<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<itemContainer xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items?output=omeka-xml&amp;page=709" accessDate="2026-09-19T08:03:40-05:00">
  <miscellaneousContainer>
    <pagination>
      <pageNumber>709</pageNumber>
      <perPage>20</perPage>
      <totalResults>16325</totalResults>
    </pagination>
  </miscellaneousContainer>
  <item itemId="3801" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2443">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3801/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._23._Junio_7._Para_el_hogar.pdf</src>
        <authentication>4bddf76be2252068ad2bc6032dc5901b</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117623">
                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Junio de 1903.

1

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Junio de 1903.

_Sin ~mbargo, á pesar de su hu•
m1llación y de su enojo, mostróse
compasiva con aquel hombre que
momeqtos antes de morir se entregab_a en cuerpo y alma. á su generosidad.
. -Te juro-exclamó la. sa.nta mu•
¡er-que no carecerán de na.da.!

III
La. naturaleza. dispone de recur·
sos superiores á la. previsión huma.na.. Enrique Louvier tuvo a.l día
siguiente una. crisis terrible, á la.
cual nadie creía. que pudiese resistir. Al amanecer durmió tranquila.mente, y el doctor Depa.s no volvía
de su asombro a.l ver el cambio que
en el enfermo se había operado.
-¡Es un caso extra.ordinario, un
caso nunca visto!-decía el insigne
médico.
Louvier recobró la salud y su
convalecencia. fué muy rápida. Aunque muy débil, levantóse al cabo
de po~os días, completamente fuera.
de cmdadv. Sin embargo, en su
rostro se refl.ej aba. la. viva inq uietud de que se hallaba poseído. No
se atrevía á. mirar á. Catalina., que
siempre ámorosa. y compasiva., no
dejaba. de prodigarle todo género
de atenciones y cuidados. ¿Qué fatalidad le había obligado á martirizar el corazón de aquella. santa.
con una. confesión completa.mente
inútili'El recuerdo de a.q uella escena
íntima. ante el umbral de la. muerte,
le ca.usaba verdadero espanto.
Aunque Catalina. Louvier procuraba estar siempre de buen humor
para animar a.l convaleciente, notábanse en su rostro las huellas de
la. traición de que había sido víctima..
Su marido sufría con los pesa.res
de su esposa., comprendiendo que
ésta. los ocultaba piadosa.mente para. respetar la. debilidad de un enfermo vuelto por milagro á la. vida..
Pero, sin duda alguna, habría de
llegar el momento de una. explicación, en que Catalina. le reprendie•
ra. por su conducta., y en su dignida.u de esposa. ultra.jada, le indujera. á elegir entre su pl'opio domicilio y el otro hogar cuya. existencia. había confesauo. ¡Qué cruel era.
todo aquello!
La. muerte borra. muchas faltas,
pero son pocas las que la vida perdona.. Una vez salva.do Enrique, no
era. posible que Catalina. olvida.se
la. grave ofensa que su esposo le
había inferido.
Louvier veía venir el castigo y
hasta el momento de una sepa.ración.
Un día en que le pareció que Catalina. estaba triste y pensativa.,
trató de a.bordar de frente el asunto .... ¡Ah! Si hubiera. podido inventar una medida salvadora.. . ... .
-Hija mía-dijo el conva.leciente,-ya. sabesqué esfuerzo tan grande me- costó la. confesión que te hice
cuando creí que iba á morir ....
Catalina. se estremeció convulsiva.mente. Los celos que procuraba. /
ocultar le destroza... ¡
ba.n el corazón. No
. '1
obstante, sintió in'
mensa. piedad por a.quel hombre que en
tan a.pu rado trance
le había confiado su
secreto. Adem á s ,
aquella confesión la
había hecho &lt;in extremis,&gt; y, por tanto, ._,,
la magnánima espo - /
sa. se consideraba co- · . ·
mo un sacerdote que,
después de haber absuelto al penitente1 no tiene derecho a
recordar sus pecados. Tal vez entre
las ruinas de su
amor na.cía en ella.
algo maternal en favor de su marido.
. -¡Ah!- exclamó
· Catalina. con un acento de angelical
bondad, en que se
revelaba. un esfuerzo heroico sublime. -¡No sé de qué me habla.si
No recuerdo nada de lo que me dices. Tenías una. fiebre altísima
aquella noche y no hice caso de tus
palabras. ¡Qué modo de delirar!.••

1

«¿Qué gigante habrá lanzado
proyectil tan colosal?&gt;
¿Qué ser todopoderoso
le impulsó con tanto brío?
.... Pero al fin llegó el Estío;
fueron á ver al coloso,
que espantando al más sereno,
descendió por la. vertiente,
y hallaron .... á la. serpiente
revolcándose en el cieno.
No me importa, ni me extraña
que, haciendo lo ínfimo enorme,
la opinión pública forme
el alud de la patraña.
A impulsos del ser más vil,
la indiferencia se mueve,
pero se funde la nieve,
y sólo queda. el reptil.

CUENTO.
Voy á contarte una. historia
que me con ta.ron dos .llores,
y que es historia de amores
que siempre va en mi memoria.
Fíjate en mi narración
porque a.sí que la. comprendas,
es muy fácil que algo a.prendas
útil á tu coraz_ó n.
En una hermosa mañana
del hermoso mes de abril,
en un bético pensil
brotó una rosa temprana,
de a.roma tan delicado
que todo el pensil llenaba,
y 4.ue aquel que lo aspiraba
de ella. quedaba. prenda.do.

I

LEOPOLDO CANO.

Era, en fin, entre las .llores,
lo que eres tú entre las bellas,
la envidia de todas ellas,
la reina de los amores.
Un clavel enfrente había
que con frenesí la. amaba,
y que con ella. soñaba
y que por ella. moría.
Ma.s la purpurina. rosa,
viendo lo bella. que era.,
no reparaba siquiera.
en tal pasión amorosa..
Pues que sólo daba oído
por ha.lagar á su orgullo,
a.l placentero murmullo
de un ar.royuelo escondido.
¡Ay! del mísero clavel
que por la rosa moría;
que ella insensata. no oía
su desventura. cruel.

7.-Cojín de seda y pintura.
Una tarde, al resplandor
último del sol poniente,
alzó la. rosa. la frente
y pudo ver,con dolor,
que el arroyo murmurante
á quien oído prestaba,
dichoso y feliz se hallaba
en los brazos de su amante ....•.
Entonces miró al clavel,
pero marchito lo halló,
y sin amor se encontró
en el seno del verjel.
Y como si no es amada

¡Ay de la galana rosa
que en el arroyo fiaba!
sin ver que éste idolatraba
á una. fuente rumorosa!

.. ····················· ...... .

·····. ······ ......... ·········
····················· ····· ....
.... .. ..... ······ ············.

,_J

•t

1a flor,no vive ni un día,

allí empezó la agonía
de la. rosa delicada.
Y .... todo su mal ¿cuál fué?
el confundir por orgullo
de la lisonja el arrullo,
de amor con la. pura fe.
F. SÁNCHEZ A.

¿QUÉ SERA?
¿Será una mujer hermosa
que al mismo sol cause enojos
con el brillo de sus ojos?
¿O será a.ca.so una diosa?

Si alguno te dijere, bella niña,
que no te quiero yo,
pregúntale si odiar pueden los hombres
á la lumbre del sol.
Si alguno te dijere que inconstante
busco de otra el amor,
pregunta. si es posible que en el
· mundo
exista más de un Dios.
Y en fin, si algún infame te asegura
que ingrato te olvidé,
¡pregúntate á ti misma si es posible
y responde después1
F. LóPEZ,

No lo sé, jamás la vi,
que de mí se ba.lla. muy lejos,
de sus ojos los espejos
no me retrata.o á mi.
Mas .... en la noche callada,
cuando la argentada luna
se refleja. en la laguna
de sí misma enamorada,
Cuando triste el ruiseñor,
eleva al cielo su canto,
c11.nto que parece el llanto
de uno que muere de amor,
Allá en el cielo estrellado,
pienso que miro su rostro,
y al contemplarlo we postro
de su belleza prendado.
Buscándola sin cesar
voy vagando pot· el mundo,
sin que á mi dolor profundo
un término llegue á hallar.

_•i
.. ~f
·,

Y por eso en mi angustiosa.
situación,por donde voy,
siempre preguntando estoy:
¿Es mujer? ¿O es una diosa?

F.

SANCHEZ A.RJONA.

LA CALUMNIA.

5.-Tres elegantes vestidos de teatro y concierto.
¿.Cómo quieres que me acuerde de
los disparates de un enfermo durante su delirio?

P.

GINISTY.

Ha.y personas muy honrada&lt;: que
suponen haber hecho buena com·
pra, cuando creen haber robado al
comerciante.

*

3:1 infortunio y la lucha. hacen á
los hombres generosos y les dan un
temple de alma de granito; la tor·
tuna. y el poder los hacen suspicaces, ingratos y tira.nos.

8.-Delantales de punto Y seda

j

Por hacer injusta guerra
á una paloma inocente,
desplomóse una. serpiente
de las cumbres de la siena.
Dió una vuelta y luego mil,
y por la ladera., 1:10 breve
rhdó una bola de nieve
cuyo núcleo era el reptil.
Tanto el alud aumentaba,
con tal estruendo caía,
que en el va.lle se creía
que el monte se desplomaba..
Al ver la masa glacial
decía. el vulgo admirado:

6.-Silla de comedor, estilo "Renacimiento."

�Domingo 7 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

:-:: ,

/

~

:! ::_:_:,::·

~

-

:.=\:

,,

~
~
'

,·::·:......

'

.

¡,~
;'' .;ij .~
·--,~~

.

modo dt bam colom liquldos para
¡,intar tn miniatura.
X:NCARNADO

Tómese una libra ele p alo Brasil en peelacitos menuelos, se
echa por' capes en una reelomar ele
vielrio ele cuello largo y ancho, ele
cabida cuatro azumbres; echada la
primera, como ele tres á cuatro dedos de altura, se echa encima una
onza ele alumbre hecho polvo muy
fino y bien tamizaelo; se prosigue

ele! mismo moelo hasta'formar cuatro capas ele alumbre y cuatro el_e
pelo Brasil, cuielanelo que la última sea ele alumbre, sin que entren
ele éste en la composición más que
cuatrb onzas; Jlénern elespués lareeloma con orines ele hombre, que se
tenclrán prevenielos; pero sin ech ar
el po~o que forman regularmente, porque enturbiaría el color;
póngase elespués la reeloma b!e_n cerraela y no muy llena en un s1t10 en
que el sol tenga toda su fuerza. posible, por un mes, y pasado dicho

2)

••
'

9.-Ricos trajes de verano, para paseo y solrées,
10.-Varlada coleccl6n de monogramas, para marcas,

ti$
tl

�Domingo 7 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

tiempo queda hecho el color y sirve
para pintar en miniatura.

muy espeso y muy dorado, á un
punto muy fuerte, que se vierte sobre el pastel para hacerle &lt;glacé&gt;.
También podéis emplear para el
pastel un molde en forma de corona
y poner en el centro, al mismo tiempo de servirle, una exquisita.crema
blanca batida.
Si queréis hacer un «Monte Blanco,&gt; se pone la pasta en un molde
liso de forma redonda; al sacarle
de dicho molde se le
adorna y cubre por
completo con cremabatida, echada. á cucharadas grandes figurando
las rocas, se espolvorea sobre esto azúcar
cristalizada y se pone
uno ó dos minutos en
el horno, que debe estar
muy fuerte.

:MORADO.
Este se hace del mismo modo que
el anterior,· con la sola. diferencia
que ha. de ponerse campeche en lugar de Brasil.
VERDE.

Se disolverá cardenillo en vinagre destilado, y después de filtrada
la disolución por un papel de estraza, se pone á evaporar hasta que
pierda la humedad, y queda concluido.
AMARILLO DE LIM6N.

Se toma una redoma semejante á
la que queda indicada; se echa dentro grana de Avignón quebrantada;
se llenará de orines clarificados,en
los cuales se haya disuelto media
libra de alumbre de roca pulverizado; se tapa bien y se expondrá al
soló encima de un horno en que se
cueza pan, por espacio de un mes,
y al cabo de este tiempo ya se ha·
llará hecho el color.

Es tan fácil engañ.a.rse uno á sí
mismo sin advertirlo, como difícil
engañ.ar á los demás sin que lo
noten.

RECETAS DE COCINA.
TORTA DE AUIENDRAS.

Apl"oximadamente se toman de
harina cua.tl"O onzas, okas cua.tl'o
de manteca fresca é igual cantidad
de azúcar en polvo; se machacan
tt"es onzas de almendras dulces, se
afta.de corteza de limón ó una ó dos
cucharadas de flor de naranja, se
echan cuatro ó seis huevos bien batidos, y se mezcla todo en el mortel"O para hacer una pasta; se toma
una tartel"a, se unta el fondo con
manteca y se hace cocer á fuego ·
lento con lumbre debajo y encima,
y se fwma. la torta, que se puede
servir fría ó ci,,liente, pero echándole siempl"e azúcar en polvo pol"
encima.

El secreto que dejáis escapar, es
como lfn enemigo á quien dais Ji.
bertad. Al momento se volverá contra vosotros mismos.

Bordado para cojines.

Al día siguiente se sacan lascastaílas, escuniéndolas bien, y se hace que el almíbai- cueza un poco,
pet"O un poco nada más; entonces se
echa sobt"e las castañas, y esta operación se repite cada veinticuatro
ho~as por e_spacio de cua.tl"O días,
temen do cuidado de que en la última
cocción llegue el a.lmíbat" al punto
de cat"amelo (34°). Las casta.nas se
han convertido en dulces; a.hora,
para que sean «glacés,&gt; hay que
sumergirlas en un almíbar a! punto
de caramelo, se las escurre y se las
seca ligeramente. El &lt;marrón glacé&gt;
no se conserva mucho tiempo bien;
se ponen las castaílas duras y co
rreosas.

*

PASTEL DE CASTARAS
Se toman 150 castañas y se las
quita la cáscara; se las pone á cocer en agua hirviendo y se las quita
la piel; se majan luego hasta que
queden perfectamente molidas, y se
las echa una media libra de azúcar
en polvo, la cáscara molida de un
limón, un poco de vainilla en polvo
y un vaso de leche. Esta pasta se
bate fuertemente con una cuchara
de madera y se pone en un molde
untado de manteca; se pone á un
fuego moderado y se tiene cociendo
una media hora. Cuando el pastel
se ha cocido, se saca del molde y se
hace con un poco de a.gua, azúcal"
y el jugo de medio limón, un almíbar

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

,

ADenver, ;Kansas City, St. Loois, Cbicago, llew York, .
San Franciseo J Los Angeles

La vanidad vive de la lisonja y
el orgullo se nutre de sí mismo.
PARA CURAR UN RUFRIADO IN UN DIA
To.me las paaúllaa Launtea de Bromo-Qalalaa.
SI botiCl&amp;rio le devolver, aa c1111ero al Do M catL
La lirma &amp;. W. GrOff M baila 1111 oada cajita.

Méxicc•, D. F., Marzo 7.
Desde que conozco la Emulsión
de Scott de aceite de hígado de
bacalao con hipofosfitos de cal y
de sosa-escribe el Dr. Don Francisco Gutiérrez,-la he aplicado en
niílos de ambos sexos de constitución delicada. Las funciones intestinales se ha.n conserva.do bien, y
pronto se ha hecho notar el robustecimiento de las fuerzas.
Sirvan estas palabras á los Sres.
Scott &amp; Bowne de satisfacción y
estímulo, para seguir elaborando
tan magnífica preparación en bien
de la humanidad.

~ -...........,!'!l'JIJi'l'!!llll!llll!R!!I"""

EL TESTAMENTO.

Dtl 111110. Sr. Jlrzoblspo ittban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

TORTA DE ARROZ.
Se pone una media libra de arl"oz
á cocet" y se le va echando poco á
poco un cuartillo de nata de leche
y un tt"ozo de manteca, la segunda
col"teza de limón y sal; cuando el
al"roz está bien espeso, se quita el
limón y se deja enfri:,,r en Otl"a vasija, aíladiendo seis yemas de huevos batidas con azúcat" y cuatro
clal"as batidas con una ó dos cucharadas de flol" de nat"anja; se unta con manteca una cazuela ó el
molde de la figura que se quiet"a
dat" á la tol"ta, polvoreándola con
miga de pan; en ella se echa el
al"roz y se pone al hornillo con mucho fuego en la cubierta. Cuando
la tol"ta haya tornado color suficiente, se le da vuelta sobl"e un plato. De este mismo modo se hacen
las tortas de fideos, de sémolas, etc.
MARRONS GLACÉS
Se escogen castaílas muy gol"das
y se ponen á cocel" para que se
ablanden un poco; en cuanto se ponen harinosas, se retfran, y entonces se las quita la cáscara y la piel,
haciendo esta opei-a.ción con mucho
cuidado pa.t"a que no se desmenucen
entre los dedos; se van echando en
a.gua fría, pat"a. que se consoliden un
poco, en un recipiente cua.lq uie~a de
cristal ó loza; después se hace Jarabe de a.zúcat" á punto de a.lmíbal", y
allí se meten Ias castaílas una á una
y con gran cuidado para que no se
rompan.

Explicación dt

nuutros grabados.

*

COLOR DE ORO.
Tómese una libra de achiote en
pasta, se disolverá en seis azumbres de orines,se cocerá esta disolución en un caldero de cobre por una
hol"a., se echa después med~a libr_a
de cenizas gt"avelada.s, se tiene cuidado al echar dichas cenizas á fin
de que no suba el licol", porque s~
frá todo poi:' la boca del caldero, si
éste no es muy grande; se deja que
cueza todo poi:' media hol"a; se separa del fuego y se deja reposa!:'; se
saca lo clat"o de él y se gual"da. en
botellas.

Domingo 14 de Junio de 1903.

Hace pocos d!as que se praetlc6 la
apertura del testamento del Ilustr!sl•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feeban
en la clndad de Cblcago, Illlnols.
La fortuna O:el distinguido prelado as~ndl6 11 cerca de $125,000 oro ame•
rlcano; y segt\n el Inventarlo que se ba
pnbllcado, los bienes que dej6 fueron
como signe:
Dos p61lzas de ' 'La Mutua.' ' Compa!l!a de beguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. , $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados eobre una de las p6llzas
9,329 oro.
Otra póliza de . seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
ta. San Franol•oo11 lllím. 8 11 Nlé•l0011

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Entre las disposiciones del sefior Ar·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
atas:
A su hermana, sefiorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro d'e una de las p6llzas de seguro ;
11 la eefiora Ana A. Feeban, viuda del
sefior doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sefior Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p6lizas, y $5,000 oro en
efectivo; 11 la Academia de :san Patrl·
clo de Chlcago, de la que es preceptora
eu hermana, Madre Maria Catallnn,
$10,000 oro de la o.ttlma p6llzn; !l la
escuela • 'Santa Maria' ' de enseilanza
prl1ctlca para va,rones, de FeehanvlUe,
Illlnols, que era la lnstltuclón por :a
que mas se Interesaba el selior /1. rzo·
hispo, se entregaron los $4,000 resta-:ites d'e la 1lltlma. póllza.

Número l. Este grabado representa dos trajecitos infantiles y un
vestido primaveral para.señoritas y
jóvenes; los dos primeros, de sencilla confección, tienen un elegante
corte, ajustado en todo á la moda
actual. Los anchos cuelloshombreras y los pliegues de las pequeñas
faldas constituyen el único adorno
de estos trajes infantiles. El traje
para señoritas hecho con tela de un
dibujo muy fino, consta de una falda lisa que por único adorno lleva.
un ligero plegadillo en la. parte
inferior; á lo la.l"go de la falda y
en la parte delantera, únicamente
corren paralelas dos aplicaciones
de cintas.
El corpifto lleva en el busto, además de menudos pliegues transversales, ti-es anchas aplicaciones de
tela rameadas. Las mangas, de
forma campanular, terminan en
ajustados puños de gasa y encaje.
Número 2. Traje de casa, para
seíloras recién casa.das. La tela es
de buena consistencia., y en la confección del vestido no se emplean
más adornos que un elegante cuello
de encaje en el corpiño y dos listones de seda. en la. parte inferior de
la. falda. Esta se corta de manera
de darle un vuelo de diez pliegues.
Los listones de seda se rematan en
la parte ·delantera del traje en dos
rocetones. El ancho cuellohombreras de encaje es de los llamados de
esclavina. La blusa se table~ haciendo juego con la falda y se aJ_usta
en la cintura. con un angosto cmturón de seda.
Número 5. Rep1·esenta nuestro
grabado dos trajes de visita y uno
de casa. Los pri':°eros reúne1:1 á su
vistosa confección la sencilla Y
original elegancia .del ~dorno.
· Aplicaciones de en?a.Je y cintas se
aplican á los corpiños, que, en su
parte delantera, imitan solapas.
Los anchos cuelloshombreras de
estos trajes cu bren pa_rte de las
mangas y ca.en por deba.JO del adorno delantero de la blusa. Los puños
son menos ajustados de lo que generalmente se acostumbra., pues
en este sentido se va i_nicia.ndo u~a
ligera reforma en la mdumentaria.
femenina. Nuestras lectoras pueden
separarse un poco de los modelos
iniciando en sus trajes las reformas
que creyeren convenientes; pero les
aconsejamos que no se aparten '!1u•
cho de las reglas generales. S1 el
vestuario femenino tiene á veces
grandes dificultades y aun extra.vagancias no podemos á nuestro antojo endtendarlo, ni mucho menos
innovarlo. Los grandes centros de
1.-Trajecitos infantiles y vestido de casa
cultura. y los grandes tall~res de
véstuario dirigidos por hábtl man~
y concienzudo criterio, son los úni- ~la parte delantera. queda abierto en
cos autodza.dos para ma.t"ca~ las
forma angular; dos bolsas de carépocas de evolución en el tra.Je fetera completan la hechura. de &lt;:ste
I
menino.
abrigo. Este no V!1' entallado, s1~0
antes bien se le deJa que forme ~lleNúmero 6. Elegante saco de viaje,
Los días en que á Petra tocaba
gues na.tura.les; ha de ser demasiado
confeccionado con te! a de color, la.•
recibir carta de su novio, eran de
largo, de manera. que sólo quede
bra.do y de medio tono, á fin de
un martirio punto menos que invisible una pequeña parte de la. falocultar en lo posible la caída del
quisitorial para el manojo de ner·
da.. El sombrero qu~ represe1:1ta
polvo. El corte es el d~ un paletó.
vios de la muchacha, bien que nada
nuestro grabado, tam_bién es de viaLleva. este abrigo dos hileras debodesasosiega é impacienta tanto coje y no debe usarse s10 un velo tutonaduras, y en los puños ~o~lados
mo las proximidades de la ventura
pido y vasto que cubra la cara de
de las mangas se hacen luc1~ igualque se a.guarda con ansia. El colas viajeras.
mente cuatro botones metálicos. El
rreo debía llegar a.l pueblo a.! anocuello esclavina es cuádruplo Y en

IL ANDAR DE U DICHA.

------

checido, pero eso hubiera. significado puntualidad en el servicio, y no
se estila.o ya antiguallas semejantes. No pecaba, sin embargo, el retraso por lo exagerado, que á lo
sumo, y estirando mucho, alcanzaría media hora larga; pero los tales treint'\ minutos se le antojaban
treinta siglos á la moz:,,, y no era
sarta de pestes que digamos, la que
soltaha de su preciosa boca contra
todo bicho vi viente, nacido y por
nacer.
Si no podía suceder otra cosa! Si

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99565">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99567">
              <text>1903</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99568">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99569">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99570">
              <text>23</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99571">
              <text>Junio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99572">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99589">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99566">
                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 1, No 23, Junio 7</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99573">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99574">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99575">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99576">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99577">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99578">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99579">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99580">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99581">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99582">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99583">
                <text>1903-06-07</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99584">
                <text>Suplemento</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99585">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99586">
                <text>2017728</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99587">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99588">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99590">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99591">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99592">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2722">
        <name>Bordado para cojines</name>
      </tag>
      <tag tagId="2721">
        <name>Colores líquidos</name>
      </tag>
      <tag tagId="2720">
        <name>Cuento</name>
      </tag>
      <tag tagId="615">
        <name>La calumnia</name>
      </tag>
      <tag tagId="2630">
        <name>Recetas de cocina</name>
      </tag>
      <tag tagId="151">
        <name>Trajes de verano</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3800" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2442">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3800/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._23._Junio_7._De_las_Damas..pdf</src>
        <authentication>8551531628c0965830f2cbec383cb3d9</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117622">
                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

l)om!ingo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
no abres el fúnebre muro
como un tiempo los crista.les
de tu reja.?

EL AVARO.

A. PRAT,

En lo más abrupto y solitario de
enmarañado bosque, un andrajoso
y escuálido anciano tanteaba. el terreno con un bastón y dirigía. inquietas miradas en torno suyo, reconociendo minuciosamente el terreno y el hueco de algún afloso
árbol.
Buscaba sitio seguro donde esconder un gran bolsón de monedas
de oro, que llevaba á cuestas con
gran trabajo.
El pavimento de su buhardilla estaba literalmente repleto de dinero;
ya no cabía más; era preciso guardarlo en otra parte.
Samvel, que así se llamaba este
viejo judío, hubiera vendido su alma al diablo, á ser éste tan tonto
que quisiera comprar lo que ya era.
suyo.
Pues, señor, cuando más atareado estaba Samuel buscando un escondrijo, se le apareció, sin saber
cómo ni por dónde, una hermosísima hada, envuelta en una. gasa
color de rosa, que apenas velaba
sus mórbidas y esculturales formas.
Otro se hubiera animado al ver
tan seductora aparición y segura.mente no se satisface con menos de
declararse e;clavo de sus ojos dominadores y brillantes, intentando,
por vía de prueba, darle un abrazo.
Pero el avaro creyó que le iba. á
arrebatar su tesoc·o, y abrazando
el saco del dinero, cual si fuera un
hijo de sus entrañas, se puso á llorar como un Jeremías, rogando por
Jehová á aquella señora que le hiciera el honor de retirarse.
-¡Necio!-le dijo ella.-¿Qué me
importa tu oro si á mí me sobra?
Y o quiero bacerte una merced; acabas de desencantarme tocando con
un bastón la roca que me apl'isionaba ..... .
-¿Y me vais á dar dinero? preguntó Samuel con ojos chispeantes
de codicia.
-No tal; algo mejor que eso.
-¡Dios poderoso! ¿Hay algo mejor que eso, acaso?
-Tú juzgarás: toma este frasco
que contiflne el «agua de la vida;&gt;
cada gota de esta agua que bebas,
alargará un año tu existencia., a.un
cuando estés ya en la agonía.; el
frasco contiene trescientas gotas,
por lo tanto te doy tres siglos de
vida..
Sa.muel tomó con mano trémula
el precioso donativo, y la. hermosa
hada desapareció.
Apresuróse entonces el viejo á
enterrar el oro que llevaba y regresó á la ciudad, anunciando inmediatamente que vendía una a.gua
maravillosa que alargaba la vida;
el precio de cada gota. era de cien
monedas de oro.
Apenas los ancianos más pudientes se enteraron del suceso, acudieron, más numerosos que las abejas
de una colmena, ácasa. de Samuel,
que despachó bien pronto casi toda
el «agua de la vida.&gt;
La casa del avaro estaba. llena de
dinero; Samuel se revolcaba. en él
frenético de alegría deseando cada
vez más, más ..... .
Pero su salud se resintió; como
era muy anciano, no tenía ya ni vista para reconocer las monedas, ni
inteligencia para contar tantos caudales; sin embargo, no se atrevió á.
tomar ni una sola. gota del precioso
líquido, por&lt;i_ue las vendía ya al
precio de un millón; sólo los príncipes se las compraban.
Por fin; no le quedaba más que
una gota; Samuel agonizaba sobre
montones de oro .... podía alargar
un año su vida...... pero ¿cómo, si
aquella última gota. ,alía un imperio?
Cuando ya ca.si daba. las últimas
boqueadas se decidió á beber.....
pero entonces llegó á su casa un
rey muy anciano, le ofreció su reino por la. gota del «agua de la vida e el a.varo se la. dió, y apenas
ter'minado el trato, exhaló el último
suspiro.
RAMIRO BLANCO.

PARA CURAR UN RDFRIADO IN UN D1A
Tome laa pullllaa Luantn d• Brom.~
BI boticario le devol•er, 111 diDaro al ao .. can.
te firma E. W, Gron .. halla .. Dada oajlta.

Toluca, Méx., Marzo 21.
La presidencia del Consejo Superior de Salubridad de Toluca
Estado de México, ocupada po~
el Dr. Juan N. Campos, revi'sti6
sin duda, de peso, autorizaci6n é
interés á las siguientes palabras
firmadas por ese facultativo:
"Con buen éxito y en gran escala he venido haciendo uso durante muchos años de la Emulsi6n de Scott, notando que en
muchas enfermedades, como en
la tuberculosis, escr6fula, etc., y
sobre todo en la infancia, da resultados superiores á los que se
obtendrían con cualquiera otra
preparaci6n de su género.
15.-Detalle de bordadura.

EN UNA TUMBA
Abre tu sepulcro obscuro,
oye los ecos mortales
de mi queja..
Abre ese fúnebre muro,
como un tiempo los cristales
de tu reja.
Deja que arranque á mi lira
todo lo que siente el alma
que te a.dora;
oye que por ti suspira
en esta lúgubre calma.
como llora..
Rompe los eternos lazos
de la muerte que te oprime,
seca flor,
Y ven, hermosa., á. mis brazos,
que no es para Dios un crimen
nuestro a.mor.

Explicadón dt
UUHtrOS

EL TESTAMENTO.

Entreestas pálidas flores,
de un ciprés bajo las ramas
aún te velo;
ven á escuchar mis amores,
ven á decir que me a.mas
desde el cielo.
Despierta á mi voz y dime,
si viviendo en esta calma
vuelvo á verte,
¿Por qué el cuerpo al alma oprime
si vive después el alma
de la. muerte?
Sal; ¿no sales? ven; ¿no vienes?
cual de mi lira. al acorde
te lo imploro;
¿no ves qué triste me tienes?
¿no ves de la tumba. al borde,
cómo lloro?
No abres tu sepulcro obscuro
ni oyes los ecos mortales
de mi queja;

.................................

;

"SANTA FE,''r LA MEJOR · RU·TA
ADenver, ;lansas Cíty, St. Loais, Cbicago, llew York,
Bao Francisco J Los Angeles

Dtl 1111110. Sr. Jlr%Oblspo Jttba1.
Los bienes fueron valuados
en$ 125,000
La mayor parte de lo testado e
sistia en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañia de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d1u que ae practlc6 la
apertura del testameuto del Ilustrfatae
Sr. Arsoblapo Don Patricio A. ll'Mlau
en la clu... de Chlcaso, Illlllola. i .
lortuna di dlatlneuldo prelato - ·
'16 A. cerca de $1211,000 oro amert-;
7 eeg11n el lllnntarlo que H ha pull:1cado, IOII bleDes qu• •eJ6 tuero• eeao

•~e:

p61lzu de • 'La Mutua," Compaft1&amp; de Besur011 IIObre la Vida, ele Naeva York, por ,211,000 oro
cada una, 6 ee1111. • • •fll0,000 tN
Dlv141endot1 &amp;ell!!lula4011 IIO••
bre UDS lle tu p61lua, • 11,121 ON
Otra p6llza de •eeuro. • • H,000 ON
Acciones en efectivo 7 e11
BanC011. • • • . . . • . 87,000 oro
Entre lu •1spolllclone1 del 1ellor ..u1oblspo, en iru testamento, N blcl•ro•
Dos

élltu:

A su berm1111a, aellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con l!l huta H
muerte, ,40,000 oro en bonos 7 ,211,000
oro •• una 4le las p6II.H1 de •ecuo:
l la sellora Auna A. Feehan, viuda 4•1
sellor doctor Eduardo L. B'eeb.u, hermano del sellor An:oblspo, ,25,000 oro
de otra de las pOllzas, 7 $5,000 oro en
efectivo : l la Academia de San Patricio •e Chlcago, de la que et preceptora 10 hermana, Madre Harfa Catalina,
,10,000 oro •e la 1Utlma póliza: , la
esc~ela ''Santa Haría'• de ensellanu
pr4ctlca para varones, ie Feellanv111e,
llll11ols, que era la lnstltucl6n por la
que m4B se Interesaba el eellor .A.noblspo, se entregaron 1011 ,4,000 re■taa·
tea 41e la 111tlma 1)61111&amp;.

-------------tiran Joyería y Relojería
la. Dlatero~ 12 y 14

Martín Schafer y Hoo.
•

Se reservan camas en Carra Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harv ey en la Línea de Santa Fe soií renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios 'y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San #,aano/•001 llflm. 8 1 WIIJxloo1

a.#.

r
ARTICULO$ "ART NOVEAU'
AGENCIA DEL RELOJ OMEGA

••••••••••••••••••••••••••••••••• ------

Pídase Cat4logo, Apartado !!7 L.

"

grabados.

Número l. -Trajes de paseo. El
primero, de blusa. corpiño, es de
elegante forma, como puede observarse en el graba.do. Córta.se el ta.lle á. semejanza. de torera, y el fondo
se confecciona. con fina gasa de seda.
bluseada. en pequeñísimos pliegues.
Parte de los hombros y las extremidades de las mangas y solapas, se cubren con anchas
cintas de una. tela. que no presente gran desacuerdo con la.
del vestido. Un cinturón de
seda. ajusta la falda, que es
lisa y de siete cuchillas. Por
lo que hace al segundo figurín que representa. nuestro
grabado, puede verse desde
luego la sencillez y corrección
de su corte. No lleva el ta.lle
otro adorno que seis pequel'Ia.s pa.sa.manería.s en el frente y dos iguales en las mangas. Un estrecho cuello de
encaje remata la parte superior de la. blusa y la inferior
de las mangas, formando los
puños. La. falda. es entera.mente lisa. y sólo lleva en su
parte inferior pequeños adornos de pasamanería., colocados de trecho en trecho.
Número 2. Elegantes trajes
de prima.vera propios para
señoritas de esbeltos talles.
El primero lleva un ancho
cuellohombrera.s de enea.je inglés, rema.ta.do en la parte
anterior por dos medallones,
de los que cuelgan cordoncillos de seda. termina.dos en
pequeñas borlas. Un angosto
peto de plissé luce en el centro del ta.lle, que termina en
dos grandes solapas angulares, de enoaje también. Las
mangas van cortadas en ángulo en su parte inferior, llevando un ahueca.do de encaje y puños estrechos de la.
misma. naturaleza.. Estos son
los únicos adornos del corpiño, pues por lo que hace á.
la. falda, ésta. sólo lleva pequeñas gnía.s formadas con
tiras de punto y que partiendo de la cintura., terminan en
la. parte inferior de la enagua..
El segundo traje es de gasa. de seda pliseada, en el
que tanto el corpiño como
la. falda. son enteramente lisos. Lleva el primero por únicos adornos un a.nchocuello·
hombreras, remata.do en picos, Y
cerca del hombro izquierdo un gran
moño de listón de seda. Las mangas
son lisas y solamente los puños son
de punto, imitando a.l cuellohombreras en su forma y disposición.
Llev a.n también los puiios pequeñas
rosetas de listón de seda., á semejanza de la. que luce el corpiño.
Graba.do A. Vestido reforma. para
paseo campestre. Los trajes de reforma. no han sido aún muy generaliza.dos en nuestro país, debiéndose esto, indudablemente, á la. poca
propaganda que de ellos se ha hecho. Nuestras da.mas ha.rían bien
en lucir estos vestidos. El que representa nuestro grabado, es de una.
tela. ligera y propia de la. actual

estación. Armado el fondo, cúbrase
con la tela. dándole las disposiciones del modelo. Se imita una. sobrefalda bordeando las extremidades de éste con cordoncillo de seda.,
y con éste mismo se dibujan los
diferentes detalles del vestido. Una
aplicación de tela á cuadros imita.
el cuellohombrera.s, y en la. parte
inferior de las mq,ngas, en pliegues
volados, otra porción de tela á. cuadros. El conjunto del vestido resulta vistoso y elegante,

tos 'fósforos dtl Burro.
Sosteniéndose por instinto, haciendo esfuerzos heroicos para no
soltar el ronzPl que se le escapaba
de entre los flojos dedos, sintiendo
que dos manazas de plomo le tiraban de los párpados y le cerraban
los ojos, adelantaba. por el sendero
el tío Agallas, dejándose conducir
por el macilento pollino, que, a.bruma.do por el calor de aquella. tarde,

1.-Trajes de paseo.

Grabado B. Elegante traje refurma para paseo. Nuestras lectoras
harán bien en fijarse detalladamente
en este figurín, q1..e es uno de los más
hermosos en cuestión de vestidos
reforma. El ancho cuellohombreras
esclavina, la imitación de un saco
paletó mediante cinta obscura. de
seda., las hermosas mangas ca.mpanula.da.s y el sencillo y elegante plega.dillo de la falda., son factores da
armonía. y de buen gusto. Sen_cillísimo en su hechura., este traJe representa una labor doblemente difícil de lo que en realidad es. En el
centro del cuello se anuda. una corbata. rematada en dos peq ueña.s
bandas que terminan con borlas metálicas.-MARÍA ANTONIETA,

caminaba. con las orejas gachas y
la. cabeza caída, entrega.do al sueño y sin acortar por eso el trotecillo. Los mozos del lugar que trillaban en las eras, acertaron á distinguir, alejándose hacia la trocha,
la figura del labriego moviéndose
con un ex:traño balanceo sobre el
rucio, y exclama.ron, entre cantar
y cantar: ¡ buena la lleva hoy el tío
Agallas! ..... celebrando la aparición de su convecino con recias
risas.
Y buena la. llevaba. No había más
que ver sus mejillas arrebola.das,
sus sienes llenas de sangre, sufrente encendida con ese calor ardiente
de la hierba quemada. por el sol,
sus ojos vetea.dos y sus pupilas sin

Domingo 7 de Junio de 1903.

�Domingo 7 de Junio de 1903.

EL CLAVEL ROJO.
En ese sitio el río separa á sus
orillas con grao distancia, se ex•
pande de golpe. Sus aguas,que ron•
cas de rumores han escarbado sin
tregua. entre arenas, pe!lascos y
troncos ca.idos, llegan cansadas,
¡vienen de tan lejos! .... El impre•
visto ensanche las contenta., y se
dejan resbalar tranquilas, haciéndole a.l Sol un cristal inmenso en
que maca.brean sus rayos: la. super·
ficie disimula. temblores en sonrisas .... es que la corriente no des·
cansa., y desde el fondo marca sus
musculaciones.
Los sauces hacen militarmente la
línea compacta. y umbrosa; con la
mirada hipnotizada en las ondas:
filósofos llorones del verde secular,
creen en el flo de todas las cosas
con fatalismo de doctrina. pobre, y
allí e~tán desde que nacen, espera.o•
do la última onda.
Haciéndole carrera al río, va constalándolo una franja de tierra blan·
cuzco., muy tenue y muy amiga del
aire, con el cual juguetea. levantándose á él al menor cosquilleo de
cualquier vientito transeúnte.
Es el ca.mino: Pasó una vez un
hombre, después otro, y otro y mu•
chos; sus cabalgaduras dejaron miles de huellas sobrepuestas quemataron los gérmenes de la vegetación
más atrevida; las carretas pesadas,
de poderosas ruedas ,chirriantes,
concluyeron el croquis con líneas
profundas. La tierra triturad a, amasada., vencida en su afán celoso de
maternidad, se hace ahora fangal
con las lluvias y polvo sofocante
con los soles: es su venganza. El
hombre cruza por ella impasible,
acarreando la vida, para eso se ha.ce caminos, con la mensura infalible del rumbo ó la fuerza incontrarrestable de la costumbre.

...

:...

Al trotecito y bien sentado en un
ruano nervioso de linda pinta, viene un paisano joven y simpático.
El chambergo levanta el a.la sobre la frente, dejando completo el
óvalo de una cara donde la alegría
va haciendo dulces rozamientos.
En el cuello está anudado con coquetería. campera, un pa.iluelo de
seda negra, y en el nudo va apreta.•
do por el cabo un soberbio clavel
rojo,que en el plegado lujoso de sus
pétalos ha de llevar signos ó palabras legibles para el joven, porque
lo contempla á. cada rato y pasan
por sus ojos brilla.zones de gozo.
Viene de verla y ella se lo ha da·
do. Viene de allá, y no se explica
cómo viene pareciéndole que allá se
le ha quedado alguna cosa.
Ella es una linda criolla, moro•
cha rosácea; tiene la epidermis del
rostro tostada. por la resolana ar•
dedora. de los campos, pero en el
seno hacen su color de vida los glóbulos sanguíneos: es un clavel regio que da a.romas en tibieces ener·
vantes.
El fuellazo de un viento vagabundo barre el camino bajo las patas
del ruano, y Je levanta por delante
grandes espirales de polvo que se
retuercen pesadas en el espacio, como vestiduras perdidas de hadas
de poetas románticos. En las dislocaciones indolentes de una que va
á esconderse entre los sauces de la
orilla, ha visto el joven algo como
figura de mujer, y a.tajando el resuello detiene al ruano ....
Después, se sonríe con gusto: ha
visto fantasma. de enamorados .. . .
Su prenda palpita f:n su imagina-

EL MUNDO ILUSTRADO

• EL MUNDO ILUSTRADO

cióo ardiente, por eso los ojos en
todas partes le dan formas. Entona
una décima. muy sentida mientras
el ca.bailo vuelve á su trote.
Llegan á una sendita. que se escapa del ca.mino¡ baja á meterse en
el río: allí est el paso.
E l ruano tantea el terreno bajo
las a.guas, se asegura que es el de
otras veces, y entra. Aún no ha llegado á la mitad del vado cuando se
siente detenido con la sorpresa. de
una sofrenada imprevista: el joven
ha hecho cierta exclamación un poco dura y se ha quedado con la vista ansiosa persiguiendo un objeto
que la corriente se lleva en su a.puro: es el clavel que se ha escapa.do
del nudo en un descuido de su due·
!lo. Cosa perdida. Iufinita. tristeza
hace en el paisano la suplencia
de su reciente regocijo.
Ya no ve más la Oor por mucho
que a.largue la vista por la superfi·
cíe inquieta de las aguas.
Sigue pasando.
La imaginación, artista pícara
que mala.barea. á. su ca.pricbo1 con
todos los acontecimientos de la vida en que las preocupaciones le
ayuden, esta vez se a.socia. á la. superstición de los amores sencillos,
y le hace pensar al joven que, así
como al clavel, puede llevarle su
prenda la corriente de algún otro
a.mor más impetuoso.
La broma. del polvo del camino,
se renueva en su mente con seriedades de persecución intencionada.
Ha vadeado el río.
Esa otra ribera es una. cuesta,
porque el nivel de la tierra se levanta por sobre los sauces; resultado
de los tra.bajos prehistóricos del
agua cuando se abrió camino.
El joven, siempre pensativo, su~ la cuesta y se detiene arriba: su
vista aba.rea buen a parte del río.
Las aguas siguen corriendo y con·
versando incansables: ¿por dónde
andará el clavel?
En cada burbuja, en cada remolinito espumoso, el enamorado paisano ve un punto rojo..... . En las
orillas, donde los raigones detienen
para su adorno algas y yuyos
arrancados y les hacen formar guir·
oa.ldas de tallos y filamentos, hay
grandes manchas rojas, como ramos de claveles .... En la.s alisaduras que hace la correotada donde
pasa con más fuerza, huyen infinidad de claveles rojos ...... . En los
giros circulares de las aguas de los
rema.nsos,se persiguen unos á. otros
muchos claveles rojos ...... Y en el
ensanche, sobre las aguas lisas,
ha.y una flotación uniforme y como
dormida de claveles rojos! .... los
rayos del Sol cbicotean en la supe. ficie como víboras rojizas perseguida.si
El paisano abre los ojos con espanto, aprieta. el chambergo sobre
la frente, arrima un bárbaro lonja.zo al ruano y dese.parece.
¡Ha visto el río todo color de san·
grel
VICENTE Rossr.

tas nocbts dd J;ogar.
Tienen las auras rumores
que el arte no osa imita.r,
tienen las campiñas flores
y los tiernos ruiseñores
mela.ncólico cantar.
Tiene el cielo mil estrellas,
de las noches alegría,
el mar tiene perlas bellas

3.-Sendero de seda para mesa.

Domingo 7 de Junio de 1903.

cio!}es Y quiero que ha.ble usted con toda franqueza.. ¿E~toy en verdadero
pehgro de muerte? ¿No hay salvación posible para. mí?
El doc~r vaciló un momento y al fln exclamó:
-1M1entras hay vida ha.y esperaoza.l
. -:-No me oculte usted la. verdad, porque se trata de un caso de con·
c1enc1a. que ~eseo resolver cuanto antes.
. -Pues bien; ya que usted me lo exige, debomanifesta.rleque no hay
t 1empo que perder.

.-

II

Lleg:ó la noche, cesó en absoluto el ruiilo de la ca.He, y el enfermo
convenc1do de que su muerte era inevitable, resolvió abrir su corazó~
á. su esposa.
Catalina Louvier, que no había podido dormir
más que una hora., había entra.do pa.ra sustituir á. la.
enfermera. que velaba á su marido.
r
El paciente rechazó la medicina que su mujer le
daba, y dijo:
--;.Pa.ra. qué? ¡Todo es inútil, Cat&amp;lioa.! ... ¡No hay
remedio para mí!
-Estás en un error.
-Siéntate y hablemos ...... por últi·
ma vez. Creo que moriré esta noche, y
por tanto,es preciso que nos despidamos.
y

.

.. ~~-•,;,,,_,......,..

z
• ,¡

;,

,;/J: ,,
..

,, f

,

~

J

/ ;;

,;,

,.

~~-

1/ ' ,

4:'
/

''

,.
1/

t

e¡~,

'

· sV
~i~•
i-, ·,

-~ff,

d

2.-Trajea de primavera, para paseos campestres.

que sienten tristes querellas
de aquellas que el a.Iba envía..
El humano corazón
tiene continuos pesares
que endulza nuestra ilusión;
y tienen muy dulce son,
si es que se aduermen, los mares.
Que todo lo que en el mundo
puede atraer nuestra vista,
desde el cielo á lo profundo,
lo hizo en bellezas fecundo
el incomparable Artista.
El ~ue, cual prueba de amor,
nos d1ó una joya. sin par
de inapreciable valor,
lenitivo del dolor,
en las noches del hogar.
Noches del hogar benditas,
terror del rey del A veroo
vosotras sois florecitas '
que nunca os miráis marchitas
por decreto del Eterno.
Vosotras sois, á. mi ver,
para el hombre, noble escuela
en. donde aprende el deber;
sois un mundo de placer
donde alegre el alma vuela;
sois una fuente serena.
donde al beber el sediento
y descansu.1· en su arena,
deja que su triste pena
lejos se I a lleve el viento.
En la sociedad huma.na.,
noches del bogar, sois luz,
dando prueba. que no es vana
esa doctrina cristiana.
cuya enseña. es una cruz.

•

En vuestro tranquilo seno
sólo se baila la verdad,
sois la perla, sois lo bueno,
del mar del mundo.y el cieno
lo que llaman sociedad.
Por experiencia lo sé,
que en el mundo lo a.prendí,
pues sufriendo averigüé
que amistad, a.mor y fe
el hogar tiene tras sí.
Mientras que &amp;.quese bullicio
al que llama.o sociedad,
es el impe1·io del vicio,
es el infame ejercicio
de mentir sin dignidad.
Noches del hogar benditas,
sed vosotras, noches mías,
las que consuelen mis cuitas¡
huyan de ro( las malditas
noches de impuras orgías.

Grabado B.

\.
¡,

1

•

Huyan, sí, como el va.por
que muy lejos lleva el viento
con su soplo volador;
huyan como el resplandor
del relámpago violento.
Y tú, veo, no huyas de m(,
noche del bogar sagrada.,
pues que en el mundo aprendí
que bueno no existe nada
si es que no se funda en ti.

UNA CONFESIÓN.
I
El enfermo se incorporó penosa•
mente en el lecho. Al caer la tarde,
aumentósele Ia fiebre, inundándole
de sudor y haciéndole presentir una
noche horrible.
Hacía dos meses que la. enfermedad le ten(a. postrado en cama y, á
pesar de su antigua robustez y de
sus cuarenta. años, había agotado
casi todas sus fue1·zas.
Además, le atormentaba la idea
de un secreto que no se atrevía á
confiar á na.die. Su mujer era una
santa, y no osaba decirle Jo que
tanto le torturaba.
Enrique Louvier manifestó que
deseaba quedarse solo con el doc(·
tor Depas, que aquel día. le baca
la tercera visita.
- Doctor- dijo el enfermo- te!lgo
que tomar importantes determina·

$.-Variada coleccl6n de trajes de visita, paseo Y reunl6n.

Catalina, que no podía contener sus lágrimas, di·
jo á su marido:
-No te desesperes y ten confianza en Dios.
Louvier miró á su esposa y le murm_ur6 al oído:
-No he deja.do de quererte nunca y siempre te he
admirado por tus virtudes. ¿Serás capa.z de tener a.ho•
ra un rasgo sublime de caridad y de per~ooar á un
moribundo? Muy dolorosa. me es la coofes16n que voy
á. hacerte: pero sería un misera.ble si no ~abla.ra en
~stos críticos momentos. La vida es una serie de con•
tra.dicciones. ¡Perdóname, por Dios!. .. Tengo una. amiga y una bija .... Una. pob1·e niila. de nueve a.ilos .... No
me eches en cara mi mal proceder, porque no tendría.
fuerzas para soportar tu justa indignación. ¡Qué_ v!I- á
ser de esas dos infelices!. ... Viviendo como be v1v1do
de mi, trabajo, no me ha sido posible asegurar su porvenir. No sé cómo se mantienen desde que estoy enfer·
mo. Tu dote está intacto ..... Con lo que roe pertentiee,
procura que no se mueran de hambre. ¿Lo harás así'?
;.Me permites morit· tranquilo? ¡No me conde~es, Y_ ten
lástima de tu desgraciado esposo! ... ... Be.Jo m1 a.1mo'"-qnR ....,...nnt1•n"6" .,., c;obre con el nombre de esa
mujer. ¡Ya lo sabes todo!
Catalina. estaba a.nonada.da. al pensar que su ma.•
r1do la había estado eoga.!'iando por espacio de diez
a.!io~

Grabado A.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Junio de 1903.

1

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Junio de 1903.

_Sin ~mbargo, á pesar de su hu•
m1llación y de su enojo, mostróse
compasiva con aquel hombre que
momeqtos antes de morir se entregab_a en cuerpo y alma. á su generosidad.
. -Te juro-exclamó la. sa.nta mu•
¡er-que no carecerán de na.da.!

III
La. naturaleza. dispone de recur·
sos superiores á la. previsión huma.na.. Enrique Louvier tuvo a.l día
siguiente una. crisis terrible, á la.
cual nadie creía. que pudiese resistir. Al amanecer durmió tranquila.mente, y el doctor Depa.s no volvía
de su asombro a.l ver el cambio que
en el enfermo se había operado.
-¡Es un caso extra.ordinario, un
caso nunca visto!-decía el insigne
médico.
Louvier recobró la salud y su
convalecencia. fué muy rápida. Aunque muy débil, levantóse al cabo
de po~os días, completamente fuera.
de cmdadv. Sin embargo, en su
rostro se refl.ej aba. la. viva inq uietud de que se hallaba poseído. No
se atrevía á. mirar á. Catalina., que
siempre ámorosa. y compasiva., no
dejaba. de prodigarle todo género
de atenciones y cuidados. ¿Qué fatalidad le había obligado á martirizar el corazón de aquella. santa.
con una. confesión completa.mente
inútili'El recuerdo de a.q uella escena
íntima. ante el umbral de la. muerte,
le ca.usaba verdadero espanto.
Aunque Catalina. Louvier procuraba estar siempre de buen humor
para animar a.l convaleciente, notábanse en su rostro las huellas de
la. traición de que había sido víctima..
Su marido sufría con los pesa.res
de su esposa., comprendiendo que
ésta. los ocultaba piadosa.mente para. respetar la. debilidad de un enfermo vuelto por milagro á la. vida..
Pero, sin duda alguna, habría de
llegar el momento de una. explicación, en que Catalina. le reprendie•
ra. por su conducta., y en su dignida.u de esposa. ultra.jada, le indujera. á elegir entre su pl'opio domicilio y el otro hogar cuya. existencia. había confesauo. ¡Qué cruel era.
todo aquello!
La. muerte borra. muchas faltas,
pero son pocas las que la vida perdona.. Una vez salva.do Enrique, no
era. posible que Catalina. olvida.se
la. grave ofensa que su esposo le
había inferido.
Louvier veía venir el castigo y
hasta el momento de una sepa.ración.
Un día en que le pareció que Catalina. estaba triste y pensativa.,
trató de a.bordar de frente el asunto .... ¡Ah! Si hubiera. podido inventar una medida salvadora.. . ... .
-Hija mía-dijo el conva.leciente,-ya. sabesqué esfuerzo tan grande me- costó la. confesión que te hice
cuando creí que iba á morir ....
Catalina. se estremeció convulsiva.mente. Los celos que procuraba. /
ocultar le destroza... ¡
ba.n el corazón. No
. '1
obstante, sintió in'
mensa. piedad por a.quel hombre que en
tan a.pu rado trance
le había confiado su
secreto. Adem á s ,
aquella confesión la
había hecho &lt;in extremis,&gt; y, por tanto, ._,,
la magnánima espo - /
sa. se consideraba co- · . ·
mo un sacerdote que,
después de haber absuelto al penitente1 no tiene derecho a
recordar sus pecados. Tal vez entre
las ruinas de su
amor na.cía en ella.
algo maternal en favor de su marido.
. -¡Ah!- exclamó
· Catalina. con un acento de angelical
bondad, en que se
revelaba. un esfuerzo heroico sublime. -¡No sé de qué me habla.si
No recuerdo nada de lo que me dices. Tenías una. fiebre altísima
aquella noche y no hice caso de tus
palabras. ¡Qué modo de delirar!.••

1

«¿Qué gigante habrá lanzado
proyectil tan colosal?&gt;
¿Qué ser todopoderoso
le impulsó con tanto brío?
.... Pero al fin llegó el Estío;
fueron á ver al coloso,
que espantando al más sereno,
descendió por la. vertiente,
y hallaron .... á la. serpiente
revolcándose en el cieno.
No me importa, ni me extraña
que, haciendo lo ínfimo enorme,
la opinión pública forme
el alud de la patraña.
A impulsos del ser más vil,
la indiferencia se mueve,
pero se funde la nieve,
y sólo queda. el reptil.

CUENTO.
Voy á contarte una. historia
que me con ta.ron dos .llores,
y que es historia de amores
que siempre va en mi memoria.
Fíjate en mi narración
porque a.sí que la. comprendas,
es muy fácil que algo a.prendas
útil á tu coraz_ó n.
En una hermosa mañana
del hermoso mes de abril,
en un bético pensil
brotó una rosa temprana,
de a.roma tan delicado
que todo el pensil llenaba,
y 4.ue aquel que lo aspiraba
de ella. quedaba. prenda.do.

I

LEOPOLDO CANO.

Era, en fin, entre las .llores,
lo que eres tú entre las bellas,
la envidia de todas ellas,
la reina de los amores.
Un clavel enfrente había
que con frenesí la. amaba,
y que con ella. soñaba
y que por ella. moría.
Ma.s la purpurina. rosa,
viendo lo bella. que era.,
no reparaba siquiera.
en tal pasión amorosa..
Pues que sólo daba oído
por ha.lagar á su orgullo,
a.l placentero murmullo
de un ar.royuelo escondido.
¡Ay! del mísero clavel
que por la rosa moría;
que ella insensata. no oía
su desventura. cruel.

7.-Cojín de seda y pintura.
Una tarde, al resplandor
último del sol poniente,
alzó la. rosa. la frente
y pudo ver,con dolor,
que el arroyo murmurante
á quien oído prestaba,
dichoso y feliz se hallaba
en los brazos de su amante ....•.
Entonces miró al clavel,
pero marchito lo halló,
y sin amor se encontró
en el seno del verjel.
Y como si no es amada

¡Ay de la galana rosa
que en el arroyo fiaba!
sin ver que éste idolatraba
á una. fuente rumorosa!

.. ····················· ...... .

·····. ······ ......... ·········
····················· ····· ....
.... .. ..... ······ ············.

,_J

•t

1a flor,no vive ni un día,

allí empezó la agonía
de la. rosa delicada.
Y .... todo su mal ¿cuál fué?
el confundir por orgullo
de la lisonja el arrullo,
de amor con la. pura fe.
F. SÁNCHEZ A.

¿QUÉ SERA?
¿Será una mujer hermosa
que al mismo sol cause enojos
con el brillo de sus ojos?
¿O será a.ca.so una diosa?

Si alguno te dijere, bella niña,
que no te quiero yo,
pregúntale si odiar pueden los hombres
á la lumbre del sol.
Si alguno te dijere que inconstante
busco de otra el amor,
pregunta. si es posible que en el
· mundo
exista más de un Dios.
Y en fin, si algún infame te asegura
que ingrato te olvidé,
¡pregúntate á ti misma si es posible
y responde después1
F. LóPEZ,

No lo sé, jamás la vi,
que de mí se ba.lla. muy lejos,
de sus ojos los espejos
no me retrata.o á mi.
Mas .... en la noche callada,
cuando la argentada luna
se refleja. en la laguna
de sí misma enamorada,
Cuando triste el ruiseñor,
eleva al cielo su canto,
c11.nto que parece el llanto
de uno que muere de amor,
Allá en el cielo estrellado,
pienso que miro su rostro,
y al contemplarlo we postro
de su belleza prendado.
Buscándola sin cesar
voy vagando pot· el mundo,
sin que á mi dolor profundo
un término llegue á hallar.

_•i
.. ~f
·,

Y por eso en mi angustiosa.
situación,por donde voy,
siempre preguntando estoy:
¿Es mujer? ¿O es una diosa?

F.

SANCHEZ A.RJONA.

LA CALUMNIA.

5.-Tres elegantes vestidos de teatro y concierto.
¿.Cómo quieres que me acuerde de
los disparates de un enfermo durante su delirio?

P.

GINISTY.

Ha.y personas muy honrada&lt;: que
suponen haber hecho buena com·
pra, cuando creen haber robado al
comerciante.

*

3:1 infortunio y la lucha. hacen á
los hombres generosos y les dan un
temple de alma de granito; la tor·
tuna. y el poder los hacen suspicaces, ingratos y tira.nos.

8.-Delantales de punto Y seda

j

Por hacer injusta guerra
á una paloma inocente,
desplomóse una. serpiente
de las cumbres de la siena.
Dió una vuelta y luego mil,
y por la ladera., 1:10 breve
rhdó una bola de nieve
cuyo núcleo era el reptil.
Tanto el alud aumentaba,
con tal estruendo caía,
que en el va.lle se creía
que el monte se desplomaba..
Al ver la masa glacial
decía. el vulgo admirado:

6.-Silla de comedor, estilo "Renacimiento."

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99537">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99539">
              <text>1903</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99540">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99541">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99542">
              <text>23</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99543">
              <text>Junio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99544">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99561">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99538">
                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 23, Junio 7</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99545">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99546">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99547">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99548">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99549">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99550">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99551">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99552">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99553">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99554">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99555">
                <text>1903-06-07</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99556">
                <text>Suplemento</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99557">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99558">
                <text>2017727</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99559">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99560">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99562">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99563">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99564">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2717">
        <name>Clavel Rojo</name>
      </tag>
      <tag tagId="2716">
        <name>Fósforos del Burro</name>
      </tag>
      <tag tagId="2718">
        <name>Noche del hogar</name>
      </tag>
      <tag tagId="138">
        <name>Trajes de paseo</name>
      </tag>
      <tag tagId="2719">
        <name>Trajes de primavera</name>
      </tag>
      <tag tagId="178">
        <name>Trajes de visita</name>
      </tag>
      <tag tagId="212">
        <name>Trajes elegantes</name>
      </tag>
      <tag tagId="1013">
        <name>Una confesión</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3799" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2441">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3799/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._23._Junio_7..pdf</src>
        <authentication>a39364cf25aa9415daa5272094f25bc0</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117621">
                    <text>-----------------------------------------------Si aprecia usted la suavidad
y resistencia de su cutis,

lN8 X-TOMO 1-NUM. 23

MlXICO, JUNIO 7 Df 1903.

91rcctGM LIC. RAr'AtL Rtl'l&amp; &amp;PINDOU.,

Subscripcldn mensual foñnea SI.SO
ldem,
ldem. en la capital Sl.15
Cier,-nte.: LUI&amp; Rtl'I:&amp; &amp;PINDOl A

deseche usted todo .Jabón .que no
sea elaborado por el primer
fabricante de ·
~
••

abones Wm. ieger,

TR

,f!Ji
···•:;;

.:..

.

establecido desde]el afio de 1835.
Proveedor de las Cortes Reales de España, Portugal é Italia.
Se vende en todos los establecimientos del ramo.

REPRESENTANTES: FINK Y CIA. MÉXICO, CAPUCHINAS 7.

------------------------~

LICOR
LAii[LE

Acción pronta
preparación
a pureza a
sabor agra

y

segura

ei,, todos los periodos del acceso.

-

VINO
NOURRY

Ala. vez Depurativo y Fortitlca.nte
ANEMIA, LINFATISMO

ENFERMEDADES
del

PECHO

Reemplaza con venta.la
el Aceite de Higado
de Bacalao.

'f COIIAR, P

-::x:::x- ,,cx-x::x::cx:::x::x::x:::x:::x::,.cx::x::::cx::&gt;c:x::x::x::&gt;::x::x:x:::x:::ocx.:,cx:::x:::&gt;e:::)cx:X::cx::::x::x:::)!::x:::x::,.c:x::x::,.::::::x::x::,

AVISO IMPORTANTE.

Biberón ''Triunfo''

ll1l fosfato de c8II que ienm-a ~ la
~'OOI1poek:1ón de a Fos:tatlna "Falle•

Con firaduaclón

res." estA preparado por un proced1-

y Respiradero

mtento especla.l con aparato A propOslto, ,- no se encuentra en el comercio.
Desconften de las Imita.clones y falstflcaclones.

Hechos de cristal ligero
y macizo, con resplradera en la parte B11perlor
para que la madera no
se abra 6 aplaste 7 parl
que al entrar el aire 11
leche salga con faclllclldCada una con mamadera
,
y
escoblll6n.
Preclo:
~ $0.62. De venta por I,
Ulhleln Sucs. &amp; Co. Dro......._._
guerta del Coliseo, Mú.

La :Fosfatina. :Palieres
es el a,l!menrto má.s agradable y el más
recomendado ,para los n1:iioe Jk:lsde la.

CUliC ON pronta J aaegurada con lo

Pi Idoras tr.A

edad de seis A siete meses sobre todo
en el momento del destete y durante
el periodo del creclmlelllto. "Fa.cillta
la dentición, asegura la buena form&amp;clón de loe huesos."

~---~:º_~:-~:-~~_;G_1n_n1_ER_•.

PARIS, 6, Avenue Victoria, y en todas

POI.VOSl'lJIIGATOBIOSGIDIEB

las farmacias.

COQUELUCHE
tnlalllnltrulnllilallll~l, ,or h1lcul11111t1l11

.,!::1f~:_~ ::.,s!°f::um

'H·ue ha r d. .B::f:ASDE

é!alacic ~el é!o~er tCe9islafiuo.

LAS
DROGUE

.

PROYECTO DE BENARD,

PERSP ECTIVA GENERAL,

DETALLE DEL FRONTISPICIO

�lllL MUNDO ILUSTRAD(')

Domingo 7 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

fin de la r:J? Onarq11ía primera al Capitolio, por
los T arqurnos; más allá en desorden, unos delante de otros, todos semiocultos, escalonando
sus p_ór ticos, sus frontones, sus columnatas, las
ba.síllc~s, los templos, los arcos triunfales, y
más ba¡os los monumentos honorarios, las exhedras ..... .
E l crestón de roca que uniera durante toda la
época r epublicana el Quirinal y el Capitolio y
que hacía par angón al Palatino bordando y encerrando el Foro, había desaparecido y los Antoninos h abían colmado la i nmensa brecha con
nuevas pl_azas, nuevos Foros, nuevas basflicas
s untu_osís1mas, nuevos templos, cuyas reliquias
constituyen hoy algunos de los más selectos
ejemplares del a r te greco-roma.no y por encima
de cuyos tejados ele bronce dorado se percibía
en el remate de altísima columna rodeada por Ja
espiral esculpida que conmemoraba y conmemora aún los _triunfos de la guerra dácica, la estatua de Tra¡ano el gl'an emperador español· hoy
existe la. m_armórea columna regiamente p~tinada por el t1e~po, pero S . Pedro remata sin gracia el soberbio monumento militar.
Consta ntino, siguiendo los 2igzags de la vía
sacra., a v anzaba por la hondonada ael Foro
rodeado por los senadores que cantaban h imno~
le~tos en los ritmos tradicionales y ofre1ía.n
gmrnalda~ y coronas, ceñidos y vigilados por
los pretorianos galos á cuyas espaldas se arremohnaba y aullaba en las escalinatas, en los
pedestales, en los terrados y en las bal austr a d as
la plebe a nsiosa como siempre ele ser la protagonis ta de las fiestas triunfales ( csenat us popu•
l usque romanus S . P. Q. R.)&gt; A medida que
av3:nza b a surgían . á su paso, .casi apiñados,
casi formando también una multitud inmóvil de
mármol y bronce, las columnatas de las basílicas en q ue se reunía á la sombra la perenne
asamblea. de los desocupados r omanos del in número pu~blo ávido de di vel'siones y 'regalos,
de pan y v_rno, de san3"re y combate y lujuria,
aquel a quien se apell idaba cpanem et circenses&gt;
y con é l c o nfundido el grupo inquieto é insolente de los negociantes que trataban y discutían
sus asuntos en que estaban complicados los intereses económicos del mundo. A la derecha
del Arco de Tito, el emperador pudo contemplar
el coloso neroniano trasladado á las graderías
del templo levantado por Hadriano á Venu~ y á
Roma (madreé hija) de él na.da queda· luego
y~ e_n ot ra direc~ión, los templos que a.y~t' ha.bí~
er1g1do Maxenc1u, su hermano político y su ven·
cido y su víctima, cuya lívida cabeza enai-bolaba
un hastia rio en el séquito del tri unfador: allí
escogió su b asílica Constantino, aún perduran
sus tres arcos y sus muros ; nada hay más im-

ponente en las ruinas del Foro. Desde allí pudo
rer algunos fragmentos de las multiplicadas coumnatas de los foros de Vespasiano Y Nerva
~etr~s del templo de Antonino y Faustina (bo '
i¡¡-lesia de ~-Lorenzo in miranda) Y de laespléidida basíhcaEmilia (quedan algunos zócalos
al!,l"unas columnas restauradas; allí acaba ó co:
~nenza la calle Cavour). Siguió su ruta asediaa por las estatuas y los monumentos votivos
rodeados de balcones en donde se hacinaban
~asta ahogarse las familias de los descendientes
e ~arones más ó menos ilustres que habían lo·
gra o e 1 honor de una columna ó una efigie en
el Foro Y. esta plaza, nunca gt·ande, se tornaba
un_ laberrnJo de vericuetos gracias á aquel
e!lJ am bre sin orden ni alineamiento de construc•
f iones en_tre las que se desarrollaba como podía
a ':fa trrnnfal. El imperator , con el rostro va·
roml sombreado no sólo, afortunadamente para
il, por la cor ona de laurel, sino por los velarios
Re s~da, a.quí Y allá tendidos, se deslizó entre la
eg1a Y el templo de Julio César, el'igido allí
d_ond~ el_ cadáver del padr e del imperio había
sido rncrner ad_o; saliendo al templo redondo de
Ves_ta Y al ~trio de_ las Vestales, pudo ver de
arr i~a. aba¡o, la gigante y terrífica estatua de
Dom1ciano; debe de haber gustado más del aspect~ del esbeltí_simo templo de Castor y Pollux.
Al pie del Pa_la.tmo franqueó el arco triunfal de
Aug~sto, d~¡ó á un lado la recién incendiada
basílica Ju~ia ;¡: se detuvo antes de pasar bajo el
arco de Tiberio. Descendió de su carro · entre
este arco y el de Septimio Severo (hoy en pie to•
davía.) se extendía el muro rostral, la tri buna de
las arengas en cuyas extremidades se hallaban
la oquedad que se denomi naba ce! onbligo&gt; (el
centro) de Roma y la ccolumna&gt;miliaria de oro
de donde partí~n todas las rutas del imper io; no
en es_e muro, srno en el de la tribuna Julia esta•
ban rncrustadas las rostl'as ( proras) de los navíos captura.d~s por Augu,to y Agdppa en la
bat~lla de Act1um en que el primero ganó el imp~r10 del D?UJ?-~ºi en éste, aunque no era el de la
tr:1buna prim1t1va que estaba en la. antigua cur ia, se ;v~ían, sin ernbar~o, las rostras de una.
mod_est1s1ma hazaña naval; ésta era la tribuna
d~l 11np~r10, aquí hablaban al pueblo en apren ·
dtdo::_ discursos d_e aparato los emperado1·es; allí
a.n~a.no habló Cwerón una sola. vez, a l menos:
ab1 estuvo clavada su cabeza; la boca entreall1e1·ta. ;)'. seca de donde brotara la maravillosa
elocuencia de los apóstrofes clásicos, mostraba
la lengua negra desgar1·ada po1· el implacable
~lfiler de oro de la. odiosa mujer de Antonio.
1P!é!rO qué _honor supremo y cuán merecido en su ma! i Servir de epitafio á la libertad de Roma.!
Constantino,según nos cuentan los bajorrelieves

DÍAS DE ROMA.
S. P.

EL FORO.
Bien ornado el espíritu con efigies de emperadores, imágenes de l a loba cívica, y lineamientos fisonómicos de personajes romanos duros, fieros, r esueltos, materi a a.masada con voluntad y acción, hay que empujarlo en su carro
de sangre y nervios por una de las rampas que
costean el Capitolio rumbo á la amplia hondon a da del Foro. Y a cu ando se le ve desde Jo al to
del campanile capi tolino, l a evocación es poderosísi ma. El a l ma, el genio, &lt;el daimone,&gt; el demonio de Roma surge de entre aquellas ruinas
de todos los siglos; se siente el calofrío del contacto con la eternidad en la for ma de l a muerte
de las cosas, per o de una muerte que no muere,
que ya bo mori rá, que acompañará al hombre
hasta los días en que venga á agonizar aquí en
un grupo flébil y sin voz, aquí donde otro grupo
se levantó de su pantano, domó y saqueó al mundo antiguo y durante seis siglos paseó por esta
estrecha cvia sacra&gt; de los triunfos su botín de
guerra compuesto de las maravillas del arte de
todas las civilizaciones, de los exotismos pere•
grinos de todas las barbaries, de los tipos de
todas las bellezas, de todas las virtudes, de todas las bajezas, de todas las deformidades, de
todos los miedos, de todos los dolores y las
muestras de todas las costumbres, de todas las
industrias,y los productos encantadores ó extraños de todos los climas. Y nos parece oír los
ecos del trompeteo de los buccinadores, del r uido de las ruedas de bronce de los carros contra
las baldosas, de los galopes árabes ó africanos
en tropeles de colores, de los himnos de los sacerdocios y los 1&gt;asos lentos y formidables de los
elefantes y los Chmellos, y las canciones obscenas de los soldados en torno de sus enseñas altas y el infinito clamoreo del pueblo incrusta.do
en los monumentos, en los atrios de las basíli·
cas, en las escalinatas de los templos . . Y la aud ición se complica con la visión y se mira desembocar del arco de Tito en lo más alto de la
vía sacra, úri ti'iunfadór sobre un éafrb de marfil y oro, un Sdpión, un Pompeyo, un César, un

Q. R.

Germánico, un Trajano .. Y se adquiere conciencia de que la onda de luz y de armonía queparece hacer flotar la clámide de los imperatores,
todavía mezcla sus vibraciones á nuestr a vida,
á nuestra h istoria, á nuestra pasión , á nuestras
a lmas.

***

Por ahí, por donde veo, desde la rampa del
Capitolio los gigantescos y quebrados contornas del Coliseo, en el llano que existía entre el
·Esquilino, el Celio y el Pala.tino, en donde Nerón
erigió su cdomus aurea&gt;,frente á l a que se levan•
taba su estatua colosal (un coloso que dió a l
circo de los F lavios el nomb re popular de cColoseo,&gt; de donde hemos hecho &lt;Coliseo), allí se
organizaron alguna vez sin duda, las interminables panegiria.s de los últimos triunfos imperiales, que en los grandes tiempos de la República
y el alto imperio partían del campo de Marte.
Ahí precisamente está el arco de Constantino
pesado, grandioso, melancólico, fabricado con
despojos de otros monumentos; ahí para pene•
trar en la vía sacra debieron haberse formado
ea orden de marcha sus legiones semi bárbaras
que en lugar de enseñas llevaban el lábaro, en
que se expresaba que el emperador había vencido á M axencio, no guiado por la cruz, como
diríamos ahora, sino por un impulso divi no,
cinstinctu divinitatis&gt; y ésta fué la primera fórmula de transición del paganismo á la religión
de Cristo. De ahí los triunfadores (primer cuar•
to del siglo IV) 6Dtre las multitudes abigarradas
que se apiñaban y desgajaban desde las pendientes del Pala.tino hacia la vía sacra, subieron
hasta el Arco de Tito, situado en Jo más altC&gt; de
la Velia y todavía hoy en pie; pequeño en eom•
paración del Arco de Constantino, ornamentado
con relieves que recuerdan las victorias sobre el
pueblo judío, del hijo de Vespasiano, del cap•.
turador de Jerusalem, del destru_,ctor deiTemplo.
Y viniendo del Goliseo y de-1 Arco de Constanti~
no por la pendiente aún embaldosada con las
mismas piedras que pisaron los caballos de los
Césares triunfales, quedan, cuantos pasan á la
sombra del Arco de Tito mucho tiempo para.dos,
clavada l a vista en los relieves negruzcos que

representan los despojos del Templo, entre los
que descuella el candelabro de los siete brazos,
y una indecible angustia. se apodera del espfritu:
sobre vencedores y vencidos el tiempo ha pasado
su segur niveladora: ni patria judía ni imperio
romano; sólo quedan,sobreviviendo á. las ruinas,
dos a l mas: el alma de la Biblia y la del &lt;Corpus
Juris&gt;, siempre en contacto, siempre en lucha,
incompenebrables y encadenadas la una á la
otra; el Evangelio que fué el puente no fas uni•
mismó, las ligó .. ..
Dejémonos de psicologías históricas, y a que
todos los puntos de vista parecen dar momentáneamente l a impresión clara· de la verdad, que
se desvanece pronto ante la ve1·dad de la impresión contr aria, y sigamos tres minutos á los
soldados de Constantino que al ver los r elieves
del arco de Tito, deben de haber lanzado l:lr·
guísimas exclamaciones antisemitas. [Sé que
no era éste el camino habitual de los triunfado•
.res, pero supongo que Co;;stantino quiso reco•
l'l'er toda la Vía sacra). Cuando de Jo alto de
su carro esculpido arrasti·ado al paso po r cuá·
driga jadeante y espumeante, el Augusto que
una. década después iba á ser señor del orbe ro·
mano para despojar á Roma de su preeminencia.
imperial, lanzó una larga mirada investigadora
hasta el Capitolio que cortaba el breve horizonte con su doble frente coronada.y todo elcForuro&gt;
surgió ante él como un tumulto de palacios, de
templos y columnas. A su izquierda. la casa es·
pléndida de las Vestales en cuyos pórticos altos
~e agrupaban las vírgenes sagradas q ue pro~to
i ban á ver apagado el antiguo hogar de la ciudad, el fuego de Vesta, que sería reemplazado
por la lámpara de arcilla encendida e n las catacumbas, cuyo resplandor iluminaría a l mundo.
Por encima de los pisos superiores de la casa
de las Vestales aparecían las exuberantes v~rduras del Palatino coronado por los palacios
imperiales que se escalonaban en las pendientes
del cerro y se acercaban al Foro, al que se descendía. por amplia escalinata ó por estrechos pasadizos. Allí abajo estaba, en el templo de _vesta, redondo como las primitivas chozas latm_a.s,
en la &lt;Regia,&gt;·la casa del pontífice rey, el mdalo
religioso de' la Roma primitiva, trasladado

EL Foro, desde e l Capitolio

Domingo 7 de Junio de 1903.
pobrísimos de arte de su a r co triunfal h abl ó
allí. ¿Qué dijo? No sé, mas fué furios'amente
aplaud!do, aclamado,cantado, incensado y siguió
su camrno por la dur~ pendiente del Capitolio,
por la rampa de la victoria cclivus victoriae&gt;·
dejó á un l ado el templo-tesoro de Saturno (d~
él q~eda un gran fragmento) que forzó César para -p1llarlo en sus ~fas de lucha; el de Vespasiano, un poc~ más leJos; el famosísimo templo de
l a Concordia, que se había convertido en museo
en que los t riunfadores depositaban lo más selecto y curioso de su botín de guerra en aras
de ~na diosa que fué la de los grandes' días im•
periales en que la cul tura heleno- latina satur ó
al mundo de entonces y preparó el nuestro, y por
fin_ llegó al templo de Júpiter capitolino todo
ch1spea'?-te de oro: techumbres, chapiteles, ba•
ses, _relieves, p uertas. Allí aquel cristiano ya
bautizado, ~egún cuenta una piadosa tradición
(falsa, lo digo con escándalo de nuestr o cícero•
ne) que nos h a valido e l admir able bautisterio
de San Juan de Letrán, aquel cristiano q uejamás _l~ fué de corazón, cumplió con los r itos
trad1c10nales, consagró sus triunfos al D ios de
la potencia romana y supongo qué después se
iría á comerá cualquier parte, porque debió lle•
var una hambre atroz ... . . .

***

~il- d?scient_os veinticuatr o años después, al
prrnc1p1ar el segun do tercio del siglo XVI otro
César, otro A ugusto, el emper ador Carlos 'ven·
tr~ba en triunfo en Roma, exactamente por la
m1~ma,ruta _que el fundador del cristianismo político u oficial : la t1·azada por los a1·cos de Coas•
t~n~ino, de Tito y, desviándose un poco, de Sep•
t tmio Severo. L~s roma_nos habrían dicho que
aquél no er a un triunfo, srno una &lt;ovación ,&gt; pues
que el emperador, armado de punta en blanco
cabalgaba sobre un corcel de Andalucía. vestid¿
como él de acero, bajo las flotantes gu~ldrapa s
de púrpura. y oro. ¿De quién triunfaba. el señor
de España y las Indias, de Alemania y los Paí•
ses ~fajos? De los i_nfieles africanos que sólo á
medias había vencido; de Francisco I vencido
antaño, pero á quien ahor a se disponía' á vencer
de nuevo_ (lo 9ue no logró,_pbt· supuesto) dentro
de ~1-anc1a misma, por traidor á la cristiandad
Y _aliado de lo~_musulmanes;en realidad de qu ien
tr(unfaba el h1¡0 de Juana la Loca era de Roma
misma, que á pesar de los años transcurridos n o
podía_ reponer se, ni !se repondría. jamás, d~ la
rnvas1ón de las bordas de Car los mandadas por
Borbón y que dejaron muy atrá~ las de los godos y los vándalos, los sarracenos y los norman·
d_os ... . Aquello había sido odioso, horrendo; l a
crndad etern a, era u na eterna rui na, aquella rui-

�Domingo 7 de Junio de 1903.
na fué estropeada y pillada con una rabia sin
nombre .... Es la más espantosa profanación de
cadáver de que hace mención la historia.
Dice Rabelais que para planificar el camino
del emperador austriaco, el Papa había hecho
arrasar más de trescientas casas é iglesias; ¿qué
era, pues, aquellaplazaquerecorríaCarlos, bajo
el palio, seguido de sus españoles y alemanes y
rodeado de los cardenales rojos, los senadores de
o.gaño?Eracil campo vaccino;&gt; fué el Foro. Era
el sepulcro del Foro. Casi estaban ya al mismo
nivel el pie del arco de Tito y el trozo del arco de
Septimio Severo que aparecía á medias entre los
escombros;éstos,comounlago demármol martajada y de poi va fijado por las malezas y los
abrojos, venía desde la Velia y cubría toda la
base de la colina del Capitolio, y ahogaba los
plintos de las columnas de los templos de Saturno y Vespasiano y ocultaba otros templos y
basílicas bajo su masa formidable de fragmentos.
En lo alto del Capitolio (existe un grabado de
la época reproducido en la edición italiana del
Gregorovius) no había más que una especie de
convento fortaleza en el centro, con su torre [fué
la torre de la comuna romana que repicó tantas
veces la libertad y el tumulto trágico1, algunas
casucas en donde estuvo el templo de las puertas
y los relieves de oro, y en la cima en que se
alzaban la ciudadela y el templo de Juno, la
iglesia de Santa María de Aracreli. Aquí en
donde recuerdo estas cosas, sentado en una base
de columna de la basílica Julia, estoy á siete ú
ocho metros del nivel del piso recorrido por el
caballo de Carlos V.
Todo había sido sistemáticamente demolido
siglo á siglo, los edificios habíanse tornado
canteras para las iglesias circunstantes ó habían
sido transformados en ellas; el Coliseo, los arcos
triunfales, los sepulcros imperiales habían sido
convertidos en fortalezas y ceñidos de torres y
coronados de almenas por los gerifaltes de la
nobleza romana medioeval en perenne reyerta,
los Frangipani y los Ambaldi y los Orsini y los
Colonna .... La gran figura infortunada de Cola
de Rienzo, se yergue y domina casi pura, casi
rumana como la de uno de los Graccos, esta tempestad de diez siglos de pillaje, de destrucción,
de crimen, de horror y poesía. (Estoy quizás
i mpresionado por Emmanuel, á quien vi anoche
representar un Rienzo grandílocuo, sober bio y
teatral. ... )

***

1 '

Discurrían por entre aquellas reliquias los
grupos de colegiales vestidos de sotanillas, negras éstos, rojas aquéllos, azules ó verdes esotros, dirigidos por sus profesores, que les explicaban aquel museo único .... Yo seguí á les que
pude entender: visitamos juntos el atrio del templo de Vesta, vimos la fuente, descubierta en esos
días, en que habían abrevado sus caballos los
dióscuros de;pués de la batalla del lago Regilum,
admiramo" por la décima vez el fragmento del
templo á ellos alzado con sus tres deliciosas columnas corintias,estudiamos las ruinas dela casa
de los pontífices, cla Regia,&gt; las del templo de César, y de las rastras alli levantadas por Augusto;
fuímos á ver los restos de las otras rostras, es
decir, de la otl'a tribuna delas arengas, junto al
arco de Septimio Severo, descendimos ahí cerca
por una rampa al fondo de una oquedad en
donde hay una piedra que el tiempo ha gastado
cónica.mente y en donde hay letras arcaicas que
parecen griegas; subimos para oír al profesor
hablar del lugar en que había estado el primitivo
Foro, poblado de tiendas ( &lt;tabernas&gt; decía u los
romanos) y sobre él, en un vasto terrado, el
Comicio, el lugar de las reunionés públicas de
aquella ciudad de patricios de cuyos derechos
estaba la plebe excluída, y dominando al Comicio, la Curia, e.n donde el Senado, que luego se
reunió en diversos lugares, celebraba sus sesiones. Todo esto lo cambiaron ó destruyeron los
primeros césares. Luego nos paramos frente á
las ruinas del templo de la Concordia, de Vespasiano; al pie del que es hoy palacio del Senador,
en donde reina el síndico de Roma, don Próspero,
vimos las ruinas del Ta.bulario (archivos), las del
pórtico de los doce dioses ( deorum consentium),
y á nuestra izquierda las columnas altísimas de
Saturno y en el centro de esta región la última
obra de la adulación y de la abyección de la
historia de Roma expirante bajo la tiara: la columna levantada, siendo papa San G1·egorio
Magno, al abominable tirano bizantino Focas.

***

Id á ver el F-oro y, si tenéis unos trozos de
columnas y templos en la memoria, es decir, unos
fragmentos de historia romana (es mi caso), decidme á quién veis, á quien sentís discurrir incesantemente por el Foro, quiénes el protagonista
invisible y presente en aquel prodigioso doro
escénico.&gt; El, el gran seductor de la historia, el
que surge más vivo, más viril (et terrible afeminado de que habló Cicerón) del libro clásico de
Mommsen y de las teorías aristocráticas de los
nietzcbeanos y de los ensueños de transformación
r(:lvolucionaria de los demócratas, el que hizo
· posible la transformación romano- helénica del
mundo y nos hizo posibles á los latinos ele hoy
el calvo de la corona de laurel. ... Julio César'.
Aquí vivió [en la Regia], de aquí salió atropellando los_presagios y las súplicas. de su mujer·
por aquí fué al pórtico de Pompeyo [un poc¿

EL MUNDO ILUSTRADO

lejos del Foro, cerca de donde nosotros, á pesar
de las heladas lluvias nocturnas del enero romano, vamos á ver al gran actor Novelli ene! Teatro Valle], aquí en latribunade las arengas fué
expuesto &amp;u cuerpo esmaltado de heridas que
parecían labios clamadores de venganzas, allá
fué incinerado en medio de los alaridos del pueblo cosmopolita .... de esa pira pa1·tió la transformación imperial de Roma y del mundo ....
Cierta ocasión en que después de visitar Versalles y sus galerías de pinturas militar s, mi
infortunado Jesús Contreras y yo hablábamos de
Napoleón, insensiblemente pasamos á César, su
abuelo, y el joven escultor me decía: ¡qué escultórico fué ese hombre, qué conjunto de ademanes
estéticos su historia, qué actitudes, se podía seguir su vida con una serie de estatuas, mármol
unas, otras bronce . ... I Y 1·epasábamos: pagando su rescate á los piratas y prometiéndoles
ahorcarles, llorando al pie de la estatua de Alejandro en España, pasando el Rubicón, forzando el templo de Saturno, diciendo en el
Adriático al barquero: c¿qué temes~ vas con César,&gt; apartando de sí la cabeza de Pompeyo,
atrayendo á sí la cabeza morena de Cleopatra,
escribiendo al Senado la famosa misiva cvinevi-vencí,&gt; domando á su ejército amotinado con
la sola frase despectiva «quirites&gt; [paisanos,
dirían nuestros soldados], rechazando la corona
regia (él, que por su cargo de pontífice era el rey
de los sacrificios) quP. le ofrecía Antonio; luego
envolviéndose en la toga al ver el puñal de Bruto, y despufs, ya muerto, recolocado el laurel
sobre la frente lívida, su lenta aparición casi de
pie en el féretro (gracias á un artificio de Antonio) ante el pueblo de donde sacaba fuerzas para aplastar á la aristocracia que impedía á Roma gobernar en paz al mundo... «Cuánta estatua,
cuánto bajo relieve hay en esa historia... &gt;me decía mi amigo. .. cEn mi corazón está César, dijo
el poeta latino, allí tiene un templo.&gt; Así en el
Foro .... . .
JUSTO SIERRA.

APLICACIÓN.
Sentada en la Explanada, bordaba una labor amarilla de belludo estambre persa.
El cielo estaba azul, y el monte como una
trarn·parencia luminosa.
Bordaba.
Redondas nubecitas blancas flotaron y el
monte se puso como blanca tiza.
'
Bordaba.
Un joven poeta
pasó: saludó .. . .. .
Todo era gris como plomo; el monte había desaparecido.
Ella recogió su
bordado amarillo y
se fué.
De nuevo el cielo
estaba azul, y el
monte como una
transparencia 1uminosa.
Sentada en la Explanada, bordaba
una labor amarilla
de velludo estambre persa.
Un joven poeta
pasó, y ealudó ..... .
.1!,;l cielo estaba negro, con un millón
de estrellas blancas.
Ella estaba sentada en su cuarto y
bordaba su labor amarilla de velludo
estambre persa.
El joven poeta
miraba el cielo negro y el mill6n de
estrellas blancas.

La opinión pública: he ahí una ¡,otenc·
qua se forma de la audacia de unos pocos y 8
la cobardía de los demás.

Jª

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 7 de Junio de 1903.

COSTA DE IlEAUREGAD.

¿Qué podemos desear mejor si no un bello
sueño seguido de una hella muerte?
V. CHERBULIEZ.

Lo qt~e _ent~n_demos por justicia es á menudo una InJUst1cia en nuestro favor.
BARBEY D'AUREVILLY.

S i un pensamiento de tres líneas no merece
que se le dedique un capítulo, no vale nada.
REVEILLERE.

SAN FERNANDO.

monumtntos qut Duapartttrán.
El proyecto de erección de la rotonda y del
cenotafio que formarán el Panteón Nacional
en terrenos del Hospital de Dementes, com~
prende la apertura ele una calle, á través del
cPmenterio de San Fernando, que corresponda á uno de los cuatro pórticos q ue deben
dar acceso al edificio.
Con este motivo, el cementerio que hace
largos afios existe, por decirlo así, en el corazón de la ciudad, y en el que se hallan sepultados algunos de nuestros héroes, desaparecerá totalmente en plazo más 6 menos corto,
transladándose los restos mortales que en ál
se encuentran, ya sea á los demás panteones,
ó _bien á la cripta del Panteón Nacional, según
que pertenezcan á simples particulares 6 á alguno de los hombres ilustres mexicanos.
Los monumentos de Juárez, Zaragoza, D.
Vicente Guerrero, y algunos otros, serán reconstruídos en la cripta, según el proyecto
respectivo, á fin de que se conserven allí, juntamente con las urnas que guarden las ceniw
de los caudillos de la Independencia.

PETER ALTENBERG.

Las mujeres tienen siempre la mirada más penetrante que los hombres;
y siempre que se
cruzan nuestras miradas con las de
ellas,recibimos nosotros la primera
herida.-E. ABOUT.

El mejor amigo.

( Fot. Arriaga.)

l. Monumento del Gral. D. Ignacio Comonfort.-2. Capilla del Gral. D. Martín Carrera.-3. Capilla de D. Vicente Guerrero. - 4. Monumento de Juárez.-5. Monumento de Zaragoza.- 6. Monumento de D. José María Lafragua.

�Domingo 7 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

PSICOLOGlA CALLEJERA.
RÓTULOS Y MUESTRAS.
Irse por los barrios, dando de mano al ocioso vagar bulevardero y al olvido las figuras
europeizadas de los que pasean por las pulidas
calles del centro, es placer que á poco de gustarlo agrada y se mete muy adentro del &amp;nimo; y que, muy luego, &lt;le placer se cambia
en tarea de observaci6n grata y fecunda.
No son por cierto las bellas muchachas elegantes, que todas ellas parecen iguales, ni los
holgazanes cclagartijos" del bulevar, los que
pueden proporcionar datos, apuntes y documentos, para una obra de aliento, ya que todos ellos se esfuerzan por copiar al pie de la
letra y con éxito dudoso, los trajes, el porte y
hasta las muecas de los figurines europeos 6
de allende el Bravo.
Por los barrios, no; por los barrios la vida
nacional se manifiesta nuda, y completa y latente, en todas sus manifestaciones. De éstas
pudiéramos apuntar muchas; pero hacerlo no
sería leve faena, por eso ahora nos queremos
referirá una sola de ellas; á la más vistosa y
abigarrada, que se proyecta en rabiosos colorines sobre las fachadas y atrae las curiosas
miradas de los extranjeros.
Nos referimos á las muestras de los establecimientos populares.
Para muchos, para la mayoría, esos pintarrajeados muñecos, esas gordas letras pretenciosamente adornadas, que decoran los frontis de tabernas, fondas y cafetines, no son más
que muñecos y letras más 6 menos mal embadurnadas; mas quien se detenga á considerarlo, encontrará, sin duda, una significaci6n
oculta á r6tulos y muestras, que no pocas veces esconden graves misterios, y evidencian,
otras, sinceras manifestaciones del alma popular.
Hay muestras pretenciosas que están clamando á voces la erudición trasnochada del
traficante, adquirida aquí y allá, en rancios
tomos de novelas por entregas.
«El tocador de Venus., " ccEl brindis de Galatea,» ccLa Babilonia de los Artesanos,i, «La
guerra franco-china,i y ccLas glorias de Baco,•
pertenecen á ese género; que al leerlos, no parece sino que ve uno al gordo jicarero 6 al comerciante en ínfima escala, sentado detrás de
un panzudo barril y dándose un atracón de
literatura al por menor, que le pone los pelos

de punta y remueve coh imágenes ardientes
de guerra, de amor y de heroísmo su espeso y torpe intelecto.
ccEl Novio de Tacba,ii ccLa hija del Drenaje,» ,c:Mientras,&gt;i ccAquí dije,i, ,,Son las diez,i,
pertenecen á un género de humorismo muy
nacional, osado, grosero á veces, colindante
con el insulto y la agresi6n; pero que colma de risa los labios de los bebedores de
plazuela y les pone llamaradas de regocijo en
la mirada.
ccEl Rey bueno,» ccLa Alegría de la Huerta,»
c&lt;Una noche en peligro,» ccLa Chanza,&gt;i «El Va- .
seo» denotan ideas adquiridas acá y allá, en
los azares de una vida accidentada, que ha conocido los rincones mohosos de las bartolinas
y las galerfas de los teatrillos de barrio.

***

Alguna vez supimos que alguien proponía
que se evitara á los comerciantes esas chuscas exhibiciones y no se les permitiera poner
más que la raz6n social frente á sus casas.
Mala iniciativa, contra la cual se hubiera pronunciado, de poder hacerlo, el conde Buff6n,
porque el estilo del comerciante está en la enseña de su establecimiento, y, como sabéis,
el estilo es el hombre.
Un poco de observación de parte del parroquiano, le ahorraría graves disgustos y molestias. Nadie que no fuera reñ.idor de oficio
pondría los pies en un figón que se llama
"Las glorias de los valientes," y muy pocos
acudirían á la abacería que lleva por nombre
"La peste bub6nica."
Considerando así las muestras, como proyecciones de la personalidad psíquica de los
tenderos, nadie podría llamarse á engaño, y
las relaciones entre parroquianos y tenderos
serían suaves y deleitosas cual si viviésemos
en la edad de oro.
Por desgracia sucede que ni el comprador
se preocupa por tales futesas, ni el tendero
suele, á menudo, ser quien idea é imagina la
fábri ca de su fachada, sino algún pintamonas,
desfarrapado, que por ganarse el pafl ideara
no digo cosas tales como se ven en r6tulos y
muestras, sino la propia invención de la pólvora.
Para combatir la degeneraci6n, se añade, al
ejercicio escolar, el ejerci~io esportivo, ambos
exagerados: esto es lo mismo. que quemar la
vela por sus dos extremos.
ROMILLY.

Si se abriera á las mujeres la puerta de todas las libertades, las honradas y las prudente!' se negarían á entrar.
ACKERMANN.

MIENTRAS .

.. l 1

J:
'

.,

.

..

Domingo 7 de Junio de 1903.

�Domingo 7 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

BARBE
~e Rt;tw l'~ '/

Curre1 ,.1 r'ela

D. RAFAEL DELGADO.

Notable novel ista mexicano.

Pancho el Tuerto.
Cuento Viajero.
Después de aquel discurso tan erudito, repleto de citas de fil6sofos y de soci6logos, desde Arist6teles hasta lo más fresquito de los
tomistas al uso, el Dean sorbi6 un polvo de lo
más rico, se limpi6 las narices con el rico pafiuelo de seda, doblóle poco á poco, arrellanóse en el comodísimo sill6n, y se prepar6 á escuchar atentamente, seguro de no ser vencido
por su antagonista, y dispuesto á replicarle si
era necesario.
El vejete, famoso gregoriano, discípulo de
Rodríguez Puebla y compañero del Nigromante, hizo una mueca, un gesto de mico, se
colocó sobre las rodillas, asiéndole por los extremos, el bastoncillo de áureo puño y pulida
contera, y, vivísimos y chispeantes los azules ojos, las cejas m6viles, tremulillo el mento, fluctuante la sonrisa, se expresó en estos
términos:
-¡Norabuena, sefior y amigo mío! Allá va
un sucedido! Erase que se era, hace muchos
años ... ..... . en aquellos felices tiempos de Su
Alteza Serenísima, cuando la ciencia y los saberes todos residían en clérigos de campanillas, frailes graves, «Doctores de la Ley» y licenciados «in utroque,» y ante todo y sobre
todo, en mi grande y respetable amigo don Lucas Alamán, un cierto individuo, Francisco
de nombre, á quien todos llamaban Pancho.
Decidor y agudo cuando estaba en su juicio,
subía y bajaba en pos de sus amigos [que los
tenía por docenas y muy generosos], á quienes entretenía gratamente con dichos, coplas
y cuentos,sazonados á veces con uno que otro
remoque.
Pancho estaba en todas partes: en los corredores de Palacio y en el torno de las Capuchinas; en el pórtico del GraIL Teatro de SantaAnna y en la portería de Santo Domingo; en
los bancos de las cadenas, en conversación
con pensionistas famélicos y estudiantes de

tuna, 6 en la célebre alacena de don Antonio
de la Torre, de charla con literatos y gaceteros.
Era conocido de mil personas conspicuas y
de viso, las cuales solían premiar sus gracias
con una columnaria 6 con un medio nuevecito, y lo mismo «se trataba,,-así lo decía élcon el canónigo Moreno y Jove que con el
Ministro Tornel; lo mismo con los c6mioos de
Puesto Nuevo que con los frailes de la Merced; lo mismo con don Lucas, tan seriote y
estirado, que con don Marcos Arr6niz, quien
á pesar de su melancolía, era festivo y bromeador.

Pero también le conocían en otras partes ...
en todas las pulquerías de la Muy Noble y
Leal ciudad de México.
Lépero más listo y agudo que él no se produjo nunca, ni le hubo más típico en la ostentosa y envanecida capital, desde los tiempos
venturosos de Bucare]i. Pancho parecía fa.
vorecido por el cielo con milagrosa y rarísima
virtud, con esa que á pocos santos fué concedida, y de la cual goz6- según consta del respectivo proceso-San Alfonso María de Ligorio: del d6n de ubicuidad. Era como el aire
que por doquiera se colaba sin ser visto ni esperado. ¡Qué de veces al bajar del acuerdo al-

gún Ministro, Tornel 6 Alamf\b, al descend~r
del púlpito el obispo Madrid; al salir del «~1glo1&gt; Guillermo Prieto, 6 al llegar don Muc10
Valdovinos á la librería de Andrade, ó á la
«Gran Sociedadi&gt; Panchito Zarco, no se encon·
traron con la carucha de Pancho, siempre
amable, siempre risueña, siempre simpática!
¡Y qué cara! ¡Por S. A. S., por la Or~en de
Guadalupe, que otra mejor y más típ1~ no
iba ni venía por Plateros, ni lucía en la Viga,
ni se paseaba en la Alameda! ¡Bueno~ ratos
que dió .Pancho al Conde dE! la Cortina, el
tremendo aristarco de «El Zurriago,» vapulador de las literaturas' 'crucificada'' y«fiorida!»..
- Y ..... [á propósito, sefior Dean] ¿no cree
S. S. que buena falta que nos hace, al presente, el señor Conde, con su periodiquito Y su
presunción y su "Diablo en el Baile?" Pues.··
como iba yo diciendo ... ¡Buenos ratos que gozaban oyéndole en la concurrida alacena, en
aquel mentidero de sénecas y de poetas melenudos, en aquellos portales por donde arrastró aus desengafios amorosos, muy embozado
en su capita, el infortunado Rodríguez Galvánl
Nunca pedía el buen Pancho, y todos le
daban; nunca se ponía en acecho de un protector. y siempre el dadivoso le tenía delante.
-¡Ya no sé qué hacer!-dijo en cierta oca·
sión el obispo Madrid.-¡Qué haré con ese
hombre! ¡Si hasta en la cátedra sagrada ~e
tengo delante! Me salta al paso cuando baJO
del coche; doquiera me lo encuentro;.P.ºr
doquiera le veo ..... , ¡Creo que le he adm1ms·
trado más de cien veces el sacramento de la
coufirmaciónl
,
¡Claro! S. S. I. era generoso en demas1al
Como que en su casa, según dicen, y de ello
pudo dar fe don Tomás Gardida, se gastaban
mensualmente más de cuatrocientos pesos.... .
en ..... chocolate!
Lo malo estaba en que Pancho.... bebía de
tiempo en tiempo más de la cuenta; ~ue- era
muy dado al blanco líquido y á las m1xtel.as,

y que se echaba unos zarambecos y cogía unas
monas, que ...... ¡Jesús ~os valga! ¡Cuántas noches no le dió la Diputaci6n c6modo y oportuno hospedaje! Sepa Vd., señor Dcan, que
no gusto de hipérboles, pues, como solía decir don Luis de la Rosa, por la hipérbole estamos en México como estamos. ¡Todo es aquí
uua hipérbole! No gusto de exageraciones, ni
hay motivo para que yo difame tan cruelmente á. Pancho el Tuerto. ¿Tuerto dijt:? Tuerto
era, ni más ni menos que Camoens y que Bretón, mi amado Bret6n de los Herreros, "gloria y regocijo del teatro español." ¡Qué aficionado al pulque! Desde Regina hasta el Carmen no había bebedor que se le igualara!
Pero, vamos al cuento.
Cierto día un día solemne en que repicaron
'
.
todas las campanas,
en que "rugieron
sonora;
mente los cafiones," en que S. A. S. ostento
en la Insigne y Nacional Colegiata prestigioso
manto, Pancho, que, por fas ó nefas, se congratulaba con todos en todo regocijo público
6 privado, fué á la Villa, y de allí volvió haciendo equis, cantante y turbio, más que turbio crepuscular, y llegando á Santa Ana, camino de su casa, que estaba por el Carmen,
dió en la tienda de un rapabarbas, amigo viejo, maleante si los hay. Allí cayó, y allí lo
recogieron ...... caritativamente.
Diéronle blando lecho en una estera, junto
€\ la piedra de amolar, cerca de un par d.e gallos giros, convalecientes de ciertas les10nes
gloriosas recibidas en San Agustín de las Cuevas; junto á la pared, en la cual, en marco
desportillado pasmo de la parroquia juvenil,
alardeaba de'su hermosura Di-ana de Poitiers,
muy del brazo de Francisco I, y no lejos de
una guitarra mugrienta y resobada, fiel compafiera de su dueño en sus afortunadas amorosas conquistas. ¡Malísimo ambiente el de la
frecuentada barbería! ¡Qué fetideces de pomada de rosa, de canela y de contrahecho maca~r! ¡Cuán acre el tufillo de la plebeya bandolina, y qué nauseabundo el de la jabonadura
evaporada en la reluciente vacía de cobre! La
tienda, caldeada por el sol vespertino, a.rdía
como un horno, y en ella zumbaba; un enJambre de moscas pr6fugas de la carmcerla fron-

tera. Pancho cayó en el petate como piedra
en barranca, despatarrado y hecho una i griega. ¡Cataplurnl ¡Y á dormir la turca!
Traíala de las mejores, de las indómitas y
largas, de esas que duran un día.
El Tuerto roncaba ó parecía roncar.
Fígaro es malévolo. Se le ocurri6 esa vez
hacer una de las suyas. ¡Qué no se le ocurre
á un barbero!
Mientras uno de los aprendices, puestos los
pies en la cabeza, se lanzó en busca de una
mortaja, el maestro, con ayuda de los otros¡buen par de pillastresl-levanta.ron {\ Pancho
y le subieron al potro, digo, á la butaca.
Y ...... y ...... le abrieron cerquillo: un cerquillo clásico, elegantísimo, como aquel tan
donairoso del P. Navarrete, insigne Mayoral
de la Arcadia Mexicana; un cerquillo de comisario, 6 de orador cris6stomo; superior en belleza á la más aristocrática borreguna. ¡Como
que nu13stro barbero lo era de dominicos y
mercedarios, gentes de mucho gusto y de supremo coramvobisl
Quedó Pancho, en un dos por tres, sin pelo
&lt;le barba. con un i;,oberbio cerqui1lo, y con un
copete que pondría envidia en el más lindo
cacatúa, si cupiera pasión tan fea en pajarillos tan hermosos.
Luego, dejáronle en pañaletes, peor que si
fuera mendicante; vistiéronle la mortaja-que
no fué cedida por amor 9-e Jesucristo, -y listo de este modo el pobre Pancho, y por ta]
manera entrado en religi6n, le sacaron á la
calle, le tendieron al borde de la acera, y n1lí
me lo dejaron.
Allí le recogió la ronda, Ja pacífica ronda
del barrio, la cual se mostró piadosa y compasiva con el franciscano, con aquella reverencia
por el pulque embriagada y caída en miseria
lamenta.ble y atroz.
Mandáronle por r.ordillera á San Fernando,
al Colegio Apostólico, pues de allí debía ser el
desdichado religioso.
Turulato se quedó el portero cuando le entregaron aqud cadáver, que cuerpo sin vida
parecía Pancho, y con ayuda de tres donados,
le llevó á una celda, mientras otros iban á dar
aviso de lo acaecido al R. P. Guardián.
-¡Válgame Nuestro Padre San Francisco!
-exclamaba el portero.--¿De dónde será este
religioso desventurado? Pero, en fin, ¡quede
en esta santa casa ~on
la gracia de Dios!
Nuestro hábito viste,
y«bajoel sayal hay ál,1&gt;
y si no es de los nuestros...... que ordene el
padre Guardián lo que
mejor le plazca.
El buen anciano
abrió la celda. Echaron á Pancho en un
camastro, no más muelle que la estera de la
barbería, y allí le vió
el Guardián, que no
pudo dieimular su disgusto.
-¡Por caridad! ¡Dejadle en paz! Veladle,
cuidadle, y cubramos
la desnudez del Patriarca con la piadosa
capa de Jafetl
ilil- il-

Tempranito,no bien
dijo misa, acudi6 el
Guardián á la celda en
qu-3 estaba el desconocido religioso. Entr6se de pronto, severo
el aspecto, duro el rostro, agitando el cordoncillo seráfico, como siempre que iba á
reprender. Hallóse á
Pancho sentado al borde de la cama, en momentos en que apuraba sediento el búcaro que le pusieran cerca los legos vigilantes.

Domingo 7 de Junio de 1903.

-Hermano.... . ¡Alabado sea Dios!- dijo
el Guardián.
Pancho le miró de hito en hito, sorprendido y atónito.
-¿Cómo se llamasu reverencia?-prosiguió.
-¿De qué colegio viene? .... ¿Cuándo llegó? ...
¿A qué vino? ..... .
Pancho no contestó. Miraba con asombro
cuanto le rodeaba: el escaso y paupérrimo
mueblaje de la celda, el camastro, el crucifijo
sangriento colgado en la pared, las disciplinas
crueles, pendientes de un clavo.
Veíalo todo como á través de un velo, y envuelto aún el infeliz en los humos alcohólicos,
no se daha cuenta de lo que tenía delante, ni
acertaba á responder.
-¡Responda, hermano! Responda y dígame de dónde viene y cuál es su nombre.
- Francisco.
-El hábito lo dice, hermano. ¿C6mo se
llama?
-Francisco.
-¡Su nombre!. ... ..-suplic6.
-¡Ese!-replic6 el «Tuerto,1&gt; impacientado.
-Su nombre ..... .
-¡«Posi&gt; ya lo oy6!
-Sepa que le han traído de tal modo que
ha causado escándalo gravísimo en la Comunidad; que ha escandalizado en plazas y calles.... ... . .
- «Posi&gt;.... no es la primera ...... ni la última, padre!
Frunció el ceño el Guardián.
-¡Sí, hermano!-replicó.-Merecéis castigo ..... .
- ¡Castigo, eh?-,-y se echó á reír.
-Si.
-¡Qué sé yo! Lo que sé es que estoy crudo, padre; pero....... muy crudo! ¡Vaya que
«pítima» tan rebuena! Qnien tiene la culpa es
mi compadre «Tanasio», que «juéi&gt; quien me
la ofert6, frente al Pocito, cuando pasaron los
lanceros del «Cojoi&gt; ...... Me eché tres jícaras.. .
tres jícaras grandes, «ansinota». Pero como yo
no «ninguneo, ,&gt;á «naidenii... .. «posi&gt;.... ¡entré
al quiero! ¡«Posi, qué ya no hay hombres!
-¡Hermano!-suplicó el Guardián.-¡Por
las llagas de Nuestro Padre San Francisco!
¿De qué Colegio viene? ¿De dónde viene?
-¡«Posi&gt;de mi casa!
-Dígame su gracia.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
CÁMARA DE DIPUTADOS

Como lo muestra el dibujo, esta sala sería
dotada, en el fondo, de un gran nicho para la
instalación de la mesa de la Cámara y del
Congreso: sobre él, una plancha de mármol
obscuro, con la inscripción «Lex», simbolizará la glorificación de la Ley, para lo cual el
autor del proyecto ha creído que no sería mal
el circundar esa palabra de una decoración
radiante, tan rica y tan pomposa como fuera
posible. Ha hecho eRfuerzos, además-y con
éxito,-para que esta decoración pueda ser vista desde la entrada.
DIBUJO GEOMÉTRICO DE LA FACHADA

PA L ACIO DEL PODER L EGI SL ATIVO.-( P royect o de Bénard),- Fachada principal

-¿Mi gracia? ¡Ujú! «Pos&gt;&gt; Francisco García ...... criado de «usté»I
-:Mire su reverencia, y repare ... .. .
-¡Yo no reparo .... .. ¿eh!
Comprenda que ha. deshonrado el hábito
que viste ..... .
-¡Ja.... .. jajá!-respondió el «Tuerto».¡«Dealtiro» me «tantea»!
Vióse Pancho, y abrió tamaños ojos, y alzándose el sayal, contempló su interna desnudez.
-¡Oiga, su paternidad!- se apresuró á decir nerviosamente.--¡Oigame!-y volvía la
mirada por toda la celda.-¡Téngame «pacencia»! ¡Yo no soy fraile, ni lo he sido, ni quiero serlo! ¡Si yo tengo mi mujer!., ....
-¡Jesús nos valga, hermano!
-&lt;,Veasté». ¡Queme traigan un espejo! Quiero verme el «frontispicio» ... porque la «verdá»,

la «puritita verdá»: yo no soy fraile. ¡Un espejo!
-Est1i hombre está loco-pensó el Guardián.
-¡ Un espejo! ¡Un espejo!-repitió irritado.
Trajéronle lo que pedía, una luna opaca,
única en el convento.
Vióse en ella Pancho una y cien veces, pálido, trémulo, salientes los ojos, y tras largo
silencio, exclamé&gt; entre resignado y burlón:
-¡«Pos» ya soy fraile!
-¿De dónde vino? ¿Cómo se llama?-insistía el Superior.
-¡«Pos» no sé! «Veasté» ......... Vea su reverencia; que vayan á mi casa, á la plazuela
del Carmen, y allá, en el siete, junto á la pulquería de don Tiburcio «el Timbón&gt;,, allí vivo
yo; que entren, y eu el último cuarto, ¡hasta

RAFAEL DELGADO.

1903.

de mármol blanco, flanqueada á derecha é izquierda por columnas de granito color de rosa, sobre las cuales se alzan águilas mexicanas de bronce dorado, vese un pórtico con un
frontispicio en el centro formando, en su conjunto, una entrada digna del «Palacio de las
Leyes.» Este frontispicio- triple puerta de honor del edificio-sería, á lo que parece, construído con columnas monolíticas de granito
pulimentado, de mármol y de bronce dorado:
se cree que podrán encontrarse esos monolitos en el país mismo.
Tras del frontisoicio, donde hay un verdadero pomco -.e .:-.-:nor, y sobre el fron tón en
que se ve ufl bajo relieve de bronce dorado,
que sepresenta á la República Mexicana ?f.r~
ciendo á sus hijos los beneficios de la cJVJh·
zaci6n moderna, aparece el coronamiento fi.
nal, el majestuoso dombo de la Sala de Pasos
Perdidos, cuya silueta viene á completar la
harmonía del conjunto.

GRANDIOSO PROYECTO.
El Palado del Podtr [tglslattoo.
Publicamos en el presente número algunos
de los detalles principales, así como 1a perspectiva general del proyecto que, para la construcción de un palacio del Poder Legislativo,
ha hecho, por comisión del Gobierno, el notable arquitecto francés M. Benard.
Puede juzgarse por nuestras ilustraciones
que el edificio, en caso de construirse según
este proyecto, habrá de ser colosal y espléndido así por la disposición y belleza de sus form~s como por la riqueza de los materiales que
en él habrán de emplearse. Tal magnificencia es digna de la Representación Nacional de
un pueblo libre.
A grandes rasgos daremos uria explicación
de nuestras ilustraciones,y algunos datos biográficos del distinguido arquitecto á que nos
referimos.

SAL.A, DE PASOS PERDIDOS.

PERSPECTIVA DELA FACHADA·

Este ~ibujo muestra el conjunto del monumento proyectado. En lo alto de la escalinata

adentro!, allí es mi casa, y allí están mi «probecita» mujer, y mis «probes» hijitos..... .
Pancho, acongojado, llenos de lágrimas IOI!
, ojos, siguió diciendo:
- Y que pregunten por mí, por Pancho el
«Tuerto». ¡Si no está, ése soy yo! Y ...... si está .... «antonces» ...... &lt;can tonces»... .. . ¡El diablo sepa quién soy yo!
Le reconocieron los legos, y se explicaron
lo que había acaecido.
Echóse á reír el Deán, y el vejete agregó:
-¿Ve Su Señoría cómo no es cosa imposible perder la conciencia?
-¡Ja....... jajá!. ...... Señor mío: ¡no me
venga usted con cuentos de Boccaccio ó de
Tirso!

M. BENARD, distinguido· arquitecto francés.

Una gran sala magnífica, dará acce~o á. t?·
das las partes principales del edificio. Sm
embargo, el puesto de honor estará reser':ado
á la sala de Sesiones de la Cámara de Diputados, que deberá servir también para las del
Congreso General. •

i

Este dibujo permite ver el carácter arquitectural sobrio y grandioso que el arquitecto pro•
yecta imprimir al edificio.
Las columnas que forman el peristilo son
de orden corintio; las de los p6rticos late!ales1
de orden j6nico.
Estos p6rticos están decorados con nichos
monumentales, destinados á colocar en ellos
los símbolos de bronce y de mármol de los
grandes hechos gloriosos de la historia mexicana: les formarán cuadro, mármoles harmoniosos de colores, destinados á hacer resaltar el
mérito de los gr,rnitos puiimentados de lascolumnas.
Las del peristilo, hechas también de granito, serán de orden corintio y sostendrán un
átbo decorado con estatuas de mármol blanco, que representarán las virtudes cívicas.
El fondo del peristilo estará adornado con
un mosai".!o hecho sobre oro, que represente
los beneficios de la paz. La perspectiva general del edificio puede verse en nuestra primera plana, así como el p6rtico central.

EL PERRO NEGRO.
Envuelto en una polvareda blanquecina cam_inaba el ejército, al caer de la tarde. Asr.endia J?Or un árido escarpe, erizado de ásperos
gramtos ........ .
El ~ol en el ocaso semejaba una fúlgida flor
~:1~grienta, y sobre los campos callados, la
umebla empezaba á tender su ala misteriosa.
D~ pronto surgió de un grupo de árboles
petnficados un perro negro, un macilento perro negro, que con sus ojos casi humanos miraba largamente á los guerreros que pasaban,
rudos y fuertes, con el fusil al hombro.
Los miraba en silencio· y la mancha de sombra de su cuerpo casi se perdía en la sombra
del crepúsculo.

Domingo 7 de Junio de 1903.

era la Muerte . ........ un soplo de lo desconocido pasó por nuestras cabezas .... .... .
FROILÁN TURCIOS.

EN RUINAS.
En un rincón distante de la aldea
Alzábase aquel templo solitario
Con su blanco y ruinoso campanario
Que el tiempo con su mano a¡rnjerea.
El viento por sus bóvedas pasea;
Roto se ve en el suelo el incensario1
Y el pobre campesino vfoionario
Al pie de los altares curiosea.
Deshecho se halla el púlpito: en las naves,

1
EL ARQUITECTO

El señor Benar&lt;l es un arquitecto distinguido, como bastaría para demostrarlo este
proyecto, cuya perfección es tan grande, que
las fotografías que de él publicamos, parecen
tomadas, no de un dibujo, sino de un edificio
ya construido.
El mérito del señor Benard ha sido reconocido en su patria, donde obtuvo el «Gran premio de Roma,&gt;, que, como es sabido, significa
la consagración del talento de un artista.
Además de Italia, el señor Benard ha recorrido la Grecia. En ambos países estudió los
monumentos clásicos de la antigüedad y del
Renacimiento.
En Francia ha hecho trabajos muy notables.
En 1899 venció en el Gran Concur¡,o Internacional para la Universidad de California.
En jnnio del año pasado obtuvo el premio
«Jean Reynaud» de la Academia de Bellas
Artes, que es de un gran valor, porque sólo
se concede cada cinco años y aspiran á él los
mejores artistas europeos.
Actualmente, Benard se halla en l\Iéxico,
para dirigir la construcción del palacio legislativo, en caso de que su proyecto ee lleve á
cabo.

EN CAMINO.
Como voz de socorro en la espesura
De solitaria selva, hasta mi oído
Llegó en alas del viento tu gemido
En el rudo breñal de mi tortura.
¡Cuán presto mi dolor y mi amargura
Disipó tu clamor! ¡cómo rendido
En tu auxilio acudí, dando al olvido
El peso de mi amarga desventura!
Me porté como buen samaritano;
Ungí tus llagas con mi propia mano
Y en seguro lugar te dí hospedaje.
No espera premio la nobleza mía;
En paz te quedas, ilusión de un día;
Yo tengo prisa y seguiré mi viaje.
E.

GONZÁLEZ MA:RTÍNEZ.

La Cámara de Diputados, según el proyecto de Bénard.

Pasaban, pasaban los viejos capitanes, los
j6venes soldados........ .
Luego, ante un alegre muchacho que se movía penosamente, el perro ladró de una manera honible ......... Después laoz6 un aullido
lento y quejumbroso, una especie de lamentación lúgubre que, bajo el cielo sombrío en la
hora fantástica, impresion6 angustiosa~ente.
Al anochecer de la .ú ltima jornada una bala traidora arrebató la Yida al pobre' muchacho ...... .. .
Estaba allí, sobre los duros guijarros del
camino, con los ojos abiertos, frío y ensangrentado.
Entonces, recordando la espantable escena
macabra, el aullido lúgubre resonando en la
distancia, al comprender que el peno negro

Entablan ~us polémicas las aves,
Y en med10 del horror de aquellas ruinas
Donde hacinados yacen los escombro~1
Encógese el incrédulo de•hombros
Y levantan su hogar las golondrin~s.
BONIFACIO BYRNE.

En las almas más grandes hay siempre sit~o~ débHes en los cuales duermen las superst1c10nes.
A. THOMEREAU.

¡Qué moralistas tan singulares somos! Abrumamos de injurias á la mujer caída y de burlas á la que envejeció sin caer.
ARMAND SILVESTRE.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 7 de Junio de 1903.

Domingo 7 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

LOS MONJES.
El Ultimo Sutño dt tabart.
Cuando Tabaré hubo muerto, y de su flanco herido la sangre partía, como un ancho y
espumoso torrente rojo, su alma, en la forma
de una minúscula mariposa blanca, desprendi6se de la carne heroica que la guardaba, y
agitando sus alas de espuma y de seda, se prepar6 á remontarse hacia el inmenso cielo azul.
En el claro del bosque, junto al guadal vecino, la humana forma del indígena yacía rígida, llena de la serenidad augusta y solemne
de la muerte. El ancho pecho del cadáver se
destacaba como un escudo de bronce sobre un
manto de púrpura. La mariposa roz6 con las
alas una burbuja de sangre, y coloreada de
blanco y rosa, se fué por los aires, bebiendo
con su diminuta trompa combada el polen de
oro del sol.

El alma de Tabaré, gloriosa en la poesía de
aquella tarde llena de quietud, vi6 llegar al
crepúsculo desplegando sus infinitos tules violetas y pensó que era ya hora de dormir el
largo sueño de los siglos futuro~. En aquel
instante se entreabri6 en los espacios la corola
de luz de una estrella.
La blanca mariposa, coloreada de rojo por
una gota de la sangre indígena, tendi6 su vuelo hacia el lucero que la besaba con sus infinitos labios de luz; pero mientras ascendfa,
lleg6 hasta ella el vaho de la selva, el hedor
del limo del río padre, el hálito inmenso de
la-campiña toda.
Vi6 entonces que el astro estaba muy arriba, que cuanto más ascendía, más lejana se le
antojaba aquella lágrima del cielo; y volvi6
hacia la tierra, para tener por tumba algo que
fuera color y potencia, vida y perfume en la

rías, dulces flores del llanto y de la muerte
riegan la · sangre de Tabaré, con sus pomo~
pequeños y aromados, por sobre las ?uchillaR,
á lo largo de los pantanos, en los Juncos de
las cañadas, ante ese cielo que vi6 morir al
amante rudo y supremo, bajo su inmensa serenidad azul.
GOYCOECHEA MENÉNDEZ.

Leyendo La Divina Comedia.
En la última página de El Infierno del Dan~.

¡Oh tú que tienes los cabellos canos!
Tú, dime: en el camino de la vida,
;,Nadie llega hasta el fin de la partida
La frente pura, cándidas las manos?
Dime si por ventura son hermanos
E11:oísmo y virtud, fuerza y caída?
¿Nunca entran sin terror á la escondida
l\fansi6n de los recuerdos los ancianos?
El juez, el acusado y el que acusa
Se miran con rubor que á todos quema:
Hnencia de maldad, ¿quién te rehusa?
¡Poema del rey Pecado es tu poem11!
Dante: ¿quién está en pie? Tu noble Musa
Clamando sobre todos ¡anatema!
FRANCISCO GA VIDIA .

MARUJA.

Proyecto Benard.-Sal6n de pasos perdidos del Palacio Legislativo.

Cruzó por la llanura, pas6 por sobre la selva, contempl6 á la distancia las cuchillas onduladas, fecundas, perfilando el horizonte en
suavísimas combas; sigui6 hasta el río padre
que lleva sus aguas límpidas hacia el río inmenso, cenagoso y mugiente; trazó giros voluptuosos entre las cortaderas de largas hojas
aterciopeladas; se deslizó por las totoras que
enarcaban sus tallos cilíndricos, vibrantes ante
el viento de la tarde y se detuvo un momento
sobre el verde radioso de un viajero camalote.
El sol, en el último período del ocaso, desgranaba todos sus bermellones y fundía el nácar de las nubes en 6palos intensos y deslumbrantes. Las cigarras comenzaban á suspender
sus eternas sonatas monocordes, las palomas
guardaban en sus buches sus melanc6licos
arrullos y entre las hojas de los sarandíes comenzaban á rodar las titilantes lágrimas del
rocío.

última esperanza del dolor y de la muerte.
Penetró en el bosque hirviente de savia, se
posó sobre los rosales salvajes, en la grana ardiente de los ceibos, en la dorada fruta de los
ta.las, en las largas varas enhiestas de los cardos morados. Y así, errante y solitario el espíritu de Tabaré, marchó por la eelva. hasta
que de pronto cay6 en el búcaro entreabierto
de una dulce mburucuyá.
Y el bosque entero floreció en pll.Sionarias.
Alma de dolor y de ensueños, agigantada
por la muerte, divinizada por el amor; alma
pura y sañuda en la cual barbotaba el genio
de la raza, toda la fiera expresi6n del charrúa;
alma melanc6lica, amargada errante, alma
toda perfume, toda color, toda caricias, ella
fué el germen potente que encendi6 el fuego
de una roja pedrería en el fruto combado de
las purpúreas mburucáuyes.
Y desde aquel instante, las leves pasiona-

Hace tiempo, cuando vivía en San Petersbur&lt;10 acostumbraba, al tomar un trineo de
alq1~'¡1~r, emprender conversación con el cochero.
Me agrada en especial charlar con los que
hacen el servicio de noche, pobres labriegos
de las cercanías, que vienen á la capit11l trayendo carricoches de mala muerte, embadurnados de ocre y tirados nor un jamelgo, á ganar el pan- la renta para el amo.
Cierto día llamé á uno de estos tales. Era
un mozo de veinte años, fornido y robusto, de
azules ojos y colorados carrillos. De su remendada gorra, calada hasta. las cejas, se escapaban las sortijas de su rubio pelo, y un tafetán,
roto y menguado, cubría á duras penas sus
anchos hombros.
Pareci6me que el bello rostro imberbe del
cochero estaba triste y sombrío; charlamos, y
noté que su voz resonaba dolorosamente.
-¿Cómo tan triste, hermano?-le pregunté.-¿Ti&amp;nes alguna pena?
Al pronto no respondi6.
-Sí, Barino, tengo pena-dijo al cabo;una pena tan grande que no hay otra como
ella; se me ha muerto mi mujer.
- Según eso, la querías mucho.
El mozo, sin volverse, agach6 la cabeza.
-Barino, la quería. Ya va á cumplir el octavo mes y no puedo olvidarla. Es uha cosa
que me roe aquí en el coraz6n, y acab6se y yo
no entiendo por qué se murió: era joYen y sana. En veinticuatro horas se la llevó el c6lera.
-¿Y era buena tu mujer?
¡Ay Barino! -suspiró hondamente el pobretín,-éramos tan amigos! Y i,e há muerto
sin mí.. .... Desde que supe aquí.. .... pues.....
que la habían enterrado, al momento eché á
andar para la aldea ...... para mi casa. Llegué ...... era más de media noche: entré en ella,
me paré en medio y llamé muy bajito..... Ma. ...... eh , M aruJa......
· l
ruJa
. Y nada, nada más
que el canto de un grillo en un rincón ..... .
Entonces me eché á llorar, me senté en el suelo y pegué en él con la mano, diciendo :
-¡Ah vientre hambriento, te la has tragado; trágame á mí tambienl María....... ¡Ay
María!-repitió con enronquecida voz.
.
Y sin rnltar las riendas de cuerda, se enJUg6 una lágrima con su guante de cuero, lasacudi6 de soslayo, agach6 lo.3 hombros y no
pronunci6 una palabra más.
.
Al bajarme del trineo le dí buena propma;
saludóme hasta el suelo, quitándose la gorra
con ambas manos; volvi6se y tom6 un can8ado trotecillo sobre la helada sábana de la calle desierta, invadida por la bruma gri.3 del
frío de enero.
!VAN TOURGENEF.

