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                    <text>Domingo 13 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

Convaleciente
¿Sería ilusión? ¿Sería vaporosa
imagen creada por mi febril estado?
No lo sé, pero lo cierto es que no
vivo en mí, sino en su ser, y sólo
siento la felicidad cuando en la belleza de su rostro me recreo. Al
contrario, el hastío y el dolot: apodéranse de mí al no encontrar el
original (si existe) que me infundió
el inmenso amor que corroe mi débil existeilcia, pero procuraré con·
tarte todo lo que me sucedió en
aquel extraordinario caso.
Estaba enfermo. Acostumbrado
á aquella artificial atmósfera de la
alcoba, érame imposible soportar
los aromas de las siel'ras,demasiado fuertes para mí. No podía respirarlos sin sentirme vacilante y con
la cabeza desvanecida.
Mi débil cuerpo sentía mucho
bien cuando llegaban hasta mí los
aires puros de la pródiga naturaleza.
Una mañana en que el sol obsequiaba á las plantas con todo su
esplendor, vi un delicioso. ra~o de
luz que penetró enla estancia, mundándola de una envidiada aureola
de felicidad.
Por la venta.na penetraban la a.le·
gría y los perfumes en que na.tura se ahogaba. Reclina.do sobre
ella, contemplé los árboles yel jar·
dincillo qua a.nte la puert~ de ent~ada. había. Hubiera querido baJa.r
al bosque para dar un paseo por
entre aquellos mares de desbordante salud; pero no tuve más remedio
que dejarlo para más adelante, an·
te el temor de no poder resistirlo.
Bien entra.da la primavera y con
todo mi ser lleno de ese vigor, de
esa energía que ostentan en esta
estación los campos y montanas,
pero con la razón un poco desequilibrada á causa de la fiebre producida por esa misma pujanza. bajé
á pasear por la selva.
El día estaba hermoso. Lucía el
sol en medio de aquel salvaje crecimiento de hojas, como si fuera. una
gasa de oro tendida sobre los ver•
des prados; sus rayos quedaban
pendientes de los 4rboles Y la naturaleza presentábase libremente
sin embozo ni careta alguna, tal
cual era, mostrando sus alegr~as y
asperezas, sus flores y sus espmas.
En el jardincillo crecían los rosales á capricho. Algunos espa.rcía.n sus ramas por el suelo, alfombrándolo de verdemusgo; las rosas
parecían en ellos como bellos dia.·
mantas que lucieran sus irisa.dos
colores ante los rayos del sol.
Otros, ena.mora.doa de las alturas,
dirigían sus trepadoras ramas _ha·
cia arriba.,y con el entrecru11_am1ento de sus tallos formaban vistosos
arcos, salpica.dos de sonrisas a.legres y retozonas.
Entre ellos mismos había rivalidades. Utilizaban.. sus ramajes co·
mo prensoras armas de com.Jate.
Los vencedores eran siempre los
que ascendían; aba.jo quedaban
los anémicos, los faltos de robustez y vida, que sin energía para
continuar luchando, dábanse por
vencidos á los pies de los otros.
Presuroso y aspirando los fuertes perfumes que las rosas desprendían, pasé por debajo ~e los arcos.
Reconocidos á los m1mos que en
otros tiempos Je¡¡ prodigar~, inclinába.nse á mi paso y sus hoJa.s desprendidas alfombraban el suelo
que había de pisar.
Entre aquellas dulces ca.ricias llegué á le selva. Los ar:~oyuelos estremecía.nse de regoc1JO ,Y murmuraban á mis oídos los ruidos de los
ardientes besoc; del sol.
No sé si soña.ba,ó estaba despier·
to ó padecía un ata.que de fiebre; lo
cierto es que aquel delicioso momento no hubiese querido termina·
ra nunca.
Fatiga.do por el cansancio, dejéme caer en el suelo cubierto de musgoCreí distinguir á lo lejos la silue•
ta de encantadora joven que amorosa acercábase hacia mí. Llegó á
donde yo estaba, y dirigiéndome
una de sus más cariñosas sonrisas,
sentóse á mi lado. Pronto su flexi•
ble talle vióse a.caricia.do por fe·
bril mano; sus ca.bellos caían en
desorden sobre sus espaldas; ¡qué
melena tan hermosa! me infundía

EL MUNDO ILUSTRADO

tasiarme en aquel mar de felicidad
que la casua.lidad me depa.1·aba
Al mi1·ar á mi alrededor, me 'hallé completamente solo al abandonarme la. ilusión.
En mi corazón quedó grabada la.
impresión de aquel prodigio de belleza. No la he podido olvidar y
desde entonces base apoderado de
mi al_ma una melancólica nostálgica tristeza, que de seguro vivirá en
mí hasta la muerte.
Todo lo que te he contado, pasó
como un sueño rápido, fugaz, pero
de los qu·e dejan huella de su paso.
Yo creo que la naturaleza. tieneno poca culpa en mi mal, en mi
desgracia..
La voy buscanélo y no la encuentro; al fin de mis desenga.iios resul•
tará que ha sido una ilusión hija
de mi febril estado, en medio deaquellos mares de dicha y felicidad
por las impresiones, en mi imagi,
nación, de sus abigarrados colorines.
J. P. DEL H. MONTEAGUDO,
México, D. F., Septiembre 8.

Ullllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllti
8.-Espaldar de capota-abrigo.

el deseo de comérmela. á besos, pero me resistía ante el temor de deshacer sus bucles, sus rizos, al contacto de mis labios.
Ante mi pueril temor, lanzó una
sonora carcajada. ¡Qué risa más
inocente la suya! parecía. los gor·
jeos y trinos en oue se arrullan los
pajarillos, entre los verdes ramajes de los árboles.

Era su hermosura. una hermosura retozona. que salía por todo su
ser, por lo a.gracia.do de su rostro,
por las finas y delicadas líneas de
sus formas, en donde anidaban el
placer y la alegría, y por nosé qué
que emanaba de toda ella.
Fué tal la atracción y el poder de
su belleza, que no pude menos de
estrecharla. entre mis manos y ex·

..
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

,• ••••••• ••• •••••••••• ••••• •••••
ADenver, laasas City, St. Louis, Chlcago, llew York,
San Francisco y Los Angeles

'IIP'"J:.'l~~~n.

Siempre he hecho y E'igo haciendo muy buena apreciaci6n
de la Emulsión de Scott de aceite de hígado de bacalao, prescribiéndola constantemente á mi
clientela, por el buen resultado
que siempre he obtenido con su
administración, desde hace quince años que ejerzo mi profesi6n
de médico y cirujano.
Las anteriores palabras fueron
escritas y firmadas por el Dr.
Manuel S. Izaguirre.
CURACIÓN DE ALMORRANAS GARANTIZADA.

Bn todu 1a1 formas. Si no u earan no se ¡,ap,
Los droguistas estin autorizados por loa f-br1cu•
tea del cUNGUENTO PAZO• paradevolnr el im•
porte, oi falla. Cara caso• ordinarios eu 6 dlu, J
los mú desesperados en 14. La primera cura tru
la tranquilidad, Quita la come16n instantaneamente. Ea un nuevo descubrimiento y el único que p•
rantiu una curación completa y que devuelve •
importe ai no cura. Si no lo encuentra en lu Droguerlu, pídalo adjuntando estampillas por valor So
cu. oro á la París Medicine Co., St. Louis, Mo.,
U. S. A., fabricantes de las famosas pastilw Lanates de Bromo-Quinina para curar un resfriado.

PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN ~

Tome las putillaa Luantea de ~

aada...,

al botica&amp;rlo le de•ol•er6 n cllDero II ao • &amp;. firma L W. Gron • balla ea

EL TESTAMENTO

Dtl

n.■o.

sr. Jlrzobtspo 'f«li1.

Los bienes fueron valuadOI
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos p6llza11 de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañia de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comodores de
Harvey en la Línea de Santa Ft,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSW0RTH.-Agente General.

••• San F,-anol•oo, #ilm. 8, IIIIIJxloo,

a. F.

·······························•··

Hace pocu~ u1as que se practicó la
apertura del testamento del I l u ~
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. l'MIII&amp;
en la ciudad de Chlca¡o, Illlnoll.
La fortuna del distinguido prelado UcendlO a. cerca de $125,000 oro am•
rlcano ; y segdn el Inventarlo que N 11&amp;
publicado, los bienes que cejO tueroa
como sigue:
Dos pOllzas de "La Mutua,' • Companra de Seguroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, O sean. . $ 50,000 oro,
Dividendos acumulados sobre una de laa pOllzas 9,329 oro.
Otra pOllza de seguro . . • H,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre las f!sposlclones del eellor Az·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
éltal:
A so hermana, senorlta Ka.te FeehU.
que estuvo siempre con él hasta. 1111
muerte $40,000 oro en bonos , $25,000
oro ei{ una de las pOllzas de seguro;
a. la senora Ana A. Feehan, .-luda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del eellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de laa pOllzas, y $5,000 oro 1111
efectivo ; a. la Academia de San Patrl·
clo de Chlcqo, de la que es preceptora
su hermana Madre Maria Catalina,
$10,000 oro' de la dltlma pOIII&amp;; l la
escuela • 'Santa Marta' ' de enaellaDD
practica para varones, ie Feeha11,'ille.
llllnola, que era la tnstltuclOn por la
qne mf.s se Interesaba el aellor Anoblepo, ae entreproo loa St,000 rwtaD·
tea de la 1lltlma ¡:6llaa.

~mingo 20 de Diciembre de 1903

Carta de una Parisiense
Flores y jarrones
La mujer que no ama. las flores, no
es verdadera mujer, y el salón desprovisto de flores parecería sin encanto y sin vida.
Así, pues, ucupémonos de las flores de salón, porque este culto necesita ser sostenido entre nosotras.
&amp;Llenar de flnres la habitación,
colocar en jarrones, en canastillas,
los haces olorosos que ha ido á buscar una por sí misma, por la maña.na, ó que la vendedora de flores ha.
enviado, ó lo que es aún más agradable, que se recogen en su propio
jardín, es una de las ocupaciones
más delicadas á que puede dedicarse una mujer.
Hay todo un arte en disponer las
lores en ramos como para obtener,
del conjunto de bUS matices, de la
combinación de sus perfumes, una.
variedad infinita de sensaciones,
como las que excitan en nosotras la
música y la poesía.
Los japoneses han complica.do este arte de la comoosición de los ramos, hasta .ninuciosidades impracticables para personas tan presurosas de vivir como nosotras.
Hay en el Japón una gran diversidad de tipos y hasta de escuelas,
en este arte de arreglar grupos de
flores.
Todos esos estilos y escuelas tienen, sin embargo, algunos princi•
píos comunes.
Consienten en dar á las composiciones cierta impresión y expresión adaptarse á la naturaleza particular de la vegetación, de las
plantas usadas, conocer la estación
en que conviene emplear tal ó cual
flor, saber lo que convendrá hacer
de lo botones de flor, de las flores
abiertas, de las flores ajadas, etc.
Se debe, ante todo, en una combinación floral, sea cual fuere, prestar gran atención á la dirección que
deberá imprimirse á los tallos y á
las ramas.
Desde el punto de vista técnico,
la superficie del agua de donde se
levantan las flores es como el verdadero suelo en que han crecido.
No es indispensable mantener los
tallos ve1·ticales; pero si están inclinados es preciso que lo sean fuerte y n~tamente: se deben evitar las
curvas y ángulos poco marcados.
Para ser conservadas, las flores,
antes de ser arregladas en los ja·
rrones deben ponerse en un sitio
fresco en agua: de este modo los
ta.llos se empapan de agua y quedan en un buen estado basta el momento en que se reúnen_ en ramo.
Ct\9 ndo transcurre cierto tiempo
entre la recolección y la colocación
en agua- ó bien c~ando se trata_ de
flores que han viaJa.do-es prec1s_o
tener cuidado de cortar la extremidad de los tallos, cerca de un centímetro.
Los vasos conductores del agua,
están compuestos de una substancia muy permeable, cuando el tallo
está en la planta ó en el a.gua, pero
que pierde su porosida? al s~r cortada la flor y quedar c10rto tiempo
sin ser puesta en el agua, P?rq;1e la
· evaporación .1a deseca, prmcipalmente P,Ct ca del corte.

y

1.-Trajes de baile, de gasa y seda.

Una rama cuyo extremo se dese·
ca así, sumergida en _el agu_a, queda tan ajada como si se _de1ara al
aire libre, pues la desecación, y por
consiguiente, la contracción de los
vasos por el corte, son un obstáculo á la aspiración del :i,g:ua.
.
Y si las flores han v1a1ado en m-

vierno, después de haber cortad? el
extremo de sus tallos, es preciso
sumergirlos antes en el agua algo
tibia.
Por eso la lila blanca que vive
en invernáculos en invierno, ómás
bien en los sótanos, si está algo
ajada, vuelve á adquirir su vida y

á erguirse, si se sumerge la. rama.
por la cabeza en un jarrón lleno de

a.gua caliente.

***
Otro consejo: no recoger nunca
las flores en pleno calor se a.jan

�..
EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 20 de Diciembre de 1903

, •

Domingo 20 de Dí&lt;:íembre lle 1903

EL MUNDO ILUSTRADO
hojas herrumbra.das por el cierzo,
se pueden agregar semillas de muérdago, de acebo, etc.
Con gusto, una señora puede embellecer su hogar con muy poca
cosa..

mucho más pronto; y no ponerlas
nunca en un jarrón cuya agua fuera muy fría.
Lo mismo que para. regar las
plantas de salón, el agua. que se emplea debe tener la. temperatura. de la
pieza. donde se ponen.
Cuando las flores están reunidas
en ramo en los jarrones, se observa
con frecuencia que se a.jan, mientras que una. de esas flores puesta.
a.parte, en un jarrón ó en un vaso,
queda. en buen estado.
Lo que pasa. es fácilmente comprensible: estando las flores puestas en un jarrón, no hay sino una.
corta cantidad de agua para todas
ellas, esa agua se agota rápidamente en parte y el resto se corrompe
no menos rápida.mente.
Además, las materias fermentadas obstruyen los va.sos é impiden
la. ascensión del agua.
Para colocar las flores corta.das
en buenas condiciones de conservación, se debe todos los días, ó al
menos ca.da dos días, sacarlas del
jarrón, renovar el a.gua y refrescar
el extremo de los tallos cortándolos.
Huelga decir, que, mientras tanto, el jarrón se llena de agua á medida que se evapora.
Es lo que hacen las vendedoras
de flores, que cada noche las sacan
de los jarrones, las ponen en grandes baldes llenos de agua, y al día
siguiente cortan el extremo de los
tallos antes de arreglarlas en los
jarrones cuya agua seha renovado,
y á esto se deben atribuir los resultados que obtienen en el aumento de la duración de 1as flores cortad as.
Con el objeto de aumentar la facilidad de penetración del a.gua.,mucha.s de ellas sa.ca.n tiras de corteza
sobre la parte de la rama que está
en el a.gua, especialmente pa.ra. las
rosas de tallo muy largo.
Se aconseja. también introducir
un trozo de carbón de leña en el
fondo de los jarrones que contienen
las flores, para conservar más tiempo la frescura.
La.s plantas verdes, en plena tierra, en vasijas, no deben ser regadas; se debe sumergir el jarrón y
tenerlo en el a.gua hasta que no se
eleve ya ninguna. burbuja en la superficie del a.gua en que está sumergido.
Los cultivadores de viila.s conservan igualmente las u.vas corta.das
en cuartos obscuros, el tallo sumergido en botellas. de agua en que se
ha introducido un pedazo de carbón
de leí'Ia.

¿Por qué he de estar tan triste
y tan cal~a.do
Yo mismo, nift&amp;, d1?
¿Por qué me abandonaste,
dueño ama.do,
Y me dejaste así?

BARONESA LIVET.

Lágrimas vertí en mi suei\o:
Que habías rnuerto soñe;
Me desperté1 pero el llanto
Aún no ceso de correr.

·i:

Lágrimas vertí en mi sueí'Io:
Que me dejabas soiíé;
Me desperté, y aún lloraba
Mucho más que la otra. vez.
Lágrimas vertí en mi sueño:
Que me querías soñé;
Me despert.í, y todavía.
Corre mi llanto cruel.
Í2

~·

1'
..~

~

~"-

Zafiros son tus ojos,
Más bellos no los ha.y,
Y el hombre á quien auguren
Amor, feliz será.

I' !

,,,ji

Tu pecho es u_n diamante
Que arroja claridad,
Y el hombre por quien arda
De a.mor, felizserá.
Rubíes son tus labios,
Más rojos oo los ha.y, Y el hombre á quien suspiren
De a.mor, feliz será

CANTARES

A solas con ese hombre
Yo me quisiera. ha.llar:
¡Qué pronto fin da.ría.
A su felicidad!

(DE REINE)

Te quise, mi pecho aún te ama,
Y aun cuando el mundo se hundiera.,
Viva de mi a.mor la llama,
De sus escombros saliera..

Viajamos los dos en posta.
Solos una noche entera,
Y en mi seno aquella. noche
Reposaste placentera..
Y al sa.Jír el sol radiante,
¡Cuál nos admiramos luego,
Viendo entre los dos sentado
A un rapaz a.la.do y ciego!

Mi canto está emponzoí'Ia.do,
Por fuerza. ¿No lo ha. de estar,
Si en el cáliz de mi vida.
Veneno arrojas no más?

Me dije desespera.do,
Agua.nta.;lo no podré;
Y con todo, lo he aguanta.do . . ••
¡Con qué angustia, no os diré!

Mi canto está emponzoña.do,
Por fuerza. ¿No lo ha. de estar,
Si en mi corazón se anidan
Víboras, y tú además?

Soñaba profundamente,
y su rostro contemplaba.,
y mi sueño lentamente
Vida. y expresión le daba..

Si fuera. golondrina..
Volara á donde estás,
Para. colgar mi nido
Do tus venta.nas dan.

Para arreglar flores en jarrones,
no ha.y reglas propia.mente dichas;
sólo el gusto innato en todas las
mujeres necesita. ser desarrolla.do.
Sin embargo, sé que existen en
París escuelas de este género,y hasta en cada exposición floral se organizan concursos de ja.rrones,con
distribución de medallas para las
que han crea.do los más lindos ramos.
*
**

He aquí en dos palabras la.mane·
ra. más elemental para adornar jarrones.
.
Ante todo, escoged jarrones en
forma de tulipán, es decir, estre·
chos a.ba¡o y que se ensanchen en
forma de cáliz.

Después, colocad ante todo vues·
t ro folla.je y meted las flores al
a.zar, teniendo cuida.do de no a.cerca. rla.s demasiado unas á otras, á
fin de que no se rompan las hojas.
Es preciso,pa.ra. que un ramo sea
lindo, que sea muy va.poroso y no
tenga el aspecto de haber sido prepara.do.
Cnando vuestro jarrón os parezca. suficientemente a.dorna.do, para.
darle aún más ligereza., reunid todas las flores en vuestras manos,
por arriba., saca.dlas del jarrón,
pero no por completo, y dejadlas
caer de nuevo, con naturalidad.
Si poseéis una bella flor, con su
tallo largo, sus botones y sus ho·

j as, ponedla a.parte, sola., en unja·
rroncito estrecho, de cuello largo:
a.sí se destacará mejor su belleza..
El gran mérito consiste en a.dor ·
na.r muchos jarrones con pocas flo·
res. Se necesita. mucho folla.je para
conseguir este resulta.do.
En invierno, en el campo, como
donde no ha.y flores, se pone folla·
je en todas partes; á esas hermosas

' , ~Y:
, ;,._~¡

¿,Por qué tan mnstia.s cuelgan en la mata.
Las rosas, di? ¿Por qué
No vierte la violeta. eseneia. grata,
La. flor que ta.oto amé?
Dime, mi bien, ¿por qué la. alondra. trina
Con notas de dolor?
Por qué la fresca. hierba no germina.
Ni exhala. grato olor?
r:Por qué ilumina. el sol con rayo enfermo
Del campo la ancha faz?
;,Por qué aparece como vasto yermo
La. tierra. tan feraz?

3.-Trajes de reunión, sombrero de
inVl:-erno y vestidos infantiles.

2.-Trajes de casa y -paseo, esclavinas y sombr-e.roa.

Asomó á, sus labios rojos
Encantadora. sonrisa.,
y de sus azules ojos
El llanto corría a.prisa.

�!Qnl'llgo 20 de Dl&lt;llembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
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INVERNAL
No sé por qué el invierno trae á
mi a.lma. una. sensación dolorosa. de
tristeza. y hastío. Ese cielo eterna.mente gris y eterna.mente mop6tono,
ese ambiente penetrante y frío como
el hielo de las tumbas, parece que
vinieron á cubrir mi corazón con
una. mortaja y á arrebatar traidora.mente mis ilusiones y el vigor poderoso de la. vida., sostenido hora
tras hora por el impulso secreto del
que quiere endulzar la lucha por la
existencia. Los recuerdos tristes
acuden en tropel á mi mente, y des•
ordenados y confusos, brillan y desaparecen para perderse en las tinieblas de mi alma. AlH, en mi última
contemplación, y como un calidoscopio, v:eo pas:i.r á la sociedad con
su oompa y sus miserias, sus placeres y sus lágrimas.
Contemplo esa sociedad elegante
y culta, que arrastra lujosa librea
y cubre su cuerpo con tupidas pieles, siempre feliz y siempre sonl'iente, aunque muchas veces la punzadora de la conciencia. ó el fantasma
de la de,sgracia hayan querido oponer una valla insalvable á las legítimas ó ilegítimas ambiciones hu·
manas.
Salid de vuestra casa. y la veréis
pordoq uiera,en los regios alcázares
con escalinatas de mármol, en los
templos, en los paseos, en los teatros, en los clubs. Allí, la alegría.
tiene su imperio, y si no, un cambio
de luz natural por la luz artificial;
el oro, que todo lo puede, les presenta á. la Naturaleza muerta, con
nuevos atractivos de vida, con n uevos encantos que alimentan su fantasía. soñadora.
Pero dentro de esa entidad social
á donde no ha llegado la voluptuosa sensación que da la fortuna ....
.donde todo es tétrico y frío, donde

..

no se siente la risa. franca y retozona del que n-:&gt; tiene qué pensar en el
mañana, para ésos .... el invierno
es un sudario que cubre temporalmente sus cuerpos exhaustos y fatigados por el traba.jo y por el hambre,
La lucha por la existencia se le
ha.ce al pobre más difícil y costosa.
Parece que la Natura.laza llora con
ellos las miserias del mundo; parece que quisiera confundir las lágri
mas del cielo con I as de los desgracia.dos que tan trabajosamente suben la cuesta de la vida.
¿Queréis conocerlos? ¿queréis aliviar su existencia? ¿queréis demostrarles que el oro no envilece las
conciencias y no apaga los generosos sentimientos del corazón? Id y
buscadles p1·esurosos, que los hall aréis por todas partes ; llevad veneros amente vuestro óbolo, que la.

recompensa va siempre acompañada con la nob'eza de la acción.
A URELIO MURILLO.

o
SERtNf\Tf\
Graciosa niña, deja tu lecho,
Ven al balcón;
Que emocionado llega á cantarte
Mi corazón.
Si es que tú duermes,
¿Duermes acaso
Pensando en mí,
Cuando en tu sueño
Por otros mundos
Vagas feliz?
ra.1 vez ingrato tu pensamiento

Lejos esté,

Mientras el mío volando cerca
Besa tu sien.
Graciosa niña,
Deja tu lecho,
Despierta ya:
Porque tus ojos
Le dan á mi alma
Consuelo y paz.
Cuando mis noches
Tienen por cielo
Negro capuz,
Las sombras huyen si compasiva
Me miras tú.
DANIEL UREJ-1A,

~ijp
Para lograr que te olvide
no sé lo que hará tu madre;
pues la muerte, con ser muerte,
no tiene poder baf&gt;tante.

..

s.-&lt;:olección de vestidos para visita Y reunión,
4.-Trajes de luto y de medio luto.

Doml'llgo 20 de Diciembre d8 1903

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>lrQ!P.saºB•~alsla~

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la me nopausta ósea el reto rno de la e dad: he mo rrarrius con en
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tL MUNDO ILUSTRADO
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Idea,
Idea. u la capital Sl.ll

Cierente: LUI&amp; Rtn&amp; &amp;PINDOLA

91rcctor: LIC. .... r,UL Rl:Tt&amp; &amp;PINDOU.

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bre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado.

HERBERT SPENCER, Ilustre Filósofo Inglés
t EL 8 DEL CORRIENTE.

�Doml:ngo 20 de Diciembre de 1903

1!L MUNDO ILUBTRiADO
Domingo 20 de Diciembre de 1903

Herbert Spe11cer
El mundo científico está de duelo. Herbert
Spencer acaba. de morir dejando en la filosofía un vacío inmenso que acaso no pueda. llenarse en muchos siglos.
Y a. es, en efecto, extraño, que un solo siglo el siglo XIX, haya visto nacer, crecer y
madurar, tres grandes genios filosóficos: Au-.
gusto Comte, J. Stuart Mill y Herbert Spencer. Ese siglo tan fecundo en descubrimientos y en portentosas creaciones en el orde~ de
las ciencias experimentales y de sus aplicaciones industriales que han regenerado, ó por
lo menos, transformado el mundo; ese siglo,
único en la. Historia, que ha visto nacer la
locomotora. y el «steamer», el telégrafo, las vacunas preventivas, los rayos Roentgen, los
grandes explosirns, el fonógrafo y el teléfono;
que ha visto de las alturas d(scender una hada fecunda.nte y ben6fica, que es á la vez, luz
como el astro, calor como el volcán, empuje
como el terremoto, y que, nuevo sol, está llamada á trans[undir y á acrecentar la vida y la
felicidad, ahí á donde llegan sus destellos, tenía que ver florecer los genios filosóficos capa.ce,, de pronunciar el «fialt en el caos inextricable de los hechos concretos, de las verdades disperims, aisladas é innumerables que á
diario vierte ese cuerno de la abundancia inagotable que se llama la ciencia txperimental.
Los hechos aislados y las verdades dispersas son pedrería, rica y valiosa sin duda, inestimable á veces, pero necesitada de coordinación. Quien posee perlas, necesita hilos áureos y broches cincelados para construir collares, y quien tiene á la mano diamantes,
rubíes y zafiros, necesita engastes para formar
brazaletes, collares y diademas.
Comte, Stuart :\lill y Spencer, han sido los
maravillosos joyeros, los portentosos «orfe•
bres» que han sabido engastar en joyeles incomparables, la incontable y valiosa pedrería
que les suministra.roo tantos y tan notables
lapidarios.
Tres pensadores y tres sistemas; tres genios
v tres filoso[ías, tal es el balance del siglo diez
y nueve en punto á ciencia gener.11 y tendencia á la unidad dentro de la inagotable variedad de las verdades científicas.
Como es natural, cada uno de esos pensadores y de esos genios, tiene su abolengo y su
tendencia favorita y predominante.
Por la finalidad de sus doctrinas, más que
por la índole rle su método, Augusto Comte
procede de los Santo~ Padres y aspira á la
unidad del pensamiento y de la actividad humanas dentro de una teología, novisima y
extraña por su origen, pero casi enteramente
calcada en el dogma, y sobre todo, en la disciplina de la Iglesia Católica. Toda su portentosa síntesis filosófica, única en su género,
grandiosa, suntuosa y armoniosa como un
monumento, sólida como pirámide, simétrica
como figura de geometría, inconmovible como
cordillera, vasta y constelada como t.l firmamento, lo conduce á un sistema religioso,
uno, perfecto y compacto, con sus misterios,
sus dioses y su culto; con sus dogmas, artificiales, pero necesarios; su santoral y su martirologio; sus plegarias y sus ritos. Todo cuanto de más genial y de más grandioso contiene
la filosofía, se resuelve en jerarquías, en constituciones de cleros, en adoraciones del «Gran
Fetiche», en «resurrecciones de los muertos
amados», en ,calendarios y catecismos positivistas.»
Y á pesar de que la esterilidad del fin y de
los medios prácticos no corresponden á la inmensidad y á la grandiosidad de la labor filosófica, Augusto Comte pasará á la historia como uno de los más excelsos pensadores de la
humanidad, y la admiración y la gratitud de
la posteridad le están aseguradas, y justa y
brillantemente adquiriias.
· Stuart Mill procede más directamente del
Canciller Bacon, cuya obra filosófiCll., estupenda sin duda, pero frustránea y deforme,
perfeccionó y aquilató elevándola á la categoría de una biblia, de uua Santa Escritura de
la Ciencia Experimental, de un código de las

EL MUNDO ILUSTRADO

leyes y de los métodos de investigación de la
verdad.
En apariencia se propuso un fin más modesto que Comte y que Spencer; pero en realidad llegó, y sobre todo llegará, á resultados
mejores y más grandes.
Mill no se propuso como Comte y como
Spencer, formar, crear diríamos, un Co!-lmos á
la manern del que en manos de Humboldt,
degeneró en una pura y simple enciclopedia¡
no a!1piró á resumir en una magna concepción
sintética, todos los conocimieutos humanos
unificados dentro de un principio único y director.
Stuart Mill se preocupó de encontrar y de
codificar los procedimientos y los métodos fundamentales de la investigación experimental,
y de fundir en uno solo, plenamente sancionado y bien probado, la deducción de Aristóteles con la inducción del Canciller Bacon. Y
lo logró. Y asi como Aristóteles había codi ficado toda la dialéctica y Bacon todo el empirismo, Mill con sus Cánones de la Inducción,
perfeccionó y .racionalizó», digámoslo así, las
intuiciones del Canciller, y con sus principios
del Método Deductivo, soldó y consolidó en
ullo solo, admirable y portentoso, el viejo método silogístico del estagiri la con el método
informe y empírico del Canciller inglés. En
su calidad de codificador de la Inducción y de
amalgamador de los dos grandes métodos de
in vestigadón, Stuart Mill resulta más grande
que Aristóteles y que Bacon, y el verdadero,
aunque remoto, fundador de la filosofía del
porvenir.
Herbet Spencer abarca más que Stuart )Iill,
explora más que él y demuestra tanta congruencia y tanta unidad de criterio cuanta ostentó Comte. Como filósofo, grande, inconmensurable como e!-l, se nos antoja inferior á
sus dos gloriosos rivales.
Así como Comte nos parece, por los resultados de sus principios, proceder de los Santos Padres, y Stuart Mill, por las tendencias
de su criterio, descender de Bacon, Herbert
~pencer proviene á nuestro juicio de Laplace
y de Darwin. El lo ha negado, en lo que se
refiere á Darnin, afirmando que la doctrina
de la Evolución la profesaba antes que el eminente naturalista. Pero, en suma, no ha podido probar, ni era posible, que no se haya
inspirado en La.place.
Spencer, sea como fuere, es un coloso. Explorador audaz, secundado por una longevidad poco común, ha escrito una maravillosa
biblioteca de obras en las que no se sabe qué
admirar más, si la unidad inexorable del método, ó la abundancia y variedad de la doctrina.
.
Su testamento científico es una caverna de
Alí Babíi atestada de tesoros; el «Sésamo» es
la ley de la evolución. Cuando se trata de uh
explorador de esa talla, que ha visitado lo
mismo los polos que el ecuador, los amantes
de la ciencia no tienen otra actitud posible,
que la del respeto profundo, la de la veneración sincera y la de la. admiración entusiasta.
El tiempo dirá si ese Colón, descubridor de
tantos «Nuevos :Mundos», llevaba agujas locas
en sus bitácoras, y si sus triunfales carabelas
hacían agua por alguna parte.
A nosotros no nos toc:i. en el momento presente, más que doblar la rodilla y cubrir de
flores esa tumba ilustre.
Dr. éM. Flores.

..

Cuento Aureo
Psiquis, mujer al cabo, era imprudente y
curiosa. Mil desventuras le costó su primera
curiosidad, cuando quiso ver el rostro del
amante dormido, y una gota de aceite escapada de la funesta lámpara, ahuyentó al hijo de
Venus. Desde entonces, y por mucho tiempo
la vida fué para Psiquis una serie de malan:
danzas. Errante de país en país y de templo
en templo, saboreó todas las amarguras; padeció dolores y martirios extra.terrenos; de sus
ojos, convertidos en manantiales profundos,

contiuualll:~nte desboi:dados, corrían, cru
do sus meJ1llas, dos nos de lágrimas; y
nó tanto, tanto, y por tales veredas ue
saug_re v~rias veces tÍl}Ó de púrpura 1~ ~
doH J11zm10es de sus pies, y los jazmines lu
como rosas.
La miseria de Psiquis turbó al fin la i°'
sibilitlad augusta de los dioses· y la m'
cólera de Venus pasó como los incendios
crepúsculo. Fidelidad y constancia dieron
triunfo á Psiquis, y PRiquis, dichosa.yen
reinó sobre la tierra. Su trono, el más alto•
corte, la más ilustre; en ésta no había '
grandes artistas, poetas de corazones pu
filós~fos de }abios d!sertos. ~-os aduladoree
la ~em_a ~man por mcensarios liras, y
úmco mmenso el Verbo, hecho m(¡sica en
cuerdas, flor de luz en los labios. Pero á
no tan excelso y cortesanos tan ilustresdebf
según dijeron mm,hos, corresponder en riq
za y esplendor el cetro, la corona y los ata
reales. Y no más dijeron así, cuando a ·
de gusto exigente partieron á buscar po
das las comarcas del reino, las predioai
más raras, dignas de rrsplandecer en la
el cuello y las manos de Psiquis· revolvi
tesoros, ahondaron minas, rai:ga!on las en
iíus de la tierra y del mar; y la tierra di6
_oro y sus gemas: topacios, amatistas, esm
das, rubíes de sangre milagrosa zafiros de U
ta ideal, diamantes de aguas p;ras mien
el mar, profundo y rico, si bien pdbre de
dras preciosas, di 6, en corales y perlas l&lt;i
jor que tenía de besos muy rojos y e~au
muy castos.
De vuelta á la corte, los grandes a
echaron sobre los hombros de la reina el
to de_ armifio y púrpura; luego se dieron
trabaJar el oro, día y noche puliéndolo
puliéndolo, cincelándolo, pa;a después e~
tiren el oro bien trabajado muchas pi
fúlgidas y acabar la corona y el cetro· por
timo, engarzaron perlas y corales y ~n rio
co~ales y perlas corrió por la garganta de
qms.
El cetro y la corona, fulgurantes como
deslumbraron á la multitud puesta de h'
á los pies de la reina.
Pasaron días, años, generaciones de
b_re!:', y P~iquis, dic)10sa y en paz, oyendo
s1ca de hras y música de labios disertos,
naba sobre el mundo.
Pero una mañana, en el silencio de su
ba real, sola con sus riquezas, que brilla
en la penumbra con fulgores mortecinoe,
sorprendió reflexionando en lo inútil
corona y del cetro, en la mezquindad f
de su_m'.1nto, en la vana luz desusjoyaa,1
arrepmtió de haber aceptado como tributo
presente de las gemas. En eus reflexionee
gó á sentir uno como vago impulso de pi
acompaiiado de un movimiento de rebel
Se despojó de la corona y el manto, dep
cetro, y se vió de pies á cabeza, blanca y
nuda, como en remotos días pasados. Ne
gica de su ser antiguo, se avergonzó de ·
disfra1,ada como una mujerzuela vanidOIIL
sus atavíos regios vió una injuria á so
incomparable, porque la belleza de sus fo
era superior á la belleza de las piedras p
sa.s m{is raras; su cabello mús rico y lum'
que todas las coronas; su desnudez mú
que el armiño.
No contenta con despojarse del manto,
cetro y la corona, Psiquis resolvió destruir
ri_quezas, á fin de no recaer en pecado de
01dad. Pero sus manos, deliciosamente b
das, no sabían destruir como destruye la
no brutal de los hombres. Ella no er¡L
de reducirá polvo inerte su fortuna ydea'f
tar luego el polvo: su piedad infinita,
caba los seres y las cosas, y s~ piedad era·
nita por ser grande su ciencia. Estaba· ·
da en todos los misterios de la vida, y •
no tan prodigioso como el misterio de sa
pia sangre. Nunca se derramó en va
sangre de sus venas: en donde ésta ca.fa,
pertaba el germen de un ser de belleza
graciosa y con alas, como la belleza de P81
y á favor de tan inefable virtud, la so
pensó desembarazarse de sus gemas, con
tiéndolas en frágiles seres primorosos.
Sin echar siquiera una ojeada sobre la

nesta lámpara que debía d_e recordarle ~u imrudencia de antaño, se dispueo á realizar su
p usa.miento en la faja de luz que_ desd~ una
renta.na entreabierta. llegaba. á monr baJO BUS
pies. Con un largo estilo, áureo y tenue como
ra O de sol, hincaba sus dedos, y después c?n
el ~stilo, húmedo de sang~e, t?caba !as liedras preciosas hasta ~o deJar m una sm e, extrat\o bautismo sangnento.
Al contacto de la sangre hubo en todas las
iedras un estremecimiento de vida, y !as ge~as dejaron de ser piedras para convertirse en
larvas. Muy pronto desperezos de alas estallaron en las orugas de color; .Y corales y rubíes
fueron mariposas de alas roJas; las esmeraldas,
mariposas verdes; los diamantes Y. las perlas,
mariposas blancas; el zafiro, mariposa azul;
en tanto que de las piedras policromas volaron
policromas libélula!:!.
Psiquis como todos los cieadores, halló ser
buena su' obra, y se regocijó muc_ho al ver s:u
t,esoro convertido en bandada de_msectos. Libélulas y mariposas, antes de huir, se posaron
en la frente el seno, la espalda. y, sobre todo,
en el cabell~ destrenzado de Psiquh1, y en el
cabello destrenzado mariposas y libélulas fingieron un torrente de pedrería; luego revolotearon llenando la. estancia real de música de
alas y'palpitaciones de élitros, para es&lt;:8parse
al fin al través de la ventana entreabierta Y
perderse á lo lejos, como Psiquis las vió perderee entre las flores, entre los árboles, en ~l
cielo azul, amándose al aire y al sol, muy libre y sanamente.
.
,
La reina., con refinada lentitud, saboreo s:u
acto piadoso y, satisfecha de habertie .c~n~uc1do según el amor y la verdad, no auivmo las
consecuencias fatales de su obra. ¡Ah! no ha.y
como la piedad para co_me~er grandes e~rures,
y el acto piadoso de Psiquis fué el último .Y
el mayor de sus errores. Cuando se apareció
de nuevo ante los hombres, cuando su belleza
en lo alto del trono surgió blanca y de~nuda
como un lirio los hombres la desconocieron:
miopes estult¿s, de no ver sino el esple~dor de
las joyas, habían olvidado la belleza 10comparable de Psiquis. Y no_ solamente _la de~conocieron: entre la multitud hubo 1mbéc1!es
que gritaron al verla: ¡inmoralidadl ¡infamia.!
¡usurpación!
A tales gritos, la muchedumbr~, puesta en
pie, desconcertada y loca, ~eme_Jante á una
ebria de mil cabezas, empezo á girar, á reD;1~linar á titubear sin saber hacia dónde dm•
girse: falta de a~o, sin saber ant~ qué ídolo
postrar sus rodillas de sierva habituada á la
genuflexión y así estuvo, dese:;perando y vacilando ha~ta caer á los pies de un grotesco
mamar:acho de oro, que tení~ forma de asno,
con aire grave de pensador taciturno, S?bre lomos y anca un trapo carmesí, y por OJOS dos
inmensas crisolitas.
. .
.
Aun en lo alto del trono, Psiquis experimentó la sensación desesperante que ha Il;lª·
tado después á muchos hon:ibre~, la sensac1~n
angustiosa de una ooledad mfimta en medio
de la muchedumbre. Viéndose perdida para
siempre, bajó del trono y, como en su antigua
romería expiatoria, se fué por el mundo, de

Y como Psiquis no sabía de ingratitu?es,
no desamparó esa alma. de poeta; antes bien,
la llevó consigo, al irse en busca de u!1 mun•
do nuevo, no manchado de humam~ad; Y
siempre eu compafiía de esa alma, v?lo hasta
posar los cáudidos jazmines de su pies en la
Vía Láctea luminosa y &lt;lasa.parecer por la gran
ruta del cielo, blanca y azul, empedrada de za.
firos y diamantes.
)L\NUEL DíAz RooRÍGt'EZ.

o
En el Conservatorio

Concurso de Piano

SEl-lORI'i'A MARÍA SOT..ORZANO, ALUMNA
DEL CONSERVATORIO.

templo en templo, de país en país, caminando, porque sus alas entorpecidas por la inacción no recordaban el ímpetu glorioso del vuelo. Recorrió todas las comarcas de las cuales
había sido reina y sefiora, y en ninguna parte la reconocieron los súbditos, despojada como iba de suntuosas insignias reales.
Por fin, después de muchos de~e?gafi_os, decidió alejarse de los hombres y V1vir, mientras
las alas débiles cobraban nuevos bríos, en
cumbres deshabitadas. Y asi, alejándose de
los hombres, vengóse de éstos, ¡,ues á medida
que ella se alejaba, los hombres padecfan 1;11ás
y más de una extraña ceguera que les obligaba. á ver las cosas como al través de un velo
áureo.
Pero los dioses reservaban á Psiquis, con la
suprema aleg1ía del vuelo, la alegría de hallar en una de las cumbres á las cuales trepó,
en la cumbre más alta, al único de sus vasallos que supo reconocerla, porqu~ la nube color de oro no empañ.aba sus pupilas. Era un
pobre diablo moribundo en la flor de los a_fios,
mitad mendigo, mitad trovero. Bohemio le
llamaban desdefiosamente los hombres, y lo
creían estúpido porque despreció la riqueza,
el poder y los abrazos infames.
No tenía sino un manto agujereado por las
lluvias del cielo y las piedras del cami~o; pero
él no se hubiera trocado por el más rico poseedor de tesoros. Durante su vida vagabunda recogió claros de luna., puestas de sol, gorjeos de pájaros, fragancias y músicas del bosque, y con todo eso construyó suefios, muc~os
sueños hasta haber en su alma tantos suenos
como hay celdas en el panal y flores por primavera. en las acacias.
.. ,,,.... ""..,,... !f'

El pasado lunes se efectuó en el Tea~ro del
Conservatorio de Música y Declamación, el
concurso de piano abierto entre los alumnos
de ese establecimiento, con el laudable :propósito de estimularlos en su carrera artística.
El Jurado Calificador, después de tomar
minuciosamente en cuenta, tanto las facultades de los alumnos como los conocimientos
que demostraron poseer. acordó otorgar el primer premio á la Srita. María_ Solórza~o, Y, el
segundo al niño Rafael )lontiel. La Snta. Solórzano es muy joven aún y lleva sólo cuatro
años de seguir el estudio del piano. El nitio
Montiel cuenta trece años de edad, y hace
tres que comenzó su aprendizaje, habiendo tomado ya parte en algunos conciertos.

EL NI~0 RAFAEL M0NTIEL, ALUMNO
DEL CONSERVATORIO.

Los adelantoe de que en el significativo torneo dieron pruepas muy claras los dos alumnos, y sus excepcionales disposicione~ ~.la
música, hacen que ee les tenga, y con Justicia,
como una bella esparanza del arte.
El Jural:lo Calificador estuvo compuesto de
los Sres. José Rivas, Presid1,nte; Gustavo E.
Campa, Secretario; Carlos J. Meneses, Al_berto Villaseñor y Rafael Tello, Vocales propietarios, y Julio ltuarte y Luis Moctezuma, suplentes.

o

ti P•ID de Gobleroo en Too.•

TOLUCA.-EL PALACIO DE GOBIERNO, SEGéN EL NUEVO PROYECTO.

Por iniciativa del Sr. Gral. D. Jo&amp;é Vicente
Villa.da Gobernador del Estado de México,
pronto ~ornenzarán laa obras de construcción
de un tercer piso en el Palacio que en Toluca
ocupan actualmente las Ofici!las del Poder
Ejecutivo.
El proyecto, de cuya hermosura. podrán
juzgar nuestros lector.es por el grab9:~o que publicamos, se debe a.l Jefe de la aeccion de Ingenieros de dicho Estado, Sr. Guzmán, quien
ha fijado el costo de la.a obras en $25.000.00
aproximadamente.
No cabe duda que con la ejecución del proyecto, mucho ganará en belleza el edificio mencionado.

�bo~lngo 20 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

D'&gt;m}ngo

EL MUNDO ILUSTRADO

. de DkiemlJre de

20

1903

BALADA ALEMANA
L.a Rlaueza de los PrínGioes
De sobremesa en la gran sala del ca~tillo de
Worms los príncipes alemanes ensalzan á porfía el n&lt;imero de sus vasallos y la riqueza de
su país.
-Magníficos.ªº? mis dominios--;-dice el
Príncipe de SaJoma-y grande es m1 poder.
En las minas profundas de mis montafias, la
plata se encuentra en abundancia.
-Admirad la fecundidad portentosa de mi
reino-exclama el Príncipe electo del Rin.-¡Qué hermosas cosechas en los valles! ¡Qué
delicioso vino en las montafias!
-Grandes villa&amp;, ricas abadías-interrumpe
Luis de Ba.viera,-he ahí lo que distingue mi
territorio; ¿ valen lo que éstas vuestros tesoros?
l p, .
Eberhard, el de 1a larga barba, e nnc1pe
tan caro al \rurtenberg, habla á su ,·ez:
-Mi país sólo tiene pequefias aldeas; en sus
montafias no se encierra el oro ni la plata. Pero hay en él algo que tengo en más que la plata y el oro: yo, su príncipe, puedo sin tem~r
reclinar la cabeza en el pecho de todos mis
súbditos.
El Príncipe de Sajonia, el de Baviera y el
del Rin exclaman á una voz al oírlo:
- Co~de de larga barba, vos sois el más rico de todos nosotros; vuestro país tiene lo que,
para un príncipe, vale más que todos los tesoros.

&lt;X&gt;

En el Cernenterio

LA 1'.:XCURSIÓN DEL COLEGIO MILITARÁ S . MART1N TEX..\lELUCAN-f;L CA!IIrO DEL SIMULACRO.

L.\ EXCURSIOl DEL COLEGIO MILITUt .
Siguiendo la costumbre establecida de algunos afios á esta parte, en la segunda. quincena del mes de noviembre se efectuó la excursión que, para poner término á los trabajos escolares del afio, debían emprender los
alumnos del Colegio Militar, bajo las órdenes
del jefe del plantel, señor General D. Juan
Villegas.
La excursión se ll!lvó á cabo con resultados
muy satisfactorios, según se nos informa;
pues durante ella, los cadetes tuvieron oportunidad de ejercitarse en la construcción de
algunas obras militares, tan importantes como
las de puentes provisionales, y en el servicio de
campafia.
Antes de su regreso á la capital, los alumno!I tomaron parte en un simulacro de guerra
que se efectuó en las cercanías de S. Martín

Texmelucan, bajo un plan perfectamente concertado.
En esta función de armas, que presenciaron numerosas personas, entre las cuales se
encontraban algunos jefes del ejército, el Colegio demostr6 su buena instrucción y disciplina, haciéndose acreedor á los más entusiastas elogios.
En cuanto á los puentes en cuya construcci6n trabajaron los cadetes, fueron dos: uno
de alambres, colgante, que se tendi6 para
unir las dos oriJlas opuestas de una barranca,
y otro, sobre balsas, en el río Atoyac. Los
puentes fueron sometidos á las correspondientes pruebas de resistencia, haciendo que desfilara por ellos la tropa.

..

¿No consiste el postrero placer en atizar el
pasado, á fin de hacer brotar de él toda vía una
que otra chispa?-BEAUREOARD

Flor de Tumba
Ibamos por el campo de la muerte
hablándonos de amor con la mirada·
te veía en mi brazo reclinada
'
cual yedra débil en el roble fuerte.
De pronto, de un arbusto que la suerte
plant6 en la tumba de tu madre amada,
cortaste, toda trGmula y turbada,
esa flor ayer viva y hoy inerte.

Fué cuando allá abajo
se perdió el cortejo;
fué cuando quedamos él y yo bien solos
en el cementerio.
Fué cuando el sol daba
Su último destello,
dorando las copas de los verdes sanees
y las blancas cúspides de los mausoleos.
Habló el pobre joven,
yo le oí en silencio,
y eran sus pa!abras dolor?_sas como
si fueran gemidos. Y me d110:

LA E..'íCURSIÓ:-l DEL COLOOIO MILITA R.-PlJI•:;o.Tl•: !--OBRE BALS.\S l•'LOTA:N'TES.

-¡Siento
que mi alma se biela
cuando lo recuerdo!, ...

··········· ...... ·· ·· ··· ····· ·· ....... ···········

Gna blanca sábana cubría el cadáver
de mi hermano muerto.
La tela esbozaba,
como en un bosquejo,
la. cabeza rígida
y las manos puestas en cruz sohre el pecho.
¡Cuando cierro los ojos, parécerne
que estuviera viéndolo!
Por bajo la tela de la blanca sábana
los pies asomaban de mi hermano muerto.,
los negros zapatos
.
sur¡dan por bajo de aquel blanco henzo.
Los negros zapatos
-tan negros, tan negroscuya planta ya no volvería
Á. pisar el suelo ...
¡Cuando cierro los ojos, paréceme

que estuviera viéndolo!
Los zapatos que llevan los vi vos,
tienen vida. ,\quellos
que asomaban alzando la"sáhann,
estaban bien muertos ..

················· ............ ....... .

, Se me hiela el alma
¡,uando lo recuerdo!&gt;
Fué cuando I a noche,
como un negro océano,
inundó la &lt;&gt;iudad misteriosa
&lt;1ue habitan los muertos.
Fuó á la triste hora de las 01·aciones,
cuando en el silencio
suenan lentamente las viejas campanas,
y allá en los aleros
de los campanarios, los trág-icos bubos
mascullan sus rezos ....

Me la entregaste y la prendí gozoso
al noble coraz6n que martirizas
con infantil carácter caprichoso.
En él yace con otras emociones:
¿Qué fué ayer?-Una flor sobre cenizas.
¿Y que es hoy?-Una flor sobre ilusionee.

':Juan '13. CJJelgado.

..

México, á 6 de diciembre de 1903.

SONETO
Déjame contemplar con embeleso
La límpid11. mirada de tus ojos,
Y el vívido carmín de tm1 sonrojos
Donde se encuentra tu pudor impreso.
Deja que de mi amor en el exceso,
Sin provocar, bien mío, tus enojos,
Beba anhelante de tus labios rojos
El néctar puro qui:\ secreta el beso.
Y escuchar de tu voz el dulce acento
Re~onando harmonioso en mis oídos,
Embriagándome ¡oh virgen! con tu aliento;
Y en uno nuestros pechos confundid&lt;&gt;",
Del éxtasis sentir en el momentc&gt;,
La sensación que embarga los sentidoe.
IIermosillo, diciembre H de 1903.
PUENTE COLGANTE SOBRE UNA BARRANCA CONSTRUIDO POR LOS ALUMNOS DEL COLJ-XHO MILITAR.

Facundo Berna{, h.

NUESTRO PAIS.-ACUEDUCT0 DE ,\MATZI;o.AC (CUER:N'AVACA.)

M. :\IAGALLA:-IES M0URE.

�1903
D'&gt;mingo 20 de Diciembre de

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUS!l'RADO

Domi'ogo 20 de Diciembre de 1903

•Que no hay Dios? ¡Qué blaslemial
Dios ..... .
( En aquel casto y puro
primer beso de amor,
cuando de nuestras almas
las nupcias consagró.)

yg he contemplado á
Alos Agente, l Subirriptore, de

"El Mundo Ilustrado"
U\S NUEVIIS PRIMI\S
Entre agentes y subscriptores de este
nario, ha surgido la duda de si d
aumentarse. el precio de subscripci6n por
valor especial del número extraordinario
3 de enero pr6ximo, y desde luego h
constar: que cuantas mejoras se hagan en
edición, serán á heneficio &lt;le todos los a
dos, naturalmente, sin aumento de gaatoe
ra ellos.
Todas las personas que nuevamente ,e
criban,. á contar del mes citado, recibil'ÚI
el precio normal de subscripción tanto
ejemplar,que aisladamente valdrá 'cN
como las novelas que repartirá este peri
ya encuadernadas á la rústica y cuyo im
no baja de S 1.50 en las librerias.
Deben, puee, apresurar todos sus
para que se puedan atender en su o
dad, pues de lo contrario,pueden quedane
el número extraordinario, que ha tenido
una demanda inusitada.

w.-.......-.....v.....................
la Colegiata, hubo loterías, rilas de oh"
juegos permitidos por la ley, siendo i
bles los vendedores de golosinas que, ·
dos al aire liore, anunciaban á. grito
las frutas de la estación ó los •platilloe,
ritos de los «romeroi=:».
Las ceremonias religiosas fueron sol
ma•. Por la mafiana hubo misa cantada,
ciando en ella el Sr. Arzobispo, y por la
de, un «ejercicio•, que se vió muy conc ·
En cuanto á los escándalos que en
• tiempo fueron de rigor en la Villa porla
afluencia de forasteros y de gente del p
bajo de la Capital, parece que van, poco i
co, desapareciendo; la policía tornó en
vez las medidas indispeneables para evitar
Uesórc.lcnes que puditrnn ocurrir, y no ha
por fortuna, más que riñas insign ificaotel.

..

RIMA

LA VERBENA DE GUADALUPE -ENTRANDO AL SANTUARIO.

Ld Verbend de GUdddlupe
Las fiestas que nño por afio se celebran en
la Villa de Guadalupe el 12 de diciembre, tuvieron en esta ocasi6n un lucimiento extrnordinario. Multitud de ,peregrino•• de los Estados limítrofes y de los pueblecillos del Valle,
acudieron ese día al Santuario del Tepeyac,
insuficiente parn dar cabida 1\ la muchedumbre qu see ngolpaba II sus puertas, ansiosa de

concurrir {l In. gran función que se efectuaba
con asistencia del Sr. Arzobispo A!arcón, del
Cabildo iletropolitano y de innumerables familias y corporaciones piadosas.
El aspecto que presentaba la Villa, ordinariamente triste, era de llnmar la atenci6n: las
plazas y las calles se veían concurridísimas,
notándose en todas ellas el desbordamiento de
entuRiasmo á que dan siempre ocasi6n, entre
nosotros, laR graneles verbenas populares. Bajo las «tiendas» improvisadas en las afueras de

¿Que no hay alma? ¡Insensatos!
Yo la be visto: es de luz ......
(Se asoma á tus pupilas
cuando me mira• tú. )
¿Que no hay cielo? ¡Mentira!
¿Queréis verle? ¡Aquí está!
(Muestra, nifia gentil,
ese rostro sin par,
y que de oro lo bañe
el aol primaveral.)

J,.A VERBENA pEQUADA1'CPE.-ASPEC'IO DEL\ PLAZA l&gt;E HIDALGO ,

¿Que no hay infierno? ¡Sí hay ...... !
(Cállate, corn.z6n,
que esto, bien, por desgracia,
Jo sabemos tú y yo.)

Rubén Daréo.

o
EN EL "C0TILL0N CLUB"
Hace algún tiempo que un grupo de seíío·
ritns y caballeros muy estimables fundó en
México un centro recreativo con el nombre ele
,Cotillon Club», 11 fin de organizar, periódicamente bailes y reuniones de caracter íntimo.
Estas 'reunioñes se ven siempre con?urridas
por numerosas damas de nuestra sociedad y
de l~s colonias extranjeras y se efectúan en los
elegantes salones que la Sra. Tennent tiene
establecidos en esta ciudad.
l!ltimamente y con el objeto de celebrar la
reelección de la presidenta y de la vicepresidenta de la. agrupación, el «Cotillon» organizó un baile de «cabezasi&gt; que, tanto por su
originalidad com~ ~r lo s~lecto de la concurrencia que ;í él as1s1Ió, ha sido uno de los más
notables que se han efectuado en aquellos saloues. Las damas vestfan lujosos_ trajes, de
seda en su mayoría, y llevaban pemados caprichosos.
En otro Jugar ofrecemos fotografías de al~unas de las principales 8eñor1tas concurrentes al baile.

o

POSTALES
Tu cabellera, que llueve
sobre tu rostro arreboles,
es una explosión de soles
sobre una rosa de nieve.
Y ese lunar que fulgura
en tu rostro, es una estrella
sobre una ideal blancura ... .. .
Es una cosa muy bella
sobre una cosa muy pu'ra.

•
••
Tu oscura cabellera
Cae sobre tus hombros de alabastro
Lo mismo que un follaje en primavera;
Brilla en tus ojos el fulgor de un astro,
Y en tus labios, botones encendidos,
Aletean los besos,
Como si fuesen pájaros traviesos
Que pugnan por volar hacia otros nidos.
VÍCTOR RACAMONDE.

LA VERBENA DE GUADALUPE. -EN LA S

¡Cuán corto le p~rece siempre el tiempo á
quien ama el traba¡o!-OTro.

*
Prop6nte dar:e gusto al mundo, . y no tendrás un solo momento de tranqmhdad. -ER·

AFU ERAS DEL SANTUARIO,

La misericordia es parte integrante de la
justicia. -X.

*

Los niños de los hombres malvados, son los
más dignos de protección y carifio. -A1YER.

*

y_.\..HltUNG.

*
Hazle caso á la gente incivil cuando se bu~le de ti, y el resultado será que se mull!phquen sus burlas.-EYANGILE.

LA VE;&amp;l}ENA~DE

Por lo regular, las naciones poderosas h_a•
cen una vasta siembra de male-s para sí mismas al abusar de RU fuerza en contra de los
pueblos débiles. -XIEl!A~D.

QAUOA~U~E.-ASPECTO DE UNl\.

CALLE,

�Domingo 20 de Diciembre de 1903

IIIL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTIUDO

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"Baile de Cabezas" en el CotiUon Club.-Damas eoneurrentes.

"Baile de Cabezas" en el CotiUon Club.-Damas eoueurrentes

Domingo 20 de Diciembre de 1903

�D:&gt;mingo 20 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTR.ADO

Eb MUNDO ILUSTIUDO
e..z=

Por el Estado de Guerrero

I lI

El manto azul que la ola había colgado en
los hombres de Edda, lucía como los olandos
tintes de un cielo tropical, y en los encajes
ron que la eflpunm había urna&lt;lo los bordes
del vestido, reflejnban los camhinntes colores
del lucero matutino, que pestafieaba ya rnhre
c•l Jpjano horizonl&lt;'. l'nn diadema d(' ·blancas
perlas ceiiía la fre11tc de la niiia, ~· caprichosos
corales se enredaban al rededor &lt;le los brazos
v del cuello, que robaron el suave tornai-ol al
'finísimo y fre~co nácar. A nidndos en las vueltas de la riza1la cabellera de oro y ei:rondidoR
entre los pliegues del ropaje, asomaban i;u~
picarescaR cabecillas los recuerdos, esos meni,ajeros del amor, que atraviesan veloces }os
tiempos y laR distancias y que, ya introduciéndose en el oído con música agradable 6
en los ojo11 con un rayo de luz, yn, en fin, ilega1vlo al cerebro envueltos en desvanecidos
perfumei;, oFan eacudir las fibras de un alma
adormida, para llevar á ella Ir. vidá, la ilui-ión
y la esperanza.
Edda recorrió con paso ligero unas tras otrns
las habitaciones del castillo hast.'l. que halló ni
Clan i;1entado en el extremo de su alcoba feudal. El insomnio manti&gt;nía abiertoi- los púrpados enrojecidos del seductor, y al detener:-c
Edda delante de él, volaron los recuerdos que
1&lt;e habían escondido en su vestidura de cristal

Viaje del Sr. Gobernador

Con el objeto de cerciorarRe de la situación
en que Re encuentran lo!:1 diYersos Distritos de
la Entidad que ~obierna, el Sr. D. Agm,tín
~lora, Uobernador de Guerrero, emprendió
hace poco un largo viaje á trav&lt;:s de aquel I~stado.
Acompañaron al Sr. ~lora durante su excursión sus ayudantes y un grupo de sus amigos, quienes partieron de Chilpancingo, juntamente con aquel funcionario, rumbo á l\1exquititlán y Apihualco. En las fincas azucareras que posee en Guerrero el Sr. Gral. Frisbie, el Sr. Gobernador y su comitiva fueron
obsequiados con un almuerzo. De allí continuaron su marcha, al día siguiente, con dirección á Sila, Cacha.pe, Chapa, Teloapan,
Almoloyan y Aguacate, terminando la joma.da en Cusamalá. De Cusamalá, el Sr. Mora y
sus acompanantes paf'aron á Coyuca de Cata•
lán, uno de los pueblos más florecientes en
la industria minera. Por último, el Sr. Gober•
nador visitó Otoletlán, Guerrero del Oro, y
Xanzintla, atrave~an&lt;lo l&amp; Sierra Madre, para
regresará Chilpancingo. Durante su excur11ión, el Sr. Mora recibió de sus gobernados
inequívocas muestras de adhesión y respeto.
En este número publicamos algunas fotografías de lugares pintorescos é históricos, tomadas para nuestro semanario por uno de los
caballeros que acompañaron en su viaje al Sr.
Gobernador.
•

00

El Ciar, d~ Staffa
I

1 •

Sobre la costa erizada de arrecifes se levanta el peñasco gigantesco contra el cual rompen con furor las olas embravecidas del mar
de Caledonia. Los árboles seculares tuercen
sus brazos flexibles, y saltan las hojas amontonadas en el estrecho sendero, girando en
remolino al compás de la música con que gime el viento helado del Polo al subir los picachos que se yerguen sobre la tierra, medio
cubierta ya de nieve. La mansión solitaria
del Clan refleja su faz de piedra en los charcos que á su paso deja el torrente y contempla con sus abiertas ojivas el espantoso abismo en cuyos bordes reposa los duros pies.
La luz que sale por las ventanas se dilata
en l~s ~ieblas que ~a envuelven como ligero
conbnaJe, y el clann del heraldo anuncia. la
llegada del huésped que viene de lejanas tie-

Domingo 20 de Diciembre de 1903

G U EnnErtO. - PL,\Z,\ PRINCil'AL DE COYUCA,

G U ERHERO. - U~ RINCÓN DEL\ CASA QUE OCUPÓ EN CHICHIHUAL CO EL GR\L, D, NICOL.\S BRAVO

mis á tomar parte en las fiestas del svberbio
señor.
Uua sombra se desliza impelida por aterra ·
dor fantasma junto á los callados muros del
casti~lo, y baja luego jadeante por encima de
los nscos,llevando en sus brazos una criatura
recién nacida que llora entumecida por el frío
buscando con la boca entreabierta el nécta~
de la vida que vierte el fértil pezón. Pero al
ll~gar al borde del peiiasco, la sombra y la
mña. desaparecen al empuje de la enorme mano que las condujo al precipicio: se oye caer
un cuerpo en el a~ua, la ola pasa, y d &lt;!spués
de tragar dos vfot1maP, escupe rabiosa e!!puma sobre la frente de piedra del majestuoso
pefi6n.

...... .................. ................................. .
~

A la ma.fiana siguiente, la humilde cabaña

de Edda, la perla de Staffa, estaba desierta,
y contaban las sencillas gentes del lugar que
un año antes había entrado en ella la seducci6n bajo la figura de un joven Clan· que el
remordimiento había cerrado la pue:ta de la
choza, basta. que la noche anterior el negro
fantasma de la desesperación había arrebatado á la muchacha y al fruto de su falta en sus
robustos brazos, para precipitarla en el mar
desde la roca de Sta.fin.

y espumas y fueron á posarse sobre la frente
abrasada del desdeñoso amante.
Este se levantó, y as6mando~e á una de las
ventanas, vió á lo lejos la silenciosa cabaña,
que envuelta en las dudosas sombra:;, parecía.
desierta.
-¡Pobre Eddal -exclamó el joven, y ansioso de ensanchar sus pulmones con el aire fresco que bafió su rostro, salió á respirarle fuera
con más libertad.
Dirigió inconi-ciente sus paflOS hacia la cabaña,ante la cual se detuvo sorprendido.
-¡La puerta abierta, desierto el hogn.r!exclam6; y amontonados los recuerdos sobre
su frente, extrajeron una lágrima que vino á
refrescar SU!'I ojos. A través de aquel cristal
las formas de Edda Ele hicieron entonces visi~
bles, y arrojándose el Clan en su seguimiento
salió tras ella de la cabafia.
'
El fantasma del remordimiento, sentado
junto al revuelto lecho de la niña, babia pueRto á aquel hombre su mano &lt;le fuego sobre el
altar de la conciencia. y moi;trádole Ja¡;¡ huellas del crimen consumado por Ali ca.usa.
-¡Edda, Edda.!-clamaba el Clan pen;i11:uiendo la vaporosa sombra que se ~lejaba
hasta que al llegar ú la roca, le envuelve en:
tre sus brazo,-, desprende lo,-. pies del suelo, se
mece un punto sobre las olas embravecidas y
se sepulta con su amante en el fondo del abismo.

II
En el fo~do d~ las profundas agua11 del mar
de Calecloma, baJO las peñas y arrecifeRdel11
costas escocesas, tiene la Reina de las hadu
del mar uno de sus más 11untuosos palacioe.
Apenas flota sobre Jai;; ola!I el cuerpo de un
n~ufrago, cuando un enjambre de gallard11
mnfas le arrebata, y haciéndole girar de mano en mano,le arrastra. en confuso remolinoi
la manf!i6n de la Poberana.
. Allí fué conducida. Edda, que abrazada al
1~ocente fruto de su amor, contemplaba con
OJOS asombrados las vastas galerías de coralee
y de ~erla~ que se extienden á lo lejl)R en todas direcciones, hasta que en medio del l'I•
pléndido sn_lón del trono, iluminado por la
fo~foresce~c1a qu_e, semejante á una lluvia de
m1crosc6p1cas chispas, derrarnahan lascorrien•
tes subt~rr{meas por todas parte~, se hall6 en
presencia de la bella y absoluta Reina de aquellas regiones.
La. pobre nifia no osaba levantar los ojoe,
deslumbra.da por tanta luz y hermosura· pero
el hada del mar, haciéndola. sentar sobr~ mullido diván cubierto de algas de limpios y bri•
llantas colores, le tomó las manos con carifio,
y besándole la frente, le dijo:
-:No.temas, preciosa joven, haber veni~o
á m1 remo á aumentar el número ya infindo
de mis v~sallos. Una vez traspasados IOII Jími•
tes de m1 vasto imperio y abiertas las puerlll
de la muerte, se ha entrado en el reino de la
igualdad y de la justicia.. Allá en el mundo
~n que viviste, has sido víctima de las dee1g~aldades y de la pasión; yo habré, si tu
quieres, de hallar para ti la reparaci6n que
mereces.
-Entonces---dijo Edda - devolvedme el
carifio del Clan de Staffa. '
-Oye!-contest6 la Reina de las hadas.Mira. al tra~é;i de esas aguafl. Mi reino y mí
poder son mmen.,oe; pero i-us límites se detienen allí donde la tierra le levanta una ha·
rrera y dl)ncle Iuchnn mil olas encret-padas con
las huesteR que ¡:obre ella~ de~ata el viento,
Pero si quieres subir otra ,·ez á ei:,e mundo de
donde has venido, yo hnré que la DiOf&amp; de
las nieblas te leva11te en RUS brozo?, y nRf, en·
vuelta en manto ele transparente e11puma, podrá~ conducirá mi pal&amp;cio nl Clan eng11ru1dor
que la soberbia. arrebat6 /\ tu cnriño !'iempre
qué sepns despertar en su coraz6n ~l recuer•
do de su amor.
Y á la hora misma en quP abandonando 1'1111
choza8, cuchicheabnn los p~sradores mientni•
que tendían flUS redei;1, la 11iebla mb.tinal, al·
zando en sus brazos á la joven E&lt;lda, la bacf•
entrar por las ventanas del viejo torreón,

··············································· ············

Al retornar los pe¡;cadorei::, ya alto el "ºl en
el cielo, hallaron tres cadáveres tendidos en
un recodo que forma. el mar en la orilla.
Hoy repoi-an juntos los tres bajo las bóvedas del casti)lo de S~affa, mientras es fama que
tres almas viven felices y para "iempre unidas en la gruta donde tienen su morada las
hndas del mar de Caledonia.
&lt;:. S&lt;·nwKn:n LA)L\H

00
Mi Sueño Familiar
DE YERLAINE
T f•n,:o A mct.nH~n n n 1-11e1io, qnC' ('lío mt II!.l yc r enennto
c•o n m i cic:!--l'(•l &lt;~ 11ln q tlt• ,o 0 1110, 11 1 t • ll' t• ,,/t,-nt ·
•

c¡ue por eompl.-.to no t :,i, In m l:-11111 nnt~ ,p u~a h ur;,
1,t pu r compl oto~ otrn ¡ ,· me f"OIUJ•f'l'r ric taanto! •

¡~,\lo t.•lla me c-omprenrlp! }" hicn ('(llJOl"'C t un uto
fc,rma t•l problema ~ny! trh,tc dt• mi ,1 dn h old oru'
Ji&lt;1.., fm~o., q\lC atornwtlhlll mi fN·nto nht 1&lt; NHl11ra·
l'lh1 sl,to los .ah(&gt; refrew,ir con su llanto
·
---:-i.E~ 10ort•rn1 ti(•~ rnhiA.,- -&lt;·limo t·~ c•lln. lo IJ.: tlflro
-¿."'--u nnmhre'T Yo recuerdt, q ue es dul&lt;"c y es w nÜro
t·omo CS(.1:- ch• ln."I noliu~ pc ntidas ¡,ronhuut•nh•.'"'
•
l&gt;c IM e,!Jltua., tiene aquel ml111l'lnclcrto

,, t'.n "'\l V f)Z ele otro mundo, h luncln y t,ent.vc.' 1'(0 sit•nt~•
1a tnllexlón de la.~ ,·occ,¡ amada.• que ,o han muerto! ·
)IA~t'EL S. l'ICHARDO.

GUERRERO.-VISTA DE TELOAPAN,
ESTUDIO FOTOGRÁFICO,

(Col1ccló1 Pellandlnl).

�Domingo 20 de Diciembre de 1903

Dommgo 20 de Diciembre de 1903

mL MUNIDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

•

Notas Extranjeras
Parca se manifiesta por ahora la crónica del
mundo exterior. Los acontecimientos políti&lt;'OS se parecen, en ,esto, á los suicidios; cuando alguno de los miles de desequilibrados que
sobre la tierra alientan, se cama ó se juzga
cansado y atenta contra su existencia, muchos
son los que le siguen. No parece sino que esperaban la voz de marcha, dispuestos á emprender ya el &lt;(Viaje largo». Y lo mismo acontece en el muudo de la política; cuando algún
soberano, por ejemplo, se presenta á hacer
una visita de cortesía á otro de los monarcas
europeos, las visitas se suceden rápidamente
y los acontecimientos con ellas relacionados
varían y pasan con la rapidez misma con que
en los cinematógrafos se sucede una vez y mil
la misma vista, con la diferencia insignificante que produce, sin embargo, la ilusión del
movimiento y de la vida.

en los terrenos planos su mochila, su arma y
sus municiones en el cuadro de acero de la
máquina. En cambio, tiene que llevar en hombros la máquina entera y la dotación reglamentaria en cuanto el terreno se vuelve escabroso. En las anteriores maniobras del ejército francés, por cada día que pudieron marchar
los ciclistas en sus máquinas, solamente se
calcula que una hora hayan debido cargar en
hombros sus aparatos.
Se ve que los esfuerzos bien dirigidos del
Capitán Girard han alcanzado una victoria.
Hace años que se creyó que la bicicleta venía
á resolver el serio problema de la infantería
ligerísima que las tácticas modernas exigen.
Vino después, como pasa siempre, la reacción,
tan desproporcionada como había sido la acción misma en favor de la máquina, y entonces se dudó hasta de que fuera posible hacer
maniobras con soldados ciclistas. A desmentir la especie vienen los trabajos de la Compañía Girard, que han sido comentados con elogio por el mismo Estado Mayor, que toro&amp;
parte en las últimas maniobras.

***

***

Thiers, el Presidente francés, uno de los
presidentes que mayor derecho tendrían al
mármol y al bronce, acaba de ser inmortalizado en una estatua hermosa, obra del escultor
Guillaume. La estatua ha sido ya inaugurada
en la rotonda cercana á la Sala de Audiencias
del Parlamento de París, donde el orador obtuvo tan brillantes éxitos.

Se acerca el invierno, por mejor decir ha
llegado ya s. los puntos situados más al Norte
de nuestro país. Los clima&amp; siemp1e iguales
de nuestras altas mesetas, la &lt;(eterna primavera» que los poetas cantan, no deja de tener sus
graves inconvenientes, y, entre ellos, no es el
menor el de que á una eterna primavera es
indispensable que corresponda una eterna apa-

¡

las reheliones habían sido insignificantes. Pero ahora la guerra anglob6era ha pasado y
los hotentotes han vuelto á sus montañas armados con lo:! fusiles que los ingieses y b6eros les pusieron en las manos durante la campaña.
Ya que los hotentotes han batido á los destacamentos teutones, los bóeros se ofrecen á
su vez á combatir á los negros. Se han presentado muchos voluntarios bóeros á las autoridades militares de Warmbad, solicitando de
ellos que se les admita en las filas del ejército
colonial, en defensa de la colonia misma.
Nuestro grabado representa el acto del juramento, por el cual los bóeros se comprometen á pelear con lealtad en el ejército alemán.

***

ESTATUA ERIGIDA ÁTHCERS EN PARÍS.

riencia de la naturaleza y un eterno aburrimiento.
En los países septentrionales, el frío llega
agitando sus mil cascabeles de hielo. Se aprestan los patinadores; se sacan de las cocheras
los trineos. La sangre bulle, y los sports de
invierno adquieren toda la animación que les
presta la presencia de esos dos grandes misterios y de esas dos grandes blancuras deliciosas:·
la mujer y la nieve.
Holanda, por su situación topográfica especial, es la primera de las naciones de Europa
en las cuales el sport de invierno se practica.
No solamente se patina en los sitios en lod
cuales se encue11tra suficiente espesor de hielo, sino que se adoptan los trineos para todo
servicio durante los meses fríos, porque es
bastante la cantidad de nieve que cae en las
cal les para roantene1 siempre una cubierta helada.

***
La rebelión de los hotentotes en las colonias
alemanas de Afriea, es una de las notas de sensación, no solamente por el hecho de que obligue al ejército del Kaiser á combatir en las
lejanas regiones malsanas y calurosas sobre
toda ponderación, sino porque ha sido la causa de que varios colonos perezcan en W arrobad.
Desde que los alemanes se establecieron en
el Africa occidental alemana, hasta la fecha,
FRANCJA.-LA:cc:MPAJ;1fA DE CICLI&amp;'TAS DEL C'APl'TÁN GlRARD.

Rodean la estatua los bustos, en bronce, de
los que más le ayudaron en los momentos de
peligro y de lucha. La estatua misma es de
mármol pentélico admirablemente tratada, según la unánime opinión de los peritos.
La base del monumento es una obra de arte de por sí. Es de mármol de color, una de
esas escasas obras de mérito, en la cual se ha
hecho una harmoniosa combinación de colores, escogiendo entre los mármoles extranjeros los que mejor se prestan para ello.

***
La Compañía ciclista del Capitán Girard,
está llamando la atención pública en Francia,
por el éxito que regularmente obtiene en las
misiones que se le confían, aun en competencia con los servicios especialeR de Estado Mayor, que son de caballería. La máquina que
montan loa ciclistas del Capitán Girard, ha sido diseñada por éste, con el objeto de corregir
los defectos que en los modelos presentados
por corredores y excursionistas se habían encontrado.
Así modificado el &lt;(caballo de acero», ha demostrado que es capaz de hacer una seria competencia á los jinetes. El ciclista militar lleva
LOS MIEMBROS DE LA CONFERENCIA SANITARIA INTERNAClON;\l, RJ!:U~IPA Ji:N BRUSEl,;\S,

El Congreso Internacional de Medicina que
acaba de reunirse en Bruselas, ha sido un buen
triunfo para la ciencia universal y para los
médicos que en el concurso tomaron parte.
Entre ellos-que de todos los ámbitos del orbe se desprendieron para concurrir á la cita,
-los mexicanos figuran envidiablemente.
Nuestro Gobierno tuvo la satisfacción de
presentar en ese Congreso los documentos que
prueban, por una parte, la buena fe con que
procedió cuando la peste bub6nica invadió
nuestro territorio, y por otra, el hecho consolador de que, aun en esas circunstancias, tuvieron entereza y ciencia para combatir el terrible azote asiático. Damos una fotografía en la
que figuran los congresistas todos.

..

5or,etos italiar,os
Cittá eroica. e voluttuosa.
che portó e sfoc6 nelle sua.
bra.cia. di ma.rmo il piú ricco sogno dell'a.nima.latina..
GABRIELE D' A.NNUNZlO.

Ommayio a Vcmezia.

I
Suspensa en los espacios, á lo lejos
La ciudad del enst•.efio se dilata
Misteriosa y aérea, en mar de plata,
De la tarde á los últimos reflejos......
Las olas, al pesar mármoles viejos,
Arrullan el letargo que la mata,
Y la rein!i. vencida se retrata
De la glauca laguna en los espejos.

EL SPORT DE INVIERNO DE HOLANOA.-UN TRINEO.

II
¡A soñar! Recogidos ya los velos,
Las patricias entonan sus cantares
A Desdémona y Porcia en sus pesares,
A Byron y á Musset en sus anhelos.
¡A la fiesta! Y el chipre nuestros duelos
Haga olvidar; de amor en los altares
Haced propiciación 1 ¡Luego en los mares
La vida hundamos que a"piró á los cielos!

Mas ya sobre San Marcos aparece
La triste luna, y á su luz escasa
El palacio de sueños se derrumba,
Y la ciudad lejana me parece
Un cadáver fantástico que pasa
En su góndola negra hacia la tumba.
CARLOS ARTURO TORRES.

&lt;&gt;

del bien perdido, las ruinas de su querida
quinta, y cuál no sería su estupefacción al
contemplar que el «chalet» estaba allí, respetado, como propiedad inviolable.
Temeroso, vacilante, lleg6 á las puertas y
las abrió, convencido de que el estrago habría
consumido lo que en el edificio se contenía.
Nuevo motivo de extraordinaria sorpresa: to:lo se encontraba en el mismo sitio y en las
condiciones en que Thomas lo dejara. Sólo
que en una de las mesas halló una tarjeta que
decía:
«El Oficial alemán N., sobrino de Beethoven».
Aquel militar que llevaba la sangre de una
eminencia musical, había protegido, por amor
á la memoria de su tío, la casa de Ambrosio
Thomas. Beethoven, ya en la tumba, hacía
respetar las propiedades de su compa:ñero en
arte y gloria.
Rasgo admirable el del oficial prusiano.

Rasgo Admirable

Cuando los prusianos, en la guerra de 1870,
sitiaron á la ciudad de París, Von Moltke resolvió el formidable bombardeo, contra el cual
Muere la tarde pálida de octubre,
en vano reclamaron ante Bismark el patriotisY el Adnático viene entre la bruma
mo y la diplomacia de Julio Favre.
A gemir en los túmulos del Lido ..... .
En esa época, sometido á la suerte de los
parisienses, vivía encerrado en los muros. de
Y cuando el manto de la noche cubre
la capital del mundo _el célebre com_Posltor
· La vacía extensión, todo se esfuma
Ambrosio Thomas, gloria del arte musical. El
En la Sombra, el oilencio y el 01vido.
autor de ccMignon" poseía en los alrededores
•
de París un delicioso
«chalet&gt;, y estaba convencido de que el cañón prusiano ó la saña de los enemigos de
su patria, destruiría
aquel albergue de su
genio, donde tantas
veces le había visitado
la inFpiración, para
que legara á la humanidad las admirables
composiciones que inmortalizan su nombre.
*
Pasado el duelo y
la humillación de la
entrada de los alemanes á la antigua Lutecia. Ambrosio Thomas
se encaminó á las cercanías de la ciudad,
para ver, con el dolor
LOS BOEROS EN EL EJÉRCITO ALEMÁN,-UN GRUPO DE VOLUN'l'ARIOS,

00
Hay en nosotros dos seres: el actor y el espectador. -SIENKJEWICZ.

*

Una maldición es como una bala disparada
al acaso: nunca se tiene la seguridad de que
no mate.-TINSEAU.

*

La moral es la aritmética de la felicidad.
VINET.

&lt;&gt;&lt;&gt;
EN EL COLISEO
Por fin, augusta ruina, puedo verte
Y mi huella profana en tu sagrodo
Poi vo estampar, por siglos amasado
Con sangre, en holocausto al pueblo fuerte;
Su dolor vence y su marasmo inerte
El espíritu aquí. Miro aterrado
Las trágicas visiones del Pasado,
El imperio del Tiempo y de la Muerte ......
Bárbaro errante, solo en mi tristeza,
Vago de noche por tu inmenso escombro
Que el vigor de otraR razas atestigua.
Y en muda comunión con tu grandeza,
Arde mi mente, trémula de asombro,
Al soplo evocador del alma antigua!
CARLOS ARTURO TORRES.

Roma.-1899.

�Dommgo 20 de Diciembre de 1903

mL MUNDO ILUSTRADO

El f\sceoso

ít este 6 á aquel general; que el combate era aeblo se supo que tal cosa sucedía, muchos pa·
En la pacífica villa de.último orden en la
guro; que el gobierno de \\'áshington habla
dres
dirigieron
á
sus
hijos
mayores
largos
que Ma.rcelo habitaba, seguramente que nadie
dado orden de combatir contra los que sostediscursos acerca de la patria, de los derechos
crey6 posible que esta persona fuera algún
nían éste ó aquel credo político.
del
hombre
y
de
algunas
pamplinas
que
ni
día un soldado de la Unión Americana.
Después de varias horas de espera, el con,.
ent,mdían ni practicaban; pero en el enganEra joven; pero parecía un niño por lo desnel dirigió una alocución á sus hombres. Se
che
veían
la
oportunidad
de
salir
del
gasto
criado, enteco y enfermizo, y á. éstas condicioemprendié, la marcha y se embarcaron todoe
que los hijos les causaban, primero, y ele connes debía el mote que en la escuela se había
en una estaci6n cercana, á bordo de un tren
seguir,
además,
algunos
dineros.
La
avaricia
ganado. Le decían los camaradas «el conejon,
del ferrocarril.
tradicional
de
los
labriegos
se
exacerb6
notay fio era precisamente porque corriera coh
Viajaron algunas horas. Y cuando se lea
blemente.
más prisa ni m11.yor espacio que los demás;
sino porque en las peleas, que nunca faltan
en las escuelas primarias, había demostrado
ser más amigo de !a paz que de la guerra.
Las padres de Marcelo eran pobres. Cuan- do ya sabía leer en «letra de molde», le sacaron del colegio vecinal, porque «era más útil.11,
en el sentir de la madre, en su propia casa,
donde podría desempeñar ciertos oficios para
los cuales no era necesario ser ni un hércules ni un león, que en la escuela, «donde
solamente malas mañas le enseñaban».
En su casa fué el pobre «Conejo• la víctima
obligada. El padre, ebrio, tenía siempre provisión inagotable de puntapiés para Marcelo; la
madre jamás dejaba de estar urgida. de algo
que era preci~o ir á. buscar á las últimas casuchas de la población, especialmente cuando
Y sucedió que desde los primeros días sA
la noche había cerrado y cuando llovía ó nepresent6, entre otros mozos, Pedro, más anivaba copiosamente.
mado por el padre que sediento de gloria,
Y el &lt;,Conejo» segnía acarreando el agua y
como declaraba en público. Dijo que «era la
la cesta de la compra á su domicilio, esquicarrera militar la mejor que se podría escoger
vando las cuchufletas de sus compafieros y
y que él, personalmente, se sentía dispuesto
recibiendo á veces bofetadas que en silencio
á los mayores sacrificios, por ser su alma gransoportaba, cual s1 quisiera arreditar debidade y eu coraz6n bien •:mesto».
mente el mote que pesaba sobre él.
Asombró algo el hec'ho; pero cuando el asombro de los campiranos y de las comadres no
***
tuvo limites, fué cuando se supo que Marcelo
el «Conejo» había ido á presentarse y había
En el pueblo mismo de Marcelo, y casi de
sido admitido por el sargento.
la misma edad que él, había un cierto Pedro
que parecía tener en un puño, en la escuela,
Muchos Stl negaron á creer la Pspecie. Pero
á los que con él concurrían y que, ya fuera de
no había duda. En pocos días más se vi6 que
la rudimentaria cátedra, se mostr6, frecuenel «Conejo» lucía los uniformes mismos que
temente, brusco y atrabancado. Los compalos demás mozos portaban ya, los mismos enfieros le huían, no tanto por la fuerza de sus
torchados y las insignias mismas. Era un solpufios, cuanto por la virul_encia de_ su lengua,
dado, en la extensi6n de la palabra.
siempre dispuesta á. ensuciar á quien tocaba.
Cierto que, por indicaciones de Pedro el
Era Pedro más alto seguramente que muchos
sargento dió al «Conejo» el peor de los ~nide los de su edad; pero la energía y robustez
formes que lltlvaba, y que limit6 el dinero del
de su organismo le servían lastimosamente.
enganche á lo estrictamente indispensable;
Abusaba de sus fuerzas, inconsciente quizá.
pero era ya l\farcelo un soldado y así lo deEra bastante aborrecido; pero se imponía en
mostraba el uniforme.
'
lus juegos y paseos, porque se temía á los frecuentisimos accesos de rabia canina que le
***
convertían en un animal.
Vino, después, la vida de cuartel, en la leDesde la escuela, como siempre pasa, era el
jana población. Pronto en el regimiento ente«Conejo» la obligada víctima de Pedro. Apero se supo que Marcelo era «el Conejo» y el
nas si algún día pasaba. sin que los escasos
porqué de tal apodo, con las ilustraciones que
centavos de que disponía l\farcelo no pasaran
eran
necesarias. Pedro, si en la. escuela haá la bol!'-a de Pedro. Cuando la propiciatoria
bía aprendido muy poco, en el cuartel se ilusvíctima se negaba, torpemente, por falta de
volvi6 á extender en correcta formaci6n,
tr6 debidamente y pocos meses des¿ués era el
costumbre, recibía en premio algunos tromun campo de algodoneros, escucharon á lo
clown
más
apreciado
entre
los
imbéciles
y
el
pones, con los cuales quedaba convencido de
jos algo que parecía el lejano retumbar
azote
de
los
que
no
tenían
ni
su
desvergüenla inutilidad de su rPbeldía y de la eficacia
trueno. Era la artillería, que disparaba.
za
ni
sus
puiíos.
Se
le
puso
por
mote
«Traga.de los procedimientos animales, en las luchas
Pedro, sin quererlo, dej6 escapar el f
balas» y no pareci6 conmoverse por ello.
de la humanidad.
cuando los oficiales dijeron que en unaecQ&amp;Ot
Marcelo seguía la aburrida existencia del
tas horas más habría que combatir. •'l'rlP!
cuartel ~011 la. m_isma pasividad con que habalas• estaba pálido, sin aliento, absol!ltait
***
bía seguido sus diferentes etapas en la vida.
mente conmovido, según dijo, «por la d1
Se
le
había
dicho
que
un
tiro
en
la
cabeza
es
Cierto día pasó por el pueblo un hombre
que le espemba al tener que luchar por
seguramente mortal, y se limitaba á pedirá
lleno de entorchados. Los que habían ido
patria,&gt;. Marcelo, «el Conejo11, por lo con •
Dios
que
le
librara
de
éste
género
de
muerte.
frecuentemente á la ciudad,decían que era un
había permanecido tranquilo; solamente
Los
dia.s
y
los
meses
co:itinuaban.
En
ciersargento y que venía á buscar voluntarios,
día. á su Dios •que no le hirieran en el
tas
ocasiones
los
sargentos,
en
la
madrugada
porque la guerra se aproximaba.
neo.»
levantaban rápidamente á sus pelotones. Sa~
Se discutía mucho, en todas partes, la cues
lían,
antes
deque
alumbrara
el
sol,
á
la
}lq,.
ti6n de la esclavitud. Se alega.ha en pro 6 en
***
nura, se embarcaban en incómodos trene11,
contra de ella con los argumentos acalorados
avanzaban
algunas
millas,
para
volver
al
Pocas
horas
después,
como los oficialee
que en el Pa~lamento mismo utilizaban los
cuartel
á
11eguir
la
misma
serie
de
sucesos
anomos
lo
habían
dicho
se
acercó notablem
que tenían grandes propiedades que perder y
dinos
en
la
existencia
insípida
del
soldado.
el
tiroteo.
Y
a
en
ton'ces
se
escuchaba ciaro
los directamente interesados en el asunto. En
Hasta que cierto día fué el mismo coronel
fuego de fusilería. Un oficial á caballo
el pueblo los argumentos degeneraba.i freel que levantó con voces de mando y grande
á galope tendido, conferenci6 por algunOI
cuentemente en riñas.
algarabía á sus tropas. Se formaron en el frenmentos con e1 coronel y volvi6 á partir al
El eargento de los muchos entorchados
te
de
la
plazuela
anterior
al
cuartel
y
espelope.
El coronel consult6 su reloj con
abrió en la plaza única del pueblo una oficina
raron pacientemente.
'
cuencia, hasta que, llegado cierto momento,
de alistamiento, en la que se pagaba á buen
Se decía en las filas que el ene1Digo se acerdirigió á los soldados, les habl6 de la .
precio á los que se enganchaban haciendo el
cab:i.; que había que sahr á cortarle la. retirada
en peligro, les hizo notar que «era de viali
sacrificio de su libertad. Desde que en el pue-

IIIL MUNiDO ILUSTRA.DO

Doml11go 20 de Diciembre de 1903

tes sostener la posición en que se encontra-

ban• y les comunicó la orden recibida. Había
que sostener el punto, que en pocos minutos
rob sería atacado; debería el regimiento desalojar de la cercana aldea al enemigo, que violentamente se acercaba.
Y lleg6 el fuego á ser tan cercano, que los
árboles recibían, en las inmediaciones del sitio en que el batallón se encontraba formado,
las balas, y los disparos se percibían claramente, entre el follaje de un bosque cercano; «el
ConPjo» seguía impávido, asombrado consigo
mismo y esperando que le dieran 6rdenes los
oficiales. Después de algunos breves mandatos, los oficiales subalternos ordenaron «fuego
á discreci6n», y «el Conejo» dispar6 su arma.,
sin comprender qué se ganaba con hacer tal
COPO., desde luego que los enemigos estaban
muy distantes, escondidos en el bosque y fuera del alcance de los fusiles. El sargento que
más cercano tenía le dió varias veces la orden
de hacer fuego. «Tragabalas11 se acerc6 á pedirlecartuchos, «porque había disparado todos
los suyos y El enemigo se echaba encima de
elloE•.
Un leve golpe en el pecho hizo salir de su
éxtasis al ,Conejo». Se llev6 la mano al sitio
doloroso y vi6 que estaba sangrando.¿ Pero un
tiro en el pecho podría matar? El sólo habfa
oído decir algo acerca de los balazos en el cráneo. ¿Sería ya él mismo un hombre muerto?
Estaban todos pecho á tierra. l\larcelo sinti6 un invencible sueño; el dolor casi había
desaparecido. Se durmi6 tranquilo.

***
Le despertó una feroz algara.hía. El fuego
era tan cercano, que los disparos cegaban á la
tropa. Marcelo se incorporó, llevándose las
manos á la cabeza, único punto vulnerable en
su concepto. Vi6 que no había sido herido y
entonces dirigi6 una mirada al bosque.
En el lindero se destacaban muchos soldados; pero estaban vestidos de color gris, mientras ellos estaban vestidos de azul. Era la única diferencia, pues los sargentos eran iguales,
iguales los oficiales, y los fusiles, y los clarines
y todo. Después vió á su lado. «Traga.balas»
se encontraba seguramente muerto. Yacía en
. un foso, detrás de un tronco de árbol, inm6vil. Aunque víctima eterna de Pedro, l\larcelo no le quería mal, y se acerc6 á ver de prestarle algún auxilio.
Su Horpresa fué bien grande. Pedro estaba
sano, salvo, perfectamente bueno. Ni siquieta tenía herido el pecho, como lo tenía él mismo...... Pedro, sin incorporarse, explicó á
Marcelo ,que estaba en espeTa de la oportunidad para dar una carga el enemigo». Añadi6
«que habría que hacerse el muerto, no para
pasar inadvertido, sino para 1:.1orprender á los
grises que aparecían en el lindero del bosque11.
l\larcelo comprendi6 mal probablemente;
pero sí se di6 cuenta de que los enemigos
avanzaban y de que sus propios compafieros
estaban ya á cierta distancia. Sin decir una
palabra, tomó una bandera que encontró cerca de un cadáver, la tramol6 al aire, repitiendo después las frases que había eecuchado
previamente, y cuando vi6 que un grupo de
soldados le rodeaban, avanz6 á paso veloz hacia el bosque enemigo.
Cuando se encontró entre los árboles mil!lmos en los cuales anteriormente se parapetaron los otros, sinti6 haber hecho aquello, porque carecía de 6rdenes; pero grande fué su
1;orpresa cuando vi6 que se acercaban al galope varios oficiales, que se dirigieron á él y
que hablando en términos encomiásticos, le
abrazaron y le colgaron al cuello una condecoración y unas cintas de oro en las mangas.

***
Día despufs, en el cuartel mismo dedon:le
habían salido, «'fraga.balas" refería á sus camaradas cómo, permaneciendo siempre al lado ele l\larcelo «el Conejo11, le había él personalmente, P.,dro, obligado á ir al bosque en
persecución del enemigo. A él le debía ser
ahora sargento.

«Ni un solo momento me separé de Marcelo decía. Siempre estuve á su lado, dirigiénd~le y alentándolell. Pero jamás volvieron á
llamar á Marcelo el »Conejo». Otro era el que
merecía el mote.
Arreglo dll laglés para "El liudo !lastrado."

00
LO 7\DOl~i\BLE

Pensamientos
Las cualidades vienen de la nat¿raleza; pero la.s virtudes son el fruto tle nuestra educaci6n.

*

Todos los fi.16sofos consideran la educación
come una segunda existencia dada al hombre.

*
La educaci6n es el aprendizaje de la virtud;
la instrucción, e1 aprendizaje de la ciencia.

*

No son sus labios frescos y encendidos
que siempre me sonríen halagiiefios,
ni sus rizos obscuros y sedeiíos
sobre sn espalda m6rbida caídos;

El hombre que se eleva por sus propios esfuerzos, tiene un mérito tanto mayor cuanto
más humilde fué su cuna. -NIE)L\:-D.

No son sus ojos tristes y adormidos
propicios al amor y á los ensueños,
los de mi coraz6n únicos dueflos,
tanto más dulces cuanto más queridos!

No hay accidente de~gracia&lt;lo que la gente hábil no sepa aprovechar en favor suyo.

Lo que amo en ella con ardiente anhelo,
lo que mi altiva admiraci6n asombra,
es su alma inmensa como el mar y el cielo!

Si se reformase la educación de la ju,·en-_
tud, se conseguiría reformer el linaje humano.

Su alma, que encierra en lides tormentosa!!,
odio y amor, irradiaci6n y sombra,
negras simas y cumbres fulgurosas!
JEn6xmo J. RErnA.

*

*

*

Cuando alguno os alaLa, sed vosotros mis
mos los jueces.

�. . - .00000000

'

~

1

'THEODORA'

Del Dr. B. Huchard,-

Perfume Exquisito
para ti pañutlo.
La fragancia de millares
de flores
en una gota de

ED. PARIS
PINAUD

1110 X-tomo n-núm. 16

de París

THEODORA
El más popular dt los cfltbm txtractos dt 1a
PARFUMERIE

EL

oras Digestivas y Au 1sé1»t1ra

MUNDO ILUSTRADO
mtxico. Dldtmbrt 17 dt 1901.

Sobscrlp(i6n measaal for,aea SI.SO
ldem,
ldem. ea t. capital SI, U

tierente: U JI&amp; Rfl'ftt t;PINDOLA

91rCcter: uc. RAFAfL Rtl'l:t; &amp;PINDOLA,

Dm,du, i,ara los casos con lllarrta.

Plattallas, para los cuos sin dlarrta.

8
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>•
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Diciembre de 1903

•

EL MUNDO ILUSTR.ADO

Domingo 13 de Diciembre de 1903

A una Niña
Quisiera, bella niña,
Que en tu alma pura
No entraran los pesares
Con su amargura.
Que fuera tu camino
Senda de flores,
Y que arrullen tu sueños
Los ruiseíiores.
Quisiera que tu vida
Feliz corriera.
Como manso arroyuelo
Por la pradera.
Que ni una nube vele
tus lindos ojos,
Ni una queja exhalen
Tus labios rojos.
Si fuera un Dios potente,
Yo re daría,
No sólo lo que digo,
Más todavía;
Porque habría de darte
Todo el poder
Que el Dios más poderoso
Pueda tener.
Mas como nada tengo,
Sólo te envío
Estos pobres cantares
-¡Lo único míoly en ellos te aconsejo
Se1· siempre pura,
Que en ello se substeota
Toda ventura.

{~

&gt;.

.;,.t-&gt;.·:";·..

-~ir~

V. MENÉNDEZ

o

La Niña Muerta

VII
De nuestros mayores,
¿qué fué .... ¿Dónde se hallan
el padre amoroso,
la madre adorada? ..... .
¿Qué fué de los seres
queridos que faltan
de nuestros bogares'? ....
Su ausencia llorada
durará eternamente .... lo dicen
las tristes campanas! ... .

MIS HIJAS
¿Que cómo son? Para mí,
que estoy mirándome en ellas,
son hermosas como estrellas,
valen más que un Potosí;
porque ellas son mi embeleso;
porque sabeo co~ exceso
mi acendrado amor pagar
cuando me dan á gustar
toda la gloria de un beso.

I
¡Qué preciosa está la niña
en su cunita durmiendo!
¡con sus bracítos desnudos
parece un ángel del cielo!
En sus labios inocentes,
que dibujan placenteros
una sonrisa divina,
imprime su madre uo beso,
beso que es todo un poema
de ternura y sentimiento,
beso que del amor puro
es un sublime compendio .... !
¡Bendito sea mil veces
-exclama la. madre-el cielo
que me ha dejado mis hijos
para tener un consuelo
que mitigue mis tristezas
de que está lleno mi pecho!
¡Oh! ¡Si te viera tu padre,
aogel mío, así durmiendo,
solamente por besarte
descendería del cielo ...... !

las flores que van mezcladas
con lágrimas y C()n besos
de una madre cariñosa,
toda amor y sentimiento.... .
Ya no sonríe la.niña,
está allá .... en el cementerio,
bajo una tumba cubierta
de nardos y pensamientos
que expresan cuán hermosa. era
y el indeleble recuerdo
que ha deja.do por el mundo
su paso breve y risueño ...
Ya no sonríe la oiíia;
pero mira desde el cielo
á su madre que llorando
está desde que elJa ha muerto,
y desde allí cariñosa
la envía Un amante beso
lleno de dulce ternura
¡para que lo imprima luego
en la carita de rosa
de su hermanito pequeño!

. II

VIII

1'

'· '
.

.,

·e
~ ·

~

'.
.~

...
~

\

SANTIAGO A. NARRO.

Ya no sonríe la niña,
¡la pobrecita se ha mu_erto!
La han colocado en la caja
y de flores la han cub1erto,
que par,a su cara hermosa
son ~l adorno más bello

¡Volvió el polvo al polvo!. ..
¡La nada á la nada!. .....
A ser esto vienen
la torpe arrogancia,
la gloria mentida,
lá. soberbia humanas,
al fid encontrando,
de nuestra jornada,
la justicia de un Dios inmutable
que á todos alcanza! ....
J. H. y HERNÁNDEZ.

De la inocencia al calor
duermen en paz todavía
y ntesoran más poesía
que el pá.jar·o y que la flor.
Almas llenas de candor
por quienes yo,me desvelo,
pára ellas ferviente anhelo
todo cuan~o bien se encierra,
no solamente eo la tieri-a,
sino también en el cielo.
Sus penas me hacen sufrir,
su alegría es mi placer,
y corno las vi nacer,
no quiero verlas morir.
Pensar que pueda ocurrir,
me causa intensa aflicción.
¡Hijas de mi corazón,
cuyas gracias me cautivan!. ...
¡Que siempre, Seíior, me vivan,
porque mi vida ellas son!
T. TOLOSA H'ERNÁNDEZ.

~

-·: .-:;.~ ~ -7~~ ~~:?~

... ~;:e:-~ ~-;: ,. -":~4.-Elcgantcs ab•igos de la eEti:cion y trajecitos infantiles.
5.-Trajes de

•,nv·,erno, abrigos para damas y niñas y pelerina de medio vuelo

�Domln¡;J 13 de Diciembre de 1903

EL MTUNOO ILUSTRADO

¡¡ol)lingo 13 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRIAOO

Y otros nuevos ¿para qué?
Ninguno ha de ensellarle un pla•
cer no gozado, ni un desengallo no
sufrido.
Y continúa su boca. arqueándose
con la. negligente distensión del
bostezo.

hiel de las lágrimas que se es~nde
detrás de la miel de tinas palabras
que prometen paraísos sollados
No hace ca.so de nada..
·
Los primeros piropos, no obstan.
te, la causan vaga turbación. su

*

* *la. adora. con una.
Su marido, que
adoración que, en el transcurso de
diez allos, no se ha entibiado ni un
solo momento; adoración que, si se
ha transformado con el tiempo, que
todo lo muda, ha. sido como se
transforma la planta en flor y la
flor en fruto; adoración, primero
delirante, después tierna; última•
mente celestial; su marido pasa casi entero el día en sus negocios y
en la Bolsa.
La duella de la casa no tiene hi•
jos.
Está sola y bosteza.
Es rica, hermosa á idolatrada.
Pero se aburre. Su vida ha sido
un bostezo prolongado. ¿Es dichosa? ¿Es desgraciada.? Es lo uno y
lo otro. Sólo bostezan los felices;
pero sólo se bosteza cuando lo que
se posee no satisface.
Aquella sellora podría llamarse
da gran bostezante&gt;.
Su nombre es indiferente. Puede
ser Eloísa, Beatriz, Laura, Margarita, Manón, Dulcinea.
Lo importante es su persona.
Bajo la clasificación de su carácter podrían inscribirse muchas mujeres, quizás las más femeninas.
¿Qué hacer?
Dejar lo que desagrada.

,

Amaba. la existencia; la amaba.
cc,n pasión tranquila, pero firme.
Sus mayores penas no había.n
traspasado los límites de ligeras
desazones. Su tristeza era, para
ella, una tristeza en cierto modo
agradable, un dolorcillo de buen
tono, un rasgo que delineaba la su•
perioridad de su carácter.
Pero, aun en medio del bullicio de
las calles, continuaba abrumándola el fastidio.
Los escaparates de las tiendas la
distraía.o algo. He ahí una. afición
que no se extinguía. en ella. Cada
vez que tornaba á su casa., traía.se
alguna novedad.
Pasaba largas horas en los bazares, en los establecimientos más de
moda, y allí, delante de los primo·
rosos objetos que crea de continuo
la industria, su imaginación se explayaba., tralada.ba con la fantasía
á. su hogar lo que más le agra.daba: trabábanse en su pensamiento
verdaderas batallas de selección;
a.poderába.nse de su voluntad simpatías y desdenes, y concluía por
desocupar su portamonedas en roa•
nos del comerciante.
Ella llamaba á esto &lt;hacer su ni•
do&gt;.
Su nido era su hogar.
Esta era su pasión definitiva, su
única pasión.
No ofreciéndole ningún aliciente
el mundo, deseaba vivir como la.

perla: encerrada en su concha.. Y
anhelaba que su &lt;concha&gt;fueraca•
da día. más linda, más refracta.ria
al ha3tío, que de vez en cuando
enervaba su&amp; energías. Se proponía
que su casa fuese un estuche. ¿No
había de guardarla á ella'? ¿Y no
era ella. una joya'?
Pero, ¡extrallo caso! aquel día,
mientras contemplaba los escapa•
rates de las tiendas, bostezaba.
No dejó de advertirlo y se alar•
mó muchísimo. ¿Se había acaba.do
en ella la facultad de amar? ¿Esta•
ría gravemente enferma? ¿Se le ha•
bría. muerto algo, dentro, sin sa·
berlo"t
Tomó un coche y partió á la. ca.•
rrera hacia su casa.
Apenas había recorrido varias
calles, cuando se oyó un grito des•
garrador, un grite, de nillo, y se
detuvo el carruaje.
Aglomeróse en torno la gente.
¿Qué ocurrí!\'? Una nilla, una po~re
nilla de cuatro allos, había sido
atropellada por el coche. Apeóse
pres:irosamentela sellora, y acudió
á prestarla auxilio.
No había sufrido lesión la tierna
criaturita. Todo ello se reducía á
un susto.
Pero la niña lloraba sin consuelo.
La sellora la levantó del suelo,
la acarició, besó y abrazó y la subió á su coche.

La chiquilla era monísima; y al
verse agasajada por aquella tan
lujosa y tan buena señora, sondó
al fin dulcemente.
Y respondiendo á las preguntas
de la dama, refirió que era huérfana del todo, sin p·adre ni madre.
Había vi vid o hasta. aquel día con
una tía suya, una viejecita que, en
la, noche anterior, había muerto.
Y la niña, despedida de la buhardilla en que ha.bitaba, se había. lanzado al mundo por esas calles á
pedir limosna y á ver si encontraba alguna mujer que quisiera ser
su madre.
-¡Yo lo seré!-exclamó la sello•
ra, enternecidísima.
Y ahora no bostezaba. ¡Lloraba!
Aquella tarde, cuando volvió su
marido de la casa de Banca, ella,
la esposa, eternamente aburrida,
solitaria en su hogar dorado, pues
el cielo no la había concedido hijos,
dijo á s.i esposo:
-Ya. no tenía. qué traerá nuestro
nido, y he traído esto.
Y echó entre los brazos del bol•
sista á la nilla huérfana y desam·
parada, recogida de en medio del
arroyo.
Y el marido, sin poder respirar
de emoción, replicó:
-Así estará completo nuestro nido.
JOSÉ DE SILES.

Pinceladas
I

Quiero imitar á la abeja
que saca miel de la. flor,
para lo cual, nilla, deja
que yo goce con tu amor.
II

ti Nido Humano
La señora de la casa. bosteza..
Sentada indolentemente en aérea
y muelle mecedora, mueve con ne•
gligente mano el abanico.
Un soplo suave hace estremecer
los ricillos de su frente.
La piel satinada de su rostro, ligeramente sudorosa, recibe con
fruición aquella caricia delicada.
Pero hay momentos en que el
abanico se cierra con estrépito, en
que el cuerpo de la hermosa mujer
se agita entre las flexibles rejillas
de bejuco de la mecedora; y entonces adoptan sus ojos negros, entor·
na.dos, una expresión de fastidio, y
sus labios rosáseos, entreabiertos,
un mohin de aburrimiento.
Y en la can de la deidad se dibu·
ja. una, vez y otra la fea. mueca del
bostezo.
Pasea la vista por la habitación.
Es un aposento donde a.penas ca.be ya un mueble, una silla., un cua•
dro.
En las elegantes rin0oneras, de
dos y tres gradas, los juguetillos y
las chucherías, las figurilta.s de por•
cela.na, blancas, rojas, azules; los
cestitos de oro, rebosando de flores; los cachivaches de cristal, obra

del capricho, transparentes como la.
luz y finos como el aire, forman un
museo microscópico, encanto de la
mirada..
En las paredes, tablas, lienzos y
cobres, reproducen paisajes, gru·
pos, personas, marinas y escenas
diversalil, cantando, con sus gamas
de matices, un hio¡no á la alegría.
Pende del techo brillante a.ralla
de vidrios tornasolados.

L!!. sellora de la casa se viste y
sale á la calle.
Su gallardía. y su elegancia han
arrancado por todas partes excla·
maciones de admiración, requie•
bros almiba.rados,fugaces declara.•
ciones amorosas.
Pero ¡está tan acostumbra.da á
este falaz incienso, á esos pérfidos
ha.lagos!
Ya conoce ella. á qué sabe la

corazón late más de prisa. Un co•
lorcillo de rosa matiza. súbita.roen•
te sus mejillas. Sus vjos se incll·
na.n hacia el suelo más. Dominadas
estas impresiones, á las que siem•
pre ha. respondido inconscientemen•
te su naturaleza, las frases galan•
tes que escucha la producen dis•
gusto. No ignora el egoísmo del
hombre: ha observado que se arrodilla ante la mujer, á quien hace después su víctima. Y ella no
puede soportar tiranía.a.
En su casa es reina y dichosa.
¿Para qué buscar fuera esclavi•
tud y vileza?
La sellora, aun en la calle, bosteza. Su descontento, sin embargo, no llega basta el tedio de la
vida.
Jamás pasó por su preciosa cabeza. la monstruosa idea del sulci•
dio.
Ni siquiera pensaba que la muerte pudiera destruir un día. iiU her•
mosísimu cuerpo.

¿Que pretendo yo engallarte
al repetirte que te amo?
No lo creas, porque entonces
Soy el primer engañado.
III

Con afán be de estudiar
por ver si logro aprender
lo que debo de ignorar
y lo que debo saber.
ANGEL MACÍAS.

Unos leen su destino
en las estrellas del cielo,
y á mí me bastan tus ojos
para saber lo q.ie quiero.

'..

1 .Rodean la habitación asientos

aterciopelados y mullidos, en· que
se ha previsto, con la variedad de
las formas, todas las exigencias de
la comodidad. Sin embargo, la be·
lla. mora.dora. bosteza.
También, hay allí, en un rincón,
instala.da. en una lujosa estantería,
al alcance de la. mano, abundante
colección de libros. •
Son, en su mayor parte, obras de
recreo.
Son páginas que. la. fantasía tra•
zó para solaz de los corazones en•
tusiastas, para. alivio de los pechos
lacerados.
Prosa y verso, novelas y poemas,
hablan de amor, esa pasión única.
de la mujer, y ese paraíso, y aun á
veces infierno, del hombre.
Pero la. duella. de la casa ha leído
ya todos aquellos libros.

..

7.-Trajes de baile, "salida

6.-"Port.ier" bordado y modelos de pintura y tejidos.

