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                    <text>Doo:ningio 5 de M:,a,y-0 de lDOl. •

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO tLUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 19.
J&gt;lrector: LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA,

MÉXICO, MAYO 12 DE 1901.

Subscripclm me11suai foránea, $ 1.50.
I dem ide1n en la Oapital, 1.15.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

BELLAS ABTES.--LA. VIUDA DEL PESCADOB.
Cua dro de Aquiles G•.aochi Taylor.

Rcmbrandt.

�~om.ingo 12 de Mayo de 1901.

MALDICION DE GITANA.

brindarrnos alegremante por que .,e des'Illlntiesc el
augurio. Y 11abía allí un señor que, presumiendo
de &lt;n-acioi;o di J. o con sorna : ·•r.:; muy malo c-o'
mer0 trece . .' . c·uan.do solo
hay corn1.da para doce" .
A la ma&lt;lmcrada ,;iguiente tomamos el tren y
,-alimos hacia
(;azadero. La expedición -se pre:.ental,a magnífica: la temperatura era, &lt;:o_m_o de
mediado, de ::,eptiembre, templada y delic10::c_a;
cada tarde lo~ zurrone:; Yolrían ate.:;taclos de pieza.,, y pam mayor ,-ati:;faec·ión. no,, habían anunc:ia&lt;lo que andal,an re.:--e~ por el monte, y ~l!e el
prinwr ojeo nos prometía rico botín. Dec1duno,;
que e.,te ojeo princi1Jia,c un miérc:_ole-s por la maüana, y apenas cle;,pac-ha.da,.: la,- 1~11g-as y el ch~olate. ~alimo;, á &lt;:ahalgar lllll'-tro,; )Af·o.,, qne no;; espe1·aba,n á la :puerta, entre el tro¡k'l de la- e.~opeta,;

Siempre que :,&lt;J trata. entre g&lt;-'nte con preten::-iones de- instruícla, ele agorería, y supcr;;ticiom~, no
h ay nadie que no ,;e cle(;hire exento tle miedos pueriles, y pwnto meno~ de,enfaclado que llon Juan
frente á lai; e.~rntua,; de ~u, ríttinrn:'. :X© ob~tante, tran~curridos lo~ diez minutos tonsagraclo1, á
alardear ele es-pírit u fuerte. cada cual ,:al,e alguna
historia rara, algún ~utediclo inexplie:al,le, una
'•coiucidencia·'. (La, e:oin&lt;:ühmtia,, hat-en el
gasto) .
La ocasión más frecu:nte \le lrnbfar de super,,ticione1S la ofrecen los c:onvite
De los t·atorce ó
quince invitado;; ~ cxe:u~an uno ó do,;: al €sentarse á la mesa, alguien nota que son trec-e 10-~ c:omensa.les, y al punto decae la animación, óyen::;e
forzadas risas y chanza,- poco ,:incera;;, y los amer.&lt;le la casa se wn precü,ado,:; á bu,.:.car, a1mque sea
en los infierno,;, un número catorce. Conjurado
:ya el mal, sino rt:'nate el contento, las ri~ita~ de
la;; señoras tienen un soniclo franco; -e Ye que lo,pulmones respiran á gu,:to. ;, Quién no ha asistido á un epis0&lt;lio de e,,ta índolt?
.En el último que pre,enc1é pude ob~cna1· que
Gustavo L izana. mozo a~az de:&lt;preocupado, era el
1111ás carilargo al contar trec-e. y el que tle:-fmnció
el ge&amp;to cuando fuimos e-atore-e. Xo hada yo tan
superst~ioso á aquel infatigable cazador y "sportllllan ·,, y extraiiándoone ,·erle hasta demudado en
~los iprimeros momento~. á la hora del café le llevé hacia un ángulo del saloncillo japoné.•, y le
-interrogé directamente.
-una &lt;-oincidcncia-r{&gt;spondió, como era de
ipre-umir; y al ver que ~-o sonreía, me ofreció con
un ademán el sofá bordado, en &lt;:uyos cogines una
illandada de grullas blanca.., eon patitas rosa volaba sobre un cañaveral de oro, nacido en fant,ástica laguna; se sentó él en una silla ele bambú, y
rápidamente, ootrecortando la narración con agitados movimientos, me refinó su ·'coinoidencia"
del número fatídico.
-Mis dos amigos íntimos-los de corazón'
eran los dos ohicoo de )Iayoral, &lt;le una familia
extremeña antig,ua y pudiente. Habíamoo estado
juntos en el colegio de los jesuita;:;, y c uando salimos al mundo, la a.mistad .se estrechó. L lamábanse el mayor Leoawio y el otro Santiago; y habrá usfod visto ipocas figura:.s más hermosas, pooos muchachos más simpáticos y pocos hermanos que tan
("ntrañablemente se quisiesen. Huérfan os de padre y matlre, y dueños de su _hacien da, no conocían
tuyo ni mío : bolsa común, con.fianza en tera, y á
IJ.){'$ar de l a diferencia de caraderes-Leoncio
nerv.ioso 'Y vehemente hasta lo 8umo, y Santiago
negras y la gresca y alborozo de los perro;;. Como
&lt;le u n genio igual y pacífico-inalterable armonía.
tengo tan pre,;ente., la,; menores cir~W1St.ancia.s de
A mí me llamaban, en broma, su otro hermano,
M¡uel día, recuerdo que me _extrañó muc-ho la fuy la gente, á fuerza de vernos unid()!,, h abía lleria con que lo,,, animales ladraban, y al asomarme
grudo á pensar que éra:mo,-, cuando meno~, prófuera . ví, apoyándo.se en uno ele los postes del emximos ;parientes los Mayoral y yo.
parrado que sombrea:ba la puerta, á una gitana
Apasionados cazadores los tres, nos íbamos seatezada, escuálida, andrajosa.
manas enteras á las dehesas y cotos que los MayoPodría- tener sus veint.e años, y si la Sltciecla.d,
ra.l poseían en la ~fa.ncha y Extrema&lt;lura, clon&lt;le
h~ de euanta alimaña Dios crío, desde peroices la descakez v la,s greña;, no la afea.."-Cn, no carecería de cierto ·salvaje atractirn, porque loo ojos briy conejos hasta corzos, venado,, jabalíe,, ginetas
llaban en s-u faz (-etrina · como negros &lt;liamant~,
y §ratos monteses.
los dientes eran piñones monda-dos y el talle un
COlll buen refuerzo de 8€-copetas negras 'Y una
junco airoso. Los pingajos de su falda apenas
jauría de excelentes podencos, hadamos cada ojeo
cubrían ;:.us cle.mudoo v delgados tobillos, y al cuey cada batida, que eran el asombro de la comarca.
llo itenía una ;;arta -de vidrio, mezclada coo no sé
De €!."tas excursiones resolvimos una cierto día de
qué amuletos. Dij·e que sus ojer.c brillaban, y era
1'4an Leoncio; no cabe olvidar la fecha. Kos hacierto· brillaba1.11 ele un modo raro. que no ,;;upe
bía convidado juntos una tía de los Mayoral, seüora di,-cretí-sima v madre de una muchacha en- de.finir: los tenía clavados en 8antiaP-o--que, lo
repito, era un mlH:.hac.,ho arrogante, rubio y blancantadora, por quien Santiago bebía los vientos :
co,
y en aquel instante. subido al poyo de montar
sutilizando mucho, creo que esta pasión de San:v
con un pie en el e5tri,bo. c-on ,su ;;om brero ele alas
tiago tuvo su ;parte de culpa en la de&amp;gracia que
ancha•, ;;u bizarro capote hecho de una manta zasucedió : ya diré por qué.
morana. de vuelto e:uello ele terciopelo Yerde. y
Ello e~ que nos reunimoo en la C8'~, donde, con ,ms altos zajone, de caza. que marcaban la deremotirn &lt;le la :fiesta, había otros varios convidados :
r-hura de la pierna. aún parecía má5 a,puesto y gaamiguitas de la niña, señores fonnales, íntimos de
llardo.-Y á Santiago fué á quien dirigió sus lela marruí. . . Y yo, que jamás contaba entonces tanías la egipcia. soltándole esos requiebros raros
los comensales, al pa.,.ar al comedor, involuntaque gastan ellas, y ofrooiénd~e á decirle la buenaria.mente, me fijo en lw platos. .. ¡ Eramos treTentura. En aquel momento. :-;a11tiago, de i:egnro,
c:e, trece justos!
pern:aba en el dulce ro.,tro de ;::u novia. y el conKi se me ocurrió chi:;tar: por otra parte, no
traste con el de- la gitana dehió de cau~arle una
f'{'Utía aprensión. Estariam06 á la mitad c1e la co- impre-o.ión de repn,!;Uanc-ia hacia é.,ta : porque era
mida. cuando lo ad1·irtió el ama ele la ca.&lt;:a, y dijo galante con toda;:: la.::: muiere;::. y ,-in embargo, solriéndose:-"¡ Hola ! ¡ Pues con el resfria.do &lt;le tó una frase dura y ha;::ta cruel, una fra"e fatal ...
.Julia, qu.; la impidió venir, nos hemos q11__ecado vo a,-í lo creo. . . ·
en la docena del fraile! No asustarse, senores; · - ;. Qué buenaventura vas á darme tú ?--exclamó
q1ue aquí nadie ha cumplido los sesenta más que
Santiago.-¡ Para tí la qui.o.ieras ! ¡ Si tuvieses Yenyo, y m todo raso seré la e•CO!!irla ''.- ¿ Qué liabíahP-n, no "f'ría 0 tan fea :r t r:1 11Pg:ra, r-hic¡uilla !
inos de hacer? Lo ec:Jiamos á broma también, y
La gitana no se inmutó en aparicne:ia, pero yo

cl

0 •

111

.lL

EL •.1:UNDO ILUSTRADO
noté en sus oios aluo que parecía la sombra de U1l:
abi~mo; y fijándolos de nuevo en Santiago, que
~ta,ba á caballo ya, articuló despacio, con indiierencia atrorl y en voo ronca :
-¿:No omere.,; buenavent1:11'as, _jermoso ? Pues
toma maldiciones. . . Permita Dios. . . P emnita
Dio,-. . . · nue vayas montado y vue!Yas tendido!
Y o no sé rnn qué tono pudo decirlo la malvada
que nos quedamos ele hielo. Leoncio, e~ especia(
tomo adoraba en 1,u hermamo, se demudo un poco
y aurnzó hac:ia la gitana en actitud amenazal:ira;
lo::, peno,;, que conocen tan perfecbmente la,;; in1 l·ncione;; de ,-;u,; an1os, se abalanza-ron ladrando con
furia: uno de ellos hincó los dientes en la pierna
\lt•snucla de la mujer, que dió un chillido. E 6to
l&gt;ast-0 para que Leoncio v yo, y todos, incluso Santiago, nos distrajésemos de la maldición y pensái-t•1110:; únic-amente en salvar á la bruja m oza, en
rie.,go inminente de ser -00.itrozada por la j auría.
Contenido,; los pt-rr-OS, cuando volvimos la cabeza. la gitana .va no parecía -por allí; sin duda se
había pue.:--to en c·obro, aunque nadie supo por
dónde.
Al llef!ar aquí de su nanación Gustavo, me hirió de súbito un recuerdo.
-E;;pere 11sted, e.,pere usted . .. - murmuré
re'-·a,pac-itando.-C'reo que cooozco el final de la

::ircxno

ILUS'THADO

EL SEROR LICENCIADO ·

un verdadero palacio con;;truído á
todo cooto y de arquit-ectura moder111,nma. 8~1 situación 110 pudo ser
mejor,
puesto qup el lugar e-n que i'C
El Secretario particular del señor
eucueutra
ei.,tá ·llamado á ser el punMürí$tro de J usticia es muy conoto
rná,:
c-t'.ntrico
de la rnpital. h,1lláncido en )léxico como joven de ta&lt;lo.--e
muy
cerca
cld Pala&lt;'io del Polento é intachable honra.dez. Su cad&lt;.&gt;r
Lf&gt;.gi~ati,
0,
entre
el Palacio :Narrera ele abogado fué de las más brieional
y el Castillo de Cha,pultepec.
llantes que se rE\,oistran en la EscueLa ¿citada del edi.fieio adquiriuo,
la &lt;le Jurisprudencia, de donde fué
como
,-.e puede ver en nuostro gra~:kx:retario por muchos años, y probado, es ~untuo.:a y llama la atenfosor &lt;le u,u r3Jlllo muy importante
ción
entre todas las que figuran e11
dl'l derecho.
primer
término on el rumho de la
El ,;cñor Don Ju5tino Fernámdez,
s\rnni&lt;la
J1uí.rez. Patoni y la Reque Ita ,dirigido por tanto tiempo la
forma.
E,;cuela citada, ha sabido distinguir
La,- ofi&lt;:ina., ·'" :-alonc-- ele rcce-psiempre al señor Víctor lfa:nuell
ción
nrn á ;;cr elegantemente amu1•(\¡,;ti,llo, y hoy lo tiene cerca, segublados,
,pmria.-, cierta,- imli.,,pensables
ranwnte como umo de sus ni:{1,5 lean•forma, y apropiaeion&amp;, que 8()'l
le., y út ile-,i amigos.
naturale;: a,l conrc-rtir u,n palac.-io particular en edificio público.
Pero ninguna &lt;le la,- obra, que hahr-:rn de emprender~e ~on de aquclla11
q1~e puetla;n tardar ó dañar on _ Ío
n (,~de que las obras del Palacio
rná,; mínimo d riqubimo docorailo
Nacional comenzaron en la. parte
que O•-tenta,n Jo,; murales y techos,
oc·11pada por fa Pre.,idencia y por la
L~pecialmcnte del "alún &lt;principal.
&amp;'{·reta ría de Relaciones Extt&gt;riore.,,
T&lt;)rla, la,, ofit·ina:- públic,1;; parece
c-it el ala derecha del Pa.Jacio menfllll' tit•1uh,n á aproxima1~,:e )' har~r
c-iona&lt;lo, el Gobierno trató de a.dquisu núcl&lt;"a en la parte donde la ciurir un edificio apropia-do para la Se&lt;la&lt;l
má, herrnoi;:a y má,; amvlia.
e:rctaría de Relaciones Exteriores.
E,-to. f'in eluda alg1ma, que tieAdemá~, se de-sea.ha que la men,
ne una ,lita con,·c11if&gt;ne:ia y gran i:1eionaua Secretaría estlw,iera en un
kré- •para eil público, l)Ol"que lo, ll('edific,io adecuado para reicibir ú los
goeio,, se facilitarán má.s ~· lfü, c&gt;SR. LIC. V IOTOR MANUEL CASTILLO,
n•pn'&gt;-t-ntan tes de los Gobierno., de
morli·dacles
de c-omunicación :-erá:1
Sc-cret a rio particular d el Ministro d e Jn st ida.
1,),- paí::es con quienes México cultini.a:rnre.--: y má...;; ¡mic-fa·as.
-va rl.'laciones, y que tienen que ocurrir frecuente- e-lega.n,tes, habit'111lo tlc.~idido la aidqui1,ición de la
Dentro de poco tiempo, la ea;:a quedaru á la di~mente a l despacho de-1 señor ) [ini~b-o.
del sefi.or Don Frwnci._q,-o E~pin()¡-,a, situada en la po-ición del Gobierno, é inmediat.111H:mte s,e da.1~1n
Se e.,;;tudió la easa más eom·eniente, y ,,e JHl:;.() e:.tl le de P atoni.
todo,, lo...: pasos para la trarulaci&amp;n &lt;le las oficina..&lt;,
atenti ón en .arias de las mejor 8ituadas y má,
La referi1fa ca.-a e,- notal&gt;le por su ek•ga,:1-::ia, á ,-,u nnt•1·a reside-ncia.

Víctor Manual Castillo.

0

La Secretaría de Relaciones.

l"'

-- - ---- -

1

•

•

DJ1u.i.ugo 12 de Maiyo de 1901•

hi,toria . . . Cuando usted nombró á los :Mayoral,
empezó á trabajar mi cabeza. . . El nombre '·me
,sonaba . . . " Se me figura que conozco á los dos
hermanoo, y ya voy reconstruyendo su figu ra . . .
Leoncio, vivÓ, moreno, delgado; Santiago, ru bio y
algo má,, irrueso. . . ¿ l&lt;'ué en esa cacería donde . .. ?
-Donde Leoncio, creyendo disparar á un corzo. mató á Santiago de un balazo en la cabezare,1)0n&lt;lió lentamente Gustavo, cruzando las manos
con involuntaria angu.stia.-Santiago "volvió ten.
elido . . . ., Perdí á la vez mis dos amigos; porque
el matador. si no enloqueció de repente, como pasa
en las novelas y en las comedias, quedó en un estado .de perturbación y de alelamiento que fué ~recienclo cada día; y q,uizás por olvidar oortos JD'itante&lt;: la horrfüle escena, se entregó-€} que er,i
tan forrnalillo que basta le embromábamos- á mil
exce.;os. a('a bando así de i&lt;lioi:lizarse. ¿ De&amp;pués
de saber e;,ta "coincidencia", extrañará usted que
me agrade poco sentarme á una mesa de tre-c,!?
Por má:, que quiero dominarme, se me conoce el
miedo. . . ¡ El miedo, sí; hay que llamar á las
co,as por su nombre !
-¿ Y volvió á parecer la gitana ?- pregunté
con e:nriosidad.
- ; La gitana! ¡ Quién sabe á dónde vuelan
e:-a.o. cornejas agoreras !--exclamó Gustavo sombríamente.-Los de esa casta no tienen poso 11i
pa~adero.. . Como dice Cervantes, á su ligereza
110 la impiden grillos, ni la detienen barrancos, n 1
la contrastan paredes... Cuando velábamos al
pobre Santiago, y tratábamos de impedir que ~e
;:.nic·idase el deses.perado Leoncio, va la bruja debía
de estar entre breñas, ca.mino de Huelva ó de Portugal.

€n¡i/ía j)ar:Jo ]Jazán.

--

- - - -- - - - - - - - - -·----- -

· -- -

FACHADA DEL NUEVO El'IFICIO DE LA SECREfARIA DE RELACIONES.

�Domi.n@l 12 de Mayo de 1!.101.

IP.;• , -- , - -

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUS·TRADO

La propaganda protestante
EN MEXICO
-::::,,.~-&lt;::::,.

La-s in;;tituciont.,; rd·igio,a,-; t omo las polítie1s
y las l,()(•j¡¡Jt", son mrn re,nltante superior del tipo moral de tau¡¡ r¡¡za y cle C-ll.t~a pueblo, ele ~11"'
a'llt('('.edente,; bi;;tóric:o,, de ~u c:lima, de la luz de
su bol y dd zafiro tl&lt;' -u cielo. Emanan tanto. dt'l
corazón humano corno ele la naturaleza exter10r;
)iC forjan al calor de lo,; 5&lt;'J1timientoo, á la lnz de
la ciencia 10&lt;.·1\l y contlen,-an en breves dogma,- y
en contados vot~- tollo el ,:.ér mor,11 y material de la
socic&lt;lad en que imperan. ,\.~í como la flor e,: la
condensación de toda la &gt;avia y la obra de toda
Ja vida de la planta; que á darle forma, cc~lor. per~
fume, á rf'vortar t,tpriehosamente sus petalo.:, a
hilar ;;u,; e-;tambr&lt;&gt;~ v á ahuecar ;ms carpelo.- contribuyen clt&gt; un latlo ·1a raíz, el tallo, las hoja,, todo_« lo!'- tejido.e;; v lo~ ór¡nmos dd vegetal. y_ ~lel
otro la,- In:¡,_,¡,_ frr-c:a" ó ahn1~aila,-. lo&gt; ra}'O" nhio~
ó candente,- del ,ol. la~ linfa; pura!'- ó turbia,: del
arrc,_vo. )' que en tal virt~Hl, cada phrnt,a ~iene ,1~
flor e-orno ~u fruto prn¡no~ v tarac-ten;;hc·os, a:;1
c11da puPblo tiene -u reli~ión . p,-pecial, ~~l tlc~ma
propio, su tnlto pl'tuliar.
,-i,-te-ma d~ c·ienc-rn,- _y
ele Urr:nmla, lwd10 ú la nw1hcla de ,-u mi&lt;'lPctual1dad, de ,-u 111oralicla1l. fl¡, -u t',trnc-tura plllític-a,
de :;u-: trae! icionl'- y de• ,-u llll'tlio.

,-n

***
En la ·antigua Urt&gt;&lt;.:Ía. arü,ta. inrdigc•nte. gimná,t.ita y pl.í,-ti(:a. y t&gt;n JUl'tlio de una nat_urale~a
benigna. to&lt;¡ueta y acic--alacl'.1, brota una mnologia
1)1lramente poHic·a. c:nyo:s d10.-e~ "ºn obra tle e,,t_atuario, ardiente, p,na amar, ágiles para ~om~atJr,
ht&gt;T'mo,w tlt&gt; farm,1, tlialéc:tito~ y un poco rntngantc"', arnabfo,-, l'll suma, y poco temibles aun _en;mt~?
nu11H.•j&lt;.•n como Júpiter rayo,; _&lt;le ··entre ba:s_talor&lt;."5 ,
ec,griman trid~nte.:; c~e ahn-acen de acce5ono,- ~-omo
N('ptuno. ó ".fuero,,'. de Benf:{,l)a como_ P_luton.
El culto es aln ba1le.s de mnfa!'-, de:;files de teorfa,. jue"OS olímpicos eáutico:; Y. á rato~. baca11c1le,; ·galante,; bajo tien~la,.; de níu:pura ó bóYeda.s de
mármol, entre nubes de Yapores perfuI?ados y
..obre tapie-es de flore,. En el altar se mmoJ~n
palomas ó cordero~, y :;obre el ara se queman mciensos.
Los dio,es, 011 EscafüEnaYia, "ºn de5me., ur,ulos y
mon,-.truo:;o,,, sanguinario;, como fie_ras, tenebrosos y
de perfil incierto como con&lt;lensac1ones de bi:11ma.
Son la expresión poética de la ~aturaleza i~de~
mente, del clima húmedo y lluvioso, ele la tierra
fnngo,-a. Habitan selra:;; impenetrables de pmos
gigante"c:o,, salen ~e ~hí para hacer_ la gt1::ra al
hombre y para amqmlar, co~o la munclacwn, el
hura&lt;-án ó la tempestad, ~u bien y los frut~ de su
trabajo. Es una mitol_ogía_ de_pueblo~ tac~turnos,
torturados por su conc1encia siempre mqmeta como por una naturaleza pródiga tan sólo de catástrof~~;

***
J ehoYá. dios de un pueblo per~eguido, e,c::l_aviza•
do ha,bitánte de una tierra infecunda, es dios de
la; iras, de las batallas; especie de monstruoso
cacique gruñón é irascible, sien:i,pre con el ~n3:tema en los labios y la fulguracwn en los _OJOS.
El catolicismo es la religión de los débiles, de
los oprimidos, de los hombres y de los pu~~los que
nece;;itan la disciplina, la regla, la pres1on y_ la
prot.ctc-ión de la autoridad; de aquc!la~ raza,; ::;on~dora,, y apáticas que, como la::- cuatlngas, necesitan á ia vez del látigo que a,,uza y del freno que
gobiema y contiene. ~u ?:1lto t_iene todas las pomp-a~. el brillo y las magmfü:encias de la~. c-eremo;
nías de corte; de los homenajes qu~ se tn))l1tan a
lo,: ,oberanos absolutos. Las alta,, Jerarqma, e~l~siá,,tic:a;, acaparan el p;ohierno t?mporal :· e,p~ntual, gobiernan á los fieleti como a ::-ieryo,-.. ayndandolo-. impartiéndoles con;:.~1el~ y e,;peranza"; pero c-obrándolc-s tributo y eJere1endo ,,obre ello, un
de,;pot i-mo :,in límites.
. .,
El protestanti,,mo e:; rehgion de ho~1bi:e, c¡ue ,e
han lwd10 el propó:,ito de gobernarse ~ :-1 !m,-mo~,
de mantener,e inviolables de rn ront1encrn, clec1clido,- á :;er ~· á permanecer libre,, á gobernan-e pc~r
sí mi,mos en lo político y en lo moral. E-._ rcltgión tle pueblos prác-tico,. au_steros. poco , onadore.s v poco ilu:;os, oue de~precrnn la fomrn con _t~l
ele llegar a'l fondo, y á quienes lo :real y _lo po::-1t1vo prc"enra más que lo i,le al Y lo rntang1l,J..,_
El c:ulto corre.• pondc al dogma, au::,tc ro, ~l YCro,

monótono. dei;proYi,to tle pompa y de lujo. y 110
pretende tlL':-'lurnbrar ni marea_r ni tomtt~ por sorpre.-.a al alma. rt.'(;J'e-,mdo la ni::ta y ,H.:arH:rnndo el
oído. E,-ta religión c:arec:e de ca,sta sa&lt;.i.'rdotal y
de dt•ro regular. oficia en :,lIB templos el tendero
de la {'.•quina; y deja libre.." á los fieles, po11!ue c:arece &lt;h' jerarquía.,; ec:le,iú~tica~ que lo dommen y
de in~titucione;; ~ac:ra111entale,.: que lo e:,:tlanc-en,
que lo :,;ubn1g1ll'n Y oue ab~onan ,n pen~miento y
-,u ac:tividad.

***
En virtud de e,-.ta estret;ha clepenclene:ia entre el
--ér moral y el c:arácter del hombre, y del me-dio
en que vi,e ·· la religión que profesa, ó_mejor dicho, que e:; ca.paz de prof~ar, no e.-; po,nble transni tomarlas de una -planta
plantar la,; reli«ioner.,
humana, para ingertarla,; en otra, a menos que n_o
~ean muy análoga-, c:asi idéntic:M. A tan~o eqmvaldría e~to, e-orno á pretender ingertar la Y1d en
tronco de la entina, ó á tran~plantar la palmera a
la~ regione,, hiperbóreas.
E•e trnn,-plante v e,-e ingerto se lograi_i. en ap~rienci,1 mue:ha,; Ve{:e,-; pero pota;; en realidad. :::,e
logra hac-er católieo, en China v en la _India como lo logró E~paña en Amfrica; -pero "1 :;e rasea
la corteza para lm,tar el núcleo, &amp;e percíl)c c¡ue el
ingerto no ha ' ' prendido'' y que la comunidad &lt;~e
dogma,-.. tle fe Y de principioR es tan ,;ólo comumdad de nombré, y analo¡óa de aparie,nc:ia~.
El inclio anwri&lt;:ano ~i&lt;111e ,ienclo idólatra con
C'l nombre ele l·atólico: ,uele esc-onder bajo el ara
del altar erist iano PI ídolo azteea: adora con las
denominaciones dt•l ~antoral romano las clivinicladt&gt;:s primitirn~: ha adoptatlo del culto todo lo que
él puede tener tle iclolátrieo: pelea por _la Guadalu:
pairn l"Ontra la Yirgt•n de lo;. Remetl1os, como s1
fueran tliYinitlade,- cli-tinta;, v no una sola: sus
~anto, loe-ale- ,-e lrnc-en pe~ado/ cuando ,e le,; quiere tra.,;latlar ú otro templo; adoran al Santo X1ño
de ~u aldea Y lo sobreponen al ele la rauc:hería ele
al latlo, m,-Ínife,tación profundamente idolátric-a: nractic:an los -atramento,; conjuntamente con
la bruinía Y lo,; malefitio,-; tienen sus brujos y
~U:- ·'n;1lmale¡,·· al lado de sus cura.s y vicarios.
Lo que les pa,a con el t,ttolic-i:ID10 les pa..-a con
mayor razón ccm el prote-,;tantismo. E"te no tiene,
no ·puede hacer presa sobre el indígena; toda propaganda ~e e.,;trellaní ant-e la propern,ión idolátrica
v ante la uecesi&lt;lacl c¡ue el in&lt;lio experimen,ta de ser
gobernado, concluc-ido y guiado por la autoridad
del c-aci&lt;¡ue ó del eura. X o sienel o reflexivo. ni
personal. ni imle-pendiente por carácter ni libre
por temperamento. la religión protesta1~te n9 encuentra ba,;e ni estímulo en su cerebro m en su corazón. El culto au,;tero, e-1 ceremonial monótono,
la adoración abstracta, dejarán indiferente y
frío a,l indio que ama el $anto ele madera, la imao-en esculpida en c:antería, el baile y los cohetes
;l mezcal v el pulque de la verbena, ·y si nominalmente CB católico por el culto aparente y por la
presión de la autoridad religio;;a representada por
el clero, la religión protestante que no habh1 á
~u;: sentido,, ni le ofrece otras perspedins que las
de una libertad de conciencia á que no aspira y de
una indenendencia per;:onal. política y social, cuya necesidad no siente, no hará camino ni pro;;perará en la raza indígena.
El mestizo semi-ilustrado preferirá eternamente lo misteriooo, lo pintoresco. lo suntuoso y lo fantástico del dog:ma ·y del culto católico,-;, que lo
atraen con su;; pompa::&lt;. ·q ue lo seduc-e-n con su poesía, que lo c:onsuelan con sus promesas y lo alientan eon sus esperanzas á las severidades y desnudeces del rulto protestante; y por pereza de espíritu,
por hábito ele tomar las icleas ya hechas y por pereza ele formár&lt;elas él mismo, no será jamás prot~tante.
En cuanto al mestizo ilu~trado profesará ó el
catoliciRrno atenuado _y filosófico ele los Causin y
ele los P. Janet. el dei9lllo vago y acoonoelalicfo de
los Robe:-piérre: el ateísmo franco ele Anacarsis
Clootzs, ó el atei.smo científico de H. Spencer.
Pero materia prima para el protesfantismo, no
la vemos ni creemos que se encuentre, y reputamos
infundados lo;: temoreR, más bien aparentes que
reales, de ver desidolatrizado y descatolizado al
país. Entre tanto. la propaganda protestante nos
presta excelentes serricios de enseñanza del pueblo y de beneficencia, y debemos dejarla tranquila
hacer su parte de obra sana y benéfica.

.

e:

IMPRESIONES DE LA SEMANA.

vitudos y miserias. Es un soonetido no un desesperarlo. Quiere vivir vegetativa y 'brutalmente
c-omo está acostumbrado.
'
P ero en la ciudad, las primeras capas sociales
l:' han arrojado su miasma mortal. Le han dioho:
no sufras, mátate, y él ha obedecido como suele
sin ,aruí.lisis ni prot_estas. ¿ Será cierto que comien~
za a perder el ms.tmto de eonsc1-vación este primiti,vo r De ser así, tal síntoma de ·debilidad es alarmante. La di¡,;;omanía popular comienza á entrar en un perioclo agudo de demencia. Dentro del
1ipemaniaco comienza á aiparecer el suicida.
Y a nos hablarán los sociólogos de este doloroso
ft&gt;nómcno.

Mendigos y suicidas.
Según han reícri&lt;lo lo, perió&lt;licos de la ,-emana, lm, niiios que mendigan forman ya ún ejército en aumento.
Ya, en otra yez-hace mucho tiempo--he anotado esta impresión dolor&lt;&gt;t;a. En efec;to, decía entonces, cuando la prOCC$iÓn de carruajes vuelve dela Reforma, y nuestra gran avenida se anima porun morumto, p-a.ra tomar á poco á la habitual hristeza, síntoma de nuestra anemia social, puede el
obserrndor notar un curioso fenómeno y hacer una
entretenida e;,taclístic-a: ya en )léxico, no hay ó casi no hay pobres graneles. Todos son chico!'. Porcada anc-iano que pasa implorando la caridad públic-a. nor cacla leproso que cruza. haciendo una
verda,clera exposición imperial de llagai;,, por ca:da
harapo humano que se arra-str-a sobre el asfalto. p()rcacla (•nfermo, por cada mutilado, hay cineo, diez,
veinte niiios que explotan el más rico filón en la
üila de los pueblos civilizados: la mendicidad.
Es asombroso pasar rt-vista á esta infancia harapienta que se escurre, como agua fa'llgosa por 1m
e-anal de mármol, por la:, prinápales calle,, ele la
c-iudad. Es un pueblo ele mendigos liliputiens~.
Atnwe:'amos por entre una hampa diminuta como por un campo de e.,;piga~. Apena¡; nos llegam
á la rodilla los de estatura más elevada. J&gt;or
nne.-tra.-; piernas abiertas puede pasar la muehctlum brc e-orno un ejéreito por un arco triunfai.
Ilugo ~e hubiera admirado de ver tan bien representada su ''Corte de lo~ )Iil~«ros" por una eom~
paliía infantil.
Ya los viejos encontraron apoyo; ya los hombres
hailaron trabajo; ya nada más los chicos se quedan --in pan; ya sólo la niñez está indigent&lt;'.
Bien recuerdo que ruando hablé de esta,~ cosa,, acusé á la inmoral caTidad p-úlYlica, á la li1110:;na c-allejera, al "emtavo·' ambulante, de mantener e.,;ta exnlotae:ión ele chiquillos.
A .•ro esta noticia es menos terrible que otra qne
tambiln ha llenado las notas de policía de la ,-emana: la gente del pueblo ;,.e suicida. Este&gt;-~ atentados contra la propia existencia, en la masa popular que vive una vida primitiva, uua vida clr. in-tinto groi&gt;ero. zoológirn, sin reflexiones ni refinttmientoo, nos traen 1m hondo v extraño descomuelo.
La epidemia ha cundido. ·La mala l'-avia no ,;:ólo marchita las flores, tue,;:ta hu, ramas y pndre llh
fmto;,, sino que también H''C·a y envenena las raíce;,. Los hombres ele nu(';.tro pueblo. con sus pasiones salYaje,,, ;,us cefos de rna(•ho y sus rabias de
fiera, se enfurecen ~· matan. Tienen aún en el
seno ele la sociedad las costumbre~ reminiscientt&gt;S
de la selrn. Pero la bestia nunca rutenta c-ontra
ella misma. _\.rna m garra y su guarida. y .,e aferra á la existencia corno un tronco al terreno. E.t
capaz de todo por ~alrnrse. r: Cuándo se ha herido
un león con Sfü rnisma8 zarpas? ;. Qué lobo se ha
inea{lo los colmlilo~? Solamente .,;e quita la vida
el que piema en ella. el que teme t:&gt;l dolor, el que
pierde la fe, el de.,:deñad9 por la e,::pcranza.
El mal de "'erth&lt;&gt;r no c-ontagia sino á rningin,1cioi1es virns, á frentes meditabundas, á corazom'-;
inflamarlo;:. Es un exquisito tra,:torno del pca--amiento: e, un delicado extravío clel sentim (·lito.
B,- también, en rnnchoR eas05, una locura de imifación : una contagio,a fiebre de notoriedad y de fama. Los P.árrafos de gacetilla, las narraciones melodramática~, lo;: "entre-filets" espe-luznantes, han
atraído á buen número de incaut os. i Qué dicha,
inocente-mente tonta, la de sacrificar la vic.la por
un e,efodalo de prema que traiga en lenguaa
nombre;; ob,,cnros y episodios vulgares!
.
Pero e;;ta drgenera&lt;·ión burgue,a la tienen qmencs hau es.tado ¡,.uh,crito~ al gabinete de lectura Y
se saben ele coro á Pérez Escricb, á Ponson du Terrail y á Fernánckz Y González. El indio analfabeta no conO&lt;'e •l a idea de la muerte. del aniquilamiento. de la nada. En su fetichismo embrionario
:v n ebuloso tiene plena seguridad de vivir s~empre.
Rus rito8 ft'mebre,;:, que parecen egipeio!'-, lo mdic3m
hien : en tomo de los sepulcros pone ca:da ano,
Tiandas ~, golosinas, para que se alimente la ma:
teria inestinta, que no pierde nunca su forma, nt
sus apetita,;, ni sus de,;eos. El indio no puede ser
cristiano: no se imagina almas s in cuerpo. Su t~ca y sangrienta idolatría se transformó en otra mas
bondadosa y más amable. Es melanoolico por natura·leza, y, además, por una larga serie de escla•

Domingo 12 de Mayo de 1901.

