi estaba atribuyéndole, dormla tal vez en su recamarica color de primavera.
E,ta imagen de Miette dormida me causaba un ligero
enternecimiento lleno de encanto; mi gozo Intimo se traducla, según creo, por un cierto brlo; por lo menos me
pareció que cuando regresamos al salón, Genoveva me
consideraba con el asombro conmovido que se experimenta después de revelaciones agradabillsimas para el
.:orazón.
Formábamos tres grupos; el más numeroso rodeaba la
chimenea; la señor'l Dessollier acompañaba al General
á pasear por la pieza. Genoveva y yo, de pie cerca de
m1 biblioteca de arte, platicábamos de una obra publicada últimamente. Viendo á Merlín que introducla en el
salón la mesa en que estaba servido el café, me aproximé á él seguido de Genoveva. Graciosamente la seflora
Desso1lier y ellaquisieron librarme del cuidado de hacer
los honores, y ya distribulan las tazas, cuando una exclamación nos hizo á todos mirarle. Merlin habla quitado el cigarro de sus labios, y vuelto hacia l1&lt; puerta, su
rostro expresaba una sensación intensa de estupor, de
curiosidad de placer, de deslumbramiento ...
Por la p~erta entreabierta, una mano en puño y la otra
tendiendo á M.erlin la azucarera que se habla quedado
olvidada en la alacena, mi lindlsima, mi inveroslmil cocinera, Miette la Artesiana estaba de pie. .
-Una Miriellel exclamó la señora Dessolher.
La mano gruesa de Merlín recojla de los finos dedos
de su sob1 ina la azucarera.
-Oh! no! no! que entre ella. Si es adorat&gt;lel
Creo que habla enrojecido y palidecido cuando menos
diez veces por minuto por 11\iette, que, por su parte, no
Juzgaba á propósito cambiar el tono rosado de sus mejillas. Sentl caer sobre ella y sobre mi al mismo tiempo.
los ojos de Genoveva, e~os ojos tan rápidos y de tan
breve intuición de la parisiense... los gritos del general y el entusiasmo de todos los otros me obllgaron á
intervenir.
Hab:endo hablado el amo á Miette, no vaciló, y encontrando primero á Genoveva que tenla en la mano
una taza llena, le presentó la azucarera. Genoveva se
sirvió, y en los segundos que duró el gesto de cada una
de ellas, las dos jóvenes se miraron, se palparon por
decirlo as!, se penetraron de.Pa.rte á parte, y se sorprendieron mutuamente sus sent1m1entos.
M.iette dió rápidamente la vuelta en derredor de los
invitados que todos (aún en este mo111ento lo noté con
cierto triunfo) le dieron las gracias como se las habrfan
dado á Genoveva, sin añadir una SQ.nrisa ni un cuiu¡,li-

do familiar, y M.iette, depcsitando la azucarera en la
mesa, desapareció rápidamente, y las miradas que la
hablan seguido hasta la puerta, como decepcionadas,
se fijaran todas en mi. La pregunta tan manifiesta no
podia eludirse:
-Es Miette, la sobrina de Merlín, dije ensayando tragar un pequtño. ptqufñisimo trago de moka.
-La sobrina de Ud! bueno! no se moleste.
Y esta interpelación del general á mi viejo Merlín,
que servia el cognac en las copas, hadéndonos reir,
disipó esta especie de encanto que Miette habla dejado
en los invitados.
-Ud. ha sido quien ha hecho visitará su sobrina Parls?
E~ta pregunta era de Genoveva, y admiraba la astucia femenina, que buscaba la verdad, por una vla
en apariencia indirecta.
-Oh! no señorita, Miette no ha venido á visitar Parls ....
-¿Pues entonces á ~ué?
Esta vez la interrogación
era colectiva, y yo tomé la palabra:
-11\iette querla comenzar cerca de su tlo su aprendizaje de
cocinera, pero no demuestra
dis11osiciones muy clara~ para
la ciencia del guisado ....
-En cuanto á eso, saca mejor partido del arpa ....
Esta confesión de Merlín, [que
yo estaba. lejos, muy lejo~ d.e
pedirle,] dló suelta á la cur1os1.
dad, cuya explosión nada fué
capaz de refrenar.
Tomé un tono á la vez desprendido y profesional:
.
-Sr, por una gran casualidad, he descubierto, en efecto,
que Miette tiene, 110 digo talento, pero si u1_1a buena disposición .. es posible que el año
próximo sea admitida en el
Conservatorio, y puede entrar
al Concurso para el premio; por
lo menos tal es mi opinión.
Qué gané con estas dec!arac1ones? .... Ahora no se pide
nada menos que hacer subir otra
vez á Miette para que v.enga á
exhibir su talento musical, y
Genoveva, entre miel y vina•
gre, dice á su mamá:
-Después, no es verdad? la invitará Ud. á su matinée de pasado mañana, verdad mamá? Dará buen
efecto esta muchachita tocando el arpa con su cofia de
Arlesianal ....
Pero resistl á todo con actitud invencible de viejc tutor austero; y resistl también, lo confieso, para castigar
á Miette y para afectará los ojos de Genoveva mi desprendimiento de esa muchacbica desde que no tenla ya
su arpa en las manos, y rogué á mi prima que cantara
conmigo un duo de Schubert.
La voz de Genoveva, aunque de soprano un poco rlspida agradaba por la seguridad de su método. Pude
elog{ar1a sin contrariar mt propio gusto. Creo que me·
lo agradeció, y habla en verdaii muy poco enojo aparente en su sonrisa cuando me preguntó, fijando en mi
sus ojos:
-También canta su Arlesiana?
-Oh! Como una alumna!
Habla puesto el mayor apresuramiento posible para
dar esta contestación, que no contenla sino el mlnimun
de mentira. Tuve la satisfaccion de ver el rostro de Genoveva iluminarse de nuevo, pero las mujeres tienen
el triunfo indbcreto, y Genoveva, en una sonrisa divina de hipócrita benevolencia, añadió:
-¿Sabe Ud. que deberla cantar en los patios? Su traje le permitirla recoger tantos centavos, que después
con ellos podria costear los gastos de su anualidad en
el Conservatorio.
La mordida que me di en el labio inferior para retener
la primera de las réplicas que pugnaba por salir, lo hizo sangrar cruelmente .. ..
Al cabo de algunos segundos pude responder, ó al
menos lo crel. con la placidez de Merlin.
.
-Oh! M.iette no carece de algunos pequeños bienes;
y también aprovechará de las economías de su tlo.
-Y además tendrá también sus gajes como cocinera ...
Y en una ligera careada, que debla desgraciadamente
todo á la sequedad de su voz y nada al beneficio del método. me dejó en el piano y la vi irse á sentar cerca de
Gastón Sorreze.
Ciertamente la brisa que me habla llevado hacia Genoveva en los últimos dlas estab1 ahora muy indecisa
y muy débil. Sin embargo, no me fué indiferente que por
la primera vez se defendiera de aspirar el soplo de ella
con las delicias de una flor presta á entreabrirse.
Ahora, qué decisión iba yo á tomar? Cuál de mis. proyectos iba á ejecutar por fin? .... Separarme de M1ette:
era indispensable! Pobre niña, es ella la que lo ha querido, revelando ayer su presencia extravagante hasta
lo absurdo, en la casa de un soltero1. . . . Pero. acaso la
despediré sencillamente! . . . . La pondré en un mternado
para que espere, completando su instrucción, q~e debe
ser muy ¡:,rimitiva, que llegue el Otoflo, época de msmpciones en el Conservatorio( ...

Deberla llamarla, cuando menos para dirigirle los reproches que merece, para hacerle comprender qut no
se Juega con la vida como con una madre tierna de sonrisa inagotable, sino que es necesario cuidarse de ella
como de una madrastra parsimoniosa, y al mismo tiempo no comprometer los dones que nos ha hecho contra
su voluntad ... . Qué serla de ella, pobre chiquita! Si la
opinión del mundo despertada por su temeraria entrada
de ayer me obligara á de~interesarme en su porvenir? ...
Pero si le digo todo esto no me responderá con la más
impertinente de las sonrisas que le marcan hoyuelos en
las mejillas y sus locas esperanzas románticas, que no
tengo por qué inquietarme? ....
Advierto que si yo no me pongu en orden, nada me
detendrá razonando de la manera más loca sobre el estado psicológico de Miette. He aqul á Merlín que me
trae la Revista del Arte y de los Artistas con un aire
contrito .... Miette no canta? Bueno! tanto mejor! No se

saborea bien la lectura sino en una atmósfera de
claustro.
Por la noche, 29 de Diciembre.
Y á pesar de todo, temeroso de ser débil, de llamará
mi culp ..ble disclpula á su lección de arpa, desde por la
tarde á la cinco me tul al circulo.
De cinco á siete, escondido detrás del más grande de
los periódicos, pude evitar que fuesen á abordarme mis
vulgares camaradas; á la hora de comer me encontré,
como con frecuench,, al lado de Gastón Sorreze. Gastón, á quien habla visto comunmente sombrlo en estos
últimos dlas, me ha mostrado un rostro alegre, franco
y feliz .
-No tocaré una carta esta noche, me dijo después de
la copa: gracias á ti, podrla yo perder buenas monedas.
Desde que se habla estrellado ante los destinos de
Genoveva, Gastón con cierta frecuencia se consolaba
en derredor de las mesas de juego.
-Digo gracias á ti, aunque ciertamente no sea culpa
tuya si la señorita Miette vino ayer tarde á exhibirse
ante los ojos de Genoveva Lambrecy ... La sorpresa y
la cólera se lelan en tu rostro, como tú has podido leer
la admiración en los nuestros .... Todavia no vuelvo en
mil Qué maravillosa aparición( .. . .
-Dios mio! dije con indiferencia. Demasiadas palabras para una pequefla cofia de Arlesianal Que Miette
se hubiese presentado en un traje menos especial, ninguno de nosotros hubiera hecho el menor caso de ella 1
-Oh! Oh! ... Quisiera Justamente ve1la vestida como
Genoveva. . . . Pero no tendremos tal vez má~ tarde el
espectáculo de volver á verlas una frente á la otra.
En esto üastón se echó á reir con risa franca y alegre q:ie no le habla o!do desde hacia tiempo, y bajando
los ojos en el momento en que alguien se sentaba cerca
de él. me dijo:
-Nol Demasiado pronto han reñido ccn las miradas
las dos pequeflas rivales, las dos enamoradas de ti. . .
--Enamorada de mi Miette? E&lt;tás loco? ....
-Grito del corazón, replicó Gastón sin perder nada de
su alegria. Me concedes que Genoveva te ama?.. . . No
te defiendas, está entendido que el papel de "peor es
nada" es el único que me da alguna esperanza acerczt
de ello. En revancha, hay que convenir en que Miette
adora á su maestro de arpa hasta volverse celosa con
todo el odio que puede agitar el alma de un pájaro ....
-¿Quién te dice que no ha venido á Parls para olvidar un primer ensueño? ....
-Ohl á su edad, en cuestión de sueños se pierde sin
dificultad: es como las mariposas sobre las flores, de la
más bella á la más bella ...
(Continuará)

Desde el peflón, la vista derramada á lo lejos,
Contempla, fantaseado por celajes bermejos,
Un agreste dominio de rocas y tallares,
La fronda que abre sólo paso a la res arisca,
Es numerosa como las aguas de los mares;
Y sobre los truncados bastiones de arenisca
Que el manantial salvaje con su arabesco labra,
Pace una hispida hierba tal cual nudosa cabra.
Enarbola el coriáceo nopal su brava penca
En el talud que eriza de cilicio la zarza;
Y bajo la pantalla de bambú que lo engarza
Cual ojo paralitico brilla un lago en su cuenca.
M.ás allá el sol, ya hundido confunde en su agonla
Que orla de taciturno crespón los horizontes,
En palpitante caos las nubes y los mor,tesBajo una gigantesca luz de cosmogonla.
Con gracia casi lánguida, una emoción secreta
C:onmueve 1quel paisaje que el silencio completa
Como un alma. La tarde cuchichea un augurio
Con su brisa, en un escalofrlo de mercurio,
Infundiendo á las cosas esa corJial molestia
Bajo la cual se agobia la cabizbaja bestia,
Y que espiritualiza tan extrafias con!:;oja~
En el desasosiego tímido de las hojas.
Por el cenit que ahonda la ilusión ve~pertina,
Flota un cóndor inmóvil, de vuelta á la morada,
Y en su silueta negra y aguda ~e imagina
El vibrante equilibrio de una aguja imantada
Abajo, discerniendo los claros de la breña,
Mira los parapetos natales de su peña;
El lago, el sol, la rampa donde se azora el corzo,
Y con breve aletazo que en instantáneo escorzo
Del sol lo dora, á su ámbito montañés se aproxima.
Rosando, vuelta á vuelta, la hondonada y la cima,
En ebriedad de espacio su descenso posterga;
El viento zumba en su ala como en un alta verga;
Su vuelo cruza en largos soslayos de navaja;
Y cuando á breve trecho de su páramo baja,
Con la emoción sangulnea de un lmpetu bizarro,
Vibra la cresta en su áspera cabeza de guijarro
y una feroz codicia, qut: es paternal desvelo,
En la vivida gota de su ojo centellea.
Pronta á los habituales estlmulos de cielo,
La prole, ya magnifica en su imperial ralea,
Ensaya los ineptos muflones, y su buche
Hace estallar en plos el énfasis de un hipo.
Del flojel que la afelpa con tibiezas de estuche,
su lampifla cabeza surge en su extraño tipo
Que á una zurda ironla mezcla un altivo ceno,
La inexpugnable grieta que cobija su sueño,
Exhala un olor flavo, como un cubil felino.
A la glacial frescura que acera el aire andino
El hambre sang&lt;1inaria devora esos capullos,
De fiera, que en airada confusión de murmmllos,
Preguntan en las r&gt;ubes torvas anatomlas,
De tegumentos cárdenos y cruenclas bravla&lt;;
y ante e! sol agrupado S:&gt;bre sus parapetos,
Le gesticulan mimos como si fueran nietos.
El crepúsculo, en tanto, gana las cumbres solas,
Proyectando á las nube,, en acuarelas tiernas,
Ese angélico rosa de las nieves eternas
Que conoce el heráldico armiño de las golas.
Forjando algún antiguo recuerdo cinegético
En desdeñosas grietas, un viejo buitre, herméti~o
Cual un coleóptero, alza su bloque monolito
Que arraiga en el peñasco la zarpa ahora inerme,
y ante el flameado cielo dirlase que duerme,
Ahíto de montaña y hastiado de infinito.
Corsario de la ráfaga, el cielo fué su lente,
y las nubes su tálamo de luz, Y el sol poniente
Que dilataba la inmensidad, su candelabro,
A cuya luz suprema tendido el cuello glabro,
Mientras ya era de noche sobre toda llan:ira,
Prolongaba sus tardes á diez mil pies de altura.
En soledad huraña sobre su cordillera,
Un procelario anhelo !o asalta ante la hoguera
Del Ocaso, que en pólvoras de bermellón deflagra,
y adobando de fuerza su carne bruna y magra,
vuelve á su sér decrépito la pasión de la fiera.
El volador desciende con crujidos de brusco
Abanico, muy cerca del rlspido pedrusco
Que el viejo cóndor tiene de pedestal. Su prole
cuyo voraz insomnio coronaba la mole,
Bajo el paterno buche se agolpa, pla y bufa,

Ya tras el ancho cortinaje denso
De blancas nieblas y opalinas brumas,
Asoma el sol en el espacio inmenso
Cual barco de oro en piélago de espumas.
Y se eleva dorando los pensiles
Que esparcen sus balsámicos efluvios,
Al descender sus rayos cual sutiles
Hebras flotantes de cabellos rubios.

Y alzándose hasta el ampo de la viril corbata,
Hormiguean las negras cabecitas de trufa ....
Mas sordo á su bravla tribu, el Joven pirata
Junto al sombrlo abuelo pliega su doble foque,
Un sobresalto invade la inercia de aquel bloque;
Los cuellos se entrelazan, y sobre e, ho~co cerro
Cuya breña la noche con sus sombras intrinca,
Ante el sol que prolonga desolacione, de lncaTrábanse los dos picos en ósculo de hierro.
LEOPOLDO LUGONES.

*
AURORA
Huye la sombra! El pálido horizonte
De ondas de luz purísima se aniega,
Y por encima del andin;, monte
La hermo~a rubia á sus dominios llega.

Y avanza! Avanza! Y las inquietas nubes
Al recoger los rojos esplendores,
Se convierten en pálidos querubes
Que á hundirse van en mares de colores.
La aurora tiembla, el sol la mira y posa
Un ósculo en su cuerpo nacarado:
Ella lo e.nvuelve en su fulgor de rosa,
Y se extingue en la hoguera de su amado
Juuo

FLÓREZ.

*

LAS SIRENAS
Para "El Mundo Ilustrado."
Me llaman las sirenas de musical acento
y yo, que voy en busca de liricos palses, '
ante la hech1cerla de sus reclamos siento
la tentación inmensa que dominar.t Ulisesl

Miro ~I verdor de algas de sus pupilas, mir.¡
en su piel do la luna ha imprimido su rastro
suavidades de rasos y redes de zafiro
'
diluciones de rosas y alburas de alabÁstro!

Y se mece en hamaca de neblinas,
Casi desnuda, en el azul del cielo,
Desgarrando sus gasas purpurinas
Sobre los blancos témpanos de hielo.

Contemplo el chorro de ámbar de sus luengos cabellos
la.s húmedas guedejas que agravan mis asombros
'
cuando mueraen el mármol tremante de su . cuellos
los nardos de sus frentes ó el nácar de sus hombrosi

Mece el árbol la copa somnolienta,
Las hojas lucen brilladora escarcha,
Y allá arriba, dó ruge la tormenta,
La luz prosigue su infinita marcha.

Y lavo~, ~I enca~to de la voz que avasalla(
La voz du1c1da y triste que el corazón abruma
qun llega como un e.:o de citara á la playa '
envuelta en los florones de nieve de la espuma!

De la choza del rudo campesino,
Como buscando incógnitas regiones,
Suben, en impalpable remolino,
Como el humo sutil, las oraciones.
Yérguese el toro en la feraz llanura
Con el testuz cubierto de rocío,
Blanco vapor de su nariz obscura
Brota y se extiende en el ambiente frío.
Y muge; de la límpida mañana
El aire fresco sus pulmones hincha,
Mientras que el potro en la extensión lejana
Revuélvese, incorpórase y relincha.
'
Tiemblan los nidos! Las desnudas rocas
Dóranse al esplendor de la alborada,
Y abren las nubes, como azules bocas,
Franjas de cielo en la extensión callada.
Entre las ramas del follaje umbrío
Frases de amor arrullan las palomas;
Y en el césped cuajado de rocío,
La flor revienta en explosión de aromas.
Zumba el insecto; la sonora fuente
Murmura alegre y su raudal dilata,
Y ruge altiva en rápida pendiente
De peñón en peñón la catarata.
Hínchase el lago á la primer caricia
Del aura débil que en los juncos llora,
Y saborea con sensual delicia
Los castos besos que le da la aurora.
Allá, lejos, soberbio y palpitante,
Lucha el mar con las rocas de granito¡
El mar! ese colérico gigante
Que amenaza y atruena al infinito.
La violeta se esconde, y ya despierto
Se empina el girasol; rie la rosa
Y aparece el clavel rojo y abierto,
Ascua movible entre la selva hojosa.
Y en tanto que sacude el ala fría
El céfiro en el cáliz de las flores
Parece el bosque al despuntar eÍ día,
Jaula inmensa de alados trovadores.

¿Qué decir á las súplicas de aquellas manos plenas
de promesas, Y cAndidas cual lactescentes lises?
¿Qué responder al suave cantar de las sirenas
s1 no sé de las artes del ollmpico Ulises? . ...
¡Ah,~¡ llrico viaje por las aguas tranquilas( ....
Las deidades marinas consiguen en su empeño
que en el pérfido ponto de sus glaucas pu¡,ilas '
naufrague para siempre mi góndola de Ensuellol
José de J. Núñez y Dominguez.
1908.

*

EL GRAN LAGO
(DE MI LIBRO

Nicaragua.)

El Lago tiene vida. Si yace manso es como
un ga~o gigantesco que duerme y r.onronea;
má~ s1 cegado Eolo con furia lo espolea,
es tigre que rugiendo rabioso enarca el lomo.
A la del alba entintase con la color del domo
.que finge el infinito. Fulge al sol y rojea;
y cuanao blonda Venus rutila y parpadea
la mano de la sombra pincélalo de plomo.'
El Lago alienta, vive. Tal parece su frente
rugada por el numen La suferficie ingente
de su cristal bruñido gime a sentir la nao.
Y cuando sube y baja la comba de su seno
y fat_igosamente resuella á pulmón pleno, '
palpita con el ~ma del viejo Nicarao.
Granada, Nic.

JUAN B. DELGADO.

,,

�l!lt MUNDO ILUStltAt&gt;ó

520

EL MUNDO ILUSTRADO

521

EMELjJOGfl~
EL ENCAJE INGLES

ORONIOf\
ENSAR en el movimiento incesante de
dos los seres que la vida anima, coméndese, sin esfuerzo, la necesidad de
las transformaciones verificadas en todo lo que nos rodea. Y no sólo exteriormente,
sino también en la propia vida interior, se nota
esa constante variedad y mutación que hacen de
un ser el conjunto sorprendente de personalidades que cada quien encuentra dentro de sí mismo
cuando vuelve la vista hacia el pasado. No somos
ahora lo que éramos hace algunos años; nuestra
manera de sentir y de pensar, varía indispensablemente con el influjo de los acontecimientos
que, también á su vez, han ido cambiando y tomando diversos aspectos y diferentes situaciones.
Cuando se evoca el recuerdo de pasados días, parece imposible ser la misma persona que hizo ó
pensó de aquella misma manera, y esta absoluta
diferencia, verificada en sí mismo comprueba que,
ese movimiento silencioso, casi imperceptible, va
obrando una completa transformación en las ideas
y sentimientos propios. Cuántas veces á pesar de
la buena voluntad que en determinadas ocasiones
se pone para encontrar en una persona la simpática semejanza que era causa de una íntima y grata amistad, no hallamos en ella, ni sombra siquiera, de la fisonomía moral de aquella alma, en otra
época, hermana de la nuestra. Tratamos de reconstruír algunas de las pasadas impresiones, intentamos vol ver á la vida aquella muerta amistad; más
todo es inútil, el tiempo inexorable, se ha llevado el conjunto de esa personalidad, y con profunda tristeza vemos allí un ser extraño y desconocido que nos hace excla_mar desde lo más íntimo de nuestra alma: &lt;no tiene ya nada de aquél.&gt;
Y esto no es culpa de la fragilidad femenina, lectoras mías, nos acusan ligeramente atribuyendo á
nuestra variabilidad, lo que es efecto del cambio
necesario porque el tiempo obra en todos los seres; ellos se trausforman y nosotros también ¿cómo impedir esa evolución incesante? El campo,
el cielo, las flores y los astros, ~amiaan igualmente en armonioso y continuo movimiento; las esta~iones del año se suceden unas á otras sin que
sea posible detener el inmutable curso del tiempo. ¿Dónde está ahora el calor del lejano estío,
sus agitados huracanes y tempestuosas lluvias?
Casi no queda ya ni su recuerdo. Ahora se recibe
el beso helado de las brisas otoñales¡ las noches
de luna, frías y luminosas, con suaves reflejos
opalinos, son ya mensajeras de la nueva estació1;1;
las telas ligeras, desaparecen como nubes fugitivas que el viento arrastra, la~ flores de los s?mbreros también se han marchitado con este viento de hielo, y se les ha dado sepultura en los grandes y obscuros cajones de los almacenes; en cambio, los géneros abrigadores hacen s,u _aparición
en la escena social, presentados al publico por la
señora Moda, reina de todos los acontecimientos
y usos del adorno femenino.
Las elegantes blusas de franela están ahora en
privanza por lo confortables y útiles que son en
este tiempo. Su forma es, por lo general, de&lt;cuerpo camisa,&gt; haciéndose con tablones anchos, que
favorecen mucho al talle ó también con pequeños
y menudos pliegues, muy útiles á los bustos delgados. l'ara esta cl~se de blusas hay Ul,1ª infinid~d
de graciosos y bomtos lazos de enca¡e, gasa, listón ó seda ligera que, con los cuellos v.ueltos de
hilo ó cambray bordado, hacen muy buen efecto
y ponen un toque de gracia y de suavidad, en la
forma un tanto severa de esta clase de cuerpos.
El estilo marinero es también muy aceptado
para las franelas, cachemires y otras telas de
abrigo; hay una diversidad muy grande en las
combinaciones que la Moda nos ofrece para la
confección de estas blusas. El gracioso cuello marinero se presta muy fácilmente á tomar mil formas á cual más originales y elegantes, Los colores
preferidos para, este estilo, son blanco ó a~ul marino, sin excluir algunos otros colores discretos
que son también de muy buen efecto. El adorl1o
de soutache para los cuellos marineros es lo más
elegante y apropiado; y un lazo de listón en el
cierre de •éstos ó una corbata de se:ia 1istad'a,
completarán perlectamente el conjunto.
Con el traje de estilo sastre, los cuerpos camisas prestan generalmente muy buenos servicios;
todavía es posible salir en las bel.las mañanas con
este sencillo y ele·gante atavío; en las tardes y
noches, ya es diferente, pues el viento frío-del

Otoño es un poco travieso y gusta de jugar con los
lindos cabellos de las damas que agita con sus
impetuosos vuelos, haciendo estremecer ligeramente las bellas manos, bajo la piel perfumada de
los guantes. No debe dársele gusto á esa brisa juguetona, lectoras mías, es preciso abrigarse con
pieles y terciopelo, para conservarse con alguna
comodidad, y escapar de los resfriados propios
del cambio de estación que no desea para vosotras.
MARGARITA.

Velos, Sombreros y Actualidddes
(CADA día son más indispensables los velos
para el rostro, en una mujer elegante, pero
cada día, también, es más delicado usarlos, porque resultan tan caros como otros muchos accesorios de un traje. Un pedazo de tul ó de gasa
baratos, puestos sobre la cara, no dan buen resultado; se necesita que el velillo sea fresco, abierto
y que vaya de acuerdo con el color principal del
sombrero, excepto cuando éste tenga adornos
blancos, en cuyo caso es preferible usarlo de este
color, que lo mismo que el negro, es lo que más
favorece al rostro.
Los sombreros de alas derechas son los que más
se llevan para acompañar los trajes de estilo sastre. Se llevan de seda y de fieltro, en colores obscuros, y no excesivamente grandes, Dan muy bonito efecto las alas forradas ó ribeteadas de raso
ó de terdopelo obscuros, con cordón blanco en la
orilla. Los adornos de plumas de gallo son más
propios para esta clase de sombreros, que las de
aveztruz, á pesar de que éstas son más costosas y
delicadas.
Ya que de plumas se habla, diremos que se usan
actualmente en los sombreros de las damas, verdaderos enigmas, pudiendo elogiar solamente su
buen efecto, siendo imposible la mayor parte de
las veces, describir el origen de los plumajes de
los pájaros de brillantes colores, que adornan algunos sombreros modernos. Hay algunos en que
las plumas de gallo están combinadas con las de
avestruz, y no pocas veces, presta su contingente
el suave plumón de la pechuga de las pintadas.
También se ven plumas adornadas con profusión, de lentejuelas y cuentas, y aun con pétalos
de flores, puestos unos sobre otros y teñidos de
colores delicados, que dan un precioso efecto y
suplen por su elegancia á los adornos de flores,
que son más comunes.
Se usarán mucho en este invierno las plumas
sombreadas para los adornos de la cabeza y para
los sombreros. Hemos visto un bonito modelo que
se compone de un sombrero de alas anchas, forrado de seda gris ó beige muy claro, adornado
con plumas verdes hechas de plumas pequeñas,
puestas unas sobre otras y colocadas á ambos lados en el frente y sobre la copa del sombrero.
~~

°ii"

EL TRAJE DE "DEBUT"
~ ERÁ blanco? azul? ó rosa? He aquí la enes0
/) ~ tión que se presenta á vuestra imaginación
&lt;w· desde el momento en que se os anuncia
vuestra presentación ante el mundo de la elegancia en vuestro primer baile de sociedad. Todas las
señoritas sueñan en un traje ideal para este primer baile, y los ratos que se pasan en el arreglo de
ese traje, son de los más hermosos de la vida. Será, además, un recuerdo, y así se explica el deseo
de que no haya otro más hermoso ni más elegante. El tocado del primer baile es casi el símbolo
de la entrada en el mundo, las alas que se desplegan por primera vez hacia la vida, hacia sus quimeras y sus esperanzas. Es un pretexto para mil
conciliábulos, asunto para muchos consejos de familia. Hay que hacer que papá afloje los cordones de la bolsa, pero esta es tarea fácil, pues,
aunque papá siempre refunfuña al principio, al
fin acaba por hacer todo lo que nos da la gana.
Además de esto, se dispone de infinidad de recursos; mamá grande saca de su armario un &lt;pequeño complemento,&gt; con el que casi ·podría hacerse todo el traje. La hermaná mayor y la prima
hábil se hallan allí también para ayudar con sus

buenos consejos. Se inicia la gran carrera por los
almacenes y los talleres de las modistas; juicios
y críticas, comparaciones y reflexiones, vacilaciones, indecisiones, opiniones diversas .... hasta
que al fin se llega á la elección. Se regresa á casa
con las piernas despedazadas, la cabeza convertida en una farola, pero con una flama en la mirada,
pues en muchos casos se ha logrado descubrir el
matiz inédito, la forma nueva y original, siempre
joven.
Sí, hay que permanecer jóvenes á toda costa, y
ya que no se puede establecer una verdadera diferencia entre los trajes de las que fueron jóvenes señoritas ayer y las que lo serán mañana, siempre es bueno que las segundas se distingan por su
sencillez fresca, sin la cual no hay elegancia.
¿Será blanco? azul? ó rosa? El blanco lo sa~éis
bien, es el color clásico. Puede aconsejarse sin
vacilación, porque ¿qué señorita no se vería hermosa con un vestido blanco? Por lo tanto el vestido blanco será el que menos pierda su oportunidad, y el que, con un lil!ero retoque, podrá servir para el año entrante. Sin embargo, no hay que
despreciar el rosa que sienta muy bien á una morena siempre que sea un rosa pálido, del matiz
que se llama &lt;rosa de Francia.&gt; Y si el azul es el
que llama más vuestra atención mi querida señorita rubia, porque se armoniza con el color de
vuestros ojos, no debéis olvidar que es un color
muy traidor y desconcertante visto bajo diferentes luces. Así es que hay que tener en cuenta las
luces; un azul que á la luz del día se ve muy hermoso, se apaga con la luz de la noche, y el azul
que parece demasiado vivo durante el día, parece
pálido y muy hermoso á la luz artificial. Pero no
hay que salir del blanco, el rosa ó el azul: dejad
los colores, paja, los verdes, los rojos y los malva
á las señoritas que han pasado ya de la edad de
la presentación, y que han agotado todos los matices tiernos é inocentes.
En cuanto á la tela, la que más se lleva este año
es la muselina de seda: es quizás un poco menos
ligera que el tul, pero, aunque parezca una paradoja, es más sólida, permite que se le repare, se
le planche y se le arregle, cosa de la que ningún
tul puede preciarse. Hay que optar, por lo tanto,
por la muselina de seda, teniendo cuidado de orlar la falda con liberty del mismo matiz, lo que
le dará aderezo. En cuanto al fondo se hará de liberty ó de taffeta suave. Eu lo que concierne á
aplicaciones, se deben adaptar las más pequeñas;
las de Valenciennes están muy á la moda lo mismo que los entredoses semejantes. Tenemos también los galones bordados con pequeñas perlas
nácar, aunque éstos parecen demasiado costosos á
algunas mamás. Pero á ninguna le parecerán costosas las flores artificiales, realzadas ó bordadas en la
misma tela y serpenteando en forma de guirnaldas
delicadas. Hemos visto un traje de muselina de seda blanca sobre un fondo de taffeta azul y con
guías de musgo bordadas, era un traje verdaderamente exquisito. Además, hay infinidad de combinaciones con listones más ó menos estrechos,
dispuestos en formas ya sean regulares ó capichosas, las cuales dan resultados preciosos.
Los por abajo, 1os zapatos-que han de ser de
satín ó de cabritilla-deberán ser del mismo color que el vestido. Los tejidos de oro y de plata
que están tan de moda, no sientan á las señoritas
jóvenes. En cuanto á los guantes, deben ser de
piel de Suecia, blancos.
Queda entendido que una señorita joven no
lleva joyas. Sin embargo, se acepta la perla: hay
la costumbre, entre algunas familias, de ofrecer
una perla á las señoritas en cada una de sus fiestas, de esta manera las señoritas tienen en poco
tiempo collares de perlas muy hermosos, pero para esto se necesita que tengan muchas fechas memorables en el año.
Un consejo para terminar, mis queridas señoritas, no pongais polvo en vuestra cara, á menos
que no soportéis los cambios de temperatura, y
aun así, que no pase de una ligera capa de polvo,
que nunca será precedida de ninguna crema ó
cósmetico. Si tenéis la co,tumbre de usar perfumes, que sea también en muy pequeña cantidad;
y después de esto no nos queda más que desearos un buen éxito en vuestra presentación ante
el mundo elegante.

Bien podemos decir que es el reinado del encaje inglés. Ahora todo se adorna con él: las carpetas para l~s mesillas esto~bo; los &lt;mantelpieces&gt;
de las chimeneas, las servilletas, las colchas los
pañuelos, los manteles, los trajes y hasta la~ sábanas de lujo. Ultimamente, en un elegante matrimonio que se efectuó en Nueva Orleans, el novio encomendó sus donas á una de las mejores
modistas de aquella localidad, y esta señorita dec)aró que nada podría hacerse bueno y exquisito,
s1 no se le autorizaba para derrochar encaje in¡¿lés
en todas las prendas. El novio que era un millonario, se encantó con la proposición. Y así fué
como las donas de Mis Grean, resultaron una mara villa de arte y buen ,gusto.
No se necesita ser capitalista opulento para gastar el encaje inglés en las cosas de nuestro uso.

Figura l.
El arte del encaje inglés ha pasado ya á los do
minios del hogar, y hoy mismo tenemos el gusto
de ofrecer á nuestras lectoras un modelo de cuello y puños (fig. núm. 1) que presenta una vista
encantadora, y que no ofrecen dificultad ninguna,
desde el momento en que, con claras explicaciones vamos á facilitar su confección.
En todos los cajones y sederías, se encuentra la
&lt;puntilla para encaje inglés.&gt; Hay una muy sencilla y hay también otras más adornadas; para mi
gusto es mejor la sencilla, pues no distrae la vista ella, sino el conjunto, y así resulta menos recargado el encaje y más sobrio.

esté en armonía con el de la blusa. Puede
también, del mismo color de ella.

Figura 4·
cuell~ se usa sobre seda de un color, rosa viejo,
por e¡emplo, verde mar, ó gris plomo, se destacan
con gran propiedad.
También las hojas resultan muy naturales largas y flexibles, como hojas «arte nuevo.&gt;
'
En la figura núm. 3 está perfectamente indica~ª la manera de hacer el dibujo interno de la ho¡a._ La puntada es bien conocida, pues todas las
senoras, cual más cual menos, se han dedicado á
&lt;deshilar,&gt; y esta circunstancia las hace aptas para conocer la «puntada&gt; de que hablo. Hay que
dar dos vueltas con el hilo: la primera poniendo
el hilo tendido, y la segunda, enroscando sobre él
otra segunda hebra que es la que le dará la forma
definitiva y toda la consistencia que necesita.
Hay todavía una segunda manera de llenar el
interior de las hojas. El ,grabado núm. 4 lo muestra._ Ciertamente que los dos dibujos, son por igual,
fáciles y elegantes. Lo mejor sería alternar las hojas, ha~ien?o una de un modo y otra de otro; así
se dar1a mas variedad al cuello. Los puños están
hechos de igual manera.
El encaje inglés es de confección divertidísima
por lo variado que son sus dibujos. La fantasía
ha encontrado en él amplio campo; y las señoras
no cesan de pensar mientras lo tejen: «¡qué lindo,
qué elegante es!&gt;

$~
~¡¡

Este cuello está hecho de rosas y hojas.
Para hacer las rosaf, [fig. núm. 2), se frunce la
puntilla por un lado. Esta puntilla es de las que
llevan el orlado dividido en secciones, y sólo ella
puede fingir bien los pétalos de la rosa. Una vez
lruncida la puntilla, se procede á hacer el calado
interior que va en forma de pequeños agujeros,
cuadrados. Todas estas labores se hacen con un
hilo á propósito que se vende para el objeto, bastante grueso para que tenga la debida consistencia y para que presente, también, bonita vista.
Estas rosas son muy bien imitadas, y cuando el

Nadie, sino una americana, podía introducir las
labores de crochet en la confección de las blusas
de las damas. Si una mexicana lo hubiese hecho
segur~mente lo ~abríamos desaprobado¡ pero est~
nos viene de alla, de los Estados Unidos y es por
esto que inclinamos la cabeza y confesa:.Oos que
"es muy bonita esta moda". '

)

Figura 3.

,
~-

.
,i

✓,-j
,.i,¡ f

Damos el modelo de la corbata y el cinturón
anudada la primera, y abrochado el segundo, pa~
ra que nuestras lectoras se hagan cargo de ellos.

"~

El Crochet y las Blusas

Figura 2.

Culesquiera de esos embutidos puede servir
para confeccionar una corbata que se anude en el
c11cllo por medio de un bonito lazo.

I

.\

/ 1j
Háganse cargo nuestras lectoras y apréstense á
copiar los modelos. Con ellos, más ó menos anchos, puede hacerse un cinturón. Puede hacerse
también un fino embutido para adornar los delanteros de la blusa, incrustado á los lados de la solapa donde van los botones. El tejido al crochet
es sumamente sencillo, y no puede ser más barato. En hilo fino, resultan verdaderas filigranas.
Uno de l3s modelos que presentamos, es el de
u:na pequena _bolsa que va superpuesta sobre el
cinturón, y si_rve para guardar el reloj. Los centros de los crisantemos van en macizo, todo lo
demás se hace con la cadeneta. La bolsa puede
estar forrada de seda gruesa y fuerte, cuyo color

~~

SECRETOS DE TOCADOR.
PASTA DE ALMENDRAS.

Hoy _dedicamos unas cuantas palabras á algunos
cosméticos que son de tan poca importancia que
no merecen más.
costumbre que tienen los elegantes de terminar su tocado de las manos con un poco de
pasta.de almendras reposa sobre una observación
muy 1:usta. Se ha notado que la piel, cuando se le
despo¡a demasiado de su untuosidad propia, se
seca demasiado al contacto del aire y toma un aspect~ un poco_ rudo. La pasta de almendras obvia
este rncon vemente abandonando su albúmina vegetal, la cual constituye un perfume muy agradable. E~ta pasta.ºº es ot ra cosa más que la almendra misma mohda de la que se ha extraído lamayor parte del aceite escencial; pero la que se vende en el comercio, esta generalmente falsificada
con f,éculas más ó menos corrientes. Para hablar
1~ mas de acuerdo con la verdad diremos que "d
diez veces nueve" no es mas que polvo de almi~
dón ó fécula de papa mezclada con glicerina co
unas gotas de esencia de almendras amargas. En~
tonces para que pagar precios exhorbitantes por
ella ~ua:nd~ se puede hacer en casa con un costo
casi ms1gmficante.
Durante los grandes fríos, lo miso.o que durante los grandes ~alores, es cuando se debe recurrir
á la p_asta de almendras; las temperaturas extremas tienen el mismo efecto sobre la piel; la resecan. Hay que tener en cuenta que esa pasta
se puede substituír perfectamente con cualquiera
otra substancia grasa. Los habitantes de los países
del extremo Norte, que están obligados á luchar
con las temperat uras ~xtremadamente bajas hacen
uso del sebo, el cual a la circunstancia de ser tan
bueno como la pasta, reune la de ser infinitamente más barato; las mismas razones hacen que los
h?tentotes y los cafres usen bajo sus cielos ardien~es el aceite d~ :i,alma, el cual mientras más
rancio les es más_ uhl, pues les evita las picaduras_ de los mosquitos y otros insectos que en esas
l~htudes son te11;1ible~. Nuestros elegantes, como
he~en menos exigencias, escojen cosméticos que
esten más de acuerdo con sus gustos que siempre
son más refinados y exigentes que lo! d e esos pueblos, sobre todo en lo que concierne á olores.

!--ª

R. A.

P ORTF.R.

�.... •.·

·,.

.. ...· •'
. l

FoT. Fürx,

DE

PARfs.-)fonAs BADIN.

Traje de baile. - H ermoso y elegante traje, estilo princesa, hecho en tul color de oro y guarnecido
de rico bordado de acero. El talle está rodeado poi'
un cinturón de seda ligera, colol' de acero. El COl'piño es holgado, y completamente cubierto por la
guarnición bordada.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 16, Octubre 18</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
R eg istra do como ar ttculo d e segun da clase, en 3 de Noviembre de 189 4.- Imp reso en papel de las Fa.brlcas de San Rafael

Año XV-Tomo 11

México, 11 de Octubre de 1908

Número 15

PAISAJES MEXICANOS

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a y la

E.I Río de Cuatan en Chiapas.

(Fot. Mumm.)

�l!lL MUNDO ll,USTRADO

470

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Calle de Altaro número 9. México. D. F. Apartado t&gt;OS·
tal 2.570.-Teléfonos: Erlcson, 1476.
Oompailía Telefónica, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Ciudad .............................. $ 1.25
En los Estados........... . . . .. . . .. .. .. . . . . .. .. !.fiO
En el Extranjero. . . . .. . . . . . . ... . . . . . . . . . .. 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Capital. .......................... • !/-~ cs.
En los Estados.. . . .. .. . .. . .. . . .. . .. .. .. ...,. cs.

literaturas Extranjeras
UANDO una persona tiene la fortuna de haber tlomina&lt;lo por completo una lengua extranjera, nada
más natural que el que guste de
la literatura correspondiente, que la sienta
y la penetre á fondo.
Quien habla correctamente el alemán, el
inglés, el italiano, debe sentir fruiciones infinitas, delicias inefables le.vendo Fausto.
Hamlet, la Divina Comedia; pero lo que es
punto menos que incomprensible es que hay a o-entes que iO'noren una lengua y pre.tendan
"' penetrar,.. sentir y gozar de su 1·1teratura.
Y la raz6n es clara: en toda obra maestra del ingenio humano, forma .Y fondo, estilo é idea, lenguaje .Y pensamiento se funden y compenetran de tal suerte, constituyen unft unidad tan completa é indisoluble,
que pretender desligarlos y disociarlo~ es
destruír el conjunto; y creer quees posible
posesionarse del fondo rota 6 desvanecida
la forma que lo revestía á tanto e11uirale
como á contemplar sombras en Yez de seres
6 escuchar zumbidos en lugar de acordes.
T,·aduttore, t,·adittol'e, dicen los italianos y dicen bien, porque, hágase lo que se
qui~ra, traducir es adulterar, desfigurar, deformar, traicionat, en suma.
Menos profanadas resultarían la Venus
de Milo moldeada en arcilla de Cuautitlán
6 la lira de Orfeo remedada en el tamboril,
que resultan la Biblia traducida al vas~uense ó el Quijote vertido al papuano. Virgilio
en ruso, no canta, ladra; Isaías en italia1,o
no atruena, arrulla.
Lo que se llama en música arreglos y
transcripciones son algo semejante; y se necesitan oídos de mercader, de tepalcate decimos nosotros, para soportar el preludio
deLohengrin transcripto para trombón 6 la
Sinfonía Heroica arreglada para guitarra.
Dícrase
lo que se quiera
no resultan jamás
b
.
el IJies irae de Verdi en el octavino, ni el
1'1.tba 1ni!'urn de Berlioz en el clavicordio.
El piano es culpable de infinitas y cotidianas profanaciones de ese orden y significa ya en materia de iconoclástica musical
lo que, Dios no lo quiera, llegará á significar el esperanto en materia de mina y desolación literarias. Los traductores del porvenir nos reservan el oprobio y el dolor de
leer más tarde á Píndaro en esperanto y de
extasiarnos con Tirteo vertido al volapuk.
Y sin embargo, cada año aparece una versión de la Iliada á una lengua desconocida
y el Japón moderno goza indeciblemente
leyendo ya en japonés á Rugo, á Rostand
y d'Anunzio.

He conocido en París á un francesito que
había consagrado su juventud á estudiar el
español á conciencia para darse el placer de
dioses, de leer, entender y gustar del Quijote. Hablaba un español envidiable de pureza, de corrección y de elegancia; se sabía
el Quijote de memoria y sentía sus bellezas
como pocos cervantistas llegan á sentirlas.
Tenía por el habla española una veneraci6n
tan grande que en una ocasión le dió un
síncope al oír á un mexicano decir en un
caso apurado:
-La verdad, viejecito, ro me rajo porque está la cosa que arde!
Cuando se posee así una lengua puede
gustarse de su literatura; lo demás es tortas y pan pintado y pura conversación.
Y sin embargo, pululan las gentes que
Icen traducciones de poetas y literatos extranjeros y vinculan vanidad en comprenderlos y admirarlos.
Este extravío del gusto Yiene desde las
clases elementales de lenguas, en 'l ue es
costumbre, mala costumbre dn·íamos, hacer
traducir á los niños poesías extranjeras Y
trozos literarios selectos.
Cuando en los bancos de las aulas municipales comenzábamos á balbutir: &lt;Calipso
no podía consolarse de la partidu. de Ulises· en su dolor ella se sentía desgraciada
'
, ,
de ser inmortal .... &gt; el venPno comenzo n
infiltrarse en nuestras venas; .r m:ís tarde,
ií fuerza de traducir en disparates, en galicismos, anglicismos, germanismos, solecismos y barbarismos las obras maestras del
ino·enio humano se nos estraga el g·usto, se
"" embota la sensibi lidad y tomamos conos
mo moneda de buena IP,v la mo1Talla falsa
de las traducciones.
A este embotamiento de la sensibtlidad elebe atribuirse el r¡ue ha.va franceses qm' sueltan el trapo íi reír no bien comienzan á leer:
&lt;Dans un lieu de la Manche, dont je. ne vcux
pas me rapeller le nom, virait un gentil home de ceux qui ont leur lance dans l'ar,;enal, rosse maigre et lévrier coureur.&gt;
Pero en este orden de ideas nadie me ha
llamado más la atención que Don William,
un ,yankee pur sang, contratista de alcantarillas en un ferrocarril.
Don William adoraba á Becker; no había
para él poeta más inspirado, más fluido .\'
más castizo. Con su media lengua decía:
- Me se de memoria todas las poesías de
Becker.
-iDe ,,eras Don William? Ayer, recítenos algunas.
Y Don William se ponía en pie, solemne
y con una mano en el pecho .Y la otra en
alto comenzaba.

Volvé!'an los negros gol6nd1·inos
En tn balcón w.~ 11/do.~ cuelguen
Pero esos que aprende11 11ue8t1•0.y n011ib,·a(mientos
}tunea v1telve11.
Generalménte Don William se ganaba
una ovación. Esto lo indujo á publicar en
Boston una traducción de su poeta favorito. Un amigo nuestro que la leyó nos dijo
de ella:
-Es lástima que Becker no haya escrito
en inglés, porque Don William lo hubiera
traducido al español y lo hubiera calumniado menos.

471

EL MUNDO ll,USTRADO

lle tenía lesiones que por el momento se juzgaron graves, pero que afortunadamente parece que
no serán de consecuencias.
Ante este accidente todos temieron, y aun se
anunció así, que se interrumpiría la serie de experiencias, y que los aeroplanos serían relegados
al olvido, cuando menos por algún tiempo; pero
Wilbur Wright no es hombre para desanimarse
por tan poca cosa, y pocos días después del accidente ocurrido á su hermano, ganaba el premio
Michelín, recorriendo en una hora y media noventa y ocho kilómetros, y descendiendo sólo
obligado por la obscuridad de la noche, que había caído por completo.

LA CONQUISTA DEL ESPACIO
A lucha está empeñada; el hombre por un
lado con su inteligencia y sus adelantos
adquiridos á fuerza de varios miles de años
____,,_ _,.,,. dea,:xistencia sobre la tierra, y por la
otra el aire, Eolo con su odre de vientos y sus
iras olímpicas, se disputan el dominio absoluto
del espacio.
Desde que los hermanos Montgolfier encontraron la manera de sostenerse en medio del aire, invadiendo un elemento que había estado reservado
á los pájaros solamente, parece que el dios de los
vientos se sintió lastimado y juró guerra á muerte á los intrusos; pero éstos, que habían iniciado
la conquista de un nuevo imperio, vastísimo él;
ante las furias del que se juzgaba dominador absoluto del espacio redoblaron sus esfuerzos¡ lo que
se inició por una mera casualidad, pronto se convirtió en una lucha sin cuartel entre los dos antagonistas: el hombre y el viento.
Al principio el primero se contentó con marchar hacia arriba¡ el ideal de los aeronautas era
llegar más alto que los que les habían precedido¡
¡en esta competencia cuántos dejaron la vida!
cuántos, poseídos de la locura del espacio ó de la
fiebre de las alturas se lanzaban desde la canastilla de su aeróstato para venir á estrellarse en el
suelo ó sobre los accidentes de una ciudad. A estos los veía caer el furioso Eolo, y ante su caída
permanecía impávido, parecía querer hacer constar que él no había tenido nada que hacer en la
catástrofe; pero otras veces, desesperado por tanta osadía, abría sn formidable odre, y soplando
con toda la fuerza de sus enormes pulmones, aniquilaba á los atrevidos en medio de los remolinos furibundos de su ira desatada.

***

Tal es el debe y haber con que cuentan los hermanos Wright en su lucha contra el aire; el entusiasmo que han producido sus vuelos es enorme; todos esperan el triunfo de l os osados norteamericanos; pero ¿serán ellos los que dominen al
furioso Eolo? ¿estará reservado á los hijos del
maravilloso país del norte, el conceder aias á la

***
Después del increíble vuelo de Gay Lussac, que
según sus aparatos, llegó más allá de los ocho mil
metros de altura, en vista de los peligros, y las
pocas ventajas de esa clase de viajes, el hombre
desistió de ellos y se contentó con vuelos á poca
altura y con globos cautivos; por esa vez el viento había vencido, y el hombre parecía solicitar
un armisticio que la naturaleza, siempre buena,
aceptó de buen grado.
Pero la tregua no podía durar mucho tiempo, y
el hombre, que la había solicitado, fué quien la
rompió, y al romperla lo hizo con nuevos bríos
y con nuevas pretensiones¡ ya no se trataba solamente de elevarse y entregarse á la merced de los
vientos; sino que se trataba de desafiará esos mismos vientos y marchar á voluntad hacia arriba y
hacia abajo, hacia la derecha y hacia la izquierda,
para adelante y para atrás, en una palabra, conquistar al mismo tiempo el dominio del espacio
contra el viento y el dominio del viento contra
los pájaros.
Aquello era demasiado! el reto era insoportable,
y Eolo se preparó, riendo de antemano, á castigar al temerario pigmeo que á tanto se atrevía.
Y empezaron las víctimas. La división en los
campos de ataque tenía que ser funesta como lo
han sido las divisiones y disidencias entre los que
se proponen combatir un enemigo común. Unos optaron por los globos dirigibles y se afiliaron en el
ejército del «más pesado que el aire&gt; otros adoptaron los aeroplanos y máquinas ·volantes y se
llamaron partidarios del &lt;más pesado que el
aire.&gt;

•••
El enemigo común decidió aniquilar á unos y
á otros; de entre los partidarios del &lt;menos pesado&gt; cogió á los tenientes franceses Renard y
Krebs; al &lt;Nulli Secundus&gt; de los ingleses, á toda
la colección de los Santos Dumond, al &lt;Patrie&gt;
de los franceses y últimamente al Zeppelin de los
alemanes y con todos ellos se di vertió de diferentes maneras; á unos los estrelló en el suelo; á otros
los hizo salir de sus amarras y lanzarse rumbo al
polo, y al Zeppelin, como para hacerle honor por
su éxito aparente, pidió ayuda á su amigo Júpiter y lo hizo fulminar de un rayo.
En el otro bando no ha habido menos víctimas; Otto Lillienthal, demasiado confiado en sus
estudios, se levantó unos cien metros por el
aire para caer pesadamente de esa altura y convertirse en una masa informe de carne y huesos
al tocar el suelo.
Otros han pagado su atrevimiento de la misma
manera¡ pero ha llegado uno; es decir, llegaron dos, porque dos son los heramnos Wright,
que, á pesar de las amenazas del enemigo, á pesar
de la suerte que ha tocado á los predecedores, se
han empeñado en vencer, y lo que es más, hasta
ahora parece que están venciendo.

••*
Ocho años hace que Orville y Wilbur Wright
empezaron á estudiar una máquina, más pesada
que el aire, que pudiera permitirles lo que tantos
habían intentado sin éxito¡ dominar el espacio
en contra del viento, y dominar á éste &lt;como los
pájaros&gt;, expresión textual de Wilbur ante los
periodistas parisienses.

EL AEROPLANO "WRIGHT" EN PLENO VUELO.

Y la máquina que resultó de esos ocho años de
estudios y de experiencias ha volado, si no como
los pájaros, que duran en el aire por años enteros, ~i de una manera muy semejante.
Mucho se estudió y se trabajó antes de que se
llegara al resultado maravilloso de las recientes
experiencias de los Wright¡ una vez que se consideró que la máquina podía ser vista por todos,
Wilbur marchó á París, lugar que se ha considerado como centro de las experiencias de esa naturaleza, mientras que Orville permanecía cerca de
Nueva York para exhibirse ante sus paisanos. El
mismo espíritu de perseverancia y tesón mostrado durante los ocho años de trabajos de gabinete
y experiencias en pequeño, han mostrado los hermanos en sus viajes á bordo de la gran máquina¡
empezaron por hacer vuelos que sólo duraban
unos cuantos segundos, y lentamente fueron aumentando, á pesar de la impaciencia de los ingenieros franreses que hubieran querido un principio más brillante, de cinco en cinco segundos,
hasta llegar al record de una hora y treinta y dos
minutos, sin acompañante, y cincuenta y cinco
minutos y medio llevando un pasajero además
del aeroplanista.

***
Las personas que han visto volar los aparatos
de los hermanos Wright están de acuerdo en decir que á primera vista se les nota un aspecto de
seguridad y de equilibrio que tranquiliza á los
más desconfiados.
Se ve al enorme pájaro sobre sus frágiles patitas delante de la armazón de pirámide que sostiene el contrapeso que ha de dar el primer impulso; está parado sobre un riel, el qu~ ha de recorrer antes de elevarse por el espacio¡ el motor
está listo; todos y cada uno de sus detalles han
sido objeto de la cuidadosa atención de uno de los
hermanos Wright. Sin que se dé una voz ó se haga una seña, á la hora que saben l os ayudantes
que es oportuna, dejan descender el contrapeso
de treinta libras, y el aparato recorre su riel, y
una vez terminado éste se levanta describiendo
una curva graciosa tal como un pájaro, como lo
había prometido Wilbur antes de que empezara
la operación.
Después ya lejos, en el aire, la gran máquina
ha perdido sus dimensiones; ya no es más que un
ligero armazón blanco que se mueve suavemente
en el aire como lo haría una gaviota que con la
cara al Sol se divirtiera por la tarde cerca de la
costa con sus compañeras.
Ante este hermoso espectáculo el entusiasmo
de los que presencian la prueba estalla y mil gritos llenan la atmósfera llegando como himnos de
gloria á los oídos del hombre-pájaro que se mece

RETRATO DE WILBUS WRIGHT,

blandamente con su aeroplano por sobre las cabezas de los que sienten y admiran la incontestable superioridad que ha sabido conquistarse.

***
No ha dejado de haber sus tropiezos; Orville,
que permaneció en los Estados Unidos para mostrará sus conterráneos, de lo que es capaz el ingenio humano, después de ir día por día batiendo
l os records que él mismo había sentado el día
anterior, durante una semana entera, llegó á adquirir la confianza necesaria para aventúrarse en
un gran vuelo, acompañado por un teniente del
ejército americano, gran entusiasta de la aerostación.
Al principio todo marchaba bien¡ el aeroplano
se elevó como siempre, y sólo después del accid ente es cuando algunas personas han creído que
el vuelo empezó más lento de lo que es generalmente. Todo marchaba bien, decíamos, cuando repentinamente de todos los pechos se escapó un
grito; el aparato había vacilado, y después se vol •
có por completo y cayó pesadamente arrastrando
á sus tripulantes.
Cuando llegaron al lugar donde estaba la máquina, se hallaron con que e l entusiasta teniente
estaba moribundo (murió poco después) y Orvi·

LISTO PARA PARTIR.

humanidad? todavía no se sabe nada, lo que va
ganado, aun siendo mucho como es, no sirve para
un pronóstico seguro¡ pero si podemos decir que
nuestra generación está llamada á ver á Eolo, si
no dominado por completo, sí pidiendo treguas
como la que pidió el hombre al principio de la
lucha.

*

Mme. Loie Fuller, la famosa bailarina, está para florecer ahora como escritora. Pretende lanzar
una edición en alemán de sus :reminiscencias, las
cuales desea sean publicadas simultáneamente en
inglés, alemán y francés. El libro se ocupará de
describir la vida profesional de la autora en los
escenarios europeos y americanos, y dícese que
contendrá muchas sensacionales revelaciones que
afectan á conspicuos personajes de la vi da artística, intelectual y política de Londres, París, Viena, San Petersburgo, Budapest y Constantinopla,
así como de Nueva York, Chicago, Filadelfia y
otras de las principales ciudades americanas.

�472

EL MUNDO ILUSTRADO

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Cuartel Modelo de Infantería

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Vista general de la fachada del C11artel.-El patio can el zaguán alfando.
N diferentes ocasiones nos hemos ocupado de fiestas escolares efectuadas en
uarteles y edificios militares, las cuales
ablan muy alto del grado de instrucción
de educación á que han llegado nuestra
clase· de tropa y sus jefes y oficiales.
La Secretaría de Guerra se ha preocupado, desde hace algún tiempo, por levantar el nivel intelectual de todos los que dependen de ella, Y muy
particularmente de la clase de tropa, puesto que
los oficiales cuentan ya con planteles de educación, que están á la altura de los principales del
mundo, como son el Colegio Militar y la Escuela
de Aspirantes,
.
• La fiebre de construcciones que se ha deJado
sentir en todos los centros poblados, parece haber contagiado al elemento militar, y es que, siguiendo la idea que hemos mencionado anteriormente, la Secretaría ha hecho proyectar y construír edificios en toda la República que respondan al plan que se ha propuesto.
El último de estos edificios que hemos tenido
ocasión de visitar, es el Cuartel Modelo para In·
fantería, construido en el lugar donde estuvo anteriormente el cuartel de Teresitas.
Ocupa éste la mayor parte de lo que fué convento de Teresitas, detrás del templo de Santa Teresa la Nueva; para el nuevo cuartel se aprovecharon solamente algunos de los muros principales, y el resto se construyó nuevamente desde los
cimientos.
El cuartel está perfectamente acondicionado, Y
cuenta con todas las comodidades necesarias, en
cada uno de sus departamentos. Las cuadras para
los soldados son amplias, bien ventiladas, llenas
de luz y con el cupo necesario para la compañía.
Se ha abolido el mal sistema que ha existido

I

hasta ahora en los cuarteles de desatender los departamentos destinados
á servicios sanitarios; en éste los departamentos destinados á este servicio cuentan con gran cantidad de agua
y los gabinetes con los aparatos más
modernos é higiénicos.

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El patio del Cuartel desde el zag11án.-Detalle
central de la fachada.

El ramo de instrucción está perfectamente atendido; el cuartel cuenta con un salón de conferencias y cátedras, y una bien surtida biblioteca para los oficiales, y con un departamento de escuela para la tropa y un salón de estudio y de lectura para la misma.
Los oficiales cuentan además con una sala de
esgrima y un departamento para ejercicios gimnásticos y baños, así como un campo abierto para
ejercicios al aire libre.
En la parte de atrás del edificio hay un departamento para las acémilas del batallón y para los
caballos de los oficiales.
Los grabados que ilustran esta plana representan: la fachada del cuartel, que es de un estilo severo y airoso; los balcones de ella corresponden
á los cuartos de los oficiales, los que son amplios
y perfectamente ventilados. Otro grabado representa el detalle central de la misma fachada en el
que se pueden apreciar mejor los detalles del estilo arquitectónióo.
Los grabados restantes son de fotograíías tomadas en el patio principal del edificio y uno de sus
corredores, todo ello de gran amplitud y muy
apropiado para el uso á que se le destina.
Ha sido destinado para inaugurar el edificio el
vigésimo tercer batallón de infantería el que ya
está trasladando sus muebles y útiles; la inauguración se señalará con una fiesta que será muy
brillante y á la que contribuirán todos los ele-

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mentos con que dispone el batallón. Esta fiesta
vendrá á aumentar el número de las muy simpáticas á las que nos referíamos al principio de esta reseña.
El edificio que á grandes rasgos hemos dado á
conocer á nuestros lectores es una muestra de lo
muy adelantado que se halla el cuerpo de ingenieros constructores de nuestro ejército, pues
bien se le puede considerar como un modelo en
su clase, y el nombre de «Cuartel Modelo&gt; que se
le da está perfectamente justificado por las magníficas condiciones en que se encuentra.
Sabemos que la Secretaría de Guerra intenta
continuar la construcción de edificios de esta clase, y que pronto todos los cuarteles estarán á_ la
altura del que nos ocupa; lo cual contruibu1rá
indudablemente al mejoramiento físico, moral é
intelectual de la importante institución del ejército.
Contando con oficiales aptos, como los que se
forman en nuestras escuelas de enseñanza militar
y con una tropa que á su disciplina y educación
agregue un desarrollo físico apropiado, nuestro
ejército podrá compararse con los más adelantados.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

•

Modelo de los cañones de costa con que se va á forlilicar Salina Cruz.

Ultimos cuadros de Gedovius

G

ERMÁN GEDOVIUS es, entre todos los pintores mexicanos de esta época, uno de los que
tieuen personalidad más vigo~osa. Desde hace ~iez
ó doceaños cuando estaba recién llegado áMéx1co,
después de haber estado en Europa estudiando
con mucho tesón, y nos dió á conocer sus primeros
trabajos, vimos en él no solamente un técni~o _que
hubiera sorprendido los secretos del procedim~e1;1to pictórico sobre el cual demostraba un domm10
verdaderamente notable; sino el temperamento, la
intuición; lo que constituye el verdadero talento
en el pintor, y que le hace percibir al momento
la belleza de las formas y del color.
De entonces á la fecha, la personalidad de Germán Gedovius se ha destacado aún más. El artista ha llegado á la madur~z de su talent~, ha _p erfeccionado los procedimientos de su técmca, siempre sobria sin que por eso haya perdido la frescura que ~ una de las características de su colorido. En estas páginas publicamos dos que_pueden
considerarse como obras maestras del artista. La
una es un ramillete de amapolas, en que la variedad infinita de matices está tratada con sorprendente acierto, y la otra es el retrato, acabado
de concluír, de D .Roberto Block. Creemos que este retrato, por la manera magistral con q_ue está
tratado, es uno de los mejores que han sahdo del
pincel mexicano.

*

La fortificación de nuestras costas

D

ADA la extensión de nuestros litorales; la situación geográfica de nuestro país en el cruzamiento de las líneas de tráfico mundial,
tanto de Norte á Sur como de Oriente á Poniente, y la reciente construcción de una línea
interocéanica en la parte más estrecha de nuestro
territorio, se hacen indispensables la fortificación y
protección de nuestras costas, las cuales pueden
ser aprovechadas con fines comerciales ó estratégicos por los países del Oriente contra los del
Poniente, ó los del Norte contra los del Sur.'
La obra de fortificación de nuestros principales
puertos importaría un desembolso. ·de tal consideración, que sería presuntuoso mtentarla toda
de una vez y tratar de llevarla á cabo en un corto tiempo, pero la situación bonancible de la hacienda pública, permite ahora mejor que uunca,
emprender algo que puéda considerarse como un
ensayo formal, y que inicie los grandes trabajos
que á su debido tiempo, y conforme lo permita el
estado financiero del país, se llevarán á cabo.
El puerto de Salina Cruz, situado en la extremidad Sur del Ferrocarril Nacional del Istmo, es,
sin duda, el punto sobre el que se fija la atención
de todo el mundo; es el centro de tráfico más apropiado tanto para los que quieran ir de los países
del extremo Oriente á Europa, como para los que
del mismo Oriente vayan al Norte, ó para los que
del Norte quieran c~municarse con el Sur de
nuestro continente y viceversa.
Por estas razones nuestro gobierno se fijó de
preferencia en este puerto y en él se empezarán
los ensayos de que l!.abl¡w1c:,s m~s arriQíl, i.a tarea

f

de artillar un puerto es
difícil y costosa; necesita
estar encomendada á persona que esté al tanto de
los últimos adelantos en
la materia y que tenga
práctica en esta clase de
operaciones. La selección
de la Secretaría de Guerra en lo que respecta á la
persona encargada de estos trabajos no podía ser
más acertada; se comisionó al señor General Don
Manuel Mondragón, jefe
del departamento de Artillería, p e r so na q u e
cuenta con los más altos
conocimientos en la materia, y que á ellos reune
una práctica especial y
grandes conocimientos de
las fábricas de material
de artillería en Europa
en las que es ventaiosamente conocido.
El señor general Mondragón ha estado varias
veces en las principales
fábricas de cañones de
F r a n cía dirigiendo la
construcción de cañones
y fusiles del modelo inventado por él, Y ha teEl cierre automático de que es inventor el Sr. General Mondrag6n.
nido oportunidad de fa.
miliarizarse con los procedimiento~ usad?s y con
las complicadas maniobras, y n_a~1~ esta en mejores condiciones que él para d1ngir una operación de esa naturaleza.
El reciente viaje del señor genera~ á Francia
tuvo dos objetos: dirigir la construcción de cu~tro mil fusiles automáticos, modelo «Porfirio
Díaz &gt; y ordenar la construcción de dos cañones
de c~stas de doce metros de largo dotados del
cierre automático Mondragón, que ya ha sido ensayado, y que tan buenos resultados ~\ó en nuestro
material de artillería de ochenta mihmetros.
Los citados cañones pueden arrojar proyectiles
de cuatrocientas cincuenta libras con una velocidad inicial de ochocientos cincuenta metros por
segundo, la cual es capaz de darle ~n~ fuerza de
penetración que no puede ser resistida por las
corazas más gruesas. El mecanismo está arreglado
de tal manera que cada·cañón sólo ~ecesit~ una
dotación de ocho hombres para su funcionamiento.
Cada uno de estos cañones cuesta doscientos
mil pesos y se necesitarán diez de ellos, cuando
menos, p;ra artillar convenienteme~te el puerto
de Salina Cruz. Los dos primeros canones estarán
listos para su instalación dentro d; _dos_ años.
Añadiremos que el cierre automahco mven~a~~
por el Señor General Mondragón, _pen:1;11tira
disparar proyectiles con una frecuencia y a una
velocidad que hasta hoy no se han alcanzado.
Debemos alegrarnos de que el ejército nacional
se perfeccione más y más cada día¡ y este ¡,erfeccionamiento tendrá que ser constante, mui_nt~as
se cuente con mllitares tan estudiosos y d1shn•
guidos como el señor Mondragóu, cuyo nombre
está prestigiadísimo en Europa.
.
Entre los muchos proyectos que tiene la Secretaría de Guerra se hallan los concursos del Cuerpo de Artillería, que comenzarán á efectuar~e
próximamente, y que redundarán en benefic10
Sr. General Don Manuel 11.Jondragóu, Jefe del Dede la oficialidad.
partaménto de Artillería.

_· ACABAN de publicarse en un artlcuC,/1 lo que insertan casi todos los periódicos de Europa de las últimas
semanas, detalles muy interesantes que,
hasta hoy, hablan perm 1necldo ignorados, respecto á la
locura de la Princesa Carlota de Bélgica, hija de Leopoldo I, Que se casó cuando tenla veinte años, con el
Archiduque Maximiliano de Austria, á quien la pol!tica
europea dió en 1864 la corona de México. Muy pocas veces mujer más seductora, mejor dotada de gracia, de
cuerpo y de esplritu, fué á ocupar un trono: la Princesa
era también heroica, y cuando sintió vacilar en la frente
de su esposo á quien amaba, la frágil dia:lema. lo mi~mo gue una catástrofe, atravesó el O~éano para conseguir auxilio de sus aliados de Europa.
Comp.rendió pronto que e,;tos no se daban por entendidos del nuevo Imperio Mexicano: á medida Que aumentaban sus decepciones, al pensar que habla abandonado á su marido, expuesto á todos los peligros, y
que no tenla nada que pudiera servirle de ayuda, enloqueció, perdió la razón, y es po~ible que Maximiliano, preso entonces en México, haya ignorado la magnitud de la
catástrofe que habla herido á su valerosa compaflera. Ella, por su parte, no ha sabido
jamás el fin trágico de aquél á quien amaba. Hay en este drama incidentes que hasta
ahorapermaneclan secretos, y QU~, revelaciones recientes, permiten reconstituir en
parte.
Al llegar á Saint-Cloud para implorar ali! el apoyo de Napoleón 111, Carlota, á la
negativa del Emperador, sufrió una primera crisis que inquietó mucho á los que la
acompailaban. La llevaron á Suiza, y ella se dejó llevar dócilmente, como si no se interesara ya en los asuntos que la hablan llevado á Europa.
Súbitamente fué presa de terrores inesperados. Como si su esplritu clarividente
adivinara el porvenir y presagiara la tragedia que poco tiempo después terminarla con
la vida de su esposo, ve, en todo desconocido un asesino: el encuentro de un mendigo
en un camino en el curso de un paseo, la salida del portero del hotel , la entrada súbita
de un criado la hacen delirar. Hay que sacarla de Suiza á toda prisa. La pobre Princesa quiere ir á Roma: los soberanos de Europa la abandonan; está persuadida de que
en el Vaticano encontrará el auxilio deseado.
Apenas llega á la Ciudad Eterna, reclama de Pio IX una audiencia privada: El carruaje del santo Padre va á recogerla á su hotel, la llevan á San Pedro, donde el cardenal la espera para conducirla primero á la Capilla reservada á los visitantes reales;
pero desde que Carlota aparece, su aspecto produce una sensa~ión de trastorno y de
espanto. La etiqueta, en efecto, ordena á las mujeres, cualQUiera que sea su rango,
que no se presenten en el Vaticano sino con la cabeza cubierta con sólo una mantilla
negra. Y la infortunada Archiduquesa, á pesar de las súplicas de sus doncellas, entra
al Vaticano luciendo una
gran capota blanca.
Después de olr. misa, l_a
Archiduquesa es mtroduc1da al departamento del Papa, quien, á pesar de lapoca importancia Que da á la
cuestión de tocado, no puede reprimir su estupor al ver
á la Princesa. La bendice,
sin embargo, y trata de consolarla.
De lo que pasó en el curso
de la entrevista de Pio IX y
Carlota, muy poco se habla
sabido hasta ahora. La servid·1mbre del Santo Padre,
que estaba en el secreto á
causa de sus funciones, no
lo refiere jamás: los de la
infortunada Archiduquesa,
obedecie:tdo á un sentimiento de respeto afectuoso, hablan guardado el mismo silencio.
Adolfo Villemard, en un
articulo notable que acaba
de publicarse en Bruselas,
ha levantado el velo que cubria esta trágica historia; lo
que escribe dice saberlo por
las personas que se encontraban presentes alli. Afirma que su relato tiene el
valor de una narración de
testigo ocular, y es uno de
los capitu los más lastimosos
de historia contemporánea.
Plo IX se sento y trató de
consolar á su vi~itante, á
quien vela abatida: repentinamente carlota pide una
taza de chocolate, y decl.a ra
que está muerta de hambre.
Que no se atreve á comer, y
que todo lo que se le presenta está envenenado. El
Papa, inquiet!simo, no manifiesta, sin embari!O, ninguna emoción: escribe una
palabra al Cardenal Antonelli, suplicándole que vayá
inmediatamente con dos médicos disfrazados de sacerdotes, á fin denodarelalerta á la Princesa. Mientras
tanto, ella se calmó, se puso
á hablar con firmeza de los
asuntos de México, de una
manera razonable, y el Papa
se aprovechó de este reposo, pan poner fin á la entrevista. Pero Carlota no
Quiso abandonar el Vaticano. Asegura al Santo Padre
Que irá con él á todas partes, que nadie tendrá que
ocuparse de ella, que se
ocultará cerca de una ventana, y que no le molestará
en lo más mlnimo.:Declara

475

Que no saldrá del palacio sino por la noche, y bajo un disfraz, á
fin de despistará los asesinos que la acechan. Estalla una nueva
crisis: en este momento entran los dos méjicos pedidos por el Papa, pero la Archiduquesa no les dirige la palabra; se va detrás de
Plo IX; lo sigue por fuerza á su biblioteca, en la cual el Pontlfice
logra ocultarse. Llegan personas del séquito de la princesa, á
Quienes se ha mandado llamar y se permiten hacerla observar que
llega la hora del almuerzo, que es tiempo de regresar al hotel; pero ella se niega á todo.
- ¿A usted también le han comprado? dice al Conde de Bombelles. ¿También usted desea ex ,)onerme á morir? He dicho que no
me moveré de aqul hasta la noche, y espero que el Santo Padre
nts dará de comer y de cenar.
¿Qué responder? E~ necesario satisfacer este nuevo capricho: se
sirve el almuerzo en el gran comedor: lo preside el Cardenal Antonel!i; Carlota, sentada al lado de su dama de honor no come sino del plato de ésta,· desconfiando de todo
cuanto se le da.
La cena fué triste: todos estaban llenos de dolorosa tensión. Carlota está pensativa
y dirige miradas desconfiadas á los criados; llega la noche; de nuevo trata el Conde de
Bombelles de recordar á la Archiduquesa· la realidad; le pide la orden para los carrua·es, pero ella responde que no saldrá del palacio; Quepermanecerá dura:ite la noche en
a sala en que se encuentra. ¡Qué conflicto! Una mujer pernoctando en el Vaticano en
la Biblioteca del Santo Padre, ¡amás se habla visto! En presencia de esta enormidad,
todos los esfuerzos se unen. El Doctor Semeleder, el médico de la Princesa, la dama de
honor, la conjuran á que se vaya al hohl: Carlola permanece inflexible. Plo IX, informado de este nuevo incidente, da su consentimiento bondadosamente para aquella infracción de las tradiciones seculares; nunca la residencia de los Papas habla sido teatro de semejante trastorno. En media hora el Vaticano Pontifical quedó transformado
en una espléndida recámara; se colocaron dos camas de bronce para la Emperatriz y su
dama de honor; la guardarropla del Palacio dió para es a ocasión un tocador bermejo y
cubrepiés de encajes de un precio inestimable. Un candelabro de plata maciza alumbraba el dormitorio improvisado.
Al dla siguiente fué necesario insistir para llevará la desdichada princesh á su hotel. Se negó enérgicamente, Habrla que llevará fuerza á la Archiduquesa demente. El
Cardenal Antonelli propuso una estratagema: Unos religiosos fueron á rogar á Carlota que visitara un asilo: dsspués de mu~ha~ vacilaciones consintió en seguirlos; subió
á su carruaje presa de un terror inexpresable. Pero en cuanto llega al convento recobra toda su calma y asombra por ti juicio y la lucidez de su~ razonamientos. Recorre el establecimiento y parece muy divertida. La hermana cocinera le ofrece un platillo; Carlota lo rechaza:
'·El veneno all!; ali! está el veneno! miradlo."
Sel'iala el cuchillo de que se sirvió la cocinera, que tiene una pe~ueila mancha de moho. La Princesa se arrodilla y da gracias á Dios por haberla protegido. Se vuelve hacia los presentes, increpa al
asesino para que se dé á conocer. Luego declara que se
está muriendo de hambre.
Antes de que hubieran podido detenerla, se lanzó sobre el caldero hirviente y sacó con una mano un pedazo
de carne, que se llevó á la
boca. Parecla no sentir el
dolor de la quemadura en su
piel delicada. Hay que cortar la manga de su vestido
para curarla, y al contacto
del acero Carlota lanza un
grito y se desmaya. El Doctor Semeleder, al curar la
quemaaura no intenta hacer
volver en si á su infortunada cliente. Quiere aprovechar su desvanecimiento parra llevar á la enferma á su
carruaje, y de alll al hotel.
El movimiento del Jandeau
en que la han colocado la
despierta. Se levanta, grita,
pide la saquen del carruaje,
Que se detiene en el hotel.
Se debat!a con tal violencia,
que, no obstante su l(ran repugnancia, los médicos se
vieron obligados á poner á
la pobre Archiduquesa una
camisa de fuerza.

¡

La Princesa Carlota no
ha muerto aún. Hace más de
cuarenta ailos que dura su
suplicio; el silencio, el misterio, el secreto de común
acuerdo rodean el martirio
de esta victima de la polltica europea. Es raro Que un
periódico del otro lado del
Atlántico imprima el nombre de esa pobre mujer ta1;
animosa, tan inteligente y
tan enamorada de su marido, y herida en pleno amor
por un destino atrozmente
doloroso. Parece que una
especie d~ respeto prohibe
toda alución á esa frente
que tocó la corona por un
instante, pero Que desde
entonces se dobló bajo el
peso de esa corona, y se
marchita como las flores de
las leyendas, á un contacto
m lldito,

�476

I

EL MUNDO n.USTltADO

tct MUNi&gt;O íLt1SfitA.Dó

Sr. Dr. Ram6n lcaza, Presidente.

Sr. Dr. José Ramos, Vicepresidente.

6randes mejoras en Chihuahua
Una de las ciudades que celebró de una manera
más entusiasta y provechosa á la vez, las fiestas
nacionales de la conmemoración del aniversario
del grito de Dolores fué la de Chihuahua; la ciudad donde fué sacrificado el padre de nuestra independencia, parecía querer prqbar con sus manifestaciones que estima al heroiéo anciano en lo
que vale y que siente que su tierra haya sido regada con una sangre vertida tan injustamente.
Los discursos, las procesiones cívicas y las manifestaciones de todas clases fueron sumamente
entusiastas, pero lo que marcó la celebración de
una manera que no se olvidará fácilmente fué la
inauguración de mejoras que serán de gran trascendencia para la ciudad en el porvenir.
El señor Gobernador del Estado Don Enrique
C. Creel presidió personalmente las ceremonias
inaugurales, y con su presencia les dió un carácter de solemnidad muy importante.
Está por demás hacer el elogio de las mejoras
inauguradas, baste hacer mención de ellas para
que se comprenda su itnportancia. Una es la Penitenciaría del Estado; otra el rastro de ciudad y
la otra la gran presa sobre el río Chuviscar.

•••
La penitenciaría está construida sobre un plan
semejante á la del Distrito Federal, dividida en
crujías para los diversos departamentos, y responde á las exigencias de los más modernos sis-

temas de corrección penitenciaria. Las obras están casi terminadas y fueron recibidas á satisfacción de una comisión de ingenieros nombrada al
efecto, y aunque su inauguración no fué celebrada
de una manera oficial, la visita que se hizo á las
obras se puede considerar como fiesta inaugural.
El rastro de ciudad significa una gran mejora
para Chihuahua, desde el punto de vista sanitario, y desde el económico, pues anteriormente la
ciudad tenía que pagar una renta que le era muy
onerosa por el uso del rastro que tenía alquilado
para el servicio de matanza¡ con el pago de la misma cantidad la ciudad habrá amortizado ~n quince años el capital de cuarenta mil pesos que se
pidieron prestados para la construcción y los réditos del mismo.
La presa en el río Chuviscar, representa para
Chihuahua una mejora de capital importancia; situada la ciudad en un punto donde el agua no es
muy abundante, el crecimiento de la población
implica un problema complicado para dotar de
agua en cantidad suficiente á la ciudad; el único
medio que se presentaba para la solución de este
problema, era la construcción de la presa; la ciudad empezará dentro de poco á recibir los beneficios de esta trascendental mejora, que fué inaugurada el día quince del mes próximo pasado.
Sólo faltan los trabajos de adaptación de la cañería, que no es apropiada para la conducción de un
gran caudal de agua, como el que se tiene que llevará la ciudad desde la presa.
Tiene ésta una capacidad de tres millones trescientos setenta y un mil metros cúbicos, y un
costo de cerca de ochocientos noventa y dos mil
pesos.

***
Tales son las mejoras con que cuenta desde la
mitad del mes próximo pasado la ciudad de Chihuahua, y que la harán recordar con beneplácito
la celebración de las gloriosas fechas de la proclamación de nuestra independencia.
En la apertura del Congreso, el señor Gobernador del Estado leyó un interesante mensaje, en el
que hace mención de las:mejoras que acabamos
de señalar, y reseña el estado de progreso y tranquilidad en que se halla el Estado, y que le prometen un porvenir brillante bajo la dirección
patriótica y acertada de las personas que dirigen
su marcha.
Publicamos en la presente p 1ana vistas de las
ceremonias inaugurales de las tres mejoras puestas al servicio público.

Sr. Dr. Ricardo E . 1lfanuell. ler. Secretario.

NUEVO ARO ACADEMICO
LA Academia Nacional de Medicina inauguró
el día primero del presente mes los trabajos
de su nuevo año académico con una sesión solemne que fué presidida por el señor Secretario d'e
Instrucción Pública y Bellas Artes.
La sesión se rigió por el ceremonial reglamentario; el presidente saliente pronunció un discurso en el que recomendó á los académicos que siguieran trabajando en favor de la humanidad y
de la ciencia con el tesón con que lo han hecho.
Después de esto el Secretario dió cuenta de los
trabajos, y tras un discurso del señor Ministro se
procedió á la elección de nueva Mesa Directiva,
la cual quedó formada como sigue: Presidente,
Doctor Ramón !caza¡ Vicepresidente, Doctor José
Ramos; primer secretario, Doctor Ricardo E. Manuell; segundo, Doctor Ricardo E. Cícero; Bibliotecario, Doctor José Bandera¡ Comisión de Corrección de Estilo, Doctores Gregorio Mendizábal,
Juan Peón del Valle y F . La valle Carvajal.

o

De -una curiosa estadística de la prensa periódica, resulta que se publica el siguiente número
de diarios: Alemania, 5,500; Italia, 3,300; Francia,
2,819; Inglaterra, 2,500; Austria- Hungría, 1,200; Rusia, 800; Suiza, 450, y Estados Unidos, 50,000. El
valor aproximado de los gastos que demanda la
publicación de estos 66,569 diarios, es de ocho
millones de pesos.

o
Mr. John H. Creslip, de New York, y Miss You
Davis, de Meaver, se casaron hace poco en un coche, en medio de la calle. Los dos jóvenes se encontraron con el Reverendo Harvey Grimes, quien
estaba paseándose y le presentaron su licencia de
matrimonio, que el Reverendo leyó á -la luz de
un farol de gas. No había testigos, pero al cabo
de un rato acertaron á pasar Mr. y Mrs. Thomas
Mayes, quienes se prestaron con el mayor gusto
á ser testigos del original matrimonio. Celebrada
la ceremonia nupcial, bajo la luz no muy viva del
(arol, los novj.9s dieron las gracias y se fueron en

su ~9&lt;:h~,
Sr. Dr. Ricardo Cícero, 29 Secretario.
'

... ~ ~ •

1 l..

Los Sres. Licenciados Carlos Flores, 11/ anuel Garcla lli éitdez Alonso
R odríguez Jf iramón,y Francisco S. Carvajal, electos M~gistrados de la Suprema Ccrte de.fuslicia, dieron la protesta de ley ante el Presidente de la Cámara
de Diputados, el dia 6 del actual.
Eslajolografia /ué tomada en la Cámara el día de la protes.'a,

•

La Presa recibe el p1i mer chorro,

�·478

EL MUNDO ILUSTl{ADO

EL MUNDO ILUSTRADO

VID, el músico profeta, habló
D::7 Aenmendos.
sus salmos de los días tre«Dies irae:1&gt; del Juicio

El señor Presidente de la República visitó en días pasados. acompañado de varias personas distinguidas, el Colegio Militar, y presenció unos actos de atletismo.-Esta fotografiafué
tomada durante la visita.

RESULTADO DEL DECIMO CONCURSO
Recibimos una multitud de soluciones al Concurso número 10 de las líneas que deberían usarse para formar con ellas palabras y figuras geométricas.
Hemos encontrado que los premios corresponden, en primer lugar, á la
Srita. María Enriqueta Fuentes Berain, que nos remitió siete palabras formadas con las líneas propuestas, d e las cuales, cinco especialmente satisfacen
todas las condiciones requeridas, y nos remitió también tres figuras geométricas muy ingeniosamente combino.das.
La Srita. Adelaida Spence nos remitió diez palabras formadas, de las cuales, cinco estaban enteramente correctas, sin que la forma de las letras estuviese alterada ni faltaran ni sobraran líneas; y nos remitió también diez figuras geométricas.
La Srita. Eloisa Vasseur nos remitió una solución que contenía diez palabras, de las cuales, cinco estaban irreprochables, y nos remitió cinco figuras, de las cuales tres eran geométricas.
A dichas señoritas corresponden los premios ofrecidos, los cuales están
á su disposcición.

o

DUODECIMO CONCURSO DEL MUNDO ILUSTRADO
No puede darse mayor sencillez para el Concurso que hoy ofrecemos á
nuestras lectoras. Bastará simplemente reconocer en los fragmentos que se
ven en el grabado adjunto los anuncios de donde están tomados, y en seguida calcarlos y ordenarlos de tal manera que se forme con ellos una figura regular, cuando menos.
Las personas que envíen las tres mejores soluciones ::-ibirán cada una
un premio, consistente en un par de floreros artísticos p . : tocador, un perfumero de plata y cristal y u na sombrilla.

Los:miembros de la Colonia Vasca celebraron honras fúnebres en
memoria del gnm violinista Sarasate.-Esta fotografía:muestra el aspecto de la iglesia durante la ceremonia de Jesús María.

LOS DESAPARECIDOS
Durante la semana que hoy termina dejaron de existir dos serls, cuyas
muertes ponen luto á las l etras y las ciencias: los señores D. Alberto Leduc y Dr. D. Fernando Altamirano.
·
Alberto Leduc, hijo de padres franceses, se educó en México y fué poeta
tanto por herencia como por educación; sus conocimientos y dominio de los
idiomas de sus padres y de su país le permitieron verter de uno al otro varias obras, cuyo conocimiento debió nuestro público sólo á las habilidades literarias de L educ. Además de sus traducciones, escribió varias obras originales, algunas d e las cuales obtuvieron éxitos muy lisonjeros.
Sus trabajos periodísticos fueron de importancia¡ colaboró en &lt;Le Courrier du Mexique et de L'Europel&gt; y en la mayoría de los periódicos en español. Fué trabajador y activo, y á pesar de eso, á su muerte no contaba con
nada que pareciera un buen capital.
Deja solamente un buen caudal literario que lo hará vivir en la memoria d e los que aman las letras.

Universal y aquellas imponentes profecías, dieron un himno
al credo religioso, que es todo
1 u ego, todo plegaria, todo temor y que estaba reservado á
ser fuente de inspiración para el viejo Verdi, el
maestro viejo de música eternamente joven.
Así, su Misa de Requiero, que acabamos de escuchar en Arbeu, nos ha hecho admirarle y ensalzarle devotamente, con la misma emoción que sintieran los concurrentes á los funerales del poeta
Manzoni, cuando esta obra fué oída por vez primera en Milán el año d e 74.
Una impresión acorde, una opinión unánime
ha provocado la admiraMe obra del más vil(oroso,
del más rico talento musical italiano del pasado
siglo.
Su .Misa de Requiem, inspirada como dije en
l os salmos de David, en un canto místico, en un
ambiente de oración, no pudo subslraerseá la tendencia dramática qne se lla todas las obras del
mae,tro y se hunde en ella y con ella se perfuma
esta fervorosa plegaria por los muertos pue,ta en
el vago pero iuegable lengnaje de los sonidos.

r

mada de pedrería y ungida de santa y dolorosa
piedad.
La señora Ochoa d e Miranda alcanzó la más al ta perfección. Su fraseo en l a media voz es de
una frescura qp rosa y en l os ligamentos supera
al violín mejor sonado.
La señorita Jaime nos encantó con la revelación
de su divina voz, á pesar del temor con que
emitía.
De más claro fraseo la señora Belloni se esforzó y triunfó siguiendo en sus matices á la señora
Ochoa, y con ellas Sofía Camacho, de irreprochable discreción.
El tenor Magaña, cantó lleno de inspiración su
dngemisco,&gt; ese ruego dulce, apasionado, sollozante como una plegaria. Tuvo exquisitos matices
y notamos que la impostación de sus agudos ha
ganado mucho.
Malpica, en el «Rex Tremenda&gt; desbordó el torrente de su voz. Cantó con vehemencia, con religiosidad y con firmeza.
..Mar~n, con una medida perfecta en los tiempos,
dió bnllo á su parte. Y con ellos, todos, esencialmente la orquesta precisa, uniforme, justa y arrebatadora en sus efectos.
En el concierto del jueves se presentó la Mezzo

Roberto Marfn, barítono.
que si abre paso entre el pujante vibrar de los
clarines con el «Rex tremenda Majestates.&gt;
Clemencia, ruego, adoración, temor, sobrecoji miento, todo hay en esa ·partitura que eo: su potente gama expresa la infinita ansiedad de una
alma pecadora ante el Dios Creador destruyendo
los siglos. Cada frase concreta u n sentimiento, cadi número es una porción sólida, única, acabada,
de un plan admirablemente trazado para levantar
el grandioso monumento.
__ ',
Y el monumento quedó levantado, y nos fué
descubierto paulatinamente, de ascenso en ascenso bajo la nerviosa batuta del maestro Meneses,
que fué á nuestro espíritu como la vara mágica de
un encantamiento.
La orquesta, los solistas, las masas corales, to.
dos se esforzaron en interpretar esta música reca.

•••

El Sr. Dr D. Fernando Altamirano dedicó toda su vida en favor de la
ciencia, y principalmente á las ciencias médicas; su labor no es muy conocida en el público, pero los hombres de ciencia lo estimaron en todo lo que
valía. Dos veces estuvo en Europa con comisiones científicas de nuestro gobierno, las cuales desempeñó de una manera satisfactoria. Durante muchos
años, d esde la fundación, fué director del Instituto Médico Nacional, y en los
archivos de este plantel se guarda mucho desu labor:científica.

Ismael Magaña, tenor.
Manuel Romero Malpica, bajo.
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Duodécimo Concurso de «El Mundo Ilustrado.1&gt;

Dr. D. Fernando Altamirano, muerto súbi
lamente el 7 del actual.

Su alto tono dramático, alcanza tales profundidades en el sobrecogido espíritu de quien oye y
piensa, y medita y siente, que lo abstrae de la V~da y lentamente de capa en capa, de estremecimiento en estremecimiento, de dolor en dolor,
atraviesa el incienso de la pasión religiosa, de la
unción divina y au n del supremo temor cuando
palpa, toca y clama á las puertas del hondo problema.
Sí, es dramática l a .Misa de Requiero de Verdi ,
como deben serlo también todas las otras, desae
la de Palestrina, hasta la más grandiosa, la de
Mo'z art, (no obstante que quedó incompleta,) ya
que todas ellas han de ceñirse á la tragedia universal á l os acentos solemnes del Dies Irae, á la
supre~a angustia d el «Líbrame, Señor.l&gt;
.
Verdi ·realizó todo el doloroso asunto en páginas magistrales llenas de ciencia musical, tramados en un hábil consorcio de orquesta y voces, los
más finos matices de la lírica, desde el acento suave y temeroso que perturba apenas la quietud del
oído en el silencio religioso que envuelve el alma cuando el dngemisco:1&gt; hasta el grito estridente, lleno de angustiosa veneración del ruego

----------

Rafael Galindo, víoloncello,

Soprano Srita. Ninna Heideck del Conservatorio
de Colombia, cantando «Le Nozze de Fígaro,&gt; de
Mozart y &lt;Eslkünig:i, de Schnbert. Fué una nota
brillante en el concierto y eso q ue el programa
contaba con la divina Rapsodia Noruega de Svendsen, Zoraida, la deliciosa leyenda árabe, musicada por este gran poeta musical y la Cabalgata de
las Walkirias de Wagner.
Qué extraña impresión nos dejó esta joya del
severo genio alemán.
El allegro, de 9 por 8, estridente, endiablado,
que parece pasar sobre las cabezas de los oyentes
com_o ur.a borrasca, despierta en la imaginación la
trágica estela de muerte que dejan las Walkirias
de los caballos negros arrastrando los cuerpos de
los guerreros muertos en el combate.
Solo la ardiente imaginación de un Wagner, pudo expresar en sonidos tan fúnebre visión.
~ ·Se tocó por vez primera la Sinfonía Heroica de
Beethoven, dedicada á Bonaparte y cerraron el selecto programa &lt;Casse-noissette&gt; de Tcharkowsky
una deliciosa féerie musical, llena de armonía
a~cesible, encantadora, digna de ese poeta sonorí~
simo que tanto amamos y el Concierto de Lizt,
solemne y bello.
La temporada toma buenos rumbos y el éxito
no se ha hecho esperar.
LORELEY.

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EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

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En Honor del Licenciado Verdad

Adorno en la calle de Santa Teresa.-Aspecto del pafio
de la escuela de Jurisprudencia.

La ceremonia en la calle de Santa Teresa.
OMISION Nacional del Centenario de
Independencia inició la serie de las
as conmemorativas el domingo cuatro
del actual, con una dedicada á honrar
la memoria del Lic. Don Francisco Primo de Verdad, á quien se considera como el primer mártir
por la causa de la independencia nacional.
Mucho se ha discutido acerca de la forma en
que murió el Lic. Verdad; según la leyenda, al
descubrirse que conspiraba en favor de la emancipación de lo que entonces se llamaba Nueva
España, los agentes del gobierno colonial se pre·
sentaron en su casa una noche que estaba cenando y lo ahorcaron en e l mismo comedor de la casa de un clavo que, según dicen, se conservó hasta hace poco tiempo, en el lugar de la ejecución.
Ya dijimos que esta leyenda ha sido muy discutida, y el elemento religioso, sobre'todo, la califica de una calumnia; pero ha corrido muy válida
durante varios años. Sea de ello lo que fuere, lo
que se sabe de cierto es que el Lic. Verdad estuvo prisionero por sus ideas de libertad, y que murió, de uµa ó de otra manera, el cuatro de octubre
de 1808.
Para conmemorar el aniversario de esa muerte
fué para lo que se organizaron las manifestaciones del Domingo próximo pasado, las cuales fueron iniciadas por dos grupos diferentes y celebradas en diferentes lugares.
La Junta Nacional del Centenario, presidida
por el señor Gobernador del Distrito Don Guillermo de Landa y Escandón, escogió como sitio
para su manifestación la calle de Santa Teresa en
la esquina de la cual está la casa donde vivió el

Lic. Verdad y donde, según la leyenda, fué ahorcado. En procesión cívica recorrieron los manifestantes las calles que median entre la glorieta
central de la Alameda y la calle de Santa Teresa,
y una vez llegados á ella se pronunciaron discursos y poesías alusivas al acto, las niñas de las escuelas cantaron himnos en honor del mártir, y
después de ellos el señor Gobernador descubrió
una placa conmemorativa fijada en la fachada de
la casa que habitó el Lic. Verdad. Para terminar
se dió lectura al acta, la cual fué firmada por los
miembros de la Junta Nacional y por los funcionarios públicos que se hallaban presentes.

***
Los alumnos de la Escuela Nacional de Jurisprudencia organizaron otra manifestación en honor de Don Francisco Verdad, la cual se efectuó
en la citada escuela.
El local que c-cupa ésta en la calle de San Ildefonso había sido artísticamente adornado; el vestíbulo y el patio formaban cada uno un amplio
salón, los que se destinaron: el primero para recibir, y el segundo para la ceremonia.
En uno de los costados del patio se colocó un
dosel rojo debajo del cual se instaló la sillería
de la escuela para que sirviera á los convidados
de honor entre los que se hallaba el señor Presidente de la República que había sido invitado
para presidir la fiesta.
Una vez que el Primer Magistrado estuvo en
su sitio, se dió principio al programa acordado
que fué selecto y hermoso. La parte musical es-

tuvo á cargo de la orquesta del Conservatorio Nacional de Música, y los números ejecutados con
gran maestría fueron objeto de calurosos aplausos
de parte de la selecta concurrencia.
Los oradores, estudiantes todos ellos, mostraron
altos vuelos en sus piezas oratorias respectivas, y
la concurrencia los premió también con entusiastas y sinceros aplausos.
El número final del programa fué el canto de
un himno compuesto exprofeso para la ceremonia
por los señores García Naranjo y Berrueco; á los
acordes de él se dirigió el señor Presidente á la
puerta de la biblioteca de la escuela, sobre la cual
se había colocado una placa que fué descubierta
por el Primer Magistrado, y en la cual se lee lo
siguiente: BIBLIOTECA FRANCISCO P. DE VERDAD. 1808-1908.
En la ceremonia estuvieron representadas todas
las escuelas superiores de la capital á cuyos alumnos se debe la iniciati va de la fiesta.

***
De esta manera empezaron las fiestas con las
que se conmemorará el principio de la gran epopeya que hizo de la colonia española dela Nueva
España una nación libre y soberana, responsable
de sus actos y apta para entrar en el comercio
material é intelectual de las naciones soberanas
del mundo.
Dedicamos dos planas de nuestro número á las
fotografías tomadas durante las dos ceremonias
conmemorati vas.

...

~~
~

Según los datos probables y minuciosos cómputos, en la campaña que tan felizmente acabó con la
caída de Maximiliano, hubo en el período transcurrido de Abril de 1862 á Junio de 1867, mil
veinte acciones de guerra, entre batallas y escaramuzas, habiéndose cor,tado entre muertos y prisioneros, setenta y tres mil treinta y siete republicanos, y doce mil doscientos nueve imperialistas. Murieron, además, veinticinco mil franceses, y gastó la Francia, en la expedición, noventa
millones de francos.

La procesión cívica par la Avenida JuárPz.-El palía de la Escuela
de Jurisprudencia durante la ceremonia.

Tributo á México
La Srita. ,lfar_v Cochrane Rogers, disti11guidlsi111a escn'to1·a a111erica11a,
que se eur11e11tra 1•i.&lt;ita 11do
Jlféxico desde hace alg1111os
semanas, Ita tenido la amabilidad de ded irar al
",lf1mdo Tluslrado" el pri111ero de una serie de artículos que se propone remitirá uno de los más importantes Magazines de
Boston,justa111enle llamado La Atenas de los Estados Unidos, y en los cuales
relata sus ·impresio11es en
11,J h~ico. Esta,,, os sel(uros
que nuestros lectores leerán
c011 mue/to in/eró este tro::o que, además de ser 1111a
hermosa pági11a litrraria,
es un gafan/e tributo á nuestro país.

M

EXICO es un país encantado de
luz y sonrisas habitado por un
pueblo cuya felicidad es real,
· y cuyo optimismo es siempre
del matiz más brillante.
Una estancia en México significa algo más que una ociosa
·
peregrinación de lugar en lugar aspirando las bellezas de la naturaleza y saturándose con la luz deslumbradora del Sol y los
torrentes de colores de los paisajes. Da tenias para interesantes pensamientos y cuidadosas observaciones. Llena la imaginación con visiones de
días remotos y los pensamientos v-uelan en rápida
revista, del poderoso pasado al también poderoso
presente, pues en cada día se han llevado á cabo
grandes progresos en la civilización que ha transformado una tierra de tribus guerreras de indios
en una de las naciones más modernas é ilustradas

Invitadas de honor á la fiesta en la Escuela de Jurisprudencia.
Los manifestantes saliendo de la Alameda.

llamada á ocupar un puesto especial en el mundo
del presente.
De las leyendas y tradiciones se pasa á los días
de los grandes hechos, y las maravillas de la naturaleza toman las proporciones más amplias de
construcciones en el imperio de los hombres.
Por cualquiera parle que se vaya en México se
encontrará algo que llama la atención por mucho
tiempo después de que se ha pasado cerca de ello,
Europa no se puede preciar de tener nada que
sea tan interesante. Hay rincones tranquilos y caminos que encantan. Hay chozas llenas con el
dulce espíritu de la quietud. Hay ciudades en las
que el humo y el mido de las fábricas proclaman
la industria y el progreso. Hay colorido y variedad en la vida. En todo se ve lo viejo y lo eternamente nuevo. En México se encuentra más variedad de vestidos y más diversidad de idiomas
que en ninguna parte del mundo.
El pintoresco y amable peón, el último resto
de una época que está pasando, es de un temperamento más artístico que cualquier otro pueblo
que se halle en las mismas condiciones y en el
mismo medio, en cualquiera parte que sea.
Oh! y la alegría de las hermosas mañanas! cuando la dorada luz del sol parece llenar hasta el
borde la gran taza del firmamento y revasándola,
llena todo el Valle de México con su alegría líquida; baña las crestas y los picos de las montañas con sus tintes dorados, y transforma la tierra
en un jardín encantado donde se llega á tener el
deseo de buscar al príncipe que viene á despertarnos de nuestros ensueños,
Arriba el azul turquesa del cielo, á los lados,
por todas partes el azul velado de las montañas,
con el Popocatépetl tocando el cielo mientras que
al rededor las nubes se amontonan y se apresuran
en movimientos ascendentes para ir al encuentro
de los rayos del sol que bordan la nevada sábana
con que se cubre este indómito cráter y dan como
un cariñoso saludo al viejo Ixtaccihuatl «La mujer _blanca&gt; la cual, arropada bajo su argentina
tapicería espera su caricia matinal.
Ah! el recuerdo de esos días gloriosos embals~mados y saludables me seguirá para ~iempre'.
Siempre estaré deseando volver á ver á mis nevados amigos del Valle de México.
. Los grandes adelantos de la república en los últimos veinticinco años han hecho que se dirijan
las °:iradas del elemento pensante de todos los
demas países del mundo hacia este país, hacia los

grandes problemas que el amado presidente de
este pueblo ha tenido que resolver, y hacia la
gran habilidad que como estadista ha mostrado
en la solución de esos problemas.
Mncho de la ignorancia que ha prevalecido
hasta ahora respecto á México y sus va~tos recursos está desapareciendo. Un conocimiento más
amplio está reemplazando esa ignorancia,- tan común en otro tiempo, y al estrecharse las relaciones de México con los otros países se está conociendo mejor el país y sus habitantes lo cual no
puede menos de favorecer el crédito nacional. ,
Durante mi estancia en México sólo recibí cortesías de todos los mexicanos con quienes estuve
en contacto, tanto desde el punto de vista comercial como social. Todos los actos de l os cabelleras
mexicanos se caracterizan por una cortesía innata,
y muchas naciones del mundo podrían estudiar
con provecho el ejemplo que ofrece el trato con
la alta sociedad de México.
País agobiado de dificultades en sus primeros
días; probado en el crisol que cauteriza México
bajo la guía del presidente Díaz, justam~nte con'.
siderado como el más grande estadista del siglo
presente, ha surgido purgado de muchos vicios y
embellecido con sus ornamentos de grandes y
progresistas instituciones.
Nadie puede estudiar la historia de México sin
quedar impresionado con la nobleza de carácter
y los altos ideales que han animado á los que ha
tocado el deber de levantar á las masas desde un
profundo valle de desencantos bastas las altas cimas de la felicidad y de prosperidad general y á
los que han llevado á cabo ésto no se les p~drá
alabar nunca lo bastante.
Mi corazón se estremece de gratitud hacia el
gran _gobernante que condujo á su pueblo desde
los hempos turbulentos de guerras continuas hasta una era de prosperidad que ha durado por
treinta añ~s y que durará hasta después de que
haya termmado el drama de la vida de todos nosotros.
MARY CoCHRANE R OGERS.

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EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

~Adelantos de la Industria Mexicana~

Máquina para fabricaci6n de lutos en papel. La.Papelería EL LAPIZ DEL AGUILA, que es la que marcha á la cabeza de
todas las papelerías d~ país, ha instalado en sus talleres, la primera y única máquina
destinada á la fal5ricaci6n de lutos en "papel.

LIBROS NUEVOS
(En esta sección mencionamos los libros cuyos
autores 6 editores remiten dos ejemplares á
"El !tundo Ilustrado.")

"Pajarito.''-1ovela por Uayetano Rodrigoez
Beltrán (Onateyae. )-1908. Eusebio G6mez
de la Puente, Kditor Librero. .Méxieo.-KI
~ señor Root en lll.éxieo, por Vitente morales
y llanuel Caballero. Imprenta y llotograbado de Arte y letras.
La comisión organizadora de las fiestas
con que futrcn agasajados el Honorable
seilor Elihu Root y su familia, durante su
permanencia en México, dió el encargo á
los seilores Don Vicente Morales y Don
Manuel Caballero, de hacer un folleto, en
el que se hieles~ una resella de la visita,
cuya importancia no se oculta á nadie.
Los comisionados han dado término á
su tarea, y acaban de comenzar-la distribución de un libro de poco más de trescientas páginas, con texto en español y
traducción Integra al inglés, hecha por
Luis D' Antin. La traduccion es verdaderamente curiosa, pues ha sido hecha en un
modo demasiado literal, y tiene giros y
expresiones peregrinos, que harán reirá
los que conozcan un poco esa lengua. Con
decir que en ur, pasaje, el traauctor ha
vertido "In fine," por Al fin!! ....
El texto del libro contiene en estilo ameno la relación de todos los festejos. Es de
se~tirse que dos circunstancias muy importantes hayan frustrado totalmente las
buenas intenciones del libro. En primer
lugar se fe ha distribuido al cabo de un
año ct'e que se efectuó la visita, y, naturalmente, eso le resta muchfsimo de su interés pues la crónica mera y simple de
las fiestas fué leida en los periódicos á su
debido tiempo. Semejante retraso en la
distribución, solamente se explicarla si el
libro fuese muy lujoso é tlustrado con verdadero arte; pero desdichadamente la impresión deja muchlsimo que de~ear, hasta

en el texto. Los grabados son excesivamente pobres, con muy pocas excepciones,
ya sea por defectos en los clichés, o por
mala impresión. No me ocuparla de es tos
detalles, si no fuera porque el libro será
distribuido en el extranjero y dará una
idea muy trbte del estadu que guarda el
arte tipográfico en México, pues quienes
vean el lloro impreso por oraen de la comisión organizadora de los fostejos, á todo costo, supondrán que se eligieron los
mejores elementos, y por el contrario, parece haber sido impreso en talleres de tercero ó cuarto orden. ¡Y para ello se emplearon doce meses!

•••

Voluminosa es la última novela que el
escritor Cayetano Rodrfguez Beltrán acaba de dar á las prensas, con amable dedicatoria al eminente novelista D. Rafael
Delgado y al distinguido critico D. José
López Portillo y Rojas. Voluminoso, más
no cansado es este libro con que el autor
de•· Perfiles del Terruño." "Cuentos Costeños" y ''Mi Heredaa" regala á los amantes de lecturas galanas y sabrosas. Su
autor llama al libr.o una novela; y, efectivamente, tiene de tal la intención; la trama, el desenlace; ·1a relación, -punto por
punto, de los episodios mas salientes de
la vida "de un hombre sin historia," que
los tiene dramáticos, conmovedores, éomó
son los lances trágicos en la vida liana y
simple de un obrero de aldea: la muerte
de la madre, el abandono del padre, la
desp~dida eterna de todo cuanto nos rodea. Y hay en esos episodios un dolor ínter.so y humano, que falta precisamente
en la trama novelesca, en los incidentes
que, como postizos, s.e añaden á la historia de "Pajarito," para sacarle de su obscuridad de aldeano, de su sencillez de trabajador ignorante y rudo, honradote, laborioso y franco. ;"Pajarito," apodo que
le viene de alguna travesura de chicuelo,
es hijo del ac..so, nacido en un desliz de
una sirvienta de una casa y un arranque
amoroso del dependiente de la tienda, vigoroso y joven, que huye después, acobardado ante la p~rspectiva del nacimiento de su hijo. El dependiente ibero triunfa por último, y rico ya y viejo, tiene el

remordimiento de su cobardla de · otro
tiempo y quiere recogerá su hijo y entregarle toda su fortuna, A lo cual, claro esta que se opone con todas sus fuerzas un
sobrino que ha vivido con él mucho tiempo
y ha trabajado fielmente en aumentar el
capital del tio, que ya consideraba como
el suyo propio. "Pajarito" ha crecido al
lado ae su madre: mujer á quien la primera falta no ha degradado, A quien _el infortunio ha fortalecido y la matprnidad dignificado, y que trabaja de sol á sol para
buscar sustento y educación á su hijo, y
muere precisamente cuando él, otro carácter firme y enérgico, ha llegado á la meta
-que la meta de '' Pajarito" no podla ser
otra que convertirse en un hombre fuerte,
en un traba-jador honrado, laborioso,
amigo del ahorro y enemigo de ostentaciones y vanidades. Y mientras tanto, el
viejo r1quisimo, santurrón y _debilitado p~r
la edad, hasta el punto de ser el protegido de su sobrino que le gobierna á su antojo, no tiene más obsesión que la de encontrará su hijo. De esta obsesión, que
raya en lo patológico, y que acabará por
enloquecerle, hay quien quiera obtener lucro: -su abogadillo luchón y chicanero, que
emprende la tarea, d1f1c1I en extremo, de
irá convencerá " Pajarito," de que debe ir
á presentarse ante su padre y hacerse reconocer de él. "Pajarito" acepta, no por
él, sino porque también tiene una hija, que
será quien disfrute de su herencia. La entrevista se efe~túa, sin éxito, porque el
sobrmo echa á perder los proyectos del
abogado, y el hijo abandonado ~ale de ali!
con la creencia de que su padre acaba de
morir. Vuelve "Pajarito" a su retiro en
la pintoresca Tlacotáipam, y no sobrevive mucho á la entrevista con su padre.
Su hija recibe finalmente dos mil pesos
con que el cauteloso sobrino salda todas
las responsabilidades del tlo, para entrar
tranquilamente en posesión de la hereaad.
Tal es la trama, la tesis, muy ampltamente diluida y que, por si sóla, interesa
poco. No, no está en ella ciertamente el
mterés del libro: más conmovedor, mas
impresionante que la escena principal en
que padre é hijo se encuentran, es cualquiera de las soledades del huérfano, de
lo.fo triviales incidentes de su vida, ~ue d

autor sigue paso á paso, presentándola
con una encantadora riqueza de colorido.
Al leer los primeros capltulos, queseantojan ~esligados unos de otros; c,mo páginas aisladas de un álbum, trazad1s
unas al pa\tel, con los tonos suavemente
fundidos y empastados; A la acuarela
otros, con vigorosas pinceladas, llenas de
contraste, bailadas por el sol tropical; las
otras apenas delineadas al crayón, como
envueltas en la nublazón de un amanecer
de invierno en la costa; al leer esos ca11ftulos, se v~ fielmente retratada la viaa
costeila; la más plácida, la más sencilla y
al propio tiempo, la más pintoresca. Se
ven las márgenes del maravilloso rlo tapizadas de verdor lujurioso, sobre el que
revolotean las mariposas; se ven las casucas de palma, rústicas y limpias, donde
se alberga una población franca, laboriosa, liberalqta y simpática; se oye el acento de la costa, bullicioso y enérgico. Todo:
hombre y cosas, paisajes y cuadros familiares , están retratados con una naturalidad que seduce. En uno de los últimos capitulos, el autor nos embarca á bordo de
uno de los diminutos vapores, que tan familiares son á quienes han viajado por la
costa, y nos lleva, río abajo, contemplando el panorama incomparable del gran rlo
á la salida del sol. Lástima grande que
no haya la misma fideltdad en la pintura
de las almas. Unas no estan más que esbozadas, delineadas con dos ó tres rasgos
de pluma; otras no ofrecen vigor bastante
para impresionar hondamente; en otras
los caracteres no se sostienen d~ un modo
perm~nente. El novelista puso toda su
atención, toda su finura de observación y
toda su destreza en el alma de " Po.iarito", que, sin embargo, no está 'iienÍpre
delineada con el mismo vigor y con el
mismo acierto. "Pajarito," salido del cuadro pintoresco de T,acotálpam, trac;lactado
A la Villa de los Granados. ha cambiado
súbitamente de esp1ritu: es otro hombre
distinto.
No obstante estos lunares, leed el libro;
él os. dara _en buena habla castellana, impre~1ones 1mprev1,tas y realmente encantadoras.
J. J. J.

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La Fiesta Popular de México.

En atención á que muchos lectores de «El Mundo Ilustrado» son afectos á las¡¡_
dias de toros, que sigu~n ~iendo_ la _fiesta más popul&lt;!r de Méx_ico, publicamos algunas fotografías de los pnnc1pales mc1dentes de las últimas corridas. Las cuatro de la
izquierda son de la Plaza de la Condesa Y representan: un lance de capa de "Moreni-

to de Algeciras;" la sa]ida de la cuadrilla; uri pase de pecho de "Morenito" y un excelente par de handenllas._ Las de la derecha re¡¡,resentan: Gaona acariciando al toro con la montera; la cogida del banderillero 'Aguilita;" y un pase de pecho do
Gaona.

�485

EL MUNDO ILUSTRADO

484

EL MUNDO ILUS1'RA1&gt;0

pww""«:~MMM
MAR t ADENTRO
«:~~

A Federico Gamboa.
RENTE, la ondulosa sucesióu de los
médanos servía de muralla al flanco de la
temible boca de la barra; una punta de
arena, con arrojo de sediento titán, se introducía
en el agua y formaba un promontorio, donde se
levantaba tosco poste de madera vieja y carcomida, coronado de un miserable farol, que fué fanal
allá cuando Dios qniso y los marineros lo n ecesitaron¡ de esta margen, las dunas, reverberantes al
sol y obscuras en la sombra, se elevan, se suceden, se encadenan y se pierden, cubiertas á las
veces por vegetación lujuriosa, perenne, de variado y fresco verdor, con que suelen envolverse los
surcos de la arena, verdaderos costurones en la
garganta de los arenales¡ abajo, el ribazo extenso,
bruñido y brillante por el vaivén del oleaje que
murmura no se sabe qué canción de ritmo melancólico y blando¡ aquí el rancho-barraca te-

chada de palmas secas y de tabiques de tablas endebles- se esconde en un recodo, prc,tegido por la
eminencia de un médano, de escasa verd11ra y
abundante arena, húmeda y cor,nplcta en las mañanas por el rocío de la noche, v suelta y escurridiza cuando el sol la calienta y la quema; contra la invasión de la arena, los habitan tes del
rancho pusieron un cerco obstinado de nopales á
la falda misma del médano¡ un seto vivo, en el
cual las verdes paletas, erizadas de espinas, son
impedimento y defensa para que el arenalejo no
se extienda é inunde la barraca¡ la chumbera está
á la sazón sin tunas, adornada coquetarnente con
florecillas amarillentas que ofrecen el fruto tinto,
de pulpa roja, dulce y sabrosa; s'ilvestre y buscado regalo para los rústicos habitantes de aquellos
contornos.
En este rancho vive tío Zacarías, viejo ya, á
pesar de que no se le hecha de ver la avanzada
edad en su rostro tostado por el sol, curtido por
las brisas salobres del mar y siempre barbihecho
por la costumbre marina de llevar diariamente la
barba y el bigote sin punta de pelos¡ á este hombre-mitad pescador, mitad campesino--le acompañan su mujer-señora entrada en años, pero de
buenas carnes y a~raciado rostro¡-Nico, su hijo,
mozo que no alcanza aún á los veinte, y un podenco que cumple á maravilla con sus obligaciones de guardián, de cazador y de amigo.
Más arriba hay otro rancho en un amplio escampado cercano al mar¡ aquí la casa tiene techo
de tejas, paredes de ladrillo y dilatado corral
que baja en declive simétrico hasta las aguas de
la ribera; en el corral, las vacas con sus crías bra•
man y rumian en los zacatales que medran por la
tierra blanda y próspera del aluvión; en el cosque, tapizado de rastrojos y hojarasca que arroja
el viento de marzo, los mangales, con brotes tiernos color de rosa, y tal cual ramaje de flores, prometen sazonado fruto para julio ó agosto; en los
médanos circunvecinos, los conejos hacen sus
ocultas madrigueras que los perros rastrean, y
arraigan fuertemente sus raíces retorcidas y ásperas los arbustos, á los cuales viene á ramonear el
ganado que vaga con libertad selvática por aquellos lejanos lugares,
'

Para "El Mundo Ilustrado. "
En este rancho hay mayor abundancia y mayores rendimientos que en el que atrás queda: le•
che, todas las mañanas¡ queso por los domingos,
y carne f, esca de ternera, cada y cuando se da de
mano á la comida de pescado y al adobo de conejo, ó deja de ser alimento diario la salazón que
tanto harta y empalaga.
En este lugar vive tío Simeón, viejo canijo, de
cara trigueña y amojamada, con patillas de boca
de hacha y cal va resguardada por rojo pañuelo¡ torcidas piernas y sarmentosas manos¡ viejo
que cuenta entre hijos muertos, y vivos, una
docena de ellos¡ de los supervivientes tres son
varones y cuatro hembras, llevándose de uno á
otro cada retoño, doce meses cabales; Lencho,
Toño y Perico son los mayores, y no tienen todos
junto~ cuarenta años: de las muchacha~, la más
crecidita es Juana, que está para cumplir sus

quince años, muy bien llevados, muy lucidos
muy galanos.
Tío Simeón dejó la pescl hace poco, y allá en
su juventud fué vaquero al principio, mayoral
después y á la postre dueño; casóse, como toda
esta gente de c~mpo, muy adolescente, con rapaza
de cortos años y de largos y envidiados encantos¡
ahora se e,tá las horas muertas sentado ála puerta en su cómodo butaqne, ya con la vihuela entre
las manos, sacándole consonnncias de repicapunto y haciéndola vibrar en sones de subida melancolía montuna, de los que toma cifra para desentonar, con voz cascada, cantos llaneros que le
recuerdan sus correrías juveniles y sus triunfos
tenoriescos sobre la resistencia salvaje de las
d oncellas campesinas; ya aspirando en bocanadas
la brisa salobre del mar que viene de allá dentro,
benéfica y refrescante, á henchirle los gastados
pulmones que resoplan mansamente como fuelle
viejo de fragua¡ ora dirigiendo las maniobras marineras de los muchachos que aparejan la embarcación para irse de jornada y aventurarse mar
af, e ·a¡ ora ayudando, más con el cqnsejo que con
las manos, á remendar las traqueadas redes que
snfrieron roturas y tienen agujeros por la abundancia de la última pesca.
La mujer del tío Simeón anda siempre por la
cocina ó el corral, con las muchachas á la cola,
para ayudarla en las faenas domésticas.
Entre tío Zacarías y el viejo Simeón existen
ciertos y añejos reconcomios por no sabemos qué
desaguisados allá en sus tempranos años; la murmuración, que en todo mete baza, dice que ese
tan lejano como persistente desagrado vino porque tío Simeón le birló la novia al amartelado
Zacarías en tiempo de sus mocedades y á punto
que ya tenía todo arreglado para la boda¡ también
afirman malas lenguas-que tocau en poblado á
nueve por cada diez habitantes-que tío Zacarías
envidia la abundancia y prosperidad de Simeón,
acrecentada la una por los despojos que arroja el
mar á la playa, y sostenida la otra por la industria y el bien hacer de los n:i.uchachqs¡ cosas son
estas tan pasadas de tiempo y tan metidas en secreto, que sería trabajoso y difícil desentrañarlas¡
pero la verdad es que ni tío Zacarías saluda, y

mucho menos visita á tío Simeón, ni tío Simeón parece curarse de los desaires de tío Zacarías; con todo lo cual, cada quien vive por su
lado y á la buena de Dios, sin importarles un bledo lo que el uno haga y lo que el otro deshaga.
Nico sí que ha trabado amistad con las muchachas de tío Simeón; por supuesto, á espaldas de
los viejos; porque el rencor que los aleja, obliga
á los hijos á vivir apartados y sin aparente inti•
midad, acaso por respeto á las serias disensiones
de sus padres.
En un fandango-al que concurrieron mozos y
mozas de cinco leguas á la redonda-Nico. hubo
de conocerá Juana.
¡Nunca la hubiera conocido!
Desde entonces le entró tal desasosie¡(o y tan
hondo y pertinaz mutismo, que á duras penas
abría los labios para formular monosílabos.

El buen Zacarías achacaba á herencia de caráci er lo que era amor acendrado del mozo .... «Sí se

¡: aeece á mí- le decía á su mujer-Jasta en ejto no
puee negar la pinta!&gt;
Nico, en tanto, se formaba toda clase de propósitos, á cual más desatinados, para acercarse á
Juana: sus proyectos eran vanos y sus resoluciones temerarias .... Hablarle á tío Zacarías del
asunto era echarlo todo á pique. ¡Mero estaba él
para pedirle favores y correrle la venia al viejo
Simeón!
Pero siempre pudo más el amor que el odio, y Nico se dió talmañaquetuvosus coloquios conJuana casi todas las noches, con el agua quieta y callada por testigo, la luna por antorcha y el bote
varado en la orilla por cómodo y apetecido
asiento.
Nico no sabía ¡qué había de saber! en que pararían sus contrariados amores; confiaba sí, en el
cariño de la rapaza¡ creía en sus juramentos vehementes y adoraba la gallardía de su amada, muy
por cima de la selvática y exuberante juventud
de las robustas mozas de los alrededores, que
eran todas ellas, comparadas con Juana, montaraces, zahareñas y relamidas.
Juana con sus quince abriles, abriéndose en flor
en el erial de la vida, riendo con sus ojos negros
y lán guidos y en su boca llena de promesas sin
medida¡ con su cuerpo virgen de carnes sonrosadas y túrgidas; con sus pantorrillas al aire y sus
piececillos descalzos, acariciados por la honda
risueña d e la playa; con sus cabellos sueltos, yéndoseles en derroche onduloso y tremulantes á impulsos de la brisa vespertina del mar, hacia las
pulposas espaldas¡ con sus caderas de curvas suaves y de rítmico vaivén; con su esbelto talle, ceñido por tosco y colorado delantal, y con su s
brazos mórbidos y velludos al descubierto, semejaba una visión mitológica en las ensoñaciones
placenteras del apasionado Nico, en tiempo y ocasión que departían amorosamente en el bote,
tumbado de una de sus bandas sobre la arena reblandecida y brillante por la creciente marejada.
iQué de proyectos para el porvenir en aquellas
horas solitarias de sabrosa plática!
El ya guardaba sus ahorros en el fondo del baúl¡

•

su padre le concedía parte en todas las faenas en
que le ayudaba con ardor y con constancia¡ en la
pesca, en el corte de leña, en la quema del carbón, en la milpa, en la caza del venado, en todo
ponía Nico su infatigable laboriosidad, juntamente con su valeroso empeño y su firmeza de granito; y en tiempo y en sazón que tuviera algunos
centenares de pesos y llegara á la mayor edad, se
casaría, sin duda, con Juana¡ este era su niayor
anhelo, el sueño de s us noches reposadas, el norte de sus avivados deseos; al principio, los viejos
harían asco de la boda¡ pero una vez que vinieran al mundo como una bendición de Dios los
netezuel.,s, adiós rencor de luengos años! jadiós
hurañías salvajes y desconfianzas extrañas!
Y con estas charlas halagüeñas se iban las horas, basta que el agua de la marea subía en las
noches de plenilunio, besaba los pies de la mu:
chacha y salpicaba los del mozo, y ambos, portan
mudo y obstinado aviso, terminaban su ardoroso
coloquio y se iban cada quien por su lado, con
las cabezas llenas de venturosos pensamientos y
los corazones henchidos de gratas y lccas ilusiones, mientras la luna ascendía por cima de un
amontonamiento de nubes con visos nacaradds,
las aguas tomaban una pálida claridad, y, sobre
los médanos, los árboles ye! horizonte, la calina,
como un velo diáfano, ocultaba la forl":la lejana de
las cosas y suavizaba los contornos y afilaba los
perfiles del ribazo y el soto cercanos

* **
«Nico, tú te ejtás gol viendo lo má flojo del mundo!. ..... Anoche mesmo se quemó el horno de
carbón........ ¡y á mi trabajo se lo llevó toitos los
demoños!
Yo ya ejtoy mu viejo pa pasarme la noche en
vela ..... .
Te vaj al monte á cortar leña ...... ¡y apenita si
en tóo el santo día picas doj tarea!... . .... jVamoj,
que yo no sé que te ejtá pasando!&gt;
Y Nico humillaba la cabeza y prometía la enmienda, no sin volverá las andadas.
El ayudaba á armar el horno de carbón, después
de cortada la leña de mangle; una vez formado el
primero, hecho el fogón, cubiertas las paredes con
esparto y reforzadas con tierra, puesto el ruedo 6
cerco, bien de hojas, bien de palmas secas, dado
el tropel necesario para que resultara el carbón
de excelente calidad, le ponía fuego al nido de
comején, que servía de hornija; se incendiaba,
entonces, la leña, y el cono aquél ardía interiormente, arrojando por sus intersticios hilillos de
humo; cada vez que la carbonera amenazaba hacer explosión, anunciada por uno que otro agujero que se le habría en la superficie, allí acudía
Nico á taparlo con menudos tueros, l e ponía paja
y le agregaba tierra, y el horno dejaba de inflamarse por la herida¡ pero á menudo confiaba mucho en la consistencia de la armazón, y lo dejaba
arder sin vigilarlo, para irse por toda la orilla,
salvar el ribazo, atravesar el soto y llegar al bote,
asiento de sus citas amorosas con Juana; y acudía
tan á tiempo, que ya la doncella lo esperaba, subida muy de punto su hermosura por los rayos
fríos de la luna que le alumbraban plácidamente
el bello y admirado rostro de virgencita de retablo.
Como de costumbre, á la hora del regreso subía
la marea, y, para poder correr á lo largo de la
playa, Nico se ceñía á la falda del médano y bajaba á la mojada arena cuando las olas se retiraban en acompasado vaivén; las veía venir á la luz
blanquecina de la luna, y las oía llegar cuando
espumareaban en la orilla y hervían al desparramarse en la lisa y abrillantada arena, ó se arremolinaban por el tope de algún tronco enterrado en
la ribera, para en seguida replegarse hacia la extensa sábana de agua y tornar á balancearse y á
extenderse ruidosas y rizadas sobre la playa.....

«Si sigue su mercé ansina, señor don Ni&lt;;o, de
jur9 que le alevanto la canajta, lía_ osté su petate ...... ¡y á dirse á bujcar magrecita que lo engüelva!- exclamaba tío Zacarías sacado de quicio
por las repetidas ausencias de Nico.
El muchacho se prometía no volver á sus excursiones nocturnas con descuido del trabajo que
le encomendaba su padre; y se obligaba á estarse
ausente de su amada, mientras durara la época de
carbonear: cumplía al pie de la letra su propósita por algunas seman~s, y entre dí~s se iba al r~ncho de tío Simeón, le1os de las miradas del viejo, que andaba siempre á esas horas por el corral
lavando y restregando con arena los abollados peroles, relucientes al sol corno si fueran de acendrada plata.
Nico entablaba charla con los muchachos mayores, y aún concertaban ir_ juntos á la pesca del
gunchinango cuando fuera hempo de ello.
Entre palabra y palabra, ¡(uiñaba á hurtadillas
el ojo á su amada, muy metida en los quehaceres
domésticos, y Juana, co1;1 c~alqu~erpretexto-que
las mujeres los tienen a discreción _en lo b~anco
de las uñas- salió á la playa á esperar la retirada
de Nico· allí los amantes se cambiaron dos palabras se 'estrecharon las manos y se dieron un beso t;n sonoro, que á los oídos del pobre tío Simeón llegó como el trino de las avecillas que revoloteaban picando las rojas tµllas ~n los nopale~

iiue fald~n el m~dilll9,

En ocho días Juana no vería á Nico¡ el horno
de carbón- que á los ojos del enamorado muchacho resultaba un demonio vivo, por apartado de
su querencia- le retendría largo de una semana
en el campo, bajo la tupida y sonante ramazón de
los altos árboles, vestidos con rosado ropaje por
los floridos bejucos de &lt;rosario&gt; que daban al
viento sus ensortijados zarcillos y sus menudos
y olorosos ramos .....
Permanecía Nico tumbado panza arriba á la
sombra plácida de los &lt;man¡(lares,&gt; cerca del monstruo ardiendo que arrojaba humo .por todos sus
poros, y cantando con bronca, pero entonada voz,
para curarse de la ausencia de su amada:
&lt;A una fuente me bajé
«A beber agua que mana ..... .
&lt;Vide loj ojos de Juana
«Y de ellos me enamoré ..... .
cuando se lle¡(ó á él Lencho, y sin más preámbulos, le dijo: «A fin de semana é la cosa: te ejperamo!&gt;
«¡De jnro!-exclamó Nico para afirmar su resolución de irá la desconocida pesca.
Pasaron los días entre los regaños de tío Zacarías por alguna picardihuela de Nico¡ los ladridos
del podenco, después que dejaha á la puerta misma de la barraca un conejo rastreado por los hoyancos de la arena¡ el cantar desapacible de la
vieja consorte y el tremer de la leña en el arrinconado fogón de la cocina.
Se recogió la hornada de carbón, tan bien aprovechada, que hasta el tizo resultaba vendible¡ contento el viejo Zacarías por este rendimiento que
lo resarcía con creces de las pérdidas pasadas,
alabó la industria de Nico y no anduvo remiso
en ofrecerle la mitad de las utilidades en aquella
venta.
Era por septiembre; comenzaban las primeras •
pescas de «guachinango&gt; mar afuera¡ hasta el rancho de tío Zacarías llegaba el sordo y armónico
mugido del mar¡ y desde la eminencia del médano se veía sereno, azul obscuro, rompiendo sus
imaculadas espumas en las puntas de los arrecifes, y extendiendo sus olas bordadas de vaporosos encajes sobre la pelona playa de los bancos
de arena¡ las velas blancas ó grises con remiendos
cuadrados, pasaban á distancia; las aves acuáticas
alzaban el vuelo para dispararse con la violenta
certeza de una saeta al fondo en demanda de pesca¡ el horizonte, límpido, se ceñía, impenetrable,
en el confín majestuoso de las inmensas aguas.
Nico vió el mar sereno y pensó en las peripecias del convenido viaje; quiso hablar con Juana
y despedirse de ella¡ pero como las muchachas se
turnaban en los quehaceres domésticos semana
con semana, resultaba en la mutación de faenas
que á Juana le tocó esta vez aplanchar la ropa, y,
por ello, le sería de todo punto imposible bajar á
la playa, á causa de que podría venirle un &lt;pasmo&gt; por semejante salida á cielo abierto; por todo lo cual, Nico no se vió con Jnana.
Las estrellas aun brillaban en el firmamento á
la hora en que el bote con seis hombres á su bordo (aparte de Nico) fué arrancado con enérgico
impulso del varadero¡ se empuñaron los remos y
se aparejaron las velas.
Silenciosamente partieron del rancho; sólo los
tumbos del mar se rompían en los bajos y en l os
escollos lejanos, y el finjo de la marea en la playa hacía dúo al acompasado golpear de los remos
y al chirrío seco de los toletes; debajo del banco
de proa iban las escasas provisiones y en el fondo de la embarcación los cordeles y los aparejos
de pesca¡ una botella de aguardiente añejo andaba en ronda de mano á mano.
Por la boca de la barra una lengüeta parda avanzaba sobre las aguas con el poste de madera carcomida peno~amente sosteniendo al miserable farol,
que fué fanal allá cuando Dios quiso y los marinos lo necesitaron¡ la luz d e la aurora se ensombrecía por densos nubarrones, y el horizonte obscura se hermanaba con el azul índigo de las al(uas;
el bote esquivó algunos arrecifes, burló no pocos
bajos y se hizo mar adentro, perdiéndose en las
brumas espesas qne, á trechos, ocultaban l os nacientes rayos del sol, cayendo al mar como flechas
d e oro que fueran arrojadas con furia por las barbacanas del cielo ....

* **
El viento del norte estaba deshecho¡ las olas
inmensas arrojábanse en inflexiones tumultuosas
hacia la playa y espumareaban en su ansia loca
d e destrucción y cólera.
En la barraca de tío Zacarías la arena se introducía á puñados por las rendijas de los tabiques,
por los intersticios de las puertas y por los agujeros de las ventanas¡ aullaba el viento en la techumbre miserable de palma¡ silbaba su sinfonía
selvática en la cima erguida de los manglares, que
cabeceaban locamente¡ domeñaba las mezquinas
copas de los arbustos que medraban en los arenales; arrojaba en torbellinos agitados la inútil hojarasca y levantaba las nubes de arena y de rastrojos que cegaban la vista é impedían la marcha
franca.
En el rancho del viejo Simeón, las mujeres rezaban arrodilladas ante la imagen de la alcoba¡
tío Simeón se daba á todos los diablos por la imprevista tormenta que se había venido encima, y
maldecía de las cabañ~~l!\s 'lue ~S~!l ve; l!lintie•

.ron, anunciando buen tiempo cuando lo había de
perros.
A pesar del viento salió fuera, no sin atarse un
pañuelo á la cabeza y tomar de trás de la puerta
un recio y nudoso bordón¡ subió al terromontero
que á mano tenía¡ hundió su vista de marino viejo mar adentro; vió la blancura de las rompientes
en los bajos; escudriñó en el horizonte, y su cansada vista no pudo mirar sino la car¡(azón que to•
do lo entenebrecía, así en el mar como en el cielo;
bajó con las ropas húmedas y con escozor en los
lagrimales por los granos de arena que en ellos
se le metieron¡ cabizbajo, silencioso y huraño entró á la casa¡ las mujeres estaban en la letanía, y
él, que se encaraba con los santos todos del cielo
y maldecía á Dios cuando le ~orprendía la tormenta en medio de las olas, él, quedamente al
pincipio, con voz entera después, contestaba solemnemente á las mujeres:
«¡Ora pro no bis!» .....

***
Pasaron tres días desde la tormenta acá; el bote
de tío Simeón con sus hijos no parecía por ninguna parte.
«Correrían el viento!»- decía el viejo para darse ánimo.
El lavadero estaba á flor de agua, con techo
rúst ico de palmas y delgadas estacas por sostén¡
lavaba la ropa la segunda de las hijas de tío Simeón, sin canciones en su boca y con muchos
pensamientos tristes en su cabeza por la larga ausencia y la posible muerte de sns hermanos.
De pronto vió venir sobre las aguas un bulto seguido por los revuelos fatídicos de negros
y voraces zopilotes; acercóse más al bulto arrojado por la reinante marea, y no hubo duda,
aquel era un despojo humano que el mar echaba
á la playa acompañado del cortejo funerario de
las aves de rapiña.
La muchacha no pudo reprimir un grito, mezcla de sorpresa y de temor tanto más angustioso,
cuanto que pensaba en la muerte de sus hermanos:
«iUn hogáo!&gt; .. . .
Toda la familia salió á la playa con el viejo Simeón á la cabeza¡ el menor de los muchachos-el
único·que había quedado en la casa-se arremangó los pantalones hasta las rodillas, chapu ceó en
el agua, y con una cuerda lazó al ahogado por la
cabeza¡ venía el náufrago boca abajo, desnudas las
espaldas, hinchadas y violáceas¡ los cabellos húmedos á flote como una esponja.
Sacáronle á la playa¡ instintivamente todos se
llevaron las manos á las narices: un olor acre y
nauseabundo inundó el ambiente¡ el ahogado estaba horriblemente desconocido: la cara sin ojos
presentaba los agujeros hondos y negros de las
cuencas vacías ; la boca, comida por los peces, tenía al aire la blanca dentadura, que semejaba una
risa sardónica y fúnebre¡ las palmas de las manos
y las plantas de los pies, blancas, con tonos verdosos y amarillentos ; el vientre túmido y el pelo
pegado á las sienes, ferozmente carcomidas por
falta de las orejas. Se dificultaba reconocer al cacáver; pues de ropa solo traía el pantalón azul,
prenda de vestir muy de uso entre la gente de
aquellos lugares, y el cuerpo guardaba la postura
del que nada, con las piernas y los brazos abier
tas, igualmente á las extremidades de las ranas en
el agua.
Entonces Juana se acercó al montón de carne
lavada y blanca, y como viera en uno de los regordidos dedos de la mano del muerto una tumbaga de arillo ancho con cifras entrelazadas, gritó
con espanto, como si por vez primera se le presentara el fantasma terrible de la muerte:
«iEj Nico, Dios mío!!&gt;-y seguía llenando de lamentos la playa.
El viejo Simeón depuso todo rencor y fuése por
sus propios pies á ver tío á Zacarías, formulando
monólogos largos y entrecortados por todo el camino.
Estaba el viejo vecino remendando unas redes
á la sombra tupida de un añoso «apompo&gt; que
mojaba sus duras y petrificadas raíces en las aguas
del r emanso.
- ¡Güenoj y santo díaj .&gt; vecino!. ...
Fué tan intempestiva la presencia del viejo Simeón en aquel lugar y á hora tan de mañana, que
tío Zacarías no contestó el saludo y se hizo cruces del suceso.
- ¿Un te dura la tirria?-replicó Simeón en vista del silencio de su vecino.
-¡No . ... si no é eso .... Simeón!. ... Pero ¡caracho! llegar ansina tan redepente!. .... .
- E cosa de dirnos orita mesmo pa casa ...... ¡y
andando, Zacarfas, que el asunto é grave!. ... :&amp;
Zacarías interrumpió su faena ; hizo un rollo con
las redes, entró á la casucha con ellas, tomó el
sombrero, y le dijo á su mujer á guisa de despedida:
~iOrita güel vo!:&amp;
Y siguió las grandes zancadas del viejo Simeón
que iba taciturno y callado.
Al verlos llegar, las mujeres saliéronles al encuentro con los gritos lastimeros de: ¡muerto!. ...
ihogáo!&gt;
Zacarías vió aquella podedumbre de carne fofa
y lavada, frunció el entrecejo, torció el gesto, y
dijo á las mujeres que seguían en sus lamentos,
acaso porque les había toca(lo i~ual sµerte á lo~
aµs~~t\\s muchachos.

�486

EL MUNDO ILUSTRADO

«¡Ostedes nacieron pa rezar y Horrar, caracho!...
¡Nonsotros loj ombres pa ponerle güena cara al
mal tiempo!&gt;... .
«¡Vamoj, Simeón, échame á la ejpalda al muchacho pa jondearlo al joyo!&gt; ....
Aunque estas palabras pretendía decirlas con
entereza, la voz se le velaba en la garganta y por
sus curtidas mejillas se deslizaban gruesas y silenciosas lágrimas.
Con dos remos y un pedazo de red se improvisaron las parihuelas, y en ellas se trasladaron al
inmediato rancho los despojos del infortunado
Nico.

***
- Náa de lagrimone .... mujer!. ... ¡Toitos tenemo la vida en un hilo ..... Unoj al prencipio y
otro al fin, el día meno pensáo noj vamoj derechito al joyo, caracho!. ...
«¿ Tú crées que no siento muncho la muerte del
defunto? .... Pero me aguanto . . .. no lloro .... y
sigo pa alante jasta que Dioj quiera, mujer!. .. .
Y si lo hubiera reflejáo ante, de juro que náa
hubiera pasáo .... porque de fijo que Nico .... ( que
Dioj guarde en su santo reino) . .. ... se casa con
Juanita ...... y toitos viviános aquí en santa pá y
jasta que Dioj quiera . .. .
¿Lloraj cómo enenantes? .. .. Mir~ tú y yo ejtamos ya muy viejos y cualisquier día noj vamoj
diendo pa el otro mundo sin que la tierra lo
sienta, mujer!. ... Conque ejperemo nuejta suerte
sin quebraderos de cabeza! ..... .

¡Si yo lo hubiera sabío!. ... Pero tóo se lo guardó Nico .... [Dioj lo haiga perdonáo] .... .. como
piedra en pozo!. ...
Ora me ejplico aquellas salías tan á menúo ....
y las quemaduras del carbón y . .... ¡Pero de tóo,
de toito, tuvo la culpa ese Simeón .... .. ¡Sí, Simeón, que porque tenía cuatro trijte riales, doj
vaquitas flaca, rancho de mampojtería, un bote
viejo, aparejos remendáos y otros cachivache má
que yo, ya se creiba un acaudaláo pa darle y prejtarle á cualesquier pela gatos que no juera tío
Zacarías .... .. ¡Porque yo no le pido ni lo negro
de la uña!. ... ¿sabes? ...... Pero en tratándose de
esos muchachos, entonce sí que sacaba lo que
guardo en el fondo del báule .... ¡y habría boda!....
¡y matábanos un cerdito! .... ¡y á comer tamales y
á festejar el velador!. ... ¡vaya que tendríanos fandango y jolgorio pa tré dia juntos!. ... Juanita sería mi nuera, pa traerla en la palma de la mano....
Y .... Simeón mi amigo .... ¡Y amigo creo que ora
sí loé!. ... Arrigulo que sí. ... porque mu á menúo
me viene á mercar carbón .... y te jace güenos regalos .... y noj mandó el aguinaldo de año nuevo ...... ¡Ya vej que ejto sí no é afiguración!
¡Sí yo lo hubiera sabio!. ... ¡Pero va ya esté adevinar ....
¿Pa que me sirven mij sesenta y pico de años
que llevo en ejta ejpalda má pesáos que doj tarea de leña junta? . . .. ¿Vamoj, mujer, pa qué?.....
¡Pa náa, caracho! . . . . ¡Pa no saber contar con loj
dedo de la mano. . . . ni destinguir meramente un
conejo de una garrapata!. ... ¡Y sobre tóo! .. .. pa
no conocer cuando el muchacho ejtaba enamorij-

cáo de Juanita!. . .... ¡Ya se ve ...... en mi tiempo
eso lo arreglaban con mucho intringules los pápas .... y uno se casaba con la cdjtiana que elloj
mandaban y ... . ¡Santaj Pajcuá!. ... Unque la verdá é que yo me casé contigo porque se me di6 la
rial gana .... y ya de algunoj años. . . . ¡Como que
era güérfano y no tenía que obedecer á náiden!.....
¿Te acuerdaj cuando noj matrimoniamos? ... .
¿Pero a tercas en seguir llorando, mujer? .... &gt;
Y á la pobre madre se le avivaba más y más el
recuerdo con la larga y deshilvanada charla del
viejo Zacarías, y lloraba, lloraba, bebiéndose en
silencio las lágrimas.
«¡Ya eso pasó, mujer-repetía el campesino-y
cáa quien á su trabajo!!. ... Me voy á dir al monte
á cortar leña . . . . .. Hay que armar el horno ..... .
¡Y no se quemará, no!. ... ¡Porque ya no hay Nico
'que lo abandone pa ejcaparse á verá Juanita ....
sino ejte pobre viejo que tiene güeno el olfato y
j uertes laj manos!. ... &gt;
Y tío Zacarías tomó el hacha, franqueó la puerta y siguió camino hasta llegar al médano, á la
falda del cual hacía las carboneras,
Desde la cima, con el hacha al hombro, dirigió
su fatigada vista al mar en calma, murmurante y
extenso¡ empuñó la mano en señal de amenaza, y
lloraba á lágrima viva en tiempo que repetía:
&lt;iSi yo lo hubiera sabío!&gt;
CAYETANO RODRÍGUEZ BELTRÁN.

Julio 5 de 1908.

PRO PATRIA
. ~ la m,·11wria del /Je. Francisco !'rimo Verdad , primer 1nárlir de la Independencia.

Conquistador hispano: cuando por vez primera
Viste cor~er la sangre de aquella raza fiera
Que venciste, en tu alma germinó una ilusión:
Unirá tu linaje viril aquel linaje,
Darle á la musa hispana inspiración salvaje,
Hacer de los dos pueblos heroico maridaje·
Encauzar las dos sangres á un mismo cora¡ón.
Y creció aquel anhelo, tomó cuerpo el ensueño
Cuando vió que Cuauhtémoc permaneció risue'ño
Sobre la hoguera: entonces comprendió Hernán Cortés
Que sobre los hispanos que incendian los bajeles
'
Ante los inciertos futuros. se alzaban los laureles
De 1~ raza de bronce que en los trances crüeles,
Sonriendo contempla incendiarse sus pies.

Cuando vió á la Malinche después de la tortura
De aquel monarca altivo, la miró con ternura
'
Entonces la ramera se redimió en la ofrenda
La mirada del héroe fué su mejor contiend~ '
Aquel abrazo ardiente fué su mayor leyend~
Su conquista más brava fué aquel beso de amor.

La abrazó castamente, la besó con ardor·

¡Beso amoroso y santo que borró los agravios!
iOh momento supremo en que unieron sus labios
La Malinche salvaje y el heroico adalid!
Se esparció por la historia un perfume de rosas;
Y el mundo preparóse para ver graneles cosas
Como si á un nusmo tiempo se alzaran de sus fosas
Ornar, llhuicamina, Julio César y el Cid!

NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL
(CONTINÚA.)

OR lo pronto, me hallo en desgracia; mi
primo el.ta furioso,
pero su cólera me
afecta menos q u e
el aire de tristeza
que asumió anoche
dos ó tres vece s
durante nuestra tempestuosa conversación No sé de donde ha forjado la historia de un novio á
quien supone que dejé en "la tierra," y
á quien envié suntuosos regalos de Navidad,-la pescadera de usted.
Maese Loriol. Al desempacarla no se imaginará usted
lo dificil que será que se sirva de ella para "lavarse
las manos" de m1 aventura, pues es lo más probable
qut! ella sea el "deux ex machin 1!"
Hoy rio, ¿será porque mañana tengo que llorar? como
dice el proverbio; de todos modos habré ganado ... Lloraré ... para mis adentros, pues no cantaré una sola
canción de menos porque se hayan interrumpido mis
lecciones de música, y porque él haya ordenado á Merlln que guarde el arpa dentro de su bolsa, ni porque,él mismo me lo acaba de anunciar-haya convidado á
comerá la señorita Lambrecy.
Viernes 27 de Diciembre.
Quise interrogar á Merlin acerca de esta joven parisiense.
-¿Realmente es bonita, Merlin?
Al principio hizo un gesto indefinido, después vaciló,
y al fin dijo:
-1Buenol ..... no se puede decir que si ni que no .... .
para mi es un poco flacucha .. ..un poco paliducha .. . . . .
pero está tan bien aderezada! ... .
-Pero, en fin, ¿sabes tú si mi primo ha pensado? ....
-No, él no; cuando menos. nunca le ha tomado por lo
serio, pero ella y su madre si. .... y ya vez que parece
que muerden ....
Tío Merlin, la músi:a no es siempre la que conviene á
la canción, entiéndelo. y yo leo como en un libro abierto
las reflexiones que se habrá hecho mi primo:
-Si mi vida de Padre del desierto comienza á pesar111e; si esta arlesianita, venida por casualidad á ll'is soledades, me hace pensar en las alegrlas que pudiera
' traerá mi casa una mujer que no sea demasiado fea ni
demasiado banal. ¿Por qué no habla de casarme con Genoveva Lambrecy?
¿Por qué? .... ,... pues porque la arlesianita no dejará
que haga usted esa locura, primo mio, porque no se
ama á una para casarse CO'I otra, y no es á Genoveva
sino á Miette, su cocinera; EnriquPta de los Angles, su
prima, á quien usted ama, y si no la ama ahora, la amará dentro de muy poco tiempo! ...
T,mgo necesioad de hacerme esas afirmaciones á mi
misma para tranquilizarme en contra de los malos indicios. Mi primo parece tomar muy á fondo lo de la comida Lambrecyl Ha hecho pedir "algunas cositas"; es un
verdadero banquete, cuyo "menú" acaba de traer Merlín de la casa Potel y Chabot.
Sábado 28 de Diciembre.
El carruaje de Potel y Chabot acai,,a de llegar. Merlín
y el mozo se ocupan de bajar las cosas bajo el ojo vigi•

lante del cocinero que se encargará de poner y de mantener todo en su debido punto.
Los ·'extra" saben que soy sobrina de Merlin, el viejo criado, y, por lo tanto, un poco "la niñ'I de la casa,"
a~! es que nadie debe murmurar acerca de mi traje ni de
mi persona; el codnero, con su mitra blanca, oficia de
pontifical al reJeJor de ••mi," hornos, pero el mozo ,
simple familiar Je obisp1. se conforma con lanzarme alguuas mirada~ por la h mdidura de la puerta.
En el cuarto de criados me o;upaba d~I empleo que me
señaló el •·~mo"; arreglaba Jas flores á lo largo de pequ, ños p'lsillos de mesa de cri,tal, y que, una vez que
estaban arreglados, lltvaba de uno en uno á la mesa
que ya estaba cubierta con el mantel de damasco, las
porcelanas de refle¡os de perlas y los frascos de brillos
de rubf.
Mi primo cu, o papel es aún menos complicado que el
mio, se presenta en la pue•ta del salón cada vez que
subo con un nuevo vaso. No se si presiente algo de su
comida, pero tiene el aspecto de un general qu1: se apesara la vlspera de una bltalla por los muertos que ha·
brá al dla siguiente.
¿Será quizás que mi canto continuo le cansa los nervios? pero asi como hay personas que no sat;en bailar
sin música, yo no podría mover mis manos sin acompañarme de algo de canto. Además me he prometido que
cantarla y tengo que cantar!
Ahora ya no canto: el momento es solemne; hay varios convidados en el salón, y no quiero que uno de ellos
vaya á olrme y quiera que se me haga subir para una
exhibición, como si fuera un perico que dice cosas curiosas. Además, nada serla más contrario á las órdenes del "amo" que una exhibición de mi persona, ha
prohibiJo á Merlín que yo intervenga en el servicio: mi
mexp~riencia lo echarla todo á perder, y además hay
que concederme un descanso puesto que he adornado
la mesa como una florista experta ....
Este cumplido ha de haber sido para endnlzar lo que
tiene ia orden de demasiado amarga. ¿La obedeceré? Me
muero de ganas de quebrantarla! esto seria afrontar la
cólera de Marcos! .... pero tengo tantos deseos de ver
cómo es la señorita Lambrecyl .. . . ¿Es bonita? ... ¿Tiene gracia? .... Es imposible formarse una idea con las
incoherencias de ~erlinl ... Le acabo de preguntar qué
clase de tocado trae, y no ha sabido decirme siquiera de
qué color es .. Es blanco, pero no completamente blanco! ... Es azul, pero no enteramente azul! ....
DIARIO DE MARCOS.
Domingo 29 de diciembre.
Cómo comprendo, desde ayer, el gran alivio que debe
haber sentido J,hová cuando abrió lo~ odies del diluvio
univer,al sobre la humanidad culpable! Me siento presa
de una ira igual á la suya, y no cuento, ni con mucho,
con un meJ10 para apla;arla, tan apropiado como el diluvio!
Me levanté ayer por la mañana para pasar el dfa critico ante, de "la comiJa," con un malestar general.
Aunque tranquilizado en algo por la presencia de Merlín, el mejor de los perros de guarda, me desagradaba
mucho que Miette se hallara en el cuarto de los criados
en contacto con las gentes de Potel y Chabot; mi repugnancia en ese sentido se hizo tan grande, que lle•
gué aun á tomar en consideración el partido imposible
de mandar decir á mis invitados que ur,a enfermedad
repentina-un ataque de esa bienaventurada ir.fluenza
que estf desterrando á la complaciente jaqueca-me
impedia recibirlos ese dla. Pero no hay üada que me ha-

ya causado más graves disgustos que la mentira, y por
lo tanto, he procurado descartarla sistemáticamente de
mi vida_des~e hace mucho_ tiempo. Asl es que me resigné á lo mev1table, prometiéndome, á lo menos, que ninguno de mis convidados llegará á darse cuenta del pomponcito de encajes con que Mlette adorna su tocado.
Luego que di á Merlín órdenes en ese sentido, hubiera
podido asistir á los preparativos con mayor tranquili•
dad, si su sobrina no se hubiera ¡1ropuesto quebrantarlas por todos los medios ordinarios y extraordinarios que
ella tiene en su poder.
Como su inexperiencia en asuntos de cocina me habla obligado á no emplearla más que en la paite decorativa de la comida, después del almuerzo ful á casa de
una florista, donde me limité á comprar un ramillete de
flores y un poco de musgo para que ella se ocupara de
hacer el adorno floral de la mesa.
-Quizás nunca haya hecho cosa semejante? Crees
tú que á pesar de eso sabrá arreglarse de buena manera, Merlín?
-Ohl señor, pero acaso no ha visto usted á Miette
hacer cosas mucho más dificiles que arreglar unas cuantas flores?
Tiene razón Merlín; está muy bien que tome mi desconfianza con el aire del mayor desprecio. Para Miette
es cosa de juego revolotear,.con la complexidad de su
naturaleza, en medio de las peripecias de la vida: hacerse traer á París con el carácter de cocinera, ella que
no sabrla hacer más .:¡ue un mal caldo; metamorfosearse, con la rapidez del cinematógrafo, de sencilla "hija
de Arles" en "bella señorita;" tocar el arpa como un
P!imer premio del conserv&amp;torlo y cantar como una pens10nada del Sagrado Corazón; extasiarse ante las barracas de Navidad, para volver la cara en seguida y comprar una obra de arte con un aire magistral; llevar dentro de sí una historia de amor contrariado y conservar
lt risa cándida de un niño y hacer que todo esto parezca en ella natural, ciertamente que es mayor prodigio
que arreglar flores en un vaso.
Pero . . eo fin . . . me sentla tranquilo de verla trabajará mi vista ... ay! he tenido que olrla también con
mis propias orejas . ... lejos de imitar á Merlín y al mozo, quienes en medio de un murmullo, y sin hacer á penas chucar los cristales, se dedican silenciosamente á
su faena; y sin cuidarse para nada del "amo" que recorrla á grandes pasos el salón y salia de tiempo en
tiempo á ver como marchaba la cosa, Miette entraba,
disponfa los vasos en la mese. y una vez que habla colocado alguno se retiraba para juzgar del efecto; descendla, volvla á subir, y, al rededor de la mesa, por los corredores, abajo, en el fondo del subsuelo, una tonada,
siempre la misma, salia de sus labios y corria por toda
la casa:
Faites-lui mes aveux ... .
Y yo, pensando que hay alguien á quien ella envia obsequios para expresarle su ternura-aunque en el fondo esté seguro de que todo esto no es más que una fantasla de niño deslumbrado,-sentla crecer mi irritación,
la irritación de un hombre racional á quien toda la razón no basta para ¡joner coto á un torrente de locuras
pueriles .. ..
(CONTINUARA.)

Cuatro pétalos rojos de una rosa sangrienta
Cuatro rayos tonantes de una misma tonne~ta
Cuatro nubes teñidas por el mismo arrebol, '
C~t~tro pueblos que juntan sus pasados divinos,
V1S1godos y aztecas, árabes y latinos,
Son al mezclar sus sangres y fundir sus destjnos
Cuatro bronces hirvientes t!n el mismo crisol ' '
Desde entonces, oh Patria. enguirnaldan tu frente
A veces jonios mirtos, á veces el luciente
'
Casco del godo, á veces las plumas del quetzal;
Y ostentas en tu escudo, con árabes bulbules
Ora gansos latinos sobre lagos azules,
'
Ora leones rampantes sobre un campo de gules
Ora el águila heroica sobre el verde nopal!
'
Y al mismo tiempo árabe, goda, azteca y latina
En el teocalli, bajo la nave bizantina,
'
En el templo de Apolo ó en Catedral de amor
Adoras varios cultos, y llevas en tus manos '
El topilli unas veces de los dioses indiauoS:
Otr~s yeces d tirso de los rit?s paganos,
Casi siempre el cayado del chvino Pastor.
Más surgiste á la vida como obscura crisálida
Encantada princesa por las nostalgias pálida '
Te hallabas baj.., tierra cual futuro laurel· '
Al sentirte con vida te quedaste dormida'
Esperando la gloria de una aurora encendida
Y al amante ignorado cuya sangre vertida
En tus labios cayera como gota de miel.
Y llegó el Caballero; la Patria encarcelada
Lo esperaba impaciente; la cólera sagrada
Incendios de Bautista puso en su corazón;
Y al par que las dulzuras del alma galilea
Tenía rebeliones como el hijo de Rhea, '
Y llevaba en sus manos la prodigiosa tea
Conque Rousseau prendiera la gran Revolución '
Como las n 11bes épicas brotan del arroyuelo,
Como las tempestades descienden desde el cielo
Como abre entre las nieves su cráter el volcán '
En la frente de Hidalgo la cólera divina
'
Revivirá, y la esquila que en la hora vespertina
Toca celestes Angelus, celebrará la ruiua
'
Que por su paso vaya sembrando el huracán!
El arrullo del .cóndor es un brusco graznido,
El verbo enamorado del t igre es alarido
Las tempestades tienen un gran fondo &amp; amor·
Presagia libertades la Sibila de Cumas.
'

El oleaje encrespado se deshace en espumas,
Las nutes en tormentas, las tormentas en brumas.
Las brumas en rocío que ennoblece á la flor.
El olvido es el alma de los dioses errantes,
Es fa. bruma que esconde las estrellas.distantes,
El olvido es la racha que marchita el clavel;
Es piedad en la vida y en la muerte es pantra.
El erial es olvido de la madre Natura,
Es en Hebe el olvido ausencia de locura,
Y en la tumba del mártir ausencia de laurel.
Jtwentud, hoy despiertas al mártir del olvido,
Hoy de la tierra sacas al mármol escondido.
Y entonas en sus aras un himno de piedad;
El mármol roto tiene perfiles muy arcanos,
Más qué importa, si como la Victoria, sin manos
Sin cabeza y sin plantas, sobre furias de océanos
Tiende las blancas alas hacia la libertad!
Despierta, ilustre prócer. del sueño centenario,
J,a Patria redimida bendice tu Cah-ario:
Hoy camina debajo ele un cielo de zafir:
Su frente fué azotada por broncas tem pe'stades;
Pero las cuatro razas. que furias y piedades
Unieron con asombros de todas las edades·
I,as cuatro razas nunca podían sucumbir; '
I,a Patria vive y go~a de amor y libertades,
Y en tanto la cuadnga la lltva al porvenir.

J.

G.\RCIA X.\UA:SJ I,.

IlMlPIRIECA&lt;CilON
Inédito• para "El Mundo Ilustrado."

Recios ventarrones
doblaban los pinos
fingiendo en sus copas
locos alaridos ;
huían los pájaros
entre remolinos
d e hojarasca y polvo;
el cielo, plomizo,
meditaba en calma
un rudo castigo
para la opulencia
del follaje altivo . . ... .
Presto el huracán,
como áspid herido,
desenroscaría
todos sus anillos
sobre aquel paisaje
doliente y sombrío ..... .
Y o, en inmensa angustia,
tras el ventanillo
de la negra choza,
miraba el camino ..... .
Muy largo y angosto,
- fantástico hilo
que ata la cabaña
con desconocidos

lugares agrestes,huía entre espinos
y zarzas espesas,
negro y retorcido.
Tan sólo la Muerte
por aquel camino
y en aquella tarde,
se hubiese atrevido
á arrastrar la planta.
Ningún peregrino
se aventuraría
por aquellos sitios.
.... Y o, en la vieja choza,
junto al ventanillo,
con mi Desengaño
en abrazo íntimo,
él y yo enlazados
como prometidos,
mientras la tormenta
tronchaba los pinos,
mientras el relámpago
rayaba el abismo,
yo, en inmensa angustia,
el pecho oprimido
por aquel abrazo,
abrí el ventanillo
y hacia la vereda
arrojé este grito:
«¡Hoy, en esta tarde,
por este camino,
que venga la Muerte,
¡que venga, Dips mío!. .... . &gt;
MARÍA ENRJQUETA.

00
EL CEMENTERIO
iQué blanco está el cementerio
tendido entre la maleza!
¿Por qué será qne el misterio
tiene color de pureza?
¡Qué verde el campo parece
tendido allá en lontananza! ....
l Y por qué lo que florece
tiene color de esperanza?
El panteón junto á la ermita,
con su lánguida hermosura,
parece una hoja marchita
caída en plena verdura.
Y como nota d e horror,
y de lúgubre alborozo,
el nombre de enterrador
lo lleva un alegre n ozo;
y el mozo que abriendo á tajo
las tumbas, entierra muertos,
no cree que estén abajo
los cadáveres despiertos .. . .
Los fuegos fatuos le miran;
el mustio ciprés le llama;
las sombras en torno giran;
y él trabaja, y ríe, y ama.
El de las tumbas se olvida
para 'J)ensar en su suerte;
y su lucha por la vida
es la lucha por la muerte.
Los muertos l e están mirando;
le llama el viento que zumba;
ipero él sigue trabajando,
y se sigue alimentando
con el polvo de la tumba!
iQué blanco está el cementerio
tendido. entre la maleza!
¿Por q ué será que el misterio
tiene color de pureza!
J OSÉ SANTOS CHOCANO.

�488

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

••••
'

CRONICA
L fin, el otoño ha llegado; bien
venida sea la más bella estación del año, la que ha n..erecido ser llamada «dulce primavera de las almas tristes.»
El cielo, de un azul sereno
y luminoso, parece anunciar
alguna próxima ventura; flota
en la atmósfera una vaga promesa de esperanzas,
que nacen como tímidas flores postreras. La brisa
fría é inquieta, con sus rápidos vuelos, agita las
ramas amarillentas de los árboles; las hojas secas
caen á su beso, y dejándose arrebataren sus locos
giros, ruedan entre el polvo gris de las veredas
silenciosas, y caminan sin cesar impulsadas por
ese vierto helado, hasta caer en el misterioso espejo de una charca qne duerme su triste sueño de
quietud, bajo la sombra de los altos álamos. Esas
pobres hojillas amarillentas, son la imagen más
completa de algunas almas inquietas y soñadoras
qne, en busca del ideal, avanzan á veces por caminos extraños y sombríos, en los cuales, el encanto del misterio les sirve de guía infiel y traidor. De improviso, un golpe de viento las arrastra
al tranquilo espejo del agua que refleja el azul
horizonte; allí duerme quizás la dicha; un instante más, y las hojas naufragarán entre la linfa pérfida, y las raíces ocultas de flexibles y ahogadoras plantas acuáticas, semejantes á monstruosos
animales submarinos.
No hay que seguir el misterioso y traidor encanto de lo desconocido, lectoras mías; á veces,
la imaginación sirve de brisa inquieta, buscadora
de ideales; parece impulsarnos por bellos y desconocidos caminos, más no se le debe escuchar;
tal vez al fin de la vereda silenciosa y tranquila,
espera la muerte de algún ideal en las aguas dormidas y traidoras del cruel desengaño.
A veces el otoño que guarda una sorpresa para
cada día, tiende sus crespones grises y melancólicos sobre el horizonte; una dulce y extraña sensación de «cosas idas&gt; y de nuevos sueños, viene
entonces, á llamar por los opacos y húmedos cristales; la niebla flota ante nuestra vista, como una
ilusión que se muestra sin acercarse demasiado
para no dejarse aprisionar; las gotas de una 11 u via
fina y ligera, vienen á deslizarse por las hojas que
el otoño comienza á dorar y mojan las calzadas
polvorientas y tristes; los pájaros callan en sus
nidos; el frío reina como un señor tiránico y huraño; las puertas se cierran y los abrigos de terciopelo y de pesados y elegantes paños, salen de
los grandes armarios de perfumada madera. Es el
frío qne llega, es el otoño, hermano mayor del invierno, más amable y más poético que él, pero á
veces, con semejanzas fraternales muy marcadas.
Las tdas gruesas y los abrigos, comienzan su
efímero reinado. Vemos ya, algunas boas de pieles y de plumas, adorno que hace tan distinguidas y elegantes á las damas, prestando al más
sencillo atavío, un aspecto de lujo y de refinamiento de muy buen gusto. Los hay en la presente estación, de plumas de avestruz, de gallo; pieles de
zorro, de nutria, y otras muchas. Las de fino vellón de carnero, son muy bonitas, y su blancura
mate con reflejos argentados, hace mucho favor al
rostro. En cuanto á los sombreros, aunque no han
suprimido sus plumas, durante el estío, hoy están
en boga, éstas, con mucha privanza.
Se ve en las altas copas y las extensas alas de
eso~ sombreros, tina gran variedad de plumas.
Las de gallo, tienen en la actualidad mucha aceptación; se colocan en airosas combinaciones, casi
siempre en un lado, ya sea en elegantes «aigrettes,&gt; ó bien diagonales y tendidas, Las alas de paloma ó de tórtola, son también muy buscadas; este adorno da á los sombreros, una graciosa coquetería, digna de llamar la atención. A veces se coloca un grupo de plumas de gallo, finas y flexibles, que se levantan con atrevida gallardía, para
caer después suavemente, como la desmayada copa de un sauce. Las plumas de avestruz, grandes,
sedosas y exquisitas, continúan siendo, como
siempre, las reinas de las plumas, Su precio es
cada vez más alto, pero á pesar de esto, la Moda
no puede prescindir de la altiva y majestuosa belleza que éstas tienen,

/

En cuanto á las novedades que el otoño ha
traído para los abrigos, trataremos de ellas próximamente con nuestras lectoras, pues todavía las
brisas frías no obligan con sus rigores, á usar este artículo de lujo y de necesidad, pero muy pronto diremos algo sobre asunto tan interesante, pues
el abrigo, tiene tanta ó mayor importancia que los
trajes, durante la temporada de invierno.
MARGARITA.

CUESTIONES TRASCENDENTALES
LA SOLEDAD

' O poco extrañará á mis lectoras el título
' que encabeza estas líneas; sin duda preguntaránse con asombro: ¿por qué hablarnos de la soledad? Es cierto que, á primera vista, parece un tanto fúnebre y fuera de
propósito hablar de asuntos tan serios, y al p,a recer melancólicos, pero avanzando un poco más
en la lectura, encontrarán en ella mis amables
lectoras, las originales y delicadas ideas de un
ilustre escritor francés que, tratando de esta materia, ha sabido con el brillo de su talento, pre•
sentarla por su lado más poético y bello.
Dicho escritor dice que, en un conjunto de almas femeninas interrogadas por él sobre esta cuestión, la gran mayoría se declaró en favor de la
soledad, aceptando con agrado la idea de dar al
esptritu, unas vacaciones ó descanso de la vida
intelectual y sensitiva, por medio del aislamiento y la quietud. Es verdaderamente discreta y
oportuna dicha idea, pues del mismo modo que
en muchas enfermedades se recomienda tomar
ciertos baños de aguas medicinales, ó cambiar de
temperamento, así también, en las fatigas y molestias del espíritu, debe buscarse un remedio
apropiado, y muchas veces el mejor de todos se
encuentra en la soledad. La excesiva fatiga intelectual, provenida ya sea del estudio, ó ya de una
vida interior demasiaco activa, no puede curarse
sino con el silencio y el descanso que se encuentran solamente en el aislamiento. Por esto, los sabios ó artistas de la culta Europa, dan vacaciones
á sus labores, para aliviar un tanto el cansancio
que les produce el trabajo cerebral. En cuant~
la vida sensitiva, demasiado agitada, es indudable que necesita, también, de un paréntesis para
recobrar las fuerzas perdidas en la actividad, á
veces vertiginosa de la imaginación. Esto habla
más directamente con los espíritus femeninos, y
por tanto, nos dirigimos de un modo especial á
nuestras lectoras, y más particularmente, á las que
no se ruborizan de ser soñadora~ y sensitivas en
pleno siglo veinte. Ellas conoce11, sin duda, en el
misterioso santuario de sus íntimos secretos sentimentales, los dolorosos desgarramientos, las
profundas tristezas y las incurables nostalgias que
á veces enferman gravemente los corazones feme•
ninos; y no es, por cierto, en el bullicio de las
fiestas, y en el esplendor de los teatros y salones,
donde pueden curarse esas penosas enfermedades
del alma. La soledad es la única, la excelente
amiga de los que padecen, pues si bien es cierto
que el ruido ensordecedor de las diversiones,
opaca por algunos momentos la voz interna de las
penas sensitivas, ese remedio es pasajero, y terminada su breve acción, más dañado se encuentra
el paciente, y más se recrudece su dolencia con
el horror del hastío. Una delicada alma femenina, opinaba que la soledad es tan buena compañe·
ra para la tristeza como para la dicha. Y en efecto, ¿puede imaginarse mayor dulzura que la de
saborear un recuerdo grato en la más completa
soledad? Tal vez, mis lectoras, piensen encontrar
muchas dificultades para procurarse una breve
temporada de aislamiento como alivio á sus cerebros fatigados ó á sus dolencia5 sentimentales,
pero á esto debe oponerse la misma energía con
que se r\;sqelve~ las gificultades que se presentan

al irá tomar los baños curativos, ó las temporadas en el campo, para abreviar algunas convalecencias -largas y penosas.
¿Se cuidan la garganta ó los bronquios afectados? ¿se preocupan las personas de la anemia que
avanza lenta y terrible como una amenaza silenciosa?; pues no es menos prudente y justo, cuidar de algunas asfixias morales ó de a•gunos desfallecimientos del alma, que pueden llegar á la
depresión absoluta de las más nobles facultades,
No hay tiempo que perder en eso~ achaques del
espíritu, y muchas veces la soledad los alivia ó
cura por completo. Algunas cabecitas femeninas
sienten el vértigo más desagradable, al considerar
la soledad como un remedio; pero para tranquilizar á esas lindas temerosas, debemos asegurarles
,::ue si no desean la soledad, es, sin duda, porque
no la necesitan de un modo absoluto, y que tomándola á pequeñas dosis, la irán amando poco
á poco, como á todo lo hermoso y profundo; ¿no
es bello el horizonte azul y el inmenso océano,
en su augusta y tranquila soledad? Pues así, también, el alma puesta frente á frente de sí misma,
lejos del bullicio y de las frivolidades, encontrará un inmenso placer en la contemplación de sus
extensas facultades. Y si no son inclinadas á la
poesía de la silenciosa meditación, que embriaga
á ciertas almas con la fina observación de todo Jo
que les rodea, entonces, para amable compañía de
la soledad curativa, pueden buscar un buen libro
que no adolezca de la peligrosa enfermedad literaria, que se llama sentimentalismo exagerado.
Tal vez no todas mis lectoras gusten de esta compañía, pero, en tal caso, ¿ no podrán abrir el grande y hermoso libro de los propios recuerdos?
Allí, en esa grata soledad, tan útil para aliviar los
cansancios del alma, pueden hojear lentamente
ese libro siempre bello é interesante, y ciertamente que, llegarán sin hastío hasta el final, muchas
veces leído de sus últimas páginas.

Secretos de tocador

489

r ... .,. ..............--.~ ... .,. ... .,. ... .,. ~..,
~

~

~

1
EL • GUANTE 1
L .....,. ....... ....... ....... ....... ....... ~J
~

~

~

~

~

••••

do de los mitones y los guantes. Estos no se conformaron con su destierro y se aprovecharon de
los primeros días del imperio para volverá estar
en el favor de las damas. Los hubo, en fina piel, todos bordados de oro, de sedas de colores, calados,
y cubiertos de lentejuela. Su vuelta fué de tal
modo triu$1, que una mujer elegante no podía
tener menos de seiscientos pares de guantes por
año, Un par de ellos, costaba de quinientos á
seiscientos francos. Los que valían solamente
diez francos, eran mu y corrientes y estaban destinados á personas pobres; si se deseaba tener algo
regular, había que invertir en su compra, lo menos dos luises.
El duque de Berry, compró en una ocasión, un
par de guantes, por el precio de seiscientos diez
francos. Los había de piel de cabra, de Suecia, de
Sajonia, más no eran bordados estos últimos, Se
renunció á adornalos de esta manora, pero se les
cubrió de pinturas de motivos galantes, en varios
estilos, y hasta á la acuarela. Esta época fué, como el apoteosis del guante. Desde entonces, el
gusto ha cesado de concentrarse en un sólo modelo, y vemos actualmente, la vuelta de los guantes antiguos, modernizados al estilo de nuestros

L guante es uno de los más útiles y también uno de los más bonitos acc~sorios
de la toilette femenina. Una mujer no
stá comp!etamente arreglada, ni presena un con¡unto elegante y agradable si
no lleva cubiertas las manos, con un par de guantes, finos é intactos.
Este es un artículo de lujo de los más exquisitos contra el que se protesta con mucha frecuencia, y sin el cual, á pesar de esas protestas, las
damas elegantes autoras de ellas, no pueden pasarse sin él.
Uno de los motivos que producen tales protestas, debe _ser, sin _d~da, lo muy caras que resultan
esas graciosas fuhhdades femeninas, pues gravan
el presupuesto dedicado á ese objeto más que
cualquiera otro artículo, desde el momento que
los guantes exigen estar siempre nuevos y sin el
menor desperfecto, por lo cual es indispensable
renovarlos con muchísima frecuencia,
En. la _actualidad los más "chic" son los guantes
de Suecia; están en auge á tal grado, que á veces
se ha a~otado su importación, aun cuando sea por
breve hempo. Los guantes legítimos de Sajonia
son también muy estimados, principalmente para

Guantes para reuni6n; de actualidad.

El guante mosquetero, modernizado.
paseos matutinos y excursiones campestres. Estos
guantes, son frescos, agradables y deliciosamente
perfumados. Por consiguiente, la Suecia y la Sajonia son ahora las privilegiadas para este artículo.
La historia del guante se remonta á la más lejana antigüedad. Una bonita y graciosa leyenda,
pretende que su invención se debe á la misma
Venus-este es su timbre de nobleza-pues se dice que, para defenderse de las espinas, que tiene
consigo toda rosa, la diosa de la belleza acostumbraba cubrirse sus lindas manos. Como se ve
á pesar de su espíritu aventurero, Venus tení~
la prudencia de la coquetería. Sus hijas de la
época actual, se le parecen un tanto en este punto. Todas las damas elegantes de la antigüedad,

han recurrido al guante, para defender sus manos
de los besos demasiados bruscos, á veces, del aire
y del sol. Cleopatra, Aspasia, Lais, Friné,Faustina y
otras muchas, tenían el refinamiento de cuidar sus
bellas manos guardándolas en exquisitos guantes
bordados.
Este mismo sentimiento de coquetería, se encuentra en todas las épocas; sería muy fácil de·
mostrar esto, haciendo aquí una historia completa del guante, que no carecería de interés para mis
lectoras, pero los pormenores minuciosos de fechas y nombres, no son del agrado de todas ellas,
y por lo tanto, es preferible apuntar solamente
estos ligeros datos. Diremos nada más, que el
guante ha tenido, como todas las chucherías y
frivolidades, sus épocas de entusiasmo y de desgracia. El Directorio, por ejemplo, que suprimió
de la toilette femenina, muchos artículos de indudable utilidad, puso inmediatamente fin al reina-

Girantes de la época actual.
tiempos. Hemos conocido todos los géneros de
pieles, desde la cabra, ha5ta . . .. el perro.
Al reinado de la cabra blanca, ha sucedido el
de piel de Suecia gris perla, el cnal ha vuelto á
destronar el de la cabra, y así, sucesivamente.
En la actualidad se prefiere el matiz perla del
cual la gama se extiende de una manera extraordinaria. Como se ve por estas líneas, la hi~toria
del guante, es una de las más variadas é interesante~; ha bastado el capricho de una mujer, para
cambiar el aspecto de ese accesorio del bnen gusto y de la elegancia. Espero que mis lectoras habrán leído con agrado estos breves apuntes. '

ALGUNos:MODELOS D~GUANTESfANTIGUOS.
UANDO la piel está muy seca y propensa á las erupciones, es conveniente
tomar mucha fruta y legumbres. El sudor
de las manos, se evita humedeciéndolas
varias veces al día, con un compuesto de
90 gramos de agua de Colonia y 15 gramos de
tintura de belladona, bien mezcladas, El mejor
remedio para quitar lo partido de las manos y de
los labios, es la manteca de cacao, que cuesta poco, dura mucho, y tiene la ventaja sobre todas las
combinaciones en que entra la vaselina, de que
tiene buen olor. Para los niños se recomienda
mucho la manteca de cacao, porque obra pronto
y eficazmente sobre la piel más delicada,
Una de las cosas más molestas y desa~radables,
son las espinillas, que deben atacarse inmediatamente que se presentan. Como están producidas
por substancias extrañas que se introducen en los
poros, es preciso que éstos se abran para quitarlas. Un medio eficaz, es lavarse la cara con agua
muy caliente, y frotársela después con una toalla,
Es muy conveniente dedicar un rato todas las
noches, antes de acostarse, al tocado y á la higiene del cuerpo. Lavarse la cara con agua caliente,
da muy buen resultado y produce tanto bienestar,
como una hora de sueño, Acepillarse el pelo durante minutos, vigoriza el cabello y calma los
nervios. Después de hecho ésto, abrigarse bien y
tomar algo caliente, ya sea leche, chocolate ligero,
ó té solamente, con una galleta ó tostada de pan,
evita los insomnios y hace que al día siguiente
despierte uno descansado, de buen humor, y con deseos de disfrutar de la existencia, y bien dispuesto
para las luchas de la vida. Nada es tan dañoso
para la piel, como salir al aire sin habérsela secado perfectamente, pues cuando esto no se hace,
el contacto del aire la parte inmediatamente, poniéndola áspera y desagradable al tacto y aún á
la simple vista. Las mujeres que desean conservar fina y delicada su piel, no deben olvidarnun,
ca esta recomendación.

Guantes con puños, adornados
de bordado5.

Epoca de la Revoluci6r..

Segundo Imperio.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

EL ARPA MARAVILLOSA
OS CABALLEROS se llegaron á aquella
morada en busca de una esposa. Pidieron á la hija menor y despreciaron á la
mayor. Es que la menor sabe hilar lino; la otra guardar cerdos. La menor
puede hilar oro; la mayor no puede hilar la lana.
Y acontece que la mayor dice á la menor: &lt;Vamos á la orilla del mar.&gt;
- ¿Qué haremos á orillas del mar? No tenemos
seda que llevar,- responde la otra.
- Nosotras nos parecemos ya; nuestra blancura
llegará á ser la misma,
- Aunque te laves todos los días, no te pondrás más blanca de lo que Dios quiere; y aunque
lo seas tanto como la nieve, no obtendrás á mi
prometido.
La menor se sienta sobre una piedra, y la mayor la empuja y la hace caer al agua,
Lo pobrecilla alza las manos en angustia infinita gritando:
- Querida hermana, sálvame, sálvame, ayúdame á volver á la orilla.
-No te ayudaré,- responde la otra,-si no me
prometes cederme á ese caballero que se llama tu
prometido,
-¡Ay de mí! te daré cuanto poseo; más de mi
prometido no puedo disponer, hermana mía,

Primer Imperio,

Guantes guarnecidos de
bordados en crín,

..........................................••e•~.........,.......~••~•..•••~

-Te ofrezco enviará buscar para tí un nuevo
esposo y un ajuar recamado de oro y pedrería.
Sopla el Norte, y arrastra el cuerpo hacia el alta mar. El viento corre por las cerúleas olas, y
vuelve á conducir el cuerpo hacia la orilla. Sopla al fin el viento piadoso del Levante, é impele el cuerpo al lugar donde reposa, calladamente,
una barca abandonada que oscila entre altos juncos verdes.
Dos peregrinos llegan, y encuentran el cadáver, el cadáver ya rígido, ya frío, pero hermoso
como un loto extendido sobre las aguas.... ,
Toman los brazos de la joven, y construyen con
ellos una arpa; toman sus rubios cabellos, y hacen
las cuerdas.
-Vayamos á la morada vecina donde se celebra una rica boda, ¿Qué mejor momento para que
el arpa cante sus mejores notas y diga cosas tiernas á la pareja enamorada?
-Vayamos, vayamos; no está lejos esa casa di•
chosa; vayamos á recoger para nosotros unas monedas, y para el arpa un aplauso.
Y siguen á lo largo del camino, junto á la orilla del mar, ensayando en voz baja sus mejores
canciones .... El viento se las llevaba, y el seno
del agua las recoge para devolverlas en plácido
susurro.
Comienzan á caer las sombras de la noche, En
la morada dichosa se prenden las luces, cada ventana es una boca q ne pregona la alegría; el rumor
de la fiesta sale en oleadas vibrantes y se esparce
por las cercanías.

Cuantos pasan exclaman: «iQué boda tan venturosa! iQué fiesta! ¡Cuánta dicha! ¡Cuánto vino
se derramará de las barricas· ¡cuántas flores se habrán deshojado á los pies de la novia, y cuántos
versos de oro habrán revolado sobre su cabeza....&gt;
Los peregrinos llegan. Colócanse jnnto á la
puerta, y tocan el arpa.
A las primeras notas, salen los convidados - la
1;ovia_ entre ellos,-y escuchan con interés 10' que
a dec1r va el arpa maravillosa.
La primera cuerda canta: &lt;La esposa es mi hermana.&gt;
La segunda cuerda dice: «La esposa me ha dado la muerte.&gt;
La tercera cuerda vibra: &lt;El esposo era mi prometido.&gt;
La n_ovia se pone roja corno una brasa, y grita
con grito destemplado:
- ;Esa arpa me molesta lleváosla, no quiero escucharla!
Mas la cuarta cuerda dice: «El arpa no callará.&gt;
Y así e~ en ~fecto, el arpa no calla, el arpa cuenta la trágica historia ... .
Al oírla completa, la novia, que está ya pálida
porque la Muer.e la tiene en los brazos, rueda
por el suelo como una hoja tronchada ...... Y el
novio, extático por el dolor, clava su vista en
aquellas cuerdas que tienen el rubio de los cabellos de la que fué su amada,

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FOT. FÉLIX, DE PARÍS.- :MODAS BADIN.
FoT. FÉLIX, DE PARÍS. -MODAS DALANG.

Traje ele ceremonia. - E legante . traje pri~c~sa,
hecho en terciopelo gris. Falda en forma de tumca,
abierta por un lado, sobre rico tul del mismo color,
b0rdado de plata. E l cuerpo, confeccionado en el
mismo tul bordado, abierto sobre una camísola de
finísimo encaje; mangas hasta el codo, y puños del
mismo encaje que la camisola.

Sombrero de satín blanco, for rado de terciopelo
gris acero. La copa está rodeada por ancha banda
del mismo terciopelo. En el frente, luce una g ran hebilla de acero, de la cual parten tres grandes plumas
blancas, .d e avestruz.

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�492

EL MUNDO ILUSTRADO

ELIXIR. ESTOMACAL
-- DB SAIZ DB CARLOS -usTOMALIX ..

EUPEPTICO, TONICO=DIOESTIVO Y ANTIOASTRALOICO.
Constituye eHa especialidad el tratamiento más raciona! y seguro para la cumión de las enfermedades del estómago é intestinos,
porque quita el dolor, ayuda á las digestiones, abre el apetito y tonifica.
El funcionamiento casi continuo del aparato digestivo, los abusos en el régimen, las pasiones deprimentes, la mala calidad de los
alimentos y bebidas, los excesos de todo género, etc., etc., son las
causas que de ordinario, alterando la vitaltdad de la mucosa y glándulas digestivas, dificultan la secreción normal de los jugos gastrointestinales, y de aquí la pereza en las digestiones, primer eslabón
de la cadena que, de continuar, ha de ir enlazándose con la Saburra Gástrica, Pirosis, Pesadez general, Inapet,encia, Repugnancia
para ciertos alimentos, Pesadez de cabeza y Cefalal 6ias, Acedias,
Gastralgias ó Dolores de estómago; sensación de peso en esta víscera, Vómitos, Vérti 6o estomacal, Dispepsias, Enterargía ó Dolores
Intestinales, Estrefíimiento ó ·Diarrea, Cólicos, desarrollo de microorganismos, formación de gases, sensación de peso en el hipocondrio
derecho, Ictericia ó color amarillo, etc., etc. Claro está que muy
pocos enfermos tendrán este cuadro completo de síntomas, y muchos sólo dos ó tres de los enumerados, pues corresponden á diversas especies morbosas y no á una sola enfermedad.
El Elixir Estomacal de Sáiz de Carlos alivia desde las
primeras dosis y cura en casi todos los casos, las enfermedades y
síntomas expresados, aun cuando tengan una antigüedad de treinta
años, no habiendo una lesión irreparable y usándolo el tiempo necesario (de uno á varios meses); es Completamente inofensivo, y debido á la pureza qui mica de sus componentes, á la exacta
dosificación y á la seguridad de sus efectos, lo usa la clase médica,
con preferencia á todos los medicamentos conocidos hasta el dia..
Los médicos que nos han comunicado sus resultados, lo han ensayado en las enfermedades siguientes: Gastritis crónicas, Gastralgias, Dispepsias, Gastralgias y Dispepsias con Cloro-Anemia, Ilipercloridrias, Neurastenia gástrica, Dilatación del estómago, Mareo en el Mar, Ulcera del estómago, Gastro-Eoteritis crónicas. Disenterias y enfermedades Gastro- Intestina.les de los nii'ios. Han
usado en estos clientes el plan dietético conveniente en cada caso,
v como medicamentos sólo el Elixir Estomacal de Sáiz de
·carios, consiguiendo el alivio de síntomas tan molestos como el
dolor, vómitos, acedias, pirosis, inapetencia, diarreas, etc., etc.,
desde los primeros días y viendo con sorpresa la curación de úlceras del estómago, bi percloridrias, dispepsias, gastritis, gastralgias.
enteritis crónicas, algunas de treinta. años de antlgiiedad y el alivio considerable de muchos gastro-ectásicos, gastritis tuberculosa

y mareo de los que viajan por el mar. Los catarros gastro-intesti-

nales de los niños ceden igualmente con el uso de esta medicación,
siendo utilísimo en la época del destete.
El Elixir de Sáiz de Carlos es un preparado higiénico medicinal de agradable sabor, que ayuda á las digestiones, tonifica y
aumenta el apetito, por lo que lo mismo pueden usarlo los enfermos de dispepsia que las personas sanas. Tomando una cucharada
grande después de las comidas, se digiere bien, y no sólo evita. las
enfermedades del aparato digestivo, sino que las cura si las hay¡ las
fuerzas aumentan: el trabajo intelectual, lo mismo que el flsico, se
efectúan sin fatiga, y el individuo débil se vuelve fuerte: la vida
se prolonga, porque las funciJnes digestivas se hacen á la perfección; los sistemas nerviosos, muscular y óseo, se fortifican, y la
sangre adquiere los principios nutritivos más ricos para repartirlos
en toda la economía.
Es indispensable su uso para todos los individuos de esta época
de excesivo trabajo intelectual y fisico; no perjudica jamás aunque
se tome afíos seguidos, siendo útil para h,s trastornos digb&amp;tivos
del niño en la época del destete y desde su más tierna edad; para la
delicada sefiorita pálida, anémica, cuyas digl'stiones son perezosas
y su apetito débil, para el sabio, para. el hombre de bufete, para el
periodista, para el hombre de negocios, pues teniendo todos un exceso de funcionalismo en el cerebro por múltiples causas, poseen un
estómago delicado, al que hay que ayudar para que las digestiones
se terminen y el cerebro se nutra y funcione mejor; es útil para el
que se dedica á los trabajos corporales, porque en menos tiempo
repara las fuerzas perdidas, absorbiendo con rapidez los principios
nutritivos, y es, en fin, utilísimo para todas las edades, sexos y clases sociales, pues da fuerzas. salud y energías necesarias para la lucha por la existencia, cada dia más difícil en todas las naciones.
MAREO EN EL MAR.

'1

¡i

"Esta afección, cuyos síntomas se notan en el aparato digestivo,
predominando las náuseas y los vómitos, unidos a ' malestar general y originados por causas múltiples se combate con éxito con el
Elixir Estomacal de Sáiz de Carlos, pudiendo usarse como
preventivo antes de embarcarse y como curativo. en cuanto se notan las primeras molestias, después de la instalación á bordo.

ESTOMAGO E INTESTINOS

De venta en Farmacias y Droguerías.

Agente General de América, Carlos S. Prats.
Solución al problema núm. 13 de "El Mundo Ilustrado."
Negras.
Blancas.
r-A r A.
R 6 A.

AJEDREZ

Apartado 468. México, D. F.

Llegué á la orilla del mar: preso rugía en el
profundo abismo, en vano levantaba sus olas y
revolvía sus espumas ...... Fuí á la selva y E'nProblema No, 14, POr B. D. Bruce,
contré al tigre esclavo de su instinto, y al reptil
2-C IR. +
R s R.
de Shelburne, N. S,
en las garras de la envidia!
3-A 2 C. ++
Yo, preso en las redes de mi avidez, corría; coNEGRAS.
rría, contemplando yugos y más yugos!
R 4 D.
I--"Derramaba el sol su lumbre abrasadora sobre el
2-C IR.
R 5 R.
dilatado desierto; osé verlo, y lo ví con el grille3-A 2 C
te de sn ley invariable, seguir la eterna ruta que
México, octubre 1 °-19()8.
origina el día y hace la noche! Pensé en el planeVICTOR M. DIEZ BARROSO.
ta que pisaba, y &lt;sentí&gt; su vertiginoso rodar por
Hemos recibido también soluciones correctas á estos pro- el vacío!
Continué mi marcha errante por los campos y
blemas. de los señores Olallo Rubio, de Cananea, Son. y
V. S. R.
los montes, y hallé en mi sendero un hombre: caRecibimos solución correcta al número 10, por el seflor minaba prisionero de las pasiones, del dolor, de
R. Sandoval.
las miserias ...
Mis labios en su sed se consumían como quemados en el propio fuego de mi ambición!
Cerré los ojos, y miré en mi alma: y la miré en
la cárcel de mi cuerpo, como un reo inocente en
obscuro calabozo.
¡Mis labios destilaban sangre!
¡Me ví á mí mismo, sujeto á tanto desengaño, á
(FANTASIA)
. tanta insignificancia, esclavo de mi anhelo, víctima de mi codicia de libertad, de mi ensueño de
independencia!
Para "El Mundo Ilustrado."
Con la locura del desencanto seguí corriendo .
. . . . Me puse á recorrer la tierra. Una avidez de Crucé como un vértigo arenosos desiertos, valles
independencia, una sed abrasadora de libertad,
fértiles, torrentes bramadores, pasé ciudades y
guiaban inciertamente mis pasos, en busca de algo fronteras .... moles y llanuras de hielo deslumdesesperadamente deseado, pero inexplicable y
braron mi vista con su blancura casi luminosa:
desconocido. La obsesión del infinito me fascinaera el polo! Llegué hasta el centro, ascendí por la
ba: hubiera querido penetrarlo, sentir su fruición,
BLANOAS
escarpada pendiente, hollé con mis plantas la
hundirme en él.
Juegan las blancas y dan mate en tres jugadas
arista superior, y mi espíritu se sobrecogió de
Emprendí la jornada. En mi senda tropecé con miedo.
Solución al problema número II de EL MUNDO ILUSTRADO.
un río de aguas rientes y cristalinas¡ lo ví: corría
Emprendí el regreso jadeante y débil, sujeto al
encadenado á su cauce, siguiendo su destino. Ha- cansancio de mi estupenda jornada. Mi sed en el
Negras.
Blancas.
llé un árbol: estaba sujeto al suelo por sus raíces, paroxismo de su grandeza, se hizo insensible y la
R X C.
sus ramas presas en el tronco, sus hojas cautivas olvidé! Pisando las huellas que dejé en mi viaje,
r-D 8 T.
2-D I T
+.
en los tallos!
renovaba en cada sitio el espectáculo de una esPor un momento, la negruzca mole de una mon- clavitud, de una cadena.
Variantes:
taña obscureció mi camino, llegué hasta ella, y la
Ya se cerraban mis párpados al sueño, cuando
Mueve C ó P 6 C.
1--''miré presa en la llanura, en la reunión de sus en el brumoso horizonte divisé un espectro. Di2-C (1 C) 2 0
mismas rocas, de sus propios átomos! Alcé los rigía hacia mí sus pasos, sugestionándome con su
ojos, y por el foco de mi mirada cruzó un cóndor mirada de magnéticos fulgores: ¡Era la Muerte!.. ..
P 5 D.
I- -"gigantesco de alas potentes y corvado pi.::o, v lo . y mi vida también tuvo su yugo: se encadenó al
2-D 8 T
ví esclavo del viento, sin poder salir de nuestra misterio impenetrable, al infinito sujeto á Dios!
I - _ ,,_
atmósferai
SALVADOR PALENCIA Y LLERENA,
2-C se++.
Una tristeza infinita in:vadía mi espíritu: la sed
tenía secos y febriles mis labios!. ... . .
México, septiembre 25-19()8.

+

¡YUGOS!

+

++

++

,.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 15, Octubre 11</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
Registrado como arUculo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las FU,rlca.s de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 4,de Octubre de 1908

--

J)

__,..

_t---..1.1

Proyecto de Monumento á Morelos en Morelia.

Número 14

�430
EL MUNDO ll.USTRADO

!Ofurecforio:

6ros, y en el fondo de los mares entablan
luchas encarnizadas con los tiburones los
buzos que buscan excrecencias calcáreas que
Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
han de transformarse en perlas para las
orejas de rosa, los dedos de marfil y los
cuellos de alabastro de las damas. Es infiGerente General,
nito el trabajo que se da la Naturaleza paALF O N SO E. B RAV O .
ra exornar al eterno femenino.
Las zorras azules, los blancos armiiios,
OFICINAS:
las negras nutrias se aman, se multiplican,
Oalle de Alfaro número 9. Méxlro, D. F. Apartado PoS·
crian proles, las ocultan entre las nieves
tlll 2.570. - T ..létnDo&lt;: Erfcsnn, H76.
polares para evita.r á la mujer las ásperas
Compañía Telt:fónlc!l, 471.
y rudas caricias del cierzo.
Los avestruces huyen al fondo de los
PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:
desiertos- á incubar con amor polluelos que
En laOludad .............................. $ l.~
la moda desplumará para empenachar caEn 10!1 Est!ldOF, .......... . . .. . . . .. . .. .. . . .. . .. l.!iO
En el ExtrllDJero....... .. . . .. . . . .. . .. .. . . 2.00
bezas que se interpondrán como nubes de
tempestad entre el espectador ,\' el especNÚMEROS SUELTOS:
táculo.
F.n la OapltH l. ........................... $0 S.5 cs.
En los E:.tlldOS.. .. .. .. . .. .. . . .. . . .. .. .. $0.50 cs.
Siglos durante las aguas llorndizas y l.as
juguetonas linfas de los torrentes trabaJarán sin tregua por disgregar y deslavar
los cuarzos y segregar paja á paja las ricas
pepitas con que el artífice fundirá .Y cincehu·á brazaletes, sortijas y collares.
El fuego interior, nuevo Vulcano, tiene
siempre encendidas sus fraguas é hirvienI compadre Don Francisco Arétes sus crisoles para desparramar en ,·etas
alo, hablo de hace cincuenta años,
metalíferas los oros, las platas y los cobres
ra timbalero de la Opera r condestinados al atarío fPmenino; .Y hasta el
rabajista de Santa Cecilia de .f1,lirayo mismo suele vitriHcar las rocas para
ce ,·,,co1·dacid11. Era, por consisuministrar
gemas y cristales al esplendor
o-uiente hombre gra,·e, toda vez que no
de la mujer.
:jecutaba más que en el registro bajo.
A la obra de la Naturaleza se agrega la
Este tal, dicho sea sin ofenderlo, profelabor
del hombre. La mitad del género husaba un principio que se grabó con caracmano
trabaja para ornato de la mujer.
teres de fuego en mi espíritu infantil, á saGirar
de ruecas, vah·én de telares, herber' que la mujer
es el animal más hermo,
videros
de
crisoles, martilleos de fraguas,
so de la Creaccion.
agujas
vertiginosas
y agudas como saetas,
Esa e adicional, que de intento he subratodo
eso
y
mucho
más
trabaja en pro de la
yado, no só!o sir\'e para demostr~r la cienbelleza
femenina.
cia ortográfica de ffil compadre, s1 que tamLa botánica da las flores .V el follaje; la
bién para dar á su principio mayor alcance
zoología, pro,·ee de insectos, de aves y de
y más profunda trnscendencia.
reptiles; la química destila perfumesypre· Si la mujer, como mi compadre lo afirpara tintes .Y curte pieles é im·enta afeites;
maba y yo tirmemente lo creo, es la obra
la mecánica grava, esculpe, cincela ,v brumaestra de la creacción, rectamente se inñe; y la )!oda como una hada,. mueve todo
fiere que le son debidos todos los homenaese
mundo, agita todo ese enJambre, llena
jes v todos los agasajos.
cuerno de abundancia y lo derrama soY cosa sorprendente, aquí coinciden mi su
bre la mujer, suprema expresión de la becompadre y Víctor Hugo en s.us ~precialleza,
síntesis de todos los encantos .Y prociones. Víctor Ilugo, hace también cmcuenmesa de todas las dichas.
ta años, dijo: No es posible negar el atavío
Por esa servidumbre de todo para ella la
á quien nos da la belleza; conclusión rectímujer
es reina, emperatriz, semidiosa. Un
sima ele las premisas de Arévalo.
capricho de la moda, es decir, una veleidad
Esta convergencia del timbal y la lira,
femenina crea y clestru,ve trabajo, siembra
este contubernio de la flauta del dios Pan
y dernsta, fecunda .r aniquila.
y del contrabajo de Orfeo ~n honor ~e la
La industria humana está pendiente del
mujer son altamente sugestn·os y ocas10n~menor gesto femenino, que puede hacer su
dos ; y tienen de estupendo que, en segmprosperidad ó su desgracia. La crinolina
miento de mi compadre y de Víctor Hugo,
estimul6,
antes que los grandes armamenel arte, la ciencia, la industria, la agricultos, la indust1·ia del acero y el refajo causó
tura JT el comercio se han puesto al se1Tien el mundo una crisis metalúrgica.
cio de la mujer para engalanarla, ataviaria,
El día en que la mujer de en despreciar
acicalarla y más intensamente embellecerla.
las flores, los vergeles se transformarán en
iQué es la mujer? Es un ser ideal que
eriales. Si le place cambiar la seda por el
tiene á sus plantas todas las flores, en su
cristal
hilado, Francia, Italia, todo el Orienfrente todas las gemas y más allá, sobre su
te se verán arruinados .V renacerá la proscabeza todos los astros.
peridad de Venecia y de Génorn.
Y entre esas flores y esos astros se agruLa voz de la mujer puede á su capricho
pan, ordenan y armonizan para engalanar
pronunciar el fíat, como el deln1da ó el
á la mujer todos los demás productos natuquo.~ ego, y el juicio final será cuando la
rales y todas las creaciones industriales.
trompeta
de la moda proclame la supremaPara la mujer lula sus capullos el gusacía de la mujer desnuda.
no de seda. De esa plata finamente hilada
La creación no tiene un rey sino una
se apodera el industrial y la teje y la trama
reina.
El hombre J' la Naturaleza son sus
y la borda y la recama para envolver en
siervos. Por ella y para ella trabajan, pearreboles y vaporosas nubes la forma fenan, luchan y mueren.
menina.
A los pies de esa opulenta y despótica
El manso cordero que en previsión de las
soberana depositamos Víctor Hugo, Arévanieves del invierno se arropa en blanquísilo y el que subscribe todos nuestros homemos vellones trabaja para procurar calor al
naies
y con nosotros toda la humanidad
friolero cuerpo de la imperial Eva.
masculina.
Las aves alisan sus plumajes multicolores los peinan y los bruñen para suministra~· motivos de decoración á modistas y
somb1·ereros.
En los desiertos arenales del Cabo, del
Brasil y de Australia sufren y penan millares de hombrPs en busca de esos guijarros que serán diamantes, esmeraldas y za-

--

.

LA HADA DE LA MODA

l

Crónica Científica
Las Energías de la Naturaleza

i

ECIENTEMENTE tuve la fortuna de hacer un viaje por el
campo. Caminaba lentamente
como conviene á un hombre
cansado, deseoso de recoger de
la naturaleza algo de ese espíritu de reposo que concede
~,e=!!!:!!!:!l=:;=!i Siempre á los que la aman y la
entienden, y mis ojos quedaron sorprendidos con
el extraordinario desarrollo de verdura que encontré por todas partes. No sólo en el suelo, sino
en los árboles y en los bosques se veía un lujo
de verdura que entretenía la vista, y convidaba á
la imaginación á pensar en las energías que produjeron ese paisaje con un fondo cerrado de hojas. Y no eran solo hojas, sino algo más¡ ese algo
que demanda el otoño- estación en la que se reproducen las semillas y se fertilizan los óvulos,
preliminar de la nueva vida, y principio de la
nueva generación de plantas.
Los montes y los valles «vestidos de verde,&gt;
alegran la vista del observador más superficial.
Le hablan de un estío lleno de promesas, refleja,
das de los árboles en el suelo, donde el maíz espera la hoz del segador,-6 en estos modernos
tiempos, la cuchilla de la máquina segadora. Este
Estío es el preludio del Otoño, época en la que
se cumplen todas las promesas de la naturaleza.
Se habla mucho de la «voz de la sangre&gt; y se
aplica esta expresión á los animales solamente,
pero creo que debería aplicarse con la misma razón á las plantas.
Durante mi viaje yo ví la contestación que se
da á esa voz, en forma de plantas y de flores. Sobre un suelo favorable, con la humedad y el calor
necesarios, la planta reacciona sobre ese mismo
suelo y da abundantemente todo lo que su sangre
le pide. Desde el lugar que escogí como observatorio, no se veía un sólo árbol ó una planta que
no hubiera respondido al llamado «de fructificar
y multiplicarse.&gt; Esa orden recibida desde el
principio del mondo, es obedecida siempre que
las circunstancias son favorables para ello.
Sin embargo, estoy casi seguro de que muy pocas personas piensan en lo que significa toda esta
riqueza natural. Es la riqueza del don, el deseo
de la Naturaleza de que se produzcan hojas, frutos y flores en abundancia, deseo de que no está
desprovista ninguna planta. Todo lo que pide es
agna y alimentos, y la constitución hereditaria
hará el resto y producirá con abundancia hojas,
flores y semillas.
Por alguna razón que desconocemos, tenemos
la inclinación de creer que las demostraciones de
energía,-que no es más que «la potencia de trabajar&gt;-son exclusivas del reino animal. Esto es
natural¡ los actos de los animales estáu á la vista.
Vemos sus movimientos, acción y vitalidad manifestadas de la manera más típica. En cambio, en
la vida de las plantas no vemos nada de eso.
Todo ello está más ó menos escondido, pasivo,
remoto. No por eso dejan de estar en actividad
las energías vitales en cada planta que hace que
sus hojas broten á la luz del Sol. Pensemos por
un momento siquiera en el enorme esfuerzo que
significa el brote de una sola hoja, y multipliquemos este esfuerzo por los miles de miles de hojas
que tiene cada árbol. Se encontrará qne hay un
doble trabajo, el de aprovechamiento de los elementos que da la tierra, y el de construcción de
materiales nuevos para la planta.
Hay que recordar que cada hoja es una estructura completa y complt:ja. Es un conjunto de celdillas, cada una de las cuales es un completo laboratorio químico que absorve ácido carbónico
del aire, lo descompone en carbón y oxígeno, y
guarda el primero para su alimentación, mientras
qne expulsa el segundo para que va¡a á enriquecer el aire para nosotros. Y estos laboratorios
químicos son varios miles en cada árbol¡ su elemento verde tiene que ser renovado constantemente y su substancia vital tiene que ser reconstruída cada segundo¡ por lo tanto, cada hoja nueva significa un enorme trabajo de construcción y
de conservación.
La formación de madera se hace al mismo tiempo que la de hojas. El suelo da sus elementos y
el grano los convierte en hojas, en flores, en frutos ó semillas y en madera al mismo tiempo.
Todo á mi derredor trabajaba en el campo, y á
pesar de ello no se oía un sólo ruido que distrajera la quitud del medio día de verano. Esta es
la gran diferencia entre las plantas y los animales. Podemos darnos cuenta por nuestros ojos
de los esfuerzos del animal para alimentarse, para qefenderse y para repeler los ataques que se
le hacen. Las plantas hacen lo mismo sin ruido y
sin ostentación. Y no es esta la única mar.tvilla
de la vida de los vegetales¡ de los elementos inanimados que suministra la tierra la planta toma
toda su vitalidad. Agua, minerales, ácido carbónico y un poco de amoniaco son los alimentos de
la planta. De ellos extrae los elementos de su vida¡ su almidón, su azúcar, y todas las substancias

431

EL MUNDO ll.USTRADO
que se representan á la imaginación siempre que se considera á la planta como un laboratorio. .
.
Con una especie de toque maravilloso 1~ planta c~nvierte
esos elementos inanimados en elementos vitales, cualidad de
que el animal est~ desprov!sto. La planta es ~l verdadero
transustanciador, si se permite la palabra, pues hene el poder
de convertir lo inanimado en elemento vital.
Pero todas estas maravillas nos llevan á una mayor, _Y nos
encontramos, c')mO al principio de n_uestra contemplación en
frente de nn enorme campo de energias; a11te un enorme d_esarrollo de " potencia para el trabajo" que está _creando hops,
fruta~, semillas y madera ante nuestros OJOS y nuestros
oídos qne no se dan cuenta de nada de ello. Cada bosque es
una muestra del trabajo de la natnraleza del que no nos ~amos cuenta sino hasta que la conciencia nos llama la atencion
bacia él.
ba'
De hoy en adelante cada hoja os aparecerá como un tra JO
completo y perfecto, y no por saber _el .~norme es_fuerzo que
representa un paisaje de verdura de1arcis de admirar sus bellezas
A. W.

++

!LOS

~nos

JD;IE 'II'Al&amp;ASCO 'lf ClH!IlMAS

Bajo los auspicios dd Gobierno con el srñor I°:gen!ero
Armando Santacruz, se han empezado la_s obras de limpia y
canalización de los ríos de Tabasco y Chial_las. ,
Pocos Estados hay que tengan una red hi~rográfica tan extensa como los antes citados, pero desgraciadamente, estas
vías natmales de comunicación no pueden ser ~prov;echa~a~
para el tráfico en gran parte de su trayecto, debido a la ID·
mensa cantidad de palos y ramas de árboles que obstruyen
por completo el paso.
.
Quien no haya visto alguna vez la exuberante vegetación
de esas privilegiadas porciones de nuestro snelo, apenas puede imaginar los sauces y arnates colosales que, nacen en. las
riberas de los ríos tabasqueños y que con sus raices, hundidas
en las aguas forman una intrincada maraña, al par . que s~s
ramas1 avanzando como brazos gigantescos hasta medio del no
se ent relazan con otras de la orilla opuesta.
.
De gran utilidad para el desarrollo del comercio de Tabasco y Chiapas habrá de ser que desaparezcan estos obstácul_o~,
acnmulados en centenares de años y que forma_n á tre..:hos, 1~franqueables barreras no sólo á buq~es d~ mediano calado sino aún á las «canoas&gt; con que los nberenos hacen la travesía hasta los poblados donde venden los productos de las
fincas que se levantan en las márgenes.
.
.,
Para solemnizar el comienzo de estas obras de canaltzaci~n,
que abren una era de progreso al comercio de Tabasco J,Chiapas, el Sr. D. Alberto Correa, presidente de la Compani~ _In;
dustrial de Transportes de Tabasco, organizó nna excursion a
bordo del vapor de dicha Compa~ía. el «!'1excalapa&gt;, proponiéndose re.montar el curso del no de Pichucalco hasta encontrar el primer obstáculo que impidiera el avance del buque.
.
t
No fué preciso hacer un gran recorrido para encon_ rar
obstáculos; apenas á tres leguas arriba de San Juau Bauhst~,
en el punto llamado «Parrilla&gt; tropezaron con el sauce milenario que representa uno de nuestros grabados y las hachas
cayeron sobre su vieja corteza, ~sta lograr .ver el ~rbol por
los suelo~. No fue, pues, la colocac16n de la primera .piedra, como sucede en la inauguración de muchas obras, SIDO la destrucción del primer obstáculo, y que es en otr as muchas el comienzo del progreso, el acto que fué celebrado con demostración de júbilo.
. .
Nuestros grabados muestran paisa1es y ~cen~s de esta _solemnidad de inauguración de las obras de limpia de los nos,
á la que asistió el Gobernador de Ta?asco, Abraham Ban~la,
así como gran número de personalidades en el comercio Y
la industria de Tabasco.
.
.,
Obras como éstas qne abren nuevas vías de comnn_icaci_on
-fuentes de riqueza-son de una trascendencia rnfimta.
¡Las selvas tabasqueñas, que avanzan sobre las aguas de los
ríos de Tabasco y entrelazan sus ramazones ~o~mando barreras, como brazos de gigantes celosos del domimo del hombre,
deben haberse estremecido á los golpes del hacha, que al romper sus seculares corazas de madera, dejaban l~egará los a~tros
tanto tiempo obscuros, tanto tiempo desahabitados Y. ~il_enciosos, un rayo de Sol, que caía como destello de civilización y de progreso.

Arribo del "Mexcalapa" al sitio donde se inauguraron las obras de
mejoramienlo de los ríos.

La primera novia vestida de blanco fué la_ bella María ~stuardo, reina de E scocia, al casarse con Francis_c~ II en el ano
de 1558 y sólo á fines del s iglo X VI se ge!1eraltzo esta moda.
Pero la bonita soberan1 no se había atrevido á romper completamente con la tradición; porque á su toilette de brocado
blanco había añadido un espléndido manto de corte de terciopelo de Persia azul claro, cu y~ cola de seis metros de largo era llevada por numerosos pa1es.

** *
Los antiguo~ anglo sajones tenían la costum_bre de _bebe~,
durante los treinta primeros días de su casamiento, miel dil uída en aóua. Se cree que de allí proviene el llamar al primer mes d~l matrimonio la luna de miel ó mes de la miel.

* **
«Old Duck &gt; ne~ro de noventa y nueve años de edad, se
ha resistido .Í. acepta~ la libertad que le ofreció la familia
Holcombre, con la que ha vivido desde su juventnd. Dice
que no sabría qué hacer sin las órdenes de sus amos.

El vapor "il1excalapa" tropieza con unos árboles.

�EL MUNDO ILUSTltADO

LA RIQUEZA Y EL TRABAJO EN MICHOACAN
'. -Michoacán es un pa-,
raíso. No hay belleza ni
riqueza naturales que
no abrigue en sus entra-•·
ñas ó deje de ostentar
en sus campos fecundos, en sus laderas floridas ó en sus sierras
boscosas. Síntesis del
país, Michoacán posee
todos los climas, produce toda clase de frutas
de la tierra, y las vetas
minerales l o recorren
y se enlazan y anudan
en ricos distritos mineros, llamados, como el
de Inguarán, á nn brillante porvenir.
Dentro de la posesión
de los tres climas: frío,
templado y cálido no
llega á la exageración
de ninguno. Las más altas cimas de sus cordilleras se ven siempre
coronadas de una opulenta vegetación de pinos y oyameles colosal~s. En su región meridional florecen y fructifican arrozales, cafetos, cañavera les azucareros y plantíos de tabaco, sin que el sol

ILMO. SR. OBISPO DON LEANDRO CASTELLANOS,
Obispo de Tabasco y sus dos asisrentes

Ceremonia de la Consagración en Santa Br{gida.

Aserradero de made~a:-Acarreo de maderas.-Un tramo del ferrocarril
local.-Un puente provisional en el ferrocarril propio de la Hacienda.
tueste, ni el hálito ardiente de l as brisas sofoqu~ ni los miasmas de la
malaria envenenen.
~,
En la zona templada se tienden hasta perderse de vista las mi'lp
berantes·
·
t_uer,c~ su tronco vigoroso,
.
as exu. , e1. encmo
y cedros monumentales
esencias variadas y nqu1simas abren sus enormes parasoles de foll · p y
1
lula el ~an~do de todo pelo y de toda talla; las aves de corral, 10 c:rd~;
se mulhphcan y_se ceban á porfía, y pájaros multicolores, brillantes y esmaltados, como Joyas revolotean en las umbrosas espesuras de los bos-

t

ques, en los que San Huberto hubiera doblegado
á millares los ciervos, los jabalíes, las zorras y los
pumas.
El bosque, la montaña, el lago, supremas bellezas de todo paisaje, los ha prodigado la Natural eza¡ y nada más hermoso que ver aquellos gigantes, en vueltos en mantos verde esmeralda, bañar
sus plantas y contemplar sus cimas en aquellas
transparentes linfas.
¿Qué ha faltado en aquel emporio de todo lo
bello para constituírse en él un almácigo de todo
lo rico? Una sola cosa: el trabajo del hombre,
garantizado, asegurado, fecundo sólo dentro de la
paz.
Y el trabajo del hombre acude ahí y todo lo
transforma y lo fertiliza.
La agricultura ha alcanzado un altísimo grado
de prosperidad. En pocas regiones del país se
aprovecha mejor el agua para el regadío de los
campos. A uno y otro lado de la vía férrea, y á
cada paso las p resas retienen las aguas llovedizas,
formando lagunas en que se bañan á millares l os
patos y las gallaretas, y en los que dan la guardia
inmóviles, enhiestas é impasibles, centenares de
garzas azules ó sonrosadas, y regimientos de pelícanos blancos.
No se atraviesa un río sin encontrar en su cauce el dique que levanta y la bocatoma que canaliza y distribuye las aguas. De ahí que Michoacán esté reemplazando al Bajío en su papel de
granero de la República.
Pero hay algo que data de más cerca y crece
con más fuerza que la Agricultura propiamente
dicha; la industria maderera que en menos de
ocho años ha alcanzado un auge y un desenvolvimiento increíbles.
El núcleo de esta industria, y su germen, ha sido la Hacienda de Jaripeo, en el Distrito de Zinapécuaro. A la compañía explotadora de esta finca se debe la creación del primer aserradero de
vapor y del primer ferrocarril local, que está promoviendo la explotación razonada de bosques en
toda la región.
Jaripeo estaba destinado por su ubicación y sus
circunstancias á formar centro y á dar el impulso.
Situado en un nudo de ramales de la SierraMichoacana, está circundado de los bosques más opulentos del Distrito. En medio de aquella riqueza
reinaba hace diez años la miseria. La finca, arrendada á vampiros que la devastaban sin enriquecerse, llegó á no valer cien mil pesos, teniendo
una extensión de bosques, prados y plantíos de
diez sitios de ganado mayor.
La nueva compañía transfiguró ese estado de
cosas. Comenzó por montar un modesto aserradero, y lo que es más, por c·onstruír, empresa de
romanos en aquellas serranías, un palo-carril para el acarreo de los troncos destinados á la sierra.
El éxito, gracias á la labor, la energía y la inteligencia de los propietarios de la finca fué lisonjero y deseosos de nuevos y mayores progre·
sos construyeron un ferrocarril en forma que re-

corre aquellas montañas solo comparables en accidentació y belleza á las de Suiza, y desde cuyas
laderas se descubren los más porteutosos panoramas.
A la construcción del ferrocarril, meramente
interior, siguió la ampliación del aserradero; y el
ensanche de los negocios y la actividad de la producción y del con5umo, no se hicieron esperar.
Pero había aún una gran dificultad que vencer, el
acarreo hasta el Ferrocarril Nacional de las maderas labradas. Los Sres. Ochoa y Gómez Urquiza
no vacilaron¡ y sin ser ingenieros profesionales¡
pero sí ferrocarrileros experimentados, gracias á
la construcción de las dos primeras vías, trazaron, construyeron y explotan una vía de veinticinco kilómetros, que entronca en Huingo con el
Ferrocarril Nacional.
¡y qué vía! Tajos profundos, curvas ceñidas,
viaductos aéreos, puentes atrevidos, todo lo acometieran y lo realizaron, y de aquellos prodigios
dan idea nuestras ilustraciones.
El silbato de la locomotora despertó de su
letargo á todos los retrasados. Seguros de obtener
fletes baratos los hacendados comarcanos fundaron aserraderos y dan hoy carga al ferrocarril.
Por él circulan los granos, el combustible, los frutos y productos de la región llevando á todas par-

en la ceremonia.
tes la prosperidad y el bienestar, hijos, sin duda,
del orden público, pero también de la energía privada.
Está ya en estudio y pronto se llevará á cabo
una extensión del ferrocarril hacia fincas más lejanas que ya empiezan á enviar sus productos y
á pedir que la vía se acerca á ellas.
Por doquiera en Michoacán se dan ejemplos de
este espíritu de inichtiva, de esta tendencia progresista, de este deseo de prosperidad á que tanto
derecho tienen los pobladores de aquel vergel.
Existen en efecto centros mineros y agrí~olas de
nueva creación y gran importancia regidos por
hombres de temple y de alta competencia.
Pero no creemos que en todo el Estado haya
ejemplo de una transformación más completa de
un centro de inacción en centro de trabajo, de
una más completa transfiguración de un campo de
miseria y de abandono en una colmena de actividad y en un emporio de riqueza. En menos
de seis años esa finca que no encontró comprador
por ochenta mil pesos no la venderían sus propietarios por un millón.
El ejemplo es estimulador; y Michoacán debe
sentirse orgulloso de tan valiosos progresos y de
contar con hombres y michoacanos capaces de
realizar tamaños prodigios.

�434

EL MtJN.bo tr.USTRADO

Consagración del Obispo de Tabasco
L día veintisiete del mes próximo pasado, se efectuó en el templo de Santa Bríida, una ceremonia de gran significación
para los miembros de la iglesia católica;
' ·
la consagración del nuevo Obispo de la
Diócesis :de Tabasco, Monseñor Leandro Castellanos.
La ceremonia se rodeó de todo el esplendor que
acostumbran los católicos en tales ocasiones, y fué
muy imponente aun para los profanos. El adorno
del templo era magnífico; gran cantidad de palmas formaban fondo á un jardín de flores, que seguía por cerca del muro, y todo esto estaba iluminado por un sinnúmero de lámparas eléctricas
que hacían lucir el interior de la iglesia como á
la luz del sol á medio día.
Dijimos ya que la ceremonia fué muy impo·
nente: el venerable presbítero, vestido con las sencillas vestiduras con que se celebra comunmente
la misa, se arrodilló en medio de los obispos oficiantes que vestían las lujosas vestiduras, propias
de su elevada gerarquía en la iglesia, é hizo el juramento que se exige á los ungidos, terminado el
cual se le entregaron las insignias de su nuevo
cargo.
La concurrencia que llenaba el templo era nu-

EL r.mNDO ILUSTRADO

conserva de él un magnífico recuerdo. Después de la consagración, todos los asistentes á
t.lla pasaron á la sacristía, con
el objeto de felicitar al nuevo
Obispo y besar el anillo pastoral.
El nuevo príncipe de la iglesia es un sacerdote modesto y
trabajador, que ha dedicadc su
vida á hacer todo el bien que
le ha sido posible. Después de
una carrera de estudios que to·
dos los que le conocen califican
de brillante, y una vez que obtuvo la orden del presbiterado,
se dedicó al bien de sus semejantes hasta el punto de quebrantar su salud en favor de la
de los demás.
Su modestia llega hasta el
punto de haberse negado á proporcionar un retrato para su
publicación; el que ofrecemos
á nuestros lectores fué tomado
por nuestro fotógrafo el día de
la consagración.
Ofrecemos también en esta
plana fotografías de la ceremonia y del ordenado y los ordenantes, después de ella.

435

Una estatua al gran Morelos
Cuadro de profesionales distinguidos que será ofrecido
al Sr. General Díaz.

La junta patriótica de la ciudad de Morelia inició la idea
de la erección de una estatua á D. José María
Morelos y Pavón, y pidió proyectos á los arquitectos con el objeto de escojer entre los que
se presentaran. El voto de la junta recayó en
el que representa el grabado que ilustra nuestra
primera plana y ese será el que se erija en alguno de los más céntricos lugares de la capital de
Michoacán.
Mucho nos alegra esta noticia, pues parece ser
que se empieza á dar á la figura de Morelos toda
la importancia que merece. Durante cerca de un
siglo se ha visto al inmortal cura de Carácuaro si
no precisamente con desprecio, si como una figura secundaria en la historia, siendo que es quizás
la figura más importante después de Hidalgo.

Sres. Arturo R. Orc1, G6mez Portugal y José Treviño Garcla, organizadores de la velada en
honor dé la Independencia, en el
Teatro Arbeu.
merosa y distinguida; estaban representadas entre
ella la colonia tabasqueña de la capital y los habitantes de las ciudades, en las que el ordenado
ha prestado sus servicios como cura, donde se

Si bien es cierto que al inmortal caudillo de
Dolores se deben el origen y la iniciación de la
gran lucha¡ á su muerte, sacrificio que él voluntariamente ofreció á la causa desde el mismo momento que proclamó la independencia, los insurgentes quedaron sin jefe que los dirigiera, y la
causa hubiera fracasado á no ser por el alto espíritu militar de Morelos manifestado de una manera tan sorprendente durante la lucha.
l La(dote(militares de Morelos, que llegaron á

hacer que Napoleón deseara tres como él para
conquistar el mundo, son tanto más sorprenden·
tes cuanto que había sido educado para un objeto
muy distinto.
Ojalá que la iniciativa de la junta de Morelia
haga salir del olvido, en que tan injustamente se
le ha tenido, á la figura de Morelos.

..

HOMENAJE AL SEÑOR PRESIDENTE
DE LA REPUBLICA

Los principales profesionistas de esta ciudad
queriendo manifestar su adhesión y cariño al Primer Magistrado de la Nación, idearon formar un
cuadro en el que figuren los retratos de todos ellos
agrupados por profesiones.
Figurarán en el citado cuadro los principales
abogados, ingenieros, médicos, y todos los que
ejerzan profesiones en la ciudad: al pie de los retratos se colocarán las firmas autógrafas de cada
uno de los retratados, y todo irá bajo una leyenda en la que se de:Hcará el cuadro al señor Presidente de la República.
Publicamos una fotografía que representa el citado cuadro con los óvalos donde se colocarán
los retratos.

00

•1

En Australia se han secado varios ríos, muriendo asfixiadas muchas personas y animales é incendiándose los bosques á consecuencia de horribles
calores que hacen temer perturbaciones terrestres
muy graves en el interior del planeta.

*••

Tiene la Casa Blanca, en Washington, 170 pies
de largo por 85 de ancho. El gran salón del Este,
que se destina sólo para la recepción de embajadores, grandes fiestas, etc., tiene 80 por 40 pies.
El edificio es propiedad de la nación y está espléndidamente amueblado para el presidente y
su familia.

•••

Fotograf{a de la peña conocida por "El púlpito".-Roca monolítica de 5 m. de altura
qtte se encuentra á 6 ki16metros al norte de Lagos.

En las elecciones municipales de París se presenta un caso práctico de feminismo militante
más elocuente que los discursos de los mitines y
l os alegatos de la Prensa. La señorita J nana Laloe
es uno de los candidatos al Municipio por el barrio de San Jorge del noveno distrito.

Lic. Ignacio Bravo B etancourt.