I
¡Austeros monjes que tenéis por mundo
la soledad solemne de los claustros,
en los conventos lúgubres que oponen
muros de piedra al torbellino humano!
Que os encerráis entre paredes frías,
sin más adornos que los viejos santos
y un Cristo agonizante que alza al cielo
los tristes ojos cuando está expirando;
que ante la imagen del dolor supremo
meditáis en recónditos arcanos,
suspensa el alma, el pensamiento absorto,
por infinito amor trasfigurados;
que veic; lr humanidad y sus pasiones,
el amor, el orgullo, los encantos,
reducidos á tétrico resumen
en la espantosa desnudez de un cráneo;
6 bien, hundidos en las toscas sillas,
la cabellera entre los dedos flacos,
inmóviles cual momias que los tiempos
hubiesen al pasar patrificado,
en lenguas muertas releéis las páginas
borrosas ya de los infolios raros,
al alma y á la vida y á las cosas
el principio y el término buscando:
vosotros, desertores de la tierra,
sin pasar el umbral del camposanto,
decidme E&gt;i es muy dulce ese silencio,
si allí el dolor no llega á conturbarosl

II
Cuando ferviente la plegaria brota,
cuando se eleva en vuestra voz el canto,
¿no hay otra voz interna que os suspende?
¿no hay otro acento que interrumpe el salmo?
En las serenas noches silenciosa.a,
cuando el cielo se a.dorna con sus astros
y recorréis con la capucha vuelta
los corredores y los anchos patios,
¿fio os detenéis de pronto cual si oyerais
un eco evocador que os ha llamado

y el ligero desliz inolvidable
de presurosos, conocidos pasos?
En ei;as horas en que duerme el mundo,
en que se siente el súbito aletazo
bajo el cual se despiertan los recuerdos
y se pronuncia un nombre ya olvidado,
decidme si no oís en lus rumores
de la noche ese nombre que os foé caro
y el soplo de la brisa no os parece
un beso tentador sobre los labios;
si al penetrar por el follaje obscuro
la luna no os engaña con sus rayos
y creéis ver en la penumbra el halda
m6vil de un traje vaporoso y blanco;
si vuestra mente vaga1osa entonces
no se espacia en recuerdos ya lejanos
y no sentís inmensa pesadumbre
que hace rodar por vuestra faz el llanto ..... .
Ah! decid si olvidáis, si á vuestras puertas
no acuden en tumulto, golpeando,
los fúnebres fantasmas del recuerdo,
que vienen de la noche del pasado!
¿Ya sois libres? El último refugio
adonde huísteis del dolor humano,
es quietud, es olvido, es la sofiada
ma.nsi6n feliz de espiritual descanso?
Y o sé de la leyenda de un austero
monje, á quien muerto en su sitial hallaron
sobre un libro de antigua biblioteca.
reliquia del convento y de los años-'
, .
'
muerto sobre una pagma
en que había
como señal de algún pasaje extraño, '
prenda de un grande am~r desconocido
una guedeja de cabellos áureos.
'

¿Qué dijeron al monje esos cabellos?
¿Qué singular y misterioso encanto
se desprendió de aquellas hebras de oro?
y quién las puso en el ritual sagrado?
¡Oh mujer! oh belleza! oh triunfadora
más poderosa que la muerte! En vano
tiene abismos el tiempo, el mar distancias
el alma frío, y soledad los claustros!
'
lSAÍAS GAMBOA.

�Domingo 7 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL M1JNDO ILUSTRADO

€1 marquts dt montttmy.
é!or d~an é!oujoulal.
(Traducción de "El Mundo Ilustrado.")
CONCLUYE.

Cuando Sofía volvi6 á bajar al patio, la primera persona con quien se encontr6 frente á
frente fué Montcerny, al cual se acerc6 tímidame~te, cual si quisiera hablarle, pero luego
qued6se sin saber qué hacer, tan confusa que
él, aunque desdefiosamente, se a~i_adó:
-No temáii1 nada, sefiora, le diJo; como no
estoy aquí por mi voluntad, desgraciadamente no podré libertaros de mi presencia; pero sí
os ofrezco que me mantendré á una distancia
tan grande de vos cuanto las dimensiones del
patio lo permitan.
Iba ya á alejarse cuando ·ella le detuvo colocando suavemente la mano sobre su brazo.
-¿Estáis aún muy disgustado conmigo? le
p regunt6.
. .
.
.
Sin su voz acariciadora y sin su cándida
mirada, Montcerny hubiera podido creer muy
bien que se burlaba de él.
Sofía repuso con el m ismo tono de niño que
se excusa por no haber aprendido la lecci6n :
-Ya sé que hice muy mal yéndome de
vuestra casa sin vuestro permiso; pero no tengo la culpa: ¡me fastidiaba tanto!
Refirióle en seguida cuán largas le habían
parecido las horas en aquel palacio, en el que
le parecía hallarse perdida, intimidada, además, por la presencia de aquel m~rido, más
viejo que su padre y aun más seno. Lo que
sobre todo había colmado su aburrimiento,
fueron las reuniones de sabios y filósofos que
se efectuaban en la casa de Montcerny.
-¡Oh!, dijo, creo que al fin me hubiese ~esuelto á fastidiarme sola con vos; pero aquellas
gentes que sólo hablab~n de. cosas incompre~sibles ... nada más su vista me tornaba estúpida, y si alguna de ellas me dirigía la palabra,
por el temor de contestarle una necedad, me
sentía tentada de echarme á llorar.
Por ese tiempo, la h ija mayor de M. de
Valseney habíase casado, y al venir de provincias á París para ser presentada en la corte, se
detuvo en la Capital algunos días. La tristeza
y el desmejoramiento de su hermana la sorprendieron; crey6 qu~ era la víctima de _un
marido de carácter agrio y celoso, y movida
por la piedad, ofreció á la niña que se refugiara secretamente en su casa. Sofía se rehus6
primero, pero el fastidio venci6 muy luego sus
resistencias.
-Tenía el proyecto de escribiros inmediatamente después de mi partida, para suplicaros que me dejaseis vivir con mi hermana;
pero encontraba tan difícil decirlo, que fui
dejando mi proyecto de un día para otro, hasta que acabé por no escribir nada.
A pesar de un resto de resentimiento que
contra ella sentía, Montcerny no pudo evitar
una sonrisa, al escuchar el cándido acento
con que Sofía exponía sus infantiles excusas.
La conversaci6n continuó en un tono más
amistoso. Sofía, más segura ya de sí misma,
habl6 de la prisi6n, donde parecía verlo todo
de color de rosa.
Esto hizo que Montcerny recordara al caballero de Raynald, que fuera arrestado al mismo tiempo que ella.
-Os sentís feliz en esta cárcel, la dijo, porque vuestro amado esiá aquí con vos.
Ruboriz6se ella y ocultó su rostro entre las
manos. Luego, separando un po~o los d~dos,
le mir6 con ojos á un tiempo tímidos y nsuefios y escap6 corriendo.
.
Al día siguiente fué un poco más explícita;
Montcerny ya no la intimidaba como antaño,
pues la común desgracia establecía una especie de igualdad entre ambos.
-Hace mucho tiempo que el caballero de
Raynald es mi apasionado, dijo en el lenguaje extravagante de la época, y confieso que
soy sensible á su fuego; pero antes de estar

presa, jamás me atreví á hacerle conocer mi
sensibilidad, temerosa de dejarme arrastrar
más allá de los límites de la virtud.
Medit6 un momento y repuso suspirando:
-Eso me ha hecho sufrir muchas veces,
porque ¡es tan duro hacer desgraciado al hombre á quien se ama!
Refiri6le entonces á Montcerny c6mo hr.bía
sido que habiendo caído ella enferma, no pudo
seguir á su familia cuando ésta había emigrado y cómo el caballero Raynald, decidido á
no' abandonarla, quiso esperar á que sanara
para emigrar, y que en cuanto se halló ella en
estado de poder viajar, le ofreci6 acompañarla
á Viena, donde residía su familia.
Pero las diligencias que hicieron para procurarse pasaportes, llegaron á parecer sospechosas y por esa causa fueron detenidos la
víspera del día fijado para la partida.
Mientras l\fontcerny escuchaba este relato,
buscaba co!l los ojos á Raynald, que iba y venía á poca distancia, lanzando á hurtadillas
inquietas miradas á Sofía y á su interlocutor.
Al marqués, sin que supiera por qué, le disgnstaron tales miradas, y esta sensaci6n de disgusto fué acentuándose más tarde, pues lleg6
á ser para él una costumbre reunirse con Sofía en el patio, y como el caballero no dejaba
nunca de hacer lo mismo, bien pronto cada
uno de ellos sinti6 una secreta irritaci6n contra el otro.
De tal modo que uh buen día Montcerny,
reflexionando, comprendi6 que estaba celoso
y se vi6 obligado á confesarse que lo que por
Sofía experimentaba era amor, sencilla y simplemente.
Desde que hizo tal descubrimiento, se puso
tristfsimo; la muerte dej6 de serle indiferente
y comenz6 á reprocharse no haber sabido conquistar oportunamente el cariño de Sofía.
Otra cosa le ocupaba entonces el pensamiento:
la felicidad de la Naci6n, la que, en cambio,
maldito si se ocupaba de la de él! ¡Y cuán
estúpido el orgullo que le impidiera buscar las
huellas de su mujer! ¡Con cuánta facilidad se
había dejado ganar la partida por aquel impertinente caballerete!
En semejante estado de ánimo, apreci6 las
ventajas del sistema político en vigor, que suprimía las dificultades de los ciudadanos suprimiendo á estos mismos. En efecto, ¿,qué rivalidad podría haber entre él y el caballero,
respecto de Sofía, puesto que les iban á guillotinar á los tres?

***

Una mañana, un rumor extraordinario circul6 por la prisi6n; una noticia tal que emocionaba á todo París y que los carceleros no
pudieron reservársela: los diputados habíanse
sublevado contra Robespierre, y los triunviros
habían sido acusados y arrestados en medio
de hurras y gritos de liheraci6n.
¿Qué resultado podría tener semejante golpe de Estado para los infelices encerrados en
las prisiones? Eso era lo que iodos discutían
aquella mañana en el patio, sacados de improviso, por tal noticia, de la apatía en que les
sumergiera la certidumbre de morir.
E l propio Montcerny sinti6 que su coraz6n
latía más rápidamente y se apresur6 á reunirse con Sofía, que permanecía pensativa, sentada en un banco situado en Ur\ rinc6n del patio.
Creyendo Montcerny que tal vez ignoraba lo
que ocurría, quiso comunicárselo1 pero ella le
interrumpió diciéndole sencillamente que lo
sabía todo.
-¿Y tal noticia no os causa regocijo?, pregunt6 sorprendido.
-No, contestó ella sacudiendo la cabeza.
Aunque me pongan en libertad, no por eso
podré casarme con mi amado, y sin él, ¿para
qué quiero la vida? ...

Montcerny entonces comenz6 tímidamente
á defender su causa.
-Sofía, dijo, he olvidado ya por completo
mis quimeras de antaño, y si llegásemos á salir de aquí, todos mis. pensamientos serían
parn vos.
Pero vióse obligado á callar ante la confusi6n que ella mostróle oyendo tales palabras.
Precisamente en esos momentos el caballero
se aproximaba y Sofía le acogi6 con tanto placer, que l\fontcerny comprendió cuán poco la
interesaba lo que acababa &lt;le decirle, y se
alejó triste y colérico, lleno de amargura el
corazón contra su rival.
Como en sus idas y venidas por el patio
pasaba ante la ventanilla del portero, pudo
ver á tres hombres con carmañolas rojas que
permanecían frente á la portería. Uno de ellos
tenía en la mano un papel y lo leía en voz
alta; eran los delegados del Tribunal Revolucionario que venían á llamará algunos de los
acusados.
·
Montcerny, á quien la víspera tal espectáculo hubiese dejado casi indiferente, sintió un
estremecimiento pensando que tal vez, yacer-'
canos á la libertad él y Sofía, aquella úl tima
embestida de la muerte iba á arrancarlos de
la vida.
Detúvose tan inquieto y vacilante, que la
portera comprendió sus pensamientos, se sintió movida á compasión por su ansiedad, y
aprovechándose de que su marido y los otros
tres hombres charlaban sin reparar en ella, se
acercó á la ventanilla y le dijo á media voz:
-No temas, ciudadano, he leído la lista y
tu nomb:te no figura en ella.
-Pero y ... ¿ella?, pregunt6 Moñtcerny muy
conmovido, designando con los ojos á Sofía,
que conversaba con Raynald en el extremo
opuesto del patio.
- Ella tampoco.
Luego, dirigiendo hacia los dos j6venes una
mirada impregnada de vaga compasi6n, la
mujer repuso:
-Solamente está su enamorado. ¡Pobrecillal. .. ¡mucho va á llorar!
-¿Es del caballero Raynald de quien habláis'?
La conserje hizo un signo afirmativo y él se
alej6, intentando reprimir una alegría que le
daba horror.
«¡Pensar que me he creído bueno dura nte
cerca de sesenta años!» se decía, dirigiéndose
lentamente hacia el banco donde estaban sentados Raynald y Sofía.
Ahora, á pesar de todo, al verles tan jóvenes, tan hermosos, inclinando sus rostros hasta casi tocarse, una especie de piedaJ despert6se en él. Al verle venir Raynald, se alejó
precipitadamente sin pretender ocultarle su
emoci6n, y Sofía se enjugó los ojos á toda prisa:
Incapaz como era de disimular una emoci6n,
cuando Montcerny se dispuso á prepararla
nuevamente á la idea de ser separada de Raynald y comenzó á hablarla del porvenir, diciéndole:
· -Vamos, ¿habéis reflexionado? ¿No queréis vivir conmigo si permiten los acontecimientos que salgamos de aquí?
Ella no pudo más que responderle sollozando:
-¿Y á él, á mi pobre amigo, deberé abandonarle?
En vano él quiso objetarle que el amor no
dura toda la vida y que tal vez 1-1.egaría día en
que se felicitara de haberse visto separada de
su amigo antes de haber sufrido su frialdad 6
sus infidelidades.
A todo respondía ella moviendo la cabeza:
-No le conocéis, ni conocái:i su corazón;
nunca me será infiel, y si le abandono, jamá8
encontrará consuelo.

Y como viese que Montcerny parecía no
creerlo, acabó por irritarse.
-¿Entonces creéis que yo me acostumbraría á vivir pensando que él me olvidaba por
otra mujer'/ Sabed que mejor quisiera verle
muerto que infiel.
Montcerny, poco hábil en cuestiones de astucia, comprendi6 que su dédalo de preparaciones para nada servía y prefirió decir la ver-

dad:
•
-Pues bien, nada temáis, ninguna mujer
os lo arrebatará, puesto que va á morir.
E nhiesta ante él, pálidos los labios y los
ojos dilatados, gritó:
-¡Mentira!
Nada contestó él... cay6 sobre ambos un terrible silencio.
Pero de improviso, comprendi6 Sofía en la
expresi6n del rostro de .Moutcerny que éste
no ha?í~ mentido, y repuso con voz que pasaba sibilante por entre sus dientes apretados:
- ¡No quiero que le maten!. .. ¡no le matarán!
El callaba sin encontrar qué responder á
esa locura.

téis de tal manera?, preguntó Montcerny tristemente. Y le record6 el ridículo que había
desafiado por salvarla ~~l _claustro, y luego,
¿alguna vez le había dm gido una expresión
dura, le había causado nunca el menor sufrimiento? ¿Cuando ella le abandon6 había intentado siquiera vengarse? ¡Y he ¡quí que le
~bandonaba nuevamente ahora que estaba vieJO, descorazonado y solitario!
Sofía escuchóle primero con feroz indiferencia, pero luego sintió que su voluntad se doblegaba, comprendiendo que Montcerny dflcía
la verdad, y que ella no tenía la libertad de
morir. Su rebeldía cedió el lugar á una inmensa desesperación; volvi6 á caer sentada
sobre el banco, ocultó el rostro entre las manos y lloró silenciosamente mucho tiempo.
Cuando al fin levantó la cabeza, Montcerny
se aterró al observar su extraviada expresión.
Sofía, que no había temido la guillotina cuando se trataba de ella misma, ddiraba de miedo pensando en la ejecución de Raynald. Frases entrecortadas escapábanse de sus convulsos labios:
-¡Sin mí se habría salvado!. . .. porque estaba;yo .enferma.:se quedó en Francia... ¡Dios

Domingo 7 de Junto de 1903.

***

Por la tarde, cuando se efectuaba la sesi6n
del Tribunal revolucionario, Fouquier Tinville interrumpió con mal humor al actuario
que llamaba á los acusados, al v.ir levan tarse
al que contestaba al nombre de Raynald.
-¡Un error más! gritó el acusador público
á ~u ~ubordinado. ¡Qué dices tú ahí que tiene
vemh cuatro años! Ponle por lo menos sesenta ... ... ¡Vamos, corrige el acta de acusación y
pron to, que no tenemos tiempo que perder !
~sta sesi6n, la ~!tima del Tribunal, fué muy
agitada. El presidente Dumás fué arrestado
antes que concluyera la audiencia; pero después de deliberar, los jurados dicidierod continuar en su ausencia y dictaron el veredicto
de muerte.
•
Algu nos instan tes después los condenados
al dirigirse al lugar del suplicio, pudiero¿
creer qu_e se verían salvados, pues el pueblo
enardecido por la prisión de Robespierre, tra:
tó de cerrar el paso á la comitiva y libertar á
las víctimas.
Desgraciadamente el General Haniiot, que
recorría las calles con un destacamento de
hombres a rmados, dispersó á la multitud y
e~colt~ la última carreta basta el lugar de las
eJecuc10nes.
-Esta vez, por lo menos, pens6 l\fontcerny
subiendo las gradas del patíbulo, puedo estar
seguro de no arrepentirme de mi generosidad.

SOL DE SANGRE.
Por inmensos caminos solitario¡;,
H uyendo de ignorados campanari~s
Los peregrinos van, faltos de alient~
Y de aldeas siniestras y lejanas
'
Les saludan al paso las campanas
Con notas que cabalgan sobre el viento.
E l horizonte, bajo el sol, se dora,
Manchado por la .•angre de una a urora
Que se teme á la vez y que se espera·
Las nubes se amotinan y se empujad
Y como buitres, al huir, -se estrujan '
En el espanto de la noche negra.
Tiembla y cede la tierra bajo el peso
Se abre un abismo en el dintel del bes~
Y todo es sepulcral, como una luna;
Sólo se oye el rumor so.rdo y la queja
De aquella muchedumbre que se aleja
Con fatigas de mar hacia su cuna.
En la sangre del sol busca su origen ·
Torvos y extraños sentimientos rigen '
Su reflujo fatal hacia la aurora
Y jadeante, vencida y sin alie~to
Se arrastra latigueada por el vien'to
Royendo el amargor que la devora.'
-¡ Quiera Dios que me maten con él! continu6 cada vez más rebelde y exasperada! ¡No
se lo llevarán sin mí!. ..... ¡No lo quiero!
- Debéis resignaros, dijo él gravemente, no
sois duefia de salvarle ni de morir con él.
Pero Sofía no. le escuchaba; un pensamiento súbito había cruzado por su mente.
-Hay mujeres en la lista; yo sabré cuáles.
son ... buscaré á una de ellas y me arrojaré á
sus pies para suplicarle que me permita ocupar su lugar en la carreta.... ¡Qué importa el
cambio á esos miserables con tal que esté completo el número de sus víctimas... ... Ellos no
miran ; ¡matan!
Decía la verdad; poco tiempo antes habían
guillotinado á Raint-Pern, padre, en lugar
del hijo, y Fouquier Tinville ni siquiera había
notado que le entregaban un condenado _c aduco en vez de un joven.
Montcerny retuvo á la joven por una mano:
-¿Y yo, Sofía, si vos morís, que será de
mí?
Ella se desprendi6, contestando duramente:
-Os pasaréis sin mí, como lo habéis hecho durante cerca de sesenta años.
-¿Qué mal os he hecho para que me tra-

mío!. .. ser la causa de su pérdida y no poder
siquiera morir con él!. ..
Montcerny ya ni siquiera pretendía consolarla; con la mirada fija en la tierra reflexionaba, y por fin dijo, como hablando consigo
mismo:
-Sin embargo ...... si yo le salvara ..... .
Sofía fij6 en él una mirada de loca, y cogiéndole ambas manos con tal fuerza que las uñas
le penetraban en la carne :
-¡Salvadle! gritó ¡salvadle y haré lo que
queráis!. ... .. ¡Me iré á vivir con vos!. ..... ¡no
volveré á verle nunca!. .... . ¡Le olvidaré si así
lo queréis; pero ...... salvadle!. ... . .
Se oyó el tañido de una campana y los prisioneros 'comenzaron á abandonar el patio.
-Id con ellos, dijo Montcerny; aún no puedo deciros lo que haré para salvarle, pero ¡tened confianza en mí!
Y cuando ella se alejaba tambaleando de
emoción, voivi6 á llamarla:
-¿No me diréis nada autes de partir, Sofía?
Ella junt6 convulsivamente las manos y repiti6:
-¡Salvadlel

Y mañana al triunfar, cuando derribe
La_ absurda sociecJad que la proscribe,
Brillará _como un sol á nuestros ojos.
Sus pupilas extrañas y dementes,
Empapadas en púrpuras ardientes
Parecerán dos corazones rojos.
'
Sus manos, impacientes de batalla
Removerán la gigantesca hornalla '
Donde alimenta el sol sus encarnados
Y en la ruda apoteosis del incendio '
La Plebe se alzará como un compeddio
De t.odos los sollozos ignorados.
MANUEL UGARTE.

�ELÍXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE CARLOS.
Lo r ecetan los médicos de t odas las naciones; es tónico digestivo y antigastrá.lgico cura el 98 por 100 de los enfermos del estómago é intesti nos, aunque s us dolencias sean de más de 30 años de antigiiedad y hayan fracasado todos los demás medicamentos. Cura el dolor de estómago, las acedias,
aguas de boca, vómitos, la indigestión, las dispepsias, estreñimiento, diarrea
disent eria, dilatación del estómago, filcera del estómago, neurastenia gástrica, hiper cloridr ia, anemia y clor osis con dispepsia ; las cura porque aumenta el apetito, auxilia la acción digestiva, el enfermo come más, digiere mejor y hay mayor asimilación y nutrición completa. Cura el mareo del mar.

Una comida abundante se digier e sin dificultad con una cucharada de Elixir
de Saiz de Carlos, de agradable sabor, inofensivo lo mismo par a el enfermo
que para el que está. sano, pudiéndose tomar á la vez que las aguas mineromedicinales y en sustitución de ellas Y de los licor es de mesa. Es de éxito
seguro en las diarreas de los niños en todas sus edades. No sólo cura, sino
que obra como preventivo, impidiendo con su us o las enfermedades del tubo
digestivo. Diez años de éxito constante. Exljase en las etiquetas de las botellas le palabra STOMACALIX marcada fábrica r egistrada. De venta; Serrano, 30, farmacia, Madrid y principales de E spaña, Europa y América.

EL MUNDO ILUSTRADO
AN1 X-TOMO 1-NUM. 24

MfXICO, JUNIO 1-1 Df 1903.

llrellten LIC. RAf'AU Rfl"l6 6PINDOLA,

SUbscripción mensual foránea $1.50
ldem,
ldem, ea la capital Sl.25
CierP.nte1 LIJI~ Rtl'f&amp; 6PINDG1 A

6raa Joyería y Relojería
la. Dlatero~ 12 g 14 .

ARTICULOS ''ART NOVEAU•
AGENCIA DEL RELOJ OMEGA
Pldue CatAJogo, Apartado !!7 L
JI

Be obtiene -

HERMOSO PECHO

por medio de laa PilulH Orlmtalll

LA ''-FQSFATINA FALIIBE:Sº desde
es el ahmento más grande y el más recomendado para los ni!'ios
la edad de seis á siete meses, y particularmente en el mo-

mento del destete y dur,rnte el período del crecimiento. Factlita mucho la dentición; asegura la buena formación
de los huesos; previene y neutraliza los defectos que suelen presentarse al crecer, é impide la dia:rrea, que es tan frecuente en los nlfios.-PARIS, 6 AVENUE VICTORIA, Y EN TODAS LAS FARMACIAS.

CRIST ALERIA

Primera Plateros.
Esquina Alcaicería.
VAJILLAS PARA MESA
i,t toza y Porctlana, blancas y dtcoradas.
Copas y Vasos, Botellas
y todos los . artículos de
cristal desde clases corriente hasta más fina.
Jueg~s, Lavamanos, Escupideras en variedad que
ninguna

parte.

.

Artículos de lujo y fantasia propios para obsequios, á preci os sin igual.

'

RE COLORACIÓN
X.,E

LAS

CUUC 0Npronta111eguradaconlo

BARBAS y del PELO

:~:º~fc~~,
n
~;GAMBIER
COQUELUCHE

EXTRAIC
TON ESLIRE'

Tnl&amp;alt1l1rulmllbt&amp;llll1 po1h1lgulmu11l11

~

NES

de GUESOUIN Qulmico en París

POLVOS
FUIIGATOBIOS GIDIEB I. En Mexlco :
PAIUS - 208 bla, Fg St-D•ala
•hl#: ,. UI.UID, .... r-,., -,. •111,1111.

'
J. LABADIE Suc•• y C••.
•

:~::~~:1:f:.ºt!~ªtit!~e;1~:~ria:=

1

ben•tfoal=

una graciosa loiao(a.A. probadas porl•
emin encias m6diea s,1on
talud y coovieoeo i 101 m6.1 del
tem peramentos. - Tratamiento
Resultado d uradero. - Bl fraaeo e,e
IIOliciafr. 6.35.J. RAT1É.Ph1•,5,P111.Verdn~

Ea Mezico : .J. i.ABA.DIE SuO"" y

a-,

Crema rosada "ADELINA PATTI."

Loeb Hefmano~.

no se iguala en

qne en 2 mesea deaarrollaD y ea4..-...&amp;

9
,_. ._.,.....

Compuesta de substanoias tónicas y saludables, evita las arrugas, refresca el cutis y conserva la hermosura de la cara hasta la vejez, comunica un perfume delicioso, y con su uso diario, 13B se.fioras tienen la seguridad
de conservar siempre los encantos de la belleza y la frescura de la iuventud.
Tanto en Europa como en A..mérica, la usan 13B damas más aristocráticas.
DE VENTA EN DROGUERIAS Y PERFUMERIAS

--------------------------

PETROLl~DEL DR. TORREL, DE PARÍS
Unica prepa:ación que evita, la caída prematura del pelo, lo
aumenta, suaviza y hermosea, a la vez que le comunica un aroma agradable.

EL USO DEL PETROL DEL DR. TOBRBL, DE PARIS.
evita la calvi~ie prematura, que tanto afea y comunica al hom•
bre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado.
INTERESANTE : lecc iones á dimici•

lio de corte de ropa y de patrones á la
medida, iguales á los mejores que vienen de Par1s. Precios sin competencia,
al alcance de todas las fortunas. Primera lección gratis. Dirigir sus tarjetas á calle de Capuchinas 6. Centro de
Comisiones Sra. Machen y Cia.

r

M~º§GI
Caldo,

S c,pa.

y Salsa.

En frascos.

CELESTE.
(Cuadr o ae Herbert Schmalz) ,

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99509">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99511">
              <text>1903</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99512">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99513">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99514">
              <text>23</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99515">
              <text>Junio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99516">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99533">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99510">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1903, Año 10, Tomo 1, No 23, Junio 7</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99517">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99518">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99519">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99520">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99521">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99522">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99523">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99524">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99525">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99526">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99527">
                <text>1903-06-07</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99528">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99529">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99530">
                <text>2017726</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99531">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99532">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99534">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99535">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99536">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2710">
        <name>Cementerio de San Fernando</name>
      </tag>
      <tag tagId="2267">
        <name>Días de Roma</name>
      </tag>
      <tag tagId="2709">
        <name>El Foro</name>
      </tag>
      <tag tagId="2715">
        <name>Palacio del Poder Legislativo</name>
      </tag>
      <tag tagId="2713">
        <name>Pancho el tuerto</name>
      </tag>
      <tag tagId="2711">
        <name>Psicología callejera</name>
      </tag>
      <tag tagId="2714">
        <name>Rafael Delgado</name>
      </tag>
      <tag tagId="2712">
        <name>Rótulos y muestras</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3798" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2440">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3798/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._22._Mayo_31._Para_el_hogar.pdf</src>
        <authentication>c3099f2588b955b7498607405d1db2df</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117620">
                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

Dommgo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Siguió lloviendo en los días sucesivos, y no los hubo tampoco
mientras mi madre y yo permanecimos en la capital.
Partimos para el pueblo, y llevé á
mi país el amargo sentimiento de
no haber podido lograr mi deseo y
la vaga esperanza de realizarlo algún día.
Con tal motivo me decía: Volveré á París, y en París satisfaré mi
ardiente anhelo; subiré al coche de
las cabritas y realizaré mi secreta
ambición de pasearme en él por uno
de los jardines de la gran ciudad.
Cuando fuí á la capital á proseguir mis estudios, era ya demasiado grande para tomar asiento en el
coche de mis ensueños.
Mis compafferos de paseo se habrían burlado de mí, y por lo pronto no tuve más remedio que renunciar á, mi tenaz propósito.
Crecí y he envejecido sin subir al
coche de las cabritas_. Y ba s ido por
culpa mía, porque si bien me arrastraba el deseo, con_teníame la vergüenza. Un hombre- :&lt;1ecía yo para
mí -un hombre á quien han represe~tado obras en el Odeón, un candidato al Instituto, un i:o,dividuo
que pasa por persona seria y formal ·puede pasearse en un coche
tirad¿' por un par de cabras? Y no
me resolvía á subir, y veía pasar y
pasar ante mis ojos, como una visión irónica, el eterno, el encanta¡ior el glorioso coche con sus casca~les sus bridas y una multitud
de niño's en el interior.
Han transcurrido los años. He
perdido todas las ilusiones, y no
tengo más que recuerdos; y en honor
de la verdad, bendeciría al destino
si á todos los goces de_que me h_a
p~rmitido disfrutar, hubiese añadido la dicha de hacerme pasear en el
coche de las cabritas. ¡Y pe1;1sar que
he de morir sin haber realizado el
sueffo de mi nifiez "! de mi juye:o,tud!
Lo cierto es que mientras _vivimo~,
deploramos alguna decepción sufrida pues todos tenemos nuestro coch; de las cabritas, al que no hemos conseguido subir jamás...... .
-¡Dame otra copa de Kummel,
Julio!

Domillllgo 31 de Mayo de 1903.

(.

.. ········· ........... . ........ ... . .

4.-Traje de bata suelta, para hogar.

nuestras lectoras una colección
completa de trajes de casa, visita y
paseo. También ajustados á las últimas reglas del vestuario femenino, son de corte elegante y hermoso
aspecto. El 9.ue aparece en primer
término, es quizás uno de los mejores. Las graciosas culebrillas de
cinta que se hacen aparecer, tanto
en el talle como en la falda, son un
poderoso elemento de distinción y
de buen gusto. El tableado de la
enagua. da principio desde la culebrilla superior y termina. en la parte
inferior del vestido. El resto de la
falda debe ser enteramente liso,
para lograr con eso que resalte más
el bonito adorno. En la blusa se
sigue disposición análoga á la de
la enagua, con excepción del peto,
que luce unas guías de pequeñas
aplicaciones. La. tela deberá ser de
un color obscuro, y debe procurarse
que el encrespado del sombrero haga juego con el vestido. Otro delos
grabados inferiores representa un
sa.copaletó de esbelta forma y sencilla hechura. La gracia principal
de este saco consiste en los dos anchos ribetes y cintilla maravillosa
que se colocan á, los lados de las
solapas y en la parte inferior de las
mangas. Por lo demás, basta abrocharlo con tres grandes botones
metálicos ó de concha. El paletó, aunque á primera vista parece
suelto, no lo está en realidad, pues
debe llevar su pequefio entalle, para
que siente con gracia.

5.-Vestido de calle, para señoritas.

.€1 eocbt 4t las fabrltas.
Una tarde, mientras fumábamos
y bebíamos alegremente, decía.nos
el poeta Cbantepleure:
- He tenido en mi vida grandes
triunfos; amores venturosos que me
han hecho llorar, y amores desgra·
ciados que después de ocasionarme
mil torturas, me han hecho reír;
grandes éxitos teatrales y grandes
éxitos oratorios, porque también be
mojado mis labios en el vaso de
agua azucarada del conferenciante;
be recibido profundas cartas de mis
adoradoras, y todo esto, amores,
aplausos, honores y distinciones,
constituiría lo que comunmente se
llama una existencia feliz, es decir,
menos del!graciada q1.1.e la del prójimo, si en otro tiempo hubiese yo
realizado una aspiración y gustado
un placer que be deseado toda mi
vida; si hubiese pvdidQ, se van ustedes á reír de mí, pero no hay que
burlarse de ningún ideal, si hubiese
podido subir ..... .
-¿Al Capitolio?
-No, á u"n coche tirado por dos
cabritas.
Y al oírnos reír, affadió Cbantepleure:
-Sí, seffores; me refiero á ese
coche de dos cabritas que ven ustedes en las Tullerías y en los Campos
Elíseos, transladando de un árbol á
otro un cargamento de niffos. ¡El
coche de la!! cabritas! Esa ha constituido toda la ambición de mi vida

y no be podido verla realizada jamás. ·
Desde mi infancia, hasta la edad
de cincuenta affos, no be cesado de
decir para mis adentros: ¡Qué dichosos son los niffos que pueden
pasearse en el coche de las cabritas!
·
Un día que mi madre, hace ya de
esto mucho tiempo, me trajo desde
el pueblo á París, donde la. llamaban asuntos de familia, vi por primera vez el coche de las cabritas en
el jardín de Luxemburgo. Le vi con
sus bridas de cuero rojo, con sus
cascabeles y con un muchacho que,
vestido de terciopelo, gui¡i.ba el
vehículo desde el pescante con su
látigo en la mano:
-Quisiera, dije á mi madre, subir
al coche de las cabritas.
- No, hijo, hoy no es posible.
¡Mañana!
Y durante toda la noahe no hice
más que pensar en la promesa de
mi madre y se me aparecía en sueffos el coche de las cabritas, los
cascabeles, las bridas, el látigo y
el muchacho vestido cte terciopelo.
También iba yo á sentarme como él
en el carruaje y á estimular con mis
voces el paso de aquellos animalitos.
Amaneció al fin el deseado día, y
llegó esa mafia.na que el hombre está condenado á esperat· eternamente.
Pero ¡oh desdicha! Llovía á mar es en París y no había coche alguno de cabritás en los senderos y
a venidas de Luxemburgo.

No hay que desconfiar nunc3: de
la realización de nuestras aspiraciones.
En los primeros días del último
otoño encontré á Chantepleure en
el parque de Monceau. El célebre
poeta estaba muy cambiado. ~enía
la cabeza cana, el rostro macilento
y la mirada triste.
Víctima de una parálisis iba, sentado en un cochecillo mecánico y
conducido por un criad&lt;;&gt;, que le
acompaffaba como á un mño.
Al verme se sonrió é indicó al
criado que se detuviera.
El pobre p~_ralítico me alar gó la
mano y me diJo:
- ¡Ya ve usted cómo al fin se han
cumplido mis deseos! Antes de morir me ha deparado el destino lo
único que me faltaba. Ahí tiene us•
ted el cochecito de mis ensueños.
JULIO CLARETIE.

7.-Traje y saco de viaje y sombrero de verano.

LEJOS DH LA TIERRA
De los diez ó doce compinches
que dormían hacinados en la nauseabunda alcoba, sólo quedaban
Joan y Antucbo, Jos amigos inseparables, paisanos por dos veces
como nacidos en la misma provincia y en la misma aldea; los demás
a_guadores habían ya. dejado la. vec!ndad de Manzanares, unos para
siempre, apretando en el bolso de
estambre, de hechura de culebra,
los pesos duros con que contaban
para r edondear la hortiña, com6.-81usa de cuello homb reras.

prándole al vecino el terreno colindante, y otros, que aún no podían
traspasar su plaza, de temporada
tan sólo, para ver qué tal iban la
muje1·, la vaca y el maíz.
Aquella ma!lana despertóle á
Joan el sonoro campaneo con que
la iglesia próxima saludaba al sol
naciente; el adormilado mozo se incorporó en su jergón de paja, se
restregó los ojos al moverse perezosamente, bostezó dejando escapar un aullido y murmurando: ¡Mira la torre qué buen humor le tiene'.
y de pronto, avínole al hombre la
memoria, recvrdó la fecha del día,
y abotargado aún por el sueffo, ex-

clamó poniéndose en pie de un respingo:
¡Lléveme el demonio si esas badaj.,.das no son las de la gr·ande de
la catedral! ....
Creyóse en la tierra, junto al Sar,
vereda adelante en derechura á la
ciudad del apóstol, bajando el Pedroso, y basta le pareció oler el
perfume a.ere y salvaje de las misteriosas corredoiras de sus camp1ños nativos. Pero poco á poco fué
despabilándose y volviendo á la
realidad; su lucidez arrambló con
la hermosa ilusión á la manera que
el v iento arranca los vilanos de las
sementeras, y dejando esca{lar , µn

suspiro de las hoyadas del pecho,
ri:iurmuró con pena: ¡Maña, que lástima que no le fuera verdad! y agarrando por un pie á su amigote, le
gritó sacudiéndole: ¡Arriba! ..... .
¡no seas tardón! .... como si el:pobre J oan temiera estar solo con su
tristeza.
Antucbo cesó de roncar, se levantó y se quedó sentado en la cama·
no desplegó los labios. Luego pen~
só en el día que era, y tendiendo su
ID:~nte 13:s alas al valle de Ulla, le
diJo el mozo á su amigo: ¡,Qué harán ahora en ca.sal' .... ¡Hablaron
del país! .... ¡Toma! .... Sus nenas
estarían vistiéndose el mantelo de
lujo,el de broches de plata, para ir
á la Santa Catedral á misa mayor
y adorar la pértiga del Seflor Santiago! ...... ¡Buena maffana para
el buey marelo que andaría á sus
anchas pastando orzagas y trébol
por las praderas! .... Por supuesto
que la gaita habría empezado por
l&amp; mañanita á. tocar la alborada en
los pinares y en el robledal!. .... . .
¿Te acuerdas de Manoeliño el gaitero? .... -¡Sí que me acuerdo!. ...
¡Partióse á, Buenos Aires! ...... La
nostalgia les agobiaba; un buen rato permanecieron callados y al fin
Antucbo levantó la cabeza y exclamó: ¡Vaya que ser, hombre!. .. . ..
¡Pues si nos dejamos, que nos pueda la morrifla! ..... .
Ea, fuera penas y á divertirse
Pusiéronse ambos camaradas su~
chalecos de raído veludillo, única
prenda que conservaban del campesino traje, y abriendo Joan el
arcó~ de la ropa, sacó la gaita
querida; la abrazó con cariffo• me~ióse el punteiro en la boca; ;opló
10fl.3:ndo los carrillazos; el fuelle,
vestido de azul, se hinchó basta estalla_,. de esponjoso; cubrió y descubrió con los dedos los agujeritos
del embudete, haciendo las notas·
el fleco de torzal de seda grana'
que guarnecía en un cairel colgan~

�EL MUNDO ILUSTRA.DO.

Domingo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 31 de Mayo de 1903.
el roncón del instrumento, cayó sobre el hombro de Joan como acariciándole; y la gaita, agasajada y
requerida por su dueno, lanzó de
su vientre de pellejo una sarta de
notas dulcísimas, con vibraciones
de burbujas de agua, infiltra.das
del ritmo melancólico y grave del
canto llano. Y Antucho,requiriendo
del cofre unas ca.stailuela.s, y repiqueteando sus medias hojas de boj,
y Joa.n tocando á. todo moflete la
muiffeira, endereza.ron sus pasos
hacia las arboledas y merenderos
de junto al río.
.
Pronto hicieron alto en el pruner
tabernáculo que halla.ron á. mano
en la cuesta de San Vicente. Entra.ron remojáronse las fauces con
unas c'opa.s de lo a.ilejo, bailotea.ron ensordeciendo con el taconear
de los borceguíes en el piso de madera( y entre las risotadas del t~bernero y el cuchichear de los chicos que habían acudido á la. puerta
al oír la toca.ta., se embucha.ro!!
unas tablas de bacalao y unos pimientos fritos con tomate: después
se larga.ron como una. tromba. La
segunda. estación fué en el paseo de
la Florida; dieron fondo en un figón
y se echa.ron al cuerpo otros dos
medios vasos de tintillo, soplándole antes la espuma á. estilo de veterano. Desde allí ma.rcháronse al
lavadero de Perucho, el paisano d,e
las rías bajas; era imposible dejar
de visitarle en un día tan seilalado
como el del Apóstol. Atrave:,a.ron
la porta.da. de picuda crestería., emba.d urna.da. con tizo~ celeste,. ~oceando con ímpetu ¡ viva Carril._. ...
y en seguida baja.ron la e~caler1ll a.
del lavadero, talla.da. en tierra., ensordeciendo con la lluvia de armonías de una. alborada. El Perucbo
salió á recibirles en mangas de ca.misa.1 rebosándole el contento por
los p oros de la cara y gritando con
cierto dejillo flamenco que se pe~a.ba. de cachetes con la acentuación
nativa. ¡Olé lus salerosos!. ... Allí

MODO DE TEÑIR EL HILO ENCARNADO.

:Me han dicho, y quiero saber
si lo que me han dicho es cierto,
que cruel en de'masía
con los hombres estás siendo.

Tómanse para cada ocho libras
de agua, una onza de nueces de
a.gallas machacadas, se dejan en infusión veinticuatro horas; pasadas
éstas,se poae al fuego y se hace hervir por algunos minutos, a!Iadiéndole para cada libra de a.gul\ seis
granos de sal común.
Después de haber pasado dos veces por el bailo sob1·edicho,se pasa
á darle el alumbre, cuyo baño se
compone del modo siguiente:
Se hace hervir el hilo, guardando la proporción; por cada catorce
onzas de agua, tres granos de alumbre de Civita.vecbia, por algunos
minutos; se saca, se seca y se repite
esto. operación tres veces; sería mucho mejor valerse de orines en lugar
de agua.
Luego se le da otro ba.ño compuesto de potas a, un poco de arsénico blanco en polvo y un poco de
a.lumbre, se pasa. el hilo por él y se
seca.
Después de seco se le do. el tinte
pasándolo dos veces por la rubia,
guardando la proporción para cada seis cuartillos de agua, dos onzas de rubia ó sean dieciséis onzas
para ca.da cuatro libras de agua,
hasta quedar bien teñido y lavado.

:Me han dicho que á Rafael
desechaste por moreno,
y que á su primo Luís
por estar un poco grueso,
y por iguales razones,
que á la verdad no comprendo,
sé que desechas mil hombres
que otras los juzgaran buenos;
Dime ¿es ésta la verdad?
Dime ¿,es aquesto lo cierto?
Me miras, y silenciosa
bajas tus ojos al suelo;
¡a.y! niila, to1·pe anduvistes
para escoger el sendero
que esta. miserable vida
torna en edén de los cielos.
Ten presente, bella niña,
la de los rubios cabellos,
que tu tiranía de ahora
has de pagar con el tiempo.
O mudas de parecer
(es lo que yo te aconsejo),
ó has de ser gran solteroaa,
ó carga contigo un memo.
8.-Blusa de talle para casa.

y por parejas bailaban sin des~anso al soniquete de los guitarrillos
de los ciegos, moviendo ~n. rumor
de oleaje, roto por los ch1lhdos de
los que se llamaban y por el vocear
de los vendedores ambulantes de
cascajo.
La llegada. á la alameda_ de los
dos compinches, fué a.cogida con
gran bullicio, y el resonar. de la
gaita suspirando en un arpeg10 continuo reunió en torno de Joan un
enja~bre de paisanos y paisanas

ras del país y los castaflos de l_a.
tierr&amp;., con un buen golpe de lágrimas en el pecho que se le escapaba
á Joan por el roncón de la gaita. y
que Antucho tenía que tra.garse,
se les echó encima la noche.
Pero después, uno con las castaliuela.s en el bolso y otro con la
gaita desinflada y muda, más tuertos que derechos, medio dormidos
por el peleón que llevaban en la
andorga y sirviéndose de mutuo
apoyo, subían por la cuesta. de San
Vicente, diciendo Antucbo con voz
sollo lienta:
-Paréceme que el Seilor Santiago le estará coatento de nosotros,
que bien le hemos festejado desde
aquí. .....

El Páiaro Raro.

9.-darrendero de seda.

se acabó el reinado d_e las conas y
dió frincipio el del Jarro. Había
en e lavadero gente del país, Y en
un santiamén se formó corro y s_e
bailó en rueda entre la red de tomizas delos colgaderos, sazonándose
el jolgorio con dos ó tres rondas
que dejaron chupada. la panza de la
bota. Qontinuaroo luego ~u ruta
jadeantes y sudorosos, tan mseguros y tardos ya de ca1M:za como de
pies, viendo dos estrelhta.s que les
seguían á. la altura de sus !111ra_da.s
y que no era sino el enca.od1lam1ento de las propias pupilas; aún se
detuvieron í1 enjuagarse en otros
merenderos del ca.mino, y en éstas,
había el tiempo vol~do, Y á p~nto
en que daban las seis en el le¡aoo
reloj de torre de Pa.lacio1 llenando
de campanadas las umbrías del
campo del Moro, frit\JS y ahogados
por el bochorno, desembocaron ambos amigotes en la. alameda de la.
Virgen del Puerto.
Era. aquella tarde de bulla para
la pobeda. costera al río. lJ:l sol
iba.se despaciosa.mente á dormir por
los pinares ce la Casa de. Campo.
E tre los árboles blanqueemos por
el\olvo y mustios por la sequ~a,
hormiguea~a. una. muchedumbre
mensa de c riadas de poco pelo, hor
y soldados de
de Comestibles
.
ltera.s
última qurnta,
ech á n d o1as d e vet!'raoos y corridos, que en grupos

RECETAS ÚTILES.

hablemos los dos un rato,
quedo, quedito, muy quedo.

ávidos de dar gusto á las piernas.
Por fin Joao puso en movimiento
los dedos, cesó el calderón eterno
y ¡anden las penas! .... vibró eoel
dol&gt;de la gaita la. muiñeira, comenzando el baile, que después de sus
va.riadas figuras, concluyó con el
clásico caturuxo,&gt; mezcla de vocerío y de lamento. Y una danza de·
trás de otra., se le pasó el tiempo á
Antucho repiqueteando sus castailuelas y á Joan sopla que sopla, y
entusiasmados, sin poderse a.pecas
tener en pie, con un volcán en la
cabeza y un ruido de tormenta en
los oídos, recordando con más fuerza que nunca en aquel hervir de
horno, los cánticos de las majado-

A una ciudad populosa
de nuestra. patria muy lejos,
en ocasión que unas fiestas
celebraba alegre el pueblo,
un cazador de la Arabia,
ó de m,\s lejanos reinos,
se presentó con un pájaro
que, según los que lo vieron,
ni en la mente de ua poeta.,
ni de un loco en los ensueilos,
igual pluma.je se ha visto
ni más bellos movimientos.
El cazador lo mostraba
(pues deseaba venderlo)
á. todo el que pretendía.
admirar aquel portento;
mas ápesar de que fué
á a.dmirarlo el pueblo eatero,
no hubo ni uno siquiera
que p1·eguntara. su precio;
y era porque el paj&amp;1·ito
tle aquel plumaje tan bello,
aunque niaguno otro dón
le había concedido el cielo,
se alimeataba con polvos
de oro y de brilla.ates hechos,
por I o cual todos decían:
&lt;Pues seilor, no lo queremos;
pues teniéndolo pintado,
nos aho1·ramos todo esto.&gt;

Estos tres caminos ha.y,
yo te lo digo en secreto,
y para que no se enteren,
quedo, quedito, muy quedo.

MODO DE HACER EL EXCARXADO LIQUIDO MEJOR QUI-] EL CARlliN.

EL JUEZ Y EL DIABLO.
euento 6trmano.
En cierta ciudad de Alemaaia vivía. un hombre llamado Scbwarz,
poseedor de muchos cofres llenos
de oro y plata, pero er_a. tan duro
con los pobres, tan v1c1oso, tan
malo, que la gente se ~dmi1·a.~a de
que 1a. tierra no se hubiera a.b1ert-0
para tragarlo. J&lt;;ste hombre ejercía.
las nobles funciones de juez, y en
este noble cargo cometía. toda especie de iniquidades.
Una maña.ca salió para ver sus
viñas y en el camino se encontró
con el diablo, vestido como un seilor Schwarz le hizo un gran saludo preguntó le políticamente quién
era y de dónde venía.
-}1ejor sería- respondió el elegante desconocido-que no contestara á vuestra preguata.
.
-Pero yo quiero que respo_ndá1s
- replicó el juez- y es necesario que
os decidáis á hacerlo. Soy todopoderoso y nadie se ati-eve á resistir-

y

me. Puedo al instante, si me conviene hacer que vayáis á. prisión
y que' os impongan un castigo.
- Si es así-respondió el desconocido -cedo á vuestraicuriosida l.
¡,Me p;eguntáis quién soy? pues sabed lo: el Diablo.
-Ilum- dijo el Juez-¿qué vie1?es
á hacer aquí'?
-Hoy es día de mercado en vuestra ciudad. Veago á tomar lo que
seriamente me den.
- Bien- dijo el juez,-haz tu negocio. No tengo ningún deseo de
impedírtelo. Pero quiero acompanarte para ve1· lo que te darán.
- Mejor sería que no asistieras á
este espectáculo.
-Quiero ver cómo tomas lo que
te dan. Do quiero, aunque me costase la vida.
-¡Y bien! vamos.
Los dos se dirigieron á. la plaza

•
Padres que sin gran fortuna
y bellas hijas teniendo,
las enseñáis á. que gasten,
no olvidéis aqueste cuento;
que mujer que en ostentar
gran lujo cifre su a.ah~lo,
sia que atesore otras pre ndas
que puedan compeasar esto,
es como el pájaro aquel
que nadie quiso en el pueblo,
y conde náis vuestras bijas
á. celibato perpetuo.

CONFIANZAS.

m:
11.-Corbata suelta para blusa.

Vamos, sié ntate á mi lado, •
niña de rubios cabellos,
desechando tus temores,
pues quitro que a.qui en secreto

14.-Modelo de tejido para
aplicaciones.
10.-Vista posterior del grabado n(ímero 7•

del Mercado, donde había mucha
gente que compraba ó vendía. To•
dos se incliaaba.n humildemente ante el temido juez y su compa.ilero.
Schwa.rz se hizo traer dos va.sos
de vino y presento uno al Diablo,
diciáodole:
-Toma, te lo doy.
El Diablo rehusó, sabiendo que
no se lo daba francamente.
Cerca de ellos pasó una paisana
conducieado una vaca. que, tirando
del cordel, corría de derecha á izquierda., y fatigaba de tal manera
á la pobre mujer, que en un acceso
de cólera exclamó:
-Pícaro animal, que el diablo te
lleve!
-¿Oyes?-dijo el juez á su infer·
nal compañero, toma esa vaca. Es
tuya.
-No-dijo el Diablo- No es da.da seria.mente. Si la tomo, esta mu•
jer lo sentiría. por mucho tiempo.
Un poco más lejos, una. madre
reprimía á su hijo, y viéadolo rebelde á la lección, exclamó con
aceato de desesperación:
-¡Que el Diablo te lleve!
-Este-dijo el juez--es un nií'lo
que te lo da.a. Tómalo.
-No-respondió el Diablo,-no
me lo dan seria.mente. Si lo tomara, esta desgracia.da. madre no cesaría. de llorar.
Schwarz y su compañero coatinuaron caminando en medio de la
multitud. Encontraron á dos obreros que disputaban con furor. Uno
de ellos, después de haber colma.do
de injurias á su antagonista, le dijo: &lt;Lo único que deseo es que el
Diablo te lleve.&gt;
-Toma ese robusto mozo-dijo el
juez,-ya ves cómo te lo da.
-¡ Ahl-dijo el Diablo-el queparece dármelo lo estima mucho. En

este momento la cólera y la embriaguez lo ciega.a. Si llegara á perderlo, tea dría ua profuado pesar.
En este momeato una pobre vieja, cuyos vestidos anunciaban la.
pobreza y cuya cara pálida y flaca
anunciaba. un profundo dolor, se
detuvo a.ate el juez y le dijo:
-¡Que te venga~ todas las desgracias! Tú eres rico y yo soy pobre y me has quitado la única vaca
que era mi único recurso. No te había hecho ningún mal y me has reducido sin pieda.d a.1 último grado
de miseria. Invoco la justicia del
cielo. Le pido que castigue tus iniquidades. Le pido que el Diablo te
lleve en cuerpo y alma á los profuados infiernos.
-¡Ah! esta vez- dijo el Diablo diri¡¡-iéndose al juez-se ha dicho una
palabra. sincera, se ha manifestado
un deseo que parte del corazón. Tomo lo que con ta.a buena gana se
me ha dado.
Y al decir estas palabras, tomó
del pescuezo con sus garras al juez
y desapareció con su presa.

Se toma una onza de carmín del
mejor, se pone á cocer en una olla
de barro ó de loza nuevtt. con medio cuartillo de agua muy clarifica.da, se deja cocer por cuatro ó cinco minutos, se echa poco á. poco en
ella la. octava parte de medio cuartillo de espíritu de sal amoniaco,se
deja cocer el todo por espacio de
dos minutos, se pone después á enfriar y se deja en reposo veinticuatro horas en la misma vasija; pasa.do este tiempo, se vacía el licor
por inclinación,ó sea decantación,
en una botella limpia, hasta que se
descubra el sedimento que ha hecho
el color.
Si después de sacado el primer
color,s.-i vuelve{~ cocer el sedimento que quedó en la olla. y se emplea
la misma cantidad de agua de espíritu de sal amoníaco,resultará un
encarnado fino de color de rosa bueno y natural.

JAVIER MA?.llER.

Los que busquen con empeño la
verdad llegará.o á encontrarla.
Crear el hogar es crear la familia· el alma del bogar es dulce y
be;éfica para aquellos que le tributan el amor y el respeto.

13.-Elegante esclavina de gasa
y listones.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

l)om!ingo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
no abres el fúnebre muro
como un tiempo los crista.les
de tu reja.?

EL AVARO.

A. PRAT,

En lo más abrupto y solitario de
enmarañado bosque, un andrajoso
y escuálido anciano tanteaba. el terreno con un bastón y dirigía. inquietas miradas en torno suyo, reconociendo minuciosamente el terreno y el hueco de algún afloso
árbol.
Buscaba sitio seguro donde esconder un gran bolsón de monedas
de oro, que llevaba á cuestas con
gran trabajo.
El pavimento de su buhardilla estaba literalmente repleto de dinero;
ya no cabía más; era preciso guardarlo en otra parte.
Samvel, que así se llamaba este
viejo judío, hubiera vendido su alma al diablo, á ser éste tan tonto
que quisiera comprar lo que ya era.
suyo.
Pues, señor, cuando más atareado estaba Samuel buscando un escondrijo, se le apareció, sin saber
cómo ni por dónde, una hermosísima hada, envuelta en una. gasa
color de rosa, que apenas velaba
sus mórbidas y esculturales formas.
Otro se hubiera animado al ver
tan seductora aparición y segura.mente no se satisface con menos de
declararse e;clavo de sus ojos dominadores y brillantes, intentando,
por vía de prueba, darle un abrazo.
Pero el avaro creyó que le iba. á
arrebatar su tesoc·o, y abrazando
el saco del dinero, cual si fuera un
hijo de sus entrañas, se puso á llorar como un Jeremías, rogando por
Jehová á aquella señora que le hiciera el honor de retirarse.
-¡Necio!-le dijo ella.-¿Qué me
importa tu oro si á mí me sobra?
Y o quiero bacerte una merced; acabas de desencantarme tocando con
un bastón la roca que me apl'isionaba ..... .
-¿Y me vais á dar dinero? preguntó Samuel con ojos chispeantes
de codicia.
-No tal; algo mejor que eso.
-¡Dios poderoso! ¿Hay algo mejor que eso, acaso?
-Tú juzgarás: toma este frasco
que contiflne el «agua de la vida;&gt;
cada gota de esta agua que bebas,
alargará un año tu existencia., a.un
cuando estés ya en la agonía.; el
frasco contiene trescientas gotas,
por lo tanto te doy tres siglos de
vida..
Sa.muel tomó con mano trémula
el precioso donativo, y la. hermosa
hada desapareció.
Apresuróse entonces el viejo á
enterrar el oro que llevaba y regresó á la ciudad, anunciando inmediatamente que vendía una a.gua
maravillosa que alargaba la vida;
el precio de cada gota. era de cien
monedas de oro.
Apenas los ancianos más pudientes se enteraron del suceso, acudieron, más numerosos que las abejas
de una colmena, ácasa. de Samuel,
que despachó bien pronto casi toda
el «agua de la vida.&gt;
La casa del avaro estaba. llena de
dinero; Samuel se revolcaba. en él
frenético de alegría deseando cada
vez más, más ..... .
Pero su salud se resintió; como
era muy anciano, no tenía ya ni vista para reconocer las monedas, ni
inteligencia para contar tantos caudales; sin embargo, no se atrevió á.
tomar ni una sola. gota del precioso
líquido, por&lt;i_ue las vendía ya al
precio de un millón; sólo los príncipes se las compraban.
Por fin; no le quedaba más que
una gota; Samuel agonizaba sobre
montones de oro .... podía alargar
un año su vida...... pero ¿cómo, si
aquella última gota. ,alía un imperio?
Cuando ya ca.si daba. las últimas
boqueadas se decidió á beber.....
pero entonces llegó á su casa un
rey muy anciano, le ofreció su reino por la. gota del «agua de la vida e el a.varo se la. dió, y apenas
ter'minado el trato, exhaló el último
suspiro.
RAMIRO BLANCO.

PARA CURAR UN RDFRIADO IN UN D1A
Tome laa pullllaa Luantn d• Brom.~
BI boticario le devol•er, 111 diDaro al ao .. can.
te firma E. W, Gron .. halla .. Dada oajlta.

Toluca, Méx., Marzo 21.
La presidencia del Consejo Superior de Salubridad de Toluca
Estado de México, ocupada po~
el Dr. Juan N. Campos, revi'sti6
sin duda, de peso, autorizaci6n é
interés á las siguientes palabras
firmadas por ese facultativo:
"Con buen éxito y en gran escala he venido haciendo uso durante muchos años de la Emulsi6n de Scott, notando que en
muchas enfermedades, como en
la tuberculosis, escr6fula, etc., y
sobre todo en la infancia, da resultados superiores á los que se
obtendrían con cualquiera otra
preparaci6n de su género.
15.-Detalle de bordadura.

EN UNA TUMBA
Abre tu sepulcro obscuro,
oye los ecos mortales
de mi queja..
Abre ese fúnebre muro,
como un tiempo los cristales
de tu reja.
Deja que arranque á mi lira
todo lo que siente el alma
que te a.dora;
oye que por ti suspira
en esta lúgubre calma.
como llora..
Rompe los eternos lazos
de la muerte que te oprime,
seca flor,
Y ven, hermosa., á. mis brazos,
que no es para Dios un crimen
nuestro a.mor.

Explicadón dt
UUHtrOS

EL TESTAMENTO.

Entreestas pálidas flores,
de un ciprés bajo las ramas
aún te velo;
ven á escuchar mis amores,
ven á decir que me a.mas
desde el cielo.
Despierta á mi voz y dime,
si viviendo en esta calma
vuelvo á verte,
¿Por qué el cuerpo al alma oprime
si vive después el alma
de la. muerte?
Sal; ¿no sales? ven; ¿no vienes?
cual de mi lira. al acorde
te lo imploro;
¿no ves qué triste me tienes?
¿no ves de la tumba. al borde,
cómo lloro?
No abres tu sepulcro obscuro
ni oyes los ecos mortales
de mi queja;

.................................

;

"SANTA FE,''r LA MEJOR · RU·TA
ADenver, ;lansas Cíty, St. Loais, Cbicago, llew York,
Bao Francisco J Los Angeles

Dtl 1111110. Sr. Jlr%Oblspo Jttba1.
Los bienes fueron valuados
en$ 125,000
La mayor parte de lo testado e
sistia en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañia de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d1u que ae practlc6 la
apertura del testameuto del Ilustrfatae
Sr. Arsoblapo Don Patricio A. ll'Mlau
en la clu... de Chlcaso, Illlllola. i .
lortuna di dlatlneuldo prelato - ·
'16 A. cerca de $1211,000 oro amert-;
7 eeg11n el lllnntarlo que H ha pull:1cado, IOII bleDes qu• •eJ6 tuero• eeao

•~e:

p61lzu de • 'La Mutua," Compaft1&amp; de Besur011 IIObre la Vida, ele Naeva York, por ,211,000 oro
cada una, 6 ee1111. • • •fll0,000 tN
Dlv141endot1 &amp;ell!!lula4011 IIO••
bre UDS lle tu p61lua, • 11,121 ON
Otra p6llza de •eeuro. • • H,000 ON
Acciones en efectivo 7 e11
BanC011. • • • . . . • . 87,000 oro
Entre lu •1spolllclone1 del 1ellor ..u1oblspo, en iru testamento, N blcl•ro•
Dos

élltu:

A su berm1111a, aellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con l!l huta H
muerte, ,40,000 oro en bonos 7 ,211,000
oro •• una 4le las p6II.H1 de •ecuo:
l la sellora Auna A. Feehan, viuda 4•1
sellor doctor Eduardo L. B'eeb.u, hermano del sellor An:oblspo, ,25,000 oro
de otra de las pOllzas, 7 $5,000 oro en
efectivo : l la Academia de San Patricio •e Chlcago, de la que et preceptora 10 hermana, Madre Harfa Catalina,
,10,000 oro •e la 1Utlma póliza: , la
esc~ela ''Santa Haría'• de ensellanu
pr4ctlca para varones, ie Feellanv111e,
llll11ols, que era la lnstltucl6n por la
que m4B se Interesaba el eellor .A.noblspo, se entregaron 1011 ,4,000 re■taa·
tea 41e la 111tlma 1)61111&amp;.

-------------tiran Joyería y Relojería
la. Dlatero~ 12 y 14

Martín Schafer y Hoo.
•

Se reservan camas en Carra Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harv ey en la Línea de Santa Fe soií renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios 'y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San #,aano/•001 llflm. 8 1 WIIJxloo1

a.#.

r
ARTICULO$ "ART NOVEAU'
AGENCIA DEL RELOJ OMEGA

••••••••••••••••••••••••••••••••• ------

Pídase Cat4logo, Apartado !!7 L.

"

grabados.

Número l. -Trajes de paseo. El
primero, de blusa. corpiño, es de
elegante forma, como puede observarse en el graba.do. Córta.se el ta.lle á. semejanza. de torera, y el fondo
se confecciona. con fina gasa de seda.
bluseada. en pequeñísimos pliegues.
Parte de los hombros y las extremidades de las mangas y solapas, se cubren con anchas
cintas de una. tela. que no presente gran desacuerdo con la.
del vestido. Un cinturón de
seda. ajusta la falda, que es
lisa y de siete cuchillas. Por
lo que hace al segundo figurín que representa. nuestro
grabado, puede verse desde
luego la sencillez y corrección
de su corte. No lleva el ta.lle
otro adorno que seis pequel'Ia.s pa.sa.manería.s en el frente y dos iguales en las mangas. Un estrecho cuello de
encaje remata la parte superior de la. blusa y la inferior
de las mangas, formando los
puños. La. falda. es entera.mente lisa. y sólo lleva en su
parte inferior pequeños adornos de pasamanería., colocados de trecho en trecho.
Número 2. Elegantes trajes
de prima.vera propios para
señoritas de esbeltos talles.
El primero lleva un ancho
cuellohombrera.s de enea.je inglés, rema.ta.do en la parte
anterior por dos medallones,
de los que cuelgan cordoncillos de seda. termina.dos en
pequeñas borlas. Un angosto
peto de plissé luce en el centro del ta.lle, que termina en
dos grandes solapas angulares, de enoaje también. Las
mangas van cortadas en ángulo en su parte inferior, llevando un ahueca.do de encaje y puños estrechos de la.
misma. naturaleza.. Estos son
los únicos adornos del corpiño, pues por lo que hace á.
la. falda, ésta. sólo lleva pequeñas gnía.s formadas con
tiras de punto y que partiendo de la cintura., terminan en
la. parte inferior de la enagua..
El segundo traje es de gasa. de seda pliseada, en el
que tanto el corpiño como
la. falda. son enteramente lisos. Lleva el primero por únicos adornos un a.nchocuello·
hombreras, remata.do en picos, Y
cerca del hombro izquierdo un gran
moño de listón de seda. Las mangas
son lisas y solamente los puños son
de punto, imitando a.l cuellohombreras en su forma y disposición.
Llev a.n también los puiios pequeñas
rosetas de listón de seda., á semejanza de la. que luce el corpiño.
Graba.do A. Vestido reforma. para
paseo campestre. Los trajes de reforma. no han sido aún muy generaliza.dos en nuestro país, debiéndose esto, indudablemente, á la. poca
propaganda que de ellos se ha hecho. Nuestras da.mas ha.rían bien
en lucir estos vestidos. El que representa nuestro grabado, es de una.
tela. ligera y propia de la. actual

estación. Armado el fondo, cúbrase
con la tela. dándole las disposiciones del modelo. Se imita una. sobrefalda bordeando las extremidades de éste con cordoncillo de seda.,
y con éste mismo se dibujan los
diferentes detalles del vestido. Una
aplicación de tela á cuadros imita.
el cuellohombrera.s, y en la. parte
inferior de las mq,ngas, en pliegues
volados, otra porción de tela á. cuadros. El conjunto del vestido resulta vistoso y elegante,

tos 'fósforos dtl Burro.
Sosteniéndose por instinto, haciendo esfuerzos heroicos para no
soltar el ronzPl que se le escapaba
de entre los flojos dedos, sintiendo
que dos manazas de plomo le tiraban de los párpados y le cerraban
los ojos, adelantaba. por el sendero
el tío Agallas, dejándose conducir
por el macilento pollino, que, a.bruma.do por el calor de aquella. tarde,

1.-Trajes de paseo.

Grabado B. Elegante traje refurma para paseo. Nuestras lectoras
harán bien en fijarse detalladamente
en este figurín, q1..e es uno de los más
hermosos en cuestión de vestidos
reforma. El ancho cuellohombreras
esclavina, la imitación de un saco
paletó mediante cinta obscura. de
seda., las hermosas mangas ca.mpanula.da.s y el sencillo y elegante plega.dillo de la falda., son factores da
armonía. y de buen gusto. Sen_cillísimo en su hechura., este traJe representa una labor doblemente difícil de lo que en realidad es. En el
centro del cuello se anuda. una corbata. rematada en dos peq ueña.s
bandas que terminan con borlas metálicas.-MARÍA ANTONIETA,

caminaba. con las orejas gachas y
la. cabeza caída, entrega.do al sueño y sin acortar por eso el trotecillo. Los mozos del lugar que trillaban en las eras, acertaron á distinguir, alejándose hacia la trocha,
la figura del labriego moviéndose
con un ex:traño balanceo sobre el
rucio, y exclama.ron, entre cantar
y cantar: ¡ buena la lleva hoy el tío
Agallas! ..... celebrando la aparición de su convecino con recias
risas.
Y buena la. llevaba. No había más
que ver sus mejillas arrebola.das,
sus sienes llenas de sangre, sufrente encendida con ese calor ardiente
de la hierba quemada. por el sol,
sus ojos vetea.dos y sus pupilas sin

Domingo 7 de Junio de 1903.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99481">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99483">
              <text>1903</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99484">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99485">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99486">
              <text>22</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99487">
              <text>Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99488">
              <text>31</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99505">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99482">
                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 1, No 22, Mayo 31</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99489">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99490">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99491">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99492">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99493">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99494">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99495">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99496">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99497">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99498">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99499">
                <text>1903-05-31</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99500">
                <text>Suplemento</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99501">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99502">
                <text>2017725</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99503">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99504">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99506">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99507">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99508">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2704">
        <name>Blusa de talle</name>
      </tag>
      <tag tagId="2707">
        <name>Confianzas</name>
      </tag>
      <tag tagId="2706">
        <name>El juez y el diablo</name>
      </tag>
      <tag tagId="2701">
        <name>Lejos de la tierra</name>
      </tag>
      <tag tagId="2705">
        <name>Pájaro raro</name>
      </tag>
      <tag tagId="2702">
        <name>Saco de viaje</name>
      </tag>
      <tag tagId="2703">
        <name>Sombrero de verano</name>
      </tag>
      <tag tagId="2708">
        <name>Teñir el hilo</name>
      </tag>
      <tag tagId="170">
        <name>Traje de viaje</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3797" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2439">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3797/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._22._Mayo_31._De_las_Damas..pdf</src>
        <authentication>7604b2a1d5a7e3ca912a96f883f80773</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117619">
                    <text>Domin~ 24 de l\fa\yo de 190!.

EL MUNDO ILUSTRADO,

EL MUNDO ILUSTRADO

-Yo no; he de llevar á la tierra
mi epístola, y la tengo "'º casa ~el
encuadernador .... De lo contra.no,
ya á usted le consta que le complacería con mucho gusto.
- No, no;_por mí noquieroquese
moleste nadie ..... .
-¡Vea usted si Santiago!. ...
-Está en ca.mpaña ..... .
-¡Qué contrariedad, Verano .... !
-¡Qué le vamos á hacer ... . ! paciencia .... vaya, señores santos; no
quiero molestar más.
-Usted no molesta nunca.
1Parezco un apesta.do! ¡Nadie
quiere venir conmigo!..
.
¡Exhalaciones!... . . . . Pues me iré
solo á la tierra, y como me p_ongan
mala cara, les voy á sacudir una
tormenta que no va á quedar títere
sano.
y el Verano se puso en marcha
jurando como un demonio, y el temporal ai:reció trocándose el chaparrón en una lluvia deshecha. Sopló
el huracán con furia doblando veletas y tronchando árboles; las nubes se atropellaban pegándose de
jironazos; unos tras otros los r~lámpagos empeñáronse en fundir
los pararrayos; en un terremo~
continuo pugnaban los truenos por
ensordecer el rugir del vien~; huían
los pájaros asustados srn saber
dónde esconderse, y miE:ntras,_ un
grupo de segadores refugiados ]Unto á las tapias de una casucha, decía tristemente contemplando los
mojados trigos.
-¡Va.va un humor que trae este
año el Verano!

EL REGALO DE S. PABLO
-Dios os bendiga!....
.
-El señor San Pablo .... Bien haya su merced!....
.
- Cuánto me alegro de veros, hijitas!. ...
-Pues bien creímos nosotras que
habíamos hecho el viaje en b~lde y
que nos teníamos que vol ver sm poderle besar la orla del sayo!. ...
-Qué, si no me dejan e_n paz _d~sde amanecida!.. .. A las cmco v101eron á cantar diana los pájaros nuevos y, es claro!. ... hubo que_obsequiarles con cañ~mone~ y alpiste .. :
Luego bajé á mi ermita, á ver s1
estaba á punto y colgada,y fn cuanto me atisbó la pobeda, comenzó á
murmurar con su follaje: eel saa.1.1,to!. ... eel saauto!. ... Para q~é quisieron más las rosas .... ArroJá.ronse en tropel de capullos sobre mí,
pidiéndome por favor un sitio entre los candeleros del altar; enterá.ronse de mi presencia los pollos y
los perdigones y me rodearon en
pelotón gritándome á ¡,íos y golpe~:
trigo .... trigo .... Un cohete subió
á. contarle al sol que estaba yo allí,
y el sol se empeffó en romper la techumbre del alamillo para saludar·
me, la campana se lanzó á vuelo,
se alborotó toda la romería. y ....
sa.lí escapado .... Si no,me paso el
día en la hoyada!
-Pues á eso venimos nosotras
las hermanas de la archicofradía,
señor San Pablo. Hemos concluido
la novena de su merced, y mientras
se rifaban en el atrio las tortas de
nuégados, nos hemos acercado en
una correndita á felicitarle ....
- Muchas gracias, hijitas,muchas
gracias!... Y qué tal os va en vuestro nuevo estado? .... Qué tal el nido? ....
- Muy bien, señor! No hay nada
en el mundo como el matrimonio!..
Qué bueno es . .. Mejor que la primavera! ....
- Vaya, vaya, me alegro!. ... Veo
que habláis de la institución con
verdadero entusiasmo!. ...
-Mi-re,señor San Pablo, tod? es
cuestión de maña! A los maridos
debe ponérseles como los pichones
caseros: á medio vuelo, sin que
nuestros amados esposos tengan necesidad de advertir las plumas que
les faltan ... .
-Qué? .... Qué decís? .... Ese repiqueteo de esquila que sube alborotando de !a•pobeda,no me ha dejado
oír vuestras últimas frases!. . . .
-Que la felicidad de la mujer se
funda en que sepa mandar aparentando obedecer!.• ..
- Ji. ... ji. ... ji. .. . Por ahí, por
ahí os come el de~onio, por el afá11

9.-Barrendero de seda con aplicaciones de cinta y encaje.

de poneros los pantalones!. ... Las
mujE'res sois muy codornices!. ...
-Pues los hombres tienen la culpa, señor santo!. ... Nada estimula
á la libertad como la prisión!. ...
De solteros la meten á una en un fa•
nal para que no se la pegue la m_á.s
ligera mota,y de casados nos encierran en una jaula... Díganos su
merced si eso es vivir! ....
- Pero cuánto sabéis para reciéu
casadas, hijitas! ... .
-Bah, seffor! .... -Cómo se ve
que su merced es la bondad pura y
no anda al tanto de lo que sucede
ab~jo! . . .. Las mujeres y las rosas saben para qué nacen desde
niñas.
- Eso quiere decir que estáis pesarosas de pertenecer á la herma.o-

dad de mi amigo sa.n Marcos ....
- Cá, no señor!. ... Ncsotras hemos sido muy afortunadas y en
prueba de ello que acordamos venir á darle los días concluida la novena. .... y á la vez .... si su merced
no se incomoda! ... .
- Qué me dais aquí? ....
-Náda, señor San Pablo, no va·
le nada, pero tenga su merced en
cuenta, más que el obsequio la in·
tención y el fe1·vor con que se lq
ofrecemos! ....
-Pero, hijitas, por qué os habéis
inr.omodado? .... Vamos, yo siento
mucho lo que habéis hecho.y no os
lo rechazo, porque no lo toméis á
desaire ....
- Pues no faltaba otra cosa, señor santo!. ... Conque traíamos los

•••••••••••••••••••••••••••••••••

..SA~TA~ FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, lansas Cíty, St. Louis, .Cbicago, New York,
San Francisco J Los Angeles

~---~"""~IP\

DomilaJ.go 31 ile Mayo de 1903.

cinco sentidos puestos en el regalillo!. ... Así se acordará su merced
más de nosotras!!. .Chiss .. pum!. ...
Ea., la pólvora comienza y su merced no puede dejar de 11.sistir á los
fuegos de la. romería! .... Echenos
su bendición[ que el año que viene
le volvamos felicitar . .. .
- Así sea,hijas mías! .... Idos con
Dios ..••
Y de que las mujeres se alejaron
perdiéndose en lontananza, muerto
de curiosidad y sin vislumbrar lo
que aquello sería, abrió el seffor
San Pablo la preciosa caja de roja
felpa que Je habían dejado sus devotas, y sacó del estuche un volumen en folio, ricamente empastado
en tafilete y cerrado con broches de
plata. El apóstol se sonrió con plácida dulzura, el suave resplandor
de una intensa alegría le iluminó el
semblante; abrió con febriles manos
el tomo y en la primera página,
descollando los garabatos negros
de los renglones sobre el fondo pajizo de la vitela, leyó la dedicatoria del libro, que decía á la. letra:
&lt;Al señor San Pablo, consagran
este ejemplar de su Epístola en recuerdo de la que oyeron en la sacristía de su parroquia el día de la
boda.- Varias casadas.&gt;
San Pablo se sonrió con expresión beatífica, y murmuró complacido: Qué buenas son! .... y guardando el tomo en el estuche, se lo
echó bajo el brazo y se fué en busca de San Pedro para irse á la romería que le llamaba con el bullanguero acento del repiqueteo de la
campana.
PARA CURAR UN R!SFRIADO (N UN OIA
Tome las pastlllaa Luaote■ de Brom~olalu.
Bl botiClllio lo devolver, 111 di.llero 11 oo M cura.
La 6rma 8. W. GrOTe M halla eo cada cajllL

México, D. F., mayo7.-Mees
grato manifestar- escribe el Doctor Francisco de P. Leal - que me
es muy conocida la preparación
llamada Emulsión de Scott, y que
la recomiendo con bastante empeño á todos aquellos de mis clientes que se encuentran demasiado
linfáticos, lo mismo que en los escrofuloso~, pues son muy satisfactorios los brillantes resultados
que siempre he obtenido con dicha
preparación, la cual posee ta.m bién
la cualidad de no ser desagradable
ni Á los niños, que son los 4ue hacen mayor consumo.

EL TESTAMENTO.

Dtl Tllmo. Sr. Jlrzoblspo 'fttbat.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado c
alstla en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

Hace poco■ dlu que ee practlc6 la
apertura del testamento del Iiuatrtalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. Feellu
en la ctu•a• de Chlcago, Illlnola. La
lortuna di distinguido prela•o ucea•
1116 l cerca de $126,000 oro amerlcH!;
1 aegdn el lnnntarlo que ae ha poli l•
tado, 101 blene1 que •eJ6 fueron ~me
llsue:
Doe pOllzu de ' 'La Mutua,' • Compallfa de Betra·
roa sobre la Vida, de Nueva York, por $26,000 oro
cada una, 6 sean . . . •,110,000 oro
Dividendos acu'!luladoa ■obre una lle la• p6llzaa. • 11,829 ore
Otra p6llza de aeguro. . . 14,000 oro
Acciones en efectivo 7 en
Bancoa. . . . . . . . . 87,000 oro
Entre lu •1spoetclonea del aellor Uzoblapo, en 1u testamento, ae hlcteroa
Mtaa:

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comódores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,so:ó. renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.L

la. San Franclaoo11 #flm. 811 MtJx/0011

a. ,.

····························~····

A au hermana, aellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él ha■ta ■a
muerte, $40,000 oro en bonos 7 $25,000
oro •e una de las p6llzu de ■esaro ;
l la eellora A.una A. Feehan., viuda del
aellor doctor Eduardo L. ll'eehu, hermano del sellor Arzobispo, i211,000 oro
de otra de laa p6llza.a, -, $5,000 oro en
efectivo; l ·1a Academia de San Patrl·
clo lle Chlcago, de la que ea preceptora su hermana, Madre Maria Catalina.
$10,000 oro de la 1Utlma p6llza; &amp; la
escuela • 'Santa Marta'• de ensellansa
prActlca para varonea, de FeebanvUle,
llllnola, que era la tnetltucl6n por la
que mAa se Interesaba el aellor .A.raoblepo, se entregaron 101 $f,000 reatan·
tes •e la 1!ltlma p611sa.

1,-Elegantes sombreros de primavera.

¡
1

�DomlLngo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MU?IIDO ILUSTRADO.

son más sencillos en su hechura y la sola. vista
de los grabados lo manifiesta así. Esta colección de modelos es indispensable que aparezca
en todos los hogares, pues como hemos dicho
ya, hay aquí sombreros para. todos los gustos y
condiciones.
Número 2. Variada colección de trajes de visita y de casa, todos apropiados para la actual
estación de primavera.. Nuestras lectoras harán
bien en fijarse detenidamente en estos figurines
que sirven para marcar la transición lenta del
vestuario femenino, de acuerdo á los más estrictos principios de la moda moderna. Si los vestidos &lt;reforma&gt; y &lt;princesa&gt; estuvieron en uso durante algún tiempo con mucho éxito, vienen ahora las modificaciones de esos trajes, ó metamorfosis lentas, como se les ha dado en llamar. Al talle
ajustado y formando una sola. pieza con la falda, se subs~ituye boy por un corpiño elegante y
que forme ¡uego con la enagua. Poco se usan !as
blusas sueltas, ó sea de distinta tela á la. de la
falda, pe1·0 aseguramos que pronto volverá esa
moda que tan en auge estuvo por algún tiempo. El
traje obscuro, uno de los que a.parecen en el cen.
tro de nuestro grabado, tiene varias y hermo-

sa.s aplicaciones que imitan motivos de uva y que constituyen el
cuel)o de en_caje sobrepuesto. Confección de igual naturaleza se encuentra en los puños, cayendo con
!sraci_a y delicadeza sobre la parte
inferJOr de las mangas campaña.
Por lo demás, un estrecho cinturón
de cordoncillo de seda, rodea el talle:
dándole un aspecto de esbeltez. La
falda, t_ableada en la parte delantera., es lisa en el resto, con excepción
de la parte inferior, que ostenta un
angosto tableado que la agracia. El
otro de los vestidos que se encuentran al centro del grabado es también de preciosa confecció~ y fácil
hechura. Uno de los elementos de
ma,ror gracia con que cuenta este
tra¡e, es el cuello esclavina que cu
bre parte del corpiño y los hombros.
Las mangas se adornan con tres
b?tone~ de metal colocados á igual
d1stanc~a unos de otros y teniendo
en medio pequeñas aplicaciones de
cinta. Una corbata de gasa de seda
que rodea por entero el cuello, coro'.
pleta el adorno de este elegante ves.
~ido.
Número 3. Presentamos aquí á

€xplicadón dt nutstros grabados.
Número l. Seis elegantes y vistosos sombreros de verano
representa nuestro grabado. Todos son de última moda y
se estilan mucho en los principales centros de reunión europeos. Tocas, sombreros á la pastora, de paja y velo, de
jardinera, etc., etc., se encuentran aquí. Para su confección, que es muy sencilla, basta solamente
tener materiales de buena calidad y sujetarse en todo al modelo, aun cuando sea permitido hacer las innovacior.es que las sefloras juzguen oportuno. El grabado de¡
centro representa, además de un
elegantísimo sombrero, un exquisito y costoso cuello de encaje á
la esclavina, y que rodea el busto
hasta una. altura próximamente de
la tercera parte del talle. A la forma
de paja de este sombrero se orla.
con fino plissé de seda y listones
también de seda y de un ancho regular. Flores de diversas clases
y policromatizadas completan el
adorno. En la parte posterior del
bonito sombrero se hace colgar,
con gracia, un pequefia guía de flores y listones. Los demás sombreros

2.-Colecfi6n de trajes de casa y paseo.
3.-Colección de trajes de visita y casa.

Domingo 31 de May-0 de 1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Dommgo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Siguió lloviendo en los días sucesivos, y no los hubo tampoco
mientras mi madre y yo permanecimos en la capital.
Partimos para el pueblo, y llevé á
mi país el amargo sentimiento de
no haber podido lograr mi deseo y
la vaga esperanza de realizarlo algún día.
Con tal motivo me decía: Volveré á París, y en París satisfaré mi
ardiente anhelo; subiré al coche de
las cabritas y realizaré mi secreta
ambición de pasearme en él por uno
de los jardines de la gran ciudad.
Cuando fuí á la capital á proseguir mis estudios, era ya demasiado grande para tomar asiento en el
coche de mis ensueños.
Mis compafferos de paseo se habrían burlado de mí, y por lo pronto no tuve más remedio que renunciar á, mi tenaz propósito.
Crecí y he envejecido sin subir al
coche de las cabritas_. Y ba s ido por
culpa mía, porque si bien me arrastraba el deseo, con_teníame la vergüenza. Un hombre- :&lt;1ecía yo para
mí -un hombre á quien han represe~tado obras en el Odeón, un candidato al Instituto, un i:o,dividuo
que pasa por persona seria y formal ·puede pasearse en un coche
tirad¿' por un par de cabras? Y no
me resolvía á subir, y veía pasar y
pasar ante mis ojos, como una visión irónica, el eterno, el encanta¡ior el glorioso coche con sus casca~les sus bridas y una multitud
de niño's en el interior.
Han transcurrido los años. He
perdido todas las ilusiones, y no
tengo más que recuerdos; y en honor
de la verdad, bendeciría al destino
si á todos los goces de_que me h_a
p~rmitido disfrutar, hubiese añadido la dicha de hacerme pasear en el
coche de las cabritas. ¡Y pe1;1sar que
he de morir sin haber realizado el
sueffo de mi nifiez "! de mi juye:o,tud!
Lo cierto es que mientras _vivimo~,
deploramos alguna decepción sufrida pues todos tenemos nuestro coch; de las cabritas, al que no hemos conseguido subir jamás...... .
-¡Dame otra copa de Kummel,
Julio!

Domillllgo 31 de Mayo de 1903.

(.

.. ········· ........... . ........ ... . .

4.-Traje de bata suelta, para hogar.

nuestras lectoras una colección
completa de trajes de casa, visita y
paseo. También ajustados á las últimas reglas del vestuario femenino, son de corte elegante y hermoso
aspecto. El 9.ue aparece en primer
término, es quizás uno de los mejores. Las graciosas culebrillas de
cinta que se hacen aparecer, tanto
en el talle como en la falda, son un
poderoso elemento de distinción y
de buen gusto. El tableado de la
enagua. da principio desde la culebrilla superior y termina. en la parte
inferior del vestido. El resto de la
falda debe ser enteramente liso,
para lograr con eso que resalte más
el bonito adorno. En la blusa se
sigue disposición análoga á la de
la enagua, con excepción del peto,
que luce unas guías de pequeñas
aplicaciones. La. tela deberá ser de
un color obscuro, y debe procurarse
que el encrespado del sombrero haga juego con el vestido. Otro delos
grabados inferiores representa un
sa.copaletó de esbelta forma y sencilla hechura. La gracia principal
de este saco consiste en los dos anchos ribetes y cintilla maravillosa
que se colocan á, los lados de las
solapas y en la parte inferior de las
mangas. Por lo demás, basta abrocharlo con tres grandes botones
metálicos ó de concha. El paletó, aunque á primera vista parece
suelto, no lo está en realidad, pues
debe llevar su pequefio entalle, para
que siente con gracia.

5.-Vestido de calle, para señoritas.

.€1 eocbt 4t las fabrltas.
Una tarde, mientras fumábamos
y bebíamos alegremente, decía.nos
el poeta Cbantepleure:
- He tenido en mi vida grandes
triunfos; amores venturosos que me
han hecho llorar, y amores desgra·
ciados que después de ocasionarme
mil torturas, me han hecho reír;
grandes éxitos teatrales y grandes
éxitos oratorios, porque también be
mojado mis labios en el vaso de
agua azucarada del conferenciante;
be recibido profundas cartas de mis
adoradoras, y todo esto, amores,
aplausos, honores y distinciones,
constituiría lo que comunmente se
llama una existencia feliz, es decir,
menos del!graciada q1.1.e la del prójimo, si en otro tiempo hubiese yo
realizado una aspiración y gustado
un placer que be deseado toda mi
vida; si hubiese pvdidQ, se van ustedes á reír de mí, pero no hay que
burlarse de ningún ideal, si hubiese
podido subir ..... .
-¿Al Capitolio?
-No, á u"n coche tirado por dos
cabritas.
Y al oírnos reír, affadió Cbantepleure:
-Sí, seffores; me refiero á ese
coche de dos cabritas que ven ustedes en las Tullerías y en los Campos
Elíseos, transladando de un árbol á
otro un cargamento de niffos. ¡El
coche de la!! cabritas! Esa ha constituido toda la ambición de mi vida

y no be podido verla realizada jamás. ·
Desde mi infancia, hasta la edad
de cincuenta affos, no be cesado de
decir para mis adentros: ¡Qué dichosos son los niffos que pueden
pasearse en el coche de las cabritas!
·
Un día que mi madre, hace ya de
esto mucho tiempo, me trajo desde
el pueblo á París, donde la. llamaban asuntos de familia, vi por primera vez el coche de las cabritas en
el jardín de Luxemburgo. Le vi con
sus bridas de cuero rojo, con sus
cascabeles y con un muchacho que,
vestido de terciopelo, gui¡i.ba el
vehículo desde el pescante con su
látigo en la mano:
-Quisiera, dije á mi madre, subir
al coche de las cabritas.
- No, hijo, hoy no es posible.
¡Mañana!
Y durante toda la noahe no hice
más que pensar en la promesa de
mi madre y se me aparecía en sueffos el coche de las cabritas, los
cascabeles, las bridas, el látigo y
el muchacho vestido cte terciopelo.
También iba yo á sentarme como él
en el carruaje y á estimular con mis
voces el paso de aquellos animalitos.
Amaneció al fin el deseado día, y
llegó esa mafia.na que el hombre está condenado á esperat· eternamente.
Pero ¡oh desdicha! Llovía á mar es en París y no había coche alguno de cabritás en los senderos y
a venidas de Luxemburgo.

No hay que desconfiar nunc3: de
la realización de nuestras aspiraciones.
En los primeros días del último
otoño encontré á Chantepleure en
el parque de Monceau. El célebre
poeta estaba muy cambiado. ~enía
la cabeza cana, el rostro macilento
y la mirada triste.
Víctima de una parálisis iba, sentado en un cochecillo mecánico y
conducido por un criad&lt;;&gt;, que le
acompaffaba como á un mño.
Al verme se sonrió é indicó al
criado que se detuviera.
El pobre p~_ralítico me alar gó la
mano y me diJo:
- ¡Ya ve usted cómo al fin se han
cumplido mis deseos! Antes de morir me ha deparado el destino lo
único que me faltaba. Ahí tiene us•
ted el cochecito de mis ensueños.
JULIO CLARETIE.

7.-Traje y saco de viaje y sombrero de verano.

LEJOS DH LA TIERRA
De los diez ó doce compinches
que dormían hacinados en la nauseabunda alcoba, sólo quedaban
Joan y Antucbo, Jos amigos inseparables, paisanos por dos veces
como nacidos en la misma provincia y en la misma aldea; los demás
a_guadores habían ya. dejado la. vec!ndad de Manzanares, unos para
siempre, apretando en el bolso de
estambre, de hechura de culebra,
los pesos duros con que contaban
para r edondear la hortiña, com6.-81usa de cuello homb reras.

prándole al vecino el terreno colindante, y otros, que aún no podían
traspasar su plaza, de temporada
tan sólo, para ver qué tal iban la
muje1·, la vaca y el maíz.
Aquella ma!lana despertóle á
Joan el sonoro campaneo con que
la iglesia próxima saludaba al sol
naciente; el adormilado mozo se incorporó en su jergón de paja, se
restregó los ojos al moverse perezosamente, bostezó dejando escapar un aullido y murmurando: ¡Mira la torre qué buen humor le tiene'.
y de pronto, avínole al hombre la
memoria, recvrdó la fecha del día,
y abotargado aún por el sueffo, ex-

clamó poniéndose en pie de un respingo:
¡Lléveme el demonio si esas badaj.,.das no son las de la gr·ande de
la catedral! ....
Creyóse en la tierra, junto al Sar,
vereda adelante en derechura á la
ciudad del apóstol, bajando el Pedroso, y basta le pareció oler el
perfume a.ere y salvaje de las misteriosas corredoiras de sus camp1ños nativos. Pero poco á poco fué
despabilándose y volviendo á la
realidad; su lucidez arrambló con
la hermosa ilusión á la manera que
el v iento arranca los vilanos de las
sementeras, y dejando esca{lar , µn

suspiro de las hoyadas del pecho,
ri:iurmuró con pena: ¡Maña, que lástima que no le fuera verdad! y agarrando por un pie á su amigote, le
gritó sacudiéndole: ¡Arriba! ..... .
¡no seas tardón! .... como si el:pobre J oan temiera estar solo con su
tristeza.
Antucbo cesó de roncar, se levantó y se quedó sentado en la cama·
no desplegó los labios. Luego pen~
só en el día que era, y tendiendo su
ID:~nte 13:s alas al valle de Ulla, le
diJo el mozo á su amigo: ¡,Qué harán ahora en ca.sal' .... ¡Hablaron
del país! .... ¡Toma! .... Sus nenas
estarían vistiéndose el mantelo de
lujo,el de broches de plata, para ir
á la Santa Catedral á misa mayor
y adorar la pértiga del Seflor Santiago! ...... ¡Buena maffana para
el buey marelo que andaría á sus
anchas pastando orzagas y trébol
por las praderas! .... Por supuesto
que la gaita habría empezado por
l&amp; mañanita á. tocar la alborada en
los pinares y en el robledal!. .... . .
¿Te acuerdas de Manoeliño el gaitero? .... -¡Sí que me acuerdo!. ...
¡Partióse á, Buenos Aires! ...... La
nostalgia les agobiaba; un buen rato permanecieron callados y al fin
Antucbo levantó la cabeza y exclamó: ¡Vaya que ser, hombre!. .. . ..
¡Pues si nos dejamos, que nos pueda la morrifla! ..... .
Ea, fuera penas y á divertirse
Pusiéronse ambos camaradas su~
chalecos de raído veludillo, única
prenda que conservaban del campesino traje, y abriendo Joan el
arcó~ de la ropa, sacó la gaita
querida; la abrazó con cariffo• me~ióse el punteiro en la boca; ;opló
10fl.3:ndo los carrillazos; el fuelle,
vestido de azul, se hinchó basta estalla_,. de esponjoso; cubrió y descubrió con los dedos los agujeritos
del embudete, haciendo las notas·
el fleco de torzal de seda grana'
que guarnecía en un cairel colgan~

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99453">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99455">
              <text>1903</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99456">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99457">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99458">
              <text>22</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99459">
              <text>Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99460">
              <text>31</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99477">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99454">
                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 22, Mayo 31</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99461">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99462">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99463">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99464">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99465">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99466">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99467">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99468">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99469">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99470">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99471">
                <text>1903-05-31</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99472">
                <text>Suplemento</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99473">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99474">
                <text>2017724</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99475">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99476">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99478">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99479">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99480">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2699">
        <name>Blusa de cuello</name>
      </tag>
      <tag tagId="2698">
        <name>Coche de las cabritas</name>
      </tag>
      <tag tagId="2624">
        <name>Sombreros de primavera</name>
      </tag>
      <tag tagId="2700">
        <name>Traje de bata</name>
      </tag>
      <tag tagId="226">
        <name>Trajes de casa</name>
      </tag>
      <tag tagId="138">
        <name>Trajes de paseo</name>
      </tag>
      <tag tagId="178">
        <name>Trajes de visita</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3796" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2438">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3796/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._22._Mayo_31..pdf</src>
        <authentication>28e3f5707df4e0db843c52e18efd0b17</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117618">
                    <text>CRIST ALERIA

GOMO SE ADQUIERE

Loeb Hermano~.
Primera Plateros.
Esquina .Alcaicería
VAJILLAS PARA MESA
dt toza y Porcdana, blancas y dtcoradas.
Copas y

YCONSERVA LA BELLEZA.
La belleza consiste en tener y conservar el cutis fresco, lozano suave y nítido; para obtener este resultado úsese el
'

AGUA TROPICAL

EL JV\UNDO (LUSTRADO
ANO X-TOMO 1-NUM. 22

Subscripcidn mensual forinea $1.50
ldem,
ldem. en la capital Sl.25

llfXICO, MUO 31 Df 1903.

Dlr,:ctor: LIC. R.Af'Ál'.L Rtna !!,PINDOlA,

CierP.nt,:1 UJI&amp; RtY~ &amp;PINDOl .A

agua de suavísimo perfume, cuyos benéficos resultados sobre la piel son
tan prodigiosos, QUE NOS PERMITEN GARANTIZAR que, con el uso
Vasos, Botellas del

y todos los . artículos

de
cristal desde clases corriente hasta más fina.

"AGUA TBOPIC.&amp;L"

desi:.parecel'l las herpes, granos, barros, eczemas ( acne) etc. , como toda·
Juegos, Lavam_anos, Es- manifestación parecida y los malos olores del cuerpo. El cutis más aa•
cupideras en variedad que pero y de olor desagradable adquiere la belleza y frescura de la primeno se iguala en ninguna ra edad. Mil frascos vendidos en cuatro meses es la prueba de su gran
parte.
éxito.

Articulas de lujo y fantasía propios para obse•
quios, á precios sin igual.

De venta.: en el COLISEO NUEVO, NUM 5.
Los pedidos á A. E. BETANOOURT.
Pídase en Droguerías y Boticas.

VINO
NOURRY

{t) LICOR
LAÍl(LE

.

- - --=-

Ala vez Depurativo y Fortitlcante

-~

~-

-

- ...,
-;J"

ANEMIA, LINFATISMO
ENFERMEDADES
del PECHO

Acol6n pronta y segura

Bll

.:::=-:!-_

todos los períodos del acceso.

Reemplaza con ventala
el A.cetf• d• :lngado
de Bacalao.

__________

-::X:::X-)CX""..:&gt;e:x:x:x::X::::::iO:::X:::X::X::X::X::::::iO::X:::X::X::X:::,:::,CX::X::X:::::X:::X::JC::.X::X:::X::X::x:::::&gt;CX::X::X::::X:::X:::x:::::&gt;CX::X::x:::&gt;

,_

RICARDO PADILLA
Y SALCIDO.

-tf Mf~lli
be S9c}oaobe~
o¡j¡AVl~ITAR; ~
ntrarin los modelos mas M

llEBtIS y GAJUll1~·

La. !'osfa.tine. Falieres
el alimento mA.s ~rad&amp;b~ y el máa
recomendado ,para. los nifios JJesde la
edad de seis á. siete mee.es sobre todo
en el momento del destete y durante
el periodo del creclmlenito. "Faclllta
la. dentición, a:se~ra la buena formación de 109 huesos."
PARIS, 6, Avenuo Vlctdrla, y en todas
las farmacias.

es

AVISO IMPORTANTE.

CUIU.C OM pronta J asegurada con lo

,n1,01 anttasmattco1G I IIBIER
7los CIGARROS 11111

ºgB!:J.~,~~,2~,~
POLVOS FUIIG.lTOBIOS GIDIEB

PAHIB - 208 bla, Fg Sj,.Dem
• ,.,_: l. U1D11, lsl• f CJlai-1. lllllll.

El fosfato de caal que entra er. la
comp09lc15n de ai Fosfatina "F'alleres," estA preparado por un proeedl•
mtento especial con aparato A prop6slto, y nó se encuentra en el comercio.
Desconffen de las Imita.clones y fal-

,

eDISrErSlfl
6flSTRfll,6lfl
Gf\Tf\RRO
INTESTINflL,

Digestivas y Antisépticas
del Dr. B. Huchard,
DEPARIS.

Y todas las enfermedades del E■•
tómago 6 Intestinos por cr6uca■
y rebeldes que sean, las cara radicalmente el famoso

ELIXI~ ESTOMACAL
DE SAIZ DE CARLOS
Los principales m6dico■ de M6xico y de las 1.,aciones mú civilindas lo recetan ya como el mejor medicamento para el

ESTOIAGO E IITESTIIOS
La fama adquirida por este Elixir en todo el mondo lo ha hecllo
tan popular, que hacen idtilealoe
elogios.
, No dejen de tomar el Blim•\oaaoal .. 8'1s ele Carloe.

O.•-• -

sificaciones.

111 AG G1

Droperiu-, ...._

PILDORAS.

Muy experimentadas en las en•
fermedades del Aparato digestivo.
Contienen la materia activa de los
fermentos digestivos, y los antisépticos más poderosos combinados en una forma nueva y aso•
ciados con otras substancias medicinales. Es el mejor remedio
para la dispepsia, mala diges·
ti6n estomacal é intestinal, para
la diarrea, disentería, enfermedades del higado, gastralgias, jaquecas y en todos los casos en que la.
digesti6n es torpe y la nutrición
imperfecta, 6 cuando hay infla•
maci6n 6 insecci6n del Aparato
digestivo 6 de los 6rganos anexos.
Doradas, para. los casos
con diarrea.
Plateadas, para. los casos
sin diarrea.
DE VENTA EN TODAS

las Droguerías y Boticas.

PARA SAZONAR.
Caldo,

Sopa y Salsa.

EN FRASCOS.

..
F' A C H A u

14

u E. L PÍ V

1\e

U ,.._ é.

1'4

tJ

., .._ hl I k

u. &amp;...

�Dom!Lngo 31 ae Mayo die 1903.

EL MUNOO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

J:a Eitncia dt la Escoba.
El polvo, he ahí el enemigo.
Y no es un enemigo de broma que combata
en orden esparcido y cuyos embates puedan
esquivarse fácilmente con sólo una poca de vigilancia; es un enemigo que tiene el don de la
ubicuidad, un enemigo de cada momento que
nos envuelve por todos lados, ~in tregua ni
compasión, arriba, abajo, á la &lt;lerecha, á la
izquierda; combate por dentro y por fuera, de
noche y de día y para él ningún sitio es neutral, ningún sitio es sagrado, ni nuestras más
íntimas ropas, ni nuestros bolsillos, ni nuestros ojos, ni nuestros bronquios, ni los poros
de nuestra piel; aparte de aquellos que emplean el agua como vehículo de propagación,
casi todas las enfermedades "evitables" penetran en el organismo en forma de gérmenes
impalpables, que es como si . dijéramos de
polvillos vagabundos. ¿No acontece esto trat.ándose de la tuberculosü1, cuyo bacilo llega á
poblar materialmente la atmósfera de los lugareR infestados, que en nuestros días son los
más? ¿No pasa lo mismo con los gérmenes del
tétano, de la difteria, de la erisipela, de la
influenza?...... .. .
He aquí por qué la supresión del polvo
[dust abatment] preocupa á las autoridades
municipales y sanitarias de Inglaterra tanto ó
miis que la supresión del humo [smoke abatment]; he aquí por qué en los cabildos ingleses se discute tanto y tan hondo acerca de lo
que pudiéramos llamar la ciencia de la escoba, cultivada en aquel país por recias manos
reforzadas con ingeniosos aparatos, y en México por manecitas fomeniles que empuñan
el rudimentario utensilio de "popote" y acarician con él los pavimentos, ya que la anemia
nacional no les presta vigor para otra cosa. Y
á fe que tienen razón aquellos previsores magistrados, porque en breve se hablará de la
cuestión del barrido como se habló de la cuestión de Venezuela y como se habla de la cuestión obrera. Sólo que la cuestión del barrido
es de mayor trascendencia, y en toda empuñadura de escoba podría escribirse con doble
intención el shakespeariano ''To be or not to
be" como un símbolismo de que la ciencia de
la escoba es una cuestión social, de vida ó de
muerte.

***

¿Queréis, señora, que os diga lo que hasta
ahora se ha resuelto sobre el particular? ¿Queréis conocer los prolegómenos de una ciencia
que soléis practicar casi en carácter de sport?
Pues, ante todo, sabed que ha sido resuelto,
sin discusiones ni réplicas, suprimir el barrido en seco. Esa resolución es el alfa, el principio fundamental, la regla esencial de la ciencia del barrido. ¿Por qué? Por la razón que os
obliga á envolver vuestro peinado cuando empufiáis la escoba: porque el polvillo, removido á locas, sólo cambia de sitio, pero no queda suprimido. Es, pues, un verdadero axioma, a~eptado por todos los doctores de la n ueva ciencia, que el barrido en seco eólo remueve
el polvo, diseminándolo y ampliando su acción
maléfica. Bien; ¿pero cómo debe procederse?
Este es, en la actualidad, el nudo de la cuestión, y ocúpanse en desatarlo con tino muchas
eminencias científicas.
¿Sonreís, señora? ...... Sí, es claro que-pensáis-no debiendo barrer en seco, lo primero
que deba hacerse será humedecer el pavimento. Y tenéis razón, ésa es una deducción lógica y hasta ella han llegado las eminencias
científicas de que os dignáis reíros. Mas, ¿con
qué humedecer los pavimentos? Agregar agua
de la que usamos generalmente en las casas á
polvos infestados, no nos parece óptimo; pero,
convengamos á priori que el agua tiene el don
de aumentar la pesantez del polvo, impidiendo que éste se levante en nubes y permitiendo
que sea retirado de la circulación con facilidad
relativa. Pensad, empero, que la humedad
favorece, en vez de contrariar, la pululación
de los microbios, y que hay motivos para suponer que exalta y excita la virulencia de esos
minúsculos enemigos de la humanidad.

Pensad que los efectos del rocío no dura~
sino por algunos instantes y qu~ luego la aridez y el polvo vuelven á entromzarse con mayor intensidad que antes. Pens~d, en ~n, q?e
si ese procedimiento ee de práctica reahzacion
para las calles, plazas y ca?1inos públicos,. ~s
de aplicaci6n menos apropiad3: en los d~micilios sefialadamente cuando se tienen pavimentos 'encerados ó cubiertos con alfombras más
ó menos ricas. ¿Qué hacer, pues? ..... .
Tratándose de las calles y de las vías férreas,
los americanos se han servido del petróleo, al
parecer con éxito pero esa substancia sería
todavía menos ad~ptable en el domicilio. D\cese que hay substancias ligeramente oleaginosas que sin los inconvenientes del petr6leo,
poseen las cualidades de pesantez para uso en
los domicilios, pero no se han hecho comp~obaciones precisas á ese respecto. Por lo demas,
esas substancias fijarían, si? duda, sobr~ el p~vimento los gérmenes patogenos y casi eqmvaldría ese resultado al de introducir y detener al lobo dentro del redil.
1Pero el torbellino del" polvo es cosa tan tremenda! Para darsf\ buena cuenta de él, es preciso haber visto, por ejemplo, la angustia q_ue
se apodera de los enfermos cuando se realiza
el barrido en una sala de hospital. Por eso se
ha condenado sin apelación el barrido en
seco.
Hoy, muchas eminencias científicas trata?
de resolver el problema, tratando de descubnr
una fórmula que á la substancia absorbente
del polvo una algún principio microbicida,
adaptable al rocío de habitaciones. Pero las
eminencias buscan, buscan, y hasta ahora no
han podido encontrar lo que precisamente
buscan ..... .

***

¿Os imaginabais, señora, que una simple
operación doméstica pudiese preocupar tanto
á los austeros sacerdotes de la ciencia? Es un
hecho, señora, y tal vez vos podríais ayu~ar
sus investigaciones con las enseñanzas valiosas de vuestra experiencia.

da de tempestad que azota el mar, rugió sobre
los ámbitos de lo inconmensurable.
-Soy yo, la Envidia!

Domdn·go 31 d,e Mayo di8 1903.

RAFAEL ANGEL TROYO.

CUADROS RÚSTICOS.
I
GLORIA MATUT1N A

Despunta el alba. El espacio esple!!de
Como ascua de oro, y silenciosa y grave
La noche deja la imponente nave
DonJe sus gasas enlutadas prende.
Entre lal:l chozas la oración asciende,
La prole ríe con preludios de ave
Y esbelta criolla de semblante suave
En limpia manta el desayuno tiende.
El cerdo gruñe en el chiquero. El gallo
Despierta jubiloso su serrallo,
Mieatras ladra el lebrel con voz de asombro

Y sigue al labrador, que satisfecho
Va hacia su campo con la fe en el pecho
Y la herramienta del trabajo al hombro.

II
POLICROMA

Respira el campo con rumor de ignotas
Voces de idilio. El aljófar rueda
Sobre los montes, y á la luz remeda
Diamantee raros de soguillas rotas.
Se oyen ecos de cántigas remotas,
Alisa el tordo su plumón de seda,
Y oculto el papagayo en la arboleda,
Alza su voz de alharaquientas notas.
Muge el ganado; con acentos broncos
Suenan las hachas al herir los troncos,
Y mientras mueve con paciente mano

SARDÍN.

El fantasma dt la gloria.

El labrador en su heredad la yunta,
Fresca ilusión sobre su fe despunta
Como despunta sobre el surco el grano.

III
MEI&gt;IO DÍA
Del borde del camino sembrado de maiezas. voces invisibles gritábanle: adelante! suChorros de luz reverberante y roja
bel no desmayes! y animado por aquel him- · Derrama el sol, y por doquier palpita
no sonoro que parecía empujarle, arremetía
Vital impulso que al trabajo incita
con frenesí las espuelas en los ijares del bruto,
Y nueva savia sobre el campo arroja.
que con las crines al aire y las narices inflamadas por el vértigo de la carrera, subía, suTras el arado que á la tierra afloja,
bía, subía, como la bestia del Apocalipsis, caCanta el labriego, bajo el sol se irrita,
mino de los cielos.
Y la epidermis de su frente imita
Adelante! sube! clamaba otra vez la mucheObscuro bronce que en sudor se moja.
dumbre invisible. Y con la lira de cuerdas de
oro á la espalda, que semejaba una rubia caLa fe lo anima, y aunque no se rinde,
bellera mecida por el viento, y con las obscuras
Suelta el arado y á la inculta linde
melenas alborotadas como el oleaje de un mar
Avanza y se hunde en matorral espeso,
negro, aquel soñador,que parecía un guerrero
Donde le ofrece su consorte alivio
veía ya desde la empinada vía fulgurar entre
Uniendo al jugo del almuerzo tibio
las bruma!' de la altura de la cima, la cima
La miel ardiente del amante beso.
coronada de astros, bajo cuyos resplandores
había tantas veces dormido sus ensueños.
IV
Ya se acercaba; los feroces cascos del blanco
corcel leventaban chispas de oro del camino
RETORNO
tapizado de estrellas. Ya se acercaba, cuando
. aquel potente vuelo de bestia divina que desEn el rigor de la enervante siesta,
garraba las nubes y que no había logrado deMustia se mueve la ondulante caña,
tener Júpiter con la cadena de sus rayos, paY en la laguna con pereza extraña
róse momentáneamente. Un fantasma, una.
Inclina el bruto la cansada testa.
beldad le sujetaba las bridas. -Quién sois, que
El campo vibra con rumor de orquesta,
así osais determe·?- gritó el jinete consternado.
Pasan las horas, el fulgor se empaña,
-- Yo... -murmuró dulcemente el fantasmaY en el bosque, en el llano y la cabaña
la buena hada de los viajeros extraviados; déTiende su red la obscuridad funesta.
jame besar tu frente de pensador gigante é indicarte el verdadero camino de la gloria. Y
Todo reposa en la inacción; la vida
apartándole de la senda que recorría, le conBajo
el nublado y la quietud se anida;
dujo á otro camino.
El perro aúlla con marcado asombro
-Por aquí, le dijo, y desapareció luego.
De nuevo el bruto se precipitó en rápida:.
Y sigue al labrador, que satisfecho
carrera. A poco la noche descendió, vino la
Vuelve
á su choza con la fe en el pecho
confusión de las sombras, y el hielo mortal
Y
la
herramienta
del trabajo al hombro.
del abismo que se abría bajo los pies .....
Entonces una carcajada espantosa, carcajaBENITO FENTANES.

EL SB. GENERAL LUIS PÉBEZ FIGUEBOA.
El día 23 del corriente dejó de existir en
Tlalpam el señor General de División Luiio Pérez Figueroa, uno de los jefes del Ejército más
r?sp~tados y queridos por su lealtad á las instituc~o~es ~epublicanas y su amor á la Patria.
Ongmano db Salvatierra [Guanajuato], el
's~ñor Pérez Figueroa comenzó su carrera militar en 1853, sentando plaza de Subteniente
~e Inf~ntería; en 1855 fué ascendido al grado
~nmediato superior, y, gracias á su conducta
•. irreprochable, su carrera fué, á partir de esa
1
época, tan rápida como brillante. En 1866 se
· ' le confirió la banda de General de Brigada, y
·. u~ ~fio más tarde la de Divisionario. De los
disti_~tos combates y escaramuzas á que concf rrio, Y que fueron 78, sólo mencionaremos
e asal~o y toma de la plaza de Chilapa, la
ocupación de Guadalajara en agosto de 1855,

la defensa de Matamoros Izúcar en 1861, la
célebre batalla de la Carbonera y la ocupación
de México en noviembre de 1872, acciones de
armas en que el distinguido soldado demostró
su inquebrantable valor, poniéndose siempre
al servicio de la causa liberal y de los verdaderos intereses del pueblo. Las condecoraciones que le fueron. conferidas, tanto por el Gobierno General como por los Estados, acreditan su brillante comportamiento militar y lo
hacen acreedor al aplauso de sus compatriotas. Al morir, el señor General Pérez Figueroa poseía la Condecoración de la Paz, la Cruz
de Primera Clase, la Medalla Honorífica del
Estado de Veracruz [ decretada en 1868] el
Di ploma por la batalla de la Carbonera, la :Uedalla por el asalto y toma de Puebla, en 1867
y la que se confirió por el Estado de este nom~
bre á los que combatieron en su territorio contra el llamado Imperio.
El sepelio del señor General Pérez Figueroa

se efectuó el lunes por la tarde, con los honores de Ordenanza, concurriendo al acto el señor Pr-esidente de la República, los jefes del
Ejército más caracterizados y ufi gran número
de particulares.

Sólo por un conocimiento de las consecuencias naturales obtenido experimentalmente, es
uor lo que los hombres y las mujeres se detienen en la pendiente del mal.

*
Los nifios que han sido más castigados rara
vez hacen los mejores hombres.
'

*
Es tan fácil engañarse uno á sí mismo sin
advertirlo, como difícil engafiar á los demás
sin que lo noten.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domdtngo 31 de Mayo die 1903.

lontananza florida, una música vaga que se
acerca y se confunde con la música del mu
A veces arrastra una pied ra, una rama u~
puñado de hojas secaR, hasta las aguas. '
Saltan chispas de plata entre las ondas· un
círculo de luminosa pedrería se dibuja el
11gua y va creciendo. extendiéndose hasta per.
derse, como un sueño que se desvanece.
De improviso un murmullo, lejano, se per.
cibe. Una silueta blanca se destaca sobre el
fohdo azul.
Es una mujer que camina lentamente hacia
el mar.
Su cabellera recogida en lo alto, brilla como
8 i fuese de oro macizo, cincelada por un art{.
fice exquisito.
U na guirnalda de rosas blancas, como un
enjambre de mariposas en t~rno de áurea fronda, circunda la cabeza gentil.
Las pupilas, húmedas, brillantes, tienen el
color de una hoja &lt;le laurel, em papada de rocío.
Las cejas, negras, tienen la cun·atura altiva y gallarda de los arcos de triunfo.
Las pestañas, largas. dibujan una sombra
leve en las mejillas pálidas.
La nariz, recta y delicada, reposa sobre una
boca fresca, encendida como el pétalo de una
roja flor.
Envuelve su cuerpo una túnica blanca, sin

:n

Fachada de la Legación de Cuba.

EN LA LEGACIÓN DE CUBA.

j
l

1

&lt;¡
l

Con motivo de haberse celebrado, el 20 del
que cursa, el primer aniversario de )a entrC'ga
del Gobierno de Cuba, por los americanos, al
Presidente electo para regir los destinos de la
nueva República, el señor General don Carlos
García Vélez, Ministro Plenipotenciario de
aquel país en México, _ofreció á sus numeros~s
amistades y á los miembros del Cuerpo Diplomático, una recepción que se efectuó el
mismo día por la tarde en su elegante casa de
la calle del Ejido.
Los salones de la Legación fueron visitados por lu mayor parte ~e los representan!es
de los Gobiernos extrnnJeros, por altos func10narios de la Administración Pública y por familias y caballeros de la buena sociedad. E l
sefior Ministro y su d istinguida esposa, la señora Ibor de García Vélez, atendieron con exquisita cortesía á los concurrentes, y durante
la fiesta la música del Estado Mayor tocó en
el jardí~ anexo al edificio aires nacionales y
cubanos, el himno bayamés y trozos de las
6peras más celebradas.
A propósito de la recepción á que 110s referimos, publicamos hoy fotografías de los prin-

cipales departamentos de la Legación, acompañándolas de dos grupos: uno en que aparecen el señor General García Vélez, su esposa
y su hijito, y otro que repreRenta al mismo
señor General tomando el café con su Secretario.
Los salones de la Legación están decorados
con suntuosidad y P-legancia.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Las pupilas quedan fijas, como si contemplasen algo con ansiedad.
Los labios se descoloran, el cuerpo se estremece, se alarga un poco y la cabeza cae hacia
atrás, inmóvil.. ... ... .
Dársanis ha cumplido el juramento que hizo ante el altar de la diosa Afrodita.
Su amado, el hermoso Fanes, llamado por
su belleza «EL Apolo ele Lesbos,i, partió hacia
el desfiladero de las Termópilas á luchar contra los persas, bajo las órdenes del rey de Esparta, el héroe Leónidas, por la libertad de la
patria.
Antes de partir, Dársanis juró que si su
amante tornaba de la guerra, sacrificaría, en
holocausto, un toro blanco; y si moría en el
combate. jnró morir ella también.
Aquella noche llegó á Atenas la noticia de
la muerte de losguerreros helenos, cada uno
de los cuales se convirtió en un héroe, nimbado de gloria.
Dársanis peinó sus cabellos, se ciñó una
guirnalda de rosas, como si fuese á una fiesta,
y sih derramar una lágrima, sin proferir una
queja, sin decir una eola palabra, salió hacia
el mar, llevando un pomito de nácar que su
amado le había traído del país del ámbar, lleno de exquisito perfume oriental, y que ella
después había colmado de un veneno que causaba la muerte con rapidez; y bajo un laurel,
el mismo que conservaba en su corteza su

FLOR DE ATENAS
Rumorosas y azules, las ondas del mar, lentamente rnn á morir en la playa arenosa, suave como un regazo, en donde se reclinan, leYeR y acariciantes, las dormidas a_guaf'.
Tiembla la luna en la superficie trémula y
ondulaIJte,y en ella se refleja un cielo intensamente azul.
A lo lejos se yerguen, majestuosos, ga)lardos como símbolos de · heroísmo y d9 triunfo frescos laureles, pámpanos y mirtos, que
b~lancean sus frondas, como inmensos pabt:·
Uones, de esmeraldas, épicamente tremolados
por bélicos titanes.
A veces un viento impetuoso produce, en la

RAFAEL RAMOS PEDRUEZA.

México, abril de 1903.
La fvrtuna es madrastra ele la prudencia.

LEGACION DE CUBA.-Tomando el café.

mangas, como si la rodease una nube, platea·
da por la luz.
.
,
Es pálida blanca, bella, sE&gt;meJante a
tatuas mardióreas que alumbra la luua en{"
pórticos de los templos, en las plaza~, en 81
monumentos.
tó. ,
Se llama D{usanis, es bija de un re
sabe muchas canciones, cono~e los vers~s hao'.:
divino Homero y de la ardiente Saío,..
bla la lengua ele los egipcios, ele los femClC,,
de los persas.
rdt
Los poetas de su tiempo la ll_aman «Flo
Atenas," «Perla griega" y depositan en el p6rtico de su casa ver¡.:os y flores.
Flor
Pero.... ¿por qué la bella Dársanis, 1ª • ora
de Atenas,» la «PBCla griega,» se halla ah
tan entristecida?
.
r,abeLentamente sigue su camino, con _ls 1)81
za inclinada bajo el peso de una mme
amargura.
.
. e·
Bajo la sombra de un laurel se cletien lÍ 108
.
rayos de la luna penetran á ~ravés del
como finísimos prismas lummosos de P a
de cristal.
el rOI'
Ella se recli~a .s obre el musgo, con labiCJ8
tro al cielo ... ... Vacía después en sus
el contenido de un pomito de nácar ... ···d
Brevemente palidece su tez, en torno , 8,.18111
••
.. ble raplU11
ojos se esfuma haciéndose más v1s1
mente, un círdulo color de v ioleta.

la.~¡e-

ndi

'1 :!;

A medida que los hombres van conociendo
mejor las leyes de la vida, confían menos en
sí mismos y más eh la naturaleza.

*

El salvajismo engendra el salvajismo, y la
dulzura engendra la dulzura.

.-.

LA. MÁS FERMOSA.
Que siga el Caballero su camino,
agravios desfaciendo con su lanza;
todo noble tesón al cabo alcanza
fijar las justas leyes del destino.
Cálate el roto yelmo de Mambrino
y en tu rocín glorioso altivo avanza;
dei-oye al refranero Sancho Panza
y en tu brazo confía y en tu sino.

*

No temas la esquivez de la Fortuna:
si el Caballero de la Blanca Luna
medir sus armas con las tuyas osa

*

y te derriba por contraria suerte,
de Dulcinea, en ani-ias ele tu muerte,
¡di que siempre será la más fermosal

La historia del mundo muestra que las raz¡¡s
mejor alimentadas han sido siempre las más
enérgicas y las dominantee.

El Sr. Ministro de Cuba, su esposa Y su hijo.

LEGACION DE CUBA.-Antesala.

LEGACION DE CUBA.-Sala de recepciones.

un dios que explora el horizonte, con sus miradas de fuego y de luz.
Una claridad intensa iluminó todas lascosas, se verti ó sobre el mar, como un polvo finísimo de oro y de cristal.
Súbitamente las aguas parecieron esconderse bajo aquella luz.
RE&gt;splandecieron las hojas de los árboles, como si fuesen de esmalte. y en todas partes se
difundi6 la forma y el color.
Dársanis, con la inmovilidad y la rigidez de
la muerte, irradiaba con sobrehumana belleza. intensamente blanca y pálida, coronada de
rosas, con los brazos entreabiertos, con la divina cabeza hacia atrás, pareciendo dormir un
sueño infinito, de paz y de gloria.

·-·

Domd!llgo 31 de Mayo die 1903.

los avaros guarda"r1 su te~oro como si efectivamente fuese suyo; mas temen servir~e de
él como si en realidad perteneciera á otro.

ENRIQUE HERNÁNDEZ M:ryARES.

,

nombre y el de Fanes, el m ismo que había
arrullado con su música de frondas el idil io
pasional , cumplió el juramento hecho ante el
altar de la Diosa del Amor.

(

············· ······························. ·· ·············

Lentamen te, tras el mar, surgió una claridad azulada, hacia el Oriente; después se hizo
rosa, luego pu rpúrea.
Las onda~, tembloro!'aR, parecían á vecE's
quedar inmóviles, cu¡¡jadaR por la frescura del
a lba, matizándose &lt;le color de violeta, con frn.n~
jas ondulantes de un oro rojizo y &lt;lesluml,rnd or.
En la lejanía, por la parte de la ciu&lt;lnd, f'e
perfilaron, bajo un cielo pálido, las tt&gt;chumbres de los templos, las cúspides de los monumentos, luciendo la blancura de sus mármoles y el tono ohscuro de sus bronces.
La luna se ofuscó lentamente, como una esperanza que se aleja.
Las corolas de las flores se colmaron ele rocío.
Las frondas ee poblaron de rumorel'..... los
pájaros en sus aéreos palacios de esmeral&lt;lal',
cantaban.
Un soplo de brisa matinal deshoj6 algunas
rosas de la guirnalda que ceñía los cabellos de
la muerta.
•
Sobre la cumbre azul de una montaña apareció el sol, rojo, enorme, como el rostro de

I.EGACIQN DE CUijA.-~I c;omedor.

~-~.,_l,:.
...
~

i..--

-

,

-

�Doon!Jngo 81 de Me.yo de 1908.

1!)L

MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRA no.

Erupciones del "Colima."
1.- 26 de Febrero de 1872.-11 a. m.
2.- 13 de Agosto de 1872.-11.55 a. m.
3.-24 de Diciembre ide 1872.- 11.55
a.m.
4.- 5 de Enero de 1873.- 8.25 a. m.
5.- 19 de Octubre de 1900.-7 a. m.
6.- 15 de Febrero de. 1901.- 10 a. m.
7.- 2 de Marzo de 1901.- 8 a. m.
8.- La misma, l\. las 8.30 a. m.
9.-5 de Marzo de 1901.- 8 a. m.
10.-La mdsma, á. las 9. a m.
11.- 15 de Noviembre de 1901.-9 a. m.
,2.- 2 de Diciembre de 1901.- 8 a. m.
l3.- 18 de Diciembre de 1901.-4 p. m.

EL YOLCAN DE COLIMA.
El período de plena actividad en que se en-cuentra el «Colima,» ha despertado en todo el
·país el más vivo interés. Casi diariamente se
tienen noticias de haber ocurrido una nueva
erupción, y por más que hasta hoy no se hayan registrado pérdidas de vidas ni de propiedades, como aconteció hace pocos meses en
una extensa zona de la República á causa de
las frecuentes erupciones del Santa María, el
pánico cunde entre los moradores de los pueblos situados á corta distancia del v0lcán, y
el temor de que sobrevenga una catástrofe es
cada día más grande.
Hojeando un estudio que con relación á las
erupciones observadas en febrero y marzo de
este afio, publicó el sefior Presbítero José María Arreola, encontramos que el «Colima)&gt; es,
desde tiempos muy remotos, un volcán activo,
cuyas emisiones de vapores y cenizas se recrudecen en ciertas épocas hasta adquirir un carácter violento; que ha habido una semejanza
notable entre los diversos períodos de actividad, anotándose únicamente como extraordinaria, la formación de un cráter secundario en
1869; y, por último, que por las obs~rvaciones
hechas hasta hoy, se viene en conocimiento
de que el «Colima&gt;&gt; nunca ha derramado sus

lavas, debido, sin duda, á que su fuerza
impulsiva no es suficiente para hacer que
laR mismas lavas rebasen los bordes del
cráter.
,........_
Sea de esto lo que fuere, sí parece indudable que las erupciones del volcán
&lt;&gt;curridas en los últimos afios, han sido de
las más notables, y que pocas veceR se había visto la montafia coronada de fuego
con tanta frecuencia ; pues sólo en el corto período comprendido entre 1899 y
1902, se registraron más de doR mil, produciendo á veceR, ligeras lluvias de cen izas. A principios del corriente afio
disminuyó sensiblemente el número de
erupciones; mas á partir del 15 de febrero, el volcán entró en plena actividad, y
de entonces acá, muy sefialado es el día
en que no se registra una nueva erupción. A consecuencia, indudablemente,
de lit. constante emisión de gases y de los
productos arrastrados por ella, el cráter
sufrió hace poco una deformación, observándose otra en los pri meros días dP,
marzo.
Por lo que ve al espectáculo que preRenta el volcán durante las erupciones, es
bellísimo. La enorme columna de humo
arrojada por el cráter y á merced del viento, se resuelve en figuras caprichosas, que
al ser bafiadas por los rayos del sol, afectan los
cambiantes del ópalo, y que van, po~o á poco, esfumándose hasta perderse en el horizonte.
De este espectáculo imponent,3 y grandioRo
dan una idea los grabados que ilustran esta
página y que son copia de una curiosísima serie de fotografías que nos fué enviada por un
respetable caballero. Como lo notarán nuestros lectores, algunas de esas fotografías no son
directas: están tomadas, indudablemente, de
pinturas que en vista de grabados antiguos
fueron hechas ex profeso, ya sea por el mismo fotógrafo que las firma -el sefior R. R.
Rivera, de Colima,-ó bien por alguna otra
persona, para reproducir, con más ó menos
exactitud, las erupciones que representan.

PÁGINA DE ALBLJM.
Yo creí ser inmune á los amores
-viejo lobo del mar de la existenciay, oh sirena de cantos seductores,
ante tus atractivos tentadores
nada valen mis aí!o! ni experiencia.
Oculta, y misteriosa, y bella, y rara
cisterna, te hallo en medio de un camino
monótono y desierto cual Sabara,
y me acerco á tu algente linfa para
refrescarme,1sediento peregrino,

Domdl!lgo 31 de Ma.yo de 1903.

Y calmarás mi sed, la sed ardiente
del erotismo que mi anhelo fragua;
más como el mal en ti vive latente,
al ver mi r ostro en tu cristal fulgente,
tal vez con cieno se revuelva el agua.

*

Tus ojos asesinos! Que me vean
los que están por sus víctimas l uctuosos
y fingen, cuando inquietos parpadean,
Mariposas nocturnas que aletean
bajo dos arcos negros y sedosos.

*

Ya el amor me levantá y engrandece,
comienzo á presentir dichas supremas,
y todo mi organismo se estremece
viendo tu combo seno que parece
un colmado tibor de crisantemas.