El Congreso Científicode Montevideo.
N"o pueden ser más halagadoraB las- no 'icias recibida:; en esta caJ)it.al respecto á las
distinciones y triunfos que ha logrado el señor Licenciado Emilio Pimentel, conocidísimo en
México y nombrado por nuestro Gobierno para que
representara á la República en el Congreso Científico efft!tnado en el Uruguay.
La prensa ele Montevideo se expresa con frases que deben ,;ati::;facerno,;, al hablar del delegado de )léxico; y es que el Licenciado Pimentel ha
¡:;ahiclo c@rres11on&lt;ler á la merecida di:;tinción de
que fué objeto por parte de nue,,tro Gobierno.
Bien conocidos son ,;us talentos, sus méritos ~ocia,les y Hl altura científica, y el ruidoso triunfe
que en aquel país ha alcanzado, no era nada remoto, porque iba al seno de una agrupación de hombres de ciencia enviados por todas las Repúblicas
latino-ame,ricanas.
Desde la st&gt;sión preparatoria, el señor Licenciado Pimentel fué honrado con la elección de Vicepresidente del Congreso, y se presentó con ese carácter en la solemne sesión de apertura.
Esta fué todo un acontecimiento. El Licenciado Pimente-1 hizo uso de la pala.ora y fué calurosamente aplaudido. Las damas y señoritas le arrojawn flores y ramilletes desde los palco;;.
Así fué, pues.•, que desde la sesión con que el Congreso inauguró su~ traoojos, el distinguido representante de ::\léxico obtuvo señaladísi•mo triunfo.

El mes del rocío.
Dicho se e:;bá que Mayo es el })(:rtnrbador &lt;le la
metrópoli. La ciudad se va quedando sin fiestas.
¡;in fl~re;;, Y, ~in mujeres elegarntes. Las recepcio:
nes anstocratical&gt; se han convertido en bailes cam.
pe,;tres.
Las flores~ _natural-no quieren estar solas,
y las pocas que vienen bostezan de fastidio en 1~
apretados hares ele los ramilletes v se :marchita'll
hajo la cúpula de cristal del merca:do.
Todo está solo : hasta la parte de alambres del
telégrafo donde los pájaro~-notas con alas---es&lt;·ribían sus aéreas melodías: romanzas de Massenet
_., canciones de Tosti.
• .Ei, cambio, la--, aldehuela!' de los alrededores e,;tán loca? de. con ten to. ¡ Qué frescas, qué alborozadas, qt~e. pnmaver-a'les, amanecen las campiñas!
¡ Qué· pahdamente azul se ve el horizonte!
E n la mañana, cuando el allJa da los buonos días
de;;cle la cumbre de los volcanes, el paisaje no se
muestra muy alegre, porque la luz está melancóli&lt;'a. Despierta muy páli&lt;la la Tirgen. ¡ Pero cómo
travese-a. e,! rocío en '1a diafanidad del aire! Salta
en polvo de diamantes y todo lo salpica. Los átomos blancos pone,n un cinturón ele elari&lt;la:d en el
c-o~lete de las rosas, un aderezo en la veste inmaculada de los lirios, un jo}·el en el pomposo per•aeho de los claveles, un broche de 'Perlas en el
lnt.ón de las margaritas, y una gota de luz en la
flexible púa de fas yerbas. Cómo ruedan de los copos, de rama en rama, de hoja en hoja, las menucuentas con que el juguetón aljofar apedrea
lo.~ á rboles .. .
Y ese es Ma_y~, el mes de las mañanas llenas de
frescura y de las flores Hena.s de rocío.

na.s

Ecos teat rales.
Como apenas hay rumores, los ecos son mu.y poHelos aquí: los beneficios de
Bell y la despedida de Nina Pa.ck.
Bell es el ídolo de los niños y la Pack ha sido, en
la temporada, la adoración de los "dilettanti".
Lo~ ~pectá?ulos ofrecidos en honor de uno y otro
ha1'. sido ruidosas manifestaciones de cariño. ¡ Oh,
vivir en, un aura de aplausos, debe ser una de las
l'.:J, as mas be!la.s de este mundo !
e:&gt;S v muy débiles.

A las siete de la mañana, el señor General Bravo ocupó, sin resistencia, el pueblo de Chan Santa
Cruz.
·
El fausto acontecimiento causó en Yucatán la
mejor impresión, y el. Gobierno del Estado élió los
primeros 'Pasos para erigir una estatua al General
Díaz en el Paseo ~fontejo de Mérida, y declarar
hijo &lt;le Yucatán al señor O·eneral Bravo.
El señor Presidente &lt;le la República ha recibido
calurosas felicitaciones de las Cámaras de la
Unión, de las Colonias Yucateca y Campechana
residentes en México, y de todos los wltos funcionarios, por la ocupación de la Ciudad Sa'llta de los
mayas.
La gran energía organizadora del señor General
Díaz, secundada eficazmente por el señor Ministro
de ,la Guerra y los Genera,les Ignacio A. Bravo y
José :U. de '1a Vega, encargados de las operaciones
de la campaña, son los factores de este triunfo de
la civilización, que con t..l.'Ilta justicia aplaude la
República entera.

.Cuis ~ - llrhlna.

Sr. Lic . Emilio Pimentcl.

LA CAMPAÑA DE YUCATAN
Aoenas en nuestra edición pasada dábamos una
nota gráfica de los notables trabajos efectuados en
el corazón de las intrincadas selvas de la penínsu1~ .yucateca para traer á la vida de la paz y de la
&lt;·1 v1hzación -á las tribus de los rebeldes indios ma_vas, cuando tenemos la satisfacción de dar cuenta
"&lt;le un hecho de resultados trasceJlldentale.s en la
('ampaña.
_ Eil día 4 del mes en curso, á las siete de la ma.1.1ana, las tropas federales al mando de.l señor Gent•ral Ignacio A. Bravo, ocuparon el famoso ¡m.ede Chan Santa Cruz, cuartel general de los
1
~&lt;l1~ rebel-des, residencia de sus cabecillas y relicario de su,; snpersÜciones.
Este J1echo ha cansado una sensación agradable
~n toda la Repúhlica.
. La 1&gt;revisión con que la;, tropas federales mar('haron -sobre Chan Santa Cruz, dió el resultado que
lo~ aidelantos de la cie ncia militar requieren. Las
f ierzas caminaron sobre la brecha que abrían con
11
~ s trabajos de zapa. En las cerca,nía;; del pueblo
1c Ohan Sa'llta Cruz se encontraron á los indios re){•Ides bien paraoet~os; pero con un .ata.que de
f lanco, las posiciO'Iles quooaTon -abandonada;;.
. La madrugada &lt;lel día 4, las fuerzas del Gobierno avanzaron B&lt;&gt;bre el punto objetivo, y los rebeldes huyeron -por las veredas rum1bo á los montes.

!,'o.

1

Sr General José M. de la Vega.

El trabajo pre.,:entado por el Liconciado Pi.rncnt~l _versó sobre 1-~ determinación del c-a.r-'acter jund1co del extranJero en México, sn posición ante
el derecho comercial y el derecho civil ante las
legislaciones mercan ti( y penal, clemostra:ndo cómo
la _legislación proteje ál extranjero, y cómo adqmere por la naturalización los mismos derechos
que el ciudadano del país, á excepciÓ"l del de ocupar la Presidencia de la República ó el caro-o. de
lfinistro ele Estarlo.
"'
Casi en toda,s la~ sesione,; q ne se efectuaron el
señor representante ele l\Iéxico hizo uso de lapalabra, y su opinión encontró eco. en el ma.yor número de cMos.
. Cada vez que el Prc:üdcnte del Congreso anirnc!aba _que el Lic. Pimentel tenía la palabra, ef distmgu1do grupo de &lt;loctos aplaudía 8atisfecho de
prepararse á oír la cloc-uente fra;;.e del Li-c. Pi mentol.
Su trabajo científico no sólo fué aprobado si.no
recomendado oficialmente T&gt;Or el Cono-reso 'como
muy interesante.
"'
'
Los cooigresistas resolvieron por voto unánime
nombr_ar ~l representante de México para que fuer~ ¡;u mterprete en la tribuna, en la M lemne sesión de clausura, y el Licenciado Pimentel aceptó
el. cariro, pronunciando un discurso entusiasta y
bnllarnte con fra;,es &lt;le gran sentimiento y de arrebrutadora elocuencia.
Felicitaim.os al Gobierno por el tino que tuvo
al hacer la elección de representante, y al señ&amp;r
Pilllen.t.dl por sus triunfoo.

�•'€/ )rfu11do :Jlusfraoo '

jrfayo 12

oe

19ót·

LA FIESTA DE ANIVERSARIO DEL 5 DE l\ 1A YO DE 1862.

•
LA. REVISTA..
Luego que terminaron las maniobras militares y las tropas quedaron dispuestas para que el reñor Presidente p~sara r~vista, el alto funcionario,acompa.ñado del ~r
:Ministro de la Guerra y de los demás Generales que se encontraban present&amp;-, ocuparon los carruaJes abiertos. Junto al ocupado por el señor
Presidente, iba el General en Jede del Cuerpo de Ejército, todo el Estado Mayor y la Guardia Presidencial.

5 DE MAYO DE 1901.
La última celebra.ción del aniversario de la glori~ batalla del 5
&lt;le Mayo, fué un acontecimiento militar y una oporlumitlad más para
que todas las clases sociales rindieran homenaje de gratitud y simpatía
&lt;á los grandes héroes de la memorable jOO"JIB,da.
Se efectuó una de esas agraidabilísimas manifestaciOOO! del vakrrdisciplinario de nruestro ejéreito, poniendo en práctica algunas maniobres, á la vista del señor Presidente de la República yde otm3 distmgnridísimos militares, ante los repre;;entantes de las naciones amigas,
ante 11n grupo de la más granada sociedad y ante la enorme masa del

LOS SIJPERVIVIE:NTES 1:NVALIDCJS
Son cinco los supervivientes inválidos de aquella glorio!'a jorna,da: Francieco Sánchez, ciego.
$argento, :efiere patéticamente su desgracia, y
mue,;tra orgulloso de haberla ~ufrido defendiendo la patria; va siempre acompañado de su hija, aue le sirve de guía), A¡rnstín ~fartínez, Mariano
Espíndola, Luis P,arada y Felipe Longo; todos llevan con orgullo sus eondecoracione~.

,e

pueblo, que ta:nto se satisface en mirar á
los defensores de sus derechos demostrando S'US valeres militares.
El sitio que se eligió para que las tropas evolucionaran, hasta disponerse á que
el señor Presidente de la República pru:;ara r evista de ellas, fné la extensa pla.niicie
ele "La V.a.quita", terreno muy apropiado
para ol efecto, por su amplitud y nivelación.
8e ma,ndó construir una serie de tribuna~, desde donde el público invitado puuo
pre8ffi1ciar có.mdoamente la gran ceremonia militar.
Una gran parto de la sociedad mexicana cóncurrió á la fiesta, prestando un im1provisado atractivo la elegancia que las
damas lucían y la nota alegre de los colores de los trajes -de la estación primaveral.
La tr-ibuna colocada en el centro era la
de honor, y allí se iBstaló el señor Presidente de la República, aoompañado de s,us
Secretarios de Estado, varios diplomáticos y los más distinguidos militares de
México.
Desde las primeras horas de la mañiana,
la ciud,a,d se puso en movimiento para
asistir á la fiesta militar. Con la multitud fueron también los atractivos del pa-seo matinal del día de fiesita. La oiuda,d
i,e concurno
hasta ya vecina la tarde,
cua,ndo el :regreso de los miles de almas
que había'Il ido á los campos de la fi~ta.
militar inva,dió el núcleo de las avenidas.

L&amp;S TRIBlJNA.S.
El señor Presidente de la República aban&lt;lonando el campo &lt;le la revista.

EL GEWBBlL :U .JEFE.
El señor Gener:.l de División Don Francisco ~lez Y su Estado Mayor, se situaron en el centro
del campo, precisamente en la línea do~
efectuarse la gran revista, y saludaron la
llegada del senor '11:S!Qente de la República.

J-

en..!~,

EL &amp;VA.NCJE.
Los movimientos de la infantería, al avanzar, fueron notabilísimos; la maTOha de frente al
paso redobla,do ya era de mérito, pero la que, manteniendo su ahneaimiento, efectuaron el paso veloz, no se había presenciado de manera más notablE'.

DEL ESTADO JIA.YOR PRESIDENC:IA.L.
OOLOC:A.OIDN-PBUIITIVA. DE LAS TBOP.U.

�Domingo 12 rh• M:-1vo ilf' 1901.

Domir.go 12 de Mayo de 1001

EL ::\HiXDO ILUSTRADO

FL MTTNDO JT,TTR'I'RA no

Jlionumenfo á los ?{éroes ae la :JnOependencia
El Supremo Gobierno de la República ac-aba d~

aprob1n· d proyeeto de un monumento á 10:- hér()('i' de la Independc-ncia. formado por el :,.eüor
ln"eniero Don Antonio Rivai; Mercado.
La obra ~ Yrn1ac1eram('Dfe grandio~a. y c·o-rrt"'l)ODde á la menwria á que e~tá de:..tinada.
El lugar elegido para la c·onstrnc-c·ió11 e,- la c-ua,rfa ()"lorieta &lt;1el Pa&gt;'('() de la Heforma, la gran e-alzada que ya luee tres
obras c1e arle. y entre
ellas el notabilíi'imo monumento á Cuautemoc.
El proyec-to de,l seüor
Ingeniero Riva,S )Ie,rc-aclo es una concepción artística: sobre una plataforma que deberá tener un metro y medio de
altura, se levanta un
zócalo de d0&lt;: metro.;; V
medio de alto por 12
metro,- de lado. A la
plataforma se asciende
por cuatro escalinatas
de granito, y en los ángulos se colocarán cuatro obeliscos &lt;le granito
rOAA de Escocia, flalilqueados por ba,laustrada~ de la misma piedra;
pero de color gris.
El zócalo tiene en los
á.ngulos, cuatro pedestale,, con estatuas que repre-;:entan la Ley, la ReFistencia, 1-a Fuerza y el
Progreso.
En el cent.ro de la
fa.e-hada principal, que
e,; la que ve á la ciudarl,
lia)· una puerta sobre la
l'Uale-5ttÍ una alegoríadel
pueblo mexicano.-fuerte é invencible en la lueha. dócil en la paz.un león guiado por dos
genio~.
El zócalo descrito soporta un pedestal que
tiene S€is metros de altura, y en un tablero ornamentado que sirve de
fondo á la alegoría que
hemos citado, está una
in~c-ripción que dice :
Por hacernos vivi•r
dieron la vida
La Patria los venera
agrarlecida.
Sobre este pedestal es
donde irá colocada la
¡zran apoteósis de la Independencia.
La figura del venera,ble Padre de la P atria
~ levanta en el centro
teniendo á su derecha
?Iorelos y á su izquierda
a Guerrero; una m ujer
(¡ue simboliza la P atria
les ofrece laureles v
0 t:a figura alegórica': la
Historia, recoge sus
nombres en el gran libro de las épocas. La
~tatua de Hidalgo esta colocada á mayor altura que las de los héroes ::\Iorelos y Guerrero, y debe destacarse dominando la artística composición.
. En los cuatro ángulos del pooesW se colocar-an otras tantas estatuas de los principales hér~ de la guerra de I.nd~dencia.
d :Sobre e.ste pedestal que hemos descrito es donde
~~cama 1~ cohunna, parle principal de la compo-a -~Jón. Tiene &lt;loo metros ochenta centímetros cíe
iametro y veinte metros de altura. En el pri-:e~ tercio está esculpida una Fama, preciosamen,obre el grupo principal de los héroe::1, y sim-

•

á

que r&lt;•pre-enta la l llllt•pt·1uk•:1c-ia. Ru col-Ol',lcÍÓn
pai1i• má~ alta del monnml'llto signific.-a el
triunfo de la idl'"d.
La altura total c1el monumento, contachi tlt'~de
TLn ,millo rmrnml'nt,1.tl() c·m1 ft':'ton~ \' c·aln.-'Zil&gt;' d&lt;•
lt&gt;ún. El fn~t(' tlt- la c:olunma lo a el ornan c-mit ro el pi,o ele! P.a..seo lrn"ta la ~rnnta. de las ala,- de la
-palma., li~ada.• á él 11or cfo.- anillo", y llcra,n in,- al{•goría cnlminmlle, E'$ de tuarenta metro~.
El matt'rial que -.e empl&lt;&gt;a1it paTa la con,truccri pt()&lt; nom hre,- l1P 0h€'r◊e~.
·
El &lt;·npitt&gt;l c1e e,tilo c-orintio, e4,'t c·o:14ituít1o c-ió11 será piedra blanca ele Pachuca, mármol bhmc·o &lt;l.e Carmra, para }a;g
r•tatuas de Hidalgo,
)lorelos, Guenero y l&lt;nl
hérces que deban oc-una r lo$ pedesiale:: de los
ángulos del Zócalo. Las
farola-, de lós ol.&gt;t'h,&lt;:o➔
Y el león serán de urouce wrde antiguo. y las
estatua~ alegóric-a,- de
bronce .florentino. ~úlb
la fi!)'ur,a de la Inclt-pt&gt;nde-ncia, a~í como la
puerta y el barandal c1el
c-hapitel serán de Jirolll-e
dora·rlo al fuego.
Ta n luego como el
monumento que ilrjamM de,erito merec-iú tt
aprobación del Gobi&lt;•r110, se procedió á Pfl-'l'tuar 1-as obras preliminares que ya hac-e YHrios c1ías se están &lt;-ignienc1o en el conenrrido sit.io que ya apuntamo.~ más arriba.
Eiate nuevo monumen to, que vendrá á prestar un atrac1ivo más al
hermoso Paseo de lit Ri·forma, tan justamente
conceptuado COIJl10 11110
de los primeros clel
munc1o, era también 1111a
deuda de gratitud que
la nación mexicana tenía que saldar con,
los hombres que lucharon por hacerla intlcpendiente y libre.
Era muy justo que la
obra dedicada á la memoria de tan gloriosos
patriotas fuera digna del
objeto. rral se ve en el
pro_ved.o &lt;le] señor Ingeniero Ri,as 11lercaclo: la
artística sencitl.lez q11e
pre,:ide en todo el conjunt-0, la severidad &lt;le
e~tilo, la concepción alegórica son d.ignas de fi~
gur&lt;11· como figuran, en
mm obra que quiere }a
inmortalización de grandes hechos.
La a:ltura. del monumento no la. tiene otro
alguno erigido en la
metrópoli, y esto tamhién tendrá su grado d2
.importancia.
A la ao.ministra.ción
pública actual, á la que
ta1J1tas y tam.tas obras
monumentales le ha tocado llevar á cabo, desde
las que pertenecen al
orden moral hasta las
materialeF. dd1ía ronwponder la erección del
principalnw-nte por cuatro águila?, mexicanai::.
Los detalle,-: gmerales r1e la composición for- ~ímbolo que encendiera en las memorias el reman también 1111 ,-ímholo: la c·olumna, en el or- cuerdo sagrado de los primeros luohadores por la
den arquitec-túni&lt;'o. :r el león, entr&lt;' los mamífe- Independencia lle la Patria.
Este 8ignifieativo monumento sabrá unir en ei:ro~, rep,re8('1Jlian la fuerza: el águila, e;.; ~ímbolo
de lo -triunfal. de lo que clomina. Los tret- elemen- trecho recuerdo la idea de los héroes muertos µor
conquistar la libertad y la de los que s.upieron hato-~ citados cuhniJHm en ki compoP.ición.
Sobre el C34)itel de la rolumna hay un corredor cer un clón de e~a conquñsta.
El ~ímbolo de "león c16riF', est.á. felizmente aplicon oo.mntlal de bror-Jc.-e. Se a,;riende á él por un
caTacol que eRiá en el interior de la columna.
cado á nue;tro pueblo. En realidad, es una fuerEl rmon~1me,nto ice corom1 con una :figura ala.da, za manejarla por el soplo del genio nacido en plebnliza &lt;lar

¡¡]

,·it&gt;11lo en la, 1101,1,- &lt;le

-11

darín , ]a¡;

haz;nia,. 11t• lo~ _gr:1ntlt.•, patriotn,.
E-te krt·io l',tá ,eparnclo rlt• l();; ,.npc·rinr&lt;•- p,IT

&lt;·n la

�EL lrDNDO ILUS•TRADO

Domingo 12 J.e Mayo de 1!)01

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Domingo 12 de Ilfayo de 1901.

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Frente del monumento.

Piso.

Interi6r de la columna.

n•o c:ampo dt• la paz, en medio del himno e--tt"Uendo..,o del trabajn .Y en el ardor luminoso del progre•'º que trae felicidade,,, honra ~- grandero.
La obra del ,;eñor Ingeniero Riva» 1Iercado, es,
por tndo~ coneepto,;, ele gran mérito, ~· la a,proba-

C',,m q tH' {'l Supr&lt;?'mo Gc-hil' rno ha lwdw 1k l.'11a ,
m,rnifü•~ia que lw_v ,tm pli tud ele conocimiento, ,eh•,·ciún refinad a y ex◄1u i,;i ta _v ren •rente re..:ti tud
haci a lil g rarnlcia i,nrnortal del pa~atl &gt;.
('orno quiera r¡ue la obra pr-o_
n~d.ada por el 8f'-

ñ or Ingeniero Riva.;; liercado, se pu.so en p1•áetica
imnediatamente después de la aprobación oficial,
e,,; de esiperarse que dentro de poco tiempo el monumento estará concluído, herunoseando el paseo predilecto ele todas las clases sociales de la metr&amp;poli.

El Ferrocarril de Tebnantepec.
~

Ofrecernos hoy á nuestr os lectores una serie de
grabados que repre;,.enta los sitioo más pin torescos que toca en su itinerario el Ferrocarril N acional de Te-huantepec, y las reparaciones que actualmente se llevan á cabo en la vía.
P ara la ejecución de estas o.b-ras, entre las cuales se ~-uentan l~s de afianzamiento y desviación
de la lmea en u1Yer;;os tramos del camino ha sido _necesario abrir brecha á través de bosqu:is inaccesibles y aprovechar algunos yacimientos de cantera para lo~ puente,:..
En los puertos &lt;le Coatzacoailcos y Salina Cmz
que une el Ferroc·arril, se han emprendido tambié~
algunos t raba.joo de importancia, como estable&lt;:imient.o de muelles }' rompe-olas, con el fin de que
aipai.-ertcan todas las ,·entajas ,posibles á los buques
de mayor calado.

PAUCIO LEGISLATIVO DEL ESTADO DETLAXCALA.--INAUGURADO EL DIA 10 DEL CORRIENT"C:.

l. Rompe-olas en Salina Cruz. -2. La vía en el
kilómetro _1,93. -3. El río Malatengo.-4. Casa de
la Compama en el campo.-5. P uente en eil kilómetro 238.

�JJomi.n,g-0 12 de Mayo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
A~O VIII--TOMO I--NÚM. 20.
:Director: Lle· :RAFAEL REYES SPINDOLA.

MÉXICO, MAYO 19 DE 1901.

Sttbscripci6n mensual for6nea, I 1·50•
ldem ídem en la Oapital, l.!5,

Gerente : ANTONIO CtTYAS.

=-Compartiendo el pan.
Terracota d e Brandftetttr.

EL ECO.--Cuadto de Seifert.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 28 de ~\ bril de 1!101.

~L MUNDO ILUSTRADO
.AÑO VIII--TOM0 1--NÚM. 18.

MÉXICO, MAYO 5 DE 1901.

Bubsr rlvcl&lt;ln men,sual forll-noo, $ 1.5(1.
Idem &lt;dem en la Oap.tcú, l.!5.

::Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

Gerente : ANTONIO OVYAS.

s,UIUIU IUIU IUIU IU IUIUIUIUIU IUIUIUIUIUIU IUIUIU 1 UIUIU!UiUl UIUI U IUIU IU!U,U IU IUIUIU IU IUIUIUIUIUIUIUIUIU IUl~ IUIUIUl ·u

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U1u 1u 1u 1u 1u!UI UIU IUIUIU IU IUIUIU IU IUIUIU IU IUIU lUIU IU 1 UIU IU IU IUIUIUIU IU IU IUIUIU IU IU IUIUIU IUIUiUIU IUIUlrlUIU IUI~=
DELICIA.
Cuadro de Bugeoio Bpiro.

CANCIÓN ORIENTAL.
C nadro d e Yico.

�...
Do.mingo 5 de !fayo clo 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO I LUSTRADO

•

Lu1sA.-No wy buena. Bien, á
pesaT de eso, he notado desde hace
aiJgunos años, una cosa que mucho
me lastima . . . , pero muoho. . . -Y.
es que á tí sie,mpre _se te esté pi;
) diondo e,n matrimomo, y nunca a
mí. 'l'e han JJO?ido once voces en
· dos añoo y med10.
ANI'rA.-A tí también. Sé justa.
LursA.-Sí, á mí una vez, me
pidió el ~eñor Chatca.ublane, que
tenía se.-;enta años. . . y que es
cojo.
.
ANITA.-¡ Pero muy neo! ¡ Tan
rico él solo como mis on~ pretendientes reunidos!
Luis,1..-Es c-ierto. Xeeesario es
confe.sa,r que ya es algo; pero no
es oomoarable con lo tuyo. Todos
los jóvenes, todos aquello.; ta.n
gua:l)()S que á mí me ha.brÍ8Jil a~rada&lt;lo eran los que te pechan.
Sien;pre An ita; X unca Luisa.
AXITA.-:Me entristec&lt;,&gt;s.
LL'ISA.-Calla, muchacha. Cada vez _pasaba ~o
aniiIDlo con papá y mamá.-"Señora, senor, decia
el joven emocionado ( ó la persona respeta1?le envía.da ei!l su luo-ar). tengo el honor &lt;le ,pediros la
ma,no de vu~ra hija.-¿ Luisa? se apre:,uraba
á decir mi mamá, que tiene g;andes_ deseos de
colocarme.-No, Anita, res-pondia el JO'Ven emocionado ( 6 la persona respetable). E?tonces? no
sigamos, rnñor, declaraba papá. No S?L~, el pnmero q,ue pi,de á Arrita; pero es una dec1s1on irrevocable entre nosotros, &lt;le no ca~ar á la menor ant,es
Nle á l.a ma,yor. Cuando Lmsa se case; r,a veremoo. Hasta ent-0nces tenemos el pesar. . .
Y el
joven emociona&lt;lo ( 6 la .pe:8?na respeta?le) se
marchaba confuso. Al iprmc1p10, no _le hacia gran
ca~o á eso. Me decía: es un3: oa.sua~1~ad ~
v~ndrá mi turno. Uno de estos chas sera a m1 ~ quien
le toque. Pero los meses transc·urrían y m1 _turno
no llegwba; era el tuy? quJ re~tfa . .. Amta. • •
Anita. . . Todos quenan -a Anita. Compr~ndeTás que á fuerza de tanto, he acabado ¡vamos. por
notar. nor C01l)J&gt;rernder.
?
ANITA.-¿ Y no me aborreces i
LUISA. _ ¡ Hasta 1a rnuertl'.
ANITA (alaI1IDad.a).Pero no ha Aido rulJM
mí.a, te lo juro. N u nea
he hecho nada para .. .
LUISA.-¡ Bien lo sé,
linda! ¡ Quererte ! ¡ Vamos ! ¿ Cómo no ? Sólo que me he visto obligaJda á confesarme que
yo no a.gradaba. Es boohorooso, es el colmo de
u.a humilhlaciim. . . todo
lo que tú quieras. :Mira,
en los bailes, "ellos" nunca me invitan.
ANIT.A..-Hamn algo
mejor que eso.
Lms..1..-¡ Ah, sí! Platican los valses conmigo,
en vez de bailarlos. ¿ Te
Í!IIl.aginas que soy tonta?
En esta época, el hecho
~ que los hombres prefieran la conven,ación de
una mujer joven, al pla\,
cer de estrechar,la y llevarla en sus brazos, ¡ buen
síntoma para ella! Bien,
p,ues es lo que me digo:
¿Por qué papá y mamá se obstinan e:l no conceder
á Anita á todos los que la han pedid&gt; ?-Porque
piensan que me lastimaría de que Anita se casara
antes que yo, y que más trabajo me costaría después
"encontrar". ¿No es ew?
ANITA.-En cuanto á eso, tienen razón. Tú eres
la mayor; tú debes casarte más pronto.
LmsA..-Sí, pero á condición de que agradase;
y bien sé que desagrado.
ANITA.-¿ Estás segura?
LUISA.-¡ Desagraido, puesto que nadie me hace
caso, y voy á cumplir fos veintisiete años !
ANITA.-¡ A lo último va lo mejor!
LUISA.-No; no me hago ilusiones. Así es que
la única solución, ya lo hé pensado, es no casarme.
Y estoy resuelta á ello.

ij

¿cuÁL DE LAS DOS?
LUISA, 26 ailos de edad.
ANITA, 17 ailos.