ABOGADOS QlJE VALEN

En otro lug·ar de este periódico damos
cuenta del significBtivo obsequio que dentro de pocos días recibirá el señor Presidente ele la República. El presente consiste
en un mag·nífico cuadro en que aparecen
los retratos de los profesionales más disting·uidos de esta capital. Se encuentran allí,
en armoniosa unión, los abogados, médicos,
ingenieros, químicos, dentistas y notarios
de más fama.
Dada la importancia del regaio, importancia que estriba en la significación histórica del cuadro, hemos creído de suma actualidad dar á conocer, aisladamente, á los
profesionistas con cu.vos retratos se ilustra
el valioso obsequio. Comenzamos hoy por
los abogados, y de entre estos hemos elegi-

do al más joven de todos, el señor D. Ignacio Bravo Betancourt, que á pesar de los
pocos años que tiene de ostentar un título,
ha logrado ya figurar en primera línea J'
alternar casi á diario con maestros que como los señores Macedo, Casasús, Dondé,
l\1éndez, Cardona, Pineda y otros muchos
son verdadero orgullo del Foro Nacional.
El señor Bravo Betancourt se distinguió
desde los primeros años ele sus estudios
preparatorios y las cualidades que más lo
señalaron fueron su clara inteligencia y su
inquebrantable constancia.
Cuando ingresó á la Escuela de J urisprudencia llevó consig·o la bien adquirida fama
de notable estudiante y cimentó ese renombre obteniendo los primeros premios en todos y cada uno de sus años profesionales
recibiendo al fi nal ele su carrera, de ma-

nos del señor Presidente de la República,
la medalla de oro que es la distinción suprema con que el Gobierno honra la sabiduría y moralidad intachable de los jóvenes que adquieren un título profesional.
Como pasante de Derecho el señor Bravo Betancourt se dedicó á los negocios de
abog·aclo, con éxito que á todos causó sorpresa, pues económicamente obtuvo mejores resultados que muchos jurisconsultos
de bufete establecido.
Ahora, que ya es un abogado respetable
por sus conocimientos y de g-ran prestigio
por su honorabilidad, continúa de triunfo
en triunfo, encargándose de asuntos jurídicos de alta importancia. Es uno de nuestros
jóvenes intelectuales que, de seguir como
va, llegará á ser una personalidad de primera lírn=\a,

�t!t Mthroo rtüsfit!M

436

UN POSTE DE TELEGRAFO
Ilustraciones de R. Lillo
Estas páginas, tradttcídas especialmente para
"El Mundo Ilustrado." hablan muy alto en favor
de la literatura canadiense, uno de cuyos representantes es el notable literato Louis Frechette,
muerto hace poco tiempo, y autor de este lindísimo relato.
aquella tarde tranquila, descendíamos de Montreal á
Quebec, y, sobre cubierta se hablaba de literatura. Inútil
es añadir que, siguiendo la moda del día, ciertos espíritus
~ malhumorados acusaban á la industria, al comercio, á
las ciencias positivas, al progreso modnno, en una palabra, de ser incompatibles con las cosas ideales. Tras esta lista, venía otra; el vapor, la electricidad, y sobre todo, el es==="'píritu de mercantilismo, cosas eran éstas que habían matado á la poesía. La Torre Eiffel era su mausoleo.
Entre viajeros, se puede discutir.
-Permitidme que os llame blasfemos, señores;-dijo uno de los oyentes;- la poesía no morirá mientras el corazón del hombre viva. Ella está en
nosotros mismos más bien que en los objetos exteriores. La cosa que parece
más prosaica, puede, en un momento dado, revestir un aspecto de poesía
intensa. Todo depende de las disposiciones de espíritu y de corazón en que
uno se encuentre, y dd punto de vista en que está colocado. ¿Queréis que os
diga qué es lo que he visto más poético en toda mi vida, es decir, cuál es el
objeto que ha causado en mi alma la mayor impresión y la más tierna? Es
algo demasiado trivial, una de aquellas cosas que serían ennumeradas como
incapaces de provocar una emoción: es, simplemente ...... un poste de telégrafo.
- ¿Un poste de telégrafo? .... ¿Es posible? ....
-Palabra de honor, caballeros. No me chanceo; y si yo contara esa historia, me creiríais sin duda.
-Hablad, hablad!-replicaron todos á una voz. El nuevo interlocutor
era uno de nuestros compatriotas. Robusto aún por más que pasara de los sesenta, tenía la mirada profunda, la voz bien timbrada, y el lenguaje de un
hombre cultivado. En fin, una gran ternura al servicio de una inteligencia
pulida como el diamante.
Preparámonos, pues, á escucharle con un interés sincero.

(Fot. J. M. Guilléo.)

"Paseo Clmisse11" en los alrededores de Ma~atlán, vista al Sur.

•••
-Señores,-dijo;-he pasado diez y seis años de lo qne pudiera llamar
mi juventud en parajes bien desconocidos en aquella época, parajes que hoy
suenan de boca en boca. Me refiero á Klondike. ¡Oh! entonces no se soñaba
siquiera en ~ruzar la tierra helada para ir allí á extraer los lingotes y á recoger las pepitas doradas .... No había allí sino la c;aza, la adquisición de
pieles.
Las circunstancias que me habían conducido allá no serían relatadas si
no fuera porque contribuyen á comprender el estado de alma en que me encontraba cuando sucedió lo que á referiros voy. He aquí en pocas palabras
cuales eran esas circunstancias.
'
'
Nací en la Riviére-Ouella, una bonita ciudad situada como sabéis á
unas veinticinco leguas de Quebec, sobre la orilla derecha ' de Sainte-An~ede-la- Poca~iére. Mi padre m~rió mientras yo estudiaba en un colegio, y mi
madre vol vió á casarse dos anos después. Una vez terminados mis estudios
preliminares, mi madre quiso que yo abrazara la carrera de doctor, la cual me
gustaba mucho: Mas esto demandaba ciertos sacrificios, y mi padrasto, quien,
entre paréntesi_s, m_e era p'.ofundamente antipático, se opuso con todas sus
f~erza_s. De ~lh nacieron_ discusiones, malas inteligencias, hostilidades, una
vida 1mpos1ble para mi madre y para mí. ¡Pobre madre mía! Había sufrido
por mi presencia en la casa, y debía llorar por mi ausencia. Resolví, para
traerles la paz, optar por lo segundo; aproveché la primera oportunidad y
partí. Un agente de la Compañía de la Bahía de Hudson, me había contratado, con algunos otros compañeros, para ir á hacer la trata de pieles en los
territorios de Alaska.
. No he de contaros mis peregrinaciones lejanas, ni mis aventuras en los
d_1fer~ntes pu.n tos en donde permanecíamos. ¡Ah! los que encuentran la civihzac1ón moderna demasiado prosaica, debían ir allí. .......Ciertamente que
las ~osas demas~ado necesarias á la vida, no nos faltaban, pero esas mil pe•
queneces, esas mil cosas superfluas que forman el encanto de la existencia ....
no había q~e pensar en ellas. Teníamos sobrada ocupación para una buena
parte del ano; pero ¿qué hacer durante las estaciones muertas? Los libros
eran raros. lQué inventar para ahogar la monotonía de los rudos é interminables inviernos, tete á tete continuamente con los mismos individuos y no
contando los ~í~s sino por una corta aparición del sol en el horizonte?
¿Y de nohcias? ¡Nada! Separados del mundo entero durante doce meses
entre ~n a~o y otr_o. Un ~ólo coi:reo_durante la estación del estío, y eso era
todo. ,Podeis imagmar diez y seis anos de esta vida? . .... .
. . En fin, en el oto_ño de _1876, el correo, muy en retardo, me llevó dos no!ici_as que me atra3~ron smgularmente hacia mi país y hacia mi ya enveJ~cida madre: el marido de ésta, había muerto, y el camino de fierro del Pac~co canadiense, acababa de llegar á Galgary, después de asaltar las mon··
an as Rocallosas,

Estaba yo entonces en Yucon, cien leguas al
noroeste del antiguo fuerte Reliance, punto célebre hoy, designado con el nombre de DawsonCity. Ningún compromiso me detenía allí; un
Sioux, que conocía bien la ruta, y que volvía á
Edmunton, podía servirme de guía. El corazón
me palpitaba fuertemente ....... Contuve sus latidos é hice mis preparativos de viaje.
En suma, el 19 de noviembre, por la mañana,
mi salvaje y yo emprendimos el camino sobre la
superficie helada del río Porc-Epic, el uno precediendo y el otro siguiendo un largo &lt;toboggan&gt;
cargado con nuestras armas y bagages, y arrastrado por cuatro vigorosos perros esquimales. lbamos había el fuerte Lapierre,- una tirada de doscientas cincuenta millas.
Del fuerte Lapierre, había que atravesar las
montañas Rocallosas para ganar el fuerte MacPherson. Seiscientas millas á través de un laberinto desconocido de torrentes, de precipicios, de
rocas crispadas, de picos inaccesibles ...... Pero
los más largos y penosos caminos parecen alegres
cuando, al recorrerlos, nos vamos acercando á los
seres queridos.
Los días se pasaban en marchas, no interrumpidas sino para tomar un momento de descanso
mientras saboréabamos el alimento del medio día.
Por la noche acampábamos en cualquier parte, y
prendíamos nuestro fuego, Entonces desenganchábamos los perros, y poníamos á hervir las marmitas. Esto en cualquier sitio, en pleno aire, al abrigo de no importa qué, algunas veces al viento,
bajo la nieve que caía, sobre la nieve que se levantaba en torbellinos. Después, en las pieles húmedas, nos extendíamos el guía y yo, juntos pa·
ra calentarnos un poco, teniendo cuidado de colocar nuestras armas al alcance de la mano· dábamos la última m_irada al entenebrecido dielo, y
cerrábamos los o¡os para dormir.
A excepción de algunos altos en los fuertes
donde tomábamos un día de reposo para recupe:
rar nuestras fuerzas, seguíamos y seguíamos siempre, alentados por una suprema esperanza. Por fin
el 24 de diciembre, llegamos á Athabasca-Landing
al n,edio d ía.
'
Yo había hecho un calendario sobre el cual
unas ray os s transversales y otras oblicuas, indicaban,la c Uenta del mes y los días de la semana.
Sabia p _ues, que estábamos en la víspera de navidad, y a pesar de las fatigas de ese interminable
viaje, me sentía reconfortado á la idea de pasar
esta enternecedora fiesta de familia, bajo un techo
de crist_ianos, en compañía de mis . semejantes, y
en medio de compatriotas ...... Desgraciadamente mi deseo no debía realizarse. Desde la mañana, una nieve espesa, levantada por un violento
viento del Norte, había hecho nuestra marcha casi imposible. Al medio día, estábamos literalmente e~vu_eltos en un to~bellino qne no nos dejaba
ver a diez pasos de distancia.

Los habitantes de Quebec, imaginan saber lo
que es una tempestad de invierno: no les deseo ir
al fondo del Noroeste á convencerse de que no
las conocen. Es algo sencillamente horrible: os
ahoga, os ciega, os estruja, os congela, os mata ....
Perdéis el pie, no respiráis, la noción de las distancias se os escapa. Nada para guiaros: la claridad del sol no es sino una luz difusa que se sospecha apenas á través de las opacidades de la atmósfera¡ la brújula,-cosa que sucede frecuentemente en estas circunstancias,- se vuelve loca: y
vosotros no avanzáis sino al azar, á tientas, por
decirlo así, sumergidos, ahogados por las ráfagas
y los aletazos furiosos de la tempestad.
Era ella, la tempestad, esa bestia feroz la que
nos detenía en su garra.
Si no hubiésemos estado tan empeñados en llegar, nos habríamos quedado en el fondo de algún
barranco, en algún pliegue del terreno, y allí habríamos dejado pasar la tempestad sobre nuestras
cabezas; pero yo tenía dentro de mi ser una especie de desesperación que me gritaba jadelantt!
¡adelante! y no podía desobedecerla ....
Era preciso caminar, era preciso seguir .... mas
¡ay! inútiles resultaban los esfuerzos: la posta que
nosotros esperábamos encontrar, no estaba en el
punto en que debíamos hallarla. La noche se venía encima: era evidente que h~biamos seguido
una ruta equivocada. De esto nos dimos cuenta
exacta, cuando una vez calmada la tempestad y
despejado el cielo, pudimos observar la posición
de las estrellas; habíamos caminado demasiado hacia el Oeste. Era preciso resignarse.
Cambiamos de dirección, y erramos aún algunas horas, no tanto ya para encaminarnos al lugar donde debió hacer alto la posta deseada, sino
para buscar un lugar conveniente donde poder
acampar. Yo estaba rendido de fatiga, y seguía á
los perros, casi arrastrándome, con las piernas inchadas y el corazón ahogado de pena.
Repentinamente, el guía, que se había adelantado un poco, lanzó este grito:
-¡Un árbol!
¿Un árbol, sólo, en plena llanura? . . .. era inverosímil. El salvaje había querido decir c:un arbusto.»
Tiré al suelo mi bagage, y corrí á reuuirme con
mi compañero. En efecto, teníamos delante de
nosotros un tronco desnudo, que se elevaba hacia
el cielo, recto, enmedio de la inmensa llanura desierta . ..... Me detuve un instante, sorprendido;
después, el corazón me dió un salto dentro del
pecho, y no pude contener un grito,-un grito enronquecido por un sollozo ....
Ese tronco seco, ese árbol muerto, ese fantasma
solitario, erguido como el palo de un navío abandonado en mitad del océano, había sido plantado
por la mano del hombre: jera un poste de telégrafo!

Habíamos pasado, pues, Athabaska- Landing, y
estábamos ya en el camino de Edmunton.
¿ Comprendéis bien? ¡Un poste de telégrafo! El
centinela avanzado de la civilización!
¡Un poste de telégrafo! ¿No era como una mano
amiga que se tendía hacia mí bajo el cielo de la
patda?
Más aún: lno era la cordial bienvenida de un
mundo recuperado, la bienvenida sobre un suelo
vi viente, cultivado, poblado de seres intelectuales, de compatriotas queridos?
Había entrado al fin en la vida social, en mi
país, en mi siglo, después de diez y seis años de
de~tierro en el fondo de inmensas soledades salvajes. Había entrado cas1 en la familia, porque
ese hilo de acero que oía vibrar en lo alto, volvía
á ligarme al pasado, á la ciudad natal, al hogar
paterno más que nunca amado, á mi anciana madre, á quien imaginé poder saludar con un grito,
á pesar de las mil leguas que me separaban aún
de ella!
¡Ah! es preciso haber probado esto, bajo un cielo boreal, enmedio de un desierto de hielo, en el
misterio de la santa noche de Navidad, para comprender lo que digo: yo os confieso ingenuamente,
que sentí mi cerebro vacilar ..... .
Y allí, bajo la mirada sorprendida de mi compañero de miseria, que, intrigado por los sonidos
extraños del l:..ilo telegráfico tendido sobre nuestras cabezas, murmuraba: c:Manitou! Manitou!&gt;,
rompí en lágrimas, y, abriendo los brazos, estreché largamente, largamente á ese pedazo de madera insen~ible, á ese poste de telégrafo, á ese hermano mío!

***
La voz del narrador temblaba un poco. En cuanto á nosotros, lo escuchábamos emocionados y
mudos. Los que habían tronado contra el prosaísmo de nuestra &lt;edad de fierro,&gt; estaban d esarmados. Después de algunos instantes de silencio, el
viajero del Noroeste dijo:
-¿ Qué podré añadir, señores? No quiero ir más
lejos. Acampamos allí, y me dormí al pie de mi
nuevo amigo, con la cabeza perdida en mis sueños, mientras que el h ilo sonoro, sacudido por el
viento de la noche, me traía, en girones, como un
eco lejano de las campanas de la Ri viere-Ouelle
y los cantos sagrados que en aquellos momentos
debían resonar bajo las bóvedas de nuestras iglesias .... Jamás he asistido, os lo aseguro, á una tan
hermosa misa de media noche. ¡No, no! la poesía
no ha muerto: vive eternamente en los r epliegues
del corazón. Se necesita solamente que un soplo
cualquiera venga á despertarla para que abra laalas y ascienda cantando sus tiernas y dulces mes
lodías.
LoUIS FRECHETTE.

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EL MUNDO ILUSTRADO
EL MONDO ILUSTRADO

439

La Fiesta Hípica del Domingo

~

\

Carrera en bicicleta.

Sr. Manuel García.-Fin de la cuarta carrera.
Un momento sensacianal.-Fin de la carrera de
2000 metros á pie.-Primera carrera militar, en la
raya.-Sr. José Ignacio Limanfour llegando en el
Never Fret, 3a. carrera.-Fin de la 6a. carrera.Enríque Ortíz, carrera á pie.

,

Como último número del programa organizado
por la Junta Patriótica de la Cuarta Demarcación
de Policía, para celebrar el aniversario de la proclamación de nuestra independencia, se efectuó
el domingo veintisiete del mes próximo pasado
una fiesta deportiva en el hipódromo de Peralvillo, en la que tomaron parte _los más notables
elementos de que se dispone en este ramo.
El programa incluía carreras de varias clases:
á caballo, á pie, en bicicleta, en automóvil y, como novedad, en motocicleta.
Se inició el programa con la de motocicletas en
la que el recorrido fué un viaje de ida y regreso
á la ciudad de Texcoco. En seguida partieron los
participantes en la de bicicleta, quienes se dirigieron á Atzcapotzalco, y después de ellos salie·
ron los corredores á pie, los cuales tenían quehacer un recorrido de dos kilómetros.
Tras breve pausa empezaron las carreras de caballos de las que se corrió una cada media hora.
Entre ellas las hubo muy interesantes tanto por la
selección de magníficos caballos que se hizo para
que toi:µaran parte en ellas, como por la habilidad
que demostraron los corredores y la preparación
de las cabalgaduras.
La primera carrera, dedicada á miembros de
los regimi~!!tQs &lt;l~ la guarn~ci9n, fué notable por

lo bien corrida, y el triunfo del guardia Toribio
Trigueros envanecería al mejor pro~esional. Las
dos carreras siguientes fueron sensacionales, pero
pasaron sin incidente notable.
Después de la tercera carrera se hiz_o la exh_ibición de un automóvil de carrera de ciento vemte
caballos de fuerza en que su inventor, acompañado del joven José Ignacio Limantour, hizo tres
veces el recorrido de la pista con una velocidad
vertiginosa.
La salida de la cuarta carrera, no fué regular,
según el público, y las protestas de éste hicieron
que tres de los caballos que iban á tom_ar p~rte
en ella no salieran de la raya, lo que pnvó a la
carrera de su interés.
En la sexta carrera hubo un incidente que quizás sea de funetos resultados¡ se trataba de un steeple chasee en el que tomaron parte tres caballos
y una yegua¡ los primeros obstáculos pasaron
bien, pero cerca del fin de la carrera la yegua
"Eva" y uno de los caballos cayeron¡ la yegua
para no levantarse más, y los ginetes sufrieron
algunas lesiones¡ las recibidas por Enrique Welton son de gravedad.
Se corrió una carrera que no estaba en el programa, entre los caballos Massini y Senator que
fué ganada por el segundo,

-~
·X· ·X·

Las noticias que se habían recibido de los corredores de bicicletas no eran nada consoladoras¡
á uno de ellos se le había rota una cámara y Roberto Al varez, de quien tanto se esperaba, se retiraba con la máquina rota¡ por lo tanto el resultado de estas carreras era esperado con ansia. Llegó
en primer lugar el ciclista Alfonso Carretero que
recorrió los veinte kilómetros en cuarenta minutos. De los corredores á pie venció E. Ortiz y d e
los corredores en motocicleta ganó el señor García.
Volviendo los ojos hacia las tribunas nos encontramos una concurrencia selecta y numerosa¡
hace mucho tiempo qne no se habían visto las
tribunas tan coneurridas como en la fiesta del domingo. No había en ellas uu sólo asiento desocupado, y en el campo que media entre la pista y
el "stand" discurrían damas y caballeros que no
habían encontrado lugar en las tribunas ó que
preferían el movimiento á la comodidad de estar
sentados. El aspecto que presentaba la concurrencia era muy hermoso y brillante.

Fin de la 2a. carrera.- Oceaner llega el primero.
cedores¡ como parte de este acto se entregó al señor Bonifacio Ochoa, miembro del Club Hércules, la medalla que le concedió el mismo club por
su heroico comportamiento al salvar la vida de dos de sus compañeros
con peligro de la su ya. El condecorado_:fué objeto de una cariñosa manifestación de parte del público.
La fiesta del domingo será recordada como una d e las que han obtenido
mejor éxito, y sus or¿anizadores deben estar contentos d e ella.

***

Después de los números del programa deportivo se procedió á entregar los premios á los ven-

Steeple-Chase. Senator Poynlz llega en primer lugar.

�EL MUNDO ILUSTRADO

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441

1!1t MtlNDo ILUSTRADO

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1nundaciones.

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UANAJUATO, uno de los Estados más ricos, n:ás p o .nsi.tas, mejor gobernados
de la república, acaba de celebrar las fies1as patrias de una manera que le da honra y provecho, y que marca, sobre todo para la
capital del Estado, una nueva era, un nuevo período en su desenvolvimiento económico. Nos
referimos á la inauguración del Túnel Porfirio
Díaz, obra monumental que ha sido realizada en
un espacio de tiempo sumamente corto, con fondos exclusivamente del Estado, y que asegura
para lo porvenir la vida de la población, puesto
que remedia radical y completamente las inundaciones que de tiempo en tiempo la amenazaban y
que, pudiéndola destruír completamente en cualquier época, tenían en continua alarma al vecindario é impedían que la ciudad tuviese la impor•
tancia que por sus recursos le corresponde.

Efectivamente, la historia de los desastres, ocasionados en la ciudad, por las fuertes avenidas
del río del Monte de San Nicolás y del arroyo de
la Presa de la Olla, que, de tiempo en tiempo, excedían en su caudal á la capacidad del cauce dejado
para el curso de las aguas entre los edificios cons•
truídos en sus márgenes, se remonta casi á la fecha de la fundación del primer núcleo d e fincas
edificadas á los lados del río¡ la estadística de dichos desastres extractada de la obra "Efemérides
Guanajuatenses" del P. Lucio Marmolejo, aumentada con la, noticias ocurridas posteriormente á
la publicación de esa obra, señala estas fechas: 8
de junio de 1704¡ año de 1741¡ 5 de julio de 1760,
en esta ocasión el agua subió sobre las azoteas de
las casas y se llevó más de 240¡ 16 de septiembre
de 1770¡ 2 de septiembre de 1772, en esta fecha la
inundación casi alcanzó las proporciones de la
del año de 1760, y por primera vez el Ayuntamiento
discutió los medios para evitar esos desastres, resolviendo expedir orden urgente á los dueños de
minas .para que amurallasen sus terrenos¡ 27 de
julio de 1780, ese día el desastre fué de los mayores: se inundó la mina de Rayas pereciendo todo
el pueble.
El 19 de diciembre del mismo año el Ayuntamiento se dirigió al Virrey para que sugiriese algún medio para prevenir en lo futuro tales desas-

l

~S -emplead_os·de. las ~oficinas~feder~1.1!:
riendo manifestar al señor Secretario de Hacienda su gratitud por la gestión administrativa
de este alto funcionario, que ha tendido en mucho
á mejorar el estado del citado gremio, y al mismo
tiempo expresarle su admiración por la citada labor, organizaron en honor suyo una manifestación de aprecio altamente significativa.
La mejor manera que se halló para perpetuar
el recuerdo de esa manifestación fué la formación
de un artístico álbum de autógrafos en el que se
coleccionaron las firmas de todos los empleados,
desde los que ocupan los puestos más altos hasta
los que se hallan en los más humildes, y que tienen motivo de agradecimiento al laborioso_:funcionario.

11..-.. !"''""1 ..,_, ., ltlr' ,.,1,,.. "/"t' ,,.,
L. 11,,,~..t t,
JhlNM_,¿

:~J,.:,w,.,r,;~..,.,. ,11,

~,.,.M,., ,.,_,

***

,,

El álbum como obra de arte, es de gran valor¡
se halla dentro de una elegante pasta forrada de
piel de Suecia guinda apagada con ad?rnos de plata y un broche del mismo metal. En el interior
después de una hermosísima portada dibujada'.de:
licadamente á la acuarela por Germin Gedovius
siguen las hojas destinadas á las firmas, las cuale~
también ostentan algunas obras de arte debidas al
mismo prestigiado pincel.
Las primeras de estas páginas están dedicadas
á hacer una síntesis breve de la labor hacendaria
del señor Limantour, la que lo ha hecho acreedor
á la gratitud de los manifestantes, y las restantes
contienen si~te mil firmas autógrafa~.

½1/Ít ,.¡{ /.'1/.t

En los últimos días del mes próximo pasado
una comisión formada por altos empleados de 1~
federación fué á la oficina del señor Secretario con
el objeto de poner en sus manos el álbum, El funcionario agraciado con tan simpática manifesta-

ción expresó su más profundo agradecimiento por
ella.

•
••

Ilustramos estas líneas con algunas fotografías
que dan idea del hermoso y artístico obsequio.

Estatua de la Paz, obra cel escultor Contreras,

tres, y aquel funcionario comisionó al Ingeniero
Don Joaquín Velásquez de León, para estudiar el
asunto y proponer los medios conducentes al fin
apetecido. En 15 de abril de 1781, Velásquez de
León dió por terminado su reconocimiento en el
río y dictó entre otras la providencia de repetir
con carácter de muy urgente la orden expedida
desde 1772 para que los dueños de minai. y !oseros situados en las cañadas que concurren al río
de la ciudad cerquen sus terreros con fuertes muros; 10 de agosto de 1794: 13 de julio de 1804; en
10 de enero de 1822 se habló en el Ayuntamiento
del peligro de inundación en que se encontraba
la ciudad y por primera vez se enunció el pensamiedto de abrir un túnel de la hacienda de San
Agustín al arroyo de la presa de los Pozuelos ó
al del Cuajín; 4 de julio de 1828, esta inundación
hace grandes destrozos é inutiliza la iglesia de
Belén. En 19 de mayo de 1830 se renovaron las
disposiciones dictadas para que los terreros de
las minas no se arrojen á los arroyos¡ julio de
1834, en esto vez la corriente rompió la bóveda
del Baratillo¡ 2 de julio de 1867, esta inundación
fué ocasionada por la corriente del río del monte
exclusivamente, sin que la Presa de la Olla se derramara ni aun siqui era se llenara¡ 20 de agosto

�443

EL MUNDO TLUSTRADO

442

EL MUNDO ILUSTRADO

In~eniero de la obra Sr. Ponciano Agnilar. Construído por
la Cía. Mexicana de construc•
cienes obras de Ingeniería. S.
A. Guan:ijuato, 15 d e Septiembre de 1908".

consistencia, que no ha sido
nece,ario emplear obras de sostenim iento sino en un tramo
de 40 metros. El tajo de entrada tiene una profundidad máxima de diez metros y medio; su
anchura es de ocho metros entre las p:.redes verticales y ter•
mina en nn fondo semicircular
de cuatro metro, de radio. El
tajo d e salida, ó d el &lt;Cuajín»
tiene ocho metros de anchura
en el fondo.
Los trab1jos en los tajos de
acceso comenzaron en la última semana de jnnio de 1906, y
el 23 de enero de 1908 se estableció la comunicación entre
dos cabos de avance. El volu·
roen de roca extrdída de los tajos fué de 6,800 metro, cúbicos,
y del Túnel 147,000 toneladas.
La capacidad de descarga del
Túnel es de 400 metros cúbicos
por se!(undo. El día primero
de julio del año actual cayó
el primer a~uacero torrencial
de la temporada, y entonces
se vió de una manera incontrovertible 1't utili'dad del túnel, pues á través de él pasó
un torrente de agua que habría
inundado de seguro la población.

y

Entusiastas Discursos.

A continuación el Sr. Lic. D.
Francisco González Mena, en
representación de la Compañía
Mexicana Con5tructora de Obras de Ingeniería, hizo entrega
del Túnel al Sr. Gobernador.
Para ello pronunció un corto
discurso mu y correcto y J1ermoso, que terminó felicitando
á Guanajnato por la hermosa
coincidencia d e q ne. en la fe•
cha memorable den uestra emancipación política, y en el aniversario del natalicio del Sr.
Gral. Porfirio Díaz, quedaba ligado p:ira siempre el nombre
del distinguido E 5tadista con
el de Guanajuato, pues era inau•
gundo el Túnel que llevaba con
orgullo su n o-ubre.
El Sr. O~re~ón González, contestó en términos elocuentes al
Sr. Lic. Gouzález Mena, haciendo manifiesta su jus~a satisfac•
ción poque aquella obra hubiera sido realizada sin gran
s1crilicio y, sobre todo, sin comprometer en ningún s?ntido las
rentas del E,tado.
El Sr. Lic. Obregón González
concluyó con estas palabras:

L.:i Esfación Urbana.
A la inan!(nración del Túnel
&lt;Porfirio Jlíaz,» se agregó la de
la Estación urbana del F. C.
Central; mejora de )!randísima
utilidad, y que liga directamente á Guan'ljuato, una delas plazas más importantes de la República, con la red ferrocarrilera del país.

Las Fiestas.

Entrada oriente del Túnel "Porfirio Diaz."
de 1873; 3 de junio de 1883, inundación en el Paseo de la Presa; 7 de junio de 1885· 30 de junio
y 19 de julio de 1905.
'
En novi~mbre de 1873 los señores Ingenieros
Don Ignacio G. Rocha y Don Domindo Galván
comisionados por el Gobierno ó el Ayu':itamiento
practicaron un reconocimiento con objeto de die~
taminar sobre la idea antiguamente emitida de
abrir un túnel entre la hacienda de San Ag~stín
Y el arroyo del Cnajín, pero no llegó á formularse
ning~n. proyecto definitivo acerca de esa obra, y
snbs1sho el estado anterior de cosas.
El Proyecto de Desague.

En el año de 1883, el Gobierno del Estado á
instancia del Sr. Jefe Político, Corond Don Ce-

cilio Estrada, comisionó al lndeniero Ponciano
Aguilar para formar el proyecto.,de la obra propuesta desde el año de 1822, habiendo quedado
dicho proyecto definido en estos términos:
Longitud del túnel entre San
Agustín y el arroyo del Cuaj ín ......................... 1,114 metros.
Longitud del tajo en la extremidad de salida ........... .
80
Diferencia de nivel entre los
dos extremos ............ .
14
,,
Pendiente .................. .
1.257
%
Sup. de la sección adoptada
de 4 mis. de diámetro ..... .
12.50 ms.Z
Capacidad de descarga en met.
cúbicos por segundo....... .
50

[Fol. Aguirre.]
En junio del mismo año de 1883 se dió principio á los trabajos, empleando en ellos cuarenta
P_:esos. La obra avanzó sin interrupción hasta el
ano de 188~ en el curso del cual se suspendió,
quedando e¡ecntados el tajo de salida y 130 metros de perforación.
-En el año de 1904 por mandato del Gobierno el
Ingeniero del Estado emprendió un estudio para
el p~oyecto general del drenaje y saneamiento de
la ciudad; como resultado de dicho estudio1 el
mismo Ingeniero, produjo en el mes de junio de
1905, el dictamen que se refiere á las obras necesar_ias para la fácil y rápida salida de las aguas
pin viales, de las aguas sucias procedentes de los
usos domésticos é industriales y de los desechos
de los habitantes de la ciudad. Siendo algunas de
esas obras de utilidad manifiesta é inmediata se
pr?cedió á fU ejec1;1ción desde luego. y así qu~dó
abierto el tnnel «P1pila&gt; entre la hacienda de San
Jerónimo y Puerta Grande, reduciendo á 50 metros una distancia de 400 del cauce sinuoso del
Río_ ~el Monte.. El proyecto sometido á la aprobacion del Gobierno comprendía la continuació:1
de la obra del ·'Cnajín" con alriuna~
reformas al
0
proyecto primitivo, pues ya no d ~bía com~nzar
en la haciendade San Agustín sino enla de Puerta Grande, frente al túnel «Pípila,&gt; y la sección
propuesta se aumentaba á 25 metros cuadrados
con diámetro de 25 ms. 65, capaz de una descarga
de 100 metros cúbicos por segundo· comprendía
también dicho proyecto la apertura de otro túnel
entre la cañ1da de San Renovato y el río de Pashta, para evitar la inundaciones que pro:eden de
aquellas vertientes.

Los días de la patria en Guanaju~to fueron, pues, de inusitado entusiasmo. No obstante que el día 15 amaneció lluvioso, la población estuvo animadísima desde las primeras
horas de la mañana. A las cinco una multitud inmensa recorrió las calles, en medio de
atronadoras salvas, de estrepitosos repiques y de los alegres
clamores de las músicas. El
pueblo entusiasmado vitoreaba
á Hidalgo, al Presidente Díaz y
al gobernador del Estado, Lic.
Joaquín Obre~ón González.
A las nueve de la mañana s~
reunieron en el suntuo,o PalaSR. LIC. D.
cio del Poder Le~islati vo los
funcionarios del Fslado y de la Federación, los representantes extranjeros y un numeroso público.
El Sr. Gobernador del Estado abrió el período de
sesiones, y en la esencia de su correcto informe,
leído con clara voz y escuchado con gran interés,
tuvimos ocasión de ver cual es la marcha de los
ne,gocios administrativos en el Estado en los últimos meses, y cual el desenvolvimiento de la riqueza pública. El informe es sumamente satisfactorio, pues demuestra que el Estado sigue en

La Gran Inundación,

GRUPO DE INVITADOS DE HONOR AL LUNCH CHAMPAGNE.

En _la primera fila de izc¡.uierda á derecha: Sr. Lic. Carlos Robtes.-Ingeniero Ponciano A uilar.-H.
EG. Daávl1s. MSra. Shaefer.-L1c, Joaquín Obregón González.-Sra. Jl-!aria Torne{ de Obre,.ón -Li/Francisco
onz ez ena.
,. '
'

En tal estado las cosas, sobrevinieron los des~stres del 30 de jnn!o y de 19 de julio de 1905,
sm precedente, este ultimo. Computados los datos relativos á los volúmenes que, en su máximo
derramó la avenida por la ciudad se advirtió l;
d_eliciencia de las obras en la fo;ma que habían
sido proyectadas y, aprovechando la enseñanza
que deparó el último desa5tre, se lijaron delinitivame,nte, para su ejecución, las condiciones en
que deberían ejecutarse las obras.
El Túnel se cons' r .ryó con:orme á las condiciones del co~trato hecho por el gobierno con una
casa am~ncana. Están formadas principalmente
de un tunel de 1,1~2 metros de longitud; un tajo
de no.venta metros a la extremidad de entrada, y
un ta¡o de 110 metros á la extremidad de salida
La sección del Túnel es completamente circular'
con diámetro interior de 7 metros y está re~
vesti~o interior~ente de una capa 'de concreto.

El Tunel está abierto en la masa granítica de tal

Señores Munícipes:
Ten~o gran satisfacción en
entregará la Municipalidad de
Guanajuato, di~namente representada por vosotros. el Túnel
'·Porfirio Díaz", obra que era
de una necesidad absoluta para
esta capital, obra en la que se
pensó hace más de cien años y
que ha sido objeto de la atención de tantos Gobernantes pa•
triotas que ha tenido nuestro
E,tado; obra que es un verdadero canal de derivación de las
aguas torrenciales de poderosos arroyos que vienen de lar¡(3s distancias por la Presa de
la Olla y el Monte de San Nicolás, obra, en una palabra, que
estudiad a escrupulosamente
con las lecciones de la experiencia de varios siglos, viene á ser
JOAQUÍN OBREGÓN GONZÁLEZ, GOBERNADOR DEL ESTt\DO DE GUAl"AJ UATO.
hoy la seguridad de las vidas y
todo su auge, y que se han llevado á cabo gran
de las propiedades de los habitantes de Guananúmero de mejoras, así en lo material como en el
juato y una de las firmes columnas en que ha de
orden administrativo.
descansar su halagüeño porvenir. ¡Bendigamos á
la Providencia que nos permite reunirnos en día
Una romería.
tan solemne para la Nación Mexicana y especialDesde muy temprano comenzó á dirigirse la
mente para nuestra querida ci11dad, á inaugurar
muchedumbre á la salida del Túnel «Porfirio
Díaz,&gt; que debía inaugurarse. Al terminar la ce•
remonia de apertura del Congreso, se organizó la
comitiva que desfiló desde la puerta del Palacio
Legislativo hasta la boca occidental del Cuajín.
Al frente de la comitiva marchó una descubier·
ta de caballería. Seguían los empleados y operarios de hs negociaciones mineras y oficinas metalúr!(icas: ¡(remios de comerciantes, agricultores,
olreros industriales, niños de las escuelas y música de la «Escuela Industrial J. O. G.&gt; La procesión fué vistosísima y ocupaba varias calles.
A las diez y quince minutos partió del "Parque
Joaquín Obregón González" (antes Jardín de la
Unión), la comitiva oficial instalada en quince
vehículos del tranvía y presidida por el Sr. Gobernador del Estado. En la antigua Hacienda de
Puerta Grande fueron recibidos el Sr. Gobernador y
sus distinguidos acompañantes por el Jefe Político de la Ciudad, los miembros del Ayuntamiento
y la comisión de la Junta Patriótica; unos y otros
o :uparon la plataforma donde iba á verificarse el
acto solemne de descubrir la placa conmemorativa y el nombre de la grandiosa obra, quedando
asegurada para el porvenir la salvación de Guanajuato.
Solemne Ceremonia.

JNGENIERO PONCIANO AGUILAR,

.{)irector de /as obras del Túnel "Porfirio Dloz."

Con aplausos y gritos de entusiasmo, repiques
á t odo vuelo, nutridas salvas, saludó la muchedu?1bre el instante en que el Sr. Lic. Don Joaq_urn Obregón González, á quien se debe la ejecución de la obra, descubrió el nombre de ''Túnel
Porfirio Díaz", que en letras de metal ostenta en
su parte superior, la boca oriental, y la hermosa
placa de mármol que tiene en caracteres de oro la
siguiente inscripción:
'·Túnel Porfirio Díaz. 1906 á 1908. Presidente
de la Rep. Mexa. Sr. General Porfirio Díaz. Gobernador &lt;t~ Guanajuato Sr. Lic. Joaquín Obregón
González,
·
·

SR. LIC. CARLOS ROBLES.

Presidente de fo Junta Patri6tica, ortani.{adora
· · .. ·
de las fiestas, ·

�44-.l:

ET, MUNDO ILUSTRADO

445

EL MUNDO ILUSTRADO

Es/a/na d,• Hida~f( Oen el /'arque. lradas de la Presa de la Olla.

este túnel de inapreciable utilidad y bautizado
con un nombre glorioso!
El Sr. Lic. Obregón González hizo en ese acto
formal entrega de la obra a 1 H. Ayuntamiento, y
el Sr, Ingeniero Don Francisco Reynoso, pronunci:S un excelente discurso, en el cual se refirió á
las épocas terribles porque atravesó Guanajuato,
soportando los efectos de las tremendas inundaciones¡ hizo votos sinceros por la prosperidad del
Estado, y porque la obra colosal que implica la
más importante defensa de la vida é intereses de
los habitantes, dé los apetecidos frntos. esto es, la
absoluta confianza en la inversión de capitales
para el desarrollo de la minería, el comercio, la
industria y la agricultura, pues contando con ese
inestimable factor y el incondicional a poyo de
un gobierno de acrisolada honradez y superior
inteligencia, todos los intereses disfrutarán de
amplísimas garantías y una protección eficaz.
El Sr. Gobernador y su familia, lo~ invitados
especiales, las diversas comisiones, los delegados
y una gran masa popular, se instalaron en numerosos coches del tranvía, situados previamente en
el interior del Túnel, y de ahí partió la fantástica procesión á través del mismo que estaba iluminado con un número grandísimo de focos eléctricos.
En la boca del Túnel.

La travesía fné efectuada sin ningún contratiempo, y ya próxima á llegar la comitiva á la
boca Poniente, el espectáculo no pudo ser más
interesante ni más hermoso.
La comitiva salió de la boca del Túnel, y el golpe de vista que presentaron las montañas coronadas de casitas de campaña é invadidas por un público incontable, fué encantador. Las músicas
rompieron á tocar el Himno Nacional, que cantó
un coro de voces infantiles.
Al descender de la vía el Sr. Lic. Obregón González, fué recibido por el Sr. Lic. ·Don Carlos Robles, Presidente de la Junta Patriótica, y por muy
distinguidas personas que lo acompañaban. Una
~raciosa comisión, compuesta de la niña Victoria
Pérez Gallardo, que llevaba en el pecho nuestra
insignia nacional, y el niño Nicéforo Guerrero,
depositaron en las manos de la Sra. Doña María
Torne! de Obregon González y en las del Sr. Gobernador, dos hermosos ramos de flores, como testimonio altamente significativo de cariño, respeto y gratitud.
El templo de las deidades.

En la explanada del extremo Poniente del Túnel, fué erigido el «Templo de las deidades::. era
éste un esbelto kiosko de columnatas forradas de
vegetación recamada de pequeñas flores, y rematado todo por un ático, de donde pendían guirnaldas y listones con los colores de di versas
banderas. En el recinto del templo, y formando
un
.. cuattro plástico muy sugest!vo1 estaban repr~,

.

sentadas La Paz, México, Los Estados Unidos, La
Electricidad, España, La Minería y la Ciencia,
caracterizadas respectivamente por las señoritas
Josefina Rocha, Carmen Obre~ón, María Echeverría, Mimí Chico, María Luisa Reynoso, María
Elena Baz y Lupe Arizpe, luciendo trajes apropiados y muy lujosos. A estas deidades formaban
corte las Sritas Angelina Obregón, Josefina Ezcurdia, Lupe Echeverría y Débora E~tracta, ata viadas
también con extremada elegancia.
Notable discurso.

En las gradas del templo, y junto al cortejo de
hadas y huríes, el Sr. Lic. Don Carlos Robles saludó al Primer Magistrado. pronunciando un discurso muy interesante y atinado.
En su alocución en que campeaba el amor intenso á su ciudad, el orador se refirió á la gran
importancia de la obra, á lo mucllo que por realizarla se habían esforzado los hombres de buena
voluntac, y su significación como obra, dijo «concebida por un hijo de Guanajuato, llevada á cabo
por un guanajuatense, regada con el sudor de
nuestros hermanos. y que ha servido para consolidar la restauración de Guanaiuato. " Terminó su
bella peroración diciendo: «De hoy más, al recuerdo de nuestras glorias patrias se unirá en
Guanajuato el de la inauguración del Túnel Porfirio Díaz; Pípila, el legendario tipo del minero
guanajuatense, viene hoy á depositar en el altar
de la patria su cuña y su barrena como la ofrenda del trabajo de nuestros heroicos libertadores,
y año por año vendrá á renovar esta población,
recordando este día en que la Ciudad Mártir se
ha convertido en Ciudad Salvada.&gt;
Esta brillante peroración fué muy aplaudida.
El pasante jurista, Sr. Don Leobino Zavala, declamó una composición poética que llamó la atención por su factura y airosa inspiración de que
está llena.
El lunch.

Después de esta ceremonia, los invitados fueron
pasando al salón que simulaba una inmensa caja
de cristal blanco esmerilado, tapizadas las paredes con artísticos festones y caprichosas figuras
de flores. El techo estaba cruzado por guirnaldas, y en el extremo principal destinado á la
mesa de honor, había un gran abanico de palmas
sustentando en el centro un gorro fri~io, y á los
lados estrellas y escudos de rosas blancas. En
grandes mesas adornadas con ramos de flores, se
tomó el lunch. Aunque había boletos para penetrar al salón, al fin tuvo acceso todo el público
que quiso, y cerca de dos mil personas disfrutaron del lunch, preparado por el Sr. Don José Rosario Luna, que estuvo e:,¡:traordinariamente atento y obsequioso con todas las personas.
La más expresiva cordialidad presidió aquella
democrática reunión. Un grupo de señoritas de la
\llta sociedad le impuso al Sr, Gobernador 11na ri,

ca banda de seda tricolor, bordada de oro, y una
respetable comisión, compuesta de comerciantes
prominentes, le hizo entrega, á nombre del comercio, de un artístico tarjetón y dos e~tatuas de
bronce que representan «El Trabajo&gt; y «El Pilo·
to.&gt; Ambas ceremonias se efectna, on enmedio de
entusiastas aplausos, siguiendo después varíes
elocuentes brindis.
El regreso á la ciudad se hizo por el interior
del Túnel.
Es de lamentar que la estimable colonia americana, que el año próximo pasado contribuyó al ncimiento de nuestras fiestas patrias, con encol
miable voluntad, en esta ocasión, por el mal tien1.
po no haya podido llevar á cabo los juegos deportivos que tenía preparados.
La recepción en el Palacio del Poder Eiecutivoe5tuvo muy concurrida, y á las once de la noche,
hora memorable para todo mexicano, el Sr. Gobernador, desde el centro del balcón del Palacio
y empuñando la bandera Nacional, vitoreó al Padre de la Independencia, al Padre de la Reforma,
al Padre de la Paz y al Pueblo de Guanujuato."
La fiesta de la noche pasó en perfecto orden.
Inauguración de la Estación Urbana.

El día 16 amaneció lluvioso, y no obstante la
inclP1Uencia del tiempo, en la espaciosa y elegante Estación Urbana del F. C. C., así como en las
casas y los cerros inmediatos, había una gran
muchedumbre. En un lado de la estación fué levantada una plataforma, desde donde el Sr. Gobernador y los invitados presenciaron la llegada
del tren, conducido por la máquina núm. 503. La
locomotora, elegantemente empavesada, avanzó
con lentitud. Al llegar aJ, punto preciso (á las 10
y 35 a.m.), las campanas fueron echadas á vuelo,
las músicas tocaron diana, y enanco descorrió
el enorme pabellón que simbolizaba la puerta de
la ciudad, un grupo de hermosas señoritas de
nuestra mejor sociedad, la locomotora dejó oír
tres silbidos, que fueron contestados por las más
quinas que se encontraban en la esfación, y por
los hurras y aplausos de la multitud. El joven
pasante jurista, Sr. Don José Guerra, recitó unos
versos que le valieron muchos aplausos. 1
El señor Gobernador fué saludado á su llegada
por los acordes del Himno de la Patria, de igual
modo que al abandonar aquel sitio.
Los invitados fueron obsequiados con un lunch,
y regresaron cerca de las 12 del día, haciendo los
más halagadores comentarios por la inauguración
de esa mejora.
Hermosa velada.

Por la noche, en el gran Teatro Juárez se reunió
lo más selecto de la sociedad guanajuatense y de
las colonias extranjeras.
El programa de la veladadeinvitaciónfué muy
interesante.
J:.,os números musicale$ !ueron ejecut~d9s c9n

Túnel "Pij&gt;ila, '' prrforado parn d,-sl'iar rl río del 111011/c dt•
San .\ í"colá.,.-Salida de la ro11c111-rmc1a d,•I T1í11d
".Porfirio /)ía=. •·-salida dd Sr. (,"a/lerua.
dvr del ,•.tlrrnw j&gt;o11i/'11lc dd T,,ud
" ! '01jirio f)ia=.''-/,a (clt·
111 r re11l"ia I01JJ!l1tdo los

tranvías para aira.
,•esar l'I Tti 11d.

�EL MUNDO ILUSTRADO

447

EL MUNDO ILUSTRADO
singular corrección. La señorita I sabel López que
tiene un talento musical bien reconocido, fué
aplaudida con calor. La artista señora Griffell recitó con pasión la poesía «México y España&gt; de
Juan de Dios Peza. El poeta A~uslín Lannza, or¡!ullo de las letras ¡tuanajuatenses, r ecitó una composición vigorosa é in•piradísima, que entusiasmó
al auditorio.
La pieza «La visión del héroe&gt;, de Joaquín G.
y González, fué muy aplaudida. El público siguió
con interé~ el desarrollo de la acción.
La velada, pues, fué un cabal suceso para las
personas que tomaron parle en el programa, y su
labor mereció el premio de ruidosísimosaplausos.
La kermtsse.

El día 20 se efectuó en el pintoresco Paseo de la
Presa, uno de los números culminantes del programa de las fi e~tas patrias, que el día 16 no tuvo
efecto por las pésimas condiciones del t iempo.
A las cuatro y media de la tarde aquel sitio presentaba un golpe de vista seductor. Los puestos
de la jamaica habían sido instalados y adornados
con gusto. El adorno de todos era de mns!(o, hojas de lanrel de la India y heno, combinados con
gnías de hilo de plata y flores esco.~idas. Los
puestos afectaban di versas formas, y esta varie dad ejecutada de intento, hizo que el conjunto
resultara mejor.
Por entre todos los puestos discurría un verdadero río humano que pudo estimarse al derredor
de siete mil personas. distinguiéndose en aque lla
multitud, unos dos mil niños de las escnelas oficiales y particulares qne habían r ecibid o 2,000boletos para juguetes. 2,000 para dulces y 8,000 para
flores, confetti, sodas, tamales y atole, fruta. nieve, tortas compuestas, p:isteles, nueces, avellanas
y frutas seca•.
Cuando se iba á dar principio á la fiesta y que
las notas del Himno Nacional saludaban al Gobernador, un aguacero t orrencial desbandó al FÚ·
blico.
Lo inoportuno del agua varió por completo el
orden de la fiesta, y en un momento que cesó la
lluvia, se desarrollaron los números del programa que fué posible ejecutar.
La representación del cuadro "Las tres épocas
de la Historia de México" del Prof. Alberto Vicarte de la Escuela Normal de Jalapa, fné muy
aplaudido, habiendo merecido los honores de lo
repetición.
La niña Amalia Barrera representó con ti-aje de
indígena, el México Antiguo; la niña Berta Rodríguez, con traje de bandera española, el México
Colonial y la niña Margarita Rocha, con el traje
de bandera mexicana, representando la Libertad,
el México Independiente.
El "Desfile del Ejército", coro á dos voces cantado por los alumnos y alumnas de las Escuelas
Modelo "Benito Juárez", resultó muy bien ejecutado.
"La Bandera Mexicana", que comprende los siguientes números: Entrega d e la B'.lndera, Alocución del abanderado. Marcha Patriótica cantada
por los alumnos y alumnas de las Escuelas Modelo "Benito Juárez" con acompañamiento de la
Banda del ler. Batallón del Estado, fué satisfactoriamente desempeñado; es de muy bonito efecto.
La Señorita Luz Castelazo, alumna de la Escuela Normal, recitó la poesía titulada "16 de Septiembre".
Lástima que el mal tiempo haya impedido la
ejecución de los demás números como eran: la
Estudiantina; Foot-ball y Base-ball; Juegos libres
con pel otas, cuerdas y aros y Marchas y Ejercicios militares.
No obstante, el numeroso público manifestó su
entusiasmo aplaudiendo todos los números y tributando expresivos elo(!ios al cuerpo de Profesores y con particularidad al Sr. D. Osear Fritsche,
Director Gral. d e Instrucción Pública y al muy
e,timable Prof. D. Gonzálo Gómez.
Así terminaron las Fiestas Patrias en Guanajuato, en las que fué notable el acierto de los organizadores, el regocijo público y la íntima satisfacción del Sr. Lic. D. Joaquín Obregón González
que recibió cordiales y muy elocuentes manifestaciones de aprecio, respeto y adhesión de sus
gob~rnados.

El Sr. Gohernador D. Joaquín Obregón González ha recibido con motivo de la inauguración de
estas mejora&lt;, muchas y muy calnrosas felicitaciones, no sólamente de sus amigos, de sus go.
bernados, sino ~ambién de todas pntes del país,
donde su empeno por el progreso del Estado es
objeto de entusiastas elogios.
El Sr. Gobernador atiende con especial empeño
á la beneficencia pública, y uno d e los establecimientos que se d eben á su iníc iati va, es el taller
gratuito para costuras, institución que presta muchos servicios y del cual publicamos varías fotografías.

UNA INSTITUCION SOLIDAMENTE
ACREDITADA
El progreso de una ciudad y su estado bonancible se reflejan, mejor que en ningún elemento,
en sus instituciones bancarias y de crédito, y por
eso nos h emos fijado en el estado del Banco de
Guanajuato como índice de la prosperidad y el
estado de tranquilidad que ha alcanzado la ciudad de ese nombre.
El Banco de Guanajuato fué fundado el 25 de
aóosto de 1900 con un capital de quinientos mil pe•
s~s del que se exhibió antes de la inauguración
de las operaciones un cincuenta por ciento, ó sea
doscientos cincuenta mil pesos.
E l primer consejo de administración estuvo
formado por las siguientes honorables personas:
Vocales propietarios, Sres. D. Ramón Alcázar, D.
Enrique C. Cree!, D. Agustín González, Lic. D.
Carlos Chico y D. Dwight Furnes.
La pasencia de estos caballeros en la dirección
de l os neóocios de la nueva institución era una
garantía de_que ~a marcha de é_sta, sería próspe~a
desde el pnnc1p10; y esta supos1c10n, que se arraigó en el público, tuvo su confirmación al final del
primer eiercicio administrativo, pues se repartió
un dividendo de siete por ciento sobre el capital
exhibido.
En febrero del año de 1903 fué nombrado Director Gerente del Banco el Sr. D. José P. Bustamante, quien desempeña actualmente ese cargo,
y bajo su gestión continuó el progreso de la casa
bancaria.
El año de 1906 es de feliz recordación no sólo
para el Banco que nos ocupa, sino ,Pa_ra todas las
instituciones similares de la Repubhca; durante
él se cuotizaron, por primera vez, las acciones de
un Banco d e un Estado en la bolsa oficial de París, y el Banco que se hizo ac~eedor á esa ~eñ~lada distiución fué el de Guana1uato, acontec1m1ento, que, si como dijimos antes, es de gran importancia para todas las instituciones bancarias de
l a República, lo es mucho mayor para la que mereció tal distinción, y para sus accionistas.
La continuada y laboriosa gestión del señor
Bustamante, que ha sido elemento principal para
el desarrollo y engrandecimiento del Banco, ha
originado la creación de sucursales en la mayoría
de las ciudades de importancia con las que la de
Guanajuato sostiene comercio activo.
Esas sucursales están á cargo de personas todas
activas y de conocida idoneidad para los negocios, como se verá por la siguiente lista: la sucursal de Guadalajara se halla bajo la dirección
del Sr. D. Federico G. Kunhardt; la de Irapuato

.....

j ,,

EDlFICIO DEL BANCO DE GUANAJUATO.

está dirigida por el Sr. D. Rafael G. Velasco y la
de Zamora por el Sr. D. Luis A. Herrera.
Todos los empleados de la oficina central son
personas, cuya honradez y habilidad son reconocidas en todos los centros bancarios de la RepÚ·
blica; es contador, y lo ha sido durante muchos
años, el Sr. D. Francisco Sánchez, y cajero el Sr.
D. Juan A. ~Septien; estos caballeros han puesto
al servicio de la casa y para ayuda del señor gerente su habilidad y su competencia en los asuntos que se les han encomendado.
Decíamos al principio, y lo repetimos ahora,
que el progreso y el estado bonancible de las instituciones bancarias son el mejor índice del ade-

lanto de una ciudad; creemos haber probado que
el banco de Guanajuato es una de las que tienen
su crédito mejor sentado, no sólo entre nosotros,
sino en el extranjero, como lo prueba la circunstancia de haber sido el primero, cuyos bonos se
cotizaron en la bolsa de París; instituciones de
esta clase sólo se sostienen en ciudades donde el
movimiento comercial permite operaciones en
gran escala.
.
.
,
Así pues, la ciudad de Gnana¡uato, debido a su
prosperidad, cuenta con uno de los bancos más
sólidamente acreditados entre los que se han creado en las capitales de los Estados de la República.

Inauguración de la Tempor ada Taurina

Hoy por la tarde se inaugura en la plaza
&lt;le toros &lt;le «El Torco,&gt; la temporada de
corridas &lt;le toros formales, que se presenta
tan llena de promesas para la afición. P or
mucho tiempo se le ha esperado, .Y cada día
aumenta el entusiasmo por ella.
Los carteles en los que la, nueYa emp1·esa
ha anunciado su temporada, bastan 1101· sí
mismos para lernntar el entw-iasmo; en
ellos se ven los nombres de ocho matadores, cb los que forman lo que pudiéramos
llamar la flor y nata ele la torería ·universal. fii á esto se agrega una lista de las ganaderfos de cartel más acreditadas del país,
se comprenderá que es muy justificada la
ansiedad con que la afición espera la temporada que hoy se inicia.
Para la corrida inaugural se cuenta con

elementos &lt;le primera clase; como matadores se presentarán &lt;los de los &lt;le alternativa
en :Madrid cuya fama está mejor cimentada: Moreno de Algeciras y el Regaterío,
los &lt;los desconocidos en :México como matadores, pues aunque el Moreno esturn
otra ocasión entre nosotros, entonces era
banderillero, .r nuestro público nunca tuvo
opor tunidad &lt;le admirar sus faenas con la
muleta ,v el estoque, las cuales según las
crónicas madrileñas, son de las q ne merecen
el título do sobresalientes.
Regaterín tambi6n v 1ene precedido ele
una gran fama, tanto do mat 1&lt;lor como de
torero, .Y sus cronistas están acordes en que
sobresale entre los que pisan actualmente
los redondeles.
Elemento decisivo para el éxito de una

corrida es indudablemente el ganado; el que
se lidiará en esta primera corrida es &lt;le la
ganadería de Piedras Negras, y por ol grabado que acompaña estas líneas, nuestros
lectores se podrán &lt;lar cuenta de la magnífica estampa y la corpulencia de ellos; desde el viernes próximo pasado han estado
estos toros en los corrales de la 1&gt;laza á la
Yista de los aficionados, quienes no se han
cansado &lt;le elogiar su hermosa lámina, la
que es una alhaga&lt;lora promesa en lo que
respecta á sus facultades.
La corrida promete mucho, y la afic:ión
está de plácemes, pues podrá disfrutar &lt;le
ella por los increíblemente bajos precios ele
dos pesos sombra y setenta y cinco centavos sol.

�449

EL MUNDO~ILUSTRADO

tet MtiNDO tLtrsfRAJ:&gt;O

NUEVAS MUESTRAS
DE LA

INDUSTRIA NACIONAL
N ALGUNO de
nuestros números anteriores
nos ocupamos
&lt;le los adelantos
que ha adquirido últimamente en nuestro
país la industria ele ht carrocería, y, con
motivo de la
elaboración, por completo, de la carrocería
de un automóvil, hecha en los talleres de
Irapuato, hablamos del estado de progreso
al que ha lleg·ado la citada casa, que Je permite competir en sus trnbajos con casas similares en los Estados U nidos y en Europa.

Cabriolet de seis asientos.

Tenemos en nuestra mesa de redacción
nuevas muestras de la industria carrocera
procedentes de la misma carrocería el e Irapuato, y la perfección de esos productos ha
llamado de nuevo nuestra atención .r hace
que otra vez demos á conocer á nuestros lectores los informes que sobre el particular han lleg·ado hasta nosotros.
Los nuerns modelos á que nos referimos
son: un cabriolet de seis asientos, un carro
exp1 es:;, un coche de carreras v un carrnaje ele camino.
·
El cabriolet tiene una elegantísima aparier.cia; es para seis asientos, de ruelta entera, eslnlto y rC'sistente á la vez r con una
vestidura muy fina; los g-rabados que acompafüin estas líneas 1·eprocluccn lm, modelos

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(eche d ! carreras.

citados, y el qu&lt;' re¡west'nta el ca b1·iolet dará á nut'stros lectorrs. mejor que ning·tma
Jescripción, una idnde laelfgancia y buen
gusto que dominan en su construcción.
Otro tanto podría dfcirsc del roche df
ca1Te1·ns que &lt;'S uno de los modelos más
acabados que hemos tenido ocasión de
admirar; está drscubierto, tiene dos asientos altos y uno bajo en lit parte ele atrás:
está dotado ele muelles ele tel(&gt;grafo, ejes
de patent&lt;', linternas, porta-bnstones, freno
y trompeta, y su vestidura es sumamente
fin:\; sin temor á sufrir er¡uivocación podemos deci1· que fste coche compite con ,·entaja con los importados de Francia que son
los que hasta ahora han tfniclo la primacía
en este estilo.

El carro express no es mu,v vistoso, pero
si es muy sólido, condición la más preciada dado el uso á que se le destina; tiene
muelles de plataforma, ejes de dos pulgadas; el cajón tiene cuatro pies de ancho por
diez de larg·o ;y una capacidad de mil doscientos kilóg-ramos. Para su empleo es &lt;le
lo mejor que se ha puesto al mercado.
El modelo de carrnaje cerrado de camino
está á la altura de los demás que hemos
mencionaclo .v ning·una fábrica de Europa
desdeñaría firmarlo, tan eleg·ante y airosa
es su apariencia y tan bien acondicionado
se halla así.
Estos modelos, como los que mencionamos en nuestro artículo anterior, fueron
diseñados .,- construídos bajo la hábH dirección del seííor Don Germán Landa Yermo,
director general de la carrocería y Mbil
mecánico qne ha pasado gran parte de su
Yida en los grandes talleres &lt;le los Estados
Unidos .r que está perfectamente familiarizado con lus máquinas .r los procedimientos
más modernos.
Todos los elementos que entran en la
construcción de los coches arriba emunerados y los materiales de que están formados, han sido preparados en los talleres de la casa, que cuenta con los departamentos necesarios para recibir los materiales en bruto, tal como los produce la naturaleza, y convertirlos en bien acabados y
elegantes carruajes, listos para que se luzcan en paseos y calles, ó para que presten
sus seryicios en el transporte de pesados
bultos.
,\1 hablar por una vez más de la Carrocería de frapuato, no podemos dejar de hablar de su propietario, el señor Don Román Ri,·era Nieto, hombre de grnndesenerg·ías y de un carácter ií toda prueba, cualidades que le han sen-ido mucho en la nada
fácil tarea de llernr su establecimiento á
una altura envidiable por los similares de
cualquiera parte del mundo.
Una de las máquinas que más llaman la
atención de los que visitan los talleres, es
la enllantaclora de goma, acerca de cuyos
trabajos ,\'a hemos dicho que son tan perfectos, que se reciben pedidos ele ellos desde rsta ciudad .\' de alg·unas del extranjero.
Todos los coches de paseo r de ciudad que
se fabrican en la casa, están dotados de
llantas de goma, ámenos que se reciba orden en contra de los interesados.
Las maderas que se usan para l:t construcción de los carruajes, además de ser escogidas entre las mejores que se asierran
en los Estados l'nidos. son secadas después
en una estufa que para el efecto tiene la
carrocerfa, y sometidas :í todos los procedimientos de preparación que se usan en las
casas d&lt;' e~te ramo.
lJna ele las especialidades de la casa, á Lt
que ya nos hemos referido en otra oca~ión,
&lt;'S la fa hricnción de carrocerías de automóYil, especialidad en la que no tiene rirn!,
no sólo fn la República, sino en el extranjero, purs tiene patentado un procPtl imiento &lt;le suspensión, acerca del cual ha
retado á cualquiera otra á probar que no
es superior á todos los usados, hasta la fecha.
Fna dP sus prorzas ha sido la constrncción de un autom6vil en todas sus part&lt;'s,
excepción h&lt;&gt;cha del motor ,\' clel cuadro.
Hemos tenido también oportunidad de
,·er productos de otro de los departamentos
da la casa, q uc con justicia disfruta ele la
fama de los que hemos mencionado ant&lt;'riormente; nos referimos al departamento
de talabartería, montado á la altura de los
demás ele la rasa, y en el que se fabt·ican
guarniciones complC'tas, desde las más co1Tientes hasta las más finas .Y acabadas para trenes de g-ran Iujo.
La fama de la carrocel'Ía, en lo qut' concierne á automóviles, se ha extendido tí.1timamrnte de una manera considerable, y
su tall"r de reparaciones, el más completo
de los 11L1e existen en el país, ha recibido tal

número de pedidos- que los IJropietarios y
el gerente de la casa, para responder á este marcado farnr del público, han procurado mejorar el taller, y si antes no racilamos en calificarlo como el mejor del país,
ahora creemos que se halla á la altura &lt;le
los mejores del mundo, salrn, quizás, los
de los especialistas franceses.
Dijimos otra vez, y no nos cansaremos
de repetirlo, por convenfr así á los intereses del público, que la Uanocería de Ira1rnato es la casa que está mejor que ninguna otra, en estado de garantizar sus trabajos, pues teniendo sus talleres .r sus oficinas centrales, no necesita de segundas manos, y las promesas ele garantía que haga,
serán hechas por los mismos directores
quienes cuentnn con grandes talleres y ope~
rarios aptos é inteligentes para cumplir sus
promesas.
Una visita :í. los granclfs talleres ele la
casa número 78 de la calle tercera de Guerrero de la ciudad de lrapuato es á la vez
instrnctiYa é interesante; durante ella se
aprende que rn México hay instalaciones

Carruaje cerrrado de camino.

industriales ele primera clase, tanto por lo
completo de ellas como por la suficiencia
de las personas que las tiC'nen á su carg·o;
se aprende que la constancia en el trabajo
.Y firmeza de carácter son capaces de rnnC&lt;'r los mayores obstáculos, y conducen
siempre á la prosperidad ,Y al cumplimiento ele los más altos deseos.
Para atender á los pedidos de fuera ele
la ciudad ele Irapuato, tanto ele la República como del extranjero, cuenta la canocería con un serdcio espléndido de comunicaciones; en el coneo tiene el aoartado número cuatro, al que deberán clírigi1·sr todos
los pedidos .r órdenes, los que son atendidas con la misma prontitud y eficacia que

Las G::ilo11drinas.

Minuef.

Cariñosa Manifestación Escolar
La Señora Doña Mercedes Mac Gregor, Directora de la Escuela Nacional
de Artes y Oficios para Mujeres, fué objeto en días pasados de una cariñcs1
manifestación de parte de sus discípulas quienes organizaron en su honor i:na
simpática fiesta escolar, para expresarle su adhesión y respeto.
El proirama de la fiesta se compuso de algunos números de bailes rítn:ico,, cuadros alegóricos y recitaciones en prosa ó en verso; algunos de esk s
números, sorprendidos por la cámara de nuestro fotógrafo, ilustran las ¡;resentcs líneas.
La señora Mac Gregor en su gestión como Directora del plantel mencionac o
se ha hecho acreedora al afecto de las educandas, quienes le manifestaron en
la citada fiesta lo mucho que la estiman.
El impo1iante plantel de educación ha sido elevado recientemente al
puesto que le corresponde, y siendo insuficiente el local que ocupó por mucho tiempo en la calle de Chiquis se le hizo construír uno apropiado en la
calle de Necatitlán al que será trasladada dentro de muy poco tiempo, pues
sólo quedan por terminar algunos detalles de distribución interior.

A LA LUZ DE LA LUNA
(CUENTO JAPONÉS)

Erase una musmé chiquita, muy pálida, con sus ojos muy oblicuos delcolor de los botones de las flores de loto¡ se diría una muñeca de porcelana:
por lo chiquita y por lo delicada, contaban de ella, que antes, muy antes,
enfermaba como una sensitiva bajo toda impresión¡ y, más, cuando Eros
disparaba sus flechas atrevidas en la forma de un don Juan nipón¡ dicen que
acertó á enamorarse una vez, y tanto, que la muñequita se moría.... ¡ pero un
mago curandero de encantamientos, le habló de quitarse el corazón y le
abrió el pecho que era como una perla- pálido, tan pálido que daba tonali•
dades azules, como las manos de las vírgenes de cera- y el mago sacó el
corazón, y lo enterró entre los pétalos de un lirio ..... .
La musmé mejoraba mucho, mucho y rápidamente: y ya no echaba tle menos sus colores de anémica y ya no se preocupaba de sus ojos de melancolía, oblicuos y semiliquidados por las tristezas de uu amor visionario,
y ya no pensaba en Nami- Ko-San, su favorito de leyenda¡ y cuentan que curó .... pero, cuentan también que en las} noches de luna, y en el cementerio

Flores y Pájaros.
del amor, un lirio llora ... y aprieta mucho sus pétalos blanquecinos que
encierran cuidadosamente un diminuto corazón de mujer ..... .

o

CARLOS

H.

Se está discutiendo mucho la eficacia de la planta llamada &lt;Ocimum Viride,&gt;
y que parece corresponder á nuestra &lt;albahaca,&gt; para ahuyentar y exterminar
mosquitos de cualquier clase, lo cual sería de inestimable valor, ahora que
á esos fastidiosos insectos se está atribuyendo la propagación de varias enfermedades,

..

* *
En Estocolmo no es el teléfono solamente utilizable por los al-onados ó por
los que acuden á la central, sino que tiene establecidas estaciones por las
calles, que todo el mundo puede utilizar económicamente en caso de necesidad. Además de las garitas especiales para conferencias, existen puestos,
donde los cocheros toman recados y avisos urgentes. Aparatos automáticos
como los que por acá se usan para las básculas y rifas, permiten hacer uso
del teléfono con sólo depositar una moneda.

Carro express.

las que se hncen de p:tlabra ante los di rfctores de la fábrica.
Lo que hemos ,·isto tanto en modelos
nuevos, como en la instalación de la casa,
.\' que hemos tratado de hace1· conocer á
nuestros lectores, nos ha conYCncido, .r
creemos que á ellos también, del estado de
supremacfa á que ha llegado la carroceríaá
la que hem1s dedica&lt;lorüas líMas; lasilustrncionC's que las acompañan, habrán dado
idea de los modelos nueves, J' ur.a ,·isita ií
los talleres como la qur norntros hemos
hecho convencería aun á los más escépticos
t'n la materia.

Representación de uno de los:cuadros:olásticos~"La Estrella Mágica."

MARTÍNEZ.

La Estrella Mágica, cuadro alegórico.

�4:50

EL MUNDO ILUSTRADO

451

EL MUNDO ILUSTIUDO

...;/.

L') 3 SOBERANOS AUTORES

G

UILLERMO II, el emperador de
Alemania, se atrae en estos momentos la atención pública. ( no
sé si también la admiración)
con nn halle! de Que es autor, estrena-in en la Qp•ra Imperial de Berlín.
El fiero ~ohern° nte de rostro adusto lu tenido la coquetería de sentirse
autor dramáticc,.
No es la primera vez que el soberano de Germanía cultiva el Arte. El se precia de
practicarlo y durante la guerra de Manchuria
plató uu gran c11ad1·0 alegórico que hubo de ser
&lt;:clebratlo tanto, como sn Himno á Aegir que tuvo resonancia ~ 11 toda la Alemania.
La Gloria tiene tentaciones de mujer y el arte
nos seduce como un pecado.
Y los soberanos pecan con más absolución que
los sometidos, porque para ellos y, al menos delante de ello•, 110 hay censura franca.
Con Sardanáp1l0, su últim;1 creación teatral, el
Kaiser se coloca en el rango de autor, al lado de
los otros soberanos que como él sintieron e~a coqucterfa de arte más seductora que un triunfo
guerrero, y menos peno,a ya que ellos, por ley
humana, pueden abordarlo todo sin las angustias
y sobre~altos de sus cofrades carentes de aquella
o 11ni potencia.
Así lo precedieron en este capricho mundial
un discípulo de Voltaire, F¿denco II de Prusia
que se jactaba con estas palabras de sus triunfos
literarios: «Soy más feliz que Richelieu porque,
á D ios ~ra~ia•, se me considera autor.&gt;
Y despectivamente añadía: ...... «como escribir
es un ohcio que distrae las ocupaciones dignas
dd trono, yo no compongo sino cuando no tengo
que hacer.&gt;
Pero sin emb-i.rgo de este indiferentismo hipócrita hizo encarcelar á un oficial del ejérc,t por haberse mofado de sus versos.
Luis XVIII, adoptó el seudónimo para hacerse
autor y en un teatro de París. dió á la escena la
«Famille Glineb escrita en verso y firmado por
Merville.
Esta obra, era ;na careta moral que ponía en
su alma de Viejo Rey, pidiendo que se aplacaran
las pasiones políticas, que se dulcificaran los

odios de partido en una mutua tolerancia, y exaltando en sus escenas t1n sagrado amor humano.
Todo esto pedía el Rey autor, mientras el Rey
¡!obernante, hacía fusilar al Mariscal Ney, ayudando á la venganza de la Duquesa de Angulema, la
hermana del Defín, la superviviente de los reyes
guillotinados.
.
Catalina II de Rusia, también cultivó la literatura dramática y es, probablemente la más fecunda en este arte y acaso la más vanidosa, pues se
daba el lujo de hacer representar sus obras en el
teatro de L'Emitage, delante de su corte.

De los soberano, contemForáneos,
son cole¡!as de Guillermo II, el príncipe de Montene~ro, autor de la «Tzarina de los Balkanes~ y la reina de
Rumanía, conocida en todo el mundo
literario con el seudónimo de Carmen
Sylva.
Después de producir infinidad de
poemas, cuentos y novelas, sintió también la atracción de la escena y es•
trenó en Bucharest una comedia fantástica tomada de una vieja leyenda.

Uli.mo acto.-.:~ccna culminante.
Los triunfos literarios y dramáticos de Carmen
Sylva, hay que decirlo, son, seguramente los únicos espontáneos, sinceros y claros, que surjen
como el agua de un torrente sin presión exterior,
sin esa triste presión del servilismo.
Y sin embargo, los soberanos autores serán
siempre autores soberanos.

Sra. M tría Luis:i E.&lt;co/1:1r d~ R&lt;1ca?Jrw1:i.
~, a A m rlia Bc:ll:mi de ,rlulld:&gt;.
S ·iia. Isal,el Zenteno.
Srita. Moría llfo, cc:dc·s Jainw.

Srita. Sofía Camachn.
Sra. Antonia Ochoa de Miranda.

Ultimo acto. - Escena final.-Thermidor.

Thermidor-el drama histórico del viejo Sardou-que despertó discusiones tremendas, disputas y duelos en París el año de 1891, ha sido presentado en el Virginia Fábregas vestido de español por autor incógnito.
Esta obra, que como dije antes, arrastró una
tempestad de agitaciones en la Ciudad Luz, llega
á nosotros envejecida, cansada, sin emociones ni
sacudimientos: Es una página de historia en fondo de novela, una mentira representada por personajes históricos.
Sardou, el mago de la escena, el que hace vibrar y estremecer todos los públicos con las cuatro esencias del drama que son el movimiento, el
color, la elocuencia y la vida, flaqueó en Thermidor por un exceso de inverosimilitud, de falta de
realismo y más que todo, de completa ausencia
del don esencial : de la poesía.
Fabiana Leconlteux, la enamorada de Marcial
Hugin. que se entrega á Dios creyendo muerto á su
amado, y prefiere la guillotina al quebrantamiento de sus votos religiosos¡ que borra todos los juramentos de su vida;por el juramento de un día,
que á los ruegos del amante calla su secreto y á
los cantos del pueblo que asesina, grita su confesión, Fabiana Lecoulteuxque rechaza el amor que

Sr. Carlos Meneses.

es la vida, por una voeación que no siente, es falsa, es incompleja, es .. .. absurda!....
, . .
Y al rededor de este personaje inverosmul giran prosaicas mentiras, cansados parlamentos que
hacen desesperar y que sólo distraen por el c~lorido de la época, cuyas escenas fueran patéhc~s
si no se trasluciera el artificio con q ne son tra1dos y la sutil madeja que los anuda.
El París del Terror, el París ensan~rentado del
93, pudo haber dado á Sardou mejores actores ~ara su drama, á él que fanto gusta de los estrn¡amientos horrorosos, de las sacudidas mortales que
más provocan en el espectador el espanto que el
sollozo.
Y sin embargo, «Thermidor&gt; n o estruia, no desgarra. Tiene aquí y allá huellas del gemo del
maestro, relámpagos de su savnir fairi•: es prueba de ella el poderoso efecto del se111111do acto,
cuando por la ventana de la ca•a de Berillon, entra el murmullo estruendoso de los hombres del
Terror que acompañan con vociferacioces. risas y
sarcasmos y entonando el patético &lt;tCaira~ la carreta en que llevan al suplicio á las monjas hermanas de Fabiana. Y ese rumor creciente y exaltado mezcla su ronca voz con el canto suave de
la plegaria qué las vírgenes rentonan. Hasta allí
el efecto es imponente, es dominador, pero muere

de un golpe, como gnillotinado también, con la
falsa psicolo¡!ía de Fabiana Lecoueteu;X.
La señora Fábregas, en este pe~sona1e, .se esfor~
zó por darle verdad que no tiene y s1 arranco
aplauso•, fueron á ella y no á la prometida de
Marcial Hugon.
L:i csce1:a estuvo pre•entad:i con una propiedad
y un lujo de detallfs que nada dejaron por desear¡ ma•, no ob~tante, Thermidor, vivirá menos
que su hermana literaria, la pomposa «Madame
~ans Géne.&gt;

•

* *
Acaba de comenzar la tempo1·ada de conciertos
que, año por año, organiza el maes1ro D. Carlos
Menese,, utilizando excltJsi,,amentc los elementos d el Conservator'o Nacional de Música, y que
constituyen una notad ; arte exquisito y alto.
Se inaugura la temporada c0n la ejecución. á
orque~ta, coro y voces, de la Misa de Requiem, de
Verdi, una de las páginas más solemnes y maje•tuosas que produjo el gran modernizador de la
música italiana. A estas audiciones hemos de consagrar al;(o más que una rápida mención. Publicamos hoy los retratos d e las damas que, como
solistas, intervinieron en la ejecución, asícomoel
del maestro Meneses, el perseverante y há ilorganizador de estos magníficos conjuntos.
LORELE

�452

EL MUNDO ILUSTRADO

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NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL
(CONTINÚA.)

Jueves 26 de diciembre.
O habré sido fiel á mi promesa de anoche? ¿No habré
lograao expulsar c1e mi cabeta la imagen de Miette, la
:xqubita muñeca de Arles,
,et "bella señorita" á quien
encontré ayer por el boulevard, y la pequeña e,tinge
1ronica y muda que encontré
en casa cuando regresé? De
:ualq~ier modo me hallaha
!,ta mañana molido de fati~ª• ~in el merior liri~mo en
el coruón y t-n un estado tal de modorra, que J\\erlin, al
venir á levantar las persianas, me habló tll voz baja como se habla á un enfermo incurable á quien se cura por
~ompasión.
Y mientras me vestia fraguaba en mi alma ideas de
repré~alia, ..... ¿Rtpresalia,?' ..... ¿Cuntra quién? contra M1ette? ..... Bonita cosa: Es decir que la gracia,
el talento innato, las originalidades de esta chi&lt;1uilla me divertieron en un principio y despué;; me han
preocupado dema~iado. Hly que olv1Jar tudo eso, dejémosla en su lugar-del (.Ue hay que confesar que no
fué ella quien pidió salir-y pongámonos de nuevo en
el nue,tro.
Para comenzar, me cuido bien de no abrir el piano ni
de sacH mi v1olin de caja; no habrá leccion de canto esta manan, ni lección de arpa por la tarde. Un articulo
para la "Revista del Arte y de los Artistas," que ya me
han reclamado por dos veces, me ocupará con más prove:h 1 á la hora del almuerzo; la tarde serámejo1 emple..da en pagar una mult tud de visitas atrasadas, especis lmente á la casa de Mme. Lambrecy.
Re~uelto á olvidará Miette, me senté delante de mi
escritorio y Pscribl con grandes lPtras el titulo de mi articulo: "La Música y el lJil10." Pero no h~ acabado de
escribir la p1 imera frase cuando, del fondo del submelo,
sube la voz de Miette,-una voz que parece algo admirada de tanto esperar, y un poco nerviosa:
El placer de amor dura un momento
El pesar de amor dura toda la vida ....
La voz se interrumpió al llegar aqul; creo que Miette
ha de haber estado esperando ... No Miette, nada de
acompañante benévolo ...... A cada quien le llega su
turno de esperar en vanol
La voz empezó de nuevo:
Placer de amor ...
Después habló del arroyo, de la pradera, del ingrato
Silvio ... y por el tono de su voz me pareció que se
burlaba del sentimePtalismo del poema, como &amp;i temiera que se le tomt.ra al pie de la !etra ...... No hay que
preocuparse M!Ptte, nadie se equivocarla acerca de eso!
Si su imaginación se ha inflamado ante las palabrds de
un Dan Juan de provincia, su corazón no ha palpitado,
eso se adivina! .... si usted supiera lo que es un corazón. economizarla sus vibraciones como economiza las
de las cuerdas de su arpa de miedo de que no se vayan
á romper si se les trata mal, ó se les hace producir un
sonido ronco y dvlorosol ... .
y el obstinado estribillo vuelve á empezar su ascensión:
El placer de amor ....
Por otra parte, J\\iette ni siquiera sospecha que lo que
canta es solamente la verdad; que cuando el corazón se
ha abierto al soplo del amor, debe cerrarse apenas sienta una brisa helada.
Miette es demasiado joven, demasiado hermosa; tiene de la vida promesas que le parecen demasiado seguras para consid~rar l~s es_torbos que sufre pa~ct 11!- consumación de su matnmomo más que como penpec1as de
una novela bien tramada. Sin embargo, á nosotros á
quienes la reunión de tantas gracias en una sola creatura nos "encantan" en el sentido féerico de la palabra,
hasta el punto de no reconocernos nosotros mismos, nos
hacen sufrir sus extravagancias! ....
Yo habla e,pera&lt;lo tenerme en lo sucesivo protegido
dentro de la torre de marfil de mi vida de arqueólogo y
celibatano empedernido, cuyo programa de víJa sólo se
turbarla por mis viajes científicos; pero he aqul que la
"Bella" se hll introjucido en el antro del 'Monstruo"
para dar.e el gu,tv de torturarlo un p~co, sin dejarle si4uiera la esperanza de cambiarle algun dla, con el don
ae su ternura, en un prlncipe radiante y hermoso ....
El placer de amor no dura ....
Esta vez me levanté, ful á la puerta, que habla dejado
entreabierta; Merlin se ocupaba de limpiar los muebles
en el comedor:
-Cierra todo, Merlín; que no se oiga ningún ruido en
la casa; estoy traoajan&lt;lol ...
y nol ya no pude trabajar, más á pesar de que las
puertas estaban bien cerradas, se colaba un vientecillo
de armonla lleno del encanto de los ecos ...
-La verdad es que y'\ no se puede ser dueño de su
propia casal
Pero apenas habla yo lanzado esta exclamación cuando sent1 el rubor que me subla á la cara. Comol porque
soy el "amo" voy á hacer secar en los labios de esta
encantadora muchacha la alegria de vivir expresada en
un canto irresistible? Si realmente quiero trabajar, ¿no

serla lo mismo que me marchara á las oficinas de la revi•ta? Llamé y pedi mi abrigo á J\\erlin, quien semostró atónito ante e~te remolino de órJenes contradictorL1s.
Su cara se tranquilizó á la vista de la mla cuando regresé al medio dla para sentarme á la mesa. Almorcé
con muy buen apetito como un obrero contento de si
mismo; de,pués. al hacer mi paseo de sobre mesa por
el salóo. me sonrel lle no oir en la casa el canto ni la risa de Miette. ni siquiera ur.o de sus graciosos llamados
á sn tlo. So11rel. é inmediatamente me arrepenti de haber sonreldo. ¿QJA vendré yo á mi edaJ á sentir el placer clel triunfo de un muchacho que acaba de ensayar
su~ foerzas en e,trangular á un oájaro?
Para hacer terminar este conflicto domé,tico, fui á
vestirme. puesto mi pro!(rama dd dla, y sall :i hacer las
vi~itas que me habia propue~to.
Pdra emp~zar, á la calle de Lille. á la casarle la generala Vtr,ombre, prima mla en tercer grad&lt;&gt;. El gran SIi·
Ión estaba aún desierto. y por Jo tanto, ful objeto de
una de las cordiales acogidas. Al indicarme el sillon
más cómodo á la orilla del fuego, mi prima me reprochó
con un tono maternal m1 negligencia. la que :,,o atnbul
al trabajo "ahrumador" que he teniJo desde que r.egre ·
sé, para clasificar mis notas de viaje. La generala me
excusó de la mejor volnntad. y por lo mismo m1 pecado
me in~piró mayor vergüenz•,; para que no quede imrune. mientras que ell'l me pédla detalles acerca de los
palses que acabo de visitar, la invité á una cvmlda en
mi cas&gt;t para dos dlas después, junta con el general:
allí hablariamos de ruinas y de viajes á todo nuestro
gusto.
-Quizás esta invitación para un plazo tan perentcrio
sea un poco demasiado familiar, ¿verdad? d,je yo.
-No, hijo mio; que no ves que somos de la familia.
Llegaron dos herm'lsas señoras llenas de susurros y
de sonrisas, y me apresuré á huirles, haciendo use de
las más amables de mis sonrisas; me hice conducir al
gabinete del general, y le repttl mi invitación.
E•ta comida es un rasgo de genio, en el que no pensaba hace una hora! Me pHece como una ceremonia htúrgica de exorcismo, q~ e hará regresar el orden moral á
mi casa embrujada de una manera tan hermosa, es cierto. pero quizás demasiado peligrosa ....
De la casa de mi prima la generala me marché á la
casa de la señora Lambrecy; la hallé llena de fru·frus y
vuelos de plumas; se servia el té, y Genoveva, que hacia los honores de la ca,a, me ofreció una taza en contestación á mi saludo. La encontré casi muy hermosa,
tan rubia con su traje blanco( Además, no pude dejar de
percibir quP á mi llegada sus mejillas, comunmente pálidas, se tiñeron del más hermoso matit rosa te.
La señora Lambrecy me llamó y me hizo sufrir una
sene de presentaciones. Tan pronto como me fué posible librarme de ellas, me acerqué á Genoveva y le hablé
de la comida proytctada. Ella se encendió como una estrella despué~ del crepú,culo; su madre v ella tienen su
tarde libre y aceptan la invitación con el mayor placer.
Yo repetl mi indicación:
-Quizás una invitación para un plazo tan pegentorio
sea demaslaao familiar?
Me respondió co'l un tono espiritual y tierno:
-¿Familiar? precisamente.
He aqul una expresión de mujer; de verdadera mujer
de mundo .... Esta no es mi arlesiamta ...... Pero, pido
perdón; ella también, y quizás mejor que nadiel . .. bueno, ¿y e~ que efectivamente se le puede considerar como una humilde hila de Arles? La señorita, seguida de
su mavodormo en la casa Butigny, se me aparece con
obstinación, con exclusic\n de Miette la arlesiana, para
ponerse en paralelo con Genoveva Lambrecy.
A la calda de la noche el tiempo se habla puesto demasiado frlo; en mi salón, lleno de un calor dulce, Miette
se habrá puesto junto al arpa á esperarme ...... Pero yo
sé que hay momentos en los que no exi~te término medio
entre la heroicidad y la más baja de las cobardlas.
Opté por ser héroe. ,. . Aseguré mi sombrero en mi cabeza. y me d1rigl á la casa del matrimonio Dessolller,
con el que me hallo en muy buenas relaciones desde que
los encontré en el Oriente en su viaje de bodas. Ellos
también recibieron de la mejor manera mi invitación,
casi familiar.
Yo no quisiera que las señ..,ras Lambrecy fueran á
dar á esa invitación una significación que no tiene .... y
que Genoveva vaya á esoerar algo más que una hombonera de á diez y seis francos, como regalo de Navidad ... Todavla no tengo hecha mi elección respecto á
cuando, ni para quién compraré el anillo de novios ...
Pero el que yo Sl!a un celibatario no quiere decir que he
lle vivir en mi casa como hurón; hace dos años que no
he recibido "en casa" razón de más para que lo haga lo
más pronto posible.
Llegando r mi circulo me ful á sentará comer cerca de
la mesa donde estaba Gastón Sorreze, un joven galante que harta un novio ideal para Genoveva Lambrecy.
No ignoro los devotos sentimientos de Gastón para mi
~rima, y sé que, en el ca,o de que yo falte, ella lo aceptará como el mejor partido obrando con la filosofla bien
conocida de la parisiense cuando Ie falta un amor sobre el que ha contado demasiado. Gastón será mi séptimo convidado.
Ahora, si él y los otros cuentan con mi cocinera Miette
para que les haga las delicias de la comida, y se esperar, las bodas de Camacho..
Hombre! creo que esta
idea me arrancó una carcajada en plena calle Royale,
por que vi que todos los que iban poi la calle se me quedaron mirando y farecla que ya se aprestaban para hacerme conducir a hospital de locos; en vista de esto

tomé un coche para llegar lo mis pronto posib!e á mi
casa.
En ella, la calma de un EJén dormido; ni la menor impertinencia de un trino ó de una carcajada. Sin embar~I). será que al cerrar las persianas á la calda de la noche se hab1ádejado encerrado á algún pájaro? se oyen
frotamientos de alas en las paredes de los corredore~.
Llegué con mi candelero en la mano, al Pxlremo de uno
de ellos y se me anarPció al otro lado Mlette "ve&amp;tida
de senorita." Oh Diosl oue alta se ve con su falda larga que le cae en redondo, y que esbelto se alza ~u
busto de,de el arranque de la delgada cintura libre de
los fichú, de arlesiirna, un poco m"le~tosl .. .. Pero el
traje dé calle me indica que serla inútil buscar en sus
ojos huell•s de lágrimas . . ..
Ella se excu,ó, y asl me dió tiempo dP reponerme un
poco: venia á traer el libro que le presté en dlas pasado, ....
Inicié una convPrsación en el lejano vis-a-vis del estrecho corredor. C"n voz casi ha• tante firme Jp dije:
-Muy hienl . ... Y creo que salió usted hoy Miette? ....
-~I señJr, mi tlo Merhn pensó que como usted habla
salido á visitas, no regresarla tempr•no; y comn se daha en el Ol~ón una matiné, con motivo de la fie~ta de
Navidad, quiso llevRrme. ....
En el teatro! ... Mientras que yo, asediado de remordimientos. me la figuraba como una castellana de las
que en otros titmpos esperaban la vuelta de su esposo
de las cruzadas, con las manos recorriendo las cuerdas
de su arpa y los ojos inundados de lágrimas. Miette se
divertla en el teatro, y, sin pensar para nada en su situación, ~e entretenia e!'I observar las actitudes y los
actos de las amantes abandonada•!
Di~imnlé mis pensamientos latimos y dije á MiettP:
-Ahl fué usted al teRtro? ... y que ~e reoresent6b1?
-El Matrimonio de Fl~aro, señor, ohl e~taba tan bonito! Lástima qne el seño• no haya est~do ahl.
( Lá~tima en efecto! El J\\atrimonlo de Flgarol Una novedad de última hora.)
Pero Miette se habla puesto á cantar, desde el fondo
del corredor donde se hallaba:
J'avals une marraine:
Que mon coeur a de peine! . . ..
Y después dij":
-Ohl senor, Querubln estaba encantador, tan rubio,
tan ~racioso y tan tierno!
-Qué apostamos. le dije en tono de la más amarga
ironla, que usted hubiera querido hallarse en lugar de
la condesa?
-Bueno, si .... confesó en seguida y sin la menor vacilación, debe ser divertido que haya alguien que rodea á
uno en busca de la ocasión para decir cosas bonitas;
que se arrodilla á nuestros pies, que roba nuestros listones que, al fin. vuelve loco de celos á un hombre
como e conde, hasta llevarle al punto de hacer actos
malosl
El tono de Miette era á la vez alegre y apasionado
como cuando habla de cosas muy interesantes
Vaya con mis remordimientos de toda la tarde! Y mi
cocinera, á quien desde el fondo de los salones que visité
vela suspirar por la ausencia de su amo! En lugar de
ella se levanta delante de mi una muchacha, cuyo cantlor perfecto tiene el instinto de las peores crueldades
femeninas, y, como prueba definitiva deam(lr, no acepta
más que las lágrimas del hombre á falta de la sangre
vertida en los combates de encrucijada(. . .
En fin, sea lo que sea, esta muchacha es mi cocinera,
y yo tengo que dar una comida en mi casa.
-Miette, puesto que la hallo todavia en pie, le prevengo en seguida que he invitado á siete personas á
una comida que tendrá que darse pasado mañana. Hay
que_pensar u_n poco en \os preparativos ¿no es asl?
Dile esto sm reir, y sm reir me contestó ella:
-Bien, señor.
-Vendrán: el general Versombre y su e&lt;;posa, el señor Gastón Sorreze, el señor y la señora Dessollier, la
señora y la señorita Lam brecy ....
--Bien, senor. repitió Miette.
Como amo paternal que no quiere agobiar á los criados creo deber agregar:
-No hay que asustarse, haré algunos pedidos á la
calle.
Mlette me da las gracias, y termina la conversación
con estas palabras:
-Puedo desear muy buenas noches al señor?
-Buenas noches Miettel Buenas noches.
Pero 11 llegar á la puerta de mi recámara me preguntaba si en esta ceremoniosa despedida el tono de desinterés 9ue afecté no era menos "natural" que el de Miette
que smceramente parecia de una deferencia oficial, Justamente como se debe usar para una muchacha hacia
un hombre de quien se siente subaltern'o y á quien por
ningún motivo debe desear mal.

r

CARMIN

Mientras que alzando su tremendo grib,
Copiaba el mar, desenfren~do Y_ hondo,
La inmensa lobreguez del rnfimto!

La comba azul incendia con su lumbre
El rojo sol que entre sus brumas arde¡
y yo1 presa de horrible pesadumbre,
Miro rodar desde la enhiesta cumbre
La luz amarillenta de la tarde.

J uuo FLÓREZ.

NIETZCHE

Y al contemplar la espléndida agonía
De ese sol que en su sangre se revuelve
En los umbrales de la noche fría,
Mientras que el arrebol, gloria del día,
En Tequendamas de oro se disuelve,

Ante el busto por Max Kfu:ger

Pienso en mi amor gigante ya perdido
Y oculto en las tinieblas del pasado,
Amor que entre las fauces del ()lvido,
Se extinguió como el sol. ... ¡ángel ca1do!
Se extinguió como el sol .... ¡ensangrentado!

I\ i'-\ S I u J-\

J ULIO FLÓREZ.

Yo soy como un sueno que viene de Oriente
sobre un dromedario cargado de ~romas Y perlas de Ormuz.
El sol de la Arabia tostó m1 amplia frente
y camino ciego de gloria Y de luz.

EL ABANICO

¡Oh virgen morena! B1Jo el frágil lit.o
.
..
de nómada tienda, te vi entre mis brazos monr.de P 1s1on · · · ·
El cascabel~o de una caravana cruzaba el cammo,
temblaban los astros, y lejos, se ola rugir al leon.

Si en una fiesta de Abril
sobre el hombro del poeta
abandonó una coqueta
su abanico de marfil,
fué porque en la noche bruna
se sintió más imprudente
al compás de la doliente
serenata de la luna.
Pero si el sentimental,
cediendo á lo que no explico,
escribió en el abanico
su más tierno madrigal,
fué porque por maldición
tenía quizá clavada
la flecha de una mirada
en medio del corazón.
Poco tiempo después, mudo
testigo de otro flirt breve,
el abanico de nieve
sirvió de propicio escudo;
mas como el artista aquél
le dió en un verso la vida,
el abanico tendida
mantuvo el ala por él.
De aventura en aventura,
sin poderlas impedir,
no cesó de repetir
su reproche á la perjura;
hasta que, hart0 de irrisión
y de mentiras galantes,
se le rompió entre los guantes
en medio de un cotillón.

Mi canto recuerda la canción doliente
que tos beduinos sobre sus camellos entonando van
entre las arenas bu~cando una fuente:
todo es sensualismo, sangre, amor y celos Y fatalidad.
Mi sombra á la luna, vieron los chacales,
.
la lauu en J~ mano y al viento flotante su blanco a!qu1cel,
volar al combate, por los arenale_s,
.
tendido al galope y sueltas las cnnes m1 negro corcel.
Mientras á la luna se abre el nardo y canta frescuras la fuente
Sultana, yo vengo, sordo de ..rmo~las Y ciego de luz,
á rimar contigo mis sueños de Oriente
.
en los surtidores y en los arrayanes de un patio andaluz.
Yo traigo en las jibas de mis dromedar_ios
fábulas de joyas: todos los tesoros d~l ctelo Y del mar.
Mis versos de oro son co1,110 mcensanos
.
que queman su mirra, su mc1enso y su ámbar al pie de tu altar.
Yo soy de esa tribu de nobles guerreros
cuyos yataganes en la lid reñi_da. ~iembran el pavor,
más si en unos ojos se ven pns1oneros,
pilidos y tri~tes se mueren de amor.

Francisco Villaespesa.

EN UN ALBUM

MANUEL UGARTE.

París.

*

NIEBLA
No quieras que esta página recoja
el eco contristado de mi canto,
porque pronto verás como se moja
el azul de tus ojos con el llanto.
Recordar es vivir. ¡Más tú no ignoras
que evocar el pasado es desvarío ....
Lloraré muchas cosas que tú lloras,
siendo distintos tu dolor y el mío!
Una flor que se seca no perfuma,
una puesta de sol siempre entristece ....
¿Qué es el recuerdo al fin más que la bruma
de una hermosa esperanza que anochece!
LOLA

R.

DE

Será la casualidad, cuyas intenciones me parecen poco claras, ó la dulce Providencia quien me puso ayer ror
la tarde ante mi primo con el traje de Enriqueta de ¡,, s
Angles? El resultado es que todavla dudo si el efert'l
producido será de los que determinen mi victoria ó mi
completa derrota ....

( Continuará.)

♦

Sobre el volcán-frente, como lava de nieve,
una crencha cana la cabeza le ilustra¡
y sobre la boca, en que habló Zarathustra;
copioso el mostacho, parece que le llueve.
Tras la oreja aguda, baja el cuello tronchado,
de un írbol reseco cual tronco mutilado¡
y el Lírico Ateo, en el busto, es vestiglo,
emblema concreto de su filosofía,
que aturde y enferma y que es pétrea y es fría,
como el alma triste y loca de su siglo.
MANUEL S. PICHARDO,

Septiembre, 1908.

PASO FUGAZ
Pasó fugaz ante mi vista ansiosa.
Llevaba en su sonrisa una promesa,
y en su divina faz de cielo y rosa
la harmonía triunfal de la belleza.
Aun aspiro el perfume que sus huellas
dejaron en la ruta abandonada,
y parece que miro las estrellas
recogiendo el fulgor de su mirada.
¡Ah, cuánto diera si en su alma inquieta
el pobre corazón de su poeta
hallara un sitio á sus ideales, fuerte!
El mundo entonces para mí sería
lo que es para mi fe la poesía:
más grande que la vida y que la muerte.
ADÁN CANALES.

Tu álbum es una de esas copas pulimentadas
en que el-paciente artí~ce atormen~ó. el buril,
como en los áureos punes de las v1e1as espadas
ó como en los breviarios de tapa de marfil.

y dentro de esa copa que te dieron las hadas,
la musa vierte el oro de su licor sutil.
En el fondo se ostentan las formas esmaltadas
de tu cabeza erguida como una flor de abril.
Alzo la copa y brindo por tu virtud suprema,
por tu ilusión de encaje, por tu alma de poema
y por tus horas dulces de bienhechora paz.

y al descubrir el ansia que en mi ilusión escondo,
qui~ro apurar las heces, para mirar el fondo
en donde está esmaltada la copia de tu faz.
JosÉ SANTOS CHOCANO.

MOMBACHO
(DE NICARAGUA!
Luces, Boabjil de piedra, nublfero turbante
que á veces orna Diana de argéntea media-luna,
y el alquicel que ostentas es tu arboleda bruna,
y el alfanje que ocultas, tu lava calcinante.

* **

E~ tu pasión de moro, vivaz y delirante,
La Sultana del Lago, l.a de española cuna;
cuando !magmas que alguien te roba esa fortun,1.
de súbito te tornas flamlgero y tremante.

***

Tró,

Y pues velando vives á tu Sultana hella
celoso y dilil¡ente, tendrás la buena estrella
de no escuchar mañana la voz Jesoladora

DIARIO DE MIETTE
Jueves 26 de Diciembre.

Un cincel de genio dá s 11s facciones ciertas:
las sienes, que oprimen la comba sibilina¡
hierático el ceño; la nariz, aquilina;
y en las cuencas torvas, las brillazones muertas.

EL BRAZO
El brazo, mortal fragmento
fiel y sumiso al intento
de la mentt: que concibe,
viene á ser en el que escribe
Para- rayos del talento.
Cuando la luz centellea
y rasga la densa bruma
del cerebro que flamea¡
fulgura el rayo: la idea,
y huye el acero: la pluma.
SALVADOR RUEDA,

Estaba el cielo inconsolable, el día
Gris, á lo lejos como negro muro
Se dibujaba el horizonte obscuro
Tras de la niebla perezosa y fría.
Tiritaban los árboles, la umbría
Selva su aliento embalsamado y puro
Desparramaba en el ambiente, al duro
Golpe del recio vendaval. Llovía.
Pálido el sol, en el siniestro fondo
De hosca nube, mostraba su marchito
Semblante cadavérico y redondo:

que anonadó á tu homóaimv cuando dejó Granada:

''ya que no defenderte supiste á mono armada,
como mu1er imbele tus ignominias tiora.''
JUAN B. DELGADO.
Granada, Nic.

~

�454

455

EL MUNDO fLUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

USOS DE SOCIEDAD

CRONICA

Sr. Enrique Moulinié.

Sr. Miguel Calápiz.

Sr. Pedro García.

"UNION CINEMATOGRAFICA"

E

L gran entusiasmo que en toda la República
han de~pe~ado las exhibiciones de cinematógrafo, sirvio de base para que un entendido
grup? d.e hombres de negocios ideara realizar y
consiguiera llevar á la práctica una empresa nueva enteramente en México y cuyos resultados han
sido superiores á las esperanzas.
Esta importante y moderna empresa se llama
«Unión Cinematográfica,&gt; y se halla establecida
en esta capital, en la A venida de San Francisco.
Los prin~ipales manejantes son los señores D.
Miguel Calapiz, presidente de la Compañía· D.
Enrique Mculinié, gerente tesorero, y D. Pedro
García, gerente secretario.
El señor Calápiz, que actualmente tiene treinta
y nueve años de edad, es un conocido hombre de
empresa '!~e preside las si~uientes importantes compamas : «Planeta y Xochitl,&gt; «Nueva Roma,~. «Sa1;1 Juan d~ la Chica,» «La Sultana,&gt; y
«Un1on C111ematografica,» siendo además consejero de ohas muchas tales como «Hacienda de Beneficio Esperanza,&gt; «San Rafel Comanja,&gt; «Ladera,&gt;
etc. Ha logrado formar una gran fortuna y constantemente emprende nuevos negocios pues es
un trabajador infatigable.
'
El señor Moulinié también es un industrial
muy entendido bajo cuya dirección ha progresado notablemente y seguirá adelantando la «Unión
Cinematográfica.&gt; La buena dirección del señor
M~ulinié queda claramente expresada con el sigmente hecho: La «Unión» ha repartido dívidend.o ent~e sus accionistas el primer me,- de ejercic1ó social, que fué el pasado de Septiembre.

Fachada del edificio que ocupa la ''Unión Cinematográfica.

UNION .
-GIN8MAT OGRArlCA_
"Se

. S.A.

,p n OHl,8E

ru--ARK

1

Interior de los Talleres.

--t

Por último, el señor D. Pedro García un joven
muy empe?oso é inteligente, ha coadyuvado con
toda eficacia al progreso del negocio al que dedica todas sus energías.
Es indudable que cualquier empresa progresará
m~cho estando en manos de hombres como los
senores Calápiz, Moulinié y García.
La «Uni?n Cinematográfica&gt; aumenta diariamen~e ~l nume!o de sus subscriptores en toda la
Repubhca¡ recibe por cada correo las últimas nov:e~ades d~ Eur~pa, y proporciona á diario veinhcmco vistas diferentes á cada subscriptor para
que estos puedan cambiar, también á diario el
programa de sus funciones
'
Ninguna e~presa cin:matográfica mexicana
puede ~ompeh: con la «Unión&gt; cuyo capital es
de trescientos cmcuenta mil pesos invertidos totalmente en aparatos, películas y toda clase de
implementos cinematográficos.
El negocio se amplía sin cesar no sólo por el
aumento de subscriptores, sino por las mejoras y
nove~ades 9-ue constantemente se introducen para deJar satisfechos á los clientes.
La ~mpresa á que nos referimos ocupa lugar
muy. importante entre los grandes negocios de
México.

AS lluvias han cesado por algunos días y el sol ha vuelto á
sonreír con su luz de oro, semejante á una dicha que se
creía perdida y vuelve de improviso á toc,;.r suavemente al
dintel misterioso de las puertas del alma, diciendo con el
suave roce de sus alas de mariposas, «Ya estoy de
vuelta, abrid pronto.» Y pronto en verdad se le
abre siempre, á la dulce y caprichosa viajera que
llamamos dicha, las puertas de la esperanza nunca resisten á su llamada, y se le recibe con el
mismo anhelo de retenerla algún tiempo á nuestro lado¡ de prolongar un poco más la visión fugitiva de sus deseadas y siempre breves visitas.
De semejante manera, al volver los bellos dfas
en que el cielo azul y resplandeciente, avisa á los
pájaros que es tiempo ya de cantar y á las flores
de entreabr;r sus cerrados capullos, como pequeños y tímidos corazones oprimidos por oculta pena, todo el conjunto de los seres que viven, se
alegra y reanima, en una suprema aspiración de
dicha y de nueva vida. El sol es, sin duda, la
más hermosa imagen de la ventura; mis lectoras
conocerán seguramente, la frase aquella que el
más delicado y sensitivo de los poetas, dice en
una de sus producciones á la mujer amada, en los
momentos de la salida del sol, que los dos contemplan desde la cubierta de un navío; como ella
le preguntase, ¿qué cosa es el amor? él le responde sencillamente, señalando el disco rojo del astro que nace entre las olas:
«Eso&gt; ..... . No pudo decir menos, ni expresar
más, Por esto, también la naturaleza, al recibir el
beso de la vida y de alegría, con el cual el sol le
manda todo lo que ha de darle lozanía y hermosura, deberá decirle en su silencioso lenguaje: «tú
eres el amor.&gt; Mas la dicha del hermoso tiempo
n" será duradera; se acerca ya el otoño y los tristes nublados, los vientos fríos de la próxima estación, se anuncian ya cada vez más. Comienzan
los preparativos para el cambio de tiempo, y en
calles y almacenes se nota desde luego la evolución á verificarse en trajes y adornos. En los modelos europeos, se ven ya algunos elegantes abrigos y exquisitas pieles; aún cuando todavía no se
adoptan por completo estos artículos .... de lujo,
pues no hay una extricta necesidad de ellos. Parece que nuestras elegantes damas no se resuelven, todavía, á ocultar bajo los severos pHegues
de los abrigos la gracia y distinción de los hermosos trajes que han tenido privanza durante el
estío; los de estilo japonés, graeiosos y originales
en sus diversas confecciones; los lindos y vaporosos, cubiertos ó adornados de encaje; también
los de muselína pompadour, que tanta aceptación
han tenido entre las damas, y, por último, los de
estilo imperio, cuyo reinado está aún en toda su
plenitud. Uno de los más artísticos modelos de
este estilo, fué presentado últimamente en una
exquisita combinación de color de ceniza y gris
plata.
La falda, confeccionada en un cachemir liso y
flexible, cuyos pliegues pendían rectos, desde la
línea del alto talle que distingue á estos trajes,
hasta cubrir el pie. El cuerpo, de muy buen gusto, en «chifón&gt; de finísimos pliegues; las mangas
hechlls de una pieza, muy elegantes en su forma,
amplias de corte pero ciñéndose al codo; el cuerpo, abierto en la garganta formando un e.scote ligero, en ángulo, y guarnecido con un estrecho gal ón bordado de plata con dibujos egipcios del gusto más original y exquisito. El cinturón y los puños, adornados de este mismo galón. Una hilera
de botones de plata mate, en forma triangular,
parte desde el escote por la línea del hombro
hasta el codo, fingiendo sujetar, suavemente, los
pliegues de las mangas. Este elegante conjunto,
hace de dicho traje, un modelo de confección en
el estilo imperio tan bien recibido por las damas
de buen gusto; no sólo por su aspecto distinguido
y artístico sino porque favorecen mucho á los
cuellos que no tienen las líneas exigidas por las
reglas de la armonía, pues como se adaptan al talle, lo dejan adivinar discretamente, sin dibujar
sus imperfecciones. Las novedades importadas
para el otoño, parecen de mucho atractivo; su majestad ia Moda prepara sorpresas, y deseo que éstas, sean gratas para mis lectoras.
MARGARITA.

La modista en casa

Es

muy frecuente que, al unir las piezas de la
falda, resulte una más larga que la otra. Esto sucede porque, al ir hilvanándolas, sin advertirlo,
la mano estira más una pieza que la otra, y naturalmente al concluír aparece la diferencia. Todo
esto puede subsanarse perfectamente siguiendo el
consejo que hoy tenemos el gusto de dar á nuestras lectoras.

1

/!.
Como el grabado lo indica, hay que tomar las
piezas de dos en dos, y, antes de proceder á hilvanarlas, es preciso ajustarlas, costura con costura, teniendo cuidado que ni sobre ni falte á las
piezas, apuntándolas á cada diez ó doce centímetros con alfileres. Así no hay manera de que resulte el defecto tan temido, y á la hora de hilvanarlas y de coserlas, no habrá riesgo de que aparezcan arrugas, que es otra de las dificultades con
que frecuentemente se tropieza.

Damos también á nuestras lectoras un modelito
de «ojales:&gt; redondos. Prácticamente dice el grabado cómo debe ponerse la aguja respecto de la
hebra para que dé el resultado conveniente á la
puntada.
Con un punzón de hueso se hacen primeramente los agujeros de la tela. Después con el hilo se
dan puntadas al derredor del agujero; y por último, se procede á las puntadas finales que el grabado explica, y que son de una vista muy bonita.
Estos ojales pueden hacerse con seda de color
que se lleve bien con el matiz de. la tela del traje. Pueden pasarse, también, en ellos, angostos
listones de raso brillante. Esto último constituye
un adorno muy vistoso que no cuesta gran cosa
y que es de mucho efecto.

IE

L natural deseo de comunicarse con los de·
más, ha traído la necesidad de la conversa·
ción, y es indudable que. de ésta, se deducen placeres muy altos y elevados, cuando
es lo que debe ser, una expansión del espíritu
que no sólo le alivia de sus preocupaciones y fatigas, sino que lo ilustra y fortalece. ¿Quién podrá decir, cuán grandes~son l os goces que se reciben con la conversación de personas cultas é inteligentes? Son de verdad innumerables, y todos
más ó menos, tenemos grabados en nuestra memoria los ratos innolvidables que hemos pasado en
grata comunicación con personas que tienen la
brillante facultad de "saber conversar". Desgraciadamente en la época actual, son pocos los que
dan á esa distracción la importancia que se merece, y en las reuniones y visitas, sólo se platica
de asuntos tri viales, ó lo que es peor aún, de críticas y burlas más ó menos punzantes. De aquí
resulta que dichas reuniones, tengan á veces, muy
poco atractivo, pués es del todo imposible que
esos motivos de plática, puedan procurar distracción.
Hay una idea, por fortuna falta de veracidad,
y es, la de que está más extendida en las señoras, que en los caballeros, la costumbre de murmurar- Esta idea carece de bases ciertas, pues sin
defender al bello sexo, diremos por dar gusto á
la verdad, que también la parte más ilustrada, y
fuerte de la humanidad, tiene ese lado débil. Se
murmura y crítica en todas partes, y de todo¡ el
ingenio se confunde con la chanza inoportuna y
picante, de la cual muchas veces brota una antipatía ó enemistad¡ dejando todas esas conversaciones por única huella. un fastidio profundo, y
un vacío absoluto en la inteligencia y en los sentimientos. Procurando observar cual es la causa
de esta desagrrdable costumbre, vemos como único elemento, la falta de voluntad para dará la
conversación el importante lugar que se merece,
y para poner en práctica algunos medios•indicados por las sociedades mas cultas y civilizadas
á fin de introducir en los salones y círculos de
reunión, un nuevo y más alto objeto en las conversaciones. Esos medios, son bien sencillos por
cierto, pues consisten sólamente en suprimir por
completo las ironías de mal gusto con que se
o fende á los presentes ó ausentes, procurando en
cuanto sea posible desarrollar la inteligencia, para tratar en la conversación ya de asuntos elevados y dignos de toda atención, como son, por
ejemplo, los comentarios de los espectáculos de
arte, libros editados recientemente, y en fin, cualquiera otro motivo:agradable é interesante
El verdadero y delicado ingenio, puede, también, entrar como elemento de goce y de legítima
distracción, cuando no se busca en la chanza ponderar el lado ridículo de los demás, sino tocar
con ligero y fino roce las notas cómicas que casi
en todos los acontecimientos de la vida se encuentran; dando con ese giro, frescura y alegría á
la conversación. En casi todos los salones de las
principales ciudades europeas, se reunen las personas amigas, con el exclusivo objeto de dar al
placer de la conversación, una constante cultura
y hacerla cada vez más útil y grata. No cabe duda, de que este es un medio bastante sencillo de
participar, sin mucho esfuerzo, de la ilustración
y conocimientos de espíritus superiores. En la
capital de Francia, llaman á estas deliciosas reuniones "hacer talento," frase que, sin embargo de
no tener una traducción exacta, podemos decir
que es; reunirse á hacer un verdadero ejercicio
intelectual, útil no solo á la inteligencia sino
también á la expansión de los sentimient¿s pers~nal~s que necesitan, á veces, del roce y comumcación con nuestros semejantes.
Ojalá pudieran establecerse en nuestra sociedad
esas agradables reuniones, que tendrían el dobl~
atractivo de proporcionar distracción y mejoramiento de las propias facultades.

o
El águila, el cisne y el cuervo suelen pasar de
los cien a~os de edad. Las garzas, gansos, papagayos y pelicanos, alcanzan los sesenta años; el pavo_ y . el pardillo viven veinticinco¡ el canario,
vemhcuatro; la paloma y la grulla, veinte¡ el jilguero y el faisán, quince; la alondra, trece; el mirlo y el pitirrojo, doce; el tordo, diez. La chochita
es la que menos vive, pues no llega á los tres
años.

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FoT. FÉLIX, DE PARís.-MoDAS DREGOLL

Traje de calle.-De estilo "directorio," hecho en
muselina de seda, en colores verde y negro. La
falda, ya guarnecida con dos volantes de plissé, de
seda negra. Fichú de muselina de seda qlanca,
guarnecida de encajes valencianos.

FoT. FÉLIX, DE PARís.-iVIoDAS BECIIOFF DAVID.

Traje de paseo.-En cresp6n de China, color kaki. La falda está g·uarnecida de dos anchos bieses,
entre los cuales, van dos grupos de pequeñas alforzas. El corpiño, bordado en la parte superior, .Y á
la orilla del escote y de las mangas, lleva pasamanería del mismo color del traje. Camisola de encaje de malla .Y tul.

�458

EL MUNDO ILUSTRADO

El adorno d(la mujer en diversas épocas

\,rr,l

Damas romanas de la corle de Trajano.

atención sino al traje femenino, y á la manera
con que éste se ha transformado bajo toda suerte
de influencias. La mujer de la Edad Media, lleva
un traje flotante en forma de larga túnica, y el
velo envuelve su cabeza en señal de austeridad.
Sus cabellos se ocultan, ó bien caen en sedosas
trenzas entretejidas con listones color de púrpura, '1Ue aparecen entre las amplias mangas. Poco
á poco el progreso modifica estas modas un tanto
faltas de gracia¡ el traje se escota sobre el cuello,
se dibujan las formas del cuerpo, el velo se rechaza, recógense las trenzas en redecillas de perlas sobre las orejas, y hermosas telas, con vistosos
forros, se tienden en las majestuosas colas de corte sobre los grandes salones de los castillos. El
espíritu del Renacimiento, refina el gusto, é imprime en todas las cosas el sello del arte. Los talles se alargan y se vuelven esbeltos bajo los esfuerzos de los corséts de acero¡ las faldas se prolongan, para dejar lugar á los sedeños damascos de
ricos dibujos. El encaje hace su brillante aparición en Italia, y su confección llega á ser muy
pronto un arte próspero.
Este suntuoso renacimiento italiano, determina
en Francia las modas magníficas del tiempo de
Francisco I: ricas telas de brocado y de damasco,
amplias faldas, vastas mangas, redecillas de perlas destacándose en el oro brillante de las cabelleras.
Más poco después, el gusto se
pervierte¡ á la elegante amplitud
del Renacimiento, sucede la moda
poco graciosa del tiempo de Enrique IV. La falda es enorme y pesada por los encañonados que rodean las caderas¡ la mujer toma la
forma de una cúpula¡ su silueta
está afeada más aún, por las grandes mangas abiertas, y sus hombros se estrechan por los cuellos rizados. No era posible continuar
en este exceso de 'ID.al gusto, y al
fin se hizo en la moda una evolución: los pliegues de las faldas cayeron sencillos y flexibles; se suprimieron las rizadas gorgueras,
substituyéndolas por grandes y
elegantes cuellos lisos que seguían
la línea de los hombros, y se les
adornó con bellos encajes legítiEl Mercado defrivolidades.- Epoca del Direclono.
mos de gran valor. Esta fué, acaso, una de las más hermosas époU na interesante publicación francesa, relata cócas de los trajes femeninos¡ en la brillante corte
mo se veía en dicha exposición, desde los antide Luis XIII nada era artificial¡ el talle tenía toquísimos trajes del Egipto, donde el clima es arda su bella nat oralidad, y no sufría ninguna comdiente, y en el cual, la mujer de elevada alcurnia
presión exagerada. Los cabellos se peinaban en
pasa las horas enteras ociosa y soñolienta, vestigraciosos bucles al derredor de la frente, y caían
da de una simple túnica de lino finísimo, recoshasta el princi pío del cuello.
tada sobre mullido lecho, y contemplando una
Bajo el reinado de Luis XIV, todo aspiraá proserpiente que obedece á la voz del encantador.
ducir la impresión de grandeza¡ los talles se alarMás adelante, los trajes romanos, evocan el cuagan, los delanteros de las faldas prolónganse, el
dro de las bellas patricias, sentadas en el lujoso
peinado se hace alto y opulento, y las mangas, li«atrium,&gt; escuchando á los histriones.
sas, se adornan con exquisitos y flotantes encajes.
Después, la imaginación ve á las Emperatrices
En la época de Luis XV, la mujer desea una
bizantinas, en un espléndido decorado oriental,
forma de elegancia más graciosa y picante, al misrecibiendo los homenajes de su corte.
mo tiempo que más incómoda¡ se adopta el polvo
Pero es principalmente en Francia, donde es
para los peinados, los talles se alargan cada vez
más interesante estudiar las evoluciones de la Momás, y las fal das se ensanchan con los vistosos
da, á través del tiempo.
«paniers.&gt; Estos últimos, viniendo á ser demasiaAl pasar una revista á esas brillantes escenas
do estorbosos, fueron rechazados poco á poco por
q ue son como el resumen de la historia ilustrada
María Antonieta, la infortunada moradora del
y animada, no se fija la imaginación sino de un
Trianón, quien hizo adoptar modas, en las cuales
modo pasajero sobre los asuntos que representan.
se sentía la influencia de Juan Jacobo, y del culto
Ellas nos muestran, por ejemplo, á la reina Cloapasionado por la naturaleza. Con la revolución
tilde en el dintel de su oratorio distribuyendo
vino un movimiento de retroceso hacía la antilimosnas á-los mendigos; á las lindas jóvenes de
güedad¡ y así como los terroristas se inspiraron
la corte de Luis XIV, sorprendidas mientras fuen los griegos y en los romanos, también las momaban las pipas que habían hurtado á los guardas tuvieron en los usos pasados, un guía para
dias; á Napoleón, la víspera de llevar el manto
su transfo~ción. Más algún tiempo después,
lujosísimo de terciopelo, bordado de abejas de
una autoridad tiránica vino á imponerse á la Mooro.
da, como á todo lo de su época: Napoleón, que
A través de eatos diversos cuadros, no se presta
1

TRAVES de todos los tiempos y en
todos los países, la mujer ha utilizado,
t
para el adorno de su persona, las in..._~~
venciones del arte, los descubrimientos
: , ~ de la ciencia y los recursos, cada vez
'
más extendidos, de la industria y del
comercio. Son muy interesantes los datos que
guarda la historia relativos al adorno femenino,
y los diversos objetos que cuidadosamente se conservan en algunos museos de la vieja Europa, y
en los cuales, aun se ad vierte el reflejo que la mujer ha dejado en ellos, de su belleza, su encanto y
su poesía.
En una de las grandes exposiciones parisienses,
el oportuno genio francés tuvo la artística idea de
consagrar un sitio especial para exponer á la admiración pública, una encantadora colección de
trajes y adornos femeninos, desde las épocas más
remotas.
La moda es el espejo de las costumbres, y por
tanto, los trajes de pasadas edades, traen á nuestro recuerdo el cuadro de la vida social de cada
época. Evócanse verdaderamente resurrecciones,
al ver desfilar delante de nuestra imaginación, en
escenas fielmente reconstruídas, personajes vestidos con los trajes de diversas épocas.
..-., ,1

'1f

...

La corle de Napoleón.
llevó hasta en los asuntos de la toilette, su gusto,
del todo imperioso y dominador.
En alguna ocasión, continuaremos dando á nuestras amables lectoras, otros datos históricos, extractados de la citada revista, pues, suponemos
que han de parecerles interesantes y dignos de su
atención.

00
EL LAGO E I M
Sobre las orillas del lago Eim, habitaban, en
otro tiempo, hombres salvajes y crueles, completamente insensibles á los encantos de la naturaleza, á las alegrías del trabajo, al estímulo de las
siembras y el riego. Se ocupaban sólo del pillaje,
y mataban á los viajeros, arrojando sus cuerpos al
fondo del lago Eim. Por eso sus aguas, en invierno y en verano, de día y de noche, estaban empurpuradas con la sangre de las víctimas.
El lago, afligido por tanto crimen, llamó un día
á todos sus peces, y les dijo:
-Oíd: quiero preservarme de toda esa sangre
que destruye la belleza de mis aguas¡ quiero volver á ser el lago azul de Eim, el lago puro que
refleja el cielo¡ partamos, busquemos un país mejor que no esté, como éste, devastado siempre, un
país donde los hombres sean buenos.
Y después de reunir á todos los peces, se elevó
con ellos por los aires, dejando, en su lugar, un
lago fangoso donde las serpientes y los sapos, se
ocultaban bajo los cadáveres.
El Eim, como una inmensa nube azul, corría
posado en el viento ... . .
Llevado por la brisa de abril, llegó á una tierra
de campesinos. Descendió al valle y dijo á los
hombres, inquietos ya por la presencia de aquella inmensa nube:
-Pueblo apacible: quiero establecerme entre
vosotros¡ quiero mirar de cerca las espigas d e oro
y los árboles floridos. Quiero haceros dichosos y
comtemplar vuestras cosechas.
Y los campesinos, emocionados y alegres, dieron la bienvenida al buen lago Eim, le prepararon un suave lecho, y sembraron en sus orillas
jóvenes sauces llorones que día y noche se incli·
naban para besarlo.
Y así fuécomo el lago Eim, con todos sus peces, quedó posado en aquel valle pacífico.
Bien pronto el campo se tornó fértil y alegre, y
las nubes negras cargadas de tempestades, se ale·
jaron del lago para no ensombrecer el azul de sus
ondas.

o

Existen en las selvas africanas unas serpientes
de dos cabezas, aunque esta clase de reptiles bicéfalos es bastante rara. El animal que las posee
puede mirar al mismo tiempo hacia adelante y
hacia atrás y caminar perfectamente en ambas direcciones. Generalmente las serpientes de dos cabezas afectan la forma de una Y ¡ pe10 algunas de
ellas parecen más bien una T mayúscula perfecta, pues el cuerpo forma una barra vertica l, y los
dos cuellos, en su prolongación, la barra horizontal. Aparte de las ventajas de ver y orientarse
para caminar, estas serpientes no tienen superioridad sobre las demás, pues el doble cuello las
estorba bastante, porque se engancha en las matas
fácilmente. Lo más curioso es que se asegura que
estos animales tienen un instinto y una voluntad
en cada cabeza, por lo cual, suele encontrarse en
verdaderos conflictos, pues mientras una quiere
escapar de un peligro, la otra se empeña en desafiarlo. De ser esto cierto, la serpiente bicéfala podía ser el prototipo y el símbolo de la duda y la
irresolución,

•

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
Registrado como articulo d

Año XV-Tomo 11

P.

segu nda clase, en 3 de Noviembre de 189 4.-Impreso en papel de las I•'H,,•icas de San Rafael.

México, 27 de Septiembre de 1908

Número 13

OON AOUSTIN Oti ITURBIDE,
EMPERADOR Df: MEXICO.
(De un retrato ,ntiLUO ~ue se cons,rva en el M, seo Nacior.al de IY.édco, 1

�398

lt .MUNDO n.úst.RADO
ID&gt;ñredcrlc~

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General 1

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Oalle de Alfaro número 9. México. D. F . ADartado DOS·
tal 2.570. -Tttléfnnos: Ertcson, 1476.
OomDañía Telefónica, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Oludad .............................. $ 1.25
~n los ffistadn•. ......... .. . .. . .. . . . . . . . .. .. .. l.ñ()
En el ExtranJer, ,. . .. . .. .. .. . .. .. . .. .. .. .. 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Oal)ltal. ................. . ......... $0 3.5 cs.
En lo,j ~.~a11u,..... .. ................ $0.50 cs.

NUESTRO BUEN HUMOR

Lpíritos primitivos en general,

A juerga ejerce sobre los es-

sobre los pueblos latinos en
===-----"4, particular, en el mexicano
muy especialmente una fascinación irresistible.
Gritar, brincar, chacotear reír, hablar hasta por los codos .v jugar i1asta el enervamiento son para ciertos
temperamentos, entre ellos el nuestro, necesidades imperiosas, embriagueces di vi nas,
voluptuosidades celestes.
No bien nos reunimos media docena de
o-entes, sobre todo &lt;lel sexo fuerte, cuando
;os entra una especie ele comezón imperiosa de o-ozar, de jugar y de reír. De obra ó
de pal;bra hemos de emprender juntas tumultuosas, polémicas interminables, verdaderas orgías &lt;le acción .r de pensamiento en
que desbordan nuestra exuberante imaginación y nuestro insaciable anhelo e.le emociones.
.B~sto, en principio, nada tiene de malo,
es enteramente animal y revela exceso de
energías acumuladas que buscan amplio é
impetuoso desahogo.
Pero ha.r juerg·a y juerga y no es aquélla de que en México g·ustamos la más sana ni la más mornl.
Los franceses, por ejemplo, g·ustan de la
sociedad, son inquietos, agitados, turbulentos. 8eis franceses hacen más ruido(] ue sesenta ingleses ó seiscientos alemanes. En
libertad, como se dice de los caballos &lt;le circo, los franceses son incansaLles .r rolcánicos; pero su juerga ofrece ésto &lt;le particular, que no es agresiva ni tiránica de pala.bra ni de obra; que no sacrilica la alegría
de nadie al placer de los demás; que, por
el contrario, trata de procurar satisfacci6n
y placer á todo el mundo, de buscar para
cada cual el género de goces que prefiere .Y
que se manifiesta respetuosa de la voluntad
agena.
El francés, sabe divertirse como nadie.
Pero es que gusta del canto y no del alarido, que baila, pero no combate; que discute, pero que no injuria.
El hombre más circunspecto puede entrar á una reunión de estudiantes turbulentos, tigurar en el banquete ruidoso .r cuasi
orgiástico de una boda popular, seguro de
que nadie se burlará de él, ele que nadie lo
importunará y de que serán respetadas su
seriedad y su moderación.
En los bailes públicos, que constituyen
para ciertas tarambanas todo el encanto de
París, se reune la gente de trneno, los per&lt;l ularios más redomados como las cortesanas más degradadas, lo cual no obsta para
que el turista observador, el hombre serio
puedan mezclarse en el tumulto sin que nadie S j ocupe de ellos, ni 1, s ex.ija nada, ni
siqlliera repare en su 1,Jrcscncia.
1~osotros entendemos las cosas de ot1 o
modo. Cuando nos proponemos divertirnos
ha de ser de porfuerzaácostaagena. Nuestro bullicio y nuestra alegría son agresivas,

ltscogemos slempré en el grupo, uno 6 varios chivos expiatorios y sobre ellos descargamos nuestra alegría como un revólver,
injuriándolos, maltratándolos de obra, burlándolos hasta el escarnio, hasta desenlazar
nuestro pic-nic ó nuestro baile con una riña
y golpes, un:t batal11t campal con la policía
y una comparecencia en masa ante el comisario de la demarcación.
-tQué tal se didrtieron anoche1
-La mar I Acabamos á palos.
Este diálogo es la regla después de una
parranda.
Alejandro Dumas padre dice que la primera observación que á un francés se le
ocurre hacer en presencia de un desconocido es un elogio. Lo primero que nosotros
solemos hacer es un vituperio.
AgTedir es nuestro fuerte .Y nuestro placer de dioses. Criticar, N:'I' dwela, dar carga, comer prójimo, quemarle la sangre al
pinto de la paloma !qué deleite! De cien
conYersaciones de sociedad lo menos noventa son de crítica y de crítica acerba de nuestras relaciones y conocidos.
Todo pasa por el crisol de nuestra crítica
despiadada. El traje, la fisonomía, la posición social, la fortuna y lo que es peor, las
intimidades, las poridades, los hechos que
no debían transpirar fuera del sagrado de[
hogar ó del fuero interno de las gentes.
Elogiar, hacer justicia, mostrar tolerancia, saber que es paja la del ojo del vecino
y viga la que llevamos en el nuestro es cosa para nosotros imposible.
Este modo de ser nuestro hace difícil y
casi imposible la vida social. Se nos hace
cuesta arriba llamará las gentes á nuestra
casa para que hablen mal de nosotros y vituperen hasta los agasajos con que los recibimos y tratamos de tenerlas contentas; .r
no nos es menos penoso el ir á la sociedad
en busca de críticas que nunca creemos merecer .Y que, aún merecidas, no gustamos
de saber se han formulado.
De la crítica al chi.~111(' .r de éste á la intriga no ha,r más que un paso. Así como
gustamos de mal hablar de las gentes y pur
]a, misma razón; porque gozamos con dañarlas, así nos encanta hacerles saber lo malo
que de ellas se dice ó piensa.
Tal se nos tig·ura (] ue el haber Yituperado
ú oíúo \'ituperar á excusas, es soso é insustancial. Ln sal pimienta del vituperio
consiste en que llegue á oídos de la víctima.
iParn qué el cáustico si no ha de leYantar
ámpulal Y para que la levante hay que
aplicarlo al paciente.
Más suele no bastar el cliisme para saciar
la malevolencia. En este caso hay que recurir á la intriga.
No basta pensar .Y hablar mal de las gentes; es fuerza divulgarlo .r propalarlo. Y no
basta haberlo divulgado y propalado, es
fuerza que la víctima sufra las consecuencias de aquello que, á veces gratuitamente,
se le atribuye.
Y para saciar este refinamiento de lamaledicencia la intriga teje sus hilos, urde su
trama y el insecto acaba por caer en las redes de la araña.
De este proceder surgen desavenencias
conyugales. rupturas de amistades firmes,
desprestigios y decadencias inexplicables
para quien las sufre; y de él también resulta ó acaba por resultar esa aridez del
trato, esa seqnía de las relaciones, que
transforma la sociedad en un Sahara escueto y triste, cuando no en un pantano miasmático y corrupto.
Si queremos vida social, amplia, grata,
útil y expansiva, tenemos que curarnos del
vicio de la malevolencia y de la tendencia
arraigada á cambiar toda conversación en
un proceso, toda polémica en una disputa
y todo juego en una riña.
l'or desgracia el mal es viejo y está en la
sangre, y sólo una larga educación podrá
curarlo.

DR. M. FLoRES.

EL .MUNDo ILUSTRADO

399

~ Dónde está la tierra~ ! dónde vamos eon ella~
&lt;CRONICA CIENTIFICA)

OR ageno que sea vuestro espíritu á. las teorías especulati vas
de la astronomía, seguramente
a:..'!1\1111.....:imque alguna vez os habéis hecho
la siguiente pregunta: &lt;¿Donde
me hallo exactamente?&gt;
La respuesta no es nada fácil,
pues el problema es más complicado de lo que parece. Dejando á un lado las
teorías filosóficas que no tienen aplicación aquí; os
ruego que hagais esta pregunta al campesino, al
labrador que no ha explorado más que los alrededores de su país natal. Para él no hay má.s que
su pueblo donde tiene todos sus afectos, sus intereses, sus campos y sus viñas, y que, para él, forman el centro de la tierra.
Pero para el hombre instruído el país en el que
vive tiene su lugar en el globo terrestre. La esfera que representa á éste en su estudio es una reproducción en miniatura de la tierra. Conoce su
situación respecto al ecuador y á un meridiano
cualquiera, el de París ó el de Londres por ejemplo.
Pero si después de llegar á. saber esto reflexiona un poco, comprenderá que no ha hecho más
que complicar la solución del problema.
Sabe que la tierra es redonda y que gira al rededor de su propio eje¡ por lo tanto cualquier
punto de su superficie se desaloja constantemente; y si vive en París, por ejemplo, no tardará en
convencerse de que camina con una velocidad de
trescientos metros por segundo.
Pero no podrá detenerse ahí, se le ha enseñado
que la tierra gira al rededor del sol describiendo
una enorme órbita cada año. El cálculo le énseñará que, por este hecho, viajamos á razon de
treinta kilómetros por segundo. Hay que fijarse
bien en la cifra, treinta kilómetros por segundo,
seiscientas cincuenta leguas por día, es decir, cerca de setenta veces la velocidad de ur a b tla de
obus al salir del cañón!
Una vez que los sabios astrónomos del siglo pasado hubieron fijado los ant.,riores datos creyeron
haber determinado el lugar de la tierra que gira
á unos 149 millones de kilómetros del sol.
{Pero este astro central que nos alumbra, que
nos vivifica con sus rayos; este astro al que estamos ligados por las inexorables leyes de la atracción, dónde se halla?
Los antiguos se imaginaban que estaba en el
centro del mundo, pero las cosas se han complicado de una manera inesperada al saber que ese
Sol nos lleva por el espacio con una velocidad
loca de diez y seis kilómetros por segundo.
Si en un tiempo ocupó el centro del universo
visible esa situación fué muy efímera, pues, con
la velocidad de que está. animado, se desaloja en
dos días cerca de tres millones de kilómetros¡
júzguese lo que se habrá desalojado en varios miles de años!
Un examen superficial de la bóveda celeste nos
da, en efecto, la idea de que estamos en el
centro del espacio y de que todas las estrellas se
hallan á la misma distancia de nosotros.
Esta concepción no podía disiparse sino después del descubrimiento de los anteojos, y á. William Herschel le estaba reservada la empresa de
abordar el problema con las mayores probabilidades de éxito. El estudio de la vía láctea fué lo
que lo puso en el buen camino. Este vasto cinturón blanquecino que rodea la esfera celeste no es,
como se puede ver en las fotografías del cielo,
más que un gran conjunto de estrellas. Cada una
de esas es un Sol como el nuestro, que bien puede alumbrar planetas habitados, y hay que tener
en cuenta que los cartas fotográficas del cielo nos
han permitido contar ciento cuarento millones de
ellas.
Ciento cuarenta millones de soles de todas magnitudes que quizás alum~ren planetas que llevan
seres vi vientes! Y todos ellos se desalojan con
velocidades que en la mayoría de los casos son
superiores á las que hemos mencionado.
¿Cómo reconocernos en &lt;'Se inmenso caos?
Los grabados representan nebulosas, imágenes
fieles de lo que hemos sido antes. Sus anillos, en
forma de espirales, llevan adheridos á sus extremidades soberbios globos incandescentes que están
prontos á. desprenderse para formar nuevos planetas. En el centro se ve al Sol del sistema envuelto, como en la bella nebulosa de Andrómeda,
por un ligero velo transparente.
Hay también nebulosas en que el ojo del astrónomo más experto no podría descubrir, en medio
de su desorden aparente, cual ha sido la ley que
ha presidido á. su formación: tal es el caso de la
bella nebulosa de Orión.
Más lejos se descubren sistemas de estrellas que
hacen necesario el uso de los anteojos más perfectos para darse cuenta de cuantas son. Y sin
embargo, cada una de esas estrellas está separada
de las otras por distancias fantásticas. La lu.z emplea, cuando menos, tres años para recorrer la
distancia que las separa, y ya sabemos que la luz
recorre trescientos mil kilómetros por segundo!

La neoutosa del Tríángulo.-1,po del prímer período de condensación.
Hay algunas estrellas que están tan lejos que su luz necesita varios siglos para llegar á nosotros.
.
Todos estos números, que no tienen nada de fantasía, nos dan una idea
de la magnitud del universo enmedio del cual se nos ha lanzado juntos con
nuestro Sol.
Como sus otros hermanos en el espacio, cae con una velocidad inaudita
en las profundidades del cielo, y no ocupa entre ellos más que un lu~ar
muy secundario. Uno de los hermanos menores¡ pero cuá.ntos hay que henen volúmenes mucho mayores que él!
A pesar de ello, este Sol al que estamos ligados es el que más llama nues-

La gran nebulosa de Andrómeda.

Dwgrama que muestra las direcciones relahvas de las dos corrientes
de estrellas que farman el Universo visible.
tra atención, y su destino nos preocupa más que el de ninguno de sus compañeros.
Los estudios anti~uos y los tanteo~ acerca de las dimensiones y forma
del cielo no, habían dado la id.,a de que nos hallamos en el centro de uu
inmenso universo que tenía la forma de un disco aplanado, muy del,!!ado
en el centro y con bordes gruesos, una especie de lente biconvexa. Colocados en el centro de este universo estamos destinados á girar sin tregua ni
descanso· pero el círculo que describíamos era tan grande que sus elementos se co~fµndían con la línea recta. Ademá.s, esto parecía comprobado por
el hecho de que desde que empezaron las observaciones, caminamos en Jí.
nea recta hacia u~ punto que se halla colocado en plena constelación de Hércules.
Por extraña que nos parezca esta concepción que nos condena á girar
constantemente como en una noria, he aquí que el examen de los clichés
nos acaba de descubrir el más extraordinario de los hechos que haya registrado la astronomía.

Tipo de nebulosa en forma de espiral.
Hasta ahora todo tendía ha hacernos creer que formamos parte de un universo, inmenso, es cierto, pero cuyas partes eran solidarias, por decirlo así.
Todas las estrellas giraban al rededor de un centro ideal, y en el contorno de esa enorme lente se habían refugiado las bellas nebulosas de las que
damos algunos ejemplos.
Pues bien, hay que dejar á. nuestros abuelos con estas ideas infantiles.
El universo se nos aparece ahora netamente doble.
Figuráos dos grandes procesiones de soles que recorren dos caminos que forman entre ellos un á.ngulo de
ciento quince grados próximamente. Las estrellas de
la primera corriente marchan con una velocidad tres veces mayor que las de la segunda. Nuestro Sol forma
parte de una de esas corrientes, y se halla ahora en la
intersección de los dos caminos.
Sabemos ya donde estamos, pero no por eso ignoramos
menos nuestra dirección, y nos parece cosa aún más
difícil precisar el objeto de nuestro viaje y dar una
contestación satisfactoria á la segunda pregunta: ,4:¿A
dónde vamos?&gt; Cuándo llegaremos? Y después? ¿No
estaremos destinados á la suerte que ha tocado á algunas estrellas? No iremos á chocar contra una, ya que
tanto abundan en este camino y quedar desechos en tan
formidable choque?
Estamos sumergidos en un verdadero caos de misterios. Mientra~ más avanza la ciencia más se agranda
el horizonte de la inteligencia que estudia la obra del
Creador.
T. M.

o

En casa de un vendedor de antigüedades:
-¿ Quiere usted comprarme el cráneo auténtico de Richelieu?
- Ya tengo uno.

•••

Educar, no es dar carrera para vivir, sino templar el
alma para las luchas de la vida.

•••

La inexplicable nebulosa de Orión.-La más grande del cíelo.

No son los muertos los que en dulce calma
La paz disfrutan de la tumba fría:
Muertos son, los que tienen muerta el alma
Y viven todavía.

�rno

Ell ,MUNDO ILUSTRADO

El Ferrocarril Pan-Americano
\

401'

EL Mt1NDO-ll..t1STRAOO

FIESTA DEPORTIVA

EN GUADALUPE HIDALGO
r

El día tres de julio próximo pasado se efectuó,
sin solemnidad de ninguna clase, la colocación
del último clavo de la vía del ferrocarril PanAmericano en la parte que corresponde á México.
Al efecto se reunieron á la orilla del SucJ:tiate, en
la frontera con Guatemala, el presidente de la
compañía explotadora, el de_ la compañ!a constructora y el inspector técnico, del gob1e;no, y
ante los tres se hizo la colocac1on de ese ulhmo
clavo, ceremonia que es de gran trascendencia.
El ferrocarril .Pan-Americano fué ideado y
aprobado en la primera reunión del Con~reso

Grupo de m11m1bros del CluiJ:Hércules.-El venc•edor en
metros recibe una banda de honor.

Kil6mefro 52 Ferrocarril Pan-Americano.-Oficina General de San Jer6nimo~-Juchifán (Oax.)
Talleres y Estación del Ferrocarril Pan-Americano en Jalisco (Chis.)
Caja de A[!ua y Mercado de Tona/a (Chis,)

Pan-Americano y el proyecto ha sido mejorad~ y
perfeccionado en las reuniones post~riores del citado Congreso; el objeto del ferrocarril es establece~
una vía directa desde la frontera norte del Canada
hasta el extremo sur de la Patagonia; e~ los ~stadcs Unidos y en casi todo el Canad~ ex1st~n lineas
que se enlazan y que forman una v1a continua, pero en nuestro territorio faltaba una parte entre el
ferrocarril Nacional de Tehuantepec y la frontera
con Guatemala, y á esa porción es á la q~e se ha
dado especialmente el nombre de ferrocarril PanAmericano, porque ha sido construído con el exclnsivo objeto de llevará cabo la id~a ~el Congreso.
La vía principal de este ferrocarril hene una e~tención de 458 kiiómetros; empieza en San J erón1mo Estado de Oaxaca1 donde conecta con el ferrocarrii Nacional del Itsm0, y termina en la orilla del
Suchiate, en el Estado de Chiapas, límite con Guatemala.

lu

cw,c:ru

úc:

'i,vt,IJ

El domingo 20 de los corrientes se celebró en la Villa de Guadalupe una
fiesta deportiva con la que se cerró la serie de ellas con que se conmemoró el
aniversario de la independencia nacional. Organizó el torneo el Club Hércules
y sus esfuerzos se vieron coronados con un éxito halagador.
Frente á la entrada de los antiguos baños de Aragón se colocó la tribuna para
las reinas de la fiesta y para el público, y como pista se hizo uso de la calzada que
conduce de la Villa á esta ciudad, en medio de la cual se habían colocado las
estacas que sirvieron para señalar las distancias y los recorridos de cada carrera.
Instaladas en su palco las reinas que eran: las señoritas Sánchez Tagle, Pingarrón, de la Torre, Martínez, Sierra y Varona, dió principio la fiesta con una carrera en bicicleta á trescientos metros que fué ganada por el señor Riquelme á
quien se otorgó una medalla de plata; igual premio se concedió al señor García
Heras vencedor en la segunda carrera, que fué también en bicicleta y á quinientos
metros de distancia, y al vencedor en la tercera carrera, á mil metros de distancia, se le obsequió con un estuche de viaje.
La carrera que era esperada con ansiedad y que más llamó la atención, fué la
de resistencia, á pie, á cuatro mil ochocientos setenta y tres metros, teniendo que hacer durante ella la ascensión y el descenso del cerro llamado de Gachupines,
La prueba era dura y se le esperaba con desconfianza por algunas de las personas que la presenciaron. Diez corredores se inscribieron para la carrera, y sólo
dos de ellos faltaron á la llegada á la meta. Estos dos corredores sufrieron accidentes durante el ascenso del cerro, los cuales se cree que afortunadamente no serán
de consecuencias. Llegó en primer lugar á la meta el señor Guadalupe Moreno, á
quien se premió con un reloj de oro.
Después de esta gran carrera se hicieron tres á caballo á distancia de trescientos y cuatrocientos metros, que fueron ganadas: la primera por el teniente Benja•
mín González, la segunda por el teniente Antonio Escoto y la tercera por el
teniente Manuel Saavedra.
Terminado el programa de deportes, los asistentes á la fiesta se dirigieron á la
casa delseñarGarcía Villegas donde se hizo formal entrega al presidente del club
Hércules, señor Guillermo Velásquez, de la condecoración que le concedió el
club deportivo de ciclistas de la ciudad de Nueva York.

La junta orl!anizadora en cuyo centro se ve al Sr. Don Francisco More•
no, Prefecto de la Villa.-Grupo de corredores esperando la orden de partida,-El vencedor en la carrera de bicicleta,
recibe sii premio.

~
i'6'i'

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

'

Los desposados en la sacristla de la Iglesia.

Bermejillo-Espinosa de los Monteros

IE

L Sábado 19 de los corrientes el hermoso y
elegante templo de Santa Brígida vistió su
ropaje blanco en honor de la señorita Virginia Bermejillo y Martínez Neirete, quien
en ese día unió sus destinos á los del bizarro alférez de la armada española Don Al varo Espinosa
de los Monteros.
Desde el atrio del templo, convertido en un lindo jardincillo de palmeras y laureles de la India
hasta el altar principal del templo, el adorno floral espléndido y continuo; sobre el fondo verde
obscuro del follaje de las camelias y las gardenias
s.-: destacaban las albas flores de las mismas plantas; los púlpitos y las gradas del altar lucían paramentos blancos y en el balcón del coro había
figuras formadas con flores.
El Ilmo. Arzobispo de Guadalajara recibió á los
desposados quienes penetraron al templo á los
ac.:irdes de la marcha nupcial de Mendelsohn, y
celebró la ceremonia matrimonial.
La familia Bermejillo á la que pertenecen los
dos contrayentes es una de las más distinguidas,
tanto en esta ciudad como en la capital de Jalisco, y el templo se vió lleno de una selectísima
concurrencia entre la que pudimos anotar á las
siguientes personas: señoras Bermejillo de Fernández Somellera, Bermejillo de Cortina, Sevilla
de Cólogan, Raigosa de Bermejillo, García Teruel
de Schmidtlein, Schulz de Arrillaga, Echave de
Suinaga, Menocal de Menocal, de Rubio Almoedo,
Flores de Lascuráin, Solórzano de Solórzano, Velasco de Horcasitas, Portilla de Suinaga, de Azcué, de Robles Gil, de Elcoro, de Iturbide, de Ashlander, Fernández del Valle, Aguayo de Quintanilla, de Stampa, de Vizcaíno, Martín de Corona,
de Arce, de Martínez del Río, y Cortina de Alvarez Rul. Señoritas Suinaga, Stampa, Quintana, Teresa y Virginia Iturbide, Lascuráin, Elcoro, Solórzano, Elisa y Josefina Horcasitas, Sota Riba,
María Cólogan, Carmen y María Bermejillo, Guadalupe Orvañanos, Ana Negrete, Susana Soto, Jo.
sefina Moreno, María Obregón, señoritas Dozal y
Nelly Arce.
Señores: Excmo. señor Don Bernardo J. de Cólotan y Cólogan, Don Gabriel FernándezSomellera, Don Manuel Fernández del Valle, Don Ignacio Cortina, Don Justo Fernández del Valle, señor
Almoedo, Cónsul de España; Don Nicolás Menocal, Don Luis Bermejillo y Acevedo, Don Antonio Martínez, Don José M. Bermejillo, Don Eduardo y Don Benito Angoitia, Don Alejandro Arena,
Don Fernando Fernández Somellera, Don Pedro
Celestino Negrete, Don Wenceslao Quintana, Don
Augusto lbáñez, Don Diego Moreno, Don Gabriel
Quintana, Don Enrique Fernández del Valle, Don

4.03

.

Sra. Virginia Bermejillo de Espinosa de los Monteros.
El Templo del Sagrario durante la fiesta en honor del Sr.
Presbítero Enrique Berenguer.

Adolfo de Artave, Lic. Javier Cuevas, Don Francisco Icaza Flores, Lic. Luis Felipe Vera, Pedro
Celestino Negrete, jr., Lic. Julián Morineau y Jo.
sé Juan Tablada.
Después de la misa los desposados recibieron
en la sacristía las felicitaciones de sus amistades
y las expresiones de los buenos deseos de las mismas por su felicidad eterna.
En la casa de la señora madre de la desposada
se sirvió un banquete de setenta cubiertos al que
se sentaron las personas de la familia y amistades
íntimas.

irreprochablemente entallado, dan á la persona
que los lleva, un aire inconfundible de alta distinción y buen gusto; y más vale, según dijimos
arriba, un vestido de suma corrección y buenas
telas, que otros muchos que puedan confundirse
con la interminable lista de los que á diario sa·
len de talleres de segundo orden.
El &lt;trousseau&gt; de la señorita Berme j illo, actualmente señora de Espinosa de los Monteros, también se confeccionó en la casa A. Lafage Sucs., y
consta de muchos y riquísimos trajes para paseos,
recepción, teatro, comida, casa, etc.
Sus trajes parecen cortados y confeccionados en
París, pues tanta así es su gracia y corrección. Y
para decir verdad, declararemos que ni en París
mismo pueden ejecutarse- obras más perfectas y
vistosas que en la gran casa de moda á que nos
hemos referido en esta nota social, que indudablemente será del agrado de nuestras lectoras.
Por nuestra parte, felicitamos á la casa A. La·
fage Sucs.; que ha logrado obtener en México
tanto éxito.

EL "TROUSSEAU"
Uno de nuestros redactores estuvo presente en
el acto religioso de Santa Brígida, y quedó altamente sorprendido al ver el riquísimo traje blanco
que lucía la estimable señorita Bermejillo.-Tan
elegante, vistoso é irreprochable era el vestido,
que no pudimos ahogar nuestra curiosidad, y tras
breves investigaciones supimos que había sido
confeccionado en el primer taller de modas que
hay en la capital de la República. Entonces comprendimos la razón de tanta elegancia y esbeltez.
Es casi seguro que nuestras simpáticas lectoras
desearán saber cuál es ese taller de modas y para
satisfacer su curiosidad les diremos que se trata de
la gran casa A. Lafage Sucs, situada en el número 64 de la A venida J uárez.
La fundadora de ese magnífico taller de modas
fué Madame Lafage de gran renombre entre nuestra sociedad elegante; pero á la vuelta de varios
años de trabajo y después de haber conquistado
un crédito indiscutible, la señora Lafage regresó
á radicarse á París, su ciudad natal, y dejó todos
sus negocios en manos de dos distinguidas señoritas francesas que adquirieron en propiedad la
acreditada negociación.
Estas señoritas que giran actualmente con la
razón social de A. Lafage Sucs., no sólo han conservado el prestigio de su antecesora, sino que
han aumentado considerablemente los negocios
de la casa, al grado de que en estos momentos es
el "rendez-vous" de la clientela más elegante en
México.
A título de mera curiosidad acabamos de hacer
una visita á la importante negociación y quedamos altamente sorprendidos al ver el lujo con que
están montados todos los departamentos, y la exquisita c.:&gt;rtesía de las dueñas de esa casa que todos los días y á todas horas están tratando con las
damas más selectas del México elegante.
La señora Lafage estableció esa casa hace treinta años y por aquel entonces sólo contaba con un
reducido número de operarias; pero ahora, en
nuestra reciente visita á los talleres, vimos que
hay más de cien costureras y que todas demuestran rara habilidad para confeccionar las prendas

Sr. Don Alvaro Espinosa de los Monteros, alférez de la Real Armada Española.
más difíciles, siempre bajo la dirección de las dos
señoritas parisienses que son verdaderas artistas
para confeccionar vestidos de alta novedad.
Nos convencimos también de que en pocas partes pueden adquirirse las telas y los encajes que
hay en la casa A. Lafage Sucs. Todos estos géneros son de última novedad, y cada mes se reciben grandes remesas de exquisita, elegante y rica
mercancía que, como es natural, despierta el entusiasmo de la clientela.
Vimos también en lujosos escaparates y ostentosamente presentados, muchos legítimos sombreros modelos traídos directamente de París, y que
no sirven en México para copias de indénticos ó
semejantes sombreros, sino que se venden á las
personas que por su buen gusto y refinada elegancia, comprenden que adquiriendo esos modelos
adquieren una joya de inestimable valor.
Nada hay tan agradable y distinguido como
vestir bien; y nuestras bellas lectoras saben, qui·
zás por propia experiencia, que 1\P buen vestido
vale más que tres ó cuatro de calidad inferior.
Una falda lindamente cortada y un corpiño

Sr. Diputado Don José W. de Landa y Escandón
muerto recientemente.

LOS DESAPARECIDOS
En los últimos días la sociedad mexicana ha
tenido que lamentar la desaparición de tres _de
sus más distinguidos miembros ocurrida con mtervalos de pocos días.
. ;;:::- - El primero de ellos fué el Sr. D. José W. de
Landa y Escandón de una de las más distinguidas
familias de nuestra buena sociedad y hermano
del Sr. D. Guillermo 'de Landa y Escandón, Gobernador del Distrito, miembro prominente de
nuestra alta sociedad.
Durante muchos años el hoy difunto señor de
Landa fué diputado al Congreso de la Unión,
puesto que ocupaba al acaecer su muerte, la cual
ha sido justamente lamentada por todos los que
tuvieron oportunidad de tratar al digno caballero, de costumbres irreprochables que le hacían
dueño de las simpatías de los que lo rodeaban.

***

Otro caballero cuya muerte ha venido á poner
de luto no solo á la buena sociedad sino á las
ciencias y á la literatura nacionales, fué el Sr. D.
José María Roa Bárcena muerto hace muy pocos
días en su casa habitación de la calle de San Bernardo.
Fué el señor Roa Bárcena un distinguido escritor tanto en las lides periodísticas como en los
libros de los que dejó un buen número. Su estilo
y su lenguaje fueron claros y puros hasta haber
merecido el nombramiento de socio correspondiente de la Real Academia de la Lengua de Madrid, y miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, correspondiente de la Real
Española.
Escribió también obras didácticas que se estudiaron en las escuelas nacionales; entre otras un
compendio de historia antigua que tituló &lt;Historia Profana.&gt; Fué diputado al Congreso de la
Unión varios períodos; á su muerte estaba retirado de la vida pública.

**

..'
Sr. Don losé M. Roa Bárcena.

cuerpo diplomático representando á México en
las cortes de San Petersburgo y de Londres.
Descansen:en paz los fallecidos y acepten sus
distinguidos. deudos la expresión de nuestra condolencia. ~
• SS

-IC·

El señor Coronel D. José Rincón Gallardo también inscribió su nombre en el registro de los que
abandonan la vida, y su desaparición ha contribuído al dolor profundo que la socieda.1 mexicana ha experimentado.
Fué el señor Rincón Gallardo miembro de una
de las más distinguidas familias de esta ciudad,
por lo tanto el duelo por su muerte ha sido general.
Fué hermano el finado del señor General D. Pedro Rincón Gallardo, quien después de haberse
distinguido en el campo de batalla en defensa de
los fueros de la patria y de los principios liberales, prestó no menos meritorios servicios en el

Sr. Diputado Coronel José Rincón Gallardo.

El domingo último se efectuó en la parroquia
del Sagrario una fiesta religiosa para celebrar el
aniversario de la consagración del presbítero Enrique Berenguer.
El festejado cantó una misa que fué apadrinada
por el Excelentísimo señor Ministro de España
Don Bernardo de Cólogan y Cólogan y los señores Don Luis Rubio Amoedo, cónsul de la misma
nación; Don Quintín Gutiérrez, cónsul de la República de Santo Domingo; Don J. R. Luogo y Don
José Beltrán Rodríguez.
El templo estaba adornado con elegancia y buen
gusto y lleno por una distinguida y numerosa
concurrencia.
La cátedra sagrada fué ocupada por el padre
Angel C. Bruni, quien pronunció una fácil y elocuente pieza de oratoria sacra,

�404

EL MUNDO ll,USTRADO

405

EL MUNDO ll,USTRADO

27 DE SEPTIEMBRE

P11esto de ConJetti.

iembre de las fiestas d vicas, proy extrañas, ha terminado¡ se inicia
con los bulliciosos preparativos
de las fiestas españolas y nacionales del ocho, y continuado con las grandes
fiestas nacionales de la conmemoración de nuestra independencia, terminó con las entusiastas de
la colonia italiana, en conmemoración de la entrada de las tropas liberales á la ciudad de Roma, á las órdenes de Garibaldi, hecho que consumó la unidad de Italia.
Y el epílogo fué digno de las fiestas anteriores;
el bullicio y el entusiasmo de la raza latina, personificado por los italianos mejor que por ningún
otro pueblo, hicieron que las fiestas fueran muy
brillantes y animadas, como lo han sido siempre
las de los italianos las que, como las de otras colonias extranjeras, están tomando carta de naturalización entre nosotros.

•

**
Muchos italianos, á quienes seguramente no
gustan las ceremonias oficiales ni las fiestas bajo
programa, se marcharon al campo á disfrutar de
las delicias del aire libre y de las expansiones sin
etiqueta ni cumplidos. Muchas y muy pintorescas
caravanas se formaron con ese objeto, y en los
pueblos y ciudades campestres de los alrededores
de la capital, se organizaron hermosas fiestas de
carácter privado.
Los miembros prominentes de la colonia, que
ocupan puestos oficiales en la representación de
su país, se reunieron por la mañana en la legación de Italia, galantemente invitados por el señor Ministro, Conde Ranuzzi Segni.
La recepción acordada por el señor Ministro á
sns conterráneos, fué digna de la ocasión. Se sirvió durante ella un lunch champagne, y se pronunciaron entusiastas y sentidos brindis por la
patria ausente y por la adoptiva, que con los brazos abiertos recibe á los extranjeros que quieren
trabajar y ser útiles. Se brindó también por nuestro gobierno, del que se dijo que protege igualmente á los nacionales como á los que, proceden•
tes de otros países, se acogen bajo los pliegues de
nuestra bandera.

A medio día se sirvieron muchos banquetes,
unos de carácter privado, y otros en los muchos
restaurants de la ciudad tenidos por italianos;
tanto en unos como en otros se brindó con entusiasmo por la patria ausente y se hicieron elogios
de nuestro país que ha sido abrigo seguro para
los laboriosos hijos de la Unión Italiana.

•
••
Pero la fiesta más popular y la más concurrida
al mismo tiempo fué la kermesse celebrada por la
tarde en el Tívoli del Eliseo.
El local ha servido para tantas fiestas y durante tantos años, que el público va á él como por
costumbre; si á esto se agrega el entusiasmo que
de antemano habían despertado las fiestas italia•
nas se comprenderá que á pesar &lt;1e la inclemencia del tiempo, el tívoli se vió lleno durante todo
el día de una gran cantidad de paseantes que se
dedicaron de la mejor voluntad del mundo á divertirse en honor de las glorias de Italia.
Desde poco después de medio día se descargó
sobre la ciudad y por lo tanto sobre el tívoli una
lluvia abundante y tenaz, pero eso no hizo decaer
el entusiasmo, y á penas si manchó los colores
de la infinidad de banderas y farolillos que servían de adorno entre los añosos árboles.
La concurrencia que asistió á la fiesta, además
de abundante era distinguida; ·entre ella pudimos
ver á damas y caballeros prominentes, tanto en la
colonia como de nuestra mejor sociedad. Los
puestos de confetti, artículo del que se hizo un
gran consumo, estaban al cuidado de hermosas y
elegantes señoritas, y en ellos se hizo derroche
de gracia, tanto en el adorno como en la manera
con que eran tratados los numerosos clientes.
A la hora que se encendieron los innumerables
focos de luz eléctrica el parque adquirió un as•
pecto féerico. Llamó la atención por su adorno
luminoso, especialmente, el kiosko levantado por
la junta organizadora de las fiestas. A esa misma
hora se empezaron á disparar hermosos cohetes
japoneses, cuyas combinaciones de luz contribuyeron mucho al ya de por sí hermosísimo adorno
luminoso.

llegar á ser exiguas son reducidas, y por la bondad de sus propietarios que lo ceden de la mejor
voluntad para las fiestas de carácter particular, el
teatro Virginia Fábregas se presta admirablemente para la celebración de fiestas que, aunque se
ofrecen al público en general, están dedicadas á
un cierto elemento de la sociedad que no es muy
abundante. Por eso quizás se le escogió para la
velada de gala organizada por el comité de las
fiestas italianas, velada que se celebró el miércoles últi'.'10 presidida por el Señor Presidente de
la República, quien fué invitado por el citado comité para dar mayor realce á la festividad.
El programa de la fiesta teatral fué muy variado
é interesante. Hubo una parte de concierto que
estuvo encomendada á la banda de Artillería, la
señorita Lucila Maldonado y e! profesor Ignacio
del Castillo, quienes se distinguieron en la ejecución de los números que les fueron encargados.
Después se representó la comedia italiana dnfiel,&gt; á cargo de la compañía Fábregas. La artística troupe tiene bien sentada su fama, y la interpretación de la citada pieza por ella ha sido objeto de elogios de parte de los cronistas de arte,
por lo tanto sólo diremos que en esta vez estuvo
á la altura á que se ha sabido colocar en otras
ocasiones.
El último número de la fiesta fué desempeñado
por Aldo, el célebre transformista italiano, quien
mantuvo el interés y la hilaridad de los asistentes á la función durante el tiempo que ocupó el
escenario.
La selecta y distinguida concurrencia se retiró
del teatro muy satisfecha de la agradable reunión
y guardando muy gratos recuerdos de ella.

Piezas de la vajilla:de Iturbide, que-se conservan en:el Museo Nacional.

Busto de Iturbide en relieve.

Hoy hace ochenta .r siete años que, con la entrada triunfal del
Ejército Trigarante en )féxico, terminó para siempre la dominación española y se consumó la independencia nacional.
,Ju~to es rendir un tributo al hombre que, cualesquier11. que
hayan sido sus errores antes y después de la consumación de la independencia, realizó de una manera directa .r eficaz el ideal por el
que durante once años lucharon tantos y tan heroicos campeones,
J' poi: el que _ta_n~as ,·idas se sacri~caron. Las disputas que por mucho tiempo chncheron á los mexicanos y que encendieron de una
man.em \"idsima las pasiones de partido, llegaron á no respetar ni
la nda de los héroes como Guerrero. ni la memoria de los apóstoles como Hidalgo, ni la ,·ida y la memoria de los caudillos como
Iturbide que f_ué sacrificado en Padilla y su nombre execrado durante mucho tiempo.
. )Ia:5 ahora, que las pasiones se han enfriado, si no totalmente
extmgu1~lo, que la lucha armada cesó completamente, que la razón
se ha abierto campo; que sabemos que todos los hombres, aún los

•

**

Cerró el programa de festejos el banquete organizado por el repetido comité de las fiestas y celebrado el jueves último en un céntrico restaurant¡ como en las fiestas anteriores, reinó en él el
mayor entusiasmo y se hicieron recuerdos sentidos de la patria ausente.

•••

Retrato de la Emperatriz Ana Maria,
esposa de Iturbide.

Por su decorado, por sus dimensiones, que sin

IIl,.'lS grandes, tienen y~rroJ, y que juzgamos á la luz de la crítica
debemos sacar del olvido a todos aquellos á quienes voluntariamen~
te sepultamos, ya que no ha~ peligro de que sus nombres se truequen _en una bandera de partido dispuesto á todo para aniq uilat· al
enemigo.

Y sohre t?do, ahora debemo~ -?roclamar la verdad, cualquiera
c¡ue ella_ sea, ~ buscar, en el análisis de los hechos históricos y en
el. estud1.o de los hombi:es que viviero~ antes que nosotros y· que
p1 ~p~rarnn con sus, ª?c1ones nuestra nda social presente, el descnbnmiento de ella, umca ;y exclusivamente.
Si no alabai:nos á Iturbide perseguidor de insurgentes; si no
~amos á It~rb1de e~perador,. a~mirémosle como realizador de la
mdependenc1~, como factor prmc1palísimo en el triunfo definitivQ
de laS. an:pa!:&gt; mBurgentes.

El C6ns11l de Italia ;y el Preside'l.le del Comité de las fiestas.

Grupo de niñas representando á Italia )' México.

Retruro de lfurbide vistiendo el Manto imperial ( de un lien.-u que se
~nservci en •l
Nat;ional.)

M"''º

�406

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

La Gran Fiesta Estudiantil
Discurso· del Lic. Jesús U rueta

Como en otro tiempo, los estudiantes de la.~ Escuelas profesionales se
reunieron este año para celebrar las
fiestas patrias. Organizaron una espléndida velada que se efectuó en el
Teatro Arbeu, y en la que el Sr. p.
I,uis G. Urbina recitó unos hermosísimos versos y el Lic. Crueta, príncipe de la oratoria mexicana, pronunció nn brillantísimo discurso que
"El l\Iundo Ilustrado" tiene el honlr
de reproducir.
La hermosa pieza oratoria es como
sigue,

B

USTRE Thucydides grabó en el bronce
e su historia, con palabras austeras y vi• gorosas, este pensamiento profético de
la arenga de Pericles por los muertos en
la guerra: &lt;La tumba de los grandes hombres es
el universo entero¡ no se hace notar por algunas
inscripciones escritas sobre columnas como en las
sepulturas privadas, sino que, hasta en las comarcas extranjeras, y sin necesidad de renglones conmemorativos, el recuerdo y el culto de los hombres magnánimos que murieron por la patria se
conserva mejor en el espíritu inmortal y sereno
que en monumentos orgullosos y perecederos.&gt;
Señoras y señores:
En estos días que el amor del pueblo consagra
al recuerdo de nuestros antepasados, de los hombres magnánimos que murieron por el país, que
le inyectaron la savia de su sangre para que eternamente circulara en nuestra historia haciendo
fructificar la labor afanosa de los tiempos con el

SR. LIC. JESÚS URUETA,

autor del discurso que publicamos.
anhelo y la devoción de la libertad, nos juntamos
en la más honda y la más alta de las fraternidades, el amor á la patria, que es el comienzo y debe ser la base del amor á la humanidad: y, animados de un profundo respeto al pasado trágico
y glorioso, ya que hemos tenido la fortuna, ó la
desgracia, de no haber sido llamados á contemplar
en la vida, sino tan solo en la historia, las grandes revoluciones, los choques de los imperios,
los funerales y los nacimientos de los pueblos,
hemos de conformarnos con evocar á los héroes de nuestra Independencia, que permanecieron firmes hasta el fin en sus convicciones y en
sus ideales, y que la muerte encontró inmutables;
porque el rayo, podemos decirlo sin metáfora, los
había herido; un golpe fatal los había inmovilizado en la actitud heroica que sus almas adquirieron en la crisis suprema, actitud fascinante que
no hubieran podido abandonar sin que su carácter moral cayera en pedazos, en deshonor, en polvo, pues no tenían otro punto de apoyo que la
formidable roca de su Cáucaso, sacudida por la
tormenta y coronada, como en la tragedia de Esquilo, por una diadema de relámpagos!
Contemplándolos en su grandeza, envidiamos
su suerte; sentimos agigantarse nuestras energías¡
comprendemos el infinito placer que debieron experimentar sufriendo y muriendo por el grande
ideal¡ y, purificados un instante por el divino entusiasmo, anhelamos sufrir como ellos y como
ellos morir, aándole nuestra vida á ¡~ patria para

Adorno de la plataforma central donde estuvieron el Sr. Presidente, sus
ministros y las diplomáticos &lt;'xiranjeros.
que la patria la recoja en su inmortalidad y en su
gloria! Cuando los sacrificios que es preciso hacer por la verdad, por la libertad, por el bien,
son peligrosos y difíciles, deben estar acompañados de inapreciables delicias. En medio de las delaciones y de los ultrajes, en los calabozos y en los
cadalsos, es donde la probidad. la energía, el valor,
gozan de esta form:t heroica del placer, suprema
voluptuosidad de las conciencias altivas y puras
oue ponía el éxta~is de los cielos en los ojos de
Giordano Bruno cuando las llamas del infierno le
quPmaban los pies y hacía cantar un versn de
amor en los labios áticos de André Chénier cuando este joven dios de la libertad y de la gracia
era arrastrado á la muerte en la carreta de infamia
del Terror! El suplicio es el triunfo: además de
que la muerte libra á los buenos del tormento de
ver prosperar á los malvados, el que muere atacando á la tiranía, aunque no logre derrumbarla,
la obliga á multiplicar sus actos de furor y de
venganza, sus ostentaciones insolentes y sus carnavales &amp;angrientos¡ y brutal, rabiosa, enloquecida,
exhibiendo sus pompas bárbaras, prodigando sus
insultos á la desgracia, su desprecio á las ruinas
venerables, sus calumnias á la~ tumbas ¡!loriosas,
sus lauros efímeros al crimen y sus limosnas á la
adulación, no tarda en perderse, en cavar su propia tumba, su triste tumba sin recuerdos y sin
flores, pues hasta los más ciegos abren los ojos,
hasta los más indiferentes se sacuden, hasta los
más viles se aven(üenzan de mirar todo lo que
ella quiere, todo lo que ella puede, todo lo que
ella se atreve á hacer para conservar su infame
poderío¡ y entonces, siempre, fatalmente, se realiza en la historia la célebre profecía de Karl
Marx: &lt;cuando el manto imperial caiga sobre los
hombros de Luis Bonaparte, la estatua de bronce
de Napoleón será precipitada por el pueblo de lo
alto de la columna Vendome!&gt;
Pero estas evocaciones, señores, breves por intensas, no solo alumbran las grandiosidades épicas del pasado, sino que proyectan su luz sobre
el porvenir: son la columna de fuego que rasga
la sombra del sendero de nuestros destinos¡ y la
imagen de la patria, ensangrentada y vengadora
en su fondo de gloria, nos aparece limpia y serena en los mirages misteriosos y milagrosos del
Ideal. ... Si la amamos por lo que combatió y sufrió, má~ amor, si cabe, debemos tenerle por todo
lo que de ella sea obra nuestra en la paz del trabajo, por lo que podamos fortalecerla y embellecerla, por la riqueza, por la ciencia, por el arte,
por la justicia y por la humanidad que podamos
lel(arle con la constancia y con la energía de una
vida larga en obras y copiosa en frutos, y que
también tiene su belleza y que también puede tener sus heroicidades en las épocas de escepticismos profundos y de corruptora vanidad. No interrumpir jamás el progreso con la fatiga del brazo
y la molicie del espíritu, aunque sepamos incierto el triunfo, aunque lo sepamos imposible: que
siempre es fecunda y gloriosa la lucha contra las
inmoralidades y los crímenes que ha transmitido
al mundo la fatalidad histórica¡ y la misión del
hombre, del joven, sobre todo, no es encontrar la
verdad, sino buscarla¡ no es vencer, sino combatir, á pesar de todos los desengaños y de todas las
burlas de la frivolidad; y la mejor manera de honrar de veras, de corazón, con actos de fe, la memoria de nuestros padres, es desafiar el porvenir
con alegría y con confianza, cumpliendo diariamente el deber,-que es para la nación lo que es
el amor para _la familia, la fe para la iglesia, la

belleza para el arte, la ley de gravitación para el
mundo físico¡-porque los héroes de nuestra historia valdrán más cuando valgamos nosotros más
y crecerán en gloria á medida que la patria crez
ca en prosperidad! Son preferibles los excesos del
alma juvenil al tedio y la apatía¡ demostrad siempre, como ahora, que tenéis grandes energías morales que gastar en la lucha perseverante contra
lo desconocido, contra los enigmas del universo,
más numerosos, ay! de lo que Haeckel ha creído,
y que son los enemigos verdaderos de esta humanidad que trabaja, que piensa y que sufre;demostrad siempre, como ahora, que tenéis ideales que
os exaltan por toda causa legítima, por toda obra
buena, por toda apariencia bella, y que sois juventud rumorosa que se agita y que se mueve,
porque vive, y no solamente una vaga multitud
que vegeta, decrépita antes de ser vieja!
Debemos pensar que nuestro destino como me·
xicanos está íntimamente ligado á nuestro destino como hombres¡ que ya no es posible aislar del
universal desenvolvimiento de la historia, las acciones que por el progreso y la libertad cumple

SR. LUIS G. URBINA,

q11e recít6 11nos versos mny hermosos.
un pueblo, encerrándolas en orgullosos y egoístas
fastos, sino que, por el contrario, el mérito de los
hechos debe medirse por la sugestión que ejerzan
y por la simpatía que inspiren á todos los hijos
de la tierra, que, nacidos del mismo dolor, aun
cuando en el trágico curso de los tiempos se hayan combatido como enemigos, se juntan como
hermanos en una misma esperanza. Ahora que la
democracia socialista hace caer las viejas barreras
de castas y de clases, y dice á los hombres antes
encadenados por el arbitrio del tirano é inmovilizados por la compresión del feudalismo: id!

osad! ensayad vuestras energías en el universo
conciencia, exige que su patriotismo tenga una
ilimitado!¡ ahora que la ciencia descifra los orícompensación: el mejoramiento de las condiciogenes del planeta, y ofrece á nuestra curiosidad
nes materiales y morales del mayor número, es el
anhelante toda la duración del tiempo y toda la
medio más seguro de fortificar en el pueblo el
extensión del espacio¡ ahora que nuestra filiación
sentimiento patriótíco. He ahí un gran problema,
es explicada por la arqueología nombre que apaun noble trabajo, un bello ideal para ejercitar
reció algunos años antes de la Revolución franvuestras actividades en la paz, porque así iréis á
cesa, como si el gran drama de los tiempos nuela verdadera libertad, al verdadero progreso, acervos hubiera sido precedido por la palabra que
cando, fusionando, hermanando en la vida altísisignifica la ciencia de los tiempos antiguos, y se
ma del espíritu y bajo la magnificencia de la jushubiesen abierto á la vez á nuestro pensamiento
ticia, á todos los que la ley de fierro de la histoy á nuestro sueño las profundidades de la historia ha tenido separados¡ y sólo así no echaremos
ria y el porvenir social ilimitado¡ ahor.. que el
de menos lo que en medio de la guerra se veía
arte tiene, desde hace si¡(lo y medio, el genio y el
algunas veces aparecer, á pesar de todas sus crueldominio del mundo entero y que va á todas pardades y de todas sus tristezas: e! grande y unánites, á todos los pueblos, á todas las civilizaciones,
me extremecimiento de entusiasmo que daba prebuscando y difundiendo músicas, colores y símcio á la vida y coronas á la muerte!
bolos, y gritándonos á todos con el contagioso griCuando se atraviesan los patios del Binnenhof
to de los entusiasmos: amad la vida! tened la cuen la Haya, y que, á cada paso, se levantan deriosidad de todas las formas de la vida!, la humalante de nosotros los trágicos fantasmas de la Hismdad comienza á levantarse por encima de los
toria cadlisos, linch1miento5, asesinato5 nos
siglos sombríos y crueles, comienza á librarse de
parece que el pasado de ese país sólo está formasu servidumbre de odio y de ferocidad, comienza
do de sombras. de borrones, de negruras en donde
á ser fraternal y dulce; comprendemos y sentimos
se sumergen los monumentos de victoria, como
que de ella á la naturaleza se establecen vínculos
los reflejos del estanque en donde tiemblan 105
nuevos, que las ternuras ocultas y los misterios
viejos muros del palacio. Pero unos pasos más
de amor que duermen en el seno de las cosas surnos hacen subir la escalera que conduce al Mugen luminosos y castos: sabemos que el mundo
seo: todos los fantasmas se disipan, estamos en la
siempre responderá á la discordia del hombre con
mamión del arte. En el fondo de los marcos de
el silen,;io agónico de los campos desolados ó con
oro vemos gentes que aran la tierra, que construla infernal crepitación de los incendios, y á su
yen navíos, que pezcan salmón, que apacientan
fraternidad con una copiosa bendición de frutos
sus ganados, que navegan por el canal. ... , y una
y de flores!
aparición surge delante de nosotros, la aparición
Vosotros, vosotros todos, cuya alma sabe sentir
apacible y grandiosa de la vida universal, del
lo que es honrado y bueno¡ que tenéis una patria
pueblo que ni un sólo instante se cansa ni en el
y que sabéis lo que ts una patria¡ que recibís en
trabajo, ni en la vigilancia, ni en la disciplina, ni
vuestas frentes una ráfaga de ese benéfico espírien el amor, y que sano, enérgico, perseverante, no
tu de Numa de que habla Plutarco, que iba insi·
ha cesado de producir el pan que comemos, panuándose como un suave viento á través de la
sando la vida sin ruido, como las aguas que ferItalia abriendo los corazones á las dulzuras del
tilizan, y sin brillo, como las plantas que curan, y
bi?n y de la paz, después de los días salvajes de
que, aunque no lo mencione ningún Libro de Oro
Rómulo¡ vosotros que sentís entusiasmados en
y nin_gún Arco de Triunfo, sabe llegar, en los días
vuestras venas las pulsaciones de la sangre con la
de las grandes batallas sociales, á sal vario todo
esperanza febril y el ansia invocadora de días
cuando lo creemos todo perdido! iQué lejos estasiempre mejores para la patria y para la humanimos del sueño que torturaba el cerebro humeante
dad¡ debéis hacer una conspiración, una conspiy desequilibrado de Nietzsche, que veía dominaración patriótica, formar un virtuoso complot en
da con toda la fuerza de las leyes de la naturalecontra de todos los enemigos de la paz, del orza á la multitud inmensa é inerme por una arisden, de la felicidad pública, pues nada hay más
tocracia imperiosa, asamblea de dioses ó banda de
humano, más indulgente, más dulce que la severa
tigres!
inflexibilidad de las leyes justas¡ nada hay más
Antes la tierra sombría no tenía sino una vencruel que la clemencia para los crímenes contra
tana abierta á la luz del cielo, la muerte¡ ahcra
la humanidad¡ nada hay más noble, porque nos
que los dogmas caen en polvo, procuramos atar
eleva á la verdadera libertad, que la sumisión
de nuevo los hilos rotos que había t~jido antes
voluntaria á las leyes¡ y nada hay tan despótico
con tanta sagacidad el genio de Epicuro, y como
y tan sanguinario como la anarquía. Y, aunque
él, buscamos nuestro destino en la tierra, para
no tenéis todavía una larga experiencia de la lihacer de ella un paraíso. ¡Oh! un paraíso al que
bertad, haced que hable por vuestra boca la insiempre faltará al.~o, no mataremos jamás el dolor
trépida verdad, sin más límites que la honradez
y el mal; el hombre nunca será Dios. Razón de
en los principios y la cultura en la expresión,
más para trabajar con un ardor incansable en dis(que el pensamiento, como dijo un político espaminuir la suma de las miserias. Toda conquista
ñol, no delinque)¡ así acostumbraréis al puesobre el mal es un aumento, presente ó futuro, de
blo, con vuestro ejemplo, no á aprobar siempre
la felicidad humana. Sobre la débil corteza de
las leyes que debe obedecer, sino á ob~decerlas
e,te planeta exiguo, la hormiguera humana contisiempre, aunque las desapruebe¡ así obligaréis á
nuará la obra de las generacioues extinguidas, pelos imbéciles que quieran comprometer la vida
ro cada vez con una conciencia más clara de su
nacional á volverá su nulidad, y á los malvados
objeto: ¿hacer habitable y hasta confortable nuesque pretendan ultrajar la República á volver á .,, tro domicilio de un día, arrancar las espinas que
su fango, pues vuestrcs padres no conquistaron
hacen sangrar nuestros pies, domesticar á la fiera
la libertad para que vosotros olvidéis la civilizahumana ó limarle las garras, dar á la ciencia el
ción y el honor!
timón, á la justicia la autoridad, formar en torno
Puesto que ahora todas las fuerzas vivas de la
de la humanidad de mañana una atmósfera de
nación se orientan hacia los progresos industriaamor, quién puede pretender que no sea ésta una
les y sociales, hacia el arte de conservar y aumenobra soberbia, digna de verdaderos hombres? Y
tar lo que alimenta la vida y lo que la ennoblece
quién no siente qué alegría tan intensa debe exy embellece, anhelemos que la paz no sea solaperimentar desde hoy el obrero de tan noble
mente el reposo ó la indiferencia, peores que la
ideal? No trabajamos para nosotros, es cierto; pemuerte, ó el equilibrio inestable de la ambición
ro acaso es poco honor y pequeña gloria, que con
y del miedo, que, por un momento nada más,
los ojos fijos en tan alta empresa, podamos consuelta la rienda á todos los apetitos y á todas las
templar á lo lejos, en la prolongación de la línea
fantasías del Yo brutal y descarado, del E;!oísmo
que nos trazamos, el surco luminoso de la vida
curioso de emociones ficticias á falta de emocioacrecentada y de la felicidad triunfante? Esto no
nes fuertes y libre del úuico correctivo que se le
debe llenarnos de satisfacción, á nosotros que teconoce: la necesidad de la solidaridad en un gran
nemos sobre nuestros antepasados el privilegio
peligro nacional. La guerra tenía sus grandezas;
de saber lo que queremos y lo que hacemos, á
la paz, para igualarla, debe tener las suyas. No
nosotros que tenemos la conciencia de ser los
debe ser sino otro campo de batalla, con otros
creadores voluntarios de un porvenir grandioso,
enemigos que combatir: el vicio que endurece el
y como lo decía Renan, con una palabra maravi·
alma más que la lucha¡ la miseria que mata el
llosa, el enagenamiento de saber que "fabricamos
cuerpo mejor que las balas. Ah, señores! sentirse
á Dios"?
solidarios en el peligro, en el peligro que pone
Esta alta conciencia de la humanidad, formada
á desnudo en todos el instinto de conservación y
de las ideas y las tendencias más generales, proque iguala las vanidades de los grandes con los
ducto inestimablemente precioso de los siglos
sufrimiento~ de los desheredados mostrándoles el
pasados, se encuentra en cada uno de los grupos
mismo abismo y la misma tumba, es fácil¡ pero
nacionales que han llegado á la perfección de la
qué difícil es sentirse hermanos en la cooperacultura actual¡ pero con algo característico, con
ción de la paz, de la paz que descubre, en los priideas y tendencias secundarias ó suplementarias,
vilegiados de la fortuna, los instintos egoístas,
debidas á la herencia étnica y al medio, y que en
más ávidos cuanto más satisfechos, de los mercaunos, se han fortificado y desarrollado como en
deres de cochinos de Chicago, y hace brillar las
un terreno propicio, mientras que, en otros, abormaravillas de su industria y de su lujo sobre la
taban y dejaban el campo á ideas y cualidades
clase obrera, médula de la nación, miserable, heroidistintas¡ por lo cual cada grupo nacional, difeca y divina, que sostiene en sus espaldas el orden
renciándose de los demás, se presenta en la hissocial, porque es fuerza y trabajo, y que si se detoria con un carácter propio, con una figura definituviera un instante paralizaría la vida en una
da. Estos elementos secundarios y particulares son
angustia infinita .... Por eso Mirabeau, el primer
una fuerza y una riqueza que no debe debilitarse
anunciador de la huelga general, gritaba á los noni percterse, porque son los complementos y los
bles: &lt;Cuidado! no irritéis á ese pueblo que lo
apoyos indispensables de la conciencia univerproduce todo y que para ser formidable le bastasal. Ejercen su influencia de un grupo á otro¡ tiería inmovilizarse!&gt;
nen, en nuestra época de difusión y de penetraAh, señores! es preciso no sólo amar á la pación, ecos infinitos, y en este vaivén incesante se
tria, sino que la patria también nos ame. Desde
llenan las deficiencias y se suscitan energías nueque un grupo popular adquiere cierto grado de
Víls¡ y así, á fuer¡¡:a lle accion~s y lle reatcione~

407
recíprocas, se disuelven poco á poco oposiciones
que parecían irreductibles, y sin que se bor:ren los
caracteres fundamentales, cuya destrucción no
permiten ni el medio ni la raza, se forman entre
las ideas y los sentimientos de los diferentes pueblos las adaptaciones que son el preludio de l"
concordia futura y de la paz del mundo. Por esto, querer destruir las conciencias nacionales, no
sería solamente un crimen contra la patria, sería
un crimen contra la humanidad. La razón se encuentra, pues, de acuerdo con el sentimiento para continuar consagrando i la patria un culto fi.
lial, para conservarle su vitalidad y sus energías¡
porque si la idea de patria comprende los recuerdos emocionantes de un largo pasado y las alegrías mezcladas á las tristezas del presente, implica tambien todas las esperanzas del porvenir.
Todo lo que es la patria debe entrar, como un
don magnífico y sagrado, en el tesoro de la Humanidad. Lo que quitamos á una se lo robamos á
la otra.
Pero para que este supremo equilibrio y esta
perfecta armonía no se rompan, es preciso que
las aspiraciones particulares de la conciencia de
cada nación no se opon~an á las aspiraciones generales de la conciencia de la humanidad, Desgraciadamente, la vanidad, que hace ridículos á
los individuos, hace peligrosos á los pueblos: ella
les inspira la idea de ensancharse con la conquista territorial, de donde nace la guerra, contraria
al ideal humano¡ ella les inspira el deseo insensato de la hegemonía, de donde nace también la
guerra¡ ella es la que engendra esas enfermedades
del patriotismo, que muchas gentes de buena fe y
de buena voluntad confunden con él, y que reciben actualmente los nombres de nacionalismo y
de imperialismo, impidiéndoles comprender que
la patria no es solamente un dominio territorial
y que no pertenece solamente al pasado, sino que
es también un dominio moral que debemos concebir idealmente prolongado en el porvenir. Por
esto, elevando la conciencia nacional, elevamos,
engrandecemos la patria.
Afort•madamente, señores, esta vanidad del
imperialismo, que ha nacido en Inglaterra y
que orgullosamente pasean ahora por los mares
los acorazados americanos, no ha lle~ado á manchar la joven patria de Hidalgo. No hemos prestado todavía nuestro pabellón á los mercaderes
y á los agiotistas. A todas las glorias sangrientas del imperialismo, México, apenas desprendido del limo de la historia, puede oponer con orgullo la gloria más alta y envidiable de no haber
ofendido á nadie, de no haber hecho derramar lágrimas, de no haber provocado odios. Todas nuestras guerras han sido de defensa, ninguna de agresión. Nos hemos defendido, dejando alguna vez
pedazos de terreno pero jamás de honra, y hemos
cultivado el arte de matar, porque éste constituye
desgraciadamente una parte esencial del arte de
no dejarse matar, y porque no es hacer obra de
muerte, sino de vida, defender contra la barbarie,
venga de donde venga, la civilización y la dignidad adquiridas con tanto esfuerzo! He aquí los
frutos benéficos de nuestra pobreza! Si ella nos
ha impedido representar un papel eminente en la
civilización contemporánea, nos ha preservado á
lo menos del delirio de la conquista, permitiéndonos conservar, en medio de la disolución uni•
versal, esta atmósfera de pureza moral que respiramos felices y respetados. Tal vez la naturaleza,
cuyos ciegos caprichos son con frecuencia más
sabios que nuestras resoluciones más meditadas,
ha querido que al lado de pueblos saturados 4e
capitales, existan pueblos más pobres, á fin de li•
mitar el territorio en que el imperialismo pueda
desplegar su acción. La misión de los primeros
es llevar con el fierro y la sangre las invenciones
de la técnica y las maravillas de la industria á los
puntos extremos del globo¡ los segundos tienen
un destino más modesto, más silencioso, pero más
benéfico, proteger los tesoros de la civilización
que nuestros padres nos han legado. Este es el
premio que ha ganado México en la lotería de la
historia. En lugar del imperialismo político, que
anexa nuevos territorios á costa de la sangre y de
la muerte de poblaciones enteras, el destino reserva á México, en un próximo porvenir, un imperialismo intelectual que le permitirá figurar en el
mundo por los triunfos de su pensamiento¡ y si
hay quiénes encuentren este papel muy humilde¡
si hay quiénes prefieren las batallas y las expansiones violentas que han hecho conquistar tantos lauros á los pueblos más poderosos, yo, señores,-y vosotros conmig'}. oh jóvenes estudiantes
que vivis la alta vida dtl ideal,-debemos bendecir la suerte reservada á nuestro país, que, desviándolo de las conquistas bárbaras, le abre el camino regio de los nuevos Emperadores del mundo, el camino de las conquistas serenas y perdurables en los campos luminosos de la justicia y
de la piedad humana!
M~xi~o, Septiembre 19 de 1908,
JESÚS URVETA,

�408

EL MUNDO ILUSTRADO

409

El ~mNDO ILUSTRADO

Las regatas en Tampico.-Llegada del bote vencedor.
sa hacía algo más que narrar. Entre los pocos artistas de aquel primer género prominente es Rafael Lillo, algunas de cuyas mejores composiciones se han publicado en las páginas de &lt;El Mundo Ilustrado&gt;. Lillo tiene, antes que todo, una
intuición artística y una facilidad de ejecución
nada comunes. En sus dibujos no se encuentra
ningún rebuscamiento, ningún prodigio de técnica con los cuales algunos artistas revisten y disi-

Las regatas.-La comtliva á bordo del vapor "Pánuco·~

na!. Hay sobriedad en el dibujo¡ elegancia en las
figuras¡ personalidad, sinceridad, condiciones más
,:ue suficientes para hacer un artista completo.
Alguien ha expresado la opinión de que es imposible hacer arte mexicano, porque faltan elementor propios de la tierra para ello. Niegan que en
el arte precortesiano haya algo digno de ser continuado y declaran terminantemente que, aún
aquello que más pintoresco nos parece en los ti-

En Tampico.-La tribuna de las reinas en lajiesta deportiva.
mulan hábilmente obras medianas¡ no hay simbolismos indescifrables¡ pero no hay tampoco la vulgaridad, la estolidez, la inarmonía y la deformidad á que estábamos resignándonos, de tanto verla
prodigar como único producto del ingenio nacio-

La salida de los dos botes se marcó por medio
de un disparo de pistola, y desde luego se empe•
ñó la lucha que fué muy reñida, pues las tripulantes de los dos botes se habían ensayado con
dedicación y empeño en el manejo delos remos, y
la victoria estuvo indecisa en casi todo el trayecto de la carrera, por fin, cerca de la meta las
tripulantes del &lt;Nereo&gt; obtuvieron la ventaja so•
bre sus contrarias y llegaron en primer h1~ar en

Tampíco.-Entrada á la cíudad y el gran puente ''Romero Rubio''

pos y las costumbres nacionales, no es útil para
copiarlo ó reproducirlo en artística manera: y citan lo grotesco de las representaciones ti picas y
lo antiestético de los cuadros de costumbres mexicanas que corren por ahí de mano en mano en
las hojas impresas. Lillo ha demostrado la falsedad de este aserto¡ que no debe atribuirse más
que á incapacidad é infecundidad de los autores
de tales representaciones y reproducciones. Ha
hecho dibujos de costumbres que son fieles, que
ron reales, y que han merecido la acogida entusiasta de periódicos tan importantes como &lt;La
Prensa&gt; de Buenos Aires, que los ha publicado
no hace mucho tiempo.
El humorismo de Lillo también tiene caracteres de refinamiento que le distinguen, porque en
cada uno de ellos la intención burlesca está representada en forma llena de donaire é ingenio.
No hace sangrientas caricaturas; sus dibujos cómicos hacen reír sana y buenamente, sin herir á
nadie, sin que haya en ellos el resabio amargo de
una sátira venenosa.

medio de los entusiastas aplausos de la enorme
multitud que presenció las regatas.
La recepción acordada á las triunfadoras á bordo del vapor donde se hallaba el jurado de la re•
gata no fué menos entnsiasta que h ovación del

.

i

00
REGATAS EN TAMPICO

..

RAFAEL LILLO. -DE UN RETRATO AL ÓLEO POR A, GEDOVIDS.
Tiene el ilustrador de periódicos una labor excepcionalmente difícil¡ sus escollos son peculiares y para vencerlos se requieren un talento especial¡ una finura de observación, una ductilidad
extraordinaria y, al mismo tiempo, un dominio
nada común de la técnica. El ilustrador de periódicos ha de recojer las impresiones de una rápida
lectura¡ y luego ha de darles forma adecuada, y,
finalmente ha de trasladarlas con precisión y firmeza, y todo esto en el tiempo brevísimo de una
á otra edición.
Labor inte]lsa quEI, cuando es fecunda y cuando
es bella, puede valer lo que una obra maestra,
producto de larga.s meditaciones, de ensayos repetido~, dé' elaboración lenta y delicada, de estudio pacieijt~, Y si ~ien iio ij~~d., t,~er ~g¡ica lla

perdurabilidad de las grandes obras, es quizá más
provechosa para el desenvolvimiento general, más
fructífera para el desarrollo de la cultura artística, más valiosa por su acción social, eminentemente educativa. La ilustración de periódicos lleva por todas partes, ó por lo menos, debe ll_evar,
una impresión de arte. No cabe duda que ni los
Wagner, los Mozart, los Bach, los Donizzeti ha~
sido factores de primer orden para el desenvolvimiento del arte musical; no han sido ellos, sin
duda, quienes han hecho de Italia y de Alemania países eminentemente musicales, y han llevado la cultura hasta lo más hondo del alma nacional. Han sido los cantores populares, los ejecu•
tantes que ponen su talento al servicio del público,

C\'1~"~ ~ll YOijido1 do cene~ci6ii en(ene~ci6~,

haciendo esa inmensa labor educativa. Alosgrandes museos van los privilegiados á disfrutar de
los incomparables tesoros de arte. El magazine, e~
periódico, la revista, van de ma~o en mano, y ~1
han da llenar un objeto noble, s1 han de cumphr
una misión social distinta de la meramente in•
dustrial y comercial, deben ir sembrando por doquiera un germen de verdad, de felicidad, de
arte.
Son contadísimos quienes, entre nosotros, hayan
cultivado con fruto este género, como que las
oportunidades no han sido frecuentes. No me refiero aquí á los que han hecho del dibuj) satíri•
co una especialidad. Ejemplos, muy notables he•

mas tenido, especialmente en la época enqueaún
-• ~~ poriodi~o polfüqo •~ 14t~ico "( la pren•

La copa "Concepción" cedída por el Sr. Joaquzn
.4rmendáríz, para el vencedor en la carrera de

pµtom6vi~s de ¡ ~O kil6metrg~

Uno de los números más atractivos del programa
con que se celebraron en Tampico las fiestas de
Septiembre, fué una regata entre dos botes tripulados por señoritas que se efectuó el día ocho de
los corrientes, por la mañana.
Los botes que tomaron parte en la regata fueron el &lt;Eolo,&gt; tripulado por las señoritas Ester
Domínguez, Hortensia y Celina Ruiz, Luisa Jordán, Loreto Herrera y Rosalía Barberena¡ era patrón de este bote el señor Salvador del Río, y
&lt;Nereo&gt; tripulado por las señoritas María Domínguez, Concepción Garza, Amalia San Pedro, Franky Fre-ston, Amalia del Río-.y l4aría_Gi\r;!l¡ pa,

t.6n, Fenia111l91, ~ene~¡¡~,

Automóvil Reo, de Mr. Derl&gt;y, que ganó la copa Concepció11,'.haciendo 150 kilómetros en
4 h. 50 m., por mal camino.
fÚblico; el presidente del jurado entre1ó á las
tripulantes una medalla conmemorativa,de las
fiestas.
Además de esta re~ata hubo serenatas, iluminaciones y fue~os artificiales¡ carrera~ de cintas y
otras diversiQU\:li muy lucidas é interesantes,

..

�410

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

La capital de Michoacán es una de las poblaciones
más interesantes por su historia, pues ha dado á la patria hijos grandes entre los grandes¡ por su papel en algunas de las más importantes épocas de nuestra vida social y política, y por sus actuales progresos que la han
transformado y modernizado muy rápidamente.
. En esta página se ve°: algunas fotografías que dan
idea de lo que es Moreha ahora, y de algunas sitios pintorescos del mismo Estado. Las fotografías representan
dos hermosos chalets modernos, construídos en el bosque de San Pedro, sitio verdaderamente encantador· la
henn~sa calzada ~el Desierto que va á Zinapécuar~, y
una vista panorámica de Morelia. Publicamos también
el retrato de D. Aristeo Mercado, actual Gobernador
del Estado, y el del Sr. Mayor Lauro Guzmán progresista
jefe político de Morelia.
'

'

Srita. Concepción:Macouzet.

CONCURSO DE SIMPATIA
EN MORELIA

J

A hermosa y florida capital
del Estado de Michoacán está
siendo actualmente teatro de un
!,.M torneo mu y propio de la simpáti• ca ciudad.
Fama muy merecida tiene Morelia por
la hermosura de sus mujeres y de sus
flores, y á penas habrá ciudad del país
donde mejor encaje un concurso de belleza ó de simpatía femenina. El torneo
no tiene por objeto discernir quién es
la más bella; quizás se estimó que esta
labor sería demasiado difícil, y se prefirió buscar quién es la señorita que goza
de más simpatías en la ciudad. La tarea,
aunque algo simplificada, no es fácil¡
¡son tan simpáticas todas las morelianas!
Pero, en fin, el jurado no tendrá que hacer más que un recuento de votos, y esto es más fácil que escoger entre tanta
belleza una que sea superior á las demás.
La idea fué recibida con el entusiasmo que era
de esperarse, y los votos han llegado en gran nú·
mero á los comicios, haciendo vacilar la opinión
acerca de quien sea la vencedora en el recuento
final. Este se acerca, pues el concurso deberá cerrarse el treinta del presente, y los recuentos diarios empiezan á indicar con cierta aproximación
el triunfo definiti"º·
Ocupan actualmente los primeros lugares en las
votaciones las señoritas María Iturbide y del Moral, Concha Macouzet, Lupe Paulin, María Pérez
y Paz Infante, y todo hace creer que ellas serán
las que se disputen de hoy en adelante los tota·
les más altos hasta llegar al triunfo. Ilustramos
estas líneas con los cinco retratos de las mencionadas señoritas, para que nuestros lectores se afilien al concurso¡ quizás de esa manera nos quepa el gusto de haber contribuído al triunfo de la
linda vencedora.

•
••

Dijimos antes que la florida ciudad de Morelia
es quizás la más apropiada para la celebración
de un concurso de esta clase, y lo que decimos
de la ciudad capital podríamos decir de todo el
Estado: la íeracidad de la tierra produce en
abundancia toda clase de árboles y plantas, y
hace de los descendientes de la vigorosa raza tarasca, hermosos ejemplares de la raza humana.
Cuenta el Estado, debido á sus corrientes y depósitos de agua y á lo accidentado de su territorio, con grandes bosques donde se produce toda
clase de maderas ricas y preciadas¡ y debajo de
esas riquezas que se ostentan en la superficie del
suelo hay otras tanto ó más preciadas que las anteriores en forma de metales preciosos cuya e:iplotación promete pingües ganancias.

Srita. Paz Infante.
Srita L11pe Paulin.
Inmensos son los recursos del rico Estado, pero
necesitan ser explotados con método y bajo un
plan administrativo adecuado que haga que rindan ventajas al mismo tiempo á los explotadores
y á los habitantes del Estado á quienes la naturaleza ha dado derecho á una parte, cuando menos,
de las inmenzas riquezas en medio de las cuales
han nacido.
Esa ha sido la labor del Señor Don Aristeo
Mercado en los años durante los cuales ha tenido
en sus manos las riendas de la administración de
la entidad federati va.

Que la gestión del Señor Mercado ha sido benéfica para Michoacán, y que así lo han reconocido
sus gobernados lo prueba la circunstancia de que,
al tratarse de designar nuevo mandatario para el
próximo período gubernativo, el pueblo en masa
expresó sus deseos de que siga ocupando el alto
puesto quien por tantos años lo ha ocupado con
acierto.
Y no carece de razón indudablemente el pueblo michoacano al fijarse en la persona á quien
tantos beneficios debe. Entre las muchas mejoras
que el Señor Mercado ha llevado á cabo recordamvs la dotación de agua potable en abundancia
para la ciudad de Morelia, mejora que fué la iniciación del embellecimiento del parque de San
Pedro, que actualmente e, uno de los más hermosos paseos de la República.
Nos ocupamos en alguno de nuestros números
pasados del combate de flores y concurso de carruajes adornados efectuados en Morelia, fiestas de
esta ~t~eza, para que alcani;:e11 el lucimie11tq

Srita. Mar{a Pérez.
Srita. María Iturbide y del Moral.
de la á que nos referimos necesitan hacerse en ciudades que disfruten de todas las comodidades, sólo compatibles con el bienestar y el progreso.
Mucho nos complace haber tenido esta oportunidad de ocuparnos de la labor del Señor Mercado y del estado de adelanto que gracias á él ha
alcanzado Michoacán.

••

No amar es cosa dura,
Y amar es dura cosa¡
Pero amar sin retorno
La más dura de todas.

**•
Sólamente reconoce un beneficio, el que lo merece,

•
••
El silencio es la fuerza de los débiles.

•••
Envidiar á otro, es confesarse inferior á él.

*

* *ser engañado, es creerse
El verdadero medio de
lllá$ ílstuto que los demás.

411

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~m~m~

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412

EL MUNDO ILUSTRADO

Los constantes progresos de México

1 -:~

'
ALt.1ACENES DE

LA.ClU □ AO

DE MEXtCO.

e

418

EL MUNl&gt;O ILUSrRADO

~ I por las páginas de este semanario han desfi~lado constantemente en forma gráfica y narrativa, las narraciones de los progresos que sin cesar
realiza la capital de la República, justo y debido es
que ahora consagremos algunas líneas á una de
las negociaciones mexicanas más florecientes y
quizás á la más antigua de todas, entre las de su
género.
Nos referimos á &lt;La Ciudad de México&gt;, el gran
almacén de ropas situado en el Portal de las Flores números 8 y 9 que fué establecido muy pocos
años después del grito de Independencia y que
todavía vive hoy, floreciente y poderoso, siendo
testigo elocuente de lo que puede y vale la constancia.

Fachada del Almacén.

&lt;La Ciudad de México&gt; ha tenido muchos propietarios y todos ellos conservan viva la escuela
de sus predecesores: escuela de honradez y de laboriosidad. Actualmente gira esta casa con la razón social de F. Manuel y Cía. y se dedica á las
ventas al por mayor y al menudeo contando como
clientes á todos los comerciantes de ropa de la
República. Tiene corresponsales en todas las comarcas y en todos los poblados: desde el pequeño
é insignificante de las serranías, hasta las capitales de Estado que como Monterrey, Guadalajara,
Puebla y otras muchas, coadyuvan con su incesante desarrollo material, al progreso de todo el
país.
Además los señores F. Manuel y Cía. son accionistas de las principales fábricas mexicanas de hilados y tejidos y ocupan lugar prominente en
otras muchas industrias de empuje y envidiable
porvenir.
Más de cuarenta empleados forman el personal
de &lt;La Ciudad de México&gt;, amén de innumerables
costureras y pequeños artesanos que constantemente están dedicados á productivas y difíciles
labores.
Un redactor de &lt;El Mundo Ilustrado&gt;hizo últimamente una visita á esta importante negociación
y quedó gratamente sorprendido de la afabilidad
de los Señores Manuel y de la exquisita educación con que los empleados tratan á la clientela.
Recorrí-nos los diversos departamentos de la
casa y vimos que el surtido de telas es de lo mejor que puede encontrarse en México. Por cada
vapor se reciben las últimas novedades europeas,
pues las fábricas de aquel continente están pen•
dieDtes de enviar á la &lt;Ciudad de México&gt; las
primicias de sus diversos productos.
La casa cuenta además con un magnífico departamento de artículos para iglesia, el mejor que
hay en México, y como clientes de este importante ramo, se hallan todo el alto clero de la República y los millares de sacerdotes humildes que hay
en pueblos y aldeas. Deslumbra la vista de ese
gran departamento donde hay custodias, cálices,
ornamentos de todas clases y precios, cruces, ciriales, candelabros, lámparas, misales, etc.
Varios agentes viajeros de &lt;La Ciudad de México&gt; están recorriendo constantemente la República y no es difícil que muchos lectores de &lt;El
Mundo Ilustrado&gt; hayan recibido con verdadero
adrado la visita de estos comerciantes viajeros
q:e siempre llevan en sus catálogos y muestrarios
las últimas novedades de la casa.
La mercancía es variad{sima, pues consta de
productos nacionales y extranjeros, que «La Ciudad de México&gt; vende siempre á los precios más
bajos de la plaza.

***
Felicitamos cordialmente á los señores F. Manuel y Cía. por su inteligencia y actividad para
los negocios, y les auguramos un porvenir lisonjero y envidiable.

Lic. Joaquín Baranda, Primer Vicepresidente del
Senado, vuelve á figurar en la política, después de haber estado varios años
retirado de ella.

•'

Lic. Ignacio Burgoa, nuevo Secretario del Gobierno del Distrito, a la derecha del Sr. Gobernador;
á la izquierda el Sr. Lic. Ricardo R. Guzmán, antiguo Secretario. Fotografía tomada
el dia de la toma de posesión del Sr Burgoa.

I

Dr. Gregario Mendizábal, Presidente de la C,ámara de Diputaaos.-Aspecro aeL

FIESTA INFANTIL EN ORRIN
Para hacer que los niños pobres guardaran un
recuerdo grato del aniversario de nuestra independencia, la junta organizadora de las fiestas
dispuso, como final-de ellas, una infantil que se
efectuó el día diez_y_siete_de los corrientes en el
circo Orrin.

l),rco

vrnn aw,mte la .riesta Jnfanltl.

El espacioso local fué adornado con banderas
y en n interior se acumularon grandes cantidades de juguetes que personas caritativas repartieron entre los niños desvalidos.
Aparte de los niños asilados en los establecimientos de caridad pública como el Hospicio de
pobres, la escuela industrial de Huérfanos y la
Casa Amiga de la Obrera, se hizo concurrir también á los discípulos pobres de las escuelas pri·

marias y entre todos ellos se hizo el reparto de
juguetes, y á todos se les invitó á los actos de títeres y otras diversiones que se habían organizado al efecto.

•••

' Los chiquillos-pasaron ratos muy agradables de
los,que conservarán muy gratos recuerdos unidos
á los de la gloriosa fecha conmemorada.

�414

EL MUNDO ILUSTRADO

PSALMO PROFANO
Me detuve un sólo instante en mi camino, y
canté frente á tu templo la salmodia de mis versos.
Y olvidé mis desengaños, y olvidé la tempestad de mis dolores al mirar el cielo azul de la esperanza ..... .
¿Fué un ensueño?
Te asomaste al hondo abismo de mis penas, y al
saber de mis tristezas, y al saber de mis nostalgias, quizás tu alma blanca y pura tuvo miedo de
mi alma, de mi alma tan enferma, de mi alma tan
herida por los dardos inclementes y traidores del
Dolor ..... .
¡Adelante! Ya se pierde tu silueta en la ;ndeci•
sa vaguedad de los recuerdos, y el oleaje de mis
luchas va empujándome más lejos.
¿Pensarás, acaso un día, en el triste peregrino
que al pasar volvió sus ojos implorando tus mi•
radas, y sus últimas estrofas como flores intoc:idas
las regó bajo tus pies?
Cuando sepas de es:i.s dudas que consumen la
existencia como llamas de un rncemlio, cuando
sep:i.s de esas quejas que revelan amarguras de
protesta¡ y cuando sepas dd horror de esas batallas que se libran en silencio; no maldi,~as al reb t lde que al pasar junto á tu templo cerró el labio á la blasfemia, y cantó para tu obsequio la
salmodia de sus versos.
¡Princesita! El horizonte está muy negro, y la
nave en que yo viajo va impulsada por et' viento
hacia las playas del Misterio.
Si aún recuerdas las tristezas del ausente, no
maldigas al rebelde que al pasar junto á tu templo, cerró el labio á la blasfemia y cantó para tu
obsequio la salmodia de sus versos!
PEDRO Huco DELGADO.

•

•

AJEDREZ
Problema No. 13, ror C

P.

Stubbs.

N.EO&amp;AS,

Sarasa te.
O mi crónica hoy con una nota doloroa. Pablo Sarasate, el sublime virtuoso es•
pañol ha muerto en Biarritz.
Toda España lo llora. Todo el mundo lo siente.
Y es que en ese glorioso desaparecido fundaba
la Península un orgullo. Ejecutante, avasallaba
al público con su técnica dominadora, justa, severa y sentimental. Compositor, encantaba al es•
píritu con el perfume de los aires de su patria,
con la dulce armonía de sus canciones puestas
en el fácil sollozo de su &lt;Playera&gt; ó en la escabrosa alegría del &lt;Zapateado.&gt;
Pero más que ejecutante y que creador fué un

MODAS MASCULINAS

Ultimos mo&lt;lelos.- Los abrigos que se usarán en :?iféxico en el próximo im·iemo
son enteramente no\'e&lt;losos.-En este grabado se ven algunos &lt;le los
modelos que más han ele usarse.

Undécimo Concurso
NOMBRES DE FLORES

Nuestras lectoras encontrarán agradable buscar
entre los anuncios del presente uúmero, los nom·
bres de sus flores favoritas. Más como no hay en
ellos muchas palabras que puedan ser utilizadas
con ese fin, habrá necesidad de tomar de cada
anuncio una sóla letra. Se darán tres premios á
las lectoras que nos remitan el mayor número de
nombres de flores formados de tal manera quepara ello usen únicamente alguna ó algunas de las
letras con tenidas en la primera línea de los anuncios contenidos en este número. Tienen allí un
gran número de letras de las cuales pueden escoger las que mejor les convengan para formarnom•
bres de flores.
En las soluciones que nos remitan se servirán
indicar los anuncios cuyas letras se hayan utilizado para formar los nombres referidos.
Se recibirán soluciones hasta el domingo 11 de
Octubre, y el resultado del concurso se publicará
en el domingo siguiente.
Los premios son:
Un par de floreros dorados.
Un relojito de mesa.
Un alhajero de cristal.
Objetos todos comprados en la afamada joyería
La Esmeralda.

00

Resultado del noveno Concurso

415

EL Mt1NDO tr,t1STRADO

alto ~patriota, un eterno enamorado de
su provincia.
Por Navarra, por su Pamplona, diera
todas las caricias de la gloria. Por eso,
cuando su médico le aconsejaba en sus
últimos días que en bien de su salud
prescindiera ya de la obligación que se
había impuesto de tocar anualmente en
las fiestas de San Fermín, Sarasate replicó lleno de amor á la tierruca: &lt;Tocaré
en las fiestas aunque tocando muera.&gt;
Y así lo hizo: el día 2 de este mes, Sarasate hacía la última caridad de su divino arte para morir algunos días después en Biarritz.
También México pudo agasajarlo,
Cuando estuvo entre nosotros, sobre los
triunfos que coronaron su cabeza, debe
haber llevado como mejor, el encanto
que produjo á un pobre indio, vendedor
de violines, de esos mal forjados instrumentos que hasta hace poco se vendían por las calles.
-Aquella tarde, Sarasate departía con
un grupo de amigos cuando acertó á pa•
sar el indígena, pregonando su culta
mercancía y llegó hasta ellos á ofrecerla.
Hubo bromas, críticas al fabricante y
coro de risas á cada agudeza.
Cómpralo su mercé,-decía el indio
al «genio del violín&gt;-suena bonito.
Y el virtuoso, apoyando en su hombro
el burdo instrumento que se le ofrecía,
tocó aquel violín grotesco de madera
blanca, con igual complacencia que un
Amati.

\

)
/
/

Juegan las blancas y dan mate en tres jugadas

+ -,

I

SR. CARLOS LOZANO,

Pianista que acaba de dar su primer recital
en México.
Todos callaron; pero ante el encantamiento del
maestro, el indio, admirado, tuvo en su rudeza
para manifestar lo que sentía, una sola expresión
elocuente en su miseria y dijo:
- ¡Señor, se lo regalo; lléveselo su mercé!
El Sarasate de entonces, fué glorificado después
por todos los públicos cultos de la Europa. La
clarinería de su fama llegaba hasta nosotros como
llegan hoy los requiems de su desaparición.
Sarasate se ausenta de la vida dejando en ella
un gran dolor y llevándose un gran desconsuelo:
Su mucho vivir.
Los genios deben morirse jóvenes.

++

•
••

LUISA RODRÍGUEZ,

Arlísta q·1:! debutó últimamente en el Principal.

•
••
En el Coliseo de la tanda se ha presentado Luisa Rodríguez, de quien la prensa nos había hecho
elogios y hemos podido confirmarlos.
Luisa Rodríguez es un temperamento.
Siente, expresa lo que siente y hace sentir lo
que expresa. Tiene amplio el camino del éxito.

***

BL!NOAB

Solución al problema número 9.
El concurso de los nombres de zarzuelas tuvo
muchos aspirantes á los premios, lo cual prueba
Blancas.
Negras.
que aun hay gran afición á la zarzuela. Recibimos
I -T 7 A.
A.
X T
una multitud de soluciones conteniendo desde
2.-C S A
P 4 A ú otra.
uno hasta catorce nombres de zarzuelas, conforme
3.-C
P ó C 4 R.
á las condiciones del concurso. Muchísimas soluVar1a11/es.
ciones no incluían más que uno ó á lo más, tres
(1)-" T X T Tár,tra óA2T,
nombres, y naturalmente, no eran bastantes para
(2)-C. t R.
Cual4uiora.
competir con los que, ingeniándose más, llegaron
(3)-C 3 A.
t
á formar más nombres. Hecha la revisión de las
(1)-"cartas recibidas, encontramos que las tres solucio1. 3 c.
(2)-C 5 A.
e s A. ú otra.
nes que mejor corresponden á las 'bases publica·
(3)-P
X
e,
Ó
C
4
R.
das en el número diez de este semanario, son: La
del Sr. Antonio Hernández, de Zamora, Michoa(t)-"Mueve peón.
cán, que remitió los nombres de las piezas si(2)-T 7 C R.
e 3 c.
guientes: &lt;Esperanza,&gt; &lt;Las Mujeres,&gt; «Enseñanza
(3)-T XC
Libre,&gt; &lt;La Dolores,&gt; &lt;Mujer y Reina,&gt; &lt;Ellos y
VICTOR M. DIEZ BAR~OSO.
Nosotros,&gt; &lt;El Niño,&gt; &lt;La Influenza,&gt; &lt;Colegio de
A este problema hemos recibido también s1Jluc1ones de
Señoritas,&gt; &lt;La dama del Rey,&gt; &lt;De Guadalajara los sefiores Olallo Rubio, de Cananea y V S. R.
á New-York,&gt; &lt;El Señor Joaquín,&gt; &lt;La Edad en
Solución al número 10.
la Boca.&gt;
Blancas.
Negras.
El Sr. Enrique C. Olivera, de Oaxaca, Avenida
1.-T 2 R.
A X T.
Morelos 21, remitió las siguientes soluciones:
2.-P4 D. +
P X P [al paso.]
&lt;Mujer y Reina,&gt; &lt;Enseñanza Libre,&gt; &lt;La Edad
3.-C 4 A
t
de Hierro,&gt; &lt;Tarjetas Postales,&gt; &lt;El Hombre es
débil,&gt; &lt;La Dolores,&gt; &lt;La Gran Vía,&gt; &lt;El General&gt;
t. _ u _
P 6 R. P 6 T ó P 7 C.
y &lt;Las Mujeres.&gt;
2.-C 4 A jA
C.
La señorita Belem Villalobos envió las solucio3--T
p
nes siguientes: «Enseñanza Libre,&gt; &lt;El General,&gt;
t. _,,_
A (7 A ú 8 C.)
&lt;El Primer Reserva,&gt; &lt;El Señor Joaquín,&gt; &lt;Tarje2-C
X A
Cu1:1l.:¡u1er1:1.
tas Postales,&gt; &lt;Rayos X,&gt; &lt;La Dolores&gt; y &lt;Sangre
3.- T
P -t +.
Azul.&gt;
A disposición de estas personas están los pre1. - " A á otra.
mios ofrecidos, y que, como dijimos, consisten en
T X P ++.
un portaretratos muy artístico, un reloj de buró
México, septiembre 10-r&lt;Jo8.
y una polvera muy hermosa, objetos que han siVICTOR M. DIEZ BARROSO.
do comprados en la conocida y reputada joyetía
Recibimos también solución á este p1 o;ilema, del sefior
&lt;La Esmeralda.&gt;
Olallo Rubio, de Cananea, Son.

Srita. Eugenia Torres, actriz mexicllna.

Eugenia Torres prepara su segunda prueba pública de declamación. Sus alumnos en la clase
respectiva de nuestro Conservatorio, estudian con
ardor y vehemencia. Hoy publicamos el retrato
de la joven artista profesora riue con tanto entusiasmo alienta ese grupo de esperanzas de nuestro arte nacional.

Entusiasmado con el éxito grandioso que la
&lt;Danza de Salomé&gt; ha logrado en los teatros de
Londres y New York, me sedujo el anuncio de
este espectáculo en un teatrillo recientemente
abierto al público.
El desencanto fué mortal.
Allí no hay Salomé, ni danza, ni siquiera Bautista. Una horripilante cabeza de pelele y una es·
cueta señora que con el pretexto de bailar, enseña al público lo que debiera esconder aún de sus
propios ojos.
Profanaciones de estética semejantes debieran
ser proscritas del centro de la ciudad ....
Y hasta del mundo.

***
El Sr. Ballescá, el distinguido editor y entusiasta amigo del arte, hospedó en su sala de conciertos, el miércoles último, al joven pianista Carlos
Lozano, que, además de una disposición notabilísima para la música, posee perseverancia y ánimo excepcionales. Se presentó modestamente, como un discípulo de Alberto Villaseñor y en verdad es un discípulo que puede llegar y en tiempo relativamente corto, á maestro.
LORELEY.

o
Uno de los individuos que estuvieron aplaudiendo á Roosevelt durante cuarenta minutos, en
la Convención de Chicago, falleció á consecuen•
cía de sus vociferaciones.

***

Si se continúan los trabajos de excavación de
Pompeya en la forma en que se están ejecutando
la ciudad no quedará enteramente descubierta antes del año de 1970.

***

Un sabio europeo acaba de obtener, por medio
de aplicaciones del &lt;radium,&gt; que á las 24 horas de
sembrada una semilla nazca y se desarrolle la
planta y dé el fruto correspondiente.

�EL MUNDO ILUSTRADO

¿Qué tus 010s no hablan?