,, d teatro y sombrero de invierno.
e

�Domingo 13 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

Convaleciente
¿Sería ilusión? ¿Sería vaporosa
imagen creada por mi febril estado?
No lo sé, pero lo cierto es que no
vivo en mí, sino en su ser, y sólo
siento la felicidad cuando en la belleza de su rostro me recreo. Al
contrario, el hastío y el dolot: apodéranse de mí al no encontrar el
original (si existe) que me infundió
el inmenso amor que corroe mi débil existeilcia, pero procuraré con·
tarte todo lo que me sucedió en
aquel extraordinario caso.
Estaba enfermo. Acostumbrado
á aquella artificial atmósfera de la
alcoba, érame imposible soportar
los aromas de las siel'ras,demasiado fuertes para mí. No podía respirarlos sin sentirme vacilante y con
la cabeza desvanecida.
Mi débil cuerpo sentía mucho
bien cuando llegaban hasta mí los
aires puros de la pródiga naturaleza.
Una mañana en que el sol obsequiaba á las plantas con todo su
esplendor, vi un delicioso. ra~o de
luz que penetró enla estancia, mundándola de una envidiada aureola
de felicidad.
Por la venta.na penetraban la a.le·
gría y los perfumes en que na.tura se ahogaba. Reclina.do sobre
ella, contemplé los árboles yel jar·
dincillo qua a.nte la puert~ de ent~ada. había. Hubiera querido baJa.r
al bosque para dar un paseo por
entre aquellos mares de desbordante salud; pero no tuve más remedio
que dejarlo para más adelante, an·
te el temor de no poder resistirlo.
Bien entra.da la primavera y con
todo mi ser lleno de ese vigor, de
esa energía que ostentan en esta
estación los campos y montanas,
pero con la razón un poco desequilibrada á causa de la fiebre producida por esa misma pujanza. bajé
á pasear por la selva.
El día estaba hermoso. Lucía el
sol en medio de aquel salvaje crecimiento de hojas, como si fuera. una
gasa de oro tendida sobre los ver•
des prados; sus rayos quedaban
pendientes de los 4rboles Y la naturaleza presentábase libremente
sin embozo ni careta alguna, tal
cual era, mostrando sus alegr~as y
asperezas, sus flores y sus espmas.
En el jardincillo crecían los rosales á capricho. Algunos espa.rcía.n sus ramas por el suelo, alfombrándolo de verdemusgo; las rosas
parecían en ellos como bellos dia.·
mantas que lucieran sus irisa.dos
colores ante los rayos del sol.
Otros, ena.mora.doa de las alturas,
dirigían sus trepadoras ramas _ha·
cia arriba.,y con el entrecru11_am1ento de sus tallos formaban vistosos
arcos, salpica.dos de sonrisas a.legres y retozonas.
Entre ellos mismos había rivalidades. Utilizaban.. sus ramajes co·
mo prensoras armas de com.Jate.
Los vencedores eran siempre los
que ascendían; aba.jo quedaban
los anémicos, los faltos de robustez y vida, que sin energía para
continuar luchando, dábanse por
vencidos á los pies de los otros.
Presuroso y aspirando los fuertes perfumes que las rosas desprendían, pasé por debajo ~e los arcos.
Reconocidos á los m1mos que en
otros tiempos Je¡¡ prodigar~, inclinába.nse á mi paso y sus hoJa.s desprendidas alfombraban el suelo
que había de pisar.
Entre aquellas dulces ca.ricias llegué á le selva. Los ar:~oyuelos estremecía.nse de regoc1JO ,Y murmuraban á mis oídos los ruidos de los
ardientes besoc; del sol.
No sé si soña.ba,ó estaba despier·
to ó padecía un ata.que de fiebre; lo
cierto es que aquel delicioso momento no hubiese querido termina·
ra nunca.
Fatiga.do por el cansancio, dejéme caer en el suelo cubierto de musgoCreí distinguir á lo lejos la silue•
ta de encantadora joven que amorosa acercábase hacia mí. Llegó á
donde yo estaba, y dirigiéndome
una de sus más cariñosas sonrisas,
sentóse á mi lado. Pronto su flexi•
ble talle vióse a.caricia.do por fe·
bril mano; sus ca.bellos caían en
desorden sobre sus espaldas; ¡qué
melena tan hermosa! me infundía

EL MUNDO ILUSTRADO

tasiarme en aquel mar de felicidad
que la casua.lidad me depa.1·aba
Al mi1·ar á mi alrededor, me 'hallé completamente solo al abandonarme la. ilusión.
En mi corazón quedó grabada la.
impresión de aquel prodigio de belleza. No la he podido olvidar y
desde entonces base apoderado de
mi al_ma una melancólica nostálgica tristeza, que de seguro vivirá en
mí hasta la muerte.
Todo lo que te he contado, pasó
como un sueño rápido, fugaz, pero
de los qu·e dejan huella de su paso.
Yo creo que la naturaleza. tieneno poca culpa en mi mal, en mi
desgracia..
La voy buscanélo y no la encuentro; al fin de mis desenga.iios resul•
tará que ha sido una ilusión hija
de mi febril estado, en medio deaquellos mares de dicha y felicidad
por las impresiones, en mi imagi,
nación, de sus abigarrados colorines.
J. P. DEL H. MONTEAGUDO,
México, D. F., Septiembre 8.

Ullllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllti
8.-Espaldar de capota-abrigo.

el deseo de comérmela. á besos, pero me resistía ante el temor de deshacer sus bucles, sus rizos, al contacto de mis labios.
Ante mi pueril temor, lanzó una
sonora carcajada. ¡Qué risa más
inocente la suya! parecía. los gor·
jeos y trinos en oue se arrullan los
pajarillos, entre los verdes ramajes de los árboles.

Era su hermosura. una hermosura retozona. que salía por todo su
ser, por lo a.gracia.do de su rostro,
por las finas y delicadas líneas de
sus formas, en donde anidaban el
placer y la alegría, y por nosé qué
que emanaba de toda ella.
Fué tal la atracción y el poder de
su belleza, que no pude menos de
estrecharla. entre mis manos y ex·

..
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

,• ••••••• ••• •••••••••• ••••• •••••
ADenver, laasas City, St. Louis, Chlcago, llew York,
San Francisco y Los Angeles

'IIP'"J:.'l~~~n.

Siempre he hecho y E'igo haciendo muy buena apreciaci6n
de la Emulsión de Scott de aceite de hígado de bacalao, prescribiéndola constantemente á mi
clientela, por el buen resultado
que siempre he obtenido con su
administración, desde hace quince años que ejerzo mi profesi6n
de médico y cirujano.
Las anteriores palabras fueron
escritas y firmadas por el Dr.
Manuel S. Izaguirre.
CURACIÓN DE ALMORRANAS GARANTIZADA.

Bn todu 1a1 formas. Si no u earan no se ¡,ap,
Los droguistas estin autorizados por loa f-br1cu•
tea del cUNGUENTO PAZO• paradevolnr el im•
porte, oi falla. Cara caso• ordinarios eu 6 dlu, J
los mú desesperados en 14. La primera cura tru
la tranquilidad, Quita la come16n instantaneamente. Ea un nuevo descubrimiento y el único que p•
rantiu una curación completa y que devuelve •
importe ai no cura. Si no lo encuentra en lu Droguerlu, pídalo adjuntando estampillas por valor So
cu. oro á la París Medicine Co., St. Louis, Mo.,
U. S. A., fabricantes de las famosas pastilw Lanates de Bromo-Quinina para curar un resfriado.

PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN ~

Tome las putillaa Luantea de ~

aada...,

al botica&amp;rlo le de•ol•er6 n cllDero II ao • &amp;. firma L W. Gron • balla ea

EL TESTAMENTO

Dtl

n.■o.

sr. Jlrzobtspo 'f«li1.

Los bienes fueron valuadOI
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos p6llza11 de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañia de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comodores de
Harvey en la Línea de Santa Ft,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSW0RTH.-Agente General.

••• San F,-anol•oo, #ilm. 8, IIIIIJxloo,

a. F.

·······························•··

Hace pocu~ u1as que se practicó la
apertura del testamento del I l u ~
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. l'MIII&amp;
en la ciudad de Chlca¡o, Illlnoll.
La fortuna del distinguido prelado UcendlO a. cerca de $125,000 oro am•
rlcano ; y segdn el Inventarlo que N 11&amp;
publicado, los bienes que cejO tueroa
como sigue:
Dos pOllzas de "La Mutua,' • Companra de Seguroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, O sean. . $ 50,000 oro,
Dividendos acumulados sobre una de laa pOllzas 9,329 oro.
Otra pOllza de seguro . . • H,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre las f!sposlclones del eellor Az·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
éltal:
A so hermana, senorlta Ka.te FeehU.
que estuvo siempre con él hasta. 1111
muerte $40,000 oro en bonos , $25,000
oro ei{ una de las pOllzas de seguro;
a. la senora Ana A. Feehan, .-luda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del eellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de laa pOllzas, y $5,000 oro 1111
efectivo ; a. la Academia de San Patrl·
clo de Chlcqo, de la que es preceptora
su hermana Madre Maria Catalina,
$10,000 oro' de la dltlma pOIII&amp;; l la
escuela • 'Santa Marta' ' de enaellaDD
practica para varones, ie Feeha11,'ille.
llllnola, que era la tnstltuclOn por la
qne mf.s se Interesaba el aellor Anoblepo, ae entreproo loa St,000 rwtaD·
tea de la 1lltlma ¡:6llaa.

~mingo 20 de Diciembre de 1903

Carta de una Parisiense
Flores y jarrones
La mujer que no ama. las flores, no
es verdadera mujer, y el salón desprovisto de flores parecería sin encanto y sin vida.
Así, pues, ucupémonos de las flores de salón, porque este culto necesita ser sostenido entre nosotras.
&amp;Llenar de flnres la habitación,
colocar en jarrones, en canastillas,
los haces olorosos que ha ido á buscar una por sí misma, por la maña.na, ó que la vendedora de flores ha.
enviado, ó lo que es aún más agradable, que se recogen en su propio
jardín, es una de las ocupaciones
más delicadas á que puede dedicarse una mujer.
Hay todo un arte en disponer las
lores en ramos como para obtener,
del conjunto de bUS matices, de la
combinación de sus perfumes, una.
variedad infinita de sensaciones,
como las que excitan en nosotras la
música y la poesía.
Los japoneses han complica.do este arte de la comoosición de los ramos, hasta .ninuciosidades impracticables para personas tan presurosas de vivir como nosotras.
Hay en el Japón una gran diversidad de tipos y hasta de escuelas,
en este arte de arreglar grupos de
flores.
Todos esos estilos y escuelas tienen, sin embargo, algunos princi•
píos comunes.
Consienten en dar á las composiciones cierta impresión y expresión adaptarse á la naturaleza particular de la vegetación, de las
plantas usadas, conocer la estación
en que conviene emplear tal ó cual
flor, saber lo que convendrá hacer
de lo botones de flor, de las flores
abiertas, de las flores ajadas, etc.
Se debe, ante todo, en una combinación floral, sea cual fuere, prestar gran atención á la dirección que
deberá imprimirse á los tallos y á
las ramas.
Desde el punto de vista técnico,
la superficie del agua de donde se
levantan las flores es como el verdadero suelo en que han crecido.
No es indispensable mantener los
tallos ve1·ticales; pero si están inclinados es preciso que lo sean fuerte y n~tamente: se deben evitar las
curvas y ángulos poco marcados.
Para ser conservadas, las flores,
antes de ser arregladas en los ja·
rrones deben ponerse en un sitio
fresco en agua: de este modo los
ta.llos se empapan de agua y quedan en un buen estado basta el momento en que se reúnen_ en ramo.
Ct\9 ndo transcurre cierto tiempo
entre la recolección y la colocación
en agua- ó bien c~ando se trata_ de
flores que han viaJa.do-es prec1s_o
tener cuidado de cortar la extremidad de los tallos, cerca de un centímetro.
Los vasos conductores del agua,
están compuestos de una substancia muy permeable, cuando el tallo
está en la planta ó en el a.gua, pero
que pierde su porosida? al s~r cortada la flor y quedar c10rto tiempo
sin ser puesta en el agua, P?rq;1e la
· evaporación .1a deseca, prmcipalmente P,Ct ca del corte.

y

1.-Trajes de baile, de gasa y seda.

Una rama cuyo extremo se dese·
ca así, sumergida en _el agu_a, queda tan ajada como si se _de1ara al
aire libre, pues la desecación, y por
consiguiente, la contracción de los
vasos por el corte, son un obstáculo á la aspiración del :i,g:ua.
.
Y si las flores han v1a1ado en m-

vierno, después de haber cortad? el
extremo de sus tallos, es preciso
sumergirlos antes en el agua algo
tibia.
Por eso la lila blanca que vive
en invernáculos en invierno, ómás
bien en los sótanos, si está algo
ajada, vuelve á adquirir su vida y

á erguirse, si se sumerge la. rama.
por la cabeza en un jarrón lleno de

a.gua caliente.

***
Otro consejo: no recoger nunca
las flores en pleno calor se a.jan

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 24, Diciembre 13</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 6 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUS'l'RAIDO
EL MUNDO ILUSTRADO

FRUTAS CONSERVADAS
CIRUELAS
Tómese una cantidad cualquiera
de ciruelas, cogidas antes de su
madurez, córteselas la extremidad
de la cola, píquense basta el hueso por tres ócuatropartes, y luego
pónganse en agua fría.
Aparte, prepárese agua para el
blanqueo de las frutas; con este
objeto, háganse bervfr por espacio
de una hora, en una vasija de cobre
sin estañar, quince ó veinte litros
de agua, medio puriado de sal común y todas las ciruelas que se hayan desechado por muy maduras
ó demasiado pequeñas, las cuales
deben picarse anticipadamente; esta operación reporta la utilidad de
extraer una gran parte de la acidez
de que están provistas algunas frutas, y aderciás tiene la gran propiedad de que, disuelta dicha acidez
en el agua, reverdece á las ciruel11,s.
Así preparada el agua para el
blanqueo, sáquense con la.espumadera. todos los residuos de las fru·
tas que han servido para preparar·
lo, luego caliéntese esta agua casi
hasta la. ebullición, échense las ciruelas puestas anteriormente en
agua fría, con cuidado de que ninguna se superponga sobre otra, y
a.si que se eleven basta la superficie del agua, váyallile sacando con
la. espumadera y pónganse en agua
muy fría ó helada, la cual ha de renovarse varias veces, para que las
frutas se enfríen más pronto.
Estando ya las frutas blanqueadas, reverdecidas y enfriadas del
modo que acaba de decirse, sáquense del agua con cuidado, con auxilio de una espumadera,para ponerlas á degotar en un tamiz; pónganse en vasijas de vidrio, de tierra 6
de madera y cúbranse con aguar·
diente 6 alcohol de 58 grados.
Después de seis semanas de maceración, azucárense á razón de 225
á 250 gramos de azúcar por litro
de aguardiente empleado, 6 según
la cantidad de conserva que se
quiera obtener.
OBSERVACIÓN. Aunque el modo
de preparación que acabamos de
describir, es el generalmente em·
pleado por los licoristas al por me·
nor que desean ofrecer al público
ciruelas bien preparadas-; hay otro
que es wás convemente, aunque más
ca.ro.
Consiste en pasar las ciruelas
una 6 varias veces por el azúcar, á
fin de que éste, impregnándose en
ellas, las haga. más delicadas y más
finas.
Para disponer las ciruelas en
azúcar, deposítense con mucho cuidado en el lebrillo, así que estén
blanqueadas ó reverdecidas como
se ha dicho antel'iormente. Echese
encima. un jarabe de azúcar birvien·
do de modo que marque 12 grados
en el pesa.jarabes, y cúbrase; al
cabo de veinte y cuatro horas, decántese el mismo jarabe en una vasija colocada al fuego, hágasele
coser basta 16 grados y échese de
nuevo sobre frutas ,Y por fin, pasadas veinte y cuatro horas, vuélvase
á. recocer por última vez el jarabe
aun de 4 grados, es decir,que llegue
á los 20, y échese sobre las frutas.
Después de frío, pónganse las ci•
ruelab en tarros, c ú b r a n s e con
aguardiente de 55 á. 58 grados, conteniendo 200 gramos de azúcar por
litro, y tápense herméticamente.
ALBARICOQUES
Escójanse albaricoques, de un color amarillo claro, bien sanos y co•
gidos un poco antes de la completa
madurez; enjúguense 6 cepíllense
para sacarles el polvo y la pelusi·
Ua, píquense hasta el hueso por
varias partes y blanquéense echandolos en agua tibia, al fondo de la
cual se precipitarán en seguida, para sobrenadar luego; sáquense uno
á uno por medio de la espumadera
y sumérjanse en agua mezclada con
alumbre 6 alcali:.lada, esto según
el color t,_ue se desee obtener, á sa·
ber: agua muy fría conteniendo 10
gramos de alumbre por cada 20 liwos de agua, si se desea que los
albaricoques conserven el color
blanco que les comunica el agua
caliente; y en una primera agua,
igualmente muy fría, conteniendo 5
gramos de bicarbonato de potasa.
por ca.da. 20 litros, si se quiere co-

cada litro que del mismo se baya
empleado para cubrir la fruta .
Mas c:u,ando los albaricoques estén destmados al consumo doméstico 6 s~a para obte1;erlos de primera !lahda.d, es preciso pasarlos por
azucar; para; esto hágase lo mismo
que hemos dicho para las ciruelas
es decir, que se han de pasar tre~
veces por el mismo jarabe, alcanzando 12 grados de ebullición Ja
primera vez, 16 grados la segunda
y 20 la tercera; déjese un intervalo
de 24 horas de una á otra opera•
ción. Una. vez azucarados los albaricoques de este modo, pónganse á
~acerar _en aguardiente, por espacio de seis semanas, y entonces so•
lamente se azucararán como se ha
dicho ya para li,,s ciruelas. Haciendo la operación de este mod0 el jugo adquiere mayor pPrfume,' y la
carne más color y fortaleza.
MELOCOTONES
Escójanse !os melocotones de la
clase que más gusten, enjúguense
ligeramente para quitarles el polvo, agujeréense por una parte solamente, basta el hueso, y continúense las operaciones subsiguientes, conforme acabamos de indicar
para los albaricoques.
MEMBRILLO

Despójense los membrillos de su
piel, córtense en cuatro trozos para quitarles el·corazón, pónganse
en agua con vinagre 6 alumbre
del modo que dejamos dicho par~
las peras; pásense en seguida tres
veces 6 más por azúcar,como se ha
dicho para las ciruelas, y termínese
la operación del mismo modo.

8.-Sombr,ero de la estacián.

municar á los albaricoques un hermoso color amarillo. Colóquense
después de haberse enfriado, con el
objeto de fijar su coloracióu, en una
segunda agua, que contenga 10
gramos de alumbre por cada 20 li·
tros.
Después de haber verificado,esto
por uno ú otro procedimiento, y ya
se destine la fruta para la venta, ó

ya. se conserve para. prepararse de
un modo más azucarado, póngase
á degota.r en un tamiz, colóq u11se en
una vasija cualquiera., cúbrase con
alcohol de 55 á 58 grados, y al ca•
bo de seis semanas de maceración,
ariádanse de 150 á 200 gramos de
azúcar y dos gotas de esencia de
noyó, disuelto en muy poca cantidad de alcohol y en proporción, á

1••·······························
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, lansas Cíty, St. Loais, Cbicago, llew York,
San Francisco J Los Angeles
_ _ ........,,,........,.,4...
. -)

Tacubaya, D. F., Septiembre 9.
Me es altamer..te satisfactorioescribe el Dr. Alberto Cerrnntes-manifestar que considero laEmulsi6n de Scott como el mejor reconstituyente que se puede emplear en todos los casos en que la
nutrici6n languidece por cualquer
motivo, haciendo incompleta la
asimilaci6n. Por este motivo nunca vacilo en prescribirla en estas
circunstancias, obteniendo siempre el exito más lisongero que
puede esperarse.
PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN OO.
Tomo las pastillas Luan1ea do Bromo-QulDla.

&amp;l botiCl&amp;rio le dovolver6 an dinero al ao M c113
&amp;. lirma B. W, Gron ae halla en cada~

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a. #.

···························•-•·······•-

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzot,lspo i«baa.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Ilace pocu. uias que se practlcO la
apertura del testamento del Jlostrl1lmo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feebu
en la ciudad de Chlcago, llllnol■ .
La fortuna del distinguido prelado ascendlO ll cerca de $125,000 oro americano; y segtln el Inventarlo que se ha
publlcado, los bienes que ceJO toeroa
como sigue:
Dos pOllzas de "La Mutua,' • Compal!!a de Seguros sobre la. Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, o aean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre la.a d'lsposlclones del sel!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
l!Btas:
A so hermana, sel!orlta Ka.te Feeban,
que estuvo siempre con él basta so
muerte, $40,000 oro en bonos y ,2:1,000
oro en una de las pólizas de seguro:
11 la. seftora Ana A. Feehan, viuda del
seilor doct or Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las póllzas, y $5,000 oro en
efectivo; &amp;. la Academia de San Patricio de Chlcago, de la. que es preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la t\ltlma. póliza; &amp; la
escuela ''Santa. Marla' • de ense!iansa
p~ctlca. para varones, de Feehanvllle,
Illlnols, que era la Institución por la
que má.e se Interesaba el se!ior Arsoblspo, se en trep.ron 109 ,4,000 re,t&amp;ll·
tee de I&amp; 1lltlma r;6llu.

Domingo 13 de Diciembre de 1903

Carta de una Parisiense
El té de las chito en casa de una señora
de posición sendlla.
Los sombreros.-E1:pe1nado.

Se usa tanto servir un té en el día
seíiala.do para recepción, que todas
las seíioras, basta las que no disfrutan de gran renta y que se ven
obligadas á cuidar mucho el gasto,
consiaeran imprescindible ofrecer
algunos refrescos á sus visitas.
Falta saber cómo arreglarse para
que este ligero lujo no sea ni dema.siado costoso ni molesto en exceso.
He aquí á este respecto algunos
consejos que mi experiencia me permite daros:
Admitamos que no tengáis sino
una. doméstica. para todo servicio.
Es preciso entonces arreglar lascosas de antemano.
La víspera. del día enquerecibáis,
se desocupará el salón; la víspera
también, cuidaréis de tener un plato bastante fuerte, que os permita.
reservar los restos para el almuerzo. Rodeando este fiambre de huevos y legumbres calientes, el mari•
do no puede quejarse, y dais así á
vuestra sirvienta mayor tiempo para preparar past.eles en ca.so necesario.
Tan pronto como ha. servido el
almuerzo y ella misma ha almorzado, la sirvienta lava la poca vajilla
del almuerzo, mientras la señora en
persona ayuda al trabajo poniendo
el comedor en orden; se viste la sir·
vienta para estar dispuesta de ante·
mano con el fin de abrir la puerta,
aun antes de que la seilora. baya.
concluído de arreglarse.
Podéis, pues, excusaros por hacer
esperar algunos instantes á. la pri·
mera visita que llegue; pero la ca.sa
debe estar prepara.da é irreprochable lo mismo que la sirvienta. Es,
pu~s, prudente estar bajo las armas
desde temprano.
El traje de la sirvienta tie_ne su
importancia. Sienta muy brnn á
una joven esbelta el delantal blan•
co con pechera y hombrera.; pero
para una mujer grues~ y de cierta.
edad conviene el sencillo delantal
de p~rcal fino, muy blanco, re&lt;?ientemente planchado, con volad1tos,
sin guipur ni festón.
La falda negra será lo mejor, con
la blusa en armonía, y algo blanco
y muy limpio en el Cl~ello.; na~a de
joyas falsas extraord10ar1as m cor·
bata de color.
Ese día como apenas debe salir
de la anU:sala, no ?ebéis darle mu•
cho traba.jo de coc.ma. ~o encarguéis pa.ra. la comida. smo platos
hechos á última hora y, sobre todo,
que no desoidan mal olor en la ha.•
bitaci6n.
El puchero, por ejemplo, es una
de las cosas que huelen pe?r· El
pollo asado se escogería me¡or.
Avisad de antemano á la sirvien·
ta que encienda las lámpa1·as cuan·
do llegue la. noche.
Cerna del marco de la puerta que
da al comedor, si quei:éis, com~ pa·
ra poder moveros fácilmente s1 no
tenéis á na.die para ayudaros, colocáis la. mesa de té; á menos que
os sea más cómodo organizar el té
sobre la misma mesa ctel comedor,
á. cuyo alrededor se agruparán las
a.migas.
.
¿Qué debe ofrecerse en cuest16 n

1.-Trajes de paseo, última moda.

de golosinas que no sea ó costoso
6 mísero? Cosas muy sencillas, pero muy frescas y en gran cantidad.
Un «pluncake&gt;, por e¡tmplo, he•
cho la víspera, galletitas, pa.s~litos secos, que se conservan var10s
días.
Con una. gran torta cortada e.n
rebanadas, un plato de esas masitas secas, podéis disponer también
«tartines&gt; de pan de centeno, con
manteca, que prepararéis de antemano; les gustan á muchas pers~nas, son poco costosos y podéis

servirlos en abundancia., porque, si
quedan, servirán para el almuerzo
ctel día siguiente, sea por la mañana., con el chocolate, sea. á medio
día. con jamón ahumado.
No se necesita que el té sea de 6
francos libra, si lo hacéis con cuidado y, sobre todo, si os cuidáis de
darlo muy caliente, y para que esté
así mucho tiempo, es indispensable
tener siempre agua verdaderamente
hirviendo al alcance y aseguraros
de ella en persona, porque, á. menos
de ser chino, el sirviente más refi-

nado no entiende na.da; no se bebe
té realmente caliente sino en las ca·
sas donde la seíiora lo vigila ella
misma.
Si no empleáis la tetera de que
usáis diariamente, tened cuidado de
que no quede té viejo ni se note nin·
gún 0!01· de humedad. La mayoría.
de las teteras vistosas que adornan
las mesas de té, tienen desi;racia•
da.mente ese gusto. Podéis agregar
en la mesa toda clase de golosinas
imprevistas si llega la ocasión:
dulce de ca;a, mandarinas, dátiles,

�EL MUNDO

Domingo 13 de Diciembre de 1903

n:,usrrruoo
EL MUNDO ILUSTRADO

higos recibidos de los países donde
maduran.
Hay a.hora afición á. to~ar nna
porción de cosas que unp1den comer; por eso la última golosina en
moda, y que se encuentra en todas
las mesas de té, son almendras tostadas, que se toman durante la conversación.
.
Todo esto es pretexto para serv1lletitas, platitos y todas esas monadas fútiles y encantadoras que
ca.usan placer á las selioritas .... Y
á las selioras de edad.
No olvidéis prepara.ros un lindo
dosy&gt;, es decir, una boliita. acolchada con que se cubre la tetera para mantener caliente el té.
De este modo el té no necesita.ser
raca.lentado con la adición de a.gua.
hirviendo, cuando se echa. en la.
taza.
La provisión de flores para. adornar el salón, es también bastante
difícil, poL·que, en invierno sobre
todo, son raras y costosas.
Pero no ha.y necesidad de esparcirlas en pl•ofusión, y además, se
pueden también dejar las más caras.
Entre nosotros, las violetas son
bastante baratas: con uno ó dos
ramos de esas flores olorosas que
se suelten, dos ó tres claveles y u_na
rosa, tenéis con qué llenar un J&amp;rroncito, sobre la mesa, y esta sencilla. nota de flores frescas es suficiente.
El tocado de la señora que recibe
puede ser tan sencillo como se quiera con tal que no sea el que le sirve1para hacer visitas.
Adorna.os lo mejor posible, pero
siempre sencillamente. Si tenéis u_na
posición sencilla, ¿á qué arroJar
pólvora á los ojos?
Todas vuestras amigas saben á
qué a.tenerse más ó menos respecto
á vuestra fortuna, y no engañaréis
á nadie poniéndoos un traje dema•
sía.do elegante.
Vestid traje claro si queréis, pero
que esté en armonía con lo que os

El género flojo y flexible es siempre el más admitido para el peina.do. A pesar del perjuicio efectivo
que causa la ondulación á los cabellos, todas las señoras quieren
usarlo.
Las peinetas de todas clases,
adornadas con perlas, brillantes,
sirven para detener los &lt;baodeaux. &gt;
Para estar bien de moda, conviene
no aparentar estar peinada.
Se recogen los cabellos por detrás; se los levanta y están sujetos
sencillamente por las peinetas: eso
es todo.
Pues bien: á pesar de esa sencillez, que parece desprvvista de todo artificio, se ha llegado á hacer
postizos tao perfectos, que las señoras que tienen pocos cabellos parecen tener muchos.
No hay que mirar al precio, porque los cabellos deben ser finos y
flexibles como cabellos «\·ivos,&gt; y
esto cuesta bastante caro.

sentidas plegarias ..... •
¡orad por los muertos! ....
parece que clama.o,
trayendo á la mente
ledas remembranzas
í
de los seres amados que iroP a.
venciera la parca.

IV
Como arista leve
que el turbión arrastra,
locas ilusiones,
dulces esperanzas
quedaron deshechas.
Doblan las campanas,
y á impulsos van rápidas
del cruel desengaño,
mostrándose amarga
d
la verdad de la vida.. las bon as
miserias humanas!
V

¿Qué fué de l&amp; hermosa
que dichas soñaba,.
cuando, entre los giros
de la bris.a plácida,
hasta el casto lecho
las notas llegaban
de tiernas canciones,
de músicas gratas
.
que en concierto armoo10so
y sublime
?
de amores le hablaban.

BARONESA LIVET.

o
,,..-

Noche de Animas.