Luisa entra, sin hacer ruido, á la pieza de Anita,
y se detiene, contrariada, al ver á su hermana llorando.
LmRA.-¿ Qué tienes? ¿ Por qué llora.,_?
ANITA ( di.~gu.~ta&lt;la por verae sorprendida).Por na,d,a. V rumos, se acabó.
LmsA.-Dime, ¿ por qué lloras, _preci~sa?
ANI'l'A.-No lo sé... Los nervios. El tiempo.
LUISA.-¡ Vaya ! Voy á tledrt('lo; es por lo de
ayer.
ANITA.-¿ Por lo &lt;le a ver?
,
LmsA.-Ko intentes engañarme. Es a ca11Sa de
la respuesta que dieron ayer papá y mamá ~ ...
ANITA (con· precipitación).-¿ A ese Joven?
Pues no... nunca.
Lm SA.-Sí. .. , al señor Pa.blo Reynau&lt;l, el que
te pidió en matrimonio.
ANITA.-Te lo juro ...
LmsA,--No jmes... Es inútil ocultarlo. Y
á mí· á tu her'mana mayor. ¿ Lo he adivinado?
Aii1TA (con dificulta&lt;l y en voz baja) .-¡Sí!
LursA.-Lo hubiera apostado. (Tomándola por
el ouello).-Bésa.me pronto y fuem:e.:. Es una necedad, ¿sabes? apenarte por pequeneces, por un
señorito ...
ANITA.-j Un marido!
.
.
LUISA.-¡ Bonito! Por un marido que se pierde, se encuentran diez.
ANITA.-j No trunto como e;;o ! ¡ Tú, que eres
huma, haihlas con una llaneza!
LmsA.-¿ Qué quieres ·decir? .
,
.
A~ITA.-Nada. Sino que con11enzo ya a fastiidial'IJlle. ( Con voz trémula). Me siento humillada. (Llora).
Lr.ISA.-;. Qué es lo que te humilla?
ANITA.-Eso de ser siempr-e pedida y nunca
dada. Aoa:ba por saberlo todo el mundo .. . donde
q uiera en París y -aun en provincia ... y eso me
.:1: ' : " ¿ que
' h ab ra
'
daña · 'si nada se' corruprend e, se wra
en~? Algo enorme evidentemente". ¡ Se creerá,
tal vez, en que tenga yo enfer. . . enfermedades
ocultas! (Llora).
~
.
LUISA (contemplándola). - ¡"\_amos, necrn_ !
Siempre pedida . .. Y tú rt~ queps ! ¿ Qué dirías, pues, si te hallara,; en m1 lugar; Y.º. que nunca he sido µed,ida, que paso desaperc1b1da, como
si no existiera? ; Eh ? ¿No encuentras nada
que cwitestar?
ANITA.-j Lloraría diez veces más si así fuera,
he ahí todo!
LUISA.-¡ 1\fucho adeJ.antaría con eso ! ;_ Crees
que eso
llevaría más pronto al altar? Yannos,
nb te afane,s, y enjuga tus ojos. D entro de muiv
poco--reouerda bien lo que predigo-todo va i
carrnbiar.
ANITA (incredula).-¡E.h !
LnsA.-Nada de ¡eh! Todo va á caimbiar, porque he tomado un partido. Cuando, e1:traba 3.9;iií,
hace 1m momento, precisamente vema a anunciartelo. ¿ R'lt,ás tranquila?
ANITA.-Sí; pero no adirvino.
LmsA.~Escuoha. Te quiero con todo mi corazón ¿ea.bes ?
ANITA.-¡Yo también!
LUISA.-¿ Estás muy segura de que no estoy celosa de mi querida. Nita? Todo lo que te pasa de
b,;eno de venturoso, aunque sea á costa mía, ¡va'
. ,
,
mos ! me pone má.s contenta que s1 a rm me pa·sara.
.
ANITA.-Eres muy buen-a.

me

tª

ANITA.-¿ Tú?
LUISA.-PO'l' Dios que sí. ¿ Para qué empeñar-.
me? Ya me consideTo solterona. Pronto, de5pués de la comida, voy á anunciar el as1mto á
papá y mamá. Iinsisti~n un _poco, por afecto, por
política. porque me q.uienm bien e1;1, el fondo; pero
ellos mismos une darán su aiproooc10n, y &lt;le aquí á
una semana, á lo más, nuestros amigos, m1e5tras
relaciones' todo el mundo sabrá
que Lui-sa Duro.
.
cher ha renu,nciaélo al rnatnmomo.
ANITA.-¡ Tú eslás leca. . . Y yo estoy mortifi..
cada!
LmsA.-Entonces, chiquilla ... , entone()$; lo,;
on&lt;-e jóvenes que se desesneran_ cles,de )1ace dos añO!&lt;,.
cuando fueron tan mal rec1b1&lt;los (sm hablar &lt;lt-1
duodécimo de ayer, de ese Pablo Reynaud, que no,
te es indiferente, si doy crédito á_ mi ~netrarió1
de her,ma:na mayor), antes de qumce dias van á
volver todos á la casa, para pedirte de nuevo. Xo

tendrás más que el bocliorno de la eilección. l l)ll.~
,; mamá estarán obligados á dejarte hacer. ¿' e,; romo nas una tontuela con llorar? Buen&lt;- , · ·:~'"º
no abres la boca? ¿ :N"o me besas? ¿ En que piensas?
.
.
ANITA (muy emocionada).-P1enso . .. pl('mo
que eso es tan hermoso . . . tan sublime y noble. • •
LUISA.-¿ Vas á volver á las an~adas? ~
ANITA.-. . . Que yo no lo qwero. , :N o, n,r.
acepto que tú te saicrifiques as1 por m1.
LUISA-¡ Pero si no me sacrifieo !
ANIT¡_-Sería una miserable si tedejara.
LUISA. - ¡ Ohist ! Buenas nochet:.
(Hace como que sale).
ANITA.-N"o te vmyas.
T.msA.-Entonces, deja de tledrnecedades.
ANITA.-N"o ;:.(YJ
tain casqui 1':!ll-t r,1mo piensas, ¿Yndad, Luisi ta ? ¡ Soy

~-abellera, por la que te ha ofrecido el peluquerodoscientos francos .
to, "paneaux"' de arle, espejos, constante ir y venir
humano, una orquesta zíngara, coro de charla
LUISA.-Yo soy vieja, y tú eres joven.
~
multicolora, ojos suplicantes que os piden la liANIT.A..-Yo te alcanzare muy pronto.
Sí,
amigo,;
míos;
si
no hay "vida de Bohemia" mosna de un plato caliente, un ' 'bock", un "sandLu1sA.-Tú tienes cincuenta mil francos más
que yo, de nuestro tío Andrés .. . En fin, tú lo tie- en Park ha)' bohemios, tale8 como desfilan en la "ic-h", y risas y saludos y palabras que lastiman, y
obra ele Enrique ::Uurger, tales como acaso un po- acaso-¿ sería verclacl ?-hasta sollozos y lágrimas.
nes todo, y yo nada.
co convencionalmente, los habéis visto pasar Así, á vuelo ele pájaro, percibí el cuadro.
ANITA.-Protesto.
Lt'ISA.-Xada. . . ó no mucho. ¿ Para qué ninJbados por la dolorosa música dc- Puocini--que,
Y al extremo, C'll una mesa. como a:bstraídos en
-estorbarte el carmino? Lo que yo hago es muy sen- dicho sea entre paréntesis, no ha llegado á pene- una existencia propia, como en un mundo aparte,
d llo, Y no ha.y ni que agradecérmelo. Xo hable- trar en la capital francesa, no tan incisivamente e;;taban ellos-Rodolfo, Colline, Schattnard-con
como en Jiéxico, á lo menos. Para tropezar con sus largos levitones románticos, sus sombreros de
mos más de eso.
ANIT..1..-Sí, hablemos. ¿ Y sabes la verdad? elloo es preciso-; quién lo creyera !- aban clonar el anchas faldas, rns cor,batas flotantes, su pipa en los
¿ Quieres saberla? Si una de las dos debe sacrifi- Barrio Latino, elejar muy atrái' la ~ilueta eune- labios, sus largas melenas, como desprendidas de
oam!. . . ,pues bien, ¡esa seré yo!
L t:1S.A..-¡ Yaya!
.Ax ITA (exalt,ada) .-¡ Sí, yo!
L rIS.A..-j Ahora Mlimos con otra!
.AXITA.-P~ro ¡ vaya ! mira: puesto que yo soy
siempre la pedida y nunca ,tú, es, pues, mi presencia la única que ocasiona todo el mal. Yo te eclipso, te hago S()mbra . ..
Ll'rs..1..-¡ Estás loca!
AxITA.-Si yo dijera que rehuso á casarme; que
-quiero quedarme soltera, eso volvería todo á su
lu.g-ar, y e!',tarían obligaelos, ellos, Jos doce aspiran tes. á dirigirge entonces á tí. ..
LUISA.-¡ O á otra, inocentona!
A~ITA.-Inocentona ó no, no me arrepiento de
)
-ello. So~· yo quien no &gt;'e casa. ;_ Está claro?
Lrrn::J..-Xo, soy yo, la mayor.
·1'
AXITA.-Yo, la menor.
LUISA.-Escucha ¿quieres? ¿ Lo jugamos á cara ó cruz?
A xIT.1.-Xo; no son la suerte y el azaT los que
-deben regir e-osas tan graves.
·
Lns..1..-¡ La ~uerte y el azar, son Dios! La
P_roYidencia ·pued~ 'muy hien iluminarnos por me-d10 de una monedilla. ( Saca de su bolsa una pieza de cobre) .
ANiu.- Tienes razón. Cruz, yo soy quien de'be quedar soltera.
LüISA. Y:a á ser cara, yo, por eonsiguiente. (Se
prepara á arrojar la moneda) .
AxrTA.-Espera. (Hace el signo de la cruz) .
1Va ! (E~ lanzada la moned,a).
LCTSA ( que vió primeramente).-¡ Cara ! He grC'cicla de Xue,tra Seüorn, perder de vi~ta las fi- una neJa pagma de la imhorrahlc llóvela d~l hol°"as aguja, de la Sanhl Capill.t, eruzar el río. el hemio. ¿ Era po:::ible aquel prodigio?
.
g anado. ¡ X o me casaré nunca!
"mal'lstroon ., de los bon levare,;, y subir hasta
Sí, y "Crueta-mi compañero ele aquella no:.\lontmartrc. el barrio de las alegn•~ noches, el de che-me explicó la "cosa··: parece que el Ayunca,mbiantes rMagas de luz, el de la mu,a irónica t~niento de París subvenciona á un gru.JJO de ,.li"" mordente, el de los '·cabarets·· maeabros, el de t1sta,- con objeto ele que ellos conserven la \r9_,:;ia pleo-aria de pietlra que se alza. allá arriba, eu eión bohemia en la oleada de compolitismo que
lo aiti -del cerro, de las redondeces hrillantes ele va inundando P arís. EllM son los encaro-ados de
la ba.~íli&lt;.&gt;a g-ótiro-bizantina ( el Sagr,1do Corazón). reüYir to¡]a una épo.:a. ¡ .iy ! bohemios e;_ la
Aipenas habéi:; pisado aquc-lla amplia barriada, riencia, bueno~ burgue~c.&gt;;;, en el fondo, cobij 1dos
rlc boulernres e~pacio::;os y plazas trazadas en se- en el pre.:mpue,;to, al abrigo de la~ prirncione,, c,imicírculo, sentís la impresión de que o, encontráis merciando c-on una faba mi~eria, buenos chicos, á
en otro París, con otros habitante~, que o,; hablan })esar de todo, que explot.rn el "físico ele su empleo''.
otro fran&lt;·és, os miran de distinto motlo; es una
Y como una ráfaga llamó á lo~ umbrales de mi
capital que no habíais couocülo, que nunca ha- memoria fa negra existencia tlel autor de !aq
bríais ,o,pechaclo. í entonces encontrúi,; que los '·E~c-enas·•, la lucha cle~e,:cperada contra la mi,;cgrandes boulernre~~la primera i'irc-na clel viaje- ria: las largas nod1e~ sin fuego, los días de '.!Vllro--i'Oll duma,iado "ra~ta··, lo-: véis cur;,i,-:, faltos
no ... todo 'C'l prolonga-1lo martirio del pobre, :tliurele color. con su miseria v ~u plarer confc-ccio11a- ger, que clc.&gt;scan;:a en el cementerio de ese 01:&amp;,no
clo;, ex-profeso para el foi·astero: te,néis )a imp~·e- barrio ele )Iontmartre. en el que su recuerdo sirve
~ión ele encontraros en la verrlndera cm•tlacl-fie- aúin de porta-estandarte de la juYenh1cl que sueña.
AXIT.A. (triste).-¡ Pobrecita ! ( Con lá,,"'fimas en
bre, que no se recata. no se disimula, no hace su
:.\Iur,ger, el gran sacerdote de los "bebeL1or~
1os ojo, ).
''po~e·:, es sineeramente franca, cle_scaradamente de a¡rua ", arra~tranclo su pobreza de aquí para rillá.
LnS.1. (febril, besándola con nerviosidad).- franea. brutalmente franca. en mecho de sm ex.- comiendo cuando se podía. escrihic-nclo para toda.;;
Pero ríe, X ita; ¡ e;; la primera wz que tengo travíos, de sus vicios y también-¡ oh sí, también! las hoja" impresas, redactando anuncios de somsuerte!
---&lt;le sus altas in5piracione&lt;'.
brererías, trabajando ,ün resar. trabajando siemAllá, en la cúspide ele la calle r1t' Yídor :i\Iassé. pre, ¡Jorque sin el e,:fuerzo continuado, persistente
7(e,,ry J:avedar¡.
la "Boite á Fuffy'', el antiguo Gato X egro, fun- sin altos ni Yecilacione•. no hahría tenido su pan,
Traducido para El :\fundo Ilustrado."
dado por el ingenioso Sali,-, el gr:.m S_alis, perio- -¡pan, Yel'cladero pan !-con el que se regala,ba
dista. -poeta. d~ora-clor, tahernero, arb,,;ta. el re- como un sibarita: )IurgeT, muerto en plena bofno-io hoy ele los cancioneroi'-FUri'V. Hispa, :.\Ion- hemia.da aún, llernndo en flU solapa la roseta de
t~a-de donde ,-m•o-e la ~átira polític-n, la copla la legión de honor, enterrado gratuitamente conAMÉRICA LATINA.
.
ª'
1a "B01.te'' , e;; elecir,
.
~loliente.
la c-strof a "1
e el Ctia;
dnciclo piadosamente bajo un mármol pao-aclo
por
0
la caja, en la gue apenas caben clo:::-cienta;; p~rso- subscripción pública ... '.
L~~ palma~ ~on la gloria, y los palmares
11a;,-mihlic-o rxquisitamente refinado--que· nven
Y C\'Oq1~é _a9ue1la canción de ")Iusette", que el
•c-ubnr ele gloria á América parecen;
de la nota del momento, del h&lt;'cho actual, una vi- poeta e,cnbma tal vez en una bulliciosa noche
lo,s mares son lo inmenso. y la o-uarnecen
da compendiada, ele medias palabra"!'-, _g-uiños, son- como ésta, acaso en esa misma mesa en donde desvastos c,pejos de estruendosos ~mares.
Tisas. wna atmósfera de abreviaturas de la que es P."ranan su buen humor los traficantes del desvenL~~ ríos son poesía, y con cantares
difkil satm-ar,e.
turado ausente:
1as lira~ ele cien ríos la ensordecen ·
En el foco del Boulernrcl Clichv. la., dos aspas
H ier, en V()'.Yant une hirondelle
l~s montes son grandeza, :v la enalt;cen
e,n-mesí~ del '':.\folino Roio'·, sa.lón canalle~co.
Qui noui:- ramenait le printemps,
cimas de cordilleras seculares.
feo. monótono. que ~e rnfoca de una mirada y
J e me suis rappellé la belle
h Raza que cara al sol. libre camina,
eme di~gmta á los pocos momentos. Fr.- la harn11a
Qui m'aima quand elle eut le temps ...
uncl~ ,m apocalíptica retina
&lt;le] vicio, una harnrna que no ~e toma el trabajo ele
( A?er, al ver á una golondrina que nos traía
del bem1Jo venidero en lo profundo.
disfrazarse, se exhibe tal como e~, turlmlenta., ha- la primavera, me he acordado de la hermosa que
ra,posa en medio ele rns encajes, pintarrajeada, me amó cuando tuvo tiempo . . . )
Y á sí misma se mira triunfa:dora,
con aP€titos á flor de cara, la ca.lavera del bulón
la. hostia elernr. sublime ~, redentora,
¡ Y sentí el deseo de arrojar á los mercaderes
trás el colorete de la ninfa. Y hufa para refugia- del templo!
'"Jue ha ele mirar arrodilla.do el mundo.
ros en cualquier parte. ; En dónde? En el priSa/va?Jor l{ueda.
&lt;::arios 2Jíaz j)ufóo.
mer café que tropezáis-Place Pigalle--salón vas-

LA BOHEMIA EN PARÍS.

ªP" ·

11

capaz yo también de infinidad de c·osa!' buena." r
Lu~SA.-Pero estoy seguro de ello, hij~ta. ro_nozco tu oorazón; y si tú estuvieras en nn In~ai,
· apuesto á que obrarías ,lo mismo que yo.
ANITA.-j Oh, isí ! seguraimente.
LUISA.-¿ Lo ves? ¡ Si eso es naltura,l ! So/ 11;1
obstáculo, una muralla. Soy fea, y tú eres boi:ita. . .
~
ANITA. No es cierto. Tienes tú una sober ,.i

si'

Domingo 5 de Maiy-0 d-e 1901. ·

�EL :hffiNDO ILUSTRADO

Domingo 5 de 1foyo de 1901.

IMPRESIONES DE LA SEMANA
~

AIRE Y POLVO.
El aire, como pillín de barrio, gu,,ta de jugar
eon la tierra. Hace l"0:,,1.-; inauditas con la ba~ura de las calle~ : l1¡uilihrio-5 de acróbatas, juegos de
$alón, c-ontor,.ione::. y :salto$ imposibles.
Y, á toclo correr. riendo y ,;il'bando por ren(lijas
y rejas, lernnta el poh-o 1:011 ,;u soplo traYibo, y
lo arremolina. en largo:- ('lllbullos gri,;e$ y giratorios, ó lo plie-ga y cle,-.pliega 1)0r el espacio, á modo de flámulas inquieta;: Y banderola,, ondeante;:
ó lo enrolla en aros pirotécnico,; que YOltejean ha::.~
ta deshacer&lt;:.e en hl Mmó,-.fera, ó lo aYienta, en fin,
á puñadas loc:a::&lt;, ::-in tón ni són, á esta Ycntana,
á aquella m,1ceta. ,;Í la &lt;:ortina de e::;o,, 1balc:one"', al
hueYO de cri,-tal .c·uaj,1do de la luz eléctrica, y rnás
alto, al tejido de alamb1:e:, donde .-;e pa;:an la Yida
haci~mlo ,ms ejerc-i&lt;:io,- gimnásticos, golondrinas y
gornones.
En e:5tas calient(&gt;5 tarde,: de _\lJril v )IaYo, e,;
de ver~e cómo á pleno sol, fa briea el Y1.ento: en L-'l
azul dorado MI aire. :-fü efímero::&lt; y tran"-parentes
A"Obelinol", ,ms cortinajP" C'Olor de 1perla. ms tela,;
diáfana-:5 franjeada,- ·de luz. sus humarer1a:S llenas
de chisuas v fnl¡!ore,-, ,;u:; remotos Yaho,:; v neblina;;, sus ga,-as flotant(•:; que em·lwlYen Ja,," lejanías, los últimos término~. los horizonte;; en una
indecisión de l'n,uei'ío. P ero el aire, muc:hac:ho
perver8o. no finge toda~ c,tas decoracione~ teatrales por el i:;im1)lc p:usto &lt;le recrearse con ellas y ele
ser admirado de la,; gente.;. Es alegre, parlanchín
y gracioso; pero e,, también gro~ero, y mal intencionado y a;;tuto.
Ya nor esas calle;:. mn~· pa$0 á pa::&lt;o, abanicantlo
los ro;,tros ;;:udoroso,-, bLwmclo nwjillas, rizando plumas. arrebatando a(¡ní ~· alM. ele los jardines públicos. de este árbol. ele la otra planta. una fragauci,1 que diluir; ~oplando, soplando sin fuerza
sin_ e,-trépito, :para que el petlazo ele papel yucle
fin1a uoa mariposa hlanrn. ó la hrizna de hierba
brinque como un in;:ecto sobre el agua aceito,sa
ele! charco, y ;;:alten ~· ru&lt;.&gt;den Y se arrastren por el
suelo, una hilacha r0i'l como el ala de un colibrí
una colillR &lt;le cigarro no apaga-da aún como un¡
lnciémaga heritla. una hoja seca corno un e;;carabajo, un corcho ele botella: como nn carro de combate ,en miniatura, un •¡&gt;etlazo de Yidrio' una cinta,
l a cascara de una fruta mondada, todo ese ejército mi!1-úsculo ~e las cosas inútiles, que el aire
rrnue\'C a su antoJO y pone en illlarcha caprichosa.
¡ Oh, qué buenas y cleJ.icaclas caricias que nos
hace! Le som'(&gt;imo~, no nos quejamos ele él, se
nos ?lvidan por largos ratos sus malas pasadas y
sus mconsecueneias. ¡ }Iirad qué manso está !
~o juega con las ,eletas, ni con los rehiletes de
los tubos vcntiladorE.'$, ni siquiera se pone á sacudir, como mozo mal hu.morado, las banderas.
Sólo mu'.V arriba, mu_y arriba, sobre aquel cerro
violeta, se distingue que está escardaDJdo y desflecando nubes, con mucha lentitud y mucho juicio
Pero eso que hace allí en el cielo no es una diversión, es un trabajo.
Y repentinamente, como chiquitín nervioso q1~e
s~ cansa. de estarse quieto. acelera el 'Paso, t r ota,
tira los ~uguetes ql~e moYía á compás, los rompe,
los estruJa, Jos arroJa muy lejos, y en seguida emprende la carrera, desatentado y ciego, arrebatando sambreros, echando tierra á los ojos, levantando faLdas, con cínica grosería, cerrando y abriendo con brusqu~dad vildrieras y puertas para que se
rompan los cnstales, entrando y saliendo por to{las par~ como "ratero" roerseguido, y moviendo
de su sitio las cosas que halla á mano: de aquí
un mueble, de allá un cuadro, de la mesa una
copa, de la cama un cojín; en los corredores qui ebra las guías de la.&lt;i enredaderas, y en las azotehuelas ... ¡oh! allí infla la ropa tenrlicla, la arranca de los cordeles, se la lleva á la calle la eleva
Y, h~ ele ella, cometas de, nieve y pájar~s de fan~
tasticas formas. Cobra bnos, casi se enfurece con
el ruido y la algazara que produce: las gentes que
gritan! las cosas que c~n. los -perros que ladran,
las hoJadelatas que rechma&lt;n, el estrépito de los vidrios rotos, el crujido de las mader as, toda la alh'.1-raca oue provoca es para el viento, como una
diana, como un canto guerrero que lo anima y lo
entusiasma en sus audaces ry desordenados retozos.
Bien es cierto que la ciudad sirve ahora á este
loeuelo, como nunca, para sus burlas v correrías:
muros y ciudadelas de adoquines, cordilleras de
ca~cajos, volcanes ·de grava, serranías de arena,
ab1~mos -de Jodo, grutas con est-alactitas de fanao
,.., ,

y

lagos artifi&lt;:iale~, eavernas; la da pública accidentada hasta lo inverosímil, por quién sabe cuántos
&lt;liabólieos trabajos del pr ogre,,o. Tiene el aire,
por lo mirn10, un precio,o campo de operadones;
niric:uetos. e,,c:onclites, ,;alidas falsa:;, ~· pertrec:hos
de guerra. como no i-e lo,, hubiera soüado.
L os bueno,.; habitantes de la ciudad ,;ufrimo~ las
trav(•sura:; de e,;te jocoso cantante de n11H.lri!!ale,;,
qne á &lt;:ambio de su.s pui'íaclos de polro, t1e :sus intempe,;tiro,i arrt.&gt;bato;,, de ,ms cle:-agradable,.; fec-horía,;. iH&gt;:- trae bocanadas de primavera que &gt;1~pin1mo:- á grande,: ,:orbos, como rejureneciclos tambié,1
por el &lt;:áliclo aliento de Yida que llern el polen de
flor en flor. el germen lle grano en grano r !a :,legría ele c-orazím en corazón.
•
¡ Cuán tli4into es e,;te viento {le _\ bril y )layo,
efte hálito de amor, e;:te in_;ufrible Y maiio,;o chiquitín de barrio. que juega con tieri·a y ba-ur;t•.; .í
pleno ,;ol, ,u"1oroso y de;:enfrena,,lo, al otro. :11 frío
,. mclaiic-ólic-o I ic•nto de X o,·icmbrc Y Dicien:brc.
~¡ que arra,-tra hojas muerta., por jarclines .,· ('amino", a I canta-baladas tri~te:i en ht,, n1m,1.::- t!C;~nuda,:, ,1! Yiajero ilwernal que n--c:orre la,, calle,:
por la,: noehe,:. quejándo::e lúgubremente y deja11do lágrima,: en los cristales de las Yiclriera, !
E,,e ni ,1lza polrn. ni sacutle c-ortina,s. ni tiene
al iento,; para abrir puerta:;, le,·a,ntar faJ.da,; Y arr,~hatar sombreros. };,; débil y e,tú enfermo ; 1io jue•
ga, no ~onríe. no fabrica efímeros gobelinos, ni
finge humaredas cuajada~ de chis-pas y fulgore,:;
pa,;a. pa:;a to•Ül&gt;ntlo, con su ca:;cacla tos de tube.rculoso. friolento, entrapajado, quejumbroso, ha.blánclouo,; al oído ele eosas amargas y de ,qlC'ños clesYanecidos: del amigo ingrato, de ,la mujer infiel, tle
la noYia muerta. de los muros ruinoso::&lt;, de las enredaderas que el hielo quemó; en el alma de las
ilusionp,- extinguidas, y en el camposanto de las
tumb,1s o! ,·iida.das ...

¿VAMOS AL CAMPO?
Y todo el mundo se pregunta ho~·: ¿ Y0mM al
campo: ¡ Ah. sí! L a animación y la vida Yeranean ; han emigrado hacia los pueblo;; pintorescos que &lt;:iñcn la cil1dacl.
El más cere:ano es Tacubaya. Pero Ta.cuba~·acreo haber tlicho otra vez-es lrna lujooa aldea ennoblecida. Tiene aires de señora, humos aristocráticos de dama linajuda y apenas se le echa de
Yer en uno que otro pormenor aislado, la rústica
simpli0idad ele su origen.
Allí las casas tienen porte de palacio~, pórticos,
columnata;;, altas rejas de fierro, ,;evera~ fachadas. Apenas en los barrios se ven tapia~ carcomidas sobre las cuales asoman la c:abeza algunos árboles curiosoo.
'l'acuba~·a no es aldea, ni es campo. E;:: la prolong-ación, en Yer&lt;le, de la ciudad, con todo~ sus
orgullos ~· Yanidades.
Campo, ::\Iixcoac, San Angel, CoYoacán, Tlalpam. Por este tiempo, y en estos pueblos, se celebran fie,-ta,; donde no hay má,s $etla que la de
1as magnolia~. ni más terciopelo &lt;¡ll'e el ele los pensamientos. ni más esencia que la ele las Yioletas, ni
más galanterías que las ele los ojos: fiestas deliciosas que valen más que las que pasan baio el artesonado de oro. con deslumbro.mientos de bujias,
en una atmósfera enervadora ~· pesada, donde el
labio sonríe con tristeza, y se entabla la lucha. de
las -pasiones mezquinas, y ron,da, silencioso, el pensamiento, en busca de una mirada cariñ~a.

.Cuis 9. lfrbina.

DE " ...~ TICAS."
A LIDIA.

¿ Por qué si ora te hablo, tus enojos
Despierto luego ?-No como antes eras
Eres hoy, Lidia . . . Si me ven tus ojos
Son tus mi:raclas fieras.
Hoy de tus labios para mí el reproche
Sale y burlona la sonrisa altiva;
Llego á tu lado en la callada noche
Y me apartas esquiva . . .
Como lebrel, por donde vas, tu paso
Sigo y te asedia mi amoroso ruego :
¿Ya no te enciende del amor, acaso,
El misterioso fuego . .. ?
¿Huyes ... ? ¡ oh, Lidia! volverás ¡ oh, Lidia!
A este lugar á encaminar tu huella;
La que por bella te ha causado ell'Vidia,
Te encelará por bella ... !

Fer,,angrana.

Domingo 5 Je )fayo de 1901.

EL MUNDO ILUS·T RADO

La mn1er y la~ profesiones liberales
Justicia y conveniencia
l'au.a. YCZ que ~e anuncia el ingreso ele algmia
llama al foro, ó su admisión como doctora en me-:
dicina, la opinión se eonmueve, las ''gentes sensatas" ,,uspiran ó protestan, los espíritus conservadores se alannan, y por donde quiera oo ven manos que _,e alzan al cielo, ojo,; que se tuercen con
patélica expresión, labios que ::.c pliegan en irónica "onri:::a y YOc:es l¡ue cila:mau contra el libertinaje femenino, y que presagian que "lo:; uio$cs
:,e Yan", y aca:;o p,1n1 no Yolver.
El editorial amenaza con la ruina clel hogar, cl
abandono de la familia, la extinción de la raza•
la gacetilla ó la c:aric·atura exhiben en trajes y si~tuaeioncs ridículo:::, á las emancipadas, pintan al
hombre meciendo cuna,; y á hl mujer practicando
direcciones ó pronunc-iamlo alegatos, y la $0('iedatl, ante tanta declamación y tanto cle~pill'.arrode indignación y de ,,11 ática, se siente realment e en peligro, tiembla por el porvenir, y reclama.
dd gobierno medida;; :'alrndoras y resoluciones
exrre.mas que impitlan esa deserción en masa, del
hogar y del deber ma-terno, &lt;le la más bella mitad
del género humano.
Y mientras del gohiemo ;:e exigen medidas re:'i.ricti ,·as v exelu~iones 'draconia,nas, clausura de·
puerta.s y· barraje,i ele c-aminos, á la mujer se ledemuestra por a más b su incapacicla&lt;l, su radical incoonpetencia para otra carrera que no sea la
de "gallina de Yiurio... y se le ha.ce cargo de tonciencia de aspirar, ,-iendo mU'cla, á la elocuencia,.
siendo tonta, al estudio. siendo ignorante, á la
ciencia, siendo manca . al trabajo, y 1,e le pinta
como única, em·idiable y sublime su misión de''úngel del hogar''.
¿ Angel del hogar? convenido, señores mío,;.
pero no hay que olüclar que también los {mge]eg
comen, cuan&lt;:lo no lo son sino en sentido metafórico, como les ;pa~a á los clel hogar.
El problema de abrir ó cerrar á la mujer la, carreras literarias y las profesiones liberales, es unode los numerosos casos que registran la historia y
la evolución social, &lt;le conflicto, 'V de conflictog-raYe entre las exigen{'ias de la necesidad y los.
altos interei,es &lt;le la iu..-.ticia.
La comenienc:ia impone la división del trabajoentre el hombre y la mujer, la consagración exclusiva, ó, por lo meno,;, preferente, de ésta ú1tima
á sus funciones maternales, á la crianza y euucación 'Primera de los hijos, al cuidado y vigilane:ia del hogar; pero, á la vez, la justicia más extricta exige r¡ue ú nadie, hombre ó mujer, se cierre
ningún camino, ni se le vede la práctica de cnal&lt;¡uier mOllo hone::;to de Yivir, si tiene voluntad Y
aptitud para e-e ejercic-io.
Subsistir, ganar con el trabajo honrado ~l pan
y el abrigo, he ahí la primera de las neces1dal~CS
humanas. "Priu;: e~ esse". pTimero es ser, c~istir, decía la sabiduría antigua, hoy, reconocrdocomo principio práctico por todas las socie&lt;lades
culta;; y ,por todos lo, pueblos civilizados. A e;:a
necesidad vital y primordial debe corr6:'ponder
una libertad tan neces.aria, como la neces1.dad deque deriva : la libe,rtad de trabajar honestam&lt;.&gt;ntey de. buscar la subsi~reneia donde quiera que honraclame11te pueda encontrarse.
.
Y a ho~• no ha y en lo~ pueblos civilizados lll can eras cerradas, ni círculos infranqueables ; en l_a
muralla china oue cerraba los círculos aristocr-áticos, se han abierto brechas y se han hecho p-ieta,
á través de las cuales pueden pasar los plebeyos~
los paranetos gremiales cayeron al golpe dcmoled~r
de la R evolución Francesa. Hoy no quedan sino vestig-ios de los antiguos gremios, y eso_ fan
sólo en algunos paí~es. sin el foro, y el notarrn&lt;l?.
y en todos la política y la.s funciones gubernati-vas.
En esos conflictos de la conveniencia con la
ju;;ticia, la ev9h1eión se hace en favOT de ésta última. Razones de com·eniencia que parecieron_ ~!'"
Jnueho peso mantm-ieron en los pueblos hoy &lt;:1n] izados la eBCla,vitucl, los ¡rremios, las carreras vedadas á todos con excepción pe unos cuant~s, ~,
paso á 'Paso, la justicia ha triunfado, derr~b~do
obstáculos, minado barreras, aniquilado pr'.nlegios, rnto cadenas, eirnaJUeipado clases s~i_ale;::.
-pueblos y razas. A cada triunfo de la justicia ;:r.
ha producido una protesta. se han formulado lrcmendas -profecías, anunciado el desquiciamient,,
social. A la emancipación del esclavo se e1pusier, n
las mismas razones qne á la emancipación rle J,i-

mujer, y lo~ . m!smos sm1estros augurios presidieLA TUMBA
roa al ruclvemm1en to de la democracia. Los conserradores ele la época, corno los de hoy, se pre_guntal1an : "~i damos á todos los homb-res acceComo se sabe, Gam"º á toda::; las carreras y derechos al o-obierno de
,,u? í'c&gt;;nejantes, ;. quién cultiv~rá los ~ampos, fa- bett.a está St-pultado
lmcara los artefactos, explotara la~ mina;;? Todo•s en Xice. Cuando mulo, ag-ricultores, todos los obrero,. de,:ertaran del rió, el 31 de Diciembre
eampo y del taller, y tl~ cada hombre de trabajo de 1882, se quiso tran~habrc&gt;mos hecho un canrhdato. La ruina socia'! se- portar el cadáver para ,
rá la consecuen,c,ia. Gohernemo.~ nosotros mien- colocarlo en el Pan- '
tras el siervo nos mitre, so pena de ver antes de toon de París, pero el
rnu('ho, reinar la miseria y el hambre,
imperar ,p adre del célebre tri• la degradación _v la anarquía en el seno de la am- buno se opuso. con,-.ideranido que los cambio:;
bición de t c,dos··.
Los mismos argumento~ de ho,·. Ante, se rpolíticos harían que no
c-r~yó que la. ig_uaklad. política de;,-iaría al pue- se , 1iera oiempre eon el
hlo ·del trabaJO mclustna·I; ho_r se juzga que el tra- mismo l'CRpeto la tumbajo pol\tico, jurídico, científieo ó literario alejará ba de su hijo.
Las roronas que haY
á_ la mnJer _del hogar. Antes :-e invocó la i11ca:pac-1tlan. del sie1:vo y del pueb)o para el trabajo inte- continuamente e-11 el
lectnal super1_c~r, y hov s~ mvoca la &lt;le la mujer. monumento son numes\nte, ,e nrecl1Jeron la ruma de la industria. la in- ros1s11na,;. v forman
foeund idatl del suelo, e-1 abandono de las acti.-i- una Yerda,dcra pirámi&lt;l_alle:-- lnunildes, _-por i'Cguir l~s ma.,as las mperfi.- de.
Las Sociedades ele
c-1e,,. de la amb1c1oi_1 y per,egmr los espejismos del
·poder y de la gloria; ho_v se nos predicen la deso- gimnástiea que fueron
a Xic-&lt;.' cou objeto de
1aeión y la ruina del hogar.
Lo, ~iniestros augm·io,, no ~ han realizado: le- tomar parte en un gran
jo,, de despob-lar campos y talleres. la libertad y concu1~0. a,proveC'haron
la democracia los han repoblado ; lejos ele aní- estar e,erca de la tumba del gran pe11-,;ador.
,quilar el trabajo lmmano. lo han fecundado.
Le emancipación de la mujer no dejará desier- para rendirle un hoto:· abandonado el hogar. Lo:- dc-reehos que la so- menaje.
La manifestación r e- 1
•eiedad le otorgue no podrán sofoear ,ni extinguir
,en ella los instintos naturales, or!!"ánicos v domi- sultó imponent(&gt;. :::.e
nadores con que la naturnleza la ha dotaido . . Sa- depositaron eoronru; á
·brá ser madre )' esposa. á pesar ele ser doctora ó nombre ele la ciudad
abog-ada; la sociedad no se habrá desquiciado. y de Xice, de la Asocia-e- JJre,·isible que mejoN&gt; con:::iclerablemente, v una ción gambettista y de la ruióu d~ la,; Socieclaideo ele
Gimnástica.
wz más quedará demostrado cuán benéfico
i"eJ[. ('az-alet, hizo füO de la pala:bra. y dijo r¡ue
_guir las in,:piracione-: de 1a ;u,,ticia. De la justicia. oue no es. e,n ;,urna. sino la expresión n1ás Gambetta no perteneció á ningún partido político,
que él era la ]fraiwia toda. Que .desde el fondo de
noble y más alta de la conveniencia.
aquella tumba parecía surgir una rnz dieiendn:
"Ja.mits clere&amp;peré. no dese.,.peréis nunca : tln-e paciencia. sed pacientes".
M. Ca.zalet deposiw corona.; á nombre de ochenta mil pe1'5001as. :Fué una verdadera fi~ta de arte floral.

DE GAMBETT A.

¡

es

¿ Xo sa.oos quiéu soy yo?

Dr. Lic. Don José de Jesús Mota.
Acaba de ser electo Abad )Iit.rado ele la Colegiata de Guadalupe, el sei'íor Dr. Lic. Don José
de Jesús Mota, cuyo retrato encabeza estas líneas.
Es él el decimo séptimo Abad de aquel Oabild:°· en el cual peranane&lt;'ió desde el año de 1892,
siendo prebendado de la Villa de Guaidalupe.
El nuev'O Abad nació en 'l'olnca el lo. de Enero de 1834.
Desde la más tierna eLlad re,·eló sn'5 inclinacione,, por la carrer-a eclesiástica. y no obstante la
&lt;&gt;pr,sición de sus padres que que.rían hacer de él
llll comerciamte, vino á, :México é ingrew al Seminario Conciliar.
Empren!clió brillantt&gt;mente su~ e;;tudios. ;y recibió las órdenes defin-itiv,ac en Diciembre de 1857.