*

Para un himno triunfal tu voz afina,
suelta de tus cabellos el follaje ....
Como al roce del arco el violín trina,
quiero al besar tu boca venusina,
que vibre de tus nervios el cordaje.

*

Mi alma intenta olvidarte, y sólo veo
que vuela á ti desatentada y loca:
cabalga mi razón como Perseo
en el bronco P egaso de un deseo
que por dantesca cima se desboca ....

*

Tan magna es tu bondad cual tu hermosura·
y pues de mi desgracia no te mofas,
'
rayo de sol, desgarra mi negrura;
gota de miel, ~ndulza mi amargura;
ala de oro, levanta mis estrofas.
México, mayo de 1903.

JUAN B, DELGADO,

�Domingo ti de Me.yo die 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Elb MUNDO ILUSTRADO.

Dom11ingo 31 de Mayo die 1903.

1/(islorias de él'iedra.

SAN AGUSTIN
I
Cuentan los cronistas que por el año de
1533 llegaron á la capital de Nueva Espafia
siete religiosos de la Orden de San Agustín,
hospedándose primero en el Convento de Santo Domingo, donde permanecieron cuarenta
días, y después, en una casa de la calle de Tacuba, de cuyas señas y ubicación no ha llegado hasta nosotros noticia exacta y verdadera. Fray Francisco de la Cruz, vicario provincial, Fray Jerónimo de San Esteban (a) Jiménez, Fray Juan de San Román, Fray Agus-

monasterio y del templo, pagándose á éstos,
á guisa de salario, dos reales por cada seis
días de trabajo; pero, como rentas tan seguras
y jornales tan exiguos no fueran parte á que la
obra se llevara á término con la celeridad deseada y la magnificencia á que estaban tan
acostumbrados los frailes, el Emperador Carlos V la tomó á su cargo, y en 1587 se dió por
concluida, habiéndose gastado en ella algo más
de $160,000. Varias veces-como observa el
Sr. González Obregón-se hundió parte de lo
construido, á causa de la naturaleza del terreno, «sin embargo de que se tomaron las precauciones de sacar el agua de los cimientos
con bombas y de colocar allí grandes trozos de
piedra sólidamente pegados con argamasa.»(1)
Con todo, el edificio permaneció en pie largos
afios, basta el 11 de diciembre de 1676, en
que fué destruido en parte por un formidable
incendio que redujo á escombros el templo
primitivo.
Don Antonio de Robles en su «Diario de Sucesos Notables,» dice, hablando del siniestro:
«Con ocasion de celebrar la aparicion de Nues«tra Sefiora de Guadalupe, se prendió fuego
«por la plomada del relox en la iglesia del

•

,,sus cruces todas, y el clero y el Cabildo to«dos muy tristes y confusos como si fuera ei dia
«del juicio.,,
Pronto aquella tristeza se trocó eii alegría y
la confusión en tranquilidad, pues el 14, á buen
temprano, salieron los agustinos á recoger limosnas para la reconstrucci6n del templo y en
ese solo día lograron reunir cuarenta mil pesos.
El 22 de mayo de 1677,
con asistencia del Arzobispo D. Fray Payo Enríquez de Rivera, se puso mano á la reconstrucción, colocáfidose la primera piedra del nuevo
edificio, á la izquierda de
la antigua fachada; y tal
fué el gasto erogado en la
obra, que al informarse
el Rey Carlos II de la suma que se había invertido en la fábrica, preguntó, asombrado, si los muros eran de plata.
II

Antes de seguir adelante en nuestra narración, veamos lo que acontecía en el Convento
de San Agustín por los años de 1650 y 1655,
dos de los más borrascosos en la historia de
la Orden.
Don Gregorio Martín del Guijo, en su ,&lt;Diario de Sucesos Notables, i&gt; refiere que el 1~ de
septiembre de 1650 present6 al Virrey el Maestro Fray Juan Guerrero un (&lt;buleto» de su Generalísimo en que se prevenía que, á la muerte del Provincial, entrara á. ejercer sus funciones el mismo Guerrero. Quejóse Fray J uafi
de que el Definitorio había elegido, sin derecho, á Fray Andrés do Oñate [ ele Guatemala], Vicario Provincial, por muerte del religioso investido con tal carácter, y de que aquél
«venia ciego é impedido del uso y ejercicio de
su oficio.» El Virrey decretó se enviara el me-

El templo de San Agustln.-(De grabado antiguo.)

tín de la Coruña [a] de Gorma, Fray Juan
de Osaguera, Fray Jorge de Avila y Fray
Alonc¡o de Borja, que así se llamaban los siete agustinos, hicieron su entrada en la poblaci6n el 7 de junio del referido año, y en cabildo del día 30 se presentaron al Ayuntamiento solicitando se les concediera sitio
á propósito para construir ,,su casa.» Dióles la
Ciudad un terreno situado por el rumbo sur y
conocido entre los indios con el nombre de
Zoquiapan (,,lugar cenagoso») l,)Or encontrarse
en él un manantial, y ocho afios más tarde28 de agosto de 1541- dieron principio á la
construcción, tanto de una iglesia como de un
convento, colocando la primer9. piedra el Virrey
D. Antonio de Mendoza, la segunda el Arzobispo Fray Juan de Zumárraga, la tercera el
Prior de Santo Domingo, la cuarta el Guardián
de San Francisco y la quinta el Vicario provincial de la Orden. Por Cédula Real,el pueblo
de Tetzcoco fué el designado para acudir con
sus tributos y con Kpeones» á la edificación del

«Convento de San Agustin, y en dos horas se
«quemó toda la iglesia y altares; fué noche fúe
«nebre. Asistió su Divina Magestad Sacramen,,tado con el Cabildo [eclesiástico], Ciudad
,,[Ayuntamiento] y Audiencia y el Sr. Arzo(&lt;bispo Virey; que procuró remediar no se
"quemase todo el convento y cuadras circun"vecinas. Asistió Jesus Nazareno y todos los
"santos de las Religiones. Concluyó aquella
"noche. Aunque dur6 tres dias el fuego no su"cedi6 muerte ninguna. Sefué S. E. á las on(&lt;Ce de dicha noche.»
;:- Dos días después, según refiere el mismo D.
Antonio de Robles, el Arzobispo dispuso unn.
procesión deprecatoria ,,desde la Catedral al
hospital de Nuestra Señora,, (hoy de Jesús).
dba el DPan, agrega, con el Santísimo y Nues«tra Sefiora de Guadalupe, con plegaria y le,&lt;tanias. Fueron las cofradias y Religiones con
(1) «México Viejo.&gt; - Edición de 1900.-Página 140.

-------

Fraile Agustino.

Un bajo relieve de la fachada principal del extemplo de San Agustín.

morial al Definitorio; se reunió éste, y admitida la orden del Generalísimo, mand6 que todos los religiosos la firmasen, declarando
Provincial al dicho Guerrero. Esto no fué de
agrado del Virrey; pues, tan pronto como tuvo noticias del caso, ~vió correos á Gua.terna·

Extemplo de San Agustín.-Estado actual.

la que llamasen á Oñate, y habiéndose éste
presentado en México por el mes de septiembre de 1651, el Real Acuerdo mandó que «sin
el? hargo de cualesquier letras ó actos que en su
virtud hubieren hechoi, (los religiosos) tuvieran á Fray Andrés por legítimo Provincial. ..
''A su ejecucioñ [ del AcuerdoJ vino la Sala
"del Crimen y Guardia del Virey-dice Guijo
"-causando notable alboroto por el reino, y
"llegados á la puerta reglar no les quisieron
"abrir, y considerando que queriau echar aba"jo la puerta, les abrieron las de la iglesia y
"notificaron al Definitorio la dicha provision,
"y tan solamente la obedeció el Prior del Con"vento y el Definidor Betanzos y los otros
"tres y Rios no; con que se dió cuenta á las
"nueve de la noche al Virey y Oidores; y á
"estas horas se despachó la segunda provi' 'sion y respondieron lo mismo, con que se
"fueron los alcaldes y guardia y quedó el con''vento en un infierno de disturbios»........ Al
siguiente día no se dijo misa en San Agustín;
volvió la Sala del Crimen «con mayores estruendos, » y poniendo «guardas en la puerta
reglar» consiguió que los revoltosos definidores prometieran guardar á Frav Andrés obediencia. Ríos fué poco después desterrado.
Pero si este capítulo es digno de llamar 14
atención, el que se refiere á Ja muerte del
Maestro González ocurrida en San Agustín el
21 de octubre de 1655, pinta, admirablemente, el grado de relajación á que por aquella
época habían llegado los frailes: ,,A las
once horas del dia estaba bueno y con salud
Y en pie el maestro Rodrigo Gonzalez, padre
de provincia del orden de San Agustin y de
los de la parte de España, y á las doce de dicho dia se murió; y habiendo averiguado su
muerte se halló que lo habian muerto entre
dos legos de dicho Orden ...... por robarlo; y
fueron luego puestos en prision, y sabida por
e~ Virey la maldad, despues de enterrado el
difunto envió médicos y cirujanos y escribano Y desenterraron el cuerpo y se &lt;lió fe de la
puñalada.» Guijo se ocupa después del proceso de los asesinos y de las honras fúnebres del maestro González, en los siguienteil
términos: «Procedió la Orden contra ellos segun sus reglas, y teniendo sustanciada la
causa y ellos confesado su delito, le celebraron
sus honras al difunto el lunes 8 de Noviembre

en el convento de San Agustin con toda solemnidad, para lo cual convidaron al cabildo
seglar y todas las Religiones y clerecia, y ocurrió todo el reino y predicó el maestro Fray
Miguel de IJonsuegra, y con lugares singulares
de la escritura prob6 la maldad de los homicidas y ponderó las virtudes del muerto y haber tenido los puestos principales de su Ord&amp;n
y sido Provincial y tener de hábito cincuenta
y dos años: púsosele un túmulo muy magnífico á costa de la Orden, y concluso el proceso, provincial y definidores i::entenciaron los
deli u cuentes á doi:cientos azotes, cárcel perpe-

tua y comer tres dias en la semana en la piedra, y recibir dichos dias disciplina de vuelta,
y que se les diesen pan y legumbres cada
tantas horas, con pena de pecado mortal á sus
frailes para que les den carne, y en virtud de
esta sentencia, los sacaron jueves 11 de Noviembre á las 9 horas de la mafiana por los
claustros bajos del convento con sus hábitos
blancos menores y aprisionados y con voz de
pregonero que decía su delito; los azotaron
con disciplinas á la redonda, y todo el convento estaba con las capillas caladas arrimados á las paredes hasta que Re acabó el acto y

Sil!~ría de San Agustín

�Do!!nffngo 31 de Ma.yo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

luego volvieron á emparedarlos, interin que
su Señoría ordenaba lo que conviniese; y este
castigo fué público y á vista del Reino.» (2)

III
Abandonamos aquí al verídico testigo presencial de· los sucesos narrados, para proseguir
la historia del monasterio y del templo de los
agustinos, apoyándonos en lo que sobre la
materia se ha publicado por diversos autores.
Como los mercedarios, los religiosos de la
Orden de San Agustín procuraron á todo
trance, con el transcurso de los años, ensanchar su convento. En 1575 solicitaron del
Cabildo licencia para construir un pasadizo
elevado que comunicara el monasterio con un
solar que había á la espalda y que les pertenecía; opúsose á la solicitud el Corregidor,
alegando que la construcción proyectada acarreaba grandes inconvenientes, y llevado el
asunto á conocimiento del Virrey, éste resolvió que era de accederse á lo pedido, siempre que la obra fuera
de arquería y que estuv1era hecha
de tal modo, que el arco no impidiese ni entorpeciera el paso.
El arco,que se derribó en 1825,
&lt;lió origen al nombre que lleva
hasta nuestros días la calle situada entre la del San Felipe Neri y
la de Jesús.
No satisfechos con el triunfo
que habían alcanzado, los agustinos intentaron, en 1597, incorporar á su convento la calle del
Arco, que, según el señor González Obregón, no sólo estaba formada por la que hoy se conoce
con este nombre, sino también
por todas las que con-ían en la
misma linea, tanto hacia el
Oriente como hacia el Poniente;
pero, como los vecinos acudieran
al Cabildo en demanda de que se
negara á los frailes lo que pretendían, éstos presentaron entonces un nuevo escrito sosteniéndose en la solicitud que habían elevado al Virrey y que estaba pendiente de resolución. De paso
diremos que los quejosos recusaron á algunos regidores, oponiéndose á que conocieran del asunto, por tener entre los agustinos
parientes y valedores, y que, en
su empeño de no ceder á las exigencias de los peticionarios, llegaron á amenazar al Ayuntamiento con exigirle, si su resolución era favorable á la parte contraria, daños y perjuicios.
A pesar de tan fuerte amenaza, el Cabildo opinó que podía
permitirse á los Agustinos cerrar la calle, y en 6 de mayo de 1597, el Virrey de Zúñiga y Acevedo ordenó que el Ayuntamiento resolviera por sí en el caso. Falló éste
en sentido favorable para los rnligiosos; los vecinos apelaron ante la Real Audiencia, y el
pleito que se siguió con este motivo, fué largo y muy reñido. Una y otra parte presentaron
pruebas y testigos, y la Audiencia, por fin,
vino á dar la razón á los quejosos; pero no pararon allí las cosas: los ver.cidos en !a disputa
suplicaron del fallo pronunciado, ·y corrida una
multitud de trámites que sería largo enumeiar y que dió origen á diversos incidentes, el
Rey puso punto final en el litigio, confirmando lo hecho por la Audiencia.
Más audaces que los agustinos, fueron,
sin duda, los mercedarios; pues el cronista
Pareja, al hablar de una calle que incorporaron t. su monasterio, escribe que, por consajo del Virrey, y ya que no les era posible
arreglar nada en el terreno jurídico, se proveyeron una noche de materiales é instru-

1

1
(

l
1

1
J

t

(2) No obstante carecer el anterior relato y los
demás que hemos transcrito, de la ortografía usada por los cronistas é historiadores de la época
á que se contraen, nos ha parecido conveniente
reproducirlos tal como se encuentran en la única
edición de los &lt;Diarios de Sucesos Notables&gt; que
se conoce, y que fué hecha en México en 1853.

mentos de albañilería, y sin que nadie los
viese, cerraron la calle anexando el predio á
su convento. Los vecinos, que no encontraban
al siguiente día la salida, ocurrieron al Virr_ey
quejándose de los frailes, y su Excelenc_,a,
continúa Pareja, respondio á sus instancia~
que "¿qué había de hacer á una Religión que
para mayor conveniencia de su convento, ~abia cerrado aquella callejuela?; que lo tuviesen á bien y se portasen bien con los religiosos, que no les estaría mal tenerlos por amigos»......... La respuesta del Virrey no podta
envolver una injusticia más grande; y, sm
eru bargo, los vecinos hubieron de conformarse con ella, consumándose así uno de los más
escandalosos y manifiestos despojos.

IV
Volviendo á San Agustín, parece que los
frailes no pretendieron en lo sucesivo ensanchar &lt;CSU casa," como ellos decían. Esta, como

sos, existe ahora en el salón de actos de1 Colegio de San Ildefonso.' '
Réstanos sólo hablar de la capilla del Terc_er Orden, c~ya f~chada, ennegrecida por el
tiempo, comienza a desaparecer tras los sólidos muros que se están levantanclo jnnto
á dla. La capilla fué dedicada el 12 de diciembre de 1714; tenía el altar mayor haciael
lado sur, y la puerta principal hacia el extremo opuesto. En la actualidad está convertida
en sala de lectores de la Biblio'teca nocturna.
Para concluir, sólo diremos que el CO!lvento
sirvió de cuartel á los invasores norteamericanos, y que al ser exclaustrados los religiosoa
en virtud de las leyes de Reforma, Re vendió
gran parte de él á algunos particulares que comenzaron á derribarlo desde luego y levantar en su lugar algunas casas. Los hnmanoe
Gil y Alonso González de Avila, degollados
en la Plaza Mayor de México el 3 de agosto
de 1566, por hallarse comprometidos enlacélebre conjuración d&lt;: los hijos d"
D. Hernán Cortés, fueron ~epultados en el templo y allí permanecen hasta hoy sus cenizas.

i

FUERA DE MÉXICO.
EL 5 DE M.A.YO.
· En Laredo Texas, fué celebrado con verdadero entusiasmo por los mexicanos allí residentes, el aniversario de Ja batalla librada
frente á Puebla contra las tropas intervencionistas francesas el 5 de Mayo de 1862.
Los americanos, en ésta, como en otras ocasiones, se unieron al regocijo de nuestros compatriotas, y las autoridades locales, por su
parte, facilitaron á los organizadores de la fiesta cuantos elementos creyeron necesarios para que revistiera la máyor solemnidad. Entre
otros acto~ igualmente lucidos, se efectuó por
la mañana una procesión de carros alegóricos,
y una ceremonia cívica, durante la cual se
pronunciaron discursos patrióticos. Numero-

J. G. U.

El Último Esclavo.
Recia espalda y anchurosa,
corta frente, cuerpo bajo,
y la pasa entrecanosa
como gris espumarajo.
Tez abrupta, sin perfil,
cual escamoso terrón,
donde blanquea el marfil
en la grieta del carbón.
Vino en un barco negrero,
del Africa occidental,
y le atezó máR el fiero
toque del sol tropical.
Cual profundos harponazos,
de la esclavitud testigos,
.muestra en tobillos y brazos
las huellas de sus castigos.
Sin encono y sin piedad,
cuando el cubano guerreaba,
peleó por la libertad,
sin saber por qué peleaba.
Y cOJ,cluída la guerra,
premiado por el desvío,
y echado sobre la tierra
á la puerta del bohío,

Sillería de San Agustín

todos los edificios de su género que había en
la capital de Nueva España, era espaciosa y
muy rica; su puerta principal veía al Norte,
por el lado Poniente tenía otra, y una por la
parte posterior, 1ue se llamaba ''falsa. ' ' Dentro del monasterio existía una huerta poblada
de numerosos árboles frutales, y en cuanto á
las demás dependencias, el claustro bajo estaba decorado con una serie de cuadros de Cabrera que representaba la vida de San Agustín, y el sup~rior, con otra que reproducía
los pasajes más culminantes de la vida de
Cristo. Había, además, algunas otras pinturas de mérito colocadas en la sacristía.
El templo, que ocupa actualmente la Biblioteca Nacional, era uno de los más suntuosos;
el altar mayor veía al Norte, y á uno y á otro
lado de lo que es ahora salón de lectores, se
encontraban las capillas y los cubos de las
puertas qm. comunicaban con el atrio y con
el convento. Cerca de la entrada principal se
encontraba el coro, y en éste, dii:e el Sr. González Obregón, "una preciosa sillería hecha de
maderas finas y compuesta de dos series de
sillas, unas bajas y otras altas. En ellas se hallaban tallados primorosamente 354 pasajes
del Antiguo Testamento, desde el Génesis hasta el Apocalipsis de San Juan. Parte de esta
sillería, valuada según se dice en 240,000 pe-

Mientras tuerce á su manera
la vitola de un habano,
y del café, en la caldera,
tuesta el oloroso grano,

PROCESlON ClVlCA EN LAREDO TEXAS.
-Un carro alegórico.

sas familias, tanto mexicanas como americanas, concurrieron á la referida ceremqnia. En
Ciudad Guerrero (Tamaulipas), se efectuó
también con motivo del glorioso aniversario,
una fiesta análoga á la de Laredo, y en Hidalgo del Parral, fué solemnemente inaugurado un monumento erigido con donativos particulares al Padre de la Indepeñdencia.

Desfilan ante sus ojos,
por la vejez azulados,
cual nostálgicos despojos
de tiempos nunca olvidados,
El verde cañaveral,
el trapiche y el batey,
su verdugo: el mayoral,
y su compañero: el buey;
Su tambor y sus verduras,
su couuco y su machete,
del cepo las cerraduras
y el herraje del grillete;
Sin que, en su antiguo gozar,
nuevamente su alma vibre,
y siñ saberse explicar
la ventura de ser libre!. ....... .
MANUEL

S.

En este número
verán nuestros lectores las fotografías
relativas á los actos
mencionados.

LA IIARIPOSA
La linda niña había bajado al jardín
aquella mañana, y
después de coger un
ramo de flores que
prendió con infantil coquetería eu su
seno, tomó la redecilla y se puso á co- ~
rrer tras las mariposas que en rápidas curvas burlaban
el afanoso empeño
con que se veíal\
perseguidas.
Después de mucho batallar logró la
.niña atrapar una de
las más hermosas,
y colocándola cuidadosamente junto
á las flores, se dirigió jadeante á su
madre para ostentar
el triunfo conquistado. Pero cuál fué
su decepción al ver
que el animalito, en
su afán por escapar
de. la prisión á que
se le redujera, había sacudido las alas
con tanta desesperación, que las flores del ramo habían
perdido sus pétalos,
y el lindo polvo que
fué gala mejor del
insecto yobjeto único de la constante
Monumento á Hidalgo en Parral
aspiración de la niña, había desaparecido manchándola el vestiTodas las virtudes de la mujer son suyas
do; y que de las brillantes alas sólo quedaban
propias, mientras que sus vicios son nuestros
dos hojas secas y descoloridas que se agitaban
y se los enseñamos.
temblando en convulsiones de agonía.
"'
La niña sintió entonces' oprimfrsele el coEl taiento es la riqueza, el tacto es la morazón, y una lágrima corrió por sus mejillas;
neda corriente.
pero la madre trató de consolarla diciendo:
,,Así, hija clel alma,· son las ilusiones todas
de la vida. Corremos afanosos tras ellas para
alcanzarlas, y una vez conseguido nuestro objeto, el placer del vencimiento dura apenas un
breve instante antes de trocarse en desencanto; el palacio forjado
en nuestra mente se
derrumba sin estruendo, pero lastimando el
corazón, y un viento
de otoño cruel arranca
los más bellos adornos
del paisaje que forjó
nuestra mente, para
que los troncos, cubiertos de la nieve que
trae el invierno, eleven
sus ramas secas al cielo como si fueran brazos descarnados que
piden les haga renacer
á otra vida mejor, donde no haya dolo ni engaño; sino donde es
eterna la primavera
Una calle de Laredo durante la procesión.
del alma.»
G. S.

PICHARDO.

Mayo, 1903.

Habana, 1903.

Domllalgo 81 de Me.yo die 1908.

LAMAR.

*
. Feliz quien escarrui~nta en los primeros peligros, pero es más feliz el que escarmienta en
los peligros ajenos.

*
El acto oficial en

c.

Guerrero,

No hay oficio vil en las manos de un hombre de bien.

�Dom:mgo

at de Mayo de 1908.

Eh MUNDO ILUSTR.ADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

bres en «ia» y había tantas J ulias Sofías y
E milias como hubo, treinta afios ~ás tarde,
Claras y Eloísas.

***

E ra l\Iontcerny un hombre demasiado honrado para considerar de otra manera que como
una adopción su matrimonio con una niña de
catorce afios. Aun llegó á tomar su papel de
padre tan en serio, que Je propuso á Sofía proporcionarle maestros, si quería continuar su
eaucación. La mueca con que la niña acogió
tal proposición, le hizo sonreír y optar por
dejarla en libertad para que jugara al volante
ó saltara á la cuerda en su jardín.
Bien p.-onto, aparte de la vaga solicitud que
por deber atestiguaba á la jovencita, dejó de
ocuparse de ella, pues absorbían su espíritu

El marqués dt montttmv.
d'or

'1ean d'oujoulat.
(Traduccl6n de " E l Mundo Ilustrado.")

No fué poco el asombro que caus6 en los corrillos filosóficos que Voltaire, Diderot y d' Alembert habían dejado tras ellos, cuando se
supo que el Marqués de Montcerny había contraído matrimonio.
El crónico Grimm no perdi6 tan bella ocasi6n de consignar una notita burlona en su
gaceta: «Muchas veces hemos oído á nuestro
a.migo Montcerny declamar contra el abuso
bárbaro que autoriza á los padres para que dispongan de sus hijas antes de que hayan llegado á la edad de la razón, y pronunciarse
contra esos matrimonios antinaturales en los
que el marido se acerca {\ la decrepitud, mientras que la mujer juega al aro todavía. Pues
bien, como es sabido, Montcerny pasa de los
cincuenta afios,y su joven esposa, á lo queparece, apenas llega á los catorce; por lo tanto,
hay que admitir que los filósofos no siempre
son consecuentes consigo mismos, sobre todo
cuando el amor a.nda de por medio.»
Engafiábase Grimm: Montcerny no eSU\ba
enamorado ni era inconsecuente, y su matri.
monio no era más que una acción generosa.
A aquel gran escéptico, á aquel intransigente
demoledor de prejuicios, animábale un espíritu caballeresco que le impulsaba á convertirse dondequiera en el defensor del oprimido.
Su generosidad y el horror que le causaban
los injustos privilegios del nacimiento y de la
fortuna y que, vagamente, le hacían considerarse como culpab!e, por haber nacido rico y
noble, le habían conducido á meuudo á ser la
víctima de intrigantes c0n los cuales se considerara obligado á reparar las iniquidades de
la suerte.
Demasiado inteligente para no comprender
que con frecuencia había sido engafiado,y demasil\do bueno para no dejarse engañar de
nuevo, había tomado el filosófico partido de
resignarse á esta. incompatibilidad entre sucorazón y su talento.
Su matrimonio habíase decidido en estas

circunstancias: un pariente suyo, M. de Valseney, le había pedido hospitalidad en su palacio por breves día@, mientras arreglaba la
entrada de una de sus hijas á un convento. A
Montcerny le sorprendió desde luego la extra•
ordinaria tristeza que parecía abrumar á la niña. Habiéndose encontrado á solas con ella,
la interrogó con benevolencia; y la'jovencita, á
quien sólo el temor que sentía por su padre le
había dado hasta entonces ánimos para contenerse, estalló en sollozos:
-No quiero ser religiosa, dijo al fin llorando desolada; mejor quisiera morir que entrar
al convento, pero en vano he suplicado á mi
padre; no ha querido oírme.
-Trataré de hablarle en vuestro favor, dijo Montcerny muy conmovido.
Ella le cogió la mano y ee la besó en un
arrebato de agradecimiento, lo que les dejó
tan confusos á uno y á otra, que se separaron
sin saber qué decirFe.
Ese mismo día Montcerny emprendió la tarea de convencer al inflexible padre de au joven protegida; pero todo fué inútil. Valseney,
que no quería dotar á su hija, no veía para
ella más perspectiva que el claustro; según él
la muchacha debería someterse á su voluntad'.
y de seguro que el cielo le otorgaría la gracia
de concederle vocación, pam recompensar su
obediencia filial.
Montcerny, agotados sus argumentos acabó por decir:
'
-Pues bien, yo la dotaré.
Pero entonces el otro se enfadó, considerándose insultado por esa oferta de una limosna,
y poco faltó para que no abandonase la casa
de su huésped en el mismo instante.
Montcerny, descorazonado, volvió á donde
estaba la pequeña. Encontróla jugando en el
jardín con un perrazo cuya amistad se había
conquistado; la animación del juego había
desordenado sus cabellos rubios, de un rubio
ceniciento, y en su rostro, hinchado aún por

el llanto reciente, una expresión alégre ha bía
reaparecido, porque la viveza de su imaginación le representaba ya como certidumbre lo
que apenas acababa de entrever como esperanza.
Pero el aire de tristeza con que Mont..:em y
se le acercaba, la desencant6 de improviso; él,
sin embargo, no se atrevía á hablnr, turbado
por la mirada de terror que fijaba en él la nifia. Para acabar má'! pronto, adoptó un continente brusco: «Malas noticias,ll exclam6.
No tuvo tiempo para decir máe. La niña,
sentándose en la escalinata y ocultando el
rostro en su delantalillo de muselina, se entregó de nuevo á un desesperado llanto.
Montcerny alejóse suspirando, dominado
por una piedad aún más profunda. Por la noche no pudo dormir, y durante sus largas horas de insomnio fué cuando le vino la idea de
casarse con su amiguita. puesto que no disponía de otro recurso para rnlvarla.
Vacilaba aún, por temor al ridículo; pero
al día sefialado para la entrada al convento de
la pequefia de Valseney, el apenado rostro
acabó de enternecerle y, sin permitirse más
reflexiones, pidió á M. de Valseney la mano
de su hija..
El padre no se hizo de rogar; lo único que
deseaba era desembarazarse de la. nifia, Y
Montcerny fué preferido al convento.
El matrimonio se efectuó en un plazo cortísimo. M. de Valseney regresó á su provincia,
y el recién caeado, cogiendo un reqpiro después de tan precipitado acontecimiento, ex_Pe·
rimentó la seneación del hombre que desp_1erta de un suefío, sino que no le era posible
creer que hubiera sofiado, puesto que la rea·
lidad tangible, el «cuerpo del delito,» como
decía él mismo, permanecía. á su lado, en la
persona de Sofía de Valseney, marquesa de
Montcerny.
La nifia se llamaba Sofía como Mme. d' H ou·
detot, la moda estaba entonces por los nom-

gran revolución pacífica. Habíanse ya reunido todos los invitados,cuando Montcerny notó que su mujer, á la que ha.bía olvidado por
completo en medio de sus ensueños políticos, no estaba en el salón.
Suponiendo que se retardaba en el tocador,
envió un lacayo á la marquesa á suplicarle
que viniese á recibir á sus huéspedes.
Mucho tardó la respuesta, h ubo idas y venidas por el palacio, balbuceos, exclamaciones ahogadas y, por fin, el mayordomo, con
aspecto conmovido, vino á pedir permiso á su
amo para hablar con él á solas, y de sus labios, en la puerta del gran salón de honor lleno de invitados, supo Moctcerny que su mujer había huido dos horas ante.., en un fiacre,
en el que llevaba, por todo equipqje, una caja de sombreros con el más bonito de sus gorros de encaje, y dos
canarios de Holanda
domesticados, por
los que sentía un
singular carif\o.
La catástrofe dejó
á Montcerny impasible en apariencia;
volvi6 á donde estaLan sus invita.dos y
les previno sencillamenteque la marquesa, atacada por
súbita indisposición, n9 podría presentarse el.l la comida.
Desgraciadamente algunos lacayos,
instruí dos porla servidumbre del marqués, habían deslizado va á hurtadillas la· noticia á 1,us
amos, de manera
que la reunión destinada á celebrar el
advenimiento de la
libertad y la justicia, pasó toda ella
entre miradas de reojo y secreteos disimulados.

Domingo 81 de Mrayo de 1903.

que Isabel de F rancia y otros veintitrés condenados, de los que doce eran mujeres, eran
conducidos al patíbulo; Montcerny saludó y
permaneció inmóvil, con la cabeza dPscu bierta,
basta que acabaron de paear todas las carretas. Un agente del comité de su demarcación
encontrábase allí casualmente y le denunció
como culpable de haber demostrado simpatía
por los enemigos del pueblo.
Esa misma noche fué aprehendido el marqués y encarcelado en la priEión de Luxemburgo.
Como verdadero fil6¡,ofo que era, ho se sintió muy conmoYido por la aYentura, pero al
día. siguiente, al bajar al patio, qued6 m uy
sorprendido al ver hasta qué grado participaban de su estoicismo sus compañeros de infortunio.
Hombres y mujeres conversaban con animaci6n; ee formaban grupos en el vasto patio; se reía; se contaban cuentos y se trababan
empeñados partidos de diversos juegos. Por
algunos Jugares vagaban parejas de enamorados, tan absortos en sus pláticas, que no prestaban atención á las ruidosas distracciones de
los demás detenidos.
«¿Qué, caballero, podréis dudar aún de los
sentimientos que abriga mi corazón?.11 dijo de
imµroviso junto á Montcerny uua voz que le
hizo estremecer. Volvióse y pudo verá la joven
que acababa de rozarlp, al pasar; iba de bracero con un joven y al hablarle Yolvi6 hacia
él la cara, de manera que el marqués, de pronto, sólo pudo ver su talle gracioso y los bucles
rubios de su cabellera, esparcidos sobre su espalda; pero un instante después, la joven,
atraída por la influencia de su mirada, volvió
la cabeza, y l\fontcerny reconoció á Sofía de
Valseney, crecida, embellecida, radiante de
juventud y de hermosu ra.
También ella le había reconocido y su turbación fué tal, que solt6 súbitamente el brazo
de su amigo y se refugió en la prisión.
Entretanto, ~Iontcerny se había informado
con los guardias y por ellos había sabido que
su mujer había sido arrestada en compañía del
caballero de Raynold [ el mismo joven de
quien la había visto acompañada], y que ambos estaban acusados de haber mantenido sospechosas inteligencias con el extrar,jero es decir, de haber intentado procurarse pas~portes
para atravesar la frontera.
(CONCLUIRÁ. )

elevados intereses: el rey acababa de decidirse á convocar los Estados Generales, para satisfacer el de@eo de reformas manifestado por los
partidos filosófico y económico, á los cuales se
adhería casi toda la nobleza de Francia.
}fontcerny estaba en el colmo del entusiasmo; temía que la vida no le alcanzara para
presenciar la era de emancipa?ió~ y de fraternidad en pro de cuyo advemm1ento habían
con tanto ardor trabajado él y otros pensadores de la época. Con la imaginación llena por
el pensamiento de la edad de oro, que iba á
florecer de nuevo, apenas si tm•o ocasión de
notar el cambio, cada día más acentuado, que
se efectuaba en la manera de ser de su joven
esposa. Esta ho reía ya, ni saltaba á la cuerda; pálida, melancólica, taciturna, errab:i,
desde el alba hasta la puesta. del sol, á lo largo de los corredores, por los salones, por e!
jardín, como si buscara alguna cos~ que m
ella misma sabía qué fuera, con la mirada vaga y los labios cerrados.
Dos ó tres veces que Montcerny, por casualidad notara su extra.fía actitud, quiso interroga~ á la doncellita, pero ésta, invariablemente respondía: «No tengo nada» y luego se
echaba á llorar. Creyendo que se tratab~ de
un capricho infantil y pasajero, no volvió él
á ocuparse más del caso.
La v{spera del día fijado para la apertura de
los Estados generales, celebr6se un gran banquete en el palacio Montcerny, en honor de la

Ningún esfuerzo
hizo Montcerny por
encontrar á la pequefia fugitiva,aunque estaba persuadido de que el m0ti vo de la fuga debía ser alguna intriga de amor. Pero desdefió vengarse.
Sin embargo, el golpe fué para él mur duro. Aunque Sofía jamás ocupó un gran lugar
en su afecto, encontrar tan grande ingratitud
en el corazón de una criatura tan joven, le
conmovió dolorosamente: era éste el más amargo de todos los desengaños á los que s? generosidad le había expuesto con frecuencia.
"Si este suceso no me cura para siempre de
mis sentimientos caballerescos, me convenceré de que soy incorregible,ll se decía á sí mismo cuando el recuerdo de su mujercita atravesaba por su espíritu.
Pasaron cuatro afios. Montcerny, después
de haber seguido con profunda angustia las
peripecias de la revolución tan deseada por
él se había disgustndo de ella y vivía solo,
e~ su palacio, rodeado de sus libros. Su creencia en la felicidad humana, la creencia que le
apasionara de!3de su juyentud, había caido e!1
tierra convertida en rumas, pu1::s ahora tons1deraba á. los hombres demasiado perversos
para que pudieran jamás ser felices.
Durante largo tiempo, á pesar de los peligros de la época, su tranquilo y desdefioso valor le conquistó una especie de segu~idad,
pues el peligro se aparta de los que no mtentan huír de él. Para que le arrestaran fué preciso que Montcerny se acercara de propia voluntad á la guillotina.
Un día encontró á su paso el convoy en el

TEATROS,-Soledad Alvarez e n "La Sargenta.'

�Domfflngo 31 de· Me.yo die 1903.

l!Jb MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Invitados y oficialidad á bordo del "Pri.,z Adalbert."

El "Prinz Adalbert" en el muelle.

Tu Línea Hamburguesa Amerkana.
EL "PBl!fZ .&amp;D.A.LBEBT"
Los principales diarios de la capital dieron
noticia á sus lectores de la simpática fiesta con
que se celebr6 hace poco en Veracruz el arribo
del "Prinz Adalbert", primer barco de la
"Hamburg Amerika Linie" que toca las costas mexicanas.
·
La llegada del hermoso trasatlántico, que,
á primera vista, parece una nota común y corriente én el movimiento diario del puerto,
reviste, sin duda, capital importancia; pues
con ella ha quedado establecida la comunicaci6n directa de nuestros mercados con los mer-

cados alemanes, realizándose de esta manera
uno de los proyectos más fecundos en beneficios para el comercio y para la industria del
paí~.
Bajo este concepto, el servicio de la nueva
línea de vapores está llamada á influir poderosamente en el desarrollo de la riqueza nacional, y es de aplaudirse el empefio con que
la Compafiía ha llevado á cabo su establecimiento.
Los Sres. Chrístlieb y Rubke, representantes, en esta capital, de la Línea Hamburgue-

Un camarote del "Prlnz Adalbert".

sa, hicieron cuanto estuvo de su parte para que
la inauguraci6n del servicio revistiera el mayor lucimiento, y sin temor de equivocarnos,
podemos decir que pocas veces habíamos asistido á una fiesta tan bien organizada como la
que se efectu6 á bordo del "Prinz Adalbert"
el 10 del corriente.
En un tren especial -del Ferrocarril Mexicano, compuesto de tres lujosos "Pullman" ,salieron los invitados rumbo á Veracruz, el 9
del presente por la noche. Entre las persor.as
que ocupaban los ''Pullman'', vimos á los sefiores Ministros Plenipotenciarios dtl Jap6n y
de Guatemala, á la familia Chrístlieb, al señor Rubke y esposa, al señor Diputado Daniel García y señora, al sefior Mateos Cardefia, Secretario particular del Sr. Ministro de
Gobernaci6n, y á otros distinguidos caballeros pertenecientes en su mayoría á la Colonia
Alemana.
El 10, á medio día, llegó el tren especial á
Veracruz, siendo saludado, al detenerse en el
muelle con los marciales acordes de los Himnos Nacional Mexicano y de Alemania, ejecutadqs por la banda del "Prinz Adalbert."
La oficialidad del barco recibió á los invitados en la escalera, conduciéndolos á los camarotes previamente arreglados para sus "toilettes." El adorno que lucía el trasatlántico era
hermoso: multitud de flores y plantas tropi~
cales festoneaban sus bordes, apareciendo á la
vista del público vistosamente empavesado
con las banderas de todas las naciones. jj;n el
puente de popa había dos fuentes artificiales
que realzaban notablemente la belleza del
adorno.
En cuanto á las magníficas condiciones del
· buque para el servicio, quedamos gratamente
impresionados de nuestra visita á sus principales departa'llentos. Sus camarotes, amplios
y elegantes, son para dejar satisfecho al más
exigente en materia de "confort;" el salón de
sefioras y el corredor, están decorados con

verdadero lujo, y tanto en los pasillos como
en las escaleras, se echa de ver desde luego la
magnífica distribución que supieron dar al
bflrco los coni-tructorei-. Durante nuestra visita pudimoR ver los camarotes especiales para familias con que cuénta el "Prinz Adalbert": r,on notables por las ventajas que ofrecen desde el punto de Yista de la comodidad,
y están amueblados con mucha elegancia. En
fin, el trasatlántico está dotado de todo lo necesario para el buen servicio, y es indudable
que será, en lo de adelante, el preferido de los
viajeros.
Acerca de su construcción, capacidad, etc.,
sabemos que fué construido en los astilleros
de Bremenhaven el año pasado.
Desplaza 6,530 toneladas, tiene de eslora
413 pies, de man~a 42 y de puntal 105, y el
número de sus tripulantes es de 112. El total
de cami..rotes de primera clase puede contener
135 pasajeros, y en tercera clase pueden viajar c6modamente hasta 1,200 personas. Hay
en el buque fábrica de pan y de hielo, biblioteca, refrigerador, sala de fumar, peluquería,
Y un departamento muy amplio para ganado
y aves de corral. El alumbrado es eléctrico.

DoimJlingo 31 de Mayo ae 1903.

quío. El aspecto que ofrecían estos departamentos llamó justamente la atención. Guías
de flores enredadas en las columnas y prendidas á los muros y al techo, constituían el primoroso adorno que ostentaban los salones.
Durante la comida, tanto el Capitán del
barco como los oficiales principales pronunciaron entusiastas brindis, que fu~ron muy
aplaudidos.
Por la tarde, después del banquete se organiz6 una excursi6n en botes por 1~ bahía
con el objeto de que los invitados pudiera~
conocer de cerca las grandiosas obras del puerto. La tertulia que se efectu6 por la noche á
bordo del buque y á la que concurrieron numerosas damas de la mejor sociedad de Veracruz, fué el broche de oro de la agradable fiesta inaugural. En medio de la mayor animación se bailó hasta !as doce, hora en que las
familias abandonaron el buque, y loH concurrentes que debían regresará México tomaron
asiento en los "Pullman." Al regreso se sirvió un almuerzo en Esperanza.
Es de consignarse, con encomio1 la cariñosa acogida de que fueron objeto ta nto de parte, del Capitán del buque, Sr. "\Vett, como de
los oficiales, las personas que asistieron al banquete y á la tertulia; pues en su afán de cumplimentará los concurrentes, los colmaron de

***

A las dos de tarde, los convidados pasaron
al comedor y al sal6n de navío, donde debía
efectuarse el banquete dispuesto en su obse-

"PRINZ ADALBERT."-EI

comedor.

atenciones, haciendo así que la visita al
"Prmz
. Adalbert'' fuera,
' para
' todos, verdaderamente agradable.

*
En estas páginas damos á cono&lt;::er algunas
fotografías del buque, á fin de que nuestros
lectores puedan formarse una idea de lo bien
acon?icionado de sus departamentos. Por lo
demas, son dignos de elogio, tanto la Compañía "Han;b~rg Amerika ~inie" que ha llevado á la practica el pensamiento largo tiempo acariciado, de establecer una ;ía de comun~cación rápida y segura entre Alemania y México, como los Sres. Chrístlieb y Rubke sus represe~tantes, que supieron, de maner~ tan esp~é~d1da, cele~rar la inauguraci6n de un servi~10 d_e tanta i~p~rtancia para los dos países,
y a qmeJ:~S los mvitados les quedan altamente agradecidos por las numerosas atenciones
que les dispensaron desde su salida de México hasta su regreso.

"PRINZ ADALBERT,"-La cubierta de paseo.

�-----------------------------------------------Si aprecia usted la suavidad
y resistencia de su cutis,

lN8 X-TOMO 1-NUM. 23

MlXICO, JUNIO 7 Df 1903.

91rcctGM LIC. RAr'AtL Rtl'l&amp; &amp;PINDOU.,

Subscripcldn mensual foñnea SI.SO
ldem,
ldem. en la capital Sl.15
Cier,-nte.: LUI&amp; Rtl'I:&amp; &amp;PINDOl A

deseche usted todo .Jabón .que no
sea elaborado por el primer
fabricante de ·
~
••

abones Wm. ieger,

TR

,f!Ji
···•:;;

.:..

.

establecido desde]el afio de 1835.
Proveedor de las Cortes Reales de España, Portugal é Italia.
Se vende en todos los establecimientos del ramo.

REPRESENTANTES: FINK Y CIA. MÉXICO, CAPUCHINAS 7.

------------------------~

LICOR
LAii[LE

Acción pronta
preparación
a pureza a
sabor agra

y

segura

ei,, todos los periodos del acceso.

-

VINO
NOURRY

Ala. vez Depurativo y Fortitlca.nte
ANEMIA, LINFATISMO

ENFERMEDADES
del

PECHO

Reemplaza con venta.la
el Aceite de Higado
de Bacalao.

'f COIIAR, P

-::x:::x- ,,cx-x::x::cx:::x::x::x:::x:::x::,.cx::x::::cx::&gt;c:x::x::x::&gt;::x::x:x:::x:::ocx.:,cx:::x:::&gt;e:::)cx:X::cx::::x::x:::)!::x:::x::,.c:x::x::,.::::::x::x::,

AVISO IMPORTANTE.

Biberón ''Triunfo''

ll1l fosfato de c8II que ienm-a ~ la
~'OOI1poek:1ón de a Fos:tatlna "Falle•

Con firaduaclón

res." estA preparado por un proced1-

y Respiradero

mtento especla.l con aparato A propOslto, ,- no se encuentra en el comercio.
Desconften de las Imita.clones y falstflcaclones.

Hechos de cristal ligero
y macizo, con resplradera en la parte B11perlor
para que la madera no
se abra 6 aplaste 7 parl
que al entrar el aire 11
leche salga con faclllclldCada una con mamadera
,
y
escoblll6n.
Preclo:
~ $0.62. De venta por I,
Ulhleln Sucs. &amp; Co. Dro......._._
guerta del Coliseo, Mú.

La :Fosfatina. :Palieres
es el a,l!menrto má.s agradable y el más
recomendado ,para los n1:iioe Jk:lsde la.

CUliC ON pronta J aaegurada con lo

Pi Idoras tr.A

edad de seis A siete meses sobre todo
en el momento del destete y durante
el periodo del creclmlelllto. "Fa.cillta
la dentición, asegura la buena form&amp;clón de loe huesos."

~---~:º_~:-~:-~~_;G_1n_n1_ER_•.

PARIS, 6, Avenue Victoria, y en todas

POI.VOSl'lJIIGATOBIOSGIDIEB

las farmacias.

COQUELUCHE
tnlalllnltrulnllilallll~l, ,or h1lcul11111t1l11

.,!::1f~:_~ ::.,s!°f::um

'H·ue ha r d. .B::f:ASDE

é!alacic ~el é!o~er tCe9islafiuo.

LAS
DROGUE

.

PROYECTO DE BENARD,

PERSP ECTIVA GENERAL,

DETALLE DEL FRONTISPICIO

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99425">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99427">
              <text>1903</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99428">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99429">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99430">
              <text>22</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99431">
              <text>Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99432">
              <text>31</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99449">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99426">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1903, Año 10, Tomo 1, No 22, Mayo 31</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99433">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99434">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99435">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99436">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99437">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99438">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99439">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99440">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99441">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99442">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99443">
                <text>1903-05-31</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99444">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99445">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99446">
                <text>2017723</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99447">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99448">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99450">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99451">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99452">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2692">
        <name>Ciencia de la escoba</name>
      </tag>
      <tag tagId="2694">
        <name>Cuadros rústicos</name>
      </tag>
      <tag tagId="2693">
        <name>Fantasma de la gloria</name>
      </tag>
      <tag tagId="2697">
        <name>Flor de Atenas</name>
      </tag>
      <tag tagId="2696">
        <name>Legación de Cuba</name>
      </tag>
      <tag tagId="2695">
        <name>Luis Pérez Figueroa</name>
      </tag>
      <tag tagId="2539">
        <name>Volcán de Colima</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3795" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2437">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3795/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._21._Mayo_24._Para_el_hogar.pdf</src>
        <authentication>74b502e391583daab616bcdca64b4c02</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117617">
                    <text>Domingo 2~ 'de Me(yo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

LOS CRIADOS.
e6•o dtbf dlriglrH t i Hl'lllclo CllHdO s61o u
llflt IU Cl'lld.l.

4.-Variad a colecc i6n de trajes para
casa, visita y paseo.

Unos versos te ofrecí,
pues no me pedistes más,
y yo no falto jamás
á la palabra que di.
Otros genios cantarán
de tu rostro 1a belleza,
de tu alma la pureza,
y aplausos mil te darán.
Mas lay! que yo sola.mente
puedo ofrecerte en mi anhelo,
pues genio no medió el cielo,
pobre flor para tu frente.
Acéptala, y, cariñosa.,
no arrojes mi pensamiento
cual los suspiros al viento,
Ajándolo desdeilosa.
Que él, aunque modesta flor,
simboliza. mi ca.rilio,
que es tan pll.rb como el niflo
y grande como el dolor,

En to las las casas de familias
modesta.s, una.de las cuestiones más
importantes es la. de los criados·
no habrá seilora formal y reftexiv~
á quien no preocupe mucho la elección de sirvienta, puesto que en mil
ocasiones es preciso confiarla el
cuidado del hogar, aun á cambio de
recibir mil desengaños por su incuria, su desorden y su despillarro.
Se dice generalmente que los buenos amos hacen los buenos criados, pero el axioma no es siempre verdad; hay infinidad de amos
que poco á poco se van haciendo
excesiva.mente severos con sus criados, porque habiéndose mostrado
indulgentes durante algún tiempo
no han recibido más que ingratitudes; claro está que, de una y otra
parte, muchas veces pagan justos
por pecadores.
Eotremes en materia, suponiendo
que una muchachita llega directamente de su pueblo á México ú otra
ciudhd, sin haber servido aún en
ninguna parte.
Supongamos igualmente que la
futura sirvienta., sin estar dotada 1
de inteligencia superior, posee la
dosis necesaria de comprensión,
buena voluntad y buen ánimo, sin
lo cual es imposible llegar á un estado satisfactorio. Pues bien, hay
que tener presente muchas consideraciones.
l?' Para hacerse obedecer hay que
saber mandar: esto, que parece muy
sencillo á primera vista, no es tanto como se cree.
Desde luego se comprende que las
señoras de cierta edad son mucho
más expertas en esta materia que
las a.mas de casa muy jóvenes; á éstas les fa.ita la
práctica, y por esta razón
suelen ser exigentes é intransigentes; veían en casa de sus padres algunos
a.busos, pero como allí no
ha.cían más que un papel
pasivo,seca.lla.ban, prometiéndose que cuando estuvieran en &lt;su casa&gt; no lo
consentirían, y queriendo
hacerlo mejor, caerán en
el extremo opuesto, comprobándose una vez más
que lo mejor es el enemigo
de lo bueno.
2 ?' El ama de casa debe
tener el carácter dulce y
paciente. Na.die puede iJnaginar las reyertas domésticas, la animosidad y el
resentimiento que provocan en la persona colocada en condición inferior, el recibir
las órdenes. imperiosas dictadas
con impaciencia. Inmediata.mente
la tendréis presa del desa.liento1
y por su despecho no comprendera.
lo que se la manda y se imaginará que no lo comprende nunca, Y
en lugar de concentrar sus esfuerzos hacia el bien, se encerrará en
su torpeza y obstinación.
3?' No hay que exigir á ninguna
sirvienta una suma de traba.jo desproporcionado á sus fuerzas y á su
edad ; ésta es una cuestión de humanidad, que muchos amos descartan á: sabiendas.
Desde la llegada de la recién venida (á la que llamaremos Catalina) debe ponérsela en posesión de
su CQarto; suele ser éste un cuarto
pequeilo, muy caluroso en verano y
muy frío en invierno, pero esto es
secundario ( por lo menos para el
plan qúe nos preocupa) ;sería de desear que fuese una. habitación dé -

5.-Sencillos vestidos de

buenas condiciones, pero 1as exigencias de la vida son tales que las mejores intenciones se encuentran paralizadas por tiranías independientes de nuestra voluntad.
Sin perjuicio de que la habitación
sea mejor ó peor, debe estar siempre muy limpia y tener una cama
decente. Hay casas en que las ropas de cama destinadas á los cria·
dos no se pueden mirar; bajo pretexto de que era nueva y los criados precedentes la han destrozado,
a.provechan las seilora.s toda la
vieja, porque dicen que el cuarto
de la criada nadie lo ve; es un cálculo falto de lógica, porque como
la criada que entra 6 D la casa ve
la ropa en mal estado, no la toma
afición, no la cuida, y por lo tanto
dura menos.
Doy por supuesto que vosotras
no sois de ese sistema.
Diréis á vuestra Catalina: &lt;Aquí
tiene usted su cuarto, está muy

campo.

bien arreglado y yo deseo que lo
conserve siempre en este buen orden; advierto á usted que vendré
de cuando en cuando á visitarlo.&gt;
Es un detalle muy importante y para el cual nunca se tendrá excesiva.
tolerancia. La criada, aunque sea
muy madrugadora, nunca debe ponerse á los quehaceres sin lavarse
y peinarse. Su vestido, para los
trabajos más rudos de la mai'lana,
puede ser más modesto que el que
se poüga por la tarde; pero de ninguna manera debe permitírsela que
se pasee por toda la casa en enaguas, por reservar su vestido, con
un delantal sucio y desgrei'lada.
Nada produce peor impresió.n en
una casa como la vista de una muchacha desaseada y que arrastra
los zapatos, produciendo una sinfonía muy desagradable. Catalina.
debe dirigirse desde su cuarto á la
cocina, y su primer cuidado será
ence¡¡der lumbre para. hacer el des a-

Domln.gK) R de Ma,yo de 1903.

yuno; mientras se calienta la leche,
el agua, el café, etc., se limpia el
comedor, principiando por levantar
las cortinas en los alzapai'los, doblar los tapetillos sueltos, cerrar
los cajones de los aparadores y las
puertas que estén entreabiertas. En
seguida abrir de par en par los
balcones; claro es que consigo ha
debido llevar escoba, zorros, plu•
meros, paños, en una palabra, todos los utensilios necesarios para la limpieza. En invierno, antes
de barrer, debe quita.r la ceniza á
la chimenea y prepa.rar el fuego.
Si la habitación es grande, la. barrerá en dos ó más partes; la basura que se traslada. de un punto á.
otro,se disminuye en los traslados
porque se a.loja. en las hendiduras
del piso.
A primera vista conoceréis si Ca.ta.Una es torpe ó lista; en el primer
ca.so la corregiréis en seguida sus
torpezas, á fin de no deja.ria. ad•
quirir malas mañas; la diréis que
la escoba debe manejarse suavemente sin lanza.ria. adelante con rapidez, porque se aumenta mucho el
polvo. Conviene barrer en el mismo sentido en que esté entarimado,
para que las ranuras más 6 menos
grande~ qu~den bie~ limpias, y
la obligaréis á re.imr las basuras para echarlas en la lata ó espuerta destinada á ella.s, y no meterla.s bajo la trampilla de la chimenea.
Termina.do el barrido, se frotará
ell suelo con una rodilla de la.na
envuelta en una escoba vieja; bajo
los muebles poco elevados del suelo
se pasará el pai'lo con ayuda de la
escoba, cogiéndola por el mango
para que llegue bien á los rincones,
y esta precaución ha.y que tenerla
t.odos los días, para que no se baga
ta.mo bajo los aparadores y en los rincones: el trapo debe sacudirse muy á menudo.
Antes de limpia.r
los muebles conviene
esperar un rato para dejar caer el polvo, y es el momento oportuno de recorrer con el plumero las galerías de las
cortina.s y todas las
molduras donde alcance la mano.
La. limpieza de una
habitación requiere
método, cuida.do y
minuciosidad ;ésta es
la piedra de toque de
la limpieza; en la
manera de manejar
los muebles y limpiarlos se conoce en
seguida si una. muchacha. es cuidadosa.

ICASTIGADOI
Aquel día se levantó Casildita.
con un dolor de cabeza terrible; las
sienes le tableteaban y le ardían
como si le pasasen un ascua por la
frente. ¡Qué noche tan atroz! ..... .
En cua.nto se acostó comenzó á soi'lar y no le dejó basta muy entrada
la mai'lana la pesadilla. Sin embargo, la muchacha sentía el despertarse, y lo primero que hizo al abrir
los párpados fué ecbar una tierna
mirada á la esta.moa de San Antonio, colgada en el ·tabique á la cabecera. del lecho, y sonreír á la imagen; diríase que le daba. las gracias
de algo, con los ojos.
¡Y vaya si se las daba!. .... ¡Así
que el santo no se había portado
con ella poco bien! .... ¡Qué locura
son los suenos!.... Todo fué una,

�EL MU!IIDO ILUSTRADO.
J!lL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 14 ICle Ma¡yo de 1903.

,,_ .-1-

,

...-,.

.

j

J

j

,1
1

'

1·

:&gt;:;;.

tía á ella en el corazón al par que
en los oídos. Y como todo se cumple, se largó el sol á dormir, la libertina de la luna, despreciando el
descanso del honrado lecho, salió
de bureo por el horizonte y Casildita, muy peripuesta de traje de
percal de florecillas y prendido el
velo á la cabeza, se fué con su madre y con las del entresuelo de al
lado á la verbena.
¡Qué decepción!. ...... El alférez
no estaba en la puerta. ¡Y ella que
se Je imaginaba aguardándola trocado en una estatua! ...... A la verdad era muy chocante semejante
falta, porque saberlo sabia él de
sobra que ella bajaba á la verbena,
por el hermano de las del otro segundo; así que no era picotero el
chico. En fin, no había más remedio
que resignarse; tal vez esperase el
oficial más abajo ó les saliese al encuentro. Esta contrariedad amargó
el humor de la muchncha y le echó
la llave á sus labios. ¡Qué callada
vas!-Je dijo una de sus amigotas
del eotresuelo. Casildita, abrumada
por atroz angustia, no replicó; llegaban á la cuesta de San Vicente y
la gallarda figura del alférez no había aún saltado de la p mumbra; de
allí á un rato se internarían en la
fiesta y entonces sería punto menos
que imposible toparse con el oficial
entre la muchedumbre. La zozobra
de no ver á Eduardo en la verbena
comenzó á invadir el ánimo de Casildita, pero aún había tiempo y rechazó la sospecha con todas sus
fuerzas, haciéndose á sí misma reflexiones engañosas y procurando
a.pagar el brillo de semejante idea
que fulguraba á su pesar en su cerebro.
En éstas y las otras la verbena
hervía en la obscuridad con una

bullanga atronadora como si el
monstruo de las tinieblas ru!?iese en
la sombra, de júbilo. A trechos olía
áhoja nueva y á trechos á aceite frito, y por entre la~ copas de los árboles subía en un vahoespeso y compacto el polvo del piso levaota.00 por el
andar de la multitud, la negra tufadera de los candiles de petróleo de
los puestos, y el zigzag de picante
humazo de las buñolerías. Dos hileras de tenduchos se erguían á los
lados del camino desde la puerta de
San Vicente á la ermita, como una
pro&lt;¡esión de negras siluetas, y el
tropel de luces que temblaba en la
ronda hacía sospechar que las constelaciones habían mandado una comisión de estrellas á la verbena.
De allá, del río, venía.se de cuando
en cuando una racha de frescura, y
en los lavaderos iluminados con farolillos de colores, estallaba una
alegre algarabía de acordes de ¡ruitarra, compases de acordeón, palmas y cantares, mientras del paseo,
trocado en un macizo de gente, salía un rumor inmenso y mareante
de muchedumbre cortado por el
campaneo de la modesta iglesita de
la Florida y por el pitar de la locomotora de la vecina estación del
Norte.
Las amiguitas de Casildita. se divirtieron mucho en la verbena gracias á unos conocidos que les deparó la buena fo1·tuna, gente joven,
estudiantil y charlatana, que habló
por los codos con las del segundo.
La muchacha, en cambio, apenas
dió señales de tener lengua; devorada por el despecho y entristecida
por el desengaño, se desojó inútilmentequeriendo desgarrar las tinieblas en busca del esquivo amante,
y al fin, persuadida de que nada
podía esperar ·y a de la noche, pica-

v! a no hao acabado de madurarse
ni de cogerse; aún no han llegado
más que tres instancias de muchachas no favorecidas por la belleza
y 9-ue desean lavarse con el aguad¿
mi madrugada, y hastapasadoma.fiaoa vendr_á.n muchísimas, porque
la declaración espontánea de fealdad cuesta trabajo hacerla y 00 se
hace hasta última hora ... : En fin
amigo Verano, yo lo siento mucho'
pero... .
'
-Pero no puede usía.venir ¡Y 0
que.había dispuesto el viaje á 'fiaravilla.!
-Entonces vaya usted de mi parte á San Pedro; acaso él esté ya
preparado ....
-Así lo haré, pero . .. . usía usía
el' el ~a!1to de mi devoci~n, ~l que
!º qmsiera para compañia de via¡e... Vaya pues, nolemolestomás
¡cómo ha de ser!
'

i,
;l¡• •

••

• !-

~

~·~

~' - ' '!

'.!:.-

6.-Elegante traje de paseo.

ficción y cuidado que visos tenia de
realidad! .. , . . Nada, que acabó de
rezar el último Padre Nuestro, metióse en la cama pidiendo como
siempre á San Antonio que fundiera el alma de hielo del alférez y le
moviese á confiarla su pasión silenciosa, y al breve rato, antes de dormirse.. ,. ¡qué susto tau grande!. ...
~urgió de pronto en la pared un resplandor vivísimo, la estampa del
¡anto se iluminó toda y la efigie, la
propia efigie del seráfico varón,
entreabrió los labios y atisbándola
con ojos cariiiosos, le dijo á la mu•
chacha en dulce tono: ¡ten pa.cien
cial ¡hijita, ten paciencia, que sólo
los mansos triunfan! Mira, yo influiré sobre ese chico y haré que te
se declare esta noche en I a verbena.
Ella pensó morirse de gusto al oír
esto y á pique estuvo de replicar:
¡le cojo á usted la palabra, señor
santo!.. . . . . . Después se borró la
resplandeciente figura y tornó á
quedar en tinieblas la alcoba, y después todo se la volvieron á lamocita o1icia1es de caballería y jolgo·
rios verbeneros, sin saber cómo se
halló en las alamedas de la l!.,lori.da, de charla cun su anhelado novio
y al fin . . ..... al fin, como el santo
lo había prometid0, el diantre del
hombre vomitaba por aquella su
boca de esfinge cuanto le be1·vía en
las hoyadas del pecho. ¡Dios mio,
qué felicidad la suya tan codiciosa
y tan esperada! ... . .. Luego, cuando iba á responderá las instancias
del amante, se despertó; el sol entraba ya por las rendijas de los
cerrados balcones y su dicha era
toda.vía. na.da más que una promesa.
Pero la esperanza, eu vez de orear
las venas de Ca.sildita, le encendió
la sangre con el fuego de una impa ·

ciencia devoradora.y su comezón no
le dejó b:ora tranquila en todo el
día. De ordinario echaba veinte ó
treinta minutos en pergeñarse;aq ueJla mañana empleó el doble; tenía el
pelo más enredado que nunca y casi
había olvidado de pronto el arte de
peinar. Al cabo se arregló como
pudo; muy acicalada y muy linda
con su blusa á tablas, de casa, requirió la aguja de ga.nobete y se
sentó á hacer labor junto á la vidriera y sobre una silla alta para
dominar la calle, Cuidando poco
de la colcha y mirando mucho hacia fuera, se le marchó á la mucha•
cha el tiempo; en éstas dió las doce
un reloj de torre cercano, y entonces, nerviosa, desasosegadai anhelante, se olvidó del hilo y de ovillo
y clavó los ojos en la esquina. ¡Ya
no tardaría Eduardo en pasar de
vuelta del cuartell ... . .. Era su hora de costumbre. ¡Sin embargo, se
retrasaba! . ... . Algún servicio imprevisto, alguna orden extemporánea ...... ¡La maldita malicia! ... .
¡Por fin!. ..... ¡Ahí está!. ..... Casildita entreabrió sin ruido su balconcito bajo, de entresuelo, y el
mozo apareció por la acera de en- .
frente, mesándose las diminutas
guias del na.ciente bigote, con la
ruano izquierda en la empuñadura.
de la espada y bailando mejor que
andando de puro jácaro y presuntuoso. Sin dejar de contonearse en.filó la vista con énfasis á los balco--~
nes de la chiquilla y la saludó son"'~;.
riendo, siguiendo luego de largo.
,;:if,,;•
Casildita le contestó y le devo1·6
con hambrientas pupilas contemplando cómo se ale.jaba, guapísimo
con su entallada guerrera celeste y
sonando los clavillos de las espue- C:X::X::&gt;i:=CX::X::&gt;i:=CX::X::&gt;i:=,cx::x::&gt;CX::X::&gt;i:=,cx::x::&gt;:=CX::X::"
las con un rim rim.que le_¡repercu7.-Vestido ptiseado para reuniones.

s.- Colección
da por el aguijón de los celos, cargada de rosas, con el bolsillo lleno
de avellanas, indiferente y extraña
á la alegría general, regresó Casildita á su casa á ,unto de las doce.
La muchacha se retiró á su cuarto en seguida: ansiaba estar sola
para abrir la válvula á su pena.
Recogióse, pues, al poco rato, y antes de acostarse, congojosa y abstraída en sus melancólicos pensamientos, toparon sus ojos con el
cuadrito de San Antonio colgado
en el tabiq11e. Lavistadelaimagen
trájole á la moza á la mente el recuerdo de su ensueño; sintió honda
amargura al considerar ..,ue no se
había cumplido su hermosa pesadilla henchida de promesas de felicidad, y de pronto, con un arranque
infantil, enojada.y llorosa, exclamó
resuelta volviendo la estampa de
Sao Antonio de cara á la na.red:
¡Castigado!. .....

DE VIAJE.
- Estoy que no me llega la c_amisa al cuerpo. La hora de p~rt1r se
aproxima, y aún no ha parecid? P?r
aquí ninguno de los santos ~e J.u~10
que me µ1·ometieroo, en prrnc1p10,
acompafiarme en el viaje. Pues como me llamo Verano, yo no voy
solo á la tierra para que me reciba.o

Domingo 24 de &amp;¡¡yo d~ 1903.

de trajes infantiles.

como á un cualquiera. Cuidado que
mi Gaceta oficial, el almanaque.
anuncia con tiempo mi arribo al
globo, y ni una.mala música.envían
los mortales á la estación para hacerme los honores que me corresponden. Es muy ingrata la humanidad; pt)r el más mínimo pretRxto
endilgan un día de fiesta, y para mí
todo son maldiciones y denuestos, y
diatribas. Yo animo la savia, doy
vigor á las semillas, soleo los surcos de los campos, sazono los frutós, doro los i::-ranos, llevo coomig:o
la vida, y ni los poetas me cantan,
ni los humanos me quieren. mientras todo son odas y alabanzas para el Otoño, que les inunda, para
el Invierno que les hiela, y para.esa
coquetilla de Primavera que da á
sus amantes el calor de sus amores
para Juego matarlos con sus fríos
repentinos. ¡Mala tormenta, qué
Poaoos y miserables son los hombres vistos des.de la altura! .... En
fin, nada gano con desesperarme;
llamaremos á mi secretario, á ver
si los santos se hallan visibles!. ...
¡Bochorno! Hágame el favor de
anunciar á San Juan mi visita.
Ya se conocía en el horizonte el
humor de perros que padecía el Verano. Eslabones de plomizas nube11
fbaose soldando en el e11paclo en
interminable cadena, y como una
gasa impalpab,le de caliginoso polvo descendía á la tierra, ªiobiando

á las oleadas de espigas de los sem-

brados, que dobla.han sus cab~citas
car¡radas de granos, sin 'poder levantarlas por la jaqueca. No se
movía ni la más ligera racha. de
viento; las hojas de los árboles se
doblaban mustias .. buscando en vano un poco de agua donde refrescarse; la Naturaleza, amenazada de
cona-estión, sudaba vapor por todos
sus porps: las aves batían sus alas,
sin encontrar alivio ni aun en las
umbrías, y sólo las cigarras egoís
til.s se despepitaban cantando á voz
Pn cuello: ¡g-uirrf, guirrí, goirri, el
Verano está aquí!
- ,:.Conque San Juan recibe, Bochorno?.. , ¡Pues vamos á verle!. ..
Servidor de usía, señor santo. ....
-:-;Hola! . .. JUsted por a9-uí mi
am1¡ro Verano ..... ¿Y va bien.1
-Vamos tirando, ..... é.Y el bo•
rrego?
-Está á que Jo esquilen. Pero le
veo á usted ya en traje de camino.
-Sf, señor, y á eso vengo. ¡Ya
usía recordará que me prometió
acompañarme!
-Si podía, pero me es imposible:
y crea usted que lo siento. Basta.el
24 no me desocuparé de los asuntos
urgentes que me abruman. Mire us.
ted: todos los años le prometo á
San Antonio ir con él á la tierra, y
todos los años hace el viaje solo,
Es mucho cuento: las peritas de Il)i
nombre, que yo he de llevar, toda,-.;;,

-No hay que apurarse, Verano·
con San Pedro no va usted mal tam:
poco .... Es un apóstol. ...
De pronto saltó el aire de cuadrante, alzóse como una tromba de
polvo y un viento de fuego se llevó
en sus alas tejas y hojas en imprevista acometida. El Verano siguió
echando tacos y ternos en busca de
San Pedro, cayeron algunas gotas
como pesetas, brilló un relámpago
entre dos nubes de plomo, y ¡bum...
buurruml. ... estalló un trueno seco
como un disparo, á la vez que lanzaba el Verano un juramento.
-¿El señor San Pedro?
-Sí, señor, ahí en la portería·
pase usted.
'
-¡Tanto bueno por estas alturas!. .. Ya se me antojaba que andaba usted cerca.
-Y á m_í, que sentía uncalorcillo
muy pega.Joso.
-Pues aquí me.tienen usías, y á
la verd~d que me _alegro de encont.rarlos ¡untos, senores San Pedro
y San Pa_b lo .... ¡Vengodepartede
San Juan!. .. .
. -No necesitaba usted recomendac10oes. ;.Y qué desea el Bautista?
-Pues nl!-da...... que él se había
comprometido á acompaflarme á Ja
tierra, pero sus negocios le impiden
que hagamos el viaje juntos y entonces me dijo, dice .... acaso San
Pedro y San Pablo puedan servirle
y adi:Jantar la partida .... háblales
de mi parte ..... .
- ¡En qué mala ocasión viene usted, Verano! Es de todo punto imposible precipitar mi marcha; casualmente ayer he mandado la. cerradura de la puerta del Cielo á que
la P?ngan llave inglesa, y no estará lista hasta el 2'i .... ¡Cómo ahaQdono la portería!, .... ¡Así que 00
haya tunos en la tierra en acecho de
mis descuidos I.... Pero tal vei San
Pablo ......

�Domin~ 24 de l\fa\yo de 190!.

EL MUNDO ILUSTRADO,

EL MUNDO ILUSTRADO

-Yo no; he de llevar á la tierra
mi epístola, y la tengo "'º casa ~el
encuadernador .... De lo contra.no,
ya á usted le consta que le complacería con mucho gusto.
- No, no;_por mí noquieroquese
moleste nadie ..... .
-¡Vea usted si Santiago!. ...
-Está en ca.mpaña ..... .
-¡Qué contrariedad, Verano .... !
-¡Qué le vamos á hacer ... . ! paciencia .... vaya, señores santos; no
quiero molestar más.
-Usted no molesta nunca.
1Parezco un apesta.do! ¡Nadie
quiere venir conmigo!..
.
¡Exhalaciones!... . . . . Pues me iré
solo á la tierra, y como me p_ongan
mala cara, les voy á sacudir una
tormenta que no va á quedar títere
sano.
y el Verano se puso en marcha
jurando como un demonio, y el temporal ai:reció trocándose el chaparrón en una lluvia deshecha. Sopló
el huracán con furia doblando veletas y tronchando árboles; las nubes se atropellaban pegándose de
jironazos; unos tras otros los r~lámpagos empeñáronse en fundir
los pararrayos; en un terremo~
continuo pugnaban los truenos por
ensordecer el rugir del vien~; huían
los pájaros asustados srn saber
dónde esconderse, y miE:ntras,_ un
grupo de segadores refugiados ]Unto á las tapias de una casucha, decía tristemente contemplando los
mojados trigos.
-¡Va.va un humor que trae este
año el Verano!

EL REGALO DE S. PABLO
-Dios os bendiga!....
.
-El señor San Pablo .... Bien haya su merced!....
.
- Cuánto me alegro de veros, hijitas!. ...
-Pues bien creímos nosotras que
habíamos hecho el viaje en b~lde y
que nos teníamos que vol ver sm poderle besar la orla del sayo!. ...
-Qué, si no me dejan e_n paz _d~sde amanecida!.. .. A las cmco v101eron á cantar diana los pájaros nuevos y, es claro!. ... hubo que_obsequiarles con cañ~mone~ y alpiste .. :
Luego bajé á mi ermita, á ver s1
estaba á punto y colgada,y fn cuanto me atisbó la pobeda, comenzó á
murmurar con su follaje: eel saa.1.1,to!. ... eel saauto!. ... Para q~é quisieron más las rosas .... ArroJá.ronse en tropel de capullos sobre mí,
pidiéndome por favor un sitio entre los candeleros del altar; enterá.ronse de mi presencia los pollos y
los perdigones y me rodearon en
pelotón gritándome á ¡,íos y golpe~:
trigo .... trigo .... Un cohete subió
á. contarle al sol que estaba yo allí,
y el sol se empeffó en romper la techumbre del alamillo para saludar·
me, la campana se lanzó á vuelo,
se alborotó toda la romería. y ....
sa.lí escapado .... Si no,me paso el
día en la hoyada!
-Pues á eso venimos nosotras
las hermanas de la archicofradía,
señor San Pablo. Hemos concluido
la novena de su merced, y mientras
se rifaban en el atrio las tortas de
nuégados, nos hemos acercado en
una correndita á felicitarle ....
- Muchas gracias, hijitas,muchas
gracias!... Y qué tal os va en vuestro nuevo estado? .... Qué tal el nido? ....
- Muy bien, señor! No hay nada
en el mundo como el matrimonio!..
Qué bueno es . .. Mejor que la primavera! ....
- Vaya, vaya, me alegro!. ... Veo
que habláis de la institución con
verdadero entusiasmo!. ...
-Mi-re,señor San Pablo, tod? es
cuestión de maña! A los maridos
debe ponérseles como los pichones
caseros: á medio vuelo, sin que
nuestros amados esposos tengan necesidad de advertir las plumas que
les faltan ... .
-Qué? .... Qué decís? .... Ese repiqueteo de esquila que sube alborotando de !a•pobeda,no me ha dejado
oír vuestras últimas frases!. . . .
-Que la felicidad de la mujer se
funda en que sepa mandar aparentando obedecer!.• ..
- Ji. ... ji. ... ji. .. . Por ahí, por
ahí os come el de~onio, por el afá11

9.-Barrendero de seda con aplicaciones de cinta y encaje.

de poneros los pantalones!. ... Las
mujE'res sois muy codornices!. ...
-Pues los hombres tienen la culpa, señor santo!. ... Nada estimula
á la libertad como la prisión!. ...
De solteros la meten á una en un fa•
nal para que no se la pegue la m_á.s
ligera mota,y de casados nos encierran en una jaula... Díganos su
merced si eso es vivir! ....
- Pero cuánto sabéis para reciéu
casadas, hijitas! ... .
-Bah, seffor! .... -Cómo se ve
que su merced es la bondad pura y
no anda al tanto de lo que sucede
ab~jo! . . .. Las mujeres y las rosas saben para qué nacen desde
niñas.
- Eso quiere decir que estáis pesarosas de pertenecer á la herma.o-

dad de mi amigo sa.n Marcos ....
- Cá, no señor!. ... Ncsotras hemos sido muy afortunadas y en
prueba de ello que acordamos venir á darle los días concluida la novena. .... y á la vez .... si su merced
no se incomoda! ... .
- Qué me dais aquí? ....
-Náda, señor San Pablo, no va·
le nada, pero tenga su merced en
cuenta, más que el obsequio la in·
tención y el fe1·vor con que se lq
ofrecemos! ....
-Pero, hijitas, por qué os habéis
inr.omodado? .... Vamos, yo siento
mucho lo que habéis hecho.y no os
lo rechazo, porque no lo toméis á
desaire ....
- Pues no faltaba otra cosa, señor santo!. ... Conque traíamos los

•••••••••••••••••••••••••••••••••

..SA~TA~ FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, lansas Cíty, St. Louis, .Cbicago, New York,
San Francisco J Los Angeles

~---~"""~IP\

DomilaJ.go 31 ile Mayo de 1903.

cinco sentidos puestos en el regalillo!. ... Así se acordará su merced
más de nosotras!!. .Chiss .. pum!. ...
Ea., la pólvora comienza y su merced no puede dejar de 11.sistir á los
fuegos de la. romería! .... Echenos
su bendición[ que el año que viene
le volvamos felicitar . .. .
- Así sea,hijas mías! .... Idos con
Dios ..••
Y de que las mujeres se alejaron
perdiéndose en lontananza, muerto
de curiosidad y sin vislumbrar lo
que aquello sería, abrió el seffor
San Pablo la preciosa caja de roja
felpa que Je habían dejado sus devotas, y sacó del estuche un volumen en folio, ricamente empastado
en tafilete y cerrado con broches de
plata. El apóstol se sonrió con plácida dulzura, el suave resplandor
de una intensa alegría le iluminó el
semblante; abrió con febriles manos
el tomo y en la primera página,
descollando los garabatos negros
de los renglones sobre el fondo pajizo de la vitela, leyó la dedicatoria del libro, que decía á la. letra:
&lt;Al señor San Pablo, consagran
este ejemplar de su Epístola en recuerdo de la que oyeron en la sacristía de su parroquia el día de la
boda.- Varias casadas.&gt;
San Pablo se sonrió con expresión beatífica, y murmuró complacido: Qué buenas son! .... y guardando el tomo en el estuche, se lo
echó bajo el brazo y se fué en busca de San Pedro para irse á la romería que le llamaba con el bullanguero acento del repiqueteo de la
campana.
PARA CURAR UN R!SFRIADO (N UN OIA
Tome las pastlllaa Luaote■ de Brom~olalu.
Bl botiClllio lo devolver, 111 di.llero 11 oo M cura.
La 6rma 8. W. GrOTe M halla eo cada cajllL

México, D. F., mayo7.-Mees
grato manifestar- escribe el Doctor Francisco de P. Leal - que me
es muy conocida la preparación
llamada Emulsión de Scott, y que
la recomiendo con bastante empeño á todos aquellos de mis clientes que se encuentran demasiado
linfáticos, lo mismo que en los escrofuloso~, pues son muy satisfactorios los brillantes resultados
que siempre he obtenido con dicha
preparación, la cual posee ta.m bién
la cualidad de no ser desagradable
ni Á los niños, que son los 4ue hacen mayor consumo.

EL TESTAMENTO.

Dtl Tllmo. Sr. Jlrzoblspo 'fttbat.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado c
alstla en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

Hace poco■ dlu que ee practlc6 la
apertura del testamento del Iiuatrtalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. Feellu
en la ctu•a• de Chlcago, Illlnola. La
lortuna di distinguido prela•o ucea•
1116 l cerca de $126,000 oro amerlcH!;
1 aegdn el lnnntarlo que ae ha poli l•
tado, 101 blene1 que •eJ6 fueron ~me
llsue:
Doe pOllzu de ' 'La Mutua,' • Compallfa de Betra·
roa sobre la Vida, de Nueva York, por $26,000 oro
cada una, 6 sean . . . •,110,000 oro
Dividendos acu'!luladoa ■obre una lle la• p6llzaa. • 11,829 ore
Otra p6llza de aeguro. . . 14,000 oro
Acciones en efectivo 7 en
Bancoa. . . . . . . . . 87,000 oro
Entre lu •1spoetclonea del aellor Uzoblapo, en 1u testamento, ae hlcteroa
Mtaa:

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comódores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,so:ó. renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.L

la. San Franclaoo11 #flm. 811 MtJx/0011

a. ,.

····························~····

A au hermana, aellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él ha■ta ■a
muerte, $40,000 oro en bonos 7 $25,000
oro •e una de las p6llzu de ■esaro ;
l la eellora A.una A. Feehan., viuda del
aellor doctor Eduardo L. ll'eehu, hermano del sellor Arzobispo, i211,000 oro
de otra de laa p6llza.a, -, $5,000 oro en
efectivo; l ·1a Academia de San Patrl·
clo lle Chlcago, de la que ea preceptora su hermana, Madre Maria Catalina.
$10,000 oro de la 1Utlma p6llza; &amp; la
escuela • 'Santa Marta'• de ensellansa
prActlca para varonea, de FeebanvUle,
llllnola, que era la tnetltucl6n por la
que mAa se Interesaba el aellor .A.raoblepo, se entregaron 101 $f,000 reatan·
tes •e la 1!ltlma p611sa.

1,-Elegantes sombreros de primavera.

¡
1

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99397">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99399">
              <text>1903</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99400">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99401">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99402">
              <text>21</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99403">
              <text>Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99404">
              <text>24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99421">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99398">
                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 1, No 21, Mayo 24</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99405">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99406">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99407">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99408">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99409">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99410">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99411">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99412">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99413">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99414">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99415">
                <text>1903-05-24</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99416">
                <text>Suplemento</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99417">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99418">
                <text>2017722</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99419">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99420">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99422">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99423">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99424">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2691">
        <name>Barrendero de seda</name>
      </tag>
      <tag tagId="2688">
        <name>Castigado</name>
      </tag>
      <tag tagId="2690">
        <name>De viaje</name>
      </tag>
      <tag tagId="2686">
        <name>Los criados</name>
      </tag>
      <tag tagId="131">
        <name>Traje de paseo</name>
      </tag>
      <tag tagId="2611">
        <name>Trajes infantiles</name>
      </tag>
      <tag tagId="2689">
        <name>Vestido plisado</name>
      </tag>
      <tag tagId="2687">
        <name>Vestidos de campo</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3794" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2436">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3794/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._21._Mayo_24._De_las_Damas..pdf</src>
        <authentication>04f410ce46641c252f279f03318b466b</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117616">
                    <text>Domingo 17 de

~

EL MUNDO ILUSTR&amp;DO.

de 1908.

deja en la esfera azulada;
la corriente de la vida
,:.qué deja en el mundo? Nada.
Que así cual rápidamente
se eleva, ca.e tu torrente,
y de la vida trasunto
vas á goza.r solamente
de vida en el aire un punto.
Viendo esa fuente serena
pensó olvidar sus enojos
el alma. de angustias llena;
del manantial de su pena ·
fuente le sobra. á mis ojos!
Y adiós! que en celos ardiendo
el volcán que mi alma abrasa
en vano apagar pretendo:
también mi vida se pasa
como tus onda.s: gimiendo!
De sesenta minutos
consta la hora,
y unas veces es larga
y otras es corta,
Quien no lo crea,
ten1;ra un día de goces.
y otro de penas.

PARA CURAR UM ffUFRIADO IN UN D1A

Tom&amp; las _paetlllu Luantea dt Bromo-Oalalaa.

11\l boticario le devolved III dlnito d 110 M cva.
La firma K. W, GrOft H baila u oada.oajba.

EL TESTAMENTO.

Dtl .1111110. Sr. Jlrzoblspo ittban.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado e ,.
alstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dlu que ae praetlc6 la
apertura del testamento del Iluatrfalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. hüq
en la clu•at de Chlcago, IlllnolL La
lortuna dl dlstln¡uldo prela•o uceaU6 f. cerca de $125,000 oro amerlca■e;
1 seJ11D el Inventarlo que ■e ha p11ll'.lcado, loa blene1 que tej6 fueron ce1lcue:
Doa p6llzaa de ' 'La Mutua,' • Compallta. de Secu·
ro■ sobre la Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada una, 6 sean. . . . $50,000 ero
Dlvl•endo■ aCU!!lU!a4o■

Valle de Bravo, Méx.,Enero2.
-Soy el primero en reconocer
-asegura el Dr. Vicente Beracochea, Médico Cirujano de la Facultad de Guadalajara, Jaliscola gran bondad y el siempre seguro éxito en la curación de las
afecciones pulmonares por la
Emulsión de Scott, pues en la
práctica de mi profesión, durante 11 años, siempre he encontrado una poderosa arma para combatir la tuberculosis pulmonar,
la escrófula, el raquitismo, estado caquéctico y debilidad constitucional, en las largas convalecencias, en la bien preparada
Emulsión de Scott que fabrican
JOB Sres. Scott &amp; Bowne.

1
u

1

tt~

• &lt;

.

10-

bre una Ce las póltsaa-. . 11,829 oro
Otra póliza de seguro. • • 14,000 oro
Acciones en efectlTo 1 en
Bancos. . . . . . . . . 87,000 oro
Entre laa • 1spoelclonea del aenor Arzobispo, en au testamento, ae hicieron
é■tas:
.
A au hermana, seftorlta Kate Feehu,
que estuvo siempre con él haata ■a
muerte, $40,000 oro en bonos 1 $25,000
oro lle una lle las p611zaa de ae¡uro ;
a la seftora A.una. A. Feehan, viuda del
11ellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del seflor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, 1 $5,000 oro en
efectivo ; A la Academia. de San Patrl•
clo de Chlcago, de la. que ea preceptora su hermana, Madre Marta Ca.tallna,
$10 000 oro lle la tUtlma. p611za.; l la
esc~ela ' 'Santa Marta' • de enaellanaa
prf.ctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnola, que era la. lnstltuc16n por la
que mli-B se Interesaba el aellor ~noblspo, se entregaron los $4;000 réltaD·
tes • e la dltlma póllsa..

1-

· ~~~:
·• --.-'

• •

.................................
..SANTA¡FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, ;18Dsas City, Sl Lou.is, Cbicago, l'few York.
San Francisco y Los Angeles
___
~--,,.;,;;..

~

....
Elegante bata de casa.

Á UNA FUENTE
Ved sus soberbios caudales:
como plateadas centellas
los impetuosos raudales,
en guirnaldas de cristales
van á bordar las estrellas
O brotando confundidos
entre lirios y abedules,
van por las auras mecidos,
arcos de perlas,perdidos,
en los espacios azules.

Y apenas á orlar se h.treve
con su planta el firmamento,
menudos diamantes llueve
con sus penachos de nieve
engalanándose el v lento.
Ya su raudal espumante
la luz del sol centellante
baña en coral y topacios,
queriendo atar los es¡Íacio·s
con sus eintas de diamante.
Y matizando las flores
caen sus gotas, que al verterlas
tornasolan los albores;
pintan iris de colores
en la lluvia de sus perlas.
Ya inquieta rielando mueve
en caprichosos reflejos
las blondas de gasa leve,
ó ya con rizada nieve
orla quebrados e;;pejos.
Ya coronas argentinas
dibujan sus manantiales;
cóncavos caen sus cristales
sobre gayas clavellinas
tornasolados fanales.

,,.,,,.,.,.._.,...,.....,,,..,.,

♦

Ya sus hilos enlazando
los teje en trenza rizada;
ya su corriente quebrada
quejosa va murmurando
en sonorosa cascada.

,,¡

O ya con nudos de perlas
redes tiende al firmamento,
y el viento ayuda á tejerlas
y luego por no romperlas
se queda parado el viento.

Y á las luce! matinales,
entre albores de corales,
por el espacio, esplendentes,
van sus rizados cristales
en enroscadas serpientes.
Ya gfran veloz, surcando
cual cisne de nívea pluma
columpios del aire blando,
los espacios argentando
globos de rizada espuma.

1;-n
1

Ya ensortija entre crespones
su melena vagarosa;
ya de sus mismos florúnes
en soberbios borbot.ones
va murmurando envidiosa.
Ya en rizos abrillantados
nublando la luz del día,
se elevan ó caen lanzados
del cielo en aljofarados
diluvios de argentería.
Mas ayl que presto agotando
t us tesoros transparentes,
breves gotas destilando,
por tus perdidas corrientes
te quedas como llorando.
Como el viento, de pasada.
nada tu huella perdida

'

1.-Colección de trajes para casa y visita.

Explicación dt
nutstros grabados.

♦

Se reservan camas en Carro Pullmltn para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

.

w. s. FARNSWORTH.-Agente Generai.

ta. San Franolaoa, llt'ím. B, Mthclca,

!

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Número 2. El traje que representa
este grabado, es propio para paseos
campestres, no sólo por su color
cl aro y el adorno floral del som1?rero1 sino también por su senc1ll_a
confección. Aun cuando ésta, á primera v ista, aparece un poco complicada, no lo es, pues basta un
doblecuellohombreras de campana,

ribeteado en la parte anterior, con
cintillas maravillosas. El escote, en
pico,secubrecon encaje de Alenq6n,
y un pequeño broche de pasamanería, de cuatro puntos, da nacimiento á una pequeíla corbata de encaje
remat a0a en peq uei'las borlas. El
corpii'lo se tablea en el frente y blusea en los lados. Un cinturón de
seda negra, rematado en su parte
delantera y en el centro por un broche metálico, rodea el ta.lle. Las
mangas se hacen llegar un poco más

abajo del codo, y desde este punto
principia. el puño, de finísimo enea.je, que casi cubre por completo las
manos y que lleva en el centro-una
aplic!,lción de seda. igual á la del
cinturón. La falda se tablea en dos
en la parte delanter·a solamente·, y·e1
resto es liso, llevando únicamente
en su parte inferior t.os superposiciones, á manera de cenefas, de la
misma tela.
Número 3. El hermoso saco de
punto y seda que representa. nues-

tro grabado, se corta según los
mismos moldes de matinée y se arre,?la de modo que el ancho cuellohombreras caiga en forma de esclavina, tanto en la parte anterior como posterior del cuerpo. Una corbata formada con cintas de terciopelo, cae desde la parte superior del
cuellohombreras, y una gasa de
seda cubre la parte superior del
cuello. Las mangas debe procurarse que sean lo más anchas posibles
en su parte terminal.

�'Doming'O 24 de Malvo d-e 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
~L MUNDO ILUSTRADO.

ajustan á los miís estrictos. princi·
pios de la woda y son de vistosa á
la vez que sencilla conferción. La
fantasía fecunda de las 1·einas de la
moda. buce que los fi¡rurines difie•
raa unos de l11Q otro, á voluntad y
cap1·icho de las cortadoi:as,. pero
esto no obstante, todas persiguen
un mismo fin, como son la lenta .
transformaci6n de los corpiños y el
ma1 cado impulso hacia el estil.o reforma. Como puede verse en los
vestidos de este grabado, los t1\l1Ps
son de fantasía y constan de multitud úe tal.Jlea.&lt;los y pasamanerías de
cinta.
Número 8. Variados trajecitos
pa1 a niños y niñas representa. PI
grabado á que nos r~ftorimos. El
traje para niña de 10 á 13 afios, es
&lt;le muy bonita. vista; tanto el corpiño como ht falda se tablean estrechamente, y de la misma tela se
forma un angosto cinturón µara el
talle. Pu1· lo demás, sólo un am:ho
cuello lle encaje forma el adorno de

La Chispa Eléctrica.
-Nada, que nome acuerdo ni una
. jota. de loquP repasé anoche ... . Está visto; como no traslade á otra.
Universidad la matrícula, no voy á
aprobar la Física en la vida. ¡Luego esos catedráticos son unas fieras
en los exámenes!. ... ¡Vaya un modo de preguntar! .. ¿ Dónde he guardado la petaca?...... ¡A que me la
dejé sobre la mesa de noche!. .¡Vamos, no: por fortuna. 1a tengo e n el
bolsillo!. ... Anda, anda, qué jaleo
traen los grillos entre la ye1·ba! ....
Si tuvieran que estudiar, no cantarían tanto! ..... ¡Ya Jes daría yo el
preparatorio de Medicina. para que
se divirtiera.ni. .. ¡Valientes holgazanes!. ... ¡Pues señor, encenderemos un cigarro y á trabajar!. ...
¡Buenos domingos los del mes de
mayo!. ...

Y el mozo sacó un pitillo, le mudó el papel con ágiles dedos,le prendió fuego después en la llama de
una cerilla, chupó con deleite, y
arrojando humo por boca y narices,
abrió el barrigudo volumen, forra.do e n un periódico, y clavando !os
ojos en las páginas del libro,se dispuso á hundir su entendimiento en
los abismos de la ciencia. Todas las
maña.nas entre cinco y seis, llevando un tomo bajo el brazo, entraba
aquel joven en el Retiro, dejábase
atrás el estar.que g-rande, tomaba
por el paseo de coches, y apartándose de la monumental estufa, tiraba por la parte opuesta y sesenta ba sobre el musgo del terreno enmarañado y casi virgen que se empina sobre el antiguo olivar de Atocha; allí se pasaba entre distraído
y estudiando tres ó cuatro horas;
almorzaba después un trozo de carne fiambre ó una tortilla. fría, y se
iba luego á clase á punto que sonaban las diez en el reloj del Ministerio de la Guerra.
La lección que le tocaba repasar
aquel día era tremenda.: 1a eJectri·
cidad. ¡Qué disparate de lección! Y
la tenía e n blanco. Sólo sabía en
el asunto que el rayo c11e cuando
hay tormenta. y que los truenos meten mucho ruido. ¡Pero las ca usas! ... ¡Dios nos dé que dar respecto á las causas! ..... ¡no había más
remedio que aprenderlas!. .... ¡Esa
definí&lt; i ín! ... ... al diablo no se le
ocurriría. perjeñar definiciones tan
enrevesadas! ...... ¡La chispa eléctrica es .... la chispa eléctrica es ..
es . .. Nada, no sabía lo que era. Y
el estudiante abda el libro, leía dos
ó tres líneas á escape, lo volvía á
cerrar y trataba de decirlas de memoria mirando al cielo. Pero ni por

ésas.

2.-Traje de paseo.

Por lo que hace al hermoso tt:aie
del calle que reP,resenta el otro grado debemos manifestar que el corpiflo, enteramente liso, lleva un
alto cuello redondo de encaje y
grandes aplicaciones de este mismo
~nea.je á los lados del talle, de manera de imitar torera. Las mangas,
también enteramente lisns, llevan
p1,1t\os estrechos de ~ncaje. De la
misma tela del ·corpiño y falda, se
forma un ancb~ cinturón que rodea

el talle y que se hace terminar con
largo pico en la parte delanter¡1,,
Cerca de lá. cintura. rodea á la falda
una cinta de encaje que, más angosta, parte' del centro y sigue á lo lar•
go de la falda para no terminar
~ino en la parte inferior. El resto
de la enag-ua eQ liso enteramente y
só·o se plisea lo más menudo posiblP.
Número 4. Todos los· vestidos represen~ados en este ,grabado, se

este vestido. Los trajecitos i nfantiles varían en su confección, µero
todos llevan anchos cuelloshombrera.s y adornitos de encaje.
Dióle á un mulo cebada
El buen Zibulo,
Y una coz como un templo
La.rgóle el mulo:
La gente innoble,
Por eJ bien que recibe
Devuelve coces. ·

Aquella mañana se distraía el
mozo con harta frecuencia; su sangre le hormigueaba en las venas
pidiéndole uu paseo y corno pro•
testando de semejante taob.servan·
cia del domingo, cualquier cosita
tiraba de sus miradas bacía el es•
pacio.
El agudo silbo con que se despedían de la cercana.estación del Mediodía los trenes en march a, hacíale· levantar la cabrza, aparta·
ba los ojos del libro y se quedaba
atisbando por entre los jirones de
ramaje; primero veía un buruujeo
de humo blarco, después 1..na cule•
bra pardusca que se alejaba rast1·eaudo ea l¡1, lontananza: el treo.
Las 01·ug-as subiendu y bajando
po1• sus hebras de luz, trrándose al
suelo desde las ramas fingiéndose
las muertas cuando el joven las
hurgaba los anillos con su bastón,
le a1Tancaban á cada instante del
estudio, filtrándole en el ánimo con
su anda1· remiso una invenci ble pe·
reza..
No µa1·ec(a sino que las rnaripo·
sas Sl:l habían dado cita en tal pa·
raje, y locas, inquietas, en un re·
vuelo continuo, corno espantadas,
cabrilleándoles el polvillo lumino·
·so de las ¡1,l a.s al bati1· el aire, pa·
saban y repasaban por junto almo·
zo; por fin, una se posó un mo~en· •
to 1:n el tomo doaae el estudiante
leía. y se alzó en seguida perdiéado·
se en la altura. El estudiante aparó•
tó los ojos del volumen, los eafil
por entre los desgarros de la arbo·
Jeda d e lilas y se quedó conte~plan·
do con fijeza, con algo de triste en

'

las pupilas, la campifla que se descubría por la rotura del rama.je,
verde, bordada en primer tP.rruino
con alguaas cenefas de vegetación
amarillenta á lo lejos y corona&lt;l~
al fondo por el azuloso cerrillo de
los Angeles vecino á Getafe. Lamañana. era esµléndida y el b1·uta.zo
del sol doraba el paisaje con un
inmenso y deslumbrador reflejo de
fragua.
De pronto sacóle al mozo de su
éxtasis cierta. repentina explosión
de risas juveniles satu1·adas de reuocijo y alegría. Incorporóse sobre la yerba y miró; á pocos pasos,
a.l pie de un árbol, descansando en
el musgo, había una pareja deliciosa. Ella era una rubia fresquísima,
delgada, turbulenta, apenas frontera en los veinte afios; vestía un
airoso traje de percal azul celeste
y por bajo de la laldaens~ñaoa los
menudos pies calzados con zaµatitos rojos y dos preciosos ananques de pierna blaodameníe contorneados por lisa media pizarra.
Junto á la niña, con el chaleco desabrochado y la corbata suelta, mir a ndo á hurtadillas á su compañera, se hallaba un mozo ba1·bilampifio en actitud de tigre acechando
la presa. sobre la que ha de lanzarse; ella trascendía. á la legua á costurera; él olía sin género de duda
á estudiantillo, y ambos jóvenes y
llenos de vida formaban un todo
radioso, sonriente y adorable.Conc luían de almorzar; aún se veían
por allí pellejos de salchichón y
papeles con manchas de grasa y dl:l
postre; de sob1·emesa, satisfechos y
felices retozaban sin levantarse del
suelo; ella. le apedreaba con un chaparreo de lilas que acoplaba del
montón que en la falda tt:nía; él se
defendía Je la. lluvia de lilaze&gt;s esquivando el cuerpo y poniendo el
brazo para. ]tbertar la cara, y en
medio del combate se reían como
descosidos.
El estudiante de la física no pudo
más, se alzó con brusco arranque
como despedido por la tierra,envi ó
el libro á dos metros, de un puntapié, y pegando una patada en el suelo y estirándose con delicia para
dominar la galbana, exclamó á media voz:
-¡Váyase la ciencia á la mi!,mísim a. y que estudie eJ cemícalo del
Preste Juan!... ¡La chispa eléctrica. es eso, el amor!. ..... ¡Me voy á
buscar á mis amigos á ve1· si quieren que nos vayamos de bureo con
las de la. tiend;,, de modas! ....
Y echó á andar muy decidido sin
a.cordarse del volumen; pero al llegar junto al tomo terrible, lo vió;
a.vínole la reacción; antojósele que
en vez de su nombre decía en el ¡,e·
riódico del forro: «suspenso,&gt; en
garabatosas letras azules; la descarnada realidad se le impuso: él
podría ser (:!esaplicado, pero tenía
pundonor y conciencia; junio esta1:!a y11, á. la puerta y apena$ si sesa.·
bfa. (los lewas,
Ent,onceii ¡¡e detuvo, ¡¡e agachó,
~ol~ó un juramento espantoso, cogió la física, eicha.ló un profundo
auapiro, tornó á 11entar11e y volvien·
do á. abrir el libro, murmuró ha.•
ciando un mohín elocuente:
-¡ No jeringuemos ... . y no jerin•
¡uemos, que también la chispa eléc•
trice. son las calabazas!

BL REY. YEL SABIO.
Por los tiempos en que César
daba que hacer á Pompeyo,
tuvo lugar esta historia
que hoy relataros pretendo;
pues si es que la escucháis
lo mismo q-ue yo deseo,
tal vez os ensene algo
de lo que saquéis pro vP~bo.
Escuchad, que ya comienza
la narración de mi cuento:
De las tierras del Oriente
en un apartado extremo
murió un rey, dejando un hijo
m.uy joven por heredero
de sus inmensos Esta.dos,
sus tesoros y pecheros.
El nuevo rey, al mirarse
en tan elevado puesto,
pensó eternizar su nombre
con tan mágnffi.cos hechos,
que otro rey con igual fama
no conocieran los tiempos.

Domlngc 24 de Maiyo de 1903.

S,-Confoccl6n do punto bordado y Hda y traje de paeeo para ae~orae J6venea.
Mucho pensaba el monarca
buscando seguros medios
para en un plazo muy corto
ver realizados sus sueños.
Al cabo un día decidió
poner guerra al mundo entero,
y hacer sus viles esclavos
del mundo todos los pueblos.
Mas una tarde.en que estaba
presidiendo su conse¡o,
al que pedía parecer
sobre su bélico intento,
vió que cuando lo aprobaban
sus más nombra.dos guerreros
y casi todos sus sabios,
uno de éstos, ya muy viejo,
en apartado rincón
guardaba él solo silencio.
~ I rey á él se dirigió
de esta manera diciendo:
-¿Qué piensas de mi ambición
y qué piensas de mi-.intento
de usar la sangrienta. guerra •
para realizar mis sueños:&gt;A lo cual el sabio dijo:
-Señor, ha m•Jcho que vengo
estudiando de este mundo

el admirable concierto;
por eso é. deciros voy
lo que observo hace ya tiempo.
Siendo este valle de lágrimas,
de orgullo y ambición centro,
Dios concedió á cada ser,
prob~ndo así su talento,
medios para que pudieran
mediante un prudente esfuerzo,
el hacerse superior;
y de esta manera vemos
que al leon le dió las garras
con que reina en los desiertos,
al águila el corvo pico
con que domina. en los vientos,
y al hombre dió la. razón,
que reina en el universo.
Si queréis, rey y señor,
alcanzar renombre eterno,
no os confundáis con las fieras,
sangre de hermanos vertiendo;
que las conquistas de sangre,
conforme lo que yo entiendo,
«son tan sólo calla. seca.,
que puede tronchar el viento.&gt;
Haced que el más ilustra.do
de todos sea vuestro pueblo,

y con la raz6n que manda
seréis rey del universo.

*

Que el hombre que usa de manos,
razón y lengua teniendo,
dejando de ser un hombre,
casi se iguala al jumenr,o.
Hizo comprar don Andrés
Tres libras de carne, á Inés;
Y como faltaran dos,
Exclamó: «bueno, por Dios!
Dos libras de sisa en tres?
EJJa echó la culpa. al gato:
Y él, por ver si era comedia,
De una balanza en el plato
Puso a.l. gato...... y el ingrato
S61.o pesó libra y media!!

*

Un tuerto se reía
A un bizco viendo,
Y el bizco se chungaba
Al ver al tuerto.
Al estribillo:
La Humanidad es toda
Tuertos y bizcos.

�Domingo 2~ 'de Me(yo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

LOS CRIADOS.
e6•o dtbf dlriglrH t i Hl'lllclo CllHdO s61o u
llflt IU Cl'lld.l.

4.-Variad a colecc i6n de trajes para
casa, visita y paseo.

Unos versos te ofrecí,
pues no me pedistes más,
y yo no falto jamás
á la palabra que di.
Otros genios cantarán
de tu rostro 1a belleza,
de tu alma la pureza,
y aplausos mil te darán.
Mas lay! que yo sola.mente
puedo ofrecerte en mi anhelo,
pues genio no medió el cielo,
pobre flor para tu frente.
Acéptala, y, cariñosa.,
no arrojes mi pensamiento
cual los suspiros al viento,
Ajándolo desdeilosa.
Que él, aunque modesta flor,
simboliza. mi ca.rilio,
que es tan pll.rb como el niflo
y grande como el dolor,

En to las las casas de familias
modesta.s, una.de las cuestiones más
importantes es la. de los criados·
no habrá seilora formal y reftexiv~
á quien no preocupe mucho la elección de sirvienta, puesto que en mil
ocasiones es preciso confiarla el
cuidado del hogar, aun á cambio de
recibir mil desengaños por su incuria, su desorden y su despillarro.
Se dice generalmente que los buenos amos hacen los buenos criados, pero el axioma no es siempre verdad; hay infinidad de amos
que poco á poco se van haciendo
excesiva.mente severos con sus criados, porque habiéndose mostrado
indulgentes durante algún tiempo
no han recibido más que ingratitudes; claro está que, de una y otra
parte, muchas veces pagan justos
por pecadores.
Eotremes en materia, suponiendo
que una muchachita llega directamente de su pueblo á México ú otra
ciudhd, sin haber servido aún en
ninguna parte.
Supongamos igualmente que la
futura sirvienta., sin estar dotada 1
de inteligencia superior, posee la
dosis necesaria de comprensión,
buena voluntad y buen ánimo, sin
lo cual es imposible llegar á un estado satisfactorio. Pues bien, hay
que tener presente muchas consideraciones.
l?' Para hacerse obedecer hay que
saber mandar: esto, que parece muy
sencillo á primera vista, no es tanto como se cree.
Desde luego se comprende que las
señoras de cierta edad son mucho
más expertas en esta materia que
las a.mas de casa muy jóvenes; á éstas les fa.ita la
práctica, y por esta razón
suelen ser exigentes é intransigentes; veían en casa de sus padres algunos
a.busos, pero como allí no
ha.cían más que un papel
pasivo,seca.lla.ban, prometiéndose que cuando estuvieran en &lt;su casa&gt; no lo
consentirían, y queriendo
hacerlo mejor, caerán en
el extremo opuesto, comprobándose una vez más
que lo mejor es el enemigo
de lo bueno.
2 ?' El ama de casa debe
tener el carácter dulce y
paciente. Na.die puede iJnaginar las reyertas domésticas, la animosidad y el
resentimiento que provocan en la persona colocada en condición inferior, el recibir
las órdenes. imperiosas dictadas
con impaciencia. Inmediata.mente
la tendréis presa del desa.liento1
y por su despecho no comprendera.
lo que se la manda y se imaginará que no lo comprende nunca, Y
en lugar de concentrar sus esfuerzos hacia el bien, se encerrará en
su torpeza y obstinación.
3?' No hay que exigir á ninguna
sirvienta una suma de traba.jo desproporcionado á sus fuerzas y á su
edad ; ésta es una cuestión de humanidad, que muchos amos descartan á: sabiendas.
Desde la llegada de la recién venida (á la que llamaremos Catalina) debe ponérsela en posesión de
su CQarto; suele ser éste un cuarto
pequeilo, muy caluroso en verano y
muy frío en invierno, pero esto es
secundario ( por lo menos para el
plan qúe nos preocupa) ;sería de desear que fuese una. habitación dé -

5.-Sencillos vestidos de

buenas condiciones, pero 1as exigencias de la vida son tales que las mejores intenciones se encuentran paralizadas por tiranías independientes de nuestra voluntad.
Sin perjuicio de que la habitación
sea mejor ó peor, debe estar siempre muy limpia y tener una cama
decente. Hay casas en que las ropas de cama destinadas á los cria·
dos no se pueden mirar; bajo pretexto de que era nueva y los criados precedentes la han destrozado,
a.provechan las seilora.s toda la
vieja, porque dicen que el cuarto
de la criada nadie lo ve; es un cálculo falto de lógica, porque como
la criada que entra 6 D la casa ve
la ropa en mal estado, no la toma
afición, no la cuida, y por lo tanto
dura menos.
Doy por supuesto que vosotras
no sois de ese sistema.
Diréis á vuestra Catalina: &lt;Aquí
tiene usted su cuarto, está muy

campo.

bien arreglado y yo deseo que lo
conserve siempre en este buen orden; advierto á usted que vendré
de cuando en cuando á visitarlo.&gt;
Es un detalle muy importante y para el cual nunca se tendrá excesiva.
tolerancia. La criada, aunque sea
muy madrugadora, nunca debe ponerse á los quehaceres sin lavarse
y peinarse. Su vestido, para los
trabajos más rudos de la mai'lana,
puede ser más modesto que el que
se poüga por la tarde; pero de ninguna manera debe permitírsela que
se pasee por toda la casa en enaguas, por reservar su vestido, con
un delantal sucio y desgrei'lada.
Nada produce peor impresió.n en
una casa como la vista de una muchacha desaseada y que arrastra
los zapatos, produciendo una sinfonía muy desagradable. Catalina.
debe dirigirse desde su cuarto á la
cocina, y su primer cuidado será
ence¡¡der lumbre para. hacer el des a-

Domln.gK) R de Ma,yo de 1903.

yuno; mientras se calienta la leche,
el agua, el café, etc., se limpia el
comedor, principiando por levantar
las cortinas en los alzapai'los, doblar los tapetillos sueltos, cerrar
los cajones de los aparadores y las
puertas que estén entreabiertas. En
seguida abrir de par en par los
balcones; claro es que consigo ha
debido llevar escoba, zorros, plu•
meros, paños, en una palabra, todos los utensilios necesarios para la limpieza. En invierno, antes
de barrer, debe quita.r la ceniza á
la chimenea y prepa.rar el fuego.
Si la habitación es grande, la. barrerá en dos ó más partes; la basura que se traslada. de un punto á.
otro,se disminuye en los traslados
porque se a.loja. en las hendiduras
del piso.
A primera vista conoceréis si Ca.ta.Una es torpe ó lista; en el primer
ca.so la corregiréis en seguida sus
torpezas, á fin de no deja.ria. ad•
quirir malas mañas; la diréis que
la escoba debe manejarse suavemente sin lanza.ria. adelante con rapidez, porque se aumenta mucho el
polvo. Conviene barrer en el mismo sentido en que esté entarimado,
para que las ranuras más 6 menos
grande~ qu~den bie~ limpias, y
la obligaréis á re.imr las basuras para echarlas en la lata ó espuerta destinada á ella.s, y no meterla.s bajo la trampilla de la chimenea.
Termina.do el barrido, se frotará
ell suelo con una rodilla de la.na
envuelta en una escoba vieja; bajo
los muebles poco elevados del suelo
se pasará el pai'lo con ayuda de la
escoba, cogiéndola por el mango
para que llegue bien á los rincones,
y esta precaución ha.y que tenerla
t.odos los días, para que no se baga
ta.mo bajo los aparadores y en los rincones: el trapo debe sacudirse muy á menudo.
Antes de limpia.r
los muebles conviene
esperar un rato para dejar caer el polvo, y es el momento oportuno de recorrer con el plumero las galerías de las
cortina.s y todas las
molduras donde alcance la mano.
La. limpieza de una
habitación requiere
método, cuida.do y
minuciosidad ;ésta es
la piedra de toque de
la limpieza; en la
manera de manejar
los muebles y limpiarlos se conoce en
seguida si una. muchacha. es cuidadosa.

ICASTIGADOI
Aquel día se levantó Casildita.
con un dolor de cabeza terrible; las
sienes le tableteaban y le ardían
como si le pasasen un ascua por la
frente. ¡Qué noche tan atroz! ..... .
En cua.nto se acostó comenzó á soi'lar y no le dejó basta muy entrada
la mai'lana la pesadilla. Sin embargo, la muchacha sentía el despertarse, y lo primero que hizo al abrir
los párpados fué ecbar una tierna
mirada á la esta.moa de San Antonio, colgada en el ·tabique á la cabecera. del lecho, y sonreír á la imagen; diríase que le daba. las gracias
de algo, con los ojos.
¡Y vaya si se las daba!. .... ¡Así
que el santo no se había portado
con ella poco bien! .... ¡Qué locura
son los suenos!.... Todo fué una,

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99369">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99371">
              <text>1903</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99372">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99373">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99374">
              <text>21</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99375">
              <text>Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99376">
              <text>24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99393">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99370">
                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 21, Mayo 24</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99377">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99378">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99379">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99380">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99381">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99382">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99383">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99384">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99385">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99386">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99387">
                <text>1903-05-24</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99388">
                <text>Suplemento</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99389">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99390">
                <text>2017721</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99391">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99392">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99394">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99395">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99396">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2684">
        <name>Chispa eléctrica</name>
      </tag>
      <tag tagId="113">
        <name>Confección</name>
      </tag>
      <tag tagId="2685">
        <name>El rey y el sabio</name>
      </tag>
      <tag tagId="131">
        <name>Traje de paseo</name>
      </tag>
      <tag tagId="2682">
        <name>Trajes para casa</name>
      </tag>
      <tag tagId="2683">
        <name>Trajes para visita</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3793" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2435">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3793/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._21._Mayo_24..pdf</src>
        <authentication>727deda4da085af133163b692c8ac726</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117615">
                    <text>ASMA vCATARRO
Cardos per l11CIGARRIWlSESPlfl

º

6 el POLVO
llr
0preslonet,To1,Reumu,Neuralg1M
Eo lodas las buenas Farmaeia,.
tormayor: 20,rue St-Luare,Parltl,

...••••~• ,,... _.,.,m,•.~
MUICO, MUO n Df 1903.

ANI X-101101-NUM. 21

RE COLORACIÓN

Subscripción mt.nsual for4nea S1,50
ldem,
ldem. e n la capital $1.25

1Nrccton LIC. RAl'AU Rtl'l&amp; &amp;PINDOI.A

lier r.nte: LIJl!i Rtl'm &amp;PINDOL 4

LoE LAS

BARBAS y del PELO
CON EL

7

EXTRAITdes SIRENES
de GUESQUIN, Qulmico en París
En Mexlco : J. LABADIE Suc•• y C••.

CUR.lCION pronta y aaegurada con lo

pat,o&amp; antlaxmattco&amp;G 111 IllER
y los

CIGARROS 11 ltl

COQUELUCHE

FA'l,,.R"Sº
L.A •~FQSFAmlNA
.1·
J.I. ~ ~

es el ......... ~~Lu wM grande y el más recomendado para los n11i11s
desde la edad de seis á siet e meses, y part icularmente en el m11 •
ment.o del destete y durc:lnte el periodo dPl crecimiento. Facilita mucho la dentAclón ; asegura la buena formaclór
de los huesos; previene y neut raliza los defectns que suelen nresPotarRe al crecer, 11 lmpic'le la diarrel', q ue es t ao frP·
,·11eRte en los nif'io!I. - PARIR, 6 AVEN UF. VICTORIA, Y E N TO DA.8 L AB F AR. MACIAS.

Tn1n l111t 1ult11111tt,lllh 141 Pnl(llins, " ' 111

POLVOS FUMIG!TORIOS GAIBIEB
P ARIS - 208 bis, Fg Sa-IHal.a

•1110.: l . WAIIII, I•" f 0'•1 - l . 1111,m

A LA GRAN ~;fUEBLERIA.
RICARDO PADILLA YSALCIDO.

Completo surtido de muebles de todas clases.
Carruajes para niños, más de 100 modelos,
A

A
PRECIOS

PRECIOS

execpcicnalmentg

excepcionalmente

BABATOS

BARATOS

Jt- ,

!.¾ ·.

l

··~;~~ h
••\ \ ~

.Ji;~-i t ~l,i(

-.v.%

~;!',..~..f:.i!-

~

j~
Nuastros Buggy, Phahatonas y Carruajes, son da
construcción da primera clase.
Le invitamos á visitar nuestros Almacenes.

...

,,
•

..

,

~

~ ;" .,.+;, :.::..&lt;~:/~~f~:t;!~
...

1.ª fiallt 4t San ]uan 4t [ttrán, núm. n

. ,:: :·--.?:;f~;,1i~
,4-_.-,.: ~~: /i.i;-~;~(:;

---=--------------------------------------

-~~~~@;~~~~­

1

DEL DR, B. HUCHARD, DE PARIS.
~ Doradas,

para los casos con diarrea.

Plateadas, para los casos sin diarrea.~

Muy experimentadas en las enfermedades del A par.a to digestivo. Contiene la materia activa de los
fermentos digestivos1 y los antisépticos más_poderoso~ combinad?s en 1!-na forma _nue"'.a y asociados
bon oti·as substancias medicinales, Es el me¡or remedio para. la d1speps1a,_ mal_a d1gest1ón estomacal é
intestinal, para la diarrea, disentería., enfer~~da~es del hígado, gastralgia~, ¡aque&lt;?as y 1:n tod?s los
casos en que la digestión es torpe y la nutr1c1ón imperfecta, ó cuando hay _10flamac1ón ó 1nfecc1ón del
Aparato digestivo ó de los órganos anexos.

1
1-~~

De venta en todas las Droguerías y Boticas.

, t.•;:_».,,:..t':,:".Jf'-..:•i·s,.

·- • . ·1".: J?{~·f:-f2::o~i

PIDA NUESTRO CATÁLOGO.

Píldoras Digestivas y Antisépticas

.,~r-~~~~-,:,(:;,(:-~~.,

.

EL CABELLO.

y ..

Después de nuestro articulo del prl•
nero de· Junio, muchos lectores nos
llan pedido datos complementarios
!Obre el método empleado por el INSrlTUT O CAPILAR. Creemos que lo
mejor, es Invitarlos para que escriban
11 Directm- del Instituto Capital, 10
RUE DE RYSLY, Pe.rts, el que COll
rusto dar~ gratis todas las instrucciones que se le pidan.

~-

• .... ":'

,,.&lt; ...

•

,~".:

~

•

111 Grtndel1a RobUSl8

an s:-usto

'Q)QJ

Ese Jarabrle-:

a¡:radablt. no ronuent ""::,

hblco y puede. uno darlo i los u1~0•

Jovt.nes. - Hl.lbs, eo todas las Fa,m,:-.
lutuJ ,., ■aJ~'. 24• Ru• de Charonne,

4 Fu11coa

tL

Fusco.

',p ... " ..,;-;~,:~; ..

.,,·1-r' .

.......

""

.,,

... •

• ..

~t
' ~.~.i,¡i~
. / '.i(:."'.~;,~~·..:~..,.
. ~' ..
_ , -;..-,....:::~-- -~~ ,...&gt;:r~r;;r..~&lt;-::-i~~-·~"·.:. -.
\ •
1-;;-J~¡.ff~~'!~-,~~-~ ,·
..
í
•.z,r.:_f...-;!,~ ,... ..,, •'
·ti \ ·; ~ ¡?:;..·,-:,¡.,,;:;ef,.r.,.·.,.i¿¡.,""

'")" t\i~ ~:'~,;,,_-,¡·,.,:;-.,
"""!:.¿,o'...:.-·,•:"".Y/.t~¡

~

~~: . . ~~ /~·.?;~t:.;

~·

4

..

(

f~"\\:-

7

)1

;!-~. \
,._,~~}¡~~
-~r--

,'.;-. .

...:';

..',

t"

i,'...

•,.

, ~-.- ._. .:·."; -· . .

1 -:.,,.

,.ot,.t

1..::\\ /
·,"&lt;:

...

1

~

• :•

. -~--

~ .

,,_ ~·-....,_,,__

'

. . . :, .¡;/t.."J;,,.;·
. . . .~"l.,.··~. ... \~:;. -;

;

,1

•

#

1,

i,;'",4; };,; ,..,

, __;¿,r..'?_! :r~: ,. _,. .-,:""";. _ ..

...

..

-~-'f;~-r-.-~¡;-•-·✓--~··

.,_;:?/{:· . ;_!, ..,. .,; &lt;::·:},:.{-,-'~\f~';~· -

El Sr. Presidente de la República coloca la primera piedra del Panteón Nacional.

Q•• llldal/a de Oro E~p. dt Hltitne di la inlincia l'arl• .' ~~

CAPERüzrd:~~~r:n'iico.

~,-

. •~,

15

DE MAYO DE

1903.

(APUNTE DE ALCALDE. )

�Domingo 24 de M'a(fo de '1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 21

EL MUNDO ILUSTRADO.

oe Maiyo

de 1903.

DÍAS DE ROMA.
S. P. Q. R.

et eapitolio.

alturas, hoy apenas adivinables, de esta roca
bicéfala, la que está á nuestra izquierda (vemos al Fo-ro) fué la ciudadela, fué el acrópolis
Una advertencia: en este Capitolio que tede Roma, y la que está á nuestra derecha susnemos á la vista, nada hay del antiguo, ó metentó, fortificado también, el templo triplede
jor
dicho,
de
los
antiguos
capitolios,
nada
arEra domingo; salimos temprano-¡oh núJove Capitolino. la cabeza de la ciudad, dediquitectónico, al menos. Y aquí ha llegado la
menes propicios al viandantel-y armados de
cado junto con Júpiter (Dyaus-Piter-Dios paoportunidad
de
ponerme
en
actitud
de
maesnuestro guía, que estaba co~o nunca de buen
dre) á :Minerva y á Juno. Luego los griegos
tro
y
de
dómine;
pero
esto
es
fatal:
np
se
ha
humor es decir .que charlo hasta los codos,
la dieron en la flor de identificar la desdado
el
cai&lt;o
en
el
transcuri-10
de
los
siglos,
de
nos pa;amos la ~lara ~aftana en_ el Capitolio.
nuda mitología romana, ideada lentamente
que
un
catedrático,
nuevo
ó
viejo,
deeperdi(Para visitar las admirables secciones arqueopor un pueblo de campesinos mercaderes y
cie
la
ocasión
de
ser
pedante.
Pecho
al
agua.
lógicas de los museos romanoi&lt;, nad3: h~y _coguerreros
á un tiempo, con la suntuosa mito,
Subamos
al
«campanile,))
digo,
IÍ
la
torre
del
mo el librillo en dos tomos de Helb1g intitulogfa
suya
(de los griegos). Fué ésta una de
palacio
senatorial.
No
describamos
el
panolado «Museos de arqueología clásica de Rolas
formas
del
desquite que tornaron los conrama;
es
regio,
sin
embargo,
es
imponente
esma»· por desgracia mi ausencia del alemán
quistados sobre los conquistadores materiales;
te lago de techos pardos, unos que se ven
me ha impedido conocer el tan celebrado ~orno
mental y moralmente la verdadera conquismuy bajos, otros muy altoia, dando Fo~bra
citado «Cicerone» de Burckhardt.) Subimos
tada fué Roma. Entonces Jove resultó Zeua,
con los aleros á las fachadas que se emprnan,
por facilísima rampa, y gracias á una escalinaJuno era la Heré griega, y Minerva se identiamarillentas
en
derredor
de
sus
ventanas
y
ta lateral dejamos á un lado la monumental
ficó con la menos romana de las divinidades
~aleones de todas las formas y colores, y las
que asci~nde entre jardines y desemboc~ en
del Panthe6n helénico, con Athena, que es la
masas de verdura y los vericuetos que son las
la plaza en medio de dos grupos. soberbios
divinización de cuanto en el genio griego ha1.
calles, y las torres·y las cúpulas y los nom·
( los Dióscuros) que forman los extremos cende más intelectual y annónico.
brea
sonoros
y
prt-ñados
de
recuerdos
y
de
trales de la balaustrada; nos eIJcontrábamos
Lo cierto es que el templo de Júpiter capihistoria que brotan de todos los hacinamientos
en la meseta capitalina. La impresión es entolino
era bajo, ancho, tosco, pintarrajeay
surgen
de
todas
las
penumbras;
allá
la
cúcantadora; la plaza embaldosada, limpia y
do con un amplio frontón deforme, decorado
pula de San Ped~o, en el horizon~e, como una
amplia, cerrada por la gran balaustra&lt;la decoco~ relieves y remates de barro cocido; un
eterna tiara de piedra, aquí la cmta lechosa
rada por los dióscuros [Caetor y Pollux] y
verdadero templo etrusco, erigido por los Tardel
Tíber,
que
pe
acerca
al
mon~e
ca
pi
to
lino
en
por los llamados trofeos de Mario, á nu~stra
quinas, que eran probablemente reyes etruscos,
un amplio bucle que se canahz~ en;erran~o
espalda; por linderrn,, al fr_ente nue~tro, tiene
y que incendiado y destruido variaR veces, f~6
una ii,leta y se pierde en un laberinto o i,e a leJa
el palacio del senador sobrio, grandioso y elesiempre restaurado en su vPnerada forma pn¡¡ formar otro recodo: éf&lt;e era el Campo de }'.forgante coronado por un gallardo campanile
mitiva. Domiciano lo vi6 incendiar y acab6
te,
n.os
decía
el
parlero
«cicerone,,&gt;
y
era
ciercuad;angular; á los lados el museo capitalino
de reconstruirlo en su misma forma tradicioto; ahora lo cubren las «villas)) y las carns, lo
y el palacio de los «coni:ervadores• \. habrá que
nal, aunque suntuosamente enriquecida, reFurca
el
Corso
Vittorio
Emannele
y
allí
donno leer de «los mochos»). Los edificios corosultó un verdadero templo de oro, que dur6
de maniol,rahan los soldados de la República
nados de balaustradas y estatuas, decoradas
hasta algunoi&lt; siglos después del cristianismo
v se transformaban los ejércitos en colegios
sus fachadas con mayor 6 menor arte, en el
triunfante. El palacio Caffarelli, la actual casa
~lectorales y se celeuraban en tiempo del impuro estilo neohelénico del Renacimient~,
de la Embajada del imperio alemán, ocupa
perio juegos á que a~ii&lt;tfon los romanos al
forman un conjunto hermoso que hace respicasi todo el sitio en que estuvo el templo. Si
abrigo de magnífrcos pórticos y se alzaron un
rar el alma á sus anchas, si puede decirse así,
los arqueólogos alemanes dejaran demoler una
dfo las piras de incineración ele Syla y de Auy que revela bien la mano del que hizo la traparte de su palacio, es seguro que se encongusto y sus gigantescos sepulcros, nada hay
za y firmó: «Miguel-Angel.,&gt;
trarían
preciosas reliquias é indicaciones.
característico.
nada
que
no
se
parezca
á
la
En el centro el Marco-Aurelio; pobre em¡Lástima que no lleven su arqueología hasta
Roma que nos circunda.
perador éste, el destino quiso tenerlo á ca~allo
Vuelva u¡¡ted la espalda al Campo de Marallí!
toda su vida y toda su muerte; fué y sigue
te cccaro signore,» decía nuestro consultor, y
siendo el emperador ecuestre, y no era con
***
v~a.i, :ii:fectivamentevi, vi la historia de Roma;
eso con lo que soñaba; soñaba con transforEsta
casa
flamante
[flamante en compara•
allí estaba en un trozo de tierra, rodeado por
mar el palacio imperial en una casa modesta,
ci6n
de
las
otras
antiguallas
que pululan i
celas
siete
colinas"
:
el
Capitolio,
aquí;
á
mi
donde, descansando de los trabajo:; de la adnuestra vista] en que se albergan hoy los muderee;ha el Palatino, cargado de ruinas impeminietración del mundo, confiada á una plénfoi pes romanos bajo el rectorado de don
riales· entre él y el Capitolio, en un plano leyade de filósofos, se hubiese consagrado al
Próspero Colonna, uno de los hombres y de
jano,' el Aventino, el sacr~monte d~ la plecomercio intimo con los libros de los grandes
los
nombres más decorativos que puede ha•
be·
escondido
por
el
Palatmo,
el
Ceho;
aquí
pensadores, á departirá diario C?~ un ~rupo
liarse, está henchida de recuerdos medio-evadelante el Esquilino, á cuyo pie fabricó Nerón
de estoicos benévolos, sus correhg10narios, y
les; allá abajo, en una sala que es hoy una
su Casa de oro, de todo ello queda un recuerá dedicar las noches á un diálogo noble y proespecie de bodega, fué coronado Petrarca hado colosal, el Coloseo, el coliseo como decimos
fundo y sin fin con· su conciencia. Pero los
ce cinco ó seis Riglos ¿qué se yo? Y éste es. el
nosotros
que
allá
en
la
lejanía
muestra
sus
bárbaros rompieron las barreras poco cuidarecuerdo que más me conmueve: conmoci6~
rotos
bo;des;
el
Quirinal,
la
colina
regia
de
das de aquel imperio de los Antoninos, tan
puramente oficial, digámoslo así, como mll
hoy, la verdadera Roma primitiya q~izás, que
quieto y tan feliz, y ya tenéis á mi hombre
buenos
lectores se figuran; en el fondo me im·
en
el
crepúsculo
auroral
de
la
historia
de
este
obligado á empeñar basta eus muebles para:
porta poco que Petrarca haya sido coronado 6
pueblo se unió con esta Roma semietrusca
atenderá los gastos de la guerra, pues que el
no; mas como he perpetrado versos en afi08
del Capitolio y el Palatino. Y la unión no era
erario se había ido agotando, sin necesidad
mejores, tenía el deber de «emocionarme.•
dificil la naturaleza la indicaba con un crescasi de ser repuesto, y forzado á montar á caNo nie emocioné sino por escrito. Más me
tón
q~e
unía
el
cerro
de
Quirino
(Marte)
y
ballo· no ha desmontado, ya lo veis. El cabaimpresionó la humilde celda que vi hace poel Capitolino, cresta que rompieron los Antollo e; arrogante, no me gusta por barrigón; en
cos días, en que el Tasso agonizó y murió eaninos para alojar nuevos foros grandiosos, hoy
el reino animal, y comprendo en él provisioperando su coronación.
.
sepultados, exceptuando un fragmento del de
nalmente al hombre, no me gustan nosotros
¿Qué
deseaba
ver
en
estos
museos
del
C
apt•
Trajano,
domiuado
todavía
por
la
magnífica
los barrigones [¡y qué diría mi excelente don
talio? Todo; pero confieso que hoy que miro
columna sepulcral que imitó Napoleón. C&amp;:ar,
Rafael A. de la Peña, de esta construcción l],
en
mi recuerdo, sólo percibo un tumulto _de
Augusto,
Trajano,
Constantino,
fueron
para
y tengo para mi que los caballos barrigudos
figuras, de colores, de reliquias; los dos ed1fi•
Ja Edad Media los emperadoree, por excelenque figuran en los cuadros de Rafael y Velázcios iguales y simétricos que á entrarobü!! la·
cia. Sólo Nerón rivaliza en popularidad con
q uez v. g. y en las e~tatuas de Gattamelata 1
dos del palacio senatorial erigen sus arquitecellos en el sentido del mal. A Trajano, lo ende Felipe III (Madrid- Plaza mayor) sou lnturas
magníficas, esas que han servido de mocont~ó
el
Dante
en
el
Purga.torio
salvado,
grajos de éste. En cambio, el hombre qué nobledelo cláeico á muchas generaciones de alum·
cias á las oraciones de San Gregorio Magno,
mente qué majestuosa, qué imperialmente
nos en las escuelas de Bellas Artes, inclusive
apasionado del gran español justiciero y filánsentado está y qué uello, qué archil&gt;ello mola nuestra, son dos museos: pero el de los con·
tropo «ante quien muda se postró la tierra."
numento de conjunto resulta. Miguel-Angel
servadores ó munícipes romanos, da idea de
Y fJSas son las siete colinas; entre ellas corre
le arregló el pedestal, bajo por cierto, en un
un formidable mosaico hi~tórico. Todo se me
una larga hondonada que ,·a desde deu11j9 de
fragmento de edificio antiguo. Toda vía se norevuelve y confunde en la memoria: una masa
nosotros hasta el arco tle Tito; éi;e es el Foro,
ta que la e3tatua estuvo dorada, y si el origiprodigiosa de fragmentos y reliquias de Roma,
e~ ya lo dije, la historia antigua &lt;le Roma.
nal tornase á la vida, no le disgustaría saber,
'Porque, como sauéiR, los edificios &lt;lel Capiurnas sepulcrales, estelas votivas, fragmen~
tanto así despreciaba el falso brillo, que su esincrustados en los muros, como estaban en !
tolio no miraban al Tíbe1 como los de hoy,
tatua se salvó de las destrucciones de Roma,
Forum ( en la «regia" ó casa del pontífice máXI·
sino al Foro, al antiguo mercado, lentamente
desde la época de Alarico á la del condestable
mo ), muy interesantes para mí, profesor, ¡ay!,
convertido en la plaza pública del mundo ande Barbón más de doce siglos, gracias á que
pero poco hablantes para mí, viajero; vasos, es•
tiguo. En este lugar en que estamos hubo un
· el vulgo c;ey6 siempre que era la estatua de
tatuas y medias estatuas, y bustos y más bustoet
bosquecillo,
el
«intermontium,1&gt;
y
de
las
dos
Constantino.