_.;.N•

I
Allá .... por oriente
ligeras avanzan,
gigantes, las sombras
de noche callada;
de noche que trae
recuerdos al alma
de seres que fueron,
de dichas pasadas,
evocadas al son misterioso
de tristes campanas.

~~~-~

II

Sin luz en los cielos,
ni a.roma en las auras,

rodea, sin I demasiad as fruslerías.
exageradas en una posición en que
antes de ser elegante, de-béis ser
práctica. Por lo demás, lo uno no
excluye lo otro.
Sin ruborizaros, podéis confesar
que no tenéis sino una. sola sirvienta, declarar que habéis heC?,O los
dulces con vuestras manos, s1, conservando la. desenvoltura usual, se
aceptan franca.mente esas naturales
consecuencias de una posición de
fortuna de que no ha.y por qué ex-.
cusarse.
Y aun cuando vengan millonarias á vuestra casa, en esas circunstancias, veréis que ni ellas ni vosotras conoceréis diferencia, siendo
vuestra educacióo la. misma. que la
suya, si con sencillez y amabilidad
les dais á comprender vuestro género de vida tal como es, sin excusas de que ellas estarían cohibidas, sin supercherías mezquinas...
y completamente inútiles.

***

2.-Trajes, abrigos y capotas de irtvie rno.

Domingo 13 de Diciembre de 1903

¿Queréis un resumen de algo muy
importante en materia de sombreros para la próxima primavera?
Os daré ideas que podréis ensa.•
yar en fieltro 6 en terciopelo. Pero
la forma, en todo caso, puede quedar la misma.
A primera vista, los sombreros
no difieren muebo de los del año
pasado. Pero si después de guardado en la caja un sombrero de la
primavera última, os proponéis
usarlo tal como está y sin más sobre la cabeza, preparaos á un desengaño, porque habrá pasado de
moda.
Y por muy poca cosa: Un detalle
de forma, de guarnición, que el año
pasado indicaba solamente una tendencia naciente, se ha afirmado después amplificándose.
. O bien, es al contrario: el éxito
lo ha vulgariza.do y hecho insoportable.
El mismo peinado, los c¡¡.bellos,
son los que insensiblemente han

sufrido alguna transformación: el
rodete algo más bajo ó más alto,
¿qué seyo?
Así, pues, por muy adornado que
esté el sombrero y se haya usado
poco, es indispensable ponerlo en
la corriente del día, y esto podéis
hacerlo vosotras mismas.
□ Pero no sé si en vuestro país hay
la manía, como en el nuestro, de
hacerse sombreros por sí mismas.
Nunca se ha visto tantas señoras hacerse sus sombreros. Hasta
se han organizado lecciones de he•
churas de sombreros,que dan lugar
á reuniones encanta.doras de señoras jóvenes y sei'ioritas que aprenden de una modista á confeccionar
esas capotas y ca.pelioa.s que se
compran tan ca.ras en las casas de
fama.
Os decía, pues, que los s9mbreros
de este ai\o no tienen nada de
nuevo, según parece: la forma
ó más bien la silueta de las for·
mas parece casi la.misma, cor., algo
plano que no tenían las antiguas.
Las capelina.s son muy elegantes
con su ala muy ancha,que avanza,
a.poyándose detrás sobre el rodete.
Su guarnición está hecha con un
sencillo arrolla.do de esa gasa bor•
dada y, sobre todo, de guirnaldas
de rosas puestas con regularidad
unas al lado de otras, ampliamente
abiertas y tan planas que sus pétalos no parecen formar relieves.
He aquí un primoroso sombrero:
La capelina. toda de crin negra fi.
na.mente trenzada; una guirnalda
formada de ramitos de botones de
rosas musgosas, se mezcla alrede•
dor del abullonado de raso azul
turquí. Nada más juvenil y fresco
que ese sombrero.
Para. los sombreros corrientes,
grandes tocas planas adornadas
sencillamente con «choux de cintas
y plumas costosas, ó lo que se ha
puesto en moda por Réjame, con
una paloma blanca recosta.da en el
borde del sombrero.
La forma más nueva es el som-

VI

sin flores el valle,
brumosa la playa ..... .
cubierta de nieve
la agreste montaña .. . .. .
¡Con cuánto misterio,
qué lóbrega avanza,

de los muertos la noche fatídica.
la noche de lágrima.si ....
III
En tétrlcos sones
pidiendo al creyente

brerito género tricornio, pero sin
tener más que dos cuernos de tamaño irregular.
Estos sombreros se harán el
próximo año de fieltro y de tercio•
pelo trenzado.
Las plumas rizadas, las «aigrettes&gt; guarnecen siempre los sombreros de vestir.
Los pensamientos de terciopelo,
los miosotis, las rosas té, son las
floL·es de moda. Es muy nuevo tambié·n prender en el corpiño ó en la
chaqueta un ramo de flores seme·
jantes á las que se llevan en el sombrero.

*

Una nueva mod: de peinado parece ser universal mente adoptada:
es un doble cilindro de cabellos
bastante estrecho, que se pone muy
adelante de la frente, á la que forma marco por completo, dejando
escapar una coL·ta franja de cabellos ligeros, que cae recta, basta
las cejas.
Es un lindo marco del rostro,
que toma una expresión de juven·
tud muy graciosa.
Los cabellos por detrás se reúnen
en un rodete bajo, formando un
abultado «touffe&gt; muy musgoso.
Sobre todo, con cabellos rubios
y ligeros, esta disposición es encantadora y sienta admirablemen·
te bien con la forma toca de los
sombreros.
,

,//~)

'

/
.. 3.-Cole&lt;:ción de trajes de baile y reunión y sombreros de invierno.

¿Qué fué del gallardo
doncel que entonaba
al pie de la reja
bellísimas cántigas,
cuando en los balcones
del Oriente, el alba
radiante y espléodida
su faz asomaba,
í
y en el valle extendía el roe 0
su chal de escarlata?

�•
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Diciembre de 1903

•

EL MUNDO ILUSTR.ADO

Domingo 13 de Diciembre de 1903

A una Niña
Quisiera, bella niña,
Que en tu alma pura
No entraran los pesares
Con su amargura.
Que fuera tu camino
Senda de flores,
Y que arrullen tu sueños
Los ruiseíiores.
Quisiera que tu vida
Feliz corriera.
Como manso arroyuelo
Por la pradera.
Que ni una nube vele
tus lindos ojos,
Ni una queja exhalen
Tus labios rojos.
Si fuera un Dios potente,
Yo re daría,
No sólo lo que digo,
Más todavía;
Porque habría de darte
Todo el poder
Que el Dios más poderoso
Pueda tener.
Mas como nada tengo,
Sólo te envío
Estos pobres cantares
-¡Lo único míoly en ellos te aconsejo
Se1· siempre pura,
Que en ello se substeota
Toda ventura.

{~

&gt;.

.;,.t-&gt;.·:";·..

-~ir~

V. MENÉNDEZ

o

La Niña Muerta

VII
De nuestros mayores,
¿qué fué .... ¿Dónde se hallan
el padre amoroso,
la madre adorada? ..... .
¿Qué fué de los seres
queridos que faltan
de nuestros bogares'? ....
Su ausencia llorada
durará eternamente .... lo dicen
las tristes campanas! ... .

MIS HIJAS
¿Que cómo son? Para mí,
que estoy mirándome en ellas,
son hermosas como estrellas,
valen más que un Potosí;
porque ellas son mi embeleso;
porque sabeo co~ exceso
mi acendrado amor pagar
cuando me dan á gustar
toda la gloria de un beso.

I
¡Qué preciosa está la niña
en su cunita durmiendo!
¡con sus bracítos desnudos
parece un ángel del cielo!
En sus labios inocentes,
que dibujan placenteros
una sonrisa divina,
imprime su madre uo beso,
beso que es todo un poema
de ternura y sentimiento,
beso que del amor puro
es un sublime compendio .... !
¡Bendito sea mil veces
-exclama la. madre-el cielo
que me ha dejado mis hijos
para tener un consuelo
que mitigue mis tristezas
de que está lleno mi pecho!
¡Oh! ¡Si te viera tu padre,
aogel mío, así durmiendo,
solamente por besarte
descendería del cielo ...... !

las flores que van mezcladas
con lágrimas y C()n besos
de una madre cariñosa,
toda amor y sentimiento.... .
Ya no sonríe la.niña,
está allá .... en el cementerio,
bajo una tumba cubierta
de nardos y pensamientos
que expresan cuán hermosa. era
y el indeleble recuerdo
que ha deja.do por el mundo
su paso breve y risueño ...
Ya no sonríe la oiíia;
pero mira desde el cielo
á su madre que llorando
está desde que elJa ha muerto,
y desde allí cariñosa
la envía Un amante beso
lleno de dulce ternura
¡para que lo imprima luego
en la carita de rosa
de su hermanito pequeño!

. II

VIII

1'

'· '
.

.,

·e
~ ·

~

'.
.~

...
~

\

SANTIAGO A. NARRO.

Ya no sonríe la niña,
¡la pobrecita se ha mu_erto!
La han colocado en la caja
y de flores la han cub1erto,
que par,a su cara hermosa
son ~l adorno más bello

¡Volvió el polvo al polvo!. ..
¡La nada á la nada!. .....
A ser esto vienen
la torpe arrogancia,
la gloria mentida,
lá. soberbia humanas,
al fid encontrando,
de nuestra jornada,
la justicia de un Dios inmutable
que á todos alcanza! ....
J. H. y HERNÁNDEZ.

De la inocencia al calor
duermen en paz todavía
y ntesoran más poesía
que el pá.jar·o y que la flor.
Almas llenas de candor
por quienes yo,me desvelo,
pára ellas ferviente anhelo
todo cuan~o bien se encierra,
no solamente eo la tieri-a,
sino también en el cielo.
Sus penas me hacen sufrir,
su alegría es mi placer,
y corno las vi nacer,
no quiero verlas morir.
Pensar que pueda ocurrir,
me causa intensa aflicción.
¡Hijas de mi corazón,
cuyas gracias me cautivan!. ...
¡Que siempre, Seíior, me vivan,
porque mi vida ellas son!
T. TOLOSA H'ERNÁNDEZ.

~

-·: .-:;.~ ~ -7~~ ~~:?~

... ~;:e:-~ ~-;: ,. -":~4.-Elcgantcs ab•igos de la eEti:cion y trajecitos infantiles.
5.-Trajes de

•,nv·,erno, abrigos para damas y niñas y pelerina de medio vuelo

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 24, Diciembre 13</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>R los enfermos del

~L MUNDO ILUSTRADO

ESTOMAGO
E

:CNTESTJ:NOS

¿ Sufre Vd. del estómago, no tiene apetito, digiere
con dificultad, tieue Vd. gastritis, dispepsia, gastralgia., disenteria., úlcera. del estómago, dilatación del
estómago, neurastenia gástrica, anemia. ~n dispepsia,
una enfermedad de los intestinos?
¿ Por la mafiana, al levantarse, tiene la lengua. súcia,
111&amp;1 olor de a.liento, está bilioso, tiene aguas de boca?
¿ Después de las comida.a, tiene Vd. eructo, agrios,
g'd.808, pirosis, vahídos, pesadez de cabeza., ruidos en
los oídos, sofocaci6n, opresión, palpitaciones al cora.zón P
•

istreñimiento, diarreas ?
Se altera. Vd con fa.cuidad. e@tá febril. se irrita
por la menor cosa, está triste, abatido, evita el tra'social, teniendo por la noche eusuefios. sueño agita.do
respiración difícil ?
i Desea. evitar el ma.reo del mar a.l tener que es
barca.rse?
¿ Ningím remedio, uingím régimen ha podido cunu
Vd.
No se desespere, tome pronto

Gerente: LUI!; Rtl'l!; !;PINDOL4

• rector: LIC. RAl'AlL Rn'l!; !;PINDOLA.

&lt;I Tiene Vd. dolores al v1eotre. á la espalda., vómitos

S.bscrlpci&lt;I• measaal fo,jaea $1.5'
ldem.
ldtm. ta la capital SI, H

mtxico, Didtmbrt u dt 1903.

Jlfto X-tomo 11-núm.14

La Fosfatina Fa.11ba

el...,

el a.J.imento máe ~
ble 1
recomenda.do para loe nifioa JJeecle la
eda,d de aels A. alete meeea aobre todt
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La cercmonla.- ~I Sr. Gral. Díaz Y el Sr. Ministro de la Guerra. en la terraza del Gologlo.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Diciembre de 1908

La Música del Cosmos
Y~ ere? firmemente que la más grande, la
D?ás mspira&lt;la y la más bella composición musical, !1º ha sido fijada aún sobre el pentagrama, m lo será en tanto no surja á la vida, para perpetuar esa excelsa obra en no escuchadas m~l?&lt;lí~s, un gen~o que reúna por supremo pnv1leg10 conce&lt;l1do á un alma superior
al nivel común &lt;le los humanos un corazón
de incomparable grandeza y u~ sentimiento
artístico i_nfinito. No e1:1cuchada, presentida
por orgamsmos de una gran delicadeza existe una música ignota y extraña, tal vez' aquella de la cual decía Becquer
•QUC nnuncla

en la noche clel alma una aurom.•

Palpita y vibra en el concierto universal de
lo creado, unas veces en el retumbo del trueno y en el rugido del huracán que sacude el
océano; otras veces con el susurro de la brisa
en el rumor apacible de la mar serena en el
gemir de los sauces 6 en el llanto de uda mujer. Desde el e¡,truendo de un campo de combate y el fragor de una tormenta hasta el débil vagido de un nifio 6 el leve r~mor de unos
labios que se besan trÍ&gt;mulos de emoci6n hay
un sinfin &lt;le escalai\ un muhdo de ~otas
errantes que v~gan. co~,º inq!lietas mariposas
en torno de la 111sp1rac10n del artista rebeldes
á la cadena de tonos y &lt;le ritmos q~e pretende esclavizarlas.
Los átomos e~ el espacio, los soles en el firmame_nto, la luz, el calor, el aire, la tierra
que pisamos, los gérmenes que son estímulo
secreto de las frente:. de la vida tienen su música. especial, su harmonía propia, desconocida para_ Jag almas groseras, pero perceptible 6
present1ble, aunque indefinida para.el espíritu
que logra, aun cuando s61o sea por instantes,
sorprender los secretos de la existencia universal y mojr,r la punta &lt;le sus alas inmortales en ese mar obscuro de lo desconocido á
que nos arrastra en vuelo temerario pero altivo, un impulso secreto que no ~s de e1:te
mundo.
El lenguaje y la mfü,ica de lo inanimado
llegan frecuentemente á nuestros oídos tal
v~z tan sólo á nuestra alma, en singular' concierto.
Sa~terio :le infinitas harmonías, Riempre es
el mismo; pero nunca es igual. En la soledad
y en las sombras, no habla ni hablará nunca
á nuestra. alma la música de los árboles de
~n cementerio como la de un bosque; el oleaJe del mar al anochecer canta distinto que á
la aurora. . Profundizando aún más, si no en
el alma umversal, en nuestra propia alma, no
men_os gran~e que _el cosmos, percibimos el
matiz espec11;ll de ciertos rumores que debieran confundme. El golpe del martillo que
clava un ataúd, tiene un eco diferente de todos los golpes de martillo. Yo he visto levantar un patíbulo, y aquellos martillazos en el
silen~~o de la noche n? los confundiré jamás
con nmg(m otro martillazo. Pudiera añadir
que la carreta conductora de aquellos siniestros maderos, no rodaba como las demás carretas.
La lluvia menudita que cae en un día nublado, esa lluvia pertinaz que no tiene descanso, produce sobre las hojas y las techumbres un ruido diferente á la lluvia de una nube pasa.jera. Esta es a.legre, aquélla triste. Las
plantas la reciben ú una y otra con diferente
semblante. Del mismo modo parecen entenderlo las aves, que se burlan con sus trinos de
un chubasco y enmudecen y se esconden en
preHencia ele un nublado. La música universal no est6., por de contado, al alcance de todos. Hay muchos que en el nombre «ruido»
encierran lo mismo el quejumbroso batir&lt;le la
resaca en los arrecifes que el trepidar de un
tren lejano en marcha ó el tableteo del trueno.
Y no obstante, para el artista ¡cuán distihtas
son esas notas! Confundidas todas las que
lanza la creaci6n en una masa heterogénea el
alma educada sabe distinguirlas y clasificarl~s
como el músico percibe por separado el tim~
bre de cada instrumento en una. banda 6 en
U?ª orque'!ta.

EL MUNDO ILUSTRADO

harmonía.s nos cubre y nos rodea· de tod08
ámbitos de la creaci6n se alza '

• Había un loco que acostumbraba. sentarse
al lado de una. fuente, con la. cual sostenía.
larga ~ a.J?,imada plática Bilenciosa., de gestos
y sonnsas. Ha.blábale, según él, al caer el
agua, de mil cosas interosnntPs y dulces que
entretenían su atenci6n y consolaban aquel
espíritu azotado por la demencia. Algunas veces se me ocurre pensar que tal vez aquel infeliz se equivocara menos de lo que creían los
cuerdos que lo rodeaba.ti. Una. ola inmensa de

un himno gigante¡- extraflo.

¡Dich?so ~quel para quien sea percepti
esa mú_s1ca 1~nota_ y mngnifica que el 80
roo artista difund16 como señal de su
en la pluralidad de los mundos!
ALYARO m: LA Iou:.•IJA.

r··············.......••••

1
1

Domingo 13 ,de Diciembre de 1903

Camilo Blondel; Ministro de Es pafia, )farqués de Pra.t; Subsecretario de Hela.ciones,
Don José Algara, y General Don Agustín Pradillo. El ataúd fué conducido en hombros
desde la ca.pilla ardiente hasta la carroza por
loe señores Don Julio M. Limantour, Don
Joaquín D. Cnsasús, Don Nicolái! y Don Alonso Mariscal, Don Luis Velnsco Rus, Don l'a.scua.l Luna Parra Y Don Federico Mariscal.
Detrás de la cai-roza. y después de los numerosísimos acompaiíantes, iban cinco landós
de la Presidencia, enlutados. Al llegnr al costado oriente del Z6calo, la comitiva ocupó los
trenes eiipeciales dispuestos de antemano, instalándose en el primero los stilores General
Día.z y Licenciado Don Ignacio Mariscal, que
presidían el duelo, y los seilores Secretarios
de Estado y algunos miembros del Cuerpo Diplomático; en los demás tomaron nsie1,to los
Secretarios de Legaci6n y los agregados III i Iitaree, In familia Mariscal y otros concurren-

tes.

El cortejo snli6 por las calles del Refugio,
para dar vuelta por la de Dolores y seguir ¡,or
la Avenida Juárez y Bucareli, hasta el l',rnte6n Francés.
Efectuado el sepelio, que el seflor Licenciado Mariscal presenci6 profundamente comnovido, se colocaron eobre la fosa recién cenada
las coronas que el día anterior habían bitlo
depositadas ante los restos de la. distinguida

ii

!..OS FUXERALES VE LA SRA. VE MARISCAL.-CONDUCCIÓN DE LA CAJA MORTUORIA Á LA CARROZA.

dama.

***
La. !lefiora Smith de )lariscal naci6 el año
de 184:{ en los Estados Unidos, era hija del
señor James Smith Y de la seiiora Eulin 8aYmaker, originarios de Annápolb ()Iaryland],
y se uni6 en matrimonio en lSlií 111 señor 1\11nistro de Relacioneii. La boda se efectu6 en
Wáshington, siendo el seflor Mariscal Primer
Secretario de la Legación de México en In vecina República. Fué madrina de los recién
casados la e!'lposa de Don Matíns Romero, en-tonces )linistro Plenipotenciario, y damas de
honor dos de las sefloritas hijas de Don Benito Juárez. Al casar1:1e la Reilora de )fariscal,
adoptó la religi[,n católica.

:i

***
EL MtxDO Ix.usTRADO envía al seflor ~fariscal, por la dolorosísima pérdida que acaba de
sufrir, i,u más sentido pésame.

i

Sra. Laura Smitb, de Mariseal.

...

lt el s del corrlenr,

4

Fot, Mora.

o••••••••••••••••....••••..·~~~
l'ltGROLOGIA

La Señora Doña Laura Smit~ de ~lariscal
La cr6nica de la semana registra una nota
dolorosa: la muerte de la sefiora Dofia Laura.
Smith de Mariscal, ocurrida en la madrugada
del martes último.
. Fut:ro~ tantas las simpatías que aquella est1mabiHs1m~ dama supo captarse en los altos
ci_rc~los ~ociales, y tantas las virtudes que la
distinguieron co_mo esposa y como madre, que
a~ m~erte constituye una doble pérdida.: pérdida ur~para?le para el hogar, ahora desolado,
que enr1qu~c16 con el tesoro de su carifio y de
su bondad rnagotables, y pérdida muy grande para la. buena. sociedad mexicana que veía
en ella á una de sus mejores galas. '
La pena que embarga el corazón de sus deudos y aflige á sus amigos es pues tan Jºtista
·' '
'
com_o merec1ºdas son las umumerables
demos-'
t~acic,nes de con~olencia que el sefior Licenc!ado_ Don Ignacio Mariscal, esposo de la. distmg1_11da dama, y su familia, han recibido en
ocasión de tan triste suceso.

***
La cava mo_rtuoria, sita en la cerrada de la
Moneda,_ s_e v16 desde las primeras horas del
martes v1s1~da por multitud de personas de
reprt:sentac16n. El sefior Presidente de In República, estuvo ese día por la mafia.na.

'

en )a residencia del señor Ministro de
lacione11, á quien acompañ6 algunos mo
tos, presentándose después, con el o
de dar su_ pésame á la familia, la sefiora
fi~- Agustrna Castelló de Romero Rubio y
h1Jas las selioras Carmen Romero Rubio
~iaz y Sofía_ ;8omero Rubio de Elízaga.
vieron tambrnn en la casa mortuoria el •
!..icenciado Don José !ves Limantour yen
11ora esposa, los señores Licenciadoe
Roberto Núfiez, Don Joaquín D.
D~n José Al~ara y Don Jenaro Raigoea,
senor Don Miguel !turbe y su señora, yo
damas y caballeros distinguidos entre loe
les ~guraban los miembros del 'cuerpo Di
máti~o .Y sus.!amilias, altos empleadoe •
Adm1mstrac10n Pública y numerosos pa
la.res.
·
. Las coronas depositadas en la capilla
d1en~e donde quedó expuesto el cadáver,
ron incontables: el lecho donde descansaltá
ataúd, desaparecía casi bajo las nume
piezas florales colocadas en torno.

***
Los funerales de la señora de Mariscal
ron muy suntuosos. El cortejo fúnebre
á las nueve de la mañana de la. cerrada
Moneda, llevando los cordones que peo
de la caja mortuoria los señores Senador
Alonso Mariscal; )finistro de Gobe
Don Ram6n Corral; Ministro de Francia,

Búsquese
1nwstro n{unero espeeinl · ch•
Aiío ~ueYo, qtw apnrN·&lt;•rá t·l
:i de Enero de 1!)0--1.

Más de 250 fotografías
&lt;li:.;tribuídas en el tt•xto.-Dihujos )' reprodueciones clt&gt; gralmdos de mucha importancin.

Cróni(a Nacional
Crónica Extranjer,1; ( 'ncntos, Poesías y .\rtkulos litl'nu:ios y &lt;l&lt;• tÍctualidad, !'k.
Y

Página Musical:
'J',m Str71s pan\ E1.
por Luis ( ;_ .Jonlá.

~ll'XPO,

Calendario Histórico.
EFJ•:.\ I Í•;Rl DES I Ll':--TIL\ 1&gt;.\ S.

El pr&lt;'ÓO de &lt;·a&lt;la &lt;:jetnplnr
de e:--tc gran n tí 11wro :-&lt;'ri'I dt•

--UN PtS0-8uscri.pci&lt;m al Jll'¡,"DO lr,n,TH.\no: en
la Capital,$ l.~ií; en los E:-t.Hlos, $ 1..íO.

t:L SR. GRAL. DfAZ Y i,:L SR. LIC. MARISCAL PRESENCIANDO LA L"1HUMACIÓN.

�EL MUNDO ILUSTR.ADO

Domingo 13 de Diciembre de 1903

El, MUNDO ILUSTRADO

En este afio, la fiei::ta revisti6 mfü,3soletn •
dad que en los anteriores. Troleos y panop ·
de armas, grandes coronas y guirnaldas
m m:go y rosas, decoraban el s~vero hemici
donde se efectuó la ceremonia oficial.
Una brigada y los alumnos del Colegio f
maban valla para hacer los honores de ~
nanza al sefior General Díaz. Un brill
coucurao ocupaba las gratlas y la sil leria1
sioso de presenciar el acto.
A ]ns diez y media el sefior Presidente 11
á la Rotonda, ,iendo saludtulo por el
popular, que se desbord6 en aplausos,. en
macione~. Nuestro Himno Xacionil se d
oír bajo los viejos sabinos, que parerfan
vueltos en un ambiente de epopeya y de
ria.
El señor General Don J uau Yillegas Di
tor del Colegio Militar, {, cuyos esluer::.Os d
el plantel muchos é indudables adelan tos,
yó el informe anual, reseíi.ando en estilo fá
¡· correcto, los trabajos llevados á cabo du
te el año e~colnr que Re cerraba. Gran •a
ción prestó el auditorio !i la discreta pieza
cial en la que el ameritado militarcump](a
deber de dar cuenta con los adelantos y
mejorns realizadas bajo su dirección.
Hnb16 despufs el sefior fog 0 niero Don A
tín Arsg6n, y fué muy aplaudido.
Después, el seíior Licenciado Jesús r ru
orador prestigiadísimo que ha logrado gran

Mas tú ¡oh Corso de cabellos lacios!
apareciste al fin¡
y al verlo tan altivo y tan valiente,
empufiaRte sn crin;
y, centauro Animoso, más oi-ado
todavía que él,
sobre el dorso Rnltni,.te de nquel libre
é indómito corcel.
Como amaba la ~lorin, los rombate~,
lns arma~, el rugido del cailón,
por campos &lt;le carrera tú le ,liste
del mundo la extensión .

can

LLEX}ADA DEL SR. PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA Á CHAPULTEPEC.

ENEL Cü LEGIOMILITAR

,,

Notas bélicas, alegre concierto de bandas
militares, sordo estampi&lt;lo de cailones, turbaron el domingo último la calma augusta del
viejo parque de Chapultepec. Bajo las grandes arboleda!ó!, silenciosas siemprP, y siempre
llenas de encantador misterio, &lt;lesfil6 una
multitud elegante que •e congregaba en la
Gran Rotonda construí da bajo los ahuehuetes,
al pie mismo del castillo.
Los trajes claros de las damas, las risas de
los nifios, el trotar de los caballos de los jefes,
el brillo de las armas, todo prestaba al bosque
una singular animaci6n. Se trataba de ]a gran
fiesta que afio por afio se elect úa en el Colegio
Militar: la di•tribuci6n de premios que, á los
alumnos distinguidos por su aplicación y buen
comportamiento, hace el sefior Presidente de
la República. Tras los rigores de la disciplina
y las vigilias del estudio, el día de premios es
para los cadetes del Colegio una suspirada lecha, el dfa clásico en que las cátedras se cierran y á la imaginación estudiantil se presenta la perezosa y ambicionada época de vacaciones.

Quince nños se le vió, baña&lt;lo en sangre,
su carrera demente continuar,
y con su 1luro cat-co 1 de loa pueblos
las frentes triturar.
Quince años por doquier, Í\ toda. brida,
cual metéoro terrífico pnsó;
y como el polvo el hurac{\n levn11ta,
á. todo el univerao removió!. .....

Mas, al fin, agota.&lt;lo, sin alit&gt;nlo,
no pudiendo su marcha ya seguir,
UESPl'ÉS D~ I~OH PHEM10S . -EL SR GRAL. DfAZ Y SUS SRCRETARJOS DE ESTAOO DIRlGlÉNDOSE
AL COLEUIO MILITAR.

Dislribatión de 11:ttomJtn~ij á las Soldados
Dos días despué51, y en el mismo local donde se efectuó la simpática fiesta IÍ. que antes
nos rf'ferimos, el Reñor Secretario de Guerra~·
Marina, General Don Francisco z. ltlena, puso en manos de loa individuos de la clase de
tropa que mús se han distinguido por su aplicación y aprovechamiento en los planteles de
ensellanzn anexo9 á los cuarteles, ias rec.:ompensas que el Gobierno acordó conferirles para premiar sus adelantos y su buena conducta. Estas recompemms coni:.istieron en artísticos di plomas y en cantidades de veinte, diez
y cinco pesos, que correspondfnn, respectivamente, á los premios 1°. 2? y 3°
E l vroarama. á que se njustó la ceremonia,
fu é muy ;electo. Las bandas de Artillería y
Zapadores ejecutaron escogidas piezas, y los
señores Ezequiel A. Chávez y Luis G. Urbina
cubrieron la parte literaria, pronunciando el

~·}4..

primeru un h!"illantc discurso y recitando el
s&lt;'gundo un bellísima. composición poética.

fü~[P)~!L!E~N
(Trtducclóft de Domingo Estrada.)

Cuán hermosa era Fmncin, ah, Corso pálido,
bajo el brillante sol de Mesidor!. .. ..... .
Era un corcel indó1nito y rebelde,
sin freno y sin señor.
Humeando con la sangre de los reyes,
urna siempre audaz y á su destino fiel,
con sus cascos heria el suelo antiguo,
liberL1do por él.
Au11 no h!\bi'a una mano dirigido
sus impetua y ardor,
ni llevado sus flancos poderosos
la silla y el arnés del vencedor.
Con su cola magnífica azotaba
sus piernas impacientes sin cesar,
y cuando relincha.ha, el viejo mundo
poníase á temblar!. .....

DEL COLI&lt;X1IO MlLl'l'AR,-LA CONCURRENCIA.

UN SOLDADO PREMIAOO.

gracia imploró de su jinete corso ..... .
pero su voz tú no quisiste oír.

LOS PREMIOS DEL COLIOOIO MIJ..ITAH.-UN DE'l'ALLR DE LA TRIBUNA MONUMEN"rA r,.

triunlos en la tribuna, pronunció una brillaate pieza oratoria, quizá una de ]as mejores
se le hayan escuchado, arrancando e,tre~
sos aplausos al fin de cada período, y siende
objeto, por último, de una ovación que se p!Olongó varios minutos.
El reparto de premios constituyó un acto
muy simp/\tico. Los alumnos subían á lapl..
talorma de honor, presentaban el arma Y recibían del señor Presidente el galardón jusllmente ganado en los estudios milita res. i.d
premiados más distinguidos fueron saludadOI
con aplausos por el público.
.
Terminado el acto oficial, el seíior Pres1dlllte, sus Secretarios de Estado y generales
alta. graduaci6n, se dirigieron al Colegio, •
cuyo comedor, espléndidamente decorado, 1t
sirvió un banquete de trescientos cubier~- •A la hora. del champagne, el seftor Ge.Villegas dió las gracias al seíior Gener41 Dflll
por su bondadosa presencia eu el Colegio, blcienclo protestas muy cariñosias del ro AyQr rel"
peto por sí y en nombre de los profesores 1
alumnos Terminó deseando larga vida al •
flor Presidente, para que todos tuviera~ 11!'
heroico y alto ejemplo que imitar. El bnndil
del señor Director lué muy aplaudido..
La hermosa respuesta del señor Pre81denlt
lué publicada por EL IMPARCIAL y en ella ,eLOS PREMIOS

Desde entonces, ni el Rueño ni el repo~o
en su labor terriUle conoció¡
y cual 1--i arena fuese, día ñ día,
1:mlire cuerpos humo.nos galopó.

rían nuestros lecton.::s los elevndos conceptos
q ue sobre la. morn.lización del Ejército en geheml y del Colegio Militar en particular,
verti ó en su brindis el Primer 1\fogi!::trndo, {t
quien vitorearon y aplaudieron los comensales con el mayor entusiasmo.

1:1, IIEl' IRTO DI: PIIEBIOS

Domingo 13 de Diciembre de .1903

Diez veces más tu eRpuela ensangrentada
en s11s flancos se hundió;
diez veces más tu látigo implacable
su temblorosa gruptt castigó;
y sofocar queriendo ¡cruel verdugo!
sus gritos de dolor,
el freno removistP. entre su boca,
rompiéndole los dientes con furor!. ... ..
Pero por fin, un día de batalla,
moribundo, el corcel se desplom6
sobre un ardiente lecho ele ,netrnlln,
y t·on su peso enorme te aplastó!

Augusto 'Barbíer.

Cuando se rían de tus delectos, corrígelos,
en lugar de encoleri1.n.rt~. Si 110 son de los que
se pueden corregir, sé tú el primero en reírte
de ellos.-JJ;vA"G1LE.

*

Sin el Amor, no habria ni dolores ni alegrias.-C. MR:&lt;DÉS.

*

l::L SR. MINISTRO DE LA GUERRA U.EPARTIE~OO LOS 1HhM.10S A LOS SOLDAOOS.

La Ralud del cue,po tiene grande influencia
sobre la del alma.-ÜTTO.

�Domln_go 13 de Diciembre de 1903

Domin~o 13 de Diclem!Jre de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

I

JOYAS ARTISTICAS,-RETABL0 DORADO, i::POCJA LUIS XIV, Y CHIMEN~~A DE ~iADERA TALLADA, ÉPOCA COLONIAL
(PROPIEDAD DEL SR. LUlS GALV.~N).

LA BARRITA DE ORO
Cuentan las crónicas, para probar que el
Arzobispo Loayza tenía su ribete de masón,
que había en Lima clérigo extremadamente
avaro, que usaba sotana, manteo, alzacuello y
sombrero tan roídos, que bacía años que pedían á grito herido, inmediato reemplazo. En
arca de avariento, el diablo está de asiento,
como reza el refrán.
Su Ilustrísima, que porfiaba de verá su clero vestido con decencia, llamólo un día y le
dijo:
-Padre Godoy, tengo un~ 1~ecesidad y querría que me prestase una barrita de plata.
El clérigo, que aspiraba á canongía, contestó sin vacilar:
-Eso y mucho más que su Ilustrísima necesite, est{i. á su disposición.
-Gracias. Por a.hora me basta con la barrita., y Rivera, mi mayordomo, irá por ella
esta tarde.
Despidióse el a Ya.ro contentü,imo, por haber
prestado un servicio al señor Loayza., y viendo en el porvenir, por la vía de réditos, la canongía magistral cuando menos.
Ocho días después volvía Rivera Íl. cai:a del
padre Godoy. llevando un envoltorio bajo el
brazo y le dijo:
-De parte de su Ilustrísima traigo estas
prendas.
El envoltorio contenía una sotana de cbamalote de seda, un manteo de pafio de Segovia, un par de zapatos con hebilla dmada, un
alzacuello de cría y un sombrero de piel de
vicuña.
El padre Godoy brincó de gusto, visti6se las
flamantes prendllil, y encamin6se al palacio
arzobispal, á dar las gracias á quien con tanta liberalidad lo aviaba, pues presumía que
aquello era un agasajo 6 angulema del prelado, agradecido del préstamo.
-Nada tiene que agradecerme, padre Godoy-le dijQ el .Arzobispo maliciosamente.-

Véase con mi mayordomo para que le devuelva lo que haya sobrado de la barrita¡ pues
como usted no cuida su traje, sin duda porque
no tiene tiempo para pensar en esa frivolidad,
~-o me he encargado de comprárselo con su
propio dinero. Vaya con Dios y con mi bendici6n.
Retiróse mohíno el padre, fuése donde Rivera, ajustó con él cuentas y halló que el charnalotc r el paño importaban un dineral. El
mayordomo había pagado sin regatear.
Al otro día, y después de echar cuentas y
cuentas, para convencerse de que en el traje
habrían podido economizarse veinte ó treinta
duros, volvi6 Godoy á donde estaba el Arzobispo y le dijo:
-Vengo á pedirá su Ilustrísima una gracia.
- Hable, padre, y será servido á pedir de
boca.
-Pues bien, ilustrísimo señor. Ruégole que
no vuelva á tomarse el trabajo de vestirme.

...

RICARDO PAL,[A.

DE HEINE
Apoya en mis rodillas tu cabecita rubia.,
Y escucha-sin mirarme- lo que te voy á hablar.
En tanto que mis manos se oprimen con las tuyas,
La historia de mi vida. te quiet·o r elatar.
Si mi relato es triste, de lágrimas a.rdientes
C'aer en tus cabellos las gotas sentirás:
Si acaso has comprendido... no llores... no te in.
(quietes.
Estrécbame en silencio la. mano, y ... nada más!
EDUARDO ECHEVERRÍA

Siempre la esposa debe merecer al m
el respeto y veneración á que tiene
derecho, cuando no por otras causas, por
la madre de sus hijos. El que maltrata á
mujer, reniega de su propia madre.-B

teles de enseñanza, en donde, á la desaparición de las rutinas
obscuras de ayer, ha penetrado el arte, el arte infinitamente bello,
origen de las mns altas emociones. .
Las fiestas escolares, que tantos recuerdos dejan á los nmos,
que tantas satisfacciones ocasionan á los padres, que son un. testimonio del redentor trabajo de los maestros, quedarán para siempre entre nosotros ejerciendo su bienhechora influencia.

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~ ~.2.!b..::::,

*

El imperio de la rutina es tanto más
roso cuanto mayor es la ignorancia y
dad de entendimiento del rutinero.KLIN.

o
Ecos de las Fiestas Escolare
Información gráfiu

Publicamos en esta página varias fo
fías de las señoritas y niñas que toma!Oll
te en la brillante fiesta escolar celebrada
Tllatro Arbeu.
Nuestras ilustraciones vienen á dem
una vez más, el éxito alcanzado en esa
infantil llena de graciosa y delicada he
ra. Ella constituy6 una fecha inolvidable
ra esos pequeños seres de cuyo progr~
ral y científico dependen el porvenlr de:
patria y el adelanto de la humanidad.
El cuadro científico literario con que
nó la fiesta, y que ya hemos diseñad~ in
tros lectores, respira vida, calor; encierra
bias enseñanzas morales Y es una fuente
cunda de observaci6n. ·
La señorita. Dolores Sotomayor, au~
«La Revista», supo aprovechar la oport
para hacer que la ciencia r,c preseutara
atractiva al amor de los niños.
La representación de las naciones de 11
rra por alumnas elegida.~ cuerdamente,
das con los trajes tí picos y arengan~o al
bajo•, que las interroga sobre las nqu
su suelo, el po:ler de la industria, la .
de su arte, sus luchas por el progreso
sal, fueron medios muy sugestivos por~
ma. sencillez, para sem brar en la~ al~88
tiles las más perdurables impresiones.lar
Los números todos de la fiesta t-SCO
mostrado el cambio radical habido en loe
0

fol. 11, TQITII,

�l!lL MUNDO

F.L MUNDO ILUSTIMDO

Domlngo 13 de Diciembre de 1903

IBIL IrI6§1filW~IL IB§~~IL~~ IBN ~~1EIBITJ

cLA GLORIA&gt;-(AMALlA AGUILLON, )

«ÁFHl CA&gt;- (ELJ-~NA TICÓ.)

IBIL IrI6§1filW:AiIL IB§~~IL:Ai~ IBN ~~1EIBITJ

«AMÉRICA-(ELENA DONAT.)

c~UROPA&gt;-(REFUGlO BARQTIJ::T)

«LA CIENClA&gt;- (LUZ MORALE!:;.)

Foll, M, Totrll,

&lt;lTALIA&gt;-{ROSALfA BAT.lS'rA.)

Personajes de la Revista "La Oienoia, la Humanidad y la Naturalem,"

Domingo 13 de Diciembre de 1903

ILUSTRADO

«JARDISERA TURCA&gt;-(CONCEPCIÓN CARRILLO.)

«EL JAPÓN&gt;-{OOLORl:S !.10RALES,)

Personajes del&amp; Revista "La Oienoia, la Humanidad y la Naturaleza,"

Foh. M. Torra.

�Domingo 13 de Diciembre d-e 1903

Los Sagrados Restos de Kamehameha
Kaipukú se sent6 en el suelo, sobre una
de las esteras que «decoraban» su cabaña.
El marrano, Puaní, se acerc6, rezongando
con acritud, como si dirigiera reproches á su
dueño.
-Bueno, bueno. Tienes hambre. Ya lo sé;
pero es absolutamente necesario que primero
trabajes, para que en seguida comas.
El marrano no pareci6 entender el razonamiento, ni darse cuenta de la fuerza de raciocinio que le sugería. El pobre marrano estaba
en un triste estado de miseria, y no podía
comp1ender por qué, en ciertas épocas, se le.
regalaba hasta la hartura, mientras, por el
contrario, en otros casos se le privaba de alimentos, dejándole perecer de necesidad. Bien
que el puerco, por más que fuera para el vul¡1;0 «el maravilloso marranito negro del brujo
Kaipukún, no tenía inteligencia mayor que los
demás de sus compañeros.
El marrano se convenci6 de que no ablandaban el corazón á Kaipukú suFJ quejas y se retir6 á alguno de los sucios rincones de la cabaña del ccdoctor hrujo», para buscar algún
alimento. La cabaña estaba en una media obscuridad, debido á que solamente tenía una.
entrada, y ésta se encontraba cubierta por una
estera de palma bastante gruesa.
En el suelo, por únicos muebles, había dos
esteras, de palma también, de las que tan comunes y baratas son en Hawai. En ella. alternativamente se ponían los alimentos, los
cojines en los cuales se sentaba la gente que
iba á consultar al brujo y, en las noches, que
dedicaba el charlatan á sus conjuros ( en opini6n de la gente sencilla), la estera se encontraba, siempre, cubierta por el personaje mismo, que roncaba á pierna. tendida.
Era un pobre hombre Kaipukú, á pesar de
que, en concepto de sus vecinos, era rico. La
consulta era bastante barata, pues con frecuencia sólo las gracias eran las qu~ recibía
como retribuci6n por sus servicios. Pero en
pocos días más, á lo que parecía, la fortuna
habría de variar, porque alguno de los hechos
de Kaipukú habían llegado á la. monarquía,
al pie del mismo trono, y el rey, aunque muy
cristiano, había tenido ciertas dudas. La sangre es siempre la sangre y las supersticiones,
eh una gente de color, son siempre más fuertes que la razón, á pesar de los esfuerzos que
hayan hecho los misioneros en favor de la fe
y en bien de la paz eterna de los neófitos.
Después de haber reposado Kaipukú algún rato, mientras Puaní se desataba en lamentos mayores, decepcionado al ver que en
los rincones de la cabaña nada había que hubiera podido calmar su hambre; después de
haber pensado, por largo rato, los últimos detalles del plan que tenía pendiente, Kaipukú
se levantó de la estera, saliendo á la puerta
única de su habitación miserable. Aún doraba el Sol, á lo lejos, la costa de palmas y de
anchos platanares.
-Es aún muy temprano-dijo el brujo-y debemos salir cuando la gente ya haya pasado v se encuentre descansando.
El marrano parecía no comprender; pero se
acercó á su amo, poseído de la última esperanza.
-No, hermano, no. Debes estar hambrief1to, para hacer tu papel como es debido. Desconfío mucho de tus aptitudes, po1 más que hasta el Rey parece estar convencido de que espíritus superiores te poseen. Estás predestinado
á una gran faena. Tú eres el único capaz de
encontrar los huesos del gran guerrero, de
Kamehameha, tú eres el que recibirás el premio por tanto trabajo, y entonces h hartura
substituirá á la miseria, entonces comerás hasta cansarte, entonces me habrás hecho ganar
buenas sumas de dinero ..... .
Cuando así hablaba Kaipukú, una sombra
se perfil6 en la entrada de :m mísera choza.
Antes de que el brujo se diera cuenta de quién
era la inoportuna visita, una mujer, joven aún,
apareci6 en el dintel.
-Kahuna iki (no eres brujo), le dijo.-Mi
enemigo prospera de un modo que no puedo
soportar.

EL MUNDO ll.,USTRADO

-La muerte te seguirá si no te retiras inmediatamente.
-No creo en ti: me has engafiado. Cuando
yo te pagué por tus servicios, me aseguraAte
que mi enemigo moriría en tres lunas. Nada
se ha cumplido. Ahora acaba de heredar una
granja y dos bueyes. Y yo ca.da día me encuentro más escasa de recursos y de salud.
Kahuna iki, kahuna iki...
Y la mujer, maldiciendo, se retiró rápidamente por la senda que desembocaba. precisamente en la puerta del corral que servía de
antesala á la habitación del brujo. Este era
ya viejo; sus piernas no le sostenían y comprendió que era inútil salir en persecuci6n de
la rencorosa hembra, por lo que volvi6 tranquilamente al interior, tomó una cuerda y
ató á Puaní, reciamente. Después tom6 un
candelero, una lámpara abollada y Yieja, que
colocó en su cintura, y sali6. cuidando de
atrancar su puerta y de ocultar un paquete
que en el suelo yacía, cerca de la entrada.

Caminaron por algún tiempo el viejo y su
ayudante, atravesando á los últimos rayos del
sol los senderos que comunicaban con el camino vecinal. Después se internaron por una
vereda ascendente. El
marrano, presintiendo
sin duda que la hora
de la comida se acercaba, hacía esfuerzos
desesperados para desprenderse del brujo.
Tales esfuerzos, en
cierto momento, dieron el apetecido resultado. Puaní qued6 libre y, como flecha,
desapareció entre un
matorral, saliendo después, siempre en línea
recta, hacia un grupo
de datileros.
Kaipukú le seguía,
todo doblado para evitar que los matorrales
le lastimaran. Parecían, el marrano y el
hombre, conocer bien
el camino.
Por fin, el brujo se
encontró ante la entrada muy estrecha de
una cueva por la que
apenas un perro podría pasar. Pero Kaipukú era muy hábil á
pesar de su edad; se
dobl6 á la entrada y
así camin6 por algunos metros. En el interior solamente se escuchaban los feroces
golpes de Puaní, que
atacaba la tierra endurecida.
Kaipukú llegó á un
punto en el que le era
imposible enderezarse, y entonces pudo desprender de su cinto la linterna, que encendió,
alumbrando una pequeña gruta de no más de
tres metros cuadrados. El marrano en esos
momentos devoraba un fragmento de carne
que había desenterrado de uno de los rincones, donde aún se veían lo&lt;: restos de una vieja estera en los que parecía haber estado el
alimento del puerco, enterrado.
Kaipukú se sent6 tranquilamente en el suelo junto á la lámpara encendida, dirigiendo
sus miradas afectuosas á Puaní, que devoraba
el bodrio ávidamente.
-No será suficien'..e para tu hambre, lo
comprendo; pero tu hambre de hoy será tu
hartura de mafiana. Hay que trabajar, amiguito, hay que trabajar, porque de otra manera «Kahuna iki, ka.huna iki&gt;1.
El pobre brujo se acordaba de la maldici6n
rencorosa de la hembra que le había visitado
recientemente.

EL MUNDO ILUSTRADO

***
Ent!e lo~ J?~imitivos habitantes de las islas
IIawa1, ex1st10 la costumbre de hacer muy solemnes honras fúnebres á los guerreros que
anteriormente habían contribuído á que laa
islas fueran la unidad monárquica que por a}.
gunos siglos fueron. Los guerreros que fallecían eran llevados en procesi6n á una pira en
la que eran cremados; después, los huesos env~eltos en una manta finísima, con las i¿sig.
mas de la nobleza1 eran sepultados en determinado sitio, sólo conocido de algunas personas que hacían juramento de no decir su secreto á nadie.
Con la muerte de éstos, los huesos sacrosan.
tos de los guerreros y de los reyes de Hawai
quedaban en sitio seguro. Quizá la costumbre,
como un signo de barbarie, venía del hecho
de que los vencedores, no contentos con laa
matanzas que hacían, sacaban los restos de loe
que en anteriores épocas les hubieran combatido, para ultrajarlos.
Pero cuando la monarquía se ciment6 cuando hubo comercio y los misioneros ar:iericanos evangelizaron las islas, los soberanos y
especialmente el que reinaba en la época' de
nuestra narración, quisieron tributar honorea
merecidos á los que anteriormente habían comhatido por Hawai. Se construy6 un panteón

da en el suelo. Así no podía el animalillo ni
siquiera buscar en los rincones un alimento
que dema11daba á gritos.
Kaipukú se encontraba de muy buen humor. La noche anterior, sin tropiezo alguno
-aparentemente cuando menos,-había sacado un esqueleto casi completo, que en su
cabaña tenía oculto. Lo bahía envuelto en un
fragmento de tela viejísima, y después de atarlo fuerte, había emprendido el mismo camino
que en la tarde, pero en esta ocasión sin que
Puaní le acompañara. Al llegará la gruta, había enterrado el paquete. Y esperaba con tr'lnquilidad la llegada del rey, que había ofrecido ir á buscarle para poner en dur&amp; prueba
sus facultades de brujo y las facultades adivinatorias de su marrano.
El rey fué puntual. Le acompañaban los
miembros de su casa militar, todos ellos vestidos á la europea. Con Su Majestad iban los
príncipes de la sangre, interesados tanto como
él mismo e:1 que los restos del gran Kamehameha fueran debidamente encontrados, honrados y enterrados en el sitio que les esperaba
en el pante6n de Honolulú.
Kaipukú se sent6, después de una serie de
genuflexiones y de epítetos prodigados á Su
Majestad y á los que le acompañaban; se sentó en el suelo y encendi6 un braserillo, en el
que arrojó algunos perfumes y yerbas, amén
de pelos y demás objetos netamente adivinatorios y brujeriles.
El Rey, atento, seguía la maniobra. Puaní,
poco interesado en aquello, que de seguro no
era la confección de algún alimento, gruñía,
denotando que su hambre esta.oa, precisamente, en el punto que demandaba la experiencia en la que papel tan importante habría de
jugar.
Después de algunas innovaciones, Kaipukú
se leyant6 seguido del Rey y de los demás nobles de su acompañamiento, y salió al patiecillo que precedía directamente á la entrada.
Ahí soltó á Puaní, que comprendi6 bien lo
que le interesaba, esto es, que debía irá buscar el escondido alimento. El marrano salió
disparado.....

***

nacional en el que deberían descansar las reliquias de todos los que en algo hubieran tra·
bajado por el bien de la monarquía, y enton·
ces fué que la costumbre rPferida causó n&amp;
pocos disgustos á los reyes. Cuando había que
buscar las cenizas de alguno de los que habían
conquistado fama imperecedera, se trope~~
con la dificultad de que nadie conocía el sdiO
donde sus huesos reposaban.
Y por esto había sido consultado Kaipukú,
teniendo en cuenta que el marrano en sus ú·
tasia, había de hacer el descubrimiento ~
pocos minutos, si, como se afirmaba, los dioses buenos lo poseían en estas crisis.

***
A la mafiana siguiente de la escena que deecribimos, el pobre de Puaní se encontraba m6t
muerto que vivo. Apenas si un balde de~
reposaba enfrente de él. Y se le había atado
corto, manteniéndole fijo á una estaca cla,._

Y detrás de él salieron el brujo, el Rey y
los miembros de la nobleza que form&amp;ban la
cómitiva real. El brujo seguía ávidamente la
mHcha del marrano, que parecía percatarse
poco de la atención supersticiosa del Rey y de
los suyos, y de la mirada llena de promesi,.s
de su amo.
Saltos por encima de matorrales espinosos,
profundos descensos en seguimiento del animalillo, alguna caída; todo lo soportó sin quejarse el Rey. La admiraci6n que le invadía
era tan grande como su temor.
Por fin, después de un buen cuarto de hora, jadeantes, sudorosos, en el traje europeo
que se interponía entre sus piernas y la tierra,
cansados, los de la real comitiva se detuvieron
ante la entrada de una gruta, en cuyo interior
había desaparecido Puaní.
-¡Una gruta!-dijo el brujo, poseído de admiración casi sincera,-unagruta. Pero recordad la maldición: «Quien entre primero á, la
cámara mortuoria de un jefe hawaiano, ha de
perecer».
El Rey y los suyos se detuvieron. Pero el
brujo continu6:
-Yo entraré. Tengo los medios de evitar la
maldici6n que caería aobre los que no dispusieran de mis virtudes.
La verdad era que por un momento le había pasado por la mente la visión trágica de
Puaní rompiendo los huesos del envoltorio.
Y penetró á la gruta, seguido de Su Majestad
el Rey.
En el fondo de ella el puerco desenterraba
un paquete bien sellado. Era cosa clarísima
que la tela era antigua, que los huesos deberían ser los del gran Kamehameha, y que el
cerdo había tenido la atingencia adivinatoria
de ir, precisamente y sin guía, al punto donde nadie sabía que tales restos se encontraban
enterrados.
El Rey, con la veneraci6n que es de suponerse, se apresur6 á tomar el paquete_,de ma-

nos dil Kaipukú, mientras éste luchaba á brazo partido con el marrano. La desilusión de
Puaní era tan grande, que sus gruñidos de c6lera deberían escucharse á larga distancia.
Mientras en un carricoche que les había seguido desde la vivienda del brujo colocaban
los restos sagrados del guerrero hawaiano, el
pobre cerdo lanzaba á los cuatro vientos sus
quejas amargas. No podía comprender por
qué, en aquella ocasión, en lugar de su acostumbrado alimento, había encontrado en la
gruta un paquete imposible de comer, solamente. Y lanzaba sus quejas en voz estentórea, mientras, como se llevan reliquias, eran
conducidos los sagrados restos.
Al llegará la puerta de la vivienda de Kaipukú, el Rey se dirigió á uno de los que le
acompañaban, diciéndole:
-Este hombre ha cumplido su promesa.
::\Iediante sus virtudes secretas y debido á su
animal mágico, hemos encontrado el tesoro de
los huesos de nuestros mayores, más preciados para nosotros que lo puede ser el oro. Hay
que darle su recompensa.
Kaipukú permanecía con el rostro en tierra,
en la doliente actitud de reglamento, paralos
que permitía el monarca se le acercasen. Pero·
no por ello dej6 de seguir con los ojos ávidos
al chambelán, que fué al cochecillo, sac6 una
talega que debía pesar mucho y la entregó al
brujo, al propio tiempo que el Rey le felicitaba por su éxito.
Después, la caravana se perdi6 en lontananza, entre el polvo del camino.

***
Kaipukú palpó repetidas veces la bolsa que
acababa de ganarse. Debería estar bien repleta y valer mucho. Después tom6 de una calabaza vacía que colgaba del techo una buena
raci6n de maíz cocido que puso delante de
Puaní, que, asombrado en un principio, no se
atrevía á tocar el alimento, hasta que se acordó de las rarezas de su vida y de las súbitas
temporadas de hartazgo, en medio de los tiempos de miseria y de hambre.
El brujo volvi6 á su estera, sentóse y bebió
de una botella un largo trago, palpando á, la
vez, codiciosamente, la bolsa ganada. Pero la
alegría que brillaba en sus ojos viejos, se turbó profundamente cuando en la puerta apareci6 una mujer, que le dijo:
-Kahuna iki. Te he seguido y sé lo que
has hecho. ¿Así es c6mo sahes adivinar? No
eres brujo y no te temo, Has robado el esqueleto en el pante6n y yo te v;. esa noche. l\Iatas de hambre al pobre marrano para que dt&gt;s-

Domingo 13 de Diciembre &lt;le 1903

pués encuentre los huesos del gran Kamehameha. ¿Así son tus artes y así es tu virtud?
Voy corriendo á alcanzar al Rey y le diré que
yo te he visto enterrar esos huesos; te he visto robarlos; te he visto matar de hambre á
Puaní para que sepa encontrar las cosas ente•
rradas ......
Y desapareció velozmente con el mismo
rumbo que había seguido momentos antes la
comitiva real.
Kaipukú no intentó siquiera seguirá labrava mujer. Rus piernas eran demasiado viejas
y no hubieran podido darle alcance.

***

¿Qué pas6 después? Difícil es saberlo. Cuando al día siguiente el chamhelán mismo del
Rey se present6 en la cabaña del brujo, éste
había desaparecido y nadie pudo dar noticia
del sitio en que se había ocultado.
Un año después, en otro pueblecillo de Hawai, la mujer rencorosa se casó con el brujo.
¿Sería que la talega del Rey era e,uficiente para despertar su codicia? ¿O pretendía por el
contrario haberse convertido á las artes mágicas de Kaipukú? ¿O la conciencia le remordía
por el denuncio que había hecho del asunto
de Kamehameha?
¿O quiso, por último, vengarse del pobre
brujo?
Arnglo del Ingles para "El IIUldO Ilustrado."

00
Página de album.
Si fuera un sacerdote genial de los pinceles
que sublimizan todos los lienzos triunfadores,
yo te elevara á. un solio del Arte en los colores,
bajo un florecimiento de olímpicos laureles.

Y si tuviera el mago poder de los cinceles
que en Grecia desplegaban su plumazón de albo•
[res,
á. un rico mármol diera, copiando tus primores,
la resonante gloria que alumbra á Praxiteles.
Pero yo soy de aquellos errantes del olvido,
y ante esta felpa antigua de espléndido tejido
que bordan fabulosos joyeles imperiales,
quiere olvidar mi ensueño su Atlántida perdida,
para que quede toda mi admiración dormida
como una mariposa de luz en tus rosales.
JOSÉ LóPEZ DE l\lATURANA.

o

Nadie nace malvado: los más perversos han
tenido el dulce candor de la infancia, y disfrutado el goce puro y angélico de aquella
edad.-SrE.

�,
Domingo 13 de Diciembre da 1903

l!lL MUNDO ILUSTIMl&gt;O

EL MUNDO ILUSTRADO

Lo que el «loco
Mullah• ha de haber creído un triunfo definitivo-porq ue f ué precisamente al iniciarse las
aguas cunndo el
caudillo indígena
logró derrotará una
guarnición inglesa,
-se ha de convertir
en poco tiempo en
una derrota sin límites. Porque el
ejército ingl{s ha
ido acumulundo los
elementos de que
carecía al ser sorprendido por la ine!-lperada rebelión,
para castigar debidamente al revoltoso Mullab.

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t&gt;omingo 13 de Diciembre

ce 1903

ROND~L
Por vencer las morbosas melancolías,
valses y tarantP:]as toca en el piano,
y truécanse arrancadas por su hábil mnno 1
en ósculos y halagos las armonías.
Cual huven del invierno las nieblas frías,
al brillar ét candente sol del verano,
se disipan cuando hace vibrar el piano
de su alma las acerbas melancolias.
¡Que jam{ls en sus noches, como en sus días,
se truequen sus venturas en sueiio vano!
¡Ojalá siempre alcancen sus alegrías,
a~í como las notas que exhala el piano,
salvarla de las hondas melancolías\
JUAN DtZAN.

En los puertos se
nota ya la actividad
en que&lt;lebeentrar ahora. la campafia. FrecuentemE&gt;nte se encuentran fondeados grandes buques transportes de guerra que, en ocasiones,
llevan un cargamento curioso de camellos, q~e
son indispensables para asPgurar la.s comumcnciones en la reg:i6n.
En nue.i.tro grabado se puede ver cómo los
camellos son 11izados» á bordo, para ser trans•
port..'\doR A larga (li.-.tanria, en donde han de
p ·estar sus servicios.

T,A CAMPA~A DE SOMALlLANDIA.-EMDA.RQUE DE CAMELLOS.

Damos una vi1..ta del vnpor real, tomada
precisnmentr en los momE&gt;11tos en qu~ se ~cer;
rahn ú. Londre!=I, con los reyes de Itaha a
bordo.

***

IIn sido muy bien recibido f'n lm1 círculo~
r.at61ico!=I, el nombramiento de Momieñor ~[erry
del Val para el alto puesto de Secretnr,o de
Estado papal. El puesto había quedado vacante por la renuncia que de él hizo el Cardenal

UNA &amp;XPt&lt;;RIENClA CON EL cLEUAUlJY &gt;

***

LOS Rt-:YES DE IXGLATERRA D,\N LA DlESVENIDA ,\ LOS REYES DE ITALIA.

P10 X IMPONE EL CAPELO C,\HDENALICIO Á MONS. MERRY DEL VAL.

probable signifkaci6n política 11P. este cambio
de corteslas, y,, sobre los resul~sdos que se alcanzarán por ella en el comercio y en la industria de los países interesados. Porque el
La ,isila de los reyts de llaia • Londres. Ut1 nat,t yale
malestar que ha ido invadiendo á los manupara Eduardo VII.-EI secretario
de Eslado de Pie X.-La campala de Somalilandil.
factureros de Europa., lenta, pero BPgnramenEl JIObo "lebaudy."
te, hace ver esperanzas de éxito y de mejoría
La vi,ita del Rey de Italin y de su hermosa
en cualquier circunstancia, mientras que la
consorte la Reina Elena á Londres, para pagar
desesperación no llega á ~egar á los interesaal Rey Eduardo y á la Reina Alejandra J.,que
do•.
hicieron estoj;\ sol&gt;cr$\nos á Roma, ha si&lt;lo cauEn Inglaterra, especialmente, y como una
sa de muy varia&lt;los comentarios, ya sobre la
consecuencia directa de la campafia fiscal que
ha seguido el ¡exministro Chamberlain,
los intereses agrícolas,
industriales y especialmentecomerciales,
predominan, y los temores existente~ de
antemano, han llegado á un período de
acuidad que los hace
ver, en cuanto acontecimiento de cualquier índole ocurre en
la capital inglesa, un
indicio, ya sea en bien
de sus intereses, ó bien
en perjuicio de ellos.
Pero ei los intereses
11itados no encuentran
en la visita del Rey
f
Víctor Manuel suficiente mérito pnra de~
ducir alguna mejoría ó
cambio de rumbo de
los negocios de la Gran
Bretafía, los políticos,
en ca.mbio, casi están
seguros de que existe
algún pacto secreto
que los soberanos mismos han ratificado con
su presencia en la capi tal del Reino de Italia primero, y recientemente con la visita
de los reyes italianos
á Londres.
¿Cuál pudiera ser el
ELYATE VlCTORIA ANO ALBERT,
pacto firmado entre

Notas Extrar,Jera5

Los hermnnos Lebaudy, ncompaitados del
intrépido .Julliot, parece que están asegurando la victoria er~ Jo referente (L la dirección de
loR globos cfln su maravilloso aeros~~o. El
público de P,1rís se ha hecho ya. fam1har con
los hechos de estos atre,•idos y afortunados
ll.eronautas de cuyos triunfos hemos dado
'
.
cuenta á nuestros
lectores.
S6lo nos resta presentar á los dos hermanos i!lventores y al
co11structor' cu .,·os retratos damos hov
. á la estnmpa.

ambos soberanos en Rl)ma, como algunos
nfirnrnn, 6 P:ll LondreR, como otros suponen?
La verdad, es cosa difícil de averiguar::ie por
ahora, pues faltan detalles fundados para ello;
pero sí parece que el Re)· Eduardo, procedien•
do de acuerdo con el c,1lificativo que ya Je han
dado sus súbditos, de «El Pacificador•, lmencontrndo la manera de conciliar los intere8E'8
de su país con los de las demás potencias eu•
rope.10. Sus frecuentes visitas á los principales
sobernnos de Europa, en este n ño, han teniJo
por objeto, se dice, el arreglo de asuntos muy
importantes.
La anterior circunstancia, unida al hecho de
que se rumora con i11sistencia que la Triple
Alianza ha muerto, hace bUponer que Italia1
ni quedar libre, ha escogido á sus aliados, O
cuando menos á sus amigos, y en este acto ha
consultado ó elegido ni mismo Rey de logia•
terra.
De cualquier modo que sea, el solo resultado
que hasta ho)' se ha alcanzado .r qu_e "': refiere
á la formnción de un tratado de arb1traJe entre
Italia y la Gran Bretafin, es ya un hecho digno de mención y de aln bauza. El trntndo ha
sido ya expedido y ratificado por los_ dos paf·
ses in t.eresados en él, y entrará á regir dentro
de poco,

***
En Londres se discute actualmente la crea·
ción de algunos nuevos buques de guerra de
los tipos cuya eficacia ha quedarlo plenamen•
te comprobada en las últimas rnaniouras..
Se ha dispuesto, también, la. construcc16n
de Gn yate, muy elegante, que reem~J~ce
al que hasta ahora ha prestado sus serv1ci01
como buque especial para que el Re):" Eduar·
do haga sus viajes. El yate real «V1ctory &amp;
Albert•, et:1 muy hermoso; pero se cree que es
pequeño ya, y &lt;lurante el viltje quo acaban de
hacer el Rey y la Reina de Italia en e,te vapor, se notaron en él, según pnrece, algnnRI
deficiencias.
Es por esto que el «Victory &amp; Aluert• deja•
rá de servir para lo que hasta hoy ha ••!"do
destinado, lí. pesar de que cuenta en su Justo·
ria jiras muy hermosas y ha sido alo¡am1ento,
temporal cuaudo menos, de altísimos personajes de la corte inglesa y de sus abad•• Y

amigas.

HOJA
Cuando yo era más joven y tenfa
juventud tn td alma,
sentía muchas cosas y en lenguaje
sencillo las cantaba.
Entonces era el corazón lo mif-mo
&lt;1ue una violet.a que su aroma exhala;
y el sentimiento se llevaba el canto
comv el aroma el céfiro que pasa.
¡ Ay! á través &lt;le mi camino incierto,
Jodo encontró lo que era fuente clara,
y ya la turbia onda de mi vida
lns flores y los cielos no retrata!
.ÍSAÍAS GAMBOA,
~C'olombiuno.

00

M PAUL LEBAUDY.

J\am polla que por muchos años lo habla desem pcfiad~ por encargo del Papa Le6n XIIL
Monseñ~r Merry del Val es descendiente de
espalloles, pero ha nacido en lt..'lli a Y, se_ ha
1
distinguido mucho en la carrera ec,es1ástirn.
Se espera. que en la misi6n de confianza que
el Papa Pío X le ha encomendado, sea capaz
de muy altos merecimietltoEi, dados sus antecedentes y su reconocida honorabiiidad. En
nuestro grabado podrán ver nuestros lectores
fo ceremonia, muy hermosa por el golpe de
vista que presenta el local y los brillantes uniformes de los que en ella to-nnn parte, en la
que es impuesto el capelo de Cardenal :t l~s
11uevamente creados para el desempefio de esta misión.
El Cardenal Merry del \'al fué el primero
de cinco cnrdenales que recibieron, en el primer consistorio que ha celebra&lt;lo el 1'11pa Pío
X, el capelo rojo. La ceremonia corre~ponde
ú la confirmación del empleo, pues previamente y por medio de un 11breve», la Sede Apo~tólica comunica el nombrnmientomismoálos
agracindoi:i.

***
La campalin de Somalilandia, unn vez pasada la estaci6n de lluvias, ha seguido su marcha, detenida solamente por la inundación cl_e
los caminos y la dificultad extrema.de apro~1sionamiento ·que en ]os meses pluvwsos existe e11 la regi6n rebelde.

Es una caridad muy mal entendida y grandemente perjudicial, la que consiste en dar
dinero á los vagabundos que, estimulados por
los clmdidos, renuncian á toda labor honrada.
-NIE)fAND.

*

Nota todos los defectos; corrige los tuyos y
calla los ajenos. -BuxAR.
M. P[ERRE T..F.BAUDY.

QUIMERA
Con mi jardín de sueiios en el alma,
que da celestes flores,
¡Cuúntns veces dichoso me he sentido,
en mis dolientes noches!
La Quimera en sus brazos me ha llevado
hacia mundos mejornl1
Al cielo del nmor, que sólo habitan
amantes corazonefl.
)fas bic•n pronto el encanto quedn roto,
y las celestes ílores .
.
Se cambian en 1.arzal de mtermmableR,
nPgras desolaciones.

V. Aco~TA ..

M. JULLIOT, CONSTRUCTOR Dt";L cLEBAUDY.&gt;

�Domingo 13 de Diciembre de 1903

A SOLA5
-¿Quieres que hablemos?... Está bien ... EmpieHabla á mi corazón como otros días...
( za;
¡Pero no!. .. ¿qué dirías? ..... .
¿Qué podrías decir á mi tristeza?
... No quieras disculparte: ¡todo es vano!
Ya murieron las rosas en el huerto¡

El campo verde lo sec6 el verano,
¡ Y mi fe en ti, como mi amor, ha muerto! ....
Amor arrepentido,
Ave que quieres regresar al nido
Al través de la escarcha y las neblinas;
Amor que vienes aterido y yerto,
¡Donde fuiste feliz, ya todo ha muerto!
¡No vuelvas!. .. ¡Todo lo hallarás en ruinas!
¿A qué has venido? /.Para qué volviste?
¿Qué buscas? ... Nadie habrá de responderte.
Está sola mi alma, .r estoy triste,
Inmensamente triste hasta la muerte.
Todas las ilusiones que te amaron,
Las que quisieron compartir tu suerte,
Mucho tiempo en la sombra te esperaron,
Y se fueron ... canaadas de no verte.
Cuando por vez primera
En mi camino te encontré, reía

En los campos la alegre primavera:
Todo era luz, aromas y armonía.

¡lloy todo cuán distinto!. .. Paso á paso
Y solo voy por la desierta vía
-Nave sin rumbo entre revueltas olas,Pensando en las tristezas del oca&gt;o
Y en las tristezas de las almas solas.
En torno )a mirada no columbra
Sino aspereza y páramos sombríos.
Los nidos en la nieve están vacíos.
Y la estrella que amamos, ya no alumbra
El azul de tus suefios )' los míos ...

EL MUNDO ILUSTRIADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Partiste para ignota lontananza
Cuando empezaba á descender la sombra,
... Recuerdas? Te llamaba mi esperanza,
¡Pero ya mi esperanza no te nombra!

Si eres enemigo de perder el tiempo, rehoye, como uno de los mayores estorbos la coinpafiía de quien tenga la insoportable mania
de hablar siempre en tono de broma,-AIVER.

¡No ha de nombrarte!. ... ¿Para qué? ... Vacía
Está el ara, y la historia yace truoca.
¡Ya para qué esperar que irradie el día;
Ya para qué decirnos: «Todavía»,
Si una voz grita en nuestra alma: «Nunca»!

Quienes cons•gran todos sus afanes ádilundir la instrucción, son beneméritos de lapatria, y aun de la humanidad, aun cnando
ningún decreto les confiera tan eminente tf.
tnlo. -An·ER.

Dices que eres la misma; que en tu pecho
La dulce llama de otros tiempos arde;
Que el nido del amor no está deshecho;
Que para amarnos otra vez, no es tarde ..._

¡Te engafiasl ¡No lo creas!. .. Ya la duda
Ech6 •n mi corazón fuertes raíces.
Ya la fe de otros años no me escud9 ;

Qued6 de sueños mi ilusión desnuda,
Y no puedo creer lo que me dices.
¡No lo puedo creer! ... Mi fe burlada,
Mi fe en tu amor perdida,
Es ancla de una nave destrozada,
Ancla en el fondo de la mar caída.
Anhelos de un amor, castos, risueiios,

¡Ya !\unca volveréis!. .. Se van ... Se esconden.
¿Los llamas? ... ¡Es inútil!. .. No responden ...
¡ Ya los cubre el sudario de mis sueñoal. ..
Hace tiempo se fué la primavera,
¡Llegó el invierno, fúnebre y sombrío!
Ave futS nuestro amor, ave viajera ...
¡Y las aves se van cuando hace frío!
ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.

Son tales los portentos del ingenio humano, que no parece idea de locQ ni delirio de febricitante el concepto de que llegará nn día
( de aquí á miles de años tal vez J en que podrá el hombre viajar de planeta en planeta.Al\0ER.

*

*
La libertad, como la ciencia y como la riqueza, no constituye un bien sino cuando

88

emplea en provecho del individuo, de la patria y de la humanidad.-X.

*

..

Si los pícaros llegaran á penetrarse de las
venlajns de la honradez, convertiríanse a)
punto en hombres ho1.&gt;rados.-FRANKLIN,

Formidable Choque de Trenes
El pasado lunes ocurri6 en el trayecto de
Mixcoac á San Angel, uno de esos accideotee
ferroviarios que pudo haber llevado el luto á
muchas familias y la desolación á muchoe
hogares.
Como la prensa diaria se ocup6 exteneamente de tocios los pormenores de esta catútrole, nos limitamos á publicar las dos fotografias que aparecen en esta plana y que fo&amp;ron tomadas el día del suceso por nuestros einpleados.
Indica la primera el aspecto que presentaba después del suceso el motor 114 de la linea de San Angel, cuya plataforma anterior
resultó totalmente destruida, y la segunda,
los destrozos causados por el choque en el interior del vehículo.
Afortunadamente, y dadas las proporciones del siniestro, el número de heridos fué
relativamente corto, no registrándose ninguna muerte.

EC. CHOQUE DE TRENES EN SAN ANGEL. -EL CAllRO!NúM:ERO 114 DESPUÉS DEL SINIESTRO,

Ri1JCOIJ~5 d~ /1\éxico

Domingo 13 de Diciembre de 1903

�lrQ!P.saºB•~alsla~

~l
la me nopausta ósea el reto rno de la e dad: he mo rrarrius con en
vahfdos, o~ogos, palpitac iones, gas tra lgias, desórden~s di::•:1°
nerv10s05, es treñimie11to, etc. Escribir á : Pharmacie ~
~ , íl. 1.1e ~ e la Tacherie, P ar is , para el envio gratuito del
expllcat1vo. - Venta en todas las Droguerías y Farmaeiaa.

Cllando h1111 1racasado todos los medicamentos ,el ~,rermo del

ESTOMACO

1:i~

o de lo~ Intestinos, debe iomar el famoso

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Colegio militar</name>
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                    <text>Domingo 6 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

¡Los copos se desatan
con furia loca
sobre el ángel dormido,
que no se mueve,
y la madre, besando
la fría boca,
con sus besos deshace
la blanca nieve!

tados de amor que ~elevan el-alma
á regiones ideales. Si la gloria
existe en el mundo, es en uao de
esos momentos.
Pensó Jaime, contemplando escena tan opuesta á la que él representaba, en la dicha que le había arre•
batado vil y alevosamente la mujer
á quien quiso con locura; recordó
plácidos transportes de amor íntimo con su adorada; promesas y
juramentos tan rep.,tidos como fa.
laces; traiciones y celos que habían
oscurecido su felicidad y envenena•
do su sangre; ilusiones y desenga·
í'los amargos; burlas que dejaba
impunes, ansias que no lograba y
tormentos que no merecía .... Tan
feliz como sus compaí'leros de viaje
debía ser él, y amando más que
ellos, mucho más, se veía sumido
en la trist.eza, olvidado en la sole•
dad y en brazos de la desesperación ......
Una ola de sangre le subió á la
cabeza. Se precipitó sobre la portezuela, convulso y furioso, abrióla
con violencia, y gritando:
-¡Yo la mato! ¡La mato!-desapareció, dejando á los circunstantes estupefa,ctos.
Poco después el Juzgado levanta·
ba el cadáver de Jaime.
El sumario atribuía ácdi;sgracia&gt;
su muerte. Pero si bien esto era
cierto, la autora real había sido
una mujer infame; los cómplices,
aquellos enamorados del coche; el
arma... la casualidad.
En el camino de la vida hay que
temer á esos tres factores: al amor,
al contrast.e y á la fatalidad.
¡Una lágrima por el muerto!

Cuando logra entre nubes
romper el día,
al calor de la madre
aún vive el nií'lo ....
¡Toda una eterna noche
de nieve fría
no amortiguó la hoguera
de su carií'lol

U\ MEJOR DIE.TI\

Ya descienden los copos
desde la altura,
como mariposillas
que el viento mueve,
y al tocarlos, me digo
con amargura:
¿ por qué será tan fría
la blanca nieve'?
¿Cómo, si es hermosa,
la muerte encierra,
y nos hiela en el alma
las ilusiones?
¡También con sus desdenes,
sobre la tierra,
hay hermosas que matan
los corazones!

Como la muerte es negra,
no les da espanto
la espléndida blancura
falsa y aleve,
y se mueren cte frío
bajo aquel manto
que en los sembrados surcos
tendió la nieve.

LA MAQUINA

o

~~p

El mudo pajarillo
que á helarse empieza,
por la desnuda rama
ni á andar se atreve:
siendo el símbolo hermoso
de la pureza,
&lt;¿por qué será tan fría
la blanca nieve?&lt;

Por eso no seducen
sus resplandores
y causa su blancura
melancolía,
y por eso las aves
y los pastores
temen del crudo invierno
la nieve fría.

Aunque el sol baña triste
el horizonte,
en las dormidas chozas
nadie se mueve.
¡No pueden los pastores
subir al monte!
¡Les cerró la salida
la blanca nieve!

Una madre harapienta,
triste y llorosa,
con un niño en los brazos
camina errante ....
¡La sorprende la noche
fría y medrosa,
y oprime contra el pecho
al hijo amante!

En vanoldel arroyo
la linfa ¡,ura
busca el ave sedienta
al nuevo día.
¡El arroyo no baja
desde la altura,
porque lo heló en el1montie
la meve fría!

Es general la creencia de que la
dieta es el mejor remedio para cura1· ciertas enfermedades; pero el
hambre es la voz de la naturaleza.
que nos avisa que el estómago ne•
cesita al!IDento; y ·como este tcque
de atención debe ser atendido muchas personas, ó casi todas, c~men
mucho y muy ámenudo;masnoca.•
be duda de que la dieta absoluta.es
un remedio heroico. Cuando un estómago está enfermo, no hay cosa
m~jor que dejarle sin
ah mento; pero existe
un medio de no quedarse sin comer: el de ingerir frutas solamente,
porque el jugo de éstas
obra como desinfectan•
te y mata los gérmenes
que el estómago contie•
ne.
Por lo general, con
seguir solamente dos
días el trata.miento de
la dieta de fruta, se consigue exterminar todos
los gérmenes daí'linos
que contiene el estómago.
También puede co•
merse un poco de pan
esterilizado, que no im·
pide que la dieta haga
sus efectos.

o

CANTARES
Es tan gracioso tu cuerpo
y tan bonita tu cara,
que sé que te tiene envidia
basta el ángel de tu Guarda.
Como eres tan bondadosa,
yo te comparo á las nubes
que toman agua de mar
y van lloviendo agua dulce.
Me aconsejan que suspire
para que tenga descanso;
pero el suspiro es muy corto
y el mal que tengo muy largo.
MELCHOR DE PALAU.

4.-Vestidos para calle y trajecitos infantiles.

Domingo 6 de Diciembre de 1903

1

J. JACKSÓN VEYÁN,

LA BLANCA NIEVE

Por la sábana inmensa
de la llanura
revuelan de perdices
bandos enteros,
y eLcuentran en la nieve
su sepultura
cuando bajan del monte
los ventisqueros.

l

Y al ver caer los copos
desde la altura
como rizadas plumas
que el viento mueve,
suspiraba la madre
con amargura:
c¿9or qué será tan fría
la blanca nieve?&gt;

F. IlOIG BATALLER.

EL MUNDO ILUS'l'RIAOO

.

La babitación ,estaba convertida
en un taller dirigido pvr la actividad femenil de una cabeza bien organizada.
Media docena de sillones de yute
bastante usados, dos maniquíes de
mimbre, una mesita de labores en
el centro, y cerca de la ventana una
máquina de coser que parecía demandar el movimiento continuo de
unas manos hábiles y de un pie diestro y chiquito. Por las ventanas entraba mucho sol, un sol de abril,
cuyos purísimos rayos alegraban
las almas despertando las flores,
saludadas por los primeros gorjeos de los pájaros,que de ese modo
comienzan á entonar un himno
grandioso y dulce á la Naturaleza,
como imprescindible prólogo á sus
primeros amores.
Madre é bija, una anciana de
semblante de nácar y de pelo de
nieve, y una muchacha de cabecita
rubia, de negros ojos y de facciones
puras y delicadísimas, hablaban
animadamente cerca de la ventana
del sotabanco, que parecía dorada
á fuego por los rayos del astro del
día. Era aquél un coloquio de ánge•
les; la antigüedad respetable y respeta.da del pasado hablando con el
incipiente porvenir. El sol que nace y el sol que muere del gran
Echegaray.
-Estoy contentísima, mamá, decía Julia; estoy tan satisfecha, que
apenas quepo en el pellejo...... .
¿Sabes lo que ha pasado? Hoy .he
visto á Ernesto, y siguiendo tus
instrucciones, le hablé con formali·
dad, seria, muy seria .... ¡Mira! No
estoy segura de si he llorado; lo
que sé es que he sentido en los ojos
primero mucho fuego y después mucha frialdad .... ¡Vamos .... que ....
lágrimas se llama esa figura!
-¡Qué tontuna! murmuró la anciana haciendo un puchero entre risas.
-Yo comencé así mi discurso:
mire usted- le dije,-es probable
que hoy sea la última vez que nos
veamos . . .. No se asombre, soy sin·
cera y no finjo, verá usted . . .. Dicen los médicos que la constante

costura de lamáquinaperjudicami
salud, que me debilita mucho, que
me martiriza demasiado, que si no
estoy enferma, puedo enfermar,
y que ¡Dios sabe lo que será de mí!
Me quedan, pues, tres caminos que
elegir:uno, casarme con un hombre
que me quiera y á quien yo ame;
otro, marcharme con mi pobre ma•
dre á la Mancha, á casa de mis
tíos; el último, morir al lado de mi
máquina entre cintas, sedas, encajes, flores y terciopelos ... La muerte sería, á no dudar, dulce, alegre,
elegantísima; pero es que yo no me

quiero mot·ir tan joven.
Veo en medio de mis a•
marguras una perspectiva tan alegre, tan dulce, tan consoladora! ....
Son tres los ca.minos,
¡tres! ¿Cuál sigo,_Ernesto?
-¿Cuál?-me contestó.-El primero.
-¿Y el hombre?
-¿Quién puede serlo
más que yo, constituyendo usted la felicidad de toda mi
vida, el ideal más santo y la aspiración más grande?
-Yo sentí, mamá, que me ponía
colorada. Experimenté una ver•
güenza tan grande y una alegría.
tan dulce, que sólo pude preguntarle, haciendo por sonreír:
-Y el camino, ¿será muy largo?
-Dentro de media hora lo sabre·
mos-me contestó.-Yo iré ádecír·
selo á su madre, que quiero que
muy pronto sea la mía. Ahora bien;
después de la concesión formulada.,
no recabo más que otra.con verdadero empeño: destruir, Julia, la
máquina de su martirio; acabar, ó
anular por lo menos, ese instru·
mento de trabajo que á poco agosta. la vida apenas indicada de la
mujer de mis sueños. ¿Acepta us•
ted?
-Dije que no con la cabeza; pe·
ro no estoy segura de si afirmé lo
contrario con los ojos, que son los
Judas que ponen de relieve h hipo·
cresía; lo que sé, madre, es que va
á venir y que desearía mucho que
tuviéramos que defender de sus iras
la.máquina.
En el rostro, bañado en lágrimas
y abierto de pa.1 en par á la ~icba,
besó la bija á la madre, poniendo
término al más elocuente discurso

5.-Trajes de casa, cuello de encaje y
esclavina con volantes.

�EL MUNDO ILUSrrRAJDO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 6 de Diciembre de 1903

Inclináronse tres cabezas para
que tres bocas besaran la parte superior de la máquina., y el murmullo que produjo el contacto de los
labios con el hierro,semejó un coro

,k· ·.
~!"

,,

.

.• ......~-~.p-

l

Unos pasan, amigo,
Estas noches de enero
Junto al balcón de Cloris
Con lluvia, nieve y hielo·'
Otros la pica al hombro '
Sobre mu!'allas puestos'
Hambrientos y desnudo;
Pero de gloria llenos; '
Otros al campo raso,
Las distancias midiendo
Que hay de Venus á Marte
Que hay de Mercurio á Ven~s·
Otros en el recinto
'
Del lúgubre aposento,
De Newton ó Descart.es
Los libros revolviendo;
Otros contando ansiosos
Sus mal habidos pesos,
Atando y desatando

Domingo 6 de Diciembre de 1903

Recetas útiles

GRANDES Y PE:QUE:ílOS

C[RUJO OLICOR DE NARANJAS AGRIAS

( Fábula India)

Sepárense con cuidado las pieles
ó 13: parte ~uperior de varias naran¡as agrias, de manera que se
opten¡¡-a.n 12_5 gramos. Pásense por
espacio de o, ó 10 minutos lo más
po_r agua hfrviendo; déjense escu~
rr~r ;( pónganse á macerar durante
seis u ocho horas en 2 iitros de alcohol, con

I
Llueve tanto, llueve tanto,
Que en mar se transforma el suelo,
Y empujados por el agua,
Caen los robles corpulentos,
Y sobre las olas turbias,
Como fatídico cuervo,
Flota el ángel de la muerte
Siempre triste y siempre negro.

Qu~ _la digo mil veces:
&lt;Fihs, vuelve á olvidarme
Con tal que á pocos días '
Vuelvas á hacer las paces&gt;.

E,pigramas
Una vez Jove intentó
Una conquista. imposible
El oro la hizo factible· '
Mil Joves conozco yo."

Los antiguos talegos.
Pero acá lo pasamos
Junto al rincón del fuego,
Asando unas castañas 1
Ardiendo un tronco entero
Hablando de las viñas,
'
Contando alegres cuentos
Bebiendo grandes copas '
Comiendo buenos quesos'·
Y á fe que de est.e modo '
No nos importa un bledo
Cuanto enloquece á muchos
Que serían muy cuerdos
'
Si hicieran en la corte
Lo que en la aldea hacemos.

que puede sentir un alma y expre•
sar la boca de un ángel.

II
-Con este destornillador, seño•
ra-decía. Ernesto horas después voy á atornillar mi dicha, si usted
me permite que con él anule esa
máquina para siempre. Dentro de
un mes la llamaré á usted madre
con permiso de lamía, y áJuliaesposa con autorización de usted; pero permítame que destruya ese mue•
ble, símbolo de la. honradez y del
trabajo, que ha esta.do á punto de
herir morta.lmente a.l ideal de mi
vida.
-Julia. es 1.. dueña de ese mueble-:- dijo sonriendo la venerable
anciana.
-¡Rómpale usted, Ernesto! ¡rómp_ale usted!- gritó Julia entre sonrisas francas y lágrimas rebeldes.
-Ahora mismo.
~l joven &amp;J?artó lanas, sedas, enea.Je.; y terciopelos, y acometió al
primer tornillo.
-}:'ero bendigamos antes, señor
-ob¡etó la venerable anciana -esa
máquina inolvidable que h~ conservado á mi hija honrada. y pura.
para usted.

d_e ángeles, la música sublime del
cielo que celebraba el triunfo de l&amp;.
honradez por la virtud del trabajo.
R . MESA DE LA PERA.

Por no sé qué capricho
Filis juró olvidarme;
'
Pasados pocos días
Hizo otra vez las p~ces;
Pero fué tan gustoso
Aquel feliz instante,

Sólo murió de constante
La que está bajo esta los a·
Acércate, caminante
'
Pues no murió tal a.~a.nte
De enfermedad contagiosa..
El que está aquí sepulta.do,
Porque no logró casarse
Murió, de pena acabado·
Otros mueren de acordar'se
De que ya los han casado.

-"'~,.__:_____.......----~···~----•----'··,.""~--~-.- ~

Una vieja ha fallecido
De ª':llºr, y aquí se enterró;
Considere el ad vertidn
Si enamorada. murió, '
Qué tal habría vivido.
Este difunto era esposo
Y los celos le mataron ·
De ejemplar tan horro;oso
Los demás escarmentaron
Pues va ninguno es celos~.

o
Anaaeónti(as
Si el cielo está sin luces
El campo está sin flores '
Los pájaros no cantan '
Los arroyos no corren'
No saltan los corderos'
No bailan los pastore;,
Los troncos no dan frutos
Los ecos no responden . .. '
Es que enfermó mi Filis
Y está suspenso el orbe.

JOSÉ CADALSO.

Ant.e las revueltas olas
Un elefante va huyendo,
Buscando en las a ' tas cumbres
S11 salvación y aposento.
Al ver pasar al coloso,
Subida en un magnoliero,
-¡Socorro!-gritó una ardilla¡Sálvame! yo te lo ruego.Siempre generoso y noble,
El gigante paquidermo
Tendió su trompa á la ardill a,
Dióle en sus lomos asiento,
Y marchando sobre el agua
Y arribando al monte enhiesto,
Compasivo y desdeñoso
Dijo:-¡Pobre animalejo!
Sin los grandes de mi raza,
Qué fuera de los pequeños?

.... -

~ t'~.J!:.·2:!!21

II
Cuando la tarde lluviosa
Fué declinando y muriendo,
Los náufragos, en el monte,
Un hambre horrible sintieron.
-¡Pereceremos de hambre!Mugió el coloso soberbio.
-No temas-habló la ardilla,Cerca he visto el cocoter o,
Que con sus frutos sabrosos
Nos brinda dulce alimento.
-No es posible-el elefante
Rugió de cólera ciego; •El cocotero resiste
Mis más gallardos esfuerzos,
Cede, pero no se troncha ....
Hay que morir, ¡moriremos!
-Aguarda-clamó la ardilla
Saltando al árbol esbelto,
-¡Aguarda!-y royendo un tallo,
Cortó un coco suculento,
Y tan diestra como astuta,
Lanzó más cocos al suelo.

Canela hecha pedacitos.. 2 gramos.
Azafrán ... . . ....... . . . . . .1 gramo.
Decántese y añádase:
Azúcar ......... 1 kilogramo 500 gr.
Agua para disolver el azúcar. 2 lltros.
Mézclese y fíltrese:
Para que el curazao, hecho así,

III
Cuando el forzudo elefante
Despachó el sabroso almuerzo,
Alegre movió la trompa
Sintiéndose satisfecho
Y mugió con eco ronco:
-¡Gracias, pobre anima.lejo!Humilde la astuta ardilla,
Miró al noble paquidermo
Y murmuró por respuesta:
-De tu gratitud no hablemos;
Mas .... di, ¿qué hicierais los grandes
Sin nosotros los pequeños?

¿Quién es a.que! que baja
Por aquella colina,
La botella en la mano
En el rostro la risa, '
De pámpanos y hiedra
La cabeza ceñida,
Cercado de zagales,
Rodeado de ninfas
Que al són de los panderos
Dan voces de alegría,
Celebran sus hazañas
Aplauden su venida?'
Sin duda será Baco,
El padre de las vii'las.
Pues no, que es el poeta
Autor de esta letrilla..

tenga la facnltad de colorearse de rosa,
cuando se Je mezcla con el agua, se Je tiñe
ligeramente con una infusión de palo de la
India y luego se clarifica.

LICOR DE LUION
Limones, según su tamaño. .. .... . . 8 ó 10.
Alcohol de 58 grados. .... . . . .... ... .4 litros.
Azúcar. .............. . . .. ... . ...... 2 kgs.
Agua para disolver el azúcar ...... 1 litro.

7.- Modelos de colgadu ras, mant elería y corbat a.

6.-Vestiditos infantiles.

Sepárese toda la parte amarilla de la
corteza de un limón, póngase á macer ar con
el alcohol 24 ó más horas, según que la
corteza. esté más ó men os cargada de parenquina (la parte blanca), decántese, añádase el azúcar disuelto, mézclese y déjese clarificar, ó fíltrese.
"

�Domingo 6 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUS'l'RAIDO
EL MUNDO ILUSTRADO

FRUTAS CONSERVADAS
CIRUELAS
Tómese una cantidad cualquiera
de ciruelas, cogidas antes de su
madurez, córteselas la extremidad
de la cola, píquense basta el hueso por tres ócuatropartes, y luego
pónganse en agua fría.
Aparte, prepárese agua para el
blanqueo de las frutas; con este
objeto, háganse bervfr por espacio
de una hora, en una vasija de cobre
sin estañar, quince ó veinte litros
de agua, medio puriado de sal común y todas las ciruelas que se hayan desechado por muy maduras
ó demasiado pequeñas, las cuales
deben picarse anticipadamente; esta operación reporta la utilidad de
extraer una gran parte de la acidez
de que están provistas algunas frutas, y aderciás tiene la gran propiedad de que, disuelta dicha acidez
en el agua, reverdece á las ciruel11,s.
Así preparada el agua para el
blanqueo, sáquense con la.espumadera. todos los residuos de las fru·
tas que han servido para preparar·
lo, luego caliéntese esta agua casi
hasta la. ebullición, échense las ciruelas puestas anteriormente en
agua fría, con cuidado de que ninguna se superponga sobre otra, y
a.si que se eleven basta la superficie del agua, váyallile sacando con
la. espumadera y pónganse en agua
muy fría ó helada, la cual ha de renovarse varias veces, para que las
frutas se enfríen más pronto.
Estando ya las frutas blanqueadas, reverdecidas y enfriadas del
modo que acaba de decirse, sáquense del agua con cuidado, con auxilio de una espumadera,para ponerlas á degotar en un tamiz; pónganse en vasijas de vidrio, de tierra 6
de madera y cúbranse con aguar·
diente 6 alcohol de 58 grados.
Después de seis semanas de maceración, azucárense á razón de 225
á 250 gramos de azúcar por litro
de aguardiente empleado, 6 según
la cantidad de conserva que se
quiera obtener.
OBSERVACIÓN. Aunque el modo
de preparación que acabamos de
describir, es el generalmente em·
pleado por los licoristas al por me·
nor que desean ofrecer al público
ciruelas bien preparadas-; hay otro
que es wás convemente, aunque más
ca.ro.
Consiste en pasar las ciruelas
una 6 varias veces por el azúcar, á
fin de que éste, impregnándose en
ellas, las haga. más delicadas y más
finas.
Para disponer las ciruelas en
azúcar, deposítense con mucho cuidado en el lebrillo, así que estén
blanqueadas ó reverdecidas como
se ha dicho antel'iormente. Echese
encima. un jarabe de azúcar birvien·
do de modo que marque 12 grados
en el pesa.jarabes, y cúbrase; al
cabo de veinte y cuatro horas, decántese el mismo jarabe en una vasija colocada al fuego, hágasele
coser basta 16 grados y échese de
nuevo sobre frutas ,Y por fin, pasadas veinte y cuatro horas, vuélvase
á. recocer por última vez el jarabe
aun de 4 grados, es decir,que llegue
á los 20, y échese sobre las frutas.
Después de frío, pónganse las ci•
ruelab en tarros, c ú b r a n s e con
aguardiente de 55 á. 58 grados, conteniendo 200 gramos de azúcar por
litro, y tápense herméticamente.
ALBARICOQUES
Escójanse albaricoques, de un color amarillo claro, bien sanos y co•
gidos un poco antes de la completa
madurez; enjúguense 6 cepíllense
para sacarles el polvo y la pelusi·
Ua, píquense hasta el hueso por
varias partes y blanquéense echandolos en agua tibia, al fondo de la
cual se precipitarán en seguida, para sobrenadar luego; sáquense uno
á uno por medio de la espumadera
y sumérjanse en agua mezclada con
alumbre 6 alcali:.lada, esto según
el color t,_ue se desee obtener, á sa·
ber: agua muy fría conteniendo 10
gramos de alumbre por cada 20 liwos de agua, si se desea que los
albaricoques conserven el color
blanco que les comunica el agua
caliente; y en una primera agua,
igualmente muy fría, conteniendo 5
gramos de bicarbonato de potasa.
por ca.da. 20 litros, si se quiere co-

cada litro que del mismo se baya
empleado para cubrir la fruta .
Mas c:u,ando los albaricoques estén destmados al consumo doméstico 6 s~a para obte1;erlos de primera !lahda.d, es preciso pasarlos por
azucar; para; esto hágase lo mismo
que hemos dicho para las ciruelas
es decir, que se han de pasar tre~
veces por el mismo jarabe, alcanzando 12 grados de ebullición Ja
primera vez, 16 grados la segunda
y 20 la tercera; déjese un intervalo
de 24 horas de una á otra opera•
ción. Una. vez azucarados los albaricoques de este modo, pónganse á
~acerar _en aguardiente, por espacio de seis semanas, y entonces so•
lamente se azucararán como se ha
dicho ya para li,,s ciruelas. Haciendo la operación de este mod0 el jugo adquiere mayor pPrfume,' y la
carne más color y fortaleza.
MELOCOTONES
Escójanse !os melocotones de la
clase que más gusten, enjúguense
ligeramente para quitarles el polvo, agujeréense por una parte solamente, basta el hueso, y continúense las operaciones subsiguientes, conforme acabamos de indicar
para los albaricoques.
MEMBRILLO

Despójense los membrillos de su
piel, córtense en cuatro trozos para quitarles el·corazón, pónganse
en agua con vinagre 6 alumbre
del modo que dejamos dicho par~
las peras; pásense en seguida tres
veces 6 más por azúcar,como se ha
dicho para las ciruelas, y termínese
la operación del mismo modo.

8.-Sombr,ero de la estacián.

municar á los albaricoques un hermoso color amarillo. Colóquense
después de haberse enfriado, con el
objeto de fijar su coloracióu, en una
segunda agua, que contenga 10
gramos de alumbre por cada 20 li·
tros.
Después de haber verificado,esto
por uno ú otro procedimiento, y ya
se destine la fruta para la venta, ó

ya. se conserve para. prepararse de
un modo más azucarado, póngase
á degota.r en un tamiz, colóq u11se en
una vasija cualquiera., cúbrase con
alcohol de 55 á 58 grados, y al ca•
bo de seis semanas de maceración,
ariádanse de 150 á 200 gramos de
azúcar y dos gotas de esencia de
noyó, disuelto en muy poca cantidad de alcohol y en proporción, á

1••·······························
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, lansas Cíty, St. Loais, Cbicago, llew York,
San Francisco J Los Angeles
_ _ ........,,,........,.,4...
. -)

Tacubaya, D. F., Septiembre 9.
Me es altamer..te satisfactorioescribe el Dr. Alberto Cerrnntes-manifestar que considero laEmulsi6n de Scott como el mejor reconstituyente que se puede emplear en todos los casos en que la
nutrici6n languidece por cualquer
motivo, haciendo incompleta la
asimilaci6n. Por este motivo nunca vacilo en prescribirla en estas
circunstancias, obteniendo siempre el exito más lisongero que
puede esperarse.
PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN OO.
Tomo las pastillas Luan1ea do Bromo-QulDla.

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w. s. FARNSW0RTH.-Agente General.

ta. San Franolaoo, #ám. 8, Wl4xloo,

a. #.

···························•-•·······•-

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzot,lspo i«baa.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Ilace pocu. uias que se practlcO la
apertura del testamento del Jlostrl1lmo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feebu
en la ciudad de Chlcago, llllnol■ .
La fortuna del distinguido prelado ascendlO ll cerca de $125,000 oro americano; y segtln el Inventarlo que se ha
publlcado, los bienes que ceJO toeroa
como sigue:
Dos pOllzas de "La Mutua,' • Compal!!a de Seguros sobre la. Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, o aean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre la.a d'lsposlclones del sel!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
l!Btas:
A so hermana, sel!orlta Ka.te Feeban,
que estuvo siempre con él basta so
muerte, $40,000 oro en bonos y ,2:1,000
oro en una de las pólizas de seguro:
11 la. seftora Ana A. Feehan, viuda del
seilor doct or Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las póllzas, y $5,000 oro en
efectivo; &amp;. la Academia de San Patricio de Chlcago, de la. que es preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la t\ltlma. póliza; &amp; la
escuela ''Santa. Marla' • de ense!iansa
p~ctlca. para varones, de Feehanvllle,
Illlnols, que era la Institución por la
que má.e se Interesaba el se!ior Arsoblspo, se en trep.ron 109 ,4,000 re,t&amp;ll·
tee de I&amp; 1lltlma r;6llu.

Domingo 13 de Diciembre de 1903

Carta de una Parisiense
El té de las chito en casa de una señora
de posición sendlla.
Los sombreros.-E1:pe1nado.

Se usa tanto servir un té en el día
seíiala.do para recepción, que todas
las seíioras, basta las que no disfrutan de gran renta y que se ven
obligadas á cuidar mucho el gasto,
consiaeran imprescindible ofrecer
algunos refrescos á sus visitas.
Falta saber cómo arreglarse para
que este ligero lujo no sea ni dema.siado costoso ni molesto en exceso.
He aquí á este respecto algunos
consejos que mi experiencia me permite daros:
Admitamos que no tengáis sino
una. doméstica. para todo servicio.
Es preciso entonces arreglar lascosas de antemano.
La víspera. del día enquerecibáis,
se desocupará el salón; la víspera
también, cuidaréis de tener un plato bastante fuerte, que os permita.
reservar los restos para el almuerzo. Rodeando este fiambre de huevos y legumbres calientes, el mari•
do no puede quejarse, y dais así á
vuestra sirvienta mayor tiempo para preparar past.eles en ca.so necesario.
Tan pronto como ha. servido el
almuerzo y ella misma ha almorzado, la sirvienta lava la poca vajilla
del almuerzo, mientras la señora en
persona ayuda al trabajo poniendo
el comedor en orden; se viste la sir·
vienta para estar dispuesta de ante·
mano con el fin de abrir la puerta,
aun antes de que la seilora. baya.
concluído de arreglarse.
Podéis, pues, excusaros por hacer
esperar algunos instantes á. la pri·
mera visita que llegue; pero la ca.sa
debe estar prepara.da é irreprochable lo mismo que la sirvienta. Es,
pu~s, prudente estar bajo las armas
desde temprano.
El traje de la sirvienta tie_ne su
importancia. Sienta muy brnn á
una joven esbelta el delantal blan•
co con pechera y hombrera.; pero
para una mujer grues~ y de cierta.
edad conviene el sencillo delantal
de p~rcal fino, muy blanco, re&lt;?ientemente planchado, con volad1tos,
sin guipur ni festón.
La falda negra será lo mejor, con
la blusa en armonía, y algo blanco
y muy limpio en el Cl~ello.; na~a de
joyas falsas extraord10ar1as m cor·
bata de color.
Ese día como apenas debe salir
de la anU:sala, no ?ebéis darle mu•
cho traba.jo de coc.ma. ~o encarguéis pa.ra. la comida. smo platos
hechos á última hora y, sobre todo,
que no desoidan mal olor en la ha.•
bitaci6n.
El puchero, por ejemplo, es una
de las cosas que huelen pe?r· El
pollo asado se escogería me¡or.
Avisad de antemano á la sirvien·
ta que encienda las lámpa1·as cuan·
do llegue la. noche.
Cerna del marco de la puerta que
da al comedor, si quei:éis, com~ pa·
ra poder moveros fácilmente s1 no
tenéis á na.die para ayudaros, colocáis la. mesa de té; á menos que
os sea más cómodo organizar el té
sobre la misma mesa ctel comedor,
á. cuyo alrededor se agruparán las
a.migas.
.
¿Qué debe ofrecerse en cuest16 n

1.-Trajes de paseo, última moda.

de golosinas que no sea ó costoso
6 mísero? Cosas muy sencillas, pero muy frescas y en gran cantidad.
Un «pluncake&gt;, por e¡tmplo, he•
cho la víspera, galletitas, pa.s~litos secos, que se conservan var10s
días.
Con una. gran torta cortada e.n
rebanadas, un plato de esas masitas secas, podéis disponer también
«tartines&gt; de pan de centeno, con
manteca, que prepararéis de antemano; les gustan á muchas pers~nas, son poco costosos y podéis

servirlos en abundancia., porque, si
quedan, servirán para el almuerzo
ctel día siguiente, sea por la mañana., con el chocolate, sea. á medio
día. con jamón ahumado.
No se necesita que el té sea de 6
francos libra, si lo hacéis con cuidado y, sobre todo, si os cuidáis de
darlo muy caliente, y para que esté
así mucho tiempo, es indispensable
tener siempre agua verdaderamente
hirviendo al alcance y aseguraros
de ella en persona, porque, á. menos
de ser chino, el sirviente más refi-

nado no entiende na.da; no se bebe
té realmente caliente sino en las ca·
sas donde la seíiora lo vigila ella
misma.
Si no empleáis la tetera de que
usáis diariamente, tened cuidado de
que no quede té viejo ni se note nin·
gún 0!01· de humedad. La mayoría.
de las teteras vistosas que adornan
las mesas de té, tienen desi;racia•
da.mente ese gusto. Podéis agregar
en la mesa toda clase de golosinas
imprevistas si llega la ocasión:
dulce de ca;a, mandarinas, dátiles,

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Domingo 29 de Noviembre de 1903.

Eb MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

GILDA!
No ha. mucho que la. ví; se sonreía ,
triunfadora. y radiante de belleza,
cuando le dijeyoqueel sol prendía
en su griega y artística. cabeza . .. .
Flor de gracia., de encanto y galanura,
impregnada, de tenue y g rato aroma,
su cuerpo semejaba una escultura,
y su cuello era un cuello de paloma.
Blanca, de una blancura irresistible
que hasta la. nieve le causara enojos,
brillaban con sn luz inextinguible
dos ¡j,Stros, en el cielo de sus ojos.

i

Una noche en que triste ó delirante,
me abismaba en el mar de mis ensuelios,
la vi pasar, como visión errante,
por el divino alcázar de los sueños .. . .

8.-Nuevos modelos de tejidos y bordados

Vestida. de blanco estaba.,
la mano de reina. inerte,
y en su faz se dibujaba.
la palidez de la. muerte.
¡Trece abriles! ¡Oh delirio!
El beso de la enlutada.
heló su frente de lirio
envidia. de la alborada..

en la cruz el aire mece
campánulas de colores,
y una. plegaria. parece
que murmura. entre las flores ..
Por la tumba.,en rondas suaves
húmeda y recién movida.,
pasan cantando las a.ves
una. endecha. no aprendida..

¡la niiia. de ojos azules
y dora.da. cabellera. . .. . l
JOSÉ M. CARBONEL.

o
Se ofendió porque la dije:
tú no tienes corazón,
porque si no, paga.rías
la. inmensidad de mi a.mor.

en la. dulce prima.vera.
de la. maña.na radiosa.,
cayó triste en la. pradera.
como un pétalo de rosa..

México, D. F. septiembre 5.
Me es grato manifestar-escribe el Dr. Francisco de P. Leal-=que me es muy conocida la preparaci6n llamada Emulsi6n de
Scott, y que la recomiendo con
bastante empefio á todos aquellos
de mis clientes que se encuentren demasiado linfáticos, lo mismo que en los escrofulosos, pues
son muy satisfactorios los brillantes resultados que siempre he obtenido con dicha preparaci6n, la
cual posee también la cualidad
de no ser desagradable ni á los
nifios, que son los que hacen
mayor consumo.

Sintió nostalgias del cielo
la. preciosa. niiia.- ángel,
y protegida. en su vuelo
por el ala. de un arcángel,
subió á la. región leja.na
que negruzca. sombra envuelve,
donde la. materia. hnmana.
en átomos se disuelve ....
De un ciprés verde y añoso
la niña. duerme á la sombra:
sobre su lecho, a.moroso
extiende el musgo su alfombra.;

La niña de ojos 11.zules
y dora.da. cabellera.,
envuelta. en ligeros tules
duerme la noche postrera.:

,.................................

..SANTA FE," LA MEJOR RUTA
Las fúlgidas estrellas. ..... sorprendidas
al verla, se inclinaban reverentes,
como ante las imágenes queridas
los misteriosos pálidos creyentes.

PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN ~

ADenver, lansas Cíty, St. Loais, Cbicago, lew York,
San Francisco J Los Angeles
.........

-·--~-

Tome laa paatlllaa Luantea da Bromo-QalalM,
&amp;l boticario le devolveri au dinero II ao • La firma B. W, Gr°" H halla a cada a.11&amp;

EL TESTAMENTO

Las a.ves entonaban dulces cantos,
a.l mirarla. cruzar mórbida y leda.,
l a aurora le prestaba sus encantos,
sus murmullos la idílica. arboleda .. ..

Dtl 11.110. sr. Jlrzobls,o f«ba
Los bienes fueron valuadoe
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstla en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañia de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocu~ ulas que se practicó Is
apertura del testamento del Ilulltrfllmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. l'eebU
en la ciudad de Ch Icaco, Illlnoll.
La fort1111a del distinguido prelado ucendl6 A cerca de $1215,000 oro am•
rlcano ; y segQn el Inventarlo que ae ha
publicado, los bienes que &lt;1eJ6 taeroo
como sigue :

ii{i~ió·~~~~-{i~~ ºii~~-~~t~i~~~ii~ .. ... .
que dobla su corola al venda.val,
y fué su dulce vida.
pura. esencia. cuaja.da. en el cristal.
En el fa.stoso ataúd
reposaba. entre las flores,
dormida. como el laúd
de los viejos trovadores.

......
1na••K•M••

Dos p6llzas de "La Mutua,' • Compallta de Seguroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $21í,OOO
oro cada una, 6 aean. . $ 150,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de Jaa p6llzas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . • H,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.

u:::::::::•
11,ttu"•"'""•••
~:::::~:t:::

:::;:::::::
?::::~::"

llftM •fUl.ftll.• 1

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Rarvey en la Línea de Santa Fti,soií renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros inlormes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

.. .

..

-·

.,,':":'!"~-..........
"
... ~:' '!.:'!'..! ..
! '!"'!"'.• · ........... ................ !'" ' .. ...... ! ....... .

'j

ta. San Franolaoo, #ilm. 8 11 ltlllixloo,

a. F.

Entre las ltlsposlclones del eellor /J·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, eellorlta Kate FeehBD,
que estuvo siempre con él hasta so
muerte, $40,000 oro en bonos y ,215,000
oro en una de las pólizas de seguro;
A la sellora Ana A. Feehan, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p6Uzas, y $15,000 oro 111
efectivo ; 4 la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre María Catalina,
$10,000 oro de la 1mlma póliza; l la
escuela ' 'San ta María' ' de enseliansa
prtctlca para varones, de Feehllllvllle,
Illlnols, que era la lnatltucl6n por la
qne mAs se lnreresaba el 1ellor Arsoblspo, se entregaron loe
restan·
tea ds I&amp; 1lltlma ¡;6llsa.

··································-

,,,ooo

&lt;X&gt;

rel!ni6n.

Domingo 6 de D1ciembre de 1903

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 6 de Diciembre de 1903

EL MUNDO IL:JSTRADO

á Un_a. sacudida. brusca del tren, despabiló
Jaime Y al padre de l a. niña:
:-&gt;t:7
-Qué, ¿hemos cbocado?-preguntó éste
a ] a.rmado.
-¡Ojalá!- dijo entre dientes Jaime, asom á adose á la. ventanilla.
-¡Qué animal!-dijo el novio á Ja muchacha, respondiendo á la exclamación de Jaime, que permaneció un rato asomado sin
preocuparse de nadie.
- Ese infeli~ debe de estar loco--añadió
e~a.-Pues ¡&lt;!1go! no sería poco triste morir
ora qua somos tan dichosos, y cuando
d!~amo~ ~amino de serlo mucho más, ¿ ver' Luis . .. ..
- ~o pienses en eso, bien mío. La. Providencia vela por los enamorados. Nada temas. No ha de cometer la. crueldad de robarnos con la vida un bien legítimo, una dicha que merecemos,
una ventura que nos
pertenece. Piensa sólo en que te adoro y
que me adoras; felicidad tanta sólo está
reservada á quienes
como nosotros, se
aman locamente. Y o
de mí sé decirte que
vivo por ti. ...
Otra sacudida brusca. que dió la máquina, indicó que se ponía en movimiento el
tren.
Volvió Jaime fastidiado y mohíno á
ocupar su sitio, á encogerse, á cerrar los

ll

,.

2.-Vistosos traJ·es de bai·le, t ea t ro y v:sita.

Una Lágrima por el Muerto
Un disgustillo ligero que tuvo en cas
una ofensa grave de la mujer en quien~~
bía pue~to su alma, soliviantaron de tal m~do á Jaime, que de la noche á la mañana .
esperar á consejos de nadie po~;~~
tampoco los solicitó, ni reflexionar
el.caso con la frialdad que reco~11inda la experiencia, desapareció
e hogar paterno, en el que era el
ser m~s ~on~iderado, y dirigióse á
Madrid sm dmero ni ilusiones como
el c~dáver yerto se deja lleva;. en el
ataud á la última morada En 1
volu~tad. del joven no qued~ban d:_
termmac10nes·
tad
•' en su mente, d eb·1·
1 1. ª po_r e1 msomnio,
todo eran
ideas tristes Y planes siniestros....

en su. corazón morían, por falta de calor,
afec~10nes y ternuras con la suavidad progre3iva con que se borran las últimas tintas
de la tarde al morir el día.
_Clavado en el asiento del coche, con los
OJOS cerrados, las piernas encogidas y las
manos entrelazadas, iba. en el tren ensimis·
mado gozando con el traqueteo del vagón,
recordando sucesos penosos recientes y aje·
no á cuanto ocurría á su alrededor donde
una prec~osa joven de diez y ocho abriles y un
apuesto Joven de veintitrés, hija. ella de un
seí?-or sexagenario que dormitaba. en el
asiento de enfrente, habla.han tierna. y dul·
cemente, entre 'lonrisa.s insinua.ntes y miradas ardorosas.
La casua.lidad había cc,locado en el mismo departamento, frente por fre nte al amor
desventurado y al dichoso á la de~gracia Y
á la felicidad, al corazón' que llora en la
desesperación y a.l que goza en la. gloria.

3.-Abrigo de la estación y traje de baile.

Domingo 6 de Diciembre de 1903

ojos y á enfadarse en aquellas lúgubres
cavilaciones .... Pero apenas hizo esto, notó muy cerca. arrullos tiernos, cariñosas
palabras que Je recordaban horas de inefa.ble encanto, e!Ilbelesos que había sentido y
ensuefios que disipó el desengaño .... Calló
y escuchó atentamente. El infernal ruido del
tren en marcha, apagaba los murmullos,
cortaba las palabras y ahogaba los ,.uspiros con que 10s amantes envolvían muchas
de sus frases.
El viento fresco que se colaba por la ventanilla Je iba enfriando; aquel fuego de los
enamorados Je quemaba las entrañas.
Se apoderó de él una especie de fiebre tan
intensa, que en un rato de locura, estuvo á
punto de dirigirse al novio y decirle:
--¡No sea. usted necio! Usted vale más que
esa mujer. Sepa usted conservar su dignidad. Está perdiendo el tiempo en cosas inútiles y malsana.s. Las mujeres son nuestra.
perdición. No se enamore usted, porque es·
tá perdido para siempre... No I as crea usted,
porque son fa.Isas. ¡Malditas todas!. ...
Pero limitóse á abrir los ojos y mirarles
con curiosidad primero, con lástima después, y, finaJ!Ilente, con envidia.
Entonces e!Ilpezó á meditar la manera de
trabar conversación con ellos. Sentía misteriosa simpatía por ambos; todo espíritu
noble, aun en la desgracia, se interesa por
la felicidad de lo&amp; demás.
Jaime creía que en aquella ventura llevaba parte ....
En vano buscó ocasión. Los novios no se
preocupaban !Ilás que de ellos mismos. En
voz baja cuchicheaban, y por la risueña expresión de sus a.nimados rostros, se colegía..
que estabanen uno de esos períodos arreba-

�Domingo 6 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

¡Los copos se desatan
con furia loca
sobre el ángel dormido,
que no se mueve,
y la madre, besando
la fría boca,
con sus besos deshace
la blanca nieve!

tados de amor que ~elevan el-alma
á regiones ideales. Si la gloria
existe en el mundo, es en uao de
esos momentos.
Pensó Jaime, contemplando escena tan opuesta á la que él representaba, en la dicha que le había arre•
batado vil y alevosamente la mujer
á quien quiso con locura; recordó
plácidos transportes de amor íntimo con su adorada; promesas y
juramentos tan rep.,tidos como fa.
laces; traiciones y celos que habían
oscurecido su felicidad y envenena•
do su sangre; ilusiones y desenga·
í'los amargos; burlas que dejaba
impunes, ansias que no lograba y
tormentos que no merecía .... Tan
feliz como sus compaí'leros de viaje
debía ser él, y amando más que
ellos, mucho más, se veía sumido
en la trist.eza, olvidado en la sole•
dad y en brazos de la desesperación ......
Una ola de sangre le subió á la
cabeza. Se precipitó sobre la portezuela, convulso y furioso, abrióla
con violencia, y gritando:
-¡Yo la mato! ¡La mato!-desapareció, dejando á los circunstantes estupefa,ctos.
Poco después el Juzgado levanta·
ba el cadáver de Jaime.
El sumario atribuía ácdi;sgracia&gt;
su muerte. Pero si bien esto era
cierto, la autora real había sido
una mujer infame; los cómplices,
aquellos enamorados del coche; el
arma... la casualidad.
En el camino de la vida hay que
temer á esos tres factores: al amor,
al contrast.e y á la fatalidad.
¡Una lágrima por el muerto!

Cuando logra entre nubes
romper el día,
al calor de la madre
aún vive el nií'lo ....
¡Toda una eterna noche
de nieve fría
no amortiguó la hoguera
de su carií'lol

U\ MEJOR DIE.TI\

Ya descienden los copos
desde la altura,
como mariposillas
que el viento mueve,
y al tocarlos, me digo
con amargura:
¿ por qué será tan fría
la blanca nieve'?
¿Cómo, si es hermosa,
la muerte encierra,
y nos hiela en el alma
las ilusiones?
¡También con sus desdenes,
sobre la tierra,
hay hermosas que matan
los corazones!

Como la muerte es negra,
no les da espanto
la espléndida blancura
falsa y aleve,
y se mueren cte frío
bajo aquel manto
que en los sembrados surcos
tendió la nieve.

LA MAQUINA

o

~~p

El mudo pajarillo
que á helarse empieza,
por la desnuda rama
ni á andar se atreve:
siendo el símbolo hermoso
de la pureza,
&lt;¿por qué será tan fría
la blanca nieve?&lt;

Por eso no seducen
sus resplandores
y causa su blancura
melancolía,
y por eso las aves
y los pastores
temen del crudo invierno
la nieve fría.

Aunque el sol baña triste
el horizonte,
en las dormidas chozas
nadie se mueve.
¡No pueden los pastores
subir al monte!
¡Les cerró la salida
la blanca nieve!

Una madre harapienta,
triste y llorosa,
con un niño en los brazos
camina errante ....
¡La sorprende la noche
fría y medrosa,
y oprime contra el pecho
al hijo amante!

En vanoldel arroyo
la linfa ¡,ura
busca el ave sedienta
al nuevo día.
¡El arroyo no baja
desde la altura,
porque lo heló en el1montie
la meve fría!

Es general la creencia de que la
dieta es el mejor remedio para cura1· ciertas enfermedades; pero el
hambre es la voz de la naturaleza.
que nos avisa que el estómago ne•
cesita al!IDento; y ·como este tcque
de atención debe ser atendido muchas personas, ó casi todas, c~men
mucho y muy ámenudo;masnoca.•
be duda de que la dieta absoluta.es
un remedio heroico. Cuando un estómago está enfermo, no hay cosa
m~jor que dejarle sin
ah mento; pero existe
un medio de no quedarse sin comer: el de ingerir frutas solamente,
porque el jugo de éstas
obra como desinfectan•
te y mata los gérmenes
que el estómago contie•
ne.
Por lo general, con
seguir solamente dos
días el trata.miento de
la dieta de fruta, se consigue exterminar todos
los gérmenes daí'linos
que contiene el estómago.
También puede co•
merse un poco de pan
esterilizado, que no im·
pide que la dieta haga
sus efectos.

o

CANTARES
Es tan gracioso tu cuerpo
y tan bonita tu cara,
que sé que te tiene envidia
basta el ángel de tu Guarda.
Como eres tan bondadosa,
yo te comparo á las nubes
que toman agua de mar
y van lloviendo agua dulce.
Me aconsejan que suspire
para que tenga descanso;
pero el suspiro es muy corto
y el mal que tengo muy largo.
MELCHOR DE PALAU.

4.-Vestidos para calle y trajecitos infantiles.

Domingo 6 de Diciembre de 1903

1

J. JACKSÓN VEYÁN,

LA BLANCA NIEVE

Por la sábana inmensa
de la llanura
revuelan de perdices
bandos enteros,
y eLcuentran en la nieve
su sepultura
cuando bajan del monte
los ventisqueros.

l

Y al ver caer los copos
desde la altura
como rizadas plumas
que el viento mueve,
suspiraba la madre
con amargura:
c¿9or qué será tan fría
la blanca nieve?&gt;

F. IlOIG BATALLER.

EL MUNDO ILUS'l'RIAOO

.

La babitación ,estaba convertida
en un taller dirigido pvr la actividad femenil de una cabeza bien organizada.
Media docena de sillones de yute
bastante usados, dos maniquíes de
mimbre, una mesita de labores en
el centro, y cerca de la ventana una
máquina de coser que parecía demandar el movimiento continuo de
unas manos hábiles y de un pie diestro y chiquito. Por las ventanas entraba mucho sol, un sol de abril,
cuyos purísimos rayos alegraban
las almas despertando las flores,
saludadas por los primeros gorjeos de los pájaros,que de ese modo
comienzan á entonar un himno
grandioso y dulce á la Naturaleza,
como imprescindible prólogo á sus
primeros amores.
Madre é bija, una anciana de
semblante de nácar y de pelo de
nieve, y una muchacha de cabecita
rubia, de negros ojos y de facciones
puras y delicadísimas, hablaban
animadamente cerca de la ventana
del sotabanco, que parecía dorada
á fuego por los rayos del astro del
día. Era aquél un coloquio de ánge•
les; la antigüedad respetable y respeta.da del pasado hablando con el
incipiente porvenir. El sol que nace y el sol que muere del gran
Echegaray.
-Estoy contentísima, mamá, decía Julia; estoy tan satisfecha, que
apenas quepo en el pellejo...... .
¿Sabes lo que ha pasado? Hoy .he
visto á Ernesto, y siguiendo tus
instrucciones, le hablé con formali·
dad, seria, muy seria .... ¡Mira! No
estoy segura de si he llorado; lo
que sé es que he sentido en los ojos
primero mucho fuego y después mucha frialdad .... ¡Vamos .... que ....
lágrimas se llama esa figura!
-¡Qué tontuna! murmuró la anciana haciendo un puchero entre risas.
-Yo comencé así mi discurso:
mire usted- le dije,-es probable
que hoy sea la última vez que nos
veamos . . .. No se asombre, soy sin·
cera y no finjo, verá usted . . .. Dicen los médicos que la constante

costura de lamáquinaperjudicami
salud, que me debilita mucho, que
me martiriza demasiado, que si no
estoy enferma, puedo enfermar,
y que ¡Dios sabe lo que será de mí!
Me quedan, pues, tres caminos que
elegir:uno, casarme con un hombre
que me quiera y á quien yo ame;
otro, marcharme con mi pobre ma•
dre á la Mancha, á casa de mis
tíos; el último, morir al lado de mi
máquina entre cintas, sedas, encajes, flores y terciopelos ... La muerte sería, á no dudar, dulce, alegre,
elegantísima; pero es que yo no me

quiero mot·ir tan joven.
Veo en medio de mis a•
marguras una perspectiva tan alegre, tan dulce, tan consoladora! ....
Son tres los ca.minos,
¡tres! ¿Cuál sigo,_Ernesto?
-¿Cuál?-me contestó.-El primero.
-¿Y el hombre?
-¿Quién puede serlo
más que yo, constituyendo usted la felicidad de toda mi
vida, el ideal más santo y la aspiración más grande?
-Yo sentí, mamá, que me ponía
colorada. Experimenté una ver•
güenza tan grande y una alegría.
tan dulce, que sólo pude preguntarle, haciendo por sonreír:
-Y el camino, ¿será muy largo?
-Dentro de media hora lo sabre·
mos-me contestó.-Yo iré ádecír·
selo á su madre, que quiero que
muy pronto sea la mía. Ahora bien;
después de la concesión formulada.,
no recabo más que otra.con verdadero empeño: destruir, Julia, la
máquina de su martirio; acabar, ó
anular por lo menos, ese instru·
mento de trabajo que á poco agosta. la vida apenas indicada de la
mujer de mis sueños. ¿Acepta us•
ted?
-Dije que no con la cabeza; pe·
ro no estoy segura de si afirmé lo
contrario con los ojos, que son los
Judas que ponen de relieve h hipo·
cresía; lo que sé, madre, es que va
á venir y que desearía mucho que
tuviéramos que defender de sus iras
la.máquina.
En el rostro, bañado en lágrimas
y abierto de pa.1 en par á la ~icba,
besó la bija á la madre, poniendo
término al más elocuente discurso

5.-Trajes de casa, cuello de encaje y
esclavina con volantes.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>ELIXIR

ESTOMACAL
SAIZ

DE

CARLOS

PETROL

EL

DEL DR.TORREL,DEPARÍS.

Unica preparación que evita la caída prematura del pelo, lo aumenta, suaviza y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.

Jlfto X-tomo n-núm. u

l"\UNDO ILUSTRADO
m'txtco, Dtdtmbrt 6 4t 1903.

Cierente1 LIJI&amp; Rtl't&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAf'AtL RrYf&amp; &amp;PINDOLA,

==

EL USO DEL PETROL
DEL

Dr. Torrel, de París
evita la calvicie prematura, que tanto afea y
comunica al hombre el repulsivo aspecto de
un joven viejo y ganado.
f

r

4il6oras 'lDÍ/Jestivas g Jtnlisépticas

1

Del Dr.BUC!HABD de París.
DE VENTA EN TODAS LAS DROGUERIAS Y BOTICAS.

Ira Jeyerú J lelejerta
l•llilatwMll9l.f.

,

~

·PltOS. . . rf~

Enrique 6. Schafer.
$

,
&amp;rncm.oe

........

.

•Aft IIOYU9'"

.........

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~

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C5PINILLl\5,
~

LA ''lfOSFATINA }fALIIBB:Su

es el alimento mú grande y el más recomendado para los nli'io~
desde la edad de seis ti siete meses, y particularmente en el mo
mento del destete y dur,mte el período del crecimiento. Faclllta mucho la dentición; asegura la buena formación
de los huesos; previene y neutrallza los defectns que suelen presentarse al crecer, é impide la diarrea, que .es tan frecueate en los n11Ios. -PABIS, 6 AV .ENUE VICTORIA, Y EN TODAS LAS FARMACIAS..

Agua Pastor, cuNcl6n segura, lnofellll·
va de las espinillas situadas en las &amp;111
de la nariz, en la frente, en 108 carrlllCII.
causadas por el Demodex, pe.ráslto coatagloso que marra y agujera la piel Y deaftguran ; hace oesaparecer las arroga■ cJel
rostro, da blan cure. 11. la tez, suavlsa r
[orta Ieee e I cu tls.
El frasco, 4 francos.
Parts.-Secretlin, 20 Aveoue de wa,ra-.
Extranjero.-En las Boticas Droguerflf,
Perfumer!as.

Kolar-1.eurol Oranier
DE, Pf\RIS
A u m enta el apetito, levan t a las fu er zas. h ace engordará los en fermos, determinando mejor utilización de los alimento&amp;

ltt•stit u~·e a l organiRmo la fuerza pt!rd ida por inAueneia de estudios y trabaj os excesivos.

Arte Clásico

DIA.GGI pa,ra, sazonar CALDO, SOPA, Y SALSA.

SabKrlpdcill meaw11 ren■ea su•
Idea.
ldta. e■ la callliUI $1.JS

�Domingo 6 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILtlSTRADO

Domingo 6 de Diciembre de 1903

l!JL MUNDO ILUSTRADO

• misma fe rígida é intransigente con que nos lanzamos á. la política ó á los negocios.
Gozábamos tal vez menos; pero creíamos acaso más. Aquello no tenía réplica, y puesto que
i!. la sensación habíamos substituido el razonaDebo á Luisa Tetra.zzini una de las emociones
miento, y á la ilusión el cálculo, nuestro arte de
de arte más intensas, más puras y más dulces
hombres hechos tenía. que ser silogístico, mateque me sea da.do resentir; emoción juvenil y primático. Nuestras aspiraciones de progreso hamaveral, de que no me creía ya ca.paz, á l!i- vez
bían dado muerte á nuestros anhelos de placer;
luminosa. como el alba, fresca como la brisa y
«aquello había matado á esto&gt; y :i.pla.udía.mos
perfuma.da. como el prado.
.
.
&lt;Los Payasos&gt; y «La Tosca&gt; con la misma fe con
Cuando se ha tenido, no sé s1 debo decir la
que un matemático aplaude &lt;el cuadra.do de la
dicha ó la desgracia de vivir medio siglo,
hipotenusa.&gt;.
cuando se ha amado hasta el fanatismo una forDe tiemoo en tiempo nos asaltaba. una duda:
ma del arte y cuando se ha asistido hasta su
el canto se había reducido á un mínimum y el
completa transfiguración; cuando, en una palaacompaí'lamiento había alcanza.do un máximum.
bra. se tiene un pie en el pasa.do y el otro en el
Cambiados los papeles, las voces servían de
por~enir; cuando en la juventud se ha visto floacompaí'l.amiento á la orquesta.. Los cantantes
recer jardines, se ha oído cantar alondras y se
cantaban c11.da día menos y cobraban ca.da día
han presenciado alboradas, y en la madurez se
más. Se cantaba. de brazos, como debe torearse,
ha asistido á erupciones volcánicas, se ha escuy se toreaba de pies, como debe bailarse. Se dicha.do r~gido de fieras Y. _se han visto llamear
bujaba en el horizonte del arte lírico una. Isla de
incen&lt;lios; cuando del idilio se ha pasado á la
San Balandrán; los contrabajos, la gran tuba,
tragedia y de la. pastoral á la epopeya., el es~ílos timbales, llevaban la voz cantante, y los vioritu vil.cila y el criterio se ofusca, la preferencia
lines concertinos el bajo fundamental. El fagot
oscila como una brújula loca entre los rumbos
cantaba y el clarinete callaba; las trompas de
opuestos del arte y se llega á dudar del porvemano predominaban sobre los oboes y las flaunir tanto c0mo del pasado.
tas, y entre el bombo y &lt;los ruidos&gt;, se distri¿Qué es mejor? ¿qué es preferible? ¿qué c~sa
buía lo principal del traba.jo lírico.
procura placeres más dulces y puros¡ emoc10Salíamos silogística.mente transportados de La
nes má.$ tiernas y conmoved~ras? ¿_qu_ ~s, en suNavarraise y apeteciendo en el fondo de nuestro
ma más estético y más artístico, Virgiho ó Shacorazón una melodía redonda y una cfioritura&gt;
kes'peare, Fray Luis ó C_alderón, lbs!3n ó Lope,
bien rematada.. Hartos de trufas, de roa.stbeef con
Rossini ó Wagner'? ¿Quién canta. me¡or, Angela.
«asafactida&gt;, de gangas «manidas&gt; y de quesos
Peralta ó Rosa. Ca.ron, quien es más escultor,
putrefactos, soñábamos con un jamoocillo ó un
Fidias ó Miguel Angel, quién es mejor litera.to
buen batidillo de coco.
y mayor poeta, Lamartine ó Víctor Hugo?
Hubiéramos da.do nuestro reino por un ca.ra.melo ó por un confite. Pero nobleza obliga: priEste eterno problema. estético, se yergue ante
mero mártires que confesores, y sufríamos y ca.el «amateur&gt; y el crítico é impide el disfrute simliábamos sin atrevernos á. pedir la música dulce
ple espontáneo, sincero de la obra de arte.
Los que hemos asistido al espléndido crepúscuy el canto gorjeado de que tanto habíamos menester, siquiera. para &lt;desengrasar&gt;, como dicen
lo del arte viejo y á la radiante alborada del ar~
los gastrónomos.
nuevo sufrimos, á pesar nuestro, esa &amp;ngustia
Imposible: con el &lt;bel canto&gt; habían desapade escpger entre dos perfecciones, de o~rgar el
lauro á dos triunfadores, y nuevos Par1s, con la
recido sus sumos pontífices y sus grandes sacerdotisas. Muertas la Malibran, la Sontag, las
manzana de oro en la mano, vacilamos entre
hermanas Marquigio, la Miola.n Ca.rvalho y basacordarla. á. Juno ó concederla á Minerva., busta Adelina Patti, hoy caduca; muertos el divino
cando en vano la Venus Victrix, la incomparaGarcía, Duprez, Tamberlick y Gassier, toda tenble Afrodita., que decida sin réplica. de nuestra
tativa de resurrección de la música gorjea.da era
elecci9n.
. .
.
En (ni adolescencia. y en mi ¡uventud, la músiabsurda y resultaba. caricaturesca..
Una de dos: ó el cantante, queriendo gorjea.r,
ca. y el arte de cantar eran todo melodía. y todo
balaba, se comía las notas y nos daba tan sólo
«bel tanto&gt;. El escenario era una enrama.da.
cuaja a de ruiseí'l.ores, de zenzontles, de clarines
el esqueleto descarnado y el contorno escueto de
de la elva. que dispersa.b~n trin?s Y desparrala. melodía, ó hábil en el mecanismo, no sabía inmaban gorjeos en un ambiente diáfano y en una
filtrar pasión, ni expr.esión ni sentimiento en las
variaciones de &lt;bravura&gt; de su organillo autoatmósfera. tranquila, apenas murmurante de sumático. De Tancredo, de Semíramis, de Puritasurro~ (le hojas_y de rum~res ?e ai:roy~elos. Canos, íbamos á oír una. vertiginosa sucesión de
racteres situac10nes, peripecias, rntriga.s, desenlaces 'cómicos y soluciones trágicas, todo se
notas emitida.s en frío y congeladas en la. región
de las nieves perpetuas, algo así como una gratra.duefa en arrullos de tórtolas, en gorjeos de
nizada sobre un tragaluz, ó bien, si el artista.
a.ves en parloteos en los nidos y en zumbidos en
las coltnenas. Todo era. tierno y suave; na.da haquería expresar algo y hacer sentir alguna cosa,
bía maq.uinado ni artificial. La música y el canabreviaba, suprimía, aligeraba., simplificaba y
to imitaban al pájaro como el lago reflejaba. el
desfiguraba la partición con la sonriente y resigfirma.mento, con la misma transparencia y la
nada complicidad del director de orquesta.
misma simplieida.d.
Una y otra evep.tua.lidad eran funestas á la reA la vez que esta forma infantil y simple del
surrección, á la ge 1vaniza.ción, siquiera, de aq uearte se ostentaba en la escena, en la. vida surgían
llo que fué arte completo y perfecto en su género.
las ilusiOD.es deliciosas, las esperanzas balagüeApenas si Angel a Peralta y. El vira Repetto soila.s las emociones inocentes. Amábamos como
brevivieron á la decadencia de aquel género de
cantaban Edgardo ó Alma.viva: odiábamos con
músic11, nos retrotrajeron á aquellas impresiolos rencores garapiñados de A;ston ó del Otello
nes dulces y tiernas de que ya no nos creíamos
de Rossini. Vivíamos á horca¡a.das en el balcón
capaces, y nos recordaron y nos hicieron medide Ju}ieta. y llorábamos nuestros desenga.í'l.oscon
tar en que cada transformación del arte no es el
las lágrimas de almíbar de la Norma de Bellini ó
aniquilamiento de algo antiguo, sino la creación
la de Sa.fo de Paccim. El vino y &lt;La Sonámbula&gt;
de algo nuevo, y que un nuevo astro en una consencarnaban nuestras des bordan tes pasiones, y el
telación, no supone necesariamente la extinción
rondQ final de la reconciliación ó el aria suspide los otros.
rosa del suicidio, satisfacían nuestros anhelos,
Después de Angela y de la Repetto enmudeció
llenaban nuestras aspiraciones estéticas.
en México el &lt;bel canto&gt; y se eclipsó por com.
Formó se así por asociación de ideas en nuestro
pleto la lírica. vieja, y llegamos á creer firmemenespíritu una a.malgama, un lazo indisoluble ente que había muerto el viejo dogma, porque no
tre el trino y la ternura; la escala cromática. y el
había grandes sacerdotes para el culto, y llega.entusiasmo: el grupeto y la. ilusión; y el &lt;bel
mos también á aceptar seriamente que la muda
canto&gt; y la juventud &lt;hicieron bala&gt;, formaron
gimnasia de salón de Víctor Ca.poul era li. for«block&gt; y se confundieron estrecha, ínti91a, in•
ma suprema y definitiva del arte del canto, como
disolublemente.
··
hemos llegado á. creer que la contrapuntística.
La música dramática., el drama lírico, el canto
metafísica de César Frank es la eflorescencia sudeclamado, lucha.roµ por disociar esa a.malgaprema de la música sinf9nica.
ma. por divorciar ese contubernio y por fundir
Nos afiliamos, pues, resuelta y francamente en
nu~vas ligas en nuevos crisoles. Al trino se subsla nueva secta, nos hicimos iconoclastas de los
tituyó el lamento; al gorjeo, la declamación; al
viejos ídolos, formulamos nuestro flamante y
grupeto, la frase. Los &lt;diseurs&gt; reemplazaron á
ardiente credo, nos dormimos sobre los laureles
los cantantes, los artistas dramáticos á los arde nuestra. definitiva emancipación lírica y sotistas I'íricos, las trompas á I as flautas y la. gran
í'l.a.mos la terrible pesadilla de Tristano é !solda
tuba ,a. la &lt;viola d'amore&gt;.
aJ son estridente de las trompetas de &lt;Los TroEl arte nuevo hablaba á la razón más que a.l
ya.nos&gt; de Berlioz y &lt;Los Argonautas&gt; de Ausentitniento; disertaba en vez de conmover y
gusfll''Urlmés.
demqstraba en lugar de a.gradar. Llegaba. á
De esta sublime, á la par que angustiosa y sutiempo.;para mí y para. los de mi generación. Lledorosa. pesadilla, vino á. despertarnos una hada:
gaba~ el momento preciso en que se va la juLuisa Tetrazzini. Vestida de nubes, coronada. de
ventúd y sobreviene la madurez; en que razonaestrellas y de lirios, blanca, pura y fresca, nos
mos la emoción, disecamos el sentimiento; encautocó con la varita. mágica de su genio, cantó á
zamos eJ ímpetu y canalizamos el desbordanuestt-o oído las canciones ya olvidadas de los
miento. '.
ángeles y de los ruise!Iores; con su luz alumbró
El primer silogismo y el primer copo son conlas tinieblas, con su a.liento disipó los nubarro•
temporáneos. La razón comienza á cristalizar y
nes, abaniqueó con plumas de cisne nuestro acaá revestir forma geométrica cuando la pasión
lorado y jadeante sentimiento estético, ahuyentó
empieza á enfriarse y la ebullición del entusiascon su soplo las quimeras, llamó con su acento
mo á calmarse.
á las tórtolas. Ahí donde antes rugía.o las fieEra el caso para nuestra generación. Comenras, comenzaron á cantar las alondras¡ ahí donzamos á. razonar la lírica. al mismo tiempo queá
de bramaba rudo el aquilón, comenzó a susurrar
calcular y razonar la vida., y fuimos á las nuela brisa, y su mágico conjuro transformó la cavas formas de la música y del canto con la misverna. en prado, la noche tempestuosa en límpida

LUISA TETRAZZINI

aJborada y la pesadi_lla. cruel en tierno y du
simo ensueí'lo pastoril.
¡Qué artista.! Ante la inimitable dulzura de
voz, ante la fácil y elegante agilidad de su
g~nta, ante 1~ desp!Lrpajada maestría de au
mea, ante la mtens1dact de su pasión queim
na su canto, ante la sutil y magistral inte!cl
de todo lo que ?ice,. a.n~ tanto talento, tanto
razón y tanta ciencia lírica, rendiruos las a
de nuestra. pedantería., eotona.mos un &lt;mea
pa&gt;, por haber, por un momento, renegado0
arte P':1r? y sano 9.ue arrulló nuestra niiiez
cuyo tibio calor mcuba.ron las ilusiones ~
esperanzas de nuestra juventud; reconocimJ.~
her negado, como Pedro á Cristo, el arte que
enseí'l.ó á amar y á suspirar, y tributamos ho
na.je á q_uien nos ha devuelto momentáneam
n uestr'!' Juventud y 1:1 uestra. felicidad, que creí
para siempre perdidas.
Hagamos confesión general. El art~ su
intérpre~s adecuados. La Ilíada supone rll
das y gr1?gos; e_l romance, troveras y paladinea
la ~raged1a clás1ca., cortesanos y medios moo
q_mcos; Shakespea.re, público observador y
si?nal; Rafael,. resurrecciones de pa.ganlsm
Miguel Angel, rnfiernos del Dante.
La vieja lírica. supone simplicidad de Id
oídos finos, gargantas privilegiadas y senti
tos idílicos, puros, inocentes.
¿Lui~a. Tetrazzini. es una reminiscencia 6
presagio? ¿Es el último canto del cisne ó el p
roer suspiro de una resurrección? ¿Viene á
s~mar una decadencia ó á iniciar una res\&amp;
ción?
Imposible saberlo. Pero si ha venido á dar
finiti va sepultura al viejo arte, ha sabido cu
lo con las flores má_s f:escas y las gotas de
cío más puras. Y si viene á resucitarlo 0
con voz más dulce, sentida. y pura ha 'pod
p~onunciar1 ante ese Lázaro ya putrefacto, el
gico: «Levanta.te
y anda&gt;.
◊RFEO,

00
LA MARIPOSA
Todo de cera parecía el angelito. Su n
de alas inm6viles, era firme y transparente
una moldura de cartílago endurecido. Sua
pilas apenas asomaban en la abertura oo
treñida de los párpados, parecidos á gran
pétalos amarillos. Todo el 6valo de la
era rígido y pálido como el de los mod
esculturales. Y era la suya una rigidez fria
desagradable que producía la erecci6n
vello.
Respiraba, penosamente,
telarafia.s .:in el t6rax.
Estaba muy enferma.
Las manecitus delgaduchas,
so parecía tener una difusi6n casi cireal,
movían lentamente entre la suavidad de
encajes con que la solicitud materna ado
toda la cuna.
De pronto, los ojitos se abrieron mu
brillaron, se movieron vivamente, y una
risa. se dila.t6, como una claridad, por todo
rostro pálido. Se acentu6 la movilidad del
deditos. Y todos los músculos hicieron un
fuerzo como para la incor1&gt;oraci6n.
Una mariposa de grandes alas fugaces
loteaba cerca de la cuna. El insecto parecía
recto triángulo policromo suspendido en
aire y que, al agitarse,fundía sus colores en
matiz completamente violáceo.
La visi6n levant6, en el enfermo, un tro
de deseos que enardecieron su espíritu y
pertaron su fuerza.
Levant6 el cuerpecito, violentamente;
los brazos débiles y pálidos; crisp6 los d
y estruj6 á la hipsipila.
Después, cay6 sobre las almohadas mú
vido; abri6 la mano; vi6 un poco de polvo
color, un polen, y un feo cadáver magull
Se velaron sus ojos, como si un vapor aflu
ra á ellos; sinti6 fríos horribles; tembl6
vulsivamente, y empez6 á llorar en el
lencio.
Tanto llor6, que se fué agravando. 't
una, dos y tres veces, cada vez con m
fuerza, y qued6 muertecito el pobre, como
hubiéra.se agotado la humedad de sus OUD
Y el polvo del insecto, como un embl
doloroso, qued6 entre los encajes con que
solicitud materna había rodeado al angeli
JOSÉ MARÍA QUEVEDO,

Nuestro Número de Año Nuevo
LOS ASUYTOS QUE CONTENDRA
Nuestra idea de publicar una edici6n de
Afio Nuevo, que se aparte por ,,ompleto de
las edicionPS ordinarias de E1. MuNDO ILUflTRADO, tanto por lo que ve á sus dimensiones,
como por lo que se refiere á su material literario, ha. sido-y esto nos compbce,- favorablemente acogida por el público.
Numerosísimos son ya los pedidos de ejemplares que la Administración tiene en su poder para atenderlos oportunamente, y muchas
son las casas comerciales que se han apresurado á tomar planas enteras para la publicaci6n de anuncios.
· Esta prueba de la a.Ita estimación que los
•lectores y los comerciantes tienen por este semanario, nos ha obligado, naturalmente, á ha,cer todo lo que está ele nuestra parte para lograr que la edici6n resulte lo más bella é interesante que nos sea posible.
El sumario de los asuntos que contendrá,
es como sigue:
C&amp;6XICA N°ACIONAL Y CR6xrcA ExTRAXJERA
de 1903, ilustradas con magníficos grabados.
CUENTOS Y POESÍAS, de las mejores firmas,
escritos especialmente para. EL .Muxoo ILo:-TRADO.
ARTÍCULOS DIVERSOS sobre asuntos de actualidad.
LA CrnNCIA EN 1903. -Una ojeada. á las teorías, inventos y descubrimientos más notables.
PoR Los E:;TADOS. - Retratos de todos los señores Gobernadores, con expresi6n de los que
han sido electos en este afio.
GALERÍA DE ARZOBISPOS Y ÜBISPOS ~EXICAXOS.-Fotografías de todos los prelados, con
una breve noticia del movimiento habido en
el afio en las altas esferas eclesiásticas.
DAMAS )lEXICANAs. - U na hermosa serie de
fotografías de sefioras y señoritas distinguidas
de la República.

CALEXDARIO HrsT6Rico. - Este calendario
constituye una verdadera novedad. Cada mes
lleva dos dibujos que representan acontecimientos muy notables de la Historia. de México, y un santoral. Los dibujos están distribuidos de la. manera siguiente:
ENimo: Derrota de Hidalgo en Calderón y
entrada del Ejército Constitucionalista en México. -FEBRERO: Desembarco de Hernán Cortés en Cozumel; el Primer Auto de Fe celebrado por la. Inquisici6n en la Nueva. Espafia; retratos de los miembros más prominentes del
Congreso Constituyente de 1857. -MARZO:
)Ioctezuma. rinde vasallaje á Hernán Cortés;
pronunciamiento de Landa en Guadalajara.ABRIL: Aceptaci6n de la corona de México
por Ma.ximiliano; toma de Puebla por el Sr.
General Don Porfirio Díaz.-MAYO: Fin del
sitio de Cuautla; batalla ganada en Puebla. á
los franceses. - J UJSIO: El último día de la Inquisici6n; entrada triunfal de Maximiliano en
México; fusila.miento del mismo Ma.ximiliano y de Miramón y Mejía.-Juuo: Entrada
triunfal de Juárez en México.-AGosTo: El último día del Imperio Azteca; defensa de Churubusco en 1847 .--SEPTIEMBRE: El Grito de
Dolores; monumento á los héroes de Chapultepec.-OcTUBRE: Batallas de la Carbonera y
Mia.huatlán.-NovnmBRE: Rendici6n de los
independientes en Mexcala; el Primer Congreso Nacional.-DwIE)IBRE: Nuestra primera guerra con Francia; reconocimiento de la.
Independencia de México por Espaiia.

***

En nuestro número de Año NueYO publicaremos, además, un magnífico retrato del
Sr. Presidente de la República. y fotografías
de los señores Secretarios de Estado y de los
miembros del Cuerpo Diplomático.
Las «cubiertas» de esta edici6n, que constará de más de OCHENTA PÁGINAS, serán de magnífico papel 1&lt;Couche» y ei,tarán impresas al
1&lt;Cromo.»

***

Próximamente nos ocuparemofl de las grandes mejoras que nos proponemos introducir
en EL ~kxoo ILusTRADO para 1904.

LADUDA
Yo conozco una extraña. religi6n-pesada
y simb6lica, hondamente enigmática,-la religión de la duda. Su templo, su enorme templo es el coraz6n humano, y sus silenciosas
oraciones son previvencias de ultratumba que
penetran en el alma fríamente, gravemente,
como dardos emponzotiados en la claridad de
lo real.. ....
Yo &lt;:onozco una ñlosofía extrafia, impregnada de pasmosa vacuidad, una filosofía de
ex6tica rareza que suspende sobre las grandes
concepciones - en los bastidores cartesianosel cortinaje del eterno "devenir».
Y o conozco una poesía extrafia que harmoniza en los mágicos toques de su paleta las
rientes quejas de la música y las sollozantes
carcajadas del dolor, una. poesía sutil que
vibra trémula en deliciosos pestañeos y abarca en la. copa de sus versos las fisonomías de
la. sombra y de la luz, en el férvido beso penumbra!.. ....
Yo conozco un fantasma sigiloso, un fantasma aterrador, que se mueve con un ritmo
espeluznante, con un ritmo que da miedo,
miedo torvo, miedo fosco, con un ritmo que
resuena sordamente en los templos del carifio,
en las selvas corpulentas del amor, en las
frondas perfumadas de los puros sentimientos. ¡Yo conozco ese fantasmal
Yo conozco un magno poema que en mi alma llevo escrito, cual en lienzo de tristezas
un poema. giga.ntezco, que describe ma.jestuo:
so tres columnas y una torre; tres columnas
que sostienen una extra.tia religi6n, una. filosofía. extraña. y una extrana poesía; y una torre de pavor, hosca, imponente, negra, en la
que vive moviéndose, con un ritmo que infunde miedo, «el fantasma de la. Duda!» ¡Ay,
yo conozco ese fantasmal
ANTONIO BERMUDEZ M.

"'

El dolor de haber perdido ~la felicidad por
un crimen, es el primer paso del arrepentimiento.-St:E.

NUESTRO PAIS.-CAMINO DE LA VALENCIANA (GUANAJUATO).

�Domingo 6 de Diciembre de 1903

La Expedición de Nordenskjold

,,

I'

11

.A.caba de noticiamos el cable transatlántico
que los valientes marineros de la barca argentina ,Uruguay,, después de largos m~es de
trabajo, han logrado salva~ la expecl1ción antártica que había emprendido el Doctor Nordenskjold, bajo la inmediata protección del
Rey de Suecia y Noruega.
La expedición antártica del Doctor Nordenskjold ha sido una de las empresas científicas que más han llamado la atención en
todos el mundo.
Los medios de que la expedición dispuso,
no fueron, en realidad, de los mayores. El buque se mandó construir lo mejor posible, siempre partiendo de l_os datos q':1e han sido_ ya
utilizados en antenores excurs10nes, especialmente por la del Doctor Nansen, en la que
quedaron demostradas las buenas cualidades
de resistencia de un barco que fué construido
conforme /,. esos datos. El casco se hizo de madera reforzado de hierro, dándole la forma
espe~ial que obliga á levantarse á la ~mbarcación toda cuando la presión de la meve es
considerabl~, en lugar de ceder bajo el empuje de la misma presión, como pasó en el caso
de la fatal expedición de la «Jeanuette,, que
el director de un periódico americano fletó para que fuera á los mares del Norte en buse,a
del Paso del Nordeste.
Una vez que la expedición estuvo lista, que
se había seleccionado debidamente el personal y que se contaba en los almacenes con los
alimentos precisos para una larga permanen-

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUS'l'R.ADO

cabo de Hornos en la América, Re encuentra
muy lejos. La ¡ona de nieves es más extensa,
más frecuentes las tormentas, más rudas las
nevaclas, y los animales, de la faunn.. característica de estas regiones, escasean, se van haciendo más v más raros cada dia, hasta desaparecer por completo á distancia muy grande aún del Circulo Polar.
Los expedicionarios de la comisión_ de_Nordenskjold debieron permanecer un rnv1erno
en las zo~as del Océano Atlántico del Sur.
Debieron ir á bordo hasta la extrema distancia que pudieran recorrer con las m~quinas;
dejar alió. el buque, descargar los alimentos,
loa trineos, los perro3 1 los útiles, y avanzar, á
pie, hasta que les fuera imposibl? hacerlo por
m6.s tiempo. Entonces debieron mvernar, esperar en las cabañas de nieve que vol viera lo
que se llama el «buen tiempo» en tales regiones, para regresar á la costa en donde les esperara su buque.
.
El invierno pasado, cuando ya habían sido
abandonados en las costas de la inclemente
nieve del Sur, se perdieron las huellas de los
valientes exploradores. Se supo solamente la
historia de la expedición, por las narraciones
de los tripulantes que volvieron á climas rnás
tem piados en espera de que llegara el momento de ~olver á recogerlos en la misma costa helada en la que un afio antes los habían
abandonado.
Pero cuando esto se hizo, sea porque Nordenskjold hubiera perdido sus instrumentos
de cálculo astronómico, sea porque la nieve y
las tormentas hubieran roído la costa, el caso
es que los tripulantes vieron con angustia que
pasaban los días y los meses, y que los expedicionarios no volvían.
Eutonces fué cuando
por el mundo entero circul6 la nueva tristísima,
haciendo que se estremecieran los corazones bien
puestos, co11 el temor de
que fuese la expedición
N orden•kjold la víctima
obligada de las conquistas de la ciencia en aquellas inhospitalarias regiones.

***

En la capital de Buenos Aires ha bian estado,
de recalada, los audaces
expedicionarios que se
LA EXPEDICIÓN EXPLORANDO LAS ISLAS.
temía hubieran perecido,
y se recordaba aún la despedida que el pueblo les había hecho.