Soy un obscur()
bohemio, qne se acerca á los ttmbrales
ele tu pa.J.a.cio á clemandar el puro
ra._vo de tus pupilas sidc1,;ü es.
Ko me insultes abriendo tu e,-;c-arrela
pam a,rrojarme una rnrn1eda de oro;
si es -verdad que soy pobre. mi alma a.nl~la
enriquecer:'€ con tu amor:
¡Te a-doro!
)Iira, ,no sa~ tú que &amp;i por fue-ria
so}' agrieba,do tronco _yia marchito,
tú puedes e,er mi ool de p r in1.av~l"'a:
béMme co11 tu luz. Y.,. 1'05ucito.
Si vegeto entre hreloo y oongojas
Rin dar sombtro á úwnsado.'l peregrinos,
hazme feliz cubriéndome ele hoja,.,
hazme feliz Herníndome die trino.~.
Dej,a que huya mi tris!Rza honda
en el iefluvit0 ast11a,l ele tus mira.da.~;
yo quiie-ro oor el árbol cuya fronda
c-obije á !.as nalom&amp;, fatigadas.
Fuiste á P.arÍt&gt;. la tierm de La .diosa
que bajó ck,l azur, Ja Poesía;
la ti.erro en don&lt;lie iagita bullicio.-,,a
sus c rótalos &lt;le plata. la alegría.
Donde Pierrot y Colombina inquietos
fla,noon por los ,anchos bulevares,
haciendo c-a.larubures indi..~cootos,
y desg1ianarnrlo c~nh-1&lt;1- populares.
Donde el amor que la rnuje.J.· i.ompira
hiere v mata. cruel como verdugo,
y en donde truerna La g,igante lir-a
"de un gran Emperador'': el v~j-o Rugo.

La Tumba de Gambetta.

Entre liU:, ])Cl\~ona,. que s(' enC'nntraban reunidas
al pie tlel monumento, estaba la , eñora LerisGambetta y el lugarteniente J ouinot-ll-a.mbetta, en
1,epresentae:ión de la, familia ; el General AudTé
)[inistro de la Guerra. Delea:;sé, }Iinistro de ~
lc1JC·iones, y lo,; ;,eñores Etiene, tliputado. Cazot v
Blooh, pre8idente y vicepre~idente ele la Aisociación
gambettista ele París; l'azalet. presidente de la
rnión de la&lt;" l::lociooan.e,i de gimnhtica. V )IerillÓll
presidente de la,: l::lociedacle~ de tiro. · Esta ma.~
n·i festación e,-,- la nota en h1 ürónica europea.

Y te fui.,tie . .. v al1:ve:; h.J« dolores
cuail tigm, d,e,;g,ariiaron má., mi. herida ...
y suirí de tu au.~nei,a lo:; vigore:- ...
y envuel!Ja, ,en sombra.• ,,e quc,cló m,i vida ...
. ~ Ay ! no pude S€1!1Uirte; fuí el risuefto
111110 que hace pompa.-; con l,a e:5puma :
llc,no de íri5 se rompió mi .sut.&gt;i'ío
y lloré ia,l verlo com°'€'1'tido en !&gt;ruma.
Pero vinást_e ¡oh [10-.::.a oompl1allera
que de Buckrngham 'Ya.les el tesoro
111;¡1,pipcx,.°"1, jo~'w11bc á quien Qu,iisiem
prend-er las ala.~ ron fo,toless de om !
, En tu,;: ojos de tórboLa, en que arele
a h1 R&gt;z el aplau_,,-o y ,el 1,en1'0&lt;.:he
har ale-o de l,a,i lure-; de lia !Ja,rde'.
ha,y algo ele !.as i-ornhra.;; de fo. noche.
El rojo _de La saüa que te anim
11? i,t! distingue en tu ::'emblante impreso ·
6olo ~ngra e:1 t u hoca-f1'€-S,a opimia- '
que lmmcla miel al colibrí del be.-,0 .
Se iarntojia tu l&gt;eJ.dad por ila lumínea
red rl,e wmas azule:- de tu c,a,m
lámpara .ard_iente en fo1'lfül de· apolínea
musa ei'C'ulp1tla en mármol el~ Oarmm,.
Xa?a tengo; no l uoe mi boardilla,
hu'.1cl1d,a en la penumhm, ni un orn,abo ;li 001110 üantes0a pe,s,adill,a
solo cruza la sombra ele mi gato.
)la.-:; R'Í tus ntanos hlamAIS y ducales
no ,podré nunoa nauüJa,1· de ·g,euuas
"
,-.
'
aoo.~ ¡med'11 en veroo;::
llll1Sicales
d.arte Yida inmornal en mis poema.'3.
Y a:mos, deja á mi amor la. puerta franca
abre tu COl'azón á mi roriño
'
Y que en él cuelgue una cwn.'it,,a blanoa
par.a mecer mi ,sll('ño, oomo á un niño.

ª!

Juan jJ. ~e/gado.

�EL lIUSDü IL""GSTRADO

nnmin!!'O !'i rl¡, "\f::wo de 1901.

EL :MUNDO ILUSrr&gt;H.ADO

Domingo 5 de :Mayo de 1901,

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1

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- 1 .-----==--. . .-...,,.

.

Las ,istas que publicamos en estas planas son una noticia
gráfica de los trabajos emprenili&lt;1os por el Gobierno de la
República, para reducir al orden á los inidios mayas, que e1~
las intrincadas serranías de Yucatán luchan por no entrar ,l
la vida de la eivilizaieión y del progreso.
X uestros diarios, que siguen una información detallada ~
oipO'rtuna de la calillpaña contm los mayas, han cit,atlo casi
todos los puntos que damos e-n estas fotografías, y los lectores no neoositan de una descripción minuciosa.
Uno de los principales trabajos que se han llevado á _cabo
en la Co.;ta Oriental, es la construcción del forrocaml estiratégieo. Está hecho para unir el puerto de Xcalak Quebrado, en el mal' Caribe, con la Ensenada de la Aguada, en la
bruhía de ühetumal.
La eonstrucción se llevó á efecto según el proyecto aprohac1o
por la Se\'.'retaría de Guerra y hecho por el )Iayor ele Jnge11ieros Rafael Pacheco.
1. Puerto de Xcalak.-2. Trabajoo de constJ"llceión clrl ferrocarril e.stmw¡rico en el sexto hÍómetro.-3. La vía férrea
en el segundo kilómetro.-4. La tropa pasando revista cle}a~te de la barraca número 1.-5. Remolcador construíclo ulttmamente en el puerto de Xcalak.

L1 Yia tiene una anohura de se$€nta centímetros, y una
longitud de poco oná,.; de 0&lt;,ho kilómetros, atravesando en :m
mayor parte por estero~ y l,,i.gm1a::.:. Esto obligó á que cSe construyera un terraiplén de treo,, metros y medio de anchura, que
también facilita el Pª"'º de lai; tropa,~.
En alguna ele la., vistas que figuran en estas plana:.:, :-e ve á
la tropa pa~,ando revista &lt;le comisario frente á las construccione,, de maid.era que llaman "barraca.-,", y que, como puede
advertirse, ,;on amplios departamentos donde lo,; soldados
pue-tlen de~carn:ar c·óm0&lt;lamente.
_\. la vez que nue~tros l€'L·tores &lt;'C informan, por me-c1io de
esta noticia grMica, del e::.tado de los trabajos á que hacemo;;
referencia, pueden ruclniirar los herm0::-os p-aisajes de aquel
rincón ele nue:::tra República, 'donde un puñado ele ignorant.-,: lp1·anta una bandera c,ontm la causa más noble en que , e
ha rn,peiiado el vigor y la ,abiduría &lt;le nuestro Gobierno.

l. Yi$ta del muelle en el puerto ele Xcalak.-2. En el primer kilómetro de la vía. del ferrocarril esfratégico.-:3. Antiguo muelle del puerto.-4. Las oficinas de la C'apitamfa.-·
!í. 'I'rahajo,, de construcción del ferrocarril en el cuarto kilómetro.

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�Domingo 3 &lt;l.e Maiyo d'tl 190 l.

EL 1fU}.7)© ILUS•TRADO

Domingo 5 de Mayo de 1901.

EL MU:N DO ILUSTRADO

EL VIAJE DEL PRESIDENTE
DE LA

BEPDBLIOA FRANCESA
LAS FIESTAS EN TOLON

(

!

PRIMAVERA
Hoy, que la estación florida impera: en que el
Eetío :;e anuncia á rato,, con ,::u soplo ardiente. en
(•ada ciudadano de la metrúpoli Jes¡,iérta;.e el recuerdo grato de las fresca,:: enramada.~ y ..los saludable:; pasatiempos, .Y nue,;tra buena s1x:"iedad emigra. alegremente ifün-ata. 1ll' la polvorienta &lt;:,ipital.
q~ie fué :;u refugio de hwierno, á la ·• villa'" gra~10:-a en que la aguardan la&gt;&lt; eancio11t"~ rle lo~ páJaros y el nerfume tle las flore~ re.&lt;:ién abierta,;.
La cinda.&lt;l qfü:, la hov ab,rn&lt;lonada. en pncler de
aqtw'Jo:; que. ligado, por la cadena rle la,:: ne{·t',-i,la&lt;le,, ó los debe~. suspiran en nrno por la
pla,ei&lt;lez de tales refugio~. por el aire embalsamado ile los ))arque.; y el nm1m &lt;le la:- eorrien1:e:::
hul!i{·io;:as.
El campo nos llama, n~ atrae imperio-amente
c-on ;:u,: mañanas fre&amp;:a.-; y ,-u~ noches tranquila:-:
con fU-. bailes ca.m,pestre~: rnn :-u., alegr€'&lt;&gt; excur:-ione::-: wn la hermosum de -.u,a pai~aje::. y la de,;1umbraJora sonri:,a de su,- mujere,,,.
HoY. el extmnjero vi;;itant€ de;:;eo.,o de eo,10c-t1 r
lo mú:- he11mo~o y culto de 1me,,tra soc·ie'llad. nraría infructu~aniente por ea~a,- y aveniJa,; d~· k
metrópoli; procuraría vanamente ·•flirtt&gt;ar" Pn lo,;
~alonc,. de rná::; renc,rnhre, en e~ta époea en qu,:
nue,:tra:- c1an111..::; han tocado á la de,:banJ,1d,l.
En Primavera, nuestra reina Belleza abandona
el Yiejo c·a;;,erón de su~ antBpa.sa,(10,.._, trau,-,pone la"'
' fronteras de rn refugio. v va,,e allá, más ceuca de
las azules montañas en que se hunde el sol. Sl'guida por ;,u eorte, por la corte má, fi~l que monar&lt;'a
alguno ha "'oiiado.
~A una le¡rua de la capital. º" a,car1c1a el semblante una bri~a nue\·a, un nuevo ambiente que
trae con:oiiro el "'entimiento del biene;,.tar. de la
libertad: '·la joie de vivre.. 110:, envuelve. C'hapultcpec de::.pierta en nue.5tro e,.píritu la devoción

á lo grnnde: Tacubaya. San Angel. :)[ix-coac, el
amor á la BL'lleza, al sol. al aire libre.
En ead,1 ])()blación ,·eraniega 1100 rodea y no,.
persig~&lt;' el olor ele la--, "estrella,s'· y loo jazmine,;, &lt;le
lo~ hel10tropo~ y la... azák&gt;a.s: ramilletes aqui. ranullete5 aculla. flores. flores por doquiera.

ala del c-hilapeño, al lado de la rubia metropolibna. y. cu·rndo la mi~a acaba, p~r las p:1Prtli$ Jel
templo ,,e desborda una legión de mariposas ro
ja,;, azule,.., blancas, que ríen y charlan bajo las
alamedai,. con la luz en las pupilas y el rebozo de
seda á la cintura.
l'oyoa-cán. acaso el primero por la hermosura de
$lis jubilosas habitantes, por sus espaciosos jarcltne:;;, salpicados de modernas construcciones, por
~u eonjunto, en fin, es u,na promesa cumplida ea
Prwnaivera; y la población de nuestra capital, que
sabe cuánto dt&gt; atractivo y bello encierra, huyr,
apenas el día de descanso llega, de nuestras fati .!!'º"ª" avenirla,:;: repleta los tramías. luchando á
brazo padido, ,rn,üosa de otros panoramas, y ,ll
di::,gre.¡ran,e de,-rle e-1 Bosque hasta la lejau:1 ciudaid de Las Fuentes, encuC'lltra en Covoac!Ún m1-1
Plaza que e-s r.;ás bien una fuente Castalia.
Allí, en aquella plaza, frente al viejo p1lae:io
,le Don Hernando el Cosquistador, surge otro rt'( ue1 do que se aduna al de éste, s001ana por ~emana. E- el '·tiangui:i'·, modificación de lo que fué
'll un tiempo, eco de las trausaccione,
n ncsm,,
antepasa&lt;lo,- los dueño,;; de esta tierr:-1. Troy, el
··ri.m~ni,s'' no tiene aquella significaci in; ,?l &lt;linero v lw añ01, han hecho de;,.aparecer a.que:la
aiieja práctiea. y el canje de la~ me-rcancía:, está
a:lmlido por el de las ruinJJdae- y las sonri'-as.

El Pn1 ~idente dt• l,1 fü•públiea Francesa, :)L Loubet. acabn. de haeer un viaje á
bor•clo del naYÍO almirante :de la e:;euadm
francesa "Saint-Loui,;"', y después de haber ,: ;i;;ticlo, el lune" ele Pa,..eua. á la fie"ta ft&gt;ileral de lo~ gi mrnbtico~. en X ice, ~e
diri¡:óó á Tolón, donde el dm¡m• de Genes. tío del rey Yktor :)faunel III v Almirante tle la flota it,1lialli1, á la c-.ahL;za tle
una re:;petable C'WtHHlra, fué á ,;alutlar al
fun&lt;:ionario francé_.: á 1wmbre ,llel ~obenino de füilia.
El 9 ele 21.bril ,,llió la e-C'uaelra fnrncc•,j
ele Xice, rumho ú Tolón . &lt;:onduc·it&gt;1Hlo á
:)L Emile Louhet.
De:'lpué:; del meelio día elt•l 1IJ th• _\hril.
el funcionario franc:é,- n•tihió al duque tle
Gene-:, en la Pre.fedura :)[arítima. lnnwcliatarnente :)I. Loubt&gt;t c:onrre,pornlió la
Yisita, pa"amlo á bortlo del "Lepanto...
En el Yiaje no ,;e ,:11,peJHlicron lo-: fr,tejo", hubo ,;untun-a,; r€Ct'p&lt;:ione, 1le la,
autorida:de" -:,· tle lo,; c-uerpo,c con"tituhlo,..,
un gran banquete en d .\r,enal, un almuerzo á bwdo cld "Le,panto". y la serie
ele fie•tas Ee e:erró eon un banqt~ete ofrecido por la ciudad de Tolón.
Figuraron al frente de lo.; 1111Yíos que
formaban lt1s €,-cuadras fran&lt;:ba é italiana, lo;; mJÍ,; ameritado,; marinos ele ambas naciones.

(

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(

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La cor1lialitlacl de las frarns que camhiaron lo,: do~ &lt;.'llc:umbrados pN·,:onajcs
que 1·iétahan la c-iuda'Cl de Tolón, dieron
la mejor idea tll'l e.,tado que gmmlau las
rt'lac:iones a111istosas entre Francia é
Italia.
)l. Lonbet regre,ó á París dt• 0 pués tle
haber pasailo cuatro elía~ en la,:; fk-ta~ ú
que hacemos referencia.
1,e

u
l(
(

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¡
(

EL DlJQlJE DE GENES,
ALMIRANTE DE LA F LOTA ITALIA NA.

ce

***

Llega el domino-o, y las flores !. los frutos aumenta,n: llega el domin¡ro, y las lindas veraneadoras true&lt;:an el moderno templo de pesados cortinaie,;: nor la ,·etrnita iglesia rural: t&gt;l humilde floricultor de almi,donaida blusa. ora, hincarlo ~obre el

Las fie,-tas populares y los engalanamicntos que la ciudad ele Tolón lució para
rec:ihir á ,m distinguido huespoo, fueron
ele lo rnás suntuoso que ~e ha visto. Lo5
a reo:; triunfale,-, las tlecoraeiones de las faeha&lt;las, la regia elegan&lt;:ia que ec tle,-plcgó en l.1 tli,;posieión ele los $,Üoneg donde
~e efeduaron las reeepciones y los b,rnquctc,, hicieron del ,iaje del funcimrnrio
Ir,rnc:és algo ~emt&gt;jante á lo,;; feerismo:; de
un c:uPnto.

Sin embargo, ante el viejo edificio que recner·
rla las hazañas ele Cortés, la s-ensación de la con·
11ui,;b1 y la tiranía, á través de loo años tram ;l!.-6dos, se renueva en el espíritu cuando la mú,ic,1
d?1~ünical no,, reune y el baile campestre da princ1p10. ¡ Av de mí ! que yo he ido á Covoa.cin en
po:&lt; de liberta:d y e~parciiuiento, V \'Oh-í esdarn de
cien sonri;;as, que ejercieron en 'mí la tiranía ele
la felicidad entrevi!'-ta é inalcanzable . . .

fi. (;or¡zález Carrasco.

.A bordo del "Lepant&lt;'," navío almirante de la esctt,u1ra Italiana.

Los füWío, &lt;le la~ e,cua&lt;lras que con&lt;:uI"l·ieron al viaje presidencial fueron en
número de Jie&lt;:i-eis : ooho frant:e:!e.-- -:,·
0&lt;:ho italiano~, entre los que .figuraban el
gran acorazado "':-\ardegna", el cnwerotorpedero ''~\gonfaf·. el acorazado ''C'harles :)Iartcl", el "l'a,saru" y el "('hateaurenault"; lo:! más poderosos navíoo tle gnerrn que Francia é Italia. poseen.
La prensa frm1el,,.,,t hace la rná, minnc-io"a tle;;cripción tM viaje de M. Loubd, y
&lt;la &lt;:uenta ele la~ i1npre,;iones que el signifieatiro s,1lu&lt;lo del n·:v YfotoJl :Manuel IlI.
ha cau~a&lt;lo en lo- eírculos polítrc•o, Je
Franc-i,i y en el ánimo &lt;le los ipromi1wnt(..,.; miembros de lo.s partidos de mús caraderizada repre,entac·ión.

�Domingu 5 de M,a;yo de 1901.

UNA SEPARACIÓN.

EL lfUNDO ILUS·TRADO

EL MUNDO ILUS-TRADO

A Yeoos la vecindad era puesta repentinamente
on conmoción por U!ll chillido ootridente.
-¡ Concha! decía todo ol murudo.
Era Concha. L a desgraciada víctima, después
'lle enderezar á su tirano Lodos los graciosísimos
epítetos aprendidos en cincuenta y cinco años de
averiguaciones, :-in lograr sobreponerse al diccionario del e.,poso. lamaha al fin un grito formidable. Acudía!ll los vecinos é inrlefecbblemente se
veía ú SuLpicio poniéndose en salvo escalera á bajo
v á Concha lanzándole d esde la meseta el último
calificativo.
Los mimeros auxilios de la ,ecindad se prodig,aban á Concha, )' era de rigor que se redujesen
á dejarla hablar cuanto quisiera, hasta que desfoga.,,e la ira. Cuidado oon compad~rJa y decirle
que no merecía fal suert~ y que su marido era
un desdichado: aun cuanclo parecía apagada, volTía á arder y á protedtar que ella lo había querido Y se lo había procurado; que lo oue era su Sulpic-io lo -,abía ella i-ola, y n arlie má" debía saberlo,
y qu(' 'Iladie ~·iruera á en;;eñarle á leer en el corazón de su Sulpicio, que ella 8e sabía de memoria.
y que en el fondo ''ér' valía m'&lt;ÍS nue mnoho,:.
J&gt;a.;.a.do el exc,e,;o y libre rle gente la me,:-eta, la
anciana entraba á .,m habitación. Temblándole
la 0aheza entre su ~nm 0ofia ele encaje negro, diri-

conmovido 3/Ilte un extraño, Concha recordaba
cualquier olvidada compootura,yescnrbaba enelfon-,;:::..JI-,;:::..
&lt;lo de su bolsillo, buscando el &lt;leclal y el alfiletero
I
Entonces yo ó toma,ba la puerta, ó me :r&gt;onía
mirar :á la c,alle, ó fijaba los ojos en un libro ó en
rna &gt;habi-tación de La calle de Baguita, era dooun cuadro.
de yo vivía entances y est:lba situada indudableSulpicio se acercaha ú Coneha, y Concha se volmente más alta de lo preciso. l l e lo decía á mí
yfa
un voco hacia Sulpicio; luego otro poco ammi:;mo cuatro ,·eces cada día, la~ cuatro veces que
bo-s: ~- mirando por el mho del ojo ,cía yo est~
subía Ja,s ciento doc-e esoaleras de mi excelsa mod1ar;;e lae, man&lt;&gt;" tembloroo·as, ac-erca1.1Se dos rostros
rada; pero como una vez aniba, disfrutaba de un
iluminados p◊l' espléndí,cla ¡:;onri.sa, :r caer aos lámagnífico prunonuua de tejados :y chimeneas, no me
~ri rna;: enoanzacla.• por los s.ureos ele las profun&lt;lecidía-á dejada. Además, en c·uatro mo.,es hada,, ,arrugas. Finalmente H' ahmzaban. Y yo sebí~t conocido á toclos los vecÍ!no,;, y por lo com(m
g-t1ía mirando á otra 'J)art-e. ó me ,oh-ía descui'dada.
entre los vecinos de una ea,;a siempre hay alguno
mente ó decía que hacía un .;ol magnífk-o cu&amp;nde quien se debiera e.star lejoo.
do lloYía á cántaro~, c,-onsiclenrndo que aquell,as
Allá conocí el matrimonio más Pxtraño que puelágrima., era11 jóvent'l' y aquellas sonrisas dignas
,de imagiuarse. Decir que Don Sulpicio y D Dña
de la primawra de do,: rostro,; l'\0111'0."ilClos.
Conc-ha eran legítima mitad uno de otro no sería
Sin embargo, urua .-ez fué tan tremenda la bometáfora; que entre ,los dos no sé si tendría.u carna,.,;:e:a,
que ,para co11.,c;.,01IiT que las dos na.-es enne ~- músoulos en cantidarl suficiente }Jara formar
tra.~n
juntas
(&gt;Jl el puerto, se nec-esitaron muchas
mia c·riatura humana medianamente de5an-ollarln.
hora,y
mt1cha,
embaja,cla.,:. L a palabra "separaSmnan&lt;lo sus navidades pa. ,aban de siglo y medio,
&lt;·ión.. había ::;i-uo prmnrnciacla por ambos y nin.~- ~i con la imagfornción ( no con;-;entía otra oo•a
guno quería ~er el primero en desdec·ir;-;e.
el ·dl'c·oro), ponfo á Doña Concha, de pie sobre el
Parn burlar la alte-ruatiYa cliplomát.iC1;1. los dos
c-ráneo de Don S ulpicio, tenía que conformarme
,c,e habían itlo ele ca,a, por .¡:i tío,, dizer:so.,:. La
á wr la cabeza de la Yf'nerable señora, romper el
&lt;·riada. una muc·hacl1a metlio imbécil. que los doe
tocho y pasar al otro lado. Y cuenta que deMlc
Yiejo.• habían Tecogido, no comprenclht na!la de lo
el rnclo al techo de mi habitación había tl'(".&lt; meocurriclo. fuera de que sus amo.• habían &lt;.alido uno
tro,- y medio nada e.;('a,.,o,.
tras otro. )fe gen_té junto á la chimenea y espeCon c,,tos rlat.os aritméticos poclrá cualquiera ir
ré, atizanclo el fuego. Era 1.111 hermo~o día de infol'111ando la imagen de amhos cónyuges, y los veYierno; el sol daba en lo.s orii:tale., y lo~ tizones
rá {"Orno yo los wo en mi memoria, largo,, flacos,
chisporroteaban alegros.
·
e"-c·uáliclo..;, con las cabeza;; cana5. lo.s ro,tros ,,ur)[is p en~ami(•nto¡;, también lo e.stahan.
c·aclo, rde ~l'mga,s y los ojos hundidos y brillante,.
Proc·uraha ac1iYiirnr cnál de lo~ dos regresaría
YiYían junto:;; compartim1do el lecho. la me~a
¡wimero á ea,,a. . . ¡,Cuál? ('onc-ha sin duda.
Y ,la,, tribulHciones ele cinc·uenta Y cinco año, de
Nn ar¡nel in-tan te oí el ernj ir dt&gt; una falda, me le1natrirrionio: ,e habían mirado tanta&lt;! n.&gt;ce,;, l]UC
Ymité, me rnlrí ... y me encontré frente á Doña
p0&lt;:o á poco sus ro.stros se habían hecho semejan.\.ntonina, la joven ,:iucla del pi,n te11C-&lt;.&gt;m.
te,-, tanto que á no ·Fer por las na.Tices. cualquiera
La ,-eíiorn pareció ar-:ombrada al w•rme y se moshubiera creído que Concha y Sulpicio eran herkó
&lt;'Onfnndida. Habiendo entrado c·on la conmann;,. Pero la, 11arices no habían cambiado; hafianza habitual. quería demostrar que no había cobían q uei•ido consenar su prístina fonna : y e, de
metido una imliscre,ciún :r miraba á todas partes
asclwnir que en mi Yida he ,i.sto má--; ant.itéticas
para ,er ,i lle_g-aba algi.mo .í rforme á entender
Jrnriees : la del marido, corrn, corno pico de águic¡ue
ella tL&lt;taba ,ele 1.m anti_g-uo derecho.
la. parecía curiosear impertinente cuanto entraba
)fe incliné re,-;petuo,-;amente é iba á hablarle.
en h boca ; la de la mujer, ,uelta hacia arriba,
Re me adolantó la Yiucla.
1
corno .prudente te;,tigo que se atra,;a cuanto puede
-¿ X o e•tá en cac-:a Dofüt C'onc:ha ? elijo.
))ara 110 impedir la entrada á los bueno,-: boearlo.s.
-Xi Don Snlpicio; c~toy e-perando á él ó á ella.
E,-ta~ comparaciones no son mías: se hicieron en
-Y yo bu•caba á uno ó á otro. Yol,eré ...
la mesa de lo, cónyuges, cincuenta y cuatro nños
Pero el saber que ambo~ e,tahan á la ,ez fuera
y or1:ee me.0c, antes, en un momento de recíproca
ele casa. pareda inquietarle ha,-ta,nte ~- no se iba.
cól&lt;'ra, producida por 'llO sé qué saLoa que sabía
-Si desea usted e-opt&gt;rarle-. Yol Yt&gt;ré yo ...
á humo.
-C;racias .. . usteel wnrlt~í. vrohabll'l11e1Jte para ..
Fué la primera nube de su cielo, pero m1be
-Para lD mi~mo . ..
forribl{'. que a.•í como de la ~alsa había :pasallo á
Dic-ho a::.to. me .-eparé como imitándola á palas narice;,;, nasó de éstas á las costumbre.~, y de
~rur a&lt;lelnnte, y un minuto rle,0 pué:- la Yiucla ocupaé-3ta~ al c,1rácter &lt;le los eónvuQ"es. Con~ecu¿ncia
ba mi puesto junto á la c-hiimM1ea y yo uo me
fué la -d eclaración ca;-;i .•imultáne.a de que la eaclena
marchaba.
d~l rnatrinionio no había atado nunca á otrm qu"
La joyen no me conocía. pero yo la c-onocía perl a llernsen tan á disgusto. Cond1a hahló rle vol- gfa m1 d;,."lTerlor una mirada, bajaba cl0:; tramos de
wr á ea,a de ~tb padre,. Sulpicio quería que rnl- l',ca.lora .r llamaba en la puerta ele Doña Antoni- fectamente ; muchas wc-es, do~lle mi ,entana, que
,i&lt;",e sin pérdida ele tiempo: l)eTO como hacían el na, joreu Yiurla &lt;]ne Yiría con un tío lleno ele acha- e.;itaha ,:obre la .:m·a, había examinado atentamenYiaje de no,ios v lo~ padres de Coocha estaban á que.., amigo de Don Sulp,icio. Concha sabía que te el color de sm· cabello;;. aguardando en rnno á
cint:nenta leguas rlel lugar del primeT catadi.,;mo su '·hombre'' qu&lt;'ría mucho á la joYen señora y que ella me cliec-:e oca,ión ele eonoce-r el e-olor de
ms pupilas. Fna Yez la ahuyenté tosiendo, y desmatrimonial, se difirió la cosa.
lejos de .;entir eclos por ello, imoéaba su intercede entonces tuY&lt;' lmeu cuirlado c1e no to,;er en la
Sin embargo, la gran palabra "separación., re- sión para hacer la,s pact&gt;s.
,entana. Ahora, aquello~ declito.~ &lt;]ne había Yisto
tum M entre la borra~c.t.
Casi al mismo tiempo, el consorte fuo-itiYo vol.\1 día siguiente con.:;ideró Sulpicio que el vir- ,ía furtivamente á ca:-a, subía jadeante la e..::.calera t('clear ~obre el antepecho, tenían la;, tenaza.&lt;; de
la chimenea. y aquel ro•tro que er-a &lt;;a;,i un misginal tesOTo ele su carnpañera le había i-ido otor- r entmba en mi habitación impetuosamente.
t.erio para mí, sC' me rnootra ba rle c-erea .
gado ante el ara : 1,ecordó las palabras d0 un tierSabía que Concha me quería. como á un hijo,
¡Ah! ¡ Doña Antonia era hemnoi;a. ó al menos
no discur¡;ito de su &gt;"-uegro; recordó que había ju- que u:na pa,labra mía ej ercía g-ran influencia en
me ag-raclaha mucho!
rarlo ''ha&lt;:erla feliz" : recordó uua multitud de ~u ámmo y me confiaba la misión de devolverle
\iéndome en pie, me hizo cm-tés iudica&lt;&gt;ión;
huenos roouerdos: pen~ó una legión de pensamien- la tranquilidad doméstica.
::;rotéme:
e~permnos en silencio algunos minutos ;
to,: l.'abios, y compronrlió que su ·d eher era reclucir
no 'YE"BÍa nadie.
á roncha á YiYir bajo el con?ugal techo.
II
. A p9co .nos parc,ció mal aquel silencio, y para
P or su parte la espo;:a, discreta si la." hubo, haA mí el papel de conciliador no me oo.;tal,a rrn:- rnte1'l·ump1rlo, ella me habló de SuJpicio '" yo de
hfa recordado l◊l&lt; consejo;; de la mr.dre, el "sí" 'Pro·
cho y no (:reo que le costase más &lt;&gt;l sm·o :í Doña Concha.
nunciado ante el .¡,accrdote, la envidia ele las ami- .\ntonina.
•
ga::. solterona-~. A su mente acudieron elisc·retal.'
Ctrnrnlo ~upo el papel que ~·o d esempeñaba desCua-ndo me , eí~ Concha, no me dejab-1 Jecir rle que tema ht suerte de ser ,ecino de Jos dos anreflexione.o. .sobre el clolor de Jos suyos, ,, la i,e&lt;&gt;reta alegría, y fingida COlllipa,~ión rle ~u.,i compa- una palabra de 1111 encargo, estrechaba entre sus ciano,, la Yiucla sm1rió lio-eramente. ¡ Qué g ra11eraR, y comprendió que, bien mimdo el asunto, no dos ~1-~ugaLla"' manos m i clieistra, y con un mud,, cio,a sonrirn ! i qué dic~nt.e; tan hermosos !
; Qué ele-gracia ! elijo poco cl~pués ; ¡ pasar cin&lt;'ra. malo Sulpicio. y que á no ser por aquella mal- mov,1~1ento de cabeza r una. mirada -al techo, me
dab~ ,ª entender ·~u doloT por lo oc•nrrido, su in- cuenta y cinco afio~ juntos sin con~'üguir entend~r•e 1
dita "-&lt;'liFa que ;,abía á humo . . .
ele YoJYer al tálamo y su 0!!ra,titud por mi
-Debe "Cr una pena. ob.sené; lX'il'O indudableruando Sulpieio se presentó con la más ag-ra- tencwn
buena obra.
·
m ente se quieren.
dahle de sus sonri.:a,,::, Concha fonía iluminado el
Era cvide11te_ que Cancha no podía Yivir separaLa ,inda hizo un gesto ~· no rospcmclió palabra.
:ros.tro por la nuá:=,, a¡rradable ele las suyas: ~ e&lt;ida
de ;:;u, Sul_p~c10 )' que rreía que Sulpicio tamtrecharon las manoo, se rtbrazaron apretadamente
-Estos
inciclent€1., son para ambos como víenpoco podia v1yu• i-m su Concha. Se amabam coy firmaron las pa~.
tos
que separan tl[)a ola de oha ola, para dejarlas
· Pero bien entendido que l1110 y otro quedaban mo $e hab~an amaelo siempre, con amor batallado; p~sa:cla Ja tormenta, formrundo la superficie de un
~· peuclenc1ero, pero se amaban cuanto se pueden
i::ujetos á ob;:ervación.
nnsmo mar en calma. X o oreo que dos personas
amar dos sobre la tierra.
AquE-lla obserrnción, tras mil borrascas i¡ruales,
puedan YiYir juntas, &amp;in un poco de borrasca.
Cuando
el
arr~penti,do
o.;poso,
que
no
esperaba
había lle_g-ado hasta el enarto piso de la ca.lle de
Estaba visto: la vi11Lda :no quería soltar pr- 1elas:
~ra C0"".3, ~parec1'.t en el hueco de la puerta, finBagutta, T duraba todavía.
b~jó la ca?CZa y COll'llenzó á r~vo1'ver con impacien•
giendo md1ferenc:1a Y cfoscuido, para no aparecer cia
Ja cemza. Cafüé.
0

á

0

- ¿ Qué hora es? me preguntó, advirtiendo que
.su silencio me ofendía.
-Las emiatro.
- Es ta,rde; tengo que irme; volveré ...
- Fialtan, ~in m01lltr, tn.&gt;ce minutos para la:;
cuatro .. .
L1., viuda sonrió y :no H! fué. Sin saber la c,m.
~11 mi cor,ttón rtpitaLa á fin.:1'1.
En e-,,fo .-e pre.,entaron Sulpi,,io , ('.,!·e\1,t c:ugid~ ,ip la;;; mano,.;;.
-¿ Está he&lt;:ha la paz? preguntamoo Antonin1t
y yo, simultánoomcnte ecin Jo,, ojos.
- Sí, ;!,eñoro,, nos respondieron en igual forma
los cónvu~e,a.
-Había Ve'ni,do á visitartla. elijo en alta voz la
v,iuda á Conc·ha : a1horn e\' tarde y me marcho.