(CONTINÚA. )

E todoc; modos, me parece
extrano-y algo m o rt i ficante, lo confieso-que se
haya escog1do mi casa, la
casa de un celibatario que
no ha llegado siquier11 á
los treinta años. como lugar de asilo para esa muchacha I Me parece que por
esta vez Merhn ha entendido. muy mal el afecto que
le profeso y del que le he
dado tantas pruebas ... Lo
menos que se: hubiera debido hacer, era solicitar mi
consentlmento ae,pués de haberme pue,to en el secreto ... Pues bien, ese secreto, exijo que se me revele en
seguida! No dejué pasar otro ella sin saber reclamar la
más amplia explicación! ....
Me dirijl al boton del timbre con el brazo tendido, pero permanecl en esa actitud sin terminar la obra. Merlin vendrá: hablará; vo sabré obligarlo á ello, pero ¿qué
sucederá después? Miette, confundida ante la revelación de la novela de su corazoncito, no querrá aparecer
más en mi presencia; saldrá de su asilo, puesto que no
se puede contar con la debilidad de su tio para contenerla, y se abandonará á las peores aventuras
Hay quo obrar mAs cuerdamente. Hay q·1e hacer que
Miette misma adquiera confianza y haga confidencias; á
fuerza de bondad y de sonrisas hagamos que su joven
corazón se abra y revele el secreto que tan bien esconde bajo la gracia encantadora de su alegria natural; y
entonces mis consejos de hermano mayor la curarán poco á poco, y comprenderá la imposibilldad de su primer
ensueno, en pre,encia del amplio horizonte que le abriré en el reino del arte....
.
Toqué· Merlín se presentó, aún impresionado por mis
observaciones, y no se arriesgó más que á penetrar á
medias en el salón.
-¿ Podrla venir Mlette á cantar canciones provenzales de Navidad? . . digo ... en caso de que no esté demasiado cansada ...
-Miette no está cansada en lo mlnimo; pero no subió
sino unos diez minutos después. y mientra~ tanto se quitó su traje.de senorita y lo cambió por ~l de arleslana. El
cambio me disgustó, sin embargo me siento más en confianza.
.
- Ya se quitó su traje de calle, M•ette?....
-Senor ... pensé que para cantar en provenzal este
serla mejor ... .
Se puso á cantar en su lengua sonora cerca de mi al
lado del piano; de cuando en cuando cambiamos sonrisas por la inocencia de los ingenuos poemas. burlescos á veces como en el que yo tomo el papel de hostelero de corazón de piedra quien sintiendo que le llaman á
la me'.lia noche se levanta del peor humor é interpela á
los inoportunos con una voz ruda:
Me sieu deja leva tres cop:
Seico duro, durmirai gaire.
Que pico abas? qu'es tout aco?
Quau sias? Que voulés? Que tau faire?
(Ya me he levantado tres veces; si esto sigo~ no d~rmiré nada. Quién toca? De qué se trata? Quién só1s?
Qué queréis? Qué hay que hacer?)
y Miette haciendo el papel de San José responde con
voz suplicante:
Moun bon ami, prenés la peno
De descendre un pau eicavau:
Voudrias louJa dios voste oustau
leu solamen éme ma femo ?
(MI buen amigo, tómese el trabajo de bajar un rato:
¿Quisiera usted damos alojamientos, sólamente á mi y
á mi mujer?)
.
.
El hostelero endurecido se mega mucho tiempo en recibir al pobre peregrino, á quien trata de salteador de
caminos hasta que la esposa le causa compasión y decide al fin permitirles que pasen la noche ~n el estal'lo,
que está llamado á ser lugar del gra'l milagro en esa
noche.
Después Miette entona el ca~to en que convoca á los
pastores á la visita del Nii\o-D1os:
Pastre, Pastresso
Courrés, vene·s tousl
y su bJca afecta un tono de graciosa piedad, para relatar los sufrimientos del nii\o:
Lou pichot plouro
Vous faire pieta ....
(El chiquillo llora hasta dar compasión .·:.)
.
Pero yo también tengo compasión de M1ette y cierro
el plano, pues recuerdo que es ella, aunque con otro
traje á quien vi esta noche pasear tan largamente por
los boulevares. A mi compasión se junta el tor~ento de
su misterio: ¿En cuál de los dos trajes está M1ette dls·
frazada? ¿Cuál era el que portaba eri su t ierra ante los
admirados ojos de su adorador? . . : Sólo ella podría decirlo porque lleva los dos con la misma elegante natu .
ralid~d;-cuando cambia uno por otro su beileza, varia
de toPo, pero no resplandece menos por ello.
Conversamos al lado del fuego, y yo estuve espiando
al paso la más lljera palabra que me permitiera asaltar
los sentimientos de su corazón .
El candor pueril de Miette harla creer que Jamás ha
vivido fuera de un cuadro m~y estrech~; que no ha entrevisto más allá de su hum1lc!e fam1ha: á rengl~n se·
guido me muestra rincones dt su esplntu que solo una
educación refinada pudo haber adornado de una manera

tan hermosa , con vpiniones muy originales acerca del
arte y de la vida.
Miette tiene la facultad encantadora, y tan rara entre
las muchachas, de saber escuchar. Peru creo que ha leido en mi frente la resolución de penetrar su i.ecreto . . ..
A~I es que esta noche h,biaba sin Interrupción, _inundándose con un aluvión de frases repentmas para impedirme Que yo a mi vez trate de Invadirla á ella. Me dirigia infi nidad de preguntas que se refieren á la in• talación de los pue$tos de navidad en los bJulavares:-1QJé
buena idea la de permitir á los trabajadores ganar un
paco de dinero en e,ta temporaJa en que todo el mundo
tiene ganas de comprar algol . . ..
Henos aqul al fi nl la conftsión de MiPtt~ va, llegar de
la manera más natural del mundo . .. . Vamos á h.blar de
Boutigny y de todo lo dem,s. Empiezo, haciendo uso de
la más amable de mis sonrisas:
- ¿Ha gastado usted mucho hoy, Mlette? temo que
sea usted un poco demasiado pródiga .. . .
- ¡Yo también lo temo, sei\orl Pero esta tarde no pensaba en nada de eso, y cuando pasaba frente á una barraca sin detenerme en ella, me parecla que hacia muy
mal .... Hubina querido comprarlo todo, hacerlos felices
á todos; aqul á lo~ comerciantes, y allá á los muchachos de " la tlerra" l Y después de esto que yo también
tengo especial carino por estos juguetes; hay algunos
quo son tan graclososl ....
Ella ardla de ganas de ensei\Armelos, y yo de satisfacer esas ganas .. ..Aplazo la explicación para un poco
más tarde, y pronunció la palabra que ella esptraba; en
seguida corrió al sub~uelo y volvió al poco rato seguida
de Merlin, á quien habla cargado con el infantil botln.
Merlin se escapó luego que puso los juguetes en el
rnelo, temiendo tal vez nuevas observaciones por la
prodigaliJ•d en Juguetes como las que le habla hecho
¡:or la comida en el restaurant.
Miette se arrodilló y comenzó á desatar los hilos; la
tarea duró más que su paciencia, y en vista de ello saqué unas tijeras de mi cartera, con las que cortaba sin
piedad los nudos gordianos que ella me presentaba. La
colección es compltta; están el violinista, la Lole Fuller,
un perro sabio, un terrocarrll,.con catástrofe, et~.
Dimos cuerda á las maquinitas, y prontll tuvimos á
más de la mitad de los juguetes trabajando al mismo
tiempo; para recoger á los que se les acaba la cuerda
tenla yo que meterme debajo de los muebles y estirar el
brazo hai,ta al;anzarlo~; aquello era muy divertido, y
pronto el salón estuvo tan lleno de ruidos como la feria
de Neuilly. Los labios de Miette dejaban escapar de
cuan(lo en cuando risas entrecortadas, y yo mismo me
dlvertla soberanamente; todo me parecla maravillosamente lngen·oso .. . aunque no haya entre todo ello nada tan maravilloso como la venida de esta muchacha,
que á veces es tan naturalmente en,antadora como en
estos momentos, y que á veces es tan bella como esta
tarde; á la casa de un cellbatario "de nacimiento." Cómo me siento poseldo de cólera contra el hombre que ya
ha dejado quemarse la flor de su alma al soplo de un
amor desgraciado ó equivoco!
Después, puestos en pie, miré-: on la mirada perdida, y el corazón también-la deliciosa carita de Mlette,
mientras que, con ~u cabeza levantada, redbla en sus
manos el • Santos Dumond" , que acababa de hacer una
nueva ascensión.
-¿De modo que esto es todo lo que compró usted en
los puestos?
Parece que ella no notó que mi vot temblaba un poco,
y me contestó en ,1 tono más natural:
- SI, senor, ¿no es verdad que he sido razonable en el
fondo?
- Razonable .... ¡hum! en las tiendas chicas tal vez,
pero ¿y en las grandes? ..
Con la mayor viveza me Interrogó con sus ojos, lo
mismo que con sus labios:
- ¿En las grandes? ...
-Que ¿no entró usted en las tiendas grandes? En la
de Boutigny, por ejemplo? . . . .
Ella mostró la misma Impresión de contrariedad que le
habla notado un momento antes al entrar al portal de la
casa, después se produjo en su cara la misma reacción
que antes, y vol vi á verla sonriente y divertida. Su~ urró ..
- 1Ahl el senor vió?
- Si vi, Miette, pero no he comprendido una palabra. . . Es verdaderamente incomprensible esa compra
de usted de una pescadera de á ciento cincuenta francos!
Ella me miró otra vez, pero con los párpados entrecerrados y por entre sus pestanas; parece que medita en
mi acto de espionaje para decidir si fué bueno ó fué
malo.
Continué:
-Me dirá usted, sin duda, que su tlo es muy dueño
de su dinero; pero, mi querida niñita, aprovechar asl,
para una locura semejante, de lv que le da á usted tan
llberalmentel
Ella revlicó, siempre en un tono apacible:
-M1 tlo r.o ha tenido que ver para nada en la compra
de la pescadera ....
Me asalta una idea:
- ¿Quizás sea una comisión que se les habla encargado á ustedes dos?
Vaciló, pero sus labios se resistieron á decir una
mentira, porque con un aire de ansiedad confiesa:
-No, no era una comisión.
-Vaya Miette, se atreverá usted á sostenerme que
tiene usted recursos que le permiten gastarsti ciento
cincuenta francos en regalos de Navidad?
I

4:17

EL "'MUNDo· •ILUSTRADO

Entonces la vi levantar su cabecita; echar hacia atrás
su C(lfia minúscula y su lbtón y conte~tarme:
-Sd puede ser pobre. y sin embargo tener ciento cincuenta frai.cos disponibles y querer obsequiarles de una
sola vez todos! .. . .
El atrevimiento de esta respuesta Que califiqué de Imprudente y la negativa de contestar que envolvía, excitaron mi rabia ha~ta el últimu grado: olvidé m1 promesa
de longanim1da.t. me crucé de brazos, y con voz alta,
con el tono de un agente del min1&gt;terio público, la apostrofé en los siguient~s término,:
- ¿Para quien gastó usted esos ciento cincuenta franCOi&gt;? A quién quisiera usteJ dar todo lo que le pertenece? ¿A Quién ha ordenado usted que se envié la pescadera? ¡Re, ponda en srguidal
Yo no sé como fué; no sé si Miette se irguió sobre la
punta de sus ples ó si pasú por una dt sus múltiples
transformaciones, pero me pareció grande, muy grande,
como esta tarde cuando la seguia, en su traje de sei\orita, al responderme:
-Tengo el derecho de no responder nada á nadiel
Aunque la cólera me S(lfocaba opté por el arma de la
irania:
-¿Realmente? Se cree usted tan por ,trriba de toda
autoridad? Me parece que ha venido usted á esta casa
para ejercitar actos de obediencia? ...
-No para obedecer en todo, sin embargo .... preferirla
marcharme!
Ya habla dado dos pasos hacia la puerta .... La Ingrata! . . . . 'ro senti en el corazón un pesar prtfundo y al
mismo tiempo una alarma peculiar, local Con mi actitud
y con mi voz traté de hacerla volver:
-Miettel . . . . ¿Cree usted que me he extralimitado en
mis derechos hasta ahora? Ha encontrado usted en mi
un amo tan exigente y tan severo?....
Ella volvió la cabeza, vi temblar sus labios rosa; su
cara se llenó de una espede de Inquietud y de pesar,
mientras que me contestaba en una especie de murmullo:
-Oh! perdóneme ustedl me he explicado mal . ...
Sonref lleno de un sentimiento iotfabie al ver á mi gacela temblorosa y domada. Me aproximé á ella y con mi
voz más amable y afectuosa le pregunté:
-Bueno! ¿Quiere usteJ explicar.e mejor ahora? Quiere usted decirme, sin que se trate de orden ó de obediencia, á quién destinaba la pescadera de la Casa Boutigny ?
Ohl que nii\a tan ,xtrana y enigmática.-Se ha descubierto lo mAs esencial de su secreto-¿no es verdad
que es más importante saber que envla obsequios al
hombre que la corteja que saber el nombre de ese hombre?-sln embargo, ella se niega á hacérmelo saberl La
vi volver la cara de nuevo, y en su perfil vi una expresión de una gravedad casi melancólka.
Varias veces sus labios se separaron, y otras tantas
se volvieron á cerrar sin haber dicho nada . . .. .. Al fin,
muy bajito, pero con una vehemencia muy particular me
declara:
-No puedo decir á usted nada por ahora .... no, ahora
nol . . . . Pero usted lo sabrá todo algún dla; le prometo
que lo sabrá todol
Miette ya no me hablaba en tercera persona, lo que
quiere decir que en su op10ión no concede al patrón el
derecho de Interrogar, pero que si lo soporta del amigo
bien-queriente.
Además su aspecto era adorable; palpitantt, con las
manos semitendidas; los párpados extremadamente levantados, y con su acento de desolación. Se le creerla
una nii\ita á quien se ha cogido en culpa, y que, con el
corazón lleno de pesar, pide que no se le castigue prometiendo que manana se portará mejor . .
Pero pienso que esta nina ha entregado ya ese corazón Inapreciable .. .. con todos sus tesoros de ingenuidad . . Una especie de dolor cruelmente progresivo parece desgarru el mio; me adelanto hacia Miette y le
pregunto con voz acariciadora:
- ¿Sabré todo . . . . el dla de su boda, verdad?
, M1ette se estremeció; habla Ido retrocediendo hacia la
puerta, y derrepente la nube Que pasaba desapareció. ..
Ella misma desaparece después de haberme echado á la
cara estas palabras en medio de una carcajada:
-Quids sea, sei\or, el dla de la de usted.
Me quedé parado enmedio del salón, entre los Juguetes esparcidos por el suelo, como Gulliver entre las casas y las personas del pals de Lilliput .. ..
Siento en el corazón la exasperación de un gigante
burlado! Como ha sabido esa chiquilla ligar mis manos
con cadenitas sentimentales para que no se apoderaran
de su alma, como lo intentaban, y como, en seguida, ha
sabido cantar victoria( Semejante á la esfinge que precipitaba á los.Que no eran bastante hábiles para dest1frar
su enigma . . . .
Habrla un modo muy simple de burlará la esfinge á
su vez, dejarla confundirse sola en el silencio de las
rocas . . Después de todo, ¿qué me importa la novela
de esta chiquilla y el gran mi~terio que ha venido á encerrar al subsuelo de mi casa? ¿De qué manera podrla
comprometerse en ella mi nombre? ¿Por qu é habla hacer
de 1?1ia causa para una revolución doméstica?. .. Vamos
á dormir con el absoluto olvido de mi cocinera, de sus
metamó1fosis pasadas y futuras; vale que, si yo la fuera á verá su recamarita color de primavera, la verla,
sin duda, sumergida en el más agradable de los suenos,
con las ventanillas de la nariz llenas de esas sonrisas
que le son peculiares; sonrisa alegre, sonrisa conciliadora, sonrisa temeraria, sonrisa aún tierna á veces , y
soonsa la más adorable que haya visto; sonrisa compuesta de todas ellas Juntas.
( CONTINUARA,)

LA VIRREINA DEL SOL

Para "El Munclo llustraclo."

A la S eñorita Orosia Figueras.
Un efluvio de luz como u na aurora
que en las sombras d e un cielo se dilata
dibujando sus tenues claridades
como promesas vagas,
una alegre inq u ietud de mariposas
q ue brillan como chi spas de esperanza
al mezclar en u n rit mo sus colores
el iris de sus alas,
un d ivino bosquejo de sonr isas
d onde nacen ternuras ii!noradas
como el perfume que al abrir sus pétalos
de las flores se escapa,
un fulgor como de astros q ue c int ilan,
u n recuerdo de cosas que son gratas,
una promesa, una i lusión un sueño .. . .
eso son tus miradas ....
¿ Y d ices todavía
q ue tus ojos no hablan ?
Para hacernos sentir cuando se siente
no hacen falta palabras,
para haci&lt;rnos llorar cuando se llora
basta ver u na lágrima!
Me h an hablado tus ojos de la gloria
entreabriendo la r ed de su s p estañas
como nos habla de su cielo un ángel
con sólo abrir las alas;
me han hablado tus ojos de poesía
pues si me ven, mi corazón traspasan,
y allí nacen mis versos, muy adentro,
en el fondo del alma.
Las flores tienen gotas d e rocío,
tus ojos tienen lágrimas
y también como ellas suaves p étalos
que en el foml.o las guardan ;
tus ojos son obscuros porque encierran
el misterio de tu .al ma,
pero son indiscretos porque d icen
lo que tus labios callan ;
tus ojos son mis sueños de poeta,
mi musa es t u mirada
me suby u gan, ip.e atraen, me enloquecen . ...
¡y dices que no hablan!. , ..
Ten~o una dicha más que tú: mirarlos,
entender su lenguaje sin palabras ....
porque tú no los ves, p or ern dices
que no sabes hablar con la mirada!
G USTAVO F . A GUILAR.

¿Qué perfume tan lánguido embalsama el ambiente?
¿Qué munnullo de espumas alboroza el oído?
¿Qué temblor de aureolas se hace ver blandamente?
::le diría una Corte de Virreyes que han sido......

El minué se desliza sobre espesas alfombras.
En la aljaba del Niño son de oro las flechas.
Y las lunas resaltan en las tímidas sombras,
como si eutre sus marcos se sintiesen estrechas.

Sentado á la puerta de la espadería,
el rey que contempla con ojos intensos
aquel sol triunfante que no se ocultaba
de nuestros dominios, en mágicos tiempos,
la espada analiza
cual si revolvieran sus manos un cetro,
y lanza la hoja
centellas al viento,
pájaros de lumbre que vuelan á Flandes,
que cruzan Italia con giros espléndidos,
saltan á Turquía
como mariposas de fúlgido vuelo,
Portugal recorren con alas de lumbre,
entran en el Asia veloces huyendo,
se lanzan á América,
corren por el Asia lanzando d estellos,
pasan deslizándose por Oceanía
cual aves de fuego,
y vuelven á Europa las alas de luces
hasta que de n uevo volando á Toledo,
tornan á la espada
que el Rey deslumbrado sostiene en sus dedos.
Cada vez que mueve
el Rey en_las manos la luz del acero,
igual que del plano
de límpido espejo,
nuevas mariposas de luz da la espada
que v uel an riendo
por Oceanía, por Asia distante,
por Africa llena de grandes d esiertos,
p or Turquía, por Flandes é Italia,
y tornan á Europa las alas de nuevo
y ot ra vez la espada buscando radiantes
tiemblan en la mano del Rey un momento.
Es el hierro inmortal de l a raza
que despide rayos por el Universo,
que salpica luces á toda la tierra, ,
y las cinco partes del mundo prendiendo,
las llena de gloria, d e lampos tri unfales,
y de ramalazos de sol y d e genio.

•
••

La espada de Felipe Segundo
E n la espadería
del rico Toledo,
abr illantan de sol las espadas
pulcros espaderos.
Un raudal de relámpagos brota
de l os pomos bellos,
de l os gavilanes,
de las cruces lujosas de acero;
y cual v uelan al aire impelidos
l os mari poseos
que la l uz arranca del fondo encantado
de vi vos espejos.
Saltan á los aires desde las espadas
relámpagos t rémulos
como mariposas que el v uelo desl izan
por los anchos suelos,
por l os lisos muros,
por los altos tech os,
cual si cada hoja llena de temblores
fuese un her vid ero
de lampos ardientes,
de trazos de fuego,
de pájaros l ocos de luz ; ue describen
veloces h uyendo,
escrituras, signos,
jeroglíficos, saltos y juegos.
Entre todas las h ojas bruñidas,
una espada de pomo soberbio.
Felipe Segundo
sostiene en sus dedos,
y está examinando
su temple supremo,
su taza de luces,
su brío guerrero.

No ha muerto esa espada:
sólo e : que grandiosa d ormita su su eño,
como los leones que entornan los ojos
y observan magníficas visiones por dentro.

Hay un viejo Velásquez que palpita en un muro,
encuadrando una copia de las finas Meninas,
que parece que salen de un sensual claro-obscuro
á decir ramilletes de palabras divinas.....
En los tibios rincones, pebeteros de plata
insintían suspiros de aromático vuelo,
que esa " ida pretérita en sus pliegues recata
como entre la inocente transparencia de un velo.
Candelabros de bronce, que en la atmósfera opaca
se desmayan á veces entre \'agos capuces,
fingen lírica selva que se impone y destaca
como en una florida primavera de luces.
Los tambores se hinchan con un trueno sublime·
las angélicas arpas sinfonizan aromas;
'
por las violas de otoño, pasa un viento que gime¡
y en los bosques de flautas, runrunean palomas.....
Esta fiesta es la fiesta de uu Virrey elegante,
que i lumina su alcázar para orlar tu belleza.
El prestigio pasado y el ensueño distante
han nimbado un instante tu dorada cabeza.
En tus hombros de nieve se recoje la flama
de una ttínica rosa que le ciñe en su amor;
y en tus manos ducales se cimbrea una rama.
como un cetro flexible donde se abre una flor .....
¡Oh las conchas de nácar de tus sienes de reina!
¡Oh las venas aznles que circundan tu frente!
!Oh la esclava morisca que te baña y te peina
eu el diálogo mudo del Bspejo y la Fuente!... '.
Yo no sé qué es mas bello: si tu seno 6 las olas
si la palma 6 tu talle, si la perla 6 tu cara.
'
Cuando se abren tus labios, finjo oyéndote á solas
una rosa que un céfiro al pasar deshojara.. ...
'
Pero en tí lo que acaso más ensueños me inspira
es aquélla mirada de humedad fascinante·
que no en vano parece que en tus ojos se ~ira
el azul de los cielos á través de un diamante .....
¡Salve á tí, rosa del abril de las almas!
Cuando vayan muy lejos á perderse mis huellas
buscaré tu figura mal copiada en las palmas
'
...... y astrológicamente miraré las estrellas!
JosÉ
Habana, Septiembre 7 de 19()8.

a

S ALVADOR R UEDA,

o

GRANADA

MASAYA

De mi libro Nicaragua.

[LA CIUDAD DE LAS f'LORES]
Oe Nicaragua.

Eras una llanada sin Sol y sin verdura
ni linfa. Eras eriazo monótono y desierto.
¡Infund ía tu sitio por lo triste y lo yerto
desolación inmensa é infinita pavura!
Con su cesto d e rosas, radiante de hermosura,
Flora cruza tu estepa camino de su huerto;
mas cae ante el Masaya, y es tal su desconcierto
que recoger su cesta vvlcada no procura.
Lanza el volcán un grito de espanto¡ el Sol curioso
asoma su ojo enorme¡ y Ticuautepe undoso
desgrana á fuer de lágrimas cri stales bullidores,
¡Tropezó Flora núbil; pero desde ese día
tienes ot ro pergeño, Sol, y agua, y al egría,
y un manto p olicromo: tu profusión de flores!
J UAN

Masaya, Nic,

S ANTOS CHOCANO,

B.

DELGADO,

La gama de los rojos en tu ámbito detona
cuando te besa F ebo con ósculo incentivo
y ostentas-nobiliaria de regio porte alti; olas torres de t us templos á guisa de corona.
E s tu ~lasón ~e gules lo que mejor te abona,
del espanol caracter eres trasunt o vivo
y narra tus leyendas un bardo sensitiv~:
tu Lago, cuya lira divino salmo entona.
Granada: por tu origen , por t u ínclita nobleza
y por tu amor al Arte-tu culto á la Bellezaes just o que conquistes laureles y renombre.
iA vanza! Y mie ntras si entas de Dios el almo beso
ábrete á l os propicios fulgor es d el progreso
'
tri unfante y dulce como la fruta de tu nombre.
J UAN

Granada, Nic,

B,

D ELGADO.

�418

EL MUNDO Il.USTRADO

419

ll:t MONDO ILUSTRADO

B

un tibor de forma sencilla, con una planta de sombra.
Los cuadros que decoran las paredes, pueden
ser de asuntos risueños, como paisajes y motivos
florales.
Representando nuestro grabado uu modelo para
amuebtar un comedor de casa de campo, no requiere el aparatoso lujo que se pide en las elegantes residencias de la ciudad, así creemos, que

TRE las piezas de una casa, el comedor
ocupa un lugar muy importante. Del arre•
glo,limpieza que reinen en él, depende mu·
chas veces hasta el apetito para comer con agrado,
ó en el caso contrario, una repugnancia y malestar de que no se da uno cuenta á la primera impresión.
Un comedor con poca luz y mal ventilado, sin

CRONICA
N pocos casos se ha encontrado más divida la opinión de l,os filósofos, pensadores, y de todos aquellos que
tienen el anhelo de penetrar y
definir el espíritu del hombre, como cuando se
trata de aclarar y poner de manifiesto el supremo
y elevado secreto escondido en el genio artístico,
sea cualquiera la forma en que éste se nos presente.

cios,1.s ó el esmalte bordan en ellas, hÓjas y flores
de extraños contrastes, lirios con largos tallos de
obscuros y aterciopelados verdes; nenúfares fantásticos, y tréboles de hojas recortadas por líneas
sombrías que dan un enérgico relieve á las figuras. En los dijes y hebillas, se ve también la inspiración del arte nuevo, lo mismo que en los objetos de piel, como carteras, portamonedas y otros
artículos de ese género.
Hasta en los finos pañuelos de las damas, ha
tendido sus fantásticas flores, ó sus extraños di-

blancos en verdes y rojos, pintando las espléndidas rosas con matices que éstas nunca tuvieran, y
dando en cambio á las hojas, suaves colores de
pétalos de flor, jugando con el orden y la armonía
de la naturaleza como un niño audaz que toma
entre sus inquietas y traviesas manos, las delicadas y exquisitas joyas de su madre, mientras ésta
se ha distraído en graves asuntos,
La gran madre naturaleza, debe, sin duda, estar
muy distraída, pues no ha hecho una enérgica reclamación al caprichoso y loco arte nuevo, que
tan atrevidamente está jugando con sus más bellas
joyas; podrían en su lugar reprenderlo mis amables lectoras, pero ¿querrán hacerlo cuando tantos objetos bellos les ofrece el audaz é inspirado
pequeñuelo? Sin duda que no, y por tan discreta
resolución no puedo menos que felicitarlas sinceramente.
MARGARITA.

•

USOS DE SOCIEDAD

EL CONGRESO DE MADRES DE OAXA.CA.

Fotografía tomada durante la sesí6n inaugural. Preside la Sra. González Cosfo de L6pez, y á sus
lados se encuentran las Sras. Aliamírano de Casasús, Luz Pimentel de Hernández,
Estela Gastañaga de Grandesson, Sríta. Ana -Maríu Rodríguez Verdín,
Sra. Luz Mariscal de Varela, JosPjina V. de Walace,
y Carolina Carrán de Esteva.
Una multitud de escogidos escritores, ha dado
sus definiciones sobre asunto tan interesante; pero siendo éstas tan diferentes entre sí, no es posible señalar como verdadera á ninguna, por tanto
lo mejor es adherirse á la opinión que más simpatía tenga con la propia. Una de las más notables y exactas de esas definiciones, es acaso la que
dió á ese respecto un inspirado escritor español,
diciendo que, el arte es, &lt;la verdad, sentiJa intensamente, y expresada con belleza." De esta
opinión se deduce la influencia tan directa que
ejerce sobre algunos temperamentos artísticos, la
hermosura de la naturaleza; y explica claramente
como ésta fué la musa inspiradora de tantos pintores célebres, de tantos literatos geniales, que
uniendo en un canto de gloriosa armonía el amor
y la naturaleza, produjeron las obras de arte que
á través del tiempo y de las transformaciones del
gusto, causan aún, encanto y admiración. Esa poderosa influencia de la naturaleza, se refleja también, aunque de una manera fantástica, en el arte
nuevo, el cual, como decíamos á nuestras lectoras,
se va desarrollando cada día más, y tomando mil
formas distintas é 'interesantes. En las joyas ha
puesto su sello caprichoso y original, dibujando
en finos esmaltes sus líneas vigorosas y determinadas, arabescos fantásticos, animales extravagantes, y flores, de matices solamente soñados por
imaginaciones ardientes y sin límites para sus
creaciones, En las peinetas, vemos igualmente, dibujos extraordinarios, que tienen indudablemente una atractiva forma de belleza, las piedras pre-

bujos de ornato, siempre distintos y siempre originales. En los puños de las sombrillas, de los paraguas y bastones, vemos su genio característico;
en los clavillos de los sombreros y hasta en los
grandes cristales de las puertas y balcones. En este último género de invención, hay verdaderas
creaciones de indiscutible belleza; el conjunto es
de un extraño encanto, lazos de listones en colores marcados, se extienden en líneas caprichosas
rodeando con sus enlazadas puntas, flores y hojas
de una gigante vegetación; á veces, el arte nuevo
impulsa su vuelo hasta tocar atrevidamente la
más alta de las formas en que se muestra la belleza: la figura humana. Entonces se manifiesta en
perfiles melancólicos y expresivos; esta es la inspiración del arte nuevo, la expresión, buscada con
la audacia más ilimitada. Así, los rostros que dibuja, son tal vez incorrectos en la línea, pero todo
su atractivo está en lo que expresan. Las líneas
de triste suavidad que forman los labios, las pupilas, obscuras ó claras, de los grandes ojos que
miran intensa y profundamente, hasta las abundantes cabelleras bajando en opulentos rizos, tienen una vida enérgicamente expresada.
Para el final, quédanse las flores de terciopelo
que en el último invierno nos ofreció como una
novedad el arte nuevo. Mis lectoras se habrán fi.
jado, sin duda, en esas rosas de increíbles colores
que dan idea de alguna travesura fantástica de
magos y encantadores. Puede creerse que, con su
varita mágica han tocado las flores de los jardines, transformando los pensamientos morados y

En las ciudades más cultas y civilizadas, se goza
de varias impresiones gratas que no se analizan,
tal vez, en detalle, pero que su conjunto forma
una atmósfera de bienestar.
Uno de esos detalles es indudablemente la atención é importancia que las personas bien educadas dan á las mil pequeñeces que entran en lo
que llamamos &lt;cortesía,&gt; y que, como los insignificantes toques de un cuadro, ó los distintos sonidos de una orquesta, los cuales por sí solos no
darían resultado ninguno, forman en su unión y
totalidad un verdadero placer. Hablemos de algunas de esas fórmulas que tan importantes son
en la fisonomía de la vida social.
Cuando se reunen varias personas con el objeto
de consagrar algún tiempo á escuchar buena música, es deplorable la poca atención, ó por mejor
decir, la ninguna cortesía con que se hace notará
los artistas que su talento no es apreciado ni aún
siquiera discutido por la concurrencia, la cual,
formando grupos, se dedica á conversar, produciendo con su charla un murmullo que debe ser
una verdadera tortura para el artista que toca ó
canta, y para los devotos que con vivos deseos
quisieran escucharle. Es fácil suponer que la inspiración y el impulso necesarios en toda producción artística exigen un medio exterior propicio
para su completa expansión, y uno de esos medios, acaso el más útil, es el recogimiento.
El arte es hijo de la vida interior é intensa de
las almas escogidas, y jamás se ha visto manifestación genial ninguna en seres que no viven esa
vida. El artista tiene como principal anhelo, dilatar y transmitir su sensación á los que le escuchan, y por esto, su desagrado debe ser muy grande y justo, al ver que derrocha las energías de su
inspiración sin que nadie recoja las cristalinas
gotas del manantial fecundo de su genio.
Por lo que toca al auditorio, puede ser muy
bien que entre los concurrentes se encuentren algunos que, verdaderos devotos del arte, vayan á
esas reuniones con el exclusivo objeto de gozar
unos momentos de tan alto placer, y también para estos debe ser, y es en efecto, un disgusto muy
grande el no poder escuchar con la atención y el
recogimiento debidos, á causa de la inoportuna
plática de los demás.
Esto constituye una gran molestia y falta de
cortesía, muy frecuentes por desgracia en las reuniones de sociedad.
A medida que las ciudades progresan en todos
sentidos, tambié:i el adelanto intelectual se hace
notar en los círculos sociales, y uno de esos adelantos, es, la propiedad y corrección para conducirse en los diferentes actos de la vida de sociedad.
Por esto, en los países cultos, hay esa forma de
buena educación tan grata é indispensable para el
desarrollo del talento artístico, pues siempre el
estímulo ha sido el mejor terreno para la florecencia de esa planta exquisita del arte.
Ser comprendido y estimado, es el más bello
aplauso que pueda escucharse, la ambición más
exigente no debe pedir un grado más alto de
gloria.
No neguemos este aplauso de atención y cultura á quien nos proporciona el más noble y elevado de los placeres, al artista, que con la luz de su
talento, nos ilumina un tanto, la obscura senda
del vulgar camino de la vida,

las cortinas pueden ser de alguna etamina en colores crudo, blanco ó crema, y tal vez, sería de
mejor gusto hacerlas del mismo granité de que
están hechas las cubiertas, bordándolas de igual
manera.
No hay que descuidar, lectoras mías, el arreglo
del comedor, pues en derredor de la mesa y en
la grata reunión de familia, se pasan con frecuencia, ratos agradables de franca y alegre expansión.
La gracia y la limpieza contribuirán sin duda á
ella.
MARGARITA.

una exquisita limpieza y hasta graciosa coquetería en los manteles, sin flores en la mesa, y con el
servicio de la vajilla poco ordenado y limpio, es
la cosa más desagradable y poco simpática que
puede haber. Y no se diga, la mala idea que infunde á las visitas, respecto de la dueña de la casa, pues en una breve y silenciosa revista, quedará hecho el juicio poco favorable que merece
el ama de aquel hogar tan triste y poco agradable.
Daremos á nuestras amables lectoras, unas ligeras indicaciones respecto del arreglo y decorado
que darán al comedor un bonito aspecto.
Ante todo, debe procurarse que tenga suficiente luz, la cual podrá graduarse discretamente, ya
sea con persianas, transparentes de matices suaves,
ó bien, con vidrios de colores. Si en la casa hubiere jardín, será muy conveniente que el comedor tenga una ó más ventanas para este sitio, pues
la frescura de los árboles y el perfume de las flores, contribuirían en gran manera á darle atractivo y encanto. Las dimensiones de dicha pieza, es
preferible que sean las más amplias posibles, pues
teniendo que reunirse en ella todo la familia y las
personas invitadas, resulta muy molesto un comedor estrecho, en el cual, ni los criados pueden
desempeñar su servicio con facilidad y molestan,
aunque no quieran hacerlo, á las personas que están sentadas á la mesa. El papel que tapice las
paredes, debe ser de un color suave, teniendo
cuidado de que armonice con la madera de los
muebles. La costumbre de colocar plantas de sombra en el corredor, es de muy buen gusto; y da
un aspecto poético y delicioso á la habitación.
Ofrecemos ahora á nuestras lectoras, un ángulo
de comedor para casa de campo. que puede servirles de modelo por su graciosa sencillez. La
madera de lo muebles es de roble ó de nogal; las
cubiertas del aparador, trinchador y mesa, son de
granité con bordados de trencilla, en colores vivos, y llevan á la orilla un ancho calado que les
presta mucho lucimiento. En cada una de las esquinas se coloca un sencillo &lt;tripié&gt; que soporta

el borde superior del cuello propio de la blusa ó
corpiño. Ellos resguardan perfectamente la blan•
cura y el brillo de los cuellos, y como los cubrecuellos son lavables, ( pues precisamente debe escogerse, para su confección, tela que admita el
jabón y la plancha,) siempre pueden estar en perfecto estado de aseo y elegancia.
El grabado número dos es también de batista
blanca, igualmente en forma de picos, orlados éstos por una angosta tira bordada que sea bastante
calada para que resulte de mucha fantasía. Este
adorno sobre un vestido de color obscuro, azul
marino por ejemplo, ó verde hoja seca, resulta
muy distinguido,
He aquí otro bonito modelo que nos ofrece el
grabado número 3. Está hecho de muselina finísima, adornado con encaje muy fino también, del
ancho de cuatro centímetros. La muselina de este cubrecuello es transparente; así es que debajo
de él se ve el color del cuello del traje, el cual
debe ser de matiz muy suave, azul pálido por
ejemplo, ó rosa, ó paja. Con los vestidos frágiles
y de colores discretos, se verá muy bien.
Ahora bien, no es preciso que todos los cubrecuellos sean de color blanco. Los hay también de
c&lt;'lores obscuros, hechos en seda, de raso liberty
de gró, de tafeta, Por ejemplo, el grabado número
4, presenta un modelo de estos, hecho en gró azul
pavo, orlado por un encaje de guipuri color
marfil.
Y el grabado número S, es copia de otro, hecho
de tafeta negra, orlado por encaje crudo.
Estos encajes que ribetean los picos, no deben
ir plegados, sino lisos; solamente al dar vuelta en
donde lo pida la forma del pico, se plegarán ligeramente.
Pueden también hacerse los cubrecuellos de la
misma tela del vestido, y en ese caso deberán confeccionarse dos ó tres, para poder cambiarlos
cuando ya alguno de ellos esté un poco maltratado. Pues el objeto del cubrecuello, según lo dijimos al principio, es ese, el de evitar que el cuello
aparezca ajado.

00
El médico en casa

o

La Neuralgia

Cubre-cuellos de última novedad
lo que la moda inventa es superfluo
N Oé todo
inútil. Por ejemplo, los cubrecuellos de
que vamos á hablar á nuestras lectoras, reunen, á
su gracia y elegancia, la más completa utilidad.
Nada hay más difícil que conservar los cuellos
de los corpiños en todo su primitivo estado después de haberlos usado por algunas veces. Como
esa parte del traje es tan delicada, pronto se aja
y pierde el matiz. Muchas veces ha sido necesario prescindir de un traje que aún tenía buen aspecto, únicamente porque el cuello se había marchitado y descompuesto. Pero eso no puede suceder ya desde que la moda in ventó estos accesorios útiles y graciosos: los cubrecuellos. Presentamos á nuestras lectoras algunos modelos de ellos
y pasamos á explicarlos por su orden.
El grabado número 1 muestra el modelo de un
cubrecuello hecho de batista muy fina, dobladillada al ojo en sus orillas, (sacando seis hilos) y orlando los dobladillos con un encaje valenciano,
de fina labor, cuyo ancho sea de tres centímetros.
Estos picos se colocan á lo largo del cuello,
montados, para explicarlo más claramente, sobre

Fíg.1.

Bajo este nombre se incluye un grupo de síntomas caracterizados por dolor, pero que no manifiestan evidencias de inflamación.
La neuralgia ocurre con mucha frecuencia, y en
algunos países la sufren casi todas las familias.
Parece que las neuralgias se están haciendo mas
frecuentes, pero muchas de las afecciones llamadas así ahora, antes se describían como reumáticas ó espasmódicas. Cualquiera parte del cuerpo
que tenga nervios sensibles, puede ser afectada
por la neuralgia.
La neuralgia puede ocurrir repentinamente, pero en el mayor número de casos está precedida
por ciertos síntomas preliminares. Estos consisten
en una sensación de peso y de calor ó piquetes
en la parte atacada. Después de esto, la sensación
está seguida por un verdadero dolor que puede
ocurrir continuamente.
La neuralgia puede durar un tiempo indeterminado. Algunas veces, después de persistir por meses enteros, termina espontár:e1mente. Una causa
frecuente, en la neuralgia, es la debilid..d general,
y entonces su principal remedio debe ser tonificar al paciente.
Estos enfermos deben tener buenos alimentos,
abundancia.a.de aire, sol y ejercicio.

Fig. 2.

Fig. 3.

-

-

.

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·~•-~~:.¡.·-':líi~~ -:.-i ~-¡.; j: -."''j,;·-.;·
!

Fig. 4.

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FoT. FÉLIX, DE PAnís.- MoDAS BECHOFF DAvm.

Abl'igo ele estilo japonés.- Confcccionaelo en tussor ele ·color rosa Yiejo, .v hecho en formo, ele manto. A la Ol'illa ele las
mang·as, y del cuello, que se prolonga formando un escote,
lleva una ancha guarnición ele borelaclo japonés.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L LINDO LUSTRADO
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-lmpreso en papel de las I•\l t,dcas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 20 de Septiembre de 1908

ül1onumen to á Hidalgo en Dolores.

Número 12

�3G6

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

!Dlnl!'edcric:

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Oalle de Altaro número 9, México, D. F. Aoartl\dO
&amp;al 2.fi70. -TPlétonos: Erlcson, 147U.
Compailía Telefónica, 471.

DOS·

--

PRECJOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Oludad .............................. $ l.2.i
l!.'n los E~tado&gt;. .............. . .. . . . . . . .. . . . . .
l.i"&gt;O
En el ExtranJer, , .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ~.00
NÚMEROS SUELTOS:

c.,.

En la Oapltal. ........................... $0 3.i
E 1 , ..., ~--~11.rtos.. .. .. . . . . . . . . . . . . .. . . . . ii0 :,O cs.

La mecánica y la ciencia
Tenemos una propensión acentuada á explicarlo todo, á discernirlo todo y á dilucidarlo todo
en función de fuerzas mecánicas, de acciones y
reacciones de potencias y de resistencias y de fe~
nómenos de quita y pon los más simples y accesibles á nuestra mente.
Nada más natural. Por más que la acción mecánica sea en el fondo tan incomprensible como la
reacción química ó como el influjo psicológico es
el caso que lo que es mecánico creemos conocerlo
mejor, nos parece elemental y simple y cuando
logramos más ó menos arbitrariamente reducir un
hecho á movimientos, á presiones, á choques ó
cosa semejante, tal nos parece que lo hemos escudriñado á fondo, que lo hemos comprendido y
que podemos explicarlo.
Encendemos un cerillo; acto continuo y con
una rapidez de cientos de miles de kilómetros por
segundo, la luz se propaga é in vade espacios y llena ámbitos muy lejanos del foco que la emite.
¿Cómo comprender esa transmisión del fenómeno? ¿A qué artificios recurrir para darse
cuenta de que esa luz producida acá llegue allá
y aun acullá con la rapidez del relámpago? Arcano impenetrable, misterio tenebroso, prodigio
inaudito. Pero el hombre no se arredra ante esos
arcanos ni se desorienta enmedio de e3as tinieblas.
Lo que no sabe lo inventa; lo que no comp7inde lo explica y recurriendo á ese &lt;Sésamo ábrete,&gt;
que todos los tesoros ocultos le prodiga, invoca á
la mecánica y el misterio se esclarece y el arcano
se ilumina.
La luz está constituida por partículas materiales que los focos luminosos despiden en todas direcciones como una ametralladora sus proyectile5. E~tas partículas surcan el espacio, hienden el
horizonte, van rectas ante sí, en línea recta hasta
el infinito y con velocidades vertiginosas. ¿Puede
darse nada más claro y más categórico? De manera que ese problema hondo é incomprensible de
la transmisión de la luz es el huevo juanelo, es
coser y cantar. Todo se reduce á considerar que
el foco luminoso es una cervatana múltiple que
en vez de arverjones lanza partículas lumínicas
en todas direcciones. A esto se le llama la teoría
de la emisión.
Pues bien, esta explicación, capaz de contentar
á los espíritus más recalcitrantes, ha tenido contradictores, y una explicación nueva y más luminosa ha reemplazado á la antigua.
No; la,1;~1z no es materia lumínica que los astros,
los faros y las linternas proyectan como el surtidor las 'á;¡uas, ó el fuelle los vientos. No; volvemos á repetirlo, la luz no es materia proyectada
sino vibración propagada.
Los fo~s de luz, que hace un rato eran hondas,
cerbatarlas, ametralladoras, etc., etc.; son ahora
simples centros de vibración como las cuerdas de
la lira de Orfeo ó las del violín de Paganini. Un
fluido sutil, invisible, impalpable, imponderable,
inco,eno.scíble, que diría Spencer, se encarg'l de
transmitir á lo lejos, en todas direcciones y con
la misma vertiginosa rapidez la vibración, como
se transmitía la partícula material de nuestra primera hipótesis.
Gracias á esta nueva doctrina, llamada de las
ondulaciones, todo se explica, menos innumera-

bles hechos que la de la emisión había logrado
hacer comprender. Y claro está; de~de el momen•
to en que explicamos nuevos hechos y hemos de•
jado de comprender los viejo,, la nueva doctrina,
la de las ondulaciones debía tener y ha tenido como las bailarinas y las tiples del género chico su
cuarto de hora de celebridad. Pero nótese bien
que la nueva y vieja teorías son esencialmente
mecánicas y que cambiando la primera por la segunda no hemos dejado de r,.currir á la mecánica
para medio comprenderlo que sucede.
En la actualidad comienza á envejecer la nueva
teoría-destino de coqueta-y ya comienzan á no
bastarnos las vibraciones para darnos cuenta de
los sorprendentes fenómenos del catodismo y de la
radiación.
Crookes que ha hecho grandes descubrimientos
á la vez que ha dicho colosales disparates, ha iniciado el descrédito de las ondulaciones; y ante
sus objeciones y reparos los espectadores de sal
del progreso científico tuvimos la ilusión de que
se encontrarían explicaciones que no fueran mecánicas de los nuevos como de los viejos fenómenos.

Y ¡oh cha5co! Las novérrimas explicaciones de
los rayos X, de los rayos Y, de los Z y de los W,
son pura y simplemente un salto atrás, un regreso
á la barbarie, una resurrección, y no al tercero
día sino al tercero siglo, de la vieja teoría de la
emisión ¡Diana de Poitiers resurrecta con colorete y dentadura postiza en un café cantante de
Montm:irtre!
Parecemos, pues, condenados á mecánica á perpetuidad, y nos causa envidia aquél criminal que
había sido condenado, según él, á veinte años de
cadena perpetua.
Véamos si en la química logramos emanciparnos
de la mecánica.
Para compurgar nuestras muchas culpas, los
químicos nos dirán que la afinidad, es decir, el
Deus ex machina de la composición y de la descomposición de los cuerpos, no es más que una
forma de la gravitación. ¡y otra te pego con la mecánica!
Los cuerpos están compuestos de átomos, sometidos, como los astros á las leyes de Kepler. Las
moléculas no son más que sistemas planetarios
que en nada-jcasi en nada! diríamos nosotrosdifieren del sistema solar. Así por eso, el agua está constituída por un Sol de oxígeno, al rededor
del cual revolotean dos planetas de hidrógeno, en
órbitas elípticas y con estricta sujeción á la ley
de las áreas.
¿Qué más podemos pedir, como no sea que se
nos redima de la mecánica?
Tal vez lo consiga la biología.
iQué sí quieres! Desde luego, la mitad más grande de las en que puede dividirse la fisiología, es
esencialmente mecánica. El esqueleto es agrupación de palancas, poleas, tornos, polipastos y cabrias; los músculos son resortes; los tendone$,
cuerdas, y así por ese orden. Los intestinos ¡horror de naturaleza! los pulmones, y en general todos nuestros órganos tienen atribuciones mecánicas. Lo menos media mitad de la respiración, de
la circulación, de la digestión, de la parturición y
otras yerbas es mecánica, y no es más que mecánica.
¿ Y la otra media mitad? Si no lo es, se lo atribuimos, que á tanto equivale.
La acción nerviosa, que en el cerebro es vibración, según los tratadistas, sigue siéndolo en los
nervios, para rematar como contracción en los
músculos, y como movimiento en los miembros.
¡y sigue lamecánical
Y siempre, según los tratadistas, la voluntad es
presión, la pasión empuje, la inteligencia luz
( véase más arriba), y en general, todo es movimiento, potencias, resistencias, palancas, en suma
todo es mecánica!
iQué hacer entonces! Recurrir á la Patología y
allí encontrar erguida á la puerta del templo, como un Lasciati o,gni speranza á la implacable mecánica. Y oír hablar de alimentos p,·gndos al intestino, de huesos soldados, de arrancar el empacho, de aire atravesado, de pituitas acumuladas, de
estancamientos de materias, etc. etc.
Y ante este Mane, Thecel, Phares, doblar la
cerviz al yugo (frase de orden mecánico) y resignarse á que lo mecánico, que es lo inferior, sea la

I

razón de ser de todo lo superior, á que lo sublime no ten_ía otra explicación que lo ridículo, y á
que la Roca Tarpeya sirva de cimiento al Capitolio.

DR. M.

3G7

FLORES.

Crónica Científica
LA FOTOGRAFIA DE LA VOZ HUMANA

UNQUE se ha tenido desde hace mucho tiempo la seguridad
de que es posible fotografiar en
una placa las ondas sonoras
producto de la voz humana,
los resultados con que se contaba en este sentido hasta hace
muy poco, estaban muy lejos
de ser satisfactorios.
Los trabajos mejor logrados eran los del sabio
inglés Duddley, quien obtuvo en una placa huellas de ondas correspondientes á las vocales, pero
debido á la falta de continuidad en las huellas
no se pudo determinar á qué letra correspondía
cada una.
Experimentando en el mismo orden de ideas,
un sabio francés, M. Devaux Charbonell, parece
haber llegado á la solución exacta del problema.
M. Charbonell es un antiguo empleado de los teléfonos y telégrafos del gobierno francés y se halla en condiciones muy ventajosas para esa clase
de experiencias; los resultados de ellas han sido
comunicados hace pocos días á la Academia de
Ciencias de París.
Después de complicadas y pacientes experiencias, Charbonell ha llegado á crear un sistema,
por medio del cual, se pueden distinguir las curvas características de cada una de las vocales y
consonantes tales como son emitidas por la voz
humana, transmitidas por medio de un micrófono
muy sensible y un oscilógrafo de Blondel muy
delicado intercalados entre el micrófono y una batería común de teléfono y enviadas á una placa
fotográfica donde dejan su huella.
En otras palabras, las vibraciones del micrófono obran sobre el oscilador eléctrico; éste está
provisto de un pequeño espejo que se ilumina
por medio de una chispa que se produce de una
manera automática y cuyos rayos, reflejados de
una manera intermitente sobre la placa foto~ráflca, dejan sobre ésta huellas en forma de ondas y
curvas irregulares.
Aunque la explicación que precede es muy complicada, la operación en sí es la sencillez misma,
y los que han visto el aparato lo llaman &lt;parológrafo&gt; del &lt;parole&gt; francés, aunque su autor estima que este nombre es quizás demasiado presuntuoso.
Mr. Joseph Brandreth, en magnífico artículo escrito en el &lt;Knowledge&gt; de Londres, dice que los
beneficios que el &lt;parológrafo&gt; está llamado á hacer á la humanidad son muy grandes; gracias á él
los abonados á las compañías telefónicas podrán
recibir mensajes aun cuando no se hallen en casa. El mensaje hablado puede ser reproducido en
una película sin fin de celuloide ó de otra substancia flexible, y el subscriptor podrá leer el mensaje una vez que esté revelado por los procedimientos fotográficos comunes. La interpretación de estos teléfonos escritos es cuestión de un aprendizaje tan fáci I como el de la estenografía.
En el curso de sus experimentos el inventor ha
hecho un descubrimiento notable. Es que, aunq ne
las características generales de cada letra son las
mismas para todos los individuos de la especie
humana, no hay dos personas que produzcan
exactamente la misma curva al pronunciar la misma sílaba. Por ejemplo, de veinte personas que
pronunciaron la vocal &lt;u&gt; ante el micrófono, no
hubo dos que dejaran sensiblemente la misma
huella en la placa, y las diferencias eran suficientes para identificar la pronunciación de cada uno
de los sujetos en la experiencia.
Esto es muy explicable si se tiene en cuenta
que la pronunciación de la &lt;u&gt; francesa no tiene
nada de natural, y por lo tanto es muy fácil que
se le pronuncie de diferentes maneras.
Sin embargo, las diferencias en las curvas producidas por otras letras son bastantes para justicar esta manera de identificación de la pronunciación de una persona. Fundado en esto M. Carbonell dice que su aparato será de gran uso para
la persecución de criminales y como medio absolutamente seguro para su identificación.
De la misma manera que las huellas de los pulgares son diferentes para cada persona, no hay dos
personas seguramente en todo el mundo que produzcan los mismos sonidos armónicos al pronunciar cada una de las vocales a, e, i, o, u. Por lo
tanto, sería muy provecho~o fotografiar las voces
de las personas que tieneu cuentas pendiente,
con la justicia y que pueden tener razones para
huír.

Bajo la dirección del ayudante de la clase de
Etnografía del Museo Nacional, Sr. D. Agustín
Agüeros, un grupo de alumnos y alumnas hicieron hace pocos días una excursión á la Huasteca,
la región que se extiende entre los Estados de
San Luis, Tamaulipas y Veracruz. Formaron la
excursión los señores F.lfego Adán, Alfonso Rodríguez Gil, José Romero y Manuel Torres fotógrafo del Museo, y las señoritas Isabel Gamboa,
María Atienza y Luz Istas. En una de las fotografías que ilustran esta página, se ve á todqs los excursionistas. Se dirigieron á San Luis Potosí, de
allí á la estación de Valles, desde donde se internaron en la Huasteca, hasta llegar á Tancanhuitz,
adonde hicieron el viaje á caballo. Todavía visitaron otros puntos, donde pudieron observar el
tipo y las costumbres de los indios huastecos, que
han podido conservar su pureza étnica; y que no
J::.an abandonado muchas de sus primitivas costumbres.
Los excursionistas permanecieron poco más de
una semana entre los indios, y tuvieron oportunidad de presenciar una ceremonia matrimonial,

A lo que parece el matrimonio entn los huastecos se realiza por voluntad de los padres, quienes
casan á sus hijos á su antojo, sin consultar para
nada la voluntad de ellos. Presenciaron el llamade &lt;baile del Rey» con el que concluye la ceremonia matrimonial, y que es muy grotesco. Durante la ceremonia religiosa d el matrimonio, el
novio da á la novia el regalo de boda que consiste en un tápalo ó mantón, con el que substituye
al que ella lleva puesto, y la novia obsequia á su
prometido un morral de algodón, tejido por ella
misma. El morral es una prenda indispen~able
para los indios huastecos, pues en él llevan todo
cuanto pudieran necesitar: alimentos, cigarros, armas y el indispensable aguardiente.

** *

Los huastecos viven en chozas hechas con carrizos cubiertos de ban·o y con techo de paja que
llega hasta cerca del suelo, de manera que la entrada por regla general es muy baja. En uno de
nuestros grabados se ve una choza, y un indio y
una india con su habitual indumentaria¡ el cal-

zón, la camisa de manta, el sombrero de palma y
el morral, en el hombre, y h camisa y la ena_íua
á rayas en la mujer.
En otro de los grabados se ve una iglesia rudimentaria, y en el otro la escuela de una congregación de indios, la cual tiene la particularidad
de que ha sido fabricada por los mismos alumnos,
q ne se hau esmerado en hacerla amplia, en res1nar las paredes y en dar al techo mayor altura
que la ordinaria, hacer, en suma, un edificio lujoso para ellos. La escuela está bastante concurrida,
y los alumnos manifiestan mucho empeño en el
aprendizaje. Los huastecos son inteligentes, humildes, y fáciles de educar. Su gran mal consiste
en el vicio del alcohol, que tienen arraigado desde hace muchas generaciones.

�EL MUNDO fLUSTIUOO

EL MUNDO ILUSTRADO

DESDE LA CANASTILLA

Cl -

de quinientos metros sobre el si::elo, hay colecciones de placas que
muestran verdaderas preciosidade~. Halos, auroras especiales y mares
de nubes en los que se pierden los globos, son motivo para placas en
las que el no iniciado empieza por no comprender nada, pero que una
vez estudiadas descubren efectos hermo,ísimos.

•••
Y no se crea que, aun con
los 'métodos modernos de fotografía y con los globos perfeccionados, la tarea de sacar fotografías desde grandes elevaciones es fácil. Los rayos de
luz reflejados pasan por capa,
de aire cada vez menos densas
y sufren desviaciones á las que
no están acostumbrados los fotógrafos que sacan vis1as en
las que raras veces in ten ienen

Desde que se renunció á l!IS exc11rsiones aerostáticas á grandes alturas, en vista de los desastrosos resultados de ellas¡ después de que Gay Lussac llegó á la espantosa altura de cerca de ocho
mil metros, á mediados del siglo XIX, hasta que
se empezaron con formalidad los estudios de dirección de l os aeróstatos¡ un período de treinta
años, poco má~ ó menos, no se supo que hacer
con los globos, y se trató de utilizarlos, ya como
observatorios, ya como estaciones meteorológicas,
ya como simples objetos de diversión.
Uno de los usos para los que necesariamente
estaba indicado el globo, era para la foto~rafía de
i!randes ext?n~iones, y desde el año de 1858. Mr.
Nadar, figura prominente en los anales de la aerostación en el siglo pasado, se dedicó á estudios
fotográficos en globo, cuyos resultados no corres•
pondieron á la dedicación y á los trabajos de Nadar.
Proyectaba el célebre aeronauta hacer el catastro de la República Francesa por medio de fotografías en un globo que se mantuvieraá una altura constante de mil metros sobre el suelo. Dados

los procedimientos fotográficos de la época y la
imperfección de los globos, el proyecto era absolutamente irrealizable, y después de varias experiencias que dieron un resultado muy desconsolador, se convenció Nadar de que no era factible
el catastro por ese procedimiento,
Sin embargo, sus trabajos no fueron infructuosos, probaron que la fotografía en globo, á pesar
de sus grandes dificultades, es factible¡ que con
globos más perfectos que los q11e él usó y con
procedimientos fotográficos menos defectuosos se
podrían obtener preciosas vistas desde la canastilla de un aeróstato.

,*
* *
Y el pronóstico se ha cumplido¡ los globos de
que se puede disponer actualmente están muy
distantes de aquellos aeróstatos d e boca libre que
usaba Nadar¡ el primitivo procedimiento fotográfico del colodión húmedo y del colodión seco ha
sido substituído por el procedimiento al gelatin~

bromuro, y los aparatos fotográficos han evolucionado de una manera asombrosa en los últimos
veinte años.
Con estos elementos la fotografía aérea se ha
simplificado mucho y se han llegado á hacer clichés muy hermosos¡ buena prueba de ello son los
que presentamos en plana aparte tomados á alturas que varían entre trescientos y mil doscientos
metros. Quizás ahora fuera factible el proyecto
de catastro que tantas desiluciones coEtó al ilustre Nadar.
Dos de las fot0grafías que acompañan estas líneas una de un pueblo y la otra de una barra de
río prueban lo que decimos, y no menos lo prueban la vista de la plaza de la· Estrella, que desde
esa altura justifica plenamente su nombre, y la de
la torre Eiflel, que nadie, excepto los aeronautas
pueden ver de esa manera.
Esto en l o que se relaciona con vista hacia abajo¡ por lo que respecta á las fotografías de las nubes y de la infinidad de fenómenos meteorológicos
res~rvado:; só lo á los que pueden elevarse á más

más de cien metros de aire y en una misma capa
horizontal que es sensible mente homogénea. Figuraos ochocientos metros de aire entre el objetivo y el objeto, y estos ochocientos metros de densidad variable, y comprenderéis todas las desviaciones que sufrirán l os rayos refractados tantas
veces.
•
Además de esto hay un elemento que perturba
mucho¡ el polvo que fe halla suspendido en la
atmósfera. En pequeñas distancias no es muy perceptible¡ pero en un kilómetro se nota mucho, sobre todo teniendo en cuenta que recibe luz de
arriba la cual es reflejada por cada una de las partículas en suspensión.
Por lo tanto se requieren una práctica especial y
conocimientos también especiales para llegar á
obtener buenas fotografías á los mil metros sobre
el suelo, pero los resultados son tan sorprendentes y tan hermosos que recompensan á quien los
obtiene de los trabajos y fatigas que se impone
para ello.

Una carrera accidentada é interesante
El deporte automovilístico está tomando gran impulso en los Estados de
1~ frontera _del Norte, y especialmente en el de Nuevo León, en el que con

cierta. relah"'.a _frecuencia se ~stán organizando carreras muy interesantes que
ha: ,sido recibidas con entusiasmo por los poseedores de carros motores en la
reb1on.

En u_no d~ nuestros recientes núln:eros nos ocupamos de la carrera en la
que se dis~1;1_to la copa de «El Porvemr&gt;, y en vista del entusiasmo que despertó, predipmos_ q,~e la prueba se repetiría pronto; el día 30 del mes próximo pasado se repiho, pero con mayores proporciones, y con un contingente
personal más numeroso.
La nuev~ ,carreras~ hizo entre.la ciudad de Monterrey y la hacienda de
&lt;La Co1;1cepcion&gt;, propiedad de los señores Armendáriz Sucs., con un recorrido,. de ida y de regreso, de ciento cincuenta kilómetros, por un camino muy
accidentado.
En la carrera se disputaba la copa «Concepción&gt; ofrecida por el señor
Don Joaquín Armendánz, uno de los propietarios de la hacienda 1
1f ,
A E D
, a cua ue
ganad ~ por. e1 senor
. . . erby, amateur, que guiaba una máquina Reo. Esta
máquma hizo el recorrido en cuatro horas, cincuenta minutos.

�370

EL MUNDO ILUSTRADO

371

EL MUNDO !LUSTRA.bó

LAS FELICITACIONES AL SR. PRESIDENTE
EN EL PALACIO NACIONAL

L,,:; JL/c.; y tfu..:.c..l"-.; e.e'" ¿i. .... , ,.. c,~11, pns ,.i,fr~:; J ~r, [ JI'. ft11n,.,.l," '-·~
l ,t Guern,, lJ. J.:.anuc. l C 011.z.,.hz C,J~Ío. fuer&lt;.,11 lu,-; 1" i111u c.,:; &lt; n f . . l.c.·:u:· c.l
.::i,·. l're.,idenlc ,.,, /,1 111,,i: , nu ,;ti /,.,.c.,. L~ta fdc¡! &lt;:/1&lt;1 1::::c,/1 u é. lvs fe.•
f·s 11,i/dan,,; reuni ..'os en t.·l l 'i,l,,ci1,1 c.:.-il...·::; t/0 t ,:,.ti .:.f.tci.:.,, L,,L.·c c::u:; ~..!
ven lus ./&lt;'f..!J d . .· I .s .,:.,ar¡,.JJ ra al.:.s.

El Cuzr:·o diplorr.ático extranjero felici/,í al cr. Presiden le 6 medio elfo dl'l
l.1;11J. Nuestro Jvt66 rofo obtuvo dos inst11nfáneas m que se ve á los señor~s diplomáticos en lus corredoses de Palacio.

El Sr. Presiden te. recibe en el SalJn rle Embnjadore.s, á las diversas co nisiones q11e va11 áf.-lícit,!rle. Detrás de_él están_ iodos los miembros del gabinel:1,
el in 'endente de Palac1n, el Secretano P,1rl1cular, Sr, Rafael Ch:msal y , v ,
mi~n bros del Estado Mayor.

Los miembros del "Círculo de Amigos," pre ·edidn.s de su
presidente D. Guillermo de Landa y Escand6n,
al lle¡ar á Palacio.

�373

EL ll[UNDO fLUSTTIADO

372

EL MUNDO ILUSTRADO

Cas:z de Abasolo.

16 DE SEPTIEMBRE
Una ,ez m:ís el pueblo ele México se ha reunido, hasta llenarla, en la gTan
nlaza, frente al viejo palncio ele los Yirre,YPS, para ver tremolar en las manos to&lt;lada firmes cel venerable Presidente de la República, la bandera tricolor, símb:&gt;lo ele la Patria. de la Libertad ~· ele la Independencia. Ha ,·enido, con el fe1·vor de todos los aíios, á renornr sus votos, á fortilicar su fe en los destinos de
la patria, :í, avi\'ar una rnz m:í.s sus esperanzas de libertatl y democracia. En la
b::rnclera que se ngita e;i lo alto, b:1.io In campana hi6tóricfl, ha nielto :í, ver una
promesa de felicidad, del reinado absoluto de la libertad. Casi nadie ha faltado
á la cita. Todos han ido en esa peregrinación anual , peregTinaci6n bendita, porque nos hace recordar que tenemos patria, l)ue debemos ser libres, que podemos ser grandes.
,
Ha sido, en verdad, acertaclí ima la idea de escojer la ceremonia &lt;lr "el grito" p!l.ra conmemorar la Inclepcndencia ele 11éxico. No importa que rsLé en desacuerdo con la historia, porque, en efecto, á esa hora ele la noche el Padre Hidalgo y su amigo y colaborador Allende descnnsaban tranquilamente en el curato
rle Dolores, J' ninguno de ellos pensaba en que unas cuantns horas despurs hahrían de conmornr á la comarca con su audaz grito de rebelión. :Ko importa qne
flifierfl rse grito, ese Yiva la indrpcnclencia mexica1rn, agitando la bandera de
lturhide, del clamor de nngnnza que inició en Dolores la tl'emenda, terriblemente sangrienta guerra ele los once niíos. }fas, cuán ¡ ropia parn clPspertnr el
patriotismo, }Jara recordar la unión, represc11taclfl rn el color central de la bandera, y la Ji berta&lt;l simbolizada en el lienzo rojo, es la ceremonia anual del 15 de
~.eptiembre! 011:ín consolador es, para los que miran al porvenir con ang·ustiosa
mirada escrutadora, ,·er qué fielmente el pueblo se reune; qué espontáneamente
acude á la llamada,~' con c¡ué ardor ahoga, en un grito inmenso, c¡ue llena el espacio, la ,·oz del mandatario supremo. Y esto que en torno del ,·iejo Palacio ele
los virreyes, tiene la inmensa majestad de los grandes movimientos populares,
es conmoredor hasta las lágrimas en los lugarejos, donde toclo es sencillo y pa&lt;.:asa ,ti: flitialgo. - Casa de Allend,., donde na~,ó.
triarcal.
El «&lt;&gt;Tito:» es el todo en esta celebración. Lo demás, el destile marci,tl que tanto entusiasma; la ceremonia c1,·1ca con la severidad.
de las de~ostraciones oficiales; ciertamente que impresionan; pero son comunes á otras fiestas cívicas. El gl'ito es único. Es la exploüón de un anhelo jamás satisfecho de libertad. Recuerda mu.y fielmente el clamor de las masas reunidas en Lomo del anciano apóstol,
que iban impulsacl~s por una fuerzi¡ apenas comprensible para algunos, en pos de aquél, cuyos propósitos ne• les eran enteramente inteligibles, cu~·as miras ernn para ellas un misterio, pero que les prometía libertad, la cesación del estado ah.recto en que se hallaban. Solo
que ahora, los odios de raza se han extinguido; nho1 ara no hay explosiones de venganza. Ahora no hay gritos de exterminio; ahora, el
pueblo sabe que no irá á la libertad por el sangriento camino de la g·uerra, del incendio, del saqueo; sino que llegará pcr otras .v mu_y
diversas rutas.
Al mediar la noche, pasada la imponente ceremonia en que miles de pechos saludan la independencia de México, cada uno se siente reconfortado, y vuelve á su hogar con una esperanza más en el porvenir de la Patria.

"EL GRITO"
( Fragmento de "SANTA")
( Publicamos la siguiente página admirable, la
mejor descripción que en lengua española, se ha escrito de la ceremonia que conocemos con el nombre
de «El Grito)&gt;
Los aurigas aprovecharon para penetrar el oleaje que henchía la Plaza, la llegada del "Gremio
de Cargadores" y el desfile del Cuerpo de Bomberos en correcta formación, de cuatro eu fondo,
con banderas, estandartes y antor&lt;;has que imitaban cabelleras de furias, según lo que sacudían las
ígneas testas y el reguero de chispas que en los
aires se retorcían y por los aires morían y volaban. Pulgada á pulgada realizábase el avance de
los carruajes, hasta una cierta profundidad que
fué materialmente imposible trasponer. Más desde ahí, desde el forzoso anclaje, abarcaron el gran

cuadro: En el centro, el jardín colgado de farole~,
con su kiosko central echando más luz eléctrica
que fanal al que se le hubiesen roto los cristales
exteriores¡ luego, en la calleja de árboles que á
Palacio conduce, más farolillos á manera de guirnaldas. Palacio. severo, irregular, enorme, disfrazando la fealdad de su fachada con los cortinajes
de sus balcones y el sinnúmero de bombas de cristal en los barandales de éstos, que defienden de
los embates de la brisa á una cantidad igual de
mecheros de gas hidrógeno. Asomadas á los mismos balcones, cabezas de hombres, descubiertas
y entremezcladas á cabecitas femeni nas con sombreros de paja que se acercan y separan, en las
alternativas de los diálogos que no alcanzan á escucharse, cual si los pájaros disecados quisieran
volar y las plumas perderse y las llores de trapo
ir y alfombrar el empedrado que patea la plebe.
Son los balcones del célebre Salón de Embajadores, radiante, hecho una ascua, arrojando por los
vanos los raudales de luz que le sobra; y las cabezas que en ellos asoman, son las de los privilegiados que disfrutan cómodamente de la fiesta, por
invitación especial de los miembros del gobierno.

Sólo el balcón del medio, el histórico, el debarandal de b;:-once, aunque hmbién abierto, es·á e 1
tinieblas. Encima de él, el reloj palatino, de muestra transparente, marca las 10 y ¾, y encima del
reloj. muy alta, el asta de bandera con el pabellón
nacional asido á ella y ondeando soberbio en la
noche constelada! ... Abajo, en un claro, hileras
de sillas ocupadas por señoras y caballeros, y el
templete para la gigantesca orquesta militar. A la
izquierda, con sus instrumentos en el suelo, tendidas las bandas de tambores y cometas.
-¡Córcholis!-declaró "El Jarameño" con medio cuerpo fuera del coche,-esto está superior.
A espaldas del carruaje, los portales de Mercaderes truncos y asimétricos por el "Centro Mercantil" terminado casi y que en los pisos concluídos ya, ha derrochado las lamparillas incandescentes. A la diestra, la vetusta casa del Ayuntamiento, la "Diputación," también encortinada y
alumbradísima, sin lograr borrarse las arrugas y
el sombrío aspecto que le prestan los años: maciza, ingrata, anacrónica. A su frente,-limitando
a l Norte la extensa plaza,-la Metropolitana, monumental, eterna, imponente; erguidas sus torres,

Ruinas del taller de alfar~ría, fundado por Hidalgo.
llo, casi ignorado en esa época, el
Padre Hidalgo, el mártir, elaboró
el grandioso proyecto que debía
dar lugar á la f(lrmación de una
nueva naci,¡nalidad. Y conservan
con veneración cuanto se refiere
al sacerdote admirable, que consideran como gloria suya, y que él,
á su vez, amó profunda y tiernamente. Allí ei:tán las ruinas, que
ninguna mano se atreve á profanar. de la fábrica de alfarería, del
establecimiento de cría de gusano
de seda. que aquel homl::re genial
y amantísimo del progreso de su
¡:atria, estableció para mejorar las
condicione• del pueblo, A llí está
la casa de H idalgo, á la que llegan
peregrinos de todas partes del país,
y en la que parece que flota aún
el espíritu inmrnso del héroe.
Los detractores de Hidalgo, que-,
para baldón de ellos, los ha habido,
no sólamente entre los enemigos
á quienes combatía, sino aún entre sus compatriotas, aquéllos fOr
quienes combatía, y peor aún, entre los que recojieron su herenc:a
de libertad y de independencia;
los detractores del héroe le han
reprochado que marchara sin rumbo; que se lanzara á la ventura sin
plan fijo, sin más afán que el de
revolucionar y exterminar á los
opresores de la clase indígena. Todo esto es falso. El sabía muy bien
Ruinas de la fábrica de seda fundada por Hidalgo en Dolores.-Parroquia de Dolores Hidalgo.
hacia adonde marchaba. Pero, profundo conocedor de la situación
Pila donde se bautizó á Hidalgo.
eel país, de las condiciones rngrises sus muros, valiente su cúpula, formidable
óvalo de rayos eléctricos, surge el Presidente de
cialcs de lo que entonces era Nueva España, se
en su conjunto de coloso de piedra inconmovible
la R epública, símbolo en medio á tanta claridad,
cuidó muy bien de pr.:,entar á cada quien sus
sin otras divisas que la banda tricolor que le crual que no arredran ni el tiempo ni los odios, luce
proyectos en la forma en que mejor pudieran ser
igualmente faroles y colgaduras, todo arcaico, á la
za el pe:ho y lo convierte en el ungido de un
aceptados. Al iniio rudo sin ide1les políticos,
antigua todo, los faroles de aceite, las colgaduras
pueblo. Con noble gis to, coge la cuerda pendiente
analfabeta, que sólo conocía lo ab7ecto de su si•
desteñidas, venerables, olientes á incienso, con
de la esquila parroquial que atesora palacio, la
tuación por el yug;&gt; que le pesaba en las espalquién sabe cuántos lustros á cuestas! A su lado,
hace sonar una vez, dos veces, tres veces, y ella
das, por el hambre que le roía las entrañas, por
el Sagrario, en su perpetuo y desgraciado papel
suena maravillosamente, como ha de haber sonael esquilmo que sufría de los funcionarios eurode pegote churrigueresco.
do allá, en Dolores, cuando despertó á los que
peos, le hablab:i de venganza, de liberación, de
Por d ende quiera, vendimias, lumbraradas, chinos dieron vida en cambio de su muerte.
cesación de los tributos y le lanzó el decreto de
rriar de fritos, desmayado olor de frutas, ecos de
Cae de la Catedral tupida lluvia d e oro, sus
abolición de la esclavitud, con el cual gauó la vocanciones, fragmentos de discursos, arpegios de
campanas repican á vuelo. Atruenan los aires mi•
luntad d e millones de esclavos. Al cri;:,llo modeguitarra, lloro de criaturas, vagar de carcajadas,
llares de cohetes, las b~ndas ejecutan nuestro
rado y conservador, le habló del establecimiento
siniestro aleteo de juramentos y vocablos; el he·
himno, el Canto nacional¡ en la lejana ciudadela,
de un gobierno independiente, bajo el imperio de
dor de la muchedumbre más pronunciado; princidisparan los cañones la salva de honor; los asiros
un monarca europeo. La idea monárquica quedapio de riñas y final de reconciliaciones; ni un sóen el cielo, miran á la tierra y parpadean, cual si
ba en pie¡ la conservación de la forma de gobierlo hueco, una amenazante quietud; el r ebaño hu•
fuesen á verter lágrimas siderales, conmovidos
no, en el que sólamente se substituía u n virrey
mano apiñado, magullándose, pateando en un
ante el espectáculo d e un pueblo delirante de
por un emperador, era la única admisible para
mismo sitio, ansioso de que llegue el instante en
amor á su terruño, que una noche en cada año
tod9s aquello3 que formaban las clases directoras
que vitorea su independencia ..... .
cree en sí, recuerda que es soberano y es fuerte.
de la vieja sociedad. Y, como coronamiento de
D~ pronto, un estremecimiento encrespa todaHay madres, que han levantado á sus hijos por
su obra política, en medio de una sociedad · provía más aquella mole intranquila. Luego, un sicima de la multitud y eu alto los sostienen como
fundamente catolizada por los misioneros per- .
lencio que por lo universal asusta y emociona,
una ofrenda, como una restitución de san1re que
severantes, heroicos y ma~nánimos, Hidalgo emuno de esos silencios precunores de algo extraornada más á la patria pertenece.
puña como estandarte la Virgen India, la patrona
dinario. Diríase que hasta lo inanimado se reconY de todos los labios y de todas las almas, brode los mexicanos, la dispensadora de gracias, que
centra y se r ecoge. Compenetradas las cien mil alta un grito estentóreo solemne, que es promesa y
se había aparecidó;· como una esperanza de felicimas que inundan la Plaza, parecen no formar sino
es amenaza, que es rugido, que es halago, que es
dad, ante los ojos deslumbrados de Juan Diego.
una sola. ¡Todos callan, todo calla! ...... lo mismo
arrullo, que es epinicio:
Que Hidalgo había meditado todo esto; que en
las bandas unidas que los privilegiados de los
-¡¡¡Viva México!!!
la soledad de su curato habíalo examinado con
balcones y que los m,embros del rebaño. Todos
FEDERICO GAMBOA.
lúcido criterio, se demuestra hasta la evidencia
miran el reloj del Palacio, suspendida la respiraen sus actos, y más que todo, en el documento
ción, clavados los ojos en la diáfana muestra d e
con el que contestó á la arrogante oferta de in•
la impasible maquinaria, latiendo presurosos to.
quito del virrey. Pocos días antes de ser aprehen. ,
gos los corazones en todos los pechos ..... ,
di dos por la traición de Elizondo, Hidalgo y Allen.
Y pausadamente, el reloj de Palacio y el de la
de contestaron á la carta-o fel'la de indulto,. en ·1os
Catedral, rompen juntos ese silencio; prim~.r.o con
términos más cate.,góricos.
cuatro campanadas lentas,-los cuatro · cuartos de
Docume~tos . recientemente dados ¡l. conocer,.
El
pueblo
del
Estado
de
Guanajuato
en
qut
se
la hora,-déspués con once, que nacen con idéncpmpruebaµ esto; Hidalgo no era un ci.ego revoinició
la
guerra
de
independencia
es
uno
de
los
tica lentitud mecánica, No bien han nacido, cuanlucionador; obedecía á un plán de anteJnah8° fi.jado,
más interesantes de la República. Sus habitantes
do. todo á un tiempo, se enciende el balcón histórecuerdan con orgullo que allí se lanzó el grito
y
qu~ en .J?arte a~~l~ró ~l d.em1ori~ent9
~~
rico, el de ba~andal d~ \]ronce, y dentro i~ '\l~
~onsfUi\C~Qij,
·· • · ·
~e libertad, y 'lue en la ~ol~.lad d9 ese ~ueble~+,

00

Dolores H idal·go

~v

�El. 'fl'Yfll' 11,{l','f'I: \ PO

H,A~
S CEREMONIAS OFICIALES

E

EL MUNDO ILUSITADO

Í:as :!testas

en

!Janfa Áarfa.

: r. J--1 ,·.-.,,e,,te y , , Secretario de
G1:crra, lll'.i:m1cln á Chopultepec.

Como lo rrz~ban los pro~ramas, el
ammecer dd dÍ't diez y seis fué ruidoso y entusiasta; en medio del repique de las campanas de todas lasigle•
sías, entre las q ne se oían la5 majestuosas de la Catedral junto á las pequeñas y sonrientes esqui las de los
templo5 de barrio. ,e percibían á intervalos acompasadas y uniformes las
dcscar::(as de lo, caünnes de la ciudadela, y por encima d-, lodo e,to flotaban la• dianas de la• bandas m ilitares
y las piezas de músicas no militares:
desde los grandes grupos musicales
bien homogéneos y perfectamente armonizados, hasta las charan~as de á
peseta la hora, que toc1ban con el mayo'!' desenfreno las «mejores piezas de
su r~pcrtorío.&gt;
Todo este conj,rntn de rnidos y de
cntu,iasmos era p n-., saludará la enseña n~cional que en .-sos momento;
era izada en to:.los los edificio, públicos y en varios de los r1rticular::s, y
cuando el sol se levantó c11contro á
Al lletar á la tnbuna.
la ciudad vcstiJa de g.,b, o,kntando
adornos y cortinages por todas partes,
v á sus habit,,nl.!s prep;,1.:odose rara di•fn tarde todos los atradivos c¡ue
~ll vistosos p101ramas Labíau ,muncia 'o las au!oridades de la ciudad.

Las "tortugas."

A las diez de 1:\ md:ana la tribuna :í la que con justicias:: b, d ;ido el
11ombre de mon,, n,enfal se mcstrat-a • n nH"dio de sus eternos rci,-r;•teros, l&lt;'s
cipHses, a&lt;'&lt;'rn2c!.1 y ,·n¡!alanaca para rccitfr {. la i nnume1 al&gt;l ~ con&lt;'l'JTCncia
que minuto, c!ep'l'és la 111v«dió p,ra asistir al acto oficial de la conmcmoraoon dd dh.
El primer Ma.~j,trad0 ge la l•facíñp, a,:ompaíiado por sus srcrcfarins, l\e¡!Ó á latribuua y fucrec.bidp ,:on lasmuestras de cariño que siempre d¿sp;nt,1
su presencia¡ en oc;:uicta. se dió cumplimiento ~I pro~ram:i ,1cord&lt;1do para el
acto,
Dc,puéq de leíd:i el A&lt;"ta d e Independencia redactada por el Con~i-cso de
Chilpanciu~o, o::upn la tnb11na Don Juan Antonio Mateo• para pronnnciar un
hermoso di&lt;curso llrno de ideas viriles y de figuras brillantes.
El orfeón popular ac,·mpañado por el de la villa de Guad~l,,pe rnlonó
un poeuu en cu,,tro ,ante, ll t,nñdO &lt;Por la Patria&gt;, y la tanda d~ Polich ejecutó l 1 {:,ntasía de Nein ,tcr t Ervin.~
En se,;uida el seiior Don Manuel Marrón recitó una hermos1 composic ión
poética, que fué mu y aplaudida por el auditorio,
Cerró con bro:h ~ d~ oro la fi ~;ta el ~r.rn conc?rtante de orfeón, ejecutado por las señoritas alumnas de la Es~ucla Normal para Frofe~oras, los
miembros de los orfeones Catalá n y Popular y del mixto di:: G11ad~h•pe F.idalgo. Toda esta ¡!ran masa coral, bajo l!\ d ir ecci ón del maestro Au,h-1 1 cantó
de una maneu ma',!istral el Himno á laP,1z del mismo maes 1r.:i.
Fué sorprendente 1:\ unidad del conjnnto y la s uavidad d e modulación
d ~I gran coro que ,;ont.tba indudablem ente ,·o_n má5 d.: mil voces.
!:ie cautabau aú n las estrofas de este gran hi::nnn, cuando se r e1iró el S?·
üor PresiJente d e 1, Repúbli c~ , en mec i) &lt;le la ovación más entusiasta y cs1,..,- táne., que se l e ha trib utado desde hace al lúu th:mpo.

Tribunas para el público.
Una de las niñas co·redoras.
La carrera de ciclistas,

.

••

Desde las gradas de b ~r:in tribuna, y á lo lar-;o d.-t paseo de la Reform'l
se hallaba en correcta formacion l I divi,ion que d !':lí:i d esfilar mnmentos
d e~p11és por la5 calle: d , 1, c rnl td, 11 un rn:.lo la atl! :ic ó n d e t odM los habitanles de di., y de l o, que e&gt; ¡.,rcsarneutc 1)¡11 a verla v111icr.:i11 d e to:lo, lo5 Est.1&lt;.10 , de la Re'pública.
A la cabeza del d esfile iban los ~adetes de h Escuela Naval. }05 &lt;le la
E~cu ela de Aspirante5 y los del Cole1io Militar¡ es bien s.1bido el cariíioqne
,::l pueblo tiene p or estos futuros soldado•, y así no se ei:lrañará que La1.1n
1id0 aclamados y ~¡;;la1.d1dos á su paso por las c,dles.
I&amp;H11!~~ l!),U~slr¡+s ~f affrtP f~yH;,ieron los rurales, y los Gendarmes del

Ll u,·~-..Jil.1 1r1 ,lllc.u· Ji·e,de a t'c...11...H:.,v.
Los fiestas en Snnta Marla.-La ·'carrera"
de los polvorones.

Ejfrcito C&lt;' n

s 11 q

nuevos nniforrnes llamuon la ate::1ci611 por la novcd;¡d ) Ja

c~c.~aud., d ; ~U0,;.

Por la 110,he S:! prep.1raba b ;!ran fiesta popular: los ín e;os artificialeF¡
p~ro d ¿,de las cmco d e la tarde empezó una lluvia t e uz, y todo d mund o
creyó qne se apbzaría¡ no fué así, se qul!rnaron á las once d e la noche, pero la ma yoria d e los entusiastas se habían marchado cou ~\lS es peran;¡:as fru~tradas, y l os fuegos se quemaron casi «en familia,,:t

Cada afio se empefian la• Juntas Patrióticas de
las demarcaciones de policía, por idear algo que
haga de sus fiestas las más notables de las organi•
zadas para celebrar el aniversario de la procla•
mación de nuestra independencia,
La Junta de la séptima demarcación vi6 coro•
nldos sus esfuerzos por el éxito más lisonjero
por la organización de los &lt;juegos olímpicos&gt;,
que se efectuaron el día quince por la mañana en
los alrededores de la hermosa alameda de Santa
María,
Parece que el hecho de hacerse una fie5ta en la
citada alameda, es una garantía de que en ella se
d errocharán buen gusto, elegancia y alegría; así á
l o menos se entiende entre' la mayoría de los habitantes de la ciudad, quienes concurren desde
los barrios más apartados á divertirse al realmente b ello parque.
Conste, por segunda vez, que los juegos bien lo
merecían; el que hayan sido más ó menos olímpicos, no es punto que discutiremos, baste que
sus organizadores les hayan llama.do así; pero lo
que sí podemos asegurar, es que fueron sumamente divertidos é interesantes,
El programa se componía en su totalidad de carreras por toelo:; los medios posibles: á pie¡ en bi-

cicleta, en automóvil; de velocidad, de lentitud y
hasta de polvorones; los organizadores de las carreras agotaron todos los más originales y entretenidos recursos para hacer que la fiesta dejara un
recuerdo que no se borrará fácilmente.
Las carreras, que pueden llamarse de introduc·
ción, fueron una de velocidad á pie, á cien yar.
das de distancia, en la que resultó vencedor el
joven Juan Carvajal sobre otros nueve competi,
dores, y una en bicicleta para corredores de peso.
Después de éstas siguió una en bkicleta también,
para nifio~, Obtuvo el triunfo en ella el joven Al,
berto Arellano, quien obtuvo otro triunfo en la
siguiente carrera, que fué á pie y á media milla
de distancia,
Tras breve intervalo se continuó el programa
con una carrera á pie, qtte fué la de más conside•
rici6n por la distancia recorrida,
Todas las carreras anteriores, si bien muy inte•
r esantes en sí, no tenían nada de peculiar, y sólo
llamaron la atención de los conocedores y aficio•
nados á los deportes, A partir de la siguiente,
empezaron las ideas originales y las carreras lla·
maron poderosamente la atención del público,
Un grupo de simpáticos niñitos se puso en línea para disputarse el premio en una carrera á
pie, que fué graciosísima en sus incidentes; ninguno de los chiquillos pasaba seguramente de los
diez años, y su conjunto fué objeto d e todas las
simpatías; después de rudos esfuerzos Rafaelito
Velasco Rus venció á sus «temibles&gt; contrincantes, obteniendo por su agilidad un bonito premio
y muestras de las simpatías que se conquistó esp e:ialmente entre las damas.
La carrera que siguió fué s umamente original;
se trataba de que un grupo de señoritas «arriara&gt;
á otro de gallinas, procurando que la suya llegar a
á la meta antes que las de sus competidoras. La
originalísima idea dig 9ri~en ~-i~cidentes de mu~

cha gracia¡ los volátiles, al sentirse conducidos
de una manera á la que no están aco,tumbrados,
trataban de huír, y no siempre por donde lo deseaban sus conductoras. Al fin, después de nna
serie de peripecias muy divertidas llegó en primer lugar la gallina que conducía la señorita Sara Núñez.
Después de una . carrera de relevos se hizo la
que era, esperada con mayor ansiedad, una carrera, el11 l11nt!tud, di} la,s llamadas de &lt;tortuga,&gt; en
bic:icleta,s, No es tare¡¡ fácil la ele sostenerse en la
bic!c:leta á paso ele tortuga, y :ie necesitan ciclistas
hábiles y de pierna&amp; ele acero para, no caer duran•
te la. carrera, Roberto A.1 varez, ciclista cuya fama
es de tiempo atrb reconocida, fué el triunfador
como el más lento.
Para cerrar la fiesta se ideó la carrera más ori•
ginal que pueda imaginarae, una carrera de pul•
vorones, Como esto no es muy común hay que
explicar en qué consiste. Se colocan en amplias tri.
bunas varias señoritas armadas de sendos polvorones, otros tantos caballeros tienen que partir de
la línea dirigiéndose á la citada tribuna con los
nudos de las corbatas deshechos; las señoritas tie.•
n i n que hacer los nudos de las corbatas y d espués poner en la boca de cada uno de los corredor es un polvorón,
Dejamos á nuestros l ectores la tarea de pemar
á qué incidentes se prestará esta carrera, básteles
saber que una vez que los corredores tuvieron su
polvorón respectivo en la boca, ninguno pudo seguir corriendo para llegar de nuevo á la línea de
partida, y todos se declararon vencidos y sin
aliento para más.
La lucida fiesta terminó en medio de las risas
de todos y durante ella no decayeron un momen•
fQ 4rJ 4rJltus~as~o y la alegría.

..

�376

F.T, MUNDO ILUSTRADO

377

EL MU:,iDO TLU.3T RADO

Objetos de la época de la Independencia que se conservan en el
Museo Nacional de México .

•#

l:19IQUlíl)
;

5TOP{A

LAS FIESTAS EN SANTA: MARIA
Los grabados representan, de arriba á abajo: á la izquierda:- Un
incidente de la «carrera de l a gallina&gt;; el principio d e la misma carrera; el principio de la carrera de cien yardas; un incidente de la
carrera de niños. A la derecha, fin de l a carrera de cien yardas; prin.
cipio de la carrera de resistenci a; grupo de señoritas que form.an.la .
mesa directiva d el «CluQ Azub de patiip.doras, rec;itn forll\ado,

1 . E,;tandarte con la Virgen de Guadalupe
que sirvió á alguna de las huestes insurgentes.2. Cuadro que conlfrne una estola, una bufanda
de seda y un puño de bastón que usó el Cura Hidalgo.-3. Armas de la época de la Indepencia; fueron usadas unas por los soldados de Hi-dalgo y otras por los de Mina.- 4 . Estatua de
madera que representa al Cura Hidalgo; se atribuye á un compadre del héroe.- 5, Sillones que
pertenecieron á Hidalgo.-6. Tintero y moldes
de (larro )I una espuela pertcncr;;ientes Hidalgo.

a

111a.T"'!......:: ...

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) 11

~'.l. "ll'°f)() TUJST!t \JVl

TEATRALES
No se ha dado la importancia merecida, la trascendencia que re¡:rcsenta á la prueba pública ele
los alumnos de la clase de I:eclaruación de nuestro Conservatorio.
La prensa diaria hizo rrsdias, apuntes, nota~
simplemente de e-a cxposic1ó11 ,sc,,lar, como si
se tratara de croniquear un estrn10 de género cuico ó una representación en el Vir~inia Fábrega.•.
Y no debió ser eso. Aquel la noche asistimos á
algo más interesante, n:ás pcrdt:rable que la mala
ó lrncna impresión de un e~pectáculo.
Fuimos á una .iurorn, fuimos á nna promesa,
fuimos á una csper~nza.
No vestí:nnos la toga roja de los jueces, sino la
túnica morada de las redenciones, ya qne r eden·
c1ón será para nuestro constante pecado de arte,
un real florecimiento de actores por venir.
A Eugenia Torres de tiempo couocida y exaltada como arti,ta, hoy en su nueva vocación de
profesora, le e,tá reservado ese incubo y ese rultivo. Es ella quien nos pon!'! en el alma la espe-

El Sr. l11s/)rrlor 1·at!e y /t&gt;s 111i, mbros ,1,, /11 Junta F-alrió/,r,,
r11 ti /u11d1 i11a11.e-11ral.

í'remi~s nfrecidns par la Junta Patriótica á los
1·r11rrdnn·s l'Jt las rarrerns de hay.

G, upo de ni,ios q.,e lomaron parte en la fiesta de Orrin.

Premios ofraidos por la Junta P,1/nóticu á tus
vencedores en las carreras de hoy.

,1

Entre los muchos fe3tzjos y ceremonias q ne p"lra solemnizar las glorias patrias se or!(anizar0n
este año en la ciudad de México, descollaron co•
mo principales, por lo significativas y novedosas,
las llevadas á efecto p:&gt;r la Junta Patriótica de la
sexta demarcación de policía, inte)!rada por respetables caballeros v ecinos de esa demarcación.
&lt;El Mundo Ilustrad:&gt;,&gt; fiel cronista de lo, sucesos culminantes de la sem1na. no podía desenttmderse de los brillantes actos habidos en la sexta
demarcación, y cumple ahora su labor informativa dando cuenta de ellos.

"

La Junta Patriótíca y sus invitados en la puerta
del Edificio inaugurado.

l.lc. José Jl.f. ZaJ•as,
Secretario.

.\r.

E1111/io Huerta,
Presidente.

0011

Ante todo diremos qne el éxito se debe á los
trabajos de la Junta Patriótica en Ll que fi!(uran,
c0n cargos principales, los estima'.&gt;les caballero,
D. Emilio Huerta, presidente¡ D. Juan Navarro,
vicepresidente, el Lic. D. José M. Zayas, secre·
tario y D. José Iglesias, tesorero. cuyos retratos
publicamos en estas columnas. E stos señores merecen una calurosa felicitación por sus inteligentes y desinteresados trabajos.
Las fiestas consistieron en las si~uientes ceremonias y espectáculos: el día 15 por la noche se
reunieron en el nuevo edificio de la sexta comisaría ( edificio del que más adelante nos ocupamos) los miembros de la Junta Patriótica, el comisario D. Eduardo del Valle y los vecinos más
caracterizados del rumbo. Form:mdo procesión
cívica abandonaron el edificio á las diez de la noc'.J.e y recorrieron las calles principales de México, para regresar al punto de partida donde el señor D, Juan Navarro &lt;dió el grito&gt; á las once. La
procesión parecía interminable dado el crecido
número de manifestantes.
El 16, á la, once de la mañana, se inauguró solemnemente el mal(nífico edificio destinado á oficinas pública, de la demarcación, y del cual,
aunque ya nos hemos ocupado en otras ocasiones, diremos que es el primero en su género y que
posée todas las comodidades y ventajas apetecibles. En él se hallan la comisaría, el juzgado sexto correccional, una de las estaciones de bomberos, departamento para vacuna, separos para reos¡
etc. Es una gran c:isa en la que el Gobierno invirtió fuerte S'.lma de dinero.
La inauguración consistió en recorrer el edificio, visitar sus departamentos y concurrir á u.a
lunch-champagne con qne la Junta obseqnió á
sus invitados. La ceremonia fué pre~idida por el
señor comisario D. Eduardo del Valle en representación del Inspector General, coronel D. Félix
Díaz.
En nombre de la J nnta improvisó una bella
alocución el señor licenciado D. José M. Zayas.
Tanto este señor como D. Emilio Huerta y D.
Juan Navarro atendieron solícita y galantemente á los in vitados.
El viernes 18, por la noche, se efectuó en el
teatro &lt;Virginia Fábregas&gt; la representación de
&lt;Madame:sans Géne&gt;. El espectáculo estuvo concurrido por las familias más escogidas de la sexta
demarcación.

Sr. Den fuan Navarro.
Vicepresidente.
A /Jn.

monje.

ranza de ver al¡!ún día, ct:aj~da, e•a bruma ar' ística que nos rodea y que se evapora sin dejar
nunca lrndla.
Lo realiza1á ·c)!uramcnte. Porque sn esfuerzo,
su laboriosid ad y su s;,ber, han hallado concie:1cia, volunt:id y materia en el grnpo de sus edu•
candt,s,
Allí est;i Amparo Roa¡ arasionada, serena, de
voz ¡!rata y emisión tranquila. la de may,,r autodominio, l::t más dueña de ~í. Su temperamento es
sen~ible v delicadas sus manera•. La alta cnmedia será ~l género que más cuadre á sus dotes. y

el público q11e más la aplauda será el intelectual.
Para E,tller Groizard, ~on otro género y otro
público los qne la har:\n tr,uufar.
De may&lt;1r S&lt;'nsibilidad que Amp:iro R0a, su
temperamento es intcnsam,·n!e nervioso y á con~•'cuencia de él, sus manife-tacione, más sinceras
tirnrn do, fase•: la r1'a y d llanto,
E~t:!n Groizard tl"Íunfará ,·n el dram:i y arr:inc.:i,..; forzosamn1te el aplauso d el )(ros pubbc.
Acaso tcnt• más «111aderJ&gt; que la Srila. Roa, pe: o
su mi ma 1wrvio,idad la daña y no pnecie abstraerse de la su~e,tión avasalladora del monstruo.
::,, fuera más serena, más calmada, ~u tr:unfo aq u ella noche habría sido d mejor.
De los actores, d señor d ! h Blnder:i es quien
m:is promete. l!.s natural en sus adema ne~, tiene
clara expresión, un poco monMona por ;iccntuar
los conceptos en un mismo tiempo de la frase,
pero su dicción es correcta y l:ri liante, y es gallardo en actitudes. Será un bravo actor.
Y como estos tres alumnos, qne fueron lo sobresaliente de los presentados en «Rosas de Otofio,&gt; todos lo~ que formaron el conjunto, mostraron voluntad, deseo, un noble de-eo de triunfar
qre todos aplaudimos y que á todos auguramos.
Es tiempo ya que nuestra cultura abra bs a!a;
con n 1mb,1 á campos mejo1 es, que sienta sn vuelo el ap0yo de un viento perfumado en los drmeue, del Arte y que llegue á prender su nido eu la
cumbre mejor.
E,o hará resurrecciones en nuestros espíritus
indolentes.
Tendremos arte propio y propia vida. Sanaremos de la anemia que nos mata y qne de se;(uir
a•í borra1 á todo vestigio, toda huella de =estro
paso por la Vida.

El Teatro es la historia de las almas.
Tod:i ale1ría, todo dolor que pasa queda en
el_l~. ¡!rab.1da ~ara i:nemoria de las almas por vem1, y en es:1 historia aprendemos todas las ciencias de la vida.
Tiempo es fª que ten.g3:mos propia hisbria¡que
el te.,tro refleJe nuestra vida y nos enseñe sus secretos, sus cautos y sus rezo;, todo lo nue,tro; todo_ lo que en nosotros nace, vive y muerr, para
qnit:-imo5 de los labio,eS1súplica eterna á Ja Madre Enropa que por impotencia nos oblida á exclamar eternamente como el personaje de &lt;Los
E,pec!ros&gt; de Ibsen:
&lt;Mama, dame il sole!~

*••
-!\-Ido vuelve á visitarnos y trae consigo la alegria de su espectáculo, puei él, como la mavor
parte de los transformistas, sólo se propone hacer reír á su público.
: Aldo lo consigue. ~s, después de Frégoli, el
mas comp~e!o de los artistas de este género que
nos han v1s1tado, Su figura menudita se adapta á
todas sus creaciones: cantante y chanteusse bailarü1a y prestidi~itador, director de orquesta, ~quihbnsta y ventnlocuo, es siempre un actor.
Este difícil arte, formalizado, si puede decirse
por Henry Monnier, predecesor de Frédoli tiene
una legión de afiliados¡ pero pocos so:;_ l~s qu~
pueden convencernos. Sobre todo en cuanto á la
rapidez de las transformaciones, y en este punto
Alao supera á Fréioli.
Si un comediante italiano del siglo XVII, que
fueron los verdaderos iniciadores del transformismo, asistiera en nuestros días al espectáculo
de Aldo, ha~laría una di ferencia de ra-pidez en las
transformaciones, comparable sólo á la de sus literas y nuestros automóvile~.
Aquellos actores realizaban transfdtmaciones
extraordinarias para su época, en la que hizo furor un~ obnta llam~da: 4-Colombina juez y parte,&gt;
comedia que parecrn desarrollar sus escenas en
Babel, porque en ella se hablaban todas las len-

guas.

:Su asunto era este:
Abandonada por Arlequín, que amaba á la rica
babel, Colombina se le preJenta sucesivamente
como Esp~ñol?, Camarera, Gascona, Mora y Doctor: es decir, cinc:&gt; transformaciones en un acto,
Lleva al perjuro Arlequín hasta á declarar que
va a casarse con Isabel, y cuando lo confiesa se
da á conocer, diciéndole estas palabras:
'
«¡Traidor! me tendrás en tus ojos si no quieres
te1erme en el alma&gt;.
Así terminaba esta obra de transformismo, y sus
palabras finales han quedado como un refrán en
Italia.
Hoy es menos simbólico el asunto de las obras.
Se trata sólo de caricaturizar los tipos de la vida
moderna¡ de criticar los defectos puramente person,al~s, de hacernos reír, en una palabra, que es
el umco ~n, como dije, que persiguen l os actores
de este ¡!enero de esp!ctáculos.
Aldo lo consigue y Aldo triunfa,
Su temporada será un éxito.

Sr. fosé Iglesias, Tesor.:ro.
·X-

**

Por último, hoy deben haberse efectuado, á las
diez de la mañana, varias carreras de caballos y
de bicicletas en la Calzada del NiñoPerdido. Había gran entusiasmo por asistir á esta fiesta que
indudablemente fué muy concurrida. En este número publicamos fotografías de los premios que
deben haberse otorgado á los vencedores y que
consisten en artísticos objetos tales como una copa de plata, un tintero con atributos hípicos, una
pequeña estatna de bronce, un reloj, un centro
de mesa y dos cigarreras de plata nielada.
Puede creerse que muy pocas jnntas patrióticas
han llegado á la altura de la anterior, por lo que
damos nuestros parabi~nes á los señ0res Huerta,
Navarro, Zayas é Iglesias.

*

* tan bien sabe di ver•
La colonia americana,* que
tirse, celebró en Orrin una función de caridad·
una _función carnavalesca, una mascarada llenad¡
gracia_y buen humor, y que al mismo tiempo
prod_u¡o excelentes rendimientos para la beneficencia.
La fiesta de carnaval en Orrin.-La concurrencia.

�380
EL 31UNDO ILUSTIL\llO

HIPOLITO Y ARICIA

TEATRALES

381

EL MUNDO ILUSTRADO

Uno de los más notables acontecimientos recientes del teatro francés, ha sido la resurrección
de la gran ópera de Rameau, Hipólito y Aricia,
llevada á la escena por los actuales directores del
Gran Teatro Nacional de la Opera de París.
La publicación de las obras del gran músico
francés, emprendida de la mejor voluntad por la
casa Durand, ha hecho que se recuerde al reformador de la ópera francesa, quien la llevó hasta
una altura de la que poco ha pasado¡ pero las representaciones de Cástor y Pólux en Montpellitr
y de Dardanus en Dijon, no habían sido más que
ensayo,, muy di,gnos de tom,¡rse en cou~ideración

NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL
ILUSTRACIONES OEJEORGESCOTT.

( CONTINÚ a.)

S

Una marinera.
pero que no sancionaban el movimiento eu favor
de Rameau.
La espléndida representación organizada en el
Teatro Nacion1l, ha sido la mejor sanción de ese
mo.vimiento d~ rehabilitación en favor d~l gran
artista francés¡ y hay que confesar que los directores de la ópera no escatimaron nada para que la
representación fuera digna del autor.
La !'lección se debió al hecho de que la obra, al

Decorado ,lJt primer acto.
s~r publicad:¡ por h cas1 Durand, había sido rev1sa1a por M. d'Iniy, y la revisión e;taba hecha
á c~nciencia y de tal minera, que se tuvo la segundad de que sería 11 que má, llamara la atención del público moderno.
Y realmente fué así, nadie más á pro¡:ósito para
la revisión que M. d'Indy que es un granadm1.r ador q.e los músicos antiguos, de5de Monteverde y
Charpentier hasta Bach y Rameau. Pero la obq

tiene un defecto del que no se dieron cuenta ni
el revisador ni los directores sino hasta qlle fué
llevada á la escena; su acción dramátic1 e; lenta
y por lo tonto result;i c111sida para un público
acostumbrado á las rapideces del teatro moderno.
Por lo d emás todo contribuyó para que la velada retrospectiva fuera un gran éxito que se recordará con gran placer por los amantes de Rameau y de su música.

E? 4mqr.

IN cuidarme'poco ni mucho de las miradas
furiosas de vecinos y
vecina~, me adelanté,
no tanto, sin embargo,
~ue llegara á la rrimcra fila, en la que
vela el rostro jovial
de Merlín, pue, no
querla 11 ama r la
atención de Miette
ni la suya. ¿Miette?
Oh, Dios mio; acaso se habla perdido
entre la multitud,
pues no se encuentra cerca de él? Mas
no¡ ali! e~tá Miette, es decir, no es Miette, no es la
linda provenzal del pafs de Arles¡ es una senorita, la
más exqui,ita entre las ex-¡uisitas parisienses ...... .
Bajo la toca de Astrskán, los rizos de sus sienes
tienen más rtflejos, á la luz de las lamparillas eléctricas; su, facciones se ven más delicadas; sus lahios rosados parPcen más rosa aún y má~ espirituales ...
Las miractas de Mittte siguen con risuPll1 atención las
evolucione, de un juguete novedoso ... Miette acerca su
mamta enguantada de negro; el comerciante y Merlín
comprenden el gesto; el pnmero toma el juguete y lo coloca de nuevo en su caja, y de~oué, la envuelve en u11
papel; todo pasa ámanos de Merlin, que ha sacado ya
su porta me neda y entrega una cantidad de monedas. Y
los tres seguimos adelantr; yo, ocultándome y agazapándome pa ra dejarles que tomen la delantera.
Les sigo pa,o á
ahora, y en verdad sin riesgo de
cue me descubran. Merlin, cargado de paquetes,-pul's
rio era esa la primera compra de Miette, camina con
cuidado para evitar un encuentro demasiado brusco;
1'\1•tte va, divertiJlsima, de una á otra barraca. deteniéndose cada vez que ve algo que la interesa. Nos detenemos varias ve:es. Y después de cada alto, Miette
sigue su camino con paso de conquistadora, en apostura de princesa que fuera de "incógmtJ." Su traje sastre
de pallo negro, dibuja su busto grácil aún, pero de perfiles admirables; el bolero se detiene un poco arriba de
la cintura, y se alarga hacia arriba en el cuello Médicis,
adoro.ido de astrakan, del que sobresilen los rizos dorados de su cabellera y las florecitas rosadas de ~us
orejas.
Siento volverme loco de pensar que esa princesita es
mi cocinera. Me asalta el de,eo de hacérs~lo saber a todos. Tengo derecho d~ addlantmne á ,u paso y deCHle
en voz alta, ante la mull!tud asombrada, incréJula:
-Miette, he resuelto cenar en casa. a~f es que es hora de regresará casa y prepararme la cena.
Por fortuna me ba&lt;ta l 1 satbfawón Intima de reconocerme ese derecho, y no uso de él. Ahora l:t persona
de Merlín, añadid! á la de los paquttas que lldva, hace
tanto volumen como un vendedor de globos que llevase
consigo su mercancia. Miette acaba pcr advertirlo y
quiere tomar para si parte del cargamento, pero Merlín
se rehusa enérgicamente. La multitud que los rodea les
atropella á tal punto, que M1ette se resigna; mete otra
vez las manos en su manguito y sigue su pasto, pno
ya nada más dirige ojeadas á las barraca~; se d11ige
ahora á los hermo:,os almacenes. alumhrados con gr~n
profu~ión, y, sin apresurarse, admira las suntuosid1tdes
de los aparaoores. La veo detenerse ante la casa Bou•
t1gny, pasar revista muy despacio á todo lo que hay en
los aparadores, y, finalmente, entrar en el almacén.
La vi detenerse ante la ca:,a BJutigny, y pasar revi•ta m·1y de,pacio á los magnificos artlculos de cri~tai dd
Vmeda. Su dddito Indice senalaba un objeto; me parece que era una hermosa pescadora "siglo XV", color de
amatista con montadura de oro ó de oropel. Hahlaba á
Merlin con una animación sonriente. mientras que éste
hacia la peor de sus caras, y ~e atrevió á formular la más
inútil de las ob,ervaciones, después de algunos segundos penetró é hizo penetrar con infinidad de trabajos
todos sus bultos por la puerta de la tienda, en segmmiento dé Midtte, que ya se hal!aba en trato~ con un
joven dependiente que casi se prosternó delante de ella,
mientras que un sefior gordo y mtfletudo-el gerenté ó
patrón-le enviaba desde dttras de su mostrador sus
sonrisas más melosas.
El joven vendedor extendió sus manos blanca~ y amamradas hacia el aparador d~ exhibición y tomó de él la
pescadera, cuyas bellezas hizo notar, y cuvas IJces hizo jugar ante los ojos atónitos de Miette. Ella misma se
atrevió á tocarla con un dejo :i, á rato, me pareció que
hacia algunas observacionPs d1g11as del mejor conocedor, acerca de algunos detalles que no son de su agrado. Sin embargo, despué, de estas observaciones, hizo
una sena! de cabeza á Merlín para indicHle que e~taba
hecha su elección. El dependiente se acer,ó á Merhn, á
quien parece considerar como al intendente de ·•su alteza." Le dijo algunas palabras, una cifra sin duda;-M~rlin querfa colocar sus bultos por el suelo, p, ro el señur
grue;o se apresuró á tom rlos y ponerlos sobre el mostrador, y después se puso á hacer cara banas á Miette,
á quien tantos honores no desconcertaban como si hJbiera nacido en la corte de Esoaña .. E,ta vez 110 lué
su po~tamonedas_\o gue ~acó Merlín, sino su ca1tern; y
el vie¡o loco ten~10 do, billetes _azules al amahle patron,
mientras que M1ette hacia e-cnb1r al dependiente bajo
su dictado.-¿Un nombre? ¿Una direcció1,? ...... Si. sin
duda, la casa se encarga de hacer remisiones directamente.

"ª'º

Bueno, pero ¡á quién está
destiuado e~ te suntuoso
regalo? ¿Cómo es que mi
•·coci11era" y su tio se pufden permitir la compra de un
srtfcuio tan extravagante,
dados sus recursos? Otra
vez más me parecía tocar los
limites de la locura, ó que,
habiéndome quedado dormido al lado de la Jumhre en un
rincón de mi sala estaba sufriendo los ensuenos más
ridfculamente absurdos! ....
Miette, triunfante y Merlín, resignado reaparecidron
de nuevo en la banqueta;
apenas pa$aron frente al lugar á cuya sombra me había
refugiado, me prec1p1té al
interior de la tienda.
Con salutaciones un roco
menos calurosas que las
tributadas á Miette, pero
c,,n la misma pre,te1a, el
d~pendiente me c,freció todos
los BJutigny que se ven en
los aparadores. Al notar que
yo miraha con particular
insbtencia la pescadera me
dijo:
-Esa ra está vendida,
pero si el senor desea una
igual? ...
-Ah l con que está vendida .... tal vez á la senorita
que acaba de salir? Crtf
que habia renunciado á ella,
como 110 la llevó ...
-Senor, nos encargamos
de hacer envfos directos . ...
Con la estúpida esperanza
de que se me diera en seg ,Ua el nombre dictado por
MiettP; repliqué:
-¿Expiden ustedes directamente aún á las provincias? ....
-Si senor, y aún al Extranjero . . ..
-Y ¿cuánto vale esa pescadera?

-Ciento cincuenta francos senurl
-Es demasiado cara!
'
Después de e~ta declararión hecha con sequedad. y no
queriendo marcharme ~in hacer una compra, me deciJI
p,-r una bnmhunera de dos luises que Genoveva Lam),recy recibirá 111ailana como regalo de Navidad, y la cual
podrá a_domar con todas las du1zuras de una rsperanza.
El ú~1,o resultado de mi indiscreta y poco correcta
mamobra fué substraerá Miette y á Merlín de mi persecución ... En vano giré yendo d.: uno á otro de los grupos que hallaba en la calle; no volvf á ver la toca de a~trekán, y si la vela. la cara que se hallaba debajo de
ell11 era rruy diftrente de la de Miettel
Descorazonado al fin, renuncié á mi, pesquizas v me
mar ché á comer al cfr~ulo donde me parecieron fastidiosas las conv~rsaciones de mis vecinos de me,a, las sonri sas de lo~ muzos y el alumbrado deslumbrador de los
sa•ones. D~sde á las nueve de la noche no tuve otro
pensamiento que el de retirarme á mi casa á acostarme,
á dormir. orometiéndome no sonar con las extravagancias _de e,ta Navidad; me sentla posefdo de estos pensamientos enrnedio de un1 lasitud infinita ...
En la ca1le de Notre-Dame-Jes-Champs, me vine á
dar cuenta ,te un coche que desde Saint-Gemain-desPré, marcha ha al unisono con el mio; me pasó en un
largo de cutll? y mi cochero tuvo que detener la brida
para colocarse detrás del otro co,he que ya descargaba
á 111 puerta de mi casa.
Oi la alegre charla de Miette:
-En primer lugar no olvidemos nada en el coche!
Y mientras que Merlin abrfa su po1tamunedas por la
últ•ma vez del dfa, para pagar el c,che, ella descendió
de él todos los bultos para depositarlos en la banqueta,
excepto los últimos, los que con~ervó en la mano.
A Dios gracias! &lt;in ser de una generación tan vieja
como se lo figura Merlin al ver mi-; C0!,tumbres de vi&lt;JO
celibatario, pertenezco á lo menos á una en que todavfa
se ensenaba la cortesfa á los jóvenes, y me foé insopo~table verá esa muchacha ti.n graciosa y tan di,tingu1Ja, Ct n tanto~ bultos á la mano, con su ma.igu1to y
con nna e110,me f licia que levantar.
-Permftame, Miettel . .. .
. Mt pdrec~ un gran gol1,e de audaci t habla ria por su
d1m10ut1vo mientras que me apodero de las puntas de
algunos hilos de los paQuetes.
M1ette, demasiado ocupada para haber si~uiera m t t·
d~ el c~che que segufa al suyo; lanzó un gnto de adm1rac1011 al ve1 me cerca de ella, y se me quedo mirando
con un aire de la mas viva contrariedad; después, ya
r~puesta de ~u primera impresión, me soltó en las nances la mas fresca de las carcajadas, y, sin cuidarse de
cortume los dedos, me arrancó de entre ellos los hilos
ae lo~ paquetes y se marchó por el corredor del zaguán
por el que se oyo el alegre frou fru de su falda.
Los coches se marcharon, Merlin y yo nos quedamos
frente á frente. El tenla un air~ misteriosamente furtivo; escondió su embarazo inclinándose á juntar los pa-

qu, t¿s más granJe3, que Miette dejó en el suelo; y yo,
para tratar de recobrar mi aplomo, hice uso de mi derecho de patrón para hacer al~unas observaciones:
-Volverá esta hora, Merlinl ... .y sin haber comido! . ..
-Perdón, senor, pero Miette quiso que comiéramos
en el restaurant.
-Comer en el reshurantl Pero tu S( brina te hace girar como á una veleta mi pobre Merlín!
-Senor .. .. es Navidad ..
Y como esta respuesta le parece definitiva, puesto
que la copia de su sobrina, no se preocup,j por decir mas
y se marchó por el patio procurando alejarse del patrón
que esta noche parece del peor humor, y se dirigió al
subsue10 en seguimiento de Miette, mientras que yo
subfa la escalera para encerrarme en mi soledad.
Llegado al salón, con el alma sumergiJa en las más
profundas sombras, con la~ manos á la espalda, como
se pinta al gran emper.idor, empecé á recorrtr los famosos cien pa,os¡ ya se me habla quitado la gana de acostarme y dormir sin ensueño,; al contrario, perfectamente despierto, pensaba en los extrafíos acontecimientos
del dla, con el interés lleno de irritación que excita la proximidad del misterio. Hay algún misterio en fa corta
exbtencia de Miette; meterla la mano á la lumbre si nól
Esa pescadera comprada tan á lo loco no está destinada
para el rústico campesino ni para el maestro de escuela . . . una corbata de seda roja hubiera contentado al
primero, y en cuanto al segundo se hubiera dado por muy
fo iz con un secante con inidales doradas, el que le hubiera transpo1tado hasta el séptimo cielo ....
Y ademá.s de esto la actitud de Mie,te con su traje de
senorita; no, no me queda lugar á duda; Miette no ha
sido educada por sus paores: por la hermana y el cunado de Merlin. Como sucede á menudo, la granja de éstos se hallaba cerca del castillo del lugar: la gracia de
Miette la habrá hecho ser aceptada á los juegos del heredero, después habrá sido admitida á la mesa del castillo y en el salón, gracias á sus talentos de nina prodigio ... .
De esa manera, al crecer, los muchachitos que en otro;
tiempos jugaron á las munecas habrán acabado por jugar á los amores hasta hacer,;e los más locos juramentos . .. . La nobiefami1ia se opone, como es natural á una
unión tan desproporcionada; pero los parientes de Miette, con la mgenuidad caracterfstica de los campesinos,
e~peran que todo se arregle, pues el honrado Merlín, por
loco que esté con su ,obrma, no hubiera consentido en
la compra de la pescadera si no se tratara de obsequiar
á un novio ... .
(CONTINUARA.)

�EL MUNDO ILUSTRADO

'IrA~JDIE NlUlBIL.A!D&gt;A
(Inéditos, para ~El l!!uodo Ilustrado.&gt;)
La tarde me avisó que no vendrías ..... .
Soplaban del ocaso rachas frías,
y al cerrar mi vidriera,
con la an~ustia de aquél que nada espera,
rodaron por mi frente
las gotas de la lluvia, suavemente .. : ...
iTarde triste y velada
que no pudo anunciarme tu lle_:!ada!
Tarde triste y sincera
que no burló mi k diciendo: &lt;Espera.&gt;
... La ví morir en hondo desencanto
sin nubes, sin colores, sin un canto,
- las aves, por el cierzo entumecidas,
estab:&gt;.n tras las hojas escondidas;y ,cuando ya á lo lejos, con pereza,
vi acostarse la luz en h maleza,
la voz de la verdad vibró en mi oído
hablándome de ausencias y de olvido
Esa tarde tan triste ·y tan sincera
vivirá en mi memoria hasta que muera,
porque ella me avisó que no vendrías
y me dijo que tú no me querías ..... .'
iOh tarde perezosa!
lhe de llamarla cruel, ó fué piadosa?
No lo sé .... más en mi último momznto,
tras el gran ventanal de mi aposento,
he ~e.ver, cual un mágico espejismo,
la visión de esa tarde en mi lirismo,
de esa tarde tan mustia y desolada
que para todos estará olvidada .....
La luz ha de acostarse con perez:i.
sobre la alta maleza
que recorta las vagas lejanías ..... .
Soplarán del ocaso rachas frías;
la voz de la llovizna desde afuera
me llamará, toc1ndo en la vidriera ..... .
y yo, pensando en tí, veré el pasado
sobre el cristal que el aJua habrá empañado,
mientras muere la tarde en lontanJ.nz:i.
á la par con mi vida y mi esperanza ....

más ya no te sacuden sensuales convulsione,
y vives de recuerdos caduco y aterido.
iO!:i, Momotombo! Tu alta cabeza coniforme
dasgarra el aznr de índi_go, como una flecha enorme
y asómase á la limpia serenidad del agua.
'
Eres N_ar~iso: gustas, aunque cascado y viejo,
de sonrcir a solas ante el movible espejo
que forma con sus linfas el Lago de Mana;!ua.
JUA:i

León, Nic.

B.

DELGADO,

o
FILIAL UNO
En la tarde suave y cálida,
desde el diván carmesí,
alzas fielmente hasta mi
tus lentos oios de pálida.

MINIATURA
Para "El Mcnt!o lluttratlc."

S~b~e muelle chaisse-longue de terciopelo,
de hb1_a alcoba en la penumbra grata,
en actitud de voluptuosa gata
luce Marión su desnudez de hielo.
La dorada cortina de su pelo
por el busto marmóreo se desata;
y en su rostro de nieve y escarlata
pone el esplín su máscara de duelo.
De súbito en sus labios se dibuja
sutil sonrisa ...... Imperceptible aguja
hinca en el raso de su pierna fina;
y alegre al fin, con languidez mundana,
se entreJa la indolente cortesana
á un sueño delicioso de morfina.
RAÚL

A. E STEVA,

MOMOTOMBO
O vieux Momolombo, colosse chauve et nu,.,.
VICTOR HUGO.

Desde que el viejo Hugo te regaló el oído
con el sonoro ritmo de líricas canciones,
tu seno, antaño ignívomo; siente palpitaciones
Vernales. Y esa gloria le tiene envanecido.
Calvo á par que rugoso te yergues atrevido
so bald:iquin que exornan e~trellas y crespone~;

De mi libro NICARAGUA.

C~anJo tu nomh, P e•cucho rien,o en do1'3 i\\,rina
Y tn ::.u amante: •I bizarro ~on~u,stador ibt'r0

Hornán C, rté;. Tú l.jue hablas en terruño ~xtranjero

oe mi patria, en t11 lengt1a m1~t&lt;1iJ::.a y ctiv1nu.

sobre la fJsca noche de u11a md•ua enct1ina.
M 11in:_
he,_á rbol venn,to. árbol p•ó:er y amigo:
h= a~u1 a nll amad:i. B ·i11d3(~ tJ fro,cor y t,1 aong(l ,
iump• dé sus º"~talg1as lo; :tpretaJus laluS,

S 1•té11la en tu h1rc:1Jura de mu&lt;gll tapiZJdl,

y do N t1ahualc~yotl cántale una b.1lacta
como á n ñ1ta e1,fc:rn1:i que arrullas tn tus brazos.
JUAN B. DELGADO.

•

AlJN

Por el cielo an~elical
se ahonda en místico as::enso
la soledad de un inmenso
plenilunio inmaterial;

Mil veces me engañó; más de mil veces
abrió en mi corazón sangrienta herida:
de los celo31 la copa d esabrida,
me hizo beber hasta agotar las heces.

En escen1 baladí
te infunde su poesía
tan dulce melancolía,
que quieres morir así.

Fué en mi vid:1, con todas sus do'.lleces,
b causa de mi angustia-no extinguidaaunqu~ ¡pobre de mí! toda la vida
su mentiroso amor .... pagué con crece:;,
Los tie:npos han pasado: ya su boca
no me da sus caricias; no mi abraza
el fuego de sus ósculos de loc3.:
Y sin embargo mi p:1sión persiste ....
pues, cuando á vece3 por mi senda p.isa,
me alejo mudo .... y cabiz!lajo ... y triste ....

Con el mimo de estar triste
buscas mi arrullo más blando,
y te sorprendes llorando
lágrimas que no sentiste.

J ULIO FLÓREZ.

EL ARPA DEL JAGUAR
Pides, tan sola en b vida,
diminutivos de infancia
y tu tímida constancia '
quiere ser compadecida.
Con alteración ardiente,
en tu insaciable interés
de preguntarme &lt;quién es
tu .... &gt; eternamente!
Quisieras huír conmido
hacia un país de quime;'a,
donde no se conociera
la voz del mundo enemigo.
Al.;o eleva nuestro sér,
y la calma de la luna,
nos embarca como una
blanca nave ...... á no volver.
LEOPOLDO LUGONES.

o
lUIL.'ll"IlMA IL.lUZ
¿Qué aguardas junto á mí? ya el sol nos dora
el manto vespertino de la esfera,
'
y la nube en que sigo mi carrera
rompe la mar con fatigada prora.

Suele el jaguar, husm~ándoles la pista,
tortugas perseguir en la ribira;
y vaciarles la concha, cual lo hiciera
con fino tacto primoro,o artista.
En cada concha hiciese una conquista
el arte antiguo si á nacer volviera;
porque en los cascos que vació la fi?ra
sus cuerdas enclavar puede un arpista.
iAh! cuántas noches que en cobarde fuga,
llega donde el raudal pone su ese,
encuentra en vez de concha de tortuga,
la luna llena que su faz retrata
sobre el limpio cristal, como si fuese
una tortuga de bruñida plata ....
JosÉ

S. CHOCANO.

e
VIDA Y ARTE
Entre el Arte y la Vida repartí mis vigores,
y Arte y Vida me dieron su blasón má, preciado;
y viviendo otras vidas, Arte hallé en el pasado;
y por obra del Arte, viví vidas mejores.
Pes ~ un sello de audacias en mis odios y amores
y las formas rebelde, p:tra mi Arte he busc1do.
Como artista novísimo ó como héroe anticuado,
he ceñido mis sienes con espinas y flore,.

¡Cuán mustia del ocaso está la hora!
En la playa ¿qué dicha nos espera?
Ni palmas, ni sombrosa enredadera
Ni florido rosal, ni a ve cantora.
'
Más si al desierto de la orilla o'.&gt;scura
llegar alcanzo con la noche en calma
te ofreceré cuanto en mi afán poseo. '

Es el Arte en mi Vida lo que más la e11galan1;
y la Vida errabund1 de un11 Edad ya lejana,
e, en mi Arte dilecto la más óptima pule.

Y tendrás, pues no tengo otra ventura,
El amor que es aliento de mi alma:
¡Ultima luz que en mis tinieblas veo!

A •í es cómo en mi historia ccrebrada ó sentida,
he de hacer yo de mi Arte mi mejor fe de Vida
y he de hacer de mi Vida mi mejor obra de Arte .. ,

J .\CIIITO Ci;TIÉRPE3 COL,

JosÉ

S.\:lTOS C1-:0C'ANO,

CRONICA

'

TLI fronda es un pena · 110 de pluma encarnadina
un parasol dt flores tupido v t •rnpranero,
'
un coru~rante ca::,co d~ e,mer~tdino :ic~ru

Con la espectral ilusión
de la hora que te importuna,
un vago pavor de luna
te acerca á mi corazón.

MA-RÍA ENRIQUETA,

o

MALlNCHE

!t\ magua, Ni;,

Que encantando los jardines
viene casi lastimero,
delirado en un ligero
frenesí de violines.

383

EL MUNDO ILUSTRADO

El estío se vá; su despedida ha sido triste como
todos los alejamientos: la lluvia lánguida y tenaz,
le ha consagrado el homenaje de sus últimas lágrimas, y las flores, el de sus postreros perfumes.
Terminaron ya las tardes tempestuosas y ardientes; ahora tenemos en las nubladas lejanías
del horizonte, flotantes crespones, color de ceniza, y heladas brisas, vienen á traernos noticias
del próximo otoño.
Demos, pues, nuestro adios, al hermoso y espléndi&lt;!o verano, y mirémosle partir con la sua •
ve y melancólica nostalgia de todo lo que se aleja; ¿no es cierto, lectoras mías, que hay algo de
dulce é indefinible tristeza en aquello que se contempla á través del recuerdo? Volviendo la vista
hacia el pasado, todo se ve envuelto en la poética aureola de lo que nunca ha de volver; pasa en
la memoria lo que en las perspectivas de un paisaje campestre; el camino fué largo, penoso tal
vez, pero visto así, á larga distancia .... ¡cuín bello aspecto ofrece!; los grupos de árboles frondosos y sombríos, las azules montañas surcadas por
dorados toques, de tonos maravillosos y siempre
cambiantes; el risueño é inquieto río que pone su
nota de luminosa frescura entre las obscuras frondas ... todo, todo, aparece tranquilo y hermoso
contemplado en el mágico espejo de la distancia.
Así, de un modo análogo, sucede con nuéstros
recuerdos, miramos lo perdido y lo encontramos
bello, cuando tal vez al poseerlo no lo estimamos,
ni le concedemos siquiera nuestra atención.
Ahora que se aleja el verano, llevándose todos
los placeres que en él se disfrutan, verán tal vez
con tristeza, los lindos ojos de algunas de mis
lectoras, perderse en el pasado, los gratos recuerdos de la temporada en el campo; recordarán las
mañanas azules, llenas del suave perfume de las
flores de su jardín; los crepúsculos tibios, resplandecientes por los dorados reflejos del poniente, y los alegres toques del aguacero en los cerrados cristales; todos estos amables recuerdos evocarán, tal vez, pasadas venturas que huyeron como
las golondrinas al país del ensueño, buscando como ellas, las tierras florecidas y el beso del sol.
Todo cambia con la estación, el aspecto del campo y también el de las ciudades; la temperatura
influye directamente hasta en el giro de los pensamientos y en las inclinaciones del carácter; y de
un modo especial en la transformación que tienen
los adornos femenino~, pues la Moda, como ave
viajera, trae en sus ricos y espléndidos equipajes,
un inagotable surtido de diversas confecciones
para cada estación.
En la actualidad, el reinado de las faldas lisas
toca á su fin, para dejar sitio á la elegante sobre
falda. Hay en este género, una gran variedad de
combinaciones en sus diversas formas; la gracia y
el ingenio de la inventiva, rivalizan entre sí para
arreglar los pliegues de las sobre faldas de mil
distintos modos. Unas, se prolongan por el frente, en un ángulo que toca casi á la orilla de la
falda, otras, semejan cortas túnicas que se abrochan por un lado formando una elegante drapería; las hay, que se abren casi por el frente, cayendo sueltas por detrás y por los lados, con graciosa sencillez. Los trajes cubiertos de encaje,
aún están en absoluta privanza, y es probable que
ésta se prolongue bastante tiempo, pues son los
más hermosos y elegantes que hemos visto en la
estación de estío; tienen una distinción tan exquisita, que no es fácil substituirla con nin~una
otra confección. Reunen, además, la venta1a de
favorecer extraordinariamente el rostro, y al conjunto en general de quienes los llevan, dando un
aspecto ligero y alado que recuerda á las mariposas volando entre las flores de risueños jardines.
Como el encaje es un verdadero derroche de la
fantasía artística, hay en él una asombrosa variedad· y así vemos en estos trajes una gran diversid¡d; ya ~n tul bordado con dibujos vistosos y
realzados, ya de finísimas redes, con labores delicadas y apenas perceptibles; el encaje inglés con
sus tejidos de inagotables combinaciones, ó bien,
el de guipure con su elegante y fastuoso aspecto;
el encaje de Irlanda, representante de la severa
distinción y el gusto sobrio y exquisito; y también el de malla, ligero y gracioso, que es, acaso,
el más novedoso de esta temporada.
Como el verano al alejarse, se lleva el tesoro de

sus frescas flores, la Moda, ingeniosa y atrevida,
ha ideado poner en los corpiüos de las damas, el
lindo adorno de flores artificiales; y en esta clase
de confección, se ha desarrollado una fantasía
digna de mencionarse, el arte nuevo, introduce,
también, sus brillantes caprichos de artista .lesequilibrado y antojadizo; en alguna otra ocasión,
trataremos de este último, pues temo haber fastidiado á mis queridas lectoras, y el arte nuevo
merece ciertamente, capítulo aparte.
MARGARITA.

La mujer y la Sociedad
En algún artícuh&gt;, relatabamos á nuestras lectoras las crueles costumbres que existen en algunos
países para tratar á la mujer.
Sin embargo, parece imposible que en ciudades
cultas, se dicten leyes que por no darles otro
nombre llamaremos extravagantes, y lo son á tal
grado, que no podemos menos de relatarlas á
nuestras lectoras, las cuales, sin duda, levantarán
interiormente una viva protesta en contra de
ell~. Citaremos algunas.
En el estado de Georgia (E. U. A.) que se distingue por su mogigatería entre los de la Unión
Americana, el diputado Glenn acaba de proponer
una ley suntuaria en virtud de la cual se mandará á la caree! por tiempo determinado á la doncella ó viuda que por artes que no sean las de los
encantos naturales, impulsen á un hombre á contraer matrimonio.
El famoso «Femeni.,e Wiles and Blandishmen's
Bill&gt;, lleva el enunciado de &lt;i:Acla para resucitar
y poner en vigor la que el parlamento indlés
adoptó en 1670, respecto á los afeites y trajes" femeninos para atraer á los cándidos y sencillo;
varones del Estado.&gt;
&lt;i:Sección 1 ~-Se decreta por el estado de Georgia ..... que todas las mujeres, cualesquiera que
sean su rango, profesión ó categoría, ya sean solteras ó viudas, qur. atraigan al matrimonio á los
confiados varones de este Estado, á contar de la
fecha de la expedición de esta ley, valiéndose de
afei~es, colorete, pinturas, polvos, perfumes, cosméticos, aguas de tocador, dientes ó pelo artificiales, corséts, acoginados, aretes, zapatos de tacón
a~to, blusas caladas, ropa blanca fina, encajes, medias bordadas 6 matizadas de diversos colores ó
en fin, por cualesquiera otros medios fraudulentos ó engañosos, incurrirán en las penas que
ahora se encuentran en vigor contra de la brujería, hechicería y otros crímenes y delitos así de
espantosos, y el matrimonio que concierten, una
vez comprobadas tales arterías, será por ese sólo
hecho nulo y de ningún valor.&gt;
Pero si es terrible y draconiano lo propue~to
por e~ diputado Glenn, más lo son, dos proyectos
q~e hene en estudio la legislatura de Luisiana, si
bien pocas trazas tienen de llegar á ser leyes. U no
es el llamado &lt;i:Acta obligando á los solterones ó
solteronas á casarse ó adoptar el número suficiente de niños que los obliguen á ocuparse de un
modo útil y conveniente.&gt;
E!o. título del otro es: &lt;i:Acta para considerar como rave falta el hecho de que un hombre bese
en domingo á su mujer ó á otra mujer cualquiera y estableciendo la penalidad consiguiente.&gt;
Y ya que se habla, de la observancia del domingo, diremos que las «bine laws&gt; no se observan en nin~una parte con tanto vigor como en el
Estado de Kansas.
Puede un hombre morirse de hambre sin encontrar en donde comer un pedazo de pan, pues se
hallan cerrados sin piedad todos los hoteles y
tien:las de la ciudad.
En Iola, ciudad de 25,000 habitantes, no es posible en domingo:
Enterrar á los muertos.
Andar en tranvía ó en carruaje de alquiler.
Comprar periódicos ó revi,tas.
Sacar la correspondencia de la estafeta.
Usar telégrafo, ó teléfonos.
Comer eu hoteles ó café•.
E¡ecutar cualquier trabajo manual y comprar y
vender la cosa más insignificante.

Verdaderamente causa sorpresa, y no aJradabl~
por cierto, ver leyes semejantes en países civilizados, y, no pudiendo protestar de ningún otro
modo, debemos siquiera reírnos, lectoras mías, de
lo extravagante é inju,to de estas costumbres.

00
LOSB&amp;OMBOS
Lo-; biombos. He aquí una co~a tan útil como
artística. No hay casa, acomodada ó humilde, que
no se adorne con ellos. Sirven para todo: para
ocultar dis..:retamente una puerta, para dar fondo
á uu canapé. para decorar un rincón, para improvisa, un cuarto de baño, para velar la luz d e una
ventana, para tapar un chiflón de aire, para esconder un desperfecto del tapiz .... ¿quién podrá, de
un golpe, enumerar todos los servicios que un
biombo puede prestar? Nadie; pero todos convienen en que no es posible pasársela sin los biombos. Y la verdad es que hay-;:razónJ¡)&gt;ara decir
este.

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"'

Damos á nuestras lectoras el modelo de dos tapas para un biombo japonés. Lo esfumado y velado de las dos pinturas, puede permitir que sean
ejecutadas . hasta por aquellas personas que no
se han dedicado á la pintura y al dibujo.
La tela de las tapas es de raso de algodón- si se
quiere puede ser tela de seda pero nosotros nos
permitimos indicar á nuestra; lectoras que más
vale que ensayen el trabajo en tela de poco costo;-con tachuelas doradas se restira la tela sobre
el bastidor de madera ; después, se le da el fondo
con una mano de pintura de aceite, y después se
hacen las ~guras. En las tlapalerías venden, por
onzas, la pmtura ya preparada.
A la primera tapa, se Je da el fondo de un color gris perla; los ran..os de flores son azul cobalto con pequeüos toques rojo de ladrillo, y la fi~ura es rosa fresa, un poco desvanec ida hacia abaJO, La otra tapa lleva el fondo del mismo gris; la
luna blanca y las flores rojas con los tallos verde obscuro. Estas florecillas tienen algunos toques
ne~ros y otros café obscuro.

�FoF. Féux,

DE

PARid.- :\foDAS BEcrroF DAVID.

Traje de paseo.- Confeccionado en velo de color b3iga.
T,a falda lleva ricas aplicaciones de guipure que suben por el
d~Lintero ligara.mente abierto.
Corpiño de estilo japonés, adornado con la misma guarnici6a da h falda, dejando ver la camisola hecha en tul y encaje lig·ero.

FoT. FÉLIX, DE PARís. -MODAS RoUFF..

Traje de calle.-Hecho en «tussor» gris; el jaquet enter.1mente bordado de trencilla. Chaleco de seda ligera, rosa;
cuello de encaje valenciano.
La falda table.1da y con canesú bordado

�EL MUNDO ILUSTRADO

386

La Modista en Casa.
Nada hace más agradable el aspecto de una joven, como esos cuellos que la moda está desenterrando ahora y que ya en otras épocas hadan las
delicias de nuestras elegantes: me refiero á los
cuellos marineros.
Este que presentamos ahora á nuestras lectora~,
es uno de los más bonitos, tanto por su forma,
cuanto por la gracia de su adorno.
La confección de este cuello parece, á primera
vista, un poco complicada, pero no es sino un engaño¡ con las explicaciones que vamos á dar, se
verá cuán fácil es.

Figura 3.
en la parte izquierda del canesú. Esta bolsa, muy
útil por cierto, pues sirve para el pañuelo ó para
llevar el reloj, aumenta la gracia de todo el cuello. Puede ir pespunteada en sus orillas. Y el derredor del cuello, debe adornarse con cinco ó
seis hileras de cordoncillo, teniendo cuidado, al
elegir el color, que este armonice con el del
cuello.
El grabado núme,•o 3, muestra de una manera
perfecta y clara la forma que debe llevar el canesú, Nótese, que éste se extiende por la parte
inferior del brazo. Nótese, igualmente, que en los
hombros y en la parte correspondiente al cuello,
lleva unos pequeños cortecitos que tienen por
objeto evitar en una y vtra parte las arrugas, muy
fáciles en esos lugares cuando la tela no puede
dar de sí por la falta de los cortes indicados. En
la parte inferior del canesú lleva un peslafo doblada, del ancho de tres centímetros, hilvanada
con puntadas finas para que no se salte. Esta pestaña va sobre la del forro.
El grabado número 4, muestra la blusa completamente concl uída. Aquí ya puede apreciarse bien
la gracia del cuello. Como complemento, la blusa
lleva una ancla bordada al realce con seda sobre
las mangas, y otra ancla, bordada lo mismo, en la

Figura 1.
Mídase el ancho de hombro á hombro, y córtese un canesú en la forma que indica el grabado número 1, canesú que dé precisamente el ancho de los hombros. Una vez cortada la parte delantera, procédase á corlar l a parte de atrás, siguiendo exactamente la misma forma que el canesú tiene por delante. Después, hágase al canesú
de delante un corte,- comenzando por la parte de
arriba, la que corresponde al cuetlo,-que tenga
en su principio quince centímetros de ancho y
que vaya angostándose hacia abajo hasta concluír
en un pico. Córtese luego una pieza cuadrada, y
aplíquesela en e\ aerredor del cuello por detrás,
y por delante sobre las aletas que se formarán doblando el cant'sá que sobró del corte.
Despúes, según lo mdica el grabado número 2,
córtese otra pieza igual á la cuadrada, y otras dos
iguales á las aletillas dt'-1 canesú¡ pón!!anse toda~,
ya unidas primeramente, sobre las. otras qt'.e ya
estaban cosidas de antemano, temendo cuidado
que vayan revés con revés, para que luego, al doblar el cuello en su forma natural, resulte al derecho.
No hay que descuidar la~pequeña bolsa que va

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F1gttra 2.

Figura 4.

Figura 4.
parte delantera del interior de la blusa, el cual
debe ser de una tela lisa y clara que haga contraste con la tela del traje.
Cuatro ojales rematan el canesú. Por ellos se
hace pasar una cinta angosta de seda.

..

Consejos de Higiene
Generalmente se cree que la comida durante la
noche es daños.&gt; y perjudicial á la salud, porque
se carga el estómago de alimentos que alteran las
funciones de los órganos digestivos, y por esto se
recomienda que no se coma ni se cene durante la
noche, ó que por lo menos, transcurran tres horas entre la comida ó cena y el acto de acostarse.
En un periódico de Medicina, un acreditado
profesor, externa su opinión tanto á los enfermos
como á los que no lo están, procuren tomar alimento poco antes de acostarse, con tal que este no
sea pesado y de difícil digestión. Todos los animales después de comer duermen ó dormitan instintivamente, y hasta el hombre se pone soñoliento después de una abundante comida, porque la
sangre afluye al estómago para alimentar los jugos digestivos, dejatldo el cerebro adormecido, y
por consiguiente, más dispuesto al sueño¡ esto es
fisiológico. La sensación de abatimiento que experimenta el que se desvela, no es otra cosa que
la falta de alimentación cerebral, y el insomnio
mismo es á veces un síntoma del hambre¡ satisfágase ésta y el sueño será tal vez su comecuencia.
No hace mucho que un facultativo fué llamado
á las dos de la mañaua para asistir á una seiiora
enferma, de quien se le dijo estaba con síntomas
muy alarmantes; examinóla atentamente, vió que
tenía el calor natural, el pulso regular y que el
corazón funcionaba bien. Con asombro de la familia, recetó el médi.:o que se le diése inmediamente á la enferma leche caliente, ó en su defecto café, y un poco de pan.
A los pocos momentos de haber tomado el remedio prescrito por el médico, quedó enteramente curada la enferma y en disposición de dormir.
Desde entonces dejó de padecer los insomnios,
porque siempre antes de acostarse tomaba una
cena de alimentos nutritivos pero de fácil digestión.
Los anémicos, y los que sufren de debilidad general, se destruyen sin darse cuenta, su naturaleza,
con el ayuno tan prolongado que media entre la
comida y el desayuno del día siguiente, cuando
el alimento que se toma por las noches es insuficiente para nutrir el organismo dnrante el transcurso de tiempo que se dedica al sueño.
Es cierto que el estómago debe reposar¡ pero
no es menos cierto que cuando se tiene hambre
se debe comer. Los niños comen con mucha más
frecuencia que los adultos, pero es simplemente
porque los alimentos de estos, son de más fácil
digestión¡ pero una vez que ha terminado ésta, se
puede comer á cualquiera hora. Satisfágase el
hambre en la noche, y de seguro que el sueño será su consecuencia, como sucede con los niños
que después de tomar alimento se quedan dormidos casi siempre. Los enfermos y débiles deben
comer un poco antes de acostarse por las razones
que ya hemos expresado. Las mujeres que desean
conservar su belleza por largo tiempo, deben evitar con el mayor cuidado esos prolongados ayunos nocturnos que marchitan la tez más hermo~a y destruyen la más brillante juventud.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 12, Septiembre 20</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
Regls~rado como arUculo d P. segunda clase, en 3 de Noviembre dr. 1894.-Impreso en papel de las Fá.brlcas de San Rata.el.

Año XV-Tomo 11

BOCETOS.--Hay dos glorias
-iMira qué hermosa tarde!. . .. Apóyate, apóyate en mi brazo y recorramos una vez más, lentamente, las callecillas del jardín. Eso es. así . .. .
iqué feliz soy á tu lado!. . .. Mira: cuando el cielo
tiene esos celajes de fuego, mientras que en el lado opuesto brilla la primera estrella, cuando desvaneciéndose de uno á otro extremo, pasa desde
el tono anaranjado, y el escarlata vivo hasta el
azul indefinible y casi en sombras, cuando veo
morir la tarde poco á poco, mi corazón siempre
se entristece.
-¿ Y estás triste á mi lado?
-No, no es esa tristeza que tú piensas la tristeza que yo siento; es una melancolía dulce, una
ternura infinita, una sed inextinguible de amor y
de gloria . . . .. . Dime que me quieres.
-iCon toda el alma! Te lo he dicho mil veces.
-No importa; dilo una más. Esa frase en tus
labios siempre es nueva, porque me hace sentir
siempre nuevas impresiones. La dicha es pasajera, pero existe. ¡Si pudiera ser siempre tan dichoso como ahora! .. .... .. Háblame, háblame de tu
amor ..... .
Y el poeta calló como en éxtasis, y ella-la
amada-comenzó á hablar con una vocecita toda
armonía y toda dulzura:
- ¿Qué quiere~ que te diga? ..... . Yo no sé de
poesía. Me gusta oirte porque muchas veces, cuando dices tú una frase, encuentro en ella una idea

mía y me digo: «esto yo lo he sentido&gt;, «esto yo
lo he pensado .... &gt; y siento en el fondo del alma
una satisfacción inmensa, un cariño hacia t{ muy
grande ... sól o que yo no sé expresarlo no sé encontrar como tú la palabra apropiad~ del lenguaje,
-¿ De veras? ... . Pues mírame y l o expresas sin
quererlo. Yo tambien á veces dudo de saber expresar lo que he sentido y en mi sed de gloria
cuando en público escucho el aplauso de mil ma~
nos como un eco de mi último verso, como un
símbolo que prueba mis ideas, me forjo la ilusión
de haber sido comprendido, y es entonces cuando
me siento feliz con mi triunfo.
. -Y tus triunfos á mí me dan orgullo, porque
¡uzgo que me pertenecen, porque los considero
como algo también mío, como tu .c orazón, como
tu amor.
-:-Y son tuyos, siempre tuyos, porque tú eres
m1 musa; porgue pensando en tí escribo mis versos; porque con esa musa alcanzaré la gloria!
Y el po_eta calla, e~vuelto en añoranzas, y la
amada sonando, también, inconsciente suspira.
-¿Suspiras?
iUn suspiro! .. ... .
-¿Qué cosa es un suspiro?
-Un po~ma en un soplo que se escapa,
una lágnma etérea desprendida
del llanto de las almas¡

son todas las ternuras que se sienten
sin poder expresarlas,
besos que no se han dado todavía
Y un recuerdo al pasar los arrebata . .. .. .
Un beso ... . . y ¿qué es un beso?
. .
-Es una frase,
un d1vmo l enguaje sin palabras,
un acorde de luz que vibra y arde,
y que al arder estalla:
una vida encerrada en un instante
la venda del amor que se desata, '
secretos que no salen de los labios
y de uno al otro pasan . . . . . .
iQué suaves son los dos! como la brisa
que riela el agua de la mar en calma!
Y iqué ligeros son! como la nube
que oculta un sol. ..y se deshace ....y pasa.. .. !
Y al concluír el poeta su último verso, aun pudo ver en los ojos de la amada, á través de las
sombras de la tarde ya concluída, toda la felici~ad, toda la ternura, todo el amor que había sonado ... ..
Y des~e _entonce~ comprendió el poeta que hay
dos glorias. 1~ gloria de ser admirado por mil almas Y la gloria de ser comprendido por una sola·
pero una sola que viene á completar la nuestra'.
G USTAVO F, A GU ILAR.
México, Julio d e 1908.

�326

EL MUNDó ILUSTRADO

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALF O NSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Calle de Altaro número 9. México, D. F. Avartado postal 2.570. -Teléfonos: Erlcson, 1476.
Compaliía Telefónica, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Oludad ........................... . .....
En los Estados......... .. . . .. .. .. . .. .. . .. .. ..
En el Extranjero ,...... . . .. .. .. . . .. . . . .. . .

$

1.2.5
1.50
2.00

NÚMEROS SUELTOS: -

En la Capital. . .. . . .. .. .. .... . . . . . .. . . . . . $0,i5 cs.

En los Estados ..... ....................... i,1:UiO cs.

Más vale maña que fuerza
He aquí un refrán que todos aceptamos
como bueno, que es uno de los pocos que
merecen formar parte de ese catálogo de
verdades y de principios que llevan el nombre de &lt;sabiduría de las naciones» y que mu~'
pocas personas han meditado y profundizado para darse cuenta no sólo de su verdad
intrínseca sino del cómo y el por qué de esa
Yerdad.
Que la fuerza brutal y ciega cede el paso al empuje moderado é inteligente; que
la habilidad y la destreza burlan los ímpetus de lo desmesurado y de lo descomunal;
que hay pigmeos capaces de derribar gigantes; que la honda de David puede inutilizar la musculatura de Goliat y que la
hormig·a puede rnncer y domeñar al elefante son cosas públicas y notorias, hechos patentes é indiscutibles (]UP sólo los ciegos
son incapaces de Yer.
No se necesitan cálculos profundos de
potencias y resistencias ni engolfarse en
arduos problemas de mecánica para saber
que un guijarro basta para hacer tropezar
y caer al rey de la creación; que un riel
mal nivelado hace rodar al abismo la locomotora, devoradora del espacio; que una
punta ele roca puede hacer sumergir á un
acorazado de escuadra y que un grano de
arena basta á detener ó desviar un alud.
En las regiones dernstadas del Seboruco
hemos podido ver un río de lava dividido
en dos por un pedruzco; y en el ángulo que
dejó libre la invasión del fuego un píe de
rosal florecer tranquilo.
Los prodigios de la inteligencia humana
domeñando las fuerzas desmesura&lt;las, incomparables de la naturaleza son la prueba
irrefutable é inagotable de la superioridad
de la 1naña sobre la fuerza.
Arquímedes no pedía más que un punto
de apoyo para conmover el mundo .r la 111aña que para realizar ese prodigio se daba
era la palanca, que tantas maravillas ha
realizado.
Para burlar al navegante y cerrar el paso á sus empresas se confabulan dos fuerzas inmensas: la bruma que extravía y la
noche que ciega. Contra todo eso la 111(1¡fia
ha in,,entado la brújula. Y una aguja encerrada en una caja de píldoras ha bastado al
hombre para burlarse de la ·noche y de la
bruma.
El océano esi nconmensurable y el viento veleidoso. Quien se lanza al océano y
al viento parece arrojarse al abismo. El
vapor á dado buena cuenta del viento y del
océano y hoy el navegante sabe á donde va
y llega á donde quiere.
&amp;Con qué se calma una tempestadi iCuál
es el imponente qitos ego que domina el
oleaje y aplaca la marejada i Bien poca cosa:
una gota de aceite.
Tal es la fuerza del principio y tal el alcance de su verdad que si la maña no valiera más que la fuerza el hombre no sería,
no podría ser el rey de la creación.
Reyes de la creación el elefante, alto como torre; el león :1gil y feroz como el re-

lámpago y el ra,vo; el hipopótamo, pesado
como montaña; el cóndor, mudo como el
huracán; .v el fueg·o, y el ,·iento y tocias las
&lt;lescomunales fuerz;as de la naturaleza.
A toda esa fuerza bruta el hombre lm
opuesto su habilidad, su destreza, su ingenio, su mafüt, en fin. Del mandoble se ha
defendido con el junco; ele la fulminación,
con el pararrayo; de la muerte con la rncuna.
Al sablazo ciego ha opuesto la parada hábil; á la acometida del coloso el pase discreto de Jiu-jitsiu; contra el proyectil de
acero tiene la coraza de corcho; frente á la
autoridad dispone de la ciencia y al magi.~ter dirc?°t opone la polémica.
Todo esto está muy bien y nadie lo pone
en duda. &amp;Pero en qué consiste que la ,11aña yenza á la fuerza y cómo compreder que
lo pequeño se sobreponga á lo grande y lo
mezquino pueda desbancar :i lo sublime1
Entendámonos: Un kilográmetro, es un
kilográmetro y una tonelada una tonelada.
tPor qué prestidigitación resulta que el milígramo se puede burlar de la tonelada .Y
el grámetro lwce,· 11ia111ola8 al kilográmetro~ O somos ó no somos. Si tengo un peso
es claro que no es más rico que yo quien
tenga diez centa\'OS. Y sin emba1·go, suele
suceder que Job es más rico que Creso y
que Diógenes le tapa el sol á Alejandro.
¿Por qué? VolYemos á preguntar. Pues
por una razón muy sencilla:
En toda fuerza ó energía, como hoy decimos, física, moral ó social, hay que considerar dos elementos: la intensidad ele la
energfa y la posición ó situación que ocupa
ante las resistencias que se oponen á su acción. Esta situación ó colocación de la fuerz;a, que Stewart ha llamado, e11e1·gía de vos:ció11 se suma á la energía misma para
acrecentar su intensidad, ó por el contrario, es un obstáculo á su acción. A la energía intrínseca cualquiera que ella sea, hay
que agregar óquitar, según el caso, laque le
da su posición para formar concepto de su
eficacia.
Un proyectil que puede perforar una
placa si la hiere perpendicularmente, normalmente, como dicen los mecánicos, apenas dejará huella en su superficie si la toca de soslayo, oblicuamente; y el efecto
útil del proyectil será tanto menor, cuanto
esa oblicuidad sea más grande. Un brazo,
impotente para mover una piedra, podrá
remover una montaña, si aplica su empuje
á un brazo de palanca suficientemente largo. Para avivar el fuego, basta poner sobre
las brasas una chimenea; el aire que lo alimenta, colocado en meJor posición, circula
más libremente y el fuego se atiza .r chispea.
A veces una herida enorme deja vivir á
quien la recibe, lo que no obsta para que
un piquete de alfiler bien colocrtdo, fulmine
como el rayo.
El talento, el poder, el prestigio, suelen
set· nada fuera de su debida colocaci6n, y
bien colocada8 las medianías suelen hacer
prodigios. La espada de Breno en la balanza, es una colocación hábil de energías.
Todo el arte de la guerra consiste en buscar adecuadas po8ioiones para las fuerzas
combatientes. Esas posiciones la estrategia
las procura y la táctica las aprovecha. La
diplomacia explota igualmente la posición
de las energías.
Todo esto es consolador y estimulador.
Alcanzar el s1i11ww1n1. de la fuerza material,
moral ó social, es dado á muy pocos. Pero
los que estamos condenados á no ser más
que simples medianías, podemos fiar en
nuestro modesto empuje, porque tenemos
el recurso de buscarle una buena posici6n
que lo acreciente y lo haga plenamente eficaz.
No son, pues, los más ricos, ni los más
poderosos, ni los más geniales, ni los más
impetuosos los que acabarán por dominar
al mundo. Este dominio está reservado á
las más bn,biles, á los más maño808.

EL ~tUl'«DO fLU.STllADO

327

A la larga, la fuerza del león acaba por
ceder el paso á la astucia de la zorra.
Rólo que, en ocasiones, el más fuerte suele ser también el más hábil, y entonces nada ni nadie puede contra él.
Por fortuna el caso es raro; lo cual deja
á las medianías muchas probabilidades de
éxito.

DR. M.

JALAPA
La fama de la pintoresca ciudad donde ahora residen los Poderes del Estado
de Veracruz, se extiende á toda la República. Jalapa es, en efetto, una de las
poblaciones más s1mplit1cas, y cuenta que la costa del golfo tiene el privilegio
de las ciudades pintorescas, de las villas que son jardines floridos, de los paisajes maravillosos, de los maje&amp;tuosos rlos y de las playas deliciosas.
Jalapa ha conservado el carácter de las ciudades antiguas. Sus calles no son
tiradas a cordel, rlgidas, monótonas; van, por el contrario, siguiendo lineas tortuosas que dan á cada una su individualidad propia. Tiene también edificios mo-

FLORES.

00

Crónica Científica
Telegrafía submarina sin alambres

L

A posibilidad de transmitir mensajes telegráficos debajo del
agua, está causando una revolución en las comunicaciones
sub-acuáticas, como la causó en
las comunicaciones aéreas la
telegrafía descubierta y perfeccionada por Marconi. Estas revoluciones abren campos muy
amplios, donde }os hombres de ciencia pueden
mostrar sus talentos y su iniciativa.
Hace apenas tres años que John Gardner inventó
un torpedo dirigible, por medio de las ondas que
los sabios llaman Hertzianas, las cuales han sido
inventadas ó concebidas para explicar los fenómenos de la transmisión de la electricidad á distancia, sin intermedios sólidos. Ese torpedo trabajaba de una manera bastante satisfactoria, pero
como todos los aparatos sujetos á esas ondas, estaba sometido á los errores de interferencia de
otras ondas de la misma especie, interferencia que
en muchos casos podía ser casual, pero que en la
mayoría de ellos sería indudablemente intencional.
En el agua los errores por esta causa eran de
menor importancia que en el aire, pero existían,
y, por lo tanto, el sabio trató de hallar otros medios de comunicación que fueran independientes
de las ondas citadas.
Desde tiempos muy remotos se tenía la idea de
que el agua es mejor conductor del sonido que el
aire, pero esto no se había verificado de una manera exacta sino hasta el año de 1826, en el que
Colladon y Sturn hicieron en el lago de Ginebra
las experiencias que desde entonces se consideran como clásicas por todos los físicos. En esas
experiencias se observó que el sonido de una
campana tocada dentro del agua, se oía á una distancia cuatro veces mayor que si era tocada en el
aire.
&lt;Parece increíble que no se haya hecho uso inmediato de esta observación,&gt; dice el profesor
Skerrett en un estudio del que tomamos estos datos; pero el hecho es que nadie lo utilizó hasta
que el ingeniero Gardner trató de encontrar un
medio de comunicación submarina que no estuviera sujeto á los inconvenientes de las ondas
hertzianas. Comprendió que había encontrado el
medio ideal, pues la homogeneidad del agua es casi perfecta en las capas horizontales, y además no
habría el inconveniente de las corrientes atmosféricas. Todas estas eran ventajas, pero también
había inconvenientes, los cuales estaban represen•
tados por los ruidos de las sirenas de los buques
y de las hélices de los mismos.
Estos inconvenientes, que al principio parecían
insuperables, fueron superados fácilmente, haciendo uso de sonidos musicales para las señales de
los aparatos que pudieran llamarse telefonográficos; de esta manera se descartaban de un sólo golpe todas las posibilidades de interferencia.
Cada nota de la escala musical tiene su distintivo especial, que es el número de vibraciones
necesario para producirla; si se hace que el aparato receptor del telefonógrafo no sea sensible
más que para ese. número de vibraciones, se habrá obtenido un aparato sordo para cualquier sonido que no esté de acuerdo con su entonación, y
por lo tanto no habrá riesgo de interferencia,
aunque haya otros muchos sonidos. De esta manera logró tener Mr. Gardner, no sólo un receptor
de sonidos, sino un agente que pudiera servir para accionar una máquina.
La &lt;oreja&gt; del aparato del profesor Gardner es
superior á la oreja humana, pues está provista de
un indicador que hace que los sonidos no sólo se
oigan, sino que se vean; este indicador empieza á
funcionar luego que el aparato penetra en la zona de sensibilidad é indica al mismo tiempo que
la señal da la dirección de donde viene. De esta
manera aunque alguno de los miembros de la tripulación de un buque sea sordo, &lt;oirá,&gt; [con los
ojos] las señales del aparato, Esta peculiaridad
es la parte característica del invento del señor
Gardner.
Ahora veamos de que manera se hace que los
sonidos recibidos en el resonador hacen funcionar palancas y aparatos registradores creando corrientes eléctricas por el intermedio de contactos,
hasta obtener una escritura perfectamente legibla
y permanente.

falapa.-Parte del co11clttido del nuevo edilicio de la Comisión Geográfica E.i:ptoradora •

El aparato receptor consta, como parte esenciaJ,
de una lámina muy delgada de metal capaz de vibrar al unísono de cualquier sonido; de esta manera la placa vibra ante cualquier impre~ión, _pero
como está afinada en cierta nota, sus vibraciones
no llegan á la amplitud necesaria para hacer fu~cionar el aparato sino cuando se halla frente a esa
nota. Las vibraciones de la placa son de una amplitud tan pequeña, aun .cuando se haga_ sonar la
nota requerida, que se ha hecho neces_a:io el uso
de un micrófono especial para tra~smihrlas; este
micrófono, clave del aparato, consiste en dos ba•

Jalapa-Una calle de Jalapa.-Casino Jalapeño, patio y escalera.
Jardín Lerdo, Palacio de Gobierno
y Catedral.

rra~ muy delgadas de plombagina; una de ellas
esta en contacto con la placa y su peso esta calcula~º de tal manera que mientras que la placa vibra
impulsada por un sonido que no es el propio, se
muev:e lib:1'emente, pero luego que la amplitud de
las vibra~iones llega al punto deseado se mueve
con la misma amplitud de la placa; de esto resu 1ta que cuando se llega á la nota el contacto entre
lo~ dos_carbones es más imperfecto. Estas intermitencias de contacto se comunican á un generador d~ electricidad, y el resto es sencillísimo para quien conoce algo de telegrafía,

demos, muy notables; pero conserva su poesta, el encanto que la ha hecho famosa.
. En _cuanto á S!) sociedad, Jalapa tiene también el prlv1leg10_ ~e las cmdades costefias: corazones abiertos¡
soc1ab1hdad, franqueza, la hospitalidad caballeresca,
son cualidades que distinguen á sus habitantes. No ob&lt;tante no ser una de las más populosas ciudades del
pals, tiene centros de reunión de primer orden. Cuenta
con un club recreativo de damas, que dan periOdtcamente ~estas en el casino Jalapefio, las cuales son correspondidas por los socios del Casino. Y asl se organizan
reuniones encantadoras, que son un atractivo más para
la vida en la ciuded de los Jardines, la Bella Jalapa,

�328

EL MUNDO ILUSTRADO

sus victorias le eligieron dux en 1688 y generalísimo por cuarta vez. Enfermo de las fatigas de la
campaña aquel héroe, que fué uno de los capitanes más famosos del Siglo XVII, murió en Nápoli
de R omanía (1694). El Senado mandó erigir un soberbio monumento á su memoria con esta inscripción: Francesco Mauroceno Poloponesiaco adhec
viventi. Con la desaparición de aquel insigne varón en la guerra y en la paz, no abandonó la fortuna las armas de Venecia, porque al mando de
Molino, de Córnaro y de Zeno siguieron obteniendo triunfos brillantes¡ pero la paz de Pasorowitz,
celebrada entre los aliados y la Puerta (1709) , á
instigación del Austria, defraudó á Venecia de
sus esperanzas, de conservar sus conquistas alcanzadas con tanto heroísmo, pues en aquel pacto
se estipuló que los Otomanos volverían á ser dueños de Morea, en cambio de insignificantes concesiones que se hicieron á la República Veneciana.

NACIONALIDADES MUERTAS.
VENECIA.

IV.
Después de relatar brevemente cómo elreducido
pueblo insular veneciano, por medio del comercio,
de la industria, de las armas y de la política, llegó á
ser una de las potencias principales de Occidente,
de la lucha encarnizada que sostuvo la República
con casi toda la Europa, durante la liga de Cambray, de la que salió fatigada, pero en definitiva
victoriosa, y con recursos suficientes para concurrir tan gloriosamente á la espléndida victoria de
Lepan to, sólo nos resta exponer su incesante decadencia, no sin consignar que uno de los aspectos
más interesantes de la vida de aquel pueblo memorable, fué aquella brillante representación que alcanzó en la esfera del arte, que con verdadero pesar nuestro omitimos detallar aquí porque le daría á
este trabajo histórico proporciones que fatigarían
por su amplitud, en cambio del interés de la materia; detalles que nos proponemos tratar en artículo especial. Baste decir que hasta el siglo XVI
no tomó la ciudad de Venecia el material, imponente y original aspecto que aún conserva. En
ese siglo, que fué para ésta, lo mismo que para
las demás naciones de· Italia, la edad de oro del
arte, aparecieron los arquitectos, los pintores y
escultores que han ilustrado tanto á la escuela ve-

***

Venecia.-El muelle.
armas de la República, y exterminados los terribles piratas que infestaban el Adriático.
Desde la primavera de 1645 un fuerte ejército
turco invadió la isla de Candía, sin previa declaración de guerra; tan inesperada agresión conster-

Venecia.-La iglesia de San Marcos.
neciana. Y quizás, pudiera decirse más, refiriéndose á la misma deslumbradora centuria, de las
ciencias y de las letras, cultivadas con éxito sorprendente en la Reina del Adriático, omitiéndolo también por las consideraciones anteriores.
Gravísimas disensiones surgieron entre la República y el pontífice Paulo V (Borghese), con
motivo de disciplina eclesiástica, y como el gobierno veneciano se mantuvo firme en la defensa
de los que creía sus derechos, en 1606, Paulo V
fulminó la excomunión sobre el dux y el Senado,
y luego, puso en entredicho á toda la República.
Esta, al fin, cedió en algo, sin menoscabo de su
dignidad, y el pontífice romano, en cambio, levantó el entredicho.
Las invasiones anteriores de los Turcos redujejon á muchos habitantes de Croacia, Dalmacia y
Albania á buscar un asilo en los puntos más ásperos é inaccesibles del litoral del Adriático. Estos Uscocos (desterrados ó fugitivos) como se les
llamó, fueron protegidos por un poderoso feudatario del rey de Hungría y porelarchidnque austriaco Carlos de Gratz. Faltos de toda especie de
recursos para subsistir, unos de ellos se hicieron
bandidos, y otros-se convieron en piratas. Sus correrías pertubaron profnndamente el comercio
marítimo de los Otomanos, y la Puerta env ió un
embajador á Venecia para declarar que si esta
república no quería ó no podía limpiar el mar
de piratas, ella se encargaría de hacerlo por sí.
El Señorío ordenó que sus galeras persiguieran á los Uscocos; y en efecto, echaron á piqne algunos de sus barcos después de ahorcar
á sus tripulantes. Reclamó también el emperador Matías, y las tropas venecianas tomaron el castillo de, Novi que era una de las principales guaridas de los piratas, y luego, destruyeron las salinas, situadas cerca de Triestre, lo que
irritó á los Austriacos, que se apercibieron á proteger á Grodesia, sitiada por los Venecianos; pero
en aquella vez la intervención pacífica del Papa
y de los reyes de Francia y de España, dió término
{1 la contienda, y quedaron salvado el honor de las

nó á Venecia y la obligó á adoptar medidas enérgicas y extremas para defender su querida isla
del mar del Archipiélago, y para castigar á los
violadores de la fe de los tratados. Durante veinticuatro años se sostuvo en la isla una guerra, henchida de peripecias heroicas en que se ilustraron
los nombres de los guerreros venecianos Francesco Morosini, Leonardo Fóscolo, Andrés Córnaro,
Bautista_Grimani, Luis y Lázaro Mocénigo; la for -

tuna volvió las espaldas á las armas de la República, y en septiembre de 1669, el primero de estos
jefes, que era el comandante general, firmó un tratado, en virtud del cual, quedaba abandonada la
isla á los Otomanos, conservando la República
sólo tres puertos de ella. Ratificado ese convenio
por el Gobierno, vuelto que hubo Morosini á la
patria, se constituyó prisionero y pidió justificar
su conducta. Después de las minuciosas informaciones sobre su administración y hasta acerca
de s u vida privada, los inquisidores del Estado,
el dux Domingo Contarini y el Senado, reconocieron su inocencia, y permitieron, más tarde á Morosini tomar venganza de sus calumniado;es, del
modo que las almas grandes se ven)!an: haciendo
nuevos servicios á la patria.
Y esta venganza del preclaro Morosini quedó
unida á la última campaña que sostuvo Venecia
en su vida independiente, y ya en el período de
su irremediable decadencia. No atendiendo la República más que al deseo de recobrar sus posesiones en el Oriente y vengar sus recientes derrotas
fácilmente entró en alianza (1683) con el Empe:
rador de Austria y el rey de Polonia contra los
Turcos. Aquella alianza y la declaración de guerra la hizo solemnemente el dux Justiniani, siendo la principal estipulación de la liga que después de restablecida la paz, cada una de las partes
contratantes quedaría dueña de todo lo que hubiera conquistado, quedando convenido también
que mientras los Polacos y Austriacos llevarían
sus ataques é invasión hasta las bocas del Danubio, l os -Venecianos operarían con su flota en el
Archipiélago. En consecuencia, la República apercibió una fuerte escuadra, cuyo mando confió,
con el aplauso de todo el pueblo, al ilustre Francesco Morosini, con el grado de capitán general,
dándole por tenientes á Strasoldo, Alejandro Molino y Antonio Zeno. El generalísimo veneciano
se propuso apoderarse de la Morea (antiguo Pe1oponeso), y apenas entró en campaña, entró con él
la victoria. En los años de 1683 á 1687, alcanzó
brillantes triunfos, apoderándose de innumerables
islas, ganó sangrientas batallas y tomó á vi va fuerza Corinto, Misistra y Atenas, haciéndose dueño
de toda la Morea. Sus conciudadanos,- le concedieron el título de Peloponesiaco, y enmedio de

329

EL l\roNDO ILUSTRADO

Ese ti-atado fué el último acto político de importancia de Venecia; en lo de adelante-y esa fué
su actitud durante el Siglo XVIII-se encerró en
un sistema de aislamiento completo, y vivió durante esa centuria oculta en el silencio y la soledad de sus lagunas. Vivió vida obscura, apenas
interrumpida su monotonía por las intrigas de su
aristocracia que seguía dueña de ese gobierno, cuya arma era principalmente el vil espionaje, y
tantos espías hicieron popular entonces este refrán En Venecia las paredes oyen, 6 las paredes
hablan. Y el espionaje y la más vil delación generalizados, acabaron con la mútua confianza é
introdujeron la sospecha y el recelo hasta en lo
íntimo de las familias.
Aislarse en política es lo mismo que dejar de
existir; y ninguna potencia había en Europa que
tanto como Venecia debiese rechazar toda política de aislamiento. De él vino á sacarle la Revolución Francesa. Los triunfos del general Bonaparte en los postreros años del Siglo XVIII le llevaron hasta el Véneto empujando á las derrotadas tropas del Austria. El vencedor propuso una
a lianza al Senado veneciano, que la rechazó tímidamente. El gobierno despótico y cruel desde
mucho tiempo atrás, se había convertido en un
poder débil y caduco que no ocultaba sus simpatías por los enemigos de la Revolución Francesa.
Preparados ó simplemente consentidos por el gobierno oligárquico habíanse sucedido tumultos
en el Véneto contra los Franceses, los que dieron
motivo á una carta amenazadora de Bonaparte, dirigida al Senado, la que el general Junot, futuro
mariscal y duque de Abrautes, y ayudante entonces del mismo Bonaparte; soldado tosco y grosero, presentó personalmente y entró en el Salón, con espada en la mano, cubierto y con las
espuelas calzadas; la carta amenazaba con la
guerra, si el Gobierno veneciano no adoptaba inmediatamente las medidas encaminadas á hacer
cesar aquellos tumultos, á lo que el Senado contestó, haciendo protestas de arrepentimiento; pero
el lunes 27 de Abril de 1797, estalló en la ciudad
de Venecia un complot, y en las casas, calles y
plazas hubo grande matanza de Franceses. Esa sangrienta asonada fué reprimida por los generales
franceses Balland y Kilmaine: los miembros del
Gobierno veneciano se ocultaron, y los Franceses
instalaron solemnemente una municipalidad demócrata que mandó quemar en la plaza pública
&lt;:1 Libro de Oro y el gorro ducal.
En 17 de Octubre de aquel año (1797), Bonaparte, vencedor, firmó en Campo Formio y en nom-

bre de la Francia, un tratado con los representantes de Austria; se pactó que la ciudad de Venecia
con los Estados de Tierra Firme eran cedidos al
Austria, así como la Istria, la Dalmacia y las islas
del Adriático, reservándose Francia el dominio
sobre las del Archipiélago Jónico.
FINIS VENETIJE!
En efecto, Venecia murió ese día como nacionalidad independiente, después de trece siglos y
medio de vida, ilustres y grandes á contar desde
el establecimiento de los Vénetos en la laguna del
Adriático; y deben haberse estremecido, entonces, en sus tumbas, los Dándolo, Gradénigo, Celsi,
Mocénigo, Loredano, Grimani, Vaniero, Coleoni,
Córnaro, "Ji más que todos el Peloponesiaco Francesco Morosini.

•••
Desde el tratado de Campo Fonnio que fué una
odiosísima violación del derecho de gentes, á la
que contribuyó eficazmente la inepta y cobarde
aristocracia con sus últimos yerros y su inaudita
torpeza, hasta 1805, en que la decisiva batalla de
Austerlitz que permitió á Napoleón dictar la paz
de Presburgo, Venecia languideció dominada por
el Austria. Después de esa paz, firmada en 27 de
Diciembre de 1805, l\&gt;S Estados Venecianos con la
Dalmacia y la A lbania fueron cedidos por el Austria al reino de Italia, cuyo soberano era también
Napoleón. Unida Venecia á los dominios de este
coloso, fué fiel á su fortuna, hasta que se eclipsó
aquel sol, que la visitó en 1807 con la imponen·
te pompa que solía. Pero después de su estruendosa caída, las potencias europeas abandonaron
en los tratados de Viena el Lombardo-Véneto
(1815,) al Austria. Entonces el águila bifronte
de Austria Felix clavó desapiadada sus garras en
la República, que fué gloriosa, veneciana; é imperó allí por muchos años con todo el rigor de
las vengativas reacciones, la política opresora,
fría y petrificada de Metternich; fué el tiempo de
los plomos para los presos políticos que Silvio
Péllico inmortalizó en Mis prisiones. Pero la segunda Revolución francesa en 1848, galvanizó el
cadáver de Venecia, y en los primeros días de
aquel aiio, á las voces eloc11entes del abogado Daniel Manín y del filósofo dálmata Tomasco que
pedían en el Ateneo de Venecia reformas política para el gobierno del Lombardo Véneto se levantó el entusiasmo patriótico y el antiguo valor
de los venecianos. La prisión de los tribunos produjo uua viva irritación en todos los ánimos. Al
mismo tiempo, Milán sacudía el yugo; en París
caía en febrero el rey Luis Felipe, y la misma
Viena se estremecía con las primeras convulsiones de la revolución; organizóse en Venecia una
guardia cívica que enarboló la antigua bandera
de San Marcos. El pueblo insurreccionado reclamó la libertad de los dos ilustres presos, que fueron excarcelados; la guarnición austriaca abandonó la ciudad de las Lagunas, y el 23 de Mayo pro'clamóse la República, colocándose á su frente á
Manín, aquel ilustre tribuno que había dicho al
cadáver: Surge et ambula. Esta resurrección se debió, no á la aristocracia, sino á la valiente y á la
noble democracia, representada por los obreros
del Arsenal que decían; &lt;arrojemos á nuestros
«opresores extranjeros, y volvamos á esa gloriosa
«R epública que por espacio de catorce siglos fué
&lt;honrada y respetada por todos los pueblos del
mundo.&gt; Pero nadie acudía en su auxilio, ni el
Véneto, ni la, Francia, apesar de los !(radilocuentes discursos de Lamartine, ni el resto de Italia,
ni el papa Pio IX que fué el primero en atizar el

IL.OS WlUIE.VOS lU:Nil!F'OllU~l!ES !D)IE. IL.A &lt;G[:N!D)AllUWIE.~IlA
Los cuerpos ele la gendarmería montada estrenaron el día primero de los corrientes su
nuevo uniforme ,v con rl pasaron su re,·ista ele comisario correspondiente al presente mes.
Como se ,·erá por
las ilustraciones adjuntas, el nuevo
uniforme consiste
en kepí con cimera
de plumas; dolmán
azul obscuro cruzad o por cordones
blancos sobre el pecho; pantal6n blanco .Y botas hasta la
rodilla. El s_a ble
tiene borla blanca,
como ha tenido hasta ahora, y la_montura es la misma
que han usado los
cuerpos anteriormente.

I

Venecia.-Cuádriga que se encuentra en la Catedral de San Marcos.

o

movimiento revolucionario itálico, ni mucho menos la aristocracia veneciana que veía en Manín
y en el dálmata Tomasco-esos dos soles- nada
más que dos plebeyos obscuros. Los versos inmortales del egregio poeta español Lucano pudieron
invocarse entonces por los patriotas venecianos:
« Victrix placuit diis»; pero con la justa variante:
« Vicia Manini!».. . Y el pueblo abandonado por el
cielo y olvidado por los grandes de la tierra, nombró dictador á Manín, el último dogo-como le
decían. Sí, el postrero de la lista; pero el primero
por el esfuerzo patriótico, más grande que los
ilustres y preclaros Dándolos y Morosini, porque
estos hicieron pacto con la victoria; y aquel inmortal en la Historia lo hizo solemne con la muerte y con el destino, como lo hacen los héroes. En
la defensa de Venecia asediada por las fuerzas de
mar y tierra del Austria durante diez y siete meses, bombardeada, exhausta de víveres la ciudad y
sus defensores armados, azotada por la peste que
diezmaba las filas de los defensores más que las balas de los enemigos, fué Manín el Ayax de aquella
Iliada que se desarrolló en el fondo del Mar Adriático, haciendo frente á todo, sin esperanza alguna
de auxilio; pidiendo quizás como el héroe de
Homero, no otra gracia á los dioses, nada más que
luz para no combatir á la sombra contra sus enemigos innobles.
Expugnada Venecia, en virtud de una capitulación honrosa-último servicio que le debió á Manín,-Venecia volvió á entrar en su tumba, que
fué lo mismo que seguir bajo el dominio del Austria, y su defensor preclarísimo murió de dolor,
algunos años después, tal vez renegando de la
virtud como Bruto en la lúgubren.&gt;che de la rota
de Filipos: "Virtud, eres mentira, eres sombra, nom''bre vano ...... y yo infeliz, que he creído en ti!... "
palabras exhaladas por el h éroe estoíco antes de
partirse el corazón con su espada; palabras qut
algunos creyeron que eran una blasfemia, y que no
eran más que la verdad, expresada por una grande
alma y un gran corazón............ .
Napoleón 111, que amó á Italia más que el gran
Napoleón, que fué italiano de nacimiento, rescató
con sangre francesa en 1859 el Lombardo-Véneto
y lo devolvió á Italia. Venecia siguió sufriendo el
yugo extranjero hasta 1866, en que la batalla de
Sadowa, que tan fatal fué para Austria, antes Félix, la devolvió á Italia.
El Bucentaurn no lleva anualmente más á su
bordo, el día de la Ascención, al dux á la alta
mar para celebrar el desposorio: los restos del
gran navío oficial se pudren lentamente en el Arsenal. Sus góndolas que antes ocultaron tantos
amores culpables, y por lo mismo, vergonzantes,
no se deslizan por los canales, engalanadas como
antes. No hay ya las fiestas atronadoras de otros
días; pero en cambio, Venecia, si como nacionalidad sigue muerta, su alma tenax y constans, alienta hoy virilmente, confundiéndose con la grande
alma parens, que se llama Italia.
La ciudad de las lagunas ha dejado en la Historia una gloria inmortal. Si en lo porvenir nueva
invasión desbordándose por las gargant;s de los
Alpes Julios, como á mediados del siglo quinto
se desbordaron los Hunos de Atila, amenazare á
esa otra inmortal y ungida con gloria, la raza latina; Venecia, reviviendo su antigua existencia
será, quizás. la primera en defenderla, al defen'.
der el Oriente de la patria común, Italia.
Julio de 1908.
JULIO ZÁRATE.

�330

EL MUNDO ILUSTRADO

'331

EL MUNDO ILUSTRADO

8 de Septiembre

Como todos los años, la devoción nacional deposi/6 el día 8 sus ofrendas en mem:i•
ria de los héroes de Molino del Rey y Chapaltepec.-Estas fotografías fueron
tomadas durante la ceremonia.-Representan la concurrencia que
llenaba las tribunas; el Sr. Presidente depositando su ofrenda
personal ante el monumento de los niños héroes.-Los
niños del Kindergarten Froebel depositando
sus coronas; y el monumento á los héroes
del Molino del Rey.

EL MOLINO DEL REY
El día 6 de Septiembre, recibió el Presidente
Santa Anna un oficio del general Scott en el que
éste manifestaba orgullosamente que consideraba
violado el armisticio por parte de México y declaraba rotas las hostilidades, si no recibía al instante satisfacción y reparación. ¡Era de nuevo la
guerra! Las bandas militares tocaron Generala, y
las campanas á rebato, continuándose los aprestos
de resistencia, reforzándose las guarniciones de
las garitas, en tanto que el ejército americano que
ocupaba Tlálpam, Coyoacán y Tacubaya, era movilizado para avanzar sobre la Capital.
El objetivo del plan del enemigo, consistía desde un principio en abrirse paso por el Poniente,
después de nulificar las posiciones de Molino del
Rey, Casa Mata y Chapultepec. El general Scott
creía que en la primera de aquellas posiciones
tenía el ejército mexicano un gran acopio de elementos de guerra, y sobre todo, abundante existencia de sacos de pólvora.
Además, teniendo en cuenta que el ataque sobre la Capital era decisivo si se dominaba el Oeste,-relativamente más fácil de ocuparse, desprendiéndose las columnas americanas de Tacubaya,
--que las que se lanzaran contra San Antonio
Abad, en el Sur, Scott hizo dirigir todo su impulso sobre el rumbo indicado, tanto más cuanto que
á su vez el general Santa Anna, rotas' las hostilidades, dirigió su vista hacia la región amagada
tan especialmente por su adversario.
Este avanzó desde el día 7 sobre la línea de batalla que con gran pompa militar fué estableciendo Santa Anna en los campos de Molino del Rey,
Casa Mata, Los Morales y Anzures.
Nuestras tropas ocuparon tras del bosque de

La plataforma de honor durante la ceremonia del día 8.-Los alumnos del Colegio Militar en jormaci6n en el bosque.- El señor Presidente llega á Chapultepec, acompañado
del señor Vicepresidente y el señor Ministro de la Guerra - Grupo de niñas que
concurrieron á la ceremonia.
c

C~apultepec el edificio de Molino del Rey, dividido en dos secciones por un acueducto que ofrecía un buen abrigo atrincherado á los defensores.
Parte de la finca constituíala el fuerte molino del
Salvador, ligado por la línea del acueducto, con
un antiguo molino de pólvora, dentro de cuyo
edificio se construían cañones. Al Norte de esta
línea, cuyos extremos eran dos construcciones de
tetzontle y cantería, estaba la calzada de Anzures
que quiebra al Oriente, en tanto que al Sur limi~
tábase el frente dicho, con los muros y cercas lejanas que veíau á los campos y lomas de Tacubaya.
Al N. O. de los molinos había otro edificio aislado,-Depósito de pólvora (la Casa Mata)-rodeábale un foso pequeño y varias líneas de chaparros parapetos. Sobre la extensión que abarcaba estas posiciones, en torno de algunas millas
alzábase la cresta más alta del castillo de Cha pul~
tepec, cubriendo defensivamente la región occidental con los agresivos fuegos de sus cañones.
Y he aquí cómo Santa Anna cubrió su línea de
batalla para impedir el avance de las columnas
americanas, que sabía iban á apoderarse de la fortificación mexicana avanzada de Casa Mata y
Molino del Rey:
En la izquierda, sobre los molinos, hizo colocar la brigada del general León, compuesta de los
batallones de Guardia Nacional: Libertad Uni6n
Queréfüro y Mina.
'
'
A la mañana siguiente se reforzó esta guarnición
con otra Brigada. El 49 Ligero y el 119 de Línea
ocuparon la Casa Mata en el flanco derecho, en
tanto g,ue en el centro, entre ambos molinos, tras
de zan1as y magueyales compactos, se situaba la
Brigada del general Ramírez, con cuatro batallones, apoyando fuertemente una batería de seis
piezas.
La Dívísí6n de caballería, compuesta de 4,000

caballos, se situó á tiro de cañón de Casa Mata
on orden de estará la espectativa de la batalla,
para caer en el momento oportuno sobre el flanco
izquierdo del enemigo, en el acto de empeñarse
la refriega con nuestra infantería.
La reserva formada por el 3er Ligero y el 49
de Línea, quedó en el bosque de Chapultepec,
pernoctando esta parte de fuerzas en la cima del
cerro, al mando del General Echagaray.
Pero la batalla que esperaba Santa Auna para
el día 7, en la parte occidental de México no se
verifica; y creyendo que Scott ha escogido ~l Sur
- arrojando sus columnas de Tlálpam, Coyoacá~
y Churubusco sobre la garita de San Antonio
Abad,-desguarnece en la noche del mismo día 7
la línea de batalla que defiende el Poniente de la
Metrópoli, desmembra~do el robusto brazo,-bien
armado antes y presto a la pugna,-para fortalecer el Sur. ¡Esto fué el penúltimo desastre!
¿A qué retirar de la potente línea de batalla
del M9lino del Rey y Casa Mata, apoyada por los
fuegos de Chapultepec, fuerzas que deberían ser
el alma de una resistencia heroica, alentando con
su sola presencia las filas mexicanas, y á qué, sobre todo, dejar sin sostén la batería central, bajo
el pretexto de que iba á ser atacada, allá .... hacia San Antonio Abad, la puerta que cerraba ante
México la calzada meridional, y por qué tantas
vacilaciones y contraórdenes delante de un enemigo que ostensiblemente embestía cierto rumbo
de nuestra plaza? ¿por qué semejante cúmulo de
disposiciones militares? ...
Nadie lo pudo comprender entonces. ¡De nuevo resurgió la frase siniestra, el eterno anatema
que para colmo de catástrofes se desplomaba flamígeramente sobre el Director de los destinos de
la Nación mexicana!. ... brotó de nuevo dantesca y
trágica la palabra ¡traición! ¡traición! Y no hubo
tal traición: fué que se acumularon terribles can-

sas precedentes, atroces, sociales, par_a determ_inar
en el ejército mexicano, siempre valiente y siempre abnegado, el punto final de la última derr~ta
que fuera al mismo tiempo claro de luz ~e gloria,
cerrando la triste Epopeya de la Invasión Norteamericana en México! ..... .
La brigada del general W orth destacó sus oficiales de ingenieros por entre las lomas de Tacubaya, frente á nuestras posiciones, y ya ~n la madrugada quedaron instaladas sus ba_terias, cuyos
cañones habían de sostener el combmado ataque
de cerca de 4 000 americanos, bien armados y cubiertos por n~bes de ligeros d~agon~; teniendo á
su retaguardia aquella masa imp1;1lsiva, confiada
en el triunfo, fuerte y rauda, considerables sostenes y reservas, flor y nata de las tropas veteranas
enemigas.
.
Las fuerzas del jefe Worth fueron sostemdas
por tres compañías de dragones, amén de dos ~iezas de artillería de sitio de á 24 y por otra brigada ligera americana, repart_iéndose las colum~as
enemigas en un frente considera?le en el_ que JU•
gaban más de 3,500 rifles, ocho piezas de artillería
y 400 caballos. Era que habían aumenta~o s:u
fuerza de ataque en tanto que nosotros la disminuíamos como ya está indicado.
A las primeras claridades del día 8, saludaron
nuestro campamento, rompiendo fuego ~obr~ el
Molino la batería enemiga. A derecha é 1zqmerda fuer~n avanzando hábiles tifadores americanos
hacia nuestras líneas, protegidos por aquella su
potente artillería. Los cañones que coronaban las
crestas de Chapultepec y la batería_que ante los
molinos, oculta tras el magueyal ach vaha sus descargas, respondieron ferozn:iente al estupendo fo.
gonear de nuestro adversario.
Este batió con sus cañones de Duncán la Casa
Mata, disponiendo otros para enfilar la ~zquierda,
hacia donde podía aparecer la caballena nuesti;a
del general Alvarez, quien, como sabemos,. tema
orden de acometer el flanco izquierdo enemigo en

el instante en que
cargara sobre nuestro frente de batalla.
Después de largos despliegues de.
las secciones beligerantes que maniobraban en sus
respectivos ca mpos para formar sus columnas de asalto; después del intenso rebramar de las baterías americanas sobre los molinos del Salvador y Casa Mata, destácase una columna de infantería enemiga,
que lentamente y ladeando pequeñas lomas se
aproxima á tomar nuestra batería del magueyal.
Resistieron con sus fuegos los bravos batallones
que cubrían las azoteas del Molino del Rey y Casa Mata y algunos de los tiradores que se defendían tras las ruinas de los edificios cercanos 6 ante los muros del acueducto y los relieves ásperos
y ondulantes del terreno.
Pero nuestra batería, que no tuvo próximo sostén, no pudo resistir el empuje de la columna
enemiga, y pronto perdió sus cañones, no obstante la resistencia que hizo el 39 Ligero, tras el
acueducto. El americano avanza sostenido por los
fuegos de su batería ligera, cubriendo su frente
con la poderosa y terrible línea volcánica de sus
mejores rifleros, siguiendo á esta columna de asalta, dos batallones de reserva.
Detúvose toda esta masa ante nuestros fuegos de
cañón y fusilería, en tanto que eran amagadas las
posiciones extremas del molino del Salvador y
Casa Mata, jugando sin cesar contra el centro enemigo la línea occidental de los cañones de Chapultepec.
El primer asalto de la columna americana fué
tan impetuoso y tan hábilmente preparado, que
después de haber roto su fuego último para llegar

á bayoneta á la batería mexicana, volteó nuestros
cañones, entre hurras furiosos y delirantes, llevándoselos á toda carrera, ya que nuestra lejana
infantería del acueducto y de los molinos era insuficiente para evitar aquel fracaso.
Al mismo tiempo, otra columna norteamerica
cargaba fuertemente sobre el molino del Salvador,
á la derecha, protegida por gruesos cañones, en
tanto que otras fuerzas amenazaban nuestra izquierda, siempre asegurados los adversarios por
la enérgica sugestión de su relativamente poderosa artillería.
Ahora volvamos á contemplar la terrible columna de asalto que arrancó nuestros cañones de la
batería central, entre Casa Mata y Molino del
Rey.,, .Se apodera de nuestras piezas, y ya las
lleva en son de triunfo, cuando tras los victoriosos enemigos carga á paso veloz d batallón del
General Echagaray, que en Chapultepec permanecía de reserva ...... Carga el valiente Cuerpo, yel
adversario, acosado á retaguardia, vuelve caras,
tiende sus tiradores ante pequeñas columnas que
se lanzan sobre las nuestras á bayoneta, más retroceden . ..... y extendido otra vez en amplia fa.
ja el combate de fuego y arma blanca, logran
nuestras banderas bellos triunfos .... Las columnas de Echagaray y Balderas arrancan entre la refriega los cañones que nos habían tomado los
americanos, y allá en la Casa Mata, al mismo

S igue eii la página 344.

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832

EL MUNDO ILUSTRADO
MUNDO 1LUSTRADO

333

Las Fiestas de la Covadonga

La banda de Rurales de Pachuca tocando durante el concurso.-El Concurso de diávolo.
El jurado se retira,
U na vez más pasó el 8 de Septiembre, y las
fiestas de Covadonga se celebraron con el entusiasmo y la alegría que la colonia española ha
sabido poner en ellas desde hace muchos años.
Hay españoles que recién llegados á México se
admiran de que se celebre casi como fiesta nacional de España el. aniversario de las batallas de
Covadonga y Monserrat, pero una vez que han
asistido á los festejos, que han visto desbordarse
la comunicativa alegría de los asturianos, se han
sentido contagiados de ella, y, desde el excelentísimo señor Ministro de España hasta el último
hortera de tienda de barrio, se preocupan por hacer que las fiestas de Septiembre sean reflejo fiel
de las más populares de España.
Nosotros, que en cuestión de fiestas somos de lo
más susceptible que hay, y que además de ello
tantas y tan buenas simpatías tenemos por el pueblo español, á pesar de l os que dicen lo contrario, vamos con mucho gusto á acompañarlos en
una celebración que ha entrado de tal manera en
nuestras costumbres, que si por desgracia llegara
á faltarnos, que no nos faltará, hecha por la colonia española; la haríamos nosotros, aunque no
fuera más que para no olvidar la costumbre. Si á
esto agregamos que nuestra sangre ha sido conmovida el día 8 por la mañana ante el recuerdo de nuestros niños héroes, nadie extrañará que
la tarde de ese día sea casi una tarde de fiesta
nacional para nosotros.
De esa manera todo contribuye para hacer de la
«Covadonga&gt; una fecha que españoles y no españoles esperan con ansia antes del ocho, y recuerdan con deleite una vez que ha pasado.

***
y así ha sido este año; varios meses duró la
preparación de ~as fiestas, y en: su pro~~ama se
hicieron inovac1ones cuya me¡or sanc1on es el
entusiasmo muy merecido que despertaron. El
concurso de bandas se ha aclimatado entre noso·
tros y ya no son sólo las bandas de la ciudad las
que'concurren á él, sino que vienen de los Estados á competir en el artístico torneo; en cuanto
al concurso de diá,volo, apenas había sido emitida la idea entre nosotros, ya había sido aceptada
y puesta en práctica por la junta directiva de las

fiestas francesas, una introducción que decía mucho del éxito que estaba reservado
al concurso de la colonia española, preparado con la debida anticipación, y estudiado perfectamente en sus detalles.

* **

El concurso de diávolo.-Un puesto de Conjetti.

La gran corrida de toros, elemento indispensable de la fiesta, la inauguró el treinta del pasado
dando la primera nota de elegancia y de alegría;
dicen los que manejan los cánones del toreo que
la corrida no fué un acontecimiento desde el punto de vista de la tauromaquia; no hemos de discutir con los tratadistas; pero conste que si desde ese punto no fué un éxito, salvo en lo que concierne á los aficionados que tomaron parte en ella,
desde el punto de vista de la elegancia fué toda
una &lt;nota social,&gt; y desde el punto de vista de la
alegría fué digna iniciación de las fiestas que, sin
duda, han sido las más entusiastas del año.
A pesar de que el Sol se negó á inundar con su
luz el coso no fué por ello menos brillante su aspecto; la distinguida concurrencia, entre la que
estaba lo más escogido de la colonia española así
como algunas de las principales familias de nuestra sociedad, era bastante para hacer que los tendidos brillaran de por sí, y, á pesar de que una
inoportuna lluvia templó algo los ánimos la fiesta
resultó espléndida; en nuestro número pasado dedicamos una plana especial á las ilustraciones de
esta corrida, y por eso nos abstenemos de ilustrar·
la ahora.

.

"*

Otra de las diversiones de carácter netamente
español que se ha aclimatado entre nosotros, y
exclusivamente entre nosotros, puesto que en España ya casi no se habla de ella, y ha quedado
relegada á ciertas regiones, es el pelo.tarismo.
La velada del sábado en el frontón resultó muy
animada y novedosa, pues á los juegos de pelota,
que de por sí bastan para entusiarmar, se agregaron asaltos de luchas japonesas que se veían por
primera vez en el 'f rontón; hubo asaltos de Jiu-

Jits (lucha cuerpo á cuerpo) y de Ken-Jits (lucha con sable] , y tanto los pelotaris, que habían
sido selectos entre los mejores, como los nipones,
hicieron cuanto estuvo de su parte por hacer que
la velada luciera. Los japoneses terminaron su
juego con un «Viva España&gt; que fué muy aplaudido.

** *
El día siguiente fué el gran día; se iniciaron las
verbenas en el Parque Español.
Con mucha anticipación, la junta de los festejos se preocupó por mejorar y hermosear el par;ue, y éste, que el año anterior era un llano escueto, en el que, por la premura del tiempo sólo
se pudieron levantar algunos puestos, se presentó
este año convertido en un verdadero parque, en
medio del cual se levantaban una infinidad de
puestos, á cual más artístico y airoso; el aspecto
que presentaba el parque á los primeros visitantes era el de vn campo de fiestas nuevo y flaman te en espera de paseadores.
El programa del día encerraba muchas novedades; el parque de por sí prometía tanto, y el entusiasmo con que se esperaban las fiestas era tan
intenso, que desde por la mañana la avalancha
humana invadió el parque, y no era muy tarde
cuando empezaba ya á hacerse difícil la circulación.
Por la mañana, el gran atractivo fué el concurso
de. trajes regionales; se presentaron á él infinidad
de niños, y no fué eso lo más notable, sino la propiedad de los trajes, su elegancia y su variedad;
hubo, además de todos los trajes de las provincias y regiones de la península ibérica, trajes hasta de vendedores de bateas de nuestras calles:
¿qué esos no son trajes regionales? si son, son
regionales de nosotros, y ya que de tan buena ma-

Una pareja de asturianos.
:::::: Niñas Margarita Celorio y Marla Teresa Mayer, pareja de inditos mexicanos.
Una pareja de pasiegos.

Una pare;a de montañeses.
Niños Manuela, Ram6ny Adolfo Pria Rigay, representan una boda en Madrid.
Niña Luz Sai,iz, de Valenciana v niño Antonio P aredes Gayoso, de coracero.

�~L MUNDO ILUSTRADO

334

discutido, qué fallo no lo es, pero en general se
reconoce la justificación del jurado.

***

Y llegó la hora de la soirée; la única fiesta, aparte de la religiosa, que exigía el traje de frac.
La sala del Principal lucía un adorno sencillo
pero artístico á la vez; desde la fachada había ramilletes de llores, y el adorno era de llores casi
en su totalidad.
El programa de la velada, cuidadosamente seleccionado por los miembros de la junta de Covadonga encerraba bellezas de gran estimación para
los Españoles¡ la compañía del Coliseo llevó á la
escena dos zarzuela que cuentan: una con un argumento tierno y delicado y la otra con un gran
lujo de escenario; las dos alhagan, una los sentimientos, la otra los ojos.
La compañía dramática de nuestra compatriota
la señora Fábre_gas representó una de las obras
que más triunfos le ha valido últimamente y en
cuyo desempeño estuvo discreta y atinada, mereciendo los elogios de la selecta concurrencia; el
señor Secretario de Relaciones, Don Ignacio Mariscal, honró la fiesta con su p resencia, y con estos elementos se hizo una función teatral de la
colonia española para la colonia española y para
nosotros taro bién.

EL MUNDO ILUSTRADO

335

SOLEMNE FUNCION EN LA IGLESIA
DE SANTO DOMINGO '.

** ~

El Sr. Presidente en el buffet del Parque, antes del lu11ch.
nera contribuímos á las fiestas, justo es que figuraran algunos de los tipos que si ya no son muy
nuestros, lo fueron en época no lejana.
Hubo, entre otros, un tren de novios que llamó
mucho la atención, por lo original de la idea¡ en
elegante carretela abierta recorrieron el Parque
un joven desposado, con el correcto frac y el som ·
brero de resortes, quien no llegaba á una docena
de años, dando el brazo á la novia vestida de
blanco, y llevando los simbólicos azahares, la que
no ha mucho pasó de los números dígitos en la
edad.
Había un jurado encargado de discernir premios
á los niños que llevaran los mejores trajes, pero
la tarea era demasiado difícil, y el jurado decidió, decisión muy digna de alabanza, dar premios
á todos los niños, de esta manera todos estarán
contentos y todos se han divertido, que es de lo
que se trataba.

•••

No hay que decir á nuestros lectores que el
concurso de diávolo despertó en grado superlativo el entusiasmo de la chiquillería y aun de los
mayorcitos; quizás más de uno de los que nos
leen han sido víctimas de los desenfrenados estudios emprendidos en las casas, en las calles y en
los jardines, por los que se preparaban á disputarse el primer puesto en el manejo de ese juguete verdaderamente diabólico, que ha trastornado
el seso á nuestros muchachos después de haberlo
trastornado á toda Europa.
El jurado que otorgó los premios concedió el
de honor á la escuela elemental número 17, cuyos
alumnos se distinguieron notablemente en el manejo del difícil juguete¡ los demás participantes
en el torneo recibieron obsequios que les recompensaron de sus labores y trabajos de varios meses.

•••
Por la tarde se efectuó uno de los números del
programa que se esperaba con mayor entusiasmo: el co,ncurso de bandas de música.
Estaban inscriptas, y tomaron parte en él, tres
bandas de fama bien reconocida: la de policía, la
del cuerpo de artillería y la del cuerpo de rurales de Pachuca. Se esperaba mayor concurrencia, pero circunstancias imprevistas impidieron
que se presentaran á concurso bandas de las que
se esperaba un contingente que hubiera aumentado mucho el brillo del torneo artístico.
Las tres bandas entraban en competencia precedidas de una gran fama, y era dudoso, antes del
concurso, predecir el triunfo de alguna de ellas.
El jurado era una garantía de justicia é imparcialidad¡ bajo la presidencia del señor Don Ramón
Corral, Vice- presidente de la República, deliberaron, después de haber escuchado á conciencia,
altas autoridades en el mundo musical, como el
señor Don Carlos Meneses, director del Conservatorio Nacional de Música; Don Julián Carrillo,
nuestro gran compositor, laureado en los conservatorios de más fama en el mundo; Don Jorge
Romero Malpica, director de la banda de la Escuela Industrial Militar de San Luis Potosí; el señor Don Eduardo Gabrielli; el señor Don Benito
Díaz, y como representantes de la Junta d e Covadonga, los profesores Panteleón Arzós y Rafael
Gascón.
Después de una larga deliberación el jurado
declaró acreedora al premio de honor á la banda
de Policía; al segundo premio la banda de Artillería¡ y al fin declaró que, en vista de los méritos
de la banda de Rurales, se creaba un tercer premio consistente en una mención honorífica y un
obsequio en numerario, el cual se otorgaba desde
luego á la banda pachuqueña. El fallo ha sido

La Virgen de Covadonga ayudó á los soldados de Pelayo en la gloriosa batalla que se conmemora; hay que rendir homenaje á la Virgen, irla á verá la casa de su hijo el buen Jesús, y ofrecerle el holocausto de las almas buenas y religiosas de uno de los pueblos que durante tantos siglos le ha sido fiel.
Por su Santo Patrón, por su historia y por rstar en manos de sacerdotes españoles, la iglesia
que más se presta para fiestas españolas es la de
Santo Domingo, y ella fué la que en éste, como en
años anteriores, fué escogida para dar las gracias
á la madre del Cristo por el divino auxilio que
prestó á los que p el e1ban contra el mor c-.

.El Sr. General Díaz recorre el Parque ¡:lando el
brazo á la Sra. de C6logan y C6rogan.
El hermosísimo templo de los domínicos se engalanó espléndidamente para la regia fiesta religiosa á la que debía asistir el excelentísimo señor
Ministro de España en representación del rey Alfonso, y á la que se invitó á la dignísíma señora
esposa de nuestro Primer Magistrado.
La misa solemne y el no menos solemne sermón tuvieron en místico recogimiento las almas
de todos, la música sacra de la misa de Filke es
muy hermosa y convida al recogimiento y á la
adoración, lástima que las marciales nolas de la
muy hermosa Marcha Real Española no encuadren bien después del Credo, que es una de las
piezas de más mérito de la misa.

***

El Sr. Presidente conversa con el Sr. y la_Sra._de C6logan y C6logan.

Por la tarde ~iguió en el Parque la romería que,
iniciada desde el domingo por la mañana, no había cesado un solo momento, aunque con ligeras
intermitencias en que decaía 11n poco el entusiasmo de los paseant.:,, no por que se desanimaran,
sino porque era físi camente impos ible permanecer
por tantas horas en tensión nerviosa.
El señor Presidente de la República, á quien
i-lvitó la junta organizadora de las fiestas, se pre·
sentó en el Parque cerca de las cuatro de la tarde
y fué objeto de una cariñosa demostración de parte de los paseantes, cuyó entusiasmo recibió nue•
vo impulso con la presencia del Primer Magistrado, quien permaneció algunas horas-en el Parq ue recibiendo los homenajes de los cantadores y
bailadores. A la hora d el lunch se pronunciaron
discursos y brindis por la felicidad de los dos
pueblos, de las dos naciones y de s us gobernantes.
Y una vez que partió el señor Presidente siguió
la verbena, la que no terminó sino en las primeras
horas de la mañana del día nueve.

J,a Comisión de 1·ecepción"¡f;,1a puqrta dela iirl,·sia.-La ,Sr~. Car111en Ro1111·ro R ubio d1• Dla=;llega·á ta iglesia J' los de la Comis . d
recepc·1ón, ent~·e ell~s el Sr. Ro111el"O Dusmet. de 111!iforme, se acercan á sa!udar!a.-El Sr. Ministro Cólogan lle a á la 16" e
igles1a.- Detalle del adorno del Pórt1co.-Monseñor Ridolji es introducido por la Comisión,
,g

�EL

336

11:L MUNDO ILUSTIUl)O

337

IUUNDO lLUSTl tADO

La Cervecería de Toluca

Interior del puesto de la Cervecería de Toluca.

Esta Cel'vecería concurl'c sicmpl'c r1 las
tiestas con las que la colonia española c:clel m1 los aniversarios de sus fechas gloriosas.
Tuvo la honra de ser la primera (] ue concunió á estas tiestas, ~- desde hoc:e muchos
aiíos que contribu,rr al hrillo ~- esplendor
ele ellas por media de sus artísticas inst~l,aciones que si~mpre han llamado la atenc1on
de los concnrl'entes.
:Mientras que las fiestas se cekbl'aron en
los terrenos del Tívoli, la Cervecería de Tolnc:a procuró que el adorno de su in.talación pel'manente en esos tenenos forra la
mtís original, .r casi siempre aumentaha esa
instalación con la de otros poestos, en los
que procn l'aba alhagar el amor patl'io ele
los iberos con grnpos de sabor netamente
español, y adornos que á su vista hicieran
recordar la patria ausente.
Desde el año pasado '1 ue la fiesta se empezó á celebrar en el hermoso parque lenrntaclo expresamentr por la colonia rspañola la Cervecería dr Toluca, fiel á sus
t radiciones, ha ·procurado 11ue su pursto sea
cleo-ante y artístico ~- digno de la fama que
los'°puestos del Tí roli le conquistaron justamente.
Siendo la colonia espaííola la más numerosa sin duda, entre nosotros, ,Y en vista ele
11ue la mayoría de ella se dedica al comercio de abarrotes .\' expendio de cen·ezas; la
Cel'vecería (le Toluca se cree obligada á esforzarse por demostrar á La citada colonia
la estimaci6n rn que la ha tenido siempl'e;
para ello en las fiestas que. acaban de pasar
hizo derroche dr eleg-ancia ,Y de al't&lt;' &lt;'11
sus puestos. Había un gran salón junto al
kiosko de la Junta Directiva de los festejos,
salón que á las cualidades de el&lt;'gancia ,v
al'te reunía la ele solidez, cualidad que h ubiera sido muy rentajosa en caso de lluvia,
pues habl'ía claclo cabida fácilmente á un
o-ran número de personas.
b
Acompañamos estas líneas con fotografías del salón y de los puestos que tenía adjuntos, por l~s que l?s lJctores se darán
cuenta mejor que de nmgun otro modo, de
la belleza y elegante distribución ele los
puestos y ele! salón de la Cervecería.
Este se encontraba cerca del kiosko en el
que se efectuó el concurso de bandas, y elesde él se podía oír perfectamente lo que se
ejecutara en el citado kiosko; esta circunstancia que indica el buen tin9 de la casa,
unid~ 'al atractivo capital de la calidad ele
la$ cervezas, reconocidas como sin igual en
todas partes, hizo que el salón estuviera
constantemente lleno por los buenos bebe-

Parte posterior del puesto:de:1a;Cervecería de Toluca.

PUESTO DE

"'EL GAITERO"
Uno de los kioskos que más llamó la
atención en el Parque Español, fué el señalado con el nombre de «SIDRERÍA.-EL
GAITEHO.&gt;

Cuántos recuerdos despertó entre los hijos de la tierra ele Pela.ro; c~ántos de estos
se creyeron transportados a las montaíías
dr -Asturias cerca del espléndido templo de
· Nuestra Señora de Covaclonga, y cuántos
- de ellos también, se sintieron á ratos como
- si se estuvieran preparando para ir á clal'
c.rracias á la gruta á la Soberana que ayud6
los ind6mitos guerreros á la reconquista
de su querida patria.
Y buena raz6n había para abrigar semejantes ideas r despertar esos recuerdos;
podemos decir con seguridad (]_Ue nunca se
ha reproducido en :México un «llagar&gt; tan
bien caracterizado; no faltó en él nada, "&gt;'
todos y cada uno ele sus detalles hacían recordar «la tierruca&gt; más que ninguno otro
de los puestos.
8u originalidad, la riqueza de los detalles y la propiedad de los lugares, de los
tr-ast,os y del aim1eblado, indicaban la presencia de alg·uien que lo entiende, como es
el señor Don Gerarclo Díaz Pardo, el popular y activo representante ele la fábr!ca ele
Sidra «El Gaitero,&gt; de Valle, Ballma .v
Fernández, de Astmias.
.
Es Líen conocida entre nosotros esa s1cl ra,
y no necesitaba de una presentación tan
~l'iginal .Y tan vistosa para haber siclo gT1staela r preferida en una fiesta donde la mavoría. ele público está formada por perso'nas conocedoras· pero no cabe eluda que
Don GerarLlo q~liso extralimitarse en la
fiesta nacional echando la casa• por la ,·entana.
. .
Para dar una idea de lo e¡ ue fué el puesto vamos á hacer una descripción, aunque
se~ Ügera, ele él, para q~e, en comp~ñía ele
las fotoo-rafías que pubhcamos, dé a nuestros lectores una impresión cabal:

¡

Hermoso Kiosko del puesto de la Cervecería
de Toluca.

dores, quienes, como siempre, se deshicieron en elogios de la espl6nclicla bebida.
Aparte de este salón, la Ccrvccerfa coloc6 otros nueve puestos repartidos por todo
el parque, luo-arrs
rn que Pl público se reu,.,
.
nía de preferencia. Estos puestos estuneron al cuidado de algunos de los printipales empleados de la Cervecería, (] uienes
atendieran con suma amabilidad á las personas que concurrieron á ellos.

Estas atenciones, así como la }ll'efel'encia
que el público ha concedido siempre á las
crrvezas de Toluca, hicieron qur todos los
pue$tos estuvieran ocupados durante toclo
r l día por lo más selecto clr la concurrencia.
Xos complace felicitar una ,·ez 1rn1s á la
pl'estig·ia&lt;la fábl'ica de crrveza poi' este nueYO triunfo que se ,·iene aumentnl' á los muchos obtenidos durante su ra lnrg-a carrera
de progresos y victorias.

LA SIDRERÍA.

A. la derecha aparecían las clásicas pipas
de sidra con su espicha, r un gran ramo ele
laurel en la parte central á guisa de bandera; á la izquierda estaba el típico carro
cantador, que fué nno de los detalles que
más contribureron para clar á los concurrentes la idea de que se habían transportado á «la tierra&gt; por unas· cuantas horas.
En la fachada había dos escudos: uno de
España, y haciéndole penclant, el de Asturias con la cruz de la Victoria.
Dentro de la sidrería había bancos, tayuelas, xarrus y madreñas, todo netamente
asturiano; el clásico gaitero con su bolsa
debajo del brazo, y á su lado una guapísima asturiana con su traje regional.
Lo que más gracia hizo á los concurl'entes del puesto .v los tuvo en constante
hilaridad, fué un grupo de ciegos que,
acompañados con violín, bombo .r pandereta, hacían la relación de un crimen horroroso ,\' espeluznante; ya era el caminante á
quien los bandidos más desaforados asaltan
en un crucero del camino, .r á quien descuartizan hasta no dejar hueso sano; .ra el
hijo desnaturalizado, que en un arranque
de furia quita la ,irla á su padre, comiéndoselo á mordizcos ú otras cosas tan horripilantes .Y espantosas como las anteriores.
No fatt6 un s6lo momento el público numeroso en el interior del puesto, en el (] ue
se expendió la sidra natural, dulce, seca .\'
achampaííada, la que mereció alabanzas de
cuantos la probarnn, y conste que los que
la probaron siguieron tomándola poi' todo
el resto del día.vele la noclw. El exquisito
gusto .r la pm·ezn. de la bebida fueron los
que hicieron que el público no se separara
del puesto, .r si á esto se agrega la p1'esencia de Donón, sobrenombrr cariííoso con
que se clesig·na entre sus amig·os al simpático Don Gerar&lt;lo Díaz Pardo, repl'esentante de la fábric11. de sidra, (] uien con sus chistes .r cuentos oportunos hizo la delicia de
los parroquianos de buen humor, que eran
la mayoría, se comprenderá que había ra-

zón para que el puesto estuviera constantemente lleno de un público alegre y bullicioso que no se cansaba de escanciar la sabrósa sidra de «El Gaitero.&gt;
Esta es bien conocida en todo el mundo,
y en todas partes es tenida en alta estimaci6n; su fama la debe en gran parte á la
circunstancia de que su sabor y calidad son
siempre los mismos, resto lo han conseguido los fabricantes, no usando en lafabricación más que las manzanas colectadas en
las extensas pumaradas que con ese objeto
han adquirido en las cercanías de la fábrica;
los fabricantes de otras sidras no pueden
hacer esto, y compran sus manzanas en diferentes partes, lo que hace que al abrir
botellas de sidra que no son ele la marca
ele «El Gaitero&gt;, se note siempre diferente
olor, sabor y calidad.
Volviendo al puesto donde se expendi6
la sidra; qué ratos más agradables pasaron
en él los hijos de Pelayo recordando la patria ausente; qué derroche de alegría y de
entusiasmo se hizo durante todo el día; los
grupos de bailadores ele jotas, entusiasmados
por la rica bebida, se apiñaban al rededor
del puesto, cercado por grupos no menos
entusiastas de espectadores que admiraban
la h!tbiliclad de los que bailaban, el sabor
de la sidra .Y la amabilidad de Don6n, que
se multiplicaba para atenderá todos.
Si clurnnte el día no clecay6 el entusiasmo ni un solo momento durante la noche
podemos decir que aún fué mayor; todas
las rondallas y gTupos de bailadores acudían al puesto á apagar la sed; á gustar de
la magnífica sidra; á vivir por un rato en
las sierras asturianas en compañía de Don
Gerardo .r á reír con las tremendas historias de los ciegos.
Todos ellos son deudol'es del seííor Díaz
por los ratos agradabilísimos que pasaron
en el puesto; ratos de los que indudablemente g·uardarán muy gratos recuerdos á
los que se unirán los no menos gratos que
les ha dejado la sidra ele «El Gaitero.&gt;

�EL JltuNnO I1,U81'R \ l)ll

EL PUESTO DF. "EL BUEN TONO" FUÉ VISITADO POR NUMEROSAS Y DISTINGUIDAS FAMILIAS.

Completando la información sobre la!-i
tiestas españolas, rnmos á menC'ionar, aunque sea á granclrs rnsgos, algunos de los
más importantes puestos, clig·nos &lt;k las significativas, entusiastas .,· simpáticas tirstas
espaíiolas, con las que los hijos dr aquella
hidalga tierra, celebran una de las glorias
más graneles ele la hermosa España.
En estas fiestas r para unirse al regocijo
ele los espRíioles, rnrias empresas industriales y casas comerciales, no oµiitieron gasto
alguno para quedar hien representadas.
Hablaremos de «El Buen Tono, S. A.&gt;
Habido es las muchas simpatías que esta
impo1'tante fábrica, la primera del país ;y
sin disputa la más grande del mundo, tiene
entre las colonias extranjeras, especialmente entre la espaíiola, que está formada por
hombres de empresa .r amantes de todo lo
. bueno.
«El Buen Tono, 8. A.&gt; quiso en esta ocasión tan propicia, demostrar una vez más
su aprecio por la colonia española, .r con
tal motivo hizo levantar en el centro del
Parque Español, un mu,v artístico, elegante
,v lujoso puesto, en doncle el numeroso público nó déscansó de admirar y elogiar merecidamente los productos.
Ese kiosko, ,ya conocido ,r que ha ocupado el primer lugar entre los de su clase, es
el que se levantaba orgulloso rn el Tívoli
del Eliseo, habiendo figurado en fi estas
análogas. Ese kiosko que llamaría la atcnci6n en los jardines &lt;le! mejor })alacio europeo, fué transformado a~'er para ·mayor lujo Y. elegancia.

El kiosko, quc tiene una forma caprichoSll .r (]UC lo forman columnas, dosC'I y g-uardapolvo ele madet'll tallada, estilo francés,
lució a.ver en el centro .r sirviéndole de fondo una hermo·sa luna veneciana, un eleg'!ll1te t'Scuclo espaíiol formado en madera .v con
tiguras mu.r exactas, circundado con banderas Pn mso d&lt;' la hidalga nación.
Se destacaba majestuoso y muy artístico
el emblema al que le rendía homenaje la
gran fábrica de «El Buen Tono.&gt;

El interior del kiosko lo fo rmaba un adorno mu.r Hrtístico, hecho de guirnald11s de
Hores artificiales y focos incan&lt;lesccntes
multicolorrs. Del remate .r techo pendían
tlecos ele pi&lt;'dras ele cristal, de las que se
desprendían bonitos retlrjos, que por su
transparencia semejaban escarchas ele nieve.
A uno y otro lado del kiosko se levantaban dos portadas ele flores naturales .Y mm:g·o, siendo las flores, crisantemas amarillas
.v dalias rojas, con las que se imitaban los

EL PUESTO DE "EL BUEN TONO," ATENDIDO POR DAMAS MUY DISTINGUIDAS, DIÓ ABRIGO Á LA MÁS
LUCIDA PAREJA DE NIÑOS VESTIDOS CON TRAJES REGIONALES.

rnlol'es rspnñolr!':. Escudos con banderas
&lt;&gt;spaíiolas, frnn&lt;·esas ,\' mrxicanas, completaban el hermoso cleeorado.
En el puesto se destacaban los paquetes
de los deliciosos cigarros que elabo1·a la
fftbrica, sobresaliendo los «Reina Victoria,»
nu&lt;'nl marca que se acaba ele lanzar al mer-

PARTE ;fOSTERIOR DEL PUESTO.

A,111erso de la 111. rea especial distribuida"
p or "El Bue11 Tono."

cado, con el buen éxito con que han sido
acogidas por el público todas las restantes
que gozan de tanta fama.
*
••

A.rer pudimos conoce1· la nue\'il marea
«Cova&lt;longa,» de la &lt;¡ ue se prove.,·('ron con
ahinco todos los buenos fumadores.
Esta nueva marca, &lt;ledicadtl á la colonia
española, ampara un papel canela supremo
.v un tabaco de primera clase. Su enrnltura es muy elegante, pues tiene en litogrnfía nvarios colores, un retrato del Príncipe
de Asturias en traje militar, y en la partr
anterior ei escuflo de fü,paiía, con la frcha .r dedicatoria respectivas.
No debemos dejar de mencionar el salón
de baile que «El Buen Tono&gt; levantó á la
espalda del kiosko, salón tan elegante con
el que se completaba un derroche de lujo.
Allí se baila1·on las alegres jotas, al compás
de la magnítica orq ucsta (U}l seíio1· Cervantes, .r en mPdio ele! rngocijo que proporcionara á las parejas, no dejaron de aplaudirá
«El Buen Tono,&gt; que tan agradable rnto
les proporcionaba.

«El Buen Tono,» S. A., puso al frentt,
del puesto á un grupo de cuatro señoritas
manolas, 11ue lucían rico::; trajes de secln con
mantillas blancas.
Estas señoritas enrn: Dolores González,

Ana Suárez, Dolores Inclán y ~faría Luisa
::\Iontes de Oca.
«El Buen Tono» merece una vez más los
aplausos de la gente de buen gusto que sabe apreciar lo que vale .v como corresponde al público, que prefiere sus finos, deliciosos é higiénicos ciga1Tos.

SAR.El PRINCIPE_DE ASTURIAS
Reverso de las Cajetillas de la marca especial lan•
zada por "El Buen Tono."

�340

~,r.

~:r. ~IUNDo rr.us-riuno

~IUNl&gt;O 11,US'l'RADO

.1

Pues/o de la Sidra "Asturias."

Un puesto elegante y una Real sidra.
Muy especial mención merece un puesto cuya
originalidad y buen gusto lo hicieron distinguirse
especialmente, nos referimos al levantado por
Don Víctor Gárate, representante activo é inteligente de fa casa Vigíl Blanco y R. del Monte, de
Villaviciosa, Asturias, fabricantes de la rica sidra
champagne que lleva su nombre.
Era la primera vez que la sidra &lt;Asturias&gt; se
presentaba en una de las entusiastas fiestas de la
colonia española, pero, debido á la originalidad y
belleza de la instalación, obtuvo desde luego una
popularidad muy merecida, si se tiene en cuenta,
además de la inteligente forma en que fué presentada, su calidad que la recomienda en seguida.
Por experiencia personal, debida á la amabilidad del representante, podemos asegurar que la
sidra &lt;Asturias&gt; es de un gusto exquisito y clase
superior; si á esto se agrega que está presentada
en artísticos envases, se comprenderá que su éxito en las fiestas no fué injustificado.
Ilustramos estas líneas con una fotografía de
la artística instalación del puesto de sidra en
el Parque Español, y por ellas se darán cuenta
nuestros lectores de que los elogios que hacemos
de ella no son en nada exagerados.
No cabe duda que el Sr. Gárate se ha esforzado
por presentar su sidra de la mejor manera, y el
público, para el que esos detalles son de gran importancia, premiará sus esfuerzos con largueza
dando la preferencia á la sidra &lt;Asturias&gt; tan inteligentemente presentada.

armoniosa y atractiva; la ilustración que acompaña estas líneas, mejor que cualquiera des~ripción, dará una idea del aparador de que hablamos.
El almacén &lt;El Nuevo Mundo&gt; cifra su orgullo
en sus importaciones directas de Europa, que son
siempre las últimas novedades en los ramos que
explota y que ofrece á sus consumidores antes
que ninguna otra casa importadora, y á un precio
que está fuera de competencia.
Tiene un departamento especial de muebles y
tapicería, que es notable por el buen gusto que se
tiene para la selección de los tapices y por lo ex-

tenso de su surtido, que lo pone á la altura de
los mejores establecimientos de ~énero en. Europa.
1 •
La instalación de los departamentos de la casa
en un local tan apropiado como el que tiene, ha
costado grandes desembolsos, pero á pesar de ello,
los precios á los que vende la casa son sumamente módicos y al alcance de todas las fortunas.
Recientemente ha establecido la casa un departamento de artículos para caballeros en la calle
de Tlapaleros número 19; este departamento, como todos los de la casa, cuenta con el mejor surtido de los de igual ramo.

.,~
~

UNA INSTALACION ARTISTICA E INTERESANTE

Una exhibición interesante
Con motivo de las fiestas de Covadonga, celebradas con tanto entusiasmo por la colonia española, el almacén de ropa y objetos varios &lt;E~
Nuevo Mundo&gt;, de los ~eñores B. Robes y Compañía, hizo en uno de sus aparadores una artística y original exhibición.
La casa se halla situada en la esquina de las
calles de Capuchinas y la Monterilla, y del lado
de ésta última calle se hizo la exhibición. El aparador tenía en el &lt;;entro un maniquí vistiendo el
traje típico de las manolas, con la 'clá~ica mantilla blanca en la cabeza y un pandero en la mano
izquierda¡ á los lados de ella había muñecos más
pequeños, vistiendo trajes típicos de las provincias e~añolas; formaba marco á estos maniquíes
una artística combinación de pañuelos, encajes,
listones y abanicos combinados de una manera

f

Esta popular fábrica de cigarros levantó c11 el
Parque uno de los puestos más artísticos y meior
arreglados, el cual se hallaba frente al kiosko
donde se efectuó el concurso de bandas.
La Tabacalera se afana siempre por hacer lucir
todas las fiestas á las que concurre, y en esta vez
lo logró plenamente; su puesto, construído desde
el año pasado, fué arreglado éste con tal tino y
tal elegancia, que fué el preferido, no sólo por
los concurrentes al Parque, sino aun por los miembros del jurado del concurso de bandas, que se
instalaron en él bajo la presidencia del señor Don
Ramón Corral, Vice-Presidente de la República.
Los principales jefes de la Tabacalera estuvieron en el puesto y obsequiaron á los concurrentes á él con champaña, pastelillos y refrescos; además de este atractivo, tenía el puesto el princi palísimo, que consistía en el obsequio de cajdillas
de cigarros de la nueva marca &lt;Reinas,&gt; que la
Tabacalera lanzará al mercado dentro de muy poco tiempo. La originalidad de la envoltura de estos nuevos cigarros, así como su tabaco. del que
es bien sabido que es el mejor por ser de la Tabacalera, hicieron que la nueva marca fuera recibida con general aplauso, y no dudamos que una
vez que sea conocida en el público, sea preferida
por todo el mundo. El paquete es de cartón rígido, y protege perfectamente los cigarros para evitar que se rompan, como sucede con frecuencia
con las cajetillas de papel. Las tapas tienen hermosas litografías, que representan un águila que
lleva en las garras una serpiente, y que se posa
sobre un haz de banderas nacionales, el escudo
de la Tabacalera, y en la parte alta, en medio de
una corona de laurel, se ve el busto de Su Majestad la Reina de España, realzado en oro. La magnífica presentación de esta marca contribuirá en
mucho á hacerla preferir por el público conocedor.
Para poder presentar de una manera digna esta
nueva marca, La Tabacalera tuvo que hacer grandes gastos, pero no los escatimó con tal de ofrecer
en las fiestas algo que fuera digno de ellas y de la
respetable colonia española, á la que está dedicada.
Además de este puesto, que fué el principal, La
Tabacalera instaló otros varios, en los que se expendieron los sabrosos cigarros de sus diferentes
marcas, los cuales, como de costumbre, fueron muy
gustados por los buenos conocedores.
Detrás del puesto principal había un salón en
el que se bailó durante todo el día y la mayor
parte de la noche; cuando se encendían todas las
luces de este salón presentaba un golpe de vista
que difícilmente se olvida.
En este salón los empleados de la Tabacalera
se multiplicaron al infinito para procurar que todos los concurrentes disfrutaran de la mayor comodidad y de las mayores atenciones.
Todos los que pasaron por los puestos y salones de la prestigiada fábrica, que fueron casi todos los asistentes al Parque, están de acuerdo en
declarar que la Tabacalera ocupó un lugar prominente en las fiestas y que su cooperación para
ellas merece ser recordada con gratitud y regocijo.
Deja, pues, la Tabacalera como recuerdo de las
fiestas de Covadonga, una magnífica impresión para los paseantes y una espléndida marca de cigarros para los conocedores.

Exhibición en el aparador de ''El Nuevo Mundo,"

Entre los puestos levantados en los terrenos del
Parque Español durante las fiestas con que la colonia ibera celebró el glorioso aniversario de la
batalla de Covadonga, se distinguieron por su originalidad y por la atención que atrajeron, los erigidos por la Cervecería Cuauhtémoc, de Monterrey.
Tres fueron estos puestos, de los cuales dos estuvieron dedicados al despacho de las exquisitas
cervezas y uno á exposición. Los primeros llamaron la atención del público como la atraen siempre los expendios de la cerveza Cuauhtémoc, por
su pureza y calidad¡ pero donde se co?~~ntró especialmente fué en el puesto de e~pos1c1on cuya
importancia no fué superada pornmguna otra exlübición en el parque.
Estaban enel puesto el diploma en que consta el
hourosísimo nombramiento de Presidente del Jurado de Cervecerías, concedido á la de Cuauhtémoc
por el Comité General de la Exposición, una cruz
de honor y la medalla especial por_ haber obtenido esa distinción, la cual lué rec1b1da con aplauso por los demás expositores, lo que prueba que
todos ellos estuvieron de acuerdo en conceder el
primer lugar á la cervecería de Monterrey. Es esta la primera vez en que los represent~ntes ~e la
industria mexicana son llamados á d1scern1r recompensas en Europa á los munufactureros de
una industria.
Además de este documento, bastante de por sí
para llamar la atención de la concurrencia, se ostentaba en el puesto el nombramiento, también
n¡uy honroso, que recibió la cervecería, d~l Intendente General del Palacio Real de Madrid, en el
que le confü:re el cargo de pr?veedora de la Real
Casa de España con derecho a usar su escudo.

Fachada del puesto de la Tabaculera Mexicana.

Fotografía del diploma de proveedores de la Real Casa de E:paiía
concedido á la Ccrvec1·ría Cuauhlénwc.

~Puesto-Expendio de la Cerv.eoería Cuauhtémoc

�NUEVO CENTRO DE DIVERSIONES
En Mixcoac

El Domingo seis de los corrientes, se inauguró
en la ciudad de Mixcoac un nuevo centro de diversiones con el nombre de &lt;Tívoli León,&gt; adjunto al cual se hallan un salón de cinematógrafo y
un bien atendido restaurant.
La existencia de este nuevo lugar de recreo se debe á los trabajos del señor Don Rodulfo León,
propietario de la tienda &lt;La Navarra,&gt; que se halla en la misma ciudad.
Para la fiesta inaugural del salón de cinemató.~rafo, que se efectuó el citado domingo por la noche, se organizó una interesante función en la
que tomaron parte elementos artísticos de valer
reconocido como el Orfeón Popular dirigido por
el maestro Austri; la señorita Eu,genia Torres, y
otra~ varias personas que se prestaron de la mejor voluntad para dar lucimiento á la fiesta de
inauguración.
Terminado el intere,ante programa, si!,(uió una
exhibición de vistas selectas de cinematógrafo.
Todos los productos de esta primera función
fueron cedidos por el propietario del Tívoli al
fondo del Congreso Nacional de Madres; este acto
de caridad hará que se con serve un magnífico recuerdo de la inau¡!uració1i"del centro de di versiones, aparte de los recuerdos que de por sí deje la
simpática fieslá.
Dados los muchos atractivos que tenía el programa, así como la circunstancia de tratarse de
una obra caritativa, era seguro que el salón se vería lleno pur la más serecta concurrencia que se
podía esperar en la hermosa población veraniega
y en efecto f ué así; vimos á las siguientes personas: señor Prefecto Político Don Alfredo Saavedra y señora; señor Aguilar y familia; señor León
y familia; señor Torres Torija y familia, señor Velasco y familia; señor Zetina y familia; familias
de Córcoles, de Sánchez, de Figueroa, de Anaslasio Gutiérrez, de Ferriz, de Pérez, de Navarrete,
de Galindo; Sra. Cannen de Mendizábal y señoritas Juana, María y Carmen de Mendizábal; señorita María Weimer y el señor Cordero.
Una vez que la función hubo terminado, el señor León sirvió á los presentes un lunch champagne en el que se gustaron los ricos pasteles y
conservas de la acreditada tienda "La Navarra&gt; y
los caldos y licores de la cantina del Tívoli, la
cual cuenta con un buen surtido de bebidas para
los.paladares más delicados.