***

EL CAPITOLIO.

deliciosa la estatua del «muchacho de la espi( virtus romana) en ese rostro, en ese hirsuto
na,»un poco inconcl uída, mejor por eso quizás;
cuello, es indecible; los ojos,que aun guardan
en una gran sala solemne, la de las reuniones
restos del esmalte primitivo ( uno de ellos)
del concejo, dos estatuazas, una en bronce, de
dan miedo. Indudablemente que es la loba d~
mármol la otra, de los papas H. y R. [no reQuirinus, la guerra, la muert1i, la amamancuerdo] ,obras modernas, pero pomposas y autadora de aquella doble aldehuela del Lacio
gustas de veras; tropiézase en aquella visita
que se alimentó con fierro en vez de leche
con objetos etruscos, con recuerdos de Gariconquistó al mundo.
baldi, con bustos de hombres célebres. de italianos ilustres [no se parecen á los bustos de
***
la Roma vieja, que son de italianos célebres
Pasamos de nuevo frente á la estatua de
también]. Y ni las galerías de pintura acertaMarco-Aurelio, que aun guarda un relámparon á fijar mi atención mareada: los nombres
go de oro en el exterior y otro de bondad en
sí, éste es un Tiziano, éste un Rubens, ése un
los ojos que parece el reflejo de un foco esconVan Dyck; éstos son cuadros de los «primitidido. ¡Qué admirable estatua! ¡Qué ademán!
vos,» entreví que había alli bellezas en aquel
El cctu regere imperio populos,» toma, ante la
kaleidoscopio: ¿cuáles?
clemencia augusta de esa mano tendida un
acento casi cristiano.... ...
'
Sí, hubo un objeto que me atrajo, me fijó y
El museo de los Conservadores puede conque ahora surge en el desbarajuste infinito de
siderarse fundado por ~ixto IV, uno de los
mis reminiscencias, como si una pirámide de
grandes mecenas del movimiento que resuciescombros alta como el castillo de Santángelo
tó el arte pagano y reno,·ó :i.l mundo inyecle sirviera de pedestal: la Loba del Capitolio.
tándole el sentimiento y, e1 pensamiento anNo sé si ésta será la loba original, el paladión
tiguos; digno tío de Julio II. Este otro mude la Roma republicana; los arqueólogos disseo capitalino, es rival del otro y lo comenzó
putan sobre esta. ¿Es obra de la Edad Media?
Inocencia X; es admirable. Entramos, y en el
¿Data del siglo V antes de J. C. y es un ejempatio nos dimos de manos á boca con un seplar del arte etrusco-romano? Las notas mejoflor que queríamos conocer, con Marforio.
res dicen que cuando se incendió ó se derrum¿Conocéis; lectores, esta historia? Voy á refresbó en el siglo X la Basílica de Letrán, el recárosla en cuatro palabras: los estudiantes &lt;le
constructor ( d papa Sergio III) hizo buscar
uno d9 los establecimientos eclesiásticos de
para decoración &lt;le la pJ·aza alguna estatua anprincipios del siglo XVI, tu vieron la ocurrentigua de gran significa.ción. Entonces supo que
cia de fijar sobre un fragmento de estatua ( de
entre los escombros de un templo pagano en
Patroclo; existe todavía) que se hallaba en un
el Forum, estaba la «Lol&gt;a.i&gt; mutilada;la hizo exángulo de cierta plazuela, epigramas latinrn!
traer, un fundidor cualquiera le agregó las pierinofensivos primero, violentamente satírico;
nas, mal hechas, pero muy bien ajustadas.y la
después; muchos se han conservado, y la cosremendó aquí y nllÍI¡ en pleno siglo XVI fué
tumbre no se ha perdido del todo. Como por
trasladada al Capitolio y un artista del Renaciallí mismo vivía un charlatán de lengua vipemiento le agregó lo:i dos ge¡nelillos que acerrina que hablaba mal de todo y de todos [¿un
can sus bocas á las ubres seculares. ¿Q,1e si es
maestro de escuela, un 1&lt;astre?] llamado Pasla loba original? Claro, evidente: es Roma. Es
quino, el fragmento de estatua pasó por símla república dura, feroz, heroica, invicta; no,
á ésta no le arrancarán los hijos. Lo que hay ' , bolo suyo y la gente le llam6 Pasquino [ de
de. expresión, de fuerza, de valor, de virtud ~donde nuestro «pasquines,&gt;]. Pero los desaho-

y

gos de Pasquino tenían una réplica y de ella
se encargal',a otra estatua que se encontraba
en un lugar llamado cela salita de l\farforioi,
frente á la antigua prisión mamertina [hoy S.
Pietro in carcereJ ; esta gran estatua que representa IÍ un dios fluvial, está hoy en el centro del «cortilei, del museo capitolino.
Después comenzó el desfile de estatuas: dioses y hombres y relieves magníficos en las
tumbas [véanse los catálogos, que no he de rehacer] y mosaicos de una ejecución maravillosa. ¡ Pero, Dios mío, casi todo está restaurado! En Roma, en toda Italia, todos los artistas han sido restauradores, incluyendo el archigrán Miguel Angel; todos han profanado.
Aquí hay alguna de estas resta uraciones que
es una revelación. Un Hércules ¡¡e encontró
mutilado; un escultor, y no malo le puso á
su gui.;a los miembros que le falt¡ban; éstos
fueron hallados luego y se pudo ver la magnitud del disparate del artista restaurador. ¡Horresco! Odio las restauraciones hechas sobre
los originales mismos; creo que deben hacersé
reconstituciones con e3crupulosidad religiosa.
-No opino por que deban dejarse perecer las
ruinas; aquí está. el monu::nento, aquí el fragmento desprendido, colóquese en su lugar.
Hagamos esto con nuestras ruinas mejicanas
que las estaciones desmenuzan y cuyos fragm entos se va llevando el viento ......... á los
mu seos extranjeros.
Si no respetase el buen humor de mis lectores, á quienes supongo fastidiados por estas
largas enumeraciones que no tendrían fin si
quisiese puntualizar un poco, les hablaría
aquí de la «Planta de Roma» (tan buscada
y estudiada por arqueólogos é historiógrafos)
y qu~ yo devoraba con los ojos ¡ay! sin poderla casi entender. Ocupa es;e plano de Roma hecho en el tercer siglo imperial [en tiempo de
los Severos] amplios trozos de muros y está
compuesto de innumerables fragme~tos 110
todos bien dispuestos y que aun no completan la traza augusta.-Algún día quedará res-

�Domingo 24 de Mayo

&lt;&gt;e 1903.

taurada [todavía se están descubriendo fragmentos] la «Forma UrbiSJ&gt; y esto será una alegría para cuantos en nuestro amor por la Roma
de hoy implicamos el de la muerta Roma señorial, madre común de los latinos.-Les hablaría á fuer de trashumante pedagogo de las
«Tabula Iliaca," obra escultórica compuesta
de piezas marmóreas para ilustrar los cantos
de la Iliada enseñados en las escuelas griegas;
enseñanza demostrativa que, antes que nosotros, practicaron los antigum1.
Mas volvamos al arte. ¡.Pero eH arte puro
éste? Este de las galerías de bustos imperiales
y de filósofos, etc.? Es interesantísimo; no sé
si haya algo más interesante. JJ;ntra uno en
estos cementerios de fisonomías hist6rica1,, como si quisiese sorprender en las líne11s del
rostro, en la mirada am1enle de los ojos de
mármol, los verdaderos, los secretos móviles
de las acciones de aquellos hombres que con
un solo capricho imprimían gigantesca, oscilaciones en la balanza de los destinos del
mundo.
Muchas de estas efigies Re ven tan repetidas
en los museos romanos y en otros de Italia en
estatuas, bustos, relieves y 'lledallas, que acaban por sernos familiares y un Augusto, un
Nerón, un Domiciano, un Trajano, un Hadriano [con éste comienza la serie de los emperadores barbudos], un Antonino, un Marco
Aurelio, un Cómmodo ( este histrión infame
es hijo indudablemente de Marco Aurelio, los
bustos comparados lo dicen y es una lástima;
yo no habría tenido inconveniente en condenar veinte veces por infiel á Faustina, que,
de seguro, lo fué, con tal de purificar al emperador bueno del delito de haber engendrado á Cómmodo). Luego el tipo romano se
mezcla con caracteres númidas en los Severos;
Caracalla, el fratricida e3 odioso, sin ser antipático, es el rostro de Caín; luego viene la
chusma¡ arte y máscara humana todo va naufragando en lo rudo, en lo innoble; á las veces se levanta, hay un esfuerzo, un aleteo de
alma en la cárcel de mármol¡ luego todo se
acaba; los bárbaros reinan. Entre los bustos
de los filósofos( así se denomina una sección),
los bustos de Sócrates, de Esquilo, de Cicerón, son los que, á pesar de la ate1\ción fatigada, retienen más, como entre los de los emperadores obligan á retardar el lento paso y á
detenerlo algunos minutos, tres mujeres, Domicia, finísima obra, Sabina, ej~cución brillantísima, y una de las Julias de la corte de
los Severos, una asiático-romana.
Y así se suceden las horas, y los ojos se cansan,y los pies duelen,y la curiosidad no duerme, sin ern bargo: se asciende á las salas en
que están las obras maestras, originales ó ré-

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILuSTRADO.

Domingo ?4 &lt;le Maiyo de 1903.

El "tonma" tn Erui,ción.
El volcán de Colima, según los datos recogidos en el ObserYatorio Meteorológico, ha ent~ado en~ un período de gran ac~ividnd. A pll.rtir del fo de febrero, las erupc10nes han sido
muy frec.uentes, registrándose algunas, como
las ocurridas el 18 y el 24 del mismo mes entre las que i-e clasifican como mi\ximas. '
Todo el mes de marzo continuó el volcán en
erupción¡ dmante el de abril permaneció casi inactivo, y últimamente, como antes decíamos, ha vuelto á coronarse de fuego causando
entre los moradores de las poblaciones cercanas el pánico consiguiente. Lafotograííaque
ofrecemos á nuestros lectores repre!:'enta una
f~se-la más importante sin duda-de la ernpc16n del 2-i de marzo. Esta ocurrió á la 1..55
p. m:, efectuán~o~e en !'leis impulsos y en el
térmmo da media hora. Fuertes ruidos sub-

La primera piedra del Panteón Nacional.-EI señor General Díaz en la plataforma de honor.

plicas ó reproducciones hechas con tanto arte
como los originales,y adiós cansancio, las horas vuelan y ya sabe uno á dónde volver y
vuelve: yo no quería ver ni á Bedeker, ni á
Helbig¡ no quería indicaciones, quería la impresión directa, sin intermediarios. No quería estudiar, quería gozar; no quería saber si
esta estatua era arcaica [trátase del arte griego, que es el único arte puro] ó si era del período ático, ó si del alejandrino y helenístico
que inundó á Roma con sus copias y producciones, bellísimas algunas, interesantes todas.
Un .filósofo [Zenón, dicen, el fundador del
estoicismo] de un parecido sorprendente (no
lo conocí, pero no le hace, se parece, vi ve, habla, dogmatiza, impone), un sátiro descansando, adorable de gracia; el niño ahogando al
ganso, tan cómico, tan primorosamente ejecutado ¿qué sé yo?
Sí sé:la Amazona herida, bien dolorosamente mujer; el grupo del muchacho y la muchacha ( en el gabinete de la Venus) que en su
maravillosa verdad tiene tanta psicología y fisiología como una lección de Ezequiel Chávez sobre el despertar de las pasiones que

aseguran al mundo un largo reinado para la
prole de Adán.
Y luego el Galo moribundo; es un gigante
herido que cae sobre sus armas, que no piensa, que no ora, que no sufre, que repasa antes
de expirar su vida errante de combate, de
amor y de gloria.y que quiere no dejar caer la
cabeza sino muerto. Mis lectores saben que en
nuestra escuela de Bellas Artes hay un Yiejo
yeso que reproduce esta magnífica estatua en
sus mismas proporciones.
La muerte: aquí está la vida, aquí está
la divina mujer de carne blanca y pura, que
para no ser arrugada y profanada por los años,
ha tomado la consistencia cristaliua del mármol y que de tal manera es en la inefable música de sus curvas un poema de salud, de
amor, de pudor desnudo y de inmaculable belleza, que la impresión canta en nuestro interior como el eco de una lira ó de un ruiseñor.
No sé qué disparates estoy diciendo; esta
madona del arte que se llama la Venus del
Capitolio, sagrada de verdad, de esplendor y
de vida, hija de Praxiteles [ó nieta suya por
lo menos], es una de esas elocuencias del mármol por donde el alma helénica se ha puesto
en comunión con el alma de la humanidad .. .
En fin, hay que irá verla y no divagar ..... .
Sólo tú, madre divina de Aiilo, sólo tú, pe•
ro tú sola, eres más bella, más diosa, más mujer, más alma; sólo tú tienes, en 1a purísima
sensualidad de tus labios, la sonrisa misma
del Ideal.

..

En la cúspide del volcán

terráneos que se prolongaron por cinco minutos, precedieron al imponente espectáculo.

Cráter del "Tacaná.''

El cerro "Malat" cubierto por las cenizas.

***

JUSTO SIERRA.

[a Primtra Pitdra dtl Panteón nacional

A propósito de erupciones vol::ánicas, reproducimos algunas fotografías tornadas durante el viaje que el Sr. Gobernador de Chiapas hizo á los lugares del Estado de este nombre que más sufrieron con motivo de la reciente erupción del "Santa María." En una
de ellas aparece el Sr. Gobernador, acompañado de las personas que con él emprendieron la excursión, descansando en la cúspide

del volcán "Tacaná." En otra se ve el cráter
del mismo volcán, y en las demás, la entrada
d~ ~ste¡ un cerro cubierto de cenizas y la plamc1e en que estaba situado el cráter primitivo.
Las personas que rodean al Sr. Gobernador
son las siguientes: Ingeniero Manuel Paz
ContreraR, Dr. Juan G. Saldafia, Adeodato
Román, Ingeniero X. K. López, dos •'prácticos" y algunos rurales. -Por el orden en que
citamos á estos caballeros, están numera.dos
en la fotografía.

Planicie del cráter primitivo del volcán

Dimos cuenta en el número anterior de este
semanario de haberse efectuado el 15 del corriente la ceremonia de colocación de la
primera piedra del Panteón Nacional.
Ampliando nuestra información relativa á
esta cere!l}onia, publicamos un grabado que re•
pre.5enta al Sr. Gral. Díaz y á Jos Sres. Secre·
tarios de Estado en la plataforma de honor, y
otro en que puede apreciarse el aspecto que
ofrecia, en conjunto, el local dispuesto para
la concurrencia, dun.nte el acto referido. En
lugar prefer-t1nte verán nuestros lectores un
dtbujo en que el Primer ~Iagistrado aparece
colocando la primera piedra del Panteón.

La concurrencia durante el acto oficial.

Entrada al cráter del "Tacaná"

·

�Domlng,o 24 de Maiyo d-e 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Eutntos dt Espantos
111
Por ese lugar precisamente había saltado el coyote y desapar~cido,
sin que á verle volviera en todo aquel espa!'iO. Trepé por las piedra&amp;
rodadas del brincaclero, siempre llevando del ronzal á mi caballo, Y
cuando estuve en la medianía del boquete, me asomé al lado opuesto
( CONCLUYE. )
del potrero busrando en el suelo las huellas que el animal hubi~ra ~ejado... Y en este punto, protesto y juro que el pasmo y la adm1rac16!'
Quien se haya encontrado en lance parecido, podrá figurarse la
&lt;lejáronme de un gol, e y de una sola pieza, parado, confuso y aturdidesazón y descorazonamiento que sentí de súbito. La c6lera y el desdo.
Al pie del muro de cantos sueltos de que la cerca estaba compuesta,
pecho invadiéronme de tal manern, que me propme disparar todos los
acurrucado, hecho un ovillo, en informe montón que se encogía sobre
tiros de mi carabina sobre la solapada bestia que así me había burlasí mismo, un viejecillo desmedrarlo, sucio hasta la repugnancia, ap~redo, apenas la divisa:-a á la otra parte del lienzo, pues pensar en seguirció á mis atónitos ojos, qne todo esperaba encontrar, menos semeJanla era pensar en lo excuiaado. y poco menos que imposible hacer brinte engendro de asquerosidades, á quien apenas podía considerarse cocar el caballo por aquel portillo, practicable s6lo para los peones y
mo un ser humano. Las rodillas finas y puntiagudas, ceñidas po~ los
animales monteses; é intentar la persecución á pie era casi una locura,
brazos en apretado nudo, como por dos cobrizas serpientes, escuáhdas
por lo duro, sinuoso y empinado de la vertiente. Así es que paré &lt;le
y
viscosas. El descubierto cráneo, coronado por hirsuto grefial de mepronto el caballo y me apercibí á hacer fuego en el instante que el cochas grises, descllnsaba sobre aquel infame nido que los codos y las
yote apareciera al otro lado del hrincadero, lo cual tenía que suceder
choquezuelas formaban, y todo el conjunto aparecía cubierto por mveforzosamente, y en un momento, sin que logrllra esconden,e entre los
rosímil envoltura de andrajos nauseabundoF. Los desnudos brazo~ Y
mogotes, que en aquel sitio eran ralos y dejaban claros suficientes para
las pierna~, tan canijos y descarnados como los de una m?mi~, teman
poder dar caza á una pieza mucho más pequeña que la que se me hael color grasoso y obscuro del café tostado; y Pn tal aparienc~a Y posbía escapado.
·
.
tura, el vejete semejaba un fakir indio sumergido en la estúpida somDesde el punto en que tne encontraba, ámenos de cincuenta panolencia de su contemplación. A su lado descansaba en el suelo, bosos del brincadero, descubríase buena extensión de terreno por ambos
ca
abajo, un viejísimo ~ombrero de palma, alto de cor,a, agudo Y a~olados de la cerca, que precisamente á corta distancia y por 111. parte inlla&lt;lo. Y la inmovilidad de toda aquella masa vil, cuasi informe, m·
terna se torcía en ángulo obtuso, &amp;iguiendo la irregular pendiente de
fundióme &lt;le pronto estupor tal, que no acerté á tomar por largos mola montaña, lo que me permitía ver cualquier objeto que se moviera
mentos reRolución alguna. Por tin, repuesto de mi sorpresa, alcé !•
al pie mismo de la provisional muralla. Y es el caso que trn1iscurrievoz para &lt;lei&lt;pertar al viejo á quien juzgué dormido 6 amodorrado baJO
ron segundo!:', minutos, sin que el decantado animal apareciera. Desla inmenm ola ardiente del sol, qne más que inundarle, le quemaba;
de el caballo dominaba yo todos los lugares por donde podía surgir de
mas ningún movimiento respondió á mi llamado. Repetí las voces
pronto, aun á largo trecho, y aunque contra las piedra'&gt; de la cerca !"e
hasta llegar lll diapasón del grito· y sólo en el último que acompafíé con
deslizara intentando incrustarse en ellas, á verle alcanzaría siguiéndoun empujón dado sohre rn espa1:1a con la culata de mi cambina ( pues
le con la vista por todas las verecias. Confundido halL'tbame y «mii,tisentía viva repugnancia &lt;le tocarle) alzó pesaclamenlP. la tembloro~a
ficado» casi con aquella desaparición repentina. -La bóveda, antrs azul,
cabeza que &lt;lirigi6 hacia mí, most.r(;ndome una faz tan en consonancia
del cielo estaba roja y el sol se desbarataba en cataratas de lumbre soc@ el cuerpo, que comencé á Fentir inexpticable inquietud. U~os
bre la extensión bravía. Allí el monte era yermo: ab1jo la inmeni;a
111
sabana de tierra candente; arriba las e,;tribaciones de la cordillera, · cuantos pelos ásperos y rígidos manchaban de blanco y gris aquel •
mundo semblantti, donde lo~ ojo!'!, como dos gotas de agua sucia, esconmanchadas á veces por el chaparral ceniciento, cubiertas á trechos por
díansc vacilantes y contraídos entre &lt;los círculos, rojos hasta la san•
los peñascos calizos que rodaron los siglos de la. montaña, como enorgre, encendiJos hasta el fuego y despoblados de cejas y pestañas, de los
mes osamentas de una raza monstruosa; y entre aquellas dos arideces,
cuales pugnaba por desprenderse y resbalar un humor asqueroso sobre
el cercado de piedras calcáreas de abrasadora blancura y que en sinuolos pellejos negros y cochinos de aquellos pómulos, partidos por arrusísima curva iba siguiendo los accidentes &lt;le las laderas desoladas.
gas tan profundas, que semejaban cuchilladas.
Eché pie á tierra, desaté el cabestro, y llevando de él á mi cabalgaduFij6 en mí la mirada, sin verme al parecer: tanta vaguedad h~bía
ra, dirigíme al puntq mismo del brincadero donde la cerca aparecía
en ella. Trató de incorporarse, pero el temblor de los remos se lo llJl•
como una gigant~ mandíbula, monda y desdentada.

EL NAHUAL (?)

Domingo 24 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTnAnO.

pidi6 y dej6se caer de n~evo sobre la piedra que le servía de asiento.
Co~o. no contestara á mis preguntas ni hiciese caso de las palabras que
le dmgía, mostréme duro y amenazador. hasta lograr infundirle cierta
timidez que le oblig6 á hablarme, advii:tiéndome desde luego que era
sordo. E ntonces á gritos le interrogué.
- ¿Dónde está el coyote que brincó por aquí?
- No he visto, padrecito; me respondi6 enseñándome 1os dos colmillos únicos, verdes y negruzcos, de que sus encías estaban guarnecidas.
-Eso no es verdad. En este mismo lugar ha caído y por fuerza
tuvo que tropezar contigo y despertarte, por muy dormido que estuvieras.
- No ha brincado nada, padre santo. Y su voz era tan quejumbrosa y entrecortada, como si mortal dolencia le aquejara. Yo no he
visto, continuó, estoy muy malo y aquí me quedé á descansar «pos,&gt; ya
no puedo ni llegar á mi casa.
'
-¿En dónde vives?
-Allá, mt, dij?, señalando con un vago movimiento del enjuto brazo un punto mdeterminado que estuviese á la vuelta de los cercanos cer~os.. Vengo de pedir limosna por algunos ranchos donde hay
almas c_ar1tabvas que me socorren. Pero estoy muy malo y ya no puedo cammar.
En la voz y los ademanes del v!ejo ~e a~vertía, efectivamente, que
estaba muy enfermo, lo que empezo á rnsp1rarme hondísima compasión. E xpliquéle el caso del coyote y la imposibilidad de que hubiera
desaparecido sin ser visto. Juró y ¡-&gt;erjuró el viejo que no había sentido la carrera ni el brinco. Me incliné buscando en la tierra las huellas
del animal, pero el terreno era pedregoso y yo no podía observarlas.
Al najarme un poco para examinar mejor el suelo, hice rodar algunas
piedras de la cerca que cayeron casi sobre el sombrero del mendiio. Y
en aquel instante... ¡horror de los horrores! el sombrero empezó á moverse vertiginosamente como si oculta fuerza le impeliera: No pude
darme cuen ta de mi asombro, porque en el momento mismo vol6 el
tal sombrero volcado por una gallina prieta que, escapánciose de debajo, echó á correr aleteando, aturdida y asm,tada, hasta los mogotes
más cercanos, donde se escondió súbitamente, dejando oír sólo su alharaquienta gritería.
Imposible dar cuenta &lt;le mi estupefacción y &lt;le mi asombro. Por
un primer impulso quise arrojarme sobre el mendigo y molerle á golpes 6 descerrajarle un tiro. Mezcla increíble de furor y espanto se apoderó de mí, y ciego, desatentado y frenético, sin tener conciencia de
mis actos, iba ya á consumar horrendo crimen, cuando el viejo, en el
colmo del terror y como por enérgica fuerza impelido, púsose de rodillas y con las lágrimas en los ojos y alzando hacia mí los brazos implorantes, gritóme, con grito tan desesperado, que nunca olvidaré:
- ¡Perdóname, padrecito de mi alma, no me mates, nada te ha-

gol Esa gallinita me la dieron de caridad; no me la he robado. Soy un
pobre, soy un pobrecito viejo y estoy eufermo. ¡Nu te vaya á castigar
Dios!
Una ola de sangre fría hízome volver al buen sentido, tan repentinamente como me había abandoi1ado. Pero mi retorno al cabal juicio
vino de estupor tal acompafiado, que tardé buen espacio en darme razón exacta de aquel evento. Cuando alcancé á rc:,:;011erme, me envolVÍll cierto ambiente de misterio y pavor, que me impulsó á trastumbarme del montón de piedras dontle hasta entonces había permanecido,
y poco á poco fuí enrollando el cabestro; amarrélo á los tientos de la ,
silla y monté de nuevo, ordenando al viejo con voz que el mismo estado de mi ánimo hacía imperiosa y amenazante, esperar en aquel punto basta mi regreso.
IV
A carrera tendida por entre los barbechos me dirigí á la estancia
de donde el coyote había robado la gallina. Llegué en unos minutos.
Llamé en seguida con las palabras sacramentales:
-¡Ave María!
.
-En gracia concebida, me contestaron desde a.dentro dos mujeres
que á poco aparecieron eIJ el umbral de los jacales.
-¿No se ha llevado el coyote alguna gallina?, les pregunté precipitadamente.
.
-Sí, siñor; y todos los días se lleva una 6, con perdón de su mercé, un puerquito, de modo que ya no tenemos vida. Ni los perros, ni
balazos que Je avientan los hombres, pueden espantarlo, _:cpos» siempre le ccjierrani, y los perros se cansan y le tienen miedo.
--¿Hay aquí algún hombre que venga conmigo á seguir al coyote
que está del otro lado de la cerca?
A mi pregunta, presentóse u:1 muchacho que acababa de llegar del
trabajo, según me dijo; le invité á acompañarme, á lo que prest6se de
muy buen ~rado; y ambos, entre las bendiciones y los votos de las
m ujeres, endere1,amos el rumbo hacia el lugar &lt;le mi aventura que como era natural, no quise referir á aquellas buenas gentes.
'
Cuando nos acercábamos al portillo del l,rincadero, divisamos al
rabadán y al_ guía que ya estaban de regreso y se dirigían á nosotros,
pues no ~ab1éndoi,1e encontrado en el punto donde me dejaron, vinie-•
ron en m1 b~~ca, dando conmigo en poco tiempo. También les puse al
tanto del obJeto que me había apartado del bosquecillo de los encinos
y todos cuatro llegamos en un momento al logar donde el coyote s~
me escapara dejándome burlado, y donde el viejo mendigo debía aguar- ·
darme.
Pero éste también_ había desaparecido; y aunque pensaba yo que
no podía estar muy leJOS según era enfermizo y débil su aspecto, no

�-

Domingo 24 de Mayo de 1903.

Ii:L MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

TÍA LOLA.

Domingo 24

Colocóse los anteojos, tosió, como quien recapacita ó tiene miedo de decir alguna cosa,
y ......

¡La tía Lola!. ..... ¡Pobrecita! Antójaseme
estarla vien,lo ahora tal y como la conocí cuando mis ojos se abrieron á la razón: chaparrona, metida en carnes, diligente, y con algo raro, algo int1ngible, como los efluvios de una
bondad que abriera la cárcel de los poros y cayera, como un riego bienhechor, sobre nosotros.
Peinaba ya, entonces, las canas grises de los
cincuenta años; dos hondos pliegues unían su
fina nariz con las comisuras de sus labio'4, y
su frente se rugaba bajo las toscas pinceladas
del implacable tiempo.
Y si n embargo, había sido hermosa, con esa
hermosura plúcida, candorosa, limpia de fingimiento, que parece no estar á gusto en su
carnal y tosca envoltura, y pretende salir &lt;le
ella, y volar.
Rondáronla señoritos &lt;le noble alcurnia y
vejetes encopetados, ofreciéndole, amén de riquezas y placer&lt; e, lo que es tan fúcil ofrecer
como dejar de cumplir: amor. l\fas ella lo despreció tollo, poniendo su pensamiento en algo
que creyó mejor, más digno y más perdurable:
en Dios.
Y as( fué viviendo, honestamente, tranquilamente, hasta qGe una noche, del regazo de
mi madre que agonizaba, pasamos al de aquella santa, mujer que, llorando, con sus beso1:1,
co11 sus caricias, con sus consejos, parecía querer anticiparnos los besos, los consejos, las caricias que quizás muy pronto perderíamos para siempre.

-¡Se muere!-dijo á mi padre-¡No tiene
remedio! La enterocolitis está ya muy avanzada; sería inútil hacer sufrir más á la enferma.
Aleje usted á la familia y quédese con este jovencito que ya está en f!dad de ir conociendo
las realidades de la vida.
Y, sí. d'ía Lola» se moría. Desde donde
estábamos se dejaba escuchar su respiración
cada :vez más fatigada y cada vez más lenta.
Mi padre cumplió las ó1denee del médico,
y nos quedamos solos.
No creíamos tan cercana la desgracia; nos
itlentaba la ei:,pemnza que da el cariño. Pero,
al ver aquel ro~tro enjuto, amarillento con la
amarillez de la cera vieja, al ver esas manos
que temblequenban sohre la cama y esos ojos
hundidos que f¡e iban alejando como se alejan
ante los nuestros las figura!-! ei1 una pesadilla,
comprendimos qu~ aquella vida se acababa.
Despué,, c,tía Lola» se puso á tararear una

de Mazy-o d-e 1903.

canción que tenía algo de dulce y de místico,
de infantil y de devoto; y con la última armonía, que fué descendiendo suavemente hRsta
perderse en el espacio ....... murió!
¡Era su alma que volaba!
l\Ii padre no pudo contenerse más, y, sollozando como un niño, salió corriendo de la
pieza.
Y yo quedé ahí, solo, mudo, inmóvil, comprentliendo, sin lo que era, que algo nuevo
se me revelaba. Porque del significado de
«aquello,» de lo que aquello quería decir, nada sabía.
En medio &lt;le las brumas de mi cereb:o,algo
reflexioné y caí arrodillado junto al lecho, humedeciendo con mis lágrimas las ropas del
cadáver.
Era ése el primer golpe que la realidad me
asestaba; el primer zarpazo que de la muerte
recibía; la primera orla negra con que el dolor
enlutaba mi corazón.
MANUEL l\1.

P JINES.

***
Sra. Victoria Corona de SAnchez Juirez

(Fot. Valleto.)

Sr. Andrés Sánchez Juárez

El viejo, .cuyas dolencias y falta de fuerzas eran más aparentes
quise decir una palabra sobre el hidlazgo del viejo á mis compafi.eros,
que reales, explotaba la credulidad de los sendllos montañeses para
para que fuesen á bui-carle.
.
hacerse temer y robar á mansalva, _con la ayuda del leal y bien amaesLos tres eran peritísimos en eso de seguir pistas y encontrar huetrado coyote, que le proveía de aves de corral y cuadrúpedos, con cullas. Púseles sobre el terreno mismo, y con todo y que sólo de piedra
ya venta satisfacía las menguadas necesidades de su miserable exisdma se componía, pudieron adivin&amp;r el paso, pero no de un animal, sitencia...
no de un hombre. Advertirlo y quedarse parados de una sola pieza,
Y ahora, al entrar la noche, el fiel canino march3:ba en pos del
viéndome con atónita mirada, fué una sola cosa.
-¡Alabao sea el Santísimo Sacramento del Altar!, exclamó el varústico funeral por entre las lóbregas asperezas de la serranía, lanzando
el doloroso clamor de la despedida á aqueila miseria y abyección que
ciero y todos tres se persignaron: ésta es la «fuella,, del nahual.
-¿Qué nahual?, les pregunté con una sonrisa incrédula, que yo
le abandonaban para siempre y que le habían amparado con amor y
mismo no estaba muy seguro de que faese natural.
.
abrigo en la soledad de los campos, en cuya infinita tristeza iba á per-Pos, siñor, dijo el muchacho .á quien fuí á traer de la vecma esderse el lastimero grito, como el toque lúgubre de rnlvaje clarín que,
tancia, es un viejo muy malo que se aparece por todos estos montes y
para .contemplar en tanta pequeñez la augusta grandeza de la muerte,
convocara á todos los espectros de la montaña.
naiden sabe de dónde viene ni dónde vive.
-Sí, amo, repuso el vaciero; y dicen que se güelve coyote ó cualMANUEL J. 0rHÓN,
quier otro animal ansina de esos del monte, porque izque tiene pauto
con el enemigo malo.
.
-Yo nunquita le vide, dijo mi guía, que hasta entonces había estado mudo y estupefacto; pero he óido hablar muncho de ese viejo, que
dicen que tiene la caca en una cueva del cerro.
-Eso no es verdad, les dije, no hay nah\lales; y si algún viejo ó
La crónica social de la semana registra una nota saliente: el
mozo ha pasado por aquí hace poco, Yarpos á buscarle y por fuerza tematrimonio de la Señorita Victoria Corona con el Sr. Andrés Sán•
nemos qne dar con él.
chez Juárez-miembros, los dos, de familias muy distinguidas y estiY nos pusimos en obra, pero to:.lo fué inútil. Agotamos el vigor
madas.
y la paciencia. El «fuellerío» desaparecía sobre las rocas dond~ no era
La ceremonia civil se efectuó el 16 del corriente, por la noche, en la
posible percibirlo, ó entre los matorrales que se espesaban haciéndose
casa habitación del Sr. Li.c. Ramón Corona, estando presentes como
bravíos y obstruyéndonos el paso completamente. Quise que nos intestigo~, la Sra. Jesús J . de Sánchez, y los Sres. Gral. D¿n Porternáramos en las cañadas de la sierra~ p('!ro mis tres acompa:fiantefl, á
firio Díaz, D. José Sánóhez Ramos, D.Sebastiár. Camacho, el Marqués
una, se opusieron obstinadamente y no logré arrancarles, con todos
de Prat, D. Tomás Braniff,D. Ignacio l\L Luchichí y D. Pedro Santamis esfuerzos, aquella supersiición de la cabeza.
cilia, contándose, además, entre los concurrentes numerosas damas y
Desalentado al fin, volvime, no sin proponerme descubrir -por
caballeros de representación.
'
·
cualquier medio y á todo trance a·q uel hasta entonces paraJOÍ inexpli·
El matrimonio canónico se verificó el lunes por la mañana en la
cable misterio; y no cejé un punto hasta que, transcurrido más de- un
capil(a particular del Sr. Arzobispo, que fué quien dió la bendición
afio pude lograr al cabo dar con el eecreto, cuando el víejecillo fué
nupclal á los desposados. Los Sres. José Sánchez Ramos y Lic. Ramón
enc¿ntrado muerto en una covacha oculta entre lo más salvaje y esCorona, y~ los Sras. María de Jesús Juárez de Sánchez é Isabel S. de
carpado de la montaña.
. •
~01:ona apadri 1;aron el acto,_ concluí do el cual, la distinguida pareja reEl hallazgo del cadáver fué debido á una circunsta~ci! bien sinc1b~ó en el salon d~l ~1"f&lt;&gt;b~pado las felicitaciones &lt;le sus parientes y
gular por cierto. Ocupábanse unos leñadores en sus habituales faenas,
amigos.
. · ,1 '·,
cuando escucharon los aullidos agudos y prolongados de un-:coyote, y El nuevo m.i.trimo~fo &lt;fttenta en la buena sociedad mexicana con
tan insistentes eran, que determinaron ir en busca del animal para ,. mt!cha~ y_&lt;tnuy m~i:eci'd_s.lfsi_ifiatfa~-·
matarle. Topároule á la entrada de una cueva poco profunda donde se
----=~~;~~- .
ocultó al sospechar que le perseguían. Los leñadores se aventuraron ··.;: .. ; ..:_,!,t~--,., .
dentro de la cueva, ¡y cuál sería su asombro al encontrar al viejo muer,&lt;l':1- i r.
. ~~
to y junto de él, como si fuese 1m perro, al coyote echado y lamiéncfo~ : . ,I ¡
' ... ~~ / o(?J.~~
, ..
le con tan grandes muestras de cariño y de dolor1 que los hombres se
·. ., 1 · l~
í?iélt➔~ ~-.·
enternecieron, y á . pesar de la superstición que abrigaban sobre las
~ ~ '✓
brujerías del viejo, le sacaron de ~llí 1 lleváridole 4 enterrar al cementerio más cetéano;

NUPCIAL.

.-"'~~~

1

•

..

Mi madre sanó, si bien no del todo, pero ya
la buena semilla de cctía Lola» había caído en
el surco. Tenía yo diez años, y á esa edad el
alma de los niños está abierta á todos los amores.
Tía Lola se convirtió en el «paño de lágrimas» de todas nuestras aflicciones, caprichos
é impertinencias, en el «refugium peccatorum» de todas nuestras picardías.
El que, al pasar por el comedor, metía un
dedo en el platón de la «crema;» el que prendía
á la falda de la criaqa un papel untado de grasa y luego le prendía fuego; el que ataba algato de la cola, sujeto á una estaca, y, luego le
tocaba impíamente el violín hasta que el animal se ccenfurruñaba,» todos, al ser descubiertos, huyendo de la ira paterna, íbamos á buscar abrigo tras las faldas de ,,tía Lola,&gt;1 que
abría sus brazos en cruz, amparándonos carifíosamente.
Cuando la penuria le impedía á mi padre,
por no poder ser dispendioso, satisfacernos
cualquier capricho, fruslerías, juguetillos baratos, dulces ó chucherías, era ella, 1tía Lola, » la que, muy á la chita callanda, de allá,
del fondo del armario, sacaba una petaquilla
de mimbre, en la que tenía bien guardados
sus ahorros. ¡Y qué ahorros! Setenta ú ochenta pesos,entre los que había monedas de todas
Jas fechas y de todos los cuños.
•
Después, nos formaba á todos en línea desplegada, cogiditos de la mano ...... ¡y ese día
reinaba en casa la más santa de las alegrías:
la alegría de los niños pobres!
-¡Sólo piensas en divertirlosl-gritaba mi
madre.
-¡Déjame!-contestaba «tía Lola,» con una
voz en la que había melod,ías de órgano.¡Bastante tendrán que sufrir!
¡Oh profetisa!

***

Salió el médico, un señor de cráneo broncíneo, trigueño, 1am piño, con excepción del bi.
gote, de gruesos belfos, muy atildado en su
vestir, dejando asomar por un bolsillo un moquero de yerbas, y llevando en una mano el
sombrero de copa y en la otra unos espejuelos
de cristales octangu1ares encuadrados en arillos de oro,

~amaa ~iafin9uidaa.
Stñorita maría ttrtsa Dtbtsa.

�Domln~ Z-4 ije ~ o de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

mL MUNDO ILUSTRADO.

Los premios consistían en una licorera de
cristal con aplicaciones de plata, un látigo con
mango del mismo metal y un estuche de cristal para camino.
Entre los aficionados á los ejercicios hípicos
han llamado mucho la atenci6n estas carreras¡
pues muy pocos esperaban que pudieran hr.cerse en el tiempo en que las hicieron los vencedores. La cfütancia que separa á México de
Amecameca es más 6 menos de 64 kilómetros.

RIMA PROFANA.
La blanca nifia que adoro
Lleva al templo su oraci6n
Y, como un piano sonoro,
Suena el _¡.,iso bajo el oro
dé su empinado tac6n.

En la glorieta de C:&gt;16n.-EI juez de llegada.

Sugestiva y elegante,
Toca apenas con su guante
el agua de bautizar,
y queda el agua fragante
Con fragancia de azahar.

DE AMECAMECA Á MÉXICO.
Las carreras que organiz6 el Club Hípico
Alemán y que se efectuaron el-domingo 17 por
la mafiana, tuvieron un éxito completo.
Desde la víspera salieron rumbo á Amecameca, punto designado como de partida, los
socios que debían disputarse los premios ofrecidos, recorriendo en el menor tiempo po~ible
la distancia que separa á aquella poblaci6n de
la ciudad de México. El juez de llegada se instal6 en la glorieta de Col6n, nrreglándose previamente los relojes para evitar alguna diferencia en los c6mputos.
A las cinco de la mafiana parti6 el primer
corredor, y cinco minutos después el segundo.
El tiempo en que aquél hizo la carrera, fué
de 3 h. 7 m., y el que emple6 éste, de 3 h . 4
m. solamente. El tercero sali6 á las 5.10, presentándose en la glorieta á las 8.14, y los demás, que partieron de Amecameca con intervalos de cinco minu~os, hicieron eh el trayecto más de cuatro horas cada uno.
El juez declar6 vencedores al sefior vY.Julsrud, que montaba el caballo «Emigrant» y que
obtuvo el primer premio; al señor W. Richardt,
que montaba el «Baby" y que gan6 el segundo,
y al señor J. "\\.irth, que hizo la carrera en el
«Aschenhroedel» y que obtuvo el tercero. Los
señores Julsrud y Richardt emplearon en la
carrera el mismo tiempo, y el señor "\Virth tres
minutos más.

Sres. W. Reichardt, W. Julsrud y J.

Wirth.

Luego, ante el ara se inclina
Donde un cristo de marfil
Que el fondo obscuro ilumina,
Muestra la gracia divina
De su divino perfil.
Mirándola, así, de hinojos,
Siento invencibles antojos
De interrumpir su oraci6n,
Y darla un beso en los ojos
Que estalle en su coraz6n.
FABIO FIALLO.

Rtinas dt una torrHa dt toros.

Llegada de uno de loa corredores.

Hace pocos díai1 i;e vnific6 en Guadalajara
la corrida de toros de aficionados qne un grupo de jóvene~ lle nquella ciudarl organiz6 en
honor clel seiior Gobernador clel Estado.
La fiesta, que er-tuvo bastante animada, fué
pre!'idida por cinco sefioritas de la mejor sociedad, que se presentaron luciendo ricos y
vistosos trajes de "chulas,,, de distintos colores. Al hacer el paseo acostumbrado, en carretela descubierta y por el redondel, las "reinasfueron aplaudidas con entusiasmo por la numerosa concurrencia que llenaba la plaza.
Agrupados en una página, verán nuestros
lectores los retratos de las hermosas tapatías.

Domingo 24. de Ma,yo de 1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO.
Domlngll ?4 de Me.yo d~ 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

"LA SARGENTA."

---

"LA SARGENTA" .-Cuadro 2o.-En Santo Domingo.

El Rayo de Luz.

Cuadro 4o.-Despedida de la Sargenta.

Ya era de madrugada cuando dejó_Baltasar
la lc,ca orgía, en cuyo torbellino de risa~ Y de
libaciones había pai:ado ll\ noche nntenor al
día de su santo, al día de Reyes. 8alió ~ la
calle mal envuelto en su capa que, retorcida
por el viento, apenas le presen·aba del _Mo.
Bien es cierto que para el traFmochador libertino en el estado de embriaguez en que Fe ha•
JJab; la atmór,fera acuosa en que flotaba la
brun:a era un alivio, un beso de frescur:1- que
acariciaba dulcemente su frente calenturienta.
Dió varios pasos en direcci6n á_ su_e~
Pero sus piernas flaquea?an. I:as 1!d1ficios giraban a,1te sus ojos turbios en mfernal rond~
El corazón se le subía á la garg~nta. Expen·
ment6 un dE;seo inmenso de tumbarse &lt;londequiern, allí en el suelo fangoi:-o, sin _atend~r á
la pulcritud y eleg~ncia de_ su ropa.Je. Si no
hubiera comprendido. mediante un supremo
y último esfuerzo de su razón, el mal quemo·
mentáneamente le dominaba, hubiei;e creído
que se le acababa la vida.
-Estoy borracho, atrozmente borrachopensó entre las obscuridades de su ?erebro.
Ya iba á caer a.l doblar una esqmna, cuando le detuvo una mano. Era una mano d~ra
y fu1::rte, una mano acostumbrada nl trabaJO,
á domar la materia. Era. la mano de un obre·
ro. Iba el hombre vestido de blusa. Sin duda
volvía de su faena. Con voz serena y ronca,
dijo al calavera:
.
-Sígame usted. Le llevaré á mi casa.
Baltnsar obedeció sumiso como un cordero.
Grande era su debilidad, pero el brazo en que
se apoyaba era robusto. Si hubiese sido n~esario, Je habría llevado en suspenso. Y_el JO·
veu tuvo una vaga y sentimental reoumscen·
cia de cuando era nifio, y así le llevaba su pa·
dre después &lt;le la tertulia, amodorrado por el
sueño. Llegaron á una casa modesta. En la
puerta aguardaba una mujer, una hermosa
hija del pueblo. Sorprendida al ver á un se·
fiorito átales horas en compa11ía de su esposo,
pronto adivinó lo que ocurría, y en su car~
brilló la sonrisa de la bondad, de que estaba
llena su alma.

ae M83'o

&lt;Je 1903.

al libertino. Este fingió que dormía, pero por
entre sus párpados disimuladamente cerrados,
pudo contemplarlas á su sabor. Eran dos arrogantes mocitas. Una de quince nños, la otra
de veinte. Venían despeinadas, medio vestida~. Y Íl su pre~encia, con c:mdidez, Fin coquetería y t::in impudor, se recogieron el abundante pelo negro y se ajustaron el seno frente
al eRpejo que colgaba t::obre la cómoda. Luego
se retiraron á almorzar en la cocinn.
Incorporóse Baltasnr entonces. El rayo de
luz que penetraba por el balcón había crecido
en intensidad, y de azul pálido se había trocado en oro de fuego. Su mirada cayó 1,obre
unos diminutos zapatitos que estaban colocados, apareados en el suelo, delante de una silla. Se ech6 mano al ·bolsillo.
-Deben ser rle la hermana menor-dijo.
Y deposit6 en ellos todo el dinero que llevaba.
Luego tosió, se arregló las ropas. Y apareció en el acto la espol'a del obrero.
-¿Cómo ha pasado usted la noche? ¿Desea
tomar alguna cosa.?
-Gracias-murmuró Baltnsar cogiendo el
sombrero.-No olvidaré jamás á ustede?.

[ttra dt 6on%áltz tarrasco y música dt 6asc61.
«La. Sarge~ta,» esa linda cría.dita remilgada,
capaz de apasionarse con ar~ores :omántic&lt;&gt;11,
de seguir á su «hombre• baJo los implacables
rayos del sol y en_tre el ardiente polvo de 101
caminos esa muJer transformada en cosa al
servicio 'del t::er á quien ama, por obra del
amor es un tipo netamente mexicano.
Así son nuestras pobres mujeres del pueblo, abnegadas, triste, obstinad~_mente abnegadas, esclavizadas por el _e;armo, obscuramente sojuzgadas por la pas1on.
Así son las hembras que cuando su «homhre• les pega y alguno las defiende,_ acometen
á t!U defensor- las que mueren asesmadas por
au amante si~ confesar que éste las hiriú.
González Carrasco que i,abe observar y cifrar estéticamente nuestros tipos Y nuestra&amp;
constumbres nacionales, ha simbolizado con
maestría ese tipo de mujer del pueblo.
Los otros, los que sirven de fondo á la acción de ese grande amor que no sabe expresarse en frases cultas, s.:&gt;n también caracteres
fielmente copiados de la vid9: re9:l.
.
Carrasco ha sabido también mtroduc1~ el
lenguaje popular á la. escena, con tal gracia y
maestría, que en vez de disgustar, agrada y
hace reír.
. .
Gascón, por su part~, ha contribmdo. al
éxito amenizando la pieza con una música
movida y agradable.
Da gusto ver obras como ésta, porque en
ellas se vé algo así como las primeras piedras
que han de formar los verdaderos cimientos
del arte nacional.
Nuestros grabados reproducen las escenas
principales de «La Sargenta.»

DomJngn ,:i

*

"LA SARGENTA".-Cuadro 5o.-En el campamento.

-Pasa&lt;l adentro-dijo.
Trataron de hacerle té, de prepararle una
cama. Pern Baltasar se opuso. Estaba avergonzado. Su misma situación, su rico porte,
era un reproehe en medio de aquella honrada
pobreza. Content6se con reclinarse, revuelto
en su capa, sobre un sofá de paja. Trajéronle,
no obstante, dos almohadas y una manta. Y
le dejaron en la salita, retirándose ellos á su
alcoba.
Todo quedó en silencio, todo quedó en calma. A través de los vapores que el vino eleva
á la cabeza, y luchando entre el insomnio y
el letargo, Baltasar apartó de su rostro el embozo de su capa y paseó una mirada por la
habitación. Eran los muebles sencillos, humildes. En medio una mesa redonda con tapete de bayeta, un mantel arrollado á un extremo, una copa, un plato, una cuchara, restos de la cena de familia. Enfrente una cómoda con dos floreros, el único lujo de aquellos
pobres. Sillas alrededor con costura, señales
de laboriosidad. Y todo limpio, reluciente,
ordenado.
Sobre un taburete, en un vaso, ardía una
lamparilla, bafiando de suave claridad la estancia, enviando á todos lados tiernas miradas. Era como una pupila de oro que estaba
dP.Spierta, vigilante, mientras los otros dormían. En la pared un reloj viejo marcaba las
horas, siempre iguales y i;iempre tranquilas,
y sonaba su tictac reposado como el latido de
un corazón que ignora toda ambición y todo
tormento.
-Nunca había visitado la casa del obrero
~dijo entre sí BaltaFar. -No creí que la felicidad se hallara sino entre seda y oro. Veo
que la ventura puede existir hermanada con
la pobreza.
Fué calmándose la irritación de sus nervios.
Y un sueño agradable, un sopor suave, fué
apoderándose de sus SPntidol'. Dijérase que
todo su cuerpo iba sumergiéndose en un bafio
de aceite tibio. Y su alma, desligada de las
cadenas terrestres, voló á otros tiempos y á
otras escenas.
\'ió galopando por el aire caballéros en brio~os co~celes, á los tres Reyes Magos que en la
infancia de él, al amanecer de aquel mismo
día, le habían aportado vistosísimos juguete!!.
Ahora pasaban también, pero sin traerle nada.
Afl.igióse en extremo.
-¿Xo me reserváis algo?-les preguntó con
an¡mstia.
-:-: Ya no tiene encanto para ti ninguna baratiJa-le r~spoudieror..
Reflexionó Baltasar que &lt;:ra verdad aquello.
Todas las ilusiones se habían deshecho entre
sus manos como se deshacen las alas de una
mariposa. El ansia de la gloria le había_deja-

do en el pecho un vacío insondable. La codicia de la fortuna no había sido para él más
que una montaña, prontamente salvada, y
tras de la cual se extendían siempre idénticos
paisajes, monótonos y sin atractivos.
Ante tan completo desencanto experimentó
una sensaci6n estranguladora. Se estremeció
bruscamente y abrió los ojos.
Por el balcón entornado empezaba á clarear
el día. Sintió rumor de colmena que se despierta. Era el obrero, que de pie ya, se disponía á salir para su trabajo. Su mujer trajinaba en la cocina. De una alcol:¡a salían algo así
como gorjeos confusos, como un cuchicheo
argentino. Eran las dos bijas del boro bre compasivo que había dado albergue á Baltarar
aquella noche. Preludiaron un canto. Pero
fué acallado por una voz que les r 3comendaba
silencio. ¡Pobres alondras! Todas las mafianas cantaban antes de salir en busca, como el
padre, del grano de trigo. Sólo aquella vez
permanecieron mudas.
Pasó el obrero junto á Baltasar y creyólo
aún dormido.
-¡Silencio! ¡Que no se despierte!
Y marchó para la calle ~in hacer ruido.
Las muchachas, más curiosas, se acercaron

Y partió. Pero el r:c•uerdo ele aquella noche eh adelante fué para él como un sol que
alumbró su obscura vida, fué como un ejemplo purísimo, como uh reproche que le perseguía cuando emprendía una senda extraviada.
Sin saber cómo, cuando salía á dar un paseo,
sus pies se encaminaban hacia aquella casa de
modesta apariencia, como si una querencia
grata hasta allí le guiara. Y siempre, al pasar frente á ella, la ealudaba como á un lugar
sagrado.
¿Por quf?
Oídlo:
· -Aquel afio-dice-hice de Rey Mago, pues
llené de dinero los zapatitos de una linda muchacha. Y aquel año, cuando ya los Reyes
Magos nada podían regalarme, me hicieron un
presente inestimable.
¡Un rayo de luzl Y á favor de este rayo de
luz filtrado al través de un balcón, aprendí en
la casa de un pobre la verdadera, la íntima,
la eterna ventura.»
Todos arrostramos en la vida tenebrosas
tempestades. )luchas veces, tras de los conflictos espa11tosos, continuamos andando por
el mundo, sin haber recogido de la tremenda
catástrofe enseñ.i.nza alguna. Mas, no siempre
sucede eso. De la nube obscurísima surge un
rayo de luz. Y este rayo de luz, bien se llame
resignación, esperanza, amor. es la estrella que
gufa en adelante nuestros pasos.

"LA SARGENTA".- Cuadro 60.-Escena final.

JOSÉ DE SILES.

�Domingo 24 de Mayo de 1903.

LA RUINAS DE TULUM.
En el punto de la costa oriental de Yucatán
que se conoce con el nombre de Tulum y que
está situado á sesenta millas, aproximadamente, de la Bahía de la Ascensión, se encuentran

no Huerta, al desembarcar en Tulum y emprender una expedición militar que le fué encomendada, visitó detenidamente las ruinas,
encontrándolas casi abandonadas. Algunos
oficiales del ejército que formaban parte de la
expedición levantaron planos del supuesto
templo, tomando, además, fotografías y apun-

Dom.Ingo 24 de Ma;yo d~ 19'03.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

*

rio de Quintana Roo, damos á conocer: una
que representa el muelle del campamento«General Vega» durante el desembarque de
materiales de construcción; otra, el acopio de
durmientes, rieles, etc., para el ferrocarril militar, y una del campamento de trabajadores
inmediato al ''Vigía.''

¡Qué dulce tu nombre! Lo dice la boca
y al punto de ella parece surgir
el canto que anhelos divinos provoca,
un hilo de mieles que endulzan la boca,
el soplo de brisa más blando de abril. ...
Oh virgen, tu talle semeja una palma;
tus ojos son astros de vívida luz;
son nácar tus manos . . .. ¡Cuán bella es tu a lma!
¡Qué hermos a, qué casta, qué buena eres tú!
VfCTOR M , RACAMONDE.

CUENTO DE LAS ALMAS.

1

l
:

Psiquis sufría; pálida, muy pálida; enferma, muy enferma.
Su padre, el viejo Essenio, el barbudo terapeuta,_ de mir_ar gelatinoso, por lo arcaico, y
guedeJaS calcmaclas por los soles de cien ciclos, leyó y releyó los ajados y ceñudos rugosos papiros, de la Helenia sabia, de la Alejandría claudicante, de la Palestina santa y de la
Roma disoluta. El viejo Essenio consultó á
profetas, augures y astromantes; clamó á los
dioses, y clamó á los cielos: «Decidme de Psiquis la oculta llaga, y yo la aliviaré con los
poderes de mi ciencia.» ccEs amor, es duda?»
~No, el amor tiene gemidoi;,, pero trae aleluyas, sonrisas de ángel: y el engE:ndro de las
tinieblas, la duda en el saber, es triste, es
nostálgica, nunca maldice.,,
Y Psiquis 'gemía, enferma, muy enferma; y
el viejo Essenio enjugó los turbios ojos, tur

LA MUERTE.
La fiebre aument&lt;tba por momentos; mi
sangre,como un torrente de lava corría aceleradamente por mis venas y la 'vista se me
anublaba mffes y más cada instante, hasta el
punto de que apenas si distinguía al médico
que con i:eloj en mano contaba mis pulsacio~
nes, y al grupo de personas queridas qur. es~eraban anhelantes la opinión del facultativo.

1

*

Frente y escalinata del supuesto te,nplo de Tulum,

j

1

r

Un Desembarque en el " Campamento Vega."

las ruinas de un antiquísimo edificio que se
supone haya sido templo consagrado por los
primitivos pobladores de aquella comarca á
alguno dr. sus dioses, y que aparecen, tal como se ve en las fotografías que ofrecemos á
nuestros lectores, destruidas en gran parte por
la acción del tiempo. El Sr. Gral. Victoria-

tes de las fachadas. En el interior de las ruinas fué encontrado, entre otros objetos que indudablemente pertenecieron á los indios, un
ídolo de piedra.

***

.Paia completar la serie de fotografías que
venimos publicando, con relación al Territo.

A LULU.
:No vayas al campo;
los lirios, los nardos que cree.en allí,
al verte tan blanca, más blanca que un ampo,
que un copo de espuma, que el lirio del campo,
se van á morir,
de envidia los nardos, los lirios de celos;
porque eres más blanca que el nítido tul
del traje de novia; que todas las plumas
de todas las garzas que cruzan los cielos ....
No son las espumas,
los cisnes, las hostias, los sueños del niño,
la piel del armiño,
el alma de un ángel más blancos que tú.

*

No vuelvas los ojos-te dice la estrellaal cielo sin fin;
la luz de tus ojos es fúlgida y bella;
no mires al éter .. .. Yo sé de una estrella
que muere de amores .... y muere por ti.
Tus hondas pupilas
son grandes, muy gr.a ndes. No tiene el azur
celajes más limpios. Las·aguas tranquilas
do moja la luna sus albos cabellos,
los rubios destellos
de todos los soles no tienen más luz.

ldolo encontrado en Tulum.

~io~ como el cristal que regaza á los vahos del
mvierno.

Una mujer pálida, muy pálida, envuelta en
blancas y vaporosas vestiduras, se acercó á mí
lecho cor, paso silencioso. Un estremecimiento de alegría agitó mi cuerpo al contemplarla.
Era ella la amada de mis ensueños la amada
imposible.
'
Sus labios eran finos y delgados y en ellos
parecía aletear un beso casto é ideal, un beso
en que no ardía el fuego impuro de los besos
que manchan y queman.
Sus ojos oscuros y profundos, tenían la
atra?ción misteriosa del abismo que incita á
arroJarse en él, y el vago y misterioso encanto de lo desconocido. Y ella, tomando mi cabeza entre sus manos,~me d;;o con voz suave

y melodiosa: ceYo soy la mujer que tú suefias
la mujer que esperas tanto tiempo; yo he es'.
cuchado tus ruegos y acudo á tu llamado para h3:blarte de 13: dicha suprema, que no' conocéis los que vivís envueltos en los torbellinos de las mundanas pasiones. Pronto celebraremos nuestras nupcias eterna~, bajo los
mármoles blancos, á la sombra ele los saucea
llorones y melancólicos. Adiós hasta entonces,amado mío?i,
E imprimiendo en mi frente afiebrada un
Leso frío y delicioso, desapareció sin que pudiera estrecharla entre mis brazos.

····················································· .. ...

En la candileja agonizante, como espíritu
que acaba, rondó y rondó alado insecto, hasta
alcanzar la muerte.
«Ah!-gimió el filósofo estoico y pensador,el escarabajo me enseña más que la ciencia de
los hombres y que la clemencia de los dios~s: tú, oh hiquis, como el insecto miserable,
tienes hambre de luzlii
Y murieron Psiquis la pálida y Essenio el
terapeuta, de morbosidades ignotas, de ignoradas cuitas.
PIERRE LoUYs.

*

Si vienes al valle,
los vientos que pasan te van á decir:
es. reina, tu t~lle
·
esbelto lo mismo que el junco del valle,
y breve y gracioso como un colibrí.
Las verdes palmeras,
las hojas más finas del alto abedul,
con ser tan afrosa.s, con ser tan ligeras,
no son como tú.

*

Acopio de materiales para el Ferrocarril Militar.

Yo sé que tus manos
son obras maestras de un arte sutil,
prodigios de carne, jazmines enanos;
no tienen las manos
las hadas i.sí.
No hay joya, no hay cáliz, no hay mármol, no
(hay nieves,
no hay concha en el seno del piélago azul
más níveos y puros. Tus manos tan breves
parecen jazmines de carne, Lulú.

*

Volví en mí. En los semblantes ele todos
los que me rodeaban bri1laba la alegría. Me
había salvado.
El doctor me dijo que al ponerme en la
frente un pedazo ele hielo para hacer disminuir la fiebre, había recobrado. el sentido. Pero yo no le creo, pues ha sido ella, estoy seguro, que ha venido á mi lecho y me ha besado..
P?r eso estoy pálido: pálidos son los prometidos de la amante de los besos de hielo
cuya cita espero tanto tiempo para celebra~
nuestras nupcias eternas bajo los mármoles
blancos y á la sombra de los sauces llorones y . \
mela.ncólicos. -CARLOS HEGARD.
.,

Campamento de trabajadores.

�CRIST ALERIA

GOMO SE ADQUIERE

Loeb Hermano~.
Primera Plateros.
Esquina .Alcaicería
VAJILLAS PARA MESA
dt toza y Porcdana, blancas y dtcoradas.
Copas y

YCONSERVA LA BELLEZA.
La belleza consiste en tener y conservar el cutis fresco, lozano suave y nítido; para obtener este resultado úsese el
'

AGUA TROPICAL

EL JV\UNDO (LUSTRADO
ANO X-TOMO 1-NUM. 22

Subscripcidn mensual forinea $1.50
ldem,
ldem. en la capital Sl.25

llfXICO, MUO 31 Df 1903.

Dlr,:ctor: LIC. R.Af'Ál'.L Rtna !!,PINDOlA,

CierP.nt,:1 UJI&amp; RtY~ &amp;PINDOl .A

agua de suavísimo perfume, cuyos benéficos resultados sobre la piel son
tan prodigiosos, QUE NOS PERMITEN GARANTIZAR que, con el uso
Vasos, Botellas del

y todos los . artículos

de
cristal desde clases corriente hasta más fina.

"AGUA TBOPIC.&amp;L"

desi:.parecel'l las herpes, granos, barros, eczemas ( acne) etc. , como toda·
Juegos, Lavam_anos, Es- manifestación parecida y los malos olores del cuerpo. El cutis más aa•
cupideras en variedad que pero y de olor desagradable adquiere la belleza y frescura de la primeno se iguala en ninguna ra edad. Mil frascos vendidos en cuatro meses es la prueba de su gran
parte.
éxito.

Articulas de lujo y fantasía propios para obse•
quios, á precios sin igual.

De venta.: en el COLISEO NUEVO, NUM 5.
Los pedidos á A. E. BETANOOURT.
Pídase en Droguerías y Boticas.

VINO
NOURRY

{t) LICOR
LAÍl(LE

.

- - --=-

Ala vez Depurativo y Fortitlcante

-~

~-

-

- ...,
-;J"

ANEMIA, LINFATISMO
ENFERMEDADES
del PECHO

Acol6n pronta y segura

Bll

.:::=-:!-_

todos los períodos del acceso.

Reemplaza con ventala
el A.cetf• d• :lngado
de Bacalao.

__________

-::X:::X-)CX""..:&gt;e:x:x:x::X::::::iO:::X:::X::X::X::X::::::iO::X:::X::X::X:::,:::,CX::X::X:::::X:::X::JC::.X::X:::X::X::x:::::&gt;CX::X::X::::X:::X:::x:::::&gt;CX::X::x:::&gt;

,_

RICARDO PADILLA
Y SALCIDO.

-tf Mf~lli
be S9c}oaobe~
o¡j¡AVl~ITAR; ~
ntrarin los modelos mas M

llEBtIS y GAJUll1~·

La. !'osfa.tine. Falieres
el alimento mA.s ~rad&amp;b~ y el máa
recomendado ,para. los nifios JJesde la
edad de seis á. siete mee.es sobre todo
en el momento del destete y durante
el periodo del creclmlenito. "Faclllta
la. dentición, a:se~ra la buena formación de 109 huesos."
PARIS, 6, Avenuo Vlctdrla, y en todas
las farmacias.

es

AVISO IMPORTANTE.

CUIU.C OM pronta J asegurada con lo

,n1,01 anttasmattco1G I IIBIER
7los CIGARROS 11111

ºgB!:J.~,~~,2~,~
POLVOS FUIIG.lTOBIOS GIDIEB

PAHIB - 208 bla, Fg Sj,.Dem
• ,.,_: l. U1D11, lsl• f CJlai-1. lllllll.

El fosfato de caal que entra er. la
comp09lc15n de ai Fosfatina "F'alleres," estA preparado por un proeedl•
mtento especial con aparato A prop6slto, y nó se encuentra en el comercio.
Desconffen de las Imita.clones y fal-

,

eDISrErSlfl
6flSTRfll,6lfl
Gf\Tf\RRO
INTESTINflL,

Digestivas y Antisépticas
del Dr. B. Huchard,
DEPARIS.

Y todas las enfermedades del E■•
tómago 6 Intestinos por cr6uca■
y rebeldes que sean, las cara radicalmente el famoso

ELIXI~ ESTOMACAL
DE SAIZ DE CARLOS
Los principales m6dico■ de M6xico y de las 1.,aciones mú civilindas lo recetan ya como el mejor medicamento para el

ESTOIAGO E IITESTIIOS
La fama adquirida por este Elixir en todo el mondo lo ha hecllo
tan popular, que hacen idtilealoe
elogios.
, No dejen de tomar el Blim•\oaaoal .. 8'1s ele Carloe.

O.•-• -

sificaciones.

111 AG G1

Droperiu-, ...._

PILDORAS.

Muy experimentadas en las en•
fermedades del Aparato digestivo.
Contienen la materia activa de los
fermentos digestivos, y los antisépticos más poderosos combinados en una forma nueva y aso•
ciados con otras substancias medicinales. Es el mejor remedio
para la dispepsia, mala diges·
ti6n estomacal é intestinal, para
la diarrea, disentería, enfermedades del higado, gastralgias, jaquecas y en todos los casos en que la.
digesti6n es torpe y la nutrición
imperfecta, 6 cuando hay infla•
maci6n 6 insecci6n del Aparato
digestivo 6 de los 6rganos anexos.
Doradas, para. los casos
con diarrea.
Plateadas, para. los casos
sin diarrea.
DE VENTA EN TODAS

las Droguerías y Boticas.

PARA SAZONAR.
Caldo,

Sopa y Salsa.

EN FRASCOS.

..
F' A C H A u

14

u E. L PÍ V

1\e

U ,.._ é.

1'4

tJ

., .._ hl I k

u. &amp;...

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99341">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99343">
              <text>1903</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99344">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99345">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99346">
              <text>21</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99347">
              <text>Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99348">
              <text>24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99365">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99342">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1903, Año 10, Tomo 1, No 21, Mayo 24</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99349">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99350">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99351">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99352">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99353">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99354">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99355">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99356">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99357">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99358">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99359">
                <text>1903-05-24</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99360">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99361">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99362">
                <text>2017720</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99363">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99364">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99366">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99367">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99368">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2678">
        <name>Amecameca</name>
      </tag>
      <tag tagId="2676">
        <name>El Capitolio</name>
      </tag>
      <tag tagId="2657">
        <name>El Nahual</name>
      </tag>
      <tag tagId="2680">
        <name>El rayo de luz</name>
      </tag>
      <tag tagId="2679">
        <name>La sargenta</name>
      </tag>
      <tag tagId="2658">
        <name>Panteón Nacional</name>
      </tag>
      <tag tagId="2677">
        <name>Tía Lola</name>
      </tag>
      <tag tagId="2681">
        <name>Tulum</name>
      </tag>
      <tag tagId="2539">
        <name>Volcán de Colima</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3792" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2434">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3792/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._20._Mayo_17._Para_el_hogar.pdf</src>
        <authentication>10b6f6630c905a31f41021cda94c9d69</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117614">
                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 17 de Mayo de 1903.

que con mi amiga
no aliviaré.
N. F. DE MORATÍN.

SOLEDAD.
I
Declina el día. ..... .
Es la hora melancólica en que se
perciben esos vagos rumores salidos del seno de la tierra y que parecen el estertor de agonía. de las
cosas creadas ..... .
¡Todo muere!
Hasta el astro rey, hundiéndose
tras la~s montañas y difundiendo
sus últimos rayos, parece la cara
de un muerto ....
¡Oh tarde majestuosa! Al ~ontem:
plarte, siento que se dulcifica mi
ser y que mi alma se recoge y vuela por un instante en alas de ensueños extra.humanos. ·

EL MUNDO ILUSTRADO.

himno de gratitud á su omnipotente
Hacedor.
Sus labios murmuran una. plegaria.. Después, obsesionado por un.a.
idea. dolorosa, se levanta. suspirando:
-¡Ay de mí!, ¡cuán dulce resuena
aún en las profundidades de mi _alma. su adorada. voz! ¿Por qué, Dios
mío me privaste de mi única felicidad' sobre la tierra?
Llorando siempre, llorando lágrimas acerbas, dirígese á una habitación herméticamente cerrada.
Con mano insegura abre la. puerta
y penetra. en la. estancia con el respeto con que se entra. en un santuario.
Un olor capitoso de flores fresca.~
y secas sa.tu.·a. la. atmósfera del pequeño cuarto, parecido á una tumba por el silencio y 1~ lobreguez
que reina en él. Este m~smo pensamiento debe asaltar, sm duda., la.
mente del anciano; porque, estremeciéndose de pies á. cabeza, ~orre
á abrir una ventana. Los últimos
resplandores de la tarde pen~tran
por ella súbita.mente, p~od~ciendo
una maravillosa combinación de
matices.
.
Pero ¡ah!, lo más digno de admiración es el retrato de una hermosa
joven cuya fisonomía parece animada'en aquel instante por la refracción de la luz. Los OJOS del anciano se clavan ansiosos en ella, Y
los de ella, hermosos y tristes, parecen fijarse también en él ~on expresión inefable.

El 1;110 Bueno vti 1;110 mato.
'j

:r

•

III

6.-Elegantes sombreros de primavera.

Ha anochecido.
.
El anciano seguía contemplando
el retrato y Dios sabe cuánto tiempo habrí¡ permanecido en. e_sa actitud si la voz de una v1eJa y fiel
cri~da no le hubiera sacado de su
ensimismamiento,recordándole que
era hora de recogerse.
-Adiós, Olga mía-murmuró;no sabes cuán amarga es para mí
esta vida transitoria, no viéndote á
mi lado. ¡Coántas veces he deseado
la muerte en medio de esta espantosa soledad! Para mí la felicidad
no existe, hija mía. ..... .
Y agregó, exhalando un ronco
gemido:
. .
,
-¿Ni cómo ha de existir para ~1
la felicidad, si fué enterrada contigo en la misma. fosa?
Y salió de la. 1:1sta.ncia con inseguro paso, cerrando tras sí la
puerta.
JUANA LóPEZ CARRILLO.

PBIJIIAVEB.A.
Na.cara.do crepúsculo amanece,
amanece pomposa primavera;
dora el sol en su rápida carrera.
el ambiente y el suelo que enriquece;
y dora el cauce que sus aguas mece,
las espigas tupidas de la. era;
de lúz inunda la creación entera;
grato calor Apolo nos ofrece.
Y fulge la radiante luz del día,
que invade hasta la. bóveda. sombría
del antro que está obscuro cual
averno;
pronto cede, no obstante, su osadía.:
cual la vejez,y con escarcha. fría.,
ha de llegar el aterido invierno.
CANDAMO.

8.-Trajecito infantil para niña
de 6 á 8 años.

9.-Barrendero con guarniciones de cordoncillo.
CONSEJOS.

II
Vese á lo lejos una humilde y solitaria casita, medio oculta por corpulentos ár~oles . . Com? en los c~menterios, simétricas hileras de cipreses cuadran el patio, y una trepadora yedra. cubre parte de la.
galería..
Los pálidos reflejos del sol poniente bañan la. casita, dándole un
aspecto fantástico.
Un soplo de aire levísimo, al mecer la yedra., hace que la. vista. se
aparte con horror de aquel sitio,
porque aquella. yedra., cubierta de
una negra capa de polvo, semeja
multitud de enormes a.rañas entrelaza.das, moviéndose simultánea.mente, como si se entregaran á una
danza. macabra.
Más allá, dos grandes árboles,
secos y de color ceniciento, parecen
dos gigantes petrifica.dos, abriendo
los brazos en actitud a.mena.za.dora.
Todo y,a.ce en calma.. Sólo de vez
en cuando turban el sepulcral silencio que reina en la. misteriosa. ca.sita
los a.compasados pasos de un venera.ble anciano, que extasiado en la.
contemplación de las mara.villas
celestes, acaba por caer de rodillas
sobre la. tierra.
Gruesas lágrimas ruedan por sus
pálidas y hundidas lll:ejilla.s. ¡Pobre
a.ncianol; una. pena. inmensa., profunda., lacera su alma.
En esa. actitud hierática., parece
la bella. y triste personificación de
la Naturaleza. elevando el último

Domingo 17 de Mayo de 1903.

Quieres casarte, buen Juan,
y pides con impaciencia
consejos á mi experiencia.:
no es así? pues allá van.

Había una vez dos hermanos: el
bueno y el malo. El primero era
uno de esos imbéciles que figuran
entre los mejores alumnos de su clase. Sin ninguna idea. personal é incapaz de reflexión, hacía con' indiferencia. todo cuanto le mandaban
hacer y era en extremo a.plica.do.
Como carecía de imaginación, se
había llenado el cerebro de fórmulas hechas, que no siempre comprendía, pero que en momentos da.dos le prestaban un grandísimo servicio.
Sus padres estaban orgullosos de
él y decían:
-¡Es una criatura excelente!
El segundo era la desesperación
de sus profesores. Su inteligencia.,
siempre despierta., no podía fijarse
en los adocenados programas del
colegio y había materias que le inspiraban una repugnancia. invencible. Otras le gustaban; pero las comentaba. de tal modo, que desconcertaba con sus palabras á sus rutinarios maestros. Siempre soñador y corriendo en pos ue alguna
quimera, no hacía caso de las explicaciones que se daban en clase,
por cuyo motivo era castiga.do con
frecuencia.
Sus padres estaban disgusta.dísimos con él y decían con amargura.:
-¡Demonio de muchacho! ¡Qué
malo es!
Cuando los dos hermanos estuvieron en edad de elegir carrera.,
sus padres trataron de hacerles ingresar en la Administración pública..
El hermano bueno aceptó con entusiasmo la. proposición, sin duda
para evitarse el trabajo de meditar. Y como temía la lucha por la
existencia, se dejó tentar por la
perspectiva de una vida tranquila,
sin brillo, pero sin sufrimientos;
sin grandes provechos, pero sin peligros de ningún género.
El otro, que no trataba de evitar
ninguna clasede responsabilidades,
prefirió emplear de un modo distinto su a.cti vid ad. Sus aficiones le
a.rra.stra.ba.n al estudio de la pintura.. En vano sus padres le manifestaron que aquello era un capricho
pasajero, y que se forjaba ilusiones engañosas acerca del porvenir.

. .1 . , .

.

"
,!

12.-Colecci6n de trajes para "sport."

'

\

Estos son, ansias, desvelos,
temores, citas, desvíos,
trasnocha.das, desafíos
· y peloteras y celos.
Amanece con el día
y vela; no hay más recurso;
yo, de novio, estudié un curso
completo de astronomía..
Decídeste á ser esposo;
y sufres, que es la. más negra.,
de la veterana suegra
el examen codicioso.
Entra el gasto, es cosa obvia.:
y te exprimen sin piedad,
cuando no la vanidad,
los caprichos de la novia.

7,-Trajes de la eatacl6n, para paseo.

A, G. GUTIÉREZ.

..

1

7

Oye: tiene mil azares
eso de tomar mujer:
por el pronto, suelen ser
malos los preliminares.

Llegamos al desposorio:
da s el suspira.do sí.
Gracias á. Dios I hasta a.q uí
has pasa.do el purgatorio.
Mas preso en el lazo tierno
tu amoroso afán reposa.
Ay! Juan esto es otra cosa:
como que' empieza. el infierno.

'

11,-Colección de sombrillas para primavera,

El hijo malo no quería que na.die
se ocupa.se en labrar su felicidad.
Para. ello era condición indispensable que se respetase su vocación.
Y, fuesen las que fuesen las dificultades que se le presentasen, prefe•
ría arrostrarlas todas á. renunciar
á. su ideal.
El hijo bueno llevaba una vida
en extremo regular y metódica.. Diaria.mente partía á la.
misma. hora para su
oficina.. Al llegar á
su despaho, se sentaba con el mismo
monótono m o vimiento, y comenzaba. á esperar pacífica.mente la hora de
salida.
Durante el curso
de aquella.vida.neutra logró disfrutar
de lo que pudiera.
llamarse una felicidad perfecta.. Y
hasta llegó á interesarse por una serie de pequeños detalles que le proporciona.ron un placer
no sospecha.do al
ingresar en la carrera. administrativa. No había día en
que no arrancara
con verdadera delicia la hoja de¡
calendario. Antes

de tirarla. al suelo, leía el contenido del dorso y luego se permitía
echar una mira.da á. la página:siguttmte.
Este ejercicio le proporcionó infinidad de conocimientos de indiscutible utilidad: los aniversarios
históricos, las fases de la. luna, número de días transcurridos desde
el comienzo del año y de los que
faltaban hasta el 31 de diciembre,
las fiestas religiosas y el nombre y
las señas del impresor.
Su sitio se distinguía. por una.colección de reglas, de corta.plumas,
de lápices y de gomas, alinea.dos,
según su tamaño, con una corrección absoluta.
Indudablemente se había aficiona.do de un modo especial á los ohtos de escritorio.
Conocía hasta diez y siete maneras de cortar lápices, y hacía mil
combinaciones ingeniosas para
convertir un periódico en varios
objetos de aspecto deco1·ativo: paja.ritas, barquitos, saleros, abanicos y acordeones. Sus uñas se perfilaban en puntas maravillosas.
Los padres estaban encantados
ante aquella. vida. tan ordenada.
En la mesa hacían á su hijo muchas
preguntas acerca de su trabajo y
de su jefe, y á fin de mes se regocijaban ante la idea del dinero que
el chico había ganado con el sudor
de su rostro.
Así es que el padre decía con frecuencia, lleno de orgullo:

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 17 de Mayo d'e 1903.

--¡Ese muchacho hace honor á la
familia!
Y la. madre añadía:
-¡Estoy segura de que hará una
gran carrera.!
El hijo malo llevaba. una vida en
extremo desarreglada. Como no tenía ninguna obligación que le llamara fuera de casa, solía quedarse
en ella por espacio de mucho tiempo. Muellemente tendido en un sofá, tomaba notas acerca de lo que
había observado en la. sociedad, ó
leía excelentes libros, deseoso de
utilizar con gran provecho su inteligencia.. Pero como no ofrecía la
impresión material de una actividad visible, sus padres creían que
pasaba el tiempo sin hacer nada.

?:;\_ •l)

~

').

t~..J'
-1 ;
·,·(:
(t5•r~•:
•;;:,,,"o~\.

mil veces más importante que 1a fortuna.
Quería pertenecerse á sí mismo,
ó no ser nada, y las privaciones
que se le imponían no lograron
aminorar sus entusiasmos juveniles.
Sus padres vertían en secreto
abundantes lágrimas.
El padre repetía con tristeza:
-Ese muchacho es un haragán
que no sirve para nada. ¡Qué desdicha tan grande la de tener un hijo así!
Y la madre añadía:
-¡ Esa criatura nos hará morir
de pena!

EL MUNDO ILUSTRADO.

II
Al cabo de diez ai!os, el hijo bueno ganaba trabajosamente tres mil
francos anuales.
Descubierto, alentado y protegid?. pot· un aficionado muy rico, el
h1¡0 malo marchaba rápidamente
por el camino de la fortuna y de la.
gloria.
Pero sus padres habían muerto,
sin sospechar jamás el maravilloso
cambio que en su hijo se había de
operar con el tiempo.
Dejaron de existir, teniéndolo
siempre por un hombre incapaz de
sacramentos.
E. ÜSMONT.

.Q

/ ·

-

jJ

Í'-

·-:_.: ~-

"fr

!:~··· ,•

~

•

l.:.
••,

.·

(\,,.,{

~~.g;-~

....

,:- ,:,

.·.-._

.,

·e

~

... ,,,
#··•,,,

Z,

.. ~-.::

G

~"~
_(J ·.

._.,-.

-~
·· ··.

'

~~,

: y;)

.. :•

1'~

(¡)

13,-Monogramaa para bordados.

11 •

·.:

.

Dooningo 17 de Mayo •d e 1903.

EL VELO.

11•

. ,·&lt;·&lt;f
'•. 8&amp;

o&gt;

A.
."

Decían de él que no tenía el fuego
sagrado propio de los hombres de
provecho.
Cuando durante el día pensaba.o
en su hijo, no podían imaginárselo
inclinado sobre una mesa trabajando. No habían logrado que se ocupara en algo, v semejante situación
les tenía el alma llena de terribles
angustias.
A veces, para ver si abandonaba
su conducta y se corregía de un
modo definitivo, le cita.bao el buen
ejemplo de su hermano.
-¡Ya ves-le decían-cómo sabe
ganar dinero!
Pero el hijo malo se limitaba á
sonreírse desdei!osamente.
El interés de su vida le parecía

Los que :vivimos continuamente y
de largo tiempo en ciudades mny
populosas, conocemos caras que no
sabemos ~ quién pertenecen; sostenemo~ asiduo trato de vista con desconoc1d&lt;;&gt;s, verdaderas amistades
de lo_s o¡os, las cuales no han ascendido nunca al saludo.
Nos codeamos á diario con ellos
en los grandes. círculos, en teatros
y _paseos; seguimos paso á paso su
vida: :vemos _hacerse mujer á la que
conocimos niña, y hacerse vieja á
]a que conocimos mujer; podríamos
1r contando las canas que aparecen
y progresan en laque fué abundante
cabellera; desilao á nuestro lado
unas veces con los atildamientos d~
una rica elegancia, otras veces con
el traje IJ?ªl traído de descuidada
decadencia; ayer á pie; 1uego en coche. La que vimos soltera, se nos
reaparece un día rodeada de juguetones chiquillos, ó quizá se nos presenta soltera la que creíamos casada. Gentes, en fin, juntas siempre
con _nosotros en la peregrinación de
la vida, y sepa.radas por la barrera
de la etiqueta social. No ele otra
suerte los árboles que bordean el
camino se estáp viendo siempre sin
tocarse jamás.
Ramoncito Sáuchez, que Ramoocito le llamaban todavía sus coetá•
neas, aunque l'ª le podrían llamar
don Ramón por su madurez, tuvo
una amiga de la clase de esas íntimas desconocidas. Habíala visto
nacer al mundo social siendo él estudiante y ella una chicuela recién
vestida de largo. Era una hermosa
criatura, esbelta, de porte distinguido, de grandes ojos azules, rizoso pelo rubio, facciones de escultura. griega, tez límpida, suave, inmaculada. Esa tersura de su piel rosada constituía su principal y más
notable belleza. ¡Lástima que medio la encubriera. el velo de tul que
envolvía perpetuamente su Clara!
Acompañábalaá toda.hora sumadre, que tal debía- ser aquella buena señora, por el parecido de las
figuras y la diferencia de las edades.
Pasaban los inviernos, llegaban
los veranos, se iban los veranos,
volvían los inviernos, y la niña cambiaba de traje, pero no cambiaba de
bet·mosura ni pasaba de soltera.
Siempre la misma; siemp1·e con su
madre; siempre con su velo de tul
prendido del sombrero por lastardes y las noches, en paseos ó teatros; caído de la mantilla por las
mañanas, en las misas de las Calatravas. Y así anduvieron, iguales,
monótonos, muchos otoños y muchas primaveras, y la nii!a, siempre, siempre con su madre y con su
velo.
A fuerza de bailarse Ramoocito y
la desconocida, se miraron, y á
fuerza de mirarse entraron en gana
de conocerse. Nodiremosqueaquel
deseo fuera amor, aunque pudiera
ser su semilla. Por entonces era sólo conveniencii,. de romper aquel
grande y lat·guísimo silencio, ya
embarazoso, como el de dos personas que hacen juntas un viaje circular, encontrándose en todas las
estaciones y en todas las ciudades.
Pero nunca hubo una mano tercera que pusiera en contacto las corrientes paralelas de aquellas dos
vidas que iban pasándose.
Una casualidad- no importa cuál
fuera-trajo la ocasión, y Ramón y
Teresa se trataron. Pero todavía.en
público, en los paseos y en los teatros. Aquella amistad, aquel afecto, aquello que luego fué amor, parecía destinado á luz permanente;
había nacido en la calle y tenía que
vivir en la calle.
Pero aquello ¿fué amor? Lo fué á
la manera que lo es en el otoño de
las existencias: pálido, como el sol
que se pone; seco, como las hojas
que se caen.
Ramón y Teresa no eran ya jóvenes cuando se amaron; habian gastado la juventud mirándose. Y como antes habían andado el mismo
camino, á compás igual, guardaban entre sí la proporción debida.
Podían mirarse sin orgullo ni hu·
millación, sin echarse en cara una
arruga de más ni de menos. Talpara cual. Además, la costumbre de

14.-Talles de Primavera, para señoritas.

verse atenúa la vejez y desarruga
fll cutis. De modo que ellos se sentían tan frescos y rozagantes como
se conocieron.
No dejaba de extrañar á Ramón
que ni madre ni hija le ofrecieran
la casa, á pesar de las relaciones
formales que los ligaban. ¿Qué razón lo impedía? ¿Habría algo que
ocultar? Picado por el misterio
Ramón quiso aclararlo.
'
-Mamá-respondió Teresa -no
permite que éntre en casa hombre
alguno si no es para llevarme á la
iglesia. Dice que la antesala es la
vicaría y I a. tarjeta de anuncio el
expedien·te matrimonial.
-Pero esa severidad tendrá su
causa. Tal vez algún novio arrepentido, informal. ...
-No be tenido más novio que tú.
Son manías de señora del antiguo
régimen.
Ramón, que era hombre formal,
gustó de aquellos escrúpulos debot1estidad exagerada, y pidió la mano de Teresa, empezando el arreglo
de papeles para casarse.
Y entró á la casa de su futura.
¡Qué desencanto! El velo, aquel eterno velo de tul muy moteado no tapaba entonces el rostro de Teresa;
seguía siendo correctísimo, de hermosas líneas; mas aquel cutis aterciopelado, que era su principal hechizo, apareció manchado de grandes pecas, basto, tosco y como cribado por abundautísimo~ hoyos,
reliquias de la viruela.
Ramoncito se explicó ya el uso
constante del velo y la resistencia
de dejarse ver en la desnudez casera mientras el novio no tuviese,para anular el mal efecto,ese otro velo que el amor pone en los ojos del

rostro con la marca de las desdichadas. Cuando me miré al espejo
sentí la desesperación de los conde'.
na.dos. No me volví loca, no sé por
qué; pero me volvímalá, bien puede
verse por qué. Allí acababan todos
los sueños, todas las esperanzas de
la vida. Las viruelas curadas en el
cuer~o se me retiraron al corazón.
Me hice otra de un golpe: envidios~, vengativa, iracunda. Aquella
mi!a dulce y angelical, rubia de alma como de pelo, llevó durante a.1guno,s años una fiera dentro. Todos _bufan de mí: no tuve amigas,
nadie me trataba, era insufrible y
h_abría _sido definitivamentedesg;ac1ada s1~ un día de lucidez que interrumpió aquella locura frenética·
a.dvirtie1:1do que con el velo podí¡
pa~ar m1 cara, comprendí que necesitaba velar tambi~n mi espíritu
con otro velo que disimulara. sus
defecto~, hoyos y manchas. Ese velo no es otro sino el de la educación•
emprendí, pues, la educación del al:
ma con tal consta.ocia y la corregí
con tal firmeza, que nadie ve hoy
la tosquedad y asperezas del semblante moral de aquella oii!a en esta mujer suave de palabras y de
sentimientos, rubia de alma como
de cabellera. Temía que me vieras
sin el velo de I a cara; por eso la he
escondido siempre á tus miradas.
No temo que me veas sin el del espíritu, por que ese velo va ya tao
pegado á él; que aun queriendo quitármelo no lo conseguiría. La costumbre de vencerme ámí misma me
ha vencido. La educación ha formado en mí otra naturaleza. Y a.hora escoge entre mis dos caras y dime qué te parece mejor: ¿teu~r que

f~;tf;;:~~~ii~~~sv~~f:e;~u~~fc{~~ F.: '"L ·0--~:2_:.~,~--1..■::i~.:f ' ?y:, -! '

EUGENIO SELLÉS.

El Ruiao at las tampanas
De la campana el din-don
O, si queréis, el dio-dan
A los que en la torre está.o
L?s aturde con su son:
81 en aquella confusión
Se hablan dos .... ¡mal hay a amén,
Por muchos gritos que den,
·
No logran verse entendidos·
Mas tápanse los oídos
'
Y entonces se entienden bien.

*
De modo análogo el mundo
Mata con su ruido atroz
De la conciencia la voz
Del pecho en lo más pr¿fundo.
Mal es_és~ sin segundo,
Que exige igual experiencia:
Sólo el sordo en su presencia
Es el que Uega á entender
Los avisos del deber
Y el grito de la conciencia.
M. PRÍNCIPE.

~

J

El novio no hizo demostración externa de su desencanto.
Teresa atacó valientemente la :
cuestión antes que la cuestión se le
.
viniera encima.
-Te desagrada la verdad-dijo;
-te desencanta el verme como soy.
Auuque lo ocultes por cortesía, lo •
conozco; y aunque no lo conociera,
me explico el desengaño y Jo encuentro natural. Pues has de saber
que llevo todavía otro velo m{1s tupido. No debo reservar nada al que
va á ser mi marido; si lo hiciera,
sería una mala mujer. Oye mi historia, y no t'e asustes, que no afecta mi decoro. A los quince años
contraje esta horrible enfermedad
que de¡ó para siempre señalado mi

oculta~te la del cuerpo, ó tener que
encu~rir los verrugones, arrugas y
lacerias de la del espíritu?
Ramón escogió sin vacilar. Se
casa.ron y fueron felices, porque
Teresa era realmente como se había
~escrito. Aparecía encantadora baJO sus dos velos: el de tul, que favorece la tez, y el de la educación
social, que enmienda las fealdades
groseras de la naturaleza humana.

,_

~ '. .

l

.-"

:,.;_ ~

-

J

1

. ...
... ;..

I • .,
• •

• • • '(I

15.-Detalles de tejido para apllcaciones.

�Domingo 17 de

~

EL MUNDO ILUSTR&amp;DO.

de 1908.

deja en la esfera azulada;
la corriente de la vida
,:.qué deja en el mundo? Nada.
Que así cual rápidamente
se eleva, ca.e tu torrente,
y de la vida trasunto
vas á goza.r solamente
de vida en el aire un punto.
Viendo esa fuente serena
pensó olvidar sus enojos
el alma. de angustias llena;
del manantial de su pena ·
fuente le sobra. á mis ojos!
Y adiós! que en celos ardiendo
el volcán que mi alma abrasa
en vano apagar pretendo:
también mi vida se pasa
como tus onda.s: gimiendo!
De sesenta minutos
consta la hora,
y unas veces es larga
y otras es corta,
Quien no lo crea,
ten1;ra un día de goces.
y otro de penas.

PARA CURAR UM ffUFRIADO IN UN D1A

Tom&amp; las _paetlllu Luantea dt Bromo-Oalalaa.

11\l boticario le devolved III dlnito d 110 M cva.
La firma K. W, GrOft H baila u oada.oajba.

EL TESTAMENTO.

Dtl .1111110. Sr. Jlrzoblspo ittban.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado e ,.
alstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dlu que ae praetlc6 la
apertura del testamento del Iluatrfalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. hüq
en la clu•at de Chlcago, IlllnolL La
lortuna dl dlstln¡uldo prela•o uceaU6 f. cerca de $125,000 oro amerlca■e;
1 seJ11D el Inventarlo que ■e ha p11ll'.lcado, loa blene1 que tej6 fueron ce1lcue:
Doa p6llzaa de ' 'La Mutua,' • Compallta. de Secu·
ro■ sobre la Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada una, 6 sean. . . . $50,000 ero
Dlvl•endo■ aCU!!lU!a4o■

Valle de Bravo, Méx.,Enero2.
-Soy el primero en reconocer
-asegura el Dr. Vicente Beracochea, Médico Cirujano de la Facultad de Guadalajara, Jaliscola gran bondad y el siempre seguro éxito en la curación de las
afecciones pulmonares por la
Emulsión de Scott, pues en la
práctica de mi profesión, durante 11 años, siempre he encontrado una poderosa arma para combatir la tuberculosis pulmonar,
la escrófula, el raquitismo, estado caquéctico y debilidad constitucional, en las largas convalecencias, en la bien preparada
Emulsión de Scott que fabrican
JOB Sres. Scott &amp; Bowne.

1
u

1

tt~

• &lt;

.

10-

bre una Ce las póltsaa-. . 11,829 oro
Otra póliza de seguro. • • 14,000 oro
Acciones en efectlTo 1 en
Bancos. . . . . . . . . 87,000 oro
Entre laa • 1spoelclonea del aenor Arzobispo, en au testamento, ae hicieron
é■tas:
.
A au hermana, seftorlta Kate Feehu,
que estuvo siempre con él haata ■a
muerte, $40,000 oro en bonos 1 $25,000
oro lle una lle las p611zaa de ae¡uro ;
a la seftora A.una. A. Feehan, viuda del
11ellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del seflor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, 1 $5,000 oro en
efectivo ; A la Academia. de San Patrl•
clo de Chlcago, de la. que ea preceptora su hermana, Madre Marta Ca.tallna,
$10 000 oro lle la tUtlma. p611za.; l la
esc~ela ' 'Santa Marta' • de enaellanaa
prf.ctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnola, que era la. lnstltuc16n por la
que mli-B se Interesaba el aellor ~noblspo, se entregaron los $4;000 réltaD·
tes • e la dltlma póllsa..

1-

· ~~~:
·• --.-'

• •

.................................
..SANTA¡FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, ;18Dsas City, Sl Lou.is, Cbicago, l'few York.
San Francisco y Los Angeles
___
~--,,.;,;;..

~

....
Elegante bata de casa.

Á UNA FUENTE
Ved sus soberbios caudales:
como plateadas centellas
los impetuosos raudales,
en guirnaldas de cristales
van á bordar las estrellas
O brotando confundidos
entre lirios y abedules,
van por las auras mecidos,
arcos de perlas,perdidos,
en los espacios azules.

Y apenas á orlar se h.treve
con su planta el firmamento,
menudos diamantes llueve
con sus penachos de nieve
engalanándose el v lento.
Ya su raudal espumante
la luz del sol centellante
baña en coral y topacios,
queriendo atar los es¡Íacio·s
con sus eintas de diamante.
Y matizando las flores
caen sus gotas, que al verterlas
tornasolan los albores;
pintan iris de colores
en la lluvia de sus perlas.
Ya inquieta rielando mueve
en caprichosos reflejos
las blondas de gasa leve,
ó ya con rizada nieve
orla quebrados e;;pejos.
Ya coronas argentinas
dibujan sus manantiales;
cóncavos caen sus cristales
sobre gayas clavellinas
tornasolados fanales.

,,.,,,.,.,.._.,...,.....,,,..,.,

♦

Ya sus hilos enlazando
los teje en trenza rizada;
ya su corriente quebrada
quejosa va murmurando
en sonorosa cascada.

,,¡

O ya con nudos de perlas
redes tiende al firmamento,
y el viento ayuda á tejerlas
y luego por no romperlas
se queda parado el viento.

Y á las luce! matinales,
entre albores de corales,
por el espacio, esplendentes,
van sus rizados cristales
en enroscadas serpientes.
Ya gfran veloz, surcando
cual cisne de nívea pluma
columpios del aire blando,
los espacios argentando
globos de rizada espuma.

1;-n
1

Ya ensortija entre crespones
su melena vagarosa;
ya de sus mismos florúnes
en soberbios borbot.ones
va murmurando envidiosa.
Ya en rizos abrillantados
nublando la luz del día,
se elevan ó caen lanzados
del cielo en aljofarados
diluvios de argentería.
Mas ayl que presto agotando
t us tesoros transparentes,
breves gotas destilando,
por tus perdidas corrientes
te quedas como llorando.
Como el viento, de pasada.
nada tu huella perdida

'

1.-Colección de trajes para casa y visita.

Explicación dt
nutstros grabados.

♦

Se reservan camas en Carro Pullmltn para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

.

w. s. FARNSWORTH.-Agente Generai.

ta. San Franolaoa, llt'ím. B, Mthclca,

!

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Número 2. El traje que representa
este grabado, es propio para paseos
campestres, no sólo por su color
cl aro y el adorno floral del som1?rero1 sino también por su senc1ll_a
confección. Aun cuando ésta, á primera v ista, aparece un poco complicada, no lo es, pues basta un
doblecuellohombreras de campana,

ribeteado en la parte anterior, con
cintillas maravillosas. El escote, en
pico,secubrecon encaje de Alenq6n,
y un pequeño broche de pasamanería, de cuatro puntos, da nacimiento á una pequeíla corbata de encaje
remat a0a en peq uei'las borlas. El
corpii'lo se tablea en el frente y blusea en los lados. Un cinturón de
seda negra, rematado en su parte
delantera y en el centro por un broche metálico, rodea el ta.lle. Las
mangas se hacen llegar un poco más

abajo del codo, y desde este punto
principia. el puño, de finísimo enea.je, que casi cubre por completo las
manos y que lleva en el centro-una
aplic!,lción de seda. igual á la del
cinturón. La falda se tablea en dos
en la parte delanter·a solamente·, y·e1
resto es liso, llevando únicamente
en su parte inferior t.os superposiciones, á manera de cenefas, de la
misma tela.
Número 3. El hermoso saco de
punto y seda que representa. nues-

tro grabado, se corta según los
mismos moldes de matinée y se arre,?la de modo que el ancho cuellohombreras caiga en forma de esclavina, tanto en la parte anterior como posterior del cuerpo. Una corbata formada con cintas de terciopelo, cae desde la parte superior del
cuellohombreras, y una gasa de
seda cubre la parte superior del
cuello. Las mangas debe procurarse que sean lo más anchas posibles
en su parte terminal.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99313">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99315">
              <text>1903</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99316">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99317">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99318">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99319">
              <text>Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99320">
              <text>17</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99337">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99314">
                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 1, No 20, Mayo 17</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99321">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99322">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99323">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99324">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99325">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99326">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99327">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99328">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99329">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99330">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99331">
                <text>1903-05-17</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99332">
                <text>Suplemento</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99333">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99334">
                <text>2017719</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99335">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99336">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99338">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99339">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99340">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2675">
        <name>A una fuente</name>
      </tag>
      <tag tagId="2671">
        <name>Bordados</name>
      </tag>
      <tag tagId="2670">
        <name>Colección de sombrillas</name>
      </tag>
      <tag tagId="2669">
        <name>Colección de trajes</name>
      </tag>
      <tag tagId="2672">
        <name>El velo</name>
      </tag>
      <tag tagId="2667">
        <name>Hijo bueno</name>
      </tag>
      <tag tagId="2668">
        <name>Hijo malo</name>
      </tag>
      <tag tagId="2674">
        <name>Ruido de las campanas</name>
      </tag>
      <tag tagId="2673">
        <name>Talles de primavera</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3791" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2433">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3791/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._20._Mayo_17._De_las_Damas..pdf</src>
        <authentication>1447a86d304fcf3d08f0c0c0133875ab</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117613">
                    <text>Domdingo 3 de Mlaiyo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

y la coquetería, que se traduce por
el deseo de agradar; ésas son nuestras armas.
El divino Sófocles pone en los labios de Antígona. el verdadero concepto de mujer, cuando exclama:
&lt;Yo para amar nací,nopara odiar;&gt;
y el inspirado Espronceda, al que
se le ha at1·ibuído tanto de lo que
no escribió, hace decir á un héroe
de &lt;El Diablo Mundo,&gt; dirigiéndose á un salvaje amante:
&lt;Llevar un ramo de flores,
mejor que un puta! te cae.&gt;
Pero dejando digresiones nacidas
del título de este artículo, vamos á
ocuparnos de las «armas&gt; de que
pienso tratar.
La &lt;toilette&gt; femenina es un arte
verdadero; combinar los colores
para que la. figura alcance el .náximun de intensidad sin destruir la.
armonía, y hacer que los matices
de las telas y adornos se combinen
con la. tonalidad del cutis, de los
ojos y del cuello, requiere condiciones de verdadera artista.
Pero aún más que las líneas generales, tienen importancia los que
hemos dado en llamar «pequeños
cleta.lles.&gt;
En el zapato, el pañuelo, el manguito, el quitasol y el abanico, se
encuentra siempre la distinción
completa. entre la dama. verdadera.
y la que aspira á imitarla..
Hoy que las brisas primavera.les
llegan hasta nosotras, voy á ocuparme de los abanicos y de las sombrillas.
Unos y otras son verdaderas armas femeninas que aumentan la.
gr11;cia. y belleza. del conjunto de la
«toilette&gt; y revel a.n el gusto delicado de su dueña.
La industria moderna ha creado
preciosos y ricos modelos en abanicos y sombrillas.
Los bellos abanicos «imperio,&gt;
con sus vitelas sombreadas de lentejuelas de plata; los preciosos abanicos de gusto moderno, en los que
domina el brillante bordado de
cuentas de a.cero; los delicados bor23.-Blusa suelta con adornos de encaje.

dados de encaje, y los que ostentan
elegantes pinturas, lucen sus primores al lado de los sencillos japoneses.
Los varillajes de nácar, metal,
madera y marfil son preciosos, y lo
más notable son los precios,que ponen las más lindas imitaciones al
alcance de todas las fortunas, atestiguando así las ventajas que nos
reporta la moderna industria..
Las sombrillas bordadas á mano
constituyen el celou&gt; de 1a. novedad,
y las hay de los colores y matices
más delicados.
Siguen también disfrutando el favor de la moda las sombrillas lisas
y con adornos de eneaies cal a.dos,
representando formas de pájaros,
lazos y mariposas transparentes.
Para las señoras de cierta edad,
nada más á propósito que los centout-cas,&gt; de riquísimas sedas y
suaves colores.
Otra. novedad modernista presentan este año los quitasoles, los púños de plata, metal y esmalte, de
un trabajo primoroso.
El puño de acero de Eibar con
sus lindos a.damasquinados de oro,
verdaderos é imitados, gozan del
favor de las damas; cuyas delicadas manos resaltan con suma blancura sobre el obscuro y bruñido
metal.
Estas son las armas de que hoy
pensaba hablar á las señoras, y segura de no infundirles miedo, creo
que padres y esnosos se apresurarán á proporcionárselas.
¡Oh pretendida debilidad de la
mujer, que eres fuerte con el trozo
de nácar entre las manos!
LA VIZCONDESA
DE CHATEAU D'EAU.

A UNA ROSA.
Vagando en el prado un día
En que la multitud de flores
Sus diferentes colores
Ostentaban á porfía.

anciano, que lentamente volvió á
sentarse en su banco de piedra.
Se cambiaron caballos; los sirvientes del grao señor habían arrojado debajo del carruaje algunos
restos de su espléndido desayuno:
los perros del pobre y del soldado
se precipitaron encima¡ los caballos partie1·on ...... uno de los perros fué aplastado .... era el del pobre. Lanzó un grito, y su última mirada fué para su amo, !,. ue arrodi·
Hado cerca de él, no podía hallar
una lágrima.
-Tomad, buen hombre- le dijo mi
hermana, y dos monedas rodaron á
un lado¡ no les prestó atención,contemplaba á su perro.
El soldado lloraba y parecía indeciso¡ en fin, pareciendo hace1· un
esfuerzo sobre sí mismo, se acercó
bruscamente al anciano, poniéndole
en la mano la cuerda que ataba á
su perro, y le dijo:
-Tomad, buen viejo, luego voy á
llegará la choza de mi padre..... os
dejo á mi fiel Medoro. Adiós:
Y enjugando sus ojos con el revés de su mano mutilada, tomó su
saco y se fué precipitadamente.
El pobre acariciaba :í. su nuevo
compañero; pero sus miradas estaban siempre fijas en el cuerpo de su
pobre y viejo perro.
Mi hermana me dijo:
- Ese soldado es más afortunado
que nosotros: ha dado un amigo al
infeliz..... nosotros no hemos podido ofrecerle más que dinero.

Explicadón dt

nuutros grabados.

G. CARBÓ.

PARA CURAR UN R!IFRIADO I N UN D1A

Tome _las pastilla■ Launt• de Bro m ~
BI botu:wio le devolved: ■u dinero 11 110 ■e can.
La firma K. W. Gran N halla u ceda oajla.

Cuandoun médico eminente dice
que ha usado un preparado por varios afios, no hay lugar para dudar de la eficacia de ese preparado. Las siguientes palabras son
del Dr. D. J. R. Icaza, de la ciudad de México:
«Tengo la satisfacción de decirles que hace varios afios he recomendado á muchos de mis enfermos la Emulsión de Scott y estoy
convencido de que esa preparación
es un buen tónico reconstituyente
y tiene la ventaja de que muchos
niños la toman con verdadero
gusto."

Dtl Tllmo., Sr. Jlrzobispo J «ba1.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado e, .,.
slstía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

Hace pocos d1u que sé practlc6 la
apertura del testamento del Ilnetrfalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. Feellu
en la eluda• de Chlcago, Illlnola. La
lOrtUDa di dlstln&amp;11ldo prela•o uceadlG 11. cerca de $125,000 oro amerlca■o ;
7 segO.n el lnnntarlo que ae ha pub'I·
cado, los bienes que •eJG fueron como
Jlgue:
Dos pGllzas de • 'La Mutua,' • Compa111a de Besoroa sobre la Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada una, o sean . . . .$50,000
Dlvlllendoa acu!!lulados 80·
bre una Ce las pGUzas. • 9,829
Otra pG!lza de seguro. • . 14,000
Acciones en efectivo 7 en
Bancoe. • . • . . . . • 87,000

oro
oro
oro

oro

Entre las •1sposlclonea del aellor A'Zzoblspo, en au testamento, 11e hicieron
éataa:

ARMAS FEMENINAS.
Tranquilizaos, quel'idas lectoras¡
no pienso hablar de ninguna de
las máquinas de destrucción antiguas ó modernas, que por mucho
que se preseqten en formas delicaqas y encantadoras, yo 'no consideraré nunca. como armas de la mujer.
La mujer no tiene más armas que
las naturales; la gracia, la belleza

Su aroma. intenté aspirar,
Y le aspiré delicioso,
Y luego quise afanoso
Sus frescas bojas besar.
Lleno de loca alegría
La acerqué á mis labios presto,
Mas un gusano funesto
En su corola escondía..
Y cuando encontrar soñé
En su cáliz ambrosía.,
Del insecto que tenía
La ponzoña sólo hallé.
La apariencia me engañaba:
¿Quién dijera de esa. rosa,
Al mirarla tan preciosa,
Que un vil gusano guardaba.?
Así hay mujeres que son
A la faz der mundo hermosas
Y que ocultan cual las rosas'
Veneno en el corazón.

EL TESTAMENTO.

E. SUE.

Se reservan camas en,carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,sol1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
ta. San Franolsoo, llilm. 8, ltll,Jxloo,

a. 11.

••••••••••••••••••••••••••••••••••
loo

Domingo 17 de May-o die 1908.

. Una rosa allí encontré,
Cuya. belleza y encanto
Cautivó mi atención tanto,
Que á contemplarla llegué.
Me pareció de las flores •
Que perfumaban el prado
La. de olor más delicado
Y de más lindos colores.

A su hermana, sellorlta Kate Feehan,
que estúvo siempre con él huta • •
muerte, $40,000 oro en bonos 1 $25,000
oro de una de las pGJlzas de aesuro ;
11. la sellora Auna A. Feehau, viuda del
sellor doctor Eduardo L. FeehaD, hermano del sellor Arzobispo, $21S,000 oro
de otra de las pGllzas, 7 $5,000 oro en
efectivo ; 11. la Academia de San Patrl·
clo de Chlcago, de la que es precep~
ra su hermana., Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la 1l.ltlma pGllza ; i la
escuela • 'Santa Maria'• de enaellansa
prlctlca para varouea, de FeebanTllle.
llllnols, que era la lnstltuclGn por la
que mll.s se Interesaba el aellor .A.nOblspo, se entregaron 101 $4,000 reataJI·
tes •• la 1l.ltlma pGIIIL

Número l. Los elegantes trajes
de casa y de visita que representa
este graba.do, son de sencilla y
vistosa confección. El primero, de
falda lisa y con guarniciones de
cintas en su parte inferior, no lleva
más adornos en la blusa. que un
ligero tableado en la parte delantera, y botonadura de metal en las
mangas. Una corbata. de1;eda negra.
con gasa blanca en las extremidades, completa el adorno de este
· elegante vestido. Por lo que respecta
á los otros dos, de paseo, debemos
manifestar á nuestras lectoras que
las telas de estos vestidos son de poca.
resistencia y lo más ligeros posible,
en consonancia con la actual estación primaveral. Uno de los trajes
es sumamente original y vistoso, lo
cual se logra haciendo rematar en
picos el sobretalle, que ha de ser de
un color más obscuro al resto del
vestido. En la falda se sigue disposición análoga á la de la blusa.. El
último de estos trajes lleva como
único adorno un eleganti&gt; cuello de
encajes de guipur, y cuello, pujios
y cinturón forma.dos con cintas de
terciopelo negro.
Número 2. Vistosos y ricos trajes
de paseo propios para señoritas de
talle esbelto, y cuya confección tiene que ser muy cuidadosa para que
produzca el efecto que se desea. El
primero de estos trajes, de blusa
torera, lleva un magnífico cuello de
punto de Inglaterra rematado con
cinta maravillosa y fleco de seda.
El peto, de gasa de seda blanca,
tiene en su parte inferior un rosetón,
también de cinta maravillosa, terminado con fleco. Un ancho cinturón
de seda rodea el talle, y los puños
tienen un pequeño adorno de punto
de Inglaterra, igual al del cuello.
El segundo grabado representa un
traje de gasa de seda, color crema,
con anchocuellohombreras y canesú
de encaje, rematado en su pa1·te
inferior con dos aplicaciones de seda
y cordoncillo. La parte inferior de
las mangas, se hace rodear con
angostas cintas de encaje igual al
de los puños. La falda es enteramente lisa.
Número 3. El grabado representa
un elegante saco paletó con botonadura de concha nácar, mangas de
campana y bolsas cruza.das. El
cuello debe ser muy ajustado para
dar á esta. pieza de ropa el i_i.specto
de elegaDcia que la caracteriza. La
tela de este saco paletó, es de paño
color gris.
Número 4. Corpiño'J blusa_ para
niños de corta edad. El primero
lleva un triple cuellohombreras y
cintas de seda adornadas con grupos de botonaduras de metal. Un
cinturón de la misma tela del vestido, rib~teado con la misma cinta de
seda, rodea el talle; los puños se
confeccionan de manera de hacer
juego con el tl'iple cuellohombreras.
I,,a. blusa, para niños de7 á S_añus,
se tablea en la parte anterior de
mod.o deformar una angosta. pechera. El cuello doblado es de la misma
tela,y una pequeña corbata de color
obscuro complementa la blusa.
Número 5. Para este traje de paseo, semejante á otros qufl hemos publicado en números anteriores, de-

1.-Colecci6n de vestidos de casa y

ben ohserva.rselas explicaciones que
con toda oportunidad hemos dado
á conocer á nuestras lectoras. Un
ancho cuello de encaje inglés cubre
la parte superior del talle, y el
cinturón, de ancho listón de seda,
se ha.ce terminar por un moño, con
dos grandes bandas colgantes, en
la parte posterior del vestido.
Número 6. Sombreros de flores y
plumas, adecuados á la actual-estación calurosa. El que ostenta la
ancha pluma, debe llevar al principio de ésta un vistoso broche de
metal. Aparte de estos adornos,
sól-o se hace rodear la forma de paja
con gasa de seda, que se pliega con
gusto y elegancia. El segundo de

los sombreros lleva tan sólo adornos flora.les y de listones de seda.
Ambos sombreros son elegantísimos
y producen un efecto sorprendente.
Número 8. Trajecilo infantil para.
niilas de 6 á 8 años, confeccionado
con tela de poco cuerpo y arreglado
á los últimos figurines infantiles.
En la parte inferior del pequeño
traje se adhiere un lienzo de la misma tela, que se pliega y se adorna
con cintas angostas. Al cuello, con
pequeños adornos de enea.je, se le
hace tomar cierto vuelo en sus dos
extremidades, de manera de cubrir
los hombros. En la parte inferior y
delantera de este cuello, se ponen,
como único adorno, dos listones de

visita.

color semejante al del trajecito.
Por lo demás, el vestido no requiere
minuciosidades de ninguna especie,
y las niñas deben de llevarlo únicamente en juegos y paseos campestres.

El Grano de Arena.
En la playa dilatada
que baña la mar serena
ó rugiendo alborotada,
un tenue grano de arena
nada significa, nada.
Mas, si se llega á observar
cómo marca en un reló

�EL MUNDO ILU STRADO.
Domingo 17 de Mayo de 1903.

Domingo 17 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

el tiempo que va á llegary el tiempo que ya. pasó
par-a. nunca más tornar-. . ..
Exclama. el alma con pena:
-¡No r-uedes, grano de a.r-ena,
detente! que, en tu ca.ida,
quizás r-ompas l a. cadena
que une á la tierra mi vida.!
,S i a.l lado del Oceano
no es nada ese tenue grano,
también indica., en verdad,
dónde acaba el ser- humano
y empieza la. eterni dad!

•

E L MA~UÉS DE VIVEL.

SED DE 8L8BIA.

E l tío Esquilón adivinó más que
v~ó l a caída de la llave, y comprendiendo que estaba encel'I'ado stn escape posible, quiso cogerla al vuelo; á pique de estrel l arse, se abalan zó á detenerla. y la si&lt;Yuió con
estúpida. mirada en su d~sce nso.
Desp ués, rápido, veloz, anhelante
angustiado, corl'ió á la puerta del
campanario, la golpeó con todas
sus fuerzas, la molió á patadas intentó arranca.ria de cuajo. Tod~ en
vano; la cerradura. resistió al t r emendo empuje, y fallida su esper-anza de violenta.ria., 1·ugiendo de
ira comenzó á gritar el pobre hombre para que le abriesen, pero sus
voces se perdieron en aquella altura, y entonces, jadeante, fatigoso,
de strozadas sus ropas y llenas de
polvo y telarañas, con las manos
acardena.da.s y r-ota.s l as uñas, se

ta Ultima l;oJa.

111 mejor parte del alma!
Tú infundes sublime calma
y tristeza. bienhechora.!
Ay de mí! . .. . tu seductora
y celestial armonía
cuántas veces calmaría.
este afán que me devora.

Hoja, de tantas en pos
dad á un triste que os escoja,
Y comprenderán poi· vos
que es trist-e como uu adiós
la última boja.

A. LóPEZ DE AYALA.

Ay! cu ande el chopo aterido
rudo el aquilón despoja
con monótono ruido
siempre le arranca ~n gemido
la última boja .

ANACR EONTlCA
Hoy mi Dol'isa
se va á la aldea,
pues se recrea
viendo tl'illar.
Sígol a a.prisa·
cuantos placeres
Ma.otua tuvieres '
voy á olvidar. '

Pobre de gala y encanto
tal vez un libro se arroja
tal vez i nte1·esa. tanto
'
que se humedece de llanto
1a última b oj a.
S i bojas de fecunda palma

Que ya no quiero
más dignidades :
las vanidades
me quitó a.mor.
Ni fama espero
ni anhelo á nada·
sólo me agra da '
ser labrador.

E nt r-e l a bruma del monte
na.ce á lo lejos la nnbe,
á impul sos del viento sube
y atraviesa el h orizonte;
y va ma rcando su vuelo,
en lluvi a siempre fecundo,
con un arroyo en el mun do,
con una estr ella en el cielo.

Voy amoroso
para servirl a,
quiero segui rla.
por donde va.
Ver á el hermoso
tri6ro a marillo
l uego en el triÚo
se sentará.

En l as brumas del misterio
n ace e l hombre, y peregr i no
m a r ch a. á illlpulsos del desti no
á p a rar- a l cementeri o.
¡Oh, q uién pudier a su no~bre .
g r-a b ar con llanto en l a b 1stor1a,
y con un r-ayo de glor-ia
en l a memoria del hombre!

Y o i ré con ella

I GNACIO MENDIZÁBAL.

Y el diestro braz¿

en s u regazo
reclin aré.
La ninfa bella
me dará vida
agradecida.,
viendo mi fe.

ta tocura 4d tampanarto.

,

Como acostumbr aba. á ' ejecutar
durante l as funciones religiosas,
desde q ue a ntaño le acontecieron
no se sabe q ué lances con un muc hach o, cerró el tío Esquilón 111,
p uerta del campana r io para que no
se col asen los chicos, guardóse l a
ll ave en l a chaqueta dentro del bolsillo externo del pecho, bol sillo que
esta.ría r-epleto sin dud a., pues se
queda.ron las guarda s asomando, y
luego de encender u na. colilla. de
puro y de quitar se dos ó tres veces
la gorra, para. rascarse la enmara.fiad a ¡ielambre, r equir ió el r-eci o
cáñamo, y talán , tolón, comenzó á
sonar e n lo alto de la torre el doble de d ifuntos, mientras en l as espaci osas na.ves de la. i glesia repercutía.o, como contestándole, los sonoros acordes del órgano y las lú gubres sal modias de los sacerdotes.
Había. funer-a.l para rato, pues
era. el muerto de arraigo en el p ueblo y de posibles. Otras veces aprovechaba. el tío Esquilón el tiempo
que duraban las misas de cuerpo
presente, en repasar en su memor ia
los repiques extr aordinarios, l os
sepelios pro b ables y las fiestas de
primera que acontecerían en el mes,
listín mental que siempre estaba
estudiando el buen hombr e por- virtud de los tl'es i mportantes cargos
de campanero, sepulturero y sacristán menor- que en la pal'l'oquia desempei!a.ba. Y el tío Esquilón se entregaba á reflexiones tale s sin descuidar por eso el doble, en fuerza
de l a costumbre; aunque calmoso
i,or naturaleza y seguro de que lo
mismo le valdría campanada más ó
menos, allá til'aba. de la cuerda del
b adajo, sólo cada cinco minutos.
Aquella maña.na mostrábase el
pobre tío Esquilón ceñudo y som br ío, con el rostro l le uo de sombras. A no dudarlo, la tormenta se
desencadenaba deshecha en el alma
de aquel hombre,teniendo el vértice
en su cer-ebro, pues su frente a.parecía surca.da de profundas arrugas, caía.ale los párpados como si
fuesen de plomo é inclinaba su cabeza; abrumada tal vez por la cer-razón de sus pensamientos. Varias veces se olvidó, en su éxtasis,
de darle al bronce, y cuando salía
de su distracción, vacilaba en tocar la grande ó la chica, como si
hubiese perdido la cuenta. A lo mejor se oía, entre toque y toque, como el rumor de un suspiro ahogado por la vibración de las campana.das; y afel'l'a.do á las cuerdas, de
pie, d~recho, con la rigidez de una
estatua, de cara. al mechina! de la
torre, que le circundaba á mallera
de una hornacina, tendiendo la vis-

De esotros trillos
que están más lejos,
los zaga.lejos
me eo vidiar-án.
Mil cupidillos,
viendo á la bella,
en torno de ella
revolarán.

4.-Corpiño y blusa, pa ra niños de corta edad.

2.-Elegantes tra j es de paseo.

ta por el paisaje sin detenerl a en
ningún punto, sin fij arla en oiugun a parte, sin ver acaso, con la
mente extraviada por la borrasca.
de sus ideas, y el pecho oprimido
por el huracán de sus sentimientos,
fué aflojando en el doble el campanero basta soltar las cuerdas; cayéronsele los brazos, y dos l ágrimas silenciosas le resbalaron por
las mejillas, lluvia tardíaé ineficaz
que no disminuyó en na.da el fluido
de aquella tempestad solita.ria presenciada sólo por las grandes ci.güeñas de la torre del reloj, que
apoya.das sobre una zanca, se preguntaban para su buche, qué diantres acontecería al vecino de al lado, para haber así enmudecido tan
de repente las campanas'?
¡Ah! ¡Mentira.! ...... ¡Imposible !
aquella revelación era una infame
calumnia., un repugnante salivajo
que la envidia escupía sobre el
buen nombre de su bija, más pura
que el &amp;,ire que ali í en el campa.o ario se respiraba. ¡Imposible! ¡Cómo
ella, tan cándida, tan pudorosa.,
tan formal, había sido capaz de enlodar las canas de su padre, de
amargarsu vejez µara siempre!La.s
palabras mentidas del hijo del alcalde, de aquel libertino sin conciencia., habían tenido fuerza par a
vencer la virtud de la débil muchacha, sin que hubiera sido capaz de

detenerla en la pendiente el recuerdo del pobre viejo, para el que ella
era el rayo de sol que animaba el
iovier-no de su vida!.... No se podía creer eso; ¡nunc a! P ero el veneno de la duda intoxicaba. ya e l
corazón del infeliz ca.mpa.oel'O, y á
pesar de su lucha cicló pea con la
voluntad rebelde, se ntíaseimpotente para alejar de su pecho la horrible leva.dura. de las sospec has.
Y en éstas, sus mfradas erran tes
se fijaron maquinalmente en uno de
los patinillos de la iglesia, por el
que se entraba á. las c ovachas que
de habitación le se1·vían. Allí, junto á la añosa parra, recosta.da. sobre la pila de pied1·a. del Ja.vadel'O,
en la que descansaba. un montó o de
r etorcida. 1·opa. blanc a, con las man
gas recogidas sobre el codo y la
cabeza baja, ballábase la muc ha.cha, escuchando á un hombre que
la hablaba con impetuoso fuego, á
juzgar por sus ademanes v io le ntos.
El tío Esquiló n se puso ver de,
a.cometió le un temblor coovu!si vo,
abrió inmensa mente los ojos, se los
rest regó luego cowo temiendo ver
visiones, le ca.sr.añetearoo lo s dientes, y arrancándose de pro nto á s u
e nsimismamiento, se aba l a nzó al
mécbi nal del cam panario, como si
foera á arrojarse al espac io, y t rémulo, sin voz, sin alientos, s ujeto

por los dos brazos abiertos en cruz,
y apoya.das las manos en el marco
de Ia mechina, con medio euer-po in·
clinado hacia fuera, sobre el abismo, se asomó r.uaotu pudo para
distinguir bien á la inca.uta p areja.
La o pinión pública no mentía,
l as sospechas del infeliz no eran
infundadas; ya no le quedaba el recurso de a.t ribuir Ias a.fr9n tosas es·
pecies á c a lumnias de la envidia,
ni le r e staba el a.margo consuelo de
la duda· la ce1·teza brutal se le un·
ponía b ~uscamente. Pero el cáli_z
no estaba lleno, la horrible rea.h·
dad no le había aún descarg a.do el
último golpe . Súbito el hombre 9-ue
cha rlaba con l a moza, se a pr ox11nó
á e lla basta pega.1· rostro con ros•
tro, abrió los bra zos, y e l tío Es·
quiló n no pudo resistir más, no tu·
vo valo r para convence1·se hasta la
evidencia de la deslealtad de su
hij a.
Con los o jos iny ectados de sang1·e, con l a e xpresión sal va.je de la
locura, se ecbó hacia atrás el po·
bre pa dr e, y tao brusco fué su retroceso q ue la llave que g uardaba.
en el p~cbo y que al inclin arse so·
bre e l espacio, bahía.se i do escu- .
rriendo del bolsillo poco á poco,
salió de e stampida con la rapidez
de una bala, y dando_ v1:1elta.s por
el aire , c ayó e n un te¡ad1llo de la
iglesia.

quedó ante la p uerta anonadado,
inca.paz de coordinar sus ideas, con
un espantoso alud bajo el or-áneo,
medio imbécil.
S u misma situación le inspiró al
tío E squilón un pensamiento salva•
dor; plantóse de un salto entre las
dos campanas; bl asfemando como
un condenado y más con garfas de
fier a que con mano de per sona, se
agarró á las cuerdas de los badajos; l as sacudió con furia apretando bien los puños b asta señalarse
la trenzad ura. del cáñamo en 1as
palmas, y . . . . . . tao, tan, tan, tan,
tan, impetuoso, violento, acelerado , atropellándose los sonidos, ensordeció los aires de repente el toque de arrebato, que allá desde las
alturas de la torre lanzaba sus ecos
atronadores y a.la.r-mantes.
T odo el pueblo corrió á la pl aza
lleno de espa nto al oír aquel inces a nte tocará fuego que s ustituía
de improviso al doble de Difuntos;
nadie se explicaba. lo que acontecía.
La iglesia fué invadida., la escalerilla de la torre tomada al asalto;
arriba continuaba aturdiendo el
bronce echado á vuelo. Pero no se
podía seguir; la puerta estaba
a tr ancada.. Veinte puños cayeron
sobre sus cuarterones, llamando
con uo aporreo estruendoso ; . no.
respondieron de adentro; gr1tósel e al campanero que abriese; todo
inút il, y mientras, no par-aba._ ~l
tan, tan, tao, cada vez más p reCII~lta.do y angustioso; el campa.na.r-10
se había vuelto locv. Echóse por
fin l a puerta a.bajo, invadió la gente el piso de las campa.nas, y abandonando entonces las cuerdas el tío
Esquilón, al comprender q ue estaba.
libre, apartando á unos y á otros
con furia, se precipitó en busca de
la salida, y sintiendo de pront o en
el cerebro el martillazo de apoplejía, cayó el pobre hombre sin
sentido en el primer peldaño de la
escalera., como nna masa abandonada á su peso.

son en placer y en congoja
las ilusiones del alma,
guarda en tempestad y e n calma,
la última boj a .
EULOGIO SANZ.