Concha estabn ele buen humor; 911, arrng:1s
t.(.uian la rnoYilida&lt;l ele la~ grande.; alegrías y su;,
ojil]()l: cle.,,peclían relámpagos.
-~iento no lrnber ~t-a(fo en casa, pero al men o,: le ha hecho compaüía Don Carlos.
J:a relación en que la anciana nos poofa t1izo
latir con má,.&lt;; fuerza mi corazón y obsen-é qtH' 1a
viu da se ruborizaba.
F uéEe: yo ~a.líen i::cguida . . .
Y pa.sé · todo l"l día pensando en la ;iu-cl_a. ~- l -1da la noc-he ,;oñando con ella, y al dtá ¡.:1gu1enk
e.~tuve la mañana enter-a (;"11 la ventarnt para verla.
y tuYe la fortuna de que ella me vio.se y l&lt;'Yanta~a la c-abezll para salurlarme. y &lt;lura,ntc&gt; un mc&gt;~
seguido no dl'jé &lt;le a,somarrn~ á lag mi1-ma.~ hora8
á la Yentana. i:;iempre ron igual fortuna . .Y. ~l!Hl
vez me atrel'Í á so1n&lt;"irle, v otra vez se atre\'10 la
Yiu,cla . .. y á los cinco me.s~ v ocho día.~. yo apr~t aba l~ítimamente ~&lt;1Qr&lt;' mi corozón ii _\ ntomn a . .. que ya no era viuda.

III
Bramo,: felice,;. Vivíamoi;; en una ca.sita l&lt;'jo;,
dPI bullicio de la ciudad; nuec;t.ras rentana:&lt; ~o
daban á e;asa &lt;le incómodos vocinos; C'I ,;ol verna
á vi~ita11J1os al amanecer y no8 dejaba pcx·o de$1més del Jneclioclía; la luz llaba coJorcs tle fit•~ta al
flamante mobiliario.
.
El ainciano tío de Antonina, 110 había querido,
8eg1'm solía decir, traer Fus achaque,_ al ~C('J:'? común ele la nnel'a casa, y se h:ibía Hlo a v1Y1r al
e-ampo con nna hermana suya.
_
. ,
La compañía ele nuestro-.&lt;; s11en~, d(' nueh~:;
planes, el\'l. i;uficiente; cualquiera otro hub1C'ra sido t~tio-o importuno. Fantasmas de color ele r osa pohla¡Ja111 nuestms sonrosadas c,;ta.ncias.
por-venir i'e nos aJHtll'(."Cía en los i.meñoo ¡ y los tc~iamos
tan hermosos! E,s &lt;le advertiT que Ant.onma t~11ía mocla:l es cli,;tinguiclo.;, s-O'llrisa clulcísima, mirada serena, YOZ armonizy.:a como palabras ele coni;nelo, " tal m odo de acercán-eme, de pinerm~ la
mano f;-()1Jro el hombro. v ele rlecirme
te qmero
mucho'' ,;in d ecirme nada, que me hubiera pasado
horas f'flltera,~ cle-vorándol-a con los ojos.
,
Tenía
oolo defecto : al paAAr ae un cuarto a
otro cerraba las pu('rtas con violencia. :Much~s
wce;;, arrancado á mis iaintasíaf'l por aque~ ~strenito, me hubieTa dejarlo llevar ele_ un movimiento
ele ira, ~i no se me hubiese d~enoJailO al punto su
cmrita de r osa.
·t el
,\ p€6ar de es-to, el corazón segula palpi an

E!

,m

°

alegremente, y no hubiera podido aoomodarle á
un latir menos violento.
Es también de advertir que yo c,ra ,patra mi mujer un hombre poco menos que perfecto. .N'unca
Ja dejaba sola, ó rara vez y poquí..;imo tiempo; no
la oontradC(;ía me: a'Ilticipal.Ja á -,,us dest&gt;o,;, sblo
1
la hablaba paÍabra.; buena.s y hada
;
1iiñ~rías
p:JT tenerla contenta. l'ero tenía tamb1en m1 defootiUo; me di,,-traía at rozmente : había momento,;
en que poir seg,uir famtá.otica,; &lt;1uinwra.,, no ~&lt;lver~
tía q,ue ella sonrion&lt;lo me pcdfo una sonrisa, o
co,~~taba ~n Ulila gra.~•e iudimwión &lt;le cabeza ~
una pregunta bml onn. Hubo día que me 1110;.;tre
má,,,; di~traído ouc ele cootu11nbre )' t•lla cerro ln
puerta con más fuerza. &amp;capó~eme un ¡.oh! eUa
lo oyó y yo 1lo sentí mucho. Pero en van?. Otra
vez Antomna me
clejó pensativo, sali~
ele puntilla;, y ce~o
la puerta con m1 l
p:rec-auc:iones vara
no ha.cer ruido. El
&lt;"!&lt;t!"ucmdo de las
fraguas iniernales
no me hubiera heeho saatar más rá-piclament.e de la silla. La cogí, la
abracé y reimos ele
muv buena gana.
Pm~ el lüelo e-staba
roto: no-,:; ha:bíamos
clicho lo que pern,(1bamos ¡ no éramo,;
períoctos !
.\ pesar ele sus esfoerws, Antonina
no lograba corregirse; sólo cuando
ha,bía poca&lt;lo, tomaba \m aspecto en!! e
dolorido y alegre,
que la hacía m&lt;1~
bclla.
Cuanto á mí, ó movía la cabeza, ó abría ooocrnemente los ojos al ser sorprendido en ilii,trareión
flagrante. Pero no nos erurnendábamoo.
La luna ele mieil duraba hacía muchas lumas, sin
que la más ligera sombra hubiera obscu:reci&lt;lo
nne,tros rostros enamorados.
Fué un día, un mal día del s-ofocante Julio, en
&lt;1ue e,l sol es ta:n abrasarlor y el calor tan insufriMe_ Ella jura que fué la primera en decH"me:
"qui,,iera &lt;'aber qué diablos pioosas siempre con
la cabeza á pájaros; sí, quisiera -¡¡aber .. . " peiro
no la cre-ái-,, la primera ofensa partió de mis labio~ f.:'11 forma de una breve interjección, que 110
pude contoner con los dientes, sino cuam,do ya estaiba rná~ de la m itad fuera. Sea como quiera, lo
C'ierto fué que uno de nowtros resipo,ndió con 1.ma
l i¡rera inrpertinencia, el otro con ofoa menos leve ;
Juego vino una burlita, lueg-o otrn, y á la pootre
.\.ntonina con loo ojos llenoo ele lágrimas y el
tnrazón de angustia.
En otra o-cas-ión, el mismo exorrlio, nos llevó al
mi}~110 epílogo, y en otra, pasó más adelante.
-~emej•a ntc vida es ~nsufrible, ilijo mi mujer.
-;. De veras? conteste yo por molestarla.
- ; De veras! i Ah! ¡de veras! Ya mbía yo
qu&lt;' ~tahas can~a&lt;lo de mí; ha.ce casi u:n año que
¿,_,fa, l.'ujeto á la cadena.
-Di&lt;-z meses, repuse.
-Que te han parecido rliez años; lo he advertido
hac-e tiornpo · nuestra dicha ha rlurado &lt;lema.~ia(lo. ¡ Qué d~gra-ciada seyy ! Acabarás por detR.stam1e, si cisque ya no me detestas; pero yo tamb1t,·1
aeabaré por detestarte.
Pcn.,aba coi;erla en brazos y á Llevármela por
tadas las habitaciones; con toda su cólera, &lt;lanelo
vudtas hasta que grita.se "¡ basta !" riendo; pen..'-~ha arrodillarme á sus pies y rooitar'le todas mis
matrinwniales jaculatorias, y luego _abruma11la á
h(•~O$. has-ta obli~arila á deponer sus nas; penf'nba
to,clo lo bueno que puede pensar el marido dC' la
rn('jor pasta. La m~ré con disimruJ.?, sorprendió
mi mirada v me volvJ6 la espalda ; d1 un paso haC'ia el1la v ~ dirigió á otro C'llarto . . . y yo, re;;entido, tiré por el la'do opuesto y bajé la es?alera, lleno de remoroimientoo, antes de curnphr la
ten-ible vengM'lza.
. .
.
Sin poder alejarme de aque1 sitio y vol-viendo
de cuando en C'Uando la vista á la casa doorde estaba ,mi felicidad, dí algunas vueltas por los alrededores.
Se me venían á la memoria Concha y Su1picio,
los buenos amigos de la otra casa, y me clecía que

m!

Domin¡,ro 5 de Mayo de 1901.
no tenía yo quien desempeñase iunto á Ant001ima,
los b,11(.•no.s oficios de: pac1fica&lt;loc, y que por otn,1
parle no hubiera con.,;e,nti&lt;lo yo que oo oonfia,;en a
cualquiera.
.,
Es la primera ,,ez, pe,nsaba, pero ¿ qll'len 5abe
6i ,erá la úiltima? Tongo que volver, con.mlark1
todo lo p&lt;Mibue y a,seP-urarlc que no n~. enfo l~rcCJnos nnn&lt;;n. . . i. Y si en lugar ele rec1-b1rmc IJtei:i,
se haee de pe-neas? ¡ Ay ! no sé cuánto darfa porque contesta,;e con lm beso á mi prime11a pala~1;a
eariño-~a y no Ee hal&gt;lasc más ele] asunto y pasat:'etnc..,; del lla,nto á la ri;;a ! Esta.~ reflexio,m•s me
Hevaron dos ó tres veces h~t:\ta la puerta ele mi
e-asa y me hicieron ret.00&lt;.'ecl.er otras tan.tas. l:&gt;cshice por último el encan1to, pasé el porta.! ele un
brinco, subí ele cuaitro en cuatro las escaileras, .Y
en un instante me hallé frente á Antonina, &lt;]'ltC
salía lloro..,a á re&lt;!il&gt;irme á li!. puerta.
He cubría ('l rostro con la,s mainos y no me ckd.a
nada. Abracé su ta,~le y la llevé al rocibi,miento;
la &gt;enté ,:;obre mi;, rodillas, le separé oon ilul&lt;'C
violencia las ma,nos, ac.el'(J_ué mi rostro 'llll suyo y
Je pi(lo perdón por mi falta. P ero en vez de ¡wrdonarme, p1'0'ilrun1ipió en sollozos, me echó k,, lm1z&lt;re; ail cuello y aipoyó en mi h()IIDbro la cabeza.
~Ie latía el corazón fuertemente; la adi.fud de
Awtonina SllflO!llÍa una desgracia. ¿ Qué ha hí.1
oourrido en mi aim-.encia? Nuevas caricias: ciC'l'l
il]}quietai; preguntm:, y el]} fin otro suspiro y e,fa
exdamación :
-¡ Ha muerto !
-;,Quién?
-¡ Concha, la pobre Concha!
Callé.
.\. deciir rnroad, no lo sentía mucho: la bu&lt;.•1w
fcñora hada tiemipo q ue Jia,bía cumplido los :lcienta y el paraíso ha.bía e.-,perrudo bastaa1ite la entrega
de aquel nuevo pem-a,mi&lt;no. -pero res-peté el dolor
de Antonina. Cua,ndo acabó de llorar, sa1C1uli1l la
caihe"za, _v dijo coo voz mpagaida y melancólica :
- ¡ Ya están reparados!
-¿ Quién te ha dado la noticia . . . ?
-rna amiga que l1a estado á visitamne; lapobre Concha murió anteayer casi repentinamrn1lt'.
- ; Y Sulpicio?
-be,:,--esperado; no habla Ullla palabra; está como
lelo.
-Ilabrá que ir á visitarle.
-¡Oh! sí, aillda en seguida.

F-uí.
¡Ay ! Eil corazón del a,nciano no había ipoclido
resistir la angustia de la roledail, y á la noohe, pocas horas después de haber si•do lleva'da su compañera, se había tendido en el lecho soilitario, seguro
de no v-er otra ll!urora.
El cadaNé:rico rostro parecía soru.-eir tri6temente
_v deei:rm.e que ni la muerte había querido verlos
separa.dos.

Yuelto á casa, con el corazón triste, pero con
tristeza duilce y reparadora, no dije: na.da á Antonina, la cual supo lo ocurrido por otra pel'ISOna,
que lo refirió en mi presencia.
Apenas quedamos solos se apretó llena da terror contra mi pecho.
- i Carlos!
-¡ Antonina !
Abrió los ojos como para leer en mi pensamiento y rnurnruxó lentamente estas palabra." :
-También nosotros ¿verdad Carlos?

Salvador Fari11a.

�Doo:ningio 5 de M:,a,y-0 de lDOl. •

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO tLUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 19.
J&gt;lrector: LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA,

MÉXICO, MAYO 12 DE 1901.

Subscripclm me11suai foránea, $ 1.50.
I dem ide1n en la Oapital, 1.15.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

BELLAS ABTES.--LA. VIUDA DEL PESCADOB.
Cua dro de Aquiles G•.aochi Taylor.

Rcmbrandt.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 18, Mayo 5</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Aire y polvo</name>
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        <name>Tumba de Gambetta</name>
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                    <text>!)cmimgo 21 de Abril de 1901

RL MUND0 TT~US':!:'RADO

EL

.Mu No o ILUSTRADO

AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 17.
:J)irector: LIC, RAFAEL REYES SPINDOLA.

MÉXICO, ABRIL 28 DE 1901.

•

Subsc,·/pcMn, ,netlst1al foránea, $ 1.50.
I de11i idem en la Capit11l, 1.!S,

•

Gerente: ANTONIO CUYAS,

VOLUPTUOSIDAD
Fotograf[a de M. Torrrs.

�EL 1IUXDO ILUS·TlL\.DO

Domingo 28 &lt;l.e ...\.bril lle 1901.

DE EUROPA
UNA TUMBA.
~

CARTAS Á URB[NA.

Seca, glaciaJ, muy doloro,;,: á lo.,_JJie;; y h1,- ,m,~nos y espléndida_ y pura, iue en ~ iza ),t pen~1lüma !111añana del siglo; el Sol e~taba alh, no cab~a
kl'Uida, v11c:;t.o que lo veíalJllos, _él era &lt;1men p_arec1_a
no verno,s • su eléctrico faro mcande,cente 1luuunaiba sin ~alent.ar; el aliento hela~1o de, l?s Alpes
no lo dejaba entibiar .;;iqrne1:,1 la, .sm r~tonca, azu.l
amósfcra; el pallre de la nda, e5 decir d~l calo1,
tenía de malgrado la cri;:talina ter"ura del cielo, palideces y •de-.,;mayac1a,; blancura,; de ,;ol de fin_ dd
mundo. Co11 -su látigo de ;,eüa pun teado de ~1elo,
el amable cefirillo nos azotaba la cara t'.e lo lmc1-0.
De 110 crrian cosa ( me tra,duzco voco hln·eme1~te)
nos ,::en~'ían los «ohretod{',; y las manta,,; mas 1bamo~ contentos á visitar á Xiza. e11 m pan~rama, Y
á Gambetta Clll "u tumba: por eso ~ubiamo.s la
rampa dél Jardín c1u Chatean.
Quedó á nue"tra mano lia playa t~e p1a1a. Y z~firo decorada por un hn1o &lt;1e p,llac10~ ~- •y1lla,: ,
y c:11zado por la. ramb!a, lentament~ con:a: d~ l~
"Promcnade &lt;le,; irnglais-', y comcnza,¡110" a. ,_en
cer la pencliente de una colina e-calomH1a de ~~T&lt;.1ines v bosquccillos verde,, á pei'ar de la_ est'.1c1on.
Ibamo, iclejaul'&lt;lo abajo arroyos de ,1gua lnnpia, e~
cuyas orillas alineaban la.;: larnnderas ,ms say,~"
de colore3 rem,111ga·d,1s ,;obre la::; cfo,~_mlas y,'.ntornllas y la::i ca,a&lt; apiñad,1s de la ~ 1za ¡meJ~, qu:
·ailm'."aban en busca -de luz ,ms cabeza:- "alp;ca•da,,
de ,~-.1 tanilla,s YCI'Je-,·iejo, y cubierta,; con selll1o-.s
sombreros de alegres teja,; ele ~Ia~·,elhi. Pron_to
se c,condió entre las ramas (~; los arbole,, que ~ería inju~to llamar "e,,c-ueto,; y a·tlnla_llor llamar
"repué.,tos'', el montón de casa.;:, y no vnnos_, de
laclo v otro, sino ,·crdnra un tanto mar~~1ta, .,m
otras· J'lores que los ro,-tros de ~]~unos ll)no,; Y d_e
· 1e,a,, Jugo,a,,
·
, · y 1·t1b1a·". 1·1,
alguna~ mg
,,_ ma~·, y de"teñidas las otra,;, como flOTes _de 1m1er1:10.
Delante de. no,otro., un rac11no amanllcnto ac
regocija-dos estudiante:, japone,e.-, ~rmado,: •ele, sendas kodak,:, colgaba de un can_-uaJe que ,;ub1~ la
cue,ta, á e,;cape; n ido de\)í l~e&lt;:1r, que no_ ra?1mo,
. e del crru¡Jo aquel sallan canc1onc11la" _ &lt;le
po1qu
e
.
,
t
l , e,·ti··rnas
frases picadas, estrudentes o ~u ura e,_. •' ' ' ,
capaces de matar &lt;le pena á los e;:con:hdo,; y
dos 'Plliseñores de aquellas arbol~da,, cloloro,d
mente cri&lt;'paicla;; de frí?. ·; .\.haJ?, el _ruare~ e
= 1·a aztil del ruar volna a crecer a '11ue5tra. v1st~,
•''-•' ' ' '
'
-f
]
1 hor1
v se complicaba &lt;le lejanía:; e~ m1rn·t as, e e. . :
~ante;; indecisos, yc]a"1os levemente ·de b~'l1ma_~ opa
linas su"eric1orcs de la sen sación c1e 1o mfimto:t· ·
rn ;um;r de a!rlla Q_ue caía en dos ó tre,, pal,p1_a cione~ sonora;; eque comtituían con _su crish1hna
monotonía un ;itmo, una canción antiJaponern; po.r
.
cne1a:na
ele lo·
- ,, ,'ir'·o·le··
" " corrh' una balaustrada] maid
mórea. de gran e5tilo, c]á"'icarnente ele-cara( a e
trepadoras; de su ba;,.e brotaba um~ eornba~1a
~ran'i'IJ)-uente cortina ele agua, que eaia en una ~
;,a ,·, ln('f[o en otra entre fa, roca,; de una.. ~ru a
0
" ,
'
'
,
t l crt11J as v
artificial, y clo.,pués ss escurrnl " 11 re_
o .· • ~
va eneauza-cla, pa,;;aba a nuestTO lado hgern, canta11
te y clar a.
.
,, 11'
J, y
Llegamo;; á 1a metieta del "chatean : ,1. l n? 1,~.
&lt;'füitil1o Yiejo ó nueYo, y aquello es el Jarchn_ ~ ~
una fortaleza c0tmó podía serlo de 1ma er11~1ta'
hay uno,; cuanto., buh011ero;,., (!}le ,agan
d~
quiera, en husca del "forastero , ha)_' ve1H1e or:,~
&lt;le 1110,-,aiquilfos florentino$, &lt;le TOsai,os roman;~,
ele cajas ele Sorrento.. Ila)·, ademá,, un ~~m ,e
armado de un telescopio. La muralla alpm,1 ~o~
ºti·· rotas cornirn;; de ni eve color ele rosa, cerca e
"horizonte
"
'
· arn'b a, en c_eil'
] · edor ,
tcrre,tre y al)aJo,
:Xiza, '-Obre •u~ colinas acic~lada~ el~ mansiones ~eñoriale• y de hotele;,. J11~s senorrnles todav1~~
m·1rnífieo~ C(1ificios que gntaban, como ad,ened1
0
'
·
z0-.:;.
;,.u hermosura arqm• tce t'01uca,
"-upremamente
,
"confortable'' Y cle1icio~am&lt;&gt;nte presm;into"a y barbara; al,lí e3 donde se envul'lvc e~ marmole:&gt;,,enterrat1o", que son incomparables 'belvederes .' en
''halls" v "alería;; &lt;le pi01lra" ~' e;;tuco, .. cuaJa:das
ele l)lantat rara", el activísimo "far mente" de
la sociedad elegante, que va a1lí ó en bmca ele atmó"fera tibia, c1c viento salado, un poco e~fem~t
v delicada dd cuerpo, ó e~ busca &lt;le.l ca~i~o,
~Iontecarlo. Toc1o &lt;&gt;so md1d~ entre pr~me, a,,
']'Jáhdas realicladc" de vegetaciones de,tmaclas á
triunfar en Floreal.

:~n

.n:u:

.i

ª:.

Pºa

i

Al marcrcn de todo e,te panonuna "accidentado'' ( la .\.~adernia pregunta en e,-tc caso_ si --el accidente" fué crrave ó leYe) que nos dommaba, nos
rodeaba ,. no::=' deoboi,daba, :;e abría un amplio segmento de la ·'cóte cl'azur·', y allí ,e clavan los ojo3,
y de allí nos fué prcci,;o arrancarlos pam ver
con el teleocopio el hotel que se ~onstruye par~ 1~
reina Victoria, y á donde la rema n? ,vendra, a
pe~ar de &lt;iue ,;e la con"idern c':1~10 la Je_fe augu~t,a
de la cc1onia extrnnjern en ~ iza, y ,;1 me clec1s
que esta profecía e.-tá formulada de,pué, de l~
muerte de la gorchl :'eñora augfüta, _os con!estare
que os pa,áis de foto3. El telesc,c,p10 '-'Cgma, entre tanto, mc,trírndono·~ á má~ de otros hotele•,
como el ''Riviera Palace·'. insolc,ntcs de "lujo y de
'·modern style" arquitedónico, los Ínt\rte,; ocultos en la" altura•, 1)ara defender la abierta rada
de Xiza y la ele Yillafranca; en 1111 ventisquero
una galer'a. larga cerrada Cfü•i herméticame!lte por
la nieYe, unos hC&lt;Jnú,culo:- entraban ~· ,ahan por
allí, era un cuartel de alpinos, enga;,tado en el
cuarzo ,del "glacier''. Y .-oldan lo;; ojo:; al m_ar,
al mar c¡ue por uno !' otro lado acotan Beauheu
v Antihe,- : aquel azul tiene a1ma; azul como. los
ojo,- de la blonda que se am~, tlukeme11te re_.-p1rador cle,ma-rnt1amente dornlH1o; en el horizonte
el perfil dei "~teamer" que pa-a como ,i est_twiera
e11 el aire, como un buque fanta,ma, aiado, nTe,~l:
y allá. allá, una fugitiva siluebl montano·.-a de Corcega, apareciendo y de::;apareciendo en el campJ
&lt;le nue::tra lente.
,
· Una hora de c011templación ! ¿'Gn día habn_a
ba!tado? ¡ Oh ! mi querido amigo, fütl'd que vibra tanto bajo su ,,onri::;a muelleme1:te ~enrnal Y
buena 6· cómo habría hecho para cleJ,ll' la plataforma, aquella y el cuadro aque1·,
: F'ne' para nn'
un dolor, pero tenía que cumplir con un deber
social, vi,-itar á tm, amigo de mi juventuc1 que p~r
allí e~taha alojado ... en un oementerio "au_ c1metiérc, cocher·' y bajamos uno,, ct~antos nunutos de rampa, cortamo3 por un cmnmo entre ~1prese&gt;' y pino;;, y llegamos á una puerta cualqmera abierta en un muro blanco, e.0 a puerta e,taba
,n.iarnecic1a de un guía de ~enukros charlatán como
tcdos lo,; cruía,, é italiani,.ta aclemá,;; é,,te no estaba confo~me C'l-11 la anexión de Xiza á Franci,1.. .
Grandio,::•, mamoleo.-, derroche de mármol
bla11co, alabastrino ~- tierno, de Ca$tclino, ó duro,
con1ipacto, mate, dernizador, de ~arrara; alguna~
idea~ poéticas ó patéticas traduc1?as en. figura~ o
&lt;Trupos agradables, suaves á la v_1sta, tnstes; a~~eles que oran v vuelan, personaJes dolorosos tr1~iales, con la. trivialidad c1el sufrimiento, estrltuai:; de per,onas vivas, especies ,d~ fotografías. escultóricas, tan exacto, tan mecamco, por -decHlo
así, es el parecido, un pad_rc, um1_ma.clrc, guar~1a1ido con prosaico y simpático reali~,mo, el _realismo
del yc•tón , del botín, del :fieltro, idel tJ-aJe-sastre,
Ja, tumba de un hijo; lindo bebé, si el medallón
delicioso no miente. T oc1o muy bien, poco, nac;a
coúmovec1or natura1mente, pero que con la fna
albura de 1~ pie'dra subra:ya la tristeza inquie:,ta,
1111 gustiante, que todo_ camposanto -prod~ce. , I or
lo demás, es muv bomto esto, verda&lt;lero Jardm de
SEl])ukros que florece en mármol, compuesto de
grandes peldaños en la colina. Entre. ~1os sepulcr ones, una tumba, que parece de un m n o, con _su
rejita de hierro baja, escond1&lt;la entre coronas ':1eja~, una que otra de,po1"&lt;:clana, una de ella,;, en un a~oulo ele flores ne"ras, y un letrero blanco que clccia
7'un; parisienne'~ ''. \.qní e,;", 1105 elijo el g-i_1í_,1.
y l eímos, en efecto, sobre aquella modesta láp1-.
da ele obrero, el nombre de León Gambetta.
Estábamos un poco desconcertados; yo esperaba
un monumento ihermoso y sonoro, parangón del
que pronuncia ~u grandilocuente arenga. Je piedra
y bronce en la plaza &lt;lel "Carrou,,;el", no ese modesto palmo de tierra imlecorn-do. Pronto me resigné con emoción rápidamente profunda á la noble filosofía de aquel sepulcro, era como el brocal
de un pozo de silencio en torno de la sombra de
aquel hombre de ruido sonoro, de verbo at~·onador
y aipasionado, de aquel estampador ~e v~brantes
dardo, de frase.; heróica;; en la conciencia de la
Repúhlica nueva. Pr01ito comp_renc1í: ¡ah! cuán
bueno e, para cuantos han suscita-do tempestades
con la palabra, en este mundo, esta soledad de la
muerte, este acurruramiento en la tumba, este
incógnito de que reviste lo h1;111:ilde y lo _P;C!ueño;
porque e.•ta tumba casi es anomnm, es dificil descifrar el nombre, e&lt;;tá mezclado á otros, á los de
su padre, su !111adre, cuyos restos allí también
yacen. ¡Oh! iran hijo pródigo que encontró en
1m sevulcro todo aquello de que había desertado,
para cabalgar en el huracán y embocar la trompe-

Domingo 28 de Abril de l!l0l

EL :MUXDO I L'GSTR..\.DO
ta de bronce, t0&lt;1o, solar, familia, religión ... 1Jno
que otro viajero ó piadoso ó curioso pasa por
aquí y ;e inclina; una mano anónima suele depo:-itar aquí una corona, una mano de m11J·er •po.,
1
' ~
día ser otra? ¿ 0, 1uen es¿ ¿ a que lo Yió acron·izar, la que recogió su último suspiro? ¿ Ell~? u
otra, ¿quién sabe? París, una parisiense e, Parfa. que &lt;.fücutió, insultó, aplau,dió á Gambetta y
el dfa ele rn muerte se sintió triste y comprendió
que lo amaba ¡como que él también la amaba con
amor ele León! Ya nada nos queclaba que ver en
aquel minú,culo terreno y no oueríamOil abandonarlo; e.s que quien fija la mirada en tma tumba
Ye para. dentro de sí : yo Yeía en mis recuerdos;
mientn1s subíamos por otro gran peldaüo á una
e2pecie de glorieta. en donde han lernntado los nicenses una altísima pirámide de palo negro, cubierta teda de las coronas allí llevadas el día del
entierro del trib,mo, ya mai,ohita;;, desteñidas y
reducidas muchas á su e.;;queleto de alambre, yo
Yeía en mis rceuerdo;;. En el centro de e:;a visión interna se dibujaba la figura del gran latino, que lo mi;:imo habría suscitado tormentas y aplacado tempesta·cles en París, en Roma ó )[adrid,
que en )léxico, Buenos 4-\.ires y Río Janeiro.
Todo lo tuvo : la exuberancia clel franc·és meric1iona l. la a:ptitud ele aquilatar lo-s matice~ del
francé, de Parh, la tenacidad apasionada y soberbia del e,mañol, el calor y la sonoridad rotunda del iperiodo, envolviendo el concepto astuto y
rntil del italiano; cierto, era un latino. Y adcmá;:, rra mío. yo ,me considcraha con ingenua y
pueril vanidad, autor de Gambetta hasta cierto
punto: iuí yo su ob-'curo, su ignorado, su insignificante Bautista: yo lo predije. )fas esto merece capítulo aparte.

y

***
Corría el afio de 69; Gonzalo Esfoya y yo éramuchac,hos, acabábamos de salvar los veinte;
Altaminmo era joven, y comunicaba jmentud
con el -ardor y la luz de su palabra. Fundamos
un semanario de literatura : el Renacimiento. Altarnirano era el diroctor, Gonzalo, el editor, Jo que
prueba su jmentud sin necesidad de recurrir á su
fe de bautismo. Bastante honrosa acogida tuvo el
perióclico, ni siquiera censores é insultadort&gt;,, nos
faltaron para asegurar el buen éxito ; gu~tó mucho su imparcialidad, su tolerancia, su entu;:iasrno por lo bello, su fe en lo porvenir ; de toJ~ los
ámbitos del país re.:pondían á nuestro repique de
alba, poetas, &lt;':i'Critores, amigos; mas no tenía una
suh.scripción importante, un número bastaba para
varias familias, y los gastos no eran flojos; los ,redactores estábamos pagados : 25 pesos por articulo, Altamirano, 15 yo. ¡ Toda.vía hoy ~st? hono~
r ario es importante en la prensa de )lex1co, como lo sería entonces !
J,}ra p1,:;ci&gt;o inflar la sub~cripción, po1wr un
buen señudo á los lectores posible", ¿cuál~ ,un_a
norcla 9e sen~ación, que atraje~e al grue::o pu?hco, como dcciamo;; en nuestro francés e,p,1ñohzaclo, por el c;;tilo de la.~ c1e P on;,on ó Fernández
y González, ? que fuese contemporánea JJal'll que
pareciese "novela ele -clase'' .
.
,
Y yo que, como literato, puedo ser defirn clo '.1,1 :
un novelista que no hizo :;;u novela, fuí e,cog1do.
en un conciliábulo celebrado en casa ele P e1lro
Peón y Regil (un caballero andante, todo :1:gancia, todo bondad, todo honor), para l'ªC'TJlnr
aquello. Roberto E,,;te.-a bautizó al futuro
pentón con el nombre c1e "El .\.ngel del Ponl'mr' ·
y c1rnnc1o c1cl "complot"' tuYe noticia, en tot~ª". las
eS(¡uinas de J[éxieo se anunciaba el aconh:11n1ento : "· El A1wel del P onenir !'' ;. qué cliahlc• ~1
"'
•
"' t .
·"
rá e~to?
interrogaban
lo;; burgueses
ll1 nga(1°':.
( no se dirá que no escribo en español), y yo. nu1o
"intrigado'' que ellos me c1irigía la misma pregunta. La noYcla debia ,:er como una trama 1lr Pon·
,:on bordada por Yíctor Rugo y sobre a:-unto mex~cano contemporáneo : escribí u_n prólogo &lt;1;.it
nendo decir algo que no -s upe decir y q_ne no, •1 ,
itó quien, tornándome en serio, me e:xphcara ,1 mi
mismo, al autor; pero gané así quince día•. Luego cmTl&lt;'Cé á ensartar capítulo;, de pueril ida&lt;)"~ Y
tontería~ empapadas en un donjuanisrn? sahniCO
é infantil; y como redactaba. mi fárrago cuando_ ya
el material uwía. para el periódico ,, en hi 1,m·
,...1o,. accm tec1m1en
· · t oo d el tl1' ,&lt;J :-ohan
prent a nusma,
r.
proporcionarme teatro para exhibir mi~ cp1-01
(mi n oYela se componía de puros episodi?"'• 1 n'~~
n ía argnmento). y un res11iro, como c1er1 mo~-. h
0
podía utilizar en la bmca clel argumento smorlr-, •
-El tema era éste : la mujer mexicana será e nn-

111 0:;