El Sal6n de Cinemat6grafo y el resiattrant inattgurados en Mixcoac.

LA MONSERRAT
FABRICA DE TEJIDOS DE PUNTO

Se tiene generalmente entre nosotros la idea de que la fabricación de te•
las de punto es una industria naciente en_ México, y que apenas hay en la
ciudad uno que otro telar que se ocupe de semejante artículo.
Llevando esta idea en nuestra mente no se extrañará el que nos haya
causado gran sorpresa saber que en la casa número 928 de la calle de Revillagi~edo existe una fábrica de esa clase de tejidos llamada &lt;La Monserrat&gt;
y montada con todas las exig,mcias que requiere una instalación de su clase.
Es gerente de la negociación el señor Don Bernardo Oliver, y á los esfuerzos de este incansable caballero debe la fábrica la altura que ha alcanzado, habiéndose colocado sin duda, en el primer lugar en su ramo. ·
Como especialidad fabrica la casa medias y calcetines, y estos últimos
de todas clases y variedades; los hay de hilo de Escocia, mercerizados y de
punto, y su calidad ha llegado á una altura que no se puede decidir fácilmente si los productos son de fabricación nacional ó si provienen de los telares
de la misma Escocia.
Durante nuestra visita lomamos algunas fotografías de la fábrica, las cuales nos han servido para ilustrar estas líneas; estas fotografías darán á nuestros lectores una idea más aproximada de la instalación de la maquinaria y
de la importancia de la fabricación.

UNA PAREJA ANDALUZA.
Lo\ PAREJA DE NOVIOS BAJANDO DEL COCHE
GRUPO DE ALDEANvS MONTAÑESES.
PI NTCF;ES:O GRUPO EN QUE ESHN REPRESENlADAS
DIVERSAS REGIONES DE ESPAÑA.

NINA ELVIRA AflOZENA. DE BAILARINA.

�EL llfUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO lLUSTIUOO

o~-.-•~111!--o~-....,,. ii\\9.illJ!-o~-.........

"La Francia Marítima"
En la esquina de las calles de Capuchinas y el Angel, se levanta un airo•
roso edificio comercial, el cual es ocupado por los grandes almacenes y el
despacho de &lt;La Francia Marítima&gt;, propiedad de los señores Veyan, Jean y
Compañía. S. en C.
El almacén citado es uno de los mejor surtidos de la capital en los ramos
á cuyo comercio se dedica, y que son: especialmente telas blancas y de color
de algodón, que fabrica en las fábricas de su propiedad, ó que importa de los
centros manufactureros más afamados de Europa y de los Estados Unidos¡
otra de sus especialidades son los tejidos de lana, como casimires, cobertores, mantas de viaje y ponchos, de los cuales también tiene fábrica, y á la
vez importa lo mejor que se produce en los países extranjeros.
Además de estos artículos, que son las especialidades de la casa, expende
ésta artículos para caballeros, como bastones, paraguas, ropa hecha y todo lo
que se puede nece~itar en el guardarropa. Para las señoras también tiene artículos de primera calidad, como pañuelos, mascadas y un surtido de ropa
blanca, abundante y de magnífica calidad¡ todo ello escogido entre lo mejor
que se fabrica en el mundo, tanto en el país como fuera de él.
El nuevo edificio que ocupa la casa fué construído expresamente para
ella desde los cimientos, y fué inaugurado el primero de mayo del año de
' 1907. Anteriormente la Francia Marítima ocupó el local que se halla en la esquina de las calles primera de la Monterilla y Tlapaleros¡ la translación de
la casa no ha significado ningún trastorno en las operacicnes comerciales, antes. por el contrario, desde la fecha de la inauguración del nuevo edificio, los
negocios han prosperado notablemeµte hasta el punto de hacer de ella un establecimiento de confianza de los que más la merecen en la ciudad.
Hablamos antes de las e ;pecialidades de la Francia Marítima y dijimos que
de ellas tiene fábricas¡ son éstas la de &lt;La Magd:ilena&gt; y la de &lt;Santa Teresa,&gt;
,ituadas las dos cerca de Contreras. En la primera se fabrican tejidos de al¡(odón, blancos y de color, tales como céfiros, calicots, percales. cretonas, pañuelos, etc.; cuenta la fábrica con un departamento especial de blanqueo y est nnpe¡ en este último se fabrican algunos modelos de telas exclusivos de la
e.isa y muy originales.
La fábrica de &lt;Santa Teresa&gt; se dedica especialmente á la fabricación de
tdas de lana como casimires finos y corrientes¡ cobertores, tilmas, ponchos y
mantas de viaje, y es tal la calidad que han alcanzado los productos de ella
que compiten, en algunos casos con ventaja, con los similares importados del
extranjero.
A pesar de la existencia de estas fábricas, la casa no descuida el departamento de importaciones, pues siempre está al tanto de los últimos productos
de la industria para ofrecerlos á sus consumidores tan pronto como es posib-1.e hacerlos llegará México.
.
.
•
Las iustalaci,mes de las fábricas en Contreras son muy completas y están
dotadas de los mejores y más modernos adelantos en la industria.
1
En la poética cañada se hallan las instalacior.,.es de dinamos Y motores,
los cuales son movidos por medio de caídas de agua que tanto abundan en
ella, y algunas que se han creado artificialmente por medio de grandes presas y depósitos de agua.
Acompaña estas líneas una fotografía de la fachada de los almacenes en
la esquina de El Angel y Capuchinas¡ por ella podrán darse cuenta nuestros
lectores de su armonía y de lo apropiado que está el edificio para usos co-

E

l
\
--.....-..~~-

MiGilnllllo cdlell ~ey

Sigue de la pá,gina 331.
tiempo se rechazan las otras columnas asaltantes,
varias veces ... Las baterías enemigas prosiguen un
nutridísimo fuego, apenas contestado por los cañones de lo alto de Chapultepec .... ,¡Era la rev'ancha!
Allá, tras de las lomas de Tacubaya, bien cu•
bierto su frente por éstas, el general Scott dirige
la batalla, y notando la debilidad de nuestro centro que reforzara espontáneamente el 3&lt;? Ligero,
ha~e cambiar el frente de ataque; llama á sus reservas, ordenando que vengan en su apoyo otras
fuerzas de Tacubaya, y dirige entonces tres nuevas columnas de asalto hacia nuestras posiciones,
lanzándose la primera, formada por la brigada del
general Cadwallader sobre los molinos, la segun•
da sobre el frente de la Casa Mata (donde el ge•
neral Scott creía encontrar gran acopio de material de guerra) y la tercera para envolver el Nor•
te de la misma Casa Mata. Su caballería se agrupó
en su flanco izquierdo, dispuesta á resistir el empuje de nuestros escuadrones, apoyada por dos
piezas ligeras.
Mientras así se rehacía el enemigo de su descalabro, nuestros cuerpos vol vieron á sus posiciones, tras los molinos, en los acueductos y las azoteas, colocando los más diestros tiradores ante las
lomas, zanjas, matorrales y asperezas .... ¡y carga
otra vez el adversario; precipítanse de nuevo sus
columnas ante una nube de fuego, amparadas por
el estruendo mortífero de sus baterías sobre nuestras líneas, á las que sostiene el redoblado estampido del cañón de Chapultepec .... El combate se
desarrolla más intenso, más desesperado y sangriento! .... y otra vez los asaltantes se retiran, enviando hacia su extrema izquierda su batería «Duncán&gt;, dispuesta á contener á la caballería del General Alvarez, que empezaba á evolucionar.
L·os americanos habían sido rechazados también
de Casa Mata, y nuestras tropas, en el delirio de
su entusiasmo, saltaron los parapetos y á la bayoneta rechazaron á su vez al enemigo! Era de esperarse en esos instantes que la fuerte columna
de caballería que á las órdenes del viejo insurgente suriano, general Al varez, se encontraba sobre e 1
flanco izquierdo americano, cargara, desfilando
entre las quebraduras del terreno, para dar rotundo golpe al ejército rechazado¡ más·por una fatalidad que explican la impericia y la falta de unidad en el mando, como hemos visto en todas las
acciones de guerra de esa lamentable etapa histórica, aquella columna de caballería-que si no

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NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL
1 LUSTRACIONES DE J EORG E SCOTT.

(CONTINÚA.)

M

F11c/1r((ll/ r/,, "L11 Fnu1C'ia .Jfriríti111a."
merciales¡ en el interior su distribución está de acuerdo con la fachada en
armonía y en propiedad, y la división en departamentos es lo'.más apropiada
p ,ra facilitar la 'circulación al mismo tiempo que las transacciones comerciales.
Todas estas circunstancias hacen que la FranciaMarítimase hayaelevado
al rango de una de las más acreditadas casas en su ramo, y una de las que
gozan con más justificación de la confianza del público.

--- ii\\9.ill .."""' ii\\9.illll!"""' ii\\9.ill .."""' ii\\9.ill .."""' ii\\9.illll!...,,. ii\\9.illll!...,,. ii\\9.illll!...,,. ii\\9.illll!...,,. ii\\9.illll!...,,. ii\\9.ill .....,,. ii\\9.illlll!:li ii\\9.ill .....,,. ii\\9.illll!"""' ii\\9.ill ....... ii\\9.ill .."""' ii\\9.ill ......

[Il

1111

a-w•-•.,._.,. .,...._..,..,....,...,..,
.

~ ...... ii\\9.illll!--•~,........
,..,._.,......

f"ll!......

pudo obtener éxitos, hubiera logrado ejecutar lo
bastante para dar al ejército mexicano, si no una
victoria definí ti va al menos un glorioso episodio
de profunda trascendencia moral,- no cargó, y
entonces, vueltos á rehacerse los americanos, tornaron al asalto!. ... Truenan nuestros últimos cañonazos, intentando detener sus bandas, y en fin,
unos tras otros van cayendo en su poder el Molino del Rey y la Casa Mata, tomando de nuevo la
batería tan heroicamente disputada en el fragor
de tanta contienda!
La batalla fué una de las más terribles¡ sólamente
en la Angostura se desarrolló ímpetu igual al que
desplegaron los cuerpos mexicanos que saliendo
de sus posiciones fortificadas fueron á contener y
rechazar las soberbias columnas adversarias! . ...
Hubo refriegas en que jefes y oficiales dieron
ejemplo de valor á sus tropas, cayendo al frente
de ellas el bravo general León y los coroneles
Balderas y Gelati! .... ¡Jamás el ejército americano
había sufrido tanto como ante el valor de esos
valientes, en el Valle de México!
A última hora, como siempre, aparecieron las
reservas de Santa Anua, logrando apenas contener,
en torno de Chapultepec, las excursiones de los
voluntarios del enemigo, trabándose combates parciales en los campos que se extendía!),á uno y otro
extremo del bosque y las calzadas. La artillería
del Castillo hizo retroceder á las fuerzas americanas las cuales en la tarde tuvieron que evacuar
las posiciones que ni'~ ~,mquistaran á tau alto y
enorme precio de s:iugre!
HERJBERTO FRÍAS.

''LA GR~N UNION"
Fábrica de Alcoholes y Licores
A la orilla del canal de La Viga y ocupando un
gran terreno, se lev,n!a un edificio que por su
a~pecto denota desde luego su uso¡ tiene una facll-.,da. cuya extensión es, sin duda, de más de
cien metros; esta fachada, aunque no es un modelo de belleza arquitectónica, es de apariencia
agradable; cuenta con dos filas de ventanas correspondientes á los dos pisos de la casa y varias
puertas que interrumpen la monotonía del ventanal; sobre la puerta del centro se levanta un torreón coronado por un astabandera, y en la parte
superior del marco de la misma puerta se lee la
razón social de la casa. Este edificio es de la fá•

ii\\9¡¡j

brica de alcoholes y licores «La Gran Unión,&gt; del
señor León S. Kuhn.
Las inmensas proporciones del edificio dan una
idea de la importancia de la negociación; sobre
la fachada se destacan los extremos de las chimeneas de los hornos y de los alambiques, y al rededor del enorme patio central se ven grandes
bodegas, donde se depositan los productos elaborados.
Hace próximamente unos diez años, que se fundó la fábrica, y en ese tiempo su desarrollo ha
sido sorprendente; se incendió en sus primeros
años, pero sus fundadores, hombres de empresa y
de carácter, no desmayaron ante esta contrariedad, é hicieron que la fábrica renaciera de entre
sus cenizas á semejanza del ave Fénix.
&lt;La Gran Unión&gt; fabrica toda clase de alcoholes y de licores, y sus productos son muy apreciados, no sólo en el país, sino también en el extranjero, pues la casa exporta á algunos países.
Además de eso, también á su vez importa directamente de los lugares de su producción los mejores whiskies de los Estados Unidos.
El edificio principal de la fábrica limita por su
frente con la calzada y el canal de la Viga, y por
un lado por la calzada de Guerrero¡ al otro lado
de esta calzada, y como anexa, se halla la fábrica
de malta, única que existe en la República, y cuyos productos son también muy apreciados.
Parece que todos los esfuerzos por mejorar la
negociación, han tenido como enemigo al fuego,
pues la fábrica de Malta también se incendió
apenas fundada, pero esta vez triunfaron el tesón
y el carácter inquebrantable del señor Kuhn, y
en lugar de abandonar la fábrica, la ha mejorado en gran manera hasta hacerla llegar al puesto
envidiable que ocupa.
Naturalmente que no siempre ha ocupado la fábrica el enorme terreno que tiene actualmente;
cuando se fundó tenía una extensión mucho menor, pero ha ido prl'gresando de tal manera, que
casi constantemente se hacen adiciones y reformas al edificio. Hasta ahora las oficinas generales
han estado adjuntas á la fábrica m el edificio de
la Viga, pero en vista del gran desarrollo que han
adquirido las transacciones comerciales, se abrirá
desde el primero de octubre próximo un despacho en la esquina de las calles del Arco y Bajos
de San Agustín, donde se instalarán las oficinas
generales.

I COCINERA colocó
en la mesa un frutero.
-Entonces va usted á pa~ear hoy,
Miette? Y nuestra
lección de arpa?
-Oh! seí'lor, pero
hoy es Noche Bue·
na! ..
Dijo esto con tal
tono, como el del coleiial en vacaciones
dichoso de poder escapará la tarea cuotidiana, que sentl
extra1la y real mort1ficac1ón . . ..... Miel te ni siquiera lo
sospechó.
Ahl Mlettel Miettel Temo que mis o;ueí'los sean demasiado justos en sus profeclas. Los seres de gracia como
tú, las obritas maestras de la naturaleza, no tienen que
curarse de nadie, el mundo les debe todo; conforme al
derecho más fuerte, el verdadero derecho de cuna; el de
la belleza! ¿Qué he tenido que calcular en mente si
habria de darte dinero? Lo querrlas? Se te dará, y corazones también, quieras que nol
Perdlame asl en pensamientos melancólicos, fumando
innumerables cigarrillos uno tras otro. cuando ol que la
puerta se cerraba tras de Merlín y Miette. Corrl á la
ventana, pero el patio es tan e5trecho, que ya Miette se
encontraba en la calle, seguida de Merlin, que caminaba
con cautela. para no pisar la orilla de su enagua.
Hay sin duda, á toda edad, horas en que se siente
uno convertido en chiquitln quejumbroso. No sé porqué,
después de que salieron los criados, sentl la amargura
de los seres abandonados. Vagando de una pieza á otra
de la casa, como en el desierto más amplio, no me sentia inclinado, sin embargo, á salir a mi vez, para huir
de la soledad. En vano repasaba en la memoria las casas en donde estaba seguro de enco.,trar buena acogida ... hay una principalmente, donde se me espera como los Judlos aguardaban la venida del J\\eslas en Igual
época del at1o . ... No me sentla con valor de ponerme el
abrigo ... ¿Y por qué habrla yo ido á visitar á mis pri·
mas las Lambercy? ¿Por qué habrla yo rociado de un
poco de esperanza la ambición q11e Genoveva Lambercy no oculta de ser mi esposa, puesto que e,ta ambición
no ha de realizarse jamás? Eo verdad mi pobre tlo de
Aogles me ha suplicado en los términos más conmovedore,, y no ha logrado impresionarme, y me negué obstinadamente á ir allá, por el temor de verme arrastrado
á pesar mio, al altar¡ las amabilidades de la seí'lora
Lambercv tendrlan mejor éxito~
Convengo en que Genoveva no carece de gracia y, en
todo caso, me gustarla más que mi primita Enriqutta,
tan feltaá los doce affos, á fe mlal Merlin asegura que
la primita ha cambiado mucho; pero yo me llo más de
mis propios recuerdos: en cuanto á milagros. el cielo se
ha vuelto ahora un tanto perezoso[ En fin, evidentemente Genoveva no me habrla desagradado totalmente hace
unos cuantos meses. pero ahora, que he visto lo que se
puede en.:ontrar reunido en una joven, itracia picarezca,
belleza pura, encantos, distinción .... -Distinción á propósito de Miette?-Pues bien, si¡ distinción y de la mejor, de la que tiene sólo un ser selecto. _que lleva en si
mismo los dos elementos de la educac1on perfecta: un
esplritu fino y un corazón delicado. . . .
•
En mi vagar melancólico por toda la casa, acabé por
bajar al sotabanco; me parecla aue era un lugar menos
abandonado del desierto, como los lugares de los campamentos tradlcionale,; donde se reunen l_as caravanas.
Allí reinaba perfecto orden, como producido ~or manos
femeninas. Papeles rosa fe~tonados, en~arru1ados: calados adornaban los aparadores de la cocma; corttntllas
de gulpure floreado tamizaban la luz del sol á través
del marco escrupulosamente lavado Y, en la chimenea
del comedor en un macttón de barro forrado &lt;le muselina liberty una enorme mata invernal, multicolora, mostraba la v;riedad de sus matices. En el rectángulo de
sol que se proyectaba en la mesa, la gata dormla, como
la ot, a vez soí'lando en las caricias que babia recibido
de Miette; ~brió, cuando yo entré, un ojo en que .~e adivinaba una esperanza¡ pero, desengaña_d~, volv10 á cerrarlo inmediatamente, con desdén no d1s1mulado ..
Segul eu mi exploración pensando que, po_r la primera
vez desde que, siendo niff_o,. gustaba de ha1ar en busca
de golosinas, estaba yo visitando el departamen_to de
los criados. Abrl una puerta y me quedé sorprendido en
el dintel de la más sencilla, primorosa recámara en que
una jovencita pueda desear que aniden s~s ensueffos ....
El pabellón de la camita de fierro, la cortma de la ven•
tana, la carpeta de la chimenea, las carpetas de la~ mesitas todo es blanco y rosa y azul, con un poquito de
verde, del verde de las hojillas de abril que al?enas se
despliegan; se ha querido poner aqul toda la pnmavera,
6 bien es la primavera misma la que se ha pues to en es•
tos muebles: es Miettel
La Virgen con las vestiduras. bordadas, _que se alza
sobre la chimenea ante el espeJO, me sonrio Y me hizo
una seí'la que adiviné. Me detuve en la puerta del gracioso templo, sin atreverme á e~trar; Y tuve1 lo mismo
que Miette el dla de nuestra pnmera entrevista, el deseo de cantar un aire de Fausto, Y tarareo, en efecto, la
admirable frase que aqul resulta de una verdad tan
llmpida;
Salve, morada casta y pura!

Distingul sobre una mesa, cerca de la ventana, una
cajita donde hay papel para cartas. El esplritu de Melisto me sopló en el corazón... Miette ha de sentarse
delante de ese mueble para escnbir á nn enamorado
campe,ino ... ¿Campesino? No; imposible. Miette y un
campesino no tendrlan qué decirse .... Se trata más bien
de un profesorcillo de frescos diplomas, de tinte moreno
y ojos ardientes á quien ella habrá visto sin duda un
domingo llevando á la igle~ia una larga teoría de pilluelos provenzales .... La esperan ta de convertirse casi en
una dama, de huir del ~ervicio y del taller, le habrá
causado los primeros latido,; en el corazón .... pero el
maestro de escuela es todav la más pobre que el campe·
sino que, en nue,tra tierra tiene siemi,re "alglt". y he
aqui por qué Merlin ha queriJo traer á su sobrina á
Parls.
La pluma, al bordo del tintero, parece haber• sido usa-

da hace poco. ¿Quién sabe si la carpeta no contiene alguna página comenzada? Porque los enamorados hacen
á veces sus cartas en borrador, para decir mejor, para
decir con más fuerza lo oue sienten. . . Quisiera yo saber lo que Miette pueda decir á su maestro de escuela .... Debe hacer mucho esfuerzo para ponerse á la al·
tura de su "titulo profesional."
Di un paso en dirección de la mesa. Positivamente vi
brillar la tinta fresca todavla en la pluma .... mi mano se
extiende hacía la carpeta, pero la retiro con horror ...
Mefisto es quien me acaba de inspirar un acto de vulgar indiscreci0n ... violar los secretos de una nií'la sobre
todo, cuando se encuentra bajo mi dependencia, en una
condición que confina con la de la antigua esclavitud ....
Renuncié á deshonrarme ante mis propios ojos; volvl
á cerrar suavemente la puerta de la recámara para que
el ángel de Miette que sin duda dormita á la cabecera
de la cama, no se despierte y pueda contarle que alll
estuve .... no lo que he tenido la tentación de hacer,
Más, una vez que vol vi á mi cuarto, pensé que Merlin
debe haber gastado locamente para dorar asl la jaula
del pájaro que quiso aprisionar .... ¿Por qué no se dirigió á mi? Será precise que yo le riña, que le obligue á
decirme el precio de las cortinas y de los tapices y de la
virgen policroma .... O mejor le re:ompensaré dándole

regalo doble el dfa de aí'lo nuevo. Pero, entonces, deberé confesar mi expedición indi-creta de hoy. No; para
esto hay también que esperar, esperemos ....
El escrúpulo cae¡ encuentro intolerable el silencio absoluto de la casa y de la ;alle mi,;ma donde, en este dfa
de gran fiesta, no pasa un carruaje cada cuarto de hora.
En la NJche Buena,
J\\ejor mP habría sido dejar en casa mi desierto; caro
me cuesta haberlo llevado á la vfda. Había dejado mi
coche simón en la MagJalena. Pvr lo,; bulevares corrla,
como todos los aí'los en este dla, un doble torrente humano por las aceras y un torrente de carruajes por el
arrovo.
¿Era acaso que tuviera la esperanza de encontrar á
Merlín y á Miette, como me habla venido súbitamente
la idea, entre esa cantidad innumerable de rostros que

segula ó con quienes me cruzab1, confundiendo su anommato en un tinte uniforme de color de rosa, al resplandor de las luces eléctricas que en hileras, comenzaban
á brill1ir en el crepúsculo?
Tomé la acera de la derech 1, por~ue la opuesta es
menos ''de familia" á causa de los cafés que la llenan,
y tuve cuidado de asomarse un momento a cada barraca, rodeada por la multitad. Avanzaba muy trabajosamente, entre los codazos de toda aquella muchedumbre,
y habla llegado más allá de la Opera y rodeado el bulevar
de los Capuchinos, sin haber obtenido el menor indicio
de encontrarme sobre la buena pista. Por fin, en derredor de una barraca de las más encandiladas, y en la que
se olan á la vez los trompetazos, el grito ronco del vendedor y el chirrido de un juguete automático, ol la modulación, al in,;tante reprimida, de una risa musical: la
risa de Miette!
(CONTINUARA.)

�346

,rir EL

MUNDO ILUSTRADO

347

EL MUNDO ILUSTRADO

TEATRALES

LA ASTURIANA
E l grabado que acompaña estas líneas repr eseuta el interior del grau almacén de cal zado «La Asturiaua,&gt; propiedad de l os señores Lucilo Gutiérrez
y Compañía, situado en la casa número cinco de la calle de Vergara.
Esta casa vende magnífico calzado Americano, Español y Francés á precios que están fuera de la competencia de cualquiera otra casa¡ además de esta especial idad hay un constante surtido de calzado del país salido de las mejores fábricas.

El calzado hecho á l a medida en la casa, siempre se ejecuta á completa
satisfacción del consumidor.
. . En el mostrador se hacen las ventas al menudeo¡ pero la casa hace tamb1eu ventas en grande escala con l(ran éxito.
Las especiales cualidades de la acreditada zapatería la hacen acreedora á
un lugar preferente en nuestras columnas, y la laboriosidad de su propietario
lo hace merecedor de una mención especial.

Décimo Concurso Semanario
El concurso que hoy ofrecemos á nuestros ledol'es es ele los
más sencillos r divertidos. ,\1 mbmo t iempo qne les clil opo!'tunidad de ganar un hermoso premio, constituiní. pa ra ellos un entrelenimiento sumamente ag:raclable.
Para resoh-erlo bastaní. combinar las líneas que á continuación
se rnn, con el obj('to de fo rma l' figuras geométricas uniendo una á
otra en ángulos mús ó menos cerrados, pero apro1·cchfoclolas todas.
Con las mismas líneas se fonnaní. una pa labm ele más ele cinco
letras.

111 11111111

Mr. Claudio Debussy, el «sensible&gt; más perfecto de la música moderna, como le llama George
Pioche, es en estos momentos ['affaire du jour en
el mundo musical de París, ocasionado por la reprisse de Pelleas y Melisanda en el Teatro de
la Opera Cómica.
Debussy es un revolucionador en el arte musical, que emplea las infinitas combinaciones del
pentágrama en expresar humanamente la Vida,
libertando su espíritu de las obscuras cárceles
Wa~nerianas.
Este reaccionario, dice Pioche, ha expandido en
la música la misma evolución que habían sufrido
ya la literatura, la poesía y las artes pictóricas y
estatuarias.
Lo que Verlaine (y con él Mallarmé) hizo para
la poesía y Monet para la pintura (y Rodin para
la estatuaria, añado yo) Debussy lo acompletó en
la música.
«Se complació en no sentir,en no apreciar, en no
vaciar sino la Vida, y por ser la música su medio
de expresión, pensó que no le incumbía sino realizar la música.&gt;
Y el flamante impresionista pudo hallar en el
intenso poema de Maeterlinck la polifonía cant ora de su inspiración, desde la queja tímida de
Melisanda, hasta el rugido de celos de Golaud¡
desde la nostalgia de Pelleas hasta la refinada
bondad de Arkel, ese viejo monarca de Alemonde que razona y perdona.
Y pasando de los seres á las cosas, Debussy expresa con igual fidelidad que las pasiones, la policromía de la Naturaleza, en la noche que cae sobre las aguas del puerto, donde prende su reflejo
cada estrella que brota¡ en la sombra intensa que
l o borra todo y, más tarde, en el fogonazo de la
aurora y en la invasión delirante del Sol.
Y en ese marco cambiante de luz y de ambiente, las torturadas almas de Melisanda, Pelleas,
Galoud y Arkel, dejan caer s us palabras como
brillos entre la sombra del vivir.
Todo está expreso en la gloriosa música de
Claudio Debussy, de la que dice Pioche como un
resumen que «no se puede admirar sino después
de haberla amado.»
Y fácilmemte habrán podido amarla los auditores de la «Opera comique,&gt; donde Maggie Tayte
personifica la belleza juvenil de Melisanda, la
adolescente misteriosa que se hunde en el destine
sin haber soñado en comprenderlo.
Allí, donde Jean Périer, es el mismo Pelleassoñador y nostálgico y apasionado que ideó Maeterlink y Dufrarve y Vieuille (Golaud y Arkel ) se
identifican á todas las pasiones y expresiones
psíquicas de esos dos personajes soñados por el
creador de Mona-Vana y animados por un potente soplo de vida con la gloriosa música del discutido revolucionador Claudio Debussy.

•••

Por nuestros teatros, abundó la semana «en noches de gala.&gt;
Orrin con la serata d'onoredePepe Torres Ovando, el artista mexicano de más hermosa voz y
acaso el más completo de ese grupo de batalla dores.
Arbeu con la función de gracia del tenor Magaña y el Principal con la fiesta de la Colonia Española.
.
E l pr imero cubrió su cartel con Tosca, poniendo como nota llamativa el nombre de Elena Marín, quien tiene entre todas sus dotes, por más alta, l a belleza.

Señor da Elena .Marín, que ha reaparecido en "Tosca" y "Bohemia.'·
Por hermosa, convence y avasalla. Si le faltara
la d ivina canción de F ilomela podría entonar vibrante la canción de la curva. Triunfaría como
Friné, para qui en no hay juez severo y torvo.
Torres Ovando fué el digno de todos l os aplausos, no galantes sino justos ya q ue, como antes
dije, es á mi juicio el más completo de nuestros
laboriosos que cultivan el bel canto, al ejándonos
de la i dea de juzgar al artista, más desde el pun•
to d e su inspiración espontánea que según su voluntad de arte.
Y con estos elementos, Elena Marín y Torres
Ovando, reforzó su cartel el tenor Magaña para
dar su funció n de gracia con el estreno de Bohemia traducida al español.
Poco podían hacer los intérpret es d e esa partit ura teniendo que expresarse en el vulgarismo
prosaísmo de los traductores.

¡.;e daní.n tres prelilios á las personas que envíen las figuras
más ingeniosamente combinadas, .r la solución exacta ele la palabra
formada con las líneas.
Los premios scr:í.n:

Museta.- Il signore me diceva
¿Ama il ballo signorina?
Y entienden los traductores:
Museta.- Ese joven me decía
si me gustan las rosquillas!

Un par ele jarrones arte nuevo.
Un ,·aso para cer veza, de cristal cortado.
Un hermoso saco ele mano.

¡Tableau!
¡Pas meme un mot de plus!

Estos ohjetos han siclo comprados en la afamada joyería "La
Esmeralda,'' que, como es bien sabido, no vende más que objetos
ele primera calidad.
Las soluciones se reciben hasta el doming·o 27 del actual, y el
resultado ele este concurso se publicará en el número inmediato.

LORALEY.

00

Fiesta Literaria
Los amigos del señor Don Marceli~o Dá val os,
queriendo celebrar el triunfo obtenido por el novel autor con su último drama, «Así pasan .... &gt; le
o:,,equió recientemente con un banquete efectuado en los salones del restaurant Sylvain.
A la hora de los brindis tomó la palabra el Sr.
Lic. López Portillo y Rojas, y en correcto y hermoso brindis ofreció al señor Dávalos el banquete, y lo estimllló y alentó para que siga por la
carrera literaria donde indudablemente le esperan muchos triunfos.
El agasajado contestó el brindis del señor López Portillo dando las gracias á sus amigos por la
prueba de estimación de que era objeto y por los
elogios que se hicieron de su producción literaria.

RESULTADO DEL OCTAVO CONCURSO
Hemos recibido numerosas soluciones al octarn concurso, lo
cual indica que hay entre nuestras lectoras muchas que conocen
mn,v bien á los poetas mexicanos. La composición aludida en el
concurso es del príncipe de la literatura mexicana moderna, Manuel Gutiérrez Nájera, de cuya hermosa poesía «:Myrtos,&gt; las
dos primeras estrofas fueron las copiadas.
Los premios por las mejores.soluciones corresponden :i la Ara.
C. Zaldfrar de Garza, ele ~fonterre.r, Nuevo León. Calle tle \'illagriín, 20.
A la Sra. Isabel G. de Uribe, ele Pachuca, corresponde el se-

g·undo premio y á la 8rita. Rosalía López, de México, corresponde
el tercer premio.
ll.az lnl@Weil&amp;z y Il&amp; lllllllÚ!znu
No obstante nuestros esfuerzos, no pudimos imprimir los pliegos de novela y música para pagar los que dejamos de distribuír la semana pasada,
de manera que en este número sólo se distribuyen dos entregas de novel a y
una pieza de música, pero ofrecemos á nuestros lectores que, en unos
cuantos días, terminada nuestra nueva instalación,nos pondremos al corriente.

¡Nunca he visto un destrozo igual!
Bien hicieron los audaces en omitir su nombre,
ya que el ponerlo hubiera sido bastante á nulificar su firma si la tienen.
Y hubo más todavía, Hubo colaboración nacional. En el tercer acto oímos en labios de Rosa
Fuertes (Museta) alusiones de actualidad, fuera
de sitio y ocasión.
El Rod olfo (Magaña) bisó á fuerza de aplausos
el raconto del primer acto y el cuarteto del tercero.
No pudo convencernos la versión.
Es obra mandada hacer, y tan mal hecha que si
el beneficiado no colabora con los traductores, renovando la letra de l os d os racontos, nada hubiera sido comprendido. De tal modo se aparta del
texto original.
Ahí va un ejemplo que justificará mi aserto.
Dicen Illica y Giaco5sa.

Concuarentes al banquete en honor de Marcelino Dávalos, autar de "Así Pasan."

�EL PUERTO DE LIVERPOOL

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El segundo piso, al que se llega por magníficos elevadores, está dividido en dos Departamentos, de los que publicamos hoy una parte en los fotograbados; uno dedicado exclusivamente á Confecciones, donde pudimos
admirar muy elegantes trajes, preciosos y elegantísimos abrigos, faldas de corte irreprochable, blusas monísimas
de todas clases y estilos, primorosos trajecitos para niñas y niños, corséts, sombreros del más refinado gusto, primores y maravillas en gorritos para niños, trousseaux para bautizo, ropa blanca, especialidad de la casa, y una
encantadora variedad de artículos y novedades que realizan el sueño dorado de nuestras distinguidas y elegantes
damas.
·
¿Qué diremos del Departamento de Tapicería? que toda ponderación es corta, y creemos que ninguna casa,
hasta hoy, tiene un lugar tan adecuado para hacer lucir las lujosas y magníficas Alfombras de Moqueta, Bruselas y
Tripe de inmensa variedad, los espléndidos bourets y cortinas de ricos estilos Luis XV, Luis XVI, Imperio, Renacimiento, Flamenco é Italiano, lo mismo que los tapetes de una variedad de estilos y tamaños dignos de todo elogio,
Cortinas, Stores, Brise-brise, y en fin, una colección de artículos de Tapicería, capaces de satisfacer el gusto más artístico.
Recomendamos muy especialmente á nuestros lectores, visiten este establecimiento de primer orden, donde encontrarán sjempre muy buenas mercancías á precios más que equitativos.

ALFOMBRAS
SMIRNA
PASILLOS
En este número especial tenemos el gusto de recordará nuestros lectores,
que nuestros almacenes de ropa y novedades son los más importantes de la Capital, y podemos asegurar que también de la República.

TAPETES
CORTINAS

EL PUERTO DE LIVERPOOL

LINOLEUM
CARPETAS

está montado con gran lujo y con todos los adelantos del estilo europeo, tiene
departamentos especiales de Sedería, Lencería, Telas de lana, Telas de seda,
Casimires, Bonetería, Paragüería, Guantería, Colchas y Cobertores, Calzado
americano y un sinnúmero de artículos de fantasía, ocupando todos estos departamentos, admirablemente arreglados, el amplio espacio de toda la planta
baja del Establecimiento.
El primer piso está ocupado en su totalidad por los inmensos Almacenes
de Mayoreo, donde se surten muchos de los Establecimientos de la Capital y
casi todos los del interior de la República.

BOURETS
FELPA DE
LINO
BRISE-BRISE
CORTINAS
BOURET
CRETONAS
STORES

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�350

Et

MúNDO ILUSTRADO

Don Leopoldo Hurtado Espinosa
con luz inextinguible, cuando radica en una
conciencia pura y tranquila, en cuyas alburas no existe mancha alguna.
Ru obra está realizada.

Fachada del A lmacén,

Estimaci6n social, cariño y respeto de
cuantos le rodean, hogar t1·anquilo y venturoso y la íntima satisfacci6n de aquél que
ha cumplido con su deber, son los trofeos
de su victoria.
Luch6 .r supo Yencer.

Don Leopoldo Hurtado Espinosa-que es
el honorable caballero que nos ocupa-puede presentarse ante prnpios y extraños como un ejemplo digno de imitaci6n.
Su padre fué un honrado li~eral qu~ dedic6 la fortuna que poseyera a la defensa
de la causa republicana, cuando el efímero
imperio del infeliz austriaco.
Don Leopoldo no hered6 ril1uezas perecederas· su patrimonio fué la virtud de un
noble ~jemplo que imita.r-el de su padre-y con voluntad firme ,Y resuelta, con
decisi 6n inquebranta)Jle, con la conciencia
de que sus esfuerzos no resultarían estériles, se lanz6 al tl'abajo, r triunfó ....

Un gran establecimiente comercial, &lt;LA
ÜOLM:ENA&gt;; una gran fábrica de hila&lt;los y
tejidos &lt;le algod6n, &lt;SAN PEDRO&gt;; propiedades rústicas y urbanas; crédito ilimitado en el comercio; respetabilidad inmensa en todos los círculos sociales; una familia moLlelo que le proporciona solaz y tranquilidad en su encantador hogar; .Y un círculo numeroso de amigos que le estiman y le
quieren y le respetan, todo ello ha sido la
resultante lógica de un trabajo asiduo y de
un proceder siempre digno y honrado.

La casa comercial que mencionamos&lt;L.\ CoLMENA&gt;- es la primera y la más importante del país, en su género. No admite competencia posible, ni se la ha superado hasta hoy. El colosal desarrollo que alcanzan sus operaciones no puede comprenderse por la simple enunciaci6n de ellas;
hay que presenciar el hecho, conocer el detalle, estudiar aquella contabilidad tan limpia y pura repleta ele cifras, para formarse
cabal idea de la extraordinaria impo1-tancia que alcanza la neg·ociación.
La casa comercia sólo con artefactos nacionales, en su mayoría confeccionados por
la o-randiosa Fábrica ele ~an Pedro, propiedad del mismo seiíor Hurtado Espinosa, y
que se encuentra ubicada en el rico .r feraz
Distrito de Uruápam, del Estado de .:\fichoacán.
Nilest1·os lectores po&lt;lnín formarse alguna idea de este negocio por los ~Tabados
que ilustran estas páginas,\" que reproducen fielmente los detalles más importantes
del establecimiento comercial.
-Podr:ín competimos en los preciosnos decía el muv estimable señor don Leopoldo-pero m( satisfacción mu.r grande .\'
mi legítima ufanía radican en la insuperable calidad de los productos que lanzo al
mercado. Puedo asegurar á usted-continuó-q ue no existe plaza ninguna en la fü,_
pública, por pequeña &lt;1ue s('a, en la que no
sean bien conocidos y mcjor estimados
nuestros productos.

En el antiguo local ocupado por el extinto Mercado del Volador, se alquilaban unas
pequeíías accesorias con vista al exterio1·, y
en una de ellas, allá por el año de 18'78 se
establecía el joven Hurtado Espinosa. '
Dos aííos de ser dependientc le bastaron
para que el gran comercio ele la época le
concediera su confianza. Los patrones de
entonces le conocieron y trataron; Yieron
en él un hombre honrado de brillante porrnni r y no le escatimaron su confianza; se
la dieron ~mplia, sin taxativas ni limitaciones.
Don Leopoldo se pens6, y logr6 feliz
acierto, que un mes habría de bastarle para
saber si de humilde dependiente se trocada
en patr6n.
Abierta que fué su modesta negociaci6n
-&lt;La Balanza :Mercantil&gt;-su primer mei-

El Escritorio.

to coronados por un gran éxito, debido al feliz concurso de u1.a
inteligencia priviligiada, de una energía indomable, de una hcnradez purísima-que decimos al principio- .r de una constancia
rjemplar.

Kos hemos ocupado más de la respetable personalidad del scííor clon Leopoldo Hurtado Espinosa, que de sus interesantes negocios, porque no pudimos prescindir ele revelar la grnt11 impresión
que nos ha producido el conocimiento dr tan notable compatriota.
Estimamo:; un deber rl 1·evelar al hombre, 1·escíianclo lo que
ha hccho ,r enaltecicndo su rnlfa.
Las ge1wraciones que nos sig·uen pu('den .r deben imitarle.
. Hu ejem¡,lo es un monumento 1·fro &lt;le lo que p1·oduce el trabaJO y de lo que alcanza la constancia, animados ésta á aquél por
u_na rnluntad tinne y resuelta, que no ha tenido temores en presencia de las grandes dificultades que siempl'e supo ,·encer.
Concluímos, deseando para cl ('stimablc caballero y sn distin~uida familia, felici&lt;lades sin limitación, .\' al hacer rnios por su
mcesante pl'osperidad, queremos ('xpresarle con ello una débil prneba de la admiració11 y r('speto que nos ha producido.

Y cuando él habla, cuando explica el comienw de su negocio y el ori~:en que tuvo;
cuando con su modestia habitual relicre cómo ha conquistado la admirable situaci6n
en que se encuentra colocado: no se pueL~e
menos que tributar un cumplido homenaJe
de admiración y ele respeto á aquel notable
ejemplar humano que cautiva .r que C?mprueba la teoríadarwiniana de que el triunfo es de los aptos.

A. N. A.
Oficina.

de trabajos, mes estupendo de lucha ,V esfuerzo, de dudas y vacilaciones, se vi6 coronado por pequeñísimo éxito; pero como
pasa siempre con los hombres de carácter
y de acei6n, ese humilde ensayo y aquel
resultado más humilde, ensancharon el Yasto campo de las aspiraciones del luchador,
y entr6 en plena brega con la inmensa fe
de quien tenía la firme com·icci6n ele triundar, aunque la derrota tuvo más probabilidades de ag·ostar aquellas juveniles energías.

0

y también la negra em·id ia Ir salió al
paso.
Los yenenosos dardos disparados en contra de su honradez sin mácula se embotarán en la triple coraza de sus ,·i l'tudes, de
su conducta y de su vida ejemplar.
El hombre de valía, el que posec ,·erdaderns méritos, aquel que llega al fin que se
propuso y que conquista la estimaci6n y
afecto de los buenos, suele tJ"opezar en su
C!Lmino con espíritus menguados que, detimas de despreciable envidia y é.le ruines
y perrersas intenciones, esgrimen el arma
de la calumnia, sin comprender, los muy
infelices que la verdad triunfa y que el honor, el ;erdadero honor, brilla y brillará

351

CINCUENTA PESOS, fruto pequeñísimo de
w1a ruda labor de cerca de dos años, son la
base en que descansa la cuantiosa fortuna
de don Leopoldo Hurtado Espinosa.
Con esos ciuncuenta pesos se lanzó al tremendo Nfritggle /01' life .. . . . .

□

A tout 8eig11ew•, tout lioneur.
Se trata, en esta vez, de un luchador admirable.
Honradez purísima, amor al trabajo, acti,·idad ejemplar y constancia insuperable,
fueron sus armas de combate.

EL MUNDO ILUSTRADO

Allí está «LA CourENA.&gt;
En Uruápam está la grandiosa Fábrica de
hilados y tejidos ele algodón, «San Pedro.&gt;
En la capital están diseminadas fincas de
importante valor.
Y en la cercana poblaci6n de Tlálpam
una elegante residencia veranieg·a, habitada
por la honorable familia del dueño de todas
estas propiedades.
Tal es el resultado de una labor ele más
de treinta años de esfuerzos que se han visInterior del Almacén.

Inmenso sw tído de frafladas y Plaíds.

�EL MUNDO lLUS'l'HAnO

ET MUNDO ILUSTRADO

353

l CASTeILANA
vf

CRONICA
A Y un modo práctico, lectoras
mías, para estar siempre contento, ó á lo men·os, suprimir
muchas contrariedades del programa de los acontecimientos
diarios, que forman la existencia. Esa regla, muy sencilla en
su definición y un tanto difícil
cuando no se tiene la costumbre de guiarse por
ella, es, simplemente, considerar las cosas y los
sucesos por su lado más agradable. De esta manera, cambia notablemente su aspecto y se reciben
más impresiones gratas, que molestas y contrarias
á nuestros deseos.
Tan amable y cómoda filosofía, puede aplicarse
á todo, y así, sin profundizar demasiado ni tratar
de hacer definiciones-que es asunto muy difícil
por cierto-consideremos á la civilización y al
refinamiento del &lt;confort&gt; y del lujo provenidos
de ésta, por el lado más útil que puede tener.
¿Será, acaso, el de ofrecernos una multitud de comodidades con sus maravillosos inventos, para
hacer más fácil y agradable la vida, ó también,
por los continuos espectáculos bellos que el arte
y la ciencia en fraternal combinación, nos presentan? Sin duda que sí, pero aun hay una manera de considerar el bien práctico que puede aportar á la sociedad la influencia de la ci vilizacion.
El lujo y la elegancia, son causas directas de que
se desarrolle en las grandes ciudades un verdadero tesoro de energías colectivas¡ multitud de fábricas pobladas de obreros de ambos sexos, trabajan continuamente para proveer á los principales
almacenes de todo género de productos, ya sea en
la fabricación de ricas telas, ya en la hábil confección de trajes con éstas mismas. Talleres innumerables se agitan, sin cesar, impulsados por el
soplo que les infunde la poderosa vida de la idea,
y son, también, elementos de vida y de sostén para esas multitudes de trabajadores que, sin ellos,
no tendrían acaso de que subsistir. La circulación
del capital se verifica por ese medio, y los refinamientos artísticos del lujo y del buen gusto, en
su aparente frivolidad, elevan la civilización y
ésta sostiene y hace más cultos á los pueblos. '
Una de las formas de esa labor incesante de la
citada civilización, es la variedad y riqueza con
que la Moda presenta sus contínuas creaciones.
Como si la mágica varilla de las hadas de los cuentos, transformase en un instante lo que tenemos
del ante de la vista, se cambian sin cesar las combinaciones de los trajes, sombreros, lazos, joyas y
demás artículos de confección y fantasía. No hace poco, veíamos las amplias y elegantes mangas,
que aumentaban de una manera artística y discreta el busto, hoy, al contrario, las vemos estrechas
y aju stadas al brazo, variando en sus dimensiones, pues las hay de todos modos, cortas, semilargas, y otras, alargándose hasta el grado de cubrir
en parte la mano. E l talle corto, se impone cada
día más, los trajes tienden á volverse de estilo
&lt;imperio,&gt; y las telas flotantes y adaptándose al
cuerpo, van tomando el artístico é ideal aspecto
de las túnicas griegas. Las faldas largas, hasta cubrir del todo el pie, prolongándose más aún, por
detrás en la elegant~ cola, qúe tanto favorece á
la~ mujeres de pequeña ó mediana estatura, dan
una apariencia de graciosas y vivientes estatuas
á quienes las llevan¡ y están en la actualidad,
reinando por completo, excepto en los trajes de
estilo sastre. Las elegantes faldas interiores de
seda crujiente, han desaparecido¡ el fron- fron del
gros, ó de la seda tafeta, no avisa ya con su indiscreto roce, que se acerca á nosotros una linda y
elegante mujer embellecida por la Moda: en lugar
de ellas, tenemos las faldas interiores de seda
suave y adaptable, que no quita al traje la flexi bilidad graciosa de sus líneas y pliegues en los
cuales reina la sobriedad. Hay una gran preferencia para adornar estas faldas, por los encajes,
en vez de las alforzas y cordoncillos con que se
adornaban las anteriores. En esto, ha ganado mucho el buen gusto, pues el encaje es uno de los
más bellos y exquisitos productos · que el arte ha
creado para el adorno de la mujer.
Son una ver4adera delicadeza de la fantasía, esos
tejidos vaporosos y lindos, de tan múltiples di1:njos y combinaciones que dan á las telas, colga-

duras y á todo lo que se acerc:i.n, una gracia y
elegancia que ningún otro adorno les puede pres•
tar. Los encajes, tienen también, un privilegio especialísimo, que es el de todas las verdaderas
obras de arte: la exigencia de su legitimidad, pues
en ese género, las falsificaciones son desechadas
por el buen gusto y el refinamiento.
No cabe duda de que, mis amables lectoras, habrán comenzado ya á consultar á l a Moda, á esa
hada graciosa y de poder indiscutible, para informarse de cuáles serán las principales novedades que nos traerá la próxima temporada de otoño. No dejaremos de indicarlas, cuando éstas lleguen, y &lt;el hada infalible&gt; comience á dictar sus
leyes tan imperiosas como acatadas.
MARGARITA.

o
Cuestiones trascendentales
Las lecturas
En alguna 'ocasión tratamos ya con nuestras
lectoras de la importante cuestión de las lecturas¡ ~a !nfluencia de éstas sobre nuestras ideas y
sentimientos, la manera de elegir las, y el tiempo
que debe dedicarse á ellas.
Pensemos ahora más en detalle, cuáles son l os
libros convenientes para algunas y determinadas
ocasiones, por ejemplo, la lectura que es más adecuada para entretener los ratos libres de cualquiera otra ocupación, durante la permanencia en
el campo, ó en el transcurso de un viaje que tenga alguna duración.
Ya, como hemos dicho, siguiendo l a acertada
opinión de algu_nos escritores de importancia, la
lectura no es, m puede ser una diversión frívola
Y. exenta de dejar algu na huella en la inteligencia, acP.ptada esta idea tan discreta, n o será por
demás poner especial atención en la elección de
nuestras lecturas, del mismo modo que lo hacemos con nuestras amistades.
Al emprender el viaje, aunque éste sea de poca
duración, no se deja de pensar con toda minuciosidad, en llevar los objetos de sn propiedad
personal q ne son necesarios para la comodidad.
Es casi cier~o _que, mis amables lectoras, al proyectar un via¡e de recreo, ó disponerse para tiermanecer los meses de verano en el campo, preparan con todo cuidado su eq_nipaje, compuesto
generalmente, de trajes, sombreros, velos, guantes
y hasta s~s pol vos y perfumes preferidos, á fin
de tener a su alcance todo lo que les es indispensable para su toilette¡ entonces, ¿por qué no conceder un rinconcito en el equipaje, á los libros
p r eferidos que serán sin duda los mejores compañeros del camino? Y, también, ¿no sería posible fijar alguna cantidad en el presupuesto de los
gastos del mismo viaje, para adquirir algún libro
desconocido de la amable lectora, pero recomendado_ por aquel guía experto y de buen gusto literario, del que hablamos ya con anterioridad?
Es cierto que se tiene el riesgo de no quedar
agradada con la lectura de tal ó cual libro, pero
en cambio, puede recibirse una gratísima sorpresa
con algunos otros, en los cuales se encuenhen genio y talento poco comunes.
_Sin ~mbargo, no debe prescindirse de una opimón discreta y acertada sobre la elección de lecturas, pues 'p or desgracia en la actualidad1 se escribe mucho pero no todo es bueno. De ningún
modo puede, llamarse &lt;escritor&gt; el que, teniendo
delante de s1 una hoja de papel en blanco y una
~luma mojada en tinta, cubre con palabras sin
ideas, aque!las hojas de papel que irán luego á
casa del editor para poder '.Presentarse al público.
Y este es el peligro que se tiene al buscar una
lectura li~era ó solamente de diversión, que es la
clase de hbros más buscados, en general, para distraer el fastidio que acomete á algunas linda&amp; cabezas femeninas, en el tiempo del «veraneo&gt; ó
d_urante los viajes, La novela corta, los cuent~s y
libros de versos, son los amigos que se invocan
en esos largos hastíos intelectuales, y, dada la dificultad de encontrar buenos y escogidos libros
en ese género, sobre todo para la lectura propia

de la mujer, que tantos requisitos exige, sería tal
vez más conveniente elegir un libro serio y de
importancia, cuyo autor esté ya reconocido como
un maestro, por el tiempo y la opinión del público de varias edades. No hay que asustarse, lector~s mías, á causa de esta recomendación que tiene
cierto aspecto severo y un tanto fastidiosa desde
su fisonomía anunciadora¡ hay libros bellísimos
en ese género que no traen como resultado de su
lectura, e l sueño y la depresión nerviosa. Existen
narraciones de viajes, libros de tendencias un
tanto filosóficas, pero de ningún modo áridos, ni
faltos de encanto y atractivo. En la misma novela, cuando ésta es genial y de ideas trascendentales, puede encontrarse un alimento fecundo para
la inteligencia. y el libro puede dejar una huella
prof~n~a en_ la propia personalidad. Esteesel poder md1scuhble de la obra de arte: asimilarse al
espíritu más agradable y fácilmente que cualquiera otro elemento, y la ciencia misma, carece de
este poder tan nni versal.
En cuanto á dar una lista de autores y títulos
de libros, á mis queridas lectoras, es misión muy
superior á mis pocos conocimientos literarios¡ quédese tan ardua empresa para el amigo ó guía que
sería ~onveniente eligiesen con ese fin¡ pero oialá tuviesen en algo estas breves conversaciones
que por escrito tenemos con ellas, para dar el importante lugar que se merecen á esos buenos y fieles amigos, los libros, que tanto nos hacen gozar
y que podemos tener siempre á nuestro alcance.

*

Algunas máximas útiles para
las amas de casa.
La tuberculosis mata actualmente un gran número de personas, y es posible que muchas de
ellas hayan adquirido el contagio por la leche
infectada.
Ante todo, debe escogerse un lechero que tenga, manos, vestido, carro y botellas en q u e haya
completa limpieza. Nunca se debe elegir un lechero porque venda su leche más barata.
Se debe rechazar la leche que deje un depósito
sucio en el fondo de la botella. No hay que olvidar que la leche impura es una verdadera amenaza para la salud.
Muchos niños han muerto á caul&amp;l de las leches
descompuestas é impuras. La !eche esterilizada,
debe guardarse en un lugar fresco, si es que no se
usa inmediatamente, como sería dé desear. Téngase presente que los gérmenes perjudiciales se
multiplican más rápidamente en la leche pasteurizada que en otra cualquiera.
No se deje destapada la vasija que contenga la
leche.
No hay que dejar la leche en un cuarto poco
ventilado y caliente ó en refrigerador sin hielo.
Se debe evitar que caigan moscas en la leche,
y que no se quede expuesta al sol,
Usese para la leche sólo las botellas destinadas
á ella, deben, también, lavarse y restregarse dichas botellas, luego que estén vacías¡ que el lechero las reciba enteramente limpias. Sería muy
conveniente comprar leche embotellada si esto
fuera siempre posible.
Estas máximas quizás horroricen á algunas señoras que nunca se han figurado ser reas de descuido ó negligencia¡ pero la verdad es que por
Jesgracia hay muchas casas, y por cierto de gente
fina, en que sin cesar se violan estas reglas higiénicas y sanitarias.
En algunas, esto se debe á que el ama es joven
y carece de experiencia¡ en otras, á que el cuidado de la cocina y de las cosas que tocan al servi-•
cio doméstico, se deja exclusivamente á las criadas por causa de ignorancia ó de descuido.
A esas amas de casa se les debe recordar que
toda la atención que presten á los detalles mínimos del gobierno doméstico, es verdaderamente
importante y de graves consecuencias si se tiene
en él algún descuido.
Esto no sólo constituye el deber de la mujer,
sino su privilegio más preciado. El hombre puede hacer casas, pero no constitnír hogares. &lt;Salas
y estancias, techos y cúpulas, dice el poeta, son
cosas que puede levantar el hombre¡ pero sólo las
mujeres-esto es sabido-sólo las mujeres alzan
hogares.&gt;

Cuba á José SantosChocano
Saludo Lírico
luca maravilloso, desg-rana fu collar
que Sf rt1 el bien más puro que nos l/eu
·de·1 111ar.
6 a

Del árbol de la América
florida rama soy:
'
detén en ella el vuelo
Y canta, ruiseñor.
Clarín de plata, suene
tu formidable son·
Alma-América, ef~nde
tu prodigiosa voz.
Cuéntanos los primores
de tu peruano alcor
Y las magnificencias
del so,Iar español¡
que tu dos patrias sientes
Y para amar las dos
'
fné tu lira bicorde '
Y par tu corazón.
En tí filtran sus almas
Pízarro y Gnacthemoc· (l)
I1;1ca Y Virrey, las alas'
dieron á tu canción·
Y fuiste mitad índi~
mitad Conquistador.'
Tu Mu~a lo repite
con ancestral fruición
tu Musa lo repite:
'
fué tu padre un condorjasí tan alto asciendes!y tu abuelo un leónjasí el rugido tienes
Y la arrogancia!-No
canta sólo en tu cítara
el triste payador
á quien hirió la ñusta
con mirada feroz
sino también el h éroe
que al Romancero dió
feches y bizarrías
cual los del Campeador.
En la corona lírica
de cuádruple florón,'
que en la frente de América
ha colocado Dios
es la Gracia, Darío;
la Bravura, Mirón·
la Plástica, Lugon~s·
tú la Fuerza Señor- '
Señor, te la Íegaron'.
Pizarro y Gnacthemoc.
Por el Rey de la Imagen¡
palmas bato y tambor
Y á vuelo mis campan'.as
llaman á procesión.
Acuñas tú monedas
con tu busto, Señor
Y añades á la Lira '
una octava de sol.
¡Tú sí que llegar puedes
como un Conquistador!
Si te has "cansado mucho "
rep~so y paz de te doy,
'
Y mientras te dispongo
hamaca y mecedor,
las galas te presento
que el Hado me otorgó.
Aquí, tabaco y caña
mis predilectos son
de los nectáreos jugos
que mi suelo filtró.
Ven, gózalos conmigo,
al fragante rumor
de seibas y de palmas,
y entra en mi corazón :
como la 11:oja fuerte,
cual la miel, dulce, soy.
L~s ojos de mis hijas,
milagros, que hizo Dios
tornarán un instante '
en paloma al condor,
al épico en trovero,
en oveja al león.
Cual mis mujeres- ¡dilo!si luce humana flor¡
cual las cnbanas- jcántal o!ni en Circasia y Tiro!. ....
En el Perú, quien sabe
haya alguna, Señor.

(r) Conservamos la ortograffa de este nombre indio,

usada por el autor.

Cual un Colón del verso
llegas; nuevo Colón
dime si más fermos~
tierra el humano vió
Y si en el mundo existe
otro cielo mejor
que más estrella~ luzca
en su constelación.
Dí qué naturaleza
á la mía venció
tú, que has vist~ en los Ande~
reverberar el sol,
Y cual si se partiese
nn vuelo mago en dos
lucir sus alas de oro '
en irisado esto!,
'
al &lt;pájaro- abanico &gt;
la_ &lt;mariposa- flor . .' .... &gt;
Dime si más Iermosa
tierra el humano vió·
dí si en tu Evangeleida
el reino tentador
que Mefisto brindara
á J~sús, no, fuí yo,
Y si por m i no hubiese
pecado el Salvador.
Tu portentoso numen
prosiga su amplio rol
sorprendiendo en mi 'vida
el misterioso hervor
Tú, que el encanto s~bes
del secreto filón
Y en las sordas corrientes
tu genio penetró¡
encuentra aún en mi seno
sote1:4ño, esplendor,
el brillo que se ignore
porq,ue antes nadie vió.
Sé tu de mis veneros
feliz descubridor·
que esos milagro~ pueden
los Poetas y Dios!
Muéstranos los prodigios
de la tiorba, Señor.
Abre tu iris y humilla
al fastuoso pavón·
clarinea y acalla '
a~ marcial caracol,
tu que eres soberano
del ritmo y del color.
En minas y canteras
e~ige, te las doy,
tu qu e haces de la línea
pedestal y bordón
Y á bronce y piedra mandas
como un Emperador.
Gallardo aventurero
peregrino Colón,
'
no llegues á las almas
Y cnízalas veloz
ni adviertas que' mis hijos
cegados .. .. pero nó:
queremos recibirte
con bandera de amor
mientras alzo la mía,'
con su esperanza al sol'
Mustio de estar plegado·
te abro mi pabellón,
'
donde el rojo ha crecido
con sangre y con rubor
Y saludo al Ercilla
'
que una octava añadió
á l a_Lira, de fuego,
Y anade un rayo al sol
en que funden su al~s
Pizarro y Gnacthemoc
~larín_de plata, sue~e
mi espíntn en tu voz:
pregona en tus poemas
de tu yambo al calor '
que _estrecho por amigos
al hispano, al sajón,
á 0 ~os lo que un lauro
mi nqueza brindó·
más no quiero en .:Ois lares
Césares y Nemróds.
Que gratitud me obliga
al pueblo sembrador
que me orienta el camino
Y contuvo el feroz
impulso fratricida·
que le debo el ho~or
la paz Y la enseñanz~ ....
más que no vuelva, ¡nó!¡
que en mi espíritu suena
amargo, intervención·
triste, protectorado•'
humillante, controz'..
eufemismos irónicos

!

de otra dominación ... .
Que, como el ave libre
volar quiero en mi alc~r,
y, como el suelto potro
llegar á donde voy
'
sin miedo á las tro:.npetas
de César y Nemrod¡
que prefiero en la ruta
donde sangrando voy,
ser muerta y destrozada
más sometida, ¡nó!¡
'
que en mis campiñas quiero
sólo no tirano: ¡el Sol!
¡Más tú sí llegar puedes
como un Conquistador!
Sacerdote, en mis naves
alza tu facistol,
Y,ab~e en él tu gran libro,
cnspide y religión
donde América aprende
su gloria y su valor.
R epita sus versículos
tu resonante voz
dinos de sus ley~ndas
de ~obleza y fragor,
y s1 el vate revive
en el poeta de hoy,
el porvenir augúranos
cual un di vino ario l.
Desata la fecunda
germinal eclosión
de tus sueños de raza
y soñemos los dos
'
con el fénix simbólico
el día triunfador
'
en que surjan los pueblo~
que el destino abatió.
Soñemos con las glorias
de la resurrección
Y con las áureas quimeras
y enlazados tú y yo,
'
crucemos en vía láctea
la infinita visión. . . . '
¡Sacerdote, en mis naves
alza tu facistol!
Llegas en la hora lírica
de reconciliación
en que late la san'.dre
con el r_itn,o espafiol,
Y. ha~ visto en fiestas cf vicas,
h1rv_ientes de pasión,
al hispano marino
con mi libertador
como hebras arm~niosas
de apretado cordón
cada cual, de uno e~ otro
prisionero de amor.
'
¡Tal se habrá estremecido
tu doble corazón
indígena é ibero
al étnico fulgor '
de dos pueblos que sellan
de una vez su eslabón
en la cadena histórica'
que el Latino forjó
desde la punta azteca
al cabo patagón!
Más vinísteis en días
de inquietud y dolor·
cuando aún mi sér fla~uea
de tanto que sufrió,
Y nubla él horizonte
una interrogación .. ..
Todos, volved mañana¡será más bello que ho;!c~ando flote sin sombras
m1 orgullo tricolor
Y no vnel va á pleg~rse
el santo pabellón.
Me debes el retorno
caro huésped de ho~or·
José Santos Chocano '
hasta el retorno. iAd'¡os!
Llévate sobre el pecho
á modo de blasón
'
nn doble beso largo,
cruzado en cruz de amor
que es mi augusta gracia'
la Condecoración.
Me debes el retorno
caro huésped de ho~orJosé Santos Chocano '
hasta el retorno. ¡Adios!

"

"" tu collar
Inca maravilloso, desgrana
.
que será el bien más puro que nos ll~ga del mar.
Julio, 1908. MANUEL S. PICHARDO,

�El, MUNDO ILUSTRAnO

El Arte nuevo en el Bordado
Ahora que el Arle Nuevo está de moda en todo
lo que es buen gusto y refinamiento, no dudamos
que será del agrado de nuestras lectoras saber que
ya este omnipotente señor ha pasado los dominios
del laboratorio femenino donde la aguja teje, con
hilo, y sedas, telas que parecen de araña, y redes
finas que t:m sólo puede imitar la luna en combinación con el ramaje de los árboles. El Arle Nuevo ha encontrado en &lt;el costurero&gt; un asiento cómodo, y se instala allí, en actitud de confidencia,
para revelar á las hábiles y exquisitas bordadoras, la novedad del día: los monogramas y cifras
inventados por él.

«cordoncillo.&gt; Este monograma es muy sugestivo, pues las letras toman actitudes y tal parecen
tener movimientos.
Damos, en la figura número 5, las letras E. S. Obsérvese cuán artístico es este dibujo; parece una
claraboya fantástica, parece á veces, un ojo qne
espía. La fantasía del Arte Nuevo, no la tiene ningún otro arte; porque todos están sujetos á reglas,
mientras que éste es un loco, es un desequilibrado que no entiende ni de pautas ni de medidas
ni de nada, va por donde quiere y como qniere,
camina al antojo sin trazarse jamás vereda alguna: por eso, quizás, es tan sugestivo y novedoso

..

LA MUJER EN EL HOGAR
La habitación de un joven

2

Nosotros que siempre estamos ávidos de poder
agradará nuestras queridas lectoras, les damos en
este número algunos de esos monogramas novedosos que, á pesar de ser letras, fingen, ya flores, ya
mariposas, ya corazones ardiendo en llamas-las
del amor probablemente.
He aquí el primero, el corazón. Representa las
letras S. M. La S. está arriba, y es la que finge una
llama¡ la M es el contorno entero del corazón. Lectora: si tu prometido se firma con esas letras, qué
mejor emblema para bordarle un pañuelo que ese
monograma hecho con sedas de colores discretos,
el cual dice tan á las claras que tu corazón se
runde por é l en la llama de un inmenso amor?

Aquí tenéis, lectoras mías, una habitación de
la que injustamente no nos habíamos ocupado
basta ahora, aunque tiene la misma ó mayor importancia que las restantes de la casa¡ es verdad
que no requiere su decoración y adorno el refinamiento que la de la señorita, ni tampoco se
procuran en ella los innumerables detalles y precauciones indispensables en el cuarto del niño, á
fin de favorecer su desarrollo físico¡ pero sin que
perdamos de vista este cuidado, porque el joven
no es el hombre y su naturaleza no se ha formado
por completo, lo principal en esta interesante habitación es procurar todas aquellas comodidades
que puedan contribuirá sn desarrollo moral éintelectual.
Cuando el joven se translada á su cuarto y deja
de estar en perpetuo contacto con sus padres y
hermanos, es una pá~ina en blanco, porque hasta
entonces ha participado de las ideas y costumbres de ellos¡ ahora ¡s el momento crítico en que
al contacto de los extraños, y sobre todo con la
poderosa influencia de las lecturas y de· los estudios, se habitúa á pensar y van apareciendo las
ideas propias.

-- -

- .

-~..:::

-=--------~::::

unidos, y las otras dos uniendo los pilares á las
paredes. En las varillas de metal, por medio de
anillos, se sostienen las cortinas, que caen hasta
el suelo y, por consiguiente, cuando se extienden,
se cierra la alcoba por completo.
Las cortinas, ya sean de terciopelo, ó de cualquiera otra tela de tapicería, armonizarán con el
color del papel de la habitación,
Dentro de la alcoba vemos, la cama sólida y
cómoda sin ninguna decoración, y la mesita de
noche triangular, con su cajón en la parte superior y una cortina del mismo género que las de
la alcoba para ocultar el gran hueco ó nicho de
la parte interior, en último término se percibe el
lavabo.
Nuestro grabado representa un armario 6 pe-

- ---

-:_

3
Para las que llevan el nombre dulcísimo de Maria, aquí está el segundo grabado: una linda M_ en
forma de mariposa; para las Magdalenas tam_b~én,
y para todas las afortunadas que pnedan uhhzar
esta novedosa cifra al bordar sus nombres.
Esta letra puede hacerse con seda azul azul es
el color de la ilusión y la maripos:i no es sino la
misma ilusión que tiene alas y que vuela, que
huye.... por eso hay que bordarla con se~a de
ese color: y si se quiere, puede llenarse el mterior de la fidura con pequeños nuditos hechos con
seda blanca,.,'to cual prestará á l a l etra muy _bonito efecto por fingir las alas sutiles de la man posa.
El grab:ido número 3, que parece una flor de esas
raras por cierto, crecidas en el fondo de las aguas
estancadas, representa l as letras M. E.

5
4

Este monograma se borda con sedas de dos colores, vivos uno y otro; por ejemplo, la M que es
la que está en la parte superior del dibujo, puede
llevar el color salmón, y la E, que forma la parte inferior de la flor rematando en el tallo, pue:de
ir de negro. Estos colores tan opuestos y que parecen no llevarse bien sobre la fina batista del
pañuelo, son precisamente los que le prestan más
novedad al dibujo. Ensayen nuestras l ectoras, y
se convencerán de que cuanto les decimos en este punto, es verdad.
.
El grabado 4, que tal parece un grifo en actitud amenazadora, representa las letras F. F.' H.
Se borda con seda de un sólo col or, verde seco,
por ejemplo. Las líneas gruesas van al realce,
( bordado al pasado,) y lo, perfiles se hacen de

!I¡\:'!
¡,

1

La habitación que la madre prepara á su hijo,
cuando deja de ser niño, ha de presentar aspecto
masculino, 'Sin que esto impida que sea dispuesta
y decorada por sus manos femeninas; nadie como
ella adivinará l os gustos y aficiones de su niño
grande; nadie cuidará de que reuna cuantas condiciones higiénicas y de confort pueda proporcionarle según sus medios, cu1dando en todo caso
de que sea ventilada, de que tenga buena luz y, á
ser posible, de que esté un poco apartada de los
ruídos de la casa, que distraen de los estudios é
interrumpen el sueño cuando en tiempo de exámenes, ó en alguna otra circunstancia se ha velado toda la noche y se descansa por la mañana.
Vamos á tratar de describir l o mejor posible el
aspecto general de l cuarto, y los detalles en que
pueden intervenir las madres ó hermanas para su
decoración ó adorno.
Nuestro primer grabado representa un ángulo
de la habitación, convertido muy ingeniosamente
en alcoba por medio de d os pilares de madera,
esbeltos y de buena forma, que se fijan en el suelo al pie de la cama, y después se colocan tres
varillas de cortina de la manera siguiente: una
entre los dos pilares de madera, que a~í quedan

pequeña biblioteca. Mide 1 metro 30 centímetros
de altura y, por tanto, su parte superior puede
servir de de mesa para las manipulaciones fotográficas ó científicas; á derecha é izquierda dos
repisas vienen á alargar el mueble, facilitando los
trabajos.
Podrían añadirse, además, un ropero de luna, dos
ó tres asientos cómodos y, adornando los muros,
algunos cuadros con marcos sencillos y de buen
gusto que representen trabajos serios.

*

Este afio del Jubileo de Plo X va á ser sef'ialado
por varias beatificaciones y aun canonizaciones de nuevns sant¡¡s, Noticias de Roma nos hablan de seis glorificaciones de ,"Beatos:" la Venerable Madre Sofla
Barat, fundadora de las Damas del Sagrado Corazón;
la Venerable Magdalena Coste!; el Venerable Gabri•I
~ell' AddolJrat~; el Venerable Juan Eudes; la Venerable
Juana de Ar,o y los Venerables Teófano Venard y Compañeros Mártires. La ceremonia de la Beatificación de
la Venerable Barat, tendrá lugar el 24 del presente,
fiesta de Nuestra Señora Auxilio de los Cristianos.
Además ocho glJrificaciones más solemnes de "Santo!&gt;": la Beata Margarita Maria, el Beato Clemente Holbauer, y el BJato Oriol de España. Sin embargo estas
últimas fiestas tendrán lugar cerca del fin del año, como
hermosa corona del Jubileo.

FoT. FÉLIX DE PARís.-MonAS BÉcnoFF DAVID.

Traje de reuni6n. Hecho en Cl'esp6n de China gris plata.
El delantero tiene una larga banda bordada, en forma ele
estola. Fichú de gasa blanca formando un lig('ro escot('.
Las mangas interiores hechas de gasa blanca, con peque fías
alforzas. Encima de éstas caen unas mangas de fantasía, con
una guarnici6n bordada:á la orilla.

�FOT. FÉLIX DE PARÍS.- MODAS ltEDFERN.

Traje de calle.- Este sencillo y elegante t raje es de tela
de lino en color crema. La falda tiene en la parte inferior,
una ancha guarnici6n bordada de color kaki. El corpiño
abierto sobre una camisola de gasa tableada y encaje ligero.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
Reg istrado como a r ticulo d e segunda clase, en 3 de Noviem br e dr. 189 4.-Impreso en papel de las Fé.bricas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

---

México, 6 de Septiembre de 1908

Número 10

En honor del Sr. Anderson.

GRUPO OE INVITADOS AL BANQUETE OFRECIDO POR EL SR, SECRETARIO DE RELACIONES, --EN LA PRIMERA FILA : S R . D ON R AMON
CORRAL, VICEPRESIDENTE DE LA REPUBLICA; EXCMO. SR. LUIS ANDERSON; EX CMO. SR. DAVID E , THO MPSON,
EMBA.JADOR DE LOS E , U ; SR. LIC. IGNACIO MARISCAL, SECRETARIO DE R ELACI ON ES¡
SR, GRAL, MANUEL GONZALEZ COSIO, SECRETARIO
DE GUERRA Y MARINA .

�EL MUNDO ILUSTRADO

294:
liebre, Arquímedes se dijo: ¿Si tomara un
baño tal rnz le daría yo á la bola~ Así lo
hizo; se metió á la tina .v el Enreka bl'otó
al punto de entre las linfas trayendo en la
Director, Dr. Luis Lara y P ardo.
mano la anhelada respuesta de la Esfinge.
Que en los libros se encuentran á milloGerente General,
nes los microbios, es cosa que saben de coALFONSO E. BRAVO .
ro todos los hig·ienistas; pel'o da la desgTacia de que no se dejan ver. Pasteur, desesOFICINAS:
perado ele encontrarlos en libro alguno, los
Calle de Altaro número 9. México, D. F. Aoartn.do t&gt;OS·
buscó .Y encontró mejo!' que en cualquier
tal 2.570. -Teléfonos: Erlcsnn, 1470.
Compañía Telefónica, 471.
;,, !'olio en una cuba de fermentación. Desde ·aquel día memorable retembla!'on hasta
en sus cimientos las enfermedades mns viPRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:
l'll lentas.
En la 01 udad...... .. . . . . ........... . .. . .. .. .. $ 1.2.'i
Watt, no perdió su tiempo en lecturns.
En los Esta.dos............... .. .. . . .. .. . .. .. . t.ñO
En el Extranjero ,... ... . .. .. . .. .. . . .. .. . 2.00
A l'mÓ su tetera, la cargó .Y se puso á obN1ÍMEROS SUELTOS:
sel'Val' lo que pasaba. De aquella tetera saEn la Oaplta.l. .......... ................. $0.35 cs.
lió el •1•apo,· que había de transfigurar al
En los Estados ..... ....................... $0.50 cs.
mundo.
¡Pues y Vol ta .Y Franklin .Y toda la pléyade!
Los comunistas que incendiaron la biblioteca de París deben haber tenido en cuenta
estos hechos; .Y el tan calumniado Ornar, al
incendiar Jade Alejanclría,se propuso sin eluA veces dan ganas de preguntarse qué
da apresurar el progreso humano impidienvan á hacer las gentes á las bibliotecas .,·
do á los hombres perder su tiempo en lectupor qué piden á los libros la~, enseíian~as
ras para que lo aprovecharan en observaque puede darles la obse1Tac10n l'efiex1rn
ciones. Cosa análoga hicieron nuestros conde lo que las rodea. Persona:&lt;; ha,v que h~n
(] uistadores destru,renclo papirus, geroglíencanecido sobre los pergaminos que enc1eficos, códices r cuanto les cayó á la mano;
l'!'an la sabiduríade lahumanidad .Y que no
res cosa sabida '}ne á nuestros conquistahan chri!rido una ojeada, siquier distraída Y
~lores debemos todos los beneficios de la cii•agcuos~, al mundo en que viven, á las C?vilización.
sas, á los hechos y á los hombres en mecho
Para quien quiere investigar y aprender
de los cuales actúan y que son una perenne
los grandes libros son la natul'alezay lasociey elocuente enseñanza de todo cuanto nos
dad. Para extraer de ellas todas las nutridas
conviene estudiar y aprender.
enseñanzas que contienen, se necesita bien
Los libros! Para aclr1uirir la ciencia los
poco. Basta tan sólo con mirar en vez de
libros son lo de menos .r la naturaleza .Y la
ver, con escuchar en lugar de oír, con palsociedad lo de más.
par ,\' no contentarse con tocar.
Nótese, desde luego, que los grandes desAl derredor ele nosotros, donde quiera,
cubrimientos, las verdades más trascendenen el fenómeno más f útil, en el hecho más
tales de la ciencia no han salido de la meinsignificante, en el sér más despr eciable,
ditación de los textos sino de la observahay siempre principios .Y enseñanzas. Un
ción de los hechos.
,. simple guijarro puede ser un diamante, un
Los pastores caldeos á quienes debemos
accidente puede ser una ley, de un choque
las rnrdacles primas y los principios elesuele nacer la chispa. La caída ele una manmentales de la Astronomía ten qué libros
zana es toda la gravitación; la convulsión
los aprendieron? ¿ele qué pergaminos lo~
de una rana toda la electricidad; el hervoi·
&lt;lesentraíiaron? 1Ialamente, puesto que m
ele una tetera encierra toda la regeneración
existían los libros ni se había inventado el
del mundo. •·
per!ffimino. Les bastó leYantar la ,1 ista al
Dicen que ,Jenner descubrió la vacuna
ciel~ 1 contemplar el constela.do firmamento,
o.vendo platicar á dos vaqueras.
meditar sobre lo que \'eÍan .Y con ello fun-A mí no me darán las viruelas-decía
daron la ciencia de los astros.
la una-porque ya tuve el granito.
En tiempo de Galileo los tratados de me-tQué haré para tenerlo1-decía la otra.
cánica no se., ocupaban poco ni mucho ele
..-Ordeñar vacas que lo tengan.
establecer las le,\'C'S que rigen las oscilacioY Jenner fué y escudriñó, y encontr ó
nes del péndulo. El ilustre sabio en vano
vacas con granito en las tetas, vaqueras con
las hubiera buscado en las bibliotecas ó en
pústulas en las manos é inoculó los granilas librerías &lt;le viejo. iQué hizo entonces?
tos .Y la vacuna fué 1
Irse á la Catedral &lt;le Pisa, ponerse á conAsí miradas las cosas, lo más despreciatemplar la lámpara inmortal ele la que &lt;lijo
ble puede ser lo más precioso; como dice
un poeta:
la Escritura: los más pobres serán los más
Que todada si la encienden, arde.
ricos .v. una carretada ele basur a, bien esy sometiendo á análisis sus majestuosos motudiada puede revelar toda la moral, toda
vimientos, descubr ir las le~'es en cuestión
la riqueza, toda la civilización de un puey preparar el advenimiento de los relojes
blo.
que por eut !'azón se llaman péndu los.
Ad,·ertido el hombl'e y puesto sobre aviNewton había enca]yeciclo buscando traso todos podemos ser.sabios. Basta con satadistas que le hablaran de la g1·a,·itación
ber ,·er, oír, oler, gustar y tocar.
universal .r de sus pr incipios. Y nada! que
P r ocediendo por observación y análisis
se gastó un pico en obras clásicas~' románla naturaleza .Y la sociedad nos revelarán
ticas y jamás encontró lo que en ellas no
todos sus secretos, puesto que en los hechos
había. Después ele tragar en rnno algunas
están contenidos, como la planta en el gratoneladas ele polrn ele los archivos ¿qué hino ó en el huevo el ave.
zo1 Oogi6, se fué al campo sin un mal caLo importante es desentrañarlos. A los
lendario de Galván en el bolsillo, se sentó
que saben y pueden hacerlo se les llama sabajo de un corpulento fresno .v aprestó la
bios J' genios; pero en rigor los tontosy
nariz para cog·er al vuelo la primera manlos ignorantes lo son, más que por otra cozana que le cayera encima. Y dicho y hesa, porque ni se imaginan siquiera que los
cho, la manzana cayó y con ella las leyes
tesoros de la ciencia se encuentran regados
de la gravitación universal aún vigentes.
en la calle.
Arquímedes se había subscripto á todos
El día que nos convenzamos de esto últilos gabinetes ele lectura r á todos los 111amo todos seremos gambusinos, todos lavagazines científicos de la época y de la loremos las arenas y todos extraeremos de
calidad para encontrar una receta útil que
ellas las pepita8 que contienen.
le pcrmitiern resolver un arduo problema.
Y como donde menos se piensa salta la
DR. M. FwRES.

ID&gt;füredoirfo:

--

El Libro y la Naturaleza

~:1.

Crónica Científica

La
Comisión

Influencia del hombre sobre
los animales

Geográfica
Exploradora

E

STÁ fuera de duda que el hombre ejerce una influencia decisiva sobre los animales, pero
7"'. l o que no está claramente probado, es qué clase de influencia
es la ejercida. Sobre este asunto, el doctor Sk owronnek, de
-Z:!!!~,6!1 Berlín, escribió en día~ pasados
u n hermoso artículo, que está
lleno de interesantes observaciones.
Al empezar s u artículo, recuerda el autor que
un escritor inglés notó, hace poco tiempo, que e l
caballo se vuelve estúpido cuando se le hace vivir en l os establ os, sometido á una v i da metódica
y doméstica. Ese escritor dice que los que crían
caballos se fijan en que presenten ventajas, desd e
el punto de vista físico; que sean hermosos, fuertes y ligeros, y que sean capaces de perpetuar
esas cualidades en su raza descendiente, pero no
se cuid a de que sean inteligentes. Hace notar
que l os caballos de Austral ia y de la A mérica
del Sur, que viven en un estado de semi-salvajismo son mocho más inteligentes que los caballos
de las mejores caballerizas de Inglaterra, el país
que, sin disputa, se dedica con mayor éxito á la
educación de estos animales.
E sta aseveración es corroborada por el doctor
alemán, qu ien dice que también él ha observado
un grado de in teligencia muy superior entre l os
caba llos asiáticos, que jamás han sentido el yugo
d ominador del hombre, que entre los domesticad os. Los viajeros relatan cómo los caballos sal vajes en medio de las grandes llanuras, escapan hábil:nente de las persecucion es de los animales feroces, ó en caso de necesidad, hacen fren te á s us
ataques, algunas veces con éxito.
P or l o que se refiere á domesticación, debemos
recordar que la ausencia d e ciertas necesidad espor ejempl o la ausencia de peligro por la vidae jerce una influencia d ecisiva sobre las facu ltades
intelectual es. No cabe duda que la lucha por la
vida aguza las potencias mentales. E l animal
aprende á distinguir l os peligr os y sabe dónde y
cómo puede procurarse el alimen to; y esto se nota especialmen te en el hombre, al que la civilización ha desprovisto de muchas de las habilidades
y fuerzas de que disfrutó en el estado salvaje.
E n este estado, el d esarrollo d e la inteligencia
es en un determinado sentido, y no general. E l
ciervo ofrece un ejemplo d e esto: su única defensa es la fuga. Las gotas de lluvia y los copos de
nieve sacudid os d e los árbol es por el viento, lo
hacen salir de sus escondites en los bosques y
lanzarse al campo abierto¡ no ha aprendido á distinguir entre los sonidos, la lucha por la vida no
l o ha hecho precavido, sino miedoso.
Algunos animal es, tales como los pájaros de
presa, se muestran mucho mejor educados en est e
sentido.
Los animales que mejor manifiestan l a atrofia
de sus facultades mentales como resu ltado de la
domesticación son el ganso y el pato. El primero
especialmente es muy digno de la fama de estúpido de que disfruta. Sin embargo, cuando est á
libre es uno de los animales más precavidos. Los
cazad ores se han ingeniado en vano para cazar
las parvadas de gansos salvajes, á las que el rigor d el invierno hace bajará regiones menos frías.
Mucho antes de que el cazador se halle á tiro se
oye un grito dado por algu no de los gansos que
han sido puestos en acecho y toda la parvada se
dispersa inmediatamente. Y lo mismo se pued e
decir d el pato salvaje.
La mayor diferencia entr e el ejemplar salvaje
y el domesticado se observa entre el ganado caprino. Los naturalistas están de acuerdo unánime
al describirá la cabra sal vaje como un animal
d otado d e una gran previsión. Es observadora,
desconfiada, y cuando huye se aprovecha de los
accidentes del terreno para su defensa. En cambio la cabra doméstica es tan estúpida como el
ganso; es sumamente tímida y el miedo la hace
perder su serenidad apenas se presenta el mín i mo peligro. Al menor ruído toda la manada se
escapa en el mayor desorden, quizás para caer en
el verdadero peligro.
No puede decirse mucho acerca de la influencia
del hombre sobre los l(ansos, los patos, el ganado porcino, el caprino ó el bovino. Nunca se ha
procurado mejorar sus facultades mentales.
Excepto en el caso de que se use el ganado como animales de tiro, no se hace ningún uso d e
él· se le encierra en establos alejado del mundo
e¡terior y se le mata generalmente á los dos ó tres
años de su edad. El encierro y la circunstancia d e
ser sacrificados en una edad tan prematura hace
creer que las facultades de estos animales nunca
llegan á un desarrollo perfecto, y por lo tanto,
han acabado por perderlas en el transcurso de algunos cientos de años. Los mismos criadores de ganado han comprendido que el confinamiento destruye hasta la pasiva cualidad de los cerdos para
resistir á las enfermedades, y los dejan ahora q ue
disfruten algo más del aire libre.

295

MUNDO H,U8TRAD0

..

Una vista de la Guardia en presici6n..- Una vista del
arroyo Victoriano en la sierra de Chihuahua
El gato ocupa un lugar muy peculiar como animal
doméstico. Ha conservado su independencia, y sólo
cuand o se le ha tenido por varias generaciones apartado de l as ratas es cuando se hace tratable. En un
pueblo ó en u na finca rural donde no se le hace caso conserva su carácter libre con la única excepción de que
reconoce la casa como suya, permaneciendo en ella cuando sus habitantes la abandonan, lo que prueba su despego hacia el hombre. Esto no es culpa de ellos, si se les

Una vista de la secci6n de calculadores

Una secci6n itineraria en t'/ campo.

Secci6n A~tron6mica en marcha.
educa debidamente son capaces de
seguirá sus amos en largas travesías.
El caso más curioso de la influen·
cia del hombre sobre los animales,
es el perro¡ nadie podrá negar que
el hombre es quien ha elevado las
facultades del perro hasta hacer
que obre con verdadera premeditación

Una sec,ci6n Astron6mica determinando la longitud
por telegrafía sin hilos.

Una secci6n Hidrográfica en trabajo.

�EL J\IDNnO ILUST~DO

296

•

EL MUNDO ILUSTRADO

El nuevo departamento cuenta con un edifi~io . propio donde están debidamente instaladas todas las maqumas _necesarias para el objeto que se persigue.
.
. ,
Como su nombre lo indica, la nueva oficma servir~ par~ que
los ingenieros y constructores p1;1edan pr_obar ,la resist~ncia_ de
un material cualquiera, y1l se~ a la pr~sión, a la torsión, a la
flexión, á la tracción, ó á la mfluencia de los elementos atmosféricos.
.
h'
Cuenta la oficina ensayadora con una sene de ~r~nsas idráulicas con las que se puede ejercer des_de la mmima p~e:
sión hasta la de quince toneladas por um~ad de s1:1pei;ficie,
en estas prensas se puede someter cualq_uier material a una
presión muy superior á la que puede sufrir en una construcción por pesada que sea.

La mesa dispuesta para el banquete.

La carta 6eneral de la República
Gabinete de Química.

Prensa hidráulica de 1 S toneladas.
Una de las máquinas más notables es u1;1~ &lt;Unive_r~al&gt; automática que sirve para las pruebas de flexion, t~accion Y co~presión¡ esta máquina es una verdadera _maravilla de i:necámca, y relativamente sencilla en su maneJO. Hay también una

Cortadora para metales.
En días pasados se inauguró una oficina que indudablemente será de mucha utilidad, dada la fiebre de construcciones
que se nota desde hace varios ~ños en la ci_udad,,Y que en ve~
de disminuir aumenta cada dia¡ nos referimos a los talleres
para la prueba de resistencia de materiales.

Máquina &lt;Universal.&gt;

Prensa hidráulica de dos y media toneladas.

sierra para corte de metales que es de gran utilidad y de mucha sencillez en su uso.
Para las pruebas relativas á la acción de los elementos atmosféricos cuenta la oficina con un gabinete de química perfectamente dotado y á la altura de los demás departamentos.
Desde luego se comprende los inmensos servicios que está
llamada á prestar la nueva oficina, pues los ingenieros tendrán un lugar en el que, con toda seguridad, puedan darse
cuenta de las cualidades de resistencia de los materiales que
tengan que usar, y de esta ~anera no tendrá~ que co~fiar de
las garantías, muy, convencionales, ,d_e l?s fabncant~s m de los
conocimientos mas ó mtnos empiricoit. de un &lt;010 de buen
cubero.&gt;
La nueva oficina está anexa á la Comisión Hidrográfica, en
la Secretaría de Comunicaciones.
Ilustramos esta plana con fotografías de las principales máquinas y departamentos de la nueva oficina, tomadas el día de
s11 inauguración.

Es un hecho que ha entrado en la conciencia
de todos nosotros el que no conocemos nuestro
país. Personas hay, nacidas en esta capital, que no
se dan cuenta de que exista Cuautitlán sino ~s
por el absurdo proverbio de que &lt;fuera de México todo es Cuautitlán&gt;¡ y que nunca se han tomado el trabajo de preguntar á qué distancia del
Zócalo están Chapultepec ó la capilla de San Joaquín en el camino de Tacuba, á pesar de que en
ésta hay una placa en que dice que hay exactamente una legua.
Si esto sucede con nociones geográficas tan rudimentarias con cuanta más frecuencia, aunque
con menos ;azón, se ignora que existe una Comitión encargada de estudiar, observar y verificar
sodos los datos que se relacionan con la topogr~fía, configuración y organizac~ón de nu~s_t;o ter~itorio nacional. Sin embargo dicha Comision existe y aunque pocos se ocupen de sus trabajos, no
por eso son menos meritorios.
La Comisión Geográfica Exploradora, álaque nos
referimos, está formada por ingenieros aptos éi1;1teligentes, hijos en su mayor parte del Colegio
Militar, á qúienes se ha encomendado el enorme
y laborioso trabajo de darnos á conocer nuestro
país. Para ello van sus miembros por sobre cerros, por llanos y desiertos¡ baj~ el s&lt;:l abrasador
ó empapados por aguaceros copiosos a buscar todos los lugares poblados, por insignificantes que
sean y anotarlos en sus libres de _apuntes. con
todos los datos relativos á su población, su situación, la configuración del terreno en ~l q~~ se
hallan asentados y las condiciones cltmatencas
de la región.
Estos datos son pa~ados después al papel de
montea en el gabinete y se obtienen cartas exactas de todos los lugares recorridos.
Como se comprende, el trabajo no es sencillo,
ni con mucho un levantamiento, como se llama
el trazado de ~n camino ó de un terreno, exige
una observación constante del ingeniero encargado de hacerlo, quien con su ruda taximét~ica, su
brújula, su aneroide y su reloj tiene que 1r p~o
á paso midiendo distancias, ángulos y alturas, sm
que se le escape una elevación de un centímetro
ó una desviación de un grado.
.
Y este enorme trabajo ha sido hecho en ~i
todo el territorio de la República¡ están termma-

El comedor de la Presidencia.

das las cartas de veintitrés Estados, el Distrito
Federal y el Territorio de Quintana Roo.
La importancia de estos estudios desde el punto de vista geográfico es inegable¡ gracias á ellos
llegaremos al conocimiento perfecto del país en el
que nos tocó la suerte de nacer¡ sabremos que es
inmensamente grande y que está muy lejos de estar bien poblado. Pero si desde ese punto de vista son muy importantes los trabajos de la Comisión, hay otro punto desde 'el cual su importancia
es quizás mayor, el de la estadística¡ por orden del
jefe de la Comisión, General D. Angel García Peña, se está haciendo un estudio comparativo de
los datos obtenidos por los ingenieros y los que
constan en el último censo oficial de la República¡
el resultado á que se ha llegado es desconsolador
para la estadística¡ en el censo oficial faltan por
recontar cerca de siete mil ochocientos lugares
habitados. Indudablemente que este estudio de
comparación será de gran utilidad para los trabajos de estadística que se hagan en lo futuro.
Actualmente la Comisión tiene su cuartel general en Jalapa y se ocupa del levantamiento del
plano del Estado de Veracruz. Ilustramos estas
líneas con algunas vistas del cuartel general y de
los trabajos de campo y de gabinete de los ingenieros comisionados.

ha conservado, sino de la cual ha hecho partici-

par á sus vecinas las naciones de Centro América que estuvieron por mucho tiempo en estado de continua revolución. Habló en seguida
el primer magistrado de la conferencia de paz de
Washington, del establecimiento de la Suprema

o
En honor del señor Anderson

La estancia del Excmo. Sr. D. Luis Anderson entre nosotros fué con su carácter de enviado extraordinario con misión especial, motivo para que
México mostrara al representante de la progresista nación centroamericana, las simpatías que abriga para un país que, como Costa Rica, se ha conservado en paz y tranquilidad en medio de las
turbulencias y agitaciones de las naciones sus vecinas.
El huésped de la nuestra ba sido objeto de merecidas atenciones tanto de parte del elemento
oficial como de los particulares¡ en su honor se
han celebrado banquetes y fiestas sociales con las
que se ha tratado de manifestar el aprecio en que
se tiene á su personalidad y á su país.
El viernes 28 del mes próximo pasado el señor
Presidente ofreció un espléndido banquete en honor del señor Anderson en el suntuoso salón-co·
roedor del Palacio Nacional• Este banquete, como
todos los que se efectúan en los salones de
la residencia del poder ejecutivo, fué brillantísimo: el adorno
era artístico como en
pocas ocasiones. E 1
jardincillo artificial
que se instaló en la
parte baja y en el descanso de la escalera
de honor era encantador, y la mesa lucía
un adorno sobrio y
elegante á la vez. Como la fiesta era de carácter oficial se excluyó de ella á las damas.
A la hora del champagne el señor Presidente de la República
pronunció un elocuente brindis en el
que empezó por saludar á Costa Rica y
alabarla por su cariño
á la paz y á la tranquilidad que no sólo
Adorno de /a escalera de la Presidencia, para el banquete al Sr. Anderson.

Vestíbulo, adornado especialmente para
el banquete.
Corte de Justicia en Cartago, y de la trascendencia de esos dos acontecimientos en favor de la paz
centroamericana. Terminó brindando por que el
citado tribunal continúe sus trabajos sin interrupción y por la prosperidad de Costa Rica y de su
primer magistrado.
A este brindis contestó el señor Anderson agradeciendo los conceptos que le ofrecen y en los
que se elogió á su país. Se refirió á los trabajos
de México en favor de la paz, y terminó brindando por la prosperidad de nuestro país, por la felicidad personal del señor Presidente, y por la de'
cada una de las distinguidas personas que asistieron al banquete.
Después del suntuoso festival ofrecido por nuestro primer magistrado, el señor Secretario de Relaciones Exteriores, Lic. Ignacio Mariscal, ofreció
otro banquete en honor de nuestro visitante, el
cual se efectuó en el café de Chapultepec, y al
que fueron invitados todos los miembros del
cuerpo diplomático residente en la ciudad.
El señor Mariscal ofreció el banquete en un
brindis en el que manifestó las simpatías que todo el mundo d ebe tener por Costa Rica que aunque es la nación más pequeña de la América Central, es la que más méritos tiene ante el mundo
civilizado, merecimientos que hicieron que su
representante fuera nombrado presidente de la
conferencia de paz ceiebrada en Washington y
que una de sus ciudades haya sido elegida para
asiento de la Suprema Corte de Justicia de Cen-

�298

EL MUNDO ILUSTRADO

la sed les impedirla huir, me dirigi hacia ellos; pero me equivoqué, porque volvieron
sobre sus pasos llevándome siempre doscientos metros de delantera, trotando cuando
yo andaba más de prisa, marchando al paso si se crelan en seguridad. Un enorme macho de magnifica melena obscura cerraba la marcha, deteniéndose de vez en cuando para mirarme."

299

EL MUNDO ILUSTRADO

CC(Q)V A[))(Q)JNGA

EN LA AL.,TURA

El Sr. Anderson contestando el brindis del Sr . .Mariscal.

troamérica. Al terminar brindó el señor Mariscal por Centroamérica y especialmente por Costa Rica.
El señor Anderson improvisó un corto brindis en el que daba las gracias por los honores. que se le han tributado y expresó sus esperanzas en
él tribunal de paz de Cartago. Al terminar todos los concurrentes oyeron de
pie el himno de Costa Rica.

***
El distinguido visitante salió de esta ciudad el día treinta y uno del mes
próximo pasado á bordo de uno de los carros presidenciales.
Las fotografías del banquete en Palacio con que ilustramos estas líneas
fueron tomadas el día del banquete y son las únicas que se tomaron de él.

Allá en la cresta de aquel enorme volcán, venerado de los aborlgenes en remotos
tiempos, hube de contemplar, de pie sobre un picacho de roca de color de ocre veteado
de negro, la salida del sol. Abajo, á mis plantas, nubes, sólo nubes blanqulsimas, que
semejaban, unas á continuación de otras basta esfumarse en el horizonte, copos de
algodón aéreo, impalpable. Arriba, un cielo azul purlsimo en cuya parte oriental aparecla, medio velada por la luz de la aurora, una media luna blanca que lentamente ib,.
desvaneciéndose.
No velamos, pues, sino un azul arriba, un blanco abajo, nuestra bandera, y entre
ambos la patria, que en uno de los volcanes se alzaba por encima de las nubes para tocar el cielo.
Eran las seis de la mafiana, sobre poco más ó menos, cuando un compafiero mio
que con emoción esperaba satisfacer su curiosidad, me gritó, tirándome de un brazo:
1el sol, ah; mlrale, el soll Y asombrado, estupefacto, llena el alma de emoción y henchida la mente de curiosidad, miré ali!, Acorta distancia mía, surgir de entre los copos
de algodón un gran octógono, Tonatiuh, que bafiado quizás.en sangre de indios ascendió
refulgente; poco á poco, con lentitud, hasta perder, ya encima de las nubes, el color de
sangre y tornarse redondo, tal como desde la tierra baja, le vemos á diario.
Después cuando el rey de nuestro sistema se elevó más, los copos de. algodón se
disgregaron en fragmentos sutiles, transparente.~, y por entre los claros que dejaban
apareclan, ali! una aldehuela, aquf un cacerlo de nacimiento, á un lado una montaña
vestida de verde y amarillo, y más allá un espejo, el lago de Amatitlán, que parecla
haberse caldo del cielo.
JOAQUIN GARCIA SALAS. (Guatemalteco.)

*

LA NOCHE
Para "El Mundo llu,trado."

*

Matando leones en masa
Narraciones de un cazador

1

1,

El cazador de fieras, Guillermo Vasse, que acaba de publicar sus aventuras cinegéticas de tres años de estancia en Mozambique, en Le Tour de Monde, refiere algunos
episodios muy curiosos de la caza del león.
" Por la noche-dice el viajero-olmos por todas partes á los leones. Escucho atentamente sus rugidos para averiguar en qué sitio van á dormir, porque aqul, en el invierno, los leones salen por la tarde de su retiro donde han pasado el dla á la sombra.
Después de beber, persiguen en grandes grupos los rebafios de antílopes y se reparten
la presa. Se hartan de carne, y al amanecer, con la tripa llena, van á beber de nuevo.
Después lanzan algunos rugidos de triunfo, y antes que el sol caliente demasiado,
vuelven á sus escondrijos. Dada esta manera de ser, el mejor medio para matar un
león es visitar los abrevaderos preferidos por las fieras, y cuando por los rugidos se
ha adivinado donde duermen la siesta los leones, se deja entre estos dos puntos un
animal que sirve de cebo, después de abrirle el vientre para que huela más fuerte.
"Por la mafiana, en medio de una ligera neblina, oigo el aullido de los chacales en
la dirección en que be dejado el cebo. "Atenclón,-me dice uno de mis negros-los chacales gritan, por alll hay leones." Avanzo con prudencia, y á sesenta metros, veo en
el sitio del cebo dos grandes leonas. una está tendida, la otra sentada sobre el cuarto
trasero, se lame una pata. Le tiro á esta última al cuello, que en mi concepto es el sitio
mejor para una distancia de menos de cien metros. Si yerra el tiro, la fiera huye rápidamente, lo que le quita á uno la idea de seguirla, y si se acierta se le rompen las vértebras ó se le corta la carótida ó la yugular, y el animal queda muerto. Esta vez be
apuntado bien, porque la leona cae sin movimiento; la otra, al oir el disparo, da un
salto, me ve y sale huyendo. Le tiro á ciento veinte metros y le coloco una bala en la
espaldilla. Da un rugido, pero sigue corriendo y se mete en una espesura cerca de un
rlo. Examino la sangre que ha derramado por la herida, y comprendo que le be atravesado el pulmón. Los accidentes que me han contado y los que yo be presenciad:&gt; en mi
vida de cazador, me han hecho prudente y abandono aquella pieza.
" Aquella misma tarde maté dos antllopes más y dejé uno como cebo, no lejos del
sitio donde maté la primera leona. Habla visto por ali! huellas de una numerosa bandada
de leones, que acostumbraba ir á beber al rlo. Al llegar á la madrugada siguiente, veo en
aquel sitio ocho leones. Dos enormes machos y una leona están echados; son los qu,;
se encuentran más lejos de mi. Tres leonas se hayan sentadas ó de pie, en actitudes
diferentes; dos leoncillos se disputan un hueso gru!lendo. A lo lejos tres chacales presencian la escena.
"De un balazo en el cuello tiendo á una de las leonas. Al oir la detonación toda la
familia se levanta y mira á ver de donde ~lene el ataque, porque yo me be escondido
para volverá cargar. un segundo balazo tiende á una segunda leona junto á la primera. Esta vez me han visto tres leones los dos machos y una hembra, que huyen volviéndome grupas. La otra leona y sus dos cachorros , menos prudentes, vienen en derechura hacia ml. La leona me ve, se agacha un segundo, se vuelve á levantar y carga
contra mi con la cola tiesa y las oreJas echadas atrás. Sus hijos la siguen. un balazo
en el pecho acaba con esta madre furiosa. Los leoncillos se detienen junto á ella grufiendo y enseñándome los dientes. Como no me quedan más que dos cartuchos, cambio
el cargador por precaución y con dos balas envio á los dos cachorrros, ya bastante respetables, á juntarse con su madre. Pongo á toda mi gente á desollar aquellas hermosas
piezas, y cuando acabamos es ya cerca del medio dla.
" Pocos dias después , cerca del sitio donde habla matado estos cinco leones, encuentro sobre el cebo otros tres, dos machos y una hembra, y 111e aproximo á ellos hasta cuarenta metros. El primer león cayó de un tiro en el cuello; la leona rodó de un balazo que le rompió los dos omóplatos, y el último habiendo cometido la Imprudencia de
pararse á ver que era de sus compañeros, recibió una bala que le partió los ri!lones.
" Catorce dlas más tarde, el 4 de septiembre, volvla de visitar mis cebus, cuando vi
á lo lejos un animal amarillento que bajaba á beber al Sungüe. Detrás de él conté otros
cuatro iguales. Eché mano á los gemelos; eran tres leonas y dos leones. Esperando que

Cua.nda la. diosa Luz cierra los ojos, surge la Noche vaporosa y
t riste.
La Noche es negra c0mo todo lo impenet rable; bajo sus t upidos velos no existen horizontes, ni alturas, ni abismos: todo se confunde en
una sola masa, el color muere y la línea se pierde!
Una Noche sin estrellas, es un inmenso dolor sin esperanzas: los
astros irradiando en la extensión del firmamento, son la piedad consolando una desgracia.
La. diosa Luz, da su magnificencia á las montañas, su encanto á los
cielos, su irisación á las aguas; inflama las gotas de rocío, los vapores de
las nubes, y da á la vida de la tierra las auroras y los crepúsculos.
¡La Noche todo lo borra! En ella se diluyen montañas, cielos, aguas.
Ninguna belleza se destaca. ni brilla.. Bajo su manto triste y denso, sólo a.lienta el sonido como una voz enigmática.
·
La Noche es el sueffo, es el olvido, es la. sombra.. La sombra es la clámide que sobre sus mondados hombros lleva la Muerte. La sombra es una
ausencia, es un luto, es una negación: la negación implacable y et erna
con que responde el misterio inescrutable, á todas las interrogaciones del
hombre!
S ALVADOR PALENOI A Y LLEREN A.

Cou el brillo acostumbrado empezaron las fiestas con que anual mente _celebran los españoles residentes en México, la ?ª_talla de Covaddnga, que s2mboliza la guerra de reconquista, llena de hero1c1dades. Como todos loS'an~s,
uno de los números salientes ha sido la corrida de toros efectuada el dommgo último en la plaza de toros «El Toreo,» galantemente cedida~por la empreEl comedor de Chapuliepec durante el banquete.

sa. Nuestro fotógrafo pudo obtener las instantáneas que publicamos en esta
página.
1 y 2.-Los tendidos de sombra.- 3. El Sr. Alberto Braniff ovacionado.- 4. El señor Braniff entrando á matar.-5. Recorte capote al brazo.-6. Citando á banderillas.- 7. Una buena vara.

�300

EL MUNDO ILUSTRADO
EL .lllUNOO ILUSTRADO
pás del comercio y le sirven de base ó de punto
de apoyo. Así hicieron los Venecianos; y desde su
establecimiento en las lagunas, los Vénetos convierten sus numerosas salinas en uno de los ramos más lucrativos y seguros de su comercio¡ sacan· de las vastas sel vas -.ue cubren su territorio
maderas de construcción para venderlas ó para
aprovecharlas ellos mismos en las obras de carpintería y ebanistería; desde antes del Siglo XII
edificaron fábricas; de la de cristales y espejos, situada en la isla de Murano, salían vidrios de todos colores y formas, con imitaciones de llores,
frutas y animales¡ brazaletes, collares, candelabros y otros mil objetos de capricho y de lujo,
elaborados con supremos gusto y elegaucia; célebres espejos, cristales para anteojos, é instrumentos de óptica muy estimados. Fabricábanse también paño de oro, tejidos de seda y el terciopelo
y los ricos encajes, conocidos con el nombre d e
punto de Venecia; paños finos y en especial, los de
escarlata, productos todos que realzaban la soberana y proverbial belleza de las venecianas, y de
. l os que la República proveía á toda Europa, no
obstante la competencia que le hacía Florencia.
E l origen del Banco de Venecia, que primero se
llamó Monte, y después Banco de ¡!iro, es decir,
de circulación, se remonta al Siglo XII. El primer
capital fué producto de un empréstito forzoso,
cuyo importe, representado por certificado3 que
llevaban interés, hizo nacer la idea de dar á estos
certificados el mismo uso que la moneda, y el
Banco comenzó á efectuar por cuenta de ciertos
particulares el pago de letras de cambio. Calcúlase en unos cien millones de francos las rentas de
que el Danco disponía, y en 1463, hallábase su
crédito sólidamente establecido, y era tanta la
confianza en los certificados de depósito, que muy
pronto exportó el Banco casi todo el numerario
que le servía de garantía, sin que los ciudadanos
concibiesen por ello el menor recelo.
Las disposiciones concernientes á las tarifasdice Sismonde de Sismondi-gabelas y aranceles,
constituían una legislación, fundada en los principios de la más rígida prohibición, y dejaban un
vasto campo á la arbitrariedad á que daban margen las preocupaciones y deseos, así del Gobierno
como de los particulares.

Venecia.-Panorama del Arsenal.-Palacio Franchettí.

NACCilONAILillD)JAID)JES MlUJlEJRJAS
VENECIA
A la distinguida Señorita Marta
Luisa G6mez FarEas y Cañedo.

III
En la segunda mitad del Siglo XIV, las armas
de Venecia combatieron con varia fortuna, contra
Hungría, contra los rebeldes candíotas, contra
Génova, rival eterna dela República de las lagunas, contra Treviso y la liga formada por el duque de Milán Juan Galeazzo Visconti, y co~tra
los terribles Turcos, los más potentes enemigos
que había tenido hasta entonces la_ Repúblic~, la
que ganó en esta guerra la grande isla de Chipre.
Y ya en los postreros años de aquel sigl o, ligados contra la República, Francia, el duque de
Milán y el Papa, las armas venecianas derrotaron
á sus enemigos aliados en los campos de Fornova.
Así al terminar la décima cuarta centuria, Venecia había llegado al apogeo de su poderío: la bandera de San Marcos, triunfante en tierra firme, y
en los mares y tierras de Levante y Occidente, la
gloriosa bandera de San Marcos, al mando de los
ilustres dogos Gradénigo, Córnaro, Contarini, Miguel Marosini, Vaniero, Mocénigo, Fóscaro, Malipieri, Moro, Trono y los dos Barbarigo, había extendido el renombre de Venecia á remotas regiones, como la nación principal, marítima y mercantil de aquellas edades. Dividíase, entonces, su
territorio, en tres partes distintas: la ciudad de
Venecia y sus inmediatas dependencias, Chioggia,
Barano y Grado, etc., etc.¡ los estados de tierra
firme que incluían el Friul, y las comarcas de
Treviso, Pádua, Siena, Verona, Brescia, Bérgamo,
Brenta· los estados marítimos: Istria, Dalmacia,
(recon~uistada por el dux Tomás Mocénigo); el
litoral de la Albania, una parte de la Livadia en
Morea, con Patrás, Argos, Nápoli de Romanía, y
una parte de la Macedonia con Tesalónica; las islas de Zante y de Corfú en el mar Jónico; y finalmente, el fértil Chipre, la grande isla de Candía
y la de Negroponto. Las rentas de la República
excedían, entonces, de un millón de ducados,
cantidad á que llegaban apena-s las de Francia, y
superiores con mucho á las de España é Inglaterra, en aquel tiempo.

***
Queda dicho al principio de este breve trabajo
histórico, que la prosperidad mercantil prodigiosa á que llegó la República de Venecia, nunca la
conocieron igual los Estados de la antigüedad.
Preciso es demostrar con algunos detalles esa
afirmación general, porque esa prosperidad explica el papel importantísimo que cupo á Venecia
ejercer en los destinos humanos, durante casi toda la Edad Media y en los primeros tiempos de
la Moderna. Hubo en Italia, en la misma época,
ciudades, cabezas de pequeños estados, florecientes también por su activo comercio, tales como
Génova, Pisa, Amalfi; pero ninguna alcanzó como
Venecia el imperio de los mares, ni tuvo su importancia política que más tarde debió tener Holanda, y luego, en nuestros días, ha ejercido la
Gran Bretaña, en mucha mayor escala.
Desde luego, la posición misma de Venecia, explica en parte esa grandeza: alzándose enmedio
de las aguas, en el fondo del mar Adriático que
es un golfo entre las penínsulas itálica y balkánica, á la entrada de la misma Alta Italia, por el lado del Oriente, al pie de los grandes Al pes y cerca de los Alpes Julios, estaba al alcance de todos
los países transalpinos y los danubianos, y los
balkánicos, más al Este; cerca de los muchos ríos
que desembocan en las lagunas, desde los confines
de la Istria, hasta la Romanía, las naves venecianas pudieron comunicar, desde los primeros tiempos de aquella república, con las provincias de
Italia á la Alemania, Francia y Suiza; por mar;
un corto trayecto la puso en comunicación fácil
con todas las costas adriáticas, con el Archipiéla-

go Jónico y con el Archipiélago, propiamente dicho, (antiguo Mar Egeo); y con los puertos de
Egipto, Siria, Asia Menor y el Mar Negro, á los
que se dirigían de Oriente los productos del Africa, de la Armenia, de Persia, de la más apartada
India y de todas las demás comarcas del Levante.
Situada á las puertas de la Europa Central, Venecia fué, por decirlo así, el puente de las relaciones comerciales entre el Oriente y el Occidente.
Desde el Siglo VII, sus grandes buques con cargamento de sal, llevaban ese precioso é indispensable grano á las ciudades é islas, situadas entre
los Alpes y los Apeninos, y circulaban en los ríos
navegables como el lsonzo, el Piave, el Brenta, el
Adigio, el Po, el Adda, el Tesino y otros; y en embarcaciones más ligeras transportaban á las mismas comarcas, y por la misma vía, géneros y productos naturales é industriales del Oriente, los
que iban á buscar los buques de gran calado en
las escalas del Levante; estos productos eran principalmente especerías, armas, tejidos de seda, telas de oro, alfombras, algodón, perlas, pedrería,
plumas de avestruz, ébano, marfil y otros mil objetos y materias preciosas. Entre los artículos de
comercio de la República, los cronistas mencionan con frecuencia los esclavos, comprados en los
mercados del Oriente para venderlos otra vez en
Africa y en España, á los musulmanes. Este odioso y vilísimo tráfico, á que también se dedicaban
los genoveses, toscanos y griegos, se resistió mucho tiempo á las cristianas prohibiciones de los
pontífices romanos y de los dogos, y en la Dalmacia y la Istria se conservó hasta fines del siglo
décimoquinto-ese abominable tráfico.
Los Griegos bizantinos y Arabes, los pueblos más
civilizados é industriosos de la Edad Media, proporcionaban en el Oriente á los Venecianos, lamayor parte de los productos de que carecían los pueblos europeos, tales como drogas, tejidos finos de
seda y de lana, metales preciosos; recibiendo, en
cambio, granos, vinos, fü:rro, cobre, y con especialidad maderas de con,trucción, abundantes en
Italia y en las regiones transalpinas. Los musulmanes de Siria, Egipto y la extensa Berbería solicitaban hierro, maderas, y sobre todo, armas fabricadas en Francia, Alemania é Italia. Túnez y
Trípoli, puertos berberiscos, eran los puntos
adonde los Venecianos llevaban estos últimos productos, los cuales, en seguida se difundían por el
vasto interior del Africa. Las ciudades de Marruecos, Túnez, Fez, Tánger y Argel, en las cuales
Venecia tenía factorías y cónsules, vendían esclavos negros, aceite, oro en polvo, maderas tintóreas, goma, marfil de elefante y tejidos de seda y
de algodón.
Las especies de las Indias Orientales, cuyo comercio fué siempre tan productivo, afluían desde
sus remotas y opulentas procedencias á Alejandría
y Constantinopla, y &lt;!esde el Siglo VII hasta el X,
fué de esta última ciudad como la Europa se las
proporcionaba, por el intermedio de los Venecia·
nos, y aunque posteriormente entraron en concurrencia Génova, Pisa y Amalfi, siempre aquellos
conservaron la mayor participación en el productivo y rico comercio de las especies.
Sometida la Europa de la Edad Media al feudalismo, abandonaba á los pueblos Orientales el
ejercicio de las artes y de la industria. Los Francos, Lombardos, Alemanes, y en una palabra, todos
los pueblos septentrionales y del centro de Europa, miraban el comercio con desdén, y la industria la sujetaban á mil trabas; mientras que los
príncipes, los barones y los grandes y pequeños
feudatarios, siempre armados, en aquella guerra
interminable de todos contra todos, hacían tan
difíciles los menores viajes, que lvs negociantes

Venecia.-Rio Torresella.
extranjeros, obligados á viajar en caravanas, debían pagar muy caro la protección de aquellos
bandidos con blasón, siempre dispuestos á precipitarse como voraces aves de rapiña sobre una rica presa. P.,ro apesar de esos obstáculos, los Venecianos se esparcieron por ambos lados de los
Alpes, conductores de las mercancías de Oriente
y de los productos de sus propias fábricas. Por la
vía marítima, que les estaba abierta, y en la que
la bandera de San Marcos se hacía siempre respetar, frecuentaban los puertos de Francia, España,
los demás de Italia, Inglaterra y Flandes.
Anualmente el gobierno de la República enviaba varias flotas, y una de ellas, después de tocar en Brindis, Otranto . y Manfredonia, costeado la Sicilia, visitado á Túnez, Trípoli, Argel,
Tánger y Orán, pasaba el estrecho de Gibraltar,
dirigíase á Flandes y llegaba á Brujas, henchida
de las preciosas y variadas mercancías que recogía durante su carrera. De regreso, hacía escala en
Cádiz, Alicante y Barcelona, de dónde se llevaba
la seda en bruto. Hasta el lejano puerto de Arcángel llegó flotante el pabellón de San Marcos en
las galeras de Venecia, y en 1390 los hermanos Zeno llegaron hasta Groenlandia; los Cabot recorrieron las costas de la América Septentrional y los
Polo por sus viajes en casi toda el Asia, produjeron en Europa tanto asombro, que por mucho
tiempo fueron considerados como fabulosos.
Estas relaciones de comercio con los pueblos y
comarcas del Oriente y Occidente, que la mayor
parte de ese tráfico se efectuaba en la ciudad de
Venecia, adonde acudían los Lombardos, Franceses, Suizos, Alemanes, Dálmatas, Ingleses, Flamencos y Polacos, las inmensas ganancias que producían, introdujeron desde tiempos remotos el lujo
en Venecia; y desde el Siglo XI, las señoras llevaban allí vestidos de terciopelo y de tejidos de seda
y de oro, y sujetaban sus cabelleras con áureos
hilos y se ornaban con riquísimas joyas, extraño
contraste-dice un historiador-con la sencillez
primitiva que reinaba aun en las demás ciudades de
Lombardía y de Toscana; y según Villani, en 1273,
las señoras principales de Florencia no llevaban
ningún adorno, contentándose en las mayores solemnidades con un vestido de escarlata, y un ceñidor de cuero¡ y añade que en 1250 las ricas milanesas sólo se sujetaban el tocado con cintas de
hilo, que de lo mismo era la tela de sus vestidos,
ó de una especie de tejido de mezcla bastante
basto, que se llamaba pignoleto; que hasta 1340
empezó á penetrar el lujo en la capital de Lombardía, cuando hacía ya muchísimo tiempo que
los Venecianos usaban de ropas preciosas hasta
para engalanar sus naves, y que en 1205, las galeras que se enviaron á Pedro Ziani, recién elegido
dux, á fin de llevarlo de Arles á Venecia, estaban
empavesadas con flotantes banderolas y gallardetes, bordados de oro y seda, cuyos extremos se
mojaban en la superficie de las aguas.
Pero el comercio no puede existir en grande
escala sin la industria y las artes que le dan vida; y artes é industria se desenvuelven al com-

*

**

Tanta riqueza y poderío tanto, vendrían lentamente á menos desde el Siglo XVI, por múltiples causas, figurando en primer término el descubrimiento de América, y el paso á las Indias y
al Asia Oriental, doblando la extremidad meridional del Africa, sucesos magnos ambos, que habían de producir una completa revolución económica en las comunicaciones internacionales, y por
ende, en el comercio y en la industria de los pueblos. Añadamos, ahora, los incurables vicios del

301
gobierno aristocrático, que definitivamente dominó en Venecia, vicios que llevan siempre consigo
las aristocracias cuando, en mala hora, rigen los
destinos de los pueblos: un gobierno de intrigas
y envidias miserables, ninguna abnegación en aras
de la patria, desunión entre las clases nacionales,
incapacidad tan grande como la insuficiencia para
comprender la ciencia política-la de gobernar á
los pueblos,-la más vasta y más complexa en que
puede aplicarse la inteligencia humana¡ y finalmente, ese afán de guerras contínuas que hacía
decir al profundo pensador Maquiavelo, el ilustre secretario florentino, hablando de Venecia:
4:Paréceme que los Venecianos lo entienden: pues4:to que han hecho pintar á San Marcos con la es4:pada; esto significa que no había bastante con
«sólo el libro,» aludiendo así con fina ironía, el
gran pensador, al libro que el León de Venecia
tiene abierto bajo sus poderosas garras.
Pero antes de extinguirse tanta grandeza, juntamente con la famosa nación que fué Venecia, todavía fulgurará brillantes hechos su noble historia, como el sol que ya para hundirse en el Ocaso, ilumina el espacio con sus más vívidos resplandores.
En los primeros años del Siglo décimo-sexto
(1501), formóse la liga de Cambray entre el emperador Maximiliano, Luis XII, rey de Francia,
Fernando, que lo era de Aragón y de Sicilia, y el
pontífice Julio 11 (Julián de la Rovere); con la
mira de reconquistar los dominios que les había
q 11itado la Republica Veneciana, liga que por espacio de siete años ensangrentó y empobreció la
Italia. Venecia, sin ningún aliado, consideró serenamente la tempestad que la amenazaba. Por dicha
suya, el eximio senador Leonardo Loredano,fué elegido dux desde 1501 y debía durar en cargo por
espacio de veinte años, y su gobierno sereno y
firme hizo frente, casi siempre con fortuna, á tantos y tan poderosos enemigos, conjurados en su
daño; la astuta diplomacia veneciana supo desunir entre sí á sus poderosos enemigos, y en 1512
una nueva liga formada por Venecia, el emperador, el rey Fernando de Aragón, Enrique VIII de
Inglaterra y el pontífice León X (Juan de Médicis), se concertó contra Luis XII, rey de Francia,
cuya dominación en el Milanesado, á todos causaba envidia y recelos. Después de rudo batallar
y de bélicas peripecias entre los Estados beligerantes, firmóse la paz en 1517, perdiendo en ella,
Venecia, algunas plazas, como Cremona y Trieste,
que pasaron á poder del Austria¡ pero había consumido en aquella guerra más de cinco millones
de ducados de oro, empeñado sus rentas para muchos años, puesto á subasta los empleos y dignidades, y después de ver que había cundido la
desmoralizacion entre todas las clases sociales.
Muerto elgran dux Leonardo Loredano, sucedióle
en aquel alto puesto el habilidoso Antonio Grimani

(1521), precisamente cuando comenzó la larga y porfiada guerra entre Francisco I y Carlos V, elevado al
imperio de Alemania, cuando era ya rey de España toda, reunida bajo un solo cetro. Durante
veinte años, la política de Venecia, dirigida _por
el astuto Grimani, fluctuó, aliándose alternativamente á cada uno de los poderosos rivales que se
disputaban en Italia el rico ducado de Milán, hasta que en 1530 se hizo la paz, conservando
la República la integridad de su territorio, después de una lucha larga y sangrienta, en que no
siempre le fué favorable la suerte de las armas.
Y desde entonces, cuidó Venecia de mantenerse
en paz con el Imperio y con la Francia.
.
Libre la República de aquella guerra en Italia
que la había empobrecido, pudo convertir toda su
atención y energía, que era aún tenaz y formidable, contra las contínuas invasiones de los Turcos,
en el Occidente. Suleimán 11, el Magnífico, que
era emperador de los Osmaniíes desde 1520, después de ocupar Belgrado, de apoderarse de la isla de Rodas (1522) que había permanecido en poder de los Caballeros de San Juan de Jerusalén
durante 212 años, de vencer á los Húngaros en la
batalla de Mohatz, de tomar á Buda, y de atacar
sin éxito á Viena, donde perdió 50,000 soldados,
volvió sus armas contra Persia, sufrió grandes
descalabros en su empresa de apoderarse de la isla
de Malta, y se hizo dueño de la de Chio, antes
de que muriese en Hungría, nuevamente invadida por él. Las victorias del más notable de los
emperadores otomanos, y los aprestos bélicos de
su hijo y sucesor Selim II que dieron por primer
resultado la toma de la isla de Chipre (1570), obligaron á Venecia á celebrar una alianza con España, el Papa y con los Caballeros de Malta, alianza
que se llamó la sagrada liga. La flota de los aliados cristianos, alcanzó en 7 de octubre de 1571 sobre la armada otomana la célebre victoria de Lepanto, á la entrada del golfo que separa á la Grecia de
la Morea (antiguo Peloponeso); victoriaque alcanzó el almirante superior de la armada cristiana,
cuyas glorias pri ncipales correspondieron á las
doscientas galeras venecianas mandadas por el almirante Sebastián Vaniero, en que se ilustraron
los capitanes venecianos Benito Loredano, Antonio Lando, Malipieri, Julián Trono, Marco Antonio Querini, Benito Soranzo, Agustín y Andrés
Barbarigo. Este triunfo de donde salió herido el
futuro autor inmortal del Quijote, quebrantó á los
Otomanos y detuvo grandemente sus proyectos
de conquista en el Occidente cristiano, y fué el
principio de la decadencia- ya secular--en que
ha entrado el imperio de los Osmanlíes, después
de 118 años de su establecimiento, á mediados del
siglo décimo- quinto, sobre las ruinas del antiguo
imperio bizantino, y la sublime Puerta perdió
hasta hoy su supremacía en el Mediterráneo.
J uuo ZÁRATE.

Sres. Profesores Rafael David y R6mulo Timperi.

Un desplante del Pro/esor Timperí.

Un cuerpo á cue,po. Sres. P rofesor Merignac y Cap. G. Garmendia.

�303

EL MUNDO ILUSTRADO

302

EL MUNDO ILUSTRADO

ELICITACION U SEÑOR VICEPRESIDENTE

1
~

DC ~A ACPUBLIGA

Sres. Profesores L. {tferignac y H. Morteau.

EN LA SALA MERIGNAC
LUCIDA FIESTA DE ARMAS

El jueves 27 del mes de agosto próximo pasado
se efectuó en el local de la escuela magistral de esgrima que dirige el maestro Merignac, una lucida
fiesta de armas en honor del señor Coronel D. Miguel Ahumada, Gobernador del Estado de Jalisco.
. En el programa figuraban asaltos en los que tomaron parte los más hábiles profesores y aficionados de la capital, y por lo tanto se esperaba de antemano un éxito muy lisonjero para la exhibición,
esperanza que no resultó frustrada, pues todos y
cada uno de los participantes se mostró un gran ti-

Sres. Profesores L. Merignac y Angel Escudero.

viene precedido de una gran fama como tirador de
sable y espada de combate, hizo uso de esta última
arma en el asalto de que nos ocupamos, justificando plenamente su fama; fué su contrario el Sr. Fernando Fernández Somellera, aficionado, quien causó verdadera sorpresa por el magnífico juego que
hizo en contra de un adversario verdaderamente
formidable.
Tiró en seguida el profesor Merignac con el Sr.
Gustavo Garmendia, florete, y después los profe·
sores Timperi y Marteau con espada de combate.
El número final del programa de la función de•
portiva fué un asalto á florete entre los profesores
Merignac y Escudero, digno broche de la reunión.
La fiesta fué 1'rillante, el señor Coronel Ahumada, en cuyo honor se celebró, se mostró muy com-

Ace¡.-taron la invitación del señor de la Arena los
señores:
Enrique Marteau, Angel Escudero, Rafael de
Arrillaga, M. Dórcas, Gustavo Garmendia. Rómulo Timperi, Hugo Scherer, Luis Romero Dusmet,
Manuel Carrillo, Luis Labadie, Guillermo Liman·
tour, Diego Redo, Octavio Malvido. Fernando Fernández Somellera, Manuel Rincón Gallardo y Alfre·
do Limantour.
Lus citados caballeros fueron ocupando por riiuroso turno de pares la palestra para !Jacer sus disparos, vestidos con grandes sacos negros que pasaban más abajo de las rodillas. El objeto de estos
sacos es que se marquen los tiros del contrario, que
se hacen con una pasta suave que deja huella donde toca. Por cada disparo que toque la rn1'eza ó el

El dia treinta y uno del mes próximo pasado fué
el aniversario del natalicio del Sr. D. Ramón Corral, Vicepresidente de la República; con este motivo el alto funcionario recibió muestras del aprecio
en que se le tiene tanto en los círculos oficiales como entre los particdares.
Los empleados de la Secretaría de Gobernación y
ctras ofic.inas públicas aprovecharon el sábado anterior para expresar al señor Corral sus votos por
la felicid.ad del funcionario y sus felicitacione:; por
el grato aniversario.
El día treinta y uno se agregaron á estas felicitaciones las de las personas de todas clases sociales
que estiman y aprecian al señor Corral, que son
muchas.
El señor General D. Porfirio Díaz, Presidente de
la República, hizo en la mañana de ese día, una
visita cortés al señor Corral, quien permaneció en
su residencia de la calle de las Artes rodeado de su
familia.

o
BANQUETE AL SEÑOR AHUMADA
El día primero de los corrientes se efectuó en
el salón principal del restaurant Sylvain un banquete ofrecido al señor Gobernador del E~tado de
Jalisco; Coronel Miguel Ahumada, por la Compañía Bancaria de Obras y Bienes Raíces.

SR. D. RA)IÓN CORRAL, VICEPRESIDENTE DE LA REPÚBLICA,
(F ol. Clarlr., )

ciudad el distinguido gobernante á bordo del tren
regular del Ferrocarril Central rumbo á Chihuahua, donde pasará algunos días antes de irá Guadalajara á encargarse de nuevo de las importantes labores de su elevado cargo; acompaña al señor Ahumada en su viaje la señorita su hija.

Sres. Raoul Mille y Prof. Angel Escudero.

rador, rayando á gran altura los profesionales como
era de esperarse.
El primer número del programa fué digna inicia·
ción de la brillante fiesta; tiraron el profesor Merignac y el profesor Marteau, haciendo uso del flo•
rete; los nombres de los dos combatientes son la
mejor garantía del interés que despertó el asalto y
la gran habilidad que se derrochó durante él.
A éste siguieron otros dos asaltos á florete, el
primero entre los profesores Rómulo Timperi y Rafael David, y el segundo entre el profesor Angel
Escudero y el aficionado Raul Mille; los cuatro com- ·
batientes hicieron un juego muy lucido y estuvieron á la altura :le la reunión.
El siguiente número era esperado con impacien•
cia, pues se iba á ver por primera vez en una exhibición pública al profesor Octavio Malvido, quien

Grupo de tiradores que tomaron parte.

placido con ella é .hizo elogios de la buena organización y dotación de la sala Merignac.

00

La primera "ponle" de pistola
Por primera vez se efectuó en México una "poule'' de pistola de comb.,te; invitados por el señor
Don Alejandro de la Arena, se reunieron los aficionados al deporte del tiro, y organizaron la primera
reunión de esa clase que se recuerda en México.
La circunstancia de la novedad, unida al interés
que de por sí tienen estos torneos, hizo que se despertara gran enti1siasmo por asistir á la "ponle."

Preparando~im:encuentro á pistola

Poco antes del banquete estuvo el señor Coronel en los salones del Club Jalisciense con el ob·
jeto de despedirse de sus numerosos amigos; en
ese lugar fué objeto de calurosas y entusiastas
muestras del aprecio y del cariño que justamente
le tienen sus gobernados.

cuerpo de los combatientes, se cuentan tres puntos,
y por cada uno que toque los brazos ó la~ piernas,
se cuentan dos puntos.
Todos íos tiradores mostraron gran habilidad é
hicieron buen número de puntos; hecho el recuento
de éstos, resultaron vencedores; en primer lugar, el
señor Fernando Fernández Somellera, con catorce
puntos, y en segundo el teniente Gustavo Garmendia, que obtuvo ocho puntos. A los citados caballeros se otorgaron los premios que habia designado el
organizador de la fiesta deportiva.
Los vencedores fueron calurosamente aplaudidos
por los concurrentes.
Se escogió para la reunión el terreno del "Polo
Club," cuyas tribunas estuvieron llenas de una escogida y numerosa concurrencia, formada en su totalidad de amateurs del difícil deporte.

Hacíendo fuego.

Sr. Ing. D. Mariano Barragán, Subdirector
de la Comísí6n Hídrográfica y jefe de
la ofícina técnica de ensayo de resísJencía de materiales que
acaba de ínaugurarse.
Tanto el salón como la mesa ostentaban hermoso y artísco adorno. Se sentaron á la mesa, además del anfitrión, las siguientes personas:
Señores Fernando Pimentel y Fagoaga, Lic. Pablo Macedo, Hugo Scherer, jr., Federico Kladt,
Lic. Luis G. Tornel, Francisco Ricón Gallardo,
Guillermo de Landa y Escandón, José Castellot,
E. N. Brown, Presidente de los Ferrocarriles Nacionales; José Luis Requena, Pastor de Celis,
Leandro F. Payró, Víctor Garcés, Jesús Salcido,
Enrique Tron, C. W. Cook, Lic. Fernando Duret,
Antonio Pliego Pérez, José González Misa, Fransisco Yarza Javier Icaza Landa, Lic. Joaquín D.
Casasús, Li~. Antonio Pérez Verdía, Manuel Cues~
ta Gallardo y Luis G. Navarro.
A la hora del Champagne fué ofrecido el banquete al señor Ahumada en elocuente brindis Y
él contestó en muy acertadas frases, dando las
gracias por la merecida muestra de aprecio de que
era objeto.
Al día siguiente, por la noche, partió de esta

FOTOGRAFÍA TOMADA DURANTE EL BANQUETE OFRECIDo)oR LA;coMPARÍA BAl'CARJA DE ORRAS Y B I ENES
R AÍCES AL SEífOR CORONEL AHUMADA,

o

�•

304

EL MUNDO ILUSTRADO

RIO DE l,A8 BAL8A8

E,L,

EL MUNDO [LUSTRADO

305

La navegación por el Balsas, cuesti ón que ha preocupado á
tantas personas duran1e tantos años,está á punto de ser un h echo. Ni ven, el gran amante del río, es quien está en vísperas
de realizar es1a hazaña, de~pnés de haber trabajado para ello,
no sin provecho, con una tenacidad y un empeño ejemplares.
El Balsas es, si no el más grande y el más importante de todos los ríos que cruzan nuestro territorio, el más pintoresco,
sin duda, de todos ellos. Su d esarrollo por los Estados más
fértiles y más poblados de vegetación de la República, hace que
s u paso sea saludado, salvo en algunos lugares de Guerrero,
por los bosques más espesos y tupidos, y que en sus aguas se
miren los árboles más corpulentos y las malezas más intrincadas. Nace en el Estado de Michoacán, en plena región de bosques, la que tan famosa ha hecho la industria maderera del
Estado que vió nacer al gran Morelos, y desde que se llama
Tlapaneco y Amacuzac hasta su desembocadura corre siempre cubierto por los bosques, las selvas y las malezas. La parte en que lleva el nombre de Mezcala, es quizás la menos grata de él, pues en varios lugares la naturaleza no se ha mostrado pródiga, y por más que el río pasa bdndando la vida con
sus a~uas, las tierras de las orillas son áridas; pero esta aridez
desaparece á penas se llama Balsas; las aguas parecen querer

,

Una canoa de indios.
Puebla el e 1:irme recorrido d el río, está en las sel vas, en los
bosques de mad ·ras preciosas d onde se hace leña para el comal
con rajas de caoba, de cedro y d e infinid:i.d de maderas preciosas:donde por muchos años se h:i.n he:!io ·'atados" de leños de

P,\TZCUARO. - ESTUDIO FOTOGR,\FICO DE FLORES LL.

El Cubo.
mostrar _que si no nacen yerbas á la orilla del Mezcala, no es
porque el agua sea mala, sino que se le hace correr en medio de
las arenas más ingratas que vió la naturaleza.

Cómo se navega el río ahora.

madera fina y se han echado al agua para que la
corriente los lleve á su bajada y de esa manera
aprovechar aunque sea una parte de las riquezas
que el río brinda á quien quiera y sepa hacerse
de ellas.
Y en los lugares donde no hay vegetación, donde
no se presentan los bosques y las selvas, es porque debajo del suelo y á muy poca profundidad
hay enormes criaderos de oro, placeres que sólo
exigen un poco de la misma agua del río para
dar pingües utilidades á quien se quiera tomar el
trabajo de lavar sus arenas.
Allí es donde Niven ha hallado oro que lava y
limpia con el mayor cuidado; allí es donde él
mismo ha hallado una región difícilmente i gualada en el mundo; allí es donde, por fin, el repetido Ni ven encontró no hace muchos días uranio
y quizás algo de es~ metal del que el mundo científico se halla ávido¡ de radio.
Eso y mucho más se halla á las orillas del río,
pero éste, que por un lado ha servido de guía
para que se hallen esas preciosidades, por otro
lado parece oponerse á que sean arrancadas de su
lado y llevadas lejos de él. El transporte portierra no es nada fácil¡ la vegetación y lo acciden1ado del terreno hacen poco practicable la construccción de una línea de ferrocarril¡ por lo tanto sólo queda el transporte por agua y la única vía
aprovechable es el mismo río, el cual, como ya lo
dijimos, parece oponerse á que se le despoje de las
riquezas que por tantos siglos le han acompañado.

***

El agua corre con gran ímpetu: el cauce irregular y la extremada pendiente hacen que el líquido se precipite de una manera muy desordenada
formando raudas, remolinos y cataratas en las
cuales están en peli-Jro de perd erse las vidas de
los que osadamente ~e acerquen al río para despojarlo de sus tesoros.
En los laderos de las fértiles montañas d el Sur
del E stado de Puebla nacen de cristalinos manantiales ligeros hilos de agua que se escurren por
las resquebrajaduras de las peñas y corren entre
ellas hasta que loiran reunirse y formar una sola
co1Tie11te que se llama el río de Amacuzac; en los
los límites entre Puebla y Tlaxcala nace ~e la
misma manera el Atoyac que al Sur del pnmero de los Estados se junta con el de Amacuzac, y
ya juntos empiezan á correr con el n ombre de

Rápidas cerca de Coyuca.
Ya con el nombre de Balsas,y másaun después con el n ombre de Zacatula, el río muestra que no en vano es pariente,
aunque con un parentesco le janísimo, del padre d el Egipto;
del Nilo que mereció y sigue mereciendo l a adoración de
los que viven cerca de él. Desde Balsas hasta la d esembocadura del Zacatula, la región es encantadora, los bosques se
suceden sin interrupción y el Delta d e la desembocadura, irregular y malo como tiene fama de ser, es bastante bueno y hermoso para haber inspirado envidias á muchos, y buenos cuadros á oh-os.
11

Mu~k

Un poco d espués entra el río por primera vez
al E stado de Guerrero y empieza su curso á hacerse irregular; entre Mezcala y el primer puebl.o
que tiene el nombre de Balsas se hallan las pnmeras rápidas que son muy peligrosas¡ d~spués,
cerca de Coyuca, hay otras no menos peligrosas,
y antes y después de ellas hay infinidad de re_molinos. Sobre esas rápidas y sobre esos remolinos

***
La costa de Guerrero, cerca de los límites con Michoacán
donde desemboca el Balsas, la región de la costa del prime;
Estado, el Sur de Michoacán, el Norte de Guerrero y el Sur

.

Una v;reda cerca del Balsas.

hay que deslizarse en ligera barca para
conquista del vellocino de oro del Balsas. irá

laf'
1 ,, ,'
1

, 1

Hace más de treinta años que por primera vez
se intentó encontrar la manera de aventurarse
por la corriente. En los primeros años d e la década de los ochenta un ingeniero americano, el
May or Gorsuch, hizo un reconocimiento del río é
in fo rmó que era impracticable de todo punto: d e
entonces acá las cosas han cambiado y acaba d e
hacerse el viaje que en esa época se d ecbró imposible.
A pesar del infor:ne del ingeniero americano,
el gobernador del E stado, el señor Gen~ral Don
Franci sco O. Arce, trató d e hacer cornr por el
río un bote de vapor¡ el ensayo no dió ningún resu ltado. Dur,mte la construcción del ferrocarr il
de Cuernavaca y Pacífico se trató de ha.:er traficar un bote que atravesara el río, pero la compañía á la que se encomendó la con,truc:ión del
bote envió á un representante el que una vez en
la orilla d e él y sin tomarse siquiera el traba jo
de medir la velocidad de las aguas, declaró la
empresa imposible; el buque fué enviado al lago
de Chapala; el proyecto siguió su sueño y los indios de la región siguieron transportándose por
el río á paso de tortuga en sus enormes canoas.
Algunos años después se trató nuevamente de
probar que el río es navegable, y para ello el señor Henry Reed hizo un viaje entre el puente de
Balsas á Tetela del río, en un bote d e lona¡ d espués un ingeniero del ferroca1Ti1 Central llegó
hasta la costa en una d e las canoas de los indios.
Ha~e tres años que el pro fesor Ni ven empezó á
estudiar la posibilidad de n avegar el río en mejores condiciones que lo que se puede hacer en las
primitivas embarcaciones de los indígenas. En es:i
época hizo un viaje de inspección entre la es1ación de Balsas del ferroca rril Central y Coyuca
de Catalán, un recorrido como de doscient0~ kiló metros¡ durante el viaje se estudió la naturaleza del terreno y de la corriente, y se to111arou muchas fotografías. Los señores Ortiz, ricos minaos
de la región, se interesaron en esos estudios, y
trataron de establecer una línea de vapores, pero
los ingenieros que estudiaron la cue~tión declararon que el proyecto era impr.icticable. Hace po co más de un aiio otro minero hizo llevar un bote de gasolina á Coyuca de Catalán, y desde allí
emprendió el viaje río arriba; después de marc!:iar
á toda velocidad durante algo más de una hora
preguntó al maquinista cuánto tiempo se necesitaría para llegar al puente de Balsas; el maquinista respondió que unas tre , ó cuatro semanas, y en
vista de esto se dirigió la proa á Coy nea y se
guardó el bote, q ue todavía está donde le pusieron entonces.

• **

4

Los indígenas hacen viajes:á.Jo)argo del río, y
por algún tiempo ha habido catorce canoas que
viejan regular, pero lentamente, y que de ninguna manera pueden satisfacer las necedidades de
un tráfico actívo. En vista de eso, y de los múltiples intereses que ha sabido crearse el profesor
Niven en la región, tenía que preocuparse muy
especialmente de resolver un problema tan importante.
Para resol verlo construyó el citado profesor un
bote al que llamó q;La Mexicana,&gt; y en él hizo un
viaje entre el puente de Balsas y Coyuca de Catalán, viaje que se hizo con toda felicidad y durante el c ual se llevaron á cabo estudios muy importantes y que serán de gran utilidad en el porven ir,
El bote tiene una forma especial cuyas caracter ·sticas son proa estrecha y poco calado: este bote
con un motor capaz d e hacerlo caminar con
una velocidad de diez y seis á diez y ocho millas
por hora, será bastante para afrontar las rhás rapi das corrientes d el Balsas y caminar con una velocidad de tres ó cuatro millas por h ora con una
carga de diez toneladas. Así lo afirma el profesor
en s u informe sobre su viaie.
Como la mayor dificultad que encuentran los
indios en su s viajes n o es la misma corriente sino
la maleza y los árboles que en tiempo de aguas
se desarrollan con gran rapidez á las orillas del
río, u na limpia de las orillas sería muy benéfica
para el sis tema de navegación por medio de tracción humana ó con caballos, y unas ligeras modificaciones al fondo d el río harían más practicables
algunas de las rápidas que en casos de gran creciente del río serían peligrosas.

E l dinero es un buen servidor y un mal ducJ::,.

Tomando la filiación á uu gitano, dictaba un
juez á su escribiente:
-Ojos verdosos ..nariz aguileña... color cetrino ......
Y el gitano interrumpió a l juez, diciendo:
-¿Pero uzía me va á retratá ó es que va á pin·
tá un papagayo?

�306

EL MUNDO ILUSTRADO

307

EL MUNDO ILUSTRADO

tor . .. ... Y más de una persona, sin embargo, se
quejará de no encontrar aquí más que una sombra de Loti. Lamentará no encontrar el secreto
estremecimiento de las frases leídas y releídas, el
sabor de los epítetos, el ritmo profundo y continuo, en fin, la presencia misma del artista en su
obra y la magia que tiene de evocar los paisajes,
de hacérnoslos sentir y respirar, y mezclar algo
de nuestra alma en su intimidad. Pero allí están
las decoraciones y la música de Pierné, que han
sabido restituir á la obra su total encanto, y reunir uno á otro, por una trama sutil, los fragmentos dispersos de la sinfonía.
&lt;Aparece primero la casa de Ramuntcho, en la
tarde, en que le aguarda, rodeada de objetos
familiares, la buena madre Franchita. El muchacho entra corriendo, fatigado por una larga carrera, no teniendo más que un instante para comer y
dormir en seguida, antes que suene el silbido de
Itchua, bajo cuya dirección unos muchachos van
á introducir, en la noche, un cargamento de telas
de seda y terciopelos, á través de la frontera española. Porque Ramuntcho, como todos los mozos del país vasco, es contrabandista. Contrabandista y pelotari¡ su juventud esbelta y audaz le
inclina y le hace sobresalir en esos dos deportes
ancestrales que confieren á quienes les ejercitan
con l ucimiento en ellos cierta nobleza local. ...
&lt;Entre nosotros, los vascos, creo que el contrabando es un pecado que el buen Dios fácilmente
perdona; está en la sangre de nuestra vieja raza.&gt;
-dice el viejo cura á Franchita, que le confía la
inquietud que le causan aquellas correrías nocturnas. Ella ama á Ramuntcho tanto más cuanto que
su nacimiento la ha causado penas y mortificaciones. Porque Ramuntcho nació de la unión culpable de la campesina vasca y un señor de París
que la sedujo. Por esto es que el muchacho, aunque devuelto desde temprana edad á la tierra
vasca, y á la parroquia de Etchezar, tiene confundidos en el corazón, por su doble origen, opue~ ·
tos deseos¡ la necesidad de las aventuras y el tierno amor al país natal. Este último ha prevalecido hasta ahora, y, más dichoso que muchos de
sus camaradas, Ramuntcho ama á una muchacha
del lugar¡ Gatchutcha Detchary. Ella es la que le
guarda la blusa, en tanto que él jue~a á la pelo'a

•

TEATRALES
Toca á su fin la temporada de Arbeu, y la empresa, apegada á la vieja costumbre, fortalece el espectácul o con l a
extremaunción de las &lt;seratas d'honore&gt; á sus artistas preferidos.
Y como &lt;á tout seigneur tout honneur&gt;, Rosa Fuertes inició el
viernes último esa serie de noches triunfales, todas halago y cariño
en que el artista recoge, como un escolar aplicado la rec&lt;;&gt;mpensa de sus
esfuerzos y fatigas, entre alfombras de rosas y entre ambiente de aplau sos.
&lt;Carmen,&gt; la sollozante partitura de Bizet, fué la obra elegida para esa función en que Rosa triunfó con soberanía. Aquella noche no
quedó un hueco en el teatro, ni ~na flor en las huertas.

•••

Mucho hay que hacer para competir y no desmerecer, después de un éxito tan franco, y Magaña ofrece una real atracción para su función de gracia,
que cuando aparezcan estas lí':1eas ya se habrá celebrado..
. .
Opera en español, anuncian los cartel es, y &lt;Bohemia,&gt; la d i vina &lt;Bohemia&gt; de Puccini, será cantada en nuestra l engua.
Seguramente que la poesía de. Illica y Giacco~a _perderá la_ dulce sonor~dad de su rima y la suave cadencia del acento tomco. He ho¡eado la parti·
tura y encuentro aquí y allá, danzas y prosaísmos en que incurre el traductor,
acaso por su pobreza de léxico ó tal vez porque el autor es más comerciante
que poeta.
De todos modos, es una novedad la que nos brinda Magaña, y en ella el
público descubrirá muchas bellezas que le hacía ignora~ la venda del idioma
extraño.

•
••

En el Fábregas, &lt;María Victoria&gt;, de Linares Rivas, y &lt;Las Flores&gt;, el
más lindo poema dramático de los hermanos Quintero, han llenado el cartel
de la semana.
Son obras ya juzgadas y apreciadas, y por eso no hago más que mencionarlas en esta breve glosa.
Sólo me ocuparé con especialidad del sainete que Pablo Parellada escribió exprofeso, según se nos informa, para yirginia Fábregas.. .
&lt;De Pesca&gt; .... que así se llama la obrita, es u n entretemm1ento lleno de
gracia y de todas gracias. El chiste pasa en el diálogo con todos los matices.
Desde el blanco hasta el rojo¡ y con todos los sabores, desde la miel hasta
la mostaza.
El público ríe, disfruta y aplaude, y lo que es más en estos tiempos de
apatía, llena á reventar su teatro favorito,

•••

El Principal dió como estreno una nadería vistosa: &lt;El Hijo de Budha.&gt;
Poco interés despierta su trillado asunto.
Poco ingenio desgrana su diálogg soso y muy poco entusiasmo su música sabida, donde suena con insistencia la marcha de &lt;Aida&gt; apenas disimulada. Salva la obrita el lujo de su &lt;mise en scene.&gt;
Y por cierto un lujo mal empleado, pues que el Sr. Director de escena,
que demostró conocimiento y práctica en el movimiento coreográfico hizo
gala de ignorancia en la indumentaria.
La obra se desarrolla en Ceylán, en la India inglesa, y no vimos, entre

...
J.- Escena de María Victoria .-2 y 3. Escenas de la Pesca, obro

escrita especialmente para VirJ1inia FábreJlas.-4. Escena
culminante de 11!arfo Victoria.

y

los ciento pico de trajes que desfilaron por la escena, uno solo característico de ese país.
.
.
Había allí, japoneses, apaches y hasta reverendos arzobispos m1trados, con
báculo y todo.
. ,
.
Como complemento á ese pele-mele, Sara López nos bailo en plena India,
el tango de la Canela, vestida de coupletista francesa.
¡Olé!
Lo que el público admiró más, fué ver cómo se han blanqueado aquellos
habitantes del ardiente Ceylán. ¡Era rara ver un negro!
y pasando á un mundo mejor, daré una noticia que dará contento á muchos de los buenos amateurs.
.
El maestro Meneses inaugura próximamente su temporada de co?c1~rtos.
Los espíritus se abren al deleite de ,cant~s supremos, de armonias. 1&amp;noradas aún, que vendrán como el Cristo a decir en la tumba del Arte d1v1110,
las pal abras de consuelo:
¡Levántate y anda!
LORELEY.

M

RAMUNTCHO
Pierre Loti el delicioso escritor francé~ que ha dejado muchas y muy hermosas impresio~es de viaje, ha puesto en el teatr_o uno de sus ~!timos libros,
&lt;Ramuntcho&gt; la historia sentimental del pelotari y contrabandista vasco, conocida ya en los países de habla española. La obra t~atral se ha rep~esentad_o
con música de Gabriel Pierné, y es actualmente motivo de comentarios y criticas en París. Constituye una de las novedades teatrales del momento, y EL
MUNDO ILUSTRADO, que se ufana de ocupar~e de novedades, as_í artísticas como
científicas no puede dejar pasar inadvertido un suceso seme¡ante.
Jacqu~s Cuppeau, el reputado cronista parisiense, consagra á la obra un artículo, del que entresacamos los siguientes concept?s: .
&lt;Al transportar, dice, al teatro s:u novela, ó me¡or dicho, su poema ~e Ramuntcho, Pierre Loti no ha pretendido hacer labor de ~raf':1aturgo. Simp~emente ha desprendido del libro al~u?os cuadros, lo_s ep1sod1os _más apropiados en su sencillez0 para hacer revivirá nuestros o¡os la emocionante aventur~ del jugador de pelota y su novia Graciosa. Ha escrito diálogos pintorescos y conmovedores, que no son muy dramáticos, pero qu~ llevan impresa ~a
noble y apacible rusticidad, la sobria poesía que caracterizan al gran escri-

Ramuntcho.-acto JJI.-Escena entre aduaneros y contrabandistas.

teatro que en la novela. Más se confiaba en el auen otro tiempo sus amores, asegura que si su hertor. Se sabía que posee el secreto de conmover. Y,
mana viese otra vez á Ramuntcho.. . .. Y entone fectivamente, el fin de la obra es superior al
ces en el espíritu del joven se bosqueja un prcprincipio. Llega la hora de la partida, y ante la
yecto audaz, casi sacrílego: forzar el retiro de su
casa de Graciosa, Ramuntcho le dice adiós. Juran
amada, arrancarla de allí, casarse con ella y huir
ser felices. Nada impedirá á Graciosa amar á Raá América ....
muntcho y esperarlo¡ nada, ni aun la voluntad de
&lt;Y Franchita ve que él va á alejarse para siemla orgullos:i Dolores, á quien se ve pasar amenapre de la casa en que ella está ahora agonizante.
zadora. Y Franchita, agotada por el dolor, ruega,
Antes de morir, le confiesa su origen, trata de
prevenirle contra los peligros y las seducciones,
sostenida por Graciosa,
ruega al buen Dios que
y le dice que, si le llevó desde niño á su país nanin_g una desgracia alcantal, {ué &lt;para tenerte más cerca de mí, hijo mío,
ce á Ramuntcho.
para que fueses siempre de los nuestros, de nues&lt;El cuarto y el quinto
tra raza.&gt; Por fin, cuando ella muere y queda allí,
acto son los más puncon los ojos cerrados y las manos cruzadas en el
zantes, los más dramátipecho, Ramuntcho se apresura á destruir todo lo
cos de la obra. Ha pasado
que en la casa pueda recordar al extranjero: carel tiempo. Ramuntcho,
tas viejas, viejos retratos. Arrodillado ante el leque había estado en las
cho mortuorio, hace el juramento. &lt;Seré lo que
colonias, va á regresar.
querías que fuera . . . uno de tu raza y de tu puePero desde su partida toblo, santa madre mía!. ... Y no tendré jamás sino
do ha cambiado. Dolores,
tu nombre querido: Ramuntcho, el hijo de Franno se sabe cómo, explochital&gt;
tando sin duda la incli«::,olo en el mundo, Ramuotcho trata de reu!lación que desde niña
nirse á Graciosa. Acompañado de Arrochkoa se
mostraba Graciosa hacia
dirige al convento, y allí encuentra á su amada,
las cosas de religión, la
pálida, la mirada 1ranquila, la expresión inHte.
ha hecho entrará un conUnos cuantos meses de vida conventual la han
vento. Cariacontecido y
cambiado completamente. Y él, el intrépido Raabatido llega Ramuntcho
muntcho, en el santuario en que el reounciamien
á su casa, á pesar de los
to, que&lt;acaba todo lo de este mundo&gt;, tiene caugalones que adornan su
tiva á la vida de su vida, siente que su esperanmanga y de las condeco'l.a desfallece y su corazón se hiela. El grito de su
raciones que luce en el
angustia humana no encuentra eco en esas bóvepecho. Encuentra enferdas. Confiesa su amor y su proyecto sacrílego; más
ma ásu madre, casi morila fuerza y la vol untad le faltan para realizarlo.
bunda, al cuidado de la
&lt;Partirá sólo y desesperado. Sin embargo, la
fiel criada Pilar. La recomadre su periora autoriza á Graciosa á que le acomnoce apenas en las palapañe hasta la puerta del convento, para no exigir
bras que le murmura, en
más que de ella misma y por la gracia divina, el
Ramuntcho.-acto V.-Ramuntcho reJ1resa á su casa.
las lágrimas de que le barenunciamiento absoluto ... . Todas las hermanas
ña: tan destruída y enveoran por la monja «cuya alma está en peligro de
y gana. A ella elige siempre por compañera en ~l
jecida está. El destino se ha declarado enemimuerte.&gt; Muy pronto se oyen los cascabeles del
baile¡ con ella ha hecho juramento de pasar la _vigo¡la dicha ha terminado¡ la vida no tiene atraccarruaje que se aleja, y Graciosa entra, fuera de
da, Pero no se les ve, como á los otros novios,
tivo en esos dos séres, de los que uno va
sí. Va á caer al pie de la imagen de la Virgen, exandar juntos, mano entre mano, en los paseos. Es
á morir ya, y el otro, desesperado, no sabe si
clamando: &lt;Virgen de los Dolores, estoy aquí á
que Dolores Detchary, la madre de Graciosa es la
partir ó quedarse allí. Sin embargo ........ .. .
tus pies, ayuda á tu hija!&gt;
única, en el pueblo, que no ha perdonado nu_nca
Arrochkoa, hermana de Graciosa, y que favoreció
á Franchita su falta. Las dos mujeres se odian;
pero, mientras Franchita no pone nada en este
mundo antes que la felicidad de su hijo, y se considera feliz de ver que Ramuntcho se c~e con
Graciosa, Dolores ha jurado oponerse siempre
á esa unión. Y entonces Ramuntcho, como Romeo, va solamente de noche á verá su amada, allá,
á lo alto de la montaña, en un banco ante la puerta de la casa, rodeado de laureles rosa. La decoración es encantadora. Los diálogos tienen una
sencillez y un candor penetrantes. Los muchachos no piensan más que en casarse cuanto antes. Acabarán por convencerá Dolores1 entonc~s
se irán á América á reunirse con el ho Ignacio
que gana mucho dinero allá y que les servi~á. ~e
ayuda. Más hay un gran punto ne&amp;ro. A peticion
de Graciosa Ramuntcho se hace ciudadano fran cés, y si pa;tiera sin haber cumplido el servicio
militar, tendrían que perder la esperanz,a de volver
algún día á establecerse al país natal a la casa de
los padres. Esto sería intolerable: hay, pues, que
esperar: después de todo, nada se pierde, la boda
será al vol ver del regimiento.
.
&lt;Se admira uno de que Pierre Lot~ ~ya po~1~0
hacer, de una historia tan banal,. el idilio dehc1~so que todos conocen ya. A dec1~ verda~, lo cotidiano del asunto se ha hecho mas sensible en el
Ramuntcho.- acto V.-El convento de Amezqueta.

�EL MUNDO Il,USTRAJ)()

EL MUNDO ILUSTRADO

309

Los descendientes del Emperador Moctezuma

NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL
ILUSTRACIONES DEJEORGE SOOTT-

(CONTLNÚA. )

A

NTE esta ingenua pregunta de M1ette flotan
en mi mente imágenes
del pasado. visiones
de ángeles que fueron
malvados ó más bien
malvadas conmigo...
Pero no será á esta
n•fla de diez y ocho
años á quien descubra de un golpe tojo
el fondo de crueldad
de la vida, y le digo
en medio de una sonrisa:
-De todos modos
Miette, no será usted quien tenga que temer un desengaflo.
-¿Por qué? señor.
-¿Qué ya no se acuerda con qué entusiasmo cantaba
el otro dla delante de su espejo?:

Sr. General Don Francisco Ortiz
de Zárute.
La sentida muerte del señor Don Mariano Ortiz de Zárate, ha hecho que se sepa que existe en
esta ciudad una familia que desciende directamente de dos emperadores, Moctezuma II é Iturbide.
El emperador azteca tuvo una hija en su matrimonio con la princesa Teotalco, hija de Cuihtláhuac; la princesa se llamó Teucichpoc, mientras
conservó la religión de sus padres, pero se convirtió al cristianismo después de la conquista y
llevó el nombre de Isabel, quedando bajo la tutela del conquistador Hernán Cortés.
La princesa Isabel se casó por tres veces, y tuvo un hijo de su segundo matrimonio y cinco del
tercero. El primer hijo se llamó Don Juan deAndrada Moctezuma, y los otros cinco Don Pedro,
Don Gonzalo, Don Juan, Doña Isabel y Doña Catalina Cano de Moctezuma.
Don Juan Andrada Moctezuma tuvo cinco hijos, que eran los legítimos herederos al trono d e
Anáhuac, y para que renunciaran á este derecho el
Rey de España les concedió una pensión perpetua que pas3.r[a á su familia. El mayorazgo de ella
era Don Juan Andrada Moctezuma Castañeda, á
quien se llamó «el Viejo,'&gt; y éste fué el primero
en administrar el dicho mayorazgo¡ de éste d esciende directamente la familia del señ:,r Ortiz de
Zárate, que hasta la fecha disfruta de la pensión
que le fué concedida el año de 1590.
Actualmente es mayorazgo de la familia y repre,enta sus derechos el señor Don Felipe Ortiz

Doña Jesús Iturbide de Herrera nieta
del Emperador AgusUn L

Sr. Coronel Don Manuel Ortiz de Zárate,
hermano de Don Francisco.

Sra. Doña Mariana lfurbide de Ortiz de Zúrate,
nieta del emperador Agus/{n I, abuela de
Don Felipe.

Don Felipe Ortíz de Zárate
descendiente de Moctezuma II.
de Zárate, quien quedó encargado de hacerlos
respetar á la muerte del señor su padre, acaecida
el día trece del presente.
El finado señor Don Mariano fué hijo del General de División Don Francisco, que fué diputado al Congreso de la Unión, y que falleció el nueve de Diciembre de 1868. Durante la vida del señor General, inició un litigio para que se di vidieran los dos mayorazgos de que él disfrutaba; pues
Don Juan, «el Viejo'&gt; recibió también el may orazgo que correspondía á su hermano Don F ernando¡ la división se hizo en favor d e la señora
Doña Francisca Nieto de Sil va Andrada Moctezuma, y, por lo tanto, la pensión de que disfruta
actualmente la familia Ortiz de Zárate es la original que concedió el R ey de España á los hijos
de Don Juan Andrada Moctezuma.
En cuanto á la descendencia del que se hizo
llamar emperador de los mexicanos, después de
consumada la independencia de nuestro país, le
v enía al difunto señor Don Mariano por la señora su madre Doña Maríana lturbide de Ortiz de
Zárate, que fu é niet a d e Don Agustín de Iturbide¡
la señora murió el año d e 1882.
El di funto señor Don Mariano era de costumbres muy extrañas¡ sumamente retraído, se negóá
salir de su casa a·bsolutamente durante los veinte
últimos años de su vida¡ p oseía varias fincas en
la ciudad y bienes de fortuna, que le permitían
vivir con cierto desahogo.

El actual mayorazgo de la casa es el señor Don
Felipe Ortiz d e Zárate, antiguo alumno del Colegio Militar, que ha o cupado varias veces puestos
en las redacciones de los periódicos de la ciudad,
con el carácter d e redactor informante.
La sucesión del emperador Moctezuma ha sido
muy discutida, así como lo ha sido el derecho á
la pensión de que sus descendientes disfrutan,
pero después de litigios que ocuparon muchos
años durante la dominación española, hubo uno
de ellos que duró más de cien años, quedaron
bien probados los derechos de los antepasados de
la familia Ortiz de Zárate.
No es ésta la única que desciende de los emperadores aztecas ni de Moctezuma¡ el señor Don
Luis Sierra y Horcasitas ha hecho valer los derechos que tiene á esa sucesión, lo cual comprueba
con documentos en debida fonna¡ la familia Sierra Horcasitas disfruta de otra pensión que tiene
un origen muy distinto á la de Ortiz de Zárate,
pero que también se relaciona con sn descendencia del emperador azteca.
En el E s tado de Guerrero, en la ciudad de Chilpancingo, vive la familia Ortega Martínez, que entre sus apelativos ostenta el de Moctezuma Ilhuicamina, y desciende del primero d e los emperadores que tuvieron ese nombre; el segundo fué
Xocóy otl, nombre que generalmente se conoce en
la forma Xocoy ótzin, porque se le ha aumentado
la partícula con que se trataba á los señores entre
los aztecas.

SR. DON MARIANO ORTIZ DE ZÁRATE,

t

el 13 del actual ( Retrato antiguo.)

Ah! ah! je ris
De me voir si belle ....
Arregla lo, hermosos bucles cobrizos que salen de su
toca y !&gt;USurra:
-Pero eso no quiere decir que uno sea al gusto
de .... de ....
-De aquél por quien se quisiera ser hermosa, ¿no es
asl?
Ella toma u na punta de su delantal para esconder su
cara sonrosada; y al ver su emoción se dlria que realmente e,conde algo en su corazón.
Presa de un disgusto cuya causa no puedo comprender me levanto, paseo agitado por el salón, y acabo
por'tanzar una carcajada¡ después le digo:
-Palabra de honor que voy á acabar por creer que
una muchacha de la eaad de usted es capaz de haber
sentido ya algo de amor?
-Señor! . . .
No protesta más escondida detrás de su delantal, pero esta exclamación basta para llevar al colmo mi enervamiento:
-¡Como si lo viera! Algún campesino que habrá
cantado al pie de su ventana la canción de los enamorados . ... Y la imaginación ha hecho de el un prfncipe encantador . .. ¡Ah! si usted se hubiera casado con él, es
seguro que entonces si babria tenido que llorar durante
toda su vida el pesar de haber amado una vez á tontas
y á locas!. . . ... Pero ya lo comprendo, seguro que para
dar fin á una tonta h1~tJria de esas, fué por lo que el tlo
Merhn trajo á usted á Parfs? .. . .. Pues bien, mi querida
niñita. tengo un consejo que_darle, que no v~elva á "la
tierra'' sino hasta haber olvidado al campesmo ese que
seguramente está muy por abajo de usted!
M1ette esconde algo más su cara detrás del delantal.
¿Llora? La idea de que puede experimentar pesar. por
lo que be dicho, me conmueve y me exaspera al mismo
tiempo. De repente me acuerdo de que están esperando
mis pruebas corregidas en la "Revista del arte y los artistas," y me marcho diciendo á Mlette "hasta luego"
con una voz un poco vacilante.
.
En la revista me encuentro al director en conferencia
con el formador. Al verme me dice:
-¡Acérquese usted, mi querido Delombrel ¡Justamen~
te iba á enviar á alguien en su busca; esto le indicara
que se ha atrasado un poco. ¿Estará usted quizás enamorado? ....
Pensé que iba á creer que continuaba su chiste si le
hubiera dicho:
-No, pero aca~o de dar ~na !ección de canto y otra
de buenos sentimientos á mt coc111era ....
Sin duda mi conversación con Miette es la cosa más
ridicula del mundo! ...... ¿Por qué habla yo de interesarme en la historia romántica de esta chiquilla? ... Sin embargo, vamos á ver, ¿no es cierto 9ue cuando nuestros
criados toman parte en los acontec1m1entos de la. familia, como mi viejo .M~rlin, acaban por merecer el mterés
que se manifiesta por los parientes vobres y humildes?
En verdad creo que harla una buena obra tratando de
apartar de los paso~ que co~ducen á_ lo irremediable..á
esta niña tan atractiva, á quien Merhn quiere como h1¡a
y á quien tiene tantas consideraciones como á mi me
consta.
Sábado 14 de Diciembre.
Esta tarde regresaba yo á mi casa preparado para
una de nuestras sesiones diarias de mú,ica, que he
acostumbrado entre cinco y siete de la tarde, cu~ndo al
abrir la puerta oi los sonidos de la arpa, de m1 arpa!
Hatiia alguien que la tocaba en el salón; las sonoras gotas Je agua de una pieza de Mendelsohn llegaban_ hasta mi como para celebrar mi llegada. Apagando mis pasos en la alfombra del corredor avancé lentamente. con
el corazón palpitante, pues ni por un momento me imaginé que fuera un artista amigo mio que me esperaba
de esta manera. Por la puerta abierta co_n toda clase
de precauciones, vi un cuadro hermosls1mo. C_on su
traje arcaico, con el arpa de pie cerca de_ ella, sm luz,
con su fino perfil destacándose en el crepusculo que se
fil traba por entr~ las cortinas de guipure, Miette tocaba
como no ta he oldo cantar aún; como una verdadera
inspirada.
•
Pero al aproximarme á ella se detiene, lanza un !Jgero
grito y se coloca de pie Junto á la arp~. La siento llena
de confusión y le digo afectando sevendaq:
¿Es asl como nos apoderamos de los bienes ageaos?
Miette?

Ella susurra:
-Hubiera debido peJir pe, miso! ....
- lndudablementel .... y también debla haberlo pedido
para tener esa habilidad . . que no puede menos de estorbar sus progresos en la cocina, asi lo temo!
Ella vuelve á susurrar:
-No me va á despMir el señor?
-TenJremos paciencia 1\\óette . . tendremos paciencia .. cua1&gt;do menos ror un poco rnás de tiempo.
Al labl&amp;r as! endeudo la luz Pléctrica; en la pared del
salón se en: itnden las flores. Miette, después de mterrogar mi cara, sonrie con la más rosada de sus sonrisas cerca dt las sonrisas de oro de la arpa que toma de
nuevo entre sus brazo, sin que yo se lo ordene, mientras que yo saco mi violín de su caja ... .
Apoyada apenas en el borde de una silla, un poco alta. Miette se halla tan segura de su instrumento que
toca muchas veces con los ojos en alto, y entonce" se
dirla Que su mirada se eleva perdiéndose por una abertura del cielo á donde ella, santita adolescente irá á
juntarse á los músicos celestiales, levantada por los
pliegues de su&lt; muselinas convertidas en alas ....
Criatura extraña y fascinadora! su talento bien puede
ser inagotal:le, pero su gracia y su edad hacen de ella
un " niñ&gt; prodigic !" Tal como me lo habia imaginado:
un nariente lejano, prubablemente retirado en ' ·la tierra" fué quien descubrió las felices disposiciones de
Miette; el buen hombre ha de haber sido arpista y no
teniendo más instrumento que su arpa, de él fué del que
ensefló todas la, particularidades á su disclpula.
-Miette, su pr~fesor debe lamentár su partida á esta
hora, digo yo.
Ella mueve la cabeza y con los ojos llenos de lágrimas responde:
-Oh! si él viviera no estarla yo en Parls.
-Tal vez él fué quien le aconsejó, antes de su muerte que viniera?
Deja pasar un rato, y después, en voz muy baja y trémula dice:
-1Si, él fué!
-Pero mi pobre niñita, hubiera debido decirle también
que cuando se tienen sus disposiciones no se viene como cocinera-alumna, sino como alumna del Conservatorio. En el otoño sustentarla usted su examen de admisión, y probablemente tendría un primer premio e~ te
mismo año ....
Miette levantó su barbita rosada:
-Señor, pero se hubiera necesitado mucho dinero! ...
Ahl el dinero! siempre el dinero! por qué no se da á
quien pudiera hacer de él al mejor uso? As!, porque esta
niña admirablemente dotada carece de esa palanca, que
ninguna otra pude substituir por desgracia, todos los dotes espléndidos que ha recibido de Dios y de la Naturaleza se perderán para la sociedad y para ella misma! su
destino ,erá sacrificado asi como las horas de !impida~
alegrlas que ella hubiera podido hacer conocer al mundo! ..
¿ Pero no será una indicación del cielo la venida de
Mtette á mi casa? No tengo mujer ni hijos, ni aún parientes cercano•; qué uso mejor podrla yo hacer de mb
bienes supérfluos que dedicarlos en favor de una exis·
tencia .... ? Yo hablaré á Merlin mañana mismo á primera hora cuando me traiga mi café con leche á mi cuarto.

do entre los que triunfan, alabados, aplaudidos, coro
nado• .. . .
.
Hoy pregunté á Merlin si no se siente alg &gt;admirado
de lo, talento~ de su sobrina adquiriJos con tan pocos
esfuerzo~. El movió la cabeza antes de responder y al
fin me di jo:
.
.
-De cual~uiera otra me admirarla pero no de i\\1ette!
EviJentemente piensa que el dla que Miette qul~iera
elevar,;e en globo hasta la Luna sin contar más que con
su voluntad. seguramente que lo harla . ... De,pués de
tod'l su infatuac1ón acerca de su linda sobrina es muy
justificada, y creo que pronto habrá otras personas que
participen de ella.

DIARIO DE MIETTE.
Miércoles 18 de Diciembre.
Mi vida cerca de mi primo me interesa de una manera
tan apasionada que apenas tengo tiempo de poner unas
lineas en mi diario de cuando en cuando.
A fas lecciones de canto Marcos ha aumentado lecciones de arpa desde hace algunos ellas, pues yo le he dejado ver mi3 habilidades en este instrumento.
Hubo una escena un poco embarazosa cuando me preguntó si mi "viejo profesor" era el que me habla aconsejado que viniera á Paris. Representar 11 comedia no
me repugna, pero mentir descaradamente! Por fortuna
un poco de reflexión me ha bastado para descubnr que
efectivamente he obedecido la exprese voluntad de mi
viejo profesor, de mi tio, de mi padre, cuando sal! de
los Angles para marchar al encuentro del que habla llamado su hijo desde el fondo de su corazón.
En cuanto al de mi primo creo que ha empezado á conmoverse en favor de Miette; mi pobreza, "que me impide cultivar mis habilidades," le enoja y le enternece al
mismo tiempo. Esto no es más que lástima, pero que
importa; los tifones deshacen los bancos de hielo aunque soplen de d,ferentes lados. El deshielo anuncia
siempre la Primavera, los dias buenos, los dlas floridos,
los dias he,mosos! ...
DIARIO DE MARCOS.
Jueves 19 de Diciembre.
Deddidamente no hablaré á Merlin sino hasta dentro
de alguno~ meses. El conservatorio está cerrado para
Miette por este año: ¿qué lecciones podria tomar que le
costaran menos Que las mias? Despué, la pondré en relación con algún profesor ilustre para asegurarle esas
consideraciones que son tan provechosas á los alumnos
por muy talentosos que sean.
Experimento cierto orgullo, al mismo t iempo que alegria al pensar que tengo entre mis manos los destinos
de una mujer, queá voluntad puedo dejarla en la obscuridad, lo, trabajos humildes y las privaciones, ó encumbrarla hasta la primera fila, en la gran escena del mun

SI; algunas veces pienso en el porvenir de Miette y
me asalta un fuerte malestar-debido al sentimiento de
mi responsabiiidad.-Me la figuro, ya no con el traje de
artesiana, sino crecida, con vestidos de cola, con su
talle ergido y modelado por los corsés á la moda; conserva su belleza acrecentada por los aretes femeninos;
conserva su boca rosa; sus ojos de un azul exquisitamente mezclado de gris, pero su opresión no está formada de ingenuidad, de travesura y de candor: sus olos
pueden ya contemplará los corazones sangrar sin derramar lágrimas de lástima ó0de arrepentimiento ....
Y cuando pienso en tales cosas me aplaudo doblemente de no haber hablado aún á Merlín . .. .
Miércoles 25 de Diciembre.
Si, hoy es Navidad! as! lo dijo i\\iette hace un momento antes de marcharse, y yo he quedado solo como un
estudiar,te que se ha hecho acreedor al encier¡o más severo.
Esta mañana, á la hora del almuerzo Merlin me pidió
permiso para llevará Miette á pasear'por los boulevares, á los puestos. No podia menos que consentir pero
tampoco pude ocult!'r á Merlin mi _sorpresa porque una
muchacha tan mtehgente como Mtette prefiriera las es pantosas barracas de noche-buena á los almacene, ~spléndtdos, museos vivos, por decir as(, Que de un lado
al otro están llenos de obras de arte. Merlin no hizo más
que mover la cabeza con aire de duda· para él no hay
más que lo que Miette quiera.
'

o

[CONTCNUARÁ.]

�310

EL JllUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

"LaCiudad de Hamburgo"

EN MEXICO SE FABRICAN CARROCERIAS DE AUTOMOVILES

Un Establecímiento de Confianza

Entre las muchas industrias que ha hecho nacer
y prosperar el desarrollo de la República, está la
de la carrocería que ha llegado á una altura tal
que sus productos igualan á los de fábricas similares de E11ropa y de los Estados Unidos. Hay muchas carrocerías en diferentes partes del país, pero pocas de ellas, si alguna, están montadas con el
lujo, la comodidad y la suficiencia de la de Irapuato.
Es propietario de ella el señor D. Román Rivera Nieto, hombre de empresa y de capital, que no
ha vacilado en emplear este último para conseguir
que su establecimiento industrial esté dotado de
todas las máquinas más modernas para dar cumplimiento á las exigencias de una casa de primer
orden en el ramo de carrocería fina y corriente,
fundición y carpintería moderna.
La instalación de máquinas es completa en to·
dos sus detalles, y cada una de ellas es un modelo de perfección y de mecánica. Los cepillos automáticos, la estafiladora de rayos, la poderosa
prensa de suajes, las enllantadoras de hierro y de
goma, los taladros, los escoplos, los tornos, las sierras, las máquinas para pulir y doblar madera, las
calibradoras y los bujes, y toda la infinidad de
aparatos complicadísimos que demanda una buena instalación de carrocería, trabajan con perfecta regularidad en los talleres de la casa del señor
Rivera.
Es director gerente de la negociación el señor
Don Germán Landa Yermo, hábil mecánico qur

(.,,.,., uaje fabricado en Ir..ipuato.
durante varios años trabajó en los talleres de los
Estados Unidos y que está familiarizado con las
grandes instalaciones de maquinaria del mundo¡
además, es un hombre activo y laborioso que dedica todos sus conocimientos y todas sus energías
á la prosperidad de la casa y del capital que se
han puesto en sus manos.

311

Automóvil del Sr. Furber, cuya carrocería fue hecha en la fábrica de Irapuato.
Es muy entretenido é interesante seguir las varias operaciones necesarias para la construcción
de esos hermosos carruajes de estilo francés que
vemos por las calles sin suponer el enorme trabajo y las energías que representan cada uno de
ellos. Las maderas que se emplean para la construcción de esos bellos carruajes en la casa del
señor Rivera Nieto son importadas y escogidas
entre las mejores de los Estados Unidos, y los herrajes y toda la obra de herrería se hace forjada,
lo que da gran solidez á los carruajes y, por consiguiente, les asegura una larga duración.
Una de las máquinas que más llaman la atención por lo complicado y perfecto de su trabajo,
es la enllantadora de goma, y sus productos son
tan perfectos, que se envían trabajos para ser ejecutados en ella desde esta ciudad.
Entre las ilustraciones que acompañan estas líneas, hay una que representa un automóvil construído en todas sus partes, excepto el motor y las
llantas, en los talleres que nos ocupan. Toda la
parte de carrocería y de tapicería, se hizo en los
talleres del señor Rivera Nieto, y el chasis y la
armazón del motor se hicieron en la fundición de
Irapuato, de la que es gerente el propietario del
automóvil,~señor Carlos K. Furber.

El carruaje cuenta con un procedimiento de
suspensión, especialidad de la casa, y los constructores se comprometen á probar que no hay en
el mercado un automóvil que tenga mejor movimiento que el que ellos acaban de fabricar.
Las otras ilustraciones muestran otros trabajos
de la carrocería: carros grandes para transporte y
repartidores desde el más elegante hasta el carro
rabón de dos ruedas para caminos carreteros.
Anexos á los talleres de carrocería, hay una estufa para la desecación de las maderas que se
emplean, un taller de talabartería perfectamente

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Victoria hecha en la car, ocaía.
montado, en el que se fabrican guarniciones de
todas clases, y nn taller de reparaciones para automóviles, en el que se cuenta con las máquinas
más modernas y con los operarios más aptos.
La fábrica y sus talleres anexos ocupan una
gran casa, marcada con el número 78 de la calle
tercera de Guerrero, en la ciudad de Irapuato, de
donde la carrocería toma su nombre. Cuenta la
casa con servicio especial de apartado en la oficina de correos, donde tiene el marcado con el
número 4, al que deberán dirigirse los pedidos y
comunicaciones, las que reciben siempre una esmerada y pronta atención.

"'

•

* *

Un rodaje hecho en la fábrica.

Muy grato nos es hacer mención en nuestras
columnas de establecimientos industriales de la
categoría del que nos ocupa, pues su existencia
indica que la industria nacional ha alcanzado un
estado de desarrollo que le permite competir, y á
veces con ventaja, con las similares de Europa y
de los Estados Unidos. Es bien conocida la fama
que los carruajes de procedencia extranjera han
venido entre nosotros, tanta ó más están llamados
á alcanzar los productos nacionales, pues á ~u
magnífica calidad reunen la circunstancia de estar
hechos en el país, y de que están garantizados
por una casa, que por tener sus talleres en la República, está en estado de cumplir con sus compromisos de garantía mejor que ninguna otra,

--~

Uno de los principales acontecimientos para
nuestro medio comercial, durante la semana que
hoy termina, fué la inauguración de &lt;La Ciudad
de Hamburgo,&gt; almacén de Ropa, Mercería y Sedería, de los s~ñores ~ustavo Struck y Compañía,
Sucesores, quienes henen establecidos almacenes similares en esta ciudad, en Veracruz y en
Hamburgo.
Esta casa comercial cuenta con una historia que
la hace digna de la confianza del público por sus
éxitos y su progreso constante. Se fundó en el
puerto de Al varado el año de 1818, y después de
algunos años, la magnitud de sus importaciones
hizo necesario su establecimiento en Veracruz;
pasaron los años, y la siempre creciente negociación abrió una casa sucursal en esta ciudad, y más
tarde una en Hamburgo.
La sucursal en esta ciudad se estableció primero en la calle de Cadena, de donde fué transladada á la de San Agustín, en busca de un local más
amplio. En San Agustín estuvo hasta el día treinta y uno de agosto último, y el martes primero
del actual abrió sn nuevo local en la avenida de
San Francisco número 74 (antes primera calle de
Plateros número 1 ).
De los años 1878 hasta 1906, la casa fué dirigida
por el conocido banquero y eminente hombre de
negocios, señor Don Gustavo Struck, quien fué
desde el fundamento de nuestro Banco Nacional
de México, hasta el día de su fallecimiento, con·
sejero de dicho Banco, y en cierta época Director
del mismo.
Desde el día su muerte se hicieron cargo del
negocio sus hijos Don Manuel y Don Gustavo,
quienes á la fecha son los que están al frente de
la casa.
En el nuevo local se ha abierto un departamento destinado especialmente al menudeo, el cual
ocupa la planta baja del edificio, y se llama &lt;La
Ciudad de Hamburgo.&gt;
En los diferentes ramos en que gira la casa, tiene, sin duda, los mejores surtidos que se pueden
hallar en la ciudad. El de casimires para caballeros es muy grande, y difícilmente habrá casa que
lo iguale; lo mismo puede decirse del de otros
artículos para caballeros, incluyendo camisería,
bastones, ropa interior, y todo lo que constituye
el guardarropa de un caballero elegante y á la
moda.
Una especialidad de la casa es el comercio en
telas blancas de lino y de algodón, en las que tiene verdaderas preciosidades: incluso cambray,
batistas, nipis y todas las variedades de telas fi.
nas, lo mismo que mantas y las telas de clase inferior.
En el ramo de telas para vestidos de señoras,
hay una inmensa variedad en sedas, lanas, muselinas, batistas, telas de algodón, etc., y el surtido
es variado y abundante hasta el punto de satisfacer á los gustos más refinados y exigentes.
La existencia de una casa sucursal en Hamburgo es una garantía de que las importaciones se
hacen directamente.
Las tiras bordadas y encajes que vende la
casa, son de lo mejor que se fabrica y en este
ramo si podemos decir sin duda y sin vacilación
que &lt;La Ciudad de Hamburgo&gt; cuenta con lo mejor de lo que se importa á la ciudad de México;
y lo que decimos de los encajes se puede aplicar
también al enorme y constantemente variado surtido de listones, sedas é hilos para coser y bordar, y lo que se relaciona con el ramo de sedería.
No hay necesidad de insistir en el hecho bien
conocido de todo el mundo de que las modas
cambian con frecuencia; sobre todo en lo que concierne á los artículos de uso entre las señoras, y
por lo tanto si se quiere satisfacer las demandas de
la clientela femenina, hay que estar muy bien dotados¡ pues bien, es tan grande el surtido con que
cuenta en ese ramo &lt;La Ciudad de Hamburgo&gt; y
tan diversos los modelos de ellos que nos permitimos recomendar á las damas la citada casa para todo lo que se les pueda ofrect"r, con la seguridad de que en muy contados casos llegará á suceder que no hallen algo de lo que necesitan.
Noventa años de existencia y de progresos contínuos dicen mejor que ningún elogio de qué manera ha sido .atendido el comercio al por mayor;
por lo tanto bastará decir que en la nueva casa
se seguirá 'atendiendo con la misma dedicación
que se ha hecho hasta ahora, con la ventaja de
que se cuenta con almacenes más amplios y con
un local más apropiado, del que se han aprovechado todas las ventajas que ofrece como establecimiento comercial.
La fiesta inaugural de la nueva casa fué muy
concurrida; los jefes de la negociación y los empleados superiores de la misma atendieron á los
clientes y á los invitados, y los obsequiaron galantemente. Los negocios del departamento de
menudeo se inauguraron bajo muy buenos auspicios, y es seguro que, dada la dedicación de los
propietarios del establecimiento y los elementos
con que la casa cuenta, muy pronto el nuevo departamento disfrutará de la confianza con que
cuentan los antiguos, confianza que, como ya hemos dicho, está perfectamente justificada por los
antecedentes comerciales de la firma y del establecimiento.

Fachada del Almacén.

Interior del Almacén.

El Escritorio.

�•
3LZ·

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRA DO

313

NOVENO CONCURSO SEMANARIO
DE

.;¡CASTelLANA

''EL MUNDO ILUSTRADO''

~

DEDICATORIA

NOMBRES DE ZARZUELAS

De el Dorado, (Epopeya Salvaíe)
Para obt ener los premios en este concurso, bastará revisar los anuncios
de e,te n1ímero y, tomando palabras de ellos, formar nombres de zarzuelas ya
sean españolas ó mexicanas.
S e otorgarán tres premios á quienes envíen mayor número de nombres
así obtenidos, en la inteligencia que no se debe tomar más de una palabra de
un solo anuncio.
Las soluciones se recibirán hasta el domingo 20 del actual, y el resultado del Concurso se publicará en el número del domingo siguiente. En las soluciones se debe expresar claramente de qué anuncio se ha tomado cada una

(INÉDITA)
de las palabras u suales. Debemos advertir que, para el caso, se considerarán
también como anuncios los dos artículos ilustrados que se publican en este
número, referentes á «La Ciudad de Hamburgo~ y á l a fábrica de carrocerías
para automóviles.

A la 111e111oria de mi ilustre
n11/t'j&gt;asado, l'I Gra11 Caj&gt;ilá11
non Gon=alo de Córdoba.
Para "El Mundo Ilustrado," de México.

Los tres premios serán:
Una polvera de plata.
Un porta retratos artístico.
Un reloj de buró.

Hoy me he regocijado con uno de esos viejos
vnlúm : nes de pa,tas bastas y carcomidas ....
¡Oh leyenda, heroicas que con tibios reflejos
tlurais las remembranzas de otras mejores vidas!
Me SLi, gratas acaso poroue fuisteis leidas
por mi, padres .. . M.e encanta todo lo que estil. lejos ...
E,to~ libros de ahora de extraña contextura
lucen ante mis ojos más ágil la figura,
pero dentro de su arte tienen un alma amoigua¡
v, a~I. g·1sto de aquellos, porque también me queda
la ati;ion con que vemos siempre en una moneda
el tro..¡uel que nos habla de alguna edad antigua ....

RESULTADO DEL SEPTIMO CONCURSO
El número de soluciones que recibimos para
este con curso superó con mucho al d e los ant eriores, de modo que la revisión de ellas ha sido
sumamente laborio~a¡ después de hacerla con una
minuciosidad y e scrúpulo grandísimos hemo5 encontrad o que los premios corresponden en primer lugar a l señor Alejandro Ramírez, empleado
de la Secretaría de Comunicac.iones y Obr.1s Públicas, quien nos remitió cincuenta solnciones enteramente exactas¡ el segundo lugar corresp o nde
á la señorita Elisa Hernández, de Zamora, Michoacán, quien nos envió treinta y do, solucione5

exactas¡ e l tercer premio corresponde á la señorita Inés Gonzá lez, de Chapa de Mota, que nos m and ó treinta y una soluciones.
El señor Manuel Puga, de Guanajuato, nos envió treinta y dos soluciones, pero de ellas dos
eran solamente aproximadas.
Las personas que obt u vieron los premios los
tienen desde lnego á su disposición.
Nos enviaron más de diez solnciones exactas
las personas siguientes: señorita María Legorreta,
de México, calle de Andalecio número 4.¡ el señor Manuel Asereto, d e México, diez y seis exac-

Plácenme las vetustas cosas por el encanto
que tienen las que fueron Edades ya pas adas.
¡Oh las empuñaduras de las nobles espadas!
Oh la~ pompas reales de corona y de manto! ,
us tapices borrosos, las !unas desconchadas,
las bujlas cansadas, tal vez de alumbrar tanto ....

tas y diez aproximadas¡ el señor Carlos Jaime,
de Durango, trece exactas¡ la señorita María González, de Monterrey, quince exactas¡ la señorita
Josefina Pérez, de Monterrey, diez exactas¡ el niño Manuel Herrera y Welch, d oce exactas¡ la seño rita Elena Silva, d e Oaxaca, catorce exactas; el
señor A. Rascón, de Guadalcázar, doce exactas¡ y
el señor Rosendo Treviño, d e Monterrey, diez y
ocho exactas.
Son inumerables los subscriptores que nos enviaron menos de diez soluciones.

¡

Gu,to beber mis vinos en rizados cristales,
leer las empolvadas crónicas coloniales
y escribir de un dudoso candil á los reflejos.
Me enamora el prestigio de las evocaciones,
y, asl, hay siempre en el fondo de todas mis canciones
sabor á vmos rancios y olor á infolios viejos ....
El volumen Que ha hecho mi solaz es de pocas
páginas: pergaminos, muy tinos ; escritura
como sartas de insectos con mayúsculas locas
de afán que se retuercen sangrando en la blancura
y dibujos lamidos de una sabidurlll
que hace juego con esa rara caligrafla.
En una de las hojas,
hay un letrero escrito con may úsculas rojas.
al pie de un árbol: "Arbcl de la geneatogla."
Y como et libro es sólo la fulgurante historia
de mis antepasados, en él está la mla.
¡Qué de nombres pululan en los discos pequeños
de aquel árboll M.ás de uno lo conoce la Gloria ... .
Y lo que en aquel árbol es timuló mis sueños
arrogantes, fué el tronco, sobre cuya corteza
léese el nombre, escrito con toda gentileza,
de Gonzalo de Córdoba.

Lo que dicen los Proverbios

Vida de fiPsta, vida
de fábula y ensueño. vida que corre henchida
como un rlo de plata por un cauce de oro,
vida de mariposa, vida de meteoro,
es la vida encendida del califato moro,
Jardines sin confines, en donae se consume
la carne de las , einas entre ondas de perfume:
jardines sin confines de mú~icas y olores,
con baños bullidores que calman los ardores
de cuerpos tentadores, y pájaros cantores
que dicen sus amores
en trinos cristalinos, y fino~ surtidores
que rlen en 111s tazas y Juegan con la~ flores.
Es como un sueño et largo desfile de las sombra~
de entonces: van califas con barbas arrogantes
y reinas que parecen bordadas sobre alfombras,
entre un raudal de potros esbeltos y piafantes
con liricos ginetes, que lucen relumbrantes
turbantes empedrados de perlas y diamantes ... ·
Hoysótamente es Córdoba una de esas ciudades
que son á la manera de viejos caracoles,
en que se oye el dormido rumor de las edades:
una ciudad solemne de hidalgos españoles.
Una historia hay escrita de voluptuosidades
en las piedras vetustas de sus clásicas moles:
deslumbradoras zambras{ moriscas liviandades
y fatigadas siestas balo ascivos soles.
Hoy sólamente es Córdoba una de esas ciudades
en que se oye el dormido rumor de tas edades:
una paz magna, un hondo cansancio, un sueno fuerte;
y un gran rlo que corre debajo de la muerte ....
Yo he vivido ta vida de Córdoba de suerte
que, aplicando á sus piedras inmóviles y graves
mi ofdo, escucho ... escucho revoloteos de aves
cesáreas, broncos sones de imperiales legiones,
moriscas algazaras, rugidos de leones
y runrunes de espuelas que pregonando van
el hierro en que cenido pasa el Gran C apitán.
Señor: en esta hora de las meditaciones,
en que oigo los lr.tidos de muchos corazones
dentro del mio y oigo la secular carrera
que á través de tos mundos daa cien generaciones
para llegar á sólo mi vida pasajera;
en esta hora, en que ávido emprendo mi camino
interior y penetro tal vez en mi cerr.1do
corazón, como en busca del áureo vellocino
ócon mayores ansias en busca del Dorado:
en esta hora s urjes del fondo del Destino,
te acercas y me dices:-Yo ful tu antepasado.Señor; senor: si es cierto y aquella Edad me inspira
que sus aceros choquen tu espada con mi lira;
y me dirás, entonces, si soy á tu mirada
digno de que mi lira descienda de tu espada.

..

JOSE SANTOS CHOCANO.

¡Oh Señor de la espada!
SI sangre de tu sangre me dió Naturaleza,
déjame que en tu nombre recree la mirada,
de modo Que leyéndolo incline la cabeza
como ave que en un pozo se mira reflejada ....
Es verdad. Yo te he visto,
en estas mudas horas de las meditaciones,
salir de mis tinieblas. Caballero de Ci isto,
comandabas un grupo frente á muchas legiones
de moros y de herejes, que baclan una marcha
llena de sobresaltos y de supersticiones.
Tú, ceñido en et ruido de una dura armadura,
ya bajo del Sol pleno, ya bajo de ta escarcha
de tos luceros, ibas como una gran figura,
á la cabeza siempre de aquellos españoles
que sablan de todos los luceros y soles.
Y tu espada desnuda, que ponla et espanto
en las almas, bacl1 zigzags en lo profundo
de las noches más negras; y su brillo era tanto
Que cuando el Sol nacla
y ella se desnudaba sobre la faz del mundo,
no se sabia si ella ó et sol hacia el dla.
(Como por ti era grande la Reina iluminada,
aquel Sol de tres siglos que nunca se ponla
rué una chispa tan sólo que saltó de tu espada.)

A río revuelto, ganancia de pescadores.
Al país que fueres, haz lo que v ieres.

Es verdad. Yo te he visto
salir de mis tinieblas. Caballero de Cristo,
en las llanuras muertas bajo un sello de plomo,
te ergulas entre el ascua de los soles ardientes,
impávido .... y ponlas tu mano abierta, como
un árbol su follaje, sobre todas las frentes¡
Y en las sierras nevadas, no sentlas las frias
tenazas ni en las carnes desnudas de tu sueño,
Y era de verte cuando de tu carpa risueño
con et alba sa !las
Y encontrabas de pronto, tras la noche de vela,
presentándote el arma y helado al centinela ....
Es verdad. Yo te be visto,
en estas mudas horas de las meditaciones,
salir de mis tinieblas; ¡Caballero de Cristo,
de las dos fortalezas y de los dos leones!

/
Barriga llena

.. corazón contento,

De tal p alo tal astilla,

Haz el bien y no mires á quien.

Y bien ¡hoy cuán tranquila, cuán siempre evocadora
ofrécese á los ojos de mi arte en esta hora
la ciudad de Gonzalo!

Canto de Primavera
( De

Ya, como nube errátil ,
transparente y espesa,
viaja la multitud de los d eseos.
Yo os doy la Primavera,
la límpida estación, con sus parterTes
hondos y azucarados, con sus tiernas
pomas y su licor y su veneno
y su mirada fúlgida y san grienta
de tigre bajo el palio d e las ros.is.
¡Corred , corred á estas di vi nas gncrras !
¡Oh languidez, oh filtro
de la subyugadora Primavera!
Ya flotan los perfumes por lo b:,j J¡
e l polen de las lilas en la siesta
se difunde. La tarde tendió á todos
su voluptuosa diestra,
con ojos embriagados, dirigidos
á los cielos azules, y en la arteria
de vuestro corazón , fluirá la sangre
bajo el calor d e su caricia inmensa.
¡Gozad, sufrid, es la estación que o~ llama!
Que todo vuestro sér, vibrando, sea
un torrente de ardor, y e l alma activa,
escapada á la esfera,
el firmamento humano
de la olorosa tierra!
MANUEL

E. ASTORQUIZA.-CHII.F.,

PlCHARDO,

00
CORINTO
A Rubén Dario, la primera maoi r,ue
apreté en mi arribo á Corinlo.
«¡Corinto! iNicaragua!-Grité al mirar ufano
tus naves, albos cisnes nadando ~n la bahía,
y tu palmeral móvil que a l tardecer mentía
las plumas del chambergo de un gigante Cyrano.
Rezongaban las o las del túmido Océano,
la noche se allegaba d ensamente sombría,
y -ojo inmenso de cíclope- tu faro se encendía
bajo el arco de triunfo d el cielo americano.
«¡Corinto! ¡Nicaragua!&gt; Y al pal parque era cierto.
mi arriboá tus umbrales, volví á gritar: «!Oh Puerto,
acoge al extranjero con paternal cariño!&gt;

Después .... ancló el gran buque ,mi planta holló
[tu aren ,1
y pensando en mi patria cabe la patria ajena,
lloré con la suprema simplicidad de u n niüo.

la Csse. Mathieu de Noailles).

AL P ROFESOR

S.

A gosto de 1908.

J UAN

B.

D RLGADO.

Corinto, 5 de abril de 1906.

Para El Mundo 1!11strado.-Méxfro.
Amores nuevos, cual raudal sublime,
descienden de las cuestas.
El espacio se empapa en cierto goce
tenue y cálido, en cierta
esperanza flotante:
es ya la Primavera!
escucha corazón, atento escucha:
es ya la Primavera;
¡El destino florece! Con sus tibias
bocanadas, al cielo el sol se eleva;
los perfumes ahogados
· al aire se exasperan
cual brazos extendidos. ¡Oh sollozos
suaves de las esencias!
Las lilas esparcidas,
Con sus pétalos rotos, mueven cerca
su olor como un incienso.-Deseamos
morir; iqué olvido del valor!, qué ausencia
del poder infinito voluptuoso.
¡Escucha, escucha, es ya la Primavera,
el futuro verano!
El viento con su orquesta
de ritmos y de risa,
bailando pasa y suspirando suena.
Los árboles recorre y en vez de alas,
fuertes címbalos lleva¡
sobre el follaje en que yo sueño, cimbra
y las savias dispersa.
¡Oh, vosotros los puros, los ardientes,
vivid¡ las verdes nuevas
de las felicidades han nacido
de los jardines en las hojas frescas!

D~ mi libro ,.Nicaragua "

iOh pueblo d e ad a lid es con sangre fecundado
en cuyo ambiente flotan inciensos olorosos:
encierran tus hogares- arcones herrumbrosaslas mil arcaicas joyas de un prósper.o pasado!
Eres como un infolio vetusto y empol vado
de rojas iniciales y exámetros piadosos¡
en cruz ornan tu pórtico dos símbolos g loriosos:
la militar espada y e l pastoral cayado.

Tu Catedral- poema de grave arquitecturaentre sus pétreas hojas guarda tu gesta pura,
tus místicas proezas, tus épicas acciones¡

y el procerato ilustre de que triunfal te ufanas,
pregónanlo en su lengua vibrante tus campanas
y alábanlo en su eterno mutismo tus leones.
J UAN

León, Nicaragua.

B.

D EL GADO,

�314

El , MUNDO lLUSTRAnO

CRONICA
N exquisito é inspirado poeta
habl ó en alguna ocasión del
"alma de las cosas", y en verd ad que con esa frase, se dice
todo lo que un temperamento
de artista ve, ó más bien, adivina en la silenciosa elocuencia de las bellezas naturales.
Esa mirada penetrante, la cual, casi podría decirse que ilumina lo obscuro y desconocido para los
demás; esa mirada que "sabe ver" todo lo digno
de ser admirado, mientras que, á los ojos de la
vulgaridad pasa inadvertido, tiene, también, el
poder de apreciar la fisonomía especial de cada
cosa.
Para el oído del poeta toda la naturaleza es
una arpa sonora que, al soplo del viento, vibra y
entona por sí misma, su grande y admirable sin·
fonía. El poeta sabe lo que cantan las nubes al pa
sar como fantásticas sombras,-imagen de las
quimeras é ilusiones,_ de los frágiles ensue~~s que
un soplo de viento d isipa;- sabe la canc1on de
las flores que por las mañanas sonrien con la bella sonrisa de su frescura y su perfume, pero que,
al poco tiempo, con el ardiente beso del sol, languidecen y se extingue su vida, breve como todo
lo hermoso y delicado. Sabe, en fin, el poeta, lo
que canta el río en el vértigo silencioso que arrebata sus aguas transparentes en eterno viaje; y la
misteriosa canción de los viejos árboles cuando
sus ramas dialogan con la brisa, y los pájaros soñolientos cantan en sus nidos dulces canciones
de amor .... Todo este gran concierto, habla al
poeta con voces vivas y claras, y le confía ese
dulce misterio que hay en todo lo que nos rodea,
eso que el poeta llamó: "el alma de las cosas".
Hasta los colores, que nada dicen á la generalidad de las miradas, pueden, también, sugerir una
idea, un sentimiento poético, á - qu,ien tiene esa
facultad. ¿No os parece, lectoras mias, que los colores tienen alguna expresión particular? El azul
hace pensar en cosas poéticas y extensas: el cielo,
el mar el ensueño. . . . En cambio, el rosa, evoca
la alegría y la juventud, bellos rostros y florecidos jardines; el color blanco, el más bello, el más
suave de todos, es la expresión de lo más exquisito ideal y delicado que se puede soñar, Si á la
di~ha debiera dársele forma, de ningún modo sería más exacta que envolviendo á alguna bella
figura en flotantes y tenues gasas blancas.
Por esto es de alabarse la idea de vestir á una
joven desposada con el poético traje de ese color,
y el vaporoso velo, símbolo de la ilusión. No es
posible representar mejor al ideal vivamente anhelado á la ventura entrevista y deseada, que con
esas v~stiduras que semejan alas de paloma ávidas de alzar el vuelo para alcanzar la dicha, ó
nieves inmaculadas que coronan la alta cima de
una ilusión.
El traje de la desposada ha sido siempre, para
la Moda, objeto de especial interés. Las creaciones más geniales y las combinaciones más elegantes han contribuido en todas las épocas, á adorna•'. con sus mejores galas el traje destinado á esta ceremonia. En los modelos más exquisitos, ve. mos algunos, dignos en verdad de mención.
Uno de estos es, confeccionado en seda liberty,
de corte princesa, que para esta clase de trajes es
acaso el más apropiado, La falda, absolutamente
lisa y adaptada al cuerpo, cayendo por detrás en
los severos y sencillos pliegues, que forman la elegante cola de los trajes de ceremonia. La parte superior del cuerpo, h~c~a e?- gasa ~ableada, con
aplicaciones de enca1e mgles, y subiendo del c~rselete, graciosas hombreras formadas de dos b1~ses de satín liberty, unidos con un rico entredos
de encaje inglés. Un ramillete de flores de azahar,
colocado en la parte superior del corpiño y del
lado izquierdo, completa este elegante atavío.
La manera de colocar el velo á una desposada,
según los últimos modelos, es muy artística y de
buen gusto. El peinado está rodeado por una corona de flores de azahar, teniendo ésta, á cado lado
un grupo de esas mismas flores, con los cuales se
recoge ligeramente el velo de tul, que cae en am-

plios pliegos cubriendo el traje, Esta manera de
colocar el velo, presta á la desposada un aspecto
encantador y distinguido. En otros modelos, el
velo no se recoge de ningún modo, sino que se
prende en la parte superior del peinado con un
broche de perlas, dejándole caer suelto, sencillamente á la judía. Este modo de poner el velo, es
aun más elegante y original.
Quién sabe cuántas de mis amables lectoras habrán contemplado, bajo los pliegues de estos velos aquí descritos, sus propios rostros que, tal
vez, muy pronto se cubrírán con ellos;-con
esos níveos velos, que son el símbolo de la blanca y tenue ilusión de una soñada ventura.

~

LA MODISTA EN CASA
La dificultad más grande con qne se tropieza al
hacer una falda, es la de que la parte inferior de
ésta resulte perfectamente redonda, es decir, que
no tenga lo que las señoras conocen comunmente
por el nombre de &lt;colas.&gt; Para evitar esto, nada

315

EL MUNDO ILUS'I'RADO

En ciertas regiones del Himalaya, las mujeres
son una verdadera mercancía, objeto de compra
y venta: una campesina cuestaJ gener~lmente entre cinco y seis pesos, que el amo ~ec1be con mucho gusto y gasta con mucho trabaJO,
Los padres y hermanos en !f ueva Zelanda, al
entregar su hija ó hermana, dicen al futuro esposo: «si no estás satisfecho con ell,a, puedes ~enderla 0 matarla ó comértela; eres su umco dueno&gt;.
En la corte de Uganda, no hay más criados q_ue
las mujeres, y en casi todos los países de Afnca
son nada más que bestias de carga.. .
No sólo los negreros, sino los keigh1s de la p~nínsula balkánica, ven á la mujer como un medio
de escapará las cargas del trabajo. Aquella, substituye á los bueyes en el arado porque es '!!á, barata necesita menos comida y se conforma con
peo; trato que dichas bestias.
Sin duda que es el Indostán el ~unto en q_ue
se trata peor á las mujeres. Todav1a no _se extingue allí la obligación que tenían las viudas de
quemarse vivas en las piras mort1:orias de sus
esposos; y una viuda, casada despues ~~ la muerte de su primer señor, es causa de positivo asombro en aquella tierra.
En el Japón, la mujer que pierde á su marido

',,

Ji\
pieza de encima sobre la de debajo. En el grabado está bien explicado esto, y también la manera
de proceder para ocultar los broches, pues no hay
cosa más desagradable que éstos queden á la vista. La costura limpia habla muy bien en favor de
una señorita.

•

Cosas de actualidad
¿Se trata de los sombreros de las señoras? Sí,
precisamente. Las damas están encantadas con esos
hermosos huertos á los cuales no les falta ni los
pájaros... Otros parecen torres, hasta con sus
veletas; y algunos tienen la forma exacta de un
navío de guerra. Las señoras no prescinden de ese
ele1ante accesorio, que mientras más grande es,
vale más, y más significa en tono y en chic. Los
señores son los que trinan contra ellos, y .... tienen razón. En las carreras, en los templos, en el
cinematógrafo, en el teatro y hasta en los trenes .... por todas partes se encuentran con el
«enemigo&gt;, el terrible enemigo que es el te-

cómodamente sin que sus majestuosos sombreros
sufran desperfecto alguno. (Nuestro grabado muestra el modelo de trenes á que estos señores se refieren.)
La caricatura es una buena arma de combate; y
muchas veces lo que no hizo el consejo razonado ó el buen sentido, ella lo ha logrado con creces. Tal vez no está lejano el día en que por cinematógrafos y teatros cueste algún trabajo dar con
«el enemigo.&gt;
Otro de los problemas para el interminable tiempo de lluvias es este: lQué clase de paraguas debemos de usar para poder resguardar de una manera conveniente nuestro traje? Porque no me
negarán las lectoras que los paraguas, tal como se
usan, por más grandes que sean, no bastan para
resguardarnos completamente del agua. El centro
de nuestro cuerpo es el que queda á cubierto, pero ¿la orilla del traje, los volantes de la falda,
las «colas&gt; de los jaquets de las señoras, los «pufs&gt;
de las mangas .... qué sucede con todo esto?
Pues sencillamente una cosa: que se empapan.
Con~engamos en que no se ha inv~ntado _todavía
el paraguas ideal, el que nos prote1a tan bien, qu~
despues de un chubasco en la calle, volvamos a
nuestra casa como si no hubiéramos salido de ella.
E l día en que esto se invente, seremos felices, sobre todo aquí en esta tierra que bien pu~de llamarse ya la «tierra del agua&gt;. Hay que mventar
algo que nos proteja contra la lluvia, pues los paraguas actuales no bastan, á no ser que sean co~o
el que muestra ese ~raba~it~, el cu~l no~ ha sido
remitido por un amigo, dibu1ante mgemoso, con
quien nos quejábamos el otro día á propósito de
esto.

o

Como se trata á la mujer en algunos países
Aun cuando sea de lamentarse lo severa que es
la sociedad en las ciudades civilizadas para juzgar á la mujer, sin embargo, al ~omparar la tr~ste
suerte que tiene en algunos pa1ses, se adquiere
cierta conformidad con nuestras actuales costumbres, y, no es posible sino que se despierte vivo
interés y profunda compasión por esas pobre~
mujeres que, ni por la debilidad de su sexo, m

más práctico que hacer lo que indica nuestro grabado. Póngase la falda la dueña de ella, y después
de tenerla perfectamente ajustada en la cintura,
súbase sobre una mesa. Si desea que la enagua
di•ste del suelo dos dedos ó má~, grabe esta distancia en un pedacillo de cartón, por medio de
una cortada, y haga que otra persona vaya clavando alfileres en la orilla de la falda, según lo indique la señal del cartón. Después, se dobla hacia
adentro lo que sobre, y se recorta el exceso, dejando una «pestaña&gt; conveniente. Por medio de
esta sencilla operación, la falda quedará completamente redonda.
Para que el cierre de atrás de la falda quede
ajustada y no haga arruga~, es preciso cuidar de
que lo menos tres ó cuatro centímetros monte la
Ión que no les deja ver nada. Y justamente
agraviados como están, no cesan de hacerles la
guerra de cuantas maneras pueden. Todos los periódicos extranjeros hablan de esto; en París se
adoptan medidas más enérgicas, obligando á los
empresarios de teatros á que pongan grandes cartelones en los pórticos con estas ó parecidas cláusulas: «Se prohibe á las señoras tomar asientos de
luneta cuando porten sombreros, exponiéndose á
11 na fuerte multa si faltaren á esta prohibición,&gt;
En Londres se hacen ya arreglos en igual sentido. Y no tardaremos en oir que aquí, en nuestra
culta capital, queda abolido llevar sombreros á
donde estorben, (que, según los caballeros, estorban en todas partes.) Tan sentidos están estos señores, y tan decepcionados de sus esfuerzos por
acabar con esos hermosos &lt;buques de guerra&gt; que
no falta por ahí quien diga que la próxima remesa de trenes que nos lleguen, vendrá ya «á propó•
sito&gt; para que las señoras puedan subir y bajar

En casi todos los países de Africa, !as mujeres hacen
las veces de las bestias de carga

En Nueva Zelanda es permitido golpear á la
mujer, matarla y hasta comérsela.
por la natural delicadeza de sus ~entimie~tos, re
ciben el tratamiento que el senhdo comun, y ~a
piedad más elemental, reclaman _del hombre hacia
esa parte más débil de la humamdad:
Suponiendo que á nuestras lectoras, l~s ha de
interesar conocer cómo es tratada la mu1er en algunos países, nos hemos propuesto ofrecerles un
breve resumen de las bárbaras costumbres que
hacen de la mujer en dichos países, una víctima
digna de toda compasión.
.
En Australia los hombres aprecian á sus mujeres principal~ente por los servicios que pueden prestarles como esclavas; cua~do se les pregunta por qué tienen tanto empeno en casarse,
responden sin falta que ~e ese mo~o pueden obtener alimentos, agua, lena y los bienes que las
mujeres lleven de su casa. En cambio, las esposas
reciben el peor tratamiento, y por la falta más
trivial se las golpea traspasándoles las piernas
con azagayas.
.
.
Las mujeres kafires, además de sus obligaciones
domésticas, tienen que hacer el papel de bueyes
en las labores agrícolas del esposo: «para eso las
hemos comprado,-dicen los maridos,-y nada
más justo que trabajen&gt;.
Entre los malagaros, es costumbre que las mujeres saluden al marido besándole los pies y las
manos y arrastrándose de rodillas á sus plantas.

Las mujeres malagras saludan á sus maridos
besándoles los pies.
tiene la obligación de ennegrecerse los dientes y
cortarse las cejas y las pestañas. En todo el Oriente, cuando las esposas hablan á su marido, se les
dirigen como señor y amo. Los proverbios orientales declaran que, «la mujer es como la pantufla: si se acomoda al pie, se lleva¡ si no, hay que
tirarla.&gt;
«La mujer es como la culebra, de bello aspecto, pero llena de veneno&gt;.
«La mujer debe:estar siempre de buen humor y
reverenciar á su esposo como si fuera un dios,
sin que importe nada que éste le sea infiel&gt;.
Causa pena é indignación el conocimento de
estos crueles tratamientos para la mujer, y sin
duda que, nuestras lectoras, tendrán al terminar
la lectura de este relato, un vivo deseo de que la
civilización redima á esas pobres mujeres que no
tienen más privilegio, por la debilidad de su sexo,
que soportar, tal vez poco tiempo, su triste y
mezquina existencia.

En Rusia las mujeres susbtituyen á los bueyes en
los trabajos del campo.

�. 1 •

Fo-r.

Ftux DE

PAnís.- MooAs FAIRYLANO.

Traje pal'a niña de diez á doce años. Confeccionado en
sarga 6 cachemir azul marino. Túnica floja, tableada, guarnecida de soutache y aplicaciones de tafeta color esmeralda.
11anga estrecha hasta el codo, cuello y puños de encaje de
g·uipul'e.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L

UNDO LUSTRADO

Registrado como arttculo de segunda clase, en 3 de Noviembre dr. 1894.-Impreso en papel de las Fá.brlcas de San Rafa.el.

Año XV-Tomo 11

México, 30 de Agosto de 1908

HOMENAJE A CUAUHTEMOC
Fotografía tomada durante la manifestación del día 21.

Número 9

�262

EL MUNDO ILUSTRADO

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS PROVISIONALES:

.....

Segunda. de las Da.mas 4. México, D. F. Aparta.do postal 2.570. -Teléfonos: Erlcson, 1476.
Oompa.ñfa. Telefónica., 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la. Oludad ................................. S 1.25
En los Esta.dos......... .. .. .. .. .. . .. .. . .. .. .. 1.50
En el Extranjero ,.... .. .. .. . .. . .. .. . .. .. .. 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Oa.pltal. ........................... SO 3-5 cs.
En los Estados ...... ..................... .. S0.50 cs.

EL SIBARITISMOYLA MORAL
Tengo un amigo muy dado á la paradoja, pero muy -inteligente y muy práctico.
Es un hombre ordenado, met6dico, soltero,
amante de su comodidad y un tanto cuanto
egoísta, aunque incapaz de hacer daño á
nadie, y antes inclinado al bien que al mal.
Como todos los séres paraclojales, tiene
una gran originalidad de pensamiento, y á
cada paso sorprende á sus íntimos con
ideas, principios, y modos ele ver las cosas
que salen de lo común, y que en ocasiones
son enteramente propios y personales.
De su filosofía puede decirse, con Spencer que "no ha yerror en ella que no incluya ~ alma de verdad," y siempre se puede
sacar mucho provecho de destilar sus paradojas para extraer de ellas esa esencia de
verdad que suelen contener, y que no es
menos preciosa porque, como los perfumes
del Oriente, sea necesario manipular muchas toneladas de pétalos y nectarios para
extraer una sola gota.
Días pasados nos expuso sus doctrinas
sobre la moralizaci6n ele nuestro pueblo,
que mucho la necesita, y paso á exponer
sus principios sobre el origen que atribuye
y los remedios que indica á prop6sito de la
delincuencia nacional.
,
-El origen de nuestra delincuencia-nos
dijo-radica todo y sin género alguno de
duda, en que nuestros nacionales no tienen
repugnancia ni 11,orror á las sabandijas.
Se cree, generalmente, que las prisiones,
presidios y penitenciarías, tienen vinculada
su fuerza represiva, según su clase, en la
privaci6n de la libertad que imponen, en los
trabajos forzados y rudos que exigen, en
la soledad, el aislamiento y el silencio á que
obligan á los detenidos.
Estas penas, torturas y sacrificios, amplificados por la ret6rica y la poética de los
criminolog1stas y de los moralistas hacen
gran impresi6n y excelente figura en el papel, á semejanza de ciertos ejércitos y de
ciertas finanzas más 6 menos centroamericanas. Pero en la práctica resultan anodinos, ineficaces y hasta contraproducentes á
juzgar por el incremento de la criminalidad
universal y sobre todo de la reincidencia.
No se infiera, sin embargo, de ésto que
cárceles, penitenciarías y presidios carecen
de medios coercitivos y represivos, ni que
estén desarmados frente al delito.
Los establecimientos penales disponen de
un medio poderoso de castigo del delito, superior á cuanto los criminalistas y legisladores han inventado. Y ese medio poderoso
son .... las chinches.
Para los efectos de mi demostraci6n-continúa mi amigo-debe entenderse por chinches no s6lo ellas, sí que también los piojos, las pulgas, etc., en una palabra, las sabandijas.
Al lado de éstas, y sirviéndose de ellas
en las condiciones que expondré después,
todos los medios punitivos, y por consi-

guiente, preventivos del delito, palidecen,
se ofuscan y pasan á la última categoría.
La sabandija, en general, y la chinche en
particular, parecen haber sido creadas exprofeso para el castigo de nuestros pecados
y la expiaci6n de nuestras más graves culpas.
Tienen el poder incontrastable de todo lo
que es á la vez pequeño, múltiple, nauseabundo y agresivo. Taimada y lenta en su
acci6n, la chinche, para concretarme á ella,
es inexorable en su ataque; pica, desaparece, vuelve á picar y á desaparecer. Su
picadura es irritante y oprobiosa; á la vez
duele y repugna; hiere á la vez el cuerpo
y el alma; ataca con el aguij6n la piel,
con la nausea las entrañas y con la repugnancia el espíritu.
Una estela nauseabunda la sigue, cauda
hedionda de un cometa odioso. Como el autom6vil, deja tras de sí una huella de vapor mal oliente. Al lado de la chinche la
pulga, alada, agil é inodora, es mariposa
comparada al alacrán.
8610 el piojo es tan odioso como la chinche. Pero ésta además, es pérfida. Sus auxiliares tienen la franqueza de agredir de
día, en pleno sol; la chinche nos tortura
de noche. Sus congéneres nos atenacean
cuando disponemos de todos nuestros medios de acci6n contra ellos. La chinche, como
el tío de Hamlet, apro,,echa nuestro sueño
para herirnos.
De la chinche puede decirse lo que Macbeth después de su crimen decía de sí mismo: &lt;Has dado muerte al sueño».
Ahora bien; no hay mayor tormento que
el insomnio. Privad al hombre del pan, de
la libertad, de la sociedad de sus semejantes; todo lo podrá soportar. Pero no lo privéis del sueño porque 6 &lt;dimite ó se somete». El insomnio es muerte más segura y
dolorosa que la inanici6n, que la soledad 6
que el silencio.
Podréis no domeñará la fiera por el hambre; siempre la subyugaréis por el insomnio. La locma misma es soportable y hasta
deliciosa sin él.
El sueño es el supremo consuelo como la
muerte el definitivo reposo. Perseguido,
dolorido, miserable, deshonrado el hombre
todo lo espera del sueño y todo lo aboga en
él. Mientras el hombre sabe que puede dormir no tiene por qué morigerárse, ni moralizarse, ni arrepentirse.
Si el hombre estuviera seguro de que el
delito 6 el crimen mataban en él el sueño,
no habría criminales.
Es éste el inmenso servicio que las chinches pueden prestar á la humanidad.
Pero para ello es necesario sensibilizar
al hombre para la chinche. Los hombres
pulcros, aseados, cuidadosos de su persona
llegan á ser, en este orden de ideas, sensibles como la mimosa. Una chinche en la
cama los atormenta más y mejor les quita
el sueño, que un remordimiento en la conciencia.
Lo malo es que nuestro pueblo bajo es
insensible á la chinche. En las prisiones
todas del mundo entero, las chinches, como
si tuvieran conciencia de su alta misi6n
moralizadora, pululan y llenan á conciencia sus deberes superiores. Pero los prisione'r os son insensibles á su acci6n; los
nuestros en particular.
tPor qué~ Porque desde el claustro materno han vivido bajo la influencia de su
aguij6n en el ambiente de su pestilencia.
Suprimamos la causa y quedará suprimido el efecto. Hay una manera de regenerar á la especie humana, de moralizarla, de
hacerle odioso el delito haciéndole odiosa y
terrorífica la prisi6n. Ese medio consiste
en desenchinchar cuidadosamente los tugurios y en enchinchar profusamente las prisiones.
Esto segundo ya está hecho.
El delincuente, en ese supuesto, llegaría
á la prisi6n con su sensibilidad intacta y la
chinche se encargaría de lo demás.
~T

263

fL MUNDO ILUSTRADO

-Pero á ese paso-objetamos á nuestro
amigo-habría que sensibilizar al pueblo
para todo lo demás; para el alimento escaso
y mal condimentado, para la galera infecta,
para el lecho duro, para la odiosa promiscuidad con los demás presos y también para la soledad y el silencio de las penitenciarías.
- Sin duda. Pero lo de las chinches podría bastar y no es difícil de plantear.
Si así no fuere podría intentarse,
aunque no lo creo fácil, todo lo demás. Porque hay que convencerse: en las
sociedades modernas, en que la impunidad
es la excepci6n y la cárcel la regla el sibaritismo es el peor enemigo del crimen. En
el siglo XX todo el mundo puede ser criminal menos Petronio.
-Pero eso es rebajar la moral.
-Sin duda; pero también es generalizarla. Vd. escoja.

DR. M.

FwRES.

Departamento de empleados y restaurant.

193

Crónica Científica
LA PERIODICIDAD EN LA VIDA

La vida, que por mucho tiempo se creyó que
fuera. el único fenómeno fisiológico continuo,
está sujeta á periodicidadee muy marcadas, según los estudios del Doctor W. Swoboda., de la
universidad de Viena, corroborados por los del
Profesor Christian Clausen de Cristianfa y que
acaban de publicarse, causando no poca sorpresa en el mundo científico.
Según estos dos fisiólogos, nuestra vida pensante y emotiva. está sujeta á una especie de
movimiento ondulatorio; las crestas de las ondas forman lo que se conoce de la vida, mientras que el resto es nuestraexistenciasubconsciente. Uno de los resultados de este estado de
cosas, el que llamó la atención de los sabios, es
la ocurrencia de ciertas ideas y pensamientos
con tiempos regulares, ocurrencia que no seria
explicable de otra manera. Después de ciertos
periodos cuya duración ha sido determinada y
verificada por los sabios citados, parece que la
memoria funde en sus moldes las ideas, por decirlo así, y las saca del mundo subconsciente
pa.ra. translada.rlas al mundo de las percepciones
conscientes.
El doctor Swoboda observó que le sucedía con
frecuencia que después de haber asistido á un
concierto no podía recordar la música oída por
más esfuerzos que hacía para ello, y que después de cierto tiempo, un día próximamente,
el recuerdo venia espontáneo.
Fijando la. atención en este fenómeno, notó
que una. música oída á la una de la tarde volvía. á su memoria á las once de la malla.na, dos
días despues, es decir, despues de un período
de cuarenta y seishoras;despuésnotóquesiempre que reaparecía el mismo recuerdo era una
hora antes que el dla anterior, lo cual lo indujo á lijar un período de veintitrés horas ó sus
múltiplos pa.ra fenómenos de esta clase.
Pronto tuvo oportunidad de corroborar esta observación: una mujer fué picada por una
abeja. y el dolor de la picadura desapareció poco rato después para reaparecer á las veintitrés horas. Un estudio más detenido le hizo
ver que los periodos de veintitrés horas son peculiares á los hombre;, y que, generalmente en
las mujeres son de diez y ocho horas.
Continuando en sus estudios, tanto el doctor
Swoboda. como el profesor Ola.usen encontraron
otra serle de periodos de veintitrés dias en los
hombres y de veintiocho en las mujeres; estos
períodos coinciden con otras varias circunstancias fisiológicas.
En el transcurso de los estudios se encontró
que la memoria no sólo repite con regularidad
las impresiones recibidas por medio de la vista y del oído, sino también las emociones y esta.dos de ánimo. Vn estado de hilaridad ó de
depresión nerviosa se repite á las consabidas
veinUtrés horas, aunque en el intervalo haya
dominado un estado de ánimo enteramente
di verso. De esta manera se ha podido explicar
la razón de muchos sueños. Acerca de uno de
elloc;; dice el seiior Ola.usen lo siguiente:
&lt;Una noche fui despertado por el sonido de
mi despertador, el que probablemente, me hizo soña.r que me hallaba en un concierto. En
el programa de éste leí el nombre de un actor
musical que no ha.bia oído mencionar nunca.
«Al despertar estudié el caso y me acordé de
que habia visto el nombre del compositor des•
conocido en el sobre de una. carta. Hice un esfuerzo de memoria y recordé que había visto ese
sobre á cierta hora del día, aumenté á esa. ho•

Grupo de excursionistas en
el campo.

ra diez y ocho más, y concluí que debían ser
las t res de la. mañana próximamente; encendl
un cerillo para verificar mi cálculo. y encontré
que había acertado casi sin equivocación.&gt;
De la mismo manera se explica qu.e se sueñe
una cosa. varias noches sucesiva.mente y que
dos personas tengan el mismo sueño á la misma hora. Dice el doctor Swoboda que dos hermanas que pasaron una noche velando á su padre enfermo, soñaron veintiocho días después,
á la misma hora, que se hallaban sentadas llorando junto á su lecho de muerte.
De sus observaciones ha deducido el doctor
que esa periodicidad no se manifiesta de la misma manera ni con la misma regularidad en todas las personas. Divide á los sujetos observados en periódicos y aperiódicos. En la primera
categoría. dice que entran los que están dedicados á una vida que exige un ejercicio constante de las facultades pensantes, en primer
lugar los poetas y los artistas. Los hombres de
sentido práctico, séres fuertes y equilibrados,
no presentan muestras de esa periodicidad, y
menos con la regularidad de los séres cuyo sistema nervioso es débil é impresionable.
En algunos casos este fenómeno tiene grandes inconvenientes para. quien es victima de
él, como en el caso de un estudiante que no
podía concentrar su atención más que á ciert as horas, pero también puede ser de gran
utilidad en otros casos. Durante las enfermedades se pueden aprovechar los momentos en
que el vigor renace para vigorizar el espíritu y
el ánimo del paciente. La tarea de aprender
de memoria discursos ú otra. clase de recitaciones se facllltará mucho ,aprovechando los momentos favorables.