3.-Saco palet6, con bolsas cruzadas.

La Bija de la Ventera.
A orilla del R i a ca.min an
tres mozos de bravo humor,
y á una venta se encaminan,
que otra vez les albergó.
Venter-a: vino y cerveza
de lo bueno, traiga acá: ·
mas nos miran con tristeza
su linda hijita, dó está?
Mi cerveza hierve clara.J
buen vi no hallaréis aquí;
á 10i hijita, ay I p renda cara,
sobre el féretro tendí.
De la pieza. en que reposa
traspasaron el umbral,
y allí vieron á l a hermosa
sobre el lech o funeral.
Y el uno con mano osada
de su rostro el velo alzó;
fijó en ella su mirada,
y entristecido exclamó:
&lt;Si vivieras toña.vía,
bella niila, de a.Iba tez,
juro que desde este día
te amara con honda fe.&gt;
El segundo cogi ó el manto
y la yerta faz veló;
y vertiendo amargo llanto,
de ella la vista apartó.
&lt;¿Y be de verte, ay! desdichado
en el fúnebre ataúd,
yo que tan constante be amado
tu belleza y t u virtud?&gt;
Y el otr o con pasión loca
nuevamente el v~lo alzó,
y en su mustia y f rla boca,
frenético la besó.
Antes te ama b a , hoy te quiero
con igual 6 mayor fe,
y á pesar del h ado fiero,
viva ó muerta te amaré.
L. UHLAND,

J:a Ultia y la J:ámpara.

Yo alboroza.do
c_o n dulces sones,
tiernas canciones
l a cantaré.
Ni habrá cuidado
ni habrá fatiga, '

A l t r iste amparo del techo
dt&gt; una casa derruida.,
y en un aposento estrecho,
está una vieja en un lecho,
y una lámpara encendida.
La anciana, débil, se queja,
suspira y besa una cruz;
y haciPndo mortal pareja
se está muriendo l a vieja
y apagándose la luz.
De la anciana con dol or
el pecho agitado ruge,
y al compás de. su estertor,
con pavoroso rumor
la llama en el vaso cruje.
La mori bunda aún respfra.:
aún l a luz alumbra vaga,
se inflama, aquélla suspira,
la anciana lánguida expira,
la lúgubre luz se apaga.
A un sepulcro se asemeja
la estancia en fúnebre calma ·
murió la luz con la vieja;
'
la luz un fanal que deja,·
un cuerpo que deja el a lma.. .... .
ACACIO CÁCERES.

E1' 11!1' ALBlJI![,
Es l a música ·e1 acento
que el mundo arrob!}dO lanza
cuando á dar forma no alcanza
á su mejor pensamiento;
de la flor del sentimiento
es el aroma lozano;
es del bien más soberano
presentimiento suave,
y es todo lo que no cabe
dentro del lenguaje humano.
Dichosa tú que su palma
has llegado á merecer,
conmoviendo á tu placer

6.- Vlata posterior para traje do· paseo.

I

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 17 de Mayo de 1903.

que con mi amiga
no aliviaré.
N. F. DE MORATÍN.

SOLEDAD.
I
Declina el día. ..... .
Es la hora melancólica en que se
perciben esos vagos rumores salidos del seno de la tierra y que parecen el estertor de agonía. de las
cosas creadas ..... .
¡Todo muere!
Hasta el astro rey, hundiéndose
tras la~s montañas y difundiendo
sus últimos rayos, parece la cara
de un muerto ....
¡Oh tarde majestuosa! Al ~ontem:
plarte, siento que se dulcifica mi
ser y que mi alma se recoge y vuela por un instante en alas de ensueños extra.humanos. ·

EL MUNDO ILUSTRADO.

himno de gratitud á su omnipotente
Hacedor.
Sus labios murmuran una. plegaria.. Después, obsesionado por un.a.
idea. dolorosa, se levanta. suspirando:
-¡Ay de mí!, ¡cuán dulce resuena
aún en las profundidades de mi _alma. su adorada. voz! ¿Por qué, Dios
mío me privaste de mi única felicidad' sobre la tierra?
Llorando siempre, llorando lágrimas acerbas, dirígese á una habitación herméticamente cerrada.
Con mano insegura abre la. puerta
y penetra. en la. estancia con el respeto con que se entra. en un santuario.
Un olor capitoso de flores fresca.~
y secas sa.tu.·a. la. atmósfera del pequeño cuarto, parecido á una tumba por el silencio y 1~ lobreguez
que reina en él. Este m~smo pensamiento debe asaltar, sm duda., la.
mente del anciano; porque, estremeciéndose de pies á. cabeza, ~orre
á abrir una ventana. Los últimos
resplandores de la tarde pen~tran
por ella súbita.mente, p~od~ciendo
una maravillosa combinación de
matices.
.
Pero ¡ah!, lo más digno de admiración es el retrato de una hermosa
joven cuya fisonomía parece animada'en aquel instante por la refracción de la luz. Los OJOS del anciano se clavan ansiosos en ella, Y
los de ella, hermosos y tristes, parecen fijarse también en él ~on expresión inefable.

El 1;110 Bueno vti 1;110 mato.
'j

:r

•

III

6.-Elegantes sombreros de primavera.

Ha anochecido.
.
El anciano seguía contemplando
el retrato y Dios sabe cuánto tiempo habrí¡ permanecido en. e_sa actitud si la voz de una v1eJa y fiel
cri~da no le hubiera sacado de su
ensimismamiento,recordándole que
era hora de recogerse.
-Adiós, Olga mía-murmuró;no sabes cuán amarga es para mí
esta vida transitoria, no viéndote á
mi lado. ¡Coántas veces he deseado
la muerte en medio de esta espantosa soledad! Para mí la felicidad
no existe, hija mía. ..... .
Y agregó, exhalando un ronco
gemido:
. .
,
-¿Ni cómo ha de existir para ~1
la felicidad, si fué enterrada contigo en la misma. fosa?
Y salió de la. 1:1sta.ncia con inseguro paso, cerrando tras sí la
puerta.
JUANA LóPEZ CARRILLO.

PBIJIIAVEB.A.
Na.cara.do crepúsculo amanece,
amanece pomposa primavera;
dora el sol en su rápida carrera.
el ambiente y el suelo que enriquece;
y dora el cauce que sus aguas mece,
las espigas tupidas de la. era;
de lúz inunda la creación entera;
grato calor Apolo nos ofrece.
Y fulge la radiante luz del día,
que invade hasta la. bóveda. sombría
del antro que está obscuro cual
averno;
pronto cede, no obstante, su osadía.:
cual la vejez,y con escarcha. fría.,
ha de llegar el aterido invierno.
CANDAMO.

8.-Trajecito infantil para niña
de 6 á 8 años.

9.-Barrendero con guarniciones de cordoncillo.
CONSEJOS.

II
Vese á lo lejos una humilde y solitaria casita, medio oculta por corpulentos ár~oles . . Com? en los c~menterios, simétricas hileras de cipreses cuadran el patio, y una trepadora yedra. cubre parte de la.
galería..
Los pálidos reflejos del sol poniente bañan la. casita, dándole un
aspecto fantástico.
Un soplo de aire levísimo, al mecer la yedra., hace que la. vista. se
aparte con horror de aquel sitio,
porque aquella. yedra., cubierta de
una negra capa de polvo, semeja
multitud de enormes a.rañas entrelaza.das, moviéndose simultánea.mente, como si se entregaran á una
danza. macabra.
Más allá, dos grandes árboles,
secos y de color ceniciento, parecen
dos gigantes petrifica.dos, abriendo
los brazos en actitud a.mena.za.dora.
Todo y,a.ce en calma.. Sólo de vez
en cuando turban el sepulcral silencio que reina en la. misteriosa. ca.sita
los a.compasados pasos de un venera.ble anciano, que extasiado en la.
contemplación de las mara.villas
celestes, acaba por caer de rodillas
sobre la. tierra.
Gruesas lágrimas ruedan por sus
pálidas y hundidas lll:ejilla.s. ¡Pobre
a.ncianol; una. pena. inmensa., profunda., lacera su alma.
En esa. actitud hierática., parece
la bella. y triste personificación de
la Naturaleza. elevando el último

Domingo 17 de Mayo de 1903.

Quieres casarte, buen Juan,
y pides con impaciencia
consejos á mi experiencia.:
no es así? pues allá van.

Había una vez dos hermanos: el
bueno y el malo. El primero era
uno de esos imbéciles que figuran
entre los mejores alumnos de su clase. Sin ninguna idea. personal é incapaz de reflexión, hacía con' indiferencia. todo cuanto le mandaban
hacer y era en extremo a.plica.do.
Como carecía de imaginación, se
había llenado el cerebro de fórmulas hechas, que no siempre comprendía, pero que en momentos da.dos le prestaban un grandísimo servicio.
Sus padres estaban orgullosos de
él y decían:
-¡Es una criatura excelente!
El segundo era la desesperación
de sus profesores. Su inteligencia.,
siempre despierta., no podía fijarse
en los adocenados programas del
colegio y había materias que le inspiraban una repugnancia. invencible. Otras le gustaban; pero las comentaba. de tal modo, que desconcertaba con sus palabras á sus rutinarios maestros. Siempre soñador y corriendo en pos ue alguna
quimera, no hacía caso de las explicaciones que se daban en clase,
por cuyo motivo era castiga.do con
frecuencia.
Sus padres estaban disgusta.dísimos con él y decían con amargura.:
-¡Demonio de muchacho! ¡Qué
malo es!
Cuando los dos hermanos estuvieron en edad de elegir carrera.,
sus padres trataron de hacerles ingresar en la Administración pública..
El hermano bueno aceptó con entusiasmo la. proposición, sin duda
para evitarse el trabajo de meditar. Y como temía la lucha por la
existencia, se dejó tentar por la
perspectiva de una vida tranquila,
sin brillo, pero sin sufrimientos;
sin grandes provechos, pero sin peligros de ningún género.
El otro, que no trataba de evitar
ninguna clasede responsabilidades,
prefirió emplear de un modo distinto su a.cti vid ad. Sus aficiones le
a.rra.stra.ba.n al estudio de la pintura.. En vano sus padres le manifestaron que aquello era un capricho
pasajero, y que se forjaba ilusiones engañosas acerca del porvenir.

. .1 . , .

.

"
,!

12.-Colecci6n de trajes para "sport."

'

\

Estos son, ansias, desvelos,
temores, citas, desvíos,
trasnocha.das, desafíos
· y peloteras y celos.
Amanece con el día
y vela; no hay más recurso;
yo, de novio, estudié un curso
completo de astronomía..
Decídeste á ser esposo;
y sufres, que es la. más negra.,
de la veterana suegra
el examen codicioso.
Entra el gasto, es cosa obvia.:
y te exprimen sin piedad,
cuando no la vanidad,
los caprichos de la novia.

7,-Trajes de la eatacl6n, para paseo.

A, G. GUTIÉREZ.

..

1

7

Oye: tiene mil azares
eso de tomar mujer:
por el pronto, suelen ser
malos los preliminares.

Llegamos al desposorio:
da s el suspira.do sí.
Gracias á. Dios I hasta a.q uí
has pasa.do el purgatorio.
Mas preso en el lazo tierno
tu amoroso afán reposa.
Ay! Juan esto es otra cosa:
como que' empieza. el infierno.

'

11,-Colección de sombrillas para primavera,

El hijo malo no quería que na.die
se ocupa.se en labrar su felicidad.
Para. ello era condición indispensable que se respetase su vocación.
Y, fuesen las que fuesen las dificultades que se le presentasen, prefe•
ría arrostrarlas todas á. renunciar
á. su ideal.
El hijo bueno llevaba una vida
en extremo regular y metódica.. Diaria.mente partía á la.
misma. hora para su
oficina.. Al llegar á
su despaho, se sentaba con el mismo
monótono m o vimiento, y comenzaba. á esperar pacífica.mente la hora de
salida.
Durante el curso
de aquella.vida.neutra logró disfrutar
de lo que pudiera.
llamarse una felicidad perfecta.. Y
hasta llegó á interesarse por una serie de pequeños detalles que le proporciona.ron un placer
no sospecha.do al
ingresar en la carrera. administrativa. No había día en
que no arrancara
con verdadera delicia la hoja de¡
calendario. Antes

de tirarla. al suelo, leía el contenido del dorso y luego se permitía
echar una mira.da á. la página:siguttmte.
Este ejercicio le proporcionó infinidad de conocimientos de indiscutible utilidad: los aniversarios
históricos, las fases de la. luna, número de días transcurridos desde
el comienzo del año y de los que
faltaban hasta el 31 de diciembre,
las fiestas religiosas y el nombre y
las señas del impresor.
Su sitio se distinguía. por una.colección de reglas, de corta.plumas,
de lápices y de gomas, alinea.dos,
según su tamaño, con una corrección absoluta.
Indudablemente se había aficiona.do de un modo especial á los ohtos de escritorio.
Conocía hasta diez y siete maneras de cortar lápices, y hacía mil
combinaciones ingeniosas para
convertir un periódico en varios
objetos de aspecto deco1·ativo: paja.ritas, barquitos, saleros, abanicos y acordeones. Sus uñas se perfilaban en puntas maravillosas.
Los padres estaban encantados
ante aquella. vida. tan ordenada.
En la mesa hacían á su hijo muchas
preguntas acerca de su trabajo y
de su jefe, y á fin de mes se regocijaban ante la idea del dinero que
el chico había ganado con el sudor
de su rostro.
Así es que el padre decía con frecuencia, lleno de orgullo:

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99285">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99287">
              <text>1903</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99288">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99289">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99290">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99291">
              <text>Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99292">
              <text>17</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99309">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99286">
                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 20, Mayo 17</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99293">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99294">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99295">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99296">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99297">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99298">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99299">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99300">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99301">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99302">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99303">
                <text>1903-05-17</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99304">
                <text>Suplemento</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99305">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99306">
                <text>2017718</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99307">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99308">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99310">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99311">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99312">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2663">
        <name>El grano de arena</name>
      </tag>
      <tag tagId="2666">
        <name>La última hoja</name>
      </tag>
      <tag tagId="2665">
        <name>Locura del campanario</name>
      </tag>
      <tag tagId="2067">
        <name>Primavera</name>
      </tag>
      <tag tagId="2664">
        <name>Sed de gloria</name>
      </tag>
      <tag tagId="91">
        <name>Soledad</name>
      </tag>
      <tag tagId="2661">
        <name>Vestidos de casa</name>
      </tag>
      <tag tagId="2662">
        <name>Vestidos de visita</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3790" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2432">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3790/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._20._Mayo_17..pdf</src>
        <authentication>e566b16aeb8cae570266d24ffd672581</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117612">
                    <text>'EL MUNDO

.La Prelle Shoe Co.,. St. Louis. U. S. A.
Manufactureros de Botas y Za.patos.

Separe usted el calzado que lleva la marca "Corazón y Flecha.'"
1~1 éxito de estos zapatos es asombroso, fenomenal, sin precedente. Rn dos años ha llegado á obtener tanta fama.que ha llamado~
la atención de los más astutos comerciantes del mundo entero..
Si usted desea mejorar su negocio,haga la prueba connuestra marca y verá los resultados.
ESCRIBA PIDIENDO LISTA DE PRECIOS.

Casas con Muestras:

lNt 1-TOMO 1-NUM. 20

ILUSTRADO

MfXICO, MUO 17 Df 1903.

Subscripci6n mensual forhea SI.SO
ldem,
ldem. en la capital Sl.25

!Nrccter: LIC. R,U'AtL RtYI&amp; &amp;PINDOLA.

Cierente: LUI&amp; Rt~ &amp;PIND0l A

Oficinas Almacenes y Fábrica núm 2.
11Th and Washinpton Ave.

Mr. Ford Dix, Grand Hotel Pasaje, Habana, Cuba.
Mr. George Porro, l.ª del ~alto del Agua núm. 3Z, México, D. F .

Iavitación Jara participar
ALA PROXIMA

Gran Lotería Alemana de Dinero.
La Jotcrla de d inero bien Importante, au.
torlzada por el Gobierno de Hamburgo Y
garantlzadn por la hacienda pObllca del
Estado, contiene 115,000 bllletes, de los
cuales 55,763 deben ser premiados. Resulta,
pues, que cada premio se r eparte en tre dos
nOmeros.
Todo el rapltnl Importa:
Marcos 11.306,390 6 sean cerca cl'e Peao,
1.295,000 Mo-ne&lt;la Me.,icana.
Los sorteos se hacen pObllcnmente bajo
lnapeccl6n del Gobierno, 7 el pago pu· tual
de los premios estA garantizado por el
Estado.
600.000 Marco, 6 sean aproximadamen te
Pesos 387,000 Moneda Mexicana como premio mayor pueden ganarse en ca.so mAs feliz, especialmente 1 PREMIO cl'e 300,000
MARCOS, 1 de 200,000 MARCOS, 1 de
100,000 MARCOS, 1 d e 80,000 MARCOS,
2 de 60,000 MARCOS, 2 de 50,000 MARCOS, 8 de 40,000, MARCOS, 1 de 35,000
MARCOS, 5 de 30,000 MARCOS, 5 de
20,000 MARCOS, 2 de 15,000 MARCOS,
16 de 10,000 .MARCOS, 55 de 5,000 MAR·
COS, 108 de 3,000 MARCOS, 1~6 de 2,000
MARCOS, 616 de 1,000 MARCOS, 14 de
500 MARCOS, 1,022 cl'e 400 MARCOS,
83,788 de 169 MARCOS, 19,970 de 250
200, 150, 144, 111 MARCOS, etc.
El sorteo de estos 55,763 premlos sobredichos, se hace en siete clases sucesivas, qu~ siguen en breves Intervalos.
Fuera de otros premios mayores, en cada clase se tlrarA una prima especial de
modo que en caso mAs feliz, loe premios
mayores Importan 50,000 Marcos, 55,000
Marcos, 00,000 Marcos, 70,000 Marco,,
80,000 Marcos, 90,000 Marcos, y 600,000
Marcos.
Al recibir el valor de los billetes, sea en
cheques sobre bancos 6 cMas de comercio
europeas, 6 sea en billetes del banco mexicano, ó por medio de un giro postal, enviaré LOS BILLE'l'ES OIHGINALES en
carta certificada para los primeros tres
sorteos, acompaíln.ndo un prospecto oficial
que contiene todas las expllcaclones que se
necesitan.
·
AdemAs, se adjuntaril il cacl'a comprador la traduccl6n de los billetes originales
en lengua espaílóla.
EL VALOR de los bllletes PARA LAS
TRES prlmerM clases, SEGUN EL PROS·
PlsCTO OI!'ICIAL, es como sigue. (1 Marco vale aproximadamente o;; centavos moneda mexicana).
:\!ARCOS 9.50 por un cuarto Billete
Original, para la la., 2a. y 3a. clase.
MAHCOS 19.- Por un
medio
BIiiete
Original para la la., 2a. y Sa. clase.
MARCOS 38.- Por un entero Billete
Origina! para la., !?a. y 3a. clase.
A su debido tiempo se a visa il los due•
ilos de billetes, en qué épocas tendrlín que
hacer las remesas para la 4a., 5a., 6a. y
7a. clase: esto en caso de que el bllletc
no hubiera recibido, en el lntermecl'lo, un
premio. Per o es muy probable que el billete sea premia.do, PORQUE, como ya estil
dicho, GANA CASI CADA SEGUNDO BI·
LL~~TE, y las probabilidades de ganar aumentan de clase en clase. DESPUES DE
CADA F.XTRACCION, S I•: ENVIARA A
TODO INTERESADO LA LISTA OFI·
CIAL.
Los Interesados harírn bien de mandar
BUS pedidos POR EL PRIMER CORREO,
para que ee pueda efectuarlos puntualmente .
PRINCIPIO DE LOS SORTEOS : el 18
de lunlo de 1903.
Pedidos que no lleguen en tiempo para
la la. clase, serán ejecutados para la 2a.
6 3a. clase, por consiguiente cada uno
PUEDE CONTAR POSITIVAMENTE CON
QUE TENDRE CUIDADO DE QUE DE

CUALQUIER MODO PODRA
TOMAR
PARTM EN ESTA IN'.l'f:RESANTE LO·
TERIA.
Lo mejor es ha.cer las remesas par carta
certlllcada en BI lletes de banco Mexicanos
6 en giros postales ; pero, en caso de que
sea mAs conveniente A los clientes hacer
los pagos en ese país, p8..1·tlclpo que el
Banco AlemAn 'l'rasatlAntlco de México,
calle de San Agusttn 7, estA autorizado
por mi, de recibir por mi cuenta cualquier
Importe. Al hacer asf, suplico enviarme
directamente la carta Orden bien clara A
Uamburgo,
avlsilndome !l la vez, el Importe remitido !l este Banco. Adem!ls, se
debe avisar al Banco Alemán Trasatll\ntlco que tiene que abonar el Importe ll mi
cuenta d'e la orden del respectivo pagador.
'.l'odo se reune en esta gran loter!a, para
dar segm·ldad y benellclo al que participa
de ella, como es el ARRJ,GLO VENTAJO·
SO. IN'rtmVl~NCIO:N Dl~L GOBIERNO, es el allmen.w máa ~adab~ 1 el máa
SOLIDT•:Z, y ante todo, la GARAN'.l'IA recomendado ,para los nifl.oe .1Jesde l&amp;
DlsL ESTADO l'ARA EL PAGO DE LOS eda-d de seis 1 siete meliles sobre todo
PRE:IIIOS. Teniendo relaciones con las
en el momento del destete 1 durante
mayores pinzas del mundo, l'UEDO PA·
GAR LAS
CAN'l'ID.ADES
GANADAS el periodo del crecimiento. "Faclltta
'l'A:IIBilsN EN EL DOlII CILIO DE LOS la dentición, asegura la buena forma·
clón de los huesos."
DUENOS.
¡l'OCO DINirnO PUF.DE DAR MUCHO!! PARIS, 6, Avenue Victoria, y en todas
;'l'F.NOlm LA MANO A LA 1ro1tTUNA ! las farmacias.
POlt PEDIDOS DIRIGIRSE A

La Fosfatina Falieres

Pincus Moeller1 Hamburgo
(ALifüA::--'IA ) ('asa fundada en 1855.
OFICINA CF.NTRAL Dlil LOTERIA
ENCARGADA POR EL GOBIERNO PARA
LA VENTA DE LOS BILLETES.
F.ata casa ha sido siempre preterida por
la fortuna, y varias veces tuvo que pagar
premios de mayor conslderacl6n, especial•
mente A clientes en J\Iéxlco.
Desconf!ese de cualquiera otra oferta
pues nadie estü autorizado !l ello.
Se mandarll grntls y tranco, el p1·ospecto oficial il quien lo pida. Correspondencia
en todas lenguas.

.,.•

COB.B.ECCION DE

CUERPOS DEFORMES.
Si usted 6 cual(luier pers DA d• m familia
padec•n rle detorm1dan•s en •1 cu• rpo, como
pies torcidos 6 doblados. eufor merlad d• J,. caderA 6de la espina.t'aralisis.Parali,is intHntil,
coyunturas eofermas 6 deforme~, (;ojera, Pier·
uas chueca•, roaillu anudttd•s, 6 defo•midH•
des, reumát.ic1ts, escriba pictieorloinfnrmes al
Innituto abaj, indicado. qu6 le escrihirá la
manera de encontrar remedio!\ su m•I Ksta cas• es la Iostitucióo Ortopédic• má• c, mplei• de
América. Y por sus muc,,os Elementos hacen
curaciones que no se puArtPn hacer enot ra pR r·
te y después de estar desahuciRdns. l ,os métodos empleados Fon especi•les y rn efic•ci• ha
sido demo,tr•da. No se emplea" ni Kmplastos
muJestos ni penoeRs op~rAci011es quir6rgicas ni
t ratamientos dolorosos de ni¡runa esr&gt;ecie.- 'Se
remiten Libros y Referencias á quién la• pida.
No se cobra nada por consultar.

THE L. C. MC LAIN MEDICAL
ANO SURGICAL INSTITUTE.
3100.PINE STRET.

ST LOU,S, MO ,, U. S. A

AVISO IMPORTANTE.
El fOflfato de cllll que entra eG le
de a Fostathul "Falle·es." estA preparado por un procedl,
t1•l6nto especial con aparato A prop~
tllto, y no se encuentr&amp; en el comercio.
Desconflen de la.a imitaciones y fa!slflcacionea.
!0!1Ilpo61Cl~D

SOLO PARA S~:NORAS
SOLO PARA SF::NORAS
E l regulador mensual del Dr. R. O. Ra7•
moud ha hecho la felicidad de mllea de
selloras; no hay cl'olor, ni peligro, ni se
Interrumpe el trabajo. Se garantiza el alivio en tres O clnco dlas. Pronta atenct(ln
A Jaa cartas contldenclales. Precio: $5.00
¡ilata. Dirijan pedidos á Behlke's Phar•
urnry, 441 State St., Chlcago, 111. U. S. A.

m&amp;l~~m~~fflm@~~~ •

Píldoras Digestivas y Antisépticas

¡ .
1

i,

DEL DOCTOR

.us;- Doradas, para los casos con diarrea.

Plateadas, para los casos sin diarrea. "a

Muy experi11;1entadas en las enf~rmedades del Aparato digestivo. Contiene la materia activa de los
fermentos d1gest1vos, y los antisépticos más poderosos combinados en una forma nueva y asociados
?ºn o~ras substanci3:s medici~ales. Es el mejor remedio para la. dispepsia, mal&amp; digestión estomacal é
mtest1nal, para 13: diar_-rea, disentería., enfermedades del hígado, gastralgias, jaquecas y en todos los
casos en que 1&amp; d1gest1ón es torpe y la. nutrición imperfecta ó cuando hav inflamación ó infección del
Aparato digestivo ó de los órganos anexos.
'
•

De venta en todas las Droguerías y Boticas,

-~

•

1

.

: ~[as. tallts dt san; francisco y la Jlotntda ]u~rtz, tn la fttsta floral dd 10 dt mayo.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 17 de 1-ia.yo de 1903.

LOS ÁNGELES.
Es muy difícil definir de una manera precisa el símbolo que en el Arte está encomendado á los Angeles; pero, aunque la expresión
sea vaga, cabe decir que esos seres, que no son
ni viriles ni femeninos por completo, reprei,entan def:de hace muchos siglos el prototipo
de la belleza ideal, del mismo modo que el
Diablo ha sido siempre el representante del
Mal y del Pecado. Y cuando decimos·ciideal,11
no es porque exista una fórmula absoluta ele
bellezn ideal, un tipo eterno y platónico que
puedi\ haber sido idéntico para el artista de la
Quinta. Dina!'&lt;tía,que esculpió los bajorrelieYes
de la tumba de Tí, y para Bohlini, que pinta
las nen·io8as elegancias de las m:'1s nerviof:as
parisienses de h\ orilla derecha del Sen:1., porque t.'l.m b;én el ideal ef:tético se transformn
ron los p:, · ,es y con los tiempos y hasta en un
mismo indi,·iduo se modifica con el transcurso de los aflos que va vi viendo, lo mismo que
se transforman y moditican los ideales del
bien y rlel mal y de la verdad; pero cuando
aquel arfo;ta egipcio esculpía y cuando este
pintor italiano pinta, la obra artística. no resulta sino una interpreta.:ión de figuras vivas
existentes en tomo de los intérpretes, una interpretación de la realidad ambiente conforme á los gustos propios del artista 6 de la época en que produce. Pero nadie ha visto á un
ángel- excepción hecha de los enamorados,
cuya retina po:;_ee una fuerte virtud transformadora,-y por eso al crear en arte á un íingel, el artista está facult.'l.do para dar forma objetiva única y enteramente á su ensueño. El
divino jlafael declaró en una carta á Castiglione que «essendo carestía di buoni giudici e di
belle donne, io mi servo di certa idea che mi
viene alla mente." Pues bien, esa. ,ccierta idea»
de belleza es la que los 1,intores especialmente y con mayor libertad han podido traducir
en el ángel, por eso t6rnase curioso estudiar
en los ángeles el prototipo de belleza «ideal"
que alentó en la mente de los maestros.

*

fueron también apolíneos y sia alas, pero en
breve su calidad de mensajeros les prestó ese
atributo de la suprema ligereza.y sus espaldas
de andróginos se prolongaron en alas poderosa!'&lt;. Fueron vistiéndose en seguida, y la espléndida desnudez pagana desnpareci6 bajo
la vergonzante suntuosidad ele las telas, cuando el cristiani~mo di6 su golpe de gracia Ít ln
generosa adoración de la carne.
'
El escrito sobre las jemrqnías, atribuíd~ á
aquel Dionisio Areopagita que, convertido
por San Pablo, foé el primer obispo ele Atena~,
determinó pnrn. Jo-. artistas de la Eda&lt;l Media
l:i. clasificación de los ángP,]es. Después, cuando la liturgia empezó á ser menos exigente con
PI arte cristiano-degenern.ción que eternamentP lloran IIuysmans en Flandes y Ner vo
en )léxico,- los ángeles pintados empezaron
también á ganar en suntuosidad &lt;le indumen·
taria y en belleza de formas; pero i-:iem pre los
consideraron los artistas, de acuerdo con aquella filosofía escoláfltica que aceptara Dante,
como creados por el Eterno Amor, no porque
éste hubiera querido acrecer su propia alegría,
que es infinita, sino para que los ángeles, esplendiendo por sí mismos, pudiesen goz~r de
la conciencia de v_ivir, ele la conciencia de
ser:

* * con el CristianisLos ángeles no nacieron
mo. Dice Menandro en la Pitonisa: «Cada uno
de nosotros tiene un genio que le está destinado desde el uacimiento hasta la muerte para que lo conduzca de la mano por la vida,
como el mistogogo conduce al iniciado. Es un
buen genio, porque no hay que creer que los
haya malos." Ese buen genio de Menandro,
como el demonio de Sócrates y de Plat61;, como el mensajero de los libros de Moisés y de
los Jueces, se trocarán en el ángel de los cristianos, intermediario entre el cielo y la tierra,
entre Dios y los hombres. Tertuliano dijo:
,cNos officia divina angelis credimus.,,
Los vasos griegos, las tumbas etruscas, los
fragmentos de viejos bajorrelieves que se guardan en los museo~ europeos, están llenos de
estos geniecillos. Los comentarios rabínicos
de las Sagradas Escrituras fijan la creación de
los ángeles unas veces en el segundo día, otras
en el quinto; y para los de más allá, su creación es perenne porque irradian del sacro río
Dinor, ó, según una deliciosa é intrincada teogonía m6s moderna, se crean sin cesar en un
prodigio de multiplicaci6n infinita, en la que
no hay dismmución del creador en pro del
creado.
De todos modos, la primera religión que
acogi6 á los ángeles de un modo definitivo y
resaltan te, fué la hebrea precisnmente, la cual
los clasificó en jerarquías y lo~ admitió en la
vida cuotidiana de los hombre¡,. Desde la escala de Jacob hasta la curación de T4)bías, los
ángeles son factor activísimo de los más milagrosos sucedidos, y ya en el Viejo Testamento entraron en el campo del arte, pues,
desde el Exodo, las solas imágenes permitidas para la ornamentación del Arca fueron los
pequeí1os rostros alados de los Querubines.
ll:n los cementerios cristianos del primero
y del segundo siglo, los ángeles se asemejan
á esos geniecillos y amorcillos que mucho tenían de los dioses tutelares paganos y que después de uno y medio milenarios volvieron á
la boga en la ornamentación, por gracia de la
:M arquesa Pompadour. En los primeros siglos

Non pera.ver a sé di bene a.cquist-0
Ch'esser non puó. rpa. perché suo splendore
Potesse, risplendendo, dir: Sussisto.

***

Ambiguos, de modo de corresponder en el
arte criFtiano á los Hermafroditas del arte pagano, los ángeles han sido reprei;enL-idos ó más
viriles ó más femeniles, según el temperamento del artista.
.
P,~ra Giolto fueron efebos florecientes, imberbes, con raf:gados ojos, pequeñas y ro~adas
orejas, labios dt:lgados, cabellos rojos ó rubios.
Si tomásemos á cualqmera de esos ángeles que
en la bóveda del altar ma vor de San Francisco de Asís defienden la torre de la Castidad ó
sostienen el trono del Apoteosis, y le soltamos
los rizos sobre las orejas y le arrancamos las
alas para revestirlo con las mallas, el jubón
de pliegues y el cintur6n de puñal, obtendremos el más delicioso pajecito de la época. Toda la fuerza sana y casi pagan:1. de aquel gran
pintor it.'l.liano se revela en esa concepción.
Por el contrario, los sienese~, sensuales y
adoradores de In gracia femenil, pintaron en
torno de la virgen figuras femeninas, seduytO·
ras, esbeltas, que, si se desprendieran del lienzo en que están embarradas, hubieran podido,
sin cambio de i ndum!lntaria y con el solo sacrificio de sus alas, tomar parte en las alegres
danzas que las mozas más bellas de la ciudad
organizaban en la Plaza Pública, como las
pinta Ambrogio Lorenzetti en su riente alegoría del Buen Gobierno.
La misma ccfeminilidad,» pero Il1PS grácil y
más rubia, perfumada de bondad y de pureza,
se encuentra en los ángeles de Angélico. PP.ro
ya en Benozzo Gozzoli, su gran discípulo, vuelve la fuerza de expresión, la resolución en los
ademanes, la firmeza. en el contorno, y, en
consecuencia, surge una variedad de tipo que
lo acerca tí los veriotas perfectos del ccquattrocento" florentino, desde Masaccio á Yerrochio.
Naturalmente, de éstofl, el mÍls ambiguo es el
menos sincero y, por un singular fenómeno,
el más popular: Botticelli. El más sincero es
el menos místico: Fra Filippo Lippi, que recurre 1\. modelos más jóvenes, más ,.iequeiios,
mÍIE rientes, más inconscientes que los adolescentes de luenga cabellera que pintara Botticelli. Con reforzada conciencia del efecto reaparece esa ambigüedad en el mús voluptuoso
escultor del seiscientos, Bernini, cuando esculpe el Angel que, rí1::ndo, hiere á Santa Teresa
( Iglesia de la Victoria, Roma. )
De•de el Renacimiento hasta nuestro~ día!',
los ángeles ó son niños ó son doncellitas núbiles. m llamado arte nuevo ha vuelto á ebfumar h\ precisión del contorno, pero RÍn crear
nada nuevo en esencia.. ¿Habrá en lo futuro
una nueva concepción del á:-:gel"? ... No lo creemos; el arte cristiano casi ha agotado sus manifestaciones, y en las nuevas doctrinas el ángel carece de puesto; lo substituye la mujer eu
todas las manifestaciones de su infinita misión.
ÜSCAR HERz.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 1'7 de Mayo ile 1903.

ca fitsta floral.
ÉXITO EXTRAORDl~ARIO.
Hacía ya algún tiempo que no se efectuaba
en la ·Metrópoli una fiesta tan llena de atractivos como In que se celebró el último domingo, parn. saludar la llegada de la Primavera.
Difícilmente podrá darse mayor entur-iasmo
quo el entusiasmo que reinó ei-e día, y pocas
vece!', estamos seguro~, ge hahr:'tn Yisto nuestras avenidas principales engalanadas con loa
múltiples y brillantes atavíos que lucieron en
esta ocaRión: tal ern. el buen gusto deRplegado
en el adorno de los edificios comprendi&lt;los en
la Avenida ,Juárez y Plateros, y tal la animación que de!&gt;pertó en PI público el lucidísimo
desfile de carruajes, automóvilec;, hicicletas y
carros presentados al cancur::;o floral.
Si hemos de atenernos {t la impresión dominante entre la muchedumbre que asistió.al
festival, diremos q\Je el resultado de éste super6 con mucho, en lucimiento, al que era de
esperarse, y que deben, con razón, estar orgullosos los señores munícipes que lo organizaron y llevaron á cabo con éxito tan extraordinario . .
Esta es la verdad; aunque, por otra parte,
el éxito corresponda también ú las fami lias que
contribuyeron con su contingente al brillo
del concurso, y á las distintas negociaciones
mercantiles que adornaron J:1.c; fachadas de sus
caflaS con l:\ suntuosidad y elegancia ele que
dieron, en esta ,·ez, tan buena mue!'tra. Dicho
e,-to, que creemos de justicia, pn~arnos Íl ocuparnos en ,letalle, del hermoso desfile &lt;le carrnajes efectuado por la. maiiana ~· del combate de flores que, por la t.'l.r&lt;lc, i-e ,·eri ficó en
Chapulteprc.

*
La tribuna que debía ocupar el .Jurado Calificador se improvisó sobre la ei;calinata del
Pahellón Morisco de la Alametla y estaba decorada, principalmente, con lienzos de los colores nacionales. Una callecilla, que se formó
con plantas de ornato, daba acceso á la plataforma, levantándose al frente grandes mástiles que sostenían escudos y banderas mexicanas. El antepecho de la plataforma :-e veía
cubierto de muc::gos y flores que formaban, en
caprichosa combina.ción, un honito conjunto.
El Jurado esL'l.ba constituido por las distinguidas damas siguientes: señoras Carmen Romero Rubio ele Díaz, Amparo K de Corral,
Luz Acosta de González Cosío, Dolores J. de
Licfaga, Luz G. Cosío de López, Josefina M.
C. de Pimentel, Sofía O~io de Landa, Dolores
Barron de Rincón Gallardo, Amada Díaz de
de la Torre, Angela González de ltuarte, Concepción Buch de Parada, Dolores Camacho de
Landa, Luif:a Raigosa de Díaz, .Ta.viera. Buch
de Landa, Dolores Rubio de Fernández, Guadalupe Camacho de !caza, Dolores Cerrnntes
de Riba, María IR-inda de Riba, Emilia Gonzále1. Cosía ele Villarreal, Cau..lina Cuevas de
Escand(m, Guadalupe Escandón de Escandón,
,Josefa Terreros de Algara, Concepción Torne!
de Suinaga, Juana Cuevas de Portilla, Concepción Cuevas de Cortina, B. Y. de )Iartínez del
Río, Sofía Romero Rubio de EHznga, María
Parada de Buch, Dolores C. de Rubín, Fra!!cisca C. de PaRquel, Laura S. de Mariscal,
Dolores M. de Fernández, Clara M. de Morím,
Franci,ca G. de Algara, María E. de Buch,
Elena \'. de Amor, Elena A. de Braniff, Lorenza R. de I3raniff, Guadalupe C. de Braniff,
Guadalupe R. de Chavero, Laura A. de Garamendi, Carmen C. de Laclau, Amparo Y. de
Pliego y Josefina Prida de )lufloz.
En el mismo palco, tomnron asiento algu~fü• seiioritas de lo mejor f:ocied11d, el Sr. P:es1dente de la. :República los Sres. Secretarios
de Gobernación y de Fomento, el Sr. Subsecretario de Hacienda, el Presidente del Ayuntamiento y los; RPgidores D. Agustín Alf:edo
Núiiez, D. ::'llignel Quevedo, D. Jesús Gahndo
y Villa y D. Enrique Fernández Castelló, que
•
fueron los organizadores de la fiesta:
Al presentarse el Sr. Grnl. Díaz en la Avenida Juárez, la multitud que llenaba las ace-

1.-T rlbuna del Jurado.
2.-Carruaje del Sr. Mayor Pablo Escandón (1er. premio.)
3.-Automóvll del Sr. Francisco Sulnaga (2o. premio.)
4.-Auto~ovll del Sr. Enrique Fernlindez Castelló (1er. premio.)
5.-Carruaje de la Srlta. Maria Ramlrez (2o. premio.)
6.- CarruaJe del Sr. Tomás Morlin. (Mención honorífica.)

�Domingo 17 de 1\ta.y,o

ne 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

Doo:rungo 17 de Mía.yo de 1903.

Fiesta Floral.

1.-Carruaje del Sr. J. de Landa y Escandón. (2o. premio.)
3.-Carruaje del Sr. Ulises Basetti (2o. premio.)
5,-Caruaje del Sr. Dr. Fernando López (Mención honor111ca.)

2.-Caruaje del Sr. M. Noriega. (Mención honorífica.)
4.-Bicicletas unidas, representando un automóvil,
6.-Caruaje del Sr. lng. Miguel Quevedo

(Mención

honorífica.)

1,-Las calles de Plateros.

2.-Llegada de los ciclistas á la Alameda.
3.-Adorno del Casino Nacional. (Mención honorítica.)
4.-Carruaje del Sr. J. elum (Mención honorifica.).

•

�•

Domingo 17 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUI'IDO ILUSTRADO.

_¡;

Domingo 17 de Mayo de 1903.

no, son los siguientes: de «La Esmeralda" (primer premio). de Mosler.
Bowen y Cook (~t&gt;gundo premio), del Casino Nacional, del Hotel Guar~
&lt;liola, de la Dro~uE.-ría, de Carlos Félix, de la American Surety Company, . de la Cn~t~lena &lt;le Plateros y ele la Droguería de la Profesa
[mencwnes hononfica,:J. Había, adem:ís, otros edificios vistosamente
engalauadaR
Entre lo~ carru:ijes c,nne!·cialti:, mencionaremos como los principales el de «~a Tabacalera ::',f PX1ca11a», q LJE' ohtu vo el primer premio, el de
Drogu~na de 1~ Profe~n, ,¡ne olitu~o el ~e~undo, y los de «El Buen
lono,» «bl Palacio de Hierro,, y «El I uerto de Veracruz» que ganaron
las menciones honorífica!-'.
'

ras y los balcones, lo saludó con una salva de aplausos, aclamándolo.
Organizado el desfile, conforme al orden que indicaba la convoC3;t~ria respectiva, partieron del Empedradillo, para la Alameda, las b1c1cletas adornadas. Fueron muchas las que tomaron parte en el concurso, y tan variados los adornos que presentaban, que nos sería imp~sible
describir una por una. Para no citar sino las más notables, mencionaremos la del joven Manuel Tovar, que simulaba una canastilla cubierta
de flores· las que representaban, unidas, un automóvil tapizado de
rosas, q~e conducían los Sres. Enrique y Esteban Brito, y las que, formando un tándem revestido de papel p\ateado y flores rojas Y blancas llevaban los Sres. Manuel Tovar, Roberto Ymaz y José Basurto.
El' joven Tovar, que conduda la canastilla, ve~tía de gato blanc_o
y obtuvo el primer premio. El _segundo lo obtuvieron los ~res. Bnto. Hubo, ademá8, otras máqumas que llamaron la atenc1on por s1L

!~

La Casa Mosler. (2o. premio.)

"La Esmeralda." (1er. premio.)

Notables también por el primor con que estaban engalana~os, fueron los carruajes de la sefiorita María Ramírez, del Sr. Uhses Basetti y del Sr. José W. de Landa y Escandón, que obtuvieron segundos
premios. El primero lucía abullonados de gasa color de rosa, y guías,
listones y flores del mismo color, entrelazados con verdadero arte.
El segundo, piezas florales, de muy buen efecto, que representaban
cuernos de la abundancia, y el tercero, palmas.y flores que ofrecían
un soberbio golpe de vista. El Sr. Basetti y su esposa ocupaba~ e~ s~gundo, y las sefioritas Guadalupe de Landa, Luz Landa Os10, V1rgm1a
Landa y Buch, Dolores Landa., Guadalupe Landit y Buch y Teresa
P. Buch el último.
.
Las menciones honoríficas se adjudicaron á los caballeros y damas siguientes, por los carruajes adornados que presentaron: Sr. Tomás.:Morán, Sra. :Manuela R. de Ramiro, Sr. Luciano Cobián, Sr. Alonso Fernández Caste116, Sr. Ingeniero Miguel Quevedo, Sr. José :María Loza-

Droguería de Carlos Félix (Mención honorífica.)

no, Sr. José l\.L Bermúdez, Sra. Luz González Cosío de López Sr. Antonio Pliego y Sr. Reni Sarra.
'
El carr_uaje del Sr. ~ermúd~z iba adornado con azaleas y gardenias.
Los primeros premios consistían en un estand&lt;trte de seda lila, con
bor)as de oro, b~rdado ';( con esta inscripción: «Ayuntamiento Constitucional de México. Fiesta Floral. -ler. premio del concurso de
automóviles, carruajes comer.::iales, carruajes particulares y de bicicletas." Los segundos premios eran rojos, y las menciones honoríficas,
color de rosa unas y gualda otras. Estas tenían la forma de banderolas, distinguiéndose en esto de los premios, que afectaban la de un
gallardete.

*
En c~anto á los edificios, los que más se distinguieron por su ador-

Tanto ó más animado que el desfile, estuvo el
combate de flores que se efectuó en Chapultepec.
Más de dos mil carruajes concurrieron al paseo,
tocando hasta las 7. p. m. las mejores bandas militares.. El combate, lil!rado con flores, confetti y
serpentmas, se reanudo por la noche en Plateros
en medio del más franco entusiasmo.

adorno y que fueron premiadas con menciones
honoríficas.
Al d'3sfile de bicicletas, siguió el de automóviles.
Las sefioritas Ana Rubio y Mercedes Berriozábal ocupaban el señalado con el número 1, propiedad del Sr. Arquitecto Enrique Fernández Castelló. Literalmente tapizado con gardenias y camelias rojas, este automóvil llevaba prendidas á
las varillas que sostienen el toldo, guías de claveles y otras flores que realzaban notablemente su
belleza. Obtuvo el primer premio. La mención
honorífica se adjudicó al número 5, del Sr. Francisco Suinaga, ocupado por las señoritas Matilde
Ituarte, Concepción Zenea y Ana María Algara.
El adorno era vistoso y artístico.

*

Ojalá que el éxito oLtenido en esta ocasión por
los señores Regidores Núfiez, Galindo y Villa
Que.vedo y Fernández Cast~l)ó, impulse al Ayun~
tam1ento á establecer defimt1vamente entre nosotros la costumbre de saludar la llegada de la PrinrnvP.ra con fiestas tan hermosas como la que acabamos de reseñar.

·-·

La indulgencia es uno de los aspectos de lasabi&lt;l uría. - H. DE LA PomfERA Y.

'f&lt;

Si el paso de los automóviles por Plateros y San
Francisco, hasta la Alameda, reeultó muy lucido,
el de los carruajes, entre los cuales había algunos
verdaderamente notables, produjo entre los espectadores la más agradable impresión. Una lluvia de confetti cubrió el suelo,y las serpentinas formaron, sobre el mar de cabezas que se agitaba en la avenida, una red de colores.
La ((victoria» del Sr. Mayor D. Pablo Escandón, tirada por un hermoso tronco de caballos
«moros,» estaba adornada con infinidad de violetas que formaban guías artísticamente distribuídas en la caja y en las guarniciones del tiro. Esta «victoria,» que obtuvo el primer premio, iba
ocupada por las señoritas Escandón y Rincón
Gallardo.

Droguería de la Profesa. (Mención honorífica.)

*

Los más desgraciados no son los que sufren la
injusticia, sino los que la cometen. -MONTES·
Q,UIEU.

*

La sabiduría práctica no tiene más que un:i r.,.
cuela: la de la experiencia. -81',nLEs

Carro de la ".Tabacalera." (1er. premio.)

Carro de "El Palacio de Hierro" (Mención honorifica.)

•

�•

Domingo 17 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 17 de Mayo de 1903.

ta Estadón Sanitaria tn 6uaymas.

Ed ificio de la Estación San it aria de

Guay mas.

Un establecimiento de gran importancia para el servicio de sanidad en los puertos, acaba de inaugurarse en Guaymas: nos referimos
á la estación sanitaria que, por acuerdo del
Consejo Superior de Salubridad, se fundó allf
recientemente.
Esta estación es, sin duda, la mejor y la
más bien dotada de cuantas ~xisten en la actualidad en el país: sus departamentos han sido constr uídos previo un detenido estudio y
están provistos de todos los aparatos y útiles
más modernos indispensables para el objeto á
que se les destina. Debido á la distribuci6n
que se les ha dado, y al sistema que se sigue
en el servicio, la desinfección de los equipajes y ropa~ de los pas_ajeros en. tiempo de epidemia se efectuará sm molestias para éstos y
en un¿s cuant0s minutos. Los pasajeros pasarán primeramente á la i:,ala de desinfección,
entregando antes en la de e~tufa sus prendasde
vestir. De allí serán conducidos al baño, y
una vez que salgan de él, recibirán sus ropas
ya desinf_ectadas, para que puedan segui~ su
camino sm temor de que lleven el contagio á
la ciudad.
El departamento de baños se compone de
diez cuartos con estanque, regadera, etc., etc.
En este número publicamos tres grabados
relativos á la nueva estación sanitaria.

LA VICTORIA DEL SOLDADO.
Aún resonaban con eco pavoroso en la montaña las descargas de la fusilería, cuando rodó un soldado desde la altura á la garganta
del valle, bañado en su propia sangre, atravesado el pecho por traidora bala.
Avanzó el día. Se hundieron los últimos
rayos del sol tras la colina de la aldea, besando melancólicamente el dorso de los montes.
Las sombras con ropajes de negras gasas.
o&lt;mltaron la agonía del soldado, en tanto que
las aves, desde los nidos en que plegadas las
alas calentaban á sus hijuelos, gorjeaban una
música extraña, así como las notas dulces de
un cántico místico.
La luna, encantadora reina de la noche,
asomó tristemente tras un jirón de nubes; y
bordaron las estrellas su manto negro con un
enjambre de lágrimas de plata.
Venían á presidir el duelo.
El arroyuelo, que serpentea al pie del~ ermita derruída, murmura una salmodia triste.

*
**

Departam ento de estufa d e desi nf ección.

Comenzó el desfile.
El graznido del hubo-centinela agorero que
se columpiaba en la erguida copa de la centenaria encina-anunció la media noche.
Una virgen pálida vino á mojar con las lágrimas de su lloro la lívida faz del mori bun·
do; era la blanca niebla.

***

La esposa amante del Sol se había ausenta•
do, acaso para ocultar su pena, tras las nevada11 cumbres de la alta serranía.
Viajeros rezagados, algunos luceroe, vacilan·
tes y soñolientos, dando traspiés como beo·
dos, vagaban por la esfera.
Se acercaba la aurora.
Hubo música en los nidos.
El siniestro buho, eter.uo enamorado de las
sombras, después de lanzar su po~trimer graznido, tendió sus negras alas y se perdíó en el
espacio.
Las flores despertaron. La brisa meció sus
tallos, é hizo caer de sus cálices entreabierto~
las perfumadas gotas de rocío, que fueron a
mojar la frente del cadáver.
Había terminado la agonía! ......
ELIEZER

Punt o de la playa en que está instal ada la Estación Sanitaria.

D.

PETIT.

..

.......

,s
,t.

.,~.:;, ;.i,-~
•

Eu~ntos d~ Espantos
III

EL NAHUAL (?)
I
Desde muchas horas antes de amanecer andaba en el monte, guiado por u n mocetón fuerte, nervioso y esbelto, que conocía la sierra con
todas sus entradas, salidas y vericuetos. Eran próximamente las once
de la mañana. El sol se derretía en chorros de fuego, y el cansancio y
el hambre habíanme agobiado de modo tal,que determiné no continuar
más en pos de los venados, único objeto con que saliera del rancho,
no muy cerca.no de nosotros á esa hora, pues ocho largas hacía desde
que empezó nuestra cinegética expedición.
Como se me asegurara desde la noche anterior que, á poco de correr y de transmontar las primeras colinas donde empezaban á elevarse los enormes estribos de la sierra, habríamos de encontrar dos partidas de venados que campeaban en unos sembradíos de cebada, á la
orilla de las ya pizcadas labores de maíz que desde las casas divisábamos, me conformé, al levantarme, con un jarro de café negro, buen
trago de aguardiente y unos cuantos bocados de pan . Así es que, después de tantas horas de ejercicio, me hallaba completamente desfallecido. Y lo peor del caso era que mi tenacidad y mi empeño no obtuvieron compensación ni recompensa alguna, porque de las codiciadas
reses no encontramos sino las h uellas, y no frescas por cierto, pues las
más recientes acusaban el paso de la partida con una antigüedad de
varios días.
Aunque del rancho había falido á caballo, tu\'e que dejarle atado
á un tronco donde la senda que teníamos que remontar era tan empinada y abrupta, que no dejaba paso á la cabalgadura. Mi conductor
i ba á p ie; pero ahí se las dieran todas, pues no parecía i,ino que se paseaba por ameno prado y que la roca viva sobre que se abría el sendero era una suave rampa de mullidísima alfombra fapizadn.
Rendido pues, de tanto andar sin provecho ni esperanza de nlcanzarle, pu¡s á las horas del sol todos los animales montaraces van ú
!iestear sombreándose en los sitios más apartados y oculto!', &lt;le.terminé,
como h e dicho poner fin por esa vez á mi tarea y regresar al rancho,
donde, despué~ de confortar .el estómago y dar descanso al cuerpo, en derezaríamos hacia otro rumbo nuestra expedición, pues yo soy tenacísimo é infatigable cuando de montería se trata, y no le doy punto
hasta que logro derribar siquiera una pieza de las que me propongo
perseguir.
Bajamos de la montaña, y aunque el descenso era penoso por lo
empinado y áspero de la cuesta, hicímoslo con rapide.z s_uma, hasta llegar al sitio donde el caballo esperaba despuntando .pacientemente las
pocas hierbas que estaban á su alcance. Mientras nos ocupábamos en
enfre~arle y apretar el cincho de la mofitura, acert6 á_pasar cerca de
nosotros un vaciero que sobre menguado macho ruCio recorría gran
extensión de la sierra vigilando, según me dijo, diversas pastorías que

bajo su cuidado estaban. Enteréle del objeto que por aquellas asperezas nos traía y nos manifest6, con grande contentamiento mío que me
hizo palpita.r el corazón y hasta olvidar en un instal\te las pasadas fatigaf-, que no lejos del lugar donde nos encontrábamos acababa de ver,
hacía una hora escasa, las dos partidas de venados que iban á refocilarse con la cebada de los vecinos sembradíos; que seguramente habríamos de dar con ellos cuando la tarde empezase á declinar ; y por
último, se ofreció el buen rabadán á conducirme él mismo al sitio
donde todos los días sin faltar uno, y al salir 6 ponerse el sol, los deseados antílopes se dejaban ver sin recelo alguno, pues mucho tiempo
hacía que nadie les daba caza. Ante tan halagadora perspectiva, me
resolví, sin vacilar, á quedarme en el punto donde me encontraba, que
un bosque de encino y palo blanco cubrfa del sol, desparramando en
torno plácida frescura.
Ordené á mi guía ir al rancho y traerme lo que más pronto y á la
mano encontrase de comer y, aunque le ofrecí con insistencia el caballo pata mayor rapidez y comodidad, no lo consinti6 en manera alguna é Mzome VP.r probándolo hasta. la evidencia, que más pronto y mejor llegaría en el caballo de San Francisco, pues cualquiera otro le incomodaba y servíale de estorbo solamente. Dejéle hacer. Le vi bajar
la última colina, echar por un atajo y perderse después á lo largo de
los barbechos en los abandonados laboríos. Quedé solo con el vaciero
informándome de todo lo que á la caza por aquellas montañas se refería., y siendo satisfactorias por demás sus informaciones, supliquéle
con el más.gra!}de encarecimiento no dejase de volver para acompañarme á la ronda de las tan decantadas partidas. Me lo prometi6 de
la. mejor voluntad, asegurándome regresar á poco, pues sólo tenía que
irá «echar un vistazo,, al hato más próximo,que se encontraba distante una pequeña legua.
.
Dos escasas me separaban del rancho: aEÍ es que, dada la destreza y actividad de mi guía, antes de dos horas esperaba su regreso, y
entretanto me aperejé á descabezar un sueño sobre el reseco zacatal
del monte. Como busqué la ruejor posición, la que tomé al echarme
permitíame abarcar con la mirada inmensa extensión de la llanura
que ~e perdía al pie de la tendida falda donde reposaba, la cabeza en alto y el cuerpo descendiendo, según la suave ondulación de
la pendiente que me servía de lecho. Estaba ya completamente solo:
el caballo atado muy cerca y mi carabina '\Vínchester apoyada en un
encino al alcance de la mano.
El sol del mediodía clavaba sobre la tierra gris sus estiletes de
lumbre, que, al atravesar la atmósfera candente, vibraban cual moléculas de oro fundidas en el inmenso crisol del espacio.

II
Regalado .bienestar inundóme al sentir en mis miembros el contacto fresco de la sombreada tierra. Entorné los ojos para librarlos &lt;le
la Iejana reverberaci6n del campo. Poco á poco empez6 á rielevarse al

•

�•

Domingo 17 de !ti.ayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

gerísimo, estaba descansado y el coyote no podía correr mucho por la
dilatado panorama, profundo y vario al propio tiempo en su monotoplanicie sin que presto le diera alcance. Varias ocasiones había emnía. misma, pues un detalle, un a~cidente haladí que surgiera de pronprendido con éxito persecuciones semejantes; así es que abrigaba la
to en cualquier punto del paisaje, imprimía.nle admirable diversidad,
seguridad de cansar al malrndo y ladrón raposo á quien juré hacer paperceptible claramente al ojo experto en semejantes contemplaciones.
gar con la muerte todos sus merodeos.
La planadii se extendía tersa y brufíida por la pesada y aplastante onda abrasadora del sol, haciéndola brillar en la lejanía con un esIII
pejismo áureo y trémulo que inmensas lagunas y refrigerantes corrientes semejaba. Los surcot; del abandonado barbecho aparecían como
Alcanzaba, por fin, á cortarle terreno. La distancia iba menguan •
cintas donde el oro del sol se descoloraba en cobres profundos y apado. El coyote había tomado por un atajo que hacia larguísima cerca
gados, y las duras gleba~, lo mismo que las cepa,, de los rastrojos, rede piedra encaminaba. Tal cerca no fué descubierta por mí sino en
verberantes y policromas, figurábanseme enormes gemas de una capriaquel momento. Dividía las llanuras labrantías de los cerros, forma nchosa y nunca imaginada pedruía.
do dos potreros. Era bastante elavada y corlÍa en línea recta, subien!fasta donde la vi,ta alcanzaba se tendía la llanura, recortándm,f,
&lt;lo y bajando sobre la falda, según las ondulaciones del terreno. Al
allá muy lejos, por la inmenr-:a mancha verde y cenicienta del mezquipie del lienzo y paralelo á él, hundía.se un vallado poco profundo v
tal, en cuyo medio se asentaban las rancheríai-. Mús cerca y en el cencegado en partes por las c~rrientes de la sierra. Por allí seguía desátro de alg6n campo labrantío, desnudo ya de su pompa, f'Ur~fan rnforado el coyote, y yo tras él no cejaba un punto. Pero evidentemenhiestas y rígidas las secas cañas, de donde la mazorca fu{, nrrancada,
te f}Ue si el fugitivo alcanzaba á saltar cerca y vallado, se remontaría
como rojas espadas centellnnles; y aquí y nllá Sf amontonaban giganpor lm1 cerros, ~cultándose entre los mogotes que, salteados aquí y allá,
tescas hacinas &lt;le rastrojo, fulgurantes al sol cml monumentales edien el declive de la fa.Ida, iban espesándo~e más y más, á medida que
ficios de oro puro. Por otro lado, y rompiendo la mononía gris de la
la. montltña se empinaba. A evitarlo á todo trance corría yo desalado
planicie, sola y aislada, á grandísimas dislanciaR, surgía de la tierra
y lograrlo creía antes de mucho, pues por dos ocasiones el bermejo cala nota verde clara de copudo mezquite, como una enorme brocha d~
nino se detuvo fatigado, sentándose sobre los cuartos traseros y diriesmeralda; y más acá, ya muy cerca de mí, á clerech11. é izquierda cogiendo hacia mí sus orejas rígidas y el agudü•imo hocico que constanrría en interminable sucesión la no interrumpida cadena de colinas y
temente atenaceaba sin piedad á la pobre galliua, y ya casi exámine,
laderas festoneadas de vegetación que se levantaban gradualmente soá juzgar por las ligerísimas convulsiones en que se agitaba. Y en esas
bre el terreno, hasta empinarse en las tiü111icas moles de la cordillera
do,i ocasiones intenté disparar haciendo blanco al detener de súbito el
que atrás había dejado. Y arriba, muy arriba, altos, altos, manchancaballo; mas el astuto animal emprendía de nuevo é instantáneamendo el esmalte azul del ei:;pacio, negrísimos y profundos, revoloteaban
te la rápida carrera obligándome á iseguirle siempre á todo lo largo de
los cuervos solitarios, con vuelo sosegado y solemne, c:&gt;mo trÍlgicos
la cerca.
gérmenes de tiniebla ~ue buscaran un sitio pnra cla,·arse en la esplenY á cada momento me acercaba. Unos cuantos más, y tenía la sedorosa inmensidad del éter incendiado.
guridad de fusilarle á mansah•a, pues el coyote iba debilitándose l!eRecogiendo la vista, fijéla en un punto de la llanura y descubrí,
gún se echaba de ver en lo flojo de la carrera y la desesperada ansiedad
en medio de manchonel.! de maleza, los jacales de una estancia, cercacon que buscaba la. salida por cualquier parte. Yo estaba ya jadeante
dos por apretada hilera de magueyes y cardones: podía distinguir apey trémulo por el ardor de la persecución que de frenético estímulo me
nas las tapias de adobe con sus tejados de palma. No había señal de
servía. Un instante, un solo instante, y la presa era segura. Yeíale el
movimiento y vida en aquella mansión, y una tristeza, vaga y honda
rojizo pelambre enmarañado é hirsuto y la esponjada cola casi barrienal mismo tiempo, la rodeaba por todas partes.
do el suelo y medio escondida entre las ancas ... Y de repente, en un
Ya he dicho en otra vez que el campo es triste, siempre triste, insolo punto y de un solo golpe, el animal saltó por oculto brinca.demensamente triste; y hay la singularidad de que la penetrante imprero de la cerca, donde sin duda los leñadores 6 los cuatreros habían rosión de melancolía que produce es tan augusta en la mediación del
dado las piedras para abrirse paso y comunicación entre lasidos desol como en el peso de 1a noche. Siempre existe cierta lobreguez en la
hesas.
majestad &lt;le esas dos horas; sólo que no hay en la del mediodía el horror que por la noche tanto perturba el ánimo y lo amedrenta. Pero
M.\NUEí, ,J. ÜTHÓN.
el que se encuentra en la soledad de los montes cuando el sol toca en el
( !'11\l' l.l'IH,\.)
cenit, siéntese flobrecogi&lt;lo perpetuamente por el infinito y perdurable
misterio de la Naturaleza. Y si el paisnje que se desarrolla ante los ojos
es dilatado, monótono y salvaje, entonces el alma va á empaparse en
la sagrada tristeza, como los picos más encumbrados de las montañas
se empapan en la suprema frialdad de las eternas nieves.
Aunque lo procuré con todo empeño, no pude dormir. El campo,
cuando no hay un objeto que divierta mi espíritu de las cosas comunes de la vida., prodúceme á menudo cierta embriaguez estática, ó más
bien dicho, ufm borrachera en que me sumerjo pláridamente hasta llegar, á fuerza de abstraerm., en la meditaci6n contemplativa,á ese punto muy semt'jante al Nirvana, que el inolvidable poeta describi6 en
un verso de penetrante intensidad al preguntarse:
((¿En qué pensamos cuando no pensamos? ...... »
Estaba, pues, llegando á ese estado espiritual, cuando un accidente s6bito me despertó de mi marasmo. En la estancia 1ue juzgué solitaria y que se aparecía como á un cuarto de legua, vi revolotear, tras
el cercado de magueyes, muchas aves de corral que en confuso desorden y apresuradamente pugnaban uor eludir un pdigro. Al mismo
tiempo aparecieron en el boquete que servía de puerta al solar dos mujeres que agitaban los brazos con ademanes y aspavientos desesperados, y ta.les gritoi:; lanzaban, f}Ue llegaron perceptiblemente hasta mis
oídos. Y en aquf'l propio ini:;tante, un animal que pude distinguir á
la distancia y acababa de saltar el cercado perdiéndose entre los matorrales del montecillo, apareció de pronto en plena llanura, corriendo
rápida y derechamente hacia el sitio donde yo me encontraba. Dos
perros ladrones furiosos le sfguían, pero sin lograr alcanzarle, y, dei:;alentados y rendidm:, fueron quedándo;:e atrúH, uno de otro, ya sin intento de continuar la persecución. Todo esto dur6 algunot; minuto~.
Yo me habí:i incorporado sobre el brazo derecho y al través del ramaje observa.ha. atenta y tautelosamente. El animal perseguido que con
t&lt;U ligereza lograra burlar la furiii de su;; enemigos, era un coyote gnmtle y peludo, y en el ho'.'ico traía una gallina negra que agitaba las alas
cacareando lastimosamente. A cada im,tante :-10 acercaba más á mi
puesto, y calculando yo que no tardaría en estar {¡ tiro, eché mano á
la carabina y me aperci?i á aguardar en acecho aquella á quien ya
consideraba por sr~urí,nma presa. Mas cuando el animal iba á ponerse á mi alcance, con la 1:!ingular astucia de que est{t dotado, adivinó
sin duda mi pre~cncia, por los movimientos que hice nece:::ariamente
al tender el arma para encañonarle y disparar en el momento que le
tuviese bien enfilado.
Y repentinamente el coyote torció el rumbo hacia mi derecha y á
todo escape se lanz6 atravesando los ba1bechos con dirección al cerro.
y con la misma rapidez me puse en pie; y desamarrar el cab11.llo y ponerme de un salto, sobre la silla, obra fué de un solo instante. Y desatentado bajé por la colina como i:i á despefiarme fuera, enderezando
la carrera en pos de la escapada bestia, á quien tratf desde luego de
atajar, cortándole el camino que hacia la montafia proseguía. Mucho
:\lcanzó á. aventajarme en tan cortos momentos; pero mi caballo.era U-

Domingo 17 de ?.'.layo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

m

P royecto para la construcción del Panteón Nacional.

fonso XIII árbitros en las reclamacioneis de
Espafia; pero, por lo que toca al superárbitro
aquel soberano eligió para que hi::iera el nom~
bramiento respectivo al Sr. Gral. Díaz, Presid_en!e de Ménco, y el. Supremo )Iagistrado se
s1rv16 confiar esta delicada misión al Sr. Lic.
D. Luis Gutiérrez Otero.
Hoy publicamc,s en nuestras columnas los
retratos de los Sres. Lirs. Gutiérrez Otero y
Durel
·

EL PANTEÓN NACIONAL.
P ublicamos en este número u11 grabado que
representa el proyecto del sefior Arquitecto
don Guillermo Heredia, conforme al cual se
construirá el Panteón Nacional cuya primera
piedra fué colocada solemnemente por el Primer Magistrado de la Nación, el viernes de la
semana pasada.
En otra ocasión hemos hablado acerra de
este proyecto y, por lo mismo nos limitamos
únicamente á dar á conocer el' dibujo en perspectiva de la gran rotonda y del monumento
que se levantará en el Panteón y que debe
contener los restos de los héroes de nuestra Independencia.
La ceremonia, sencilla é imponente fué
amenizada por una de las mejores band~s militares. El sefior Arquitecto Nicolás Mariscal
pronunció un discurso alusivo al act-0 que se
celebró, y el sefior Ramón Villalba recitó una
poesía que fué aplaudida.
Entre los concurrentes, vimos á los señores
Secretarios de Estado, á algunos jefes de alta
graduación en el Ejército, y á numerosos funcionarios de la Administración P6hlica.

tos niños Jlbandonados.
Pobres niños que brotan en la vida,
como brotan las flores en la sel va,
sin saber cómo brotan y sin ramas
que con sus hojas cubran su belleza!
Amadlos. ¿Son culpables esos lirios
de nacer del estiércol de la tierra?
Xutridos del rocío de las lágrimas,
sus corazones aman la tristeza:
si no murieran en su yerta aurora,
para siempre serían flores yertas!
En sus cálices blancos tienen almas
henchidas de suavísimas esencias,
y solos como van, siempre sonríen
sin soñar en miradas ni en ternezas.
Con sus ojos nostálgicos parecen
adivinar que vienen á la tierra
á morir::;e de olvido, cual las flores
que brotan en el fondo de la selrn.
Su de:stino es secarse cuando ríe
el sol de la amorosa primavera;
i:;er nota negra v fría en la alborada,
doliente inspiración de los poetas,
nieve en los hondos valles florecidos,
héroei:; &lt;le melancólicas levendas:
nacen para formar el ladÓ obscuro
del contraste fatal de la existencia.
Yo :i.o sé si más tarde de la muerte
renacFlr{tn cantando en una estrella;
más, al llegar las noches de diciembre,
sus carnecitas sin calor se hielan,
y se mueren soñando con los lobos
que tienen una madre que los quiera.
-TOAN

R.

JOONEZ,

DE HEREDIA.
LOS CONQUIS'l'ADORES

Sr. Lic. D. Lu is Gutiérrez Otero.

La Cuest ión d e Ve n ezuela.
Como se sabe, próximamente se reunirán
en Caracas los Tribunales de Arbitraje que
deben conocer de las diversas reclamaciones
presentadas contra\'enezuela por algunos países. Las naciones reclamantes, de acuerdo con
esa. República, nombrarán cada una un árbitro, designando al mismo tiempo al Jefe de
Es~do á quien corresponda elegir el superárbitro que habrá, en cada caso particular de

Sr. Lic. D. Fernando Duret.

lll:s recl~ma~i&lt;:m_e.~, de decidir los puntos de
discordia, dmg1entlo como Presidente del Tribunal los debates.
En las reclamaciones de México nuestro
Gobierno ha nombrado úrbitro al
Lic. D.
Fernando Duret, y el Rey D. Alfonso XIII
designado para nombrar el su perárbitro, ha en~
comendado estas funciones al Ministro de Espafia residente en Caracas. No se sabe aún
quiénes hayan sido deeignados por S. M. Al-

s;.

Como ~n ba~do _de halcones que el breñal,
De su altiva miseria fatigados
Dejan, de Palos jefes y forzad~i:;
Parten con suefio heroico y brutal.
A la -::onquista van del vil metal
De Cipango en los moutes apartados,
Y el viento !os empuja f.. los soñados
Confines de la tierra occidental.
Su afán ardiente de un mañana utópico
Los mece en el azul del mar del trópico
Que embriaga y dora sus constantes velas
Y ven surgir, con renovado anhelo
'
l\liles de estrellas nuevas en el cielo '
Delante de las blancas carabelas.
~'. NAVARRO Y LEDJ::SMA.

"ZULEMA."
El maestro Ernestv El~rduy, conoci~o por
sus ~ermosas y elegantísimas composiciones
mus~cales, acaba de dar una muestra de la
p}emtud de su talento, con el poema musical
«Zulema,» re¡,resentado en el Teatro Principal
hace pocos días.
La obra del maestro arrebató el corazón de
los e~pectadores, por su dulzura y su apasionamiento, nada vulgares.
Su 1;1érito es tal, que no pudo pasar disimulado m aun para. la muchedumbre acostumhra~a {~ las e:icenns grotescas ó ridículamente
sentimentales del género chico.
Auu la misma Empresa del Teatro Principal, comprendiendo el alto mérito de la obra
pu-o em~eño en que ésta fuera representatl:'l
con propiedad, para lo
q ne mandó pintar decoraciones y hacPr trajes bastante á propósito para que su aspecto
no desdiga de lo que la.
m6sica significa.

*
Por los grabados que
ahora publica m os,
nuestros lectores podrán apreciar el conjunto de algunas escenas de las más salientes de la obra.

Sr. Janet, escenógrafo

del Principal.

•

�•

Domingo 17 de Miay,o de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO .

EL MUNDO ILl.JSTRADO.

Domfngo 17 de Mayo de 1903.

1.-Terraza de un Cas-

tillo en
nopla.

Constanti-

2.-Dúu del ler. cuadro.
3.-Un Bazar.

4.-Baile de bayaderas.
5.-El Harem.
6.-Mercado de esclavas. Muley liberta !í
Zulema.

•

�Domingo 17 kle Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

JlJL MUNDO ILUS'1'RADO.

El turlto~lo Quintana Roo.
En el presente número ampliamos nuestra
informaci6n gráfica relativa á la campaña de
Yucatán, dando á conocer otra serie de fotografías que creemos será de interés, por trafarse de un asunto muy poco conocido, en sus
detalles, de la generalidad de los habitantes
clel país.
En una de nuestras ilustraciones aparece
la «india Desideria", que ca8i desde que se inici6 la "Campaña, ha prestado buenos servicios
á las fuerzas federales, guiándoias á través de
los bosques que pueblan la comarca, hacia los
puntos en que se ocultaban los rebeldeP.. Ln
india está acompañada de otras mujeres de su
familia.
En otro de los grabados que ofrecemoi&lt;, puede verse un hospital establecido en el campamento ccGeneral \'ega» con el ohjeto de atender
á la a!'istencia y cuidado de los soldados enfermos. El edificio es de madera, está pintado
con aceite en su parte interior, para facilitar
el aseo de sus pisos y paredes, y consta de varios departamentos capaces de contener cada
uno hasta cincuenta c,1.mas. E;ito,i departamentos reciben luz y;ventilaci6n por una
serie de amplias ventanas abiertas.en los muros laterales. La casa del señor_ General de la

La guía Desideria y

EU

familia.

El Sueño ele Don Juan

Hospital en el campamento Vega.

cual ningún otro recuerdo. Y pens6 arrojar de
su corazón desolado el recuerdo de sus besos.
Y los recuerdos de sus besos comenzaron á salir de su corazón supliciado, por su boca entreabierta, en forma de unas tardas, y lánguidas y dolientes mariposas.
. Las primeras que aparecieron en su hoca y
volaron por la estancia fueron negras. Y Don
Juan pensó: esas mariposas negras deben ser
el recuerdo de los besos nacidos en las noches
de locas orgías sobre los labios sin amor de las
mujeres impuras.
Luego volaron de la boca las mariposas amarillas. Y Don Juan pensó otra vez: esas deben ser los besos de las atroces perfidias. Y
por último aparecieron las mariposas azules. Y
Don Juan, lleno &lt;le melancolía, recordó que
aquellas mariposas serían el recuerdo de los
besos románticos que &lt;lió temblando cuando
su coraz;',n en flor apenas tendría quince radiantes, inocentes años!
Y todas aquellas mariposas volaron de su
boca marchita como de una flor sin perfume.
Volaron algún tiempo por la estancia mortuoria, y huyeron al fin en aturdida caravana, á
recorrer eternamente los jardines del mundo.
¿Pero el destrozado corazón de Don Juan quedó completamente vacío?
¡Ah! no. Hubo una mariposa que Don Juan
nunca creyó ver salir á su boca impura de libertino empedernido. Y fué una mariposa
muy blanca, muy pálida, muy radiosa que
agitando sus alas de nieve impo,ible sobre la
vaga palidez de sus labios, no quiso huir de su

Sobre la copa de un ceibo, cantaba un turpial al Sol, cantaba á la gloria de la Primavera, la bella estaci6n radi&lt;1.1üe. Pero Don Juan,
envejecido, tembloroso, apolillado y roído por
los afios, miraba con melancolía á la púrpura
lle las rosas y al oro del Sol. A los 80 aiiospensaba,-en un día de primavera, los viejos
no piensan sino en dormir. Son como la ceniza. Quieren dormir para conservar en la entraña, intenso y puro, el rojo rubí del fuego.
Y Don Juan, bajo la sombra. del ceibo en flor
donde cantaba el turpial,se durmió profundamente...... Y sofi6.
Sofi6 que había muerto y que se encontraba envuelto en una mortaja muy blanca dentro de una urna muy negra. Cuatro cirios de
cera pálida alumbraban con su llama triste su
cadáver; y su cadáver se morfa de fastidio en
la gran estancia mortuoria, en donde no se ·escuchaba el menor s0llozo de mujer. ¿Que se
habían hecho la muchedumbre de sus amadas? Las infinitas Eulnlins y Leonoras ¿por
qué lo habían abandonado en la hora suprema de su muerte? Decepcionado, cruelmente
decepcionado, pensó en los innumerables besos que había depositado en tanta linda boca
infiel. En aquella hora de soledad, el recuerdo de esos besos era torturador y amarguísimo

Vega, es también de madera, y tiene la forma
de un «chalet."
Por último, reproducimos la vista de un estero cercano á Chan Santa Cruz, y las de algunas partes de la selva maya, donde se abri6
brecha para el establecimiento del ferrocarril
militar. El grupo de trabajadores que aparece en una de ellas, está formado por negros
contratados en BelicP, para la ejecución de la
obra.

Casa del General de la Vega.

.

'

·~~'. ·, . -~~-..·~ :.~•

coraz6n abandonado ...... No quiso huir, y al
contrario, tornó al corazón solitario de Don
Juan, porque aquella mariposa divina era el
recuerdo de un beso que no pudieron dar sus
labios, de un beso que murió tristemente en
su boca, una tarde de primavera en que encontr6 con los labios entreabiertos y la respiración anhelosa, á una muchachita, rubia como un rayo de sol, que en su nómada vida de
bohemia, libre al deseo, se había quedado dormida sobre la yerba, bajo la sombra de los
ceibos, en el recodo de un camino solitario....
A. FERNÁNDEZ GARCÍA.

·-·

Un pueblo es el medio de que ee sirve la
naturaleza para producir seis ó siete grandes
hombres. Sí: y en seguida para evitarlos.
Un grupo de trabajadores en el Ferrocarril
militar.

*

En la venganza y en el amor, la mujer es
más bárbara que el hombre.

Bajo el dosel movible de vid jugo1,a
donde cuelgan racimos de moscntele~,
riendo las manolas y churumbeles,
celebran una juerga jacarando~a.
La rubia manzanilla corre espumosa
tiñendo de amarillo blancos manteles,
y resuenan mil voces y cascabeles,
y es la luz más ,\legre y esplendoro1&gt;a.
Se escuchan castañuelas y carcajadas,
chasquidos de cristales, risas, palmadas,
y suben por los aires anchos sombreros.
Y al surgir de los pechos tristes canciones,
las guitarras preludian con sus bordones
las notas sugestivas de los boleros.
Trabajos en el Ferrocarril Militar.

• 1

•

Un estero en Quintana Roo.

CUADRO ANDALUZ.

RENÉ LóPRZ.

bom1ngo 17 de Mayo de 1903.

La fechada del Hospital "i:&gt;orfirio Dlaz" en Chihuahua.

El J;ospttal "Porfirio Dlaz" dt eblbuabua.
Entre las numerosas mejoras materiales lleYadas á rabo últimamente en la capital del Estado de Chihuahua, figura el Hospital denominado «Porfirio Díaz,,, qu&amp; se levanta en la
Avenida Colón de aquella ciudad y que es, sin
duda, uno de los mejores del país.
El edificio fué construído previo el dictamen de personas respetables por sus conocimientos científicos, y su costo, en números redondos, se eleva á cien mil pesos. El estilo
g:en~r~l de la construcci6n es ,el gótico; el frontisp1c10 se compone de un portico central defendido por una verja de hierro y ocho ventanas distribuídas simétricamente, y el sistema
adoptado para la distribución interior es el de
pabellones aislados que forman dos grupos
uno para hombres y otro para mujeres. Ade~
má~, el edificio cuenta con departamentos especrnles para la Direcci6n, habitaciones de
ei:nple3:~os, sala de recibir, biblioteca y Admimstrac1on, así como para Botica Laboratorio
de Química y gabinete bacteriológico y de electricidad.
El nuevo hospital fué solemnemente inaugurado bajo la administración del Sr. Coronel
Ahumada, hoy Gobernador de Jalisco.

�ASMA vCATARRO
Cardos per l11CIGARRIWlSESPlfl

º

6 el POLVO
llr
0preslonet,To1,Reumu,Neuralg1M
Eo lodas las buenas Farmaeia,.
tormayor: 20,rue St-Luare,Parltl,

...••••~• ,,... _.,.,m,•.~
MUICO, MUO n Df 1903.

ANI X-101101-NUM. 21

RE COLORACIÓN

Subscripción mt.nsual for4nea S1,50
ldem,
ldem. e n la capital $1.25

1Nrccton LIC. RAl'AU Rtl'l&amp; &amp;PINDOI.A

lier r.nte: LIJl!i Rtl'm &amp;PINDOL 4

LoE LAS

BARBAS y del PELO
CON EL

7

EXTRAITdes SIRENES
de GUESQUIN, Qulmico en París
En Mexlco : J. LABADIE Suc•• y C••.

CUR.lCION pronta y aaegurada con lo

pat,o&amp; antlaxmattco&amp;G 111 IllER
y los

CIGARROS 11 ltl

COQUELUCHE

FA'l,,.R"Sº
L.A •~FQSFAmlNA
.1·
J.I. ~ ~

es el ......... ~~Lu wM grande y el más recomendado para los n11i11s
desde la edad de seis á siet e meses, y part icularmente en el m11 •
ment.o del destete y durc:lnte el periodo dPl crecimiento. Facilita mucho la dentAclón ; asegura la buena formaclór
de los huesos; previene y neut raliza los defectns que suelen nresPotarRe al crecer, 11 lmpic'le la diarrel', q ue es t ao frP·
,·11eRte en los nif'io!I. - PARIR, 6 AVEN UF. VICTORIA, Y E N TO DA.8 L AB F AR. MACIAS.

Tn1n l111t 1ult11111tt,lllh 141 Pnl(llins, " ' 111

POLVOS FUMIG!TORIOS GAIBIEB
P ARIS - 208 bis, Fg Sa-IHal.a

•1110.: l . WAIIII, I•" f 0'•1 - l . 1111,m

A LA GRAN ~;fUEBLERIA.
RICARDO PADILLA YSALCIDO.

Completo surtido de muebles de todas clases.
Carruajes para niños, más de 100 modelos,
A

A
PRECIOS

PRECIOS

execpcicnalmentg

excepcionalmente

BABATOS

BARATOS

Jt- ,

!.¾ ·.

l

··~;~~ h
••\ \ ~

.Ji;~-i t ~l,i(

-.v.%

~;!',..~..f:.i!-

~

j~
Nuastros Buggy, Phahatonas y Carruajes, son da
construcción da primera clase.
Le invitamos á visitar nuestros Almacenes.

...

,,
•

..

,

~

~ ;" .,.+;, :.::..&lt;~:/~~f~:t;!~
...

1.ª fiallt 4t San ]uan 4t [ttrán, núm. n

. ,:: :·--.?:;f~;,1i~
,4-_.-,.: ~~: /i.i;-~;~(:;

---=--------------------------------------

-~~~~@;~~~~­

1

DEL DR, B. HUCHARD, DE PARIS.
~ Doradas,

para los casos con diarrea.

Plateadas, para los casos sin diarrea.~

Muy experimentadas en las enfermedades del A par.a to digestivo. Contiene la materia activa de los
fermentos digestivos1 y los antisépticos más_poderoso~ combinad?s en 1!-na forma _nue"'.a y asociados
bon oti·as substancias medicinales, Es el me¡or remedio para. la d1speps1a,_ mal_a d1gest1ón estomacal é
intestinal, para la diarrea, disentería., enfer~~da~es del hígado, gastralgia~, ¡aque&lt;?as y 1:n tod?s los
casos en que la digestión es torpe y la nutr1c1ón imperfecta, ó cuando hay _10flamac1ón ó 1nfecc1ón del
Aparato digestivo ó de los órganos anexos.

1
1-~~

De venta en todas las Droguerías y Boticas.

, t.•;:_».,,:..t':,:".Jf'-..:•i·s,.

·- • . ·1".: J?{~·f:-f2::o~i

PIDA NUESTRO CATÁLOGO.

Píldoras Digestivas y Antisépticas

.,~r-~~~~-,:,(:;,(:-~~.,

.

EL CABELLO.

y ..

Después de nuestro articulo del prl•
nero de· Junio, muchos lectores nos
llan pedido datos complementarios
!Obre el método empleado por el INSrlTUT O CAPILAR. Creemos que lo
mejor, es Invitarlos para que escriban
11 Directm- del Instituto Capital, 10
RUE DE RYSLY, Pe.rts, el que COll
rusto dar~ gratis todas las instrucciones que se le pidan.

~-

• .... ":'

,,.&lt; ...

•

,~".:

~

•

111 Grtndel1a RobUSl8

an s:-usto

'Q)QJ

Ese Jarabrle-:

a¡:radablt. no ronuent ""::,

hblco y puede. uno darlo i los u1~0•

Jovt.nes. - Hl.lbs, eo todas las Fa,m,:-.
lutuJ ,., ■aJ~'. 24• Ru• de Charonne,

4 Fu11coa

tL

Fusco.

',p ... " ..,;-;~,:~; ..

.,,·1-r' .

.......

""

.,,

... •

• ..

~t
' ~.~.i,¡i~
. / '.i(:."'.~;,~~·..:~..,.
. ~' ..
_ , -;..-,....:::~-- -~~ ,...&gt;:r~r;;r..~&lt;-::-i~~-·~"·.:. -.
\ •
1-;;-J~¡.ff~~'!~-,~~-~ ,·
..
í
•.z,r.:_f...-;!,~ ,... ..,, •'
·ti \ ·; ~ ¡?:;..·,-:,¡.,,;:;ef,.r.,.·.,.i¿¡.,""

'")" t\i~ ~:'~,;,,_-,¡·,.,:;-.,
"""!:.¿,o'...:.-·,•:"".Y/.t~¡

~

~~: . . ~~ /~·.?;~t:.;

~·

4

..

(

f~"\\:-

7

)1

;!-~. \
,._,~~}¡~~
-~r--

,'.;-. .

...:';

..',

t"

i,'...

•,.

, ~-.- ._. .:·."; -· . .

1 -:.,,.

,.ot,.t

1..::\\ /
·,"&lt;:

...

1

~

• :•

. -~--

~ .

,,_ ~·-....,_,,__

'

. . . :, .¡;/t.."J;,,.;·
. . . .~"l.,.··~. ... \~:;. -;

;

,1

•

#

1,

i,;'",4; };,; ,..,

, __;¿,r..'?_! :r~: ,. _,. .-,:""";. _ ..

...

..

-~-'f;~-r-.-~¡;-•-·✓--~··

.,_;:?/{:· . ;_!, ..,. .,; &lt;::·:},:.{-,-'~\f~';~· -

El Sr. Presidente de la República coloca la primera piedra del Panteón Nacional.

Q•• llldal/a de Oro E~p. dt Hltitne di la inlincia l'arl• .' ~~

CAPERüzrd:~~~r:n'iico.

~,-

. •~,

15

DE MAYO DE

1903.

(APUNTE DE ALCALDE. )

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99257">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99259">
              <text>1903</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99260">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99261">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99262">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99263">
              <text>Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99264">
              <text>17</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99281">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99258">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1903, Año 10, Tomo 1, No 20, Mayo 17</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99265">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99266">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99267">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99268">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99269">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99270">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99271">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99272">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99273">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99274">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99275">
                <text>1903-05-17</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99276">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99277">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99278">
                <text>2017717</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99279">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99280">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99282">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99283">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99284">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2653">
        <name>Ángeles</name>
      </tag>
      <tag tagId="2657">
        <name>El Nahual</name>
      </tag>
      <tag tagId="2660">
        <name>El sueño de Don Juan</name>
      </tag>
      <tag tagId="2655">
        <name>Estación Sanitaria Guaymas</name>
      </tag>
      <tag tagId="2654">
        <name>Fiesta floral</name>
      </tag>
      <tag tagId="2659">
        <name>Niños abandonados</name>
      </tag>
      <tag tagId="2658">
        <name>Panteón Nacional</name>
      </tag>
      <tag tagId="2633">
        <name>Quintana Roo</name>
      </tag>
      <tag tagId="2656">
        <name>Victoria del Soldado</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3789" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2431">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3789/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._19._Mayo_10..pdf</src>
        <authentication>aaecb229107d9690a47a06b9e55da992</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117611">
                    <text>¡Unico Acontecimiento en el Mundo!
Durante los dos primeros años de nuestro negocio,
hemos vendido más zapatos que cualquiera otra casa
del mundo. IIemos hecho la fortuna de muchas personas y podemos hacer la de usted. Lo único qne le pedimos es que haga una prueba.
ESCRIBA PIDIENDO LISTA DE PRECIOS■-

Casas con Muestras:

ANO X-TOMD 1-NUM. 19

DI

MfXICO, MUO 10 Df 1903.

Oereote: LUI~ RU'~ &amp;PINIHll A

:~

FABRICA NUM. 1.-Capacidad para 6.000 pares diarios.
Cor. Jefferson Ave. and Mullanphy St.

Mr. Ford Dix, Grand Hotel Pasaje, Habana, Cuba.
Mr, George Porro, l.ª del Salto del Agua núm. 32, México, D. F.

~

~·

J,

~(J.
.:::

t

Invitación Jara participar

'-

A L APROXIMA

Gran Lotería Alemana de Dinero
La loterla de d lnero'blen Importante, autorizada por el Gobierno de Hamburgo y
gnrantlznd'a por In hacienda ptlbllca del
F,stado, contiene 115,000 bllletes, de los
cuales 55,763 deben ser premiados. Resulta,
pues, que cada premio se reparte entre dos
ntlmeros.
'l'odo el rnpltal Importa :
Marcos 11.306,390 6 sean cerca ere Pesos
1.295,000 M011cdo. Mezú:o.na.
Los sorteos se bacen ptlbllcamente bajo
lnspeccl6n del Gobierno, y el pago pu· tual
de los premios esta garan tlzado por el
Estado.
600,000 Marcos ó sean aµroxlmadamente
Pesos 387,000 Moneda MelPleo.na como premio mayor pueden ganarse en ca.so mAs feliz, especialmente 1 PREMIO tte 300,000
MARCOS, 1 de 200,000 MARCOS, 1 de
100,000 MARCOS, 1 de 80,000 MARCOS,
2 de 60,000 MARCOS, 2 de 50,000 MARCOS, 3 de 40,000 MARCOS, 1 de 35,000
MARCOS, 5 de 30,000 MARCOS, 5 de
20,000 MARCOS, 2 de 15,000 MARCOS,
16 de 10,000 MARCOS, 55 de 5,000 MARCOS, 103 de 3,000 MARCOS, 11:5 de 2,000
MAltCOS, 616 de 1,000 MARCOS, 14 de
500 MARCOS, 1,022 tte 400 MARCOS,
33,788 de 169 MARCOS, 19,970 de 250
200, 150, 144, 111 MARCOS, etc.
El sorteo de estos 55,763 premios so1.Jredlchos, se hace en siete clases suce~lvas, que siguen en _breves Intervalos.
F'uera de otroe premios mayores, en cada clase se tirara uno. prima espcctai de
modo que en caso mtis feliz, los premios
mayores Importan 50,000 Marcos, 55,000
Marcos, 60,000 Marcos, 70,000 Marcos,
80,000 Marcos, 90,000 Marcos, y 600,000
Marcos.
Al recibir el valor de los billetes, sea en
d1eques sobre bancos 6 cnsns de comercio
e11ropens, 6 sea en billetes del banco mexicano, ó por medio de un giro postal, en\'laré LOS BILI,ETl•:S ORIGI::--ALES en
. c·artn certificada para los primeros tres
sorteos, ncompa!lando un prospecto oficial
que coutlene todas las explicaciones que se
necesitan.
Ademil.s, se adjuntará i\. caaa comprador la traducción de los bllletes originales
en lengua española.
EL VALOR de los bllletes PARA LAS
•rRES p1·lmeras cla.~es, SEGl:X F.L PROS·
l'l•:CTO OFICIAL, es como sigue. (1 l\iar&lt;·o vale a¡)roxlma.dnmente G;; centavos moneda mexicana).
)!ARCOS 9.50 por un cuarto Blllete
Original, para la la., 2a. y 3a. clase.
MARCOS 19.-l'or un medio Billete
Orlgh¡al para la la., 2a. y 3a. clase.
:\!ARCOS 38.- Por un entero BIiiete
Original para la., 2a. y 3n. clase.
A su debido tiempo se avisa il. los dueiíos de billetes, en qué épocas tendrán que
11,wer las remesas para la 4a-, 5a., 6a. y
7a. clase: esto en caso de que el blllete
no hubiera recibido, en et lntermed'lo, un
premio. Pero es muy probable que el billete sea premia.do, PORQUJ-:, como ya estfl
dicho, GAXA CASI CADA SEGUNDO BILLl;:TE, y las probabilidades de ganar aumentan de clase en clase. DESPUES DR
&lt;:ADA F.XTRACCION, SE
lsXVJARA A
'rODO IX'l'ERESADO LA LISTA OFICIAL.
Los Interesados haril.n bien de mandar
sus pedidos POR lsL PRIMER CORREO,
para que se pueda efectuarlos puntualmente.
PRINCIPIO DE LOS SORTEOS : el 18
de Junio de 1003.
Pedicl'os que no lleguen en tiempo para
ta la. clase, semn ejecuta.dos para la 2a.
6 3a. clase, por consiguiente cada uno
PUEDE CONTAR POSITIVAMENTE CON
QUE TENDRE CUIDADO DE QUE DE

Subscripción mensual forinea $1.!0
ldem,
ldem. en la capital $1.25

Director: LIC. RAf'AtL Rtn&amp; &amp;PINDOLA.

~

j,,
C)

L.A ''FQSFATINA FAL.IRBRSº

es el auw..,uw más grande y el más recomendado paralos 011Iu1
desde la edad de seis á siete meses, y particularmente en el mo•
mento del destete y dur,mte el período del crecimiento. Facll1ta mucho la dentición; asegura la buena formación
1e los huesos; previene y neutraliza los defectns que suelen presentarse al crecer, é impide la diarrea, que es tan fre.ue»te en los nlffos. -PARIS, 6 AVENUE VICTORIA, Y EN TODAS LAS FARMACIAS.

----- - -------------------~------·--------------

CUALQUmR MODO PODRA
TO;',IAR
PAR'l'J•: EX ES'rA IN'l'l&lt;:RESANTE LOTERIA.
Lo mejor es hacer las remesas por carta
certificada en Bllletes de banco Mexicanos
6 en gl ros postales ; pero, en caso de que
sea m!ls conveniente !\ los clientes hacer
los pagos en ese pats, participo que el
Banco Alem!).n Trasatli\.ntlco de México,
calle de San Agustln 7, esta autorizado
por mi, de recibir por mi cuenta cualquier
Importe. Al hacer as!, suplico enviarme
directamente la carta Orden bien clara !).
Hamburgo,
avfsttndome ¡¡, lá vez, el Importe remitido a este Banco. Ademtis, se
debe a visar al Banco Alemíin Trasatll\ntlco que llene que abonar el Importe ¡¡, mi
cuenta de la orden del respectivo pagador.
Todo se reune en esta gmn ioterla, para
dar, seguridad y beneficio al que participa
de ella, como es el ARRF:GLO VF:::-iTAJO
so. ]N'J'lmVEXCCOX rmr, GOBIERXO,
SOLIOJ•;z, y ante todo, la GARAN'l'IA
DEL ESTADO l'ARA IsL PAGO DE LOS
l'Rt,:lIIOS. Teniendo relaciones con las
mayores plazas del mundo, PUEDO PAGAR
LAS CANTIDADES
GANADAS
TA:llBIEN EN EL DOMICILIO OE LOS
DUENOS.
¡POCO DINERO PUEDE DAR MUCHO!!
¡'.rFJNDT&lt;m LA MANO A LA FORTUNA 1
POlt PEDIDOS DIRIGIRSE A

Pincus Moeller1 Hamb.urgo
(ALEMANIA) Casa fundada en 1855.
OFICINA CENTRAL DE LOTERIA .

ENCARGADA POR EL GOBIERNO PARA
Desconffese de · cualquiera otra oferta
LA VENTA DE LOS BILLETES.
pues nad'le estft autorizado ti ello .
Esta casa ha sido siempre preferida por
~e mandar!). gratis y tranco, el prospl'Cla fortuna, y varias veces tuvo que pagar to oftclal ti quien lo pida. C'orrespoodencla
premios de mayor consideración, especial- en todas lenguas.
mente i\ cllen tes en México.
1

e

ELIXIR FSfOMACAL
DE

SAIZ DE.CARLOS
0.. el H por 100 d.e 1-1 eafenaN Ml

•

J:8TOMAG0 E INTESTINOS
hr ....... J rtW.11 ... -. . . . . . . .,....u
-

LII-LtllAll,_IILW lffA W

...,.
-----■

1

F..._

EL «CABARET=DE LA l\IORT. »

~

)

/j¡

�Domiltngo 10 de Mia¡yo de 1903.

ARTÍCULOS DE PRIMERA NECESIDAD
EL MATB.IM:OBIO.
Y o no creo, como el personaje de una de las
comedias de los Quilltero, que la Estadística,
mi sincera y grave amiga, demuestre. que se
casen más mujeres que hombres en este excelente planeta. Pero estoy persuadido de que,
en México,especialmente,se casan menos mujeres de las que casarse debieran.
Sí, señoras mías, las que habéis pasado el
umbral de ese palacio; sí, señoritas, las que
estáis hechas--para seguir una frase de Shakespeare-con la masa con que están fabricados vuestros sueños: el «artículo» matrimonio
-¡dejadme decirl-va resultando tan depreciado como el metal blanco, y no por exceso
de producci6n, sino por depresi6n en la demanda.
Y no me reprochéis que abuse de mis aficiones, un poco plat6nicas, á esta pícara ciencia econ6mica, porque de ella se trata, precisamente, y por ella ando buscando un rinconcito en donde poner ahora mi púlpito.
El amor es metafísico, per? el matrimonio
es físico. Aquél, está salpicado de rocío de
ideales; éste, de buenos y fecundantes chaparrones de realidades. ¡Desgraciado del que se
atreve á salir de casa sin paraguas, en tiempo
de lluvias!
El enamorado es siempre un poeta que cree
que para que la tierra se abra en pr6diga germinaci6n y la savia ascienda en vivificantes
oleadas, basta con trazar en el hueco de un
árbol las iniciales enlazadas de dos espíritus
que se buscan.
Rip-Rip durmi6 cien años en¿} bosque encantado, y cuando se vi6 en la fuente, una
aureola de cabellos blancos orlaba su cabeza.
El amor es también un bosque encantado y
cuando de él se sale-¡ah, no salgáis nunca de
él, yo os lo recomiendol-la nieve ha sepultado ya el campo de amapolas, que antaño esmaltaban la pradera, como corazones ensangrentados.
Cruza, al cárdeno rayo del sol de mediodía,
en pleno «boulevard,» la luciente comitiva, y
las sedas se irisan y cintilan las pedrerías, y
bajo la breve cúpula de la sombrilla1 los encajes se escapan en borbotones de hgera espuma.
Y entonces, recuerdo á mi amigo, al pobre
Rip-Rip, frente á su pupitre de no importa
cuál oficina pública, trazando en el aire operaciones aritméticas, que siempre lo llevan al
mismo resultado: ¡menos uno! ¡menos dos!
¡menos tres!. ... ¡menos veinte!. .. ¡menos ciento l... Y cansado, cansado de sumar, multiplica, ve con asombro que la matemática sale fallida, y que, en la vida real, «menos» multiplicado por «menos,» nunca da más, sino siempre menos!
Creo-como observáis, mis amigas, éste no
es un artíc1,lo, sino un credo, -creo que el
sexo débil es el que más á la letra ha tomado
el manifiesto de Iturbide que coment6 en el
Ateneo de Madrid don Justo Sierra: 1Somos
el pueblo más rico de la tierra!. ...... Iturbide
contaba de antemano con el voto femenino.
Un coro de vocecitas tiernas lo acompaña.
Don Agustín era un«feminista» ... : .. anticipado. Mi amigo Rip-Rip lo execra, lo abomina;
su recuerdo lo enciende al rojo blanco.
La criolla de Nueva Orleáns, que atraviesa
«Canal Streeti,, con su abrigo de panilla clara;
la parisiense que se encarama en la imperial
de un ómnibus, con su blusa de muselina
blanca y su &lt;(canotier" de fr. 1. 50, «Bon Marché" legítimo; la madrileña, de traje de percal
y mantilla, imitaci6n de Flandes, que trota en
el pavimento de la Carrera de San Jer6nimo,
guardan sus galas de seda para las grandes
ocasiones.
Aquí todas las ocasiones son grandes y no
vemos es decir, no ven nuestras señoras inconve~iente en ir á la Plazuela de Tepito, con
el mismo traje con que asisten á una «primera» de la 6pera, á escuchar la «voz de oro» de
una estrella de «exportaci6n americana."
.
-¿Pero en México-me decía en una oca- i'

EL MUNDO ILUSTRADO.

si6n una extranjera,-beberán ustedes en vasos de esmeralda?
-Ya lo creo, sefiora; y ponemos á la ensalada brillantes, en vez de sal.
Virtud, abnegación, heroísmo, sinceridad,
amor ... ¡Qué hermoso cortejo el que lleva detrás de sí la mujer mexicana! Y sin la humorada de don Agustín Iturbide, mi amigo RipRip no habría sido condenado á trabajos forzados de aritm~tica conyugal.
CARLOS DfAZ DUFOO.

iNO HAY FLORES!
Fué una cuadrilla de Furias la que acampó
en esa montaña de nubes que puso sus combas sobre la esmeralda del Valle.
El sol había secado el rocío de la montaña
y jugaba la luz sobre los péta.los de las flores
cuando la terrible montafia avanz6, hadendo
rodar en el espacio una ronca voz de amenaza.
La arboleda contuvo sus rumores, y fué el
silencio que precede al peligro; cayó sombra
en el Vallll y las flore, de 1013 jardines parecieron disponerse al sacrificio: rezaron pidiendo
gracia á la Naturaleza ó se hundieron en la pesarosa idea de dar un adiós á la vida de los
colores y de los perfumes.
Y la montafia de nubes se detuvo, rugió tremenda ante las víctimas, y amorató, como en
congesti6n de rabia, las volutas de sus colgantes pefiascos.
Volvi6 un momento de calma; las aves lo
aprovecharon para esconderse en sus nidos, el
buey volvió la cabeza al sur, y puso en alto la
nariz para aspirar á pulm6n pleno.
¡Venía la catástrofe!
Un puñado de proyectiles fué á chocar sobre las rocas, sobre los troncos, sobre la tierra
endurecida de los surcos........ Hubo algunas
víctimas que cayeron de lo alto de los árboles:
hojas heridas que se precipitaron en el espacio con la muda resignación de un final de
vida.
Momentos después el ataque se hizo terrible:
un rayado muy denso esfumaba el horizonte
y á veces lo hacía perder de vista; crujían las
ramas débiles, tronchábanse los tallos y las
rosas caían acribil!adae, entregando jirones
de pétalos hasta quedar con los cálices desnudo3.
La cuadrilla de Furias se embriagaba en el
desastre ..... .
El palacio de cristal donde moraban las flores aristocráticas, fué destruído; allí donde se
form6 una alcoba tibia, donde se puso una ba.rera á los vientos, allí penetr6 el proyectil
blanco y se deshizo en criminal gelidez.
Los cristales se vieron combatidos y de.,trozados, cayeron hincando sus cortantes aristas
en las flores reinas y el palacio fué invadido
por el frío rabioso de la tempestad.
S6lo las rocas rechazaron el ataque ......
Por fin, la montaña de nubes agot6 sus pertrechos; el horizonte fné delineándose; los
campos estaban cubiertos con un inmenso pafio blanco: era el sudário que cobijaba á un
mill6n de cadáveres.
1Habían muerto las flores!

***

En tanto la ciudad-que parecía, á lo lejos,
otra nube-se tendía en la planicie del Valle
bulliciosa, agitando sus momentos diurnos'.
Ignoraba que en las cercanías se había cometido un gran crimen; escuchó sí lll. amenaza
de la montaña de nublls, pero Re dijo con estoicismo: «Allá que se las entienda con esos
rumores el pinar de la sierrai,;y sigui6 pensando en sus inmediatas horas, en sus alegrías y
en sus tristezas,que forman juntas el enorme
oleaje de su vida.
Pensaba en la gran fiesta de Primavern, en
la llegada triunfal de las flores, en la avenida
engalanada, en los carruajes como búcaros.....
Rodarían pétalos de rosa sobre el asfalto y seria un rico suefio de perfumP,S el ambiente!
Al siguiente día, cuando las miradas se volvieron á los jardines del Valle, la sensaci6n

111b MUNDO ILUSTRADO.

=
fué dolorosa: una pincelada verdinegra había
cubierto el policromismo del paisaje.
¿Qué iría á ser de todos los capullos de vida que tarde por tarde van al templo á dejar
flor~s en el altar de la Virgen?
¿Qué iría á ser del vaso de cristal purísimo
que hay sobre el mármol del tocador de la nifia soñadora, adorable, que ama á las flores
porque son ella misma: sus ensuefios, su pureza, el tinte de su rubor, su perfume?
¿Qué iría á ser del tosco jarro que está allá
en la repisa del taller, junto á la lamparilla
de aceite, al pie de la imagen protectora?
Une tu coraz6n al coraz6n del capullo de
vida y verás:
La Virgen tiene rosas en su altar, porque
tiene almas puras que la adoren.
Une tu cornz6n al coraz6n de la nifia soñadora, adorable, que ama á las flores porque
son ella misma y verás:
El vaso de su tocador tendrá flores porque
ella ama y sut:ña, sueña y ama.
Une tu coraz6n al coraz6n del arte:,ano y
verás:
La imagen protectora tendrá flores, porque
donde la garlopa, el cincel 6 el martillo hacen
su himno de trabajo, habrá flores de esperanza, que son el mejor símbolo de la beatitud
humana.
...... y se puso triste la. vida de los jardines.
¡Tenían razón!
Ahora ha siclo necesario llamar á las reinas
que hañan su hermosura en las brisas costeñas, para que vengan á triunfar en la gran
fiesta.
La Avenida tuvo por huéspedes muchos
perfumes y muchos pétalo!'&gt;.
¡S9an bien llegados!
Los adoramos cual se lo merecen; ambos
son de las flores y las flores son comó las almas: se admiran por su hermosura se aman
por su ambiente, se respetan por su' pureza.

El Jtsti"ª' Escolar dt taridad.
UN TRIUNFO DE LOS ESTUDIANTES.

El festival que con tanto empeño organizaron los estudiantes para reunir fondos destinados al auxilio de las víctimas de la peste
negra y que se efectuó en la Escuela Nacional
Preparatoria durante los días 2, 3 y 5 del que
cursa, ha sido, sin duda, el más brillante entre todos los que, con tan laudable objeto, se
han celebrado en los últimos meses.
A grandes rasgos, porque la cr6nica detallada y completa del festival, exigiría en nuestras columnas un espacio de que no disponemos, vamos á dar cuenta á los abonados de
«El Mundo Ilustradoi, de las notas más salientes del programa á que estuvo sujeto, ocupándonos antes del adorno que ostentaba el amplio edificio de San Ildefonso.
Cuatro grupos florales, artísticamente dispuestos, decoraban el vestíbulo de la Preparatoria, destacándose á uno y otro lado del
cancel entre plantas de ornato, dos leones vaciados en yeso que realzaban notablemente la
hermosura del conjunto. En el centro de la
vitrina del frente, se coloc6 un busto del señor
General Díaz, rodeado de vistosas colgaduras
oro viejo, y de plantas, también de ornato,
y en los medios puntos de la entrada principal de la biblioteca y del sal6n de actos, se
pusieron palmas y gasas que presentaban el
mejor golpe de vista.
El patio del &lt;(Colegio Grande,i, donde se instalaron los puei,tos para la kermesse, lucía,
asimismo. un primoroso adorno, consistente en
grandes colgaduras lila y verde nilo, con cenefas de flores y laureles, que cubrían los arcos,
y ramilletes de flores naturales y de papel. En
el primer cuerpo de la escalera que da acceso
á los pisos superiores, estaba un busto del
ilustre filósofo don Gabino Barreda, entre
guías de laurel artísticamente coro binadas con
piezas florales y colgaduras. Los ccpuestos,i,
distribuídos en el patio, fueron nueve, y todo1-,
sin excepci6n, se encoutraban decomdos con
verdadero derroche de buen gusto. m gimnasio, que se convirtió en teatro, y los corredores del segundo piso, se veían engalanados con
flores en su mayor parte, distinguiéndose en
los ángulos del corredor central gran&lt;les candelabros de bronce.
En cuanto al c&lt;patio de pas:rntes,i, la concurrencia elogi6, y con justicia, el magnífico adorno dispuesto por la comisi6n respectiva. Los
barandales de los corredores se cubrieron con
lienzos que imitaban un artesonado Luis XV,

***
Hubo una montaña de nubes que hizo su
devastación, por albergar una cuadrilla de Furias; luego, el sol de occidente puso oro, mucho oro en sus volutas ..... .
LUIS FRÍAS FERNÁNDEZ.

SONETOS DE BEBEDIA.
EL SOL PONJEXTE

Brillan en lo alto de la cima brava
Las rocas, do el poniente re,·erbera,
Y, formando de espuma una barrera
Comienza el mar donde la tierra acaba.
Noche, silencio. El nido que cantaba
Calla. El hombre á la choza y á la hoguera
Va, y de la tarde la oración postrera
Con el rumor del mar sus ecos traba.
V~lles y pl_ayas, ~l talud y el monte
Repiten el leJano villancico
De los pastores, en confuso coro.
En la sombra se envuelve el horizonte
Y el sol, cual rojo eRpléndido ::i.banico '
Sobre sí cierra sus Yarillas de oro.
'

EL SOLDADO DE MARATO.N

(Epigrama. votivo.)

¡Discordia belico~a! 1Ares violento!
Anciano inútil, ante el ara acudo.
Toma la espada rota, el viejo escudo
Y el casco hendido y en la crin sangriento.
Toma el arco también: sólo mi aiiento
Pudo hacerle doblar, y el brazo rudo
Tié:nblame en tanto que la cuerda anudo
Y el ansia de tenderla otra vez siento.
Toma, en fin, el carcaj. Tu ojo severo
No busque en él las flechas del arquero
De la batalla al huracán dispersas.
'
Si perderlas no pude, si agotarlas.
¿Dónde? Ve á Maratón, v has de encontrarlas
Hundidas en los pechos de los persas.
Traducción de
F. NAYARRO y LEOESMA.

..
..

Domd:ngo 10 de Maiyo de 1903.

1'

y en el centro de los entrepaños se destacaba

runa figura de mujer que sostenía tres focos de
l~z incandescente, y que representaba la Caridad. En el muro oeste del patio se puso un

gran lienzo con paisajes á la aguada y en las
arquerías cortinajes y festones que ~ompletaban el decorado. El palco de las reinas•del
festival que,i6 situado en este departame~to,

Adorno de la entrada.

�Domingo 10 de Ma.yo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 10 de l\fayo de 1903.

tra.~o, lo in\'itó á recorrer, primcrnmente. el
patio del ((Colegio Grand!'» donde dehfa cfoctuarse la Kermesse. El St. Gral. Díaz se clirig(ó luego á la ((Banca," y allí pidió algunofl
billetes, pagando por ellos cien pesos, para
pasar después al Café-concierto donde la EsLudian!ina de}a _Escuela ejecutó, á su llegada,
el Himno Nacrnnal y uh poutpourri de ópera.
EL JUICIO DE DIOS.

.)

i
l

Grupo general de personajes del Juicio de Dios.

f

así como una vistosa tienda per:;a, donde se
vendía cerveza, que se levantó hacia el lado
o~stc d;l patio, entre grupos de plantas exquis1tnfl. E_I pafio que la cubría era azul y blanco, franJeado, y el mostrador estaba tapizado
con ricas telas verde y rosa.
En el "Colegio chico,» dominaban en el
adorno los atributos militares: escudo¡:, caiiones, fusiles, espadas, etc., etc., se veían por
todas pnrtes, contrastando con la multitud de
ramos ele flores y laureles que se destaraban
en los muros. La tapicería era roja y de muy
buen efecto. En el centro del patio se improvisó un jardín; en el ángulo izquierdo ¡,,e im:taló
uno de los ((puestos de la banca," y en el corredor !'lur el "cabaret de la Mort,» cuya entrada
simulaba una gruta.

El Sr. Presidente y su esposa se encamina·_
ron e~ seguida al patio de C&lt;p:u•a.ntef',» tomnn·
do asiento en el palco de honor que se les tenía. ª!reglado para que presenciaran el «Juicio
de Dios.» E-te fu6 un remedo de los tomeos
de la Edad :'.'.Iedia conoc:idos con ese nombre
y en los cualeEt, Regún las creencias ele enton~
ces, la justicia. divina fallabn. en los asuntos de
honra. La doncella quejosa, acompañada de
un grupo de damas que ocupar,.m una tribuna
d_~corad_a á la usanza de aquella épocn, aparec10 cu~1erta con un velo negro. símbolo de la
obscundad en que estaba envuelto el delito
que había de esclarecer el Juicio de Dios. En
seguida salió la comitiva, qne presidía una.
banda de trompetas y un tambor, y los heraldo~ que pregonaban el reto.
Trns rl trovero de la Corte, qne vef'tía un
pestillo riquíflimo de terciopelo morado ohs
curo, mangas con ncuchillados &lt;le Reda, fieltro con plumas blancas y medias rojas de seda, marchaban los gentiles hombres que debían concmrir al ,Juicio. Una vez frentR al
palco de la reina, la comitiva. formó valla,,lef'envainando todos las espadas para hacer el
i&lt;aludo de honor. El trovero avanzó entonces
hacia el palco y, en romance, relató la amoroFa historia de la dama dolorida, que moti Yaba
el juicio. El Sr. Ignacio Betancourt, alumno
de Jurisprudencia, que desempeñó el papel de
trovero y que es autor del romance, fué Yarias
veces interrumpido por los aplausos de la concurrencia.

Un ángulo del Colegio Grande.

Concluí&lt;lo el relato, los jueces de campo,
ncompaña&lt;los ele dos eflcuderofl, partieron el
campo y los combatientes toma.ron la colocación dehida pnra dirimir por las armas la contiendn. Despué, de un vistoso asalto quedó
vencido uno de los combatientes, y el vencedor ofreció el triunfo á la dama quedando
así demostrada su inocencia.
'
Los trompeteros anunciaron la victoria; se

0

LA VISITA DEL SR. PRESIDENTE.

_ El Sr. Pres!d~r,te de la República, acompa11ado d~ su d1strngui&lt;la espoM, honró con su
pre:,1encia el suntuoflo festi\'al vii-itando el día
tle la apertura, por la. tarde,' los prin~ipale~
departamentos ~~ la Preparat~ri~, arreglados
¡,ara su celebrac10n. El Sr. M1mstl'o de .J usticia é Instrucción Pública, encabezando la
comisión formada por todos los profesores del
Establecimiento para recibir al Primer Magis-

Puesto de confetti.- Las vendedoras.

t

1-·

La tribuna de la6 reinas t;lurante el Juicio de Dios.
Gentiles-hombres y caballeros armados.

formó cortejo de honor al caballero triunfante. y la comitiva dei:;filó hacia el punto de salida. El Juicio agradó sobremanera á los invitados, y fué, en honor de la verdad, una de
las partes del programa que más llamaron la
atención.
Terminado este acto, se sirvió en los i:alo_
nes de la Dir'3cci6n un lunch-champagne, ha_
ciendo uso de la palabra, para saludar á nom.

�DomJi,ngo 10 de M,wyo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

....

EL MUNDO ILUSTRADO.

,.,,

\

Domirngo 10 d~ M,wyo de 1903.

• .# )

..J

~'"'1t,' ""
~\

~;....

'4?

-;
¡,-

' ~

Un ángulo del Patio de Pasantes.

Puesto de tamales.-Grupo de vendedoras.

1
,

..
')

:;·1

~

-~[1:';"!,.-

'r(',r,.1:

bre de la juventud estudiosa al Sr. Gral. Díaz, el Sr. Subsecretario de
Instrucción, D. Justo Sierra. El brindis del Sr. Sierra causó en el
auditorio la más grata impresión.
Con frases llenas de afecto para la juventud y para el Sr. Subsecretario, correspondió á él el Sr. Presidente, brindando después en
honor de las damai:t que tomaban parte en aquella fiesta de la filantropía el señor Director de la Preparatoria, Dr. D . .Manuel Flores. El
Primer Magistrado habló de nuevo, significando que era muy justo, en
fiestas semejantes, colocará las damas en el primer lugar y que, las ·
allí presentes, lo merecían por mil títulos. Atronadores aplausos acogieron sus últimas palabras.
.
Antes de retirarse de la Preparatoria el Sr. Presidente, visitó el
Teatro que se instaló en el local de la biblioteca, asistiendo á la representaci6n de una pieza cómica, y el c&lt;Cabaret de la mort.» Este &lt;;onstaba de dos departamentos: en el primero, destinado á sal6n de espera,se servían refrescos á los invitados, y en el segundo, totalmenta cubierto de ne~ro, se hacían curiosísimos experimentos de «ilusionismo,)&gt;

dentro de él, y una vez allí, el monje, haciendo signos cabalísticos, fingía adormecerla, desa-pareciendo en seguida mientras la transformación comenzaba á operarse. La ilusión
no podía ser más completa.
Cerca de las nueve de la noche se retiraron
el señor General Dfaz y su esposa, después de
visitar algunos puestos y de presenciar los ejercicios gimnásticos y los asaltos de florete, sable y box en que tomaron parte los alumno

;
(

r

del Colegio Militar, distinguiéndose notablemente.
El éxito que han obtenido en esta vez los
estudiantes debe con justicia enorgullecerlos,
porque demuestra, por una parte, el empeño
que desplegaron eu la organización de la fiesta, y por otra, el entusiasmo con que la sociedad mexicana secundó sus filantrópicos fines, contribuyendo con su óbolo al auxilio &lt;le
las víctimas de Mazatlán.

Asalto de box por los alumnos del Colegio
Militar, Jesús lsunza y Luis Alzua.

transformando la figura de determinada persona en esqueleto, mediante una combinación
de cristales.
Al penetrar á este salón, se veían en el fondo, una momia con un abanico el?- la mano,
un esqueleto humano, sentado al piano, y uno
de gorila. El candil ei,taba formado con piezas que representaban distintos huesos, y Jo,,
albortantes con cráneos.
Las señoritas Concepci6n Meota, Josefin.a
Cornejo y Luz de la Pefia prestaron ?~ndadosamente su concurso para que se h1c1eran
los ,&lt;experimentos)&gt;mencionado~. Rn un f~o
construido al efecto, se encontraba un ataúd
en posici6n vertical: la persona con quien debía hacerse el experimento, era conducida por
un monje de negras vestiduras hasta colocarla

Señoritas y estudiantes que tomaron parte en las sesiones de Cabaret.

�Domingo 10 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

€/ .J'lniversario oel 5 de ;Wago.
BRILLANTE DESFILE MILITAR
Con verdadero entusiasmo·se conmemoró en
tre Gral. Zaragoza. Organizada la comitiva,
Siguiendo el orden del programa, vamo.3 á
la capital el glorioso aniversario de la batalla
comenzó el desfile en carruajes descubiertos,
dar, aunque sea en breves líneas, la crónica
del 5 de l\Iayo de 1862. El aspecto que premarchando á la vanguardia un pelotón de
de la fiesta patriótica á que nos referimo~.
sentaban las calles, particularmente las de
guardias presidenciales. Al llegar á San FerA las ocho de la mañana comenzaron á reuPlateros y San Francisco, era bellísimo: mulnando, el 22~ Batallón, que formaba valla desnirse en Palacio los miembros del Ayuntatitud de banderas, esde la entrada hasta
cudos, festones y pieRosales, pre,:ent6 arzas florales decoraban
mas, y el 8r. Presidenel frente de las casas,
te, seguido de los altos
notándose desde las
funcionarios y Jefes
primeras horas de la
que lo acompañaban,
mañana, en toda la
se dirigi6 hasta el mociudad, esa animaci6n
numento levantado al
característica de nueshéroe del 5 de l\Iayo
tras grandes fiestas popara depositar ante él
pulares.
una hermosa corona
Y había razón para
de flores natmales.
ello: porque, aparte de
Los representantes &lt;le
que la celebración de
los Poderes, Gobierno
aquella heroica jor•
del Distrito, etc., etc.,
nada despierta en el
depositaron también
pueblo el recuerdo de
coronas, retirándose la
uno de sus más legíticomitiva para ocupar
mos triunfos, la Comide nuevo los carruasión de Festividades
jes y seguir por la calencargada de dar forzada de la Reforma
ma á los festejos, y la
hasta el punto en que
Secretaría de Guerra y
se encontraban las tri:Marina, cuidaron, en
bunas dispuestas para
esta ocasión, de que el
el acto oficial.
programa tuviera el
Antes de instalarse
mayor número de aen ellas, el Sr. Pre1Sitractivos posible, y de
de11te pasó revista á.
que los distintos ac•
las tropas que formatos que debían efecban la División y que
tuarse, revistieran un
en correctísima línea
lucimiento extraordiLlegada de la comitiva presidencial á San Fernando.
se extendían hasta
nario. Tan plausibles
Chapultepec. Lacerepropósitos, como era natural, se vieron reamiento, los representantes de las Cámaras, de
monia, consistente en un discurso y una poelizados; pues tanto la ceremonia cívica que
la Suprema Corte, del Gobierno del Distrito
Fía, pronunciado aquél por el Sr. Manuel H.
se verificó en la caizada de la Reforma, coy _de )as Secretarías de Estado y los .Jefes del
San Juan,y recitada ésta por el Sr. Lic. J. Anmo el desfile de los cuerpos de las tres arEJárcito que debían a.compañar al Sr. Presitonio Rivera G., principalmente,termin6 cermas por nuestras prii:icipales avenidas, resuldente &lt;le la República al Panteón de San Ferca &lt;le las doce, y fué amenizada por las mejotaron en extremo lucidos.
nando, donde se encuentran los restos Je! ilusres bandas militares. Siguiendo la costumbre

Domingo 10 de Maiyo de 1903.

establecida, el Primer Magistrado puso en man_os de !os supervivientes del 5 de Mayo, Francisco Sanchez, Agustín Martfnez Macario Es~índola, I~uis Parada y Felipe Longo, la cantidad ~e cmcuenta pesos, como gratificación,
pro.cediendo en seguida á imponer condecorac1o~es álo~ Jefes y oficiales á. quienes les
han sido últnnamente confnidas. Durante la
ill?P.º~~ción las banderas de los cuerpos de la
D1v1s10n, ?ºn sus escoltas, permanecieron frente á las tribunas, así como el Colegio l\Iilitar
que form6 en línea desplegada, presentand¿
ar~as, mientras las músicas de Zapadores,
Artillería y Estado l\Iayor ejecutaban turnándose, el Himno Nacional.
'
Una salva de veintiún cañonazos anunció
que ~l _S_r.. Gral. Díaz se retiraba del campo
para dmg1rse rumbo á. Palacio y presenci!lr
desde allí el desfile de la División. El paso de
la comitiva por Patoni, Avenida Juárez San
Francisco y Plateros, á la hora en que' estas
calles estaban henchidas de gente, fué una.
nota en extremo simpática v significativa: el
pueblo aclamó con frenesí al Héroe de la Paz,
y la multitud de familias que esperaban en
los balcones el desfile, se unieron á la entusiasta demostración regando serpentinas y
confetti.
Las tribunas

La columna militar, á las órdenes del Sr.
Gral. de Di visión J e1&lt;ús Alonso Flores, se desprendió ele la Reforma, para romper la marcha, conforme se había prevenido en la orden
respectiva. No es posible en unas cuantas Hn&lt;'as describir el brillantísimo desfile, ni, mucho menos, dar forma á. las impresiones que
causó en el público, para trasladarlas á nuestras columnas. El orden más perfecto se observaba hasta en los más insignificantes detalles: precisión en el paso, gallardía en el porte, todo lo que, á primera vista, acusa instrucción y familiaridad con la escuela del soldado. Más de una vez, los espectadores aplaudieron la uniformidad de los movimientos en
la marcha de la infantería, y la agilidad con
que los dragones, &lt;'Specialmente los del 9?, gobernaban sus briosos caballos. La artillería,
la ambulancia y los cuerpos rurales fueron
también aplaudidos, ylo merecían: formaban
conjuntos verdaderamente dignos de llamar la
atención.
La sección de vanguardia se form6 por un
escuadrón de Gendarmes del Ejército, el Colegio Militar, un grupo de la Compañía de Ametralladoras, y dos escuadrones mínimos del
tercer Regimiento, al mando del señor CoroJJel de E. l\I. E. Joaquín Beltrán. Seguían
luego el General en Jefe y su Estado Mayor,
las brigadas de Infantería, á. las órdenes de los
señoreR Generales Sebastián Villar:-eal y Luis
G. Valle, otras dos, ele Caballería, que mandaban los Generales Gregorio Ruiz y Francisco l\I. Ramírez, y el tren divisionario. A las
cuatro brigadas se incorporaron la Artillería
Montada y dos haterías mínimas. Los batallones 3?, 10? y 14?, 17?, 22? y 24?, reforzado
este último con Zapadores, constituían las dos
brigadas primeramente citadas, y los regimientos 2?, 4?, 7? y 9?, y de rurales, las segundas.
El Colegio Militar, que marchaba, como antes
dijimos, á la vanguardia, se hizo acreedor á los
aplausos del público por la corrección con que
&lt;lcsfiló por secciones.

'

El paso de la columna frente á Palacio duró una hora, y tanto el señor Presidente, que
ocupaba con sus Secretarios y otras personalid:1.des distinguidas el balcón central, como los
attachés militares de las legaciones extranjeras, que presenciaban también el desfile, quedaron en extremo complacidos de su buena
organización y lucimiento.
Antes de cerrar esta crónica, diremos que,
tanto á la ceremonia oficial como á. Palacio,
asislieron muchas familias de la mejor sociedad y que, por lo que toca al número de forasteros que visitaron la ciudad en ocasión &lt;le
la fi.:sta cívica del día 5, no es aventurado su poner que superó, con mucho, al que ordina-

El sepulcro de Zaragoza,

Desfile de la gran columna por San Francisco.