cia, se emprendió la marcha. Hay que adverEntonces hubo algunos valientes marineros
tir que son los mares de la región polar del
de la escuadra que pensaron en arriesgar sus
Sur, peores, en concepto de todos los que los
existencias en beneficio de los atrevidos sueconocen, infinitamente peores que los similacos. Recibieron per1J1iso del Gobierno, se les
res del Norte.
dotó debidamente, se equip6 para el largo viaEn la zona Polar ártica se encuentran refuje al «Uruguay» y la expedición salió seguida
gios hasta una latitud avanzada; tierras en las
de la buena voluntad de todos los que sabían
cuales se puede invernar; pues existen animacuán noble era el fin que se iba persiguiendo.
les, aunque escasos, que _propor,cionan á los
Por fortuna la.expedición ha tenido éxito comhombres alimentos en los períod.os de noche
pleto, pues en los mensajes que han circulado
eterna y glacial. Lo contrario pasa en los mapor todo el mundo, se afirma que solamente
res del Sur. La. tierra más cercana, que es el

uno de los
que murió
ú!'ico que
meve .
El Rey

expedicionarios no ha vuelto
en la demanda. Su cadáver ' 11
ha guardado la eterna capa
Osear ha enviado una carta al

El FestiYal de las Escuelas
txito Brillante
El martes último, como estaba anunciado,
se efectu6 en el Teatro A rbeu la gran fiesta escolar organizada por la Direcci6n de Instrucción Primaria y en la cual tomaron parte los
principa!es establecimientos de easeflanzsi que
dependen de aquella oficina.
No cabe duda que esta clase de fiestas Bon,
en la época que atravesamos, de grandísima
importancia, pues al par que constituyen un
estimulo para la juventud estu -liosa, demues
tran muy á las claras los esfuerzos que la Administraci6n Pública hace sin deRcanso, para
mantener á la altura que le corresponde el
prestigio de las escuelas oficiales.
La sociedad mexico.na, que nplaude y con
justicia esos esfuerzos, lo ha comprendido así,
pues no se ex plicaria de otra manera el éxito
que en este año, como en Pl pasado, han te•
nido las fiestas de la nif\ez.
A grandes rasgos, porque sólo disponemos
en nuestras columnas de un espacio muy corto, vamos á dar en seguida la crónica del festival del martes, que tan gratos recuerdos ha
dejado entre nosotros.

EL FESTIVAL DE LAS ESCUELAS.-FIN DEL BAILE DE "LIBÉLULAS."

•
••
UNA CEREMONIA SIGNil'lCATIVA,-LA BA
NACIONAL IZADA POR LOS EXPLORADORES.

sidente Roca, dándole las gracias á nombre
pueblo de Suecia y de Noruega.
Pronto se tendrán detalles acerca de los
bajos de la expedición Nordenskjold.

00
A UNA ASOETA
Oye, oh virgen! ¿tú no sabes
lo que causa mis enojos?
Es que tus labios tan rojos
provocan besos muy suaves!.. ....
Y que siempre entre las naves
de algún templo estás de hino¡os,
al cielo vueltos los ojos
como en reflexiones graves!. .....
Porque esa boca bermeja,
que sobre tu faz de nieve
flor de púrpura semeja,
de la plegaria al exceso
ha de amortiguarse en breve
como al conjuro de un beso!

S. M.

~!EDISA.

o

Quisiera yo vivir indefinidamente, no
que para gozar y enorgullecerme con los
gresos de la humanidad.-AIVEll.

f

'
PREPARATIVOS PARA lNVERNAR.-TRANSPORTE DE MATERIALES.

Domingo 6 de Diciembre de 1903

ENTRE LOS HIELOS.-LA CABANA Y LOS EXPLORADORES,

El adorno del teatro fué severo, pero de
muy buen gusto: en el vestíbulo se colocaron
numerosas plantas de ornato, agrupadas á loP
basamentos de las columnas, cubriéndose los
entrepafios de las paredes con hermosas piezae florales. Eu las pil&amp;stras se veían enredados gruesos festones de m m=go y rosas, que
realzaban notablemente la belleza del conjunto y á la entrada de los palcos y del ¡,atio, habí~grandes«pann:iux• en la composición de los
cuales entraban las violetas, las margaritas y
los crisfintemos, principalmente. Las balaustradas de los pasillos de los palcos, lucían
también un vistoso adorno floral. En cuanto
al salón, que ahora está muy bien decorado,
no tenía compostura alguna.

•
••
El señor Presidente de la República, que
tan entusiasta se ha mostrado por los triunfos
de la niñez, en todas ocasiones, se presentó á
las puertas del coliseo á las cuatro de la ta_rde,
acompañ.ado únicamente de_los señor~s Mm~stro de Justicia é Instrucc16n Púbhra, Lic.
Don Justino Fernández, y Subsecretario de
Iustrucción Don Justo Sierra. Una guardia
del 109-Ba~llón, e.Ofl-"bandera-y m(,¡¡ica, hizo
los honores al P,imer lllagis\rado.
Al presentarse en l_a sala el señor ~eneral
Díaz, la concurrencia se puso en pie para
aplaudirlo, mientras los niiios, poseí~os de un
entusiasmo desbordante, lanzaban ¡vivas! y lo
aplaudían también.

11

MÉKJOO y EL TRABAJO EN CAMINO Á LA GLORIA.

•
••
El programa á que estuvo sujeto el festi".a!,
fué escogidísimo y llam6 mucho la atenc16n
riel público.
El primer número se cubri6 con una obertura de Beethoven y el segundo con el coro
«Canto á la Escuel~", en cuya ejecuci6nse distinguieron notablemente las nifias de ]as escuelas superiores números 2, ·4, 6, 8, 10 Y
«Miguel Lerdo•, y los niños de las números~,
3, 5, 7 y 9. Las nifias, formadas en cuatro filas, ocupaban el lado derecho. del foro, y los
niños el lado izquierdo, llevando, tanto las
unas como los otros, ricos estandartes de seda
que indicaban el establecimiento á que pertenecían. En el fondo se veían los estandartes
generales de las escuelas de nifios y niñas, Yi
en el lugar de honor, el &lt;¡ue re~rese1,1ta á todos
los planteles de Instrucción Pnmana: éste es
de seda blanca y tiene en el centro una hermosa alegoría pintada al óleo.
Terminada esta parte dél•, programa, que
agrad6 mucho á la concurrencia,. se hicieron
en el escenario, por un grupo de mfia.s que vestían blusa amarilla, falda oorta negra y cho-

•

"MÉXICO OORONAOO POR LA GLORIA.'•

11

�Domingo 6 de Diciembre de 1903

lllb MUNDO ILUSTR,AOO

EL MUNDO ILUSTRAbO'

tales, .Y decepcionado por el m~l éxito de 11111
experiencias, clama contra la Ciencia. Esta 118
le aparece, lo alienta para emprender sin,.,
cilaciones, el estudio de _Ia ~a.turale.,;, donde
puede encontrar algo mas ut1I y valioso que
el oro, y lo conduce, primeramente á tra,'8
del reino vegetal.
'
~ ,Ciencia» y el «Alquimista» recorren en
segmda el vastís1mo remo; se detienen ante
las ,plantas» principales de que está poblado,
y aquélla interroga al «Henequén» y al ,Tri,.
go• sobre sus propiedades y su empleo en la
industria. El «Henequén» (G uadalupeMeyer)
y el «Trigo» ( CarI?'en Corona), explican entonces los benefic10s por ellos hechos á la hu
manidad, y todas las ,plantas» [120 niftu)
entonan un bellísimo orfeón á cuatro vocee.
El cAlqnimista» es conducido luego por la

~!

«Ciencia»
•reino ani~al», repre8entado poi
oc~enta ~mas que,_ vestidas correctamente con
traJes de msectos, mvaden el escenario. Det-

pués de un interrogatorio semejante al del pasaje anterior, los •insectos» cantan en coro y

un grupo de ,libélulas• bailan un vals.
Par último, el ,Alquimista», conducido
siempre por la •Ciencia», recorre los distin..

EL FESTIVAL ESCOLAR,-QRUPO DE LIBÉLULAS,

tos países de Europa, Asia, Afriea y América,
que aparecen repr~sentad?s en el cuadro po11
un grupo de graciosas mtias. Las nacionea
hablan al «Alquimista» de su estado social de
sus progresos y de su porvenir, y éste,

que

clo de charol, algunos ejercicios gimnásticos,
en los cuales se distiuguieron sobremanera por

sus correctas actitudes, las alumnas Elena
Donat, Elena Ticó, Josefina Mota y Juana
Velarde, de la Escuela número 4.
Otro de los números del programa que más
llamaron la atención, fué indudablemente la
«melopea• intitulada «Los Niños Mártires de
Chapultepee&gt;, letra del poeta Amado Nervo y
música del maestro Jordá. Las voces que entran en el recital son tres: alta. media y baja,
y corresponden á igual número de coros. La
combinación es de un efecto bellfaimo.

,,

Los demás números del programa se cubrieron con algunos ejercicios militares hechos
por los nifios, y la «Revista Científica Escolar»
titulada: cLa Ciencia., la Naturaleza y la Humanidad», escrita por la sefiorita Profesora

Dolores So toma yor, y representada por algunas nifias.

En cuanto á los ejercicios, los nit1os, que
formaban dos pelotones, se distinguieron notablemente por la desenvoltura y precisión con
que ejecutaron distintas evoluciones y por su
destreza en la esgrima de la bayoneta.
«La Revista Científica E;colar» merece que
le consagremos unas líneas aparte.
Un anciano, consumido por el estudio, bm;•
ca la manera de convertir en oro todos los me•

PERSONAJES PRINCIPALES DE LA REVISTA «LA CIENCIA, LA HUMANIDAD Y LA NATURALEZA.&gt;

a[)hela convertirse en el •Traba jo», se une pa-

ra siempre á .México, mientras que la ,Glori»
sonríe á la 'f'atria ofreciéndole desde lo alto de
su escala luminosa

una corona de laurel.

México asciende por aquella escala, y todoe
los nifios de las escuelas entonan el Himno
Nacional. Láa decoraciones empleadas en ea• 1

U: cuadro eran muy

hermosas y ]a combin..

c1ón. de Iu ces fué magnífica. El conjunto ofrecia un golpe de vísta soberbio.
., En cuanto al des~mpeño de los papeles prin:
c1_pales de , La Revista Científica», diremos que
las niñas Julia Moll [«Alquimista], Luz Morales [,Ciencia,], Elena Dpnat [,América&gt;l.'
Gu1tdalu~e López [«México•] y AmaliaAgui·
llón [,Gloria,], los caracterizaro11 con toda
corrf&gt;cci6n, haci ~ndo.3e acreedoras á los aplau•

sos del _público.
);Jerca ae las siete de la noche terminó ello·
cidísimo festival, que hubo de repetirse al dí_a
siguiente CQn el objeto de que pudieran asistir
á él las numerosísimas familias que no concu•
rrie_ron el martes, así como los padres de loe
niilos qu~ tomaron parte en la ejecución del
programa.
La concurrencia
rosa..

*
**
-"Para. terminar, diremos
.q ue al éxito. de-:llrr
PERSONAJES DE LA REVIS'l'A~CLA CIENCIA, LA HUMANIDAD Y LA NATURALEZA,&gt;

fiesta, que se debe en gran parte á los afallel

Domltigo 6 de Diciembre de 1903"' ~

del sefior Director de Instrucción Pública, Ingeniero Don Miguel F. Martínez, contribuyeron muy eficazmente los directores de las ee-cuelas, tanto de nifiae como de nifios, quienes

trabajaron en la organización de aquélla con
positivo em peflo, á fin &lt;le que tu viera el mayor lucimiento posible.

o
UNA RESURRECClON IMPOSIBLE
Me contaron, el otro día, que el Amor había. muerto: me sentí repentinamente acometido de una desoladora tristeza.
,¡Ah! dije, comprendo ya por qué los árboles muéstram~e tan lentos en reverdecer esta
primavera y poi' qué las eglantinas tardan en
abrirse, en los extremos de las ramas, aún negruzcas y secas! Es que, unos y otras, tienen
la conciencia de que, reverdecidos y abiertas,
no tendrían que llenar su misión habitual:
aquéllos, de tender su sombra en redor de las
parejas enlazadas en los musgos; éstas, de ser
cogidas por las manos juntas de los amantes
y ser mordidas por bocas unidas.
¡Injustos dioses! ¡qué fatalidad acaba de
:lescender sobre la tierra!
Puesto que el Amor ha muerto, no habrá
ya ni dolores ni alegrías; las mujeres cesarán
de aparecer hermosas, los poetas no cantarán
más y el silencio nocturno no recordará ya la
voz del ruisefiorl En el infinito azul reinará
también la obscuridad, la melancolla, porque
los astros, á través de las desiertas inmensidades, no cambiarán ya hesos radiantes, y los
sofiadores, enamorados de los conciertos divinos, en vano prestarán oído á las celestes alturas, en donde se unen las músicas de las esferas.»
Mi consternación era tan grande cuanto era
posible. Sin embargo, una esperanza se elevó, poco á poco, en mi espíritu:
,¡El Amor ha muerto, sea! Lo creo, puesto
que se asegura. Pero se le puede resucitar.
c¿Acaso los poetas, semejantes á los hijos
de los inmortales, no conocen las palabras
que hacen surgir á los muertos de sus lugares
de reposo? ¿Acaso los lázaros no salen de sus
féretros cuando se les sabe llamar, según los
ritos y las palabras usuales?
,Iré, buscaré, encontraré el lugar detestable y augusto en que descansa el divino cadáver; y estremeciéndose á mi evocación, revivirá, se alzará, se precipitará de nuevo entre
los hombres y las mujeres, llamarada siempre devoradora y vagabunda, aunque lo hubiesen arrojado en una fosa de hielo bajo la
mole del monte Pelión.
•Lleno de generoso valor, correré por los caminos en busca de tu sepulcro, ¡oh Amorl Y,
sí, triunfaré de tu sueño, merc,,d á las estrofas y á las antiestrofas de alguna oda mlígica,
y los arbustos reverdecerán, y habrá rosas en
los rosales y el silencio no llenará las profundas florestas ni los celestes espacios.•
Pero he aquí que á la vuelta del camino,
un anciano ciego y que por placer tocaba la
flauta-siempre babia sospechado yo que fuese un poco hechicero, --me dijo, moviendo la
cabeza:
-¡Bueno! ¡Bueno! Tu diligencia no servirá de nada, porque, sábelo, el An,or ha sido
enterrado en una tumba que desafía todas las
evocaciones.
-¡Oh! ¿En qué tumba?-le pregunté yo.
-En el corazón de tu amada-me respondi6 él.
Entonces me estremecí y lloré, compadecido la humanidad, para siempre desheredada
de dolores y alegrías.
Porque ¡ay! yo lo sabía: el corazón de mi
amada es tan frío y tan cerrado, que nada lo
oodría en él despertar á la vida, ni hacer sa·
lir de allí nunca,

Catule &amp;!enáés

00
La maternidad es la mejor escolta de honor
de una mujer.-MARC MoMNER.

*

La mujer se casa para entrar en el mundo;
el hombre, para salir d~ él.-TAINE.

FESTIVAL ESCOLAá.-GIMNASIA ESTÉTICA.

�Domingo 6 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTR.A.00

Rusia en la risuefia poblaci6n de Weisbaden.
En la estaci6n del ferrocarril esperaba el Kaiser
á su cufiado. Cuando la
locomotora anunci6 su
presencia, la banda de
granaderos rompi6 en
un canto guerrero. El
Kaiser llevaba el uniforme del Regimiento de
Dragones rusos, del cual
es Jefe honorario, y el
Soberanomoscovitaportaba el casco y el air6n
de los Grana&lt;leros prusianos, cuyo Regimiento manda, honorariamente también.
Al encontrarse los dos
monarcas, se dieron el
beso de paz. Es la escena culminante que representa nuestro grabado.
, La paz es una de las
aspiraciones más nobles del Czar de Rusia.
El ha sido el que propuso la Conferencia Internacional que ha ido lentamente dando frutos de
tranquilidad y da honor,
y que ha tomado forma
en las cortes de arbi-

EL MUNDO ILUSTRADO

traje que se reúnen, peri6dicamente en la
capital del pequefío reino que gobien:an Jaa
manos blancas de Guillermina. La paz será la
única forma posible de civilización, cuando el
hombre, dominando~ la ~a.turaleza, haya•
cado de la nada los mistenosos medios de deatrucci6n que harán la guerra imposible.
Por desgr~cia, el Czar ha tenido que permanecer más tiempo del que en un principio creyera, en territorio alemán, por la súbita enfermedad de su imperial consorte, la Czarina,
que ha sufrido agudos dolores por la inflamación de un oído. Según los cablegramas mu
recientes, la augusta enferma se encuentra en
vías de restablecimiento. Ilay que celebrarlo,
porque en los actos del Czar Nicolás, seguramente la influencia de la dulce compafiera ha
sido decisiva en muchos casos.

E:,.:·

:~· .

·.-, i,;_J;½ .. 1·::;. ·:.• •

.

***

La ci vilizaci6n moderna, con la lentitud que
requieren las cosas para ser i;Olidas, avanaa
por el Continente Negro, substraído hasta ahora á los beneficios de la moderna existencia.
Lentamente van penetrando por las quebradas y desiertos que pueblan los representantes de la raza etiópica, los rieles en los cualee
irá la triunfal locomotora, llevando la animaci6n y la vida á los más remotos páramos.
La conquista de estos territorios, exten-,
16bregos, selvosos y dilatados, ha sido una
de las más difíciles conquistas de la humanidad y ha sido una de las aventuras más temerarias de nuestra época.
Porque si se sonsidera audaz la tentativa de

Domingo 6 de Dlciembr~ de 1903

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LA VISITA DEL CZAR AL EMPERADOR DE ALEMANIA -EL BESO DE PAZ.

Notas Extranjeras
El beso de paz, entre los soberanos, es uua
ceremonia de arcaico origen. Aun en la Biblia
se hallan descripciones en las cuales se cita el
beso de paz el ósculo que, entre los que 1,e
encontraban, era el símbolo de la hospitalidud
franca, inviolable.
Ahora han caído en desuso, lo mismo el
beso de paz que la hospitalidad á la manera
de hace siglos. Dudamos demasiado los hombree los unos de los otros para que, al encontrarnos. no tengamos cierta sospecha, cierta
adversi6n, que hace nuestras entrevistas frías,
sin objeto, de simple f6rmula social, vacía y
tonta.

Pero entre los sobe- .,. ,
ranos, entre los que
cifien las coronas de
hierro de las modernas monarquías, la
costumbre arcaica y
E-incern prernlece; son
los rt&gt;presentantes de
razas, á las veces enemigas; aliadas alguna
ocasión, y para ellos el
ósculo significa la consen·ación de las relaciones amistosas entre
los grupos . humanos
que gobiernan.
Recientemente se encontraron los monarcas de Alemania y de

,;;;:;:: INCENDIO EN LA BIBLIOTECAIDEL \"ATICAXO.

los i-úbditos españoles que en los siglos XV 1
XVI avanzaron por los territorios que el americano defendía con sus flechas agudas y certeras, mayor audacia hay que concederá 111
empresas del siglo XIX, que van contra~
hostilidad de los reyezuelos negroe, de las tn•
bus antrop6fagas, de la temperatura, de la
fauna, de la flora misma africanaR, adelantan•
do en los valles profundos y entre las selvll
misteriosas, para llevar la bandera de la pa·
tria, que tiembla en sus manos, hasta el cora•
z6n mismo del continente misterioso.
La civilizaci6n moderna exige imperi&lt;&gt;Mmente que no se dejen amplios territorios fuera de la conquista humana; que no per~anescan millares de kil6metros cuadrados improductivos y eriales, mientras el hombre en 111
grandes ciudades busca anheloso nn peda~.~e
suelo en que reposar de sus fatigas. La cJVJb•
zaci6n moderna exige imperiosamente que 118
asimile la humanidad entera el resultado ~e
las investigaciones científicas haAta ahora li·
mitadas al grupo superior de la raza bu•
mana.
Los ingleses, que han Aido reoonocid_os Ypro,
clamados como los más hábiles colohlzad0
acaban de asegurar la posesión de la Costa
Oro, no por medio de una numerosa Y a~errida guarnición; no por medio de tr~tad;~
con las potencias que limitan ese terntono,
sino por un medio más efectivo: la constr_UOci6n de un ferrocarril que une la costa, ílll"
productiva, malsana, cálida, con los terrenOI

7;

LA INAUGURAOIÓN DE UN FERROCARRIL EN AFRICA.

EL REY CRISTIÁN DE Dl:-.A:MARCA,

interiores, sanO!\ adecuados á la agricultura,
valiosos, bien poblados.
La ceremonia de la inauguraci6n ha sido
celebrada con cierto supersticioso estupor por
los negros, con gritos de júbilo por los blan•
cos, y con claras muestras de alegría por todos
los colonos.

***

Uno de los soberanos de Europa que más
méritos positivos ostenta para acreditar el
aprecio y la reverencia del pueblo, es el ~ey
Cristián.. Es .el padte de.toda una generaci6n
imperial.
•

De la Casa Real de Dinamarca han ealido
blancas princesas, divinas y codiciadas, que
después son reinas por la corona y por las virtudes, y que extienden sus manos protectoras
por encima de todos los pueblos, de todas las
razas de Europa. El Rey Cristián es el decano de los monarcas europeos y uno de los más
queridos, no ya por su pueblo, que es pequefio, sino por el mundo todo. Las alabanzas
que se pronuncian al escuchar el nombre del
Rey Cristián, se pronuncian en miles de lenguas á través de todos los pueblos de Europa.
~Con motivo del jubileo del Rey Cristián, se

'

reunirún en la. capital danesa todas las princesas que, en no lejunas época!.', hau salido
del Palacio de Copenhague luciendo los atavíos inmaculados de la de1,poE1a.da. Y es de
notarse que, cuando los parientes numerosísimos del Rey Cristián se encuentran reunidos en Copenhague, cuando la fiesta de algún
domingo engalana las calles, se ve que los
príncipes y las prince,-as salen en grupo. Cada uno de ellos va á la iglesia de su culto·
cuando los ejercicios religiosos terminan lo~
descendientes del Rey danés se reúnen d¡ nuevo en el Palacio y la más cordial unidad de

�***

Hace pocos días que la gloriosa biblioteca,
llena de obras de arte, del Palacio Vaticano
se incendi6, sin que de cierto haya a)guna causa á la que atribuir el accidente. Por fortuna
el luego se hmitó á cierta zona y los trabajos
de los bomberos de la ciudad de Roma, pu
dieron dominar el elemento. Solamente al pensar lo que hubiera podido significar este inc•mdio, de propagarse, se siente horror.
El Vaticano guarda en sus paredes objetos
que h" consagrado el óleo de una tradición de
varios siglos. La biblioteca vaticana, los mu-

Para cerrar esta nota, mencionaremos otro
enlace, el del señor Lic. Pedro Villar con la
señorita Fernanda Arcaraz y Moriones. La ceremonia se efectuó en la capil!a particular del
señor Arzobispo Alarcón, que se encontraba
adornada con hermosas piezas florales. Durante la misa, una buena orquesta tocó escogidos
trozos musicales.

humanidad, perte,1Pcen por derecho propio á
la ciencia y al arte humanos. Son tesoros únicos, que no deben descuidarse jamás. Así lo
ha reconocido el mismo Papa Pío X, recientemente, á propósito del incendio mismo á que
nos referimos.

Cuatro verdaderos acontecimientos sociales
registra la crónica del pasado mes de noviembre.
En el templo de Santa Brígida, consagrado

1
,1

da entre la buena sociedad mexicana.

Suntuosa y elegante fué la fiesta religiosa,
congregándose en el tero plo las nn,nerosas y
distinguidas amistades de los novios.
No menos selecta fué la concurrencia que

invadió la capilla privada del sefior Arzobis-

-¡ Qué fea-decía aquél, -parece un ataúd!
-¡Quiero entrar! ¡Quiero entrar en ella, re-

para cómo se mece!

-¡Yo no! ¡No quiero .entrar! ¡Es muy estrecha! ¡Y está inmóvill
-¡ Me da alegría!
(
-¡Me da miedol
Pero al fin entraron y empezaron á cruzar
el rio.

Li.nea misteriosa entre dos orillas, de las
que una es luz y otra sombra, sin que se pue-

...

j

l

La5 Dos Orillas del Río

Nupcial

ronse el joven y acaudalado banquero Don
Alonso de Regil, yucateco de origen, con la
hermosa señorita Cristina Méndez, sobrina del
señor Lic. Don Luis Méndez, y muy aprecia-

-¡Qué bonita-decía éste,-parece una

cuna!

◊

00

SRA. ' CRISTINA MÉNDEZ DE REXUL.

po de México, para asistir al enlace de la señorita Sara Cha vero con el sefior Roberto Portilla. Los carruajes más elegantes detuviéronse frente al palacio de la calle de Santo Domingo conduciendo á las numerosas amistaC:es de la familia Chavero, que tan conocida
y estimada es en México.
Los obsequios que recibió la desposada fueron innumerables y valiosísimos.

El río no era muy ahcho, pero era muy profundo; tan profundo, que hay quien dice quo
no tiene fondo.
El río era muy largo, muy largo. Ni se conoce la luentecilla •n que nace ni el mar en
que desagua.
Su curso es muy lento:tardamás una rama
que en él se arroje en perderse de vista, que
la felicidad que se codicia tarda en llegar á
quien la espera.
Ni tiene oleaje ni tiene espumas. A trechos
refleja tintas rosadas, como las neblinas de la
aurora; á trechos es totalmente negro, como
noche sin luna y sin estrellas y envuelta en
nubes. Cuando brilla, parece plata líquida;
cuando se obscurece, boca de lobo.
Tiene dos nombres, aunque nadie sabe cuál
es el verdadero.
Unos le llaman EL RÍO DE LA lll:ERTE, otros
EL UÍO DE LA VIDA.

SRA . SARA CHA VERO DE PORTILLA.

Una pequeña barca flota en él; pero la barca no tiene remeros.

O la corriente por si ó una fuerza misteriosa, la lleva alternativamente de una á otra
orilla.
En cierta ocasión, y en hora que no Ee sabe
si era la del amanecer ó la de la calda de la
tarde, porque la luz del cielo era pálida, y asi
podía ser la del alba como la del último crepúsculo y aunque el sol rozaba el horizonte,
en él p¡recía enclavado, fingiendo lo mismo
un sol naciente que un sol que llegó á su ocaso; en aquella ocasión, repetimos, y e~ aque-

lla hora indecisa, llegó á una de las orillas un
anciano anhelante y fatigoso, como si viniera
de un largo viaje, y sobre una ancha piedra
se sentó, que no podla más y deseaba descanso.
Sí. Venía sin duda de un largo viaje y estaba á punto de llegar al fin. . .
Diríase que el fin de su peregrrnac1ón y fin
desconocido, estaba en la otra orilla, según

era la expresión de ansia, de duda y de espanto con que fijaba en ella sus enturbiados
ojos.
Y esper6 á que la barca ee acercase.
Así pasaron algunos momentos.
De pronto llegó corriendo,. alegr~ y j1;1guetón, un niño de cabellos rub10s y o¡os brillantes.
Según el ímpetu de la carrera, de muy cerca. venía, que si vi_niera de lejos como _el ahciano más despacio llegara y más rendido.
Al ~nciano se acerc6 y pronto se hiciero!l
amigos. Y á la voz cascada de aquél se mezcló la voz argentina de éste; las manos rugosas y exangües estrecharon las manitas sua-

ves y r,,sadas; los labios áridos se posaron sobre la fresca tez; los hilos de plata se enredaron á los hilos de oro. Sí, se habían hecho
amigos.
Extrafios amigos, porque en nada estaban
conformes.
Si el niño decía : «¡qué mañana tan alegre!•
Murmuraba el viejo: «¡qué tarde tan triste!»
Si aquél exclamaba palmoteando: •¡mira
cómo su be el soll»
Este se le oponía, replicando: rno sube, no;
que se hunde.»
Las que eran nubes de grana para el uno,
eran densos nubarrones para el otro.

Y cuando el pequeño se mostraba impaciente por pasar el río, el abuelo le sujetaba
col'.! angustia y le aconsejaba en voz baja que
tuviera paciencia; «ya lo pasaremos, ya; no

tengas prisa: quién sabe lo que hay en la otra
orilla.•
Y en esto la barca se acercó.
Y ni aun respecto á la forma del barquiSRA, W ALDA VEZ DE LOZANO.

fot,, 1,1111,,

SRA. JOSEFINA ALVEAR DE COUTO.

Dos Cantares Aztecas

nifio.

***

seos vaticanos, los tesoros vaticanos son de la

1

chuelo, estuvieron de acuerdo el viejo y el

En la parroquia de Tacubaya, ante escogida y selecta concurrencia, electuóse también
el matrimonio del sefior Manuel M. Lozano
con la hermosa señorita Walda Vez, miembroe
los dos de la mejor sociedad tacubayense. El
templo en que se efectuó la ceremonia fué
primorosamente adornado y los novios fderon
objeto de las más cordiales felicitaciones.
Finalmente, en uno de los más aristocráticos templos, recibieron la bendici6n nupcial
el sefior Don Manuel Couto y la sefiorita Josefina Alvear, miembros los dos de familias
muy estimadas. La ceremonia, que fué muy
suntuosa, se vi6 concurridísima.

criterio predomina, á pesar de la diversidad
de credos religiosos.
Bien merece el anciano danés las pruebas
de amistad y simpatía qne de todas partes se
le prodigan.
Ha merecido bien de la humanidad entera
y la humanidad lo qniere y lo conoce como su
benefactor.

de antafio á ceremonias aristocráticas, unié-

Domingo 6 &lt;le Diciembre de 1903

l!D'... MUNDO ILUSTRIADO

l!D'... MUNDO ILUSmAl&gt;O

Domingo 6 de Diciembre de 1903

da comprender cuál es sombra y cuál es luz.
Lindero móvil vago y fluido, entre el ser
y la nada, que s~ ignora si marca un fin 6 un
principio .
Río de vida ó río de muerte, que corre
aguas abajo, ó sube aguas arriba.
Luces y sombras, penumbras y destello•,
todo está confundido; la barca con su imagen
en las agua•, ataúd que parece el reflejo de
una cuna; el cabello blanco &lt;lel anciano y el
cabe1lo rubio del nii10, oro que es plata ó plata que es oro· una sonrisa que no se adivina
en qué labio; está, y lágrimas que pasan de,
unas á otras mejillas como insectos cristalinos
que saltan; y si se asoman al borde de la bar-

Me reconcentro á meditar profundamente
dónde podré recoger alguna• bel_las lragan!,es
flores. ¿A quién preguntar? Imagmaos que mterrogo al brillante pájaro Zumbadcr, trémula
esmeralda; imaginaos que interrogo á la amarilla mariposa; ellos me dirán que ,aben dónde se producen las bellas y fragantes flores,
si quiero recogerlas aqui en los bosques de
laurel, donde habita el Tzinizcan, ó si quiero
tomarlas en la verde selva donde mora el
«Tlauquechol.» Allí pueden ser cortadas, brillantes de rocío; allí llegan á su perfecto desarrollo. Tal vez podré vedas si han aparecido
ya, ponerlas en mi «cuexantli~ y saludar con
ellas á lvs nifios y alegrar á los nobles.

Al pasear oigo como si verdaderamente las
rocas respondieran á los dulces cantos de las
flores; responden las lucientes y murmuradoras aguas; la fuente azulada cant.., se estrella
y vuelve á cantar; el «cenzontle» contesta, el

•coyoltotoU. suele acompañarle y muchos pájaros canoros esparcen en derredor sus gorjeos
como una música. Ellos bendicen á la tierra

haciendo escuchar sus dulces voces.

ca á mirarse en el cristal, el anciano se. ve ni:fio y el nifio se ve anciano.

◊

Región extraña, región confusa, región en
que todo se transforma.
,Y llegaron á la otra orilla, y oaltaron á tie-

Las mujeres son más murmurn.cloras; los
hombres más indiscretos. -WEI88.

rra, cogidos de las manos como buenos amigos.
Pero tampoco en esta orilla estuvieron conformes en nada.
Sólo que habían cambiado de gustos ó de
impresiones, y todo lo velan al revés.
-¡Oh, qué mañana tan hermosa!-decía
el viejo.-¡Sí, si, tenías razón! El día empieza, el sol sube, la luz me inunda; ahora, ahora es cuando empiezo á vivir. Ven conmigo,
ven, pequeñuelo.

-No, déjame-decía el niño.-Quien tenía razón eras tú. ¡Qué tarde tan triste! ¿Ves?
¡Ya casi no hay sol! ¡La noche, la noche que
llega! Yo no quiero estar aquí, quiero volverme á la otra orilla.
-No es posible. hijo, no es posible. Hay

*

La moda, sin tener microbios, es ]a más
activa de las enfermedades contagioeas. VALTIER.

*
Todo es historia, hasta las novelas.-JORGE
ISAAC.

*

Es una felicidad para los criminales, así
sean los más empedernidos, el poder oponer
á la época de sus crímenes y desafueros, algunos afios de paz y de inocencia. -SuE.

que caminar; hacia a-

tris no puedes volver.
Y le cogió de la ma no y siguieron hacia

adelante. E l viejo, animoso y esperanza-

do. El chiquitín, de
mala gana y llorando:
á la fuerza casi.
-¿Cómo ,e llamaese
río que hemos pasado?-preguntó el pequeño.
-No sé-le contestó el viejo.-Unos le
llaman
VIDA¡

EL Rfo DE LA

otros le llama.u

EL RÍO DE LA MUERTE.

-De la muerte debe ser-dijo el niño,
haciendo pucheritos,

-que me parece que
me he muerto.

-De la vida dijera
yo -replicó el anciano, - que me siento revivir.

Y se alejaron de la
orilla: el viejo mirañdo hacia adelante y tirando del niño• el niño resistiendo y mi-

rando hacia atrás.
Y el río allá se quedó esperando más viejos y más niños.

&lt;José Ecliegara)I.

fol 1111110.

�Domingo 6 &lt;le Diciembre de 1903

Eb MUNDO ILUSTRADO

mL MUNOO ILUSTRADO

dudo, me hará usted el favor de dramatizar para que en ella aparezca ante el público,
por primera vez, su amiga.-Juanita.»

***

,·
;'111/I

'\ 1:

'Q '
1

Martín era un hombre feliz. Hacía diez
días que se ccnsideraba desgraciado, hasta
donde es posible que
un hombre lo sea; pero una vez que hubo
terminado su obra, su
magna obra uCoronas
de Laurel» y la había
presentado á su editor
y el editor la había
aceptado con agrado,
prometiéndose ganane i as considerables,
Martín sintió el abrazo de la fortuna, se
crey6 salvado por su
obra, glorioEo, celebrado, grande en su renombre y en su fama.
Precisamente recorría las cartas que habían
llegado en su correo de la mañana. La ocupación habitualmente era agradable, porque de
cada diez epístolas, tres, cuando menos, hablaban de su obra, de «Coronas de Laurel», de la
obra más querida; de la que habría de darle
provecho y fama, á la par, en pocos afios.
Pero aquella mañana su correo era bien exiguo; solamente tres cartas se ericontrabatí en
su escritorio, tres cartas netamente diferentes,
de procedencia claramente disímbola. La una
era una hermosa vitela violeta claramente femenina. Se desprendía de ella un ligero perfume señorial, que Martín reconoció desde
luego. Era Ja otra una carta de negocios, carta cuadrada, de escritura en máquina, y la
tercera era muy semejante en su aspecto á la
segunda.
Martin era muy bum chico. De ordinario,
desde que habían aparecido sus novelas, su
correo estaba formado por simples peticiones
de aut6grafos, que hacían miles de personas
ignoradas por completo para el autor y que
olvidaban frecuentemente enviar sus estampillas para pagar el porte de vuelta de la carta. Mart!'.n, con toda calma, y admirándose de
que le pidieran los rasgos de su fiima, escribía unas cuantas líneas, tomaba un timbre de
correo y franqueaba la carta del anónimo pedigüeño.
Pero en esta ocasi6n era algo más lo que detenía la mano de Martín. Sin haberlo confesado jamás, estaba enamorado. Enamorado
hasta el fondo del alma, de una muchacha
hermosa, de distinguida familia; pero que te•
nía la locura de las tablas y estaba decidida á
hacer su debut en la primera temporada que
se abriera. J uanita, que así se llamaba, era Ja
ilusiórt más acariciada de Martín. La muchacha quizá de na.da se había percatado, pues su
eterna afición, la. locura del teatro, le cegaba
en lo absoluto; pero no por eso Martín se desalentaba; no por eso creía factible el debut de
J uanita, ni soñaba. en más que en casarse con
ella.
- -

''Coronas de laurel", se los concediera». A:üadía la carta que «era Stone un sujeto con el
que se podía siempre tratar negocios de esta
índole; que estaba encantado de la obra de
Martín; que había pensado que en su futura
temporada fuera esta obra la que predominara, y que pagaría por los derechos una suma
que sería suficiente para que Martín no volviera á tener apuros.
La carta contenía además algunos consejos.
Martín quedó encantado, y por algún tiempo
dejó que vagara su fantnsía en amplios horizontes color de rosa. Era evidente que la fama, que hasta entonces había sido tan esquiva, se había vuelto enamorada de sus obras.
La segunda de las cartas era muy lac6nica.
Apenas si tenfa dos líneas y era, precisamente, de Winfild Stone, el empresario célebre,
que le decía: «quiero los derechos literarios y
dramáticos de ''Coronas de Laurel''», sin más
ceremonias y sin más embages.
Martín casi no titube6; concedería los dere-

***

Cuando más abstraído se encontraba, como
una ráfaga de frescura y de juventud penetró
al cuarto, charlando, Juanita misma. Iba sofocada.. Se comprendía. que estaba de mal humor, por el mohín delicioso de su boca. Hablaba precipitadamente, ante la admiración
amorosa de Martín.
-He venido porque mi carta ha sido tal
vez poco explícita. No ha recibido contestaci6n, á pesar de que hace ya un día que la debería tener Ud. en su poder. Quiero que me
conceda desde luego los derechos de su obra,
que la dramatice, para mí, para que yo haga
mi debut, y que no haga caso de lo que le pida ese imbécil de Stone........ .
Martín la. ei;;cuchaba embelesado, con el
ahinco inconsciente de quien escucha al ser
amado. J uanita. se percató de la atención rle
Martín y en silencio sonri6 enigmáticamente.
Después sigui6:
-Estoy sofocada. He venido casi corriendo, porque quería que no me llevara la delantera Stone.
Antes de que hubiera reflexionado, Martín
se había levantado.
-Iré por un «ice-cream soda» á la esquina,
le dijo ...... y salió á la carrera, como si de su
violencia dependiera la salvaci6n de la existencia de la muchacha. Juanita se había sentado enfrente del escritorio que, al saludarla,
abandon6 Martín.

***

***
Precisamente la carta de vitela violeta debería ser de J uanita. Martín lo conocía. en el
olor suave que la joven despedía siempre. Algunas vueltas di6 Martín á la vitela sin atreverse á abrirla. ¿Qué le diría J uanita? ¿Qué
nueva fantasía de la muchacha encerraria su
carta?
Abrió mejor la carta comercial que primero
vino á sus manos. Era de un amigo, casi de
un protector suyo. Le recomendaba encarecidamente que «en caso de que el empresario
Stone le pidiera los derechos de propiedad de

Pero la tercer~ carta apareci6 en aquelloe
momentos, y libre ya de preocupaciones,
Martín la abri6, con mano ligeramente convulsa. Era de Juanita, en efecto. Pero lejos de
ser u,1a nueva locura de la deliciosa muchacha, era un verdadero conflicto para el pobre
Martín. Decía. la carta: «He estado P.n la catta
del empresario Stone para pedirle que me
"lanzara" en su teatro en la temporada siguiente. Stone ee un hombre incivil, grotesco
y, además, bastante imbécil. Cuando hubo
escuchado mi solicitud, cuando yo esperaba
que me contestara aceptando mi proposici6n
ma ha. dicho: &lt;&lt;Lo siento mucho;'pero me ~
im rosible presentar á usted en el teatro» ..... .
No quise oírmás;meseparérápidamente, abrí
la punta del despacho de tan estúpido empresario y llegué á mi casa con jaqueca. Quiero que me reserve los derechos de "Coronu
de Laurel" porque estoy segura que el tipo
de Rut me viene de molde; quiero precisamente hacer mi debut en esa obra, que, no lo

Martín quedó anonadado, por algunos segundos, á la lectura de esta carta. Amaba sinceramente á Juanita, aunque nunca se había
atrevido á declarárselo, y creía firmemente
que la muchacha nada sabía, ni se había jamás fijado en las galanterías asiduas de Martín. Evidentemente que había de darle los
derechos de propiedad de «Coronas de Laurel»;
pero á la vez, Martín se detenía ante la consideraci6n de que, en el fondo de su alma, no
deseaba que J uanita saliera á las tablas. ¿,Qué
hacer en este caso?

chos de propiedad de su obra álStone; dramatizaría la narración novelesca, que había aparecido solamente en esta forma. Y el teatro
vería sus triunfos, como los había visto ya la
biblioteca. No era de dudarse; había que concederá Stone los derechos que de tan lacónica
manera. solicitaba..

Mientras Martín iba á la dulcería, en busca
del helado, la. muchacha pasaba. distraídamento los ojos por los distintos papeles que
haeían quedado en el escritorio. Vió la carta
que había escrito Stone; la que le recomendaba á Martín aceptar la oferta del propietario.
Y también la suya, que había quedado encima de las demás. Y en la base vi6 la palabra
«amiga» que se destacaba de la vitela.
Permaneci6 pensativa por algunos minutos,
con la pluma en la mano. En voz muy baja
monologaba ... El pobre de Martín me ama. Y
me ama hace ya mucho tiempo, creyendo probablemente que yo no he comprendido lo que
pasa. Me dará seguramente la preferencia sobre el empresario; pero en ello va. su fortuna,
va su porvenir, aquí se lo anticipan».
Después su pensamiento siguió otro giro.
Pensó en la manera atenta y cordial de Martín, en su reserva, en lo mucho que había trabajado, quizá solamente por agradarle. Tom6
la pluma nuevamente, y con un grueso tacho
borr6 la palabra «amiga» en la base de su propia carta. En su lugar escribi6, con letra menudita: «Tuya siempre» ...... .
Martín llegaba en esos momentos con el vaso del helado en la mano. Se escucha1on los
pasos en el corredor, y luego, abriendo la puerta, apareció en el dintel. Sonreía con benevolencia.
J uanita, sorprendida, había quedado con la
carta en la mano. Se sinti6 molesta ante la
mirada de Martín, balbuceó algunas palabras
de cumplido, para responder tan s6lo á las que
Martín le decfa, ofreciéndole el helado, y se
levantó para irse, diciéndole: «que ya no deseaba los derechos de «Coronas de Laurel,,,
porque estaba decidida á no aparecer jamás en
el teatro».
Martín, estupefacto al principio, crey6 que
eu acci6n había molestado á Juanita, y !le sin-

ti6 morir. 3e acercó á
ella, tembloroso de
miedo, de pasi6n, de
temor de perderla.
Juanita misma, como
un niño á quien se sorprende en la despensa,
presentaba un aspecto
de mortificaci6n que
desgarrab,i el alma á
Martín.
-¿Por qué tan rápida visita?-le decía el
pobre autor -¿acaso
algo de mi conducta
ha disgustado á usted?
Quiero saberlo, porque
me apena sobremanera
verla en tal actitud.
Los vecinos pueden
creer que ha salido de
mal humor. Se pueden
sospechar mucho ..... .
Ju11.nita se iba retirando hacia la puerta, confusa y sin sa •
ber de cierto qué contestar. Martín, en cierto momento, vió la
carta en sus manos, y
se fij6 en la palabra
rRyada y en la que había substituí&lt;lo. Los
ojos de ambos se unieron, interrogando los
de él, afirmando los de
ella.
-¿Será posible? l\fe
he engaíiad'l entonces
al suponer que le era
indiferente por completo...... ¡Oh! Quiero
que me lo diga, quiero oírlo de sus labios.
-Pues bien, sí. Sí; mil veces sí. Pero déjeme inne ahora, 6 borraré lo escrito, dejando
lo que había borrado ..... .
Martín, ante la amenaza, retiró su mano.
J uanita huy6 precipitadamente.

***

Tan precipitadamente, que en la escalera,
atontada como iba, con el cerebro lleno de encontradas ideas y el corazón rebosando, tropezó con una persona q110 subía en esos momentos. Apenas se dió cuenta del choque, pero
escu~h6 de pronto una voz conocida que le decía:
.
-¡Hola! Tan violenta como siempre. No
contenta con dejarme con la palabra entre los
labios, en mi oficina, me tropi43za ahora y ni
me saluda.
-Sefior Stone. ¿Qmén creyera encontrarle?
-Voy á visitar á Martín, á decirle que se
deben contestar las cartas lo más rápidamente
posible ...... Voy á pedirle los derechos de su
obra para usted. Si me hubiera escuchado con
calma, me hubiera entendido. Le decía solamente que me era imposible «lanzarla» en mi
próxima temporada, ámenos que consiguiera
previamente los derechos de propiedad de
«Coropas de Laurel», porque estoy conv~ncido de que el tipo de Rut sería en ustea un
éxito enorme..... .
Juanita le escuchaba casi sin darse cuenta.
Ante sus ojos pas6 la escena en la que acababa de ser protagonista Y contest6 á Stone:
-Es inútil; no debe subirá ver á Martín.
Ni yo me presento al teatro, ni él e~tará contento con otra cosa que no sea concederá usted los derechos que le ha pedido por escrito.
· --Pero, ¿conoce usted á Martín? ¿Le ha hablado algo?
-¿Que si le conozco? Es mi novio. Nos casaremos en cuanto esto eea posible. Ya verá
usted si lo conozco.
Como viera que Stone dilataba ampliamente los ojos, admirado, Juanita subi6 rápida•
mente los escalones que había descendido.
Abri6 la puerta del escritorio de Martín. Este
permanecía aún abstraído, en contemplaci6n

Domingo 6 &lt;le Diciembre de 1908

ante la carta tachada por la mano de J uanita.
El vaso de helado quedaba en la mesa.
Y cuando Stone llegó al dintel, Juanita, pasándole los brazos por el cuello amorosamente á Martín, le decía:
-Explícale, querido mío, al seíior Stonelo
que pensamos. Creo que tu helad&amp; servirá
siempre. Pero no para quien lo habías comprado.

..

Arreglo del Ingles para "El Mundo Ilustrado."

PORTADA
Es la poesía que la frente sella
de un elegido, la deidad proscrita
que una vez más preséntase á la cita
eternamente enamorada y bella.
Todo, desde el gusano hasta la. estrella,
hacia ese centro de atracci6n gravita;
todo sube hasta Dios en la infinita
evoluci6n universal, por ella.
Saludadla en cada astro que aparece,
en cada esfuerzo juvenil, aurora
de un porvenir que espléndido amanece;
en la generaci6n que, triunfadora,
del mar del arte en que la sombra crece,
las soledades vírgenes explora.
Emilio Ferrari.

..

Pensamientos de Aiver
¡Muy bien venido seas, Afio Nuevo con tal
que, por lo menos, no me traigas enf~rmedades; gozando de cabal salud, me sobrará entereza para arrostrar las demás penalidades de
la vida!
·

*

Los corazones bien nacidos sienten por los
beneficios recibidos un agradecimiento tanto
mayor cuanto más larga es la distancia á que
los contemplan.

*

Asombro causa encontrar mujeres casadas
que se ofenden si se les da el muy honorífico
título de sE~ORAs, pues quieren se las siga llamando SEÑORITAS.

�Domingo 6 de Diciembre de 1903

GRACI~ DE DIOS
-Mía aquella zagala que ya. pide novio,
Y allá en el molino
Tuícas las mai'ianas, en tanto que almuerza,
Trisca con los mozos, que están derretíos ...
Hoy, cuando juü.ba, el pan de las manos
En la gresca caérse1e he visto;
_
Se ha apaga.o su risa.: se ha q~e.da~ suspensa,
Como si su padre, que es un vieJectco,
Fuera el que en el inten
Se hubiera caído ....
Luego, forma.lle&amp;,
Su pan hacogío,
Besándolo á un tiempo .... los mozos en esto
La han deja.o tranquila, y á la vez han dicho:
c¡Ay, quién por su suerte,
An hubiera. sío!&gt;
-Ya. vez, al remate,

Lo que yo te digo:
El pan no se tira,
Porque mata el Seílor, hijo mío¡
Lo tienes de sobra, y otros pasan hambre...
Déjalo en la leja pa algún pobrecico,
¡El pan no se tira,
Porque está bendito!
Se coge y se besa ....
Al besarlo 1 dices c¡amén!&gt;, hijo mío;
Pal ca.so, hastecuenta.que, eo Dios puesta.el alma
Rezas a.bonico:
cEl pan nuestro de cada día, dánosla hoy,
¡ Y perdónanos, Seilor!&gt;

n,

EL MUNDO llJUS'NUOO

y el lento hervor de la calderilla. Arroja
pequefias ramas y luego sopla, de suerte que
los rojos resplandores se reflejan mágicamente en su rostro virginal, y sobre eus medio desnudos hombros que, blancos y deliciosos, asoman por entre su tosca camisa, y sobre la diminuta mano que sujeta el zagalejo
que cierra su cintura.
Mas de improviso la puerta se ab1e, y el
nocturno extranjero entra en la cabafia¡ lanzH.
una mirada dulce y penetrante sobre la hermosa y blanca niña, que temblorosa se mantiene en au presencia, semejante á un lirio
asustado. El caballero echa á tierra su capa,
sonríe y dice:
-Ya lo ves, hija mía, que sé cumplir mi
palabra, pues he regresado, y conmi~o vuelven también los antiguos tiempos en que los
dioses del cielo se acercaban á las hijas de los
hombres, y con ellas engendmron aquellas
razas de reyes que llevan cetro, y equellos héroes del mundo maravilla.-Así, pues, mi
querida, no te asuste mi divinidad, y hazme
preparar, te lo ruego, un té bien caliente con
delicioso ron, porque fuerte sopla el cierzo en
la playa, y. en noches como ésta, también nosotros, con ser dioses, sentimos frío, y podemos
coger un divino reumatismo y una tos inmortal.
ROBEnTO E~PrnOHA

GIRIO
Rasgando neblinas la lluvia. caía.
Las brisas de invierno con el ala. y;rta.
Lleva.bao al alma. de sombra cubierta
Ráfagas de suenos y melancolía.
Las nubes espesas borraban el día
La nave del templo callada y desiert~
Y en un tenebrario, rasgando la inci;rLa
Penumbra, la llama de un cirio que ardía.
Al ver ese foco de luz colocado
Cual .~ud~ plega.ri~, por alguien que ha muerto
Me d1Je mirando m1 templo arruinado:

Semeja un recuerdo leja.no y querido
Sobre el ar&amp; 1 ot&amp; de un templo desierto'
La luz amarilla de un cirio encendido.

Drroo Uame.

00
Son lo• hipócritas, los fanáticos y los viciosos quienes menos perdonan los descarríos de
sus semejantes.-BossUET

***

La desconfisnza es madre de
-NIEMANO.

***

El dominio sobre sí mismo es una de laa
mayores virtudes humanas,__:.BRAEME.

·······"········ ............................ .

El pan está santo:
Oye esto, hijo mío,
El padre, en el campo trabajando, riega
Con sudor el trigo ....
Hace el pan la madre,
Y hace en él una cruz al heflirlo ....
Por San Marcos espiga la siembra,
Y bendicen los campos floríos ....
El pan en sus manos
El Señor bendijo ... .
El pan es la vida . .. .
¡Es la gracia. de Dios, hijo mío!

··············· ........................................... .

¿Qué no quiés pan solo.... ?
¡Pan que no nos falte yo al Seiior le pido!
Páece que suspira.o al decir los padres:
c¡El pan de mis hijos!&gt;
Pe. dárselo á un pobre, se besa .... lo bes&amp;
El pobre al tomarlo, tan agradecío. ..
Cuando al suelo se cae, lo cogen
Y lo besan tuícos,
Como cosa saeta que tiene misterio
En que algo se encierra d~ humano y divino ....
¡ Se coge y se bese.
· : ¿ Como un plazo vivo
Del alma. y la carne
Que el golpe 1 al.caerse, lo hubiera sentío!

··········

······••"""''"'''"'"'"'

...................... .

El pan no se tira ... sl no tienes gana,
Se pone en la leja pa algún pobretico.
No lo tires nunca,
!Que 81 pan es la gracia de Dios, hijo mío!

...

VlCENTE MEDINA .

En el Mar ..del Norte
[DE H. HEINE]

La Noche en 14 Playa
Está fría la noche y sin estrellas; el mar inquieto y sobre el mar el sordo viento del norte al :Uodo que lo hiciera un viejo regafi6n,
h~bla con voz gemebunda y misteriosa, y
cuenta locas historias, cuentos de gigantes,
antiguas leyendas llenas de combates heroicos, y, por intervalos, como que ríe y aulla
á la vez, y todo aquello con tanta alegría feroz con tanta burlona rabia, que los blancos
hij~s del mar saltan al aire y lanzan gritos de
contento,
En la playa, entretanto, sobre laarena donde la marea ha dejado su humedad, se adelanta un extranjero cuyo corazón e,tá aún
más agitado que el vient_o y que las olas. Por
donde quiera que camina hace con los pies
saltar chispas del choque de las conchas; va
cubierto de un manto gris, y camina con paso rápido, en medio ~e la noche y del viellt'!,
guiado por una lucecilla que tenuemente brilla en la cabafia solitaria del pescador.
Padre y hermano están en el mar, y sola
del todo ha quedado en la cabafia la hija del
pescador, con su hermosura que enagena dulcemente. Sentada está junto al hogar, escuchando el sordo chisporroteo de la.s rama.s y

NUESTRO PAIS. -ACUEDUCTO DEL

GUAYAVO (CUERNA VACA).

M'UNDO n.,uSTRIAOO

Domlngo 6 de Diciembre de 1903

�R los enfermos del

~L MUNDO ILUSTRADO

ESTOMAGO
E

:CNTESTJ:NOS

¿ Sufre Vd. del estómago, no tiene apetito, digiere
con dificultad, tieue Vd. gastritis, dispepsia, gastralgia., disenteria., úlcera. del estómago, dilatación del
estómago, neurastenia gástrica, anemia. ~n dispepsia,
una enfermedad de los intestinos?
¿ Por la mafiana, al levantarse, tiene la lengua. súcia,
111&amp;1 olor de a.liento, está bilioso, tiene aguas de boca?
¿ Después de las comida.a, tiene Vd. eructo, agrios,
g'd.808, pirosis, vahídos, pesadez de cabeza., ruidos en
los oídos, sofocaci6n, opresión, palpitaciones al cora.zón P
•

istreñimiento, diarreas ?
Se altera. Vd con fa.cuidad. e@tá febril. se irrita
por la menor cosa, está triste, abatido, evita el tra'social, teniendo por la noche eusuefios. sueño agita.do
respiración difícil ?
i Desea. evitar el ma.reo del mar a.l tener que es
barca.rse?
¿ Ningím remedio, uingím régimen ha podido cunu
Vd.
No se desespere, tome pronto

Gerente: LUI!; Rtl'l!; !;PINDOL4

• rector: LIC. RAl'AlL Rn'l!; !;PINDOLA.

&lt;I Tiene Vd. dolores al v1eotre. á la espalda., vómitos

S.bscrlpci&lt;I• measaal fo,jaea $1.5'
ldem.
ldtm. ta la capital SI, H

mtxico, Didtmbrt u dt 1903.

Jlfto X-tomo 11-núm.14

La Fosfatina Fa.11ba

el...,

el a.J.imento máe ~
ble 1
recomenda.do para loe nifioa JJeecle la
eda,d de aels A. alete meeea aobre todt
en el momento del destete 1 d'lll'aDW
&amp;1 periodo del creclmlent&lt;.&gt;. "FacWta
la dentición, asegura la buena forma,
clón de loe huesos."
PARIS, 6, Avenue Vict oria, y en todll
011

las farmacias.

ELIXIR ESTOMACAL de SAIZ DE CARLOS
.€a el remedio del día, usado en el m~ndo entero, el
que únicamente triunfa de las -enfermedades rebeldes
á ·todo trata.miento del est6rn~ é intestinos.
Preguntad á todo e] que lo tome y os dirá: "EL ELI•

XIR ESTOMACAL de SAIZ DE CARLOS (Stomalix)
me ha curado radicalmente, mientras que los

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AVISO IMPORTANTE•
Ell toetato de cail q~ entra ea: la
oompoeic100 de la Foefat ma "B'IUe,

res," estA preparado por on lJl'OCl4I.
mtento eepecl&amp;l con aparato &amp; , . _
sito, 1 no se enCUC1tra en el comtrele,
Deeconffen de las lmitaclonee 1 111,
1Ulcaclonea.

.........
-

RE COLORACIÓN

UIT .i.niPBKLJQUI -

DE LAS

LECHE ANTEFl:LI

BARBAS y del PELO

6 L e c h e Can.des
a 6 mesolada oon agua, die

CON EL

ECAB, LENTEJAS, TEZ ASOLEAD
'JAIIPULLJDOI, TEZ BAIIIIOBA
ARIIUGAS PIIECOCEB 1
EFLOREBCZIICIAI
ROJECES,

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de GUESOUIN, Qu1mico en París

·-·

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Pll1lle■

que en 2 meses de1arrollan y endurecen 6
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unagracio1aloianla.Aprobac1aa por 111
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c,r.,1, Firmo ,obro «da Cl,.rrlllo.

Los Premios á los Alumnos del Colegio Militar.
La cercmonla.- ~I Sr. Gral. Díaz Y el Sr. Ministro de la Guerra. en la terraza del Gologlo.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 29 de 1./oviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUS'l'RIADO

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

NAUFRAGOS
r Eran condíscipulos. Vivían á me-

d_ia _cuadra uno de otro; y como ce.s10mpre se encontraban en el camino al ir y volver de la escuela
hacían el trayecto jnntos, conver:
sando de todo un poco; haciéndose
preguntas y respuestas recíprocas
-sobre sus lecciones y deberes escolares; contándose extrañas a.venturas de muchachos traviesos1 ó dis•cutiendo sobre quién podrta más
en caso de una lucha entre un toro
y un_ león, un tigre y dos lobos, una
serp10nte y una ballena. A veces
hacían cálculos sobre cuántos caballos más ó menos tendrían la
misma fuerza y resistencia que un
tren de carga ....
C_oncluyeron por hacerse grandes
amigos, con esa fuerza de sinceridad sólida y encantadora con que
sees amigo á los doce años. ¡Ah! la
amistan de la infancia siempre es
verdadera!
Roberto, muchacho rollizo, blan-co, de cabeza rubia y redondita, de
ojoz azules y mirada. dulca y tran~uila, era reflexivo, más bien parecía taciturno.
Tenía una pena, una pena inmensa., inconsolable: era huérfano, mejor dicho, era expósito.
El lo sospechaba porque algunas
veces cuando había intentado des-correr el espeso velo qui) le ocultaba su origen, preguntándole á la
señora que lo criaba quién era su
madre y dónde estaba-porque él
también debía tener madre como
los demás ninos,-la. señora le había contestado con evasivas ó re-

111

huído directamente sus preguntas.
Esto Jo preocupaba muchísimo...
¡Oh I qué fatalidad tan grande no
tener madre!.. .. sospechar que vive, que está en alguna parte y no
saber dónde ....
Roberto se criaba aislado, taciturno, pensando siempre en el secreto de su origen incóanito. Era
dócil y obediente, pero su tutora
no le tenía gran cariño. Nunca le
dió un beso ni Je hizo jamás una
caricia.
Juan era. el otro, su condiscípulo
y vecino, compañero de excursión
diaria ha.sta la escuela. y amigo inseparable, completamente opuesto.
Juan era negro, pero no de esos
negros de cara grosera y expresión
tosca; Juan era un negrito de pelo ensortijado, carita redonda, me•

~-;'"~- - _--...,..-

4.-TraJes de !'lecepcl6n, casa y paseo.

señor abad; pero una cosa me con·
suela: arriba, en el paraíso de las
estrellas, voy á ser todavía el del·
fin. Sé que Dios es mi primo, y roe
tratará según mi jerarquía.-Después agrega volviéndose á su ro&amp;·
dre:-Que me traigan mis vesti?os
m4s hermosos, mi jubón de arro1~0
blanco y mis escarpines de terCIO·
pelo. Quiero adornarme como rey
para los ángeles y entrar en el pa·
raíso con vestido de delfín.
.
Por tercera vez el capellán se in·
clina hacia el delfinito y le ha?la
mucho en voz baja .... A lo ID;e¡or
del discurso, el niiio real le rnte·
rrumpe con rabia:
-¿Pues entonces no es nada ser
delfín?
Y sin querer oír más, el delfinito
se vuelve hacia la pared y llora
amargamente.-ALFONS0 DAUDET,

5.-Modelo de tegldos y bordados para aplicaciones.

1'

dio ñatito l de ojos vivarachos que
miraban r,1pidamente, manifestando un espíritu sin pereza, diligente
y humilde á la vez.
Roberto tenía una pesadilla. y Juan
otra.
Roberto se creía el ser más desdichado del Universo porque erabastardo.-Llevaba el anatema de la
desdicha en su apellido anónimo,
obscuro, ilegítimo, de procedencia
dudosa: &lt;Roberto de Santa Ana.&gt;
Juan pensaba siempre con tristeza en el color de su cara, estigma
de su raza, siempre despreciada,
siempre tachada por el hombre
blanco. Se miraba negro y se convencía de que el color de su piel le
descontaba la mitad de los derechos
al goce amplio del ambiente social
en que se desenvuelve la humanidad civiliza.da.
Eran muy niños aún y, sin embargo, á veces caminaba.a en silencio,
con las cabecitas gachas, desde sus
casas á la escuela, pensando cada
uno en lo que era su espectro, su
eterna pesadilla.
-Soy anónimo-pensaba Rober•
to, --Juan es mucho más feliz que yo
y lo será siempre. El tiene madre,
que le quiere, le besa y acaricia, y yo .... ¡ ah! quién tuviera madre! quién la tuviera para. adorarla!
-Soy negro - pensaba. Juan;Roberto es muy feliz .... ¡ah, quién
fuera blanco como él; rubio como
él, para poder ser un hombre notable! ....
Un día Roberto notó que su amiguito Juan había llorado y caminaba más triste y pensativo que de
costumbre
-¿Qué tienes, pcr qué lloras?
-Mi padre me ha pegado.
-;,Por qué?
-Porque rompí una taza.
-¡Ah!. ..... ¿cómo se llama tu
papá?
-Roque.
-¿Y tu mamá?
-Carmel a.
-¿Los quieres mucho?
- A mamá sí; pero á papá no tanto; es muy grosero y por cua.lquiera cosita me reta y me pega. .. . . Mamá me defiende siempre .... Ella es
muy buena!
Roberto se sintió más que nunca
en las tinieblas de su orfandad maldita. Eovidiaba á Juan .... ¡Ah, él
no podía decir que su ma.má le de•
fendíal. ... Debía ser muy dulce tener una madre que le defendiera...
Los dos niños ocultaban instintivamente su pena en lo más profundo de su alma. Ninguno de los

dos había confiado hasta enton•
ces el secreto ae su pesadilla constante. Ninguno de los dos sabia
que el otro sufría en silencio.
-¡Ahl dijo Juan, yo quisiera ser
como tú; á ti no te pegan nunca. en
tu casa.
- ¿Por eso no más?
-Por eso y por otra cosa.
-¿Porqué? preguntó Roberto con
curiosidad.
Juan bajó un momento la vist11.;
Juego, clavando en su amiguito una
mirada. desbordante de amargura,
exclamó.
-Yo soy negro!
-Sí, pero tienes madre, y yo ...•
-También es negra mi mamá, interrumpió Juan; los negros no va•
lemos nada; tú algún día. serás &lt;el
sei'ior Santa.na&gt;, y yo, en cambio,
nunca seré más que el hijo de la negra Carmela ....
Hubo una pausa, como si aque•
llos dos chiquitines miraran el
porvenir, midiendo y pensando serenamente de antemano el capital
heredado para vivir en el mundo.
-¡Yo quisiera ser blanco! excl a•
mó Juan.
-Ah, yo quisiera tener madre! dijo Roberto.
Fué la revelación espontánea, incondicional é ingenua del secreto;
fué la dulce comunión de dos pesares infantiles, ocultados cuidadosamente por esa previsión del hombre contra el hombre; fué la. ruptura súbita del estuche donde cada
uno guardaba sus penas y oculta.
be. sus inquietudes; estuche que se
rompía de golpe por la fuerza expansiva de sentimientos tiernos, en
la delicada y sincera amistad de la.
infancia.
Se miraron un momento y se
abrazaron por esa fuerza secreta
que impulsa á los que sufren, á los
que lloran, á Rostenersemutua.mente en la superficie del mar donde
naufragan juntos.
El niño expósito y el niño negro
comprendieron que naufragaban
juntos en el mismo mar por diferentes causas.
EDUARDO A. CANO.

�Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRIAOO

Mi Madona

l!JL MUNDO ILUSTRADO

Cuando el cielo sus lágrimas arroja.
sobre 18: vasta _inmensidad, opresos
hallo mis nervios por mortal congoja
pensando entonces que la lluvia moj~
su albo traje, su féretro y sus huesos.

A IRMA.

I
¡!dolo de mi hogar, encanto mío!
Desde que al cielo á reposar te fuiste,
estoy sintiendo ei angustioso frío
que el ave enferma, fatigada y triste,
debe sentir en medio del vacío.

III
JMi pequeña madonal ¿Qué sentías
al abrasar tu piel la calentura?
Secas y tumefactas tus encías
con avidez buscaban la fresc~ra
de mis manos, marmóreas por lo frías.

¡Es hoy mi vida una cadena rota,
porque le falta el eslabón más bellol
YR. tu pequeña mano no alborota
en horas de ventura mi cabello,
ni como un lirio, ante mis ojos flota.

Al regresar de mi labor, abierta
de mi pobre mansión hallo la puerta·
pero mi pequeñuela se me esconde '
!Y no ac~de á mi voz, porque está ~~~~tat
JComo leJos está, no me responde!

Ya no más, escondida en los rincones,
me esperarás al paso, alborozada,
como un duende de aviesas intenciones;
y ya no más de tu precoz mirada
veré surgir la gracia á borbotones.

Pródigo en hojas y fecundo en ramas
soy u°: ár_bol en medio del camino; '
pero si m1 corteza no embalsamas
¿9.ué me imp&lt;;&gt;rta el furor del torbellino,
m el rayo, m el torrente ni las llamas?

¡ Cómo el dolor me oprime y me sofoca,
al pensar que los besos de tu boca.
más nunca he de sentir embelesado!
El recuerdo punzante es una roca,
y á esa roca me encueniro encadenado.

¡No ~ebéis extrañarlo! ¡En adelante,
en mi faz, como trémulo diamante
ha de haber una lágrima furtiva '
y entre los nii!os buscaré el semblante
de m1 blonda muñeca fugitiva!

Lo que unas iniciales en la arena,
duró en el mundo tu inocente vida,
pura como el olor de la azucena . . ..
No hay bálsamo eficaz para la herida,
abierta por la muerte de mi &lt;nena!&gt;

B. BYRNE.

DIALOGO

Con fraternal, solícito cuidado,
conservo un rizo de tu rubio pelo,
y en un cofre, tu anillo y tu calzado ....
¡y con mi llanto y tu sudor bañado,
en ese cofre sepulté un pañuelo!

EL POETA.

En aquella noche
hubo más estrellas
en el firmamento:
y aunque rebramaba,
parecía alegre cántico de fiesta
el zumbar del viento.
De la blanca luna.
eran los destellos acariciadores;
y se entrelazaban
como si formasen
de invisible escala, tramos tembladores.
¿Fué 1&gt;bsesión?.... ¿Locura?. ...
¿Fantasía extraña que engendró el cariño?
No.... Fué que la gloria se vistió de gala
para que en su seno descansara un niilo.

Guardo como un tesoro tus aretes,
y tu preciosa caja de juguetes
que beso, al despertar, cada maña.na:
los cromos que te di, tus brazaletes,
y tu frágil &lt;bebé&gt; de porcelana.
¡Nunca, jamás, me olvidaré de aquellas
noches de incertidumbre! .... Mi retina
iba, mi bien, de tus facciones bellas
á la imponente hilera de botella.s
hidrópicas de inútil medicina.
II
Ya la más bella .flor de mi guirnalda
no me pide de noche que la arrope,
y amargo lloro mi mejilla escalda ....
¡descendió la amazona de mi espalda,
y ya en mi cuarto se acabó el galopel

LA MADRE.

¿Para qué esa fiesta,
cuando se han deshecho tan benditos lazoa?
JDios y el cielo mismo no se complacían
viendo reír al niño
preso entre mis brazos!

La blonda y vivaracha señorita
ya no se desespera., ya no grita,
ni es un diablillo por doquier que ;pasa.
¡La flor prirnr.veral cayó marchita,
y enmudeció el tirano de la casal

EL Nif:0 DESDE EL CIELO.

No te aflijas, madre,
porque no me veas;
no pierdas la calma.
· Si esta.remos juntos y a toda la vida!
¡Si he de vivir siempre dentro de tu alma!
ALV.ARODE LARRODER

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t(J~

7,-Monogramas para mantelerla
6,-Vestldo de hogar, peinador y trajes de visita y recepcl6n,

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

�Domingo 29 de Noviembre de 1903.

Eb MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

GILDA!
No ha. mucho que la. ví; se sonreía ,
triunfadora. y radiante de belleza,
cuando le dijeyoqueel sol prendía
en su griega y artística. cabeza . .. .
Flor de gracia., de encanto y galanura,
impregnada, de tenue y g rato aroma,
su cuerpo semejaba una escultura,
y su cuello era un cuello de paloma.
Blanca, de una blancura irresistible
que hasta la. nieve le causara enojos,
brillaban con sn luz inextinguible
dos ¡j,Stros, en el cielo de sus ojos.

i

Una noche en que triste ó delirante,
me abismaba en el mar de mis ensuelios,
la vi pasar, como visión errante,
por el divino alcázar de los sueños .. . .

8.-Nuevos modelos de tejidos y bordados

Vestida. de blanco estaba.,
la mano de reina. inerte,
y en su faz se dibujaba.
la palidez de la. muerte.
¡Trece abriles! ¡Oh delirio!
El beso de la enlutada.
heló su frente de lirio
envidia. de la alborada..

en la cruz el aire mece
campánulas de colores,
y una. plegaria. parece
que murmura. entre las flores ..
Por la tumba.,en rondas suaves
húmeda y recién movida.,
pasan cantando las a.ves
una. endecha. no aprendida..

¡la niiia. de ojos azules
y dora.da. cabellera. . .. . l
JOSÉ M. CARBONEL.

o
Se ofendió porque la dije:
tú no tienes corazón,
porque si no, paga.rías
la. inmensidad de mi a.mor.

en la. dulce prima.vera.
de la. maña.na radiosa.,
cayó triste en la. pradera.
como un pétalo de rosa..

México, D. F. septiembre 5.
Me es grato manifestar-escribe el Dr. Francisco de P. Leal-=que me es muy conocida la preparaci6n llamada Emulsi6n de
Scott, y que la recomiendo con
bastante empefio á todos aquellos
de mis clientes que se encuentren demasiado linfáticos, lo mismo que en los escrofulosos, pues
son muy satisfactorios los brillantes resultados que siempre he obtenido con dicha preparaci6n, la
cual posee también la cualidad
de no ser desagradable ni á los
nifios, que son los que hacen
mayor consumo.

Sintió nostalgias del cielo
la. preciosa. niiia.- ángel,
y protegida. en su vuelo
por el ala. de un arcángel,
subió á la. región leja.na
que negruzca. sombra envuelve,
donde la. materia. hnmana.
en átomos se disuelve ....
De un ciprés verde y añoso
la niña. duerme á la sombra:
sobre su lecho, a.moroso
extiende el musgo su alfombra.;

La niña de ojos 11.zules
y dora.da. cabellera.,
envuelta. en ligeros tules
duerme la noche postrera.:

,.................................

..SANTA FE," LA MEJOR RUTA
Las fúlgidas estrellas. ..... sorprendidas
al verla, se inclinaban reverentes,
como ante las imágenes queridas
los misteriosos pálidos creyentes.

PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN ~

ADenver, lansas Cíty, St. Loais, Cbicago, lew York,
San Francisco J Los Angeles
.........

-·--~-

Tome laa paatlllaa Luantea da Bromo-QalalM,
&amp;l boticario le devolveri au dinero II ao • La firma B. W, Gr°" H halla a cada a.11&amp;

EL TESTAMENTO

Las a.ves entonaban dulces cantos,
a.l mirarla. cruzar mórbida y leda.,
l a aurora le prestaba sus encantos,
sus murmullos la idílica. arboleda .. ..

Dtl 11.110. sr. Jlrzobls,o f«ba
Los bienes fueron valuadoe
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstla en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañia de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocu~ ulas que se practicó Is
apertura del testamento del Ilulltrfllmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. l'eebU
en la ciudad de Ch Icaco, Illlnoll.
La fort1111a del distinguido prelado ucendl6 A cerca de $1215,000 oro am•
rlcano ; y segQn el Inventarlo que ae ha
publicado, los bienes que &lt;1eJ6 taeroo
como sigue :

ii{i~ió·~~~~-{i~~ ºii~~-~~t~i~~~ii~ .. ... .
que dobla su corola al venda.val,
y fué su dulce vida.
pura. esencia. cuaja.da. en el cristal.
En el fa.stoso ataúd
reposaba. entre las flores,
dormida. como el laúd
de los viejos trovadores.

......
1na••K•M••

Dos p6llzas de "La Mutua,' • Compallta de Seguroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $21í,OOO
oro cada una, 6 aean. . $ 150,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de Jaa p6llzas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . • H,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.

u:::::::::•
11,ttu"•"'""•••
~:::::~:t:::

:::;:::::::
?::::~::"

llftM •fUl.ftll.• 1

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Rarvey en la Línea de Santa Fti,soií renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros inlormes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

.. .

..

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"
... ~:' '!.:'!'..! ..
! '!"'!"'.• · ........... ................ !'" ' .. ...... ! ....... .

'j

ta. San Franolaoo, #ilm. 8 11 ltlllixloo,

a. F.

Entre las ltlsposlclones del eellor /J·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, eellorlta Kate FeehBD,
que estuvo siempre con él hasta so
muerte, $40,000 oro en bonos y ,215,000
oro en una de las pólizas de seguro;
A la sellora Ana A. Feehan, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p6Uzas, y $15,000 oro 111
efectivo ; 4 la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre María Catalina,
$10,000 oro de la 1mlma póliza; l la
escuela ' 'San ta María' ' de enseliansa
prtctlca para varones, de Feehllllvllle,
Illlnols, que era la lnatltucl6n por la
qne mAs se lnreresaba el 1ellor Arsoblspo, se entregaron loe
restan·
tea ds I&amp; 1lltlma ¡;6llsa.

··································-

,,,ooo

&lt;X&gt;

rel!ni6n.

Domingo 6 de D1ciembre de 1903

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
También puede hacerse, en términos del arte, un oleosácaro, frotanª? ó raspa_ndo toda la parte ama•
rilla exterior de las naranjas con
pedazos de azúcar. Pronto se forma ?na pasta.muy amarilla, que se
adhiere al azuca1· y que se desprende con ayuda de un cuchillo· de este mo_do se co~tinúa la ope~ación,
aílad1endo azucar pulverizado al
que fo1:ma pasta. El aceite esencial
contenido en la corteza se hace soluble, por la presencia del azúcar
en el agua y el alcohol reunidos · y
por lo tanto, para bace1• el lic~r .
basta emplear las proporciones in~
dicadas de las tres cosas, clarifi.
cando después como se ha dicho repetidas veces.
. A?nque es muy bueno este procedlm1~nto, porque produce un licor
que_tien~ todo el aroma de la na1·an¡a sm amargor ninguno sin
emb!),rgo, es preferible el pr'imer
medio, p_or c?anto su ejecución es
menos m10uc10sa,y porque, a.demás
el licor obtenido por el segundo'
pierde con el tiempo algo de
ti-ansparencia..

Recetas útiles
AGUA DII CORTEZ! DE NUEZ
Cójanse nuPces verdes, con su corteza, en cantidad de 100 á 150. se·
gún su magnitud, macbáquense bien
y añádase:
Alcohol de 85 grados ... 10 litros.
Clavo .................. 15 flores.
Canela ..... . ........... 15 gramos.
Macias .................. 2
,,
Después de un mes de maceración, trasiéguese y añádase:
Azúcar ....... .4 kgs., 250 gr.
Agua para di·
solver el azúcar.1 ½litros.
Déjese reposar y fíltrese. Este licor es tónico y un poco astringente, y adquiere muy buena calidad
con el tiempo.
Su calidail se aumenta á voluntad, aiiadiendo alcohol ó aguardiente, azúcar y agua, y también se
pueden variar los aromas como se
quiera.

o&amp;mm

sJ

cos

AGUA
DE FRUT.lS
HUESO
Tómese cierta cantidad de albérchigos, albericoques, cfruelas ú
otras frutas; macbáquense de ma•
nera que se forme una pasta con la
pulpa y los huesos; añád~se por
cada litro de pasta un litro de
aguardiente; déjese ma~erar por espacio de un mes, trasiégu1::se, ex·
primase el orujo, añiídase el azúcar
en la proporción de 375 gramos ( ó
12 onzas) por cada litro de lfquido
obtenido, déjese clarificar ó fílt1·ese.

Jamás seré rencoroso,
aunque me rasguen el alma;
siempre mi pecho concede
perdón á los que le dai!an.

México, D. F., agosto 6.

AGUA DE BL'ESOS DE ALBERICOQUES
Huesos de albaricoque..125 gramos.
Aguardiente . . . . . . . . . . . ~ litro.
Azúcar ................ 62o gramos.
Agua para disolver el
.
azúcar . . . . . . . . . . . . . . . ½l!t1·0.
Macháquense los huesos de albe·
ricoque todo lo posible, y póngase
á macerar la pasta en el aguardien•
te por espacio de uno ó dos meses;
trasiéguese, añádase el azúcar disuelto en el agua, y déjese clarifi·
car ó fíltrese.
Pueden prepararse de la misma
manera:
Las aguas e.e huesos de melocotón.
Las aguas de huesos de ciruelas.
Las aguas de huesos de cerezas y
otras.
Hemos observado por experiencia que, empleando sólo las cásea•
ras de los huesos, reducidas á poi•
vo fino, y dejándolas largo tiempo
en maceración en el ag1..ardiente,
se obüene en seguida, con ayuda del
azúcar, un licor que aventaja en fi·
nura a~ que se fabrica con la pepi·
ta, y aun con la fruta entera, pues·
ta en maceración, y podemos aña·
dir que cada uno de estos licores,
hechos así, adquieren una finura y
un aroma particular á cada uno de
ellos. El licor sacado del hueso de
cereza negra, tiene la propiedad
particular de adquirir con el tiempo el sabor del marrasquino.

8.-Modelo de tejido al gancho-crochet.

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

f'ARA CURAR UN RESFRIADO EN UN Oli-.
Tome las paotillas Laxante■ de Bromo-Qalld&amp;
&amp;l boticurio le devolver, 111 dinero al 110 oe cat•
La firma 11. W. GrOYe eehalla encadacailla.

ADenver, lansas Cíty, St. Loois, Cbicago, llew York,
San Francisco y Los Angeles

EL TEST AMENTO

Dd 11.1110. Sr. J1rzo111spo f«ba
♦

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace poco:; uias que se practicó la
apertura del testamento del Iluatrúlmo Sr Arzobispo D. Patricio A. FeehU
en la ciudad de Chlcago, llllnola.
La fortuna del dlstlnguldo prelado ucendl6 a cerca de $125,000 oro americano; y segtln el Inventarlo que ae ha
publicado, los bienes que dej6 tuenJII
como sigue:

LICOR DE NARUJA
Naranjas escogidas ....... 8
Alcohol de 85
grados ..... .4 litros.
Azúcar........ 2 kilog1·amos, 250 gr.
Agua ..... , .... 3 litros.
Ningún aroma, ó á lo más una
cantidad mínima del que se prefiera,
pues la naranja es ya bastante aromática por sí misma.
Píquense las naranjas con un al•
ftler grueso, y pónganse á macerar
en alcohol de 85 grados; después de
un mes ó más, añádase el azúcar
disuelto en el agua; déjese combinar el conjunto el tiempo que se
quiera, y fíltrese si hay necesidad.

Dos pólizas de "La Mu.
tua,' ' Compalila de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, ó sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas 9,829 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . • . . . . . 37,000 oro.

LICOR DE CORTEZA DE N!RANJAS DULCF.8
Tómense cortezas de naranjas
frescas y finas, en la cantidad que
se quiera; sepárese la parte amarilla solamente y póngase á macerar en alcohol de 85 grados, en la
proporción de 125 gramos por cada
2 litros de este último; trasiéguese
al cabo de ocho días ó un mes, aiiá•
dase un kilogramo y medio de azúcar disuelto en 2 litro., de agua., y
fíltrese.

Hace más deve;nte años-escribe
el Dr. Manuel S. Soriano -que uso
la Emulsión de Scott, lo mismo en
mi clientela particular que en lo·s
hospitales á que be pertenecido y
pertenezco,y enelnotahlecolegio de
La Paz, donde se usa. en grande esca.la. Debo manifestar que siempre
be obtenido brillantes resultados
de la mencionada Emulsión de
Scott, que es un tónico y recostituyente que el estómago soporta per·
fectamente .

::le res1:1rvan camas en Uarro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San Francl•oa!I llilm. B!I M4xloa!I

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Entre las disposiciones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, eellorlta Kate FeeblJI,
que estuvo siempre con él basta 111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro ;
a la seflora Ana A. Feehan, viuda del
seflor doctor Eduardo L. FeehBD, her·
mano del sef!or Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p61lzas, y $5,000 oro 111
efectivo ; a la Academia. de SBD Patricio de Chlca.go, de la. que es preceptora
su hermana Madre Maria Catalina.
$10,000 oro' de la. tlltlma póliza.; &amp; la
escuela. ' 'Santa. Maria.' ' de ensellalll&amp;
pñctlca para varones, . de Feeba.nvllle.
llllnols, que era la Institución por la
que mil.a se Interesaba el ■ellor A~
blspo, se entreearon loe $4,000 reatall·
tea de la tlltlma ¡;óllu.

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

r

Explicactón dt
nutstros grabados.
Número l. Representa nuestro
gra:bado tres figuras de sombrero
tra¡es y abri~o de invierno. El pri'.
mero confeccionado con terciopelos
y plumas, está de acuerdo con los
últimos figurines de esta clase de
prendas. Las dos alas laterales on•
dean graciosamente con pequeños
remangues hacia arriba, y en el
centro se levanta, á guisa de penacho, una gran pluma,que indudablemente constituye el mejor adorno
de este sombrero. Bajo el ala iz•
quierda hay un gracioso mofio de
terciopelo que, sin cubrir parte del
toca.do, ayuda poderosamente al
hermoso asoecto de la prenda.
El traje de invierno está confec·
cionado con pafio de alta lana. La
falda es lisa y como úuico adorno
lleva pequeñas aplicaciones de cinta ma~avillosa,iniciad_as en la parte
superior y que termman á corta
distancia, como lo muestra el gra·
ba.do. El corpiño
lleva un ancho cuellobombreras q uese
prolonga basta la
cintura y que imitando las solapas
de una chaqueta to·
rera, constituye el
adorno princio al
de este corpiño. En
las mangas hay en
su terminación unos puños confec·
cionados con la
misma tela que las
solapas de la blusa.
Este traje es muy
elegante y constituye, sin duda algu•
na, una novedad
para nuestras lectoras.
Por último, el abrigo de pafio que
representa nuestro
tercer grabado, es
una rica prenda de
invierno, con doble
cuellobomb re ras,
de la misma tela, y
un pequeño cuello
de terciopelo. Los
forros interiores de
este abrigo, son de
seda y lleva además
vueltas de piel, tanto en estos forros
como en los puños.
Para completar un
adorno vistoso y original, se colocan
dos grandes botones de pasamanería
en la parte supe·
rior del cuello, y de
esos botones se hacen colgar caden·i·
llas de cuentas, terminadas con punzones metálicos.
ESPERANZA.

1 .

t\OJf\ SUtLTf\
María, hermosa.
criatura,cuyo cuerpo delicado y blanco parecía hecho
con pétalos de ro·
sa., se moría . ...

1.--SO.mbrero y abrigo de Invierno y traje de la estacl6n,

Su novio el poeta de los versos
tristes la miraba fijamente, clavándole sus ojos azules y melancólicos.
Después, unos instantes de doloroso silencio, interrumpido ·a.Jgunas veces por sollozos del poeta,
María se incorporó en el lecho, dejando entrever su alasbastrino cuello entre un mar de gasas y terciopelos, causando en el ánimo una.
impresión tierna, sentimental.. . . algo así como el estado psicológico
que produce la contemplación de
una blanca azucena en el campo casi obscuro .. y díjole al poeta:
Amado mío: alguien me llama·
siento que me besan unos labio~
yertos y escucho una voz muy apagada que me invita
á emprender un viaje largo,muy largo,
sin retorno; adiós!
Amado de mi corazón, no llores .. ! 1
Y dejando caer su
cabecita rubia sobre la almohada,
miró por última.vez
al triste poeta, con
los ojos inundados
en lágrimas.
Su alma voló, á
la patria prometida
de las almas, y el
eco ardiente y sonoro de un beso en
los espacios, flotó
has ta extinguirse
para siempre.
Unahorrible maldición brotó de los
labios de a q u e 1
bombre,que quedaba. solo en este mísero valle de lágrimas, para ser pe·
rennementeun mártir, ante el recuerdo de aquella hermosa mujer, que
habíase marchado
á las insondables
regiones de la vida
eterna; y bajando
la vista, quedó sorprendido ante un
cuadro magnífico
que se le presentaba: las flores que
habíale traído á su
novia. para obsequiarla como de
costumbre, habían
escondido sus moribundos pétalos y
yacían mustias, en
sefial de duelo, por1a desaparición de
aquel ángel,que los
cuidaba con sus
manecitas de marfil.
Aquel bombre,con
la faz desencajada,
contempló por espacio de algunos
msta.ntes ese maravilloso y sagrado
cua&lt;l ro; y, temblo•
roso, cogió la pluma ¡,ara describirlo,.,, ,·ersostristes,
de e,,, que él sa·
bía 1&amp; ,i:er, pero no
pudo. ,u alma de
poet,, gigante voló
a.! ch·lv, junto con
la de María.
M.S. ALIER

�FlL !MUNIDO ILUSTRADO
Domingo 29 de Noviembre de 1903.

illJL MUNOO II:.US'l'RADO

vista .... Creo ver á. esa señora, la
veo de una belleza negra, maléfica...
Y entonces, no sé por qué, me parece que tú mientes un poco.
-¡Loquilla! Tú sola eres hermosa.
-¡Oh, tengo tanto miedo! ... Mira:
¿no habrá. aquí, en mis mejillas,
alguna arruga? ¿No me habrá salido, de ayer á hoy, alguna cana?
1Quisiera que el tiempo se detuviese
sobre la imagen que te recordara
todavía un poco á la bella ],lisa, á.
quien adorabas tú tan amorosamente!
Y se alzaban otra vez sus pálidas
manos, finas y brillantes orquídeas
agitadas por una vida misteriosa;
sus dedos parecían estar tejiendo
siempre sedas impalpables, con los
hilos del aire. La ciega a.trajo el
rostro de Juan junto al suyo á la
claridad de las ventanas, lo miró
con sus pupilas muertas como si lo
viera realmente, como si hubiera.
querido leer en los ojos de él sus
pensamientos.
-No, no, Elisa. Ni un pliegue,
ni una cana ..... Tus mejillas son
siempre rosadas; el estío de los trigales dora tu querida frente sin
arru!!'as.
-Tú también, tú eres hermoso,
mi Juan; tú has permanecido eterna.mente joven y bermoso en la.
muerte de mis ojos ... Nunca be dejado de verte tal como te amé en
otro tiempo .... Sin embargo, á veces me parece que algo hubiera cambiado en ti: tu voz y a no es la misma cuando me dices que sigo siendo
tan hermosa como siempre.

*

* *que Elisa babia.
Diez años hacía

La Muerte del Delfín

perdido la vista. Después de haber
declinado lentamente, la ll!z se había ido al fin del todo; el fino esmalte
de sus ojos se veló. Ella creía vivir
detrás de un tabique ohscuro ligada únicamente al mundo por la
afección carií'!osa de su marido, de
eseJuan q ueera para ella la claridad
animada y tangible que sus manos
palpaban delicadamente. Como una
rosa deshojada, pétalo por pétalo
su rostro amable se ajó, se arrugó
en torno de la horrible llaga de las
órbitas. La savia vital se retiró
también del oro ensortijado de sus
cabellos, que entonces estaban ya
completamente blancos. Aquello no
era más que la pobre apariencia
h umillada y el leve fantasma de la
graciosa Elisa.
Pero un milagro de amor la hizo
creer que no había perdido su juventud. Hacia diez años que Juan
la engañaba piadosamente con la
mentira de su belleza eter¡üzada á
través del ultraje de la ceguera. De
modo que la ilusión fué para ella
la delicada casa de cristal, el frágil
palacio encantado en que se~uia
viviendo como en sueños. Su vida
se inmovilizó en el tiempo que había precedido al desvanecimiento
de la luz. Esta no dejó de iluminar
en el fondo de su pensamiento las
supremas imágenes que habían acariciado la agonía de su miru.da. Y,
mago hasta el limite extremo del
mundo quimérico, cuya nube de oro
dejaba flotar sobre la espesa noche
de las pupilas de su esposa, Juan,
por una conmovedora superchería,
la convenció también de que nada
había cambiado alrededor de ella,
de que las flores de la alfombra
conservaban siempre sus vivos co-

El del finito está enfermo, el pequeño delfín se muere. En todas las iglesias del reino
el Sacramento permanece expuesto noche y
día, Y grandes cirios arden para la curación
del. real _enfermo. Las calles de la antigua.
residencia yacen tristes y silenciosas, las
campanas no suenan ya, los coches caminan
lentam~nte, y e~ los alrededores del palacio
lo~ vecm?s ~ur~osos_ atisban por entre las
reJas ~acia el mterior de los patios donde
los suizos conversan con aire triste
Todo el castillo está. conmovido; ·chambelanes y mayordomos suben y bajan á la carrera los escal~nes de mármol. Li.s galerías
rebosan de pa¡es y cortesanos vestidos de
seda, que van de corrillo en corrillo indagando en baja voz las últimas noticias. En
los vastos corredores, las damas de honor
desconsoladas, se hacen O'ra ves reverencias'
enjugándose los ojos c3n lindos paí'!uelo~
bordados.
En el Naranjal se efectúan numerosas consultas de médicos togados. A través de los
vidrios se les distingue cómo agigantan sus
anchas mangas negras, cómo inclinaódoctoralmente sus descomunales pelucas. El ayo
y el caballero del delfinito se pasean por
d~laote de la puerta, aguardando las decisiones de la facultad. Los marmitones pasan
á su lado sin saludarlos. El caballerizo reniega como un pagano, el ayo recita versos
de Hora.cío. Y á la vez, por el lado de las
caballerizas, se oye un largo y quejumbroso
relincho. El alazán del delfioito, el alazán
olvida.do de los palafreneros, que llama tristemente al pie de su pesebre vacío. ¡,Y el rey?
¿Qué es de su majestad el rey? El rey, completamente solo, se ha encerrado en un cuarto, al extremo del castillo. ¡Las majestades
no gustan de que las vean llorar! Respecto
á la reiu a, la cosa es distinta: sentada á. la
cabecera. del delfinito, con el hermoso rostro
bañado de lágrimas,
solloza á gritos en pre•
sencia de todos, como lo
haría una verdulera..
En su camita de encajes, más blanco que los
almohadones en que se
baila extendido, el delfülito reposa con los
ojos cerrados. Parece

lores, de que los aí'ios habían respetado el rostro de las amigas de
ella. En medio de la primavera de
sus ficciones, Elisano sabía que las
telas de tonos leves y las cintas con
que se encantaba su coqueteríapues quería vestirse siempre como
en los tiempos en que se veía en los
espejos,-disonaban con la decadencia de su pobre cuerpo envejecido.

La casa de Cristal
-¿Eres tú, mi Juan?
Ahogando sus pasos en la alfom•
bra, acababa de entrar él en la pieza, donde, junto á. la ventana entreabierta, estaba. ella adormecida..
Pero el oído de Elisa percibía. sutilmente los más pequei'!os rumores.
-Tu Juan en persona.
Y entonces avanzó hacia las delicadas manos pálidas que ella extendía delante de su cuerpo, como
si hubiera palpado ya en las ondas
agitadas del aire la presencia. de él.
Sus manos tocaron las ropas, subieron hasta el rostro que se inclinaba sobre el sillón, y sus labios
murmuraron:
-Sí; eres tú, efectivamente ..... .
Siento siempre la misma dicha al
verte con estas manos adonde han
bajado mil' pobres ojos... Ven más
cerca .... ¡Qué perfumado está.si Toda tu persona trasciende el perfume
de esta hermosa mañana ....
- ¡Amiga! ¡buena amigal-exclamó él.
Y besó los tristes párpados velados en medio de la blancura ajada
del rostro, y ella no le dejaba levantarse; le retenía con 1as dos manos la cabeza contra sus mejillas;
apoyaba en sus ojos muertos el beso de fidelidad.
-Así, así, ¡ob, siempre!. .... Me
parece que van á volver á abrirse
al calor de tu boca. Te veo otra vez,
mi Juan, tal como te be perdido.
El hizo un imperceptible movimiento de fastidio.
-Vamos, Elisa.
-Es cierto; yo también soy demasiado exigente. Riñeme. Me que-

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

daría así horas enteras, sin sentido,
con la felicidad de tenerte cerca de
mi. .. Cooside.ra un poco: yo ya no
veo, yo ya no vivo más que para.
ti..... Siéntate ahí, mi Juan ..... .
¡Hace tanto tiempo que te fuiste! .. .
¡Me parece que tienes tantas cosas
que contarme!. ...
El atrajo un taburete y se sentó,
con las pequeñas manos entrelazadas como anillos en sus dedos.
-Los árboles de los bulevares
están todos cubiertos de hojasdijo.-He visto á. tus amigas Juana
y Emiliana .... Se conservan siempre hermosas, hermosas como tú,
mi Elisa...
Una sonrisa iluminó la profunda
noche de la ciega.
-Repiteme eso, amigo mío ....
¡Me hace tanto bien pensar que los
demás no han cambiado!. .... ¡que
todo está á mi alrededor como cuando yo lo veía, cuando yo no era aún
una pequer. a sombra de manos siempre á tientas!. ... ¿Y no te has encontrado también con esa señora
que me demuestra tanto interés, y
con la cual yo ¡oy tan injusta'/
-¿La señora Dulac? ¡Ob! ésa no
se parece á ti en nada. Está completamente encanecida; es una de
las mujeres más feas q ne be visto
en mi vida.
-Su voz, su voz es lo que me hace dallo. . . . Esa mujer tiene una
voz por la que no se le puede conocer el alma. Sin embargo, su voz
es musical; tiene notas líquidas como el canto de la curruca.... á veces me parece que viene aquí por
algo que no comprendo. Perdóname, mi querido Juan, que ~é u.las~
mi ima~inación. Todos mis sentidos tienen ojos desde que no tengo

¡/

***
Un día que, sentada como de costumbre junto R la ventana, se babia
adormecido con los ruidos de la
calle, la despertó de pronto un susurro de palabras. Reconoció la
voz de Juan, y otra que le respondía, con acento irónico: la voz de
la señora Dulac, esa voz que le causaba siempre un malestar extraí'!o.
Se levantó del sillón, y, con las
manos extendidas, echó á anda.1· Y se
deslizó con pasos silenciosos sobre
las alfombras basta el salón de don·
de salían las voces.
-¡Quéhermosaeres!-decíaJuan.
-Tú eres para mí la belleza del
deseo y del deldte .... Ht&gt;me aquí á
tus pies; no vivo desde que te espero.
Vibró una l'isita incrédula.
-¿Acaso no dices estas mismas
cosas á tu pobre mujeri' ¿No cr~e
ella también, con su máscara horrible y sus cabellos blancos, que ella
es para ti el ideal de la belleza'? ¡Ay
amigo mío! ¡qué ridículo es todo
esto!
En ese mismo momento una sombra
delgada se dibujaba sobre la cortina transparente de la puerta del
salón, y se oyó un grito:
-¡Juan! ¡miJua.al
.
La casa de crbtal se venía aba.Jo,
el corazón se rompía .... El isa ctió
su último µaso y fué á desplomarbe
á los pies de su marido.
CAMILLE LEMONNIER,

2.-Vestldos de casa, de vlslta y de concierto.

··
de 14 á 16 años.
3.-Trajes de casa y abrigo para nanas

que duerme; pero no; el delfinito no du_erme. Se vuelve
hacia su madre, y al ver~a. llo~ar. le d1_ce: &lt;Se!l.ora. rei•
na ¿por qué llora su maJestad? ¿También cree como los
de~ás que voy á morirme?&gt; La reina quiere responder,
los sollozos ahogan sus palabras.
«No llore pues, señora reina. Olvida.su majestadque
yo soy el d~lfín y que los delfines no pueden morir de
este modo&gt; .... .'. La reina. solloza con más fuerzi,., y el
delfinito empieza á tener miedo. «¡Hola-dice,- no quiero que la muerte venga á. llevarme, y yo sabré impedir
que llegue hasta. aquí. . .. Que ahora mismo vengan cuarenta de los más fornidos lasquenetes para montar la.
guardia alrededor de nuestra cama ...... Que cien cañones de grueso calibre velen noche y día. con la m~cha
encendida, al pie de nuestra~ v~nta.nas. Y desgraciada
de la muerte si tiene el atrev1m1ento de acercarse á nosotros!&gt; ..... .
Por complacer al real enfermo, la reina hace una seí'ia. Al instante se oye ruido de gruesos caño~es arrastrados en el patio, y cuarenta de los más f?rmdos lansquenetes, con la partesana en el puí'lo, vienen á_ colocarse alrededor del cuarto. Son veteranos de bigotes
grises. El delfinito, al verlos, empieza á p3:lmotear. Conoce á uno, y le llama: c¡Lorráin! _1Lorrá1n!&gt; _El veterano avanza un paso hacia la camita. «Te quiero mucbo mi viejo Lot·ráio .... Enseña un pedazo de tu enorme ;able .... Si la muerte quiere llevarme, habrá que
matarla .... ¿no es así't&gt;-Lorrá.in respond~:
-Sí, monseñor ... -y dos gruesas lágrimas corren
por sus curtidas mejillas.
.
En este momento el capellán se acerca ..,1 del~m_to Y le
babia. mucho en voz baja, ensei'!ándole un cruc~fiJo, El
deltinito le escucha con aire de asombro, Y súbitamente
le interrumpe:
.
-No comprendo bien lo quP. :isted me dice, seño~ abad;
ro en fin ;mi amiguito Deppo no podr1a morirse en
Pe ,
, u
..._
d'
?
mi lugar, pagándole muc.uo 10ero.
.
E l capellán sigue h9 bldndole en voz baJa, y el delfinito tiene un aire más asombrado.
.
.
Cuando el capelJ 4u ha coocluído, el delfin1to prosigue,
dando un hondo s..1spiro:
.
-Todo lo que usted acaba. de decirme es muy triste,

�Domingo 29 de 1./oviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUS'l'RIADO

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

NAUFRAGOS
r Eran condíscipulos. Vivían á me-

d_ia _cuadra uno de otro; y como ce.s10mpre se encontraban en el camino al ir y volver de la escuela
hacían el trayecto jnntos, conver:
sando de todo un poco; haciéndose
preguntas y respuestas recíprocas
-sobre sus lecciones y deberes escolares; contándose extrañas a.venturas de muchachos traviesos1 ó dis•cutiendo sobre quién podrta más
en caso de una lucha entre un toro
y un_ león, un tigre y dos lobos, una
serp10nte y una ballena. A veces
hacían cálculos sobre cuántos caballos más ó menos tendrían la
misma fuerza y resistencia que un
tren de carga ....
C_oncluyeron por hacerse grandes
amigos, con esa fuerza de sinceridad sólida y encantadora con que
sees amigo á los doce años. ¡Ah! la
amistan de la infancia siempre es
verdadera!
Roberto, muchacho rollizo, blan-co, de cabeza rubia y redondita, de
ojoz azules y mirada. dulca y tran~uila, era reflexivo, más bien parecía taciturno.
Tenía una pena, una pena inmensa., inconsolable: era huérfano, mejor dicho, era expósito.
El lo sospechaba porque algunas
veces cuando había intentado des-correr el espeso velo qui) le ocultaba su origen, preguntándole á la
señora que lo criaba quién era su
madre y dónde estaba-porque él
también debía tener madre como
los demás ninos,-la. señora le había contestado con evasivas ó re-

111

huído directamente sus preguntas.
Esto Jo preocupaba muchísimo...
¡Oh I qué fatalidad tan grande no
tener madre!.. .. sospechar que vive, que está en alguna parte y no
saber dónde ....
Roberto se criaba aislado, taciturno, pensando siempre en el secreto de su origen incóanito. Era
dócil y obediente, pero su tutora
no le tenía gran cariño. Nunca le
dió un beso ni Je hizo jamás una
caricia.
Juan era. el otro, su condiscípulo
y vecino, compañero de excursión
diaria ha.sta la escuela. y amigo inseparable, completamente opuesto.
Juan era negro, pero no de esos
negros de cara grosera y expresión
tosca; Juan era un negrito de pelo ensortijado, carita redonda, me•

~-;'"~- - _--...,..-

4.-TraJes de !'lecepcl6n, casa y paseo.

señor abad; pero una cosa me con·
suela: arriba, en el paraíso de las
estrellas, voy á ser todavía el del·
fin. Sé que Dios es mi primo, y roe
tratará según mi jerarquía.-Después agrega volviéndose á su ro&amp;·
dre:-Que me traigan mis vesti?os
m4s hermosos, mi jubón de arro1~0
blanco y mis escarpines de terCIO·
pelo. Quiero adornarme como rey
para los ángeles y entrar en el pa·
raíso con vestido de delfín.
.
Por tercera vez el capellán se in·
clina hacia el delfinito y le ha?la
mucho en voz baja .... A lo ID;e¡or
del discurso, el niiio real le rnte·
rrumpe con rabia:
-¿Pues entonces no es nada ser
delfín?
Y sin querer oír más, el delfinito
se vuelve hacia la pared y llora
amargamente.-ALFONS0 DAUDET,

5.-Modelo de tegldos y bordados para aplicaciones.

1'

dio ñatito l de ojos vivarachos que
miraban r,1pidamente, manifestando un espíritu sin pereza, diligente
y humilde á la vez.
Roberto tenía una pesadilla. y Juan
otra.
Roberto se creía el ser más desdichado del Universo porque erabastardo.-Llevaba el anatema de la
desdicha en su apellido anónimo,
obscuro, ilegítimo, de procedencia
dudosa: &lt;Roberto de Santa Ana.&gt;
Juan pensaba siempre con tristeza en el color de su cara, estigma
de su raza, siempre despreciada,
siempre tachada por el hombre
blanco. Se miraba negro y se convencía de que el color de su piel le
descontaba la mitad de los derechos
al goce amplio del ambiente social
en que se desenvuelve la humanidad civiliza.da.
Eran muy niños aún y, sin embargo, á veces caminaba.a en silencio,
con las cabecitas gachas, desde sus
casas á la escuela, pensando cada
uno en lo que era su espectro, su
eterna pesadilla.
-Soy anónimo-pensaba Rober•
to, --Juan es mucho más feliz que yo
y lo será siempre. El tiene madre,
que le quiere, le besa y acaricia, y yo .... ¡ ah! quién tuviera madre! quién la tuviera para. adorarla!
-Soy negro - pensaba. Juan;Roberto es muy feliz .... ¡ah, quién
fuera blanco como él; rubio como
él, para poder ser un hombre notable! ....
Un día Roberto notó que su amiguito Juan había llorado y caminaba más triste y pensativo que de
costumbre
-¿Qué tienes, pcr qué lloras?
-Mi padre me ha pegado.
-;,Por qué?
-Porque rompí una taza.
-¡Ah!. ..... ¿cómo se llama tu
papá?
-Roque.
-¿Y tu mamá?
-Carmel a.
-¿Los quieres mucho?
- A mamá sí; pero á papá no tanto; es muy grosero y por cua.lquiera cosita me reta y me pega. .. . . Mamá me defiende siempre .... Ella es
muy buena!
Roberto se sintió más que nunca
en las tinieblas de su orfandad maldita. Eovidiaba á Juan .... ¡Ah, él
no podía decir que su ma.má le de•
fendíal. ... Debía ser muy dulce tener una madre que le defendiera...
Los dos niños ocultaban instintivamente su pena en lo más profundo de su alma. Ninguno de los

dos había confiado hasta enton•
ces el secreto ae su pesadilla constante. Ninguno de los dos sabia
que el otro sufría en silencio.
-¡Ahl dijo Juan, yo quisiera ser
como tú; á ti no te pegan nunca. en
tu casa.
- ¿Por eso no más?
-Por eso y por otra cosa.
-¿Porqué? preguntó Roberto con
curiosidad.
Juan bajó un momento la vist11.;
Juego, clavando en su amiguito una
mirada. desbordante de amargura,
exclamó.
-Yo soy negro!
-Sí, pero tienes madre, y yo ...•
-También es negra mi mamá, interrumpió Juan; los negros no va•
lemos nada; tú algún día. serás &lt;el
sei'ior Santa.na&gt;, y yo, en cambio,
nunca seré más que el hijo de la negra Carmela ....
Hubo una pausa, como si aque•
llos dos chiquitines miraran el
porvenir, midiendo y pensando serenamente de antemano el capital
heredado para vivir en el mundo.
-¡Yo quisiera ser blanco! excl a•
mó Juan.
-Ah, yo quisiera tener madre! dijo Roberto.
Fué la revelación espontánea, incondicional é ingenua del secreto;
fué la dulce comunión de dos pesares infantiles, ocultados cuidadosamente por esa previsión del hombre contra el hombre; fué la. ruptura súbita del estuche donde cada
uno guardaba sus penas y oculta.
be. sus inquietudes; estuche que se
rompía de golpe por la fuerza expansiva de sentimientos tiernos, en
la delicada y sincera amistad de la.
infancia.
Se miraron un momento y se
abrazaron por esa fuerza secreta
que impulsa á los que sufren, á los
que lloran, á Rostenersemutua.mente en la superficie del mar donde
naufragan juntos.
El niño expósito y el niño negro
comprendieron que naufragaban
juntos en el mismo mar por diferentes causas.
EDUARDO A. CANO.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 22, Noviembre 29</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Abrigo de invierno</name>
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        <name>Traje de estación</name>
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                    <text>~~·"Pa!n!si\\e,

de PEIUtY DAVIS•
Para Escalofrios, Cortaduroe

Cuemaduras

Y

EL MUNDO ILUSTRADO

Contuslon~a

No tien e Igual.

PLACAS FOTOGRAFICAS

Jlño X-tomo n-núm. 21

mtxico, nooitmbrt 29 4t 1901.

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-&gt;OOOóO&lt;&gt;OOC&gt;OOOOOOOOC

SALSA

MAGGI
Algunas gotas de esta salsa, afiad.idas á cualquier manjar, le dan instantáneamente un g usto exquisito y sBbroso. E~ un recurso inapreciable para todas las cocinas; se emplea en E'l

CALDO, SOPA, SALSAS, LEGUMBRES, ASADOS~ ETC.
Es ec0nómico, porque se emplea gota á gota. No se altera el fraFco, i. unque que le abierto.

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La. Fosfatina Falierea

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I!!

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-

lJnico Representante en la República:

J UAN DOS S E

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§

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AGENClA DEL ULOJ OIUGA

.......

~

......... In.

•.,

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Aumenta el apetito, levanta las fuerzas, hace enaordar á los enfermos determinando
D?-ejor utiliz~ción de lo~ alimen~os. Restituye al orga;izmo la fuerza perdida por infhien·
cia de estudios y trabaJos excesivos.

ilIl¡tí)CID Mi~¼Il~éfülffi CID

(Estudio Fotográllro de 31. Ramos. )

�Domingo 29 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNOO ILUSTR!ADO

IMPRESIONES DE ESTETIOA

La Poesía
El alma compleja de la poesía moderna no
puede ser comprendida sino por altos y refinados espíritus. El arte se sutiliza á medida
que aumenta la cultura social; pero esa sutilidad en las ideas y en las sensaciones se escapa á todo aquel que no haya ah?ndado en el
análisis estético. De aquí que la rnmensa mayoría analfabeta, y aun las minorías intP;ligentes, sean refractadas á las nobles expres10nes rimadas. En verdad que el arte-uno de
los más inefables goces de la vida, -sólo puede Eier expresado, sentido y gozado por un escaso número de almas singulares y selectas.
Todo hombre de talento puede comprender,
en la primera lectura, un libro de estética. Lo
comprende en conjunto; pero, de seguro, no
gozará de la hermosura que encierra cada uno
de sus detalles. Se necesita una larga preparación una iniciación lenta y fecunda en el
raro c~lto del estilo, para conocer el significado psicológico de algunos vocablos, y para
percibir la magia de ciertas rimas. El lector
no podrá deleitarse con el subjetivo encanto
de las imágenes que se suceden ante sus ojos,
si su propia imaginación no le ayuda á revestirlas fastuosamente con un ropaje de encendidas pedrerías.
Se ha dicho que en materia de ideas casi
todo es viejo; pero el ei,:tilo es peculiar á la
personalidad intelectual. Deber de todo artista es procurar que sus pensamientos sean originales, hasta donde esto es posible; pero mayor deber tiene de cubrirlos con trnjes únicos
y bellos, en los que no debe advertirse el más
leve pliegue hecho por una mano extraña.
Eso, ante todo: que la forma en la frase sea
personal, y en el verso única, propia, de sello
inconfundible, sin un tenue soplo de ajenas
inspiraciones.
La origir.alidad en el estilo es la primordial
virtud del artista. A ella deberá tender desde
el instante en que ge inicia en su c11rrera de
laureles y de espinas. Aprisionar la frase rebelde en el molde de sus intimas sensaciones;
decir las co,:as con su manera espPcial; reflejar en las palabras, enlazadas peculiarmente,
su carácter y su espíritu y su propio temperamento: he aquí el hondo problema.
Quien posea verdadera fuerza creadora y
verdadera indiosincracia estética, lo resuelve
satisfactoriamente. Y alcanzado ese triunfo,
su nombre, vibrará en los oídos de muchas generaciones, y aun puede llegar á prolongarse,
indefinidamente, en la conciencia de los siglos.

Froélán Cfurcíos.

"

Cuentos Fantásticos
FLOREAS
Erase una vez un caballero, hermoso como
el día, valiente como una espada, llamado
Floreas de Kerhaveguen. Se Je consideraba
como un verdadero espejo de perfecciones: no
juraba jamás por el santo nombre de Dios;
respetaba á su soberano y sefior, el duque de
Geo:ffroy; daba á los pobres y no permitía
que se hablara mal de las damas en su presencia.
Sucedi6, pues, que un día en que perseguía un jabalí, se alejó de su séquito, y sintiéndose con sed, dirigi6 su caballo hacia un
manantial que conocía.
Al llegar tuvo una sorpresa: una joven vestida de blanco, estaba sentada en la orilla y
contemplaba su rostro encantador en el cristal de las aguas.
Al sentirse mirada, la joven levantó la cabeza, vi6 al caballero, y adivinando su deseo,
llenó de agua una hermosa concha de nácar
irisada, y se la ofreció sin decir palabra, sonriente y ruborosa.
El caballero bebi6, y esa agua fresca le pa-

reció ambrosía· pero cuando quiso agradecer
á su adorable ~scanciadora, no la halló á su
lado. ¡Había desaparecido!. ... .. Buscó en vano por todos lados, pero no pudo encontrarla. Sin embargo, no había soñado, puesto
que la concha de nácar estaba aún entre sus
manos.
Volvió á su ca.stillo y no dijo nada á nadie
de lo que le había sucedido. C,imo bien pensáü•, no durmió en toda la noche. Ap,..nas
aclaró, ensill6 su caballo y se fué á galope
hasta la fuente. ¡Ay, nadie le esperaba esta
vez! En vano pasó allí dos horas largas. Tuvo que volverse, 'desesperado. Al otro día y al
siguiente, y dur'ante todo un mes, acudió en
busca de su radiosa aparición, pero sin tener
mayor éxito.
Floreas adelgazaba y perdía colores día á
día, hasta que desesperado, resolvi6 concluir
con su vida para que se acabara su pena. Y
quiso, ya que se moría lentamente, ir á atravesarse el coraz6n allí mismo donde el amor
lo había herido por primera vez......... Besó
con lágrimas en los ojos la concha nacarada,
la tiró al agua y con un gran suspiro sacó su
espada..... . .
-¡Floreas! .... . .
¡Una voz dulcí~ima había pronunciado su
nombre! El caballero miró á su alrededor con
sorpre$a, pero no vió á nadie. Creyendo que
era juguete de una ilusión, volvió á. tomar su
espada para herirse con ella ....
-¡Floreas! ...... volvió á decir la voz.
Esta vez le pareció al joven que provenía
del manantial. Se acercó y vió que á través
del cristal le sonreía el rostro hechicero de
aquelJa por quien quería morir.
Con gran alegría se inclinó hasta el agua y
la tocó con los labios...... ¡Oh dicha! Sintió
una boca que se posaba en Ja suya y dos brazos flexibles que enlazaban su cuello!. ..... La
aparición salió del agua, y por su vestido
blanco, como pluma de cisne, se deslizaban
gotitas brillan tes.
La joven tendió al caballero la concha nacarada en que el arco iris había pintado su
prisma. Floreas cayó de rodillas:
-¡Oh! mi amada. ¿Acaso es mi corazón el
que me devolvéis así?-preguntó besando los
piececitos desnudos.
-Soy la hija del rey Numa y de la ninfa
Egeria; mi nombre es Floronda-dijolajoven
con su voz dulcísima. - Los bárbaros venidos
del Norte asolaron el bosque de Aricia y ante
ellos se dispersaron por el mundo las ninfas
latinas. Estaba condenada á errar hasta que
un hombre, sin haberme hablado jamás, llegara á amarme más que su propia vida.
-¡Y mi amor, Floronda, sólo coh mi vida
concluirá!
-¿Juráis serme siempre fiel?
-Os lo juro, Floronda-dijo el caballero,
besando los dedos de nieve que le tendía.
-Os amo, Floreas, y os creo .. . Pero no olvidéis jamás lo que os voy á decir. Si por desgracia algún día llega á latir vuestro corazón
por otra mujer, me perderéis sin remedio y
esta misma mano que besáis ahora, será para
vos presagio seguro de muerte inminente.
Floreas iba á protestar, pero la joven añadió:
-Que se cumpla vuestro des€0 y el mío.
Mañana os espero aquí con el capellán que
bendecirá nuestra unión.
Y antes que el joven pudiera hablar, sell6
sus labios con un beso, se fué corriendo sobre
el agua por encima de los nenúfares y desapareció entre los juncos.

***
Al otro día acudió Floreas con su capellán
y su séquito, y no fué pequefia su sorpresa al
encontrar en el sitio mi~mo &lt;le la fuente un
magnífico palacio levantado en una noche por
los genios.
Era el regalo de casamiento de la hermosa
Floronda.
Esta lo esperaba en el umbral. Le mostró,
sin decir una palabra, una mano esculpida en
el frontis de la puerta de entrada.
Hacia esa mano, con el rostro trasfigurado
por la dicha, levantó Floreas su diestra y re-

pitió solemnemente su juramento
dad.
Esa misma noche se casa.ron en la
del castillo y durante dos años fueron el
plo y la envidia de todos los casados del
rededores.

***
Sucedió que monsefi?r Geoffroy, duque
Bretaña, tuvo que partir para !aguerra
los normandos, que habían invadido s118
tas.
El caballero FlorC&gt;as, fiel á su honor de
ballero. hizo parte de la expedición y se
ró de Floronda con mil promesas de fid •
y de perpetuo amor.
En los combates se distinguió hasta el
to de llamar la atención de su señor el d
Geo:ffroy.
El el uq ue no tenía sino una hija, la h
sa !solda, la de los ojos de esmeralda; y
que no podía darle esposo que más le
niera que el valiente y caballeroso FJo
quien pronto amó como á hijo.
Terminada la guerra, confió sus pro1
al caballero, y fué grande su extrañeza
do supo que estaba cac:ado y, sobre todo,
nocer las maravillosas circunstancias en
su matrimonio i:.e había realizado.
Monseñor Geoffroy, que era obstinado
propósito8, hizo llamar á su capellán y le
guntó si no Yeía en todo esto algún so ·
ó manejo diabólico. Esto fué muy del
del capellán.
Por lo tanto, el duque trató de conven
caballero de Kerhaveguen de que estaba
jo la influencia de un espíritu infernal, d
corría riesgo de perder su alma, ele que
samiento na.da tenía ele católico y &lt;le que,
consiguiente, sería obra santa darlo por
lado.
El joven resistió mucho, antes de r
á las razones de su soberano, pero por fin
dió. Seis meses de ausencia habían aten
su amor por Floronda, y por otra parte,
da, la de ojos de esmeralda, ¡era tan he
y ¿no le tocaría á su esposo la corona de
que? ... Consintió, pues, y se fijó el día del
samiento.

***
Fué ésta una hermosa y suntuosa oo
nia. Todos admiraban la belleza de loe
novios. Por la noche, en el baile, no
atenciones ni dulces palabras que Flo
prodigara á !solda, cuyos ojos de esm
brillaban de amor.
De repente, y para asombro de todoe
concurrentes, el caballero dió un grito y 88
so pfili&lt;lo como un muerto, indicando
dedo que temblaba, un sitio de la pared..
dos se volvieron para ver qué cosa tan
ble podía causar semejante ebpanto á un
bre del valor del caballero de Kerhav
Nada vieron que pudiera explicarlo, pelO
Floreas, había visto en la pared una
una mano que él conocía:¡ la aparici6~
que lo había amenazado Floronda! La .
por otra parte, desapareci6 casi en segu!
El duque y su hija se burlaron am
mente de él, y muchos invitados pensa~
había hecho demasiado honor á los vm
monseñor Geoffroy. Las converEaciones
Yieren á reanudarse y los intrumentos de
sica á dar la sefial de bailar. Como no
á reproducirse la visión, Floreas se con
ció de que había sido víctima de una
nación.
Terminada la fiesta, el duque é Isolda
bieron á su hermoso coche, que debía
cirios al castillo que monseñor Geoffroy
regalado á los novios. Iban alegremente,
cedidos de los servidores con hachas en
das, y Floreas, á caballo al lado de la por
la, cruzaba miradas de amor con la h
!solda.
Repentinamente,al llegará una encruci"
un furiorn golpe de viento apag6
chas, y el caballo de Floreas, espan
encabritó. A pesar de los ,izfuerzos de su
te, se desbocó á todo correr á través del
po ..... .

law

LA CRUZ DE LA J.;.XPIACIÓN.

En el cielo no había ni luna ni estrellas....
El viento silbaba en los árboles y los buhos
lanzaban gritos siniestros... El miedo se había apoderado del corazón del pobre caballero, que esperaba ser destrozado de un momento á atro ...
De repente tuvo una exclamación de alegría.

Le pareció ver luces que brillaban á lo lejos: creyó que serían las antorchas de la escolta y consiguió dirigir hacia ellas el galope
desenfrenado de su caballo.
Pero esas luces ¡ayl no eran sino fuegos fatuos que brillaban sobre un pantano, en el
cual fué á enterrarse el caballo con su jinete.
Cna forma blanca se irguió ante Floreas,
lo estrech6 contra sí, y soldando los labios á
sus labios, ahogó su grito de espanto en un
grito de amor!

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

La Cruz de la "fxpia(ión"

AL DIOS AMOR

En la capilla de San
.José, en Catedral, donde
se conservan, como es sabido, los restos de los héroe!, de la Independencia ha sido colocada una
sen'cilla cruz de pino, de
más de cinco metros de
altura.
La cruz, que nada tiene al parecer d6 notable,
está provista de pequeños
compartimientos, en cada uno de los cuales, á
guisa de reliquias, se
guardan terrones y fragmentos de madera de los
edificios que pertenecieron en otro tiempo á la
Iglesia, y que, en virtud
de las Leyes de Reforma,
pasaron á ser propiedad
de la Nación, demoliéndose á medida que ha sido
necesario, ya para el establecimiento de escuelas
ó edificios análogos, 6
bien para abrir nuevas calles que faciliten el tránsito en la población.
La cruz, que se C'onoce en Catedral con el
nombre de «Cruz de la
Expiación», es, desde que
«El Imparcial» &lt;lió la noticia ,le que allí se encontraba, objeto de la curiosidad de los fieles y
de los turistas.

El carro deja de la cipria diosa
¡Ligero Amor! y el ala presurosa
Tiende á la margen del sonoro río,
Donde, radiante de beldad, se bafia
La que es tormento mío.

00
En la Escuela de Artes
Publicamos en este número una fotografía
en que a.parecen los Sres. :Ministro de Justiciaé
Instrucción Pública, Lic. Don J ustino Fernández, y Subsecretario de Instrucción, Lic.
D. Justo Sierra, así como algunas damas y
caballeros concurrentes á la inauguración de
la nueva planta de fuerza motriz de la Escuela
de .Artes y Oficios.
La fotografía á que nos rderimos fué tomada por los empleados del Establecimiento.

Bajo el amplio dosel de la verdura,
Entre las linfas que el retozo empaña,
:Mientras al juego sin temor se entrega,
Resalta la esbeltez de su cintura
Como una ánfora griega.
¿"N'o miras su garganta tentadora,
Su cabellera., envidia de la aurora,
Y sus traidores ojos,
Por su diáfano azul, del cielo enojos?
Toma de tu carcaj el más agudo
Dardo ligero y fuerte
Que para ti Vulcano forjar pudo:
De su pecho desnudo
:Mira, ¿no ves en el izquierdo lado
Fresco botón rosado
Que se destaca sobre el seno breve
Como una flor en medio de la nieve?
¡Allí está el carazónl ¡El dardo lanza,
Y logre su castigo y mi venganza!
Mas ¡ay! en va.no cuidadoso acechas,
El pulso firme, el ánimo seguro:
¡Sobre ese mármol culminante y duro
Se embotarán tus aceradas flechas!
ENRIQUE GoxzÁLF:z MARTIXEZ

"

TRAS lAS l~EJAS
Inmóvil, y clavada la pupila
sobre el mar el vencido caballero,
al choque de las olas, el reguero
de plata ve que el torre6n destila.
La hosca mirada del guardián vigila
en la sombra, tenaz como el acero;
y en el sordo rencor del pri"lionero
de sus recuerdos el tropel desfila.
· Crece la noche ... ¡Su adorada espera!
Por el aire, cual música de gloria,
rumor de besos la ciudad düunde.
Y siente el arlalid cómo ligera
hierve su sangre en ansias de victoria,
¡porque el amor en sus entrañas cunde!

Félix L. Campuzano.

A la misma hora se derrumbaba el castillo
de Kerhaveguen, construí&lt;lo, por los genios en
una noche, no quedando mas que un. ~ontón
de piedras, en una de la~ cuales se d1stmgue,
esculpida, una mano abierta..
D. FLEUÚ.

00
BOHEMIA
En con tréla al azar en mi camino,
Y ante esa aparición gehtil y pura,
Tuvo la senda de mi beh·a oscuta
Su miste1ioso lampo repentinó.
Jo-uales rumbos nos trazó el destino,
Ma; despué~, por su culpa, en su locura,
Rodó al abismo como flor impura
(!ue arrebata, al pasar, el torbellino.
Angel caído, al levantarse quiso
Disfrutar del alegre paraíso
Donde el ideal primero le sonriera.
Y por rudas tormentas combatida,
Cruzó por los zarzales de la vida .
Con rumbo hacia el país de la quimera.

luan Aymerécñ..

EX LA ESCGELA DE ARTES Y OFICIOS.-EL SE~OR MIN'ISTRO m: JUSTICIA y LOS IN\'ITADOS
Á LA INAUGURACIÓN DE LA NUEVA PLAN'rA DE FUERZA MO'l'RIZ

�bomingo 29 de·Novlembre de 1903.

:ítL MUNDO ILUSTRADO

¡Cuánto esfuerzo perdido en las rompientes
que la espuma blanquea(.
¡Qué eterno forcejear en las corrientes,
contra viento y marea!
¡Siempre siempre huracanes desatndos
y ~scollos eEcondidos!
Y siempre, sobre mares ignoradoi,,
cielos desconocido~!
Hústa la aguja ni polo dirigida
mi cálculo burlaba,
Y ÍL maléfico influjo sometida,
del rumbo me apartaba.
Y así he buscado el puerto, de año en año,
siempre con vano empeño:
¡Toda nueva promesa, nuevo engaño!
¡Todá esperanza, sueño(
Xo fué sólo furor de los ciclones:
¡culpa cabe al piloto!
¡Qué de velas, Señor, qué de timones
mi torpe mano ha roto
Y aún sigo, entre los duros elementos,
sobre el hirriente abismo!
¡Cansado estoy del mar y de los vientos!
¡Cani-ado de mí mismo!
Ya, en rní, cuanto descubro no provoca
ni un temor ni un dei,co:
,
Sólo siento subírseme á la boca
F.
la náu~ea del mareo;
Ni un recelo cobarde me da guerra,
ni una ambición me anima.
¡Tierra, Señor, te pido! ¡Tierra! ¡Tierra!
¡ Pt:ro échamela encima!

Notas Extranjeras
Los pueblos que aun no pasan las riberas
de la civilizaci,m, los que cuentan generaciones largas de vida, pero han perma~ecido
siempre en cierto estado de somnolencia, de
paresia social, son los más á propó!-ito para
que las supersticiones encuentren un ancho
campo en que germinar y den frutos de los
mayores y más curiosos.
La rebeli6n que contra el poder del Sultán ha ensangrentado los vericuetos de los
Ba.lkane~, no ahora, sino desde hace muchos
afios, ha obligado á la atención púb!ica á
volverse hacia aquellas apartadas regiones,
en las cuales un pueblo extraño, mezcla rara de
europeo y de asiático, vive la existencia mon6tona de la esclavitud y del trabajo.
Entre los pueblos que forman las provincias septentrionales de Turquía - lo mismo
las que aun permanecen en poder de Abdul
Hamid que las que han sacudido, en parte,
el yugo de tan cruel soberano, - algunos
existen de lo más anormal que pueda darse.
El pueblo de Rumanía, por ejemplo, recuerda, vaga, remotamente la época ,m la que
los soldados romanos, al mando de Trajano,
extendían los lindes del Imperio hasta más
allá del Vístula y hasta las montañas de Escocia, y recuerda también su ori~en ( que
aún queda grabado en el nombre mismo del
país: Rumanía), y ha deificado al Emperador Romano, uniendo en una mitología in-

SEHV!A.-LOS ENFER'.\10S EN LA &lt;SELVA ENCANTADA.&gt;

haga más en beneficio de
su enfermedad que las
emanaciones de los pinos, saludables y balsámicas.

***

Recientemente se registraron en París motines
sangrientos que procedían de una causa meramente infantil, pero que
muestran lo que es e3a
«alma de \as multitudes,&gt;,
variable, amenazadora,
débil y enérgica. á la vez.
Se reunieron en la Bolsa
del Trabajo algunos empleados que pretendían
hacer una protesta contra
cierta forma de elección
que existe para cubrir las
plazas de los empleados
municipales.
En días anteriores se
había presentado ante el
Parlamento una moción
en la que se protestaba
precisamente contra la
forma misma en que tal
elecci6n rle empleados se
hacía. Los hombres reunidos en el mitin de la
Bolsa del Trabajo, aunque sabían esto, no qui-

sieron, no pudieron esperar el tiempo
hubiera sido justo, para ver si sus p
tenían efecto, antes de recurrir á los m
violentos.
Algún orador estrepitoso tom6 la pala
Habl6 de «los derechos sagrados del pu
vilmente hollados», 6 bien se extendi6
ca de «la inviolable ley de vida que regía i
sociedades humanas, contra la que el A
tamiento de París trabajaba sordamente
sombra.» Y el resultado fatal fué que,
pués de una pequeña algarabía, formada
el mismo !lal6n de sesiones, la Guardia
blicana se vi6 en la ineludible precisi
usar de la fuerza para reprimir el escán
de!'alojando el local.
Fué eso suficiente para que los cerebros
}orados, dementes, de la multitud, sugi ·
ideas de sangre. Los amotinados se arma
hirieron á los defensores del orden, que i
vez se vieron forzados á hacer uso de BUI
padines. La confusi6n fué atroz. Loa o
res elocuentes desaparecieron como por
til16n, y los pobrei:s hombres del pueblo,
pasa siempre, fueron los que recibieron
más duro de los golpes, sin darse cuenta
daderamente de por qué se encontraban
aquel desorden y de cuál era. la causa que
fendían.

***

Ha muerto recientemente en su quieto
tiro de Charlotenburg, el Profesor T
Mommsen, una de las más envidiables cel
dades alemanas.

PA.RIS.-LA POLICÍA REPRIME LOS ESC.\NDALOS HABIDOS
FRENTE Á LA &lt;BOLSA DEL TRABAJO.&gt;

fantil las remembranzas de una época remota y las ,mpersticiones actuales. Para los
campesinos rumanos, Trajano es la deidad
tutelar de los campos.
Los servios son parientes cercanos de ellos.
Y los servio,- conservan también tradiciones
pintorescas, crédulas las unas, religiosas las
más, como la que representa el grabado que
ofrecemos á nuestros lectores.
En los alrededores de Relgrado-la capital de los infelices monarcas aj ustidados en
un levantamiento pretoriano, - se encuentra una selva muy vieja, muy extensa, muy
obscura. Poblada de todas las ficciones del
ensueño, llena de todos los terrores de la
sombra, los servios guardan ¡,ara ella un respeto religioso. Pegan en los troncos roídos
por el tiempo, las insignias de sus santos fa-

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

voritos. Y llevan á sus
enfermos, á sus pobres pacientes, á que
las emanaciones resinosas de los pinos les
alivien los pulmones
ulcerados por la tisis.
Porque la tisis es una
de las más comunes
enfermedades entre los
campesinos servios.
La tradición hace de
la ((Sel va EncA.ntada,,
de Belgrado un sanatorio g1 atuito para los
pobres. Quizá la fe,
la gran fe de los débiles y de los oprimidos,

FEDI\RH:O BALART.

00

CRISANTEMAS

TLODORO MC;.MMSJ&lt;:N, CÉLEBRR lllS'IORLAI:OR Y FlLÓLCGO.

Gráciles crisantemas,
Las pálidas, las blancas, las enfermat',
Las que impregnaron los rizados pétalo&lt;;
Y matizaron las coronas trémulas
Con blancos rayos de la luna l!ena;
Las que en sus tallos débiles
Se ven temblar anémicas
Sin brisa que las mueva,
Porque estremece sus corolas frúgiles
Indeciso vibrar de neuarstenia;
Amables cri~antemas,
Símbolos de mi amor en primavera,
Cuando os miro, doliente y angustiado,
Desde las ruinas donde mi alma sueña,
Parece que se impregnan vuestros pétalos
De la apacible luz de mi tristeza.
Ignacio CJ3ra&lt;r10 Befancourf.

No era alemán de nacimiento. Había nacido, hact: ochenta y seis afios, en Dinamarca;
pero dei;de sus primeros afios fué con ~us padres á su patria adoptiva, en la que hizo sus
estudios superiores.
Mommsen fuéunade las grandes figuras modernas, especialmente como historiador y como fil6logo. Sus obras, escasas, pero monumentales son el criterio que se consulta con
mayor f;ecuencia en materia de historia, de
Roma especialmente.
l\lommsen fué un gran estudiante. Su existencia entera la dedicó á estudiar, y como tenía un gran talento, el fruto de sus estudios
ha sido grande y notable, pero tenía el grave
defecto de hacer política.
Fué Mommsen el gran enemigo de la p_olí.tica &lt;le Bísmark. Se ~ió pen•eguid?, en d1st!~tos períodos de fiU v1&lt;ln, por sus 1&lt;leas pohll;
cas, y fué, quizás, el único hombre qu~ logro
imponerse á la voluntad soberana, rectllín~n,
ag'uda como una espada, del Canciller de Hie

ABATIMIENTO
Llegó al fin lo que el alma dolorida
me daba por presagio:
(Milésima ilusión desvanecida!
¡Milésimo naufragio!

00
Es una ley del acrecentamiento del bienestar, el multiplicar las necesidades con mayor
rapidez que los medios de satisfacerlas. -YAJ.TOUR.

rro.
Los funerales de ~fommsen fueron un duel_o
nacional en Alemania. El Emperador Guillermo fué de los primeros en enviar su ofrenda floral á la cnf.a mortuoria. El pueblo en
masa, que quería mucho ál ¡?ran historiador,
acompañó sus restos mortales hastn el cementerio.

PARIS.-LA POLICÍA EN LA &lt;BOLSA DEL TRADAJO.&gt;

m

ALREDEDORES DE )IEXICO.-:t:N EL CANAL DE LA VIGA.

�Domingo 29 de Noviembre de 1903.

La Celeste Aventura
&lt;Echa tu red y sacarás
un gran pescado; en su
boca encontrarás una moneda de plata, con la cual
pagarás el impuesto del
César&gt;.
Nu~ro Te,ta!nenlo,

Ahora, cuando sor Eufrasia, esa divina criatura ha desaparecido, hundiéndose en la Luz,
¿por' qué ocultar aún el sentido humano del
ccmilagro» que la deslu~br6? De.seguro, la noble santa-que acaba de extmgmrse á los veintiocho años, superiora de una orden de Hermanitas de los Pobres, fundada por ella en
Provenza,-no se hubiera escandalizado al conocer el secreto «físico» de su súbita vocación
ni. esto hubiera turbado un solo instante ¡~
visi6n de su humildad ...... Pero, á pesar de
todo, es mejor que no haya yo hablado hasta
el día de hoy.

***

A co~a &lt;le un kilómetro de Aviñón se elevaba, en 1860, no lejos de las verdegueantes recaladas, hacia arriba del R6dano, una casucha
solitaria, de s6rdido aspecto; horadada, en su
único piso, por una sola ventana de herrados
contramarcos, se destacaba visible, frente IÍ. un
VERACRUZ.-LA AVENIDA ALLENDE, DESPUÉS DEL INCENDIO DEL DÍA 18.

El Incendio en Vera.cruz
E l más importante de nuestros puertos ha
sufrido, en el espacio de tres horas, una de las
catástrofes más terribles que se hayan registrado en el país, de largos afios á esta parte.
Un incendio imprudentemente provocado, y
favorecido por la fuerza de un norte formidad le, destruy6 siete manzanas de la ciudad,
bejando sin hogar y en la mlÍ.s completa miseria á mil quinientas personas.
El fuego, según se ha comprobado, se inici6 en la casa número 18 ele la Avenida Bra, vo, y fué poco á poco propagándose ha~ta invadir, primero, casi toda la manzana en que
ei&lt;taba situada la referida casa; pas6 después
á otra manzana, y de ésta á dos de las conti~uas y á cuatro de las ubicadas en la calle de
Guerrero.
La parte de la poblaci6n consumida por el
voraz elemento, formaba una de las principales barriadas industriales de Veracruz. Las
pérdidas que sufren, con este motivo, las clases trabajadoras, son, relativamente, enormes.
En este número publicamos fotografías que
representan los lugaret&gt;, llenos ahora ele escombros, donde se levantaban los edificios que destruy6 el fuego; así como una vista general del
puerto, y otra en que aparece una de las calles principales ele la poblaci6n.

EL INCENDIO EN VERA CRUZ-ESQUINA DE LA CALLE DE GUERRERO.

EL INCENDIO EN VERACRUZ.-RESTOS DE LA TIENDA

protector cuartel de gendarmería, situado en
los arrabales, sobre el camino.
Alli vivía, desde largo tiempo atrlls, un viejo israelita á quien llamaban el padre Mosé.
No era un vil judío, á pesar de su apagada faz
y de su frente de quebrantahnesos, de la cual
un bonete, de tela y color ya no muy preci_sos,
cubría y resguardaba la calvicie. Aún vinl, Y
nervioso sin embargo, hubiera sido capaz de
hostigar desde muy cerca á Abasverus, en algunas marchas forzadaE&lt;. Pero apenas salía. Y
no recibía sino con grandes precauciones. Por
la noche, todo un sistema de trampas y de
lazos lo protegían detrás de su mal cerrada
puerta.
Servicial, sobre to&lt;lo con sus correligion~rios, caritati.vo, sin embargo, para con todos,
no perseguía más que á los ricos, á los cuales
s61o prestaha, prefiriendo siempre atesora~.
• De este hombre prácticn y temeroso de D108,
las ideas ef'cépticas del Riglo no a Iteraban en
na&lt;la la f'alvaje fe, yMof'é ornbaentredos usu·
raR tan bien como entre doR limosnas. Noca·
reciendo de un cierto extraño corazón, seem·
peñaba en «retrihuir los menores servicios». Y
hl vez hubiera Rido sensible al fresco paisaje
que Ee extendía delante de su ventana, en los
niomentos en que exgloraba con sus ojos de un
gris claro los alredec\füé's ......
Pero una cosa lejana,' establecida sobre una
&lt;LA PLATA, &gt;

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSfflADO

eminencia y que dominaba los prados ribereños hacia abajo del río, le echaba á perder el
horizonte. Esta cccosa», de la. cual apartaba la
vista con una especie de fastidio, muy concebible por otra parte, le inspiraba una insoportable aversión.
Era un antiquísimo cccalvario», tolerado, á
título de curio~idad arqueológica, -por las actuales autoridades edilicias.
Era necesario subir veintiuna gradas para
llegar á la gran cruz central, que soportaba un
Cristo gótico, casi borrado por los siglos, entre
las dos ci'Ucef:11 más pequeñas, de los ladrones
Dimas y Gestas.
Una noche, el padre l\Iosé, con los pies sobre un escabel, inclinado, las gafos en la nariz, el bonete contra la lámpara, sobre una
mesita cubierta de diamantes, oro, perl:iR y
papeles preciosos, ante su ventana abierta a 1
espacio, acababa de verificar sus cuentas sobre
u n polvoriento registro.
¡Se había retardado mucho!. ..... Todas las
facultades de su ser se concentraro1 tanto en
el trabajo, que sus oídos, sordos á los vanos
ruidos de la naturaleza, permanecieron indifer•mtes, durante horas enteras, á... cie1tos
gritos lejanos, numerosos, diseminados, terribles, que toda la noche habían estado atravesando el silencio y las tinieblas.
En ei:;e momento, una enorme luna clara
descendía de los espacios azules y no se oía ya
ru mor alguno.
-Tres millones! ... exclam6 el padre :Mosé,
colocando la última cifra debajo de los totales.
Pero la alegría del viejo, exultando en el
fondo de su corazón, lleno del ideal realizado,
concluy6 en un temblor. Porque-sin Jugará
un segundo de duda,-una glacial sens!l.ción
le invadía súbitamente los pies, tanto que, rechazando el escabel, se levant6 inmediatamente.
¡Horror!. .. El agua, á borbotones, inundaba su cuarto, bañándole las flacas piernas .....
La casa crujía. Sus ojos, al través de la ventana, vagaron por el exterior, y vieron, dilatándose, el inmenso río, cubriendo llanuras y
caro piñas ... ¡Era la ir.undaci6n 1... ¡ Era el desbordamiento súbito, siempre creciente y terrible del Ródano! ......
-¡Dios de Abrahánl-murmur6.
Y sin perder un instante, á pesar de su pánico terror i-e sac6 y arroj6 sus vestidos, si..1vo el reme~dado panta16n; se descalzó, introdujo, todo mezclado, en una pequeña bols11. de
cuero [que se colgaba al cuello], lo más precioso de su mesa, diamanteA y papelel:'1, pensando que, bajo las ruinaR de su casa, después
del suceso, sa.bría encoIJtrar muy bien el oro
desaparecido.
¡Flac, flacl vadeaba la pieza para t?mar, de
sobre un viPjo cofre, un paquete de billetes de
banco, ya pegados y mojados.
.
Después subi6 á la ventana, y pronunciando tres veces la palabra cckadosch», que significa c&lt;santo&gt;, se precipit5, conocié!'.!dose como
buen nadatlor, (t, la gracia de su Dios.
La casucha se despl?mó detrás de él, sin
.ruido, bajo las aguas ......
¡ Y á lo lejos, ni una barca 1
¿A dónde huir? Se orientaba ha?ia A~ñ6n,
pero el agua alargab~ ahora la dista~c1a. ¡Y
era lejos para él! ¿Donde reposar, donde hacer pie?
¡Ah! ...... ¡El único punto lumin::&gt;so, ~llá
lejos. sobre la altura, era ...... ese «calvar10&gt;1,
cuyas gradas desaparecían ya bajo el hervor
d';' las olas y los remolinos de las aguas furiosas.
- ¿Pedir asilo á esa imageu? ¡No, jam_ásl
El viejo judío era grave en sus creencias, y
bien que el peligro lo apurase,. bien que las
ideas modernas y los compromisos que ellas
inspiran estuvieran lejos de ser ignorados por
él, le repugnaba el hecho de debe~, aunque no
fuese mlÍ.s que la salud terrestre, a ... «ese que
estaba allí» ......
En ese instante su sombra, proyectándose
sobre las aguas ed que temblaban los reflejos
de las estrelias, hubiera hecho pensar en el
diluvio.
Nadaba al azar. De súbito, una reflexi6n
siniestra é ingeniosa cruz6 por su espíritu.

VERACRUZ.-v¡STA DEL PUERTO.

-Olvidaba-se dijo, soplando (y el agua
chorreaba desde las dos puntas de su barba)olvidaba que después de todo, esti allí ese
, _que no veo
pobre de c&lt;mal' ladr6n» ... A f e mia,
ningún inconveniente en buscar asilo cerca de
ese excelente Gestas, mientras vienen á salvarme.
Se clirigi6, pues, escrúpulos aparte y á
enérgica brazadas, á través de las undosas volutas de las aguas y en el hermoso claro de
luna, hacia las Tres-cruces.
.
Al cabo de un cuarto de hora, a parecieron
éstas colosales, á un centenar de metros de
sus ~iembros casi helados y aniquilados. Se
elevaban en ese momento, sin soporte visible,
sobre las vastas aguas.
Mientras las miraba, jadeante, tratando de
divisar, á la izquierda, el patíbulo de su preferencia he aquí que las dos cruces laterales,
más frágiles que las del medio, crujieron, empujadas por la corriente del R6dano; la carcomida madera cedió, y, en medio del terror,
ambas cayeron hacia atrás, en la espuma, silenciosamente, haciéndose una especie de pavorosa salutaci6n.
l\Iosé pernaneci6 sin avanzar, hosco, feroz,
ante ese espectáculo. Se hundi6 por un momento y luego sali6, echando de la boca dos
chorros de agua.
En ese momento, la gran Cruz sola, ccspes
unica» recortaba su signo supremo sohre el
fondo 'misterioso del espacio. Exhibía á su
pálido Coronado de espina!:&gt;, clavado, los brazos
extendidos, los ojos cerrados.
El viejo, sofocado, casi desfalleciente, no
teniendo más que el instinto de los seres que
se abogan, se decidi6, desesperadamente, á
nafar aunque fuera hasta el sublime emblema;

el oro que debía saivar triplicaba sus últimas
fuerzas y lo justificaba á sus ojo~, á los que
una inminente agonía volvía turbios. .
Llegado al pie de la Cruz-muy á dis~usto
suyo, dicho sea en su alaba!1za,-y al_eJa~do
de· ella su cabeza lo más posible, se resigno el
escapado de las aguas á asir y rodear con sus
brazos el árbol del Abismo, el cual, aplastando por la base toda: ra~6n human~, divide el
Infinito en cuatro mevitables camrnos.
El pobre rico hizo pie; el agua subía, soliviándolo basta medio cuerpo; alrededor de él,
la diluvial extensi6n muda.
-¡Oh! ¡Allá abajo, una vela, una embarcaci6nl
Grit6.
Viraron: lo habían visto.
En ese instante, una súbita elevaci6n de las
aguas ( alguna barrera que se rompía e11 las
sombras) lo llev6 hasta la llaga del costado.
Fué esto tan terrible y tan rápido, que apenas
tuvo tiempo de estrechar, cuerpo á cuerpo y
faz á faz, la imagen de: Ex piador, y de suspenderse, la frente hacia ~trás, las grue1,as cejas contraídas sobre sus miradas pen~trantes y
oblicuas ·mientras que removía hacia adelante toda~ temblorosas, las dos puntas horqui' de su barba gris.
.
lladas
El viejo israelita, entrelazado á horcajadas
ante Aquel que perdona, y no pudiendo soltarse miraba de reojo á su &lt;csalvador».
'-¡Teneos firme, qne ya llegamosl-gritaron
voces perceptibles.
--¡Al fin!. ... -refunfufi6 el padre Masé, á
qui.en sus músculos extenuados iban á traicionar.-Pero.... he aquí un servicio que me ha
prestado algui~n ... ¡de quien no lo !sper~bal
Y como no qmero deber nada á nadie, es JUS·

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VERACRUZ,-UNA CALLE,

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�ARTES

L.a Buenaventura.--¿Volverá por mt?

�Domingo 29 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

=

Cántico del Sol

Tom6 el oro, y sin siquiera asombrarse, se
levant6; bes6, sonriente, los sagrados pies, y
se fué hacia. la ciudad.
Habiendo remitido al razonable po~adero
los seis francos en cuestión, esper6 el día, allá.
arriba1 en su camita helada, comiendo su pan
seco d urante la noche, con el éxtasis en el coraz6n, el cielo en los ojos, la sencillez en el
alma.
Desde el día siguiente, penetrada de la fuerza y de la claridad vivientes, comenzó su obra
santa á través de los rechazos, las puertas herméticas, las palabras malignas, las amenazas
y las sonrisas ......
Y qued6 fundada su obra de luz.
Hoy, la joven bienaventurada acaba de volar en realidad, victoriosa de las burlonas y
sarcásticas ruindades de la tierra, toda radiante del «milagro» que cre6 su fe, de concierto
con Aquel que permite la aparición de todas
las cosas.
L'IsLE-ADA~r.

Señor alto, poderoso y ' bueno, tuyas son las
alabanzas, la gloria y bendición toda. A ti sólo se deben, y hombre alguno es diguo de nombrarte.
Loado seas, Señor mío, con todas tus criaturas, especialmente mi Sefior hermano el Sol,
que nos da la luz y el día, y es bello, esplendoroso y radiante, y da testimonio de Ti.
Loado seas, Sefior mío, por la hermana luna y las hermaI.Jas estrellas. Claras, bellas y
preciosas las formaste en los cielo!!.
Loado seas, Sef\or mío, por mi hermano el
vieflto; por el aire, las nubes, la calma y los
tiempos todos; con ellos sustentas tus criaturas.
Loado seas, Señor mío, por la hermana agua,
que es utilísima, preciosa, casta y humilde.
Loado seas, Sefior mío, por el hermano fuego; con él alumbras la noche, y es hermoso,
alegre, fuerte y robustísimo.
Loado seas, Sefior mío, por nuestra hermana la madre tierra, que nos nutre y sostiene,
y produce frutos diversos, hierba y pintadas
flores.
SAx FnA.,crsco DE Asís.

00

Cantares Mexicanos

U:-.A HOJA DE LOS &lt;CANTARES MEXICANOS,&gt;

to que lo retribuya... como lo retribuiría á un
vivo. Dém~sle, pues, lo que daríamos á un
hombre.
Y mientras que la barra se aproximaba,
~fosé, en su orgánico celo de hacer siempre lo
que se pudiera para pagar, registr6 e:-i su bolsillo y sacó una moneda de oro, que introdujo
gravemente y lo mejor que pudo entre los dos
dedos replegados sobre el clavo de la mano
derecha.
-¡Coriiente!-murmuró dejándose caer,
casi desvanecido, entre los brazos de los marineros.
El temor muy legítimo de perder su bolsa
de cuero lo mantuvo firme basta la recalada
de Aviñ6n. El caliente lecho de una posada
lo reconfortó.
Fué en 1::sa ciudad donde se estableci6 un
mes después, habiendo recobrado su oro bajo
los escombros de la antigua morada, y fué allí
donde expiró, en su centésimo año.

***
Ahora bien, en diciembre del año siguiente,
sucedió que una joven del país, una pobrecita huérfana, de rostro encantador, Eufrasia,¡qc*,
atrajo la codicia de ricos burgueses de la Vaucluse, los cuales, desconcertados por sus inexplicables rechazos, resolvieron tomarla por
hambre.
Fué bien pronto despedida, á instancia de
aquéllos, del obrador en que ganaba el franco
cuotidiano de su subsistencia y buen humor,
en cambio de once horas, solamente, de trabajo. [El obrador era sostenido por una de las
famihas más recomendables de la ciudad.] El
mismo día fué igualmente despedida del cuartucho donde daba gracias á Dios, mafiana y

noche; porque, hay que ser ju!.lto, el hotelero
que tenía niños que sostener, no debía, «n¿
podía)), en conciencia, resolverse á perder los
·seis bermOSúB francos mensuales del minúsculo desván que Eufrasia ocupaba en su casa.
«Por honrada que seas, dijo él, «no es con
sentimiento con lo que se pagan las contribuciones». Y por otra parte, tal vez sea «para su
bien», agreg6 guiñando el ojo, «que debamostrarme rip;uroso».
De modo que, en un crepúsculo de invierno, cuando el claro sonido del ((Angelus» pasaba en el viento,. la temblorosa y desafortunada niña marchaba á través de las e&amp;.lles de
nieve, y no sabiendo á d6nde ir, se dirigió hacia el «calvario».
Allí, incitada muy. probablemente por los.
ángeles, cuyas alas soliviaban sus pasos sobre
los blancos peldaños, se echó al pie de la profunda Cruz, chocando con su cueTpo contra el
eterno leño y murmurando estas ingenuas palabras:
- Dios mío: socórreme con una limosnita