~r:-

:º t

&lt;rel del porYenir, ella nos salvará socialmente, pero
;e re-Q'enerará por el sentimiento religioso, suhstiturente de la devoción y la superstición; el rumor
la Patria será parte integrante de esta religión,
.camo en los Estados C ni&lt;lo::;.-Tal era el tema;
quizá si hubiese durado algo más el "Renacimiento··, habría dado con el argumento. ¿ Quién
sabe?
Cierto día, y eruno me ocupase en preparar el
materiul del pliego ele noYcla que debía salir ,tl fin
de la ,emana. recorriendo l o~ periódic-os francese,:. tropecé cori el discurso de liambetta (joven
abogado. popular ya en el barrio latino, pot su
inflamada eloe:uencia y su republicani~mo) . pronunciado en defcm.i de Delc.&gt;&gt;duze. el comunii'ta
terrible Y heróico de 72, con motivo de una manife,taci'ón hecha en honor de Band ín. YÍC'tima
del qolpe ele E~tarr1o napoleónico. El c1i,cm·,o me
entu~i,w11ó, y no era para meno;:: : la gran reputación J¿Olítica que había atraído al elocuente rneri-dional. me cnloqueda de contento ; :· enamoréme
del t ribuno, y ture la conYicr:ión de que iba á abrir
honclbimo s,urco en el ad,·enimiento de la Francia nuern. Lo acli\·iné, lo pre~enti, lo pred en medio del naufragio elel i,mperio, que todo anunciaba
ya, ¡,,urgiendo y c1ominanr1o en lo:: momentos en
que la in'&gt;asión triunfante teñía del rojo de las
ceniza~ rnlcánicas, la aurora ele la tercera R epública.
Lo hice entrar en el acto en mi narración. con
su inic-ial G., y fragiie una fantástica conspiración
anti-imperiali~ta, y en una reunión secreta de los
conjurado;;, planté á Gamlx,,tta fren te á un bfüto
de Danto·n y puse en sus la,bios tal arenga. que
parecía el boceto de una de sus ardorosa-. proclarna\3 de T ours : no exagero el tino de mis dones
proféticos; en la defensa de Delescluze estaba todo, el grano, la planta, el árbol. . . Facifonep,te
se reme,moraba á Danton. y la tremenda situación
en que se irgiuió ,sobre e,u ·patriotismo frente á la
im-a--ión del territorio; de aquí la asoei:i-ción de
ideas " l'l Ya ticinio . ..
P a5Ó el tiempo, corrieron los años; aquella página había sido la penúltima ó última de "El
Ancrel del Ponen ir•·; el " R enacimiento'' había
mu~rto. La 11ovela sensacional no lo había salvado. tal •Yez lo había comprometido un poco.
Pero lo mató el mal suceso ,de una generosa terntatirn: ouisimos de mu.Y buen grado, á fe mía, adei:ezar un terreno neutral de buen gusto, de respeto
mutuo en el amor ,desintereAAdo clel a1•te, en donde ,
pudieran comi1"'ir opiniones y ~redos distint~s y
aun contrarios; creímos que :pomenclo en una cuna
muy elernda aquellos "t.a111pla serena'' de las !~tras y la.s artes, poclría,n descargar de St~ ~lectnciclad las últimas nubes de la borrasca pohtwa que
acababa de pasar. Y no; inesperada1111ente a,pareció un periódico enarbolancl'o la bandera negr-a del
odio p olítico, ele la intrausigen~ia r eac~or~ y d e~
dese-o, mal disimulado. de regresiones crunmales o
i mpo,ibles · haJ·o ella fueron á abrig-arse muchos
' colaborador,es,
.
. . to ''
de nuestros
y e1 "Renac.umen
murió de eso principalmente,' de "Comonfortismo" ,
ec,mo decía Guillermo P rieto; y de la brusca
"alerta·• que á la aparición del órgano reaccionar io había resonado en el campo liberal, ,-uceclió una
apai&lt;ionada conmoción, de que brotó la sociedad
de ltbres pensadores, y el combate r-t~d?. d~perado á Yoces, contra l a Iglesia y el cnsti-ams.mo ; en
esa sociedad, ,bajo la direccióu de hombres co~o
l os seüores Altamirano y Baz, fuimos todos los JO·
vene,,, á esgri.11J1ir m1estras primeras armas de pol;mistas h eterodoxos : Sánohez :\Iármol. J oaqum
B amnda, Kicoli, Bulnes !. muchos otros ...
Ga,mebtta había ascimdido en Francia al puesto
de dictador monal de J.,a R epública, de;;pués de la
muerte de Thiers y del aborto del "complot'' monarquista de )lavo. El Barón ('-,osotkowski, que
con nosotros fraternalmente "literateaba·· ( como
110 diría mi sabio é inolriclable Peñita, ni amena~ado por un puñal), !' que había sido un profeta
mío y que lo e.s toda-da ( como que no ha llegado
' .
de "El
~l Mosía;,.), se apodero' &lt;1e aq ne11a pagma.
. .
An"el &lt;lel Ponenir'' en que consta.ha m1 ,abc1nio~ mostrósela á Sp1~ller en París. y é~te á Gambetta, quien, según me cont~ron, hab_rrn ~eseado
conocerme. Ya dejé en sn tumba m1 tarJeta de
vigita ... Treinta años l espués ...

de

** *
¡Diablo ! cómo se prestaba todo aqtiello á filosofar sobre la vanid,ald de la vida, á recordar la Sagrada, Escritura, Séneca. el monólogo de Hamlet,
¿ qué sé yo? L os cancionista~ de Montmartre en

París, á vmelta de una de e~a,, co-pla.s capaces de
ruborizar el peto de hierro de un sargento de corace1'0',,, tienen oe:urrencia,, melanoóli-cas como
ésta :
La de e.,t nünc,
rn peu d"amour
rn peu de haine
Et p1ti,. . . bonjour.
La Yie es.t brhe,
rn peu a ·e,poir
n pen de rél-e
Et pni;; ... bon, oir.
Y e:-bb enclec-l1a, me parl'cen _condcn~ar con
ba~tante gracia to1la la fi lo,,ofía melanc-ólica ele
Halomón y de S hake:;peare. A ella,, me atengo, y
en ella:- pefüaba cuando. al día , iguicnte, el último
clel ,iglo, por c:ierto. }Ianuel _,· yo :-ubíamo:,; la alt&gt;gr-e cup.,ta, en que l',rn1w~ ti1:11cle al sol rn falda
de ",·illas'", palacio, :· jarcline-,.: allá abajo al traYé, de los cipreses negro- ,&lt;t• ,·cía el mar azul. . .
una estrofa &lt;le ese H orario. que en ,,u ::&lt;alón elegante nos ha pre:'Cntado Ca"ai'Úi' á lo,.: mexicano~. Los
jardines, las arboled,b de la gentil Canne::- 110" parecieron un tanto de,oladoi' ,. lúg-uu1w: lo;: árboles parecían alargar rns largo" cuellos c1e-.nudo;:
por encima. de la,, tapia.,. pensando en la PrimaYera, y pregnnt.ar: ".\.na. hermana mía, ¿ no la Yes
wnir?"
Pocos min,uto:o de~pués, nos sentábamer.; en el
hotel del " P rínci,pc ele GalC's.. á la mesa de la señora de Fernández, espo,.a de nuestro a,ma.ble amigo el cón:ml de :\léxico en }Iar~lhl. Conté á J uanita como llrumamo,, los mexic-anos á nue,:,tra bella
com~n;;al, mis impre.siones del c,ementerio ,de Xiza.
m recuerdo de Ga.mbetta la eonmo,·ió, y mi entusiasmo por éi, y la espiritual parisieme, con_~onai,re intranscribible, no,, narró á su Yez, la n,nta
que, siendo ehicuel,1, había hecho en compañía de
sns padres "aux Jardies", para ,·er el cadárer del
Tribuno : nos d ~jo la silencio;;a corriente lm111a11a.
que de París se cle::iprendía en dirección de la c_asa
de muerte · la modestia casi humilde de la habitación rústida, la gran figura serena del león m uerto, oue parecía ya un bronc.,e. la cabeza roc1ea~la de
la recria melena. las palmas. las flores, el :fn o ...
Y lu~go el duelo de París. de Fra~1cia. la Cán!ara
de Diputados, como si fu~e la gigantesca tribuna -de un pueblo. con su inmenso "relum'· negro;
la expos.ición del féretro en rn ])irámide de corona;;, Víetor R ugo con sus nietos de la mano, cle:;;p lomándose sollozante al pie del catafalco; era _el
,sumo pontífice de la poesía. oficiando en los funer,ales ele aquel para qu ien había Yisto en
R epública el s,upremo derecho, mas en la Patna. el deber su.nremo. K o, ~ta.s frases. no estaban en la
narración de nue;,tra el egante huésped. ,:en mías,
el olorcillo retórico las denuncia; l o que contó ella
era más natural. m.is sentido, mejor . . .
Se trata ahora de exhmnar los re;;tos ele Cra,rnbetta v trasladarlos al Pantheon. L o siento: sí.
mármoles. -pórfidos. b ronces en los Foros y las Agoras al r epúblico, ¡il orador, a1 pa t riofo . . . P er o
luchó muoho, rugió mucho. batalló mucho, ;,eransó mucho: dejadlo quieto dormir junto á su madre.

r

!ª

7usfo

Sierra.

P ,ufa, Marzo de 1901.

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Locuras de Abril.
La semanl.l, se ha compuesto de unos cuantos
días airosos y ardientes, con sus tardes nubladas,
,ms nochei, ,;;in estrella,,, y sin promesas de lluvia
á cada pue::ta de sol. La naturaleza, en nuestro
clima, es caprich0&amp;1, casqu~rnna, ?oqu~t~. K ar
die puede preYer su rnlub1hclad, 111 adivmar sus
intencione,. Bn l as mañanas frescas, azules, pttra,;,, bañadas de luz que ríe en la transparencia
del aire y que cae como una gasa sutil sobre todas las 'cosas, no es posible presentir los m('clios
días tropicales, ele hoi:izont.es que hierven ei: oro
y de claridades que ciegan ~- abochornan, m las
tardes morenas y ooacas, que hacen palidecer las
refulgencias y entristecen y empenumbr~n los_ cielos. La noche suele ser más loca toda na; pnme-ro sopla hálitos invernales, cefi.rillos d~ Novi~bre, f(Ue punzan 'Y entumecen,; en segmda. exprime alrunos nubarrones sombnw. que arroJan por
aquí
por allí gruesas gotas que estalhm en vi-

y

&lt;lrios y muros, como si se quebrasen al chocar, y
luc"O trás indecisione:; é inquietudes, cuelga muy
o '
en lo alto, un segmento de lnna, que paree:e como
c:,,111alte engastado e11 ónic-.es, y el nento suave y
tibio que nos acaricia, perfumánclono,::, como la
re::-pirae:ión de una mujer hermosa, se e11car~1 &lt;.le
decirno2o :-¡Tontos!, no t engáis miedo;_ 1103 hemo::1 cfüfrazado por capricho; pero el c1t&gt;lo c--~á.
lumino:;o como oiempre; yo soy aura ele .\lm!,
é,;ta es una noche ele prima.1·era.
Puck, limpiándose el sudor de la frente, ~- riéaclo,e del cha:,;co. p,1~a á todo correr por h1s c,1 ll1:3
ele la ciudad. Ya, rumbo á los jarcline,; de los alrecledore.,, en bfüca de su, amigos los silfo• y las
]u1e1as, que, á esa~ hora&lt;', se pe1:~iguen de ro:;al 1:a
ro,-al: y cada be~o sm·o se enciende y niela y rs
una luc·iérnaga: ha)· inucha,, muchas; c~rnlquie.-:1
diría q1w ~e e.,tán incendiando lo" ramaJc,.

ósculos malditos.
; Lo, be:;os que se dan dos bocas enamora.das se
hacen luz :' Ojalá, no,ia curiosa; tus la,bio~_ :;crían entone&lt;.•, un nielo de cocu1·03. Al contntr1(}-si tú Yiern.,-lo::- br-,;os furtirn~, los be,os que buscan la :;ombra. ~- que -se ocultan para juntar::-e con
miNlo. e-orno ladrones que acechan, lo" b~o.; tembloro,os, n1pic1os. que saben que no son ho1uados
ni buenos. los l&gt;e-,os que dejan en c1onde se posan
una quemadura ele deseo,. lo;; be$o, hip?critas,
que comienzan implorando y acaban proshht~·E:ndo, no se hacen luz-¡quia !-se hacen semuah~mo, Yoluptnosiclad. dolor más tarde, y remordlmiento Y crimen y muerte.
Piensa un poco· en los :-uiric1ios de la ;;emana.
T od0$ han f'ido. $egún refieren las noticia$, causad05 uor amores mentido5. por fal$O$ juramentos,
por n1 lgares desengaños. P ue3 esos suicidio;; son
besos malos, que dej,a ron ¡:;u huella amarga y que
Yertieron Sfü ju¡ros '\'eneno;;:03 en los corazones..
E stos pobres de espíritu que se arrancan la vida cle~esperadamente, seguros ele que han anegado el uniYerso cn una lágrima, y de que marcan
det-rás de sí un raéro &lt;le acl,miraeiones dolient~.
son los Abelardos de la. gacetilla. los Rom('()S del
"reporterismo", los amantes de Teruel de la tercera plana, los Otelos &lt;le sai~ete, los in$Ígnifica_ntes enamorados de la celebm1ad y &lt;le! ununc10,
formas ideales para ellos, de la apotcósis y ele la
gloria.
11Ias esa$ rnniclades qne estallan al fin, en un
momento de decisión inconsciente, pa ra ar.rajarse
en el misterio .de la tumba, como quien salta. 1m
abi~o, inseguro &lt;le llegar á la orilla opuesta, crecieron, piénsalo bien. al impuro contacto de los
besos ladrones, ele los besos criminales. de lo, besos que se juntan furfo·amente en la sombra 1 por
temor de qtte los sorp1-endan, de loo besos lasc1rns,
que son como á manera &lt;le mordida;; atá,·ica¡:;, ve•ticrios
,;al.ajes de las luchas. sensuales
en las sel,,.,
. .
,a,s primiti,·as. E stas rancias msanas, que no
t raen el amor, ó que lo traen mezclado á d~os
é impurezas, no i:'C hacen lnz, ,como los besos de lo_s
silfos en las noches primawrales. se hacen dolor,
rrimen y muerte v engcn&lt;lran estos suicidas triYiales que se tie~den al paso de un tranda eléotrico 'J)aTa ser triturados. ? figurar unas horas después, efímeramente. entre lo, ensangrentado;; oropeles de las nota¿; de ipolieía ele los periódico~.

A ves inquietas y jaulas vacías
El R enacimiento cerrará sus puertas sin estrépito, lentamente, como si quisie~e to?a.Yía pei:manecer abierto y seguir albergando a los arltstas
franceses. Ko es posible; los artistas se Yan . quieren irse. aletean como pájaro¡:; inquietos. y emvren tlerán el ruelo no bien les abran la jaula. Será muy nronto; hov tal yez; maítana qui~á; en
hren:?. · La temporada, ha sido una de las !11liÍs difíciles y alborotadas. Y siguie11.do el símil, puede
asegurarse que para esas ~a,ves que Berriel nos
trajo en banda&lt;la, no ha Gidé&gt; el Renacimiento
jaula de oro. Ko hemos enriquecido su prisión
artística : ellas, en cambio, nos deleitaron, nos
arrullaron á trinos y gorjeos. De cuando en cuando, por entre aquellos delicioso.~ pÍOi!. se alzában
algunos graznidos, algunos gritos coléricos : y era
frecuente oi r como se interrunupían aquellas armonías de Filomena, aquellas serenata,- de ruiseñore11, con garrulería y aletazos y bullicio de -pajarera alborotada. Sonaba uno que otro silbido,
eaía una que otra nluma arrancada l)Or los picotazos, v, á poco. volvían á salir de las gargantas
harpadas los divinos cantos que embargaron en
un éxtasis sec\llar al monje de la leyenda.

�•
Dnmingo 28 de Abril de 1!)01

EL irnKno TT,TTS·T R A no

EL 1IUXDO IL1:'S'T'RADO

El c-arácter del comediante ha incubado en el
)JaeMroom, y de ahí su volubilidad de veleta, y
~u;; ímpetus de torbellino.
.\demá~, si bien se mira, el carácter del arti$ta
e,, el propio y peculiar de todos los seTe., mimado~
de$de el perro faldero hasta el príncipe de la $an~
gre. Hoy lo;; artistas, en general, y los dramátic:o,; v líneos, en particular, son los priYilegiado,,
ele la suerte. De,d~ el momento en que Lian¡¡ •',
Poug-gi desmonta bancas con el dinero de las hi.Cuis 9. lfrbina.
jas de familia; en qué hay cantatriz que gana en
una noche lo que antes no hubiera ganado en un
año: en que lo-, incensarios de la adulación han
L.(
tran,-,portado rns penates de los nalacios á lo:; has...;;::,..JI &lt;;:&gt;
tidores: en que los pueblos fanatizados deAmcen
los caballos, v tiran de las carroza3 de las Dirns •
Lo primero que un ª:t~sta hr;eJ O &lt;lrarnfÍ(ic:?, '&gt;'
en que las niievas Danaes se bañan en oro líqui~
sobre todo' lírico-dramabco, deben tener, a JUZ(lo :' llt1e,·"r1
d.10
" para ellai&gt;,
- ,}'ª no flo1•n,:,
•., sino d1·a,111,·'n"
,
te•·. e11 que la prefüa levanta pedestale3 ,.· (le1·fica
""ªr nor el uso' es no belleza, talento,
d 11 voz,I e,tu
·t 1,¡·1·
1,ino un carácter de todo~ lo., ia) OF.
rri ª .1 1ruezzo,-;,01J1·a110•
de cafe-co'1c1·erto . . . ,· ,,' " ,·1c·•li&lt;'&gt; '·
~ dacl, ca1)richo5 loco:;, genialicb&lt;le5 , t!Xtrarngancias,
,.·a 110 puede C'ontar;::e con la modc:;tia, la hu· 1111·1de:;contento cró:nico ,, militante, amor el esme-~uradO
dad, la disciplina. la bonclarl n,lhlal escánchllo, mal humor -empiter- ~ - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ¡ ral y la condescenclen&lt;:ia del arti,'t 1.
no tal parecen "'cr las "gracias ele
~\. fuerza de amor al arte ., ,le
e,,t'.Hlo'', lo., atributos profesionales
aplauso al arti:'ta, hemo, ac·1.hncln
inherentes á e::a noble carrera.
por llegar á la época ele X erón y 11..,&gt;
X o es la carrera artística la única
Tiberio, y un día de ésto~. ,ahre,11.,-,
que imprime al cankter mo.daliclaque Irette Guiubert, nutre la• ;;:n·de:; peculiares, ni la única que tenpas de sus estanques co11 carne rl"
ga ,-u p~ic:ología especial. Toda:,
empresario ó con ;:angre de :'egun.lo
la:; profesiones dejan ,m huelle! er~ ~l
apunte.
e,1)íritu Y en el modo &lt;le ser mdlVlYa ahora la;; alime11ta con ln nwdual. El capataz d-e chusma e3 hijor de la nue"tra; con nue,tro didrófoho; el coronel ele regimiento,
nero.
imperioso y alti,·o; el abog~do, alambicado y sofístico; el clenti::.ta con~r. }Yl. Flores.
fina con· el vendedor de panacea;; y
con t.'l prestidigitador; el pedagogo
varticipa del fraile y del juez de regi,tro civil; el peluquero es melo;;o y bailarín; el médico "oficia" con
SUBSECRETARIO DE JUSTICIA
&lt;:ómica gravedad y lanza sus ·'¡hum!
i hum!'' c?n la ser,icdad del pe-daLa remoción cld señor Licenci,tgogo, Y asi por ese orden.
do Baranda ha traírlo, como em M X aturalmente, y por "paridad de
tura!, gra,ude;; cambio:: en el imporrazón ", á medida que ,;e es un profetantísimo· departamento ele J u;tic-i,1,
:;ional más ·distinguido y ·de más alque por tantos aüo.a regenteó at1uel
to copete, ;,e accntúa11 loa "atractifuncionario.
vo,,·' de carácter y las "virtudes" in"C'na ele las Yariacione~ que _,.
hcrentu al oficio, y lo:; artistas no
efectuaTOn, ,,. que por cierio, el púe~ca pan ¡ qué van á escapar! á esa
blico esperaba, fué la de sub,ecn•talev 11atural. .\,:í Sarah Bernharclt,
río del ramo.
t¡ue. entre paréntesi~, no se llama
En Yez del scii.or LicenciaJo Don
~arah ni ~e apellida, BernJrnrdt, es
Juan X. García Peña, que de,empeloca de atar é histérica por los cuañalia ese eleYado pue:,to dc~dc h,itía
tro costados; Co(¡uclín ha armado
mucho,; año.~, fué nombrndo el ,:ec,ula lío á la Comedia France;a v
ñor Licenciado Don Eduardo Xoaun á las extranjera,:, que canta :1
voa, :.Iagistrado de la Suprema Cort·Tedo; .Jame Hacling tiene un&amp;s
te de Ju,;ticia de la S ac.-rón.
amenidade,; de car,ícter que la hacen
El señor Xorna, que tO(la\'Ía e:;
inabordable á empre3,uios y colegas:
joven, está destinaclo, sin duda, á
J nana Gramir la h,t emprendido á
colaborar activa ,, eficazmente en ht
bofetada limpia con los "negissenl',;''
la,bor del señor )Ünistro }'enün.1ez.
Y co11::,ueta.;;.
El conocimiento que po,;ee del pcrYiniendo á ejemplos más n::cinsonal de la jurlicatura, su in~truenale;,, por decirlo a,;í, ¿ qu,,m no reción amplia y bien cimentada en t~cuerda la,, bla,;femiaa con ;')lll!
do lo que atañe á la legislación nEduarclo González ,;aJ,picab,t ''sotto
gente, su antiguo y probado amo r
voce'' las piadosas :repre,:entac:iones l- - - - - - - - --R--L
- l-C-.-- . _E_D
_ U_A_R_D
_O
__
N_O
_ V
_ O_A_,_ _ _ _ _ _ _ _ por las instituciones liberale~, lo de,;0
8
de •· El Redentor del )fundo?"¿ quién
Subsecretario de Justida.
tinaban e,pecialrncnte para el deliha olvidado la acometivirh,1 d,: ,\rnacado empleo que ahoTa sirve.
lía Gómez ?, pues, y ¿ aquel tenor que Got,skowski nerviosidad y su hi,,terisrno. Desde luego, el arte
m señor X ovoa, que e;; ori¡ónario de Puebla, hinos trajo y que cantaba siempre en estado "coma- mismo. El arfüta dramático vive dentro de un zo $US e3tudios en la ciudad de su nacimiento, deto"o·•, como dicen en las comisaTías, estado del que mundo artificial v e2encialmente emocional. La mc".trando inteligencia, probidad y &lt;dedicac_ión i
sólo salía á intervalos, para emprenderla á bála- interpreta-ción de ·sllti papeles le exige la imitación radicado luego en el Estado ele Chihuahua, :S1rn_o
zos con sus compañeros de luchas y de gloria?
de las emociones encontradas, más dü,.paratadas y en él importantes y delicados puestos en la acl nuSon deliciosos, encantadores, despiertan con su más incompatibles. Hoy es Castor y mañana Ya- nii;;tración de justicia. En la Suprema Corte,
genio la·s emociones dormidas, hacen gozar paraí- go; media hora después ele haber llorado, tiene revi~ar d Código de Procedimientos Federales, ,_1,1
sos, elevan el alma y sacuden el espíritu; pero hay que reir; á la ternura sucede el odio; á la virtud como en el desempeño de sus ordinarias ocupac1~·
que tratarlos con pinzas, de lejO'S, dwdc la barre- el vicio, á la lealtad, la infamia. Por poco talen- nes de iiagistra:do, dió á conocer ,si&lt;])gulares cuaihra, sin ponerse en contacto con su penumbra, to y poca vocación que ;,e le suponga, el artista dacles de discreción v entendimiento.
poTque ;;i no ¡ adiós ilusiones! ¡ adiós encanto! acaba nor sentir, aunque e;:fumada:;, y á Yeces en
El señor Xovoa es miembro ele la Academia. de
¡ adiós espejismos! Desdémona, á la distancia de toda ;;u intensidad, las pasiones que imita. Su L~is!.ación y Jurisprudencia corre;;pondientc J.•
la vista distinta, suele ser una. gorgona; Guzmán sensibilidad moral pasa de la zona tórrida á la la. Real de Madrid.
el Bueno, á tiro de beso, juega, se embriaga, sirve glacial, del nivel del mar á la altitud del HimalaAl recibir su nombramiento el r€'))etido ,eñor
al Imperio Y suele tener sus hijos en la cuna; la ya; su vida emocional e~ un caleidoscopio, su vida Licenciado Xovoa, tm-o que pedir pernuso p,tni
st
1
Casta Susaina. • • peor es meneallo, Y•todo
· l , un t orm::
1,-11·mo; su carac
' t er ~e re;;1en
· t e ae s=.
•&lt;&gt;ra"-"e
d e o,
·
pas1ona
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•~ del alto ( uerpo Jt1d1·c1·a1 ,."~ qtie pertel
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con acompañamiento, no · e e orque;; a, smoh e_grid
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n""1'·•,
y
co11c~.:i1
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le ft1e', p1·e~to' la ¡¡rote5fa el~
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e-sa movilida y e e esa instab1 1 ac, y aca a por
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tos, gemidos, crisis nervmsas, espasmos, orri es
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s·
ley, ~ntrando desde lueg-o al desempeño de sn nuecatalepsi-as rígidas, carcajada., histéricas y espu- ser mov1 e, rns ª''J e, capr1c oso y ex ravagante. 1 "O encargo.
~
en vez de criar á los niños en la cuna, se les criara '
mas
en lOR
labios.una &lt;le esas falanges de candul- en " e1 vol a dOT"~ acal)anan
'
_,,,
Ya se habl,a de 1·mpo1·tante~~ pr"-vectos
de breforPara
gobernar
por no pvuer
est ar
v.;
sianarios, se necesitan energías de contramaestre, quietos, irían, vendrían, girarían, para volveT al mas, que al ser aprobados, se llevarán á ca O ra
habilidades de diplomático, valor de paladín, es- medio y al espectáculo á que están habituados. bien de la mejor administración de Justicia.

Los devotos de la música, ele la belleza y de la
gracia, se hubieran quccla·clo, co1~10 el mo!1je, oyendo á los ruiseñores franceses siglos y ,,1glos.
Pero los ruiseüorea no pueden, ni quieren quedar,c. ()ne le.s abran la jaula y que vayan á bll5t:ar, en ~u yuclo errátil y libre, lo qu~ aquí no pudimos darles: fruta;; maduras que picotear, fronda:; -:,· ramajes en que hacer nido.;:, y un buen ~ol
de alegría en que bañar las alas.

ARTE E'~ HISTPRJSMO

toici&gt;'1J110 de múrtir .r ternros de Creso. 1Iientras
en el e::cenario giran ninfa;;, cantan querubü1e::,,
vuelan ángelc$ y de:,Jilan dioi:;as, entre bastidores
~:e ck.;enrnel r'-'n, concéntrico•?, media docem1 de
círculos del infierno; mientras al "fuego &lt;le la
rampa.. triunfa la virtud Y cae vencido y anonadado el ,·i;;io. entre lo,; e,cauces .,· lo,; segundos término~, de,enn1dve ~u" anillos de ecrpiente la enYic1ia, e.-pumea el re1:cor, ruge el odio. azga la codicia. intriga el celo: v mientra., frente á la concha corren alada3 ];¡-; e.'trofa~, revolotean lo5 humi5tiquios y brillan las tropa~. trás del telón de
fondo re"uenan las palabrota1,, e~1tred1ocan las
interpdacione&lt;, fulguran los insultos .." silban.
como -aeta,, les eha,can·illos crueles y las burlas
sa•ngrientas.
";_ C'ur tam yarie r· ó lo que es lo mismo, ¿ de
que, elepende e-o.? ;_ por &lt;111e, e;:as gen t es son a,,1,'
,
1o ,er e]e ot ro rnoc]o.?
puctienc
·
,
· ·
.,'1 uclrns circun•hmcias
concurr.en a, Cie2qu1ciar
· mcn t a1 e1el artista,
·
e1 eqm·1·1
1 ir10
y a, f ornen t ar ,u

v

•

"

Domin~o 28 de Abril de l!lOl.

"

El Sr. Lic. Eduardo Novoa,

Los prtncipes aa.1triacos, y los dcmts invitados á. la inauguración.

r

Kohlo, fot.

La Capilla del Archiduque Maximiliano

Altar con el caadro "La Pieda d ."

Nuestras ih1straciones de 03ta plana, Sl' rc•fi.rren á la inauguración de la capilla que lJ-, com•
patriota.;: y amigos del Archiduque Maxi1mlia110,
hici-eron construir en el Cerro de las Campan is,
á in:maJiacione3 del sitio en que fueron ejecutados
el referido Arx:hiduque y los Generale-,; :Miramó11
y Mejía.
La capilla, severa y de una arquitectura tan
moderna como sencilla, se levanta en aquel cerro, qu-2 un drama naeional ha hec-ho célebre en
la historia, y desde aquel sitio se distingue el panorama de Querétaro, que repr,e&lt;;enta otro de
nue:itro3 grabacloo.
Bn el interior de la capilla, se ,,e una buena
ornamentación. principalmente en el a~tar, en
cuyo centro se colocó un cuadro mn.gnífico que
n-.¡.ir-~se.1ta "La Piedad", v fué traído de,&lt;le Austria.
El acto inaugu,r-a•l fué solemne; ofició, por prim:.-ra vez, en el t€'mplo que acaha:ba de b:mdeci~,
el Ilmo. señor Ohüpo de Querétaro, y asistieron
ií la ceremonia los Príncipes austriacos que actualmente se •encuentran en México, el señor Doctor Kaska, algunos miembros de la familia M:iramón y otra·s muchas personas de Qucrétaro y
c1(.' :México, que fueron invitadas.

A la e ntrada de la capilla.

ª!

v

..
Panorama de Qaerétaro, dehdc el cerro de las Campana.a.

Kahlo, fot.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Abril ele 1901.

Domingo 28 de Abril

EL MUNDO ILUSTRADO

ele ,1901

'

DEL NATURAL
T 8!11to en el llano como en el monte,
y ante l,a curva del horizonte
'l'iende 1~ noehe su inmenso ehal;

Grapo Artístico.
(_.

El Ti&lt;,mpo .

LA APERTCRA DE LA EXPOSICION
DE BUFFALO
En la semana que va á principiar ce verificará la solemne mauguradón del primer
eertamen internacional de este siglo, que ha
despertado gran entusia:;.rno é interé,; no
lo en loo l~statlos Unido,-,, .~ino en todo el
Uontinente Americano, por los muchos ·beneficios que de la gxpo,;ición Pan-Americana ,;e esperan, y la,,; agradables ,-orpresas que
ha preparado á los viajeros el carácter emprendedor de nuestros vecinos del Korte.
El constante "reclame" que lo,; concesionarios han venido haeiendo desde hace un
año, la actividad que han empleado para levantar hermoi:;os edificios y acaparar distracciones, a,:í como la buena acogida que tuvo
la. idea entre los gobiernos totloo de e:;te continente, han sido factorei:; 1:-nficiente,; para
que e,té lle antemano a::;egurado el éxito de
la Exposición.
.
.
El conting-ente que la,-; naoonc,; amcncana~. inclfüin• nue:otm Hepública, han enviado al certamen, es de vcrdaclera importancia, y los visitantes podrán conocer al,lí todos los productcs de esta vasta porcion e1e
tierra, sus riqueza~, -~u,: elementoe todos y el
grado de &lt;'Ultnra y pro:;peridacl que ha alcanziulo r arla país.
Como r esultado de este con ocimiento, es
indudable que se estrecharán más y más las

w-

...

Sobre la vida la calma impera
y bajo el cielo que rebervera
Todo es silencio y obsouri,claid.
E l austro sopla. Vulcano enciende
Su roj a fragua, y airodo prende
Sobre una choza su resplandor,
Mientras el eco de 1-a. calm'pana
Como un sollozo oue se desgrana
Convoca al pueblo con su clamer.
Las llamas vibran y tal! parecen
Aves tle fuego que se extremecen
Tendiendo el ala bajo el capuz,
Y entre las turbas que se alborooo.n
Se oyen blasfemias y ayes que brotan
En los espasmos de su inquietud.
Y el austro sopla, mientra.5 ufana
La yoz solemne de la campana
Remed-a el eco de wn gran dolor
Con que las allm-as en su .impotencia.
Desde sus sombras piden clemencia
Y en 8118 aDt,171\J.Stias claman á Dio;;.
Crece el ~anto. La plebe heróica
Reta el peligro con alma esto.ira
Y de las llamas se ven smgir
Hombres que triunfan, héroes que brillan,
Que nunca lloran ni se arrodillan
Ni tiembloo nunca, para morir.
Ebrios de orgullos, en su fiereza
Rompen cercados y con presteza
Sobre los techos saltar se ven,
Y dando al viento sus voceríos
Del fuego libren á los bohíos
Que están expuestos á perecer.
Esas falanges de seres rudos
Que sin aceros y sin es.oudos
Retan á muerte la adversidad,
Xo necesitan de la violencia ...
Porque en la sOIIllbra de su indigencia
Todos son héroes por voluntad.
Siempre que el eco de la campan.a,
Como un sollozo que se desgrana
Llama á tus puertas con su clamor,
Admiro, ¡ oh rpueblo ! tus heroismos
Y me entusiasman los paroxismos
De tus grandezas y tu valor.
N"ingún empuje tu fuerza abate,
Ciñes un lauro por cada embate
Y en la inconciencia de tu poder
Llevas la púl'Pura en tus andrajos
Y en tus miserias y en tus trabajOf.
Eres la patria y eres la ley.
Siempre ere!, ¡rranoe. Tu eterna gloria
Brilla en las pá§rina,s de la hücforia
Envuelta en nimbos de claridad;
8iampre eres grande. v ante tus manos
'l'iemblan los cetroo de los tiranos
Y respland~e 1'a libertad.

✓

(
,
_-;."':

~

Entrega. de la bandera.

p er¡ifo Fenfar¡es.
relaciones comerciales entre los pueblos; surgirán nuevas empresas, y los menos adelantados tendrán oportunidad de aprender.
Por otra parte, según hemos indicado y.i,.
á la conreniencia y utilidad que ofrece la
Exposición, se reune el sinnúmero de atractivos del arte, las novedades originales y un
gran número de diversiones que aseguran
á los visitantes una estancia agrada.ble en llk
bien acondicionada ciutlad de Bu.ffalo, que
situada á inmediaciones del Niágara, cuenfa con preciosos paisajes y agradables paseos.
Esto, seguramente, motiva el entusia.srrnoQue por todas partes se noia para visitar ~a
Exposición, entusiasmo de l cual participamos los mexicano$, como lo demuestra el
11úmero de excursionistas que han comenzado á salir de la capital y de los Estados.
Nuestro deseo oe q,uc el número &lt;le visitantes aumente, es justificado, porque tenemos la convicción de que México e,&lt;; d
más interesado en el certamen, ,por los beneficios que 'J)Ueden resultamos de que senoo conozca -perfectamente, se aprecien nuestros recursos, nuestras fuentes naturales d&lt;'
rioueza, v la buena orgn.nización que en eJ
orden polí~ico y sooial hemos alc3lllzad.o.

UNA CEREMONIA IMPONENTE.
Hace muy pocos días, el Presidente Loubet, de la República Franca;,1.,
presidió una ceremonia imiponente, á la que asistieron numerosas personll.8 de
P arís: la antreg,a de bandera á los alumnos de la Escuela Politécnica, qua,

COflllo es bien sabido, es ~a ~e las más bien montadas en Europa. De ella
sa~e lo m~s grana~o del eJercrto fran'?é~, qrue tan distinguido es por su &lt;lisciphna, su mstrucc1on y sus adelantos e mova.ciones an la ciencia de la o-uerra
como por el valor de que en todas épocas harn dado muestras los simpátko' hi~
jos de la gran República.
"
La ceremonia revistió la mayor wlemnidad, y el Prooiden,te Loubet a,l hacer
la en~rega del ~tandarte, pronunció un _d~scurso lleno de patriotismO: y sanos
C?nseJos á los JCYV'Emes a,lumnos, que recibieron su enseña con positivo en lns1asmo.