~I paso d&lt;: la comitiva por la glorieta de Carlos IV.

�Domingo 10 de Mra,yo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

blina de ensueños, de ansias, de anhelos amorosos, apenas esbozados ...... la esperaba.

II

Aspecto de la calzada de la Reforma

riamente, ha concurrido á las de los años :;.nteriores.
La ilumióaci6n de Catedral, Palacio y la
Diputaci6n, por la noche, fué notable, y en
cuanto á los fuegos artificiales dispuestos en
el Z6calo, no lucieron tanto como se esperaba,
debido á la lluvia que, con ligeras intermitencias, cay6 sobre la ciudad de~de las primeras
horas de la tarde.

·-·

]utgos floralts 4t Orlzaba.
Damos en este número el retrato de la Sra.
Ana Couto de Segura, reina de los Juegos Florales efectuados últimamente en Orizaba, y los
de las hermosas señoritas Lucía y Rosa Fernández, Sofía l\Iendiola, Cecilia Benito, Angelina Jiménez y Ana Nú1iez, que, en uni6n de
otras damas distinguidas de la sociedad orizabeña, formaron la Corte de Amor.
En el torneo, que revisti6 un lucimiento extraordinario, resultaron vencedores el Sr. Lic.
Rafael de ZayasEnríqnez,queobtuvoel triunfo en dos de los temas; el Sr. Julio Poulat,
que present6 un magnifico trabajo acerca del
ilustre Juárez, y D. Cayetano Rodríguez, Belltrán siendo mantenedor el Lic. José Peón del
Valle, poeta ventajosamente conocido en el
mundo literario.

antes del desfile.

El objeto de los Juegos Florales fué el de
reunir fondos para la erecci6n de un monumento al Benemérito de las Américas.

!POBRE LULÚ!
I
Fué en el Parque, una mañana de enero en
que un agradable viento invernal, azotando
las verdes cabelleras de los árboles, hacía caer
sobre los paseantes una lluvia menudita de gotas de agua, qut: se antojaban besos húmedos
de la aurora.
El sol se levantaba refulgentF\ ígneo, con
la satisfacci6n de un robusto mancebo que ha
pasado buena noche, y sus reflejos ponían en
el cielo pinceladas multicolores, extrañas, desconocidas, que convertían el firmamento en la
inmensa paleta de un pintor-genio, de un pintor df.sequili brado.
Bajo esa lluvia que refrescaba mi alma, paseaba yo meditativo.
Contaba entonces veinte años, y á los veinte años se tiene el derecho de creer Pn todo,
como á los treinta se tiene ...... casi la obl;gaci6n de no creer en nada.
Y con la imaginaci6n envuelta en una ne-

La pusieron por nombre Luz, probablem.ente por toda la que chisporroteaban sus OJOS,
ojos garzos, felinos, parladores; pero la decían
Lulú Y era una nifia un capullo de azucena q~e se abría, poco~ poquito, dej~ndo ver
las alburas de su seno.
Galanteos de chicuelos que por azares de su
poca vida tenían m~s.crecida t:l alma qu~ crecido el cuerpo; amb1c!ones ~e. ella, que Jugaba ya á hacer la señorita, ongmaron eso~ ~mores infantile1:1, que habrían resultado r~s1bles
í1 no haber sido do!orosos.
Lulú era pobre. Tan~ como su pob~eza era
i-:u hermosura ...... Y, mientras su nov10-1su
novio! ¡con qué orgull~ lo decía L~lú!-se me:;;iba los cabellos resolviendo ecuac10nes de se,,undo grado 6 calumniando al «Traductor
Francés » 6 desesperándose con el «Olleudorff,"
ella la 'niña de dieciséis año,;, inclinada la
cab~za cosía «para afuera," pensativa, triste,
soñando con su «Príncipe Azul,,, un «Príncipe" de saquiUo corto y pantal6n raído, y cuyos ilustres -padres 110 tenían, á menudo, lo
necesario para comprarle un par de zapat( s
nuevos.

III
¡ Pobre Lulú! ¡No era feliz! Tral.Jajaba en tanto la luz &lt;lel sol se estrellaba en el fulgor de
i;us pupilas. No conoci6 nunca los ¡,laceres de
la infancia ni los mimos iel awur maternal,
porque su :,mamá"- alguien se lo dijo-«se
había ido" ...... ¿D6nde·? ...... No lo sabw.. A la
tumba 6 al precipicio: todo es sepulcro.
Y su padre no era bueno: óebía; muchas
11oches no dormía en casa, y-¡con qué vergüenza lo confesó Lulú!-:se preocupaba mucho dd desarrollo físico de su hija.
A la hora &lt;le nuestras citas, esperábame como quien espera un consuelo que mitiga las
penas, como quien anhela un bálsamo que si
no cura, sí calma los dolores.
¡Pobre Lulú!

IV
Avanzaba la mañana. El sol erguíase ya con
monárquica omnipotencia; ~n la fron?a, .tupida y verde, á pesar de los cierzos del m vierno parloteaban locamente los pájaros; y las
fl.o~es, como mujeres que se entregan, abrían
sus corolas y exhalaban todo su perfume.
Y lleg6 Lulú. Venía agitada, nerviosa. Suojos, esas dos hogueras donde mi alma gust~s
ba de incendiarse, estaban húmedos: dos hilos de perlas cristalinas resbalaban por sus
mejillas. Y- entre frases entrecortadas, suspiros y sollozo'!, me lo cont6 todo.
Su padre, su «papacito" á quien ella amaba
tanto ...... 1¡quería venderla!!. ..... Yo era BUS
refugio, su salvaci6n, BU único amparo.. ..... .
¡Ahi estaba! Conmigo, todo!. ..... Sin mí, nacta!. ..... Ahí estaba!. . .... Ahí estaba!. .....
Y lo repetía, abriendo los brazos, y ofreciéndome el nido amoroso de su seno.
Al oírla me reconcentré en mí mismo; cerré
los ojos para que no me enloqueciera el fuego
febril que brotaba de los suyos; tomé entre
mis manos su frente pura y la besé con la misma devoci6n, con la misma unci6n con que
besé de niño la cruz realzada en la pasta marfilina de mi devocionario ........ .
Después, me apa:té de ella; corrí, corrí
desesperado .......... y no he vuelto á saber de
Lulú ........ .
¡Cosas de los veinte años!
MANUEL M. PANES.

'.::::
Existe una inocencia en la admiraci6n: el
que la posee no tiene aún la idea de que él
puede ser admirado un día.

--JW-

*

Conviene abandonar la vida como Ulises
abandon6 á Nausicaa, bendiciéndola más que
enamorado de ella.

,.

El Gral. Jesús Alonso Flores.

~~ -- ~

*
Por la música las pasiones gozan de sí mismas.

-

DomJl'llgo 10 de Malyo de 1903.

�I

Domingo 10 de M,a¡yo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

-Bueno; pues allá veremos. ¿Y dice usted que todas las noches
vienen las brujas? ¿Vendrán ahora?
-Sí, señor; pero todavía tardarán, porque no son más que las
nueve y ellas vienen cerca de la media noche. S6lo que ahora han dada en caer por el corral.
-Eso no importa.. Pasaremos el rato platicando. ¿Tiene usted
armas?
Contestóme con t.n gesto de conmiseración. Yo le inspiraba lástimn . Verdaderamente no sabía con quién tenía que habérselas. ¡Armas! ¿para qué? Con seguridad que las espadas de más filo se embotarían contra enemigos diab6licos y las balae más potentes se estrellarían en el plumaje de aquellos pájaros, porque de pájaros vestidas se
preRentaban las hechiceras eu las nocturnas visitas. Confes6me el infeliz hombre que sólo había eñcontrado un remedio, si no para ahu•
yentarlas, al menos para perderlas de vista y, sobre todo, de oídos; y
ei,.te remedio era rezar un rosario é inyectarse en seguida, entre pecho
y espalda, de un golpe y sin resollar, media botella de tequila y á ve•
ces hasta una entera. Bien es verdad que solía amanecer casi todas las
mañanas, rodado de la cama y debajo de la mei-a¡ pero con esto así
pudieran venir todo~ los muertos &lt;le los camposantos y todas las brujas del mi~mo Brooken; que don Carpio así se daba cuenta de ellos como de los habitantes de la luna.
En este diálogo y otros semejantes, paeamos las horas desde mi
llegada hasta la de la frugalísima cena, consistente en un trozo de cecina y una taza de café, que el mismo don Carpio a&lt;lerez6, pues no
había otros seres vi\'ientes que nosotros en aquel enorme y vetusto caserón.
IV
Para el objeto que me proponía, no encontré más arma ~ue una
vieja escopeta de pist6n, de dos cañones, olvidada en un obscuro rinc6n del escritorio. Después de aparejarla lo mejor que fué posible,
procedí á la operación de la carga. Pude enco11trar una poca de p6lvora desperdigada en un monumental cuerno de toro que perdido se hallaba en un caj6n de la tienda; en otro logré juntar hasta tres docenas
de postas y algunas cápsulas que confundidas estaban con una navajo.
de gallo y su correspondiente botana, granos de garbanzo, obleas y
buena. porción de clavos y tornillos.
Ya apercibida mi arma y acercándose la hora de la temerosa. aparici6n, permití á don Carpio rezar su acostumbrado rosario, mas no
engullir.e la milagrosa botella con la que me convidaba para crear ánimos, según decía. No fué poco el trabajo que me costó hacerle prescindir de aquella fórmula cabalística; pero al fin convino en que debíamos estar en nuestro entero juicio y con la cabeza despejada.
Y como todo llega en la vida, si no es la ventura, lleg6 la hora

Eu~ntos -d~ Espantos
11

CORO DE BRUJAS.
-CONCLUYE.-

y aconteci6 que yendo días y viniendo días, una tarde en que
para sacudir el fastidio que me abrumaba, paseábame á caballo por
los alrededores de Valnavara, entregado por completo á mis meditaciones y á la contemplaci6n de los campos, me fuí alejando, alejando
sin sentirlo, hasta que ya, pr6ximo el sol á ocultarse, en~ontrérne precisamente al pie de la cuesta que remontando un cerro poco elevado,
conducía directamente á la hacienda de dofia Pancha. Al darme cuenta del punto hasta donde había llegado, vinieron á mi memoria los
estupendos sucesos en la finca acaecidos y determiné seguir adelante,
para desengafiarme por mis propios ojos. Puse piernas al caballo y en
poco más de una hora, ya obscurecido, me encontré en el espacioso
portal6n de la casa grande, donde don Carpio, solo y sombrío y apoyado sobre un pilar, mostraba en toda su persona el desastroso estado
en que su ánimo había caído.
Imposible sería dar cuenta del gozo con que me acogi6. El mismo condujo á mi cabalgadura, después de desensillarla, á la caballeriza, y luego se aperson6 conmigo ofreciéndome alojamiento por esa noche, con las más grandes muestras de afecto y consideraci6n que en
mi vida he recibido.
--Estoy solo en la casa, me dijo; los dependientes viyen en la de
allá abajo y no han consentido que yo me vaya con ellos, porque temen qne hasta allá me persigan las muy judías. Los moz0s Jueguito
que anochece se van á dormir á la troje, y aquí me tiene usté que ya
no hallo ni qué hacer, pues parece que soy un apestado.
Entramos al escritorio, y después de los cumplidos que son del
caso, exprer,éle sin rodeos el que me llevaba á hacerle compañía por
esa noche. Grande fué su asombro y más aún su espanto al ver que
yo no lo tenía en manera alguna y que estaba abrnlutamente resuelto
á de,:cnbrir el misterio de las brujas, que tanto le atormentaban.
Cuando hubo eMendido luz, quedé admirado del terrible estrago
que las apariciones habían hecho en el pobre hombre. Era antes un
rancherazo de contextura musculosa y recia, pero tan flaco y amojamado estaba, que ya no tenía sino la piel verdosa y plomiza uutada
en los puros huesos.
Di6me lástima, en verdad, su figura y desde luego procuré infundirle ánimos, tomando por el lado c6mico sus extraordinarias aventuras; pero él ataj6me en mi intento, y con ademanes de inaudito aspan-

to, me manifest6 que tenía pensado, pues las hechicerescas visitas no
cesaban, apelar á la fuga y hasta renunciar á su proyectado casamiénto.
-¿Lue~ continúan las brujas viniendo? preguntéle con verdadero interés.
-Sí, se:fíor, me contest6. No hay noche de Dios que esas condenadas no ve!lgan á ... molestarme. Yo ya no puedo más y hasta he tenido que recurrir á tata Prisco. Pues ni por ésas, señor Íicenciado.
-Pues quién es tata Prisco que, según parece, tiene poder para
librar á usted de este maleficio.
-¡Tata Prisco! repuso mirándome asombrado de mi ignorancia.
¿Pero no conoce usted á tata Prisco? ...
Tuve que confesar mi desconocimiento de tan conspicua personalidad.
-Pues tata rrisco, continu6 don Carpio, es un viejo que vive en
Cerro Gordo, á cinco leguas de 'l.quí, y que, aunque dicen que está
descomulgado, es el único capaz de meter en cintura á todas las brujas y demonios que resisten hasta. el agua bendita y á los exorcismos
del sefior cura
·
-¿.Y á qué se debe tan soberana y poderosa virtud de tata Prisco?
insistí con positiva curiosidad.
'
-¡Pues á qué ha de ser! Nada menos que á que tiene ufi pedacito de la ~~ata con que se cchorc6» Judas Iscariote, el cochino ap6stol
que vend10 á Nuestro Refior.
-¡qaramba! ... fí de ~6nde cogi6 semejante reliquia?
-Dicen que uny1dío o francé~ que estuvo por aquí el siglo pasado, porque tata Prisco ya va á aJustar los cien años le di6 ese mecate en pago de haberle enseñado unas minas de oro )' plata con que
se hizo muy rico y volvi6 á su tierra.
-¡Mag~ifica paga! ¿Y con tan poderoso amuleto no ha podido
nada tata Prisco contra las brujas que vienen á desvelará usted?
-:--N~da, señor, nadit~;_y ya cuando lle~a la noche, me entra aquella.. ,,rns16m y aqu~l «sus1d1oii, que _no me dejan. Y si no me voy dr
aquí y largo ~a novia, seguro, segunto que me voy á morir. Y no e~
es? lo m~s, smo que es capaz que las malditas carguen conmigo á los
mismos mfiernos.
-Pues nada, don Carpio, le dije entre serio y festivo. Vamos á
ver si Yºi que no tengo la cuerda de Judas, puedo hacer algo por
usted.
-No, sefior, no haga nada, porque será en vano y hasta puede
que también usted la lleve.
'

.
1

Doondngo 10 de Maiyo de 1903.

tan temida para. don Carpio y para mí tan deseada., Súbitament~. vi á
mi hombre pararse lívido, y con voz cavernosa y tremula, me d1Jo:
-¡Oiga!. .. ¡oiga! Ya están ahí.
Yo que tengo la desgracia de ser algo teniente, es decir, falto de
oído n¿ había escuchado nada, por más que toda mi atenci6n se concent:aba en las indicaciones de don Carpio. Salí á la puerta del escritorio que caía á un pasadizo tan prolongado y estrecho como una cerbatana y negro como una boca de lobo; y entonces alcancé á oír ese
graznido horrísino peculiar de la lechuza¡ en seguida percibí el ,tcucurucú)) del tecolote y un grito sordo y ronco de otro animal que no
era fácil conocer en aquel momento. Pero nada mál".
-Pues eso, don Carpio, le dije, no es otra cc,saque voces de aves
nocturnas, lo cual nada tiene de particular en la casa de una hacienda
que está tan cerca del monte.
-¡Oiga, oigal-repuso sin hacerme caso y sacudiéndome bruscamente con una de sus manazas de esqueleto hercúleo, mientras.se
aplicaba rígido, cerca del oído, el dedo de la otra. -¡Oiga nomás lo
que estún diciendo!
Paré la atención, y efectivamente, entre un rumor extrafio y confusa algarabía, percibí claramente el nor:n bre de don Carpio, precedido de una grosera maldici6n.
Violentamente empuñé la carabina y empujando á don Carpio,
obliguéle, casi á la fuerza, á que saliera conmigo, no sin procurar convencerlo de que aquello nada de sobrenatural tenía, asegurándole que
pronto íbamos á descubrirlo todo, pues yo llevaba nada menos que un
fragmento de la cruz en que muri6 San Diuias, el buen ladr6n, que
también había tenido sus puntas y ribetes de brujo: reliquia mucho
más eficaz que la de tata Prisco. Y mostré al crédulo administrador un
palillo de dientes.
Calmado en parte y convencido un tanto, echó á andar tras de mí,
empufiando, por indicaci6n míai ancho y largo machete. Ambos) además, llevábamos ceñidos nuestros revólvers.
Atravesamos la sala y una serie de piezas que le seguían. En la
última abríase amplia ventana sin verj'l., por la que saltamos á uno de
los patios de aquella vieja y pavorosa casa, muy propia, ciertamente,
para que en ella tuvieran manida todos los habitantes del otro mundo.
La luna, que despuntara poco antes, envolvíase en gruesas nubes y
apenas podía alumbrar con opaca é indecisa clarida del cielo. La tierra estaba aún casi en tinieblas.
Llegamos á la puerta de espacioso corral cercado por ruinosa tapia de piedra. La puerta estaba cerrada, pero á trnvés ele loe mal unidos tablones, podíamos medir el corml en toda su anchurosa extensi6n. Casi en el centro se alzaba escueto y altísimo mezquite, y más
lejos empinábase un guimbalete junto al derruído brocal de una noria
mal cegada. Entre tanto, la algarabía de las brujas, pues brujas debían de ser, según todos los barruntos, no cesaba un momento. Gri-

�Damdmgo 10 die M,a¡fo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

tos, carcajadas ir6nicas y burlescas, silbos horripilantes, rumores como de salmodia; todo, todo se oía á un tiempo mismo, sin confundirse, aunque se mezclaba; y sobresaliendo alguna vez, entre aquel horrisonante vocerío, percibíanse distintamente palabras confusas é incoherentes á veces, á veces agudas y vibrantes, repitiéndose el nombre
de don Carpio, con abrumadora y pertinaz obsesi6n.
-«¡Ya me la pagarás! ¡ya me la pagarás! ¡ya me la pagarás!» Oíase de pronto; y luego una voz hueca, ronca y gutural repetía:
-«¡Carpio cornudo! ¡cornudo! ¡cornudo!"- Y otras dos malas
palabras que no son para escritas, ni menos para leídas.
Sobre una gruesa rama del mezquite pude ver, á la tenue claridad
de la luna, destacándose contra la gris lividez del ei:pacio, tres pájaros
grandes en apretado grupo, que aleteaban haciendo movimientos extra.vagantes y grotescos, al compás del espeluznante rumor que producían. En la punta del guimbalete distinguíase otro pájaro, más negro
que las sombras de las piezas que de atravesar acabábamos, que también Re retorcía como en epilépticas convulsiones. A la luz del día vis•
to, hahríame hecho reír; pero en aquel instante, lo confieso, sentí que
se me erizaban los cabellos.
Puesto ya en semejante trance, por mí mismo hu,:cado, pareci6me
ridículo y vergonzoso retroceder, y arrojándome, de improviso, al fin
de la aventura, entreabrí silenciosamente la puerta del corral, que no
tenía llave ni cerrojos. Me eché la escopeta á la cara y, encafíonándola lo mejor que pude hacia el grupo del mezquite, aprflté el disparador ...... Un formidable traquidazo retumb6 en toda la casa y hasta en
los cerros vecinos, pues había soltado los dos tiros; y, disipado el humo, vi, al pie del arbol, dos de los pájaros heridos mortalmente, que
se agitaban en las postreras contorsiones de la agonía; y el tercero,
maltrecho, volaba torpemente sobre las tapias del corral. El del guimbalete había desaparecido.
Casi al par de la detonaci6n producida por el disparo, surgi6 de
la cercana nopalera,que tras la casa se levantaba, una voz colérica á la
vez que plafiidera, exclamando:
-¡Válganme las benditas Animas! ¡Miren nomásl Ya este hombre borracb6n y sinvergüenza me mat6 mis animalitos. ¡Maldito sea
don Carpio y la madre que lo pari61
Oír aquellos gritos nosotros que nos contemplábamos mutuamente, estupefacws ante la hecatombe, y largarnos á través del corral y

del campo salvando las trancas que las tapias tenían, á guisa de puerta, fué todo uno. Llegamos de un salto cayendo de improviso en lo
más espeso de la nopalera, donde al pie de inmenso y c6ncavo pefí.6n,
encontramos á tres mujeres que se ocupaban en acariciar á un cuerv_o
prodigándole las más tiernas expresiones de carifio, á la vez que le alisaban el negro plumaje del lomo.
Pero don Carpio de un s6lo mandoble dividi6 en dos mitades el
repugnante pajarraco,y sin que yo pudiera contenerle, arremeti6 furioso contra las mujeres, disparándoles cintarazos á diestra y siniestra; y
es que había reconocido en dos de ellas á su ex-amasia y á su ex-suegra, sobre la cual batía, muy á su sabor, firme y macizo, desahogando
la cólera que le embargaba, de modo tal, que si yo no me le impongo
enérgicamente, allí hubieran dado fin por todos los siglos las brujerías
y ma1E1ficios en aquellas dilatadas regiones.
Calmado ya el enfurecido administrador y las brujail de rodillas,
suplicantes y lloiosas ante nosotros, pude inquirir el secreto y explicaci6n de las aventuras á que yo, recientemente armado caballero por
obra y gracia del fastidio que me consumía en Valnavara, pude dar
digno acabamiento y remate, logrando imperecedera fama entre los
campesinos de aquellos lugares y de los demás que en todo lo descubierto de mi partido judicial alientan y alentará11 por varias generaciones.
Yo quisiera revelar al lector tales misterios; pero es el caso que me
be propuesto reservarlos para el día en que si Dios me concede vida
y humor, pueda referir la ocasi6n y manera' en que yo mismo me hice «nahual», después de cursar todas las asignaturas correspondientes,
basta alcanzar el grado en tan importante profesi6n.
Mas si dejo suelto este cabo, que es ciertamente el más interesante, debo atar los demás, aunque sean aC&lt;'esorios; y así diré que don
Carpio, libre ya de aquel peligro, se cas6 al fin, cayendo en otro, tal
vez más grave aún; pues la edad del administrador de Noria del Aguila frisaba con los cincuenta años y su esposa no llegaba á los veinte.
Un detalle antes de concluir: dofia Pancha me tom6 grande ojeriza y mala voluntad. Tan aferrada estaba en sus supersticiones, que no
quiso nunca convenir en que los pájaros que yo había matado eran pájaros sencillamente; y las apaleadas mujeres...... mujeres nada más,
que creo es ser ya demasiado ...... y algo más todavía.
MANUEL

J.

DELA

ORAN SEDER1A "EL PAJE"
.,,_

IHPOHTANTB CAS\ COIKBCIAL.
Acaba de abrir sus puertas al público una
importantísima casa comercial cuyo establecimiento debe, con justicia, aplaudirse por todas las clases sociales.
«El Paje,, es el nombre que los señores Car_
los Arellanoºy Compaiifa han dado á su nuevo establecimiento, situado en la parte más
céntrica y más elegante de la Capital: ei,quina
de la 1~ de Plateros y el Em pedradillo.
Los sefiores Arellano y Compafí.fa, hábiles
cofiocedores del ramo de sedería, procuraron
reunir en sus espaciosos almacenes todo aquello que es arte, gusto, elegancia, y en verdad
que lo han logrado; pues estamos firmemente
Fachada de la gran sedería "El Paje"

ras, sin molestarse, pueden exa'llinar sentadas los efectos que deseen.
Los empleados y dependientes son bien conocidos de la culta sociedad de nuestra Capital. Todos son atentos, finos, correctos y conocedores del ramo. Esta es una garantía para el público, que descuidan algunos comerciantes. Los señores Arellano y Compafiia.
creyeron que por ahí debían empezar y lo lograron. Todo el cuerpo de empleados representa la buena selección que se hizo.
El día de la inauguraci6n y después que el
señor Presbítero Salazar hizo la bendición de
todos los departamentos, se dió acceso al público, que en un momento invadi6 por completo el almacén.
Guardan los dueños el grato recuerdo de haber hecho la primera venta á la distinguida
Eefiora doña Carmen Romero Rubio de Díaz,
esposa del señor Presidente de la República.

ÜTHON.

A la cúpula inmensa del cielo,
do angustiosa la vista se pierde,
se une el plano del piélago verde
donde trotan las moles de hielo.
En la costa silente y bravía,
de verdor y belleza desnuda,
como tropa fantástica y ruda
la escollera se yergue sombría.
Más al norte, cual potros sin freno
se despefian los blancos aludes:
se dijera que son ataúdes
que conducen la muerte en su sflno.
Todo tiene un aspecto iracundo,
todo ofrece un matiz que amedrenta,
tal parece que sorda tormenta
va á arrancar de sus goznes al mundo.
Y en el medio del cuadro gigante,
entre el cielo y el mar, firme y solo,
va, camino del pérfido polo,
el bajel del audaz navegante.
¡Ay! así por el mar de fa vida,
del dolor bajo el pálido cielo,
entre rocas y moles de hielo
va la nave del hombre, perdida!
Va al acaso, no teme y avanza
hacia el polo que pérfido escuda
otro mundo en que reina la duda
y no brilla jamás la esperanza! '
FERNANDO DE ZAYAS.

TUS FLORES.
Este ramo de flores
Que me envía tu mano genero~a,
¿Es ofrenda amorosa
Con que quieres dar paz á mis dolores?
Bien sé que no has pensado
Luchar con lo imposible. He penetrado
Tus piadosos intentos encubiertos,
Por más que con engafios los decores:
Son las últimas flores
Que esparce la piedad sobre los muertos.
EDUAROO CALCA~O.

l

INAUGURACIÓN

AD MORTEM.

ESTUDIO FOTOGRAFICO.-(Rawel.)

Domingo 10 de Maiyo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

.....
Departamento de ventas al menudeo.

En nuestros grabados presentamos algunos
departamentos de la nueva sedería que lleva
el simpático nombre de «El Paje.,,

convencidoc; de que l)Ualquier persona,aun del
gusto más exigente y refinado, encuentra en
«El Paje" lo que de-c;ea. El brillante surtido de
listones, corsés, flores, pasamanería, sedas,
artículos de lujo, artículos para niños y nifias,
no admite ni puede admitir competidor en establecimientos del mismo género.
El departamento de confecciones merece especial mención entre los demás. Al frente de
él ha sido colocada una de las modistas de
más renombre en París, conocedora de todos los estilos, todos los caprichos, todos los
gustos. Verdadero orgullo puede caber á los
señores Arellano de haber montado un departamento que puede llamarse con justicia el primero en la República.

*
**

El departamento de ventas al menudeo, al
par que sencillo, es elegante. Recibe la luz por
nueve amplísimos aparadores y dos puertas
que están á las dos calles.
En el interior hay colocados unos silloncitos giratorios que son muy cómodos y que se
encuentran junto al mostrador, .v las señoDepartamento de Confecciones.

�'EL MUNDO

.La Prelle Shoe Co.,. St. Louis. U. S. A.
Manufactureros de Botas y Za.patos.

Separe usted el calzado que lleva la marca "Corazón y Flecha.'"
1~1 éxito de estos zapatos es asombroso, fenomenal, sin precedente. Rn dos años ha llegado á obtener tanta fama.que ha llamado~
la atención de los más astutos comerciantes del mundo entero..
Si usted desea mejorar su negocio,haga la prueba connuestra marca y verá los resultados.
ESCRIBA PIDIENDO LISTA DE PRECIOS.

Casas con Muestras:

lNt 1-TOMO 1-NUM. 20

ILUSTRADO

MfXICO, MUO 17 Df 1903.

Subscripci6n mensual forhea SI.SO
ldem,
ldem. en la capital Sl.25

!Nrccter: LIC. R,U'AtL RtYI&amp; &amp;PINDOLA.

Cierente: LUI&amp; Rt~ &amp;PIND0l A

Oficinas Almacenes y Fábrica núm 2.
11Th and Washinpton Ave.

Mr. Ford Dix, Grand Hotel Pasaje, Habana, Cuba.
Mr. George Porro, l.ª del ~alto del Agua núm. 3Z, México, D. F .

Iavitación Jara participar
ALA PROXIMA

Gran Lotería Alemana de Dinero.
La Jotcrla de d inero bien Importante, au.
torlzada por el Gobierno de Hamburgo Y
garantlzadn por la hacienda pObllca del
Estado, contiene 115,000 bllletes, de los
cuales 55,763 deben ser premiados. Resulta,
pues, que cada premio se r eparte en tre dos
nOmeros.
Todo el rapltnl Importa:
Marcos 11.306,390 6 sean cerca cl'e Peao,
1.295,000 Mo-ne&lt;la Me.,icana.
Los sorteos se hacen pObllcnmente bajo
lnapeccl6n del Gobierno, 7 el pago pu· tual
de los premios estA garantizado por el
Estado.
600.000 Marco, 6 sean aproximadamen te
Pesos 387,000 Moneda Mexicana como premio mayor pueden ganarse en ca.so mAs feliz, especialmente 1 PREMIO cl'e 300,000
MARCOS, 1 de 200,000 MARCOS, 1 de
100,000 MARCOS, 1 d e 80,000 MARCOS,
2 de 60,000 MARCOS, 2 de 50,000 MARCOS, 8 de 40,000, MARCOS, 1 de 35,000
MARCOS, 5 de 30,000 MARCOS, 5 de
20,000 MARCOS, 2 de 15,000 MARCOS,
16 de 10,000 .MARCOS, 55 de 5,000 MAR·
COS, 108 de 3,000 MARCOS, 1~6 de 2,000
MARCOS, 616 de 1,000 MARCOS, 14 de
500 MARCOS, 1,022 cl'e 400 MARCOS,
83,788 de 169 MARCOS, 19,970 de 250
200, 150, 144, 111 MARCOS, etc.
El sorteo de estos 55,763 premlos sobredichos, se hace en siete clases sucesivas, qu~ siguen en breves Intervalos.
Fuera de otros premios mayores, en cada clase se tlrarA una prima especial de
modo que en caso mAs feliz, loe premios
mayores Importan 50,000 Marcos, 55,000
Marcos, 00,000 Marcos, 70,000 Marco,,
80,000 Marcos, 90,000 Marcos, y 600,000
Marcos.
Al recibir el valor de los billetes, sea en
cheques sobre bancos 6 cMas de comercio
europeas, 6 sea en billetes del banco mexicano, ó por medio de un giro postal, enviaré LOS BILLE'l'ES OIHGINALES en
carta certificada para los primeros tres
sorteos, acompaíln.ndo un prospecto oficial
que contiene todas las expllcaclones que se
necesitan.
·
AdemAs, se adjuntaril il cacl'a comprador la traduccl6n de los billetes originales
en lengua espaílóla.
EL VALOR de los bllletes PARA LAS
TRES prlmerM clases, SEGUN EL PROS·
PlsCTO OI!'ICIAL, es como sigue. (1 Marco vale aproximadamente o;; centavos moneda mexicana).
:\!ARCOS 9.50 por un cuarto Billete
Original, para la la., 2a. y 3a. clase.
MAHCOS 19.- Por un
medio
BIiiete
Original para la la., 2a. y Sa. clase.
MARCOS 38.- Por un entero Billete
Origina! para la., !?a. y 3a. clase.
A su debido tiempo se a visa il los due•
ilos de billetes, en qué épocas tendrlín que
hacer las remesas para la 4a., 5a., 6a. y
7a. clase: esto en caso de que el bllletc
no hubiera recibido, en el lntermecl'lo, un
premio. Per o es muy probable que el billete sea premia.do, PORQUE, como ya estil
dicho, GANA CASI CADA SEGUNDO BI·
LL~~TE, y las probabilidades de ganar aumentan de clase en clase. DESPUES DE
CADA F.XTRACCION, S I•: ENVIARA A
TODO INTERESADO LA LISTA OFI·
CIAL.
Los Interesados harírn bien de mandar
BUS pedidos POR EL PRIMER CORREO,
para que ee pueda efectuarlos puntualmente .
PRINCIPIO DE LOS SORTEOS : el 18
de lunlo de 1903.
Pedidos que no lleguen en tiempo para
la la. clase, serán ejecutados para la 2a.
6 3a. clase, por consiguiente cada uno
PUEDE CONTAR POSITIVAMENTE CON
QUE TENDRE CUIDADO DE QUE DE

CUALQUIER MODO PODRA
TOMAR
PARTM EN ESTA IN'.l'f:RESANTE LO·
TERIA.
Lo mejor es ha.cer las remesas par carta
certlllcada en BI lletes de banco Mexicanos
6 en giros postales ; pero, en caso de que
sea mAs conveniente A los clientes hacer
los pagos en ese país, p8..1·tlclpo que el
Banco AlemAn 'l'rasatlAntlco de México,
calle de San Agusttn 7, estA autorizado
por mi, de recibir por mi cuenta cualquier
Importe. Al hacer asf, suplico enviarme
directamente la carta Orden bien clara A
Uamburgo,
avlsilndome !l la vez, el Importe remitido !l este Banco. Adem!ls, se
debe avisar al Banco Alemán Trasatll\ntlco que tiene que abonar el Importe ll mi
cuenta d'e la orden del respectivo pagador.
'.l'odo se reune en esta gran loter!a, para
dar segm·ldad y benellclo al que participa
de ella, como es el ARRJ,GLO VENTAJO·
SO. IN'rtmVl~NCIO:N Dl~L GOBIERNO, es el allmen.w máa ~adab~ 1 el máa
SOLIDT•:Z, y ante todo, la GARAN'.l'IA recomendado ,para los nifl.oe .1Jesde l&amp;
DlsL ESTADO l'ARA EL PAGO DE LOS eda-d de seis 1 siete meliles sobre todo
PRE:IIIOS. Teniendo relaciones con las
en el momento del destete 1 durante
mayores pinzas del mundo, l'UEDO PA·
GAR LAS
CAN'l'ID.ADES
GANADAS el periodo del crecimiento. "Faclltta
'l'A:IIBilsN EN EL DOlII CILIO DE LOS la dentición, asegura la buena forma·
clón de los huesos."
DUENOS.
¡l'OCO DINirnO PUF.DE DAR MUCHO!! PARIS, 6, Avenue Victoria, y en todas
;'l'F.NOlm LA MANO A LA 1ro1tTUNA ! las farmacias.
POlt PEDIDOS DIRIGIRSE A

La Fosfatina Falieres

Pincus Moeller1 Hamburgo
(ALifüA::--'IA ) ('asa fundada en 1855.
OFICINA CF.NTRAL Dlil LOTERIA
ENCARGADA POR EL GOBIERNO PARA
LA VENTA DE LOS BILLETES.
F.ata casa ha sido siempre preterida por
la fortuna, y varias veces tuvo que pagar
premios de mayor conslderacl6n, especial•
mente A clientes en J\Iéxlco.
Desconf!ese de cualquiera otra oferta
pues nadie estü autorizado !l ello.
Se mandarll grntls y tranco, el p1·ospecto oficial il quien lo pida. Correspondencia
en todas lenguas.

.,.•

COB.B.ECCION DE

CUERPOS DEFORMES.
Si usted 6 cual(luier pers DA d• m familia
padec•n rle detorm1dan•s en •1 cu• rpo, como
pies torcidos 6 doblados. eufor merlad d• J,. caderA 6de la espina.t'aralisis.Parali,is intHntil,
coyunturas eofermas 6 deforme~, (;ojera, Pier·
uas chueca•, roaillu anudttd•s, 6 defo•midH•
des, reumát.ic1ts, escriba pictieorloinfnrmes al
Innituto abaj, indicado. qu6 le escrihirá la
manera de encontrar remedio!\ su m•I Ksta cas• es la Iostitucióo Ortopédic• má• c, mplei• de
América. Y por sus muc,,os Elementos hacen
curaciones que no se puArtPn hacer enot ra pR r·
te y después de estar desahuciRdns. l ,os métodos empleados Fon especi•les y rn efic•ci• ha
sido demo,tr•da. No se emplea" ni Kmplastos
muJestos ni penoeRs op~rAci011es quir6rgicas ni
t ratamientos dolorosos de ni¡runa esr&gt;ecie.- 'Se
remiten Libros y Referencias á quién la• pida.
No se cobra nada por consultar.

THE L. C. MC LAIN MEDICAL
ANO SURGICAL INSTITUTE.
3100.PINE STRET.

ST LOU,S, MO ,, U. S. A

AVISO IMPORTANTE.
El fOflfato de cllll que entra eG le
de a Fostathul "Falle·es." estA preparado por un procedl,
t1•l6nto especial con aparato A prop~
tllto, y no se encuentr&amp; en el comercio.
Desconflen de la.a imitaciones y fa!slflcacionea.
!0!1Ilpo61Cl~D

SOLO PARA S~:NORAS
SOLO PARA SF::NORAS
E l regulador mensual del Dr. R. O. Ra7•
moud ha hecho la felicidad de mllea de
selloras; no hay cl'olor, ni peligro, ni se
Interrumpe el trabajo. Se garantiza el alivio en tres O clnco dlas. Pronta atenct(ln
A Jaa cartas contldenclales. Precio: $5.00
¡ilata. Dirijan pedidos á Behlke's Phar•
urnry, 441 State St., Chlcago, 111. U. S. A.

m&amp;l~~m~~fflm@~~~ •

Píldoras Digestivas y Antisépticas

¡ .
1

i,

DEL DOCTOR

.us;- Doradas, para los casos con diarrea.

Plateadas, para los casos sin diarrea. "a

Muy experi11;1entadas en las enf~rmedades del Aparato digestivo. Contiene la materia activa de los
fermentos d1gest1vos, y los antisépticos más poderosos combinados en una forma nueva y asociados
?ºn o~ras substanci3:s medici~ales. Es el mejor remedio para la. dispepsia, mal&amp; digestión estomacal é
mtest1nal, para 13: diar_-rea, disentería., enfermedades del hígado, gastralgias, jaquecas y en todos los
casos en que 1&amp; d1gest1ón es torpe y la. nutrición imperfecta ó cuando hav inflamación ó infección del
Aparato digestivo ó de los órganos anexos.
'
•

De venta en todas las Droguerías y Boticas,

-~

•

1

.

: ~[as. tallts dt san; francisco y la Jlotntda ]u~rtz, tn la fttsta floral dd 10 dt mayo.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99229">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99231">
              <text>1903</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99232">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99233">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99234">
              <text>19</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99235">
              <text>Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99236">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99253">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99230">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1903, Año 10, Tomo 1, No 19, Mayo 10</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99237">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99238">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99239">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99240">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99241">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99242">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99243">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99244">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99245">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99246">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99247">
                <text>1903-05-10</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99248">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99249">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99250">
                <text>2017716</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99251">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99252">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99254">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99255">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99256">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2651">
        <name>Aniversario 5 de mayo</name>
      </tag>
      <tag tagId="2652">
        <name>Desfile militar</name>
      </tag>
      <tag tagId="1250">
        <name>El matrimonio</name>
      </tag>
      <tag tagId="2650">
        <name>Festival Escolar de Caridad</name>
      </tag>
      <tag tagId="2258">
        <name>Juegos florales</name>
      </tag>
      <tag tagId="2648">
        <name>No hay flores</name>
      </tag>
      <tag tagId="2649">
        <name>Sonetos de Heredia</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3788" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2430">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3788/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._18._Mayo_3._Para_el_hogar.pdf</src>
        <authentication>e833d5ec73c7c7dfb9abcfe5ce1e7572</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117610">
                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 3 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

1)oonjngu 3 de Mayo "!li8 1903.

pecie de va.sos místicos, flores exhalando el último suspiro con un perfume de ensueño exquisito.
Si es de noche, una. claridad discreta, atenuada por las pantallas
de encajes.
Por último, vestidos de seda rubia, con lazos malva. ó azul muy
pálido ó de color gris; ha.y en el
gris tintes de una delicadeza muy
asombrosa. Todo lo que rodea á. la
bella y triste melancólica debe ser
de una. elegancia dulce, particularmente distmguida.; distinguida. en
su peinado sencillo y no riz~do, en
sus meneos de cabeza. algo inclinados, en sus posturas llenas de seriedad, en su sonrisa, qúe nunca.
debe estallar, en sus maneras llenas
de cansancio, como si no pudiera.
sufrir el peso de la vida. Habla con
gesto pausado, con voz doliente,
muy dulce, como oprimida, entrecortada. por los suspiros, con reticencias, que son como misterios
a.ñadictos a. los misterios de su tristeza., al misterio de sus ojos de esJinge cansada.
La encantadora melancólica, con
su mirada. vaga, que parece implo•
rar la p1eda.&lt;1 y el il.mor, es una. mujer adorable, a la cual un hombre
que tiene en el corazón cierta t.er•
uura. no sabe cómo resistir.

.,\.~

, ;.íi--_;,;

r

1_~

·► · JJ'

:.

~

.. ')"'\' .,~1

J .~
.-..~,·':~-,A·~

P::-&lt;lr i

: ~..-=-

_,
~.::.~.

~

INTROITO.
Musa: roza. con tu ala.
las cuerdas del guitarrillo,
y sopla en el caramillo
las quejas que Pan exhala.
Flexiblemente resbala
por estas rimas sin brillo
y en su ropa.je sencillo
prende siquiera una gala..
El surco aguarda tu grano:
Ruth-con hoz de plata-siega
la ortiga. del ripio vano;
y, como niña que juega,
junta. el ritmo castellano
á la. bucólica. griega.
JUAN B. DELGADO.
Despreciar la vida no es prueba
de indiferencia ante la muerte.
9.-Vestido de amazona con talle Jaquet.

En los ca.bellos, dos plumas negras,
coloca.das á la. Mefistófeles, recogi·
das por una. peineta de oro bien
cincela.da., ó también por alfileres de
oro 6 broches guarnecidos de topacios, si no se tienen brillantes.
Son unos trajes preciosos dentro
de su sencillez y hasta. ricos por su
colorido. Todas las mujeres pueden
gásta.rlos y hasta. hacerlos ellas
mismas.
Estos trajes son esencialmente
embriagadores.
LA· SUGESTIVA. -¿Qué se entiende
por sugestivo, palabra que se a.plica. hoy á ca.da paso?
La. palabra sugestión tenía antigua.mente mala. significación: sugerir malos propósitos.
Desde las experiencias del hipnotismo, en las cuales un médium ejecuta. un movimiento detei·minado'
por ca.usa de la. sugestión, esta. palabra., que está de moda, se aplica.,
en la. literatura. actual, para todo
efecto que somete ó aniquila. la voluntad.
La. belleza sugestiva es, por consiguiente, la. que atrae la atención
sin quererlo, la. que sugiere pensamientos a.morosos ó cualquiera. otro
atractivo imperioso al cual es imposible substraerse. Es la. obsesión
del espíritu y del corazón, por un
género de belleza. particularmente
atractiva. ó penetrante: por ejemplo,
una mira.da. repercute en el corazón
y se incrusta.
'El recuerdo de esa mirada nos
persigue, nos acompaña á todas
partes.
Tal sonido de voz, de r epente, hace vibrar en nosotros ciertas cuerdas, nos causa una impres ión que
desconocíamos antes y que no podemos definir: permanece en nuestro
oído, en nuestra. memor~. Pensar
ell ell!l e¡¡ seguir oyénd9la., y el re•

11.-Traje reforma para casa.

cuerdo nos cnusa la misma. emoción.
A no dudar, ha.y bellezas naturalmente sugestivas y conmovedoras;
pero tal toca.do, tal efecto de color
ó de luz, pueden dar á un rostro
que hasta. entonces había pasa.do
inadvertido ese atractivo singularmente sugestivo y conmovedor.
A veces, un solo detalle en el toca.do basta. para. producir ese efecto.
Ejemplo: Una. mujer morena de
tez de color de ámbar, con un cuerpo escotado de terciopelo a.ma.ra.nw, borda.do de azabache y guarnecido con encajes negros, es decir,
la chaquetilla española ó Fígaro,
adquirirá, sólo por el color del corpiño, un aspecto meridional, algo
exótico, que llamará la atención.
Una mujer rubia, con traje de satín maravilloso color crema, muy
vaporoso, con franjas de hierbas
verdes, mezcladas con nenúfar, y un
· peina.do en armonía con el -traje,
tomará el aspecto sugestivo de una.
Ofelia en traje de baile; ó si no, el
vestido blanco y sencillo dela Margarita de Fausto, ó cualquiera otro
vestido que recuerde trajes históricos ó románticos, en armonía con
fa náturaleza y el estilo de la belleza de la que lo lleva.
A veces, basta para producir un
gran atractivo, para llamar y retener la atención, un pequeño detalle
en el tocado: una plurua, un ramo
de flores, una. cinta, un mechón de
pelo dispuesto con arte, ó mejor dicho, con cierto &lt;chic.&gt;
LA MELANCÓLICA. - Ciertas mujeres gustan por la expresión melancólica del rostro. Una joven
melancólica despierta la.curiosidad
de los corazones tiernos. Y entre
los hombres hay muchos que son
susceptibles de ser conmovidos profundamente por esla. clase de sensi-

bilidad,

El hombre tiene afición á proteger
teme sobremanera la dominació~
fem~nina; ve en ello, y es un absurd_o, un ataque á su virilidacl, como
s1 en resumen no fuera él siempre
el dominado. A pesar de todo la
mujer algo triste, enfermiza., si'cabe, que parece implorar protección
y apoyo, le gustará más que una
mujer fuerte y alegre.
Es una de sus debilidades: sentir
su corazón tiranizado por un ser
débil, sin pensar que no hay nada
~ás peligroso para su independencia que esas déspotas débiles y encantadoras.
_Esa. tristeza., esa melancolía, empiezan por despertar su curiosidad.
¿Cuál será el motivo de su tristeza·~
¿Qué decepción a.morosa causa es~
melancolía? En todo caso, necesita
que se la consuele, está pidiéndolo
¡Cuántas mujeres saben perfecta:
mente hacer vibrar en el hombre
que la mayor parte del tiempo sól~
es un I:i~o grande, la cuerda. del enternecimiento!
Las ~a.y muy hábiles, que saben
ma.ra v1llosamente parecer melancólicas C?n aires de desengañadas.
No decrmos que sea pura. comedia.
de su pa.rte;pero las hermosasdesengañ9:das, tien~n una propensión á
la tristeza., 6 independientemente de
su mane ra de ser, tienen en su rostro ciertas líneas, ciertos gestos en
los labios que expresan la melancolía, como otras ex presan la alegría.
Además, hay adornos ó trajes que
acentúan estas expresiones 6 estas
.actitudes: l as telas de colores matizados , el malva, el h eliotropo p álido, el ver de tierno, el azul obscuro.
Si es de día, una claridad d ulce
ta mizada por cortinas triples e n u~
gabinete en que r eina un sile~cio de
iglesia, y en gra.ndes ja rrones, es-

.
~

,

·1

\\

\\

··~

\1

\\

'\
-~

i\

.

13.-Sombrero en forma de bolero.

•

La Casita Triste.
Yo tengo una cása
en medio del campo,
con las venta.nita.s pintadas de verde
y en las ventanitas macetas de nardos,
y tras las macetas,
a.legres cantando,
prisioneros en jaulas de alambre
están los canarios.
¡Qué tiernas y dulces son las carceleras
que cantan mis pájaros!

*

En verdad el presente no es más
que un instante mostrado científica·
mente por el cronómetro.

Y o tengo una. casa

'-..
/
--=---

.h

14.-Sombrero de primavera.

en medio del campo,
con un huertecillo sembrado de rosas
lleno de claveles granates y blancos, '
y una fuentezuela
al pie de un peñasco,
donde el agua sa.le tan fresca y tan limpia
con rumor tan blando,
que parece un murmullo de besos
que viene lejano.
¡Ay qué fresca y que limpia es el a.gua
de la fuentezuela del pie del peiia.scol

Yo tengo una.casa
en medio del campo,
donde hay una parra muy vieja que entolda.
con sus pámpanos verdes el patio.
El patio risueño
donde el sol de Agosto detiene sus rayos
El patio risueño,
·
con su pozo al lado,
y las uvas que penden del tacho
en racimos que apiñan los granos
y aquel airecillo
'
que viene del campo
y refresca al llegar á la sombra,
su a.liento balsámico.
¡Qué sombra más rica que presta la parra
que entolda mi patio!
_
Y o tengo una casa
en medio del campo,
y en ella una moza como el a.gua limpia
más blanca que un nardo
'
y es rubio su pelo como las mazorc~s
como las mazorcas del maizar cercan~.
Su cuerfJO es de junco,
son rojos sus labios,
sus labios son rojos, como las cerezas
que penden del árbol.
Y tiene los dientes,
los dientes tan blancos,
que parecen flores del jazmín frondoso
que crece gallardo
muy cerca del agua de la fuentezuela
de la fuentezuela del pie del peñasco'.
¡Qué linda. es la. moza de aquella·casita
que tengo en el campo,
con su tez de nieve,
cou sus ojos garzos! .... ·

Yo tengo una. c&amp;.sa.
en medio del campo
con sus venta.nitas que la lluvia azota.·
secas las macetas que tuvieron nardos· '
sin rosas el huerto;
'
sin pámpanos verdes que entolden el patio·
y en la fuentezuela,
'
en la. fuentezuel!' qel pie del peí'l'.11,s&lt;;g
10.-Saco-palet6 con cuello hombrera•

i:

12.-Traje de paseo con falda de volante en forma.
y_a º? se oyen nunca rumores de besos
srno_de sollozos que vienen lejanos.

En aquella casa

ei:i medio del campo,
n~ crecen las flore;;

tu cantan los pájaros.

Al caer una tarde de invierno
dentro de una. caja forrada de blanco
con la cara de un ángel dormido,
'_
las.manos cruzadas, marchitos los labios,
sahó de la casa la moza. tan linda
del pelo colgando,
'
de la tez de nieve,
de los ojos garzos ... .. .
Yo t,engo una casa
muy triste en el.campo!
ALFREDO

C.AZA.BAN.

-

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 3 ide Mayo die 1903.

ta muJtr dt Emilio.
I
-Ab!-exclamó Andrés Geslin.No es eso, bija mía1 no es eso.
-Sí-interrumpio madame Geslín.-Ya sé que la mujer de Emilio
no haría lo que yo hago.
-No te enfades, Elena, puesto
que no he querido ofenderte. Sea
como quiera, perdóname si te be
faltado en algo.
Andrés se inclinó ante su esposa
y le dió un beso.
-Siempre te obedezco en tododijo Elena,-como la mujer de Emilio á su marido.
-Así me gusta.
- ¡ Si supieras cuánto la odio sin
conocerla!
-Pues haces mal, porque es el
verdadero tipo de la esposa modelo.
-;.Y por qué no te casast!l con
ella?
-Porque cuando la conocí, ya estaba en relaciones con Emilio, y
porque tú me gustabas mucho más.
-Lo que siento es que no tengamos su retrato.
-Se lo he pedido á Emilio en mi
última carta, y no tardará en enviármelo.
Elena se levantó de la mesa, y para calmar sus nervios, se dirigió al
piano·y se puso á tocar un vals.'
II
Emilio era el amigo más íntimo
de Andrés, el cual deploraba que
dos años antes no hubiese podido
ser su testigo de boda.
Pero Emilio había partido para.
tomar posesión del encargo de cónsul en una de las repúblicas de América del Sur, donde debía permanecer largo tiempo.
-En el fondo del alma, Andrés
no deseaba su regreso, porque en
realidad Emilio le había servido
para urdir una piadosa mentira.
A fin de someter á .Elena á sus
aficiones caseras y hacerla renunciar al propósito de frecuentar los
teatros y asistir á los banquetes á
que el matrimonio era invita.do, había concebido la idea de crear el tipo de la mujer de Emilio como un
modelo de perfecciones y venturas.
Pero el tal tipo no existía. Emilio
era un solterón empedernido enemigo irreconciliable del
'
ma.trimonio,según constaba al propio Andrés,
el cual, sin embargo, no
cesaba de prodigar todo género de elogios á
la supuesta. esposa de
su amigo.
Dieron las dos, y ya
era hora de que Andrés
se consagrara á sus ne·
gocios. Nuestro hombre
se levantó, pesaroso de
tener que abandonar las
como11idades del hogar,
dió un beso á Elena y
salió á la calle.

ri

"·
!¡;
,,

;¡¡,
11!
I!

'f
-

~

&lt;-

-

'/

~

f

-:.

'
..

'

,
"

!--:.

~

:_-: ; ;:;-~

...,;.

.

III
Andrés se entretuvo aquel día
más de lo regular, y regresó á su
casa muy tarde.
Apenas le abrieron la puerta corrió Elena hacia él y le dijo: '
-1.No sabes quién está ahí?
-No.
-¡Tu amigo Emilio!
-¡Emilio !
-¡Sí, con su mujer! Han querido
darte una sorpresa y por eso no te
han dicho nada previamente. Han
llegado esta mañana á Pads. Les
he convidado á comer y están espe·
rándote en la sala.
Andrés estaba aterrado. ¡Emilio
casado sin que él lo supiese! ¡La
mujer de Emilio, personaje fabuloso, convertido en una realidad!
Por gran trabajo que le costara
disimular, trató de serenarse y le
dijo á Elena:
-¿Qué tal la encuentras?
-¡Ya la verás!
Andrés entró en la sala y se arrojó en los brazos de su amigo. Este
le presentó una criatura extraña.,
muy morena y vestida. del modo más
raro del mundo.
-No te be dado parte de mi casamiento- dijo Emilio á su amigoporque pensaba venir á Francia en
uso de licencia.. Puritano conoce el
trato social, y cuento con tu mujer
para que la eduque con arreglo á
nuestras costumbres.
Emilio asió del brazo á Andrés,
y llamándole a.parte, añadió:
-He cometido una barbaridad,
obligado por las circunstancias.
Esa mujer es sobrina de mi jefe y
me he visto obligado ácasarmecon
ella para no comprometer mi carrera.. ¡Soy el más desdichado de los
hombres!
-¡ Demonio !-exclamó Andrés.
-Ni á ti mismo-repuso Emiliome be atrevido á anunciarte semejante~berración. Es una criatura comprometedora é insoportable,
según has de ver de un momento á
otro.
Purita. había guardado basta entonces el más absoluto silencio.
Los dos matrimonios se sentaron
á la mesa, y la paraguaya se fué
animando poco á. poco. Se puso á
hablar sin ton ni son, y Emilio procuró en vano contener aquella.charla. inconveniente y estúpida. Al fin
. se decidió á llamarla al orden, y
entonces ella, poseída de la mayor
indignación, cogió un
plato y Jo arrojó á la
cabeza de su marido.
Después tuvo un ataque
de nervios y hubo necesidad de suspender la
comida.
-Lo mismo pasa to•
dos los días-dijo Emilio con melancólico acento. -Dispense usted,
señora, el escándalo
que acaba de ocurrir y
tenga lástima de mí.

EL MUNDO ILUSTRADO.

¡qué dulce armonía
si no la turbaran
la verdad que llega
y el tiempo que pasa!
Mas lay, el anciano
que la busca y ama
en ella descubre
'
la muerte: su hermana!
Y como años hace
que por mi desgracia
murió en mí el deseo
murió la esperanza '
Y en mi triste ruta '
sólo me acompañan
de seres queridos
los mudos fantasmas
al par que la dicha '
encuentro en la cal~a
el temido anuncio
de quietud más alta.
MANUEL DEL PALACIO.

El ptrro del mendigo.

20.-Elejante traje de paseo.

A los pocos momentos, Purita y
Emilio s.e r etiraron al hotel donde
se alQjaban.

IV
Elena Geslín man~uvo basta el
día siguiente una reserva preñada
de amenazas. No aludió en lo más
mínimo á la decepción qu&amp; había
sufrido, reconociendo que había sido engallada por el hombreen quien
tenía tanta fe.
Mostl'óse extraordinariamente
tranquila y no dirigió á su marido
ni una sola palabra dura y destemplada.
Andrés estaba desconcertado ante
la nueva actitud de su esposa. Echaba pestei; contra la inesperada aparición de Emilio, contra el monstruo que su amigo le había presentado y contra sí mismo, poi· su
peligroso exceso de imaginación.
Elena permanecía siempre imperturbable.
Pero al día siguiente, al sentarse
á almorzar, sin que en su rostro se
dibujase la menor alteración, cogió
un plato y se Jo ti ró á Andrés á la
cabeza.
Y después, r~velando el secreto
de su nueva actitud, (lijo con voz
firme y resuelta:
-¡Como la mujer de Emilio!
P A UL GINISTY.

En la q,utrtt dt una Jootn.
Murió la virgen cándida:
Sobre su frente lívida
El beso de la Parca
Su hielo~derram6.
Sólo en la boca angélica
· Helar no pudo lánguida
La célica sonrisa
del angel que voló.
18.-Detalle de tejido
y t.:&gt;rdado,

16.-Sencillo y elegante traje para paseo.

17.-Traje de visita y de casa.

19,-Juego de aplica~iones.

Domingo 3 ide Mayo ,de 1903.

¡Qué bella está la atmósfera,
Qué claro el sol espléndido,
Qué azules las ruontai!as,
Qué plácido el vergel!

21.- Traje de paseo con triple cuello-hombreras.

¡Cómo en olor balsámico
El bosque y prado inúndanse,
Con las abiertas flores,
Y el cedro y el laurel!
Mas ¿cómo las aligeras
Aves entonan cánticos,
Cuando en dolor deshechos
Y en llanto de pesar,
Lloran los padres míseros
En cuyo mal no hay bálsamo,
Que pueda de sus. almas
La angustia consolar'?
Padres! ¿,qué voz benéfica
Si una voz seráfica,
Pudiera da1· consuelo
Al triste corazón?
Lloráis? llorad sin término,
Llorad al ángel cándido,
Ay! pobres, pobres padres
Que mata la aflicción!
¿,Qué celestiales músicas
Por el empíreo Pscúchanse·t
¿,Qué lu;r, radiante y put•a
La atmósfera alumbró'!
Grupos de blancos ángeles,
Entre celajes fúlgid os,
Al eco del salterio
Cantan:
- "Amor, amor."
"Ya llega pura y cándida
"Como la rosa nívea;
'·Una alma inmaculada
"Liberta del dolo1·.
"Dejó en el mundo mísero
"La vestidura sérica,
"Buscando las regiones
"Del sacrosanto a.mor.
"Salve, inocente espíritu!
"Ya del dolor terrífico
"Libre, podrás al suelo
"Amante descender,
"A consolar benéfica
"Con celestiales ósculos,
"A los amantes padres
"Que abandonaste ayer.
"Y tus hermanos, pálidos,

:;yPorconel los
?jos cárdenos,
copioso llanto
''Que su alma derramó
"Y á los (}ue amaste fé~vfda
::A! ver tu faz seráfica,
'
Dirán: Bendita sea
La mano del Señor"
C~s6 el canto: las célicas
Regiones de los ángeles .
Se abrieron, y los padr~s
Alzaron su alma á Dios
Y sobre el lecho fúneb!'e'
Donde la virgen duérmese
La Fe santa y divina
'
Su blanca cruz plantó.

CALMA AP~BEllTE.
A la fresca sombra
que dan las acacias,
reposar me place
cuando el sol abrasa.
Hoy el viento duerme
la mar está en calma'
Y es el raudo vuelo '
de tendidas al as
el único ruido
que suena en las ramas.
Alguna vez siento
rozando mi calva
el hilo invisible
que teje la araña
ó atrevida mosca'
s~ aguijón me clava
srn 9ue yo consiga
castigar su audacia.
Cuanto miro en torno
mis ojos encanta:
el pueblo escondido
del monte á la falda
la gótica torre
'
de iglesia lejana,
elclaro arroyuelo
la obscura em·am~da:
todo es bello, todo
convida á la holganza,
Y enerva y seduce
cual música grata.
Natura en reposo,
Y en reposo el alma,

N~estro ca_rruaje rodaba por el
camrno _de D1eppe. Sintiéndose fatigada m1 hermana, se había apoyado en mí, y los grandes rizos de sus
neg,·os dabellos, que el viento de
la mañana hacía ondear venían á
acariciar mi frente.
'
Un pobre viejo y su perro se
ª?ercaro1;1,levantaron la cabeza con
a,ire suplicante é inquieto, teniendo
uno s~ sombrero,y el otro, su ta.za
de ho¡a de Jata.
M_i hermana se me anticipó, pues
pomend~ el pulgar y el índice en
uoa bolsita de seda, sacó una moneda, qu_e. echó en el sombrero del
pobre vie¡o, acompañando su limosna con u1;1a de esas sonrisas que
parecen decir á. los desg1'aciados·
"Pt&gt;rdonadme el bien que os ha:
go.,,
El pobre la comprendió v su mi.rada yeconocida. decía: •'•¡'Bendita
s~as tu, hermosa ¡riven: qué tu felicidad se prolongue. que tus goces
duren.largos a_ños!" ..... Ella comprendió la mirada del anciano
pues su suave mano estrechó l~
mía.
El pobre Y su perro fueron á sentarse en un banco de piedra, al Je.do de un soldado que tenía también
un peri:o, p~ro no viejo como el del
otro, srno, ¡oven, altivo, que miraba con seguridad á los transeúntes
El soldado, extenuado de fatiga s~
bahía descargado de sus arma:s y
compartí8:_su frugal desayuno con
su compa:nero de viaje. Un .ruido
sordo, ~e¡a?o. al principio, se hizo
percep~1ble, vimos llegar un lujoso
ca.rrua¡e, precedido por un correo
que pedía á gritos caballos para
monseñor.
No había caballos; monseñor esperó, como nosotros.
Eché.una mirada á este elegante
carrua¡e. Contenía á un hombre jove~ todavía, Y á una mujer bermosísi~a; pero en sus facciones contrariadas, en la expresión de sus
sem_blantes, vi que disputaban con
acritud y arrebato. Muy lupgo monseñor, volviendo la espalda á su
compañera, sacó la cabeza por la
portezuela.
El pobre Y su perro se aproximfl.•
ron ent?nces, con temoi· y desconfianza, implorando_ ~a piedad de
monseñor, y no rec1b1eron sino una
respuesta brutal y bumil !ante
un:~ lágrima. brilló en los ojo'/~~1

22.-Bordado para cojines.

�Domdingo 3 de Mlaiyo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

y la coquetería, que se traduce por
el deseo de agradar; ésas son nuestras armas.
El divino Sófocles pone en los labios de Antígona. el verdadero concepto de mujer, cuando exclama:
&lt;Yo para amar nací,nopara odiar;&gt;
y el inspirado Espronceda, al que
se le ha at1·ibuído tanto de lo que
no escribió, hace decir á un héroe
de &lt;El Diablo Mundo,&gt; dirigiéndose á un salvaje amante:
&lt;Llevar un ramo de flores,
mejor que un puta! te cae.&gt;
Pero dejando digresiones nacidas
del título de este artículo, vamos á
ocuparnos de las «armas&gt; de que
pienso tratar.
La &lt;toilette&gt; femenina es un arte
verdadero; combinar los colores
para que la. figura alcance el .náximun de intensidad sin destruir la.
armonía, y hacer que los matices
de las telas y adornos se combinen
con la. tonalidad del cutis, de los
ojos y del cuello, requiere condiciones de verdadera artista.
Pero aún más que las líneas generales, tienen importancia los que
hemos dado en llamar «pequeños
cleta.lles.&gt;
En el zapato, el pañuelo, el manguito, el quitasol y el abanico, se
encuentra siempre la distinción
completa. entre la dama. verdadera.
y la que aspira á imitarla..
Hoy que las brisas primavera.les
llegan hasta nosotras, voy á ocuparme de los abanicos y de las sombrillas.
Unos y otras son verdaderas armas femeninas que aumentan la.
gr11;cia. y belleza. del conjunto de la
«toilette&gt; y revel a.n el gusto delicado de su dueña.
La industria moderna ha creado
preciosos y ricos modelos en abanicos y sombrillas.
Los bellos abanicos «imperio,&gt;
con sus vitelas sombreadas de lentejuelas de plata; los preciosos abanicos de gusto moderno, en los que
domina el brillante bordado de
cuentas de a.cero; los delicados bor23.-Blusa suelta con adornos de encaje.

dados de encaje, y los que ostentan
elegantes pinturas, lucen sus primores al lado de los sencillos japoneses.
Los varillajes de nácar, metal,
madera y marfil son preciosos, y lo
más notable son los precios,que ponen las más lindas imitaciones al
alcance de todas las fortunas, atestiguando así las ventajas que nos
reporta la moderna industria..
Las sombrillas bordadas á mano
constituyen el celou&gt; de 1a. novedad,
y las hay de los colores y matices
más delicados.
Siguen también disfrutando el favor de la moda las sombrillas lisas
y con adornos de eneaies cal a.dos,
representando formas de pájaros,
lazos y mariposas transparentes.
Para las señoras de cierta edad,
nada más á propósito que los centout-cas,&gt; de riquísimas sedas y
suaves colores.
Otra. novedad modernista presentan este año los quitasoles, los púños de plata, metal y esmalte, de
un trabajo primoroso.
El puño de acero de Eibar con
sus lindos a.damasquinados de oro,
verdaderos é imitados, gozan del
favor de las damas; cuyas delicadas manos resaltan con suma blancura sobre el obscuro y bruñido
metal.
Estas son las armas de que hoy
pensaba hablar á las señoras, y segura de no infundirles miedo, creo
que padres y esnosos se apresurarán á proporcionárselas.
¡Oh pretendida debilidad de la
mujer, que eres fuerte con el trozo
de nácar entre las manos!
LA VIZCONDESA
DE CHATEAU D'EAU.

A UNA ROSA.
Vagando en el prado un día
En que la multitud de flores
Sus diferentes colores
Ostentaban á porfía.

anciano, que lentamente volvió á
sentarse en su banco de piedra.
Se cambiaron caballos; los sirvientes del grao señor habían arrojado debajo del carruaje algunos
restos de su espléndido desayuno:
los perros del pobre y del soldado
se precipitaron encima¡ los caballos partie1·on ...... uno de los perros fué aplastado .... era el del pobre. Lanzó un grito, y su última mirada fué para su amo, !,. ue arrodi·
Hado cerca de él, no podía hallar
una lágrima.
-Tomad, buen hombre- le dijo mi
hermana, y dos monedas rodaron á
un lado¡ no les prestó atención,contemplaba á su perro.
El soldado lloraba y parecía indeciso¡ en fin, pareciendo hace1· un
esfuerzo sobre sí mismo, se acercó
bruscamente al anciano, poniéndole
en la mano la cuerda que ataba á
su perro, y le dijo:
-Tomad, buen viejo, luego voy á
llegará la choza de mi padre..... os
dejo á mi fiel Medoro. Adiós:
Y enjugando sus ojos con el revés de su mano mutilada, tomó su
saco y se fué precipitadamente.
El pobre acariciaba :í. su nuevo
compañero; pero sus miradas estaban siempre fijas en el cuerpo de su
pobre y viejo perro.
Mi hermana me dijo:
- Ese soldado es más afortunado
que nosotros: ha dado un amigo al
infeliz..... nosotros no hemos podido ofrecerle más que dinero.

Explicadón dt

nuutros grabados.

G. CARBÓ.

PARA CURAR UN R!IFRIADO I N UN D1A

Tome _las pastilla■ Launt• de Bro m ~
BI botu:wio le devolved: ■u dinero 11 110 ■e can.
La firma K. W. Gran N halla u ceda oajla.

Cuandoun médico eminente dice
que ha usado un preparado por varios afios, no hay lugar para dudar de la eficacia de ese preparado. Las siguientes palabras son
del Dr. D. J. R. Icaza, de la ciudad de México:
«Tengo la satisfacción de decirles que hace varios afios he recomendado á muchos de mis enfermos la Emulsión de Scott y estoy
convencido de que esa preparación
es un buen tónico reconstituyente
y tiene la ventaja de que muchos
niños la toman con verdadero
gusto."

Dtl Tllmo., Sr. Jlrzobispo J «ba1.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado e, .,.
slstía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

Hace pocos d1u que sé practlc6 la
apertura del testamento del Ilnetrfalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. Feellu
en la eluda• de Chlcago, Illlnola. La
lOrtUDa di dlstln&amp;11ldo prela•o uceadlG 11. cerca de $125,000 oro amerlca■o ;
7 segO.n el lnnntarlo que ae ha pub'I·
cado, los bienes que •eJG fueron como
Jlgue:
Dos pGllzas de • 'La Mutua,' • Compa111a de Besoroa sobre la Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada una, o sean . . . .$50,000
Dlvlllendoa acu!!lulados 80·
bre una Ce las pGUzas. • 9,829
Otra pG!lza de seguro. • . 14,000
Acciones en efectivo 7 en
Bancoe. • . • . . . . • 87,000

oro
oro
oro

oro

Entre las •1sposlclonea del aellor A'Zzoblspo, en au testamento, 11e hicieron
éataa:

ARMAS FEMENINAS.
Tranquilizaos, quel'idas lectoras¡
no pienso hablar de ninguna de
las máquinas de destrucción antiguas ó modernas, que por mucho
que se preseqten en formas delicaqas y encantadoras, yo 'no consideraré nunca. como armas de la mujer.
La mujer no tiene más armas que
las naturales; la gracia, la belleza

Su aroma. intenté aspirar,
Y le aspiré delicioso,
Y luego quise afanoso
Sus frescas bojas besar.
Lleno de loca alegría
La acerqué á mis labios presto,
Mas un gusano funesto
En su corola escondía..
Y cuando encontrar soñé
En su cáliz ambrosía.,
Del insecto que tenía
La ponzoña sólo hallé.
La apariencia me engañaba:
¿Quién dijera de esa. rosa,
Al mirarla tan preciosa,
Que un vil gusano guardaba.?
Así hay mujeres que son
A la faz der mundo hermosas
Y que ocultan cual las rosas'
Veneno en el corazón.

EL TESTAMENTO.

E. SUE.

Se reservan camas en,carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,sol1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
ta. San Franolsoo, llilm. 8, ltll,Jxloo,

a. 11.

••••••••••••••••••••••••••••••••••
loo

Domingo 17 de May-o die 1908.

. Una rosa allí encontré,
Cuya. belleza y encanto
Cautivó mi atención tanto,
Que á contemplarla llegué.
Me pareció de las flores •
Que perfumaban el prado
La. de olor más delicado
Y de más lindos colores.

A su hermana, sellorlta Kate Feehan,
que estúvo siempre con él huta • •
muerte, $40,000 oro en bonos 1 $25,000
oro de una de las pGJlzas de aesuro ;
11. la sellora Auna A. Feehau, viuda del
sellor doctor Eduardo L. FeehaD, hermano del sellor Arzobispo, $21S,000 oro
de otra de las pGllzas, 7 $5,000 oro en
efectivo ; 11. la Academia de San Patrl·
clo de Chlcago, de la que es precep~
ra su hermana., Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la 1l.ltlma pGllza ; i la
escuela • 'Santa Maria'• de enaellansa
prlctlca para varouea, de FeebanTllle.
llllnols, que era la lnstltuclGn por la
que mll.s se Interesaba el aellor .A.nOblspo, se entregaron 101 $4,000 reataJI·
tes •• la 1l.ltlma pGIIIL

Número l. Los elegantes trajes
de casa y de visita que representa
este graba.do, son de sencilla y
vistosa confección. El primero, de
falda lisa y con guarniciones de
cintas en su parte inferior, no lleva
más adornos en la blusa. que un
ligero tableado en la parte delantera, y botonadura de metal en las
mangas. Una corbata. de1;eda negra.
con gasa blanca en las extremidades, completa el adorno de este
· elegante vestido. Por lo que respecta
á los otros dos, de paseo, debemos
manifestar á nuestras lectoras que
las telas de estos vestidos son de poca.
resistencia y lo más ligeros posible,
en consonancia con la actual estación primaveral. Uno de los trajes
es sumamente original y vistoso, lo
cual se logra haciendo rematar en
picos el sobretalle, que ha de ser de
un color más obscuro al resto del
vestido. En la falda se sigue disposición análoga á la de la blusa.. El
último de estos trajes lleva como
único adorno un eleganti&gt; cuello de
encajes de guipur, y cuello, pujios
y cinturón forma.dos con cintas de
terciopelo negro.
Número 2. Vistosos y ricos trajes
de paseo propios para señoritas de
talle esbelto, y cuya confección tiene que ser muy cuidadosa para que
produzca el efecto que se desea. El
primero de estos trajes, de blusa
torera, lleva un magnífico cuello de
punto de Inglaterra rematado con
cinta maravillosa y fleco de seda.
El peto, de gasa de seda blanca,
tiene en su parte inferior un rosetón,
también de cinta maravillosa, terminado con fleco. Un ancho cinturón
de seda rodea el talle, y los puños
tienen un pequeño adorno de punto
de Inglaterra, igual al del cuello.
El segundo grabado representa un
traje de gasa de seda, color crema,
con anchocuellohombreras y canesú
de encaje, rematado en su pa1·te
inferior con dos aplicaciones de seda
y cordoncillo. La parte inferior de
las mangas, se hace rodear con
angostas cintas de encaje igual al
de los puños. La falda es enteramente lisa.
Número 3. El grabado representa
un elegante saco paletó con botonadura de concha nácar, mangas de
campana y bolsas cruza.das. El
cuello debe ser muy ajustado para
dar á esta. pieza de ropa el i_i.specto
de elegaDcia que la caracteriza. La
tela de este saco paletó, es de paño
color gris.
Número 4. Corpiño'J blusa_ para
niños de corta edad. El primero
lleva un triple cuellohombreras y
cintas de seda adornadas con grupos de botonaduras de metal. Un
cinturón de la misma tela del vestido, rib~teado con la misma cinta de
seda, rodea el talle; los puños se
confeccionan de manera de hacer
juego con el tl'iple cuellohombreras.
I,,a. blusa, para niños de7 á S_añus,
se tablea en la parte anterior de
mod.o deformar una angosta. pechera. El cuello doblado es de la misma
tela,y una pequeña corbata de color
obscuro complementa la blusa.
Número 5. Para este traje de paseo, semejante á otros qufl hemos publicado en números anteriores, de-

1.-Colecci6n de vestidos de casa y

ben ohserva.rselas explicaciones que
con toda oportunidad hemos dado
á conocer á nuestras lectoras. Un
ancho cuello de encaje inglés cubre
la parte superior del talle, y el
cinturón, de ancho listón de seda,
se ha.ce terminar por un moño, con
dos grandes bandas colgantes, en
la parte posterior del vestido.
Número 6. Sombreros de flores y
plumas, adecuados á la actual-estación calurosa. El que ostenta la
ancha pluma, debe llevar al principio de ésta un vistoso broche de
metal. Aparte de estos adornos,
sól-o se hace rodear la forma de paja
con gasa de seda, que se pliega con
gusto y elegancia. El segundo de

los sombreros lleva tan sólo adornos flora.les y de listones de seda.
Ambos sombreros son elegantísimos
y producen un efecto sorprendente.
Número 8. Trajecilo infantil para.
niilas de 6 á 8 años, confeccionado
con tela de poco cuerpo y arreglado
á los últimos figurines infantiles.
En la parte inferior del pequeño
traje se adhiere un lienzo de la misma tela, que se pliega y se adorna
con cintas angostas. Al cuello, con
pequeños adornos de enea.je, se le
hace tomar cierto vuelo en sus dos
extremidades, de manera de cubrir
los hombros. En la parte inferior y
delantera de este cuello, se ponen,
como único adorno, dos listones de

visita.

color semejante al del trajecito.
Por lo demás, el vestido no requiere
minuciosidades de ninguna especie,
y las niñas deben de llevarlo únicamente en juegos y paseos campestres.

El Grano de Arena.
En la playa dilatada
que baña la mar serena
ó rugiendo alborotada,
un tenue grano de arena
nada significa, nada.
Mas, si se llega á observar
cómo marca en un reló

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99201">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99203">
              <text>1903</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99204">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99205">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99206">
              <text>18</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99207">
              <text>Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99208">
              <text>3</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99225">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99202">
                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 1, No 18, Mayo 3</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99209">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99210">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99211">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99212">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99213">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99214">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99215">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99216">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99217">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99218">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99219">
                <text>1903-05-03</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99220">
                <text>Suplemento</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99221">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99222">
                <text>2017715</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99223">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99224">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99226">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99227">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99228">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2647">
        <name>Armas femeninas</name>
      </tag>
      <tag tagId="2646">
        <name>El perro del mendigo</name>
      </tag>
      <tag tagId="2643">
        <name>La casita triste</name>
      </tag>
      <tag tagId="2645">
        <name>La mujer de Emilio</name>
      </tag>
      <tag tagId="231">
        <name>Saco</name>
      </tag>
      <tag tagId="2644">
        <name>Sombrero de primavera</name>
      </tag>
      <tag tagId="131">
        <name>Traje de paseo</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3787" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2429">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3787/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._18._Mayo_3._De_las_Damas..pdf</src>
        <authentication>3e037539b150bd4dbfd019745fcf1160</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117609">
                    <text>EL ).1.1.JNDO ILUSTRADO.

Dom!lngo 26. d.e A.brll die 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 3 de Mayo de 1903.

PASTEL DE PATATAS.

dos circunstancias muy notables.
Por disposición suya le llevaron
en aquel día. el reloj de su gabinete y los adornos de la chim9nea.Pe•
ro sólo le llevaron una figura de
bronce, la de Fausto.
Del Mefistófeles na.da se supo.
D. Isidoro tampoco preguntó por
él. Dió cuerda al reloj; se ~entó
enfrente, y al da.r las doce,. d1~ ~u
a.lma á . . . . ¿á quién? A la Just101a
eterna..
. .
Algunas horas después no v101eron prt,0isa.mente los diablos á llevárselo· pero vinieron los herederos con '1a.s cara.'I tristes, los dedos
engarabitados y vestidos de luto.
JOSÉ ECREGARAY,

Se a.san las pata.tas sobre la.ceniza., se pelan y reducen á masa. Se
deslíe ésta en seis yemas de huevo
por libra de masa y cuatro onzas
de azúcar en polvo. Se amasa todo
junto. Se echa en seguida. la cáscara. de de limón rallad u, su zumo Y
claras de huevo; hecho esto, se ponen en una tartera ligeramente unta.da. de manteca. de vacas, se le hace
formar la corteza y tomar color ba•
jo el horno de campaila.

RECETAS DE COCINA.
PATATAS

Á

LA ALEMANA,

Pélense y pártanse en rE'banadas
las patatas cosidas en estofa.do,
córtense peda.citos de pan delgados
y cuadrados, fria.se todo con man·
teca de vacas, póngase en un_plato
hondo y riéguese con un coc1do ~e
harina de patatas. Antes de servirlas se puede dar color el gniso rociándolo co azúcar y poniéndolo en
el -horno de campaña. .Ta.mb,én
se puede bañar con pala hecha as·
cua..
PATATAS

Á

PATATAS

Después de cocidas, peladas y
cortadas, se pone en una cacerula
un pedazo de manteca. de vacas
a.masado con harina, se deslíe con
nata, se sazona con sal y pimienta.,
se mezcla esta salsa: cuando esté
próxima á cocer, se echan las pata.tas, se saltean y sirven bien ca·
lientas.
PATATAS

Á

Á

Expllcad6n dt

nuutros grabados.

LA HOLANDESA ,

Hágase una masa de las patatas
como las precedentes; rebóguese,
sazonándola. con sal, pimienta. y
yerba finas picadas; se moja con un
poco de jugo de vaca, se forman
bolas, se rebozan en yemas de hue·
vo batidas, se fríen y se sirven
guarnecidas de perejil frito.

LA POLACA.

Pónganse á coser patatas bien la·
v11.das en agua con un poco de man·
teca de vacas, dos cebollas grandes
en cuatro pedazos, tomi}l~, Ja.u1·el,
basílica, clavo, sal, y p1m1enta en
grano; déjese coser hasta que se
pueda hundir un dedo dentro; póngase en una. criba á que escurran;
se pelan, se parten en do~ ó tres
partes y por encima se cubren con
salsa blanca ó con alca.parras.
PATATAS

Á LA CREMA, ·

ALCACHOFAS

Á LA

PEBRE.

Se escogen las m~s pequenas, se
parten en cuatro pedazos, se las
quitan las primeras bojas, se corta
la parte superior de las otras y_el
tronco, se cuecen en agua, y se sir· .
ven en agua fría conla.s vinagreras,
sal y pimienta.
ALCACHOFAS

Á LA

1

SALS.A. BLANCA
Traje de visita y casa.

Se limpian, cuecen y ponen en
agua fría como las anteriores. Se

LA m::QUESA.

Pélense y córtense en pedazos,que
se deberán haber cocido en agua de
sal con un manojo de ajedrea.; pón·
ganseen una cacerola con algunas
cucharadas de salsa corta.da, espesa· des líense en ella yemas de huevo' y sala ligeramente, se afta.de un
buen pedazo de manteca de vacas
y se liga. todo meneándolo con ra.•
pidez.

.. ................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

__ ____

ADenter,:1ansa1 City, SL Loals, Cblcago, llew York.
..,....
'"""'\
San Francirco J Los Aueles

vuelven á calentar a l tiempo de
servirlas, metiéndolas en agua hirviendo después de quitada la pana
inferior. Se ponen en un plat.o
ecbádolas salsa blanca en el hueco
del cogollo. Se puede también ser·
vir la. salsa aparte en una salsera.

EL TEST AMENTO.

Dtl 111110. Sr. Jlrzoblspo ittbaL

PATATAS ENSARTEN,
Se pelan y cortan en rebanadas
delga.das después de cocidas, se ponen E'n un sartén con muy poca. man·
teca de vacas ó de cerdo, y se vuel·
ven hasta que tomen un color subi·
do; se sirven las salsas. Para guarnecerlas se pueden emplear las espinacas, relleno de carne ó de ropa
vieja, en lugar de l as cortezas de
pan fritas.

♦

nace pocos c'lfa1 qoe ■e practlc:6 la
apertura. del testamento del Jluatrlalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. Feebd
en la ciudad' de Cblcair;o, Jlllnola. La
lortuna di dl1tln111ldo prelado uceD•
dl6 A cerca de $1:.!5,000 oro amerl&lt;:no;
y sect1.n el lonntarlo que ae ha pull 1·
c.ado, lo■ blene■ que tlej6 foeroo como
,11ue :

PARA CURAR UN R!SFRIADO EN UN DIA
'fowe las patullas Launt" de Brom~loa.
Bl botu:..rlo lo devolYOr, 111 dinero II oo 10 cura.
La ñrma K. W. Gro-n M baila eo cada cajita.

Una vez renovadas las fuerzas,
los enfermos pueden dormir tranquilos y _n? tem_e~ á los ataques
de la imo&lt;l1osa t1s1s y de otras enfermedades. Para reconstituir el
organismo y purificar la sangre,
el ui;o continuo de la Emulsi6n
&lt;le Scott de aceite de hígado de
bacalao, es el gran recmso. Sírvanse nuer-tros lectores enterarse
de lo que dice sobre el asunto el
Dr. Luis A. -Díaz y Díaz, de la
ciudad de México:
''Me es grato manifestar á ustedes, que los res.~ltados obtenidos con la Emuls1on de Scott, en
mi práctica médica, han sido enteramente satisfactorios tratándose de enfermos á quienes les ha
sido nPcesario reparar sus fuerzas ya en conYalecientes de enfer~iedades cr6nicas, que tanto
dPstruyen el organismo, como la
escr6fula, tisis, etc.''

Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado e, .,.
alatla en dos p61izaa de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañia de Seguros
aobro la vida, de Nueva York.

D01 p6Jlzu de • ' La Motua,• • Compaflfa de Se10ro1 sobre la. Vida, de l\ueva York, por $25,000 oro
cada una, 6 sean. . . . $50,000
Dividendos a cu'!luladoa SO·
bre una de las p6llza1. • 9,829
Otra póliza de ae"uro . • • H,000
Accione, en efectivo y en
Bancoa • • • . • • . • • 87,000

♦

l::,e reservan camas en Carro .Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Com'3dores de
Harvey en la Linea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á.
w. s. FARNSWORTH.-Agen
te General,

ta. San Franol•oo, llíím. 8, lll1hcloo,

a. F.

••••••••••••••••••••••••••••••••••

oro

oro
oro
oro

Entre las •11poalclones del seflor Azsoblapo, en ■u testamento, ■e hlcleroD
éatae:
A sn hermana, sel!orlta Kate Feeht.n,
qoe estovo siempre con él huta aa
muerte $40 000 oro en bonos y $:.!Cí,ooO
oro d; una' de Ju póllzas de 1eguro;
l la sellora Anna A. Feehan, viuda c'lel
sellor doctor Eduardo L. Feeban, hermano del sellor A rzoblspo, $:!5,000 oro
de otra de lt.8 p6llzas, y $5,000 oro en
efectivo; l la Academia de San Patrl·
clo de Cblcago, de la que es preceptora 1u hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro lle la dltlma p6llza; A 1•
escuela • 'Santa Maria'' de en■ellanaa
prtletlca para varones, de Feehaovllle,
Illlnole que era la ID1tltoclón por la
que mÁ1 se Interesaba el ■ellor A~
blapo, se entregaron los $4,000 reataD·
tea •e la dltlma p6llu.

~úmero l. Estos elegantísimos
traJes de casa y paseo, requieren
un verda.dero gusto para su confección. El corpii'lo del primero lleva
un ele¡¡-antisimo cuellohombreras
de traje inglés, y en los puilos colócase el fino encaje de igual manera.
Deben fijarse nuestras lectoras en
que la parte superior y anterior del
sombrero luce un adorno de encaje
idéntico al del vestido. En la falda de éste y basta un poco después
de la. mitad, se hacen a.parecer las
aplicaciones de cordoncillo de seda
que parten desde el ta.lle. Por lo
que respecta. al segundo modelo,
nuestras simpáticas lectoras deben
fijarse en lo graciosa. que es la ancha cinta que cae á lo la.rgo de la
falda., sirviendo como de cenefa al
elegante adorno de eo&lt;'aje inglés.
Número 11. De una. teta mui fina
y propia para la presente estación
de ca.lores, se confecciona el traje
que representa este figurín. Lo que
contribuye esencialmente para darle la bonita y elegante vista que
ostenta, es el peto de tela diversa.,
de cruzadillo, y la. ancha y fina gasa
de encaje que de allf pende basta la
pa.rte inferior de la falda. Por lo
demás, el traje es de sencillisima
confección, y ya. nuestras lectoras,
por explicaciones que hemos hecho
a.nteriormente, conocen los proced i•
mientos que deben emplearse.
Número 13. De exquisita forma y
confección es el sombrero de este
grabado. A una forma de paja, resistente y de buen tamaño, se la hace cubrir con gasa de seda, y sobre
ésta y rodeando á la forma, secolocan cuatro hileras de pequeilos
pliegues. En uno de los lados, como puede verse en la figura, se colocan dos plumas de avestruz: una
de ellas ca.yendo sobre el tocado, y
la otra, en pequeña forma de resplandor, levantú.ndose sobre la primera.. Un a.nchl) botón forrado de
seda, completa el sencillo adorno
de este sombrero, que en todo se ha
sujeta.do á la forma de bolero. • ,.
Número H. Sobre una armazón de
paja, cuya forma puede variar de
acuerdo á. los gustos personales, se
coloca., con gracia.y buen gusto, un
ancho plegado de gasa de seda,
cuyo color ha de semejarse un poco
a.l de la forma de paja. Sobr·e este
plegado de gasa, y en lavarte posterior c..el sombrero, se hace pasar
un a guía de fio1·es. Como se ve, no
puede ser más sencilla la confección
de este sombrero, y, sin embargo,
el resulta.do que aquélla produce,
es de muy buen efecto. Mientras más
claro sea el color de este sombrero,
es más elegante. Aconsejamos un
fino azul pálido.
Número 16. Propio pa.ra.sel'loritas
es el sencillo y vistoso traje que representa nuestro grabado. La tela,
de color claro y muy poca resistencia, propia para la estación primaveral , contribuye también en gran
manera para. el buen efecto del vestido. El ancho cuellobombreras es
de muy bonita. vista, y, partiendo
de él á lo largo del talle, una vistosa. aplicación de cintilla y borlas.
La fa.Ida no lleva más adornos que
los pliegues representados en el fi.
gurín.
Numero 20. No nos cansaremos de
recomendar á nuestras lectoras este

1.-Traje de etamina con guarnición renacimiento.

elegante figurín, que representa un
traje muy serio y muy valioso. A
la buena calidad de la tela, debe
agregarse también la buena calidad
del adorno, pues aun cuando este
último no i.e encuentra. muy recargado, sin embargo, su calidad deberá ser de lo mejor. El doble cuello, uno sencillo y el otro de hombreras, produce uua. hermosa vista.;
el primero de estos cuellos se hace
cubrir con terciopelo, interi-umpido
con pequeilas aplicaciones decintas.
Las mangas, dobles en su parte infel'ior, a.sí como el cuellohombreras,

se hacen ribetear por cinta terciopelada de color obscuro.

EL MISTERIO.
Vestida con las galas nupciales,
flotando sobre sus hombros el amplio y sutil velo de desposada., sujeto á su gentil cabeza por un aro
de oro cua.jado de pedrería, bajó
Elena de Agramont á la cripta del
castillo, donde en labrados sepul•
cros de mármol, adosados de dos

en dos á los muros, dormían el sueno eterno sus poderosos antepasados.
En perpetuo testimonio de fidelidad conyugal, al lado del sarcófago que contenía. los restos de uno de
los varones de Agramont veíase la.
tumba de su esposa, ostentando
aquél y ésta las estatuas yacentes
de los en ellos sepultados. Escudos
é inscripciones esculpidos en el mármol de las tumbas parejas, pregonaban linajes y apellidos de a.mbos
esposos, fechas de su fallecimiento
empresas por él realizadas y virtu~

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 3 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

***

Pensemos, al sonreír
el abril de i:uestt-a vida
que en ftores de abril adida
el fruto del porvenir.
J. ALCOVER.

cripta familiar donde los antepasados de la enamorarla doncella dormían su éterno sueño.
Oculto en el fondo de su pecho
este desesperado amor, Elena, por
instigación de sus parientes y aun
por súplicas de sus propi os vasallos para que salvara haciendas y
vidas de las codicias de poderosos
vecinos, dió palabra de espos a á su
primo el conde de Servet, y á punto de celebrar con él sus bodas en
el castillo de Agratnont, bajó á la
cripta vestida con las gal as nupciales. Detúvose delante de la tumba solita.ria y contempló una vez
más la estatua yacente del caballero murmurando al mirarla: &lt;iQué
di¿hosa. hubiese sido al lado suyo!&gt;
Ioclioóse, después de recorre1· coa
rápida ojeada. todo el reci nto de la
cripta, lo mismo que si fuera á comete!' un crimen, y acercó sus labios de púrpura á la blancura del
mármol. El beso depositado en
aquella faz sepulcral fu~ largo y silencioso, pero en la qmetud de la
muerte le respondió un c rujido. Un
ci·ujido como de brote que se rompe· uno de esos chasquidos que suena'n en primavera pregonando la
expansión violenta de la vid a que
nace. Elena de Agramont, a terrada.
y cubriéndose el rostro con el velo
nupcial, cruzó la cripta, g anó la
puerta y subió por tortuosa escalera á los salones del castillo. Su esposo y sus parientes, ostentando
magníficos trnjes y ricas preseas,
la esperaban en ellos. L a comitiva.
nupcial se dirigió á la cap illa, y la
enamorada del mister io pronunció
un &lt;SÍ&gt; tembloroso y mentido delante de los altares.

Para un Album.
Ana, tu esposo te dice
en sus bien sentidos versos
lo que él sólo decir debe '
lo que yo decir no puedo'.

des q ue ella practicó en vid a y que
mer ecier on loa de las gentes. Contemplando sus t umbas, parecía que
no h abían muerto, sino que descansaban, unidos en el largo reposo
como en la efímera existencia, y en
a quella a mplia cripta creyérase aspirar el aliento tibio de las tranquil as d ich as conyugales, no el acre
y frío vaho de la muerte.
Elen a fué deteniéndose delante de
los sarcófagos gemelos, dedicando
una o r ación á la.común felicidad de
los que en ellos dor mían. Conocía.les como s i en vida les hubier a contempl ado, y por los manuscri tos del
castillo, por las poesías de los trovadores y por las leyendas de las
dueñas, podía reconstrttir año t r as
año la accidentada existencia ctel
esposo, l a domést ica vi rtu d, la piadosa devoción de su coinpañe1·a.
Títulos, honores, dignidades, riquezas, cuanto compartieron en vida y

~
/1- ,,
('/

·.

~~

/ ~;¡; ( ;.

~

•

·(

...;,,;-

_,~

'

~ '
~,

.

'\

:-._,.,
,
~-

-·

~

~

\

Como la fuente que riega
la palmera en el desierto
1~ ".ºz de tu amante espo;a
v1v1ficará tu pecho.

◄

La última de los Agramo nt fué
tan feliz en su matrimonio como
todas aquellas sus abuelas ilustres
que descansaban en la cripta al amparo; &lt;post mórtem,&gt; de los famosos guerreros cuyos. títulos y preeminencias compar tieron en vida.
El conde de Servet, ganoso siempre
de glori a y fortuna, abandoóa.ba.
continuamente el castillo para lograr una y otra, ya en la corte de
los reyes, ya en. los cam pos de batalla. Marido sin te1·nura, alcanzó,
si no el afecto, la fidelidad mate·
rial de su esposa, y ésta, durante
sus largas ausencias, b aj aba un día
y otro día á la cripta familiar.
Elena de Agramont pensó al fin
que la felicidad amorosa pregonada por los sarcófagos gemelos era
mentira, y que la única tumba entre cuyos mármoles desca psa.ban
restos que habían a.ma.d_o er_a tal
vez la solitaria, la del m1ster10 .. • •
Mas cuando los poder osos _condes de Servet murieron, el mismo
escultor labró sus magnífica s tum
bas gemelas con estatuas, escudos é
insaripciones, y allí, en un á!1gulo
de la cripta, quedó tan humilde Y
tan solitaria como siempre la del
desconocido caballero, ú nico acaso
que en vida había am ado mucho,
único que después de la muerte ha·
bía s ido intensamente amado.