ó voy á morir aquí mismo.
'
Y-¡cosa de asombrar al entendimientothe_ aquí que, de la ma~o derecha del viejo
Cristo, hacía el cual los OJOS de la suplicante
se elevaban, una pieza de oro cayó sobre el
vestido de la niña, y este contacto, con la sensaci6n 8iempre dulce y nunca turbadora del
milagro, la reanimó.
Era la pieza una moneda ya secular con la
efigie del Rey Luis XVI y cuyo oro amarillento b_rillaba sobre l~ falda negra de la elegida.
Sm duda, también alguna cosa de Dios cayendo al mismo tiempo sobre el alma virginal de aquella bija del cielo, reafirmó su valor,

Entre los innumerableEI manuscritos antiguos que se conservan en la Biblioteca Nacional, fué encontrado no hace mucho, por el señor Don José María Vigil, uno en que están
reproducidos en lengua «náhuatl• los cantares
mexicanos más usuales, antes de la Conquista, entre los aztecas.
El sefior Presidente de la República, al tener noticia del hallazgo, dispuso que se ,meara del•curiosísimo manuscrito una reproducción P,n fototipia, la cual se ha comenzado á
hacer, bajo la direcci6n del selior Dr. Antonio Peñafiel, en los talleres de la Secretaría de
Fomento.
Se cree que los «cantares», transmitidos de
generaci6n en generaci6n entre los -iztecas,
fueron coleccionados por alguno de los misioneros que en los primeros tiempos de la Conquista se dedicaron, con loable empeño, á
salvar de la destrucci6n los más notableA monumentos y escritopinturas históricas de los
indios. Esta opini6n se apoya en el hecho de
que en los «cantares» se encuentran algunas
ideas cristianas, que fueron indudablemente
intercaladas por el coleccionador, á. fin de
adaptar el texto á las creencias religioeas.
Los «cantares», según se nos informa no
han sido aún traducidos al castellano. '

Doml.Dgo 29 de Noviembre de 1908.

MlNERAL DE CONCHF.S!O (t;HIHUAHUA).

Por el Estado de Chihuahua
Completamos la serie de fotografías del Estado de Chihuahua que hemos venido publicando en este semanario, con algunas vistas de
dos de los minernles más importantes de aquella región de la República.
Estos minerales, donde encuentra ocupación
actualmente un gran número d-3 trabajadores,
y que se conocen con el nombre de «Conchefi.o» y ccPinos Altos». se bullan situados á las
faldas de la Sierra ~ladre, en comprensiones
del Distrito de Rayón.
La parte de terreno que ocupan las diversas
instalaciones, como pueda verl"e en nuestros
grabados, es muy pintoresca y ofrece, en conjunto, uno de los panoramas más bellos del
Estado de Chihuahua.

00
RIVALIDAD
Cierta noche en que el mar se retorcía
ante su inmenso pefiascal á solas;

un trueno asordó el aire, y parecía
que con su voz rivalizar quería
el formidable grito de las olas!
Iluminado por vivaz meteoro,
desgarrando sus nubes dijo el cielo:
ni las montañas con !!US minas de oro
ni el ancho mar i¡zualan el tesoro
de estrellas que fulguran en mi velo!
A lo lejos el bosque adormecido,
al bañarlo la luna en eus fulgores,
despert6 de su sueño, y sonreído,
á un alcázar de gemas parecido
abrió su arcada.... y se inund6 de flores!
¡El mar rugió!... y ante la noche llena
de flores y de innúmero!! ciriales,
rompi6 de !!US peñascos la. cadena,
y arrojó del playar sobre la arena
un diluvio de perlas y corale.c;!
.JUAN DuzÁN.

o

Es la religión un boya de salvamento al alcance de los náufragos de la vida.-CA)!lLÁs.

HACIENDA DE BENEFICIO DE CONCHE~O.

Copa de oro
Dame el buril con .que grabar solía
el artífice heleno, en copas de oro
ninfas danzantes en alegre coro '
y sátiros con rostros de ironía ......
En el contorno de la estrofa mía
grabaré, como artístico tesoro,
tu egregio busto, tu imperial decoro
y tu perpetuo abril de poesía ..... .
Mas tu copia mejor no Yale nada,
desque me ocultas con tu faz de diosa
el abismo de tu alma disoluta,
como Fi entre eFa copa burilada
me brindase!', con mano mentirosa,
envuelta en oro. la mortal cicuta!.. .. .

Jo!-f S. CnorANO.

:.UNERAL DE PINOS ALTOS
UNA CALLE DEL llllNERAL DE PINOS Al.TOS
( ClllRU AHU A),

(cHmUAHUA),

m

�Domingo 29 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTR!ADO

FL MUNDO ILUSTR.ADO
Luego reflexioné en la pérdida, la enorme
pérdida de mis cultivos y de mis tubos de
colonias.

El G.6rm6n 06 ta Gt6rna Juv6ntuo
Me encontraba yo, ele vacaciones, en 'alta
mar, á bordo del yate «~Iirella•, que hacía la.
carrera entre Yalparaíso y Punta Arenas. La
tarde era tranquiln, y los pasajeros, después de
dos noches de tormenta pa~adas en la angustia. de los camarotes, cerrados herméticamente,
estábamos en grupos alegres charlando sobre
cubierta.
Entre todos, se distinguía un hombre alto,
serio, de amplia frente y mirada profunda,
que en los momentos de mayor confusión y
peligro, había estado valientemente tranquilo.
Era, sin duda, un hombre de ciencia, un hombre de mérito, y me atraía profundamente hacia él cierto aire &lt;le malestar, de enfermedad
física ó moral que le hacía pasar horas enteras
abatido, callado, en la contemplación del infinito móvil de las aguas.
Uno de tantos pretextos que en la navegación se enc,uentran fácilmente, me acercó al
hombre que tanto admiraba, sin conocerlo.
Le pregunté por su salud, que estaba ostensiblemente quebrantada. Sonrió simplemente y
me dijo su nombre: el Doctor :Mox.
Con sólo la enunciación de este nombre me
bastó para comprenderlo todo. El Doctor :Mox
había sido un sabio de reputación univer~al,
al que admiraba yo en la e;poca en que estudiaba medicina. Despué~, cuando ya era yo
un profei;ionnl, el interés que me intipiraba el
médico sabio y estudioso, creció por el hecho
de ,¡ue llegara á mis oídos cierta aventura de
la que apenas guardaba un vago recuerdo.
Era el Doctor ::\Iox el inventor de un procedimiento curativo que rayaba en lo maravilloso; pero el cho&lt;¡ue nervioso que recibió en
ciertos amores desgraciados, le hizo que olvidara todo: cienc;a, fama y gloria, y que se
retirara á vivir aislado. Ahora la casualidad
lo colocaba en mi ruta, y excusado es decir

con cuán tu afán lo interrogué, dt-1-,pués de haberle dado mi nombre, ignorado y pobre.

***

El Doctor )[ox, en la noche, cuando habíamos cenado, habló largamente conmigo, y de
su relación corn,en·o aún gnitos recuerdoi:. Me
contó la i,iguiente historia de su vida, de su
propia exie:tencia:
"Cuando terminé los
estudios en la Univerúdad de París, murieron en pocos meses todos mis parientes. Un
tío de California me
dejó una fortuna colosal. Nunca hubiera
tenido necesidad ya de
ejercer mi profesión;
pues, por otra parte,
me seducía más la idea
de seguir los cursos al
lado de alguno de los
grandes maestros de
las escuelas médicas
de Europa, y de dedicar mis estudios, mi
vida y mi fortuna á
conseguir algún descubrimiento de interés que fuera una bendición divina para la
humanidad.
«:\le dirigí á Viena,
donde existían en mi
época los mejores hospitales y en los cuales
sa.bía que las mejores
clínicas se encontraban. Al llegar, procuré informarme de las
circunstancias en que
podría estudiar mejor,
pues de tiempo atrás
bullía en mi cerebro
la idea de que «la ve•
jez, en sí, fuera de todo género de enfermedades, era el fruto de
una infección, lo mismo que cualquiera otra
dolencia». Por lo
to, buscaba con ahinco el momento de encontrar algún hombre
que µiuriera solamente de vejez, que no tuviera enfermedad al-

tan-

***

guna, en el que seguramente debería encontrar el germen de la ancianidad, en caso de
que existiera.
«En Yiena, en la primera semana de mi permanencia, conocí á Eisa. Era una. rubia hermo~ísima, de veinte años solamente, alta delJ?nda, cte ojos límpido:;, profundos y a;ules.
)le agradó su figura, y como de cual,¡uier manera habría de permanecer yo mucho tiempo
en la capital de Austria., ocurrí á los que hubieran podido conocer á Eisa, para ver de relacionarme con ella.
«ll:ra hija de un militar afamado, pero pobre.
Había muerto el padre cubierto de gloriosas
condecoraciones, sin dinero, y la viuda, que
en anteriores épocas había sido &lt;lami de honor
de la Corte austriaca, vi vía muy mode~tamente, procurando ocultará. sus numerosas relaciones la inopia de su existencia, :;in conseguirlo, por supue¡;to.
«Las anteriores informacioneE me sirvieron
desde luego. Busqué la manera de ser presentado á la viuda, y con el pretexto de que solamente en su casa habría de poder vivir decentemente, logré que me alquilara todo un
piso. InmediatamentP. cambié mi laboratorio.
«La. familia. estaba formada solamente por
la viuda, Eisa y un viejo perro de Terranova,
que se llamaba Max y que había llegado al
extremo de la vida y tenía la curiosa manía de
odiar á la viuda tanto como quería ÍL Eisa,
sin que para ello hubiera motivo de ningún
género.

***
«Mis estudios caminaban lentamente. En
ninguno de los casos en que me interesaba,
había logrado encontrar un hombre que no
muriera de enfermedad ó á consecuencia de
algún accidente. Cierta noche me fueron á
avfaar que en el hospital se encontraba un
hombre, anciano en extremo, que no padecía
enfermedad alguna. )le encaminé allá presuroso y llegué á tiempo para tomar unas cuantas gotas de su sangre. y desde ~uego,. e~ 108
tubos de gelatina que llevaba, hice mis siem·
bras, esperando que los microbios de la decrepitud, caso de existir, germinaran en ellos.
«Al día siguiente el infeliz bab~a muerto,
sin enfermedad, de simple agotamiento cau•
1:1ado por el siglo que había vivi?º· Fuí_al
hospital, me d1rigí afanoso al nucro.,copto,
para ver de encontrar el germen que afios h~cía estaba esperando, y tuve la ,inmensa di·
cha de ver en el círculo que alumbraban
las lente!! ai'nplifica.doras, el microbio claro,
distinto de todos los conocid&lt;'s, absolutamente
nuevo, e! germen de la vejez, y por lo tanto,
el principio de un suero que había de hacer'
los hombres jóvenes Pternamente. .'.\[uy tar·
de en la noche tomó mis aparatos todos 1
,
'
me volví á mi casa.
«Era una noche de invierno, apacible, muy
fría. Había nevado profusamente. Al volv~
una esquina cerca ya de mi casa, unos tri·
neos que regresaban de alguna diversi6n, ~e
atropellaron, arrojándome brutalmente '
rra. En los primeros momentos nada sen

u¿

«.'.\le deprimió intensamente el fracaso. Había visto en mis manos el germen de un maravilloso descubrimiento que me correspondía
por derecho, y una aventura ridícula me condenaba á seguir, por años enteros quizá co1riendo á través de. los hospitales en bus~a de
otro centenario que muriera sin enfermedad
alguna.
«Decidí correr fortnna, mejor, yendo á donde9uiera que ei:i el mundo supiera yo que
existía algúu ammal que fuera capaz de vivu
muchos años sobre el promedio que generalmente se ha concedido vivir á los seres crea?os. Hice mis preparativos para un largo viaJe, y el día en que me despedí de la viuda llérdembach-la madre de Elsa,-le dije sinceramente conmovido:
'
«--Voy en b~sca de a~go que me haga un
hombre por encima del mvel que habitualmente alcanzan los demás en esta vida. Tardaré
quizás unos cuantos meses, quizá unos cuantos años; pero quiero irme tranquilo. Señora,
pido á usted la mano de Eisa, para el día en
que haya terminado la misión que me he impuesto cumplir en la tierra.
«)le extrañó mucho la actitud de la madre
de Eisa. En su mirado. había más celos que
cariño materno. Me desconcerté por completo
ante la sospecha espantosa que pas6 por mi
mente en ese momento.
1
«Había sido la señora una dama de honor
de las más hermosas que habían pisado los salones de la Corte de Viena. Aún en sus cuarenta años, era hermosísima.
'
«Elsa, con gran contento mío, afirm6 á su
madre que era yo el único hombre que le interesaba, y que debería acceder la señora á mi
petición. Y con tal esperanza, partí para California.

***

«.'.\le habían afirmado que en California existe un grupo de árboles seculares. El Gobierno
americano ha preservado del hacha del leñador algunos ejemplares de precio inestimable. Se cree que estos árboles alcanzan vidas
de mil y de mil quinientos años. Y puesto
que son seres vivos, de existir, como yo losabía, el germen de la decrepitud, también en
ellos era posible que lo hallara. .
«Me instalé en un villorrio cerca del cual el
hermoso grupo de árboles milenarios se erguía.
Poco avancé en los primeros días. Cierta tarde, con grave desconsuelo mío, se presentaron
los alumnos de una escuela acompañados de
su profesor, que me interrogó largamente, sin
conseguir respuesta alguna categórica de mis
labios, acerca de mi intención al hacer aquellos estudios.
«Pero era un hombre de·ciencia, un observador, y en las pocas palabras que se me escaparon, comprendió cuál era mi anhelo, cuál'
el objeto de mi viaje y de mi permanencia en
tan apartadas regiones.
«A la mañana siguiente, cuando nos volvimos á encontrar, me dijo:
« -Seguramente intereeará á usted un ejemplar único que poseo. Se comprende que busca algún animal que haya pasado el término
normal de la existencia, y yo potieo una rana
que tiene más de cuatro mil años.
«-¿Cómo es posible? Las ranas no viven
tanto.
,,-En efecto - me dijo. - Habitualmente
la rana no vive tanto. Pero esésta una rana única. Yo mismo, en mis exploraciones en una
mina de carbón, la he sacado del alvéolo de un
block de antra.cita. Seguramente que ha permanecido en ese lolock desde la época de formación del terreno carbonífero, es decir hace
más de tres mil afios próximamente. '
«No pude contenerme. Le expliqué claramente el objeto de mi viaje, mi:; esperanzas
y mis observaciones. Y me regaló la valiosa rana, envuelta en unos algodones en una cajita
ele madera.
«Inmediatamente comencé mis trabajos. Una
incisi6n profunda me di6 una gota sólo de la
sangre de aquel batracio. La sembré inmedia-

ta1!1ente en mis tubos de gelatina. Al día sigmente tenía, de nuevo, mis «colonias• del
germen de la eterna juventud. Porque seguramente que en e:-ta vez, ya con la experiencia anterior, no habría de perderlas en vano.

***

«Llegué á Yiena en la noche. La madre de
Eisa estaba enferma; Eisa la acompañaba á
la cabecera de su lecho. De nuevo en el momento en que mi amada me besó' al d1ume
la bienvenida, creí sorprender en' la mirada
de la viuda aquel rayo de celos que me había turbado tanto á mi partida. En la misma
noche, Eisa, preguntándome el resultado de
mi viaje, supo que tenía por fin el germen en
mi poder. Inmediatamente me propuso que
lo ensayara en ~fax, en el viejo perro que durante mi ausencia había cegado y permanecía. horas enteras al pie del lecho de Eisa, esperando ya solamente que el último aliento
le faltara.
«Al principio me resistí á la insinuaci6n de
Eisa. Aún no tenía completos mis estudios·
quería experimentar, pam lanzar en seguid~
la nueva en todos los centros científicos.
«Pero Eisa insistí&amp;. Quería mucho al pobre
perro, que verdaderamente inspiraba lástima.
Me acabó de decidir la bienvenida alegre del
pobre animal, que, una vez que me reconoci6,
tuvo aún fuerzas para acariciarn1e.
«Preparé inmediatamente cierta cantidad
de mis cultivos, tomé los útiles necesarios y
le inyecté á :\lax una pequefia cantidad 'de
aquel líquido, que habría de hacer la eterna
juventud del hombre.

***

«Al día siguitmte, lo que primero me des-

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

pertó fue la súbita aparici6n de un perro de
'ferranova, joven, robusto, vigoroso, que saltaba alegremente á mi vista y que me reconoció desd9 luego. Era )lax: el milagro estaba hecho. Era la p,imera vez que experimentaba el efecto de los cultivos, y la sorpresa me
paralizó por algún tiempo mientras el perro
i,altaba y corría por mi pieza.
:: «Después, e,1 vista de que podía ser solamente una coincidencia inexplicable, de que
no estaba aún seguro, y de que no podrían,
científicamente, aceptar mis ideas sin previa
experimentaci6n, propuse á Eisa que guardara
el más profundo secreto en cuanto á los resultados de la operaci6n en el perro, para que
no se divulgara la nueva.

***

«Entre tanto yo seguía activa, febrilmente
mis experiencias, en lo particular, sin declarar francamente el resultado de ellas á los demás médicos de los hol'lpitales que frecuentaba. Nunca me dejó de dar pleno resultado la
aplicación del «suero de la eterna jm·entud»,
como !e había llamado Eisa desde que se interiorizó lo bastante del procedimiento.
«Pero la enfermedad de la señora seguía. Los
demás médicos afirmaban que era. un caso
perdido, que solamente se podría mantener
aquella existencia por algún fümpo, más ó
menos largo, pero que no había remedio.

�«Eisa, con las lágrimas en los ojos, me pidió
que aplicara á fa enferma mi suero, que la
salvara, porque tenía ella la plena seguridad
de que solamente por tal medio se ali vi aría.
llfe negué lo más que pude, porque jamás me
había olvidado de la siniestra mhada de la
de nuestra existencia.

'""

Por fin, Elea, con la

***

«Me encontraba á la mañana siguiente en mi

estudio, solo, porque á falta de sueño, había
preferido hacor algunas observaciones. Repentinamente se abri6 con estrépito la puerta de entrada que comunicaba con un corre-

dor y percibí el sonido de un traje femenino
que se acercaba. Creí darle una sorpresa á Eisa, para refiirla en seguida, por haberse levantado tan temprano. Dos brazos blanquísimos pasaron por encima de mi cuello, y
una mejilla, ardiente, aterciopelada, se recli-

nó en la mía, al mismo tiempo que sentía el
dulce peso del cuerpecito sobre mí.
«Creo no haber pronunciado ninguna palabra. Solamente sentí que ardía mi cerebro y
que mi vista se ofuscaba en una deliciosa va-

guedad. Busqué, anheloso, los labios frescos
que se tendían hacia los míos.
«En esos momentos la puerta se abrió violentamente. Eisa estaba en ella, airada, despidiendo rayos de indignación por sus azules
pupilas.
-,¿Quién es esta mujer? me dijo, estrechándome el brazo. ¿Qué quiere esa mujer y
por qué razón tiene tales confianzas contigo?
«Aquel mismo día salí de Viena .. . Y busco

resplandecía con fulgores tremulantes y pálidosl
Yo la dije:

He mirado esfumarse en la albura
La silueta de un águila blanca,

-A vuestros pies y en la sombra; gusano enamora.do de una estrella, dejasteie para siempre enceguecida mi pu pila, y me devoraré de
dolor aquí abajo, mientras que vos brilláis arri-

La sefiora que reina en la altura

Y á los buitres las plumas arranca.

POEMA EN PROSA

tenacidad femenina, me afirmó «que en el ca-

so de que no le diera yo guata en tal cosa, juraba por la memoria de su padre que no habría de ser mi esposa jamás.•
«Tuve la debilidad de conmoverme. InyecM nuevamente mi suero á la señora, que eataba ciertamente grave, al grado que casi no se dió cuenta de 1,, operación. Terminada ésta, me volvieron á asaltar los remordimientos, y una especie de vago presentimiento me desconcertó.

BLA80N

aún en viajes larguísimos el olvido indispensable para mi existencia y para mi alma lacerada». -J. W.

viuda en los dos momentos m6.s significativos

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNÍXl ILUSTRIADÓ

lllt. MUNDO ll..USTRiADO

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

ba. llfi alma os esperaba ha mucho tiempo.

No es el cisne ideal de Darlo
Ni es el fúnebre cuervo de Edgardo
No es el cóndor guerrero y bravío '
Lo que ensalza mi lira de bardo.

BL SURCO

Sobre el jaspe del lago, un barco de ébano,

En las aguas dormidas del ensueño navegaba
la barca de mi Amor, y mi ojos miraban mag-

netizados el horizonte por donde debíais venir .... .. Voy tras vuestro amor, impalpable y
fatalmente como la luz tras el astro que la produce ó como la sombra tras el cuerpo que la
proyecta. Tenga fin vuestro augusto sufri-

Ella habita una roca escarpada
Que asemeja un baluarte rendido;
Y aunque lleve una flecha clavada,
Nunca exhala de duelo un gemido.

de velas negras, que boga sin remos, abre un

surco de nieve. Va con lentitud hacia Occidente. ¡Oh! tan lentamente, que apenas se oye el
estremecimiento de 'iUS alas tristes. Y, sin em-

miento; no es verdad que el dolor sea t1uestra
herencia¡ la vida no es para sufrirla, sino para
vivirla¡ no se nace para llorar y gemir, sino para
luchar y vencer. La humanidad es mentirosa

No se bafia en la sangre inocente
De los albos corderos pascuales,
Lucba altiva, gloriosa y valien te
Con leopardoe y fieros chacales.

bargo, en la calmada languidez de la tarde,
oigo un sonido inmaterial, que es un grito ex-

halado por el Alma del Barco.
El Alma del Barco gime, y en ese extrafio
gemido mi espíritu reconoce-así como los sentidos separan dos olores mezclados-el fastidio y el espanto. Porque el Barco está cansado de ver desde hace muchas horas tras de sí
ese surco color de féretro. Quería huir de él
para irá reposar allá abajo cerca de los mágicos palacios de cobre rojo que edifica el sol
poniente; 6 bien detenerse silenciosamente, á
fin de que el lago, alrededor de sí, no sea sino
una llama de mármol verde.
Pero un viento impetuoso infla sin tregua
sus velas, y él mismo, con pesada carena, cava
el surco que le fastidia y le espanta.

cuando se empefia en hacer malo y feo lo que
en el mundo es lo más bueno: el hombre, y
lo más bello: la mujer. ¡Y son felices aquellos que pueden dormir tranquilamente sobre
los lauros del deber cumplido y del amor fecundo! ¡Amadme!
- Yo te amo-dijo la radiante visión,-te
amo, pero no puedo ser tuya. El Ideal es sa-

No doblega su blanca cabeza
Cuando el astro de luego despierta.
En el belfo volcánico reza
Por el águila madre ya muerta.
Sobre el férreo broquel del embate,

grado, y no se toca. Eterno como la muerte es
nuestro amor; guárdame tu corazón y ámame
siempre; pero ámame en la luz cintila11te de
)a estrella; en el azul de los cielos; en la armo-

A manera de antiguo amuleto,

Llevo el ave gentil del combate,
Que me sirve de escudo y de reto.
Ju~"

GUERRA

ENSUENO
o

Y entonces, una voz de tal manera misteriosa é íntima que no sé si parte del Barco 6 de
mi Alma, murmurn. en el aire violeta de ]atar-

de: ¡Ohl ¡no ver más tras de mí, sobre el lago
de la Eternidad, el implacable surco del
tiempo!

Cuando sumido en más hondas meditaciones me hallaba; ella, Ofelia de un extrafio paraíso, entró, tomó mi mano, la apretó con fruición; fijó en mí su pupila de topacio; como
una bendición desgajó sobre mi frente la mala
opulenta de su pelo, y se alejó luego, lenta-

EPHRAIM MIKHAEL.

'""

mente, silenciosamente, como si temiese pro-

Heroicidad, y muy grande en verdad, es
arrancarse de las potentes garras del vicio, deopués de haber caído de lleno en ellas. VAL-

fanar con la palabra la expresión de su ternura, sus ojos fijos, fijos sobre mí.. ... .
¡Erase así una estrella, que en la estancia

TOUR.

nía infinita de los astros. Adórame en el polen

KúÑEz.

de las flores; en el rumor inmenso de los bos-

•

ques; en las remotas lontananzas del océano.
Yo vivo en ]as regiones donde gime tu espe·
ra.nza; «yo soy el numen de tus suefios vagos;-

ánfora que guarda el tesoro inacabable de tus
ansias¡ pero no puedo ser tuya. Amame de
lejos, y envíame las misivas de tus suefios

hasta que «cifias las vestiduras de un querube» y por los espacios del misterio levantes el
vuelo á las regiones excelsas donde reina el
sol.. ....
Y, la Ofelia soñadora 4 intangible, sigui6
su rumbo: camino de un lejano, extrafio é

ideal paraíso.
JUAN LISCANO.

o
EN UN ALBUM

)

La Primavera, pródiga y fecunda,
del árbol viste las desnudas ramas
que sienten, al abrigo de las hojas,
renovarse su savia..
'

•

'!"\

' .

•

1!'

.,i~~

, ... ~

.'

.

Llega el Invierno asolador y frío,
barren la selva sus heladas rachas ... .. .
Di, Primavera, ¿á dónde van las hojas

'
'

'

que abrigaron la rama? .... . .

Arbol desnudo que vistió la mente
con sus flores más bellas
es un álbum también, en donde el alm~
la extinta savia del amor renueva.

Pero vendrá, más triote que el Invierno,
el Olvido, María .. ... .
¿A dónde irán las hojas de tu álbum
donde quedaron las estrofas mías? ..... .

'Dufce 81!aria 'Borrero.

o

LA SERENATA
Ceñuda descendi6 &lt;le la montaña,
lenta la noche á la feraz colina;

Estudio Fotográfico

trota el lobo ululando, é ilumina

( Colección Pellandlnl.)

con igniscentes ojos la campafla.
Filie, puee que l\lirtilo te a.compaña,
suspende tu labor de campesina,
la sien cansada en el jergón reclina

y el luego extingue ya de tu cabafia.
¡ Duerme! Y cuando despiertes con el brillo
del sol radioso en el azul risueño,
en pie hallarás á tu zagal sencillo;

Mirtilo el boquirrubio tiene empeño
de arrullar con su flébil caramillo
tu virginal y regalado sueño.
JUAN B. DELGAOO.

NUESTRO PAIS. - CANAL A RANCHO NUEVO Y HORNOS (CUERNA VACA ).

Pensamientos de Ainr

cuantos medios lícitos te sugiera el entendimieuto.

*

Tiene por fuerza que ser 1a Moda, algunas

veces, antiestética, antihigiénica ó estrafalaria, porque suele suceder que provenga de
gentes tan ignorantes 6 tan caprichosas como

menos de desengaños, penalidades y amarguras.

"'

acaudaladas.

*
Al entrar en cada nuevo

Cada año que dejamos atrás, es una serie

Cuando sepáis que á un hombre le despeaño, fórmate fir-

memente la resolución de no salir de él sin
haber ascendido siquiera un peldafio de la escala social; y para ver de alcanzarlo, emplea

dazan sus contemporáneos, tened casi siempre
por cosa cierta que, una vez muerto aquél, se
trocará el encarnizamiento en admiración y

alabanzas.

�ELIXIR

ESTOMACAL
SAIZ

DE

CARLOS

PETROL

EL

DEL DR.TORREL,DEPARÍS.

Unica preparación que evita la caída prematura del pelo, lo aumenta, suaviza y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.

Jlfto X-tomo n-núm. u

l"\UNDO ILUSTRADO
m'txtco, Dtdtmbrt 6 4t 1903.

Cierente1 LIJI&amp; Rtl't&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAf'AtL RrYf&amp; &amp;PINDOLA,

==

EL USO DEL PETROL
DEL

Dr. Torrel, de París
evita la calvicie prematura, que tanto afea y
comunica al hombre el repulsivo aspecto de
un joven viejo y ganado.
f

r

4il6oras 'lDÍ/Jestivas g Jtnlisépticas

1

Del Dr.BUC!HABD de París.
DE VENTA EN TODAS LAS DROGUERIAS Y BOTICAS.

Ira Jeyerú J lelejerta
l•llilatwMll9l.f.

,

~

·PltOS. . . rf~

Enrique 6. Schafer.
$

,
&amp;rncm.oe

........

.

•Aft IIOYU9'"

.........

Mau.ctA DaL ft&amp;LOJ OllaaA
~

~

.,,

C5PINILLl\5,
~

LA ''lfOSFATINA }fALIIBB:Su

es el alimento mú grande y el más recomendado para los nli'io~
desde la edad de seis ti siete meses, y particularmente en el mo
mento del destete y dur,mte el período del crecimiento. Faclllta mucho la dentición; asegura la buena formación
de los huesos; previene y neutrallza los defectns que suelen presentarse al crecer, é impide la diarrea, que .es tan frecueate en los n11Ios. -PABIS, 6 AV .ENUE VICTORIA, Y EN TODAS LAS FARMACIAS..

Agua Pastor, cuNcl6n segura, lnofellll·
va de las espinillas situadas en las &amp;111
de la nariz, en la frente, en 108 carrlllCII.
causadas por el Demodex, pe.ráslto coatagloso que marra y agujera la piel Y deaftguran ; hace oesaparecer las arroga■ cJel
rostro, da blan cure. 11. la tez, suavlsa r
[orta Ieee e I cu tls.
El frasco, 4 francos.
Parts.-Secretlin, 20 Aveoue de wa,ra-.
Extranjero.-En las Boticas Droguerflf,
Perfumer!as.

Kolar-1.eurol Oranier
DE, Pf\RIS
A u m enta el apetito, levan t a las fu er zas. h ace engordará los en fermos, determinando mejor utilización de los alimento&amp;

ltt•stit u~·e a l organiRmo la fuerza pt!rd ida por inAueneia de estudios y trabaj os excesivos.

Arte Clásico

DIA.GGI pa,ra, sazonar CALDO, SOPA, Y SALSA.

SabKrlpdcill meaw11 ren■ea su•
Idea.
ldta. e■ la callliUI $1.JS

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                    <text>Domingo 22 de Noviembre de 1903.

l!JL MUNOO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Ofélidas

AVES SIN NIDO

De engaflarme no trates:
de nuevo intentas á tus pies rendirme...
Sé que vendrás á herirme,
pero vuelve otra vez, aunque me matea!

Yo quise hacer un libro
para las flores mustias
que_ nacen entre duelos
Y. viven entre angustias
sm qut1 una voz amiga
consuele su pesar!

Con mis regalos tu beldad destella
Y sin pensa~lo infiérome una herid~:
yo soy la pi~dra de afilar, querida,
que hace al hierro cortar sin cortar ella.

Yo quise en mis endechas

PIC

Como en el amor, existe
humo y luz en todo fuego:
¡qué asfixiante es tu humareda
y qué abi·asador mi incendio!

¡Desgraciado! Al verlo era. cosa
de preguntarse si la Naturaleza no
había abusado de su fantasía y no
se había permitido una fumada de
mal gusto al hacerle don de la vida. El día en que ella había ejecutado esa obra de que voy á. tener el
honor de hablaros, estaba sin duda
en uno de sus instantes de buen bu•
m_or, per? no de caridad, pues hu•
b1era deJado dormir en la nada á
es~ fragmento de materia, en vez de
ammarlo con su soplo y tt·ansfor•
marlo en una desg1·aciada nulidad
viviente.
No contentándose su padre con
haber contribuido á. su entrada en
el mundo,y pareciéndole tal vez pe•
queña. la responsabilidad asumida
volvió á dar pruebas de su totai
a~sencia. &lt;le sentido común, al propmar á. su vástago infeliz el nombre aún más infeliz de «Pie&gt;.
_Con:io. los !1ombres tienen, segµn
m1 opmión, rnlluencia considerable
~obre nuestro carácter, debería deJársenos la facultad de elegirlos á
nuestro antojo. ¿,Qué cosa buena
puede hacer, os lo pregunto 1 una
doña Sinforosa ó un don Cunegundo't ¿Quién no se vuelve imbécil al
oír continuamente esas silabas antiarmónicas? Hasta los doce años
debería ll~mársenos, según los gustos: «el chico, el muchacho, el niño&gt;,
y á esa edad se nos preguntaría:
«¿Cómo quieres que te llamemos?&gt;

Este consejo mío no descuides
consola_dor y sabio á todas vi~tas:
&lt;!u destmo es amar mientras existas;
si no puedes amar, muere, no olvides.&gt;
Serás otra más, no temo·
nada me asusta tratarte:'
que pierde el sepulturero
el horror á los cadáveres.

Princesita del Hogar
Yo soy una princesita
de un encantado reino·
m~ séquito es de llores'.
mi corona es de besos.
Son mis leyes mis mimos
papá Y mamá mis siervos '
un regazo mi trono
'
mi muBeca mi cetro'.

Y son mis regias joyas
estos dos ojos negros,
negros como la noche
Y hermosos como el cielo.
Bien cuidada estoy siempre
pues~ ~i lado tengo
'
un pa¡euito alado
muy dulce y muy risueño.
¡Es mi ángel! Me custodia
de día, cuando juego,
Y con sus alas cúbreme
de noche, cuando duermo.
Me cuenta cosas bellas
de nuestra patria, el cielo;
cuando yo canto, canta,
Y reza cuando rezo.
Al jardín va conmigo·
él conduce mi cesto
'
Y á ponerlo me ayuda
de lindas llores lleno.
Me corona de rosas
Y me colma de besos·

con él estoy contenta.'
con él no tengo mied~.
Es paje misterioso
que tan sólo yo veo
con los &lt;_&gt;jos de mi alma
Y con mi pensamiento.

Tu cariBo ligero
cual hoja de rosal, pr~nto se arruina
y el mío es duradero
'
como la hoja perenne de la encina.
Quiéreme, y verás de fijo
que el ardor con quti te adoro
dará. brillo á. ese tesoro
porque, como Tirso dij~
&lt;sin luz no reluce el oro:&gt;
Clavel que te columpias satisfecho
flor, tú no has vivido
'
porque no has conocido
la gloria. de morir sobre su pecho.
Porque !uera.s di_ch~sa,luz de mi alma,
te ofreciera. con Júbilo, en seguida
lo que no llego á. conseguir: la cali'n a
bien mayor que el que tengo ya: la vid~
MANUEL S. PICHARDO.

)J

Yo quise alzar un canto
para los pobt·es niños
que_ cruzan por la tierra
s~dientos de cariBos,
s~n nombre, sin amparo,
sm padres, sin hogar!

No quieras pronto saber
lo que es tu hermoso ignorar
encanto de mi existir·
'
si en el mundo, todo ;er
cuando empieza á investigar
es cuando empieza á sufrir. '

No_te cansas nunca, ¡oh muerte!
Y. sm plazo ni medida
siempre vieja y siemp~e fuerte
vencerás sobre la vida
'

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

Mas no soy egoísta
Y digo mi secreto

'
del hermoso ángel rubio
que de custodio tengo.

*

llorar con los que lloran
sufrir con los que sufren'
rezar con los que implor~n,
y, como buen hermano,
sintiendo su dolor,
G7mir con los que gimen,
ansiar con los que anhélan
Y hacer, para las aves
que por el mundo vuelan
un nido con mis versos '
un trono con mi amor!'
Si al terminar mi libro
-como el dolor, doliente ponéis piadoso beso
'
en la marchita frente
del huerfanillo triste
que por el mundo va
mi gozo será. el gozo'
de un pecho agradecido,
porque las pobres aves
que conocí sin nido,
en vuestras nobles almas
su nido tienen ya!. ...
M. R. BLANCO BELMONTF~

¿No lo veis? Aquí cerca
me acompaña. risueño
Y me dice os envíe
'
con los dedos .... un beso!
ROMÁN

MAYORGA RIBAS.

ct.:SUSPIRO

En un_ ser entristecido,
un suspiro es la expresión
de un algo que se ha perdido;
Es una reveláción
de un sufrimiento causado
por alguna decepción.
Es un gemido escapado
de un corazón dolorido•
grito de dolor, ahogadJ
que sale de un pecho her'ido.
4.-Trajes de concierto, visita y teatro
y palet6 para jóvenes de 16 añOe,

* * la ley común,
El joven Pie siguió
y su personita era de por sí bastante desgraciada para que se le
agregara todavía. ese nombre falto
de gL·acia.
Cuando la nodriza y el padre se
inclinaron sobre su cuna, pensaron
ambos: «¡Dios mío, y qué feo es!&gt;
y lo era.
*

La fealdad no* *se atenuó con el
tiempo, como es común, sino que
creció y se perfeccionó. Era una
hermosa fealdad, una fealdad completa, una obra maestra de fealdad, una fealdad absolutamente espléndida en su género.
Pero no era eso todo.
.Pie era horl'iblemente desgracia·
do; conocía su ignominÍ!l, física y
sufría. tanto más cuanto menos se
le compadecía. La vista de ese des•
heredado no inspiraba piedad, sino
irresistible alegría.
La gente estallaba en carcajadas
cuanao él pasaba; no era «el hom·
breque ríe&gt;, sino &lt;el hombre que
hace reír&gt;. Su boca, cortada á. guisa de largo y delgado tajo de na•
vaja, tenia en su comisura un eterno pliegue doloroso, mientras infundía júbilo á su pi·ojimo implacable.
Sin embargo, el amor á la existencia está de tal modo arraigado
en nuestra alma, quehastalosmar·
tirizados por ella se le aferran des·
esperada.mente y bsperan, contra
toda probabilidad, un aplacamien·
to que nunca les brinda. Como tan·
tos otros, se figu1·aba que sobre las
espinas de su camino, algún día
crecería alguna flor.
Su ideal era un poco de tierno
afecto, alguna palabra acariciadora, pronunciada por labios femeni!lOS. ¡Sí, Dios míol Esas son las
iro_nías de la vida. Ese joven de
quien todos se apartaban con sarcástico horror, esa pobre planta
que el viento abrasador de las burlas crueles había secado, deseaba
refrescar su ex istencia en las gotas
de rocío del amor.

5.-Trajecitos infantiles.

Una noche, al atravesar la plaza
de la Concordia, de vuelta al hogar
paterno, se vió sorprendido por
una espesa niebla. En la plaza. los
escasos transeúntes tenían mucho
trabajo para seguir el rumbo en esa
atmósfera opaca, y Pie, desorienta·
do, buscaba el puente de la Concordia y acababa de pasar por su lado
sin notarlo. En ese momento, una
forma envuelta en brumas lo rozó
en la obscuridad.
-No se ve nada, dijo al mismo
tiempo una voz femenina, creo que
me he perdido.
-Lo mismo me sucede, dijo Pie;
no puedo dar con el puente, voy á
dar la vuelta de la plaza.
Caminaron al lado uno de otro, y
la joven dijo de repente:
-:Es usted soltero?
-Á mí nadie me ama, suspiró
Pie.
-A mí tampoco.
Y quedaron un rato sin hablar.
Ese silencio equivalía á una mutua
interrogación que no se atrevían á
expresar. Sin embargo, se habían
adivinado.
-Qué triste cosa es ser feo! dijo
Pie.

-¡Ay! ¿Y á quién se Jo cuenta
usted? exclamó ella con convicción.
Pie presintió un alma buena que
lo comprendería. y se mostró confiado, contra su costumbre.
-Todos se burlan de mí. No soy
feliz por cierto. Si no fuera por mi
padre...
No prosiguió, pero con un gesto
indeciso indicó el río escondido por
allí cerca entre la bruma.
¡Y eso que tiene usted la felicidad
de tener parientes! Para mí es peor
Yo soy sola...
Se habían detenido y permanecían
frente el uno del otro, sin verse; pe·
ro su compasión recíproca penetra•
ba en i::us almas desconsoladas, como un bálsamo suave y desconocido.
-Tal vez si usted quisiera, dijo
Pie, podría no estar más sola. A
veces sucede qne sin ser lindos, al·
gunos se comprenden y luego con
el tiempo viene la amistad. Siendo
dos, se soporta más facilmente la
vida... Mi padre no se opondría seguramente...
Ella se detuvo estupefacta. Nun·
ca hubiera creído que pudiese diri·
gírsele un pedido de casamiento.

Pero tuvo inmediatamente una las•
timosa sonrisa en la obscuridad.
-¡Oh! dijo balbuceando, soy de·
wasiado fea y usted nunca pensa•
ría en pedirme.
-¡Ay pobre amiga, si usted me
viera, dijo Pie.
Se iban acercando á. la Rue Ro·
ya.le y la luz de un foco eléctrico
atravesó de repente las tinieblas.
Sus corazones latieron y cada uno
temió que la fealdad desconcertara
el matrimonio incipiente.
-Debe de ser menos fea que yo
pensaba Pie.
'
-No puede ser tan horrible como
yo, se decía ella.
Sin embargo, tuvieron el valor de
mirarse, se contemplaron un ins·
tante y después se sonrieron con
olímpica gravedad.
Ocho días des pués, fuá bendecida.
la union de los dos novios más feos
que existían sobre la tierra, pero
nunca hubo esposos más felices, en
compensación de Jo mucho que la
naturaleza los había hecho sufrir.
L. GARCÍA DE LARNAGE.

�EL MUNDO ILUSTRIADO

Domingo 22 de Noviembre de UOS.

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUsmADO

LAS DOS POSADAS
Regresaba yo de Nimes, una. tarde de julio. Hacía un calor aplastante. Hasta donde alcanzaba. la
vista, el blanco camino abrasado
se extendía. lleno de polvo por entre
huertos de olivos y encinas chaparras, ba.jo un ancho sol de plata
mate que baflaba de luz todo el
cielo.
Ni una ma.ncba de sombra., ni un
soplo de viento. Na.da más que la
vibración del aire cálido y el estridente cantar de la.s cigarras, música loca, ensordecedora., de comp~s
precipitado, que parecía la sonoridad misma de la. inmensa vibración
luminosa...... .. Dos horas llevaba
caminando en pleno desierto, cuando de pronto destacóse ante mí, entre el polvo del camino, un grupo
de casas blancas. Era el llamado
relevo de San Vicente. Cinco ó seis
e-masías&gt;, largos edificios con techumbre roja, un abrevadero sin
arrua, entre un ramillete de higueras
raquíticas, y, al final de todo, dos
grandes posada.s frente por frente,
á. uno y otro lado de la carretera.
La proximidad de esas posadas
tenía algo de chocante. A un lado,
un gran edificio nuevo, lleno de vida. y animaeión, con todas las puertas de par en par, la diligencia. parada delante, desenganchando los
caballos que echaban humo, los
viajeros pie á tierra, bebiendo á
toda prisa al amparo de la estrecha
sombra. de las paredes; el patio
atestado de mulas y carretas; carreteros tumbados bajo los cobertizos, espera.ndoc-1 a fresca&gt;. Dentro,
gritos, juramentos, puí'l.etazos en
las mesas, choque de va.sos, estrépito de billares, tapones de limonada quesa.lta.ba.n;y, dominando todo
ese tumulto, una voz alegre, estruen•
dosa., que canta.be. hasta ha.certemblar los vidrios:

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C'Levántase á la aurora
La bella. Margotón;
Con cAntaro de pla.ta
Por agua se marchó . ••• &gt;
La posada de enfr_ente,. por el
contra.rio, esta.be. en silencio y como a.bandona.da. Hierba en el za.guán, postigos rotos, en la puerta
una. rama de acebo seca colgando
como un penacho viejo, los esca.Iones del umbral apuntalados con
piedras del ca.mino ... . Todo ello
tan pobre y la.stimero, que, verdadera.mente, era obra. de caridad pararse allí á echar un trago.
Al entrar, encontré una la.rga sala. desierta. y tétrica, más tétrica y
desierta a.ún por la deslumbradora.
claridad de tres gra.ndes venta.~a.s
sin cortinas. Algunas. m(sa.s co1a.s
donde ha.bis. va.sos tu·ados y deslucidos por el polvo, una rota mesa
de billa.r que tenía sus ct~atro troneras como artesas, u_n _diván amarillo, un mostrador vieJo, dormían
allí entre un ca.lor ma.lsano y pesa.do. Pues, ¡y mosca.si ¿Mosca.si' En
mi vida. he visto tantas: en el techo,
pegadas á los vidrios, en ~os vasos,
por enjambres ..•. Al abri_r la. puerta buboun zumbar, un batir de a.las,
co'mo si entrase en una colmena.
En el fondo de lasa.la, en el marco de una. venta.na, ~ab~a una. mujer de pie ante los vidrios, ocupadísima en mirar afuera. La. llamé
dos veces:
- ¡Eb, patronal
Volvió la ca.bezo. con lentitud y
me permitió ver una. pobr.i cara ~e
campesin11, rugosa, terrosa, agrie•
ta.da con ;na papalina larga deen·
ca.je 'rojizo, com&lt;? las gas.tan entre
nosotros las ancianas. Sin embargo no era vieja; pero las lágrimas
w Íiabia.n roa.rebita.do todo.
-¿Qué se le ofrece á usted?- me
preguntó enjugándose los ojos.
-Sentarme un momento y beber
cualquier cosa. ....
Mirá.bame muy absorta, sin moverse de su sitio, como si no comprendiera.
-¿No es una posada esto?
La mujer suspiró, contestando:
-Sí, señor . .. . es una posada., si
usted no lo toma á ma.1. .. •• Pero
·por qué no va usted ahí enfrente,
~omo tos demás? Es mucho más a.legre.· ·•
- Dema.siado a.legre para. mi. ...

•

•

•) •

•

•

6.-Trajecitos infantiles para paseo.
Prefiero perma.necer en el establecimiento de usted.
Y sin aguarda.r su respuesta, me
instalé delante de una. mesa.
Cuando estuvo bien segura deque
ha.biaba con formalidad, la mesonera se puso á ir y venir con aire muy
ocupado, abriendo ca.jones, removiendo botella.a, enjugando vasos,
quitando las moscas .... Comprendía.se que era. todo un a.eontecimiento el tener un viajero á. quien servir.
A veces se paraba la infeliz, echándose las manos á I a cabeza. como si
desesperase de poder cumplir.
Luego pasaba á la pieza. del fond_o ; oía.la yo mover gra.ndes llaves,
dar vueltas á las cerraduras, registrar en el arca del pan, soplar, lim·
piar con los zorros, lavar los pis.tos. De vez en cuando, un hondo
suspiro, un sollozo a.boga.do ...•
Después de un cuarto de hora de
ese tra.jín, me puso delante un pla.·
to con uva.s pasas, un pan viejo de
Beaucaire, más duro que la. piedra.,
y una. botella de ese vinillo ínfimo
que se llama aguapié.
- Está usted servido- dijo la extraña ería.tura.; y volvió á tomar á
escape su sitio detrás de la. ventana.

** *
Mientras bebía, pretendí hacerla
ha.blar.
-Aquí no viene mucha concurrencia, ¿no es 11,sí, buena. mujer?
-¡Ob! No, sei'lor; nunca entra un
alma. ..•. Cuando éramos solos en
la. comarca, era diferente: teníamos
el relevo de caballos, comidas de
ca.za durante el tiempo de las a ves
ma.rina.s, carros todo el año ... Pero
desde que han venido á establecerse
los vecinos, lo hemos perdido todo...
A la gente le gusta más ir enfrente.
Nuestra casa la. encuentran dema.siac.o triste. . •• • El hecho es que el

esta.blecimiento no es muy agra.dable. Yo no soy guapa, tengo tercianas, mis dos bijas han muerto...
Ahí enfrente es muy distinto: siempre hay risa.. Una arlesianaesquien
sostiene la posada., una mujer guapetona, con enca.jes y cadena de oro
de tres vuelta.s al cuello. El mayoral, que es amante suyo, le trae la.
diligencia. Además, cuenta con un
montón de pindonga.s por camareras .... ¡Así t iene de parroquianos!
Tiene por suya toda la juventud de
Bezonces, de Redessán, de J onquieres. Los ordinarios dan un rodeo
por parar en su casa .... Y yo me
estoy aquí todo el santo día consumiéndome sin nadie.
Decía todo esto con voz distraída,
con indiferencia, con la.frente siempre apoyada en los vidrios. Era
claro que a.lgo la. preocupaba en la
otra posada.
De pronto, hubo un gran movimiento al otro lado de la. carretera.
La diligencia. se za.ngoloteaba entre
el polvo. Oíanse latigazos, toques
del cuerno del zagal, y la.s mozas de
la posada asomadas en la puerta,
gritando:
-c-¡Adinsias, adinsias!&gt; {Adiós,
adiós).
Y por encima. de todo sobresalía
el vozarrón de antes, cantando á.
más y mejor:
«Con cántaro de plata
Por a.gua se marchó;
Tres caballeros llegan,
Con lanza y con trotón . . .. &gt;
Al oír aquella voz, la posadera.
tembló con todo su cuerpo; y dirigiéndose hacia mí, me dijo en voz
baja.:
-¿Oye usted? Es mi marido .. . •
¿No es verdad que canta bien?
La miré atónito.
- ¿Cómo? ¡ Su marido de usted!. .,
¿De modo que tambiénél vaa.híenfrente?

Entonces ella, con aire lastimerO,
mas con una gran dulzura, meCODtestó:
- ¿Qué quiere usted, seiior? Lol
hombres son así, no les gusta••
llora.r; y yo lloro de continuo delde la. muerte de las niñas... .. Lll&amp;go, ¡es tan triste esta gran barraca.
donde nunca hay nadie!... Cuuclo
se abui·re demasiado, mi pobre José marcha enfrenteá beber; 1 como
tiene buena voz, la arlesiana le~
ce cantar. ¡Silencio!... Ahora,,_..
ve á empezar.
Y temblorosa, con la; ma.noea·
tendidas y derrama.ndo unos l " :
mones que la hacían parecer a
más fea, estaba allí como eo éxtasis, delante de la ventana, oyenl1!
cómo su José cantaba para la ar....
sía.na:

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e-La saluda el prime~:
¡Buenos días, mi amor.&gt;

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••

••••

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..
i!
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-•
n
•

Me dicen que eres perversa..
ingrata, inhumana Y cruel,
que vives dentro del lodo,
y aun así, yo te querré.
He sufrido el deseng:año
de que al gozar tu carii1o,
viera. que es pequeílO el tuyo
comparado con el mío.

,...

•••
•

,!.

EsTEBAN1FoNCUJIV.A.,

-

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...

.

•

;

...

_,.

·=

.1

,k'

•

1

Con toda el alma suplico
para. el día en que rne muera,
que pisen sólo mi tumba.
los que de verdad me quieran.
Llevo en el alma. graba.da
la imagen que yo venero,
por ser la que más adoro
y la que en mis, suenos bel().

.•• ••

••

ALFONSO DAUDE'l',

CANTARES

•

7.-:\Iono&amp;'fams.s para mantelerta.

�Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
También puede hacerse, en términos del arte, un oleosácaro, frotanª? ó raspa_ndo toda la parte ama•
rilla exterior de las naranjas con
pedazos de azúcar. Pronto se forma ?na pasta.muy amarilla, que se
adhiere al azuca1· y que se desprende con ayuda de un cuchillo· de este mo_do se co~tinúa la ope~ación,
aílad1endo azucar pulverizado al
que fo1:ma pasta. El aceite esencial
contenido en la corteza se hace soluble, por la presencia del azúcar
en el agua y el alcohol reunidos · y
por lo tanto, para bace1• el lic~r .
basta emplear las proporciones in~
dicadas de las tres cosas, clarifi.
cando después como se ha dicho repetidas veces.
. A?nque es muy bueno este procedlm1~nto, porque produce un licor
que_tien~ todo el aroma de la na1·an¡a sm amargor ninguno sin
emb!),rgo, es preferible el pr'imer
medio, p_or c?anto su ejecución es
menos m10uc10sa,y porque, a.demás
el licor obtenido por el segundo'
pierde con el tiempo algo de
ti-ansparencia..

Recetas útiles
AGUA DII CORTEZ! DE NUEZ
Cójanse nuPces verdes, con su corteza, en cantidad de 100 á 150. se·
gún su magnitud, macbáquense bien
y añádase:
Alcohol de 85 grados ... 10 litros.
Clavo .................. 15 flores.
Canela ..... . ........... 15 gramos.
Macias .................. 2
,,
Después de un mes de maceración, trasiéguese y añádase:
Azúcar ....... .4 kgs., 250 gr.
Agua para di·
solver el azúcar.1 ½litros.
Déjese reposar y fíltrese. Este licor es tónico y un poco astringente, y adquiere muy buena calidad
con el tiempo.
Su calidail se aumenta á voluntad, aiiadiendo alcohol ó aguardiente, azúcar y agua, y también se
pueden variar los aromas como se
quiera.

o&amp;mm

sJ

cos

AGUA
DE FRUT.lS
HUESO
Tómese cierta cantidad de albérchigos, albericoques, cfruelas ú
otras frutas; macbáquense de ma•
nera que se forme una pasta con la
pulpa y los huesos; añád~se por
cada litro de pasta un litro de
aguardiente; déjese ma~erar por espacio de un mes, trasiégu1::se, ex·
primase el orujo, añiídase el azúcar
en la proporción de 375 gramos ( ó
12 onzas) por cada litro de lfquido
obtenido, déjese clarificar ó fílt1·ese.

Jamás seré rencoroso,
aunque me rasguen el alma;
siempre mi pecho concede
perdón á los que le dai!an.

México, D. F., agosto 6.

AGUA DE BL'ESOS DE ALBERICOQUES
Huesos de albaricoque..125 gramos.
Aguardiente . . . . . . . . . . . ~ litro.
Azúcar ................ 62o gramos.
Agua para disolver el
.
azúcar . . . . . . . . . . . . . . . ½l!t1·0.
Macháquense los huesos de albe·
ricoque todo lo posible, y póngase
á macerar la pasta en el aguardien•
te por espacio de uno ó dos meses;
trasiéguese, añádase el azúcar disuelto en el agua, y déjese clarifi·
car ó fíltrese.
Pueden prepararse de la misma
manera:
Las aguas e.e huesos de melocotón.
Las aguas de huesos de ciruelas.
Las aguas de huesos de cerezas y
otras.
Hemos observado por experiencia que, empleando sólo las cásea•
ras de los huesos, reducidas á poi•
vo fino, y dejándolas largo tiempo
en maceración en el ag1..ardiente,
se obüene en seguida, con ayuda del
azúcar, un licor que aventaja en fi·
nura a~ que se fabrica con la pepi·
ta, y aun con la fruta entera, pues·
ta en maceración, y podemos aña·
dir que cada uno de estos licores,
hechos así, adquieren una finura y
un aroma particular á cada uno de
ellos. El licor sacado del hueso de
cereza negra, tiene la propiedad
particular de adquirir con el tiempo el sabor del marrasquino.

8.-Modelo de tejido al gancho-crochet.

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

f'ARA CURAR UN RESFRIADO EN UN Oli-.
Tome las paotillas Laxante■ de Bromo-Qalld&amp;
&amp;l boticurio le devolver, 111 dinero al 110 oe cat•
La firma 11. W. GrOYe eehalla encadacailla.

ADenver, lansas Cíty, St. Loois, Cbicago, llew York,
San Francisco y Los Angeles

EL TEST AMENTO

Dd 11.1110. Sr. J1rzo111spo f«ba
♦

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace poco:; uias que se practicó la
apertura del testamento del Iluatrúlmo Sr Arzobispo D. Patricio A. FeehU
en la ciudad de Chlcago, llllnola.
La fortuna del dlstlnguldo prelado ucendl6 a cerca de $125,000 oro americano; y segtln el Inventarlo que ae ha
publicado, los bienes que dej6 tuenJII
como sigue:

LICOR DE NARUJA
Naranjas escogidas ....... 8
Alcohol de 85
grados ..... .4 litros.
Azúcar........ 2 kilog1·amos, 250 gr.
Agua ..... , .... 3 litros.
Ningún aroma, ó á lo más una
cantidad mínima del que se prefiera,
pues la naranja es ya bastante aromática por sí misma.
Píquense las naranjas con un al•
ftler grueso, y pónganse á macerar
en alcohol de 85 grados; después de
un mes ó más, añádase el azúcar
disuelto en el agua; déjese combinar el conjunto el tiempo que se
quiera, y fíltrese si hay necesidad.

Dos pólizas de "La Mu.
tua,' ' Compalila de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, ó sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas 9,829 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . • . . . . . 37,000 oro.

LICOR DE CORTEZA DE N!RANJAS DULCF.8
Tómense cortezas de naranjas
frescas y finas, en la cantidad que
se quiera; sepárese la parte amarilla solamente y póngase á macerar en alcohol de 85 grados, en la
proporción de 125 gramos por cada
2 litros de este último; trasiéguese
al cabo de ocho días ó un mes, aiiá•
dase un kilogramo y medio de azúcar disuelto en 2 litro., de agua., y
fíltrese.

Hace más deve;nte años-escribe
el Dr. Manuel S. Soriano -que uso
la Emulsión de Scott, lo mismo en
mi clientela particular que en lo·s
hospitales á que be pertenecido y
pertenezco,y enelnotahlecolegio de
La Paz, donde se usa. en grande esca.la. Debo manifestar que siempre
be obtenido brillantes resultados
de la mencionada Emulsión de
Scott, que es un tónico y recostituyente que el estómago soporta per·
fectamente .

::le res1:1rvan camas en Uarro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San Francl•oa!I llilm. B!I M4xloa!I

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Entre las disposiciones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, eellorlta Kate FeeblJI,
que estuvo siempre con él basta 111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro ;
a la seflora Ana A. Feehan, viuda del
seflor doctor Eduardo L. FeehBD, her·
mano del sef!or Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p61lzas, y $5,000 oro 111
efectivo ; a la Academia. de SBD Patricio de Chlca.go, de la. que es preceptora
su hermana Madre Maria Catalina.
$10,000 oro' de la. tlltlma póliza.; &amp; la
escuela. ' 'Santa. Maria.' ' de ensellalll&amp;
pñctlca para varones, . de Feeba.nvllle.
llllnols, que era la Institución por la
que mil.a se Interesaba el ■ellor A~
blspo, se entreearon loe $4,000 reatall·
tea de la tlltlma ¡;óllu.

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

r

Explicactón dt
nutstros grabados.
Número l. Representa nuestro
gra:bado tres figuras de sombrero
tra¡es y abri~o de invierno. El pri'.
mero confeccionado con terciopelos
y plumas, está de acuerdo con los
últimos figurines de esta clase de
prendas. Las dos alas laterales on•
dean graciosamente con pequeños
remangues hacia arriba, y en el
centro se levanta, á guisa de penacho, una gran pluma,que indudablemente constituye el mejor adorno
de este sombrero. Bajo el ala iz•
quierda hay un gracioso mofio de
terciopelo que, sin cubrir parte del
toca.do, ayuda poderosamente al
hermoso asoecto de la prenda.
El traje de invierno está confec·
cionado con pafio de alta lana. La
falda es lisa y como úuico adorno
lleva pequeñas aplicaciones de cinta ma~avillosa,iniciad_as en la parte
superior y que termman á corta
distancia, como lo muestra el gra·
ba.do. El corpiño
lleva un ancho cuellobombreras q uese
prolonga basta la
cintura y que imitando las solapas
de una chaqueta to·
rera, constituye el
adorno princio al
de este corpiño. En
las mangas hay en
su terminación unos puños confec·
cionados con la
misma tela que las
solapas de la blusa.
Este traje es muy
elegante y constituye, sin duda algu•
na, una novedad
para nuestras lectoras.
Por último, el abrigo de pafio que
representa nuestro
tercer grabado, es
una rica prenda de
invierno, con doble
cuellobomb re ras,
de la misma tela, y
un pequeño cuello
de terciopelo. Los
forros interiores de
este abrigo, son de
seda y lleva además
vueltas de piel, tanto en estos forros
como en los puños.
Para completar un
adorno vistoso y original, se colocan
dos grandes botones de pasamanería
en la parte supe·
rior del cuello, y de
esos botones se hacen colgar caden·i·
llas de cuentas, terminadas con punzones metálicos.
ESPERANZA.

1 .

t\OJf\ SUtLTf\
María, hermosa.
criatura,cuyo cuerpo delicado y blanco parecía hecho
con pétalos de ro·
sa., se moría . ...

1.--SO.mbrero y abrigo de Invierno y traje de la estacl6n,

Su novio el poeta de los versos
tristes la miraba fijamente, clavándole sus ojos azules y melancólicos.
Después, unos instantes de doloroso silencio, interrumpido ·a.Jgunas veces por sollozos del poeta,
María se incorporó en el lecho, dejando entrever su alasbastrino cuello entre un mar de gasas y terciopelos, causando en el ánimo una.
impresión tierna, sentimental.. . . algo así como el estado psicológico
que produce la contemplación de
una blanca azucena en el campo casi obscuro .. y díjole al poeta:
Amado mío: alguien me llama·
siento que me besan unos labio~
yertos y escucho una voz muy apagada que me invita
á emprender un viaje largo,muy largo,
sin retorno; adiós!
Amado de mi corazón, no llores .. ! 1
Y dejando caer su
cabecita rubia sobre la almohada,
miró por última.vez
al triste poeta, con
los ojos inundados
en lágrimas.
Su alma voló, á
la patria prometida
de las almas, y el
eco ardiente y sonoro de un beso en
los espacios, flotó
has ta extinguirse
para siempre.
Unahorrible maldición brotó de los
labios de a q u e 1
bombre,que quedaba. solo en este mísero valle de lágrimas, para ser pe·
rennementeun mártir, ante el recuerdo de aquella hermosa mujer, que
habíase marchado
á las insondables
regiones de la vida
eterna; y bajando
la vista, quedó sorprendido ante un
cuadro magnífico
que se le presentaba: las flores que
habíale traído á su
novia. para obsequiarla como de
costumbre, habían
escondido sus moribundos pétalos y
yacían mustias, en
sefial de duelo, por1a desaparición de
aquel ángel,que los
cuidaba con sus
manecitas de marfil.
Aquel bombre,con
la faz desencajada,
contempló por espacio de algunos
msta.ntes ese maravilloso y sagrado
cua&lt;l ro; y, temblo•
roso, cogió la pluma ¡,ara describirlo,.,, ,·ersostristes,
de e,,, que él sa·
bía 1&amp; ,i:er, pero no
pudo. ,u alma de
poet,, gigante voló
a.! ch·lv, junto con
la de María.
M.S. ALIER

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 21, Noviembre 22</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 15 de Noviembre de 1903.

Recetas útiles
CREMA DE FRHlllllES!S
Frambuesas mondadas
de sus pedúnculos. 2 kgs.
Alcohol de 85 grados 2 litros.
Azúcar.. . .......... 2 kgs. 250 gr,
Agua.. . . . . . . . . . . . . . . 3 litros.
Disuélvase el azúcar con el agua,
échese hirviendo sobre las frambuesas, las cuales ban de esta_rbien
machacadas, cúbrase el con¡unto,
déjese enfriar, añádase el alcohol
y espérese la clarificación natural
del licor, ó bien, fíltrese.
Otro medio

Frambuesas monda.das, alcohol,
azúcar y a.gua; la. misma cantidad
que en el anterior.
Procúrese que las frambuesas
permanezcan enteras y pónganse en
el alcohol.
Al cabo de un mes pásese por un
ta.miz de crin ó por una. tela clara.,
con ligera presión, y añádase el azúcar disuelto en el agua..
Este licor es uno de los más a.grada.bles; se clarifica por sí mismo en
pocos días.

CREMA DE FRF.S!S
Para. ba.cer este licor en un instante, tómese:
Fresas recién cogidas
y mondadas 2 kgs.
Alcohol. . . . . . . . . . . . . . 2 litros.
Azúcar blanco. . . . . . . 2 kgs. 50 gr.
Agua . . . . . . . . . . . . . . . . 3 litros.
Macháquense las fresas, pónganse sobre un tamiz y échense encima
el azúcar y el a.gua bien hirviendo y meneándolo poco á poco; cúbrase, y después de frío, fíl~rese exprimiéndolo sobre un ta.miz, añádase el a.lcobol, tápese y al cabo
de algunos días fíltrese.
Otro medio

Para bacer este mismo licor a.l
frío:
Pónganse á infusionar las fresas
en el alcohol por espacio de quince
días ó un mes, fíltrese exprimiéndolo sobre un tamiz, añádase el
azúcar, disuelto en la cantidad de
aaua indicada, y déjese clarificar.
El primero de estos dos medios
produce un licor más rico en aroma., y el segundo una diafanidad
más pronta.
Para las cremas de moras y de ce·
rezas, síganse los mismos procedimientos que acabamos de anunciar
para las fresas.
0

-

EL MUNDO ILUSTRADO

Móndense las flores á medida.que
se esparcen por la. tierra, extiéndanse en una. vasija, alternando
con capas sucesivas de azúcar en
polvo; así que la. vasija. esté llena,
póngase en la cueva ó en lugar húmedo por espacio de ocho ó diez
días; al cabo de este tiempo sáquense las flores para lavarlas con tantos litros de aguardiente como 375
gramos (12 onzas) de azúcar, em·
pleado con el fin de extraerles el
poco azúcar que puedan retener;
disuélvase en este mismo aguar·
diente, siempre en frío, el azúcar
a.roma.tiza.do, y después de una disolución completa, póngase el licor
en botellas, o fíltrese si hay necesidad.
Este licor tiene un rico aroma y
sin amargor; lo preferimos al mis·
mo licor hecho por destilación.
Asimis111v se obtiene,por est~ mismo procedimiento, la. esencia ó a.ro•
ma de las rosas, de la jeringuilla.,
de geráoío de olor, de la flor de
lis y de todas las flores en general.
Pero cuando se tengan flores en
cantidad suficiente y se quiera obtener su esencia. ó perfume para.
hacer licores particulares ó de fantasía, se deberá recurrir á los procedimientos que anteriormente hemos indica.do para. confeccionar las
cremas de fresa., es decir, que después de haber mondado las flores,
es preciso ecba.rla.s encima. el azúcar disuelto en agua. é hirviendo,
aiiadfr en seguida el alcohol en las
proporciones antes indica.das, ta.parlo herméticamente y dejarlo enfriar.
Por una. modificación de los diversos procedimientos que acabamos de indicar, se puede, a.demás,
no solamente procurar á los diversos licores un aroma. muy suave,
sino una clarificación más pronta.
y más completa.
Móndense las flores y pónganse
entre dos bojas de papel á secar á
la sombra; colóquense Juego en un
va.so hermética.mente cenado, en un
aposento bien seco, hasta el momento en que se quiera. usar.

Es cosa indispensable, sean las
flores que se quieran, el echarlas el
azúcar y el a.gua. en estado de ebullición y aiia.dir luego el alcohol,
cowo anteriormente se ha dicho. La.
dosis de flores necesaria para cada.
litro de licor, es de 25 á 30 gramos,
según sea. mayor ó menor su principio aromático.
Se consigue lo mismo poniendo
las flores á macerar en alcohol; pero, como ya. hemos observado, este
medio tiene el inconveniente, á causa de la. gt•a.nde propiedad disolvente del alcohol, de producir el
a.margo, por poco que se prolongue
la. maceración.
Debe a.veriguarse,por los diferentes procedimientos que acabamos
de describir, cuándo es fá:iil procurarse perfumes de jazmín,de resada,
de lirio, de violeta y de otras flores
de nuestros jardines, y crear, con
ayuda del a.lcobol, una infinita. variedad de licores, todos nota.bles
por el olor que les es peculiar.
En todas las estaciones se podrán fabricar licores con ayuda de
los medios de extraer y de conservar el perfume de las flores que acabamos de indicar.
Los licores se llaman sencillos
. cuando provienen del perfume de
una. sola flor, y compuestos cuando son el resultado de varios perfumes reunidos.
De todos los procedimientos, merece la preferencia el que emplearemos para. el licor siguiente, en
cuanto formarán parte de su composición las flores de todas las estaciones:
·

CREMA DE 111 FLORF.S
Tómense, á medida. que vayan floreciendo, violetas, rosas, claveles,
alelíes, heliotropos, flores de resada., de melocotón, de almendro, etc.
Cójanse las flores en el momento
en que se abran, móndense, superpónganse alternativa.mente por ligeras capas de azúcar en polvo, en
una vasija. cualquiera.; tápese convenientemente y enciérrese en un lugar seco.

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, lansas Cíty, St. Louis, Chicago, llew York.
San Francisco y Los Angeles

CRElllA DE AZAHAR
No menos interesante que losanteriores, y que además puede aplicarse á un gran núwero de flores es,
el siguiente:
Cuando se tengan algunos naranjos floridos y se desee utilizar sus
flores para hacer licor, el medio
q 11e se na de emplear es tan sencillo
como fácil, teniendo el mejor éxito
las más veces.

1

AGUA OCRW DE ANGELICA
Tallos tiernos de angélica. . . . . . . . . . . . .
Semillas de angélica
Alcohol de58 grados
Azúcar. . . . . . . . . . . . . .
Agua. para. disolver
el azúcar.. . . . . . . . .

200 gramos.

50 gramos.
6 litros.

2 kgs.,625 gr.

1 litro.

Háganse macerar los tallos y la.a
semillas de angélica. en el a.lcobol,
por espacio de 24 horas, cuélese,
a.íláda.se el azúcar disuelto en el
agua, frío ó caliente, déjese clarificar el licor y fíltrese.

México, D. F., octubre 7.
Desde que conozco la. Emulsión
de Scott de aceite de hígado de bacalao con bipofosfitos de cal y de
sosa-escribe el Dr. Francisco Gu
tiérrez,-la. he aplica.do á niílos de
ambos sexos de constitución delicada.. Las funciones intestinales se
han conservado bien, y pronto se ba
becbo notar el robustecimiento de
las fuerzas. Sirvan estas palabras
á los Sres. Scott y Bowne de satisfacción y estímulo para. seguir elaborando tan benéfica preparación,
en bien de la humanidad.
PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN DDi.
Tome las pastillas Laxantes de Bro-o,dalM.
BI botiCl&amp;fio le devolveri aa dinero al 110 se c -

La tirma &amp; W,GrCl'ft .. hallaeocadacailla.

EL TEST AMENTO
Los bienes fueron valuadoa
en $125,000
La mayor parte de lo tesado conslstla en dos p6Iizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutuan,
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.

♦

Hace pocos uías que se practlc6 la
apertura del testamento del Ilu1trfalmo Sr Arzobispo D. Patricio A. l'eella
en la ciudad de Chlca¡ro, Illlnol8,
La fortU11a del distinguido prelado ucendló 11. cerca de $125,000 oro americano ; y segt\n el Inventarlo que 11e 11&amp;
publicado, loe bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compallla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25;ooo
oro cada una, 6 aean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas
9,329 oro.
otra p(lllza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y eu
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.

Otro medio

Pónganse el azúcar y el agua en
ebullición, échense las flores de
azahar mondadas, cúbrase el vaso,
quítese inmediatamente dt::l fuego y,
después de cinco 6 diez min_utos de
infusión, pásese por un tamiz ó por
una tela fina, añádase el alcohol,
tápese y déjese clarificar ó filtrar,
cuando esté frío.
Este procedimiento es aplicable á
todas las flores aromáticas.

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

Dtl 11.110. Sr. Jfrzoblspo 'f«NL

CREMA DEAZ!ll!R
Flores de azahar
mondadas ..... . 125 gramos.
Aguardiente ó alcohol
de 58 grados ..... . 2 litros.
Azúcar .. ... ........ . '750 gramos.
Agua para disolver
el azúcar ..... . medio litro.
Déjese macerar en el aguardiente
por espacio de dos, tres 6 más horas, deoántese, añádase el azúcar
disuelto, mézclese y fíltrese.
Este licor es de los más agradables cuando no se le deja contrner el
amargo por una. infusión desmedida. También se puede confeccionar,
y con mayor éxito, obrando por los
medios siguientes:

Es conveniente, en cuanto sea. posible, que la va.siia. se rellene completa.mente, á fin de evitar á la mezcla el contacto con el aire, y también par!\ que el azúcar no se sepa.re de las flores cuando la vasija se
cambie de lugar, sobre todo si 00
se tiene cuida.do de no moverla. mucho.
Cuando se quiera. hacer el licor
con los perfumes conserva.dos de
este modo, se procederá como hemos indicado ¡,ara. la. crema de
a.za.bar, observando si el licor está
muy ca.1·gado de perfumes. Ha.y que
a.íladir el a.lcobol, el azúcar y ei
agua en las cantidades necesarias
para. proporcionar al licor el sabor y la suavidad que se desee.

EL MUNDO Il.JUSTRA[)()

•

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•••••••••••••••••••••••••••••••••

Entre las d'fsposlclones del sellor AJzoblspo, en su testamento, se hicieron
fstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro :
11. la sellora Ana A. Feehan, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sellor Arzoblepo, $25,000 oro
de otra de las p(lllzas, y $5,000 oro 111
efectivo ; 11. la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre María Catalina,
$10,000 oro de la di tima póliza; &amp; la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellan•
prtctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnole, que era la lnstltucl6D por la
que mis 1e Interesaba el sellor Anoblspo, se entrep.ron loe $4,000 restall·
tea de la ftltlma [6llaa

.,dos de desposorio, baile y reuni6n.
1.-Elegantes Vest

GRO~IGA
Guerra al polvo.--Nuevos
modelos de Sombreros.

Nada es más indispensable para.
1~ higiene en general, que la lim·
pieza. de la casa.
El polvo es el enemigo íntimo de
todas las señoras hacendosas. Y
sin embargo, creo que, en general,
oo se preocupan lo bastante.
No saben probablementtl que él

1 a.usa de muchas eofermeda
i~s ªg~av~s, con inclusión de la tu
berculos1s.
Puede decirse que es lo que counica. al aire sus caracteres mór~· dos El polvo sirve de vehículo
l~s microbios y los introduce.ente
orgao1·smo por las vías respira ori~~ovoca., por las pa~tic_ula~ miles que arrastra, irritaciones
noe~!1es
y basta. erosiones en latmul
. to · y produce amcoss respira ria,
t da por la.
biéo una. puerta de en ra

1

cual los gérmenes patógenos penetran en nosotros.
.
La. irritación sola es muy fácil
de observar en las personas que
tienen la. laringe muy sensible.
Basta. una. salida en un día de
viento, para que se vuelva. á casa.
con un dolor de garganta pronunciado, seguido á veces de bronquitis.
Basta también, en una bi"bl"10teca., remover libros. para que con
frecuencia. se contraiga. fiebre y un
malestar· general.

El poi vo es el enemigo más grande del hombre.
No se sabe nunca. lo que trasporta. consigo: minerales que desg~rran nuestros tejidos interoos,ant1guos restos infestados, microbios,
bongos peligrosos, etc.
Y todo esto no solamente nos
persigue en las calles, en las plazas sino que fuerza la puerta de
oue'stra. morada. é introduce en nuestros pulmones los organismos más
temibles.
No me tachéis de exagerada. No

�Domingo 22 de Noviembre de 1903.
soy yo quien habla, sino los sabios
que han escrito muchos artículos
sobre este t.ema, que interesa á toda la humanidad.
Hace unos veinte ailos se prestaba mucho menos at.ención á, este
maldito polvo; hasta se sonreían
cnando alguna voz autorizada se
levantaba para recomendar el cuidado.
Recuerdo haber leído en una revista esta frase que comenzaba un
artículo muy int.eresante sobre este
asunto: &lt;No sacudáis el polvo: enjugad.&gt;
Conviene evitar el barrido como
antes, haciendo volar el poi vo: se
debe secarlo con un trapo húmedo.
En efecto, ¿por qné barrer y sacudir el polvo?
Es un trabajo no sólo superfluo,
sino peligroso. Se levanta polvo
que se va al aire y vuelve á caer
lentamente. Ectonces hay que empezar otra vez sin cesar.
Además, por poco que haya sobre un mueble, en un pliegue de cortina, un antiguo germen de difte·
ria, de escarlatina, de tuberculosis
que dormía tranquilamente, sin hacer daño á nadie, al sacudir lo ha·
céis salir de su escondrijo, cae en
el aire y se introduce en las vías
respiratorias. Según parece, nada
es tan fácil como eso.
Pero entonces, diréis, ¿es preciso
vivir en medio de muebles y chuche·
rías llenas ae polvo·? Porque siempre se vive en medio del poi vo: las
ventanas abiertas, al mismo tiempo
que nos traen el aire, introducen el
polvo.
La cuestión es, pues, purificar el
aire infecto en lo posible.
El aire deja caer como un sedimento todo lo q"e transporta consigo sobre todo lo que le rodea. El
aire de una habitación cerrada no
contiene ya polvo al cabo de cuarenta y ocho horas. Todo se ha depositado sobre las paredes, los pisos, los muebles, etc.
Allí,se puede recogerlo. Así, pues,
en la práctica actual, á escobazos,
á, plumerazos, se deshace lo que el
reposo había producido, se vuelve
á, poner el poi vo en circulación y
nuestros pulmones se apoderan de
él.
Eso es, pues, absurdo. Es preciso cautivar los microbios y lo demás, mientras están al alcance de
nuestra mano.
Hay que pasar el trapo sua.vement.e, barrer despacio con trapos
húmedos, de modo que todos esos
sedimentos de composición compleja. queden en el tejido bien a.prisioLa.dos.
La operación es más larga en
apariencia.; pero como es más eficaz, conviene exigirla de los sirvientes.

EL MUNDO ILUSTRADO

1

sostiene firme si está forrado con
una tela. gruesa.
.
Los cinturones de cuero pirograbado que muchas señoras hacen
ellas 'mismas, en armonía. con el dibujo que forman para el uso á que
se destine este cintur~n, están en
moda. y son muy artísticos.

dedores en el traje; se dejl\ suelto
de manera que caiga con su mayor
vuelo. Finalment.e, el traje de baile,
para seiloras, confecciónase también según1los patrones "reforma",
que en este caso no carecen de originalidad, pues como fácilmente
puede verse, el traje consta de tres
cuerpos, á manera de sobrefaldas de
di versas dimensiones. Por adornos
lleva únicamente pliegues y cuellohombreras-escotado-de encaje de
Inglaterra. El conjunto del traje
es encantador.

BARONNE LlVET.

expucadóndt
nutstros grabados.
Número l. Representa. nuestro
grabado cuatro elegantes trajes:
dos de ellos, estilo princesa, propios pa.r a reuniones; otro, para desposa.das, y el cu~rto, para baile: En
ocasiones anteriores hemos dicho
que el estilo "princesa" ó "reforma" se usa mucho en las ciudades
europeas y que su moda no se ha
extendido de igual manera en nuestr o país. Sin embargo, como numerosas da.mas elegantes de nuestra
sociedad cuentan en su vestuario
con tra. jes "princec;a", creemos que
quedarán complacidas con los figurines de nuestro grabado, ~ue se
ajustan en todo á los más r1g~rosos principios de la. elegancia y
buen tono. El traje de desposada,
también de estilo' 'reforma ó "princesa.", se confecciona con fina piel
de seda adornándose con punto de
Ale nc;o~ y llevando, á g uisa de
aplicaciones, los simbóhcos ramos

Por lo demás, se me ha hablado
recientemente de un nuevo instru•
mento que es una especie de escoba que en vez de empujar y levantar el polvo, lo absorbe por completo.
Según parece, es muy útil para
limpiar las alfombras y evita a.sí el
inconveniente que constituye el te·
ma. de esta crónica..
Aparte de este instrumento, ba.·
rrer los pisos, pasar un trapo húmedo á las estatuítas, los muebles,
las paredes, es la seguridad contra
las enfermedades y es la limpieza.
asegura.da de la habitacion.
1 Barrer, sacudir, es sencillamente
el arte de remover el polvo é introducirlo en la habitación.
El &lt;desiderátum&gt; de los médicos
es poder llegar á filtrar el aire como se filtra el agua.
Se conseguirá, quizás un día,
pues la ciencia no ha dicho su última palabra.
Una sociedad inglesa. se ocupa
de ello muy seriamente en este momento; pero quizás sólo llegarán
dentro de muchos años á un resultado práctico.
Mientras tanto, ocupémonos de
hacer guerra, á todo trance, al polvo, y creo que los sencillos medios
que acabo de indicaros, serán eficaces.
Se ve mucho actualmente en las
playas de moda, un singular sombrerito que me parece se adoptará
hasta en invierno.
Es de paja, pero se hará de fieltro, según parece. Es un sombrero
muy original, plano, como lo sería
un plato al revós sobre la cabeza.
Este sombrero, sencillamente ad o rn ado con estrellas de terciopelo negro y lazos de cinta de terciopelo,
puestos debajo de la copa, anudados con dos tiras muy largas, cae
sobre el cabello, y muy bajo sobre
la nuca, y se llama ahora «sombrero anamita.&gt;
Otro gran éxito es el sombrero
«panamá.&gt; Se lleva mucho en Inglaterra. y todas las sefloritas están muy bien así cubiertas; se baja
por delante, se levanta por detrás
y debe estar muy poco guarnecido:
un &lt;foulard&gt;, una ancha. cinta arrollada. alrededor de la copa, á un
la.do, por delante, basta para que

siente bien. Hasta se pnede poner
una larga pluma cuchillo en la travesera del lazo.
Con el gusto cada vez más pronunciado que adoptamos para la
vida al aire libre, para los «sports&gt;
de todo género,las mujeres apreciamos los objetos de «toilette&gt; cómodos y pr,á cticos, y ciertamente el

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

'EL MUNDO ILUSTRiA.DO

ESPERANZA.

MIS PASEOS
Cual el sol traspasa.
l os últimos cerros
y envuelve los campos
en abrazo estrecho,
al darles sus rayos
el adiós postrero,
sin más compañía.
que mis pensamientos,
tomo el caminico
que me lleva recto
donde están mis ansias,
donde están mis sueños
de azahar. El cuello es un hermoso
"reflector" de encaje; las mangas,
cortas, complétanse con encaje; el
velo, cuy as dimensiones no de~en
ser exageradas, se prende graciosamente y sin ajustarlo r.on pren-

A orillas del río,
cercada de almendros,
está un a ca.sica
y en ella mi cielo;
la gentil pastora

«panamá&gt; puede ser calific&amp;.do como tal.
Se lleva siempre toda clase de
cinturones, y con las blusas, este
accesorio es indispensable.
El cinturón de cuero blanco está
algo destronado por el cinturón de
piqué blanco con broche de acero ó
dorado: se limpia fácilmente y se

1

3.-Tra.jes d.,~ la.na ."""fª
.,.. la estación Y sa,co a
2.-Elegantes trajes de paseo y peinadores de hogar.

brigo de invierno.

de cabellos negros,
la de labios rojos,
la del alto .s.eno.
Y aunque son baldíos
todos mis anhelos,
pues jamás de verla
la ventura. tengo,
yo todos los días
repito el paseo
cuando el sol traspasa
los últimos cerros,
por si consiguiera,
de cerca ó de lejos,
ver á la pastora
de cabellos negros,
l a de labios rojos,
la del alto seno.
J. ASENSIO .ALEDO.

�Domingo 22 de Noviembre de 1903.

l!JL MUNOO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Ofélidas

AVES SIN NIDO

De engaflarme no trates:
de nuevo intentas á tus pies rendirme...
Sé que vendrás á herirme,
pero vuelve otra vez, aunque me matea!

Yo quise hacer un libro
para las flores mustias
que_ nacen entre duelos
Y. viven entre angustias
sm qut1 una voz amiga
consuele su pesar!

Con mis regalos tu beldad destella
Y sin pensa~lo infiérome una herid~:
yo soy la pi~dra de afilar, querida,
que hace al hierro cortar sin cortar ella.

Yo quise en mis endechas

PIC

Como en el amor, existe
humo y luz en todo fuego:
¡qué asfixiante es tu humareda
y qué abi·asador mi incendio!

¡Desgraciado! Al verlo era. cosa
de preguntarse si la Naturaleza no
había abusado de su fantasía y no
se había permitido una fumada de
mal gusto al hacerle don de la vida. El día en que ella había ejecutado esa obra de que voy á. tener el
honor de hablaros, estaba sin duda
en uno de sus instantes de buen bu•
m_or, per? no de caridad, pues hu•
b1era deJado dormir en la nada á
es~ fragmento de materia, en vez de
ammarlo con su soplo y tt·ansfor•
marlo en una desg1·aciada nulidad
viviente.
No contentándose su padre con
haber contribuido á. su entrada en
el mundo,y pareciéndole tal vez pe•
queña. la responsabilidad asumida
volvió á dar pruebas de su totai
a~sencia. &lt;le sentido común, al propmar á. su vástago infeliz el nombre aún más infeliz de «Pie&gt;.
_Con:io. los !1ombres tienen, segµn
m1 opmión, rnlluencia considerable
~obre nuestro carácter, debería deJársenos la facultad de elegirlos á
nuestro antojo. ¿,Qué cosa buena
puede hacer, os lo pregunto 1 una
doña Sinforosa ó un don Cunegundo't ¿Quién no se vuelve imbécil al
oír continuamente esas silabas antiarmónicas? Hasta los doce años
debería ll~mársenos, según los gustos: «el chico, el muchacho, el niño&gt;,
y á esa edad se nos preguntaría:
«¿Cómo quieres que te llamemos?&gt;

Este consejo mío no descuides
consola_dor y sabio á todas vi~tas:
&lt;!u destmo es amar mientras existas;
si no puedes amar, muere, no olvides.&gt;
Serás otra más, no temo·
nada me asusta tratarte:'
que pierde el sepulturero
el horror á los cadáveres.

Princesita del Hogar
Yo soy una princesita
de un encantado reino·
m~ séquito es de llores'.
mi corona es de besos.
Son mis leyes mis mimos
papá Y mamá mis siervos '
un regazo mi trono
'
mi muBeca mi cetro'.

Y son mis regias joyas
estos dos ojos negros,
negros como la noche
Y hermosos como el cielo.
Bien cuidada estoy siempre
pues~ ~i lado tengo
'
un pa¡euito alado
muy dulce y muy risueño.
¡Es mi ángel! Me custodia
de día, cuando juego,
Y con sus alas cúbreme
de noche, cuando duermo.
Me cuenta cosas bellas
de nuestra patria, el cielo;
cuando yo canto, canta,
Y reza cuando rezo.
Al jardín va conmigo·
él conduce mi cesto
'
Y á ponerlo me ayuda
de lindas llores lleno.
Me corona de rosas
Y me colma de besos·

con él estoy contenta.'
con él no tengo mied~.
Es paje misterioso
que tan sólo yo veo
con los &lt;_&gt;jos de mi alma
Y con mi pensamiento.

Tu cariBo ligero
cual hoja de rosal, pr~nto se arruina
y el mío es duradero
'
como la hoja perenne de la encina.
Quiéreme, y verás de fijo
que el ardor con quti te adoro
dará. brillo á. ese tesoro
porque, como Tirso dij~
&lt;sin luz no reluce el oro:&gt;
Clavel que te columpias satisfecho
flor, tú no has vivido
'
porque no has conocido
la gloria. de morir sobre su pecho.
Porque !uera.s di_ch~sa,luz de mi alma,
te ofreciera. con Júbilo, en seguida
lo que no llego á. conseguir: la cali'n a
bien mayor que el que tengo ya: la vid~
MANUEL S. PICHARDO.

)J

Yo quise alzar un canto
para los pobt·es niños
que_ cruzan por la tierra
s~dientos de cariBos,
s~n nombre, sin amparo,
sm padres, sin hogar!

No quieras pronto saber
lo que es tu hermoso ignorar
encanto de mi existir·
'
si en el mundo, todo ;er
cuando empieza á investigar
es cuando empieza á sufrir. '

No_te cansas nunca, ¡oh muerte!
Y. sm plazo ni medida
siempre vieja y siemp~e fuerte
vencerás sobre la vida
'

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

Mas no soy egoísta
Y digo mi secreto

'
del hermoso ángel rubio
que de custodio tengo.

*

llorar con los que lloran
sufrir con los que sufren'
rezar con los que implor~n,
y, como buen hermano,
sintiendo su dolor,
G7mir con los que gimen,
ansiar con los que anhélan
Y hacer, para las aves
que por el mundo vuelan
un nido con mis versos '
un trono con mi amor!'
Si al terminar mi libro
-como el dolor, doliente ponéis piadoso beso
'
en la marchita frente
del huerfanillo triste
que por el mundo va
mi gozo será. el gozo'
de un pecho agradecido,
porque las pobres aves
que conocí sin nido,
en vuestras nobles almas
su nido tienen ya!. ...
M. R. BLANCO BELMONTF~

¿No lo veis? Aquí cerca
me acompaña. risueño
Y me dice os envíe
'
con los dedos .... un beso!
ROMÁN

MAYORGA RIBAS.

ct.:SUSPIRO

En un_ ser entristecido,
un suspiro es la expresión
de un algo que se ha perdido;
Es una reveláción
de un sufrimiento causado
por alguna decepción.
Es un gemido escapado
de un corazón dolorido•
grito de dolor, ahogadJ
que sale de un pecho her'ido.
4.-Trajes de concierto, visita y teatro
y palet6 para jóvenes de 16 añOe,

* * la ley común,
El joven Pie siguió
y su personita era de por sí bastante desgraciada para que se le
agregara todavía. ese nombre falto
de gL·acia.
Cuando la nodriza y el padre se
inclinaron sobre su cuna, pensaron
ambos: «¡Dios mío, y qué feo es!&gt;
y lo era.
*

La fealdad no* *se atenuó con el
tiempo, como es común, sino que
creció y se perfeccionó. Era una
hermosa fealdad, una fealdad completa, una obra maestra de fealdad, una fealdad absolutamente espléndida en su género.
Pero no era eso todo.
.Pie era horl'iblemente desgracia·
do; conocía su ignominÍ!l, física y
sufría. tanto más cuanto menos se
le compadecía. La vista de ese des•
heredado no inspiraba piedad, sino
irresistible alegría.
La gente estallaba en carcajadas
cuanao él pasaba; no era «el hom·
breque ríe&gt;, sino &lt;el hombre que
hace reír&gt;. Su boca, cortada á. guisa de largo y delgado tajo de na•
vaja, tenia en su comisura un eterno pliegue doloroso, mientras infundía júbilo á su pi·ojimo implacable.
Sin embargo, el amor á la existencia está de tal modo arraigado
en nuestra alma, quehastalosmar·
tirizados por ella se le aferran des·
esperada.mente y bsperan, contra
toda probabilidad, un aplacamien·
to que nunca les brinda. Como tan·
tos otros, se figu1·aba que sobre las
espinas de su camino, algún día
crecería alguna flor.
Su ideal era un poco de tierno
afecto, alguna palabra acariciadora, pronunciada por labios femeni!lOS. ¡Sí, Dios míol Esas son las
iro_nías de la vida. Ese joven de
quien todos se apartaban con sarcástico horror, esa pobre planta
que el viento abrasador de las burlas crueles había secado, deseaba
refrescar su ex istencia en las gotas
de rocío del amor.

5.-Trajecitos infantiles.

Una noche, al atravesar la plaza
de la Concordia, de vuelta al hogar
paterno, se vió sorprendido por
una espesa niebla. En la plaza. los
escasos transeúntes tenían mucho
trabajo para seguir el rumbo en esa
atmósfera opaca, y Pie, desorienta·
do, buscaba el puente de la Concordia y acababa de pasar por su lado
sin notarlo. En ese momento, una
forma envuelta en brumas lo rozó
en la obscuridad.
-No se ve nada, dijo al mismo
tiempo una voz femenina, creo que
me he perdido.
-Lo mismo me sucede, dijo Pie;
no puedo dar con el puente, voy á
dar la vuelta de la plaza.
Caminaron al lado uno de otro, y
la joven dijo de repente:
-:Es usted soltero?
-Á mí nadie me ama, suspiró
Pie.
-A mí tampoco.
Y quedaron un rato sin hablar.
Ese silencio equivalía á una mutua
interrogación que no se atrevían á
expresar. Sin embargo, se habían
adivinado.
-Qué triste cosa es ser feo! dijo
Pie.

-¡Ay! ¿Y á quién se Jo cuenta
usted? exclamó ella con convicción.
Pie presintió un alma buena que
lo comprendería. y se mostró confiado, contra su costumbre.
-Todos se burlan de mí. No soy
feliz por cierto. Si no fuera por mi
padre...
No prosiguió, pero con un gesto
indeciso indicó el río escondido por
allí cerca entre la bruma.
¡Y eso que tiene usted la felicidad
de tener parientes! Para mí es peor
Yo soy sola...
Se habían detenido y permanecían
frente el uno del otro, sin verse; pe·
ro su compasión recíproca penetra•
ba en i::us almas desconsoladas, como un bálsamo suave y desconocido.
-Tal vez si usted quisiera, dijo
Pie, podría no estar más sola. A
veces sucede qne sin ser lindos, al·
gunos se comprenden y luego con
el tiempo viene la amistad. Siendo
dos, se soporta más facilmente la
vida... Mi padre no se opondría seguramente...
Ella se detuvo estupefacta. Nun·
ca hubiera creído que pudiese diri·
gírsele un pedido de casamiento.

Pero tuvo inmediatamente una las•
timosa sonrisa en la obscuridad.
-¡Oh! dijo balbuceando, soy de·
wasiado fea y usted nunca pensa•
ría en pedirme.
-¡Ay pobre amiga, si usted me
viera, dijo Pie.
Se iban acercando á. la Rue Ro·
ya.le y la luz de un foco eléctrico
atravesó de repente las tinieblas.
Sus corazones latieron y cada uno
temió que la fealdad desconcertara
el matrimonio incipiente.
-Debe de ser menos fea que yo
pensaba Pie.
'
-No puede ser tan horrible como
yo, se decía ella.
Sin embargo, tuvieron el valor de
mirarse, se contemplaron un ins·
tante y después se sonrieron con
olímpica gravedad.
Ocho días des pués, fuá bendecida.
la union de los dos novios más feos
que existían sobre la tierra, pero
nunca hubo esposos más felices, en
compensación de Jo mucho que la
naturaleza los había hecho sufrir.
L. GARCÍA DE LARNAGE.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Guerra al polvo</name>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO
Jtño X-tomo 11-núm. 21

mtxtco, Dol!ltmbrt 22 lit 1903,

Director: LIC. RAf'AfL RtYf5o ~ PI NDOLA.

Subscrlpcidn mensual
ld t m,

forfnt■

Cier ente: LUI~ RtYf5o 5,PINDOLA

Eco de la5 fiestas de Goa17aJoato.
Hoy publicamo~ una vista de uno do los Salones del Palacio Legislativo últimamente inaugurado por el Sefio r Presidente
de la República.
.
Debemos hacer constar, en honor de la verdad, que tanto el decorado como el mobiliario de todo el Palacio, han satisfecho
en alto grado, así por su elegancia como por su severo estilo y perfecta manufactura, al mismo Señor Presidente y á todos
los Ministros extranjeros, que estaban en la firme creencia de que eran importados de Europa.-Al informarles que todos los
muebles del Palacio, sin excepción, se han fabricado en la conocida Fábrica de Jorge Unna y Gía., de san
Luis Pot o si, se apresuraron á felicitar al Señor Unna, que estaba presente, y el Señor Presidente al saber que la Fábrica ocupa solamente obreros mexicanos, estimuló á dicho Señor á que siga en su difícil tarea de po~er la industria ~acional á la altura de la europea. No dudamos que asi lo haga nuestro antiguo amigo de San Luis Potosi, ya tan ventaJOsamente conocido en todo el Pais.

Sl.50

ldem. ea la capital SI.U

Placer 5opre1170.

F~fqzON ~

CJ-fP

V//IZ/ZI/J

(Eatudio Fotográfloo de Lupero1o),

�bommgo 22 de Noviembre de 1903.

La Belleza Artística
El objeto fundamental del arte es la belleza; ó de otro modo: que si el artista no engendra emociones estéticas, será cuanto se quiera, santo, sabio, filósofo, ateo, pero no será
ni artista, ni literato ni poeta.
El campo en que el artista ejerza su facultad creadora, no tiene límites: ¿c6mo ha de
tenerlos, si en todos el poder creador puso jugo de belleza y gérmenes de emoción estética?
¡Cuanto existe es bello, aunque su belleza esté
obscurecida! Desde el último grano de arena
basta el astro colosal; desde el jirón de sombra de la noche al cortinaje de grana de la tarde; desde la diminuta cristalización de lo orgánico, á la cristalización semidivina del pensamiento; desde el dolor al placer; desde el amor
al odio; desde la sombra de Luzbel, dibujando su pavoroso contorno en las tinieblas de lo
infinito, todo es luwinoso é inaccesible.
No, la facultad creadora no tiene límites ni
puede imponérselos nadie. Desde la última
nebulosa hasta nuestro globo; desde la piedra
al hombre; desde los tiE&gt;mpos prehistóricos á
las edades futuras; desde el cielo al infierno;
vicios y virtudes; las cenagosas capas sociales
y los regios alcázares; la mera imitación ó el
vagaroso vuelo por las regiones ideales; Ir.
realidad más tangible y tosca, como el sueño
más disparatado; ya la forma musical del verso; ya la prosa más ruda y enérgica; la mancha de color ó el trazo simple, todo es del
poeta y en todas partes puede buscar la emoción estética.
Este es el derecho del artista, y par3: realizar tales fines, la idealidad es la única ley posible y fecunda, siquiera el crítico imponga
después el debido premio de gloria y aplauso
si hubo merecimiento.
Sólo un crimen puede cometer el artista,
uno solo: no producir emoción estética; pero
este crimen no tiene perdón, siquiera la obra
sea un dechado de sabiduría ó un derroche de
virtudes.
Todo se le permite al genio creador, y en
tooo es libre: asunto, personajes, medio; nada
hay á que no pueda llegar, pero si no llega, la
responsabilidad es suya. Para él son todos los
derechos del código del arte; un solo deber
tiene, pero su cumplimiento es ineludible.
¡La belleza! Lo que es, no lo sabemos; quizás no lo sepamos nunca; pero que la belleza
es algo que "existe", que palpita en la naturaleza, y que así como la ola que llega á la
playa rompe en espuma, ella al llegará cielos
y tierra rompe en hermosuras, en luces y en
colores; y al llegar á las sociedades y á los individuos, infunde en las pasiones buenas y
malas, hermosuras de idilio ó hermosuras de
tragedia, bafiándolas, ya con las alegres claridades del amanecer, ya con los rojizos ó cárdenos resplandores de la tempestad; y que al
llegar al cerebro humano, tanteando por las
muchedumbres cráneos de ingrata piedra y
cráneos de plasticidad artística, como tantea
la lava del volcán resistencias y durezas de la
costra sólida de la tierra para brotar en hirvientes ríos y penachos de fuego, cuando encuentra el cerebro del húmbre de genio; por él
brota como sublime cráter de mármoles y
bronces modelados, en lienzos encendidos de
color, encantos de poetas, y creaciones mil,
graciosas, bellas ó sublimes; y que al llegar
al mártir, toma pala:bra humana, y dice así,
entre dolores: ¡creo!; y que al llegar al héroe,
dice, entre sangrientas victorias: ¡muero!; y
que al llegar al corazón, dice, besando ideales:
¡amo!; y que al llegará todas las juventudes,
dice con todas las alegrías de la mañana: ¡vivo!; y que al llegar al borde de los sepulctos,
dice al caer en medio de fantástica ronda de
tristezas: ¡espero!; y que todo esto se realiza
en la naturaleza, y en la sociedad y en el
hombre ...... ¡Ahl Que la bellezahacetodo, esto nadie puede negarlo sin negar su propio
ser, sin hundirse en la nada y aun hudiéndose en ella; que la be\leza suprema fué á llenar
los negros abismos de silencio y nE&gt;grura del
caos con las divinas palpitaciones de la creación.
JosÉ ECHEGARAY.

EL MUNDO ILUSTRADO

No es el puñal, sino la espada, el arma de
la libertad. -CHATEAUBRIA.ND.

*

El hombre, al declinar, gusta de rotroceder
á la hermosa infancia; y las sociedades caducas, hacia un pasado que se figuran venturoso
y cuerdo.-LAVISSE.

*
Hay, hai&gt;ta en los corazones degradados,
cierta santidad y grandeza cuando se abren
por primera vez a la gratitud.-SuE.

w

"El Munao 11ustraao"
o

Participamos á nuestros lectores que
á partir del primer domingo de Enero
de 1904, implantaremos en este semanario mejoras de mucha importancia.
El plan que tenemos en estudio
compí·ende diversos puntos relacionados, tanto con la parte literaria como
con la parte material del periódico) y
la adopción de un sistema de "primas" muy ventajoso para los subscriptores.
Como ya resuelto, anunciamos la
publicación de un gran

Número de Año Nuevo,
impreso en excelente papel. Este número, que será una verdadera novedad, constará de más de ochenta páginas, ilustradas con numerosos grabados.

w

La Danza de Salomé
HERODES. -Salomé, Salomé, bailad en obsequio mío, os lo pido como gran merced. Esta noche estoy triste. Sí, muy triste. Al entrar
aquí, he resbalado en sangre, lo que es de mal
agüero, y he sentido el rumor de unas alas
gigantescas ...... No puedo comprender la significación de ambos hechos...... Gran tristeza
me domina hoy. Bailad un poco, Salomé; os
lo pido por favor. Si lo hacéis, os daré luego
lo que apetezcáis. ¡Oh, bailad, Salomé! Complacedme en ello y alcanzaréis de mí lo que
queráis, aunque sea la mitad de mi reino.
SALOMÉ. (Irguiéndose. )-¿Me concederéis
lo que os pida, Tetrarca?
HERODÍAs.-No bailéis, hija mía.
HERODEs. - Todo, aunque sea la mitad de
mi reino.
SALOMÉ. -¿Lo juráis?
HERODEs.-Lo juro, Salomé.
HERODÍAS.-No bailéis, hija mía.
SALOMÉ.-¿Cómo lo juráis, Tetrarca?
HERODES.-Por mi vida, por mi corona y
por mis dioses. Si me dais gusto en lo que os
pido, obtendréis todo lo que queráis, aunque
sea la mitad de mi reino. ¡Oh Salomé, bailad
bailad por favor!
'
SALOMÉ.-¿Mantenéis vuestro juramento,
Tetrarca?
HER0Dl!:S. -Sí, querida Salomé.
SALOMÉ.-¿Me daréis cuanto os pida, aunque sea la mitad de vuestro reino?
HERODÍAS.-No bailéis, hija mía no bailéis.
'
HERODES.-Aunque sea la mitad de mi reino ...... Te lo daré si lo pides. ¡Oh cómo realzarían tu belleza, Salomé, las gala~ suntuosas
de un'\ reina! Estarías suavemente hermosa...
¿Verdad que lo estarías? Pero qué frío hace
aqui...; corre un aire sutil y helado ...... ¡Ah,
otra vez vuelvo á oír! ¿Por qué me persigue de
tal modo ese continuo y agitado rumor de alas?
Diríase que una ave negra y monPtruosa se

Dommgo 22 de Novtembrfl de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

cierne sobre la terraza con formidable aleteo
¿Pero cómo es que no puedo verla? El batir·
sus alas suena en mi oído como eco de un
do siniestro, y el aire, agitado rudamente
ellas, tórnase frío, muy frío. Mas no no
frío; ahora es ardoroso de tal modo q~e
ce ahogarme.
¡Oh, me falta el aliento! Rociad con
mis manos; dadme nieve para absorberla
abrochad mi manto aprisa, aprisa. M~
dejadlo. Mi corona es la que me lastima,
corona de rosas.
Parece como si sus flores se hayan torn
en flores de fuego, que incendian y ab
mi !rente. ( Arranca de su.cabeza la corona
la tua al suelo.) ¡Al fin puedo respirar! ....
¡Qué encarnados son esos pétalos! Diríaseq
eran manchas de sangre esparcidas por el
tel. Pero dejémonos de buscar símbolos en
cosas, porque ello amarga constantemente
vida. ¿No sería mejor decir que las mane
de sangre son tan bellas como las rosas?
mejor sería compararlas á los pétalos de
flor ...... Mejor sería ...... Pero dejemos a
eso. En este instante soy dichoso, muy di
rn. ¿No es verdad que tengo fundados m
vos para considerarme feliz? Vuestra hija
cede_á bailar en mi obsequi?. ¿Verdad que
haréis, Salomé? Me lo habéis prometido.
HERODÍAS.-No quiero que baile.
SALOMÉ.-Bailaré en vuestro obsequio,
trarca.
HERODES. - Ya oís lo que dice vuestra ..
bailará en mi obsequio. Bien hacéis Salo
en compadecerme. Terminada la da~za, no
olvidéis de pedirme la recompensa que se
antoje. Os daré cuanto queráis, aunque
la mitad de mi reino. Lo he jurado. ¿No
verdad?
SALOMÉ. -Cierto es que jurasteis.
HERODES. - Nunca he hecho traici6n !
palabra; nunca. No soy de los que fal
ella. No sé mentir. Mi palabra es la de
rey. El de Capadocia miente siempre, y
ello no es digno de ser rey. Es un co
Además de no querer devolverme el din
que me debe, ha llegado á insultar á mis
bajadores con palabras soeces y mortifican
Pero muerte ignominiosa le apercibe César
ra cuando vaya á Roma. Sí; cierto ~toy
que César lo crucificará. De lo contrario,
riría también comido por los gusanos. El
feta lo ha dicho...... Y bien, ¿qué agu
Salomé?
SALOMÉ.-Espero que mis esclavos v
con los perfumes y traigan los siete velos¡l
go me quitaré las 11andalias. (Los escla
traen lo pedido por Salomé y quítanle las
dalias.)
HERODEB.-¡Ah! ¿Queréis bailar con
pies descalzos? Mejor, mejor. Parecen
tros piececi tos dos cándidas palomas 6 d
llas blancas que se mecen en la copa de
árbol. ¡Pero qué!' ¿Vais á bailar en la
El suelo está manchado de sangre. No q
que baileis en la sangre; sería de mal •
HERODÍAS.-¿Qué os importa, Tetrareaf
HERODES.-¿Qué me importa? ¡Ah!
la luna; se ha puesto roja como la sangre,
guiendo la predicción del profeta. Dijo q
luna se tornaría del color de la sangre. ¿
dad que lo dijo? Todo lo habéis oído. 1A
na está roja como la sangre. ¿No lo veis?
HERODÍAB. (Irónica. )-Muy bien lo
así como caen las estrellas como higos
ros, ¿no es así? El sol se obscurece y tiem
los reyes de la tierra. En verdad que todo
rre como él dijo. Al fin el profeta ha ace
una vez. Se amedrentan los reyes de la
rra ...... Vaya, volvamos adentro. Estáis
fermo. Se dirá en Roma que os habéis
loco; os digo que entremos.
LA voz DE Yo' KAN.AÁN.--¿Quién viene
Edón y de Borra, vestido con ropas del
de la púrpura y andando con pasos de al
majestad? ¿Por qué vuestros vestidos son
escarlata?
HERODÍ.As.-Vámonos de aquí. La v~z
ese hombre me irrita. No quiero quP m1
dance mientras él grite de ese modo. Que
poco baile, si seguís mirándola cual lo h
En fin, le prohibo que baile. [Se levanta
mv para irse.]

HERODES. -No te levantes, esposa y reina
mía, que es en vano. No me iré de aquí hai;1ta que haya bailado tu hija. Salomé, dad principio al baile.
HERODÍAs.--No bailéis, hija mía.
SALOMÉ. -Estoy pronta, Tetrarca. (Salomé
baila la danza de los Siete Veloe.)
HERODES. [Cuando Salomé concluye de
bailar. )-Ya veis cómo ha querido complacerme vuestra hija. Acércate, Salomé; acércate
para recibir el premio ofrecido. Recompenso
con larguezas á las bailadoras; pero á ti te haré mejor presente que á otra alguna. Pide
cuanto quieras y te será otorgado.
SALOMÉ. ( Anodillándose ante Herodes.)
-Quiero que al punto se me traiga una bandeja de plata.
HERODES. (Riéndose. )-¿En una bandeja
de plata? ¿Verdad que es encantadora? ¿Y qué
queréís que se os traiga en una fuente de plata, mi querida y bella Salomé, vos que sois la
más hermosa entre las doncellas de Judea?
¿Qué queréis que se os traiga en una fuente
de plata? Decidlo. ¿Qué es lo que queréis, Salomé?.
SALOMÉ. (Levantándose. )-La cabeza de
Yo'kanaán.
OSCAR \VILDE.

De Edmundo de Amieis
La frase más triste y más gentil que he oído
pronunciará un infeliz es ésta: «No tengo un
solo rostro que besaw.

*

La idea del porvenir es durante una ~parte
de la vida la surgente de todas nuestras alegres fantasías, de todos nuestros más dulces

(DEL LIBRO "lLffilOl'iETTES")

Desfilaban alegres y alocados,
jinetes, el mayor de diez abriles,
en pequeños caballos, desplegados
en forma de escuadrones infantiles.
La dorada nifi.ez se divertía,
y al verla el triste Juan, dándole besos
á~su madre, le dijo:-¡Madre mía,
c6mprame un potro de verdad, como ésos!. . .'
Y á un rincón sefi.alando de la alcoba
y sorbiendo sus lágrimas salobres,

ella le respondió:-¡Monta en la eRcoba,
que es el caballo de los nifi.os pobres!...
MANUEL s. PICH.A.RDO.

w
MI BANDERA
Que se tiendan tus pliegues proteciorea
sobre la entusiasmacla muchedumbre,
y relata á los vientos de la cumbre
la leyenda viril de tus colores.

o

Resumen de mis íntimos amores
exentos de dañosa pesadumbre,
¡1quién pudiera encontrar bajo tu lumbre
el alma de sus cantos redentores!

Muerte de un Antiguo Empleado
El día 13 del actual murió en México el seflor Don Miguel Tello Alvarado, persona que
durante algunos años desempeñó el cargo de
Administrador Principal del Timbre.
La noticia de su muerte circuló entre los
empleados de Hacienda en las primeras horas
de la mañana, y la casa del finado se vió concurrida por numero~as personas que estuvieron á vic,itcJ.r á los deudos para hacerles presente su condolencia. En la cámara mortuoria
se depositaron numerosas coronas, entre las
cuales se veía una que envió el señor Presidente de la República.
El sepelio se efectuó el día 16 en el Panteón
Francés.

El Caballo de los Pobres

SR.

D.

MIGUEL TELLO ALV ARADO.
(t el 13 d el corriente. )

consuelos; y durante la otra parte, la fuente
de la más triste ansiedad, de los más negros
temores.
Hacemos la segunda mitarl del camino de
la vida rehusando fijar la mirada en aquel horizonte en que teníamos los ojos fijos ávidamente en el transcurso de la primera. Al llegar hacia cierta edad, se va adelante con el
alma malhumorada.

NUESTRO PAIS.-PALACI0 MUNICIPAL DE T0POZTLÁN (E,

Es la quimera de mi suefi.o heroico
hallar la muerte en tu refugio Ranto,
coger mi sangre con aliento estoico,
Y crispado á los hierros de tu lanza,
trazar en las alturas de tu manto
un signo de piedad y de esperanza.
AuousTo C. CoELLO.

o

No hay soberana más ciegamente acatada
que la Moda, aunque á cada paso dicta leyes
en contra de nuestra salud y comodidad. AIVER.

DE MORELOS).

�lJomingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

El Estado de Chihuahua

común. Cada prisionero llevaba su plato y su
cubierto de madera ( estaba prohibido tenerlo
de metal), y recibía su ración de puerco con
coles. En esa mesa grosera, Fanny vió mujeres cuya alegría la sorprendió. Como la señora de Auriac, todas ellas estaban peinadas con
esmero y lucían trajes nuevos. En vísperas de
morir conservaban el deseo de agradar. Su
conv"'rsación era galante como sus personas,
y Fanny 1:1e enter6 en breve de la1:1 intrigas de
amor que se armaban y se desarmaban bajo
cerrojo, en esos patios sombríos, donde la
muerte aguijaba al amor. Entonces, presa de
una pert\trbación indecible, sintió un gran dtl·
seo de apretar una mano entre las suyas.
Se acordó de ese que la amaba y al que ella
no se había dado, y un pesar, tan cruel como
el remordimiento, desgarró su corazón. Lágrimas ardientes como el deleite rodaron por bUS
mejillas. A la claridad de la lamparita humeante que alumbraba la comida, observaba
á su1:1 compañeras, cuyos ojos brillaban de fiebre, y pensaba:
--Todas vamos á morir juntas. ¿Por qué raz6n estoy yo triste y está turbada mi alma,
cuando, para estas mujeres, la vida y la muerte son igualmente leves?
Y llor6 toda la noche, tendida en su jergón.

Hace pocos dimos á conocer en este semanario algunas e.le las fotografías de edilicios y
lugares hist6ricos de la ciudad de Chihuahua
que formarán parte del «Album-Directorio»
del Estado del mismo nombre, que p\lblicará
pr6ximamente el sefior Federico García y
Alba.
En este número reproducimos otras fotografías muy interesantes: dos que representan
los puntos más pintorescos que atraviesa el ferrocarril de Chihuahua al Pacífico y que se
conocen con los nombres de Santa Isabel y
San Andrés, y una del mineral de Ocampo,
considerado como uno de los más productivos
de aquella riquísima región del Norte de México.
El ferrocarril termina actualmente en Mifiaca, recorre los valles más fértiles y dilatados de la comarca, y es, sin duda, el único
en que no se ha registrado durante todo el
tiempo de su explotación ni un solo descarrilamiento.
En cuanto al mineral de Ocampo, basta el
grabado que publicamos para formarse una
idea de su importancia: el terreno es muy accidentado, y el caserío, dividido en dos porciones por un arroyo, presenta á la vista un aspecto tau extraño como hermoso.
A las faldas de las montafias que rodean la
poblaci6n, se levantan los edificios de las haciendas establecidas por las negociaciones mineras para beneficiar los metales.

1''ERROCARRIL DE CHIHUAHUA AL PACIFICO.-UN PAISAJE.

FANNY
[f\néGdota de Floreal del f\ño IIJ

MINERAL DE OCAMPO ( CHIHUAHUA).

-¿Por qué estas cosas, Dios mío, y qué
queréis de mí?
El llavero tiene un asp~cto más grufi6n que
perverso, y su hija, que es bonita, luce de una
manera encantadora la gorra blanca con la escarapela y los moños de colores nacionales.
Este hombre lleva á Fanny á un gran patio,
en cuyo centro hay una hermoRa acacia. Tendrá que esperar allí hasta que se le preparen
cama y mesa en un cuarto donde se ha encerrado ya á cinco ó seis prisioneras pues la
prisión está atestada. En vano vuel~ ella su

FERROCARRIL DE CBmUAHUA AL PACIFICO,-UNA HONDONADA,

exceso, todos los días, al tribunal revoluciona•
rio y á la guillotina. Todos los días las comisiones vuelven á llenarla.
En el patio, Fanny ve á una joven ocupada
en grabar un monograma en la corteza del '1bol, y reconoce á Antonieta de Auriac, su ami•
ga de la infancia.
- ¿Tú aquí, Antonieta?
-¿Tú aquí, Fanny? Haz poner la cama jun•
to á la mía. Vamos á tener bastantes cosas que
decirnos.
- Bastantes cosas ... ¿Y el sefior de Auriac,
Antonieta?
- ¿Mi marido? A la verdad, querida, lo ha•
bía olvidado un poco. Era una injusticia. El
ha sido siempre perfecto para conmigo ... Creo
que en estos momentos está preso en alguna
parte.
-¿Y qué estabas haciendo ahí, AntonietaT
-¡Chit! ... ¿Qué hora es? Si son las cinco.
el amigo cuyo nombre uno al mío sobre esta
c?rteza, no es ya de este mundo, pue~ á. ~ed10día ha pasado al tribunal revoluc10nar,o.
Se llamaba Gesrín y era voluntario en el
ejército del Norte. Lo he conocido en esta cAr·
cel. _Hemos pasado juntos horas muy d~lces,
al pie de este árbol. Era un joven de mérito...
Pero es preciso que me ocupe de instalarte
aquí, preciosa.
Y tomando á Fanny por la cintura, lalleY6
á la pieza donde estaba su cama, y consigui_6
del llavero que no separara á las dos am1•
gas.
Estas convinieron en lavar juntas, desdela
mafiana siguiente, el piso de su cuarto. .
La comida de la tarde, servida mezqu111a•
mente por un figon ero patriota, se tomaba en

***

Veinte largos días monótonos han transcurrido pesadamente. El patio adonde las aman-

&lt;&gt;

La puerta de la cárcel se ha cerrado detrás
de la excondesa Fanny de Avenay, aprehendida «por razones de orden público», como dice el orden de entradas, y, en realidad, por
haber dado asilo á proscriptos.
Hela ahí, dentro del viejo bastimento donde, ·en otro tiempo, los solitarios de Por.t-Royal disfrutaban en común del aislamiento, y
del que se ha podido hacer una prisión 1:1in
cambiar nada
Sentada en una banqueta, en tanto que el
escribano registra su nombre, Fanny piensa:

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

ARTISTA.-(COLECIÓN PELLANDINI),

t~s van á buscar el silencio y la sombra, está
desierto esa tarde. Fanny, que se ahogaba en
el aire húmedo de los corredores, va á sentarse en el montículo cubierto de césped que rodea el pie de la vieja acacia, cuyo ramaje da
sombra al patio. La acacia está florecida y la
brisa que la acaricia sale de ella toda embalsamada. Fanny ve un cartel clavado en la
corteza del árbol, debajo del monograma grabado por Antonieta. Lee en ese cartel los versos del poeta Vigée, prisionero como el la::
ccAquí, más de un corazón exento de crimen
de sospecha, víctima d6cil, al penl'ar en ei
amor, gracias á las ramas de un árbol protector, olvidaba su pena. El fué el confidente de
sus tierna&lt;&gt; alarmas; más de una vez fué bafiado en lágrimas.
"Vosotros á quienes tiempos menos duros
~raigan á este recinto, re,1petad, proteged este
arbol generoso.. El consolaba la pena, disipaba el temor; bnJo sus hojas se era feliz,,.
Después de leer ei,tos versos, Fanny ~e que&lt;16 pensativa. Volvió á ver mentaloiente su
vida dulce y tranquila, su casamiento sin
amor, su e~píritu amigo_ de música y de poesía, absorbido en la am1~tad grave sin perturbaciones; luego, el amor'de un 'caballero
que la había envuelto sin alcanzarla y~ ue ella
comprendía mejor en el silencio de la prisi6n.
Y al pensar que iba á morir, se de~consoló.
Un !'Udor de agonía le subió á las sienes En
s.u angustia alzó sus miradas ardientes aÍ cielo, lleno deei-trellas, y IIiurinuró, retorciéndose los brazos:
·
-¡Dios mío, devuélveme la esperanza!
En este.mom~nto, un paso leve se acercó á
ella. Era Rosita, la hija del llavero. que iba á
hablarle en secreto.
•
-Ciudadana-le dijo la linda muchacha
-mafiana á la tarde, _un hombre que te ama:
te esperará en la Avemda del Observatorio con
un carruaje. Toma este lío que contiene vestidos parecidos á los míos· te los pondrás en
.
d urante l a cena. ' Tú eres de mi esta,
tu pieza,
tura y rubia como yo. En la sombra pueden
tomarnos á la una por la otra. Un¿ de· los
guardias, que es mi novio y . al que hemo1:1
h~cho entrar en el complot, .subirá á tu
pieza y te lle".a:á la cesta con que yo voy á
buscar las provisiones.
,.
.
, "Bajarás con él por la escaleri que conduce
t\ la portería de m1 padre. J?e ese lado'ª puerta no está cerrada m ?ustod1ada. Hay qu_e evitar solamente que mi padre te vea. ::\li novio
se pondrá de espaldas contra el vidrio de la
P?rr,tería, y te hablará_ como si fuera á mí. Te
dua: "Hasta lueg?, cmdada~a, y que no seáis
tan mala&gt;&gt;. Tú te irás tranqmlamente á li\. calle: ~l nnsmo tiempo yo saldré por la ~uerta
prmci pal, y las dos nos reuniremos en el coche
que va á llevarnos».
. Fanny bebía, con estas pálabras, los efl.uv10s de la naturaleza y de la primavera. Con
todas las fuerzas de su pecho henchido d~ vida, ª"Piraba la libertad.
'
Veía, saboreaba su salvación por anticipado. Y como á esto se mezclaba una idea de
amor, se puso las dos manos sobre el coraz6n

'

�Domingo

22

de Novfembre 'de

1903.

EL MUNDO ILUSTRIADO

Domingo

EL MUNDO ILUSTRADO

para contener su dicha. Pero, poco á poco, la
reflexi6n, poderosa en ella, dominó al sentimiento. Fij6 en la hija del llavero una mirada atenta y le dijo:
-Mi querida nifia, ¿por qué raz6n te sacrificas así por mí, á quien no conoces?
-Es-la respondió Rosa, olvidándose de
tutearla-porque vuestro amigo me dará mucho dinero cuando estéis libre, y yo me casaré entonces con Florentino, mi novio. Como
veis, ciudadana, por mí es por quien trabaj,,.
Pero me alegra más salvaros á vos que á cualquiera otra.
-Te doy las gracias, hija mía, pero ¿por
qué es eso?
-Porque vos sois muy bonita y porque
vuestro buen amigo sufre mucho lejos de vos.
Quedamos arregladas, ¿no es así?
Fanny extendió la mano para tomar el lío
ele ropas que Rosa le ofrecía.
Pero, encogiendo inmediatamente el brazo,
dijo:
-Rosa, ¿sabes que i-i nos descubrieran, eso
sería la muerte para ti?
-¡La muertel-exclam6 la muchacha.Me dais miedo. ¡Oh, no! no !'abía.
-Y agregó, tranquila ya:
-Ciudadana, vuestro buen amigo sabrá esconderme perfectamente.
-No hay ningún refugio seguro en París.
Yo te agradezco tu sacrificio, Rosa, pero no lo
acepto.
Rosa se quedó estupefacta.
-¡Os guillotinarfin, ciudadana, y yo no me
casaré con Florentino!
-Tranquilízate, Rosa. Puedo prestarte servicios sin aceptar lo que me propones.
-¡Oh, fiol Eso sería robar el dinero.
La bija del llavero rogó, lloró, suplicó por
largo tiempo. Se arrodilló y asió la orilla del
vestido de Fanny.
Fanny la rechazó con un ademán y volvi6
la cabeza. Un rayo de luna iluminaba la calma de su hermoso rostro.
La noche era risuefia, pasaba una brisa. El
árbol de los prisioneros, sacudiendo sus ramas
olorosas, esparció pálidas flores sobre la cabeza de la víctima voluntaria.
A,_.._ATOLE FRANCE.

00

fnla fscuela de Artes yOficios
El jueves de la semana pasada se efectuó en
la Escuela de Artes y Oficios la inauguración
de una nueva planta de fuerza motriz y deal•
gunas máquinas instaladas últimamente en loa
talleres del establecimiento.
Al acto concurrieron los sefiores Ministro de
Justicia, Lic. Don J ustino Fernandez, y Subsecretario de Instrucción Pública, Lic. Don
J uRto Sierra, así como otras personas de representación que fueron invitadas por el sefior
Director de la Escuela, Ingeniero Manuel F.
Alvarez.
.
Puesta en movimiento la maquinaria, el~
ñor Ministro y sus acompañantes recorneron 1011 departamentos de carpintería, heri:9·
ría y galvanoplastia, á fin de examinar los distintos trabajos ejecutados por los alumnoP. _:EetoR trabajos, que forman una interesantísima
colecci6n, estaban colocados de manera que .fá.
cilmrnte pudiera apreciarse su perfecto aca·
bado.
Lo11 in,itadoR vi~itaro11 también el taller de
fundici6n, donde se efectuó un cclance", Y
pués de retratarse en grupo, pasaron~ uno e
los principales saloneR, donde se sirvió en su
ob~equio un lunrh-champagne.
.,
El señor Ingeniero Alvarez pronunc10, al
presentarse el sefior Ministro en el talleij: .
carpintería, una alocución que fué escucb
con mucho interés.
En este número nublicamos fotografías de
algunos talleres oel PFtahlecimiento.

dd

ESCUELA DE ARTES Y OFICIOS.-TALLERES DE HERRERÍA, FUNDICIÓN Y CA_RPINTERtA.

m

La Condesa lanzó un
grito de desesperaci6?
y el español una rm•
&lt;losa carcajada.
-¿Tenéis valor para reír?- exclam6 la
madre enfurecida. ¿Tvmáis á ri~a la fuga
de mi hija, que os ha
abandonado y estará
dei;bonrada para siempre?
-Tranquilícese usted, señora -respondió el español con la
mayor indiferencia. Por mi parte no iré á
denunciarla ni á pedir
su captura. El viaje
de los fugitivos no
puede ser largo, y el
edificio levantado en
la imaginación de su
bija vendrá pronto á
tierra, dando al traste
con sus ensueños de
ventura. ¡Todas aquellas piedras ... eran falsas! Ahí tiene usted
por qué me río. ¡Estoy desquitado!
Carollna lnmnlzlo.

ESCUELA

Frecuentemente, la
felicidad que se pretende dar á los niños, los
convierte en desgraciados para todos los días
de su vida. -SAND.

DE ARTES Y OFICJOS.-CALDERA DE LA NUEVA PLANTA
DE FUERZA MOTRIZ.

*

DESQUITE
Había fijado su residencia en Italia un español que se decía riquísimo. Como es natural Iué pronto presentado á todas las familias
de '1a sociedad elegante, llegando á ser el blanco de cuantas madres tenían bijas casaderas.
La condesa Mari atto figuraba entre aquéllas,
y aunque su bija Ninetta, enamorada d~ un
pobre artista, no quería contraer relaciones
con el nabab español, tanto pudo la madre,
que al fin consiguió desposarla.
Don Pedro Sandoval parecía el más dichoso de los hombres y manifestaba su pasión
por labermo~a Ninetta regalándola continuamente preciosas joyas, con las que pretendía
ganar el corazón de la joven prometida, que se
mostraba tanto más abatida y pesarosa cuanto más se;lcercaba el día de su boda.
Una noche Don Pedro la hizo el presente
de un espléndido collar de esmeraldas. N~netta después de haberlo atentamente examinado: preguntó sonriendo á su prometido:
-¿Cuánto valdrán?
-Para mí no valen nada-respondió el
español con humorística arrogancia.-En mi
país empiedran l~s calles con esmera_ldas. S6,o en Italia he visto que sean apreciadas por
las mujeres.
Al día siguiente, el nabab, como de costum•
bre fué á casa de Ninetta, pero Ninetta no
'
estaba.
Preguntó por ella y la condesa le contestó:
-Ha salido hace rato á hacer unas compras con la doncella y no me explico su tardanza.
La doncella volvió, pero sola, y entregó al
español una carbl, que éste leyó en alta voz.
Decía así:
«Señor:
c&lt;Para usted las piedras preciosas no val('n
nada; para mí son una fortuna que me perf!,li•
te ir muy lejos de Italia con el hombre á quien
amo y al que be consagra~o. t0da mi vid3:.
«Por lo demás el perjmc10 que le ocas10no
es insignificante,' y en cambio le queda el consuelo de haber contribuido á levantar con piedras, para usted inútiles, el edificio de mi futura felicidad.-NINETTA».

El gusto es el pudor del espíritu. --GmARDÍN.

*

Sin las leyes de analogía, convertiríanse los
idiomas en agregados monstruosos. -AIVER.
La instrucción es un* cultivo; la educación,
un injerto.-ROMILLY.

"'

Las más veces, nuestra primera obra literaria cae como piedra en el agua.- MARGUERITl'E.

*
Para sacar provecho de nuestros vicios, se
los llevamos á los salvajes; inoculamos nuestras peores enfermedades á los animales, para
curárnoslas á costa suya: ¡cuán desapiadado
es el egoísmo bumanol -VALTOUR.

ESCUELA DE ARTES Y

22

de Noviembre de

1903.

La ~la!'.)o de mis sueños
Dulce tormento de lá vida mía,
hondo misterio de mi edad primera,
galana luz de mi esperanza guía,
lozana flor que en el jardín floreces
de mi tierno y ardiente sentimiento,
que con las alas ¡ay! del pensamiento
por esa inmensidad te desvaneces
como una virgen cándida, amorosa,
sobre tu blanco pecho me adormeces
ó tus labios de rosa
acarician mi frente con un beso.
El mágico embeleso
de tu suave voz hiere mi oído,
y el eco repetido
de tu cantar me halaga.
¡Qué quimérica y vaga
es la nube que encubre tu hermos..ira!
Que te miro doquier se me figura¡
pero tú huyes, Ja esperanza mía
llevándote contigo,
y arrancando del seno de tu amigo
en un suspiro toda su alegda.
¿Quién eres que en las alas de mi mente
te 1·emontas al cielo?
·
¿,Por quién el pecho siente ·
el continuo desvelo
que me atorm~nta con d.olor impío?
e.Quién eres, d1, fantástica señora,
infierno, beatitud, noche y aurora
del corazón enamorado mío?
Eres quizás la rápida esperanza,
que, con tus alas de esmera.Id~ vivas,
vas más ligera que el alado viento;
que retratas mi dicha en lo_n~ananza,
en medio de las hondas fug1t1vas
del mar del pensamiento?
Sí, yo te vi flotar sobre la ola
de la mar agitada,
aérea y vagarosa,
y en esa inmensidad perdida y sola,
derramaba tu frente enamorada
una luz misteriosa.
En la rica y amE'na patria mía,
de sus frondosas selvas en lo esquivo,
á veces de repente te veía,
y tu mirar altivo
ó tu dulce mirar el alma hería;
y tu revuelta falda,
blanca, leve, flotante,
se solía rozar con mi vestido,
y al desaparecer, de tu guirnalda
una flor me dejabas odorante,
que de ella te se había desprendido.
¡Oh veleidosa maga,
cuya beldad el corazón halaga!
¿Eres del corazón primer latido,
ó postrer sentimiento?
¿ Eres mi amor s'in esperanza acaso,
ó mi deseo rudo y violento?
¿Eres un sol que se hunde en el ocaso
para. nunca volver, ó de la aurora,
el luminoso aliento,
que el cielo alumbra y el vergel colora?
JUAN V ALERA.

*

El tiempo, que tantas cosas embota, á menudo no hace en el hombre otra cosa que aguzar las asperezas del carácter. -VALTOUR.

OFICIOS.-'MAQUINARIA DE LA CARPINTERÍA,
1

..

�.

'
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 -O.e hoviembre -de 1903.

Notas Extranjeras
la lucha contra el alcoholismo.-Las "8rimades" en la Escuela
Politécnica Francesa.-EI secretario de E.'ltado

de Pfo X.---Nuevo teatro en Londres.
El Arte Indio.

La. lucha contra el alcoholismo va progresando, lentamente si :;e quiere, pero con tal firmezn, que es cosa sencillísima profetizar triunfos no muy lej,~nos á los que dedican sus esfuerzos y su dinero á impedir la degeneraci6n
de la raza y la muerte del individuo, intoxica.do con el volátil principio de Jas uvas. El
alcohol, desde que en los siglos medios íué
&lt;lescubie:rto, ha sido objeto de discusiones largas, tenAces, exagera&lt;las en un sentido ó en el
contiario¡ quizá haya sido l~ causa de muchos
tremendos dramas, no ya por su acción té,xica Eobre el cuerpo humano, sino por la férvida confianza que inspiraba aun á los sabios,
hace todavía pocotiempo 1 á encomiar el principio sutil y maravilloso que los alquimistas
franceses, hiperbólica y mentirosamente, llatnarcm «Agua de la Vida,&gt; (Eau de vie).
Cada día que pasa, pierde el alcohol uno de
los escasos méritos que la ignorancia, uo otra
causa, le ha atribuído por miles de años. Es

;_~~;·~f,:~~:~·, }~,

11/:.,1-.

~~

►

&gt;.;;/1~ :_~:'ti"-~·- $;·
CUERNAVACA. - PARQU E

El "Parque Carmen Romero Rubio de Díaz"
Dimos cuenta en nuestra e9,ici6n anterioi.
de que el día 15 de septiembre había sido
inaugurado en Cuernavaca, con el nombre de
«Parque Carmen Romero Rubio de Díaz», un
nuevo sitio de recreo.

11

CARMEN RO:\r!ERO RUBIO DE DÍAZ . ' '

Ampliando nuestra informaci611 gráfica referente al citado parque, publicamos ahora
un&amp;. fotografía en que aparece uno de los más
hermosos puntos del bosque que se aprovechó
en su formación, y otra en que se ve parte de
las obras de cantería que constituyen las fuentes y banquetas,

MADOl'! A
Sobre la cuna, la agonía;
junto á la cuna, la madona,
y algo de trágico y sombrío
en el silencio de la alcoba.
Por el postigo entra en la estancia
un leve soplo de la fronda,
y un triste rayo que se filtra
de luz de luna melancólica.
Un Cristo extiende macilento
en la pared su vaga sombra,
con su mutismo de madera
extraño al hipo que solloza.
El eco errante &lt;le ún allegro
desgrana el vuelo de sus notas,
como reclamo de la vida,
como demanda poderosa;
Y del allegro el vuelo errable
dice á la pálida madona,
algo de trágico y sbmbrío,
algo que .el alma le destroza.
Por el postigo, con el rayo
de luz de luna melancólica,
un leve sopl o, soplo aleve,
taimado filtrase en la alcoba.
Después, dolientes eslerloree,
un cuerpecito que teposa, .
y al llamamiento, vivo, ans10so,
ni un débil soplo que responda.
Sobre la cuna, nieve y cera,
junto á la cuna, la madona,
-Y en el misterio pavoroso ... . :
xcuál es la flor que se desho¡a:
la tierna almita que se apaga
6 el alma herida que solloza? .....
FEDERICO UnnnAcS:,

CUERNAVACA.- 1 'PARQUE CARMEN ROMERO RUBIO DE DÍAZ.''

Domingo 22 de Noviembre &lt;le 1903 .

EL MUNDO ILUSTRADO

m

• t1
«EL ALCOHOL MATA.&gt;

el alcohol uno de los enemigos peores, no de
esta ó de aquella raza, no de un puehlo, sino
de la humanidad entera. Hace cien años, apenas si se distinguía algún caso en el que no
fuera útil el aguardiente; hace cincuenta, se
creía en las virtudes curativas de tal líquido;
ahora se nie,ra rotundamente, con demostraciones científicas, claras, contundentes, que
tenga alguna influencia sobre el cuerpo humano, que no pertenezca totalmente al grupo
de las calificadas co::no nocivas.
Y la lucha antb.lcoh6lica se propaga, casi
con la rapidez con que se propagó, hace siglos,
el uso del aguardiente. Dura es la lahor que
se han impµesto sus ap6stoles, y para apreciarla, basta pensar en que no existe raza alguna, aun de las menos civilizadas, que no
tenga a.lg6n procedimiento propio para extraer
el alcohol de cuantas plantas azucaradas encuentra á su alcance. La lucha será larga quizá, pero los resultados son inmediatos .e n pequeña escala, y lo serán e.1 grande, no hay que
dudarlo. La conservaci6n de la existencia es
un instinto en el hombre, y es á este instihto
al que hay que acudir para que los frutos sean
mejores.
La campaña antialcohólica se ha extendido,
en diversas formas, por el mundo entero, com-

probándose que los métodos indirectos de represión, son los que dan en el caso mejores
resultados.
Si le prohiben á un alcohólico que beba,
podrá ser que prometa hacerlo así, con la firme y sincera convicción de que hade cumplir
su promesa; pero todos los alcohólicos, sin excepción, son enfermos de la voluntad . Aunque lo quieran, es de tan escaso poder su propia volición, que los hechos se les imponen con
la a brumadora fuerza de las cosas inertes.
Los médios que hablan á la imaginación y
que, sin prohibir al ebrio que beba, le divierten, le suge::;tionan ( aprovechando precisamente la voluntad, enferma por el viuo ), son
los mejores. En el último Congreso Antia]cohólico, celebrado en París, por ejemplo, fué
presentado un cuadro que, bajo el título de
«El Alcohol :Matan, representa á un infeliz
presa del delirio en la sala del hospital, ante
la desolada y angustiosa expectación de la
mujer y de los hijos pequeños. El cuadro vive, habla, y se ha aprobado el proyecto de
hacer una edición enorme, en colores, copiando dicha tela, para popularizar los rasgos del
ebrio enfermo. Nuestros lectores verán en este número una copia.

***

La Escuela Politécnica de Francia, es uno
de )os establecimientos que mayor honra y
prez dan á la nación gala. Por dondequiera,
en el mundo, en los sitios en los cuales se hace alguna obra científica, se oirá pronunciar
el nombre de algún antiguo alumno de tnl es~
cuela. La corporaci6n lleva á la fraternidad;
los miembro::; de la Politécnica se reconocen y
aman doncte11uiera que la vida los haya llevado. Y en este feliz resultado influye, seguramente, la serie de «brima&lt;le::;¡¡ que saludan
al «nuevo)) cada año, al abrirse una vez más
las cátedras.
La ccchuelan, al que ingresa. á un plantel de
instrucción, es cosa universal, inhereute á la
juventud miSma. Lo mismo en México que
en Rusia, en los planteles de enseñanz~ que
tengan internado, se repetirán las bromas, las
eternas bromas obligatorias que hacen reír á
los que las dan, y quizá más á los que las reciben.
La farsa se multiplica, es proteica y satírica; pero siempre inocente, sin fondo alguno ele
maldad. En esto difiere la manera de (cver
chuela» de un estudiante, de la manera de embromar de un hombre: ésta siempre deja un
amargo sabor después de la broma; aquélla es
fugaz como una sonrisa.
Por orden del Ministerio de Guerra francés,
hace algunos años fueron prohibidas rigurosamente las bromas en la Escuela Politécnica.
Los cadetes obedecieron, á regañadientes; pero inmediatamente surgi6 una protesta unánime, no solamente de los «nuevos,1, sino de los
antiguos alumnos, de los profesores, de los exalumnos, muchos de ellos en altos puestos oficiales. Todos censuraban al Ministerio, todos
quHían que se reEtableciera el régimen antiguo. Y las i&lt;brimades)i se restablecieron, si no

:F'RANCIA. -UNA

1

\

•¡
1

1

EL CARDEN AL MERRY DEL V ALL.

con el consentimiento, sí con la tolerancia del
Ministro.

***

Después de larga espera, cuando ya se creía
que el Papa Pío X habría de quedar despa·
chando los asuntos de Estado, personalmente;
cuando ya se había hablado de cuanto candidato se conocía, creyéndoles á todos los favorecidos, se supo, no sin cierto estupor, en los
círculos bien informados, que Monseñor Merry
del Vall era el nuevo Secretario de Estado papal. Este nombramiento ha óido bien recibido, pues Vall ha desempeñado por largo tiempo, interinamente, tal empleo, y parece ser
un eclesiástico de los que más comprenden la
politica del actual Papa.
Damos el retrato del nuevo Secretario de
Estado. En el primer Consistorio Público que
celebró el Papa: fué impuesto el sombrero rojo de los cardenales, entre otros cinco, al citado eclesiástico.

***

Honrado por la presencia de Sus Majestades britáhicas, se ha inaugurado en Londres
el nuevo teatro de c&lt;La Gaitén con la representaci6n de una obra de gran aparato, «La
Orquídea».
Es el teatro de «La Gaité11 uno &lt;le los más
antiguos de la capital inglesa; pero acaba de
sufrir ut1a restauración absoluta, que parece
le ha dado un aspecto hermoso, á la vez que
ha quedado muy cómodo para !os espectadores. La compañía es de variedades, y, por
esta circunstancia, la presencia de los Reyes de Inglaterra ha llamado más la atenci6n,
pues, habitualmente, los Soberanos se presentan sólo en la 6pera.

'BRIMADE'' EN LA ESCUELA POLITÉCNICA,

El arte indio, misterioso, arcaico, lleno de
poesía, priva en estos
momentos en Lon.
dres, después de largo
tiempo de dominación
inglesa en )a India.
Parece raro que hasta
hoy se fije la atención
de los conocedores de
las primurosas obras
del arle indio. Llama
)a atenci6n, en grado
sumo, en Londres la
.
. , 'que
cur10sa
tap1cer1a
repro&lt;l ucimos, hecha
toda á mano, con sedas
y lanas de muchos colores, hasta el grado de
aparecer como un cuadro pintado al óleo.
Representa un &lt;1Matrimonio entre Nobles&gt;)
y ha sido ofrecido á
uno de los príncipes

�Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRIADO

de la Casa Real por una sociedad que comereia en artefactos indios. Es un verdadero primor y un modelo del arte exótico de los
brahamanes.

Y en vista de que
Luciano nodabamuestras de entusiasmo,
añadió:
-¿Vive aquí Pablo
Chaudarvine?
Una idea maquiavélica brotó en el cerebro
de Jachere.
-Sí, tío, pase usted. No sosegábamos
I
desde que usted nos
Daban las siete en las iglesias de la ribera
anunció su llegada.
derecha, y el viento levantaba el polvo de las
-¿Y cómo sigue tu
calles.
mujer?
Luciano Jachere, jefe de negociado en el
Por toda contestaministerio de Agricultura, permanecía eu su
ción, Luciano le concasa á consecuencia de un catarro y mataba el
dujo al comedor, dontiempo hablando con su adorada consorte Cade madame J achere
talina.
estaba encendiendo
El matrimonio gozaba de una felicidad perunos candelabros.
fecta, si ésta existe en la tierra.
- ¡ Ven, Catalina,
Pero, no; esa dicha no existe, y si los J acheven
á abrazar al tío
re podían creer lo contrario, ahí estaban los
Sebastiánl-gritaba LuChaudarvine para desengaiiarlos.
ciano con toda la fuer¿Quiénes eran los Chaudarvine? Pues los
za de sus pulmones.
vecinos de los Jachere.
Catalina no volvía
Allí estaban en la misma casa, en el piso de
de su asombro; pero
enfrente que correspondía al mismo descanLuciano le guifi6 el ojo
sillo.
y ella se dió al momenEran unas malas personas que se daban toto por entendida.
no con sus excelentes relaciones, con su fortu-Vamos, Catalina,
na y con su inmoderada vanidad.
dale un abrazo al tío.
Molestaban sin cesará sus vecinos, y princi- ¿ Pero te llamas
palmente aquel día, en que Luciano Jachere
Catalina? Y o creía que
tenía necesidad de descanso.
te llamabas Elisa.
Los Ohaudarvine preparaban una magnífica
-Sí-contestó Jacomida.
chere sin vacilar, -se
El perfume de las salsas y de las delicadas
llama Elisa, pero en la
,.~"'·
carnes invadía la casa y se filtraba por las
intimidad la llamamos ' ✓rendijas de las puertas.
Catalina.
-Indudablemente, los Chaudarvine reciben
hoy á varios artistas y exministfos-dijo JaMadame Jachere se
LON ORES.-UNA REPRESENTACIÓN EN EL "GAIETY."
arrojó en brazos del tío
chere.
-No estás en lo cierto-contestó Catalina.
y exclamó:
-Hoy esperan á un tío que acaba de llegar de
-Sí, querido tío, Luciano me ha hablado
por todos cuantos habitamos esta casa.
América.
mucho de usted.
Pero había llegado el momento decisivo.
-¿Tienen un tío en América?
-¡Cómol-dijo Chaudarvine.-¿Te llamas
Luciano había madurado un plan de campaLuciano? Yo creía que te llamabas Pablo.
tia y sólo faltaba empeñar con vigor el com•
-Sí.
-¿Pero todavía hay tíos de esa clase?
-Sí, soy Pablo en sociedad; pero mi mubate.
-¿No recuerdas que infinidad de veces nos
jer me llama por mi segundo nombre. No sé
Sebastián Chaudarvine se preetó á ello, dehan hablado de su tío Sebastián, un tío á quien
por qué, nunca ha querido llamarme Pablo.
jando que 1a conversación fuera á parar al te•
no han visto jamás y que hace cuarenta aiios
Madame J achere hizo preparar una excelenrreno político y económico.
salió de Francia sin un céntimo en el bolsillo?
te comida.
En las últimas elecciones americanas había
Dicen que hoy posee más de un millón de dolEl tío estuvo encantador y habló extensasostenido á los bimetalistas. Luciano J achere
lars y que nuestros vecinos son sus únicos hemente de su fortuna y de los medios de que
se declaró inmediatamente enemigo de tales
teorías.
·
rederos.
se bahía valido para obtenerla.
Relató la historia de su vida desde los tiemEl tío era proteccionista impenitente. LuLudano guardó silencio, cuando de pronto
pos más remotos hasta nuestros días. Había
ciano le confesó que había considerado siem·
llamaron á la puerta. Como Luisa, la criada,
fundado en Cincinati un establecimiento colopre á los proteccionistas como unos imbéciles
no iba á abrir, el mismo J achere corrió á hasal para la matanza de cerdos y la fabricación
y malos patriotas.
cer sus veces.
de grasas alimenticias. Su fortuna era enorme.
La diecusión se enconó de un modo terrible,
II
Después pidió informes acerca de la familia
y aunque Catalina arrojó sobre aquel mar el
y preguntó por su primo Matías.
aceite de la concordia, no tardó la escena en
El buen hombre estuvo á punto de caer en
Luciano contestó que Matías había muerto.
adquirir las proporciones de un espantoso tu•
tierra, impulsado por un individuo alto y grueEsto fué la señal de una horrible matanza.
multo.
so que se precipitó sobre él, diciéndole:
A cada pregunta del tío Chaudarvine acerEl tío se puso en pie, rojo de indignaci6n, 1
-¡Soy el tíú Chaudarvine!
ca de cualquier individuo de la familia, condevolvió injuria por injuria.
testaba Luciano invaDespués cogió el sombrero y el bastón y se
riablemente:
dirigió hacia la puerta, lanzando con voz de
- ¡Ha muerto!
trueno su último anatema:
El primo José, la tía
-¡Os desheredo por miserables y villanos!
Mónica, el sobrino Policarpo, fueron enviaIII
dos sin más ni más al
Los Jachere no respiraron con tranquilidad
otro mundo.
hasta que el tío Sebastián hubo desaparecido
El tío Chaudarvine
de la calle.
que, al parecer, semosDespués se arrojaron uno en brazos de otro
traba curioso y anhepar~ celebrar la victoria y la burla hecha ásus
laba tener detalladas
vecmos.
noticias de los suyos,
A los pocos días, los Chaudarvine recibían
se convenció de que
una carta del Havre.
no le quedaban ya
El tío Sebastián les anunciaba lacónicamenmás parientes que los
te que regresaba al Nuevo Mundo y que loe
sobrinos con quienes
desheredaba.
hablaba.
Los Chaudarvine no han averiguado jamás
Después preguntó á
la
causa de tan extraiia deter;:ninacióo.
Luciano quiénes eran
MAURICIO DANGREAUX.
los vecinos del descansillo, en cuyacasaseoía
gran ruido de platos.
- Unos majaderos,
llenosdevanida&lt;iy proARTE INDIO.-UNA OBRA DE TAPICERÍA.
fundamente odiados

..
El Tío 06 flmBri6a

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

Dfd de camJM) en santa fe
En obsequio del sefior Prefecto Político de
Tacubaya, Lic. Ramón Pérez Solís, se efectuó,
en días pasados, en el bosque de oanta Fe, un
día de campo al cual concurrieron algunas de
las familias principales de aquella ciudad y
numeroi;:os caballeros.
Durante la fiesta, que se prolongó hasta las
primeras horas de la noche, reinó entre los in.
vitados la más franca animación.
AntPS de emprender el regreso, los concurrentes se retrataron en grupo, colocándose en
uno de los sitios más hermosos del bosque.

M
LOS 7'NCIANOS
¡Cuán tristes y mudos pasan los ancianos
de cabellos car.os
y trémulas manos!
¡Cuán tristes y mudos! ¡La melancolía
de su faz sorn bría,
recuerda la angustia con que muere el día!
¿Qué rudos dolores
ó qué sinsabores
sus frentes sellaron con sello de horrores?
· ¿Fueron peregrinos
de ignotos caminos
sin meta, ó esclavos de negros destinos?
SAN1'A FE. - LOS CONCURREN'l'ES AL DÍA DE CAMPO.

¡Ensueños amados
tal vez no cifrados,
intensos deseos jamás alcanzados
ó el ávido asedio
de un mal sin remedio,
colmaron sus almad de sombra y de tedio!

la sombra que lanzan las cosas pasadas.
¡Placeres veloces,
delirios precoces
y vagos perfumes de lejanos goces!

¡En su fe sincera,
sanguinaria y fiera
sus dientes enfermos hincó la Quimera!
¡Pobres los ancianos
de cabellos canos,
de faces terrosas y trémulas manos!

¡Y van lentamente!.. ....
Turbada y silente,
buscando la tierra se inclina su frente·
pero á su tristeza
'
ae une la belleza
que el Invierno pone sobre su cabezal

Demasiado pronto nos desengañamos siempre de las ilusiones que constituyen nuestra
dicha. -VALTOOR.

El recuerdo anima con luz extrahumana
su pupila arcana,

Secretos hay que se vuelven más pesados
comunicándolos. -LEGENDRE.

Baña sus miradas
ya casi apagadas,

y en ella la Vida con la ~.fuerte hermana·
y el Dolor, verdugo que culpas redime '
en su faz imprime
'
¡del rostro dtJ Cristo la bondad sublime!
J ERÓNDIO J. REINA.

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NUESTRO PAIS.-CANAL ENTRE RANCHO NUEVO y HORNOS (E. DE MORELOS),

�EL MUNDO ILUSTRIADO

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRIADO

El Mauorazoo 06 Lora Thornu
~·~
IA en Efcocia, allá por los primeros
fios del siglo que pasó, un pobre heero, herrador &lt;le caballos y aun veterinario, que, cansado de morirse de hambre
en las ciudades, marchó para los pueblecillos
de la montaña, en uno de los cuales llegó á
fijarse, levantando entre las cuatro paredes de
una ruina medioeval una fragqa, un cuarto,
con honores de habitación, y un pequeño corral para las bestias que asistía. Esto era todo.
Pero por haber residido en las ciudades, era
más ilustrado de lo que la mayoría de los

campiranos lo son. Hablaba con más desenvoltura y se veía frecuentemente consultado,
en las interminables disputae de los plebeyos,
acerca de temas triviales. Además de esto, por
sus antecedentes, era el herrador apodado
,,Lord Thornyn.
En realidad se llamaba Thorny, pero el apodo le honraba, y, lejos de indignarse, lo aceptó, llegando á ser conocido en varias leguas á
la redonda más como Lord Thorny que como
Thorny el he¡rador.
Y sucedió que nuestro albéitar notó durante un invierno que sus doce hijos eran una
carga demasiado dura para sus espaldas de sesenta años. Pensó largo rato cuál sería la más
correcta solución al conflicto, y sólo llegó á
decidirse al ver que su hijo mayor, el Mayorazgo de Lord Thorny, tenía veinte afios y era
un mocetón robusto, capaz de muchas cosas.
Desde que se fijaron en el pueblo, era el
Mayorazgo perseguidor tenaz de las doncellas.
Tenía cierto arte para convertir sus andrajos
en ropas presentables, y como se lavaba, se
peinaba y movía el cuerpo de cierta manera
muy poco común al andar, resultaba seductor
á los ojos inocentes de las mozas.

,.

~
\...

- --