. pe

la Escuela Poli!écnica han salido_ ~os que hoy son jefes notabl es rlc,l
eJército frianc~s, y también de entre los h1Jos de aquel plantel han nacido lo~
más notables m~entos_ d~ armas de tiro rápido, movilización, fortificaeiún y
obras de zapa é mgemen.a.
En lo que más se han distin_guido es en la iparte teórica, reformando '.a
~rdena.nza, reg,lamentand_o_ los tnbunales militares ó introduciendo modiflc.1e10-nes de trascendente utihdad en la táctica.
.Ac~pañaro-n al Pr~idente Loubet, el Ministro de la Guerra y los derrni,;
Secretan.os de Estado, qmenes des~ués de la ceremonia pudieron apreciar 1os
adelantos de los alumnos, presenciando ordena:das maniobras.

***

Bl Presidente Loabet en la Escuela Politécnica.

Al _m~&lt;lio día ,se sirvió un magnífico oa:11quete en el salón-com~til' del
es~aibl_ecnmento, y 3: los postres, se pronunemron entusiatas brindis
or el
e;¡érc1to, la prospen~ad de la l!lr~ncia y el acierto de sus gobernantes. p
En estas alocuciones, tanto Jefes como oficiales y .alrunos alumnos demostrairon magníficas dotes oratorias.
º
'

�Domingo 28 de_ Abril de 1901.

CON PREMEDITACIÓN,
ALEVOSÍA Y VENTAJA.
~

La bayoneta dcl fus\1 •de un guardián perezoso,
que de c1rn¡ndo en cu•a.udo d-aba vue1tfili frente á la
puerta.; un naranjillo raquítico, que no medrabr:
por c·l "topeta.te" en que edtaba ,;entado y por la,s
injurias que le infligía el brazo seglar de los chiquilks de la &lt;Jl&gt;Cuda cereana; más lejos, un fragmento del kiosco que, con el producto del disimulo
tlel juego y con la~ multas á los ebrios, había lt'vantado el Coronel Regato, Jefe Político anterior;

EL MUNDO ILUSTRA.DO
Arrojaron á Mlanuel, así se llannail&gt;a el borrachín,
en el "oajón" de la cárcel, oogosto pasadizo que
pre,c-c&lt;lía al patio, y lo dejaron allí para que despertara y se diem c uenta de lo que le había pa&amp;ado.
Habría transcurrido una hora, cuantlo Manuel
Sl' eaiperezó; sen tía \!Il gmn ama rg-or de bo,ca, doloros e:i lais extrC'mida'dl";;, falta de fuerzas y pe€..tdt&gt;z en la cabt&gt;z1i.
No Eabía Mmde estaha; v&lt;'Ía una rnyita de luna
eola1'&lt;'e tímida y vereunzante por entre dos altisima,; ta,P';a,;,; olía á a&lt;¡uf'llo qul' hiw á Don Quijote lapa~c las 1mricl'&lt;l y volver la can1 la noche
ele los batane,;; .Y oía un C'Ol"O tri,;tc, dC' voces ronca,.,;, aguardcnto;,as y virilC-'-, mez,cladas á otras
chillona:- Y halbucií'n!P~.
quizín ele ·mujer ó ·l~ 1:1110, que cntonahao nna
eanción llena de r:wl:rncolía, {'cm un üBb-i!,iilo
que se rt&gt;petía á c•trl t rato:
El mar1'0SÍf"ga f:l;U ira,

Rerlfmense encwrcclado&lt;ó!,
tiliem bros y bienes p~rdiidos
Recobra.ll muzos y anciano• .

y on último térmirno, una oasooa de dos piso.;,
enjalbegada dCl,{le los cimientos de can tera hasta
la .cornisa .de ladrillo, y que en letras ohillonas,
estrepitosas ry fantásticas, obra de un Cheret de
ollita, ostentaba. esta letra:
arta utilidad
ouiade• Ma,-tlnez ,J hijo.

lle aqui lo que, asomando las testas alborota&lt;.las, p@r lo,; en.oumes barrotes de la reja, podían
ver los detenidos en la cárcel municipal de Xilothí.n.
Algo m\Í.,,; vieron un día~ JU111io, amén de unos
c uantos cerdos que se bañaron ipor padfieo turno
on el charco in.focto situado frente al cuartel; y
ese algo, fué la entrada de un muchachón hasta
de iveintitres años de edad, atezado de color, guapo de facciones, con un bigotillo negro, que parecia mü.n-Oha de tizne pue.,ta adrede en el labio su1:ierior, y ccxn una terrible borra:ohera en el cuerpo, que no le consentia caminar por su pie, y lo
,obligaba á ir en medio de dos joayooes.
L o~ ,cuales, eran un par de indiazos que no envidiaban á los dd señor de Oazarín IJlW.S que el
color, ,poro que allá se les ~ban en corpulen&lt;:ia;
vestido,i con p11,ntalones azules levamtados ca.si hasta l as rodillas, y dejando ver, de los calzones de
manta morena. y mugrosa, más de cuarta ry media;
oou ,c!rnquetines más rotos y dcshüacha.dos que el
1mntalón; y con quepis forrados de blanco que,
on la,., hirzutas cabezotas de los ''polecías", como
les llamaba la gente, venían pequeños como solideo;; .arzobispales. Bn la mano y como signo de
autoridad, llevaban sendos garrotes de encin o capaces de abatir un árbol, no -digamos un hombre
más ó menos bion plantado.
Presentaron al ebrio en la. alcaidía, cuartucho
1,liente á hwmodad, á tabaco y -á ,desasoo. Allí lo
despojó el al("aide, Don Pancho, de los pocos realos que llovaba, de una "trigueña" repleta de teq•uila, dé su ,1ombrcro ga.Jooeado y &lt;le una navaja de ,muelles; dej.ándole sólo ,u n joronguillo
"&lt;ihano", que oscila:ba en los hombros del mu&amp;¡,aoho oon los vaivooes de éste, y un paquete, bast{tntc venido á menos, de cigarros "Cho¡ritos".

BntonCI'~ ¡,.e 1~1 ·rnló,
por cierto tambale-ándO:'·C,
c•l ebrio dc•l joronguillo,
,c att&gt;rcú ú la puerta. \de
tlon&lt;lc t'al ían los cantos,
y vió quince ó veinte sujc•to:;, entre hombres y
rnuchaohos, que lo miraron con extraJi.eza y a&lt;lmi ración.
Los que cantaban, se
calla,ron; cesaron en su
lal&gt;oT dos que trenzaban
i;ombreros de palma á la
luz de un caoo de vela
de sebo pue.;to sobre un
ladrillo, tres que fütaban
encaramados e n las ventanas que caían á la .plaza, ce:-aron de chllJflar oon
su;; coirna.s, y uno que refería cuentos de ruparecidos, dejó la narración proci~am_entt• en cl punto en que el arriero, siguiendo
los OJOS d•e lumbre del fanta,ama lle"'ó al arro•·'.)
de las Ortigas. Sólo un ,·icjo q~e ya';;ía 1,obre ~,
petate cle.sbarbado, cu bi,erta con una &amp;tbana pringosa y reclinado en una al•mohada roja cm otros tiempos, siguió quejúndo~e, cara á la pared, sin dar;;e cuenta. de lo ocurrido.
- Pero ;,qué sucediú, maestro? dijo el "Aguilón", con tono de bur la.

EL MU:WDO ILUS•TRADO
-¿Ya se le pasó, ámigo? ¡ Qué buená se la
puso! Para que no digan q,ue son prestadas, ~xe;lam6 el "~fono de hule".
-¿ Qué fué, "valenciano?'' ¿ Pues no te ibas
á casar? interrogó el "Curro".
Y Manuel no sabía qué re.;pooider, porque de
nada se acordaba. . . Sí, cabalmente iba á casarse: pc-ro ¿porqué habíia ido á oarar á la oárcel ?-pue~ aquello era la cárcel, sin duda.
L\h, sí; ya tenia prp~cntc todo: ese día le habían
dado la lwndición por la maüana; luego había habido g1i;tn cornida-sc,pa &lt;le arroz con huevo cocido, guajolote en mole, frijoles y toquila á pasto-había bc&gt;bido 111,á,,; ele la cuo:ita, y como gritara
y escandalizara un poco, Vi{'cntc, el gendarme, había cargado con él ha:;ta la prevención. No había
cuidado; negocio de m10 ó dos pe.,;os al día . ..
guil:'ntc.
Cuando sonaron las ocho, el cajonero ordenó el
silencio en el calabozo, concluyeron los cantos y
los relatos, cacla quien Pscogió su sitio en el sue,lo,
tenc1icn&lt;lo la frazada ó el petate, y hasta hubo
quien regiara. al r ededor,. como codón sanitario,
,ohorro:,; de atole blanco, para pvitar la iiwai3ión
de aquello;, ani1malcjoR que Sancho sintió, á pesar
tlc balwr pa,¡¡wo la línea.
L os cri,minales aquellos no carecían de sueño, á
pt•.,;tr de los pecadillos que les acumulaban; dormían ve:,;acla, sonora .v tranquilamente, sin dár~ele3 un ardite rle oue l.os mir.ara ó no el ojo aquel
que perseguía á Caín.
Sólo velaban el viejo enfermo de tumor hlanc::i,
que interrumpía el silencio con los continuos"¡ Ay,
a.v, av ! ¡ Ay, Dios mío! ¡ Ay, María Santísima!
¡ Jesús, Je-sús me ayude!" ; y Manuel, que á retos
se sofoca1ba, que á ratos sentía frío glacial, y que
continuamente se revolvía de un lado para otro,
como buscarndo suelo menos duro.

vez este piropo: "quo bueno e:;t,iha para mandar
un batallón·' .
El ::,ecretario, huizachero qut&gt; se había hecho
,·iejo en el em1Jeño imposible de dirio-ir por el camino de la ley á lo.,; jcfed político~ que :;e habían sucedido en Xilotlán desde hacía veinte aüo~
empezó á llamar en voz alta:
,,
-}lanuel ele Anda, á la me,;a.
Y anmzó }la1rnel, pálido, tembloroso, inyecta-

Domingo 28 &lt;le Abril de HIUL

chico; él había exagerado de ~eguro los clesórcleneti ~tle su borri:chera ; quizás él se la procuraría.
í el~ dedu&lt;:c1ún en deducción, y de cavilo:;idad
en canlo-s1dacl, :'lfanuel concluyó por decirse y por
creer, que no sólo el tal Yicente ''camelaba .. á su
mujer (aoenas podía llamarla a,.:í c:uamlo 110 había durado en ,u compañía sino dna,;; cuanta~ horas), sino que ,Juann era infiel. y había obrado de
,1c:uerdo con el pícaro engañadoi·.

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La del alba sería, cuando las puertas se abrieron y empezó el trafago en el interior de la pri~
,:;i.ón.
Dos reos que no eran de peligro, salieron y reg resa~·on á poco con el "toro'', que se componí&amp;,
por cierto, de atole blanco y "semitas" duras· dos
armadoo de escobas, fueroi1 á barrer la pla~a;
cuatro, que ,habían ingrooado el día anterior, marcharon á la "calificación'' cerea del Jefe Político.
Que se llannaba Don Pascual Torres, tenía el
grado de comandante de guardia nacional, usaba
chaquetas que le cwbrían e.0 casamente lo~ lomos,
bigotes mustios y dolientes, como sa,uces llorones, ojos tierno,:, que se Iimpiaba con un paliacatc
suavecito, y voz que le había valido má.s de una

de oros ,egunda mozo'· ; "¿Corre?., "Puede,,
"Carnonina·,, ·• X o meta mano, porque lo cortan .. ·,
)Ianuel se embozó en el joronguillo, para librar:;e del relente, y para no ser c:onoc1do; evitó
el chorro de luz que :;alía de '·La Lluvia de Oro",
tienda mixta que estab,i abierta todavía, bajó por
la calle do la Cruz, sig-¡üó la tlel 10 de Junio, y
salió, por fin, á la del Camposanto.
Allí se detuvo frente á una casuca que dejaba
salir tímidamente algunos rayos de claridad, por
las rendijas ele la Yentana, oh.,cervó un rato, y, al
fin, vió salir á un hombre, Pulido, el mismo Pulido, en cuerpo v alma .
:'llanuel se hizo ~o, pecho~o, fingiendo retroceder al ver al gendarme: é.-te. que PU todo pen;:aba
menos en que ,:aliera á curar ~u~ dolencia,3 aquel
médico de la honra. ce le dirigió, zañudo y feroz.
-Alto ahí, amigo.
Y como }Ianuel siguiera andando, el guarcLán
del orden se le encaró re~ueltamente :
-Le digo que :,e pare. . . ¡, Qué armas porta?
:\Ianuel ;:e cletul'o como ~obrecogiclo; alzó los
brazos para que Pulido le regi,ctrara ; i'e tapó la
cara con el embozo. que ~e le arrolló al rededor del
~uello, y ocultó el cnc:hillo entre la mano y la muncca.
El gernlarme e;:culcabn la eintura v los flanco~
ele )[a1:u~l; cuando é:&lt;te, con mo,·irniento r-ápiclo,
~e urcc1µ1to sobre ,::u enemigo y lo acribilló á pufialada;;-Yeinti;:éis clc~cribió la fe judicial, de ella,
tre;; mortale;;.
Violentamente ,·ohió 1fanuel á la cárcel : no
había un ;:olo fra11&gt;eunte, la tienda e~taba á oh~cma~ ~· la candileja del portón casi apagada.
:'.\Januel ,e cletmo ante la puerta ele la alcaiclía
Y oyó lM comentario-s que provocaba la salida el~
un
ele bastos:

dos los ojos, rncilante el paso, cubierto con el zar;tpe, su compañero in::;eparable de a venturas.
-¿ P or qué te "trajieron ?" preguntó Don Pascual.
-Señor, por cosas de la bonachera. .
- ¿Qué ili_ce el parte, amigo Don :'lfotco?
- .Por ebrio, escandaloso, faltas á h policfr, v
haberle "rompido" el chaq11etín al gendc1t1.r,c \Tit-ente Pulido.
- Treinta _días, si~ multa. dijo el magi::;tratlo.
-Pero, senor ... rnterrumpió el chico, casi llorando.
-Ya está dicho; vamos al otro.
, Y el propio Pulido eri::pujó á ~Ianuel hast.1. lt
caree], 8in dejarlo decir ni esta boca es mia.
. J?e _nada sin,ió que, 1m rato después, fuera la
v1cJecita madre del pre;:;o á pedir "el favor v la
caridá" de que dejaran libre á su hijo, y á preguntai: "en cuánto topaba" su salida.
EJ Je~e era inexorable siempre que se trataba
rlc agr~1ones á la policía, y de nada v:il;:,ron rneg~s m lloros, ni ofrecimientos de dinero ó de c,1m1enda.
tres días, •v )Ianuel seauía
desazonado
1P asaron
,
o
a~ emas; en vez de mimos y chicoleos amorosos, tema bromas, gritos, blasfemias é insultos; en vez
~le su mujercita, blanca y cariñosa, veía á la vicJa proveedora, gTUñona, ás,pera y antipática; en
vez de su cama blanda y sabrosa, tenía el sucio
duro, plagado de insectos y mal oliente.
Si la primer noche le había quitado el sm•fio
el malestar de la semi-embriaguez, las otra3, ;:.e lo
ª!rebataron las tristes imaginaciones, las c«riloSHlades y el mucho pensar.
'f!n día, recibió un paipel de un su amig), l)'JC
dccta estas ó parecidas cosas :
''.~Ianu el de And.a.-Te saludo con ap recio y
c~rmo. T e mando una libra de azúcar, tres cajetillas de cigarros y dos cajas de cerillos. Yo veré
81 puedo conse,.,&lt;TUir que el jefe te dé libre; pünJne
ahora anda "camelándote·' á Juana tu muírr el
"cuico" Pulido. Es cuanto te dice' Pedro l\lL:~tínez".
d 1Ianuel vió entonces algo en que no había pern,ao. Sí, de Pulido le habíau dicho que cortejaba
á la muchacha; á él se referían las retioencias de
sus amigos, cuando trataban del matrimonio del

III
"C'na noche, Don Pancho, el alcaide, pasaba la
Yclada en comp.i.ñfa de tres amia-os suyos entre
.
fi guraba con mucha honra
r,
'
qmene.;
el centinela
de
la cárcel.
1Ianuel dejó á ;:ns compal1ero6 discutiendo sí era
mejor,
para abrir las nuertas
Y pa;:ar de incó"'.
~
.
b
mto cerca de los soplones, la oración del Ju,.to
Juez ó la ele la Rombra ele .'eñoT San P edro
cuando ee encaminó al "cajón··, don ele estaba 1~
puerta de salida á la calle.

Un cojo se fué á la fiesta
Y e-n la cuesta se dttn vo;
Hay cojós que tienen madre,Pero este ni madre tuvo.

Empujó la puerta de golpe, se tendió entre
los compañero;;, cubierto con su zarape, y fin,,.ien&lt;lo gran atiombro, alzó la cabeza al oir á Don Pancho, que al cabo de un cuarto de hora entró diciendo :
-Encomienden á Dio;: á Vicente Pulido· ahí lo
llt&gt;nm "tirante pal he~pital".
'

V. Salado filvare~.
)léxico, 1901.

MI PADRE.
Rostro de a,ceta en que el dolor se advierte
Como el frío en el disco de la luna
;\[irada en que al amor del bien se 'a&lt;luna
La firme Yoluntacl del hombre fuerte.
. Tuvo el al!11a más tri$te que la muerte
8)n q11-e su_fnera alteración alguna,
1 a al sentir el fa,·or ele la fortuna
Ya los rigores do la adver;:a rnerte~
Abr~sa,do de férvido idealismo,
DcspoJada de sombras la conciencia
Sordo del mundo á las confusas voc~;;

'

En la corriente azul del misticismo
Logró apagar, al fin ele la existencia,
Su sed ardiente de inmortales goces.

.....

A LA PRIMA VERA.
Rasgando las neblinas del Invierno
Como velo sutil de níveo encaje,
Arparee€S envuelta en el ropaje
Donde fulgura tu verdor eter~~El ciel o se colora de azul tierno
De rojo el sol, de nácar el celaje '
~ basta el J?Ostrer retoño del boscaje
'I orna también tu verde sempiterno.
Abrió con un cuchillo que un compañero le b:tbía ,:endido, el viejísimo cerrojo, que dataiba de
los tiempos virreinales, se caló un smnbrero que
SMaba el correccional que salía á mandados y
con pasos tácitos, llegó hasta la puerta de la ':iÍcaidía, por si acaso estaban alerta lo,: empleados;
no, no había cuidado: sólo se oía, en fragmentos v
á trechos: "Patas de sota, dos seguro"; "Caballo

j

j C~n t~iste me parece tu llegaida !
Qué msíp1dos tus dones conocidos 1
!Cómo al verte el hastío me cons~e !

M:1ere al fin, creadora ya agotada,
O brrnda algo de nuevo á los sentidos ...
i Ya un colw, ya un sonido, ya un perfume!

.]ullán del Casal.

•

�EL MU~"'])O I L US·TRADO

Domingo 28 de Abril de l!J0l.

HEROÍSMO.

7

-

---~--~

El buen Yiejecit_o, hundido en su butaca de severo a~pecto patrian:ctl, ~t•~tejaba con ing,mio~o
alborozo, la~ trave~uras p1earezcm; &lt;le blll&gt; nieto.
(;o~ l,~ volubilidad cara&lt;:Lc_rí¡_tirn de todo e~pírit:;
m .fa11t 1l,_ ,~t1uclla allu!raqnwnta chiquillerfa, fan
pron to. m1crnba un Juego como lo dejaba, para
1mpronrn1: otro que_ de mom~nto creía de mejor
sabor i Como se annnab,1 el apergamimu1o ro:;tro
del abuelito, mirando á aquellos euatro diablillos
ado!·ables que tan_ sabrosamente ~e divertían, ya
h,w1endo de una ~1lla una trilnma, ya convirtientlo
un dinh~ en parap&lt;'to de combat~. ya simulando
c:on el a.1uar un redondel ttlllrino, )"¡\ impro,·1-,llldo eJerc1c10s de grnma:;ia,_ en donde, á lo mejor,
aeab,1 alguno de ellos, llor1queando ú riiiendo con
los dcmús, Aquella nodie, el humor tl&lt;! la mamá no etitaba en disp?sició11 de s~&gt;por tar por mucho tiempo la algaralJia de su~ h1Jos, que lle seguro, hulncnm pue~to en movm11ento Joi:; mueble8 de
la safa, s~ no es, por estas palabras enérgi:;as que
llegaron a sus 01ctos: i .J:&lt;:n JU1c10, mii.o~, basta ya
de gr itar ... _ ¡ á dormir todo el mundo !

~ i -

.,1111""'

;rÍÍ

:..

Cuarte l de San Diego, en Tacubaya.

NURVO OUARTRL. EN TACUBAYA.
Nuestro o-rabada relati,o representa el cuartel de San Diego, L'll T :1cnbaya, edificio ~ocientemente con:c&lt;truído bajo fa. dirección y según proyecto del
Ingeniero ~I ilita.r. señor 1foyor Bafael Pacheco, aprobado por la Sec1-etaría
de Guerra.
En el nuevo cuartel, no e;; la arquitectura moderna de su fachada, lo
que más l lama la atención. no obsta.nte que. como puede verse en la ilustración. el e::;tilo e,, se,·ero; correcto. y no c:arec:e de detalles que tienen mérito {IJrtí~tico. Pero lo verdadera.mente notable e~ la di,;tribución que ee ha darlo al
umplio local, á fin de que la tropa en él alojada, ·dü,frute del mayor número
de comodidades.
A eAe fin han tendido los e-o-fuerzos del Gobierno, al emprender las obraiS
rn.á• recientes en los cuarteles. v mucho se ha logrado á este respecto: las cua dr.a...~ del cuartel á que nos refer imt&gt;&lt;- son arn.plÍa:ó, de techos altos, bien venti_lnda:ó, y con~truída5, en rnma, con aoatamiento de todos los preceptru h igiémco~.
Lo;: patios son a mplio,:, --:,· los maoheroo. la enfenncría. la veterinaria y
l os demás departamentos que pudieran perjudicar el buen estado san.itario de
la, tropa, ocupan la parte posterior del edifici-0, e5tando bien alejados de las
cuadra.,;. depósitos de armas y demás sitios donde los soJ.d-ados permanecen
constantemente.
En la pla,nta alta del edificio están las oficina_s; como son la Comandancia, la 1 [a_yoría, la Pagaduría. Detall de _l~s companias y los pabellones de los
oficiales. amplios y perfectamente acond1c10nados.

MORELIA.
El adelanto que se nota en el centro del paíc, avanza l~asta la periíer~a..
Ca.si no pa~a día sin que demer.; noticia: ya en es~ semanario, y~ en los dta1·ios qtte ~alen de n uestra casa, con la maugurac10n de una n~eJora, el arreglo de un viej-0 edificio, el cambio de tal ó ?u_al detalle, 9ue s1_gmfican apego
á la vida urbana rerularización de las cond1c10nes de ex1,;tencrn de la comu' º
·
nidacl, ó embellecimiento
de una fracción importante e1 pa1s.

a

Palacio de los s urremos Poderes.

Domingo 28 &lt;le ~\.bril de 1901

EL ~IUXDO ILCSTR.\.DO

,,

-

·

vertían lágrimas de desesperación ante la sombra
c,peluznante &lt;le una lucha enorme tiue ruo-ía en
'
o
u1mpma" y montaü.as, en aldeas y crndades.
¿ t_ u,,tetl pel~ó en c,,a guerra, papasito.? preguillo &lt;:011 nu.:res el menor de los &lt;:Jncuelo,;.
. ·aub1er~1 peleado de,-tle el princip10, hijo mío,
"! ,no hub1e~e :;ido por un defecto de mi organizac:10n, que me excluía del senicio militar. Sin
embargv, también tuYe mi,; luc:has y también fuí
héro~. .Hi relato les Llirá de lJUé m,:nera.
::\Iientras Jo,; corazones se rnflamahan por todas parte:- al llamamiento angu:--tio~o de la ilatrrn, yo luc:lrnba en el seno ele mi hogar contra un
podero~o enunigo: la mi~eria. ::\lientra:- otro:::,
con el arma en la mano y el heroísmo en el semhl,mte i'OÜaban en el triunfo lle la República,
yo, ton la de,e,peración en el alma v la duda en
el 1:0,tro, :,:oüaba c-on la conqui~ta lid pan,· del
abngo_ para mis hijos y mi c,po;:a. Con flis saeudunwnto~ y H1s ua;;, la gu~rra trajo la muerte
del trabajo .,· la paralización de los negoeiog, que
ante~ me proporcionaran los medios de nuc;;trn
Rub;::i:-tcncia. En tan crítica ~ituación, tlwe que
malbaratar IM pocos hienc,; que tenía, con.~umirno&gt;&lt; nue~tro~ lkqueños ahorro,-. Y como era de csP~'rar~e. _llegó el. lll?l11ClltO rnpremo en que 110 tenm m b1enei-, ¡11 drnero. ni trabajo. ~entimo,; el
lnt1gazo &lt;lel hambre; hubo día::; tle pruebas &lt;loloro,a", en que la lumbre no ~e oyó chi,porrotear
-en nue,tra ca~a; días tremendos en eme mis hijos
lloraban sobre Jo:=: e,:comln-of; &lt;le nue~tra miseria,
y si11 que en su,; labios pudié~emos poner más alimentos que los besos de nue~tro cariño Y el llan"I to 11,'. 1111r&gt;,tra dr,:e,perac:iím.
•
1Ii pobre mujer, que DioR guarde en su alto

yenda. Hubo algunos que con pasmosa seriedad,
asegur,1b,m &lt;1ue mi alma penaba todas la,; noeht•;;
en torno de mi rn~a; otros decían, que :;obre las
tapia,, de nue~tro Jal dí 11, aparecia una figura extraüa que ~e quejaua con aecnto rcprimwo, y no
faltó quien diJera l!lte Yl'Íll la ~ilu:.Jrn de un caballo blanrn que ~e pateaba por los portales del
euartel, aiiactwndo tomo ,·erdad, que c,e caballo
era el mi~rno que yo había moutallo la noche lle
mi :,upue,ta muerte.
'
Pero bien, abuelito, exclamó uno de los niüos,
con inYencilile cuno,-idad: ~i u~tcd no había muerto ~ cuál era el paradero de :;u vida? ¿ En dónde
e~taba u,-.te&lt;l :'
'
}luy c:er.::a e,:,taha "!º· hijo mío. Doce leguas
solame!1te. !lle óep,~rab,m del hogar querido, en
que ~11~ hIJo¡; y m1 eFposa oraban por el tle,;urni;o
de nu alma. t'011 el cle~eo infinito de morir ó
triunfar, rnrrí, tnm,fig-urado por la mi,eria, en
pos de mht muerte noble; ,-alí de mi ca~a con la
l'inie,-tra an~icc1ac1 de ~,1crificnr mi vicla; de morir
n~iltamlo á lo,; que ~-o creía culpablet; de las de~gracias &lt;¡ne nos afligían.
. In~orponulo ú la guardia nacional de la ¡&gt;.,bl-ac1ón a donde me tra~ladé, qui~e que la patria me
c:ontara en el número de sus obscuros defensores
~- con la frente erguida por la rabia y con los ojo~
mye:::tados por el dolor, luché unido á mis herm,mo:;. ante la; trinchera.; que el enemigo había
lernntado en 1,as afueras de aquel centro de~conoc1do para m1.
La _ví~pera del combate, mi desecperación _v mi
aturd1m1ento se aumentaron con la noticia de la
enfermedad que postraba á mi mujer. El destino redoblaba su fiereza contra m i vida. ::\Ii única
saln1ción "ería la muerte.
Sacudi_do por el mar de mi8 pasiones rugiente~, Y sonando con el be,;o redentor de una muerte heróica, me lancé sobre el enemicro con ira1
.
.
o '
cun 1a;; le a~1mal ,~lva.1e, con arrojo;; de c-partano. El nudo estrnlente de la fusilería rcanin;i-aba _mis ansias; el zumbido de Ja,-; balas enardecia m1 san_gre; los lamentos de los soldados moribu~~os redoblaban mis anhelos ele martirio, y
~ln:1endome paso con el acero ele mi e~pada, cnro.1eeHlo de san_gre, salté á la trinchera. arrebaté la
h?nclera al enemigo, y re~petaclo por la muerte v
v,c_torcado po1· mis compañcro8, obtuve al si~
g:lllentc clía, como premio á mis arrojo,-;, una c-ons1derahle ,:urna ~e moneda,- de oro y plata, que envueltas en los g1rones tricolores del pendón enemigo, corrí á ponerlas jubilorn en las manos de mi
pobre familia.
~ Y Por qué llora usted, papasito? exclamaron
asombrados los chicuelos.
, u\v, h_ijos _míos ! Porque recuerdo que el ho~m de mis trnmío,; llegó tarde. :.Ii esposa rn me
iba en una lenta y c,1lhHla agonía.

.
ª

Res idencia del Sr. Gobernado r,

De esa ley no podía eximirse el progresi:;ta Estado de ~Iichoacán uno
de los 111ás imiport.ante~ entre lo,, que forman el concierto de la f ede;ación
rnexica,na.
. Obras_ importa~!ísimas de minería é irrigación que se emprenden en lo.,
D 1str~tos, 1~troducc10n de g~·arn:le~ y poderoso;; capitales que vivifican la ind usbna y alientan el comerc10. útil :' conéder-a.ble inmio-ración han tramformado las condiciones económicas del antiguo paía de l;,, tar~os.
. L a capital del_ Estad?· que encierra recuerdos históricos y paisajes de
ipnmer orden, refleJa admirablemente el im,pul,,o que le ha impreso la boi¡ancihle situación actual.
Se han J?lantea?o en elLa mejoras de primer orden; mejoras que demue5ilran el platmble afan de cuHura en buena hora introducido.
Las Yistas que public~mos hoy_ son particularmente sugesti.as : representa una de ella.s el palacio de gobLemo, uno de los más hermosos edificios
que en los Estados h~lla dedicados _á albergar los poderes púiblicw; se ve en la
otra. el 1Ionte de Piedad, que encierra la institución destinada á salrnr á la
gente pobre, de la usura y sus con:,~uencia.o; ~• muestra l.a tercera, la casa del
Gol&gt;e,rna:d?r, moderna conA~·ucción de~tinada á morada particular del primer
mandatario de aquella porción de la Bepública.

Monte de Piedad.

jJer¡ífo Fer¡far¡es.
Cosamaloaparn, Abril lo. de 1901.
i Pero, mamá, si ya no vamos á gritar ! exclamó
J ofü1uin ito.
- _..
i i E n juicio he dicho! !
El alegre viejecito reía más y más, al ver las
caras compungidas de aquellos diablillos mofletudos y travieso!', que se agrupaban mañosamente en
t orno de su butaca.
i Que n os cuente un cuento papasito ! dijo el
menor, en un arranque de júbilo repentino.
¡ 8í, sí ! un cuento, respondieron los demás.
P ero un cuento que sea verdad, repuso Joaquinito. ,\ lguno ele esos cuentos en donde hay riñas
de ~oltlados, y tiros y muertos y .. .
j Xo, no ... ! ¡ yo quiero uno de esos en que aparecen duendes ... brujas ... y fantasmas! contestó P aquito.
:Huy bien, hijos mío!'. Voy á darles gusto; pero se están muy quietos. i Cuidado quien me interrum pa!
Yoy á presentarles, aüadió el abuelito, una de
tantas páginas doloro~as de mi larga existencia.
El cuento que les voy á narrar es histórico .. . tal
como J oaquinito lo de!'ca. l&gt;ongan atención.
Era una época de aflicciones y &lt;le~M,tres, en
que nuestra patria luchaba con helénico hcroismo poi" arrojar ele rn rnclo, ensangrcnb1&lt;lo ya pot·
conYu]siones inte~tinas, la8 armas de las huestes
napoleónicaF, que la inYadían. Era una época en
que la guerra a~olaba nuestros campof-, debilitaba nueFtras íuerzaB, conl"umía nuestras riquezas
Y efüomhrecía nue~tros hoo-ares; época. terrible de
dolor y de miserias, en ql1~ nuestras familias azoradas por la guerra y afügidas por el hambre,

reino, no turn eEcrúpulo en cle~empeñar los trabajos de mayor rudeza; :· en su afán de aliviar nuestro infortunio, ha~ta llegó á lavar las ropas mugrientas de los Folclados que guar)lecían la población. pero aun a~í, no bastaban los e,casos producto;; de sus faenas para llenar el presupuesto de
nuef'tra&lt;; más apremiantes necef:idacles. Entonces pen~é en el suicidio; juzgué como verdadera
fcl icidad el descamo de los mu~rtos; sentí impulsos ele arrancarme la vida· pero la rectitud de mis
principios morales y la pureza de mi credo religio~o, me hicieron retroceder ante aquella monstruo~a idea que de rironto ví como única tabla de
s-ah·ación en el naufragio de mi vida. Pensé darle otra solución al espanto,o problema de nuestra de~graeia, ? "MT/1 ello abandoné mi casa en
plena noche, salí sin que nadie me ;;intiera y corrí por caminos y veredas, en pos ele la gloria ó
&lt;le la muerte.
~Ii e~porn. que conoc-ía los sufrimientos que atenacea han á mi espíritu por aquellos días; que b,,.
bía oído en mis labioB el rugido de las más negras maldiciones, tan luego como notó la f,•lta
mi pre~encia, me creyfi víctima &lt;le ,tlgun,, riña
c011 1a solclad6••11, á quien mtts r1e un;L ve¿, tuve
ocasión de insultar, con motiYo ele las ropas que
mi mujer les lavaba. 1Ii pobre esposa lloró mucho: lloraba noche y día ante las sombras de dos
fanta,:mas aterradores: el fantasma de la miseria qué la oprimía, y el fanta~ma de mi muerte,
que no dudaba ni un momento. Los \'ecinos del
barrio adornaron el alarmante caso de mi desaparición con las quiméricas creaciones de la le-

ae

DE VUELTA.
~

J&amp;'"'&gt;

Por fin te vuelvo á ver, h-0gar querido,
Llamo muy quedo hacia tus puertas· 1·abre!
¡ Al_lá muy lejo;; te creí perdido!
'
De.1a ele nuevo oue mi clioha labre
Al soplo de tu amor, mi pobre nido.
Que e;;p)cnda la alegría y ~e levante,
Que se alcJe el sopor de la tri,-.tcza,
Que vuel~·a el entusia,mio y que se cante
La et'tr_?fa llena c~e pa;:ión, traviesa,
Que sonaba en 1m cuarto de e;;tudiante.