2.-Saco-pañolón para paseo.

~~~"]

Domingo 3 de Mayo de 1903.

Que es el amor conyugal
el solo amor verda.del'o ·
el fuego de las pasiones'
no es amor, es sólo fuego.
Y fuego que abrasa y mata
e ntre espantosos tormentos
q~e al~f no viven la paz, '
m la risa, ni el consuelo.
Consuelo que el hombre encuentra.
en los b r azos de Himeneo·
fuera d'el es un arbusto '
en un campo estéril, yermo.
De las aguas comba tido
comb~tido de los vientos '
que á su desjugado tronco
amontonan cardos secos.
Si hay placeres en la vida
es, Ana, el placer pr imero,
ser esposa y ser amada
Y amar á sú esposo á u~ tiempo.
Así felices vosotros
veréis con rostro ser eno
las tempestades que rugen
y que estremecen el suelo.
Cuando recordéis alegres
vuestros amigos sinceros
de vosotros, como amigo '
también exijo un recuerd~.

; .,4-'! . ~:{

7.-Saco-paletó con adornos de encaje.

contra un peiiasco se estrella
en él haciéndose a stillas.
Cuando ese golfo dél mundo
quisieres surcar , Sqfía,
acuér date del naufragio
de la orgullos a bar quilla .

LA BARQUILLA.
De un árbol al tronco atada
y por las olas mecida,
en la rib era del mar
flotaba leve barquilla.
Bar quilla de un pescador
y su esperanza y delicia,
de los mar es vencedor·a
de cien barqueros envidia.
¡Cuántas veces viento en popa
toda la vela. tendida,
'
mar adentro fué el orgullo
del piloto que la guía!
Como el arado á la tierra
cortaba el agua su quilla,

PÁGINAS DE UN LIBRO

i
6.- Ves t ido d e ca lle y paseo.

JOSÉ DE R O'.rRE.

3.-Tra je de v isit a con fald a de vo lante.

4,-Sencil los trajes de paseo.

de lo que daban sucinta idea las
inscri pciones sepulcrale~, ballábase en la me,noria de la poderos¡¡.
doncella de Agramont, única heredera de tanto poderío, huérfana
desde los primeros años de su v ida,
·desposada sin amor y enamorada
ele un misterio que en vano intentaba descifrar acudiendo con terca
porfía á los empolvados pergaminos ó á la vaga memoria de las leyendas.
Allí, en un ángulo de la cripta,
como rechazado por los invencibles
guerreros y las virtuosas dueñas,
cuyos sepulcros aparejados perpetuaban las dichas conyugales de la
familia de Agramont, veía.se en humilde sarcófago sin escudos heráldicos y sin inscripción alguna la
estatua yacente de un joven caballero, vestido en efigie con sencilla.
armadura y mostrando ea su rostro, debido á habilísimo cincel, un
sello de melancolía que contrastaba
rudamente con el aspecto augusto y
tranquilo de las demás cabezas sepulcrales.
La soledad de aquella tumba, su
carencia de adornos é inscripciones
y el no sé qué de tristeza que el es-

cultor había comunicado á la marmórea figura, inspiraban á todos
los que la veían nn sentimiento de
piedad. Elena, mujer al fin, tras de
compadecerse un día y otro día del
i¡?norado caballero, tan solo y tan
triste en aquella cripta de tumbas
gemelas que con su aparejamiento
pregonaban más allá de la muerte
la ventura de amar y ser amado,
fué insensible,nente cayendo en la
misma melancolía que reflejaba el
rostro ele mármol del desconocido
caballero, y al fin, en el silencio
del subterráneo enterramiento, se
confesó á sí misma la locura de
amará aquel muerto anónimo con
la honda é intensa ansiedad con que
se ama al misterio.
En vano revolvió febrilmente los
manuscritos del castillo, buscando
en ellos por lo me nos su nombre; en
vano suplicó á los trovadores que
la refiriesen todas las leyendas de
su familia, aun aquellas ennegrecidas por el crimen; en vano apeló á
la memoria de los más viejos servidores y vasallos de los Agramont;
na.die supo decirle quién fué aquel
muerto adorado, ni por qué extraña circunstancia se le enterró en la

Ia flor dtl 6ranado.
Un doncel enamorado,
para tributo de amor ,
iba á arrancar una flor,
la roja flor del grana do.
En su cáliz coronado
suspiró una voz arcana;
.....:coge la rosa galana,
coge el clavel encendido, .
mas no la flor que ha n acido
para ser fruto mañana.

6.-Bordado de aplicaciones,

..

cual ave que cruza el viento
las olas cruzaba altiva.
De cien tormentas se vió
rudamente combatida,
y las ondas alteradas
en su proa se rompían.
Que era diestro el pescador
y velera su barquilla.,
de los mares vencedora,
de cien barqueros envidia.
En la ribera arenosa
l as redes al sol tendidas,
el pescador recostado
tranquila.mente dormía.
Y de las glorias recientes
orgullosa la bar quilla,
a.sí discurre insensata
ha.blando consigo misma:
&lt;Si yo de los mares
las tormentas venzo
domando las aguas,
domando los vientos;
Si yo soy la envidia
de tantos barqueros,

y á todas las barcas

atl'ás me las dejo;
¿Por qué en esta orilla,
mi fama perdiendo.
del tronco de un ái·bol
atada me veo?
No más sujeciones:
yo libre ser quiero,
no quiero más l?UÍa.,
no quiero más dueño.
Yo sola cruzando
los mares soberbios,
eterna mi gloria,
mi nombre haré eterno.&gt;
Por negra nube agitada
arrecia entonces la brisa,
y del tronco que la gyarda
desamarra la barquilla;
De los vientos y I as olas
fu1·iosamente impelida,
pierde de vista á su dueño,
pierde la tierra de vista.
Débil juguete del agua,
sin rumbo cierto ni guía,

LA EMBRIAGADORA. - ¿Nuestra
encanta.dora, ó la que aspira á ser·lo, es rubia? ¿Tiene la exp1·esión
del r ostro viva y provocativa, con
las mej illas pálidas, los labio'l rojos, reflejos dorados en la cabellera, la nuca redonda y firme, matizada de ámbar?
Hará pa.lidecer todavía más sus
mejill as, enrojecerá sus labios, sea
humedeciéndolos, sea poniéndoles
carmín; dará á su cabellera una
coloración más ardiente, y sobre
su nuca, que enseñará, colocar á,
con un desor den á propósito, pequeños bucles, á los cuales dará un
aspecto indomable.
Si es de noche, colocar á en sus
cabellos rizados un lazo ó una flor
encar nada; el vestido de tul rojo1
con un escote muy abierto, dejara
ver sus h ombros nacarados; largas
mangas de tul, flotantes, dejarán
al descubierto sus brazos muy blancos; un cinturón de muaré rojo, ceñirá su talle flex ible, no muy apretado.
Si la línea del cuello es put·a y
los brazos son hermosos, no se pondrá ninguna alhaja.
Y esa rubia que, vestida de azul
ó de gris, de mal va ó a.un de rosa,
parecería sosa, con ese t r aje de co_.
lor vivo toma un aspecto a.pa.siom,do.
Y de todos los cuerpos, el más
sencillo es el que mejor sienta. co..i
ese ti·aje; es decir, el cuerpo fruncido en forma de abanico por delante
y ,por detrás. Las hombreras estái:i
formadas por un lazo gracioso de
muaré ó satín encarnado.
La morena de ojos negros, de
mi rada intensa, si tiene la tez pálida, podrá ponerse este mismo t r aje
con igual éxito. Sin embargo, hay
algunas á quienes no sienta bien.
Parece que el cutis se pone a.ro arillo
ó rojo de color de ladrillo. En este
caso, habría que reemplazarlo por
el amarillo pálido ó el botón de 01·0.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 3 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

1)oonjngu 3 de Mayo "!li8 1903.

pecie de va.sos místicos, flores exhalando el último suspiro con un perfume de ensueño exquisito.
Si es de noche, una. claridad discreta, atenuada por las pantallas
de encajes.
Por último, vestidos de seda rubia, con lazos malva. ó azul muy
pálido ó de color gris; ha.y en el
gris tintes de una delicadeza muy
asombrosa. Todo lo que rodea á. la
bella y triste melancólica debe ser
de una. elegancia dulce, particularmente distmguida.; distinguida. en
su peinado sencillo y no riz~do, en
sus meneos de cabeza. algo inclinados, en sus posturas llenas de seriedad, en su sonrisa, qúe nunca.
debe estallar, en sus maneras llenas
de cansancio, como si no pudiera.
sufrir el peso de la vida. Habla con
gesto pausado, con voz doliente,
muy dulce, como oprimida, entrecortada. por los suspiros, con reticencias, que son como misterios
a.ñadictos a. los misterios de su tristeza., al misterio de sus ojos de esJinge cansada.
La encantadora melancólica, con
su mirada. vaga, que parece implo•
rar la p1eda.&lt;1 y el il.mor, es una. mujer adorable, a la cual un hombre
que tiene en el corazón cierta t.er•
uura. no sabe cómo resistir.

.,\.~

, ;.íi--_;,;

r

1_~

·► · JJ'

:.

~

.. ')"'\' .,~1

J .~
.-..~,·':~-,A·~

P::-&lt;lr i

: ~..-=-

_,
~.::.~.

~

INTROITO.
Musa: roza. con tu ala.
las cuerdas del guitarrillo,
y sopla en el caramillo
las quejas que Pan exhala.
Flexiblemente resbala
por estas rimas sin brillo
y en su ropa.je sencillo
prende siquiera una gala..
El surco aguarda tu grano:
Ruth-con hoz de plata-siega
la ortiga. del ripio vano;
y, como niña que juega,
junta. el ritmo castellano
á la. bucólica. griega.
JUAN B. DELGADO.
Despreciar la vida no es prueba
de indiferencia ante la muerte.
9.-Vestido de amazona con talle Jaquet.

En los ca.bellos, dos plumas negras,
coloca.das á la. Mefistófeles, recogi·
das por una. peineta de oro bien
cincela.da., ó también por alfileres de
oro 6 broches guarnecidos de topacios, si no se tienen brillantes.
Son unos trajes preciosos dentro
de su sencillez y hasta. ricos por su
colorido. Todas las mujeres pueden
gásta.rlos y hasta. hacerlos ellas
mismas.
Estos trajes son esencialmente
embriagadores.
LA· SUGESTIVA. -¿Qué se entiende
por sugestivo, palabra que se a.plica. hoy á ca.da paso?
La. palabra sugestión tenía antigua.mente mala. significación: sugerir malos propósitos.
Desde las experiencias del hipnotismo, en las cuales un médium ejecuta. un movimiento detei·minado'
por ca.usa de la. sugestión, esta. palabra., que está de moda, se aplica.,
en la. literatura. actual, para todo
efecto que somete ó aniquila. la voluntad.
La. belleza sugestiva es, por consiguiente, la. que atrae la atención
sin quererlo, la. que sugiere pensamientos a.morosos ó cualquiera. otro
atractivo imperioso al cual es imposible substraerse. Es la. obsesión
del espíritu y del corazón, por un
género de belleza. particularmente
atractiva. ó penetrante: por ejemplo,
una mira.da. repercute en el corazón
y se incrusta.
'El recuerdo de esa mirada nos
persigue, nos acompaña á todas
partes.
Tal sonido de voz, de r epente, hace vibrar en nosotros ciertas cuerdas, nos causa una impres ión que
desconocíamos antes y que no podemos definir: permanece en nuestro
oído, en nuestra. memor~. Pensar
ell ell!l e¡¡ seguir oyénd9la., y el re•

11.-Traje reforma para casa.

cuerdo nos cnusa la misma. emoción.
A no dudar, ha.y bellezas naturalmente sugestivas y conmovedoras;
pero tal toca.do, tal efecto de color
ó de luz, pueden dar á un rostro
que hasta. entonces había pasa.do
inadvertido ese atractivo singularmente sugestivo y conmovedor.
A veces, un solo detalle en el toca.do basta. para. producir ese efecto.
Ejemplo: Una. mujer morena de
tez de color de ámbar, con un cuerpo escotado de terciopelo a.ma.ra.nw, borda.do de azabache y guarnecido con encajes negros, es decir,
la chaquetilla española ó Fígaro,
adquirirá, sólo por el color del corpiño, un aspecto meridional, algo
exótico, que llamará la atención.
Una mujer rubia, con traje de satín maravilloso color crema, muy
vaporoso, con franjas de hierbas
verdes, mezcladas con nenúfar, y un
· peina.do en armonía con el -traje,
tomará el aspecto sugestivo de una.
Ofelia en traje de baile; ó si no, el
vestido blanco y sencillo dela Margarita de Fausto, ó cualquiera otro
vestido que recuerde trajes históricos ó románticos, en armonía con
fa náturaleza y el estilo de la belleza de la que lo lleva.
A veces, basta para producir un
gran atractivo, para llamar y retener la atención, un pequeño detalle
en el tocado: una plurua, un ramo
de flores, una. cinta, un mechón de
pelo dispuesto con arte, ó mejor dicho, con cierto &lt;chic.&gt;
LA MELANCÓLICA. - Ciertas mujeres gustan por la expresión melancólica del rostro. Una joven
melancólica despierta la.curiosidad
de los corazones tiernos. Y entre
los hombres hay muchos que son
susceptibles de ser conmovidos profundamente por esla. clase de sensi-

bilidad,

El hombre tiene afición á proteger
teme sobremanera la dominació~
fem~nina; ve en ello, y es un absurd_o, un ataque á su virilidacl, como
s1 en resumen no fuera él siempre
el dominado. A pesar de todo la
mujer algo triste, enfermiza., si'cabe, que parece implorar protección
y apoyo, le gustará más que una
mujer fuerte y alegre.
Es una de sus debilidades: sentir
su corazón tiranizado por un ser
débil, sin pensar que no hay nada
~ás peligroso para su independencia que esas déspotas débiles y encantadoras.
_Esa. tristeza., esa melancolía, empiezan por despertar su curiosidad.
¿Cuál será el motivo de su tristeza·~
¿Qué decepción a.morosa causa es~
melancolía? En todo caso, necesita
que se la consuele, está pidiéndolo
¡Cuántas mujeres saben perfecta:
mente hacer vibrar en el hombre
que la mayor parte del tiempo sól~
es un I:i~o grande, la cuerda. del enternecimiento!
Las ~a.y muy hábiles, que saben
ma.ra v1llosamente parecer melancólicas C?n aires de desengañadas.
No decrmos que sea pura. comedia.
de su pa.rte;pero las hermosasdesengañ9:das, tien~n una propensión á
la tristeza., 6 independientemente de
su mane ra de ser, tienen en su rostro ciertas líneas, ciertos gestos en
los labios que expresan la melancolía, como otras ex presan la alegría.
Además, hay adornos ó trajes que
acentúan estas expresiones 6 estas
.actitudes: l as telas de colores matizados , el malva, el h eliotropo p álido, el ver de tierno, el azul obscuro.
Si es de día, una claridad d ulce
ta mizada por cortinas triples e n u~
gabinete en que r eina un sile~cio de
iglesia, y en gra.ndes ja rrones, es-

.
~

,

·1

\\

\\

··~

\1

\\

'\
-~

i\

.

13.-Sombrero en forma de bolero.

•

La Casita Triste.
Yo tengo una cása
en medio del campo,
con las venta.nita.s pintadas de verde
y en las ventanitas macetas de nardos,
y tras las macetas,
a.legres cantando,
prisioneros en jaulas de alambre
están los canarios.
¡Qué tiernas y dulces son las carceleras
que cantan mis pájaros!

*

En verdad el presente no es más
que un instante mostrado científica·
mente por el cronómetro.

Y o tengo una. casa

'-..
/
--=---

.h

14.-Sombrero de primavera.

en medio del campo,
con un huertecillo sembrado de rosas
lleno de claveles granates y blancos, '
y una fuentezuela
al pie de un peñasco,
donde el agua sa.le tan fresca y tan limpia
con rumor tan blando,
que parece un murmullo de besos
que viene lejano.
¡Ay qué fresca y que limpia es el a.gua
de la fuentezuela del pie del peiia.scol

Yo tengo una.casa
en medio del campo,
donde hay una parra muy vieja que entolda.
con sus pámpanos verdes el patio.
El patio risueño
donde el sol de Agosto detiene sus rayos
El patio risueño,
·
con su pozo al lado,
y las uvas que penden del tacho
en racimos que apiñan los granos
y aquel airecillo
'
que viene del campo
y refresca al llegar á la sombra,
su a.liento balsámico.
¡Qué sombra más rica que presta la parra
que entolda mi patio!
_
Y o tengo una casa
en medio del campo,
y en ella una moza como el a.gua limpia
más blanca que un nardo
'
y es rubio su pelo como las mazorc~s
como las mazorcas del maizar cercan~.
Su cuerfJO es de junco,
son rojos sus labios,
sus labios son rojos, como las cerezas
que penden del árbol.
Y tiene los dientes,
los dientes tan blancos,
que parecen flores del jazmín frondoso
que crece gallardo
muy cerca del agua de la fuentezuela
de la fuentezuela del pie del peñasco'.
¡Qué linda. es la. moza de aquella·casita
que tengo en el campo,
con su tez de nieve,
cou sus ojos garzos! .... ·

Yo tengo una. c&amp;.sa.
en medio del campo
con sus venta.nitas que la lluvia azota.·
secas las macetas que tuvieron nardos· '
sin rosas el huerto;
'
sin pámpanos verdes que entolden el patio·
y en la fuentezuela,
'
en la. fuentezuel!' qel pie del peí'l'.11,s&lt;;g
10.-Saco-palet6 con cuello hombrera•

i:

12.-Traje de paseo con falda de volante en forma.
y_a º? se oyen nunca rumores de besos
srno_de sollozos que vienen lejanos.

En aquella casa

ei:i medio del campo,
n~ crecen las flore;;

tu cantan los pájaros.

Al caer una tarde de invierno
dentro de una. caja forrada de blanco
con la cara de un ángel dormido,
'_
las.manos cruzadas, marchitos los labios,
sahó de la casa la moza. tan linda
del pelo colgando,
'
de la tez de nieve,
de los ojos garzos ... .. .
Yo t,engo una casa
muy triste en el.campo!
ALFREDO

C.AZA.BAN.

-

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99173">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99175">
              <text>1903</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99176">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99177">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99178">
              <text>18</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99179">
              <text>Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99180">
              <text>3</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99197">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99174">
                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 18, Mayo 3</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99181">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99182">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99183">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99184">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99185">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99186">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99187">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99188">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99189">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99190">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99191">
                <text>1903-05-03</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99192">
                <text>Suplemento</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99193">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99194">
                <text>2017714</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99195">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99196">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99198">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99199">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99200">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2637">
        <name>El misterio</name>
      </tag>
      <tag tagId="2639">
        <name>Flor del granado</name>
      </tag>
      <tag tagId="2640">
        <name>La barquilla</name>
      </tag>
      <tag tagId="2638">
        <name>Saco pañolón</name>
      </tag>
      <tag tagId="2636">
        <name>Traje de etamina</name>
      </tag>
      <tag tagId="115">
        <name>Traje de visita</name>
      </tag>
      <tag tagId="2642">
        <name>Traje reforma</name>
      </tag>
      <tag tagId="138">
        <name>Trajes de paseo</name>
      </tag>
      <tag tagId="2641">
        <name>Vestido de amazona</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3786" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2428">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3786/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._18._Mayo_3..pdf</src>
        <authentication>1ae52ae39d23fb646878d6be17589173</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117608">
                    <text>ILUSTRADO
• 1-NUM. I~
ANt X•••JOMO

MfXICO, MUO 3 Df 1903.

•rector: LIC. RAf'At L Rtl't &amp;PINDOLA.

SAN

Cier ente: LUI&amp; Rt~ &amp;PINDOI A

MAN

St. GEBM:AIN

1-1--

Del Dr. LATOUR BAUMETS. París.

TONICO

RECONSTITUYENTE

Con extracto ue aceite de bacalao "Mori'bnol"-Ictiol-kola y estricnina.
Cura Anemia, Clorosis, Escrofula, Raquitismo, Beumatis~o,
Enfe1 medades de la, piel, etc.
Tónica Poderoso ParaCoavalescicntes. Tnbercmosos y Enfürmos del Corazon.
11

'l'o11ificar el sistema nervioso y recon stituir la sangre es volver á la vida y recuperar el uso de 1ollaR su s facultad es. EL VIXO DE RAN GERJ\{AN por su s atractivos y poderosos compo11entcs, por sus asombrosas curaciones, es el Vino 'T6nico
reco11 stit11ycntc má-, rccomcnda&lt;lo por to(las las celebri&lt;ladcsmé&lt;licas del mundo; lo
C&lt;'rlifica11 los prufesores &lt;le la U niYersicla&lt;l de París y de la Escuela Nacional de J\Io&lt;liei11a, de :\léxico.
2&gt;r. lfafae/ .Cavisfa.
" ll:1hll'n1l o f'XpPrimf'ntn1lo pn nl~ 111u,-&lt; l'll l°l'r111os l'I \"I XO ) )!,; S.\ ;\
(; 1-: ID I.\ :'&lt;. lo recnmit•u ,10 1·01110 IIU
11111•11 1(1111&lt;-o y l"l'('0llstitt1.l"l'll l ,•."'

:lJr. ]Jandera.
" lle 11Rn&lt;lo ron l'X&lt;'&lt;'lf'ntr,; r&lt;&gt;snlt n ,l os l'I n xo 1rn S.\:'\ &lt;a:rnL\ N

ca"º"'

en
de tfsl11 pulnwu:, r. de n n emia y ele enren11e1l:1cle&gt;s 1·1óuitns 1le
l:1 1&gt;:el."

l &gt;lt . rt .\ F .\ L-: L I. .\ \. 18T.\.
~11l,dl1·1•1·tor r l 'rof,,i,or ele Clínira
1:~ 1,•rnn eu la E,;1:11 .. 1:1 :'&gt;aeional lle
.\l í·x lt·o.

j)r. J,1anuel t;;u!iére~

2&gt;r. ifoqúe )llacou~ef.

DR

R .\ XOI:íl.\ .

T'rnf P"0r 11!' Flsiolo::-'a
('lh

·

tll' l:1 Es

~a

n ~o

ROQUE :II .-\COUZET .

CatNlrfuli1·0 1le In F.se1wln X:1t"!o
nnl lle .\INlit"iua 1le ~l éxko.

xit-o.

:lJr.

Jl.

}Yla;ia5.

j)r.

if. )Y.

oe .)'irel.':rno.

Ln &lt;'f'J\&lt;'&lt;'1:i l Po111 po-&lt;idr,n &lt;11'1 \ "I
CE lt.\1.\X &lt;'11 PI c¡n,, se
"TA\
composición &lt;lrl Yl:\"O DE EL \"IXO DE $.\IXT C:E:-!:\I.\T N
0 111111:111 los rN·o nstítn_reu ll's. In!! tó
SAN
C:Y.;1::\l.\i\', ;:::irnntiza sns une• es una feli;,; (•omllinarión :w1•pt.1•
ni,·o~ nPu1·0~ t l•11ic•os Jl rnrclin eos.
ni ic·th,l"nl. 11:H•f'll dP estn ¡11·,.10:1rn- nos ('Í('Ctos Y llí)IIÍ. &lt;lon,le t:into ble ])01' :Sil ;?IISIO (t to1los IM l'll[erC'ión 11 11:1 11(• l:is 111ás ad1•1·11:1d:1-&lt; ni nhnn,l nn Jns t&gt;nft&gt;rmr,1:1,IP'&lt; 1ior demos y t i1•ne ))l"O)):C'tl:ldf's t:111":1 tiYIIS
t r:1l:1mil•11to 1lt&gt; l:1s 1•11í1•n11Pcln,l,.s. 1•11 hilid:111 en In nntric·iírn. &lt;'&gt;&lt;pt&gt;ro que
ln &gt;' qtlt' p rerlo111i11a la )lol11·1•z:1 d,~ SN:l 111• )l0s.·11·n utilit!a, I fl:11":l el exr&lt;&gt;l&lt;'ntcs 11:1ra lo,; din•1·sos l'st:1cJos
p::t t ol6¡;il'OS.
i::a11 !!r&lt;' y e l rl l.'I.JilHnmleuto &lt;l t•l i11di)1( 1111Íl"O.''
,·ltl 110.
A HF.T.T..\:'\O.
D R. R..
'rofesor d i' Ohstrtr ic·in rn In Eiwne.
• .
11 N. ,Je• :\IC'&lt;lil·l n n ele .\!(•xko. ;\! iem- Prof esor n&lt;lJunlo de Cl1111,•n &lt;•xtl&gt;r- E"c•upln N . &lt;le :'11t,1li1·in:1 &lt;le :\léxico
ro ele 111 Aca,1t•111ln el e .\Iediclna .. na de la Eseuel::t :\ncional de :\l l'di- ;\Ji('ml.Jro 1lel Con~ejo l:-uperior (]¡,
édlco del H ospital lle Sa n Andrés.¡ eina de México.
Snlul.Jrillad.

:-:o n,~ ~.\ :'\

j)r. C!arlos J"ejeoa.

P.ecomiendo &lt;&gt;I YT:\"O DE SAN
EL
DEJ S .-\N GEIUIAN, es G EID I AK. como íitil y 1•ficn;,; e n las
una h11eun preparación , túnico y re- enfr1·111etl:1cJes que c:111sa11 profuucJ\
eonstit11ye11te, lo lle empll'atlo siem- deliili1la(l en In eco110111f:1: 11,;f como
pre eou I.Jueu éxito.
e n las anemi:1s, tuhen·ulosi:;, atre psins, l'tc.

nn.

111:. C.\ n LO!- TEJED.\ .
Proí&lt;'sor fil, Clínil·n infantil e n In
B~u1 ..111 X. tle Me1liciua de .\l é xi co.

2&gt;r. fi de t;;aray.
Tlt• 11sn1lo rn ,·nrio~ &lt;lf' mil' en fe rmos PI \"l:'\ODE $.\:'\ n1.;1t.\l.\ N .1"
lo (·011sitl&lt;•ro nna 11n•d iei na l'X&lt;·l'le nte: P" 1111 t(,nito pod,•roso, tic ;;:1ho r
11;::rndahlp .,· 11111_1" l'fi&lt;-:1;,; p:1ra los :lllt' ·
mic·os. linf:iticos. tulil'l'eulosos. conYnh•s1·lc11 tes y cufen110s &lt;lel &lt;:ora
ZÚLI l'U gpnernl.

¡·

A. DE GAR.\ Y.
Pror1"&lt;or de .Anatomía en la r-:sl'll&lt;'la Nncionnl ele .\1,•cli&lt;-i nn, Cil"ll·
j:1110 de los Ilospitnles .J11:lrez J" E~
pniiol. Presille ute de In Sociedad
:'llé&lt;llca "Pedro Escol.Jedo,'' e t c.

~=1=1~§~ i~~~~~~~
~~1~~1=¡=~~1~¡1
=¡=~~
§1~¡=~~1~m=¡=~=1=~~

Subscripción mensual forinea $1.50
ldem,
ldem. ea la capllal $1.25

MONUMENTO
Erigido en O r izaba á la memor ia de las víct imas de Veracruz. (1847.)

�Domingo 3 de Miayo de 1903.

tos (lolor~s vtos s~ntimi~ntos.

EL MUNDO ILUSTRADO.

cos y á la completa satisfacción de las nece~idades animales, y, porque, p~r e_l, COI)trano,
la obscuridad suscita la med1tamon, la concentración dentro de sí mismo, el aislamiento
del mundo exterior.
De esto resulta que los. colores, según son
más ó menos luminosos, excitan en nosotros al
animal ó al nombre. Los relumbrones, los colorines, nos retrotraen al estado salvaje y á la
vida animiil · el «verde&gt;, nos recuerda la alfal,
fa y el «rojo&gt;,' la sanare. Los colored som b nos,
at~nuados, nos excitan el e:1piritu, despie~tan
al hombre en el animal. ~l negro nos sugiere
la muerte· el azul nos recuerda al cielo.
Entre t~(los los matices y todos lós colores,
hay dos de universal imperio y de predominio
general: el negro, que es la negación del color;
el blanco, que es la síntesis de todos ello!&lt;. En
esos dos colores, si así puede llamárseles, está
simbolizada toda la Humanidad¡ el negro es
Hámlet, el blanco es Pierrot.
DR. M. FLORES.

Pocas personas han medf tado en el or}gen
de la relaci6n íntima que liga los colores a los
sentimientos humanos y ii.nimales. Esta correlaci6n es pública y notoria; consta e'; autos
y es universal; pero el porqué, la _razon; la
explicación del fen6meno en_cuya virtud tales
colores despiertan tales emocione::; y tales emociones se expresan ó tienden á ex_presarse por
&lt;lflterminaclos colores ea cosa cur10sa de a.,veriguar que nadie 6 'pocos han dilucidado y
que m'erece ser estudiada.
.,
.
Desde luego, la indicada relac1on existe y
es tan constante como general. No conozco á
nadie que baile seguidillas ante m! paño negro ni tampoco sé que haya qmen estando
tris'te ó abatido, se envuelva en la bandera
nacional. Que el «amarillo suhi~o&gt;, es ~n cursi como es aristocrático el ccamanllo PªJª,)) es
cosa sabida y Jrn lo es menos que el «azul
cielo,, es de' por sí apacibl~, sere~o 'f dulce. El
rojo huele si cabe el ténnmo, a circo romano, á coso' taurino y á campo de batalla, y el
d~
ccblanco» á la vez es símbolo de paz y emblema de pureza. El «verde,, es esencialmente
Prosa. - tomo Segundo.
campestre, ya veremos ~pr qué, y en cuanto
al «morado camote,)) nadie duda que es el coEs un acontecimiento grato y curioso á la
lor nnfíxico y apoplético. .
.
vez la publicaci6n de un tomo de revistas teaLa relaci6n entre los colores y las emociotraleR literarias y Rocia.les escritns el siglo panes es tan fisiológica, tan psicológica, tan nasado por Manuel Gufürrez Nájera, periodista
tural y espontánea, en suma, que ~a'.í~ se~,ún
de sangre pura, ingenio refinadísimo y cronisel tiempo, el lugar, el grado del~ c1vtllz~c1on,
ta exquisit&lt; .
etc., en virtud de JeyeR fijas é 1i:caml&gt;Iable,,
Ese libro que i-ólo habla de sucef'os olvidaque no son otras que las 4ue pre&gt;'1tleq al_ d~~dos¡ de personali1\au,es_ que ya• transitaron y
envolvimiento y refinamie~to de la sen1,1bil1que suraen en sus paginas como espectros; de
dad.
espectú;ulos que fueron; de libros sepultados
De la misina manera que los hombres prien el pohro; ese libro que sólo tratad~ cosas
mitivos y más ó menos salvajes babhn á griviejas y muertas, es nuevo y lleno de vida cotos, gu~tan del ,1tamtam)) y del cctepon~xtle"
mo una rosa recién abierta.
y ccaman&gt;, las reventazones de tímpano, igualLa pro~a del Duque, dulce éírónica, no erimente prefieren los colore~ «cbillanteR,ll los
vt&gt;jece. Aseméjase :i las aguas corriente!" cucontrastes bruscos &lt;le colondo, todo lo que
yo~ murmurios y cuya fre~cura siempre son
ofende la retina hiriéndola, desgarrándola1
nuevos y gratos, aunque el agua. no varíe.
maltratándola. El ruido ensordecedor, el reLeyendo ei::as páginas se impone una intetozo brutal el colorín deslumbrante y chillanrro~a·ci6n: ¿Manuel Gutiérrez Nájera en nueste, son predileclos de los Eeres inferiores, cotra época de perio)ismo popularísimo,en nuesmo lo son en orden al paladar, el refino, el
tros tiempos en que el público se muestra caajo y el chile pican,te. He v~sto negros Yestidos de dril blnnco a rayas roJas; apac;hes «cla-,. da día más voraz de noticias «sensacionales,,,
dos&gt;, de azarcón y almagre, y los cortejos _de ,.de sucesos sangrientos, de relatos estupendos,
habrí.11, sabido ser periodista·? Creo que sí. El
ccAida)) no son sino ,&lt;luces» de fuegos artificiamismo4o dice: nada hay tan difícil como teles «untadas,, en telas rudas.
ner talentb- :en el periodismo. Y él lo tenía.
Quien no ha olido á una oriental, no puede
Hubiera sabi&lt;lo hallar atenuaciones; habría
formar idea de lo que la pituitaria puede sologrado encontrar unn f6rmula estética para
portar en ei;ta.do sal,·aje. Un amigo mío, «r~embellecer las trivialidades barrocas del notitour)) de la India rompió un día un frasqtucierismo y, distinguido, aristocrático, sería el
to de esencia de :osa. Al día siguiente habíafavorito del público en el siglo XX como lo
mos emigrado todos los vecinos.
fué en el XIX.
To&lt;lo e,to para probar que el hombre primiTenía talento é ingenio. Lo afirma su últitivo gusta de lo rudo, lo IJ~usco, lo ~os~o y
mo libro, un libro formado aquí y allá, recobrutal lo mismo en punto a oído que a vJSta,
gido entre.las págiuas de prosa de los peri6diolfato,' gusto, etc. El canlillo es una volupcos. Porque, más desprendido que Búckin. tuosidad de la Edad de Piedra.
gham ( aunque resulte vulgar el repetirlo ) ,fué
El homb1e civilizado ya es otra corn. En
desparramando pedrerías, no por los salones
materia de paladar apenas tolera el gusto del
regius, sino en las antesalas, para que las rehongo 6 el sabor d~ la trufa¡ en punto á olfacogieran los lacayos.
tb el «heno hume&lt;lecidoi, ó la «piel de EspaAhor;i, una mano piadm,a, movida por el
ñ¡ mitigada » y en lo que .á colores se refiere,
amor y la admiración al poeta muerto, ha
el «crema b~jo,&gt;, el ccverde Nilo» ?-tenuado, la
reunido esas páginas dispersas, esa labor de
«fraise serasséen ó la «rosa marclu ta,&gt;) rnn sus
toda una vida arrojada á la calle¡ para ofrepredilecciúnes. . ·
.
.
cerla á un público nuevo, en cuya merrrn:ría
La ley de «la mtens1dad,&gt;, en matena de_color es manifiesta como lo es en otra,; matenas¡
está el nombre del Duque aureolado de caritodo color intenso, crudo, duro es símbolo db"'- ño y están algunos de sus versos, algunos de
sus cuentoi:i, pero que no conoce tal vez su
emociones &lt;le salvaje y tiende á de~perlarlas.
obra diaria y dolorusa, la que le daba el pan
Por eso los niños no entienden de medios coy le robaba Las fuerzas de su i_nteligencia sulores ni de colores pálidos.
Por el contrario, todo color atenuado, como
perior.
Aunque el tomo es muy bello, aunque el
todo olor suave 6 ruido sordo, revela civilizaadmirable y dulce estilo del ático escritor fluci6n, cultura, refinamiento, «degenerescenciai,
ye en sus páginas como una m iel muy rica y
que diría Nordau.
perfumada, los que meditan se estremecerhn
Esto en cuanto á la cantidad; pero «ello» no
&lt;le compasión al Yer cómo se fué ese licor vanos edifica en cuanto á la «calidad. &gt;, ¿Por qué
liorn por la hendidura cada vez mayor de la
el negro es tétrico; el rojo, entusiasta; el azul,
vasija que lo contenía.
plácido· el violeta, melancólico, etc., etc.'?
Pues 'por una raz6n muy· sencilla: porque
Manuel Gutiérrez Nájera es tnl vez un ca~o
único en la historia de nuestra¡¡ letras, no sóla luz es vida, y la obscuridad muerte; porque
lo por la forma originalísima de su talento,
la luz es excitante natural 6 indispeusable de
sino también por su desacostumbrada labotodo nuestro organismo animal; porque la luz
riosidad y por el influjo que ejerció sobre los
excita á la acción, al movimiento, á la activique le rodeaban.
dad, á la plena expansión de los 6rganos físi-

·obras

·-·

manud 6utitrrtx nAitra.

Damd.ngo 3 de M,a,yo de 1903.

EL MU~DO ILUSTRADO.

Trabaj6 con fe y resignación, sabiendo lo
que valía su talento y sin que jamás ·se revelará ni orgullo ni abatimiento en rn oLra.
La nobleza de su t&gt;iemplo influyó en muchos que, sin él, jamás hubieran llegado á laa
altura::; de la fama. Se hizo admira¡lly, cosa ra,
ra, se hizo querer.
Semejante á la cumbre del volcán que ae.
destaca en las claridades celestes, flotando so..
bre la tierra, tuvo siempre en su vida literaria la serenidad de quien por estar muy alto,
no envidia.
La época de rn vida hace contraste con otros
períodos de nuestra historia literaria en que
las contiendas de la inteligencia no parecen
luchas de corazones limpios y fuertes, sino
de condenados que se atacan rabiosamente en
las negruras de un antro 6 de faq uines hambrientos que se arrebatan un mendrugo.
Fué un maestro, porque supo herir los corazones de sus admiradores y, sin querer, trocarlos en discípulos.
Su último libro se agotará muy pronto porque es no sólo bello, sino curiosísimo, ·y constituye una página viva de la historia de ayer,
de nue!"tra sociedad y nuestras letras.
En él, como en cuanto escribió el Duf¼ue,
se observa un sentimiento muy simpático que
hada atractivos todos sus escritos: una especie de amor burlón y piadoso por la ciudad de
México, por esta capital sucia y fea, que empezaba ya á transformarse cuando Gutiérres
Nájera escribía y con su mirada de artista hermo$eaba todos los espectáculos. Puede afir.
marse que después de él nadie ha sabido ver
la ciudad de l\lé.x:ico. Un obstinado presbiLiamo parece cegar á nuestros escritore~, que mi•
ran claramente los aspectos lejanísimos de Europa, pero que en México arañan dolorosamente las tinieblas.
Y ei Duque jamá~ tuvo esa ceguera; sua
ojos eran limpios y claros y veían.
Eso hace más amables.sus escritos y por ello
sµs lectores constantes, su público tiel-toda
la Nación--irá á buscar el nuern libro &lt;lel malogrado vate con un estremecimiento de placentera esperanza que no serÍt defraudada,
porque la obra es hermosa y coxdial como todas las del Duque.
C. T.

hombres, sin parque, armas ni provisiones,
contra más de trece mil; y digno de remembranza es el hecho que la historia ha conservado y en que figura el subteniente Sebastifo
Holzinger y el de igual grado en la Guardia
Nacional, Francisco A. Vélez, hoy General de
División: un proyectil rompi6 !a driza de la
bandera enarbola&lt;la en el baluarte de Santa
Bárbara y la cual desprendi6se. Asciende Holzinger á izarla &lt;le nuevo; pero otra bala derribó el mfü'lón, entre cuyos escombros precipitóse el valiente oficial. Este, no desanimado,
acomet&lt;i nuevamente la empresa y prende en
el asta la bandera que había tenido extendida Vélez durante la OpP.ración, que se efectu6
bajo una lluvia de balas.

***

Sr. Lic. José lves Limantour, Sec~etario de Hacienda.-(Ultimo retrato, por Mora.)
sino los millones que hubiese debido prodigar
para una causa tan santa y tan jusla; pero sobre todo, una causa en que peligraba ella más
que nadie. como peligra siempre en un conflicto entre naciones que profesan diferente
credo.
E n aquellos momentos Fagrados, era un crimen la desuni6n y eran un sacrilegio infame
contra esa deidad augusta que se llama «Patria,&gt;, los rencores de parti&lt;lo y las mezquindades del que pe&lt;lía y del que debía dar. 1cPolkos,, y ,1puros&gt;, hubieron de confundirse en un
s6lo anhelo; «alacranes,&gt;, como decían á los de

Durango; «tapatíos,&gt;, como se llama aún {t los
de Guadalajara¡ «tusos» á los de Zacatecas, y
todos, todos los mexicanos de los cuatro puntos cardinales de la República, sin distinci6n
de ideas políticas ó religiosas,se hallaban obligadoe á concurrir á la ineludible liberaci6n
del territorio que á costa de tanto sacrificio
porlíamos llamnr al fin nuestro. Apodos 6 títulos de gloria debieron desaparecer para ser
reem plazaclos por el más honro.so: soldado mexicano, defensor de la patria.
.
En tales condiciones, Vera.cruz fué diez veces heroica, sosteniendo el sitio con cinco mil

HEROES SIN NOMBRE.
MONUMENTO

ERIGIDO EN ÜRIZABA Á L A MEMO-

RIA DE LAS VÍCTIMAS DE VERACRUZ

J. PouLAT.

EN ORIZ A B A .
1\tcllada por sa autor ti n dt Jlbrll dt 1901, con 11101100 dt la 1nau9wrac16n

del monumentoerigidoen mmoria dt las oictlma,

(1847.)

Publicamos en este número una fotografía
del monumento erigido en O rizaba á los defensores de Veracruz contra la invasión de las
fuerzas norteamericanas y que l111.ce poco inau•
guró el señor Gobernador del Estado: esa obra
de arte no solamente conmemora un hecho de
armas glorioso; pues simboliza u na época Y
conjura un trágico recuerdo.
Tras la fatal bntalla de Angostura que pudo
y debi6 haber sido el lazo de unión entre todos los partidos y toe.los lo.:! mexica~os, lánzanse los reaccionnrios sobre el gobierno de
Gómez Farías como los buitre:; sobre la paloma que hiere ~l cazador, y á atacar á_ la cual
no atreviéranse en la p~enilu&lt;l de su vida.
Los gritos de indignae!.ón que provocaba la
derrota de nuestro ejército en la frontera Y el
clamor de angustia que llegaba de Veracruz,
amenazado por la escuadra del Norte, Eofocábanse entre discusiones tan vergonzosas como
inútiles respecto á la nacionalizr.ci~n de los
bienes eclesiásticos, cuestión que aleJaba á los
batallones unos de otros; que desgranaba las
familias y' que rompía las amistades; disputa
que asombraba laa conciencias y desgarraba
todas las ligas sociales y privadas; entretanto
que nuestro cielo azul tachonado de estrellas,
envolvíase en et" sud'l-rio gris de la p61vol'!l
enemiga y las glaucas aguas del golfo se enpurpuraban de sangre y de rubor. El clero,que
poseía la mitad del territorio y las dos terceras partes de la riqueza pública, regateaba eo•
mo buhonero, ya no el conting~~te personal
de sus sectarios para la protecc1on del país,

Veracruz y su guarnición en estos hechos
cliernn el más hermoso e¡emplo de valor: cuando Santa Ana, que anteriormente dijera con
verdad que la di~cordia civil, y no la desgracia ni la fuerza, había hecho sucumbir al puerto, asentó luego en una proclama que las tropas que lo guarnecían, Pi no podían defenderlo, debieron retirarse¡ los jefes de la Guardia
Nacional publicaron un manifiesto en que hacían presente que la resistencia fué honra suya y oprobio &lt;le quienes los abandonaron y
que habían preferido sucumbir con gloria, á
sal varee sin honor, antes de ser atacados.
Tal es en realidad el detalle doloroso y el
recuerdo amargo: nuestras disensione:1 fratricidas produjeron el abandono d!) Veracruz; pero el monumento erigido en Orizab,i s6lo pt':rpetúa la abnegaci6n del ejército p.ermanente
que pereció; y la fraternai inmolaci6n de los
veracruzanos que sin desacuerdos políticos ni
renc:ores religiosos entraron á la brega y la
sostuvieron hasta el postrer momento con la
intrepidez y el arrojo relevanteR enJa faz del
soldado que avanzando, bayoneta calada, contémplase admirable en el hermoso grupo escultural.

dt la lnoasl6n amrrlcana, 1n7.

Como pájaro que huye de las nieves del Olvi~o,
he llegado á esta comarca, tembloroso y aterido,
á esta tierra toda flores, á este cielo todo luz,
donde el Sol-indio flechero-pertinaz vuelca su aljaba
por clavar dardos de oro en el «Pico de Orizaba,&gt;
ese inmoble centinela. de la beroica Veracruz.

*

Sal ve oh pueblo, grupo airoso de valientes paladines:
que r~doblen los tambores y que vibren los clarines
entonando victoriosos un soberbio himno triunfal.
Que cintilen las espadas, y ensordezcan los cañones,
y fulguren los fusiles, y relinchen los bridones,
é imperténitos avancen los bizanos escuadrones
ante el noble monumento de una página inmortal.

*

Habitante de las selvas, libre rey en mi cabaña,
he venido con la lirh que ha cantado en la montaña,
dulcemente melodiosa cual la flauta del dios Pan.
Y esta lira, á los recuerdos de contiendas pavo:osas,
hoy retuerce sus bordones, que son víboras rabiosas;
hoy erecta sus dos cuernos, que son cuernos de alacrán,

.

*

¿Qué despierta sus rencores? ¿Qué provoca su coraje'?
¿Por qué brota de sus _nervios, ~omo cláu~u!a salvaje
6 igniscente lengua roJa, demomaca maldición? ..
¡Es que evoca la sombría epopeya infortunada
en que Scott dejó esta zona de cadáveres sembrada,
y palpita en su cordaje honda cólera sagrada
al recuerdo de la oveja en las garras del león!

*

¡Imposible la victoria! Eran fuerzas desiguales·
y aun los niños se mostraban ante el Monstruo' colosales·
meda Holzinger el teniente y con él el pabelló~ ·
·
y en el campo, en que la guerra de crueldades hace gala
surge Vélez desplegando la bandera como un ala
'
la bande1·a trigarante derribada de un morlón. '

*

¡Salve al héroe, cuyaespada-llamescente meteororayó el ónix de los cielos con relámpaaos de oro
al grabar luctuosa fecha, rojo símbolo fatal!
¡Salve al cuerpo de valientes, á los ínclitos soldados
que al abriio de la Patria sucumbieron denodados
y que en marmoles y bron&lt;?es mostraránse verpetuS:dos
constelando-nuevos Leómdas- nuestra historia nacional!

*

Levantar á lo~ que mueren por la Patria, un monumento
es un rasgo meritorio, un loable pensamiento·
'
que los mártires patriotas bien merecen tal ho'nor.
Erigido está á los santos el altar en que mañana
vendrá ansiosa á venerarlos la niñez veracruzana
encontrando altos ejemplos de civismo y de valor.

*

Entretanto, pueblo airoso de valientes paladines
que redoblen los tambores y que vibren los clari~es
entonando victoriosos un soberbio himno triunfal.
Que cintilen las espadas, y ensordezcan los cañones
y fulguren los fusiles, y relinchen los bridones
'
é impertérritos avancen los bizarros escuadron~s
ante el noble monumento de una página inmoi·tal.

*

*

Oriza.ba-blanca novia- te enguirnaldan azahares·
Barrio Nuevo en su guitarra. de cristal, te da cant~res·
en un velo de neblinas se ha tornado tu capuz·
'
los silbidos de tus fábric~s son un salmo de p~ogreso:
con la Paz llegó el TcabaJo, y al sentir su ardiente beso
palpitaste con el alma tropical de Veracruz.
'

*

Ver11-cruz-virgen morena- ¿qué pecado cometiste?
E~ raudal de sangre y llant? que con fe y dolor vertiste,
D10s en perlas y corales be.Jo el agua ha de cuajar
Que de día te ab~niquen los palmares que el Sol q;ema,
que de noche fulJa el Faro cual diamante en tu diadema
y tus luchas de espartana, como un épico poema
'
en homéricas estrofas cante un bardo: el ronco ~ar.

No lamento una derrota, ningún triunfo es el que canto;
me ha traído á la tribuna un derecho sacrosanto:
el que á todo buen patriota otorgó la Libertad.
Vengo en nombre de esta raza ardorosa y altanera,
que el valor tiene por gloria, el orgullo por bandera,
por escudo la hidalguía, y poi· timbre la lealtad.
¡Imposible la victoria! Era el débil ante eUuerte;
acechaba, envuelta en sombras, una trágica: la Muerte;
no cortaba aleve Dá.lila; lCls cabellos del Sansón;
al soplar furioso el Norte, Ruth colmaba sus graneros:
eran débiles espigas nuestros bravos guerrille1·os
abatiéndose en los surcos, valerosos cual boeros
al empuje formidable de los hijos de la Albión.

*

JUAN B. DELGADO.

�Domingo 3 de M,ay,o de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

todo esto á compás de credos y salves que rezaba eutre dientes haciendo ?ruces con la mano sobre los campos y hacia los cuatro p~ntos del
horizonte.
Co~gue ya se ~gurará. ,el ~urioso lector c6mo andarían en Noria
del Aguifa l,~s n~gocios eco~om1cos y agrícolas, manejados por estos
tan extraoromanos personaJes.

•

II

,;

P_ues s?cedió que á. don Carpio se lo iban á llevar los diablos, ó
más bie~ d1ch_o, andaban con el inte11to &lt;le llevárselo.
•
Fue la_~1sma doña Pancha 9-~ien l}ev6 á Valnavara, el pueblo
~ond~ yo v1via, 1~ estupen&lt;l3: noticia._ r?dos los habitantes del lugar
mvad1ero~1, la mo1a&lt;la de la_ n ea prop1etana para oír de su misma boca
la re\1 el~c1on &lt;le tan maravillosa a\·entura. Yo fuí uno de los primeros
en ~cud1r y con tollos s~s pelos y señales me refiri6 el suceso, con JenguaJ_e y a&lt;le~anes tan pmtorescos, que mús de una vez, durante la narración, sen~1 ponérseme los pelos de punta. Y era ta.n cierto Ell hecho,
que los do~ o tres moz~s que acompa~aban á su ama., y ella misma,
f?eron testigos preeencu1:les; lo ~ue &lt;lw por resultado que doña F ranCisca abandonara la hacienda mientras el maleficio se conjuraba aunque, según las t_razas, no había que esperar que tal cosa sucedier~ hasta que don Carp10 abandonara la finca, 6 los &lt;liablos, en forma de brujas, cargaran con él· á los profundos.
El casó pas6 de esta manera:
U_na tarde,-ya ~l ponersÉ3 el sol; se desató rumbo á la serranía de
la hacienda tan_ flmosa t?rmenta, qu.: todos los arroyos se salieron de
madre y las pen=:s y los arboles rodaron descuajados por los desfiladeros de las montana::1. Hasta allí el fenómeno nada ofreci6 de pat:ticular; pero ya al entrar la no·che comenz6 á def!colgarse de las nubes una
horrorosa culebra [que así se llaman.las trombas en el lenguaje rústico]. cuya monstruosa cola se retorcía en el aire entre negro., torbellino!! ~e polvo y ~gua .. El pánico se apoderó de los campesinos y del
prop1? don C3;rp10, qu_ien probableme_nt~, p~r alguna imprevisión 6
descmdo, babia enterrado el calendario a mas profundidad de la necesaria, ~abía_ echado más cruces y oraciones de las acostumbradas.
Pero de 1mprov1so y en un punto, ama y administrador, que CQntemp)aban el me!eoro desde el por_tal6n de la ca¡:a grande, entraron precipitadamente a una galera contigua, saliendo al instante armados de
sendos cuchillos, coi:i los que\ disparando estocadas y bendiciones sobre
la culebra, como 9men. se tira á_ fondo ó raja leña, al punto y como
por encanto quedo partida la terrible manga, que vino á resol verse en
descomunal aguacero.
_Pasado ya ~l peligr&lt;:, con gran asombro de los sirvientes que presenciaron el conJuro, dona Pancha y don Carpio dieron trazas de recogerse cada cual en sus habitaciones, pues la noche seguía tormentosa y negra y no era cosa de ir al campo á esa hora para encauzar los
arroyos y reparar los destruidos canales. Así es que don Carpio después de despojarse de las empapadas ropas, se ech6 al coleto doble ra ci6n de tequila de la que acostumbraba, para no resfriarse; y ya ee disponía. á meterse entre las no muy limpias sábanas, ni menos mullido
lecho, cuando percibi6, clara y distinta, una voz extraña que de fuera
le llamaba por su _n ombre, voz que parecía descender de lo _alto y que
se mezclaba con carcajadas horripilantes y soeces maldiciones.
De pronto crey6 don Carpio que !!.quella era ilusi6n de sus oídos
6 las rachas de viento que golpeaban, zumbando, los muros de la easa·
pero como la voz se repitiera, y ya no sola, sino acompañada de otras'
que en distintos tonos le amenazaban imprecándole, el pobre hombr~
se armó de valor; abri6 la ventana y enderezó la vista á la azotea don-

~u~n(os d~ Espantos.

?

11
sario; para las «riumasi&gt; prescribía cortarse las uñas todos los lunes; los
-desmayos y zumbidos de cabeza los curaba colocando una lanita de
borrego prieto en la ternilla de la nariz, y el «ojo de venado,,&gt; el sebo
de le6n y basta el excremento de diversos animales, servían para otras
I
tantas dolencias y accidentes. El terrible mal de ojo, tan común entre
la gente rusticana, no desaparecía sino con repetidas unciones de sali-.
Erase que se era una buena señora, viuda y sesentona, propietaria
va en frente, oídos, nariz y boca. La saliva tenía un uso bastante gede cierta finca rústica, no muy lejana de un pueblo don&lt;le yo desemneralizado en la terapéutica de doña Pancha, pero era necesario saber
peñaba, hace ya tiempo, funciones del orden judicial. ((Noria del Agu imanejarla, pues debía siempre ir a.:ompañada de oraciones y f6rrnulas
la,i&gt; que así se llamaba la hacienda, tenía abundantes y excelentes tiecabalísticas que rnriaban según la naturaleza de la enfermedad; por•
rras de labor, montes poblados de pastos y agua para regar dos 6 tres
que, decía, hay oraciones frías y oracion_e~ calientes y no &lt;leben aplisitios de ganado mayor; con lo que, dicho se está, la propietaria debía
carse aquéllas en los resfriados, ni éstas en las fiebres; sino todo lo
ser rica por demás, pues carecía de familia y sus necesidades eran exicontrario: para todo es necesario saber. En cuanto á otras dolencias
guas, como las de gente que no sale del rancho sino para ((bajar,» así
más graves, variaba el procedimiento, siendo uno de los más enfrgicos
iae dice, á los pueblos vecinos, y eso de tarde en tarde, con ocasión de
y eficaces, colocar un huevo de gallina prieta ( el color negro era ritual)
fiestas y jolgorios 6, sencillamente, para mudar de aires.
debajo de las almohadas del paciente para qut: le extrajera el mal; ó
Pero es el' caso que los rendimientos de la finca eran apenas mebien se metía la mismísima doña Pancha debajo de la cama y lanzaba
dianos, y aunque no llegaban á perderse las cosechas por malo y seco
unos lamentos y gritos tan lastimeros, llamando por su nombre al enque el año fuese, la verdad es que no producían ni la mitad de lo que
fermo, que éste, si estaba aún en sus cabales, creía que la propia muerproducir debían. Cierto que las mujeres carecen, en lo ge!!eral, de dote lo solicitaba des&lt;le lo más profundo de la tierra y se levantaba todo
tes para entenderse en la administración de sus negocios; pero doña
trémulo y despavorido. Pero con estas y otras prácticas, rara era la
Francisca Perales, que á este nombre reepoudía la dueña de Noria del
enfermedad que no cedía al tratamiento; y si el pobre dolien te sucumAguila, había encomendado por completo el manejo de su hacienda á.
bía al fin, era s6lo porque «ya le tocaba. i&gt;
un administrador, hombre campirano y versa&lt;lísimo en todo Jo que á
Don Carpio, el administrador [su nombre era Policarpo], si no
la ciencia de las Ge6rgicas atañe, salvo en introducir innovaciones y
ejercía
la medicina, en cambio, como astr6logo, daba ciento y raya á
mejoras de moderno, procedimientos, pues á ese respecto tanto el ama
los sabihondos que escriben libros cuajados de mentirm, y disparates.
como el empleado oponían la más vigorosa resistencia.
Todos los años, en el mes de enero, la noche de San Antonio Abad,
Dofia Francisca 6 doña Pancha, como más comunmente se la llainstalábase en la era á contemplar el cielo para ver por q ué lado entr~maba, era la adoración y el pafio de lágrimas de sus sirvientes y de
ba el año: iba provisto de un cuaderno donde apuntadas tenía multitodos los aldeanos y campesinos que moraban en cinco leguas á )a retud de observaciones hechas y no interrumpidas por los más lejanos
donda. Y no podía ser de otra manera, pues socorríales en sus necede sus progenitores. Allí, con un farol y un lápiz, trazaba fig uras Y
sidades, aunque nó ciertamente ,con ,mucha largueza, y, sobre todo,
.signos siguiendo la revoluci6n de las estrellas y el cáriz que presentales curaba cuando enfermos acudian a ella en busca de- alivio 6 &lt;lesaba la ((alm6sfera;» y 4 eso de las cuatro ·de la mañana, cuando ya «las
lud. Esto de curar y prescrihir métodos y remedios para toda clase de
siete
cabrillas,&gt; se habían metido y á sus alcances iban celos tres r~yes»
dolencias, era el elemento principal en la vida de la buena señora; era
y
«las
tres Marías,,&gt; don Carpio, con pasmosa seguridad, pronosticaba
como el agua para los peces, el rocío para las flores y para las aves el
la
calidad
del año, y decía, como si lo estuviera viendo, qué clase de
viento. Y no vaya á creerse que echaba mano de medicinas y drogas
frutos se iban á _dar y cuáles - á perder; las plagas y enfermedades de
de las usadas más comunmente por galenos .Y farmacéuticos. Ni por
los animales y de las plantas, y, final'.Ilente, si· el año sería seco 6 Jiu•
pienso. Se reía de los médicos, de las boticas ·y hasta de los curandevioso. Así es que, con tales conocimientos, no había temor de que se
ros, á quienes solía tolerar y aun aconsejar algunas veces. El ejercicio
perdieran el tiempo, el dinero y el trabaj0 en infructuosas siembras Y
de la medicina en ella era una cosa así como rito misterioso y oculto
demás operaciones agrícolas. Bien es verdad que algunas veces solían
y rarísima ocasión empleaba yerbas 6 p6cimas, y cuando lo hacía sus
fallar sus cálculos y pron6sticros, pero eso aco11tecía solamente cuando
menjurjes, verdaderas panaceas, componíanse de los simples más 'inuá lo hora de observaci6n ocurríasele rebuznará un burro prieto ( por
sitados y estramb6ticos. Su terapéutica constaba especialmente de
palabras, signos y prácticas extrañas, ~sí corno de· oraciones, algunas · de conta~o ), en los vecinos corrales, 6 á algún murciélago trazar su,s c?r·
vas capr1chos~s en torno de la era, trípode y observatorio astronomico
de las usadas por la Santa Madre Iglesia y otras del uso exclusivo de
del
buen don Carpio.
aquella sapientísima doctora que tenía su consultorio en la casa granPor lo demás, para todo encontraba remedio, pues cuando se rede de Noria del Aguila.
Pero tampoco se debe pensar que doña Pancha usara indistintatardaban las lluvias y las sementeras poníanse mustias y agos_tadas,
mente de las mismas palabras, signos 6 remedios en todas las enferdon Ca.rpio hacía un agujero en la tierra enterraba el calendarJO del
medades. De ninguna manera. Así, por ejemplo, para el dolor de muemás antiguo Galván ( precisamente habí~ de ser ése) , juntamente con
una oraci6n al mismo San Antonio Abad y otra á San Isidro Labrador,
1as aplicaba una cuerda de guitarra enrollada al cuello á guisa de ro-

CORO DE BRUJAS.

J

Domingo 3 de Mayo -die 1903.

de las voces parecían sonar; y en aquel mismo punto sintió que el horror le cuajaba la sangre, paralizándole los miembros. Destacándose en
la masa negra d~ las so11_1~ras, vi6 el infeliz otras sombras, más negras
aún, que se bulhan vert1gmosamente como en una danza infernal sobre el pretil y sobre las canales de su misma habitaci6n. Horrori~ado
Y loco, cerr6 de un golpe la ventana y sali6 corriendo en busca de doña
Pancha, que á la saz6n se recogía. Des&lt;le la puerta di6le cuenta de lo
que le pasaba; visti_6se alborotada la. señora y ambos, acompañados de
los mozos )'.' ~e pendientes que estaban aún en pie, se dirigieron al cuarto del admimstrado.r, donde todos fueron testigos de la extraordinaria
escena que afortunadamente no se prolongó mucho tiempo pues á po·CO sintióse el aleteo de aquellas sombras como de aves mo~struosas y
pesadas que volaban casi sin ruido en la obscuridad.
Na?ie ~e _atrevi6 á salir é investigar el hecho, pu~s todos, doña Pancha «m capite,i&gt; ~eclara~on que las brujas, teniendo cuentas pendientes con don Carp10¡ veman á cobrarlas y procurarle maleR en pago del
que había hecho á cierta moza del rancho, cuya madre, ~egún se susurraba, era una de las más desaforadas hechiceras que podían encontrarile por aquellos contornos. Dejaron,.pues, en paz á las brujas, ya
que ellas la habían arreb~tado á los mora?or~s de la casa, y pas6se el
resto de la noche en medio del susto consiguiente con el cual dicho
se está, nadie logr6 pegar los ojos.
'
'
Y como ~n las noches p~steriores se repitiera el espantoso fen6meno de las bruJas, los dependientes abandonarou la casa grande y se
f~e:on á dormir_ á ~~raque, aunque estaba en no muy favorables con~1c1ones ,de hab1t:ac1on, .aderezaron de la mejor manera; y &lt;loña Pancha t?mo el partido de ,ransladarse á Valnavará hasta que las brujas
escogieran otro lugar para sus nocturnos conciliábulos, pues los aquel~rres del :1farz en la, noche de Santa Walpurgis, eran tortas y pan
pmtado, si en parangon se ponían con los que noche á "noche se ce~e?raban en la casa principal &lt;le Noria del Aguila.
·•

'

1

III

•1

Todo esto y más todavía ~e fué referido por la buena señora con
tan profu~do co1w~nci,¡n i~nto y á _la vez con t:iles muestras de d¡sdéh
al notar c1~rta sonnsa de rncredd1d~d en mí, que á poco ya estaba. Y.P
tan e~1bru_Jado como ella. Inte.nt~, sm emba rgo, escudriñar una paroo
del n:i1steno, aq_uella qu~ se relac1~naba con la moza hija de la céleb~
hech1?Ha. Dona Francisca me d10 todos 'los datos necesarfos de Jds
· que vme á poner en claro que el bueno del administrador, aficionad~
por demás á las hembras, había tenido sus dares y tomares con unii.
muchacha muy bonita del rancho; pero al ~abo como todo canQa en
' d e aque11os amoríos, no por' otra cosa sino porque
~,
este mun d ?• can~ose
se enaC?oro per&lt;l1dam!mte de_ótra, mujer con la _cual comprendió qu'.e
n?, podia entr;i,r en m~s relac1?~es que las matrimoniales; por lo qU¡e
dio de mano 8: su antigua pas10n; y ya se _habían empezado á corr~r
las amonestac1?nes en la parroquia de_ Vainavara y s6lo faltaba fijar Ja
fecha del c~sono, con grai~ contentamiento de doña Pancha quien se
había ofrecido á ser madrrna.
' - ·· 1
. Pero co_mo el hombre propone... y las brujas disponen, desde el
primer doming~ en que se le¡eron, después del Evangelio, las susodichas amo? estac10nes,. empezo el aquelarre en la azotea del cuarto de
don Carp10, según deJO ya referido.
· .
Bien ente:ado_ del asunto y tod_o confuso y estupefacto, despedíme ~e la propietaria y en poco tiempo olvid~ las brujas, hechicerías
_dem8:s cosas que con ellas -y con los habitantes de Noria del Aguilii, s~
relacionaban.
·
CONCLUIRÁ.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 3 de Mayo de 1903.

€1

EL MUNDO ILUSTRADO.

Ctrritório Quintana Roo

Domingo 3 de Mayo de 1903.

AL REDEDOR DE LA CIUDAD
CONTRASTES.

Páginas dt un Jllbum dt eampaña.
Para muchos denuestros lectores, indudablemente, es desconocida por completo la parte
de la península yucateca erigida en territorio
federal por el Congreso de la Unión con el
nombre de Quintana Roo.
Hace poco, consignábamos e1. este semanario la noticia de haberse establecido en Xcalak
la primera escuela, y ahora damos principio
á la publicación de una serie de fotografías
que representan distintos puntos de la comarca y que no son, en resumen, más que un pufiado de hojas arrancadas al álbum de campaña de uno de los jefes del ejército que más
se distinguieron en Yucatán: Esta serie, sin
embargo, servirá para que el público se forme
una idea de los esfuerzos desplegados por las •
autoridades federales e.1 la obra de civilización
que emprendieron, y de los afanes con que las
tropas han coadyuvado á las altas miras de la
Administración Púbhca.
En uno de nuestros grabados puede verse
en conjunto, el campamento &lt;(General de la
Vega» tal como 11e encontraba hace pocos

Campamento "General de la Vega."

DOLORA.
El, al verla tan pálida, tan triste,
Ya cuando el tren iba á partir, pensaba:
;.Por qué la calma en mi ánimo persiste
Y no sien to que todo se me acaba?
((No me olvides»-dijo ella, y en su acento
Desfallecfa la doliente queja,
En el cual sollozaba el sentimiento
De quien se va, de quien su dicha deja.
-c(No te olvido,,- dijo él; pero no había
En su palabra aquel temblor que imprime
A la frase amorosa la agonia
Cuando el adiós entre los labios gime.
Y ella, tan triste con sus ojos bellos,
Cantraida la boca, flor ya mustia,
En confuso desorden los cabellos,
Signo de insomnio y dolorosa angustia!
Mas eran, ¡ay! para el amante extraños
El dolor, el horror de la partida ...
El habría llorado á los veinte afios,
Pero despues de amargos desengaños
Ya sabe el corazón cómo es la vida.

I sAIAS GAMBOA.

Selva' virgen.

meses. En él están situadas las barracas que
se ma11daron construir especialmente para alojar á las fuerzas y que, desde el punto de vista de la comodidad y de la higiene, han sido
consideradas como de las mejores en su género. Por separado se levantan los departamentos qué se destinan á la oficialidad y al despacho del jefe de la campaña. Las oficinas
del Cuartel General están reunidas en un edificio de madera. sólidamente construido y bien
ventilado.
Otra de las fotografías que damos á conocer
representa el muelle del campamento, hecho
por los oficiales ~acultatiYos que fueron con las
tropas á la campaña, con el fin de facilitar
el desembarque de las provisiones necesarias
para el servicio. La construcción es de madera y hierro y ofrece notables ventajas para las
maniobras propias de su objeto.

***

Ademái::, entre nuestras ilustraciones figuran:
un grupo de oficiales reunidos á la entrada de
una tienda en amigable convivialidad; el buque-escuela &lt;(Zaragoza,» anclado en Puerto Morelos; una vista de la selva yucateca, y un pueblo de la Isla de Cozumcl que surte de verduras y de algunos de los viveres más indispensables á la costa oriental de la península.
En las próximas ediciones de «El Mundo
Ilustrado» publicaremos las fotografías que
ahora, por falta de espacio, nos hemos visto
obligados á reservar.

La Comida.

t

A la. madre, á la antigua, señorial, cortesana,
vieja., discreta, &lt;iglesiera,&gt; rebujada. en holgados lutos y-¿por qué no ce~ido?-descuidada y
aun sucia, Je ha sa!ido lahijademocrática, limpia., a.man te del agua fresca y bullente, de la luz,
del sol y da las flores.
Parece la ciudad nueva una de estas muchachas de Norte América de belleza correcta, fría
en apariencia, cuya~ formas castas, duras y
elásticas ciñe un truje blanco, con alburas de
pe.loma recién bañada. Son rubias y sonrosadas y encarnan un ideal de belleza fuerte é independiente que atrae los afectos pu1·os y que
a.un á los cor azones maltratados por la v ida les
refresca. y reconforta haciéocloles convertirse á
los limpios ensueños radiantes de la infancia.
La higiene, que nos aburt'E! cuando se nos la
fspeta en ta1·das máximas; la urbanización
que suele ser tema fa.,tidiosísimo de disertacio'.
ues; el buen pa1·ecer de las ciudades, matraca
que agitan los periódicos, nos encantan, nos seducen cuando las vemos hec.has realidad en el
agua que bulle en los jardines, en el aseado frontispicio del palacete cuyos cristales brillan al
sol entre las opacidades aristocráticas del mármol; en la calle recta. y ornada de plantas que
nos recuerdan la exuberancia ardorosa. de la naturaleza, en medio de la corrección urbana. de
líneas y matices.
Si el traje de un hombre muestra con evidencia la índole de éste, su habitación, lujosa ó
paupérrima, sobre todo si él mismo la ba. fabrica.do ó hecho fabricar, le exhibe &lt;le cuerpo entero con sus ideas má.s íntimas, con sus más secretas inclinaciones, con sus gustos menos conocidos.
Na.die ignora. que hay ciudades que seducen
por sólo su aspecto; ciudades en cuyas avenidas
el viajero se siente á sus anchas, feliz, acogido•
cordialmente, y que ha.y otras que repelen, que
parecen expulsar con duro gesto a.l curioso, como hosteleros enfada.dos que no quieren dar po~~

ISLA DE COZUMEL.-San Miguel.

El "Zaragoza" en Puerto Morelos.

.

. Hay ciudades románticas, ciudades histó1·icas,
crndades tristes, ciudades sonrientes, ciudades
a.varas, ciudades idiotas, intelectuales, trabaja..
doras, holgazanas, sobrias, glotonas . ... ..
·
Y México'? .... De Méx ico no sé qué decir.
Es una. ciudad mixta, lo indiqué al principio.
Hacia. el Oriente, la. vieja. descuidada, sucia., que
repugna. é interesa al mismo tiempo, como una.
ruina venerable y q1.e no quiere, que no puede
remozarse.
Aunque se precia. de española rancia, no puede esconder la linfa. iod.ia. que circula. por sus
ca.na.les, corre por sus acequias, empuerca sus
calles y se manifiesta en retoños caoce1·osos en
sus casas de vecindad, en sus plazuelas bedion~as, en sus ba.rria.da.s putrefactas y ponulosa.s.
En vano a.q uí y allá un vasto ca.serón seilori.a.l
de !o~ que apellidara Húwboldt palacios, co~
sutil ironía., q uiere ennoblecerla. Su nobleza es
r~o_cia. y apesta y está. a.demás contaminada. por
VICIOSO desaseo.
Aparte de eso,es una vieja que se &lt;,ubre de afeites Y de alhajas . Una. &lt;ri viore&gt; de diamantes sobre la garganta. apergaminada. de una. a.ocia.na,
repele. El collar de focos eléctricos que esa. par~ de la. ciudad se pone por las noches, la. torna
fúnebre como una. momia ata.viada. para. un baile macabro.
r No m_e extraña que los trenes eléctricos, esos
mdos ¡uguetes de la. muerte, aplasten tanta. a-en~ por los barrios. Venidos de las populosas
c!uda.des de l Norte ultra.civiliza.do, pensaríanst pensa!' pudieran- que caminan entre sombras
de una ciud ad fantástica.
;,Ac!lso tienen algo de real, como no sea en las
pesadillas, esos caserones de fachada. cubierta.
de laboriosos arabescos, que se apartan desplomados de la ca.lle; los portones barrocos· los zagua.n~s húmedos y cavernosos; loo enorr:ies balf~fªJes; los postigos mudos, telarañosos y apo1 auos; todos esos detalles, en fin, que alumbrados crudamente por las claridades eléctricas, semejan restos de tumbas, trozos de monuten~s, semibundidas y truncas ruinas que na.1a tienen que ver con la. vid a. franca. y activa. de
a edad moderna?
E~ esos callejones tuertos y estrechos como intestinos estaría bien el conciliábulo de un merC~der a varo y un fantasma que Je encomendara.
misas por su alma; en esa. plazuela, que mejo1·
tuera llama.ria. basurero, bien pudieran dos gala.ne~ espadachines pedora1·se á mansalva el jullooc11lo con sus estoques de cumplidos gavi1anef á la. luz mortecina. de un faroli1lo; en estotra.
ca le, cerrada. de una. parte por un muro de convento Y de la otra por casas claudicantes que se
~Oblan~nyecodos como un biombo,parecequese
a á asistir á. los discreteos vergonzantes de un
~mbozado y una dueña. celestina; en.esotra plazoleta., su1·cada. p, r verdinegras corrientes de
aguas hediondas, á nadie extl'afiarfa que sentat·a sus reales_un &lt;tianguis&gt; de ind,os; pero vida
mode1·na, lu¡osos establecimientos de mercader~s, vías y fanales eléctricos, buggys y automóviles, ¿verdad que no se concibe que los hay a. en
ta.les rincones'!
Por eso los que anhelan vida,1 luz, aire, movi-

Cuartel General de las fuerzas en el Campamento "de _la Vega."

M11elle del Campamento.

�Domingo 3 (le Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Dommgo S de Mayo de 1908.

Eh MUNDO ILUSTRADO.

1. -A veaida L'ladr~s.

t[ k

r
~(

t.

r 4..
o
l, o
I

....
r
(

\.

0)0

\
~

[Colonia americaaa ]
2.-Casa del Sr. Braniff, en la Reforma.
3.-Callejón del To1·0.
4.-Ua tendedero en las .orillas de la ciudad.
5. --Callejón de Sombrereros.
6.-Corredor y jardín de una casa de la calle
de Sadí Carnot.
7. -Detalle del interior de una veciadad.
8.- Patio de una vecindad.
9.-Plazuela de Tepito.
10.-La Alcaicería.
11.-Glorieta central de la Colonia americana.
12.-Una calle de la Colonia. de la Bolsa.
13.- El Baratillo.
14.-Buca.reli.

~~L-

~-~'-"--- - - - . . J J \'------

7

�Domingo 3 de M11iYO die 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 3 de MaYo de 1903.

miento, refluyen á Occidente-que a.un aq11í se
cull!-ple la ley aquella histórica de que la civiliza.c1ón marcha del Oriente al Ocaso -fabrican
barr~os nuevos, plantan jardines, ab1!en amplias·
a.vemdas, constmyen palacios y dejan sumida
~n su modon·a triste y mortífera. á la ciudad vieJa que se a.duerme á la sombra de sus obscuros
templos en la estrechez penumbrosa y enmohecida. de sus calles.
Y la hija, nacida de las entraí'ias mismas de su
madre, surgiendo de las a.venidas remozadas de
Plateros y San Francisco, se tiende al sol en la
llanura occidental, como una muchacha fatigada. de una loca partida de lawn-tennis, y abre los
brazos como para estrechar entre ellos el montículo agreste y perfumado donde el alcázar de
Chapultepec vigila sobre el valle.

***

¿,Y los habitantes? Al Oriente subsisten aún los
tipos misera.bles: del vendedor semidesnudo que
trota bajo su carga de caza ó de legumbres· del
lépero agresor de barrio eón un tufo de cab~llos
sobre la frente y la mirada extraviada por la borrachera; de la maritornes vistosamente trajeada.
. Por la maí'ia!la, á la hora en que los campanarios se desgaí!.1ta.o llamando á misa. se ve cruzar por las calles, opacas y sucias,' á la beata
toeada. de negro, con la camándula y el libro entre las manos sarmeotosas,y á la muchacha cnrsi
pinta.da con afeites baratos y a.domada. con traJe y sombrero de desecho. Ni falta el rufiancillo
de barrio, canalla y maleante híbrido de obrer&lt;;&gt; y seí'iorito, ni el aguador da.racterísti.co bar01za.do de mugre y estorbado en sus movimientos
por los panzudos y abollados &lt;chochocoleia&gt; de

1

.,

ACAPULCO.-Callej6n de Ventilación.

los chiquillos mofletudos y rubios: los seí'iores
graves enfundados en la neg1·a levita; todo tan
discreto, tao ordenado, que más que cosa viva,
parece aquello un cuadro de reloj antiguo que se
pone en movimiento al dar la hora.
Así aparta.das, extraí'ias un11, á otra, casi enemistadas, contrarias, permanecen la madre y la

pricho semejante al de una mujer que fué hermosa. y coqueta. y celebrada., y que al ver los atavíos que ofrecen las nuevas modas á sus nietas,
á veces se enamora. de un sombrero, de un listón
ó de un aderezo y quiere ponérselo, aunque desdiga de su fealdad y de sus aí'ios.
CÁSTOR.

·

PROYECTO DE EDIFICIO PARA LA SECRETARIA DE COMUNICACIO NES.-Fachada principal.

UNA OBRA DE IMPORTANCIA

CALLEJÓN DE VKNTILAClÓl

ACAPULCO.-Parte media del Callejón de Ventilación.

l~ta.; ni los vendedores indígenas que hieren el
aire con sus pregones, que parecen lamentos· ni
los_ meodi_gos pioto~escos, de grandes barbas' ascét1ca.s_; 01 los 4:art1_s~as&gt; trashumantes que van
de patio en pat10 b1r10ndo los sensibles corazones de las cocineras con sus canciones amorosas.
El estanquillo, la pulquería, los ultra.marinos
de la esquina., el templo, el figón y la comisa.ría
forman el cerco donde se encierra cada barrio'
los ~Iones de fon~o para los sainetes y las tra~
gedias de sus. vecmos, el escenario para sus niñas, sus a.mores y sus festejos.
La lucha por la vida es cruenta. y evidente. Todas las accesorias son &lt;comercios:&gt; ganchos torcidos y endebles, de quebradizo alambre para
que en ellos se atore al paso el dinero y'la voluntad de los transeúntes; antros de cuyo fondo
parece que surge la voz lastimosa. del deshereda.. do .Jue quiere vivir y que clama. débilmente: ¿y
yo .....
Id, en cambio al extremo opuesto de la. ciudad
mejor dicho, á la otra ciudad. Las calles son an~
chas y pa.triarcll.les, de piso terso, de casas severamente ricas cuyas facha.das, á plomo sol:¡re el
piso, muestran el bienestar y la holgura desde
el sobrio coroizamento hasta la pulida base de
los edificios. A éstos casi siempre les rodean
jardines, céspedes cuidados como un tapiz valioso; macizos de buga.mbilias apañan y encubren los frontispicios; fontanelas con estatuas
dejan caer un cristalino hilo de agua; bestias de
lujo se pasean por las calltijas enarenadas de rojo de los parques ...... Hasta el cielo parece más
amplio y más limpio, porque no lo opacan ni lo
empañan las huma.redas de las fábricas y los figones.
Por las banquetas, discretamente, van las da.mitas cubiertas de encajes, cogiéndose la falda
con gracioso amanera.miento; las niñas nerviosas, delga.das, pálidas, de grandes ojos miopes;

hija, ésta eiipera.ndo tal vez que aquélla. muera
para heredarla., para engullírsela, como dizque
~acen_los críos de ciertos bichos; la otra, la vieJa., deJándose arruinar impasible, despreciativa
desdeñosa por la vida moderna, per:mitiendo qu~
crezcan sus lacras y poniendo á veces aquí y
allá, como al desdén, un revoco, no para apuntalarse ni para prolongar sus días, sino por ca-

Cuando se inici6 la epidemia de peste bub6nica en Mazatlán, el Consejo Superior de
Salubridad se dispuso, sin pérdida de tiempo,
á poner en práctica todas aquellas medidas
que juzg6 indispensables para evitar que los
demás puertos del Pacífico fueran diezmados
por la terrible plaga.
En Acapulco, uno de los más expuestos á
ser invadidos por la peste, se arregl6 desde
luego el Lazareto de la Roqueta; pero una vez
terminadas las obras relativas á su instalaci6n,
se vi6 que, por estar situado casi en el centro
de un bosque, carecía de una de las condiciones higiénicas más importan lea, como era la
&lt;le estar suficientemente ventilado.
Para vencer estas dificultades con la premura que el caso demafidaba, · el señor Doctor
Glass, enviado por el Consejo á Acapulco
para que se encargara de la Delegación Sanitaria, proyectó la apertura de un c,callejón»
que, pasando por el bosque, permitiera al
edificio recibir directamente el aire del mar.
La obra, dificultosa por lo intrincado de la
parte del monte que había que destruir, se
llevó á término con el mejor éxito, como puede verse en uno de los grabados que ilustran
estas páginas. A uno y otro lado del callej6n
de ventilaci6n se extiende aún la espesura del
bosque que cubría antes todo el terreno. Este

I

ACAPULCO.-!;antrada de Boca Grande.

callejón tiene cincuenta metros de ancho por
quinientos cincuenta de largo, ósea la distancia que le separa de la Bahía de Yerbabuena.
El segundo de nuestros grabados representa la parte media de la obra, durante los trabajos de apertura, y el tercero, la entrada de
Boca Grande en la Isla de la Roqueta, donde
está situado el lazareto. La fotografía está tomada desde el cerro de San Martín, que se levanta frente á la isla.
Con la ejecuci'6n de los trabajos á que nos
referimos, el lazareto ha quedado en las mejores condiciones higiénicas, y el Consejo Superior de Salubridad ha dado u~a nueva
muestra del empeño con que viene trabajando
para lograr, en los puertos, un servicio sanitario conforme en todo con las exigencias de
los adelantos modernos.

nuwo Edifielo para la Stcrttarta
dt tomuntcacionts.
En el año de 1901, la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas encargó al señor
Arquitecto S. Contri de la formación de un
proyecto para el edificio de la misma Secretaría, sobre un terreno situado en la Plaza de la
República, frente al
lugar que ocupará
el Palacio Legislativo. Este proyecto
fué presentado y
aprobado á principios del año de
1902, pero hubo de
formarse uno nuevo á causa de que
la Secretaría cambió de idea acerca
de la localización
de su -futuro edificio, desechando el
terreno de la Plaza
de la República y
escogiendo el que
actu:ilmente ocupa
el Hospital de San
Andrés, mucho má~
conveniente que el
primero por su Fituación en el centro de la Ciudad.
En este segundo
proyecto hubo que
comprender departamentos para la
Dirección General
PROYECTO
y Oficina Central de
'Telégrafos.

Este proyecto, aprobado en Octubre último,
ha sido ya completamente desarrollado y estudiado.
El edificio ocupará un rectángulo de 82m. 30
por 57m. 70, limitado por las calles de San
Andrés, Xicoténcatl, Estampa de San Andrés
y una calle nueva que se abrirá en prolongación del callejón de la Condesa. La fachada principal estará en la calle de Sin Andrés, cuya calle se ampliará hasta darle un
ancho de 39 metros.
Su estilo de Arquitectura es del Renacimien·
to italino, serio y de proporciones grandiosaf:l,
apropiado al uso á que se le destina, y en ar·
monía con el estilo de la Escuela de Minería,
que quedará enfrente.
La distribución e'3 sencilla y cómoda, en departamentos amplios, bien ventilados éiluminados. Los dos primeros pisos se destinan en
su totalidad á la Dirección General y Oficina
Central de Telégrafoe, comprendiendo también las oficinas de la Comisión Hidrográfica,
Comisi6n Revisora de Tarifas de Ferrocarriles
y la Contaduría y Pagaduría de la Secretaría
de Comunicaciones. El tercer piso se dedica
todo á las demás dependencias de la misma
Secretaría.
La construccion se hará r.on esqueleto me-

tálico,· sobre una plataforma de cimentación
también metálica; las fachadas se harán de
chiluca y cantería, lo mismo que el patio. El
decorado interior se hará en cada departamento según lo requiera el objeto á que se destine.

VAS PLENUM.
Eres como la crátera esculpida
En terso mármol con cincel divino,
Donde la sangre de la vid, el vino,
Brinda su ardor en onda enrojecida.
Tu cuerpo, como el ánfora, convida
Al beso del placer, y el que con tino
Sabe libar el néctar purpurino,
En gloriosa embriaguez pasa la vida.
Mas ¡ay del que sediento de ventura
Hasta las heces el licor apura
Con imprudencia loca é insensata!
Porque el amor que guardas en tu seno
Es, á la par, elíxir y veneno
Que place á sorbos y á n ..udales mata.
ENRIQUE GONZÁLEZ MARTÍNEZ.

DE EDIFICIO PARA LA SECRETARIA DE COMUNICACIONES.-Fachada correspondiente
á la Dirección de Telégrafos.

�Domingo 3 ide M&lt;ayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILlJSTRADO.

Domingo 3 de Mayo de 1903.

\~~~ia~deN·eró"¿J
~

(i~

------~

Noche, lúgubre n o c h e . ~ / )
Por la negra
margen que inunda y fertiliza el Tíber,
conducen el caaáver, silenciosas,
las dos viejas nodrizas ...... Un esclavo,
por hábito quizá, las acompafía.

!J

Precede Actea. Su mirada inquiere
cuanto logra alcanzar. Hasta el murmurio
&lt;le las sagradas ondas amedrellta
su combatido espfritu. La sombra,
en los dominios del silencio finge
pavorosos fantasmas; y confusa
tropa de cuervos la tiniebla rompe,
_al meiítico olor del cuerpo exangüe
mal fajado en la túnica de seda ..... .
l\Iancha la tierra el hilo putrefacto
que lentamente de la herida fluye.

)

1

Y prosigue solícita y medrosa,
al través de la noche, su jornada
la comitiva fúnebre.
No lejos,
en derredor de la Salaria Vía,
airada. grita la rebelde turba:
-Nerón ha muerto! La nefaria bestia
rueda en el fango de su propia sangre!
- Nerón ha muerto! Que en su cuerpo inmundo
sa0ien los cuervos su voraz instintot
De espanto muda y temblorosa, Actea
el séquito detiene; escucha; indaga;
á las tinieblas interroga...... Luego,
por recónqitas ansias impelida,
inc\ínase ante el rígido cadáver
de aquel odio del mundo y de los dioses;
bésale, por vez última, en la frente,
ábrese el corazón á los recuerdos
y torrente de lágrimas inunda
su pálido semblante.. .... •
Las dos viejas.
al verla sollozar, también sollozan. .
ANDRES MATA.

1

~eh
Se abrió la puerta y entró mi mujer en el
despacho. Luego, vino hacia la mesa donde·
estaba escribiendo, y poniéndose de codos en
ella, me preguntó: ·
-¿Qué haces?
-Nada, un cuento.
- ¿Y á quién se lo vas á dedicar?
-Hija, ·á nadie. Si eso es muy cursi, ya no
lo hacen más que los principiantes.
-Trae la pluma.
Y al mismo tiempo me la quitó de entre los
dedos. Despué1,, acercando la cuartilla donde
estaba el cuento que yo escribía, puso debajo
del título, en letra inglesa espafiolizada: tcDedicado á mi mujer.»
-Pero, criatura-le dije festivamente-¿cómo voy á dedicarte un cuento, dónde hay asesinatos, envenenamientos, suicidios, y qué sé
yo cuántas cosas horribles?
-Pues quítalas. ¿Hacen alguna falta?
-Ninguna, como falta, ninguna.
-Di que no quien'.s.
-Bueno, vamos, te complaceré. Haré otra
cosa; pero déjame trabajar en paz. Después1
ya podrás leerlo.
-Veremos si cumples tu palabra.
Y se retiró satisfecha. Cogí la pluma, separé las cuartillas escritas y sobre una de las que
quedaban limpias puse el título del nuevo
cuento: "La historia de siempre.-Para mi
mujer.»
Helo aquí:
ccCuando Julia oyó que llamaban, fué ella
misma á abrir la puerta.
- Dichosos ojos, rriujer-dijo al verá Carmen.-Pasa, pasa.
-Lo menos hace quince días que digo: I{oy
irás á verla, de hoy no pasa. ¡ Pero se me va
el tiempo de una manera! ¿Y qué tal?
-Bien. ¿Quieres que pasemos al despacho
de mi marido'?
-Sí; donde quieras.
Carmen se quedó mirando una escultura, de
buena firma, que representaba á la muerte
sosteniendo en sus brazos el· cuerpo de una
joven, en actitud desmayada. El grupo llevaba por título: ccLa muerte precipitando la hermosura."
·
-¡Jesús, qné horror! -dijo Carmen .
-¡Ah! sí-contestó Julia con cierto orgullo,-es bonito.
Eso de &lt;ebonito" se lo había oído á su marido.

- ¿Y cómo te va con Pepe?
-Bien ......
-Hija, ¡lo dices de una manera!
-Verás. Si he de ser franca, te diré que no
es malo, ¡pero tiene unas·rarezas!
- A ver, á ver esas rarezas. Me gusta saber
cómo son los sabios para maridos.
-¿Tú no sabes lo que sucedió el día que
nos casamos?
-No. Di, di, me interesa, no puedes imaginarte lo que me interesa.
-Pues salimos de la iglesia, y no sé qué
ideas me vinieron tan extrafias ...... Mira, ¡me
entraron ganas de llorar! El, sin andarse con
cumplimientos, sacó del bolsillo un periódico
y se puso á leer tranquilamente. Créeme, entonces le hubiera ahogado.
-Delicioso-contestti Carmen riéndose á
carcajadas.
·
· -¿Porqué?
-Mujer, es graciosísimo el caso. A ve~, qué
más.
-Al día siguiente, me dijo: Escucha, niña,
tú eres aquí la reina. Haces lo que se te antoje y lo que quieras. Déjame estudiar y escribir, ya ver~s qué feliéea somos.
-¡Qué suerte!
-¿A eso le llaman suerte? Todo lo encuentran bien ó mal, según á mí me parece. Chica, te digo que es un aburrimiento. A veces
prueb0 de enfadarle, pero es inútil.
-¡Oh, qué hermoso! Si tu marido es una
alhaja. ¡Lástima que esos hombres no afmndenl
-¡ Vaya un gusto!
-Hijita, es muy tarde, me voy.
Julia y Carmen se besaron carifíosamente,
y al despedirse pensó Carmen:
-¡ Qué cosas más raras tienen los hombres!
¿Y por qué será así el marido de Julia? Un
día se lo voy á preguntar.
Pocos días después la encontramos sentada
frente á frente con el marido de aquélla.
- Ea, sefior sabio. Las mujeres somos muy
curiosas. ¿Por qué es usted tan frío con su
mujer?
-¡Jesús, María y José! ¡Qué ocurrencia!
¿Yo?
-Sí, usted. Nosotras sabemos mucho. ·
- ¿Y qué sabe usted?

-Que usted quiere á ·Julia, pero es muy
extrafi.o con ella.
-Bien. ¿Y se puede saber á qué vienen estas filosofías?
-Sea usted atento con las sefioras, caballerito, y no tema usted: es una curiosidad. Yo
tengo gusto en saberla, como usted Jo tiene en
enterarse de muchas cosas que dicen esos librotes.
-Acabemos. ¿Va usted á ser discreta? ¿Va
usted á callar lo que yo le diga?
-Haga usted c:uenta que no lii oye nn:die.
Y, al pronunciar estas palabras, sonreía nerviosamente de satisfacción.
-Pues_escuche, Carmen. Yo aprecio á mi
mujer, no haré ¡nás que su gusto, jamás la
faltaré con otra; pero ese cariño que usted pide, yo no puedo tenérselo á ella ni á nadie.
VP.rá usted: Julia tuvo relaciones con un amigo mío, le quería muchísimo, pero era un perdis y la boda no se hizo. Sin embargo, Julia
le adora aún, no lo dtmul'stra, no lo mira si
le encuentra; pero sufre por no haberle mirado. Estoy seguro de que antes de faltarme se
mataría...... pero conserva su amor antiguo.
Y á mí me sucede exactamente lo propio con
una mujer. ¿Se ha enterado usted?
-Muy bien ...... ¡Qué talento!
-Gracias.»
Así acababa el cuento.
Entonces nuestro sabio llamó á Julia y le
dijo:
-Ea, mujer, ahora estarás satisfecha. Ahí
tienes el cuento.
Julia, sonriente, empezó á leer. A medida
que avanzaba, iba poniéndose seria. Cuando
terminó, ¡con qué indignación miró á su marido!
-Eres un infame-exclamó.
-¡Pero mujer, si eso es un cuento!
-Sí, el cuento de nunca acabar.
-0ierto,-pensó el escritor-es 1a historia
de siempre.
Julia, indignada, rompió las cuartillas en
pequeños pedazos.
Y le dijo su marido, moviendo tristemente
la cabeza:
-Hija mía, has roto el cuento sin acordarte de que se puede escribir otro. ¡Ojalá pudiera hacerse lo mismo con el corazón huma,o!
FRANCISCO GIRALDOS.

�bami:ngo 3 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUS'l'RADO

Et, MUNDO ILUSTRADO.

LOS AHORCADOS.

i c
~~

(CUADRO AL TEMPLE.)

~~-::::::::===-~-===~::::_:i

atir~i ~[t~i @~J-l~@

9

0

....-:;:

Cuelgan de las rama&lt;; los estrangulados
como largos frutos desproporcionados
bajo el 600 tallo de la soga injerta.;
y con la mira.da fijamente abierta
por la crispadura de los estertores,
cuelgan de las ramas como grandes flores.
Tienen sobre el cuerpo bruscos desenc:\jos
y en su boca. brillan los espumarajos
de las maldiciones y del sufrimiento;
se contemplan mudos, y á me1·ced del viento
que los acaricia, son como badajos.
Llevan en su rostro los sangrientos cuajos
de las congestiones, multiformes sellos
que compadecidos, cubren los cabellos
desenmarañados; y la boca muerde
la jaspeada lengua, cancerosa y verde.
Se alzan en la sombra-como imploracioneslos torcidos brazos de las ramazones;
y con c11,rnes bla..:.das, y con nervios flojos,
y en el suelo fijos los abiertos ojos,
los estraogula,dos páiidos,y enjutos,
cuelgan de 111.s ramas como largos frutos .

***

Pero tienen una irónica. venganza
contra sus verdugos: &lt;La Hora. de la. Danza&gt;!
A la media noche, cuando todos duermen,
y en la selva canta su pasión el Germen,
llega un viejo torvo de inclinada testa
dirigiendo el grupo de su gran orquesta:
Es el Viento. Y ruge tarantelas hondas
PD el violoncelo de las verdes frondas.
Y los taciturnos, los estrangulados,
los de los semblantes tan amoratados,
mueven el co1·daje de sus nervios flojos,
clava.o en la. sombra sus abiertos ojos
y crispado e l pelo, como dura. cerda,
bailan suspendidos de la. tosca cuerda.
·Porque el canto lleva gritos sangradores
contra los humanos estrangula.dores,
y los cabizbajos manifiestan gusto
porque encuentran algo vengativo y justo
y al violoncelista de sus embelesos
1e consagran danzas y le mandan besos!
. ·····. ············ ...... .. .......... ·······
¡Y se escucha un sordo traqueteo de huesos!
Entrefanto, el Viejo, con su violoncelo
sigue el estribillo de su ritornelo,
y los cabizbajos prosiguen sus danzas
con sus largas piernas, que parecen lanzas
desarticuladas con siniestra bulla ....
y un perro que pasa, los mira y aúlla! ....
JOSÉ F. ELIZONDO.

CUADRO VIEJO.
Un viento helado, cortante, corre sin reposo; se le ve pasar como un rodillo enorme que
doblega los cardos y achata los pastos.
El campo tieinbla con toda una franca _expresión de frío.
No hay colores ...... todo es plomizo.
Tropeles &lt;.le nubes pardas se cruzan incansables, amenazando á veces abrirse á un rayo
de sol que nunca pasa.

Dooni~ 8 de Mayo de 1903.

La loma, en silencio, estoica, esfuma su líla Natura aterida trepidando en sus onda~,
nea sobre fondo de firmamento obscuro.
corriendo en tinieblas buscando otro a liento.
El arroyo parece más apurado que nunEn la loma hay puntos de fuego que el cierca, trepidan sus ondas; huye buscando otro
zo castiga y no apaga.. ... ¡fogones! ..... ¡la Paaliento.
tria, quiztt, festejando sus triunfos!
En el fondo de la laguna espejan te se renueVICENTE ROSSI.
van las nubes, como en un hervor de vapores
opacos que l uchan por elevarse sin conseguirlo; en la superficie se persiguen grandes pleDe Víctor Hug o.
gados que hace y dP.scorre el viento sobre las
aguas mansas. L:i. laguna tiene frío y. extienAquilón que al volar todo lo arrasas,
de sus cobijas.
.
No tronches á la flor
En 111. hondonada hay algo que asoma á ras
. Y no azotes el pecho en que palpita
de la tierra alta...... parece el lomo de un feCariño 6 ambición.
nomenal carpincho que duerme agarrotadd.....
Pero destruye y llévate muy lejos.
de cuando en cuando arroja jirones de humo
¡Oh terrible aquilón!
débil que el viento absorbe negándole rumbo.
Al tallo que se yergue sin espiga
Es que hay allí un rancho, un puesto r,vanzaY á la mujor que vive sin amor!. .....
do del hombre en la inmensa soledad ..... .. un
carril del futuro.
11[. R. BLANCO-BELMON'rE.
Y el viento corre loco y burl6n : coloca sus
labios poderosos.en los bra~os más pelados de
los árbolef.-1, y silbando, bifurca el sonido en
notas de un agudo e.&lt;tridente que llevan ameM:AXIMAS
naza al sarcasmo.
Surgen sobre la loma bultos inquietos ... .. .
En tiempo de paz, el hombre belicoso se
parecen siluetas de hombres ...... Por la falda
acomete á si mismo.
suben manchas informes ... llegan á lo alto....
¡son hombres!..:·· Se mezclan en agitado gruLas aventuras terribles dan en qué pensar
po ..... saltan chis~as de viva luz que dura un
que el que las ha experimentado tiene en sí
segundo .. .... E l viento trae moribundos ecos
de estampidos!
.
algo de terrible.
Un rayo de sol indeciso rasga las nubes y
*
co~re á la_ !orna. Se distinguen regueros qu~
¿Quién por su buena reputación no se ha
brillan roJizos, y sobre fondo de cielo plomo
sacrificado ya á sí mismo?
coronándola, hombres!. ..... lanzas!. .... bande~
*
1 as!. .... . ¡ la Patria, quizá!. ... ..
En la benevolencia. no hay misantropía, pe. Las nubei::, con rabia, ahogan el rayo de lnz
ro sí mucho &lt;les precio hacia los hombres.
1mprudente.... . . ha
sido un instante, no,-;----- - - - - -- -- - -- - - - -- - -- - -- -- -- -más ... Ha sido la viGOMO SE ADQUIERE
sión del ta:tado instantáneo de un bajo
relieve en granito ...
un frente atrevido
&lt;le pedestal heroico!
La belleza consiste en tener y conservar el cutis fresco, lozano, suaE l viento sigue
ve y nítido; para obtener este resultado úsese el
silbando contento y
sin tregua.; f'alta, corre, se revuelca en
las zanjas.
agua de suavísimo perfume, cuyos benéficos resultados sobre la piel son
tan prodigiosos, QUE NOS PERMITEN GARANTIZAR que, con el uso
del
E l campo, temblando de frío, se
arrolla, se ac-hica.. .
des&amp;.pareceri las herpes, granos, barros, eczemas ( acne) etc., como toda
La loma se oculta,
manifestación parecida y los malos olores del c!lerpo. El cutis más asse borra... . . . y el
pero y de olor desagradable adquiere la belleza y frescura de la primecielo se hace impera edad. Mil frascos vendidos en cuatro meses es la prueba &lt;le su gran
n etrable fondo neéxito.
gro: ha invadido la
D e venta: en el COLISEO NUEVO, NUM 5.
noche.
Los pedidos á A. E. B~~ANCOURT.
El arroyo delata

*

YCONSERVA LA BELLEZA.
AGUA TROPICAL

***

"AGUA TROPICAL"

Pídase en Droguerías y Boticas.

CORB.ECCION DE

A la Gran MueblerÍa.

CUERPOS DEFORMES.
Si usted 6 cualquier pers na de su familia
padecen oe defoc-m1da,tes en el cuerpo, como
pies torcidos 6 dobla tus. eufermedad de lit cade,,. ódo la espina, l'aralisis.Paralisis infuotil,
coyunturas eoCermas ó deforme~. Cojera, Pieruas chuecas, ro Jillt1s anuda&lt;l~s, ó deformida•
d es,.reumát.ic.,s, escriba pittieo'1oinforme8 al
foat1tnto abai , indicado. q11~ lo escrihir6. la
maoera de eocoutrar remedioá su mal E sta casa es la Iostitucióo Ortopédica más completR de
América. Y por s os mucoos Elemeotos hace o
curaciooos que no se puerten hacer enotra parte y después de estar desahuciados. 1,oa méto&lt;!os empicados son cspociales y su eficacia ha
sido demo1trada. No se emplean ni Emplastos
molestos ni penosas operRciones quinírgieasni
trat!',mieo~os dolorosos d(\ oi,runa especie.-'Se
remiten Libros y R eferencias á quién las pida.
~o se cobra nada por consultar.

RICARDOPADILLA YSAlCIDO.
L1 casa más antigua J que vende más barato.

CONSTANTES.IMPORTACIONES.
Juegos completos de recámara, comedor,
muebles para oficina. Variado surtido de
muebles de rattan y carruajes· para niño.

THE L. C. MC LAIN MEDICAL
ANO SURGICAL INSTIIUTE.
3100 PINE STRET.
ST LOU1S, MO., U, S. A.

Todo á precios sin competencia.
l.ª
408 3

....
. ~ ALfR[DO , ou~~~ &gt;
,..

fallt dt San ]uan dt tttrán núm. 11.
México, A pdo. 2 0 44

PILDORAS HUCHARD,

SE HALLAN DE VENTA
EN TODAS LAS DROGUERIAS Y BOTICAS.

�¡Unico Acontecimiento en el Mundo!
Durante los dos primeros años de nuestro negocio,
hemos vendido más zapatos que cualquiera otra casa
del mundo. IIemos hecho la fortuna de muchas personas y podemos hacer la de usted. Lo único qne le pedimos es que haga una prueba.
ESCRIBA PIDIENDO LISTA DE PRECIOS■-

Casas con Muestras:

ANO X-TOMD 1-NUM. 19

DI

MfXICO, MUO 10 Df 1903.

Oereote: LUI~ RU'~ &amp;PINIHll A

:~

FABRICA NUM. 1.-Capacidad para 6.000 pares diarios.
Cor. Jefferson Ave. and Mullanphy St.

Mr. Ford Dix, Grand Hotel Pasaje, Habana, Cuba.
Mr, George Porro, l.ª del Salto del Agua núm. 32, México, D. F.

~

~·

J,

~(J.
.:::

t

Invitación Jara participar

'-

A L APROXIMA

Gran Lotería Alemana de Dinero
La loterla de d lnero'blen Importante, autorizada por el Gobierno de Hamburgo y
gnrantlznd'a por In hacienda ptlbllca del
F,stado, contiene 115,000 bllletes, de los
cuales 55,763 deben ser premiados. Resulta,
pues, que cada premio se reparte entre dos
ntlmeros.
'l'odo el rnpltal Importa :
Marcos 11.306,390 6 sean cerca ere Pesos
1.295,000 M011cdo. Mezú:o.na.
Los sorteos se bacen ptlbllcamente bajo
lnspeccl6n del Gobierno, y el pago pu· tual
de los premios esta garan tlzado por el
Estado.
600,000 Marcos ó sean aµroxlmadamente
Pesos 387,000 Moneda MelPleo.na como premio mayor pueden ganarse en ca.so mAs feliz, especialmente 1 PREMIO tte 300,000
MARCOS, 1 de 200,000 MARCOS, 1 de
100,000 MARCOS, 1 de 80,000 MARCOS,
2 de 60,000 MARCOS, 2 de 50,000 MARCOS, 3 de 40,000 MARCOS, 1 de 35,000
MARCOS, 5 de 30,000 MARCOS, 5 de
20,000 MARCOS, 2 de 15,000 MARCOS,
16 de 10,000 MARCOS, 55 de 5,000 MARCOS, 103 de 3,000 MARCOS, 11:5 de 2,000
MAltCOS, 616 de 1,000 MARCOS, 14 de
500 MARCOS, 1,022 tte 400 MARCOS,
33,788 de 169 MARCOS, 19,970 de 250
200, 150, 144, 111 MARCOS, etc.
El sorteo de estos 55,763 premios so1.Jredlchos, se hace en siete clases suce~lvas, que siguen en _breves Intervalos.
F'uera de otroe premios mayores, en cada clase se tirara uno. prima espcctai de
modo que en caso mtis feliz, los premios
mayores Importan 50,000 Marcos, 55,000
Marcos, 60,000 Marcos, 70,000 Marcos,
80,000 Marcos, 90,000 Marcos, y 600,000
Marcos.
Al recibir el valor de los billetes, sea en
d1eques sobre bancos 6 cnsns de comercio
e11ropens, 6 sea en billetes del banco mexicano, ó por medio de un giro postal, en\'laré LOS BILI,ETl•:S ORIGI::--ALES en
. c·artn certificada para los primeros tres
sorteos, ncompa!lando un prospecto oficial
que coutlene todas las explicaciones que se
necesitan.
Ademil.s, se adjuntará i\. caaa comprador la traducción de los bllletes originales
en lengua española.
EL VALOR de los bllletes PARA LAS
•rRES p1·lmeras cla.~es, SEGl:X F.L PROS·
l'l•:CTO OFICIAL, es como sigue. (1 l\iar&lt;·o vale a¡)roxlma.dnmente G;; centavos moneda mexicana).
)!ARCOS 9.50 por un cuarto Blllete
Original, para la la., 2a. y 3a. clase.
MARCOS 19.-l'or un medio Billete
Orlgh¡al para la la., 2a. y 3a. clase.
:\!ARCOS 38.- Por un entero BIiiete
Original para la., 2a. y 3n. clase.
A su debido tiempo se avisa il. los dueiíos de billetes, en qué épocas tendrán que
11,wer las remesas para la 4a-, 5a., 6a. y
7a. clase: esto en caso de que el blllete
no hubiera recibido, en et lntermed'lo, un
premio. Pero es muy probable que el billete sea premia.do, PORQUJ-:, como ya estfl
dicho, GAXA CASI CADA SEGUNDO BILLl;:TE, y las probabilidades de ganar aumentan de clase en clase. DESPUES DR
&lt;:ADA F.XTRACCION, SE
lsXVJARA A
'rODO IX'l'ERESADO LA LISTA OFICIAL.
Los Interesados haril.n bien de mandar
sus pedidos POR lsL PRIMER CORREO,
para que se pueda efectuarlos puntualmente.
PRINCIPIO DE LOS SORTEOS : el 18
de Junio de 1003.
Pedicl'os que no lleguen en tiempo para
ta la. clase, semn ejecuta.dos para la 2a.
6 3a. clase, por consiguiente cada uno
PUEDE CONTAR POSITIVAMENTE CON
QUE TENDRE CUIDADO DE QUE DE

Subscripción mensual forinea $1.!0
ldem,
ldem. en la capital $1.25

Director: LIC. RAf'AtL Rtn&amp; &amp;PINDOLA.

~

j,,
C)

L.A ''FQSFATINA FAL.IRBRSº

es el auw..,uw más grande y el más recomendado paralos 011Iu1
desde la edad de seis á siete meses, y particularmente en el mo•
mento del destete y dur,mte el período del crecimiento. Facll1ta mucho la dentición; asegura la buena formación
1e los huesos; previene y neutraliza los defectns que suelen presentarse al crecer, é impide la diarrea, que es tan fre.ue»te en los nlffos. -PARIS, 6 AVENUE VICTORIA, Y EN TODAS LAS FARMACIAS.

----- - -------------------~------·--------------

CUALQUmR MODO PODRA
TO;',IAR
PAR'l'J•: EX ES'rA IN'l'l&lt;:RESANTE LOTERIA.
Lo mejor es hacer las remesas por carta
certificada en Bllletes de banco Mexicanos
6 en gl ros postales ; pero, en caso de que
sea m!ls conveniente !\ los clientes hacer
los pagos en ese pats, participo que el
Banco Alem!).n Trasatli\.ntlco de México,
calle de San Agustln 7, esta autorizado
por mi, de recibir por mi cuenta cualquier
Importe. Al hacer as!, suplico enviarme
directamente la carta Orden bien clara !).
Hamburgo,
avfsttndome ¡¡, lá vez, el Importe remitido a este Banco. Ademtis, se
debe a visar al Banco Alemíin Trasatll\ntlco que llene que abonar el Importe ¡¡, mi
cuenta de la orden del respectivo pagador.
Todo se reune en esta gmn ioterla, para
dar, seguridad y beneficio al que participa
de ella, como es el ARRF:GLO VF:::-iTAJO
so. ]N'J'lmVEXCCOX rmr, GOBIERXO,
SOLIOJ•;z, y ante todo, la GARAN'l'IA
DEL ESTADO l'ARA IsL PAGO DE LOS
l'Rt,:lIIOS. Teniendo relaciones con las
mayores plazas del mundo, PUEDO PAGAR
LAS CANTIDADES
GANADAS
TA:llBIEN EN EL DOMICILIO OE LOS
DUENOS.
¡POCO DINERO PUEDE DAR MUCHO!!
¡'.rFJNDT&lt;m LA MANO A LA FORTUNA 1
POlt PEDIDOS DIRIGIRSE A

Pincus Moeller1 Hamb.urgo
(ALEMANIA) Casa fundada en 1855.
OFICINA CENTRAL DE LOTERIA .

ENCARGADA POR EL GOBIERNO PARA
Desconffese de · cualquiera otra oferta
LA VENTA DE LOS BILLETES.
pues nad'le estft autorizado ti ello .
Esta casa ha sido siempre preferida por
~e mandar!). gratis y tranco, el prospl'Cla fortuna, y varias veces tuvo que pagar to oftclal ti quien lo pida. C'orrespoodencla
premios de mayor consideración, especial- en todas lenguas.
mente i\ cllen tes en México.
1

e

ELIXIR FSfOMACAL
DE

SAIZ DE.CARLOS
0.. el H por 100 d.e 1-1 eafenaN Ml

•

J:8TOMAG0 E INTESTINOS
hr ....... J rtW.11 ... -. . . . . . . .,....u
-

LII-LtllAll,_IILW lffA W

...,.
-----■

1

F..._

EL «CABARET=DE LA l\IORT. »

~

)

/j¡

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99145">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99147">
              <text>1903</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99148">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99149">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99150">
              <text>18</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99151">
              <text>Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99152">
              <text>3</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99169">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99146">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1903, Año 10, Tomo 1, No 18, Mayo 3</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99153">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99154">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99155">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99156">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99157">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99158">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99159">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99160">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99161">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99162">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99163">
                <text>1903-05-03</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99164">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99165">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99166">
                <text>2017713</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99167">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99168">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99170">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99171">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99172">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2634">
        <name>Callejón de ventilación</name>
      </tag>
      <tag tagId="2631">
        <name>Colores y sentimientos</name>
      </tag>
      <tag tagId="2632">
        <name>Coro de brujas</name>
      </tag>
      <tag tagId="1051">
        <name>Héroes sin nombre</name>
      </tag>
      <tag tagId="392">
        <name>Manuel Gutiérrez Nájera</name>
      </tag>
      <tag tagId="2633">
        <name>Quintana Roo</name>
      </tag>
      <tag tagId="2635">
        <name>Secretaría de Comunicaciones</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3785" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2427">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3785/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._17._Abril_26._Para_el_hogar.pdf</src>
        <authentication>35ee027ab1a02a427b671d6dca8a786f</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117607">
                    <text>Dom!Lngo 26 de Alxri.l d~ 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domil.ngo 26 de Aba.il dA! 1901

El toco dt los ltlOjts.

7.-Trajecito bata con cuello
esclavl na para niñas de 3 i 4 años,.

11insabores, que podrían alterar, no
sólo la paz de su interior, sinotam
bién su belleza.
Efectivamente, para conservar la
belleza hace falta, ante todo, la paz
del alma, la serenidad d.e l corazón,
una vida exenta de cuidados, que
producen el insomnio, arrugan la
frente, contraen la boca y adelantan por tanto la edad de las arru¡¡-as.

A la frívolá, graciosa, en'oquecedora y encantadora va dirigido
especialmente este sermón, pues con
su graciosa cabeza de chorlito, que
gira cual las veletas, se puede temer
que, loca de su cuerpo encantador,
mimada por su marido, mimada
por todo el mundo, riendo, baih.ndo y jugando, se deje, sin embargo, arrastrar hacia una catástrofe
irremediable.
Son muy numerosas estas divinas
seductoras, á quienes no se puede
rehusar nada.
Sin embargo, á propósito de esas
catástrofes, tan frecuentes hoy día,
¡cuántos maridos hay tan culpables
ó más que sus esposas! Soberanos,
dueños de la fortuna, por ministerio de la ley, á veces no quieren
revelar á sus esposas, eternos menores de edad, la situación exacta
de sus negocios. ¡Hablar seriamente con una niña! es preferible que
desconozca una verdad que la inquietaría tal vez.
-¿Pero vamos á ver-decía un
día una mujer á su marido, que
veía á veces preocupado,-cuáles
son nuestros r ecursos verdaderos?
-¡Qué te importa!-le contestó
con impaciencia;-haz cuantas economías puedas, lo demás es cuenta
mía.
La mujer no hizo caso de esta vaga contestación y continuó gastando sin ton ni son, viendo además
que su marido no se privaba de satisfacer sus propios caprichos. Pocos años después sobrevino la ruina completa. Hoy día han desaparecido y expían en la miseria su
falta de orden, de previsión, y, sobre todo, de unidad en la administración de su fortuna, que en el
momento de casarse ascendía á algunos millones.
Cuando un marido hace conocer
á su mujer el estado de sus negocios,
da pruebas de que no la ti-ata como
á una niña irresponsable. La mujer
entonces, sintiéndose elevada por
esta confianz11,, querrá mostra rse
digna de ella y pondrá atención,
cuidando de la administración de
su casa.
La verdadera enc11,ntadora, la
que quiere serlo á cada instante de
su vida en sus mil qetalles, es la

5,-Trajeeito para niñas de 7 i 8 años.

mujer que al mismo tiempo cuida su
belleza y su reputación de alta elegancia, ocupando en el mundo la
posición que le dan su fortuna y su
el ase, y sabe dirigir y llevar su casa con sabia economía. Ahí es donde se despliegan los recursos del
genio femenmo: el orden, un orden
elegante en su interior, en su &lt;home&gt;
como dicen los ingleses.
Empleamos esta palabra á propósito, porque el &lt;home&gt; en Inglaterra es verdaderamente el santuario de la mujer.
Todo está ordenado y coordinado
en armonía con la felicidad del esposo, del porvenir de los hijos, del
confort de todos.
Esta encantadora tiene casi la seguridad de adquirir un gran ascendiente sobre el espíritu de su marido y de conservar su cariño.

~

.--Otro trajo infantil para niñas de
11, 7 añ08.

del manto real que cobije
desde el pie hasta la caben.

¡cuántos claveles de púrpur&amp;
en torno del pecho juega.ni

Tijeras de oro y de plat&amp;
los sabios dedos manejan
en el obrador luciente
del palacio de la reina,
hasta que al cabo del día,
sobre el blancor de la piedr&amp;,
terminada y primorosa
da la vestidura. espléndida.

De claveles &lt;de corona&gt;
está la corona hecha
y de grandes el a velo~es
el manto que arrastra y cuelga.
Está en capullos el traje
Y no en corolas abiertas
que abiertas se desharí¡n
solamente con tejerlas.

¡Qué orla de claveles blancos
forma la linda gorguera!
¡qué de claveles de oro
en los .vo;antes se mezcla.ni
¡cuántos claveles de sangre
enke la falda se enredan!

A~ dar la siguiente auror&amp;
al cielo su lnz primera,
p~ra entretener su hastío
viste su traje la reina
Y por que el día entr~abra
su vestidura soberbia
~n su jardín se reclin~
Junto á una fuente de perlas·
Y á medida que la luz
'
va dorando cielo y tierra,
los capullos de su traje
se hacen corolas risueñas.

DUQUESA LAUREANA.

EL HASTIO.

Pero la reina suspira
entre tanta pompa bella,
Y e~ porque la flor del alma
la tiene cerrada y muerta.

De este país que ve en suei:ioB
todo el que los ojos cierra,
dicen que muere de hastío
&lt;Mari- posa,&gt; que es la reina.

¡Reina infeliz que te vistes
de frescas flores por fuera:
abre por d_entro esas flores
= Y serás feliz, oh reina!
SALVADOR RUEDA ~~

Es su constante manía
tener en lindas macetas
cuantas flores delicadas
contiene la primavera,
porque quiere á cada aurora
estrenar, hecho por ella, ·
un vestido de claveles
que cubra su estatua regia.

MANERA DE LIMPIAR GUANTES

El método más sencillo y más barato, consiste en calzarse el guante
que se va á limpia1· y frotarlo suavemente con un pedazo de franela
hume.decido con agua de jab6n. Una
vez limpio, se frota con otro pedazo
de franela seco hasta que toda la
humedad haya desaparecido.
Téngase cuidado de no descalzarse el guante hasta que haya secado
perfectamente para que no se frunza ó encoja.

Apenas despunta el día,
va recorriendo ligera
con sus damas los jardines
del palacio que la encierra,
y hasta él regresan trayendo,
sobre sus trajes de seda,
llenas las faldas de flo1·es
de tinta y forma diversas.

ALCACHOFAS RELLENAS.

En salón de fresco mármol,
de una blancura que ciega,
dan los cálices brilla ntes
como una lluvia risueña,
y así el mármol salpicado,
dirige la mi'sma reina
los tejidos de su traje
hechos en mágicas ruecas.
Pone á una dama á que rice
volantes color de crema,
á otra encajes de escarlata,
á otra tules de violeta.
Otras damas se entretienen
en labrar la fina tela

6.--.Trajecito con saco palet6 para
niñas de 8 i 9 afíos.

se despojan de las hojas exteriores Y se les hace dar un hervor en
agua y sal, se ponen en un tablero
á. que escurran bien, se tiene manteca en una cazuela, y después ~e
rellenar las alcachofas con up picado de ajo crudo, perejil, a.cei~
y pan ralli.do ó con carne muy p1cadita, se les pone en ellas á fuego
dulce, cubriendo la cazuela con una
tapadera de hierro con rescoldo
hasta que se tuesten. Si se quiere
con salsa, se pasan por un batido
de yemas y se echa una salsa de
avella nas.

1

Con este nombre designaban en
uno cde nuestros primeros manicomios&gt; á un pobre demente, que antes de serlo se llamaba D. Isidoro
V alterra.
r Fué hombre de talento, sin duda
para que no fallase el refrán que
dice que &lt;ningún tonto se vuelve loco.&gt;
Era rico, y gozó de la vida ampliamente: la moral no me permite
el uso de otro adverbio.
Pero á los cuarenta y cinco años
empezó á tener manías; fueron creciendo, fueron acentuándose y llegaron á ser peligrosas.
Al fin y al cabo, hubo necesidad
de encerrará D. Isidoro.
En sus últimos días de libertad le
dió por los relojes, y los paraba
todos. Cuando veía un reloj andando (naturalmente, en la forma que
andan los relojes), se ponía furioso. Quiso matar á su criado porque había dado cuerda al reloj del
gabinete, llamando a l fámulo á voz
en grito asesino, traidor, endemoniado. Intervino el juez; intervinieron los médicos; le formaron causa
por heridas; se dieron inf?rm1;s J?ericiales, y, es claro, la c1enc1a Jurídica y la medicina legal llevaron
á D. Isidoro al manicomio. No podía resultar otra cosa de tal conjunción.
En tal estado vivió muchos aíios,
no muchos, y sus únicas ocupaciones en este período final de su existencia consistían en escribir esu historia,&gt; según luego se vió, y en
romper las cuerdas de cuantos relojes encontraba ó se hacía llevar;
porque, como era rico, los parientes que habían de heredarle satisfacían de cuando en cuando los caprichos de D. Isidoro sin excesiva.
tacai'lería: no se pue&lt;le hacer menos
por quien nos va á dejar unos cuantos millones. Pe1·0 en fin, á fuerza
de romper las cuerdas de todos los
relojes que caían en su P?der, ro~pió la cuerda de su p1·op1a máquina.
Después de morir el pobre señor,
se recogieron muchos papelotes que
contenían «sus recuerdos,&gt; y entresacando los menos desatinados, y
dándoles forma semirracional, se
han escrito los siguientes apuntes.
Claro es que en ellos se habla de
cuenta de D. Isidoro, ·y que se escriben las cosas, no como fueron,
sino como él, en sn imaginación calenturienta, creyó verlas.
Y aquí empieza la vida de,nuestro héroe.

***

Hasta los cuarenta años, D. Isidoro gozó de perfecta salud. Pero al
cumplir da cuarentena&gt; le asaltaron como por sorpresa varias enfermedades, todas ellas provistas
de nombres formidables. D. Isidoro empeñóseen que semoría, y, sobre todo, se le metió en la cabeza
que había de morir en el mes de enero ó en el mes de diciembre.
&lt;Al acabar un año, azabaré yo,&gt;
decía con profundo convencimiento. Así es que el 31 de diciembre era
en estos últimos tiempos para el pobre señor un día tr.-istísimo, un día
de crisis y de angustia.
¡Morir en un Sao Silvestre! ¡Qué
crueldad del destino y qué falta de
respeto para con una pe1·sona de
tan altas cualidades!
En uno de estos días nefastos volvía D. Isidoro en su coche de ver
al médico, y había adquirido en
aquella consulta la evidencia de
que no le quedaban ni veinticuatro
horas de vida.

9.-Trajes de paseo. Uno de chaquetacorta y el otro de tela escocesa.

Subió, ó lo subieron, la escalera.
Entró en su gabinete. Echó á todo
el mundo fuera, y se entregó á la
más negra desesperación.
¡Morir! ¿Por qué? ¿Para qué? ¿A
quién estorbaba en el universo?
¿Qué mal bacía á nadie? ¿Qué iba
ganando el Cosmos con que él muriese?
El no era una mala persona, ni
era un imbécil. Admiraba la naturaleza, admiraba las artes. Así es
que por awor á la naturaleza viajaba mucho, visitaba los Alpes, los
Pirineos, Sniza y Andalucía. Así
es, repetimos, que, á .fin de proteger las artes, compraba cuadros y
asistía á los conciertos y á los estrenos de los dramas.

¡Qué más se le puede pedir á un
hombre honrado!
El daba limosnas, muchas limosnas; siempre llevaba los bolsillos
llenos de perros chicos y grandes y
volvía á casa con los bolsillos vacíos.
Luego amaba al prójimo. ¿Qué
más se le puede pedir al ser humano?
No era muy seguro que creyese
en Dios; pero, por si acaso, procu. rii.ba. no ofenderle, y de todas maneras casi creía en el diablo. Y esto
es ya un principio de religiosidad.
Digámoslo de una vez, aunque D.
Isidoro no lo confiesa: siempre fué
&lt;supersticioso,&gt; muy supersticioso.
Dados estos antecedentes, se com-

prende que el hombre se diera á todos los diablos.
Y, en efecto, resolvió darse al
diablo.
D. Isidoro había llamado al cielo, como Don Juan Tenorio; pero
el cielo no le había oído, sin duda
porque no lo merecía. Se había hecJ:io. devoto, h_abía rezado, siempre
pidiendo á Dios que le devolviese
la salud, p~ro en vano; le parecía,
en sus dehr1os, que bajaba de lo alto una voz, diciéndole en tono burlón: c¡La salud! ¿Conque la salud?
Ya sé para lo q1Je quieres tú lasalud; espera un poco.&gt;
Acaso era la propia conciencia de
D. Isidoro la que así hablaba.
¡Darse al diablo! Esto ei·a su úni-

�Domdngo 26 d,e Abrll IClie: 1903

co recurso y su· única esperanza.
¡Mire usted que pedir•esperanzas
al diablo, al único ser que na_da espera! Pero el que está _perdido se
agarra á un clavo ardiendo,. y. D.
Isidoro se agarró al enro1ecido
cuerno de Satanás.
Estaba resuelto: llámaría al demonio. Verdad es quede algún tiempo acá el demonio no acude, al !De·
nos en persona, á tales 11 amamientos · pero esto debe consistir en que
codio la fe está tan decaída, no se
le llama de corazón y en serio. Se
llama pensando: «Te llamo, pero ya
sé que no vendrás.&gt;
No· nuestro hombre se propuso
llam~rle de veras, con todas 13:s voces de su cuerpo y todos !ºs mfernales alientos de su espíritu.
Le llamó y no vinu.
«Debe consistir, pensó él, en que
aún es de día (eran las onc_e y media de la mañana), y al diablo no
le gusta la luz del sol.&gt;
Entonces D. Isidoro cerró el balcón; corrió las cortinas; mandó_ encender un gran fuego en la chimenea, porque el di,ablo dl be de ser
muy friolero, segun lo que_ ab_usa
de las ascuas y del agua _b1rv1en·
do;no encendió la_ luz eléctrica, ¡&gt;orque estos modernismos de la ciencia no son del gusto de Satanás.
Satanás es clásico, e~rnentemente
clásico· pero encendió una vela
á Dios otra al diablo.&lt; El estaba
resuelto á entenderse de solo á solo
con el Señor de las Tiniebl~s.
Después se acercó á la chrmene3:,
sobre ella había un magnífico_ reloJ,
de que cuidaba mucho D. Isidoro,
y al cual él sólo daba cuerda en
días seiialados del mes; á un lado
y otro del reloj lucían figuras de
bronce representando á Fausto Y á
Mefistófeles.
.
Cogió con gran traba.JO al Melis·
tófeles y le colocó en una butacaj
en la de enfrente se SE:ntó y em1;&gt;ezo
su evocación casi á gritos y casi en•
tre convulsiones:
- ¡Satanás, ven á mí! ¡Yo te llamo Satanás,Lucifer, Belcebú, Mefistófeles; yo te llamo con todos los
nombres que tenga.si Ven á mí, noble ser de las tinieblas, del d_olor,
del mal y del pecado! pon Isidoro
Valterra te llama; y srn esperará
que fabriquen el «contrato de trabajo &gt; está dispuesto á contratar
contigo franca y lealmen~! ¡ Acude
á mi voz, que te ofrezco m1 alma, Y
mi alma vale la pena d_e que te t&lt;?mes esta molestia. Ser rnfa.me, rum
y maldito, ven pronto que no puedo
más!
y D. Isidoro se quedó. echado en
la butaca y casi sin sentido.
Pasó un rato; se fué recobri.ndo
oco á poco, y fijó la vista con anta en el sitio en q ne babia coloca·
do la figura de Mefistófeles.
La figura babia.crecido, se había
hecho flexible y· y a estaba arrellana.da cómodamente en la butaca.
«Esto es un diablo de veras,&gt; pensó D. Isidoro, entre alegre y ate•
rrado.
.
d ..
Luego oyó una vocec111a e v1e1O
que le decía:
-Aquí me tienes; ¿para qué me
llamas'?
-Para lo que te llaman todos: para venderte mi alma.
-Hace mucho que nadie me llama
para venderme su alma: me la dan
de balde.
-Sí; pero yo no soy tan tonto.
-Pues explícate.
-Según me ha dicho el médico,
me quedan pocos días de vida.
-El médico atrasa; te quedan horas: al dar las doce de la noche en
ese reloj, y al acabar el aíio, acabarás tú. Son las once y cuarto,
conque ajusta la cuenta.
A D. Isidoro se le acabó, ó poco
menos, de helar la sangre; pero repuso:
.
-Pensé 1:ener más vida.
-Tenías mucha más; estaba resuelto que llegases á los oc,he'ntay
nueve años; pero yo presenté un m~morial á la Potesta_d_ suprema, pidiendo que me permitiese encargarme de tu vida; y tales méritos ha•
bías hecho, que la Superioridad accedió á mi solicitud. Conque yo re:
solví que murieses al dar ese reloJ
las doce de la·no.e:he.
.
-Está bien-dtJO D. Isidoro, con
algo así como un chispazo de ~uz en
los ojos.-Hay que resignarse. ,Pues
aquí del contrato!

mE:. ?rIUND0 ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

tendió hacia el hueco los diez dedos, que se convirtieron en diez ca•
fios de moneditas de cinco duros, y
bien pronto rebosaba el noble metal.

D. Isidoro miró las doradas piezas co_n satisfacción y regocijo, y
aun hizo observar al diablo que la
masa había quedado floja· &lt;si le
dieras unos cuantos zarandeos para que se asentasen las monedas
aún cabrían más.&gt;
'
Así lo hizo el diablo con suma
complacencia, y pronto el barguefio quedó repleto y maeizo.

Don Isidoro volvió á su gabinete restregándose las manos. Miró
al reloj con sonrisa burlona y dió
unos cuantos paseos por la habitación.
Así estuvo dos horas. Al acercarse al reloj por última vez, respiró
á sus anchas. Y a no se oía la péndola y las agujas estaban fijas.
D. Isidoro se vistió, salió de casa y pasó el día y pasó la noche en
grande.
Volvió á las once y media y se
tendió en la butaca tranquilamente.
Poco después, en la otra butaca,

El diablo dió un &lt;bote de carnero,&lt; y D. Isidoro lanzó una carcajada.
-¿Qué dices?
-Mira el reloj.
Se acercó el diablo á la chimenea
y se &lt;quedó pálido,&gt; porque también el diablo tiene sus palideces.
-¡Está parado 1.... ¡Lo has parado tú!. .. .. ¡Trampa!.•.•• ¡Trampa
evidente y probada!
-No. Es que no tenía cuerda bastante.
-¿Tú lo sabías?
-Naturalmen~. (Tenía seguridad

Domingo 26 de Abrll die 1903

tes históricos de D. Isidoro, lo pasó en grande. Pero ¡qué desdicha!
Tomó un criado que resultó admirable; ¡qué honrado! ¡qué inteligente! ¡qué)eal! ¡qué trabajador!. ....
y ¡qué funesto!
Volvió una noche D. Isidoro, y
al entrar en su gabinete le llamó la
atención un tictac que le puso el
ca?0llo de punta. Se precipitó á la
chimenea y el &lt;reloj estaba andando.&gt;
¡No fué grito, no fué alarido, no
fué rugido el que lanzó D. Isidoro!

y

1
:,. ·,i.

ti
ft
iffi

,,,&gt;:-

..,{ '

iM
~f~

•:,

:i['·

•/.-•

¡

~-

,/,,

.,

.

;
,·:/.·

.,. j{
,-.
:~~..
·0

·?'·.
..,,.;.·
·:,:_._.

11.- Vestidos de viaje para s~ñoritas J6venes.

-Como quieras; aunque no vale
la pena.
-Sí vale; porque tú sabes J?Or ex•
periencia que una alma no siempre
está segura. ¿Y si á última hora me
da por arrepentirme?
-Es verdad - dijo el diablo con
noble franqueza.-Mejor es el con•
trato.
.
.
-Pues siéntate á mi mesa y escribe; yo dictaré. Pero ant.E:s dame por
anticipado un poco de vida; las ho·
ras que me restan han de ser de
perfecta salud.
-Es que todavía no hemos firmade el contrato.
-Es un anticipo.
·
-Sea-dijo el diablo bondadosamente· porque en no tratándose de
la sal~ación, el diablo es bondadoso.-Se inclinó algo hacia adelante· extendió un brazo: prolongó un
d¡do que fué creciendo á modo de
florete y le dió á D. Isidoro entre
ceja y 'ceja. la célebre estocada de
Nevers.
D. Isidoro se sintió otro; ni más
ni menos que á los veinticinco añ?s.
-¡ Admirable! - exclamó con JÚ·
bilo.-Ya estoy á gusto; escribe.
El diablo se puso á escribir.
-Dicta.
Y dictó:
.
-&lt;Ante las invisibles potencias
celestiales comparecen .... &gt;
El diablo le interrumpió:
-Espera: tengo un _escrúpul? l~terario. Si las potencias son &lt;invi-

sibles,&gt;¿cómo podemos &lt;comparecer&gt; nosotros?
-Para nosotros ellas son invisibles; mas no lo somos nosotros
para ellas. Sigue.
-&lt; ...... comparecen Don Isidoro
Valterra .... &gt; Me pongo yo delante
porque yo soy «Gran cruz&gt; y tú no
tienes ninguna.
-Una tengo, y me sobra. Pero
continúa, que yo no soy vanidoso.
-&lt; ... Don Isidoro Valterra por
una parte, y por otra Satanás, sefior de los profundos; y lealmente
estipulan el convenio siguiente:
&lt;Artículo primero. Don Isidoro
vende á Satanás su alma entera,
con todos sus accesorios; en las
condiciones que marcan las demás
cláusulas.
&lt;Artículo segundo. Don Isidoro
vivirá .... hasta que den enel reloj
aquí presente las doce.&gt;
El diablo quiso interrumpirle, pe·
ro D. Isidoro se anticipó:
-Son tus palabras: tú lo has di·
cho: «Morirás cuando den las doce
en•ese reloj.&gt; No quiero queme anti•
cipes la muerte: francamente, no
eres de fiar.
-Pero, ¿y si me haces trampa?
-No hago trampa; ahora verás.
Sigue escribiendo.
-&lt;Pero ninguna de las dos partes
contratantes podrán tocar el reloj,
ni adelantarlo, ni atl'asarlo, ni pararlo tampoco. De lo contrario,
este convenio se anula en perjuicio

.-~::-

de la parte que á él falte. ¿Estás sa
tisfecbo?
- Lo estoy. Acaba.
-Acabo: «Artículo tercero. Mientras viva D. Isidoro, es decir: h_as•
ta que den las doce en el reloJ citado Satanás le concederá cuanto le
pida: salud, oro, posiciones eleva·
das deseos ambiciosos; en suma, le
ayu'dará con todo su poder en cuan·
tas empresas buenas ó malas em·
prenda.&gt;
-Oye: en las empresas'buenas no
puedo ayudarte.
-Si tó. me ayudas, dejarán de Berbuenas.
-Lo procuraré - dijo el •diablo
·
con angelical sonrisa.
- c.·Y qué
más?
-Basta con lo dicho. Aºfirmar ·
y firmaron: D. Isidoro con su
pluma· Satanás con la uíia del deÍ
do del'corar.ón, dejando en PªPf
un rastro de fuego: «Se.tan s,&gt; Y
rúbrica, que parecía un rabo e~ros·
cado. Después sacaron una copia.
-¿Quieres más?
-No puedes marcharte; peroan;
tes .... '¿ ves ese hermoso bargueílo ·
Abrelo, no tiene nada; llénamelo de
oro acuñado.
.
?
-¡No serían mejor billetes
-No· hay que &lt;sanear la m&lt;;&gt;neda &gt; co~o ahora se dice, Y empiezo
po~ sanear la mía.
.
-Como quieras, me es igua1· .
Se acercó al bargueño, lo abrió,

;1

1

·*
~

~-

);:-

..

__,,,,.,.:

,.-~-°;::)

ª

10.-Colecci6n de trajes de paseo y visita.

-¿Quieres más?-preguntó Satanás?
-Por ahora, no.
...:..pues me retiro. &lt;Hasta luego.&gt;
-Como gustes.
Don Isidoro le acompafl:ó hasta la
antesala, y al despedirle le dijo,
extremando la cortesía:
-Ya sabes que has tomado posesión de tu casa.
-Hace tiempo.

flotaba una neblina, que no tardó
en cuajarse en fopma de diablo.
-Ya estoy aquí-dijo el &lt;espíritu
malo.&gt;
-Ya lo veo.
-Vengo á buscarte.
-Me parece que es pronto. Pero
no importa, &lt;esperarás sentado.&gt;
-Falta un cuarto de hora.
-Falta más, bastante más que un
cuarto de siglo.

absoluta de que á &lt;las dos&gt; se acababa la cuerda.
--¿ Y no me lo dijiste?
-Ni tú lo preguntaste. Conque
adiós ..... es decir, al diablo ••••. ,
hasta dentro de algunos afios.
El diablo rugió colérico; pero al
fin se fué con el rabo entre los cuernos, que no siempre lo ha de llevar
entre las piernas.
Pasaron años, y, según los apun-

_Fué algo sin nombre que rasgó el
aire y bamboleó la casa.
Acudió el criado.
-¿Quién ha entrado aquí?
-Nadie. El reloj estaba parado
y le he dado cuerda.
Entonces fué cuando D. Isidoro
se lanzó sobre el fámulo y quiso
matarlo.

..

.. *

En la muerte de D. Isidoro hubo

�EL ).1.1.JNDO ILUSTRADO.

Dom!lngo 26. d.e A.brll die 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 3 de Mayo de 1903.

PASTEL DE PATATAS.

dos circunstancias muy notables.
Por disposición suya le llevaron
en aquel día. el reloj de su gabinete y los adornos de la chim9nea.Pe•
ro sólo le llevaron una figura de
bronce, la de Fausto.
Del Mefistófeles na.da se supo.
D. Isidoro tampoco preguntó por
él. Dió cuerda al reloj; se ~entó
enfrente, y al da.r las doce,. d1~ ~u
a.lma á . . . . ¿á quién? A la Just101a
eterna..
. .
Algunas horas después no v101eron prt,0isa.mente los diablos á llevárselo· pero vinieron los herederos con '1a.s cara.'I tristes, los dedos
engarabitados y vestidos de luto.
JOSÉ ECREGARAY,

Se a.san las pata.tas sobre la.ceniza., se pelan y reducen á masa. Se
deslíe ésta en seis yemas de huevo
por libra de masa y cuatro onzas
de azúcar en polvo. Se amasa todo
junto. Se echa en seguida. la cáscara. de de limón rallad u, su zumo Y
claras de huevo; hecho esto, se ponen en una tartera ligeramente unta.da. de manteca. de vacas, se le hace
formar la corteza y tomar color ba•
jo el horno de campaila.

RECETAS DE COCINA.
PATATAS

Á

LA ALEMANA,

Pélense y pártanse en rE'banadas
las patatas cosidas en estofa.do,
córtense peda.citos de pan delgados
y cuadrados, fria.se todo con man·
teca de vacas, póngase en un_plato
hondo y riéguese con un coc1do ~e
harina de patatas. Antes de servirlas se puede dar color el gniso rociándolo co azúcar y poniéndolo en
el -horno de campaña. .Ta.mb,én
se puede bañar con pala hecha as·
cua..
PATATAS

Á

PATATAS

Después de cocidas, peladas y
cortadas, se pone en una cacerula
un pedazo de manteca. de vacas
a.masado con harina, se deslíe con
nata, se sazona con sal y pimienta.,
se mezcla esta salsa: cuando esté
próxima á cocer, se echan las pata.tas, se saltean y sirven bien ca·
lientas.
PATATAS

Á

Á

Expllcad6n dt

nuutros grabados.

LA HOLANDESA ,

Hágase una masa de las patatas
como las precedentes; rebóguese,
sazonándola. con sal, pimienta. y
yerba finas picadas; se moja con un
poco de jugo de vaca, se forman
bolas, se rebozan en yemas de hue·
vo batidas, se fríen y se sirven
guarnecidas de perejil frito.

LA POLACA.

Pónganse á coser patatas bien la·
v11.das en agua con un poco de man·
teca de vacas, dos cebollas grandes
en cuatro pedazos, tomi}l~, Ja.u1·el,
basílica, clavo, sal, y p1m1enta en
grano; déjese coser hasta que se
pueda hundir un dedo dentro; póngase en una. criba á que escurran;
se pelan, se parten en do~ ó tres
partes y por encima se cubren con
salsa blanca ó con alca.parras.
PATATAS

Á LA CREMA, ·

ALCACHOFAS

Á LA

PEBRE.

Se escogen las m~s pequenas, se
parten en cuatro pedazos, se las
quitan las primeras bojas, se corta
la parte superior de las otras y_el
tronco, se cuecen en agua, y se sir· .
ven en agua fría conla.s vinagreras,
sal y pimienta.
ALCACHOFAS

Á LA

1

SALS.A. BLANCA
Traje de visita y casa.

Se limpian, cuecen y ponen en
agua fría como las anteriores. Se

LA m::QUESA.

Pélense y córtense en pedazos,que
se deberán haber cocido en agua de
sal con un manojo de ajedrea.; pón·
ganseen una cacerola con algunas
cucharadas de salsa corta.da, espesa· des líense en ella yemas de huevo' y sala ligeramente, se afta.de un
buen pedazo de manteca de vacas
y se liga. todo meneándolo con ra.•
pidez.

.. ................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

__ ____

ADenter,:1ansa1 City, SL Loals, Cblcago, llew York.
..,....
'"""'\
San Francirco J Los Aueles

vuelven á calentar a l tiempo de
servirlas, metiéndolas en agua hirviendo después de quitada la pana
inferior. Se ponen en un plat.o
ecbádolas salsa blanca en el hueco
del cogollo. Se puede también ser·
vir la. salsa aparte en una salsera.

EL TEST AMENTO.

Dtl 111110. Sr. Jlrzoblspo ittbaL

PATATAS ENSARTEN,
Se pelan y cortan en rebanadas
delga.das después de cocidas, se ponen E'n un sartén con muy poca. man·
teca de vacas ó de cerdo, y se vuel·
ven hasta que tomen un color subi·
do; se sirven las salsas. Para guarnecerlas se pueden emplear las espinacas, relleno de carne ó de ropa
vieja, en lugar de l as cortezas de
pan fritas.

♦

nace pocos c'lfa1 qoe ■e practlc:6 la
apertura. del testamento del Jluatrlalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. Feebd
en la ciudad' de Cblcair;o, Jlllnola. La
lortuna di dl1tln111ldo prelado uceD•
dl6 A cerca de $1:.!5,000 oro amerl&lt;:no;
y sect1.n el lonntarlo que ae ha pull 1·
c.ado, lo■ blene■ que tlej6 foeroo como
,11ue :

PARA CURAR UN R!SFRIADO EN UN DIA
'fowe las patullas Launt" de Brom~loa.
Bl botu:..rlo lo devolYOr, 111 dinero II oo 10 cura.
La ñrma K. W. Gro-n M baila eo cada cajita.

Una vez renovadas las fuerzas,
los enfermos pueden dormir tranquilos y _n? tem_e~ á los ataques
de la imo&lt;l1osa t1s1s y de otras enfermedades. Para reconstituir el
organismo y purificar la sangre,
el ui;o continuo de la Emulsi6n
&lt;le Scott de aceite de hígado de
bacalao, es el gran recmso. Sírvanse nuer-tros lectores enterarse
de lo que dice sobre el asunto el
Dr. Luis A. -Díaz y Díaz, de la
ciudad de México:
''Me es grato manifestar á ustedes, que los res.~ltados obtenidos con la Emuls1on de Scott, en
mi práctica médica, han sido enteramente satisfactorios tratándose de enfermos á quienes les ha
sido nPcesario reparar sus fuerzas ya en conYalecientes de enfer~iedades cr6nicas, que tanto
dPstruyen el organismo, como la
escr6fula, tisis, etc.''

Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado e, .,.
alatla en dos p61izaa de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañia de Seguros
aobro la vida, de Nueva York.

D01 p6Jlzu de • ' La Motua,• • Compaflfa de Se10ro1 sobre la. Vida, de l\ueva York, por $25,000 oro
cada una, 6 sean. . . . $50,000
Dividendos a cu'!luladoa SO·
bre una de las p6llza1. • 9,829
Otra póliza de ae"uro . • • H,000
Accione, en efectivo y en
Bancoa • • • . • • . • • 87,000

♦

l::,e reservan camas en Carro .Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Com'3dores de
Harvey en la Linea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á.
w. s. FARNSWORTH.-Agen
te General,

ta. San Franol•oo, llíím. 8, lll1hcloo,

a. F.

••••••••••••••••••••••••••••••••••

oro

oro
oro
oro

Entre las •11poalclones del seflor Azsoblapo, en ■u testamento, ■e hlcleroD
éatae:
A sn hermana, sel!orlta Kate Feeht.n,
qoe estovo siempre con él huta aa
muerte $40 000 oro en bonos y $:.!Cí,ooO
oro d; una' de Ju póllzas de 1eguro;
l la sellora Anna A. Feehan, viuda c'lel
sellor doctor Eduardo L. Feeban, hermano del sellor A rzoblspo, $:!5,000 oro
de otra de lt.8 p6llzas, y $5,000 oro en
efectivo; l la Academia de San Patrl·
clo de Cblcago, de la que es preceptora 1u hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro lle la dltlma p6llza; A 1•
escuela • 'Santa Maria'' de en■ellanaa
prtletlca para varones, de Feehaovllle,
Illlnole que era la ID1tltoclón por la
que mÁ1 se Interesaba el ■ellor A~
blapo, se entregaron los $4,000 reataD·
tea •e la dltlma p6llu.

~úmero l. Estos elegantísimos
traJes de casa y paseo, requieren
un verda.dero gusto para su confección. El corpii'lo del primero lleva
un ele¡¡-antisimo cuellohombreras
de traje inglés, y en los puilos colócase el fino encaje de igual manera.
Deben fijarse nuestras lectoras en
que la parte superior y anterior del
sombrero luce un adorno de encaje
idéntico al del vestido. En la falda de éste y basta un poco después
de la. mitad, se hacen a.parecer las
aplicaciones de cordoncillo de seda
que parten desde el ta.lle. Por lo
que respecta. al segundo modelo,
nuestras simpáticas lectoras deben
fijarse en lo graciosa. que es la ancha cinta que cae á lo la.rgo de la
falda., sirviendo como de cenefa al
elegante adorno de eo&lt;'aje inglés.
Número 11. De una. teta mui fina
y propia para la presente estación
de ca.lores, se confecciona el traje
que representa este figurín. Lo que
contribuye esencialmente para darle la bonita y elegante vista que
ostenta, es el peto de tela diversa.,
de cruzadillo, y la. ancha y fina gasa
de encaje que de allf pende basta la
pa.rte inferior de la falda. Por lo
demás, el traje es de sencillisima
confección, y ya. nuestras lectoras,
por explicaciones que hemos hecho
a.nteriormente, conocen los proced i•
mientos que deben emplearse.
Número 13. De exquisita forma y
confección es el sombrero de este
grabado. A una forma de paja, resistente y de buen tamaño, se la hace cubrir con gasa de seda, y sobre
ésta y rodeando á la forma, secolocan cuatro hileras de pequeilos
pliegues. En uno de los lados, como puede verse en la figura, se colocan dos plumas de avestruz: una
de ellas ca.yendo sobre el tocado, y
la otra, en pequeña forma de resplandor, levantú.ndose sobre la primera.. Un a.nchl) botón forrado de
seda, completa el sencillo adorno
de este sombrero, que en todo se ha
sujeta.do á la forma de bolero. • ,.
Número H. Sobre una armazón de
paja, cuya forma puede variar de
acuerdo á. los gustos personales, se
coloca., con gracia.y buen gusto, un
ancho plegado de gasa de seda,
cuyo color ha de semejarse un poco
a.l de la forma de paja. Sobr·e este
plegado de gasa, y en lavarte posterior c..el sombrero, se hace pasar
un a guía de fio1·es. Como se ve, no
puede ser más sencilla la confección
de este sombrero, y, sin embargo,
el resulta.do que aquélla produce,
es de muy buen efecto. Mientras más
claro sea el color de este sombrero,
es más elegante. Aconsejamos un
fino azul pálido.
Número 16. Propio pa.ra.sel'loritas
es el sencillo y vistoso traje que representa nuestro grabado. La tela,
de color claro y muy poca resistencia, propia para la estación primaveral , contribuye también en gran
manera para. el buen efecto del vestido. El ancho cuellobombreras es
de muy bonita. vista, y, partiendo
de él á lo largo del talle, una vistosa. aplicación de cintilla y borlas.
La fa.Ida no lleva más adornos que
los pliegues representados en el fi.
gurín.
Numero 20. No nos cansaremos de
recomendar á nuestras lectoras este

1.-Traje de etamina con guarnición renacimiento.

elegante figurín, que representa un
traje muy serio y muy valioso. A
la buena calidad de la tela, debe
agregarse también la buena calidad
del adorno, pues aun cuando este
último no i.e encuentra. muy recargado, sin embargo, su calidad deberá ser de lo mejor. El doble cuello, uno sencillo y el otro de hombreras, produce uua. hermosa vista.;
el primero de estos cuellos se hace
cubrir con terciopelo, interi-umpido
con pequeilas aplicaciones decintas.
Las mangas, dobles en su parte infel'ior, a.sí como el cuellohombreras,

se hacen ribetear por cinta terciopelada de color obscuro.

EL MISTERIO.
Vestida con las galas nupciales,
flotando sobre sus hombros el amplio y sutil velo de desposada., sujeto á su gentil cabeza por un aro
de oro cua.jado de pedrería, bajó
Elena de Agramont á la cripta del
castillo, donde en labrados sepul•
cros de mármol, adosados de dos

en dos á los muros, dormían el sueno eterno sus poderosos antepasados.
En perpetuo testimonio de fidelidad conyugal, al lado del sarcófago que contenía. los restos de uno de
los varones de Agramont veíase la.
tumba de su esposa, ostentando
aquél y ésta las estatuas yacentes
de los en ellos sepultados. Escudos
é inscripciones esculpidos en el mármol de las tumbas parejas, pregonaban linajes y apellidos de a.mbos
esposos, fechas de su fallecimiento
empresas por él realizadas y virtu~

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99117">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99119">
              <text>1903</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99120">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99121">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99122">
              <text>17</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99123">
              <text>Abril</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99124">
              <text>26</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99141">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99118">
                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 1, No 17, Abril 26</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99125">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99126">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99127">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99128">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99129">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99130">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99131">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99132">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99133">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99134">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99135">
                <text>1903-04-26</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99136">
                <text>Suplemento</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99137">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99138">
                <text>2017712</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99139">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99140">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99142">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99143">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99144">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2628">
        <name>Loco de los relojes</name>
      </tag>
      <tag tagId="2630">
        <name>Recetas de cocina</name>
      </tag>
      <tag tagId="118">
        <name>Traje de casa</name>
      </tag>
      <tag tagId="138">
        <name>Trajes de paseo</name>
      </tag>
      <tag tagId="178">
        <name>Trajes de visita</name>
      </tag>
      <tag tagId="2629">
        <name>Vestidos de viaje</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3784" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2426">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3784/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._17._Abril_26._De_las_Damas..pdf</src>
        <authentication>1d6d7319da6e2c6d6becd658220340d5</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117606">
                    <text>..
Domingo 19 de Abril de 1903

Ef:,

MUNDO ILUSTRAOO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

llas, cerezas, guindas, fresas, frambuesas, y las segundas, como albaricoques y melocotones, se escogen
maduras, pero que no lo estén demasiado; se desgranan las grosellas, se quitan los palitos á las cerezas y los huesos á los albaricoques y melocotones; puestas con
separación estas frutas en las botellas, se las deja. dar un hervor en el
baño de María.
Para las frutas rojas no deben
emplearse vasos de hojalata, porque el hierro y el estaño las altera
el color.
Las fresas pierden un tanto su
perfume; pero esto no sucede, si
estrujándolas se las mezcla como
la mitad de su peso de azúcar y un
poco de ácido de limón.

.
•

DoIOlingo 26 de Abril die 1903

'

•

15.-Valioso y elegante cuello de encaje de la India para sobreponerse sobre fondos obscuros.

RECETAS DE COCINA.
SOPA DE PAN

Á

LA .JARDINERA

Se coloca sobre el fuego una cazuela con aceite ó manteca y se fríen
en él tqmate cortado en pequeños
pedazos, cebolla menuda, ajos, perejil y un poco de pimiento; cuando
esté todo á medio freir, se echa el
pan cortado en pedazos muy delgados, y se fríe todo junto hasta que
esté dorado; luego se echa el caldo
del cocido, dejándolo reposar un
poco, y se sirve.
OTRA SOPA DE PAN
En una sopera proporcionada se
cortan cortezas de pan secas ó tos-

dos se mezclan un11. cucharada copeteada de mantequilla, una cucharadita cafetera rasada de sal, y la
mitad de esta cantidad de pimienta.
Fórmese con la pasta unos cilindros
de las dimensiones de un chorizo;
envuélvanse en huevo cortado y pan
rallado después, y finalmente, fríanse en bastante manteca hirviendo
como para buí'juelos.

EL ABANICO.
«¡Qué gracia da el abanico á una
mujel' que sabe manejarlo! escribía
madame de Stael. ¡Serpentea, vuela, se cierra, se abre, se levanta, se
baja, según las circunstancias! ¡Oh!
apuesto que en todo el toci.do de la
mgjer más coqueta y mejor engalanada no hay ningún adorno del cual
pueda sacar más partido.&gt;
En. España, principalmente, el
aba.meo desempeña un papel importante en cuestión de amores. ¡Cuántas citas se dan, cuántas confesio-

nes se hacen, según la manera de
abrir ó cerrar el abanico! ¡Cuántas
cosas tapa este velo elegante y caprichoso: las miradas apasionadas,
los besos tímidos, los hipócl'itas
pudores!
Nuestras abuelas poseían uno ú
dos abanicos. Hoy día, el tono de
la moda exige que se tenga un abanico para cada vestido. No encuentro en esto ningún inconveniente,
si la fortuna permite tener tantos
abanicos preciosos como trajes.
Pero á no ser así, aconsejo, como
en todo, que se tenga poco, pero
bueno y bello.
Bello,no en el sentido que generalmente se da á esta palabra, quepara la. mayoría significa riqueza; yo
entiendo por bello lo que es artístico y distinguido. Dos ó tres abanicos, y si no, uno solo que vaya con
todos los trajes; pero entonces una
verdadera obra de arte, un abanico antiguo, por ejemplo, ó un asunto moderno hecho por un pintor de
fama, ó también un hermoso abanico de plumas de avestruz montado

sobre varillas de concha ó carey.
Se hacen ahot·a, en estos distintos
géneros, cosas muy bonitas; pero
hay que saber encontrarlas, y noes
recorriendo los almacenes ó bazares como se encuentra la obra maestra que conviene á la fina belleza
de cada cual.
PARA CURAR UN RIESFRIADO EN UN DIA
Tome las pastillas Laxantea de Brom~lu.
Bl botie11rlo lo devolver, 111 dinero al no ae cma.
t. lirma B. W. GrOTe ao baila ancada cajita.

...."SANTA
.............................
FE," LA!MEJOR RUTA

,

~

ADenver.~lansas Cíty, St. Lonis, Chicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

La falta de nutrición es la causa primordial de las enfermedades extenuantes.
Véase lo que dice el muy prominente Dr. D. Pablo Córdova y
Valois, de la Ciudad de México:
«Tengo el gusto de manifestarles que el uso de la Emulsión de
Scott en mi práctica de muchos
años ha sido siempre satisfactorio, pues ((supera á toda otra preparación» cuando se trata de enfermedades de ,clos órganos respiratorios&gt;&gt; ó de afecciones por falta
de nutrición. Reúne, además&gt; la
ventaja de tener un gusto agradable, pues los enfermos en general no la rehusan.»

EL TEST AMENTO.

Dtl Tllmo. sr. Jlriobispo Jttban.
17.-Detalle de labor para
ap licaciones.

ta.das, pero no quemadas, y se les
echa pot· encima el caldo que baste
para remojarlas, y al tiempo de
servirla se les echa otro poco de
caldo bien caliente, cubriéndola de
algunas legumbt·es. Observad que
nunca se debe hacer cocer el pan en
el caldo, pues esta mala costumbre
le quita el gusto.
SOPA DE CEBOLLA CON LECHE
Se prepara y rehoga como la precedente, y cuando haya tomadocolor la cebolla, se añade la leche y
un poco de sal; hágase cocer un
cuarto de hora y mójese el pan.
SOPA DE CEBOLLAS,
Se limpian unas cebollas; después de bien lavadas, se rebanan y
fríen en manteca basta que estén
bien escaldadas, sin llegará dorarse; échese después un poco de harina en la misma cazuela hasta que
dore, y añádR.nse unas cucharadas
de ca.Ido desgrasado, ó agua, si no
se tiene á mano aquél. Se deja hervir por media hora, y cuando vaya
á servirse en la mesa, se le añaden
unos coscorroncitos de pan fritos
en mantequilla.. El resultado es una
sopa sabt·osísima y muy alimenticia.
GAZNATES DE CAMOTE,
Se ponen á asa!' en el horno los
camotes hasta que estén tiernos; entonces se sacan de la cáscara, á
punta de cuchara, y se muelen. A
dos tazas llenas de camotes moli-

♦

i

i

I♦

•

1

i

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

i

FARNSWORTH.-Agente Genel

ta. San Frano/•001 Nilm. 81 Má:r/001 a.-F.

································~

Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado consistí a en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mútua"
Compañia de Seguros
sobre la vida, de Nue,va York,
Hace pocos d1aa que se practicó la
apertura del testamento del Ilustrlslmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A- FeebllD
en la eluda~ de Cbicago, Illlnols. La
lortuna di dlstlni\lldo prelado aecendló A cerca de f125,000 oro americano;
y segün el inventarlo que se ha pub!lcado, los bienes que dejó fueron como
sigue:
Dos pOllzas de ' 'La Mutua,' ' Compallfa de Seguros sobre la Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada una, O sean. . . . $50,000
Dividendos acu~ulados sobre una ere las p6llzas. • 9,829
Otra pOllza de seguro. . . 14,000
Acciones en efectivo y en
Bancoa. . . • . . • . . 37,000

oro
oro
oro
oro

Entre las dlsposlclones del sellor Ar•
zoblspo, en eu testamento, se hicieron

éstas :

A su hermana, seilorlta Kate FeebaD,
que estuvo siempre con él basta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro de una de las pólizas de aegqro ;
A la sellora Anna A. Feeban, viuda del
seilor doctor Eduardo L. Feeban, hermano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo ; A la Academia de San Patricio de Cblcago, de la que es preceptora su hermana, Madre Marta Catalina,
$10,000 oro de la 11Jtlma póliza ; l la
escuela ' 'Santa Marta' • de ensellan za
practica para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la IDstltoclón por la
que mAs se interesaba el seilor ArlOblspo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la O.ltlma p6llaa.

J

J

__ ~.: ~ft~: .

·4:/Jft

..

•

l

..:-f

Explicadón dt

nuestros grabados.

Número l. Traje de paseo,•con
cuello de esclavina y aplicaciones
de cintas, de elegantísima confección y graciosa vista. El cuello,
que como ven nuestras lectoras es
de mucho efecto por las airosas y
abultadas hombreras, encaja perfectamente con la índole general del
traje y lo complementa. El pequeño
y cuadrado escote, cubierto con fina gasa 1 va rodeado de encaje inglés igual al que lleva.o los puños.
Las aplicaciones de abalorio en las
dos cenefas del peto, cuelgan junto
á la cintura, que va. rodeada de un
listón no muy ancho y terminado
por la parte posterior en vistosa
moña. Por lo que respecta á los
sombreros del grabado, debemos
manifestar que cons tituyen los últimos modelos de pi:imavera, y que
su elegante y airosa forma será ,
i ndudablemente, del agrado de nnestras lectoras. Los principales adornos de estos somb,·et·os son fl.01·ales
y uno de ellos lleva una pequeña.
guarnición ó cuerpo de terciopelo.
Número ~- Completamos en el
presente número la colección de
trajes infantiles que dimos á cono·
cer en el número pasado. Como se
puede ver, la di. versidacl de estilos
y formas de estos trajecitos, cons·
tituy e una verdade1·a °:oveclad, pu~s
la evol ución de la 10dumental'1a
infantil ha sido verdaderamente .
notable en estos últimos tiempos. Las madres de familia podrán, á su
aot, jo, alterar los detalles_ de estos
trajecitos, pero les iicooseJamos no
los alte1·en con reformas de mal
gusto., _

Número 3. Elegantísimo por su
c~rte y tle ID:Ucha vista por su artística confección, es el traje que representa este /frabado y que única.mente caerá bien á sefforitas que
tenlfªº ~n talle airoso y gentil. Las
aphcac1ooes de abalorios en las
solapas del talle, se combinan de
manera que armonicen con el resto
de los adornos, especialmente de
los puños. El escote angular se cubt·e _con fino punto de Inglaterra y
el cmturón se une en la parte del antera con un juego triple de broches.
Número 9. Como las explicaciones de estos trajes se amoldan perfectamente á la ~e trajes análogos
que h~mos 1,ubhcado en números
anteriores, sólo manifestaremos á
nuestras lectoras que el que se encuentra_ en primer término es deconfecc~ón que pudiéramos llamar
mo~erm sta. El ta lle, en su pat'te infet·10r, l leva un pequeño y elegante
blusa.do de gasa, que es lo que constL_tuye la nota verdaderamente orig10al de este vestido. A pequeila
a~tura_ del hombro y siguiendo esa.
dlrecctón hasta. la mitad anterior
del cor~iño, se lleva un tejido de
ancha c:iota, rematado con pequeños b~tones metá licos. Este adorno
se reptte en la parte inferior y Jateral d_e la falda, en cuyo centro y
á la mtsma altura se colocan tres
grupos de cordonciJlos triples. El
cuello se _hace rematar por· tres pequeños picos de encaje.

�•
Domd,ngo 26 de Abril de 1903

Eh MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

PÁGINAS DE UN LIBRO.
LA POÉTICA.-Es un capricho de
la naturaleza, generalmente sin saberlo. pues es muy raro hoy día ver
una mujer poética. Es un género
completamente pasado de moda.
Nuestras abuelas, amantes de la literatura de su juventud, eran mu•
jeres poéticas.
.
El lirismo se revelaba en sus miradas, en sus ademanes, en sus_ trajes: mangas afaroladas, especie de
a.las que parecían modelarse sobre
el énfasis del romanticismo, moño
alto y cinturones con las puntas
caídas, que se balan.::eaban con los
movimientos ondulosos del andar.
Sin embargo, existen todavía algunas señoras y algunas muchachas que, sin querer entrar por el
aro que hoy priva, desean conservar la gracia poética que la naturaleza les ha dispensado.
La mujer ó muchacha poética
tendrá una manera sencilla, graciosa de vestirse, de hablar, de andar, de mirar.
Claro está que estamos lejos del
traje de muselina blanca de nuestras abuelas; pero hay vestidos muy
sencillos, poco costosos, de lana,
velo ó cachemira de las Indias, sedas blancas, ligeras, surá, satín
maravilloso de color blanco dorado, rubio, que permiten hacer trajes
á la vez deliciosos y baratos.
Faldas completamente plegadas,
cu.vos pliegues ondulan y producen
reflejos deliciosos á cada movimiento; un cinturón con un lazo flojo, de color pálido; una berta ó pelerina de encaje, una flor en el pelo
ó en el pecho, componen un conjunto joven, gracioso, esenci:i.lmente
poético, y, sobre todo, al alcance
de todas las fortunas.
Su habitación tiene la misma sencillez exquisita; pero gracias al
encanto radiante de su belleza, de

~-

~

-;i;r,.~

.,.., ... _,, '(-. "f~,it."..
,.1 ...

~ ·,'&gt;t,

s~gún el capricho _del momento,
sin que puedan explicar el motivo.
Se las ve pasar de los trajes obscuros á los más claros, de los más
serios á los más provocativos, según su humor, cambiadizo cual las
ondas.
La encantadora y arrebatadora,
ó la que quiere serlo, varía también
de peinado á cada instante. Como
es coqueta, sabe darle una gracia, un &lt;chic,&gt; que la hace picante,
original. Hay que confesarlo, esos
cambios, para ciertos espíritus
masculinos que aman la variedad,
bastan para atraerlos y subyugarlos.
Lo mismo debe ser para el mobiliario. Debe variar á ~a.da paso su
instalación, cambiar los muebles
de sitio y cambiar el plegado de los
cortinones. Debe ser muy aficionada á los bibelots; debe haber en su
casa una multitud de bibelots raros, disparatados, pues su espíritu,
su gusto caprichoso se complace
con las originalidades, llegando á
veces hasta la excentricidad.
La despreocupación es el fondo
de esa naturaleza movediza, fácil
de distraer. Pero si, á pesar de todo,
quiere conquistar el afecto duradero de su marido, importa en extt·emo que consiga, haciendo un esfuerzo, recogerse de cuando en cuando;
que la muier, por momentos, pueda
más que el niño; que sepa mostrarse seria y cuide de su casa, de donde depende el bienestar de los suyos; que sepa también hacer el sacrificio de all,l'unos caprichos demasiado costosos, que podrían desequilibrar el presupuesto del matri-

~.."-•.-.
(1
.

.

":'

,~

.,
/

''i
'·

X,,
.

.

'

Jt. ·•T

\!

3.-Traje "Renacimiento" para paseo campestre.

1

--- ,:~,~
.::,

q

:? ,

,.,,.,_
~....

·._· ..~ .

- ""'

...

--...,.,;......;

~_;:;:::~-:.-t:~
-.~:~=:.. -~_

.1

2.-Variada colección de trajes infantiles.

su mirada bañada de un fluido luminoso, alumbra y embellece todo
lo que la rodea: no es su tocado,
no es su marco la que le da realce;
ella es la que embellece su toci.do,
es su distinción verdadera la que
da valc.r á todo lo que la rodea.
LA SENTIMENTAL,-La mujer naturalmente sentimental es seria y
algo indolente. Su mirada se reconcentra habitualmente, como la de
las personas que tienen la cos_tumbre de mirar con más frecuencia en
su corazón que en la vida. Tiene la
actitud algo lánguida de la melancólica y la indolencia graciosa de
la poética, pues tiene mucho de
ambas; es una reconcentrada, y no
una exuberante.
Su infinita necesidad de cariño se
lee en su sonrisa enternecida, en su
mirada profunda, de órbitas bien
seííaladas, la pupila cambiante, c~si siempre azul ó de un color gris
parecido á la amatista.
Sus delicados párpados tienen
una manera especial para abrirse y
cerrarse indicando las ternuras
descono¿idas que le oprimen el corazón. Adorables rayas azuladas
obscurecen y marcan las sienes y
forman ojeras.
Para sus trajes de casa usará un
abandono gracioso. Su_s_ faldas
tendrán ondulaciones fug1t1vas; se
vestirá de preferenci_a de azul muy
pálido, tirando á gris, con una_ nota restrinaida de encarnado vivo:
sea un ch"'aleco muy estrecho, sea

una flor, sea un rubí en el dedo, ese
rojo dejará, por decirlo así, transparentar la llama interior y profunda que la devora: el azul, símbolo de amor puro; el encarnado,
de pasión ardiente.
Hay en los azules y enea.roa.dos,
matices que se armonizan admirablemente y producen no efecto muy
atractivo; el blanco igualmente, si
se le ai'iade un lazo que vaya bien
con el color del pelo y del rostro.
El malva, el heliotropo, todas esas
medias tintas, le convendrán mucho mejor que los tonos bruscos ó
chillones.
Su interior estará decora.do de
manera sobria y elegante; las colgaduras serán de colores obscuros,
y aquí y allá algunos toques vivos
de color, indicando, como en el tocado, el fuego que cubren las cenizas.
Su perfume será penetrante y
dulce personal; no Jo cambiará.
Su n~turaleza, en la. que predominan el ca.riño y la constancia, rechaza todos los movimientos caprichosos ó fantásticos.
LA ARREBATADORA. -La mujer
alegre, movible, es también una encantadora, á veces muy tentadora
á causa de la multiplicidad de sus
aspectos y de sus expresiones. Verdadero calidoscopio viviente, divierte á lo primero, luego interesa
y por último cautiva.
Sus t1·ajes deslumbradores están
en armonía con su carácter: varían

Domlingo

2~~ de

Abril de 1903

monio, pues de este equilibrio bien
entendido depende, no solamente la.
propia felicidad, sino también la
de los seres que nos son más queridos: nuestro esposo y nuestros hijos; nuestros hijos, sobre todo, cuyo porvenir entero podría verse
comprometido por la frivolidad ó
la imprevisión.
Tengan, pues, la seguridad las
caprichosas, las más arrebatadoras de todas, que entre las variedades de humor, la que mejor atraerá
á su marido será la que sepa mostrarse seria algunas veces y económica cuando haga falta.
LA VERDADERA ENCANTADORA.
-Hay algunas mujeres, más de las
que se figuran algunos, mujeres de
talento y de buen sentido, que saben ordenar su vida con juicio,
conservando á la par la apariencia
de elegantes fútiles enteramente
preocupadas de sus placeres y de su
coquetería.
A éstas nada hay que enseñarles,
pero se trata de convertirá los principios de orden y de economía las
cabezas jóvenes mal equilibradas,
que entran en el mundo con todo
género de aspiraciones más ó menos
vanidosas, que creen que todo les es
debido, que no admiten que se resista á uno de sus deseos, que para
obtenet· una alhaja deseada ó para
igualar á sus rivales en elegancia,
se condenan á sufrir verdaderas
privaciones que comparten con sus
hijos.
La coquetería, llevada basta tal
punto, es un vicio verdadero, con
tra el cual toda mujer debe protestar, si no quiere exponerse á mil

�Dom!Lngo 26 de Alxri.l d~ 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domil.ngo 26 de Aba.il dA! 1901

El toco dt los ltlOjts.

7.-Trajecito bata con cuello
esclavl na para niñas de 3 i 4 años,.

11insabores, que podrían alterar, no
sólo la paz de su interior, sinotam
bién su belleza.
Efectivamente, para conservar la
belleza hace falta, ante todo, la paz
del alma, la serenidad d.e l corazón,
una vida exenta de cuidados, que
producen el insomnio, arrugan la
frente, contraen la boca y adelantan por tanto la edad de las arru¡¡-as.

A la frívolá, graciosa, en'oquecedora y encantadora va dirigido
especialmente este sermón, pues con
su graciosa cabeza de chorlito, que
gira cual las veletas, se puede temer
que, loca de su cuerpo encantador,
mimada por su marido, mimada
por todo el mundo, riendo, baih.ndo y jugando, se deje, sin embargo, arrastrar hacia una catástrofe
irremediable.
Son muy numerosas estas divinas
seductoras, á quienes no se puede
rehusar nada.
Sin embargo, á propósito de esas
catástrofes, tan frecuentes hoy día,
¡cuántos maridos hay tan culpables
ó más que sus esposas! Soberanos,
dueños de la fortuna, por ministerio de la ley, á veces no quieren
revelar á sus esposas, eternos menores de edad, la situación exacta
de sus negocios. ¡Hablar seriamente con una niña! es preferible que
desconozca una verdad que la inquietaría tal vez.
-¿Pero vamos á ver-decía un
día una mujer á su marido, que
veía á veces preocupado,-cuáles
son nuestros r ecursos verdaderos?
-¡Qué te importa!-le contestó
con impaciencia;-haz cuantas economías puedas, lo demás es cuenta
mía.
La mujer no hizo caso de esta vaga contestación y continuó gastando sin ton ni son, viendo además
que su marido no se privaba de satisfacer sus propios caprichos. Pocos años después sobrevino la ruina completa. Hoy día han desaparecido y expían en la miseria su
falta de orden, de previsión, y, sobre todo, de unidad en la administración de su fortuna, que en el
momento de casarse ascendía á algunos millones.
Cuando un marido hace conocer
á su mujer el estado de sus negocios,
da pruebas de que no la ti-ata como
á una niña irresponsable. La mujer
entonces, sintiéndose elevada por
esta confianz11,, querrá mostra rse
digna de ella y pondrá atención,
cuidando de la administración de
su casa.
La verdadera enc11,ntadora, la
que quiere serlo á cada instante de
su vida en sus mil qetalles, es la

5,-Trajeeito para niñas de 7 i 8 años.

mujer que al mismo tiempo cuida su
belleza y su reputación de alta elegancia, ocupando en el mundo la
posición que le dan su fortuna y su
el ase, y sabe dirigir y llevar su casa con sabia economía. Ahí es donde se despliegan los recursos del
genio femenmo: el orden, un orden
elegante en su interior, en su &lt;home&gt;
como dicen los ingleses.
Empleamos esta palabra á propósito, porque el &lt;home&gt; en Inglaterra es verdaderamente el santuario de la mujer.
Todo está ordenado y coordinado
en armonía con la felicidad del esposo, del porvenir de los hijos, del
confort de todos.
Esta encantadora tiene casi la seguridad de adquirir un gran ascendiente sobre el espíritu de su marido y de conservar su cariño.

~

.--Otro trajo infantil para niñas de
11, 7 añ08.

del manto real que cobije
desde el pie hasta la caben.

¡cuántos claveles de púrpur&amp;
en torno del pecho juega.ni

Tijeras de oro y de plat&amp;
los sabios dedos manejan
en el obrador luciente
del palacio de la reina,
hasta que al cabo del día,
sobre el blancor de la piedr&amp;,
terminada y primorosa
da la vestidura. espléndida.

De claveles &lt;de corona&gt;
está la corona hecha
y de grandes el a velo~es
el manto que arrastra y cuelga.
Está en capullos el traje
Y no en corolas abiertas
que abiertas se desharí¡n
solamente con tejerlas.

¡Qué orla de claveles blancos
forma la linda gorguera!
¡qué de claveles de oro
en los .vo;antes se mezcla.ni
¡cuántos claveles de sangre
enke la falda se enredan!

A~ dar la siguiente auror&amp;
al cielo su lnz primera,
p~ra entretener su hastío
viste su traje la reina
Y por que el día entr~abra
su vestidura soberbia
~n su jardín se reclin~
Junto á una fuente de perlas·
Y á medida que la luz
'
va dorando cielo y tierra,
los capullos de su traje
se hacen corolas risueñas.

DUQUESA LAUREANA.

EL HASTIO.

Pero la reina suspira
entre tanta pompa bella,
Y e~ porque la flor del alma
la tiene cerrada y muerta.

De este país que ve en suei:ioB
todo el que los ojos cierra,
dicen que muere de hastío
&lt;Mari- posa,&gt; que es la reina.

¡Reina infeliz que te vistes
de frescas flores por fuera:
abre por d_entro esas flores
= Y serás feliz, oh reina!
SALVADOR RUEDA ~~

Es su constante manía
tener en lindas macetas
cuantas flores delicadas
contiene la primavera,
porque quiere á cada aurora
estrenar, hecho por ella, ·
un vestido de claveles
que cubra su estatua regia.

MANERA DE LIMPIAR GUANTES

El método más sencillo y más barato, consiste en calzarse el guante
que se va á limpia1· y frotarlo suavemente con un pedazo de franela
hume.decido con agua de jab6n. Una
vez limpio, se frota con otro pedazo
de franela seco hasta que toda la
humedad haya desaparecido.
Téngase cuidado de no descalzarse el guante hasta que haya secado
perfectamente para que no se frunza ó encoja.

Apenas despunta el día,
va recorriendo ligera
con sus damas los jardines
del palacio que la encierra,
y hasta él regresan trayendo,
sobre sus trajes de seda,
llenas las faldas de flo1·es
de tinta y forma diversas.

ALCACHOFAS RELLENAS.

En salón de fresco mármol,
de una blancura que ciega,
dan los cálices brilla ntes
como una lluvia risueña,
y así el mármol salpicado,
dirige la mi'sma reina
los tejidos de su traje
hechos en mágicas ruecas.
Pone á una dama á que rice
volantes color de crema,
á otra encajes de escarlata,
á otra tules de violeta.
Otras damas se entretienen
en labrar la fina tela

6.--.Trajecito con saco palet6 para
niñas de 8 i 9 afíos.

se despojan de las hojas exteriores Y se les hace dar un hervor en
agua y sal, se ponen en un tablero
á. que escurran bien, se tiene manteca en una cazuela, y después ~e
rellenar las alcachofas con up picado de ajo crudo, perejil, a.cei~
y pan ralli.do ó con carne muy p1cadita, se les pone en ellas á fuego
dulce, cubriendo la cazuela con una
tapadera de hierro con rescoldo
hasta que se tuesten. Si se quiere
con salsa, se pasan por un batido
de yemas y se echa una salsa de
avella nas.

1

Con este nombre designaban en
uno cde nuestros primeros manicomios&gt; á un pobre demente, que antes de serlo se llamaba D. Isidoro
V alterra.
r Fué hombre de talento, sin duda
para que no fallase el refrán que
dice que &lt;ningún tonto se vuelve loco.&gt;
Era rico, y gozó de la vida ampliamente: la moral no me permite
el uso de otro adverbio.
Pero á los cuarenta y cinco años
empezó á tener manías; fueron creciendo, fueron acentuándose y llegaron á ser peligrosas.
Al fin y al cabo, hubo necesidad
de encerrará D. Isidoro.
En sus últimos días de libertad le
dió por los relojes, y los paraba
todos. Cuando veía un reloj andando (naturalmente, en la forma que
andan los relojes), se ponía furioso. Quiso matar á su criado porque había dado cuerda al reloj del
gabinete, llamando a l fámulo á voz
en grito asesino, traidor, endemoniado. Intervino el juez; intervinieron los médicos; le formaron causa
por heridas; se dieron inf?rm1;s J?ericiales, y, es claro, la c1enc1a Jurídica y la medicina legal llevaron
á D. Isidoro al manicomio. No podía resultar otra cosa de tal conjunción.
En tal estado vivió muchos aíios,
no muchos, y sus únicas ocupaciones en este período final de su existencia consistían en escribir esu historia,&gt; según luego se vió, y en
romper las cuerdas de cuantos relojes encontraba ó se hacía llevar;
porque, como era rico, los parientes que habían de heredarle satisfacían de cuando en cuando los caprichos de D. Isidoro sin excesiva.
tacai'lería: no se pue&lt;le hacer menos
por quien nos va á dejar unos cuantos millones. Pe1·0 en fin, á fuerza
de romper las cuerdas de todos los
relojes que caían en su P?der, ro~pió la cuerda de su p1·op1a máquina.
Después de morir el pobre señor,
se recogieron muchos papelotes que
contenían «sus recuerdos,&gt; y entresacando los menos desatinados, y
dándoles forma semirracional, se
han escrito los siguientes apuntes.
Claro es que en ellos se habla de
cuenta de D. Isidoro, ·y que se escriben las cosas, no como fueron,
sino como él, en sn imaginación calenturienta, creyó verlas.
Y aquí empieza la vida de,nuestro héroe.

***

Hasta los cuarenta años, D. Isidoro gozó de perfecta salud. Pero al
cumplir da cuarentena&gt; le asaltaron como por sorpresa varias enfermedades, todas ellas provistas
de nombres formidables. D. Isidoro empeñóseen que semoría, y, sobre todo, se le metió en la cabeza
que había de morir en el mes de enero ó en el mes de diciembre.
&lt;Al acabar un año, azabaré yo,&gt;
decía con profundo convencimiento. Así es que el 31 de diciembre era
en estos últimos tiempos para el pobre señor un día tr.-istísimo, un día
de crisis y de angustia.
¡Morir en un Sao Silvestre! ¡Qué
crueldad del destino y qué falta de
respeto para con una pe1·sona de
tan altas cualidades!
En uno de estos días nefastos volvía D. Isidoro en su coche de ver
al médico, y había adquirido en
aquella consulta la evidencia de
que no le quedaban ni veinticuatro
horas de vida.

9.-Trajes de paseo. Uno de chaquetacorta y el otro de tela escocesa.

Subió, ó lo subieron, la escalera.
Entró en su gabinete. Echó á todo
el mundo fuera, y se entregó á la
más negra desesperación.
¡Morir! ¿Por qué? ¿Para qué? ¿A
quién estorbaba en el universo?
¿Qué mal bacía á nadie? ¿Qué iba
ganando el Cosmos con que él muriese?
El no era una mala persona, ni
era un imbécil. Admiraba la naturaleza, admiraba las artes. Así es
que por awor á la naturaleza viajaba mucho, visitaba los Alpes, los
Pirineos, Sniza y Andalucía. Así
es, repetimos, que, á .fin de proteger las artes, compraba cuadros y
asistía á los conciertos y á los estrenos de los dramas.

¡Qué más se le puede pedir á un
hombre honrado!
El daba limosnas, muchas limosnas; siempre llevaba los bolsillos
llenos de perros chicos y grandes y
volvía á casa con los bolsillos vacíos.
Luego amaba al prójimo. ¿Qué
más se le puede pedir al ser humano?
No era muy seguro que creyese
en Dios; pero, por si acaso, procu. rii.ba. no ofenderle, y de todas maneras casi creía en el diablo. Y esto
es ya un principio de religiosidad.
Digámoslo de una vez, aunque D.
Isidoro no lo confiesa: siempre fué
&lt;supersticioso,&gt; muy supersticioso.
Dados estos antecedentes, se com-

prende que el hombre se diera á todos los diablos.
Y, en efecto, resolvió darse al
diablo.
D. Isidoro había llamado al cielo, como Don Juan Tenorio; pero
el cielo no le había oído, sin duda
porque no lo merecía. Se había hecJ:io. devoto, h_abía rezado, siempre
pidiendo á Dios que le devolviese
la salud, p~ro en vano; le parecía,
en sus dehr1os, que bajaba de lo alto una voz, diciéndole en tono burlón: c¡La salud! ¿Conque la salud?
Ya sé para lo q1Je quieres tú lasalud; espera un poco.&gt;
Acaso era la propia conciencia de
D. Isidoro la que así hablaba.
¡Darse al diablo! Esto ei·a su úni-

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99089">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99091">
              <text>1903</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99092">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99093">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99094">
              <text>17</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99095">
              <text>Abril</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99096">
              <text>26</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99113">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99090">
                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 17, Abril 26</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99097">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99098">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99099">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99100">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99101">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99102">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99103">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99104">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99105">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99106">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99107">
                <text>1903-04-26</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99108">
                <text>Suplemento</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99109">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99110">
                <text>2017711</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99111">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99112">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99114">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99115">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99116">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2627">
        <name>El hastió</name>
      </tag>
      <tag tagId="2612">
        <name>Páginas de un libro</name>
      </tag>
      <tag tagId="2624">
        <name>Sombreros de primavera</name>
      </tag>
      <tag tagId="131">
        <name>Traje de paseo</name>
      </tag>
      <tag tagId="2625">
        <name>Traje Renacimiento</name>
      </tag>
      <tag tagId="2626">
        <name>Trajecito bata</name>
      </tag>
      <tag tagId="2611">
        <name>Trajes infantiles</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3783" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2425">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3783/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._17._Abril_26..pdf</src>
        <authentication>3fbad78f0bd65896528564b05cad2079</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117605">
                    <text>Cárlos Manuel Durán.

-~L l"\UNDO ILUSTRADO

FARNI AOEUTIOO.

Fabricante del
excelente y

ANO X•..TOMO I.... NUM. ~7

MfXICO,A61Ul 26 Df 1903,

Gerente: LUI~ Rtl't&amp; &amp;PINDOl A

•lrcctort LIC, RAl'AU Rtl't&amp; &amp;PINDOLA,

más acreditado vioo mezcal.
HACIENDA DE
"LA ESTANCITA"

Abnalnlco, Jal. .
_____
____
......,...

/

MAGI

PARA SAZONAR

SOPA

CALDO

''FOSFATINA lJA'·lff'RRSH
~ J.l _g¡,

es el au1.0euto más grande y el ml1s recomendado paralos 0 1í1 •1
desde la edad de seis á siete meses,. y particularmente en el mo•
.nento del destete y dur,mte el periodo del crecimiento. Facilita mucho la dentición; asegura la buena tormaelón
le los huesos; previene y neutraliza los defectos que suelen presentarRe al crecer, é Impide la dianea, que es tao frP.,uegte en los nlt'ios. -PARIS, 6 AVENUE VICTORIA, Y EN TODAS LA8 FARMACIAS.
T 1t
AU'\.

Y SALSA

En frascos.
~

r=~=""+""·"""""~~•""""+sz+=sz•~+""'+sz+""~+~~

1.
~

.