Uno de los departamentos de máquinas y empaque ( La fotografía
no muestra sino una porci6n corta de la gran fábrica.)

Excursión de Estudiantes.
En los primeros dlas del presente mes, los
alumnos de la. Escuela Nacional l'repa.ratoria
hicieron una. excursión con el objeto de visitar la fábrica de papel de San Rafael y estudiar historia natural en sus cercanías que se
prestan admirablemente para ello por la exuberancia de la vegetación.
Los estudiantes visitaron con detenimiento
la planta de la fábrica, que es rr.uy grande, y
se les instruyó acerca de las diferentes opera-

*••

~

Según escribe el corresponsal de Roma al ·'London
Morning Post," durante el afio pasado hubo que lamentar nada menos que "cinco mil" suicidios en aquella
ciudad. Ua periódico italiano, refiriéndose á esos horribles excesos, afiade que de esos 5,000 suicidios las tres
cuartas partes eran de Jóvenes de uno y otro sexo, que
todavla no hll.blan cumplido veinte afios de eda&lt;1.

clones necesarias para la elaboración del papel
en los diferentes departamentos. Vieron como
se fabrica desde el papel de paja. que se dedica
á la envoltura, hasta. el papel satinado y de
brillo para impresiones finas y escritorio.
En los alrededores de la fábrica los alumnos
coleccionaron plantas é Insectos, y estudiaron
la configuración y constitución del terreno.·
Además de los provechos que indudablemente debe tener esa excursión para quienes la llevaron á cabo, desde el punto de vista científico, el paseo por el campo debe haberles sido de
mucho provecho desde el punto de vista de la
higiene, tanto física como intelectual. El aire
del campo y los ejercicios á aire libre vigorizan
el cuerpo, y el descanso y la admiración de la
naturaleza hacen desea.osar la inteligeLcia y
la preparan para emprender con mayor entusiasmo los estudios posteriores.

Grupo de profesores que dirigieron
la excursión.

Los alumnos de la Preparatoria, lo mismo
que los de otras escuelas de cuyas excursiones
ya nos hemos ocupado, harán de tiempo en
tiempo ejercicios al aire libre del carácter del
que nos ocupa., escogiendo para sus excursiones
los lugares que sean más provechosos para
ellos, según la clase de estudios á que se dediquen. La hecha á la fábrica de papel fué dedicada especialmente á los alumnos de química,
aunque no asistieron á ella únicamente los de
esa. clase.
Los de la. de historia patria harán excursiones
á los lugares célebres del país ó en los que se
han efectuado hechos notables de nuestra historia, como el pueblo de Dolores, cuna. de nuestra independencia; los puntos que tocó Hidalgo en su peregrinación rumbo á la. capital, y
otros lugares que están relacionados con episodios de la vida. nacional. De estos paseos se
procurará que los estudiantes saquen el mayor
fruto posible.

*

�J
EL MUNDO ILUSTRADO

264:

En

EL MUNDO ILUSTRADO

Honor de Cuauhtémoc.•

0

&lt;D

1.-Aspecto de la glorieta donde se levanta el monumento del héroe, en los momentos de la manifestación. 2.-Grupo de manifestantes y turistas en
la misma glorieta. J.-Manifestaci6n infantil de los niños de la sociedad Porchini. 4.-Kiosko donde !&gt;e improvisó
la tribuna para los discursos y
maní/estaciones oficiales. 5.- El presbítero Pilar Sandoval pronunciando su discurso en Nahuatl
y en Castellano.

La Gloriosa Batalla de Churubusco

El día veintiuno de los corrientes se efectuó en la glorieta del Paseo de la Reforma, donde se levanta el hermoso monumento al último emperador azteca, la manifestación anual que el Ayuntamiento de la ciudad organiza para conmemorar la
valentía del héroe en el aniversario del día en que le fué aplicado injusto tormento
por los conquistadores.
La manifestación tuvo el mismo carácter que en aiios anteriores; el kiosko que
existe en la citada glorieta fué adornado con cortinajes, y en él se improvisó la tribuna para que los oradores hicieran el panegírico del héroe, en cuyo honor se hacía
la .fiesta.
El presbítero Sandoval pronunció un discurso en Nahuatl, y los niiios del asilo
Hunt Cortés cantaron el Himno Nacional en la misma lengua. En nombre del Ayuntamiento de la ciudad, el Ingeniero Galindo v Villa presidió la ceromonia y colocó
una corona de flores al pie del monumento.
Cada aiio la fiesta pierde algo de su carácter oficial, y se identifica más con las
costumbres populares; el pueblo es el que manifiesta su carillo al heroico defensor de
la antigua Tenochtltlán contra el espíritu de ambición y tenacidad casi fanática de
los conquistadores.
La fiesta anual hace que se conozca cada vez más el episodio del tormento que
se halla representado en el pedestal de la estatua en un magnífico relieve de Guerra
y Noreiia.

FOTOGRAFIAS TOMADAS DURANTE LA MANIFESTACION DEL DIA 20 EN MEMORIA DE LOS
HEROES DE LA DEFENSA DE
CHURUBUSCO.

.,..,...

1 --Grupo de 111a1ufeslanles ante el nio1mme11lo.-2 Fuerza
de rnbal!er[a que lomó parle en la 111a111festación.-3. Grupo dt'
Veteranos.-.¡. /,a artillería des.filando en Clwrubusco.-5. Grupo de 11i1ias ca11ta11do el Jlinmo Nacional.

265

gI

�266

~L JllUNl){) ILUSTRAD{)

IU MU:\'1)0 ILUSTRADO

El Incendio de ''Dos Bocas" .
Alberto Castillejos, de la Escrre·
la de Artes y Oficios.

La mesa durante el banq1wte.
Lugar donde se están instalando la bombas
para extinguir el fuego.

Sr. Teniente Coronel Porfirio Díaz.

Banquete de felicitación

1

1

Ht

Gn1po de concurrentes al banquete.

Para celebrar los ascensos habidos últimamente
en el cuerpo de ingenieros constructores, varios
jefes y oficiales de este cuerpo organizaron uu
banquete que se efectuó en el tívoli del Elíseo.
Todos los ascendidos, entre ellos el señor Teniente Coronel Don Porfirio Díaz, hijo, fueron invitados de honor y al fin de la comida se bebió á
su salud y porque los ascensos se sucedan cou
rapidez en la carrera que, fundadamente, se espe•
ra brillante.
Se convino en que todos los invitados fueran
miembros del cuerpo de ingenieros, y de esta manera se logró que reinaran durante la comida una
franca alegría y entusiasta sinceridad.
Una vez que se levantó la mesa, los comensales
se dedicaron á juegos y ejercicios en los terrenos
del Tívoli, juegos en los que pasaron el resto de
la tarde hasta el obscurecer, hora en que se retiraron los invitados.
Ilustramos estas líneas con grupos fotográficos
tomados durante la comida y d espués de ella.
Publicamos también un excelente retrato del Sr.
Teniente Coronel, pocos días antes de su ascenso,
vistiendo la capa lujosa del Estado Mayor del
Sr. Presidente. La fotografía fué tomada por el Sr.
Manuel Ramos.

Durante más de un mes el fuego ha estado
consumiendo diariamente varios miles de pesos en petróleo; lo que al principio fué un pozo que ardía, ha aumentado por momentos hasta convertirse en un verdadero volcán que
arroja enorme columna de fuego, visible desde
miles de leguas de distancia.
El espectáculo es único en su horrible grandiosidad; el líquido inflamado ha hecho un lago en los alrrededores del cráter y todo ese
l ago arde formando una sola y enorme llamar.ida que se eleva hasta las nubes.

Sr. Ing. Juan Palacics de la E. N. Pre·
paratoria, Jefe de la Expedición.
cán es de forma artificial, seguramente que pasará mucho tiempo para
ver otro igual; los trabajos para dominarlo tampoco volverán á hacerse,
y se pensó en que sería muy provechoso para los alumnos de las escuelas superiores el darse cuenta de uno

..

Una bomba centrífuga en trabajo.

1,

La Copa-trofeo Porfirio Díaz.

Publicamos en la presente plana fotografías de
la hermosa copa-trofeo «Porfirio Díaz,~ ofrecida á
la Asociación de Tiradores del Estado de Chihuahua.
El trofeo es muy hermoso, es de plata cincelada y ostenta alegorías alusivas al deporte á cuyos
aficionados se dedica;estáencerrado en un elegan·
te estuche.
La copa fué ofrecida al Club de Tiradores de
Chihuahua por el señor Don Manuel R. de la Pe•
ña para que se disputara no sólo entre los miembros del citado Club, sino entre todos los de la
Asociación de Tiradores d el Estado. Debe dispu•
tarse en torneos mensuales, y será s u propietario
quien la haya ganado en tres torneos, debiendo
ser dos de ellos inmediatos y el otro indistintamente en cualquier:i vez.

Fotografía tomada en el momento de exacerbación del fuego.
Contra esta invasión del fuego ha sido necesario adoptar remedios cuya magnitud pueda ser
comparable con el mal que se trata de remediar.
Mucho se ha ideado sin que se haya llevado á la
práctica porque, apenas se originó el incendio
surgieron los más descabellados proyectos para
apagarlo. Al fin se adoptó el procedimiento de
arrojar al interior del cráter grandes ca~tidades
de tierra mezclada con agua, y de esta manera parece que se está consiguiendo que el fuego disminuya considerablemente.
Pocas veces se presenta la oportunidad de presenciar un fenómeno tan imponente como un volcán con un cráter de más de cien metros de diámetro, Y si se tiene en consideración que este vol·

y de otros; para ello se organizó una excursión que bajo las órdenes d el señor Ingeniero Juan Palacios se dirigió al lugar del
incendio para hacer estudios de él.

Acaban de regresar los excursionistas,
quienes vuelven impresionados por el imponente espectáculo y trayendo buenas foto grafías d e él; á la amabilidad del fotógrafo
d e la expedición debemos los retratos que
ilustran esta plana, y á la del señor Treviño, uno de los excursionistas, las vistas.

Sr. Emiliano L. Martinez de la Escuela N. de Ingenieros,
FoiÓf1rafo de la Expedición.

�EL MUNDO ILUSTRADO

268

269

Eí, MUNDO ILUSTRADO

El gran Pnenie "Po1firío Díaz."
m:. JOaf~ RAMOS.
GRUPO DE DELEGADOS AL CONGRESO Mf:DICO DE GUATEMALA.

El Congreso Médico de Guatemala
Los médicos-que concurrieron al Congreso que se reunió en Guatemala hace unas cuantas semanas, hicieron, además de la obra científica
y humanitaria que les correspondía por su profesión, otra obra, igualmente humanitaria y más generosa aún: la de solicitar y obtener del
Presidente Estrada Cabrera, el indulto y la libertad de los presos polít!•
cos que durante muchos meses habían estado en la cárcel, por complicidad supuesta ó real, más bien supuesta que real, en los atentados que
ocurrieron hace varios meses.
La solicitud de indulto fué redactada, firmada y presentada por los
delegados de Chile, Costa Rica, Uruguay y México, quienes fueron reclbioos por el mandatario guatemalteco. El delegado de México, Dr. Don
JoséI.Ramos, uno de, l~s más disting~idos profesionales de esta ciud'ld, tuvo parte important1s1ma en 1esa. petición.
Publicamos en esta página el retrato del represent~nte mexlc'.1-no,
Dr. Ramos, y un grupo de los delegados al Congreso Médico, cuya historia. está marcada. por tan noble y generoso_ esfuerzo. Este grupo nos ha sido bondadosamente cedido por el Dr. Ramos.

Fotografía tomada durante la ceremonia de inauguraci6n.

EL PUENTE COLGANTE "PORFIRIO DIAZ"

SR. MIGUEL CASTILLO Y SRA. MARÍA CUAPITAL DE CASTILLO.

El nuevo Gobernador de Zacatecas.

SR. ING. FRANCISCO ZÁRATE, ELEC'rO GOBERNADOR
DE ZACATECAS.

A. la sentida muerte del señor Don Eduardo G. Pankhurst quedó vacante la primera magistratura. del Estado de Zacateca.s, para la. c~al acaba de ser designa.do el señor Ing. Don F rancisco Zárate por elección confirmada por la legisla.tura local.
En una entrevista el sel'ior Zárate dijo que sus esfuerzos durante su
administración gubernativa se encaminarán principalmente á hacer que
la de justicia. se haga recta. y debida.mente, que se satisfagan de preri:
rencia las necesidades de sus gobernados en lo que se reliere á instruc
ción pública. y que se explote convenientemente la. principal fuente de
riqueza del Estado que es la minería..
El gobernador electo es oriundo del Estado de Zacatecas donde ha pasado una grao parte de su vida, y donde reunió un buen capital dedicado á la minería y á la ingeniería que es su profesión.
Ultima.mente desempel'iaba la jefa.tura de una de las principales sec•
clones de la Secret,a.ría. de Hacienda, puesto del cual se se~a.rará para Ir
á desempenar el alto é irnportame para el que ha sido designado.
\

Hace algunos dias se efectuó con gran solemnidad la inauguración del puente colgante
«Porfirio Día.z&gt; construido sobre el río Grijalba.
ó de Chiapa.
El cita.do puente forma parte del camino carretero entre Chiapa de Córdoba y la. frontera
con Guatemala, y su falta era muy lamentada
por los trastornos que causaba en el tráfico de
la. región. Los traba.jos de construcción fueron
emprendidos á principios del año de 1905, y lleva.rtos á cabo en poco más de dos años.
La Secreta.ría de Obras Públicas, cuyo auxilió solicitó el gobierno del Estado de Chiapas
para la obra, exigió que é,ta presentara. todas
las garantías de solidez, y á ese fin se encaminaron los esfuerzos de los construct,ores, para
lo que hicieron uso de los más modernos métorlos de construcción obteniendo, según el informe oficial, un puente igual á los mejores de
su clase.
La fiesta inaugural fué muy entusiasta; el
seflor Gobernador del Estado la presidió y fué
presenciada. por un gran número de personas
que manifestaban su alegria por la conclusión
de obra tan importante.
Public&lt;1,mos varias vistas del puente tomadas
d~sde diversos lugares y con el adorno que tema. el dia de su inauguración.
El citado puente es una obra de arte y un
hermoso trabajo de ingeniería, tiene de Axtremo á extremo cien metros, y ha sido construído con solidez, empleando los mejores materiales, su costo es de cerca. de cien mil pesos, Yha venido á resolver de una manera -favorable el prohlema, de urgentísima resolución,
del tráfico en el Estado de Chiapas que, con
ser uno de los más ricos, vivía en casi completa incomunicación.
•

Los miembros del Círculo jalisciense ofrecieron en los salones de la Asocíaci6n, Calle del Coliseo
Nuevo, un banquete al Sr. Coronel Don Miguel Ahumada, Gobernador del Estado, que se
encuentra de paso en esta Capítal.-El banq11ete fué muy enfusiasta.-Esla fotogra/ía Jué tomada durante la comída.-En ella se ve al S eñor
Gobernador Ahumada en el sitio de honor.

�270

EL MUNDO ILUSTRADO

271

11:L MUNDO TLUS'rRADO

KERMBSSB OB e1\Rl01\0
•

Grupo t rna:lo el día de la rcc~pc;6n en Palacio.

Excmo. Sr. Don Luis Anderson, Ministro de Costa Rica.

MISION DE PAZ
Decisiva influencia ha ejercido nuestro país en la pacificación de los
de:: la América Central, región que por mucho tiempo, y por desgracia con razón, sufrió la fama de ser la más desordenada y turbulenta del continente.
Costa Rica ha sido la única nación que enmedio de la perpetua revolución y la perpetua intriga de sus vecinas se dedicaba en paz á desarrollar
sus riquezas naturales que son muchas. Esta circunstancia fué la que hizo
que su representante en la conferencia de paz celebrada en Washignton obtuviera la presidencia de la misma, y que se escogiera una ciudad costarricense para as!ento del Tribunal Supremo de Paz Centroamericana.
A la inauguración del alto tribunal enviaron México y los Estados Unidos sus represmtantes y Costa Rica agradecida á esta muestra de cortesía, ha
correspondido la visita de esos delegados con la de uno de s us más prominentes hombres de estado, el señor Doctor Don Luis Anderson.
El distin~uido diplomático llegó á esta ciudad hace varios días y se halla
entre nosotros cumpliendo con la misión que se le encomendó. El martes último fué recibido en audiencia solemne por el señor Presidente de la República. La ceremonia fué muy concurrida y los discursos que se pronunciaron
durante ella fueron entusiastas y sinceros.
El señor Anderson viene con el carácter de enviado extraordinario y ministro plenipotenciario con misión especial, y trae como secretario al señor
Dr. Don Juan J. Ulloa, cónsul general de Costa Rica en Nueva York.
El viernes. último dió el señor Presidente de la República un gran ban·
quete en los salones de la presidencia en honor
del distinguido visitante.
Ilustramos estas líneas con un retrato del justamente celebrado estadista y su secretorio.

l'uesto de la (cr¡,cffría ,lfoctr:m111a.-E/ Correo.

El Sr. Anderson en uno de los carruajes presidenciales.

. C::erca de la ciudad, capital del Eshdo de Jalisco, no sin ju:hcia lla~ada la Perla de Occidente, se halla la hermosa y pintore~~a villa de Za:i:,;Jpan, lugar escogido por las principales
familias de Guadala1ara para pas:ir la temporada veraniega.
Entre esas familias sur6ió la idea de organizar una kermesse
que á la vez que distrajera los largos días de la estación sirviera para ayudar dos obras de beneficencia de la ciudad: el
hospicio y el orfanatorio.
La fiesta de cardad se efectuó con el mayor lucimiento á
mediados dd corriente mes.

Tostadas.

1,

Sr. Don Alberto Cubillas, Director de la Colonia Penitenciaria de las Islas Marías, de la cual p11blit•a•
mos fotografías en uno de los
últimos números.

Grupo de concurrentes al banquete de la Prensa Unida, celebrndo hace pocos
(lías !!.,, el Tlvoli del Eliseo.
Puesto de "La Rojeña."

Los puestos estuvieron á cargo de las principales familias de las que veranean en la localidad y de las casas de
comercio, cuya honorabilidad las hacía acreedoras á ocupar un puesto en la elegante función.
, Hubo pue~tos de nieve y helados, correo, tostadas, poller~a, café y te, banca, pasteles y refrescos, confetti y serpentmas_, aguas ga~e~sas, buñuelos, s~ndwichs, cerveza y vino
tequila; este ultimo puesto fue de los más notables·
estuvo á cargo de la Cervecería Moctezuma y la fábrica d~
Tequila ~La R~jeña'b del señor Cuervo. Los dos productos
son bien conocidos en el Estado de Jalisco lo mismo que
en toda la República, pero en el caso d e q~e no lo fueran
la instalación artística, el tino y corrección de los emplea'.
dos que atendieron el puesto, y más que toio, h bondad
d~ los, product_os ~xpendidos, hubie7an bistado para acreditar a cualquier fabrica. Como e, bien sabido de nuestros
l~ctores, las dos ~e hicieron acredoras á hs mayores distinc10nes en la reciente exposición de hidieoe é industrias
en Madrid.
"
Cuando cayó la noche se pensó en dar la fiesta por terminada, pero los concurrentes mostraron tal entusiasmo
que se inició un baile el cual terminó hasta las primeras
horas d e la mañana del día siguiente; al retirarse la concurrencia lo hizo muy satisfecha por la hermosa fiesta y llevando los más gratos recuerdos de ella.

�EL MUNDO ILUST l:.,uo

2'72

EL MUNDO ILUSTRADO

.....,. ..--......--~.......
~

.......

~

..--

.

--.~

..... ..-- ..--- .,.. ..... ....... .. ..... ..-- ..--.............
LA MINA DE SANTA GERTRUDIS.
~

C!-!APALA DE NOCHL

~

~

E~TLD!O l'OTOGRÜ'JCO POR L. V. CAJ;CÍ,\ .

~

~

~

~

La p reusa diaria nos ha hecho conocer en sus detalles la horrible vida. que llevaron durante trece días
otros tantos mineros, á quienes un
accidente del trabajo sepultó en
vida, debajo de miles de toneladas
de rocas, á una profundidad de
más de cuatrocientos metros debajo del suelo, donde sus semejantes
se paseaban mientras, disfrutando
de la luz del sol y del aire libre á
voluntad.
La vida que pasaron esos desgracia.dos fué horrible; sometidos á una
t emperatura altisima, sin aire que
respirar, sin alimentos y sin agua,
llegaron á un estado que, á no haber sido remediado rápidamente,
los hubiera conducido al extremo
de comerse unos á otros.
Los relatos de los periódicos tenían partes que parecían tomadas
de obras fantásticas de Veme ó de
Wells; uno de los trabajadores que
tenia u na botella de pulque la ocultó cuidadosamente y no lo dijo s ino después de dos días de encierro
y cuando el pulque estaba agotado.
Otro tuvo el valor de tocar piezas
en su «organillo&gt; para levantar el
áni mo decaldo de sus compañeros,
. .:. ~y otro contaba cuentos y chistes
con el mismo objeto; estos dos últ imos son los únicos que probableSANTA GERTRUDIS.- ENTRADA DE LA MINA Y HACIENDA DE
mente no sobre vi vlrán á la catástrofe; la explosión imprevista de un
barreno les causó horribles quema- ron cerca del lugar de la catástrofe mos inconcebibles en esos momen •
duras las que probablemente aca- las comidas de veinte trabajadores, tos los retardaron al principio, pebarán con la vida, sino de los dos, por lo que el hambre no se hizo sen- ro una vez que se comprendió que
al menos de uno de ellos.
tir tanto, pero no tenian nada que no era la hora de discutir derechos
En los primeros días nada les da- beber, y esto, unido á la alta tem · y pri macias, puesto que se trataba
ba indicios de q11e se estuviera tra- . pera.tura del socavón, les exponía
de la vida de trece hombres que se
bajando por su salvación, y si bien constantemente á la fiebre que no
hallaban en peligro, se trabajó con
es cierto que ellos debían suponer- se declaró en ellos por un verdade- gran ahinco hast a lograr hacer que
lo, la ansiedad de esas horas de in- ro milagr9.
los trece desgraciados volvieran á
certidumbre debe haber sido horroEl trabajo de salvamento fué de la luz y á la existencia de los homrosa. Por una casualidad, encontra- lo más rápido que se pudo; egoís- bres libres.

~

~

--~

..

..

- .. --~-

ENTRE EL EOSCAJE.-Estudio á_pluma por R. Lillo, para "~! Muodo llu~trado,"

¡'

'\,

BENEFICIO.

Empezó et t rabajo de perforar,
de día y de noche, á tientas y guiados sólo por la práctica de los viejcs mineros para irá la mayor brevedad en auxilio de los enterrados.
Al fin el éxito coronó los trabajos, y á no haber siclo por el acciden te de que ya hicimos mención,
los trece mineros hubieran sallclo
de su largo encierro sin lesión pe 1.
sonal ninguna.

�EL l\lUNDO rr,USTl1A no

1!1TE A T R o s
'

275

EL MUNDO ILUSTRADO

11

1

to nos renueva el sufrir: no pone en los ojos d e
nuestra alma la sensibilidad exquisita que al menor rayo de luz, en la vida que vivimos, los haga
lacrimar. El teatro de Linares Ri vas se olvida fácilmente, porque no ahonda, porque no hiere. Su
impresión es puramente exterior-á flor de almay pasajera.
Es como un polvo de alas de insecto, que brilla
y luce en ellas y se disuelve y borra en los dedos
que los tocan. No tiene persistencia, no tiene intensidad.
Es agradable-quien lo duda- doloroso á veces
y á veces punzante, recrea y engaña el espíritu,
pero nunca lo avasalla. No es como la semblanza
de Campoamor, escrita por el orfebre Díaz Mirón,
de cuyos libros decía:
"Abeja es cada expresión
que volando del papel
deja en los labios la miel
y pica en el corazón."

En la fiesta inaugural.-Las niñas vestidas de negro pertenecen al plantel.
Las otras niñas son de un establecimiento de bznef.áncia religioso.

La obra del comediógrafo hispano deja miel, sí,
mucha miel en los labios, pero no hiere el alma,
no sacude el sentir, ni levanta el rastrillo del
pensamiento para encerrarnos en la fortaleza de
la meditación. Es ligero, es sutil¡ si escuece no
hiere, si alegra no encanta, si hiere no mata.
Pasa por nuestras almas como una brisa, como
un perfume, como una evoc,ción de dolores aje-

Luis Mor6n, barítono del Teatro Principal.
Sara L6pez, artista del Teatro Principal.

r:

che; con,ecuti, as el San Juan de Luz. Fué la
creadora en El Cómico de Madrid de todos los
éxitos del género del día, mereciendo del p1íblico madrileño el apodo de &lt;Gatita» por el triunfo
que alcanzó en la creación de este personaje de la
&lt;Gatita B anca.»
P ara ella se escribió tal obra que hace co:1
maestría y novedad.
En Eslava estrenó toda esa serie de obras que
aquí nos dió á conocer María Conesa y que con
su ausencia de la escena duermen en el archivo
mientras Julita Fons, la graciosa sevillana, viene
á hacerlas despertar.

La semana teatral encerró la monotonía de sus
espectáculos en el parénte;is de do; frac:isos: &lt;Lucía» en Orrin y el estreno de &lt;El Barón~ en el
Principal, obra de autore, timorato, que- pn,intiendo la derrota- ocultaron sus nombres con un
seudónimo pagano. Y entre ese paréntesis d~ngradable, asistimos á resurrecciones de viej::ts zarzuelas en Arbeu, á una confirmación dt:l triunfo
de Burmester y á la repris~ de María Victoria en
el Fábregas.
Esta obra del ingenioso Linares Rivas, pasó por
la escena del coliseo de San Andrés como una
evocación grata, como un perfume ya aspirado
q u e conocemos y nos deleita¡ porque el teatro de
Linares Rivas es así: no deja en el alma la huella
honda, el surco adolorido que al menor tocamiet:-

i

1

•••
Mr, Frohoman, &lt;el Rey de los teatros,» llamado así, por ser director de sesenta y siete espec-

,,
1 '

t áculos, acaba de tomar por su cuenta seis teatros en París y entre ellos el
d e Vaudeville, donde actualmente triunfa la deslumbrantejeerie inglesa del
autor Barne, titulada «Pe ter Pan! ou « le petit garS'on qai ne vout pas grandir.»
Los cinco actos de esta obra, son una re&lt;eneración del teatro ale •r.:
don de una suave poesía deleita la emoción at:nta, alejándose de la gra'ci;
grotesca y pornográfica.
F lota el desenvolvimi.ento de la obra en una esperanza irrealizada y
torturadora: el afán de un adolescente que, a l contrario del antojo humano,
desea retener los años de su infancia, estancarse en el lago azul de la niñez,
no p robar el amargo maniar del beso, ni el vivificante calor de la pasión¡ ser
siempre niño, siempre ignorante del futuro dolor de vivir.
Y en esta melancolía contemplativa, ve pasar todo lo que huye, todo lo
que no v uelve, todo lo que puso en su alma ese odio al ser.
P refiere vivir como promesa, como imperfección, seduro de que ese ensueño azul es infinitamente más grato que todo el iris ~-adiante por venir.
Bune, el autor de l a feerie, puso en esta obra todo su humorismo filosófico,
recurriendo á l a fant asía de su talento y ha triunfado.
P orque todos, aunque tarde, llevamos en nuestro espíritu, el desatentado d eseo de Peter Pan¡ todo, somos hombres que quisiéramos no hab~r
c~~cido nunca, y lloramos el eterno desencanto de no llabtr sido siempre
ninos.
LORELEY.

Una Obra Pía
Acaba de inaugurarse, bajo el patronato de un grupo de damas di,,inJuidas, la Casa de San Vicente de Paul, en la calle de 1'alleres. A la inau1~ración asistió el señor Delegado Apostólico y con ese motivo se improvisó una
fiesta.
La casa h a sido establecida bajo mu y buenos auspicios. E,tá destinada
á_ recibir en su seno_ las niñas pobres que sean dotadas por alguna persona cantahva con la cantidad de dos mil pesos, que serán invertidos en la manutención y educación religiosa de las alumnas, á quiines se enseñará, además,

1

Julia Fons, artista notable de z:irzuela que
pr6xímamente vendrá á México.
nos ó de alegrías no nuestras, y como extraños á
nosotros ni nos maltratan ni nos alegran. Podrán
despertarnos piedad ó contento; pero nunca unificarnos al dolor y á l a risa, estrujando nuestros
nervios con su contemplación.
&lt;María Victoria» es así: una comedia humana
sin filosofías ni problemas. Vaga, imprecisa y sin
embargo, dulce.
Hace tiempo que la conocíamos.
Paco Fuentes nos la presentó en Orrin y ya entonces la aplaudimos como ahora.

I ¡

Amparo Romo, artista del Teatro Principal.

Una ceremonia conmoved.,ra.-Funeral~s del niño H erón Alvarez del Castillo, en
el cementerio Huauchinunango.-Puebla.
á hacer esos trabajos manuales que eran tan estimados y que se hacían antiguamente en todas las
casas religiosas de esta índole. Las niñas serán
internadas con la obligación precisa de que sus
padres ó curadores se comprometan solemnemente á no sacarlas del establecimiento hasta que hayan cumplido veinte años, pues se cree que h asta
entonces podrán discernir por sí solas respecto al
estado que más les convenga tomar. Mientras tanto estarán obligadas forzosamente á permanecer
allí, para lo cual los tutores ó curadores firmarán
ante testigos un documento en regla.
. Se admitirán también alumnas supernumeranas, que solamente pa1arán una cantidad mensual
pa~a su su~,istenc~a. Naturalmente que sólo las
nmas _c~t~hcas seran admitidas, para lo cual se
l~s exigira la partida de bautismo, y además, en
bien _de h moralidad del plantel, será también
requisito de admisión un certificado de buena
conducta. El establecimiento contará además con
talleres ú obradore~ abiertos al público, y que indudablemente servirán d e mucho para el sostenimiento de esta obra pía.

•••
Los habitucs de la tanda tienen sus ojos fijos en
los triunfos que alcanza en el Albisu de la Habana, la graciosa Julia Fons.
•
La empresa del Principal tiene ofrecida su presentación á nuestro público dentro de pocos meses y ya desde ahora se la espera con ansia.
Y razón hay. Julia Fons es una de las primeras
figuras en e l género chico.
Joven, muy joven, con divinos ojos negros, llenos de la melancolía del sur de España¡ esbelta
como la Giralda y cadenciosa en el andar, pasa
por la escena triunfadora de gracia y donosura.
Nacida en Sevilla tiene todo el encanto de las
mujeres de esa tierra.
Por eso en Madrid, era l a preferida del J&gt;Úblico
y autores.
Debutó en el teatro de la Zarzuela con el «Mijita» de Los Borrachos, y este fué su primer
triunfo.
De allí pasó al Ruzafa de Valencia y al Gran
Vía de Barcelona, donde representó con mi hermosa amiga Luisa Ruiz París, más de setenta no-

Mcn.&lt;eñor Ridolj, con el Sr. Director del plantel, algunos de sus benefactores
y las seis niñas fundadoras.

•
••
La casa se_ ha inaugurado con un corto 111:ruero
de alumnas mternas; pero tiene capacidad para
muchas más. Con el fin de estimular la caridad
de las ,Personas distiu ~uidas, y al mismo tiempo
la graht1;1d de. las alumna&lt; beneñciadas, se colocarán en siho distinguido de la Casa, los nombres
de las personas que liberalmente contribttyan con
fondos para el sostenimiento de ella.

Amparo Pozuelo, artista del Teatro Principal.

Fachada del asilo. de beneficencia y educaci6n religiosa.

e]

�EL MUNDO ILUSTRADO

276

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Venecia.-Escena ~n una calle.- Muelle en el canal de bs E~clavns.

Ve11ecia. -R/o Santa Ana.

NACIONALIDADES MUERTAS.
VENECIA.
A la disli11guida Señorita María
Luisa Gómez Farías y Cañedo.

II

h

Sazón oportuna es ésta de hablar de la gran
fiesta de Venecia, ciudad de fiestas y de diversiones, como si la mano misteriosa y terrible de un
gobierno oligárquico, receloso y sin misericordia,
aflojase de intento las riendas, siempre tirantes,
tratándose de manifestaciones que no podían causar inquietud á su sombría é inclemente política.
Nos referimos á la ceremonia del desposorio del
dux con la mar.
Esta festividad nacional se instituyó en conmemoración de la primera conquista de la Dalmacia,
y de las victorias debeladas por los venecianos
sobre los piratas en 997, en tiempo del dux Pedro
Orseolo II; esta festividad se efectuó anualmente
por espacio de tres siglos, hasta fines del XIII'?,
(1285). En este año, siendo dux Juan Dándolo, y
cuando el progreso marítimo de Venecia había
llegado á su esplendor máx,imo, · el papa Honorio
IV le dió un anillo, diciéndole: «Que la mar os

«esté sometida como la esposa al esposo, pues que
«habéis alcanzado su dominio con vuestras victo«rias.&gt; ... ... Y tal significativa ceremonia siguió
efectuándose, cada año con mayor pompa, hasta
los postreros años de la vida ' independiente del
Estado.
El día de la Ascención, que era el fijado para la
imponente ceremonia, como emblema de la supremacía que se había arrogado Venecia sobre el
Adriático, de la cual estaba más envanecida, si
cabe, que de todos sus demás derechos y victorias;
desde muy temprano en ese día, la ciudad ducal
rebosaba de júbilo, y ya al amanecer se escuchaba
el alegre -campaneo en todas las direcciones, y estrepitosas salvas hacía la artillería del arsenal y
de los fuertes. Todos los venecianos, sin distinción de clases, henchían la plaza de San Marcos,
dominada por la imponente y oriental catedral,
imitación de la Santa Sofía, de Constantinopla,
construída durante el siglo XI, bajo los gobiernos
de los dogos Pedro Orseolo, Contariui y Domingo
Ziani, con su extraña portada, superada por una
plataforma descubierta, donde se ven los cuatro
elegantes caballos de bronce, que antes fueron dorados, y que se sacaron del Hipódromo de Constantinopla, para hacer un adorno extraño en el
pórtico de un templo cristiano; agolpábanse tam-

bién los ciudadanos á lo largo de los muelles y
llenaban millares de rauda~ !(óndolas y de barcazas, todas empavezadas gallardamente con banderas de variados colores y de flores, las cuales
se estrechaban al rededor del Bucentauro, navío madnífico que era el oficial ó nave del Estado, á ';uanera del paladión de la República.
Nave de colosales dimensiones: con~taba la galera oficial de dos puentes, y ocupaban el inferior sesenta remeros, escogidos entre los má5
robustos de la flota, los que, sentados de cuatro en cuatro á lo largo de cada bordo, aguardaban empuñando los remos, la señal de la pa_rtida;
y otros cuarenta marineros, colocados en pie, al
lado de lo5 primeros, completaban la tripulación.
~l puente superior estaba dividido en su lom(itud por una especi.e de tabique que presentaba
nueve arcos. A los costados, había dispuestos noventa sitiales destinados á la comitiva del dux.
En la popa se formaba una cámara de honor
encima de dos gradas, y en ella la silla de marfil
del d11:r. L:i proa, adornada con l(randes fi~uras
alegóricas representando la Justicia, la Paz, el Mar
y la Tierra, lo mismo que inumerables fi~uras de
esfinge~. mónstruos marinos, conchas y otro~ ornatos que cubrían ambos costados, y la popa d.-.
aquella magnífica obra de construcción naval. El
puente superior se abrigaba por un cobertizo
(tierno), sostenido por pilastras, que eran cariátides; y en toda su extensión, se hallaba cubierto
por un toldo de terciopelo carmesí, recamado de
oro; y encima de la cámara ducal, flotaban al viento los colores encarnado, azul, blanco y violado,
que eran los de la bandera de San Marcos,
A las doce del día, el dux acompañado de los
embajadores extranjeros, del nuncio del Papa y
del Señorío, salía del palacio por la puerta Della
Carla con toda la comitiva. Precedían al Jefe del
Estado, ocho porta-estandartes, con las banderas
de la República; seguían luego seis hombres con
trompetas de plata, desfilaban en seguida los que
formaban el séquito de los embajadores, con vistosas libreas¡ y una multitud de pif.ferari [tocadores de pífano], escoltados por los escuderos del
dux, un diácono que llevaba un cirio regalado
por el papa Alejandro IV, y el capellán del palacio sel(uido de dos hombres que llevaban el sillón
y el almohadón del dux. Después de toda esta muchedumbre, se· adelantaban dos personajes más
importantes, el gran capitán del puerto, especie
de prefecto de la ciudad, con una toga encarnada
y orlada con cordones de seda con bellotas; seguía el canciller en traje de senador: luego el pequeño Ballofino, muchacho ricamente engalanado,
cuya mano inocente sacaba bolas de la urna cuando se verificaba el escrutinio para la elección del
dux. Venía, por último, el mismo d11x con nnlargo manto de armiño, sujetado con botones de oro.
Llevaba el gorro ducal, también de brocado de
oro, de forma cónica, cuya cúspide era redonda
y se encorvaba ligeramente al estilo frigio, y al
rededor de este gorro brillaba la corona ducal,
resplandeciente de pedrería~ sus sandalias eran
también un tejido de oro. A la derecha del dux
iba el le¡¡ado del Papa, y á la izquierda, marchaba
el embajador cesáreo, representante del emperador. Los demás embajadores, ataviados según las
modas dominantes en sus respectivas cortes, formaban parle del séquito y cerraban el cortejo lo,
miembros del Señorío y del Gran Consejo.
Avanzaba lentamente la comitiva hacia el mue
lle de la Piazzeta en donde esperaba el Bncenfanro. Los patricios colocábanse en las dos hileras
de a5ientos preparados sobre la cubierta: el dux
con los embajadores iba á sentarse bajo el dosel
dispuesto en la popa; al paso que en la proa tomaban
su lugar el almirante del Arsenal y el del Lido,
encargados de guiar la nave. Levábase el ancla,
echábanse á vuelo todas las campanas de la ciudad; los buques de guerra, el Arsenal y los fuertes col}testaban con salvas de artillería, y las músicas, situadas dentro del Bucentauro y en las barcas
inmediatas, confundían con tan horrísono estruendo los sonidos de una música alegre y entusiasta.
El navío, soberano de la laguna, avanzaba entonces majestuosamente, deslizándose por las aguas
amarillentas de la laguna, cuyas aguas eran sacudidas á compás por largos remos de color encarnado, y luego su dorada quilla rompía las on-

das azules del .Adriático. En torno de la majeshiosa y elegante galera oficial, bogaban á millare~
las embarcaciones de todas magnitudes y formas;
así las esbeltas galeotas, como las peotas ricamente adornadas, las barcas doradas de lo5 embajadore5
con los costados cubiertos de colgaduras de seda
con franjas de oro y de plata, las góndolas particulares y las públicas llenas de pasajeros, de máscaras y de matronas y de doncellas ricamente engalanadas; mujeres de deslumbradora belleza, como
siempre han sido las hijas de Venecia: blancas, de
cabellera rubia y profusa, tocada á la usanza griega, de altos y ebúrneos cuellos de cisne, como nos
ha transmitido Ticiano el tipo en su retrato de
Laura de Dianti-la hermosa manceba del opresor
de Ferrara, Alfonso de Este. Adelantábase la regocijada flota hasta el puente de San Nicolás,
atravesaba el Bucenlauro enmedio de las salvas
de artillería de los fuertes, y después de haberse
alejado hasta cierta distancia en altamar, viraba
de bordo; entonces se abría una puerta practicada
detrás del trono del d1u:, quien se adelantaba hacia
una pequeña galería, desde la cual echaba en el
mar una sortija de oro, pronunciando al mismo
tiempo en latín estas sacramentales palabras:

«De.sponsamus te, mare, in sigm1m Peri perpefuí«q11e domini.&gt; (Oh Mar! nos casamos conti~o, en
señal de perpétua y real soberanía.» Palabras que
se perdían enmedio de entusiastas aplausos y los
gritos de jiíbilo y de triunfo que atronaban los
aires. Así se terminaba la famosa ceremonia del
desposorio de Venecia con la Mar. Seguía lue~o
una feria que duraba quince días, en la que se
ostentaban toda la riqueza, variedad, perfección y
abundancia de los productos de la industria veneciana; allí se desplegaban los tejidcs de seda y
de lana, lo, terciopelos, las delicadas blondas
(merlettí), llamadas punto de Venecia¡ allí resplandecían unas cadenitas de oro, tan sutiles y
delgadas que parecían hechas de seda, los espejos
de Murano que gozaban de universal nombradía,
y los objetos de vidrio, como abalorios é imitaciones de piedras preciosas, cuyo secreto poseían
únicamente los venecianos, los brazaletes de oro
y armas de grande estima. También figuraban cuadros d.J Ticiano, del Tintorero y de otros grandes maestros del arte pictórico. Allí Cánova puso, una vez, de manifiesto, y por primera vez al
público, su precioso grupo escnltórico de Dédalo

é !caro.

*••
El orden cronológico nos obliga á citar-en esta rápida ojeada á la Historia de Venecia-la
conspiración frustrada del dux Marino Faliero y
su trágico fin. Aquel anciano, descendiente de alh y opulenta familia, y uno de los principales
cindadanos de la República, entró á ejercer el
cargo de dogo en 1354. Un joven noble, llamado
Miguel Stenio, enamorad, de una dama del séquito de la dogaresa, en un baile dado en el palacio
ducal, cometió una desatención, por la que el dux
le ordenó que saliera inmediatamente del palacio, orden que Stenio no llevó en paciencia, y
antes de salir, se dirigió á la sala de audiencia, y
en el respaldo de la silla que allí de ordinario
ocupaba Faliero, escribió ab-irato una grave y grosera injuria contra el honor del dux. Descubierto
el autor de la ofensa, y sometido al Consejo de
los Cuarenta, quien no obstante la confesión del
acusado, fué benigno en la pena que le impuso,
que fué la de un año de destierro de la ciudad; pena ; ue excit6 toda la cólera del dux, que esperaba
una mayor por el respeto que se debía á su rango
y dignidad. Algunos días después, el maestro
constructor de galeras, Bertuccio, fué golpeado
por un noble veneciano, y como el maltratado
fuera á quejarse ante el dux, éste le acons.ejó que
expusiese su querella ante los Cuarenta; pero ambos convinieron que no podía esperarse cumplida justicia de ese tribunal, y Bertuccio ofrecióle
encabezar una insurrección que tuviera por objeto concentrar en manos de Faliero el poder absoluto. Desvanecido el dux con la promesa del maestro de galeras, accedió á la atrevida proposición,
y señalóse día para que se realizara el atrevido
plan.
Ese día, al tañer inusitado de las campanas ce
San Marcos, que sería la señal, los conjurados en

Fotografía tomada en la parte más alta de la montaña, dominando el bosque de Ayul,1.- Vista de lapa, fe boscosa de ¡,, montaña

ª;IDª~ ma~arían á todos los nobles, y proclaman an a Fahero, señor de Venecia. «Pero el cielo«d ice piadosamente el historiador Sanuto-que
«vela sobre la gloriosa ciudad. valióse de uno de
«lo,s conjurados, llamado Beltramo, natural de
«Bergamo, que descubrió la conspiración al noble
«Nicolás Lioni; éste, á su vez la reveló á otros
«patricios, quienes la comu~icaron inmediata«mente á los síndicos, al Consejo de los Diez y al
«de los Cuarent.i.1&gt; A las primeras horas de la nocl_i~, víspera de que estallara la conjuración, reum eronse todos eso~, cuerpos en el palacio ducal,
?rdenando la pnsion de Bertuccio y Calendaro,
Jefes del complot, y sometidos al tormento confesaron la complicidad del dux en la conj~ración.
Aquella misma noche fueron ahor cados esos cabecillas, al día siguiente, fueron interrogados y
JUZ$ados los conjurados subalternos, y el 16 de
abnl de 1355, fué llevado el Dux ante la Junta
nombre que se ~ió al improvisado tribunal ;
mstado con varias preguntas, respondió altiva•
mente: «No puedo ni debo contestar á mis infe«riores, ni reco:1oceros el derecho legal de juz«gar me .... ensenadme 'la ley .... Oprimís al prínci:pe Y al _pueblo,_ quise librar á uno y á otro, y no
me ha sido posible ...... Nada niego, de nada me
: defiend_o, y -~ólo os pido mi silencio y vuestra
dete~mmac1on&gt; .... Esta no se hizo esperar, pues
esa mis~a noche se le condenó á muerte cuya
sentencia se ejecutó en la galería del pala~io-y
no en la escalera lla~da de los Gigantes, como
se creyó por mucho tiempo. En seguida, uno de .
los m iembros del Consejo se asomó á una ventana del palacio, de las que dan para la plaza y
~ostra~do la cuchilla ensangrentada aún que habi~ servido para l~ ej~~ución, clamó estas palabras:
«.::,e ha hecho ya ¡us(wia del traidor á la patria.J&gt;
Y como al mismo tiempo se abrieran las puertas
del palacio, el p~eblo, mudo de asombro, pudo
contemp,lar el ca~aver palpitante todavía de aquel
que habia qu erido ser su l ibertador. El cuerpo
del d~sdic_hado Faliero, fué llevado, y sepultado
en la iglesia de San Juan y San Pablo al frente
d e la c ual se erigió luego la soberbia estátua
bc_uestre en bronce, del bravo general de la Repúeh ca, Bartolomeo Coleoni; y desde entonces en
la sala del palacio ducal en que se halla la ~erie
~e ~os retratos de los dogos, falta el de Marino
ah ero, Y en el lugar que debería ocupar, cubierto_d e_ u n crespón negro, se lee la siguiente ins:rip ~ión: «~st~ ~s el lugar del retrato de Marino

é

Fal,ero, a¡ust1c1ado por sus crímenes.&gt;

Sus suc~sores iz~mediatos, Juan Gradénigo y
Juan Celsi, sostuvieron desvent;.josamente und
guerra contra Hungría, que terminó con detrimento grande para Venecia, que cedió la Dalmacia á su rival, y pocos años después, la grande
isla de ~andía dió principio á una guerra de ins~rreccion, larga y porfiada, que había de costar
nos de sangre y caudales inmensos á la República para conservar en ella su dominación hasta
que tuvo que cederla á los Otomanos e~ 1669.
En aquella época se fundó la biblioteca de San
Marcos, que tuvo por principio el legado de la
suya propia, que hizo á la República el ilustre
Francisco Petrarca, restaurador de la buena poesía ,italiana, y c¡_ue había muerto algunos años
atras. El regalo del célebre cantor, siempre decente y honesto, de Laura de Noves fué la base
de aquella biblioteca de Venecia, qu~ llegó á ser
una de las pú~licas más considerables de Europa;
el sabio hele~ista Morel!i la enriqueció después
con una_ preciosa colección de manuscritos, y se
au~e?to con dones de los Giustiniani, Nani, Morosmi; y entre sus bibliotecarios se contaron los
p~tricios eruditísimos Córnaro, Foscarino, Mocéi:ugo, Con_t~rini y Valaresso, todos pertenecientes
a las famihas ducal es 6 de la más alta nobleza
demostrando así que el empleo de bibliotecario d~
San Marcos era muy distinguido.
JULIO ZÁRATE.

~~
.,,9
lrucq¡1lllH&amp;i I!il&amp;mrr&amp;Iliei cdlie

™l&lt;é:id&lt;e@

~n el Estado de México, cerca de Ixtlahuaca,
existe un gran criadero de granito, que es una
verdadera maravilla de la naturaleza.
A la simple vista el aspecto de los criaderos es
mu y alhagador, y los peritos dicen que su profundidad lo hace casi ~nagotable. Se han visto piedras de tales dimensiones que bien se podría extraer de ellas piezas de diez ó doce metros de altura; se calcula que el volumen de algunos de
esos enormes monolitos es de más de quinientos
metros cúbicos.
. La ex:pl~tación de estas canteras sería muy fácil
s1 se quisiera emprender, para lo que ~ólo habría
que ~onstruir 1;1n ferrocarril, el que, á su vez, se
podna convertir en una vía de comunicación ex•
plotable y que rendiría grandes utilidades,

Esta piedra monolítica es muy curiosa, p11es ebiá sobre
otra de triples dimensiones, y sostenida en equilibrio
por piedras que la naturaleza ha puesto á
manera de cuñas.

�F.L ~IU:S PO TT,USTHA l)()

278

279

EL MUNDO ILUSTRADO

lLA (O)fIEN§IlVA

OCTAVO CONCURSO SEMANARIO

Novela original por Alberto Chabrol.

.d.......... ......... e.

Nos vemos en la necesidad de repetir el concurso cuyas b,ases insert~mos
,
·
haber salido con un error en el numero Y co ocaen el numero anterior, por
b
d él indudablemente que, siendo
ción de las letras y como ésta es 1a ase e
,
.
.
erróneo no podrá' ser acertadamente r~s.~elto. Y como se ret p1t~ e\m 1
H 1 1
ara la adm1s1on de las respues as, as a e
curso, se amp ~ e p azo ~l resultado se dará á conocer el domingo siguiente.
go trece
~e septiembre,
y han de substituir los puntos por letras son las siLas !meas
en que se
guiente:

~n:i~~~~:

·· o ····· · ·· ..... ··· · ·.

. i.

.s .....

H

.n ..

. e.

.a ......... ..

Y ······ · ····················· A
.u ......................

11ustmlon« dt :Jtorgt $cott•

Y ............. . . : .... . . S

·t ·

De ellas ha de resultar el comienzo de una h~rmosa comp~sic~ón _de ª~1 tor mexicano. Recuérdese que, al remitir la solución hay que mdicai claiamente de qué anuncio han sido tornadas cada una de las letras que se encuentran en las líneas de puntos.

··r· ·

.·RESULTADO DEL SEXTO CONCUSO
Entre las soluciones que recibimos al sexto co_nc~rso, muchas f~eron
erróneas debido á mála interpretación, porque los d1bu¡os que no~ ,env1aron
no tenía~ las condiciones requeridas, especialmente la depque 1fs ~1:;as q~e
1 rec~los formaran unieran entre sí las letras de lo~ anu1:c1os. er~
bimos otras ~uy interesantes y que indican mgemo excepciona en os niños que las enviaron.
.
Indudablemente que la mejor de todas es la de la niña Carmen Carrillo, de

ªr

f

Monterrey, Nuevo León, que logró con sólo do~e líneas dibujar una hermos:1
cabeza de perro que lleva en el hocico una cubierta. .
.
El segundo premio corresponde al niño Andrés D1az de esta crndad, .q ue
nos remitió un gracioso dibujo representando una casa con su co1Tespond1e11te ár~f \ercer premio co1Tesponde á la niña Sara Medina, de Tacubaya, que
hizo también dibujo muy original é ingemoso.__
Los premios están á disposición de estos nmos.

PROVERBIOS.

Dime con quién andas y te diré quien eres.

l

A mal tiempo, buena cara.

El que á buen árbol se arrima,
buena sombra le cobija.

Quien mal anda, mal acaba.

/

CANTARES.
CANTARES.

.....

-

:__--:- /....,... ~

-

~

.;:-

~~x---·

•
La señora de la casa:
-¿Qué prefiere Ud. del pollo?
El huésped:
-Un poco de la carne . .. . si me hace V. favor . ..

.,,.

-:-____,, ~:- .
~- ~

~

¿Cómo quieres que yo vaya
al jardín de la alegría
si se marchitan las llores
al ver esta pena mía?

..

--- ..

d'. . .
-":•
~

--

__..,.

--....

~

ABIA algunos trozos
que Miette no conocla;
me dejaba tocarlos solo, y después, cuando
yo los repetla, me segula como un pájaro
domesticado que recibe su lección con
la mayor docilidad,
deteniéndose algunas veces para oír,
su ignorancia le
causaba confusiones que yo sentla y
rubores que yo adivinaba; algunas veces, para darle más
valor tocaba trozos de orquesta, despué~ de lo c·1a),
mejor familiarizada con la obra, cantaba con más segundad y amplitud.
.
.
No se me ha hecho esperar mucho el premio de mt .lección. Miette apareció dttrás de su tlo á la hora de ID! almuerzo llevando dos platones con otros tantos platillos
extra. El traje de arlesiana, cuyos detalles se ofuscan
algo á la luz artificial, gana mucho con la luz del d1a que
pone de relieve ri neones encantadores que no se ha b1ao
sospechado: la tela del delantal, rosa viejo y amarillo,
sobre el color ciruela de la falda que yo habla creldo negra; el contorno del fichú, cuyas puntas se pierden_ en
la cintura, y los pliegues superpuestos ~e la museltna,
en el fondo de los cuales parece dormir la cruz de la
"capella" sobre una ho¡a de rosa . ...
Al hacer su servicio, Miette tiene los ojos bajos, y sobre su boquita se siente el aire grave de una matrona
experta . ... pero en los hoyuelos de su cara se anida la
sonrisa y aun la carcajada franca.
-¡Buenos d!as, Miettel
-Buenos d!as, señor!
Sus manos, después de dejar los platones en la mesa,
se retiran como un par de mariposas blancas, y ella
mismu trata de marcharse rumbo á la puerta.
-Espere J\\iettel No ha cantado usted tan mal esta
mañana aunque no haya marcado ningún matiz; canta
usted como si estuviera jugando á la rueda:
"Mambrú se va á la guerra!" ...
Miette baja los ojos aun más:
-No se me ha enseñado nada mejor, señor ! ...
-Eso no se aprende; hay que sentir lo que ~e ca_nta.
Pero Quizás porque he fijado mi vista con dema,1ada
atención sobre mi plato de huevos y he hecho un gesto,
ó sea porque ya convertido en pontlfice, como todos lo-;
profesores pasados. presentes-y futuros también, sin
duda-he hablado demasiado fuerte, Miette ha tratado
de continuar su retirada.
- ¿Se marcha usted, Miette,
- Señor, el bifteack e,tá á la lumbre . ...
Mi extraña y deliciosa alumnita se ha escapado.
Me desahogo con Merlín y le lan.rn durante mi almuerzo una especie de sermón acerca de las presun~ione_s de
los artistas jóvenes de todas clases que se 1mag1nan
que no tienen más que dejar á la naturdleza ha~er lo
Que quiera como si la aplicación al trabajo, la adquisición del oficio no tuvieran nada que ver en las disposiciones y en el éxit,&gt; como elementos de primer orden ....
Y varias veces repito mi tesis y la desarrollo. Merlin
que se pierde en sus esfuerzos por seguirme en medio
de mis razonamientos, acaba, en el momento en que lo
·uzga más oportuno, por soltar su máxima favorita de
a que nunca se cansa. Mientras apila los platos en el
trastero murmura en medio de un profundo suspiro:
-El señor tiene razón! No es por el gusto de decir
mal, pero la juventud de estos dlas!. ...
Parece insinuar que afortunadamente ni yo ni él pertenecemos á esta generación sin principios ...... Me levanto de la mesa de un humor agriado ... .
Sin embargo, el dla era hermoso; ligeramente frlo bajo el sol radiante y fugitivo de invierno. En mi jardln
las pesadas masas de las bola'-de-fuego parecfan agruparse como animales friolentos para calentarse con los
oblicuos rayos del sol. Me dió la ocurrencia de bajará
fumar un cigarrillo. Para no molestar á mis criados,
Quienes á esa hora se dedicaban á su comida, tuve cuidado de no hacerles notar mi presencia y avancé con
precaución fumando mi cigarro. La puerta vidriera del
cuarto de criados estaba medio abierta, y colocado como
estaba yo debajo del follaje de una parra pod!a ver la
mesa y todo lo que la rodea.
Miette sola estaba sentada frente á ella, sobre la cual
estaba echada, en un cuadro de sol que se destacaba en
el mantel, la gata vieja que Merlín ha criado, y que
1'.1 miraba filosóficamente mondar una naranja. De
tiempo en tiempo Miette le arroja una cáscara ó una
semilla que extra!a de su boca; de,;pués, para colmo de
humillaciones, le pone la cara muy cerca de sus bigotes
Y la ¡:rita á toda su voz:
"¡Mamá Michd ha perdido su gato!"
La gata se cansa al fin y se levanta para e,tir&amp;rse;
entonces la coje Miette y la pone sobre su homhro para
pasarle la mano por el lomo y hacerle caricias . mientras
Que yo veo con horror las u Has de la gata sobre la~ muselinas muy cerca del cuello sonrosado de la muchacha.
Merlin familiarizado con estos juegos. de pie cerca de
Miette á quien servia una taza de csfé, rela de muy
buena gana, y esa risa acabó por impacientarme .... Nada es menos soportable Que una diversión en 1~ Que no
se puede tomar parte . ... si httbiera hecho coro á Merlín-soy "el patrón" y no debo tomar parte en sus peQUeílas alegr!as ni en sus pequeños pesares-él y Miette hubieran dejado de disfrutar en ese rato de felicidad
común.
¡Una de mis observaciones, mi' ha llenado de pesar!
Merlín, en lugar de sentarse frente á su sobrinll á tomar su comida, tenla su plato al otro extremo de la mesa, Y estaba todavla comiendo sus papas mientras que
ella ya estaba tomando el café que él mismo le servia,
con la servilleta al brazo y con la misma actitud corrPC·
ta que había tenido en mi comedor.

-.:::-_

f .::

~

1

Allá en el fondo del mar
voy á sepultar mi pena;
porque mi pena es tan grande,
que ya no cabe en la tierra.

!

/1 l I siempre lo mismo; el aspecto alhagado~ de las ~?sas no puede ocultar sus fealdades·.· .. La mstrucc1on
ilustra al pueblo y lo prepara á una vida más elevada y
más noble, es verdad, pero mientras tanto, su efecto inmediato es trastornar sus sentimientos entre miembros
de la misma familia en las diferentes generaciones. Ahora los viejos rinden á los muchdchos un homenaje que
parece mostrar el sentimiento de que el saber tiene el
daecho á las consideraciones que en ctros tiempos se
tributaron á la edad y á la experiencia ...
Me consuela en parte. ver que Miette misma halla
estas consideraciones como excesivas, pues cuando él
le presenta un plato con bizcochos ella grita con un tono un poco colérico:
-Ptro si ya tengo todo lo que me hact falta! almuerza tranq•lilol ó quieres matarme de e~e modo?
.
Aunr.ue la forma es un poco ruda para un panente
viejo, me gusta el fondo de.la frase, y la demostración
de familiaridad que ha vemdo á hacerle tirándole de las
patillas por detrás de la cabeza.

Lunes 9 de Diciembre.
Esta mañana me paseaba por el salón hojeando música nueva que esperaba descifrar con Miette-para lo que
acababa de abrir la pue1ta del subsuelo.-Pero sea qu~
ella estaba impaciente, ó se~ por mero capncho, empezo
á tararear primero, y después á cantará plena voz romanzas del siglo diez y ocho:
"Pauvre Jacques, quand j'etais pres de toi
Je ne sentais pas ma misere,
Mais a present que Je suis loin de toi
Je manque de tout sur la te .... erre .... "
Este trozo de "bergeres-Watteau," que se atribuve á
Maria Antonieta, tiene algo de opresivo en su monótona
languidez .. . . Y la voz demasiado Joven que ~antaba _la
letra inocente como un secreto que no se quiere decir,
pero que se escapa de una boca ingénua, provocaron en
mi sér un estremecimiento. En medio de un placer indeciso sentla un sufrimiento tan claro, que para hacerlo
cesa'r,apenas terminó Miette Id última copla, at'!qué en
el piano una serenata de Mozart. Pero he aqu1 que la
voz de Miette revolotea sobre las notas de la sonata.
Con la música de ésta, que toma como acompañamiento,
canta la célebre romanza:
"El placer de amor dura un momento.
El pesar de amor dura toda la vida( .... "
E~to es demasiado alto para su voz: pongo el pedal de
sordina y oigo que se sofoca y pierde la respiración al
lle~ar la frise de queja en menor:
'·Yo te amarla, dijo el ing1ato Sylvio ... .
-"Pero este es loco!. . . . es idiota!. .. .
Repentinamente me levanto del piaro. Merlín, que
trala un poco de leña para la esfofa, se hace para atrás,
mientras que yo me cruzo de brazos delante de él y lo
interpelo:
-Quisieras, por lo más querido, pHguntar á Miette
si cree que es sensato cantar de esa manera, ó si ha
pensado ~n hacerse pedazos la vozl .
.
Sus labios se mueven, pero yo no oigo n1nguna respuesta, y sigo en tono no menos furioso:
-Que la cante en "si bemol" ¿oyes? Pero anda, despáchate pronto; pon la lel'ia en cualquier parte; qué, no
te lastima olrla?
Merlln mueve la cabeza y se apresura á llevar á su

sobrina la orden enigmática que espera que ella entienda.
Pero no, J\\iette no la ha entendido: él vieoe·á comunicármelo, sin querer pasar de la puerta del salón.
-Señor, probablemente no expliqué bien la cosa ....
Bueno, pues que suba ella! . . .
Miette, á qui~ él va á buscar, llega y se detiene á la
puerta de manera que no veo más que parte de su delantal y una cacerola q~e trata de limpiar con un trapo.
HaMo en tono mas "profe,ional":
-Venga Miette para q\Je le dé el tono de una vez por
toda~! . ..... No se da u~ted cuenta de lo mal que hace
cantando como le viene en gana, mi querida niilita .. .. . .
Atención:
"E! placer de amor
Inicio la canción y M1ette me sigue ~in pasar de la
puerta con voz melancólica como de niílo á quien se ha
regañado:
1:1 placer de amor dura un momento! ...
De esta manera acabamos la copla. fato es absurdo
y delicioso. Merlín enmedio del salón, con las manos en
las bolsas de su delantal, y contemplando á su sobrina
por entre las hojas de la puerta, mueve la cabeza con
una expresión de beatitud vanidosa y sonriente. Mientras toco el ritornelo grito:
-Pero oiga Miette ¿qué tiene miedo de que me la coma ?. . . Entre de una vez .. . . Y tú, quítale de las manos
esa cacerola!
Mittte se adelanta con pasitos menudos; con sus saltitos de pájaro alarmado, par ece infinitamente divertida é
intimidada; con su boca y con los ojos sonrle apenas, pero en sus oyuelos anida la risa. Merlin se apresura á
quitarle la cacerola, pues él también tiene la idea de que
su sobrina no es para los trabajos de la casa, pero como es necesario que alguien los haga, se retira á la cocina y cierra la puerta del salón al salir.
La lección de canto continúa. Pero al fin se hace necesario el reposo. Mientras hojeo con una mano mi ál·
bum y con la otra hago escalas corridas en el teclado,
pregunto á Miette que se halla de pie junto de mi:
-Cree usted eso, Miette? que el placer de amar no
dure más que un momento, y que después solo quede el
pesar para toda la vida?
Levanto los ojos y hall:&gt; lns de Miette que están bajos; su carita expresa un e&lt;tado de meditación mucho
muy .Profundo; por fin, mientras que juega con uno de
los ritos de sus cabellos, sacude el ancho listón de su
tocado que cuelga sobre una de sus orejas, y decl ara con
toda claridad:
-Si esto llega á suceder señor, será porqu? no se ha
sido amado de veras!
Anda! con que mi disclrula ataca de lleno esta verdad
al rededor de la cual giran los filósofos sin poderla descubrir! ....
Pero Miette se pone má~ y más pensativa. Dos ó tres
veces entreabre el botón de rosa de sus labios para hablar, y al fin no dice nada.
-Tiene algo que preguntarme Miette?
-:No! no seHorl. . . es decir ...... quisiera saber si es
posible oue .. la persona á quien se ama no nos ame ...
no nos llegue á amar jamás?

o

[CONTINUARÁ .]

�280

281

FJL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

LA SILLA V ACIA·
Por Helen Bennet.
/L.USTRACION DE: L.IL.L.O.

OCHOS años hace, cuando
yo era una chiquilla, nos dieron en el colegio para. ejercicio de lectura., un poema. intitulado La silla vacta. Los
afios han pasado . ... A pesar
~!!;!!!~!!Q.!,~~de eso, los versos a.un existen
en mi memoria; y cuando mi pequeñita Nell
murió, y quedó junto á la mesa. una silla a.Ita,
va.cía. para siempre, el poema surgió en mi
mente, y entonces comprendi que la. pena que
él cantaba, era la. rola. y era. la. de todo el mundo ....
Dos años hacia.que Nell habla. muerto. Nevaba
y nevaba afuera; el viento bramaba furiosamente. Rob, mi marido, mi compat'!ero de pena,
había salido. y yo, completamente sola, dejaba
rodar mis lágrimas junto al fuego, cuando de
pronto sonó la campanilla de la. escalera.
-¿Quién'?-pregunté un poco asustada.
- Soy yo, }farlona., ábreme presto.
Erectiva.mente, era Mariona, una. compafiera.
de colegio á l:i. cual habla. deja.do de ver por algunos años.
-Conque eres tú- le dlje;-pero veamos, ¿qué
es lo que traes allí envuelto en los brazos'?
-A eso vengo,- respondióme;-pero subamos, subamos, vengo helada, nieva quedamie•
do, traigo entumecidos los píes .... subamos;
arriba te contaré cuanto me pasa; mi historia.
es tan breve como triste.
Y era verdad; una. vez junto del fuego, me
refirió en pocas palabras aquella. su penosa. historia. IIa.blase casado hacía. tres años, y hacía
dos que su marido la. habla. abandona.do. El bulto
que traía. en los brazos, era el fruto de aquellos
efimeros a.mores. Acababa de llegar al pueblo
porque iba en ca.mino para Londres á donde
precisamente había. encontrado una plaza. de
institutriz en una. casa rica de aquella gran
ciudad. La fa.milla que la necesitaba no la. quería sino sola. Sobraba., pues su pequeña., y Mariona., recordando que yo tenia mi granja en el
pueblo, quiso venir á verme para proponerme,
con la sencillez con que la. dura vida obliga á
sus victimas, que me quedase con la. pequefia..
-Aquí la tienes,-:iijo desenvolviendo con
cuida.do aquel inmóvil bulto de ca.roes sonrosadas;-mlra. cuán bonita es ....
-¿Qué edad tiene'l-le pregunté tomándola.
en mis brazos.
- Dos a!Ios.
- Ah ! dos años, como la. mía., como mi muertecita. adora.da.,- le respondf bañada en llanto.
La pequeña., que se ha.bla. ya. despertado, a.brla
sus grandes ojos negros, y me miraba. con cariñosa curiosidad.
En esos momentos, Rob volvla. de la. ca.lle.
- ¿Qué pa.sa.?,-repetla.- la. puerta está abierta., el viento se mete por la escalera. y aúlla
como un loco ....
--- Ei que ha. llegado Ma.riona.,- le dije--mirala., es la. amiga de que tanto te he habla.do; su
marido ha huido, ella va á Londres en busca
'de trabajo, y viene á proponernos que nos quedemos con la pequeña. ... ¡,qué dices?
- ¿Con la pequefia?.. . .-repetla mi marido
como si no acabara de comprender;--¿es posible, señora, ¿quiere Ud. dejarnos á la. nli'ia? ....
-Sf, sl,- repetla Mariona.;-el corazón se me
parte, pero las circunstancias me obllgan; es
preciso comer, ¿entiende Ud? y luego también
es preciso labrar el porvenir de la chiquilla. ...

TRADUCCION DE "E:L. MUNDO IL.USTRADO,"

PROPRIA FIDE....

,

Ella. lejos. Yo lejos ...... Es una.
.de esas noches de paz, ni un rumor ....
En el cielo, luz vaga. de luna;
en el alma, un amor.

«Es necio unirá irredención tristura.&gt;
As! dije una vez, y vuelvo ahora
A alentar esta idea., que procura
Un bálsamo al sufrir que nos devora.

On amor y un pesar, que es intensa
en la vida. la unión de los dos.
El consuelo: pensar que en mi piensa
y Jo t riste: su adiós.

¿Dolor para el dolor? Ved una. impura
Solución· mi alma crece y se avigora.
Ante el dolor que muerde y que tortura,
A manera del ave, más canora

- 1,Ilasta. cuándo?-la. dije. Y me di Jo:
-¡Hasta. cuando Dios quiera!. ... -y partió;
desde entonces yo pienso: De fijo
Dios ha. dicho "aún no."

SI más1:1ufriente. Mi derecha prora
Va en las iras del Ponto más segura
Que en plena calma. Mientras más obscura.

En mi mente una Imagen-la suyaEn mi alma un recuerdo-su amorEn la brisa. un rumor que me arrulla,
un débil rumor.
Un suspiro quizá que de aquella
dulce boca, inconsciente escapó
y la brisa lo trae desde ella
hasta. mi. ... ¿por qué no?
Si otras veces la brisa ha traido
la. fragancia de mirtos en flor,
¿por qué no ha de traerá mi oído
un suspiro de amor?
Un consuelo: pensar que en mi piensa.
Una. dicha: saber su ilusión;
que en los suellos, la dicha es inmensa
si sabemos que son.
Si nos quiere ese sér tan querido,
si un suspiro en la. brisa son dos,
si un adiós que nos ha entristecido
no es por siempre un adiós!
Ella lejos sabiendo que la. amo.
Y yo lejos-amando los dosUna noche de luna ... ... Y yo exclamo:
«¿querrá pronto Dios?&gt;
GUSTAVO F. AGU ILAR,

o

11"\US O.JIOS.

Es la senda, más luz mi mente dora;
Y es a.si como al fin tendré mi Aurora
Aun yendo del Poniente en derechura..
ALEJANDRO QUIJANO.

o
La inspiración de mi musa.
Mi musa busca el bien y en él se inspira.
Jamás lo infame, lo falaz, lo doble,
conmovieron las cuerdas de mi lira.
Despreciando la sátira ó la mofa,
mi amor á cuanto es noble
desde mi corazón salta á mi estrofa,
En mis versos no hay sombras ni negruras,
que lo negro no existe en mi paleta ..... .
¡Para endulzar tormentos y amarguras,
no para darlos, se inventó el poeta!
Por eso yo, cuando á mi lado miro ,
sólo veo lo bello, lo que adoro,
esa techumbre inmensa de zafiro,
artesonada de oro;
el mar, el bosque, el prado,
la ancha vega florida,
el río inquieto y el feraz collado .....
¡el concierto de todo lo creado
que canta el h imno inmenso de la vida!
Campos que fecundó pródiga Ceres,
noches de estrellas sin calor ni frío,
tibias puestas d e sol y amaneceres
bordados con aljófar d e rocío.
JUAN ANTONI O CAVESTANY.

Ojos indefinibles, ojos grandes
como el cielo y el mar, hondos y puros;
OJOS como las selvas de los Andes:
misteriosos, fantásticos y obscuros.
-E~ verdad, es verdad; clamó por fin Rob
convencído;-pues bien , por mí parte no h'\y Inconveniente: que diga. mi mujer sí ella. eucuentra alguno ....
No, ciertamente yo no encontraba ninguno
tampoco, y menos desde que la. niña enroscaba.
fuertemente sus brazos al derredor de mi cuello y me sonreia pegando sus tibios y sedosos
labios en mis mejillas. P,ueclacomprenderque
estaba decidiéndose de su vida ....
-Seré su madre,-:iije en un hondo arranque
de ternura.
-Y yo su padre,-agregó mi marido.
En ese momento el reloj daba las ocho.
Mt1.riona sólo tenla el tiempo preciso para Ir
á la fonda por el equipaje y correr á la. estación.
-;Adiós, amigos mlos,- ba.lbuceó entre sollozos;- os dejo un pedazo de mi vida ... adiós,
adiós.
Rápidamente apretó entre sus brazos á la
pequeña, y salió á toda prisa. El viento grita-

I.Ja en la esca.lera como un loco, apagando con
sn bramido los ahogados sollozos de Mariona.
Sali ó ella á la calle, y Ja vimos perderse entre
los remolinos densos de la nieve .... Rob cerró
la. puerta, y subió pausadamente.
Junto al fuego del comedor, la nifia, alegre
como un pajarillo que se despierta., balbuceaba
no sé qué cosas incomprensibles ..... .
- Q..iizás tenga hambre,-dijo mi marido en
un exceso de cuidado.
- Es verdad,-coovine yo;- démosle pan y
leche.
Y entonces, maquinalmente, los dos, mi marido y yo, arrastramos hacia la niña aquella. silla alta, la de los tristes recuerdos, la. silla de
Ne\l, donde ella tomaba asiento, dándose aires
de sei'iorita para saborear sus migas con canela
y su espumosa y fresca leche .. . . . .
Y a.si fue como la silla vacía, quedó de nuevo
ocupada, y con ella, nuest ros corazones.

IIELEN

BENNE'l'.

o

ORf\GION f\ LI\S ESTRELLI\S.
Estrellitas de oro, que la.s blancas noches
Coronáis de besos de luz y pasión:
¡Oíd á los poetas que os dicen sus rimas
Y nimbad sus frentes con vuestro fulgor!

_Miradme con amor, eternamente,
o¡os de melancólicas pupilas,
OJOS que semejáis, bajo su frente,
pozos de aguas profundas y tranquilas.

Estre\litas de oro, ni veas ma.ripo!&gt;as,
Pájaros errantes de vuelo fugaz:
Consolad las almas de los que os contemplan,
Con los ojos llenos de llanto y bondad!

Miradme con amor, ojos divinos,
que adornáis como soles su cabez11
Y encima de sus labios purpurrnos'
parecéis dos abismos de tristeia.

Estrellitas de oro, lindas golondrinas
Rubias y rientes lo mismo que el sol:
¡Trocad en ensuellos de dichas et ernas
De los desgraciados el rudo dolor!

Miradme con a.mor, fúlgidos ojos,

Estrellitas de oro, compafieras mías:
¡ Dadme vuestras risas de plata y zaflr,
Y besad la frente de mi dulce amada.,
Y su cabellera rizada y gentil!

verted sobre mis Jlvidos despojos
'
el dulce manantial de vuestro llanto.
J ULIO FLÓREZ,

Por las calles de la corte
vagar vi, libres y sueltas,
la Murmuración alegre
y la Envidia. macilenta.
Desde el humilde tugurio
hasta la mora.da regia,
desde et club al coliseo,
desde el taller á la. celda,
en todas partes entraban
ya sin disfraz, ya encubiertas,
deJando al pasar en todas.
memorias de su presencia:
Aquí con risas agudas
y allá con agudas flechas.
Sólo pasaron de largo,
ante una. pobre vivienda.,
en cuyo umbral se veían
silenciosas y serenas,
dos inmóviles figuras
en negros pafios envueltas.
- 1,Por qué ese hogar respetamos'/
¿Quién visitarle nos veda'/
Gruffó la. Eovidta. al oído
de su modaz compa!Iera
-Porque son las que le habitan
nuestras rivales eternas;
porque todo nuestro encono
ante su planta se estrella.,
y, no sólo no nos temen,
sino también nos desprecian.
-Pues no las he conocido ....
-Ni trates de conocerlas:
una «Obscuridad&gt; se llama:
otra se llama «Miseria.&gt;!
MANUFLDEL PALA CIO.

*

¿ClUAlL. SI~llA?
¡Se fué del mundo sin decirme na.da!
Cesa.ron de su pecho los latidos,
Sin que su voz llegase á mis oídos,
Triste como una. antHona. sagrada.
En su alcoba, revuelta. y enlutada,
Quedaron sus recuerdos esparcidos
Como quedan las plumas en los nidos
SI el ábrego sacude la enramada.
Dios, para quien no existe un sólo arcano,
Unica.mente contestar podrla.
E;ta. pregunta que formulo en vano:
¿Su último pensamiento, cuál serla.
nua.ndo muriendo me apretó la mano
Y cruzó su mirada con la mfa'I
BONIFACIO BYR~E.

Ojos en cuyas mlstica.s ojeras
se ve el rastro de incógnitos pesares,
cual se ve eu la aridez de las riberas
las huellas de las hondas de los mares.

Y cuando muera yo que os amo tanto

Las Rivales.

EDUARDO DE 0RY,

o

LA MAGNOLIA.
En el bosque de aromas y de músicas lltno,
la magnolia florece delicada y ligera,
cual vellón que en las zarzas enredado estuviera
ó cual copo de espuma sobre lago sereno.
Es una ánfora digna de un artlfice heleno,
un marmóreo prodigio de la clási~a era·
y destaca su fina redondez, á manera '
de una dama que luce descotado su seno ....
No se sabe si es perla, ni se sabe si es llanto.
Hay entre ella y la luna cierta historia de encanto,
en la que una paloma pierde acaso la vida;
porque es pura y es blanca y es graciosa y es leve
como un rayo de luna que se cuaja en la nieve '
ó como una paloma que se queda dormida ..
JOSE SANTOS CHOCANO.

�282

EL MUNDO ILUSTRADO

r•....:; ~·....:; ~•--·~•....:; ... . :; ~~•....:; ~•....:; ~•....:; ~•....:; ~•....:; ~...,
~

• IL~PAGINAS
• FEMENINAS I •
,_,.~ ,_,.~•-,.~
•.,..,.~ ,_,.~ ,_,.~ ,_,.~ ,_,.J
,_,.~►--,.~,__

CRONICA

E

1

!I
11

XISTE cierta dificultad en la inteligencia para jlbarcar la idea
de todo aquello que no tiene
límites precisos, y, sin embargo, á la vista tenemos varios
ejemplos, y algunos de ellos exteriores y comprensibles que
nos dan idea de esos &lt;infinitos&gt; que producen en el pensamiento algo semejante al vértigo. Contemplemos, lectoras mías, el horizonte inmenso, sin límites conocidos, y percibiremos esta sensadón¡
pensemos también en la inagotable producción
del genio humano, ya sea en el arte, en la ciencia
y en la industria. Con sólo siete notas, se han
creado y continúan produciéndose infinidades de
composiciones musicales que.han deleitado á tantas generaciones.
En la literatura vemos también la incesante y
fecunda labor del génio, desde las obras maestras,
hasta las humildes florecillas que brotan en los
campos intelectuales. Acaso es el arte, la manifestación más pródiga de la producción creadora.
Una de las formas que nos ofrece, y que no debe,
ciertamente, despreciarse porserunodetantos aspectos de la belleza, es la inmensa variedad y el
exquisito gusto con que los artistas de la confección, presentan sin cesar sus creaciones cada día
más originales y elegantes. No hay para convencerse de ésto sino detener el paso delante de los
grandes almacenes, en lo~ cuales una constante
exhibición de objetos artísticos, joyas, telas y
otros mil productos atraen las miradas de los transeuntes que llenan las calles céntricas de las grandes ciudades.
No dudo de que mis lectoras, en sus paseos al
caer la tarde, habrán pasado una revista por las
principales avenidas, en las cuales, un río de luz
se desborda de los aparadores artísticamente presentados.
Allí se ven los limpios resplandores de las piedras preciosas que lanzan sus destellos desde el
obscuro terciopelo de los estuches, como los astros que cintilan en un ciclo nocturno¡ las vemos
en todas las combinaciones posibles, ya engarzadas en el fino y pálido oro de sortijas y pendientes, en los magníficos collares, y, también, en el
transparente carey de las peinetas que, en la actualidad, gusta la Moda de bordar con finas labores de rica pedrería. Un poco más allá, veremos
una inmensa y encantadora variedad de sombreros.
Los hay de grandes alas, pues la Moda se inclina, según parece, á aumentar cada día más sus dimensiones¡ confeccionándolos de mil maneras
distintas, ya con una sencilla y elegante corona
de rosas reinas, que constituye todo el adorno¡ ya
con las alas ligeramente vueltas hacia abajo, en for·

ma de campana, adornados con grandes lazos y bandas de satín en diversos colores, ó bien algún
&lt;aigrette&gt; colocado con suma gracia y buen gusto. No hay que pasar por alto la observación de
que las plumas no han perdido su reinado en el
presente verano.
Vemos también las sencillas y vaporosas &lt;Carlotas&gt; que, antes sólamente usaban las niñas y jovencitas, adornar hoy las lindas cabezas de mujeres jóvenes. Estos graciosos sombreros se disputan la originalidad, pues hay entre ellos variadas
combinaciones, la gasa y el tul plisados, el encaje
ligero Y la muselina compiten entre sí para formar lindos y graciosos modelos.
Avanzando un poco en la revista, veremos, elegantes sacos y levitas de encaje¡ novedad que la
presente estación nos ha traído, siendo muy aceptada por las personas de buen gusto. Hay también, entre ellos, un verdadero lujo de fantasía
creadora, tanto en sus formas, como en las diferentes clases de encajes de que están confeccionados. Se ven en guipure, encaje inglés, renacímiento, encaje de Irlanda, Y en otros más.
Pero tem,o haber fatigado á mis lectoras con esta ennmeración de la prodigiosa inventiva de los
devotos de la Moda, Y, lo que con pálidas descripciones no puede hacarse, lo conseguirán sus
bellos ojos cuando se fijen con grata impresión en
todos estos objetos creados por la fantasía inagotable de incógnitos artistas del buen gusto.
•

EL uso DEL VELO

No hay adorno más sugestivo y encantador que
el velo femenino¡ guarece el rostro del polvo y
del frío, lo encuadra delicadamente dándole un
aspecto fino é ideal, encubre los estragos del tiempo y de las enfermedades, es á manera de flotante
abanico que proporciona aire suave, fino y tamizado en las excursiones á caballo y en automóvil
y constituye por fin el complemento más iudispensable del guardarropa femenino.
Pero no sé qué santo ó filósofo dijo que es pésima la corrupción de las cosas buenas¡ y á nada
se puede aplicar mejor esta sentencia que al velo,
que cuando está sabiamente escogido es el encanto y la alegría de los ojos y cuando se lleva torpemente es una de las prendas más antipáticas y
depresivas que pueden existir. ¡Cuántas veces quisiéramos desvelar á algunas señoras y hasta que
vinieran un cataclismo, terremoto y hasta un huracán, á fin de que se rompieran muchos velos!
No hace mucho ví en una visita á cierta arro·
gante morena que sus amigas anunciaban como
una positiva belleza. Llegó tocada con un hermoso sombrero francés rojo amaranto, y cubierto el
rostro con espeso velo color de violeta.
&lt;¡Una belleza esa señorita! Bien dicen que el
amor es ciego&gt; exclamaron los hombres escandali-

zados¡ si bien tuvieron que mudar de opinión al
verla por la noche con otro atavío.
Las señoras de tez morena deben evitar á toda
costa los tonos rojizos. Caso que se vean forzadas
á aceptar un matiz de esa clase deben preferir
más bien el que tienda á rosa.
El verde es malo y el rojo es metafísica, radical y matemáticamente imposible.
Las señoras que desdeñan las novedades usan
el velo gris ó café. El primero es muy difícil de
llevarse, á no ser que vaya mezclado con matices blancos, que suelen verse muy bien.
El café es también muy usado á causa de que
su efecto no es muy notable. Se puede llevar si
es fino el óvalo de la cara, pues no cuadra á las
facciones toscas. La piel rosada pierde también su
tono con el velo café, pues éste tiene la tendencia
á hacer la cara como si tuviera líneas.
El blanco, el negro y todos los matices del ne·
gro pueden llevarse con la seguridad de que son
de buen efecto.
Por tal razón en este año poco se llevan los velos de bordados muy espesos, á no ser para los
efectos á distancia en carruaje, recepción ó automóvil.
En cambio se hallan en privanza los llamados
complexion veils, que son de fino crespón rosa con
pequeñas motitas negras. Tanto favorecen el rostro, que se mé figuran á manera dehalo lunar que
comunican un hechizo extraordinario á la muchacha menos favorecida por la naturaleza.
Casi tan fascinador como ese adorno es el erespón blanco, drapeado con grandes motas¡ pero
dista mucho usarse, tanto como los nuevos velos
de finísimo crespón con grandes motas de felpilla
del mismo tono, y que en la presente estación se
llevan de toda preferencia para hacerlos casar con
los sombreros.
Importantes son estas cosas¡ pero tanto como
relativo á la tela y color del velo es su colocación. Un velo mal ajustado convierte en un esperpento á la criatura más encantadora.
El velo bien arreglado no ha de colgar fuera
del sombrero, ni de quedar holgado hacia los lados, ni llegar hasta la barba, ni aflojarse ó arrugarse en la nariz, ni ponerse tan tirante que casi
aplaste este órgano tan bello... .. .... cuando es
bello.
La dama correcta y bien vestida, que quiera
valerse del velo como un amigo y no constituirse
en su víctima, se pone el velo bajo la barba, lo
arregla airosamente en el ala del sombrero, de
manera que no quede ni holgado ni tirante, y lo
prende con seguridad en la parte posterior del
tocado, de manera que se desate con suma dificultad.
Tan importante es la relación que existe entre
los velos y la hermosura, que los especialistas recomiendan á sus clientes no se decidan por un
velo sino hasta estar seguras de que cuadra á su
género especial de belleza, y que no lo usen hasta
convencerse de que saben llevarlo bien.

EL ADORNO DE LAS CAMAS
Así como dijo un filósofo que &lt;el estilo es el
hombre,&gt; así podemos decir también que en nada
se conoce tanto el carácter de la mujer como en
el arreglo de las cosas de su uso. Un ropero des·
ordenado que, al abrirse, arroja en impetuoso oleaje pañuelos, juguetillos, cartas, retratos,, dulces,
ropa y hasta polvo para la cara .. . .acusa a su ~ueña de voluble, ligera, abandonada y, para ~ec1rlo
de una vez, poco limpia. En cambio, la mu1er ordenada y económica, tendrá su ropero como un
santuario- aunque sea mala la comparación.- Un
lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar, como reza el evangelio del orden casero.

Y no sólo el orden es la gracia. Una recámara,
por ejemplo, puede estar en perfecto orden, y puede á l a vez hallarse desprovista completamente
de toda gracia. No es tampoco la acumulación de
muebles ú objetos de arte lo que ha de imprimirle á las habitaciones el chic, esa cosa misteriosa
que hemos convenido en llamar gracia. Es algo
más que existe solo en el espíritu de ciertos individuos, los cuales transforman todo lo que tocan
imprimiendo en las cosas de su uso la armonía
exquisita de la gracia. Ninguna mujer, por hermosa que sea, puede decir que es simpática si no
la tiene.

,~~~~~~,~~~~~,~~~~~~~~,~~,~~,~~,~~~~~,~~,~~,~~,~·····················..···········t-····..···············
Con frecuencia Y con
tristeza vemos en los jardines públicos la poca reflexión de algunas mamás
que no tienen reparo alguno en dar agua á sus
hijos con uno de esos vasos de fierro que penden
de una cadena en las fuentes públicas. Por si la ignorancia ó la poca reflexión les imprden dar con
los mil peligros que este
acto lleva consigo, presentamos esta historia i1ustrada, que es la historia de todos los días.
Allí está el ebrio, de
labios tumefactos y nariz
enrojecida y purulenta,
saciando su sed, su terrible sed en el vaso de la
fuente pública. ¿ Quién se
lo podrá impedir? Nadie.
El vaso es para. eso, para que todo el pasante
pruebe la delicia de esa
agua transparente y fresca, defendida del sol por
las frondas. Hay que probarla, hay que saborearla. Y el borracho, y el tísico, y el leproso, y el
ético, todos en terrible
hilera, van pasando por
delante de la fuente cristalina-que canta sus mejores arrullos é invita insinuantemente con su espejo,-para saborear, de~pacio, la fresca miel de
sus aguas.
Y tras de esa fatídica

LA HISTOfUA DE UNA FUENTE PUBLICA, EN DOS CUADROS

lf:.------;~2liiiii,iiii~7~~l'-¡¡¡¡¡;~iij¡¡¡¡¡¡¡¡:¡¡¡¡¡;¡¡~:--~~• .::--------~

.,.,..._ro,

-.L.. 1.ll~a.,~

.,-,¡;

ia;,..,_.,

•--~,....,.,,.,_,_,

.al,i.,.:iiílM

hilera, llega la niña inocente y pura . ... Sus labios pequeños y rojosdos pétalos de flor-seadhieren con ansia á los
bordes del terrible vaso,
y beben, beben con un glugin que da envidia á los
que no piensan que en
cada uno de esos gluglus puede ir el contagio
de alguna enfermedadincurable .. .. . .
Ese vaso es el depósito
donde la enfermedad errante deposita sus lar
vas. Y los pobres niños,
que necesitan una mano
que los guíe, van, guiados
precisamente por esa ma•
no, á recojer del vaso esas
larvas malignas . .. .
¡Qué mal hacen las madres que no piensan en
estos peligros! Esperamos
que nuestra ilustración
les servirá de ad verten.
cia, y que después de oírla, no sólo no llevarán á
sus inocentes niños á esa
fuente que bien podría
ser llamada ·'la fuente del
contagio", sino que, severamente los amonestarán
para que no se acerquen
á ella, pues es como la
fuente de los cuentos: llama al incauto pasante con
sus melodiosos arrullos,
y ya que lo tiene en su
poder lo envuelve en sus
aguas, lo engulle y . lo
mata.

283

EL MUNDO ILUS'I'H.ADO

do se acabe la hebra, debe añadirse por medio
de un nudo apretado, y se rematará también con
otro nudo.
Este último grabado es más historiado que los
anteriores. Representa á un rey con· el cetro en
la mano. Pero á pesar de ser tan llamativo no
quita á los otros su fina gracia. Nuestras lectoras
pueden escoger lo que más les guste. La colcha
siempre quedará bien.

♦

LA MODISTA EN CASA
El grabado número 1. muestra la boca- manga de
la blusa y la cintura de la misma. Cuídese mucho de que en la boca- manga vayan, á distancias
convenientes, unos ligeros cortes hechos con las
tijeras, los cuales tienen por objeto que, al pegar
las mangas, el hombro y parte inferior de la blusa no quede arrugado y mal dispuesto. Como en
esta parte del corpiño la tela resulta sesgada, si
• no se tiene cuidado de hacer estos cortes, el género se plegará, y la manga adquirirá una mala
forma. En cuanto á la cintura, hay que plegar los
delanteros y espal&lt;j.a procurando que la distancia
que abarque los plegados sea la misma en ambos
delanteros, y un poco más grande en la espalda.
El plegado debe ser fino para que no abulte demasiado la cintura, haciéndolo con dos torzales,
uno arriba, y á distancia de un centíruetro más
abajo el otro. Después se le pasa la máquina, con
objeto de que quede más asegurado y no se salte
el torzal. Una vez hecho esto, se corta una tira
con la dirección de los hilos de la tela, una tira que
sea de cuatro centímetros de ancho, se le doblan
las pestañas hacia dentro, y se aplica, con un hilván fuerte, sobre la costura del plegado, en todo
el derredor de la cintura¡ hecho ésto, se pone á
la máquina, y se cose ya de fijo, poniéndole á la
orilla dos hileras de pespuntes que vayan separados unos de otros por pequeña distancia. Esta tira puede servir de cinturón para el caso de que
no se desee poner á la blusa uno más elegante.
No pueden ser más sencillas las explicaciones,
ayudadas, como lo están por los grabados¡ pero si
alguna de nuestras lectoras deseare aclarar alguna
duda que le quede, desde luego le decimos que
estamos á su completa disposición para ampliar
las explicaciones citadas á fin de que comprendan
perfectamente cuanto hemos dicho sobre la materia.
El grabado número 2. da una clase práctica y
muy clara de la manera como se debe proceder
para hacer los ojales. Parece muy sencilla la puntada, y no lo es sin embargo. Todos decimos:&lt;los
ojales que yo hago, no tienen un pero&gt; y no siempre
es esto verdad. Hay ojales que no resisten la primera lavada de la blusa¡ y depende únicamente
de que la puntada no tiene esa doble vuelta que
está tan bien demostrada en el grabado número
2. No hay, para copiarla bien, sino fijarse perfectamente en la forma del hilo y en la disposición
que toma la aguja respecto de él. Los ojales he•
chos con esta puntada, nunca se desbaratan ni
cambian de forma. Además, su vista es muy boni-

Figura 1.
ta porque la puntada resulta como realzada, y
cada ojal parece bordado. Suele dar muy bonito
efecto hacer los ojales con hilaza del color de la
tela de la blusa, hilaza lavable para que no se
destiña.
El grabado número 3. enseña la blusa completamente terminada. Un cinturón de cuero, color
obscuro, con hebilla de plata oxidada en el delantero, completa la agradable armonía de esta blu-

Figura 2 .
sa. Sobre su cuello propio, lleva otro superpuesto, hecho de tela blanca de lino, almi.ionado y
planchado al lustre. Una pequeña corbata hecha
de listón plegado y sujeta en el centro por un
anillo dorado, remata el conjunto.

*
••
He aquí, lectora querida, una blusa sencilla y
elegante á la vez, que puedes hacer tú misma sin
necesitar para nada de la modista.

Y lo mismo puede decirse de una habitación,
aunque tenga muebles de mucho costo.
En una recámara, el mueble importante es la
cama. Hay que poner en ella gracia, mucha gracia.
Puede romperse la severidad de las gruesas y
pesadas colchas blancas de algodón, poniendo en
la cama, sobre una tela de color azul ó rosa, una
colcha tejida en malla y bordada.
En cada cuadro de la malla puede bordarse distinto motivo, con objeto de dar así v:ariedad á la
colcha. Los bordados se hacen con hilaza blanca,
bastante gruesa para que se llenen pronto los huecos. Nuestros grabados dan idea para algunos de
los motivos de la colcha. Cada cuadro tiene cuarenta y cuatro puntos.

Los cuadros se unen con otros por. medio de pequeñas puntadas hechas con un hilo que tenga
exactamente el grueso de aquel con que esté tejida la malla.
En este cuadro, un poco más grande, se puede
ver bien cual es el procedimiento para llenar los
puntos huecos de la tela. La aguja debe caminar,
primero, horizontal, y luego verticalmente. Cuan-

Parte posterior del figurín de la
página 285,
Figura 3 ,

�Fo-r. Ff.:Lix D~ PAtds. - :\loD.\S Bfo110Fr DAYrn.

Trn je de calle. De estilo 1-ustre, en ti5=sÚ iÍ ra.ras ele colores marr6n .Y bla~co.
Este bonito ;y original mo&lt;lelo, tiene el delantero de una s6la pieza, alargado en forma de estola y guarnecido con dos hileras de grandes botones ele fantasía. Cuello
de terciopelo color marrón, ;r corbata de seda blanca que cae en dos puntas sobre el
delantero.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
Registrado como articulo da segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las F!bricas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 23 de Agosto de 1908

11..A NO'fA SOCilA!L ID&gt;I !LA SIMA.NA

. Los esposos Pellandini-Cusi al salir del templo de Santa Brigida.

Número 8

�230

EL MUNDO ILUSTRADO

ID&gt;ñll'~dcric:

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS PROVISIONALES:
1

Se¡unda de las Damas 4. México, D. F. Apartado postal 2.570. -Teléfonos: Erlcson, 1476.
Compañía Telefónica, 471.

--

t

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Ciudad.. .. .. . .. .. . ......... .. .. .. . . .. ..
En los Estados......... . . .. .. .. . . . . .. .. . . .. ..
En el Extranjero ,.... ,...... ... .. .. . .. .. ..

$ 1.25

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NÚMEROS SUELTOS:

En la 0u.p1tu.l .. .......................... SO 3.5 cs.
En los E8tados:..... ............ .. .. .. .. .. . $0.50 cs.

NI MUCHO NI PRONTO
La niñez y la juventud son fogosas, ardientes, impetuosas. Avidas de vivir y de
gozar, como el ave escapada de la jaula,
quisieran de un aletazo recorrer todo el horizonte, de un solo vuelo cruzar todo el espacio.
Todas las necesidades y todos los anhelos
son en el niño y en el joven desmesurados.
Hambre de ogro, sed de lansquenete, agitación de ardilla, actividad de hormiga,
sensualidad de sátiro, tal es su estado habitual.
Nada lo~ contenta ni nada los sacia; corren hasta 1·enclirse,retozan hasta derrengarse, gritan hasta desgañitarse. La ley inexorable, en cuya virtud los apetitos y las
ambiciones han de exceder con mucho á
las exigencias de las necesidades correspondientes, se cumple en ellos fatalmente. No
hay festín que baste á saciar su hambre, ni
recreación capaz de mitigar su sed de juegos y goces.
En los cuentos infantiles, como en la conducta de los niños, todo es desmesurado. En
Jauja las casas son de alfeñique y de los árboles penden, como frutas, las más abundantes y variadas golosinas. Si hay un palacio es de cristal; si aparece un monarca
viene 1'odeado de corte suntuosa y recamado de incontable y rica pedrería; si el viejo
Noel trae juguetes vienen por carretadas y
son riquísimos y selectos. Los animales, según su categoría, son altos como torres, colosales como montañas, 6 bien, pintados,
brillantes, multicolores y deslumbradores
como joyas.
Las fantasías orientales son literatura
infantil porque por lo hiperbólico y lo exuberante, la imaginación orie11tal es imaginación de niño.
Ese temperamento ardiente é invariable,
peculiar de la niñez y de la juventud, es
una necesidad y un peligro. Gracias á él
el niño y el joven ensayan sus fuerzas, pone en actividad y desenvuelven sus facultades y aprenden á gobernarlas, á servirse
de ellas.
La infancia es un aprendizaje: el de la
vida; y nada se aprende si no se ejecuta, si
no se ensaya, si no se reit~ra. En medio de
su febril agitación el niño pone en juego
todos los resortes de su cuerpo y de su alma; juegan, ella mediante, todas las palancas, giran todos los volantes, se traban y se
impelen todos los engranes. El cuerpo sal~
de ahí más vigoroso y más ágil, el espíritu
más lúcido y mejor nutrido de hechos positivos y de lecciones de cosas, el carácter
más fuertemente templado para la acción.
Si el niño no fuera infatigable, el hombre no llegaría jamás á ser fuerte, y si
aquél no fuera insaciable y testarudo, éste
jamás llegaría á ser audaz y perseverante.
Para incitarlo á la actividad la Naturaleza ha presentado al hombre el cebo del placer. La agitación contínua y febril, fatiga

de los viejos, es copa de voluptuosidad para los adolescentes. Niños y jóvenes van,
vienen, batallan, se esfuerzan, afrontan peligros, se imponen torturas para disfrutar
el placer divino de la acción y atraídos é
impulsados por el placer de vivir y de actuar, los futuros hombres no descansan, porque para ellos batallar es gozar.
En eso está el peligro. Para hacernos
amar la actividad, que educa y redime, la
Naturaleza nos la ha ofecido como un goce
y es grave el riesgo que el hombre corre
de, empezando por amar la actividad porque es placer, acabar por amar el placer
por sí mismo.
Ese peligro es inminente. La mayoría de
los jóvenes no ven la vida sino como una
partida de placer. La actividad que, en la
madurez, el deber, la convicción, la dignidad propia y el amor á los demás g·oberna,
ran é impondrán, los jóvenes no la aceptanni la observan, ni la practican, si no tiene
por objeto el placer y si ella misma no es
un goce.
Todos los deberes penosos, todas las labores molestas, todas las privaciones inevitables les parecen odiosas, porque no produciéndoles placer, no comprenden su utilidad.
A. esa edad dos tendencias se destacan muy
acentuadas: el deseo de gozar á todo trance,
en todas las formas, á toclas horas y el afán
de que el goce sea directo, inmediato, total. Aplazar rl placer !qué tortura! comprarlo por medio del dolor iqué disparate!
trabajar, luchar, bregar, escalar durante la
juventud, para alcanzar en la vejez la paz,
la dignidad y el bienestar iqué contrasentido! Si la vida, seg·ún esa filosofía, vale por
lo que en ella se goza, todo debe posponerse al placer.
Gocemos! se dice la juyentud, mañana \'eremos. Y el poeta ,·crsinca el principio y
exclama:
Disfrutemos por hoy de la ,·ida
iQuién el sol de mañana Yerá1
Y la dolorosa consecuencia es que, por
querer gozar mucho y pronto, se agotan
los manantiales de todo goce, se embota
la sensibilidad para el placer, y el hastío,
negro, fatídico, pesado como losa de sepulcro, seco y enjuto, como momia de museo
se apodera de nosotros, envuelve nuestra
vida en sombras, cubre nuestro corazón de
nieves y nos reserva el más cruel, el más
lento y el más monstruoso de los infiernos.
Veanse si no en la vida y en la literatura
las manifestaciones de este doloroso fenómeno. iQuiénes acaban -por ser los más
desgraciaclos1 Los que más pronto y m:ís
hondamente quisieron ser felices. Dicen
que el actual re.Y de Inglat&lt;'rra mandaba
buscar su vino á las tabemas hastiado dr
los caldos finísimos de sus bodegas. Gargantúa acaba por buscar en las carnes podridas, sazonadas con asafétida un impotente
estímulo para su paladar. Los grandes sibaritas lleg·an á inspirar compasión, hastiados, ahítos, hartos y atacados de náuseas
en plena jm,entud. Byron inventa el D.
Juan para crear, aun cuando fuera imaginariamente, un hombre incapaz de hastío;
pero el verdadero remate de D. Juan es
Manfredo. Goethe crea Fausto y sin sentirlo le da como desenlace W erther. Espronceda y Plaza, sedientos insaciables de
placeres, acaban increpando á las mujeres
de necias y pidiéndoles á gritos :
(Inventad otros placeres!
!A.y del náufrago de la Medusa que se
sienta de súbito en el festín de Baltasa.r·. !
No; gozar por gozar no es la vida, es la
muerte; es la peor ele las muertes, el hastío.
El placer es un néctar divino que hay
que paladeará pequeños sorbos, :,,T á larg·os
intervalos. No es bebiéndolo en toneles como desprende todo su perfume ni afina todo su gusto. Hay que saborearlo sí; pero
el mejor momento y la mejor manera es:
después de cumplido el deber y regado el

231

EL MUNDO ILUSTRADO

surco con el sudor fecL1ndo de la frente,
sentarse á la sombra, tranquila la conciencia y sereno el espíritu .r dar un pequeño
sorbo.
Esa gota en los labios es rnás dP!iciosa
que toda la banica absorbida de un golpe;
ese momento es la felicidad.
Y bar que convencerse de ello: no hay
otra en la vida.

Dn. M. FwnEs.

o
CRONICA CIENTIFICA
LA MUSICA MODERNA Y LA SORDERA

Las autoridades científicas de la Sorbona, en París, y sus similares en otras partes del mundo están probando, por medio de estadísticas que el
número de sordos, total ó parcialmente, está aumentando de una manera alarmante. Sin embargo,
en ninguna época se han dedicado tanto y tan
bien las especialistas al estudio del órgano auditivo, como en la presente.
La doctora Elizabeth Godfrey, de Londres, estudia en un reciente é interesante artículo la degeneración del oído en sus relaciones con algo que
puede ser su índice, su causa y su efecto: la música,
Empieza la doctora por asentar lo que ya dijimos: la humanidad está afligida por una degeneración general y muy perceptible de las funciones del aparato auditivo; esto está probado hasta
la evidencia. A renglón seguido asienta nuestra
autoridad que la mejor prueba de ello es la clase
de música de que gustan, no solo el pueblo, sino
los inteligentes, tanto vocal como instrumental.
El clavicordio, el arpa, la espineta, la mandolina y la guitarra, que en época no remota dominaron en el reino de la música, han pasado á la historia, y solo se conservan como meras curiosidades. En lugar de las veinticuatro «cañas,) que en
11;n tiempo se consideraron como demasiadas, se
tienen ahora las enormes bandas. El «coro de catedrab de doce hombres y otros tantos niños se
ha convertido en los grandiosos coros de cientos
de personas. La música moderna se ha echado á
perder por sus mismas dimensiones.
Si bien es cierto que ha ganado por una parte,
insiste la doctora, ha perdido por otra, El volúmen del sonido es inmenso, impresionante, algunas veces magnífico. Pero ¿ y la calidad?
La entonación tiene que ser inevitablemente
falseada en el gran conjunto, y aunque el compás
y el ataque pueden mantenerse bastante bien bajo una buena batuta, es manifiestamente imposible que; cnarenta violines los conserven tan bien
como cuatro; y lo peor de todo es que el oído no
se da cuenta de la falta. Los críticos musicales se
muestran satisfechos y la multitud sigue á las
grandes orquestas, mientras la música de cámara
ha quedado reservada para los escogidos.
Lo mismo se puede decir acerca de las grandes
masas corales. Los efectos son amplios, muchas
veces duros. Ni se echa de menos la pureza del
sonido, ni se lamenta. Los que se entusiasman
hasta el delirio con los oratorios del siglo XVIII
ejecutados por las modernas agrupaciones musicales, permanecerían sordos, probablemente, ante
las exquisitas bellezas de la misma música interpretada por un reducido coro de hombres y niños, altamente educado según las tradiciones de
los días de Handel.
El campo de los solistas también está invadido
por este espíritu de exageración ocasionado por
los crecientes defectos del oído en los tiempos
modernos. Mientras más ensordecemos más ruidosa tiene que ser la música; y mientras más ruído hace nuestra música más nos ensordece. Ya
no nos preocupamos por que la interpretación sea
en simpatía con las ideas del autor. Si se hace
mucho ruido; si la ejecución pasma como los jue·
gos de un contorsionista, el auditorio no pide
más. Al pianista se le exige más un físico robusto y fuerte que un oído perfecto, un toque delicado ó una sensibilidad fina.
El fuerte y el piano deben ser exagerados, mientras que el ritmo, el fraseo, y esa modulación que
requiere más dedeo que pedal se sacrifican en fa.
vor del ruido y de la rapidez vertiginosa.
Ni el violinista ha escapado del contagio general. Si quiere adquirir popularidad debe admirar
aunque no encante. El acto de destreza, más que
el mensaje d~ dulzura es lo que piden los auditorios modernos.
En lo que se refiere al canto, si los cantores de
los buenos tiempos pudieran oir á los que los suceden actualmente, declararían que su arte está
perdido. Tenemos muchos vocalizadores, pero
ningún cantor. La emisión de la voz ha acabado
con el canto. Tan pronto como el feliz poseedor
de una buena voz se da cuenta de que la posee, se
dirige á un especialista para que se la eduque
conforme á los principios científicos aprobados,
el resultado de éstos es ruido y fuerza, lo que no
es de ninguna ~tilidad.

Excursión de Ciclistas del «Hércules&gt; á Cuautitlán.

Grupo de socios del Club '•Hércules."
El objeto principal de esa educ.-ción es convertir la garganta, por medio de la gimnástica vocal,
en un aparato capaz de alcanzar hasta los más recónditos rincones de una v;.sta sala. La mayoría
de las voces carecen de la capacidad necesaria
para esto, y para adquirirla lo hacen á expensas
de las que podríamos llamar cualidades cantan•
tes: dulzura, ternura, delicadeza en la graduación
del sonido, y esa facilidad y espontaneidad que
hacen del canto del pájaro un mensaje de alegría.
Y lo peor de todo es que el oído está estragado
y se rehusa á servir de guía á la rebelde garganta,
y el público, con sus defectuosos oídos se deleita
en ello. Cuántas veces se oye aplaudir á una artista que ha cantado una aria de amor fuera de
tono y de compás, solo por que ha llegado á una
nota espantosamente alta y la ha sostenido como si fuera una postura de acróbata.

Ejercicios de preparaci6n, para puentes y cuestas impracticables.
glés y de taquigrafía. Publica un boletin mensual
en el que da á conocer el movimiento de cauda•
les. Sus existencias son normalmente de dos mil
á dos mil quinientos pesos. Publicamos un grupo
que representa la nueva mesa directiva de_ la sociedad. En ella se ven, sentados, al Presidente,

Sr. José Sainz Trápaga, teniendo á su derecha al
Secretario, Sr. Ranulfo Bravo, y á su izquierda al
Tesorero, Sr. Carlos M. Castro. De pie están cuatro vocales, que son: de izquierda á derecha los
Sres. Enrique L. Zavaleta, Manuel Sánchez Peña,
Enrique Muñúzuri y Bernardo García.

o

Gran Carrera de Ciclistas
El Club de Ciclistas «Hércules&gt;, de esta capital,
se está preparando para una gran carrera que pretende hacer de México á Laredo, Tamaulipas. Esta será sin duda la más larga que se haya emprendido en México y probablemente en América,
pues no tenemos memoria de otra semejante, ni
de que se haya intentado, debido á las malas condiciones de los caminos carreteros. Esta circunstancia hará que, en caso de realizarse, y de que
se V,!nzan los tremendos obstáculos que resultan
del terreno, la hazaña de las ciclistas sea verdaderamente notable y haga época en el ciclismo.
c:El Heraldo&gt; ha tomado bajo su patrocinio esta carrera, para la cual los miembros del Club se
están preparando muy cuidadosamente. Con ese
fin han hecho diversas excursiones á Cuautitlán,
y el domingo próximo harán una carrera con el
objeto de elegir el capitán que funja en la gran
excursión, la cual se realizará, si llega á realizarse, en el próximo invierno.

*

Sociedad de empleados de Comercio.
En Oaxaca, que es una de las más progresistas
poblaciones de la República, existe una sociedad
de empleados de comercio, que cuenta ya catorce
años de existencia, y tiene en la actualidad 350
socios. La sociedad es mutualista. Tiene sus oficinas en uno de los sitios más céntricos, en donde
se instalará próximamente un casino. La sociedad
sostiene tres clases: de teneduría de libros; de in-

Mesa directiva de la sociedad, Empleados del Comercio.

�F.L llíUNOO IT,URTRAOO

232

233

F.L ~tuNDO ILUSTRADO

" Cuando los remos descansan".- j uzgado por los críticos como la obra maestra
de Rivera.- Ha J ígllrado en varias Exposiciones en Madrid

Diego M. Rivera

La famosa banda de rurules de Pachuca,

La Banda de Rurales de Pachuca

11

Entre las agrupaciones musicales que tomarán parte en el concurso de Bandas, convocado por la junta organizadora de las fiestas espafiolas de Covadouga hay uno que, aunque poco conocido en esta ciudad, es de renombre en
el Estado de Hidalgo, en cuya capital fué formado, y donde principalmente ha hecho conocer lo que vale.
La banda del cuerpo de rurales del Estado de
Ilidalgo tiene poco más de diez años de reorganizada, y en ese tiempo se ha dado á conocer
como una de las mejores y más homogéneas
agru pa.ciones musicales de la República ba.jo la
hábil batuta de su director y organizador. Cuenta. la banda con un personal numeroso y un
instrumental apropiado, comprado expresamente para ella en una casa europea.
Con estJs elementos es seguro que si no vence en el torneo musical en el que tomará parte en septiembre, si ocupará un lugar prominente entre las bandas que se presenten á él.
Y conste que el citado concurso ha desper-

ta.do gran entusiasmo en todo el país y tom~n
parte en él conjuntos de todas partes del mis•
mo. No podla esperarse menos dada la afición
musical de que, justamente, tenemos fama.
No hay pueblo ó rancho por pequeño que sea,
que no tenga su música, y algunas de ellas
muy dignas de oirse Nuestras bandas milita·
res tienen gran renombre en los Estados Unidos donde han obtenido más de un triunfo en
competencia con algunas de las más afamadas
de ese pals y de otras partes del mundo. Por
lo tanto hay que esperar que el torneo que se
prepara sea muy lucido al mismo tiempo que
muy concurrido, y que su resultado estimule á
todos los participantes y al mismo tiempo anime á los que no toman parte en él para presentarse en otra ocasión.
El concurso organizado el afio próximo pasado no tuvo el éxito que era de desearse porque
se anunció á última hora, y porque, con fines
comerciales, se falseó el personal de una de las
bandas para hacerla triunfar; pero este afio
que se ha hecho una buena propaganda y que
hay esperanzas fundadas de que la competencia
sea leal, seguramente que la fiest,a resultará
digna de nuestra fama 'musical.

Muerte de un artista
A los 37 afios de edad, y víctima de una enferme&lt;lad del corazón, acaba de morir el Sr.
Don Carlos M. Zamudio, arquitecto muy distinguido, profesor de la Escuela Nacional de
Bellas Artes.

Muy joven, apenas cuenta veintiún afios,
Diego Rivera acaba de obtener en Madrid
triunfos que otros artist as han esperado durante muchos afios, y que muchas veces no llegan
nunca.
En la exposición de pinturas, abierta por
Chicarro hace poco t ien:,po, exposición que fué
encomiada por todo el mundo madrilei'io, figuraron en lugar prominente los cuadros de nuestro compatriota. Los críticos de arte de la coronada villa, se expresan en términos más encomiásticos de los trabajos de Rivera., de los
que dicen que bastaría uno para dar fama
á cu:;.lquier artista.
Ya dijimos que Rivera es muy joven; nació
en Guanajuato el afio de 1886, siendo aun niño
mostró sus inc!inaciones por el dibujo y la pintura, y sus «estudios&gt; de los cinco afios de
edad, aunque era.n verdaneros manchones, ya
acusaban cierta disposición al arte. A lofl dit&gt;Z
a.ños entró el futuro artista á la Escuela de
Bellas Artes, donde hizo una carrera brillante
obteniendo en todos los cursos las calificacio~
IJes supr,emas.
A la salida de la escuela su ambición no había quedado satisfecha, y si bien es cierto que

Piedra vieja y flores nllevas.

habla llegado á una alt ura envidiable, desde
esa misma altura entrevió más amplios horizontes, los que se decidió á escalar á toda.
cost a.
Se dirigió al seííor Don Teodoro Dehesa, gobernador del Estado cte Veracruz. qu ien justamente goza de fama de liberal c0n los artistas
y le dijo: ''Aquí está lo que soy capaz de h:i.'.
cer; creo que colocado en ot ro medio y cou
ot ros maestros, seria capaz de hacer al~o mejor, ayúdeme usted á realizar mis deseos."
El sefior Dehesa decidió apoyarlo, dándo'e lo
necesario para que fuera á Eu ropa y continuara.
en los principales centros del arte sus brillantes estudios.
Ri vera se dirigió, en primer lugar, á Espafia,
donde ha pasado afio y medio en compafüa de
Chicarro, á cuyo lado ha hecho grandes progresos, gracias á un trabajo y una dedicación
incansables. Cada seis meses envía un cuadro
al sei'ior Dehesa, según sus compromisos, y esos
cuadros van mostrando los adelantos conquistados.
Dentro de poco tiempo, saldrá Rivera de Espafia,_para continuar su viaje por Europa: irá,
en pnmer lug-ar, á Italia, y en seguida á Francia, á Ioglat erra y á otras naciones que han sido cunas de escuelas de arte. Dell t ro de dos
a.fio;; proyecta venir á su patria á visitar á sus
padres y á su espléndido protect or.

Arquitecto Carlos M . Zamudio, profesor de la
Escuela de Bellas Artes, muerto el 12 del actual"

El Sr. Zamudlo nació en México el 4 de noviembre de 1870. Fué alumno de la. Escuela
Nacfonal Preparatoria y de la de Bellas Artes.
Tenia un talento muy claro y un sentido artistico excepcional. Su carrera fué en extremo
penosa, porque no abundaba en recursos, y se
vió obligado á trabajar desde el principio de
ella.. Hizo varios proyectos muy importantes, entre ellos el de un gran teatro que setra.taba de construir por una compaiiía, y que no
llegó á formalizarse. En la colouia Juárez construyó varias fincas, que se distinguen por su
belleza. Fué nombra.do profesor de ornato de
la Escuela de Bellas Artes, y desempeñó esta
cátedra hasta pocos días antes de su muerte.
Los funerales se efectuaron el día 13 del actual, con asistencia de alumnos y profesores
del referido establecimiento.

Cuartel de Caballería de Morelia, que ac:iba ele ser construí.lo.

En Vasconia (Costa cántabrica.)

''La Casona. ''

�234:

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

235

1. Patio del Convenfo.- 2. Un detalle de la torre.- 3 . Hacienda de los
Portales.-4. Monumento á los defensores de ChurubllSco.

CHURUBUSCO
(FRAGMENTO)

El amplio y fuerte edificio del convento, á
400 metros del puente, presenta.ha. á las columnas invasoras su barda. de mam posteria aspillera.da en gran parte, rodeándola atrincheramientos ligeros ante los que corrla un foso,
dominando la. improvisada fortificación una
chaparra. torre.
Desde el instante en que el general Rincón
se hizo cargo del mando del punto el día 18,
había activa.do la conclusión de las fortificaciones, formando al Poniente y al Sur, que estaban descubiertos, atrincheramientos, de frente
á los caminos de Coyoa.cáo J Tlálpam, sin que
pudieran terminarse las obras de la derecha ni
de la azotea del convento, circunstancia que
en gran parte aceleró su pérdida.
En un principio no habla. en el fuerte sino
un cañón, pero en la madrugada del día 20 se
recibió una pieza. de á 4 con su correspondiente dotación, llegando después otros seis ca.fiooes de diversos ca.libres que fueron coloca.dos
enfilando respectivamente los caminos de Co yoacán y Tlálpam.
Los genera.les Rincón y Ana.ya. que tenían orden de n,sistir en el puesto á toda costa, dis·
tribuyeron en defensa. los cuerpos &lt;lndepen·
dencia&gt; y «Bravos&gt; en los puntos por donde se
suponía. el ataque del enemigo, hacia. el ca.mino de Coyoacán. Previa.mente se había. manda.do hasta. esta villa un destacamento de exploración á las órdenes del teniente coronel Peñúñuri, en observación de aquel paraje; más
los acontecimientos que completa.ron la. derrota de Padierna hicit,ron que aquel cuerpo se
replegara. al convento de Churubusco, donde
se esperó al americano, después de haber visto
pasar la división en retira.da., de Santa Ana.,

que volvía de San Angel, y allá, más á lo lejos,
la fuerza que abandonaba San Antonio, perseguidas estas y aquellas tropas por las columnas ene.migas á las que debian resistir heroica.mente el Puente y el Convento de Churubusco.
El general Scott habla encomendado el ataque del Con-oento á la. división de Twiggs, compuesta de dos brigadas al mando de los genera.les Smith y Riler, más una batería. de cam·
pa.ña.. La. primera brigada formó en columna
para tomar el lado izquierdo ó Sur del convento, el que estaba también amenazado por los
fuegos de las columnas dePillow y Worth, que
en aquellos instantes atacaban el puente. Frente al con vento se estableció la ba.tería que rompió sus de€cargas contra las nuestras, en tanto
que la. brigada. de Riler amagaba por la. derecha.. A retaguardia, desde la. calzada misma de
Tlálpam la. batería. de Dunca.n que no pudo ser
aprovechada contra el puente, cooperó al a.ta.que, cerrando el circulo de fuego de rifle y cañón que envolvió a.l convento antes de que las
columnas de Infantería dieran sus definitivos
a.saltos.
La columna. de Smith, á la izquierda, intentó acercarse después de nutridas descargas que
el fuerte no contestó; más cuando estuvo á
muy corta. distancia, una. salva. de fusilería, ba·
la rasa de cañón y metralla detuvo á los asa.1ta.ntes. Rea.oimáronse; pero otros tiradores de
reserva hicieron fuego entonces, volviendo á
contener la columna que respondió al fuego
con el de sus rifles, en ta.nto que la batería
a.mericana a.poyaba el ataque. Por fin, el batallón «BravoS&gt; y las compafiías de San Patricio,
que ocupaban los redientes y cortinas del frente y de la. izquierda, pudieron hacer retroceder

la columna de Smith, al mismo tiempo que por
la derecha, la brigada Riler emprendía. el asalto, esparciendo su gente con el objeto de poder
cargar por las incompletas obras de la. extrema derechai pero a.lli tamhién esta columna
fué deteniaa por el batallón &lt;Independencia&gt; que cubría las alturas y algunas obras
avanzadas. Poco tiempo después cte empezado
el ataque general al convento, Santa Ana enviaba. de refuerzo los piquetes de «Tlapa,&gt; «Chilpanciogo&gt; y «Galeana&gt; que ocuparon la parte
de la derecha, que carecía de parapetos.
Durante una hora el convento vomitó fuego
por sus cuatro costados, conteniendo laa sucesivas cargas que el enemigo encarnizado intentó varias veces ; y en torno de aquel centro de
heroísmo, fuego y muerte, fuése estrechando
un círculo de hierro, estruendoso y terrible, en
tanto que allá, no muy lejos, á la izquierda y
retaguardia, tronaban los últimos disparos del
puente contra las columnas de Worthy Pillow,
detenidas á su vez por la bravura de los cuerpos ligeros de la Brigada Pérez.
Ma.s cuando allí fué imposible la defensa., y
la bandera de las estrellas ondeó sobre Ja. posición mexicana, lo m:is fresco de las victoriosas
tropas asaltantes contra el puente cargaron
sobre la retagua.rdia del Convento, volviendo
contra él los mismos cañones nuestros. Ante
este terrible refuerzo que duplicaba. las tropas
enemigas, lejos de menguarse la resistencia
del reducto, creció en proporción .... Nuestros
valientes que tenían las manos negras y quemadas por la pólvora, lanzaron ¡vivas! á la patria, y, olvidando la fatiga., siguieron sembrando la muerte sobre el enemigo agigantado. Por
desgracia las municiones escaseaban y el gene-

l. El Convento.-2. Calzada General Anaya.-3. Esp alda del Conv1nto.-4. Puente nuevo sobre el río de ChurnbllSco.-5. Calzada de San
An,gel.-6. Otra v ista del Puente.

ral Rincón que había mandado infinidad de
ay~da.ntes á Santa Ana, pidiendo parque, sólo
recibió un carro, que con la precipitación con
que fué remitido, no se observó su calibre, resulta.ndo ser mayor del que se necesitaba ¡Qué
d~sesperacióo. para aquellos valientes q~e ped_1an. con ansia noble, parque para seguir batiéndose, y que al tenerlo, resultaba inútil por
una vergonzosa torpeza de quien pudo haber
hecho aquella resistencia de Churubusco mu-

c~o más terrible y tremenda a' aoversario y
aun más gloriosa para. la Patria.!
. Sólo los soldados de «San Patricio,&gt; bravos
irlandeses que espontáneamente defendieron
nuestro Estandarte, pasando á las filas mexiC!!-oas por simpatía. de ideales y re:!o-ión pudieron servirse de aquellas municiones, cbntinuando con mayor brío sus descargas, hasta
que las del enemigo, en apretada lluvia, daban
muerte á tan bizarros tiradores.

Los oficiales y jefes corrían á todos los puestos de_may~r pellgro, animando á la tropa con
sus gritos vibrantes de entusiasmoi dando ejemplo de abnegación y virilidad en o más desesperado y recio del combate! El general Ana.ya
en un instante de cólera, a.1 ver que dentro de
poco tendrá que agotarse la defensa por falta
de parque, se lanza á caballo sobre la explanaPasa á la pág i na 2.¡2

�• I

237

EL MUNDO ILUSTRADO
'EL MUNDO ILUSTRADO

236

Venec,a.-Puente Ríalto.

La rada de San Marcos.

Puente de l~s suspiros.

NACIONALIDADES MUERTAS.
VENECIA.
A la distinguida Señorita María
Luisa G6mez Farlas y Cañedo.

I
La República de Venecia, lo m_ismo que la ~epública de Roma, debió su glo_na "f su _duraciou,
más que milenaria, al extraordman_o vigor d~ su
índole y de su génio; fundada, medi~ndo el Siglo
v por un puñado de medrosos refugiados del Vé·
n;to, cuando la espantable invasión de Atila y _de
sus Hunos, sobre los pantanos que forman vanos
caudalosos ríos al desembocar en ~a costa _se_ptentrional del Adriático; ¿quién hubiera. ad1vmado
entonces que una ciudad de tan humilde on¡!en,
sería dentro de pocos siglos la cabeza de una tran
potencia política, exaltada por una p~ospendad
mercantil prodigiosa, que nunca conocieron igual
los estados de la antigüedad? ¿qué augur h~bría
podido pronosticar entonces que esa prosperidad
mercantil se mantendría con el mismo esplend~r
por espacio de diez siglos, hasta qu_e _el descubri·
miento del Nuevo Mundo, y los viaies-que decirse pudiera-cuasi mitológic_os de los P?rtug~eses á la India misteriosa y casi desconocida, die•
ran, ensanchando el conocimiento de la esfera,

Venecia. -Detalle del Palacio de los Dux. -Entrada del gran canal.

nuevas rutas al comercio universal y nuevos medios de comunicación á todas las naciones?:.• •
La historia de Venecia no es la de una ciudad,
sino la de un gran pueblo que ha dejado sus profundas huellas en la de todos los pueblos de la
Edad .Media, porque su animación ~ influencia se
hacen sentir en la vida de los demas pueblos de
la Europa y del Asia Occidental. Diferente. á las
demás repúblicas italianas en la Edad Media, de
turbios y ensangrentados anales, destrozadas ~or
luchas intestinas y rivalidades feroc~s, de f~ccio•
nes henchidas, Venecia busca en regiones distantes la expansión que necesita para afirm~r su grandeza; por eso adquiere un lugar predom111:1nte ~ntre los Estados itálicos, y enlaza sus propias vida
é historia con las de las otras naciones cristianas,
en proporciones inmensas.
Y Venecia no sólo será el centro de un vasto
poderío político, medi~nte un~ admira?le diplomacia, casi siempre sutil _Y p~siva, n? sol~ un fo.
co maravilloso mercantil é mdustnal, smo, en
una época en que la l~teratura gri~ga era casi desconocida para las naciones de ~ccidente, ya en la
Reina del Adriático era materia de profundos estudios, y aun varios veneciano~ tuvier.on. 1~ gloria-como dice el célebre Poggio Braccioh01 de
dar libertad á una legión de cautivos ilustres que
lan&lt;1uidecían olvidados entre los Bárbaros. Y esos
cautivos preclaros eran Jenofonte, el eximio poeta Píndaro, Estrabón, el doctísimo Plutarco, L~ciano0 el divino Platón, Procopio, Diodoro de Sicilia, Dionisio de Halicarnaso, los historiador~s
bizantinos, cuyos escritos recogidos en Constantinopla, en Morea, en el m_onte Athos y en las Islas
del Archipiélago, las Cicladas y las ~sporadas,
fueron esmeradamente copiados, traducidos y c_omentados en Venecia; y mientras que en la misma época, la nobleza de Euro¡,a_ hacía .ª~arde Y
blasón de su ignorancia, las familias patricias más
encumbradas de Venecia, al contrario de aquélla,
cifraban su más claro timbre en el cultivo de las
letras. Así los dogos los jefes del ejército y de la
armada, al regresar de sus gloriosas expediciones,
soltaban las armas vencedoras para empunar la
pluma ya como historiadores, tales como Andrea
Dánd~lo y .Marco Foscarini; otros como pr~fes~res ó meros bibliotecarios, entre ellos, los Gmstiniani los Contarini los Mocénigos y los Candiani · a;í debido á tan' alta emulación, Venecia conta;ía entre sus hijos á varones eminentes en todos
los ramos del saber humano. Bastaría citar á Marco Polo uno de los primeros exploradores del
Asia O;iental á los hermanos Nicolás y Antonio
Zeno, que ant~riores al mismo Colón, presumieron la existencia del Nuevo .Mundo; los dos Cabot, á quienes debe la Geogi:afía much_os desc~brimientos en los mares Articos, el sabio hele01sta Besarión el cardenal Pedro Bembo, elegante
historiador' de Venecia, el anatómico Falopio, el
médico Frascástoro, el inmenso humanista J~l!o
Escalígero, el teólogo é historiad~r del ~o_nc1ho
Tridentino, Paolo Sarpi, las poetisas Cristina d_e
Pisano y Casandra Fedeli, á la que Angelo Pohciano llamó decus Italia (honra de Italia), y el
siempre laureado Torcuato Taso, que aunque _n~cido en Sorrento, era descendiente de una fam1ha

de Venecia, en donde recibió su educación, y donde encontró constantes estÍOlulos en sus primeros
ensayos.
Nobles y preclarísimos representantes tuvo Venecia también en las artes, y en sus templos y palacios demuéstranlo las obras del Ticiano, de
Giorgione (Jorge Barbarelli), de Pablo Veronés
{Paulo Calliari), del Tintoreto {Jacopo Robusti),
de los Palma, del Palladio y del caballero Cánova.
En la música, Juan Pedro Palestrina, nacido en
Prenesto, pero descendiente de familia veneciana,
al que llamaron con justicia sus contemporáneos
el Príncipe de la jlfiísica (Music.e prínceps) como
se lee sobre su sepulcro en el Vaticano, fué en la
más sobre-humana de todas las artes, en esa segunda manifestación del mundo- como la llama
Wagner- revelación por el sonido del inconquistable misterio de la existencia, alma del amor.
Fué el claro, aunque no siempre afortunado Pa·
lestrina, que acostumbraba á encabezar sus inimitables composiciones con la invocación sencilla y
sublime, á la vez, de;llumíname Dios!, quien supo
cultivar desde el Siglo XVI, apesar de la sobriedad y grandeza de su genial y alta frase mística,
el madrigal con una belleza de detalle deslumbradora, abarcando la poesía de una frase musical.
redondeándola y haciéndola fúlgida y conmovedora .... De él arranca, puede decirse, esa escuela
musical itálica que encantó al mundo, sobre todo
al noble y culto mundo latino, y que llevó á su
punto culminante, en la pasada centuria, el eximio ingenio de Verdi, de renombre siempre inmortal.
Nada, pues, faltó á Venecia de cuanto da realce
en los pueblos, en las cosas del mundo¡ preséntanse en su historia los grandes hechos. algunos
de importancia capital para la Europa, al lado de
los hombres eminentes que han de realizarlos.
Desaparece aquel interesante Estado, después de
cumplir su misión noblemente, y cuando pierde
su individualidad política, es sólo para concurrir
á la resurrección plena y completa de la madre
patria italiana, esa alma parens de la gloriosa, de
la imortal raza latina.

• ••
Los Vénetos, tronco de los modernos veneciano5, en muy remotas épocas, arrojuon de la región septentrional del Adriático, á los primeros
habitantes de esa comarca, y fijaron en ella su residencia entre el mar y los Alpes¡ fundaron la
ciudad de Padua. y engrandecieron su nueva pa•
tria, mediante sucesivas conquistas, hasta que establecieron como límites precisos de su territorio
l os ríos Adda y Po, el lago de Garda y el .M.ar.
Aliados de Roma, cuando la segunda guerra pÚ·
nica, suministráronle su contingente de tropas
para la guerra contra Aníbal; pero después de las
espléndidas victorias de Mario contra los Teutones y los Cimbrios, fué reunido su territorio á la
república de Roma, y quedó como una de sus provincias en Italia. En los albores del Siglo V, Alarico con su~ godos devastó sin misericordia toda
la región oriental del Véneto; en 410, volvió el
caudillo gótico á destrozarlo, cuando lo atravesó

residía la representación
de la Soberanía nacional. Este régimen puramente democrático, subsistió durante tres siglos;
pero surgieron al fin ri validades é intrigas entre
los principales dudada·
nos, y convinieron en
concentrar la autoridad
suprema en manos de un
magistrado, con nombramiento vitalicio, á quien
no le dieron el título de
rey, sino el de dux ó jefe, denominación que excluía toda idea de monar•
quía, indicando sólo un
grado militar, equivalente al de general. Esta reVenecia. - La Casa de Oro.-Plaza de San Trovaso.
volución transcendental
política, llevada á cabo
por la asamblea de tribunos, reunida en Heraclea,
para marchar sobre Roma. Desde entonces hasta
el año 452, el Véneto no volvió yaá oír hablarde
demuestra que había llegado al extremo el daño
los Bárbaros. Pero en ese año, seiscientos mil Hucausado por una democracia pura, turbulenta y
débil, pues obligó á unos hombres altivos á una
mos, al mando de Atila, penetran por las gargaqtas de los Alpes Julios, sitianá Aquileya, quefué
mudanza tan radical, á ellos, que se habían mos·
trado siempre tan celosos de toda superioridad
tomada, saqueada t, incendiada después de tres
años de heróica defensa. La mayor parte de las
conferida á un conciudadano.
El primer dux ó dogo elegido fué Pablo Anafesciudades del litoral y del intel'ior, tales como
Julia Concordia, Altino, Padua, Trevi5o, Vicenza,
to, insigne varón estimado por su sabiduría, pru•
Verona y Brescia, sufrieron la misma suerte de
dencia y probidad, (597), quien restableció la
paz interior, arrojó á los Esclavones de las laguAquileya. Atila, tinto ~n ~angre y he~chido ~e
despojos, al llegar al Mmc10, retrocedió y volvió
nas, y celebró un tratado ventajoso con los Lom•
á cruzar los Alpes Julios, dejando tras sí la fama
bardos. Su sucesor inmediato, Togaliano, siguió
del mayor azote que había aftigido á los pueblos
las excelentes huellas de su predecesor; pero Orde Occidente. Entonces fué, cuando los poblado·
so, el tercer dux, no les imitó, y dejándose llevar
res arrojados de la tierra firme por los espantables
de su ambición, pretendfahacer hereditaria en su
Bárbaros, se esparcieron por las lagunas que forfamilia la dignidad de que estaba investido, lo
man los grandes ríos al desembocar en el mar
que provocó una sedición popular, donde pereció
Adriático, y por las islas de Chioggia, Palestrina
el emprendedor y belicoso tercer dux de la Repúy Albiola, en tanto que el resto del Véneto, goblica. Después de un siglo de disturbios interiobernado sucesivamente por los Hérulos, Francos,
res, que no detenían el comercio floreciente de los
Ostrogodos y Lombardos, quedó separado ~e la
Venecianos, que ya eran dueños de la Dalmacia,
Venecia marítima; y por eso, durante los Siglos
transladaron á su ciudad capital desde Egipto,
VII y VIII, las poblaciones de las lagunas fueron
los restos del apóstol San Marcos, que fueron dedesignadas con los nombres de Venitia Secunda y
positados en la capilla ducal, y desde entonces
Venitia nova, y el país de tierra firme perdió el
{829), la imagen de ese apóstol y evangelista,
suyo para tomar el de Lombardía {Longobardia,)
fué el patrón y emblema de la República, y estutierra de Lombardos.
vo representado en los monumentos, monedas, estandartes y banderas; y ¡ Viva San Marcos! fué en
Los emigrados, durante los primeros años desu
lo de adelante el grito nacional, que los veneciainstalación, rechazaron con valor y fortuna los
nos aclamaron en las batallas, y durante sus regoataques de los piratas Esclavones, asegurando con
cijos y fiestas populares.
su triunfo la libertad de los mares, y ensayándose
en estas guerras el genio belicoso y emprendedor
Los dogos Vital Faliero, Vital y Domingo Mide los venecianos. La riqueza de los emigrados se
chielli, Domingo Morosini y Orso Malipieri, duaumentó luego con un activo comercio, y por merante el Siglo XII, se cubrieron de gloria, ya afirdio de varias industrias, siendo una de las más
mando el dominio de su patria sobre Dalmacia y
importantes la fabricación y exportación de la
Croacia, ya sometiendo la isla de C . rfú, ora desal. Ya en el Siglo VII, los puertos de Siria, del
rrotando á los de Padua y Ancona, ora firmando
Archipiélago y del Mar Negro, eran frecuentados
la paz con los pisanos. Al comenzar el Siglo XIII,
casi exclusivamente por los buques venecianos.
y gobernando la República el anciano dux EnriEsta situación continuó siempre prosperando, y
que Dándolo, Venecia promovió la Cuarta Cruzauna emigración de carácter religioso consolidó
da {1202-1204) . .Muchos nobles franceses tomaron
más y más la existencia de los venecianos en meparticipación en esta empresa, y se hicieron á la
dio de las lagunas, y aumentó su número. Los Lomvela, á bordo de las galeras venecianas, hacia el
bardos eran ardientes arrianos; y quisieron impoOriente, y anclaron ante Constantinopla, debiliner su fe religiosa á los habitantes de tierra firme;
tada á la sazón bajo la dinastía de los incapaces
éstos resistieron; pero la persecución les obligó á
Angelo.5. Después de un breve sitio, los cruzados
transladar sus altares y su creencia á las lagunas,
asaltaron la gran ciudad, y Dándolo, á la cabeza
y esta emigración religiosa completó la emigrade los venecianos, fué el primero en entrar. (Abril
ción política.
de 1204). La interesada política de Venecia, interpretada hábilmente por Dándolo, arrebató el
Vencido y roto el Imperio Romano deOcciden·
imperio de Oriente á los griegos, é inauguró la
te, los establecimientos de los vénetos permanedinastía que había de durar 57 años, en tanto que
cieron por espacio de muchos años extraños á todos los trastornos que sacudían á las naciones que
los miembros de la desposeída establecían su
asiento en Nicea {Asia Menor). La poderosa parse habían formado en aquel imperio. Cada ciudad,
ticipación de Venecia en la cuarta cruzada, fué,
cada isla tenían sus magistrados particulares, los
pues, impulsada por el muy particular interés
que tomaron el título de tribunos; magistrados
de la república de las lagunas. Nacido bajo sus
populares que duraban un sólo año en cargo, y
auspicios el imperio latino de Bizancio, ejerció
que eran nombrados por la Asamblea general de
influencia incontrastable en los destinos y en la
los habitantes. En las graves circunstancias, juntábanse estos tribunos, á fin de deliberar acerca del
marcha de aquel Estado, y un tratado celebrado
interés general para la Confederación, y en ocaentre Venecia y los nuevos dominadores de Conssiones más solemnes, los habitantes de todas las
tantinopla, hizo dueña á la primera de una cuarta
islas se reunían en asamblea general, llamada con·
parte y media del antiguo Imperio Romano Oriencione, y en dialecto veneciano arrengo, y en ella
tal, título que llevaron los dux durante mucho

tiempo: (quarlace partes el dimidare totius imperii
romani domina/ores); y la isla de Candía que había sido dada á Bonifacio, marqués de Montferra•
to y rey de Tesalónica, la cedió á los venecianos,
y fué en lo sucesivo una de las posesiones más
importantes de la República. «Propiamente ha&lt;blando-dice un historiador de Venecia-jamás
&lt;nación a1guna emprendió conquistas más des&lt;proporcionadas á sus fuerzas. Entonces Venecia
&lt;constaba únicamente de la ciudad y del do¡!ado;
&lt;su población no excedía de doscientas mil al&lt;mas; y con el nuevo reparto, se le señalaban sie·
&lt;te ú ocho mil leguas cuadradas con siete ú ocho
«millones de súbditos. Tan prodigiosa extensión
&lt;de territorio puso á la República en una situa&lt;ción muy embarazosa, pues no era posible some&lt;ter y reprimir á sus nuevos y numerosos súbdi&lt;tos, y vióse en la necesidad su gobierno de per&lt;mitir á los ciudadanos de Venecia que armaran,
c:á su costa, buques de guerra para someter por su
&lt;cuenta las islas del Archipiélal(o y las ciudades
&lt;griegas de los litorales, cediéndoles la propiedad
&lt;de sus conquistas, y reservándose únicamente el
&lt;protectorado. Por eso, en breve tiempo, varios
&lt;próceres venecianos fundaron los ducados de
&lt;Galípoli, Naxos, Andros, y sometieron las islas
&lt;de Teonón, Mycena, Sciros, Ceos y Lemnos.&gt;
La reina del Adriático pudo entonces llevar su
comercio hasta las bocas del Dnieper, el Dniester
y el Danubio, Las conquistas en Oriente, los tributos que logró imponer el Estado veneciano á
cuantas naciones navegaban sobre el Adriático, la
actividad mercantil. siempre creciente de los hi•
jos de aquell:i República, aumentaron extraordinariamente la riqueza pública¡ levantáronse colo•
sales fortunas, y semejante estado de opulencia
engendró ambiciones. Los enriquecidos todos
querían ser del Gran Consejo y participar del
ejercicio de la autoridad, y para lograr sus fines,
compraban los sufragios á los electores; al paso
que por otra parte, los nobles reclamaban su admisión exclusiva en el Consejo, en virtud de su
alta alcurnia. Al fin, nació el conflicto, á tan alto
grado, que el mismo dux Juan Dándolo pensó en
reformar la Constitución en sentido aristocrático.
Pedro Gradénigo, dux elegido en 1289, llevó á cabo la transformación, que consistió en quitar al
pueblo el derecho de elegir los individuos del
Gran Consejo¡yen adelante, la Nación se dividió
en dos clases distintas, á saber: soberanos y súbditos; en 1315 se abrió en el Consejo de los Cuarenta un libro que fué llamado Libro de Oro, en
el cual todos aquellos que tenían las cualidades
para ser elegidos, debían hacerse inscribir, á fin
de que los electores pudieran conocer á todos los
que podían presentar¡ y finalmente, en 1319, un
decreto suprimió los electores anuales, y abolió
también la renovación periódica del Gran Consejo, y se dispuso que cualquiera qne presentase
pruebas de que reunía todas las condiciones requeridas, tuviese derecho de hacerse inscribir en
el Libro de Oro á la edad de veinticinco años, y
sin otra formalidad podía entrar en el Gran Consejo. Así en el espacio de veintitrés años, fué llevada á cabo una revolución en el sentido de completar el sistema aristocrático, instituyendo más
tarde, el Consejo de los Diez, delegando en él un
poder soberano, con el encargo de castigar en los
nobles los delitos de infidelidad y de alta trai·
ción; se le dió también amplia facultad para dis•
poner de las rentas públicas, y de decretar y juz·
gar como pudiera hacerlo el Gran Consejo en el
lleno de su soberanía.
Apesar del excesivo poder de que estaba revestido el Consejo de los Diez, aun no se creyó
bastante, pues es difícil satisfacer las exigencias
del despotismo; por lo mismo, instituyóse la inquisici6n de Estado, y esta excecrable institución,
más terrible aún que la primera, aunque oprimiendo la libertad en el interior, contribuyó, sin
embargo, á salvará la República de la ruina que
en el exterior la amenazaba, disimuló los progresos de su decrepitud, y hasta en la hora de la agonía, Venecia ocultó su debilidad, bajo las apariencias de fueru y de dignidad.
JULIO ZÁ.RATE.

I

�EL ll!UNDO ILUSTRADO

238

EL llIUNDO ILUSTRADO

Interior del Templo durante la ceremonia nupcial.
E l Sr. D. Porfirio Diaz j r . acaba de ser ascendido al rango de Teniente Coronel
del E stado May or del señor
Presidente de la República.
(Fot. Clark.)

PRlM(R CON6Rt SO Clf NTlfl(O
PAN- AMERICANO.

El señor General Don lucio P. Martínez

Fachada del I nstituto lllédico Narional.

El Estado de Puebla será regido durante
cuatro años má.s por el sefior General Mucio
P. Martínez; tal ha sido el deseo expreso de sus
habitantes al tratarse de hacer la elección de
funcionarios para el próximo periodo administrativo.
Durante varios periodos el señor Ma.rtíoez ha
dirigido la gestión administrativa del Estado
con a.cierto, y por lo tanto era de esperarse su
reelección.
Cuenta ademá.s el gobernante con antecedentes que lo elevaron al cargo que ocupa y que lo
hacen digno de él. Ha prestado sus servicios á
la patria en las filas del ejército liberal, al que
ingresó á la edad de veinte años como alférez
de la Guardia Nacional. Sus ascensos los ha logrado en el campo de batalla y como premio á.
méritos contraídos en él. Entre sus bata.lla.s
ha.y algunas gloriosas como el 2 de Abril, Miahuatlán y la Carbonera; asistió también al sitio de la ciudad de México, con cuya toma terminó el llamado imperio. Fué uno de los fieles
colaboradores del actual presidente en las guerras que se originaron por el plan de Tuxtepec.

\

Sr. Guillermo Hoejficlt, Banquero
de ,lfo11te1·rey, 11111erlo recieutemenle.

La conmemoración del aniversario del Instituto ,lfédico.-(Fotogra/ia !teclta con magnesio.)

\

Uno de los edificios indispensables y característicos de las exhibiciones de esa clase es la
sala de fiestas la que. como su nombre lo indica, sirve para la celebración de las solemnidades que se llevan á cabo en relación con el concurso. Los ingenieros autores de los planos han
tenido en cuenta las tres clases de ceremonias
que se efectúan en las salas de diversiones, y
hao adaptado á su uso el salón tanto en sus
planos como en su distribución interior y decorado.
Consta la planta. de un pórtico, tres lados del
cual han sido utilizados para. dar entrada. á
ot ros ta.otos salones; dos pequeños y de iguales
dimensiones y uno grande que se halla. al fondo. El mayor será destinado á las grandes solemnidades y á las fiestas á qua deba. asistir,
por su naturaleza., un público numeroso; los
otros dos se destinan á salas de desahogo,
••fumoirs" y demás dependencias necesarias.
f"RO YECT
~A'

,..,. 11

A •• ""I STA$.

urcs,c,oH UCIOIIAI.

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f

La Exposición Nacional en Puebla.
Entre lo'&gt; acontecimientos de carácter nacional con que se celebrará el centenario de nuestra. independencia ocupará un lugar prominente, sin duda, la exposición que se celebrará en
la. ciudad de Puebla. Están aprobados los planos para. ella y por ellos se puede imaginar su
grandiosidad é importancia.

Uno de los acontecimientos sociales de más
importancia, quizás el más importante de la
semana, fué el enlaee del señor Don Alberto
Pellandini con la señorita Elodia Cussi, efectuado el lunes último en el templo de Santa
Brígida.

1'5' •

•- .1--~-_.,.

EL INSTITUTO MEDICO NACIONAL
El viernes catorce de los corrientes se efectuó
en los salones del Instituto Médico Nacional
la festividad con que el citado plantel celebró
el vigésimo auiversarlo de su fundación.
El Iastituto es, desde hace poco más de un año,
dependencia de la Secretaria de Instrucción Pública y Bellas Art es, v por lo tanto, se invitó al
señor Lic. Ezequiel Chávez, Sub-secretario del
ramo, para que presidiera la solemnidad. E l
señor Chávez se presentó en el establecimiento
á las cuatro y media de la tarde, y en seguida
se procedió á dar cumplimiento al prcgrama
acordado.
E l director del plantel, Doctor Femando Alta.mira.no, está preparando la. publicación de
una obra sobre farmacologia que au:nentará la
biblioteca del establecimiento y que aumenta rá algo al merecido renombre de su au tor.

Estaba éste rica y artist,ica.mente adornado:
en medio de un follaje de palmas se destacaban ramos de gardenias, campánulas, margaritas y rosas blancas. Los altares laterales estaban adornados con ligeros cortinajes blancos y
de trecho en trecho había artísticos jarrones
de porcelana y de metal pulido.
Pocos minutos después de las once de la mañana se presentaron los contrayentes á la puerta del templo y fueron recibidos á los acordes
de la marcha nupcial de Lohengrin; la. señorita Cussi bajó del carruaje apoyada en el brazo
del sei'íor su padre, ingeniero Dante Cussi, y
el señor Pellandini entró acompai'ía.do por el
señor su padre.
Celebró la ceremonia de las arras el presbítero José Barroso y la apadrinaron los padres de la
desposada. La velación fué apadrinada por el
padre del novio y su hermana la señora Pellandini de Felix.
Terminada la misa, la selecta concurrencia
que ocupó el templo durante la ceremonia se
dirigió á la sacristía para felicitará los novios.
Estos recibieron de sus amistades ricos y hermosos presentes como recuerdo de la ceremonia.
A. las cinco de la. t arde del mismo dia se efectuó en la. casa habitación de los padres de la
desposada. la del matrimonio civil ante el señor
Juez Don Wenceslao Briceño. Después de la
firma del acta matrimonia.!, los asist entes se
dedicaron á las delicias del baile hasta la media noche.

El dia primero de diciembre del corriente año
se inaugurará en la capital de la República de
Chile, el cuarto Congreso Científico Americano que será el primero pan-americano. En los
círculos científicos de América se considera este congreso como el más importante de los que
se celebren en el presente año, y sin precedente por su carácter continental.
Muchos y muy variados son los temas que se
discutirán en el citado congreso; en su programa están clasificados de la siguiente manera:
matemáticas puras y aplicadas, ciencias físicas y naturales, ingeniería, ciencias médicas é
higiene, ciencias antropológicas. ciencias jurídicas y sociales, ciencias pedagógicas, agronomia y zootecnia.
El gobierno de la República de Chile se dirigió al nuestro, y, previa súplica personal,
nombró una comisión compuesta de las má.s
prominentes personas en nuestros círculos
científicos para que se ocupara de la propaganda en favor del citado congreso. El Gobierno Mexicano aceptó la invitación del de Chile
y nombró representantes Idóneos para el torneo científico. Son ellos el sei'íor Don Miguel
de Beistegui. Ministro de México en Chile; elsefior Doctor Don Jesús E. Monjarás y el sei'íor
Licenciado Don Enrique Martínez Sobra.l.

L a novia llega á la Iglesia.

congreso versarán principalmente sobre administración sanitaria pública internacional.
El señor Licenciado Martínez Sobra! es Abogado de las facultades de México y de Guatemala, Licenciado en Leyes y Ciencias Políticas
en la Universidad de Chile; Miembro honorario del Instituto de Abogados del Brasil; Correspondiente de la Real Academia Española
de la Lengua; Pro-secretario de la Academia.
Mexicana de Ciencias Sociales; Individuo de la
de Legislación y Jurisprudencia; del Liceo Altamirano y del Consejo de Educación; Catedrático de Lengua Nacional en la Escuela Nacional Preparatoria y Jefe de la sección de Bancos y Comercio de la. Secretaria de Hacienda.
Sus trabajos se referirán principalmente á
ciencias administrativas.

Dr. Don fesús llfonjarás, Delf'f{ado de México
al Congreso Científico de Chile.

El sei'íor Beístegui se halla actualmente en
la capital de Chtle, y los ot ros dos delegados
part irán rumbo á esa ciudad con mes y medio
de anticipación, para hacer una gira por Europa antes de la apertura del congreso, rodeo que
es indispensable por la falta de vías de comu•
nicación directa.
Los delegados son personas acreedoras por
muchos títulos á la distinción que se les ha hecho; el sefior Dr. Monjará.s es Doctor en medicina de la facultad de México, Secretario del
Consejo Superior de Salubridad, Diput ado al
Congreso de la Unión, Miembro de número de
la Academia Nacional de Medicina, de la Sociedad Médica «Pedro Escobedo&gt; y de ot ras
muchas sociedades científicas de nuestro país
y del extranjero. Los trabajos que present e al

Lic. Martfoez Sobral, delegado al Congreso de C!tile.

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EL MUl\'DO IT,USTRADO

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E~tre Polluelos.- Estudio fotográfico del Sr. Diego de la Peña,

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Era un atardecer melancólico de Ot,oño; sobre las horizontales de las azoteas vecinas, destacábanse los contornos dP. las montaíias sobre
un cielo de rosa oro.,y violeta. Cruzaban esa
suavidad de color. &lt;fos lineas delgadas y ne~ras, que eran los a lambres del telégrafo,
donde parloteaban las golondrinas de lustrosas
alas que daba.o su adiós á la villa hospitalaria,
porque el invierno ya llegaba.
El pobre Don Diego, con los ojos desmesura·
da.mente abiertos y el corazón palpitándole angustiosamente, tenia sus miradas, casi opacas,
fijas en el sol, en ese enorme disco de fuego que
ya desposeído de sus rayos de oro besaba. el
borde de los montes, y en aquella mi rada larga.
iba el adiós más triste á lo que nunca más volverla á ver.
Et Angelus sonó, y cayó la noche sobre aque·
llas almas.

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EN TINIEBLAS
¿Por qué fué dada la vida á un
hombre que camina entre tinieblas?
-Job. Psmo. Xll.

Aquella tarde Don Diego llegó más temprano que de costumbre á su casa. Parecía que un
peso enorme le abrumaba las espaldas; en su
pálido semblante se había borrado la perenne
sonrisa que lo ennoblecía, y al ver los surcos
profundos de la frente. la mirada ext,raviada y
el temblor continuo del labio inferior, cual·
quier extraño hubiera asegurado: Este hombre
sufre.
Tropezando entró por el portón desvencijado á su humilde vivienda, y llamó ¡Julia! ¡Julia! Y Julia apareció sonriendo por el extremo
del corredor de tiestos florecidos.
-¿Pero qué le pasa á usted, abuelo?-dijo
con su voz sonora y alt-gre-¡,tan temprano? si
al\n no han dado las seis! Dios mio, ¿pero qué
cara es esa? ¿qué tiene usted, abuelo'i
Y Don Diego, dejando caer con desaliento
sus brazos y levantando la cara al cielo, respondió casi sollozando:
- Hija, que no hay remedio, que me quedo
ciego ... . .. el médico lo ha dicho. mi ceguera es
inevitable y con ella la miseria de los dos!
Ella quedó suspensa; la noticia no le era nueva, pues harto la habla esperado, observando
los progresos de la enfermedad, pero en aquel
momento le hirió tan hondamente, que la ctejó
sin poder articular palabra. Pasado que hubo
su sorpresa, abrazó al abuelo y suspiró tiernamente:
- No, no será así, el médico se ha equivocado; vamos, no se ponga usted así, no quiero
verle tan triste. Y aunque tal cosa sucediere
¿no me tiene usted á mi que nunca me separaré de su larlo'I ¿ Y no podré con estas manos
coser y más coser? ¡y viviremos lvs dos tranquilos!
Los labios de Don Diego dibujaron una que
más que sonrisa, era mueca de dolor, pues reflejaba. toda la amargu ra de su alma. Y pa.sán ·
dole su brazo por la espalda, y apoyándose en
el hombro de la nieta, lentamente penetraron
en la estancia umbrosa.
Abrió el anciano la ventana y sentóse en un
sillón enfrente de ella. Julia, arrodillada, acarlc!aba las largas guedejas de aquella cabellera.
blanca. Y los dos contemplaron el paisaje.

4

*4

Dedicóse Don Diego desde sus mocedades á
la música, formándose a rtista por si solo, y con
la ayuda de su exaltado temperamento luchó
sin descanso por traducir en los temas de sus
composiciones la. expresión más fiel de sus sentimientos. Grandes fueron sus ensueños de arte, pues pretendió escribir dos óper:i,s románticas· pero el hambre le hizo convertir sus me lodía; en ccoros para escuelas,&gt; qu~ era. lo único
4 ua le dejaba para mal pasar sus alas.
Recuerdo que moviendo su hermc sa cabe1.a
de apóstol me decía: Fué un _calvario mi ~ida,
la miseria me hizo matar mis más caros idea·
les·1 pero he llevado con dignidad el Arte; aún
en los coros que dirigía á los niños he b uscado
la belleza.
En los últimos años consiguió la plaza de or·
ganista. en la Catedral, y según el decir de los
señores canónigos cera maestro en la combinación de los sonidos é improvisación de los
temas.&gt;
Después de los salmos y liturgias, cuando los
sacerdotes desfilaban y quedaba el templo solo,
entonces le entraba la fiebre de la Inspiración,
y de aquel enorme órgano viejo brotaban raudales de notas, ya dulces y suaves como vuelo
de palomas, ya desesperadas y treme!)das como
lm precaciones: era siempre el art1st3:; si el
tiempo le habla puesto una corona. de meve !!º
la cabeza. tenia también en el corazón un CID•
gulo de fuego que en su juventud llamó «el es•
polón del triunfo,&gt; y ahora sólo le servia de remordimiento por no haberlo alcanza.do nunca.
La última vez que le escuché, tocaba unandante casi doloroso que me conmovió honda-

mente; cuando hubo terminado. me acerqu é á
él y me dijo: Hoy ha. sido Misa de Resurrección
con cantos de aleluyas y todas las notas mti han
sonado tristes; no me queda más música en el
alma que la voz de mi nieta Julia.
Y efectivamente así fué, poco tiempo después"cegó y no volvió á la Catearal. Vivieron
solos y en constante compañia el abuelo y la
nieta.

*
* *
J\llla sin ces¡¡.~ cosía, cosí~ para. ganar el pan
y hacia labor «labor de araña&gt; en las albas v las

sobrepellices que entregaba semanarid.meñte á
cambio de unas cuantas monedas perfumadas
de incienso que le daba el sefior Dean.
La labor continua había robado á sus mejillas el rosa vivo que tanto armonizaba con sus
trenzas rubias; cubrlala una palidez como de
lirio, dejando transparentar sus venas con suave tinta de turquesa enferma; sin embargo,
vivía con alegría y cant,ando siempre á pesar
de la. escasa holgura. Rabia. comprado nueve
jaulas con sus pájaros, que eran el contento de
Don Diego, y todas las mana.nas conducía.lo al
corredor donde llegaba un rayito de sol, y entre
aquellas macet.a s cte geráneos y albahacas emp~zaba el concierto de los zenzontles y jilgueros.
Daba principio aquél de trinos agudísimos y
le seguía el de la dulce voz de flauta; no tardaba en contestar otro que hacia filigranas de
agilidad y á éste seguían todos tejiendo y dest ejiendo ca1,tares melancólicos y alegres, terminando siempre uno de acento profundo y largo como mal agüero.
Levantábase Don Diego después de haber escuchado atentamente e l concertante y conduela.lo Julia hacia un armonium, -á duras penas
conservado-y alli pasaba las horas componiendo melodías mient,ras la nieta trabajaba.

***
Finaba el mes de Noviembre y la entrada
del invierno había estado como nunca cruel.
Pobres de los pobres- habla dicho Don Diegoque no tuvieran una hija ;iomo la suya que se
había sacrificado trabajando á todas horas por
proveerle de abrigo.
Y era verdad; el sacrificio estaba hecho: pero
más le valiera al pobre viejo tiritar de frío todo el invierno, que no escuchar a quella tos que,
por el mucho afanarse, desgarraba el pecho de
la niíia.
Y el pobre Don Diego alarmado ya , pasa,ba
sus temblorosos dedos por las mejillas de Ju-

�242

EL MUNDO ILUSTRADO

lia como queriendo a.divinar su lividez y le basaba los hermosos ojos negros por ver si sus labios los sentían hundidos. Como la tos no cesara y el timbre de voz se había opaca.do y la
risa desaparecido, llamó á un vecino que él sabía que era practicante de medicina el cual dijo que el caso era serio, que los pulmones estaban aniquila.dos por el trabajo asíduo, pero que
aún era tiempo de salva.ria.. Y entonces empezó el luchar por detener aquella vida preciosa
que parecía huir con toda la lozanía de los veinte años á nó sé que países de ensueño y prima.vera.
Hubo dlas en que el dolor casi enloqueció á
Don Diego, y otros en que cobraba a.lientos y
esperanzas. En uno de estos últimos-un domingo por la ma.!'iana.-Julia había despertado
con deseos de abandonar la cama, se sentía meJor, y hablaba y se reía, y su risa y su voz tenían ese dulce sonido de los instrumentos de
música cuando se les aplica la sordina. Don
Diego no consintió en que se levantara, y ella
accedió á quedarse en cama á condición de que
le tocara piezas a.legres.
Y el pobre ciego preludió una mazurca en el
armonium, después una gavota, y como esta úl•
tima fuera un poco sentimental, ella protestó:
-No, abuelito, eso me ha.ce llorar, quiero música a.legre, alegre... Y el v.i ejo recordó un
aire grotesco de Offemba.ch; sus dedos iban y
venían con ligereza por el tecla.do, y las notas
chillonas figuraban gritos de alegría, desbordamientos de júbilo, carcajadas enloquecedoras.
-¡¡Te ha alegrado esta música, hija mía,
Ju ia no respondió.
Un calosfrío terrible estremeció las carnes
del anciano. De un salto se acercó á la cama y
gritó estrujándola con fuerza:
¡Julia! ¡Julia!
Julia había expirado.
SILVIO TALMA.

CHURUBUSCO
Sigue de la página 235

da; manda cargar una piezaá metralla; y a.puntanda personalmente sobre la cabeza de una
columna que va á desprenderse sobre el para·
peto, da fuego. Más por desgracia, una de las
chispas de la mecha Incendia. el parque próximo, poniendo fuera.de combate al cápitán Oleary y cuatro ó cinco artilleros que servían la
pieza, sufriendo el mismo general varias quemaduras. No por eso se desanimó, y firme y
denodado, continuó dando sus órdenes, lo misroo que el general Rincón, ha.blando paternalmente á los defensores, comunicando á todos
su mismo temple de Bronce Heleno.
Y es que el valor que suele salvar las batalla.s, que es la gloria de un ejército, aún en derrota, lo mismo que-el miedo y el pánico que
las pierde siempre y es la mengua de una Millcia., se comunica. de un modo a.sombroso á las
colectividades por medio del ejemplo.
Asi fué cómo en aquella magnífica. jornada,
los episodios de heroísmo se multiplicaron, y
puede decirse que fueron comunes á todos los
que se encnntraba.n en aquel recinto, cerca.do
por casi todo el ejército norteamericano, sin que
hubiera un solo defensor, jefe, oficial, solda.do
ó paisano, que no hubiese tenido un rasgo de bizarria marcial! Hubo allí ciudadanos, que no
habiendo jamás usado un cortaplumas, ni disparado una escopeta de ca.za, y existiendo calion1::s que no se usaban por fa.Ita. de artilleros,
se apresta.ron á ca.rg&amp;r y disparar las piezas como pudieron, con gravísimo peligro de sus vidas. Otros, sirvieron de ayudantes de los jefes,
y hubo padres que ha.cían fuego en el para.peto
al la.do de sus hijos!. . . . . .
Tres horas y media, sin un instante de roengua, duró el combate de fuego, terminando a.l
fin por la. falta de parque; y sin embargo, antes
de rendirse, los jefes resolvieron, con entusiasroo, cargar á la bayoneta.. Pero comprendiéndose lo Inútil y tem1::rario de semejante tenta.-

tiva, ordenaron el abandono de las defensas
exteriores, replegándose las fuerzas al interior
del Convento, no sin que algunos valientes como Peliúliurt. hubieran avanzado con el intento de seguir el combate al arma blanca: 1a.l dar
los primeros pasos, á pecho de'ocubierto, cayó
herido de muerte aquel gran mexicano!
Espantoso silencio siguió al estruendo de la
lucha, _¡)ermaneclenno los nuestros á la expectativa, tristes y sombríos por no poder seguir
batallando! El enemigo comprende entonces
que ha llegado el asalto decisivo y envía sus
columnas á la bayoneta. sobre los para.petos en
los que nota con a.legre sorpresa. que no se le
recibe á metalla como en las anteriores cargas. El capitán Smith, uno de los primeros que,
espada en mano, coronan las obras. viendo que
no se le hace resistencia, enarbola. por si mismo
la bandera blanca, impidiendo que los suyos
se entreguen á bárbara carnicería en venganza.
de los estragos que en sus filas causaron los vallentes defensores del Convento de Churubusco.
A las tres y media de la tarde habla terminado todo en el sombrío Monasterio, habiendo
tenido nuestras fuerzas una pérdida de 139
muertos y 99 heridos, la mayor parte artille•
ros ,quedando en poder del enemigo tres genera.les, 104 oficiales y 1,155 soldados prisioneros;
ha.bieudo perdido aquél, entre muertos y herí•
dos, 21 oficiales y 245 solda.dos.
Poco después de que cayó Churubusco, la división de voluntarios de Shildes que se habla
dirigido sobre Porta.les, tomaba este punto,
despu és de un desesperado combate, retirándose sus esca.sos defensores rumbo á la garita de
San Antonio Abad, donde, horas antes, habían
llegado parte de las tropas da Santa Ana y los
restos que defendían el puente.
Las tropas americanas persiguidoras contlnuaron su avance victorioso por la calzada,
hasta aproximarse á la garita, donde las contuvo el fuego de nuestros infantes, retrocedlendo la columna á incorporarse con el grueso
del ejército norteamerlca.no.
HERIBERTO FRIAS.

:1:t:t:t:J:!,!:t~=H:t:t:t~:!:t'i:t:t,!:t:t:t:t:tc!:t:t:t:1:n:1:1:1:1:1:t:1:1:1:1:1:1:1:1:1:1:t:t:1:1:t..• ..............u ... .................................f:.. f:..E:f:f:..f:f:.. f:H,f:f:.. f:H,

OCTAVO CONCURSO SEMANARIO
.a.................... ... d.

Este concurso está dedicado á nuestras lectoras que gustan de los versos. Para resolverlo, basta con cumplir estos requisitos:
Búsquese en cuáles anuncios de este numero se encuentran las letras
exacta.mente iguales á las que se ven en los puntos siguientes:

y ........ ............. .. .... A

.u ..........· ............... t .
·· o ···· ·· ··· ·· ·········

·r · ·

... d........... ........ e.. .
.. s ................. i. .
. . e .. ....... ............ .n..

Y ...... . ................ S
En seguida ha.y que substituir cada uno de los demás puntos por una
letra, hasta. llenarlos todos, de manera que resulten los dos primeros cuartetos de una composición de autor mexicano.
Las soluciones deben contener la expresión de los a.nuncios que contienen las letras; los cuartetos cuyas letras están suplidas por puntos, y el
nombre de la. composición y de su autor.
Las soluciones se remitirán bajo sobre dirigido á &lt;El Mundo Ilustrado,&gt;
departa.mento de concursos, dentro de las dos semanas siguientes.
Se darán tres premios á las tres mejores soluciones que se reciban.
Los premios serán:
Un a.lbum para. tarjetas posta.les.
Un artístico bibelot.
Un lote de libros de poesia.s, edición de lujo.

'!~:t :t:t:t:t:t:! :t:t:!:t:t~,t:~,!,t:-H :J,t,t :t:t:t'i:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t.....f:.. f:f:f: f:•f: f:f:f:f:..f:f:..f: f:f:f: f:f:f: f:f:f:f:f:f: f:f:f:f:f:f: f:f:f: H-:f:f:f:f:f:f:f:

Resultado del Quinto Concurso

-LA TEORIA DE DARWIN-

LAS FEOHAB RIBTORIOAB

Recibimos un gran número de soluciones al
quinto concurso de "El Mundo Ilustra.do," que
se refiere á las fechas históricas. Fué un torneo muy interesante en el que tomaron parte
muchos subscriptores afectos á la historia..
El primer premio corresponde al Sr. F. H.
Herrera, de Lerma., Estado de México, gue nos
remitió una list,a. de 188 fechas históricas, de
las cuales si bien es cierto que algunas no se
relacionan con la historia de México, la gran
mayoría (ciento cincuenta y una) si son de suc1:;sos acaecidos en nuestro pafs. Todas esas fechas fueron formadas con la combinación de
los guarismos contenidos en los números de las
páginas 138 y 146 única.mente, y algunas de esas
fechas son verdadera.mente interesantes.
El st&gt;gundo premio corresponde al Sr. B. M.
Ga.rzá. Treviño, de Monterrey, Nuevo León,
calle &lt;1e Villagrán 20. quien nos remitió una
lista de 82 feclla.s, forma.das por la combinación
de los guarismos contenidos en las páginas 138
y 157 De esas ochenta y dos fechas, dos no es·
tán enteramente exactas, como son la de la.
fu11da.cióo de México y la de la entra.da del virrey Ma.arique de Zúñiga, de manera que la
lista. se reduce á ochenta soluciones correctas.
El tercer premio corresponde á la Srita.. Luz
Villa.nueva., cuya dirección es Torreón, c_oa.hu!la avenida Matamoros 1,423. La se!'ionta V 1llanueva. nos envió una lista de 18 fechas todas
correctas, formadas de la combinación de los
números contenidos en las páginas 127 y 128.
Las personas mencionadas tienen á su disposión los premios ofrecidos.
·

243

EL l\1UNDO ILUSTRADO

Edificio que ocitpa la Legación de Austria.

El cumpleaños del Emperador de Austria

En todos los lugares de la tierra donde hay
súbditos de Su Majestad Francisco José, Emperador de Austria y Rey de Ilungría., se celebró con grao entusiasmo el d1a diez y siete da
los corrieotes, el aniversario del natalicio del
anciano mana.rea..
Francisco José es el decano de los monarcas,
tiene setenta y ocho años de edad y sesenta de
emperador; du ra.nte su reinado ha sufrido grandes vicisitudes, y los ú ltimos años de su vida
han estado amargados con el sentimiento de la
probable y casi segura desmembración de sus
dominios á su muerte; este sentimiento fué el
que hizo tan dolorosa la enftrmedad del emperador hace cerca de un año.
La colonia austriaca., residente entre nosotros, no es muy numerosa, pero sus miembros
pertenecen á la clase acomodada. de nuestra
sociedad; entre ellos se organizó una fiesta para celebrar el fausto ani versa.río. Dado el carácter neta.mente católico de los austriacos, se
comprende que la parte principal de la fiesta
fué de índole religioso. Por la ma!'iana. se celebró una misa en el templo de Santa Brígida.. á
la que asistió el señor encargado de negocios
de la legación austriaca., Baron Hye de Glunk
y los miembros prominentes de la colonia, así
como varios del cuerpo diplomático.
Por la tarde á las cuatro, el señor Barón
Glunk ofreció una comida en los salones de la

legación. á la que fueron Invitados los ministros y representantes de las naciones a.migas y
los miembros distinguidos de la colonia. Antes
de la comida, el señor encarga.do de negocios
recibió en la misma legación las felicitaciones
de la colonia y de sus a.migo~.

S. M. Francisco José, Emperador de Austria ( de un
magnifico retrato que existe en la Legación).

La gratitud es la memoria dd corazón.

•••

La esperanza es el sueno de un hombre despierto.

•
••

Cómo vive esa rosa que has prendido
Junto á tu corazón?
Nunca hasta ahora contemplé en la tierra
Sobre el volcán la flor.
Becquer.
4

•

4

El amor no siempre dá la felicidad, pero hace pensar
en ella con frecuencia.
4

Barón Hye Glunk, Encargado de Negocios
de Austria.

.
•

A cierta ciudad llegó,
un campesino ya viejo,
y admirado se quedó
delante de un gran espejo.
Y su rostro contemplando
dijo al punto, ¡voto á tall
y qué cara de animal
tiene el que me esta mirando.

En la Asociaciónin~~:~~~~~a:ei/r:;~:::,:t· abi':rlo un(~almP_eon~lodd)e boliche: que comenzó el lunes último. Nuestro fotógrafo lomó las
americanos a a izqmer a y mexicanos ( á la derecha) que abrieron el torneo.
En 4000 años A . J.

En 1908 de la Era cristiana.

ll 7

�244

EL MUNDO ILUSTRADO

245
EL :MUNDO ILUSTRADO

LA VUELTA AL MUNDO EN AUTOMOVIL
LA THOMA.S EN EL JA.PON

NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL

......

(CONTINÚA.)

M

E detengo {letriflcado sobre el primer escalón;
una actriz en mi cocinal es decir, una alumna del coriservatorio
Que promete! vaya si
promete! .. .. .... La
voz, aunque s ó Io
emitida á medias,
es de una pureza,
de una suavidad y
de una frescura que
no tienen las pari·sienses ni á I os
quince años; frescura de botón entreabierto; de ruisei'ior
que por primera vez ensaya su escala completa .. .
A pesar de todo desciendo, entreabro la puerta de la
cocina, y debajo del pi~o de gas que desplega sus alas,
veo no á una Margarita, sino á una Mireille. la Mirei!le
pimpollo de las bodas p.imaverales: una Mireille con
una cara llena de finura y de talento, con una sonrisa
alegre, una voz alegre y unos ojos hermosos y también
alegres. Con una mano sostiene un espejo con mango Y
se mira con satisfacción. Con la mano que le queda libre
se arregla su tocado y la toca de encajes que lo cubre,
el alfiler de su ancho listón, y la cruz de oro de la "capella " -del pequei'io triángulo de carne rosada que dell ver entre sus pl_iegues el fichú de musellnas.--Empieza de nuevo su ana:
Ah! Ah! Ah! je ris ....
y lo cierto es que, á pesar del cambio que con rapijez
inaudita se opera en su cara luego que me ve, la risa
queda anidada en la multitud de oyuelus quetienejuntQ
á la boca, en la barba, en me;iio de cada una de sus me•
jillas!. . .
.
Pone su espPj 1 sobre la mesa, y con una reverencia
de "soubrette'' Luis XV, me pregunta:
-¿De,ea el señ Jr? .. ,
Desoué,, con una volubilidad de mariposa:
-¡Oh! si hubiera sospechado que el sei'ior iba á llamu, no nubiera enviado á mi tío Merlln al correol pero
si el señor necesita algo? .... ¿un poco de agua?... ¿agua
caliente? .. .
No se equivoca, aunque sólo haya yo aprobado por
me;ilo de dos monosllabos Inarticulados. Me siento en
un1 pJ,ición riJlculamente desveílta¡osa con mi chaleco, en mangas de camisa y con mi o la en la mano, delante de e,-ta reina de ópera cómica: tan hermosa, tan
h~rmosal .... cómo cantaba hace un momento; tan herm&gt;sa en su persona, en su traje, con su delantal de seda rosa y am u11la, sus muselinas y su joyasl ....
Aielanta ella su mano para tomar la olla, y á mi me
dan ginas de retirar la mla; siento deseos de decirle que
quler&lt;l agua natural y no sacada de un manantial má·
gico; pero ella toma la olla con rapidez; la pone junto á
la hornilla, debajo de la llave del baño·dt!•Marla, y el
agua sale cayenJo más al rededor del trasto que dentro
dt él. Sus deJitos, sobre los que caen ale;unas gotas d_e
agua hirviendo, se levantan asustados. Entonces le quito el jarr,:, y le dig ,:
- Déjeme usted trabaju en su lugar; usted va á quemarse!
Ella replica como vejada, por no haber sido bastante
f.ierte:
-¡P.iro usted también! ....
--¡Absolutamente!
y tiene razón; me quemo, pero no por eso dejo de protestar lo contrario: mas al levantar mis ojos ante su
cara-nuestras cabezas casi se tocan, pues ella se ha
q.idad1 inclinada, mientras yo tengo la olla ante el
horno- me doy cuenta de que se divierte de una manera prodigiosa con los temblores de mis manos rociada, de agua caliente .... De repente lanza un grito Ycierra la llave del ag11a, en el m,mento en que el jarro se
habla llenado y el agua caliente me iba á inundar por
estarla viendo.
-Me permite el señ)r .
Tiende ,fo nuevo su mmo de muñeca; pero yo opongo
una generosa prohibición:
-¡No, no, es inútil!
Al llegará 11 puertt de la cocina me vuelvo; me dan
ganas de preguntarle:
.
-¿Qaién o, enseñó á cantar_de esa manera?
Pero llabria que hacerle un sin fin de preguntas semejante~:
-¿Qlién os ha ensei'iado á ser tan hermosa, tan ~raclo,a tan fina, tao espiritualmente alegre, á vestiros
con e~e encantador vestido, á burlaros de las gentes con
tanta gracia, y por fin, por to~os los santos del cielo,
qué milagro os ha hecho venir aqul, hada maléfica ó
princesa en decadencia, para manejar las canastas y las
cacerolas de un solterón?
Al rasurarme me hago estas preguntas-y me preocupo taoto con ellas que no puedo evitar hacerme dos ó
tre, cortadas. Merhn llega con sus prisas de oso, y se
pone á sacar mi ropa interior y exterior en medio de un
trém?lo continuado de excusas. Balbute un poco delante de mi 1'.0mo yo hace un momento ante su sobrina.
- Miette acabó de escribir una carta para "la tierra"
y fué necesario llevarla al correo inmediatamente, sin lo
cual no hubiera salido al dla siglhmte .. .
El gran mal. Una carta de m1 co:inera que hubiera
llegado con unas horas de atraso, y mientras, yo esperando mi agua caliente. Guardo mis reflexiones para mi
solo y le digo:

- ¿Sabes que tu sobrina canta muy bien?
Merlin levanta los hombros.
-¡Ya lo creo que lo sé! Como que no hace otra cosa
durante todo el dla. Sobre todo, cuando el señor toca el
violln ó el piano, ella canta los mismos trozos .
-Ah! .... además es evidtnte que ha cultivado su voz.
Merlin me da mi corbata y me pregunta admirado:
- ¿Pero es que la voz se cultiva como la tierra?
-Tú lo has dicho, mi querido Merlin.
Y sigo diciendo para mi solo:
-Y aún debe haber hallado á 11n profesor muy bueno .... quizás algún artistn retirado .... quien le habrá
dicho probablemente que si viene á Parls como cocinera,
con el tiempo podrá hallar un trabajo agradable ...
Después digo en alta voz:
- ¿Yqué hacia tu sobrina en "la tierra" ? ¿Ya estaba
en estado?
-En estado¡ Ella, Miette? ...
-Tienes razón, es aún demasiado joven.
-Seguramente, señor, y salvo el estudio, no ha hecho
nada todavla.
-Ah! con que ha estudiado? ... entonces me admiro
de que no se le haya ayudado para hacerla una institutriz en vez de una cocinera.
-Es que Miette dice que prefiere ser codnera, encuentra el oficio más ventajoso: una institutriz gana
seiscientos trancos al afio sin nada más, mientras que
la cocinera de la casa de usted gana los mismos seis•
ciento.s francos y además tiene los alimentos, la casa,
ti lavado de la ropa y ....
Yla sisa, verdad~ digo yo rlen:lo ... no melonlegu?s;
es la costumbre, y yo sé que gracias á ti no salgo tan
mal librado como pudiera. Pero palabra de honor c¡ue tu
sobrina no ha perdido el tiempo en lo que concierne á la
aritmética.
-Ni en nada señor! Qué val
De improviso me asalta una idea:
-Pero, oye, no temes que la casa se convierta dentro
de poco en la hablilla del barrio si se ve á tu sobrina
salir y entrar con su traje de arles1ana?
En cuanto á eso el senor puedeestartranquilol Jamás
de los jamases se viste Miette de esa manera para salirl Se l.i hice jurar en el pueblo.
-Ah! entonces queria?
~Sei'ior, declara Merlin, Miette quiere todo lo que es
extravagante,
-Y tú haces todo lo que ella quiere, no es as!.
- No h11.y más remedio! pero en lo que toca al traje
de arlesiana en las calles de Parls, sabe que no me decidirá por nada sólo que, como ella dice, en la casa no
hay riesgo.
lQue no hay riesgol oigan u~tedes eso! . ... y ¿qué sabe ta senorita Miette de si no hay riesgo?]
En estos momentos, y mientras me hago el nudo de la
corbata, me contemplo al e~pejo y paso revista á mi cabeza de solterón. No hay un sólo lugar falto de pelo ni
una sola cana: y esto da siempre gusto, aunque se haya optado por la prudencia del celibato . .. . M~ pongo mi
abrigo, que Merlin sostiene; tomo mi bastón, mis guantes y mi sombrero, y voy á comer á la casa de la señora
de San Marcel, de donde regreso más temprano de lo
acostumbrado, para ponerme á escribir niñerlas.
Bueno, y bien pensado, ¿son estas verdaderas ninerlas? Yo que en Oriente me lle expuesto á la fiebre de
las excavaciones y del clima, con la esperanza de hallar
un bajo-relieve que me revelara fa clase de instrumento
que tocaban los efebos babilónicos en el cortejo de Semlramis, bien puedo dedicar un momento de atención á
las modificaciones sorprendentes que están por verificarse en nuestra sociedad. Yo, como todo el mundo, no
he dejado de vituperar la "instrucción laica y obligatoria" rela de ella, por no llorar, como todos los demás;
prevela ó su ponla, sus efectos desastrosos: la deserción
de los campos, el desenfreno de las ambiciones; la gran
cantidad de personas á quienes iba á llevar fuera de su
ciase.y de su medio; por lo tanto, puedo también notar
de paso alguna de sus ventajas. Evidentemente la instrucción desba~ta al pueblo; el esplritu y el cuerpo evolucionan al mismo tiempo; cuando una campesina armoniza su ortografla, 110 está lejos de armonizar sus
actitudes y sus gestos; al mismo tiempo que se educa
su gusto en lo que concierne á la literatura y las bellas
artes, se educa también en lo que toca al diflc1l arte de
la buena apariencia, la hace que tienda hacia la gracia,
hacia el encanto, y que se convierta en una verdadera
mujer! A~I, pues. por ejemplo, qué diferencia entre esta
fresca "Mirlelle," á quien vi esta noche en mi cocina, y
el buen hombre de su tlo, tan honradamente palurdo! . ..
La instrucción nos va á librar de la maritornes. quien
infestaba con sus zuecos los corredores de nuestras ca•
sas; de hoy en adelante, en los cuartos de los criados
reinará la verdadera mujer, y no dejará un sólo rincón
de la casa sin elegancias y sin sonrisas .. .... No estoy
descontento de tener al lado del modelo mejor conservado de los criados viejos el más exquisito y precoz de
las cocineras del porvenir .. . .
DIARIO DE MIETTE.

Viernes 6 de diciembre.
No salió tan mal la primera escaramuza! .... .. La casualidad tuvo algo que hacer en ella! y no, no! no fué la
casualidad, ese dios de madera más maligno que bien
intencionado:-diré mejor que la ProviJencia; la Providencia que tiene labios para sonreír a nuestros ensuenos y brazos para arrullarnos mientras que se realizan . ...
Merlin no dejaba de repetirme que á la primera entre-

vista mi primo conocerla "mi condición" y me harla re
gresar á los Angles, de donde no debla haber salido. Yo
le sostenía lo contrario, y veo que no tenla razón. Ayer
por la mai'iana entré por distracción á la cocina, lo 4ue
no hago nunca cuando está en ella alguno de los repartidores, y el de la lecherla que á la sazón hacia su
entrego, me saludó con la gorra en la mano, diciéndome:
-Buenos dlas, sei'iora.
Yo incliné la cabeza y me escapé para el cuarto de
c_riados, desde donde of al muchacho preguntará Merhn:
-¿Cómo, ya se casó el patrón?
No sé lo que le contestó Merlin, pero me vi obligada
á hacer Justicia á sus previsiones, y á fin de que mt comedia no se eche á perder desde el primer acto, resol vi
ponerme mi traje de arle~iaoa. Y no con l11, esperanza de
evitar la catástrofe, sino para alejarla traidoramente lo
más posible. Merlín dejó de oponerme su veto. Esta noche me vestl para un ensayo general, comprendiendo que
se acerca el momento en el que debo presentarme ante
mi primo.
Y él fué quien se presentó delante de mil Me hallaba
lista, afortunadamente, y ful á la cocina á mirarme en
un espe¡o á la luz de dos tl3mas de gas¡ al ver el brillo
de la cruz de la " capella," me acorde de la tonta de
Margarita y me puse á cantar la aria de las joyas á to•
da mi voz.
Por dos veces el ruido del timbre me hizo perder el tono; el "amo" llamaba á su ayuda de cámara. Merlin
habla s~hdo á la calle para llevar al correo una carta
que escribl á Maese Loriol. Y como parece que mi primo
se gula, come yo, de la máxima del Corán respecto á la
montai'la, al levantar la cabeza me lo encuentro á la
puerta de la cocina en mangas de camisa, y con una
gran olla en la mano ... ... Excusas, reverencias, ofrecimiento de servicios á .... "el señor."
El señor me devuelve los primeros y rehusa los segu:idos: él mismo tomará su agua del baño de Maria .... Yo
protesto, me precipito, y el resultado de todo es que
nuestras cuatro manos se cuezan Juntas ....
Tal vez esto no ha hecho mucho daño al senor, porque
me da las gracias y, á la p11erta de la cocina, á pesar de
que el Jarro está desbordándose de agua caliente, se
vuelve á mirarme como si sintiera pesar de irse arnba.
Parece que después Merlin ha sido interrogado largamente acerca de su sobrina: ¿que dónde he aprendido á
cantar? .... Que por qué no se me ha dedicado á otra cosa más que a cocinera? .... seguramente que con mi apa•
riencla y con la inteligencia que parezco tener hubiera
podido aspirará más!
-Pero en fin, ¿espero que no tenga aún ninguna sospecha?
Merlln se ve obligado á contestarme:
-Oh! tu traje lo pierde, yo creo; de todos modos, todavla no "arde!"
Y no "arderá" tan pronto. Figúrense ustedes lo que
serla un desenlace en la primera página de un libro? ....

Empujando el "A11to."-F1enle al
JJfar del Japón.

La gran carrera de automóviles Nueva.York-P&amp;.rís terminó sin hacer más ruido
que el que hubiera.hecho el acontecimientodeporti vomás banal del mundo. Ciertamente la proeza de los intrépidos automovilistas que at,ravesaron la América
en su parte más amplia, Asia y Europa,
merece algo más, aunque no sea sino por
su temtindad y su energía, de las que
han dado más de una prueba.
Son conocidos dti nuestros lectores los
trabajos á que se vieron expuestos en los
grandes desiertos del nuevo mundo, por
la relación que de ellos hizo el comisario
de la carrera: Bourcier Saint-Cha!Iray.
Lleg ada á J'okohama.-El fin de 1majornada.

tos, pues el segundo cambió todo su juego rodante al
lle~a.r á Asia, y por esto quedó fuera. de concurso.
Tantos cambios, retiradas y modificaciones acaba.ron
por modificar hasta. la denominación de la carrera..
El «New-York-Pa.ris&gt; se convirtió en &lt;la vuelta al
mundo;&gt; esto fué favorable para el alemán que dió por
terminada la carrera al llegar á Berlín, de donde salió
Limpiando el camino
sobre sus propias llantas; además, su llegada á Paris
de estorbos.
no tenia objeto, puesto que había sido «descalificado.&gt;
El carro italiano salió de Paris y allí debe regresar, sabe Dios cuándo.
Para el americano fué para el que fué menos cómodo el nuevo arreglo, como fraguado en Europa., no se dará por termina.da su ta.rea sino hasta que llegue á Nueva
York. Eso no obsta para que ha.ya si~o el vencedor en la carr~ra., es e~ primero que
llegó frente á las tribunas de «Le Matm,&gt; integro y con las mismas piezas con que
salló de Nueva York; se separó del itinerario, lo mismo que los demás, por dificultades Insuperables y, para. que nada falte, cablegramas de última hora hacen saber que
llegó á Nueva. York el sábado último, donde Roberts declaró que tanto él como sus
acompañantes y la máquina están listos para emprender el viaje, de nuevo, en seguida..
Triunfó en toda la linea., pero á costa de cuántos trabajos y fatigas. Después
de la travesía de los Esta.dos Unidos, que nuestros lectores saben que no fué cómoda, vino la del Japón.

DIARIO DE MARCOS.

Sábado 7 de Diciembre.
¿Habré espantado á mi ruiseñor? Miette ya no canta.
Sin embargo, Merlin sostenla que ella segula las piezas
siempre que yo. tocaba en el vlolfn ó en el piano. Esta
mañana, antes de ponerme á estuaiar, ful á paso de gato con medias, á abrir la puerta del sub-suelo, y dejé
entreabierta la de la sala; después, de tiempo en tiempo, me detenta en medio de una frase melódica para escu.:har, pero nada se ola abajo .... ¿Tendré el ·aspecto de
un ogro ó de un enterrador? .... ¡Pobre chiquilla! La habré privado del único placer que podla conseguirse en
medio de su existencia tan humilde y tan monótona?
Domingo 8 de Diciembre.
Miette ha recobrado la voz. A la hora de mi café con
leche-Merlin tiene la mal I costumbre de traérmelo á la
cama cuando me he acostado un poco tarde-dije á mi
viejo criado:
-No se oye más á tu sobrina en la casa; el otro dla
me dijiste que canta todo el dfa: ¿tendrá por desgracia
catarro?
Como si acabara de aventurar una suposición ofensiva, Merlin me responde vivamente:
-No señor! Miette nunca se acatarra, sino que teme
molestar á usted.
Entonces, con una elocuencia que á mi mismo me admiró, encargué á Merlin que la sacara de su equivoca•
ción: ¿Es acaso que él y ella tiemblan ante mt como á
los pies de un tirano? Se consideran por ventura como
mis esclavos? O es que fa casa es un claustro ó una
prisión? Y en caso de que se cantara en el cuarto de
criados, ¿en qué podia molestarme esto? Cie1tamente
que yo no me daba un comil,o de lo que pasa abajo ....
Que Miette canta de la mañana á la noche . ... tanto mejor. será una distracción oirla ....
Sin darse cuenta de las contradicciones de mi discurso-yo mismo no las he notado sino al escribirlas- Merlin, al llevarse un platón, me hace plácidamente la siguiente respuesta:
-Bien, señor, voy á decir á Miette que cante; el señor puede estar seg\lro de c;ue no de¡ará de hacerlo
más .. ..
Y, durante toda la mañana, Miette en el subsuelo,
abandonando los quehaceres de la casa, y yo en la sala,
hemos hojeado juntos una media docena de operetas y
de óperas cómicas, tanto nuevas como viejas: El Duquesito, Rip, Manon, Mignon, Carmen y aún Luisa!
(CONTINUARA.)

1

berts seguramente no se es
peraba un recibimiento tan
frío.
Ha.y la circunstancia de
que es el único que ha llegado á Paris, y probablemente
será el único que llegue. 'En
vista de que los carros no
cumplieron el itinerario propuesto al prlnci_pio por &lt;~e
Matin, &gt; el periódico avisó
que retiraba el trofeo prometido y sólo da.ría á los vencedores recompensas en numerario, bien mezquinas por
cierto. Los corredores á su
vez, los franceses al menos,
declara.ron que no seguirían
la carrera, y se retiraron de
ella al llegar á las costas del
Asia..
Queda.ron el americano, al
alemán y el italiano, y sólo el
primero y el tí.ltiplo comple-

U;, limosnero original.

Los trabajos que pasaron en los
viejos continentes no son menos
dignos de tomarse en consideración, y por lo tanto, es extrafio que el hecho de la llegada.
de la Thomas á. París no haya
sido celebrado con el entusiasmo
que era de esperarse de los franceses, siquiera por haberse originado en Francia. la. idea de la
g ran prueba.
¿Se deberá esto quizás á la.
circunstancia de que ninguno de
los cuatro carros franceses, de
los que tanto se esperaba., llegó
hasta las tribunas situadas frentti al edificio de «Le Ma.tin'?&gt;
¿Será que el espíritu automovilístico francés está de duelo
por su reciente derrota en el clr
culto de Dieppe'l Sea de ello lo
que fuere, lo cierto es que RoQuitando las piedras del camino

Una ovaci6n escolar.

�246
EL l1UNDO ILUSTHADO

Las Grandes Industrias Nacionales

247

EL MUNDO ILUSTRADO

Instantáneas tomadas por "El Mundo Ilustrado,"
de los actos principales del
Club Hércules.

Exitos en el extranjero.
Entre las industrias á las que debe su innegable prosperidad el floreciente Estado de Jalisco hay una, fuente de grandes riquezas y en
la que se hao invertido fuertes capitales, los
que producen pingües ganancias á quienes de
ella se ocupan.
Nos referimos á la Industria mezcaler:i., cuyo
producto es conocido y consumido en todo el
país, con el nombre de &lt;vino tequila&gt; La región del Estado de ,Jalisco propia para el culLi vo del agave, planta de la que se extrae el
tequila, es muy extensa, y, por lo tanto, y en
vista ,le los grandes beneficios qne aporta, muchas personas se hau dedicado á la repetida industria, pero no todos con el mismo éxito.
El señor Don José Cuervo es uno de los que
en mayor escala, y con un éxito más lisonjero,
han empleado tiempo y ca.pita.! para la explotación del agave.
Confiando el citado fabricante en la calidad
de los productos cie su gran instalación iudustrial, los envió á la exposición celebrada recientemente en la capital del Reino de Espalia, y la mejor prueba de que su confianza fué
fundada, es que el jurador calificador concedió
al tequila presentado á certamen un Gran 'P,emio por sus excelentes cualidades.
A la amabilidad del selior Cuervo debemos
el gusto de ilustrar esta página con una re-

Fachada de la casa Cuervo en Guad.ilajara.

Todavía tuvieron que tropezar los viajeros
con otra calamidad, y no la menor: el hambre.
La alimentación principal de los nativos del
,Japón la. constituye el arroz cocido y preparado
en forma de engrudo moreno ó en tortas, que
ponen á secar sobre los tejados donde se corrompen y se cubren de coloraciones muy hermosas
á la vista, pero muy poco apeteci!:&gt;les para los
paladares europeos y americanos.
Una vez que, cansados de esta comida, pidieron los viajeros un pedazo de carne de cualquier clase, los japoneses cogieron una gallina,
el animal que ha!laron más á mano, y le arranca.ron las plumas; todavía viva la empezaron á
destrozar, y colocaban los trozos á la lumbre,
lo que daba por resultado que mientras que el
exterior estaba quemado, el interior estaba
sangrando todavia; e~to tampoco era muy apetitoso, y .... no habla nada más.
A estas dlfirultades se expusieron los viajeros en el Ja oóo, y despué3 siguieron su viaje
por Asia y Europa, desafiando á cada paso dlticultades que á cualquiera menos animoso lo
hubieran desanimado, como para probar que la
parte del camino que no se hizo fuéporque abi:.olutamente está fuera de la posibilidad humana .

..

El "Club Hércules."

Medalla y Diploma otorgados en Madrid á la casa Cuervo.

producción de la medalla y diploma que
acreditan ese Gran Premio, lo cual servirá, al
mismo tiempo, como estimulo para los industriales de la República, especialmente para los
del Estado de Jallsco, y como nota altamente
honrosa y de justo orgullo para estos últimos,
y muy en particular para el inteligente y laborioso seilor Cuervo, que se hizo acreedor á él.
Nos proponemos aprovechu la oportunidad
que se presenta, con motivo de la citada distinción al señor Cuervo, para dará conocer
detalladamente la industria mPzcalera, para lo
cual nada será más apropiado que una visita á
la completa y bien acondicion~da instalación
de la fábrica que acaba de hacerse acreedora á
:m Gran Prnnio en la exposición de Madrid. Entonces esperamos tener el gusto de publicar el
retrato del modesto indu,¡trial, quieo se rehusó á que se publicara, al mismo tiempo que
P.I facsímil del Gran Pnmio á que su JaborioiJad y talento lo hicieron merecedor.
~!~

-,,..,

LA VUELTA AL MUNDO EN AUTOMOVlL
Sigue de la página 245.

F,._ta no fué t,am poco, ni con mucho, cómoda
ó fácil, una sola dificultad se habla descartado:
la. ele tomar un camino oor otro, pue:.to que no
h~y más que uno, pero éste es tan ruinoso y a.e
c1dentado que recorre una distancia cuatro veces mayor, cuando menos, que la que hay entre
Yokohama y Tsuruga, puntos_finales de la travesía japonesa de la Thomas.

Por la topografía del terreno, las islas niponas no son más que los picos más altos de una
cadena de mootalias submarinas, el automóvil
no es vehiculo de moda en el país del Sol Na.
ciente, y probablemente nunca será; el medio
de transporte más apropiado es el c:ljinrikishac.
Con esta palabra se designa al mismo tiempo á
un carrito de dos ruedas con capacidad para
una persona y á un vigoroso muchacho japooés
que lo empuja ó tira de él segúu lo exige el camino.
A esta clase de vehiculos está adaptado el
camino, por lo cual su anchura media es de sesenta centímetros, el automóvil necesita como
mioimun un metro sesenta; las curvas son tan
cerradas que un caballo tendria dificultades
para pasar por algunas y las pendientes llegan
á ser de cuarenta y clucueota por ciento.
Para hacer practicable este único camino
que se hallaba en tao lamentables condiciones
para el cauto&gt; fué necesario ensancharlo casi
en su totalidad, ampliar las curvas y reducir la
inclinación de las pendientes.
'En la parte del camino que rodea al volcán
cFushi&gt;, no fué posible esto t1ltimo y hubo que
recurrir en muchos lugares á la ayuda de los
habitantes de la región para que e'llpujaran el
carro, pues el motor se 11egaba. absolutamente
á prestar sus servicios. Ademl\s de todo lo dicho, el camino estaba obstruido por toda clase
de obstáculos; había grandes piedras que se necesitaba quitar á mano; troncos de árbol que
algún lefiador de mala memoria había olvidado en plena vía.

El &lt;Club Hércules,&gt; agrupación deportiva de
reciente creación, celebró la noche del catorce
del actual, una exhibición atlética ea el salón
principal del casino de la cercana ciudad de
Guadalupe Illdalgo,
A los socios del nuevo club se unieron los del
«Olímpico,&gt; lo que dió mayor atractivo á la
reunión. El programa de ella se compuso de
ocho números que llamaron la atención por la
limpieza y agilidad de los que tomaron parte
en ellos. De los cuatro números correspondientes á la primera parte, llamó especialmente la
atención el asalto á sable, entre los t,eolentes
cle artllleria Alberto Ortiz y Eduardo Parellón.
Se declaró vencedor al señor Ortiz, haciendo
constar que su contrario habla tenido ataques
y paradas dignas de mención especial.
Entre los uúmeros de la segunda parte, hubo
una lucha l!'reco- romaua, entre los señores
Lamberto Ileroández y Alejandro Garrido Alfaro, quienes demostraron, además de un buen
desarrollo físico, un estudio perfecto del arte
de la lucha.
El número final del programa era esperado
con impaciencia; se trata.ta de una exhibición
dP, box entre el campeón mexicano Carlos de la
Tijera y su discipulo el selior Ricardo Ortiz;
naturalmente que esto no fué un combate, pues
el señor Ortlz no podía esperar un triunfo de
su profesor, de quien a dijimos que es considerado como el campeón del box en México,
pero fué una viril exhibición de conocimientos
y agilidad en el arte de la defensa y el ataque
con los puños.
Los demás nñmero&lt;i del programa, aunque no
despertaron tanto Interés como los citados,
fueron del agrado del público que llenaba. el
salón escogido entre los inteligentes en cuestiones deportivas. El club prepara otras fiestas
de la misma clase, que serán, sin duda, del
agrado de los amantes del deporte.

00

Lucha greco-romana entre L. Hernández y
Conrado Mena.
Alberto Arias levantando una bala de 100 libras.
Ejercicios de barra.

�24:8

l!:L MUNDO ILUSTRADO

r,t, MU'.'&lt;DO tLUSt'l:A t){)

ta nutoa línta átuliacán
La vía del Sur Pacífico es una de las que se
han constrnído con más violencia en el país Y
de ello son una prueba las noticias que acerca
del avance de los trabajos ha venido publicando, dia por día, la prensa.
El tramo de Guaymas á Culiacán mide 549
kilómetros.
Al empezar el afio la vía había entrado ya á
territorio sinaloense y el 16 de Enero hallábase 25 kiló'.lletros al Sur de San Bias; lugarejo de
poca importancia situado á orillas del río del

~CASTelLANA
CENIZA
Se abrió tu nueva caja, espectro frío,
ídolo de mi amor, y al ver tu huesa,
un intenso estupor nubló mi brío
viendo lo que adoré vuelto pavesa.
Tus oídos, cual grietas desgarradas,
se abrían en tu cráneo pavoroso,
por donde entró la vida á bocanadas,
hecha orfeón y cántico grandioso.
Allí estaba tu risa, amarga risa:
cuajóseme la sangre al ver que era, ,
no la fbr de tus labios indecisa,
sino el reir de fosca .calavera.
Allí ataban tus dedos sus tendones,
dedos que hicieron blancos, ideales,
al rumor musical de sus bordones,
las abejas con miel de los panales.
Allí estaba tu frente sin cabellos,
la que besé por bien pensada y buena,
ara fría sin luces ni destellos,
de roto altar tristísima. patena.
Allí estaban huesosas y amarillas
¡oh dolor desolado! las triunfales
rosas hechas de luz, que en tus mejillas
abrió un ángel con dedos virginales.
Allí estaban tus senos extinguidos,
manantiales cegados y dolientes,
lo mismo que sin pája.ros dos nidos,
lo mismo que sin música. dos fuentes.

Alli estaban tus cuencas descarnadas,
tus órbitas horribles y sombrias
iguales á dos luces a.pagadas,
iguales á dos lámparas vacías.

Yo lle tenido otras musas-hadas ó diosas,
y á sus pies he arrojado-mirtos y rosas.

Amor rendido,
al que dieron en pago-desdén y olvido.
De tí, linda mufieca-no desconfío,
y aquí te dejo un dulce- recuerdo mir.
¡Sé muy dichosa,
cuando se abran tus alas-de mariposa!
1908.

FERNANDO DE ZAYAS.

m
LA VIEJA ANDAtilEGA
~i'i'

Tenue lampadario con su luz incierta.
de la vieja urbe alumbra la puerta.,
que malos guardianes dejaron abierta..
Como una luciérnaga. está el farolillo
dando luminaria con su escaso brillo
al muro vetusto y al fuerte rastrillo.
Allá en el postigo su cántiga afleja
cant;i. el centinela, y a.bajo en la re¡a
un lebrel dormita. Y pasa una vieja.
Y pasa una vieja de rugosa boca.
Vieja de la noche, ¿dónde irá la loca?
¿dónde irá la vieja de monjil y toca?
El lebrel la. siente y aúlla. Ella avanza,
y pasa. el rastrillo, y al campo se lanza,
y el largo sendero de flores alcanza.
Va cantando alegre conforme camina.
coplas muy joyosas con su voz divina,
y nadie oye el canto de la peregrina.
Lejos de poblado quiere ver el día.
Dejadla que cante, dejadla. que ría,
dejad á la. vieja que es la poesía.

¡Y ese puñado de podrida escoria
fué lo que mis sentidos a.doraron,
lo que fué mi ilusión, mi fe, mi gloria,
lo que á su luz mis ojos se cegaron!

Porque ya está sola canta alegremente.
Por mofa. en la villa la tuvo la gente,
la noche es su herma.na, y hermana demente,
protegió su huida por aquella puerta
que malos guardianes dejaron abierta.

¡Y son aquellas cálidas pupilas
estias órbitas á ridas y hueras,
y sus miradas hondas y tranquilas,
y los lirios de azul de sus ojeras!

Y avanza cantando, querella ó conseja,
y nombra poetas como hetaira. vieja,
de antiguos amantes recuerda los nombres.

Se deshizo el poder de tu portento,
vida pulverizada por la muerte;
se evaporó tu a.lado pensamiento
y ya jamás me gloriaré de verte.
Tu sombra al contemplar por vez postrera
siento latir mi vida destrozada,
lo mismo que una trágica bandera.
por las balas y vientos desgarrada.
Adiós, vana ilusión, rotos empeños.
Cerré otra vez la caja sollozando;
y largas noches ahuyenté mis suefios
para pasar su soledad llorando.
SALVADOR RUEDA.

o
Para una niña
Mi musa es una niña-risueña y pálida,
un querubín pequefio,-una crisálida..
¡ Será un tesoro
cuando tienda á la vida-sus ·a las de oro!
Marco dan á su frente-áureos ricitos,
sus labios son rosados - caracolitos.
Tal se diría:
¡Parece cna mufieca--de fantasía!

Dejadla que cante, dejadla que ria
dejad á la vieja que es la poesía,
es la poesía que huye de los hombres.
PEDRO

DE REPIDE.

*

Dilución de marfiles...... .
Para "€1 mundo 11u,1rado."
Dilución de marfiles y corales
Sus mejillas; sus ojos vesperales
Diamantes de corvinas radiaciones;
Perlas sus dientes albos y pequeños;
Rubís sus labios finos y risuefios;
Ta.les las excelencias de sus dones.
Ellas lo enamoraron, y rendido,
Es un pobre león que á grito herido
Llora su desventura en el boscaje,
Porque se enamoró perdidamente
De una cordera blanca é inocente
Qoe a.l mirarlo, fugaz ero prendió el viaje ....
Hoy vaga por la umbría nemorosa,
Exhalando su queja lastimosa
Y en espera de ver á su cordera,
A su cordera blanca y bendecida.,
Esa que edulcoró toda su vida
Amargando á la vez su vida entera ....
ALEJANDRO QUIJANO.

EDIPO Y LA ESFINGE
-"Adónde te diriges, por áspero camino,
Joven de faz adusta, de intrépida mirada?
-Voy á librará Tebas del monstruo que el destino
A mi ambición ofrece y al filo de mi espada.
-No temes el encanto del monstruo sibilino?
Sus ojos son abismos de lujuria insondada,
Sus senos son de virgen, su rostro es femenino,
Sus curvas, de pantera .... di, nada temes?-Nadal
-Tregua á tu lcco empeño, tregua á tu audacia loca ...
Vas á la muerte, Edipo .... La gloria es fugitiva ....
Ven! .... Yo te ofrezco el triunfo: los besos de mi bocal"
El héroe.alzó los ojos hacia la cumbre altiva;
Yalll vió proyectarse por la desnuda roca
La sombra de la Esfinge, siniestra y pensativa ....

INVOCACION NOCTURNA
-Oh pálida Selene, que sobre el mar obscuro
Tiendes la suave fimbria de tu velo argentado,
Diosa de I arco de oro por Vulcano forjado
En los cele~tes yunques, con el metal más puro;
-Hécate ~ubterránea, que en el Estigia impuro
Alumbras el camino del remador sagrado,
Escuchas de las sombras el himno desolado
Y acoges las siniestras palabras del conjuro;
-Artemis, la del doble cuerno de ópalo mágico,
Que la hechicera invoca, según el rito trágico,
Mientrar la roja llama sobre la pira ondea;
--Vosotros, de la noche demonios familiares:
Haced que, lentamente, destilen mis pesares
Los poderosos filtros de Circe y de Medeal

POLIFEMO
Cuando el astuto Ulises gritó á sus marineros:
-"Presto, soltad las velas! Venced toda fatiga!
Huyamos de la playa traidora y enemiga
Dond~ la muerte acecha los bravos compañerosl"Vociferaba el Ctclope:-Viles aventureros!
Que mi padre, Neptuno, sin término os persiga!
Que Gorgona, implacable, desde el Orco es maldiga,
Yque encontréis las syrtes en vuestros derroteros!" ....
Politemo, arrancando pedazos de montañas,
Lanzábalos al aire, con imponente saña,
Mientras obscura sangre por su ancha faz .:orrla ....
Más, el bajel, al rayo primero de la aurora
El seno soñoliento del glauco mar hendla,
Cortando las espumas coa atilada prora.

LA FUENTE SAGRADA
Vc,lvi á la Fuente Antigua. á la Fuente Slgrada:
Alli encontré al dios Pan, embriagado de aurora,
Al Viento la pujante cabeza soñadora,
En matinal roclo la barba salpicada.
Fijando en mi la enorme pupila dilatada
De pensativa Esfinge, que el tiempo rememora,
Sopló en los siete tubos de su flauta sonora
Y huyeron siete alondras por la selva encantada ....
El dios sonrió benévolo de mi asombro de niñJ,
Yalisando su luenga cabellera de armiño,
Medital-dijo-y luego, con voz más dulce: cantal ....
Cuando partió, la selva tendióle arcos triunfales,
Y vi, por las alegres rutas primaverales,
Un lirio . . .. muchos lirios brotar bajo su planta.
LEOPOLDO DIAZ.

Extremo norte del puente provisional sobre el Humaya.

Fuerte, en que se cruzan la nueva. vía y la del ferrocarrrilKansasCity
México y Oriente.
A la vez se inicia.ron en Culia.cán los trabajos de construcción de
un puente provisional sobre el río Húmaya, para el paso de los trenes,
Y se concluían los de otro puente que se había empezado con anterioridad sobre el río Sinaloa..
El 22 de Febrero la brecha encontrábase en terrenos del Distrito de
Mocorito cuya cabecera quedó distante unos 10 kilómetros de la vía á
causa de que hubiera sido más costoso á la Compa.fiía acercarla á ella.
El 28 del mismo mes entró á Bamoa la primera. locomotora y poco

Puente provisional sobre el Humaya antes de ser colocada
la parte de hierro.

�250

EL MUNDO ILUSTRADO

El MUNDO ILUSTRADO

CRONICA

LA VIRGEN DEL PUEBLITO,

de Querétaro, cuya coronaci6n se está gestionando
actualmente,

después se instaló cerca. de Cullacán un ca!D-pamento con objeto de abrir brechas hacia. el
Norte.
.
A medianos de Marzo había. enrielados 25 kilómetros al Sur de Bamoa. y en Abril es arreglado casi totalmente el tramo del Distrito de
Mocorito.
Las infatigables cuadrillas de la Em presa ent ran hacia. el día. 7 de Mayo al Distrito de Cullacán, y el 29 de Junio se present,a la. primera
locomotora frente á la capital de Sioaloa. en
medio de las manifestaciones de regocijo de
sus habitantes.
El puente provisional sobre el Huma.ya. quedó terminado el día. 10 de Julio, y el 20 llegó á.
Culiacán el primer tren, habiéndose organizado para. celebrar este trascendental acontecimiento una fiesta en que tomaron parte todas
las clases socia.les.
El trazo primitivo de la vía. entre Culia.cán y
Maza.tlán medía unos 250 kilómetros que se redujeron en un segundo trazo, que es el adopta.do detinitiva.mentie, á 217 kilómetros.
En la actualidad la br~cha. abierta al Sur de
esa. c~ pi tal pasa. de 50 kilómetros y la parte
herrada. de 10 Los t rabajos emprendidos en
Maza.tlán prosiguen también con actividad habiéndose herrado ya 40 kilómetros hacia. el Norte y arregla.do 20 kilómetros de terraceria. hacia el Sur. Si las lluvias son a.b1mda.ntes probablemente se recortarán un poco las obras
tanto en el Norte como en el Sur, pero en O~tubre se reanudarán con mayor vigor.

La Virgen del Patrocinio, de Zacatecas.

medio de milagros y favores, los que no esca.tima., y que hacen que la devoción por ella aumente sin cesar.
Para mostrar su ca.rHio por ella., los queretanos han iniciado la. idea. de hacerla coronar,
para 10 cual han inicia.do una. a.cti va propaganda. Una. comisión, compuesta. por varias personas prominentes de Querétaro, entre las que
se encuentran los sefiores notarlos Carlos M.
Esquive} y Salvador Sánchez: Licenciado Juventino Guerra, Doctores Alfonso Elguera. y
Francisco.Rivera, representantes de todos los
gremios industria!es y manufa.ctureros, se dirigieron al presbítero Manuel Gómez y á los padres franciscanos, á cuyo cuidado está la imagen, para. que inicien ante el Obispo de la. Diócesis, que se den los pasos necesarios para procurar la. coronación de la. virgen. Es bien sabido el entusiasmo religioso que muestra.o los
Ehijos del stado de Querétaro. y por lo tanto,

..

Nuestra Señora del Pueblito,
de Querétaro.

'

1,

Pocas imágenes de la. Virgen Madre de_ Cris•
to son objeto de una. veneración tan ardiente,
como lo es la V irgen del Pueblito en la ciudad
y en el Estado de Queréta.ro.
Fué construida dicha. imagen por un presbítero, empleando en su construcción cañas de
ra~trojo. El escultor carecla de dotes artísticas,
y, por lo tanto, la. imagen está lejos de ser be•
Jla, pero, á pesar de esto, cuenta con la devo•
ción y cariiío ardientes de sus devotos los que.
reta.nos.
De todas partes del Estado se hacen peregrinaciones á. la capital, con el objeto de orar ante la sagrada Imagen, quien,según los devotos,
corresponde á estas muestras de ca.riño con sus
inagotables bondades que se manifiestan por

Sr. Don Carlos J. Meneses. nombrado Director
ínterino del Conservatorio Nacional
de Méxíco.

es seguro que las fiestas de la coronación serán
de las que haga.o época. entre los católicos ele
la. República.. Con ésta, ya. son muchas as vlrgenes coronadas que ha.y en México. y pecas,
de las que cuentan con un culto activo, faltan
por coronar.
Como se estila en esos casos, la corona será
colocada en la. cabeza de la virgen por el visitador apostólico, ayuda.do por el Obispo de la
Diócesis, y probablemente con la. asistencia del
Arzobispo de México.

o

Nue~tra Señora del Patrocinio
Sobre el cerro de la Bufa, cercano á la ciudad capital del Eitado de Zacatecas, se levanta.
el santuario donde se venera. y se rinde culto á
la imagen de la madre de Cristo bajo su ad vocación de Nuestra Seííora del Patrocinio ó de
los Zaca.tecos; imagen que es objeto de lamayor veneración en la ciudad y Esta.do citados,
desde tiempos muy remotos.
Según la. leyenda, la. virgen se apareció en
el mismo lugar donde .se levanta actualmente
el santuario, el 8 de septiembre de 1546 tra.yen•
do la fe á los indios Za.catecos. La virgen, como todas las a.parecidas, pidió que se le erigiera. un templo en el luga.r donde se había aparecido, y éste fué construido por la iniciativa., y
en su mayor parte, á las expensas del presbitero Don Joseph de la. Rivera Beroárdez, conde de Santiago de la. Laguna., quien celebró la
ceremonia. de su dedicación una vez que estuvo
terminado
El 29 de junio de 1728, el obispo de la. diócesis, Doctor Don Nicolás Carlos Gómez de Cer•
va.ntés, bendijo el te1rplo y lo dedicó solemnemente á. Nuestra Señora del Patrocinio de ½a.ca.tecas. Como el culto de la. imagen no era. en
aquella época tan entusiasta como lo ha sido
en los últimos años, el templo estuvo abandonado más de treinta, después de los cuales rué
reedificado por el presbítero don Joseph de Bezanilla v Mier, siendo dedicado en medio de las
mayores solemnldades1 el domingo 13 de sep•
tiembre de 1795
El padre Beza.nilla, primer capellán de la
iglesia., trabajó mucho por levantar el decaído
culto por la. imagen y fijó su fiesta el 15 de
septiembre por ser la octava de la fiesta. de Na.•
tividad y de la fecha en que se apare~ló la vir•
gen. El santuario, desde su fundación, ha llevado el nombre de Sa.ntua.rlo de la Na.t,i vidad
y del Patrocinio de Nuestra Señora. de Zacatecas ó de los Zacatecos.

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UEDE considerarse como una
forma de ventura habitar, durante la presente estación, en
alguna de esas poéti-:as quintas de verano que existen en
los pueblecillos de nuestros
hermosos alrededores.
Estando en plena temporada
de lluvias, como estamos, no
deja de ser desagraeable la forzosa reclusión que
éstas nos traen, durante la cual, á través de los
cerrados cristales contemplamos un cielo gris y
amenazador. La lluvia, en las ciudades, es el canto elegíaco más triste y monótono :,ne pudieran
desear los espíritus inclinados á las meditaciones lúgubres y á las perspectivas brumosas y sombrías.
El horizonte, opaco y tenebroso, parece desmentir todos los sueños, todas las sonrientes ilusiones que intentan brotar en las almas, como las
tímidas florecillas que asoman sus pétalos temblorosos entre las ásperas grietas de las ruinas. Con
su fúnebre salmodia, canta la lluvia sobre los
cristales su triste canción, y, los abiertos paraguas lucientes y obscuros, semejan las grandes
alas extendidas de nocturnos pájaros. Comienzan
las luces á encenderse en calles y casas¡ brillan
los focos como pupilas luminosas húmedas por el
llanto, y la monótona cantinela, continúa con una
lentitud siempre igual , siempre constante y tenaz.
Mas en el campo, al contrario de lo que pasa
en las ciudades, la lluvia es el toque de júbilo,
el repique gozoso con que la naturaleza se despierta para recibir de ella, su lozanía y su vigor.
La tierra sedienta y ardorosa, absorbe en su seno
fecundo la deliciosa frescura del agua¡ los altos
árbol es que, cubiertos del polvo del camino, parecen languidecer de fatiga y pesado sopor, al
sentir el beso generoso de las primeras gotas de
la lluvia, se estremecen y agitan sus ramas para
beber por todas sus fibras la misteriosa vida que
del fresco rocío van á tomar.
Y el césped húmedo y brillante, responde á la
caricia de la lluvia con la de su agreste perfume;
las flores se inclinan amorosas y tímidas como ánforas transparentes, colmadas del más puro licor¡
los pájaros, desde sus tibios nidos cantan en sord ina sus apagados trinos, y la gran fiesta de la lluvia y del campo, sigue triunfalmente bella y llena de poética y dulce sencillez.
Debemos, pues, considerar afortunados á los
que pasan el estío en pleno ambiente campestre,
durante la temporada del «veraneo,&gt; aceptado entre las personas de nuestra buena sociedad.
Allí, como en todas partes, se desliza la reina
Moda para dictar sus leyes y caprichos¡ los trajes
que para esta permanencia en el campo nos ofrece actualmente, son en verdad mu y variados. Los
más novedosos, son los bordados al punto de cruz.
Hay, entre estos, algún elegante modelo de gruesa tela de vichy, color crudo, cuyo adorno consiste, tan sólo, en bordado al punto de cruz que,
como hemos dicho, es la novedad de l a temporada. Este bordado se hace con finísimo algodón
«perlé,&gt; lavable, en colores vivos, comoporejemplo: verde, rosa y rojo en dos matices, eligiendo
alguna labor para formar la cenefa que debe hacerse en tiras de tela cubiertas de estameña, las
cuales hacen las veces de entredós para adornar
el vestido, según el modelo que se elija. Las faldas de tablas, continúan en privanza para esta
clase de telas y de trajes. Una cenefa bordada,
rodeando la falda, es de muy buen efecto.
También son ahora muy aceptados los elegantes y lin~os vestidos marineros, que tienen un
encanto especial por su sencillez, gracia y aire
juvenil. Son diferentes las combinaciones quepara éstos nos presenta la Moda. Unos claros, otros
obscuros¡ entre estos últimos, se ven algunos hechos en lienzo de hilo, azul marino, con un ancho cuello de dril blanco, lo mismo que el peto y
los puños guarnecidos con un bies y soutache
azul obscuros. En la orilla de la falda, luce una
tira bastante ancha de dril blanco, guarnecida con
bies y soutache azules. Corba1a de seda azul marino, con lunares blancos. Puede llevarse, tam·
bién, este vestido, con peto y sin cuello, ligeramente escotado.
No hay que perder oportunidad, lectoras mías,
de ir al campo en la temporada presente¡ si para
satisfacer el anhelo de contemplar cosas bellas, no
bastaran los grupos de lindas jóvenes que vemos
en las partidas de paseo, ahí están delante de la
vista, las hermosas mañanas frescas y perfumadas
como rosas silvestres, los crepúsculos de oro y
fuego, y la naturaleza entera que, siempre pródiga, nos ofrece el espectáculo de su grande y .solemne hermosura.

LA MODISTA EN CASA
Agradecemos debidamente á nuestras lectoras el agrado con que han
recibido las explicaciones de la .&lt;eccí6n de corte. Las cartas que nos han
llegado nos muestran, muy á las
claras, que nuestro empeño por complacerá las,subsc:riptoras no ha sido
echado en saco roto. Estamos, pues,
dignamente compensados del trabajo.
He aquí la tercera lección. El grabado número
1. muestra la manera más fácil y práctica de hacer

ñoras, arme el cuello y lo mantenga en su lugar.
El grabado número 3. dice claramente el procedimiento que debe emplearse para el arreglo de
los puños. Estos, á semejanza del cuello, deben
pegarse por el lado interior de la blusa, teniendo
cuidado igualmente de que el forro sea de la misma tela gruesa de que está hecho el forro del cuello. Por encima llevarán el pespunte, y si el cuello
tiene las dos hileras de pespuntes que indicamos
á nuestras lectoras para dar mayor vista á la costura, los puños deben también llevar esas dos hileras. Hay que cuidar de que los plegados vayan
perfectamente repartidos á los lados de la abertura del puño. Esa abertura debe tener de extensión
como diez centímetros más ó menos.
¡Ojalá que estas explicaciones sean también del
agrado de nuestras lectoras, tanto como lo fueron
las que anteriormente les dimos!

eoa
LA MUJER ENELHOGAR

Número l.
las alforzas. Parece á primera vista, muy sencillo
rayar, al ojo, las alforzas, y podemos asegurar á
nuestras lectoras que esesistema es muy deficiente, pues con un poco que vaya distando cada alforza una de otra, el resultado, al terminar todas
las alforzas, será desastroso. Para evitar esto es
conveniente, según lo indica el grabado número
1, recortar un pedacito de cartón que dé el tamaño ó ancho de la alforza que se desea hacer¡ con
él se irá señalando en el género la distancia que
debe mediar entre una y otra alforza, las cuales,
señaladas ya, se pueden poner á la máquina con
toda confianza, en la seguridad de que esas alforzas estarán perfectamente equidistantes.

Número 2.
El grabado número 2. indica la manera de colocar el cuello, pues de ella depende que éste no
resulte con arrugas ó con mala figura. Hay que
medir exactamente el centro de la tira que, más ó
menos ancha, va á servir de cuello, y hay que
medir igualmente el centro de la espalda de la
blusa¡ tomadas con cuidado estas dos medidas,
póngase centro con centro, por el lado interior de
la blusa, é hilvánese costura con costura, teniendo cuidado de caminar con la aguja, del centro
hacia el fin del cuello. Por encima de éste, una vez
terminado de hilvanarse, debe ir el pespunte de
la máquina, pues además de darle así más fuerza,
le presta vista. Una doble hilera de pespuntes al
derredor, lo harán más vistoso todavía. Aconsejamos á nuestras lectoras que la tela interior ó sea
el alma del cuello, vaya hecha de una sola pieza,
pues sucede á veces que, por economía, se pone
añadida, y esto redunda en la mala forma del cuello. También esa tela debe ser de consistencia dura para que, según la frase tan conocida de las se-

I
Número 3.

En las temporadas de veraneo, pasadas en el
campo, no faltan algunos accidentes ó pequeñas
contrariedades que uo dejan de ser desagradables,
por ejemplo: un aguacero torrencial que sorprende á la mitad del camino y que, no pudiendo evitar mojarse por estar en el campo y sin ninguna
defensa para la lluvia, los sombreros, trajes y sombrillas, quedan en un estado lamentable.
Para reparar estos daños, daremos aquí algunas
indicaciones que pueden ser de utilidad.
Si el vestido que la lluvia ha mojado es de se•
da ó de lana, no debe ponerse cerca de la lumbre
para secarlo, pues la tela se encogerá rápidamente, si esto se hace, quedando el traje inservible.
Se cuelga la falda por la cintura y el corpiño
por las costuras de los hombros¡ en seguida se pone debajo de la falda una tabla cubierta por un
lienzo seco; se extienden sobre ésta todas las partes de la falda y se cubren con otro lienzo limpio
y seco. Si la orilla de la falda está muy mojada,
se le pone encima una muselina y se le pasa una
plancha que no esté demasiado caliente.
Los trajes de percal, muselina ó batista, también
se cuelgan para que se sequen, y cuando lo estén
á medias, se estiran, tomando siempre el hilo de
la tela, y se planchan luego con la plancha muy
caliente. Si el aderezo ó apresto ele la tela hubiera desaparecido por completo, se pone por su revés una muselina almidonada y se plancha enci·
ma de ella.
En cuanto á los sombreros, si son como se usan
generalmente para las excursiones campestres, de
paja con adornos de flores ó listón, se procederá
de la manera siguiente: se quitan los adornos del
sombrero y se mete la forma de paja en una composición de agua acidulada con sal de acederas ó
zumo de limón¡ allí se deja dos ó tres horas, y en
seguida, se le pasa por encima jabón y azufre, después se humedece con una esponja empapada en
una mezcla de gelatina, jabón y alumbre, con la
cual quedará muy limpia, y luego, para darle aderezo á la paja, se le cubre con una hoja de papel
y se pasa una plancha bien caliente.
Si la paja es blanca, conservará mejor su blan·
cura y flexibilidad, metiéndola en una solución
de ácido clorhídico oxigenado y saturado de potasa, cuando ya está limpia y antes de plancharla, se le pasa una esponja bien mojada en agua de
arroz y almidón.
Si el sombrero estaba adornado con gasas, flores
y plumas, se quitan las primeras para plancharlas
con una plancha muy caliente¡ y las plumas cada
una de por sí, se sostienen sobre el calor de una
lumbre no muy viva, y según se van calentando y
pierden la humedad, vuelven á rizarse.
En cuanto á las flores, es más difícil disimular
sus desperfectos,_pero siendo el adorno menos caro, pueden renovarse, substituyéndolas por otras
nuevas y el sombrero quedará como si nada le hu·
biese sucedido.
Las sombrillas hacen en estos casos de paraguas,
de manera que vuelven también en un estado lamentable. Es conveniente meterlas en un baño de
aglla limpia y se dejan secar, sin cerrarlas en una
habitación que esté bien ventilada.
'
El calzado se debe rellenar de algodón ó de salvado para que no pierda su forma y se pone á se·
car en la misma habitación ventilada, dejándole
allí varios días, pues si se acerca á la 1umbre se
encogerá y no vol verá á servir.
, Estas breves indicaciones podrán servir, tal vez,
a nuestras lectoras para remediar, en algún modo
los daños que al atavío campestre puede traer un~
de esos chubascos tan benéficos á las siembras1 pero casi siempre incómodos para las personas que
salen de paseo,

11r

�'

FoT. FÉLIX

DE

PARís.-Monas l{ouFF.