~~~

--

---

Pero á Lord Thorny no le era agradable la
existencia de su retoño, máxime cuando comprendía que ya era tiempo de que ayudara á
sufragar los gastos de c~torce personas. Le llamó tiernamente, y haciendo uso de toda la retórica aprendida en su vi~a citadina, le ~or:venció de que debería dedicarse al aprend1zaJe
de un oficio. 1Un oficio!
El Mayorazgo, por primera vez, juzgó que su
padre, el oráculo del pueb_lo~ Lord Tho~ny,
no tenía razón. Y determmo marchar a la
ciudad para conquistar una buena plaza en la

vida, plaza que le permitiera seguir lavándose
y peinándose, y vistiendo al gusto de las mozas.
Así lo hizo. El pobre Lord Thorny había
economizado muchos consejos, era lo único
que podría poner en el morral del aventurero
Mayorazgo; pero la madre supo encontrar, en
alguna media vieja olvidada hacía tiempo, unos
cuantos peniques, que entregó llorando al hijo
mayor.

Para más no alcanzaban los peniques que llevaba bien atados en el bolsillo.
Resuelto al fin, salió á la calle, en la que
muy po'Cas personas transitaban; pero de entre ellas hubo una que detuvo perplejo al Mayorazgo de Lord Thorny. Era una muchacha
de quince abriles, hermosa hasta donde puede
soñarla un joven de veinte años. Iba por la
calle en medio de cuatro ó cinco mozas, sus
criadas seguramente. Llevaba el cabello suelto, como una ancha ola de oro, sobre las espaldas. El hijo mayor de Lord Thorny, cuando hubo visto en qué palacio entraba la donct:lla, acercóse á un paseante y le dijo, seiialándole la casa:
-¿Quisiera decirme quién habita ese palacio?
-El Alcalde de Dublín-contestó el interpelado.-Y la que ha pasado la puerta en estos momentos, es su hija única. El Alcalde ea
el hombre que más figura en esta ciudad y es
también el más rico de ella.
El Mayorazgo no necesitó mayores datos.
Inmediatamente pas6 á una tienda de novedades. En ella compr6, casi por el valor total
de sus dineros, una docena de pañuelot1 de
seda, y con el resto un frasco de fino perfume
de rosa.
Se quedó sin dinero, sin el dinero necesari
para comer siquiera ese día; pero inmediatamente se apost6 en la esquina de la calle en
que ocupaba prominente lugar el palacio del
Alcalde. La doncella, que se había fijado en el
interés que despertó á su paso en el manet:bo,
estaba en la ventana. Al verla, el Mayorugo
de Lord Thorny pas6 por enfrente, y al llegar
á la esquina, sacó uno de sus pañuelos perfumados se limpió el calzado, y lo tiró como un
trapo ~in valor. Era el primero de los doce
pañuelos que representaban toda su fortuna.
No pudo menos de fijarse la hija del Alcalde en este hecho. Minutos después volvi6 i
pasar el Mayorazgo, se limpió la frente y largó el pañuelo exactamente como lo había h~
cho antes. A la quinta operación idéntica,
muchos pilluelos, mujeres del pueblo y men•
digos, seguían al Mayorazgo para recoger l.
pañuelos de seda. La hija del Alcalde enVl
una criada á que recogiera tBmbién lo que .
muchacho tiraba, y al propio tiempo se informara de su nombre, su estado y su fortuna;

***
Y con la bendición de sus padres y unos
cuantos peniques, el Mayorazgo de Lord
Thorny entró á Dublín, ciudad que le atrajo,
porque en sus ensueños de J?randeza, había
tenido una visión, y era en Dublín precisamente donde los acontecimientos de tal ensuefio se desarrollaban.
Vagó por algunas horas por las bonitas calles de la ciudad, que jamás Re imaginó fuera
tan grande; vagó, hasta que al anochecer comprendió que en Dublín sería absolutamente
imposible que permaneciera á la luz de la luna durante la noche, y buscó, por ende, donde alojarse.
Entonces comprendió que era el dinero cosa
que valía mucho. Por el solo hecho de alojarle, hubo posada en la que pedían tres ó cuatro
veces el total de los peniques ahorrados por la
pobre madre. Poco á poco, fué saliendo hacia
los suourbios y en uno &lt;le ellos encontró posadero que quisiera recibirle casi gratuitarnen•
te. Bien que su cuarto no tenía cama, ni sillas, ni mesae ni nada, aceptó, ya que tan cara
era la vida en la capital de Irl¡:m da.
A la mañana siguiente, el Mayorazgo de
Lord Thorny había pensado mucho, había
dormido poco, y había llegado á determinar
su situación. Resueltamente era preciso que
en unos cuantos días, menos de los siete que
forman la semana, se encontrara ya colocado.

\

,\

.

oue debería ser enorme, á juzgar por su con•
ducta.
La criada recogió uno de los pañuelos, .Y~
:Mayorazgo, que la había conocido, se dtgn
decirle:
- l\,fp llamo Andrés y soy el &lt;cMayorazgodé
Lord Thorny». Decidle á vuestra ama que h~
venido á Dublí n á pasearme por algunos dí&amp;Sí
y que puep.o disponer de algunos minutos pa·
ra verla.
Volvió la criada con su pañuelo y con 8~
datos. La doncella, aunque no se encon~
preaente su padre, creyofuera descortés no recibir al Mayorazgo de un Lord, y le pas6 re-

cado, roglmdole que subiera la escalera ~ se
dignara reposar unos cuantos momento~, mientras llegaba su padre y podía presentarle.
No se hizo esperar el Mayorazgo y entró á
la casa, dejando en la puer~ buen número de
pordioseros pilletes y obreros que, al oír su
nombre c~menzaron á discutir si sería Lord
Thorny:el Canciller del Reinq,6 solamente uno
de los l\1iniRtros de Estado. Los que habían
recogido pañuelos de seda los enseñaban ante
las miradas envidiosas de los demás, y eran
éstos argumentos decisivos contra la opini6n
de los restantes.

•'

Quedó, entre el grupo de los que esperaban,
decidido que era Lord Thorny. cuando menos,
el Privado del Rey; que Dublín recibiría de la
visita del Mayorazgo beneficios crecidos. 1Ya
el primer día había gastado una docena de
pañuelos de seda y un gran frasco de perfume
de rosal

***

Entretanto, el Mayorazgo charlaba alegremente con la doncella. Le explicó que por
disgustos personales con sus he1manos, había
salido á pasear por el reino entero, y que permanecería algunos meses en Dublín; y que su
padre era conocido en todo el mundo. Lleg6,
por fin, el Alcalde, que se regocij6 mucho de la
presencia del ilustre «Mayorazgo &lt;le Lord
Thorny)) en su ciudad, y le rogó permaneciera en su casa durante los meses de su visita.
Se 11egó el Mayorazgo; pero ofreci6 volver en
pocos día&lt;i á visitar la casa. El Alcalde y su
hija (especialmente su hija) quedaron muy
agradecidos. Ya al despedirse, el Mayorazgo
afirm6 que tenía una cabeza loca, que olvidaba hasta el bautismo, que había dejado en su
alcoba el bolsillo y que necesitaba cien libras
esterlinas.
Se apresur6 el Alcalde á ofrecerle quinientas, de las cuales tomó sólo las que había pedido, y repartió á todos y cada uno de los
criados que le salieron al paso. una libra esterlina. Otro tanto hi:w con los que le esperaban á la puerta.

***

Menos ele una semana había transcurrido y
ya todos los vecinos afirmaban que era una
verdadera bendici6n para el pueblo la presencia del Mayorazgo de Lord Thorny; que era
un guapo mozo; que dilapidaba el dinero (había vuelto á olvidar la bolsa en su alojamiento y había condescendido con el Alcalde, que
le ofreci6 mil libras), y que la muchacha que
llegara á interesarle, haría un matrimonio envidiable.
Las amigas dieron celos á la hija del Alcal-

de, mostrándose muy alegres y algo coquetas
con Andrés. El Alcalde conferenci6 largamente con su esposa, previendo el caso [que deseaban ardientemente] de que el Mayorazgo
de Lord Thorny les honrara pidiendo en matrimonio á la doncella.
Y no pasó mucho tiempo sin que Andrés
hablara de amor á la muchacha y ésta quedara ebria de orgullo, noticiándoles el caso á sus
amigas á la mejor oportunidad. Los padres
quedaron bin orgullosos como la doncella, y
entonces Andrés decidió pedirles la mano de
la niña.
Se precipitaron á concedérsela, temerosos de
que se arrepintiera cuando reflexionara que el Alcalde, aunque autoridad,
no era demasiado rico ni
noble, y que la dote de
la muchacha ·era solamente de cincuenta mil
Ji bras, reunidas penique
á penique, con dificultades enormes.
Se fijó la fecha para la
boda; las amigas invadieron la alcoba de la hija
del Alcalde, para cerciorarse de que la boda sería efectiva, viendo la canastilla que se iba formando.
Paseaban el Mayorazgo
de Lord Thorny y su
prometida por las avenidas de Dublín, cuando un cochero salpic6 de
lodo á la doncella. Indignado Andrés, castig6
al descuidado con una recia bofetada.
-Perdóneme Dios-dijo éste; - pero no es
vuestra señoría un caballero ....... . .
A la vuelta, la muchacha se fijó efi lo que
había dicho el cochero y consultó con sus padres. El Alcalde mand6 buscar al automedonte y le preguntó el porqué de su dicho.
-Si fuera un caballero noble, me hubiera
golpea.do con su bast6n. Solamente los plebeyo11 pegan con el puño.
Entonces reflexi011aron los padreR. Se' fijaron en muchos detalles hasta entonces inadvertidos, y decidieron que un mozo, de toda
confianza, partiera en el rpomento hacia LúmJ;dale, sitio donde residía Lord Thorny.
En la madrugada siguiente salió á matacaballo el mozo de confianza. Pero no se fijaron
el Alcalde y la Alcaldesa en que: era precisamente uno de los que habían recibido las libras esterlinas de las reparticiones que el Mayorazgo había hecho.

***

Por el camino iba preguntando el mozo á
todos los campesinos que encontraba: "¿quién

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

el mismo yunque; el cielo, tachonado de estrellas, aparecía por en medio de los grandes agujeros del tejado; sentado sobre sus mismos talones, devoraba silenciosamente su jigote.
El mozo del Alcalde esperó á que hubiera
terminado y entonces se acercó solicitando que
le herrase su caballo. Terminado su alimento
frugal y cuando hubo arreglado el precio, tomó un gran vaso de té negro de Rusia. En seguida se lavó las manos en una fuente de piedra de recinto, en la que mojaba los fiPrros
para herrar.
Después de herrado su caballo, el mozo no
tuvo más que volver á Dublín, pensando en
lo que debería decir á sus amos, porque no
quería engafiarlos, ni le convenía tampoco indisponerse con un joven que daba libras esterlinas á los que le salían al paso.
Cuando llegó á Dublín, le dijeron el Alcalde y la Alcaldesa, al propio tiempo:
-¿Cuenta, qué es lo que has visto? ¿Es tan
rico Lord Thorny como nos lo hemos supuesto por el desprendimiento de su Mayorazgo?
La doncella también le hacía preguntas y
más preguntas. Por fin&gt; el mozo tomó resuello
y les dijo:
-Desde que me acerqué á cien millas de la
residencia de Lord Thorny, todos aquellos á
quienes preguntaba, hacían gestos expresivos.... .... .
- Y a se ve-dijo la Alcaldesa, -es un gran
sefior muy conocido .. ...... .
- Cuando hube llegado-continuó el bellaco,-tuve la buena suerte de encontrar á Lord
Thorny en persona. A nadie le era permitido
estar en la misma pieza en que él se encontraba preparándose á cenar ........ .
-Eso indica que es todo un caballero-dijo el Alcalde, satisfecho.
-Era tan alto el cielo de la estancia. que
lo juro, "no hay hombre que pueda medirlo,,.
Unas cosas lumino!'as brillaban en él, de manera que la luz era completamente inútil. Cenaba cosas "que han traído barcos desde puntos lejanísimos». El asiento sobre el que estaba sentado, no lo compra ningún dinero [ eran
los propios talones del herradorJ. Cuando hubo terminado, se lavó las manos en una fuente "que diez hombres no pueden levantar... &gt;&gt;
No le dejaron concluir. La boda se hizo suntuosamente. Las amigas envidiaban ostensiblemente á la muchacha. Sólo falt6 quien envidiara al r,Mayorazgo de Lord Thorny».
Arreglo del Ingles para "El Mundo Ilustrado."

00
P OMP A
Llora cuando se apaga en el Oriente
Del mundo espiritual la eterna aurora,
Cuando el arca que dichas atesora
De la cristiana fe, seque su fuente.
Cuando con paso tácito y doliente
La. muerte con su faz aterradora
A tu feliz bogar llame á deshora.
Y en ciprés funeral orne tu frente.
Mas si la. pompa. de cristal, que sube
Vistosa por el aire, desbarata.
La mentida. virtud de sus colores,
Si va.se al reventar torva la. nube
De tu dulce prisión el ave ing~a.ta;
Por cosa así, tan bala.dí, no llores.
FELIPE TEJERA.

00
HACIA EL OLVIDO .

conoce á Lord Thorny?&gt;&gt; Pero todos reían en
sus barbas, porque en todas partes se sabía
que en muchas leguas á la redonda ningún
noble residía. Por fin fué acercándose á la residencia del herrero, y entonces los interrogados contestaban:
-¿Lord Thorny? Un poco más abajo. A la
derecha de la parroquia, en la herrería. Es un
buen sujeto, aunque muy pobre.
El mozo lleg6 á la herrería. Lord Thorny
precisamente se disponía á cenar un plato de
maíz machacado del Canadá; por mesa tenía

Con rumbo hacia el olvido partió la misteriosa
Galera del ensueño; sus remos eran de oro
Y en el azul ambiente, cual imperial tesord,
Alzábase el velamen de púrpura radiosa.
Gemían en las jarcias su cántig-a quejosa
Las plañideras ráfagas en sibilante coro
Mientras b~ndfa el casco magnífico y son~ro
Las a.dormidas a.guas en marcha silenciosa.
Muy )arga. era su ruta; _tan larga, que era acaso
La m1s~a que. et_Dprendieron con taciturno paso
Los páhdos v1a.¡eros por el ideal perdido.
Y bajo el claro día, bajo el nocturno cielo
Prosigue la. galera. con su perpetuo anheld
De anclar en las remotas riberas del olvido!
JUAN AYMERICH.

�Domingo 22 de Noviambre de 1903.

lllL MUNDO ILUSTRIADO

EL MUNDO ILUSTRAOO

&lt;PLAZA MEXICO.&gt;-SALIDA DE LA CUADRILLA.

ACHAQUITO MATANDO.

TOROS
La nota saliente de la temporada ha sido la
presentación en la «Plaza México» del notable
matador Rafael González, «Ma'}haquito».
La corrida no fué ciertamente de lo ¡nejor
que se ha visto por acá; pues con decir que el
ganado no reunía, ni con mucho, l~s condiciones necesarias para dar un buen Juego, está
dicho que la faena de los diestros no fu~ tampoco ni sombra de lo que se esperaba. Sm embargo «Machaquito» se distinguió en las suertes d¡ capa, y con:io matad?r, demostró se~
valiente. En la misma corrida se presento
«Bebé Chico» otro matador cuyas habilidades
estuvieron m'uy lejos de dejar complacido al
público.
En este número encontrarán los taur6filos
algunas instantáneas de la corrida y una fotografía del exterior de ~a plaza, hecha á la llegada de la concurrencia.

00

s1e1LI1\N1\
L clown y el acr-0bata eran insebles: eran coetáneos, compatrioamigos de la infancia. Tuve
ocasión de conocerlos en los
Circus de Bolonia, y puedo asegurar que nunca he visto una escena tan terrorífica como la que ellos representaban.
Después de unas cuantas _habilidades, dies:
tramente ejecutadas, pero m muy nuevas m
muy notables, el acróbata trepaba al techo del
circo.
.
Era un joven bien formado, robusto y vigoroso de facciones regulares, ojos expresivos y
cab¡llos abundantes y rizadoe. Se llamaba

Paolo, y era el tipo perfecto del italiano meridional.
El clown se llamaba Giovanni. Este, aunque
tan esbelto y agraciado como el otro, era, en
la esceM, un pobre diablo corcovado, derren•
gado y patizambo, con una cara más horrible
que groteflca. Aparecía siempre con la nariz
pintada de negro; y como el resto de su cara
era una gruesa capa de albayalde, esa nariz
negra hacía, á la distancia, un efecto macabro
y repulsivo.
Durante la primera parte de la representación del acróbata, el clown se limitaba á hacer
los gestos más horrorosos y las contor,!iones
más extravagantes, ó pretendía imitar, con el
éxito más desgraciado, las proezas atléticas de
su compañero. Pero cuando éste trepaba al
techo del circo, el papel que el clown desempeñaba entonces, era serio é importante, terriblemente importante.
Subía á su vez á un tablón ancho, suspendido horizontalmente de sus extremos por dos
gruesos cables que colgaban del techo. Y entonces el acróbata se precipitaba cabeza abajo
desde aquella altura vertiginosa, con el cuerpo rigído, los brazos extendidos, las manos
juntas, en la posición del nadador que va á
zabullirse.
SA habría hecho pedazos contra el piso, pues
para este caso no se tenía red alguna, ni grande ni chica, si el clown no hubiera estado allí,
sobre el tablón, pronto para aferrar in!ltantáneamente entre sus hercúleos brazos á su compañero, cuando éste pasaba como una bala
por delante de él, deteniéndolo así en su mortal caída, á un par de metros del piso, entre
los gritos de angustia y los aplausos frenéticos
de los espectadores.
Paolo y Giovanni habían hecho su fortuna
con esta proeza realmente estupenda, que ejecutaban desde hacía años, siempre con éxito
brillante; y era evidente que la vida no habría
sido para ninguno de lo., dos tan fácil, si hubieran tenido que ganársela por separado, el
uno como simple clown, el otro como simple
acróbata.
Sin embargo, hubo un momento en quepareció inminente la disolución de ~sta sociedad
que tantos beneficios les reportaba. En el curso de una de las triunfantes jiras que solían
hacer de ciudad en ciudad y de pueblo en
pueblo, habían visitado sµ aldea natal, situada al pi&amp; del Etna, y coñ este motivo habían
vuelto á ver á Rosina, amiga de la infancia de
uno y otro, en la cual ambos habían puesto
secretamente sus esperanzas de ventura cuando, seis años antes, se habían lanzado al mundo á buscar fortuna.
Los encantos de la muchacha, una lindísima mocetona tan robusta de cuerpo como
fuerte de espiritu, tuvieron la virtud de despertar á un tiempo en el coraz6n de Paolo y
de Giovanni una pasión igualmente avasalladora, que ambos, uno tras otro, con media
hora apenas de intervalo, declararon á la joven
que era objeto de ella, provocando en el alma
de ésta el conflicto consiguiente y creando entre ellos mismos una situación preñada de peligros y de amenazas.

MACHA QUITO OVACIONADO.

Pero Rosina no tard6 en decidirse, y su decisi6n fué favorable á P11olo. Llamó á éste, y
le abrió las puertas del cielo con su promeea.
Llamó al otro, y lo precipit6 en el infierno con
su repulsa. Sin embargo, trat6 de atenuar el
dolor del infortunado con palabras de amistad,
fervientes y apasionadas.
Si hizo esto por pura bondad de alma 6
porque calculó que el rencor de Giovanni podía causar la ruina financiera de su preferido,
éste es un punto dificil de determinar. Lo
cierto es que Giovanni, enfurecido en el pri•
mer momento de la entrevista, se separó de
Rosina con la cabeza baja: vencido ó conven•
cido, ésta es otra disyuntiva también dificil de
resolver.
Y cuando Paolo, lleno de inquietudes por
eu porvenir, fué ansioso á buscará su asociado
para saber si lo que acababa de ocurrir había
roto ó no la lucrativa vinculación que los unía,
Giovanni le respondió taimadamente que todavía no había resuelto nada sobre. eso, que
tal vez sí, que tal vez no; y se mantuvo á J.
expectativa.
Pero, pocos días después, Paolo se casab&amp;
con Rosina, y Giovanni no tuvo inconveniente
en ser el padrino de boda de su rival.
Ni tuvo tampoco inconveniente en ser tettigo de la felicidad de éste, pues Paolo se n.,~
consigo á su mujer cuando todos, y Giova_nnt
entre ellos, reanudaron la jira interrumpida.
Sólo que, desde ese momento, el clown Yel
acróbata no fueron inseparables sino en la e&amp;cena. Fuera de ésta, los atractivos del hogar
del uno y los placeres de la soltería del o~
mantenían á cada cual en un campo diferenel·
te. Y, como siempre, la terrible escena d
acróbata y el clown seguía repitiéndose de
circo en circo, y el dinero seguía entrand~
raudales en el bolsillo de los dos protagoDII"
tas.
Sin embargo, babia entonces un punto

terioeo en la vida del clown: era que, estuviera donde estuviese, Giovanni desaparecía de la
manera más completa durante toda la mañana, cuotidianamente, tanto los días de trabaCo como los días de fiesta. Lo único que se sabía á este respecto, era que, al salir á la calle
con el alba, tomaba en dirección al campo y
no regresaba hasta h, hora del almuerzo.
Había otro detalle, obscuro también, en la
vida íntima del personal del circo: el de que,
de un tiempo á esa parte, se les había agregado, pero no desde muy cerca, un vejete singular, de barbas blancas y grandes anteojos
azules, que seguía á todas partes al acróbata
y al clown y que no perdía una sola de las representaciones que éstos daban.
Pero ni este ni aquel misterio alteraban poco
ni mucho la felicidad de Paolo y de Rosina, á
quienes Dios había ya dado un hijo; ni perturbaban tampoco la perfecta armonía que
existía entre el matrimonio y el clown Giovanni.
Este era el estado de cosas cuando se anunció en grandes y llamativos carteles el beneficio de ambos artistas en los Circus de Bolonia,
para la noche de un sábado.
La mañana de este día, Giovanni salió á dar,
como siempre, su pll.seo cuotidiano. Tomó en
dirección al barrio bajo de la ciudad y se internó en él; y, deteniéndose delante de una
casucha de miserable aspecto, abrió la puerta,
que estaba cerrada con llave, y entró.
Detrás de él, con pocos minutos de intervalo, entr6 también allí un anciano de barbas
blancas y grandes anteojos azules. Era el vejete misterioso, el admirador y compañero de
andanzas de los dos artistas.
Este cruzó los aposentos de la casa, completamente vacía y deshabitada, y se introdujo
en un tinglado de alto techo que se alzaba en
el fondo. En este tinglado estaba Giovanni en
mangas de camisa, y allí no se veía más que
un tablón ancho, suspendido horizontalmente
de sus extremos por dos grueeos cables que
colgaban del techo.
Sin decir una palabra, el recién llegado tiró
al suelo el soro brero, se quitó los anteojos, se
arrancó las barbas, se s1có el sobretodo y los
pantalones, y quedó convertido en un joven
rozagante, en traje de acróbata.
-¿Vamos?-propuso á Giovanni.
-Vamos-dijo el interpelado.
El acróbata trepó al techo, y el clown subi6
al tablón; y en aquel lugar se hizo y se repitió, hasta tres veces, en medio del silencio
más completo, y con el éxito más afortunado,
la terrorífica escena, la estupenda proeza que
Paolo y Giovanni representaban en público,
entre los gritos de angustia y los aplausos frenéticos de los espectadores.
-Pietro-dijo Giovanni al acróbata cuando
termin6 el experimento,-creo que puedes estar contento, porque con este ensayo doy por
concluido tu aprendizaje. Dentro de un mes
empezarás ya á hacer fortuna. A menos que
te arrepientas........ .
-No, Giovanni-dijo el otro con firmeza.
-Bueno. Te recuerdo otra vez tu juramento. Tú no me conoces, tú no me has visto nunca en tu vida, basta el momento en que vengas á buscarme dentro de un mes. Suceda lo

que suceda,· tú no me conoces, tú no sabes nada .. .... ¿Oyes?

-Sí.
-Suceda lo que suceda.
-Su~eda lo que suceda-repitió Pietro.
-Y te recuerdo también que la traición te
costaría cara, muy cara ...... Tú podrías quizá
arruinarme, pero te aseguro que no sobrevirías
á mi desgracia ...... Tengo amigos ......
Pietro sostuvo la mirada feroz que, junto
con estas palabras, le dirigió Giovanni, y dijo
con una sonrisa:
-Suceda lo que suceda, el secreto me conviene á mi tanto como á ti ... . .. Será mi fortuna.
-¿Y qué es lo que puede suceder?--preguntó Giovanni bruscamente con una voz que l:)ra
un rugido, acercándose al acróbata con los puños cerrados, la cabeza baja, los dientes apretados, la mirada entre las cejas, en la actitud
de un tigre que va á saltar sobre su presa.
-No sé .... .. -dijo el otro, sonriendo siempre; y bajó la vista.
Pero como Giovanni le asiera del brazo violentamente, agregó en tono firme y sacudiéndose:
-Ni me importa tampoco.
Aquella noche, Paolo trepó al techo del circo y meti6 la cabeza en un saco que se ató al
cuello, y Giovanni subió al tablón. Y como
de costumbre, se hizo en todo el circo, lleno
de bote en bote, un silencio aterrador. Y como siempre, el acróbata se precipitó cabeza
abajo; y, como siempre, el clown midió el
tiempo y extendió los brazos. Pero, esta vez,
el cuerpo de Paolo pasó como una bala, rozando las puntas de los dedos de Giovanni, y se
estrelló en el piso.
Por un brevísimo instante, el cuerpo del
infeliz se destacó clavado en la arena, formando un ángulo con el vértice hacia arriba. Luego se tendió de lado, las piernas rígidas, el
busto y los brazos hechos una masa informe.
Primero se oyó el golpe sordo del choque y

Doiningo 22 de Noviembre de 1903.

un grito de Giovanni. Luego reson6 un
alarido espantoso, uno solo, que partía de mil
bocas. Después pareció que una tromba formidable arrastraba á los espectadores, de todas partes á la vez, hacia el centro del circo.
Y álli, en medio de la pista, el cuerpo de
Paolo desaparecía ya, rodeado por una muralla de formas humanas; y, sobre el tabl6n
todavía, Giovanni, con los ojos fijos en el cuerpo que yacía debajo de él, lloraba convulsivamente y se desgarraba las ropas y se arrancaba los cabellos.
Y de pronto, en medio de esta agonía, el
clown se quedó repentinamente inmóvil, como
hipnotizado, porque entre él y el cadáver de
Paolo acababan de interponerse.un par de ojos
inmensos, ojos que eran como abismos que lo
querían tragar, los ojos de Rosina, que sospechaba ..•...
Pero todo el mundo estaba de acuerdo en
declarar que el· cuerpo de Paolo había pasado
demasiado lejos del alcance de Giovanni; y no
hubo uno solo que dijera que, á causa de los
movimientos del clown, el tablón se balanceaba ligeramente en el momento critico .. .. .. cosa que no había sucedido nunca.
No uno, aino dos meses después de esta desgracia horrible, los diarios de Roma publicaban las siguientes lineas:
«Podemos dar á nuestros lectores la grata
noticia de que, dentro de poco, les será dado
volverá admirar la portentosa hazaña que ha
hecho célebre en estos últimos tiempos, en todo el reino, los nombres del malogrado acr6bata Paolo y de su compañero el clown Giovanni.
&lt;cEn efecto, la empresa de uno de nuestros
principales circos acaba de contratar al acróbata siciliano Pietro Salvini, que, en los ensayos practicados ayer con el clown Giovanni,
se ha revelado perfectamente capaz de repetir,
con la mayor precisión, el terrible experimento que costó la vida á su antecesor, el infortunado Paolo.
c&lt;Sin embargo, á fin de impedir que esta desgracia llegue á repetirse, las autoridades han
hecho saber al empresario que no permitirán
que el acróbata se cubra la cabeza con un saco, pues está casi probado que este desconcertado recurso efectista, fué la causa de que en
aquella ocasión, al precipitarse cabeza abajo,
el célebre Paolo se desviara demasiado del trapecio donde lo esperaban, como siempre, los
brazos de su compañero y amigo el clown Giovanni» .
De esta noticia tuvo conocimiento también
la viuda de Paolo, alojada desde la muerte de
su marido en su casa paterna, en Sicilia; y ese
día, inclinándose sobre la cuna donde dormía
un ángel, la hermosa Rosina susurró al oído
de éste mientras sus ojos lanzaban relámpagos
de odio y de venganza:
-Hij~ mí?, cuando seas grande, yo te contaré la historia de un clown celoso traidor é
infame; y entonces tú sabrás lo qu~ tienes que
hacer. ¡Dios te conserve vivo hasta ese día!
GEORGES LACHAUD.

No constituyen la gloria los aplausos.UNA &lt;CAPA&gt; DE MACHAQUITO.

LA LLEGADA Á LOS TOROS.

LAMARTINE.

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(Estudio Fotográllro de 31. Ramos. )

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Belleza artística</name>
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EL '.MUNIDO ILUSTRADO

Dom:lingo 15 de Noviembre de 1903.

quien da la vuelta á una colmena,
pues estaban en plena luna de miel.
Faustino calló, y como era muy
enamoradizo, se limitó á a!iadir
por todo comentario:
-Después de lo que usted ha contado 1 me a.traen mucho más los
ojos de la Condesa que su constela.·
ción de brillantes.
DAVÍD DE MONJOY.

TUS MANOS

~~~ 1

1

Cuando yo te conocí,
antes que mirar tus ojos,
antes que tus labios roi_os,
tus manos, tus manos vi.

,_,,

"-""';

¡Viéra.las él, y querría
robármelas para sí!
Dime, ¿qué fuera de mí
sin tus manos, vida mía?

l

•

-11t1.:J 1 ·,.¡!

~~

-~" '

a,11cadón dt
ftUHtrOS

¡Tan breves!. ... la~ modeló
amor con ámbar y miel;
y el jugo de su clavel,
Flora., para. ungirlas dió.

¡Alma! Pigmalión las vea,
é implorará. de tu mano
aquel fuego soberano
que faltó á su Gala.tea.!

Número 2.-Representa nuestro

,
j,

1 ',

L

·-~

l~

... ., ....

f

,,,,

*•J

. ..

,

Si las tomo por sorpresa,
se turban, ruborizadas;
y están, á. veces, heladas
cuando mi labio las besa.
Cuando en ardiente efusión
en las mías las estrecho,
ó las pongo sobre el pecho,
donde la.te el corazón,
Ya se duermen en mi palma,
que á. ambas iuntas da cabida;
ó despiertan y encendida
me comunican su alma.
las pulso, y en cada nota

que bajo mis dedos brota,
devuelve amor eco suave.
Y si nuestra paz se altera
por mi ardor ó por mi arrojo,
sabe amena.zar su enojo ·
con gracia tan hechicera,
que por ver su movimiento
de tanto hechizo colma.do,
mil veces las he enojado,
feliz en su descontento.
Escala por do subí
á. tus labios, ellas son
cómplices de mi pasión:
¿Cómo no quererla.si'¡Di!
Sin ellas, tal vez sufrie¡a.
tu desdén, tu odio tal vez ....
¡Déjame que, sin doblez,
mucho más que á. ti las quiera!
Además, dos ellas son
y me quieren por igual;
tú eres una, y paga mal
sólo un alma mi pasión.
Si obtuvieron las primicias
de mi amor, si me aman más,
mi bien, ¿les perdonarás
4ue te roben mis caricias?
Perdóname si las canto;
no sientas celos por ellas,
alma mía; ¡son tan bellas
y las quiero tanto, tanto!
E. BORRERO ECHEVARRÍA.

JUA.NITA.
I
En un va.lle de palmeras,
allá cerca de la Costa,
vive la dulce Jua.nita,
vive Juanita la. hermosa.
Tiene los ojos azules
y la hoquita muy roja,
la tez color de azucena
y la. cabellera blonda.

II

¡ya vuelvo á mi patria hermosa!
Mas las aves están tristes,
tristes sollozan las olas.
Me encamino al camposanto,

'Y en la sepultura angosta
de mi Jua.nita, han nacido
muchas violetas y rosas,
que, triste, beso pensando
en aquella linda boca
y en los ojos tan azules
de mi niña encanta.dora.
V

······ ········ ···· .... ....... .
Mira qué azul está el cielo,
mira qué azul está el mar,
y qué azules son tus ojos,
oh Juanita. angelical!
Adiós, alma de mi alma!. ...
El vapor ya va á zarpar.
Me iré pensando en tus ojos
al ver el cielo y el mar.

..............................
..............................
III
Cuando regresó del puerto
á su valle de la Costa,
Juanita fué sorprendida
por la Pálida traidora.,
que le dió besos de hielo
en su boquita. de rosa,
mientras cantaban las a ves
y sollozaban las olas.
• • • • • --· • • • • • • • 1 • • • • • • • • • • • • • • •

IV
4.-Trajes de paseo y vestido
para ni 1ios.

grabados.

grabado dos trajes de paseo, un
abrigo de estación y un traje de
baile, prendas que se hallan sujetas
en su corte á las últimas exigencias

Ellas con grata presión
su amor, blandas, me insinuaron;
ellas, tímidas, temblaron
con mi primera emoción.

r:_ Como las teclas de un clave

Domingo 16 de Noviembre de 1903.

111

Perdóname si las canto;
no sientas celos por ellas,
alma mía; ¡son tan bellas,
y las quiero tanto, tanto!. ...

Y, al contemplar que la calma
con su belleza. perdía.,
absorto me repetía.:
«¿También ellas tienen alma?&gt;

EL MUNDO ILUSTR.ADO

Vuelvo á mi patria querida,

En un bosque de palmeras,
allá cerca de la Costa,
duerme mi dulce Juanita.,
duerme Juanita la hermosa.
JUAN A. SOLÓRZANO,
~N Ul'IALDUM

Puso un ángel su candor
en tu donaire criollo
para que fueses pimpollo
de algún gentil pica.flor;
y es tu aroma el de la flor
que mis nostalgias destierra.,
porque en tu gracia se encierra
y tu frescura resume
todo el divino perfume
que da el clavel de mi tierra.
H. F. RODRÍGUEZ,

m

de la moda.
ntos trajes de paseo, confeccionados con tela de lana, llevan la enagua plegada ligeramente y adornada con aplicaciones de cintas. Estas
aplicaciones son longitudinales en
una falda y transversales en otra,
se~n lo representan los figurines.
El hermoso abrigo que se halla á
continuación de los trajes anteriores, es de confección sencilla, Jo
cual no obsts. para que la prenda
resulte muy vistosa. El abrigo es de
piel ó pelerina, luce peque!ia esclavina y manga abultada, rematada
eon pequeños puíios formados de
cinta maravillosa.. El cuello del
abrigo fórmase también con cinta
semejante á la de los pu!ios, y en la
parte delantera. del abrigo, á. lo largo de éste, aplica.se también cinta.
111aravillosa, á guisa de ribete, pa.•
,a formar un atavío sencillo y de
1,uen gusto.
Finalmente, el traje de baile, estilo roma.no, consta de enagua larga,
plegada longitudinalmente, de CO';·
)ilio escotado en parábola y termi·
aado por anchas hombreras en su
parte posterior, y por ángulos de
111.adroíio en su ii:1ferior, semejantes
f. los que llevan los vestidos de arlequín. Entre el madroíio y el cuellobombrerasJ cíñese el talle por
ancho cinturon de seda. Las man·
gas son muy origina.les y vistosas:
confeccionadas con gasa, pliéga.nse
longitudinalmente y hácense rema·
tar por picos ribeteados, digámoslo así, con- pequeñas borlitas de se·
da. El traje, en su conjunto, es muy
vistoso.

,

:;:..

.

-.

.. -.;.~,;. .........

.-

:i=f~-~-~:-~-=

ESPERANZA.

AM6&amp; DE ULTRATUMBA
Rafael, reputa.dísimo mé~ic&lt;;&gt;, sin
haber cumplido aún los vemt10cho
a!ios, conservaba en su rostro las

lineas del tipo árabe, y en su cora·
zón el avasa.Ba.dor impulso de las
pasiones musulmanas.
Rafael amaba: con pasión á Ma:·
garita, la morena de más gracia
que pisaba los cármenes de Anda·
lucía, presLando, con la luz de sus
ojos y el carmín de su s~mbla:nte,
esplendideces al cielo, dia.famda.d
al espacio.
.
.
Marga.rita era una Joven de die•
eiocho años, hermosa sobre toda
ponderación, y en cuy a naturaleza.
se mezclaban y confundían, J?r~stándole mayor encanto, remini~eencia.s viriles de l~ raza g&lt;;&gt;da, fih·
granas del pensamiento é mdolen·
cías del suelo americano.
Rafael amaba á Marga.rita Y ésta a.doraba á Rafael.
La vida de uno y otro era un
constante idilio.
Ni la más ligera nube empa!iab_a
el horizonte espléndido de su feh·
eidad.
Consentidos sus amores por los
padres de Marga.rita., habíase fija·
do ya la fecha para el enlace.
Y en tanto que el plazo se cum·
plia y olas de dicha inundaban la
existencia. de los dos ama.ntes,la. na·
turaleza enMira formaba para ellos

embriagador concierto de armonías
E!··hombre propone y Dºios d"s
i poT~das las cosas de esta vida ~álla.nse expuestas á contingencias
impensocéa.da.s.os de luz y la insonda•
Los
an
b
no están
ble masa de las som ras,
la
· s entre sí más que por
separaao .. ón de un crepúsculo.
breve transici
· á la deses·
De la complacencia

pera.ción, suele n~ ~ediar más que
un rápido acontecimiento.
.
De la vida á. la.muerte, no media,
á. veces, ni el estertor de 1~ agonía.
Marga.rita., a.legre, gentil Y e!1a·
morada, cayó un día, como herida
or una bala, ~n los brazos de su
~adre, á los OJOS de Raf~el.
Ni una descarga el~ctrica la hubiera privado de la vida con más
rapidez.
.
•
Todos los recursos de 1a ciencia,

toda la solicitud de la pasión, todo
el cari!io materna.}, fueron inúti·
les.
La densidad de las sombras ha·
bía sustituido en un instante á los
océanos de luz.
La desesperación de Rafael fué
espantosa.
Aquella mente volcánica. y aquel
corazón de fuego, libraron batalla
horrible ante los restos de la flor
ma.rchit~.

�Domingo 15 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Pero la resistencia humana tiene
sus límites.
Y al llegar á ellos, ó los nervios
estallan, ó el abatimiento se pro•
duce.
¿Que pasó por la mente y por el
corazón de Rafael?
Nadie lo supo ni á sospecharlo
llegó nunca.
Lo único que en él pudo observarse, fué que sus arrebatos cedie•
ron plaza á la resignación,siqniera
ésta fuese una resignación som•
bría.
Pasaron los aiios.
Ni la sonrisa franca volvió á dibujarse en los labios de Rafael ni
nuevos amores volvieron á co'nocérsele en la vida.
El único amor que luego tuvo
fué el de la ciencia.
'
Pero si ni amores ni sonrisas tuvo, notáronse en él, de vez en cuando, así como resplandores de luz
en su morena frente, algo como
efluvios de dicha escapa.dos del fon•
do de su alma, y contenidos por la
fuerza de una voluntad inquebran•
table.
Y aquel algo, por unos y por
otros oQservado, para todos fué un
misterio.
:\1isterio que ni insidiosas inquisitivas investigaciones hábiles, pu•
dieron descubrir jamás.
Vivía Rafatll con una tía suya
que para él había sido y era una
segunda madre.
Pero doña Luisa no podía sustraerse á· la curiosidad propia de
todas las mujeres, en ella justificada por el amor que profesaba á su
sobrino.
Y había observado también las
luminosas intermitencias de Rafael,
sin poderse dar cuenta de ellas.
Las exploraciones en el alma de
su sobrino, no le dieron resultado
alguno. Rafael se había acorazado por dentro, ya que no podía.
acorazarse por fuera.
Dado que sus nervios no eran de
mármol, ni sus facaiones de es·
tuco.
Los años iban transcurriendo len•
ta.mente, sin que nada alterase la
marcha ordinaria de la vida en 1a
mansión de Rafael.
Los cabellos de éste blanqueaban, su rostro iba surcándose de
arrugas, su cuerpo empezaba á en·
corvarse.
Pero ni por un solo instante des•
apareció de su rostro el tinte sombrío, la palidez mate que lo .cubría.
Relegábase á menudo en su des•
pacho, cerrando éste herméticamen•
te, y si exigencias de su profesión
le llamaban de pronto, tardaba
siempre diez minutos, por lo me·
nos, en abrir.
- ¿,Por qué tardas tanto en contestar cuando se te llama·?-le pre•
gúntó una vez su tía.
--Porque, abstraído en el estudio,
apenas oigo-le contestó Rafael,
contrariado.
Contrariedad que no pasó inad- ·
vertida para aquélla.
Cierta mañana, Rafael, contra su
costumbre y necesidades profesionales, no había salido de sus habi·
taciones á las nueve.
La criada dió aviso de ello á do•
ña Luisa, quien por sus achaques y
edad avanzada, se había vuelto
poco madrugadora.
-Algo debe de pasarle-dijo, y
apoyada en su bastón, se encaminó
al despacho de su sobrino.
Llamó suavemente á la puerta
con los nudillos, diciendo al mismo tiempo:
-¡Rafael!
Nadie contestó.
Llamó c'Jn más fuerza, é igual
mutismo.
Sobresaltóse la buena anciana, y
dió con el bastó o en la puerta.
Rafael estaba dentro, porque se
veía puesta por el interior la lla•
ve en la cer1·adura.
Fué necesario dar aviso á la au•
toridad.
Compareció el juzgado.
Doña Luisa temblaba como la
hoja en el árbol.
Procedieron á descerrajar la. puer•
ta. '
Los primeros que penetraron en
la esta.ocia, dieron un paso atrás,
quedáodose inmóviles y con el rostro desencajado.
El doctor Rafael yacía sin vida,
sentado en un sillón y apoyado.s

6.-Vestidos de calle y casa.

los brazos y la cabeza en la mesa
de su despacho.
Ante sí, y como cogiendo el último fulgor de su mirada, que parecía escaparse de sus entreabiert¡os
ojos, veíase el busto, no marmóreo, sino de carne y hueso, de una
mujer morena, joven y hermosísima; conservado intacto á tra.vés- de
los años, por ignorados recursos
de la ciencia.
Era la encantadora cabeza de
Margarita, religiosamente guardada por Rafael.
Era el amor de ultratumba del
apasionado doctor.
• PEDRO Nui-to.

S~NTIDf\
Dormida sin amores
tienes el alma,
como duerme sin vientos
la mar en calma;
mas ten en cuenta
que la calma es presagio
de la tormenta.
Tienes negro el cabello,
negros tus ojos,
la mejilla trigueiia,
los labios rojos.
La voz en ellos brota
clara y risuefia,
como el agua que cae
de peña en peña;
y tus huellas imitan,
finas y leves,
las huellas de lás aves
sobre las nieves.
Mejor que estos encantos
de tu persona,
es la flor delicada
que los corona.

Y esa .flor en tu pecho
vierte su esencia;
es la flor de las .flores,
es tu inocencia.
FEDERICO BALART.

.

¡Que surja del caos
· el nuevo arrebol!
¡Que asome, Dios mío,
radiante y divina
la gloria del alba,
la cauda del sol!
RAFAEL SILVA.

Noehe de Vigilia.
El mar está negro,
parece de tinta;
la sombra en el cielo
.
su manto axtendió;
01 un a.stro en lo negro
del ámbito brilla:
la luna entre nubes
su faz escondió.
El mar está. en calma.
No baten las olas
la ruda epidermis
del agrio peñón.
El mar se ha dormido,
y arrullan las ondas
el sueiio tranquilo
del viejo león.
La playa está sola,
silente y obscura;
el lobo marino
bebiendo licor
durmióse, y ya sueiia
que pesca la luna,
que es rico, que deja
de ser pescador.
Un golpe ondeantA
de brisa desciende
del bosque vecino,
·
bañado en calor,
y haciendo cabriolas,
perfuma el ambiente
de olores de tierra
Y a.lientos de flor.
1Qué noche tan larga!
¡Qué lejos el día!

¿Ves la rosa en el rosal?
Cercan de espinas punzantes
Su hermosura sin rival,
Centinelas vigilantes
Que custodian su ideal.
Cuando el bruiiido cristal
De tu espejo, en luz triunfal
Cante tus formas divinas,
Acuérdate del rosal
Y no olvides las espinas.
P . FORTOUIJr HURTADO.

CANTARES
7:-Trajes de calle, abrigo de pelerina y vestido de baile.

Yo creo que Dios te dió
pelo negro y tez morena,
pr.ra que los hombres sepan
que tienes el alma negra.
No encuentro paz en la tierra.
ni esperanza en el cielo,
ni carillo en la mujer
causa de mi amante anhelo.
No extraiies que me alegrara.
cuando supe que te casas:
queriendo á quien no te quiere,
morirás cor;no me matas.

¡Llevas carmín en los labios,
negro azabache en el pelo,
y en el pecho un corazón
lleno de envidia y veneno.
Porque te quiero, hay quien dice
que soy muy afortunado,
sin ver que ofrezco cariño
y desdén recibo en pago.

Los dos 1\ngeles
El Angel del sueiio y eUAngel de la muer~,
en un día y á. la hora del crepúsculo vespert1·
no, paseábanse juntos y en amiga ble compaiiía, basta que, ya rendidos después de larga
jornada, sentáronse en la cima de un collado,
prosiguiendo su conversación animada al par
que grave, pues influían m~y distintam~nte en
los destinos de la. bumamdad. No le¡os del
punto del collado se hallaban las moradas de
los hombres. R einaba profundo silencio; únicamente en una lejana aldea sonó el ruido monótono de la campana; ern. el toque de ánimas.
A muy poc&lt;• rato, levantóse el Angel del s1;1eño y comenzó su misión esparciendo las mvisibles semillitas del sueño. Pronto éstas,
conducidas por el suave céfiro á las habitaciones del r endido labriego, empezaron la dulce1
misión en honor á los moradores de todo aquel
contorno, á. cuyos a posentos llegó la influencia del p rimero de estosgenios.
·
Las clases todas de la humanidad gozaban
de la mis ma manera; desde el anciano hasta el
pequeñuelo que se mece en la cuna. El Angel del
sueiio dió por terminada su tarea, Y senM,n-

dose nuevamente en frente de su grave compañero, dijo:
-Cuando despierte la aurora, me alabarán
los hombres como á su amigo bienhechor. ¡Oh,
qué placer iguala al de hacer bien secretamente y sin ser visto! ¡Cuán felices somos noso·
tros, mensajeros del buen i;enio! ¡Cuán bella
es nuestra vocación!
Callaba. el Angel de la muerte, cuyos melancólicos ojos derramaban lágrimas de ternura,
y seguidamente con no menos elocuencÍa:
-¡Ayl-le dijo-¡que no pueda yo, como tú,
celebrar ]9. alegre gratitud de lo'S hombres! A
mí me llama la tierra enemigo suyo y perturbador de sus goces..
- ¡Oh hermano mío!- replicó el Angel del
suer.o, - ¿tan pronto has olvidado que cuando
despierte el bueno, reconocerá en, ti á. su amig-o
y bienhechor y te bendecirá ag-radecido? ¿No
somos nosotros hermanos y men.saj~ros del
mismo Paidre·?
Con nuevas y copiosas lágriIIlJas,el Angel de
la muerte se acercó al Angel del sueilo•, y a,m,bos se estrecharon llenos de júbilo,

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

�Domingo 15 de Noviembre de 1903.

Recetas útiles
CREMA DE FRHlllllES!S
Frambuesas mondadas
de sus pedúnculos. 2 kgs.
Alcohol de 85 grados 2 litros.
Azúcar.. . .......... 2 kgs. 250 gr,
Agua.. . . . . . . . . . . . . . . 3 litros.
Disuélvase el azúcar con el agua,
échese hirviendo sobre las frambuesas, las cuales ban de esta_rbien
machacadas, cúbrase el con¡unto,
déjese enfriar, añádase el alcohol
y espérese la clarificación natural
del licor, ó bien, fíltrese.
Otro medio

Frambuesas monda.das, alcohol,
azúcar y a.gua; la. misma cantidad
que en el anterior.
Procúrese que las frambuesas
permanezcan enteras y pónganse en
el alcohol.
Al cabo de un mes pásese por un
ta.miz de crin ó por una. tela clara.,
con ligera presión, y añádase el azúcar disuelto en el agua..
Este licor es uno de los más a.grada.bles; se clarifica por sí mismo en
pocos días.

CREMA DE FRF.S!S
Para. ba.cer este licor en un instante, tómese:
Fresas recién cogidas
y mondadas 2 kgs.
Alcohol. . . . . . . . . . . . . . 2 litros.
Azúcar blanco. . . . . . . 2 kgs. 50 gr.
Agua . . . . . . . . . . . . . . . . 3 litros.
Macháquense las fresas, pónganse sobre un tamiz y échense encima
el azúcar y el a.gua bien hirviendo y meneándolo poco á poco; cúbrase, y después de frío, fíl~rese exprimiéndolo sobre un ta.miz, añádase el a.lcobol, tápese y al cabo
de algunos días fíltrese.
Otro medio

Para bacer este mismo licor a.l
frío:
Pónganse á infusionar las fresas
en el alcohol por espacio de quince
días ó un mes, fíltrese exprimiéndolo sobre un tamiz, añádase el
azúcar, disuelto en la cantidad de
aaua indicada, y déjese clarificar.
El primero de estos dos medios
produce un licor más rico en aroma., y el segundo una diafanidad
más pronta.
Para las cremas de moras y de ce·
rezas, síganse los mismos procedimientos que acabamos de anunciar
para las fresas.
0

-

EL MUNDO ILUSTRADO

Móndense las flores á medida.que
se esparcen por la. tierra, extiéndanse en una. vasija, alternando
con capas sucesivas de azúcar en
polvo; así que la. vasija. esté llena,
póngase en la cueva ó en lugar húmedo por espacio de ocho ó diez
días; al cabo de este tiempo sáquense las flores para lavarlas con tantos litros de aguardiente como 375
gramos (12 onzas) de azúcar, em·
pleado con el fin de extraerles el
poco azúcar que puedan retener;
disuélvase en este mismo aguar·
diente, siempre en frío, el azúcar
a.roma.tiza.do, y después de una disolución completa, póngase el licor
en botellas, o fíltrese si hay necesidad.
Este licor tiene un rico aroma y
sin amargor; lo preferimos al mis·
mo licor hecho por destilación.
Asimis111v se obtiene,por est~ mismo procedimiento, la. esencia ó a.ro•
ma de las rosas, de la jeringuilla.,
de geráoío de olor, de la flor de
lis y de todas las flores en general.
Pero cuando se tengan flores en
cantidad suficiente y se quiera obtener su esencia. ó perfume para.
hacer licores particulares ó de fantasía, se deberá recurrir á los procedimientos que anteriormente hemos indica.do para. confeccionar las
cremas de fresa., es decir, que después de haber mondado las flores,
es preciso ecba.rla.s encima. el azúcar disuelto en agua. é hirviendo,
aiiadfr en seguida el alcohol en las
proporciones antes indica.das, ta.parlo herméticamente y dejarlo enfriar.
Por una. modificación de los diversos procedimientos que acabamos de indicar, se puede, a.demás,
no solamente procurar á los diversos licores un aroma. muy suave,
sino una clarificación más pronta.
y más completa.
Móndense las flores y pónganse
entre dos bojas de papel á secar á
la sombra; colóquense Juego en un
va.so hermética.mente cenado, en un
aposento bien seco, hasta el momento en que se quiera. usar.

Es cosa indispensable, sean las
flores que se quieran, el echarlas el
azúcar y el a.gua. en estado de ebullición y aiia.dir luego el alcohol,
cowo anteriormente se ha dicho. La.
dosis de flores necesaria para cada.
litro de licor, es de 25 á 30 gramos,
según sea. mayor ó menor su principio aromático.
Se consigue lo mismo poniendo
las flores á macerar en alcohol; pero, como ya. hemos observado, este
medio tiene el inconveniente, á causa de la. gt•a.nde propiedad disolvente del alcohol, de producir el
a.margo, por poco que se prolongue
la. maceración.
Debe a.veriguarse,por los diferentes procedimientos que acabamos
de describir, cuándo es fá:iil procurarse perfumes de jazmín,de resada,
de lirio, de violeta y de otras flores
de nuestros jardines, y crear, con
ayuda del a.lcobol, una infinita. variedad de licores, todos nota.bles
por el olor que les es peculiar.
En todas las estaciones se podrán fabricar licores con ayuda de
los medios de extraer y de conservar el perfume de las flores que acabamos de indicar.
Los licores se llaman sencillos
. cuando provienen del perfume de
una. sola flor, y compuestos cuando son el resultado de varios perfumes reunidos.
De todos los procedimientos, merece la preferencia el que emplearemos para. el licor siguiente, en
cuanto formarán parte de su composición las flores de todas las estaciones:
·

CREMA DE 111 FLORF.S
Tómense, á medida. que vayan floreciendo, violetas, rosas, claveles,
alelíes, heliotropos, flores de resada., de melocotón, de almendro, etc.
Cójanse las flores en el momento
en que se abran, móndense, superpónganse alternativa.mente por ligeras capas de azúcar en polvo, en
una vasija. cualquiera.; tápese convenientemente y enciérrese en un lugar seco.

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, lansas Cíty, St. Louis, Chicago, llew York.
San Francisco y Los Angeles

CRElllA DE AZAHAR
No menos interesante que losanteriores, y que además puede aplicarse á un gran núwero de flores es,
el siguiente:
Cuando se tengan algunos naranjos floridos y se desee utilizar sus
flores para hacer licor, el medio
q 11e se na de emplear es tan sencillo
como fácil, teniendo el mejor éxito
las más veces.

1

AGUA OCRW DE ANGELICA
Tallos tiernos de angélica. . . . . . . . . . . . .
Semillas de angélica
Alcohol de58 grados
Azúcar. . . . . . . . . . . . . .
Agua. para. disolver
el azúcar.. . . . . . . . .

200 gramos.

50 gramos.
6 litros.

2 kgs.,625 gr.

1 litro.

Háganse macerar los tallos y la.a
semillas de angélica. en el a.lcobol,
por espacio de 24 horas, cuélese,
a.íláda.se el azúcar disuelto en el
agua, frío ó caliente, déjese clarificar el licor y fíltrese.

México, D. F., octubre 7.
Desde que conozco la. Emulsión
de Scott de aceite de hígado de bacalao con bipofosfitos de cal y de
sosa-escribe el Dr. Francisco Gu
tiérrez,-la. he aplica.do á niílos de
ambos sexos de constitución delicada.. Las funciones intestinales se
han conservado bien, y pronto se ba
becbo notar el robustecimiento de
las fuerzas. Sirvan estas palabras
á los Sres. Scott y Bowne de satisfacción y estímulo para. seguir elaborando tan benéfica preparación,
en bien de la humanidad.
PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN DDi.
Tome las pastillas Laxantes de Bro-o,dalM.
BI botiCl&amp;fio le devolveri aa dinero al 110 se c -

La tirma &amp; W,GrCl'ft .. hallaeocadacailla.

EL TEST AMENTO
Los bienes fueron valuadoa
en $125,000
La mayor parte de lo tesado conslstla en dos p6Iizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutuan,
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.

♦

Hace pocos uías que se practlc6 la
apertura del testamento del Ilu1trfalmo Sr Arzobispo D. Patricio A. l'eella
en la ciudad de Chlca¡ro, Illlnol8,
La fortU11a del distinguido prelado ucendló 11. cerca de $125,000 oro americano ; y segt\n el Inventarlo que 11e 11&amp;
publicado, loe bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compallla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25;ooo
oro cada una, 6 aean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas
9,329 oro.
otra p(lllza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y eu
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.

Otro medio

Pónganse el azúcar y el agua en
ebullición, échense las flores de
azahar mondadas, cúbrase el vaso,
quítese inmediatamente dt::l fuego y,
después de cinco 6 diez min_utos de
infusión, pásese por un tamiz ó por
una tela fina, añádase el alcohol,
tápese y déjese clarificar ó filtrar,
cuando esté frío.
Este procedimiento es aplicable á
todas las flores aromáticas.

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

Dtl 11.110. Sr. Jfrzoblspo 'f«NL

CREMA DEAZ!ll!R
Flores de azahar
mondadas ..... . 125 gramos.
Aguardiente ó alcohol
de 58 grados ..... . 2 litros.
Azúcar .. ... ........ . '750 gramos.
Agua para disolver
el azúcar ..... . medio litro.
Déjese macerar en el aguardiente
por espacio de dos, tres 6 más horas, deoántese, añádase el azúcar
disuelto, mézclese y fíltrese.
Este licor es de los más agradables cuando no se le deja contrner el
amargo por una. infusión desmedida. También se puede confeccionar,
y con mayor éxito, obrando por los
medios siguientes:

Es conveniente, en cuanto sea. posible, que la va.siia. se rellene completa.mente, á fin de evitar á la mezcla el contacto con el aire, y también par!\ que el azúcar no se sepa.re de las flores cuando la vasija se
cambie de lugar, sobre todo si 00
se tiene cuida.do de no moverla. mucho.
Cuando se quiera. hacer el licor
con los perfumes conserva.dos de
este modo, se procederá como hemos indicado ¡,ara. la. crema de
a.za.bar, observando si el licor está
muy ca.1·gado de perfumes. Ha.y que
a.íladir el a.lcobol, el azúcar y ei
agua en las cantidades necesarias
para. proporcionar al licor el sabor y la suavidad que se desee.

EL MUNDO Il.JUSTRA[)()

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a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Entre las d'fsposlclones del sellor AJzoblspo, en su testamento, se hicieron
fstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro :
11. la sellora Ana A. Feehan, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sellor Arzoblepo, $25,000 oro
de otra de las p(lllzas, y $5,000 oro 111
efectivo ; 11. la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre María Catalina,
$10,000 oro de la di tima póliza; &amp; la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellan•
prtctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnole, que era la lnstltucl6D por la
que mis 1e Interesaba el sellor Anoblspo, se entrep.ron loe $4,000 restall·
tea de la ftltlma [6llaa

.,dos de desposorio, baile y reuni6n.
1.-Elegantes Vest

GRO~IGA
Guerra al polvo.--Nuevos
modelos de Sombreros.

Nada es más indispensable para.
1~ higiene en general, que la lim·
pieza. de la casa.
El polvo es el enemigo íntimo de
todas las señoras hacendosas. Y
sin embargo, creo que, en general,
oo se preocupan lo bastante.
No saben probablementtl que él

1 a.usa de muchas eofermeda
i~s ªg~av~s, con inclusión de la tu
berculos1s.
Puede decirse que es lo que counica. al aire sus caracteres mór~· dos El polvo sirve de vehículo
l~s microbios y los introduce.ente
orgao1·smo por las vías respira ori~~ovoca., por las pa~tic_ula~ miles que arrastra, irritaciones
noe~!1es
y basta. erosiones en latmul
. to · y produce amcoss respira ria,
t da por la.
biéo una. puerta de en ra

1

cual los gérmenes patógenos penetran en nosotros.
.
La. irritación sola es muy fácil
de observar en las personas que
tienen la. laringe muy sensible.
Basta. una. salida en un día de
viento, para que se vuelva. á casa.
con un dolor de garganta pronunciado, seguido á veces de bronquitis.
Basta también, en una bi"bl"10teca., remover libros. para que con
frecuencia. se contraiga. fiebre y un
malestar· general.

El poi vo es el enemigo más grande del hombre.
No se sabe nunca. lo que trasporta. consigo: minerales que desg~rran nuestros tejidos interoos,ant1guos restos infestados, microbios,
bongos peligrosos, etc.
Y todo esto no solamente nos
persigue en las calles, en las plazas sino que fuerza la puerta de
oue'stra. morada. é introduce en nuestros pulmones los organismos más
temibles.
No me tachéis de exagerada. No

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 8 de Nov-iembre de 1903.
pués de alabar de mil modos lo
perfecto de su traje, consignió que
le alquilase la levita.
El fondista se la cedió con mil
amores, pero añadió:
-Le advierto al señor que esta
es la segunda levita que presto hoy.
Hace un momento he prestado otra
al señor Vánderbilt.
Al entrar en el comedor el señor
B .... , observó que á otros tres
invitados les sentaba bastante mal
la levita, y con mucha discreción
comenzó á hacer indagaciones, de
las que resultó que el caballero inglés llevaba puesta la levita de su
pedicuro, y que el cónsul se la había pedido prestada al burgomaestre de Ostende, que es bastante gordo.

Conocimientos Utiles
UN BARO DE VAPOR BARATO

Hay muchos casos en que son necesarias las fumigaciones de vapor
caliente, aplicadas localmente. La
ciática, el reumatismo crónico y el
traumatismo de las articulaciones,
son afecciones que, si no curadas,
al menos pueden ser calmadas conservando la parte afectada con una.
temperatura. húmeda y elevada.
Por desgracia para los que viven
fuera de la.s grandes ciudades, sólo
en éstas hay establecimientos en los
que pueden llevarse á cabo dichas
fumigaciones.
Sin embargo, hay un medio sumamente sencillo, rápido y barato,
para llegar al mismo resultado: un
poco de cal viva, otro poco de
agua y una vasija, es todo lo que
se necesita.
Se ponen en la vasija algunos
pedazos de cal del tamaño del puño, y se echa encima agua, muy
poco á poco. La cal se calienta al
instante, y de ella empiezan á des
prenderse vapores en abundancia.
Entonces se coloca la parte afectada sobre la vasija, y el todo se cubre con una manta ú otra cubierta
gruesa.
Cuando la temperatura sea demasiado elevada, puede levantarse
una punta de la cubierta; si, por el
contrario, tarda mucho en elevarse, debe echarse un poco más de
agua sobre la cal.
El primer baño de vapor administrado en esta forma, alivia considerablemente la ciática, que desaparecerá del todo repitiendo la
operación cada día un cuarto de
hora.
El mismo método da resultados
igualmente satisfactorios cuando
se trata de reumatismos crónicos,
sea en una ó en varias articulaciones.
La economía, la rapidez, la sencillez y la eficacia, hacen recomendable en alto grado este medio de
obtener un baño de vapor caliente.

EL MUNDO ILUSTRADO

El té ocasiona siempre un ligero
retra.so en la digestión, pero sus
efectos son más perjudiciales cuando se toma al mismo tiempo que la
carne. El mejor té de la China contiene un ocho por ciento de tanino,
y esta sustancia convierte la carne
en algo muy semejante al cuero,
haciéndola, por consiguiente, muy
poco á propósito para la nutrición.
Un célebre médico inglés aconseja tomar el té muy claro, y nunca durante la comida, sino después;
es el único modo de no echarse á.
perder el estómago. Un poco de
bicarbonato de sosa añadido al té,
en proporción de uno por cincuenta, es también muy conveniente.
Es muy común creer que el queso
es una sustancia que se digiere por
sí misma; pero, por eso mismo, nadie debiera comerlo sin tener antes
la completa seguridad de noseer un
estómago muy resistente.
Lo peor de todo es comer, juntamente con el queso, cebolla cruda
ó carne. La carne es ya suficientemente nutritiva para que necesite
esta mezcla.

ENSUEÑOS

Rayo de sol que se adhiere
á. una gota pasajera,
que un punto luce hechicera
y al tocar la sombra muere.
Dulce memoria que hiere
con los recuerdos de un cielo,
murmurios de un arroyuelo
que en inaccesible hondura
brinda al sediento frescura
con imposible consuelo.
En inquietud, como el mar,
y sin dejar de sufrir,
ni es mi descanso dormir,
ni me consuela llorar.
En vano quiero ocultar
lo que el pecho infeliz siente;
tras cada sueño aparente,
tras cada mentida calma,
hay mas sombras en el alma,
más arrugas en la frente.
Si vienen tras este empefío
en que tan doliente gimo
la esperanza de un arrimo,
de un halago en un ensueño,
si de mí no siendo dueilo,
sonreír grato me veis,
os ruego que recordéis
que estoy de dolor rendido ... .
Pasad .... dejadme dormido ... .
Pasad .... no me despertéis .... 1
JUAN

Eco sin voz que conduce
el huracán que se aleja,
ola que vaga refleja
á. la estrella que reluce;
recuerdo que me seduce
con ensueí'ios de alegría;
amorosa melodía
vibrando de tierno llanto:
¿qué dices á mi quebranto,
qué me quieres, quién te envía?
Tiende su ala el pensamiento
buscando una sombra amiga
y se rinde de fatiga
'
en los mares del tormento;
de pronto florido asiento
ve que en la orilla aparE&gt;ce,
y cuando y a desf,dlece
y más se acerca y le alcanza,
ve que su hermosa esperanza.
es nube que desparece.

B.

At&gt;RIAZA,

LA tXPIAGION
BALADA

Llorando está. el pescador
A los pies de la que adora;
Ven, la dice, á ser señora
De mi barco y de mi amor;
Yo endulzaré tu pesar;
Bendeciré tu abandono;
Mi barquilla será. un trono,
Y tú, la reina del mar;
Y besará nuestro Edéu
La luz que en el mar rYela,
Y el viento dirá. á la vela
Nuestra dicha y nuestro bien.

1

Y van en la barca huyendo
Del céfiro al soplo blando
Y siguen ellos gozando
'
Y sigue el padre muriendo! .. .•

EL MUNDO ILUSrrRADO

Dom.lingo 15 de Noviembre de 1903.

1

De repente, el huracán
Riza el piélago bravío;
Ruge el trueno en el vacío
Con incomparable afán;
Allá. ... en la roca gigante
Se eleva triste un anciano,
Tiene tendida la mano
Sobre el golfo palpitante,
Y de la borrasca al son
Que el eco de Dios remeda,
Ronca y formidable rueda
La paterna maldición;

Y los dos amantes gimen
A aquella voz que estremece;
Y hasta la barca parece
Que se espanta de su crimen,
Y al fin con grito fa.tal,
Del mar al empuje fuerte,
Ruedan sábanas de muerte
sobre el lecho criminal.

Hijos, arrojad en pos
Cuanto á la virtud no cuadre,
Pues cuando maldice un padre,
Está. maldiciendo Dios!
B. LóPEZ GARCÍA.

México, Septiembre 30.
Tengo el placer de manifestar
-declara el Dr. J. Fajonar, Cirujano asistente del Ferrocarril
Central Mexicano-que he obtenido siempre muy buenos ·resultados, desde hace diez años, con
la excelente Emulsi6n de Scott,
en la tuberculosis, anemia y ago•
ta miento producido por exceso de
trabajo, ofreciendo este medicamento gran confianza. en los casos en que se necesita un agente
reparador.
PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN DD.
Tome las pastillas Luantea de Bromo-Qalala
&amp;l boticario le deYolveri 111 dinero ll ao N car.
. . lirma B. W. Gr099 N halla 911 cada _ .

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzot,lspo Jttba

Alimentos que son peligrosos cuando se combinan

Hay muchas sustancias alimenticias que son saludables y nutritivas cuando se comen solas, pero
que resultan perjudiciales para la
salud, y aun para la vida, si se toman en combinación.
Todos los que han viajado por
los países tropicales de América,
saben que allí nadie bebe vino ni
licores fuertes después de comer
plátanos, pues de hacerlo así, sobrevienen estreñimientos y cólicos
violentos. El peligro es, sobre todo,
inevitable si la bebida es aguardientf&gt;.
El vinagre en las ensaladas
tarda la digestión. Por muy poca
cantidad que se ponga, la digestión dura de cuatro á treinta minutos más que de ordinario; y si la
proporción es muy grande, puede
la digestión cesar durante largo
rato. El vinagre con sal parece ser
singularmente dañino; en Inglaterra murió hace poco una jovencita
de quince años, por haber bebido
una pequeiia dosis de vinagre y
sal.
Jamás deben comerse cerezas con
leche. Esta mezcla mató al Presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce.

Sígueme .... Y la niña impía.
Al pescador acompaña,
Y no escucha en su ca.baila
De su padre la agonía;

re-

Se reserv11n &lt;'~maR en Carro Pull111a11 ¡,ara todol'I los puntos
en los Estado,- Urn&lt;los. Loi,, Restauranti- ,, Carros ComndorPi-de
Harvey t&gt;n la LínPa &lt;le 8anui Fe,~on rt-11¡,11d,ra&lt;loF1 e11 PI mundo
entero. P&gt;1r&gt;1 pri;cios, itinflrarioil y otro&gt;&lt; inforu1t&gt;F1, din)'ir,-p á
w.

s.

P'AR:-fi;¡\\ OR'l'H , -Al!PDte

la. San Franol•oo,, #t'lm. 8,, lflllJxloo.

Gt&gt;Der·al.

a. 1.

································~

Los bienes fueron valuado•
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos uuts que se practicó la
11pertura del testamento del Iluatrfal•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. l'eeha
en la ciudad de Chicago, Illlnoll .
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 l!. cerca de $125,000 oro americano ; y seg1l.n el Inventarlo que ee ha
publicado, los bienes que dejo tueroa
como sigue:
Dos pOllzas de '"La Mutua,' ' Compafi!a de Seguroo sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, O aean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acümulados sobre Ulla de las pólizas
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.
Eatre las disposiciones del sefior Uzoblspo, ea su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sef'.lorlta Kate Feehan.
que estuvo siempre con él hasta 111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro;
l!. la sefiora Ana A. Feehan, viuda dal
sef'.lor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sefior Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro tll
efectivo ; l!. la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que ea preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina.
$10,000 oro de la O.ltlma póliza; &amp; la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellanl&amp;
prlctlca para varones, de Feehu"Jllle,
llllnols, que era la lnstltuc!On por la
que mb se Interesaba el 1ef'.lor ArsobtA¡,o. sP ..,t~amn loa S4,000 ?Mtan·
te. t. 1&amp; 11.ltlma p611a.

1.-Sacos abrigos de la estación.

Loque Valen los Diamantes
La Condesa. de Z .... lucía en el
baile una portentosa diadema ~e
brillantes, que provdcaba l~ ~od1·
cia de los hombres y la env1d1a de
las mujeres. Era una fortuna en
compendio.
. .
Mi amigo Faustino, per1od1sta Y
bohemio en una pieza, exclamó ante un grupo de amigos al contemplar aquella riqueza:
-Denme esa diadema y se ª&lt;?ª'
baron mis constantes preocupac10·
nes.
-¿Qué quie1·e usted significar c~m
esto·t preguntóle con sorna un JOven belga, corresponsal de un gran
periódico extranjero.
-Sencillamente que y a no existirían para mí privaciones ni a~reedores, esas dos grandes calamidades que me persiguen desde la cuna.
-¡ Cuán ena añado está usted! -repuso el extra~je1·0. El diamante va~
le, si hay quien lo apreci_e; pero s1
nadie lo solicita, maldito lo que
importa. Esto pasa con los bomb1·es y con las cosas.
-Denme los diamantes y aseguro

á usted que no me faltarán compradores. A nadie se le ocurre pensar
que, á mayor ó menor precio, puedan quedar sin colocación los diamantes.
-Crea usted que se dan casos, y
si no les molest-o, voy á referir á
ustedes lo que sucedió á un pobrA
hermano mío, no baCTe muchos aiios;
lo be recordado precisamente al
ver á. Fa.ustino tan entusiasmado
ante aquella. espléndida diadema.
-Cuente usted, cuente, exclamamos ácoro.
-Pues bien: mi hermano pasó
una larga temporada en el Cabo,
entre los buscadores de diamantes.
Nacido como yo en una pob1·e aldea de Flandes, acostumbrado á.
trabajar desde niño, dejó un día
nuestro hoaar, llevado de la ambición y de ;u espíritu aventurero,
yéndose en compañía de algunos
jóvenes holan~eses á explotar un
criadero próximo á Kím_berley. ~l
negocio les fué á las mil marav1)las, y en pocos años ~ueron dueños de un caudal de brillantes, suficiente para coronará. m~dia doce·
na de princesas. A los s~1s afíos de
trabajo cedieron el criadero, en
buenas ~ondiciones, á unos bóeros
y emprendieron el regreso á. Euro-

pa., llevando consigo los codiciados y diminutos cristales. Eran
cuatro, y en unas pequeñas talegas
cosidas á. los hábitos, encerraron
el espléndido fruto de su labor, que
en el mercado de Amsterdam tenía
que ser justipreciado con largueza.
Embarcáronse en un vapor holandés y, con júbilo infinito, seme·
jante al del desterrado que vuelve
triunfador á la patria, emprendieron el regreso por el canal de Suez.
El tiempo, que fué bonancible durante los primeros días, se trocó en
temporal deshecho, y el vapor corrió á. merced del huracán por espacio de cuarenta y ocho horas.
Al cesar la fuerza impetuosa del
ciclón, descubrióse en el va.por,
desarbolado y maltrecho, una gran
vía de agua que amenazaba hundirlo en el fondo del mar. La máquina bahía dejado de funcionar, y las
bombas no podían achicar el líquido que anegaba las bodegas. E l pe·
ligro se hizo inminente, y en aquellos aciagos instantes, los tripulantes y los viajeros se lanzaron á las
canoas, procurando llevar consigo
algunos víveres.
En una delas canoas se salvaron
mi hermano y sus tres compa.Beros
con las cuatro talegas que forma-

ban parte integrante de su indumentaria.
Despu~s _de mil peripecias y largos sufr1m1entos, llegaron á un islote del mar Indico, escasamente
poblado de habitantes. Al verles
acercarse, los salvajes huyeron
apresurada!Dente, sin hacer caso
de los signos y voces tranquilizadores con que intent aron retenerles.
Durante la travesía se agotaron
las provisiones, y para colmo de
desdichas, el agua$alada que entró en la canoa se mezcló con el
agua dulce de los barriles de á bordo, inutilizando la indispensablebebida. Devorábales la sed y su
primer impulso fué buscar unS: fuente próxima á la orilla. En aquella.
isla, de origen mad1·epó~ico, árida
y yerma en su parte baJa, las pequefías corrientes arrastraban la
sal de que estaba saturado el terreno, lo cual bacía de todo punto el
agua impotablE'.
Sentados los cuatro compañeros
en las peladas rocas, requemados
por la sed, sentían tristemente la
opresión de la riqueza estéril que
llevaban encima.
En aquel momento, el caudal de
diamantes nada valía, porque no

�Domingo 15 de Noviembre de 1903.
habíaallí nadiequelos demandase.
Mi hermano, que sufría. una. dolorosa neuralgia, sincera.mente exclamaba:
-Daría todos mis diawantes por
unas obleas de antipirina.
-Y yo, por un vaso de agua,
añadía. el otro con las fauces abrasadas por una sed homicida.
Por fin, vieron acercarse á una.
muchacha con dos vasijas llenas
de agua, y cua.ndo se levantaron
dispuestos á arrebatárselas, apareció un grupo de hombres,• a.rmados de flechas, que rodearon de improviso á los náufragos, privándoles la acometida.
Acostumbrados á tratar con los
europeos, quienes acudían allí para
adquirir con baratijas sus productos, los indígenas se decidieron á
a.proxima.r¡,e á los nuestros, viéúdoles indefensos, desvanecido el temor de los primeros insta.ntes.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Los naturales ofrecieron á los
náufragos una abundante partida
de coral y perlas. Poco caso hicieron éstos entonces de aquellos preciosos productos del mar, y con
signos dieron á entender que lo que
anhelaban á toda costa, e1·a agua
para ca.lmar la sed il'resistible que
les atormenta.ha. Los salvajes, codiciosos, expresaron con sus ademanes que era. el agua allí cosa.
p1·eciada, ya que debían irá una.
isla próxima. pa.ra tenerla., y claramente manifesta.ron que querían a.1go en cambio.
Mi her'11ano, vencido por la sed,

tomó la heroica resolución de abrir
su talega y ofrecerles unos cuantos
diamantes. Los indígenas contempla.ron con mdifereocia aquellos
cristales en b1·uto y no se dieron
por satisfechos. Uno de ellos indicó perfectamente, mostrando los
abalorios que lucía alrededor de
su cuello, que no tenían aquellos
crista.les valor alguno, porqueeran
pequeños y, además, porque no estaban agujereados. Otro señaló,como
cosa de valor, los botones de latón
que conservaba toda.vía el chaleco
de uno de los náufragos. Cua.lquiera. a.divina 4"~, apenas notada la

preferencia del salvaje, fuero 0
arrancados los botones, que tomaron con gran contentamiento los
indios, dando, en cambio, el agua
apetecida,que en aquellos instantes
fué para los náufragos más sabrosa que el néctar de los Dioses.
Véase, pues, cómo el coral y las
pe1·las, en la ocasión referida, por
la fa.Ita absoluta de demanda, no
tuvieron valor alguno, de igual modo que los diamantes ni siquiera.
pudieron trocarse por un vaso de
agua, por no haber quien los quisiese. Entonces hubieran va.lido
mucho más, porque eran solicita.dos, los vulgares y pobres abalorios.
El deseo ó la necesidad empuja la
demanda de las cosas, y esto las
hace permutables. El valor de las
cosas es hijo de la demanda, y está
en razón directa del deseo de poseerlas, y en razón inversa de la can-

......

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

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3.-Elegantes vestidos de reunión y concierto.

2...--Trajes de calle; elegante ba•
ta de hogar y blusa para reu
.nl6n.

tidad de las cosas que se nos ofrecen. Suprimid el deseo de poseer diamantes, corno
pasó allí, y los diamantes carecen de --:alor
porque no pueden cambiarse por ob¡~to.6
servicio alguno. Aumentad la sed y d1sm1·
nuid el agua, y en seguida veréis cómo _un
vaso de agua puede valer más que los d1a•
ruantes de mayor tamaño.
Permitidme una comparac-ión: todas las
cosas tienen color, pero sin la. luz ,el color
no aparece; asimismo, todas tienen valor,
pero sin la demanda, es un valor muerto.

Por fin, señores, terminó diciendo el bel·
ga,, dispensen ustedes la lata económica, en
gracia de ser un hecho real y de haberme
dado ocasión para demostrar al amigo Faustino que pudiera darse muy bien el caso deque ~on tan deslumbrante diadema, no rematase esas privaciones de que nos habla,
en su coquetería de bohemio, y en que no
creo mucho.
Allá va a.hora el reverso de la medalla:
mi hermano y sus compañeros, en un buque
de vela llegaron á Madagascar, y una vez
allí, prosiguieron el viaje en un _vapor delas Mensajerías, pagando el pasa¡e d_e los
cuatro con un solo aiamante que caut1 vó á
una inglesa que estaba dando la vuelta al
mundo en compañía de su esposo, como

�-

EL '.MUNIDO ILUSTRADO

Dom:lingo 15 de Noviembre de 1903.

quien da la vuelta á una colmena,
pues estaban en plena luna de miel.
Faustino calló, y como era muy
enamoradizo, se limitó á a!iadir
por todo comentario:
-Después de lo que usted ha contado 1 me a.traen mucho más los
ojos de la Condesa que su constela.·
ción de brillantes.
DAVÍD DE MONJOY.

TUS MANOS

~~~ 1

1

Cuando yo te conocí,
antes que mirar tus ojos,
antes que tus labios roi_os,
tus manos, tus manos vi.