~~~~
#-.

(~

~

PREPARA.DO POR

AN GERMA

(~

(:

rróNICO RECONSTITUYENTE,

VI.NO

EL DR. LATOUR BAUMETS,

(~
(~

l

1·
~

fü

~

,,.

.,

l(

&lt;

1
(~

..+~~+++#1-foet-4
DE VENTA

(~

y Droguar1as.

~

que por los principios e&lt;minentemente
curativos que contiene: Estricnina,
Icthiol, Coca, Kola y Aceite de Htgado
de Bacalao, combinados en dosis estudiadas en multitud de casos prácticos.
es á. la vez qur! un licor de gusto agradable, el remedio administrado con
mejor éxito por notables facultativos
en el tratamiento de personas llnfll·
tlcas, de ancianos debilitados, de mujeres cloróticas 6 extenuadas por be•

~

-.~

morraglas 6 por partos laboriosos, de
Individuos gastados por fiebres de
patses cáilidos 6 por la amemi~ tropical
tan común en nuestros patses, de en·
!ermos de la méd-.ila 6 atac&amp;.dos de
parálisis 6 reblandecimiento senil.
La prueba de q_ue la preparación dt'I
Dr. Latour Baumets ha realizado los
fines que persegufa su autor, se puede
teDJer en la multitud de enfermos curados.

.___________.

------

.

.

~

.

~....,,....~~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ... ~~~~~~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~

·P/LDORAS

"-""'

Subscripci6n mensual foránea S1. l0
ldem,
ldem. en la capital S1.25

·

~

~ ~ ,,...__

Antiséptica&amp;
y _Digest_
i vas
DEL DR. B. HUCHARD,
DE PARIS.

PUTEADAS PARA LOS CASOS SIN DlARhEt
DORADAS PARA LOS CASOS CON DIARREA.
De venta en las Droguerías y Boticas.
PRIIVIAVtRA,

�Domingo 26 de Abril de 1903

EL MUNDO ILUSTRAOO.

Domingo 26 de Abril de 1901

El último libro dtJlmado ntr~o
"€1 exodo y tas 'florts dtl eamtno."
Al terminar la lectura, volví á las dos líneas, escritas en el p6rtico del ejemplar que
me envi6 el poeta: «Para Carlos, que vivi6
mur.has páginas de este libro. Fraternalmente, Amado. 1,
Es verdad, ¡oh buen camarada de mi postrera renovaci6n de vida! son mías algunas de
esas páginas, las más espontáneamente tuyas- porque en ellas no se ha mezclado ese
pérfido amigo que se llama el Arte;-las que·
se evadían de nuestros espíritus como aves de
una nueva primavera; las sinceras, las que no

EL MUNDO ILUSTRADO.

ces salen capítulos como ,,Deutschland)) y
ccMunich-V{agner», en los que el artista resulta un maravilloso instrumentador de una sofiada 1,infonía.
Son gallardas estrofas, pero- ya sabéis mi
opini6n- prefiero al poeta sin colaborador,
por más que ese colaborador se llame el Arte,
la Historia ó la Naturaleza.
-Yo me sabía todo esto de memoria- me
decía una tarde frente al perfil entenebrecido·
de Sainte Chapelle. Lo había visto antes.
Y sí lo vió, y en buena prueba ahí están
sus «Místicas.»
¿Para qué contemplar lo que se ha adivinado? ¿Para qué?
Hay espectáculos que no conocemos todavía y que interesan más acaso: los que todos
llevamos dentro. ¿ Y sabe usted, amigo mí.o,
lo que guarda su monótona y persistente individualidad?
Viajar sin alma, es como pensar sin conciencia. Las cosas inertes pasan, pasan, pasan dejando tras de sí una estela fugitiva. Son
también trazos en el aire. El secreto está en
apoderarse de esos trazos, eñ fijarlos bien, allá
hondo, muy hondo, en donde no se desvanezcan nunca. Hay astros muertos cuya luz nos
llega todavía y que,sin embargo, han desaparecido del firmamento hace millares de
años.
Y así son esas impresiones del poeta: la
imagen se habrá borrado, la línea se habrá
perdido, el color esfumado. Pero siempre vi virá la perdurable, la imperecedera visión de la
sensación sen~ida que nos hablará del recuerdo «como de una patria lejana. 1,

Amado Nervo.

habían rozado sus frágiles alitas blancas con
este lago inmenso de la Idea, de la Idea, que
purifica y amarga, que fustiga y que enaltece.
En todo poeta, como en todo hombre-¿y
qué hombre no es poeta? á ocasiones, al descuido,á retazos,-hay dos personalidades distintas: el ingenuo, el buen niño que duerme,
y el otro: el que se vigila, se lee ( 6 lee á los
demás, es lo mismo) y se discute. Yo amo
más al primero que á éste.
Y he aquí lo que me sorprende y me enamora de eata escapatoria de colegial en vacaciones: la individualidád del poeta en independencia con la infinita variedad del medio:
ora que lo rodee esa blanca luz de Lucerna¿Lucerna, no es Elsa?-- 6 ya que se ciña al
cuerpo ese rojo manto d~ Montmartre. El paisaje lo divaga por un momento 1 se deja arrebatar por este 6 aquel incidente del camino;
pero muy pronto el pensamiento se evade de
aquellas envolturas y surge personal é incisivo, como una flcr exótica.
Nervo ha viajado por Europa; Europa ha
viajado por nosotros, sus compañeros. Es la
diferencia.
Para enlazar la sucesión de cuadros que desfilan por este libro, he menester pensar un
poco más en el voeta y un poco menos en el
camino. Las flores son más interesantes que
el sendero. Parece que este hombre no ve, sino que se ve. Se ve, encuadrado en una amplia decoración por la que cruzan brillantes
comitivas, cortejo de 1u ces, procesión de colores, y esbeltas catedrales y viejas ciudades y
torres, ni,inaretes, castillos, obra:;, de arte, cosas vetustas y flamantes cosas, mezquindades
y grandezas, lo infinitamente pequefio y lo
infinitamente inmenso.... . y el vértigo no se
apodera de esta conciencia, serenamente inmóvil, que marca cada. etapa con su visión
eterna.
El lo dice en el peristilo:
Mi mente es un espejo, rebelde á toda. huella:
mi anhelo es una. pluma. funámbula, donaire
del viento; el aerolito que cae, ésa es mi estrella.;
mis goces y mis penas son plumas en el aire.

A veces,el mundo exterior se mezcla extrafiamente con el alma del visionario, y enton-

EL HOMBRE DEL AZADÓN.
(PARÁFRASIS DE EDwIN MARKHAM.)

Dios hizo a.l hombre á
su imagen y semejanza.
GÉNESIS.

Al peso de los sigloe, encorvado,
la mirada en el suelo, prisionera,
sobre el tosco azad6n el cuerpo inclina;
de las edades el vacío, muestra
en la faz; y la carga de la vida
sus espaldas doblega.
¿Quién lo ha formado así? ¿quién lo ha•creado
para el éxtasis, piedra,
muerto para el arrobo y el delirio,
para el coraje olímpico, materia?
¡Ente que ni padece ni se afana,
indiferente ser que nunca espera,
estólido, é idiota, é insensible,
compañero del buey, del buey pareja!
¿Quién deprimió la curva de su frente
y aflojó su mandíbula de bestia?
¿de quién es el aliento cuyo soplo
de su cerebro arrebató la idea?
¿Es éste el ser del Hacedor imagen
á quien dominio dió de mar y tierra?
¿éste el que robe su poder al cielo
y persiga en su curso á las estrellas?
¿el que sienta las ausias palpitantes
de la existencia eterna?
¿Es éste el suefio que naci6 en la mente
de «Quien» fijó á los astros su carrera
«Quien» sostiene la b6veda azulada ' .
y abrió el Averno en lo hondo de la Tierra?
¡No ha existido figura más terrible,
que más denuncie la codicia ciega,
más llena de señales portentosas
ante el alma soberbia;
más amenazadora y agobiada,
y al mundo, más siniestra!
~ ¡Quéabismoapartaáesehombredel qu~rube!
Esclavo de la yunta y de la rueda
¿qué le importan Platón y sus en~ueños
la órbita de las Híadas y las Pléyadas? '

PHRINE.

¿qué_ le importan los trinos de los pnjaros,
el alJófar de la alba y Au luz bella,
el matiz irisado de las rosas
y el delicado olor de la azucena.

Mirad allí esa mujer cabizbaja delante de ese colegio de ancianos
graves, que están oyendo y deliberando. Una larga túnica de riquísimo
ostro la cubre toda, desde la garganta hasta los pies, ceñida á la
cintura con una gorda trenza de hilo de oro. Un corchete en forma
d_e mariposa, de oro asimismo, salpicado de diamantes diminutos, le
cierra debajo de la barba el doble vestido.
La una mano en el seno, la otra á lo largo del muslo, silenciosa y
afligida, allí está la celestial hermosura esperando la sentencia.
Ni el habla persuasiva de los jurisperitos de Atenas,ni las lágrimas
de sus propios ojos, ni las sonrisas de sus labios preñados en promesas,
han podido con los jueces; han oído éstoti, han juzgado en su ánimo,
van á resolver en pública votaci6n: la frente severa, la mirada adus•
ta, _el desabrimiento del rostro, son presagios funestos para el reo, ese
dehncuentefemenino que ahora sem1:,ja á Psiquis, no indignada contra
el amor travieso, sino humillada ante Juno inflexible. Muerte 6
vergüenza, tal reo no la puede sufrir; vuela la mariposa que figura el
corchete de la garganta, ábrese en un pronto el cordón de la cintura
cae á sus pies la túfiica......
_
'
Friflé es absuelta, -y un aplauso inmenso retumba en el Areópago.

Por la terrible humanidad vendido,
profanado, esquilmado y sin herencia,
del mundo ante lo3 juects, profecía
su grito es: ¡no protesta!

***
¡Oh señores, oh dueños soberanos
que gobernáis la tierra,
es, este ser de vuestras manos, la obra
que devolvéis á Dios como presea?
este monstruoso ente invalidado,
sin ambici6n, sin ánimo ni fuerza!
¿Qué haréis para tornarle á la esperanza,
para erguir su figura cual la vuestra?
De la vida inmortal dadle el deseo;
haced que al Cielo su mirar convierta;
reconstruid en el fondo de su mente
la nidada de sueños del poeta;
la música del alma
y la luz de la idea.
Que la maldad infame el puesto rinda
á la verdad sincera;
y que el error, el dolo y los pesares
se tornen en visiones y quimeras.
Amos, dueños, señores, po&lt;lerorns
legisladores de la vasta esfera,
cuando tle la revuelta el torbellino
sacuda el mundo con potente fuerza,
de este hombre, de este ser, á lo futuro
daréis estrecha cuenta:
á su pregunta inevitable y ruda,
¿cuál será la respuesta?
¿qué eerá de los reinos y los reyes
que moldearon la bestia,
cuando el mudo terror de lo presente
á Dios responda al fin de la carrera,
cuando de las edades, las centurias,
en el silencio, duerman?
LAURA MÉNDEZ DE CUENCA.

·-·

,

JUAN MONTALVO.

PLUVIOSILLA.C*)
Incrustada en una enorme herradura de montañas
-herradura que un Pega.so desprendió en su raudo vuelocomo esbelta y nívea garza en la margen del riachuelo.
sacudiendo alas de niebla, en la luz del Sol te bañas. ·

*

SR. MANUEL ZAMACON•A. E INCLAN.

-

!

:• . : 1

IL:j .;.,::e:alll'i....:.....

--~

-

.,..""

---

=rJ

-

~Ctsortro 6tntral dt la nación.

Con la blanca y adorante floraci6n de tus campafias
y las gasas vaporosas de las nubes de tu cielo
armoniosa y gentil surges-nueva Sara hecha' de hielocon la faz vuelta al idilio de las rústicas cabañas.

*

.....-

• El señor don Manuel Za.macona é Inclán, que por algún tiempo
desempe:fió el cargo de Director General de Correos1 fué nombrado
últimam.ente por el Ejecutivo, Tesorero General de la Na.ci6n.
Conocidos los honrosos antecedentes del señor Zamacona como empleado de la Administración Pública, el nombramiento hecho en su
favor, se considera muy acertado y ha sido recibido con aplauso.
El nuevo Tesorero tomó ya posesión de su cargo.

Eres símbolo de_ Ofeli~, _Beatriz .Y Margarita;
te presentas al curioso viaJador ccb1anco vestita ·»
de Gauthier en la «Sinfonía» eres nota y sensa~ión;

*

y desnuda é incitante, cual marm6rea Galatea
es tu erguido_ Citlaltépetl, seno cándido que albe~
Y que en un rntenso espa$mo desflorara Pigmalión.
(* )

Orizaba.

JUAN B. DELGADO.

EL DANZON.
Gimnasia del amor, la danza agita
su cabellera al aire; el cuerpo mueve
con intenso vaivén y paso breve;
y en un giro veloz se precipita.... .. .. .
El contorneado seno que palpita;
el muslo que al contacto se conmueve;
el amplio vuelo de la falda leve;
todo á la fiebre y al desborde in_cita.
El cubano danz6n, que en sus rodeos
desenvuelve lujurias tropicales,
al son del canto la cintura quit:bra;
y dibuja, r.l girar, sus contorneos,.
cual si se retorciese en espirales
á lo largo de un junco una culebra ......
JosÉ S.

.-.

CrrocANO.

ANTES DEL OCASO.
Si la implacable augusta segadora
mañana en el camino me sorprende,
como al errante pájaro, que enciende
la desgracia mortífera y traidora;
no me lloréis, reíd; que en regia aurora
mi alma sucumba cuando rauda asciende
y &lt;le la cumbre de la gloria tiende
el YUelo, á la colina soñadora ........ .
Yo no quiero morir ya emponzoñada
la rosa de mi vida y deshojada;
morir quiero al romper la primave:e.!
Antes que llegue el vacilante ocaso,
hoy que rebosa de licor mi vaso
y una mujer en el jar&lt;lín me espera! .... •· ···
J osÉ M. CARBO.:SELL.

SITIOS fllNTORESCOS.-Chapala.

(Fot. Rawel.)

�EL MUNDO ILUSTRADO.

DomJngo 26 de Abril de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.

Con los remos abiertos y queriendo dernlvel'8e ó lanzarse al_ boi;que la bestia se revelaba contra todos mis esfuerzos por encammarla
)Ii ca.balgadura seguía al paso, ya hundiendo los cascos en el
ele frente. Entonces, y de improviso, el miedo_, el ~Hiedo horrible me
i1wadió. Sentí culC'brear el terror por todos 1ms m1em hros, P\tes una
polvo &lt;le la senda, ya aferr!tnclose sobre las duras piedras del cantil.
La m ula crn mansa y obediente al m(ts ligero estímulo &lt;)c la rienda ó
itlea terrorífica arnltó mi pen!'amiento, y la angustia indefimble me
de la espuela. Caminaba, zaminaba sin reparo y i;in tropiezo, con el
apretó el corazón como una tenaza férrea. Sí, era indudable; no
podía ser otra. cosa: ¡El tigre! el sanguinario huésped de las selvas d e
cuello flácido y ln cabeza inclinada. Prolongábase el &amp;endero más y
más, bln1H1ueando á lo lejos y torci&lt;':ndose, plegándo~e á las ondulacctierra caliente» me ncechaba sin duda, y yo estaba solo, completaciones clel bosque y los cantiles y á las quebraduras del terreno. Yo
mente solo en el desierto ele los campo,;, pues el ausente no dabn: sem e había abstraído tan hondamente en el pasmo contemplativo de la
íial alguna 'cte su regreso. Gri tP á grito herido, por una, dos, vem te
nwditación, que c!'taha ya en ese punto en que á fuerza de pemar, en
yecef'. ~i tan siquiera el eco contestaba á mi voz. En aquel conflic:t ·&gt;
nada pen~amos. Poco ú poco una dulce tristeza me envolvía, porque
pensé instantáneamente que debía domina:i-me, que. importaba r~~-oel campo es triste, au n en Jac; horas en que mayor \'ida rebosa.
brnr mi sangre fría para encontrar un medro cualqmera de salvac1on.
De repente lenu1tó mi caballería la cabeCon un supremo e!&lt;ÍUerzo logré ¡iqmetar mi
za, irguió las orejns, arqueó el cuello, y reespíritu y calmar la tensión de mis nervio!'.
soplando por la nariz, dilatado el belfo y los
No llevaba conmigo más armas que un revól ojos fij m~ en un punto frontero, intentó detcver y un cuchillo ele monte, i nútiles en u n
ner~e. R.ípidamente vol\'Í sobre mí, inquicom't1ate con el pod&lt; r .&gt;so felino. Las apercibí,
riendo la. causa. tle aquel accidente. Con la
sin embargo, para tmtr de ellas rápi d '.lmente,
vista recorrí toda la extensión que me rodeay procuré orientarme á fin de seguir el meba. Estoy acostumbrado á Yer larguísimas
jor cami no, en caso de poder emprender la
distancias y la noche no es un obstáetf'º para
fuga. Pero de pronto, ya con calma, eché ele
que pueda distinguir un ohjeto lejano sin más
Y&lt;'r que la mula pugnaba por internarse en
claridad que la ele las e~trellas. Nada extrael bos:pe y ei:;to me devolvi6 comp letamen te
ño d escubrieron mis ojos. Castigué á la ac&lt;:el valor perdido, pues en caso d e que la fiera
mila con el látigo y la espuela, y el animal,
me acechara, debía estar preci~arnente en el
resentid o a l castigo, continuó al instante su
bosque, oculta e1,tre las malezas, y en tal cacamino. I maginé que habría ad,·ertido la preso, t'l i nstinto de mi cabalgadura le habría
sencia ele algmia víbora que atravesara el seni ndicaelo tomar otro sendero. Ademíis, en el
dero y no &lt;li la menor importancia ú aquel
camino que $8 extendía ante mí, Íl una distropiezo.
tancia muy larga y que se descubría del todo, no había cosa alguna que !&lt;emejara jaguar
Seguí sin detenerme; pero, á medida que
ó rantera, que son los dos animales fe r1,ces á
avanzaba, el animal 111ostr[i base inquieto y
quienes los naturales de aquellas comarcas
receloso. Pocos minutos transcurrieron, cuandan el nombr11 de tigre.
do, por segu.1da vez, pero de una manera
más acentuada, parósc la mula olfateando
Entre tanto, la mula se había calmado tamel aire con la nariz hinchada y erectas hacia
bifo
un pC1co, más bien agotaela por el mieMANUEL J. OTHON, Eximio Literato..
adelante las desmesuradas orejas. Empezé á
do y el terrible castigo que yo le seguía impoinquietarme. pero sin llegar á la alarma.
niendo si n misericordia, que; porque h ubiera
Fustigué vigorosamente á la bestia y obfiguéla á tomar de nuepresentido la ausencia del peligro. Este continuaba, pues ni por un movo su andadura. Con más detenimiento y cuidado examiné la Ren mento dejó mi pobre bef'tia• de olfatear el aire, lanzanelo entrecortados
da, el bosque, hasta donde la m irada podía penetrar, y el fondo del
resoplidos. Luego de allí,de la prolongada vereda venía el peligro. ¿Qu&lt;:
barranco por donde el río se deslizaba. Inútil fué tam hién aquella sepodría ser·? La proximidad del hombre no espanta á ninguna clase de
gunda i nquisición. Afianzado ya en los estribo!:', enderecé la marcha,
andaduras, por mús que la presienta desde muy lejos. m movimiento
confiado y resuelto, hacia el punto que era el objeto &lt;le mi viaje.
que hacen en presencia de la serpiente, no tiene nada de común con
aquellas muestras de terror sumo que aún duraban en mi Espantado aniH asta entonces había logrado que la mula obedeciera; mas sobremal, rebelde todavía á continuar la marcha. Confuso y pasmado, buscavino u na tercera detención, y entonces, el espanto que se apoderó de
ba yo cuál podría ser el objeto que en tan penoso trance me pusiera;
la cabalgadura, empezó á transmitirse á mis nervios. Ya el azote, la
cuando á lo lejos .. .
rienda y las es[Juelas hincadas despiadamente en los ijares, fueron
inútiles.
[I

Euentos de Espantos(")
I
Encuentro Pavoroso.
I
De esto hace ya bastantes años. Encontrábameen una aldea muy
an tigua de la zona litoral del Golfo. Tenía que regresará la cindncl de
mi residencia y em prender una jor hada de muchas leguas. Abril tocaba á su fin y el calor era insoportable, por lo que decidí hacer la
caminata de noche, pues de otra manera me &lt;'Xponía á un espasmo ó
á una insolaci6n. Ocup&lt;': la tarde en los preparativos consigui&lt;'nte!'I, y
llegadas las n ueve de la noche, monté sobre una poderosa mula baya
y, acom pafiado de un mozo de estribo, atravesé las calles de la villa'
encontrándonos, á pocn andar, en pleno campo.
'
La noche era espléndida. Acababa ele salir la luna llena, pura y
t ranquila, envuelta en un azul diáfano, como si estuviera empapada
en las olas del Atlántico, de donde surgía. Los bnjos de las montañas envolvianse en el caliginoso vapor del 1,calmazo,» que así llaman á la calina por aquellas tierras. El cielo estaba resplandeciente como si una
bQveda de cristal y plata fuera. Desde la salida del pueblo el camino
se marcaba vigorosamtnte al borde pedregoso y áspero de un acantilado, lÍ cuyo pie, por el lado izquierdo, rodaba el río entre guijas y
pefinscales, con u n rumor á veces como el de un rezo á veces
como el de una carcajada. A la derecha se extendía la muraÍia movible y verdinegra d~ un in1;1enso bosque. De manera que la senda,
muy angosta, corrrn, corna y se p rolongaba entre el acantilado del
río y la tortina del follaje.
(*) Al frente de esta serie de cuentos, el auto1· puso la ded icatoria
que aigue:
SR. LIC. DON Jos~ Ló~EZ- PORTJ.1;,LO y ROJAS.-A usted, mi querido
Pepe, consagro la senc1llís1ma narra.ctón de estos tres sucedidos en público testimonio de lo qu_e admiro su elev:i,uo talento y su gran 'corazón, y
como una prenda del imperecedero cariño y la profunda simpatía que á
usted me ligan.

Domingo 26 de Abril de 1903

Buen trecho del camino habíamos recorrido, cuando mi acompañan te me advi r li6 haber olvidado un tubo &lt;le hojalata que contenía
papelefl, para mí de la mayor importancia. Le obligué á regre$ar, lo
cual hizo Yolviendo grupas, y, disparado á carrera tendida, bien pronto se perdió su figura en tre la claridad. de la noche, y el ruido de los
cascos entre el murmurio del río y el rumor de los árboles.
Seguí hacia adelante, paso 1Í. paso, con objeto de que el mozo me
alcanzara en breve tiempo. La brisa que so1 laba desde el mar, llegó
á refrescar la caliente atmósfera, barriendo los sutiles vapores del cal·
mazo y drjando contemplar el paisaje hasta las más profundas lejanía!\ toclo en \'uelto en la inmensa ola de aquella noche tropical Y
divina.
Yo estoy habituado á la soledad de los campos, en la~ montañnii,
.en los bosques y en las llanuras. He pasado muchas noches en una
choza, debajo de un árhol, de un oeñasco 6 á la intemperie absolutamente, sin mlÍ.s compañía que la ele mis pensamientos. Así es que
aquella soledad era para mí muy grata, pues estaba plehamente inundado en la augusta y serena majestad de la naturaleza. Xada. de medroso había en torno mío y ningún temor por consiguiente, me asaltaba. El gozo, el gozo inefable é inmen'so de la contemplaci6n iba
penetrando en mi espíritu á la vez que el aire fresco y perfumado de
la selva hinchaba mis pulmones. Aun olvidé por completo los asuntos, arduo3 y graves por demás, que ocasionaban aquellos viajes por
comarcas Cfsi deshabitadas y salvajes, y hasta olvidé también al ~ozo que eleb1a regresar y darme alcance. Com) caminaba tan d espacio,
no había recorrido cuatro leguas á pesar de tres horas transcurridas.
l\Iedia noche era por filo y el l ucero brotaba ci ntilante y radit&gt;so tras
el vago perfil de la lejana cordillera, blanco, enorme y derail umbrador
como otra luna.
Todo era luz y blancura en aquella noche del trópico. Los pe·
fiascos aparecían semejantes á bloques de plata, y las frondas, lo~ rna·
torra.les y la maleza misma, temblaban como nervios de cristal_ vibrantes y sonoros. El río era un chorro de claridad y sus espumas relam·
pagueaban como uñ lampo, herielas por la mirada luminosa que el
firmamento incrustaba en ellas, desde su alcázar &lt;le diamante.

.,.

�Domingo 26 de Abril de 1903

III
Allá, de un recodo del camino, surgió de pronto una figura que,
aunque avivó de súbito el terror de mi acémila, vino á infundirme
un rayo de consuelo, devolviendo del todo la tranquilidad á mi ya
fatigado espíritu. Era un animal, al parecer asno ó caballo, de color
negro, que la blancura de la noche hacía más negro aún. Sobre él, á
horcajadas, sosteníase un hombre vestido de pardo. Estaba el grupo
todavía muy lejos para poder apreciar otros detalles; mas desde luego aquello era un hombre y yo no estaba ya sólo en el monte. l\Ie
ayudaría, sin duda, á salir de aquel conflicto y ambos inve3tigaríamos la causa de tan grande susto.
Pero lo extrafio, lo inaudito y que para mí no tenía explicación,
era que, á medida que se acercaba aquel á quien yo veía como un
salvador, mi malhadada cabalgadura más se estremecía é impacientaba por huir. Sin embargo, transcurrido ya el período álgido, yo po-

día refrenar aquellos desaforados ímpetus. Soy un jinete medianamente diestro y me impuse al animal casi gobernándolo por completo.
En tanto, el otro jinete iba acercándose, acercándose paso á paso
muy lentamente, como quien no tiene prisa de llegar á parte alguna'.
Por la andadura conocí que venía montado sobre un asno, al que no
estia 1,1laba para que avivara el paso, dejándolo caminará toda su voluntaq y talante.
El lugar donde me encontraba detenido era un sitio más amplio
que el resto de la vereda, pues allí precisamente empezaba á ensanchar el camino, en virtud de qQe los acantilados se iban deprimiendo
paulat_inamente, formando sobre el río un macizo talud &lt;le piedra.
Ya m1 nocturno compañero estaba cerca y pude distinguir que.. no traía
sombrero y sí solamente un «paliacate" ceñido á la cabeza. Quise adelantarm_e su encuentro; espoleé; herí las ancas de la cabalgadura,
que res1stiase de todo punto, y solo conseguí acercarla á la vera de la
espesura, donde los árboles formr..ban un claro. En esa posición esperé, siempre con el revóiver apercibido, pues no me parecía por demás
precaverme.
Cierto malestar, empero, una especie de ansiedad aguda me oprimían el_ ~echo, pues, ~ pesar de todo, aun de la pr6xima compañía de
aquel v1aJero, encontrabame en presencia de algo desconocido, de algo raro, y yo presentía que un acontecimiento extraordinario estaba
pronto á sacudir mi ánimo hasta en lo más profundo.
,
Ya sól~ un.os Ct!~ntos _pasos nos separa.han. Ansioso por dar fin
a ta~ extrana_s1tuac1on, hice un supremo y vigoroso esfuer-w, liwanté
las riendas, hmqué la espuela y sacudí el azote todo á un tiempo y
la mula _se lanz? desesperadam~te hacia el per~zoso grupo, deteniéndose de improviso á unos tres o cuatro metros de distancia. El negro
animal, con esa particularidad de los de su ralea, se acerc6 afanosamente al mío, ha~ta quedar fr~nte á frente los dos y yo con el jinete.
Brusco, terrible, hondís1mo fué el sacudimiento que estuvo á
pu~to de reventar los más vigorosos resortes de mi organismo. Un solo mstante, pero tan rápido como la puñalada ó la fulminación del
rayo que destrozan y aniquilan; un solo instante clavé los ojos en
aquella faz que ante mí relievaba sus contornos de ün plasticismo
brutal y espantable hasta el espasmo del horr0r. Y en ese instante
lúgubre no hubo línea, detalle ni sombra que no ~e incrustaran
profundamente en lo más escabroso y recóndito de mi ser.
Era ufi rostro lívido, cárdeno, al que la inmensa luz lunar prestaba matices azules y verdes, casi fosforescentes. Eran unos ojos abiertos y fijos, fijos, fijos, sobre un solo punto invariable, y aquel punto
en tal instante eran los míos, más abiertos aún, tan abiertos como el
a~ismo, que traga tinieblas y tinieblas sin llenarse jamás. Eran unos
OJOS que fosforescían opacos y brillantes á un tiempo mismo, como un

?

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

vidrio verde. Era una nariz rígida y afilada, semejante al filo de un
cuchillo. De sus poros colgaban coágulos s~ngrientos, ~etenidos sobre
escaso é hirsuto bigote, que sombreaba. labios d~lgadís1mos y apretados. Eran unas mandíbulas donde la piel se rest1raba tensa y manchada de pelos ásperos y tiesos; y del lienzo que ceí?a la frente se escapaba hacia arriba un penacho de greñas que el viento de la noche
azotaba macabramente.
Debajo de aquel rostro 16brego y trágico á la_ vez, un tronco enhiesto y duro dejaba caer los brazos como d?s látigos, sobre las piernas dislocadas. Del extremo de aquellos látigos, envueltos en manta
gris, surgían dos manos, que se encogían desesperadamente, cual si
apretaran asida alguna invisible sombra. Y todo aquel conjunto era
un espectro un espectro palpable y real, con cuerpo y forma, destacado inmensa~ente sobre la divina cla.idad del horizonte.
¿Cómo pude resistir tal aparición? ¿Cómo logré sobreponerme á
mis terrores y dominar la debilidad de mis nervios tan trabajados por
las repetidas y tremendas emociones de aquella noche?
¿Cómo alcancé, por último, á conservar un
punto de lucidez y desviarme de tan horrenda larva, lanzando mi cabalgadura, como
quien se Janza hacia el vértigo, por entre las
intrincadas sendas del bosque, para ir después á tomar de nuevo el camino que mi
instinto solamente me sefialaba? Lo ignoro
todavfa. Sólo sé que al cabo de algú n tiempo
pude orientarme hacia el sendero antes seguido, y ya sobre él proseguí la marcha, como
á través de un sueño.
Como á través de un sueño proseguía, que
todo en derredor tomaba los tintes y el ai,pecto
&lt;le las co!'as entrevistas cuando soñamos. Pero la realidad se imponía tiránicamente á mis
Rentidos, y en vano me figuraba estar bajo
el aterrador influjo de una pesadilla.
Galopaba, corría frenético por el blanco
sendero que otra vez tomara al salir de la selva. El viento me azotaba el rostro, mis
oídos zumbaban y una especie de vértigo me
impelía. Pero la misma frescura de la noche
y aquel furioso galopar fueron parte á calmar
mi excitación. El perfume acre y resinoso
que venía arropado en el -aliento de la montaña, al penetrar en mi pecho, ensanchó mi
ánimo á la par que mis pulmones. Ya la apa•
rici6n iba separándose de mí, no la distancia
ni el espacio transcurridos: veíala. en mi mente como á través de muchas leguas y de muchos años.
Al cabo de algunos momentos fuese aflojando la carrera y yo no
procuraba ya excitarla. Atrevíme primero una, luego dos, por último
repetidas ocasiones á volver atrás la cabeza y hundir la mirada en el
espacio luminoso. Nada.. La soledad que se extendía, que se dilataba
en mi derredor por todas partes. Aquel volver atrás los ojos lleg6 á ser
una obsesi6n dolorosa que habría continuado distendiendo mis nen·ios
de nueva cuenta, á no haber percibido de lejos voces humanas, cuyo
rumor mágico acarició mis oídos como una celeste música, pues había
llegado casi á perder la. noci6n de la humanidad, y pienso quAsentí lo
que el náufrago confinado á. una isla desierta que después de mucho
tiempo logra volver á ver á sus semejantes.
Las voces se acercaban y distinguí luego un grupo de hombres
que venía por el camino platicando y riendo en amigable compañía.
Llegaron hasta. mí, saludándome corteses y sencillos. Eran cinco y todos marchaban á pie. A la pregunta que les dirigí sobre la causa que
les obligaba á caminar á deshora, pues no veía en ellos ningún apero
de labranza ni señal que indicara trabajo alguno, contesláronme, dándome desde luego la explicacíón de lo que me había ocurrido, aunque
yo me guardé bien de hacerles conocer el horror pasado que ellos, seguramente, adivinaron en mi descompuesto semblante. '
En un rancho de la vecina sierra, la tarde anterior había ocurrido ·
una riña á mano armada, en la que sucumbi6 uno de los rijosos. El
!13atador e":1prendió ~a fuga y el cadáver, consignado á la a utoridad,
iba conducido á la villa de la extraña manera que yo le había. encontrado. P:,.ra ahorrarse molestias y evitar que el ramaje se enganchara
en las ropas del muerto, colocáronle los conductores á horcajadas sobre un paciente pollino, sosteniéndole con dos estacas convenientemente aderezadas en el aparejo.
Al c;aber semejante cosa, encontradas sensaciones repentiname~te
de mí se apoderaban: ya era un anhelo brusco de abrazar de agasaJar
á aquellos bárbaros, ya un furioso deseo de acometerlos. Contuve, sin
~mbargo, ~le~ ímpetus, y despidiéndome de la patrulla, proseguí la
interrumpida Jornada.

La del alba se venía á toda prisa cuando el repetido ladrar de ~rros y el alegre canto de los gallos me anunció la cercanía de un ranc~o que se recuesta ~n los estribos de la montaña. Llegado que hube,
hice pa!ada ~n el primer solar cuyos jaca.les á humear empezaban.
Eché pie á tierra y me propuse esperar á mi rezagado mozo mientras
dab~n ~n pienso á mi caballería y á mí frugal, aunque c~nfortante
refnger10.
El sol salía apenas, cuando despavorido, trastornado, casi loco,

Domingo 26 de Abril de 1903

mezquino y desorganizado cerebro. L&amp; embriaguez huy6 c?m~ p~r encanto; y, habilísimo jinete_. se arrojó por el acantilado abaJO siguiendo
toda la. margen del río, hasta encontrarse conmigo en el rancho de la
montafia. Por esa raz6n no topó con los conductores del cadáver, Y le
tuvo, desde el espantable encuentro, por cosa del otro mundo, á pesar
de todos los empeños que puse en arrancar de su ánimo la tremenda
impresión.
.
Cuando rendimos, al día siguiente, la jornada, cayó el desgraciado mancebo presa de mortal paludismo, que degeneró en una terrible
fiebre cerebral.
Pocas semanas después estaba muerto.
Y yo, á pesar de lo bien librado que salí, no las tuve todas conmigo.

llegó por apartado sendero el infeliz sirviente. Detenido en la villa
mientras le entregaban los papeles, Je pareci6 necesario refocilarse con
buena ración de aguardiente. Un tanto ebrio emprendi6 á todo escape
la carrera para darme alcance, pero á poco la dipsomanía le obligó á
detenerse en las últimas casas del poblado, donde repiti6 las dosis del
de caña y trabó plática con los amigos y conocidos.
Ya bastante excitado prosiguió la marcha y en un lugar del cami no t uvo el mismo pavoroso encuentro que yo. Llevaba un ehorme
cigarro de hoja de maíz y había gastado todos los fósforos en encenderlo. Al divisar al macabro noctimbulo, dirigiói::e resueltamente á él
para que le proveyera de fuego, y su sorpresa y espaIIto fueron mayores mil veces que los que yo pasara, pues, montando un caballo que
no se asustaba, y siendo supersticioso en extremo, como toda la gente
campesina, fué brusquísimo y terrible el golpe moral que ncibi6 su

MANUEL

HEROINA CUBANA.

Gobierno Es,&gt;añol, en que fué puesta, como
t?dos .los presos políticos, en libertad.

Publicamos hoy el retrato de la Sra. Magdalena. Peñarredon&lt;la, distinguida heroína cu•
bana que actualmente visita nuestra capital.
L:i. Sra. Pefiarredontla fué encausada el año
de 1887, siendo Gobernador de la Isla el General Fajardo, por un artículo publicado en

L'\ ol,jeción, el desquite, la alegre desconfianza, la ironía, son signos de salud; todo lo
que es absoluto es del dominio &lt;le la patología.

·-·
*

En la frecuentación de sabios y artistas, es
fácil engañarse en sentido inverso: detrás de
un sabio notable se e~cuentra á menudo un
hombre mediocre, y detrás de un artista mediocre, un hombre muy notable.

J. ÜTHÓN.

ESTATUA DE BARREDA.
Próximamente seriS descubierta en Puel,la
la estatua de don Gabino Barreda, que el Gobierno del E¡;útdo mandó hacer á los talleres
de la Fundición ArtíatiCl.t. establecida en la
Capital. El bronce representa al ilustre fundador de la Escuela Preparatoria puesto en
pie, y tanto por la fidelidad que se advierte en
los rasgos fisonómicos, como por la maestría
con que están tratados los detalles de Sf'gundo
orden, constituye una verdadna. obra de arte.
Esta estatua fué la última que modeló el
malogrado escultor Jesús F. Contreras.

*
El que no sabe encontrar el camino que
conduce á. «su.. ideal, vive de una manera más
frívola, más ind ,lente, que el ser sin ideal.
FEDERICO NIETZSCHE.

marina tropical.

De Víctor Hugo.
Hay en la santidad sublime encanto
Emanado del cielo;
Y si sufro al pe11sar quo no soy santo
Procurando ser justo me consuelo.
'

El remero apoy6 la abierta mano
contra el casco del buque; y lentamente
SP, alej6 el postrer bote. Enorm11 lente
bajo el ojo del sol, era el océano.

Puesta la proa hacia el confín lejano,
el buque de las Indias de Occidente
zarpó, llevando á la. europea gente
las riquezas del suelo americano ... ...

Y allá, en las playas, entre espumas rotae,
cuando el buque, virando en sus anhelos,
volvió la espalda con brutal deEaire,

«El Criollo,» contra el Gobierno. Fué acusada de incitará la rebelión, y tuvo que huirá
los Estados Unidos.
Cuando estalló la última guerra, se puso al
servicio de la revolución, siendo nombrada
delegada revolucionaria de la provincia de Pinar del Río por la Junta. de Nueva York. Desde entonces estuvo en continua comunicación
con el Cuartel General &lt;le Pinar del Río, enviando correspondencias, armas y municiones. Cuando el General Weyler creía tener
incomunicado al General Maceo por medio de
la famosa cctrocha militar,» que iba de la costa
Norte á la costa Sur de la Isla, ó sea desde
Mariel á l\Iajana, jamás quedó interrumpido
el servicio de la correspondencia y el envío de
auxilios al campo. cubano. La Sra. Peñarredonda mantenía ese importante servicio valiéndose para ello de los medios más ingeniosos.
Fué presa en Febrero de 1898; y puesta en
libertad por no haberse encontrado prueba alguna en su contra, se le prohibió salir de la
Habana al interior de la Isla, quedando bajo
]a vigilancia de la policía.
A pesar de esto, continuó en su obra revolucionaria, y aprehendida de nuevo el primero de abril de 1898, fué sometida al Tribunal 1\lilitar y encarcelada en la prisión de las
Recogidas basta la evacuación de Cuba por el

se levant6 una banda de gaviotas,
cual si fuese el adiós de cien pañuelos
suspensos y agitados en el aire..... .
JOSÉ S. CHOCANO.

Dl: llllI DIABIO.
La vibración del reloj es la. voz del tiempo.
El carnaval es la risa del afio.
El amor es el deseo infinito de un beso
eterno.
Un beso es el mayor de los placeres, porque
es el único que,siendo infinito, no sacia.
Más fácil es ser heroico que sensato.
Más lejos de la. poesía está la afectaci6n
que la vulgaridad.
NIEVES XENES.

Estatua de Don Oabino Barreda.

�Domingo 26 de Abril de 1003

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 26 de Abril de 1903

LA XEBllttESSE DE llttlXCOAC.
El Ayuntamiento de Mixcoac, con el fin de
allegar fondos para las mejoras materiales de
la población, acostumbra celebrar, año por
año, una kermrsse en que toman parte las
principales familias allí avecindadas.
En esta ora.sión, la fiesta se efectuó en la
Castañeda, una &lt;le las fincas de caro po más
pintorescas de los alrededores, resultando en
extremo lucida, no s6lo por el buen gusto
con que estaba adornado el local, sino también
por la numerosísima concurrencia que, particularmente por la tarde, asistió á ella. Los
puestos, entre los que llamaban mucho la
atención por ¡,u artístico decorado los de refrescos, confetti, y pantallas chinas, estuvieron
á cargo de señoras y señoritas que atendían á
los invitados con verdadera c0rtesía.
En estu número encontrarán nuestros lectores los retratos de algunas de las damas que
más se distinguieron en la simpática fiesta.

FLORES DESHOJADAS....

m
ITI

r
r
&gt;

"'
&gt;

:o

-i

ITI

,,

"'·1
:o
.,
3

.,

0"

111

::s

...

Q.

'&lt;

"'.,
"?i'
111

Cuando pasé calle arriba
por el «Chalet de !ns rosaF,»
cortaban frescas mimosas,
claveles y siempreviva.
Los unos con podaderas
y los otros con las manos,
de prisa cortaban ramos
de lirios y enredaderas.
Lluvia de hojas y botones
sobre la arena caía ......
-Oh! me dije, qué porfía
por adornar los salones! ..... .
Y mientras fuí caminando
por calles y encrucijadas,
en salas iluminadas
me fuí pensando, pensando ..... .
Q11izá la hermosa doncella
que allí en el «Chalet" vivía
algún festival tenía ..... .
quizá se casaba ella .... ..
Y recordando su frente
y el óvalo peregrino
de su rostro, mi camino
seguí cruzando indolente.
1Dichosos los limoneros
que en esa aurora florearon!
sus blancas flores pasaron
de la rama á los fl.vreros ..... .
Y tristes hojillas muertas
que e11 el viento revolaban!. .....
sólo para ellas cerraban
los festivales sus puertas ......
- Mas no, en seguida pensé;
con las hojas arrugadas
yo también tengo cerradas
las puertas,y no entraré ......
Y así pensando y pensando
en lo vario del destino,
poco á poco mi camino
se fué acortando, acortando ......
. .. .. .Y en un pensar y pensar
en tristes y nlegres cosas,
por el «Chalet de las rosas•
volví de nuevo á pasar ......
Todo estaba tapizado
ele pétalos y botones ..... .
quizá para los salones
ni una flor hubo quedado ..... .
Ya no cortaban violetas;
un hondo ~ilencio hnbía. ......
110 niús el rocln r i::e oía
de las hojillas inquietas ......
Miré tras de la persiana
por contemplar el salón ......
en él no vi ni un bot6n
de rosa muerta ó temprana ......
Los que antes cortaban lirio~,
los que antes cortaban ramos,
llevaban entre sus manos,
en vez de floreros, cirios ......

NUESTRO PAIS.-Una calle de Gua najuato.

Entonce~,ay! cuando vi
de la cnlle en las baldosas
tantaF- hojillas de rosas,
ya todo lo comprendí.. ....
Con larga y triste mirada
contemplé por un momento
el suave aletear del viento
entre la flor deshojada ......
Luego ele allí me alejé
llevando en mi alma una espina ......
y antes de voltear la esquina
hacia la casa miré ......
Nadie corlaba violetas;
un hondo silencio había ......
no más el rodar se oía
de las hojillns inquietas ......
MARÍA ENRIQUETA.

(Fot. Rawel.)

No toquéis á esa puerta! Ko despertéis lo
que allí duerme ...... La inefable tranquilidad
de un amor que sueña adora.das primicia~ ú
el santo reposo de ur,a fatiga que ennoble~iú
el trabajo!
Ah! no toquéis esa puerta, no despertéis lo
que allí duerme, hasta que el sol a ome y se
escuche la agreste sinfonía del alba!
0

PABLO HERNANDEZ.

SOBBEMESA. ALEGBE.
La viPjecita ríe como una muchachuela
c~nt:í.ndo_n?s )a hi~toria de ~us días más bellos.
Dice la vie¡ectta: Oh qué tiempos aquello•
cuando yo enamoraba 1í ocultas de la abu~l'a!"
La viejecita ríe como una picaruela

NOCTURNO.
Es la hora del coticinio eñ un plenilunio
delicioso.
fü espacio límpido y sereno semeja. un lngo
ele estreilaE'.
En las lejanías de la llanura, las copas de
las ceibas seculares se confunden con la. uruma
gris del horizonte.
Mueven el aire tibio ráfngas del ama, que
llegan con frescura y olor de primavera.
En medio del valle, bajo el dosel de palmas, cerca ele un arroyuelo que brilla como
estela de nácar, se levanta una casita obscura
y silenciosa ..... .

y en su_s ojillos brincan maliciosos destellos.

¡Qué bien luce la plata de sus oí veos cabellos
sobre su tez rugosa de color de cauela!
La viejecita olvida todo cuanto la agobia,
y ríen las arrugas de su car:\ bendita

y corren por su cuerpo deliciosos temqlorfs.
Y mi novia me mira y yo miro ÍL mi no,·ia
y reím?s, reím~s ... ;tnientrns la YiPjeci1a
'
nos refiere la h1sto1·1a blanca de sus uuwi·es.
M. MAGALLANES MOURE.

��Domingo 26 de Abril de 1903

Domingo 26 de Abril de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL ARTE DE ENVEJECER.

--------

,,

De la cercana iglesia llegaban los sohes de
«la última llamada;» ibah á sonar las doce del
día.
A la puerta amplia y sucia del «mesón» se
agrupaba la gente, y entre ella se abrían paso
con dificultad para entrar, los músicos que llegaban.
De repente, se veía cruzar por el patio, de
un cuarto á otro, á los artistas vestidos con los
ligeros trajes de colores marchitos, y puestos
los sombreros «fieltros.)&gt;
El trapecista, á medio desnudarse, en vuelto
en un sarape rojo, gritó desde la puerta de su
cuarto:
-Oye,Antonio, Antonio, préstame una banda;.al fin quP, tú tienes dos; no encuentro la.
mía.
-¡No encuentras la tuya; bueno era que la
tuvieras! pero, ¿crees tú que yo gano para
vestirte? Es la última vez que te la presto.
-Bueno, hermanito; gracias.
El director y el empresario llegaron de prisa; iban jadeantes; habían ido al rayo del sol
hasta el circo.
-¿Ya estamos?
--Sólo falta c,Toto,» no ha venido.
-¡Diablo ese! estará de seguro en la cantina.
-¡Mira, Román! vete á la cantina dela esquina, y di á «Toto» que venga inmediata~
mente.
Román salió á escape.
En verdad, en la taberna, en medio de un
grupo de hombres que hablaban de lo gracioso que c,Toto» era, el payaso clavaba la cabeza
sobre los brazos cruzados, el sombrero puesto
ele través, y dejando destacarse las enrojecidas orejas del blanco del saco, dormía ebriamente.
-Señor «Toto», señor "Toto». Dice el señor
Rodríguez que vaya usted inmediatamente;
11ue ya va á salir el paseo.
,/foto» rechazó la mano que lo movía, y
murmuró una obscenidad.
El muchacho, sin inmutarse, lo movió nuevamente:
-Señor «Toto,» señor «Toto,» ande usted.
-¡Caramba! que ya voy.
Al fin se esperezó y levantó tambaleándose,
para acercarse al mostrador:
-¿Cuánto se debe?
Y el ibero contestó amigablemente:
-Nada ccToto,» nada; todo está pagado; vá·' a,e porque va á salir el paseo.
¡ Qué horrible veía el sol, y cómo le c01,taba
t·:il,·,jo levantar el pantalón que se le caía!
El empresario y el director lo llevaron has-

-No, no, fuera, fuera; el payaso, el payaso!
El escándalo creció.
El Empresario fué hasta la silla del Regidor que presidía, y algo habló y algo accionó
con él.
El murmullo aumentaba grandemente, y
cayeron algunas naranjas y tres tablas en el
redondel.
Algunas familias empezaban á clisponerse
para salir.
Parecía aquélla. una plaza de toros.
Por fin un artista envalentonado, pero empalidecido, llegó hasta la. mitarl de la pista, é
hizo seña. para que callasen y lo oyeran.
En efecto,se hizo el silencio.
-Respetable y benévolo público: el payaso
no puede salir, porque se ha muerto.
La gritería estalló ensordecedora.
Unos aplaudían y vociferaban: ubravo, bravo;» otros: umentira; estará borracho;» otros
más: «que se devuelvan las entradas», y «á la
cárcel el em presarion.
El artista, en mitad del redondel, esperó
unos momentos, y consiguió hablar de nuevo:
-Las personas que lo duden, pueden pasar al vestuario á ver á «Toto».
Las familias huyeron. El pueblo no; aquello era ya otra cosa; eso formaba parte de la
diversión. Muchos salieron protestando, y los
más se a valancharon hacia el vestuario.
La policía apenas podía contener aquella
horda. Sobre una mesa blanca, la que servía
para las pantomimas, estaba el cadáver de
«Toto» vestido de payaso.
Una mueca dolorosa y repugnante contraía
el enharinado rostro; tenía «Toton las manos
Por la tarde:
cerra.das oprimiéndose el pulgar con los deEl calor se hacía insoportable.
más dedos.
Ya el c{fragaespadas» babia asombrado á la
Allí dentro la gente acallaba sus protestas;
concurrencia, el caballo del «Indio apache»
hasta se entristecían algunos.
había salpicado de estiércol á las familias que
Un ebrio que dudaba de la verdad del caso
ocupaban las sillas próximas al redondel; el
se
aproximó y le tocó una mejilla; de repenequilibrista había rodado cuatro veces de cela
te
resbaló y cayó cara con cara sobre el cadácuerda floja,» y .él malabarista había arrojado
ver.
contra la nariz de u na. señora obesa u r.a de las
La concurrencia rió;ccToto,» aun de!'pués de
naranjas con que jugaba.
muerto,
seguía divirtiendo al público.
El público empezó á protestar:
...... Y á la mañana siguiente, mientras el
- Que salga el payaso! que salga el payaso!
Empresario se felicitaba de su idea, que lo
Qué no te pagan,uToto»?
había salvado de la devolución de la~ entrnLa mnltitu&lt;l se contagió bien pronto, y fué
dns
y de la ru plnra de algunas graderías )"
el grito general: ccEl payaso! El payarn!»
sillas, los artistas se quejal1an de rubos de ~us
Entre los artistas se notaba un mo\·imiento
prendas,()ue habían dei::npancido del YeR~unextraño; entraban y salían; procuraban afecrio cuando el público entró (i ver el cad:l\·er
tar indiferencia., pero algo pasaba al!í.
del infortunaclo «Toto».
Salió ,,la mujer fuerte que levantaría un
hombre con los diente!',,&gt; pero el público no la
FRA~CISCO ZÁRATE nuiz.
dt&gt;jó trabnja.r:

ta el cuarto y lo ayudaron á desnudarse de la
ropa de la calle y vestirse el "clownesco&gt;&gt; traje bombacho. Le rociaron alcohol en la cara,
y él, guaseando, abrió la boca para recibirlo.
Cuando le pintarrajeaban el rostro, elijo el
empresario, en tono de empresario:
-¡Que sea la última, ccToto¡i&gt; esto no puede
seguir así!
El contestó:
-Será la última, y estropeó con la. lengua
pegajosa alguna frase que hizo volver la cara
al empresario, para que «Toto,, no viese la risa que le jugueteaba. entre los labios.
Lo subieron al caballo; montaron en los suyos los demás; la. música preludió la marcha,
y salió el paseo entre la gritería .infantil.
-Esta tarde, sefiore~, gran función; todo
nuevo, todo variado; al circo todo el mundo.
El "Circo Orientab, et! lo mejor que se ha visto en esta ciudad, ¿verdad muchachos que sí?
-¡Síiii!
A los balcones habfa a.sornadas familias, y
en las aceras se detenía la gente.
El ((clown» arrojaba á diestra y siniestra los
anuncios de colores, y los muchachos, en mitad del arroyo, se estrujaban por cogerlos.
Tras el payaso seguían todos los demás ,cartistas": seis hombres, dos mujeres, una niña,
cuatro caballos, un burro y un oso; las personas á caballo, y del freno los cuatrapeados.
Los desafinamientos de la orquesta se oían
más y más suavemente; y allá va, jaca.rúndoso y borracho, el payaso; serios, muy serios,
los melenudos y morenos artistas.
Se alejó el payaso.

I
Los pesimistas han contribuído á hncerme
optimista. Su rasgo caract,:rístico consiste en
c¡ue su descontento de todo se traduce por un
inmenso contento ele sí mismos.
·
¡Qué sentimiento de su propia su perioriJad I
¡que desdén por nosotros, pobre~gente t1ue tenemos el culto de la
Esperanza! ¡Quéabruma&lt;lores f'obre11()m hre1&lt;! ¡Simples, tonto!',
cándidos!
No tanto como Yosotro!-, caros a111igo.•.
A lo meno~, no sufrimos de de!-giacia E&lt;ino
cuando la experimentamos. Vo¡:otros la
sentís cuando llega,
autes de llegar, después que llega, y aun
despué1 que ha cesado! Su r&lt;:cuerdo os sirve para prever otras ...
que acaso no sucedan
jamás.
Esto es lo más admirable en ello!-: ocho
veces por cada diez, Hl
orgullosa presciencia
los engaña, y si por
casualidad acontece algo de lo que han pronosticado, su primer
palabra es: "Yº siempre lo he dichon ... ... Y
helos ahí, contentos de
una desdicha ajena
porque les da la razón . .. ..
Dios mío, detesto {i
todos esos grandes y
pequeños Schopen -hauer, que no ven el
fru to sino el trabajo de
germinación, en la flor
sii,o el veneno, en el
cielo sino la nube, en
el corazón sólo el vicio, en el hombre
únicamente á la bestia, en la lucha por b
vida, el crimen.

-Me aburro.
Su fisonomía y su acento me abismarofi.
En boca de ios ricos y de los holgazanes, esa
frase ".\le aburro," tiene tal acento de desesperanza que espeluzna. Aquel honrado sujeto
lo decía riéndose. Acepta el fastidio como
acepta la lluvia, el frío, la escacez, la fatiga,
la muerte. Pertenece á esa razn rústica cuya

jido tenue, de un suave perfume. He ahí la
imagen de la educación y de la naturalezn.
Esta nos da las flores sencillas; nosotros hacemos las dobles. Recibimos dones: nos corresponde formar cualidades: la obra del hombre
completa la obra de Dios. Sólo que, los dones
naturales tienen tal gracia, que no sé si prefiera. la eglantina á la «Reina»....... Para no ser
injusto:,, amémoslas
por igual.
ERNEST LEGOUVÉ.

***

Como un homenaje
á la memoria de Er-

nesto Legouvé, decano
de los escritores fran cE:ses, fallecido recientemente, publicamos
los párrafos anteriores.
Legouvé estaba proximo á cumplir el cen tenario, pues nació el
15 &lt;le Febrero 1807, y
hacía cerca de medio
siglo que Re contaba.
entre los miembros de
la Academia Francesa.

CBEPUSOULO.

.Muere el día. Las
purpúreas nubes se
tornan de un color
:ímbar franjeado de
palideces estelares. El
Nilo se desliza mansamente. Se llenan de
rumores los juncales
de la margen. Abre el
loto sus pétalos azules,
con la emoción de una
nostalgia. Desde el
río, los cocodrilos pro•
longan su hocico armado de cortantes sierras en dirección al
cielo y resuellan á la
manera de una fragua.
8obre el césped que tapiza la opuesta orilla
cruza. de huída una
banda ro~acla de flamencos. Una garza se
]l
peina con el pico su
plumaje y un ibis solitario se queja en el
Al regresar de un
silencio. Pero el cielo,
paseo por el bosque,
vi sentado delante de
por momentos "ª toERNESTO LEGO.UVE, célebre esc•·itor f:anc.és, falle: ido re~ientemente.
mando un azul má¡,
una casita retirada de
la aldea-y cuyo proprofundo; la. noche gozoga enciende las estrella:=:.
existencia se resume en &lt;los infinitivos: "Pª·
pietario está casi ausentc-á un buen hombre
decer y esperar» .. ... .
á quien conocí de jardinero eH casa de uno de
Y las aguas en la sombra se estremecen y
l\Iuy bueno es enviar los campesinos á la
mis amigos.
~·etuerc~n, como una larga serpiente que de
escuela; pero también sería bueno que se nos
-¡Hola! tío Anto,1io, le dije: ¿sois el guar1mprov1s0 baña. de resplandor encarnado la
enviase á la escuela de los campesinos.
luna que surge de los desiertos ..... .
dia de esta casa?
--Sí, señor, desde el otofio.
JOSÉ MARÍA VÉLEZ.
-Lo que no debe seros nada alegre. Ni \·eIII
*
cinos, ni amos.
La demencia, en los individuos, es en cierUn magnífico rosal híbrido, la «Reina" tan
-¡Oh! pero tengo bastante en qué ocuparto modo rara; en los grupos, los partidos, los
doble de pétalos, tan rico de coloref'., florecía
me con el jardín.
pueblos, las épocas, es la regla.
este verano cerca á la verja de mi jardín al
--Sí, en el verano. Pero en el invierno, dulado de una eglantina que abría modesta~enHablar mucho de sí mismo es tal vez un
:.1·~nte las largas veladas, ¿qué hacéis?
te sus cuatro pétalos de rosa pálido, de un temodo de ocultarse.
Me miró y me dijo risueño:

*

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 26 de Abril de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 26 de Abril de 1903

LOS FUNERALES DEL SOL.
El crepúsculo. Honda melancolía acongoja álos cielos : ha muerto el Sol. No paró miente!! en la proximidad del mar y de pronto se vió que caía en él sin poderse contener. ¡Ha muerto el Sol!
¡El rey de la luz se ha ahogadol Las naves levantan al cielo sus
antenas, en actitud de viudas dolientes que oran por el alma del
esposo difunto. Corporaciones de nubes acuden al entierro del Rey
Sol. Esas blancas son coros de vírgenes que van á poner albas ro!WI
en su tumba: la línea brillante que la perfila es el oro de sus rubios
cabellos. Aquellas pardas que avanzan lentamer,te, son caducos ermitaños que van á recitar ante la fosa gangosas preces. Esa nube
de brillos acerados está formada por la mesnada de un caballero
de Malta, que va á formar la guardia de honor: por eso ha bruñido las alabardas y cotas. Aquella nube que avanza mostrando un
extraño barajo.miento de combas, estrías y colores, el rojo y el gualda, el verde y la púrpura, es una corte medioeval, con sus damas, meninas y pajes, sus bufones, juglares y trovadores, sus doseleR, penachos y oriflamas, que se traslada en confusa banda
para asistirá los funerales del Sol.
Empieza la fúnebre ceremonia. El mar, con enronquecida voz
canta el «Miserere.&gt;• De las naves de guerra disparan el cañonazo
del crepúsculo. Lns cigarras entonan su monótona elegía; tocan á
oraci6n los templos, y las gentes se descubren. Un incógnito seSAN JUAN BAUTISTA.-La manifestación del 2 de Abril.

r·

manlftstadón Popular tn San ]uan Bautista.
El dos del corriente se verificó en Snn Juan Bautista una entu ·
Riaeta manifestación organizada por el «Club Porfirista de Tabas·
co,» con el objeto de proclama1 la candidatura del señor General
Díaz para Presidente de la República en el próximo cun.trenio, y
de celebrar el glorioso aniversario de la toma de Puebla por el Ejército de Oriente.
Los manifestantes recorrieron las principales calles de la ciudad,
seguidos de un numeroso grupo de personas pertenecientes á toda~
las clases sociales, para desfilar después frente á la cai;a del señor
Gobernador del Estado, General Abrnham Bandala, que presenció
el paso de la c;:imitiva desde uno de los balcones del edificio que
habita.
La manifestación, según nuestros informes, resultó muy lucida.

PAISAJE.

pnlturero arroja grandes paletadas de sombra en la regia tumba, y
cuando la tiniebla lo envuelve todo, surge la lun11.. Es la lápida que
una larga caravana de estrellas conduce á la tumba del Sol. Sólo
los poetas pueden descifrar el cabalístico epitafio escrito en su marfilina superficie.

La muerte es la renovación, es la imagen del invierno; todo
lo que muere en esa melancólica estación, renace en la primavera.

*
En sentido abstracto y geométrico podemos decir que la forma del sonido en la naturaleza es regular, por el triple aspecto que
nos ofrece.

CLEMENTE PALMA.

INAUGURACIÓN DE UNA CAPILLA.
Con una solemne función religiosa se efectuó el domingo anterior por la mafíana, la inauguración de la capilla de la Escuela Comercial Francesa, establecimiento á que nos hemos referido ya en este semanario.
El local está. decorado con buen gusto y su capacidad es más que
suficiente para el objeto á que se le destina. En el altar mayor, dentro de una urna de cristales, se encuentra una escultura de San Luis
Rey de Francia, bajo cuya .advocación se puso la capilla, y, al lado
opuesto, un magnífico órgano para el servicio religioso. En los muros se ven algunos gobelinos de mérito, y las ventanas están cubiertas con elegantes vitrinas de coloree.
A la ceremonia inaugural asistieron, como madrinas, las señoras de Blondel, de Tron, de Jacques y de Signoret, contándose entre
las personas invitadas, distinguidas damas y caballeros de la Colonin.
francesa.

NEURÓTICA.
Del huerto en la penumbra misteriosa
Enhebrando un suefio te consumes;
Y enamorad:~ del »no ser,» ansiosa
Cual una visionaria voluptuosa,
Te matas lentamente con perfumes.
Tus nervios extenuados desfallecen
Como al sutil rumor de arpas eolias;
Y en tnnto que tus ojos se adormecen,
En tu redor abriéndose, parecen
Incensarios de nieve las magnolias.
Tu sensibilidad no agonizante,
De tu neurosis la tensión injuria;
Y del hue1to en la atmósfera odorante,
Se asimila tu pálido -semblante
A una hermosa camelia de Liguria.
JUAN DUZAN.

Caída de la tarde.

(Fot. Rawel.)

Capilla de la Escuela Comercial Francesa.

Lo que una época encuenti:a malo, es por lo regular un re~to in
?portuno ~el.o que antes fue encontrado bueno, el atavismo de un
ideal en veJec1do.

�ILUSTRADO
• 1-NUM. I~
ANt X•••JOMO

MfXICO, MUO 3 Df 1903.

•rector: LIC. RAf'At L Rtl't &amp;PINDOLA.

SAN

Cier ente: LUI&amp; Rt~ &amp;PINDOI A

MAN

St. GEBM:AIN

1-1--

Del Dr. LATOUR BAUMETS. París.

TONICO

RECONSTITUYENTE

Con extracto ue aceite de bacalao "Mori'bnol"-Ictiol-kola y estricnina.
Cura Anemia, Clorosis, Escrofula, Raquitismo, Beumatis~o,
Enfe1 medades de la, piel, etc.
Tónica Poderoso ParaCoavalescicntes. Tnbercmosos y Enfürmos del Corazon.
11

'l'o11ificar el sistema nervioso y recon stituir la sangre es volver á la vida y recuperar el uso de 1ollaR su s facultad es. EL VIXO DE RAN GERJ\{AN por su s atractivos y poderosos compo11entcs, por sus asombrosas curaciones, es el Vino 'T6nico
reco11 stit11ycntc má-, rccomcnda&lt;lo por to(las las celebri&lt;ladcsmé&lt;licas del mundo; lo
C&lt;'rlifica11 los prufesores &lt;le la U niYersicla&lt;l de París y de la Escuela Nacional de J\Io&lt;liei11a, de :\léxico.
2&gt;r. lfafae/ .Cavisfa.
" ll:1hll'n1l o f'XpPrimf'ntn1lo pn nl~ 111u,-&lt; l'll l°l'r111os l'I \"I XO ) )!,; S.\ ;\
(; 1-: ID I.\ :'&lt;. lo recnmit•u ,10 1·01110 IIU
11111•11 1(1111&lt;-o y l"l'('0llstitt1.l"l'll l ,•."'

:lJr. ]Jandera.
" lle 11Rn&lt;lo ron l'X&lt;'&lt;'lf'ntr,; r&lt;&gt;snlt n ,l os l'I n xo 1rn S.\:'\ &lt;a:rnL\ N

ca"º"'

en
de tfsl11 pulnwu:, r. de n n emia y ele enren11e1l:1cle&gt;s 1·1óuitns 1le
l:1 1&gt;:el."

l &gt;lt . rt .\ F .\ L-: L I. .\ \. 18T.\.
~11l,dl1·1•1·tor r l 'rof,,i,or ele Clínira
1:~ 1,•rnn eu la E,;1:11 .. 1:1 :'&gt;aeional lle
.\l í·x lt·o.

j)r. J,1anuel t;;u!iére~

2&gt;r. ifoqúe )llacou~ef.

DR

R .\ XOI:íl.\ .

T'rnf P"0r 11!' Flsiolo::-'a
('lh

·

tll' l:1 Es

~a

n ~o

ROQUE :II .-\COUZET .

CatNlrfuli1·0 1le In F.se1wln X:1t"!o
nnl lle .\INlit"iua 1le ~l éxko.

xit-o.

:lJr.

Jl.

}Yla;ia5.

j)r.

if. )Y.

oe .)'irel.':rno.

Ln &lt;'f'J\&lt;'&lt;'1:i l Po111 po-&lt;idr,n &lt;11'1 \ "I
CE lt.\1.\X &lt;'11 PI c¡n,, se
"TA\
composición &lt;lrl Yl:\"O DE EL \"IXO DE $.\IXT C:E:-!:\I.\T N
0 111111:111 los rN·o nstítn_reu ll's. In!! tó
SAN
C:Y.;1::\l.\i\', ;:::irnntiza sns une• es una feli;,; (•omllinarión :w1•pt.1•
ni,·o~ nPu1·0~ t l•11ic•os Jl rnrclin eos.
ni ic·th,l"nl. 11:H•f'll dP estn ¡11·,.10:1rn- nos ('Í('Ctos Y llí)IIÍ. &lt;lon,le t:into ble ])01' :Sil ;?IISIO (t to1los IM l'll[erC'ión 11 11:1 11(• l:is 111ás ad1•1·11:1d:1-&lt; ni nhnn,l nn Jns t&gt;nft&gt;rmr,1:1,IP'&lt; 1ior demos y t i1•ne ))l"O)):C'tl:ldf's t:111":1 tiYIIS
t r:1l:1mil•11to 1lt&gt; l:1s 1•11í1•n11Pcln,l,.s. 1•11 hilid:111 en In nntric·iírn. &lt;'&gt;&lt;pt&gt;ro que
ln &gt;' qtlt' p rerlo111i11a la )lol11·1•z:1 d,~ SN:l 111• )l0s.·11·n utilit!a, I fl:11":l el exr&lt;&gt;l&lt;'ntcs 11:1ra lo,; din•1·sos l'st:1cJos
p::t t ol6¡;il'OS.
i::a11 !!r&lt;' y e l rl l.'I.JilHnmleuto &lt;l t•l i11di)1( 1111Íl"O.''
,·ltl 110.
A HF.T.T..\:'\O.
D R. R..
'rofesor d i' Ohstrtr ic·in rn In Eiwne.
• .
11 N. ,Je• :\IC'&lt;lil·l n n ele .\!(•xko. ;\! iem- Prof esor n&lt;lJunlo de Cl1111,•n &lt;•xtl&gt;r- E"c•upln N . &lt;le :'11t,1li1·in:1 &lt;le :\léxico
ro ele 111 Aca,1t•111ln el e .\Iediclna .. na de la Eseuel::t :\ncional de :\l l'di- ;\Ji('ml.Jro 1lel Con~ejo l:-uperior (]¡,
édlco del H ospital lle Sa n Andrés.¡ eina de México.
Snlul.Jrillad.

:-:o n,~ ~.\ :'\

j)r. C!arlos J"ejeoa.

P.ecomiendo &lt;&gt;I YT:\"O DE SAN
EL
DEJ S .-\N GEIUIAN, es G EID I AK. como íitil y 1•ficn;,; e n las
una h11eun preparación , túnico y re- enfr1·111etl:1cJes que c:111sa11 profuucJ\
eonstit11ye11te, lo lle empll'atlo siem- deliili1la(l en In eco110111f:1: 11,;f como
pre eou I.Jueu éxito.
e n las anemi:1s, tuhen·ulosi:;, atre psins, l'tc.

nn.

111:. C.\ n LO!- TEJED.\ .
Proí&lt;'sor fil, Clínil·n infantil e n In
B~u1 ..111 X. tle Me1liciua de .\l é xi co.

2&gt;r. fi de t;;aray.
Tlt• 11sn1lo rn ,·nrio~ &lt;lf' mil' en fe rmos PI \"l:'\ODE $.\:'\ n1.;1t.\l.\ N .1"
lo (·011sitl&lt;•ro nna 11n•d iei na l'X&lt;·l'le nte: P" 1111 t(,nito pod,•roso, tic ;;:1ho r
11;::rndahlp .,· 11111_1" l'fi&lt;-:1;,; p:1ra los :lllt' ·
mic·os. linf:iticos. tulil'l'eulosos. conYnh•s1·lc11 tes y cufen110s &lt;lel &lt;:ora
ZÚLI l'U gpnernl.

¡·

A. DE GAR.\ Y.
Pror1"&lt;or de .Anatomía en la r-:sl'll&lt;'la Nncionnl ele .\1,•cli&lt;-i nn, Cil"ll·
j:1110 de los Ilospitnles .J11:lrez J" E~
pniiol. Presille ute de In Sociedad
:'llé&lt;llca "Pedro Escol.Jedo,'' e t c.

~=1=1~§~ i~~~~~~~
~~1~~1=¡=~~1~¡1
=¡=~~
§1~¡=~~1~m=¡=~=1=~~

Subscripción mensual forinea $1.50
ldem,
ldem. ea la capllal $1.25

MONUMENTO
Erigido en O r izaba á la memor ia de las víct imas de Veracruz. (1847.)

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99061">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99063">
              <text>1903</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99064">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99065">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99066">
              <text>17</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99067">
              <text>Abril</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99068">
              <text>26</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99085">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99062">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1903, Año 10, Tomo 1, No 17, Abril 26</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99069">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99070">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99071">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99072">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99073">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99074">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99075">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99076">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99077">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99078">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99079">
                <text>1903-04-26</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99080">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99081">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99082">
                <text>2017710</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99083">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99084">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99086">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99087">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99088">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="559">
        <name>Amado Nervo</name>
      </tag>
      <tag tagId="2621">
        <name>Cuentos de espanto</name>
      </tag>
      <tag tagId="2553">
        <name>Cuentos funambulescos</name>
      </tag>
      <tag tagId="2619">
        <name>El hombre del azadón</name>
      </tag>
      <tag tagId="2622">
        <name>Heroína cubana</name>
      </tag>
      <tag tagId="2623">
        <name>Kermesse Mixcoac</name>
      </tag>
      <tag tagId="2620">
        <name>Manuel Zamacona e Inclán</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3782" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2424">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3782/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._16._Abril_19._Para_el_hogar.pdf</src>
        <authentication>b4bfd094697119845eca688aa1a86a87</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117604">
                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 19 de Abril d{;l 1903

EL l'IHJNDO ILUSTRADO.

que;representa este grabado, es de
suma elegancia y buen gusto. El raso deberá ser de color verde Nilo y
las pinturas han de ostentar una
policromía verdaderamente artística. Restírase primeramente la tela
sobre el bastidor y se traza en seguida el dibujo con lápiz suave y
líneas muy delgadas. Puede emplear se también la tinta de china,
la cual pod r ía s¡¡t•, ir pat·a dar una
ligerísima sombt·a á los contornos
del dibujo. La pintura, hechas ya
estas operaciones preliminares, se
ejecuta de la manera que ya hemos
indicado varias veces.
0

EL CUAB TO QE TOCAD8B.

•

1

''

4.-Colecc ión de trajes infantil es para
niños y niñas de 3 á 10 a ños.

PÁGINAS DE UN LIBRO.
LAS ENCANTADORAS,

.

Número 9. -(Ver la explicación
del número 5.)
Número 12.-La pintura y confección de esta cubierta para cojines
.ó almohadones se ajusta en todo á
la explicación que hemos dado para.el grabado del núm. 1. Con excepción de la forma un poco más alargada de esta funda y de los motivos del dibujo, el procedimiento es
igual. Las tintas debeu ser un poco
más obscuras para. el almohadón.

La belleza moderna es s~peri&lt;?r fi,
la belleza antigua, qu~ resid~a umcamente en la perfección de ,a forma, en la armonía de las proporciones, en la pureza de la línea, en
la amplitud de los modelados y en
la nobleza del porte.
Hoy día, la bell_eza reside ~obre
todo en la exprl;sión1 la ¡¡:rama,. el
sentimiento, la mtehgencia, la mtensidad de vida.
Además hay la belleza natural
y la belle~a adquirida. &lt;Hay dos
clases de belleza, &lt;escribió Mme.
Girardín:&gt;la que se recibe y la que
se adquiere.&gt;
La belleza natural consiste en ese
conjunto de líneas que solicita, encanta y cautiva la mirada.
La belleza adquirida es la que
proviene del arte de peinar~e, de
vestirse, de reformar ó modificar
los defectos de la naturaleza. Esa
belleza, cualquier mujer de gusto
puede adquirirla.
Diremos más: la que sabe vestirse, calzarse, amueblarse, la 9-~e
tiene el gusto de las cosas exquisitas, la que imprime á su manera de
ser, á sus gestos, á su_ a~d~r, á su
interior un sello de d1stmc1ón y de
elegancia, será reputada como mujer hermosa mejor que la que, siendo realmente bella, no sabe ballar
el marco á propósito para su belleza, dándole relieve, ó no cuida

•
su persona y comete faltas de gusto. En una palabra, la que no tiene conciencia de su poder y de su
valor.
Por consiguiente, para ser hermosa basta con querer, y toda
mujer que comprenda su verdadera
misión debe querer.
Pero existen aún otras distintas
maneras de ser bonita ó hermosa.
Gracias á los recursos del tocado
y de la coquetería, se pueden modificar y amoldar á voluntad el carácter y la expresión de la belleza.
Una encantadora, la que hace del
a_rte de agra~ar la primera ocupa'
ción de su vida, el fin de su existencia, sabrá hallar, sin que se lo
enseñen, ciertas_ modificaciones y
modulaciones. A esas mujeres de
genio nada hay que enseñ11,r; pero
hay otras que necesitan tener un
guía.
Así es que la mujer encantadora
podrá ser embriagadora ó melancólica, sugestiva ó sentimental, interesante ó sencillamente arrebatadora.
Para llegar á esos efectos múltiples y complicados, la expresión de
la mirada, de la sonrisa, de los
modales, no es suficiente; tiene que
sa.ber preparar su marco y modificar, según el fin que quiere alcanzar, su peinado ó su vestido. El color ambiente y los efectos de luz
desempeñan un papel importantísimo en estas transformaciones.

MINIATURA.
Estancia angosta y sombría
donde un débil nimbo vaga,~
entre un candil que se apaga
y un primer albor del día.
En un lecho un moribundo;
junto al lecho una mujer,
y allí, entre set· y no ser,
todo el abismo de un mundo.
De criaturas un enjambre
cet·ca á un hoo-ar
no encendido,
0
y allí, entre h at·apos tendido,
1
mudo el fantasma del hambre. •••• •
MIGUEL ULLOA,

Las buenas intenciones de una al·
ma honrada pero débil, hace pensar
en esos arbustos siempre en flo r que
no dan fruto.

*

Hay una cosa más triste que cesar.
de vivir, y es la de sentir que no se
ha sabido vivir.

*

La &lt;toillette&gt; es el prefacio de una
mujer y á veces el libro entero ; pero
un ·llbro puede estar bien encu adernado, dorado por los cantos Y perfectamente insignificante.

•••
I

Hay tocadores de todos géneros
muy elegantes, suntuosos; alguno~
son verdaderos saloncillos, en los
cuales las señoras pertenecientes á
la más alta sociedad reciben constantemente á sus amigas íntimas.
En el siglo XVIII, el cuarto de
tocador, pintado por los más afama.dos artistas de la. época, Watteau, Boucher, Fra.gonar d era una
habitación abierta. hasta' para los
&lt;amigos,&gt; mientras peinaban, empolvaban y mosqueaban á lascoquetas marquesas.
Es verdad que entonces se lavaban muy someramente, un poco
más sin embargo que durante el siglo anterior, en el cual ignoraban
aun entre la clase más elevada ei
uso de los baños. c¡Mil años ~in
baño 1&gt; exclama 8Jl no sé qué escrito Michelet.
Por consiguiente, como se lavab an muy poco, los tocadores eran
más bien gabinetes, en los cuales
se oían galantes conversaciones.
Pero hoy día, en que las modas
inglesas se han introducido entre
nosot1·os, ese lavatorio se hace con
mucha agua: se usa cada día el
&lt;tub&gt; para el baño con esponja,
cu ando no se puede tomar un b año
completo.
Nuestro siglo es realmente el siglo del agua.
El lavado ocupa un lugar preeminente en el tocado de las mujeres, y generalmente se reemplaza el
tocador duquesa por una ancha
mesa de mármol, muy larga, donde
están colocados todos los bonitos
instrumentos de acero, los frascos
de cristal, las cajas de polvos de
porcelana de China antigua y las
finas esponjas, todo lo cual es indispensable para una señora.
Los jarros, cubos, etc., se esconden en un armario á propósito, ó
se llevan á un gabinetecontiguo de
menos importancia. A pesar de todo, en la clase media, á la cual me
dirijo, es muy raro que se tengan
dos cuartos tocadores; gracias si
se tiene uno solo. Sin embargo, en
todas las casas nuevamente construídas, se encuentra un cuarto tocador.
¿De qué manera hay que decorar
ese cuat·to? Cuando sirve al mismo
tiempo de cuarto de baño, las paredes están generalmente cubiertas
de azulejos; los hay encantadores.
Sin duda algun a, no hay nada más
bonito, más apropiado para el uso,
y sobre todo más limpio y tal vez
rnás barato; pues si el tocador está
tapizado, por ejemplo, con tela de
Jouy ó con andrinopla, será necesario de cuando en cuando descolgar las telas para limpiarlas, y la
limpieza, así como la.mano de obra,
serán necesariamente muy costosas
á no ser que se haga pet·sonalmente con la doncella.
L as que no puedan procurarse
un tocador elegante ó una de esas
grandes mesas de mármol, tan de
moda hoy día, podrán fácilmente
confeccionarse un tocador. Una mesa cualquiera, de tamaño apropiado á la extensión del cuarto, de roble ó de pino en último caso, será
bastante si se sabe cubrir y adornat· con grandes volantes de tela
igual á la de los cortinones. Sobre
esta mesa se coloca un paño fino de
hilo gual'llecido de encajes. En un
marcu de pino se coloca un espejo,
Y se cubre el marco con un plegado de tela y muselina transparente.
Sin duda es una cosa sencilla, pero
suficientemente elegante, sobre todo
si no se permite la entt·ada á nadie
para visitar.
En este cuarto de tocador es donde se debe colocar, si _es ¡bastante

Domingo 19 de Abrhl de 1903

�capaz, el armario de la ropa blanca, mejor que en el cuarto de dormir, y también el armario ropero,
para guardar los vestidos.
En el caso en que no haya sitio
para estos armarios, se colocan,
á una altura conveniente, unas
planchas de madera, y debajo se
clavan varias perchas. Se hacen
largas cortinas que lleguen al suelo, y sobre una barra de hierro colocada debajo de la plancha se las

s.-Colección de cuellos y corbatas de
encajes.

:mL

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 19 de Abril de 1903

sí sola una coquetería, una elegancia y una distinción.
La piel humana es un verdade1·O
apara.to respiratorio y espiratorio.
Por los mil agujeros de esa fina red
tan complicada es por donde nuestro cuerpo elimina las impurezas,
de las cuales debe deshacerse diariamente, á cada minuto, bajo pena de reabsorción malsana sobre
nuestros órganos interiores. ¡Cuántas fiebres, cuantas enfermedades
contagiosas
puede conjurar
una limpieza
exquisita! Si
no se pueden tomar grandes
baños, por lo
menos se debe
usar siempre
el «tub,&gt;imnensa pal angana
de zinc, en medio de la
cual se coloca una para eeharse agua por todo el cuerpo por medio
de una esponja.
Algunas personas hacen este l avatorio general y cotidiano con agua
fría. Seguramente esta hidroterapia, para los que pueden
soportarla, es excesivamente
higiénica y tónica; fortifica el
sistema nervioso y nreserva
de los constipados, en invierno tan temibles. Pero precisamente durante el invierno es
cuando esas lociones frías se hacen más penosas. Algunos organismos son completamente refractarios á estos lavatorios helados: se
corta la respiración y el corazón
deja de latir. En este caso son no
civos y basta peligrosos. Se les
reemplaza con agua tibia, de veinte
á veinticinco grados: el efecto es
igualmente tónico y bienhechor.
Hay que secarse inmediatamente
después con toallas rusas muy secas,y si se quiere,se puede hacer una
fricción con agua de Colonia.
En todo caso, el cuarto de tocador, durante el invierno, en el momento en que se hace el lavatorio,
debe estar templado. Para las epidermis impre&amp;iooables, es mejo1·
volverse áacostar durante nnos instantes hasta que sobrevenga la reacción.

..
••••, ••

ACEITUNAS CONFITADAS

9.-0tra labor para aplicac iones.-

por el asado y frito. Preparadas
así, se van colocando en buen orden en un puchero nuevo ú orza de
barro, ó bien en un bote de vidrio.
A medida que el vaso se va llenando, se compri.nen un poco las tajadas y se echa el aceite de buena
calidad hasta que el líquido las supere á lo menos dos dedos. Se tapan
después los vasos herméticamente
con tapones de corcho y betún, y se
colocan en lugar fresco y al abrigo del aire.
El quedar los vasos bien cerrados es una circunstancia esencial
para el buen éxito de la operación,
en particu lar si las substanci as deben conservarse por algún tiempo.
Cuando se quiere emplear una
substancia conservada por este medio, se pone en agua fría, se lava.y

El orgullo dt las flortt.
l\lieotras reclinaba mi cabeza en
el áspero trnnco de una encina, cerré mis ojos para hundirme en el
regio marasmo del ensueño.
Y soñé mucho! En el carro vaporoso de mi fantasía vi ajé desde el
horizonte del futuro basta las viejas fronteras del recuerdo.
De pronto una voz tenue, suspirada apenas, desgranó en mi oído
su blanda melodía.
Era una gardenia, cuya blancura inmaculada se había teñido de
un sonrosado leve.
-Oye, me dijo, yo soy orgullosa y cifro mi orgullo en mi blancura regia. Fíjate en mi corola y en
ella encontrarás el matiz escarlata

7.-Tarjetero de seda, con pinturas.

13.~Pequeña mesa-estante para niños.

6.-Vestido de iglesia, para señoras j óvenes.

de la vergüenza. ¿Sabes tú la causa? ..... .
Es que aquí, muy cerca, casi rozándome, he visto pasar algo más
blanco que yo. Y sintiéndome humillada, maldigo esa blancura superior á la mía!
-Y tienes razón! Interrumpió un
mirto, que inclinado en su tallo,
cerraba sus pétalos al peso de la
vergüenza.
Tier.es razón de expresarte así!
porque aquí entre el follaje que me
envuelve, ha venido á hacer gala
de su triunfante superioridad algo
más rojo que mi corola avergonzada, y al verme humillado, siento
que la envidia despierta en lo más
hondo de mis estambres.
-Sólo yo, murmuró una pasionaria, estoy acostumbrada á padecer.
Vosotras sabéis mi nombre, me
llaman Pasionaria y basta él solo
para expresar el inmenso martirio
de mi vida.
Yo he ascendido al calvario doloroso de la humillación y mis hojas, amoratadas por el dolor, hao
sidu enclavadas en la cruz odiosa
de un seno exuberante! Y allí he sufrido la humillación, la vergüenza
y el escarnio.
Ah! Pero á pesar de mi dolor ete1·no, de mi hábito al martirio, nunca
me había atormentado la herida
.punzadora de los celos.

Y hoy siento abrasada mi corola
por la lumbre de esa pasión, más
cruel que todas las que he sufrido.
Y es que aquí, en mi domi ni~,
usm·pando mi reinado, he visto brillar algo más negro que mi negrura, resaltando entre sombras más
moradas que mi color violáceo.
Y también, como vosotras, maldigo á mi rival!
Pobrecitas! las dije, con razón os
sentís avergonzadas. Mi sultana ha
pasado por aquí y el color de sus
mejillas es más blanco que lagar·
deoia, sus labios más rojos que el
mirto, y sus ojos más negros que
un cáliz funeral de pasionaria .
JOSÉ F. ELIZONDO.

Domingo 19 de Abril de 1903
3:ntes para r~ducirla. á polvo; se
tie_nen las aceitunas por espacio de
vemte y cuatro horas, revolviéndolas tres ó cuatro veces; se prueb"an
y se dejan aún en ella, ~i no hao
perdido el amargo; si lo han perdido, se l avan y se dejan en agua el a ra por tres ó cuatro días; entonces
se ponen en el adobo compuesto de
agua, bastante sal, unas hojas de
laurel, cilantro, corteza de limón ó
naranja, hinojo, ajedrea ó tomillo
salsero, que se hace hervir todo junto, y se echa frío sobre las aceitunas hasta cubrirlas bien del todo
en la vasija, que se tapa lo mejor
que se pueda y se guarda en lugar
fresco.
Esta es l a mejor preparación para las aceitunas verdes.

DUQUESA LAUREAN A.

ata con anillas para poder correrlas y descorrerlas á voluntad, cuidando que no haya intersticios por
donde el polvo pueda penetrar.
Pero á pesar de esto, los buenos
vestidos deben encerrarse en sacos
grandes y largos para preservarlos
mejor del polvo. Más adelante enseñaré á mis bellas lectoras la manera de servirse de ellos.
En estos tocadores, menos lujosos todo será menos rico, pero, sin
embargo, hay quecuidarestén muy
limpios.
La aljofaina, en vez de ser de plata ó de porcelana de Sajonia ó de
Sevres, será de porcelana clara,
con dibujos originales.
Antes de abandonar el cuarto de
tocador, no dejaré de insistir sobre
la necesidad de entretener vuestra
graciosa person~ en_ la más minuciosa limpieza, limpieza que es por

MUNDO ILUS'rRA.l)O.

se exprime bien para separar todo
el aceite de que se halla impregnada y luego se adereza. El aceite
empleado para este medi o de conservación no se a ltera por el contacto con las ca.mes; así, después
de haber servido para conservarlas,
puede emplearse para condimentar
las mismas substancias conservadas, ó cualesquiera otras.
ADOBO PARA CARNES

Cocidas las carnes, ó mejor asadas, se las frota con sal y un poco
de pimienta, yerbas aromáticas,
como orégano, laurel y otras, y si
gustasen, ajos machacados; se ponen en orzas, bañándolas bien con
vinagre y vino blanco licoroso,_ por
mitad, 6 poniendo mayor cantidad

de vinag-re, si no es m~y fuerte; se
tapan bien y se col ocan •en lugar
fresco, y para emplearlas, se condimentan con el guiso que les es propio.
·
Cuando se quiera una conservación más prolongada como de sei s
meses ó más, el adobo de vinagre y
aceite es el más seguro.
PERDICES EN ESCABECHE

Se da á estas aves un principio de
acción por el asado en cazuel a; se
colocan en orzas vidriadas entre
algunas hojas de laurel , de modo
que queden bien ajustadas, con algunos pedacitos de sarmiento; se
procura que no toquen al fondo ni
1as paredes del vaso. Se ponen al
fuego en una cazuela dos partes de
aceite y una de vinagr e con su correspondiente sal , un poco de pimentón dulce, sisequiere, ópimienta negra ú otra especie, unas hojas
de laurel orégano y algunas cabezas de ajos enteras; se da un hervor
á la salsa, y aún caliente se echa en
la orza en que están las perdices,
de modo que queden bien cubier tas;
se cierra el vaso y se guarda en l ugar fresco; este escabeche sirve también para otras aves, como codornices, becadas, etc.
Cuando se quier a comer, se preparan con el guiso ó salsa que acomode, ó frías como la misma salsa
de adobo. Y si su conservaci 6o no
ha de ser por mucho tiempo, puede
substitufr vino blanco cocido al
aceite.
ACEITUNAS QUEBRANTADAS

Las aceitunas son la única fruta
que se conserva por la sal; para
poderla comer, aun por este medio,
es preciso quitarles el g_usto acre y
amargo que les es propio; el agua
sola basta para ello; pero no se
consigue sino al cabo de mucho
tiempo, particularmente si se adoban enteras.
Los mejores modos de preparación son los siguientes:
Se escogen verdes, y al punto que
van á madurar, se las quebranta
sobre una piedra y se las va echando en un barreño lhmo de agua
clara, que se muda cada día, hasta
que no sale amarga; estando en este punto. se ponen en orzas ele tierr_a
barnizarla, ó me¡or E:º botes de vidrio, con agua suficiente para cu-

b r irlas; se les echa bastante sal,
p i mentón, orégano, hinojo, ajos machacados y unas rodajas de naranjas agrias; á los dos ó tres días de
estar en el adobo, pueden principiarse á comer.
Así preparadas, duran poco tiempo; lo más un mes.
Si se quiere que des amarguen más
pronto, se escaldan luego de partidas, pero pierden un tanto su buen
gusto.
ACEITUNAS RAJADAS

Para esta preparación se emplean
las aceitunas ya adobadas por el
método anterior; se cortan como á
orejones, quitándoles el hueso y
metiendo en su lugar una alcaparra
ó un pedacito de anchoa, ó ambas
cosas; así compuestas, se ponen en
botellas, que se llenan de buen aceite; para esta preparación deben ser
l as aceitunas gordales ó sevillanas.
ACEITUNAS SECAS

Se escogen bien maduras y del
todo negras, se secan al aire ó al
sol ó se escaldan como las ciruelas,
y se guardan en lugar seco.
Cuando quieran prepararse para
comerlas, se pone una porción de
ellas en una olla, se les echa sal
algunas rodajas de naranja agri¡

Se cogen en el mismo estado que
las antei:iores; se les hacen á cada
una dos ó tres rajadm·as de arriba
abajo con la punta de un cuchillo
y se ejecuta lo mismo que uara las
a nteriores; pero el adobo se hace
sólo con sal y plantas aromáticas,
como tomillo salsero, ajedrea, hinojo, hojas de laurel y orégano;
adviértase que estas dos últimas
plantas las ponen de un verde desagradable y por ello algunos las
omiten, aunque las den buen gusto.
Estas aceitunas se conservan por
t r es ó cuatro meses, seJes pone naranja agria y ajos, y se pasan más
pronto.
ACEITUNAS ENTERAS

Como éstas se guardan todo el
año, se cogen en e! mismo estado
que las anteriores, pero se eligen
las mejores y más sanas; se tienen
en agua nueve días, mudándola dos
veces cada día; puestas en una salmuera á prueba, esto es, que se mantenga flotante en ella un huevo, se
adoban con las yerbas aromáticas
que se bao dicho para el antecedente método: preparadas de este modo, no pueden comerse hasta después de seis 6 siete meses; pero se
conservan de un año para otro y
son mejores.
Para adobar las aceitunas enteras de modo que puedan comerse
luego de su preparación, el único
medio es el de desmargarlas en lejía, siendo buenas para esta preparación todas las especies de aceituna$; pe1·O las mejores son las peque•
ñitas ó de cornezuelo.
Para un celemín de aceitunas, se
emplea un celemín de ceniza de sarmientos y un terrón de cal viva del
tamaño de un3: manzana regular;
se pone todo ¡unto en una tinaja
con agua suficiente y que lo cubra
todo, la cual se habrá apagado

16.-Fald a de 7 cuchillas.
para " S kati ng".
Y una porción dti aceite, se sacude
nuevamente la olla para que el aceite se extienda igualmente y unte
todas )as aceitunas; por ocho días
se 1·ep1te, cada uno lo mismo, y entonces estarán adobadas y podrán
comerse; esta preparación no dura
mucho tiempo; así, conviene guardar las aceitunas secas para irlas
preparando á medida que se consuman las adobadas.
FRUTAS ROJAS Y DE HUESO

Las primeras, como son grose•

Economia.Domtstica.
CONSERVACIÓN DE LAS SUBSTANCIAS ANIMALES POR EL ACEITE,

Las carnes, aves y pescados se
conservan por largo tiempo s umergidas en aceite, aunque no se_hayan
cocido· pero si reúnen estas cireuostaocia~, el buen éxito es seguro. De
cualquier modo que sea, se procede
como sigue: se preparan las carnes,
aves ó pescados en cuartos ó en tajadas regulares; si son crudas, se
enjugan bien· si se les ha dado una
tercera parte'de su cocimiento, ser á

11.-Sombreritos de encaje
y listón.

12.- Cubierta e n seda, para a lmohadones.

�..
Domingo 19 de Abril de 1903

Ef:,

MUNDO ILUSTRAOO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

llas, cerezas, guindas, fresas, frambuesas, y las segundas, como albaricoques y melocotones, se escogen
maduras, pero que no lo estén demasiado; se desgranan las grosellas, se quitan los palitos á las cerezas y los huesos á los albaricoques y melocotones; puestas con
separación estas frutas en las botellas, se las deja. dar un hervor en el
baño de María.
Para las frutas rojas no deben
emplearse vasos de hojalata, porque el hierro y el estaño las altera
el color.
Las fresas pierden un tanto su
perfume; pero esto no sucede, si
estrujándolas se las mezcla como
la mitad de su peso de azúcar y un
poco de ácido de limón.

.
•

DoIOlingo 26 de Abril die 1903

'

•

15.-Valioso y elegante cuello de encaje de la India para sobreponerse sobre fondos obscuros.

RECETAS DE COCINA.
SOPA DE PAN

Á

LA .JARDINERA

Se coloca sobre el fuego una cazuela con aceite ó manteca y se fríen
en él tqmate cortado en pequeños
pedazos, cebolla menuda, ajos, perejil y un poco de pimiento; cuando
esté todo á medio freir, se echa el
pan cortado en pedazos muy delgados, y se fríe todo junto hasta que
esté dorado; luego se echa el caldo
del cocido, dejándolo reposar un
poco, y se sirve.
OTRA SOPA DE PAN
En una sopera proporcionada se
cortan cortezas de pan secas ó tos-

dos se mezclan un11. cucharada copeteada de mantequilla, una cucharadita cafetera rasada de sal, y la
mitad de esta cantidad de pimienta.
Fórmese con la pasta unos cilindros
de las dimensiones de un chorizo;
envuélvanse en huevo cortado y pan
rallado después, y finalmente, fríanse en bastante manteca hirviendo
como para buí'juelos.

EL ABANICO.
«¡Qué gracia da el abanico á una
mujel' que sabe manejarlo! escribía
madame de Stael. ¡Serpentea, vuela, se cierra, se abre, se levanta, se
baja, según las circunstancias! ¡Oh!
apuesto que en todo el toci.do de la
mgjer más coqueta y mejor engalanada no hay ningún adorno del cual
pueda sacar más partido.&gt;
En. España, principalmente, el
aba.meo desempeña un papel importante en cuestión de amores. ¡Cuántas citas se dan, cuántas confesio-

nes se hacen, según la manera de
abrir ó cerrar el abanico! ¡Cuántas
cosas tapa este velo elegante y caprichoso: las miradas apasionadas,
los besos tímidos, los hipócl'itas
pudores!
Nuestras abuelas poseían uno ú
dos abanicos. Hoy día, el tono de
la moda exige que se tenga un abanico para cada vestido. No encuentro en esto ningún inconveniente,
si la fortuna permite tener tantos
abanicos preciosos como trajes.
Pero á no ser así, aconsejo, como
en todo, que se tenga poco, pero
bueno y bello.
Bello,no en el sentido que generalmente se da á esta palabra, quepara la. mayoría significa riqueza; yo
entiendo por bello lo que es artístico y distinguido. Dos ó tres abanicos, y si no, uno solo que vaya con
todos los trajes; pero entonces una
verdadera obra de arte, un abanico antiguo, por ejemplo, ó un asunto moderno hecho por un pintor de
fama, ó también un hermoso abanico de plumas de avestruz montado

sobre varillas de concha ó carey.
Se hacen ahot·a, en estos distintos
géneros, cosas muy bonitas; pero
hay que saber encontrarlas, y noes
recorriendo los almacenes ó bazares como se encuentra la obra maestra que conviene á la fina belleza
de cada cual.
PARA CURAR UN RIESFRIADO EN UN DIA
Tome las pastillas Laxantea de Brom~lu.
Bl botie11rlo lo devolver, 111 dinero al no ae cma.
t. lirma B. W. GrOTe ao baila ancada cajita.

...."SANTA
.............................
FE," LA!MEJOR RUTA

,

~

ADenver.~lansas Cíty, St. Lonis, Chicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

La falta de nutrición es la causa primordial de las enfermedades extenuantes.
Véase lo que dice el muy prominente Dr. D. Pablo Córdova y
Valois, de la Ciudad de México:
«Tengo el gusto de manifestarles que el uso de la Emulsión de
Scott en mi práctica de muchos
años ha sido siempre satisfactorio, pues ((supera á toda otra preparación» cuando se trata de enfermedades de ,clos órganos respiratorios&gt;&gt; ó de afecciones por falta
de nutrición. Reúne, además&gt; la
ventaja de tener un gusto agradable, pues los enfermos en general no la rehusan.»

EL TEST AMENTO.

Dtl Tllmo. sr. Jlriobispo Jttban.
17.-Detalle de labor para
ap licaciones.

ta.das, pero no quemadas, y se les
echa pot· encima el caldo que baste
para remojarlas, y al tiempo de
servirla se les echa otro poco de
caldo bien caliente, cubriéndola de
algunas legumbt·es. Observad que
nunca se debe hacer cocer el pan en
el caldo, pues esta mala costumbre
le quita el gusto.
SOPA DE CEBOLLA CON LECHE
Se prepara y rehoga como la precedente, y cuando haya tomadocolor la cebolla, se añade la leche y
un poco de sal; hágase cocer un
cuarto de hora y mójese el pan.
SOPA DE CEBOLLAS,
Se limpian unas cebollas; después de bien lavadas, se rebanan y
fríen en manteca basta que estén
bien escaldadas, sin llegará dorarse; échese después un poco de harina en la misma cazuela hasta que
dore, y añádR.nse unas cucharadas
de ca.Ido desgrasado, ó agua, si no
se tiene á mano aquél. Se deja hervir por media hora, y cuando vaya
á servirse en la mesa, se le añaden
unos coscorroncitos de pan fritos
en mantequilla.. El resultado es una
sopa sabt·osísima y muy alimenticia.
GAZNATES DE CAMOTE,
Se ponen á asa!' en el horno los
camotes hasta que estén tiernos; entonces se sacan de la cáscara, á
punta de cuchara, y se muelen. A
dos tazas llenas de camotes moli-

♦

i

i

I♦

•

1

i

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

i

FARNSWORTH.-Agente Genel

ta. San Frano/•001 Nilm. 81 Má:r/001 a.-F.

································~

Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado consistí a en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mútua"
Compañia de Seguros
sobre la vida, de Nue,va York,
Hace pocos d1aa que se practicó la
apertura del testamento del Ilustrlslmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A- FeebllD
en la eluda~ de Cbicago, Illlnols. La
lortuna di dlstlni\lldo prelado aecendló A cerca de f125,000 oro americano;
y segün el inventarlo que se ha pub!lcado, los bienes que dejó fueron como
sigue:
Dos pOllzas de ' 'La Mutua,' ' Compallfa de Seguros sobre la Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada una, O sean. . . . $50,000
Dividendos acu~ulados sobre una ere las p6llzas. • 9,829
Otra pOllza de seguro. . . 14,000
Acciones en efectivo y en
Bancoa. . . • . . • . . 37,000

oro
oro
oro
oro

Entre las dlsposlclones del sellor Ar•
zoblspo, en eu testamento, se hicieron

éstas :

A su hermana, seilorlta Kate FeebaD,
que estuvo siempre con él basta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro de una de las pólizas de aegqro ;
A la sellora Anna A. Feeban, viuda del
seilor doctor Eduardo L. Feeban, hermano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo ; A la Academia de San Patricio de Cblcago, de la que es preceptora su hermana, Madre Marta Catalina,
$10,000 oro de la 11Jtlma póliza ; l la
escuela ' 'Santa Marta' • de ensellan za
practica para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la IDstltoclón por la
que mAs se interesaba el seilor ArlOblspo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la O.ltlma p6llaa.

J

J

__ ~.: ~ft~: .

·4:/Jft

..

•

l

..:-f

Explicadón dt

nuestros grabados.

Número l. Traje de paseo,•con
cuello de esclavina y aplicaciones
de cintas, de elegantísima confección y graciosa vista. El cuello,
que como ven nuestras lectoras es
de mucho efecto por las airosas y
abultadas hombreras, encaja perfectamente con la índole general del
traje y lo complementa. El pequeño
y cuadrado escote, cubierto con fina gasa 1 va rodeado de encaje inglés igual al que lleva.o los puños.
Las aplicaciones de abalorio en las
dos cenefas del peto, cuelgan junto
á la cintura, que va. rodeada de un
listón no muy ancho y terminado
por la parte posterior en vistosa
moña. Por lo que respecta á los
sombreros del grabado, debemos
manifestar que cons tituyen los últimos modelos de pi:imavera, y que
su elegante y airosa forma será ,
i ndudablemente, del agrado de nnestras lectoras. Los principales adornos de estos somb,·et·os son fl.01·ales
y uno de ellos lleva una pequeña.
guarnición ó cuerpo de terciopelo.
Número ~- Completamos en el
presente número la colección de
trajes infantiles que dimos á cono·
cer en el número pasado. Como se
puede ver, la di. versidacl de estilos
y formas de estos trajecitos, cons·
tituy e una verdade1·a °:oveclad, pu~s
la evol ución de la 10dumental'1a
infantil ha sido verdaderamente .
notable en estos últimos tiempos. Las madres de familia podrán, á su
aot, jo, alterar los detalles_ de estos
trajecitos, pero les iicooseJamos no
los alte1·en con reformas de mal
gusto., _

Número 3. Elegantísimo por su
c~rte y tle ID:Ucha vista por su artística confección, es el traje que representa este /frabado y que única.mente caerá bien á sefforitas que
tenlfªº ~n talle airoso y gentil. Las
aphcac1ooes de abalorios en las
solapas del talle, se combinan de
manera que armonicen con el resto
de los adornos, especialmente de
los puños. El escote angular se cubt·e _con fino punto de Inglaterra y
el cmturón se une en la parte del antera con un juego triple de broches.
Número 9. Como las explicaciones de estos trajes se amoldan perfectamente á la ~e trajes análogos
que h~mos 1,ubhcado en números
anteriores, sólo manifestaremos á
nuestras lectoras que el que se encuentra_ en primer término es deconfecc~ón que pudiéramos llamar
mo~erm sta. El ta lle, en su pat'te infet·10r, l leva un pequeño y elegante
blusa.do de gasa, que es lo que constL_tuye la nota verdaderamente orig10al de este vestido. A pequeila
a~tura_ del hombro y siguiendo esa.
dlrecctón hasta. la mitad anterior
del cor~iño, se lleva un tejido de
ancha c:iota, rematado con pequeños b~tones metá licos. Este adorno
se reptte en la parte inferior y Jateral d_e la falda, en cuyo centro y
á la mtsma altura se colocan tres
grupos de cordonciJlos triples. El
cuello se _hace rematar por· tres pequeños picos de encaje.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99033">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99035">
              <text>1903</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99036">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99037">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99038">
              <text>16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99039">
              <text>Abril</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99040">
              <text>19</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99057">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99034">
                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 1, No 16, Abril 19</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99041">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99042">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99043">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99044">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99045">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99046">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99047">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="99048">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99049">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99050">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99051">
                <text>1903-04-19</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99052">
                <text>Suplemento</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99053">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99054">
                <text>2017709</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99055">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99056">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99058">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99059">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="99060">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2613">
        <name>Cuarto de tocador</name>
      </tag>
      <tag tagId="2614">
        <name>Cuellos y corbatas de encaje</name>
      </tag>
      <tag tagId="2617">
        <name>Economía doméstica</name>
      </tag>
      <tag tagId="2615">
        <name>Orgullo de las flores</name>
      </tag>
      <tag tagId="2618">
        <name>Sopa de pan</name>
      </tag>
      <tag tagId="2616">
        <name>Tarjetero de seda</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
</itemContainer>