Traje de carreras.-Confeccionado en muselina de seda arnari-llo pálido, sobre
un fondo de satín libert.r del mismo color.
La sobre falda de muselina, está bordada de color marrón y rnrde resedá. El
cuerpo es abierto por la es])alda .Y por el delantero, dejando
un corpiño de punto de Venecia. Las mangas son de la misma muselina bordada.

,·ei·

•

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO

•

Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las Fá.brlcas de San RataeL

Año XV-Tomo 11

México, 16 de Agosto de 1908

CARRERAS DE RESISTENCIA

El Teniente J, Alessio Robles llega el primero á la meta,
y gana el primer premio en la carrera
d e 50 ki[6m etr.&gt;s,

Número 7

�198

EL MUNDO ILUSTRADO

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General 1

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS PROVISIONALES:

Segunda de las Damas 4. México, D. F. Apartado postal 2.570.-Telé!onos: Erlcson, 1476.
Compañía Telefónica, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Oludad ................................. S 1.25
En los Estados............... .. .. .. . .. . . . .. . . 1.50
En el Extranjero ,....... .. .. .. . .. . .. . . .. .. 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Caplta.1.. ...................... ... . SO 3/í cs.
En los Estados ...... ..................... . . S0.50 cs.

LLAMAR LA ATENCION
Llamar la atención es para la mayoría de
la humanidad un placer de dioses.
Atraer hacia sf las miradas; ser objeto de
todos los comentarios; recoger al paso como flores esparcidas las alabanzas, los testimonios de admiración; pasear en medio
del estupor de todos; que deliciosa fruicción 1
Cuando un hombre está seg·uro de que
en las conversaciones íntimas, en las columnas de la prensa, en las solitarias meditaciones del pensador es eje y pivote; de que su
persona, como el rayo de luz á los insectos,
atrae á las multitudes JT las hace revolotear
al rededor; cuando se siente centro ele convergencia lo mismo del amor que del odio,
lo mismo de la admiración que del menosprecio, lo mismo del homenaje que del e cupitajo, el hombre se siente grnnde, poderoso, semidiós.
Tal parece que lo peor en la vida es ser
ignorado, desconocido, según es grande el
afán de fijar la atención del mundo.
Ser ignorado es viYir desterrado, ó mejor, enterrado. Ese ostracismo es intolerable. Se siente la nostalgia de la notoriedad,
se experimenta el anhelo de ser alg·uien y
de llegar á ser algo.
Con tal de romper las rejas de la prisión,
con tal de escapar de esa profunda .r obscura caverna el hombre es capaz de todo,
del heroísmo como de la bajeza, del sacrilicio como del crimen, de lo sublime como de
lo ridículo.
Esa sed de notoriedad, ese afán de fijar
la atención ,,eJeidosa de las multitudes, en
las altas esferas de la actividad humana, en
el arte, en la ciencia, en la política son nobilísimos y se llaman amor á la gloria r
también amor á la humanidad.
Pero no sólo en esas elevadas regiones se
manifiestan y atraen y subyugan á los hombres. Ese anhelo es universal, porque todos,
en mayor ó menor escala lo experimentamos y lo es también porque no hay nada en
la vida que no lo provoque .Y estimule.
Hay quien vincule su ambición en ejercer el poder, en dominar pueblos, en deslumbrar con su grandeza; hay quien prefiere ceñir corona de mirtos á lauros de victoria; hay quien aspira á la aureola de la
santidad más que al cetro del mando ó á la
diadema de la gloria; pero hay también
quien aspira á la notoriedad por la ostentación del oropel; quien á falta de lo serio esgrime lo ridículo y no falta quien llegue
hasta el crimen con tal de hacer hablar de
sí mismo.
Para los grandes criminales de la Historia Augusto Comte pedía como supremo
suplicio el olvido.
Psicología profunda y trascendental. El
gran pensador sabía que hasta la picota de
la ignominia es, para ciertas almas, una
apoteosis y que muchas hay para quienes
el cadalso es un pedestal.

El criminal, abatido y trémulo en la capilla, se yergue y se agiganta en la plazuela frente al paredón &lt;le las ejecuciones.
La ramera, perseguida á pedradas por
los pilluelos, se siente radiante de promover
el escándalo.
El heroismo á solas es casi imposible, el
heroísmo ante las multitudes es mu.r fácil
y seductor. Sacrif:icarse á solas sin que nadie más que la víctima lo sepa es una indecible tol'turn; sacrificarse en pL'íblico es una
voluptuosidad.
Si el suicidio pudiera permanecer ignorado de aparecería casi por completo y lo
mismo el duelo é inumerables delitos .Y crímenes.
tQué hay en D. Juan? Alg·o sin duela ele
pel'Versidad; pero mucho sin duda, ele rnnidad. Chucho e] Roto aplicando el cloroformo al robo sin violencia procedía con la
mira principal y predominante de épater gcm
bourgeoi8, de dejar patitiesos á los ladrones del porvenir y pasmada á la sociedad. El Tigre de Sapta Julia sufriría la
más cruel de las decepciones si el público
se bañara en el Leteo y oh,idara al terrible
bandido y sus innumerables crímenes.
Tal así ,es de desmesurado el afán de la
notoriedad.
Todo, ya lo decimos, es capaz de despertarlo. Har gentes que, á falta de cosa
mejor, procuran llamar la atención con la
trompeta destemplada de lo ridículo .r de
lo grotesco.
En la imposibilidad de plantar un árbol,
de escribir un libro y hasta de engendrar un
hijo, dejan crecer de mensuradamente su
pelo .r su barba, montan en bicicleta ,·esti&lt;los de frac y corbata blanca, coleccionan
anillos de servilleta. beben té hirviendo ó
fuman opio ó marihuana.
Las mujeres caen fácilmente en estas y
otras extravagancias; se bañan en leche de
burra, toman fresas con éter, calzan tacones de tres pisos, se desnudan y se cubren
de diamantes, llevan en su sombreros toda la flora .\' toda la fauna del planeta .r n
poco má llevarían bocina como los automó,'iles ó cascabeles como los til-os de las
sillas de posta.
Todo eso de la 1r1oda pe,·so11a1, rlf crMt8
de .f1da110 JI 111a11Írt8 dezutrn10 son ansias de
notoriedad, pujos de vnnidad desbordante,
deseos desenfrenados ele asombrar, de singularizarse, de salir de lo común y de dejar
una huella en el espfritu y el corazón de
los hombre.
Y es que la Yida humana es á medias pe,·sonal .v á medias colectivn,; que vivimos, de
hecho, tanto en no otros mismos como en
los hombres que nos rodean; que lo que
los demás piensan ele nosotros.,· sienten por
nosotl'Os es parte integrante de nuestro modo ele senti r .Y de pensar.
La indiferencia agena, el olvido, matan en
nuestro sér lo mejor que tenemos y lo que
más estimamos, es decir, aquello que es
propio, peculiar r exclusivo del resto de
los hombres.
La vida humana es la Y ida de una hornaza. Cada tizón desprende calor y luz por
sí mismo; pero son marores y más intensos
el calor y la luz que recibe de] conjunto ele
las otras ascuas. Separada, cada una, se
extinguiría pronto sin alumbrar ni calentar cosa mayor. Todas juntas, brillan, chispean, flamean, alumbran y calientan hasta
reducirse á ceniza, consumando completa y
cumplidamente su destino.
Por eso queremos para nuestro humilde
tizón el calor y la luz de las otras brasas y
por eso queremos siempre avivarlas y encenderlas para que arda mejor la nuestra.

199

EL MUNDO ILUSTRA.DO

Crónica Científica
EL Uli111MO TRIUNFO DEL CONDE ZEPPEUN
Por primera vez en la historia del mundo, dicen
los telegramas que hablan sobre el asunto, un Rey
y su esposa han viajado á bordo de un globo dirigible. Los soberanos fueron el Rey Guillermo de
Wurtenburgo y sn esposa la Reina Carlota, quie· nes se hallaban á la orilla del lago de Constanza
y se aprovecharon de las experiencias que estaba
á punto de hacer el conde Zeppelin para dará este acontecimiento, de carácter puramente científico, un sabor de sensacionalismo que difícilmente
podrá ser igualado.
Pero por muy sensacional que sea el acontecimiento desde el punto de vista de la información
de los periódicos de información, es aun mucho
más importante si se considera desde el punto de
vista de su significación para la ciencia. El conde
Zeppelin probó en su viaje, llevando á bordo á
los reyes, que la teoría del &lt;rígido&gt; es capaz de
magníficos resultados.
Como es bien sabido, el globo del noble alemán
tiene la forma de un cigarro puro y está formado
por una arma.z ón de aluminio rodeada con una cubierta de seda¡ su largo es de algo más de ciento
treinta metros, y su diámetro en la parte más gruesa es de qnince metros aproximadamente.
Durante el real viaje, el conde personalmente
dirigía el globo, ayudado en su tarea por un mecánico y ocho ayudantes. Soplaba un fuerte viento del noroeste en el momento que el globo, con
Sus Majestades en la canastilla, se desprendió de
tierra y se elevó á una altura de cerca de mil pies.
A esa altura obedeció admirablemente su timón,
dió una media vuelta en dirección del lago, caminó un rato á merced del viento, y después hizo
un cuarto de conversión hallándose contra el viento. Entonces se pusieron á funcionar las hélices
rápidamente, y se consiguió que el globo siguiera
el camino deseado con facilidad.
Se hizo al globo caminar en derredor del lago y
se hicieron funcionar las hélices y los timones
horizontales y verticales, á los qne siempre obedeció el gran globo. A pesar de que el viento había
aumentado de intensidad se hicieron maniobras
de las más peligrosas obteniéndose en ellas el mismo bnen éxito. Frente al muelle del lago, se hizo
que el globo descendiera y ascendiera en línea recta, una y otra vez. En nna de ellas estaba solamente á unas cuantas yardas del suelo, y un momento después se hallaba á seiscientos pies de
altura. En seguida se hicieron diferentes ejercicios, se hizo al globo describir varios círculos
completos de diámetro muy reducido. Después se
recorrió el camino hasta la ciudad de Friedrichschafen, sobre la cual se maniobró con la mayor felicidad¡ finalmente el globo se detuvo delante de
los balcones del palacio real para que desembarcaran los regios viajeros. No hubo un solo accidente en todo el tiempo que el globo permaneció
fuera de su edificio al que regresó en perfecto estado.

**•
Los doce mil metros cúbicos de gas que se nsan
para el globo, se hallan almacenados en diez y seis
receptáculos, los cuales, á su vez, estáu protegidos
dentro de una construcción perfectamente cerrada, de manera que estén aislados por medio de
una capa de aire de los rayos del sol y de los cambios de temperatura del ambiente exterior, Dos
motores de ochenta y cinco caballos cada uno, cuyo funcionamiento es absolutamente independiente, sirven para mover las hélices. En la parte baja,
á todo lo largo del globo, hay un cable de acero
,;obre el cual se desliza un gran peso, á voluntad
de los tripulantes¡ y por las variaciones de posición de este peso se hace que el globo ascienda ó
descienda á pesar de cualquier cambio en la presión atmosférica.
El aparato para lastrar es de la mayor importancia en los momentos de embarque y desembarque, pero también es de mucha utilidad en los
viajes á grandes alturas. Hasta ahora sólo se ha
viajado y experimentado á alturas moderadas en
las que es sensiblemente constante la relación en-

Una Calle de Tlacotálpam.

El Palacio Municipal.
tre un metro cúbico de aire y un volúmen dado
de gas, pero pasando de los cuatrocientos pies la
atmósfera se enrarece y se pierde esa relación. En
este estado de cosas un globo de grandes dimensiones tiene muchas ventajas sobre uno pequeño.
En los viajes á grandes alturas el globo mientras más grande sea perderá menos de su bensina
y por lo tanto podrá permanecer más tiempo en
el aire¡ esto lo sal::en los que conocen de globos,
Pero no es esta la única ventaja¡ un globo que camine con una velocidad de cincuenta millas por hod urante cincuenta horas, será vencido por otro
globo que camine con una velocidad de cuarenta
millas por hora durante cien horas¡ el gasto de
aumentar la capacidad del globo está más que
compensado con las ventajas que se obtienen.

* **
El conde Zeppelin, el héroe del día en cuestiones de navegación aerea, tiene más de setenta años
, de edad. Poco tiempo después de haber empezado
sus experiencias á la orilla del lago de Constanza,
había gastado toda su fortuna en experiencias. Ha
podido continuar experimentando gracias á los
subsidios que le ha concedido el gobierno alemán¡
el Emperador Guillermo es uno de sus entusiastas admiradores y decididos protectores¡ éste le
envió un men~aje de felicitación por sus últimas
experiencias.
Si comparamos el primer modelo de globo empleado por el conde Zeppelin con su último modelo, vemos que los cambios hechos en él son de
poca importancia, y que el principio se ha conservado el mismo. Se ha aumentado el poder de
l os motores, sin aumentar su peso¡ en la parteanterior y en la posterior del globo se han colocado
cuadros de tela que se pueden manejar á volutad
para dirigir los movimientos en el plano horizontal.
Con estas modificaciones se asegura que el mes
pasado el conde ha podido llegar á velocidades de
cerca de veinte metros por segundo, con viento
moderado.

Una Trajinera de Tlacotálpam.

TLACOTALPAM
&lt;La perla del P~paloápam&gt; le llaman en toda la costa de Sotavento á la risueña población
que se asienta en las márgenes del maravilloso
río, á unos cuantos kilómetros de su desembocadura en el golfo de México. Es, en efecto,
una de las poblaciones más pintorescas de esa
región, que se di~tingue precisamente por la
belleza del pan0rama, por la limpieza de sus
poblados, por el esplendor de sus jardines.
Cuando se remonta el rio, partiendo de Alvarado, otro lugar precioso de la costa, á las pocas horas se descubre, sobre la margen derecha,
el caserio blanco que reverbera á los rayos del
sol, sobre el fondo de los bosques cercanos, y
sobre las ondas mansas del &lt;río de las mariposas.&gt; Este rio, menos caudaloso que el Grijaln.,
menos profundo que el Coatzacoalcos, es, sin
embargo, más ancho y actualmente puede ser

remontado por vapores de gran calado. Durante la temporada de lluvias el Papaloápam ere•
ce y se desborda en muchas partes. Entonces
se hace navegable en una gran extensión y los
vapores llegan hasta más allá di: Tuxtepec. El
rio merece el nombre que lleva. En sus riveras
se ve una variedad infinita. de mariposas de va.riadisimos colores, que le asemejan á un campo en plena floración.
Por las noches en el verano, el rio se puebla
de luciérnagas, como si fuera otro cielo, poblado de estrellas. Tlacotálpam no es una ciudad
opulenta; no tiene edificios grandiosos de qué
enorgullecerse; pero es sin disputa una de las
más pintorescas y hermosas del Estado de Veracruz.
Publicamos algunas excelentes fotogratias de
Tlacotálpam, que debemos á la amabilidad del
Sr. Don Diego de la Pefia.

�200

EL MUNDO ILUSl'ltADO

COMBATE DE FLORES EN PUEBLA

201

EL MUNDO ILUSTRADO

La l![lesia de San Cosme á la llegada de los invitados al matrimonio
·
Bernal-Garc[a Pimentel.

La Iglesia de San Cos111e adornada para el matrimonio
Bernal-Garcia Ptmenlel.

ll-fatrimo11io Ber11al-García Fimenlel.
La novia llega á la Iglesia.

Carruaje de la Familia Revil/a.
La colonia francesa de la ciudad de Puebla se ha distinguido siempre por el entusiasmo,
alegría y &lt;savoir faire&gt; de que
hace gala en sus fiesta5, en las
que hace ver que no en vano
es hija de la nación más famosa de la raza latina, en cuestión
de festejos y alegrías.
Año por año, al acercarse el
mes de julio, todos y cada uno
de los miembros de la entusiasta colonia apuran su talento,
que de por sí es grande, para
idear lo más hermoso y lo más
atractivo, y aprovecharlo para
el programa de sus fiestas nacionales,
Este año, siguiendo sus tradiciones, la colonia citada organizó una serie de festejos que
no desdijo de la fama adquirida en los anteriores festivales.
El día 14 de Julio hubo una
kermese en el paseo Bravo, en
la cual se derrochó alegría y
entusiasmo; el señor Cónsul de
Francia estuvo presente á la
fiesta, así como las principales
autoridades del Estado y de la
ciudad.

Carruaje de la Familia Romay. (Segundo Premio.)

cernir los premios tuvo que
hacer un trabajo de selección
muy concienzudo para otorgarlos sin exponerse á ser tachado
de parcialidad.
Hecha la selección cuidadosa resultaron premiados los siguientes carruajes: Primeros
premios, los de los señores Dr.
Felipe Yarce y Claudio Voigt¡
segundos premios, carruajes de
los señores Ramón Romay, Gonzalo García Cano y Ranulfo
Castro Limón; los terceros premios fueron concedidos á los
carruajes de los señores Ign~cio Gómez Daza y Baraquiel
Calva. A la amabilidad del Sr.
D. Joaquín Pita, Jefe político
de la ciudad de los Angeles,
debemos las fotografías que
ilustran esta plana y que representan á los carruajes premiados; es la mejor prueba de la
justificación del jurado, asi como una muestra del buen gusto y de la elegancia que se desplegó durante el torneo.
Aparte de la exhibición de
Carruaje de la Colonia Americana.
los carruajes adornados, que de
por sí era ya una interesante
La Compañía Fábregas de ésta, lleva!ldo á la cabeza á nuestra laureada
diversión, la fiesta tenía el gran atractivo del combate, en el que se hizo decompatriota, dió una función de gala que constituyó brillante nota social.
rroche de proyectiles procedentes de todas las regiones de la República donde se producen flores, que son, si no todo el país, la mayor parte de él.
Pero de todas estas fiestas, á pesar de que todas ellas fueron un aconteciHubo gardenias de Veracruz, jazmines de Tlalmanalco y de Atlixco¡ romiento en su género, la más brillante, la más entusiasta y la que tuvo un
sas y azahares de Puebla, y cuando se levantó el campo después del reñido
sabor más netamente francés, fué la que cerró la serie: el combatefloral efeccombate, el suelo estaba cubierto de pétalos de todos los colores y de todas las
tuado el dos del presente en el ya citado paseo Bravo.
formas, y el aire estaba lleno de perfumes de toda5 las flores que habían sido
El entusiasmo de la colonia se comunicó á los no menos entusiastas poholladas por las rueda de los carruajes después de haber caído y resbalado soblanos, y las principales familias se disputaron los premios en el torneo de
bre los elegantes tocados de las damas y los muelles asientos de los lujosos trebuen gusto y elegancia al lado de los hijos de la gran República de Europa.
nes que conducían á los combatientes, Así se cerraron las entusiastas fiestas
Entraron á concurso gran número de carruajes y sus adornos fueron to. con las que la colonia francesa de la ciudad angelopolitana celebró la más
dos de tal manera hermosos y bien arreglados que el jurado encargado de disgloriosa de sus fechas nacionales.

1lfatrimonio Bernal-García Pimenlel.
Las da111as de H onor.

El día. diez de los corrientes se efectuó en el
templo de San Cosme la. Mremonia religiosa del
matrimonio de la. Sri ta. Rafaela Ga.rcía Pimentel con el Sr. D. Rafael Bernal. El templo lucia. un hermoso adorno floral.
Los contrayentes pertenecen á lo más distinguido de México, como lo es también la. concurrencia. que llenó el templo.
Al presentarse los novios á la pue1ta del templo fueron sal uda.dos con los acordes de la marcha. nupcial deGounod ejecuta.da por una. magnifica orquesta que ocupaba. el coro del templo.
Después de la misa los desposados recibieron en la sacristía del templo las felicitaciones
de la selecta concurrencia.. Las amista.des de
los contra.yentes obsequia.ron á éstos con ricos y
hermosos presentes como recuerdo de la. ceremonia nu pcia.l.
El día 17 del actual se unirán con los lazos de
himeneo la. Srita.. Elodia. Cussi y el Sr. D. Alberto Pella.ndini. La ceremonia religiosa se efectuará en el templo de Santa. Brfgida. y la civil
en la. casa de la desposada.
Próxima.mente se unirán también la. Sri ta. Maria Requena. con el Sr. Enrique Puig. En la presente plana publicamos fotografías de la ceremonia. religiosa del matrimonio Bernal-Pimentel y los retratos de los futuros contrayentes á
á quienes nos referimos.

Sr. A lberto Pellandini.

r,,.~
Srita. Elodia Cussi,

�202

EL l'tIDNDO ILUSTRADO

203

li1L l'tlU:m)O ILUS'.l'ltADO

ULTIMO Dlf\ DE Lf\8

FIE8Tf\8 FRANOE8f\8

ESCENAS DURANTE EL CONGUI&lt;SO DE TRAJES DE NIÑOS
Y DE JUEGO DE «DL\BOLO. &gt;

La serie de fiestas con que la colonia francesa. de esta ciudad celebró
el aniversario de la toma de la Bastilla, se cerró con una hermosa fiesta
infantil, efectuada el domingo último en el tivoli del Eliseo.
Por la mañana, el tiempo fué muy bueno, y, por lo tanto, la fiesta
tuvo gran lucimiento.
Los números principales de ella fueron un concurso de trajes de fantasía para niños y uno de juego de diábolo. Los dos torneos fueron muy
reñidos; en el primero hubo trajes muy originales, y en el segundo juga-

dores muy hábiles. Nuestro fotógrafo sorprendió algunas de las escenas
más interesantes de uno y otro, con las que ilustramos las presentes
planas.
El objeto principal de la fiesta era la rifa de beneficencia, que forma
parte de las fiestas; pero como no se han vendido todos los billetes, y no
se quiso efectuar la rifa sin una selección previa de los números, se tuvo
que aplazar para fecha posterior y en local cerrado.
Por la ma!'íana, además del concurso de trajes, hubo un baile infan

l. PIERROT Y COLOMBINA: NIÑOS SUSANA Y ALBERTO LEVIE.-2. UN EPISODIO DE «DIÁBOL0.&gt;-3. NIÑO MANUEL VILLA.SEÑOR.
4. UNA BUENA JUGADORA.-5. NIÑO ALBERTO BLOCK.- 6. CAPITÁN Y ALDEANA: NIÑOS COMPAROT.
VIVANDERA: NIÑA JULIETTE CABRUS.

til en el salón grande del ti voli, donde se desarrollaron las escenas más
graciosas que se pueda imaginar: diminutos oficiales del ejército francés
bailaban con graciosísimas colombinas; toreros liliputienses paseaban,
dando el brazo á damas de la corte del Rey Sol, mientras que zuavos de
cara de ángel, acompañaban á hadas "Primavera."
Y una vez que se iniciaba la música, todos los chiquillos se entrega-

banal placer de la danza, sin preocuparse por el compás y sin darse cuenta de si lo que bailaban era un valse, una polka ó un "two-step." En esos
momentos el salón tenía un aspecto verdaderamente feérico.
Como lo dijimos, la rifa. se hará sin nueva fiesta, y, por lo tanto, la
del domingo cerró con broche de oro las festividades de la colonia francesa en el presente afio.

�204

EL MUNDO ILUSTRADO

SR. CORONEL MANUEL ALARCÓN1

reel ecto Gobernad or de M o r e l os.

ARBOL MUERTO
Para "El llClfndo nust,.ado,"

¡Pobre árbol, viejo amigo de mi vida, de mi
casa y de mis sueiiosl
¿Por qué tuve hasta ayer el triste convencimiento de tu muerte ...... ?
A diario mis ojos te contemplaban desnudo
de hojas por la codicia de las rachas invernales,
y sin embargo no conocí ni supe tu agonía. Cada aiio hacias el simulacro de la muerte, escondiendo en la intimidad de tu organismo la
esencia de la vida, y cada ano resurgían tus
hojas brillantes y frescas bordando los ram ajes,
para formar tu veste.
Yo estaba en el secreto de tu ley-para mí
una broma y un símbolo.-Sabia que enamorado del Otoi'ío, le enviabas misivas y besos en
tus hojas pálidas de melancolía: que tus hojas
arrebatadas por el viento, gemían dulcemente
una canción extraiia: que t us hojas eran plegarias y homenajes á los crepúsculos luminosos
y fríos; y que tus hojas en fin, eran agotadas
en la persecución de tu suet'io .. .. . y te quedabas escueto y desengaiiado, no regresaba
hacia ti ninguna. rie las amorosas mensajeras,
esperabas en va.no: pero ¡ Oh sabiduria! tu sabias olvidar, y con la primavera riente, opulenta, pletórica de ansias y llena de ambiciones,
exteriorizabas un nuevo anhelo, vestías tu
manto palpitante y rico en cuyos pliegues se
colgaban nidos: y era así tu existencia, cadena
de muertes fingidas y de resurrecciones ciertas.
Broma tu muerte.
Símbolo tu vida.
Simbolo de las pobres ilusiones mías, d'e mis
intlmos anhelos de amor, de bien, defeliéidad.
Yo también he tenido muchas resurrecciones,
pero los inviernos de mi alma no han sido como los tuyos, árbol amigo, una broma.de muerte: la nieve del desengaiio ha congelado mis
alegrías todas, y carcomido mis esperanzas: cada vez mi vuelo es menos alto . .. y mi ca.ida
más honda.!

205

J&lt;;I l\1UNDO ILUS'f RADO

Srita. Josefina Santaella, que obtuvo primer premio en el concurso de simpaHa
abierto en Oaxaca por el semanario ·'Alborada." Fotof1rajía
cedida por "El Imparcial."

......
Antes que las golondrinas tornaran á los
polvosos nidos del viejo corredor, yo espiaba
pacientemente el primer signo de tu nueva vida. Vi cómo los demás árboles comenzaban á
lucir sus renuevos, y cómo el rocío dejaba temblar sus diamantes en las hojitas tiernas y débiles como un recién nacido. Llegó abril, é
inconscientemente se fué filtrando en mi una
tristeza indefinible, pero abrumadora.
Yo tenia fe en tu resurrección. ¿Por que habrias de morir, mi buen amigo? Mas mi esperanza se debilitaba ca.da vez más: ya en el bos-

que la Primavera habla tejido frondas, el sol
acariciaba con su ósculo de luz la.s primeras
flores, las yedras escalaban los muros como
Romeos en busca de Julietas, y las corolas se
abrían regalando al viento las primicias de su
aroma virginal.
Tú, majestuoso, erguido: con tu viejo tronco serio como un patriarca, y rugoso y obscuro
como la epidermis de una serpiente anciana ...
Me consolé creyéndote dormido.
Pensé que la Primavera, tu amada, solo trataba de excitar tu deseo, por hacer más codiciada su caricia: que si era un olvido, pronto,
contrita por su falta, iría á colmarte de exuberantes dones: llegué á imaginar que bastaría
una sola noche para que se verificara el milagro, y que la aurora podria hallarte ya arropado en tu veste de esmeralda.
¡Efímera esperanza! Ayer, pobre árbol, tuve
el triste convencimiento de tu muerte!
Agonizaba la tarde. El Sol se hundía lentamente en el ocaso, diluyendo tintas policromas
en el vapor de las nubes: las aves se dirigían
en parvadas á sus nidos. ¡Cada árbol era una
música de gorjeos, un coro de plegarias .... y
sólo M estabas solo, solo, abandonado: sin hojas, sin nidos, sin canciones!
«Sentí&gt; tu muerte, «sentí&gt; tu frío, tu abandono: comprendí que eres tumba, que nunca
renacerás á la vida, que tu a.mada. la Primavera
se olvidó de tí, y tu ensueño el Otoiio, no tendrá jamás la \la.ricia de tus hojas enfe rmas y
pálidas de melancolía . . .. ni yo tendré tu sombra, tu i¡ombra hospitalaria y dulce que me
amparó tantas veces, á mi, que soy un nido
grande y consciente de alados sueños é imposibles esperanzas!
SALVADOR PALENCIA Y LLERENA.

00
El Mvestro Gustavo E . Campa, Director del
Conservatorio, comisionado por el Ministerio de J,,strucci6n Pública y Bellas
Artes para ir á Europa á estudiar
los establecimientos de educa•
ción musical.

En un empeño á media noche.
-¡Vecino, favor de abrir que me urge!
-Vamos á ver, ¿qué le pasa, vecino?
-Necesito saber qué horas son .
-¿ Y para eso me levanta á estas horas.
-Bueno, pues usted tiene mi relox.

•••
Los buenos libros deben ser las joyas que más
amemos.

En la Escuela Nacional de B ellas Artes se ha abierto la Exposición de los trabajos enviados por los alumnos pensionados en Europa
E ntre las obras expuestas, descuellan las esculturas de Nava y de Domínguez. Especialmente "El beso," de la cual
reproducimos dos foto11rafías distintas, es muy hermosa. El busto y lafif1ura de mu¡er que
se ve á la derecha, están igualmente bien (agrados y muestran
el temperamento artístico de su aufor.

:t:t:t:t:t:t* i-:H-:iéfc~

�206

EL MUNDO ILUSTRADO

207

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS CARRERAS

DE RESISTENCIA
renta y nueve minutos y dos segundos. El mismo había sentado el record, no hace mucho
tiempo, de una hora y cuarenta y cinco mi_nutos, pero si se tiene en cuenta. que el cammo,
en el que se hizo la. carrera, estaba en un esta.do desastroso, tanto por el descu ido en que se
Je tiene generalmente, como por lc1s abundantes lluvias de los dia.s anteriores á la carrera.,
se comprenderá que á no ser por estas desfavorables circunstancias, quizás se cont'l.ria artualmente con un nuevo record.
Siete caballos tomaron parte en la carrera.,
y llegaron seis al hipódromo; el sexto recorrió
ia. distancia total en dos horas, veintiún minutos. El caballo del teniente Saavedra se inutillzó en el camino y no llegó.
Terminada la carrera, objeto principal de la
fi~sta, se corrieron cuatro carreras sobre la pist,a: en vista del estado de ésta, no se pudo correrá grandes velocidades, á pesar de Jo cual,
hubo competencias muy reñidas é interesantes.

El Rey del Violín
Al fin conocimos á Burmester; el gran violinista se presentó ante nuestro público á justificar
plenamente su renombre de &lt;rey del violín.&gt;
Y se confirmó también lo que dijimos de él
al hablar de su próxima llegada, es clásico, es pa-

Emeric Stefjaniai, discreto acompañante de Bu.rmester.

Willy Burmester, "Rey del Violín."
ganinista, es romántico, y es más, es.... Burmester.
Es un gran intérprete, fiel y clásico, pero no servil; en su ejecución hay algo que, sin traicionar
al maestro, hace destacar su personalidad, su estilo. Además tiene transcripciones y arreglos de
las grandes melodías hechos por él en los que se
muestra un gran artista.
Ejecutando á Bach difícilmente se le hallará
igu'll y en los rondós y composiciones melódicas
de los siglos XVI y XVII hace gala de una d u lzura que no se había oído antes á nadie.
El público ha comprendido al artista y ha premiado su labor con cariñoso y entusiasta aplauso.
Un elemento que ha servido para hacer lucir en
todo su valor al genio del violinista ha sido la
atinada discreción del acompañante. Ya nuestro
público había tenido oportunidad de oír y aplaudir á Steffaniai, pero no lo había visto plegar su
talento para hacer resaltar las bellezas de un ejecutante. cosa que ha hecho ante el genio colosal
de Burmester, á sus reconocidas dotes ha aumentado la de discreto acompañante, muy meritoria
dado sus notables méritos propios.

♦
MANUEL M. LUNA
Por conducto de nuestro Ministro en Bélgica, la
Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes

Distribución de premios á los aspirantes que tomaron parte
en la carrera de resistencia.

Llegada del Teniente Gonz ález,

qiie

obtuvo segundo lugar.

El domin¡¡-o próximo pasado, el Hipódromo de Peralvillo fué teatro de una tiesta, á la que podriamos llamar et écnira,&gt; de carreras.
Las tribunas estaban vacías, no había. la animación de las reuniones que generalmente constituyen .:notas brillantes&gt; para. los cronistas de sociedad.
No se trataba de una fiesta social; se trataba de una reunión neta y clásicamente deportiva: probar que los alumnos de la escuela
de aspirantes de Tlálpam son capaces de correr cincuenta kilómetros á caballo, en menos de dos horas.
y los oficiales de la citada. escuela lo hicieron. El vencedor, Teniente Alessio, recorrió los cincuenta kilómetros en una hora, cua-

Manuel M. Luna.
Momentos antes de la salida para la carrera de una milla.

recibió en días pasados la grata nueva de que Manuel M. Luna, al umno del Conservatorio Nacional de Música, pensionado por el ¡!obierno mexicano para que perfeccione su educación musical en Europa, obtuvo en Bélgica el primer premio en un concurso de violín, efectuado en los
días 29 y 30 del mes de junio próximo pasado en
el Conservatorio Real de Bruselas.
E l citado establecimiento es de fama universal,
y l os lauros obtenidos en él consagran á los laureados entre los elegidos del arte clásico; por lo
tanto el triunfo de nuestro compatriota es de los

que deben causar justo orgullo á quien lo logra.
El triunfo fué disputado con otros diez y seis
artistas que fueron considerados por el jurado
dignos de la distinción suprema. Entre ellos estaban los solistas Dubois y Miglioni á quienes se
concedió primer premio distinguido; la impresión
que produjo Luna en el auditorio fué igual á la
producida por los dos citados.
La Secretaría del Ramo ha comunicado la noticia á todos los alumnos del Conservatorio como
un estímulo en sus labores.

TEATRALES
La. humilde burguesía que llenaba el vasto
ciclo, está triste. Y sin emba.rf,!o, cuando en
sus butacas escuchaba las notas, fa.milla.res por
oídas, de óperas invariablemente representadas
en todas las temporadas al.Juales, hacia. mohines, murmuraba desprecios y hasta lanzaba reproches.
¿Por qué?
¡Ah! porque nuestros &lt;amateurs&gt; son así
siempre: lo mismo presenciando la honda psicología de un drama de Shakespeare ó de Ibsen,
que escuchando el misticismo angélico de Palestrina, un sollozo musical de Leoncavallo, ó
un murmullo de Amor del poeta lirico Puccini;
igual ante el efectismo romántico de Kreisler
que ante el severo y maravilloso clasicismo de
Burmester; y en otro orden inferior, muy inferior y distante de la. emoción estética, lo mis•
mo en el sangriento espect,áculo espai'iol, que
en el brutal sport americano, nuestros camateurs,&gt; decía, son siempre crueles consigo mismos, ya que, previamente llevan planteado en
su espíritu, el problema de una ecuación.
No van al teatro á disfrutar simple, espontánea y sinceramente del arte que se les brinda.
No, eso no. Van investidos de suficiencia á hacerse y hacer comparaciones, entre el cantante
que escuchan y algún otro que han escuchado;
entre el actor que recita y otro actor que interpretó antes el mismo personaje.
Y así, apropiand:i esta observación á la temporada actual, escuchando á Viderique y Jiménez, piensan y citan á Carusso y Constantino
(que solo oyeran en discos fonográficos) 6, los
menos exigentes, comparan su dicción, su timbre de voz, su expresión declamatoria, con Collenz 6 De Marchi.
Y ahondando, retrocediendo, investigando se
pierden en consultas, tentalean juicios y se alej1.n, en fin, del objeto que les JJevó al espectáculo.
Pero el problema está en pie:
¿,Cuál es mejor? ¿Quién canta mejor? ¡Qué
diferencia. entre éste y aquél!
Como si un literato, un músico ó un crítico,
arrellenados en la poltrona de su estudio, me
jorque disfrutar la obra que estudian, se pusieran á divagar ¡,quién es más estético y más artisco, Dante ó Milton, Palestrina 6 Bach, Tirso de Molina 6 Edmundo Rostand'l
Y aún así, las co:nparaciones resultan en un
mismo plano.
Pero entre nosotros, entre los misérrimos florecimientos que dá nuestra anémica vida artística, divagar en juicios y ecuaciones tan dis·

tantes y tan desproporcionadas, es un torpe
deseo de amargarse el placer, ó una errónea y
punible vanidad.
Porque es claro, y no culpamos al mártir que
sacrifica todo; al pobre iluso de arte que por
un aplauso, por un triunfo en su carrera, vive
sin comodidades, sin sociedad, ya que la nuestra los presenta hasta sin familia., ya que muchos hay que la pierden por el crimen de amar
el arte. No, ellos uo tienen culpa de no ser geniales; culpa es del país donde nacieron, del
tiemp') en que viven y del medio en que flotan.
Rápsodas y griegos, engendraron la Iliada.
La hidalguía caballeresca, que chocando ace-

M arcelino Dávalos,
autor de "As{ pasan ... . ·•

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EL MUNDO ILUSTRADO

La Compañía Mexicana de Opera

209

EL 111UNDO ILUSTRADO

"ASI PASAN ........"
Marcelino Dáva.los, que ya. ha obtenido otros triunfes en el teatro acaba de estrenar, con la. cooperación decidida. de la compañia
Fá.brega.s, un nuevo drama. «Así pasan&gt; es una pieza simbólica.. La.
protagonista es una. actriz de gran talento, que, en el primer acto,
[época. del efímero imperio de Maximilia.no] se encuentra en la. plenitud de su talento. La. aman Gabriel, autor dramá~ico, hijo de una
familia de la vieja nobleza, y Ma.rcelino, actortamb1~n. E_lla prefiere á Gabriel que escribe para. ella una obra revoluciona.na, por la
cual a.mbos'son perseguidos y se salvan. gracias á la hidalguía. del
gen;ra.l Iba.rrondo. Al triunfo de la república., la. actriz, Victoria. de

i11ter arto.- 1'ictoria ( Virgwia
Jbarrando el salvo-cond1uto, p
quie1i v.1. á capturar la

Srita. Adriana Delgado, Contralto.

Srita. Flora Arroyo, Soprano.

Sra. María de Jesús Magaña de L6pez,
Soprano.

Srita. Sofía Camacho, Soprano.

ros; cantaba trobas en la lengua romance castellana, produjo un Cervantes y con él la ingeniosa y trágica figura de Don Alonso Quijano,
y viniendo á nuestros tiempos, pongamos nuestros ojos en el país azul de mar Y cielo, en la
divina Italia que lo canta todo y siempre; que
lleva sin cesar en los bermejos labios del popolino, la dulce canronrta, toda. a.mor, toda. tristura. ó toda plegarla.
Allí la base, :i.lli el polen. Los grandes maestros y compositores de esa. patria, no son más
que el fruto, la perfección de esa alma musical
en incesante comunión con ellos.
Por eso el alma. Ita.liana que reza. con Perossi
y Merca.dante, que gorjea. con Rossini y Donnlzzetl; que solloza. con Mascagni y transverbera.
el alma con Puccinl, canta. por los labios de
Ci.ruso, de Bonci y Constantino.
Aquí, nosotros, con las a.las implumes, con
el aire malsano y espeso, con la agobiadora. atmó,fer de la. bruma atlética del Norte y la. molicie heredada pesando sobre las espaldas del
pueblo, ni volamos ni cantamos.
De allí todos los fracasos de arte anteriores.
Por eso cuando un carácter enérgico, una. vo·
!untad de virtu0so y una perseverancia inquebrantable corno la del maestro Aragón, sacuden
un poco el. desaliento de nuestro medio social y
nos dan arte y alientan esperanzas y hacen un
triunfo de lo que eternamente era un fracaso,
debemos elogiar ese esfuerzo y prescindir de
ese vicio presuntuoso de las ecuaciones de arte;
dar el aplauso ingénuo que aliente á quien lo
gana, sin condiciones, sin prejuicios, con alegria para. matar la. angustia de la derrota, con
fe para enaltecer el triunfo, con amor para perdonar la insuficiencia; que a.sí llegaremos á ha·
cer perfectos y cuando surjan, nada. importa
que quede en nuP.&lt;;t,ras manos la manzana de
oro y que nuevos Pa.ris, va.cilPlnos entre acordarla á Juno ó preferir á Minerva., mientras
llega la deslumbrante Afrodita que 'nos decida.
á la. consagraciób de la Belleza eterna.
Sr. Rafael L6pez, Barítono.

MARIO.