,_,,

"-""';

¡Viéra.las él, y querría
robármelas para sí!
Dime, ¿qué fuera de mí
sin tus manos, vida mía?

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•

-11t1.:J 1 ·,.¡!

~~

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a,11cadón dt
ftUHtrOS

¡Tan breves!. ... la~ modeló
amor con ámbar y miel;
y el jugo de su clavel,
Flora., para. ungirlas dió.

¡Alma! Pigmalión las vea,
é implorará. de tu mano
aquel fuego soberano
que faltó á su Gala.tea.!

Número 2.-Representa nuestro

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... ., ....

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. ..

,

Si las tomo por sorpresa,
se turban, ruborizadas;
y están, á. veces, heladas
cuando mi labio las besa.
Cuando en ardiente efusión
en las mías las estrecho,
ó las pongo sobre el pecho,
donde la.te el corazón,
Ya se duermen en mi palma,
que á. ambas iuntas da cabida;
ó despiertan y encendida
me comunican su alma.
las pulso, y en cada nota

que bajo mis dedos brota,
devuelve amor eco suave.
Y si nuestra paz se altera
por mi ardor ó por mi arrojo,
sabe amena.zar su enojo ·
con gracia tan hechicera,
que por ver su movimiento
de tanto hechizo colma.do,
mil veces las he enojado,
feliz en su descontento.
Escala por do subí
á. tus labios, ellas son
cómplices de mi pasión:
¿Cómo no quererla.si'¡Di!
Sin ellas, tal vez sufrie¡a.
tu desdén, tu odio tal vez ....
¡Déjame que, sin doblez,
mucho más que á. ti las quiera!
Además, dos ellas son
y me quieren por igual;
tú eres una, y paga mal
sólo un alma mi pasión.
Si obtuvieron las primicias
de mi amor, si me aman más,
mi bien, ¿les perdonarás
4ue te roben mis caricias?
Perdóname si las canto;
no sientas celos por ellas,
alma mía; ¡son tan bellas
y las quiero tanto, tanto!
E. BORRERO ECHEVARRÍA.

JUA.NITA.
I
En un va.lle de palmeras,
allá cerca de la Costa,
vive la dulce Jua.nita,
vive Juanita la. hermosa.
Tiene los ojos azules
y la hoquita muy roja,
la tez color de azucena
y la. cabellera blonda.

II

¡ya vuelvo á mi patria hermosa!
Mas las aves están tristes,
tristes sollozan las olas.
Me encamino al camposanto,

'Y en la sepultura angosta
de mi Jua.nita, han nacido
muchas violetas y rosas,
que, triste, beso pensando
en aquella linda boca
y en los ojos tan azules
de mi niña encanta.dora.
V

······ ········ ···· .... ....... .
Mira qué azul está el cielo,
mira qué azul está el mar,
y qué azules son tus ojos,
oh Juanita. angelical!
Adiós, alma de mi alma!. ...
El vapor ya va á zarpar.
Me iré pensando en tus ojos
al ver el cielo y el mar.

..............................
..............................
III
Cuando regresó del puerto
á su valle de la Costa,
Juanita fué sorprendida
por la Pálida traidora.,
que le dió besos de hielo
en su boquita. de rosa,
mientras cantaban las a ves
y sollozaban las olas.
• • • • • --· • • • • • • • 1 • • • • • • • • • • • • • • •

IV
4.-Trajes de paseo y vestido
para ni 1ios.

grabados.

grabado dos trajes de paseo, un
abrigo de estación y un traje de
baile, prendas que se hallan sujetas
en su corte á las últimas exigencias

Ellas con grata presión
su amor, blandas, me insinuaron;
ellas, tímidas, temblaron
con mi primera emoción.

r:_ Como las teclas de un clave

Domingo 16 de Noviembre de 1903.

111

Perdóname si las canto;
no sientas celos por ellas,
alma mía; ¡son tan bellas,
y las quiero tanto, tanto!. ...

Y, al contemplar que la calma
con su belleza. perdía.,
absorto me repetía.:
«¿También ellas tienen alma?&gt;

EL MUNDO ILUSTR.ADO

Vuelvo á mi patria querida,

En un bosque de palmeras,
allá cerca de la Costa,
duerme mi dulce Juanita.,
duerme Juanita la hermosa.
JUAN A. SOLÓRZANO,
~N Ul'IALDUM

Puso un ángel su candor
en tu donaire criollo
para que fueses pimpollo
de algún gentil pica.flor;
y es tu aroma el de la flor
que mis nostalgias destierra.,
porque en tu gracia se encierra
y tu frescura resume
todo el divino perfume
que da el clavel de mi tierra.
H. F. RODRÍGUEZ,

m

de la moda.
ntos trajes de paseo, confeccionados con tela de lana, llevan la enagua plegada ligeramente y adornada con aplicaciones de cintas. Estas
aplicaciones son longitudinales en
una falda y transversales en otra,
se~n lo representan los figurines.
El hermoso abrigo que se halla á
continuación de los trajes anteriores, es de confección sencilla, Jo
cual no obsts. para que la prenda
resulte muy vistosa. El abrigo es de
piel ó pelerina, luce peque!ia esclavina y manga abultada, rematada
eon pequeños puíios formados de
cinta maravillosa.. El cuello del
abrigo fórmase también con cinta
semejante á la de los pu!ios, y en la
parte delantera. del abrigo, á. lo largo de éste, aplica.se también cinta.
111aravillosa, á guisa de ribete, pa.•
,a formar un atavío sencillo y de
1,uen gusto.
Finalmente, el traje de baile, estilo roma.no, consta de enagua larga,
plegada longitudinalmente, de CO';·
)ilio escotado en parábola y termi·
aado por anchas hombreras en su
parte posterior, y por ángulos de
111.adroíio en su ii:1ferior, semejantes
f. los que llevan los vestidos de arlequín. Entre el madroíio y el cuellobombrerasJ cíñese el talle por
ancho cinturon de seda. Las man·
gas son muy origina.les y vistosas:
confeccionadas con gasa, pliéga.nse
longitudinalmente y hácense rema·
tar por picos ribeteados, digámoslo así, con- pequeñas borlitas de se·
da. El traje, en su conjunto, es muy
vistoso.

,

:;:..

.

-.

.. -.;.~,;. .........

.-

:i=f~-~-~:-~-=

ESPERANZA.

AM6&amp; DE ULTRATUMBA
Rafael, reputa.dísimo mé~ic&lt;;&gt;, sin
haber cumplido aún los vemt10cho
a!ios, conservaba en su rostro las

lineas del tipo árabe, y en su cora·
zón el avasa.Ba.dor impulso de las
pasiones musulmanas.
Rafael amaba: con pasión á Ma:·
garita, la morena de más gracia
que pisaba los cármenes de Anda·
lucía, presLando, con la luz de sus
ojos y el carmín de su s~mbla:nte,
esplendideces al cielo, dia.famda.d
al espacio.
.
.
Marga.rita era una Joven de die•
eiocho años, hermosa sobre toda
ponderación, y en cuy a naturaleza.
se mezclaban y confundían, J?r~stándole mayor encanto, remini~eencia.s viriles de l~ raza g&lt;;&gt;da, fih·
granas del pensamiento é mdolen·
cías del suelo americano.
Rafael amaba á Marga.rita Y ésta a.doraba á Rafael.
La vida de uno y otro era un
constante idilio.
Ni la más ligera nube empa!iab_a
el horizonte espléndido de su feh·
eidad.
Consentidos sus amores por los
padres de Marga.rita., habíase fija·
do ya la fecha para el enlace.
Y en tanto que el plazo se cum·
plia y olas de dicha inundaban la
existencia. de los dos ama.ntes,la. na·
turaleza enMira formaba para ellos

embriagador concierto de armonías
E!··hombre propone y Dºios d"s
i poT~das las cosas de esta vida ~álla.nse expuestas á contingencias
impensocéa.da.s.os de luz y la insonda•
Los
an
b
no están
ble masa de las som ras,
la
· s entre sí más que por
separaao .. ón de un crepúsculo.
breve transici
· á la deses·
De la complacencia

pera.ción, suele n~ ~ediar más que
un rápido acontecimiento.
.
De la vida á. la.muerte, no media,
á. veces, ni el estertor de 1~ agonía.
Marga.rita., a.legre, gentil Y e!1a·
morada, cayó un día, como herida
or una bala, ~n los brazos de su
~adre, á los OJOS de Raf~el.
Ni una descarga el~ctrica la hubiera privado de la vida con más
rapidez.
.
•
Todos los recursos de 1a ciencia,

toda la solicitud de la pasión, todo
el cari!io materna.}, fueron inúti·
les.
La densidad de las sombras ha·
bía sustituido en un instante á los
océanos de luz.
La desesperación de Rafael fué
espantosa.
Aquella mente volcánica. y aquel
corazón de fuego, libraron batalla
horrible ante los restos de la flor
ma.rchit~.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�EL MUNDO ILUSTRiADO

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

eR0N1e1\

(*)

Y murió en silencio .. ..
«La risa la reputé por error,
dije al gozo:-¿Por qué vanamente te engañas?
(Eclesiastés, cap. 11, vers. 1~).

Oídme los de duro corazón, los que estáis
lejos de la justicia».
Yo tenía el alma pronta á la risa, abierto el
corazón al sano contento de vivir.
Acababa de leer las coplas rlel Arcipreste de
Hita. Gustando el dejo picante de su musa
regocijada y fresca, franca ~n la 1:&gt;urla y en el
decir aguda y retozona, quise olvidar que es la
existencia dolor y llanto.
.
Pretendía convencerme de que era la vida
alegre como día de sol, dichos~ como amor que
no exige fidelidad y constancia.
Me hallaba muy cerca de afirmar que era la
mujer, como la esposa tierna y delicada _d~l
ccCantar de los Cantares», flor del campo y lmo
de los valles, huerto cerrado, fuente de ag~1as
vivas· muy lejos de juzgarla como el Ecltsiastés la' pinta: ccmás amarga que la muerte,_c?n
corazón que es red y manos que son pns10nes~.
Anhelaba saborear los goces que, regalando
los sentidos son deleite del alma. Pensaba
que era la boca, y no la frente, el sitio de los
besos.
Tenía razón el ingenioso Arcipreste. Dos cosas mueven al hombre en la vida: ccmantenencia y ayuntamiento con fembra placenter8,),.
¿Para qué dolores? ¿Para qué tristezas?
Nada de adornar, con los colgajos y los ll~rones flécos de una literatura falsamente afhgida, un drama ".ulgar: ccel cri?3:Pn de tercera,&gt;,
á la antigua, vaciado en l?s VIeJJS m?ldes del
Caín, sin complicadas psicolo~ias m r~~n~mientos de crueldad y perversión; el smcid10
con carta al juez de g~ardia, prodi:cto diari_o
de la vida. ~ra preferible reír: la risa, me dije es la salud del alma.
'y sin embargo, no reí.
...
Algo más profun~o y dol?roso que su1C~d10
romántico de amor o tragedia de celos atribuló mi alma pronta á la risa; mi corazón, abierto al sano ~ontento de vivir.
Los periódicos del 15 dieron la noticia.
Es drama manso, silenci~o; sin sangre ni
estrépi~o. U°: hombr~, con _indud~ble derecho
á la existencia, se deJÓ morir de fno; acaso con
anhelos de vida se abandonó á la muerte; tal
vez débil no se'lanzó á conquistar por la fuerza lo que' no pudo conseguir con el propio trabajo ni de la piedad ajena. . .
Oiganme los que se dicen cristianos, los que
llenan templos y oratorios de cera y de flores,
los que sufragan cultos en cumplimiento ~e
vana promesa ó en petición de frívolo capricho los que rodean de boato y brillo una religi6n de humanidad y pobreza.
En la. madrugada del 14 ha muerto un hombre en Madrid: lo mató el frio. Eran necesidad y miseria las solas dolencias de su cuerpo;
tristeza y desamparo, las de su espíritu. Acaso no conocía traición de mujer ni ingratitud
de amigo; que son am~stad y amo;es sentimientos de lujo, para quien padece frio y hambre.
Yo evoco la amargura infinita de su peregrinación por las calles solitarias, en la noche,
helada, silenciosa.
Si pretendió en huecos y portales esperar
que alborease un nuevo día ~e desv~n_tura, no
logró su propósito: los guardias le hicieron seguir calle adelante.
Pudo fingirse enfermo. ¿Para qué? No hay
camas en los hospitales.
Tal vez, con escándalo, hubiera hallado
abrigo en la cárcel.
Eso nunca. Era su libertad el único calor
que le quedaba.
y el desaraciado erró de quicio en qmc10,
·vagó de p;erta en puerta: no haaó almohada

(*)

Obtuvo recientemente el primer premio en
el concurso de crónicas de «El Liberal&gt; de Madrid.

para su suefio triste en las jambas duras:
mordíale el cierzo serrano las carnes mal cubiertas.
.
. h .
Tal vez un impulso de de,1prec10 le hizo mr
de la ciudad cristiana, que le negaba calor Y
abrigo.
Llegó á las afueras. Delante, _el campo se
extendía, árido y mudo; una tapia le ofrecía
apoyo. Se dejó caer.
Rentía sueño, mucho suefio .... •·.
, .
Una sola 1uz brillaba ante sus OJOS, deb1l Y
oscilante, perdida en el misterio de la son:ibra.
Cantó un gallo. Ladridos, lejanos y tristes,
rompieron el silencio de la noche.
Sentía sueño, mucho sueño .... . .
Y durmiéndose en la vida, despertó en la
muerte.

***

Esta es mi crónica: tiene en su sencillez el
dolor· brota de su mansedumbre la amargura.
Un'hombre que muere aterido sobre la helada tierra, frente al campo desolado y yermo,
bajo el cielo azul, en la noche serena y clara.
Murió de hambie. de frío; no tuvo amor.
Durmi6se cara á la luz esperando:el albor
'
' es fuente de vi'd a.
primero, nuncio
del sol, que
Quizás despierte en la región de la luz perdurable donde se acaba el llanto.
¡Aiegre Juan Ruiz! Seguro estoy d~ q~e tu
regocijada musa habría troc~do en lagrimas
su risa para cantar fin tan miserable.
Ya ~es. No tuvo ccmantenencia ni ayuntamiento con fembra placentera».

...

ENRIQUE DE MESA.

SU~NO VIVIDO
[Traduccl6n de GUILLERMO VALENCIA]

El valle del crepúsculo llenaban

perfumes grises de color de plata,
como cuando la luna. se tamiza
por entre nubes de borrosas tintas.
No era la. noche sin embargo. Presto
con las aromas de matiz de argento,
se disiparon en el valle oscuro
mis vagos pensamientos de crepúsculo,
y entre las aguas de una. mar tranqui~a
me hundí callado .... y se me fué la vida.
Vi cálices de flores misteriosas
y negras, que brillaban en la sombra;
y en crecientes de tinte anaranj~do
-como tibios fulgores de topaciouna luz que pintaba la floresta,
de tl'iste claridad amarillenta,
y todo estaba lleno por las olas
de una rara cadencia melancólica.
Y sin lo"rar siquiera comprenderlo
mi turb;da razón, pero sabiéndolo,
clamaba sin cesar entre mi mente
que aquella realidad era la muerte ....
Y la muerte hecha música; la. hermana
de los hondos anhelos; la que ama
á los seres que viven, y los busca,
toda vigor entre la noche adusta..
Y en silencio y oculta entre mi alma,
lloraba por la vida una nostalgia,
y lloraba y lloraba como llora
el que se va-llevado por las olas
de una. enorme embarcación marina
de fantásticas velas amarillasque á los tenues fnlgores del ocaso,
desde las aguas de un azul opaco
consigue di visar en la ribera
todo el cariz de la ciudad paterna;
y se ofrecen las ca,lles á sus ojos,
y percibe el murmullo de los pozos,
y de los caros bosques familiares
aspira los aromas otoñales,
y se finge de pies entre I a arena,
como en las horas de la edad primera,
trazado de inquietud, con las pupilas
arrasadas en lágrimas esquivas,
y ve el roto cristal de su ventana
y tras ella su alcoba iluminada.....
Pero la enorme embarcación marina
que no surte jamás en las orillas,
sigue adelante en el silencio mudo
que hacen las aguas de un azul oscuro.
Sobre los viejos mástiles, tendidas
melancólicas velas amarillas.
HUGO VON HÓFFMANNSTHAL.

a

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRlAOO

VOZ D~ f\Lf\RMI\.
En la tarde brumosa
flotaba la trizteza venenosa
que nuestras pobres almas invadía,
y nosotros, con ánimo cobarde,
ni vencerla supimos esa tarde
ni aceptarla queremos todavía.
Aspiramos el mal en el ambiente
y perecer dejamos la alegría .
de nuestro amor naciente,
sin que todo en nosotros se opusiera
y en el breve coro bate decisi vo1
ó triunfadores fué~emos, ó alttvo
el amor con sus júbilos muriera.
Doblamos las cabezas, resignadas
á la sutil presión del pensamiento,
mieotras iban en rápido aislamiento,
como aves de sus nidos ahuyentadas,
á, perderse las tímidas mit-aúas
del paisaje en el lin&lt;le ceniciento.
No se unieron jamás desde ese instante
con aquel arrebato delicioso
que asomaba del pecho palpitante
cuando el amor incólume vivía,
y que era luminoso
para tu alma y la mía
más, mucho más, que el sol de mediodía!
Se buscan hoy con ansia como entonces,
se confunden, se besan
y se repiten los antiguos ronces;
pero ¡ay! sobre ellas pesan
las brumas de la tarde en que sentimos
nacer el mal que inermes recibimos.
¿Por qué me culpas hoy si me ves triste?
¿Por qué te culpo yo_ si así ~ veo·?
¡Ni yo supe lucbar m tú suptste
en la hora precar1a;
y hoy remeda en nosotros el deseo
al estéril furor de Prometeo
destrozado er.. la 1·oca. solitaria!
¡No sumes el agravio á la tristeza!
¡No aumenten mis reproches tu amargura....
¿Volverá la. ventm·a
cuando el amor á despojarse empieza
Je la sana, de la íntima ternura:'...

Lo ;fesso ttrnpo

,, r..

G,etel. ("""'-" vot•)

...

FRANCICO DíAZ SILVEIRA.

~tr-bo a

o..~

rn~ nc!a i suoi tu

AGUAS MUERTAS

FROILÁ..1\' TURCIOS.

••

En la mayor parte de los casos, el infier11:o á
que se reduce la vida entre, marido y muJ_er,
no proviene de que el uno o el vtro se ha)an
vuelto malvados 6 irrazonables; pero es el caso
que no pueden discutir entre ellos sin alterarse por efecto de los recuerdos ( que con el asp~cto y el acento se despiertan mutuamente)
de bs contrastes y las acrimonias pasadas,
Tal vez se entendieran si pudieran hablarse
través de una pared, y con una voz en que e1
uno no conociese la del otro.
E. D' A11ncrs.

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Dio Ce • del

Septiembre, 1903.

Aguas muertas, aguas inmóviles de matices metálicos, circuidas de musgos de oro!
En los fúlgidos días de otoñ&lt;&gt; parecéis un
vasto espejo en cuyo fondo duerme l~ ~som•
bra y en las horas lunares, una campma de
esU:eraldas luminosas. De vuestro seno no se
escapa el más tenue ruido, porque yacéis
muertas1 cristalizadas sobre las arenas pro•
fundas. Tal así, á veces, las ideas, en el cerebro del hombre.
Mudas y glaciales, en los hondos silencios
nocturnos sois un símbolo misterioso y sereno. Reflejáis las sombras errantEis de los p~jaros y de las nubes; en vuestra _superficie
dejan largamente los crepúsculos tremulas estelas sangrientas y rielan los espectrale~ plenilunios; y la lu~a, mágica princesa,. va _ex•
trafiameute á mirarse en vuestra lámrna impasible.
.
En vuestro líquido cristral caen, en octubre las hojas secas· y si el aire las mueve,
vagan allí como cad~veres de mariposas. ~ 8
nenúfares son los favoritos de vuestras frialdades· y ellos viven de vuestra muerte, extrafios y 'bellos, como todas las cosas que brillan
en el misterio.

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Hansel y

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Gretel

~ve - glie - ran

L miércoles se puso en escena esta pequefia joya del teatro lírico, escrita por Húmperdinck, en un pr ncipio, para
un teatrito de aficionados, y luego arreglada para escenarios
artísticos por su autor, en vista del éxito que coronó su representaci6n y la importancia que fué adquiriendo. Se dió m11yor
desarrollo á la instrumentación, pero la música conservó su carácter de delicada y sencilla originalidad.
Su argumPnto es un pequeño cuento de hadas iñgenuo, y su
adorno musical es apropiado á él, pues á pesar de las proyecciones
de ópera que se le nan dado, la obra tiene mucho del sabor de
su esencia primitiva.
. Publicamos el c,duettino", de l?s dos nifios Hansel y Gretel, página musical inspuada,_ en la q_ue,se revela el estilo que campea en este cuento lírico y que los C&lt;dilettantrn no deJaran de agregará su repertorio, pues es, en verdad, precioso.

r

-no¡

1

r r r? 1 O

r ,; l

Duedal malm'han da guardar~

ne&gt;, Duem'her. da gul
1

--al. le v,e del

***

~n cuanto al éxito alcanzado por esta deliciosa óp.era, en la primera representación, poco t~ne?I?S que a9regar. El público, como sucede siempre en otros casos,
guardó al pr1r.cipio la ma_s prud~nte reserva; pero, poco á poco, fué sintiéndose
subyug_ado por aquella música salpicada de bellezas, y, al terminar el primer acto
~plaud1ó. En el segundo-lleno de una poesía encantadora--siguió con profund~
mterés y paso á paso el desarrollo de la obra, y al final, aunque sin darse todavía
C?,enta exacta del mérito de Hansel y Gretel, porque no basta para ello una audición, se manifestó altamente satisfecho.
El desempefio fué un triunfo para la Compafiía: la Maccari caracterizó la Gretel
con yer~adero amo;, !ª Belloni estuvo muy discreta en el papel de Hansel, y la
Pozzi hiz? una bruJ.ª irreprochable. Los demás artistas que tomaron parte en la representac16n, contribuyeron notablemente al buen éxito obtenido.

. da

re

al. le v,., del

,lel!

�Domingo 15 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUST&amp;\D0

EL MUNDO ILUSTRIADO

Domingo 16 de Noviembre de 1903.

sentara el policía, me había hecho pasar los
«Rayos Y» por el cuerpo y conservaba mis
moléculas separadas en grado suficiente para
pasar á trav{·s de los cuerpos sólidos, si bien
quedando plenamente visible aún. En la celda de la pri8ión reflexioné más tranquilo.mente. Había cometido una gran torpeza al interesar al avaro y cruel .Juez Ilard en mis experiencias. Resolví salir en la misma noche
de mi calabozo, ir á mi laboratorio, tomar el
carb6n que había quedado efi lugar del diamante y restituirle su primitiva forma, mediante los «Rayos Y».
Así lo hice, esperando que fuera la noche
sombría y que la ciudad estuviera dormida.
Llegué á mi casa y me fué fácil despolarizar
el carbón, volviendo á lucir el diamante entre
mis dedos. Pero una idea tonta [el día entero había estado ofuscado seguramtnte] · me
asalt6.
Me dirigí á la casa del juez. Todo el mundo .dormía. Pasé, siempre á travfi- de las paredes y de todos los objetos que encontraba á

Los Rayos
•

Me había dedicado de tiempo atrás, desde
que aparecieron los primeros estudios científicos acerca. de esas radiaciones curiosísimas,
Rayos X Rayos Becquerel, Luz Negra y demás qu~ en la ciencia moderna son, seguramen'te la vanguardia de asombrosos descubrimient¿s. me había dedicado, decía, á experimentar ~on estas fuerzas desconocidas, seguro
de que en ninguno de los ramos de la Física
v de la Química podrían ser mis trabajos más
fructuosos.
Precisamente acababa de descubrir ( que
mejor sería hubiera~ perman~ci~o en e) más
profundo ¡;ecreto) ciertas rad1ac1ones mixta¡;,
que procedían tanto de una cn~~gica cor.rie11te
elfctrica, como de una emanac1on lumrno~a,
de especie poco co!1ocicla. Había yo lo~raclo
formar radiaciones que hal.Jía llamado" Rayos
Y• solamente, por darles un nombre, pues
pr~paraba una conferencia en la univer¡;idad
local, para presentar ante e!, profc.sorado mi~
estudios y pedir la aprobac10n que yendría a
ratificar mis teorías.
·
Los «Rayos Y» tenían, como , es de suponerse, curiosas pro¡_iiecladcs,. una &lt;le e~las
era la de ampliar, en Cierta medida, los espacios que separan entre sí los átomos y las moléculas. Aún no había yo logrado determinar
claramente cuál era el género de tales radiacionei:;; pero la técnica necesaria parll: rroducirlas me era muy pe1fectamente familiar.
Se sabe que las moléculas que forman, por su
aglomeraci6n en número infinitamente grande los cuerpos todos de la creaci6n, se encuentr~n entre sí á cierta (.lif1tancia unas de otras,
&lt;le manera que, comparatinlmente al tamaño
&lt;le tales elementoe, se puede decir que median
entre ellas espacios tan considerables quizá,
como los que median entre las estrellas y planetas que constituyen el mundo sideral.
Estaba yo, tranquilamente, buscando la
manera de ampliar mi descubrimiento. Había
logrado ya que mediante la aplicación de loii
«Rayos Y», las moléculas que forman el cuerpo humano se separaran entre sí de uno á diez
billonésimos de milímetro. Con esto bastaba
para que, cuando el desplazamient~ ~e las
moléculas era pequeño, los cuerpos sohdosen apariencia -quedaran dotados de la propiedad ele pasar ÍI través de los otros. Cuando
el desplazamiento era suficiente, quedaban los
cuerpos primero im·isibles, y, además, dotados de la anterior particularidad curiosísima.
Calcúlense cuáles serían mis esperanzas, dotado como estaba del poder de ampliar los espacios intermoleculares de mi cuerpo, de tal
manera que, cuando menos, pudiera yo pasar
á través de los muebles, de las paredes, de
cuanto cuerpo existe; pudiendo, adem(1s, hacerme absolutamente invisible cuando se me
ocurriera aplicar á mi cuerpo el desplazamiento más considerable que dan mis uRayos Y».

***

Mi amigo, el Juez Hard, se present6 lamafiana precisamente en que acababa yo de perfeccionar mis aparatos productores de «Rayos
Y», con objeto de tener conmigo una conferencia privada. Era el Juez Uard un mal sujeto
que no.die de la comunidad apreciaba, por sus
malas inclinaciones y por las intrigas que le
habían abierto el paso de la magistratura, en
contra de los deseos de todos sus compañeros.
El objeto de su visita, según pude después
comprender, era doble. En primer lugar, pretendía encontrar la ocasi6n de ver si lograba
descubrir algún detalle que le permitiera obligarme á que lo asociara en la explotaci6n industrial de mis descubrimientos. Además, según me explicó, le habían entregado, para su
venta, un hermoso diamante y quería que,
mediante mis aparatos y mi experiencia, le
dijera basta qué punto el brillante ern legitimo y valioso.
Para investigarlo, dejé al Juez Ilard en mi
despacho y pa&lt;!é, no queriendo asociarlo á
mis experiencias, á mi laboratorio, que estaba
contiguo. Vi, al entrar, que se encontraba un

f
-.;

1,

reóstato en mal estado y que corría el riesgo
de polarizarme fácilmente, sin quererlo. Para
corregir el defecto de la instalación, dejé sobre
un estante, de láminas de vidrio, el diamante
del Juez Hard. Era una hermosa piedra de
alto valor, que brillaba intensamente. Viéndolo estaba cuando, con asombro que se comprenderá fácilmente, vi que en unos cuantos
segundvs cambiaba de forma y de color, desprendía unas cuantas chispas y se trocaba en
un fragmento de carb6n, negro, insignificante ......
.La lámina de vidriQ sobre la cual lo había
yo colocado, estaba en contacto con los reóstatos que empleaba para hacer pasar mis «Rayos Y•, y seguramente que, entre los efectos
desconocidos de tales rayos, existían los que
habían producido el cambio. Separadas un
diez billonésimo de milímetro las moléculas
del diamante, quedaba convertido en el pedazo de carb6n que primitivamente le había &lt;lo.do nacimiento.
Antes de que yo pudiera evitarlo el Juez
Hard, con la impertinencia que le ~ra característica, abri6 la puerta, no queriendo por
más tiempo contener su curiosidad infantil.
Tal era mi male~tar, mi perplejidad que me
preguntó agitadísimo:
'
- ¿Es_ la piedra lo 9ue pretenden que sea
sus duenos? ¿Vale el dinero?

Y no reflexioné en la cla~e de persona
me escuchaba. Le contesté casi como •
blara conmigo mismo. Su contest::ci6n
1,0 not-lr el error en que me encontroba.
-¿Qué me cuenta usted?-me dijo con
no de voz más agrio que encontró á su
ce. Me interesan poco los rayos y d
mientas. ¡Mi diamante, 6 me nré preci
creer que es usted un ladronzuelo vul
Perdí la cabeza. Tantas emociones
en unos cuantos segundo¡;, me trasto
Queriendo demostrarle que no era lo q
saba, tomé rápidamente los reóstatos
emanaban mis «Rayos Y», y los hic~
mi cuerpo, y antes de que algo pudiera
tar, había yo pasado dos 6 tres vecee á
las paredes. Sus ojos se dilataron n
dos, por un momento Jo vi titubear¡
mirada maligna y cruel que le era n
volvi6 rápidamente á sus pupilas.
-Hermosa prestidigitación-;-di~o.
camente. -Pero me interesa mas m1d1
Pronto; termine ustecl sus juegos ó l_-'
mediatamente á un policía, y se ganllP'
diez afios de presidio por ladrón . ..
-Llame usted al policía-le d1Je;teresa poco ir á la cárcel, puesto que
salir de ella cuando quiera. Y ~ntes
reflexionara sobre mis palabras 1mpard
ru
el policía estaba al lado del Juez H
servil sonrisa de los débiles ante loe
- Este hombre me ha robado. Le en
para prueba, un grueso diama.1te que
á devolverme ahora. Bajo mi respon'!1l
preséntelo en la demarcación de pali
nombre.

***
Por fortuna, momentos ante!! de 4

mi paso, basta la alcoba de Hard. Al verme entrar, á través de los muros, Hard, que no se
había dormido aún, qued6 por algún tiempo
atónito. Nada dijo. Me acerqué á. un perchero en el que se encontraba un chaleco y sin
hablar tampoco, dejé el diamante en 'uno de
sus bolsillos. Esperaba que al día siguiente el
Juez Hard iría á la cárcel, confesaría tener la
piedra en su casa y me rehabilitaría. En efecto, muy temprano lo vi ya en mi ce!Ja usando de la facultad que le concedía su ~mpleo
de juez.
Pero en vez de pedirme excusas y de prometerme lo que yo esperaba, me dijo en tono
s11 rcástico:
-He visto algo que no me explico, y he
comprendido que es usted poseedor de alguna
U]isteriosa fuerza quE&gt;, bien explotada, nos duna una fortuna á cada uno. Voluntariamente
es difícil que usted con¡;ienta en asociarme á
sus e:'-periencias y permiti!me que explote industrial~·iente sus descubn~ientos; pero tengo en mis manos su porvenir. Solamente saldrá de la cárcel en el momento en que firme
u n d?cu~ento ,a~ociándome por igual á. sus
experiencias y exitos. De otro modo tendrá
usted uno. condena de diez afios por l~urto.
-Pero-le contesté-el diamante se encuentra E&gt;n poder de usted. Y o mismo lo he dejado en su chaleco.
-Lo creo; pero ¿cuenta usted con los testitigos suficientes de e!te he~ho? Porque yo,
personalmente, me cmdaré bien de anunciarlo
al público.
C01;D-P,rendí ~ntonces que toda mi obra, toda m1 vida, m1 porvenir, estaban en manos

del Juez IIard, que seguramente explotaría
su situación en detrimento &lt;le mi persona y de
mi honor. Por otra parte, me repugnaba f'l
pensar tan s6lo lo que sería capaz de hacer el
avaro, cruel, seco &lt;le corazón y criminal Juez
Hard, si tuviera en sus manos mi descubrimiento. Se despidió de mí, siempre sarcásticamente.

nador. Aunque le agradecía. su interés por mi
causa, le dije que no aceptaría nada que no
fuera la completa rehabilitación de mi honra.
Discutimos y me convenció de que no por
mí, sino por mis estudios y en beneficio de la
humanidad, debería aceptar el indulto; ¡,ero
le impuse la condición de que habíamos de
trabajar juntos por conseguir mi reivindicación completa, absoluta.

***

No había pasado un mes cuando, por intervención del Juez Ilard, á quien yo no había
vuelto á ver, fuí condenado, ú pei:ar de mis
protestas, por el .Jurado. que el mismo Hard
presidió cínicamente. )le condenaron á los
diez años de presidio que me había prometido
en nuestra entrevista.

***

Todo. mi \1 ida en la prisión. circulaba en redor de un pensamiento único: encontrar la
manera de rehabilitarme; pero bahía confiado
mucho en la honradez del Juez Ilard y no tenía pruebas dP. ningún género en su contra.
Solamente me quedaba esperar un milagro.
La obsesión constante me enfermó. En la ení~rmería de la cárcel conocí al Padre Angel.
Era un verdadero !'acerdote, honorable piadoso, un hombre de bien. Me tomó ca;iño y,
en las tardes, en cuanto terminaba su servicio
en la prisión, subía á la celda en que purgaba
yo una condena tan injusta.
Le conté mi historia y ni por un momento
dudó de mí, sobre todo porque al mi-:mo tiempo que le explicaba el poder de los «Rayos y,,
pasaba, ante sus ojos, á través de las parede;
de piedra de mi celda.
-¿Por qué, put'la-me preguntó,-aún permaneces en la cúrcel? Podrías salir á la hora
que quisieras ......
-Pe!o no saldría rehabilitado-le contesté. -11i honra está por encima de mi libertad.
El P_~dre Angel, muy impresionado, me
prometio s~ ayuda y quedamos en que todas
las 1,ocbes iría á 9uedarse en i:ni lugar, para
que fu~ra yo á _mi casa, á m1 laboratorio, á
P,erfeccionar mis descubrimientos. Así lo haciamos noche por noche. Un día el Padre Angel me llevó mi perdón firmado por el Uober-

***

Desde el primet día comenzamos á trnb.tjar. Teníamos en nuestras manos los «Rayos
Y,'., que llevados ?-1 grado mayor de dei,plaza- ,
miento, nos permitían hacernos in ,·isibles. l~n
ese estado podríamos sorprender al Juez Hard
y arrancarle la confesión &lt;le que era yo inocente.
SeguimO!', invisibles, por espacio de algunos días al Juez Hard en todos sus paso!', y
desc_u brimos, en efecto, datos que nos podrían
servir para lleg~r á conf~n~irle por completo..
Estábamos, siempre s1gmendo á IJard en
l~s carreras &lt;le caballo~ el Padre Angel
yo;
vimos que Hard había aposta.do fuertemente
por ~leterminado c_a ball?, no el favorito, y presumimos qu~ hubiera Cierto arreglo criminal.
En pocos mrnutos nos convencimos &lt;le que
era un robo descaraC:o el que Hard premeditaba~ Había puesto de acuerdo á cierto jockey
ladron, para que cerrara el paso al favorito
cuando éste se adelantara. Es juPgo que muchos bribones conocen bíen. Pero yo me acerqué prude_ntemente al favorito y Íe comuniqué, mediante un pequeño aparato portátil
que 11eva_ba á pre,·ención, la facultad de los
«Rayos_\•·, Así podría pasar por encima, por
en rned10, a través del que se le opusiera.
, El_ espectácul? de Hard, indignado por la
perdida, era odioso. Contaba con la ganancia
segur~ por su criminal proceder, y fué para él,
ade~as de una sorpresa desagradable, un:i
pérd1da,fuerte; am~a~ bastantes para que 811
~a~ cara~t~r se exh1b1era. Minutos des pué,.:,
md1gnad1simo, se prcsentaba en el Club donde le habían admitido por casualidad' solamente.
El P~dre Angel y yo le seguirnos. Pero mi
desgracia me perseguía y había de comunicarse, como mis «Rayos Y11, á las personas que
m~ acompafiaran. l\1e distraje en el Club
mientra~ ~l Padre Angel, cansado, se sentaba
en un ~1llon de brazos, cerca del fupgo. Nunca hubiera so_sp~cl~ado lo q.ue pas6, á pesar de
que fu~ el prmc1p10 de mi rehabilitación.
, .., Furioso, repugnante, se present6 el Juez
Hard, antes de que comprendiéramos que
!1º podi~ vernos (porque seguíamos bajo la
1~fluencia de los «Rayos Y»), se precipitó al
sillón donde reposaba el Padre Angel, sentán-

y

r

..

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

del año paFlado, después de examinar con t
da escrupulosidad, los distintos proye~tos p
sentados por algunos ingenieros alemanes
El edificio tit&gt;ne cuarenta y un metros·
frente, y está dividido en dos alas, de dieci
ch? metros de fondo .cada un~. En la plan
baJa se encuentran situadas siete piezas
clases, un espacioso flalón de conferencias y
departamento de la dirección, y en la alta
habitaciones privadas del jefe superior' d
plantel, otras piezas para clases y un salón
dibujo.

***
La inauguraci6n se verific6 á las once de
mañana, hora en que se present6 á. las pu
tas del plantel el señor General Díaz. Loii
flores Bar6n Von Fl6ecker, Encar~ado de N
gocios de Alemania., Ric1mlo Díener Hu
Schérer y Julio Albert, recibieron al 'pri
Magistrado, conduciéndolo ha~ta el salón p ·
cipal del Colegio. Una vez que el señor p
dente tomó asiento en el lugar de honor, d
pués de haber escuchado el coro «Preis Li
que un grupo de niños entonó á. su llt&gt;g
el sefior Von Flóecker pronunci6 una t&gt;ntusi
ta alocuci6n para dar las gracias al señor
Colegio Alemá.n.-La fachada

dose rápidamente, creyendo que estaba vacío.
Por un segundo sus ojos se dilataron, sus
narices resoplaban, mientras yo, comprendiendo lo que pasaba, grité:
-Pase usted, Padre Angel. ¡Pase usted á
través de él!
1mposible. Unos cuantos movimientos más,
y Harcl qued6 sentado en el sill6n. El Padre
Angel había desaparecido por completo.

***

Me retiré angustiado, pensando en suicidarme, ya que mi desgracia era tan persistente.
Toda la noche pasé insomne. A la madrugada se present6 el Juez Hard. ¿Era el Juez
Hard? Su mirada era dulce, tranquila su apostura. Fácilmente reconoci en su voz algo como un eco de la voz del Padre Angel. Me hab16 dulcemente.
-He comprendido mis errores. Mi conciencia me impediría vivir si no hubiera, previamente, rehabilitado la caui.a de usted. Vengo
á que me acompañe á la Corte. Declararé que
el brillante se encuentra en mi poder y que,
s61o por un error que ahora no comprendo, be
podido negarlo en el jurado. Deseo que comparta usted mis bienes, ya que ha sufrido usted tanto por mi causa, y, además de nombrarle mi heredero universal, tengo intenciones de que ante un notario declaremos ser, no

solamente amigos, sino algo así como padreé
hijo......
Y no sé si debo agradecer al Juez Hard 6 al
Padre Angel mi rebabilitaci6n y la existencia
feliz que hoy llevo.
Arreglo del Ingles para "El Mundo Ilustrado."

o
Inauguración del Colegio Alemán
Con asistencia del señor Presidente de la
República y de los miembros más distinguidos de la colonia alemana, se efectu6 el día 5
del actual la inauguraci6n del Colegio Alemán,
cuyo edificio se levanta, en terrenos de Romita, en el lugar que ocupaba el tívoli 1,Petit
Verflailles».
El terreno en que se encuentra el Colegio
mide ocho mil metros cuadrados aproximadamente, y fué adquirido por la Junta Directiva del Ei;tablecimiento en treinta y dos mil
pesos. Grandes árboles sombrean el edificio
y desde los balcones de éste se dominan perfectamente los más bermo~os paisajes del
Valle.
La construcci6n, protegida por una reja de
hierro que v1:, á la calzada de la Piedad, y por
bardas de mampoatería que la separan de los
predios colindantes, se comenz6 en noviembre

El sefior General Díaz, al terminar su alocución, fué o,,acionado por la concurrencia.
De,ipués ocup6 la tribuna el Presidente del
Coni;ejo de Admini:-tradón, sefior Díener,
quien excitó á los padres de familia para ']Ue
pre!'taran al colegio torla. la ayuda de que fueran capaces. El dlimno Imperial» cerr6 el
programa, pa.!'-ando en seguida todos los invitados á uno ele los salones, donde se sirvió un
lunch-cham pagne.

o
ARTISTAS JOVENES
J0SE M, LUPERCIO

En este número encontrarán nuei:;tros ledores una i:;erie de retratos y paiFajes firmados
por el señor José :\J. Lu percio, fotógrafo de
Guadalnjara.que obtuvo últimamente
en l\Iarlrid el riiplo•
·
ma único ofrecido
por un periódico especialista al antor
,., ....
ele lm1 trabnjo&lt;i que,
á su jnicio, fueran
mús bellos y estuYieran mejor ejecutados.
Lupercio, á quien
i:;in vacilar puede
llamarRe un artista,
es joven aún, y por
rn dedicación y su
1alento merece que
se le tenga como á uno dP. los mejores fotógrafos de la República. Ama á. f!U arte con
verdadero amor, y mái; por vocaci6n que por
lucro, se le ve siempre entregado al trabajo, á
un trabajo que F&lt;i mucho tiene de industrial,
mucho tiene tam hién de artístico, desde el
punto de vista del buen gusto.
Lfl. obra ele Lupercio no es la obra de un
espP.ciali,.:ta: lo mismo se encuentran en sus
mue,-trarios cuadrmi de co!ltum bres nacionales
que viRtas que reproducen los má'I encantadores pai,:ajes; lo mismo el retrato del personaje
6 de la dama ele polendas, que el del granuja
6 el de la pordiosera; lo mismo, en fin la escena que se deRarrolla á las márgenes del río,
que la que se dPsenvuelve en el obscuro cuchitril del proletario: todos los asuntos pasan por
su cárni.ra, y todo sale de sus manos lleno de
verdad·, de esa verdad que muchos ambicionan, pero que pocos logran.

g1'Ul)O

de alumnos.

neral Dfaz, que honraba con su presencia
Colegio, y para encomiar su meritísima la
de gobernante. EL Encargado de Xegocios
minó su alocución con un ¡viva! para el se
Presidente, que la concurrencia secundó
entusiasmo.
El coro de nifios cant6 luego nuestro Hi
no Nacional, y el señor General Díaz, le
tándose de su a1,iento, correspondió {das
tuosas palabras del señor Barón, diciendo,
tre otras cosas, que: "aunque el señor En
gado de Alemania había llamado fiesta f
liar á la que estaba celebrándose, debía
considerarse mayor y de más trascenden
porque era un acto del que debía felic~tar88
país, ya que las escuelas de las colonias
tranjeras difundían los elementos de P
ridad y de adelanto.
-((Ojalá-agregó el señor Presidente-:-&lt;r
se establecieran sucursales de este colegio
otros lugares importantes de la República,.
d,os alemanes han concedido siempre .
cha importancia á la causa dé la instru
popular, y con mucha razón había conl
Moltke que las victorias de. las arm~ al
nas se debían, en primer lugar, al increi:11
to de la escuela alemana».

Izando la vela.

( Fot. Lupercio.)

~n el paisaje, sobre todo-y esto no quiere
decir que eus retratos no sean por lo regular
ohraA muy acabadas,-Lupncio es un m11tistro: ahí están sus «marinas», que un pintor no
desdeñaría para in»pirarse en ellas: luz conjunto, todo es digno de verse; ni una s~la figura que eRté fuera de i;u lugar- el fondo se
aleja, y los grupos aparecen, no ~pelrnazados
y como puefltos sobre un fonclo de cart6n !lino desprendiéndose de la lejanía; como debe
ser, en una palabra.
En cuanto á loi:; retratos, se advierte deFde
luego que el artista conoce á. maravilla los
eft&gt;ctos de contraste y quei.,aheimprirnirá.i;us
figuras un sello de verdadera dulzura. La cabeza de estudio que publicamos en primera
plana, .Y 13: cabeza de viejo que aparece en otro
lugar, Justifican lo que decirnos.
El triunfo obtenido por Lupercio ha sido
pues, legítimo, Y. ojalá que lo~ aplausos qu¿
por él se le han tnbutado, lo eet1mulen y alienten para seguir cultivando un arte que tanto
ha progresado entre nosotros.

Colegio Alemán.-Salida de los niños.

Colegio Alemán.-Un

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

o
. La imaginación, dejada libre, no nos da caS! más qu~ ama.rguras y dN•conte11toi:;; l'Ólo
n~s da sat1Rfacc1ones y placerei, cua 11 cI 0 la dom1.na la voluntad, y la raz6n la obliga á trabaJar con un fin.

Taller de Lupercio en Gua.dülajara.

�DomLn.go 15 de Noviembre de 1903.

F-L MUNDO ILUSTRADO
.

""""'"

Domingo 15 -de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUST RADO

BELL
Han pasado ya algunos años y, á pesar de
ello, no puedo olvidar la impresión que recibí una mañana de noviero bre.
Dormía tranquilo, soñando, como suefian
siempre los pobre!!, en lo que nunca había de
alcanzar, cuando dei;perté rnbref&lt;altado al oír
la voz de mi hija, que me gritaq,a a l oído estas
palabras:
-¡Papá! ¡Papá! ¡Bell ~e ha vuelto loco!
Y había tal tristeza, dolor tan infinito tan
gra.nde, en aquella exclnmación que salió como un quejido por los labios de la criatur~
que, alzándola en mis brazos, tuve que con:
eolarla con mimos y halagoEi, asegurándole
q ue es0 no era cierto, que Bel! volvería muy
pronto, bueno y sano y coloradote-icoloraclote Bell! Dios mío, qué disparn te!-que ella
le vería, y lo aplaudiría y lo Ealu&lt;laría como
en otras ocasiones.
Y cuando, ya convencida, la despedí con
dos besos ... ...... ó con doscientos, porque los
besos que se dan á los hijos nunca i::e cuentan, me quedé triste, cabizba jo, temiendo cerciorarme de la veracidad de la infaui,ta notiria, lanzada imprudentemente por un peri6dico.

***

¡Bell loco! Bell el enharinado, el arlequineEco, el extravagante, el único, el insustituible Bell, ¡loco! ¡E!'o era imposible! ¡No, no
ponía conformarme con la id"a de que sobre
todos los que tenemos hijos, cayera esa desgracia!
Bell lo era todo para mi hija: con él sol'íaba si estaba dormida, en él pensaba al despertar, ba!'taba su recuerdo para hacerla reír,
y palmoteaba de gusto cuando le presentábamos el muñeco en el que u n «artista» ignorado
había hecho la caricatura de1 popular clown.
Si la niña estaba enfermita y se n egaba á
t0mar la medicina, dernparecía su rebeldía al
invocar el nombre de Bell; sus c,i.prichos infan tiles, sus enojos, sus terquedades de chicuela consentida, morían como por en canto al
decirla seriamente: «¡ Se enoja Bell!,, Entonces la nifia se t ransformaba, se volvía dócil,
consecuente y buena, y con arrumacos y coqueterías de mocosa, preg untaba:
-Papa, ¿,me l levarás á ver á Bell? ... ... ¿Y
qué h ará, eh? ¿Tocará la cafetera? ¿Saltará
muchos caballos? ¿Se dará de !:'ent obes?
Se le aseguraba que sí, que haría todo eso
y muchas cosas más que habría inventado
durante su ausencia; y, llegada la soñada noche, arafiando las pocas m0ne:las encerradas
en el caj6n del armario, sncri ficando lo más
ii,dispensahle, dejando algún objeto en ma•
nos del avariento prestami!,ta, se reunía la
cantidad necesaria para poder ocu par un lugar en la alta gradería, y alla. íbamos todos,
a legre~, gozosos, rifndo de an temano con las
ocurrenciaA de la chiquilla:
-Si Bell me pide un beso, ¿se lo doy?
-Sí, hijita, cuantos quieras.
-¿Y él no me puede regalar otro Bell?
Porque yo quiero tener un Bell en la casa.
-Pues, eso ya es más difícil; pero, en fin,
veremos.
Ya en el Circo, cuando me sentía arr~llad_o
por ese tintineo de las risas frescaf', cnstal!·
nns, puras de los niños, olvidaba todas mis
tristezas, todas mis miserias, m is dolores todos, y, riendo, pero con un sollozo en lagarganta, bendecía á aquel hombre á quien debíamos esos pocos momentos de alegría, que,
dei,graciadnmente, los pobres no podíamos
ofrecer muchas veces á nuestros h ijos.

.

~;lAfcDO

s A-i'JL !+-f. z

¿

***

-LAV ANDERAS. (Fotogra ffas de Luperc!o).

Bell loco, era Bel! muerto. Y Bell muerto,
significaba un vacío en el hogar. El, inconscientemente, mandaba, y reinaba y goberna·
ha en mi casa; ante la suya, corría avergo?za·
da mi autoridad paterna; si ahí había trinos
de pájaros, risas contagiosas, estallidos de sa·
na alegría, á él se l e debía.
Lo consideraba como al segundo padre de

E9'J I po
Tipos Nacionales.-lndios lluicholes.

fie.ff,4

/4.J &amp; O fc,f;:,2._

2-¡, /7/

(Fotografías de Lnperoio,)

�Domingo 15 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRIADO

mi hija, y no me sentía celoso de esa extrafta
paternidad, porque, gracias á ella, había disfrutado de algunos momentos de olvido d
ese olvido que es la anestesia del dolor. ' .
Pero ahora todo eso se iba, se había ido ya,
seguramente._ La desgracia nos. arrebataba ¡
ese buen amigo que robn ha á 1111s ojos Ja:¡ mi
radas de los ojos de mi hija.
•
-¿Qué har~mos, papá?-preguntaba la ni.
ña.-Y esa misma pregunta yo me la rep~tía.
«¿Qué haremos?,, Porque no era yo solamente,
éramos mucho¡, los que teníamos precisión d
solucionar ese difícil probl!'rna.
Y al formularm~ la pregunta, !'urgía ant.
mi vista la extrafia figura del payaso. Mas no
podía im11ginármelo encnrado, corno lo afir.
m~ba el pe~ióc!ico,. allá en su _casa. de Guada
laJnra, febril, 111qu1eto, extra.viada. la mirada,
soñando con esas gran&lt;lezas fabulesC'as con
e~as opulencias de sultán, l!on esos ho~oNI
regios que, se aecía, constituían iiu delirio·
' en t ui-insta,
.
1ocnaz, anun.'
no: ante mÍ aparecrn
ciándose con su eRtridente é inirnitnhle carca.
jada, y i;altando á la pista en rne&lt;lio di:! un coro de risas y de aplnusos.
Como una ob., esión consoladora. alentaba
aún la esperanza...... ¡ Bell loco! ¡Si no podía
ser! ¿Cómo él, el ccclown,» el paya~o que d&amp;;
todo se burló, que de todo hizo mof.L v
.casmo, iba á caer en ese ridículo delirio de
grandezas inagotables? ¿Qué más grand
que ser amado, adorado por tantas alrnrui pu•
ras, aún no envenenadas en los pudrideros d
la vida?
E~taría. enfermo; eso s~ P5&gt;dría ser cierto¡ y
en ese caso, deberiamos ir a curarlo, á decirle que procurase sanar pronto, porque nos ha•
cía mucha falta. Y ... otra idea: le llevaríam
á los niños. ¿No había él curado á tantoM coa
su sola presencia en la arena del C1rco·t ¡Puea
ahora lo curarían ellos con las caricia~ tle eua
manecitas suaves como copos de algodón, coa
los húmedos besos de sus bocas, con su inter
mina ble parloteo y con la sinfo11ía armoni
de sus risas. Y sería hermoso, muy hnmoeo,
verles á todos en conmovedora procebiórr, agi•
tando las sedosas melenas rul,ias ó neg11U1, y
repicando besos, uno. dos, muchos, muchoe,
en los pálidos y secos labios del payaso.
Después, ya curado-porque se curarla,
¡vaya si se curaríal-nos le traeríamos por
acá, á su casa, á su México, á su Circo¡ le
pondríamos el traje bombacho de seda am~
rilla con «caras,, de luna, redondas como platos; le pintarrajearíamos el rcstro, le peina•
ríamos el copete; y así, como empujado poruna avalancha dominadora, aparecería en la
pista soltando al aire su estridente carcajada.
en medio de un coro de risas, y de grito8 1
de aplausos.
Pero ...... ¿y si la noticia era cie1 ta?-pen·
saba yo. - Y entonces llegaban hasta mí, claras y distintas, las palabras de mi chicuela:
-¡Papá! papá! ¡Bell se ha vuelto loco!

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

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***

(Fotograf!a de Luperclo.)

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Pasaron dos días. La mua estaba triste,
C0!1 esa tristeza misteriosa d1, las criat
precoces.
-Papá, ¿qué no «inventarán» otro Bell?preguntaba.
Y al oír la respuesta dudosa, volvía á 811
desesperante mutismo.
Al fin, una noche en que vagabundeaba Y
por la ciudad, se me ocurrió llegarme á laOfi•
ci;ia de Telégrafos y preguntar si se había recibido alguna noticia de Bel!.
·
-Sí, señor; precisamente hoy remitió
un telegrama dirigido á un pariente suyo.
Indagué el domicilio del pariente y cons&amp;guí que me mostrara el telegrama, que, en resumen, decía: «Knvíame dinero.-BELL.•
¡Bell no estaba loco! ¡Bell estaba más cuerdo que nu11ca!

Yistas de Ocotlán y de Chapala.

-

,

Y esa noche hubo en mi casa cantos, risa1
alegría.
Octubre 30 de 1903.

Manuel M. PPltS•
Cuernavaca.-El "Parque Carmen Romero Rublo de Dtaz," inaugurado el 15 de Sepfü,::nbre.

\.

,.

�Domingo 15 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRiADO

EL MUNDO ILUSTRJADO

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

----------

Nuevo Parque en Cuernavaca
El 15 de septiembre se inaugur6 en Cuernavaca el Parque «Carmen Romero Rubio de
Díaz», formado en uno delos sitios más pintorescos de aquella población por iniciativa del
señor Gobernador del Estado, Coronel Don
l\Ian uel Alarcón.
El nuevo sitio de recreo es muy espacioso;
está sembrado de frondosos árboles, que dan
sombra y frescura á sus glorietas y avenidas,
y cuenta con artísticas fuentes de mampostería, dotadas con bonitos juegos hiclráulicos.
Al pie de los árboles se ven grupos de plantas
finas en forma de abultados, y sobre las pilastras de las banquetas, jarrones y otras figuras
•tue hermosean notablemente el conjunto.
En este número damos á conocer dos fotografías del nuevo parque, á reserva de publicar otras próximamente.

00
Notas Extranjeras.
Se han hecho muy curiosas experiencias en
la línea eléctrica de tranvfos entre Zossen y
l\Iárienfeltle, en Alemania: Se ha tratado de
experimentar cierto sistema para la construcción de vías de este género, ideado por una
'casa de Berlín. La Yía, los durmientes, los
postes conductores del cable, los «trolleys", todo ha sido moclificado para que los experimentadores pudieran atreverse á dar velocidades de ciento cincuenta kil6metros por hora.
En ciertos momentos, la velocidad conseguida
por el curioso carrolocomotora fué de doscientos kilómetros.

***
Se encuentran ya de vuelta en Roma los
Reyes de Italia, después de su viaje á través de
Francia y de su permanencia de unos cuantos
días en París. Parece que aún queda un eco
de las suntuosas fiestas en que el pueblo
francé::1 demostró su amistad al italiano y su
estimación por el Rey Víctor l\Ianuel y la Reina Elena.
Uno de los más suntuosos alojamientos conocidos, se dispu ,o parn los reyes en la Secretaría de Relaciones Extranjeras.

*
**
Los ingleses acaban de celebrar en Egipto
el aniversario de la ocupación de este territorio por las fuerzas británicas. Para celebrarlo,
se repiti6 en el escenario maravilloso que domina la pirámide de Cheops y la Esfinge misteriosa, una parada militar, reprod ucci6n exacta de la que en 1882 hicieron las fuerzas al
llegar.

Nueva locomotora eléctrica.

Desfile de tropas inglesas frente á. las plrAmldes de Egipto.

.· f ii .
¡

¡

i

En la faz del marqués no se ad vertía
ni en su voz cadenciosa y reposada,
que un gran dolor su corazón mordía.
Bra noble y tranquila su mirada,
su actitud no era humllde ni altanera,
sencillo era su porte y esmerado,
y llevaba. la rubia cabellera
echada atrás con femenil cuidado.
Ocultando el enojo reprimido
que impulsaba su altivo pensamiento,
frente al rey, que escuchaba distraído,
dijo el marqués con reposado acento:
-Tan sólo vuestra gran sabiduría.
dar pudiera, seiJor, tan buea gobierno;
¿,qué mortal, sino vos, inspiraría
ta.ata honrada labor en vuestro reino?
Vuestro gran corazón ha iluminado
con firme claridad vuestra. prudencia.;
y en la. austera virtud encastilla.do,
no turba la maldad vuestra concieacia.
De ánimo duro, corno fino acero,
¿,quién joya más valiosa ha. conquistado?
Y siendo como vos, puro y austero,
¿_qué reyes más virtud han alcanzado?
Proseguid, Majestad, por esa senda;
no dejéis que el demonio traicionero
con sus dulces halagos os sorprenda,
y torzáis vuestro juicio justiciero.
Calló el marqués. Mas, dura la mirada,
sacudiendo su altiva cabellera.,
y la mano en el pomo de la espada,
prosiguió con ardor ae esta manera:
-No obstante vuestra altura prodigiosa,
á vuestra honra tal vez no convendría.
una acción que, liviana y bochornosa,
al reino por entero indignaría.
Vuestro alcázar esconde una cautiva;
por muros y por sables resguarde.da
mantenéis, Majestad, como enemiga,

una cándida nifla, secuest1·ada.
Por su santa virtuit ofrecería.
entera mi fortuna, y mi cabt&gt;za;
mi propio corazón arrancaría
si fuera mancillada su pureza.
Ella encendió en mi corazón ardiente
de un vivo a.mor la poderosa llama;
por eso alzo mi voz triste y doliente;
mi corazón vuestra. piedad reclama. .
.
Muy pronto ha de extinguirse mi ~x1stenc1a.
si no me oye vuestra alma compa.stva¡
que amengüe su rigor vuestra sentencia;
ctevol vedme, seilor, esa. ca.uti va.
-Comprendo, dijo el rey, que os enloquezca.
la gracia de esa nifla encantadora,
y que vuestra alma ese dolor padezca,
mi corazón vuestro dolor deplora.
Mas, si mi condición de soberano
otórgame el derecho de su vida,
/.qué de odioso tendría que mi mano
la tuviese en mi alcázar detenida?
-Pues vuestra condición de soberano
á vuestra alma un deber tiene prescrit-o:
nunca manchar vuestra gloriosa mano
con el légamo infecto del delito.
El rey cuya conducta. es decorosa
no ejecuta una acción que es reprochable;
é infamar una niña pudorosa,
no es, seflor, una acción recomendable.
Vencido he de salir en la, porfía
y mi noble pasión será burlada;
mas siendo de vuestra alta jerarquía,
mi espada buscaría vuestra espada .. ••
-Al punto refrenad vuestra insolencia
y el ardor de tan necia algarabía;
tan sólo ejecutarse mi sentencia
vuestra ruda altivez consegufría.
d "d
-No obstante que mi ruego os ha ~fen 1
y os causan mis palabras impaciencia,
debe estar vuestro pecho condolido.

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LOS REYES DE ITALIA EN PARIS.-La Reina Elena. del brazo de M. Loubel

__.

:Más os amo, señor, que á mi existencia.¡
si el cielo cotnpasi ve me otorgara
que en ddensa del trono la perdiera,
y cien veces la vida recobrara.,
otras tantas, señor, os la ofreciera.
Pero es digna mi voz y es decor?sa.,
pues mi nombre llevar no mereciera.
si ante ofensa tan cruda y dolorosa,
sin protesta mi frente sometiera..
-Noble marqués! Jamás varón nacido
estuvo como vos encadena.do;
pero amo vuestro pecho dolorido,
vuestra. ruda altivez me ha subyugado,

Descendéis de muy leales caballeros;
recorre vuestras venas ardorosas
pura saegre de indómitos_gue.-_reros
que empuña.ron espadas :71cto_r10sas.
Que olvide vuestro espíritu discreto
este desliz que mi virtud deplora¡
vuestra. noble pasión ahora respeto,
llevaos vuestra prenda tentadora. . ...
LUIS ANDRÉS ZúRlGA.

*

La más elocuente carta de consuelo que he
recibido en una gran desventura, fueron cuatro palabras escrita.:i con tinta roja por un desconocido: «Toda mi piedad».

*

Muchos hombres que tienen fama de trabajadores, no trabajan mucho más de lo necesario sino por desterrar de la mente la iclea de
la muerte.-E. DE AMICIS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Eh MUNDO ILUSTRIADO

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

Las Terí\uras de la Muerte
Era un pueblecito, ca1:1i una aldea; en un
repliegue del monte se esc:ondía, humilde y temeroso, como el que huye del mundo y del
bullicio.
Y nadie en el mundo se acordaba de aquellas cuatro casuchas ocultas entre árboles añosos y arrebujadas, acaso para taparse mejor,
con enredaderas y emparrados.
Nadie se acordaba; pero hay un ser que
nunca se olvida de nada ni de nadie: en buena memoria no hay quieh iguale á la Muerte.
¿A qué cita no acude? ¿Cuándo se ha retrasado? ¿A quién hizo esperar si le llegó la hora? ¡Parece imposible que en el hueco de un
cráneo vacío quepan tantos recuerdos!
Pues era una tarde de invierno y la Muerte
se metía presurosa por el repliegue del monte. Iba de cara al viento: un viento de esos
que por venir rastreros, traen rPmolinos de
polvo, y el polvo se le metía, no diré por los
ojos, pero sí por los «cóncavos», á la vieja de
las agonías. Por eso, sin duda, se le pusieron
aquella tarde los «ojos tiernos», si vale la palabra. Hubo un momento en que se le metió
un mo,cardón, que anduvo revoloteando por
la pequeña caja hue~o~a, hasta que lo sacó con
la punta de la guadaña; hay moscardones que
nada respetan.
Entró al fin la Muerte en la aldea, y después, en una de sus casas más pobres, entre
tantas de humildad y pobreza.
En aquella casa vivía una abuela muy vieja, con su hija, joven todavía, y con una nietecilla de pocos años.
La abuela lloraba; a~onizaba la hija y á la
nieta la entretenían unas vecinas.
Como que no se esperaba más que la llégada de la l\Iuerte para que aquello acabase, y
aquello acabó en cuanto entró la siniestra
viajera.
... Se acercó á la cama, y tenía ya tan poca vida la pobre joven, que la Muerte no hizo más
que darle un beso en los labios, y el beso se

confundió con el último suspiro; aquél, helado, aún tibio é1:,te; despuéi:,, helados los dos.
Se asomó la Muerte á la ventana y no se
atrevió á salir de la casa; el viento era cada
vez más frío, más fuerte y más polvoriento.
Resolvió pasar en aquella casa la noche, se
acurrucó en un rincón de la salita que comunicaba con la alcoba y se decidió á dormir;
que por más que digan, á veces también echa
sus sueños la Muerte. Y sus sueños son muy
curiosos, alguna vez los contaré.
No cerró los párpados, porque no los tiene
su descarnada calavera, pero apretó los bordes de los cóncavos, los juntó todo Jo que pudo y los huecos se le llenaron de sombra: durmió. Algunas horas después despertó; porque
la Muerte tiene el oído muy fino; como que
es la única que oye á las almas cuando se escapan del cuerpo, á veces llorando, otras veces riendo. Despertó porque oyó un pequeño
ruido.
En el centro de la sala, en el suelo, estaba
en su ataúd la muerta, vestida de negro, con
las manos en cruz y pálida como' la cera; en
los cuatro extremos, cuatro velas encendidas.
La abuela, abrumada de consancio y de dolor, se había llevado á la niña á una habitación próxima, y se había quedado dormida;
¡pobre vieja! había velado muchas noches y
además la Muerte estaba cerca y alrededor de
ella anda siempre el i:,ueño.
La niña se aprovechó del sueño de la abuela, se le escapó de entre los brazos y se fué á
la cama de su madre; el ruido que hizo al entrar, fué el que despertó á la Muerte.
La Muerte miró con curiosidad á la pequeñu !la.
La niña llegó á la cama, se empinó cuanto
pudo y miró con la cabecita á ras de las sábanas; la cama, solitaria, ante el pequeño ser
se extendía como llanura helada en noche de
invierno; su madre no estaba en ella.

La Muerte pensó que en la vida hay muchos desiertos, pero ninguno como aquél.
El primer desierto á que la niña se asoma.
ba era el mayor.
·
Y se conmovi6 la Muerte algo, sih duda
porque el polvo d~l camino le había enternecido los ojos.
Corno la Muerte no tiene nervios, toda emoción en ella se traduce por crujimiento de huesos, y lP. cruji6 el esqueleto.
La niña oyó el crujido; se volvió y miró
hacia. !a sala. Vió luces y allá se fué.
Junto á la Muerte pas6, pero sin verla; los
niños no ven nunca la Muerte, aunque con ella
· se rocen.
En pie quedó la pobrecilla contemplando
el cuerpo inmóvil de su madre;
Al pronto no la conoció; luego sí, y empezó á llamarla muy bajito.
ce¡ Mamá! ...... ¡Mamálll
La Muerte enderez6 su esqueleto y observó.
La niña seguía llamando á su madre, pero
sih atreverse á tocarla; la inmovilidad y el silencio la daban miedo.
((¡Mamá, mamá, despierta! ¡Tengo frío!
¡Déjame echar contigo!))
A la }fuerte se le estremeció otra vez toda
la osamenta y enclavijó las huesosas falanges
de las descarnadas manos en los huesos de
las secas costillas. Si hubiera tenido corazón,
al corazón hubieran llegado los dedos. Pero
la Muerte no tiene corazón.
Al fin la niña se arrodilló junto a.l cuerpo
de la madre, y con la tibia manita hizo una
caricia en aquel rostro más frío que el mármol; pero la retiró con terror diciendo: ffj Fría
...... fría .... .. mamá; mamá ...... estás muy
fría!))
La Muerte, que nunca desea nada, tuvo un
deseo: poder dar calor á la cara de la pobre
madre para que la niña no dijese que estaba
fría.
Y se eropezó á restregar las manos una

....

La última corrida en la · Plaza México:"

contra otra; pero por más que hacía, los sarmientos huesosos siempre estaban helados.
Vencida en este empeño, se pnso las ma.nos
delante de la boca y en ellas echó el vaho;
empeño también inútil, era vaho de sepultura en noche de nevada.
Entonces le ocurrió una idea: acercó las
manos á la llama de una de las luces; pero la
luz se apagó.
La Muerte se dió por definitivamente vencida; alguna vez lo ha de ser.
La niña seguía llamando á su madre con
monotonía de péndola de reloj ó de corazón
que late.
La Muerte abría y cerraba. la boca al mismo compás. Es decir, la boca no; lo que hacía era separar y juntar en forma grotesca los
dientes, como si imitando á la niña, quisiera
decir también: «mamá, mamá)).
Al fin la niña lloró muy bajito.
&lt;&lt;Mamá...... mamá...... tómame en. brazos
y procuraba separar las manos cruzadas
de su madre y abrirle los brazos para que la
recogiese en ellos.
Imposible: no tenía fuerza para tanto la
pobre chiquitilla. Los brazos de su madre
estaban rígidos; los dedos de sus manos eran
clavijas de hielo.
Pero esto sí estaba al alcance de la Muerte.
Dar calor no puede; hacer que la Muerte abrace, e1&lt;0 sí.
Y se acercó al cuerpo de la pobre mujer;
se inclinó sobre él; le separó los brazos como
abriéndolos, de modo que no parecía sino que
la madre los estaba abriendo como de co!itum bre ...... y esperó. A la ni:ña no se atrevió
á tocarla.
Y así estuvieron: la muerta eu medio; á un
lado la niña arrodillada, llorando, llamando á
su madre y con los puñitos en los ojos; al
?tro lado la .muerte, arrodillada también, baJándose casi al nivd de la niña y sosteniendo
abiertos los brazos de la madre. Así estuvo
esperando con paciencia suma, porque nadie
tiene más paciencia que la Muerte.
Al fin la niña mir6; vió aquellos brazos que
se abrían, y se dejó caer en ellos contra el pecho de su madre.
La Muerte, con mucho cuidado, cerró los
brazos y puso las manos de la madre muerta
sobre la cabecita de la niña.
• • • • • • )&gt;

Una vara de Re yes.-Montes "adornándose. '• .-Un par de '·Faico."-Un pase de Montes.

Cuando la Muerte se puso de pie, sin duda
por el esfuerzo y por lo violento de la postu;·a, se había sofocado y sentía un poco de
calor.
La niñ·a se iba durmieudo; pero no se dormía del todo.
-Mamá .... .. ríete .... Ríete, mamá..... decía, acariciándole !a cara,
La Muerte quiso reír; pero r.;sultó una
mueca horrible.
Entonces se fué al balcnn y lo abrió; amanecía una mañana muy fría, pero espléndida; celajes de color de rosa; neblinas flotantes; rayos de luz.
Y pensó la Muerte: ccRi~as, por ahora no
hay más que ésas: las del amanecer)).
Pero la niña no acabaha de dormir; lloraba callandito, y llorando, decía:
-Mamá ...... mamá ...... cántame ...... cántame ...... Si no me cantas, no me duermo.
La l\Iuerte vaciló; después abrió la boca;
fué un bostezo horrible, pero de la negra caverna no salió ni un sonido.
Medito un momento y se dirigió otra vez á
la ventana.
Se asomó y de entre la enredadera que por
ella trepaba, cogió un nido. Los pajarillos se
alborotaron; el padre y la madre salieron huyendo. La Muerte puso el nido al lado, muy
cerquita de la niña, y mientras los pajarillos
piaban, el padre y la madre revoloteaban alrededor del nido, alrededor de la muerta, sobre la cabeza de la niña, por entre las luces
agonizantes, corno mariposas colosales. Y
mientras volaban ansiosos, piaban y piaban,
tanto, que cantaban casi.
Canto debió parecerle á la niña, porque se
durmió al fin, recostada ~obre el pecho de su
madre, e1~tre los brazos de la muerta, pegando su canta á aquella otra cara rígida, fría
inmóvil, mojándola con sus lágrimas.
'

.·- ~,

La Muerte se inclinó; con dos de sus dedos,
como con pinzas de hueso, cogió una de aquellas lágrimas.
Después salió de aquella casa, salió de la
aldea y siguió por el repliegue del monte, llevándose efltre las tenacillas verdosas de sus
dedos la lágrima de la niña, cogida de las frías
mejillas de la madre, como el ladr6n que huyera lJevándose una perla robada.
Dos ó tres veces se la llevó á los labios; pero no tenía labios con que recogerla.
Se la llevó á los ojos, pero no tenía ojos que
humedecer.
Y al fin salió el sol; una de sus rayos fué
persiguiendo á la sinie,tra ladrona, y á fuerza de acariciar la lágrima, la evaporó.
Cuando la- Muerte sintió que entre sus dedos no había nada, dejó caer el brazo con algo parecido al desaliento, se escarbó los huecos de los ojos, como si en ellos sintiese singular picazón, con la punta de la guadaña, y
siguió su camino. Y allí acabaron las ternuras de la Muerte.
JosÉ DE ECHEGARAY

••

VERSOS. SENGILLOS.
Si ves un monte ele espumas
es mi verso lo que veR·
'
mi. verso es un monte, ' y es
un a banico ele plumas.

Mi verí'O es cual un puñal
que por el puño echa flor;
mi verso es un surtidor
que da un agua de coral.
Mi verso es de un verde claro
y ?e un carmín encendido;
m1 verso es un ciervo herido
que busca en el monte amparo.
Mi verso al valientP agrada·
'
m1. verso, breve y sincero
es del vigor del acero
'
con que se funde la espada.
J osÉ

1L&gt;\RTÍ.

,

.,,

Un pase de "Faico."
NUESTRO

PAIS.-Panorama

de la "Barranca de Tfo Roberto." (E. de Mor,,10 ~.)

---

)j;;y
,__.....

Otro pase de Montes.

Un:. capa de "Faico."

�EL MUNDO ILUSTRADO
Jtño X-tomo 11-núm. 21

mtxtco, Dol!ltmbrt 22 lit 1903,

Director: LIC. RAf'AfL RtYf5o ~ PI NDOLA.

Subscrlpcidn mensual
ld t m,

forfnt■

Cier ente: LUI~ RtYf5o 5,PINDOLA

Eco de la5 fiestas de Goa17aJoato.
Hoy publicamo~ una vista de uno do los Salones del Palacio Legislativo últimamente inaugurado por el Sefio r Presidente
de la República.
.
Debemos hacer constar, en honor de la verdad, que tanto el decorado como el mobiliario de todo el Palacio, han satisfecho
en alto grado, así por su elegancia como por su severo estilo y perfecta manufactura, al mismo Señor Presidente y á todos
los Ministros extranjeros, que estaban en la firme creencia de que eran importados de Europa.-Al informarles que todos los
muebles del Palacio, sin excepción, se han fabricado en la conocida Fábrica de Jorge Unna y Gía., de san
Luis Pot o si, se apresuraron á felicitar al Señor Unna, que estaba presente, y el Señor Presidente al saber que la Fábrica ocupa solamente obreros mexicanos, estimuló á dicho Señor á que siga en su difícil tarea de po~er la industria ~acional á la altura de la europea. No dudamos que asi lo haga nuestro antiguo amigo de San Luis Potosi, ya tan ventaJOsamente conocido en todo el Pais.

Sl.50

ldem. ea la capital SI.U

Placer 5opre1170.

F~fqzON ~

CJ-fP

V//IZ/ZI/J

(Eatudio Fotográfloo de Lupero1o),

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 8 de Noviembre de 1903.
hora., produce una. fuerza. centrífuga.
-tal como una. piedra. en una. honda.
-precisamente igual y de signo contrario á su tendencia. hacia. el a.stto
central, ésta. la mantiene á la. misma. distancia media. del sol.
Este grupo solar y planetario no
existe sólo en el vacío inmenso que
nos rodea indefinidamente. Como
lo hemos dicho ya., todas las estrellas que a.dmframos en el fondo de
los cielos, hacia. las cuales dirigimos nuestras mira.das y nuestros
pens&amp;.mientos durante las horas
apacibles de la noche, son otros
tantos soles que brillan con su luz
propia., jefes de familias más ó menos numerosas que se renuevan á
todas las distancias por el infinito.
A pesar de todas estas inmensas
distancias entre los soles-estrellas,
el espacio es tan vasto y el número
de aquéllas es tan grande, que por
un efecto de perspectiva, debido
precisamente al alejamiento, las
apariencias nos hacen creer que las
estrellas se tocan. Aun en ciertas
visiones telescópicas y en ciertas
fotografías parecen realmente tocarse.
El universo es infinito. El espacio
no tiene limites. Si llevados por
nuestro amor al cielo, nos ocurriese y tuviésemos los medios de emprender un viaje hasta donde él termina.se, nos sorprendería que, al
llegar á los confines de la Vía. Láctea., viéramos renovarse ante nuestros ojos deslumbra.dos el espectáculo grandioso y fenomenal de un
universo nuevo; y si pasásemos ese
nuevo archipiélago de mundos y
nos lanzásemos en persecución de
la. barrera. de los cielos, encontraríamos siempre, eternamente, ante
nosotros, universos sucediéndose á
universos. Millones de soles ruedan en el inmenso espacio. Poi·
dondequiera, á los lados, la creación se renueva. en variedades infinitas.
Según todas las probabilidades,
la. vida universal existe allá corno
aquí y ha sernbrado el germen de la
inteligencia por todos esos mundos
lejanos que adivinamos en las cercanías de los soles innumerables
que surcan el éter, puesto que todo
prueba sobre la. Tierra que la vida,
es el objeto de la. na.tura.lez~. Focos a.rdrentes, fuentes ina~ota.bles
de calor y de vida., esos varios soles, múltiples, colorados, vierten
sus rayos sobre las tierras que les
pertenecen y las fecundan.
Nuestro globo no es una. excepción en el universo. Es un astro
del cielo, nutrido, calentado, ilumina.do, vivificado por el sol, que no
es sino una estrella.
¿,Quién nos dice que los habitantes de esos mundos desconocidos no
piensan en nosotros y que el espa·
cio no esté atravesado por vuelos
de pensamientos, corno lo está por
los efluvios de la. gravitación universal y de la. luz'? ¿No existirá entre 1as humanidades celestes, de que
la. Tierra. no es sino una alquería.,
una. inmensa solidi,,ridad, a.penas
presentida por nuestros sentidos
imperfectos?
Levantemos nuestras meditaciones hacia el infinito! No dejemos

EL MUNIDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

1

Explicad6n dt

nuestros grabados.
Núm. l. Representa nuestro grabado tres elegantes trajes: dos de
casa y uno de visita.,confeccionados
de acuerdo con los últimos patrones y usando telas de lana, de colores medios tonos, que son los que
hoy más se estilan. Los dos trajes de
casa, a.unq ue distintos en su hechura
tienen marcados puntos de semejan'.
za. Ambos son de estilo sastre. En
uno de ellos la falda es entera.mente lisa, y en el otro lleva por únicas
aplicaciones cuatro franjas delanteras de cinta. maravillosa, que se
prolongan en la. parte posterior
basta llegar á la terminación de la
enagua.. Los corpiños, si algo tienen de nota.ble, es sólo su sencillez
y elegancia. Se adorna.o con pasamanerías de cinta. Uno de los corpiños lleva. cuellobornbreras, y el

esca.par la oportunidad de emplear
las mejores de nuestras horas, las
del silencio y la paz de nuestras
noches, permitiéndole al espíritu
que contemple, que admire, que ba.1buta.la.s pa.la.bra.sescrita.s en el gran
libro de los cielos! Dejemos al al
ma, libre en su vuelo, gue vaya. rá·
pida y feliz hacia esas regiones maravillosas que le reservan inena·
rra.bles venturas,y rindamos home·
na.je á la más bella de las ciencias,
á. la. Astronomía, que derrama sobre nosotros la luz de la verdad.
Para. los espíritus poéticos, la
contemplación del cielo transporta.
el pensamiento á regiones superiores, á. las que no llegaría ninguna.
meditación. ¿Quién no recuerda. los
bellos versos de Víctor Hugo en
sus &lt;Orientales&gt;? El inmortal poeta era. astróoomo. Más de una vez
tuve el honor de entretenerme á su
la.do sobre los problemas del cielo
estrella.do. Y yo me decía que los
astrónomos, á. veces, ' pueden ser
poetas.
Es difícil, en efecto, librarse de
un sentimiento éle profunda emoción ante los abismos del espacio
infinito, a.n te el es pectácu Io de 1a
innumerable multitud de mundós
suspendidos sobre nosotros. Sentimos, en esa contemplación solitaria. del cielo, que en el universo b ay
otr!I' cosa. que la materia tangible y
visible: fuerzas, leyes, destinos.
Nuestros cerebros de hormigas se
reconocen sin duda minúsculos, pero sentimos que hay algo más grande que la Tierra: el cielo; más absoluto que lo visible, lo invisible;
algo superior á los intereses más 6
menos vulgares de la. vida: el sentimiento de lo bello, de lo verdadero y del bien. En esto también la.
Astronomíasobrepa.samucbas cien .

cías y se hace directriz soberana,
faro de la. moderna filosofía.
Noche misteriosa., noche sublime,
infinita noche! Tú ha.ces dese.pare·
cer de nuestros ojos el velo que la
luz del día. corre sobre nuestras cabezas, devuelves a.l cielo su transparencia. y nos muestras la. realidad prodigiosa., el estuche cintilan·
te de los diamantes celestes, las in·
núrneras estrellas sucediéndose sin
fin en el incomensurable espacio!
Sin ti no sabríamos nada.. Sin ti,
nuestros ojos no habrían adivinado
jamás la población sideral, nuestro
espíritu no se habría da.do cuenta
de la armonía de los cielos y sería.·
mos aún los ciegos y sordos parásitos de un mundo aislado del resto del universo. Oh noche sagra.·
da.! Si te ciernes, superior al día,
desde la aftura. de la Verdad, por

otro, á guisa de este adminículo
una. angosta. aplicación de pa.ñ~
obscuro,quetermina. sobre los hombros y nace del cuello.
El traje de visita de falda plegada. y corpii'lo sastre, se lleva., como
lo representa. nuestro grabado, con
un hermoso saco abrigo de invierno, rico en sus atavíos, de fino punto de Inglaterra, y elegante en su
corte. Consta este abrigo de una
graciosa. esclavina, enteramente lisa, y sólo rematada en su parte inferior por fleco de rejilla. de seda.
Las mangas, de estilo japonés, se
rematan en los puños por aplicaciones de encaje inglés, igual al
que se emplea en el delantero del
saco abrigo. Corno pueden ver
nuestras lectoras,estaelegante prenda es muy sencilla. en su confección
y, sin embargo, resulta de magnífico
aspeeto y aun con la apariencia de
riquísimo abrigo.
ESPERANZA.

sobre toda ilusión, también viertes,
desde lo alto de tus urnas invisi·
bles, la. paz silenciosa. y tranquila.,
la calma. penetrante, en nuestr~s
almas, fatigadas á veces de las agitaciones de la vida., y nos haces olvidar las luchas, las intrigas, l&lt;J.s
mentiras, las perfidias, las miserias
de las horas de afán, de a::tivida.d
y de bullicio. El reposo y los en·
suel!.os son tu imperio. Te a.ml).mos
por esa. paz, por esa.calma, por esa.
tranquilidad. Te amamos porque
eres verdad. Te amamos porque
nos pones en comunicación con
otros mundos, porque nos haces
presentir la vida universal y eter·
na., porque nos das la espera.nis.,
porque nos proclamas ciudadanos
del cielo.
CAMILLE FLAMMARION,

5.-Trajes de visita y paseo.

4.-Vestidos de calle y cojln de seda.

�•r.-,:·., .... ,;

...

3•

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRA.DO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

SE:RE:NITTA

~

~

1

A ti, linda mora,
graciosa. sultana,
la de ojos dP. fuego
de negro color;
á ti, mi africana
de talle hechicero,
á ti se dirige
mi canto de amor.
Reina. de Granada.,
ciudad de las flores
que riegan las aguas
del Darro y Genil,
escucha. los cantos
de un triste cautivo,
permite contemple
tu talle gentil.

DE LA VIDA
jMORIRI

Niña de labios rojos
como cerezas,
que á gozar de la vida
feliz empiezas;
que, inocente, sonríes,
de los amores
al sentir los efluvios
engañadores:
al mirarte al espejo,
tan bella al verte ....
¡Piensa que tras la vida
viene la muerte!

Pues en la. ruda lucha.
de aqueste suelo
que por algo refleja
la luz del cielo,
imperios, hermosura.,
fuerza., experiencia.,
todo expira en la. na.da
de la. existencia.;
no ha.y más que una. esperanza.
que no es mentida. ....
¡El beso de la. muerte
que da la vida.!
FLORENCIO VILASECA,

Si crueles os mostráis,
p01·que no queréis que os quiera.,
fieros por demás estáis, - ~
pues si amáncloos me matáis,
si no os a.mara., muriera..

Y me es doblado tormento
y dolor más importuno,
saber que mostráis contento
en ser crudos para. uno,
siendo blandos para ciento.

Si amando os puedo ofender,
venganza. os podéis tomar,
porque es fuerza. os haga ver
que no os dejo de querer
ó me acabáis de matar.

Y es injusto por demás
que tengáis, ojos serenos,
á los que, de amor ajenos,
os a.man menos, en más,
y á mí, que amo más, en menos.

Si es la venganza medida
por mi amor, á tal rigor

Y es, á la. par que mortal,
vuestro lánguido desdén,
¡tan dulce, tan celestial .... !
que siempre reviste el mal
con las lisonjas del bien.
¡Oh, si vuestra. luz querida.,
para. alivio de mi suerte
fuese mi bella. homicida.:
¡Quién no cambiara. su vida.
por tan dulcísima. muerte!

Joven que te desvelas
tu obscura historia.
por llenar de destellos
de humana gloria;
que sientes un coloso
allá en tu pecho,
diciendo que la fuerza.
es el derecho:
has de saber que, joven,
hermoso y fuerte ....
¡en tu exceso de vida.
llevas la. muerte!
Poderoso monarca
desvanecido,
que á subyugar aspiras
lo conocido;
que si tu medro exige
la cruda guerra,
delágl'imas y sangre
cubres la tierra,
aunque tu cetro humille
al orbe inerte ....
¡en tu trono sentada
está la. muerte!
Sabio que con el brillo
de vana ciencia
quieres matar al astro
de la evidencia;
que con falsas teorfas
buscas la palma
de tu siglo, negando
que exista el alma:
cuando tu orgullo necio
crea. y despierte ....
¡será que en la. materia
vi ve la muerte!

Deja, mora, el lecho,
sal á la. enrama.da,
escucha. los cantos
de tu trovador;
sal, Za.ida divina.,
graciosa. sultana,
oirás la harmonía
de un canto de amor.

Y solo, de angustias lleno,
me es más que todo cruel
el que ese mirar sereno
sea. para mí veneno,
siendo para todos miel.
R.

DE ÜAMPOAMOR.

TOIYIOSE
Ven,mi musa... mi rubia adora.da...•
De blondos ca.bellos;
La. que tiene los ojos azulee;
De color de cielo!. ...

A UNOS OJOS

el alma siento rendida..
porque es muy poco una vida
para. vengar[ta.nto amor.

Más dulces habéis de ser,
si me volvéis á mirar,
porque es malicia, á mi ver,
siendo fuente de placer,
ca.usarme tanto pesar.

Porque con él igualdad
guardar ninguno otro puede;
es tanta. su intensidad,
que pienso ¡ay de mí! que excede
á vuestra. misma. crueldad.

De seso me tiene ajeno
el que en suerte tan cruel,
sea. ese mirar sereno
sólo para mí veneno,
siendo para tvdos miel.

¡Son, por:Dios, crudos'a.zares
que me den vuestros desdenes
ciento á ciento los pesares,
pudiendo darme á millares,
sin los pesa.res, los bienes!

Virgencita. que endulza mis penas,
Mis horas de duelo,
Entonando tus cantos divinos
Amantes y tiernos!. ...
Ven y endulza esta noche, mi musa,
Es noche de invierno,
Siento el alma aterida de frfo,
Azóta.la. el cierzo! .. . .
Ven y entona. tu ca.ato, mi rubia....
Tu canto risueño.
Que yo sienta. vagar en Sus notas
Rumores de besos!... . ·

7.-Abrigos de invierno y trajes de lana.

SE ACABAN LAS LEVITAS

Ven, mi musa...... mi rubia. a.dorada
De blondos ca.bellos,
No más tardes, ¡oh virgen querida!
Te aguardo .... te espero.. ,
JUAN

F.

GONZÁLEZ

G.

Mas ya quelmis cantos
no a.blandan tu pecho,
adiós Za.ida. amada,
adiós: mi ilusión;
mañana al mostrarse
la naciente aurora,
verás que tu esclavo
ha. muerto de amor.
EMILIO V .ALVERDE,

6.-Modelos de bor-dados y tejidos.

La antigua. prenda. de etiqueta. está, como la forma poética, llamada á desaparecer.
Nada menos que en Ostende, el
lugar de reunión de los elegantes
en verano, se ha demostrado plenamente que el uso de la levita. va
restringiéndose mucho.
Hace poco, cuando ~e verifica.ion
las carreras ir..ternac1onales, acudieron infinidad de &lt;sport~men:&gt;
fr~nceses é ingleses á preseacrnr la
carrera del gran premio de 50,000
bolívares, y el rey Leopoldo organizó un almuerzo, al cual invitó á
un caballero inglés, célebre vor lo
buen jinete que es, al cónsul de una
gran potencia., al menur de los Vánderbilt y á otros &lt;sportsmen:&gt; conocidos. En la. invitación se decía:
«De levita,&gt; y he aquí el a.puro de
los invita.dos.
.
La etiqueta en la corte de Bélgica es la más severa de Europa, Y
Mr. B .... , uno de los invitado~, n?
tenía la prenda exigida en la rnv1tación. Fuése á escape á ver al dueño del hotel, que la usaba, y des-

�Domingo 8 de Nov-iembre de 1903.
pués de alabar de mil modos lo
perfecto de su traje, consignió que
le alquilase la levita.
El fondista se la cedió con mil
amores, pero añadió:
-Le advierto al señor que esta
es la segunda levita que presto hoy.
Hace un momento he prestado otra
al señor Vánderbilt.
Al entrar en el comedor el señor
B .... , observó que á otros tres
invitados les sentaba bastante mal
la levita, y con mucha discreción
comenzó á hacer indagaciones, de
las que resultó que el caballero inglés llevaba puesta la levita de su
pedicuro, y que el cónsul se la había pedido prestada al burgomaestre de Ostende, que es bastante gordo.

Conocimientos Utiles
UN BARO DE VAPOR BARATO

Hay muchos casos en que son necesarias las fumigaciones de vapor
caliente, aplicadas localmente. La
ciática, el reumatismo crónico y el
traumatismo de las articulaciones,
son afecciones que, si no curadas,
al menos pueden ser calmadas conservando la parte afectada con una.
temperatura. húmeda y elevada.
Por desgracia para los que viven
fuera de la.s grandes ciudades, sólo
en éstas hay establecimientos en los
que pueden llevarse á cabo dichas
fumigaciones.
Sin embargo, hay un medio sumamente sencillo, rápido y barato,
para llegar al mismo resultado: un
poco de cal viva, otro poco de
agua y una vasija, es todo lo que
se necesita.
Se ponen en la vasija algunos
pedazos de cal del tamaño del puño, y se echa encima agua, muy
poco á poco. La cal se calienta al
instante, y de ella empiezan á des
prenderse vapores en abundancia.
Entonces se coloca la parte afectada sobre la vasija, y el todo se cubre con una manta ú otra cubierta
gruesa.
Cuando la temperatura sea demasiado elevada, puede levantarse
una punta de la cubierta; si, por el
contrario, tarda mucho en elevarse, debe echarse un poco más de
agua sobre la cal.
El primer baño de vapor administrado en esta forma, alivia considerablemente la ciática, que desaparecerá del todo repitiendo la
operación cada día un cuarto de
hora.
El mismo método da resultados
igualmente satisfactorios cuando
se trata de reumatismos crónicos,
sea en una ó en varias articulaciones.
La economía, la rapidez, la sencillez y la eficacia, hacen recomendable en alto grado este medio de
obtener un baño de vapor caliente.

EL MUNDO ILUSTRADO

El té ocasiona siempre un ligero
retra.so en la digestión, pero sus
efectos son más perjudiciales cuando se toma al mismo tiempo que la
carne. El mejor té de la China contiene un ocho por ciento de tanino,
y esta sustancia convierte la carne
en algo muy semejante al cuero,
haciéndola, por consiguiente, muy
poco á propósito para la nutrición.
Un célebre médico inglés aconseja tomar el té muy claro, y nunca durante la comida, sino después;
es el único modo de no echarse á.
perder el estómago. Un poco de
bicarbonato de sosa añadido al té,
en proporción de uno por cincuenta, es también muy conveniente.
Es muy común creer que el queso
es una sustancia que se digiere por
sí misma; pero, por eso mismo, nadie debiera comerlo sin tener antes
la completa seguridad de noseer un
estómago muy resistente.
Lo peor de todo es comer, juntamente con el queso, cebolla cruda
ó carne. La carne es ya suficientemente nutritiva para que necesite
esta mezcla.

ENSUEÑOS

Rayo de sol que se adhiere
á. una gota pasajera,
que un punto luce hechicera
y al tocar la sombra muere.
Dulce memoria que hiere
con los recuerdos de un cielo,
murmurios de un arroyuelo
que en inaccesible hondura
brinda al sediento frescura
con imposible consuelo.
En inquietud, como el mar,
y sin dejar de sufrir,
ni es mi descanso dormir,
ni me consuela llorar.
En vano quiero ocultar
lo que el pecho infeliz siente;
tras cada sueño aparente,
tras cada mentida calma,
hay mas sombras en el alma,
más arrugas en la frente.
Si vienen tras este empefío
en que tan doliente gimo
la esperanza de un arrimo,
de un halago en un ensueño,
si de mí no siendo dueilo,
sonreír grato me veis,
os ruego que recordéis
que estoy de dolor rendido ... .
Pasad .... dejadme dormido ... .
Pasad .... no me despertéis .... 1
JUAN

Eco sin voz que conduce
el huracán que se aleja,
ola que vaga refleja
á. la estrella que reluce;
recuerdo que me seduce
con ensueí'ios de alegría;
amorosa melodía
vibrando de tierno llanto:
¿qué dices á mi quebranto,
qué me quieres, quién te envía?
Tiende su ala el pensamiento
buscando una sombra amiga
y se rinde de fatiga
'
en los mares del tormento;
de pronto florido asiento
ve que en la orilla aparE&gt;ce,
y cuando y a desf,dlece
y más se acerca y le alcanza,
ve que su hermosa esperanza.
es nube que desparece.

B.

At&gt;RIAZA,

LA tXPIAGION
BALADA

Llorando está. el pescador
A los pies de la que adora;
Ven, la dice, á ser señora
De mi barco y de mi amor;
Yo endulzaré tu pesar;
Bendeciré tu abandono;
Mi barquilla será. un trono,
Y tú, la reina del mar;
Y besará nuestro Edéu
La luz que en el mar rYela,
Y el viento dirá. á la vela
Nuestra dicha y nuestro bien.

1

Y van en la barca huyendo
Del céfiro al soplo blando
Y siguen ellos gozando
'
Y sigue el padre muriendo! .. .•

EL MUNDO ILUSrrRADO

Dom.lingo 15 de Noviembre de 1903.

1

De repente, el huracán
Riza el piélago bravío;
Ruge el trueno en el vacío
Con incomparable afán;
Allá. ... en la roca gigante
Se eleva triste un anciano,
Tiene tendida la mano
Sobre el golfo palpitante,
Y de la borrasca al son
Que el eco de Dios remeda,
Ronca y formidable rueda
La paterna maldición;

Y los dos amantes gimen
A aquella voz que estremece;
Y hasta la barca parece
Que se espanta de su crimen,
Y al fin con grito fa.tal,
Del mar al empuje fuerte,
Ruedan sábanas de muerte
sobre el lecho criminal.

Hijos, arrojad en pos
Cuanto á la virtud no cuadre,
Pues cuando maldice un padre,
Está. maldiciendo Dios!
B. LóPEZ GARCÍA.

México, Septiembre 30.
Tengo el placer de manifestar
-declara el Dr. J. Fajonar, Cirujano asistente del Ferrocarril
Central Mexicano-que he obtenido siempre muy buenos ·resultados, desde hace diez años, con
la excelente Emulsi6n de Scott,
en la tuberculosis, anemia y ago•
ta miento producido por exceso de
trabajo, ofreciendo este medicamento gran confianza. en los casos en que se necesita un agente
reparador.
PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN DD.
Tome las pastillas Luantea de Bromo-Qalala
&amp;l boticario le deYolveri 111 dinero ll ao N car.
. . lirma B. W. Gr099 N halla 911 cada _ .

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzot,lspo Jttba

Alimentos que son peligrosos cuando se combinan

Hay muchas sustancias alimenticias que son saludables y nutritivas cuando se comen solas, pero
que resultan perjudiciales para la
salud, y aun para la vida, si se toman en combinación.
Todos los que han viajado por
los países tropicales de América,
saben que allí nadie bebe vino ni
licores fuertes después de comer
plátanos, pues de hacerlo así, sobrevienen estreñimientos y cólicos
violentos. El peligro es, sobre todo,
inevitable si la bebida es aguardientf&gt;.
El vinagre en las ensaladas
tarda la digestión. Por muy poca
cantidad que se ponga, la digestión dura de cuatro á treinta minutos más que de ordinario; y si la
proporción es muy grande, puede
la digestión cesar durante largo
rato. El vinagre con sal parece ser
singularmente dañino; en Inglaterra murió hace poco una jovencita
de quince años, por haber bebido
una pequeiia dosis de vinagre y
sal.
Jamás deben comerse cerezas con
leche. Esta mezcla mató al Presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce.

Sígueme .... Y la niña impía.
Al pescador acompaña,
Y no escucha en su ca.baila
De su padre la agonía;

re-

Se reserv11n &lt;'~maR en Carro Pull111a11 ¡,ara todol'I los puntos
en los Estado,- Urn&lt;los. Loi,, Restauranti- ,, Carros ComndorPi-de
Harvey t&gt;n la LínPa &lt;le 8anui Fe,~on rt-11¡,11d,ra&lt;loF1 e11 PI mundo
entero. P&gt;1r&gt;1 pri;cios, itinflrarioil y otro&gt;&lt; inforu1t&gt;F1, din)'ir,-p á
w.

s.

P'AR:-fi;¡\\ OR'l'H , -Al!PDte

la. San Franol•oo,, #t'lm. 8,, lflllJxloo.

Gt&gt;Der·al.

a. 1.

································~

Los bienes fueron valuado•
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos uuts que se practicó la
11pertura del testamento del Iluatrfal•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. l'eeha
en la ciudad de Chicago, Illlnoll .
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 l!. cerca de $125,000 oro americano ; y seg1l.n el Inventarlo que ee ha
publicado, los bienes que dejo tueroa
como sigue:
Dos pOllzas de '"La Mutua,' ' Compafi!a de Seguroo sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, O aean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acümulados sobre Ulla de las pólizas
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.
Eatre las disposiciones del sefior Uzoblspo, ea su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sef'.lorlta Kate Feehan.
que estuvo siempre con él hasta 111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro;
l!. la sefiora Ana A. Feehan, viuda dal
sef'.lor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sefior Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro tll
efectivo ; l!. la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que ea preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina.
$10,000 oro de la O.ltlma póliza; &amp; la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellanl&amp;
prlctlca para varones, de Feehu"Jllle,
llllnols, que era la lnstltuc!On por la
que mb se Interesaba el 1ef'.lor ArsobtA¡,o. sP ..,t~amn loa S4,000 ?Mtan·
te. t. 1&amp; 11.ltlma p611a.

1.-Sacos abrigos de la estación.

Loque Valen los Diamantes
La Condesa. de Z .... lucía en el
baile una portentosa diadema ~e
brillantes, que provdcaba l~ ~od1·
cia de los hombres y la env1d1a de
las mujeres. Era una fortuna en
compendio.
. .
Mi amigo Faustino, per1od1sta Y
bohemio en una pieza, exclamó ante un grupo de amigos al contemplar aquella riqueza:
-Denme esa diadema y se ª&lt;?ª'
baron mis constantes preocupac10·
nes.
-¿Qué quie1·e usted significar c~m
esto·t preguntóle con sorna un JOven belga, corresponsal de un gran
periódico extranjero.
-Sencillamente que y a no existirían para mí privaciones ni a~reedores, esas dos grandes calamidades que me persiguen desde la cuna.
-¡ Cuán ena añado está usted! -repuso el extra~je1·0. El diamante va~
le, si hay quien lo apreci_e; pero s1
nadie lo solicita, maldito lo que
importa. Esto pasa con los bomb1·es y con las cosas.
-Denme los diamantes y aseguro

á usted que no me faltarán compradores. A nadie se le ocurre pensar
que, á mayor ó menor precio, puedan quedar sin colocación los diamantes.
-Crea usted que se dan casos, y
si no les molest-o, voy á referir á
ustedes lo que sucedió á un pobrA
hermano mío, no baCTe muchos aiios;
lo be recordado precisamente al
ver á. Fa.ustino tan entusiasmado
ante aquella. espléndida diadema.
-Cuente usted, cuente, exclamamos ácoro.
-Pues bien: mi hermano pasó
una larga temporada en el Cabo,
entre los buscadores de diamantes.
Nacido como yo en una pob1·e aldea de Flandes, acostumbrado á.
trabajar desde niño, dejó un día
nuestro hoaar, llevado de la ambición y de ;u espíritu aventurero,
yéndose en compañía de algunos
jóvenes holan~eses á explotar un
criadero próximo á Kím_berley. ~l
negocio les fué á las mil marav1)las, y en pocos años ~ueron dueños de un caudal de brillantes, suficiente para coronará. m~dia doce·
na de princesas. A los s~1s afíos de
trabajo cedieron el criadero, en
buenas ~ondiciones, á unos bóeros
y emprendieron el regreso á. Euro-

pa., llevando consigo los codiciados y diminutos cristales. Eran
cuatro, y en unas pequeñas talegas
cosidas á. los hábitos, encerraron
el espléndido fruto de su labor, que
en el mercado de Amsterdam tenía
que ser justipreciado con largueza.
Embarcáronse en un vapor holandés y, con júbilo infinito, seme·
jante al del desterrado que vuelve
triunfador á la patria, emprendieron el regreso por el canal de Suez.
El tiempo, que fué bonancible durante los primeros días, se trocó en
temporal deshecho, y el vapor corrió á. merced del huracán por espacio de cuarenta y ocho horas.
Al cesar la fuerza impetuosa del
ciclón, descubrióse en el va.por,
desarbolado y maltrecho, una gran
vía de agua que amenazaba hundirlo en el fondo del mar. La máquina bahía dejado de funcionar, y las
bombas no podían achicar el líquido que anegaba las bodegas. E l pe·
ligro se hizo inminente, y en aquellos aciagos instantes, los tripulantes y los viajeros se lanzaron á las
canoas, procurando llevar consigo
algunos víveres.
En una delas canoas se salvaron
mi hermano y sus tres compa.Beros
con las cuatro talegas que forma-

ban parte integrante de su indumentaria.
Despu~s _de mil peripecias y largos sufr1m1entos, llegaron á un islote del mar Indico, escasamente
poblado de habitantes. Al verles
acercarse, los salvajes huyeron
apresurada!Dente, sin hacer caso
de los signos y voces tranquilizadores con que intent aron retenerles.
Durante la travesía se agotaron
las provisiones, y para colmo de
desdichas, el agua$alada que entró en la canoa se mezcló con el
agua dulce de los barriles de á bordo, inutilizando la indispensablebebida. Devorábales la sed y su
primer impulso fué buscar unS: fuente próxima á la orilla. En aquella.
isla, de origen mad1·epó~ico, árida
y yerma en su parte baJa, las pequefías corrientes arrastraban la
sal de que estaba saturado el terreno, lo cual bacía de todo punto el
agua impotablE'.
Sentados los cuatro compañeros
en las peladas rocas, requemados
por la sed, sentían tristemente la
opresión de la riqueza estéril que
llevaban encima.
En aquel momento, el caudal de
diamantes nada valía, porque no

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 19, Noviembre 8</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Baño de vapor</name>
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                    <text>Domingo lo. de Noviembre de 1903.
-¿Lo imprevisto quieres?-contestó Fromont.-Búsca.lo desde a.hora.. Pero tú huyes de él. ¿Cómo es
posible que éntre en tu vida. m~c~nica.'! Te has impuesto una. disciplina de autómata.. Es preciso que
sepas vivir.
-Sí --afia.día. Acol,-nosotros tememos lo desconocido. Nuestra
casta., nuestro esta.do de fortuna,
nuestro estado de familia, la!! conveniencias, los hábitos, los prejuicios, todo nos ma.ntiene,de la. mañana hasta. la noche, en un círculo estrecho de ideas y de actos, de sentimientos y de sensaciones, del cual
no nos sabemos evadir. ¿,Por ventura. saldríamos á la. ca.lle sin sombrero? ¿Comeríamos tres horas antes ó después de lo acostumbrado?
¿Iríamos por curiosidad ó con intención caritativa á instalarnos en
un zaquizamí de un barrio de trabajadores? Por temor de caer en el
ridículo ó de que se nos tachase de
incorrección, no sabríamos arries•
ga.rnos á romper con nada de lo
que nos es ba.bitnal.
Fromont volvió á tomar la pe.labra. en estos términos:
-Ha.y personas á las cuales un
instinto particular pone sobre la
pista. de la a.ventura, y éstos son la
presa desesperada ó arrebatada de
los dramas más agitados, de las
desventuras más extravaga~tes. Estos hacen fortuna y se arruman sú·
bita.mente; boy sabemos qu_e _se casan y mañana tenemos noticia de
que han buido al fin del mundo; pasan por todas las metamorfosis,
caen en todas las zanjas, saltan en
todos los trampolines. Son las víctimas y los triunfadores de lo impensado.
Gervoise zampóse un bocado de
fresas y frambuesas y sólo se detuvo ante un pedazo de limón que fué
á atravesársela. Tras de lo cual
respiró.
-¡ Bah!-murmuraba. entonces. Si ha.y que darse tanta p~na para
procurarse algunas emomones ....
En verdad, Gervoise estaba. resuelto á no darse ninguna. Hallándose bien colocado en una grande
administración, se encarnaba en él
la. reaularidad llevada. hasta. lamanía. Calzar zapatos nuevos le hacía desgracia.do. Era preciso que
el pantalón formase determina.dos
pliegues. Iba por tal acer~ y no
por otra. Exigía pla~os guisados
en cierto número de mrnutos,contados reloj en mano. ¡ Y él,. él ei:a.
quien pretendía que la existencia
está falta de variedad!
-No-dijo Acol,-no es necesario ir muy lejos para encontrarse
cara á cara con el suceso que trabuca para siempre el destino de un
hombre. ¿No has resbala.do nunca.
en una corteza de naranja? Por
más que entonces ibas tieso y con
aire vencedor, ¡crac! te ves patas
arriba. Te levantas hecho una lástima, y los circunstan~es se ríen _á
tu costa. Ya traiga dicha ó desdicha, !o imprevisto no puede ser cosa larga. En cuanto á. mí, en vez
de llamarle, le consagraría cierta
desconfianza supersticiosa. ¿Has
pensado en lo que una mirada, un
amor súbito, pueden hacer que_si
pierda. del presente y del porvemr.
Lo imprevisto es el telegrama mortal, la enfermad y sus terrores; rara
vez trae buena cara. ni sonrisa de
buen augurio. Lo dicbo, yo le temo.
Acol había sido desgraciado casándose joven y sin reflexión. Aquella boda concluyó trágicamente, en
un duelo, en la muerte de un hombre y en la reclusión de una, mujer,
la cual se volvió loca. Por más que
hubiese transcurrido mucho tiempo desde entonces y todo se hubiera olvidado ya, quedaba de ello
una sombra de melancolía en el
flaco y altivo rostro de Acol.
Fromont continuó así:
-Lo mismo que el premio gordo
de la lotería, lo imprevisto se ofrece á ciertas personas sóla una vez,
y entonces es como un genio bienhechor que cuanto toca lo transforma y embellece. ¿Conocéis á Ménal
y á su linda esposa? Seres dichosos, si los hay, aquéllos.
Sacudió la ceniza del cigarrillo
y evocó en su mente el recuerdo de
la. jóven pe.reja.. Méne.l, médico de
una. población agrícola., era colega
1uyo¡ loa do■ habían ■ido ca.mara·

EL MUNDO ILUSTRAOO

das de colegio, y Ménal, pobre en
aquellos tiempos, era ya rico; Ménal, con no ser gallardo ni hermoso, era amado de una mujer encantadora, en tanto que él, el pobre
F1·omoot, luchaba trabajosa.mente
en París pa.ra hacerse una clientela. Este no sentía envidia alguna:
sin embargo, consideraba que el
azar había. hecho bien las cosas....
para. ot10.
-¿Y qué?-preguntó Gervoise.
-¿Sabes cómo, de la noche á la
mafia.na, encontró mujer, posición
y fortuna?-continuó Fromon~.
-No-respondió Acol.-Lo que
sí sé es que los esposos llevan un
buen tren, aun cuando vivan sencilla.mente. Tienen caballos y automóviles y su propiedad es muy hermosa.
-Pues nada - siguió diciendo
Fromont,- que Ménal, una vez,
viajando, equivocó el tren. Al notarlo, encontróse en una ciudad de
poca importancia y allí se detuvo.
No había medio práctico para volverse hasta cuatro hora.s más tarde. Ya está, pues, divagando por
el clásico paseo, y luego por la.s
calles medio desiertas; procura ver
cómo matará el tiempo. Ve la iglesia con su porta.da. El café del Comercio, donde hay muchas moscas en la cerveza.... . ... Periódicos ilustrados de en mes atrás ....
Se pasea por el espacio desierto
del juego del mallo, pasa frente al
cuartel de la gendarmería .... se
dirige otra vez á la estación. Aún
faltan tres horas. Entra en una peluquería. para que le corten el pelo;
ha ganado media hora. Busca.cambalacheros, pero allí no los hay.
Y el fastidio y el deseo del tren, que
no llega, y la consideración de un
día perdido, le hacen aquella población odiosa .... Silencio abrumador .... aceras sucias .... perros
llenos de lodo, tomando el sol. ...
escasos viandantes, 1 abra doras
fea.s, ciudadanos engreídos, todos
ellos con aire torpe . . . . ¡va.ya una
atmósfera de estupidez y esplín! . . .
Aquello era insoportable.

¡ Y falta.bao aún dos horas! Ména.l volvía por tercera vez á la. estación, cuando, a.traído por la. verdura de un hermoso y fresco jardín, entró maquinalm@nte en una
callejuela. Vió una verja., tras de
la cual había césped y grupos de
plantas; las calles enarenadas aparecían limpias; á travós de los árboles levantábase una casa de ladrillo rojo, con galería exterior y
escalinata, y a.domaban las ventanas cortinillas de seda obscura; todo aquello respira.ha una calma. dichosa. En una luciente plancha. de
cobre leyó Ménal un nombre que,
aun cua.ndo le era desconocido, causóle un pequefio sufrimiento, pues
á a.quel nombre precedía la palabra.
&lt;Doctor&gt;. No podía menos de confesarse que el colega no estaba mal
instala.do. Ménal leyó después:
&lt;Consulta de una á cuatro&gt;. De
pronto se oyó un piano á intervalos, cesó luego la. música, y surgiendo de entre las flores, una aparición radiante, una luz dorada,
una joven, subió á la galería.
Cogido en flagrante delito de espionaje, Ménal ruborizóse. ¿Le tomaría acaso por un mendigo ó un
soplón? La joven había mira.do algo sorprendida á aquel forastero
.... Este no vaciló ya, y con ademán espontáneo é irresistible, tiró
del cordón de la campafiilla, sin
darse cuenta. de la extravagancia
de aquel acto hasta que la aparición hubo salido de la galería y
llegó una criada.
-¿El doctor? . . . .
Si éste no se be.liaba. en casa,
aún podía Ménal escaparse del
lance.
-Allí esta el doctor-contestó la
sirvienta.
¿Qué hacer? ¿Qué decir? Pretextaría. una consulta·? Pero he ahí que
se le presenta sonriendo un caballero de rostro franco é inteligente
mirada. Un hombre excelente con
seguridad. Ménal no tuvo valor
para mentir: explicóle su visita, lo
del tren equivocado .... Le habló
como de colega á colega, conclu-

··•······......................... .
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver,;l.ansas Cíty, St. Lonis, Cbicago, lew York,
San Francisco J Los Angeles

yendo por revelarle lo que poco
~ntes _no osara, ~sto es, el súbito é
imperioso atractivo de la joven
El b?e.n doctor, que sería un h~tnbre origma.l, encontró naturalísima la ?Osa.. Hubo preguntas conversación y refrescos.
'
_-¡Teresa! ¡ reresa!-gritó el médico.
Y presentó al forastero su única
bija. El médico era viudo. Al pronto, Ménal no sabía qué hacerse ....
después fué tomando a.lientos. Conversaron á más y mejor .... y los
tres gustáronse uno á otro. Ménal
fu~ in vitado á vol verá la. casa. No
deJÓ de hacerlo. Por fin, casóse
Fromonte vació su vaso.
·
-S_í-dijo_ pensativo Acol,-eso
es lo imprevisto.
.-Y de lo _mejor en su clase--convmo G~rvo1s~;- pero sólo una vez
entre men mil, llega en semejante
forma.

-

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

Pablo v Uictor margutrlttt.

LOS DOS EN UN ABANICO
EL

Cuando perfumado el viento
Carmen, tu abanico mueva '
no olvides que el pensa.mie~to
de tu fiel amante lleva
con su cora.zón y aliento.
ELLA

Como una alegre canción
tu aliento y tu corazón
Aureo, en mi abanico ;iento.
¿Cómo olvidarte un momento
si ellos mi esperanza. son? '
€1 eantor dt 6uadamiu.
Texcoco, México, Agosto 16.
Siendo universa.lmente reconocidos los benéficos efectos del aceite
de hígado de _bacalao y los hipofosfitos-escribe el Dr. Rodrigo
López Parra, de la. Facultad de
México, á los Sres. Scott &amp; Bowne, -ha cabido la satisfacción de
poder presentar á. la humanidad
doliente esos valiosos agentes en
feliz combinación, que ha salvado
la vida á gran número de enfermos.
Su grato sabor y excelentes propiedades reparadoras de las fuerzas
hacen de la Emulsión de Scott 1~
medicina predilecta para toda esa
seri~ de enfer~_edades en que el organismo debilitado necesita una
reparación rápida y segura.

_ _ _ _ _.,.,.-.:'.I'__

i

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ft:,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San F,-anol•oo,, 1u,,.. 11,, ltll1b!Cloo,

o. F.

f'ARA CURAR UN RESFRIADO EN UN OO.
Tome _las _pastillas Luantea de Bromo-QIIÚÚIII,
81 boucutao le devolverá 1u dinero II ao se c11ra
La lirma E. W, Groye ao halla en cada -.illa,

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. sr. Jlrzobts,o Jttba
Los bienes fueron valuado■
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañia de Seguros sobre 11
vida, de Nueva York.
Hace pocos u1as que se practicó ta
llpertura del testamento del llustrlal•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feeball
en la ciudad de Chlcago, Illlnola.
La tortuna del distinguido prelado ucendló a cerca de $125,000 oro americano; y segOn el Inventarlo que ae ba
publicado, los bienes que dejó tuel'OII
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compallla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $215",000
oro cada una, ó sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.
Entre las &lt;llsposlclones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan.
que estuvo siempre con él haata 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seg11ro :
a la sellora Ana A. Feehan, viuda del
se!!or doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $15,000 oro •
efectivo ; a la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
Sil hermana, Madre
María Cat&amp;llna.
$10,000 oro de la di tima pó!IZ&amp;; &amp; la
escuela • 'Santa Marta' • de enaellaDIII
prlctlca para varones, de Feehan-rllle.
llllnola, que era la 1D1t1tuclón por la
que mla ■e lntereaaba el Hllor .Ar■o­
bllll)O, ■e e11tresaroa loa
ill ele la dlil■I pOIIII,

,,,ooo ,_...

1.-Trajes de casa y visita.

La Contemplación del Cielo
(PARA LAS DAMAS)

El sol acaba de hundir en el océano su disco de púrpura,. El inmenso mar se adorna con los tonos ar·
d_ientes del astro, reflejados por el
cielo, y semeja un espejo de tur•

quesa. y esmeralda. L~s olas arrollan oro y plata, y vienen á romperse ruidosamente sobre la p~aya,
ya asombrada por la desaparición
de la celeste antorcha.
.
Se siente pesar por la ausencia
del astro del día, que con tanta generosidad derramaba sus gozosos
resplandores en tantos corazones
henchidos de dicha y de alegría._. ..
Se sueiia. contempla.odo el grandlo-

so espectáculo, y el ensueiio hace
olvidar que los minutos vuelan rápidamente. Pero poco á poco aumenta la obscuri!dad y el crepúsculo cede á la noche.
La mirada más indiferente que
asistiese á la puesta del sol que baja tras las ondas del distante ~or_i·
zonte del mar, no podría res1~tir
en aquella hora al espectáculo imponente de la naturaleza..

Ya la. claridad del creciente lunar, que parece una barquilla luminosa suspendida en los cielos, es
bastante viva para soltar en el mar
lentejuelas de plata, movibles y esciotilantes. Lentamei¡te, baja también el astro de la noche bacía el
horizonte occidental. Un mundo
resplandeciente, que domina el cielo del ocaso, atrae nuestras miradas: es la estrella del Pastor, es

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.

llJL MUNDO ILUSTRADO
mL MUNDO ILUSTRADO

Venus, de brillantes fulgores. Poco á poco, una á una, aparecen lucientes estrellas; la blanca Vega de
la Lira, el ardiente Arcturus, las
siete estrellas de la Osa Mayor, Y
toda una población si~eral q~e radia como innúmeros OJOS abiert~s
sobre el infinito. Es una. nueva vida que se revela á nuestro pensamiento y que lo invita á viajar _por
aquellas misteriosas profundidades.
.
Oh! Noche matizada de fuegos mnúmerosl Has escrito en las constelaciones con letras resplandecientes, las palabras del grande eni~a
del Universo! Tu contemplación
nos admira y nos arroba. Con cuánta rapidez desvaneces los pesares
que nos deja la ausencia del S&lt;?l
amigo!. ... Qué bellezas y cuán ricas reservas á las almas! Espíritu
alguno podría ser indiferente á _tu
espectáculo y sordo á tu lengu!l'Je.
Hacia cualquier punto del _cielo
que dirijamos la.mirada, desphegan
sus maravillas los resplandores de
la noche .... Los ojos celestes parece que también nos miran y. nos
interrogan. Y, en efecto, han rnterrogado á todos los espíritus pensadores desde que existe la humanidad.
Homero ha. visto esas estrelli\s r
las ha cantado· han brilla.do sobre
la lenta sucesión de las civiliza.ciones hoy desaparecidas, desde el
E.,.ipto de la época de las Pirámid:s desde la Grecia de los tiempos
de ia. guerra de Troya, desde Roma
y Cartago, desde Consta.nti_no '!
Carlomagno hasta nuestro v1gé~imo siglo. Duermen las gene~ac10nes bajo el polvo de los antiguos
templos· brillan todavía las estrellas coO::.o símbolos de la Eternidad.
El silencio de los grandes cielos
estrellados nos sobrecoge, la inmensidad nos anona.di,,. Pero nuestro curioso pensamiento, arrebatado por el ensueño, vuela ávido haci:,. las más remotas regiones de lo
visible. Va posándose sobre una y
otra estrella, como unA. mariposa
sobre las flores. Busca la que mejor responda á sus aspiraciones, y
se establece, entre ellas y nosotros,
una especie de comunicación que la
naturaleza entera parece proteger
con la religiosidad de sus silencios.
Desaparece el sentimiento dela soledad, sentimos que, aunque átomos minúsculos, formamos parte
de este inmenso Universo, y el mudo lenguaje de la noche estrellada
es más elocuente que todos los discursos. Cada estrella se hace una
amiga, una discreta confidente, á
veces una preciosa consejera, porque todos los pensamientos que nos
sugiere son puros y elevados.
¿_Hay un poema más bello que el
libro escrito con letras de fuego en
el fondo de los cielos'? No, ni más
ideal. Sin embargo, el sentimiento
poético que la belleza de los cielos
despierta en nuestras almas, no debe impedirnos estudiar la realidad.
Esta no es menos maravillosa que
el misterio que aparenta.
¡Cuántos seres humanos, hombres
y mujeres, de los que levantan sus
ojos al cielo, no desean, con real
sinceridad, hacar más íntimo conocimiento con esos puntos fulguran tes, con esos astros inaccesibles!

Preguntad, indaga.el, informaos
en las tertulias femeninas: vosotras las que leéis estas páginas,
que ya amáis el cielo, que ya lo
comprendéis, que ya deseáis daros
cuenta de nuestra existencia en este
mundo, que deseáis saber lo que es
la Tierra y lo que será el Cielo, veréis que el número de los que desean conocer la verdad, es mayor
de lo que se piensa.
La astronomía es la ciencia por
excelencia. Es la más bella y la más
antigua de todas, puesto que alca.nía hasta los días más retirados de
la antigüedad. Su misión no se reduce solamente á hacernos conocer
esos astros innumerables que alumbran las noches, sino que, gracias
á ella, sabemos en dónde estamos
y lo que somos. l:!in su auxilio viviríamos como a.mmales,comoplantas, ignorando las c_ondic~ones mismas de nuestra existencia terrestre· estaríamos todavía sepultados
en ~l cándido l)rror de reducir todo

lícense, pues, mis lectoras: no voy
á proponerles que descifren jerogl~ficos de álgebra: ni de geometría;
leJos de mí seme¡a.nte idea. Por
otra parte, los números son una
armazón_, métodos: en la naturaleza no existen.
.Deseo solamente que se abran los
OJOS, para mostrar el sitio en donde se está, á fin de que se conozca
el camino de la verdad, y por él la
dicha. Cuando se está en él, dingún esfuerzo es necesario para permanecer y se experimenta. la íntima
cornpla:cencia de saber que se está
en lo eterto y que es infinitamente
más !1-gradable ser instruído que
ser ignorante. La realidad está
muy por encima de todo lo que se
puede imaginar, aun en los sue-

ños máa fantásticos. Las decoraciones más feéricas de los mejores
teatros, el brillante or opel de las
revistas militares, las suntuosidades más extra.ordinar ias de que se
enorgullece la estirpe huma.na, todo lo que admiramos, todo cuanto
envidiamos sobre la Tierra, es nada ante las inauditas mara.vill a s
aglomeradas en el infinito. H a y en
él más de lo que se pieLsa.; l as mir adas asombradas no saben qué a dmi rar.
Si las lt,vantáis hacia las tinieblas de la noche, en verdad que no
os arrepentiréis de los rápidos i nst antes pasa.dos en la contempl ación
del cielo.
Los diamantes, las turquesas , los
r ubíes, las esmeraldas, todas las
Piedras precic-sas que a.man las mujeres, las encontramos más puras,
más bellas, más espléndidas , suspendidas en el fondo de los cielos.
Vemos venir hacia nosotros, en los
campos del telescopio, ejércitos de
soles majestuosos y potentes. cuya
ferocidad no tememos. Y los cometas vagabundos de ricas cabelleras,
y la~ estrellas errantes y las neb ulosas estelíferas .... No hay novela. comparable á la histori a de la
n aturaleza.
S ubir hacia lo infinito es purificar el alma de todas las bajezas del
mundo, es aspirar á ser mejor y
más inteligente.

gua.je celeste, porque no tienen sino
una r~lativa significación en la suderficie ter:estre. En realidad, para _los habitantes de la Tierra lo
baJo es el interior, el centro del
globo: y lo alto es lo que está so·bre nuestras cabezas, á nuestro rededor. El cielo es todo lo que nos
rodea, el infinito.....
La Tierra es como sus semejantes: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, uno
de los planetas de la gran familia
solar ....
. El sol, su padre, la protege, dirige_ todos sus actos. Ella le obedece ciegamente. Todos bogan en perf~cta armonía por el océano de los
cielos.
-Pero, ~e diréis, sobre qué reposa la Tierra en su navegación
aérea?
Sobre nada. La Tierra gira en
torno del sol; globillo relativamen•
te ligero, aislado por todas partes
en el espacio, tal como una burbuja de jabón aventa.da por un niño.
Por encima, por debajo, por todas partes, millones de globos sern~j_antes á ella, agrupados por famihas, forman otros sistemas de
mundos que evolucionan en torno
de numerosas y lejanas estrellas
poblando el infinito soles más 6
menos análogos al que nos alumbra y en general más voluminosos
que él, aunque sea millones de veces mayor que nuestro planeta.
En la antigüedad, antes de que se
conociese el aislamiento de nuestro
globo en el espacio y los movimientos que lo desalojan sin cesar,
se representaba. á la Tierra como
la mitad inferior inmóvil del Universo. El cielo se consideraba como la parte superior. Los antiguos habían dado á nuestro mundo
soportes fantásticos que se prolon-

gaban hasta los infiernos. No podían admitir el aislamiento de la
Tierra, porque tenían una idea falsa
de la pesantez. Pero hoy sabemos
de una manera incontestada que la
Tierra no reposa absolutamente sobre nada. Los innumerables viajes
realizados alrededor de ella en todas direcciones, son la mejor prueba de esta afirmación. Como lo
acabamos de decir, en el universo
no hay_alto ni bajo. Lo que llamamos baJo, es el centro de la Tierra.
Esta gira, además, sobre sí misma
en veinte y cuatro horas. La noch¿
no es sino un fenómeno parcial debido precisa.mente al movimient~ de
rotación del planeta, movimiento
que no puede existir sino á condición de que nuestro globo esté abssolutamente aisla.do en el espacio.
. Como el sol no puede alumbrar
srno un lado de nuestro globo esto es, un hemisferio, resulta q;e la
noche no es otra cosa sino el estado de la parte no alumbrada. Como
la Tierra gira sobre sí misma, todas las partes expuestas sucesivamente al sol tienen día, en tanto
que las que quedan opuestas al sol,
e~ el cono de sombra que la misma
Tierra por su interposición produce, se hallan en 1a noche. Pero sea
mediodía. ó medianoche, las e;trellas ocupan siempre sus puestos en
el c~elo, aunque, ofuscados por la
ardiente luz del astro del día dejamos de verlas. Cuando nos ~ncontramos sumergidos en la noche el
sol continúa derramando su luz 'sobre los países que están vueltos hacia él.
La sucesión de nuestros días y
nuestras noches es un fenómeno que
perte!lece exclusiva.mente á la Tierra y del cual no participa el resto
Jel universo. Igual cosa acontece
con cada globo ilumina.do por un

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

sol Y que tenga un movimiento de
rotación.
Sontenida en el espacio por fuer zas que m~s adelante explicaremos,
nuestl'a Tierra boga en pleno cielo
en torno del sol.
Imaginaos un magnífico aerostato que ligera y rápidamente hienda el espacio. Rodea.dio de och.o
globillos de diferentes mag~itudes;
representa.os ese grupo cerméndose
en los aires, y tendréis en miniatura nuestro sistemo de mundos.
En esto no debe verse sino una
imagen, una comparación. Los globos están sostenidos por la atmósfera, _en la cual flotan en equilibrio.
La Tierra no está sostenida por
nada material. Lo que la mantiene en el vacío etéreo es una fuerza
inmaterial, es la gravitación. El
sol la atrae, y si ella misma no girase, ca.ería sobre él; pero como al
dar vueltas sobre sí misma con una
velocidad de 107.000 kilómetros por

\1 1
r

, '¡} l t-

t

;

. f

.-:....~.
.

----

.

~;

*

2.-Elegante toilette para recepciones,
el universo á nuest,,:-o oiminuto glóbulo, haciendo de nuestra humanidad el objeto de la creación, y no
teadríamos idea de la inmensa realidad.
Hoy, gracias á la labor intelectual de tantos siglos, gracias al genio inmortal de los sabios que han

consagrado su vida á la investigación de la verdad, los Copérnicos,
los Galileos, los Kepleros, los Newton, ha caído el velo de la ignorancia, dejando ver, al pensador deslumbrado,las maravillas de lo creado en su espléndida verdad.
Estudiar astronomía no es como

generalmente se ha creído, entregarse á una tortura cerebr al qu~
suprimiría toda belleza, todo en
canto toda grandiosidad al espec·
tácul¿ de la naturaleza. Núroer 0
nada más que números, no s~r
nada seductor ni para los espírit~
más ávidos de instruirse. Ti•anqui-

1!,

En primer lugar, &lt;¿qué es el cielo'?&gt; Esta bóveda nos anonada; j amás osaremos emprender su estudio.
Comenzaré por deciros qneel cielo no es una bóveda; es una inmensidad sin límites, inimaginable, insondable, que nos rodea por todas
partes y en el seno de la cual flota
nuestro globo; &lt;el cielo es todo Jo
que existe&gt;, y aun lo que no vemos;
es la Tierra sobre la cual vivimos
y que nos lleva consigo en su rán icto vuelo; es la luna que la acompaila y derrama su luz sobre nuestras noches silenciosas; son las estrellas, soles del infinito; en una
palabra, es toda la creación.
Sí, nuestra Tierra es un astro del
cielo; el cielo es su dominio, y
nuestro sol, que brilla sobre nosotros y fecunda las estaciones, es
una estrella, tanto como los bellos
puntos brillantes quo cintilan á lo
lejos, muy arriba, y embellecen con
su fulgor la paz de la noche. Todos estamos en el cielo, puesto que
la Tierra, en su viaje por el espacio, nos transporta. al seno del infinito.
En el cielo no hay ni alto ni bajo.
Ta.les palabras no existen en el len-

l... -

3.- Vestidos de casa y calle y trajes de niños.

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.
hora., produce una. fuerza. centrífuga.
-tal como una. piedra. en una. honda.
-precisamente igual y de signo contrario á su tendencia. hacia. el a.stto
central, ésta. la mantiene á la. misma. distancia media. del sol.
Este grupo solar y planetario no
existe sólo en el vacío inmenso que
nos rodea indefinidamente. Como
lo hemos dicho ya., todas las estrellas que a.dmframos en el fondo de
los cielos, hacia. las cuales dirigimos nuestras mira.das y nuestros
pens&amp;.mientos durante las horas
apacibles de la noche, son otros
tantos soles que brillan con su luz
propia., jefes de familias más ó menos numerosas que se renuevan á
todas las distancias por el infinito.
A pesar de todas estas inmensas
distancias entre los soles-estrellas,
el espacio es tan vasto y el número
de aquéllas es tan grande, que por
un efecto de perspectiva, debido
precisamente al alejamiento, las
apariencias nos hacen creer que las
estrellas se tocan. Aun en ciertas
visiones telescópicas y en ciertas
fotografías parecen realmente tocarse.
El universo es infinito. El espacio
no tiene limites. Si llevados por
nuestro amor al cielo, nos ocurriese y tuviésemos los medios de emprender un viaje hasta donde él termina.se, nos sorprendería que, al
llegar á los confines de la Vía. Láctea., viéramos renovarse ante nuestros ojos deslumbra.dos el espectáculo grandioso y fenomenal de un
universo nuevo; y si pasásemos ese
nuevo archipiélago de mundos y
nos lanzásemos en persecución de
la. barrera. de los cielos, encontraríamos siempre, eternamente, ante
nosotros, universos sucediéndose á
universos. Millones de soles ruedan en el inmenso espacio. Poi·
dondequiera, á los lados, la creación se renueva. en variedades infinitas.
Según todas las probabilidades,
la. vida universal existe allá corno
aquí y ha sernbrado el germen de la
inteligencia por todos esos mundos
lejanos que adivinamos en las cercanías de los soles innumerables
que surcan el éter, puesto que todo
prueba sobre la. Tierra que la vida,
es el objeto de la. na.tura.lez~. Focos a.rdrentes, fuentes ina~ota.bles
de calor y de vida., esos varios soles, múltiples, colorados, vierten
sus rayos sobre las tierras que les
pertenecen y las fecundan.
Nuestro globo no es una. excepción en el universo. Es un astro
del cielo, nutrido, calentado, ilumina.do, vivificado por el sol, que no
es sino una estrella.
¿,Quién nos dice que los habitantes de esos mundos desconocidos no
piensan en nosotros y que el espa·
cio no esté atravesado por vuelos
de pensamientos, corno lo está por
los efluvios de la. gravitación universal y de la. luz'? ¿No existirá entre 1as humanidades celestes, de que
la. Tierra. no es sino una alquería.,
una. inmensa solidi,,ridad, a.penas
presentida por nuestros sentidos
imperfectos?
Levantemos nuestras meditaciones hacia el infinito! No dejemos

EL MUNIDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

1

Explicad6n dt

nuestros grabados.
Núm. l. Representa nuestro grabado tres elegantes trajes: dos de
casa y uno de visita.,confeccionados
de acuerdo con los últimos patrones y usando telas de lana, de colores medios tonos, que son los que
hoy más se estilan. Los dos trajes de
casa, a.unq ue distintos en su hechura
tienen marcados puntos de semejan'.
za. Ambos son de estilo sastre. En
uno de ellos la falda es entera.mente lisa, y en el otro lleva por únicas
aplicaciones cuatro franjas delanteras de cinta. maravillosa, que se
prolongan en la. parte posterior
basta llegar á la terminación de la
enagua.. Los corpiños, si algo tienen de nota.ble, es sólo su sencillez
y elegancia. Se adorna.o con pasamanerías de cinta. Uno de los corpiños lleva. cuellobornbreras, y el

esca.par la oportunidad de emplear
las mejores de nuestras horas, las
del silencio y la paz de nuestras
noches, permitiéndole al espíritu
que contemple, que admire, que ba.1buta.la.s pa.la.bra.sescrita.s en el gran
libro de los cielos! Dejemos al al
ma, libre en su vuelo, gue vaya. rá·
pida y feliz hacia esas regiones maravillosas que le reservan inena·
rra.bles venturas,y rindamos home·
na.je á la más bella de las ciencias,
á. la. Astronomía, que derrama sobre nosotros la luz de la verdad.
Para. los espíritus poéticos, la
contemplación del cielo transporta.
el pensamiento á regiones superiores, á. las que no llegaría ninguna.
meditación. ¿Quién no recuerda. los
bellos versos de Víctor Hugo en
sus &lt;Orientales&gt;? El inmortal poeta era. astróoomo. Más de una vez
tuve el honor de entretenerme á su
la.do sobre los problemas del cielo
estrella.do. Y yo me decía que los
astrónomos, á. veces, ' pueden ser
poetas.
Es difícil, en efecto, librarse de
un sentimiento éle profunda emoción ante los abismos del espacio
infinito, a.n te el es pectácu Io de 1a
innumerable multitud de mundós
suspendidos sobre nosotros. Sentimos, en esa contemplación solitaria. del cielo, que en el universo b ay
otr!I' cosa. que la materia tangible y
visible: fuerzas, leyes, destinos.
Nuestros cerebros de hormigas se
reconocen sin duda minúsculos, pero sentimos que hay algo más grande que la Tierra: el cielo; más absoluto que lo visible, lo invisible;
algo superior á los intereses más 6
menos vulgares de la. vida: el sentimiento de lo bello, de lo verdadero y del bien. En esto también la.
Astronomíasobrepa.samucbas cien .

cías y se hace directriz soberana,
faro de la. moderna filosofía.
Noche misteriosa., noche sublime,
infinita noche! Tú ha.ces dese.pare·
cer de nuestros ojos el velo que la
luz del día. corre sobre nuestras cabezas, devuelves a.l cielo su transparencia. y nos muestras la. realidad prodigiosa., el estuche cintilan·
te de los diamantes celestes, las in·
núrneras estrellas sucediéndose sin
fin en el incomensurable espacio!
Sin ti no sabríamos nada.. Sin ti,
nuestros ojos no habrían adivinado
jamás la población sideral, nuestro
espíritu no se habría da.do cuenta
de la armonía de los cielos y sería.·
mos aún los ciegos y sordos parásitos de un mundo aislado del resto del universo. Oh noche sagra.·
da.! Si te ciernes, superior al día,
desde la aftura. de la Verdad, por

otro, á guisa de este adminículo
una. angosta. aplicación de pa.ñ~
obscuro,quetermina. sobre los hombros y nace del cuello.
El traje de visita de falda plegada. y corpii'lo sastre, se lleva., como
lo representa. nuestro grabado, con
un hermoso saco abrigo de invierno, rico en sus atavíos, de fino punto de Inglaterra, y elegante en su
corte. Consta este abrigo de una
graciosa. esclavina, enteramente lisa, y sólo rematada en su parte inferior por fleco de rejilla. de seda.
Las mangas, de estilo japonés, se
rematan en los puños por aplicaciones de encaje inglés, igual al
que se emplea en el delantero del
saco abrigo. Corno pueden ver
nuestras lectoras,estaelegante prenda es muy sencilla. en su confección
y, sin embargo, resulta de magnífico
aspeeto y aun con la apariencia de
riquísimo abrigo.
ESPERANZA.

sobre toda ilusión, también viertes,
desde lo alto de tus urnas invisi·
bles, la. paz silenciosa. y tranquila.,
la calma. penetrante, en nuestr~s
almas, fatigadas á veces de las agitaciones de la vida., y nos haces olvidar las luchas, las intrigas, l&lt;J.s
mentiras, las perfidias, las miserias
de las horas de afán, de a::tivida.d
y de bullicio. El reposo y los en·
suel!.os son tu imperio. Te a.ml).mos
por esa. paz, por esa.calma, por esa.
tranquilidad. Te amamos porque
eres verdad. Te amamos porque
nos pones en comunicación con
otros mundos, porque nos haces
presentir la vida universal y eter·
na., porque nos das la espera.nis.,
porque nos proclamas ciudadanos
del cielo.
CAMILLE FLAMMARION,

5.-Trajes de visita y paseo.

4.-Vestidos de calle y cojln de seda.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Kolaneurol Oranier
D6 Ff\RI8
Aumenta el apetito, levanta las fuerzas, hace engordar á los enfermos, determina~do mejor _utilizaci~n de los alimentos.
Restituye al organismo la fuerza perdida por influencia de estud10s y trabaJOS excesivos.

EL MUNDO l'LUSTRADO
Jlño X-tomo n-núm. 19

mtxtco, n~oitmbrt • dt 1901.

Gerente: LUI&amp; Rfl'f&amp; &amp;PINDOLA

Dlrector:°LIC. RAFAfL Rfl'tl, &amp;PINDOLA.

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El único VINO aLtér co de s. RAPHAEL, el solo que tiene el derecho de
marse así el solo que es legitimo y de que se hace mención en el formul
del Profe~or BOUCHARDAT, es el de Mrs. CLEMENT y Cia., de Val
(Drome Francia).-Cada Botella lleva la marca de la Unión de los Fabrl
tea y e~ el pescuezo un medall6n anunciando el "CLETEAS.''
Los demás son groseras y peligrosas falsificaciones.

AS HEMORROIDE

Pocas personas ignoran qué triste enfermedad constituyen las hemorroi
pues es una de las afecciones m6s generalizadas; pero como 6 uno no 1e
habla r de estos. padecimientos, mismo 6 su médico, se sabe mucho menoa
1
existe desde algunos afios un medicamento, el :Elixir deVlrg-lai~
las cura ra dicalmente y sin ningún peligro. No hay m6s qu~ escn
Pharmacie Mo•,m11:, 2, Ruede la Tacl\erie, Paris. pa ra rec1btr franco
porte el folleto explicativo. Se veré cuan facil es librarse de la enre,rm
la mas penosa, cuando no la mas dolorosa. Veola en Lodas Droguer1aay ,11

)C&gt;00&lt;&gt;0000000&lt;&gt;00000&lt;&gt;00000&lt;&gt;00&lt;&gt;000000004-

x

SALSA
Al~unas gotas de esta salsa, afi adidas á cualquier manjar, le dan instantáneamente un g usto exquisito y sabroso. E'l un recurso inapreciable para todas las cocinas; se emplea en el

CALDO, SOPA, SALSAS, LEGUMBRES, ASADOS" ETC.
Es ec'.&gt;n6mico, porque se emplea gota á gota. No se altera el frasco, aunque quede abierto.

X&gt;OOC&gt;OOC.OOC&gt;OOC-&gt;OOOOOC&gt;OOC-&gt;OOC

¡TODO BS V ANIDAD1

Cuadro de C. ;\llan &lt;illbert,

�bomingo 8 de Noviembre de 190S.

EL MUNDO ILUSTRtADO

EL MUNDO ILUSTRJADO

El Culto á los Muertos
La extinci6n de un ser débil, tiene eiempre
mucho de doloroso; pero sobre todo, mucho
de exasperante. Está bien que el aftoso roble,
carcomido por el tiempo, deshojado por el
cierzo, devorado por el hongo, minado por
el microbio, encanecido por el heno y deformado por la excrescencia enfermiza y senil,
caiga al fin y se sepulte en el fango que saneaba y bajo el humus que nutría sus raíces.
A nadie irrita que el carcomido edificio, agrietado por la edad y derruido por la intemperie, venga al suelo en pedazos y se sepulte en
la tierra que orgullosa lo sustentaba. Es at.n
tolerable que el pino gigantesco y viril, henchido de savias y oloroso á resinas, desafiando á la nube preñada de fuego y á la tempestad radiante en fulguraciones, caiga fulminado por la chispa que con su altivez provoca,
y desgajado por el rayo que con su arrogancia
desafía.
Pero nada hay más odioso que ver flores
deshojadas por el huracán, arbustos desarraigados por el cicl6n y nifios aniquilados por la
catástrofe. Ese ensafiamiento de la fuerza contra la debilidad y de la brutalidad contra la
gracia, es repugnante y odioso y hacP. pensar
que, como la humanidad, la naturaleza tiene
también sus bandoleros y sus asesinos y que
hay un Jack el Destripador, lo mismo en las
tenebrosas barriadas de White-Chápel, que
en las faldas peladas y las gargantas abruptas
del MontrPelé.
Las fuerzas destructoras tienen esto de es•
pecialment.e odioso: pueden ser pulcras y gustan de ser repugni;,ntes. El Vesubio ti1:ne coqueterías de taxidermista y aplastamientos de
hipop6tamo. Acomoda dulce y suavemente
cenizas tibias y finas para sepultar intactos
un p6rtico, una estatua. un fresco, y amontona las rocas de Sísifo para aplastar y pulverizar una mariposa. En Pompeya hay aceitunas conservadas por la lava con el mismo esmero que en un frasco 6 en una lata de la casa Rodel y Comp., y columnas votivas pulverizadas como con una aplanadora de patente.
Recorriendo las llanuras devastadas y carbonizadas con las que se ensafi6 el Seboruco,
nada he encontrado indemne ni en pie¡ todo
era desolaci6n y ruina; un campo de cenizas
había sido un prado; un islote de escorias,
una selva; un mont6n de ruinas, un poblado.
Y en medio de tanta destrucci6n y de tanta
safi.a, entre dos rocas negruzcas y en la divergencia de dos corrientes de lava, m un rinc6n
de aquel caos, se erguía un rosal, carbonizado, pero intacto, con todas sus ramas, sus hojas, sus tallos, sus espinas y sus flores.
Salvo estas raras excepciones, lo desmesurado y lo incontrastable se ensafian contra lo
débil y lo gracioso. La encina de María Antonieta en Tria.n6n, ostenta un horrible hachazo del rayo, y de la herida abierta brotan yemas y retofi.os. Hay castillo feudal en que las
minas de los asaltantes han abierto puertas
monumentales. Las viejas bombardas han
cincelado los muros de las feudales fortalezas,
y la nueva artillería, grabado arabescos en las
murallas dfl los modernos parapetos. Aun
vencidos, los gigantes se ornan con las heridas que les han he~ho los titanes. ¿Pero qué
qued.i. de la paloma despedazada. por el milano 6 de la hormiga aplastada por el elefante?
Una pluma, copo aperlado que sirve de juguete al viento, y un rubí que la tierra bebe y
que nadie contempla ni admira.
Cuando los- rayos del sol beben diamantes
en los pétalos de las rosas; cuando el volcán
asfixia. ruiseñores en las enr!lmadas; cuando
el oleaje furioso estrella barquillas en los arrecifeis; cuando la langosta devora espigas en los
sembrados, todo lo agostan, el ser y su memoria; todo lo aniquilan, la vida y sus gérmenes; todo lo destruyen y anonadan. Dejadla hacer, y la naturaleza, indiferente á la.
vida, á la felicidad y á la gloria, todo lo espigará con su inexorable guadafi.a y sobre todo
pasará su rasero nivelador. No encontrarán en
ella piedad ni lo grande, ni lo sublime ni lo
poderoso. Pero ante todo, se cebará en la gracia, en la inocencia, en la debilidad, y la ve-

réis implacable contra el nifio, contra la mujer, contra la _flor, que vive un día, ?ºn~ra el
insecto, que vive una hora; contra la 1lus16n y
la felicidad, que duran un instante.
Respetará las Pirámides, monumentales,
aunque mon6tonas; las cordilleras, grandiosas,
aunque deformes; pero deshojará, despiadada, flores; disiparú, implacable, perfumes y
armonías; matará,cruel,nifios,mujeres y hombres· ee cebará en lo deleznable, aunque noble, 'y en lo perecedero, aunque sublime y fe.
cundo.
Contra este horror se subleva el alma humana, y como una reparaci6n, ha instituído
el culto de los muertos. Vengar dela destru'!ci6n y del olvido á los que fueron; hacerlos
vivir en el recuerdo, ya que han sido expulsados del mundo; perpetuar su memoria en
mármoles y granitos, ya que han de·ser pasto
de larvas y gusanos, tal es la si~nificaci6n de
mausoleos y lápidas, de Vías Apias y Pirámides egipcias. El hombre, eterno dispensador
de la justicia, inmortaliza en el recuerdo y en
la conmemoraci6n, todo cuanto de bueno, de
grande, de noble y de digno de amor 6 de admiraci6n ha destruido y aniquilado la naturaleza. Para la gloria muerta, cincela laureles; para la ciencia extinguida, funde estatuas;
para el amor ignorado y desvanecido, graba
lápidas; y de cada cemmterio, en cruces místicas, en cúpulas suntuosas, en minaretes- erguidos, en simples montículos de tierra cubiertos de flores, se eleva una protesta muda
contra la muerte, y un himno de gloria y de
amor lÍ. los que fueron.
Dr. éM. Flores.

~·j4

Los zapatitos r,u~vos
Qué sanos, qué frescos regocijos los de aquel
hogar, cuando Ambrosio, el joven papá, volvía de la oficina, después de varias horas de
labor asidua. que pasaba llenando esqueletos
de recibos y hojeando á la continua los grasiento~ padrones del municipio.
·
Como quien cumple con una obligaci6n dulcísima impuesta por el amor filial, los dos hijitos de Ambrosio al!omaban sus caritas por la
ventana tan luego como sonaban las do.:e en
el reloj de la parroquia veciua, y eran de oírse
y de verse las expresivas aclamaciones y los
sacudimientos de alborozo con que aquellos
cuerpecitos salían corriendo al encuentro de
su padre para prodigarle en plena calle sus
besos y abrazos de bienvenida.
Llegados al hogar, aquello era una convivialidad de agasajos y de confidencias dulces
entre los c6nyuges y los hijos. Como sabroso
y embriagante aperitivo del cudiciado almuerzo, se trababa en la pequefia familia una charla alegre y sana, mientras la cocina saturaba
el ambiente de la casa con el olor incitante
del cocido y la fritura que hervían á fuego
manso. ¡Inefable dicha la de aquel hogar santificado por el beso de una pobreza inmaculada. y riente!
A menudo Ambrosio, al volver de la oficina, gul!taba de llevarles á sus pequeñuelos,
oculta siempre en coloreadas envolturas, una
golosina cualquiera, alguna chuchería que excitara sus gustos y los hiciese saltar y sacudir
los mofletudos bracitos con nerviosidades rebosantes de loca curiosidad.
¡C6mo reía el burn papá al verá los chicuelos que gesticulaban lloriqueando y se sacudían y saltaban qon gestos de desesperaci6n,
cuando él con calma torturante les decía poniendo en alto el regalillo: "¿Qué será ~sto
amiguitos? Vamos, adivinad qué será y os l¿
daré». Y aquellos ojitos y aquellas manitas
locas, en vano se movían queriendo atrapar el
bultito misterioso, que era desdoblado pacientemente por el-buen papá en medio de deliciosa algarabía.
Pero nunca el placer se mostraba más intenso en la faz de los dos hermanitos, como
cuandv Ambrosio llegaba á su casa oprimiendo bajo el brazo la vistosa cajita de cartón con
los zapatos nuevos. Entonces sí que reían, y

en el delirio de sus goc~s, Ernesto y Juanita
[así se llamaban los chicuelos] corrían como
d_esespera.dos por toda la casa, estrechando efll.
s1 vamente los zapatos nuevos y dando al aire
vocecitas discordantes de alegría que de pronto se tornaban en jirimiqueos al ver que la
mamá, ocupada en aplanchar las ropitas que
habí9:n de vestirse, no les ponía los a.nsiadoe
za.patitos nuevos.
Aunque para los espíritus superficiales Am
b_rosio_~ra uno de tantos_ que_ cargan c¿n.,;.
s1gnac1on la cruz matnmomi.l sin saborear
nnnc~ las mieles de la dicha, él no lo sentía
así, m lo demostraban su semblante siempre
risuefio, ni sus palabras, siempre sat~radasde
optimismo. No pocas veces le oí confesar ingenuamente: trabajo demasiado, es verdad·
pero mis fatigas, mis agitaciones material~
son ventajosamente compensadas, delicioeamente retribuidas con carifio y bondades en
el seno de mi hogar.
Y de veras Ambrosio era feliz. Su sola am
bici6n, como él decía, era disfrutar de buena
salud; pero la vida es ciega y, en sus crueles
ironías, pocas veces da al hombre lo que
hombre le pide.
En pleno goce de venturas inefables y cuan.
do más abundosos y lozanos eran los sue.fioa
que su mente acariciaba, Ambrosio fué p
de una fiebre de mal carácter, de una de
fiebres que ofrecen complicaciones y rebeldí
nada fáciles de combatir.
Ni los mismos cuidados de su mujer, ni 1
besos de sus hijitos, ni las prescripciones
cultativas fueron poderosos á darle alivio
aquel cuerpo joven que se consumía con la
rrible ansiedad de quien ama con ardor la vi
da y siente que sus fuerzas se agotan y que
aleja del pobre hogar siempre querido.
Ambrosio: en su gravedad, falto de fue
para articular palabras, dirigía sus ojos,
pliamente abiertos, á su espoea y sus chi
los, que lloraban en silencio junto al lechod
enfermo.
En menos de ocbo días, la luz y la fr
cia primaverales de aquella casa habíanse
cado en sombras y tristezas de pavoroso ·
vierno.
-¡Todo acab6, chiquitos míos!-decíales
madre á los huérfanos parvulillos.-Pa
se fué de nosotros muy lejos, muy lejos.
-¿Y ya no volverá á traernos dulces y
patitos nuevos? ¿A d6nde se fué, mamá?
-Al cielo, hijitos; pero desde allá os
dará juguetes y golosinas.
Indecible suplicio el de tener que con
de este modo infantiies duelos y pensar
no volvería quien llevaba al hogar las sab
sas golosinas y l©s flamantes zapa.titos.
Pocos días después de la muerte de Amb
sio, Ernesto y J uanita le indicaban á su
má, con dejos de pesadumbre, que los bo •
citos se rompían. Los dedillos asomaban
las puntas averiadas, como tibios capullitoe
rosa; los zapatos perdían color y forma, y
pobre viuda s6lo pensaba en que sus hijos
drían que exponer sus piececitos descall08
las durezas del suelo y á las frialdades de
humedad.
-¡Hoy es domingo, mamá: mis za
nuevos, mis zapatos nuevosl-gritaban
ilusi6n los pequefiuelos1 alborozados por_
repiques de la parroquia que llamabanám
Y la madre, impotente á contener el ll
que de sus ojos fluía, perc, sin detenerse
poco ante la enormidad de su desdicha,
ofreci6 á sus niños los zapa titos nuevos Y
rri6 luego á ocultar sus ansias entre las al
hadas del marido ausente.
Ernesto y Juanita tornaron á sus ju
Saltaban y reían, aunque á trechos se em
naba eh su memoria la eabrosa ilusi6n de
botines nuevos. Tal idea fué 'por algunos
una obsesi6n angustiosa para la joven roa
y sus pequeños; tal idea bullía como cla
candente en el alma de la pobre mujer Y
fulgía como iris de esperanza en los anh
vivaces de los chicuelos.
Una noche, mientras oraba la madre por
esposo, junto á un viejo cuadro de la P
ma, Ernesto se sacudi6 nerviosamente
camita, agitado por la dulzura atrayen~ 8
suefi.o que lo hizo balbutir con entus1a

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

-¡ Mamá, ya me trajo papacito mis zapatos
nuevos!
Y reinó el silencio. La madre se repuso un
tanto de la brusca impresi6n experimentada.
Ernesto se había quedado dormido nuevamente.
Bajo el dominio de angustia desgarradora,
recrudecida por el afán de sus chicuelos, que
aun en sueños nombraban sus botitas nuevas,
la madre tomó la resolución de levantarse muy
de mañanita para ir á pedir fiados dos pares
de zapatitos para los niños.
Al amanecer, Ernesto se despertó acariciando desde luego una flor de ventura, la idea de
ver y palpar lo que en su sueño había visto y
había palpado.
,- ¿D6nde están mis zapatos nuevos, mama.cita? ¿Dónde está papá?
La madre tom6 la vistosa cajita de cart6n,
y mostrándosela, ebria de amor y de sollozos
mientras J uanita dormía, los puso entre la;
manos inquietas del chicuelo.
-Aquí están, hijo mío, tus zapatoe. Anoche te los trajo papacito.
BENl'l'O FENTANES.

Cosamaloápam, 1903.

00
"¡Todo es Vanidad!"
En primera plana publicamo!s una copia del
cuadro de Allan Gílbert titulado «¡Todo es
Vanidad!,, y desconocido casi por completo en
l\Iéxico.
El cuadro, en cuya composici6n entran dos
figuras de mujer, parece, visto á cierta distancia, que representa una calavera: las cabezas
simulan las cuencas de los ojos; los vasos colocados sobre u!la n:iesa,. la dentadura, y el
~a~tel, el maxilar mfenor. Un espejo que se
distingue en el fondo, completa el efecto que
busc6 el artista y que logr6 admirablemente.

o
Las Visitas á los Panteones
. !~contable fué el número de personas que
siguiendo la costumbre establecida de largos
años atrás visit6 en esta ocaei6n los distintos
panteones de la ciudad con motivo del «Día
de Muertos».
Las calzadas que conducen á la Villa de
Guadalupe, á l_a Piedad y á Dolores, principalmente, se vieron, desde las primeras horas
de la. mañana, transitadas por numerosos grupos ~e la gente del pueblo, y por trenes y carruaJes que durante todo el día desfilaron sin
interrupci6n. En los panteones había algu-

Los puestos dEIJ "Dra de Muertos", en wi calles del 5 d.e Mayo.

nos monumentos adornados con preciosas coronas y pafios negros.
En esta plana. reproducimos una vista de •
La pasi6n que impele á muchos hombres á
almacenar dinero, no es tanto la avidez de la
la calle ~~l 5 de Mayo, donde se instalaron en
riqueza, cuanto el tE,rror á la pobreza· quieesta ocas1on los p_uestos de golosinas del Dfa
de Muertos, y otra del costado poniente de Caren hacerse con el dinno una fortalez~ para
tedral, t0mada en los momentos en que el
defend~ rse, en la cual, aunque mal, vivirán
t ranqui1os, al amparo de las amenazas de la
mercado de flores se vi6 más concurrido por
el público.
enemiga terrible.

o

d

"Día de Muertos".- El mereado de flores.

�EL MUNDO ILUSTRJADO

Domingo 8 de Nov!~mbre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo:&gt; 8 de Noviembre de 1903.

de grandes hombres de pacotilla, erigida en
la plaza pública, las generaciones siguientes
reflexionarán:
«La historia contemporánea nos enseña que
el hombre cuya efigie está delante de nosotros
levantado por encima de las frentes de la muchedumbre, lué un mediocre 6 peor aún. ¿Basta, pues, para pretender tal honor, manifestarse hábil durante su vida, hacerse amigos,
ser vivo y listo? ¿Virtu:d, valor, talento? ¿Para
qué?
«Seamos malignos y podremos aspirará todo, hasta á la gloria antes reservada á los héroes.»
Y, así, en vez de esforzarse hacia lo ideal,
la juventud se entregará á los vaivenes de la
habilidad y de la intiiga.
Tal es la importancia que doy á la cuestión
de los honores póstumos, y tales son las razones que me hacen darla tanta in:¡.portancia.
Por eso be visto con gran placer la realización de un proyecto acariciado mucho tiempo
por Paul Meurice-uno de los más antiguos y
de los mejores amigos de Víctor IIugo,-proyecto que consistía en dotará París y, por consiguiente, á Francia-casi podría decirse hasta al mundo entero, -de una especie de museo íntimo á la gloria del prodigioso é inmenso poeta cuya palabra poderosa llenó el siglo
1

GU.\.X.\.,JU.\.TO.-Fueote de "La Libertad."

GUA.~A.JUATO.-El camino á. la presa "Esperanza."

Gua17aJuato
Completamos nuestra información relativa
á las suntuosas fiestas de Guanajuato con algunas fotografías que, debido /da abundancia
de materia!, no nos fué posible dará conocer
en nuestra edición del último domingo.

Entre esas fotografías figura una vista del
camino carretero que conduce á la pref1'a «Esperanza» y que fué tomada por el fotógrafo
de «El Mundo Ilustrado», precisamente en los
momentoa en que una muchedumbre numerosísima se dirigía al •itio en que se hallaba
el Señor Presidente de la República.
En otro de nuestros grabados aparece la
fuente monumental &lt;le «La Libertad)), una de

lns más hermosas co11 que cuenta la pobla •
Reproducimos también una vista del ·
del Cantador, notable por el aspecto que
sen ta el caserío cercano á ese sitio de
otra en qú.e aparece un 1&lt;de~canso» de la
escalera del, Palacio del Poder Legislativo.

00

Victor Hugo

GUANAJUATO.-Palacio Legislativo. Un descanso de la escailera.

to, lué grande. Me ens.eña á qué esfuerzos hacia lo bello un hombre debe dar su vida,. me
ensefüt el camino: intentaré imitarlo.
Creo· que muy pocos entre los que sentirán
ese estremecimiento de ambición noble. estén
en disposicióu de realizar su ensueño. Pero al
haberlo experimentado, les quedará siempre
el respeto y el gusto por las bellas acciones y
las hermosas obras.
Aun cuando no vivieran sino una existen cia modesta y obscura, conservarán en ·el fondo del alma una llama de ideal y de generosidad de esa inicial emociófi ante la gloria merecida.
En el tráfago habitual de la vida, en medio
de sus ocupaciones mAs humildes, se acordarán de que hay cosas que merecen nuestro respeto y nuestro entusiasmo: el valor, el desinterés, la elocuencia, el talento.
·
Enseñarán Ít. .sus hijos á reverenciar esas cos:1s. Así se mantienen, en un pueblo, las cualidades de espíritu y de corazón sin las cuales
está entregado á la decadencia.
Si, por el contrario- y esto se efectúa con
frecuencia hace alg(m tiempo-se prodigan
los honores supremos sin discernimiento, ¿qué
sucederá? Que el nivel intelectual y moral tenderá á descender.
Ante la imagen de falsos grandes hombrea,

La. ca.sa. cfel potta..- Los 1rar,cfe.s J,on)bres.
tuas ir,n,ereei ◄a.s.-'Oíctor 1-tUJo , ◄ l tJuJ&amp;Qtt
e.b21.r,lsta..-Pereirir,a.ciór, llt era.rJ•.

GU.!.....'1AJUATO.-"El Cantador."

Inglaterra tenía la «casa de Sháke,,
Francia tiene ahora la «casa de Víctor H
No puede menos de estimularse el rec
de una nación por sus grandes hombres.
tre las riquezas de patrimonio com6n, n'
na es más preciosa que la memoria. de 101
por sus virtudes 6 por su genio, dieron
á su país. No conviene escatimarles IOI
nares póstumos.
No por ellos eólo, sino por el ejemplo_
que el recuerdo de un pueblo está ligado
pasado. Cuanto más glorioso es este
más hermosa e:e consicierará la perpet
ele esa gloria tradicional : por consiguiente,
rá más esfuerzos hacia el ideal.
Si, á veces, me indigno, lo confieso,
do paso al lado de una estatua inmereei
decir, cuando veo en la plaza públ ica,
bule\·ar, en una esquina, la efigie ~e m
ó bronce de algún poli ti castro med10cre
vida no ofrece ninguna lección que pu
aprovechar las gf&gt;neraciones nuevas, es
considero que ese mármol ó ese bronce
ser otra cosa que una prima á la vanidad
turna de tal personalidad discutible; Y
que debería ser un ejemplo.
Sí: convendría que la juventud, al
con el pedestal de una estatua, pensara: el
mereció tal honor supremo lué bueno, fu6

die~ y nueve y resonará muy lejos en el porvenn.
El concejo municipal de París so asoció generosamente á este proyecto y compró con el
objeto de realizarlo, en la Place Royale una
casa que el poeta habitó durante varios 'años
en su juventud.
'
Las reuniones de la Place Rnynle en casa
de Víctor Hugo, son célebres. Todo; los homhres que más adelante fueron notables en letras y ar,tee, fue.ron á saludar allí al joven jef&lt;1
que habia llevado á cabo la revnlución literaJ
ria ~~mántic;:i . En un volumen de recuerd~
pn.r.1s1ense~, Teorloro de Banvi11e hace un cuarlro en contador de esas recepciones de 1a Place
Ro vale.
Tan pronto como estuvo en posesi6n de esa.
casa, M. Paul Maurice se 09upó en reunir los
recuerdos del poeta, que debían constituir el
o:,useo Victor Hugo que se ha inaugurado recientemente.
, Es sabi1o _que Víctor Hugo tenía dones art1st1co, m ult1ples. ¡,Quién, después de su muer~f&gt;, no ha visto, repr?ducidos por periódico~
1lustradoe., uno 6 varios de e~os extraordina-rios. dibujos en que el poeta daba ala, á su ingemo, á ~u imaginación?
. En la Place Royale se encuentra una
ción numerosa de estos qibujos. Todos son á
cual más. curiosos y so~prendentes. , ~o J!PJa.;

colec-

GUA.NAJUA.TO.-Presa de San Renovato,

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRIADO

.

escribía, tan pronto sublime, tan pronto
miliar, siempre admirable.... La transfo
ción de una mancha de tinta ó de café
procedimientos poco conocidos. Y, en ~f~
todo era bueno como instrumento de trabajo
á Víctor Hugo cuando dibujaba.
Un fóeforo, la punta de un lapicero cu
extremo afilaba, que sé yo. Algunos de 1
paisajes que se creerían á primera vista ej
tados á. la sepia, están teilidos sencillamente..
con café con leche.
Con estcs medios más bien inesperados
sigue resultados sorprendentes».
'
Como dice Gaütier en las líneas que he
tado, del contraste entre la luz y la sombra
ce surgir efectos chocantes. En esto, por
parte, el pintor procede como el poeta. ¿Q
efectos extraiios ó sublimes no eacó del ch
de las palabras?
Dibujante, es cierto. Pero no fué sólo
Cuando hemos admirado esos cuadros
dos dispuestos con acierto sobre las pared
vamos á sentir otras sorpresas.
•
¿Qué son esos muebles de un gusto á la
refinado y bárbaro, de una arquitectura
tástica y á veces extravagante?
Algunos están realzados con pinturas
rativas. ¿En qué comarca del universo lo■
encor.trado el poeta?
Es muy sencillo: los ha fabricado él
ino, tallando la madera, ensamblando las
zas, ajustando los «panneaux•, barnizánd
ornamentándolos con esculturas ó pint
extrañas.
En su casa de Guernesey había amueb
también el comedor con muebles fabri
por él. Y ea un asombro profundo para el
sitante, no sólo contemplar esos objetos
dos de las manos del gran poeta, sino
que halló tiempo para dedicarse á ellos,
tras su cerebro concebía y su pluma
los poemas inmortales de la «Leyenda de
siglo!'»,
El ((Museo Víctor Hugo» contiene tam
manuscritos originales de ciertas obru
gran lírico. Además, algunas salas están
cadas á su iconografía.
Es, como todos sabe11, innumerable. Be
creído deber reunir, además, cierto núm
telas debidas á pintores célebres de nu
época y que representan escenas ó pe
de sus obras.
Hay alli, entre otros, cuadros firmadoe
Rochegrosse, J. P. Lauréns, Carriere,
Fournier ........ .
Por último, en una de l&amp;s piezas de la
se ha construido con exactitud minuci
cuarto mortuorio, el que ocupaba en la
de la avenida de Eylau cuando la muerte
á sorprenderle.
Como se ve, este museo íntimo puede
var en efecto el titulo d·e «La casa de Vf
Rugo».
Será de a.qui en adelante un lugar de
grinación literaria para los turistas del m
entero. Los jóvenes poetas de mañana
rán allí con respeto.
Porque, si ciertos jóvenes han aíect.ado
rante algunos años un ridículo desdén
genio magnífico y prodigioso de Víctor H
fué por moda, por «snobismo,,, y e&amp;W
de «snobismo» no se cotiza ya en el m
de las elegancias intelectuales.
En verdad, fué una ligera reacci6n·.
lsi. tendencia contraria, contra la adm1
hiperbólica, sin control y sin freno, deque
objeto Víctor Hugo antes.
Pero confieso que prefiero este exceso,
daderamente, ¿cómo no quedar deslumb
cegado, si se quiere, por la fulgurante I
$Ellll[U1N!2
esa obra poética de una riqueza inagota
¿Y se iría á chicanear por fruslerías,
de descubrir mínimas imperfecciones,
Estudio fotográfico .-(Colección Pellandinl.)
chas invisibles? ¡Vaya con Dios! Eso el
tarea de retórico huraño, á que los poe
formación
de
una
mancha
de
tinta,
ó
de
café,
mente por la elección de los asuntos: siluetus
deben
condescender.
sobre una cubierta de carta, sobre cualquier trode ciudades ó de castillos fuertes de la Edad
¡No!
Los jóvenes rimadores del JI?
zo
de
papel,
en
paisaje,
en
castillo,
en
marina
Media, perdidos en una bruma de ensuefio, siirán á esa casa de Vfotor Hugo con cun
de una originalidad extrafia, en que, del chono también por la ejecución, y hasta por los
pero también con respeto, y cuando pi
que de la luz y de las sombras, nacía un efecto
procedimientos de la ejecución.
umbral, un mo\'imientci instmtivo hari
inesperado, sorprendente, misteriol'o y que
«¡Cuántas veces-escribe Teófilo Gautier,dP,scubran
ante la sombra gigantesca d
asombraba hasta á los pintores de profesión! Al
cuando nos era dado ser admitidos casi todos
poeta.
mismo
tiempo
que
dejaba
correr
los
rasgos
colos días en la intimidad del ilustre escritor,
FRANCISCO Co'l'PÍ..
mo al descuido, el gran poeta charlaba coálo
hemos seguido, con ojos de sorpresa, la trans-

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

El Fastidio
;,Qué es el fastidio? Aun no se ha dad? con una
definición cabal rle ese estado de espít1tu que se
resuelve en tristeza, cansancio y bostezos. :.largarita de Angulema acertó á fijarlo con cierta
irónica. elocuencia: el fastidio es un sufrimiento
común á todas las personas bien nacidas. La
frase es más ingeniosa. que certera., porque excluyo del aburrimiento á las criaturas indelicadas á los plebeyos d., alma y á los mediocres
que' so allanan á vivir sin nostalgias que signifiquen rebelión contra el acompasa.do sucede1·se
de las horas y la monotonía desesperante de las
cosas.
A menudo oímos decir: me a.burro, no puedo
con mi alma, la presencia de las mujeres y de
los hombres me enoja, el transcurrir del tiempo
me inita. y me a.pena, la visión uniforme de las
cosas me fatiga. Interróguese á quien de esa
suerte expresa sus cuitas sobre la naturaleza de
su mal y se mostrará cohibido y vacilante, no
sabrá explicar.por qué se cansa, por qué se irrita y se aflige, por qué se fastidia.. Quizás os deje entrever que el origen de su mal, reside en
algo que le ad vierte de la desproporción enorme
que hay entre lo que da de sí la vida y lo que se
espera de ella, entre lo que se proyecta. y lo que
se logra, entre lo que soñamos y lo que la realidad nos concede.
Tal vez os diga que el fastidio nace de la comprobación de la lentitud con que se renueva todo el mundo, del convencimiento de nuestra impotencia, para ser fc1ices, del absurdo en que
nos ha colocado el destino trayéndonos, sin
previo aviso, á un planeta cuyo mecanismo ioterior nadie se ha tomado el trabajo de explicarnos.
Todo eso es vago, retórica sentimental, pi:.ra.doja vistosa que deslumbra y recrea, pero que
no pe1·suade. ¿Será el fastidio, como declara
Emilio Tardieu, el sufrimiento que va del malestar inconsciente á la desesperación razonada.:'
Entramos en la vida por el umbral de la ilusión.
nos escoltan en los años de la adolescencia la
ternura, el candor y la fantasía., herma.nas clementes de nuestra niñez. Luego, en plena juven:
tud, nos acechan las tentaciones, los deseos sin
freno, las ansias desatadas, las calenturas delirantes.
Y de improviso, allá, al trasponer 1a treintena., frontera. inevitable entre la mocedad que se
despide y la madurez que llega, cuando aún no
se han eva.perado en nuestros ojos las lágrimas
que vertimos por las mujeres, cuando toda.vía.
nos asedia el recuerdo del último amor, que nos
hizo creer, como los cariños anteriores, en la
perpetuidad de los sentimientas huma.nos, cuando se nos figura que el mañana traerá para nosotros una nueva cosecha de pasiones, de deseos,
de goces y de esperanzas, be aquí que nos salen
al encuenLro, 'por sorpresa, la melancolía. y el
fastidio.
Y limpios aun de canas, sin una arruga en el
semblante, sin nubes de cansancio senil en los
ojos, sin nada que cohiba la agilidad de nuestros músculos, concluimos por exclamar con el
poeta:
Me resigno á vivir sin alegrías,
como un ave sin alas,
y las leyes del mundo inexorables
acepto sin protestas y sin lágrimas.
No busco en lo invisible
consuelo ni esperanza.,
y no me inq ui~ta. ni me quita el sueilo
que acabe la comedia h&lt;'y ó mañana.
¿Por qué esa transformación en lo íntimo de
nuestra vida'? ¿Quién no~ ha deparado el encuentro de la melancolí'\ y el fastidio'?
*
••

El fastidio, ha dicho Emilio Tardieu, prende
más fácilmente en las mujeres qi..e en los hombres. La indigencia. de la natura.:eza. femenina,
y la inferioridad de su condición social, hacen
de 1a mujer el candidato más aventajado para. el
aburrimiento. • Los hombres hemos levanta.do
murallas para confinar el vuelo de su fantasía,
y hemos puesto á. su voluntad el doble grillete
de las costumbres y t.el qué dirán. Ese sistema
celular ha hecho de la mujer la eterna sometida,
la criatura. débil, cuyos sentidos emperezados
no rebasan la corteza de la.$ cosas. Las cimas
de las ide~s y los extremos de las sensaciones,
le están igualmente vedados. Su vida es una
perpetua imploración á. nuestro egoísmo.
Nos pide todo: amparo, fe, galanterías, placeres, cariño y consuelo. Hasta las virtudes que
más alabamos en la mujer, son un donativo
nuestro, porque si no la educamos, no es honesta; si no la consideramos, no es sobria; si no la
hacemos madre, no puede correr el surtidor de
su ternura y su abnegación materóa.les. Su dependencia. de nosotros la expone al fastidio.
Hemos empequeñecido su existencia encerrándola, hemos limitado los viajes de su imaginación
apartándola de las artes y de los libros, que so~
los más nobles recreos del espíritu; hemos reducido geográficamente su reino hasta dejarlo
entre las cuatro paredes de nuestra casa; hemos
a.buaado de au paaivldad y de

1u aumiaion,

haa-

Estudio fotog:rafic.&gt;' .-(Colección Pellandini).
· ta excluirla. de todo derecho á Ía protesta á la
que ~emos hu~illado, preferido y olvidad~, como s1. fue_ra. una cosa de uso circunstancial y
tra.mutor10.
¿C6m? no se ha de aburrir? Re fastidia., no
por s!1c1edad como nosotros, voraces é hipócritas d1sfrutadores de todo, sino por sed, por curiosidad, por huma.no y excusable deseo de vivir. El deber, que correapoude como oa.te¡oria.

moral á. los seres más complejos· y elevados á
lo~ hombres, es, gracias á nuestro egoísmo, 'el
asilo for~oso de las mujeres. Y á las puertas
de ese asilo en que encerramos á nuestras compafler~s, montan _la guardia los tres verdugos de
la mu¡er: la. sociedad, el marido y la familia.
¿Quién meJor que ella ha de definir el fastidio?
MANUEL BUENO,

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
ElL MUNDO lLUSTRlADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

Cuadros de Cusachs
En el sal6n de Embajadores del p
Nacional han sido colocados cuatro cuadroe
grandes dimensiones que representan ·
tintos episodios militares y que fueron
chos en España por el afamado pintor
sachs.
El lienzo, cuya foto~rafía reproducimoa
va el nombre de «El Ultimo Cartucho,
presenta el momento en que una granada
troza el techo del cuarto que sirve de alo
miento á dos prisioneros, matando á uno
éstos. La composición está muy bien
diada y el conjunto es muy interesante.
Próximamente daremos á conocer loe
más_ cuadros.

y

Junto á la fuente
[DE OUVAUJ

Se desgranaba el agua dulcemente,
Y, escuchando la música sonora,
Una niña arrogante y seductora
Llenaba un jarro en escondida fuente.
Doraba la campiña el sol poniente,
Y sobre el jarro la gentil pastora
Inclinaba la frente soñadora
Viendo subir el agua lentamente.
El chorro brillador y cristalino,
Rizado por el viento vespertino,
Rima en el jarro cántiga serena.
Como el agua que corre, así es mi vida,
Y si doblo la frente dolorida,
Es por ver si mi copa al fin se llena!
!.f. R. BLANCO-BELMONT&amp;.

..

VIENTOS DE OCTUBRE
¡Salud, vientos de octubre, bien venid
Al romper en itlegre sinfonía,
Recordáis .con tristeza al alma mía
_Tiempos mejores para siempre idos!

El último cartucho.
Guadro de GU66Ghs.

Fisonomí~s.

La cometa de vuelos atrevidos,
Pintoresca y triunfante, que ascendía.
Y una puesta de sol, que era uns orgfa
De luces y matices encendidos ... .. .

Mácedonla.-Trqpas turcas entrando á. un pueblo rebelde después de bombardearlo.

l\Iirándpse en el río gemebundo
Los cocoteros de sonante palma
Con su verde abanico siempre abie~to ......
Las ~olondrinas aturdiendo el huerto:
¡S6lo flores y luces en el mundo,
S6lo cantos y sueños en el alma!
V. AcosTA,

~.14..

Notas extranjeras
La c;uestlÓn de Mac;edonla.-Las Últimas
hueltas en Franc;la.-Dos estatuas.

La revoluci6n E}n Macedonia, cada día opone menos resistencia al avance de los turcos
triunfadores. Y no es que el ,Dios de los Ejércitos» se haya, por fin, acordado de S. 111. Abdul-IIamid y de sus «bashibasucks», no; sino
que los rudos vientos del invierno, que P-op]an
sobre las desoladas cuestas de los -Balkanes,
obligan ya. á los revolucionarios á buscar un
albergue que los libre, más que de las persecuciones, de Jas inclemencias del tiempo.
El invierno-desde ]a primera vez que Jas
fuerzas del Sultán han tenido que luchar en
los Balkanes por la media luna de su bandera
-ha sido el precursor de una época de tranquilidad relativa y de descanso. Tranquilidad
y descanso muy engañadores, por cierto, porque es precisamente durante esaestaci6n cuando han estado reponiéndose de sus pérdidas
los rebeldes para comprar armas, buscar nuevos jefes y levantarse en la siguiente prima,·era más tenaces, si no más futrtes; mfü~ desesperados, si no más valerosos y confiados en su
causa.
Pero si para. Jos{(bashibasucks» y demás fuerzas turcas significa descanso la época de los
fríos, para loe habitantes pacíficos de las villas macedohias la cosa es distinta en lo absoluto. l'iiientras en los montañosos recodos se
baten los turcos, los habitantes viven más 6
menos mal-más · mal que bien-en sus pequeñas aldeas; pero en cuanto los revol\rnionarios, con la anuencia de los habitantes ó

sin ella, invaden los pueblos, comienzan á la
vez los asaltos y los bombardeos de las pequeñas poblaciones, desarrollándose entonces es•
cenas tan tristes, tan desoladoras, como la que
representa :uno de nuestros grabados.

***

Recientemente, los ricos distritos industriales cercanos á ArmentiCres, en Francia, han
pasado por una crisis seria. Forman el principal, casi el único medio de vida de los habitantes de la regi6n, las fábricas de hilados
que existen en gran número. Pero los patrones y los obreros no parecen estar en la mejor
armonía, y la huelga se declar6 hace unos
cuantos días. Hasta aquí nada de extraño se
encuentra; pero, por desgracia, nu11ca faltan
cabezas mal aconsejadae, y los huelguistas

creyeron que antes que esperar, era preciso
proceder á, injuriar á los patronee, amenazándoles con destruir sus propiedades. Como todas las poblaciones obreras de importancia,
Armentieres cuenta con su 1&lt;Casa del Pueblo»,
en la que los obreros se reúnen, sea, en tiempos normales, para charlar y pasar un .rato
animado, sea, en tiempos calamitosos, para
urdir la mejor manera de exponerse y de exponer á sus familias á un mal rato.
En ArmentiCres se decidi6, en la Casa del
Pueb1o, que era justo hacer la guerra, no platónicamente, sino á balazos, golpes y pedradas, á los patrones y á los que los defendieran.
La autoridad civil, como es de suponerse, no
estuvo de acuerdo con este plan, y pidió á la
fuerza de gendarmería que limpiara las calles,
en las que ya comenzaban á levantarse barri-

Inauguración de la estatua de W'agne r, en BerUn.

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.

ElL MUNDO ILUSTRIADO

cadas. El resultado
fué el mismo de
siempre: los obreros
fueron macheteados
[primero por la gendarmería, y en seguida, como opusieran demasiada resistencia, por fuerzas de caballería l lamadas á gran prisa
de los" lugares cercanos]. Las mujeres de los obreros
quedaron en la miseria las más, viudas algunas de ellas,
pobres todas. Los
patrones, después
de pedir á la gendarmería auxilio,
impusieron sus condiciones á los famélicos obreros, y como siempre sucede,
terminaron éstos
por aceptarlas, urgidos por el ham bre de sus hijos, y
engañados por los
ccléatlers» socialistas
que les habían prometido auxilio y
ayuda en todas formas.
Pero si en Armentieres la paz se
ha hecho, si los
obreros vuelven á
sus trabajos y los
talleres vuelven á
producir los hermo•
sos tejidos que enriquecen á la µoblación, no por ello el
Armentleres.- La "Casa del Pueblo".
conflicto ha dejado
de imprimir profundas huellas. Consecuencias lejanas de la huelTambién el mú,iico inmortal que se llamó
ga, han sido los persistentes rumores de que el
Ricardo Wágner habrá de tener su estatua.
primer Ministro Combes renuncia en estos
Después de las suntuosas fi~s·t as de Beyrutb,
días. Y se afirma que es una interpelación
en las que tan activa parte tomó la «Socisdad
que se le hará en la Cámara de Diputados, por
de las Obras de Wágner,,, se ha erigido el bronel léader socialista J uarés, relativa á los asunce en honor del inspirado cantor de las viejas
tos de Armentieres, la que hará que el ministeogonías germánicas, fuertes y misteriosas.
tro que ha logrado sostenerse algún tiempo,
El monumento se ha levantado en Berlín. Represente su renuncia ·ahora que tantos propresenta sentado á Wágner, y en su redor se
yectos tenía para la perfección del gobierno
ven sus creaciones más notables, simbolizadas
republicano tn Francia.
en los personajes más 'salientes de sus obras.
Alguna de las figuras fué ideada por el mismo Káiser, que dió al autor de la estatua el
proyecto ya dibujado. Es el símbolo del xlied»
Se ha inaugurado recientemente la estatua
alemán.
de Vercingetórix, el galo bravísimo que defendió su patria contra la invasión romana de
00
Julio César. La estatua se ha elevado en ClerEL
SEÑOR
M!NUEL
M. PANES
mond-Ferrand, y el Gabinete estuvo presente
en la ceremonia inaugural. Lo que ha llamado
Víctima de una terrible enfermedad, murió
más la atención en esta ceremonia, es el disel jueves último, en México, el señor Macurso del primer Ministro Combes, que, invinuel M. Panes, periodista que bajo el pseudótado á decir algunas palabras, no desdefió la
nimo de «Pedro Ponoportunidad de dar á conocer el programa de
ce» escribió durante
lo que piensa hacer en estos días, aprovechanalgún tiempo en las
do la reunión del Parlamento francés.
columnas de "El ImY son de interés, no solamente para Franparcial» y ccEl Muncia sino para el mundo, los proyectos que tiedo».
ne 'en mientes el primer Ministro. Piensa, á
El señor Panes, culo que dice, denunciar el Concordato de 1812,
ya
muerte nos ha sorque rige desde en ton ces sin in_terru pción y que
prendido
por lo inesmantiene el orden de cosas existentes en Franperada,
pues
hace pocia, entre la Iglesia católica y el Estado.
cos días que lo vimos
La separación absoluta de ambos poderes
todavía entre noso( civil y eclesiástico) según el plan que ha
tros compartiendo
propuesto el Diputado M. Briand, será la conlas rudas labores de
secuencia forzosa de la poli tica de ir. Coro bes.
la prensa, fué tamEn Francia, donde por siglos enteros la iglebién un colaborador
sia oficial ha sido la católica, este acontecientusiasta de ccEl Mundo Ilustradon donde
miento será indudablemente sensacional.
pubiicó algunos de sus cuentos más ~entidos
Por lo demás, aun los mismos s&lt;tcerdotes
y más bien escritos. Poco antes de morir puso
católicos y los obispos, después de la lucha
en nuei;tras manos el último, que aún teneque han soste~i~o por la_ cuestión de las Conmos en cartera, y que pronto conocerán los
gregaciones rehgiosas, piden que se haga de
lectores de este semanario.
una vez la separación total de poderes que, si
En este número publicamos el retrato de
algo les quita, mucho le permite en cambio.
nuestro estimado compafiero.

EL MUNDO ILUSTRIAOO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

INVERNAL
Los copos de nieve
caían, caían,
sobre los cristales de las dos ventanas
que tiene la alcoba de la amada mía;
mientras que en la calle,
con mis penas íntimas,
solo me encontraba lanzando á los aires
esta cancioncita,
que era de nosotros
la dulce consigna:
ccAlma de mi alma,
vida de mi vida,
es un mar de goces, indecibles, puros,
que jamás terminan,
estar á tu lado,
mirar tus pupilas,
besarte la boca
y tener muy juntas, muy juntas y asidas
tus manos, mis manos,
tu alma y la mía!»
Viendo su demora,
me acerqué en seguida
á las dos ventanas
que tiene la alcoba de lá amada mía,
!Y cual no mi penal
¡y cual no mi cuita!
¡ver que no se hallaba la que quiero tanto,
mi ilusi6n querida!
Sentí dentro el alma
la tristeza misma
que sufre una madre cuando ven sus ojos
la cuna vacía
•
donde se encontraba
el fruto adora.do de una pasión íntima!
Alejéme presto
con pena infinita,
mientras que en la calle, los copos de nieve
caían, caían ..... .
ESTEBAN F01"CUEVA.

Fúndense en la obra de arte lo'particular y
lo general; el hecho y la idea se compenetran,
y la vida se trueca en inmortalidad. -YALTOUR.

CHIHUAHUA.-Torre

donde

estuvo preso Hidalgo.

LUGAIUS HISTORICOS
1,a prlsl6n de IJldKlo;o.-Casa que hnblt6 Jnárez en Chihuahua.

A título de información curiosa, ofrecemo"'
á nuestros lectores una fotografía de la torre
de la antigua capilla del Hospital Real de Chihuahu~, donde permaneció encerrado hasta su
muerte el Padre de la Independencia de México. La torre se levanta aún en la calle de la
Libertad-frente á la entrada del Palacio del
Poder Ejecutivo,-y en uno de sus muros,
puesta á poca altura para que pueda ser fácilmente leída, se encuentra, en letras de metal,
esta inscripción:
«En esta torre sufrió su última prisión el
Caudillo de la Independencia Miguel Hidalgo
y Costilla. Del 23 de abril al 30 de julio de
1811n.
Publicamos, además, una vista del jardín
,que lleva el nombre del héroe y en el cual se
encuentra erigido un magnífico monumento á
su memoria. El zócalo y la base son de mármol gris de Orizaba, y la columna que sustenta la estatua mide 45 pies. En el segundo
cuerpo, sobre columnas también de mármol,
se encuentran las estatuas de Allende, Aldama, Abasolo y Jiménez, sacrificados, como Hidalgo, en Chihuahua.

'Dea:nplo de Tomochic.

repartidor de pan solía quitar á la ración de
su burro.
Cierto día lo encontré cargado de tablas,
fragmentos de cajas vacías y desechadas.
-Parece que ha encontrado usted trabajo,
le dije.

-Sí, señor-me respondió sollozando.Dios me ha mandado algo en qué ocuparme.
Voy á hacer la urna para enterrar al menor de
mis hijos.

P.

***
Juntamente con estas dos fotografías, que
formarán parte del ccAlbum directorio del Estado de Chihuabuan que publicará próximamente el señor Federico García y Alba, damos
á conocer la de la casa que habitó en aquella
ciudad el Benemérito J uárez, y la del templo
de Tomóchic. La casa, que, en la época en que
estuvo alojado en ella el eminente repúblico,
era Palacio de Gobierno, está actualmente ocupada por la Escuela Oficial número 3.
En cuanto al templo, sabido es que allí se
efectuó el último encuentro de las tropas fede:
ralea y de los indios rebeldes, en 1893.

***

Chihua.hua..-Jard.[n "Hidiailgo".

00

EL CARPINTERO

Monumento de Vereingetorix, en

HORA
Brilla la luna argentada,
del cielo en el amplio tul,
como una perla engarzada
en un abanico azul.
JULIO FLÓREZ.

*

El maltrato infligido á los nifios, lf'II mal•
el carácter para toda la vida.

Hacía diez meses que no encontraba trabajo aquel hombre laborioso y honrado.
¡Maldita guerra!
Había vendido lo mejor de su herramienta.
El Monte de Piedad y algunos compafieros de
oficio, más afortunados, se habían aprovechado de su mala situación.
No contaba con el favor de ningún amigo.
Los pobres no tienen amigos, y, cuando los
tienen, ssm tan pobres como ellos.
El hambre y la desesperación se dibujaban
en su rostro, bajo una palidez transparente.
Así caminaba las calles todo el día, llevando en la mano la escuadra y el compás, como
para decir á todo el mundo:
,,Yo soy carpintero y busc·o trabajo,,.
¡Nada! Volvía á su hogar, abatido, sin llevar un centavo ganado por sus manos; cuando más, algunos pedazos de galleta que un
CHIHUAHUA.-Caaa que h.a,b1t6 el Benemérito

Juá.Tez.

DE SALES PÉREZ.

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTR!ADO

EL MUNDO ILUSTRJADO

La Novela de un Sueño
Arreglo del Inglés para EL MUNDO ILUSTRADO.

Desde que Hearnes amaneci6 herido de tan
misteriosa manera, había mostrado ciertos
signos raros. Frecuentemente le escuchaba
hablando á solas, hondamente abstraído en
sus meditaciones. Creía, en un principio, que
la «locura del desierto» y la misma sed furiosa que por más de dos días nos había molestado, comenzaban á hacer sus efectos en la
cabeza de mi amigo, poco acpstumbrado á este género de viajes.
Era Hearnes un magnífico muchacho, alto,
fuerte, serio, muy apreciado por sus patrones,
y que, á lo menos hasta que yo lo conocí,
nunca había dado muestras de ser víctima de
una imaginaci6n demasiado calurosa y prolífica. En Nueva York, donde había pasado su
vida entera, contaba con muy buenas relaciones; entre sus amigos los había también míos,
y jamás alguno de ellos había hecho aiusi6n
á defectos cerebrales. La única locura que
había Hearnes cometido, E&gt;ra la de emprender
el viaje en que nos encontrábamos comprometidos, á través de los vastos desiertos del
Oeste, sin los elementos que fueran deseables
en el caso. Esta locura no era suya; más podría decirse que yo, habituado ya á tales expediciones, er.1 el loco; pues, sabiéndolo, no
me había preparado convenientemente y había
olvidado las experiencias adquiridas en mis
anteriores expediciones por el desierto.
La herida que tanto molestaba á Hearnes,
como lo dije anteriormente, era misteriosa y
rara. La noche anterior, cansados después de
que nuestras mulas habían caído muertas de
sed y de fatiga, nos hahíamos tendido á descansar bajo un cielo infinito, inefable, hondo,
purísimo.
S6lo los coyotes, numerosos, hoscos, de ardientes pupilas de oropel, vagaban en redor
nuestro. Ni un átomo de viento pasaba por
nuestras ardientes mejillas, calcinadas por el
ambiente alcalino del desierto. La noche culminaba, llena del inmenso misterio de que se
rodea la naturaleza en las horas nocturnas,
cuando un grito sofocado me despert6 sobresaltado, lleno de vagas inquietudes y temores.
. Creía, de pronto, que los pocos indios que
han ido á refugiarse en la enorme soledad del
desierto, hubieran, de lejos, seguido nuestros
pasos, y al.ver que las mulas nos habían abandonado, pereciendo en la marcha, y que estábamos solos, nos hubieran seguido con intenciones hostiles. Pero una larga mirada investigadora me convenci6 de que estábamoR solos,
absolutamente solos en la infinita soledad del
desierto y de la sombra. Entonces pensé en
las víboras múltiples y venenosísimas que en
tales sitios matan de una sola mordedura.
Todo esto pasó por mi can~a&lt;lo cerebro en los
minutos nebulosos en que el sueño cede sitio
á la vigilia y nuestras facultades se des i,iertan
obnubiladas aún y poco netas, vagas y llenas
de medrosas visiones.
Hearnes, después de &amp;.lgunas palabras que
no entendí bien, vendaba trabajosamente su
hombro derecho. En estos momentos la luz
de una aurora leja11í:sima, amarillenta, llegó
hasta nosotro::i, barriendo las sombras nocturnas. l\1e acerqué á Hearnes pidiéndole explicaciones, y sin decir una sola palabra, me
mostró su hombro desnudo. Temblaba en las
carnes una pequeña flecha. Yo había viajado
frecuentemente por los pueblos de indios.
Con sumo cuidado fui lentamente arrancando
la flecha, cuando Hearnes dijo con la entonaci6n de quien por fin, tras de esfuerzos enormes, llega ácoro prender algo que anteriormente le intrigaba:
-Ya comprendo. El villano me ha seguido
todo el día y me ha disparado á mansalva.,
cuando me vi6 dormido ..... .
-1Como no hayan envenenado la flecha!
La idea me había asaltado de que hu-hiera
indios que nos siguieran. Pero en la infinita

soledad del desierto, hasta donde mis ojos alcanzaban, la calcinada arena no mostraba más
que las huellas que el día anterior nuestros
propios pies habían marcado. No comprendía
yo c6mo nos hubieran podido seguir, indios
6 lo que fuera, ni á quién se referfa Hearnes.
Le interrogué:
-¿Quién es el villano á que te refieres? No
veo la huella de pasos, ni creo que sus flechas
alcancen más allá de nuestros ojos .. .. . .
Misteriosamente sonri6, sin contestar. Nada me dijo en algunas horas durante las que
nos levantamos y emprendimos de nuevo el
viaje. Dos días despué~, según mis cálculos,
habríamos de llegar al linde del desiert0, á los
primeros ranchos que deberían darnos sombra, por primera vez en los ocho días de nuestra fatal jornada.
A medida que el sol avanzaba, Hearnes deliraba más y más. Creía que fuera efecto de la
fiebre que había invadido su organismo á
consecuencia de la herida de su hombro. Sí
me llamaba fuertemente la atenci6n que aquel

muchacho, recio, musculoso, atlético, se resintiera de una herida que era solamente un
rai:guño; vero la sed, ardiente, tenaz, enloquecedora que habíamos padecido por días, explicaba suficientemente el caso, y no quise
seguir prestando atenci6n á sus palabras.
Parecía hablar con alguna persona invisible absolutamente para mí. Era como si oyera yo solamente la parte de con versaci6n á través de un teléfono. El lenguaje que Hearnes
ero¡ •leaba, me era absolutamente desconocido.
Parecía algo como los dulces, cadenciosos dialectos de las tribus antillanas. Parecía muy
absorbido en su conversaci6n misteriosa. Las
largas sombras· de nuestros cuerpos rápidamente se fueron recortando en el suelo blanco
y terso; llegaron á ser solamente un punto á
11 u estros pies y se vol vieron á alargar indefinidamente á nuestras espaldas.
A la mitad del día nos detuvimos un poco.
Hearnes alz6 del suelo un pedrusco; con gran
atenci6n lo estuvo examinando. Era una es•
pecie de malaquita, oval, con dos perforacio11es paralelas. Algún adorno de mujer india
á lo que me pareci6; pero Hearnes demostr6
gran satisfacci6n al hallarlo y se acercó á mí
diciéndome alegremente:
'
-En poco tiempo estaremos ya en sitio se-

guro. Este es uno de &lt;esus» adornos. Lo reconozco «porque yo mismo los he labrado para
ella».
¡Hearnes, ciudadano que jamás había abandonado Nueva York, que no había viajado
anteriormente nunca, conocía tal piedra! Seguramente que su herida lo bacía delirar. No
se explicaban sus palabras absurdas de otro
modo. Pero hablaba con tal tranquilidad y
con tanto énfasis, que me dejó por algunos
minutos verdaderamente admirado.

***

Cuando ya se deformaba el disco del sol en
lá lejanía blanca y calcinada, indefinida y larga, el cansancio y la falta de agua nos habían
fatigado de manera tal, que yo, el que conocía ya el desierto, el que parecía estar acostumbrado, por mi anterior vida vagabunda, á
todo género de dificultades y de trabajos, me
sentía desfallecer. Hearnes estaba alegre, extrafiamente alegre; pero corno su conducta en
todos los anteriores días había sido rara, no
me llam6 demasiado la atenci6n.
En cierto momento, cuando ya creía yo que
era conveniente descansar y buscaba con los
ojos un sitio en que pudiéramos dormir, escuché la alegre voz de Hearnes, que decía:
- ¡Ahí está! Bien sabía yo que no había de
tardar mucho.
En la direcci6n que señalaba el brazo extendido de Ilearne~, el de~ierto parecía bruscamente cortado. Una especie de hundimiento separaba el plano en que nos hallábamos
de un valle hermoso al cual daba vida un río
ancho, rumoroso y profundo, de aguas azules
que brillaban á los últimos rayos del sol. Una
vegetaci6n lujuriosa, tal como jamás la habfa
yo soñado, cubría ambas márgenes. Arboles
&lt;le formas extrañas, como enormes helechos,
de cien pies de altura, surgían en estrechos
tufos, sobre una tierra negra, recia, caliente.
El río ondulaba por el valle, hasta perderse
casi de vista en un delta hermosísimo, cubier•
to también de vegetaci6n de la misma clase
que la que tan cerca de mis ojos existía. El
l!lar, en la extrema distancia, se cubría de radiaciones violetas, brillantes como unfue11:o,fulgurantes, llenas de la gloria del ocaso. Y más
allá, •10ore el valle Iuminoso, se elevaban enor•
mes picachos cubiertos de nieve que reflejaba
las tintas rojas y violetas del ocaso y del mar.
Entre los bosques de enormes helechos,
animales monstruosos de eapecies que nunca
había encontrado en mis repetidas excursiones por todo el país, se movían con tardos
movimientos. Eran monstruos que deberían
de estar dotados de fuerzas considerables. Uno
de ellos, claramente reptil-una especie d_e
E&gt;norrne lagarto, - de,1pués de correr, persegm·
do al parecer, abrió dos alas membranosas Y
velludas y alzó el . vuelo en aquel ambiente
perfumado. Inmediatamente después aparecieron algunos homhre;1, fuertes, musculosos,
como nunca los había yo visto, que llevaban
armas en las manos, lanzaban grandes clamo•
res y perseguían al reptil volador, en sus rá·
pidos giros por el aire.
Era un espectáculo sobrehumano.. Me _había olvidado ya de Hearnes, de su mistenosa
herida y de sus raras palabras y maneras. Estaba absorto en la contemplación de talma•
ravilla, cuando Reames se acerc6, tocándome
el brazo y diciéndome:
-Ya sabía que estábamos muy cerca de
este valle. Nuestros trabajos se acercan á su
fin. Iré á ver «á mis antiguos conocidos", que
me
darán alimeutos) aaua
todo lo necesa·
.
o
'
no ......
Lo vi que se retiraba lentamente, cantando
entre dientes una• canci6n lánguida y mon6tona. En ese momento el último rayo del sol
pasó por encima de los enormes picos helados;
el valle se cubri6 de sombras lilas, y la noche,
una noche tropical, sin crepúsculo casi, avan·

zó rápidamente, subiendo por la montaña en
cuya cima me encontraba.
Unos cuantos minutos después, la sombra
se extendió (justamente como si una ola de
negro crespón se tiende sobre una mesa sin
medida), y ante mis ojos volvió á presentarse
el espectáculo desolador de la llanura sin fin,
eterna, blanca, inm6vil, infinita, desoladora.
¡Un mira.je! ¡Yo, viejo expedicionario, había sido engañado por los vulgares mirajes del
desierto!
Tal depresi6n me invadi6, que creía absolutamente inútil toda lucha contra ella. l\1e acosté en el suelo. deseoso de que llegara la muerte, llamándola, pidiéndole por favor que me
durmiera para siempre en aquel sitio, donde
mis fuerzas, mi vida me abandonaban, hasta
dejarme en un dulce colapso inconsciente, algo cercano á la muerte misma.

***

La noche había terminado; las luces del alba comenzaban ya á aparecer en el Oriente,
cuando desperté, sintiendo en realidad que
aún no me abandonara la vida. Con gran admiración vi que se acercaba al sitio donde yacía sin alientos para levantarme, Hearnes, del
que me había olvidado por completo en el exceso de desesperación que me il1vadió por doce
horas largas.
•-¡Arriba! - dijo Hearnes.--Arriba, que
tengo ya alimentos y agua y todo lo necesario. Es preciso primero que comas.
Y me acerc6 un curioso re~eptnculo de una
substancia desconocida, en el que iba un manjar extraño, que seguramente no había comido ni comeré nunca más en la existencia. El
hambre me devoraba. Silenciosamente comía
aquel raro platillo, mientras Reames me contemplaba atentamente.
Después me acercó un vaso, también ue
forma desconocida absolutamente para mí, y
en él había agua, deliciosa agua dulce, fresca,
que hacía tanto tiempo que no probaba. Hearnes, cuando hube terminado, me dijo, con
cierta sonrisa de burla:

-¿Estaba yo delirando? ¿No era cierto que
nos acercabamos á un sitio en que yo he vivido y que por ende conozco bien?
- Has vivido en ese sitio. Pero si todo ha
sido un miraje.
-No tal-me dijo con convicción.--Quizá
no pueda claramente explicarlo; pero nada de
mira.je hay en ello. «Yo conocía á los habitantes &lt;le ese valle y con ellos he vivido».
-¿Cuándo?
- De cierto no lo sé. Quizá hace diez millones de años. Quizá más aún. Pero sí ~é de
cierto que «apenas he llegado, me han reconocido. Y he encontrado al que me dispar6 la
flecha y le be castigado».
Como viera en mis ojos la infinita admiración que sus p:ilabras me causaban, se sentó
á mi lado, recapacit6 por un momento y comenz6 lentamente á hablar. Lo que dijo fué
lo siguiente:
«Desde que era yo muy pequeño, cuando
aún no podía tener juicio ni raciocinar acerca
de lo que me pasaba, era en mí muy común
que en los momentos de recreo, cuando me
quedaba solo, tranquilo, en un sitio silencioso, 6 bien cuando comenzaba á dormirme, ya
en la noche, sentía que mi cerebro, instantáneamente, dejaba de pensar. La sensación era
muy poco agradable; pero inmediatamente
después me sentía completami&gt;nte vivo, absolutamente razonable. Yo no había cambiado.
En cambio, todo lo que había en mi redor era
distinto.
«En los primeros años, ni siquiera me daba
cuenta exacta de lo que en realidad me sucedía. Cuando ya era más grande, se me acusaba de mentir y mis padres y maestros me
castigaron por lo que creían una ficci6n.
«Poco á poco mis éxtasis, 6 como se les
quiera llamar, fueron más y más largos y más
y más perfectos. A menudo puse en serios
conflictos á mis maestros, prE&gt;gonándoles hecho!-, circunstancias que ellos ir,noraban
.
acerca de una época remotísima,
y oque yo sa-'
bía bien «por haber vivido en ella,,. Los viaj·es retrospectivos fueron cada vez más y más
claros y más y más lúcidos. Siempre era yo
uno de los que en la
época vivía, y estoy
convencido de que solamente se trata de una
Yuelta, de una re~resión hacia vidas que
hace años, muchos millones de años, he vivido yo mismo y por
eso conozco perfectamente. De todos, los
que más me agradaban
eran los habitantes
. con ti&gt;mporáneos'
mis
del valle que hemos
visto, porque fué precisamente en una de
las chozas de ese bosque «donde encontré á
la mujer que más he
amado,,. Alguien la
cortejaba también y
nuestras rifiasfrecuentes me hicieron comprender, la noche anterior, cuando fuí herido, que nos acercábamos al sitio donde
quizá hace millones de
afios «yo he vivido en
paz, persiguiendo á
las bestias deformes de
aquellos tiempos».
- Pero la flecha es
real-le interrum ¡.,í · .
precisamente
la 'he
guardado y aquí la traigo .. .
-«También el agua
y el alimento es real,
contestó Hearnes. Tan
real como lo eran ayer
el ocaso, la ría y los
hombres, los árboles
primitivos y los reptiles voladores que he-

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

mos visto. Ya en anteriores épocas me ha acontecido que mi «regresi6n 6. vidas pasadas), es de
tal manera lúcida, clara, que los que me acompañen, por acci6n de simpatía, 6 lo que se
quiera, también ven, claramente, y sienten,
y escuchan, y respiran en el ambiente mismo
y en las circunstancias que «hace muchos millares de siglos)&gt; se reunían en «este mismo sitio en que estamos,,. Las montafias y los ríos
tienen tiempo para cambiar en un mi116n de
años.
«Cuando más vivo ha sido mi «viaje á épocas pasadas", se ha iniciado siempre una grave enfermedad en mí. Ahora temo no acabar
el viaje". ·
El pobre Hearnes tenía razón. En esos momentos aparecieton en el horizonte algunos
hombres á caballo; no de las ed:¡.des primitiva~, no; «cowboys» americanos, bien conocidos
para mí. Estábamos ya cerca de un rancho.
Pero Hearnes no lo supo, porque muri6 en el
sitio. Su cadáver está P-nterrado en el «mismo
sitio en que tanto am6 millones de años hace» ......... -J. HAWTHORNE.

00

La casa de Gabriel D' Annunzio
En la dulce colina de SettigMno, que domina el panorama oro y rosa de Florencia,
allí donde existió una antigua cantera de mármol, donde nació Desiderio, y Miguel Angel
fué amamantado por la mujer de un tallador
de piedras, entre los iris y las glicinas, envuelta en un manto de yedra, está la «villa"
de Gabriel D' Annunzio.
Un curioso admirador que fué á visitarle
nos describe la casa del poeta. Cuando lleg6,
D' Annunzio venía á caballo, precedido de cuatro lebreles, Donovan, Merissa, Biondella,
Crissa; nombre¡;, sonoros y musicales que lanzados á pleno pulmón en el vértigo de la caza,
deben cantar en el aire como una estrofa.
El almuerzo estaba servido en una mesa de
iglesia, frente á un banco ornamentado cual
una catedral; en candelabros de negra plata
cincelada, cirios de cera blanca, y en el medio
de la estancia, un gran misal abierto en un
facistol; la chimenea de loza celeste está.dedicada á la salamandra., madre del fuego, según
lo indica la inscripción latina. Conjunto que
hace pensar en la rara fusión de elementos
clásicos y góticos que se encuentran en el espíritu creador de «Las Vírgenes de las Rocas,,
lo mismo que sugieren el Narciso y la Cala~
vera que coronan la filigrana del escritorio.
En lo alto de :uno de los aposer1tos, tapizado de laureles en fondo púrpura; cuelga una
corona de bronce; en otro se lee este nombre
y esta fe~ha: &lt;e~abriel Nuncius" (1498).
D' Annunz10 explica que es la traducci6n de
su nombre en la ~poca en que hubiera querido nacer, en el siglo XV, durante el primer
Renacimiento.
-Ser bello, roro per una lanza en la rodilla
llevar con dos dedos la espada que los demá;
llevan penosame~te con dos manos, derribar
un caballo con e~ puño y, sin embargo, al sonreír tener la delicadeza de una mujer haber
sido «condottiere.»; tal es el deseo qu~ D' Annunzio expres6 mientras Florencia con la más
noble serenidad sentía caer sobre sus espaldas
la divina sangre del crepúrnulo.
En el dormitorio, cerca del lecho monumental, la espada de l\falatesta reposaba sobre
otro facistol; en los muros un cuadro de Tintoreto, la cabeza de Fl~ra, la de Juno y la de
El_eonora Duse; más leJos, en un paisaje iluminado por el esplendor de la luna reclinada
en la hierba, una mujer desauda, c~n esta deliciosa explicaci6n: «Víget dum pállida,, «vigorosa, aunque pálida,,. Desde la terraza ai través de los pinos y los cipreses, la Ciudad del
Lirio reflejándose en el espejo del Arno.
Tal ambiente tiene que ser favorable á la
producción de la obra de arte; el espíritu acariciado así por la belleza de lo que lo rod~a ba
de sentirse más predispuesto á interpreta~ el
alma de los seres y las cosas. Pobrecitos de
nosotros los que aquí nos llamamos artistas
y que en un rincón sin luz, agobiados por 1~
necesidad, maltratados por las rudas faenas de

�EL MUNDO ILUSTRIADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Naviem.bre de 1903.

la vida, bordamos nuestros suefios 6 buscamos
un átomo de oro en el fondo de nuestras meditaciones. Verdad que la imaginaci6n viene
á veces en nuestra ayuda y nos vierte sobre la
frente fatigada su cornucopia maravillosa, y á
RU influjo nos sentimos rodeados de los tesoros que la fortuna nos neg6. Ya que no poseemos telas suntuosas, ni mármoles impecables
ni joyas primorosas, conformémonos con divisar un pedacito de cielo y con tener sobre
nuestra mesa de pino, en un tiesto de barro,
un manojo de rosas frescas.

General Terrazas,
terminaron con un
baile que se di6 en
el paf,o del nuevo
edificio - co::i.vertido en salón-y al
cual fueron invitadas las principales
familias de la localidad.

PEDRO EllITLIO CoLL.

"

El Señor Gobernador de Chihuahua

•

Muchos padres de
familia ignoran que
de la escuela primaria depende el porvenir de sus hijos
y aun el de la Patria.

*

En Ciudad Guerrero

Hace poco que el sefior Gobernador de Chihuahua, General Don Luis Terrazas, hizo una
visita á Ciudad Guerrero, importante poblaci6n d~ aquel Estado, con el objeto de inaugurar un nuevo edificio para la Escuela de Niños, que se construy6 aprovechando un terreno cedido por el señor Don Tomás Dosal y
Hermosillo.
La recepci6n que se hizo al sefior General
Terrazas fué muy entusiasta: en las principales calles se levantaron vistosos arcos adornados con follaje y banderas, y en uno de los salones del nuevo edificio se sirvi6 en su honor
un banquete al cual concurrieron los vecinos

Si el ma.estru de
escuela quiere que
la sociedad le respete, sea él el priC. GUERRRERO.-NUJe'Vo edifio1o para la Escueda de Niñcs,
mero en respetarse,
el ganado no se prestaba para que luciera. sus
no convirtiéndose en cobarde y odioso verduhabilidades,
fué buena, sobre todo en las suergo de niños.
tes de cap&lt;!.
*
El público q-ued6, en cuanto cabe, satisfeAfl.ige á casi todos los mortales la manía de
cho
de la corrida.
aplaudir con mayor frenesí lo que menos entienden.

*
Mientras más se ha encenagado en el vicio
un hombre, mayor estimaci6n y respeto merece si se regenera.
No merece el respeto de los demás
quien no se respeta
á sí mismo. ·

*

Nos llenamos de
~atisfacci6n, de orgullo quizá, siempre que se nos aplaude, sin parar
mientes en si merecemos ó no el aplauso.

*

Para que la plebe obedeciese "motu proprio» las leyes,
menester sería que
el legislador las dictara al revés de como deben ser.

*

Es legítimo, muy
provechoso, y no
C. GUERRERO.-Un Arco triu.nW.
una muestra de soberbia, el anhelo de
más caracterizados de la ciudad y las personas
ser de los primeros, si no el primero en su esque acompañaron al señor Gobernador duranfera social.
'
te su viaje y su permanencia en aquel punto.
En el acto oficial de la inauguraci6n de la
escuilla, pronunciaron discursos los sefiores
Manuel Rocna y Chabre, Urbano Zea, Jefe PoTOROS
lítico del Partido, y Mariano Irigoyen, Director del Establecimiento..
1 .. El sefior General Terrazas, después de declaCon un lleno casi completo se efectu6 el
rar inaugurado el edificio, dirigi6 una breve
domingo último la inauguración de la tempoalocución á la concurrencia para enaltecer los
rada de toros en la plaza «México,,.
triunfos de la nifiez y felicitará los vecinos de
La novedad de la corrida consisti6 en la
Guerrero por los progresos realizados allí últipresentación de Antonio Montes, matador de
mamente.
mucha fama en la Península como hábil y vaLos festejos organizados en honor del señor
liente. La faena del diestro, no obstante que

"

"

LAS MARAVILLASDIL RADIO
No hace todavía un afio que se anunci6 á
los hombres de ciencia que los sefiores Curie, de París (un matrimonio de sabios que
ha de producir aún cosas muy buenas en el
dominio de las ciencias físicas y naturales),
había encontrado, en los desechos del mineral de uranio, una substancia nueva, de admirables virtudes, pero aún no estudiadas debidamente.
•
Ante un congreso internacional, los señores
Curie dieron lectura á un trabajo en el que resumían los estudios que pacientemente habían venido haciendo de tiempo atrás. En
efecto, habían descubierto un cuerpo simple
más. Le habían llamado «radio)) porque tenía
ciertas propiedades que en otros cuerpos habían sido llamadas «radio-actividad» y se encontraba en la «pech-blenda», uno de los residuos, muy voluminoso por cierto, de la fabricación del uranio ( otro metal raro) .
Para preparar el pequeño tubo de vidrio
que contenía apenas ccseis centigramos» de
cloruro de radio, p.abía sido preciso calcinar,
tratar por agua hirviendo, primero, volver á
calcinar y tratar, finalmente, por el ácido
clorhídrico, una cantidad de pech-blenda no
menor de tres toneladas, y el trabajo, en su
totalidad, había sido de cuatro meses.
Se esta bleci6 en los alrededores de París
una casa en la qu·e ee tratan los residuos de
la fabricación del uranio que llegan de Bohemia. En esta casa se han preparado, después
de infinitos trabajos y gastos, h11,sta la fecha,
«cuatro gramos de radio».
No es extrafio, por lo tanto, que cueste el
radio, en estos momentos exactamente «tres
mil veces flU peso, en or~ puro». Ya es bastante el costo; en cambio las propiedades del
radio lo hacen invaluable, ya en el sentido
netamente especulativo, 6 ya en el meramente
práctico.
No se ha preparado el radio puro, porque

es dP-maúado inestable y se descompone á
la temperatura ordinaria, como sucede con
el sodio y el potasio. Solamente se conocen el
cloruro de radio 6 el bromuro del mismo metal, y con ello tis con los que se ha experimentado. Forman una sal en todo semejante á la
sal de cocina, aunque ligeramente gris y muy
delicuesr.ente. Por esto se usa, para las experiencias, el radio dentro de un tubo en el que
se ha hecho el vacío. En nada influye el vidrio, puesto que las emanaciones-de tres 6rdenes &lt;).istintos, cuando menos---que el radio
emite, pasan el vidrio, como lo hace la luz.
La propiedad primera que llamó la atención
en el radio, es la de emitir luz y calor, notables, ya por un term6metro 6 á la simple vista, sin perder un solo átomo de su peso. Ha
calculado un profesor francés que si se lograra tener «un kilogramo)) de radio, se podría
calentar una habitación· de regulares dimensiones, de manera que en cualquier momento
su atm6sfera se encontrara á tres grados, centígrados, sobre la temperatura ambiente. El
gasto que se produciría en esta calefacción, sería tal, que al cabo de «cien mi\lones de años»
se habría gastado justamente «un miligramo
de radio». Este dato, rigurosamente científico,
puede dar una buena idea de la extrema división á la que alcanzan las moléculas de radio que producen calor y luz.
El radio, además, produce tres géneros distintos de radiaciones, de las cuales las más
útiles, hasta ahora, son las «radiaciones rádicas» que corresponden, en todo, á los famosos
rayos X de Roentgen. Un cirujano, por ejemplo, provisto solamente de un tubo que contenga tres á cuatro centígrados de radio, puede producir exactamente los mismos efectos
que con una. vol uminosa batería, carretes de
Rúmkorff, y demás, precisos para la producción de los rayos X. En presenci~ de estas
emanaciones del radio, los diamantes legítimos adquieren un gran brillo, de modo tal
que en una sala absolutamente obscura, un
solo diamante de ciertas dimensiones es suficiente, si se le acerca un fragmento de radio,
para emitir una luz que alumbra la. estancia.
Los diamantes falsos, por supuesto, no producen este efecto inexplicable.
Sobre la piel humana, estas er..1anaciones,
producen efectos distintos, según el tiempo de
acción y según el estado de la piel. Queman,
profundamente, sin el menor dolor, cuando
van lentamente obrando sobre la piel y las escaras que producen son dificilísimas de curarse, pues no cicatrizan: parece que el radio

EN LA

PLAZA

MEXICO.-Antonio Montes en la. primer.a, oorr!da..

afio tras afio; hilo á hilo tejeré mi fúnebre corha muerto todo género de vitalidad, muy prodel. Cada hebra de pelo será como un verso
fundamente. En caro bio, en 1 a piel enferma,
en ese largo poema. Y ese poema será fabripor un «lupus», por ejemplo, se ve al aplicar
cado por mis manos con todos los cabellos de
el radio lenta y constantemente, que. la cicalas mujeres á quienes he amado, con los cabetriz se forma y va extendiéndose rápidamente.
llos entre cuya seda milagrosa se han muerto
Sobre lo!! elementos infel'iores de la existodas las flores de los jardines. Y todos los
tencia, microbios, amibas y demás organisbesos de mis labios . .. .. .
mos inferiores, la acción del radio es mortal.
Y cuando no quede ya sino la final hebra
Lo es también para los ratones, palomas y
fúlgida, será el día escogido y fatal. ¿Para qué
animales de esta talla; pero la muerte sobreentonces la vida? Ya sabré yo darle aplicaci6n
viene, en estos casos, mucho tiempo después
al trágico y fúnebre cordel.. .. ..
de la aplicación del maravilloso metal s. los
Pero me falta todavía una cabellera imposianimales.
•
En cambio, los
huevecillos de un
pez que no han sido
fecundados, crecen
y dan nacimiento á
peces perfectos, con
solo que se les acerque un tubo que
c o ñ te n g a radio.
Aquí crea !a vida;
más allá la destruye. Esta es la acc ·ón del radio, en
general. Las larvafl,
por ejemplo, viven
como larvas, sin pasar al estado de ins e c to s perfectos,
mientras tres generaciones de su especie crecen y s-etransforman. Las maravillas del radio comienzan apenas á
El Radio.-Una conferencia dieil Profesor Cur'ie.
estudiarse, ¿residirá
en este m et a 1 la
esencia misma dela vida?-NEMO.
ble: a:pen~s entre.vista, sofiacla largo tiempo
por mis o¡os y mis manos. Y es una cabellera
larga, fluida, cristalina, exótica, color de agua,
color de alga: la cabellera de una sirena. Necesito ~us infinitos hil_os verdes, transparentes
y finísimos para termrnar mi cordel.. ....
Y diciendo esto, miraba mi amigo con las
Cabellos femeninos
pupilas asombradas, el fondo de s~ vaso de
ajenjo, como si mirara de improviso vastos tesoros fabulosos en el fondo del mar.
- Amo los cabellos de las mujeres-me decía-los amo, pero no á la manera de BaudeA. FERNÁNDEZ GARCÍA.
laire, el poeta maldito, que amaba la áspera
crin de una negra, olorosa á aceite de coco, y
la cual le hacía soñar en los puertos ardientes,
llenos de navíos, cargados con odres de bálsaMINIA TURA
mos y palos de canela.

o

CRONICAS DE POETA

o

Sur les bords duretés de VOS meches tordues
Je m'enivre a.rdemment des Fenteurs confondues
Del' huile de coco, de muse et du goudron.

EL RADIO.-Fosforesoencla &lt;le las piedras flr.as.

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

Mi amor es más dulce y blando. Amo los
cabellos que tienen al tacto ternuras de agua
y que, á las manos sabias en acariciarlos dan
la sensaci6n de la más inverosímil de las sedas, la invisible seda del humo. Sí. Hay cabellos que son tan finos como el humo ..... .
Y mi amigo hablándome con su voz más
velada y untuosa de su enfermizo amor, me
mostró su colecci6n de cabellos femeninos. La
colecci6n estaba compuesta s6lo de cabellos de
morenas, de cálidas hijas del tr6pico. Los ha~ía des~e el color de la más anémica y clor6tica hoJa de tabaco, h!l.sta el negro profundísimo, negro tan negro, hasta lanzar, como en la
· pluma espejeante de los paujiles, esos rarísimos resplandores azules. Y desde el cabello
color de hoja de tabaco hasta el de color imposible, toda una escala de matices como los
matices de los vinos afiejos. Cabellos como
borgoña obscuro, cabel1os como borgoña pálido, cabellos com·o borgofia negro ..... .
-Y en verdad son como el vino--me decía.
-Cada hebra de pelo es para mí como una
go_ta ~e licor. Me embriagan. Y hay en ellos
mil hilos turbadores como otras tantas mil gotas mortales.
Yo no soy poeta, pero yo haré de mi vida
un poema. Cada día, cada día, á cada muerta ilusi6n, yo tejeré pacientemente, en el silencio, cual un benedictino, con cada hilo negro
de m_is amados cabellos, un fúnebre cordel.
L~ te¡eré lentamente, entre lágrimas. Tejeré
mi cordel, que adelantará paulatinamente,

Eres primorosa y admirable cumo una joya de. Benvenuto. Eres fascinante y turbadora como el co~lar que ceg6 á Margarita. Eres
una flor de purpura.
La naturaleza hizo en tí un inverosímil trabajo de opulencia en la brevedad modelada
marm6rea y rítmica.
'
Tu belleza entona el himno de Venus inmortal leve y sua~e. como un rumor de olas
en un~ _Pla~a de lmos ~lorecida. Es apenas
la caricia dispersa de leJanas músicas volupt?osas. P~r?}uego, ~n la absorci6n enigmática de la vis10n contmua y penetrante tiene
la fuerza de una diana marcial, tiene'el im _
petu de una tempestad.

··············· ······························-··············
Pasa ut?a voz arc~na, una voz del abismo;

y en la tnsteza trágica, en el gran cielo fatal

impónese una sombra negrísima, cual la som'bra de duelos sobrehumanos; mientras en la
proc~losa lontananza, i;in arroyo de sangre
precipítase en un gran bloque de nieve.:....
¡ ACINTO L6PEZ

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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