Sr. Alfonso Ferrer, organizador de la Compañía.

~~~~~~~~
fl~fl ~ ~ ~ fl~fl ~ fl~fl ~
:.&amp;/, :.&amp;/, :.&amp;/,
:.&amp;/,
:.&amp;/,

e,111 final. lºirfvrin, llegnda á la Vf'jez. siu pnderlrabajare
acej)la la proposición de matrimonio que le hace Jlfarcelc.

Acto primero: La tertulia en la casa de 1"ictori:a.

Sr. Julio Viderique, Tenor.
Los actores y el autor salen á escena al final de la representación.

Alba., obtiene el indulto del general, que estaba condenarlo á destierro. La. madre de Gabriel exige que Victoria se aparte rlel teatro,
p:ua consent,ir en el matrimonio. Victoria. se niega. y Gabriel la.
abandona. Pasan los años. y la actriz, ya anciana, tiene que trabaj:i.r en una compañia de género ínfimo, donde es objeto de las burlas
de una tiple á la moda Ma.rcelino, que también formaba. parte de
la compafi!a, es despedido. Victoria no puede trabajar más, y se reresigna á morir de hambre, cuando Marcelino, que no ha dejado de
amarla, y acaba. de obtener una canongia, le pide que sea su mujer.
Ella, a.l fin, acepta.
La. obra ha tenido éxito. Ha. sido puesta. con gran esmero por
Virginia. Fábregas y su compañia. Se advierten defectos de factura en ella.; pero revela al autor de talento. que indudablemente perseverará v dará mucho mejores frutos. El primer acto está dialogado con primor.

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EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO ILUSTRADO

ron soluciones, encontraron dicha frase, y formaron además, otras.
La Srita. Eloisa Vasseur, de Oaxaca, calle segunda de Juárez número 6, envió, además, las frases
siguientes:
Sí, triunfaré, con ingenio y paciencia,
Ignacio Trisini prefiere una canción.
A esta señorita corresponde el premio que consiste en un artístico tintero.
La Srita. Emma Salazar é Iñigo, de México,
cuarta calle de Hamburgo, nos envió como frase
distinta de la original, la siguiente:
Grecia, cuya inspiración no tiene fin.
Ha merecido la señorita Salazar el premio que
consiste en un estuche de tocador.
Los premios están á la disposición de las personas expresadas.
Creemos que merecen mención particular, por
haberse distinguido entre otras muchas, las soluciones enviadas por el Sr. J. Ernesto Martínez, de
Gómez Palacio; Josefina de Pablo, de Oaxaca, que
habría obtenido premio, si á su frase &lt;San Cipriano, ciego y rico, tenía fe,&gt; que fué una de las que
envió, no le hubiesen faltado letras; del Sr, Manuel Fernández, de Coatepec; del Sr: Fortunato
Rubalcava; del Sr. J. V. Laredo; del Sr. Ildefonso
E. Tiadifini; del Sr. Ricardo E. Mora; del Sr. Au-

sacudí agitadamente la falda de muselina, de
la que salla. mucho humo. Agitada, casi sin saber qué hacía, sacudi mi falda, y con ayuda de
las dos ancianas pude apagar los puntos rojos
que corrían rápidamente en diversas direcciones devorando la delgada tela. Ent onces vi el
dallo, una enorme la.ll'una se había. hecho en
unos cuantos segundos. ¿De donde procedía.
aquello? De un pasajero quP, consumido su
cigarro, había destapado cuidadosa.mente con
un alfiler su boquilla de !\robar, arrojando en
todas direcciones partículas de tabaco que eran
otras t antas brasas. Ay! mi falda de m uselina,
á grandes rayas, verde ni lo, en cu ya confección
habla. yo pasado casi una semana, proyectándola primero; confeccionándola después y por
último, la víspera de mi viaje á México, 0orrigiendo aquí un pliegue, allí una costura !
Afortuuadamente, ~abía llegado al fin de mi
carrera; y sólo el motorist a, impasible. pudo
darse cuenta de que en mis ojos estaba á punto
de desbordarse un mar de lágrimas.
A NDREA .

+

etropolitanas
E OIDO decir repetida.s veces. y aún me parece haberlo
leído en alguna parte, que el
carro de tranvia es un elemento democratizador por excelencia. Aún cuando no soy
afecta á estas trascendentales cuestiones, cuyo alcance
no comprendo ni trato de descubrir, tantas y
tan acaloradas discusiones he oído á mi padre
y sus tertulianos, entre partida y partida de
ajedrez en el vetusto salón de nuestra casa, que
al fin llegó á. fijársemela proposición. Luego en
ca.si todas las grandes ciudades que he visitado
he visto que el tranvía. acerca y casi nivela á.
las personas. No hay preferencia de ninguna
clase. He visto á multimillonarias ir de ple,
colgadas de la cinta de cuero, llevando bajo el
brazo la novela acabada de comprar ó el pequeño bulto recogido en la excursión á «compras.&gt;
En México, sin embargo, no podría decirse lo
mismo. Teµgo amiguitas un algo mayores que yo
[he de repetir, venga ó no á cuenta, que no he
cumplido los veinte] y que, habiendo vivido en
México casi siempre, no han traspasado jamás
el umbral de un tranvía. En casi todas las jóvenes á quienes conozco he advertido una aversión al carro urbano. En México, en cuanto las
distancias se alargan un poco, hay dos clases
en los tranvías; pero aparte de las personas que
viajan en una ú otra, hay una tercera clase,
infinitamente más dichosa que las otras dos: la
de aquellos que, por un motivo ó por otro, pueden pasarse sin el carro de tranvía..
Yo, por mi parte, estoy decidida. á no usar
de él, aún cuando resida en México, y espero
que, en este último caso, mi único viaje sobre
carros de rieles en esta hermosa ciudad, será
aquel en que sea conducida dentro de una caja
forrada de negro, entre cortinajts de paño.
No faltará, especialmente entre los lectores,
quienes me tachen de exagerada. No creo que
ha.ya lectora. que no esté de mi parte. Sé que
muchas de ellas han hecho promesa. semejante,
y estoy segura de que si mis lindas paisanas no
fuesen tan enemigas del ruido y del alboroto,
ya ha.bria surgido aquí un Club de Enemigas
del Carro U rbano, que emprendiera una cruza.da pérfida y tena:t., (como toda campaña nuestra), y cuyas socias hicieran solemne juramento de no viajar nunca en tra.nvia.. Habría mitines y demostraciones públicas, y el club tendría un éxito verdaderamente extraordinario.
Mas no exagero: quizás sea que por desgracia
mía., he sido muy infeliz en mis escasos viajes:
quizá lo que á mí me ha. pasado no es locomún ; pero sírvame de disculpa el declarar que
á casi todas mis amiguitas les ha 0currido algo
semejante, y que ninguna de ellas parece resignarse. Una, llena. de ingenio y gracia., me dict:
'' El andará pie me cuesta. un par de zapatos;
el viajar en carro me cuesta. un par de guantes
y una falda, cuando menos. "
Y tiene razón. Cuando por primera vez subí
á un tranvla, llevaba puesto un hermoso par
de mi tenes calados, de seda, sumamente cómodos, que oprimen poco y que pueden, sin moles·
tia alguna, llevarse durante varias horas. De
intento me los había. calzado, y me ufanaba de
ello. A la parada del tren, donde no hay estación ni cosa que le parezca., fué necesario afianzarme del pasa.mano para subir. Nunca lo hubiera hecho, triste de mil Esa barra de madera
y de metal había conservado en capas superpuestas "el polvo del camino" que dejaran
quién sabe cuantas mirladas de personas de todas c-Jases. La. sensación que me dejó en los dedor fué indescriptible. Sentía. un verdadero

malestar físico, que no cesaría, bien lo sabía.
yo, hasta que hubiese llegado á casa y sujetarme á repetidas abluciones.
Entré al carro, que estaba casi lleno. Todos
los asientos estaban ocupados. No desist i, sin
embargo, de hacer el viaje porque estaba de
prisa, y, además, habla oído ponderar tanto la
galantería. usual en México, que impide á las
señoras viajar de pie.
Puedo decir que mi entra.da ca.usó sensación; todos los que ocupaban el tren, y que
en su mayoria eran hombres, volvléronse á mirarme. No se tome esto como un alarde va.no;
á poco andar, me convencí de lo que he comprobado más tarde: que la entra.da de cualquier
mujer joven ca.usa. la misma gran sensación.
Todos, jóvenes y viejos, me mira.ron, y una vez
satisfecha su curiosidad, volvieron á su lectura
los más, y los menos á mirar á través de las
ventanillas. Nadie, empero, se movió de su
asiento.

El carro echó á andar, al repique estrepitoso
de la campana. Instintivamente, porla necesidad de mantenerme en equilibrio, a.largué la
mano, la pecadora mano con que me habla asido poco antes del pasamano del carro, hácia la
cinta de cuero que pende del techo. Tuve que
ret irarla. con presteza. El color amarillo de la
cinta habla desaparecido, bajo una. capa gruesa
de barniz lustroso, que habían dejado alli otras
manos, más afortunadas que las mías . .... . Entonces miré detenidamente el carro. En el piso, que probablemente no habla recibido en
muchos meses la caricia de una escoba, ni mucho menos la bienhechora y refrescante acción
del agua, habla todo un basurero, en el que revoloteaban los bolet os arrancados por el conductor, durante toda la mafia.na. Más transitable estaba la a.cera, la vía pública que humildes jornaleros se ocupa¡n incesantemente en
asear. Sin querer, volví á fi jarme en las cintas
que oscilaban en un bailoteo no excento de gracia. Todas estaban iguales y muy pocos eran
quienes se atrevían á tocarlas.
Mientras t ant o, era indispensable encontrar
punto de apoyo, y en todas partes, asi de las

puertas como de los respaldos, que tenía. al alcance de mi mano, veía la.misma capa obscura
que manchaba todos los sitios donde pudiera
encontrarse apoyo, Elegí, por fin , uno de ellos,
el menos entre todos los males, y me resigné á
todo evento. El tren se había más que llenado
y comenzaba. á distraerme, viendo las piruetas
que hacía para penetrar ca.da nuevo pasajero
cuando sentí que me tocaban del hombro con
impaciencia.. Volví la cara, y á unos cuantos
centímetros de ella, vi una mano extendida
Qué mano aquella, Dios mío! Sería ella la. qué
había. deja.do, en casi todos lps sitio!- del tranvía., la. _eterna h~ella grasienta, 6 al contrario,
había. ido recogiendo de cada sitio un poco de
aquel pringue que parecla tapizar literalmente el carro? Pertenecia al conductor que pedla el precio del pasaje. Recibí mi billete y el
cambio; pasó otra mano, que me pareció un
poco menos &lt;pintoresca;&gt; los dos hombres de
unif?rme azul , pasaron deslizándose entre los
pasa.Jeras.
Hasta entonces me fijé en mis compañeros de
viaje. Me ha. divertido mucho observar los rostros y las actitudes, y las escenas que se producen á bordo. No sé por qué me traen el recuerdo de sainetes; figuras familiares, que desfilan
a.l rápido correr de las cintas cinematográficas
Fijéme en mis vecinos y vf al momento un hom:
bre, mad~ro ya, de bigote rubio y ojos de gris
claro, casi obeso, con el ala del sombrero graciosamente ca.ida sobre la ceja izquierda, que
no apartaba de mf sus miradas. Ocupaba un
a.siento cercano, y sin duda habla. aguardado para ofrecérmelo, á que yo me hubiese fijad? en él. En cuanto le vf, se levantó como movido por un resorte, y entornando los ojos y con
el más a.graciado de sus gestos, me indicó que
podía ocupar su sitio. Los que á sus lados estaban se replegaron un tanto, y pude acomodarme, después de dar las gracias á aquel á
quien consideraba mi salvador.
Desde ese misme instante, le tuve plantado
en/rente, interceptándome la vista. No podía
m1rar ?e frente, sin encontrarme con sus ojos
adormilados, con su sonrisilla. El buen señor
me habla cedido su lugar y, en cambio ei,taba
cierto de recibir sonrisas y miradas ta.n'lánguidamente amorosas como las suyas: busfnm ; 5
businers. Me convencí de que tendría pantalla
enfrente hasta el término de mi viaje. Mientras tanto, mis vecinos de ambos lados que leían
atentamente sendos periódicos, ó mejor dicho
fingían leerlos con el propósito de no advertir la
presencia de dos señoras ancianas que tenían
delante y que á cada detención del carro eran
menos que derribadas: los dos señores me envolvían en una atmósfera de humo. E l uno fumaba precipitadamente un puro fuerte cuya
h_umareda me turbaba la vista y me daba vértigo, en tanto que el otro, mordía descuidadamente una enorme boquilla de madera, remata.da por un cigarro, cuyas cenizas caían sobre
los encajes de mi blusa. Y, como era cerca del
medio día. ~ el sol dejaba caer su lluvia quemante, mli vecmos hablan bajado las cortinas obscuras.
Y entonces pensaba qué habría sido de la
probervial galantería. mexicana, y por qué el
hombre 9-ue ad~ira y venera á la mujer, mientras la tiene leJos, lo mismo material que moralmente, se torna impertinente, irrespetuoso
grosero, en cuanto la tiene allf cerca. . . . ..
'
De Ill:is reflexiones me $8.CÓ la voz de una de
las ancianas:
- Seliorita, que se quema. Se estáquemando
su falda ! Me puse en pié, nerviosa y asustada
y entre el alboroto de todos los pasajeros, me

Séptimo Concurso Semanario
Con un papel transparente cálquese el círculo que
se ve en el grabado. En seguida únanse con líneas
rectas los puntos encerrados dentro de la circunferencia, de manera que formen una linea quebrada, teniendo cuidado de que no toque dos veces
el mismo punto, y no deje de tocar ninguno de
ellos, formando una línea cenada.

Sr. Bernardino Terés, director de orquesta del Tea
fro Principal, a,itor del hermoso ValsL ento que
con este número obsequia "El M undo Ilustrado'' á sus subscriptores.

las soluciones se hace con mucho escrúpulo, y
sin embargo, nos queda el temor de no haber discernido con toda la equidad que deséaramos.
Las soluciones que hemos encontrado más de
acuerdo con las bases del concurso han sido las
siguientes:
La señorita María González, de Monterrey, calle
Benito Juárez, núm. 102, nos envió la solución
exacta en cuanto á la colocación de las letras to•
madas de los anuncios, y combinó con ellas ocho
frases distintas, de las cuales, sólo siete satisfacen
las condiciones requeridas. Estas frases son:

•e

La longitud exacta de la línea quebrada ó sea
la suma de todas las rectas debe ser de 304 milímetros.
Se darán tres premios á las tres personas que
manden mayor número de soluciones distintas,
pero dentro de las condiciones expresadas.
Los premios serán:
Una lámpara de buró.
Un corte para blusa.
Un lapicero de oro.

Rica y necia, ningún rico pico sentiría.
Ciego, nunca parecería fino ni sin tí.
N1 tísica ni fea y rica urge. Ninón Copé.
Un pregón necio: ni tísica, ni fea y rica.
Gran infusión y ciencia tenía Perico.
Grecia y Fenicia nunca sintieron ipo.
Fino: sin tí nunca reí ni gocé. Cara y Pie.
A la señorita María González corresponde el
premio consistente en unos anteojos de teatro,
por haber enviado mayor número de frases hechas
con las letras señaladas. Algunas de estas frases
son verdaderamente ingeniosas. La diversidad de
ellas es tanto más notable, cuanto que no está contenida la que sirvió de base para elegir las letras,
y que es: «Con ingenio y p1ciencia triunfaréis&gt;.
La mayor parte de las personas que nos envía-

Sr. Don Ignacio H errerías,
nombrado Secretario de la P rensa Unida
de México.

relio de la Garza; del Sr. Francisco S. González, y
muchas otras que harían la lista demasiado larga.
Los premios de las personas que triunfaron en
el primer concurso fueron ya remitidos todos á
su destino, y tenemos á la vista los recibos de las
personas interesadas.

- ¿Qué tal te fué en tu cacería de tigres? ¿buena
suerte.?
- ¡Magnífica!
-Encontrarías muchos?
- -Por el contrario, ni uno solo.

#

Resultado del Cuarto Concurso

•
••

lLOlS JP'~!E.MilOlS

Los mismos patrones.
- ¡Hola Pedro! ¿para quién trabajas ahora?
- -Para los mismos de siempre: mi mujer y cinco hijos.

El interés de nuestras lectoras por los concursos semanarios que hemos establecido crece cada
día más, y con él las dificultades q~e tenemos
para discernir las recompensas. La revisión de

Cuando menos siete horas.
-Doctor ¿cuánto tiempo puede vivir un hombre
sin aire?
- No lo sé exactamente, pero yo he viajado siete horas á bordo de un cano Pullman.

•••

Niña María L uisa Moreno y Volante, hijita del Sr.
Isaac Moreno,Jot6grafo de "El 1lfondo Ilustra do," m uerta á la edad de 6 meses 2 0 días

- - - ..:.::::-- .=:..

~-.

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~--

�212

EL MUNDO ILUSTRADO

,.

ILA (Q)f!EN§IlVA
Novela original por Alberto Chabrol.

TIMstracionts dt :Jtor9t scott.
(CONTINÚA.)

Martes 3 de diciembre.
STA manana, al llevarme mi
chocolate á nu~ tro comedor de la servidumbre, Merlin me hizo leer una carta
ª'""-l~'6~~J;¡i:~Que
le acababa de entregar
el cartero. MI primo
1
Marcos se anunciaba para manan a por
la noche.
-Tú sabes, si quieres. partiendo en
seguida,-h a y un
tren á las diez-tendrla yo aún tiempo
de llevarte á los Angles y estar aqul mana::a á las siete para redbir al señor.
Me quedé contemplando con aire de ensueño estepapel con encabezado de hotel, y Merlin creyó que sentla
un remordimiento. ó al menos una cierta angustia, y
q·1e vacilaba como los conscrlptos antes del bautismo de
Juel!O- P~ro levanU la cabeza y le solté una carcajada
en µlenas narices, con lo c,ue lo dejé estupefacto, oyén·
dome cantar la primera estrofa de la Marsellesa.
N~, realmente no ~iento pesar al considerar que voy á
entrar en campaña. Y no es Que la soledad de estos dlas
me haya pesado. Mientras que Merlín limpia los mueble~. yo me he entretenido en descifrar las piezas de
mú,ica que no conocia; en los últimos tiempos mi tlo no
pedta ya las novedades.
Ha:;ta el domingo fué cuando Merlín me ·sacó; fuimos
al Luxemburgo; todas las mujercitas de dos ó tres anos
que vagan vacilante, al lado de sus nodrizas; con sus
pie:e,itos forrados de lana roja. blanca ó azul; todas
esas muchachitas de piernas de bolos, un poco agitadas
por sus ejercicios, debajo de sus tocas ó de sus grandes
sombreros de fieltro, me han recordado ese "yo," que
he sido en d1ferento:s ocasiones, aqul mismo, y me recuerdan mi viva felicidad de e~os tiempos. Era en la
época en que vo dttenta á mi primo, que regresaba del
liceo Luis el Grande, y lo hacia jugar conmigo, lo que él
aceptaba de bue:i gana.

E

Miércoles 4 de diciembre á las seis de la tarde.
Lo esperamos. He obligado á Merlín á que me compre
algunas flores; unos ramos de jacintos, rosas de Niza y
claveles. He arreglado todo en un vaso, el que será colocado sobre la me&lt;a durante la comida. Como últimos
cui.iados he rociado con agua el ramo para (lUe queden
algunas gotas de agua sobre las flores.
Merlín se rasca la cabeza mientras me ve: hasta que
lo hago que me exponga el m~tivo de su preocupación.

-Es que .... ninguna otra
cocinera .... Eugenia jamás
pensó en poner flores en la
mesa ....
-Justamente . ... se trata
de probar á mi primo que
las cocineras se suceden y
no se parecen.
Entonces mi confianza imperturbable le volvió la suya. La noche cae. Mientras
que escribo, Merlin va del
comedor á la cocina, haciendo sonar la lllza y los cristales. Tranquilos, los dos esperamos.
A las nueve de la noche.
Al sonar las siete se produjo un alto en el ruido que
el carruaje hacia sobre el pa•
vimento de la calle al acercarse. Merlín se precipitó al
encuentro del patrón, yo,
echada sobre un taburete,
espié por medio de una claravoya del cuarto de criados,
la llegada de mi futuro amo
y señor.
Como la farola del vestl·
bulo no arroja más que una
ténue claridad sobre la escalera del patio, no veo más
que una silueta alargada
que pasa rápidamente.
Cuando esta silueta llega
al pie de la e,calera un rayo
de luz me deja entrever un
bigote rojizo, y eso es todo ...
Unos pasos firmes y elásticos pasan por los corredo·
res, se abre una puerta interior, la de su recámara ....
sigue el ruido pesado de los
equipaje~ que se transportan .... Y después de un rato
veo la cara de Merlín que
viene al fogón. Todas las cacerolas se han he:ho dignas
de la confianza que deposito en ellas más que en mi:
re,piro.
Después de varias idas y
venidas de la cocina al comedor, me anuncia al fin que
mi primo se va á sentar á
la mesa, y llena la sopera.
Me viene una idea: sigo á
M erlin al piso alto, muy quedo, de manera que el ruido
de mis pasos se confunda con el de los suyos, y, por la
hc111Jldura de la puerta medio cerrada, veo al viajero
en los momentos en que pone la servilleta en las rodillas.
Y bien, pues no es un solterón: y no lo será á los cincuenta anos, ni nunca! Con esa frente sobre la que caen
r~s cabellos de una manera tan hermosa; esos grandes
o¡os mor~nos, llenos de luz, de inteligencia y de dulzura; ese bigote fino, esos labio, siemprd rosados y sonrientes, ¿cómo puede esperar que no haya una muchacha que se ocupe de él y haga todo lo posible por procurar que él á su vez se ocupe de ella?
Mi primo toma unas cuantas cucharadas de sopa, paseando sus miradas en derredor. Dice:
-Es admirable como se está mejor en su propia casa
que en ning~na otra parte, mi viejo Merlinl .. . .
A renglón seguido, y con una entonación en la que se
nota el mayor placer, dice:
-1Fl~res! ....
- SI, responde Merlln, ha sido una idea de A\lette.. .
Mi primo para la oreja:
-¿Y quién es Miette? ....
.Me parece que la voz de Merlín vacila al contestar:
-Ya lo sabe el senor: la nueva cocinera á quien debla
traer de LA TIERRA.
-¿Tu sobrina? ....
Merlín vacila aun más. Siento que el corazón me salta. Mi primo continua:
-¿Pero es que no se llama Mion, tu sobrina?
-SI, solo que Mion va á casarse, y he traldo á
Miette ....
-Mion, Miette, los dos nombres son igualmente gra •
cio•os: diminutivos de Maria, ¿verdad ?
Me dan ganas de gritarle:-Y de Enriqueta también
s~iíor, pero no lo hago, y escucho con la mayor atenc100.

-Bueno, y Miette no se casa también?
-¡Ahl no son ganas lo que le falta!
(Vamos, senor Merlín, con que haces juegos de ingenio á mi costa.)
-Entonces serán novios ... . ¿Qué, no es bonita como
Mion ?
-1Ohl diez veces másl peto es joven, y la juventud
da algunas ideas extravagantes! .. ..
Suspira. Mi primo se figura probablemente que se
trata de disgustos de familia, y para sacar d~ apuros á
Merlín, según creo, sigue:
-¿Ideas? Pero es que tiene algunas muy buenas; esas
flores están colocadas con gusto.
-En cuanto á eso, si sabe lo que hacel
-¿ Y en cuánto á la cocina?
-Merlín se muestra reservado.
-¡Buenol . . la verdad es que no lo hace muy bien,
pero yo la estoy formando ....
-Está bien, sigue! ....
Mi primo lanza una risa franca, la cual de buena gana acompanarla yo.
Pero CO!DO Mtrlln sale del comedor trayendo la sopera, me levanto la falda para que no haga ruido y corro
delante de él hasta la cocina.
Mi "tlo" llega muy descontento y grunón.
¡O~é si lo creo disp_uesto á sufrir semejantes interrogatorios acerca de mi personal .... qué si creo que ésto
es agradable! .... Además de que él no tiene la costumbre de decir mentiras, y llegará el dfa que no sepa
qué decir; esto es seguro, que yo harla muy bien en representar sóla la comedia que he imaginado ....
-Tranquillzatel yo apareceré en la escena cuando
haya llegado el momento preciso ....

e.,

Para tranquilizarlo tiro de sus patlllas y al fin consigo

que se ria.
Quiere servirme en seguida, antes de llevar los platos
arriba, de manera que yo coma al mismo tiempo que mi
primo, ya que no á la misma mesa. Me niego á ello de
plano. Nosotros comeremos después muy alegremente.
El suspira ;· me predice que antes de ocho dlas de este
sistema estaré flaca hasta el punto de causRr lástima;
pero al fin se decide á subir "lo Que sigue". Y yo, un
poco humillada de no haber tomado en la confección de
la comida más parte que mi ''envio de flores", me pregunto qué rodré hacer esta misma noche en servicio de
mi primo . ... Ya hallé.
Al caer el dla, Merlín, juzgando insuficiente el calor
del c_alorlfico, llev~ lena á \a sala. Pero, ¿acaso el fut&gt;go
va h1en? Será rec1b1do el viajero con una bonita danza
de flamas una vez que haya terminado su comida? Co·
rro á hacerme cargo de ello, y héme aqul en la pieza obscura echando leños á la chimenea, atizando para obtener á la mayor brevedad el más brillante y claro de los
fuegos. Noto que los asientos están demasiado lejos ...
A:erco un profundo "confortable" cerca de la chimenea
y coloco cerca de él una mesa de lectura; después enciendo una lámpara y la coloco sobre la mesa con la pantalla muy baja. El arpa y los demás instrumentos colocados en varios lugares del salón reflejan los rayos
de la luz como otras tantas miradas de inteligencia, ....
pero en estos momentos, un ruido de silla empujada me
hace saber que mi primo se levanta de la mesa, y me
escapo á toda carrera.
Viernes 6 de Diciembre.
Hice dos dlas que mi primo está aqul y túdavla no se
ha tfectuado un encuentro ni una escaramuza ... ... Sin
embargo, de cuando en cuando me arriesgo en reconoc1m1entos e1J los corredores, pero apenas oigo el más ligero rmfo, escapo á gran prisa con la intuición de que
no h1 lleg1do todavla el momento de descubrirme ante
el enemigo ....
. Durante el almuerzo de hoy, .Marcos interrogó á Merhn acerca de mi, ó más bien acerca de mi duphcado Enriqueta de los Angeles:
'
-Y mi prima no se ha puesto un poco más bonita?
-¡Oh, un ramillete, senorl
A este grito de admiración mi primo responde con una
Imprudente exclamación de duda:
-¡Ah! ¡vayal ¿De veras ?
-.Como lo digo, si aún llegamos á pensar mi hermana
Rosina y yo que es una lástima que . . en fin, seguramente que si el senor se hubiera detenido en los Angles
á su paso ...
-Mi prima me hubiera llamado la atención ¿no es
asl? . ...
'
-¿A quien no se la llama? dice Merlín como contesta•
ci~n, elevando los ojos al cielo al cambiar el plato de mi
pr1m ,.
Marcos repite:
-¡Ah! ¡vaya! ¿De veras?
Pdro me parece que e, ta v~z la imprudencia de la expresión está algo velada. No escucho más. Merlln sale
del comeJor, le precedo camino de la cocina siempre
ocultando el _ruido de mis pasos con el de los sdyos. Como sucede siempre de;pués de las comiJas, Merlín está de un humor desesperado; me urge para que tome la
responsabilidad de la comedia. Pero mientras que lo hago desempeñar el prologo, estoy meditando mi entrada;
la nece,ito brillante, si no '1ecisiva.

La Gran Carrera de Automóviles
LAS MAQUINAS FRANCESAS SUFREN
UNA GRAN DERROTA

El acontecimiento que con más derecho disputa el primer lugar en el mundo de los deportes á
los juegos olímpicos efectuados en Inglaterra, de
los que nos ocupamos en su oportunidad, es la
gran carrera de automóviles del circuito de Dieppe, en la que se disputaba. el &lt;gran~ _Prix&gt; del
&lt;Automóvil Club,&gt;de Francia, acontec1m1ento que
ha sido año por año uno de los de más resonancia en el mundo deportivo.
La que este año tiene la gran carrera es dolorosa, funesta, podría decir, para la industria francesa· pues Francia, que ha sido y sigue siendo la
cdna de la industria automovilística, sufrió esta
vez una derrota de la que difícilmente se repondrá; y lo más doloroso de ella es que lo~ vencedores fueron los alemanes, quienes obtuvieron su
victoria valiéndose de las mismas armas de los
franceses. De los seis primeros lugares de la carrera cinco fueron ocupados por alemanes; con
carros alemanes, y .... con neumáticos franceses,
con excepción del sexto.
El recorrido del circuito de Dieppe no es tarea
fácil; hay lugares como el recodo de Londinieres
en el que la tensión nerviosa del público llegó á
tal grado que uno de los espectadores murió de
una enfermedad del corazón por la ansiedad de
ver las maniobras de los carros en ese lugar. El
camino es estrecho¡ la curva, si es que curva se le
puede llamar, es cerrada y en ese lugar se hallaron al mismo tiempo, más de una vez dos y aún
tres carros. Por un verdadero milagro no se registraron accidentes allí.
Otro lugar en el que los chauffeurs necesitaron
de toda su habilidad para no estrellarse, fué el
Pont D'Eu donde Hemery, segundo lugar en l a
carrera, dejó en suspenso cada vez que pasaba á
todos los presentes, quienes esperaban á cada vez
verlo pulverizarse bajo la pesada máquina de su
carro.

DIARIO DE MARCOS.
Viernes 6 de Diciembre.
Ahora que las muchachas se emancipan, según parece, y qu_e no temen decir en alta vo~ _todo lo q•Je piensan, la inocente costumbre de escribir "su" diario va
á pasar seguramente á los viejos solterones como yo.
Cuando menos me ha dado hoy por ese capricho con la
compañia de este magnifico fuego, bajo los rayos de mi
lampara cuya luz velada de rosa es inofensiva y ale·
gre como la risa de un niiío.
Esta noche coml en casa de la condesa de San Marcel
casa que me es fam iliar, y que, generalmente, encuen~
tro muy agradabl_e. No sé por qué hoy todo me ha parecido soso, ta c~~1da y los convidados, á pesar de la halagadora atencton de que ha sido objeto el viajero. .Me
aproveché de esta misma atención para hablar de mi fa.
t1ga y regresar á mi casa temprano. Al atravesar la sala, las flamas han parecido llamarme y he veniao á sentarme á la mesa con mi lámpara que me esperaba en el
vestlbulo. La ~aveta de esta mesa encierra el cuaderno
de ••mi diario;" he tomado la llave, de entre todas las
que traigo conmigo, y heme aqul garrapateando sobre el
papel en vez de aco~tarme á dormir. Tengo una disculpa: despues de cierta edad es necesario ll1mar los ensuenos en plena vigilia porque ya no nos visitan más
en medio del sueño ....
-Y-¿serla voluntario?-ya no escribo: estoy sonando. Mi pluma está inmóvil entre mis dedos; me sorprendo ' •néndome con los ángele~" como se dice á los ni nos·
merlo d~ la más exquisita, de la más féerica y aun po~
drla decir de la más extravagante aparición.
Había venido á mi casa como á las seis de la tarde,
P!lra vest1rme de ft_lqueta. Al desabrochar el primer bo·
ton de m1 saco, opnml el boton del timbre para llamar
Nadie viene; vuelvo á llamar y cambio mi calzado· lo
mismo que antes. Por 1A primera vez, desde que esta·
mos juntos, el buen Merlin falta á sus obligaciones ...
Algo urgente tal vez. Pero ¿quién puede haberla dado
que hacer? Además, no está la cocinera para suplirle?
iba á llamar.de nuevo pero me detengo; esta Miette mi
nueva cocinera, á quien no he visto todavla, y que probablemente no sabe cuál es mi cuarto, no se atreverá á
ofrecerse á hacer el servicio.
Sin embargo, la hora me urge; sin esperar más tomo
mi olla y bajo al sótano. Luego que abro la puerta que
da á la estrecha escalera, llega hasta mi como un ligero
vuelo de manposas. Abajo se canta el aria de las Joyas:
''Ah! Ah! Ahl je ris.
De me voir si belle
Dans ce miroirl .... "

( Continuará.)

213

EL MUNDO ILUSTTI.ADO

El Aulom6vil de Cissac, después del accidente. En
el áng11 lo de la derecha se ven los neumáticos
desprendidos. En el de la izquierda la bandera de peligro, puesta momentos
después de la catástrofe.

* **

El resultado fué como sigue: llegó en primer
lugar Lautenschlager que conducía un carro Mercedes el que recorrió los 770 kilómetros de las
diez vueltas en seis horas, cincuenta y cinco minutos y cuarenta y tres segundos; lo cual da una
velocidad media de 111 kilómetros 276 metros por
hora. Uno de los consuelos de los franceses es que
esta velocidad es inferior á la del vencedor del
año pasado¡ Nazzaro recorrió cerca de dos kilómetros más por hora. En segundo lugar llegó
Hemery, otro alemán, que llevaba un carro Ben~ en
el que hizo el recorrido total en 7 horas, 4 mmutos, 24 segundos. Este fué el corredor que sufrió
graves lesiones en un ojo debido_ á la rupt~r~ de
uno de sus anteojos en el recorrido de la ulhma
vuelta. Ocupó el tercer lugar Hanriot, otro alemán todavía, con una máquina Benz; tiempo. 7
horas 5 minutos, 13 st:gundos. El cuarto lugar
corre~pondió al fin, á un francés, Rigal, quien
guiaba una Clement Bayard é hizo la carrera en
7 horas, 30 minutos, 36 segundos. Los lugares
quinto, sexto y séptimo fueron ocupados por otros
tantos alemanes: Poegge, Joerns y Erie con un
Mercedes, un Oppel y un Banz respectivamente.
·X,

·lf

Lautenschlager, el vencedor, se retrat6 al
concluir la cerrera.
No hace muchos números que entretuvimos la
atención de nuestros lectores hablando de los peligros y peripecias á que se exponen los corredores en estas grandes pruebas de velocidad, de habilidad y de sangre fría, La carrera de Dieppe no
estuvo exenta de ellos; Hemery, de quien acabamos de hablar, sufrió durante la penúltima vuel·
ta del circuito la ruptura de uno de sus anteojos,
cuyos pedazos penetraron en el ojo; á pesar de
esto, ocupó el segundo lugar entre los vencedores, y quizás sin este accidente hubiera ocupado
el primero; es alemán, lo mismo que el vencedor.

* **

Mucho se discutió entre los técnicos franceses
el derecho de los alemanes al triunfo; se decía que
teniendo en cuenta tales y cuales circunstancias,
se podía considerar que el triunfo moral, ya que
no el efectivo, debía ser de los franceses, pero al
fin ~e han convencido de su derrota; ojalá que esta convicción les dé nuevas energías para obtener
el triunfo en las carreras del año entrante, en las
que, sin duda, los alemanes tratarán de conservar
el puesto que obtuvieron en éste.
¿A qué se debió la derrota? Los técnicos dicen
que á las ruedas y á los neumáticos, Llantas de
las llamadas inamovibles lo eran á veces á tal
punto, que se necesitaba cerca de un cuarto de
hora para cambiarlas, mientras que en.9tros casos
se desprendían de las ruedas durante la carrera
dando lugar á accidentes que, aunque no fueron
de graves consecuencias, más que en un caso, pudieron serlo en otros muchos.
Convienen en que las máquinas francesas eran
tan buenas como las alemanas, esto lo dicen franceses, y en que se mostraron dignas de haber acabado la carrera en los primeros lugares, pero lo
cierto es que la primera máquina francesa que
lleg6 á la meta ocupó el cuarto lugar,

gundos; este record fué excedido desde la primera vuelta por Salzer que la hizo en 36 minutos,
31 segundos, record que las carrera de 1908 dejan
á los corredores de 1909.
La velocidad media ya dijimos que fué inferior
á la del año pasado. Hay que tener en c uenta que
durante toda la carrera los concurrentes fueron
azotados por un viento tempestuoso, pero sobre
todo las dilaciones en cambios de llantas es la
culpa principal de ese atraso. Los carros que tomaron parte en la carrera son de doscientos á trescientos kilogramos más pesados que los del año
pasado, y á pesar de que la temperarura exterior
era favorable para la conservación de los neumáticos, la enorme velocidad y el peso de los carros hicieron que éstos se convirtieran en grandes devoratlores de caucho, lo cual, los tratadistas se cansan de repetirlo, fué la causa de la derrota de los franceses.

*

Todas las esperanzas que se habían cifrado en
los campeones de renombre quedaron desvanecidas con la desaparición de ellos antes de que la
carrera estuviera cerca de su fin. De la segunda
vuelta regresó Sziss á paso de tortuga y con una
llanta menos¡ su record en la primera vuelta hubiera hecho pensar que ocuparía un buen lugar en
el final. Despues de él, Duray, Lancia, Wagner,
Nazzaro y Tiery al fin, se separaron del grupo
de corredores desesperados por el tiempo que
habían tenido que perder debido á les desperfectoa de los &lt;pneus&gt;. Rigal, el primero de los franceses, estuvo á punto de ocupar un lugar aún
más secundario al final, pero logró reponer el
tiempo perdido y llegó en cuarto lugar, el que
hubiera tocado á Tiery á no ser por la descompostura de una rueda durante la última vuelta.

Un cañoncíto dí6 la señal de /apartida.
Desde el punto de vista de las velocidades obtenidas, el resultado de la carrera ha sobrepasado
con mucho á la del año próximo pasado. El record de 1907 fué establecido por Nazzaro durante
la novena vuelta que hizo en 38 minutos, 24 se-

***
Un sólo accidente mortal se produjo durante la
carrera; Cissac, un francés que llevaba una máquina Panhard, perdió las dos llantas traseras y su
~arro se volcó lanzando al mecánico contra un
árbol y cogiendo al infortunado conductor debajo de su pesada mole.
El mecánico se estrelló el cráneo y murió en el
acto, Cissac, con el pecho destrozado por el volante de su máquina, sobrevivió dos horas al accidente y murió en nna granja á donde se le llevó con el objeto de ver si se le podían prestar algunos auxilios.

Querer encontrar en est,a vida la felicidad
perfecta, es crearse la desventura.

El Mercedes con que triunfó Lautenschlager

Cuando las penas ajenas
Mido por la.s penas mías,
¡Quién me diera á, mi sus penas
Para. hacer mis alegrías!

�215
214

EL MUNDO tt.úS'l'RAOO

EL MUNDO ILUSTRADO

Negociación Agrícola é Industrial, "San Pedro"
Hombre de empresa, modelo.
La Hacienda, l a Fábrica y la lnstalacl6n Eléctrica.

«fina., la. que produce artículos regul~rmente p~a:i~fa. ~
&lt;la que admite mejor la competencia de la a
ª,,
&lt;con el capital· y entonces el industrial de "San Pedro
«determina. la 'producción de sus tela.res: ora son zar:•
«pes de calidad superior, cobertores de dos vistas, Ym s
«tarde ponchos elegantes. La Fábrica, que apenas co«mien~a, se da muy luego á conocer porque sus artículo~
«demuestran la. honradez de la empresa que no engalla,
&lt;lo acabado rle la manufactura en relación con lo que
«circula en el mercado del país; lo exquisito d~l gus~
«en el dibujo correcto, en el ·color escogido, ~n as m
&lt;cualidades con que se sorprende y ben~fic1a. al_ consu:
&lt;midor, logrando pronto que el comercio solicite su~

Fachada de la Fábrica.

IDIDIDIDIDIDIDIDIDIDIDIDIDIDID~IDIDID

Máquina de cardar lanal
tas riquezas naturales desu heredad, concepción que en el terreno de la
práctica se ha. visto coronada por el éxito más completo.
Ocuparse de reseñar lo que este alto y progresista. espíritu ha realiza.
do, es dedicarse á un trabajo generador de jubilosa. satisfacción.
Con cuánta justificación escribió no hace mucho tiempo uno de nuestros más inteligentes periodistas, en ocasión de la. obra de Medina Garduño, este hermoso concepto: &lt;10t.! si el sellor Ingeniero Medina tu&lt;viera serios imitadores en cada labrador, en cada industrial, en cada
&lt;empresario, qué rápida.mente cambia.ria. la situación de nuestro pals,
&lt;del que Humboldt pudo vulgarizar el engañoso aforismo de ser el pue&lt;blo más rico de la tierra.&gt;

•••

La Hacienda de "San Pedro" es una preciosa y encantadora finca de
campo, situada. en el hermoso y feraz Valle de Toluca, á una distancia. de
diez y seis kilómetros de la capital del Estado de México y al oeste
de ésta.
La topografía de esta finca es positivamente hermosa. Se encuentra
situada eu la fa.Ida de las montanas y a.l pie del Nevado de Toluca, y
esta circunstancia hace que los terrenos sean sumamente quebrados y
1nuy dlficiles para su cultivo. Esto, no obstante, el Ingeniero Medina.,
desechando por completo los procedimientos rutinarios que producen tan
mediocres resultados, ha aplicado el cultivo intensivo á sus laboríos, alcanzando resultados que asombran.
Nada es aquí empirico, todo cuanto se ejecuta. está inspira.do en las
prácticas cientlfica.s: el agua está convenientemente distribuida por mectlo de canales de situación y pendiente estudiadas, y los a.bonos químicos
y na.tura.les se emplean con toda. discreción; asl ha llegado el propietario de •'San Pedro" á obtener un rendimiento de SETENTA POR UNO, en
las siembras de trigo, y de CIENTO CINCUENTA y hasta DOSCIENTOS POR
UNO en las de maiz. A la. simple vista. se notan el cuidado y dedicación
timpleados con el cultivo del maíz y del trigo, y los hacenda.dos comarca.uos se hacen lenguas de la exúbera riqueza de aquellos campos tan fértiles y tan bien manejados.
La parte montaíiosa. de esta ha.cienda, que SJn los tres cuartos de la
superlicie total de la misma, se vé completamente poblada; porque el
propietario, enemigo de destruir, prefiere conservar íntegros sus montes
1in vez de c..ouvertirlos en dinero. Es probable que esto influya en beneficio de los plantios, conserva.ndo la. humedad del subsuelo durante las
frecuentes épocas de sequía, que tan nocivas son para la Agricultura..
No se encueatra un solo palmo de terreno desperdiciado, pues las cercas
y di visiones de las labores están hechas con planta. de maguey que produ..:e un pulque de muy buena calidad.
Todo lo que no es cultiva.ble está dedicado á pastos; y todo lo monta•
!l.oso se encuentra. cubierto de arboledas de ocote, oya.mel y encino.
Coliseo y Colegio para Niños.

**•

Patio de Secado y Tintorería.-Departamento de Cardas é Hilados
Nueva máquina automática de hilar.

Dentro de la labor periodística se eucuentran trabajos alentadores,
que proporcionan verdadera. satisfacción.
Hablar de la Negociación agrícola é industrial "San Pedro;" resellar
su notable incremento y portentoso desarrollo; poner de resalte lo que
vale y significa un trabajo activo y vigoroso, espoleado por una inteligencia cultivada y por una honradez purísima., es hacer el mejor y más
cumplido elogio en honor de un compatriota progresista, de un hombre
de empresa que ha sabido conquistar envidiable puesto por el sólo impulso de sus energías y de su constancia y fe, para saber luchar y lograr
vencer.
El señor Ingeniero Don Manuel Medina. Ga.rdul'io, es un ejemplo vivo
de la prodigiosa fuerza de acción que entra!J.a el carácter. No ha. formado Compai'ilas anónimas, no ha buscado el concurso de elementos extraflos para engrandecer y hacer prosperar el modesto capital que le lega.ron
sus padres; se dedicó al estudio con positivo entusiasmo, nutriendo el
espíritu con el bendecido alimento que proporciona. la ciencia, y cuando
ya hombre hubo de trabajar por sí mismo, concibió el plan de explotar

Al ocuparnos de la insuperable fabricación de tejidos de lana-próspera Industria. establecida. en esta finca-no podemos resistir al deseo de
repetir las entusiastas frases dedicadas á esta parte de la. riqueza del
señor Medina, en reciente libro que se ocupa. del colosal desarrollo de
nuestra. patria. Hélas aqul:
&lt;Pero lo que encarna el progreso de "San Pedro," lo que cuenta
su Historia. y explica su prosperidad, es la Fábrica de tejidos de la.na..
&lt;Anta!J.o, cuando el seiior Medina. fundó esta Fábrica., no se conocían
&lt;en el pa.is el poder de la Inteligencia directriz en la industria. ni el al&lt;cance de la. organización acertada en el trabajo. Veinte anos atrás
«no se conoclan más que dos clases de industrias: la. mendicante de
&lt;nuestros operarios, sin voluntad para sacrificar el menor apetito en
&lt;aras del porvenir y sin instrucción para aprovechar su experiencia. que
&lt;á poco andar se convertía. en rutina., y la industria. opulenta, poderosa
&lt;de extranjeros, cuya competencia. formidable amilanaba los ánimo~
&lt;más resueltos. No habla clase media. industrial y no podia. haber ade&lt;lanto. El empresario en pequel'io doblaba las manos al primer contra&lt;tiempo, sin haber tenido lugar de observar~ de aprender, de acometer&lt;y el empresario prócer no se cuidaba de aefender una. posición inex'.
«pugna.ble para sus raquíticos adversarios. En esti.s circunstancias el
«señor M.edina Gardul'io ha.ce su ensayo de peque!J.a industria manu&lt;facturera.
;
&lt;Consagra una corta parte de su cal;)ital a.l establecimiento modes&lt;tísimo de la. Fábrica; trabaja. sin apresuramientos febriles, pero
&lt;con estudio cuidadoso y acertado de las condiciones que le rodean. Lo
&lt;primero que ha.ce es :fijarse en el objeto de su industria: la industria

Departamento de Almacén. -Un detalle del Pórtico.

«artículos cada día en mayor número, cuando ese mismo comercio, poco tiem«po antes, importaba toda esta mercancía. fina de lana, que no se producía en el
&lt;país, hasta que fué implantada por el seiior Medina Garduiio, quien dis&lt;frutó por diez años de un privilegio exclusivo por sus manufacturas.
&lt;Así el Sr. Medina Garduño daba. el impulso primero y feliz de ema.ncipa&lt;Ción de nuestra industria, especialmente fina.
&lt;Con efecto, no nos cansaremos de repetirlo: no habla antes de esta época
&lt;una. fábrica nacional acreditada en el comercio, de artículos finos de la.na.. La
«Fábrica de "San Pedro" fué la. primera que los prodajo y de tan buenas
&lt;cualidades que pronto fueron preferidos á sus similares los de las fábricas
&lt;extranjeras. Y para ello no se necesitaron gastos cuantiosos, ni industriales
«reputados, ni compañías robustas, ni nada de lo que en los prejuicios vul&lt;gares precisaba para. montar una fábrica de buenos productos: fueron ba.sta.n&lt;tes la. inteligencia y el trabajo.&gt;
¿Qué mejor elogio pudiera hacerse en honor del respetable industrial y
capitalista. que el que se consigna en los párrafos transcriptos't'
Nosotros agrega.remos que sus tejidos de lana son tan excelentes que en
muchas partes de la República y aún en la misma capital se realizan como de
procedencia. extra.ojera.
Ahora bien, si en cuanto á la calidad na.da puede reprocharse á esta pro•
ducoión, en lo que al precio respecta no admite competencia. posible.
Los diversos productos que "San Pedro" lanza a.l mercado son, entre otros,
cobertores de lujo de muy variados colores y dibujos, mantas de viaje de colores y dibujos escoceses, que no desmerecen a.nte las inglesas, ponchos y_ za.ra.-1
pes, todos estos artículos de tejido de dos vistas y de una gran variedad de es·
tilos y colores.

�2t6

217

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

s
CRONICA

LA

frecuencia con que se gusta de
algunos placeres acaba por hacerlos casi inadvertidos; mas hay
un momento imprevisto é inesperado, en que de una manera
accidental, se nos revelan nuevamente y en toda su plenitud.
Esto pasa muy á menudo con
esos mil atractivos que nuestra vista siente al
contacto de una grata visión. La experiencia nos
lo dice cuando en las tardes, al ponerse el sol, y
para huir de esa indefinible sensación de malestar que se apodera de nosotros en los tristes crepúsculos, se busca en el bullicio y en el deslumbramiento de las calles inundadas de gente, una
pasajera distracción.
Al confundirse entre la multitud, no se da cuenta la vista de ningún detalle; más de improviso,
un elegante carruaje corta el paso al distraído
transeunte y éste se ve obligado á levantar sus
ojos que, con misteriosa atracción, se lijan en la
bella desconocida, reclinada en los mullidos cojines de los asientos y mecida suavemente por el
movimiento, como una flor inmóvil y pensativa
que la corriente del agua balancea. Y en ese momento viene la revelación ya citada, de esos placeres imprevistos recibidos por el espectáculo de
algo bello y armonioso que, por ser contemplado
diariamente, se nos hace habitual y no siempre
apreciamos.
La lila de carruajes se desliza como una inmenza serpiente obscura con los mil ojos luminosos
que las linternas fingen; el confuso rumor de las
ruedas y las cadenillas de las guarniciones, con
su roce metálico, junto con el murmullo apagado
de las voces y el soplo vertiginoso de los fantásticos automóviles, enerva y divaga en un deslumbramiento fugitivo, pero que hace olvidar por un
breve paréntesis de tiempo, las preocupaciones y
fatigas de la vida diaria.
Alejarnos, en ratos, de nosotros mismos, es uno
de los grandes beneficios que nos trae la vida social, pues aunque dijo un notable pensador que:
"nunca era más de sí mismo, que cuando estab'\
solo," no siempre resulta grata esa propiedad;
porque á veces esas contemplaciones individuales son depresivas aun para espíritus fuertes, y
solo en casos determinados pueden producir bienestar.
Los mil objetos que en una multitud atraen
nuestras miradas, son huéspedes, inoportunos, tal
vez, pero que no carecen de utilidad al ocupar el
pensamiento con su bulliciosa invasión forzándonos á ofrecerles momentánea hospitalidad. La
impetuosa corriente de la imaginación se detiene
y juega con esos pequeños obstáculos que la vista
le ofrece, como el remolino de las aguas forma
círculos caprichosos en derredor de una hojilla
de árbol, ó de una flor-viajera entre las aguas que
corren sin cesar. Allí, en la impetuosa corriente
de paseantes que llenan las calles más concurridas, no faltan, también, flores vivas que llaman y
detienen la atención.
Los carruajes de diferentes estilos, pasan incesantemente llevando en su interior bellas y elegantes damas mostrand.:, en sus atavíos las principales novedades que ofrece la Moda en su
maravillosa fantasía. Un deslumbramiento de espectación nos hace ver, ya los trajes lijeros y vaporosos cubiertos de t ul bordado, ó de encaje; y a
también, los elegantes y originales de estilo sastre, en telas á rayas. que actualmente es la novedad más aceptada por el buen gusto.
En ese género de confecciones, se ven algunas
de verdadera el egancia¡ la falda ·•·Paquín" de paño ligero á rayas, que cae sobre una segunda falda
interior, en la cual se recogen sus plieges transversales con invisibles apuntes.
La levita, de paño liso, abierta por el frente,
con las puntas redondas y adornada en la orilla,
cuello y puños de las mangas con un bies de la
misma tela á rayas de la falda. Chaleco de paño
blanco sobre el cual cae una graciosa corbata de
tul blanco plisado, del mismo color. Sumamente
elegante, es, también, para traje de calle y paseo,
la combinación de falda y cuerpo en tela rayada
ó á cuadros, con chaqueta lisa de color más obscuro y sin mangas. En estos trajes, el buen gusto
sabe elegir los colores que armonicen mejor, por
ejemplo: un boruto modelo será un traje confeccionado en paño á rayas, havana claro y marrón,
en paño liso de este último color. El cuerpo,
adornado con grueso encaje irlandés color "écru,"

y la falda plegada que se abrocha por detrás, cae
suelta sobre una falda interior y luce sardinetas
de paño marrón con botones de fantasía. La chaqueta sin mangas, lleva sardinetas cuyos extremos montan sobre las cortas hombreras, bajo de
las cuales asoman las mangas de tela á rayas de
que está hecho el cuerpo.
Estos son los más nuevos y graciosos trajes que
nos trae la estación. Cuando ésta se aleje, como
viajera golondrina, se llevará en sus caprichosos
vuelos, todas estas galas, que tienen ,impática semejanza, con su vida lijera y fugaz.

00
U íWIUJIIR IN Ill. IHIOlGAIR
Aún cuando en todas las habitaciones de la casa se debe procurar que haya orden y buen gusto,
la pieza más íntima para nosotros y la que requiere mayor atención y comodidad, es aquella
que destinamos al descanso del sueño. Hablemos,
pues, de la recamara de una señorita.
Debe procurarse, ante todo. que reuna las condiciones indispensables para la salud, como son
la luz y el aire libri&lt;, sin los cuales, por lujosos
que sean los muebles, tendrá un aspecto triste y
desagradable.
Las dimensiones que debe tener una pieza destinada á pasar en ella la noche, es conveniente
que sean lo más amplias posible, pues de este modo habrá allí mayor cantidad de oxígeno y la atmósfera no se volverá pesada y mal sana.
El papel tapiz ó la tela que cubra las paredes,
es preferible elegirlos de colores claros, tanto porque así las habitaciones aparecen con más luz, como porque el polvo se nota mucho, y la limpieza
ss hace indispensable.
Las cortinas y colgaduras de las puertas y balcones, son más propias de telas ligeras como muselina, punto, etamina ó también de encaje, si así
lo requiere la elegancia de la habitación. No se
piense que el lujo de ésta tenga desmerecimiento
por suprimir las pesadas y elegantes colgaduras
de fel pa ó seda, pues substituyéndolas por encaje
inglés ó punto de Venecia, el buen gusto y la elegancia no dejarán nada que desear; y sí se obtendrá la inestimable ventaja de que esas telas pueden elevarse sin descomponerlas, detalle indispensable para la limpieza é higiene que debe t~ner la pieza de dormir.
El exceso de cuadros, repisas y demás adornos
que forman el decorado del aposento debe suprimirse, no dejando en él más que lo necesario para que el conjunto sea agradable y armonioso.
En los muebles se recomienda, también, la misma sobriedad, no sólo porque así lo pide el buen
gusto sino por ser lo contrario, perjudicial á la
higiene de la habitación. Respecto de la el ección
de dichos muebles, sin excluir de un modo absoluto las diferentes clases de maderas. puede preferirse la de &lt;ojo de pájaro&gt;, ó los de laca en colores claros, que harán una agradable armonía
con el aspecto general de la habitación. La colocación discreta del mobiliario depende exclusivamente de la buena apreciación de la perspectiva
que presenta la pieza; pero de un modo general
puede recomendarse que la cama no se ponga
frente de ningún balcón ó puerta, para evitar la
molestia que la la luz ocasionará, puesta aquélla,
en esa posición. Es preferible colocarla retirada
de los ángulos de las paredes, tanto para poder
arreglarla con mayor facilidad, como porque en
el caso de tener que asistir á algún enfermo, se
evitarían muchas dificultades colocada de esta
manera.
Bien sabido es, que el tocador debe estar en
posición contraria á la luz, para que no sea el espejo sino la persona quien la reciba de frente.
Distinta recomendación debe hacerse en cuanto
al pequeño escritorio que forma parte importante
del ajuar de la recámara; pues éste, debe recibir
la luz por el lado derecho del mueble, ó sea el
izquierdo de la persona que lo usa.
En un ángulo de la habitación, puede colocarse
un elegante ajuar de sofá y butacas que, además
de ser muy útil, completará el conjunto armonioso de la pieza.
Será de muy buen gusto poner en el tocador ó
cualquier otro mueble que lo permita, artísticos
vasos con flores que prestarán con su belleza y
perfume mayor encanto á esta habitación.
No se debe considerar prolijos y minuciosos
todos estos detalles, pues de éstos depende, muchas veces ó casi siempre, la impresión grata y
simpática que causa la dueña de la casa, por su
gracia é ingenio en el arreglo de ella,

Cuestiones trascendentales

CUENTO
A MA RGA RITA DEBAYL E

LAS LECTURAS

Con mucha frecuencia oímos comparar á los libros con buenos ó malos amigos que ejercen influencia directa sobre nuestras ideas y sentimientos. La comparación resulta un poco pálida, si se
piensa en la gran distancia que existe entre un libro y una amistad. El primero puede, si así lo
queremos, permanecer toda la vida cerca de nosotros. y la comunicación que con él tenemos es
tan frecuente como se pueda desear; mientras que
las amistades no siempre podemos conservarlas
largo tiempo, sujetas como están, á inumerable
cambios y accidentes, tales como la ausencia, i;
variabilidad de afectos y otros mil imprevistos
acontecimientos que nos separan de ellas, ya sea
temporal ó definitivamente. Por todo esto, se puede considerar que, un libro tiene mucha mayor
influencia sobre nuestra personalidad que el amigo más íntimo, y aceptada esta idea, no hay exageración bastante para ponderar la importancia
que debe darse á la elección de lecturas.
Un notable autor francés, contemporáneo, expresa su opinión á ese respecto, dirigiéndose á varias señoras que deseaban recibir de él un consejo acerca de tan importante asunto, manifestándoles su parecer que, sin duda, debe tomarse en
cuenta para elegir la clase de lecturas, y también
la manera de dedicarse á éstas.
Dice ese escritor, que, no necesitando la mujer
una lectura tan extensa como un hombre de estudios, y teniendo menos tiempo que éstos para dedicarse á leer, debe consagrar una media hora,
poco más ó menos, todos los días, á una lectura
ordenada y escogida con cuidado. Porque, piensa
dicho autor, que más fácilmente se asimila esa pequeña parte de ideas, leídas con atención y recogimiento de la inteligencia, que una aglomeración
excesiva de lecturas, las cuales solamente fatigan
sin dejar huella.
Esto, en cuanto al tiempo que debe consagrarse
á leer, pero no debe darse menos importancia,
sino por el contrario, mucha mayor, á la elección
de las obras que han de escogerse para formar esa
sesión diaria de cultivo intelectual.
Cuestión, más que difícil, es ésta, tratándose de
la mujer, pues no siendo general en ella tener
instrucción tan vasta y sólida que guste de todas
las obras que se escriben, ya sean científicas ó literarias, y teniendo que reducir su elección á lo
que sus conocimientos pueden alcanzar, encontramos que no es muy extenso el número de libros que le proporcionen distracción y den á su
espíritu ese alimento indispensable para adquirir
cultura.
Todas las facultades se desarrollan ejercitándolas, y el cerebro de la mujer, excepto el de :iquellas que se dedican á los estudios, no tiene la
costumbre ni el ejercicio del trabajo intelectual
diario, por esto sucede, naturalmente, que no toda lectura puede serle grata cuando ésta no tiene
las condiciones para ello, y causa fatiga en vez de
procurar distracción útil y agradable.
Con frecuencia oímos en labios femeninos la
queja de que después de haber leído algunas obras
de importancia ó que tratan de serios estudios, la
memoria no retiene su recuerdo, sin dejar ningún
fruto esa lectura; y esto último se debe, sin duda,
á la mala elección de libros, pues no todos son
propios para formar la biblioteca de una mujer.
Como conclusión de estas . consideraciones, podemos deducir que, no siendo posible dar una
regla exacta para la elección de las lecturas, lo
más conveniente será escoger entre nuestras amistades, á alguna persona, de cuya ilustración, criterio y buen gusto, podamos liar por completo
para que nos guié en tan importante asunto. Y no
es exagerado llamar importante esta cuestión,
pues se ha observado ya que, no hay lectura sin
efectos benéficos ó dañosos, pues cuando menos,
si no dejan huella perjudicial, hacen perder el
tiempo y pervierten el gusto, el cual, después,
solamente querrá alimentarse de esa &lt;hojarasca
literaria&gt; que deja vacía y sin cultivo la inteligencia, entorpeciéndola y fatigándola á la vez.

Margarita, está liada la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar.
Yo siento
en el alma una alondra cantar:
tu acento.
Margarita, te voy á contar
un cuento.
Este era un rey, que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día
y un rebaño de elefantes.
Un trono de malaquita,
un gran manto de tisú
y una gentil princesita
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.
Una tarde, la princesa
vió una estrella aparecer;
la princesa era traviesa,
y la quiso ir á coger.
La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas,
se parecen mucho á tí:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros, son así.
Pues se fué la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
á cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.
Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
mas lo malo es que ella iba
sin permiso del papá.
Cuando estuvo ya de vuelta,
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: ¿Qué te has hecho?
Te he buscado y no te hallé,
¿y qué tienes en el pecho,
que encendido se te ve?
La princesa no mentía,
y así dijo la verdad:
"Fuí á cortar la estrella mía
á la azul inmensidad."

~CASTeILANA

J

La princesa está más bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen con la estrella
verso, perla, pluma y flor.

Margarita, está linda la mar.
Y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.
Ya que lejos de mi vas á estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.
R usb DARÍO,
Madrid, Julio de 1908.

*

Cábala
A Eolo8io Horla

Los hombres de ojos verdes sonsujestionadores:
tienen algo felino que en la sombra chispea.. .
Por eso cuando te oigo, sólo digo &lt;así sea&gt;;
y dejo que tu sierpe se arrastre por mis flores.
Me hablas de cosas llenas de miedos y temblores;
y en tu espíritu negro mi espíritu bucea
y saca á luz, á veces, la perla de una idea
en que se cuaja un brillo de llantos interiores.
¡Qué sé yo si eres grande¡ ¡pero sé que eres raro!
Hay en tus ojos, plenos de sol, un verde claro
que habla de los antiguos y nobles amuletos. . . ..
Y así eres, como un héroe de extrañas latitudes,
digno de ser cantado, por tus siete virtudes
y por tus siete vicios, en catorce sonetos.

Como prosapia de la musa _m ía,
linaje de Quevedo y de Arehno
tiene quizás mi amarga poesía,
que al surgir de mi vida en el camino
ven brillando el sol del Mediodía
mis ojos perspicaces de latino.
Madrid-1908.
PEDRO DE

R f PIDE.

EL ANIMA
Crecen en mi verjel todas las flores.
Y sujeto á un brujesco maleficio
el fuego de mi carne está propicio
á todos los demonios tentadores.
Al gran dolor de todos los dolores
hay siempre en mis altares sacrificio.
Los altares del templo donde oficio
al gran amor de todos los amores.
Amo por cada sér todas las cosas.
Y esclavo soy de espíritus fatales,
que me arrastran con voces misteriosas,
y llenan mi jardín con los rosales
donde florecen las sangrientas rosas
de los siete pecados capitales.
Madrid-1908.

o

PEDRO DE

RfPIDE.

IN Ell. CIMEMTEruo .

Jost SANTOS CHOCANO.
Julio de 1908.

*

El Madrigal de las Rosas
Al verte que en el pecho tenías una rosa
imaginé que tú eras un ramo que surgía
de un cáliz de alabastro; y en él se convertía
cada uno de tus ojos en una mariposa.
Rayos de Sol tejieron tu cabellera uodosa,
y así bajo tu cutis se transparenta el día;
por eso es que la rosa ceñirse parecía
en torno de una estatua de nieve ruborosa.

Miré sobre una tumba en que el olvido
descargó su impiedad y sus rigores,
entre el ramaje de fragantes flores
un pequeño nidal casi escondido.
-¡Quién tuviera epitafio tan sentido!me dije, y recordando mis dolores:
-¡También sobre una tumba mis amores
entre rosas de amor tienen el nido!
Los dones de la gloria apetecida
no anhelo para mí cuando sucumba:
se borra la inscripción adolorida;
muere la flor, la estatua se derrumba ....
¡Amigos! Como imagen de mi vida
un nido colocad sobre mi tumba.

Estatua que apareces nimbada por un astro,
con cara hecha de rosas y cuerpo de alabastro,
en un jardín de plata, bajo un temblor de luna:
al ver la rosa encima del busto de Carrara,
pensé yo que del ramo de rosas de tu cara
se había desprendido sobre tu pecho una . . . .

GABRIEL

E. Mu~oz.

NOAAS Dt AU8 t~ GIA

Jost SANTOS CHOCANO.
Y el rey clama: "¿No te he Jic?10,
que al azul no hay que tocar?
¡~ué locura! iQué capricho!
¡El Señor se va enojar!"
Y dice ella: "No hubo intento;
yo me fuí, no sé por qué.
Por las olas, en el viento,
fu{ á la estrella y la corté."
Y el papá dice enojado:
"Un castigo has de tener,
torna al cielo y lo robado,
vas ahora á devolver."
La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el buen Jesús,

Y así dice: "En mis campiñas
esa flor yo se la dí¡
son mis flores de las niñas,
que al soñar, piensan en mí."

Julio-1908.

LA FIGURA
El campo de mi frente es castellano
solar hidalgo de la mente loca.
Y el gesto impertinente de mi boca,
irónica y lasciva, es italiano.
Mi rostro, frío, grave y cortesano,
retratos de otro siglo acaso evoca.
El de alguna cabeza que se toca
con tocado de príncipe romano.

Músicas bullangueras de las estudiantina!',
que yo ola en las noches so~egadas de Enero,
acom:,asando algún pa '-O-doble torero,
que tenla inflexiones seductoras y finas
Llegando á los balcones de mi pi~o ter:ero,
me daban la impresión de rubias parisinas,
e~beltas sevillanas de mirar retrechero.
gitanas cordobesas y ardientes granadinr.s . ...
Y asl ese pasacalle que tocaba la Tuna,
en la calma serena de la noche de luna,
me hizo sonar mujeres que nunca serán mla~ ...
Y olvldaba,al Dolor, que es como un ase~ino,
que nos acecha siempre al borde del camio,,
para clavar sus garras aceradas y frias .. . .
Madrid, 1908.

ANDRES GONZALEZ BLANCO.

�_I' \,.

FoT. FÉLIX DE PARís.-MonAS FAIRYLAND.

Paletot &lt;le estilo japonés para niña ele cuatro á seis años.-Hecho en paño á rayas gris y crema. En el cuello y en la orilla ele las mangas, lleva una guarnici6n ele
un ancho gal6n bordado del mismo estilo japonés. Grandes botones de nácar completan el adorno.

FoT. FÉLIX DE PARfs.-MonAS BEcHoFF DAVID.

Traje de'"paseo.-De velo azul eléctrico. Sobre-falda larga por eI:delantero Y corta por detrás. Corpiño de soutache, estilo japonés, con canesúdegasa tableada.

�lDL MUNDO ILUSTRADO

220

Consultas para las Damas
MODELO DE TRAJE,

LA

SALVACION
DE LOS

Luz:-Con mucho gusto doy á usted el
modelo de traje que me pide. Me parece
que se verá muy bien, confeccionado en el
velo color de rosa de que usted me habla.
Creo que al volante de la falOa, puede
agregársele un entredós á cada lado del
grupo de alforzas que tiene el modelo.

lucido de este modo. Le agradezco la amabilidad que tiene para mi.
PARA HACER PREGUNTAS.

Una preguntona:-Para hacer consultas
en esta sección, no necesita usted sino dirigir su carta como la anterior, y con mucho gusto contesta1é á todas las prtguntas que desee hacerme.
DOS RESPUESTAS

Esperanza:-Para dar brillo á los punos, cuellos y pecheras de las camisas de
los sellores, es muy eficaz, después de
almldonarlas y cuando el&gt;tán ya dispuesta~ para que se planchen, mojar bien lo
que ha de quedar lustroso con una mezcla
de almidón cocido y altlncar, esprimiéndolas luego y procurando extenderlas lo
mejor posible.
A fin de obtener buenos resultado~, deben usarse planchas apropiada~ para este objeto
Se recomienda mucho para evitar la calda del pelo, usar al peinarse un cocimiento concentrado de corteza de quina roja ó
de zarzaparrilla. La manera de usarlo es:
mojar el cepillo en dicho cocimiento y procurar que la ralz Jel cabello se humedezca
suficientemente.

NINOS
Las enfermedades d~l aparato digestivo de
los niños tienen una frecuencia y una gravedad extraordinarias. En el primer año de la
vida ellas solas causan más víctima11, que todas
las demás enfermfdades reunidas. Unas veces es el tubo dig-estivo incapaz de elaborar
bien los alimentos para su asimilación, otras es
el alimento defec1uoso ó indigesto.
La mayor parte de sus o. facciones están
constituidas por la dispepsia gastro-intestina.
y diarreas crónicas. Son frNmentes los vómitos, las diarreas, en menos oasos el estreñimientn- 11 apetito disminuye, hay debilidad y
demacración, ~ue puede ser extrem&amp; en las
formas orónics.s riel ca.tarro intestinal.

•

ELIXIR
ESTOMACAL
SAIZ DE CARLOS
,

es tan útil en estas enfermedades de la niñez,
que no titubeamos en asegurar que la inmensa.
mayoría se alivian ó curan, como tienen ocasión de observar las notabilidades médicas que
lo emplean á diario, siendo de éxito tan seguro
que creemos no ha habido jamás ;nedicación
que esté tan indicada ni que produzca en tan
poco tiempo la curación de estos pacientes,
desde su más tierna edad y en la época del
destete, para curar el catarro intestinal y la
diarrea que produce éste.
Venta: Farmacias y Droguerías

MARGARITA.

SI le pone usted, en vez del cinturón,
una banda de listón liberty, que caiga sobre la falda en lugas puntas, creo que
mejorará mucho el conjunto del traje.
COMPOS ICIONES MUS ICALES.

Marta Elena:-Puede usted enviar sus
composiciones, siempre que sean fáciles
de ejecutar, y de un tamai'lo semejante á
las que se han publicado en los números
anteriores.
OISEQUIO.

lndiscreta:-El reg1lo conveniente para
el joven con ouien tiene u,ted relaciones,
,uede ser alguna joya model&gt;ta, como, por
.. jemplo: un alfiler de Cllrbata que no sea
muy val:oso, otambién, un libro serlo de
ouena literatura. SI él no es af(tto á las
10,·ela.s, puede u~ t~ ob,equiarle con al~unas narraciones de viajes, pues en ei.te
género de libros se han pu'rliado últimamente obras muy hermosas.
IIODlLOS PARA CUBRE-PIES.

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~ y el Nombre "CHRISTOFLE"
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/\IEXICO : HAUSER

sobre cada pieza.
y ZIVY y e••.

!,\arla lsabel:-Doy á usted dos modelos para cubre-pies en cai'lamazo, que se
sirvió pedirme. Me parece mejor ponerle
una. guirnalda á lo largo, que un sólo ramo en el centro, pues podrla quedar poco

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L LINDO LUSTUADO
Registr ado como arUculo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

Año XV- Tomo 11

México, 9 de Agosto de 1908

Número 6

Interior de la I11lesia de Santa Rosa.

Santa Rosa.
Querétaro, la vjeja ciudad, es un joyel, que
guarda muchas y m uy her?1osas gem~ de arte religioso. La ciudad no ha s ido modernizada ,al ex·
tremo que lo han sido otras mu chas. Mas 9~e
todas las de la mesa central, conserva s u v1e10
aspecto, sus reliqu ias d e arte, sus grandes recuerd os históricos.
.
Uno d e los monu mentos más nota bles de la crndad es la famosa iglesia d e San ta_ Ro~, ob~ del
inmortal Tres Guerras. Es ta 1gles1a encierra
muchas bellezas. Tiene un altar que es u no
de l os ejemplares más preciosos del estilo plat eresco, y cuyas pinturas ,so~ obra del gran
Cabrera. Tiene también un pulp1to, que se ve e,n
nno de los grabados qu e publicamo~ en este °:umero, y q ue está tallado con gran pn~~r. La pila
bautismal es también de un arte exqu1s1to.
Las fotografías que publicamo_s n os _fueron bon dadosamente cedidas por el hábil artista fotógrafo, Sr. Jesús L. Martínez,

*
LA VIDA INTERPLANETARIA
PUEDE TRASMITIRSE LA VIDA
DE UN PLANETA A OTRO

E l profesor S. Arrhenius, n otable fisicógrafo premiado con el premio Nobel en el d epar tamento de
ciencias naturales, sostien e en un extenso ar!íct
lo escrito en el &lt;Monis!&gt; que l_os gérmenes e ª
vida, bacterias y m icro-organismos, p ueden ser

transportados en las regiones etéreas y viajar ent re los d iversos individuos que forman el séquito
de una de las estrellas que se con ocen con el nombre de soles, y que sirven de centro á grupos de
p lanetas como el de que formamos parte.
Limitándonos á éste, dice el sabio profesor que
todos los gérmenes estudiados en los laboratorios
se hallan en estado de resistir con facilidad un
viaje de la d uración y en las condiciones en que
se efectuaría entre dos planetas de él.
En lo que se refiere á la luz del Sol, considera·
da como un agente microbicida de primer orden,
t:l profesor hace notar que las experiencias se han
hecho en atmósferas más ó menos cargadas de humedad, que están muy lejos de hallarse en las
condiciones de los e~pacios interplanetario é interestelares.
De los estudios y observaciones hechos se de·
d uce que un germen vital necesitaría mil ochocientos años para llegar de un p laneta á la estrella más cercana; ahora ¿podrá una bacteria ó germen vivir ese t iempo? Los sabios se han opuesto
y han discutido la veracidad del hecho que granos y microbios hallados en tumbas egipcias han
sido fecundados con éxito, pero nadie ha puesto
en duda que lo hayan sido gérmenes hallados en
sepulcros que datan de la época de la dominación
romana, luego es seguro que un germen no pierde
su poder vital en el transc urso de más de dos mil
años.
Otro de los argumentos que se podrían oponer
al viaje de los gérmenes es el frío excesivo á que
se verían sometidos en la mayor parte de su viaje, pues al llegará la órbita de Neptuno, por ejemplo, se verían en una temperatura de menos
doscientos grados. En Londres se han hecho experiencias durante las cuales se han sometido algunas bacterias á temperaturas de doscientos cincuenta grados bajo cero por medio de hidrógeno
líquido, sin que hayan sufrido nada; luego podrán

soportar perfectamente la temperatura de menos
doscientos grados sin perder nada de su poder
reproductivo.
Ahora, las temperaturas bajas hacen que las
transformaciones de carácter químico se efectúen
con gran lentitud: esa temperatura extremadamente baja servirá para acelerar los fenómenos vitales
de los gérmenes, y de ese modo permitirles mayor
lentitud y duración en sus viajes interplanetarios.
Por lo tanto, los gérmenes apartados de nuestro
planeta, por ejemplo, podrían vivir durante viajes á los otros planetas que nos acompañan alrededor de nuestro centro solar. Pero eso, en el caso dequefueranseparadosde nuestro planeta ¿podrán serlo contrariando todas las leyes de la atracción universal? lqué fuerza sería la que los llevara fuera de la atmósfera?
Mientras permanezcan, de ntrode la capa de ajre
y gases que nos rodea, las corrientes, originadas
por las diferencias de presión los llevarán y los
traerán en todas direcciones, pero nunca los podrán hacer salir de las alturas á que ellas mismas
circulan. Luego, ¿qué es lo que puede hacer salir
á esos gérmenes más allá de donde alcanzan las
corrientes atmosféricas?
Es cosa sabida q ne cuando los sabios no pueden
explicar cualquier cosa, recurren á la electricidad,
que se presta mucho para hacer de ella la causa
de todo, puesto que nadie, ni los mismos sabios
ha llegado á saber qué es, ni cuáles sus propieda~
des y caracteres esenciales.
Sin embargo, se sabe perfectamente que los cuerpos que están poseídos de una electricidad son
rechazados por cuerpos electrizados del mismo
nombre, y esta propiedad de las electricidades es
lo que ha servido á nuestro sabio para explicar
cómo podrán ser proyectadas en los campos estelares los elementos vitales que emanen de cualquiera de los cuerpos plauetarios que giran en el

�16G

EL MUNDO ILU~'l'ltAO

ll))für~d(Q)lfn(Q):

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS PROVISIONALES:

Segunda de las Damas 4. México, D. F. Aoartado oostal 2.570. -Telétnnos: Erlcson, 1476.
Oomoañfa Telefónica, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Ciudad ................................. S 1.25
F.n los Estados......... . .. .. . . .. . .. .. . . .. .. .. 1fiO
En el Extranjero ,... ... .. . . . .. . .. . .. .. .. .. 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Capital. ........................... SO 3ií cs.
En los Estados ........., ................. .. S0.50 cs.

cielo form&lt;!,ndo grupos al rededor de un centro
que se llama sol.
Todos 6 la mayoría de los sabios han llegado á
ponerse de acuerdo en que las auroras polares se
deben á un desprendimiento de electricidad que
se acentúa en los polos del enorme imán que se
llama tierra. Los micro-organismos que habría
que transportar, son de un orden de dimensión tan
pequeño que bastaría un campo eléctrico de ciento cincuenta volts por metro cuadrado, campo que
con frecuencia se halla en la superficie terrestre,
para hacerlos salir de la acción de la gravedad terrestre y llevarlos·á las. regiones siderias donde
fácilmente caerían bajo la esfera de atracción de
cualquier otro planeta, ó del mismo Sol.
El tiempo que necesitan estas partículas vivas
para llegar de un pla_neta á_ o~r? n? es m_11y largo.
Suponiendo su velocidad micial igual a cero al
partir de Neptuno, el único de los planetas superiores cuya temperatura permitiría la existencia
de una vida intensa, necesitarían los gérmenes
veintiún años para llegar á la órbita de Urano y
veintinueve para llegar á la de Mercurio. Por lo
tanto, se ve que el viaje podía hacerse con una
velocidad diez veces menor sin que peligrara
la vida de los micro-organismos.
Los gérmenes que no hubieran sido detenidos
en los planetas del sistema en que habían sido
orióinados, pasarían á otros sistemas, llevando á
ell~s la vida que existe en los que están acondicionados para ello.
De los cálculos de los sabios se desprencie que
ha habido vida en la tierra por espacio de cien
millones de años, cuando menos; por lo tanto, no
perderá el tiempo un planeta que tenga que esperar durante uno 6 dos millones de años los gérmenes de vida que le envían sus semejantes entre
l os mundos que habitan los espacios celestes.
Según esta teoría, la vida iniciada en una esfera
no termina nunca, y luego que, partida de su punto inicial, halla otro en el cual puede subsistir, se
adhiere á él y germina contribuyendo á la harmonía vital creada é imperecedera mientras haya
materia aglomerada en forma de cuerpos.

..

Los que se Van y los que se Quedan
Llorar ~í los muertos es ineritable ,r fatal. .r o bien falta al re&lt;le&lt;lor' nuestro un ser,
sentimos tristeza profunda, malestar indecible, ÍJena angustio. a, .r i ese er ha sido
amado ó venerado por nosotros, nuestro
dolor es indefinible -:i· atormentador. Nos
sentimos huérfanos, abandonados, solo . Tal
parece que una mano protectora que se extendía sobre no otros, nos ha retirado su
protección y su a.ruda.
Todo nos recuerda al ser perdido; doquiera que volvemos la vista creemos mirarlos, á cada paso resuena su voz en nuestro oído, creemos escuchar ei ruido ele sus
pasos, sentimos la proximidad ele sus formas, y á cada momento la sombra finge su
si lueta.
Aquella ausencia se nos hace insoportable, icon quién hablar reíd ten quién
encontrar conseJo .r consueloi tserá soportable la riela en medio ele aquella soledad .r
de aquel aislamientoi
Todo esto nos atenacea, nos tortura, nos
asedia, y q neremos, si hemos amado mucho, ser nosotros los desaparecidos.
El terror de lo misterioso se mezcla á es~T

tas angustias. No sabemos en qué espacios
vaga, en qué abismos se esconde, en qué
mundos habita el ser disipado en la sombra. Su pupila abierta á nueva luz, su oído
sensible á murmullos misteriosos, su planta g-rabnndose en senderos ignotos iq ué
ven? ¿qué oyeni iá dónde caminan ?
Los muertos, al trasponer el lindero que
nos separa de lo ignoto, se hacen augustos.
Ellos han ,·isto y saben ya lo que nosotros
ignoramos. Su facies inmóvil, u pupila dilatada, revelan estupor de lo que están mirando del otro lado de la vida.
Y toda esta convergencia de in(1uietudes
r de angustias, aguijonean .Y exacerban
nuestro dolor ,v nos infunden un terror indefinible.
iLlorar á los muertos! Sí, con todas las
lágrimas de nue tro cuerpo; pero compadecerlos, ipor quéi
Y in embargo; es irremediable sentir por
ellos una profunda compasión.
Lamentar su ausencia; querer con la propia deYolverles la vida; anhelar su resurgimiento de la tumba .r su regreso á la
existencia común, sería para nosotros el
colmo de la felicidad.
Pero ¿por qué compadecerlo 1
Dignos de compasión, no otros; no ellos.
Ellos llenaron su misión; pasaron por la
vida y la dejaron: En el 'l'Ctlle de ldgl'hnas
quedaron las miseria , los sufrimientos, los
desengaño ; la gloria esq uirn, la rift ueza
inaccesible, la felicidad intangible.
Tras de sí dejan todo lo acerbo y todo lo
cn1el, .Y ante sí tienen el sueño eterno, el
silencio jamás turbado, la sombra impenetrable, la im-iolable soledad. En esa soledod, en e e sueño y en ese silencio no se
ama, pero no se llora; no se lucha, pero no
se es vencido; no se aspira ni se sueña, pero no se resienten desengaños.
La vida, aún la más dulce y la más apacible, es siempre dolorosa y cruel. Para gozar es forzoso haber sufrido; los graneles
triunfos suponen sangrientos combates y
cruentas heridas; cada sonrisa cuesta una
lágrima, .r el bien va siempre aparejado con
el mal.
La naturaleza humana es tal, que para
sentir placer es forzoso haber experimentado dolor; para llegar á la grandeza ele
César, es preciso haber atravesado el basurero de Job. Al talón de la gloria va siempre prendido el áspid de la envidia y el oro
de la ca,·erna de Ali-Babá es sangre de
oprimidos y de despojados.
Nada más dulce ni nada más cruel que el
amor. Para llegar á la maternidad, la mujer tiene que pasar por el potro del tormento. La amistad nos da los goces más pw·os,
pero también los desengaños más crueles.
El poder nos hace pasar ele un salto del Capitolio á la Roca Torpeya.
Los seres más susceptibles de felicidad
son justamente los más accesibles á la desgracia. Para circular impávido á través ele
la vida se necesita ser inerte, helado, granítico, y serlo, á tanto equivale como á ren~mciar á todos los goces y á todas las satisfacciones de la existencia.
Si se pudiera ser roca para el dolor y
harpa eólica para el placer, la vida sería la
perpetua y perfecta clicha. Pero lejos de eso,
sabemos más á menudo ser murallas para el

placer y mimosas para el sufrimiento. El
placer se disipa y huye; el dolor subsiste y
perdura. Cualquier pena nos parece siempre superior á cualquier g·oce. En el espíritu se graban con fuego todos los sufrimientos, y se disipan como el humo todas las dichas.
Así constrniclos, así organizados, no podemos jamás ser felices y nada más común
que el que seamos desgraciados. Y, agraYante terrible, siendo tan poco estimable,
amamos la vida con testarudez, con ceguedad, con foria, y nos asimos á ella como á
una tabla de naufragio, siendo así que es
una ascua que nos abrasa las manos.
Morir ·es despojarse ele esa túnica de Neso. La muerte borra todo y todo lo extingue. Se pierden con la vida más torturas
que bienandanzas. Quien muere hace una
liquidación ,·entajosa de sus intereses; alda su inmenso pasivo de dolores con un activo insignificante de placeres. No merece
compasión, sino plácemes.
Los desgraciados, los dignos de compasión, no son lo/$ que se wm, sino lo8 que
se qi,edan. Estos, atado á la Yida por el
amor que le profesan, por los tremendos
deberes que tienen para con los demás, por
el sentimiento ele dignidad que hace Yergonzosas .Y oprobiosas t0&lt;las las deserciones,
ésto , /08 que Ne q1wda11, egurmn arrastrando la cadena, remando en las galeras
del destino, oprimidos, menospreciados,
hambrientos :v desnudos; aquéllos, los que
se 1•an, son los libertos, lo que han roto el
;yugo y entran en el eterno reposo y la paz
eterna.
Llorémo los; pel'O no los compadezcamos. Si después de la muerte sobreYive en
algtrna forma la conciencia, ellos on los que
deben sentir por nosotros la más profunda
piedad.

167

EL .\CUNDO ILUSTRADO

-;(CASTeILANA
~
IPOEMAS Il))JE U Cill..OIDAP

DEL AMOR Y DEL MAR
LA ESPADA

Yo he forjado mi acero sobre el yunque sonoro
al musical redoble del martillo potente,
y he adornado en mis noches de trabajo pacier.te
con lír(cos emblemas su cazoleta de oro.....
Su rica empuñadura vale todo un tesoro,
y su hoja fina y ágil. pulida y reluciente,
al girar en el aire vertiginosamente,
brilla al sol con la ráfaga fugaz de un meteoro.
Yo quise que en mi verso, como en mi espada, hubiera
románticos ensueños y cánticos triunfales;
la gloria por escudo y el amor por cimera,
como aquellos famosos hidalgos medioevales,
que acoplaban los hilos de una gentil quimera
al épico alarido de las trompas marciales.

MIS BODAS ALDEANAS

Zagala: de tus labios deja que pruebe
el vino.... ; hoy, que tu cuerpo fragante ciño,
quiero que en sus corales tu boca lle,·e
el calor de los besos de mi cariño.
Beberé de tu carne la esencia leve,
y sentiré en tus brazos ansias de niño;
al ver cómo levanta tu seno breve
el azul terciopelo de tu corpiño.......
Mi juventud hoy busca carne morena,
tras la carne rosada la tuya es buena ....
Lejos de nuestra mente penas y engaño;
al amor y á la vida fieles seremos,
y en bien de nuestras nupcias inmolaremos
el más dulce cordero de tu rebaño......

J7
'
Introducción
á los Poemas del Mar
A Rubén Dorío.

Coll1lgir~

tdl~ Atdlmrofuronalbracnómi lPIIÍllhillñe&amp;.

El Primer Congreso Internacional de Ciencias Administrativas que se verificará. con ocasión de la Exposición Internacional de Bruselas en 1910, comprenderá 4 secciones relativas
á las administraciones municipales, provinciales, departamentales, etc., centrales y á la documentación administra.ti va. En cada una de
esas secciones, los especialistas más distinguidos de todos los países tratarán de 4 á 8 puntos de los más importantes bajo el punto de
vista de los progresos realizables en el mejoramiento de los métodos administrativos. Las
memorias que podrán ser presentadas en alemán, inglés ó francés, formarán por lo menos 5
volúmenes, los cuales tendrán su lugar propio
en las bibliotecas de todas las administraciones
municipales, provinciales y centrales, así como
en las bibliotecas públicas. Se constituirán comités de propaganda en todos los países. ·Pueden obtenerse datos detallados á este propósito, dirigiéndose á uno de los secretarios generales: M. De Vuyst, inspector principal del Mi•
nisterio de la Agricultura., 22, avenue des
Germains, en Bruselas (Bélgica;) á M. Pyfferoen, profesor de la Universidad de Gante
(Bélglcs.)

00

El mar es como un viejo camarada de infancia
á quien estoy unido por nu intenso amor;
yo respiré de niño su salobre fragancia
y aún vibra en mis oídos su bárbaro fragor .....
Yo amo mi puerto, en donde cien raros pabellones
desatan en el viento sus enseñas navieras
y se mezclan las parlas de todas las naciones
con la policromía de todas las banderas.....
El puerto adonde llegan, cual mónstruos jadeantes
desde los más lejanos conrines de la tierra,
las pacíficas moles de los buques mercantes
y las férreas corazas de los na\'ÍOS de guerra.......
Y amo esos barcos sucios de grasientos paveses,
de tiznadas cubiertas y herrumbrosos metales,
á cuyo bordo vienen marinos genoveses
de morenos semhlantes y ojos meridionales.....
Y á estos pobres pataches, tristes, desmantelados,
de podridas maderas y agrietado pañol;
más viejos que esos lobos, que en uu huacal sentados,
al soco de los fardos están tomando el sol.
Y en tanto humean sus pipas, contemplan las viajeras
naves, que hunden ·s us torsos de hierro en la bahía
y relatan antiguas a11danzas marineras
'
en las _que acaso fueran los héroes un día ......

Gavieros atrevidos y patrones expertos
que tn las noches sondaron los más distantes lares;
que se han tambaleado sobre todos los puertos,
y han escuchado el viento sobre todos los mares.....
Y oyeron de las olas los rudos alborotos
golpear la cubierta con recia algarabfa,
entre los cruj imientos de los mástiles rotos
y las imprecaciones de la marinería.....
Y luego, cuando el barco navegaba inseguro,
y era la noche negra como un inmenso arcano:
miraron en el fondo del horizonte obscuro
aparecer la luna como un fanal lejano......
¡Oh, gigante epopeya! ...... Gloriosos navegantes
que á las sombras vencísteis y á la borrasca fiera!
¡Gente de recios músculos, corazones gigantes!.... ..
Yo quisiera que mi alma como las vuestras fuera.. .
Y quisiera irá bordo de esos grandes na\'ÍOs
de costados enormes y estupendo avanzar:
que dejan en las nubes sus penachos sombríos
y una estela solemne sobre la paz del mar.
Y el timonel sería de esa alada corbeta
que hincha sus velas grises en el ambiente azul,
ó el capitán noruego del bergantín-goleta
que zarpó esta mañana con rumbo á Liverpool.
¡Hombres de mar, yo os amo: y con el alma entera
os gritaría del muelle al veros embarcar:
Dejadme ir con vosotros, de grumete siquiera,
yo, cual vosotros, quiero ser un Lobo ele )lar! .....

o

'l'O~l.~S i\IORALES

CANCIONERO GALANTE
Trova del paje amador
Había un palacio y había una reina
y había una infanta, fermosas las dos:
la infanta era Mayo, la reina el otoño,
la noche y el día, la luna y el sol.
El rey, del palacio partióse á batallas;
la madre y la hija lloraban al par.
Alzóse el rastrillo, sonó el cubre fuego,
cantó la corneja sobre el almenar . ...
Como un peregrino, bañado de lluvias
mojadas las ropas, debajo el laúd,
'
á tientas por trochas de agudos zarzales,
el paje divisa de lt:jos la luz.
La infanta y la reina, que rezan y bordan
al son de la lluvia, quejosa al caer,
se alzaron suspensas á la serenata
que sube los muros hasta el ajimez:
&lt;Adeus Castiella, adeus el rey
á quien serví.
Adeus la reyna á quien obey
é obedesci.»
La reina dispone que a(paje le suban;
la infanta no puede rezar ni dormir;
los hombres de armas franquean:el puente
el paje se ha entrado por el camarín.

Birrete de plumas llevaba en)a mano,
laúd á la espalda y al cinto puñal,
del agua de lluvias chorrea el cabello,
las manos heridas de agudo zarzal.
La reina ante el fuego le seca las ropas,
la infanta le venda con mucho primor;
el paje á otra estancia se lleva sus sueños,
la infanta y la reina, la luna y el sol. ...

•
••
A punto del día resuenan tambores,
de alzar los rastrillos se da la señal:
detrás de su almena se ve el ballestero
que reta la lluvia bajo el capellar.
Detrás de su almena, leal atalaya,
los campos, del uno al otro confín,
las torres, los puentes, las aguas del foso,
los patios de armas, el verde jardín ....
De pronto restrega sus ojos el puño,
santíguase presa de espanto y horror:
¡la reina y el paje se dicen amores
debajo las ramas del verde limón!
Acude á la trompa, con manos que tiemblan;
la lleva á los labios, que tiemblan aún más.
¡La infanta, que espía, se muere de celos
detrás de las hojas del verde rosal!

•••
A poco el palacio se pone de fiesta,
volvió de los moros el rey vencedor;
la reina es más bella que cuando partióse,
la infanta ha perdido salud y color.,
El rey á la reina se lleva á una estancia,
la infanta y el paje á solas se ven;
la reina de celos estar no podía;
arrastra al esposo por los sorprender
El paje, obediente, se parte al destierro;
la infanta le llora de amargo llorar;
por todas las salas se escucha la trova,
por todo el -palacio se siente cantai::
&lt;Adeus Castiella, adeus el rey
á quien serví.
Adeus la reyna á quien obey
é obedesci.»
CRISTÓBAL DE CASTRO,

*

SOL Y LUNA.
Entre las manos de mi madre anciana.
La cabellera de mi nieto brilla
es puñado de trigo, aurea gabilla,
oro de sol robado á la maliana.
Luce mi madre en tanto-espuma vana
que la ola del tiempo echó á la orillaá modo ~e una hostia sin mancilla,
su reluciente cabellera cana.
Grupo d~ plata y oro que en derroches
colma m1 corazón de regocijo
no importa nada que el rencor me ladre:
porque para mis días y mis noches
tengo el sol de los bucles de mi hij~
y la luna en las canas de mi madre.
JOSÉ SANTOS ÜHOCANO.

�168

EL MUNDO ILUSTRADO

BN MBMORlf\ DE HIDf\L,OO

~t

1o9

MUNDO ILUSTRADÓ

' LA GRAN MANIFESTACION
Muy solemne estuvo la demostración en memoria de Hidalgo, que se efectuó el día 31. Casi todos los gremios acudieron á honrar la memoria del heroe,
y la capilla donde se guardan sus restos fué tapizada de ofrendas florales. Las
siguientes fotografías fueron tomadas al paso de la procesión frente al Palacio
Municipal y á la entrada á Catedral.

Grupo de señoritas que tomaron parte e11 el Concurso.

Srita. Ascens,"6n Gómez, ler. Premio.

Niña Stella López, 1 er. Premio.

Concurso de Sombreros Adornados,

sombreros artísticamente adornados, y hablan
alcanzado su objeto de tal manera, que los calificadores no se atrevieron á adjudicar premios
individuales y lo hicieron por grupos, concediendo varios primeros, segundos y premios de
honor.
La lista de 1&gt;remiadas fué muy grande; los
prirnero_s premios se concedieron á las selioritas Leonor Asián. Stella López, Rosaura Gó¡nez; María Straffon, Esperanza Medina y Elena Conde.
Una vez que fueron otorgados los premios,
los propietarios de la hacienda ofrecieron á todos los invitados una comida que se efectuó
en el gran comedor de la hacienda; á la hora
de los licores se brindó por los citados propietarios, por el profesor Manzano y por el semanario que organizó el concurso.
El regreso á la ciudad de Pachuca fué tan
animado como lo había sido la ida, y á su llegada á la estación los viajeros fueron recibidos
con aplausos que estallaban cada vez que del
tren descendla alguna seliorita llevando original y artístico sombrero.
Ilustramos las presentes líneas con los retratos de algunas de las triunfadoras y un grupo
de todas las concurrentes.

EN PACHUCA

Organizado por el semanario «El Bohemio,&gt;
de la capital del Estado de Hidalgo, se efectuó
en los últimos dias del mes próximo pasado un
concurso de sombreros adornados para selioritas.
Se aprovechó para el concurso la fiesta campestre organizada en honor del señor profesor
Teodomiro Manzano, la que se efectuó en la
hacienda de Chavarria, y esta circunstal!Cia
dió la idea de que el concurso fuera sólamente
para sombreros de palma, de los que se cono~en
con el nombre de chilapelios.
El entusiasmo que despertó el concurso se
puede estimar por el hecho de que se presentaron á él cerca de cuarenta selioritas llevandq sombreros de los designados y otras tantas
cqn sombreros de otras clases; á esta.s últimas
se les declaró fuera de concurso, á pesar de que
sqs sombreros estaban hermosamente adornados, por no haber cumplido con el principal
requisito de la convocatoria.
La tarea del jurado no era nada fácil; las bell~s concurren!_es se habían esforzado por llevar

1

El Ayuntamiento concurri6 en masa á la manifestaci6n.

Srita. Isabel del Rosal, 29 Premio

Grupo de niños de las escuelas públicas.
Srita, Leonor Asián, 1er, Premio.

00

�I

170

EL MUNDO ILUSTRADO

171

EL MUNDO ILUSTRADO

L• Carrera de Automóviles en Monterrey
Anunciamos en nuestra anterior edición, que
se efectuó en días pasados la primera. carrera.
de automóviles lleva.da. á cabo en los Estados
fronterizos de la. República., la cual fué corrida
en los alrededores de Monterrey en una calzada. muy accidenta.da. de cuarenta kilómetros de
largo, la cual debla ser recorrida. en dos direcciones de ida. y de regreso,
. .
La. carrera, tanto durante su orgamzac1ón
como por sus resultados, ha. despertado gran
entusias~o entre los propietarios de carros en
la. frontera..
Se disputaba en la. prueba una hermosa copa.trofeo ofrecida por los seflores RI vero y Compa.flía, propietarios de la fábrica de hilados y
tejidos «El Porvenir,&gt; punto terminal de la.
ca.Iza.da. que se recorrió. Se inscribieron siete
carros y todos hicieron los mayores esfuerzos
por obtener el triunfo, ta.rea muy dificil, en vista. del esta.do del lla.mlno que era verdadera.mente desastroso, tanto porque la calza.da. se
halla en muy malas condiciones de conservación, como porque en los días anteriores habla.
llovido mucho y el ca.mino estaba ca.si Intransitable; á pesar de esto, no decayó el ánimo de
los concurrentes, y hubo quienes tuvi~ra.n que
hacer la. mayor parte de la. carrera sosteniendo
en los brazos el tanque de gasolina. que se habla desprendido del aparato motor.
El tiempo en quti se hizo el recorrido de la
calza.da, á la. ida., fué como mínimum, de siete
horas veinte minutos; no muy ~ra.nde si se tiene en consideración lo antes dicho. En la. fábrica los automovilistas fueron tratados con
grandes cortesías, y se les hizo visitar toda. la
finca, donde se les obsequió con un banquete.
El regreso á Monterrey se hizo en mucho menos tiempo; mínimum tres horas y media, record verdaderamente notable por el estado de
la. calzada.
Los accidentes de la. carrera. fueron de escasa importancia. para el peligro de los tripulantes; hl1bo llantas desinfla.das; tanques desprendidos de su lugar y choques ligeros contra accidentes del camino, pero ninguno de ellos puso
en peligro la vida de los corredores. Hubo un
choque que pudo ser de fatales consecuencias,
pero fué provoca.do por el propietario de uno
de !os carros, quien, en vista de que no podia
ocupar el lugar que deseaba en la carrera, estrelló su carro contra una piedra, pero aun así,
no se registró ninguna desgracia personal, pues
sólo recibieron algunos golpes el conductor y el
propietario del carro, y éste sufrió la rotura de
las ruedas delanteras.
En nuestro número anterior publicamos una
fotografía que reproduce al carro vencedor;
ahora publicamos otras que representan escenas y peripecias del camino y de la llegada de
los carros á la fábrica &lt;El Porvenir.&gt;

M c-Kie Walker, en el carro que obtuvo la Copa
"El P orvenir."

-~·
LIC. D. JOSE DE JESUS ORTIZ, Arzobispo de Guadalajara, u no de los más ilustrados
y progresistas prelados mexicanos,
y á quien se considera como candidato muy probable á la Mitra de México.

Las Cristalinas.-Arroyo que tuvieron que p asar los
carros para llegar al "Porvenir."

..

---L as alumnas y profesoras del Colegio de la P az, conocido generalmente por "Las Vizcaínas;" celebran todos los años el día de San Ignacio
de Loyola, baj o cuyo p atronato se fund6 el establecimiento. La fiesta es siempre lucidísima. En la hermosa capilla,
de cuyo interior se ve en esta plana una fotografía, se celebra una gran función religiosa. Sigue l.i
kermesse en el establecimiento, de la cual se ven algunos de los puestos, así como
grupos de alumnas y de visitantes en el patio del Colegio. Algunas de
las alumnas pequeñas luce,i trajes de fantasía.

•
Camino del ·'Porvenir". - Un paso difícil.

E n los alrededores de Monterrey.

�172

EL MUNDO ILUSTRADO

Niiio F1·a11cisco Carral y Teresa J' niña Carmen Carral y Teresa,
Primer premio cu el concurso de trajes de San Angel.

EL MUNDO ILUSTRADO

Ni,io fosé Bandera y Olavarria.-Primer premio en el concurso
·
de trajes de San Angel.

\
I

Srita. Amalia Ramírez.- Cuarto lugar,
con 1,247 votos.

Si-ita A l/e/a Rubio, tercer lugar
con 1,48o votos.

Srita. María A u rora Ramh•ez. que obtuvo el primer
premio m el Concurso de Simpatía en Querétaro.

Estas damas organizan, de tiempo en tiempo,
fiestas que siempre han sido hermosas notas
sociales, tanto por las personas que se encargan
de su desempeño, como por la selecta concurrencia que á ellas asiste.
La del viernes no desdijo del renombre que
esas fiestan tienen adquirido.
~

FICSTA

Sri/a. María L uisa R . L uque, segundo
tug11r con 21094 votos,

oe

GARIDAD

El. viernes último se efectuó la fiesta de caridad organizada con objeto de arbitrar fondos
para el sostenimiento del asilo Crittendon establecido y sostenido por damas distinguidas
de la colonia americana, y de nuestra mejor
sociedad.
Los asilos Crittendon, que existen en todas
partes del mundo, han sido fundados gracias á
la generosidad de un millonario americano,
quien cede los fondos necesarios para su fundación, y los ayuda hasta que son conocidos en
la ciudad donde se fundan ; entonces los deja
en manos de las personas caritativas que se
quieran tomar el trabajo de vigilarlos y obtener donativos para ellos.
· El asilo de esta c-i udad fué fundado en una casa de la rinconada de Santa Catarina, y de allf
llevado á Mixcoac donde tiene un local mucho
mejor acondicionado y mucho más árnplio que
el que ocupó en esta ciudad. Se ha encargado
de su dirección y administración lasefloraHerlinda de Sepúlveda, quien es eficazmente secunda.da por la. seiiora E. de Pardo•.

CONCURSO INFANTIL EN SAN ANGEL
Como parte de las fiestas del Carmen, que se
celebran actualmente en la ciudad de San Angel, se efectuó el domingo próximo pasado, un
concurso infantil, en el que se disputaba un
premio para el traje de fantasía. más original
y mejor llevado.
La fiesta, como todas en las que toman parte
los niños, fué muy simpática y despertó el entusiasmo de t odos.
Muchos fueron los concurrentes, y todos los
trajes que se presentaron fueron muy hermosos y originales. El jurado que se nombró para
que adjudicara los premios, se vió verdaderamente atrojado para decidir; después de una
animada discusión y una imparcial deliberación, se otorgaron los premios á quienes se juzgó que más los merecian.
Publicamos los retratos del niflo José Bandera y Olavarría, hije del señor Lic. Bandera
y de la sefíora Olavarría de Bandera. y de los
niños Carral, hijos del Doctor Don FraMisco
de P, quienes se distinguieron por la originali dad de sus trajes, y obt,u vieron algunos de los
premios otorgados por el jura.do.

•

Grupo de damas muy distinguidas de la Colonia Americana, que
tomaron parte muy principal en la
fiesta de Caridad á beneficio del
Asilo &lt;Florencia 0 rittendon.:&gt; En
1a parte superior, á la derecha,
Sra. R. W. Williamson; álaizquierda, Sra. G. de Sepúlveda; á la izquierda, en el centro, Sra. R. Williamson; á la izquierda, abajo, Sra.
de Gress; á la derecha, abajo, Sra.
de Selover.

173

�174

EL MUNDO:ILUSTRADO

· Los Juegos 011mptoos.
Como anexo á la. exposición franco-británica
celebrada recientemente en Londres, se levantó un esta.dio para. que en él se celebraran los
juegos olímpicos, que, á imitación de los celebrados por los antiguos griegos, se están llevando á cabo en Europa. durante los últimos
afias.
Los atletas de todas partes del mundo toman
parte en esos juegos, que _son acontecimientos
deportivos de importancia. universal. Mucho se
ha discutido acerca de si estos juegos son de
más ó menos importancia. que los de la. antigua.
Grecia. y de si los actos de atletismo son superiores á los ejecuta.dos en aquellos tiempos, sin
que se haya. llega.do á una conclusión. Uno de
los principales acontecimientos de los juegos es
la. llamada. carrera. de Maratón con la. que se
conmemora la gran carrera del soldado que llevó la. noticia. de la. victoria. de Maratón Milciadel!, la. cual se hace sobre un recorrido de veintiséis millas.
Se distinguieron especialmente, durante los
recientes juegos, los repre'&gt;entantes de los Estados Unidos, quienes ganaron muchos de los
números de los juegos. Un grupo de señoritas
danesas hizo varios ejercicios gimnásticos de
conjunto, que llama.ron la. atención por su uniformidad, y por la magnífica. educación fisica.
que demostraron las pa.rtlclpanties en ellos.
Los grabados adjuntos ilustran algunos acontecimientos de los juegos y uno dE, ellos repre
senta el trofeo concedido al vencedor en la ca,.
rrera Maratón.
·

EL MUNDO ILUSTRADO

175

LA REVOLUCION EN HONDURAS
En la presente plana publicamos una serie de fotografías que ilustran los lugares donde se han efectuado las principales escenas de los
encuentros y motines habidos durante la revolución que en los últimos
días estalló en Honduras.
Como recordarán nuestros lectores, el año próximo pasado estalló
otra revolución que estuvo á punto de causar una conflagración general, que sólo se evitó debido á la oportuna y pacífica intervención de
México y los Estados Unidos, que llevaron á lo belicosos países á una
conferencia de Paz celebrada en Washington.
De esto hace apenas un año, y
ya todo hace temer nuevos trastornos internacionales. Nicaragua se
ha qutjado de que Guatemala y el
Salvador están violando los tratados y ayudando á los revolucionarios hondureños, y que ella, en
vista de esto, se ha visto en la necesidad de armarse para sostener
su neutralidad.
Noticias de última hora hacen
saber que la revolución está á punto de terminar por falta de quien
la dirija, y en las mismas noticias

Arriba. Embarcadero de plátanos en
San Pedro Sula.-At centro. Una
vfsta en et puerto de AmaPala.
Abajo. Casa comercial en
Puerto Cortés.
se niega la ingerencia del ex-presi•
dente Bonilla en los desórdenes.
Mucho nos alegraremos de estas
noticias, pues por ellas se viene

El gran Sfadium donde se celebran los Juegos Olímpicos.

El admirable ieam de muchahas danesas, que obtuvo un éxito extraordinario en los juegos.

Team inglés.

Team sud-africano.

El guerrero de Maraf6n.-Esiafua en bronce
que es el premio para el vencedor en
la famosa carrrera de Maratón ( 40 kilómetros
ápie.)

Team francés.

en conocimiento de que, si bien es cierto que el pueblo no pierde sus
atavismos bélicos, las personas pertenecientes á las clases directoras están dispuestas á conservar la paz y hacer terminar para siempre la fa.
ma de desordenados de que, como decimos antes, han sufrido los países centroamericanos hasta ahora.

Team australiano.
El puente principal de Tegucigalpa (Honduras). cortado para
impedir las comunicaciones.

Calle del Comercio en San Pedro Sula y Puente principal en Tegucigalpa.
Una calle en San Pedro y el Parque Morazán en Tegucigalpa.

�176

/1

EL MUNDO ILUSTRADO

l'T'T

EL MUN'DO ILUSTRADO

Lf\ FIB8TA DE LOS VA800S

misa y como parte principal un sermóu que fué
pronunciado por uno de los má, elocuentes oradores sagrados. La fachada del templo lucia
un artístico adorno floral.
Las fiestas profanas tuvieron p0r teatro el
tívoli del Elíseo, y por demás sería decir que
en ellas hubo escenas de aleg ría y entusiasmo,
pues son bien conocidas estas fiestas por el bu llicioso carácter de sus organizadores. La comisión organizadora tuvo la idea de que la verbena fuera de invitación, con lo que se consiguió hacer una juiciosa selección de la concurrencia.

Los nativos de las provincias vascas, españole, en su casi totalidad, celebraron el día último del mes de julio la fiesta de su santo pa•
trón, San Ignacio de Loyola.
El número de vascos residentes entre noso·
tros es crecido, y esto, unido á las circunstancias de su carácter alegre y entusiasta, hizo que
las fiestas fueran muy anima.das.
Hubo celebraciones de dos clases: las religiosas y las profanas; las primeras se efectuaron
en el tero plo de San Francisco, ahora del Sagrado Corazon, y fueron muy solemnes; hubo una

Pastel de A . Gedovius. para "El Mundo Ilustrado."

NADA ES CIERTO
Cuanto vemos no es más que apariencia. La
realidad es distinta.
El sQl parece girar en torno de la tierra, saliendo por la mañana. y poniéndose ·por la ta.r&lt;le
mientras nuestro planeta parece inmévil. La
verdad es lo contrario. Vivimos sobre un proyectil giratorio, disparado en el espacio con velocidad sesenta. y cinco veces mayor que la de
una bala de cañón.
Un armonioso concierto viene á encantar
nuestros oídos: El sonido no existe, no es más
que una impresión de -nuestros sentidos, originada. por vibraciones del aire de ciertJJ, amplitud y de cierta. velocidad, las cuales son, en si
mi&lt;imas, silenciosas.
Sin el cerebro y el nervio auditivo no habria
sonidoc:. En realidad, Jo único que existe es el
movimiento.
El a.reo iris extiende su circulo radioso la rosa y el aciano mojados por la lluvia, bril'ian al
sol: la verde pradera y el dorado surco, dan variedad á la llanura con sus brillantes colores.
Pero no na.y colores, ni hay luz; lo que hay son
ondulac:ones de éter n.ue ponen en vibración el
)lervio óptico/ '· · '· ·

Apariencias engañosas. El sol ca.lienta y fecunda., la leña arde; pues bien, no ha.y calor,
sólo ha.y sensacione_s. El calor, lo mismo que la
luz, no es más que un modo del movimiento.
Movimientos invisibles, pero soberanos, supremos.
Aquí tengo una fuerte viga de hierro, de las
que hoy se emplean tanto en las construcciones.
La coloco en el aire á diez metros de altura
sobre dos paredes donde se apoyan sus extremos. No cabe duda que es fuerte; en su punto
medio se ha colocado un peso de mil, de dos mil,
de diez mil kilogramos, y la viga no parece notar siquiera. que soporta tan enorme peso; apenas se observa, valiéndose del nivel, una insig
ni ficante flexión. Sin embargo, esta viga esLá
compuesta. de moléculas que no se tocan, que
están en perpet,ua. vibración, que se alejan unas
de otras á la influencia del calor, acercándose
por la acción del frio. ¡,Qué es lo que constituye la solidez de esta barra de hierro'? ¿Sus átomos materiales? De seguro que no, pues ni siquiera se toca.n. Esta -solidez resid~ en la atracción molecular, ó lo que es lo mismo, en una
fuerza inmatierial.
Hablando en lo absoluto, el sólido no existe.
Tenemos en nuestras ma.nos una pesada bola
de hierro, esta bola se compone de moléculas

invisibles, que no se tocan, las cuales están for.
madas á su vez por átomos, que tampoco sa
tocan. De manera que la. continuidad que la superficie de esta bola pa.rece presentar y su aparente solidez, son puras ilusiones.
Un espíritu que analizara su estructura íntima, vería que la balase reduce á un torbellino
de moscas como las que revolotean en la atmósfera durante el verano. Por lo demás, calentemos esta. bala que nos parece sólida y la veremos
convertida en chorro liquido; calentémosla más
y entonces se evaporará. sin que por esto cambie de naturaleza; liquido ó gas, siempre será
hlPrro.
En este momento estamos en una ca.sa. Esas
paredes, esos pisos, esas alfombras, esos muebles, esta chimenea de mármol, están compuestos de moléculas, que tampoco se tocan, y esas
moléculas de los cuerpos, están en movimiento
de circulación unas al rededor de otras.
Nuestro cuerpo está en el mismo caso. puas
está formado por una perpetua circulación de
moléculas; es una llama que se consume y se renueva incesantemente, es un rio en cuya orilla. va uno á sentarse, creyendo ver siempre la
misma agua. y en el cual la corriente perpetua
de las cosas lleva agua constantemente renovada.
C AMILO FLAMMARION ,

Escenas en el Tivoli.-Baile de Jota.-La m isa.
Fachada del Templo.

�178

EL MUNDO ILUSTRADO

179

EL MUNDO ILUSTRADO

traron detrás de mí. Me arrodillé frente al altar
más inmediato, y &lt;sentí&gt; que ellos me espiaban
desde el pilar más cercano. Hasta mí llegaba el
rumor de sus voces y de sus mal contenidas risas, que hacían volver el rostro aún á los más
fervorosos. Y todos los que volvían el rostro y
les veían á ellos, volvían después á mirarme á
mí, dándose cuenta de que yo era el objeto de sus acechanzas. Mi mortificación aumentaba. Sentía yo un rencor inmenso contra aquellos
que me habían estorbado en mis propósitos, que
habían trocado en martirio una mañana que yo me
prometía deliciosa. L,s airosas columnas; las majestuosas naves; el altar, cuajado de filigranas de
oro opacado por los siglos; los viejos retablos
ennegrecidos, los trípticos en que los viejos maestros pusieron su alma y su arte; todo parecía moverse en torno mío, en una danza grotesca. En
nada podía fijarme, atenta sólo á los murmullos
que zumbaban en torno mío, y temerosa de llamar la atención más todavía. Atropelladamente
recé una oración, y decid id amente salí de la iglesia, resuelta á volver inmediatamente á casa.
Un gendarme, atento al retozo de un grupo de
pilluelos, me indicó dónde podría tomar el carro
que me condujera al apartado suburbio. Cuando
ví el letrero &lt;Juárez,&gt; me sentí aliviada, me así
al pasamano del carro como á una tabla de salvación, y penetré al carro con aire triunfador.
Mis penas, empero, no habían terminado; tomaban simplemente nueva forma, como verá el pa·
ciente lector, si lo desea, en una próxima carta,

etropolitanas

ANDREA.

El artfculo que á continuaci6npublicamos, nos ha
sido enviado por una señorita cuyo nombre no tenemos autorizaci6n para dar á conocer. Creemos que
la autora de este interesante artfculo ha señalado
con mucho acierto uno de los aspectos menos a11radables de nuestra metr6poli. Ha hecho, además,
una buena obra, porque siempre es obra buena la
de señalar males que tienen remedio. Ojalá que
nuestra distin1111ida colaboradora, que nos ofrecese/!!tir mandándonos sits apuntes, ten11a imitadoras
entre las damas que leen "El 1lfundo Ilustrado."
Nos sentirlamos muy c:omplacidos de publicar escritos semejantes.
Soy fuereña, pero no soy lo que ustedes, los
metropolitanos, llaman &lt;una paya.&gt; O, por lo menos, no creo serlo. En la hacienda fronteriza, retiro de mis padres, donde nací y donde pasé mis
primeros años, he estudiado, leído mucho y medítado no menos. Terminadas mis labores cotidianas (porque, siguiendo el ejemplo de mi madre,
dedico algunas horas á trabajos de casa) y una
vez que he cerrado el piano, tras los últimos acordes de un estudio favorito, gusto extraordinariamente de acurrucarme en una mecedora, en la terraza del caserón secular, desde la que se domina
la llanura manchada aquí y allí por los caseríos
cercanos y las montaña~ que, en las calientes ho·
ras de la siesta, tiemblan en el horizonte y semejan las olas de un remoto mar de lapiz-lázuli. Y
gusto de leer, de estudiar, de meditar y de soñar.

Allí, en esa terraza, puesta como un remiendo
sobre la almenada finca, conocí México. Le conocí por las fotografías de &lt;El Mundo Ilustrado;&gt;
conocí sus bulevares modernos, sus viejas barriadas típicas, semejantes á las de las ciudades coloniales que había yo visitado; sus iglesias macizas,
sus tipos callejeros, fijados en sus actitudes habituales por la rápida impresión de las cámaras. Le
conocí por las deliciosas revistas de Luis G. Urbina; conocí su alma á través de las amenas divagaciones del Dr. Flores. Y aunque he viajado en
uno y otro continente, soñaba, desde hace muchos
años, con esta gran metrópoli, de la que mis padres hablaban casi con fervor.
·
Me prometía tantas cosas para el día en que llegara á verla de cerca..... De antemano saboreaba
el placer de ir, paso á paso, por las callejas de los
parques; de recorrer los bulevares de uno á otro
extremo; de visitar las iglesias, de examinarlo todo con detenimiento, como se examina y como se

mira con avidez todo aquello que se ha deseado
por años y años ..... .
Y heme aquí, al fin, ¿Decepcionada? No podría
decirlo. Descorazonada, sí: porque después de
muchos días nada he podido ver á mis anchas, si
no es, desde los balcones de la casa, el cielo intensamente azul, de un azul incomparablemente hermoso; el cinturón de montañas que por todas partes cierra el horizonte, y de lejos el avispero
humano cuyo rumor confuso llega hasta mí. Y no
hay esperanza de que esto cambie. Estoy condenada á volver á mi retiro, al caserón venerable,
rodeado de jardines y huertos, en medio de la
llanura inmensa en que los rebaños se mueven
lentamente.
He querido realizar mis sueños, mi ávido deseo
de ver de cerca esta metrópoli, y me he visto precisada á desistir. Ay, la primera mañana primaveral pasada en este suelo! Casi no había dormido, no obstante el cansancio, en espera de los
primeros rayos del sol, para vestirme y salir, como salimos allá, en la ciudad vecina, donde suelo
pasar algunos meses, en busca de flores, en busca
de sol, en busca de aire matinal, fresco y puro.
Apenas había amanecido, cuando por el balcón
entreabierto, que domina las casas vecinas, el sol
envió sus primeros rayos á despertarme. Vestíme
de prisa y salí al balcón. Por la calle, bordeada
~e árboles, muy poca gente pasaba. A lo lejos repicaban los tranvías, y de cuando en cuando, un
auto cruzaba en un brevísimo instante y se alejaba haciendo sonar
á cada momento el grito áspero de
su trompeta. De muy lejos llegaba
el rumor de la ciudad despierta ya,
en tanto que el apartado suburbio
seguía en su quietud casi perpetua. A pesar de mis buenos deseos,
mi toilette [ como corresponde á
una joven que no ha pasado el Rubicón de la veintena] me ocupó
buena parte de la mañana. Calcéme zapatos cómodos y escogí una
falda corta. Dispuesta estuve entonces á andar y andar, durante
horas, y á verlo todo, todo. Mi plan
estaba trazado. Iría á pie, siguiendo
la hermosa calzada, hasta entrar
en pleno bulevar. Directamente al
Zócalo. Vería el viejo palacio virreinal, con su aspecto de alhóndiga; le examinaría detenidamente,
como interrogándole para que me
dijera todas las sangrientas jornadas que ha visto, todos los dramas
de que ha sido testigo, todas las
intrigas, todas las traiciones, todas las iniquidad es, todas las reivindicaciones y los actos de alta
justicia que en él se han desarrollado. Vería la
Catedral, construida por generaciones de indios
que, no teniendo que dar á la Santa Iglesia, le daban su vida, su trabajo rudo, y fueron colocando,
durante cien años, piedra sobre piedra, para que
las generaciones modernas tuviesen un templo
grandioso en que .orar y pedir misericordia. Subiría por la vieja y empinada rampa, cuyos escalones están carcomidos por el paso de millones de
gentes, y llegaría á la torre, desde la cual se disfruta-me lo han asegurado-uno de los más hermosos panoramas de este hermoso valle. Ah! Y
en el kiosko cercano, famoso por el prndigio de
sus flores, compraría un hermoso ramillete de rosas opulentas, maravilla de los jardines mexicanos, que las prodigan durante los rigores del invierno lo mismo que bajo el sol abrasador del estío y el viento destructor del otoño ..... .

¿Por qué volví á casa una hora y media después, colérica, disgustada, sin haber cumplido mi
programa?
Había salido alegre como unas pascuas. El aire
fresco me sonrojaba las mejillas y me estimulaba
á andar de prisa. Deteníame, 'no obstante, á cada
momento, no á ver las residencias palaciales que
me parecían, en lo ~eneral, bastante medianas; no
á admirar la serie de hombrecillos que, sobre pedestales de piedra, parecen hacer la guardia ó esperar la re vista á lo largo de la a venida, sino á
aspirará plenos pulmones la vivificante brisa matinal, á contemplar el castillo, prendido en la cima de la roca, en el fondo de la calzada como una
decoración feérica; á ver los grupos de jinetes,
damas y caballeros, que, á media rienda, desfilaban al trote; á contemplar el hermosamente proporcionado monumento que un mexicano culto y generoso levantó á la memoria de inmenso navegante genovés.
Media hora más tarde, había yo traspuesto la
última calleja de la Alameda, y entraba en la &lt;gran
avenida.&gt; en la que se destacan, como una avanzada, la original res1Jencia Escandón y el hermoso edificio del Jockey Club. Detúveme curiosamente á examinar estos dos ejemplares de arquitectura, y .... aquí comenzó mi &lt;viacrucis.&gt; En
la acera, cubriéndola toda, un grupo de hombre,
hablaban y reían ruidosamente. Y qué risas y qué
expresiones. Yo he oído á los recios campesinos
jurar y gritar, en su sencillez ruda, con palabras
que las señoritas no comprendemos exactamente,
pero que sabemos bien que no son decentes y que
nos hacen enrojecer instintivamente. Pero yo he
visto que esos mismos gañanes, en presencia de
las señoras, refrenan su lenguaje, moderan sus
ademanes, y se avergüenzan cuando se les escapa
algo que no es pulcro .... Mas ese grupo de hombres de sombreros de ala levantada, en esa manera peculiar que daba energía y fuerza al rostro viril de Napoleón, pero que á aquéllos daba aspecto de mozos de cordel ó de hombres que han bebido demasiado; ese grupo de hombres, de manos
enguantadas, de relucientes zapatos, no obstante
mi presencia, lanzaban á los cuatro vientos expresiones que causaban horror. Tuve que trazar un semicírculo y bajar de la acera angosta. Alcé los ojos,
y ví sus miradas, clavadas en mí y, cuando me

Una sala de la Esc!lela.
alejaba, oí que se comentaba mi presencia con expresiones igualmente horribles, coreadas con risas.
A la esquina siguiente se repitió la escena. Lejos estaba yo del ansiado Zócalo, cuando advertí
que dos hombres me seguían. Deteníanse á cada
vez que una tela, una joya ó un bibelot expuesto en las ventanas de las tiendas, me hacían detener por un momento. Fingí no haber ad vertido la
presencia de los que me seguían, y, á poco andar,
ellos ya no se limitaron á ir pisándome literalmente l os talones, sino que hablaban de mí en
voz alta, comentando mi figura en términos que
ellos seguramente creían halagadores y en verdad
no eran ni galantes, ni ingenioso, sino simple é
idiotamente groseros. Sorprendida, mortificada,
me parecía que cada persona con quien me cruzaba en el camino, oía esas palabras, y que todos
los rostros se volvían á mirarme, y que todos
reían de mí. Apresuré el paso, con la esperanza de
que mi tortura terminaría cuando llegara al ansiado parque. Mas no: crucé el jardincillo. siempre seguida por los dos hombres, de quienes no
conocía más que la voz, por no haberme atrevido
ni á mirarlos. Me senté en una banquilla de hierro, frente al Palacio Nacional, y ellos hicieron
un circuito en derredor mío y fueron á sentarse á
mi lado. Por fin, yo, que tan bien había fingido no
haber advertido su presencia, tenía necesariamente que advertirla. Parecía que se habían empeñado en ello, en que yo supiera que dos hombres,
pésimamente educados, necios, petulantes, groseros y desocupados, se habían dignado fijarse en mi
persona ..... .
Me levanté, indignada ya, y me encaminé á la
catedral. Al menos, pensé, respetarán el sagrado
recinto. Allí iré á refugiarme. Crucé resueltamente el jardincillo y penetré á la iglesia. Ellos en-

Las alumnas haciendo ejercicio en el patio de la EsC!!ela.

UNA NUEVA ESCUELA EN TEPIC
En la ciudad capital del territorio de Tepic se
acaba de inaugurar un magnífico edificio que se
destina á la escuela superior de niñas.
El edificio, que fué construido desde los cimientos expresamente para que sirva de escuela, cuenta con todos los adelantos de los de su especie.
El territorio depende directamente de las autoridades federales y los planos del nuevo edificio
fueron preparados por la Secretaría del Ramo, de
acuerdo con los modelos aprobados para las escuelas construidas recientemente en esta ciudad
las cuales han sido justamente elogiadas por cuan~
tos las han visitado.
Cuenta el plantel cr,n patios amplios para el recreo de las niñas y para los ejercicios físicos al
aire libre: una de las fotografías que publicamos
ilustra uno de dichos patios.
Las otras dos vistas que ilustran esta plana representan el salón de actos, amplio y perfectamente alumbrado y ventilado, y una de las clases
en la que se ve á las alumnas durante !a explicación.
El establecimiento está bajo la dirección de la
Srita. Catalina Jáuregui.

Sal6n de Actos.

�EL MUNDO ILUSTRADO

181

EL MUNDO ILUSTRADO

El_Se1ior_E11cargado de Negocios d(Clti11a y szt.familia

SEXTO OONOURSO SEMANARIO
DE

"EL MUNDO ILUSTRADO"
DEDIOADO A LOS Nl:RCS

El conctU"so que ahora proponemos está dedicado áJos""niños. Los que tomen parte en él no
tienen más que tomar un pedazo de papel de
calco, que tenga quince centímetros por lado,
cuando menos, colóquese sobre alguno de los
anuncios de este número, y trátese de dibujar,
con líneas rectas ó curvas (pero no mixtas ni
quebradas) un dil"ujo en el que haya cuando
menos dos figuras, por ejemplo, una casa y un
árbol, dos mufiecos ódos animales, etc. Es condición indispensable que las líneas comiencen
y terminen precisamente donde se vea una &lt;a&gt;
en el anuncio que se vé á través del papel.
Las soluciones que se envíen deben contener
el dibujo hecho, con expresión del anuncio que
sirvió para trazarlo y de los puntos de referencia que sirvan para identificarlo por la simple
superposición.
Las soluciones deben ser enviadas antes del
domingo 23 del actuai. El resl!ltado se publicará el domingo 30.
Se darán tres premios á los dibujos que sean
más ingeniosos.
Los premios serán tres hermosos juguetes,
cuyo valor no bajará de veinticinco ¡:esos.

•

Soluciones al Tercer Concurso
Entre las muchas soluciones que hemos recibido al concurso de los diez nombres históricos,
creemos que las siguientes son acreedoras á los
premios por ser las más exactas y explícitas,
que eran los requisitos señalados en el concurso:

de 1811 y más tarde defendido heroicamente
por Guerrero.
CHIHUAHUA .-'En Junio de 1810 son fusilados José Ignacio Ramón. Nicolás Zapata, José Santos Villa, Mariano Hidalgo, Pedro León,
Ignacio A! lende, MarianoJ iménez, Mii!'Uel Santa María, Juan Alrlama, José Maria Chico, José Salís, Vicente Valencia y Ooofre Portugal.
En 30 de Julio es fusilado el Padre Hidalgo.
GUANAJUATO,-Tomado por Hidalgo el
28 de Seotlembre de 1810.
ACAPULCO. -Sitiada por Morelos dos veces
fué toma.da al fin el 12 de Abril de 1813.
CHILPANCINGO -Morelos instala el Congreso el 14 de Noviembre de 1813.
ECATEPEC.-Morelos es fusilado el 25 de
Noviembrn de 1815.
CORDOBA.-El virrey O' Donojú firma el
tratado reconociendo la independencia de México, el 24 de Agosto de 1821.
SEGUNDO

PREMIO

OHILA PA.- Hazaña del Gral. Guerrero.
CORDOBA.-Tratado entre O. Donojúéltubide, 1821.

***

Se recibieron otras soluciones acertadas en
cuanto á los sitios; pero que no expresaban sino muy vagamente los hechos ocurridos allí.
Muchas soluciones vinieron equivocadas, consistiendo el error en que se confundía Chilapa
con Cui!apa, sit.fo éste donde fué fusilado Guerrero, pero que no desempeñó ningún papel en
la guerra de Independencia, y cuyas letras no
eran exactas. Celebramos que este concurso
haya despertado gran interés entre nuestras
lectoras.

"La

♦
Mexicana."

Una leopoldina

Que corresponde á la Sri ta. Margot Fourcade,
de Guaymas, Sonora.
VALLA.DOLID.-Lugar donde nació Morelos.-Hidalgo tomó esta ciudad el 17 de octubre de 1810. después de la tom!l. de Guanajuato.
CORDOBA.-Lugar donde se hizo el t.ratado de paz con Iturbide, llamado tratado de
Córdoba.
CUAUTLA.-Sitio de Cuautla. por Calleja,
donde rompió el sitio Moretos después de tres
meses de asedio.
OAXACA -E,ta ciudad fué tomada por Morelos el 25 de noviembre de 1812.
A.CAPULCO.-Sitiada por segunda vez, fué
tomada oor Morelos el 12 de abril de 1813.
GUANAJUATO.-Tomada por Hidalgo después del sangriento asalto á la Alhóndiga de
Granaditas.
CHILPANCINGO.-Lugar donde !ué formado el primer Congreso por Morelos.
ECATEPEC.-[San Cristóbal] Lugar donde
fué fusilado Morelos el 25 de noviembre de
1815.
OHILAPA.-Lugar tomado por Morelos donde cogió dos piezas de artillería y pertrechos
de ¡ruerra·.
CHIHUAHUA..-Lugar donde fué fusilado
Hidal¡rn el 30 de julio de 1811 y sus compafieros el 30 de junio del mismo afio.
TERCER PREMIO

PRIMER PREMIO

Un Libro de Viajes

Un hermoso abanico

Que corresponde á la sefiorlta Elena Silva, de
Oaxaca. 1(1 de Doblado núm. 3, &lt;La Casa, Roja.&gt;
GUANAJUATO.-Toma de la ciudad por
Hidalgo, 1810.
CHIHUAHUA.-Fusilamiento de Hidalgo y
otros caudillos, 7-30-811.
CUAUTLA.-Heróica defensa por Morelos,
1812.
OAXAOA..-Sitio y toma de la ciudad, 1812.
ACAPULCO.-Toma del Puerto por Morelos, 1813.
VALLA DOLID.-Ba.talla entre Morelos é
Iturbide, 1813.
CHILPANOINGO.-Primer Congreso Nacional Mexicano, 1813.
ECATEPEC.-l&lt;~usllamiento de Morelos, 1815.

Que corresponde á la Srita. Berta Muñoz, de
México
OAXACA.- Morelos toma la ciudad por asalto el 25 de Noviembre de 1812
.
CUa UTLA.-Morelos es sitiado por Calleja,
y resiste durante tres meses hasta que rompe
el sitio, hazafia que le valió la admiración u11iversal.
VALLA.DOLID.-Nacimiento de Morelos.
Fusila.miento de Matamoros en 3 de Febrero de
1814. Toma de la plaza por Hidalgo en Octubre
de 1810.
CHILAPA.-Fué tomado por Morelos, qne
obtuvo un triunfo espléndido, en 16 de Agosto

El Se,ior Encargado de /\'ego, ios de Cltina y
su Secretario Se1ior Fam.

En el artículo ilustrado que publicamos, por
un error de formación resultaron cambiados
loa retr11tos de los Sres. Director General, D.
Emilio Berea; Sub-director General, D. Ramón
Sáenz y B; Secretario del Consejo. Lle. C. Vargas Galeana., y Actuario, Mr. W. H. Curjel. El
error es fácil de advertir, pues dichos caballeros son bien conocidos.
Nos complace publicará continuación el balance general de la Compañía, correspondiente
al ejercicio que terminó el 31 de diciembrre de
1907 y que fué presentado y aprobado en la
Asamblea General de accionistas celebrada el
4 de junio de 1908.

Sr, Diputado D. Francisco de P. Gochicoa,
muerto el día 3 del acfital.

Excursión Patriótica
Con objeto de rendir homenaje á los héroes
de nuestra independencia, y especialmente al
iniciador de ella, el inmortal cura de Dolores,
Don Miguel Hidalgo. varias p~rsonas de esta
ciudad organizaron el día treinta del mes próximo pasado, aniversario del fusilamiento del
citado héroe, una excursión de carácter patriótico que se dirigió al Monte de llls Cruces,
donde Hidalgo obtuvo una victoria que quizás
hubiera decidido el éxito de la guerra de
Emancipación, á no ser por el carácter humanitario del que no en vano había ejercido el
sacerdocio, siendo modelo de virtudes y amante padre de los que las creencias habían puesto
á su cuidado.
En el lugar donde se efectuó la batalla existe
un modesto monumento recordatorio en forma

Excursionistas en el monumento del Monte
de las Cruces.

de obelisco, y á ese luga.r fué á donde fueron
Todo el día se pasó en medio de la mayor
los excursionistas, y al rededor de ese monualegría, entregándose durante él los viajeros á
mento hicieron la manifest,ación de sus sentilos placeres de la jira campestre.
mientos patrióticos y de respeto para el que se
Publicamos dos fotografias de episodios de la
sacrificó para darnos patria y libertad.
fiesta; uno de ellos representa el grupo de exFué originador de la Idea el señor Don Ar• • cursionistas á la hora de la comida, y el otro el
turo M. Lémus. y la secundaron con entusiasmismo grupo al pie del monumento en los mamo los amigos del citado, hasta lograr que se
memos de la conmemoración oficial. Debemos
adhirieran á ella un grupo de veintiún persoestas fotografias á la amabilidad del señor Jg.
nas que fueron las que hicieron la excursión.
nacio Liévana y Monterrubio, fotógrafo de la
Frente al monumento pronunció una poesía
expedición.
alusiva el seilor Don Juan García de la Rivera,
Las personas que tomaron parte en ella, son
la cual estuvo llena de figuras hermosas é inlas siguientes:
flamó el pat riotismo de los presentes. Una orJuan García de la Rivera, Angel Prado, Enquesta ejecutó piezas selectas tanto en la fiesta
rique Sánchez M., Francisco Colín, Enrique G.
oficial como durante el día.
Puente, J. N. Carney, Francisco E,pinosa y
Cinco de los excursionistas más animosos
Aguilar, ]francisco Altayó , José Banuet, Maemprendieron la ascensión de los cerros más
nuel Mimiaga, Elias Leiner, Alejandro Lecón,
elevados, llegando hasta los picos más altos
Aurelio Cé,pedes, Marcos Sánchez, Manuel
del monte; estos cinco fueron los seíiores EnriRoch, Ignacio Lié vana Monterrubio, Arturo M.
que Sánchez M., J. N. Carney,Francisco EspiLémus, F rancisco Garcia, P ascual García y B.
nosa y Agullar, Ellas Leiner y Pascual García.
Barrón.

ACTIVO.
Bienes raíces .............. . .
Efectivo en caja, Sucursales
y Bancos................. .
Bonos y acciones ........ ... .
Préstamos garantizados á interés ..................... .
Valores al cobro ........... .
Muebles y útiles ......... ,
Garantía legal.. . . . . . . . . .. .
Cuentas deudoras ......... .

$

1.604,898.96
112,607,63
494:,287.50
506,363.29
380,070.82
36,665.54
155,000.00
168,038.14

Suma ...... $ 3.457,931.88
PASIVO.
Capital social. ..............
Fondo de reservas . . ... . .... .
Primas depositadas por Seguros en curso . . ......... .
Siniestros er: tramitación .. .
Pólizas dotales en tramitación ..... . . . ........... . . .
Dividendos sobre pólizas, e!!
distribución ............. .
HI potecas. casa núm. 5 de la
2(1 calle de Plateros, afecta á la garantía legal de la
Se::iretaría de Hacienda.. . . .
Cuentas acreedoras .. . ... .. .

$

200,000.00
2.816,459.36
21,533.25
135,191.08
10,649.07
37,962.62

155,000.00
81,136 50

Suma ..... $ 3.457 ,931.88

o

Sr:ta. Mary Clarence Rogers, distinguida escritc ra
americana que se encuentra en México con el
propósito ,d e escribir acerca de nuestro país.

Al pie del Monte.

�182

El MUNDO ILUSTRAD()

MODAS MASCULINAS

Tbe United States Ranking Co. s. A.

DESCRIPCION DE LOS GRABADOS

El colosal incremento tomado por los nego•
cios en nuestra patria, como consecuencia. de
su evolución y progreso incesa.11tes: ha dado
margen al desarrollo de las instituc10nes bancarias que son tan útiles para el fomento y desa.rrollb de la riqueza. pública.
Pocas compañías habrán logrado la prosperidad tan nota.ble que alcanza. la United Sta.tes Banking Co. Fundada. en e~ afio de 1900 con
un capital social de $100,000. tiene ahora .... . .
$2.000,000 de capital, enteramente pagado, con
un fondo de reserva de $620,000, y con ....... .
$1,035,900.94, de depósitos.
.
.
Estas cifras dicen mucho y explican más. Dicen cómo se prospera mediante una direc~ión
inteligente y acertada.; y explican el auge siempre en creciente de la institución, debido á la
pureza y.honradez en el manejo de los caudales cuya custodia se le confía.

VESTIDO PARA EL VERANO CON SACO DOBLADO
SÓLO SOBRE LOS HOMBRILLOS
El género ilustrado es una cheviota fina.
EL SACO tiene tres costuras en la parte de atrás
y la costura central puede terminarse en una abertura ó ser cerrada hasta el borde inferior según
se prefiera. El saco tiene de 76 á 78 y medio centímetros de largo total para un hombre de mediana
estatura. Los hombrillos no van acolchados mucho y se terminan también en otros respectos de
modo que luzcan naturales; la encalladura es moderadamente profunda y larga; el cuello tiene 3
centímetros de ancho en las extremidades y medio
centímetro más en el centro de atrás; las solapas,
las cuales son puntiagudas; los delanteros van
lindamente rebaj«dos bajo la cerradura y muy
bien redondeados en el borde inferior; todos los
bolsillos son sobrepuestos y cierran con patas.
Los bordes son pespunteados, y la guarnición de
la manga consiste de un puño de fantasía adornado con dos botones.
Et PANTALÓN [este traje se lleva sin chaleco] es
moderadamente amplio en las caderas y cae en
una línea recta al borde inferior. ·

*

*
Los Directores son *miembros
de la Asociación AmeTicana. de Banqueros y son los siguientes: George I. Ham, Presidente· M. Elsasser,
primer Vicepresidente: John T.Judd, segundo
Vicepresidente; y R ..J. Dwyer, L. C. Judd,
W. F. Layer, G. W. Jennings, E. K. Smoot,
J. M. Neclaud, James I. Long y Federico
Griese.
.
Los apreciables caballeros antes citados son
una garantía. por su idoneidad y sol vencía.
Perfectamente conocidos en la colonia americana. tienen merecida. respetabilidad en los
circu'ios bancarios de la capital, y esto explica
la preferencia. concedida. á esta institución y
el gran prestigio que la enaltece.

VESTIDO DE MEDIA ETIQUETA CON CHAQUÉ REBAJADO
El género ilustrado es un estambre fino para el
chaqué y el pantalón y un tejido de fantasía para
el chaleco.
·
CHAQUÉ. Los hombrillos no van acolchados mucho y se terminan de modo que luzcan naturales¡
las costuras laterales van moderadamente encorvadas sobre los omoplatos¡ las faldas se planchan
muy bien al estilo francés. La encalladura es moderadamente profunda y larga; el cuello tiene 3 centímetros de ancho en las extremidades y medio centímetro más en el centro de atrás. Las solapas son
puntiagudas¡ la rodadura desciende hasta un punto,
el cual se encuentra en el medio de las líneas del
pecho y la de la cintura; los delanteros se cortan
de manera que se puedan abotonar fácilmente con
dos botones; los bordes delanteros van rebajados
más abajo de los botones, y van muy bien redondeados en el borde inferior¡ el bol~illo del pecho,
el cual puede dejarse, si así se lo prefiere, se termina con ribetes; el bolsillo de los billetes nace
de la costura de la cintura y cierra con una pata,
la cual se usa ya sea del lado adentro 6 del lado
de afuera; la guarnición de la manga consiste de
un puño sobrepuesto de 5 centímetros de ancho;
un botón está puesto en el puño y otro un poquito más arriba de él; los delanteros pueden cerrarse con uno ó dos botones.
EL CHALECO es de un~ sola botonadura y no tiene cuello. Los delanteros, los cuales van rebajados de un punto, cierran con cinco botones.
Et PANTALÓN es bastante amplio en las caderas.

EL ENFERMITO
El doctor con el sombr.ero en la mano: ¿Es
aquí, señora, donde hay un enfermo?
La madre.-Si, do~tor, emrad, es mi hijito
el enfermo. Figuráos que este pobrecito (yo no
sé lo que tiene) se cae á cada instante, no puede tenerse en pie.

El doctor.-Se cae!
La madre.-Sí, doctor, á cada instante.
El doctor.-¿Al suelo?
La madre.-Al suelo.
"El dor.tor.-Es extraño, ¿qué edad tiene?
La madre.-Cuatro años y medio
El doctor.-¡Hombre! á esa edad se tienen ya
las piernas firmes . .. . . ¿Y cómo le ha principiado eso?
La madre.-No lo sé. Ayer estaba muy bien,
corría por todas las piezas como un conejo. Esta mañana lo levanté como tengo costumbre

183

EL MUNDO ILUS":'RADO

de hacerlo; le puse sus medias y sus pantalones y lo puse de pie; inmediatamente cáyo al
suelo ....
El doctor.-Tal vez algún paso en falso.
La madre.-¡ Esperad l. ..... Corro, lo levanto ...... Paf, cae por segunda vez; sorprendida.
lo levanto nuevamente ..... Paf, al suelo, y así
cae siete ú ocho veces seguidas. Os repito, no
sé lo que le puede haber sucedido, pero desde
por la mailana cae continua.mente.
El doctor.-He aquí un caso sorprendente.
1,Puedo ver al enfermito?
La madre.-1Cómo nól (Sale y reaparece, llevando en brazos al chiquitín. Este exhibe en
sus mejillas los colores de una exuberante salud; está vestido con pantalones y blusa.suelta).
El doctor.-Ese nifío es soberbio ....... Os suplico que lo dejéis en el suelo.
La. madre obedece y el niño cae.
E l doctor-(Pensa.tivo)- ¡Es muy raro!-Dime
amiguito, ¿tienes un dolor en al¡¡-una parte?
El enfermito.- No señor.
El doctor.--¡,Te duele la cabeza?
El enfermito.- No sefior.
E l doctor.--¿Has dormido bien en la noche?
El enfermito.-- SI señor. _

Oficina de los Gerentes.

El doctor.- ¿Tienes a.petitoi' ¡,Comerfas co11
ganas un poquito de sopa?
E l enfermito.- Si seilor.
·
El doctor.-Perfectamente .... F.ste es un caso de parálisis.
La ma.dre.- De para .... ¡Ah! Dios mio (levanta. los brazos al cielo. El niño cae.)
El doctor.-Desgraciada.mente, es eso señora:
parálisis completa. de los miembros inferiore!i.
Vos misma os va.is·á convencer de que la.carne
del enfermito está completa.mente insensible.
Mientras hablaba, se había acercado al chiquitín y se preparaba. á hacer la experiencia, cuando de repente exclamó:
-1Ahl vamos ...... Y después se echó á reir.
-¡Pardiez señora! qué parálisis ni qu é nada.
La madre estupefacta.. - ¡Pero doctor!
El doctor.-¡Ya lo creo que no puede tenerse
en pie! . . .. Le habéis metido sus dos piernas en
· una pierna del pantalón.
GEORGES ÜOURTELINE,

Las sucursales de The United Sta.tes Ba.nking Co., están establecidas en Parral (Chihuahua) y en la capital del Esta.do de Oaxaca;
pero tiene Agencias en todo el país, mediante
la intervención de ca.si todos los Bancos que
operan en el territorio nacional. Sus corres•
POP.Sales son muy numerosos, pues está en relaciones intimas con las principales ciudades
de .los Estados U nidos, Canadá, Cuba y Europa.
:ip1 manejo de los negocios está á cargo del
Sr. George I. Ham, quien es el Presidente de
la Compailia.
Pocas personas habrá que no conozcan en
México al simpático y caballeroso banquero.
Lleva más de veinte años de vivir en la República, habiendo sido emplea.do del Ferrocarril
Central Mexicano, durante siete a.nos, y teniendo trece de dedicarse á asuntos bancarios.
Na.ció en la pintoresca. población de Naponee,
Onta.rio (Canadá), el afio de 1862, y recibió una
bu.ena. educación comercial, al par que nota.bles
conocimientos técnicos y prácticos como mecánico. De trato afable y circunspecto, conquista.
á cuantos le conocen con alguna intimidad, y
en su conversación y cultura social revela a.l
hombre práctico, the business man.
Las múltiples operaciones que rea.liza. la Compa.í'íia bancaria son atendidas personalmente por
el señor Ha.ro, quien está secunda.do inteligentemente por los caballerosos y aprecia.bles Sres.
H. J. Motden y G. K. Stewa.rt, quienes desempeilan las importantes funciones · de Gerentes.
Las oficinas están servidas por buen número
de empleados, mexicanos y americanos, y no es
exagerado decir que uno de los Bancos que rea.liza. mayor número de negocios en México es
The United States Banking Co.

•

Oficinas de la United States Banking. Co.

SR. GEORGE l. HAM,
Presidente de la Cumpa7.ía Bancaria.

Oficinas para el servicio del público.

�184

EL Mt1NDO :t:LúSTRADó

U OIFIENSilVA
Novela original por Alberto Chabrol.

llustraclonu de :reorge kott.
(CONTINÚA.)

••l•ACASO

-

Mion no hubiera arriesgado la
suya? Y Mion ó
Miette, todas son
cocineras ....
-¡Cocinera! ¿es
ese el titulo del que
tratas de valerte
para evitar la maledicencia?
-¿Y quién hablaria mal? En Parls no
conozco á nadie, y
aqui, pues tampoco, salvo usted y la familia Clement, y en caso necesario, usted hallarla la manera de explicar todo . . .
-¡Que yo encontrarla! .... quieres reflexionar aunque
sea por un momento en mi responsabilidad el día que el
señor Delombre se enterara de todo ....
- Bueno, y qué, cualquier cosa que decida entonces,
sus rayos no herirán á nadie más que á mi, os lo aseguro.
-Hay más, cuando tú viste á ese celibatario empedernido, no eras más que una niña; bien puede suceder
que ahora te disguste!
-Entonces no hay nada perdido; me regreso al campo
y Merlin me acompafia á los Angles antes de que se
cumplan mis ocho dlas . ...
-Ponernos al señor Delombre y á mi en la más falsa
de las situaciones ..... Y lo que puede resultar de
ello ....
-¿Qué puede resultar? .... lo peor serla que me que.
dara siendo la prima de mi primo, en lugar de ser su esposa .... pero reflexione usted un poco .. .... ¿Cree usted
que si mi tfo no estuviera convencido del bu~n corazón
de Marcos. hubiera insistido tanto en traerlo á los An.
gles? ... ¿Hubiera escrito esa última carta, en la que le
conjur&amp;ba á que hiciera de mi la alegria de su hogar? ....
Oh, me parece estar oyendo todavia al que nos queria
tanto á los dos.-"Puesto que Marcos se retira ante la
felicidad, llévasela tú misma, él no se rehusará á tomarla de tus manos."
Maese Loriol golpea nerviosamente un archivero con
un corta-papel, Merlín se suena y confiesa con •rn tono
de desolación, pero ya resignado:
-¡Ay! señor, podria usteJ decirle lo que quisiera; ella
encontrará siempre algo que averiguar.
Mi tutor se levanta y exclama:
-Ah! padre Merlín, qué bien hubiera usted hecho con
seguir su camino á París ó al diablo en lugar de detenerse aquf hoy!
·
Merlín aprueba de nuevo con una inclinación de cabeza, pero yo siento que tengo la partida ganada y me
lanzo al cuello de mi tutor, diciéndole:
-¡Vamos, vamos, maese Lorioll sed bueno, preparáos
á redactar et contrato matrimonial entre el señor Marcos Delombre y la señorita Enriqueta de los Angles, y
no olvidéis un viaje á la casa del sastre para pedir el
traje de boda, pues usted será quien me lleve al altar...
y antes de que corra mucha agua bajo los puentes del
Ródano, os lo a~eguro.
Durante esta tirada, mi tutor ha abierto con un puño
crispado su caja foerte, de dnnde saca un gran rollo de
billetes azules. Al darlos á Merlin le dice:
-De todos modo~, no quiero que falte dinero para
traerla acá de nuevo ó cuidarla allá en caso de que aumente su locura.
Después se dirige á mi:
-Y tú no olvides, que en todo caso, yo me lavo las
manos.
-¡Perfectamente! Y si no me dela usted partir sin concederme una buena sonrisa, le enviaré para el Año Nuevo una bonita cigarrera de esmalt~.

Le_ doy un beso en el crineo y mientras procuco inspe:c1:&gt;nar su cara; nadie, más que yo, hubiera podido
adivinar una sonrisa que él oculta lo más que puede
mordiéndose los labios, rero yo la he visto y parto triunfante á través de los puentes llevando tras de mi á Merlín como si fuera un esclavo encadenado.
Una 1i dos veces me divierto en hacerme levantar por
el mistral: Dios mio! me parece que no tengo que hacer
más que abandonarme á los elementos, y que ellos se
concertarán para conducirme al paralso á donde me llevan mis ensueñosl ...Cuando me vuelvo para arreglar mi
falda, veo al pobre de Merlín que lucha desesperadamente con una mano sobre el sombrero y la otra tendida hacia adelante como rama de árbol, y las ráfagas me traen
con regularidad sus gemidos. Acabo por tomarlo de un
brazo y gritarle al oldo:
-¡Eh, aoimall Haz lo que Maese Loriol: lávate las
manos.
Será tal vez por el orgullo de copiar un modelo ilustre
pero noto que Merlin se tranquiliza un poco.
'
Rosina talJ!bién, al saber que mi tutor aprueba, 6 al
menos me de¡a hacer, no se atreve á protestar más, y
pronto ponemos los tres manos p. la obra de preparar mi
maleta.
De repente veo una falda de pallo ciruela, cerca de la
cual está u_n corpiño de tafetas negro y un delantal garganta de pichón: esto forma parte del traje de arle~iana
que mi tlo medió el dla de mi santo y que me divertla
en ponerme de cuando en cuando. A la vista de esto me
asal~a una idea y me dinjo á Merlín que, en mangas de
camisa, se ocupa de componer una de las correas de mi
baul:
-Tengo una idea, Merlín; ¿qué tu sobrina Mion no lleva como Rosina el traje de las arlesianas ? ¿Si? yo deberla entonces ponerme et mio, ¿verdad?., ..
Lejos de gustar de la proposición el pobre hombre se
exaspera:
. -¡Vaya, pues no nos faltaba más que eso, bonita
idea! . .. . y pensar en que serla yo quien tendrla que sacarte en Parlsl . ... Como si no fuéramos á llamar yabastante la atPnción 1
Le pregunto si las muchachas llaman tanto la atención en Parls .... No se digna contestarme directamente
pero declara, en medio de un rugido formidable, que Jamás
de los jamases consentira en subir al tren conmigo vestida de arleslana.
No he querido hacer desbordar la copa de la amargura, pero he arreglado en un paquete, que no tiene apariencia sospechosa, mi corpiño, mi falda y mis fichús y
por la noche, cuando Rosina y Merlín se fueron á acostar, lo puse en un rincón de la petaca, que todavla estaba abierta, junto con una caja en la que están mis aretes y la gran cruz de oro de la capelta.
Antes de acostarme, á mi vez, beso á modo de últimas
" buenas noches" el retrato de mi tfo; y él me sonrle,
aprueba lo que he hecho y me asegura que no regresaré sóla aquf cerca de él . ...
Parls, sábado 30 de noviembre.
Mi primer día en Paris. ¡Bueno! pues no me ha dado
el menor motivo rara arrepentirme &lt;le habrr venido. Seguramente que e arrepentimiento no es un mal contagioso, porque Merlin se ha golpeado el pecho más de
diez veces desde aue bajamos Juntos el peñón de los
Angles, arrepentido de haber hecho un alto que ha tenido tan funestos resultados.
Nuestro viaje fué delicioso por más que un poco antes de Lyon el Sol y el mistral nos hayan abandonado y
el cielo se haya echa~o sobre la tierra, ~si parece por
la manera como ha d1sminu1do la distancia entre el primero y las colinas. Porque una vez pasado el Ródano
no hay más montañas; no hay más que uno que otro
monte que substituyen á nuestras grandes elevaciones;
1qui y allá, al pie de esos montes, en Borgoña, veo filas de cabañas de esas de que tanto hablan los poetas
pero que, en realidad, tienen mucha semejanza con las
chozas de las tribus salvajes.
Además, en medio de la fug¡¡ del rápido, todo me
agradaba, 6 al menos me entretenla, hasta las parvadas
de cuervos que se levantaban de los llanos escuetos á
nuestro paso, y las ciudades empapadas por una lluvia
diluvial que atravesamos con silbidos de mónstruo; y
en el Interior las caras de nuestros compañeros de compartimento. Un matrimonio de viejos ocupaba los dos
rincones del fondo con todo un cargamento en la.s repisas y debajo de los asientos. La señora emplubasus
ratos desocupados en sostener sobre sus pi~rnas y las
de su esposo una manta de pieles, como s1 fuéramos á
atr~vesar las estepas siberianas. Sus caras sombrlas y
estI_radas A lo , largo, tenlan la expresión de un fastidio

mortal de~vlvlr juntos desde su juventud, y á su vista
me preguntaba ~i, dentro de unos cuarenta año.s, Marcos y yo no ofreceremos un espectáculo tan digno de
compasión con nuestras reumas, nuestras arrugas y
nuestros cabellos blancos .. . .
Esta viejecita encorvada, qJe se antojaba la imagen
de lo que yo he de llegar á ser algún dla, me parecla tan
risible, aue tenla que contenerme cada ve:i que vela al
matrimonio tan respetable y amoroso; pero entonces me
hallaba con los ojos de un Joven que ocupal:a un lugar
junto á Merlin, y que lefa los periódicos-ó que simulaba leerlos, yo creo-y afectaba el a• pecto más indiferente del mundo, dedicándome á vigilará Merlin. El pobre
vle¡o se dormfa, á pesar de sus esfuerzos inauditos y
de os remordimientos de su conciencia inquieta. Cada
cuarto de hora lo vela levantarse repentinamente con
ojos de aturdimiento y de desconfianza al mismo tiempo; inspeccionaba á nuestrof vecinos, y sobre todv al
joven. Despué~, durante unos cinco minutos, me hacia
preguntas:--¿Que si tenla hambre?. .... . ¿Que si tenla
sed? . ... ¿Que si tenla demasiado frlo? .... ¿Qu-:i si demasiado calor? .... y 'terminado el interrogatorio, y con
él la conversación, igclinaba la cabeza y se dejaba arrullar por el ruido del tren.
Solo la hora del alm•1erzo fué molesta para los dos.
Merlin hubiera querido traerme mi comida al compartimento, pero tan luego como ~e detuvo el tren , yo salté
sobre el andén y lo hice á la fuerza que me siguiera al
vagón-:omedor, con una cara que daba lástima, como de
payaso á quien se ha regañado. No querfa sentarse á la
mesa.
--Y sobre todo, me decfa en voz baja y rabiosa, no
pidas más que para ti.
-Si asi lo quieres! pero es seguro que nos vamos á
hacer notar.
Ya todos los ojos e~taban fijos en nosotros, v ya habla observado que et joven que venia en nuestro compartimento parecla, en medio de sonrisas, dar explicaciones acerca de la pareja un poco desigual que formábamos Merlín y yo. La comida no era precisamente famosa, pero nos daba el aspecto de estar en un pic-nic
en pleno campo, y yo almorcé con mejor apetito, mientras que Merlin apenas probaba lo que nos servlan.
En vista de es.o, yo abrevie su suplicio, y, de vuelta á
nuestros lugares, le di algunos de mis chocolates, lo
que formó probablemente la parte más substanciosa de
su almuerzo.
Todavfa los fbamos mascando á nuestra llegada á
Parls por la noche.
¡Ah! y cómo nos consoló,: después del laberinto de la
llegada, el bullicio de los cargadores y los equipajes y
la carrera final de nuestro coche á través de los puentes
y las calles lodosas y 11 ~nas de gentes, encontrarno~ en
esta buena y tranquila calle de Notre-Dame-des Cbamps
y en la casa de mi primo Marcos, Es curioso, pero no
experimento ninguna admiración de encontrarme en ella
y no me siento extraña! Los recuerdos de mi infancia
han hecho presa en mi ya. La recámara de mi tia, en la
cual me acosté la primera noche, me ha parecido un sitio familiar. Me acuerdo de haber visto á la madre de
Marcos muchas veces languideciendo sobre una "chaise-longue," porque con frecuencia pedla que me llevaran á_ su lado: mis juegos, mi. ch~rla la divertlan; jamás
ol salir una palabra de 1mpac1enc1a de boca de ella. Ciertamente que hubiera querido de buena gana llamarme su
hija. y es imposible que me guarde rencor por haber tomado ta ofmsiva para con su hijo.
Hoy visité la casa. Al salir de los Angles me quedaba
solo un pesar, no haber podido traer mi arpa. Asl es
que esta mañana, al registrar el salón, cuyas ventanas
abrla Merlm, tuve un gran gusto al encontrarme un
hermoso triángulo de oro, el cual me apresuré en tra~r
á la luz, sacándolo de su cubierta. Después, luego que
encontré lugar donde instalarme, empecé á pulsar sus
cuerdas y á hacer vibrar algu1,os acordes. Merlín, con
la boca abierta, con sus torros á la altura de la cabeza,
á manera de alabarda, me mira y me escucha con complacencia; entonces dejo la arpa y me lanzo sobre el
piano, en el que empiezo un valse de Straus; lo dejo sin
terminar y giro en el banco para sacar un violín de su
caja de terc1opelo; doy dos golpes de arco, y en seguida
tomo una mandolina que cuelga de la pared. Merlín declara:
--¡ Bravol no se necesita tanto para conocer que eres
de la familia!
-Ten calma, no le mostraré todas mi habilidades en
un dla.
Por otra parte, solo de la arpa soy capaz de sacar algún partido, y eso gracias á la afición que por ella
manifestó mi primo en algún tiempo, pero Merlin-es persona que se equivoca fácJimente en estos asuntos.
Poco después, Merlin vino á buscarme para enseñarme el cuarto de la cocinera, el que habla limpiado desde
los cimientos.
Este cuarto se halla, como el suyo, en el piso bajo, á
la altura del jardln, que viene á ser subterráneo con relación al piso de las calles. Es bastante grande; sus
muros e~tán tapizados con un papel claro con flores, el
catre de ~erro, la cómoda, el "tocador," brillan gracias
~ \os cu1da~os de Merlín. Falta el tradicional y tan
ut1l "armano de luna;" pero trepada sobre una silla
noto que puedo verme de cuerpo entero en el espejo , de
la chimenea.
Me declaro satisfecha de todo, excepto del tapete
el que quisiera sentir nuevo bajo mis pies desnudos:
y las cortinas de la ventana que tienen un color indefi•
nido. Merlín.me lleva al "Bon Marché," donde se agita
en meqio de los empleados todo un pueblo femenino; se
creerla uno en el pals de las amazonas, donde no se
permitla la presencia del sexo feo, sino en estado de es- ,
clavitud.
Los "esclavos " me favorecen con una atención encantadora; todos ellos se disputan quién me ~frecerá
sus servicios , acompaflados de la mejor y más expresiva sonrisa. Escojo un tapete Luis XVI, cortinas de tela
del mismo estilo: fondo blanco con pajaros enjaulados ,
flores atadas con listone~ ... . Compro tela semejante á
la d~ las cortinas para'el rodapié, un Juego de tocador ·
y me aprovecho de la benevolencia en servirme para ha~
cer que se me lleve todo á casa en seguida.
De modo que esta misma noche, sin tardar más, voy
á entrar en ple~o ejercicio de mis funciQnes . ... puesto
que voy á dormir en el c~arto de la cocinera.

185

EL MUNDO ILUSTRADO

La Iglesia de Santa Rosa en Querétaro

Gran cuadro mural y pila del bautisterio.

[CONTINUARÁ.]

Hermoso púlpito.

Exterior de la I¡lesía,

�EL MUNDO ILUSTRADO

187

EL MUNDO ILUSTRADO

LA MUJER EN EL HOGAR
CRONICA DE LA MODA
El caluroso estío permanece aun entre noso•
tros, con sus hermosas y apacibles ma!Ianas y
sus tardes tempestuosas. Parece que viene á
ofrecernos las gratas sorpresas de los contrastes. Al comenzar el dia, un sol de oro pasea su
grandeza por el campo glorioso de un cielo
tranquilo y azul; mas al llegar la. tarde un bo•
rrascoso viento de tempestad agita los árboles, sacude sus hojas verdes y lozanas en locos
arrebatos, y las nubes extienden sus tristes gasas que parecen formadas de un espeso va.por
de lágrimas ...... Luego comienza la llu vla, la
lluvia mela.ncolica y constante; se siente nostalgia del sol y del campo; el· viento húmedo
azota los crista.les . .. Entonces cerramos nuestras puertas y abrimos esas otras, misteriosas
é Intimas: las del ensue!Io. Afuera gotea el
llanto de las nubes, y adentro el de las almas;
los recuerdos lejanos y las esperanzls perdidas
lloran también.
Es una mala compa!Iera la tristeza, lectoras
rolas; no la dejéis mucho t iempo á vuestro lado; hay que huirle con presteza., pues como todos los cobardes, se acerca halagando dulcemente para poder dallar más pronto. Es, también, impostora, pues con la máscara de la melancolfa-esa musa blanca y pálida que illsptró
sus rimas á Becker y sus poéticas medltaclo
nes á Lamartine; esa. musa que susurró al oido
del neurótico Choplo sus divinos nocturnos y
sus preludios, en los cuales, el sollozo flota como los marchitos pétalos de una flor en la corriente del r!o,-se presenta. dulcemente, ofreciéndonos un regazo entre sus tenues gasas,
para clavaroos la. garra. ya que nos tiene aprisionados, mientras exclama triunfante: csoy yo,
la tristeza. cruel, la implacable, la estra::guladora de esperanzas, la. que pone el grillo del
dolor al cuello y la que enturbia todos los horizontes.&gt; Es ella, en efecto, y en vano pretenderemos arrojarla de nosotros; estamos á sus
ples, es ella la se!Iora, es ella la que manda ....
A tiempo, á tiempo, lectora mla; no le abras á
la tristeza tu puerta. ¿Quiere entrar? Pues
bien, no es dla de recibo ..... que siga su camino, que llame á otra. casa, gitana pérfida, áotra.
casa, á donde sean más ingénuos que tú, Adon de pueda. enga.íiar mejor!. .. . .. Ahora, ha sona.
do en el gran reloj de la chimenea la hora fijada para la. solrée. Sacude tus preocupaciones,
como el pájaro las gotas de la !Juvia, y ¡á vestirte!

•
••
La costumbre de recibir á. las personas amigas en un día determinado, se ha establecido
hace ya tiempo, y est.a discreta costumbre da
ocasión á reunirse sin los ceremoniosos y com
plicados preparativos de una fiesta. Es verdadera.mente grata la impre..Qión que recibimos
en esas reuniones intimas admirando el aspecto
de las variadas y elegantes toilettes que la moda ofrece tn la actualidad. Pero más variados
y más a.rtfstlcos que los mlsJnos trajes, son los
peinados que nos presenta en su inagotable
fantasía. Occpémonos un poco de ellos, pues
por su artlstlco aspecto y la belleza que da á.
los rostros, merecen toda la atención de nues
tras lectoras.
Ea general puede decirse que el peinado es
de tal Importancia para completar el conjunto
de belleza. y distinción en una mujer, que, como
dijo un poeta: &lt;la mujer sin gracia en su peinado, es una reina sin corona.&gt; Y sobraba la
razón á este critico, pues el más bello marco
para. un rostro, y la mejor corona para las cabezas femeninas, e~ un hermoso r artístico peinado, elegido con buen gusto y discreción.
No á todas las mujeres, aunque sean bellas,
les queda bien el mismo estilo de peinado. Ilay
que cuidar de la forma del rostro para que ha-

ya perfecta armoofa con él; y hasta el color de
los cabellos debe tenerse en cuenta a.l elegirlo.
Para las rubias tenemos a.hora peinados muy
hermosos guP. semejan una. verdadera corona
formada. de doradas trenzas que rodean la parte superior de la cabeza, dejándose ver por el
frent1: en forma de diadema.
Los ca.bellos negros, de ningún modo quedan
mejor que ligeramente ondulados y anudados
en lo alto de Ja nuca., al estilo griego. En tanto
que, para los casta!Ios, ya sean obsc•iros, ya
claros con matices de bronce, el peinado más
propio y que más los hace lucir, es el de bucles ó rizos, colocados en graciosas y diversas
combinaciones.
Comienza. á introducirse el uso de entrelazar
coa los cibellos listooes de dlfereutes colores,
que se auudan en un lazo, generalmente hacia
un lado, y que realza mucho la. belleza de la ca!&gt;ellera y del rostro.
Es Indudable que la Moda nos presenta en la.
actualidad, para el arreglo de los cabellos, toda la gracia y fantasfaque puedan desear nuestras lectoras, sean ellas rubias ó morenas,sonrosadas como la concha. nácar. ó pái Idas como
la. desventurada heroioa del Hamlet.

*

Al indicará nuestras lectoras que nos favorecieran con su opinión respet'to del Importante asunto de cúal es la edad más conveniente
en una joven para contraer matrimonio, no
dudamos de que obseqularlao nuestros deseos
contestando á la cuestión sobre la cual pedlamos su respuesta; y ciertamente que nuestra
indicación ha obteuido el éxito más completo,
pues todavía hemos recibido otra respuesta.
que con gusto damos á conocer. Dice asi: &lt;Mú
tivo de gran Interés y que ha preocupado slem
pre á toda clase de personas, es la.cuestión que
ha promovido ''El Mundo Ilustrado" sobre de
cuál es la edad debida en la mujer para casarse con mayor acierto.
Diferentes, y muy contrarias entre si, han
sido las respuestas que en dicho semanario se
han publicado; y nada tiene esto de extraíio,
pues siempre han sido las cuestiones de tanta
Importancia, causa de encontradas opiniones y
diversos juicios. Hoy me atrevo á emitir el
mio, que poca luz debe dar al asunto de que se
trata, mas en el campo de la discusión queda
libre la entra.da, y por esto, me decido á poner
el humilde contingente de mi opinión .
Cuando la muier llega al matrimonio en una
edad en que ya ha. recibido su educación moral
é Intelectual completa, y su criterio, ideas y
aun afecciones han tomado solidez y personalidad, es bien dificil, ó por mejor decir, Imposible, que pueda identificarse y someterse á las
ideas, carácter y costumbres de su esposo. Por
esto creemos que, aunque tiene varias dillcultades para la. joven de poca. edad contraer matrimonio, es, sin embargo, prenda.de su futura
dicha.. la suave docilidad con que un espíritu
casi Infantil puede adaptarse á Ja. segunda educación que 1:n todo caso tiene que recibir del
esposo.
Y como prueba absoluta de esta teorla, vemos que los matrimonios de nuestros antecesores eran por lo general má.s felices y gozaban de
una paz y a.rmooia. de la que por desgracia ca.recen D' Jchos de los de la época actual.
La mujer que se casa en la primera juventud,
adquiere la costumbre de ver en su esposo una
autoridad absoluta, única y definitiva, sentimiento que estable,ie en la familia el orden y
la sumisión debidos al verdadero jefe de ella.
Mas en la actualldad, se lamenta con demasiada frecuencia. que esa costumbre se haya.
perdido casi por completo y se remonte ya á
la. calidad de una leyenda ó de un recuerdo le-

,.
I'

·'-

llos que sonríen con la alegría de las rosas, los
tulipanes y los geranios sobre el verde cesped.
Entre tanto la otra casa aparece fúnebre Y triste como un ~onumento sepulcral, y la imaginación casi se resiste á admitir que dentro de esos
muros sombríos y desnudos de todo encanto, exista
alguna mujer joven y bella que sea la dueña de ese
hogar tan poco agradable á la vista, y en donde

'

\..

como rojo, azul marino, verde seco ó marrón.
Los muebles son de alguna madera clara, de
forma t:Iegante y sencilla¡ el sofá y los sillone tienen en el respaldo un cojín de la misma tela que
el dosel, bordados de igual manera. La cubierta de
la silla larga y el mantelillo que cubre la mesa,
son del mismo género y labor.
Sería de muy buen gusto colocar este pequeño
estrado, en algún lugar que estuviera plantado d_e
rosales, pues así no sólo tendría un aspecto nsueño:y hermoso, sino que el perfume de esas
llores contribuiría á hacer más grata la permanencia en ese sitio.
Tiene, además, este estrado, la inestimable ventaja de ser ligero y portátil, para que sea fácil
su traslación en caso de lluvia ó de querer cambiarlo de lugar.
Ya veis, pues, lectoras mías, lo sencillo que es
dar al jardín este adorno tan útil y poco costoso,
y el cual dará á todas aquellas personas que lo
vean, una excelente idea de la gracia femenina
que debe reinar en vuestra casa.

ES

USOS DE SOCIEDAD
Es una verdad indiscutible que el hombre no
puede vivir aislado y sin teQer trato con sus semejantes. De esta necesidad imperiosa, ha venido
la reunión de personas que, con relaciones más ó
menos íntimas, forman la sociedad.
Siendo, pues, indispensable tener esos lazos de
unión, es también necesario aceptar algunas fór·
mulas ó pequeñas exigencias que forman los vínculos sociales.
El baile es una diversión que, desde los tiem·
pos más remotos, ha servido de solaz y expansión
á la inquieta y sonriente juventud.
Podría escribirse un estudio detallado y curioso, sobre la historia del baile en todos los países
y en todas las edades. Sin pretender esto, ni ha·
blar de un modo general, vamos á fijarnos solamente en el aspecto que presentan algunos bailes
y reuniones en la actualidad.
Tanto en las fiestas que podríamos llamar ceremoniosas, como en las que tienen un carácter íntimo, se siente, por decirlo así, un vado que solamente después de observado se puede definir. La
causa de él, es, que la conversación no anima ni
alegra aquellas reuniones, pues al escucharse los
primeros acordes de la orquesta, los caballeros se
dirigen á las damas para invitarlas al baile que en
estos casos es solamente un ejercicio de &lt;sport.&gt;
Terminada la pieza, las damas son llevadas á sus
asientos y allí quedan en completo aislamiento,
pues los señores acostumbran por lo general ausentarse de la sala, ya sea para fumar ó ponerse á
conversar sobre negocios ó política, si no es para
murmurar de una manera más ó menos punzante.
Entretanto, el salón, brillantemente iluminado,
aparece más grande y casi triste por aquella au·
sencia de expansión y de cordialidad, pues las señoras colocadas al derredor de él, semejan con sus
elegantes y claros atavíos de fiesta una bella guirnalda de llores melancólicas que estuviesen allí
como adorno de alguna fúnebre ceremonia.
iQué distinto aspecto debieron haber ofrecido
aquellos bailes y reuniones del siglo XVIII! La
mujer hermosa, y también la mujer intelectual,
tenía entonces un verdadero reinado. Los más
grandes artistas, poetas y sabios de aquella brillante época, no se desdeñaban de conversar y tratar
con esas mujeres de cuyo ingenio y cultura la historia conserva aún los nombres.
Tuvo, entonces, la mujer, el trono único que le
corresponde por derecho, la gracia, el ingenio y la
belleza que la eleva y nivela á una altura armoniosa para ser la digna compañera del hombre inteligente y culto.
Sería mny grato que pudieran florecer en nues·
tra época algunas de aquellas galantes y ya perdí·
das costumbres, para dar á nuestras reuniones el
atractivo, la expansión y el brillo de que suelen
carecer.

Cuestiones trascendentales

'

ja.no. No pocas veces, por desgracia, vemos
que el esposo está. sometido no solamente á la
voluntad tiránica de una mujer sin juicio y sin
prudencia, sino también á los caprichos Infantiles y absurdos de sus pequeí'los hijos.
Este desorden de funestas consecuencias en
el hogar, era muy extra!Io verlo entre nuestros
mayores, cuyas uolonesse verificaban casi siempre con jóvenes de poca. edad y, a.pesar de esto,
resultaban matrimonios más dichosos que los
de esta. época..
Por todos estos motivos, Juzgo más conveniente que las mujeres se casen en la primera juventud.&gt;-Vloleta.
Como verán nuestras lectoras, las opiniones
dadas sobre esta cuestión han sido muy diversas entre si, por lo cual esperamos hayan despertado Interés, y con esto quedarán satisfechos nuestros deseos.

Del mismo modo que, sin la luz del sol, toda la
n aturaleza estaría sumida en las más tristes tinie-,
bias, sin poder apreciar las bellezas que en s1
misma contiene, así también, la vida del hogar,
cuando la mujer que lo forma no tiene gracia ni
buen gusto para hermosearlo, se vuelve molesta,
fastidiosa y sin el menor atractivo.
y escosa de lamentarse ver con cuán poco cos-

LA MODISTA EN CASA

Un bonito rinc6n del jardín.

to y esfuerzo puede darse á las habi~acio_nes, y á
toda la casa en general, un aspecto r1sueno Y encantador.
La gracia femenina tiene mil pequeños recursos
que, como las varitas mágicas de las hadas, transforma las habitaciones escuetas y sombrías, en
confortables y lindos saloncitos, risueñas alcobas
y graciosos gabinetes de tocador.
.
Nos ocuparemos ahora del jardín, por ser lo primero que está á la vista del visitante, y aún del
dueño de la casa, que llega buscando en ella el
descanso y la distracción de las fatigas diarias, inevitables en sus negocios ó en sus ocupaciones.
En uno de nuestros números anteriores presentamos dos pequeñas casitas que, siendo idénticas en su construcción, parecen totalmente distintas en su conjunto. La razón de esta diferencia es simplemente la gracia y el encanto que le
prestan á una de ellas, las plantas trepadoras que
suben por sus columnas y muros, y los parqueci-

nunca se escucharán cantos de pájaros, ni se verán las mariposas blancas besar los pétalos de las
llores.
Es una idea verdaderamente deliciosa eolocar
en el jardín, ya sea éste grande 6 pequeño, un sitio apropiado para gozar del buen tiempo, leer y
buscar un rato de apacible descanso, ó también
para tomar el cafe, en compañía de las personas
amigas. Pero como no siempre es fácil el arreglo
de ese sitio, por no tener el jardín de algunas casas las dimensiones propias para colocar en él un
kiosko ó algo por el estilo, ofrécemos hoy á nuestras lectoras el modelo de ese dosel y estrado
pcrtátil que puedi: ponerse cu cualquiera parte
del jardín, mucho más si hubiese allí algún árbol
frondoso que forme el principal atractivo de aquel
sitio.
La tela de que está hecho el dosel puede ser
de dril liso ó á rayas, pareciéndonos mejor
que sea liso para poder adornarlo con una guarnición bordada con trencilla de colores vi vos,

Como ofrecimos á nuestras lectoras en uno
de los pasados números, hoy continuamos las
explicaciones sobre el corte y la confección de
trajes á. domicilio.
Uno de los defectos más desagradables en un
corpi!Io ó blusa., es el que indica nuestro graba.do. Esa arruga en la parte alta del busto es
á la vez que fea., molestlslma, pues de ella redunda que los delanteros de la blusa suban
hasta rozar con la barba. Este detecto es producido por haber dejado los hombros demasiado largos. Y su corrección está Indicada por
medio de puntos que recorren la hombrera y el
cuello de los otros pe.¡ ue!Ios grabados que están
unidos al que muestra el defecto. Hay que seguir los puntos y recortar sobre ellos la parte
sobrante. Una vez recortada ésta, la blusa quedará perfectamente entallada. •
El otro grabado muestra UD defecto distinto
Este desperfecto depende sola.mente de la demasía de la tela en la sisa y en la parte de la
hombrera que se une á la manga. Hay que recortar también allf todo lo que sobre, siguiendo la Indicación que selialan los puntos, talcomo se procedió en el otro defecto.
Muy sencll\as son estas reglas y sumamente
útiles á. la vez, pues sin ellas no se consigue un
corte perfecto.

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• •

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•

Traje de carrera . Hecho en velo á rayas azul y blanco. El corpiño está abierto por el frente dejando ver un corsé de gasa y encaje
bordados. El cuello es de encajes valencianos. Manga hasta el codo,
tableada.

•

1

•■•
••

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>fl

L

LINDO LUSTUADO

R egistrado como articulo d P- segunda clase, en 3 de Noviembre ctr. 189 4.- Impreso en papel de las Fá.brlcas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 2 de Agosto de 1908

Capilla de los héroes en Catedral, donde se conservan
los restos de Hidalgo.

Número 5

�EL MUNDO ILUSTRADO

134
[))füriedcric:

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO .
OFICINAS PROVISIONALES:

Segunda de las Damas 4. México, D. F . A1&gt;ll.l't11do postal 2.570.-Telétonos: Erlcson, 1476.
Compailfa Telefónica, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Ciudad ....................... . ......... S 1.2-;
En los Estados......... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . l ~O
En el Extranjero ,... . .. . . .. . .. . .. . . . . . . . . . 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Capital.. ........ . ......... .. .. . ... SO ~'í cs.
En los Estados .. .... ................. . ..... SO.!iO cs.

EL CUERPO YEL ALMA
El cuerpo es no solo el habitáculo del
alma sino también su más fiel trasunto r su
más perfecta imagen.
El yo espiritual no solamente anima y da
movimiento y actividad al yo corporal, sino
que lo amasa, lo amolda, lo proporciona y
lo modifica á tal punto, que un examen detenido de la estructura física es una revelación muda y elocuente de la naturaleza y
de la complexión moral.
Esto es manitiesto é indiscutible en los
animales. Esas r elaciones de lo físico con lo
moral son en ellos precisas y exactas como
una fórmula algebraica y no sólo es posible,
como lo hizo Cuvier, reconstruir idealmente todo un animal con solo conocer uno de
sus dientes, sino también, y tomando como
punto de partida el diente, rehacer, á t_ravés de la reconstrucción &lt;lel cuerpo, to&lt;la la
psicología del sér, todo su sér moral.
Basta, en efecto, refl exionar en que el
diente, reYelando el modo de alimentación
del animal, evidencia lo fundamental de sus
usos y costumbres, y en consecuencia el juego de sus instintos, la orientación de sus
tendencias y hasta el género ~, grado de su
inteligencia. El carnívoro, r su diente lo
denuncia como tal, tiene que ser ágil y vigoroso en lo físico, inteligente y astuto en
lo intelectual, brutal y acometedor en lo
moral. El herbírnro será, en principio, apacible y tranquilo, paciente y dócil y, en general, mal dotado en materia de inteligencia. El roedor tiene de por fuerza instintos
de ratero y es ingenioso, mañoso y hábil
como el ratero.
Hay sus excepciones, sin duda, pero de
esas que confirman la regla y que en rigor
sólo son excepciones porque no conocemos
la regla á fondo y en toda su extensión.
Nada, pues, más natural que encontrar
en la cabeza del león y del águi la la majestad y la grandeza; en las fauces del tigre ó
del chacal la ferocidad, en el hocico de la
zorrn. la astucia y en la / acies del asno la
estupidez.
Tratándose de los animales, nada de esto
nos parece extraño y tentados nos vemos
de creer que si el tipo físico de la zorra
significa para nosotros la astucia, el del
tigre la fer ocidad y el del asno la estupidez,
es porque ya de antemano sabíamos que la
zorra es astuta, feroz el tigre -:.' estúpido el
asno y que en nuestro espíritu se han asociado indisolublemente cier tos tipos físicos
con determinadas características morales en
el r eino animal.
P ero lo singular del caso es, que saliendo de la esfera animal y ascendiendo
hasta el hombre, encontramos que esos tipos
físicos corresponden casi exactamente á los
tipos morales; lo que deja suponer una relación más profunda entre lo físico y lo
moral.
La boca deprimida, la nariz encorvada y
la mirada de Napoleón el Grande son de
águila y Napoleón era águila. Bismarck y
von Moltke se asemejan más que á otra co-

sa al bull-dog; Ner6n y Cómodo al cerdo;
Torquemada á la víbora; Maquiavelo á la
zorra, Scarron á la rata. Y así por ese
orden.
Los dibujantes humoristas hacen á cada
paso con animales las caricaturas de los
hombres. Lafontaine poseía mejor que nadie el sec1"eto de esas relaciones de lo físico y
. lo moral y cuando se sirve del cuervo, de la
cigüeña, del asno, del león para sus fábulas,
acierta siempre á servirse de animales que
no sólo en lo moral sino en lo físico son tipos de ingenio, de valor, de sangre fría, de
paciencia, y describiendo animales resulta
que en realidad no pinta sino hombres, completos, á la vez cuerpo y alma, espíritu y
materia, forma y esencia.
Ha.r, en efecto, el hombre mono, el hombre tigre, el hombre cerdo, el hombre asno,
y esto á la vez en lo físico .r en lo moral,
correspondiéndose con exactitud maravillosa los rasgos de la fisonomía, las proporciones de la estructura, el porte y el andar,
con las pa iones, instintos é ideas dominantes.
Y estas relaciones alcanzan á pormenores
al parecer insignificantes, superficiales y
ha ta meramente accidentales.
No conozco, ni existe jorobado que sea
tonto ni esté triste jamás, como no lo hay
tampoco que no tenga la voz tipluda. Lo
enanos y los coxálgicos son también alegres,
festirns é inteligentes; pero suelen ser viciosos y tienen, en general, malas pasiones.
Los ciegos son apacibles y bondadosos y los
sordos recelosos, desconfiados y malos, en
general.
La actividad de mancos r cojos es proYerbial, nunca ó casi nunca son perezosos;
pero suelen tener almas negras y corazones
de granito. Y los tuertos, los sordo-mudos,
los hidrocéfalos, los chatos y los te11c11a.~
tienen también su psicología especial y un
temperamento propio y característico.
De esta con elación de lo físico con lo moral resultan congruencia é incompatibilidades dignas de estudio. No se puede á la
yez ser obeso y cargado de hombros, .Y como el obeso es en genei·al alegre y decidor,
jamás puede, no hay ni para qué decirlo,
ser silencioso .Y taciturno como el cargado
de hombros. Tener hundido el pecho ,\' ser
cargado de hombros, por el contrario, son
cosa frecuente, .Y como uno y otro tipo físico traen aparejado el mal humor, lo que
lo ofrecen son en general atrabiliarios é
intratables. La nariz de Mefistófeles jamás
se cotnpadece con los mofletes de Talstaff.
Alg·unas otras coincidencia ó incompatibilidades son más explicables. Nunca se es simultáneamente sanguíneo y melancólico, ni
en general, .r por la misma razón, pálido .v
turbulento.
Ser mofletudo ~' chapeado á tanto equi·
vale como á ser bonachón .r optimista; en
cambio, la conjuntiva .Y la piel amarillentas
revelan al hombre irritable .Y colérico.
Quien tiene un dedo suplementario, tiene
una mala pasión adicional y casi no se da
el caso de que un calYo sea tonto.
Todo esto y muchas cosas más prnehan
la íntima compenetración del cuerpo .v del
alma y sugieren que si supiéramos analizar
.Y apreciar en su verdadero valor el tipo físico de los hombres, su tipo moral nos reservaría menos sorpresas y nos economizaría muchos desengaños.
En la nariz, en la oreja, en la boca llevamos sin saberlo y sin poderlo remediar la
etiqueta de nuestro SPr moral, la ficha antropométrica que nos clasifica entre los buenos 6 los malos, los tontos ó los inteligentes, los activos ó los perezosos, los enérgicos ó los débiles.
La antropología criminal se ha apoderado ele estos hechos, los estudia, los analiza
y los clasifica, y cuando sean legión y estén
bien depurados, llegará sin duda á conclusiones precisas y á predicciones seguras.
Escogeremos entonces mujer, como hoy
compramos caballo, examinándole el colmi-

llo; y mirando la oreja de nuestros amigos
~1 partidarios sabremos si nos han de ser
adictos y gratos.
Y no será poca fortuna, al escog·er carrera para nuestros hijos, el poder decidir si
tienen entrecejo de abogados ó coronilla de
actuarios de Juzgado.
!Quién viviera dentro de mil años !
DR.

M.

FLORES.

ESJOt-Sl

CONctPJO Dt LA PRtSIDtNCIA
Mr. William J. Brya.n. candidato demócrata.
á la Presidencia de la República, ha hecho, á
uno de los semanarios más prestigiados de la
vecina república, la siguiente declaración acerca del concepto que tiene formado del cargo de
presidente de un pueblo libre, los deberes que
tiene consigo aparejados y las facultades que le
corresponden. La declaración es muy interesante, por venir de un estadista. prestigiado.
Dice As!:
" Con frecuencia se exagera. el poder que un
presidente tiene para hacer el bien ó el mal.
El nuestro es un gobierno de equilibrio, y cada
uno de los funcionarios obra Je consuno con los
otros. Para hacer leyes, por ejemplo, el Presidente, se une á la cámara de representantes y
al Senado; puede recomendar; pero no tiene
facultades para legislar, excepto cuando apoyan sus opiniones el Senado y la Cámara de
Diputados. El Senado y la Cámara de Diputados son también independientes; pueden cada
una de ellas ejercer el veto respecto de la. otra,
y el presidente tiene el veto sobre ambas Cámaras; pero éstas pueden, por una mayoría de
dos terceras partes, pasar sobre el veto del
presidente.
Por lo tanto, la influencia del presidente en
asuntos de legislación es limitada, puesto que
él comparte la responsabilidad con un gran nú•
mero de representantes del pueblo.
Aún en la observancia de las leyes, se encuentra cohibido por ciertas restricciones. Su
acción se ejerce por medio de un Procurador
General-cuyo nombramiento debe ser aprobii.do por el Sena.do-y las trasgresiones li la ley
deben ser juzgadas por los tribuna.les, de manera que también en este caso la. responsabilidad se encuentra dividida. Para nombrar los
funcionarios más importantes tiene también
que consultar al Senado, y necesariamente tiene que desplegar til mayor cuidado y la mayor
atención. El requisito más Importante para
un presidente, como en cualquier otro funcio•
nario, es que sus simpatías estén del lado del
pueblo más bien que del de una parte cualquiera de la población. Está obligado constantemente á juzgar ó decidir entre las peticiones
de todos los que solicitan favores y los derechos
é intereses del pueblo. A menos que sus simpatías se inclinen del lado que deben, unos cuantos estarán ciertos de obtener ventajas sobre
la mayoría de los ciudadanos, porque las masas
no tienen á nadie que les represente en su de•
mandas, pues su acción se limita á tomar parte
en las elecciones, y tienen que confiar en sus
representantes para que las defiendan de sus
enemigos.
En segundo lugar, el presidente debe tener
intimo conocimiento de las cuestiones públicas
y habilidad para distinguir lo verdadero de lo
falso; pa,ra analizar la si tuación y descubrir los
errores que emplean siempre los que tratan
de obtener cualquiera ventaja.
Debe tener también valor moral para mantenerse firme contra las influencias que se agitan en favor de intereses especiales. En efecto, la virtud del valor moral es tan esencial en
un funcionario público, como las simpatías
bien dirigidas y el discernimiento.
Un presidente debe tener consejeros y, pa1a
hacer un uso juicioso de sus conseJos, debe estar abierto á la convicción. El presidente está
obligado á sujetarse al programa de su partido, y este programa es una llga que le sujeta;
está también constreñido á seguir ciertos principios generales de gobierno, y aplicarlos en
todos los asuntos que llegan hasta él. Pero hay
una amplia zona en la que debe obrar conforme á su propio juicio, y para esto debe tener
la ayuda de consejeros inteligentes, concienzudos y fieles. La ley preve esto, en cierto
modo, al darle un gabinete, y el vicepresidente debería ser siempre un miembro del gabinete, ex-oficio, con el objeto, primero, de que el
presidente pueda. utilizar su juicio y su conocimiento de los asuntos públicos, y, además, de
que el vicepresidente pudiera estar mejor preparado para ocupar la presidencia, en caso de
que ésta quedara vacante. Debería haber relaciones cordiales también ent re el presidente
y todos los que ocupan puestos de influencia
Sigue en la página 137.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

136

137

ESCUELA INDUSTRIAL MILITAR DE GUADALAJARA
La ciudad de Guad:Uajara, generalmente considerada como la
segunda del país en importancia, cuenta ,c~n una de las ,escuelas industriales mejor organizadas y más ut1les de la Republi&lt;;f'.
A estas circunstancias reune la institución la de ser unt· e
las más antiguas; !ué fundada el afio de 1841, durante e1 go 1erno del general Paredes en el Estado.
.Al principio y en vista de que el Estado no contaba con recursos su:ficiedtes para el sostenirr,ient(! de la Escuela, ésta se
mantuvo casi exclusivamentecondonat1vos particulares. Luego

Mr. William D. Sadns, nuevo primer Secretario
de la Embajada Americana.

HIDALGO
Con manifestaciones públicas se ha conmemorado el aniversario del fusi lamiento de Hidalgo, efectuado en Chihuahua el 30 de Julio
de 1811, justamente nueve meses y medio después de que el Padre de la Independeucia, secundado por un grupo esforzado yheróico, lanzó el grito de Dolores, é Inició el mov imiento
revolucionario que habla de echar por tierra la
dominación española en México.
Las asociaciones patrióticas, los ni!íos de las
P.scuelas públicas, multitud de particulares,
fueron en procesión á depositar ofrendas al al¡·,ar de los héroes, en la catedral de México,doude se guardan los cráneos de Ilidalgo, Allende.
Aldama y Jiménez, y los restos de otros de los
caudillos de la emancipación nacional.
El historiador Bustamant e dió á conocer detalles de la ejecución de Hidalgo, que demuestran la entereza del héroe.
&lt;Notó, dice, qua en el desayuno le hablan
puesto menornautidad de leche que laque acostumbraban darle, y pidió más, dic!endo que no
por ser la última debla ser menos . .... Al tiempo de marchar al patfbulo recordó que bajo su
almohada habla dejado unos dulces, volvió por
ellos y los repartió entre los soldados que debían dispararle.&gt;
Tal entereza en un anciano que había sido
sometido durante los meses de cuati verlo, á
tormentos morales a.treces, que había sido de•
gradado de su carácter sacerdotal, y humi llado, burlado é insultado, es verdaderamente
grandiosa.
A las sietP. de la mañana fué llevado á un si tio det rás del hospital, donde se ejecutó la sentencia. Hidalgo no murió á la primera descarga, sino que, ya caído. recibió otros disparos,
hasta q ue quedó exánime. El certificado de la
ejecución, expedido por el teniente coronel q ue
hizo cumplir la sentencia., dice asi:
''Certifico: que en virtud de la sentencia de
ser pasado por las armas, dada por el comandante general de estas provincias, Don Nemesio Salcedo, cont ra el reo cabecilla de insurr~cción Don Miguel Hidalgo, ex-cura del pueblo
de Dolores eu este reino; previa la degradación
por el juez ec'esiástico competentemente autorizado; se le extrajo de la capilla del Real Hospital, en donde se hallaba, y conducido en nueva custodia al patio interior del mismo, fué
p:i.sado por las armas en la forma ordinaria á
las siete de la mafiana de este dfa, sacándose el
caüáver á la plaza inmediata en la que, colocado en tablado á propósito, estuvo de mauitles•

I_.

Talleres de Zapaterla.-Departamento de

a0a0e100

Talleres de Encuadernación

Talleres de Zapatería,

que el erario público estuvo en estado de poder su~ragar los
astos del establecimiento lo tomó á su cuidado baJo el cual
iermanece hasta ahora. Ddrante la primera administración del
sei'íor gobernador López Portillo, la escuela fué reorgan~zada,. Y
lo fué nuevamente en los primeros ai'íos de la admimstrac1ón
del sefior Ahumada.
.
Los talleres están dot ados de las más m?dernas maqu!narias;
los hay de Tipografía, Encuadernación, Litografía, Carpmtería,
Herrería, Latonería y Hojalatería, Sastrería y Z!!-patería. Todos
ellos tienen fama en la República por sus ~rabaJos; el de. Tipografía ha obtenido premios en varias exposiciones extranJeras y
ha merecido ser mencionado en las publicaciones técnicas.

Los alumnos en d{a de revista.

•

Mr. A. Campbell Turner nuevo 29 S ecretario
de la Embajada.

to al público, todo conforme á la referida sentencia, y habiéndose separado la cabeza del
cuerpo en virtud de orden verbal del expresado superior Jefe, se dió después sepultura á su
cadáver, por la San ta y Venerable Hermandad
de la orden de Penitencia de nuestro Seráfico
padre San Francisco, en la capilla del propio
convento. Y para. la debida constancia firmé
la presente en la villa de Chihuahua á los
treinta días dd mes de Julio de 1811.-Manuel
de Salcedo.•·
. Las cabezas de Hidalgo, Allende, Aldama y
J iménez, como es bien sabido, fueron clavadas
en l?s cuatro ángulos de la Alhóndiga de Gra·
nad1tas, á cuya puerta se puso la siguiente inscripción:
«Las cabezas de Miguel Hidalgo, Ignacio
Allende, Juan Aldama y MarianoJ iménez, &lt;insignes fascinerosoS&gt; y primeros cabecillas de la
revolución; que saquearon y robaron los bienes
del culto de üios y del real Erario; derramaron
con la mayor atrocidad la inocente sangre de
sacerdotes fieles y magistrados justos; y fueron
causa de todos los desastres, desgracias y calamidades que experimentamos y que afligen y
deploran los habitantes de toda esLa parte tan
integrante de la nación Española
&lt;Aquí clavadas por orden del brigadier don
Félix Maria Calleja, ilust re vencedor de Aculco, Guanajuato y Calderón y restaurador de la
paz en esta América·-Guanajuato, Octubre 14
de 1811.&gt;
Uno de los primeros actos de la patria inde·
pendiente, f11é recoger esos sagrados despojos.
Por decreto de 19 de Julio de 1823, el primer
Congreso Constituyente declaró Beneméritos de
la patria, en grado heroico, á Hidalgo, Allea·
de, Aldaml!-, Abasolo, Morelos, Matamoros, Leonardo y Miguel Bravo. Galea.na, Ji ménPz, Mina, Pedro Moreno y Victor Rosales; ordenó que
los re~tos de dichos héroes fuesen exhumados y
recogidos en una caja, cuya llave se guardaría
en el archivo del Congreso, y que fuesen trasla·
d~dosáCa_ted_ral, con toda pompa. el 17deSept1embre s1gu1ente. El 18 de Agosto del mismo
afio se exhumaron en Chihuahua los restos de
Hidalgo, j11ntos con los de Allende, Aldama y
J iménez. Los cráneos de los cuatro héroes. que
después de haber sido quitados de la A lhóndlga hablan sido traslada.dos á la ermita de San
Se_bastián, fueron exhumados y trasladados el
primero de Septiembre á la iglesia parroquial,
donde se hicieron solemnes honras. Después
fueron enviados á la capital de la República,
guarda~os dent ro de una. urna. A su paso por
San Miguel Allende, t,l dos y t res del mismo
mes, se les t ributaron solemnes homenajes, lo
mismo que en Querétaro, en losdfas 9 y 10.
Los restos de los héroes fueron recibidos con

grandes ceremonias en México. Provisionalmenta se les depositó en la iglesia de Santo
Domingo, y por fin, el 17 de Septiembre fueron
trasladados de esta iglesia á la Catedral de México. Todas las t ropas de la guarnición hicieron honores á los restos. La artillería hizo t res
descargas: una al salir los restos de Santo Domingo, otra al entrar en la Catedral y otra en
el momento en que los restos eran sepulta.dos
en el altar de los Reyes. El féretro fué escolta·
do por los generales Alejo García Conde, Melchor Alvarez y Diego García Conde, y el brigadier José Maria Lobato. Desde esa fecha, los
restos han permanecido en la Catedral de México y han recibido el tributo público. El decreto de 18 de Abril de 1873, promulgado por el
presidente Lerdo de Tejada, ordenó que se
enarbolara el pabellón nacional todos los años,
á media asta, el dia 30 de Julio, ani versario de
la muerte del Padre de la Independencia.
,n~,n~~~~~:i'!~:t'!:~~:f'H,f'f'f'f'f'f' f'f'f'f'E'f'

CONCf PIO Df 14 PRf SIOfNCIA
Sigue de la página 134.

en las otras ramas del gobierno, porque nuestro gobierno no es ejercidu por un hombre solo, sino un gobierno en el cual los representantes elegidos por el pueblo trabajan unidos para
expresar la vol untad de los electores.
Mas la presidencia es el puesto más elevarlo,
y el que la ocupa es un factor importante en
todos los asuntos nacionales. Si el presidente
es un creyente devoto en nuestra teoría de gobierno, si reconoce la separación de los poderes, prescrita por la constitución, si confía enteramente en el pueblo y simpatiza con él en
sus aspiraciones y esperanzas, tiene oportunida~ ~e hacer _una labor espléndida; ocupa una
pos1c1ó11 tiommante, desde la cual puede ejercer ~ran influencia en cada movimiento progres1vo.
Las responsabilidades del puesto son tan
grandes, que quien lo ocupa debe desprenderse
de toda ambición personal, excepto la de ser
digno de la confianza de sus conciudadanos,
pc,r tal motivo, debe entrará este puesto sin
el pensamiento y sin la esperanza de ser reelecto.
Aunque las cargas inherentes á tal puesto son
muy pesadas, y aun cuando las labores del
servicio son abrumadora.,;, el campo de acción
es grande, y, midiendo la grandeza por la magnitud de los servicios, un presidente puede
consagrándose al bien público, conquistarse el
afecto de sus conciudadanos mientras vive y
crearse un sitio permanente en la historia 'de
su pafs."

�138

EL MUNDO Il,USTRADO

-

F.L )IUNDO ILUSTRADO

139

:::,rilas. rrof'esuras k.aquel :::,a11loyo y Teresa Guerrero
y Sra. Carmen K. de la Rosa.

Grupo de alumnas de la Escuela ''Mi¡Juel Lerdo."

Una ofrenda á la Señorita Sanioyo.

Hermosa muestra de afecto.

II Nuevo Presidente

Para festejar el regreso de · la señorita Ptofesora Raquel Santoyo, directora de la escuela
&lt;Miguel Lerdo de Tejada,&gt; las alumnas de la
misma organizaron una hermosa fiest,a que se
efectuó en el local de la escuela el martes
último.
La señorita Santoyo fué comisionada por
nuestro gobierno para que estuctiara en Europa los mejores métodos de educación escolar,
y en esta ardua tarea pasó algo más de dos
años, La acompañaron en su viaje las profesoras seliorita. Teresa Guerrero y señora Carmen
Kra.usse de de la Rosa, quienes también fueron
objeto de demostraciones cariñosas durante la
mencionada tiesta.
El número principal del programa, y el que
más llamó la atención, fué la representación

Banquete de bienvenida en honor de la Srita. Orfiz.
o

simbólica que se intitulódiomeoajP.&gt; Fué una
especie de bailable artístico en el que tomaron
parte cuatro grupos de niñas representando
las cuatro estaciones del año. Sucesivamente
!-e preseutaron por su orden, la Primavera, el
Verano, el Otoño y el Invierno, y ejecuta.rou
algunos movimientos rítmicos formando figuras caprichosas al sóo de música apropiada; al
fin del baile la niña María Corona, rodeada por
las demás niñas que tomaron parte en la alegoría, pronunció una poesía en loor de la señorita. Santoyo.
Publicamos fotografías de los bailables y de
las damas er. cuyo honor se dió la fiesta.
Publicamos también el retrato de la Srita.
Profesora Clemencia Ortiz que acaba de regresar del extranjero.

De los Ferrocarriles Nacionales

o

BRILLANTE msTA
EN EL

''Automóvil Oub"

En la última reunión del comité ejecutivo
de la Compañía de los &lt;Ferrocarriles Nacionales de México,&gt; fué electo para la presidencia
de la misma el selior E. N. Brown, quien por
mucho tiempo ha ocupado un puesto semejan- .
te en el sistema conocido hasta hace poco con
el nombre de &lt;Líneas Nacionales de México.&gt;
El puesto para el que há sido designado el
señor Brown es de gran importancia, pues
significa la dirección administrativa. del gran
sistema ferrocarrilero que acaba de ser consolidado gracias á las gestiones del gobierno federal.
.
La elección del selior Brc,wn tiene el carácter de definitiva y subsistirá aun después de
1ue se hayan reunido les accionistas en asamb lea general. Uno de los t,rabajos más importantes del nuevo presidente será la reducción
de las oficinas dobles del sistema y la prosecución de la unión de los mismos.
Publicamos el retrato del señor Brown y fotografias de su elegante residencia. en la colenía Roma.

Ei sei'íor Don José de
Jesús Pliego ofreció en
días pasados una brillante fiesta en honor
de las sefioras Dalia. Cd.talina Cuevas de Escandón Y Doíia Susana. ElSrita. profesora Clemencia Ortiz.
guero de Pimentel, la
cual se efectuó en los salones del edilicio que el &lt;Autómóvil Club&gt; posee
á la orilla del lago del Bosque de Chapulteper; además de festejará las
citadas damas, la ~e~ta sirvió p:1;ra que el señor Pliego se despidiera de
sus numerosas y d1stmguidas amista.des, antes de partir en el viaje que
hará á Europa dentro de pocos días.
En lujosos y ric1Js trenes empezaron á lleiar los invitados al edificio
del Club cerca del medio día. Una vez que estuvieron reunidos se sirvió
el almuerzo en la terraza deledificlo que está sobre el lago. y de~de donde
se disfruta de una encanta.dora vist,a de éste}' de t,odo el bosque.
Después del almuerzo se organizó una fiesta deportiva a.cuát.ica, en
la que las distini¡-uldss damas y los correctos caballeros se disputarou el
triunfo de la velocidad en lanchas de remo y de.' gasolina sobre el lago.
Niñas que tomaron parte en la fiesta.

�140

Pudimos lograr buenas instantáneas de la fiesta. del &lt;Junior Club&gt;
Las que se ven en esta. página son las siguientes: la primera. es del Stand
de la. derecha., que estaba. ocupado, lo mismo que el del centro. por familias distinguidas.- Núm. 2. Principio de la. carrera de una milla, disputada por Gilberto Ramirez, Jorge·Pa.rada., Enrique Miranda., Federico
Monte-s y Francisco Miranda; los otros tres que se ven, eran sólo centre-

EL MUNDO ILUSTRADO

na.dores,&gt; que pararon á poco andar.-Núm. 3. J. Salcido, que obtuvo el
segundo premio en el Salto de altura [saltó 5 pies].-Núm. 4. Jacinto
Navarro [segundo lugar] en un s11,lto de la garrocha..-Núm. 5. Asalto á
Slble entre los capitanes García de León y Pérez Vizcaíno [venció el segundo] .-Núm. 6. El profesor E. Molina hace un ejercicio de fuerza en
las a.rgollas.-Núm. 7. Grupo de atletas y jueces en el campo.

EL MUNDO ILUSTRADO

141

Las instantáneas de esta página no son menos interesantes y bien lo- , primero, al terminar la carrera de una milla.-Núm. 5. Eduardo Wilson
gradas. -Núm. l. Momento en que se ·relevan los corredores en la carregana la carrera de obstáculos á 120 yardas, seguido muy de cerca por J.
ra de relevo, que fué uno de los acontecimientos más notables.-Núm. 2. Parada.-Núm. 6. Jorge Parada gana-la carrera.de relevo,-Núm. 7. GilEl joven .J. Hernández haciendo un "muerto" en la barra.-Núm. 3. El
berto Ramírez triunfa en el salto á lo largo. Saltó 20 piés 8 pulgadas, y
joven E. Ternaud hace un "Cristo" muy limpio en las a.rgollas.-Núm. 4
este fué el más notable record de todo el torneo.
El joven Gilberto Ramlrez, que ganó tres premios en el torneo, llega él

�142

EL MUNDO ILUSTRADO

EL l\IUNDO ILUSTRADO

143

La Colonia Penal de las Islas Marías
nización administrativa en to•
da forma. La colonia tiene sus
oficinas principales en la isla
María Madre, que es la mayor
de todas. El jefe principal de
ellas es un director, nombra·
miento de que disfruta el Sr.
D. Arturo G. Cubillas, y el cual
desempeña de una manera satisfactoria, según nuestros informes.
Está encargado de la parte
sanitaria de la colonia el señor
Dr. Santiago F. Rivero, quien
vigila escrupulosamente de que
se cumplan las disposiciones
del Código Sanitario y las especiales que requiere el clima
y el carácter de la institución.
E s el señor doctor Rivero per-

Tres años después de la guerra.
Puerto Arturo, 10 de junio de 1908.
El espectáculo al que acabamos de asistir h oy,
es seguramente uno de los más curiosos, y uno de
los más conmovedores que haya registrado la historia del mundo.
A iniciativa del general Oshima, gobernader de
Kwang-Tung, el Japón ha erigido una tumba colectiva á los restos de los defensores rusos, que
murieron durante el sitio de Puerto Arturo. Esta
_ medida se imponía desde varios puntos de vista.
En primer lugar, muchos de l os soldados habían
sido enterrados de una manera provisional, en el
lugar mismo en que habían muerto, y en vista de
las urgentes necesidades de la guerra, el sitio no
se había señalado más que con una cruz de madera, una piedra ó un montículo de tierra. De esta
manera, los alrededores de la ciudad se hallaban
convertidos en una vasta necrópolis, muy elocuente, pero que carecía en absoluto de grandeza
y de dignidad.
En vista de esto, se imponía, tanto desde el punto de vista de la policía, como teniendo en consideración el culto que los héroes merecen, la erección de una tu mba colectiva. El gobierno ruso
inició la idea y consultó la autorización necesaria, pero los japoneses, para quienes la muerte, y
sobre todo la muerte de los héroes, es objeto de
la mayor veneración, ya habían emprendido por
su cuenta la erección del monumento, tan luego
como se firmó el tratado de amistad entre los dos
países.
Antiguo corresponsal de "l'Ilustratión" durante la última guerra, testigo de escenas grandiosas de horror, de heroísmo, y á veces de sencillez,
de las que he transmitido algunos eco~, afirmo
que nunca me había sentido tan conmovido como
el diez de junio de 1908, en el que se celebraba la
dedicación de la tumba de los héroes rusos, por
las autoridades japonesas y los enviados del Zar.
El general Nogi había sido intencionalmente
designado por el emperador del Japón para presidir esta sol emnidad. Por su parte, el Zar había
enviado al general Gerngros y al almirante Massevitch para que le representaran. A estos se habían unido el general Tchichakov, comandante de
las tropas d e Harbin, y un grupo numeroso de oficiales y aun de simples soldados, todos e:r-defensores de Puerto Arturo. A unos les faltaban los
brazos, otros mostraban sicatriees aun visibles.
Por parte de los japoneses, el 39 regimiento hacía los honores militares con un destacamento de
marina. Su bandera hecha girones y manchada de
sangre, se inclinó ante la tumba de los adversa·
rios de otro tiempo, quienes, por dos veces, ma-

Taller de carpintería.

Se está construyendo actualmente el taller
mecánico, un lazareto, un hospital general y
habitaciones para los presos y para los empleados. De entre los primeros se han seleccionado los que tienen conocimientos ó aficiones
musicales, y con ellos se ha formado una banda que toca los días de fiesta¡ los miembrcs de
la banda tienen un uniforme que no solamente
es cómodo, sino aún elegante.
La Secretaría de Comunicaciones y obras Públicas envió en días pasados al ingeniero Sr.
Joaquín Palacio Gómez para que estudie la
conveniencia de establecer un faro cerca del

Celdillas para-los prófugos
sona muy apta para el desempeño
del puesto que se le ha confiado,
y además, es un literato. Es contador el Sr. D. Manuel Mal(allán
Castelló y proveedor el Sr. D. Gildardo Cubillas.
La vi¡!ilancia de las islas está
confiada á un centenar de soldados
del 27 batallón que están al mando del capitán primero Marciano
Quiriarte¡ hay, además, un destaCJ\mento de veinte hombres que está
en la isla mayor á las órdenes de
otro capitán. Completan el perso-

El general Nogi y el ,g~neral Tchichakov, ante el monumento

El General ruso Gern,gross, vitoreando al Japón.
taron al abanderado y pusieron en peligro esa
misma bandera; este saludo fué de una elocuencia
sobrehumana.
Después de la consagración religiosa, pronunciada por el Obispo de Pekín, de dos en d os, l os re·
presentantes de las dos naciones, subían las gra·
das del monu mento: el ruso hacía la señal de la
cruz á cada instante, y el japonés se inclinaba
hasta el suelo á cada paso, y las dos salutaciones
se confundían en el mismo pensamie.nto. No olvidaré jamás el grupo Nogi-Tchichakov. El viejo
guerrero japonés, el vencedor de Puerto Arturo,
tan sencillo, tan desprovisto de insignias y distinciones como el último de sus soldados, parecía
conmovido. Tal vez evocaba, á través de esas
t'umba~ rusas, el recuerdo de sus dos hijos, muertos durante los encuentros mortal es del sitio, del
que él es el héroe.
Esta emoción estalló cuando hubo terminado la
adoración individual, y los delegados se felicitaron mutuamente. El general Nogi, haciendo á un
lado el apretón de manos de las ceremonias oficiales, tomaba á los oficiales rusos por los dos
brazos y los sacudía con una fuerza que demostraba á !~s ~!í\rªs lo~ ~entimientos del corazón. No

Contaduría.

En el Océano Pacífico, frente á la costa del
territorio de Tepic y casi á la altura del puerto de San Bias se halla un grupo de islas al
rededor de cuatro que le forman centro y son
las principales, Estas cuatro islas se llaman
María Madre, María Cleofas, María Magdalena
y al norte de ellas la de San Juanito¡ el conjunto se conoce con el nombre de las Tres Marías.
La circunstancia de hallarse este grupo bastante cerca de la costa para transportarse á él
con relativa facilidad en un momento dado, y
estar al mismo tiempo lo bastante lejos de ella
para que sus habitantes no puedan comunicar-

encontraba palabras para expresar lo que sentía.
Entonces el general Gerngros, arrancándose á estas afectuosas manifestaciones, se colocó delante
de las tropas que presentaban las armas y dijo:
&lt;Por el emperador del Japón, por el valiente
ejército japonés, ¡hurra!&gt;
De todas las bocas salió un eco que repitió por
tres veces el hurra.
E l general Nogi se colocó entonces á su lado y
con una voz que no vol verá á emplear nunca, y
una expresión que no le había visto jamás, y en
la que se reflejaba toda su alma, gritó:
&lt;Por el emperador Nicolás, por los valientes ruso, muertos, por l os soldados que tan bien saben
defender á su patria ¡banzai!»
Y este jbanzai! que él, acompañado por todos
nosotros, prolongó por espacio de un minuto, será, m ejor que todos los tratados de entente que se
firmen, el sello de una reconciliación entre el Ja¡ ón y Rusia.
J. C. BALET.

Cárcel.

Casa del Director.

se con el continente sin contar con buenos elementos, hizo pensar á nuestro gobierno establecer en ellas una colonia penitenciaria para
deportará los malhechores, cuya permanencia
en el territorio destinado á las personas hon radas fuera perjudicial.
La Secretaría de Gobernación sol icitó y obtuvo la expedición de un decreto creando esta
colonia penal que funciona con regularidad
desde hace algún tiempo.
La población de la colonia ha crecido de
una manera desconsoladora, en vista de su carácter, y se ha necesitado establecer una orga-

sitio donde están las oficin'a s de la colonil en
la isla María Madre, y es muy probable que
dentro de poco tiempo se instale el faro en ese
lugar.

•••
Publicamos una colección de fotografías que
por una mera casualidad hemos podido obtener, y que son absolutamente desconocidas en
toda la República, pues hasta ahora nadie había podido tener una idea de cómo es la colonia de que no, ocupamos.

Una calle de la colonia.
nal administrativo un Comandante de policía, un primer y un se·J!undo mayordomo y lo, empleados subalternos necesarios. Las familias de todos ellos viven en la
misma colonia y forman la buena
sociedad de ella.
Los penados que envía la superioridaá á la colonia están en muy
buenas condiciones higiénicas¡ viven en casas agrupadas en pabe- ·
llones bien alumbrados y bien ventilados y trabajan durante todo el
día hasta las cinco de la t arde, en
talleres ó en las diversas construcciones que diariamente se hacen
en la colonia.

El 399 Regimiento japonés, con su bandera desgarrada durante el sitio, saludando á los héroes rusos.

La bahía y el transporte "Unión."

Hospital.

�144

EL l\IUNDO ILUSTI:AJlO

ftl~ .ijttl
[D) [ fl[ffli

ILUSTRACIONES DE LILLO.

El vientecillo helado del Ajusco asomaba. ya.
en la. caplta.l del Vi rreinato, haciendo que reglas capas de broches aureos y afiligranados
surgieran rugosas y olientes á tabaco dP. los cofres de cedro y laca. que ocultaban su fastidio
en los rincones de las casas sellarla.les. Crepita.han dolientes y marchitas las hojas que alfombraban glorietas y ca.Izadas. Los tristes siervos
indígenas requerían la. h umilde manta raída,
y hurtaban de los bosques ramazones escuetas
promesas de rojas llamas, promesas de vida:
Era que moría el afio de 17 ..... .
La. espaciosa plaza donde siglos atrás izara.
Cortés el altivo pendón de Cal'los V. aparecía
rumorosa y animada. Calesas de viaje y bestias
de silla pugnaban por hendir Ja curiosa muchedumbre. Las imprecaciones de los cocheros, el
monótono golpeteo del cocear de los tiros y el
silbido de los látigos ha.cían el más confuso rumor. Los vecinos opulentos, temerosos de los
arteros embates de un invierno crudo, huían
hacia. sus posesione.s de la tierra. caliente.
Muy más suntuoso que los otros, marchaba.,
repiqueteando sin cesar sus campanillas dP. plata., el rico tren del Marqués de la Selva Nevada, á quien más que las dulzuras de su clima
benigno, los a.za.res cinegéticos en plena montaña. movían á abandonar su regio alcázar por
las ardorosas y vírgenes sel vas vera.cruza.nas.
Buena parte de lo que hoy es ·e1 cantón de
Zongo\ica.. constituía el más preciado florón del
Marquesado y tenla renombre la.inmensa sábana. de bosques aromosos y sombríos que allf
prestaba. solicitud y abrigo á feroces alimaffas.
Dividía.se el vasto feudo en cuatro apartados
ranchos, siendo el más lejano y oculto en agria
serranía., el preferido del Marqués. «La. Misión&gt;
era el piadoso nombre de ese abrupto lugar,
donde parecian continuadas y redivivas las
crueldades de los Guzmán y los Pizarrn. El administrador, que gobernaba á una los campos y
las vidas de los campesinos, vengaba. en estos
la culpa del destino que no le hizo nacer en el
siglo de oro, cuando de los pecheros salían los
grandes capitanes y la punta del estoque jalonaba con cadáveres los dominios de su majestad católica.. Amargo sudor perlaba. los dorsos
morenos y curvados de los naturales que eternamente hacían girar con su impulso los toscos
maderos del trapiche. Gruesos troncos cortados
en lejana selva doblegaban y ha.cían crugir sus
hombros en largos días que duraba el transpor,
te. Durante las cosechas. ni el sol abrumador-

.1~...
~ ;"1t-.1;:.~·

tl
San Angel es, á la entra.da del estío, un jardín opulento. Su fiesta titular se efectúa todos los años, precisamente en la época en que el calor
malsano de la ciudad, desbanda, como á una parvada. de golondrinas, á
la juventud elegante y rica, que va á vivir en pleno campo, bajo lascopas corpulentas de los árboles, al lado de los huertos ópimos al aire fres-

co de las montañas vecinas. El domingo último comenzaron las fiestas, y
fué un derroche de flores en los puestos, bajo cuyas policromas arcadas,
señoras y sel'iorltas de la. verdadera «creme&gt; bulliciosas y alegres, animaron las fiPstas. Nuestra cámara sorprendió algunos de los más hermosos
detalles de la decoración floral.

·:

ni las tormentas tropicales bastaban á interrumpir las la.bares. Látigo, espada. y horca
hacían que el feroz «castellano,&gt; así le llamaban los labriP!l'Os, fuera obedecido sln protesta.. Floriilos cármenPs aromaban deleitando al
déspota de «La Misión;&gt; pero otros mils bellos
y lozanos ofrecfan sus perfumes en ofrenda al
Dios de la Justicia.: Eran los que formaba en
floraciones ro.ias v opulentas la inocent,e sanj;t're
indfl!'Pna, y luofan Psmalta.das en ellas como
purísimas gemas, lágrimas de esclavos irredentos.
Desconocimiento ó cruel nej!'ligencla, harfan
que el marqué.e¡ jamás reconviniera al «castPllano&gt; l)Or sn conducta irnnguina.ria. é impía.. PlacíalA que f11P.ra un háhll montero. puPs nunra
perñió un rastro y sabfa. dP. las costumbres de
lai:: fiera.,; v ilA lo!'! reMvPros ñe la sierra..
El rancho de «La Misión&gt; luce sus glllas. Ifay
himnos salvajes Pn los bo~quPs seculares v sonrisa.'! de 11.mnr en les semhlant,es mnrenos vqnP.mados. El Maroués se anresta á har.Pr una bat ida que durará por noches y dfas. y los siervos
bien saben que los CP.ntenares de niez:ts de pP.lo
y plnma quP. cohre el noble cazador. mitigarán
sus deseos de de~gar~ar una ve,: siquiera, rnn
sus blancos y duros diente~. la f&lt;navP. rarnP. ñPl
«cuanueche&gt; .V dP.l «t,epetzculntlP.&gt; que les h:i.
veñado siempre el odioso c-castPliano.&gt;
Tres dia.s hace que montAros y ojeañores han
enr.nmbrarlo la ~erra.nía. á fin rle lanzar el c-l!'anado&gt; hacia las laderas quP- hunñen sns matojos dP. lujurlrsa ¡rrama en las ondas del anacible Tont,as. La pa.rtida ilel Marqués Ps hello
cnadro donñP. hav derroche dP. colores, de fuerza y gallardía.. Se irl!'ue el viejo seflor en lomos
de nervioso potro ancla.luz; grandes botas de gamuz:i. cifien sus piernas v hacen el remate arl!'entlna.s espuelas de a.r~bescos repujados. Cuhre Al busto, lujoso juhón ñe terr.iooelo negro,
con~telado de cadenetas y golpes de oro y la
ca.pilla que pende dA los hombros apenas encubrP. la roja cruz de Calatrava, campeante en el
per.ho ancho y le,antado.
Mostachos á la borl!'oñona, gorra carmesí sobre la que onilP:in negras plumas de águila.. tizona de hoja finísima, corvo pnñal de monte y
trompa ñe cuerno bP.llamente incrustado, complet:m al atavío, á la vez diabólico y hermosa.ment,e viril.
.
Si¡ruiendo los preceptos de la. montería, los
cazadores recorrerán las vegas del río. abatiendo en los al('uajes á las sedientas bestias para
rPmontar despné,; l:i, lad,m\, hasta alcanzar «La
Ermita de los MuPrtos.&gt; donde habrán de reunirse las dos partidas y será el fin de la batida.
«La. Ermita dA los Mnert::&gt;s&gt; era un peqneffo
torreón suspenrlido ent,rP ln¡;: riscos y dominando las laderas y el boscaj&lt;&gt;. En su interior, sobre rústico pPrlest,al. dP~tacábase preclnsa escultura dP la Santa Virj!'P.n A la pa •t,A dP.recha. v casi t,oc:i.niln las marfilin&lt;ts manns que se
cruzaban en piailnsn a.dPmán, a,centifa nn cordel nel!'ruzr.o, terminarlo en vetnsta campana.
A)go má,; lP-jos. cerca. ya ifp la puArta de la Pr·
mit,a. alzalía. sn esqneleto mar.abro la pir.ota de
brazos esruPt,ns, ilnnilP penñfan ilf! continno las
víctimas ili;l «ca¡:¡telfa.nn.&gt; Onar&gt;dr) all!'tín pohrP
reo sufría la. cnnrlena dfl su dnrn juez. Pr:in convor,a.dos los t.rihut,a.rins y vP.rin, !'I ifp vPinte leguas á la. rPclonila. v momPnt,nq a nt,P!O riP colocar el dngal en el CUP.llo dPl ajnst,ichdo. taiifase
lúgubremente la campana. para qne los sif\rvos
del marquAs «pnsieran cuida.ño v t~,mara.n
ejPmplo vivo&gt; ant,e el crispado cadáver.
Descendían de la cumbre el «castellano&gt; y su
gente, y ya divisaban la torrecilla de la Ermita., hiriendo sus oídos el tumultuoso rumor que
hacían los caza.dores al remontar la ladera.. De
pronto cruza rápida.mente, por el claro del bosque más cerca.no, un hermoso venado de grandes candelas, que atónito paró de súbito su carrera. y er¡nlida la testa, parecía desafiar á los
ojeadores. El «castellano,&gt; deseoso de reservar
tan mal('nffica pieza para el experto brazo del
Marqués. gesticuló expresivo, á fin de que nadie atentara. contra la sorprendida best,ia.. Tardía. or,den, pues interrumpiendo su mímica fogosa, atronó el espacio una detonación, y al
disiparse la humareda. acre, apareció derribado
Y sangriento, el triste animal, de cuyos ojos
brotaban lágrimas que parecían humanas.
Toda la ira que ahogaba al cruel hispano
desbordó impetuosa ante la haza.tia de José Ig~
nacio, que era el servidor desobediente. En un
sólo impulso salló de la vaina el acero fulgurante y se abatió en mortal golpe, sepultándose en el tronco de viejo palmero, pues a.qué! corría ligero por entre malezas y espinales, provoca11do a.un más el furor del &lt;ChStellano,&gt; que
á grandes zancadas lo perseguía. Escuchando el
Marqués las imprecaciones de su montero, acudió al punto y sólo pudo enterarse de los moti-

vos que ocasionaron el incidente, pues ya los
dos hombres hablan desaparecido rumbo á la
E_rmita. Llegaron en eso los conductores de las
piezas muertas, que eran arrojadas á los pies
del señor, el cual, preocupado y silenl:ioso esperaba el regreso de José y de su perseguidor
suponiendo que el suceso terminaría con algu'.
nos a~otes que recibiera el atrevido mGzo.
Sút.1tamente los semblantes palidecieron y
lo~ ojos dilataban desmesurados sus pupilas
m1en,tras que con movimiento maquinal se descubr!an todas las frentes. Un tañido lúgubre y
contm11ado imploraba. de aquel 10s sencillos Jabr!egos una oración póstuma. por el alma de un
cnstiano que se debatía agonizar te en la "Ermita de los Muertos. " E l Marqué,, iudignado
por la. que él creía. tremenda. cruelda&lt;I. acudió
presuroso _á reprender al "castellano." Si&gt;gufalo la ~ult1tud con OJOS llamea11tes y afianzando rab10samente el puño del machet,e cnsteflo.
Aun no atravrs1ba el lumbral de la Ermita
cuan~o un grito ahogado salió de su g:trga 11 ta ,
Y abne11do lo~ brazos a.l raer. azotó las ba ldni:;as
sagradas. Gru ?s de_ h,,nor hu,za r, 11 también
los que preced,an: J 11 11111 nl ped1·st¡¡ 1_ pun,ta la
m~uo eu el sa,,gr t&gt;11to i•l'C' ,n y ll mt ,arta vi
dnosa en la Sa1,ta I rna11en. 1ací.1. J11~é !¡{!lacio
a.trav_esado p1'.r a11clrn e-pal!¡¡ qu.- ••~ri ,a t,a pavor_osame11te ,Ll lmpu l~o 11_. u11 1·t1o•r, rojo y
cálido. Ahnrca&lt;lo err la. p1&lt;·01a y nispn11d, , el
rostro en una mueca. iuferual, oscilaba ta,11bién
el cadáver del "Castellano.·• La. rt i vi11a. Seflora
ya no cruzaba. !as mauos marfilinas; extendido
el brazo derecho cogía suavemente el cordón de
la campana. y parecía fulminar con su mirada
severa al asesino.
Ja~fs fué explicada la muerte del "castellano. Sinceras almas creyentes dicen que los
ánge_les suspendieron al malvado, en tanto que
la V1_rgen tañla. la_campana por el descanso del
infehz José Ignacio.
Ráp~da corrió la nueva y era constante la
Pr_oces16n de indígenas que iban á adorará la
Vugen, llamada desde entonces "de la Campana."
El !darqués, restablecido del terrible choque
nerv~oso, abandonó la Nueva Eipaffa llevando
cons1~0 la sagra_da imagen á la que dedicó espléndido oratorio en su palacio. Tal es la leyenda. que ~arre por rancherías Y poblados de ese
amad~ rmcón de la tierra veracruzana..
V anas veces1 cuando el sol se ponía despedido. por la cánt1ga de gloria de caca.tuas y periqmllos. he desmontado de mi caballuco ''crio
rob'' Yallí, en las rui!'.1as de la Ermita, aspirand~
oca.nadas el capitoso a.roma de los bosques
nu_nca. hollados, he visto dos mares inmenso~
TOJO el uno Y diamantino Y tl'anspa.rente ~¡
otro. Eran luengos slglos de sangre Y llanto de
nuestros dolientes hermanos indígenas.
. ,ANUEL GAMTO MARTÍNEZ.

�146

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

147

ILA (O)IFIENSilVA

Qui~to Concurso Semanario.

Novela original por A lberto Chabrol .

•

(CONTIN ÚA. )

Las fechas históricas.--Los Premios del Segundo Concurso.

El concurso que ofrecemos hoy á nuestros
subscriptores, se refiere á fechas.
Tómense los números de dos de las páginas
del presente número, póngase uno á continuación del otro, y con los seis guarismos que resultan, háganse combinaciones en las que re•
sulten series de fechas históricas, añadiendo,
cuando sea preciso, uno ó dos ceros.
Un ejemplo ilustrará mejor esta idea. Supongamos que se escojen los números de las
páginas 157 y 158. Poniendo uno á ~ontlnuaclón del otro, resulta el número 157158, con cuyos guarismos se pueden formar muchas fechas abreviadas, como 1-5-1758, ó bien 7- 1- 1855,
sin a!ladlr ningún cero, y 17-5-1870, y otras
muchas, ailadlendo un ceró.
Debe entenderse que la primera cifra repre-

senta el día, la segunda el mes y la tercera el
ailo.
Se darán premio á las tres personas que envíen mayor número de fechas históricas formadas de esta manera, con expresión de los he•
chos ocurridos en ellas, á condición de que est én formados únicamente con los números de
dos páginas.
Los premios serán:
Un artístico dije.
Un bibelot.
Un juego de botones para camisa.
Ninguno de estos objetos tendrá un valor
inferior á veinticinco pesos.

o

P

Los premios a,rrespondientes al segundo concum.
~

Muchas fueron las soluciones que recibimos
á la cuestión propuesta en el segundo concurso. La frase formada con las letras seilaladas
es: " El Mundo Ilustrado es el mejor y más importante semanario que se publica en la República Mexicana."
En cuanto al número de letras, quienes más
se aproximaron fueron:
En primer lugar el señor Raul Olea, de Chilpancingo que dió como número de letras en esta sección el de 1,564.
En segundo lugar la se!loritaRosa Lomas, de
C. Lerdo, Durango, con 1,200.
En tercer lugar el se!lor Luciano J. Rivas, de
México, con 1,200.

'

La última ej~:uci6n.-I11siantanea tomada cuando el soldado
Rafael Méndez, exhortado por el sacerdote,
se disponía á morir.

Edificio escolar en San Crist6bal las Casas
inaugurado recientemente.

Nuevo puente del ferrocarril del Desagiie.
inaugurado el lunes 27 del
actual.

Puente sobre el río Sacajito, construido por el Gobierno de
Chiapas é inaugurado recientemente,

I

ERO ella misma deja de relrse pronto
para asumir un aire
de petrificación
como su hermano, cuando me
planto delan t e
de ellos, con el
entrecejo arrugado y con el brazo tendido para
decirles con un tono magist ral:
_
-El Coran lo dice; escuchad: "Si la montaña
no marcha hacia Mahoma, es necesario que
Mahoma vaya hacia la montaña." ¿No es
asf? ....
Yo soy la única de esta opinión; mi cita no
tiene más efecto que hacer que ellos se afirmen
en la suya; me siento á punto de volverme lo•
cal. ...
Para sacarlos de esta enojosa impresión, los
llevo al gabinete de mi tio, y, sentada delante
del escritorio, con cada uno de ellos de pie á.
mis lados, les leo todas las cartas que he coplado en mi diario. Al terminar la última palabra, de la q ue no terminará jamás, mi nodriza
se limpia una lágrima con su delantal, y oigo á.
Merlln que se suena de una manera estrepito•
sa .. ... . de mi garganta. sube un suspiro: lloramos los tres durante varios minutos; pero al
fin reprimo mi ternura para aprovecharme de
la de ellos, y les digo:
-1Ahora comprenden ustedes todo! mi tío
mismo es el que me ordena que vaya á París
para que mi primo me vea y se case conmigo!. ..
Verán, yo conozco ya. su carácter: es necesario
que no se deje nada á su decisión por si solo....
pero e,~tando en su casa, ¿me verá. una que otra
vez y se Impresionará .... de una manera agradable? ....
Los consulto con mi vista al pronunciar estas últimas palabras.
Rosina afirma con la cabeza, y Merlin, con
no menos imprudencia, hace un chasquido muy
significativo con su índice y su pulgar. En vista de esto, tomo va.lor y les expongo, aun con
más fuego, lo que sucederá:
- . . . .Mi primo se acostumbra á mi presencia; aun hay más, la busca! encuentra al fin
_que yo puedo hacer algo más que poner sal en
su olla ... t e hace confidencias á ti, Merlín; tú
te r,urbas en t us explicaciones; me lo mandas
para la escena de "las confesiones" ... y ... .
todo se arregla de la mejor manera posible!... .
-¡Ah! si la oyéramos .... 1 dice Rosina; el se•
ilor Cura en s u púlpito no serla capaz de hacerla cambiar de opinión . .. .
Merlin hizo esta reflexión :
- A buen seguro que una muchacha de nuestro pueblo que supiera hablar como tú , había
de querer ser cccineral sería cuando menos
maestra de escuela, como nuestra prima Julia
Duchene, que tiene sus dos diplomas!. ...
Me coloco en aptitud de orador con los brazos cruzados sobre el pecho, la cabeza echada
hacia atrás, y pregun to á. Merlin:
- ¿,Puedes decirme cuánto gana tu prima la
profesora, por año?
-Creo que tiene sus seiscientos francos, y sólo para comenzar.
-¿ Y cuánto &lt;Se h 1.cía&gt; cada año Eugenia, la
última cocinera de mi primo?
-¡Oh! buen Dios, sudando el quilo podria
llegar á unos oc~enta francos por mes.
-Multipliquemos por doce y llegaremos á la
conclusión de que Eugenia se ganaba sus novecientos sesenta francos por ailo, con casa y ali·
mentos, y de que tu prima hubiera hecho mucho mejor con aprender bien la cocina y no tan
mal la aritmética.

JAIME NUNÓ,

autor de la música de nuestro Himno Nacional, muerto ricientemente en Arriaga.

Merlin, q ue se siente perder terreno, se agarra á una cuerda que yo habla dejado suelta en
mt última frase, y dice con aire de triunfo:
- ¡La cocina! bueno, y á todo esto, ¿,acaso sa•
bes tú hacer la cocina?
-Tú me formarías como hubieras formado á
la Mion! .....
Rosina y él levantaron los brazos con el aire
de los g randes vencidos. Sin embargo, mi nodriza no se áa por completo, y vol viéndose á sus
cacerolas, dice:
-En fin , todo lo que estamos diciendo no es
más que perder el tiempo. M. Loriol es el t utor
y no consentirá nunca en semejante locura! .. ..
-Es 10 que vamos á ver: Merlin, acompáfiame ahora mismo á la calle Calade.
Corro á ponerme Iri toca de astrakfm v mi
bolero, y pronto me veo bajando por las rocas,
vigilada por Merlin, quien, aunque sin una gota de entusiasmo, espera que mi tutor acabP. de
un soplo con mi locura.
Pero mientras que mi tutor da ese soplo, el
mistral es el que sopla en el cielo, limpiándolo
de n~bes y dejándolo con un esplendor, un poco fno, de lambrequín real. Sobre el puentecillo que cruza la un ión del Baryhelasse con los
brazos del Ródauo, Merlín se desespera con las
furi::.s di:I viento, mientras que yo me divierto
bailando con ellas. Al fi n llegamos á la entrada
del Oulle y nos dedicamos á la bu~ca de la casa
de mi tutor por las calles tortuosas.
&lt;Alzar el picaporte, por favor.&gt;
Con Merlín soplando tras de mi como si t odo
el mistral se le hubiera metido en el pecho, subo las escaleras amplias de piedra de la gran
casa donde vive el funcionario que es mi tutor
Y mi notario á la vez; obedezco la advertencia

colocada en la parte alta de la puerta de su estudio, y heme aquí caminando por la antecámara, al fin de la cual penet ro en su gabinete,
después de haber llamado discretamente á la
puerta.
El gran busto de maese Loriol se levanta de
su escritorio, estremeciéndose á mi voz.
-Sabe usted, maese Loriol, acabo de descubrir la manera de que tomemos la ofensiva ... .
6 más bien, Merlín es quien nos la trae!. . . .
Merlin trata de aventurar un murmullo de
protesta que no impide que yo siga en mi peroración. Cuento, en el mayor desorden, cómo
al encontrar al buen viejo ·en la cocina de lo~
Angles, me figuré que el mágico cuyo nombre
lleva q ue había favorecido con una aparición
Y después relato la conversación de la que na'.
ció mi Idea .. . .. .
M. Loriol, que varias veces había oprimido
su_ c~beza entre sus manos huesosas durante
m1 discurso, golpea con el puñ0 sobre su escritorio, y dirigiéndose á Merlín, dice:
- ;Como! viejo loco! es usted el que ha metido semejante idea en la cabeza de esta muchachal
- ¡Yo, gimió Merlin : yu que hubiera dado cien
francos por arder Aviñón, y los Angles hace un
momento .....
Este grito del corazón persuade á mi tutor
Y el debate se limit a á nosotros dos.
'
-¡ No!. ... eres bastante niña para creer que
la reputación de una muchacha no sufre nada
viviendo bajo el mismo t echo que un hombre
soltero.
[CONTINUARÁ.]

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�148

EL MUNDO ILUSTRADO

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El sábado 9 del presente se efectuó la primera carrera de automóviles llevada á cabo en los
Estados de la frontera del Norte. Se trataba
de una carrera de velocidad.
Los puntos fina.les fueron la fábrica de hila.•
dos y tejidos "El Porvenir", á la ida, y la ciudad de Monterrey al regreso. El premio que se
disputa.ha era. la copa. de "El Porvenir", ofrecida por los Sres. Rivera propietarios de la. fábrica del mismo nombre.
Tomaron parte en la carrera siete carros, de
los cuales sólo llegaron cuatro al "Porvenir" y
tres regresaron á Monterrey.
El estado de la carretera. por donde tuvieron
que correr los "autos" era verdaderamente desastroso, tanto por el poco cuida.do que generalmente se tiene con él, cuanto por la circunstancia. de haber llovido por varios días
consecutivos antes del de la carrera. Las dificultades naturales, unidas al lodo que cubría.
la calzada. hicieron que el trayecto á la. ida
fuera muy penoso, y que el carro que lo recorrió más pronto haya necesitado nada menos de
siete horas y veinte minutos para. ello.
El viaje de regreso se hizo con más facilidad
debido á que el agua. se había secado durante
la mafia.na, y en su mayor parte era un descenso; el record del regreso se hizo en una hora y cuarenta y cinco minutos; el segundo a.u-

pena, el aisla.miento en el que la tiene su belleza glacial en medio de las pobres alegrías huma.nas. Su madre la escucha: el ardor del a.mor
se despierta. repentina.mente en Snegourotchka
y como Mizgulr se presenta en esos momentos
ella se entrega. á sus deseos. En ese tiempo, Junio se extendla. sobre la tierra, y he aquí que
Snegourotchka., que a.ca.ba rle proclamar delante de todos, delante del Za.r, el amor que la
exalta. a.1 fin, sucumbe, se funde al beso creador del Sol, mientras Le! y todos los Berenddeis
cantaba.o un himno en honor del Dios Ya.rilo
(léase el Sol) que se manifiesta. de nuevo pa.ra
dar á la. tierra su salud florida..
La acción es entera.mente féerica., como se
ve, y es de una. sabrosa
poesía. Da una. forma.
muy accesibleá un símbolo en el que está contenida. toda la naturaleza: el triunfo eterno de
la. vida. sobre las fuerza.squetra.tan de aniquilarla..
No podría. haberse halla.do una acción que
fuera un complemento
más natural de la música. Un genio como el
de Rimsky- Korsa.kow,
ta.o profundamente empapado en el espíritu de
su raza. tenia.que desplegarse espontáneamente
ante el asunto. La. pieza. constituye un hermoso instante de la historia. de la música.. No es
un momento revolucloCarro que ganó el primer premio.
na.rio: Snegourotchka se
acomoda. con fre~L e:1cia á sacrificios en fatomóvil que llegó á Monterrey hizo dos horas
vor de las divisiones establecidas en el estilo
y el tercero tres horas diez minutos.
ópera.; la. melodía es continua., pero se renueva.
Como el tiempo debía. contarse de la salida
constantemente dando muestras de una excepde Monterrey al regreso á la misma. ciudad, los ,.
cional inventiva musical.
premios se otorgaron como sigue: la copa de
Rimsky-Korsakow tomó del folklore ruso,
"El Porvenir" al carro número cinco, de sesentan original y ta.n nostálgico, la. harmonizaclón
ta. caballos, tripulado por un chauffeur profeque lo ha hecho de una seducción invencible.
sional y el seiior Wa.rden; el segundo al carro
La. pintoresca emoción de las canciones de
del señor Don Patricio Milo, y el tercero al
Le!, la perfecta gracia de las palabras del Zar,
carro del seiior Lecea.
en las que la música. habla. un lenguaje de l&gt;onEl Sr. Rivero dió un banquete á los automohomia. Ideal y de una poética. indulgencia; Ja
vilistas.
languidez )ácida de una noche de primavera
que preludia ya el estío son algunos de los más
g ranrles atra.cti vos de esta. obra ra.ra.. . . No
menos seductoras y de un carácter aún más
ruso, son el coro de los ciegos tocadores de gousli, la. efusión del pueblo berenddeis aclamando á
su Zar, y el frenesí dionisiaco de los bailes.
Ha.y ratos en la. obra. en los que Rimsky se
olvida de que es ruso, t,oma algo de la opera
cómica. francesa; de allí la aparición de algunas frases banales como la. de Mlzguir: «.A.mame, te lo suplico.&gt; Olvidemos esto.
No creo que jamás baile alguno haya sido recibido de una. manera. tan triunfal como el b"ile
de los Histriones, obra. maestra. coreográfica. de
Mme Mariquita.. Ya he hablado otras veces,
aquí mismo, del incompa.ra.ble mérito de esta
artista. En ella se realiza. la armonía de una
erudición perfecta. y de una intuición genial.
Tiene el don de dar á cada ritmo su exacta
gracia. tangible, y este don nos ha. valido, después de las líneas puras de las danzas griegas,
la ordenada locura de este baile de Snegourotchka., poema. frenético del ba.ilel
La. «mise en scene&gt; realizada. por M . .Albert
Carré, aumenta á este espectáculo una. poesía
numerosa de luces y de colores, y así todo, literatura. y música., se resuelve en poesía..
GEORGES PIOCH.

Condecoraciones y diploma correspondientes á las
Palmas Académicas, que.fueron otorgadas por el
gobierno francés á la distinguida actriz mexicana Virginia Fábregas.

149

L,I\ GOPf\ DE ''EL, PORVENIR"

LA HIJA DE LAS NIEVES

Tiempo hacía que los fastos del melodrama,
no contaban con un suceso como el que ha. en•
contrado en toda Europa la ópe1a. "Snegourotchka.," del músico moscovita Korsakow. He
aqul cómo juzga un famoso crítico francés esa
obra maestra, que acaba de representarse en
París:
Snegourotchka. [en ruso "Hija. de las ~leves"] ha. nacido de los azarosos amores de la.
ha.da Prima.vera y del rey Invierno. Este, que
teme la acción fundente del Sol sobre su hija.,
la. esconde en lo más profundo de los bosques.
"Pero Snegourotchka. quiere vivir, y vivir la vida. de esos hombres á quienes le han enseiiado
á ama.r la.s canciones del pastor Lel. Hela a.hí
convertida.en una simple mucha.cha en la casa.
de Bobyl Bakoula y su esposo Bobylica, reputados como "los pepenadores más pobres." Snegourotchka es bella, su enea.oto imperioso y
frlo distrae de sus novias á los novios fa.cinados. Simplemente por ha.her visto á Snegourotchka, Miz~uir, hijo de un rico comerciante,
abandona á Koupawa., con quien se Iba. á casar.
Esto es un crimen en el país de los Berenddeis,
en el que nos hallamos, y que está gobernado
por un Zar complaciente en lo que concierne
al amor.
Koupawa. lleva su queja ante él, y conforme
á las leyes del país, Mizguir debe ser desterra•
do. Pero Snegourotchka es ta.o bella que el
Zar se prenda. de su belleza. y se propone hacer
su felicidad: será de quien despierte en ella el
amor. Si hemof. de creer la. voz popular, éste
no puede ser más que Lel el pastor-Le! en
quien brilla. la luz del Sol.
. Sin embargo, Mizguir hace el jura.mento, que
es aceptado por el Zar, de que dentro de poco
será amado por Snegourotchka. Lel colma.ria
los deseos del corazón de la encanta.dora. muchacha.; pero la "Hija de las Nieves," por razón
de su mismo nacimiento, no puede amar al pastor que es el símbolo del Sol. Este prefiere el
amor humilde y más humano de Koupawa. . ...
Snegourotchka quiere amar, sin embargo. Evo&lt;'a á su madre, la hada Prima.vera.; le cuenta su

EL MUNDO ILUST!tADO

~

AMOR

Srita. Sofía Sánchez de Tagle, Reina de la
belleza en Guadalupe.

lQué buscas en el mudo cementerio?
En ese cautiverio
donde empiezan los ámbitos futuros,
por tí, queriendo ver otro paisaje,
el pino, su follaje
asoma por encima de los muros ....

¡Dádiva celestial! ¡Cetro di vino
que el hombre en su camino
sostiene entre sus manos temblorosas!
¡Ave de fuego! Al extender tus alas
por el éter resbalas
'
y sobre el Sol para mirar te posas!

¡Ven!-te dice la flor desde la rama.En sus giros te aclama
afinando sus cítaras el viento;
y meces á los niños en su cuna,
y en su esquife la luna
atraviesa contigo el firmamento.

En las interminables alamedas
·
eres tú quien hospedas
las sombras de Julieta y de Romeo
y tú, quien á la virgen de Verona '
le ciñes la corona
que soñara su erótico deseo.

Más dulce que el sabor de las almendras
es el beso que acendras
en la boca del sér enamorado;
y como milagrosa golondrina,
te ciernes en la ruina
de cualquier corazón crucificado!. ...

Aun siente humedecida su mejilla
don Diego de Marsilla,
estrechando contigo los despojos
de la sola mujer que fué su encanto
y aun quiere con el llanto, '
sembrar la vida en sus extintos ojos.

Los rancios pergaminos despedazas
y los pechos enlazas
como el Noto los árboles cercanos;
y por tu ardiente ráfaga impelidos,
con sus viejos vestidos,
acuden á las bodas los ancianos ....

Sabes con doña Inés y Margarita,
hallar la hora bendita
de aproximar á Dios los corazones,
y le muestras al bardo florentino
el ideal camino
de las inextinguibles ilusiones!

Cuando pisas el musgo, las violetas
oyen tus historietas
muriendo de placer bajo tu planta;
y á la trémula virgen campesina
que tu encanto adivina,
se le anuda la voz en la garganta.

Por donde quiera que risueño pasas
el espíritu abrasas
con los cálidos soplos de tu aliento ... .. .
¡Hasta la tribu nómada y salvaje,
espera tu mensaje
en las sutiles ráfagas del viento!

Y eres tú quien escribe los mensajes,
que en los níveos celajes,
y sin poner á nuestras ansias coto,
mandamos, cuando el tedio nos consume,
como tenue perfume
á no sabemos qué confín remoto!. ...

Se escuchan por la noche en tus jardínes
trémolos de violines,
blandos arpegios y cadencias gratas,
choque de copas y rumor de besos,
por tus labios, impresos
sobre las tibias blusas que desatas.

En la tranquila y recatada estancia,
de áureos brocados y de r.o ja alfombra
un manojo de rosas su fragancia
al aire daba, en la naciente sombra.
Suel!o el rubio cabello, blanca y leve,
apareció la virgen soñadora
semejante á un girón de casta nieve
besado por un rayo de la aurora.
En la penumbra medio oculto el piano
confidente de sueños, se veía,
'
como aguardando conocida mano
mensajera del ritmo y la armoní~.
.... Y las notas vibraron. De la luna
que desceñía sus flotantes velos
~n ~ayo entró en la estancia, c~mo una
rndiscreta mira&lt;l¡l de los cielos.
\

Al oro de los cuadros dió fulgores
brilló en las colgaduras de brocado '
hizo en la sombra resaltar las flore¡
Y cayó .. . .como un beso en el teclado.
Y el_rayo de la.luna y las ignotas
cadencias se fundiero i e:i fragancia ....
Surgían, como luz, las claras notas
Y la luz .... era música en la estan¿ia.
Y en l,a calma, á los sueños oportuna,
el corazon absorto no sabía
si era cadencia el rayo de la luna
6 era rayo de luna la armonía.
ISMAEL ENRIQUE ARC!NIEGAS.

Tú improvisas angélicos cantares
al pie de los altares;
y al escuchar la voz de la campana,
dijérase que lloras de alegría,
como el que todavía
oye el acento de su madre anciana.

Por oír los &lt;allegros&gt; de tu risa,
detiénese la brisa
en el tupido seno de la fronda ..... .
¡Cuando el mundo enmudezca y todo calle,
cuando el mar no batalle,
siempre ha de haber quien á tu voz responda!

Flor Galante

Al percibir tus pasos musicales
las cámaras nupcials
no necesitan preguntar tu nombre:
¡tú eres el rey que á sus dominios llega,
y á quien Venus entrega
su manto audaz para que el suelo alfombre!

Tú sabes escribir en el vacío,
con gotas de rocío,
epístolas benditas y sagradas,
para que luego, atónitos las lean,
los novios que pasean,
con sus trémulas manos enlazadas.

Y al mirar las añejas miniaturas
evocas las dulzuras,
los _episodios de la edad pasada;
y gimes ante un rizo de cabellos,
adivinando en ellos
una tierna pasión sacrificada ....

¿Qué pecho en que te albergues no palpita,
recordando la cita
con la primera novia adolescente?
Tu voz arrulla en la amorosa esquela
en la primer novela
que devoramos con afán creciente!

Las flores no s?n flores, amor mío:
son copas que meló Ja Primera
por darte, cuando vas á la pradera
donde saciar tu sed, con el rocío: '
N? es espum_a tampoco la del río:
es sabana tendida en la ribera
que te cubre amorosa y lisonj~ra
cuando te lanzas al remanso frío.
Los astros, prenda mía, no son astros·
esos puntos que bordan en el velo
'
de la extensión azul fúlgidos rastros:
S~&gt;n ventana que abrieron en la altura
curiosos los arcángeles del Cielo
para ver, desde el Cielo, tu her~osura.

¡Déjame verte! ¡Nada más que verte,
y que aguarde la muerte
detrás de tus ardientes celosías!
Cubre mi lecho funeral de flores,
y para que me llores
acuérdate de mí todos los días! ....

¡No hay quien pueda parar tus estocadas!
Sólo con tus miradas
derribas en el polvo á tus contrarios·
pero cuando te acercas á las fosas '
engalanas con rosas
la cruz de los sepulcros solitarios ..... .

U. A. PÉREZ.

B. BYRNE.

a

IRONIA!

Cabellos castaños
Para "El Mundo Ilustrado. "

Sin tu influjo ¿qué fuera de los nidos
que por tí protegidos
'
son tálamos nupciales en las ramas?
y ¿qué de la fecunda primavera,
si al morir no supiera
que sus últimas flores embalsamas?

Al nacer la mafiana y al claror de esa hora
en que el sol da á la tierra su inicial de destellos
hizo Dio,; el prodigio de los rubios cabellos
'
exprimiendo en sus manos el fulgor de la aurora.

Tú calientas el alma entumecida
de aquellos que en la vida
creyeron agotado tu tesoro;
y, cual la primavera las montañas,
perfumas las entrañas
de las monjas que cantan en el coro ..... .
Tú dibujas amantes inscripciones
y grabas corazones
del árbol secular en la corteza;
y viéndote en las íntimas veladas,
los besos, en bandadas,
vuelan en derredor de tu cabeza.

La conciencia. á los malvados
Castiga ta.n pronto y bien,
que ha.y muy pocos que no estén
dentro de su pecho, a.horcados.
ÜAMPOAMOR,

}-.-iCASTeILANA
.

En la noche sin astros y al surgir el derroche
de misterio y tinieblas en extrafios conjuros
hizo luego de sombras los cabellos obscuros'
exprimiendo en sus mano, el negror de la noche.
Pero al cabo y en busca de una sabia armonfa
enlazó con la noche los destellos del dla
por teflir el crepúsculo de matices extrafios,

•

y mezclándose entonces en dorado connubio
las tinieblas del negro, los fulgores dtl rubio,
se formaron espléndidos los cabellos castalios.
FELIX CALLEJA.

La vida-la cadena de dolores
Que á la proscripta Humanidad a
.
Es un sol de igniscentes respland~~:;aQue ensombrecido el corazón nos d e¡a.
. 1
Es_ la copa letal de sinsabores
Almiba~ados con la miel de abeja!
Es concierto de pájaros cantores
Do el alma llora y la razón se queja!

y ese contraste c~el de la existencia
Llama al placer, excita la dolencia
y es lo que forma el carnaval del 'd ía·

'

Que hace del hombre un ti O d
Le de_ia el corazón hecho pe/azos~ payasos:
Y le impone la ley de que se ría!. ...
V ALER!O R ECQUENI.

Oaxaca, 1908.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Dr. Juan R am{rez de Arellano, Director médico.

I

¡

•

Líe C. Vázquez &amp;afrana, S rio. dél Consej o
de Administración.

1lfr.

"LA MEXICANA"
El a.fío de 1888, en Chihuahua, capital del Estado fronterizo de este nombre, un grupo de
capitalistas mexicanos, encabezados por el respetable sefior General Don Luis Terraz~s y por
el conocido banquero y estadista, Don Enrique
C. Cree!, organizó la Compañia de Seguros ''La
Mexicana," que a.l correr de los affos habría de
ser la primera y la más saliente de las instituciones similares que operan en el territorio nacional.
El admirable desarrolllo de esta Compa.ffia.
está íntimamente vinculado con el prodigioso
adelanto de México.
La. constancia y laborios idad de los Directores de cLa. Mexicana.&gt; vencieron todas las dlfi•
cultades, y el triunfo más completo que sea
de desearse ha coronado tantos afanes y esfuerzos tantos.
Don Emilio Berea. y Don Ramón Sáenz y Bo-

tello, diguos directores actiuales de la. Uowpa.ffia, coronan la obra de quienes l'.ls precedieron,
presentando a.nte los miles de asegurados inscriptos en los registros de la. Institución, y a.n·
te la. consideración de todo el país, el suntuoso
y elegante edificio de cLa. Mexicana,&gt; construido y ubicado en el mejor sitio de que pueda.
disponer la Metrópoli.
El grabado que ilustra á nuestras columnas
result a más elocuente que cuanto pudiéramos
decir, describiendo el artístico y elegante edificio que puede conceptuarse como uno de los
mejores y mái, bien construidos de México.

•••
El Consejo de Administracióri
de

esta prestigiada y honorable Compaffía Nacional de Seguros sobre la Vida, está constituido como sigue: Presiriente, Ingeniero Sebastián Ca.macho; ler. Vicepresidente, Fernando Pirnentel
y Fagoaga; 2QVicepresidente, Jesús Salcido y
Avllés. Consejeros propietarios: J osé Ignacio
!caza, Saturnino A, Sa.uto, Lic. José Ortega, y

l&lt;'uu~eo.:a., !JuuaLu de Uliapi:auruug.:, L1 0.:. Luis
FJ. Tornel, Carlos Casasús. Secretario, Lic.
Carlos Vázquez Galeana. Comisarios, Víctor
M. Garcés y José González Misa.
La dirección está á cargo de los seiiores Don
Emilio Berea, como Director General; Don Ramón Sáenz y B., Subdirector¡ Doctor Don Juan
Ramírez de Arellano, Director Médico, y
W. H. Curjel, Actuario.
Tratándose de Instituciones financieras , la
mejor demostración que puede hacerse del estado de sus negocios es exhibir el balance tina! de sus trabajos durante el último afio de
sus operaciones.
La importancia de las cifras que publlcamos
á continuación nos releva de entrar en consi·
deraciones de ningún género; ellas dicen más
que cuanto pudieramos escribir sobre el particular. He a.qui el notable resultado del último
Balance, garantizado con las respetables firmas de los distinguirlos sel'lores V íctor M. Garcés y José González Misa.,

W. H . Curjel, actuario.

BA?ANCE GENERAL correspondiente al ejercicio que terminó el31 de diciembre de 1907, presentado y aprobado en la Asamblea General de
Accionistas, celebrada el 4 de Junio de 1908.

ACTIVO.
Bienes raíces . ...... .. ... . ... $ 1.604,898.96
Efectivo en caja, Sucursales
y Bancos ............. . ... .
112.607,63
Bonos y acciones . . . ........ .
494,287.50
P réstamos garantizados á interés ....... .. .. . ... . . . .. . .
506,363.29
V alores al cobro . . ... . . .... .
:380,070.82
Muebles y útiles ...... .. ..
36,665.54
Garantla legal... . . . . . . . .. .
155,000.00
Cuentas deudoras .. ... .. .. .
168,038.14
Suma . .....
P ASIVO.
Capi t al social . .. .. . . ....... .
Fondo de reservas . ..... . ... .
Primas depositadas por Seguros en curso ....... . .. . .
Siniestros er. tramitación.. .
Pólizas dotales en tramitación, . ,., . ,. , ....... , . , , ..

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3.457,931.88

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200 000.00
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Uno de los Departamentos.

Dividendos sobre pólizas e!!
distribución ........ .. '. .. .
Hipotecas, casa núm. 5 de la
2'~ calle de Plateros. afecta á la garantla legal de la
Se:iretaría de Ha.cien da... ..
Cuentas acreedoras . . . . .. . . .
Suma .. .. .

10,649,07

ººº·ºº

155
8] ,136 50
$

3.457,931.88

P A GADO.

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1892 ..... .. . . .. . ,.

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Cantidades r;ue ha Paf ado '· la Ovfexicana." Comj)uiifa
A nónima No1cio11al de Seguros sobre la Vida desd
fundac1ó'! hasta~el año de 1907,y Reservas al fin de : 0 : /
u 110 de d1chos 11110s.
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.AgO DE

21.533.25
135,191.08

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4,524.50 ....
27,729,4:l.. . .
38,165.03....
62,039,65 .. .,

RESER VAS,

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27,257, 75
44.709.32
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1897 · ·., . . ... ...
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19 4 · · · · · · · · · · · ·
19 5 · · · · · · · · · · · ·
1906. , . . ·,, . . , . .
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15.228.75
114,393.99....
24 083.56
101,432.98. .. .
64.482 40
103,006.03. . . . 136,491 91
152,583.43.. .. 200,482 28
112,862.27 .... 289,566.68
163,710.82.... 461,298.36
233,301.69.. .. 724 981.73
28l,;l90.13.... 1.02Ú78.í4
424 113.96 . ... 1.3,2.794 43
402,586.39 . ... 1 977,932.30
636,258.84 . ... 2.394.932.30
733,640.63 . ... 2.816;459.36

Total de lo paga.do$ 3,919,i333.99,

�152

ET MUNDO U.USTR.ADO

EL MUNDO U.USTRADO

153

En 111·e111oria de Azzalli

Crónica de la Moda
Es un error que hasta. ahqra carece de explicación, la idea. tan extendida y 1ceptada de
juzgar los ejercicios de «sport&gt; y los juegos cor·
pora.les como un entretenimiento ó diversión,
propios solamente de los esplritus vulgares y
vacios de toda cultura intelectual. Esto podrá
decirse únicamente, en el caso de que, por no
querer ocuparse de estudios serlos ó de trabajos que req,uieren atención, se b~sque en _l~s
ejercicios f1sicos un recurso ó medio para d1s1mula.r la ociosidad.
.
Pero si con espíritu refinado y mirada artística, c~nsiileramos lo bello y armonioso de los
juegos corporales, tendremos -iue recordar los
pa.sados y brillantei; tiempos de la Grecia antigua maestra Indiscutible de todas las manifestaciones de arte que el ·genio humano puede
producir. Nuestra memoria evoca aquellos bailes estéticos que expresaban en móviles ritmos
la belleza. plástica. Las carreras á pie, 1uchas y
otros juegos olimpicos, cuyo ejercicio desarrollaba. armoniosamente el cuerpo hu mano, proporciona.ron inspiración y modelo á loimitables
escultores, qulent:s representaron en mármoles
y bronces, las formas corpóreas en hermos3:s
actitudes, manifestándose ya el vigor, ya la 11gereza. juveniles, por medio de pedectos con·
tornos y cadenciosas lineas..
De la.s poéticas Jeja.olas de aquellas remotas
edades se conservan como llores del arte 103
modelados mármoles, cuya inmaculada blancu
ra. semeja. lirios de arcaica. y sin igual belleza.
En su muda. elocuencia, todos esos grupos y estatuas labrados por la mano genial de algún
artista desconocido para nosotros, nos cuentan
la historia de aquellas generaciones fuertes y
bellas que, como estrellas extinguidas, se ocultaron para. siempre en el pasado.
No debe tampoco dejar de notarse que, todos
estos juegos y entretenimientos, ademá~ de ~ener una fisonomía esencialmente artística, tienen también, las grandes ventajas de adquirir
y conservar con ellos el desarrollo físico ta.u
necesario para la salud, y de distraer el espíritu con las ml\s Inocentes de todas las diversiones, pues nunca dejan huella nociva en las
ideas y en la moralidad de la juventud.
De algunos años acá, estos ejercicios han si
do recibidos con la aceptación más completa
por las damas de nuestra buena sociedad, y
a.si, no es extra!io ver lindas y elegantes amazonas que salen á. gozar de un paseo ecuestre,
en las frescas y doradas mañanas del herm~so
estío, y graciosas jugadoras de clawn-tenms,&gt;
ligeras y aladas como mariposas que revolotean
sobre los campos ftorecldos.
El buen gusto y la elegancia. tienen tambié~
su reinado en esws ejercicios de «sport&gt; y diversiones campestres; no hay sino ver una es•
belta. y elegante joven con el se vero traje de
equitación. Los gruesos pliegues de su falda de
pafio caen en rectas y armouiosas lineas, el ta.•
lle modelado en la. tela obscura con sencilla
distinción, desprovisto de aparatosos y compli·
cados a.domos, y sola.mente gua.ruecido de bo·
tones y vueltas de "soutache" en el cuello y en
los pu!ios de las mangas.
Para las excursiones veraniegas, - se lleva.o
trajes claros y de tela ligera, especialmente de
batista, muselina y aun de piqué, prefiriéndose para esta última, los modelos de trajes que
tienen la falda tableada por hacer muy buen
efecto en esa. tela.
Artisticos y verdaderamente espléndidos, son
los trajes que nos ofrecen los modelos parisienses para Carreras y Garden-Pa.rty. Alguno de
ellos es confeccionado en seda liberty marfil,
cubierto de tul bordado y terminando la falda,
en un ancho volante de encaje en puntode Venecia; este mismo encaje rodea el cuerpo del
corpiño, formando un escote cuadrado, el cual
está cubierto de entredoses del mismo punto.
El ta.lle es corto y lo cliie ancha. banda. que se

anuda á un lado, ca.yendo con gracia exquisita
sobre la. falda.
Es inmensa la variedad y la riqueza. de inventiva artlstica que hactiu de la. mujer un modelo de gracia y de buen gusto.
El espectáculo que se di ~f ruta con el conjunto de estas llndas aficionadas á los ejtirciclos
fisicos, en combioación con los encantos que
ofrece el campo en la. presente estación, es deliciuso. y os deseo, lectoras mías, que podáis
gozar de él en toda su plenitud.

$4+

CUESTIONES TRASCENDENTALES
Nuestras l ectoras han tomado con verdadero interés la cuestión que propusimos respecto de la
edad más conveniente en la mujer para elegir esposo. Hemos tenido el gusto de seguir recibiendo
respuestas que, por su diversidad, demuestran lo
mucho que se presta á la disct1sión asunto tan
grave para tener un conocimiento aproximado sobre una determinació n que influye directamente
en la felicidad individual.
A continuación publicamos dichas respuestas.
«¿A qué edad debe casarse la mujer? ...... La
mujer ama una sola vez en su v ida, y com? ese
amor, el único que merece ese nomb~:• lo siente
por lo regular apenas salida de la nmez, es. c_ontrariado casi siempre por sus padres y es rans1ma
la joven que llega al matrimonio con el objet~ de
ese amor único. Se casan d espués por conveniencia, por complacer á sus padres,
simplemente
por temor de quedarse &lt;para ve~hr santos;&gt; pero
sin que tome ya parte el corazon. Por eso hay
tantos matrimonios desgraciados, porque al no
haber amor, no hay indulgencia, s ino exigencia.
Esto es duro pero cierto. Tratándose de que la
mujer conserve más tiempo su juventud_y su belleza es reconocido que la conservan meior cuando s~ casan entre veinticuatro y veintiocho años.
Yo aconsejaría á todos los hombres que se ca~en
con muchachas jovencitas, que no hayan perdido
aún la ternura y el candor de la infancia.&gt;
Otra de las res puestas es la siguiente:
«Sobre la importante cuestión que propone «El
Mundo Ilustrado&gt; acerca de la edad apropiada en
la mujer para contraer matrimonio, me parece
que en ningún caso debe una joven elegir esposo
en temprana edad. Para esto hay razones muy
graves que deben tomarse en, cuenta, y c_on de~ir
algunas de ellas creo quedara probada m1 convicción.
La joven que comienza á ser mujer no puede,
por su poca experiencia de la vid_a y ningún_ conocimiento de las personas, apreciar las cualidades y los defectos de aquel á quien va á tomar
por compañero de su existencia. En consecuen•
cia, se expone mucho á en contrarse de~p~és d~
casada con una personalidad del todo d1shnta a
la que se había imaginado.
Por regla general, en esa edad no se tiene la fir•
meza de afectos y seguridad en las ideas que se
requiere en el matrimonio para que el cariño sea
duradero y fiel, aun cuando vengan después_en el
tranquilo horizonte de la dicha conyugal ligeras
nubes que sabrán disipar la prudencia, abnegación y dulce con stancia ~e un~ buena esposa. .
Aun mirando la cuestion ba10 el punto de vis•
ta práctico, ¿cómo pedir á una joven casi _niña, la
fortaleza moral y física que es necesaria para
cumplir obligaciones tan pesadas á veces, tan di•
fíciles siempre, si se quieren cumplir bien?
.
Las atenciones de una madre, cuando su familia es numerosa, son tan múltiples, distintas y
complicadas, que solamente una mujer ~atada d ~
suficiente energía, actividad y prudencia, pod~a
llenar debidamente s u interesante y hermosa mi·
sión .

?

Esto por lo que se refiere á los hijos, que si se
piensa en l os deberes relativos al esposo, tiene
también que p edírsele multitud de ~acrificios in·
dispensables para conservar la paz del hogar y la
ilusión que tuvo por ella al encontrarla en s u ca·
mino. ¿ Cuáles son esos sacrificios de la mujer?
Puede decirse que son muchos y de casi todos los
momentos; ya sea de dominio sobre los impulsos
naturales del carácter, ya sobre e l propio corazón
conteniendo s us exajeradas exigencias afectuosas,
que no pocas veces causan disgustos en el hogar.
En otras ocasiones tendrá la mujer que sostener
el ánimo de su esposo decaído por el mal éxito
d e sus n egocios y contrariedades sufridas en sus
ocupaciones. Es indecible, pue~, el tesoro d e pa·
ciencia y abnegación, que se le exige á una mujer,
para cumplir debidamente con su s deberes en el
matrimonio.
Y como todos esos sacrificios suponen un domi·
nio constante del carácter y tal vez de tendencias
é inclinaciones naturales, es muy sencillo com·
prender que ese d ominio tan difícil de adquirir, n o
es probable que lo tenga una jovencita mimada
por sus padres, d e cu yos amantes brazos se d esprende para formar un nuevo hogar, como un pa•
jarillo tímido que no ha salido aún del nido tibio
y blando p ara lanzarse en agitado vuelo por los
horizontes á veces tempestuosos de la vida.
Por todas estas razones, me parece que es absolutamente indisp ensable, para elegir esposo, que
la mujer no ten)!a menos de veinte años, pues antes está muy expuesta á hacer una mala elección
y á no cumplir con su s d eberes.»
Tenemos verdadero placer en notar que nuestras lectoras han d1do á la cuestió n propuesta toda la importan cia que merece, y que hayan, tam·
bién, obsequiado nuestros deseos d e conocer. su
opinión sobre un problema que siempre ha sido
objeto de la mayor atención .

José L6pez Brezuela,joven violinista de talento,
que cooperó al buen éxito del festival.

HIGIENE DEL HOGAR
DA~OS EN' LOS PARPADOS

..

Srita. Enriqueta Ruiz, una de las pianistas
más notables de Guadalajara.

El maestro Azzalli, muy conocido en México,
se había establecido en Guadalajara, donde era
muy estimado, y había conquista.do muchas
simpatías. Después de haber dado lecciones de
música. á los más distinguidos aficiona.dos de
esa. ciudad, formó una banda. que se hizo notar
por el méri to de cada. uno de los ejecutantes
y por la uniformidad del conjunto. Con esa
banda, el maestro Azza.lli hizo una jira. por los
Estados Unidos, donde alcanzó ruidosos éxitos.
Estuvo en Filadelfia., donde asistió á la. convención de los Elks.
A su regreso de Filadelfia, encontrándose en
Atlant ic Clty, el maestro murió heróicamente
por salvará dos de sus músicos que estaban á
punto de perecer en el río. Este último rasgo
de su vida. hizo crecer el afecto que se le tenla
en Guadala.ja.ra., y un grupo de artistas y de
damas disti nguidas organizaron un concierto
cuyos productos se destina.ron á aumentar el
fondo para el monumento que se le erigirá en
el cementerio en que reposan sus restos.
El concierto se acaba. de verificar con gran
éxito.

♦

El daño más común consiste en la rotura. de
algunas de la venas de la tela que está. debajo
de la piel de los párpados, el cual puede resultar de la. salida. de la sangre ó de la hinchazón
de la parte enferma.. Este estado de los ojos es
lo que vulgarmente se llama «ojo cárdeno.&gt;
La. sangre que sale de la piel es, al principio,
encarnada, pero en unos cua.utos días cambia
de color, poniéndose obscura, verde, y por fi n
amarilla. Generalmente ésta desaparece completamente sin tratamiento en el curso de diez
ó dOCll d la.s.
Pero el trata.miento de esta enfermedad, si
no se quiere esperar áque pase por si sola., puede coosistir en esto: a.pi ica.r algo frlo á la parte
donde se ha reci!:&gt;ido el golpe; con eso se limit,a.
bastante la salida de la sangre y se reprime la
deformidad. Se puede también aplicar hielo
en el ojo, ó poner pedazos de él Pn una bolsa
de goma elástica, ó en i:n lienzo suave que se
coloque fácilmente sobre el ojo enfermo. Si es·
to no se puede hacer al momento, se debe saturar un liepzo con agua templada y ponerlo
firmemente so~re la parte enferma..
Hay varios tratamientos para la curación de
un ojo amoratado. La más comun y la más casera de las invenciones, consi~te en colocar sobre el ojo un •·defensivo" !cualquiera, que tiene la ventaja de ser húmedo y fresco, pero
que no pose6 mérito especial. Dicen que los pugilistas tienen la costumbre de hacer algunos
piquetes en la piel inflamada para ext,raer alguna sangre, y acelerar a-Si la reducción de la
hinchazón. Sin embargo, esta es una costumbre
algo peligrosa, porque predispone
la piel á una. erisipela, ó se infect e
de algún otro modo, accidentes que,
de otra manera., no acontecerlan.

Blanca Barducci.
Soprano que fué muy aplaudida

Miss Julia Bruik, notable 1lfezzo•soprano.

Srita. Rosa Gudiño, una de las organizadoras
del concierto, y muy distinguida amateur.

Srita. Clementina Escobaza, discípula del maestro, que
fué también organizadora del concierto.

S ra. E lizabeth M . Choiset, amateur que tom6
parte muy p rincipal en la velada .

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•

Traje de calle, «Tanagreénne,&gt; en seda liberty gris acero. Este traje ~s ab, lutamenente ajustado al cuerpo, y los pliegues caen dispuestos al estilo de
¡gs trajes antiguos. La. falda cerrada á un lado por grandes botones. ~os plieues del corpiño, en forma de bandas cruzadas, dejando ver una camisola de
asa tableada. En el cuello y en los puños, vuelos de la misma gasa.

f

•••
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.. .
■

••

_.......,,._~~~'-!!~~-~TT~=~~~~~:i-~~~!!::::.:,....-:-.,
..,.L&gt;:-.R.oso
~

-.!3 DE&gt;

1

FoT. FÉLIX DE PAnís.- MouAs

• ■•
••

LACHARTROUJLLrn.

Traje de tarde. Hecho en &lt;tussor » de dobles ra,ras diagonales y
de color verde pálido. Cor piñó holgado, abierto por el delanter o y
con mangas hasta la mitad del brazo, de soutache, sobre un corsé
de tul bordado.

:~::.'

....

�156

.EL MUNDO ILUSTRADO

Para los Niños·
La Casa de Juanito
Esta es la casa que Juanillo fa.
bricó y en la cual vivía, teniendo
por único compa.ilero á. su perro Palomo.
La casa tenía una huerta en la
que Juanillo sembraba trigo, que
cuando llegaba el tiempo de la co•
secha. almacenaba en sacos en el
granero. Todo fué bien durante el
primer a.ilo; pero en el segundo in•
vadió el granero un ejército de ratas tan grandes, y era tal el dal'ío

que ha.clan royendo los sacos para
comerse el trigo, que Jua.ni1lo se
vió obligado á. aumentar los habitantes de la casa con un hermoso
gato, á quien puso por nombre Bigotes, porque los tenía muy largos.
Bigotes era gran cazador y pron•
to la.e, ratas empezaron á comprender qué enemigo tan terrible había
venido á interrumpir su tranquilo
placer de comerse el trigo de Juanillo; porque les hacia dar unas carreras por el granero, que parecían
caballos desboca.dos; y pronto emigraron á. otros lugares.
Pero Bigotes, á su vez era desgraciado, porque Palomo, que era
d □ emigo de todos los gatos, lo per3t!guía. y mortificaba.sin cesar: Bigotes se defendía. subiéndose á las sil las y enseñando á Palomo sus lar•

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181
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REJ

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excele~te, mas eficaz p~ra las personas debilitadas que ios
ferrugmo~ps y las. quinas. Conservado por el método de
M. P~steur. Pr_escribese- en las molestias del estómago. la
cl?ros1s, _la anemia y las convalecencias; este vino se recomienda alas personas de edad, á las mujeres, jóvenes y á los niños.

AVISO MUY dMPORTANTE. - El único VINO auténtico de
S_
. RAPHAE.,~ el solo .gue tiene el derecho _-qe lle.marse así, el solo

que es leg1t1mo y

que se hace menc10n en el formulario del
Pro_fesor IJOIJCHARDA T es el de M" CLEMEHT y C'ª. de Valence
(Drome, Frarw1a), - Ca.da. Botella. lleva. la marca. de la. Uníón de
lds Fa/Jr/contss y en el pescuezo ll1l medallón a.nuncJ,ftndo el
" CLETIU .,. - Los dema.s son grosera., 1 peligrosas fa.Jsiti.ca.cio¡¡e3.
de

gas y a.filadas uiías, dispuestas
siempre á. peinarlo con el mayor
primor si se descuidaba.; pero esto
no ba~ taba para satisfacer á Bigo·
tes, que decía que asi como le gustaba peltar con las ratas, era enemigo de tener disgustos con ningún
otro animal.
Un dla que Bigotes se vió perseguido por Palomo de una manera
4ue casi temió por su vida, salló de
l.1, casa á. toda carrera para buscar
refugio, subiéndose á. un árbol_que
había en la granja inmediata, y á
donde Palomo no podia subir. Palomo lo seguía muy de cerce, y se
hallaba ya próximo á atraparlo,
cuando afortunadamente, y para

salvar al pobre Bigotes, una vaca.
que se bailaba pastando en la pradera de la granja, compadecida de
Bigotes y queriendo sacarlo de
aquel apurado trance, acometió á
Palomo, y agarrándolo con los cuernos, lo elevó por el aire á tanta altura, que al caer en el suelo quedó
muerto en el acto. Bigotes no lo
sintió.
Había en la granja una muchacha
de quien Juanillo esta.ha enamorado, y cuyo padre quería casa.ria con
un rico labrador de la vecindad.
Una tarde que Juanillo se hallaba
pidiendo con grandes ansias á la
mucha.cha que lo quisiera y que se
casa.se con él y no con el rico labrador, vieron venir á lo lejos al padre, que monta.do en su ca.bailo recorría la granja. El susto de Juanillo y de la mucha.cha. fué tan gran•

de, que echaron á correr y no pararon hasta que encontraron al cura del pueblo, á quien pidieron que
los casara para librarlos de la ira
del viejo. El cura accedió y los casó. Juanillo y su mujer se volvieron á. la casa que Juanillo habia
fabricado, y en compañía de Bigotes y de muchas gallinas y gallos,
y sin ninguna rata, vi vieron juntos
una porción de a.ilos, recibiendo las

visitas del padre de la. muchacha.,
que los perdonó porque los dos eran
muy buenos y se quería.n mucho.
.

.

MISS ALICIA .

00
US lES!PilCAS
FABULA
La espiga rica en fruto
se inclina á tierra;
la que no tiene grano,
se empina tiesa.
Es, en su porte,
modesto el hombre sabio,
y altivo el zote.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 5, Agosto 2</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNO.O LUSTRADO

le
IS

R egistrado como articulo d P. segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las FálJr lcas de San Rafael.

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Año XV-Tomo 11

1-

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México, 26 de Julio de 1908

La Manifestación solemne á Juárez

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1-

Grupo de Niñas de la Escuela Normal.

Número 4

�EL MUNDO ILUSTRADO

102
!Dlñrieicltciric:

Director, Dr. Luis Lara y P ardo.
Gerente General,

AL F ONSO E. BRAVO.
OFICINAS PROVISIONALES:

Segunda de las Damas 4,. México, D. F. ApartRdo postal Z.570. -Teléfonos: Erlcsnn, 1476.
Compailfa Telefónica, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Oludad ................................ - S t.2-i
F.n los Estados......... . ... .. .. .. .. .. .. .. .. .. t. fiO
En el Extranjero .... .. .. .. .. . .. . .. . .. .. . 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Oapltol. ........................... SO 3.5 rs.
En los Estallos.. . . . ...................... S0.50 cs.

EL PERDON Y EL OLVIDO
Entre perdonar .Y olvidar media un abismo. Hay faltas, extrados, delitos .v crímenes que traen aparejada una penalidad. Las
leyes los preven, las autoridades políticas ó
morales los penan y los delincuentes los expían en las cárceles, en los presidios y en
los patíbulos.
Robar, l~erir, matar, trai_cionar, defraudar 6 estafar, acarrean castigos severos en
proporción de la falta, ,\' extinguida la pena se da por compurgado el delito.
Tratándose de este género de extra\7Íos
de la conducta, nada más natural que aspirar al perd6n ele las falta , á la condonaci6n de las penas. Perdonado el delito, para
quien lo cometi6 es como si no hubiera
existido. Sus principales consecuencias quedan conjuradas y el delincuente impune. El
perd6n, conjurando el castigo, pasa su esponja sobre el atentado y el criminal vuclre á la ,,ida común, al goce de u lib.~rta&lt;l
y al ejercicio de su albedrío.
Implorar perd6n, tratar de evitar la pc-na, bregar y luchar sin de canso para eritar la multa, la bartolina ó el suplicio; natfa más natural t ratándose de ese género ele
actos y nada más lóg·ico que ese proceder.
El egoísmo humano nos sugiere, ant0 s
que todo, buscar nuestro bien, .r cuando
hemos delinquido, el más perceptible ele los
bienes es no sufrir las consecuencias de
nuestros actos.
En esos casos, apeteceríamos también un
poco de ol\'ido. Kobre no ser castigados, (]LÜsiéramos ,·ei· nuestro crimen hundido para
siempre en las sombras, borrado de la memoria humana, arrancado de los registros
policiacos y de los expedientes judiciales,
evaporado en humo y de una ,·ez por toda¡:,,
invisible, intangible, disuelto en las aguas
del leteo. Pero es que esa persistencia del
recuerdo es un inevitable suplemento &lt;le
pena, es desconsideraci6n, es desconfianza,
es deshonra, y aspirando al perd6n, lo pedimos completo ,v absoluto.
Buscando ese indulto, clamamos perd6n
de nuestras travesuras á nuestros padres,
de nuestras irrernl'encias !Í nuestros ºsuperiores, de nuestros delitos y crímenes á las
autoridades .Y á la justicia, y á trueque de
obtenerlo, damos de barato el que no se olvide que hemos sido delincuentes. Pero ha,r otro género de extravíos, de
err ores y de faltas que las leyes no pre~·en,
que los c6digos no penan, que las autoridades no pueden 6 no deben reprimir, .Y por
los cuales solemos pedir á gritos el perdón.
La ingratitud, la infidelidad, la felonfa, la
maquinación tenebrosa .Y otras mil, suelen
no ameritar pena. Contra ellas no puede
pedirse la aplicación de la le,y ni reclamarse
el auxilio de la autoridad.
Contra el protegido ingrato, contra el
amigo desleal, contra la amante infiel, contra el correligionario pérfido y ap6stata nada pueden los códigos ni los poderes públicos. E l castigo á esas faltas, aplicado por
el ofendido, se llama venganza y es también un delito que da armas y derechos á
quien la provoc6 contra aquél que la ejerce,

y que, trocando los papeles, transforma en
delincuentes á los que fueron víctimas.
Los espíritus rectos y los corazones nobles jamás se veng·án. Las injuria~, _las )Ja-,
jezas, las villanías de que son obJeto, s1 la
ley no las pena, las perdonan.
, .
Pa1~a este género ele delitos, el urnco castigo es la persistencia del recuerdo en la
memoria del ofendido, y el único perd6n
posible sería el olvido. Amistades que la
deslealtad J"ompió, lazos de amor que desató
la infidelidad, uniones de ideas, de tendencias y ele aspiraciones que disolvi6 la traición; todo ~sto, y mucho más, no suele tener otro castigo que la amargura que tras
de sí deja, que la desconsideraci6n que sobre el promotor acarrea, que ' la huella, en
suma, que queda, en el espíritu, que el imborrable recueJ"do de la villanía .Y ele la bajeza ajenas.
Y pa!'a esas faltas solemos pedir perd6nl
¡y para qué! Si hemos ofe11dido, .Y est? estamos suponiendo, á un ser ganeroso; s1 hemo herido y acaso muerto moralmente á
un ' hombre bueno .Y virtuoso, no tenemos
que temer la represalia ni menos aiín la
venganza; no ha_y, pues, pena efectiva que
condonar, y en ese caso no ha,r perdón que
pedir.
Y sin embargo, la adúltera arrepentida
se arroja á los pies del marido eng,1ñaclo .V
clama perdón; y perd6n claman, 6. quien
cruelmente han ofendido, el amigo desleal,
el hijo ingrato, el correligionario traidor
cuando han llegado á sentir la náusea de su
abyecci6n y quieren redimir sus culpas.
Y lo que piden con el nombre de perd6n,
es un impo ihle, porque exigen algo que
está fuera del alcance de la voluntad humana: el olvido.
Perdonar TI.lea más fáci l; oh· idar, imposiblr.
Podré perdonar Li falta;
pero olvidarla ijamás!
elijo la poetisa inspirada, ,r dijo una verdad indiscutible.
Oh·iclar no es facultativo; perdonar sí : Ri
el hombre pudiera olvidar á voluntad, á u
capricho, cuándo y como le conviniere no
existiría casi la desgracia humana.
El recuerdo del bien que recibimos es fugitivo; el del mal que se nos hace suele set·
eterno. El recuerdo del daño que sufrimos
arraiga en nuestra memoria por múltiples
raíces, se asienta en nuestro espfritu sobre
bases inconmovibles. Perdonar la injuria,
la felonía, la, ingratitud, la traici6n, pa e;
pero olvidarlas! . . .. Más fácil es descuajar
una encina del suelo en que arraiga 6 al'l'ancar el H imala_ya de sus cimientos ele gra-

nito.
Si esa persistencia en la memoria del
agravio que se nos ha hecho es su castigo,
ese castigo podrá no ser cruel, pero será
eterno.
En vano habremos prometido perdonar.
E l recuerdo ele ht maldad ajena nos seguirá
á todas partes _y nos acompañará hasta la
tumba;,\' seremos como esos inválidos que
conservan ele por vida en sus tejidos el p1·0,rectil 6 la punta del puñal que los h.iri6 en
otra época.

DR. M.

FLORES.

Páginas de José Martí
JULI AN DEL CASAL

Aquel nombre tan bello que al pie de los versos tristes y joyantes parecía. invención románt ica. más que rea.lida.d, no es ya. el nombre de
un vivo, Aquel fino espíritu, aquel cariño medroso y tierno, aquella. ideal peregrinación,
aquel melancólico amor á la. hermosura ausente de su tierra nativa, porque las letras sólo
pueden ser enlutadas ó hetairas en un país sin
libertad, ya no son hoy más que un puñado de
versos, impresos en papel infeliz, como dicen
que fué la vida del poeta.
De la. beldad vivía. prendida su alma; del crls•
tal tallado y de la levedad japonesa; del color

del ajenjo y de las rosas del ja.rdín; de mujeres
de perla, con ornamentos de plata. labrada; y
él. como Cellini, ponla. en un salero á Júpiter.
Aborrecia. lo falso y pomposo. Murió, de su
cuerpo endeble, ó del pesar de vivir, con la fan•
tasia elegante y enamora.da, en un pueblo servil y deforme. De él se puede decir que, pagado del arte, por gustar del de Francia. tan de
cerca le tomó la poesía nula, y de desgano falso é innecesario, con que los orífices del verso
parisiense entretuvieron estos anos últimos el
vacío ideal de su época transitoria. En el mundo, si se le lleva. con dignidad, hay aún poesía.
pa.ra. mucho; todo es el va.lor moral con que se
encarn y dome la justicia a.parente de la. vida:
mieotras ha.ya un bien que hacer, un derecho
que defender, un libro sano y fuerte que leer,
un rincón de monte, una mujer buena., un verdadero a.migo, tendrá vigor el corazón sensible
para ama.r y loar lo bello y ordenado de la vida,
otliosa á veces por la brutal maldad con que sue
len afea.ria la venganza .V la. codicia.. El sello de
la. l!ra.ncleza. es ese triunfo. De Antonio Pérez
es ~t:i. verdad "Sólo los grandes estómagos digieren veneno."
Por toda nuestra América era. Julián· del Casal ro uy conocido y ama.do, y ya se oirán los
elogios y la.s tristezas. Y es que en América. está ya eu flor la gente nueva. que pide peso á la.
prosa y condición al verso, y quiere trabajo y
realidad en la. politica. y en la. litera.tura.. Lo
hinchado ca.osó, y la. política hueca y rudimentaria., y aquella. falsa lozania d.e las letras que
recuerda los perros a.venta.dos del loco Cervantes, Es cq_mo una. familia. en América esta generación literaria, que principió por el rebusco
imita.do, y está ya. en la. elega.ncia. suelta y concisa., y en la. expresión artística y sincera, breve y ta.liada, del · sentimiento personal, y del
juicio criollo y directo. El verso, para. estos traba.jadores, ha. de ir sona.ndo y volando. El verso, hijo de la emoción, ha. de ser fino y profundo como una nota de arpa.. No se ha. de decir
lo raro, sino el instante raro de la. emoción noble ó gra.ciosa., Y ese verso, con a.plauso y carifio de los americanos, era el que traba.jaba Julián del Casal. Y luego, había. otra ra.zón para.
que lo amasen; y fué que la poesia. doliente y
caprichosa que le vino de Francia con la. rima
excelsa., paró por ser en él la expresión natural
del poco apego que artista ta.o delica.do habla.
de sentir por aquel pa.is de sus entraiias, donde la conciencia. ocu lta. ó confesa. de la. general
humillación, trae á todo el mundo como a.corralado, ó como con a.ntifaz, sin gusto ni poder
para. la. fra.nq ueza y las gra.cias del · alma., La
poesía. vi ve de honra.
Murió el pobre poeta. y no lo llegamos á conocer. 1A.si vamos todos, en esa pobre tierra
nuestra, partidos en dos, con nuestras energía.s rega.da.s por el mundo, viviendo sin persona. en los pueblos ajenos, y con la persona ext raña. sentada en los sillones de nuestro pueblo
propio! Nos agria.mos en vez de amarnos. Nos
encela.mos en vez de abrir vía. juntps. Nos queremo~ como por entre la reja. de una prisión.
¡ En verda.d que es tiempo de a.ca.bar! ¡Ya Julián del Casal acabó, joven y triste. Quedan
sus versos. La América. lo quiere, por fino y
por sincero, Las mujeres lo lloran.
JOSÉ MARTÍ

*
LOS SALTIMBANQUIS
Cuando la. compa.í'iia de opereta de Scogna.miglio, una. de las mejores que ha.o recorrido el
mundo en los últimos tiempos, nos dió á conocer la. hermosa partitura de Ga.nne, representa.da por primera vez en Pa.ris el 30 de diciembre de 1899, obtuvo uno de los más fra.ncos y
ruidosos éxitos. Aquella. compañia., modelo en
su género, presentaba siempre la.s obras con
una. corrección admirable, y el persona.] era más
que suficiente para. hacer de cada función un
suceso. En esta vez, no fué, sin emba.rgo, solamente la hermosura espléndida de la Gattini,
ni la voz deliciosa. de la Perreti, ni la gracia.
inimitable de Bertini, las que cautiva.ron a.l
público: fué la obra. en si misma., -la música.,
sobre todo, que tiene páginas inspira.das. Uno
de los números mejores, sin duda a.lguna, es el
delicad0 vals con que termina. el primer a.cto,
una melodia lenta y voluptuosa., repetida una.
y otra. vez por el coro:
C'est l'a.mour qui console le pa.uvre monde...
La opereta. ha. sido &lt;tradita&gt; y arreglada. al
género infino por Alberto Mlchel y Castellanos Haa.f, za.rzuelógrafos audaces é impeniten•
tPs. capaces de poner en ta.ngos y couplets la.
Divina Comedia ó la Tetralogía. de Wagner. Y
la bella. música. se ha vuelto á oír, a.unque dislocada. y surcida á un diálogo y á una acción
impropias é inadecuadas, ha vuelto á ser gusta.da. nuevamente.
En este número publica.mos el hermoso va.Is,
pa.ra piano, de la. famosa opereta, Creemos que
será blen recibido por nuest ras lectoras.

103

EL MUNDO ILUSTRADO

BELLEZAS DE GUADALAJARA

Sríta, Mercedes Monteros, con 6.800 votos.

Srita, Gladys Praetorius, que obtuvo segundo lugar ( con 970.315 votos)
Mencionamos en nuestro número anterior l os
brillantes resultados obtenidos por el concurso de
simpatía iniciado por el «Jalisco Times&gt; entre las
señoritas de Guadalajara.
Engalanamos nuestro artículo anterior con los
retratos de la Srita. Paz Cortina, vencedora en el
torneo, y el de la Srita. Anna Clarck una de las rep resentantes de la colonia americana que obtuvo
más votos.
Publicamos ahora cuatro retratos más, de las
Sritas. Gladys Paetorius. quien por mucho tiemp o ocupó el primer lugar en el concurso, y que
en la prueba final obtuvo el segnndo con muy
cerca de un millón de votos¡ Mac Warren, que
obtuvo ochenta y nueve mil trescientos votos¡
Antonia Casillas, cuarenta y tres mil cuarenta y
cinco votos, y Mercedes Monteros, seis mil ochocientos.
Los retratos que publicamos muest ran hasta
dónde estuvieron justos los miembros d el jurado
al conceder los premios á las señoritas retratadas,
pues, aunqu e el concurso no fué de belleza, ya hicimos mensión en nuestro número pasado del refrán que dice que el rostro es el espejo del alma,
y á juzgar por esto las a lmas de las premiadas deben ser muy bellas y acreedoras á la simpatía y
p opularidad que mostraron por la votación en
uno de los concursos más reñidos de que se tiene n oticia en nuestro país, donde, como se record ar á, no tuvo eco el concurso abierto en los Estados Unidos para designará la mu jer más hermosa del mundo.
Las vencedoras en el torneo tapatío deben estar
orgullosas d e su triunfo obtenido en bu ena lid y
contra competidoras muy d ignas d e premios todas ellas.
Muy merecida fama tien e Jalisco, y especial mente en su capital, por la belleza y simpatía de

sus mujeres, y el número de diez y nueve premios
que ha parecido excesivo á algunos, no es sino
mny justificado, y aún quizás escaso, en la Perla
de Occidente, que no sin razón fué llamada por
los españoles Nueva Galicia por lo azul de su cielo, por la fragancia de su s flores, por la belleza, la
gracia y el garbo de sus mujeres.
Y si en vez de ser 19, se hubiera multiplicado
por mil el número de premio también hubiera
sido justificado, pues solo la circunstancia de que
el jurado tuvo que limitarse á un recuento hizo
posible que se d~cidiera á adjudicar premios á
determinadas señoritas, que de haberlo dejado á
su elección, la tarea hubiera sido punto menos
que imposible, pues todas y cada una de las bellas tapatías es acreedora á premios y recompensas como la que se disputaban en el concurso.

Sríta. Antonia Casillas, 99 lugar, con
43,045 votos.

o
Consejos útiles.
Cuando encontremos á una persona de nuestra
amistad, acompañada de otra que no lo sea, haremos de manera que nuestro saludo las incluya á
las dos.
Toca siempre á las señoras autorizar con una
mirada el saludo de los caballeros de su amistad
y á los superiores el de los inferiores.
'
No saludemos nunca desde lejos á ninguna persona con quien no tengamos una íntima confianza.

•••

La palabra del justo es plata pura, y el corazón
de los malvados plomo vil.
En l a multitud de palabras abunda el pecado¡
el que modera sus labios es prudentísimo.
Desconfía siempre de los que prometen mucho,
p orque el que desea cumplir s u palabra, promete
con reserva.

Sríta llfo~ Warren, í9 u.gar, con 89,300 votos,

v:¡

�104

EL MUNDO ILUSTRADO

105

EL MUNDO ILUS't'RADO

LA FIESTA DEL CARMEN
El día. diez y seis del presente se celebró, como en años anteriores, la fiesta. dedica.da á la
Madre de Cristo, en su advocación del Monte
Carmelo. La. fiesta se dividió en dos partes:
una religiosa, celebra.da en el interior de los
templos, dedicados á la dicha imagen, y la. otra
, profa.na en las plazas y calles adyacentes á los
mismos.
Cuenta. en esta. ciudad la Virgen del Carmen
con uno de los templos más hermosos y elegantes en su ornamentación interior y más armoniosos en estructura general. Hace algunos
ai'íos se amplió el templo, y con ese motivo se
le hizo una fachada. nueva y se le decoró á todo
costo el interior. La. fachada. es severa y airosa.,
de cantera. talla.da.; respond!l en su composición
á las tres naves de que consta el templo; en su
parte alta. central está rematada por un reloj
encuadrado én sobrio marco.
El decorado interior es también sobrio á la
vez que elegante y costoso. Sobre la piedra. labrada se dibuja.ron guías de flores y follajes de
oro sobre fondo café, color característico de los
devotos del Carmen.
El decora.do de la cúpula es muy hermoso, siguiendo el orden génera.l de ornamentación está formado por guías de flores encuadradas
en marcos de los colores~citados. El artístico
decorado había sufrido algunos deterioros por
la. acción del tiempo, y recientemente fué reparado, habiéndole devuelto el brillo que la
humedad y el polvo le habían hecho perder, y
el día de la fiesta. presentaba un aspecto brillante y deslumbrador.
El altar mayor es de mármol blanco y estaba
adornado con mucho gusto, con cirios y flores.
Las imponentes y espléndidas ceremonias
que ordena. el rito católico en sus fiestas fue ron celebra.das en el Carmen por los sacerdotes encarga.dos del templo. Este presentaba un
aspecto verdadera.mente deslumbrador. Los rayos del sol que penetraban por las ventanas,
inundaban de luz el interior del templo é iban
á reflejarse en los dará.dos ornamentos de cornisas y columa.s, así como en las vestiduras de
los oficiantes.
Los cirios y los foC\os de luz eléctrica. adornaban é iluminaban los altares; el humo de los
incensarios se elevaba. en blancas y azuladas
nubes, y el severo canto de los sacerdotes y del
coro, daba. una majestad solemne á la ceremonia. é invitaba. al recogimiento y á la. oración.
La misa solemne terminó al medió dia, y por
la tarde hubo una fastuosa. procesión en el in-

Ecos de las Fiestas del 4 y 14 de. Julio

Fiestas del Carmen.- Inlerior de la Iglesia.

terior del templo, durante la cual se repitieron
las escenas de 1a mailana..
Mientras se desarrollaban estas escenas en el
interior, en el exterior había una. verbena que,
aunque ha perdido mucho de su antigua animación y esplendor, fué muy bulliciosa y entutusia.sta.; por la noche la iluminación de los
puestos y de algunas casas de la. vecindad, y la
afluencia. de una gran cantidad de personas que
iban á descansar de los trabajos del día, hicieron que la animación alcanzara mayor grado.

En San Angel hay un antiguo y hermoso
templo dedicado á la Virgen del Carmelo, y en
la ciudad se han celebrado con entusiasmo desde hace muchos años las ferias de julio en honor de la Virgen.
Este afio las fiestas han sido tan animadas
como los anteriores; el programa se inició
el día diez y seis con una verbena. popular. Además de esto habrá exposición de flores y frutos,
kermesses en la plaza. de San Jacinto y bailes
en los salones del palacio municipal.

La hermosa ciudad, famosa por sus jardines
y sus huertas, preseuta durante el mes actual

un aspecto :nuy hermoso; las flores de colores
vi vfsimos, por lo adelantado de la. estación y
llenas de perfumes, debidos á la exuberancia
del suelo, llenan el ambiente de olores y colores, y salen por entre las rejas de los jardines

En sns ediciones pasadas se ha estado
ocupando «El Mundo Ilustrado&gt; de las neg·ociaciones cerveceras que expenden sus
productos en esta ciudad .Y que tomaron
parte en las fiestas celebradas en los primeros días del presente mes por las colonias
americana y francesa. De propósito se había reservado el hablar al iíltimo, .r en lug·ar especial, de la Cen &lt;'cerfa Cuanhtemoc
que ocupa un puesto distinguido entre las
establecidas en la Hepública.
La cervecería se ha distinguido siempre
por su participación en las fiestas nacionales, tanto mexicanas como ele las colonias
extranjeras; en las fiestas q uc se celebran
en julio, la fiesta nal.!ional de la colonia americana, la ele la frnncesa .r otras kcrmesses
con q ne las cole nias residentes entre nosotros celebran los ani rnrsal'i o ele sus fochas
gloriosas, como el ocho ele ~epticmbre en la
entusiastr. r bulliciosa fiesta ele Covadonga;
el veinte del mismo mes en la tiesta del aniversario de la colonia italiana, ,\' las fiestas
de los vascos .r de otros extran.1eros; en todas ellas figura la Ce1Tccr1fa Uuauhtemoc
presentando artísticas instalacione~, y sobre
todo, sus espléndidas cc1Tez,Ls.
En las fiestas del Club Hípico ::\lilitar, á
las que concurre el scíior Presidente de la
República, .v en las firstas de carácter privado, rs siempre llamada ,v preferida.
Son bien conocida: las marcas que elabora la Ce1Tecería parn que tengamos que hacer un elogio de ellas ; la rEstrclla&gt; es mu,v
popular .r es consumida en graneles cantidades por los conocedores que quieran tomar una cerveza barata .v rica al m.ismo
tiempo; la «Carta Blanca&gt; ha gozado durante muchos años del favor de los tomadores
de cerveza clara .r limpia, .r en todos los
análisis que se han hecho de ella ha mostrado su superioridad; la &lt;Bohem.ia,» el
máximun de la limpieza en cervezas claras,
preferida en todas las reuniones donde ha_y
damas; la &lt;Salvator,» obscura, preferida por
los tomadores de cartas alemanas ele las orillas del Rin.
La «Saturno&gt; es la última creación de la

En la fiesta del 14 de Julio.

Cerrncería, y en el poco tiempo que lleva
en el mercado ,ra se ha hecho ac1·eedora á
un puesto prefer&lt;'nte entre las colonias extranjeras, sobre todo, en la norteamericana
en la que es muy popular.
Ahora la fábrica se prepara á lanzar su
cei'\'eza ele barril, la que muy pronto estará
á disposición de los buenos tomadores en
todos los expendios ele bebidas de la ciudad.
Estamos ,ya acostumbrados á que cada marca nueva, puesta al servicio del público por
la Cervecería Cuauhtemoc, sea un éxito para la compaíiía y una delicia para los tomadores, y no nos extrañará que esto se repita á la presentación de la cerveza de barril,
á la que desde luego auguramos~_un consumo sólo igualado por el que han~alcanzado
las otras marcas de la casa.
"'"

A la entrada del templo.

como invitando á los paseantes á llevar una
como recuerdo. Las frutas están en su mejor
época; las peras de San Angel, de fama reconocida, los duraznos, las manzanas, todas las frutas del tiempo y de la región harán la delicia
de los concurrentes á las fiestas con que San
Angel agasajará á su Santa. Patrona.
De allí nace el entusiasmo por las fiestas dél
Oarmen; en nuestra ciudad significan una devota manifestación en honor de la Madre del
Oarmelo; en San Angel son un hermosísimo
pretexto para un paseo por el campo, para una
serie de kermes,es, bailes, partidas al aire libre
y otras diversiones que dejan muy gratos recuerdos del presente mes.

Y es que esos éxitos tienen una razón de
·er: la elaboración de todas las ce1Tezas fabricadas en la Cervecería Cuauhtemoc de
Monterrey es extremadamente cuidada y
además de que los elementos que entran en
ella son de primera calidad, malta de Bohemia y lúpulo escogido, durante toda la elaboración son manejados con suma limpieza
:v sometidos á todas las operaciones que
puedan asegurar al consumidor no sólo la
pureza ·ino la asepcia más perfecta.
La elaboración se hace en aparatos de
los últimos modelos usados en los países
productores de cerveza; el líquido es conservado cubierto y libre del contacto del
aire; las botellas son lavadas escrupulosamente, y una vez que la cerveza ha sido
embotellada, es sometida á la operación de
·la pasteurización, en la que se
le somete á la acción esterilizadora del calor JT una presión
de dos atmósferas. Después de
esta operación la cerveza está
lista para Yiajar por todo el mundo, sometida á cualquier cambio
de temperatura y durante un
tiempo indefinido.
·X·
·lf ·lf

Estas son las cualidades que
hacen que el público consuma en
grnn cantidad y de preferencia
las cen ezas Cuauhtemoc, .V las
que han hecho que el _prestigio
obtenido por la fábrica desde los
primero años de su fundación,
no sólo se hayan mantenido por
tantos años, sino que ha.ra aumentado sin cesar. Hay que ad,·ertir que la fábrica, correspond ienclo á esta decidida protección
del público, se esfuerza con un
tacto exquisito porque cada marca nueva que presenta sea superior á las anteriores ó veng·a :i
satisfacer una necesidad expresada por leos onsumidores.

o
La manzana de Newton.
El Profesor .-¿Qué idea tuvo Newton cuando
vió una manzana que caía sobre su cabeza ?
El alumno.-Alegrarse de que no fuera una
t eja.

-Quisi era un cors et ¡:ara mi esposa.
- ¿De qué número ?
-Para mí es número tres.

La plaza del Carmen, hoy plaza de la Conc ordía, durante la verbena.
Saboreando la fámosa cerveza Cuauhtemoc.

�107

EL MUNDO ILUSTRADO

Et 11roxno rr,usT1u no

106

UNA FIESTA DE ARTE CLASICO
J\u&lt;li&lt;:iór, priva&lt;la ' " el C om,1trvatorlo

El lunes úlUmo se efectuó en el teatro del
Conservatorio ~acional de Música, una selecta
audición privada, de los alumnos del plantel.
En el programa figuraban trozos de música
clásica muv hermosos, y las pocas personas que
asistieron á la fiesta, conocedores todos, disfrutaron de un rato inolvidable de deleite artistlco.
Se inició la audición con el cuarteto de
Haydn, ejecutado por los alumnos de la· clase
de Mú3ica de Cámara, .Juan Loman, Rodolfo
Martínez, Juan Arévalo y Rafael Brisefü). Los
cuatro aires del cuarteto, el Allegro, el Ada·
gio, el Minuetto y el Flnale, fueron ejecutados
con maestría por los educandos, valiéndoles el
primer triunfo de la noche.
A casi todos los demás números correspondieron otros tantos triunfos, pues los ejecutantes se mostraron dignos del nombre de profesores más que el de alumpos. Hubo, entre las
piezas escogidas para el programa, algunas que
son verdaderamente de prueba para los eje-

E l Teatro del Conservatorio, durante la audición.

Inauguración de un teatro en Mixcoac

Grupo de ejecutantes.

El lunes último se efectuó en :M:ixcoac la
fiesta inaugu~al de un teatro construido por
los señores Serralde, en la avenida Cu a.u htemor..
Las invitaciones para la arUstica. fiesta. fueron repartidas entre las familias dist.i11guidas
de Mlxcoac, Tacuoaya, los pueblos vecinos, y
algunas de esta ciudad, y el amplio ralón del
nuevo centro de reuniones se vió lleno por una
conc urrencia formada por las citadas familias.
Los propietarios del teatro invitaron para
apadrinar el acto á la señora Virl{iuia FAbregas y á su esposo señor Cardona, quienes aceptaron la invit.ación y patrocinaron la fiesta.
El programa de la función de apertura fué
muy variado; se compuso de una divertida serie de vistas cinematográficas, que fué muy
del agrado de los concurrentes, y la representación de la petit-pieza "Por un beso" desempei'.iada por la señora Fábregas, que lucia la condecoración de las Palmas Académicas, concedida recientemente por el gobierno francés á
nuestra compatriota; el senor Cardona y Antonio Cervantlls, quienes fueron muy aplaudidos
por el selecto púolico, al que tuvieron en constante hilaridad por los chistes de la. pieza y
su intencionada interpretación.
Terminada la fiesta teatral, los señores Serralde invitaron á un número reducido de los
más distinguidos concurrentes á un lunchchampagne que fué servido en el comedor de
la casa de los anfitriones, que se halla anexa
al teatro.
La señora Fábregas presidió la reunión, á la
que se dió el carácter de intima, y durante la
cual se hicieron votos por el feliz éxito de la
mejora inaugurada y sus animosos fundadores.

cutantes y que están eriza.das de dificultades
que fueron vencidas, si no con maestría, si con
una facilidad en la que se not6 una asidua de•
dicación y un estudio constante. Entre ellas
citaremos el Preludio y el PensamientodeOtono, para violln, de Patrick Delany; la Tarantela de Saint Saenz, para flauta y clarinete; El
&lt;Meine Lick ist grun&gt; de Bra.hms, la Fantasía
de Holmes para clarinete; la Marcha de los
Enanos y otras tantas, que sería dificil menclo•
nar las más difíciles.
La fiesta, como casi todas las que organiza
nuestro primer plantel musical, dejará un grato recuerdo en los asistentes, lus que tendrán
en ese recuerdo mucho que aprender por parte
de los alumnos, y mucho de que sentirse orgullosos por parte de los profesores, quienes dedicaron especial cuidado y asidua dedicación
para el éxito de la prueba. Sus desvelos han
sido premiados con el éxito más lisonjero y de
ello deben congratularse.
Ilustramos estas lines con dos fotografías tomadas durante la audición, las que debemos á
la bondad de los directores del plantel que consintieron en permitirnos tomarlas á pesar del
carácter privado que tenla la audición; en una
se ve el aspecto del salón del teatro y el otro es
un grupo de ejecutantes.

*

G-RüPO D[ l'í.ltt1BROS DtL CLUB

1¡¡

1

IL BAMQUtTE Vt ANIVtR5ARIQ

LA CoPA

OFRECIDA P-óR LA 1
S_,ty\ 'f\O/''U'.RO RUBIO _Df Pi/\Z.,

La concurrencia á la- fiesta ín::iuJural en Mixcoac,

El Domingo diez y nueve de los corrientes,
celebró el «Junior Club&gt; de México el segundo
aniversario de su fundación con un banquete
efectuado en los salones del mismo Club en el
colegio de Mascarones de esta ciudad.
El Club fué fundado hace dos anos por el padre Crevelli, quien perseguía la Idea de despertar el gusto por los ejercicios atléticos entre los estudiantes del citado colegio que, en
su mayoría, pertenecen á las más distinguidas
familias de nuestra sociedad. El éxito o~tenido por el fundador fué muy satisfactorio, pues
al celebrar el Club el primer aniversario de su
fundación, contaba con más de cien socios distribuidos en diversos grupos, según la clase de
deporte á que se hablan dedicado de preteren-

cia; se hablan orga,nizado teams
de tenis, base-ball, gimnástica,
etc., los que dieron una anima.
da é interesante exhibición en
la fiesta con que celebrarc,n su
primer a.ni versario.
A principios del presente año
fué nombrado director del Club
el padre C. M. Heredia, y desde
que se hizo cargo de la a¡;-rupaci6n ha trabajado activamente
por su progreso, logrando gran
éxito en sus trabajos; se han
creado nuevos grupos deportivos
y se han organizado fiestas que
se celebran con regularidad los domingos.
lla habido un pic-nic, una corrida de toros,
un concurso de tirar la cuerda y otras varias
fiestas atléticas, además de los juegos de basc ball que se juegan los domingos.
El primero de abril último el Club celebró
sus juego olímpicos que fueron un verdadero
acontecimiento deporti vo.
El progreso de la agrupación ha sido tan notable y los trabajos de su director tan activos,
que han llegado á conocimiento de la Sra. Dona Carmen Romero Rubio de Dlaz, esposa del
set'ior Presidente de la República, quien ha
mostrado mucho interés en los adelantos del
Club deportivo, hasta el punto de haber ofrecido una artlstlca. copa de plata para que sea

disputada por los miem bros del grupo que se
dedica al juego de base-ball. Indudablemente
que el obsequio, tan to por su valor artístico,
como por su procedencia, será un gran estímulo para los jugadores, quienes harán grandes
esfuerzos por ganarla y conservarla con orgullo,
como un recuerdo ne su distinguida donante.
El Sr. Lic. D. R'l.fa.el Dondé hizo donación
al CI ub de un «stand&gt; apropia.do para juegos
atléticos, que se está construyendo junto á
una de las glorietas del paseo de la Reforma,
cerca de Chapultepec.

Publicamos una fotografía de los miembros
del Club en un grupo con su director; la mesa
del banquete de aniversario celebrado el domingo último y dos fotografías del hermoso
trofeo ofrecido por la señora Romaro Rubio de
Díaz.
La copa es muy hermosa. Fué hecha en Europa, está primorosamente cincelada y ostenta
en relieve una alegoría de los juegos ollmpicos
de Grecia. En la parte superior tiene una inscripción: «Carmen R. R. de Díaz,&gt; al Junior
Club,&gt; y está enc~rrada en un primoroso estuche.

�..
EL MUNDO ILUSTRADO

108

Los esposos Sánchez Navarro después de firmar
el acta de matrimonio.

La señorita. Peón lucia un rico traje de piel
de seda adornado con ti nisimos encajes y valiosas joyas.
Los desposa.dos penetraron al templo á los
acordes de la marcha
nupcial de Lohengrin
ejecutada por una espléndida orquesta. A pad rioaron el acto el señor Don Carlos Sánchez
Navarro y la señora
Guadalupe La.porta de
Peón, y la velación el
señor Jesús Fon:;eca y
la seí'lora Dol1a Maria
Mart!nez de la Torre de
Sánchez Navarro.
Por la tarde se efectuó la ceremonia del enlace civil en la casa de
la familia de la desposada; siendo testigos de
ella el señor Don Guillermo de Lanrla y Escandón, Gobernador del
Distrito Federal, El se•
ñor Don Rafael Lucio,
el señor Lic. Don Luis
Graja.les, el sei'íor Ingeniero Don Luis Fernández Castelló. el sefior
D. Carlos Alvarez Rul,
el señor Don Luis Esca.lante, el señor Don
Eu ,taquio Campomanes y el sei'íor Don Rafael Zamacona.
Terminada la ceremoni:i., se sirvió á los invi•
tados un lunch Champa.gne.
Los desposa.dos reci
bieron de sus numero
sas amistades artísticos
y va 1i o sos obsequios,
as! como los votos por
su eterna felicidad, á
los cuaie.s adjuntamos
el nuestro.

El Matrimonio Peón-Sánchez Navarro

LISTA DE OBSEQUIOS:

En nuestra anterior edición noticiamos el
enlace de la señorita Guadalupe Peón y Laporta. con el señor Don Carlos Sánchez Navarro,
efectuado el jueves diez y seis de los corrientes. Por la premura. del tiempo no :.coil'pañamos nuestra. nota con las fotogra.ffas que publicamos hoy, tomadas después de la ceremonia.
Fué ésta muy suntuosa; todo el templo, el
de Santa Erigida., había sido convertido en un
hermoso jardín de ti.ores blancas sobre un fondo de sedas del mismo color.
Dijimos, y ahora lo repetimos, que la concurrencia fué muy selecta., como era de esperarse,
dadas las relaciones con que cuentan los despo•
sa.dos y sus distinguidas familias.

Sefior Juan Lla.medo, precioso aderezo de perlas y brilla.ntf.ls; sefiora Luisa Laporta. de Lla.medo, &lt;pendantif&gt; de brillantes; sefiora Luisa
Lla.medo de Fonseca., prendedor de brillantes
y perlas; señor J . Fonseca, juego completo de
plata para tocador; señora Guadalupe L. de
Peón, " pendantif" de perlas y brillantes; señor Carlos Sáochez Navarro jr., un brillante
solitario y un aderezo de perlas; el señor Carlos Sánchez Navarro, padre, reloj extraplano de
oro; señora Emilla García de Cuevas, tibores
de cristal cortado y plata dorada; señora Dolores M. de Fernández, jarrón de Sévres; señor
Don Guillermo de Landa y Escandón y señora
Sofía Osio de Landa, artístico reloj de bronce,
para mesa; señora Consolación García Lascuráin de Murguía, frascos tocador, cristal y plata; señor Luis Cuevas y familia, jarrones plata

La misa de velación.

y cristal; sefior Manuel Struck y señora, juego
de saleros de plata; sefior Carlos Alvarez, Rul
y se!iora Guadalupe Escalante dEJ Alvares
Rul, licoreras de cristal y plata; señor Gustavo
Scheibe, estatua de bronce; se!ioraGuadalupe
O,io Saaz, juego de té de China; señor J. Lozano Echeverría, abanico de Carey; se!iora María Sanz de Cervantes, fistól de brillantes para
corbata; sefior José Luis Cuevas bombonera de
plata; seilor Librado Lozano, juego de té de
porcelana de China, y otros muchos regalos
que no pudimos a.notar.
Por la noche salieron los desposados para
Nueva Yo1k, donde piensan hacer su viaje de
bodas por algunos mesees.

109

EL MUNDO ILUSTRADO

UNO DE LOS OR \DORES.

r

~,

~
...

ENLACE MENDIZABAL-ESCUDERO
En la capilla del Señor de Santa Teresa, se efectuó el sábado 18 la ceremonia religiosa del matri•
monio de la señorita María Mendizábal con el se·
ñor Néstor Escudero.

LA TRIBUNA DE HONOR
A la izquierda del sei'íor Presidente, que ocnpa. el centro de la plataforma, se vé al sei'íor
Ministro de Relaciones, Lic. Ignacio Mariscal,
y al señor Ministro de la Guerra, General Manuel González Co.,ío

Sr. Néstor Escudero.
El pequeño templo estaba hermosamente tapiza.
do de blanco y adornado con flores del mismo co·
lor en gran profusión. Las distinguidas amistades
de los contrayentes llenaron la capilla, formando
un conjunto deslumbrador por los brillantes trajes de las damas y los correctos de los caballeros.
Durante la misa de velación tocó una orquesta
selectas piezas apropiadas á la ceremonia. Al ter·
minar ésta, los desposados recibieron las felicita·
ciones de sus amistades, las cuales fueron acompañadas de ricos presentes como recuerdo del
acontecimiento.

El sefior General Díaz acostumbra ir personalmente á colocar todos los años su corona eu
el M:-.usoleo de Juárez. A. su derecha le acompa!ia el Lic. Benito Juárez, hijo del Benemérito.

Sra. María Mendizábal de Escudero.
La tribuna en San Fernando,

La com itiva llega á San Fernando.

�110

EL MU-N"DO ILUSTRADO

JUAREZ

EL MUNDO ILUSTRADO

111

Las Aguas de Xochirnilco.

•

.A.fio por afio, durante las dos últimas décadas, se ha celebrado con públicas manifestaciones el aniversario del día, luctuoso para la.
patria., en qu~ se extinguió ca.si súbita.mente
la. existencia de J uárez, y el amor del pueblo
cubre de flores el suntuoso mausoleo que guarda. los restos del patricio.
Treinta y seis año~ hace de aquella fecha.
Y en estos siete lustros, los odios politicos que
en aquella época dividieron á los mexicanos y
los arroja.ron unos contra. otros en luchas íratricidias, sangrientas y terribles, se han extinguido ya.. Las voces que se a.Izan, de tiempo en
tiempo, con destemplanza., pretendiendo abrir
nuevamente el surco, ao hallan eco. La república. está firmemente cimentada. en los principios
que con tanto tezóa, con tanta fe, coa tanta. fir.
meza defendiera Juárez y las nuevas generaciones bao a.prendidoá amar la libertad, al mismo
tiempo que han a.prendido á amar la patria,
porque bao aprendido á amar las instituciones,
conquistadas á costa de torrentes de sangre y
de sacrificios heroicos,. y base de nuestra. prosperidad y del bienestar nacional.
y el culto á Juárez se hace menos sectario,
para trocarse en más sincero, más profundo,
más firme, como que no surge de un fanatismo
ciego, sino que nace de una. convicción.
Porque si en los primeros tiempos del triunfo
definitivo de la República, cuando Ju.árez, después de las tremendas luchas de la. Reforma y
de la. intervención, había ejercido el poder en
relativa calma, fué no sólamente discutido,
si no rudamente a tacado, desconocido, iaj u riado
y burla.do por una. prensa. libre, que él, en su
grandeza., no deseaba. combatir siao "con la.
prensa.;" si, cuando toda.vía. calientes sus cenizas pudo ser ernarnecida. su memoria., hoy su
figura. de coloso se destaca vigorosamente y
hasta. los más escépticos, los indiferentes y los
eternos censores, reconocen sus grandes virtudes; su excelso patriotismo, su inquebrantable
fe en los destinos de la. República, que no flaqueó jamás; ni en los momentos en que la ad-

Fin de la butería donde se han instalado las bombas en la Noria.

Veracruz Inundado.-Fotografías tomadas durante la inundaci6n que ocurrió en ese puerto
hace pocos dlas, y que llamó mucho la atención.

Tersidad y la infiJencia. le dejaban solo, como á
Moisés, en medio del desierto.
Precisa.mente en uno de esos encarniza.dos
a.taques hechos á su memoria., nació la. idea. de
la. peregrinación anual á su sepulcro.
A los agrios a.ta.q ues de alguien que soñaba.
aún con una. reacción imposible; se debió este
despertar del sentimiento público, adormecido
en los primeros afios de paz y de reposo. Se declaró el 18 de julio día de luto nacioaa.l, y desde entonces el Presidente de la. República, dando un ejemplo dt: civismo, acude él también á
la tumba del patricio, llevando su homenaje
persona.!, que, entonces, significa. su adhesión y
su amor á las instituciones libres de las que
Juárez hizo su bandera.
Este año, la. ma.nifestación pública. no ha. sido
menos imponente.

~

GO~tCSION
Mis mejores poemas son los Que nunca he escrito;
algo de mi ha quedado si~mpre en mi corazón ....
Y cuando yo que.ria sujetar lo Infinito
en las redes doradas de una bella canción,
mi espíritu volaba, cual viajero proscrito,
hacia el mira je mágico de una nueva expresión .. . .
Y en ti verso limado sólo latfa un grito
que era un eco apagado de una gran emoción.
Nadie por mis dolientes y vagas poesías
podrá sospechar nunca cómo fué algunos días
éste mi corazón que el polvo ha de comer ....
Y como al retorcer alguna rim1 extraña,
todo el dolor del Mundo palpitaba en mi entraña,
como un hijo maldito que nunca ha de nacer ...
ANDRES GONZALEZ BLANCO.

Madrid, 1908.

El dep6sito en los manantiales de Nativitas.

El problema. de la. dotación de agua. potable para la ciudad en c¡¡,n.
tlda.d suficiente para. las necesidades de la. misma., está resuelto, ó al
menos en vfas de solución y muy cerca de ella..
Las magnas obras de captación y conducción de las a.guas de los hermosos cojos&gt; ele Nativitas y la. Noria, que han sido admira.das y elogia.das por todos los que las han visto, están á punto de terminarse, y tanto
así, que la ciudad ha estado disfrutando de sus beneficios durante la. últi·
ma semana..
El monumental acueducto que conduce las aguas de Xochimilco á
los depósitos de Cha.pultepec, está termina.do y listo, y á pesar de las
predicciones pesimistas que se han hecho circular durante los últimos
días, funciona. de una. ma.aera. satisfactoria.
Para. na.die es un secreto que la. dotación de agua. de la. ciudad es rr,uy
escasa., y que las pocas aguas llegan en un esta.do tal, que en ciertas épocas del añ0, como la presente, están muy lejos de poder llamarse potables;
por lo tanto, se ha.cía. sentir la. necesidad urgente de remediar este mal.
.A. ella tendieron las primeras medidas dicta.das por la J unta de Provisión
de .A.guas, y para ello se unió, de una. manera provisional, el acueducto á
la alberca de Cha.pultepec, con el objeto de hacer llegar una. parte de
las a.guas á la ciudad lo más pronto posible.
El fausto acontecimiento, digno de ser recordado con regocijo por
todos los habitantes de la. ciudad, se efectuó el lunes de la. semana. que
termina hoy, dla. en que se abrió la. última. compuerta. del acueducto,
junto á Chapultepec, y se dió paso á las a.guas hasta la alberca. De allí
fueron enviadas por los conductos acostumbra.dos á México, que desde ese
dla. cuenta., por primera vez, con un caudal de aguas perfectamente potables, aunque toda.vía. poco abundante.
Una vez que estén terminadas y en uso las obras en su totalidad, la
ciudad de México contará con un caudal de agua. pura. y en magnífico esta.do sanitario, más abundante que el que disfruta. actualmente cualquiera. ciudad del mundo, en relación con el número de sus habitantes.
Publicamos varios grabados que representa.o los manantiales y el
lugar donde se han insta.la.do las bombas.

Tu y Yo.

MR. JOHN WORTH KERY.

Candidf!io dem6crata para Vicepresidente de_los
Estados Unidos .

Siempre el sereno azul de tu pupila
S!empre la luz que tu mirar destella,
Como en la. eterna inmensidad tranquila.
El brillo misterioso de una estrella..
Siempre la. sombra. triste de la. duda,
Siempre el afán de mi insaciable em_pefio,
Como en la. noche tenebrosa y muda.
El fantasma. fatídico de un suei'io.
FRANCISCO S. PICHARDO,

Ha sido tan sangrienta mi porfia
que hizo estéril su cruento sacrificio;
pues siempre que arranqué de su alma un vicio
arranque de mi pecho una alegria.
FRANCISCO S. PICl-iARDO.

*

La Noria,

��114

EL MUNDO ILUSTRADO:=.

115

EL llfilNDO ILUSTRADO

T.íc. P oh/r, Macedo (reelecto.)

H ermosa pintura del Padre Carrasco, qlle será ofrecida á la
Sra. Romero R11bio de Díaz p or el "J!lnníor Cfob."

PINTORES DE MUJERES
Qué a.grada.ble sería visitar los salones de exposición, con el programa preciso, según el
gusto individual de ca.da. uno, de no prestar
atención sino á tal ó cual categoría de cuadros.
Se consagraría. uno hoy, por ejemplo, á los
pa.isajes; mañana á los cuadros de género; otro
día. á los retratos; así la excursión no seria fa..
tigosa y resultaría tal vez más agradable. En
toda exposición son de rigor los retratos de
mujeres, y, como un retrato de mujer es siempre infinitamente más atrayente que un retrato de hombre, todo el mundo está de acuerdo
en este punto, resulta. que aquéllos tendrían
siempre la preferencia. Descartando la cuestión
de arte, se puede a.firmar que no hay retrato
de mujer que esté enteramente desprovisto de
encanto. Que el modelo sea célebre ó desconocido; que se trate de una mujer de teatro, una
escritora, de una dama distinguida, de cualquiera. mujer, en fin, llama poderosamente la
atención y parece destacarse vigorosa.mente y
llena de i.rracia, del conjunto de cuadros que la
rodean. Entre el observador perspicaz y el modelo, se establece muy pronto una especie de
intimidad que, por superficial que sea, atrae y
retiene. Se incliua uno ante el rostro descono•
cido, se le estudia; se trata de penetrar el misterio que se oculta detrás de los ojos, se evoca
el timbre de la voz que modulan esos labios,
nada hay, en suma. que cautive más ... . . .
y en estos últimos tiempos, se ha hecho del
retira.to femeoi no un género especial que ha creado la fortuna de unos cuantos elegidos, y que
constituye el sueño dorado de t0dos los que aspiran á conquistar renombre y dinero-m:1s del
último que del primero.
Precisamente en estos momentos, la critica
examina y estudia, aquilata. y diseca las obras
flamantes, salidas de los estudios frecuentados
por las mujeres más á la moda en París. Los
buenos ret.ratos de este año son, al decir de los
crítir.os, má.s numerosos que en aflos anteriores. Los pintores á la moda se han disputado
el favor feraenino, que sigoitica oro, con más
ardor que nunca. Y en la lista de los lienzos
favoritos figi;ran las firmas de Boldini, de Ha·
rris Brown, de Laszlo, deJules Cayron, de Ele111,, Mosticker Lavergne, de Ernest o Da.urent,
dP Antonio de la Gándara, etc.
Laszlo, al decir de la critica. se ro uestra. ahora
más clásico más imperso1Jal. en el retrat o de la
princesa Luisa de Ba.t t1:nberg, que acaba de t erminar y que se ·considera. como una de sus
obras maestras. Es un lienzo de exquisita. fact ura, lleno de gracia arist ocrática , sin a.manera.miento, que parece uno de esos retratos de Gains-

Líe. R oberto N úñez (reelecto.)

El célebre violinista Wílly Burmester.

borough cuya seducción crece con el tiempo.
El retrato de mada.me P. es un pastel magnifico de Elena Mosticker LavergnP.. Se &lt;siente&gt; el parecido. Hay, en efecto, retratos cuyo
parecido se revela por tan vigorosos y llenos de
vida que son. La vida está alll, est remecida,
en esos ojos entreabiertos. en el pliegue de esa
boq uita, en el modela.do fino y suave del cuello,
de los hombros, de los brazos, en la «pose&gt; lánguida, que ya no es una pose, sino un reposo
elegante de todo el ser ... .. .
Los retratos de llarris Brown se caracterizan
por la elegancia de la pose, casi majestuosa., y
por la sev1:ridad de la dra.perie. La figura se
destaca. con un vigor desusado a.hora, pero que
es uno de los mayores encantos de ciertos cuadros del siglo XVIII. No ca.bti duda que Jules
Cayron es el más parisiense de los piot ores de
París, y que sus lienzos están empapados de
esa gracia. exquisita. que no se encuentra. en
ninguna. otra parte.
Ante estos lienzos, que reproducimos en una
página especial, ha. desfilado todo Paris, que
rei:oge no sólamente impresiones de arte, sino
t ambién el &lt;ba.va.rda.6e&gt; frívolo de toda reunión mundana.

00
WILL Y BURMESTER
El R&lt;ly c1,1 "iolir,.

La promesa. no puede ser más halagadora.; se
nos a.segura que dentro de poco tiempo, quizás
demasiado poco, tendremos entre nosotros á
Burmester, al gran ejecutante que es considerado por ahora, según las criticas de la prensa,
como el rey de los violinistas y el más notable
de los que hacen vibrar las cuatro cuerdas del
sublime instrumento.
Indudablemente ante esta promesa , que no
~omos los primeros en comunicar al pú blico,
habrán sentido todos los amantes de lo bello
esa sensación indefinible de que "va á suceder
algo." Y va á suceder tanto, y ese tanto se resume en pocas palabras: vamos á tener entre
nosotros y á oír durante tres conciertos, al
hombre que tiene la fama de ser el mejor violinista del mundo.
Willy Burmester, para muchos indudablemente que este nombre no que'rrá decir na.da;
pero los que están al tanto del movimiento d~i
arte musical en el mundo, saben lo que á nosot ros nos dicen los muchos recortes de periódi ·
cos q ue nos hau llegado como precursores de la
visita del gra.u violinbta.
Los que lo conocen dicen que no es fácil hacer su biografía.; no lo dudamos, nunca ha sido
fácil hacer la biografía. de un artista.; nos dicen
que es "pa.ga.ninista, " que es "romántico,''

que es "clásico;" y que toda.vía. es algo más; las
t res palabras que se han emplea.do generalmente para clasificará !os violinistas, no son bast antes para hablar de Burmester, él comprende las tres designaciones, y es aún más que las
tres. es ...... Burmester.
¡,Y qué es Burmester? pronto lo sabremos,
ya viene y entonces podremos saber qué significa un artista que es á la vez paga.ninista, romántico, clásico y algo más.
Burmester es de raza de artistas. Su padre
fué un not.able violinista. de Hamburgo, y el
niño, desde sus primeros años, se educó en un
ambiente de arte, que á la. edad de siete ai'ios lo
había convertido en una promesa que está.cumplida con creses . .A la eda.d mencionada. dió su
primer concierto, llamando la atención de cuantos lo oyeron. Muchas proposicionesse hicieron
al padre para que dejara al lliño convertirse en
&lt;niño prodigio,&gt; y exhibirse en teatros y ferias;
pero el padre, que comprendla que la promesa.
que se iniciaba en tan temprana edad había.de
convertirse en una. realidad verdadera.mente
a.sombrosa., no quiso aceptar ninguna oferta y
continuó la educación musical de su hijo,
quien, después de grandes trabajos, llegó á
Helsingfors, donde, solo, se formó hasta. llegará
la enorme altura que ocupa act ualmente en el
mundo de la música.
Además de violinista., es B urmester un gimnasta notable y un distinguido "sportman."
Gran cazador, es siempre húesped en las grandes cacerías organizadas por el príncipe heredero de Alemania. Es dueño de un hermoso
yate que t oma parte año por año en las rega.t.as de Kiel. Sus caballerizas están bien llenas
de ejemplares de carrera. que han ganado buenos premios en las reuniones de Baden Baden,
di rígidos en varias ocasiones por su propietario.
La esgrima y el pugi!ato son dos de sus deportes favori tos, y el segundo de ellos es usado por él como un calmante de la excitación
nerviosa que le producen sus conciertos. Gracias á estos ejercicios ha adquirido una enorme fuerza. física que le da. una gran resistencia
como ejecutante, y Je hace pasar sin sentir las
enormes fatigas de una temporada. de conciert os, t 1oniendo en cuenta que algunas veces tiene que darlos durant e cuatro días seguidos
diariamente en diferentes ciudade~.
En la nuestra se propone dar sólamente tres
conciertos en compañía del pianista Steffaniai.
La ligura del violinista es elegante y simpática., y lla sido motivo de un cuad ro de uu célebre piut.or ale mán; n uestros lectores podrán
disfrutar de ese cuadro por una copia de él hecha por nuestro paisano el notable pintor J uan
Pacheco, copia que se exhibe de una manera
a rtística en uno de los apara.dores de la casa
Mosler.

L ic. Francisco M . de Olag !líbel
( electo p or primera vez.)

Publicamos en este número los retratos de ocho
diputados propietarios, electos para el próximo
Congreso d e la Unión.
E l Sr. Lic. Pablo Macedo, uno de los economistas más distinguidos de México, es, además, direc·
tor d e la E scuela Nacional de Jurisprudencia, y
está en relación con muchas de las más grandes
empresas d el país.
El Sr. Lic. Roberto Núñez, también muy distin·
guido economist a, es Subsecretario de Hacienda.
El Sr. Dr. Manuel F l or es, orador y escritor brillantísimo, es Secretario del Consejo de Educación
y redactor de «El Mundo Ilustrado.&gt;
El Sr . Lic. D. José Romero ha desempeñado
puest os importantes en el cuerpo diplomático me xicano y ha rep resentado á nuestro país en congresos y convenciones. P ertenece á varias asociaciones cintíficas nacionales y extranjeras.
E l Sr. Andrés Sánchez Juárez, nieto d el Benemérit o, es un distinguido hombre de negocios.

L ic. José Romero (reelecto.)

S r. A ndrés Sánch ~z Juárez (reelecto.)

• **
Los diputados electos por primera vez son:
Lic. Francisco M. d e Olaguíbel , actualmente
agente d el Ministerio Público; es un literato d e
bien sentad a reputació n, cu yas producciones ha
publicad o est e semanario.
Lic. Ricardo R. Guzmán, actualmente Secretario
d el Gobierno del Distrito, abogad o hábil, auto ridad en d erech o administrativo.
.
E l Sr. Guillermo Fitzmau r ice, Mayor en receso,
hizo su carrera militar desde cabo, tomando part e en la revolución de Tuxtepec. Ha desempeña·
d o diversas comisiones en el ramo d e guer ra Y últimamente era visitador de Hacienda en Veracruz.

Líe. Rícard'.:l R . G!lzmán ( electo p or
primera_vez,)

Sr. Mayor Guillermo F itzma!lrice
( electo por primera vez.J.,.

�116

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

-Acabaremos de visitar la capilla,- respondo, fastidiado por esta insistencia.
Entre las tumbas, en las estat uas y los grupos alegóricos, siempre ese mármol frío. A.qui,
cerca, el Pudor, con la cara cubierta con un
velo; más allá la Fuerza, la Temperancia, la
Gloria, la Educación, el A.mor F i lial-alegorías
vacías y pomposas, sin ninguna idea.- La última es la Desilusión; un hombra que trata, por
medio de un supremo esfuerzo, de desligarse de
una malla tupida que le envuelve por completo. Singular desenlace de la vida, !in singular
de todas las sublimidades, de todas las pasióne,, de todos los amores. La desilusión-y aún
más tal vez ... . . .
-Porqué no tiene medallón esta tumba? pregunté al guia.
No me oyó ó no llegó á comprenderme, porque empieza á decir de nuern:
-El Cristo muerto . .. .
-Veamos el altar mayor-digo-absteniéndome de contestar.
Si; la última tumba de la derecha, no tiene
medallón. Faltia la efiigie de la noble princesa
que está entierrada en ella, y que también era
joven. El medallón está liso, vacío, en blanco,
tal como si se hubiera borrado la imagen. Y
esto le da un aspecto tan triste como el retrato
de Martino Faliero cubierto con un velo negro
en la sala ducal de Venecia. El altar mayor es
sobrio, severo. Sobre la pared del fondo, en la
parte alta, hay un cuadro, una Virgen de la
Piedad, pálida y descolorida, que sostiene en
sus rodillas el cuerpo lívido de Cristo.
La pintura está ajada, obscura, sombría; una
rata ha hecho un agujero en el costado de Cristo. En la parte baja, formando parte del altar
mayor, se yergue un gran grupo de mármol, que
representa el descendimlen!-o deJ esús: siempre
el mismo asunto en todas partes.
- He aquí, dice con aire triunfal el guardián,
retirándose algunos pasos, he aquí el Cristo
muerto.
Se halla al pie del altar, á la izquierda. Sobre un amplio pedestal está tendido un colchón
de mármol: sobre este lecho helado y fúnebre
reposa el Cristo muerto. Tiene la talla de un
hombre-de un hombre vigoroso y fuerte en la
plenitud de la vida -Descansa extendido, abandonado, los pies rigidos y unidos, las rodillas
ligeramente flexionadas, el pecho levantado, el
cuello adelgazado, la cabeza sostenida por cojines é inclinada al lado derecho, las manos
juntas. Los cabellos en desorden, como empapados por el sudor de la agonía. Los ojos entreabiértos, y en lo&amp; párpados parecen titilar aún
las últimas lágrimas, las más dolorosas. Sobre
el colchón, arrojados en un desorden artistlco,
todos los atributos de la Pasión : los clavos, la
corona de espinas, la esooaja empapada en hiel,
el martillo. En el pedestal, abajo de los cojines, está grabada la. inscripción : "Joseph Sammartino. Neap, fecit, 1753." Y nada más.~
decir, no hay algo más, sobre este bello cuerpo
quebrantado, una piedad religiosa echó un sudario de pliegues ligeros y traasparentes, que
vela sin ocultar, que no disimula la herida sino la esfuma, que no cubre la dolorosa herida,
pero la suaviza Sobre un cuerpo de mármol,
que parece de carne, hay un sudario de mármol que la mano se ve tentada de levantar.
Nada !alta, pues, á esta creación artística; tiene el sentimiento que hace palpitar la piedra,
turbando nuestro corazón; tiene la audacia del
creador que rompe con todas las reglas; tiene

EL CRISTO MUERTO
LEYENDA.

La capilla es glacial, pavimento de mármol,
paredes de mármol, tumbas de mármol, estatuas de mármol-de un mármol sombrío, cuyo
tinte 1mfermlzo y húmedo le viene del t iempo
({Ue ha paf.ado sobre él, del Sol que le ha faltado de la p/\lida claridad que penetra por las
ventanas. No hay un sólo ornamento de oro;
n i lámparas vot,ivas, ni fl?res;_ e~ su lugar hay
frisos, volutas, mosaicos, 1~scnpc10nes, pallJ?-a.s,
a rabescos capiteles de 01edra blanca, g ns ó
negra,-pero sólamente de piedra.
Todo es glacial, tranquilo, serenamente sepulcral. En otras iglesias se siente la voz d~l
sacerdote que oficia, la débil cl_arldad de l_os _cirios el retintia de las campamllas; el churido
de una silla, el humo azul del iacienso que da
vida y movimiento· aqui no hay sacedote, los
cirios están apagad'os, las sillas no existen, las
campanillas están mudas y el inc~enso n~ arde;
aquí la plegaria no es una mamfestamón ar-

diente de la fe · muere y se detiene en los labios helados; es'to no es una iglesia: es un sepulcro.
-¿Quiere usted ver al Cristo muerto't me
preguta el sacristán con tono suplicante.
Esta voz humana y vulgar me _hace estremecer. Sin embargo, me habla también de muerte.
-Veamo'l primero la capilla, respondo en voz
baja sintiendo casi vergüenza de hablar.
Los que reposan aquí, tranquilos é inmóviles,
, con los brazos cruzados sobre el corazón, son
m iembros de las familias más nobles: grandes
de España.· dos veces principes; dos veces duques; tres ~eces condes; cinco ó seis veces marqueses. Sobre la puerta de entrada está la tumba de un antiguo caballero que fué á las cruzadas: herido durante un combate, se le creyó
muerto y se le levantó para sepultarlo; pero saliendo repentinamente de su desmayo, saltó
del féretro, lleno de valor, y dispersó y descon-

certó á un grupo de enemigos. Por todas partes hay tumbas. Por todas partes p~mposas
inscripciones latinas, en las que el sent1m10nto
y el pesar se ocultan bajo la monotonia co~vencional del elogio. Sólamente los números tienen
una significación melancólica: la vida no es
larga en las casas nobles. Las señoritas mueren
pronto así como los caballeros. Cada tumba
tiene una estatua de quien está enterrado en
ella,ó cuando menos un medallón en el 9ue están dibujados en . relieve, perfil~s dehrados,
rasgos altivos y vahentes, ondulac10nes !ll.armóreas de cabelleras sueltas. En las falJ?-1l1as de
vieja prosapia, la belleza pura es tradi~iooaluna belleza formada más de expresión que
de plástica. Cada tumba tiene su estatua, cada
tumba tiene su medallón.
-¿Quiere usted ver al Cristo muerto? repite
el guardián.

117

La hermosa y distinguida actriz Virginia Fábregas ha recibido como un honor muy especial, reservado á muy pocos extranjeros, las Palmas Académicas, que le fueron impuestas en la
fiesta de los franceses que se efectuó en el
Teatro de San Andrés.

la factura de una forma elevada, exquisita, pura. Este cadáver vivía poco tiempo antes, se
retorcía en las angustias de una espantosa agonia, joven y robusto, se revelaba ante el martirio, se revP.laba ante la muerte. Esto no era
un desfallecimiento, no era una debilidad¡· su
carne no quería morir, su cuerpo se resist a á
la muerte. Bajo los pliegues de la tela, la cabeza tiene un aspecto aterrador, la frente tersa
está llena de pensamientos; los ojos lloran una
tortura física, pero los labios entreabiertos tienen dibujada uaa sonrisa vaga que se asemeja
á una esperanza. Es verdad, el dolor pasó del
cuerpo al alma; es verdad, el alma está afligida,
pero no hay en ella desesperación, no hay desolación . . .. El alma, como los labios, ha bebido
hiel; la amargura está endulzada por una gota
de alegría Este Cristo expresa un dolor supremo y al mismo tiempo una suprema esperanza·
el misterio de esta cabeza uivina es tan pode'.
roso, la admiración por esta maravillosa obra
de arte es tan profunda, la piedad por ese bello
cadáver es tan grande, que el pensador estremecido se hunde en reflexiones, el artista queda
deslumbrado, y el creyente se inclina, llorando, sobre esos pies laxos, cubriéndolos de lágrimas y de besos.
Debe haber sido un alma de artista muy especial la del escultor que dió al arte este' ·Cristo
muerto." En su obra puso toda su alma-una
~lma que encerraba dos amores perfectamente
1~ual~s: uno por una mujer, el otro por el arte.
El primero fué desgraciado y atrozmente amargo. -qnicamente el que ha conocido los desgarramientos de un sufrimiento semejante 1 puede
~acer pasar al mármol inanimado toda la poes1a _de ese sufrimiento; únicamente el que ha
vivido enmedio de las lágrimas, en la miseria
en la exaltación de un sentimiento solitario
apasionado, puede traducir en el mármol la angustia sombría y solitaria de este Cristo. El escultor ha sabido, ha sentido-ha sabido lo que
es el suplicio sutil que roe como una sierra

y

El maestro Federico Chueca, Compositor español,
muerto el 20 de Junio.

inexorable; la tristeza gris, monótona, en la que
todo se ve como ceniza, donde todo es disgusto,
todo es nausea; el pesar vasto y leato como un
río de !!\grimas; la desolación ardiente y tumultuosa parecida á un torrente que arrastra.
todo á su paso.
El que hizo est,e Cristo, ha desfallecido de
amor, ha sufrido y llorado; ha ama.do y un estremecimieato mortal ha recorrido su cuerpo·
ha amado y una convulsión espantosa ha que'.
brantado su vida; ha amado y no ha conocido
la alegría, la esperanza, el placer; ha amado y
ha coasumido su existencia. en la cruel voluptuo~idad de la desesperación. Unicamente el
que haya amado, sería capaz de creer este Cristo muerto; únicamente el que sufra con arrobamiento y con una alegría puuzante,habrá podido
poner en una estatua toda la epopeya del dolor. Cad~ !l'olpe de cincel que talló, que rompió,
que acarició y modeló el mármol, era una palab!a, una. queja, un gemido, un grito, un estallido funoso de ese amor. La pasión del hombre vivo creó la Pasión del Cristo muerto.
Y ~e.ello surgió uaa alma de artista que imprimió su carácter á una pobre maestra del
arte.

.. ..... .. ...... ················ ......... .

-¿.Por qué oo tiene retrato esta tumba? pregunté de nuevo al salir de la iglesia, mientras
que el guardían hacia sonar sus llaves.
-El escultor no tuvo tiempo de acabarla ....
- ?,,Que escultor?
-¡;:,ammartlno.
-Ah!
- . . Murió antes de acabarla. Se le encontró
una noche, en una calle sombría, con un pufial
en el pecho.

... ········· ·· ····· ... ... .
-&lt;;Jómo ha debido de as~~~j~;~~: -~~ · ·1~~ · ~~~

gust1as de la agonía, la cabeza del escultor
muerto á la del ' 'Cristo muerto!"
MATILDE SERAO.

�1:ilt MUNDO iLUSTRADÓ

118

1i9

ll1L MUNDO Il,ÚSTP.Abú

CUARTO CONCURSO SEMANARIO
DE

"EL MUNDO ILUSTRADO"
L as soluciones &lt;leben remitir. e á "El -~"Iundo Ilustrado,'' departamento de concursos, dentro de los 15 días siguientes á la pu blicaci6n
d(' este núme1·0, y el resultado se publicará el domingo siguiente.

L as letl'as sig·uientes han si&lt;lo recortadas &lt;le diversos anuncios
contenidos en este número.
Pam tomar parte en el concu1·so hay que señalar el anuncio :í
que corresponde cada una de ellas.
A&lt;lemás, ha.r que formar una ó más frases, únicamente con esas
letms, de manera que cada frase las contenga todas ~' no conteng-a
una sola letra más.
Se darán tr es premios á las tres soluciones más exactas é ing;eniosas.

Los premios serán:
Unos anteojos de teatro para señora.
Un artístico tintero.
Un estuche ele tocador.

•

uze
CRl&lt;Cil/PINC
ETISYoFRG1\NOANaEn N
000000000000000000000000000000000000000000000000000
RESULTADO DEL PRIMER CONCURSO
LO S

PREMIOS

Los concursos semanarios han t enido un éxito
que supera á l o que habíamos esperado. El gran
número de respuestas que hemos obtenido demuestran el interés conque nuestros subscriptores han
visto estos concursos.
Ha sido labor extremadamente difícil la de discernir entre las numerosas soluciones que recibimos á la c uestió n propuesta en el primer concurso. Es posible que nuestra decisión no sea enteramente justa; pero estamos ciertos de haber discernido con toda buena fe. Nuestros lectores juzgarán por sí mismos si hemos estado poco acertados
6 no.
La cuestión propuesta en el primer concurso
era, conforme á las bases publicadas en el número
de S de julio: ~Revisar escrupulosamente los a visos contenidos en ese número y formar con palabras tomadas de ellos, sea un p ensamiento, un
proverbio. una cuarteta, ya sea original .6 de autor conocido.&gt; El pensamiento 6 proverbio no d ebe
tener menos de treinta palabras que deben ser
tomadas, así como las de la cuarteta, de distintos
anuncios, de manera que no haya dos del mismo.&gt;
Los tres premios se otorgarían á .los autores de
las soluciones más acertadas é ingeniosas.
Después de revisar escrupulosamente las solu-

ciones recibidas en los quince d ías siguientes á
la publicación de las bases, creemos que las soluciones que mejor satisfacen l as condiciones requeridas, son las siguientes:

** *
«En casa hay una joya que no vale para otros,
porque no es de oro ni maravíllosa; esta prenda
significa un capital inmen.~o en los íntimos dolores:
el retrato de una madre.&gt;
E sta solución vino firmada por la Srita. Emilia Laredo, cuya dirección es: se~unda de Morelos
núm. 19, Saltillo.-A disposición de esta señorita
queda el p ortamon edas ofrecido.
4

•

•

¡¡¡F.ibricantcs y c:&gt;merciantes de lodo género de
mercancías!!!
El aviso ilustrado hace obtener repataci6n rápida, segara, sin retardos. Suaviza, disimula, disipa
los disgustos íntimos, frecuentes de la competencia.
¡¡¡Esfuerza maravillosa para hacer capital!!!
E sta ingeniosa solución nos fué enviada por el
Sr. F. H. H errera, d e Lerma, á cu ya disposición
ponemos el segundo de los premios ofrecidos.

* **
«Es iítil conservar al &lt;Mando Ilustrado,&gt; porque, en verdad, en la prensa de la República, es lo
mejor y más perfecto por szz novedad constante; y
tiene completo éxito, insuperable y excepcional.&gt;

Tiene de ingenioso esta solución, que el autor
formó la expresión «Mundo Ilustrado,&gt; no del título d el periódico, sino de los anuncios primero
y segundo de la primera página. El firmante de la
solución es el Sr. Manuel Fernández, de Coatepec, Veracruz, á quien se adjudica el tercero d e
los premios anunciados, ó sea el alfiler de corbata.
Sírvanse estas personas indicarnos si se entregan los premios á representantes suyos, 6 si se les
envían por correo ó express.

•

**
Aparte de estas soluciones, recibimos ot ras dignas d e especial mención, como las siguientes:

«El ideal cicatriza y disipa los neg ros dolores de
la vida, hace deliciosos nuestros días, con él todo
desaparece y retorna la juventud y la belleza brillantes como el sol.»
&lt;El placer puro es el elíxir de la vida que conserva la sailud y la higiene de la mente; mientras que
el dolor es el t6xico para el vigor y la juventud.&gt;

**•
De Pompeia Mesalina
Y Claudio desde Cleteas
Explican que con grajeas
Puede curarse Adelina.
Y otras cuya reproducción sería muy larga.

0000OO00000OO00GOO0000000OO0000000000OO00000OO00OO0

JLA (Q)fIENSTIVA
Novela original por Alberto Chabrol.
(CONTINÚA.)

e

ON qué vehemencia decía que
hubiera deseado asistirá los
funerales del e pobre señor&gt;...
per0 al bajar del tren se causó una entorsis del pie ..... .
y sus reumas complicaron el
mal. Entonces se dijo que
más valla detenerse un día en los Angles á su
regreso hacia París ....
-¿Y dónde te juntarás de nuevo con mi primo? ..... .
Yo hacia esta pregunta con el corazón martilleándome, como si fuera de las que deciden
de la felicidad ó de la desgracia.
Merlín no se preocupa por ella, coge con la
punta de su cuchara un pedazo de azúcar que
no había disuelto su taza y lo machaca con delicia. antes de responderme:
-¡Ohi el se!ior tendrá que caminar aún una

semana, y, á Dios gracias! porque de aquí á entonces no me faltará que hacer! una limpia general! sacudir cort inas y tapices, y al fin; Jo
más fastidioso de t odo, buscar una cocinera.
- ¡Ah! ¿buscas una cocinera?-dije yo parando la oreja.
-¡Si, la que nos sirvió por espacio de tres
a!ios se casa con el dependiente de la carnicería .. . .. , Yo le tengo mala voluntad porque tiene un carácter endiablado! .... Pero aun así no
la reemplazaré de hoy á mañana: la colocación
no es muy solicitada á causa de que no hay
"sisa;" se hace aquí tan poca cocina !. .... . El
señor no come en casa más que cuando está
acatarrado-tres veces durante el invierno, á
lo más.
Al hablar así Merlin, poseído por su asunto,
olvida su respeto á las categorías y se sienta en
un extremo de la mesa, tomando un tono confidencial para decirnos:
-Después de todo, Jo que nos convendría serla una muchacha á quien yo haría al oficio;
en fuerza de visitar los hornos, he llegado á
darme cuenta del juego de cocina .... - Yo la
formarla fácilmente, y después ella sola sabría
ir por el buen camino, lo prometo!
Rosina hace· observar.
-Una muchacha al servicio de un soltero! ...

Merlin alza los hombros antes de contestar.
- La casa es muy tranquila .... Eugenia cuando se despidió me dijo que durante sus tres
años quizás no habla oído más de tres palabras
del sel'ior, por eso estaba yo pensando en traer
á mi sobrina,-ya la conoces, la Mion de los
Bégudes,-pero su promet ido ha rPgresado del
servicio y parece que tiene prisa por casarse.
Por esta razón es necesario que busque qu,en
ocupe el lugar de Mion .... ,
De repente me levanto de un salto y grito:
-¡No busques! es inútil, yo tengo á tu cocinera.
Merlin y mi nodriza me miran estupefactos.
Yo sigo:
-Mion ó Miette, ¿qué más da á mi primo? y
yo soy tu sobrina también, tu sobrina de leche,
¿verdad? .... enton&lt;.Jes por qué razón no me habias de enviar como cocinera á París? ....
Merlin, sin aliento y olvidando el "vos" y el
"señorita, " tartamudea:
-Llevarte!, llevarte como cocinera á París? ...
Mi nodriza suelta la carcaiada detrás. de su
delantal:
-Pero, si serás tonto i, no sabes cómo ei, de
chanclsta!
[CONTINUARÁ ]

La Dulcería de EI Globo"
11

fN LAS fl(SJAS fRANCfSAS
~n las fiestas que anualmente cell:'bra la Colo01a Francesa de México, para conmemorar la
gloriosa tom3: de la _Ba.stilla, no falta alguna
nota sobresaliente digna de esas festividades
tan populares ya.
En la kermesse que se efectuó enel Tívolidel
Ellseo, los días 12 y 14 del actual , habo muchas
novedades dignas de mención; mucha alegria
orden y entusiasmo. Los puestos llamaron 1i
atención en alto grado y no debemos dejar pasar desapercibido el que la afamada y aristocrática dulcería y pastelería de " El Globo,"
presentó en la verbena francesa.
El Sr. y la Sra. Tenconi, due!ios de la referi•
da. y acre&lt;'litada dulcería, se conquistaron un
lugar prominente entre los demás puestos por
el buen gusto y arte que desplegaron para adornar el oue demostrara el progreso y fama de "El
Globo. 11

El citado puesto que formaba un pequefio pero artístico kiosco,se destacaba por sus grupos
de banderas francesas y mexicanas, guirnaldas
de flores naturales y farolitos venecianos pendientes d_el techo, dando un bonito aspecto,
alegre y r1sueíío, completando su elegancia un
l{rupo de simpáticas señoritas empleadas de
''El Globo" que lucían trajes de campesinas
francesas, con falda corta de pafio rojo, mandil
hlanco y 1!1oños de raso negro en la cabeza.
fütassel'iontas responden á los nombres de Elena Cagliabeu , America Volpi, Maria Guadalupe Tor1 es y Josefi na Prieto.
El Sr. y la Sra. Tanconi, con la amabilidad y
fi nura que los caracteriza, atendían también el
puesto, en donde se expendían los ricos d ulces
y finísimos pasteles qut sólo en "Rl Globo" se
encuentran.
"El Globo" posee, en la calle de Nuevo México, la mejor fábrica del mejor género en el ramo de contiteria, dulces tan finos como los franceses y americanos y pastelillos d-&amp; clases t an
finas como no los hay en todo el país.
La d uleería. y pastelería de "El Globo," la más

antigua y acreditada de la República 1 tiene su
despacho principal en la esquina de Jas calles
de San Francisco y Coliseo Nuevo. y una Sucursal en la calle del Coliseo Viejo. Ambos despachos, que son atendidos por amables y entendidas sel'i~ri~as, son ~aracterísticos de una elegancia sm igual. Rema en ellos el aseo y limpieza
comoletos.
'·E_l Globo" está preparando algunas reformas importantes en su establecimiento principal, que seguramente llamará la atención y
será el centro de reuniones familiares más elegante, al estilo de los parisienses. Se construirá
un salón para té y refrescos en donde se podrá saborear agradablemente los productos de
esa dulce ría.
La_participación qne tomó la dulcería y pastelena de ''El Globo" en las fiestas francesas
fué muy distinguida, por laque los se!Iores Ten:
coni, que gozan de tantas simpatías recibieron
n_umerosas fe.licitaciones de su clientela, la principal de México.
Publicamos hoy una fotografia del puesto de
referencia..

�J2 t

EL MUNDO ILUSTRADO

120

.ElL MONDO ILUSTRADO

Crónica de 1a
S

I SIEMPRE es hermoso un ti ero po
tranquilo, mucho
más después de
largos nublados.
A mediados del
presente mes,
gozamos d9 bellos días; las nubes se h a b í a n
alejado quién sabe á qué misterioso viaje; el sol sonreía á las
flores que le contemplaban con amantes y ansiosas miradas de amor, y el cielo azul, limpio
y sereno, parecía decirnos con · insinuante
invitación: «Salid al campo, toda la naturaleza se entrega á la pura alegría de vivir.&gt; Y escucha.Iido esta voz silenciosa, pero irresistible,
las avenidas de los parques, las obscuras y frescas calza.das del bosque con sus altas bóvedas
de sombrías arboledas, vibrantes por el canto
de los pájaros y el inquieto murmullo de las
hojas, se llenaron por grupos de paseantes que,
devotos de la bella é inefable contemplación de
la naturaleza, van al campo, su único templo,
para rendirle el culto de su apasionada admiración.
Y tanto en los elegantes carruajes de finas y
ágiles ruedas, que el sol hace brillar, como en
el modesto coche de alquiler, la multitud se
desborda en los risueños pueblecillos de l0s alrrededores, ávida de aire puro, de sol, y del
perfume agreste y embriagador de las flores del
campo.

*••

,,.__
,

/, l
'

t~
•

1

Sobre la brillante y menuda arena de las calzadas, los altos tacones dejan apenas su ligera
huella, y el poeta soñador que en el banco de
madera rt'.lstica se ha recogido para arrullar su
dorado ensueño, mira con los párpados entrecerrados, el desfile de carruajes y jinetes, con
la misma indiferencia con que el pajarillo, allá,
en las altas ramas de los viejos .í.rboles, desgrana las cristalinas notas de su canto.
Mas de pronto pare:ie salir de aquella contemplación, y su mirada. sigue cou anhelo una
fiua y esbelta silueta femenina que pasa cerca
de él·, la sombrilla de transparente encaje .ha
rozado las ramas de los árboles como el ala,mquieta de uua blauca mariposa, la orilla de su
ligera falda ha besado el,césped que bordea los
jardines ...... El joven soñador se despierta,
parece que acude á la voz de un dueño que le
llama. ... ... así es, en efecto: la belleza, musa
fecunda de la poesía, pasa cou su soberanía
tranquila y serena cerca del artista, su esrlavo
enamorado,, y éste, como el girasol fiel, amante
del astro rey, vuelve su rostro para mirarla en
deliciosa contemplación. Es una rubia bella y
pálida.¡ las doradas trenzas de sus cabellos son
una corona real que parecen fatigarla un tan·
to; los ojos de color violeta hablan de los sueí!os perdidos y del Ideal siempre lejano; sus manos suaves y blancas, parecen flores aprisionada.sen los calados mitones. Nada hay en esa figu-

oda

ra encantadora que desdiga de la armonía general que en ella se admira. Mas á la mirada
inexperta del artista, pueden escaparse mil se·
cretos detalles, que son como el retoque dado
por el pintor á su obra, y que determina tal
vez, el éxito indiscutible de ella.
E'&gt; «La Moda,&gt; con sus hechizos de hada y
sus travesuras de geniecillo, quien ha dicho al
oído de esta linda rubia: «Debes elegir un traje blanco de batista para ir hoy al campo; de
estilo sastre, luciendo la elegante y graciosa
levita, que, confeccionada en tela ligera, prestará á tu talle esbelto los suaves bahnceos de
una flor.&gt; Y en efecto, vedla alll como un lindu
modelo: la falda guarnecida de ricos encajes de
guipure; cinturón calado y blusa de tra~sparente y fino encaje que asoma por el abierto
delantero de la levita adornada 1·,ambié11 de
guipure. Sencillo sombrero de paja, de alas
anchas, cuyo adorno consiste solamente en un
gran lazo blanco de listón liberty y un grupo
de lilas blancas también. Bajo las alas de este

,

EXPE)SIC2l0N MEXIe1\N1\ BN -T RI ESTE

•

gracioso sombrero, aparecen los rubios cabellos
que hoy la Moda, en opulento peinado, hace. ver
más finos, espléndidos y lucientes. Hasta el
pequeí!o pie calzado de tela blanca tiene una
distincióu exquisita y completa el armonioso
conjunto
Y en pos de nuestra rubia, veréis pasar unc1,1
y otra, y muchas más, de distintos rostros y
atavíos; morenas graciosas que aumentan su
belleza con sus colores amigos, el rosa pálido y
el marfil. Otras interesantes siluetas de mujeres pálidas con grandes ojos obscuros que han
elegido discretamen te los colores serios de violeta y verde seco. Más allá veremos rlsueí!as
jóvenes con trajes ligeros de muselina pompadour, delicadas y finas como figurillas de uu
abanico Luis XV.
Ya lo sabes, lectora mía, es «la Moda&gt; lasabia é infat igable conseje1a
del bello sexo, quien con sus
artificios de maga, sabe elegir y combinar los encantos
de la mujer, con las incesantes producciones del arte, para f01 mar con todo este con·
junto una traidora red eu que

'

aprisionará tal vez, á muchos incautos corazones.
Que esa maga poderosa. te ayude á realzar
todos tus atractivos para que á su vez, tú aprisiones en esas redes, el ensueiío sonriente que
escondes en lo más secrec.o de tu pensamiento.

,,

La Modista en Casa
Es muy frecuente entre las señoritas esta pregunta:-&lt;¿Se hace usted su s vestidos?&gt; Y tan fre·
cuente como la pregunta, es esta respuesta: &lt;-No,
amiga mía; es d emasiado trabajo ese: me l os hace
la modista.&gt;
Pues bien, nosotros, que estamos ávidos de que
la Sección de Modas de &lt;El .Mundo Ilustrado&gt; no
deje de llenar ni un solo hueco en los hogares de
nuestras queridas lectoras, vamos con todo gusto
á ayudarlas para facilitar la confección d e trajes
sin recurrir á la modista.
Por una suma insignificante se compra el molde
d e la prenda que se desee, ya sea falda, bata 6 blusa . .Mas como estos patrones no siempre vienen
con las medidas exactas que cada persona necesita1 vamos nosotros á dar una lección explicada de
la manera como debe procederse para acortar ó
agrandar el patró n hasta conseguir que éste quede completamente al tamaño necesario.
Esto lo haremos en varias leccioues, pues , de·
seando cumplir con todas las peticiones que se
sirven hacernos nuestras lectoras, hemos pensado
subdividirlo así.
He aquí, pues, el procedimiento:
Mídase la espalda desde el cuello hasta la cintura, y mídase también el brazo, par tiendo de la
parte de abajo de él hasta el puño. Una vez conseguidas estas m edidas, compáreselas con las del
patrón. ¿Resulta más grande el molde ? Pues entonces es muy sencillo: no hay que hacer sino doblar, por el centro del molde, los centímetros sobrantes, más claro todavía: hacer con ellos una
«alforza&gt; de manera que el patrón quede exactamente del tamaño que lo pidan las medidas.
Y sí, por el contrarío, el patrón resulta pequeño,
córtese por la mitad y colóquese sobre la tela,
abriéndolo hasta que dé el tamaño preciso. E sto
se ve claramente indicado en nuestro grabado número uno.
En el grabado número dos se presenta la man era más económica d e colocar las piezas sobre la
tela, pues por falta d e método se gasta, veces,
doble tela de la que se n ecesita.
Ya daremos á nuestras lectoras otras explicaciones tan útiles como ésta.

a

Albums con vistas y datos esfodísticos.

A iniciativa del museo comercial de Tríeste, y con la valiosa cooperacién de la
fecretaría de Fomento, se abr ió en el citado puerto au stríaco en abril del presente
año una exhibición d e productos naturales é industriales de .México, la cual ha_llamado mucho la atención de las personas que la han visitad o durante varios meses
que lleva de abierta.
,
En los escaparates de la exposición están l os productos científicamente clasificados conforme á las obras de l os autores y naturalistas mexicanos¡ un escaparate
está d edicado especialmente á café; en él hay muestras procedente, de todos los E stados d e la República, cuyos terrenos son apropiados para el cultivo del rico grano.

Tipos mexicanos y piezas de Alfarería de Guadalajara.
Hay dos secciones que han llamado especialmente la atención,
son las que contienen muestras de hule y de guayule y laque esJá dedicada á las ricas y variadas clases de tal::aco que produce
nuestro país. Las fibras textiles ocupan departamento especial
que también ha sido objeto de atención de parte de los concur rentes al museo. Las minas mexicanas enviaron muestras de sus
carbones, los cuales son de muy tuena calidad.
Hay una exhibición de objetos d e la industria indígena, p ropiedad de la señora esposa del cón~ul mexicano en Tríeste, en la
que están todos esos muñecos que se fabrican en Guadalajara y
otr as ciudades de la República, representaudo tipos y escenas de
nuestras costumbres nacionales; hay también artículos de palma
y d e lapidaria fabricados en Puebla.
La exposición de nuestros productos ha sido anunciada y atendida especialmente por el cónsul mexican o, á cuyo cuidad o personal ha sido encomendada. Según los últimos periódicos llegados de Trieste, ha sido visitada diariamente por un gran n úmero
de personas, quienes se han mostrado muy interesadas por los
iroductos que hay en ella.
Por cuenta del museo se han hecho imprimir catálogos de la
exhibición, en los cuales además de dar explicaciones acerca de

Muestrarios de productos vegetales,
Además se exhiben r e producciones artificiales de los racímos y de las, plantas del café
y la historia d e la bebida desde la siembra hasta la m esa.
H ay otro escaparate d edicado á cort ezas y raíces, tanto las que tienen usos medicinales como las qu e aprovechan en las industrias maderera y tintorera. Una sección
especial contiene gomas y resinas, otra mader as de construcción y de ebanistería, y
otra tierras y piedras d e uso en las artes y en la construcción.

~

...

1

OCJ
·-· ·
- _j

PUÑOS

1

---..J,._.

H erbarios y muestras de frutos.

Muestras de fibras.

�EL MUNDO ILUSTRADO

122
los objetos expuestos, se dan datos estadísticos
de la producción natural é industrial de nuestro
país y la exportación que México hace de sus
principales riquezas naturales.
Una vez que se clausure la exposición, se guardará una gran parte de ella para sostener un museo permanente de productos mexicanos, el cual
indudablemente servirá de mucho para estrechar
las relaciones comerciales entre México y Austria,
así como servirá también para hacer que se nos
conozca mejor en una nación que ha estado durante muchos años apartada de nosotros, y con
cuyas relaciones diplomáticas contamos desde hace relativamente poco tiempo.

La Escuela Normal de Artes y Oficios de Toluca
El día seis de los corrientes se celebró la. distribución de premios obtenidos por las alumnas de la. Escuela. Normal de Artes y Oficios de
la ciudad de T0luca. La ceremonia. fuá muy solemne, tanto por su significa.do como por la
magnificencia del programa arregla.do para.
ella.
Presidió el acto la señorita directora óel establecimiento, Dona Ana Luisa Z. de Peralta,
á quien a.compal'ló el seflor Gohernador interino, Lic. Agustin Martfnez de Castro, con la representación del senor General Don Fernando
González, á quien una. ligera indisposición impidió asistir; estuvo presente también el señor
Secretario General de Gobierno Don Carlos
Castillo.
El programa., del que ya dijimos, que fué muy
selecto, fué justa.mente aplaudido por los asistentes á. la fiesta, quienes guardan muy buenos
recuerdos de ella.

MANIOBRAS MILITARES EN OAXACA
Los cuerpos que guarnecen la plaza de Oaxaca,
á las órdenes del señor General Juan A, Hernández, jefe de la zona militar, han hecho últimamente algunos ejercicios y maniobras muy interesantes.
En los últimos días del mes próximo pasado
hicieron un simulacro de guerra en campos cercanos á la ciudad, en el que tomaron parte el primer regimiento de caballería y el octavo batallón
de infantería, fuerzas que forman la guarnición.

123

EL MUNDO ILUSTRADO

Fortín ¡onstruido para ensayar los explosivos.
El simulado hecho de armas presentó fases muy
interesantes, una de las cuales reproduce la fotografía que acompaña estas lineas; desgraciadamente el cielo estaba cubierto y el tiempo en muy
malas condiciones de luz, por lo que no se pudo
lograr más que la fotografía adjunta que fué enviada de Oaxaca especialmente para EL MUNDO
ILUSTRADO.
Los mismos cuerpos han hecho interesantes
pruebas y ejercicios de uso de explosivos, los
cuales han tenido un éxito muy satisfactorio. Se
han erigido construcciones especiales para ser voladas con dinamita y explosivos de composiciones peculiares, los usados por los ejércitos europeos en los trabajo, de destrucción de fortalezas
y atrincheramientos.

Dormitorio.

SR. DON ARISTEO MERCADO,
Acaba de ser reelecto para Gobernador del Estado
de 1lfichoacán, el que por varios años
ha regido.

•

Fuerza de caballería en el campo de manicbras.

La. Escuela Normal fué fundada por el señor
General Don José Vicente Villa.da, durante su
periodo administrativo, del que tan buenos recuerdos guarda el Estadn, el ano de 1893, y en
los quince anos que tiene de establecida ha
prestado muy buenos servicios á la juventud
femenil, pues en ella se han formado muchas

profesoras que act,ualmente ocupan puestos en
las escuelas públicas del EstaJio de México y
de otras entidades de la República.
El establecimiento cuenta con todos los arlelantos de los más moderno.s de su clase. Hay
departamentos destina.dos á todos los grados de
la enseñanza, y amplios jardines y terrenos para el recreo de los párvulos que asist,en á la escuela anexa.

C6mo qued6 el fortín, después de la explosi6n.
Ilustramos estas líneas con algunas fotografías
de esas pruebas, que también fueron remitidas especialmente para nuestro semanario. El tiempo
estuvo en mejores condiciones durante las prue·
bas de explosivos, por lo que podemos publicar
algunas fotografías bien logradas de estas interesantes maniobras.
Tanto durante el simulacro como en las pruebas, los cuerpos citados han mostrado una disciplina notable, una magnífica educación militar y
conocimientos técnicos en el peligroso manejo de
substancias, que df por sí es muy delicado.

•••
Publicamos una fotografía del dormitorio de
la escuela, en eI que se notia, como en todos los
demás departamentos, el mayor aseo y un orden absoluto.
Publicamos también un retrato de la seiiora
directora de la escuela; del senor Gobernador
interino, 1ue presidió el acto, y un grupo de
sei'ioritas profesoras que recibieron premios durante la. ceremonia.

Sr. Lic. Agustín Martínez de Castro,

Posici6n ocupada por la caballerí 1.

Grupo de alumnas tituladas.

Sra. Ana Z . de Peralta, Directora de la Esc11eld
Normal de Toluca.

�•■ •

••
.... ~-.

·······=

• •

•••

•••
• •

_.--:

~

••• f5

•

1

,·

... , . .

FOT. FÉLIX DE PARÍS.-MODES ALPIIONSE.

Elegante sombrero de paja grís. Una ancha banda de list6n liber ty rodea la copa, ,y ésta, ,,a cubierta de grandes plumas blancas de
avestruz.

••
•••

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTUADO
Registrado como artículo d .,,,_ se,.._unda
.,
clase, en 3 de Noviembre dr. 1894.-Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

Año XV Tomo 11

México, 19 de Julio de 1908

Número 3

LA DIGNISIMA SEÑORA DOÑA CARMEN ROMERO RUBIO DE DIAZ HA RECIBIDO. EL JUEVES ULTIMO, LAS SINCERAS Y RESPETUOSAS FELICITACIONES DE LA SOCIEDAD MEXICANA Y LAS BENDICIONES SIN CUENTO DE AQUELLOS QUE DE SUS NOBLES MANOS RECIBEN EL TORRENTE INAGOTABLE DE SUS CARIDADES. SU DIA DE DIAS NO SE HA MARCADO POR NINGUN FESTIVAL, PORQUE LA
DAMA GUARDA AUN EL LUTO EN TODO SU RIGOR: PERO A LA INTIMIDAD DE SU RETIRO HA DE HABER LLEGADO EL HOMENAJE QUE
LA NACION ENTERA RINDE A LA NOBILISIMA SEÑORA QUE ENCARNA TODAS LAS VIRTUDES, TODAS LAS ALTEZAS DEL ALMA FEMEN 1·
NA Y DEL ALMA MEXICANA.
A ESOS HOMENAJES, "EL MUNDO ILUSTRADO" SE HCNRA EN UNIR EL SUYO, MUY RESPETUOSO Y MUY SINCERO.

�EL MÚNDO ILú~'l'RA

70
lD&gt;nriedlC)lflliC):

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO .
-...ax&gt;G&gt;--

OFICINAS PROVISIONALES:

Segunda. de las Da.mas 4. México, D. F. Apl\rtl\_do postal 2.570. -Teléfonos: Erlcsnn, 1476.
Compañía. Telefónica, 471.

--

PRECI OS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Ciudad ........ .... .......... .. ......... S 1.Z'\
En los Estados......... . . .. . . .. .. . .. .. . .. . .. . l fiO
En el Extranjero ,.. .. . ........ , . .. . . .. 2.00
N,ÚMEROS SUELTOS:

En la 0apltal.. .. .. . . . .. .... .. .. .. .. .. SO 3-'\ r.s.
En los Estados.. .. . ........ .. . . .. . .. .. .. $!.áO cs.

Con el vivo deseo c;le corresponder á la
aceptaci6n que han tenido las mejoras introducidas en este semanario, estamos dispuestos á continuar introduciendo nuevos
servicios eD' beneficio de nuestros lectores,
quienes pueden estar seguros de que calla
semana encontrarán alguno que será de utilidad incontestable.
Tenemos ahora el prop6sito de establecer
una secci6n especial de anuncios cortos, en
los cuales se insertarán anuncios pr ofesionales y econ6micos, que formarán un directorio útil. En esa secci6n los su bscriptores que acrediten serlo tendrán derecho á
anunciar sus asuntos profesionales ó de
ocasión, por un precio de un veinte por
ciento más barato que el de tar ifa. Indudablemente que esta concesión tendrá una
&lt;Tran utilidad para todos aquellos que de:een vender ó comprar ocasionalmente alguna cosa, 6 tengan algún otro negocio que
requiera anuncio en corto espacio 6 por un
corto númer o de inserciones.
Este servicio vendrá á ser el complemento de nuestra secci6n de encargos, que, diremos de paso, sigue funcionando con muy
buen éxito. Habíamos pensado que esta
secci6n de encargos tuviera también su espacio reservado en el periódico, con el fin
de que los subscriptores supieran el estado
de los asuntos que nos hubiesen encomendado. Hemos desistido de ello, sin embargo, por que nos ocuparía mucho espacio, y
hemos preferido tratar todos esos asuntos
por correspondencia directa, aun cuando
esto significa para nosotros un gasto más.

o
¡Tendré quien me llore!
El egoísmo humano es desmesurado, y
por consiguiente, dominador. Cada hombre
quisiera para sí toda la riqueza, todo el poder, toda la gloria, toda la felicidad.
Lo que llamamos ambici6n, amor, emulaci6n, y aún mucho de lo que entendemos
por filantropía, no es otra cosa que manifestaciones, á veces ignoradas y á veces solapadas, de nuestro egoísmo.
Todo lo amamos y lo apetecemos á través de nosotros mismos y, en definitirn,
para nuestro propio bien. Si nos sentimos
un poco susceptibles de náusea, adoramos
y predicamos la limpieza; si ~memos la enfermedad, nos lanzamos á cuerpo perdido
en la higiene y en la profilaxis, y á poco
que nos lastime el dolor ajeno, ya nos transformamos en ángeles de consuelo y en
ap6stoles de caridad y del bien.
Para ser un modelo ele bondad y de filan-

tropía, basta tan s6lo un cierto poder de
imaginaci6n y de simpatía que nos permita
representarnos el sufrimiento ajeno como
si fuera pl'opio, y un yo desmesurado ,y absorbente que no tolere ni siquiera la idea
del dolor. En esas condiciones, calmar el
hambre 6 atenuar la desnudez ajenas, impartir consuelo, prestar apoyo, son nece idades personales nuestras que propendemos
á satisfacer para e\'itarnos la repercnsi6n
de las penas del prójimo en nuestro propio
coraz6n y para procurarnos el p lacer &lt;le
sentirnos consolados de aflicciones nuestras,
pr odigando el consuelo á los que sufren.
Así expresado el hecho, parece paradojal
.Y resulta desconsolador. Y sin embargo,
nuestro proceder cotidiano corrobora su
realidad.
No hay labios de madre que no digan
miles de veces esta 6 parecida frase: "No
hagas eso, hijo, porque me haces sufrir.''
Invocar el mal que los demás e pueden
causar á sí mismos por sus extravíos, como
razón y motivo de que cambien demodo de
ser, es frecuente; pero acaso lo es más que
se exijan al homb1·e la virtud, el honor, la
rectitud, no en raz6n de los males que de
olvidarlas pueden llornl' sobre él; sino en
virtud de la deshonra, de la ruina ó de la
verg·üenza de los suyos.
Las madres extremo a suelen deci1·:
"Cuídate, porq ne si te enfermas, me muero
de angu tia;" los padres, más prácticos,
suelen alegar : "No despilfarres porque me
sacrificas y arruinas." Y no s6lo lo dicen,
sino que lo sienten; lamentan, sin eluda, el
mal que se causan sus hijos; pero no hr
mentan meno el que á ellos les causan los
enores y vicios ele su prole.
En la sociedad procedemos lo mismo; .r
con ma,ror raz6n, puesto que en sociedad
no nos amamos tanto los unos rí los otros,
como nos amamos en familia.
A nuestros amigos, correlig·ionarios, asociados, solemos atravesárnosles al paso invocando el mal que pueden hacemos más
que el que pueden causarse. Y muchas veces, aun refiriéndonos al mal ajeno .r tomándolo de pretexto, en realidad pensamos
en el propio.
Este egoísmo humano es más subyugado1·
y más &lt;lesp6tico, como es natural, cuando
se trnta de nuestra vida.
El hombre puede resignarse al estel'colero como Job; al escarnio como Dem6crito;
al holocausto como Ül'isto; pero á la desaparición ir remediable .Y definitiva, á la disolución en la nada, á la extinci6n absoluta,
jamás.
Y como la realidad inexorable no le ofrece otro porvenir que la muerte, el hombre
inventa, fragua, forja subterfugios, f:ing.e
escapatorias, se engríe y encariña con soluciones que, ya que no le clan la irímortalidad efectirn, se la finjan, y que .Ya que le
roban la presa, le dejan entre las garras, la
sombra.
En la idea y la creencia firmes .Y ciegas
en la otra vida: nirvana, metempsicosis,
viaje errabundo á través de los astros, persistencia del espíritu á pesar del aniquilamiento, se ha aferrado el hombre como á
una tabla de salvaci6n para escapar al naufragio en los abismos de la muerte, y pensando en que tiene irremediablemente que
morir, se consuela soñando en resurreccio-·
nes y en nuevas 'Jr eternas existencias.
Y no le basta. Cre,yendo que ha de vi\'ir
realmente otra ú otras vidas más allá de la
tumba, todavía quiere vivir en la tierra en
otra ú otras formas. Y busca y acaba por
encontrar.
Oomte afirma que el hombre que ha
muerto sigue vi,,iendo en el recuerdo de los
demás, y lo que Comte formula como una
verdad dogmática, todos los hombres de tochlS las épocas lo han creído y apetecido.
Vivir, á falta de cosa mejor, en el alma de
los que nos han de suceder en la tierra, es
el anhelo de todos los conquistadores, de

no

F.L MUNDO ILUSTRADO

todos los filántropos, de todos los poetas .v
hasta de muchos criminales. A la gloria la
llam-amos inmortalidad, porque admitimos
que quien conquista gloria sigue viviendo
en la generaciones venidera .
Los grande hombres creen sobrevivir en
las estatuas que se les erigen, en las inscripciones que perpetuan su nomb1·e, en los
pergaminos en q ne se narran sus proezas.
Cuando un hombre ha logrado hacer grabar con buril ele fueg·o su nombre en las
páginas de bronce de la historia, cree haber
chasqueado ,v hecho una jug·arreta á la
muerte.
Pern la inmortalidad está Yedada á los
humildes, y no conformes con ello, los héroes an6nimos .Y los simples mortales han
encontrado la manera de du1·ai· más allá de
la muerte.
-!Tendré quien me llore ! se dicen al
pensar en su desaparici6n, .Y creen que la
pena que deja su ausencia, las lágrimas que
arranca .Y las angustias que provoca, on
una prolong·aci6n ele su vida obscma é ignorada .v encuentran en ello gran consuelo.
Y no piensan en el desmesurado egoísmo
flUe hay en pensar vivir á costa del dolor
de los seres amado ; no reflexionan en que
es cruel anhelar que los demás lloren y penen por nosotros, y q ne es casi ignominioso
desear la infelicidad ajena, la desesperanza
infinita, el vacío incolmable para quienes
nos han prodigado todo su amor r toda su
ternura.
No; más vale que no eamos llorados.
Quien ame verdaderamente, s6lo debe desear dejar tras de sí la felicidad y t!O el dolor y la angustia. Ser llorado no puede ser
dulce ni consolador; debe ser, por el contrario, atormentador .Y desolador. Pidamos
en vida el amor; pero después de la muerte
el olvido.
8610 quien no ha visto morir á un hombre bueno; s6!o &lt;1uien no se ha encontrado
en aquella alcoba, donde ruge el dolor y
donde la clesesperaci6n se agota en epiléptica conn1lsiones; s6lo el que no ha visto
,,iudeces y ol'fandacles, puede querer sel'
llorado.
Si la muerte no fuera tan despiadada, debería, á la rnz que siega una existencia, borrar todo recuerdo doloroso y disipar
todo resabio amargo. Y ya que no lo hace,
procuremos que los nuestros no nos lloren:
11 ue nos olYiden.

..

/

EL HADA DEL JARDIN
Para "El Mando Ilustrado."

La divina Carlota pasa . .. .
Jardín cerrado
es mi espíritu triste. Se abre para ella,
para ella sola. Llega al jardín encantado
y las flores la miran y dicen: ¡Cómo es bella!
Y hay una mariposa que cuenta que es estrella,
y una fuente que canta: ¡Es un canto adorado!
Y un pájaro que al cielo al za dulce querella:
Es ella, dice, el hada, á l a que tant o he amado!

En el jardín obscuro de mi espíritu brota
el lirio melancólico del amor y la vida,
mientras llena de ensueño la divina Carlota
cruza por los senderos enarenados. U na
claridad se difunde . . .. Y por la florecida
senda hay un vago encanto, triste como la luna.
MAN UEL DE LA PARRA.

México, mayo, 908.

71
lo, composiciones poéticas 'f trozos de nuestros
buenos au tores. La velada dejó gratísimosrecuerdos á los q ue asistieron á ella, y constituyó una
nota de arte que perdurará en nuestros anales.

o
U n nuevo Senador por el Distrito Federal
En las elecciones efectuadas el día doce del presente, fué designado para el cargo de Senador
propietario por el Distrito Federal, el señor Doctor Don Manuel Ortega Reyes.
El señor Reyes es originario del Estado de Oaxaca, y es el decano de todos los doctores en medicina de la Repúblioa. Es miembro de la distinguida familia del señor Presidente de la República.

o
Reelección del señor Don Francisco Cañedo
El Estado de Sinaloa efectuó en días pasados
las elecciones para la"renovación del personal que

EJ Sr. Don Santiago Hernández
El día ocho del presente murió el señor Don
Santiago Hernández, superviviente de los que
asistieron á la heroica defensa del castillo de
Chapultepecto, el trece de septiembre de 1847.
E l Sr. Hernández fué u n patriota que dedicó su
vida á la defensa de la patria desde la edad de trece
años, que tomó parte en la defensa de la Acordada. El año siguiente ingresó al Colegio Militar y
peleó, como ya lo dijimos, cont ra l os in vasores.
P erteneció al Colegio hasta el año de 1852, en
el que salió al ejército; retirado de la vida militar, se dedicó al dibujo, siendo un hábil caricaturista. Sus dibujos aparecieron en l os principales
periódicos de caricaturas en los años de setenta y
ochenta.
Sobrevi ven al señor Hernánd ez sus compañeros
de Colegio, el señor Noris, que vive en Torreón,
y el Sr. Arias Caballero, que vive en esta ciudad.

.,~
~·~
lHIOMIE.~AJJIE. A!Rl'IlSl'Il&lt;CO

(,"rupo de cvueztrrenles á la.fiesta de la Villa.

desempeña los puestos públicos de la
Entidad.

El señor Don Fernando Guzmán
ofreció el viernes 10 del actual, en s~
resid encia de la cercana ciudad de
Guadalupe Hid algo, un té en honor
de las artistas Ana María Charles Sofía Sánchez d e Tagle y María L~isa
Valdés y Zepeda.
La fiesta fué una agradabilísima manifestación de arte, en la que cada
u na de las citadas hizo gala de sus
excepcionales dotes. Le señorita Charles es bien conocida en el mundo de
la música para que tengames que decir que ejecutó divinamente en el
piano; pero la presentación de su discíp ula, la niña María Luisa Valdés y
Zepeda, fué una revelación para todos
los asistentes á la fiesta.
La niña, á pesar de su tierna edad
ha manifestado una resol ución firm:
al abandonará su familia en u no de
los Estados de la frontera del Norte
pira seguir á la señorita Charles y es'.
tudiar con ella la manera de dominar
1u d ificultades del piano. Su debut
l e augura una brillante carrera, pues
no obstante que sólo ha vivido unos
pocos meses al lado de su maestra
demostró u n conocimiento poco co'.
mún en una principiante.
La señorita Sánchez de Tagle recitó, con la graciu que ella sabe h acer-

En todo el Estado es estimada en
10 que vale la gestión administrativa
del s~ñor Cañedo, quien ha ocupado
la primera magistratura en los últimos años, Y, por lo tanto, no ha sido
para nadie una sorpresa el que, llegada la oportunidad, todo el pueblo haya designado al probo gobernante para que continúe rigiendo los destinos
del Estado con el acierto que l o ha
hecho hasta ahora.
La reelección del señor Cañedo, por
lo tanto, asegura para Sinaloa la continuación de la tranquilidad de que
ha disfrutado durante la administración actual.

No se hacen confidencias de amor
por confianza, sino únicamente por
hablar del objeto amado.

***
La cortesía cuesta poco, y vale mucho.

***
Devanándose los sesos
Han descubierto los sabios
Que las rosas son los beso~
Escapados de los labios.
Seiior Don Fra11c1sco Caf1edo,

�EL MUNDO ILUSTRADO

72

EL MUNDO ILUSTRADO

El discurso que pronunció el director de
las clases de tropa es reputado como una pieza
oratoria de muy bu en
corte por todos los que
la oyeron; la poesía del
sargento Cázares llamó la
atención por correcta y
atildada, y su compostura en la tribuna fué también motivo de elogios.
Los ejercicios atléticos
ejecutados todos por la
clase de tropa , fueron
dit nos de lucir en cualquier gimnasio, y fueron
muy aplaudidos por los
alumnos de la Escuela
Militar de Aspirantes, á
quienes se invitó especialmente á la ceremonia.
Fiestas de la naturaleza de la que nos ccupa
dejan muy gratos recuerdos y debieran repetirse

J,a Biblioteea Militar

'Telesforo Merodío'
Instrucción y disciplina
de la tropa
En el patio principal
del cuartel que en la Piedad ocupa el décimocuarto batallón se efectuó el
jueves último la fiesta
inaugural de la segunda
Biblioteca Militar.
Los oficiales y la tropa
del batallón tomaron parte en la fiesta, la cual fué
muy lucida. El señor General Eugenio Rascón,
comandante militar del
Distrito, 1 a p r es i d i 6,
acompañado por los jefes
de varios cuerpos de la
guarnición, y el General
Merodio. cuyo nombre
lleva la Biblioteca.
La parte literaria del
programa se compuso de
un discurso del director
de la escuela de ti:opa;
una poesía del sargento
Tito de Cázares y discursos y poesías por
los oficiales del cuerpo, en los que todos se
mostraron dignos de la educadora instalación que se inauguraba.
Tuvo el programa una parte deporti:va
que no fué de menor interés é importancia¡
hubo asaltos de esgrima y lucha; entre ellas
una de Jiu-Jits en la que los soldados se
manifestaron muy hábiles y expertos.
La concurrencia que llenaba el patio pre•
sentaba un brillante aspecto por los entorchados de los uniformes, las sedas de las
damas y los correctos vestidos de los paisanos.
El señor Comandante militar hizo la solemne declaración de quedar inaugurada la
Biblioteca, á la que se dió el nombre del
señor General Merodio como muestra de la
estimación en que el batallón tiene á su _antiguo jefe, y en seguida la tropa entono el
Himno Nacional en coro.

LAS FIESTAS FRANCESAS
La gloriosa fecha de la conmemoración d_e las
libertades del mundo, proclamadas en F,:ancia, el
anivervario de l a toma y destrucción de la Bastilla por el pueblo francés, fué celebrada en este
año por la colonia francesa radicada entre nosotros y por los amantes de las ideas liberales que
la fecha simboliza.
Es bien conocido el entusiasmo que la colonia
francesa muestra en todas sus fiestas, y por lo tanto
no hay que extrañar que estas hayan sido brillantes, ruidosas y llenas de alegría.
Con mucha anticipación el comité encargado de
organizar el programa se dedicó á su tarea, y el
resultado de sus trabajos fué una serie de acontecimientos que harán época cada uno en su carácter.
El primer número de ese programa fueron las
carreras de caballos, diversión que nunca falta en
una fiesta francesa, y que tanto luce en nuestro
clima en este tizmpo, por las limpieza del Sol y
la brillantez de las esplendidas mañanas de este
mes.
Las tribunas del hipódromo de Peralvillo lim•
piadas y arregladas hasta donde fné posible,
abrigaron á una numerosa y elegante concurrencia que en lujosos trenes se empezó á hacer notar en el campo hípico desde las ocho de la mañana.
El adorno con que se ocultó la vetustez de las
tribunas fué muy hermoso; la tribuna central pa·
recía un ramillete de flores coronado en su parte
superior por haces de banderas mexicanas y francesas. Las paredes de la misma estaban tapizadas
de rojo y sobre ese fondo se destacaban los bri ·
llantes vestidos de seda de las damas y los correctos y serios de los caballeros. La concurrencia
fué el principal atractivo de la fiesta, la que más
de concurso hípico fué una selecta reunión social.
El programa de las carreras tenía algunas que
por su distancia y los jockeys que tomaban parte
en ellas habían despertado la atención y el interés de los aficionados á ese deporte, y las esperan-

El .lfúzistro fra ucés y su co111ilii1a z•isilan el hospital.

messe, fiesta característica del catorce de Julio.
Varios de los puestos no estaban aún terminados,
y el público, quizás cansado por la brillante fiesta de la mañana, se abstuvo de concurrirá la iniciación de la feria.

con frecuencia ya que son al mismo tiempo ocasiones para que fe
muestre el espíritu de orden y compostura que domina en nuestro
ejército, y al mismo tiempo promesas de que ese espítu se mantendrá y se aumentará por medio de la
instrucción que se adquiera en
las bibliotecas y e~cuelas que se
funden en los cuarteles.

•
••

Co11curre11ria al frontón , en la fiesta deportiva.

•
Para terminar, los invitados á la fiesta fueron conducidos á
uno de los salones de la planta alta del cuartel donde se sirvió
un dunch champagne.&gt;
Tocios los miembros de la clase de tropa se condujeron durante la fiesta con una corrección que dice muy alto tanto de
su educación militar como de la civil.

•••
Es esta la segunda ceremonia de su clase que se efectúa en
los últimos días, y es seguro que contribuirá grandemente para el mejoramiento y elevación del elemento militar, punto de
mira principal de las atinadas gestiones de la Secretaría de
Guerra desde hace algunos años.
El éxito lisonjero obtenido en la fiesta, la cual fué desempeñada en todos sus números por miembros del batallón, muestra la altura á que ha llegado la educacic6n del soldado.

vez más las simpatías de que goza en el público,
y especialmente entre la colonia francesa.
La señorita María Luisa Debogis, la cantante
francesa que ha hecho las delicias de nuestros
dilettanti en los últimos días, cantó, como ella
sabe hacerlo, es decir con maestría y sentimiento,
un minuete de Martini, L'Air de Louise y París
est au Roí, siendo cariñosamente aplaudida por
el público que llenaba la sala.
La compañía de Comedia Francesa dirigida por
el señor Dhavrol, llevó á la escena «Les Jurons de
Cadillac,&gt; pieza que mantuvo en constante hilaridad á la concurrencia.
Terminó la velada con un acto de gran significación: la imposición de la insignia de las Palmas
Académicas á la señora Fábregas. La artista mexicana ha trabajado con la mejor voluntad en favor
de la colonia francesa de México; sus trabajos han
sido muy apreciados por la corporación, en cuyo favor han sido hechos, la que los hizo pre·
sentes al gobierno francés. Este los tuvo en cuenta, y como recompensa á ellos otorgó á nuestra
compatriota la~Palmas!Académicas, distinción que
sólo tiene como superior la cruz de la Legión de
Honor. El señor Augusto Genin hizo la imposición, la que acompañó con un discurso de elogio
á la recipiente.
La concurrencia que asistió al teatro, lo mismo
que la que asistió á las carreras, fu é muy selecta¡
en el palco diplomático estuvieron representadas
casi todas las naciones amigas de Francia, y el se·
ñor Presidente de la República se dignó presidir
la fiesta.

zas de estos no se vieron defraudadas.
Principió el programa con una carrera militar
entre alumnos de la Escuela Militar de Aspirantes, la cual fué ganada por el alumno Jesús Pérez
quien montaba el caballo Venerson.
'
La gran carrera del día, fué á dos mil cuatrocientos metros para disputar el premio «14 de Julio.&gt; Tomaron parte en ella caballos de pura sangre q~e habían sido sujetos á una preparación
apropiada y que prometían una reñida competenc~a. Así fué, efectivamente, y á pesar de que la
pista estaba llena de lodo y en un estado que dificultaba grandemente las carreras l os caballos hicieron proezas dignas de su fama,' Venció NomdePlume, del Sr. S. Savatarelli, llevando en la silla
al jockey Shea.
La última carrera fué un steeple-chasse en la
que se mostró más que en ninguna otra el estado
desastroso de la pista¡ dos de los corredores fuero.°: arr~~ados al suelo, pero ninguno de ellos sufno lesion que sea digna de tomarse en consideración, y la carrera terminó después de haber despertado gran interés entre el público que llenaba
las tribunas.

•
••
El mismo día, por la tarde, se inició la ker-

El lunes trece el teatro Virginia Fábregas se
engalanó para recibir á
la colonia francesa y á
sus simpatizadores, que
se reunieron en él para
asistir al segundo número del programa de fiestas.
El teatro lucía brillante y hermoso adorno floral compuesto de flores
naturales en todo el salón
y artificiales en el palco
destinado al señor Presidente de la República y
sus acompañantes.
El programa de la velada estaba hecho á pro·
pósito para recordar la
patria ausente; se inició
con la pieza "El Yerno
del SeñorPoirr1rer," desempeñada por la compañía dramática que dirige
la señora Fábregas; en cuyo desempeño la citada
compañía Justificó una

El martes catorce fué la fiesta popular; la gran
kermesse á cuy o solo recuerdo se despierta el entusiasmo de todos los franceses y los que con
ellos simpatizan.
El tívoli del Elíseo, apenas limpiado de los restos del adorno que lució para las fiestas de la ce·
lonia americana, se cubrió nuevamente con flores
y banderas en honor de los hijos de Francia.
Desde las primeras horas de la mañana, el par-

EnJas calles det Tí v oti,

�74

~L MUNDO ILUSTRADO

que se vió invadido por los que iban con la intención de pasar un día de regocijo y de alegría,
en conmemoración de las glorias de la revolución
francesa.
Mientras que el público se regocijaba en el tívoli, en la Legación de Francia el señor Ministro
Don Alfredo Dumaine recibía á los miembros pro·
minentes de la colonia. Esta recepción, que se ha·
ce cada año, es uno de los más conmovedores recuerdos de la patria ausente; durante ella se vitorea á la Francia y se recuerdan con entusiasmo los
patrios lares.
Terminada la recepción se visitó la Escuela Co·
mercial Francesa, uno de los establecimientos de
que justamente está orgullosa la colonia.
En seguida, la comitiva oficial se dirigió al tívoli, donde se esperó la llegada del señor Vicepresidente de la República, que había sido invitado á un almuerzo que se efectuó á medio día.
A la hora del champagne se pronunciaron bríndis
por Francia y por México, que fué calificado como el país más hospitalario del mundo.

•••
Anoche debe haberse efectuado en los salones
del Círculo Francés el gran baile, la brillante nota social con la que se cierra el programa de fiestas de Julio.
Sólo queda por hacer la rifa de caridad, la ·que
se hará durante el mes de Agosto en fiesta que se
organizará especialmente para ello en el tívoli.

•
••

De dos años á esta parte se ha desarrollado un
gusto especial por los deportes atléticos en la capital de Francia, y los periódicos franceses llenan
secciones especiales d edicadas á contar las proe·
zas de los heroes de la arena pugilística; secciones
que anteriormente sólo se veían en los periódicos
de los Estados Unidos, y que v.1rias veces fueron

calif.cadas por los franceses como indignas de figurar en un periódico serio.
El modo de ver las cosas ha cambiado, y el entusiasmo francés se despierta ahora con gran facilidad ante el puño de un pugil capaz de privar á
otro de la vida, de un solo golpe, como se des·
pertaba en otros tiempos ante un dibujo de modas
ó un vaudeville del Varietés.
Haciendo eco á esta nueva afición despertada
en Francia, la colonia de México ha organizado
en las fiestas de los dos últimos años, exhibiciones deportivas que han tenido mucho éxito.
Este año, además de las carreras de cuyo brillante éxito ya hablamos, se organizó una lucha
greco-romana y un juego de pelota, que se efec·

I

tuaron el jueves nueve del presente en el local
del Frontón Nacional.
El programa de pelota se compuso de dos partidos y una quiniela en los que tomaron parte los
más hábiles pelotaris de que puede disponer la
empresa del Frontón. El deporte es mitad español y mitad francés, y así se explica que muchos
franceses vean en las escenas del pelotarismo recuerdos de la patria lejana y del lugar donde vie·
ron lá luz primera. La concurrencia que asistió á
la fiesta se mostró muy complacida y entusiasmada c~n la habilidad de los pelotaris.
Se disputaron el premio en la lucha greco-romana Kid Mitchell, americano; y Spinner, francés. Los
dos luchadores habían sido sometidos á una preparación cuidadosa, y era difícil predecir de
quién sería el triunfo. El torneo de fuerza y habilidad fué muy reñido y fué seguido por los espectadores con la mayor atención.
Al principio, parecía que la victoria sería de
Mitchell, pues derrotó á su contrario con cierta
facilidad después de dos minutos y medio de lucha sostenida é inteligente por las dos partes. Durante el segundo asalto se vió que el francés llevaba la ventaja, y Mitchell cayó bajo su contrario
tan cansado, que permaneció en el suelo hasta
que sus ayudantes fueron á levantarlo.
El tercer asalto fué del francés desde el principio; entró confiado en su triunfo parcial allterior
y después de dos minutos de lucha, venció á Mitchell definitivamente. Como en todas las fiestas
que reseñamos anteriormente, la concurrencia que
asistió á la exhibición deportiva fué selecta y estuvo formada por las principales familias de la
colonia francesa y no menos distinguidas de nuestra sociedad.

TRIBUIV\ Pt HQNQR
La cuaresma de una Turca
El Ramadán, especie de cuaresma. entre los
musulmanes, es, para. las damas turcas, el tiempo más agra.dable del año; durante treinta. días,
se sienten más libres en sus visitas á las mezquitas y á las peregrinaciones. Se emancipan;
comen con sus amigas y no están obligadas á
re¡nesar á sus casas antes de ponerse el sol.
En cuaresma, el dla de las mujeres turcas comienza t-emprano; apenas han palidecido las
estrellas, cuando ya. sus alcobas se llenan de
rumores. Se encienden luces y corren por todas partes sombras femeninas.
La primera parte del día, generalmente hasta las dos, se consagra á hacer visitas ó á 1ecibirlas. En este tiempo se hacen los mayores
gastos de tocador en los harems de Constantinopla.
Las turcas saben que durante el Ramadán
las prácticas piadosas son doblemente meritorias y se juntan con sus amigas para. dedicarse
á las devociones; pero la piedad no les impide
vestir sus más elegantes trajes ni lucir sus velos más ligeros. Van primero á los cementerios
porque está mandado rezar por los muerto1'.
De todos los panteones, el más venerado es el
de Eyoub y á él van todas las damas deStambul
Después de que han hecho sus devociones en
la mezquita y han visitado la tumba de los san
tos, pasean entre las tumbas regando flores y
ple~arias.
Pero no van á Eyoub sólo para rezar; existe
allí un pozo mágico, cuyas aguas, parecidas á

LA COMCURRéN(lf\ 5E VI5PER5A

un espejo, reflejan los objetos perdidos en el
año, al lado de los rostros de los ladrones. Y
todas van á interrogar al pozo, inclinadas sobre sus aguas obscuras.
La superstición que ocupa tan gran lugar en
las almas de los turcos, se hace más amplia todavia durante el Ramadán. Se consulta á los
videntes, se compran amuletos, se dan recetas
mágicas para conquistar ó conservar el amor.
Consultan por sí mismas, por sus amigas y aún
por los desconocidos ilustres por los que se interesan.
Ei dia 15 del Ramadán, que los turcos llaman Media Cuaresma, toda la Constant inopla
musulmana va á la mezquita de Shazadé. Los
hombres á pie oor las largas vías, las mujeres
en carruajes. Ellas han vestido sus avíos de
gala; feredjés y yashmahs. BaJo el velo blanco,
lucen coronas de flores y bajo el feredjé, los escotes aparecen más blancos que la blanca muselina. Se mantienen rectas, impasibles, hieráticas, insensibles en apariencia á los hoinenajes
y á las miradas, pero sin perder un solo detalle
de cuanto pasa á su alrededor y sintiéndose en
l'l fondo satisfechas de la admiración que despiertan. Sus ojos hablan por ellas.
Una dama turca, durante el Ramadán, come
rara vez en su casa; se organizan recepciones
espléndidas. La mesa se dispone á la europea,
decorada con vajillas de plata y cristalerías de
gran precio; los manteles son finísimos y los
bibelots que adornan están inspirados por el
mejor buen gusto. Las mujeres, con trajes parisienses, se sientan en torno de la mesa, platican y charlan, mientras los esclavos, con vestidos de seda, sirven los platos.

Después, en los salones, la velada se desliza
lo mismo que todas las reuniones mundanas;
se hace música y se recitan versos. ¿Quién creería estar en Turquía? 1.Y quién reconocería en
esas mujeres inteligentes para la música y muchas de ellas letradas, á las prisioneras del harem?
Y sin embargo, su naturaleza oriental se traduce en el tinte nacarado de la tez que un eterno velo ha defendido de las injurias del aire,
en los ojos alargados de origen más ó menos circasiano y hasta en el exceso de gracia sonriente con la cual se tratan las amigas íntimas.
Una fam ilia turca no puede pasarse sin una
que diga la buena ventura. Una velada en el
Ramadán no falta de tener á una adivinadora
que lea el porvenir en la taza de café de los invitados.
Entre las mujeres elegantes ataviadas con
sus trajes de soireé, una doméstica se sienta á
contar deliciosos cuentos.
Estas reuniones femeninas, por alegres y animadas que sean terminan pronto. Hacia las
once, uu esclavo entra. á anunciar los carruajes; en una especie de antecámara se distribuyen los abrigos y las invitadas parten á través
de la noche luminosa.
Sta mbul es tan hermoso en esa claridad y es
tan poco dado á las damas turcascontempla!'la,
que nunca van directaruentP. á sus casas. Enmedio de la. noche azul, los carruajes caminan lentameute á través de la ciudad de los suenos.
Ruedan los numerosos vehiculos, llenos de
bellas prisioneras que ignorarían la magia de
Stambul á la luz de la luna, si no fuera por el
privilegio de las noches del Ramadán ...

�76

EL MUNDO ILUSTRADO

En la. sacristía, después de celebrado el matrimonio, los desposados recibieron las felicitaciones y los votos que por su felicidad eterna.
hacían sus numerosas amistades; á esos votos
nos permitimos unir el nuestro.

EL MUNDO ILUSTRADO

En la ciudad de Pachuca, capital del Esta.do
de Hidalgo, unirán en breve sus destinos la
señorita Antonieta. Rodríguez, hija. del señor
Don Pedro, gobernador del Estado, y el Señor
Lic. Don Carlos Sánchez Mejorada..
Tanto la se!iorita Rodríguez como su futuro
esposo son personas prominentes y muy estimadas en la. sociedad pachuqueña, y su enlace
será una. de la.s más brillantes notas sociales
que próximamente presencie la capital hidalguense.

Organizado por el &lt;,falisco Times,&gt; se efectuó en la ciudad,-capital del Estado de Jalisco,
un concurso para determinar quién es la señorita que goza de más simpatía en la ciudad y
en el Estado.
El resultado del concurso satisfizo plenamente las esperanzas de los organizadores, pues se
recibieron más de tres millones y medio de votos.
De estos obtuvo cerca de millón y medio la
triunfadora, señorita Paz Cortina: el triunfo,
por lo tanto, fué decisivo y absoluto; la Sri ta.
que obtuvo el segundo lugar en el concurso, no
ilegó á un millón de votos, la diferencia.es, por
lo tanto, de medio millón.
Los organizadores del concurso ofrecieron
diez y nueve premios, que fueron obtenidcs por
otras tantas señoritas, de las cuales, laque menos, obtuvo cincuenta votos.
El triunfo de la señorita Cortina, en un concurso abierto por un periódico americano, órgano de la colonia americana y que era dedicado casi exclusivamente á damas de la cit·1da
colonia, es muy significativo, sobre todo, si se
tiene en cuenta la absoluta y abrumadora mayoría de la vencedora.

..

LAS ALMAS SOLAS
ParA "El m111do 11NstrA40."

Ningún medio existe tan eficáz y seguro para. fortalecer y pulimentar un alma, como la
soledad.
Leonardo de Vinci escribió esta frase de
profundo significado ''Si estás solo, serás todo
t
"
ut~
se entregan á una fecunda.
labor de concentración, la. vida. interior se .hace en ellas cada vez más honda y más intensa ;
cada vez más noble y más pura.
Adquieren esas almas una ext raordinaria
belleza y una prodigiosa lucidez; aprendiendo
á conocerse íntimamente, á contemplar el uniSerwr Do11 Carlos Sánchez Navarro,
verso que dentro de ellas esplende, llegando á
escuchar las voces misteriosas que desde su
fondo cantan, y á percibir las músicas vagas
ANTE EL ALTAR
que las circundan. En tanto "los huertos interiores" florecen y fructifican abundantemente,
abriéndose las corolas de las pálidas rosas del
El jueves de la semana. que acaba de transensue!io al amor divino y colmándose del rocurrir se efectuó en el templo de Santa Brfgicfo de la belleza eterna.
da el matrimonio de la señorita Guadalupe
Las almas solas viven de poesía, se inundan
Peón con el se!ior Don Carlos Sánchez Nade sentimiento, se envuelven en ternura, y
varro.
aumentan sin cesar la dósis de elevada pasión
Los contrayentes son miembros de familias
que toda alma posee, hasta adquirir un tesoro
distinguidas de nuestra sociedad, y por lo taninagotable de excelso amor.
to el templo se vió lleno de una selecta concurrencia que presentaba un brillante aspecto.
Las almas sólas penetran en el misterio y se
comunican con el infinito, saben mirar
al ideal y acariciará
la belleza, a.divinando el espíritu de lo
in&amp;nimado y traduciendo el lenguaje
con que habla el alma de las cosas.
Saben lo que revela la estrella por medio de sus rayos luminosos, lo que amenaza el mar bramando contra las rocas,
lo que rumora el follaje en las vastas
selvas, lo que cuenta
el agua deslizándose
entre guijas, lo que
solloza el aire vagabundo, lo que dice
el fuego en los leños
ardientes, lo que suspira el perfume en
las corolas de los jazmines.
"El que no está solo no vi ve" ha dicho
Mauricio Maeterlink, aludiendo á la
vida espiritual constitutiva de la esencia. de los seres superiores.
Inefable, es en verdad la presencia de
un alma enamorada
que acom palie á otra;
pero un alma solitaria es augusta y fuer•
te en medio de la tierra como u n as tro en la profundidad de los cielos.
Las almas intensas que no han podido
amar á otras ó ser
amadas por ellas,
prodigan á la santa
naturaleza todo el
vehemente y elevado
amor que poseen, y
la naturaleza, en recompensa, las transfigura, purifica y eleSeñorita Anto11ieta Rodrtguez.
va, haciéndolas in-

'ai~as soias

Seí"writa Guadalupe Pe6n.

mensas y transparentes como el diáfano espacio.
·
¡Las almas solas están acompal'ladas por la
divinidad ......... . .. 1
Ellas reflejan la inefable paz de los campos
y la sublime luz de los cielos ..... .
Y cuando por la muerte se desligan de toda
materia y se alejan de la tierra, dejan un eterno perfume de bondad, una inmortal estela de
inteligencias, y un eco perenne de melancolía.
RAFAEL RAMOS PEDRUEZA,

♦
Un quidam va al depósito general de cadáveres á reclamará un pariente que ha desaparecido.
-¿Tiene alguna señal por la cual pueda reconocérsele?-pregunta el empleado.
-Si, se!ior; es sordo-mudo.

•••
Publicamos el retrato de la señorita Cortina,
si hemos de juzgar por él, tomando en cuenta el refrán que dice que el rostro es el espejo
del alma, de la mejor voluntad unimos nue"'tro sincero voto al millón y medio que sus paisanos concedieron á la reina de la simpatía de
Guadalajara..
Los diez y ocho retratos de las otras premiadas forman un hermoso conjunto, que por falta
de tiempo y espacio no publicamos hoy, pero
que publicaremos en edici6n posterior, para
regalo de nuestros lectores; por ahora ofrece
y

•••
Un cesante gritaba: El Gobierno me ha quitado el empleo, pero esto va á costar mucha
sangre.
-¡,Pues qué va usted á hacer?
-Meterme á cirujano.

SRITA, PAZ CORTINA,

Que obtitvo el primer lug ar en et Concurso de Guadalajara.

Elegía pura

DE OARISTOS

La tristeza am-irilla del sol mustia su lumbre
sobre la hoja que sueña, sobre la flor que arde.. ..
Un ruiseñor medita sobre la podredumbre¡
voz de agua y de cristal que embellece la tarde ..
¡Cementerio de oro!, yo que siento mi vida
inclinarse hacia tí como un sauce hacia un río1
¿no podré contener la sangre de mi herida
entre este regocijo dorado d el estío?
Ya que tengo mi alma clara como tu brisa
para el sol, para el valle, para el mar, para el~ielo,
he de guardar debajo de tierra esta sonrisa
compleja y pura, hecha de alegría y de duelo?
J UAN

R.

JIMÉNEZ.

Bajo la protección de tus pupilas
regresaba el rebaño á los redíles,
entre un temblor metálico de esquilas
y un desgranar d e flautas pastoriles.
Y un mastín de pupilas encendidas.
hirsuta piel y corpulencia brava,
entre las altas hierbas florecidas
las huellas d e tn paso rastreaba.
Ceñí tu talle al expirar el día,
bajo el verde nogal que protegía
la clara fuente de sonoros caños ...
Allí nuestros corderos se mezclaron
Y desde aquella tarde, pernoctaron '
en un mismo redil nuestros rebaños,

EL INTERÉS DE LA PIEZA.
MISS ANA CLARCK,

Que represent6 á la colonia americana en el
Concurso,
obtuvo cuarto litgar, con 326,575 votos.

mos á su contemplación los correctos rasgos de
la harmoniosa fisonomía de la señorita Cortina, Y los graciosos de la señorita Oiarck, .una de
las representantes de la colonia americana.
Lic. Don Carlos Sá11cl1ez M~jorada.

EL PRIMER PREMIO.

Un autor dramático se presentó á un empresario para leerle una pieza. Después de la lectura le dijo el empresario:
-Homt&gt;re; me gusta mucho la idea de que
tartamudeen todos los personajes.
-Se . . .. ñor .... los . . .. pe .... per .... sona ... .
jes .... no .... son los .... que ... ta . . .. tar . . ta.. .
mudean ... Soy yo.
- ¡Ah! pues entonces no acepto la pieza era
el único interés que le había hallado.
'

En un salón se organizó un concurso de gestos para pasar el rato, y todos los presentes se
esmeraron en hacer el gesto más extravagante
Y caricaturesco. El encargado de discernir los
premios, se dirigió á una señora y le dijo:
-'Usded, sin disputa, merece el primer premio.
-Pero se!ior, si es que no tomaba parte en
el concurso.

�EL MUNDO ILUSTRADO

78

OTRA VEZ FRENTE AFRENTE

·Tercer Concurso Semanario
DE

''El Mundo Ilustrado ''
Los diez nombres de sitios históricos
El tema de este concurso es mu;y interesante y muy fácil de
resolver. No hay que alarmarse por el título, puesto que para resolverlo no se necesitarán profundos y minuciosos conocimientos
en historia patria. Bastan y sobran, por el contrario, las nociones
que se imparten en las escuelas primarias. Es á las jovencitas que
cursan la historia de· México, á quienes está particularmente dedicado, porque sabemos que ellas tendrán especial interés en resolverlo.
El concurso consiste solamente en formar con ochenta y tres
letras, los nombres ele diez sitios históricos, que fueron muy notables en la guerra de independencia, ya sea porque en ellos se haya
dado una de las grandes batallas, ó haya muerto alguno de los principales héroes, ó se haJ'ª expedido una proclama, ó estén relacionados ele algún modo con los sucesos culminantes ele la epopeya na-

cional. Téngase presente que en esos nombres, deben usarse las siguientes letras: la A, 19 veces; la C, 11 veces; la O, 7 veces ; la U,
7 veces; la L, 5 veces; la I , 5 veces; la H, 5 veces; la P, 4: veces; la
D, 3 veces, la T, 3 veces; la E, 3 veces; la N, 3 veces ; la G, 2 veces, la V, una vez; la LI, una ycz; la J , una ,,ez; la X, una vez; la
R, una \"ez; la B, unn rnz.
Las personas que envíen las tres soluciones más acertadas, conteniendo los nombres de lo lugares referidos, así como la mención
de los hechos notables que e.n ellos ocurrieron, obtendrán los tres
premios, que on los sigLtientes:
Un abanico.
U na leopoldina para señorita.
Un hermoso libro de viajes, edición de lujo.

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LO QUE DICEN LOS CANTARES

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-

Te entregué mi corazón
lo tira.stes á la calle;
yo lo siento más por tí,
porque dentro iba. tu imagen.

La.droncico que a.l ca.m"ino
sales con una. escopeta.;
métete á fraile si tienes
vocación por la. carrera.

Cuando te encuentro en la. calle
me acuerdo de este refrán:
Nur:ca falta. un mueble viejo
pa poderse uno asentar.

79

EL MUNDO ILUSTRADO

t~

Por cuarta vez el partido. demócrata, uno de los
d,o~ más po_derosos que ei:itran en juego en la pohhca americana, ha elegido como su candidato
para la próxima campaña presidencial á Mr. William Jeninng Bryan, el gran derrotado, el hombre que p or cu~tro veces consecutivas ha pisado
la arena y medido sus armas en las más tremendas luchas políticas contemporáneas, con hombres
de la talla de MacKinley el mártir y Roosevelt el
poderoso.
Quienes miran con interés cuanto ocurre del
otro lado de nuestra frontera septentrional, podían
prever este resultado¡ y podían prever también
que esta victoria de Bryan sería más estruendo~a
que las anteriores. Para los demás, el resultado
de la_ Conv~nción democrática es punto menos
9-ue mexphcable. ¿Mr. Bryan, se dicen, es un loco
o un obstinado extravagante? Y lo único que admiran de él e~ la flema con que acepta sus derrotas y la tenacidad con que se coloca, al declinar
cada período ~onstituc~onal, á la cabeza de partí·
do, con la misma actitud con que el comediante se pres~a á desempeñar fielmente su papel. Y
se le considera ya ~in prestigio alguno; porque
para la gran mayo~i~, superficial y frívola, sólo
pueden tener preshg10 los que triunfan.
~as_ no¡ Mr. Bryan está muy lejos de ser un loco o s1m_ple1:1ente un desequilibrado extravagante. Es, sin disputa, uno de los estadistas más avanzados y más notables de su país, y su historia y
sus antecedentes y sus hazañas, aun sin haber
logrado nunca obtener la presidencia, bastarían
P~ dar fama á cual quier hombre de cualquier
pais. Bryan representa, en estos momentos, la democrac~a. más avanzada, y; la plataforma ó programa pohhco que defendera con el ímpetu y el calor ~e su ,temperamento enérgico, es más democráhco, mas pr?gresista, más justo, más hermoso
q_ue el del parhdo opuesto, cuya fórmula es esencialmei:ite conservadora, y por lo tanto, más fácil
de realizar. En este sentido, Bryan es considerado, por los más tímidos, entre los conservadores
-y n~da hay más tímido y más conservador qu~
el capital-como un revolucionario como un campeón del socialismo de Estado, 'perturbador y
amenazante.
!al opinión habría sido justa, respecto de la
primera ca~paña de Bryan, cuando, doce años
ha, sostema la bandera del bimetalismo. En
aquel!a época Bryan era casi un desconocido.
E¡erci:1 la profesión de abogado en Lincoln, con
buen exito, desd~ hacía dos años¡ había sido una
vez electo á la Camara de Diputados¡ y se presentaba ei:i la célebre convención de Chicago de 1896,
~amo ¡ef~ de ~na corta delegación. Habría pasado
madv_ertido s~ no hubiera llevado un programa
especial, que incluía el bimetalismo. Presentó su
proyecto, como disidente, y habló con arrebatadora elocuencia. La defensa de su plataforma dió
P_?r resultado su elección. Vista á través de los
anos, en presencia de hechos posteriores, la plataform~ d_emocrática de 1896 resulta un gran error
~co°:omico. Mas en aquella época, nada de extran,o_hene que hubiese sido proclamada por un p ohhco que veía en ella la única forma eficaz de librar á la nación americana de los pánicos y las
catá,strofes finai:icieras. No hacía mucho tiempo se
habian •producido tremendas crisis monetarias,

11-fr. William fe11i1111g Brya11.
más intensas y más ruinosas que la de hace pocos
mese~¡ la minería de plata, una fuente de riqueza
muy importante en ciertos Estados, venía sufriendo golpe tras golpe¡ y los intereses con ella vinculados, así como las innumerables víctimas de la
bancarrota, se aferraron á un programa que prometía la reahab~litación de la plata y el refuerzo
de la moneda circulante. ¿ Qué de extraño había
en e_Ho, cuand_o el mismo gobierno americano se
hab1a convertido poco antes, bajo la presión de

Con la guitarra en las manos,
y en mi guitarra mis penas,
soy como el ave que canta
su desgracia. en la. arboleda..

Literato que te suenas
Ja.s na.rices con la mano;
eso de sonarte sólo
tienes tú de literato.
La ovación á Bryan en la Convención de Denver.-Dibuja de Les/ie Weckl
Y,

los intereses afectados por la plata, en el sostenedor á outrance de est~ metal,~hasta el punto de
~mprender una ten~ahva loca de acaparamiento?
l Y acaso no el gobierno, regido por los republica1:1os,_ los antagonistas de entonces, ha considerado
indispensable en estos últimos tiempos hacer una
ley_ que autorice la emisión de moneda' de circulac1ó~ temporal, en época de crisis?
La inmensa mayoría de los intereses americanos estaba, sin embargo, en contra de la relación
1.16¡ y el _programa demócrata fué vencido¡ pero
la campana hecha por Bryan en esa época fué memorable por la energía, el ardor y la habilidad
co~ qu_e fué llevada á término. Pocos hombres habran sido atacad?s tan rudamente como lo fué
Bryan en _aquel he_mpo, y pocos de sus enemigos
fueron mas_ encarnizados que Teodoro Roosevelt,
ª;tual presidente y entonces simple jefe de policia de Nueva York.
El candidato demócrata era motejado por su
?º?reza: ¿cómo, decián sus enemigos, puede tener
exito en el gobierno, quien no lo ha tenido en
sus labores profesionales? Bryan era pobre en
e~ecto.
•
En_doce ~ñas, el candidato de 1896, el defensor
del, b1metahsmo, ha evolucionado. No es ya el campean de_la plata. No aspira á reformar el sistema
~onetano de su país¡ no quiere demoler de un
solo_ golpe el edificio levautado por la administ1:"ac1_on republicana durante los d oce años que
s1gu1~ron al gobierno de Cleveland. Pero al mismo he1:1po, sus grandes y enérgicas campañas no
han de¡ado d e producir frutos: cada reforma, audazmente ll~vada á cabo por el gobierno republica1;10, h~ tenido por mira salir al encuentro de las
exig~nc1as de_ los demócratas¡ cada una de ellas
ha sid". un_triunfo para Bryao, en el terreno de
las :t5piraciones políticas, d e los ideales, que el
gobiern? de los pueblos para ser justo y bueno,
para d~¡ar una herenc~a que recoja la historia, de~ re~hzar, en la medida de lo realizable, las asp1rac1~nes y l,os ideales del pueblo.
~ad1e podna negar que la actitud antimonopohsta, _la adopción parcia l del principio antiint~rvencionista de los tribun ales en ciertos confl~;tos en_tre el capital y el trabajo¡ y aun la adopcion del 1mpuest~_sobre utilidades, por algunos
E:stados de_la Union, han sido fruto de las enérgicas, apasionadas, tenaces campañas d emócratas.
.Y de este modo el eterno vencido, aun en medio de su eterna derrota, ha cooperado, indirec-

�EL MUNDO ILUSTRADO

Obra importante de Ingeniería
El Gobierno del Estado de Chiapas, en su afán
de procurar el desarrollo agrícola é industrial de
tan importante región de la República, comisionó, como Ingeniero en Jefe, al señor Don Joaquín
Pedrero Córdova, distinguido profesionista tabasqueño, para construir un puente que uniera Tuxtla Gutiérrez con Chiapa de Corzo.
El puente ha sido ya construido de una manera
satisfactoria, habiéndose gastado en obra de tanta
trascendencia, cien mil pesos. Tiene una longitud
de ciento sesenta metros, por siete de anchura y
ochenta metros de luz; pudiendo resistir una carga, repartida uniformemente, de cien toneladas,
siendo todo él de acero.
Publicamos una fotografía del mismo, y el retrato del señor Ingeniero constructor.

00

ti Nuevo Mercado Martínez de la Torre
Cuando en abri l de 1004 se derrumbó el viej1
mercado Martínez dela Torre, desde luego las
autoridades consideraron indispensable const ruir uno nuevo; pero que llenara todas las conEl nuevo pue,,te de 16o metros de la1go sobre el río Grijalva.-En el fingulo , el retrato del s1·11,1r
diciones de comodidad é higiene que se requieIngeniero Joaquln Pedrero Córdova, que dirigió la obra.
ren para esa clase de locales.
El nuevo mercado se inauguró el jueves último.
rados entre sí y de los anteriores por pasillos de circulación con la am·
En los balcones de las casas que limitan la plazuela de Martfnez de plitud requerida.
la Torre, en los postes de la luz y de los trenes eléctricos, en los ventanaTodos los puestos son rle cerco de alambre alrededor del mostrador y
les y en las puertas del mercado, hahla arlornos t,ric.,lnre~.
aparador. Tienen los grandes una pequeña puerta de entrada, y luego,
por un sistema muy fácil de carretillas, se abre la rejilla frente al moEtrador y queda listo para el despacho.
Como cad¡¡, puesto es una jaula, en la noche queda cerrado, y la ventilación de las mercanclas encerradas en él, es magnífica.
Jiay sobre la cubierta del mercado, 16 tiuacos de agua, para el sflryicio interior de aseo y de los placeros y placeras, asi como para los casos
de incendio.
Para subir el a~ua á estos tinacos, hay una bomba, accionada con un
motor hidráulico con un caballo de fuerza.
El nuevo mercado l\lartlnez de la Torre, costó la auma de $l!l4,l!l5.50.

-Mandé poner en ese collar tantas perlas como ai'íos tiene usted.
-¡\y!. ... ¿por qué tendrá mi mamá la costumbre de quitarme siempre diez?

•••
-Conque de bodas eh? Preséntame á tu esposa.
-Vengo solo, mi mujer saldrá cuando yo regrese; ya sabes que no es
posible dejar sola la tienda.
El miei·o 1t2ercado .lfartfoe::: de la Torre.

LA JJfODELO. - Acuarrla de Lillo, pam "El Afundo Ilttstrado,"
ta pero muy poderosamente, al bienestar y al desenvolvimiento de la gran patria americana.
Bryan, después de cada derrota, se ha retirado
de la vida pública activa. Ha viajado por todo el
mundo; ha visitado las remotas posesiones yankees de oriente; no en comisión oficial, como
Taft bajo la guía interesada y engañosa de los
funcionarios, sino en calidad de observador que
recoje documentos é impresiones propias. Ha recorrido la Unión Americana dando conferencias,
ávidamente escuchadas por los hombres de todos
los partidos. Famosísima en los anales neoyorkinos fué la manifestación monstruo antibryanista
que hicieron en 1896 las sociedades comerciales,
industriales y agrícolas. Y después, todas esas
mismas asociaciones se han disputado el honor de
una conferencia que han pagado á precio de oro.
Ha hecho una fortuna con sus discursos, con
sus asuntos forenses, con su periódico &lt;The Commouer,» en el que lanza á los cuatro vientos el
evangelio democrático, y en el cual sostiene el
gran principio moralizador de que &lt;desde el principio hasta el fin, el periódico es responsable de
cuanto publica, sin exceptuar una línea;» y debido al cual &lt;The Commouer,» no obstante su cir-

•

culación amplísima, no pasa de tres columnas de
anuncios.
Que su prestigio personal ha aumentado entre
los hombres de su partido, lo demuestra el hecho
de que fué electo por una mayoría más grande
aún que la de Taft, en la última conven ción republicana. Que s u labor política es meritoria lo demuestra amplísimamente el que Roosevelt, el impetuoso y despiadado enemigo de 1896, acaba de
designarle como á uno de l os tres únicos ciudadanos que asistieron, como consultores, á la reciente Conferencia de Gobernadores.
En estas condiciones va nuevamente á ponerse
Bryan al frente de los demócratas, para emprender la lucha en la que casi seguramente puede
afirmarse que no será el ecto presidente; pero no
por esto habrá dejado d e cumplir la alta, la noble,
la hermosísima función social y política de sostener las aspiraciones y los ideales de una gran
masa del pueblo americano, y contrabalancear el
formidable poder del grupo dominante.
Pocas son, en suma, las d eferencias que separan
las plataformas de ambos partidos. Son cuestiones
de detalle; matices, grad aciones. Hemos dado á
conocer los principales lineamientos del progra·

ma republicano. He aquí los puntos más enfáticamente sostenidos en la plataforma demócrata.
Pídese desde luego, de una manera urgente, un
estatuto orgánico que sirva de norma para la in·
tervención de los tribunales federales en ciertas
cuestiones. Parecía que esta cuestión de la &lt;i njuction Law,» sería el eje de la campaña electoral, y
lo habría sido si Mr. Taft, aun en flagrante contradicción con los principios sostenidos no ha mucho por él en la Suprema Corte, no hubiese acep·
tado un tímido término medio entre las exigen·
cias de los trabajadores y las pretensiones de los
capitalistas.
Quieren también los demócratas la adopción
del jornal d e 8 horas para los servidores del Gobierno; la creación de un departament o del Trabajo; la revisión de la tarifa; no con miras de reciprocidad, con ese pis-en·aller, á que se han
afianzado los republicanos en su programa; sino
como arma directa, eficaz y certera contra los monopolios. Piden el libre cambio en todos los artículos que producen las grandes empresas monopolizadoras. Exigen, sobre todo, que desde luego
Pasa á la página 82:

A las diez de la mañana llegaron el Sr. D.
Guillermo de Landa y Escandón, acompai'íado
de sus ayudantes, Sres. Carrillo y Zea; del Sr.
Lic. Ricardo Guzmán y del Sr. Ing. Guillermo
Beltrán y Puga, Director General de Obras Públicas.
La Banda de Policía estaba colocada en el
cruzamiento de las dos calles centrales.
El sei'íor ingeniero Torres Torija, Jefe de la
Sección del ramo en la Dirección General de
Obras Públicas, leyó un extenso y minucioso
informe relativo al Mercado Martínez de la
Torre.
El antiguo mercado, ocupaba aproximadamente 1,800 metros cuadrados en el mismo lugar donde se levanta el nuevo. Su techumbre
era de lámina, y las paredes del perímetro de
tepetate; sostenían la armadura y la cubierta
columnas de piedra de Chiluca.
El nuevo mercado tiene 2. 743 metros cuadrados de área, y sus paredes son de ladrillo y piedra, Su estructura es metálica, y fué hecha
en México por una empresa nacional. Su techo
de lámina con suficiente número de tragaluces
Y ventilas. Las condiciones de ventilación de
.
'
capital
importancia y de luz, en este edificio
son inmejorables.
Tiene 206 puestos: 46 en el perímetro pegado
á la pared, y los demás en diez secciones, sepa-

Ha causado _ln~ensa sensación en Europa, el proceso y sentencia por traición, ael abanderado Ullm~, del eJérc1to fr~n~és, que vendió algunos secretos de importancia á Alemania hace un
año próximamente. El Mm1stro de Guerra Sil dió cuenta de los manejos del traidor y lo sometió á
un proceso que lo condenó á ser degradado y desterrado por toda su vida en uLJa posesión militar amurallada. El acto de la degradación se efectuó en TolóP el mes pasado.

�LA INDUSTRIA CERVECERA EN MEXICO
Una Compañía que progresa á grandes pasos.

nuevas fábricas, fué aumentando dia á día, de
tal manera, que otras compañías creyeron llegado el momento de disputar á los de Toluca
su clientela., y abrieron fábricas que ofrecieran
cervezas. Unas fabricaban cerveza más ó menos buena., pero el público conocía ya la cerveza de Toluca y sabia que era fábrica que merecía. su confianza., y, por lo tanto, no le retiró
su prottcción, á pesar de la competencia que
se le hacia.
Y así.ha progresa.do la Cervecería de Toluca
y México, en la que se unieron la de la Rinconada. de San Diego y la fundada en la capital
del E~t-arlo de México. Las oficinas principales
se hallan en Toluca, y en San Diego está la
agencia. principal y las oficinas directoras de la.
compaiila..
La instalación de Toluca es, sin duda., una.
de las más completas del mundo en su género,
y la. compa.!'iia la muestra con orgullo, como lo
hizo en días pasados, durante una. excursión de
conocedores, que, invitados por la gerencia de
la compafiia, visitaron la casa, quedando plena.mente satisfechos con su visita, durante la
cual admira.ron la magnífica. instalación de las
fábricas, la cual, repetimos, está á la altura de

No cabe duda de que en México se consume
más cerveza cada día., y que el claro y espumoso liquido pasa en grandes corrientes de los toneles de la fábrica á los labios de las personas
de buen gusto.
Y no podia ser de otra manera, dado el progreso que la fabricación de la cerveza ha adquirido en nuestro pafs. En toda. la República
se han establecido fábricas en los últimos aíios;
la. demanda ha hecho que se aumente la producción, y que se instalen fábricas en todas las
regiones del país.
Una de las primeras fábricas que se puede
decir que contestó á la demanda del público,
se estableció en esta. ciudad en la Rinconada. de
San Diego, y casi al mi3mo tiempo se abrió en
la ca.pita.! del Esta.do de México, una instalación que, por entonces, bastaba á las demandas ,
de la época. Las cervezas que se fabricaban en
esas cervecerias. si bien denotaban alguno~ de
los inconvenientes de una naciente industria,
eran de muy buen gusto, y el público comprendió desde luego que contaba con fábricas capaces de satisfacer sus gustos en lo que se refería
á cervezas.
El número de personas que favorecían á las

lle halla., desde hace muchos a ños, en el fondo
de la Rinconada; pues bien, el ensa.nch·e del
local necesario ha hecho que las dependencias
de la casa lleguen hasta la ca.lle de Colón,
casi _frente a.l edilicio que de una manera provisional ocupa la. Secretaría de Relaciones.
Como las facilidades de tránsito que suministra la. entrada de San Diego, no eran bastantes, se abrió una puerta por la ca.lle de Colón, la. cual ha sido adornada. hace poco tiempo con una. elegante fachada del :nismo estilo
que la. d6 la. Rinconada.. Por esta entrada, se
ve durante todo el día entrar y salir carros
cargados con cajas llenas de botellas con cerveza, para el reparto de miles y miles de botellas y medias botellas que nosotros, los habitantes de la. capital, pedimos diariamen te á la.
fábrica de Toluca.
Es verdadera.mente asombroso el desarrollo
adquirido por la negociación cervecera. Toluca
y México: pero está muy justificado por la. calidad de las cervezas que fabrica; su &lt;Pilsoer,&gt;
de precio popular y desaborexquisito;su &lt;Victoria,&gt; fabricada. para los 1ue ha.o viajado por
Alemania. y gustado las ricas cervezas del Rh í n;
su &lt;Toluca Extra.,&gt; que es indudablemente la

"EL BUEN TONO," S. A.

Et Puesto de "El Buen Tono" eu la Kermesse del 1.¡ de Julio.

las mejores en s.u. género, y el magniflco gusto
de las diferentes marcas de cervezas que en ella
se elaboran. Después de esa visita, de la. cual
á su tiempo nos ocupamos, todos los visitantes
mostraron su sorpresa, pues no esperaban ha.llar en México una. fábrica. tan bien monta.da.
Por lo que ha.ce al edificio de la Rinconada.
de San Diego, cada día. h'l. tenido que ensancharse para. poder satisfacer las necesidades de
un movimiento que crece sin cesar de una manera notable. La fachada. original del edificio

reina de las cervezas claras y limpias; su &lt;La.ger Beer&gt; y la espléndida de barril, que con
razón es preferida por los buenos toma.dores.
Además de la. calidad de las cervezas, que
por sí sola basta para acreditarlas, la compañia. se esmera. en presentarlas de una manera.
a.rtlstiea., siempre que hay una. oportunidad
para. ello. Buena. prueba de esto es el hermoso
y artístico puesto que la. cer.veceria exhibió en
la reciente kermesse, en la que la. colonia francesa celebró el glorioso aniversario de la calda
de la. Bastilla.
II ustra.mos este articulo con una. vista de ese
puesto, y por ella. podran apreciar nuesúros lectores con cuanto arte y de qué manera tan vistosa. estaba dispuesto. El adorno principal lo
coostitutan las botellas de cerveza con sus
multicolores etiquetas y los va.liosos y elegantes cartelones que la compañia obsequia á sus
consumidores.
El puesto estaba. al cuidado de correctos y
amables emplea.dos de la. r.erveceria, quienes,
ayudados por meseros y mozos, a.tendían á las
innumerables personas que se acercaban al
puesto con el deseo de gustar las ricas cervezas, las cuales se consumieron en grandes cantidades, dejando sumamente complacidos á
quienes las tomaron.
Sin duda. alguna. la Compañía Cervecera Toluca. y México se ha hecho acreedora á las más
cordiales fr.licitaciones por sus progresos, por el
grado de prosperidad á que ha. llegado, debido
á los grandes méritos de sus cervezas, y al gus•
to artístico que demostró en la kermesse de la.
colonia. francesa, en el arreglo de su puesto y
en el arreglo del expendio de sus productos.
Todos cuantos se acercaron al puesto y gustaron de las cervezas, se retiraban declarando
que son las mejores que se fabrican en México,
y que bien pueden competir con ventaja con
cualquier cerveza del mundo.

T.ien_e su lugar especial esta importante negoC1a.c1?n, en todas las fiestas á las que concurre, Y siempre ha. dado brillo á ellas con su
oontiogente.
En la. fiesta. del 14, en la verbena. que casi
se le puede llamar nacional, participa.ron
-de ellas los mexicanos en gran número, fraternizando con los laboriosos Y correctos franceses.
El "Buen Tono, S. A." derrocha. en esta. fies~a todo el arte y buen gusto que pudiera. guarua.r en fiestas análogas.
Ya. es tan aplaudida. su colaboración en la
fiesta. francesa, como que sus principales directores Y accionistas son de esa. nacionalidad
Y se les toca el amor patrio para. no omitir gas:

1;-]\.\U: ,,'~(fl/;--l,~~
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~

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J.

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to Y esfuerzo alg-uno, para levantar muy alto
el pabellón tricolor; tan alto como está la fa.
11?ª de su~ excelemes cigarros, que son la. delicia del purhco mexicano.
En al centro del Tívoli, se detenía. la. mayor
part~ de la numerosa concurrencia, para presenciar la. h~fmosur3: del elegante kiosco de• 'El
Buen Tono. Este kiosco, estilo Luis XV hubiera figura.do en los palacios de la Corte de
a quella _época, es digno intérprete del lujo y
e 1eganc1a de ellos.
El interior del kiosco, que lo forma una plata.forma. con mostrador y columnas bien talladas, que rema.tan en arca.das bien cubiertas de
guías de llores artificiales, foquitos multicolores Y escud_os de banderas mexicanas y francesas, 3:rmom~aban con flecos de cristal en su ex~rem1dad. Sirven de fondo á este hermoso conJui:ito, lunas venecianas, sobre las que caen
gu1rnaldas de llores Y guias de luces incandescentes tricolores.
t· En ~dse kiosco, que estaba. atendido por dismgui as da ma_s francesas Y españolas, se exSendfa confett1 y los ricos cigarros que ha.o
ado fama á '. El Buen Tono." Se expende allí
la marca. '.'14 de Julio," dedicada á la honora~le Coloma francesa, marca que ampara. el meJ?Erltabaco y papel de arroz, que usa. en los
· egantes. "
La e_ovol~ura de esa marca. francesa está
muy bien htografiada. á colores, en los que se
destacan el azul, el blanco Y el rojo ios usa.dos
en la. bandera de la Gran Francia. '
En la. parte anterior hay una alegoría fo rm¡aa por un escudo francés enlazado con la.ure es y la bandera de Francia.. La fecha. que se
con~em?ra Y una. ~strella. que con sus respla,ndor~ 1lumrna Y glonfica la. victoriosa. Reptíblica
n la parte posterior, Y entre un margen d~
llo~es, sostenido por un ángel se lee· "Home
naJe de "El Buen Tono, S. A. " á la. Col ..
francesa. de México."
oma
El kio_sco de ·'El Buen Tono," estuvo mu
~oncurr1do, Y a.te!}dia~ á. los visitantes los
ore.sbAndrés ~1zagmrre, Subdirector Poul
P ug1 et y M. Lmet.
'
Ll!-s damas q,ue expendían los cigarros con
fett1 y billetes de Lotería, vesti¡;,n trajes blan:

cos y ostentaban en el pecho un moño de listón, COI} los colores franceses.
Las_ citadas da.mas erau la Sra. A. Linet y
señoritas A. y J. Eizag-uirre, E. Vasseur M
Marcha.na, E. Chas y E . Bravo.
'
·
d A.! caer la. tarde, abundó en belleza el kiosco
~ El éBu~n Tono," con su artística. 1Iumina.c1 6ne1 ctnca.
La. misma empresa acaba de levantar á 1
entra.d_a del Tivoli, un hermoso sa.lón d~ maª
dera pmtado de azul, salón que estaba eogal .
nado en su exterior con guias de llores escuda.de baoder~ francesas y mexicanas y guias 3s
focos eléctncos tricolores
e
En "El Buen Tono," m~rece una. vez má
aplauso por la. manera. tan brillante com0 s el
tuvo representa.do en la. fiesta. del Tívoli. es-

5uen

Ton

o ONIE. f~

.

sl.

Anverso de las ca¡'etillas.
Reverso de las cajetillas.

�LA CERVECERIA

PE ORIZABA

81

EL MUNDO ILUSTRADO

LA CASA AMIGA DE

LA OBRERA
Publicamos en este número, fotografías de la Casa Amiga
de la Obrera, establecimiento cuya fundación se debe á
la señora Doña Carmen Romero Rubio de Díaz, que lo
viene sosteniendo desde su fundación. El asilo realiza
una de las formas más prácticas de ayudar á la mujer que
trabaj?, puesto que los niños son asilados allí durante el
día, mientras la madre se dedica á algún trabajo productivo. Los niños reciben en el establecimiento alimentos, educación y hasta vestidos.
Anualmente ha acostumbrado el establecimiento hacer
una fiesta el día diez y seis de Julio, en honor de la distinguida fundadora; pero esta festividad se ha suprimido
en los últimos años, á causa del luto que guarda la respetable dama.

Fachada del edificio construido especialmente en la
Colo1tia Hidalgo, que ocupa acl11al111ente
la Casa Amiga de la
Obrera.

U1ta explicación dcgcografí
r!ases c.'r,11c11!

EL PUESTO DE LA CERVECERÍA MOCTEZUl\IA EN LA 'KERMESSE DEL

14

DE JULIO.

Esta empresa, cuyo florecimiento se debe á la.
c'l.lidact de sus cervezas, estuvo representa.da.
dignamente en la fiesta del 14. Pudo, en su
elegante puesto, demostrar con orgullo, el merecido y gran triunfo que acaba de obtener en
la capital deEipal'l.a recibiendo en la Exposición
de 1907, verifica.da. en Madrid, el UNICO GRAN

:1
~~, -1 )
~
-: "':,.,....-;: ,; .,.~

PREMIO,

....·--

No cabe duda, y todo el público está convencido de que á ella, y nada más queá esaimpor·
..
tan te Cervecería, se le concedió tan alta recom'
pensa que l1abla muy alto en biPn y honra de
la Industria. Nacional, y que esa distinción tan
justa se debe única y exclusivamente á la calij.
dad de sus cervezas que compiten con las extranjeras, y por ~onsiguiente son las mejores
de la República..
Le.va.ntó la Cervecería Moctezuma. de Oriza.ba., S. A., uno de los más artisticos puestos, en
el que vendió con preferencia la tan rica y pura
cerveza. La concurrencia invadió el expendio,
y todos se disputaban el lugar para saborear
una XXX, XX, una Sol, una Beer Champagoe
Diplome d:
ó una Superior .
déwnt a M (eri,eceria Jk&gt;t&gt;CiellJJfl/1. ~~,&amp;.,.c..,-,
.A penas sí los inteligentes empleados podían
atender al numeroso público.
Haciendo mención especial del puesto, dire·
...
mos que el toldo de la tienda de campaña que
..
lo formaba, tenia como flecos guías de flores,
entre las que se destacaban las aromáticas gar~~
denias que en gran cantidad envió la Dirección
"
de Ori7.aba, tanto para el ornato de su puesto
como para regalar á. las da.mas que se acercaban á él para pedir un rico vaso de cerveza de
barril, que es la que goza de más fama.
Circundaban el puesto mesitas y sillas, en las
N
1908
que se deleitaban grupos de fa.millas, saboreando la deliciosa cerveza y e.scuchando la afama•
.~ . : ~
,. •
da Banda de Policía, que escogió como Jugar
1
1
para amenizar á la concurrencia., junto al
puesto de la &lt;Cervecería Moctezuma,&gt; por ella
La Cervecería Moctezuma. ha recibido una nueva d'i stinción honrosa: el Diploma. &lt;fuera de con. que también goza de fama, ha.cía un conjunto
curso,&gt; en la Exposición Internacional de Alimentación é ·Higiene, celebrada. en París. El anterior digno de 1a. fiesta.
Na.da más agrada.ble para los concurrentes á
graba.do es el facsímile de ese documento que proclama. una vez más la excelencia de la cerveza Moc· la kermesse, que tomar un vaso de cerveza
Moctezuma, y oir una pieza de la aplaudida
teiuma.
Banda de Policía.

.

JG~ e~wtb ~1v.J""

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~ ~jlfiéfr(J :•~ '!.

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El lavabo colectivo.

La capilla y la e11Jermerla.

�EL MUNDO ILUSTRADO

82

Goronaclón de la Virgen de &lt;iuanajuato

[Sigue de la página 80.]
se supriman los derechos sobre el papel p~ra imprimir al que llaman con justicia incuestionable
&lt;el porta-voz de toda ciencia humana.~ Abogan
de las tarifas ferrocarrileras, topor 1a revi•s·ón
i
.
mando por base el valor real d e las líneas; la emi·
sión de una «moneda de emergencia&gt; en cas~ de
crisis, y la garantía satisfactoria de los depósitos
hechos en los bancos, por medio de un fondo especial de reserva. (Notemos, de paso, que est_a
medida de previsión, sapientísima, rige en México.)
t
con ra
P ero, Sobre todo, lo, d emócratas claman
E'
t·
la invasión de facultades hechas por el 1ec_u ivo
. no, y alzan como estandarte la gran formuamenca
.
la jeffer soniana: «iguales de~echos para todos; privilegios especial es para nadie.»
. .
Es posible, es probable; m~s aún, e s casi cierto,
que el partido republicano siga en _el pode~, y que
los principios que Bryan sostendra con bno y te·
,
sean inmediatamente realizables; pero
zon, no
, "d
que
e llos lucen como fanales en la cuspi ~ en
anidan los ideales de los pueblos, y h ab~ d ~ realizarse algún día, porque representa~ aspiraciones
intensas de civ ilización y democracia.

..

TREINTA y SIETE AÑOS DE EDUCADOR
Por disposición de la Secretaría de _Instrucción
Pública, y en reconocimiento de su~ ii:npo_rtantes
. .
se acaba de d ecretar la Jubilación del
servicios,
profesor Don Pedro Aguirre de la Barrera.
Es el citado, natural de Tlalnepantla, Estad~ de
México, y en su ciudad natal empezó el magis~e. después de haberse portado como.un patno·
n~
ta, teniendo que suspender sus est~dios_ por no
recibir beneficios del gobierno que mdebidamente regía á nuestro país.
•
· El catorce de Marzo de 1871, sustento examen
profesional á título de suficiencia en la Es~uela
Lancasteriana de esta ciudad y obtuvo el htulo
de profesor de instrucción primaria, con menciones especiales y honoríficas del jurado que l o examinó. Provis to de su título, se encargó de la Dirección de la escuela primaria de Tlalnepantla
De aquí pasó á la capital del E stado, donde llegó
á ocupar, por oposición, la dirección de la Escue·
la Normal.
En el Distrito Federal ha prestado.sus servicios
en varias escuelas primarias y secundarias, ha·
hiendo logrado formar los únicos profesores que
han salido de la Escuela Industrial de Huérfanos.
La Dirección de Instrucción Primaria del Distri-

En los tiempos en que
Espa!Ia estaba dominada por los sarracenos, y
que los cristianos eran
objeto de toda clase de
vejaciones, los católicos
de la ciudad de Granada guardaban una imagen de la Virgen Ma•

Tlustmlonu de !}eorge Stott.
(CONTINÚA.)

V

AY A que hay personas que se
apropian los adjetivos de
una manera un poco descarada. Mi;primo «devoto&gt; .. ..
El pesar hubiera podido enfermarme .... ¿y á él qué se
le daba? No debe ignorar que
se me ha nombrado un tutor; ¿hace siquiera
votos porque me sea grata la elección de mi
tío? Yo sé que las gentes dicen que Marcos ha
merecido, y muy justamente, mi reconocimiento
por haber autorizado á mi tío á nombrarme su
única heredera ... Pero cree que le voy áagradecer su suntuosa limosna!. ..... No ... . trabajaré!. . .. Iré al campo á cuidar cabras, pero no
me haré rica á expensas de ese sell.or á quien
la sola idea de casarse conmigo hace ir a.l otro
lado del mundo!. . . . No acepto su dinero y espero tener explicaciones á este re&lt;ipecto con mi
tutor, á la mayor brevedad!
Miércoles 27 de noviembre.

La I magen de Nuestra Seíioro de Guanajuato, cuyd , oronación

*
*.

Ocho siglos y medio duró la imagen oculta
en el subterráneo, ha,ta que fué casualmente
encontrada en unas excavaciones hechas cerca
de Granada en tierr.po de Carlos V . A pesar del
largo tiempo que la imagen permanecjó enterrada y sujeta á la humedad y demás mconvenientes de un encierro tan prolongado, la talla
no habla sufrido ningún deterioro, y la virgen
estaba en el mismo estado que si hubiera sido
enterrada el día anterior.
.
Carlos V , Rey piadoso por excelencia, admiró
tanto el magnífico trabajo de la estatua como
la circunstancia, que se consld~raba col!lo milagrosa 1 de que no hubiera sufrido deterioro en
más de ochocientos aílos de encierro en un subterráneo húmedo y sin ventilación.

***

to tiene en su poder documentos que prueban qut:
la carrera del Sr. Aguirre ha sido muy fructuosa
para la niñez y la juventud. La jubila~ión es_ un
justo d escanso á quien ha pasado tremta y siete
años de su vida dedicado á enseñar y educar.

lA OIFIEN§IlVA
Novela original por Alberto Chabrol.

rla..

Estaba representada
la madre de Cristo como una joven de edad
de diez años próximamente; en la cabeza tenía una toca blanca que
ocultaba sus cabellos;
su frente era amplia y
sus pestafías arqueadas
daban sombra á unos
hermosos ojos modestamente inclinado.s hacia
el suelo; la nariz era rect-a. y los labios encendidos resaltaban sobra
una hermosa barba par
tida; el cuello era esbelto, y el rostro apacible
de color moreno. Con
el brazo izquierdo sustentaba á su divino hijo, que no era menos
hermoso que ella, y en
la mano derecha lleva ba una rosa.
Esta imagen era el
encanto de los cristianos, quienes la adoraban
y le daban culto en secreto. Ya di1imos que
los cristianos eran objeto de las más groseras
burlas y vejaciones de
los moros, y una vez que
los de Granada rendían
culto á su imagen favorita, se oyó ruido de
que los sarracenos se
acercaban á la capilla.
Temerosos los católicos
de que la imagen sufriera la suerte de otras
que habían sido arras•
tradas por el suelo, se
encomendaron á e 11 a
misma, y en un moment,o se vió detenida la
furia de los descreídos,
q u i en es no llegaron
hasta el santuario.
El peligro había sido
conjurado, pero podía
presentarse otra vez: y
para evitarlo, decidieron los creyentes enterrar la imagen en lugar
seguro donde estuviera
fuera del alcance de !as
irreverencias de los moros. Escogieron para E&gt;Jlo
un subterráneo en las
afueras ne la ciudad. y
en é 1 deoositaron I a
imagen. Esto fué por
el al'ío de 714.

83

EL MUNDO ILUSTRADO

Por esos años se tuvo noticia en Espa!Ia de
los ricos descubrimientos de minas en la ciudad de Guanajuato y sus alrededores, ell: la
Nueva España, y el ~,onarca espa!Iol decidió
reialar la imagen recien descubierta á la naciente ciudad, cuyas riquezas eran tan admirables.
ó IR á
Para conducir á la imagen escogi e ey
un caballero llamado Don Perafán de R!vera,
quien á mediados del siglo XVI partió de
Espa.!Ia para cumplir la comi~ión que s~ le habla dado. El viaje estuvo lleno de peligros Y
contrariedades, y en todas ellas el portador se
encomendó á su preciosa carga,.
.
Terminado el viaje por mar, empezó portierra, el que no fué menos difícil. Tras infinitos

ha concedi"do el Papa Pio X .

peligros llegó el caballero de Rivera á un _lugar
llamado la Yerba.buena, cerca de GuanaJuato.
Era entrada la noche, y Rivera no conocía el
sitio exacto á donde debía llegar;_en est~ conflicto decidió encomendarse á la misma vugen,
para suplicarle que le i!'-Jdicara el lugar, fin de
su viaje. Se colocó á la imagen en un tambor,
en medio de dos velas encendidas. y se le
hicieron oraciones durante la noche. Estas fueron oídas, pues al día siguiente, por la mafia.na los viajeros vieron dos palomas que los con
du'jeron á Guanajuato.

**•

El afio de 1557 la ciudad de Guanajuato recibió la primera visita de su patrona celest~al.
La naciente ciudad se engalanó para rP.CJbir
esa visita· por todas partes se levantaron arcos
triunfales, y las ni!Ias cantaron alabanzas á la
recién llegada.
.·
La imagen fué colocada en la capilla del
hospital de los indios, donde estuvo por espa11io de ocho a!Ios; de allí fué translada~a al
Templo de los Hospitales, donde estuvo Ciento
treinta y un años, después de los cuales fué
colocada en su iglesia matriz, donde se halla
ha~ta ahora.
.
Desde que la imagen fué traída á GuanaJuato ha sido una protectora decidida y eficaz de
la c iudad y del Estado. Nadie la ha invocado
en vano, según di cen los interesad~s, y sus fa.
vores han llegado á l:l, categorla de msignes; en
vista de esto el Obispo de León solicitó, y el
P apa Plo X concedió, que sea coronada con CO·
ron\!, de oro, como reconocimiento á sus favores.

Las explicaciones que yo esperaba se efectuaron esta ma!Iana que mi tutN vino á almorzar
conmigo. Maese Loriol,-tal es el nombre ?,mistoso que le doy,-tiene fama entre las gentes,
y aun en el seno de su familia, de ser un hombre &lt;justo, pero severo.&gt; Por lo que hace á mí,
su cuerpo alto y erguido, su cara enjuta, sus
ojitos penetrantes, su sonrisa forzada, no me
han impuesto nunca lo más mínimo. Será, tal
vez, porque las hadas no me han hecho el dón
del respeto, mi tío lo aseguraba así.
Cuando mi tutor se me apareció esta mafia·
na, le ví abrir sus ojitos hasta donde pudo, después de lo cual exclamó:
-¡Cómo! y yo que creía encontrarte medio
muerta de fastidio, y que esperaba que caerías
de rodillas para suplicarme que te llevara á la
plaza del Reloj. Y he aquí que te encuent,ro
animada, casi apasionada, palabra de honor.
Y que el diabo me lleve si puede ocurrir algo de interesante en medio de este montón de
piedras de los A.nglesl
-¿ Que si pasa alguna cosa? .... Y tantas que
tengo que deciros, maese Lorioll .... 1Para. empezar; no vendrá ya!
Los ojos de mi tutor se redondearon como
dos lunitas en llena.
-¡Bueno! pero querrás decirme ¿quién es
«ese que no vendrá.&gt;
Le pongo delante de los ojos la carta de Marcos, que recibí ayer por la mafia.na; después su
carta de hace dos meses, y al fin la carta sin
terminar de mi tío.
A la vista de ésta, maese Loriol suspira y
dice:
- ¡Ah! esa es la carta de que habló mi pobre
amigo hasta la última hora. Lástima que le
hayan faltado las fuerzas para hacerla llegará
su destino .... El primo Marcos no hubiera resistido á un llamamiento tan conmovedor: hubiera venido, te hubiera visto y . . .. ,
Maese Loriol levanta los ojos para inspeccionarme de pies á cabeza, y después concluye .. ..
-Y hubiera cambiado de opinión respecto al
matrimonio ..... .
-Después, repentinamente dijo:
- Pero, después de todo, nada me impide á
mí, tu tutor, enviar la carta hoy mismo.
Estas palabras me hacen ponerme fuera de
mí:
- Muy bien. pensado, ¡como si mi primo pudiera imaginarse que alguien más que yo ha
sido quien encontró esta carta.entre los papeles de mi tío! Y tomando esto en consideración, todas las súplicas que contiene la carta
aparecerían como hechas por mí! ... No, maese
Loriol, deje usted á mi primo con sus queridas
aficiones: Minos, Eaque y Radamante, y escrí-

bale solamente que se le enviará íntegra la dote de mi tía. No acepto de la herencia de mi
tío más que la parte que nos pertenecía á los
dos. No aceptar más que lo que nos pertenece,
me parece justo y natural.
Me habla alzado sobre la punta de los pies
para dar á esta declaración un tono de mayor
solemnidad, pero maese Loriol, hundido en su
sfllón, con los codos apoyados en los brazos y
las manos juntas, emprendió de nuevo su discurso:
-¡Ah! tú piensas que es muy natural despreciar una fortuna!
Pues bien!, es tan natural que tu primo no
dejará de ver en esa loca renuncia el pesar que
te ha causado su desdén por tu mano y tu corazón.
-Pues me gusta! un se!Ior á quien no conozco, y que no me conoce más que por haberme
visto á la edad de doce a!Ios .. . .
- ¡Bueno! ... tú eres muy capaz de haber sollado con él desde entonces!
Y con voz insinuante:
- ¡Vamos! bien puedes confesarme que ardes
en deseos de ser la sel'í.ora Delombre.
Pero yo no caigo en la trampa. y respondo reposadanente:
-Mi tío lo deseaba, lo sabéis tan bien como
yo!
El se rie; después dice:
-Es que por más que le doy vueltas al problema .... ámenos que se resuelva fuera de
todas las reglas ...... porque en cuestiones de
peticiones matrimoniales, las costumbres no
quieren que las muchachas sean las que emprendan el ataque, y convengo contigo en que,
enviar la carta ó rehusar la herencia, serla de
todos modos tomar &lt;La Ofensiva&gt; ....
Medito un momento sobre estas demasiado
justas palabras y después susurro:
-Sería necesario tomarla . . . sin que lo pare-

ciera .. . .
-¡Ah! hija de Eva, exclama mi tutor. Pu~s
bien, si Jo sabes, indícame las armas, el lugar,
el momento de la emboscada, y maese Loriol
te promete ayudarte!.. ..
MI tutor, que hablaba del asunto muy á su
gusto, me repitió su juramento por la tarde y
me lo repitió con una sel'í.a al partir, mientras
que yo, parada en el quicio de la puerta, no me
digné notar que hacía uso de su más graciosa
sonrisa.
Jue ves por la noche.
:-El mistral te embriaga, mi chiquita, el
mistral te embriaga!. ... Si llegas á hacer al.
gún disparate, será seguramente un día de
mistral!
Mi tío tenía la costumbre de repetirme hasta el fastidio estas palabras en dlas de tempestad, en los que me veía correr por el jardín
fuera de mí y casi sin aliento, para hacer que
mi falda. se inflara como globo.

Así, pues, si estoy en mi día de locura, como
me a~eguraba maese Loriol hace unos momentos, hay que echar la culpa al mistral, que ha
soplado hoy con más g~nas que nunca sobre la
llanura. Y si mi locura me conduce á la felicidad, como lo espero, me consolaré de ser feliz,
aunque sin un asomo de razón .
Esta ma!Iana,-¡ohl cuantos acontecimientos
han pasado desde esta mañana,-después de
haber sollado toda la noche en mi conversación
con maese Loriol, marchas, contramarchas,
emboscadas, desperté esta mafia.na. en un estado tan belicoso, que canturreaba la Marsellesa
cuando bajé á tomar mi chocolate á la cocina.
A! lado del horno estaba sentado alguien; alguien que se levantó de repente y me mostró
una cara coloradota, muy semejante á la de
mi nodriza,- pero con unas patillas y una barba, en las que blanqueaban algunas canas,- y
que se quitó el sombrero, diciendo:
- ¡Se!Iorita Enriqueta!
- No, no, Miette, como siempre, ó me enojo
contigo, mi viejo Merlin.
Y toman do la punta de los pelos de sus patillas, los tiro como á guisa de caricia, mientras
que recorro con la punta de mis dedos una escala en su cráneo sonrosado.
- Bien puedes llamarla Miette!, ya ves que
es siempre la misma-afirma mi nodriza.
- Y haría mal en cambiar!. ..... Quiero decir,
á partir de hoy, porque ha cambiado, y tanto!
desde que la enseñaba yo á andar cuando tú no
podlas soportarla más .. . .. porque ya entonces
era capaz de cansar á dos personas robustas
durante todo el dial.. .. y aun ha cambiado
bastante durante los tres afios que he dejado
de verla . . ..
Detengo el torrente de palabras en la boca
de Merlin, &lt;mi tío de leche,&gt; es hermano de mi
nodriza. Habíamos tenido á los dos en nuestro
entresuelo de la calle Madame, en París, hasta
nuestra partida Merlin se había quedado con
mi primo Marcos, quien lo había conservado á
la muerte de sus padres.
Sí, y después de todo, yo convengo en que esta mafia.na se debe haber producifo alguna revolución en mi cabeza, porque tan luego como
ví á Merlin en la cocina, se me figu ró que era
el famoso encantador que abría y cerraba las
puertas de la fortuna para una infinidad de
príncipes encanta.dores y hermosas se!Ioritas en
otros tiempos!
Sentada delante de mi taza de chocolate, oía
á Merlin que, de pie, daba fin á su café,- había
rehusado con cierta indignación el sentarse,
aun al extremo de la mesa..-Yendo del provenFal al francé'3 y del francés al provensal, según
que se dirigiera á mí ó á m i nodriza, contaba
su viaje, me explicaba su tardia visita, pues se
hallaba en los alrededores de los A.ngles, desde
ha.cía tres semanas.
[ CON'l'INU ARÁ.]

�84:

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

85

LA CSGUCLA
o e t.A

GO LONIA AMERICAN A

.rcASTeILANA

El lunes último inauguró su año escolar de
1908-909 la escuela americana, situada en la
tercera calle de la Industria.
El establecimiento ha estado funcionando
durante los últimos tres años y durante ellos
ha sido objeto de todas las atenciones de la. colonia., habiendo progresado rápidameute en
esos tres a.\ios.
A.1 a.brir3e en el actual, cuenta con tres clasfs
más que en el anterior; las nuevas clases son de
medicina práctica., zoología y botánica. Para
est1s clases se han traído tres nuevos profesores contratados especialmente en los Estados
Unidos durante el viaje de vacaciones del di·
rector.
Con motivo de la apertura, la dirección de la
escuela ofreció á los alumnos y á sus familias
ana fiesta que se efectuó el lunes por la mañana, en los salones de la escuela.
Publicamos algunas fotografías de la tiesta
inaugural y de los diversos departamentos de
la escuela, tanto al interior como al exterior. El

~
VIDA EROTICA
Para "El ,l/1111do f/11slrado."

Raquel

(,"rupo de párvulos con fu maestra en eljardfo.

***

Alumnos)' JJ/aestros de grados sttperiores.

•
**
El personal de profesores ha.sido selecto si empra eútre los graduados de las principales uni-

Era fina y vibrante como un vaso
De cristal; una llama de zafiro
Ardía en sus pupilas y un suspiro
Ondulaba en el ritmo de su paso.

Ya llegas tú, siri n ombre, sin fortuna
Sin carne, s in objeto, única, sola,
'
Perfume de enigmática corola
O misterioso rayo de la luna.

Oh risueños jardines de mi infancia
Que vísteis mis primeras ilusiones '
Brotar, como de frágiles botones
Múltiples flores llenas de fragancia.

Todas las tardes, cuando el suave raso
Del cielo vesperal palidecía,
Raquel, en su ventana, me fin1ía
Ser el primer lucero del Ocas;,

En mí vives y á mi alma te asemejas
Y pon$o en alcanzarte vano empeño,
Pues siendo realidad eres ensueño
Y mientras más te acercas más te alejas,

En la diafanidad de una distancia
Que no opacan los años, mis visiones
Conservan sus intactas radiaciones
Como guardan las flores su fragancia.

Hubo en mi corazón un aleteo
Al encontrarme con su nombre hebreo
'En las lecciones de la Sacra Historia;

Marchando en este viaje inevitable
Al ideal, al misterio, á lo insondable
Mi barca boga silenciosamente
'

Viejos recuerdos, en tropel sonoro
Entrad bajo el crepúsculo de oro
A la humil dad serena de mi estancia:

Y en un coloquio lleno de ternura
Le referí la bíbl ica aventura
Que está viva y perenne en mi memoria.

P rimav era.

plio; cuenta con salas ventiladas y perfectamente iluminadas, y con pa.tios y jardines amplios que se dedican al recreo y á los ejercicios
gimnásticos de los alumnos. Bien sabida es la
i npc r r,ancia q11e entre los norteamericanos tiene la educación fisica. y por lo tanto, es natural
que á ella se ha.ya dedicado especial atención.
Al frente de la escuela ha.y un extenso jardín
con árbolt:s fro ndosos que purifican el aire de
que se dispone en el establecimiento.

programa de la fiesta inaugural se compuso de
recitaciones hechas por lo:1 mismos alumnos de
la. escuela, y en seguida se procedió al trabajo
escolar como en cualquier día del año.

versidades y escuelas normales de los Estados
Unidos, y la fama del profesorado ha. sido reconocida. en las citadas escuelas y universidades
en donde se han revalidado los estudios que se
hagan en México. Entre esos profesores ha.y
una. sefiorita. mexicana que presta. sus servicios,
coi, éxito, á la escuela. desde su fundación .
El local de que dispone la. escuela. es muy a.m·

La. norteamericana fué la última de las colonias extranjeras que deC;idió el establecimiento
de una. escuela oficial, pues, si bien es cierto
que anteriormente á los últimos tres años había. escuelas dirigidas por profesores americanos y dedica.das casi exclusiva.mente á los hijos
de esa nacionalidad, esas escuelas no tenlan
carácter oficial, y no contaban como cuanta ésta., con el apoyo de la colonia. Esta circunstancia parece que ha resultado en beneficio de la.
institución, pues la colonia ha tenido tiempo
de estudiar los métodos de enseñanza, tanto
en los Estados Unidos como en México, y ha
combinado un plan de estudios que sea tan útil
para los alumnos que Intentan continuar sus
estudios en las universidades y escuelas americanas. como para los que piensan permanecer
entre nosotros y graduarse en alguna de nuestras escuelas oficiales.

Lo que produce las uniones felices y durables, es la suave armonla de los corazones, junto con la. di versidad de los caracteres.
MARCHJ.L.

_Por las aguas del mar, y entre la sombra
Oigo tu voz de seda que me nombra
Muy dulce, muy lejana, muy doliente.

Aquí os aguarda la tristeza mía
Y aquí os ha de tornar la fantasía
Rítmicas flores de ideal fragancia.

Epílogo.

Carm en
Pasaron mis ensueños de poeta
Por la fugacidad de tus sonrisas
Como el arrullo errante de las brisas
Sobre el loco voltear de una veleta.

María.
Tú, princesa de amor y de embeleso
Que deshojaste mi primera rosa
'
De ensueño_, en ,una tarde milagrosa,
En el éxtasis m1stico de un beso.

Mi frágil voluntad quedó sujeta
A la tuya, con torpe mansedumbre
Y de tus ojos en la viva lumbre '
Quemó sus alas mi esperanza inquieta.

_M_i, coraz?n, de tus encantos preso,
V1v10 c~nhgo en la inefable prosa
De una mmortal novela y silenciosamente en mis labios dormecí tu beso.

¿ Te acuerdas? Junto al piano, aquella tarde
Laceraste mi espíritu cobarde
'
Sacrificando todos s.us anllelos;

Vienes á despertarlo y, suavemente,
Resbalas por la fiebre de mi freute
Como en aquella tarde de embeleso;

Y me hiciste sentir, por vez primera
Con tu mirada irónica y artera
'
La cruel amargura de los celos.'

Cual una mariposa de ternura
Que dejara en mis labios la frescura
De sus trémulas a las en un beso.

Viejos ~ecuerdos que en tropel sonoro
A la hnnuldad serena de mi estancia
Llegásteis á dejar suave fradancia
Entre un vago crepúsculo d"e oro.
De lo que más estimo y más adoro
Tomad las gotas que la vida escancia
Y llevad otra vez esa fragancia
Entre el vago crepúsculo de oro.
Pero advertid que ya lleváis impreso
En ella, el ritmo, fuente de embeleso
Para endulzar y embellecer la vida,
Y abridlo sobre el alma entristecida
Como las alas líricas del beso.
Campeche, Junio-Julio 1908.
SALVADOR 1'1ÍARTÍllEZ ALOJIIÍA.

Carolina.
A urora.

Todo era en tí frivolidad y gracia
Y llevabas, como decorativa
'
Figura de Wateau, frágil y altiva
El sello de una vieja aristocraci;.

Y vuelvo á contemplará esta risueña
Pnma, llena de gracia seductora
Que, en honor d~ su nombre, er; una aurora
!&gt;u cabellera und1vaga y sedeña.
Yo le contaba el cuento en el que sueña
Un príncipe ~entil con la pa~tora
Que envuelve ~u hermo~ura encantadora
En un tosco capullo de estameña.
Pero fué en una hora vespertina
Cuando en el viejo parque, en la eglantina
De su boca, sorbí todo su anhelo;
No supimos hacer el cuento historia
Y me alejé y hoy cruza mi memoria
Con la serena rapidez de un vuelo.

Corazón sic. ternura y sin cariño
Voluble como el aire, sólo había '
En tu espíritu ingenua picardía
Y en tu hermosura irreprochable aliiio.
,Como recuerdo~ de ese amor lejano
Solo quedan lo futil y lo vano;
Lo que á la torpe vanidad recrea,
Si~ el sabor de la emoción pasada:
La cmta azul, la carta perfumada
Un anillo Y un frasco de Azurea.'

Ju lieta.

Berta.

Julieta, mi Julieta taciturna
Mi pálida heroína shakespere;na
Que escuchaba detrás de tu ventana
Con dulce arrobo mi canción nocturna.

Oh _pequeña, que abriste aquella noche
En m1 perenne nublo de tristeza
'
Tu ~onrisa, como abre en la mal~za
Intrmcada, una flor, nítido broche.

Era u na blonda niña pensativa
Que floreció, al pasar, una mañana,
Como una flor de estirpe soberana
En el jardín de mi alma sensitiva.

Fué tu fugaz am_or tan dulce y tierno,
Tan lleno de pueriles candideces
Q_ue he pensado ,en silencio muchas veces
Si es lo más ideal lo más eterno.

!untos nos desvelamos una noche
Mirando abrirse el argentino broche
De la l una, con íntimo deseo.

Pues t_o~as las· pasiones q,ue p~saron
Sobre m1 Juventud y le grabaro'n
Un halago, una duda ó un repr6che

Y lamentand o que el paterno nido
No nos brindara algún balcón florido
P ara colgar l a escala de Romeo.

Frente de ta Escuela.

Ella......

Ala Srita. Dolores Montalvo, espíritu selecto.

l

No !ienen vib;ación más inefable
En m1 q ne la sonrisa inolvidable
Que abriste en mi triste7.a aq-Úella noche.

Los pequeños entrando á clase.

•

MENSAJE
hasta
mí viene tu recuerdo, á manera
diOh Patria!
g
.
e un ran v,entoquehinchalasvelasde mi nave
N une~ estuvo en mi mástil plegada tu bandera
.
cual s1 fuese el cansancio conque se posa un a ve.
Donde pulsé la lira supe ganar laurele5,
supe ~anar laureles que deshojé á tus plantas
Tal_ s1 yo pongo el lienzo, tú pones los pincel~s• Y s~ yo pongo el marmol, tú pones los cinceles·'
Y si yo pong~ el oro, tú pones los troqueles: '
yo soy el que msp1ra; mas tú eres la que cantas.. ..
Áú cantas en mi sangre lo que repite el estro....
cas? tu Amazonas ha sido mi maestro ......
y asi es como tus hijos protestarán acaso
cu_mdo_ la muerte apague los ecos de mi, paso:
-,Su hra íué de España; pero tu canto es nuesh o!-

y . h
s{.b oy tu ncmbre, oh Fatria, protege mi camino
me , ra del escollo, me impone á la amenaza
yo soy, para tu gloria, poeta peregrino
'
que he recorrido todos los pueblos de mi raza.....
A
hoymi rum bo.. d escansaré un mstante
.
y tí marco
.
por ~1 acaso es cierto que con amor me esperas .
te envio este puñado de versos por delante
'
como un tropel de blancas palomas mensajeras....
H;a bana, 1908'.
JosÉ SANTOS CHOCANO.

~

�JDL MUNDO ILUSTRADO

86

ET, MUNnO ILUSTRADO

87

El Ferrocarril Militar de QuintanaiRoo
El ferrocarril militar que corre _entre la ciudad de Santa-Gruz de Bravo, capital del territorio Federal de Quinta.na Hoo, Y el puerto del
Vigía Chic~ en la bahía de la Ascensión, será
objeto de grandes mejoras dentro de poco
tiempo.
tá
Da.do el clima de la región en q~e es construido el ferrocarril, la abundanc1~ de lluvias,
la exuberancia del terreno, es f~Cll compren~er que la vía está sujeta á cambios de ~empemedad que amenazan senamenratura Y de hu
•
t·
de
te su estabilidad, Y sólo el c01dado con muo .
las autoridades ha hecho que no haya sido des
truida. la línea.
d d
Ahora se trata de poner la vía en esta o e
resistir aún mejor á la acción de los elementos,
para lo que se colocarán rieles de -~ran peso en
varios lugares de la línea; se rect11ica.rán algunas curvas Y se modificará ~l trazo en los lugares donde sea necesario.
Publicamos dos fotografías que represent~n
escenas á Jo largo de la línea que será modificada dentro de muy poco.

GRONIGA DC LA MODA

Et ferrocarril ,11ililar de Quintana Roo, Estación e11 Santa Cruz.

claración de los foragidos de que sus actos
tienen carácter político, no es más que una
mentira inventada. para evitar que se les entregue á las autoridad~s mexicanas, para que
sean debidamente castigados.
.
Además de esto, es seguro que los traba1os
del sefior embajador darán por resultado la.entrega solicitada, Y el que los Estados Unidos
refuercen sus destacamentos de tropas á lo largo de la frontera, para evitar que los que cometan depredaciones Y actos re¡&gt;robados en M éxlco, pasen á territorio americano, pues esto
da lugar á dificultades para obtener su extradición.

Uno de los atractivos de
la belleza en cualquiera
forma que se nos presente, es el encanto que adquiere con sus variaciones
y diferentes aspectos,
dándonos con esos deliciosos cambios el placer imprevisto de una i;orpresa..
l.Jo..,,uw" si no, lectoras mías, cuando contemplamos la naturaleza en su inmutable y al
mismo tiempo cambiante hermosura. A pesar
de su aparente igualdad, todos los crepúsculos
son di versos: ya nos deleitamo&amp; con un paisaje
de tintes suaves y casi perdidos en los violados
matices de un horizonte diáfano y triste, en el
cual brillan, como lágrimas de luz, las primeras estrellas; ya, por el contrario, gozamos inte,isamente con la gloriosa. agonía de un sol de
fuego que, sin perder su grandeza real, se oculta detrás de las obscuras crestas de las montafias, como un héroe se esconde en las sombras
de la. muerte sin que se pierda el resplandor de
su espítitu potente que aun después de alejarse, da su luz.
Semejante á la naturaleza es la mujer, que,
como uno de sus más bellos adornos, tiene poéticas y secretas armonías con ella. Contemplamos la aurora en una sonrisa, y el crepúsculo
triste, en una mirada melancólica.
y la mujer, para aumentar su bellfza y darle el encanto de la diversidad, tiene el grand!',
el mágico recurso de "la Meda." A ella le debe

esa graciosa multiplicidad que, siguiendo el caprichoso vuelo de la imaginación artistica, sigue también á las estaciones, esas cuat ro bellas hijas del afio, poseedoras cada una de distintos encantos. La primavera, sus flores; el
verano, sus dorados frutos y las frondas sombrías, húmedas por las prcSd igas lluvias; las hojas secas, dulce y triste poesía del otoño, y las
nieves del invierno, silenciosas y blancas.
E l estío, ardiente y tempestuoso, nos ofrece
ahora sus sonrisas de perfuma.das flores y los
resplandores eléctricos de sus borrascosas lluvias, Parece una mujer apasionada que tan
pronto encanta con la dulzura de sus momentos de amor, como hie re con sus inesperados
arrebatos de celos y altivos rencores.
Pero ''la Moda," locuela encantadora, se hice flexible á todas las exigencias y á todos los
rigores de la estación. Para cada día trae en
sus alillas de dorada mariposa· una nueva sorpresa, un nuevo atractivo.
Hoy, nos trae, las telas ligeras como ténues
nubecillas, los trajes cubiertos de vaporoso encaje de tan exquisit,o y eltgante conjunto; los
sombreros de paja. blanca, ligeros y graciosos,
cubiertos de flores de todos matices, opulentas
rosas, exóticos crisantemos, tules y marga.ritas
-frescas coronas sobre bellos rostros de flores
vivientes.-Vemos, también, los talles de estilo japonés, tan varia.dos en sus formas; de
amplias y cortas mangas que dejan lucir las camisolas de rica tela de encaje, uuas lisas, otras
rizadas por prqueños volantes como ligeras olas

de espuma.... . Las faldas de ta.bias que al menor movimiento esparcen sus ondulantes plie·
gues en graciosas líneas; las hay de todos est ilos, lisas y elegant,ernente sencillas; otras, con
unaó dos franjas diagonales, ya sea de la misma
tela ó de alguna otra que armonice con ella.
Se usan también las sombrillas de encaje qu
al abrirse semejan alas blancas ávidas de ten
der el vuelo; y los transparentes y finos mi to
nes de seda calada, rontinúan en toda su pri
vaoza, dejando admirar al través de sus ma
llas la suave y blanca tez de los ni veos brazos.
Se ha adoptado últimamente una costumbre
encantadora, que consiste en llevar flores na •
turales en el talle ó en la parte superior del
corpifio; esto se usa generalmente en los trajes
de paseo por las mañanas. No puede !maginarse una idea más delicada. y graciosa que la de
reunir el conjunto de un bello rostro con las
flores elegidas según el color y estilo del traje.
En un atavío fresco, de tela ligera, se usan rosas de encendidos matices semejantes á sonrisa;¡ de juventud y primavera; violetas y lilas
blancas, que cerca del rostro pálido de alguna
linda rubia, tienen una dulce y adorable fraternidad.
Esto es lo que nos ofrece la presente estación; contiou4remos dando á nuestras lectoras
un resumen de las novedades que nos vaya
presentando en sus caprichosos giros, esa princesa. tiránica y mimada que llamamos "]a
Moda."

EL JARDIN PUEDE IMPROVISARSE
He aquí dos cosas que, á pesar de estar edifica·
das con el mismo modelo y con los mismos materiales, una resulta triste, monótona, con aspecto
de cementerio, en tanto que la otra es alegre, graciosa, elegante, llena de simpatía. ¿ Cuál es el misterio que las hace aparecer tan distintas? No es
difícil que nuestras lectoras lo descubran, mirando desde luego cómo en una se enredan las rosas
trepadoras, subiendo por las columnillas de la solana, mientras en la otra las columnas están desnudas de hojas y flores, cómo al pie de la alegre
casa se deslizan los geránios y las clemátides,
mientras en la otra no hay planta ninguna; cómo
la hiedra viste una tapia y no viste la otra¡ cómo
los arbustos recortados crecen en un patio, y cuán
desnudo de ellos está el patio de la casa triste,
porque triste y mucho es esa casita sola donde no
se adivina la mano de una linda mujer que siembre y riegue los resecos pastos ...... La casa parece abandonada¡ parece pesar sobre ella una gran
desventura . . ...... Ved si no, el severo macetón
que se alza en el centro: parece un monumento
de cementerio¡ parece que bajo de él reposa el
desdichado dueño de la casa desierta. En cambio,
dentro de la otra, cuánta dicha se advierte. Nadie
hay en el patio, pero ¿cabe duda de que por las
mañanas unas manos cariñosas van y vienen
con la re~adera ver1iendo frescas gotas sobre todos

Ferrocarril Jllililar en Quintana R oo.-Un Campamento.

Td d habiendo servido grandemenEl ferrocarril ha sido de gra~ ut1~t:l~s maniobras en contra de los
te para el transporte de tropas d uraue se repitan los levantamientos enrebeldes _ma_yas. No h~! ~~~tca:o~e que el territorio esté en perfecta
tre esos md10s, pero a
vía de comunicación de la costa con la capaz, que e¡; lo más s_egu~~t::c~a. para la administración pública de.la re•
pital es de mucha imp
otro medio de transporte que la comunique
glón, pues ésta no cuenta con
con el resto_ del país. de ende el territorio, directamente de las autoriDependtendo, como . Pra en su administración y en su esta.do debe
da.des federales, t?d~ ;1~~oRepública Y ser transmitida por los medios
emanar de la ca.pita. e ibl En una de nuestras fotografías se v~ un
más rápidos que sea p~s. :· bordo de un tren de carros descubiertos, la
grupo de soldados -iue v1~J~
n la región dado el ca.Jorque hace en ella
manera más cómoda de v1a1a.r e
'
casi todo el añ~¿ de batallones regionales que se había adoptado para el
La forma.e n
.
da por no satisfacer las exigeucias que se
territorio, acaba de ser re;¡~:ª por lo tanto, el territorio quedará á la vitrataba de subsanar con e Ja~es de la Federación, las que deberán ser
gilancia. de las tropasEretgud más cerca.nos para lo que sólo se cuenta
ta.das de los s a os
'
transpor .
.
el ferrocarril que nos ocupa.
con los medios ~a.rít.un;:e~ se comprenderá la necesidad que hay de conPor todas es as raz e ·o;es condiciones de uso, pues mucho se ha de
servar esta vía en _Jast ~e~ procrreso Y adelanto á que está llamado el te·
hacer de ella, en vis a
"
rritorio donde se encuentra.

El frente de la casa estaba descuidado como un corral.

--¡,;¡,r··-----

..

1
----~

1

¡;

Nuestro Embajador en Washingtbn.
.
ter ue los bandidos que hicieron sus c9rr~rías re'En vista del ca;ác ter~ del Norte quisieron dará esos actos, Y por
cientemente en 1~ r~n Jlos á territorio de los Estados Unidos, ~¡ 11et;or
haber pasado vanos e :uestro embajador en la república del NoJ1~e, emDon Enrique_ c_. Cárewel, hington pa.ra tratar la cuestión con las autorldaprendió un v1a1e
as
~
des americanas.
C e l ha sido benéfica. desde el principio, pues
tión del señor r e
.:1A.
L
a
ges
t
'da.des
americanas han
comprendido que 1a,._..
g,acias á ella, las a.u on
.

Sr. E i1rique C. Creel, Embajadcr de Mé:r:ico en tos Estados Unidos.
Pero se transfo rmó en un deti'cioso jardincitlo.

los p étalos, sobre todas las hojas? No. Los dueños
recrean su vista con el plácido espectáculo de las
rosas y los narcisos¡ y por la tarde, cuando huye
el sol, arrastran las mecedoras al huerto, y es allí
donde se hacen los mejores planes y donde se
cuentan las mejores cosas, porque el medio · ambiente ayuda, porque la atmósfera es propicia.
Lectoras mías: aprended á poner gracia y en·
canto en las cosas que os pertenecen. Sabed hacer
agradable á vuestros maridos el nido que él os
dedique. Una rosa en un vaso, un canario en la
ventana, un libro en la mesilla de labor, unas gotas de perfume en el almohadón del diván, son
todos detalles de suma importancia y de s uma
trascendencia. La mano de la mujer está llamada
á em_J:&gt;ellecer cuanto toque. Sed como magas, y lograreis mucho en la vida.
Un: huertecillo bien cuidado invita siempre á
reposar en él. Más de un marido que ha salid o de
prisa:en pos de algún divertimiento fu era de casa, quedó preso en las enredaderas d el huerto .. ..
Y lo que no pudo la voz de la mujer, pudieron
los susurros de las hojas.
. La naturaleza es la gran amiga, ya lo sabes, quer i ~ l~ctora. ~o la desdeñes¡ siembra en tu patio
geramos y crisantemos, y verás cuán poético y
alegre se torna tu rinconcito.

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FoT. FÉLIX DE PAnís.- MonAS DRECOLL.
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vestido de «tussor&gt;
azul;
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paseo.- Eleo-ante
"'
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11 la¡ falda adornada con botones grandes : la parte supenor del t~ e y as mangas,
guarnecidas de guipure. Corbata de encaje mu,y hno_y gasa blanca:
bandas á un lado, terminando en bellotas de seda.

d/,:1iJi.-•
i.l~,~,::o,¡
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....!.3ºe,

FoT. F ÉLIX DE PARís.- MonAs DouEET.

•1 •

••

Traje de reuni6n.-Este sencillo y elegante modelo, se hace en
seda liber ty rosa: corpiño cubierto de encaje con bordados de seda
al realce. Dos bandas de gasa plisada, rodean el escote.

�EL MUNDO ILUSTRADO

90

CHOPIN
INTIMO

Jorge Sa1td.-Jl,[edallón de David D'Augers.
En estos momentos, en q'u.e se produce en el
mundo musical un resurgimiento chopiniano, y
comienzan á hacerse preparativos para celebrar
con una apoteosis sin igual el centenario del más
personal de todos los poetas del
piano, ha causado gran impresión
un artículo publicado con la firma del exquisito escritor Mauricio
Lefevre. En México, donde el divino polaco tiene tantos y tan fervientes devotos, el artículo de Lefevre que traducimos á continuación, será indudablemente leído
con apasionamiento.
Abrid el pequeño .... llamémosle sencillamente &lt;diccionario&gt; de
Broodecker, de los periodistas ¡
buscad, oh hermanos míos, los articulistas, la palabra Chopín, con
el objeto de escribir para vuestros
periódicos una página luminosamente sensacional sobre esa alma
~ublime y fantástica .... y he aquí
lo. que encontraréis:
«CHOPIN, célebre pianista, n'acido en 1809 cerca de Varsovia,
de origen polaco, INTRODUJO
EN FRANCIA LAS MAZURKAS!!!
Murió en Parín en 1849.&gt;
Punto final. ,:s todo! No está mal,
eh! ¿ Qué pensáis de eso, vírgenes
de pálida sonrisa, de largos y afilados dedos, que, después de haberos fatigado grandemente, durante
años y años, sin comprender nada de los preludios y de los valses, en los que no veíais al principio más que dificultades pianísticas, habéis acabado un bello día,
de pronto, á consecuencia de quién
sabe qué transformación súbita y
profunda de vuestro sér psíquico,
por encontrar, vosotras solas, sin
que nadie os llevara como de la
mano, el camino radioso de ese
Monsalvat en que resplandece el
Graal de poesía, de dolor, de fe,
de radiante belleza? «¡Célebre pianista!&gt; como un Paderewski, un
Diemer hiperestesiados, un Planté,
un Pugno quintesenciados. «De
origen polaco!!!&gt; con un nombre
que hace pensar en el terror de
Francia. &lt;Introdujo en Francia las
mazurkas!!!&gt;
Bravo! Esto sí que es de sainete.
Oh, Martrowski, director de cancanes¡ polaco, también tú, que hiciste estremecerse á nuestr~ juventud apasionada de los lanceros y cu3dnllas¡ revuiÚ vete en tu sepulcro, buen director de Mabille
y del baile de los boteros! Te imaginabas buenamente que habías sido tú quien introdujo en Francia los bailes de tu país, gascón del norte! Nada
de orgullos, sombra desvanecida¡ tu predecesor,
tu maestro fué Chopín, el &lt;célebre pianista, de
origen polaco, que introdujo en Francia las mazurkas!&gt;
¡Pobre gran hombre! Sed, pues, el poeta que
desmenuza su corazón henchido de dolor en los
nocturnos¡ sus terrores jadeantes en los preludios,
que dejaba cantar su alma soñadora y tierna en
las fantasías, balbucir su espíritu en l os impromptus· expresad, pues, lo fantástico, lo extraño, lo
ate~ador, lo dulce, lo cruel¡ el incesante contraste de todos los sentimientos, de todas las sensaciones que forman el alma eslava¡ estad impregnado de la poesía popular, la más grande de todas
l:1s poesías, hasta el punto de que, dejando brotar canciones de vuestro corazón y de vuestro cerebro hayan volado éstas de labio en labio, murmuradas al oído de la novia de ojos soñadores,
susurradas junto á las cunas, sollozadas ante las
tumbas, sin que una sola de las almas sencillas
que por medio de ellas hayan expresado sus amores, sus alegrías, sus penas, se hayan imaginado
nunca que han sido adictas á nuestros anteceso•
res por el viento que aulla en las selvas, que bal•

91

ElL MÚNDO ILUS1'RADO

bucea en los bo~ques, magnificad, en fin, los ritmos, basta el punto de dar al baile en decadencia
del siglo pasado el carácter sagrado de que lo habían revestido los antiguos cortejos, para que un
pedante cualquiera no reconozca en vos sino un
martillador de marfil y no os reconozca otro título de gloria que el haber«introducido en Francia
la mazurka!&gt;
Y para eso, haber sido el cantor del amor en
todas sus formas, hasta el punto de no vivir sino
por él y morir á causa de sus primeras heridas!
Tal fué Chopín, cuya alma fina y sensible, cuyo
corazón frágil y sonoro, cuya naturaleza toda esencial y casi únicamente femenina, en el más alto y
más hermoso sentido de la expresión, resonó en
notas infinitamente melodiosas y se rorrpió bajo

Clwj)fo-Del famoso retrato de Delacroi:r.

Cltopln. - Facsi111il de un dibujo de forge Sand.

[u rg e Salld. -Litografi11 de Figueroe.
la acción de un choque demasiado violento, y que,
después de esa primer herida, no conoció ya sino
el sufrimiento. herida sin cesar, deshecha en mil
fragmentos¡ pero que á cada golpe, por la magia
misma del genio, se transformó en
innumerables diamantes, luminoso, espléndido, hasta el punto de
que, en nuestro egoísmo feroz y
respetuoso de las sentencias obscuras del destino, nos preguntemos
si no fué mejor que así hubiera
sido, puesto que esa inmensa obra
no es más que una queja sublime,
digna de arrodillamientos y de
éxtasis:
«Y yo sé de inmortales, que sol o son sollozos.&gt;
De él también puede decirse:
&lt;Amó, sufrió, cantó!&gt; Amó con todo el fuego de un corazón que solo era amor. Dió á esta palabra
&lt;amor,&gt; el más amplio sentido.
Nacido en una época de paroxis mo y de hipérbole, Chopín sólo á
medias pudo librarse de ellos. Fué,
con los labios tendidos y el cora•
zón abierto de par en par, hacia
la multitud ó hacia la mujer, y
desde el prim~r contacto recibió
la herida de que no llegó á curar
jamás. No comprendido por la una,
guardó, desde ese encuentro, tal
espanto, que se refleja en la dulzura emoliente de las intimidades
y da lo más, pero de sí mismo, en
el curso de sus reuniones íntimas,
en las cuales &lt;diez ó doce iniciados se presentan--dice Jorge Sanden derredor del artista para arrancarle, por medio de amables inoportunidades, lo más puro de su
inspiración. Entonces fué cuando
dió todo su talento¡ cuando hacía
á su auditorio hundirse en un recogimiento profundo ó en una tristeza dolorosa, porque su música nos
llenaba el alma de atroces desalientos.&gt; Traicionado por la otra, fué
errante siempre, hambriento de
amor, á buscar, inquieto y febril,
al sér que arrullará su pena y curará su herida. Mas siempre, á pesar de las ternuras de la amistad,
se desgarrará de. nuevo, y la herida, ensanchada, se abre y sangra,
y se hace incurable.
Su carácter le llevaba naturalmente á los extremos. En la amistad como en el amor, se entregaba
sin reticencias, exigiendo del sér á quien honraba
con un afecto exclusivo y tiránico, el mismo exclusivismo y quizá la misma tiranía. Pero lo mismo que el diamante no puede rayarse sino con
diamante, habría sido necesario que el alma de
Chopín encontrara el alma de Chopín para fundirse.en ·ella, toda que era siempre éxtasis y serenidad.
Cuando la onda formidable llega desde las lejanías misteriosas del océano, se hincha, salta y
se arroja mugidora sobre el peñasco como si fuera á devorarlo, mas la roca permanece insensible
y la onda vuelve á caer, despedazada, convertida
en lluvia tumultuosa, bañada pOt' los rayos del
sol que transforman en gema deslumbrante cada
una de sus lágrimas; y de este polvo refulgente
surge algo como una queja infinita, un canto sublime, potente y suave, en que se hieren acordes
formidables, mientras que murmuran melodías ligeras, como un brocatel harmonioso en que los hi·
lillos innuil\erables de la trama bordan con gracia exquisita el majestuoso rigor del tema inicial.
Tal es la música de Chopín, queja exquisita ó
feroz de una alma tumultuosa como el mar y que
incansablemente se rompe contra la roca impasi·
ble de la indiferencia y de la incomprensión, para
volverá caer en lluvia divina de harmonías.
El genio paga á la vida el rescate de sus pro•
pios excesos. Se llaman felices aquellos cuyo cie•

lo, implacablemente azul no se mancha por nube
alguna. Mas cuánto más puro y más azul es el pe•
dazo de cielo que asoma por entre la desgarradura
de las nubes preñadas de rayos. La claridad de la
luz es más intensa cuando alrededor de ella, la
sombra despliega su paleta sombría. •
E stas contradicciones, que forman todo el genio
de Chopín, lanzaron su alma en la peor de las
aventuras: la de buscar la felicidad en el amor.
&lt;Implacable para la menor falta,-dice también
Jorge Sand-mostraba inmenso ei.tusiasmo hacia
la más débil luz, su imaginación exaltada hacía
todos los esfuerzos posibles para ver en ella un
sol¡ era, pues, al mismo tiempo dulce y cruel ser
objeto de sus preferencias, porque os llevaban
cuenta con usura de la más pequeña luz, y os
abrumaba con su desencanto á la menor sombra.&gt;
«Llegará la vez- añade la misma sagaz historió grafa-en que se orquestará su música, sin cambiar nada de su partitura de piano, y en que todo
el mundo sabrá que este genio, tan amplio, tan
completo como el de los grandes maestros que él
se había asimilado, conservó una individualidad
más exquisita aún que la de Sebastián Bach, más
poderosa que lade Bethoven, más dramática que
la de Weber. El es los tres juntos, y todavía es él
mismo: es decir, más delicado en el gusto, más
austero en lo grande, más desgarrador en el do•
lor .... »
He aquí lo que pensaba de ese hombre de quien
tuvo la gloria de ser amada; y que ella honró con
su amor, la mujer del siglo XIX cuyo corazón fué
el más viril y que el rlestino puso al lado de los
hombres, cuya alma fué seguramente la más femenina de su tiempo.

MODAS MASCULINAS
EXPLICACION DE LOS GRABADOS
VESTIDO CON SACO DE DOBLE BOTONADURA

El género ilustrado es un estambre de listas.
El saco tiene por detrás tres costuras, y la costura central puede terminarse en una abertura, ó
puede ser cerrada hasta el borde inferior. Las costuras laterales nacen bien debajo el brazo. Las ,
costuras de los hombrillos se colocan muy alto
sobre los hombrillos¡ los hombrillos no van acolchados mucho y se terminan también en otros respectos de modo que luzcan naturales¡ la encolladura es moderadamente profunda y larga¡ las so•
lapas, las cuales son casi de uno y cuarto centímetros puntiagudas, tienen siete centímetros de
ancho¡ la rodadura desciende hasta la línea de la
cintura y tiene sólo un ojal¡ los bolsillos de las
caderas cierran con carteras¡ el bolsillo del pecho
se termina con ribetes, y la guarnición de la manga consiste de un puño libre de 6 y medio centímetros de ancho y adornado con un solo botón.
El chaleco es de doble botonadura y no tiene
cuelro, El género ilustrado es un tejido de fantasía.
El pantalón es moderadamente ancho en las caderas.
Las costuras laterales concuerdan con las del
saco.
VESTIDO CON SACO MEDIO AJUSTADO

El género ilustrado es un tejido de lana escocesa.
El saco tiene también tres costuras, y la costura central puede terminarse en una abertura, ó
puede ser cerrada hasta el borde inferior; las costuras laterales nacen debajo del brazo; la encolladura es moderadamente profunda y larga¡ las solapas son rectangulares y tienen 4 y medio centí-

metros de ancho¡ las bolsas laterales cierran con
carteras, que se usan bien del lado adentro y del
lado afuera; el bolsillo del pecho se termina con
ribetes¡ la manga se termina en una bocamanga
con dos botones. Los delanteros van rebajados de
un punto distando 2 y medio centímetros del borde inferior.
El chaleco es de una sola botonadura y no tiene cuello. El género ilustrado es una lana de fantasía. La abertura desciende hasta un punto. Los
delanteros van rebajados de un punto y cierran
con cuatro botones. El pantalón concuerda con el
de la figura anterior.

SECCION

DE AJEDREZ

Problema No, 3, por B. B. Oreenshlelds.

Obtuvo uno de los cinco primeros lugares en el torneo
de Montreal en 1885.
NEGRAS-

BLANCAS

Salen las blancas y dan,mate en tres jugadas.

Las fotografías que reproducimos aquí, son muy curiosas é interesantes.
Fueron tomadas por el Sr. D. José Bustamante Valdés vecino de Pachuca durante el último eclipse anular de sol. En ellas se ve~ claramente las princi•
pales fases del fenómeno.

Solución al problema núm. L por Arturo Flores:
Blancas.
Negras.
ID. 8 D.
D. X [)
2 A. s A. mate.
Variantes.
I ........... .

P. 8 C. mate.
Hay otros variantes,
2

C. X D.

�92

EL MUNDO ILUSTRADO

LOS TRANVIAS ELECTRICOS DE VERACRUZ
directamente con los motores; el cuadro de
distribución es uno de los más hermosos
y amplios que hay en la República.
Todos los cables de alimentación, desde la
planta hasta la ciudad, corren por debajo
de tierra, así como las líneas de distribución, excepto en las calles apartadas de la
ciudad. Se ha calculado que la instalación
para lámparas incandescentes será bastante
para alimentar cuarenta mil lámparas de
diez y seis bujías.
El alumbrado público de la ciudad se
hace actualmente por medio de trescientos
cincuenta focos de arco de dos mil bujías
cada uno, sostenidos por postes del mismo
modelo de los que se usan en la ciudad de
Nueva York.

*
*·*

La ciudad, capital del Estado de Veracruz, inauguró
el día cinco del corriente
nna de las más completas y
mejor dotadas plantas eléctricas, y al mismo tiempo la
primera linea de tranvías,
movida por electricidad en
el puerto.
El edificio de la planta de
luz y fuerza eléctricas se levanta en los terrenos de las
obras del puerto; es de armazón de fierro revestido de
piedra labrada.
Todos los dinamos y aparatos de la planta serán movidos por motores de petróleo, siendo ésta la primera
planta en su género en to.da
la República. Las instalaciones de motores de petróleo
constan de seis aparatos,
siendo la más grande en el
mundo. Tres motores son de
modelo alemán y los otros
tres de modelo in_glés; el petróleo que se consuma en 1Os
citados motore, será producido en el Estado de Veracruz.
Los generadores de electricidad es t á n conectados

La vía de tranvías inaugurada el cinco
del actual se construyó con rieles de gran
peso, colocado sobre durmientes de acero, y de acuerdo con los más modernos adelantos sobre el particular.
La fuerza que mueve los motores de los
tranvías se genera en la planta genera I de
la ciudad, y para evitar interrupciones en
caso de accidentes, se ha construido una
planta especial de acumuladores.
Toda la ciudad se vió sumamente animada el día de la inauguración, y difícilmente se podía ocupar un lugar en los tranvías que iban llenos de pasajero5 hasta en
las plataformas. Fué tal el entusiasmo del
público, que se registraron dos accidentes
que afortunadamente no fueron de consecuencias graTes,

La inauguración de la línea de tranvía,
así como la de la planta eléctrica, será indudablemente de gran trascendencia para
Veracruz y hará prosperar á muchas indus·
trias que están detenidas en su avance sólo
por la falta de energía de fácil aplicación
y á precio relativamente bajo.
Publicamos algunas fotografías relativas
á la fiesta de inauguración. Una de ellas es
de los tranvía1 y las otras del interior de la
planta poco antes de que se celebrara el
lunch con que la compañía explotadora de
la planta obsequió á los principales funcionarios de la ciudad. Estas fotografías fueron tomadas especialmente para EL MUNDO
ILUSTRADO por el señor A. Macías, fotógra fo del puerto,

Cuadros de distrihuci6n,-Los dinamos.-Los tranvtas invadidos por la multitud.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>México, D.F. (México)</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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        <name>Semanario</name>
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                    <text>INDICE.

"EL MUNDO ILUSTRADO",

BIOGRAFIA,

Grover Cleveland.
Lic. Genaro García.
Ignacio T. Chávez.
Lic. Eduardo Pankhurst.
Ludevic Halevy.
Enrique C. Creel.
Lic. Ignacio Bravo Betancourt.
T~lstoy á los SO años.
Victoriano Sardou
Taft Intimo.
Enrique BoriAs.
Hnos. Alan!s Tamez.

..

3

7
10
11
13
50
309
359
440
449
529
590

BELLAS ARTES, etc.
Hallazgos Arqueol6gicos.
7
Ultimas Obras de Julio Ruelas. 16
Museo TecnnlÓgico Industrial.
1$
Biblioteca Militar.
32
Una Fiesta de Arte Cl~sico.
62
Los Pintores de Mujeres.
69
Burmeste;, Rey del Violín.
70
Exposici~n Mexicana en Trieste. 77
Exposicion de Escultura.
137
Diego U. Rivera.
157
Germán Gedovius.
337
La Exoosición Fuster.
36g
Concurso de Arte Decorativo.
442
Bee~hoven.
490
Ceramica Policroma é Incrustada543
Chopin Intimo.
54
Nacionalidades Muertas: Venecia
160-192-209-22$
El Adorno de la Mujer en Diversas Epcms.
332

DEPORTES:
Club Híoico Militar.
g
Equitación. 34-13g
312
El Junior Club.
63
Automovilismo. 83- 145l69
Un Torneo Atlético.
6g
Carreras de Automóviles
Monterrey-Porvenir.96-110
Los Juegos Olímpicos.
114
El Club Hércules.
171
Esgrima. y Espada.
210-547
Carreras de Autom6viles
Monterrey-Concepción.
261
Ju~gos Olimoicos en Mascarones.365
Carreras Diversas.
430

L

Base-Ball.
DIVERSOS:
La Vida Internarlamentaria.
La Musica Moderna y la Sordera .
Congreso Científico Pan-Amer.
El Río de las Balsas.
Jalana.
La Huasteca.
Los Ríos de Tabasco y Chianas.
La Riqueza y el Trabajo en Mich,
Guanajuato.
La Archiduquesa Carlota.
Tributo á México.
Bosnia.
Mazatlán.
Los Palacios de M~xico.
El Palacio de doña Ana.
El Colegio Militar.
Monterrey Actual.
Bellezas de 1.{onterrey/
La Reinera.
La Basílica de Guada~upe
La Cervecería Cuauhtemoc.
HISTORIA:
Hidalgo.
Churubusco.
.lolino del Rey.
16 de Septiembre.
Dolores Hidalgo.
Reliquias Históricas.
Retrato de Iturbide.
27 de Septiembre.

•

g

15g
230
264
.265
269
279
2$7

NOTICIAS:
Nueva Linea! Guadalajara .
4
Reinas de la Simnat1a en México.
9
Fiestas del 4 de Julio.
61-12
Las Fiestas Francesas.
75-61-33
Concurso de Simnatía en Guadalaj. 37
Elecci6nes Presidenciales en E.U. 39
Coronaci6n de la Virgen de Gto.
46
Los Tranvías Eléctricoa de Vera-e. 56
Bellezas de Guaq.alajara.
59
La Fiesta del Carmen.
60
Las Aguas de Xochimilco.
67
Maniobras Militares en Oaxaca.
7g
Escuela Militar en Guadalajara.
84
En Puerto Arturo Tres Afios
Desnués de la Guerra. ·
90

•

,r

�,

..

•

Colonia Penal Islas JKarias .
.91
Concurso de Sombreros
Adornados en Pachuca.
109
La Fiesta de los Vascos.
117
Combate de Floree en Puebla.
132
Ntra. Sra. de Pueblito y del
Patrocinio.
174
Misión de Paz.
186
Los Descendientes del Emoerador Moctezuma.
216
Fotografía de la Voz Humana.
2~8
Felicitaci6nes al Presidente. 2 3
Las Fiestas en Santa María.
267
Concurso de Simpatía en l'o¡elia.2~
Cuartel Modelo de Infanter a. 3~
En Honor del Lic. Verdad.
3
Escuela Correccional.
382
Simulacro en Morelia.
ª81
Congreso Católico en León.
Venezuela y su Presidente.
Desmembramiento de Turquía.
446
Actualidades Extranjeras.
517
Alfonso XIII concede A la Cervecer!a Cuauhtémoc usar BU
escudo.
551
Fiestas en Manzanillo.
568
Bellezas de Colima.
58~
Sabinas Hidalgo, N.L.
59

m

10g
En Memoria de Hidalgo.
Damas de la Colonia Americana.
113
La Revolución de Honduras .
115
El Ultimo Triunfo de Zepuelin.
130
El Nuevo F.C. á Culiacán.
173
Incendio en 11 Dos Bocas".
183
11
11
¡g5
Puente Colgante P. Diaz.
Kermesse de Caridad .
187
Fiestas de Covadonga.
232-23l
Telegrafía Submarina sin Alambree .22
Desde la Canastilla de un Globo. 260
lt de Sept. Ceremonias Oficiales. 266
El F.C. Pan Americano.
2S2
La Conquista del Espacio.
334
La Fortificaci6n de Nuestras Costas338
El Cometa Morehouse.372-429,66,98-503
El Nuevo Estado Euroneo.
ª83
F.C. Colima á Manzanillo.
425- 41
ca,didatos A la Presidencia
en EE.UU.
436
Las Aguas del Nazas. 440-470-525-550
Mr.Bryan en Lonterrey.
526
Monterrey Actual.
563-567
Bellezas de Uonterrey.
565
La Reinera.
592
La Cervecería Cuauhtémoc en las
Fiestas Presidenciales.
582

TE A T RO.

Páginas: 19-10-139-140-141-156-190-214-247-271-297-324-343-366-388-406
409-410-428-452-473-493-518-529-546-600.
T O R O S.

Páginas: 207-347-373-393-415-443-455-468-478-502- 5 531 .

••••••• •

.

."

�CARLOS PEREZ MALD0NADO
MONTERREY, MEXICO.

�L UNDO
Registrado como a rticulo d P. segu nd:.. clase, en 3 de Noviembre d r• 189 4.- Impreso en papel de las Fábricas de San R afael.

Año XV-Tomo 11

México, 12 de Julio de 1908

Número 2

El Excmo. Sr. Ministro de Chile, acompañado del Sr. Introductor de Embajadores y del Secretario de la Legación.
(Fotografía tomada poco antes de la solemne recepción en Palacio.)

�..

39

ET, ,ruNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

38

!Onl!'iedcric:

LA NECESIDAD YLA PERFECCION HUMANA

Director, Dr. L uis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALF O NSO E. B R AVO.
OFICINAS PROVISIONALES:

Segunda de las Damas 4. México. D. F. Aol\rtado PoS
tal 2.570. -Tc1léfnnos: Erlcsnn, 1476.
Compa!ifa Telefónica, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Otudad ................................. S 1.2:'\
En los Estado~......... .. . .. . .. .. .. . . .. .. .. .. 1 !\O
En el Extranjero ,... ,. .. .. .. . .. . .. .. . .. . 2,00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Oaoltal. .......... ................. SO 35 r.~.
En los Estados. . .. . ........... . . .. .. . . .. .. SO.!íO cs.

Más novedades en "El Mundo Ilustrado"
No obstante que hemos recibido numerosas demostraciones de que EL ~Immo ILUSTRADO, en su nuern época, ha sido perfectnmente recibido por sus lectores habituales y que las mt'joras fJ ue hemo comenzado á introducir en él han complacido ií
nuestros subscriptores, debemos declarar
sinceramente que no nos sentimos enteramente satisfecho , porque no es aún lo que
de earíamos no otros c¡ue fuera. El aplauso
general con que el último número fué recibido, nos obliga á esforzarnos más todavía.
La premura del tiempo con que contábamos para reorganizar nuestros trabajos al
mismo tiempo que nos hicimos cargo del peri6&lt;lico, nos impidió realizar punt,ualmente
todo lo &lt;¡ ue teníamos pro.rectado para esa
edición. Diocultades de última hora no permitieron completar el tiro de la otra entrega de no,·ela que debió haber ido incluida
en el periódico; pero con el presente número irán _ya las dos entregas ofrecidas, así como la música :,· la nO\·ela quese inserta en el
cuerpo del periódico.
Nuestra sección de encargos está ya funcionando regularmente, .Y hemos recibido
algunas comisiones de cuantía. Creemos necesario hacer unas explicaciones á este respecto. Algunas personas nos han hecho encargos q ne no han detallado~• nos hemos
,·isto obligados á pedir instrucciones más
completas, con lo cual se ha perdido el
tiempo. Por esta razón desearíamos que se
nos dieran explicaciones minuciosas, ó que se
nos diera libertad de elección en caso dudoso.
Cuando el encargo significa una comisión de
compra, por la cual no cargamos exceso alguno por comisión, nosotros procuraremos
obtener siempre los precios más c6modos,
ámenos que se nos indique determinada
casa comercial. En todo caso, el pedido debe venir acompaiiado de su importe, exceptuado el caso en que la persona que hace el
encargo tenga crédito personal en la casa
vendedora de que se trate, y en cu.ro caso,
la operación se hará siempre á riesg·o del
vendedor. Atenderemos órdenes telegráficas, en las mismas condiciones, teniendo en
cuenta que, si es necesario pedir nuevas
instrucciones por .esa Yía, no cargaremos
tampoco el gaf'to que nuestros propios mensajes originen.
Preparamos más novedades queanunciaremos mur pronto y que, estamos seguros,
impresionarán gratamente á nuestros abonados.
Estamos recibien·clo constantemente cartas de subscriptores que nos piden algunos
asuntos especiales, ó hacen indicaciones
respecto á las mejoras proyectadas. En la
imposibilidad &lt;le contestar separadamente :í
cada uno, debemos decir &lt;¡ue todas, absolutamente, son tomadas en cuenta .Y sujetas á
estudio, y adoptaremos las que nos parezcan mejores, en cuanto sea oportuno.

La necesidad es madre de la industria.
Aguijoneado el hombre por el hambre, por
la nesnudez, por el peligro .Y estimulado por
el anhelo del bienestar y de la felicidad, todo lo ha transformado al rededor su.yo. Del
desierto ha hecho el verg·el; de la desolación,
la comodidad; de la miseria la riqueza. De
ltl cuern del troglodita ha pasado al palacio
dt&gt;l magnate; del hampo ha ll&lt;'ga&lt;lo á la púr1n11·a; del hnmbre al b.rnquete; de la dc·bilithHl ií la tut'rza.; de la ignorancia :í la e:iencin .Y de la barbarie al a1'tt&gt; -" á la cirilizaci6n.
Parn defenderse de las fierns y de los
hombres ha, forjado armas; para ,·encer hi
rt b~ldía tle las cosas inertes ha fabricado
irn,trnmentos y maq uinal'ia; pam eolmar las
defü.ienci,ts de la :Naturaleza .r remediar sus
im1•erfecciones, ha im·entado el comercio .Y
la industria, y arrastrado en su carro de
combate .Y de triunfo por la poderosa cuádrig,1 de sus necesidades, de sus apetitos, de
sus aspiraciones r ele sus ideales ha transformado el mundo .r sembrnclo á su paso los
más estupendos prndigios.
:Nuern creaJor, ha l1echo de las tinieblas
luz; de la inercia empuje; del hielo fuego .Y
de la muerte ,·ida; é insaciable é infatig,1ble toda da pide más ií quien todo le ha dado .Y se afana por mejorar .r aquilatar indefinidamente su obra.
Al par q uc todo lo ha mejorado se ha mejorado á sí mismo, .Y es esto acaso lo más
grandioso de su obra.
Era débil y se ha hecho fuerte; torpe .Y
lento y se ha hecho agil; su ,·ista, su oído,
su tacto, su musculatura, su cerebro eran
toscos .Y rudos, r el trabajo y la acti,·idad
los han mejorado y atinado.
Con sólo el poder de su inteligencia, antes rept~I .Y ho,y águila, ha suplido todo,
bastado a todo, im·entado todo. Y cunndo la
necesidad lo instiga .Y lo apremia clesenrnel,·e sus aptitud&lt;'s á un grado prodigioso .r
sab2 suplir maradllosamente su impotencia.
Prirndo de la luz, el ciego se forja, casi,
con el tact,o una segunda vista. Su sensibilidad tactil se hace exquisita .Y adquiere una
precisión matemática. El tacto le re,·ela, á
falta de la pupila, todas las delicadezas de
la forma J' de la· proporciones; contorno,
relie\'e, disposición relatirn de las diversas
partes, nada escapa al alcance de su tacto.
Palpando, lo mismo puede conocer y describir la Yenus de :\Jito que descifrar la inscripción semiborrada de una medalla antigua. Llega con la práctica á ejecutar labores delicada , á coser, á bordar, á tañer in~tnunentos musicales, J. guiándose por la
textura de ciertos cuerpos, puede hasta discernir su color y emplearlo en su trabajo.
8in brújula y sin guía sabe orientarse y circulnr por lugares populosos, sin extraviarse;
en su casa ó en la escuela conoce toda la
distribución del local, el sitio que las cosas
ocupan; .Y rn .r ,·iene, corre y juega, asciende y desciende rampas .Y escaleras, sin titubwr ni tropesar.
El sor&lt;lo-mud ,&gt;, aca o más i.npotente aún,
alcanza lo prodigioso. ::-iigue con la ,·ista la
g_-.st,icuhtción ,r el aLlamán, J&gt;Crcib~ ,\' analiza en el mo,·imiento de los labios la frase
que se le dil'ige; llega por la percepción
tactil &lt;le las vibraciones á discernir los sonidos.,· acaba por imitarlos.r aprende á hablar.

Los deformes .r los mutilados realizan
también ,·erdaderns proevts; los hay que,
amputados, trabajan y andan; con sus muñones se imprO\·isan miembros; lo c¡ue no
pueden ejecutar con las manos lo intentan
y lo logran con los pies. Y es sorprendente, tanto como doloroso, verlos entregados
á desenfrenados malabarismos, ahí donde

nosotros trabajamos con despa1·pajo .r comodidad.
Los seres normales realizan también perfeccionamientos inauditos de su org-anismo,
apremiados por la fuerza de ht necesidad.
Los grandes virtuo. os, los juglares y
acróbata., ciertos artífices .Y obreros son
,·erda&lt;leras maravilla.s de sensibilidad y de
ejecución. Rapidez ,·e1·tigino ·a, precisión
matemáLica, complexidHd inaudita, delicadeza infantil, ,·igor atlético, todo se alcanza y todo se logra con el ejercicio y la persevernncia si la afición ó la nccesidaJ los
espolean.
•••
En este orden de ideas son dignas de estudio las mujeres. Sin parecer extraonlinarias en nada, .Y aun apareciendo inferiores
en mucho, poseen habilidildes r capacidades
sorprendentes, adquil'idas en fuerza de las
necesidades de su po ición social y doméstica,
., sobre todo si es de cie1'ta significaCl011.

El recato .,· la di creci6n que las costumbres le han impuesto, les vedan mirar de
frente, examinar lo que las rodea de un modo ostensible .Y persistente, detenerse demasiado en el examen de lo que les interesa.
De ahí que nadie ,·ea tan lejos, ni tan hondo, ni tan aprisa, ni analice mejor lo que
ve que las mujeres. Una ojeada de paso y
una mirada de reojo y fugitirn, les basta para darse cuenta de un conjunto complexo,
y sin que nadie se dé cuenta ele ello. De pasada en la calle, sin detenerse y sin perder
tiempo, todo lo ,·en, de todo dan cuenta y
todo lo pueden describir; tocado, traje, joyas. Obligadas á tener la ,·ista baja ó á Yer
al e pacio frente á í, han aprendido á mirar lateralmente, sin rnlrnr la rista, en un
radio increíble. A Yeces tal parece que pueden ver de espaldas.
A falta de ciencia tienen que ejercitar
mucho su instinto, y lo tienen tan penetrante, que tal parece, á reces, que adirinan
los mi terios más recónditos .r que pueden
penetra1· los arcanos más hondos. En general, para ellas, un niño enfermo es un libro
abierto. Ahí donde los doctores dudan r rncilan, suelen ellas ,·e1· clarns como 10: luz
del día, la causa .r hasta la naturaleza del
mal.
•••
Leer en la fisonomía de los demás el estado de su alma, es uno de sus más admirables atributos. Engaiiar á las mujeres es sumamente difícil; se necesita un po&lt;le1· de
disimulo formidable. El engaiio, la mentira, podrán tolerarlo ; pero generalmente
saben discernirlos y darse de ellos cuenta.
Cuando una mujer pregunta: t Qué te pasa i
ó afirma: Algo te ha pasado, de cien ,·eces
en noventa tiene razón.
Las decidoras de buena ventura, las magas ,Y brujas son siempre mujeres. Sólo
ella saben adivinar lo que com·iene que el
horóscopo diga ó lo que debe forzosamente
decir. La lisonomía, el ademán, el porte la
voz, el estilo, tienen para ellas una elocu~ncia de que suelen carecer para nosotros.
Y es que no otros las hemos hecho así:
ca vi losas, desconfiadas, hábiles para obserrnr, como incomparables para disimula,· r
las necesidades que les hemos creado 'e~
fuerza de exig·encias, de servidumbre v de
tiranía, han desennielto en ella las aptitudes y las capacidades que necesitan para
defenderse en lo posible de nosotros.
Y somos injustos reprochfodoles que
sean frfrolas cuando no les toleramos que
sean se1·ias y profundas, que sean 11stutas
cuando les hemos vedado seduertes, y que
sean hipócritas cuando las hemos explotado
y esquilmado con las mentfras convencionales del hogar y de la sociedad.
DR. M. FLORES.

Fachada del Instituto de Oa:raca.

Patio de honor J' escalera 11101111111ental.

GROVER CLEVELAND
Ha muerto en Princeton, donde había residido
desde que se retiró de la política, Mr. Gro ver Cle•
veland, que por dos períodos distintos ocupó la
presidencia de lo, Estados U nidos y que se retiró
después, amado y respetado por todos sus conciudadanos.
Cleveland era considerado como la p ersonali•
dad más alta del partido demócrata, y muchas ve•
ces cuando este partido, tras sucesivas derrotas,
ante el desconcierto de sus lcaders, se fijó nueva•
mente en Mr. Cleveland, con la esperanza de que
el prestigio personal del distinguido estadista
fuese un faclor más en fa ver de los intereses de
los demócratas. Cleveland, empero. no quiso ja·
más volverá ejercer la jefatura de ese partido, al
que perteneció hasta su muerte.
Cleveland nació en Caldwell, Estado de Nueva
York, en 1837, de manera que ha muerto á la.edad
de setenta y un año. Ocupó la presidencia de los
Estados Unidos por primera vez en 1884, y des•
pués de haberse retirado á la elección de Harrison, volvió á ser eleclo para el período constitu•
cional de 1892 á 1896: desde entonces los republi•
canos han dominado en la casa Blanca. Al terminar su período Cleveland, se agitaba en los Estados Unidos, con una intensidad casi sin ejemplo, la cuestión de la plata, y se esbozaba ya el
plan de intervención en Cuba que dió por resul•
tado la guerra de 1898. Todos los diplomáticos y
estadistas del mundo convinieron en que la ac•
ción conciliadora y conservadora de Cleveland
refrenó lo, ímpetu~ del parlamento americano, y
debido á él se aplazó el co::ifliclo. Cleveland declaró que no aceptaba su candidatura por un período más. Su popularidad había sufrido precisa•
mente gracias á su aclitud pacifica, y entonces los
demócratas se fijaron en Mr. Bryan, el hombre más
apropósito para sostener la plataforma del bimetalismo. La campaña elecloral que s iguió ha sido
uua de las más reñidas é interesantes en la na•
\:iÓn vecina, y Cleveland, al resultar electo lilac
Kinley, se retiró á la vida privada.

(,'rover Cleveland, expresidente de Estados Unidos.

�EL MUNDO ILUSTRADO

NUEVA LINEA A GUADALAJARA

El Sr. Gobernador Ahumada claz,a11do el primer riel.

La Comitil'a llegando d la Estaci611.

El día veintinueve del mes próximo pasado se
efectuó en Orendain, Estado de Jalisco, la colocación del primer clavo de la línea del ferrocarril
Southem Pacific en territorio de la citada entidad
de la República.
El acto revistió gran solemnidad, y la colocación fué hecha por el gobernador del Estado, señor Coronel Miguel Ahumada, quien clavó en el
durmiente un clavo de oro hecho construir expresamente por la compañía del ferrocarril á ese propósito.
Con anticipación se circularon las invitaciones
para el acto; y se tuvo cuidado de que fueran repartidas entre personas representantes de todas
las clases intelectuales de la ciudad de Guadalajara y del Estado de Jalisco, quienes salieron de
la capital el día citado á las diez y media de la
mañana en un tren especial organizado por la
compañía del ferrocarril Central.
Como veinte kilómetros adelante de la estación
de Orendain del ferrocarril Central, los invitados
descendieron del tren, siendo recibidos por el señor Jowell Jordan, agente d e vía del ferroca,rril
Southem Pacific, quien ofreció al señor Coronel
Ahumada el clavo de oro, el cual tiene grabada la
siguiente inscripción : "A la ci udad de Guadalajara; al señor Coronel Don Miguel Ahumada, gobernador del Estado de Jalisco, la compañía ferrocarrilera "Sur Pacifico." Junio 29 de 1908."
El primer funcionario del Estado tomó el clavo
y, después de haberlo colocado en el lugar propio
del durmiente, lo hizo entrar en él con unos cuantos martillazos. El señor Jordan tomó el clavo del
durmiente y lo presento al señor Ahumada diciendo: "Señor Gobernador: La compañía del Southem Pacific" se siente honrada al ofrecer á usted este clavo como recuerdo del acto solemne
que acaba usted de celebrar. Sírvase usted aceptarlo, _así como la promesa de que s i alguna vez
se retira usted de sus empleos oficiales, y en vista de las aptitudes que ha demostrado, tendrá en
la compañía el empleo de jefe de los peones."
El señor Ahumada recibió el clavo y dió las
gracias por el obsequio, así como por el ofrecimiento del pues to de jefe de peones. Después se
refirió á la importancia del ferrocarril cuyo primer clavo acababa de colocar en territorio jalisciense. Dijo que servirá como lazo de unión para
todos los E stados de la costa del Pacífico, tan ricos en recursos, los que hasta ahora, no han sido
d~bidamente explotados. Predijo un gran porvemr para Guadalajara, de la que dijo que llegará á
ser el Ch1cago de México por su actividad fabril
y manufacturera. Para terminar, el señor Gobernador propuso un viva México y otro al E stado de
Jalisco, los cuales fueron secundados con entusiasmo por todos los concurrentes.
Terminado el acto de la colocación los invitados subieron al tren especial para' dirigir se á
Orendain donde la compañía d el Southem tiene
sus talleres. Bajo un cobertizo preparado al efecto, se sirvió un banquete en el que tomaron asiento cerca de ciento cincuenta personas.
A la hora del Champagne el señor Lic. Antonio
Pérez Verdía, representante legal del ferrocarril
en el Estado, tomó la palabra para ofrecer el banquete al s_eñor Gober':1a~or y darle las gracias por
haberse dignado pres1d1r la ceremonia; al mismo
tiempo dió las gracias á todos los presentes. Despu~ enco~ó la labor de los ferrocarriles, la que
ha sido pos~ble gracias á la sólida tranquilidad
de que se disfruta en el país, producto de la sabia
administración pública, tanto de la República como de cada uno de los Estados.
El señor Coronel Ahumada contestó á este brin·
dis dando las gracias porque se le hubiera invitado á llevará cabo uu acto de tan grande trascendencia que indudablemente beneficiará mucho al
Estado de Jalisco. Hizo notar el señor Gobernador que es el cuarto clavo que coloca en una vía
d~ ferrocarril, Y,q~e se daría por muy feliz si pudiera clavar el ultimo de esta importante línea
la que considera de capital trascendencia para to'.
dos los Estados de la costa del Pacifico.
Terminado el banquete los invitados subieron
de nuevo en el tren especial dirigiéndose á la ciudad de Guadalajara, á donde llegaron poco después de las tres de la tarde.

·En el Campo·de··las Operaciones
&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;**&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;
Agradable excnrsión.-Un grupo de comerciantes en la CERVECERIA TOLUCA.--La proclaman como la primera,y
más importante del P~, y la que fabrica las cervezas más puras y sanas.
i
1

.Fac/¡ada de lafdbn"ca.-Los excursionistas se dirigm
á lafdbrica de vidrio.

El domingo 28 del pasado, á las cuatro de la
tarde, agregado al tren ordinario, salía. de la.
estación de Colonia. un carro especia.], y en él
cosa &lt;le cincuenta peI'Súnas, comerciantes, industriales, etc., todo un grupo que iba. á dele!·
tarse, visitando una de nuestras primeras Industrias: la Fábrica. de Cerveza de Toluca.
Se tenla. por delante dos días de fiesta, ¿en
qué otra cosa mejor, más a.mena., á la vez que
mú instructiva y mora.!, que irá admirar todo lo que pl!ede el trabajo humano, hubieran
podido emplearse esas cuarenta y ocho horas?
Nosotros fuimos de los viajeros, y se nos habla dicho tanto de los adelantos alcanzados por
la negociación, que con ju:1ticia es honra. de la
industria mexicana., que, en verdad, casi hubiéramos dejado pasar Inadvertidas las bellezas
de los paisajes que, á través de las ventanillas
del carro, se deslb.aban rápidas ante las miradas, á no ser porque el camino se imponía por
sus atractivos.
Viaje delicioso, tal es la palabra. A las perspectivas del trayecto, se unía la alegría de los
pasajeros, á quienes con toda finura atendían
los seílores don Julio Ocádiz, agente general
de la Cervecería de Tol11ca en México, ayudado, y bien ayudado por cierto, de los seilores
agentes don Adolfo Basso y don Alejandro Marcucci. En los vasos, lanzaba sus dorados rayos
el licor de Gambrlnus; en los labios chispeaban
las frases agudas; brillaba en todas las miradas
el contento; percibía.se que descansados todos
aquellos espíritus de las faenas de la lucha dia-

En u110 de los p atios de ta fábrica.

ria por la existencia., se entregaban de lleno al
sano esparcimiento de aquellas horas que transcurrieron sin sentirlo.
LLEGADA A TOLUCA.

En la estación de Toluca, nos esperaban los
seílores don Francisco Gottwald, Director General de la Fábrica; don Jorge Eisembach, Jefe del Eieritorio; don Cario¡¡ Hahne, Director
de la Fábrica. de Vidrio, y don Luis Alamo.
Con esa ga:anterfa que le cara.eteriza, proverbial en él y bien conocida de cuantos van á
visitar la Oompallfa Cervecera de Toluca y México, el sefior Gottwa.ld dió la bienvenida á los
viajeros, y en carros especiales fuimos llevados
á los hoteles de la Gran Sociedad y de Andue1.a, donde se había dispuesto el aloja.miento necesario.

u ,mu INDUSTRIA I DDEIU.
El lunes, á las nueve de la maílana., empezábamos nuestra visita. á la Fábrica. de la Comp:i.ilfa Cervecera de Toluca y México.
No nos habían engaflado. El progreso realizado por esa. empresa., es sencillaq:iente colosal.
Desde los rumores que 's urgen de su interior,
nos traen el hálito poderoso y vivificante de la
labor human:i.. Puede as~gurarse, sjn temor de
exagerar, que una gran mayoría.de Ías familias
de jornaleros ó de artesanos en Toluca, vive directa ó indirectamente de la Compaflfa de Cerveza.

DE SORPRESA EN SORPRESA.

Decir que el orden y la higiene més perfectos reinan en el interior de ijSOS vastos departamentos, serla punto menos que innecesario.
Por doquiera se' encuentran pozos artes,anos
que surten de agua cla.rlslma las bombas destinadas á llenar los servicios de aseo, que son
ali( constantes¡ por todas partes, la mirada vigilante de los encargados respectivos, cuida de
que no haya nunca nada. que sea. una nota discordante para la limpieza del lugar.
Después de esta primera impresión gra.tfsima. vánse recibiendo otra.s tan varias, pero tan
satisfactorias todas, que, en verdad, es dlffcil,
dentro de los cortos límites tle una crónica,
condensar cuanto se ocurre á la imaglnac16n.
Pero domina en ella una de las a.lea-rías mM
profundas, y, hay que decirlo, más patrióticas:
la de qne en todas las labores, múltiples á la
vez que Interesantísimas y compllca1as que
requiere la elaboración de las cervezas, todos
los elementos que se emplean, son mexicanos.
No ha.y sino tres que son importados: el corcho,
la malta y el lúpulo, que no pueden adquirirse
en México, en las condiciones inctlspensables.
:pe ahí en fuera, nada es extranjero. Botellas,
cajas, etiquetas y materia.les de que se componen, son mexicanos; la Fábrica, para unos,
cuenta con 'sus illi$talaciones especiales; para,
otros, loa pide á industrias nacionales.
Y después, lo que atrae es la. pureza de las
materias primas, del agua, del lúpulo de Saaz,

A los postres de una comida de boda entra el
criado diciendo que un seflor pregunta por la
novia y que desea hablar con ella.
La madre se levanta. enfurecida:
-Diga usted á ese caballero que mi hija no
es la. misma, porque se ha casado.
,t
,t ..

-¿Tú no sabes,-decía una muchacha. muy
inocente á otra muy lista,-que tu futuro tiene sesenta a!los bien contados?
. -Yo no he mirado más que una cosa: que
tiene cien mil duros bien contados.
El Sr. Gober11ador Ahumada y

Stt

comitiva

!.os jefes de la cerveceria con alg1111os de los exrnrsiollislas
Grupo de excursionistas.

�EL MUNDO ILUSTRADO

41

Importantes hallazgos arqueológicos

i
1

L os visitantes saliendo de los talleres de carpintería

~e la ceba.da; los cocimientos están á la vista
~e cuantos quieran presenciarlos; los tanques
~e a.cero donde se llevan á cabo las fermenta.biones, están perfectamente esmaltados, á fin
~e evitar cua.lquie! desprendimie.nto metálico;
as botellas que se reciben vacías, son escrupuosamente revisadas en un depa.rta.mento espepia.l, por emplea.dos que rechazan sin piedad
lma.ntas dan la menor muestra. de desaseo que.
pueda ocasionar la descomposición de la bebida, y las envían á los hornos para. su refundición; el la.va.do de las botellas que no ofrecen
ninguno de los inconvenientes previstos, se
realiza por medio de máquinas adecua.das, lo
mismo que el embotella.do.

t

U PASTEURIZACIOII,

Operación tan importante como ésta en la
elaboración de la cerveza, ha. merecido, como
~ de suponerse, esmera.da. atención por parte
(Je la Dirección de la Fábrica.
Para ella se sigue uno de los últimos y mejo•
res procedimientos alemanes. 1Jnos termómetros visibles ponen de manifiesto las distintas
tempera.turas á que sa sujeta á la cerveza después de embotella.da, para. hacerla más a.grada.ble.
Igual cuida.do, se observa para. los cocimien •
tos, que una. vez hechos, pasan á tanques inmensos de reposo, y son distribuidos, por últi~o, en ca.i'ierias que les ponen en las condiciones debidas para llegar á los refrigeradores,
donde permanece la. cerveza hasta que, como
se dice, se la cda su punto,&gt; pues es de advertirse que la que sale de los tanques, no es vendida sino pasado el tiempo necesario.
A TRAVES DE LOS OEPARTAMEIITOS• .

No describiremos todos los departamentos
de que se compone la Fábrica de Toluca: necesitaríamos un libro.
' Per9 no pbdemos menos de recordar que,
además de su establecimiento de ferretería., del

Durante su reciente viaje á Huatusco, el señor
Licen ciado Francisco Belmar, profesor d el Museo
Nacional, hizo algunos imp ortantes d escubrimient os arqueológi cós.
Los p rincip ales objetos h allados p or el señor
Belmar fueron en viados al Museo Nacional, d onde
se l es ha clasificad o para colocarl os en los lugares que les corresponda en las colecciones con
que cuenta el establecimiento.
Los ejemplares recogidos en las ú ltimas exploraciones arqueológicas llevadas á cabo por los
profesores d el .Museo han aumentado de tal manera las coleccion es, q ue se h a h ech o n ecesaria l a
ampliación del edificio de la calle d e l a Mon eda
p ara la colocación aprop iada d e l os objetos.
Como en la casa que ocupa actualmente el Museo no se dispone de suficiente local, se h a decidid o tran sladar el m useo de h istoria natural á otro
para d edicar todo el edificio al museo de arq ueol ogía é historia d e México.
Publicamos tres fotografías q ue representan al gunos objetos proced entes d e Huatusco, producto
de la excursión d el señor profesor Belmar.

El patio de los talleres mecánicos.

cual se provee á la fábrica. de todos los elementos del ramo que pueda. ,necesitar, tiene su departa.mento de construc9ión de ta.pones, á cargo del maestro don Francisco La.fora, en que
llega el corcho en bruto,. para salir convertido
en los ta.pones de diversys tama.i'ios y formas
que requiere la industria. vastísimos almacenes
1
donde se guardan al ab;rigo
de cualquier influencia. nociva., las• materias primas 1&gt;a.ra. la
elaboración; bodegas donde, en los momentos
de nuestra visita., había. más de cuatro millones de botellas vacías, listas para. ser llenadas.
US FABRICAS DE VIDRIO Y DE HIELO.

No hay que a.sombrarse al oír esa. cifra. de
cuatro millones. Si algo ha. procurado la. Compaffia. en estos últimos tiempos, es especialmente poder atender á sus pedidos siempre en
aumento, y para. ello ha. sido preciso activar la
producción de botellas. La. producción es actualmente de 225,000 por : semana, ó se a. n
12.500,000 anuales. Sin embargo, este ' exorbi·
tante número no basta. toda.vía. El consumo
aumenta, los pedidos se suceden sin cesar, hay
que satisfacer á la. demanda., y para ello además
de hacer una instalación completa de fabricación de vidrio, en que dos hornos funcionan noche y día sin descanso, ofreciendo á los ojos
del visitante todas las curiosas é instructivas
operaciones tle esa industria., acerca de la cual
el Director de la. Fábrica, seiior Hahne hizo
galantes explicaciones á los visitantes, que
quedaron muy complacidos de su atención y fineza. Se ha hecho indispensable establecer un
nuevo departamento de refrigeración, y se está montando en la actualidad. Con él se obtendrá una. producción de 150 toneladas de hielo
diarias, y 500 de refrigeración.
A esto ha.y que a.iiadir que también las cajas
se confeccionan en la. misma. fábrica.
La madera, que entra en bruto, sale convertida. en los cajones que llevan en sus entra.iia.s
los millones y millones de botellas que se des-

parra.man después en el comercio de la República entera. ó en las barricas que encierran la
dora.da. y espumosa. bebida., que es tan a.preciada. en todo el país.
DE REGRESO.

Nuevo Director del Museo Nacional

Apenas si hemos descrito una. ligerísima. parte de la importante fábrica. de la. Compa.iifa Cervecera de Toluca. y México. Sin embargo, ya se
_comprenderá cuán complacidos queda.ron los
numerosos visitantes, de su paseo á través de
los numerosos departamentos y dependencias
que la forman.
Era ya más de medio dfa. cuando salimos de
a.lli.
Antes de dejarnos ir, se quiso obsequiarnos
con un banquete. Sentáronse á la mesa., ele•
gantemente adornada, más de sesenta personas, y después de disfrutar de una exquisita
comida, amenizada. por una buena. orquesta., el
señor licencia.do don Francisco Gabriel Ga.xtola., apodera.do de la compai'iía, dió las gracias á
los visitantes; pintó con elocuentes palabras
los adelantos alcanza.dos por la compai'iia de
éerveza. de Toluca. y México, y la. significación
que ellos tenían en la próspera. marcha de la
Industria nacional, y nos despedimos.
El carro especial volvió á traernos á México,
donde podemos dar una buena noticia pafa.
concluir: la Compa.füa Cervecera de Toluca. tiene en proyecto, y lo realizará en breve, orga,.
nizar excursiones para. facilitar la vi.sita. á sus
fábricas, y para. que aprecien sus proyectos.
· No vacilamos en augurarles todo género de
éxitos. Paseos así son de los que necesitamos:
divierten, instruyen y moralizan.
t'os comerciantes que forma.ron parte de la.
excursión, y á quienes se dedicó, nos decían:
«Estamos sorprendidos de la Compaiifa. Cervecera de Toluca y México, S. A. Declaramos
que sus productos son los más puros y sanos, y
estamos resueltos á recomendarla.&gt;

Lic. D. Genaro García
El Sr. Lic. Genaro García que d esde h ace algún
tiempo ocupaba el puesto d e sub -director de ese
E stablecimient o, h a sido nombrado p or el Sr. P residente Director efect ivo desde el d ía 1&lt;? de Julio.

'

SR. D. GE NARO GARUA
Nombrado Director del ,lluseo Na;ional.
El Sr. García ha llevado á cabo imp or tantes mejoras en el Museo. Muy l argo sería el mencinar las·
basta d ecir que aun en la prensa extranjera se en:
comia el estad o d e p rogreso y cultura q u e d ich a
Institución ha alcanzado bajo la ad ministración
d el Sr. García
El bagaje literario que h ace legítima la elección
del Sr. García, es bien extenso y valioso: "El caráct er de la Conquista;" Refutación á la obra que
escribió sobr e el Sr. Juárez D. Francisco Buln~s; "Relación de la Florida;" "A rreglo y Anotación d e la H istoria d e la Con q u ista p or Bern a!
Díaz" y varias otras.

Saliendo de los almacenes.

E n,imo de los patios de la fábrica .

Objetos arqueológicos hallados en Hieatusco, Veracruz y que están ya clas.-,;cado
¡ u
"
.
,
-,¡•
s eu e mu seo lvacional.

�'Et"'Mi:JNDO ILUSTRAD◊

Las Reinas de la Simpatía
Publicamos en plana aparte los retratos de
las diez señoritas que obtuvieron mayor número de votos en el concurso abierto para determinar quién es la seíiorita más simpática de la
capital
Obtuvo el mayor número de votos la Sri ta.
Mercedes Berrlozábal y siguieron en orden numérico descendente las otra&lt;; nueve con un número de votos que no por ser menor que el obtenido por la &lt;Reina,&gt; dejó de ser considerable.

$

Lucida fiesta del Mutualismo

Los lllÍClllbros del Club Hipico, regresando de San A 11gel.

EL GLUB t\lPIGO MILITf\R
P.i.ra celebrar la toma de posesión de la nueva mesa directiva del Club Hípico Militar, se
organizó un banquete, el cual se efectuó el do·
mingo cinco del actual en San Angel Inn.
A la con vi vialidad fueron invitados todos los
socios del Club y la mesa se vió muy animada.
A las doce y media del día citado, partieron
de la plaza de la Constitución los trenes especiales que condujer&lt;'n á los invitados hasta el
local elegido. La comida pasó en medio del
mayor entusiasmo, y durante ella se pronuncictron discursos por la felicidad de los asociados, la feliz gestión de la mesa, cuy_a toma de
posesión se celebraba y la prosperidad de la
agrupación.
Terminada la comida los asistentes se dedi·
ca.ron á juegos de sport y de todas clases en los
jardines, regresando á esta ciudad en las primeras horas de la noche, trayendo los más gratos recuetdos de su expedición al campo. c...='
Publicamos una fotografía tomada en los jar·
dlnes, momentos después de terminado ei banquete.

Las elecciones se efectuaron en todo el Estado en medio de la mayor tranquilidad.
Durango ha asegurado, con la reelección de
su gobernante, la continuación del período de
paz y tranquilidad de que disfruta desde hace
mucho tiempo.

Bajo la presidencia honoraria del señor secretario de Fomento, Lic. Olegario .Molina, se efectuó
el viernes último por la noche, la fiesta de aniver•
sario de la sociedad de Conductores "Hijos de Hidalgo" en el teatro Virginia Fábregas.
Además d el señor .Molina, ocuparon la plataforma de honor los señores Don Fernando Pimentel
y Fagoaga, presidente del Ayuntamiento de la
ciudad; Coronel Don Félix Díaz, Inspector general de Policía; Don José Casarín, Sub-director de
rentas municipales¡ Wenceslao Cervantes, Ignacio
Carranza, I. Villa y Frías, y Lic. M. A. Sanz, fun•
cionarios y miembros honorarios de la agrupación,
El programa de la velada se compuso de números
selectos y novedosos que fueron ejecutados á conciencia por los encargados de ella. La fiesta fué
muy concurrida, y todos los asistentes á esta se
retiraron muy complacidos y llevando gratos re•
cuerdos.

o

REELECCION DEL SR. LIC. ESTEBAN FERNANDEZ
El Estado de Durango celebró el primero del
actual sus elecciones generales de Gobernador,
Diputados al Congreso Local, Magistrados del
Tribunal Superior y miembros del Ayunta•
miento de la ciudad-capital.
En vista de la sabia administración del Sr.
Lir.. D. Estéban Feroández, quien ha desempeñado la primera magistratura de esa entidad
en los últimos periodos gubernativos, era de esperarse su reelección para el alto puesto, la
cual fué declara.da por unanimidad absoluta.
de los electores
La elección de un diputado al Congreso Local cayó en la persona del Sr. Dr. Felipe P.
Galván, como propietario, y el Sr. Francisco
Asúnsolo, para .;uplente.

VlRGINIA lTURBJVt'
Sr Esteban Femández.

La ptala/arma de /¡01101·, en la jiesta 11mhtalista det Teatro Virginia Fábregas

�44

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

NUESTRAS CORDIALES RELACIONES

45

CON SUD!MERIC!

La recepción de un nuevo representante de la
remota y progresista república de Chile ha puesto nuevamente de relieve la cordialidad de las
relaciones que nos unen con ella.
Los discursos que se cambiaron entre el nuevo
ministro Sr. Anibal Cruz Díaz, y nuestro primer
magistrado, fueron en extremo sinceros y reflejaron los buenos deseos mutuos de los pueblos mexicano y chileno, así como de sus gobernantes.
La representación de la República c~ilena e~
nuestro país ha estado encomendada siempre a
personas de alto valer moral y so~ial co~o el actual ministro señor Cruz y el anterior, senor Walker Martínez, lo cual prueba la importancia que
se concede en Chile á esa representación.
En la lejana república se ve con atención y se
siguen con cuidado nuestros pr~greso~; _asi lo expresó en su discurso el nuevo d1plomahco, y por
nuestra parte nosotros estamos al tanto de los no
menos sorprendentes progresos de la república de
Chile y hemos procurado siemprn conservar buenas relaciones con esa parte del continente considerando que esas relaciones son de mucha importancia para la conservación de la raza latinoamericana.
La ceremonia de recepción se guió por el ceremonial acostumbrado en tales ocasiones, siendo
de notar únicamente la presencia de un público
mucho más numeroso que el que generalmente
concurre á las recepciones diplomáticas. Los militares de alta graduación formaron valla como
de costumbre, y después de los discursos, el señor
Secretario de Relaciones hizo las presentaciones
de estilo.
Debido á la amabilidad del señor Ministro, ofrecemos á nuestros lectores una fotografía tomada
en la escalera de la residencia di plomatica chilena, en la que se vé al señor Ministro acompañado
por el señor primer Introductor de Embajadores
D. Alfredo Barrón y por el primer Secretario de
la Legación. Publicamos también una vista de la
Legación Chilena al exterior y un retrato del señor Ministro en su residencia.

o
EL SR. SENADOR D. IGNACIO T. CHAVEZ
La distinguida familia Chávez, á la que perte·
nece el señor Subsecretario de Instrucción Públi·
ca y Bellas Artes, sufrió el sábado cuatro una pérdida irreparable con la muerte del jefe de ella,
señor Senador Don Ignacio T. Chávez, ocurrida en
las primeras horas de la mañana en la residencia

R eridencia del Sr. 11/inistro de Cllile en la Colonia fuárez.
del finado, en la décimaprimera calle de las Flo·
res.
El señor Chávez fué un patriota intachable de
indiscutibles méritos y virtudes, y fué, además,
un padre modelo, siendo buena prueba de ello los
méritos de cada uno de sus hijos, quienes ocupan
en su mayoría puestos prominentes en la admi·
nistración pública.
Al tener noticia de la defunción del señor Chávez la casa mortuoria se vió llena de las ofrendas
florales que en gran cantidad enviaron las personas que se honraron con la amistad del señor Senador.
·
El señor Chávez fué oriundo del Estado de
Aguascalientes, donde se le tenía en gran estima,
por lo que su fallecimiento ha sido especialmente sentido en ese Estado y entre la colonia residente en la capital.
Publicamos un retrato del señor Chávez y enviamos á la atribulada familia la expresión de
nuestra sincera condolencia.

Sr. Senador Ignacio T. Cltávez,
t el 4 del actual.

o

El nuevo Secretario del Museo Nacional
El día 19 del corriente mes, tomó posesión del
cargo de Secretario del Museo Nacional el Sr. D.
Nemesio García Naranjo, en substitución dd ·Sr.
D. Roberto Argüelles Bringas, quien pasó á des·
empeñar un puesto de importancia en la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes.
El Sr. García Naranjo goza de merecido renom·
bre en los círculos literarios más escogidos. Durante el año de 1905, en las fiestas del tercer cen·
tenario del Quijote, alcanzó ruidoso triunfo con
la hermosa composición que dedicara al ilustre Cer·
vantes. Este semanario ha tenido á su vez la satisfacción de premiar con mención honorífica una
bella composición que dicho señor presentó en
uno de nuestros concursos.
El nuevo Secretario del Museo Nacional culti·
va discretamente nuestra Historia y ha producido
interesantes estudios, entre ellos, las biografías de
Sor Juana Inés de la Cruz y del Lic. Verdad.

Lic. Eduardo G. Panklwrst,
t el 5 del actual.

El Sr. Lic. Eduardo Pankhurst
J'\Uerte &lt;le ur, patrioh.

El domingo último dejó de existir en esta ciudad el señor Licenciado Don Eduardo Pankhurst,
quien en los últimos años desempeñó la primera
magistratura del Estado de Zacatecas.
Con la muerte del señor Pankhurst pierde el
partido liberal uno de sus más adictos miembros, y
la administración pública uno de sus más activos
servidores. Su vida fué muy útil en los diversos
cargos en que prestó sus servicios á la nación.
Nació en la ciudad de Zacatecas el diez de abril
de 1840, é hizo sus primeros estudios en su ciudad natal, con gran aprovechamiento, como lo
atestiguan los premios y distinciotl.es que le fueron otorgadas. Terminada su instrucción primaria, pasó el joven al seminario de Guadalajara,
donde estudió matemáticas y los ramos secundarios de la educación de aquella época.
Contaba el señor Pankhurst diez y siete años de
edad, cuando le sorprendió en el seminario la sublevación del coronel Landa, á la cabeza del quinto batallón, y ese acontecimiento decidió de su
vocación, pues le hizo afiliarse entre los defensores de las ideas liberales, de las que desde entonces fué un defensor decidido.
Terminada con brillo su carrera de abogado,

Excmo. Sr. Ministro de Cltile y m Secretario, en el
Corredor de la L egación.
Sr. .Nemesio García ,Yaranjo, secretario del
JJluseo 1Vacional.

El cortejo.fúneb1-e m el Tepeyac.
ocupó el puesto de defensor de oficio. A la entrada de los zuavos á Zacatecas, el señor Pankhurst
fundó un periódico, en el que expresaba las ideas
más avanzadas de liberalismo y de republicanismo, lo que le valió ser espiado por los partidarios
del imperio y encarcelado al fin. Esta fu é la iniciación de nuestro biografiado en el periodismo,
en el que ocupó siempre un puesto distinguido,
haciéndose notar por sus ideas liberales é independientes, sin haber descendido nunca á la diatriva ni al insulto.
El año de 1867 fué nombrado profesor de Lógica del Instituto de ciencias del Estado de Zacatecas, y se le encomendó la revisión de las leyes
del Registro Civil, fué Juez de Primera Instancia
y Magistrado del Supremo Tribunal del Estado,
hasta octubre del mismo año en que fué electo
Diputado al Congreso de la Unión, por el distrito
de Zacatecas.
Renunció este puesto en marzo del siguiente
año, para aceptar el de Secretario de Gobierno de
su Estado natal.
Después de haber desempeñado en esa Entidad
todos los empleos públicos de importancia, desde
defensor de oficio hasta Secretario de Gobierno,
fue distinguido por el General Díaz con el nombramiento de Secretario de Gobernación el mes de
abril de 1879, teniendo en cuenta sus importantes
servicios á la causa de la revolución de Tuxtepec,
de la que fué constante afiliado y ardiente defensor.
Diez meses duró solamente la gestión administrativa del señor Pankhurst en la citada Secretar ía .de Estado, la que renunció por su voluntad en
enero del siguiente año; y á pesar de esto dejó
muy buenos recuerdos de ella. Reorganizó la po·
l icía de la ciudad de México y del Distrito Federal; reglamentó el servicio de la Beneficencia Pública y dictó enérgicas leyes en cóntra de la embriaguez. Retirado del gabinete presidencial, ocupó de nuevo el puesto de Magistrado al Tribunal
Superior de Zacatecas, hasta su elección para la
primera magistratura del Estado, la que desem¡;eñó hasta su sentida muerte.
Sus estudios jurídicos son notables, habiendo
cultivado con especialidad los relativos á Derecho
Constitucional y legislaciones locales de su Estado, al que dedicó la mayor parte del esfuerzo de
su vida política.
La noticia de su fallecimiento fué recibida en
todas partes con muestras de profundo d olor, y lo
fué más en Zacatecas, que tanto le debe; la legislatura del Estado declaró duelo oficial, y pidió
que se enviara el cadáver del finado para que se
le hicieran los honores á que era acreedor. La fa.
milia del señor Pankhurst, teniendo en cuenta la
modestia que siempre distinguió los actos del fi.
nado, se negó á acceder á la solicitud oficial, y
ordenó que la inhumación del cadáver se hiciera
en el panteón del Tepeyac, en la cercana ciudad
de Guadalupe Hidalgo.
La comitiva fúnebre partió de la casa uúmeró 7
de la calle de Medinas, presidida por el señor General Don Manuel González Cosío, Secretario de
Guerra y Marina, en representación del señor Presidente de la República. Las ofrendas florales fue·
ron muy numerosas y. escogidas, y fueron enviadas por las más prominentes personas de nuestra
sociedad y por los miembros de la colonia zacatecana, residen tes en la ca pital.
El sepelio se efectuó en el panteón del Tepeyac, donde descansan los restos del esclarecido
liberal, ardiente patriota y fecundo educador de
la juventud.
,/

MUERE UN VIRTUOSO SACERDOTE
El domingo cinco de los corrientes fallec.ió en
su residencia, casa número 10 de la calle de San
Miguel, el presbítero Don José E. Vargas : Porras,
sacerdote muy virtuoso que desempeñó cargos de
mucha importancia en los círculos eclesíasticos.
Fué el reverendo señor Vargas procurador de
la mitra de Cuernavaca y provisor general de la
misma, y en el arzobispado metropolitano desempeñó puestos de mucha importancia y responsabilidad, habiendo estado durante mucho tiempo
encargado de varios de los principales curatos,

Pbro, José E. Vargas Pon-as.
t el 5 del actual.
tanto en esta ciudad como en los sufraganeos del
citado arzobispado.
La muerte del señor Vargas ha sido muy sentida. Sus funerales se efectuaron el lunes último y
el cadáver fué acompañado á su última morada
en el panteón general de Dolores por un gran número d e fieles que fueron sus feligreses y compañeros en el desempeño de la ruda tarea sacerdotal.

�EL ~fUNDO ILUSTRADO

46

,E L 4 DE JULIO
La colonia nort americana residente entre
nosotros celebró con gran entusiasmo tste año,
como los :1.11teriores, el aniversHio de la declarar.ión de lude pendencia de lo&amp; Estados Unidos.
El Tívoli del Elíseo, al que se abandonó el
año próximo pasado para celebrar la fiesta en
el Parque Lur.a, volvió este año por s~s derechC'S
de ant,igüedan y fué el lugar escogido para la
celebración. Los vetustos árboles del parque se
vieron desde por la mañana engalanados con
banderas y guías de flores, y desde las nueve
las calles se empezaron á cubrir de papell\los
arrojados por las manos de los muchachos,
uuienes fueron los iniciadores de las demostraélones de buen humor que hablan de repetirse
en medio del mayor entusiasmo durante todo
el día..
El humor sano y franco de los americanos hizo á un lado toda clase de etiQuetas, para dedic,1rse en cuerpo y alma álacelebración. Cuando el confeti empezó á entrar en las bo-.ias 'lUe
reian y hacer cosquilleos por entre los cuellos
de las cami,as, hubo quien dijera: «No vale la
pena de molestarse por eso.&gt; Y todos tomaron
á pechos el trc1,hajo de divertirse sit! disgustarse porQue se le lanzara á la cara un puño de
confeti, aprovechando el momento de una risa
ó sP- le deslizara un saco de papelillos por el
cuello.
A las diez ne la mañana se presentó en el t{voli el Sr. Vicepresidente de la República, D.
Ramón Corral, Quien llevaba la representación
de nuestro primer M:_a gistrado para la presi •
dencia de las fiestas. La llegada del alto funcionario fué la señal para que empezara á des·
arrollarse el programa ofichi.l organizado por la
comisión. El presidente de ella dió la bienvenida al Sr. Oorr.al y lo condujo á la plataforma
de honor donde debía tener lugar el acto oficial.
El primer número del programa fué el discur,o oficial. el cual estuvoá cargo del General
C. H. M. y Agra.monte; la pieza oratoria estuvo
llena de patriotismo que inflamó en cada párrafo los corazones de 101 americanos present,es; duró el discurso veinte minutos y al final
fué calurosa.mente aplaudido.
Después del discurso oficial, el sei'íor Vicepresideote visitó todas las di versiones que habia.
en él parque y en seiruida fué conducido á uno
de \os salones pequei'íos del tivoli, donde se sirvió el almuerzo que año por afio ofrece la. colonia. americana al seí1or Presidente de la República ó á la. persona que lo represente en la
presidencia. de la festividad. Al terminar el almuerzo, el Lic. Lorenzo L. Bedford, presidente
de la comisión organizadora, tümó la palabra
para. dar las gracias a\ señor Corral por haber
acepta.do la presidencia. dP. la. fiesta, y lamentar la. ausencia del seí1or Presidente; dijo que
es motivo de gran olacer el observar cómo aumentan los sentimientos de amistad entre la
colonia a.mericaua y el puPblo de México. Para
terminar brindó por el señor Presidente de la
República, quieo ha. asegurado no sólo la paz
de las arenas, sino la paz de los espíritus en este, el país de la hospita.líclad por excelencia; por
el gabinetP- que tan hábilmente secunda las la.•
bori•s ele! General Día.z y por el señor Vicepresidente.
0

47

EL MUNDO ILUSTRADO

La. fi¡!'nra principal de la conmemoración es
Jorge Washington, primer presidente de los
Estados U nidos. Disgustada la colonia inglesa
de Virginia por los altos impuestos decretados
por Inglaterra y las colonias del Norte por la
clausura del puerto de Boston al comercio exterior: se der.idió iniciar una guerra contra los
ingleses ha.~ta obtener la absnluta iodependencia de Inglaterra. El Congreso general de las
colonias decirlió iniciar la" operaciones en Ahril
rte 1775, crmfiriendo el mando general de ellas
á ,Jnr.re Washington.
E l Oong-reso rennicio en Filadelfia suscribió
la solemne declara&lt;lión de Independencia redactada por una comisión de sus miembros, la
r.ua.\ fué :rnrobada solemnemente el cuatro de
Julio ne l 7i6.
Eo Fel:!rero de 1778 Frn.ncia. reconoció la independencia de los Estados Uoidos, y el 18 de
Septiembre de 1781 se consumó esa. independencia por la capitulación del general inglés Oornwa.lis á la cabeza dti una fuerza de siete mil
solda.dos.
La declaración de independencia es un hermoso documento modelo en su género. Después
de una. exposición de moti vos en Que se hace
mención de los derechos del hombre á la libertad y á la. elección de su gobierno, á la igualdad ante el mundo civiliza.do. declaran los representantes de los Estados Unidos de Amérir.:i. que no tienen relación ninguna con la Gran
Bretaña y que obrarán de ese día en adelante
por su propia voluntad y sin consultar para
ello má, que los ni te reses de sus conciudadanos.
Preconizan el derrnho para declarar la paz_y la
guerra á quien mejor les c:mvenga, y termman
prometiendo defender y sostener esa declaración con sus vidas en caso de que sea necesario.

El discurso oficial.

♦

LUDO VIC HALEVY

forge Wasltinglon.

Este contestó al brindis la.mentado la ausencia. del señor Pre~idente y ensalsando la fiesta,
asi como el acontecimiento que se celebraba.

Carreras de Niñas

Para terminar, brindó por el pueblo y el presidente de los Estados Unidos.
La oa.rtida del señor Vicepresidente fué
anuocla.da. con una salva de veintiuna. cámaras,
como Jo había sido su lle¡!'llda.
Por la tarde continuó la batalla. de confeti
Iniciada por la mañana y las diversiones del tívoli, hasta que la lluvia puso fin al entusiasmo.
Una de las partes principales de la fiesta fué
la sección deportiva. Es bien oonocida la afición de los americanos á. los juel!'0S atléticos, y
es bien sabido que en ninguna de las fiestas de
la colonia. falta. un selecto programa de deportes, el que siempre ha sido uno de los principales atractivos del cuatro de Julio.
En el programa había número~ para oue puoieran tomar parte en ellos I" er oms e' e todas
las edades y de ambos sexos, desde las carreras
de nil'ías y de niños de meuos de tres años de
edad hasta .as carreras para sefioras casadas
y •·sportmen" profesionales. Hubo carreras á
pie, saltos de a.ltu ra y dist,a.nllia, carreras de
tres pies. y todos los depo1tes, aun los más extravagantes.
El acontecimiento que se celebraba es de importam:ia universal; no solo es el aniversario
ne la necia.ración de independencia de los Esta.dos Unidos, sino que es el aniversario de la
fecha que inició una era de indepPndencia y
de libertad para todo el mundo, Laffayette, el
l!'ran predicador de la libertad, después de haber contribuido de una mane)a eficaz á la independencia de ia gran repúhlica americana
llevó sus ideas rte libertad á Francia é inició
la revolución que radiando por todo el mundo
t,rajo las ideas de libertad al nuevo mnnrto,
dando por resultado la proclamación de la in•
dependencia de ca.si todas las colonfas espai'íolas que se ha.liaban al Sur de los Estados Uni•
dos, entre ellas nosotros.

V1 literatura y el teatro franceses sufrieron una
pérdida irreparable con la muerte de Ludovic
Halevy, ocurrida en los últimos días del mes de
Mayo último.
Durante más de cincuenta años el nombre de
Halevy firmó las operetas, comedias y vaudevilles que obtuvieron los grandes éxitos en los teatros franceses; unido á Meilhac fué libretista de
las óperas de Offembach, que todavía se recuerdan
con delicia por los asistentes al teatro en los años
de setenta y ochenta.
Como novelista escribió muchas obras de fina
observación y de estilo cómico, bajo el cual se
ocultaba un conocimiento preciso de las cosas y
de las personas que, como dice un autor francés,
hubiera honrado á un jefe de policía. Una colección de sus artículos escritos bajo el título de
"Instantáneas" sería la mejor historia de las costumbres de su tiempo.
Su espíritu de observación le condujo siempre
á la crítica, pero una crítica razonada y alentadora que en lugar de desanimar al criticado lo ayudaba en su carrera literaria. A este respecto se
cuenta una anécdota de él; acabando de ser nombrado miembro de la Academia francesa el año de
1886, Halevy leyó una novela firmada por un autor desconocido y editada por una librería de poco ó ningún renombre; la leyó y se impresionó
mucho con el estilo. En lugar de hacer uso de su
autoridad como académico, al salir de la ceremonia de su recepción se dirigió á la redacción del
"Journal des Debats" y recomendó al nuevo l iterato; la redacción le mandó hacer una novela, y
de esta manera empezó su carrera M. René Bazin,
actual miembro de la Academia y compañero de ·
Halevy en ella durante los últimos años.
El escritor tenía una verdadera pasión por el
teatro; no sólo fué uno de los más fecundos autores para la escena, sino que se interesaba en todo
lo que se relacionara con el teatro, y las publicaciones francesas le deben magníficas colaboraciones. Cuando cumplió cincuenta años como autor
dramático, él mismo hizo una colección de los
documentos que podían servir para la historia de
su carrera y los ordenó para su publicación en
"Le Theatre," acompañándola con impresiones y
recuerdos de su laboriosa y florida vida teatral,
Y como fué trabajador en el teatro lo fué en todo lo que aprendió. Una vez, después de la representación de una de sus obras que había obtenido un gran éxito, se oyó d ecir á alguien:
"Lástima! era tan buen jefe de sección." Era el
príncipe Napoleón que había conocido á Halevy
en el ministerio de Algeria y las Colonias como
empleado, y que había admirado su laboriosidad
y su constancia para el trabaj:,, como la admiró
todo el que estuvo en contacto con él. Cuando
formó parte del consejo de administración d el
Instituto, y cuando presidió la Sociedad de Autor~s Dr~máticos dió muestras de un espíritu admimstrahvo muy ordenado, y de un conocimiento
Y dominio absolutos del manejo de los hombres.
Escrupulo~? y _justo, dotado de un tacto y de
u_:1a correcc1on irreprochables, durante muchos
anos fué el director de las elecciones en la Academia francesa sin que nadie se diera cuenta casi
de ello.
. Tal fué el grande hombre á quien el teatro y la
literatura francesa lloran.

/,a carrera de nilios en el Tivoli.

Un acto de circo.

�48

EL MUNDO TLUSTRADO

49

EL MUNDO ILUSTRADO

MEGARIDA
Traducción especial de "El Mundo Ilustrado."

N LA región en que el
mar de Chiatamone es
má5 inquieto y viene á
romperse en espuma blanca contra
las negras rocas que constituyen
los formidables cimientos del Castillo del Huevo; allí, donde la mirada melancól ica del pen5ador
descubre un paisaje triste que hiela el corazón, h.lbía antiguamente, en l a lejanía de los tiempos,
cien años, cuando menas, ante~ del
nacimiento de Cristo Redentor,
una vasta isla florida que se llamaba Megarida ó Me~ara, que si.~nifica grande en el dulce idioma
de los grie!(o5. E5te pedazo de tierra se había desprendido de la
playa de Platamonia, pero sin alejarse mucho de ella; y como si el
fermento primaveral hubiese pasado de la colin a á la isla por sobre
las on das del mar; cuando la estación hermosa coronaba de rosas
y jazmines las montañ~s, la isl a
florecía también entre las salobres
aguas, como un ramillete gigantesco que la naturaleza hubiese hecho sur~ir allí, como u n altar el evado á Flora la diosa perfumada.
.,,_Lill ...
Durante las noches de estío,
,.~
suaves músicas se elevaban de la
t.__ _¡_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _......,
isla, y, al claror de la 1una, parecía
que las ninfas marinas,-somrbas ligeras, se entremente hasta la playa; sus hermosas esclavas ocugaban á danzas sagradas y embriagadoras: y si alparon el lugar de las sirenas. Estas solamente laguien pasaba por la ribera, apartaba sus miradas
mentaron haber perdido las grutas de coral en
de esas visiones y se alejaba de allí, y las parejas
medio de las verdes algas, y fueron á quejarse á
d e enamorados que gustaban de vagar, mano entre
Poseidon, que no las escuchó. La suntuosa finca
mano, á lo largo de la playa, enviaban un saludo
fué construida y surgieron como por encanto jará la isla divina é incli naban la cabeza para no
dines dignos de un emperador; los viveros se lleturbar al augusto baile.
naron de anguilas de horrible forma de serpiente
La isla, con sus praderas ver dinegras, con sus
y de carne delicada; en los corrales se encerraron
bosques tupidos, con sus frescas llanuras y sus
los más exquisitos volátiles destinados á exigenrosales floridos, debía estar habitada por las dríatísimos estómagos; en los pórticos de la villa redas y l as nereidas; de otra manera no se la husonaron la cítara y la teorba en honor de Servilia,
biera visto tan alegre bajo la luz del sol , tan mála hermana de Catón, esposa de Lúculo, la más
gica al resplandor lunar, siempre colorida, siemhermosa de las damas romanas. Hubo bailes bupre serena, siempre perfumada. Era divina, porlliciosos, mágicas iluminaciones, juegos, festines,
q ue allí tenían su mansión las diosas.
como los que sol o Lúculo sabía dar. Hubo perfuPero Lúculo, el guerrero fuerte, el amigo de los
mes de nardo, copas de cristal teñido, en las cuahombres de letras, el primero entre los epicureos,
les se disolvían perlas en vino generoso; hubo
habituado á satisfacer todos sus caprichos, gustatogas de púrpura, peplos de seda, gemas maravilloba de las villas rodeadas de agua por todas partes,
sas, coronas de rosas; hubo el cántico eterno á la
estaba mortalmente fastidiado de su espléndido
belleza y al amor. A llí acudieron, á incendiarse
palacio en Roma, de su casa de campo en Baia, de
en la luz de los ojos de Servilia, los tímidos jósu qu inta de Pompeya. Quería otra.en la isla Mevenes que no se atrevían á pronunciar palabra
garida, y la tuvo. Violó la residencia de las ninante ella, y los atrevidos, cuyo lengu-ije superaba
fas marinas para hacer de ella su propia residenen audacia á sus miradas; hombres graves y macia; quiso poseer los prados, los ramilletes de roduros que aún sonreían al amor; viejos que sussas, las cortinas de enredaderas que caían blanadpiraban por la juventud perdida¡ y Servilia reía,

j

Estudio del N atural por A . Gedovius, para "El Mundo Ilus trado ."

joven y alegre, feliz enmedio de
ese incienso de amor; reía siempre, hechicera y cruel como una
sirena. Y Lúculo, plácidp -filósofo
y marido más plácido aún, gozaba
con los triunfos de su mujer. Gustaba de las fiestas suntuosas que
duraban desde por la noche hasta
la alborada, de las comidas interminables en que el néctar ~igue
al néctar, en que la imctginación
del cocinero domina á la del poeta y d errama en las hornillas las
riquezas de un rey; gustaba de
conversar con los letrados, á quienes ofrecía vasos de oro, animales
preciosos, casas y jardines para
mostrarles su generosidad.
Servilia subía la risueña pendiente del placer, tranquila, hacia
la paz de la vejez. Para divertir~e, hacía construir un canal de
agua viva, construir un palado,
rechazar las aguas del m1r allá lejos para ensanchar lo5 límites de
su isla querida. Servilia se dejaba
p erfumar p or sus esclavas; se bañaba en leche, se prendía en las
orejas dos pesadas perlas que le
desgarraban la carne, se adornaba
c&lt;;&gt;n túnicas que parecían de aire
tejido, se calzaba con s:mdalia~
que tenían precio fabuloso; y sen tada ante el espejo de reluciente
acero, se contemplaba ....
Estaba en pleno triunfo de la belleza y de la
juventud. Los ojos ardientes de l os que la amaban, le daban una aureola de fuego en medio de
la cual, como una graciosa salamandra, pasaba sin
quemarse; los suspiro5 de los que la amaban, formábanle una nube que ella se deleitaba al respirar. El mar venía mansamente á morir á las playas de la Megarida, sin osar enfurecerse; el sol la
acariciaba con ternura; los céfiros hacían ondular
sus campos de flores; á la tranq\lila luz de la luna,
la isla parecía enteramente blanca, nívea, láctea,
bañada por la infinita dulzura del ambiente. Y
Servilia, tendida en su lecho de marfil, vestida
con telas recamadas de oro, se dejaba abanicar de
sus esclavas, se estremecía• de p lacer con la brisa
del mar, miraba dist raídamente la teoría de bailarinas, y murmuraba:
-¡Yo soy, yo soy la sirena!
Y el aire murmuraba también, después de haber jugueteado con la perfumada cabellera de la
joven:
-¡Ella es, ella es l a sirena! Servilia, cuando pone en alto una guirnalda de rosas, es bella con
Flora, cuando lleva en la frente la media luna
resplandeciente y ciñe á su flanco el carcax de
plata, es Diana; cuando sale del baño, sin ornamentos, con la cabellera desatada, toda perfuma-

�50

EL MUNDO ILUSTRADO

da y envuelta en su túnica blanca, y se deja enjugar por sus esclavas, es .. . .
- . . .. bella como Venus, murmura la esclava.
-Más bella que Venus, replica Servilia en su
olímpico orgullo.
Y esto lo oyeron las ninfas oceánicas; Venus
supo que Servilia la había ofendido y, esta vez,
Poseidón escuchó la queja de su hermosa amante.
Roe, roe, alga gris, flácida; incrustáos, incrustáos oh moluscos! ¡oh conchas! para minar los
cimiento's· hundid vuestras raíces, ¡oh parásitos!
para arra~car una pa_rtícula de tierra;_ remo:,ed,
removed ¡oh animahllos del coral! hiere, hiere,
¡oh persi~tente ola! h,iz un agujero cubierto de
arena, de plantas, un agujero pérfido, negro profundo; cavad, cavad, ¡oh pequeñas y pacientes
fuerzas del mar! Lloran las náyades, lloran también l as sirenas, porque Venus ha sido ofendida
y Po;eidón está encolerizado!

r

Servilia ríe y canta. Lúculo está ausente en su
villa de Tusculum, y la vida es un dón feliz-la
vida en el amor, en la riqueza, en el lujo, en los
placeres más delicados, en las locuras más costosas. Ser joven, ser sana, ser nea, ser alegre, ser
admirada, exaltada, loada, glorificada, idolatrada y
amada hasta la última palpitación de la vida! Pero el mar se agita sordamente; la tierra se estremece, se oye un terrible crugi~o; un grito feroz
s ube al cielo; las ondas se alzan amenazadoras y
la isla Feliz, la isla Megarida desaparece e~ el
abismo de las aguas, tra~ada con su villa, sus Jardines sus vi veros, la belleza, el orgullo y tal vez
el primer suspiro de amor de Servilia.
-¡Bebamos por los dioses infernales!-dijo tranquilamente Lúculo en su villa de Tusculum, cuando recibió la noticia del acontecimiento-derramando en el suelo algunas gotas del vino generoso.
¿ Quieres remover la profundidad del mar, oh
atrevido nadador? ¿Estás cansado de las sirenas
de la tierra? Ve á la playa rocallosa de Chiatamonte, detén tu aliento y arrojáte al agua; en un
instante llegarás al fondo y verás los arcos de la
quinta, los jar 1ínes de Lúculo, y su bella esposa,
que se ha convertido en la sirena del mar. Mas
no te dejes seducir por la visión encantadora, y
vuelve á la superficie, oh atrevido nadador: en
tierra encontrarás sirenas como Servilia, que no
podrán amarte y que te harán morir de amor.

..

POEMA
En el fondo tranquilo de sus ojos,
unos ojos muy dulces, he leído
resignación, piedad, y en los sonrojos
de sus labios escuálidos, oi'Oido.
Ella, como una sombra dolorida,
deslizándose va serenamente . .. .. .
Es una soberana incomprendida
que guarda su dolor como la fuente
de la harmonía secreta de su vida.

y ha de morir temprano, reclinada
en su lecho de ensuei'io y de martirio:
un signo misterioso su mirada
tiene y la frágil morbidez de un lirio.

51

EL MUNDO ILUSTRADO

Ultimas Obras del Artista Julio Ruelas
PINTURAS Y DIBUJOS INEDITOS

Han lleg·ado, hace unos días, á México,
las últimas obras del dibujante .Y pintor Julio Ruelas. Solicitado como fué el talento
del genial artista, las obras que dejara inéditas al ser sorprendido por la muerte no
podían ser muchas. El lote que han recibido sus hermanos es, en efecto, escaso: seis
pinturas comprendiendo una serie de marinas ele Saint Malo; una agua fuerte; varios
estudios á lápiz y un álbum en c¡ue las primerns ideas de las composiciones del artista se adivinan en trazos ténues é indecisos.
Eso es todo, muy poco en cantidad; pero
iqué grande en interés y en belleza! iqué
vasto y qué profundo en pensamiento, qué
sabio y qué fuerte en ejecución 1
No hace todavía un año que Julio Ruelas
fué estrangulado por la muerte allá en París, y en tan corto tiempo su obra de artista se ha magnificado .v su prestigio &lt;le poeta dibujante impera en todas las conciencias. En vida se le discutió, se le amenguó
y se llegó hasta negar lo que Ruelas tuvo
más indudable: su personalidad. Por extravíos de juicio; por radicalismos ele escuela
ó de ideal, por bizca mala fe .r por ictérica
envidia se pretendió falsear la sólida gloria
de Ruelas. Se trató de hacerlo aparecer como un inconsciente sonámbulo rng·arnso enmedio del romanticismo alemán, perdido en
la Selva Negra ele su leyenda, hurtando los
frutos ele oro del mág·ico jardín ele Kinger
y desalterándose en las fuentes color de zafiro de los alcázares de Boekling. Tal insinuación tuvo la perfidia de aparecer Yerosímil ante los ojos del vulgo que juzgaba
por apariencias supel'ffoiales; del vulgo que
encuentra semejanza entre nuestro arte azteca .Y el arte egipcio; para quien todas las
aguas fuertes violentamente iluminadas son
de Rembrandt y todos los cuadros ele vírgenes son ele Murillo!Por fortuna no son los colegas los que hacen la reputación y consagran
la fama de un artista. Ni la crítica tampoco.
Esta lo más que llega á hacer es un análisis y una explicación del éxito que hizo el
público. Así sucede por fortuna y las opiniones ele los camaradas son tan violentas
como transitorias. Lo definitivo es el laudo
de la gran opinión anónima que suele tardar; pero que al fin se afirma y señala como el índice de una brújula el rumbo luminoso de la Gloria. Ruelas tuvo ese laudo; su
nombre, apreciado entre quienes en Europa
considerarnn sus obras, es hoy ilustre en

toda la América Latina. Quienes en vista
de los dibujos de Ruelas, de sus dibujos
atormentados y siniestramente fantásticos
lo tacharon ele " poseu1·," de insincero, de
histrión ele una siniestra farsa, fueron más
allá ele la infamia .Y eso pueden asegurarlo
cuantos conocieron íntimamente al artista;
yo, sobre todo, para quien la niñez y la juventud de Julio Ruelas fueron tan familiares como podían ser las ele un hermano.
Siempre á mi lado evoco su lig·ura hosca y
silenciosa y enlutada. IAh! no era una máscara ese rostro aquilino, atezado .r gTa,,e
.que escondía el ardor de un espfritu tendido hacia un inefable ideal .Y ang:ustiado por
una crnel .Y depresora percepción de la vida! Si hubo algún espíritu para quien la
existencia no se tomó el trabajo de enmascarar sus tristezas y ele disimular sus abominaciones, ese espíritu fu é el de Julio
Ruelas. Por un proterYO dón de videncia,
por un nefando fenómeno ele óptica espiritual, Ruelas, sin mirar la enrnltura de las
cosas, internaba su mirada en las entrañas
de toda apariencia .... Imaginad el tormento de aquel vidente lamentable para qnien
toda envoltura no es opaca sino trasparente! Así Ruelas veía el cráneo y lo tegumentos bajo la frente eucarística de la novia; el pudridero y el osario bajo el alúd de
flores; la fisiología laboriosa bajo el vientre
marmóreo ele la Venus!
Su vida y sn obra estuvieron justificadas
por su muerte. La implacable deidad se
presentó ante el arti ta tal .r como él la había concebido r evocado en sus famosos dibujos: sardónica, fatal, traidora é implacable.
Y por eso el gran Rubén Daría pudo
decir: "La muerte de Rucias fué un dib ujo
de Ruelas !"
Dejemos esta frase triste concisa ,v justa
como un epitafio sobre la piedra tumbal del
artista. He querido depurar la lóg·ica de
una vida lamentable r ele una gloriosa obra
de artista. Huya del sitio sagTado "le rnl
noir clu blasphéme'' y contemplen los admiradores de Ruelas el brillo ele sus postreras
obras.
***

Dos son los cuadros más importantes atesorados hoy por la familia de Ruelas, un
óleo sin concluir: "La Araña," y un pastel:
"El Sátiro ahogado." Este último tiene por
asunto uno de los episodios amados por
Ruelas. Sobre el césped de la márgen de un
lago dos sátiros sacan del aiua, por medio
de unas cuerdas, el cadáver.gris y túmido
de un compañero. El asunto tiene una gran

Sor Juana de la Cruz, Santa Teresa,
Maria BilShkirtsheff son sus hermanas
de celda, de dolor y de harmonía,
y en su extraño convento la Trlsteza,
bajo el nimbo severo de sus canas,
desgrana su rosario cada dia.
Si al caer de la tarde su sonrisa
entre el concierto vesperal disuena,
compasiva recógela la brba
para rimar un himno con su pena.
Y á su mirar de eoferma incomprendida,
á su resignación y á su pureza
ofrece jugos tóxicos la vida,
en tanto que ella por los tristes reza.
Y ha de morir temprano. Su semblante,
con una pa.lidfz ultrarrundana,
dice la loca aspiración errante
que la arrastra al misterio del Nirvana.
ALBERTO 0ARBAJAL .

poesía agreste ,v~un saln1.i(sentimiento. El
color no es mu_,,.J uminoso; pero:sí lleno de
armonía en su tonalidad gris: el agua es
profunda, sombría, transparente en las orlas de azul índigo y en las blancas espumas.
En cuanto al dibujo es el ele Huelas preciso, analítico y detallista. La musculatura
de los sátiros vivos tiene el vig·or del esfuezo y la carne del cachí ver, flásicla ,r decolorada, es carne de muerto ..... .
&lt;La Araña&gt; es una tela de as unto literario simbólico, lleno de intención J7 de trascendencia, como todas las concepciones de
Ruelas.
En primer término, flotante y suspendida sobre una telaraña, prendida en secos
ramazones, está una figura de mujer desnuda, llena ele indolente impudor. A sus pies,
J' sujeto por la misma red, un esqueleto humano disecado por la rnracidacl de la hembra, parece derrumbarse. El fondo dilata
una vasta y sinuosa lejanía. Abajo, en una
profunda vereda, van apenas esbozados, el
fchril Don Quijote y su tardo escudero.
La alegoría, el símbolo cruel y profundo
es claro. Ruelas, que era un extraordinario
sensitivo .v un enfermo de la voluntad, creía
en el papel nefasto .Y fatal de la Mujer sobre el Hombre. No creía en Odiseo atándose al fuerte mástil para resistir como tm
hombre la tentación vertiginosa .... Generalizaba, y "La Araña" tiene las proporciones ele una verdad universal. El drama pa·
sa sobre las cumbres, dominando la tierra,
sobre la humanidad simbolizada por el heroico paladín iluso y por el escudero prosaico ,v sesudo.
Lo cierto es que ese esqueleto nada simboliza con verdad tan amarga como el alma
del pintor, la pobre alma que tanto sucumbió!
Sucumbió en un medio adverso; turn
las espaldas mutiladas y sangrientas . ... t No
fué acaso el drama de su e.spfritu, semejante al drama del Angel que en "La Visita
Maravillosa" hizo Wells caer sobre la tieI'l'ct1 .. . •

Apunte_deJutioRuetas.

Ap1mte de julio Rucias.

El_S,it1ro:ahogado.-O!co de Ruet:is.

.

"Los fuegos fátuos" es una agua fuerte,
inédita de Julio Ruelas. Profundamente
sombría muestra un sepulcro al borde de

un talud que concln,re en un foso. :O,urge
del sepulcro una mujer agitando :una larga
r luminosa cabellera, ondulante .Y hifurca~la como una flama. Es el fuego fát no, en
el fondo del foso que es un osario, una pareja de chacales aulla al insólito fuego. El
pavor ele los cementerio , la irremediable
t risteza &lt;le la noche sepulcral está traducida con una intensidad comparable rí la ele
algunas aguas fuertes de Gaya. Es una de
las obras mejor logradas del pintor de las
tristes fantasías.
El boceto de una acuarela en que rema
desesperado un barquero en pleno océano
y es abordado por un espectro que deja una
larguísima estela perdida en el horizonte,
es otra obra llena ele misterioso pavor entre
las postreras obras ele Ruelas.

***

Como pueden ver los lectores, las obras
que hemos reseñado y cuyas fotografías
publicamos, son dignas del gran talento que
en su brern existencia reflejó con tan honda poesía y tan siniestro encanto las visiones ele su vida.
Fué Julio Ruelas el poeta de una gran
tragedia. La Mujer, el Sátiro y el Espectro,
fueron los protagonistas. Los actos se llamaron el Amor; el Dolor; la Muerte, y el
alma que quiera arder de pasión, estremecerse ele congoja y sentirse ensombrecida
por una mortal pesadumbre, no tiene más
que acercarse al umbral negro y marmóreo
de la Obra del ilustre pintor!
Jos:i:: Ju.11.NTABLADA.

••

Nuestras acciones son las que deben hablar
de nosotros; es más bello merecer recompensas
sin recibirlas que recibirlas sin ser digno de
ellas.
BAYARD.

"La A raíia,".-0/eo, de Ruetas.

Por caros que os sean vuestro patrimonio, el
honor y la vida, estad pronto á sacrificarlo to.
do al deber si os exige semPjantes sacrificios.
SILVIO PELLICO.

�52

53

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

¿Cómo tuvo Miss Grace esa idea? De un modo muy sencillo: leyendo uno
de los mejores libros del escritor inglés Tharckeray, en el que consagra todo
un capítulo á l os diferentes medios que hay de ganarse la vida. Indica que
una mujer inteligente reemplazaría ventajosamente en las ventas de objetos
d e arte ó de lujo, á los ignorantes que generalmente las hacen,
Declara que una persona amante de las obras de arte, y que conozca su valor, no por resúmenes breves de catálo~os, sino por observaciones personal es, es más apta para convencerá los compradores que uno que ignore la existencia de Chardin ó d e Lawrence.
Miss Grace es la persona refinada que soñaba el escritor, su educación artística es de las más completas. Ha recorrido toda Europa, no desconoce el
Louvre, ni las galerías de Inglaterra, ni los Rembrandt de Holanda, ni los
Velázquez de Madrid, ni los bellos museos d e Roma, de Florencia ó de Venecia.
Por eso la sala de ventas que ella preside, se ha hecho el lugar de reunión de los más curiosos aficionados, de los ricos compradores y de una
p1rte de esa sociedad elegante, que atrae por todas partes la atención, sobre
t:&gt;do cuando se m ezcla con los asuntos de arte.
A~í es que las e,posas y hs hijas de lo, millon;irios recurren á la bella
rematadora para que les de nociones pira poder reconocer la autenticidad de
un:t porcelana ó de un en::aje. Sobre todo para la venta d e alhajas y de obras
m1estras de bordados, e~ indispensable la presencia d e Miss Grace.
UltimJ.mente lmbo una venta d e remate muy importante en la casa de
una modista de New York, y se llamó para dirigirla á un comisario rematador ordinario: aquello fué un desastre. Queriendo reparar la falta de éxito de
esa tentativa, se llamó á Miss Grace, que aceptó, y el día de la venta se asistió al más bello espectáculo que se haya visto. El remate fué lucidísimo; la
joven hacía sonar su martillo en la, mil exdam1ciones de los compradores
que ofrecían sumas altísimas.
Una de las cosas que más gustar:,n, y qne se adquirió á elevado precio, fué
una colección de peinados desde la más re:nota antiguedad hasta nuestros días,
en buenos marcos.

La an/(1;ua ig lesia de Hellemilas, transformada en 11111seo.

Es seguro que con el ejemplo del éxito alcanzado por Miss Grace, muchas jóvenes americanas adoptarán el lucrativo oficio de comisario rematador,
que según las pruebas, es mucho más propio p:ira la delicadeza y tacto de una
mujer que para el carácter un poco brus::o y poco paciente del hombre.

El Museo T egnológico Industrial
Acaba de inaugurarse, sin que ello haya llamado la mínima atención, un establecimiento de gran
importancia para el público; el Museo Tegnológico Industrial situado en lo que fué capilla de Be1\emita,.
El nuevo establecimiento es una dependencia
d ~ la Secretaría de Fomento, en la que se coleccionirán muestras de productos naturales y modelos
de máquinas y aparatos industriales, las cuales
muestras y modelos estarán á dispo,ición del público para su estudio.
La ex-iglesia y ex-biblioteca de Betlemitas fué
reform1da tanto en su interior como en su exterior para acondicionarla debidamente para su
nuevo uso. En la parte de fuera fué limpiada y
renovada y se le abrieron ventanas y tragaluces
para obtener la necesaria iluminación. En el interior se colocaron estantes y escaparates para acomodar en ellos los objetos que se exhiban. Para
esto se ha hecho uso, en parte, de los escaparates
en que se exhibieron los productos mexicanos en
la última exposición internacional de París y en
la más reciente de Chicago.
El Museo será de gran utilidad para que l os
productores é industriales de las diferentes regiones del país se dén cuenta de los productos, tanto naturales como de las industrias de las regiones que están muy distantes y que les son desconocidas.
La inau iuración se hizo sin ceremonia ninguna,
asistiendo á ella sol o algunos empleados de la
Secretaría de Fomento que están directamente relacionados con el departamento que se inauguraba.

Apenas habrá en México figura más popular &lt;_!Ue
la de Francisco Gavilanes, que, durante doce anos
ha recorrido los escenarios de México, y que ha
hecho reir á niños y viejos con sus personolísimas
interpretaciones grotescas.
, .
Gavilanes es uno de los actores comicos que
más simpatías han alcanzado entre nosotros, si ~o es
que ha sido el que más volu1;1tades ha conqui_stado en el público. Hemos temdo actores cómicos
de más alta escuela, así en el teatro español como
en el extranjero. Ha habido quienes pongan un
arte más delicado y fino en sus interpretaciones;
pero no ha habido, ind~d-~blemente, _ninguno 9ue
entienda con tanta precision y exactitud la p ,icología de nuestro público y le arranque más francas risas. Y esto no quiere decir, ni mucho menos, que Gavilanes sea un. mal actor. Por el contrario, posee dotes excepcionales y sabe ~acar partido aún de los personajes menos apropiados, de
los papeles más ingratos, de las situaciones más
comprometidas. Hace años, Gavilanes habría podido figurar en primera línea entre l os actores cómicos del teatro español, y no habría pasado inadvertido en ningún teatro del mundo. Ahora el actor se ha plegado á las exigencias del pú~lico y ha
seguido la pendiente del género que cultiva. Pero
aun así, es indudablemente el más espontáneo de
los actores del género cómico, que pisan los escenarios de la República.
Gavilanes tiene de especial que se ha hecho casi exclusivamente en México. Su nombre no es
conocido eJl España sino por las noticias que de
este país llegan á la península, donde trabajó
siempre como actor serio, de modo que su personalidad como actor cómico se desenvolvió exclusivamente aquí.
El popular actor cuenta su historia en unas
cuantas líneas. No es una romántica historia, llena de aventuras.
«Nací en la Villa de Gracia, cerca de Barcelona,
en 1869. Mi padre era industrial y yo lo hubiera
sido también, puesto que hasta aprendí un oficio,
á no haber sido por mi afición por el teatro, que
fué dominante.
«Comencé desde niño á representar, y hasta los
trece años trabajé como aficionado en varios tea tros en Barcelona, representando dramas de los
más populares. A los diez y ocho años debuté ya
formalmente en el Teatro Tívoli de Barcelona, co-

o
UNA MUJER COMISARIO
AVANCES DEL FEMINISMO.
Hay que mencionar una nueva conquista femenina: una joven americana de la mejor sociedad,
Miss Grace Buchanon, á quien reveses de fortuna
han obligado á ganarse la vida, acaba de adoptar
la ocupación de comisario rematador. Es la primera vez que este hecho se produce, y ha llamado tanto la atención, como cuando se presentó la
primera mujer cochero.
Los salones del)Jfuseo, llenos de muestrarios.

mo primer bajo en una compañía de zarzuela. Era
primer bajo serio, y con este carácter trabajé durante cuatro años. De allí pasé á América, contratado con un actor llamado Mario Navarro, de
quien no he vuelto á tener noticias. Con él estuve
otros cuatro años, siempre haciendo trabajo serio,
en Cuba, Puerto Rico, etc.
«Finalmente, el día cuatro de Enero debuté en
el Teatro Arbeu de México, en una obra de género chico, del cual no me he apartado hasta la pre·
sente. !Sí, es verdad que mi nombre, como actor
cómico, lo he hecho en este país, que considero
como el mío propio.:,,
En los últimos diez años, Gavilanes ha trabajado con la empresa Arcaráz con muy cortos intervalos. En este tiempo ha hecho más de cuatrocientos papeles diversos, y ha tomado parte en
más de siete mil representaciones distintas. Ha
creado numerosos tipos, así de zarzuelas españolas como de algunas mexicanas.

�54

EL MUNDO ILUSTRADO

55

li]L MUNDO ILUSTRADO

SEGUNDO CONCURSO

ILA OlFIENSilVA

DE

''EL .MUNDO ILUSTRADO''
El éxito alcanzado por nuestrn pl'imer
concurso, del que hemos recibido _ya algunas soluciones, nos hace creer que esta nueva sección del semanario obtendrá mucho
éxito.
El concurso que hoy presentamos es quizá más sencillo que el anterio1·, y sólo rcq uiere un poco de paciencia y de cálculo.
Para ganar un premio se necesitará ordenar las letras incluidas en las tres líneas
del cuadro siguiente, y que forman todas

una frase ele diez y siete palabras, en el concepto de que en cada línea hay palabras
completas, pues ninguna de ellas está diYidida, .v la lectura ele la frase es en el sentido ordinario. Habrá además que decir el
númer o aproximado de letras que contendrá la sección de concursos, el &lt;lía que se
publique la solución, sin incluir ninguno ele
los asuntos extraños á esta sección que puedan estar contenidos en la misma página.
Se otorg·arán tres premios á quienes en-

víen la solución correcta y S3 aproximen
más al número ele letras.
Las contestaciones deben recibirse hasta
el doming·o 26 del actual, r el resultado se
publicará el domingo siguiente.
Los premios son:
Una caja de perfume.
Una pulsera para señora.
Una cartera para caballero.
Las líneas por descifrar son:

ORLLTMNEDMAEL U UIOEE S OJ SU R
YIEEROP S NITMAESAENUTQOSMAMRA
LARBNEUBCIPXLCAINAELMUPAIECA
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++,:t++++++++++++t-+++++++++++++++++++++++++++

E~NSE_ÑANZA OBLIGATORIA

-Seííora : He llamado á Ud. para decirle que mande más aseadito á su niño, porque todos los demá~ se
quejan de su olor ..... .
-Seíiorita profesora, yo mando á mi hijo á la escuela para que lo enseñen, no para que lo huelan.

BSOS CRI .A DO S

- Pero que es eso, Juan, me t iene Ud. sorprendida .
- Más sorprendido debo est ar yo, señora, que no la creía á Ud. en

casa.

- Por Dios, Maria, Ud. aquí, en la sala, descans:i.ndo ..... .
-Como Ud. siempre quiere estar en la cocina, por eso me he venido
el. descansar aquf.

Novela por Albertch Chobrrol.
( CONTINÚ.A. )

¡Ah, ahora me acuerdo! Mi tío escribia esta
carta., cuando su grito de angustia nos llevó
de un s1l c,o, cerca de él, a Rosioa y á mi. ... Estaba sentado todavía, oprimiéndose con una
mano el corazón, mientras que con la otra, con
ademán maquinal, metía los papeles en el cajón abierto .. . . Y nunca, nunca más pudo volver á su escritorio y acabar esta carta, pero...
¡ah! me acuerdo aún de otra cosa: esta carta
fué la preocupación de su agonía. Varias vece~,
durante el último dla de su vida, levantando
la cabeza de la almohada, me buscaba con su
mi rada vacía, menos para verme que para asegurarse de mi au;¡encia.: yo me ocultaba llorando en las cortinas, se volvió hacia M. Lo·
riol, que le tenia la mano, y murmuró: "La
carta, la carta" . .... ,
Evidentemente quería que sin decirme nada,
mi tutor hiciera llegar á mi primo ese último
grito detenido por la muerte sobre sus labios,
á fin de provocar su enternecimiento y decidirlo á tomarme por esposa. M. Loriol, llevaría
con alegría la carta todavía hoy si yo quisiera.
¡Pero nunca perrr.itiré que se me arroje á la
cabeza de ese caballero!
No ... . .. puesto que es su gusto, que se le deje con sus viejos sepulcros y sus momias que
tienen cuatro mil años de moho y de encierro.
Es seguro que yo debi ser fea, la última vez
que mi primo me vió, porque manifiesta tanto
horror á la sola posibilidad de encontrarme
ante sus ojos.
En este punto de mis reflexiones, me levanto
de un salto y me rii rijo á. la. chimenea . Sobre
un porta-fotografías de forma. de abanico, están alineados mis retratos desde que era yo
una chiquilla.
Primero un delicioso bebé casi desnudo, á
quien pongo buena cara; des pué, una muñeca de
tres ó cuatro años, dentro de una nube de encajes ..... ¡ Dios mio! ... ¡ Heme aqui á los doce
años!
Aunque se habla alargado la orla de mi vestid0, éste no habla podido ocultar mis piernas,
que parecían palos de boliche; mi mano, plana
coJ10 una plegadera, salia de la manga queparecía haberse quedado á medio camino .... . la
sonrisa impuesta por el fotóg rafo, no es más
que un gesto sin expresión, y, además de todo
esto, se nota en mi ojo izquierdo un movimiento de parpadeo que lo hace aparecer como ojo
de pájaro nocturno.
A gran prisa me retiro de ese figurón, comprendiendo los desalentadores recuerdos que
semejante figura debe haber dejado en el ánimo de mi primo Marcos, y fijo mis mi radas en
el último de mis retratos que mi tio me mandó hacer en Lyon el mes de agosto, ct1ando me
llevó expresamente para tomtrlo.
Mi ojo izquierdo no tiembla ya y estoy segura de que no se daría á mis piernas la figura ds
bolos, además de que no se les ve por estar
ocultas con mi primer vestido largo; y lo que
!'le ve de mis brazos no carece de gracia y de redondez. En cuanto á mi cint,ura .... . . bueno, me
basta con recordar lo que acerca de ella me dijo Mme. Clement.
-Creo que no necesita usted apretar dema•
siadú la cinta de su corsé.
Levanto los ojos y veo mi cara reflejada en el
e,pejo: no es nada desagradable, aun para mí.
Llevo en la cabeza. un casco de cabellos bronceados con rizos un poco más claros á los lados
de la frente, y, á pesar de mis grandes desgracias, mis mejillas se conservan blancas y sonrosadas como flo res que ha.o decidido no marchitarse jamás . ... Ah! si mi ptimo quisiera regresar!. . ..
Bueno, pero, ¿cómo es que no he recibido ni
una sola línea de expresión de simpatía, cuando ya hace más de un mes que M, Lorlol le

/ .os talleres de Obras Públicas, i 11a11g 1trndas la semana última.

participó la dolorosa noticia? ¡Quién sabe! Tal
vez al regresar á Francia sienta remordimientos y decida hacer una visit a á la tumba de la
per;;ona á quien se las negó en vida durante
ta.otos aíios ....
Ya me figuro la actitud que adoptarla al verlo venir; porque no podría. dejar de verlo, pues
la casa, situada sobre las rocas, domina la. úoi·
ca ca.lle que conduce á la única plaza del pueblo. Detrás de él veo á un hombre cargando su
saco de viaje; los coches no se aventuran por la
pendiente; mi primo Marcos se me presentará
con su alta estatura, aun más hermoso que a.n•
tes, con su color monero que los soles de Asia
y de A frica han debido broncear lo mismo que
su bigote ligero que riza al rededor de su boca;
todo su aspecto respira una tristeza que me explica en pocas frases tan luego como nos hallamos frente á. frente. Yo quisiera presentarme á
él con una dignidad no menos firme,:pero el recuerdo de mi tío, despertado á nuestra presencia, me hará llorar, sin duda, y es seguro
que Marcos llorará también ....
Y poco á poco se dará cuenta de que ya no
soy la. monita de otros años que sólo hacía gestos ... y después .. .. después . .. !Oh! Di0smío. ..
suceden tantas cosas inveroslmiles en las novelas que leo los domingos en la biblioteca parroquial de San Agrícolo ... . . .
Pero ¡ay! en lo más bello de mi éxtasis, Rosina me llama del jardín, y, por la abertura de
la. venta.na me da una carta cubierta de estampillas de todos los pa.ises. Es de mi primo Marcos que me escribe de Florencia:
«Mi querida prima.:
&lt;La carta de M. Loriol ha andado tras de mi
por París, Creta, Egipto y Palestina, para encontrarme por fin aquí, después de tres serna.
nas de circulación. Espero que est as explicaciones bastarán para excusarme de mi aparente indiferencia, pero no mitigan mi peaa por
no haber podido asistir á los últimos momentos del que ta.oto lloramos los dos.
No quiero comparar mi pesar con el vuestro;
sé que, además de lo que yo pierdo, perdéis la
compa.flía y la ternura diaria de un padre. ¡Ayl
prima mía, no puedo hacer más que expresa.ros
con mi tristeza, la simpatía profunda que la
vuestra me inspira, y rogaros que me consideréis siempre como
&lt;Vuestro devoto primo
MARCOS D E LOllIBRE,&gt;
[CONTINUARÁ .]

Los Talleres de la Direcdón de Obras Públicas
El viernes tres de los corrien tes inauguró con
toda solemnidad el señor Vicepresidente de la
R epública y Secretario de Gobernación, Don Ramón Corral, l os talleres de la Maestranza de la
Dirección d e Obras Públicas del Distrito Federal.
El acto inaugural fué sencillo; el señor Vicepresid ente, acompañado por el señor Licenciado
Don Miguel Macedo, Subsecretario de Gobernación, y por el señor Ingeniero Don Guillermo Beltrán y Puga, Director General de Obras P úblicas,
llegó á la puerta del nuevo edifici o á las diez y
media de la mañana, y fué recibido por una comisión nombrada al efecto, la que le condujo al salón principal, donde los concurrentes oyeron el
informe rendido por el director de las obras de
construcción de l os nuevo, talleres, señor Ing.
Pablo Salinas y Delgado.
En su minucioso informe, el señor Salinas se
refirió al costo de los talleres y utilidad de los
mismos.
La Maestranza se halla en el lugar que ocupó
durante muchos años el rastro de ciudad en la
plazuela de San Lucas, con entrada p or la calle
del Puente de San Antonio Abad. Para las obras
de adaptación del local, se hizo uso d e los materiales sobrantes del derrumbe de los diversos departamentos de que se componía el matadero, lográndose obtener un salón techado con una superficie de seis mil seteci entos cincuenta metros
cuadrados, el más grande de que se dispone en la
ciudad para taller mecánico; en ese salón se instalaron las máquinas, las cuales son movidas p or
electricidad; hay un motor de vapor de veinticinco caballos de fuerza, del que se usará en los casos de que por alguna circunstancia se s uspenda
la corriente que mueve los motores eléctricos.
Además de estos datos, el in forme del señor Salinas contiene otros muy importantes de carácter
meramente administrativo.
Terminada la lectura del informe, los concurrentes salieron del gran salón del taller para
presenciar la ceremonia del descubrimiento de
una lápida conmemorati va que se halla en la parte superior d e la puerta de entrada d e laMaestranza.
La placa estaba cubierta por dos banderas con
los colores nacionales, á las cuales había fijos d os
cordones para correrlas; los señores Secretario y
Subsecretario de Gobernación, tiraron de esos
cordones y se vió la lápi da, en la que está grabada la siguiente inscripción: «DIRECCION GENERAL DE OBRAS PUBLICAS.-MAESTRANZA.Establecida é inaugurada, siendo Secretario de
Gobernación el señor Vicepresidente de la República Don Ramón Corral.-Julio3 de 1908.&gt;
En estos momentos el silbato de la caldera empezó á silbar y duró silbando por algunos minut os. El señor Vicepresidente de la República hizo
girar una llave, y la corriente eléctrica se comunicó á los motores, lo que h izo que todas las máquinas empezaran á trabajar.
El señor Corral y sus acompañantes pasaron en
revista todos los departamentos de los talleres,
enterándose de su marcha y funcionamiento.
Los departamen tos de que consta la Maestranza
son l os siguientes: Carrocería y Carpintería, Mecánica, Herrería, Fundición de fierro y bronce,
Hojalatería y Pintura, y Talabartería; todos estos
talleres están dotados con las máquinas más modernas 'f apropiadas, y cuentan con el personal
necesario,

..

�lU. MUNDO IU1S'1'RADO

La Compañía Telefónica y Telegráfica Mexicana

DE NUB8TRf\8 L,E,OTORf\8
En nuestro número anterior, propusimos la im•
portante cuestión relativa á la edad que debe tener una joven para contraer matrimonio.
Error muy grande de nuestras pasadas edades
ha sido pensar que las mujeres tomen estado ca•
si en la niñez, pues vemos, sin necesidad de remontarnos á épocas muy l ejanas, que el uso de
nuestros mayores, era hacer de la niña esposa y
madre, no pocas veces á los catorce y quince años,
poniendo sobre sus hombros una carga, de cuyo
peso y responsabilidad, no se daban cuenta muchas veces sino hasta después de varios años de
casadas, al ver con tris teza inútil y tardía los malos resultados de un matrimonio prematuro. Y
estos, ne solamente en sus relaciones íntimas con
el e~poso, sino en la deficiente ó mala educación
de la familia que sin culpa por su parte, reporta
las consecuencias de una ligereza, producto del
medio ó de los errores de una época.
Solicitamos de nuestras lectoras conocer su opi•
n :ón sobre es·e asunto, y hemos recibido solamente dos respuestas, que, aunque anónimas, denotan
desde Iuego el juicio y clara inteligencia de sus
autoras.
Una de ellas dice así: "La edad propia en las
mujeres para contraer matrimonio no puede fijarse de un modo determinado, pues no se desarrollan en todas las jóvenes á la misma•edad las fa.
cultades y dotes necesarias para ser una buena esposa y más aún, madre.
"Así, puede decirse, que la edad no es lo que
debe tenerse solamente en cuenta para un asunto
tan grave y decisivo en la felicidad de toda la vida, sino la formación del tarácter, y aptitud para
el gobierno de un hogar."
Otra carta dice poco más ó menos lo siguiente:
"La cuestión de elegir esposo, juzgo que no puede tratarse antes de los veinte ó veinticinco años,
pues hasta entonces no será fácil acertar en la
elección por carecer de la experiencia y sensatez
n ecesarias.
'Como en la actualidad no se ejerce ya presión
moral sobre las vo'luntades como antiguamente se
acostumbraba, la mujer debe por sí sola hacer esta elección, de la cual depende su dicha. Por tan•
to, necesita haber salido ya de esa primera juventud llena de ensueños y bellos espejismos tan
propicios para equivocar el verdadero camino y
que sólo conducen á hondos abismos en los cuales naufragan todas las soñadas venturas y los do•
rados anhelos de los quince años."
Vemos con gusto que nuestras lectoras han tomado con interés un asunto trascendental por todos motivos, y felicitamos á las dos incógnitas é
inteligentes autoras de los pensamientos que hoy
damos á conocer.

CRONICA DE LA MODA
¡Julio! el mes de las lluvias, como si dijéramos:
¡el mes de las lágrimas! Pero la Moda,-que es vitral á cuyo través se descomponen en colores dichas y penas,-no parece advertir la semejanza
que esas perlas cristalinas tienen con las gotas de
llanto. Para ella, para la Moda, todo es risa, todo
es una sonora carcajada, todo es alegría. Sus cascabeles ahuyentan á los buhos meditativos del si- •
lencio; salen éstos de las covachas y rincones, y
escapan en parvadas asustadizas, cuando ella llega .... L3. Moda se alegra hasta con los entierros.
Allí está en el duelo el fino pañuelo de batista
con su coqueta franja obscura y el calado, á ojo,
del dobladillo; allí el crespón con sus espumas
sombrías¡ allí el manto mister)()SO que hace más
negras y espesas las pestañas....... Todas las mu•
jeres son lindas-hasta las feas,-en atavío de duelo. La sombra del manto retoca las líneas del rostro, suavisa la tez, pone misterio en la mirada.
Más de un corazón ha quedado preso en la red de
un velo obscuro, como insecto de oro que se de•
bate entre los hilos de la tela de araña ....... ¡Ah,
maldita Moda!, malditos velos, malditos ojos que
le hicieron su esclavo!
La Moda se ríe de los entierros, de las lágrimas
congeladas en los vidrios, de las tristes gotas que
descienden lentamente d el cielo. La Moda lo aprovecha todo. Ella, como los traperos en el basurero, escarba, escarba, y saca partido hasta de l os
pedazos de vidrio empañado, hasta de las cuentas
rotas ....
Tristes y nubladas cuentas son las que desden·
den calladamente en estas largas tardes de julio.
El poeta descuidado, el que se conforma con el
sombrerillo calabrés, sin suspirar jamás por la
elegante chistera, el que cuenta más que las monedas de su bolsillo, los latidos de su corazón,
ese, junto á la ventana, teje sus versos y hace la
alegría sincera y sentida de las calladas gotas, de
esas frágiles perlas que se desgranan entre el fo.
llaje con un susurro ....
Pero la Moda .... ¡oh, no! Desde su alcoba cerra•
da y perfumada, oye la voz de su doncella que le
dice: «Señorita, señorita, ahí está ya la lluvia que
viene á buscarla.&gt; Y ella, con la sonrisa del aburrido que recibe la visita de un amigo que sabe

divertirle, abre su puerta de par en par, y le sale
al paso. La lluvia para ella no es el canto elegiaco que invita al reposo y á la meditación: es la
clarinada sonora que la llama al torneo de la ele•
gancia y del chic. Ha llegado la hora. Y, ante su
erudito consultor, el espejo, se pone las zapatillas
de hule, no las que cubren todo el pie deformando su fina forma, sino las otras, las que dejan el
alto tacón al aire y ocultan la punta, fingiendo
un refinamiento de discreción.
Y ahí el impermeable de irreprochable forma y
color, que llega hasta la fimbria del vestido, de
anchas mangas y vueltas caprichosas, de labores
como laberintos forjados en pespuntes d e seda
obscura, de holgada forma y botones arte nuevo.
Ahí la media calada á través de cuya red vése la
blanea y suave tez como rosa en capullo.. . ... Ahí
el fino paraguas que, cerrado, pasa por el vuelo de
un anillo, y abierto, e, la monstruosa corola de
una flor fantástica y negra, sólo entrevista en la
fauna de los cuentos. La Moda se encanta llevando en la mano una de estas exuberantes flores,
cuyos tallos están rematados por cabezas de animales felinos ó por figurillas en relieve, imitando
camafeos.
Estas tardes de julio, lánguidas y lluviosas, son
para la Moda minas de oro.
Lectora mía: si eres romántica, y los mil giros
de la moda no vuelán tu cabecita encantadora,
ponte á tejer tu labor, como el poeta sus versos,
junto al cristal de tu ventana, mientras canta la
lluvia su fino canto entre los follajes temblorosos.
Pero si quieres saber lo que la Señora Moda ha
traído de nuevo para la estación del a~ua, ponte
tu sombrero con rosas, abre tu sombrilla, y lánza•
te por esas calles de Dios á ver con tus propios
ojos lo que te cuento en mi cróuica. ¿Qué verás
en las avenidas? Paraguas y más paraguas .... Pequeños, grandes, lustrosos, opacos, pesados, frágiles, de todos los sistemas, de todas las telas, y
hasta de todas las form3.s 1 porque no me negarás
que los viejos y maltrechos, aquellos sobre los
que el tiempo puso su manaza pesada y burda, estrujando la seda y libertando las varillas de grillos y cadenas, remedan, en su paseo por las ca•
Hes, el vuelo desigual y atontado de los murciélagos ... Guárdete Dios y la fortuna de abrir con
tus dedos de rosa uno d e estos avechuchos de mal
agüero, porque la Moda, despiadada siempre y
siempre ligera, como casquivana mariposa, te señalaría cruelmente, y mandaría que fueses arrojada de sus dominios.
Buena fortuna te deseo, querida lectora. Que en
tus arcas no falten ni el lino ni las provisiones,
para que puedas ostentar en tu rostro los bellos
colores de la salud, y en tu cuerpo, delicado y
suave, las finas telas con que la Moda envuelve
amorosamente á sus hijas mimadas.
Llueve, llueve y llueve .... es por ahora de lo
único que puedo hablarte. Perdona á la lluvia.
Perdóname á mí.

LAS DOS CABRAS
APOL.000

Había una vez una cabrita toda blanca, con cua•
tro patas blancas, que estab1 paseándose á la orilla de un foso.
Y había otra cabrita toda negra, que tenía también cuatro patas blancas, y que se paseaba en la
orilla opuesta del mismo foso,
Y sobre el foso había un puente para pasar . . ..
La cabrita blanco quiso atravesar e l foso. Y se
encaminó hacia el puente. La cabrita negra quiso
igualmente atravesar el foso, y desde el lado
opuesto encaminóse también hacia el puente.
Y he aquí que las dos cabras se encontraron á
la mitad del puente.
Pero el puente era estrecho. La cabrita blanca
podía pasar muy bien ella sola. La cabrita negra
podía pasar también. Pero las dos cabras no po•
dían pasar juntas.
Entonces la cabra blanca dijo á la negra:
-Déjame pasar á mí.
La cabra negra no quiso, y respondió:
-No¡ soy yo quien pasará la primera. Vuélvete
á la orilla del foso para que me dejes pasar.
Pero la cabra blanca no quería volverse. Ella
debía pasar la primera.
-Si tú no me dejas pasar, se lo diré á mi madre. Ella tiene grandes cuernos con los que ven•
drá á cornarte.
-Y bien-dijo la otra,-si tú no me dejas pasar, se lo diré á mi padre. Y él vendrá á cornar á
tu madre.
-Déjame pasar, ó te doy un tope.
-No, yo he de pasar antes que tú.
Y la cabra negra bajó la cabeza y dió á la blan•
ca un gran golpe.
Y la eabra blanca bajó también la cabeza y ¡pan!
dió otro golpe á la negra.
¡Pan! pan! pan! Las dos cabras se daban golpes
á más y mejor .....
Y sabéis lo que sucedió? Esto: Tan fuerte gol-

en su edificio propio, situado en la. ca.lle del Ar·
co de San Agustln número 8, estableció uno de
los más modernos conmutadores, conocidos técnicamente con la. denominación de ·'conmutador de energía. central," porque en el mismo
edificio se genera la. corriente para. iluminar
los millares de pequeños focos incandescentes
que indican, al descolgar el audífono el subscriptor, cuando desea. éste una comunicación.
Hay un depart amento especial de motoresgeneradores y de baterías acurr.ula.dora.s, destinados á suministrar esa corriente, a.si como paradar energía á los teléfonos, tanto para trasmitir la voz como para hacer sonar los timbres
de los mismos.
El sistema de teléfonos que actualment e está en uso en la Capital, P.S idéntico al que se
emplea para hablar entre Nueva York y Chi•
cago, á la. sorprendente distancia de 1,600 kiló·
metros, ó sean 40 kilómetros más de la distancia que ha.y, por la· linea del Ferrocarril Naclo•
nal, entre esta Capital y La.redo y regreso á
Monterrey.
Los Ingenieros electricistas europeos y americanos que han visitado la planta de la Compañía. en su oficina central, han declara.do sin
reticencia alguna., que no hay mejor lnstal:l.clón telefónica. en ninguna parte del mundo.

pe se dieron, que cayeron juntas al foso, quedando maltrechas entre las piedras.
¡Bé! bé! bé! gemían balando tristemente sin pensar ya en disputas ni discusiones.
Y balando, balando, salieron del foso y empren•
dieron, cada una por distinto rumbo, el camino
de su aprisco.
He aquí lo que sucede frecuentemente cuando
se disputa.
M. C APU I.

El arte de la economía
No vamos á tratar únicamente en este artículo
sobre las indicaciones necesarias para el arreglo
del interior y el arte de adornar li casa, sino más
que nada sobre las cosas que se relacionan más ín•
timamente con el arreglo personal de la mujer ele·
gante.
Se da uno bien cuenta de lo que se gasta, pero
pocas gentes imaginan las economías que una mu·
jer práctica puede realizar. Con tacto é inteligen·
cia, se llegan á conciliar todas las exigencias de
la coquetería, con los recursos de que cada una
dispone.
Ciertas damas de la buena sociedad nos dan
ejemplo de orden y economía, y mucho se adelantaría si todas las mujeres quisieran imitarlas. En
muchas casas se dan sueldos altísimos á ciertas
camareras que no tienen más mérito que haber servido antes en una casa de más lujo, cuando hay
domésticas más útiles que éstas y de menores pretensiones que hacen mejor el servicio.
Es increíble lo que algunas elegantes gastan en
hacerse ondular el cabello diariamente: unas pa·
gan á peluqueros que van á la casa, otras que dis·
ponen de menos comodidades, van á las casas de
peinados, y las más pagan camareras que casi no
tienen en la casa más obligación que esa. Con
uu ligero estudio y no vacilando ante un trabajo
que e n realidad es divertido y nada pesado, las
mujeres pueden rizarse por sí mismas y aún pei·
narse, ocupando sólo al peluquero en casos muy
especiales: cuando se va al teatro, á una recep·
ción, etc.¡ y si al fin del mes se hace la cuenta de
lo ahorrado, seguramente se encuentra en caja una
buena cantidad que puede emplearse en algo indispensable.
La cuestión de los vestidos también es de gran
importancia¡ en la época actual se gastan sumas
considerables sólo porque el traje sale de tal ó
cual taller. La vanidad de la modista es una verdadera plaga en nuestros días. Hay, sin embargo,
algunas damas que no vacilan en dirigir ellas
mismas sus trajes empleando obreras hábiles.
Esto se observa entre damas de las más elegantes
de París. Hace algún tiempo, en una recepción, se
admiró el traje llevado por la condesa Greffulhe¡
era una verdadera maravilla por la elegancia de
su corte y la corrección de su confección. Este
precioso traje tenía, además, la particularidad de
que ningún modisto tuvo el orgullo de anunciarlo
como obra de sus talleres, porque la aristocrática
dama lo había dirigido ella misma en su casa.

•••
Las mujeres comienzan á preocuparse por dirigir sus confecciones, entre otras cosas, por el insoportable despotismo de las modistas que molesta á las señoras delicadas. No hay modista que en
estos tiempos quiera hacer la prueba de los trajes
en la casa de su cliente, sino que ésta ha de ir al
taller á la hora indicada, porque si falta, aunque
sea en dos ó tres minutos, corre riesgo de sufrir
una observación.
Muchas modistas no sirven desde luego á cualquier persona que se presente en su taller á mandar hacer un traje¡ hay que ir precedidas de fama
de riqueza y formalidad para ser bien atendidas,
y no es extraño que algunas señoras de magnífica
posición social, tengan que pedir una recomendación á sus amigas para presentarse á la tirana modista y tener seguridad de que se le atenderá.
Las clases de corte y confección de rop1 se está haciendo indispensable en la educación de las
jóvenes, y es seguro que llegará el día en que una
muchacha inteligente y práctica dirigirá sus tra·
jes y su ropa interior, aunque pertenezca á una familia de alta clase.
Por otra parte, las obreras que casi siempre están mal pagadas, preferirán trabajar en casas particulares donde tendrán mejores sueldos y disfrutarán de mayores comodidades, y hay algunas de
estas muchachas obreras que tienen gran talento
para disponer y confeccionar un traje.
Deben, en consecuencia, las mujeres económicas y ordenadas, procurar dirigir esas obras de
tanta importancia en la vida de la sociedad ele·
gante y seguramente que ganarán sus prendas de
vestir en buen gusto al mismo tiempo que ellas
lograrán hacer muy buenas economías.
~~

ii~

Conmutador sistema de energla central.

Se organizó la Compa.i'iía en Nueva. York el
afio de 1882, y en esta Capital estableció su primera. red el mismo a.!lo, habiendo empeza.do sólo con 200 subscriptores. Más tarde se extendió
á las poblaciones dal Distrito Federal, contan·
do ahora con 3,300 subscriptores en la Capital,
más de 250 comprendidos en las centra.les de
Coyoacán, Guadalupe Hidalgo, Ta.cuba, Ta.cuba.ya. y Tlálpa.m, formando una. extensa. red en
todo el Distrito Federal.
Queriendo ensanchar su campo de acción,
p1.ulatina.mente se fué extendiendo á diversos
Estados de la. R&lt;3pública., teniendo en la actualidad redes telefónicas en las siguientes ciudades: Gua.da.la.jara., León, Querétaro, San Luis
Potosi, Sa.ltillo, Monterrey, Za.ca.tecas, Tampico, Progreso, Veracruz y Mérida, con ramificaciones á los principales distritos de los Estados
respectivos, y aún proyecta. extenderse á otras
ciudades de no menos importancia.
En virtud de la importancia comercial que
ha. adquirido la. Capital de la República., la.
Compañia. resolvió dota.ria. de una planta. tele.
fónica. del sistema. más moderno, á fin de suministrar un servicio análogo en todas sus partes
al que existe en las principales ciudades del
mundo. Al efecto, sin omitir gasto alguno, en
octubre del a.lle próximo pasa.do, despuElS de
dos a!los de laboriosos trabajos, logró inaugurar una. flamante red de ca.bles subterráneos,
circunda.dos por gruesas capas de concreto, y

.llfotores para poder llamará los teléfonos de los s11bscriptores.- C11adro de protectores y.de
distribttci6n de Uneas.

�quier subscriptor de la red g~nerál en el Dfs
. trfto Federal.
Las primeras empresas que reconocieron la.
ventaja. de esta. clase de instalaciones, fueron
los Ferrocarriles Nacional de México y Central
Mexicano. En las oficinas del Nacfon&amp;l de México, situadas en las calles del Cinco de Mayo
y Verga.ra, ha.y uno de estos conmutadores con
capacidad para 30 teléfonos locales y otro de
iguales dimensiones en la. Estación de la. Colonia., comunica.dos ambos conmutadores entre si por medio de lineas troncales, y á la vez,
cada. uno dP. ellos, con la oficina central de la
Compa.fifa.. En idént icas condiciones y con dos
conmuta.dores de igual capacidad, está el Ferrocarril Central Mexicano, pues tiene uno en
sus oficinas del edificio de La Mutua y otro en
la Estación de Buenavista.
Acaba la. Compa.nía. de firmar contrato con
el Hotel Palacio, situado en la esquina de las
calles del Puente del Espíritu Santo y Avenida. del 16 de Septiemrre, para. una instalación
de servicio loca.\ de este sistema, con 47 teléfonos, habiendo ya. Insta.la.do un conmuta.dor de
igual clase en el Hotel del Jardín, que está
dando excelentes resulta.dos.

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•••
flfotor-dinamo y ammutador para cargar los acumuladores.

•

Una. gran innovación que la. Compafífa. ha introducido en la. Capital, es el sistema de conectar dos ó cuatro subscript-0res en un mismo
circuito. Esta. es la única. planta telefónica. en
la. República que puede actualmente sumlnls•
trar esta clase de servicio1 debido á que su conmutador está especialmente adapta.do para
ello. Aunque·en los Estados Unidos se explota
este sistema. desde hace tiempo, en México es
enteramente nuevo, y la Compafíla, deseosa. de
introducir en su aervlclo de "energía central"
todo lo más moderno, no olvidó este detalle a.\
instalar su nuevo conmutador y ca.bles subte•
rráneos. Los circuitos de cuatro subscriptores
sólo se instala.o en domicilios, y los de dos subscriptores indistintamente en despachos ó domicilios. Las cuotas para los primeros son de
$4.00 mensuales, y p&amp;ra los segundos, ó sean los
de dos subscriptor~, de $6.00 para despachos,
ó $5.00 para. domicilios.
Está ta.n bien combinado este sistema., que
a.unque ha.ya. dos, tres ó cuatro subscriptores
en el mismo circuito, pueden usarse los teléfc•
nos enteramente igual á los de línea. independiente, sin que al llamar la central á uno de
ellos suenen los timbres de los otros; y cua.ndo
p-0r alguno se pida. comunicación á la. central
los otros no se dan cuenta de ello.
A los dos subscriptores de un circuito se les
asigna el mism'.l número, pero se distingue uno
del otro por el color negro ó rojo, y á los cuatro
subscriptores de un circuito también se les
asigna un mismo número, distinguiéndose por
los C()lores verde, azul, blanco y oro; por ejemplo: si un subscriptor de un circuito de cuatro
tiene el número c8001 azul ,&gt; así aparece su
nombre en el orden alfa.bético en las listas de
subscriptores, y de esa manera se deberá pedir
el número~ la central, cuando se quiera hablar
con él, y de igual modo aparece en las listas de
subscriptores el nombre y núm1iro con el color
respectivo de cada. subscriptor de los dos en un
circuito.
La. razón por la. que puede la. Compafíia. cobrar cuotas tan bajas, es obvia toda vez que
sólo tiene que construir un circuito para cuatro subscriptores, siendo que .para linea directa, cuya cuota es de $8.33 meusua.les, requiere
nn circuito especial para cada subscriptor.

Este sistema He inauguró en mayo del presente ano, y á la. fecha., sólo de esta clase de subscriptores ha habido 93 nuevos, esta.ndo todos
perfectamente contentos y satisfechos del servicio que reciben por tan reducido precio.
Otra de las grandes reformas que ha !otro·
ducldo la. Compa.fiía es l?l establecimiento de
conmutadores de «energía central&gt; para servicio local, en establecimientos mercantiles y ho·
teles. Este sistema consiste en establecer conmutadores de diversas capacidades en lugar
determinado dentro de un edificio, con teléfonos en los diversos departamentos del mlsm&lt;',
que permiten comunicarse entre sf, sin necesidad de pedir comunicación á la oficina central,
y al mismo tiempo con lineas tronce.les entre
esos conmutadores y la oficina central de la.
Compafiía, á efecto de que desde cua.lquiera. de
los teléfonos loca.les pueda hablarse con cual

. Puesto de la Compa,iía en la fiesta del Tívoli,

A continuación a.pa.re~en los nombres de los
establecimientos que tienen conmutador de este sistema. para. servicio local, con comunicación por medio de lineas troncales con la centra.\ de la Compa.fiia., y, por consiguiente, con
t oda. la. red del Dist rito F ederal.
Roberto Boker y Cia., Compañia. Cervecera.
de Toluca. y México, Compa.fifa Mexicana. de
Luz y F uerza. Motriz, Compa!'lía. Waters P lerce Oil; Lics. Elizaga, Iba.rra., Gorozpe, Norlega
y Ramos, en el edificio de La Mutua.; cEI Buen
Tono,&gt; F ábrica. de Cigarros; Lics. Canclno y
;Rlba.; Na.tlona.l Type a.nd Paper Compa.ny,
Compa.fíía. Nacional Empa.oa.dora, uno en sus
oficinas en el edificio de cLa. Mexicana.&gt; y otro
en su expendio en la calle de San Juan de Letrán; sefior Vicepresidente de la. República, en
su domicilio; Mexlco City Ba.nking Compa.ny,
La. Mexlcan Steel products a.nd Machinery
Compa.ny; Lics. Wllson y González G11,rza, en
el edificio de cLa Mutua,&gt; é International Machinery a.nd Engineerlng Company, en el mismo edificio de cLa Mutua..&gt;
E~tá a.pa.Ja.bra.da con otras diversas casas de
comercio la instalación de conmuta.dores de
este sistema., y próxima.mente se firmarán los
contratos respectivos.
Tiene la. Compa.fiia. tambltin comunicación
directa. con todas las principales oficinas de los
Gobiernos Federal y del Distrito, y lineas troncales que comunican su central con los conmutadores de las redes particulares del Gobierno
del Distrito, Inspección Gene; al de Policfa. y
Secretaria de Guerra.; de tal manera que desde
cualquiera. departamento de esas oficinas pú•
bllcas se puede hablar con toda. la. red general
de la Compa.nia., y viceversa..
No descansa. 1a Compania en ensa.nohar su
red, y al efectr.&gt;, celebró un contrato con la. Secreta.ria. de Comunicaciones y Obras Públicas,
para. comunicar el Distrito F ederal con la. ciudad de Pa.chuca., habiéndose inaugura.do la. CO·
municación el día. 2 de Abril con un éxito sorprendente, pudiendo los subscriptores de M éxlco y de J&gt;achuca. hablar directamente entre si
desde sus propias casas. Esta es la. primera y
única. lh;1ea. telefónica. para uso público que comunica. el Distrito F ederal con cualquier punto fuera del mismo, que haya. sido autorizada.
por el Gobierno F ederal, por medio del contrato respectivo.

•••
• •
FoT. FÉLIX DE PARfs.- }lonAs BEcrroFF Davrn.

Hermoso modelo de saco abrigo de media estación. El fondo
puede ser de cu~lq~üer tela ligera, haciendo contraste con el encaje,
que puede substituirse por un bonito punto. El cuello y la mano-a
son novedosos ;y originales.
·
"'

�EL MUNDO ILUSTRADO

58

IEXCCUJR§IlOINIES [))JE ILA IESCCUIEILA INOJRMAIL
Varias veces, en estos últimos días, las Aulas de
la Escuela Normal de Profesores han quedado desiertas.
La juventud que á diario las llena, se ha derramado gozosa por campos y alrededores en numerosas excursiones escolares.
El Cerro de la Estrella, el Observatorio Astronómico de Tacubaya, Guadalupe, Tizapán, Xochimilco, el Bosque de Chapultepec, se han convertido temporalmente en salones de estudio, en sitios de cátedras. ¡Y con qué atención han sido escuchadas éstas!
Podría pensarse que los alumnos, al abandonar
las Salas de la Escuela, se han visto libres de la
indiferencia habitual que desgraciadamente oprime tan á menudo las voluntades de nuestros estudiantes.
Con el paseo en estos días jubilosos de verano,
impregnados aún con los perfumes de primavera,
algo como una inyección de vida penetra á su~
organismos al aspirar el aire de l os campos, al
sentir que el sol, ardiente y benéfico, fustiga sus
carnes d e reclusos.
Esta es la palabra; reclusos son generalmente
nuestros estudiantes, reclusos en sus pobres cuartos, en los corredores de la Escuela, y esto explica uno de los resultados más notables de las excursiones.
El aire y la luz de los campos ha hecho que la
sangre de los que pasan la vida en los corredores
conventuales de un edificio vetusto y en los
cuartos mal ventilados de casa de vecindad de
barrio, se vivifique con los ejercicios gimnásticos,
ejecutados al aire libre en lugares abiertos y dotados de una exuberante vegetación como la cañada de Contreras; los ejercicios de remo en los
lagos de Chapultepec y de Xochimilco; las grandes caminatas á pie en busca de ejemplares zoológicos, y la contemplación de los hermosos paisajes que tanto abundan en todas las montañas que
limitan el Valle de México.
Como campo de experimentación y laboratorio
de observaciones, ninguno más apropiaao que el
que ofrece la naturaleza por todas partes. ¿Dónde
darse mejor cuenta de las diversas especies vegetales de la flora del valle, que en las montañas
cubiertas de vegetación; dónde espiar mejor las
costumbres de los animales, que en sus ocios al
Sol entre los bosques y montes de Xochimilco, de
la Magdalena, de Chapultepec y del enorme vivero de roedores que se llama el Cerro de la Estrella; ó viéndolos impacientes dentro de las jaulas del jardín Zoológico de Chapultepec?
¿ Y dónde darse mejor cuenta de la configuración
topográfica y geológica del suelo, que sobre el mismo suelo? ¿Dónde podría estudiarse mejor las leyes de las corrientes de agua, que viendo la infinidad de arroyos que surcan las colinas que circundan nuestro valle?
Indudablemente que estas excursiones han de
ser de mucho provecho para los que toman parte
en ellas, desde el punto de vista didáctico.
Aparte de las ventajas inmediatas de tales
paseos, como hacer prácticos los conocimien•
tos teóricos, poner en ejercicio facultades como la
percepción, la imaginación, etc., hay los resultados inmediatos, secundarios; cambios favorables
para el estudio que se producen en la mentalidad
de los excursionistas; acopios de luz y de vida
que llevan á sus cuartos de bohemios, anhelo de
desplegar energías que han obtenido en la con·
templación de la energía soberana de la Naturaleza.
Y sobre todas las ventajas, sobre todos l os resultados, está la alegría profunda que nace en las
almas de los escolares cuando van á excursiones,
alegría siempre sana, siempre vivificadora.
El estado de ánimo de los estudiantes, después
de una de estas jiras, no puede ser mejor¡ el cuerpo se halla cansado por las fatigas físicas, pero el
espíritu se ha enriquecido con muchos conocimientos nuevos, y las escenas pintorescas del camino se unen á las nuevas enseñanzas, haciendo
que éstas no se olviden fácilmente. Es una enseñanza objetiva de las más provechosas, porque
asocia la aridez del estudio con la variedad y hermosura del paseo; el trabajo de asimilación con la
alegría de la contemplación.
El conocido precepto «enseñar divirtiendo,» se
va transformando poco á poco en este otro: «divertir para enseñar.»

J.L:-.JRo.s,o
~
-.!..90B

Una partida de Caza en el camino á Co11treras.

�60

EL MUNDO ILUSTUADO

El Instituto Científico de Oaxaoa

Laboratorio de qulmica.

Salón de actos del lnstittt!o.

,Gabinete de física.

El Instituto Científico de la ciudad de
Oaxaca, uno de los planteles de educació n,
que tiene una historia más gloriosa en la
República, tanto por sus alumnos como por
los actos históricos de que ha sido teatro,
ha progresado 1iltimamcnte de una manera
notable, gracias á las g-C'stiones del actual
Gobernador del Estado, S"ñor Lic. Don
Emilio Pimentel.
El Instituto cuenta actualmente con uno
de los mií.s hermosos edificios en su género,
dotado de una elegante fachada, un patio
amplio y hermoso, r un grandioso salón de
actos, departamentos de lo cuales publicamos algunas fotograffas.
Hecientemente se estableció un gabinete
de -ñsica ;r química pro,·isto c:on los apara(os más modernos.\' apropi:Hlos que fueron
encargados expre~amente ñ una de las rr:ás
afamadas C!\$fü:i del ramo en Ru ropa, los cuales fueron instalados con el ma.ror esmero
por los ¡1rofesores encargados del dPpartamento; también publicamos fotografías, por
separado, de este nuc1·0 !!ttLinete, que es
sin duela uno de los mP.iores dotados en la
República.
Como se \'ení Pn PI grabado adjunto, el
salón de actos es u1uy hermoso .\' está mu,r
bien acondicionado. fü-tá ainuPblado con
numerosos .r cómodos asi&lt;'ntos para dar cnbida á más d0 &lt;:iento l Ín;,ucnta personas;
sus condiciones nclísLicas han siclo grandemente ayudadas gmcias al artesonado r¡ue
lo cubre, ,\' á la ciru 1m,tan&lt;:ia de haberse
evitado la colo{:ación rlc cortinaj&lt;'s en profusión; en el tcntro clel salón hay un dosel
para la presidencia de las ceremonias, .v en
las puertas, porti('res q uc no sobresalen nada de los muros.
Los demás departamentos del Instituto
han siclo también mejomclos, procurnndo en
todos ellos dar mayor comodidad á los
educandos, dotándolos al mismo tiempo de
los útiles más apropiados para sus estu(Hos
é iu restigaciones cientHicas.
Los corredores que circundan al patio
principal han siclo pavimentados con mosaico impermeable y \'istoso que les da muy
buen aspecto. Los muros fueron limpiados
.r pintados de nuevo y los techos ele los mismos corredores cubiertos con nuevo tapiz.

..

-Es usted inhumana conmigo. Sólo le pido
un poco de ca.riño, por compasión, como una
limosna..
-¡Imposible! Tengo ya muchos pobres á
quienes socorrer.

Parle alta del Corredor.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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