¡ Cuántac; veces surgiste c1e mi mente
Al calor del recuerdo, y me alcnta;;te
En metlio de la noc:he lentamente
8e hizo luz en la s-0mbra y me lhtllll~ste
Diciendo con ternura: vente, vente ! '
)fas tornaré á la lucha: así es la vida
Perenne campo de mi~eria abierto,
Otra vez te daré mi tle;,petlicla
Y por la ardiente arena del tle~ierto
Emprenderé de nuevo la partida.
Anhelo combatir: sereno y mudo
Pelearé por el triunfo y por la gloria,
Y he ele tomar tras el combate rudo
A traerte el laurel de la victoria
O tendido en el dor30 de mi escudo.

e/las

.c.

i:orres.

�Domingo 28 de ~\ bril de 1!101.

~L MUNDO ILUSTRADO
.AÑO VIII--TOM0 1--NÚM. 18.

MÉXICO, MAYO 5 DE 1901.

Bubsr rlvcl&lt;ln men,sual forll-noo, $ 1.5(1.
Idem &lt;dem en la Oap.tcú, l.!5.

::Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

Gerente : ANTONIO OVYAS.

s,UIUIU IUIU IUIU IU IUIUIUIUIU IUIUIUIUIUIU IUIUIU 1 UIUIU!UiUl UIUI U IUIU IU!U,U IU IUIUIU IU IUIUIUIUIUIUIUIUIU IUl~ IUIUIUl ·u

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U1u 1u 1u 1u 1u!UI UIU IUIUIU IU IUIUIU IU IUIUIU IU IUIU lUIU IU 1 UIU IU IU IUIUIUIU IU IU IUIUIU IU IU IUIUIU IUIUiUIU IUIUlrlUIU IUI~=
DELICIA.
Cuadro de Bugeoio Bpiro.

CANCIÓN ORIENTAL.
C nadro d e Yico.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>I&gt;omi'llgo 1-l ele Abril de HIOl.

EL i\IU.NDO I LUS·T RADO

~L /\'\UNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 16.
l)lrecW ! LIO. JLU'AEL REYES SPI NDOLA.

Sv1&gt;6crlpctón menauai fOf"lffle(I, I La.
Júem ide11, en ta 0 apiia1, J.ti.

MÉXICO, ABRIL 21 DE 1901.

..

Gerente : ANTONIO OUYAS,

'. ,

*·*·,.._..,.....,.....,.....

!
l

j

!1

LA ·soRPRESA.
Cuadro de Blokingman.

�Domiingo 21_~e Abril de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL I-IO~JfBRE INVISIBLE.
H. G. Vells es uno de los escritora; humoristas
que en estos últimos años han JJ.'arrnarlo más fuer•
tero.ente la atención del públioo europeo, por la
la origina.lidad de sus escritos y la e&gt;.iraña colora•
ción de SU6 paradojas. Wells no es un continuador de Edgar Poe, por más que en sus obras se
:revelle la influenci',a. que el escritor americano ha
ejercido en el espíritu del escritor inglés: su humor, incisivo y cruel, doloTOSo, á ocasiones roa.cabro, -arranca siempre de la readidaid ; sus fantaseo'i
son proyecciones inmensas de verdades oomunes
y corrientes. Juega con la ciencia, como un oirquero iu~a COlfi sus hijos: amá,ndola mucho, pero
oo;locándola, obilgánilola á hacer piruetas gro•

tescas.
Sus novelas, sus cuentos, están impregnados de
ironía amarga y honda, que se disfra?.a mnl
con fas -anim8Jdas peripecias de los relatos. La
"Guerra de los mundos", la "Máquina de explorar
o! tiempo", la "Tul.a del Doctor Moren.u", son
ooras que han alcanzado
notable resonancia. Ultiman:nente, el "Hormbr:!
ln'V'Dsible" ha venido á
coronar el éxito. Y es
que el "Hombre Invisible'' contiene la mayor
dosis posible de la fuerm intelectual de W ells.
Griffin es un sabio depravado, in.fin.iitau:rumte
más depravado que el
protagonista del ''Discípulo" de Bourget, un coloso del mal, que suefü\
con extravagancias funestas, no ya inútiles sino
nocivas á los intereses de
los demás hombres. Tenaz y estu&lt;lioso, ha llegado teóricamente al descubrimiento de un secreto que puede hacerlo inmorta.1 : la decoloración
del cuerpo buma:no.
Las premisas ile que
parle, son de una extra.ordinam solidez, y aquí e:;
precisa.mente en donde
hay que admirar á Wells.
La hipótesis es irreprochable : todas las suhstbancias que componen el
oueI'pO del hoon.bre son tmn..pan'nlt&gt;S; la carnr, los
músculos, los mismos huesos, p11ed.en llegar á no
reflejar ninguno de loo royos de luz que absorben;
lo único ,que da fomna á este cuer&lt;p0 son los glóbulos rojos de la sangre, en forma tal que si fuera
posible decolorar estos glóbulos, se llegaría á la
Jnvisibilida.d.
Y ya lanzado en esb.1. vía, Giffrin consagra toda
su energía, que es grande, y todos sus conocimien•
too, que son muchos, á preparar una substanc1,i
que dé el obja.f,0 rupeteciido. Y acaba por descubrir esta substancia.
El primer -ensayo lo pract.ica con un go,to, y (',
de ver ,la extrañC7x'L que ca.usa ver &lt;los puntos lumi!llORf&gt;S en el espacio-las dos puipilas del felino-Y oi•r maullar á un animal ami;ent.e.
· X o C'ontento con est:a. experiencia, el protagoni,;ta de la obra l"e somero él mismo á la ,prueba, y
se hace invisible.
Narrar todas las devcntura.s &lt;le este personaje y sus verdaderas infamias sería llena1r mucho;:
números de nuestro ,somanario. Nos contentamos
&lt;'ffil referir la lucha sostenida par el Hombre I nvi~ible contra una multitud que pretende apoderarre &lt;le él, en una -posada á la que ha llegnclo, oculfondo &lt;&gt;l r&lt;&gt;.&lt;ttl'O tras de 1ma barba -pootiza, uno;;
anteojos, v una diversidad de vendajes que ocultan su rostro incoloro.
La escena es de lo más sug~tivo y original que
h11,ya podido escribirse. Pueden nuestros lectores juzgar por ellos :mismos.
Ullla

y permaneció ahí como hasta modio día, oon la
puerta cerrada y baja.das las persianas d e los balcones. Después de la expulsión de Hall, nadie
se atrevió á entrar.
Durante este tiempo había almorzado, é hizo
sonar el timbre de un modo prolongado y furio•
eo. No se le hizo caso.
Por último, Hall, acompañado de Wadgers, se
resolvió á reclamar Ja opinión y el auxilio del magistrado, señor Suckleforth.
¿ En qué pasó el extranjero estas horas? No
se sabe . De tiempo en tiempo se le oía dar grandes pasos; por dos veces se escuchó juramentos,
blasfemias, estrépito de muebles y boteJ.las rotas.
El gru'J)O de curiosos aumentaba incesantemente.
A las dooe, el huésped abrió de pronto la puerta y apareció en el dintel.
-¡ Señora Hall! !,Jamó.
Ll~ó ésta, al &lt;'llho &lt;le un momento, un poc,

-

Y ol público huyó horrorizado.
Era más espantoso de lo que podía esperarse..
Júzguese si no: en luga,r de las cicatrioes de 1a,.
deformidades que se esperaba en esoo aer:iblan~
¡ no se vió na.da l ¡ nada l ¡ na.da ! Y todos se Pn!•
cipita.ron ,t umultuosamente.
En la aldea, _se esoucbaron los clamoreo, ; se vi6salir á la multitud, de la posada, una verdadera
desbandada. E inmediataimente, jóvenes y viej011
hombres y mujeres, acudieron en tropel, llenan~
loo alrededores del establecimiento de la eeñ,ra
Hall. Aquello fué una Torre de Babel.
Pocos momentos después, una prooesión, ht&gt;ndiendo á la muchedumlmi, se dirigió resueltan:en.
te hacia la posa&lt;la; abría la marcha el señor H.~J
muy enca.rna&lt;l&lt;o, pero muy decidido; despué.; eÍ
señor Jaffers, agente de policía del lugar; l;egoel prudente señor Wad~ers. Iban provisto&amp; o.e un
mandato de aprehensión.
La mufütud seguía proporoicman:do &lt;latos muy
contradictorios acerca de,
los sucesoo.
-Bueno, dijo Jaff~
que tenga ó no cabeza,
debo aprehenderlo, y le&gt;
aprehenderé.
El señor Ilall ee enea.minó hacia el salón, cuya
puerta encontró de par
en par.
-Agentes, ordenó, cum~
plid vuestro deber.
Jaffers entró, detrás de
él, Hall, y el último

&lt;?arios j)ía~ J;ufóo.

.....

QUIETISTAS Y PROGRESIVOS

Woogem.
En la semi-obscuridad

de la habitación, vieron
al cuerpo sin cabeza, con
un pedaw de pan y otro
de queso, en ambas manos, siempre enguantadas.
-¡ Es él I exola.mó Hall.
-¡ Por todos lee diablos I se eyó decir deedepor encima del cuello.
-Señor .. declaró Jaf•
fers; con cabeza ó sin ella.
tengo une. onden pen
apoderarme de su cner•
po. . . y como el deber e.1
el deber ...
..,•
/
~--¡ No me toquen uste•
sof&lt;&gt;&lt;:c:1,Ua, i,,:,,v a.uw.:, '!"'e uxto, lu.nosa. 8u ma- des! gritó aquel cuerpo,ecbrund~ hacia atn\s.
rido permanecía aún ausente, y se había prepara•
Y repentinamente, lllrrojó al suelo el queso y el
do á la escena, llevando en una ba,ndeja la cuenta pan, quitóse uno de los guantes y lo lanzó a.l 1'08·
del hospedaje.
tro de J affers. Este, para cortar toda discusión,
-¿ Quiere usted arreglar ·l a cuenta? preguntó. se apoderó de un puño sin mano, que retuvo vigo-¿ Por qué no me han traído el almuerzo? rosamente, no obstante un violento golpe que re·
¿ Por qué no han venido cuando he llamado?
cirbió en una piema. Entonces comenzó una terri•
-¿ Y por qué no me paga usted '1o que me dobe? ble lucha entre el huésped y el agente. Trope·
- Hace tres días que Ja he dioho que estoy es- zaron en una silla y cayeron juntos.
perando dinero ...
-¡ Apoderaos de los pies ! prorrumpió J affel'I!.
-Y hace tros días Que le contesté á usted, que
El se11or Han trató de obedecer la orden, poro
yo no tengo obligaciÓ'll de aguardar que le manden un puntapié apliood.o á los riñones, lo dejó por~
ó no dinero.
momento inmóvil; se batió en retira.da, yendo a
La CO'IlCurrencia estimó que la señora Hall ga• trop&lt;&gt;zar con las personas que haibían Mudido al
naba terreno.
estrépito de la lucha, dispuestas á prGotar su a.yuoa
Repentinamente, el extranjero elevó una de su-, á la ju!'.ticia.
manos -períccfamente enguantadas.
-¡ )fe rindo! dijo el extranjero, aunque tuviese
-¡Basta! dijo con tal violencia., que cortó la á .Teffe1-¡,, contra el suelo.
voz á su int.erlocutora. ¿ No comprende usted
Y S&lt;' k-vantó ca.&lt;la vez más y má&lt;i sorprendente.
que yo no soy. . . lo que ooy ? Se lo probaré .. . sin cabeza " sin manos, porque después del iz¡ Pardiéz ! ¡ se lo probaré!
quierdo, se había quitado el guante derecho.
Se llevó enitonces la mano á la crura, y cuand,,
- ¡ Ya ba,;ta ! agregó.
la Tetiró, ¡ había, en el lugar del rostro, un ngujer:&gt;
Era l!Üraño oir ~ta voz que parecía salir deI
vado.
negro 1
-¡ Tome usted !
Jaffors se había levantado y saoó un par de esY dando dos 'Pasos atrás, tendió á la i;eiior11 poi::as.
El extranjero babia comenzado á despojarse de
Hall algo, que ella, azorada ante la tramfon:nada
:fisonomía, aceptó maquinalmente. Al ver lo que sus vestidos, y detrás de ellos no se descubría tam·
era, lo deió caer, Janzando un grito espantoso, y PO&lt;'O nada, al igual que en el sitio que debía ocull'etrocedió va.cinante. Era la nariz-una nariz par la cabeza.
- ; Pero, exclamó de pronto uno de los presc~rosada y reluciente-&lt;iue al chocar contra el sue•
tes, éste no es un hombre! ¡ Estos son vestidos s1 11
lo. dejó oír el ruido de un obieto de cartón.
Se Quitó los espejuelos, su sombrero, se arrancó cuerpó ! ¡Mirad!
Y la voz aérea, cada vez más airada:
El extranjero había entrado en la pequeña sa- la barba. y -por último, las vendas que ocultaban
-¡ Y, sin embargo, aquí estoy [ ¡ No es culpa
la del albergue, á las cinco y media de la mañana, &amp;us mejillas.

•••

mía ser invisible! No es una razón para que rne
,destrocen los imbéciles de Yping.
-¡ Ah ! rc~pondió J affer¡;. Eso es otra cosa.
Nada me importa que sea ó no sea usted invisible.
Yo tengo una orden de aprehensión ...
- ¡ 'l'ontorías ! dijo la voz.
-~crán, pero el deber es el dober ...
-¡ Entonco;:, cúmplalo u~ted !
y de pronto, el fantasma se sentó, y antes de
•QUC' naidie hubiera pensado en estorbárselo, principió á &lt;1uitar~e los zapatos .. . los panta:loncs ...
-¡ Dek'nedlo, prorrumpió J affens, que 3l cabo,
compren&lt;lió lo que iba á ocurrir.
Se apodcwó d&lt;&gt;l ,chaleco ... que ~e le quedó entre
las mamo;-. Por último, no quedó más que la cami~a, cu)º" faldmws flotaLan e,n la lucha.
-¡ No lo soltéis ! recomendaba el agente.
Y todos los presentes se precipitaron sobre esta
-camisa, que era -lo único que quedaba del extranjero.
Una mang:i a¡:&gt;licó un terrih1e golpe, en plena
faz, á J affers, y derribó á otro hombre.
)fomento', después, la ca.misa se elevó. como si
Fe tratnra ele quitar de um cuerpo por encima de
la cabeza.
,foffers l"{' apoderó de clla, pero sólo contribuyó á arrancarla del cuerpo. Ahora, no había rastro de aquC'l hombre.
Los golpes :menudeaban; alguien tropezó con
:algo que ~ interponía á tm paso.
J affers lanzó una exclamación de tri'llllfo : ha•cía wna. pr0.,a inv,isible. . . -pero, repentina.mente,
-dió una volte-reta sobre sí mismo, y cayó ruidosa1nente contra el fmelo.
Y así &lt;lega.pareció el Hombre Invisible.

t

Lo primero que se le ocurre á un obrero extran_jcro, francés, iínglés, yankee ó español, en cuanto
tione un J:&gt;c,,;O, e; c&lt;Ymer; si tiene roáis, vestir, y si
má.~ aún, eomprar muebles, vajilla, cromos para
.adorna;r 1:,u tu.arto, nava~a de afeitar, y cuanto
pueda haocr más cómoda y agrada.ble su vida, y
dar mayor decoro y respetabilidad á su persona.
Desembar&lt;:a una remesa do esos ga.ch,1pmcitos de
-entrepuenk, que acabarán por ser banqueros y
hombres de &gt;&lt;uperficie; vi,,ten una bJ&lt;usa ó chaqueta y un pantalón de lienzo, alpargatas y bonete ro.jo ó an.l ; tm una maletilla, traen una camisa de
refacción: de dinero, ni su luz; en la bolsa, una
,cart.a de nro-;enta(!ión. Apcní1S desembarcados, se
sot{'rran en el abarrot.e y no se les vuelve á ver en
.mucho tiempo; comen queso añejo y pan, beben
.agua, d'llcrrnen en el ta,panco ó en la bodega de la
tienda; trabajan &lt;le cill(;O de la mañana á. doce
-de la noche; cc,mo Xapolcón, duermen cuatro 6
-cinco hora,:, &lt;·on el sueño sonoro de los leñadores.
'rres '111(.\~e~ da•:pués, va asisten á la corrida ó á
la tanda, r{•\·{',;tidos de" un flux correcto, camisa
,albeando, c-orbata de seda rrmlticolora, botín de
-charol y fieltro de hola. Al año, habitan un cuarto amplio, cómodo, con cama, ropero, lavabo, espejo y rctrntos en un "passe par tout"; gastan
·calcetín de• hilo de e;;cocia, reloj ~e plata, leontina
de &lt;loublé y sortija chaipea&lt;la. A esa altura, ya
tienen sus ahorritos en la casa., suelen tener parte
-en las utilicla&lt;les, ;prestan con logro, et.e.
Cineo ó ~is años de:,--pués, se establece'D por su
•cuenta, en "La Giralda", ''La Ciudad de Santan-oer'' ó "el P uerto de Bilbao"; ruedan coche, tienen
m~a espléndida y ,palco en cl teatro. :&amp;s enton&lt;'es cuando &lt;&gt;e casan con una rica, y acaban por va•
rear la plata; fi~ra,n en Juntas Dirootivas y Cont&gt;ejos de Administración; hacen fuooaciones ipia-d?Sas ó de beneficencia, en sus pueblos, y viven
r1&lt;'os, felice.~, en general. buenos esposos y bueno~ pa,d~. amamtl':'I v amados en su hogar, temi"110!\ Y temible,- en el ''estadío'' de los negocios.
Lo mii.mo el francés, el italiano, el inmigrante
extranjero, en ~eneral ; sobriedad, economía y
trabajo, al principio; empuje y audacia, des'P_ués; prirn.eion&lt;"S de todo ~énero, al ompezar, satlf-facci001(";, ele todas naturalezas, al concluir; juventud agitada y azarosa, ry Yeiez tranquila y próspera; tal es l'&gt;lt vida, y tal es el único ideal posible
de la vida, en (';\tos .tiempos de in&lt;lustmli.s-mo, de
competencia comelX"ial, en qrue el hombre se hace á sí mismo, y no hereda, sim.o {!lle tiene que la•
'brarse una -posi,ción y im porvenir.

u.e

EL :MUNDO ILUS·TRADO

Domingo 21

Ese conrepto (fo la virla, es racional y dr alta
com•&lt;miencia pri,vatla y pública. En la juventud,
el trabajo es el placer por cxceleneia, la lucha tiene atractivo,; y encanto,;; oon la plenitud cl1' toda.e:.
las energía..~, coi11cidc la culminación , l&lt;• todas las
a'Ptitudc.s: C's entonres cuando hay mayores probahili&lt;la1d~ de triunfo. }&gt;ara la vejez, el descanso;
para la juyentu&lt;l, rl trahajo. Porque a~í lo enticnd&lt;&gt;n y a;;í lo praotican, prosperan los cxtranjerol'\ que noo vimwn, y porc¡,uc nosotros lo entcndemo,- y practic:amo, al rcri..,., los Y&lt;&gt;mo;:. aclPl,rntar,
mfr•tltra,; rl'troc,01lrmos, y llt~a.r á la. meta. mientras no~ quedamo~ C'n la estacada.
Kue,-tro coneepto de la ~·i&lt;la ~ entcrament'.!
contrario. Para no.::otr~. la juventud no es la
&lt;'nora del trab,a.jo. i;ino la del placer; e~ ]11, prinHwera con su,; flores, s-us p&amp;frnm~, sus bríos y
~·ns mari pO:'aR. Inspirado,; en el poeta:

Pónenme en la florida primavera,
Como primicia, espléndidas guirnaldas,
V erdes espigas de las tiernas mieses,
Yiola amarilla, adormideras áureas,
Calabazas, manzanas olorosas,
Y ma á la sombra del parrnl criada:
Y de una cabra ó chivo, ¡ roa,; calladlo !
La sangre alguna yez corrió en mis ara!&lt;.
De tanto honor en cambio, yo defiendo,
E.~te huerto y sus vides, de a,;c,chanzm,1.
Aquí, ¡ oh, roanceb~ ! evitad los huno...
Id del rico vecino á aquellas granjas
Que un Priapo de ellas negligente cuida;
Allí os lleva esta senda sin tardanza.

Di~frutamo~ por hoy de la ,ida
¿ Quién el sol de ,mnñana \'C'rá Í'
PriYacionei::, a,horro, trabajo a.siduo, edificación
lenta y la:borio,;a del ponen ir ... tonterfa; la juventud i;e hizo pam g-07,ar, para amar. La juventud e,; una mariposa, que va ,ele flor en flor, l ibando néctar y agitando sus alas doradas y v1stosru,.
¿No,; ca1yó la lotería? Puos en v~z de abrir un
tondajón, organizamos una tamalacla. ¿ Nos subieron el imeldo? J&gt;ues un bailecito de compadres. ¿ Ilcrooaanos á un pariente? Pue:s un almuerzo en 8an,ta Anita.
Para no;:otros, ahorrar e,; un vicio repugnante;
la alcancía del pu"C"blo oo la taberna. Vemos, con
lástima., y acabarnos por mirar con cdio, al hom
bre mctód ico, económi&lt;.'O ' 'guardón .,, parsimoniooo
:v preYisor. ·
Kue~tro placC'r d&lt;' dio:,f'l-i, es echarnos en la bolsa el ga-:to :v ol~eauiar parásitos en la &lt;:antina.
('ompram&lt;&gt;:; reloj ho:v, v mañana con;;ulta.mos Ir.
hora en &lt;&gt;l boleto: vivimos en los eternos tranc~
de la rC'nta que se eumplc, del pagaré que "'' ye,11ce-, de la prenda flUC c:.c pierde ; abrimos todo.; lo-,
días un agujNo grande. para tapar otro cinc_,;
cuando ya C'Stamo,; C'&lt;r.1 el agua al cu&lt;'llo, empe:,:.!mos lo que quecfa, y vamos á tentar fortuna al
garito.
Solemo-- tener á nm.,,.tra mujer encerrada, porque no tiene con qné salir, y á nuestros hijos sin
o..~uicla. ipomue no hay ron qué pagarla; pero da-•
mos cuelgas los &lt;lías ele -santo, pagamos copas á
todo biol10 YiYi&lt;'nt&lt;', Y ~olemos srutener "casa chica" al lado &lt;lC' la "casa grande".
Pero ¡c-;;o i-í ! puede oif;"e nuo,,.tra. boca cuando
ha.blam0:; &lt;le leo; extranj&lt;&gt;ros, que ele todo nos desff)Ojan, qu&lt;' dc todo Re apoderan, que nos han quitado nue.-.tra.s mi'l}as, nuestras tierras. nuestras casns, nue,,tra.s riquezas; que Yiven opulento¡; en un
país que es nuestro; que nos han de-saloja.do del
rnercatlo nacional. que comen nuestro trigo y beben m1estro vino, lucen nues.tra.s joyiu,, habitan
'llucstroo palacio:,, y pasean en nuestros jardines.
¡ Pero, qué cJa,-e de gobierno es éste, que tolera
FCmejantes a,lrn.sos, y que no aplica el artículo 33
á loo expolia,dore; del pueblo, á los vampiros de
nuestra. riqueza, que tienen la insolencia de salpicarnoo con lodo, desde ,;u,; lujosaE, carretela;,!
-¿ Pues qrué gobierno ha de ser? ¡ Un gobier no "ayaincado", afmncesado, españolizado, inglesado é it.alianiza.do•.. !

j)r.

Jr!.

Flores.

.'..bril de 1901.

Oda XX.

Yo, aunque con arte rústico labrado,

Yo, pobre tronco de álamo, ¡ oh, viajero 1
Estas tierras que miras á la izquierda,
Esta casa de campo y este huerto,
Que son de un dueño humilde, dt' la mano
Rapaz de los ladrones los defiendo.
En primavera adornánme con flores,
Espigas rubias en verano tengo,
Pámpanos verdes v uvas en otoiio
Y olivas glaucas en el duro invierno.
Llenas de leche, á la ciudad, las ubres
Llevan las cabras que á mis pastos fueron,
El cordero engordado en mis apriscos
Colma de oro la mano de su dueño,
Y ensangrientnn las aras de los dio~s,
Mientras mugen sus madres, los becerros.
Así, pueB, á este dios ríndele c•ulto,
Y de él tu mano aparta, ¡ oh, pasajero!
Lista la cruz está; ¿ por P óllux, dices?
¿ No obedeces? venir mira al labriego ;
En su brazo robusto, en dura clava
Pa~a tí trocarásc aqueste leño.

Joaquin J&gt;. &lt;?asasus.

EL SOLAR.
Mustia la parra está. Y a. su follaje
sobre el roto balcón wmbra no vierte;.
en el viejo solar, todo pregona
la calma de la mum-te.
Huyen medrosos pó.jaroo del huerto
rico de zarzas, huérfano de flora,;
no 3Jlegran ya la vida en su roointo
•a romas y rumores.

¡Venerable .m'llllsión, ruina eagroda !
podrám los años ()()IIl segur impía
tus glorias cercenar, más sitffillpre grande
te &amp;ueña eil aJma mía.
Y

e¡;

consuelo aJ mortai que penas HOll'&amp;

y por la cu€S'l:,a del dolor 81Vama,

cantar recuerdos si perderne esoucha
la voz de ln cspe,ra;nza.
Ora miro llegar cabe tus muros
brava. le¡¡:ión de nobles pailwfo:ies,
sus trnmfos dec-antam.do al són guerrero
de trompas y clarines.

CATULO.
Oda XIX.

¡ Oh, jóvme.,, ! vo ROY, árida encina
De un labrador por la i-egur tallada:
Quien, c-i-tas tiC'rra¡,, y palustre choza,
Cu~·o techo r,; de juncos y de cañas,
Protege, para hacer que año tras año
J,legul'n á H'r más nrósperas entrambas.
Como á un clios me ¡,,aludan y dan culto
Padre é hijo, los dueños de
granja:
Cuida aquél. c-on asidua. diligencia,
Que las yerbas y eRpinas, anartadas
Se encuentren de mi templo; lleva el otrc
Pocos presentes, más con mano larga.

la

"Amor y fe", tal reza la &lt;livisa
que en batai1Jas y pace.s los escu.cki. :
cántabroo son v el alma nunca abrieron
á vergonwsa duda.
Y a deil hogrur ~·oco }as velada.a
donde juntos vasallos y eeñora;,
gozosos oolebraran el romMJre
de tiernos trovadores.
Y ~ apa:rtados continentes, oigo
ma:ldec1r de su trágica fortmna
á gente.; ne l~ estirpe que en tu seno
halló gloriosa cuna.

�Domingo_ 21 de Abril de 1901.

EL MUNDO ILUS·TRADO

Doo.ningo 21 de Abril de 1!)01.

¡ Oh mutación íatí1dica ! Mra.ñana,
busmndo en en.as próiligo venero,
l a paz sol€!1IlDe de tus santas ruimis
profanará el minero.

EL NUEVOSECnETARIO

--- DE JUSTICIA.

Y enoonegadoo eorre:rá,n entonces
entro escoría.s de cumbres y vertient.ee,
los arroyos que tintos GB mirairon
on sangro de vailientes.
Cuan&lt;M&gt; en temi,da.s noohes invern&amp;l.6!
hayas y pines rcimpa d aguacero,
¿ á qué puerta, la tuya -deíi"umibada,
se llega,ru ol prulmero ?
No pe,ra tí íccrnrndo wl de lfa;yo
oiel~ y tierrra de esplendores viste;
más digua luz te da oáli&lt;lia lWla
orácuilo del trism.

Yo también como tú, prósp,eros &lt;l¼te
e.lejarrse miré, y en mi auebran-to,
oon nuevas gilorias perturba.r quisiera
tu paz de c:.bm;pooanto.
U ay ay. á mi cl.arrnor sólo responrle
n,egra visión fugaz oruz,amdo el ·huerto :
"Canta lo porvenir .. . Hora., poeta,
}a tr.a,di&lt;:ión hia muerto.

.Culs jJarreda.

Nuestro ejército, en lo general, tiene grande~
simpatías en aquella nación, y muy páncipalmente nuestras bandas militaN'.'S, y los rurales, vistiendo el traje nacional -de charro, han de,,pertaiJo si.cm-

terna.cionales, su,; servicios han sic1o ina,preciablr,
en la caarupaña, en guerrillas, las targas cerooda..,
ry el ma'Ilejo de la reata, q'lle supieron convertir en.
un arma terrihle para los enemigoo.
I~n la época. actual, en plena paz, Sl.18 servicios.
·son no menos importantes, pues á ellos e.,,.tá confiada la rnguridad de los caminos, la custodia 00
las estaciones ferrocarrileras y la persecución deloe bandidos.

***
Además de loo rurales, irán otros grupo;, de soldac~os ele las troo armas : infantería, caballería 'J
artillería, que escogidos también -entre lo más selecto de los cuer,pos, tendrán oportunidad de (!emostrar la disciplina y buena in:;trucción militar, que en los últimos años es un honroso distintivo del ejército nacional.

Corno se sabe, el señor L icenciado Don
Joaquín Baranda, Que
por cerca de n~inte
aiws ejerció el puesto
de Secretario de J usticia é Instrucción l)ública, hizo en &lt;lías pasa•do,:. dimüión ele su
elevado encargo.
De,,de que el señor
Baranda dejó el Minit&lt;terio. se hablwba,
para substituirlo, de
muchas y mur di;;tinguida;; personalidades;
pero los comentarios
cesaron el jueres, tlí:l
en que ~ supo era e:
llamado á la importante Socretaría de Estado, el señor Lic~:ciaclo
Don J ns tino Fernández.
El señor Licenciado
Fernández es un "vicux de la Yicille". un
l uchador por lo;; i,dea]e,: moc1erno$, que acompañó á lo~ inicra.dore,
&lt;le la reforma y á lo,
enemi~o~ de hi interwnc-ión
Allá c uando e l l au rel se cofsecbaha

,con mttt·ha sanl?re n mucho
[sufrim iento

***
La banda &lt;le artillería, al mando de su diroctor
señor Capitán Pacheco, 1IDarcha también, y con toda anticipaeión ha estado ensayando para aumentar su repertorio con piezas model'Ilas y e,;cogida,,
que S(\,O'\lramente agradarán y valdrán á nuestro,;.
IIIlÚsicos rui-dosas ovaeiones, semejantes á la.; que
alcanzó en otros años la banda del So., hoy de Bst.ado Mayor, bajo la -dirección de loa inol'idablc~
Maestros Pa;yén y Santibáñez.
La ma•rcha ee efootua'l'á, según se sabe, en 1~
primeros días del entrante Ma,yo, y la ciudad norte-americana de Buffalo, que tendrá como buéa&lt;pedes á 'Iluestros soldados, prepara en su obsequi;&gt;
Jos onás exquisiloos agasajos.

BURALE.S EN BUFFALO.
Nuestras ilustraciones representan Jn_q grup~
de Rurales mexicancs que foI'lllarán parte &lt;le la
fuerza armada, que, iprevii.o permiso de las Cámaras, irá á Buffalo el próximo mes de Uayr., al
inaugurarse la grandiosa Exposición, preparada
con tanto cuidado en la citada población de la vecina República.

pre curiosidad y admiración entre el pueblo americano.
El grupo que maroha, ha sido escogido entre lo
más granado de los cuerpos, y siendo m~&lt;&gt;11íficos
charros, podrán l,ucir los elegantes trajes, buenas
monturas y briosos caballos, que se le.s han destina.do para el viaje, que será para ellos no sólo
de recreo, sino también de utilidad, porque tendrán oportunidad de conocer costumbres, visitar
los mi.arteles arrnericanos, etc.
P or supuesto, que además de lo mucho que
gusta á la gente
americana, ver á
nuestros soldadoti
c.on sombrero galona.do y traje de cuero, no es desconocido allí el mérito v
buenos servicios qu~
han prestado estos
cuerpos, entre lw
cuailes ha haibid0
siempre hombres de
rarro valor é irresistible empuje.
Los rurales están
muy lejos de ser un
simple adorno en
nuestro ejército : en
épocas aeiagas, muy
esencialanente
wuootras luchas in-

en

'

..

. )Ii amigo encendió un ciganillo, ~- me contó BU
i-1da en un apólogo, con fra;;es amotinadas y con;fu,-as, que ¡rnlopaban bajo el bumo:
- Lenta.mente, murmurando una e;:trofa. mm·chaba el ;:oüador con rumbo á la c,iuc1ad. por el
camino de la aldea. Abandonaba la e-alma de lo:::
c-ampo5. 1)ara e'Illpren&lt;ler b Yida, e3a peregrinac-ióu
ent re lo,, espectroB. Y mientra~ andaba y andal}a, hundiendo l°" ojo~ en las torr°" ). de,;trozantlo, al ipasar, las flor~ silvestres, el ~ol-un ,-ol
extr~ño ele otoño,-fijaba sobre sm espa lc1a,- una
pupila roja, que le empujaba á la brega.
~a inme,nrn. metrópoli hacinada y humeante,
alma ante el las puertas·&lt;le su garga'llt.a de Le,·iatha.n . E ra un amontonamiento mon:&gt;truoso de YiYiencla,s grise3, cle donde se alzaba un lamento
sor do.

Jllaf/ue/ lígarfe.

�Dooningo 21 ele Abril ele 1901.

EL MUNDO IL USTR_\ DO
gnna;; e:;trofas, es una escena del sueño de una
no&lt;:ho de vera.no? Es poesía que huele á juventud, que alllla á la naturaoleza y que, penetrada ele
sus ;;:ecret~, los cama en un lenguaje fino y sutil
como teiidos de luz.
&gt;
Y un compañero mío, amante impenitente d"la :&amp;,lle7.,a, me sugirió el pensamiento :
~
¿ Por qué-me &lt;lijo-se obliga á nuestros j óvefü~s poetas á cantar en esta.; fiestas los himno~
triunfales de las flores? No son ellos los ou() 11,_
ben hacerlo; es una mujer, es la mujer, que 1·')D?:)
excla'llla 8antacilia en su tierno a,pólogo ·'u11ció
ial par de las estrellas y las flores". La.s mnjerC',;
están en perpetua comunión con sus naturak.:; hermana.~: la,, del cielo y Jas de los jartdine;;, Hay
ll)Or ahí divinas boca;:, de las que mana el wrs¡,.
oomo la miel de los panales, y esos laibios, sc,;1 le~
mejores pam entonar la a'labanza. Una mujerharía prodigios &lt;le "La )lisa de las Flores". ,. Q:,ti
mejor .,:ace1"&lt;1ote para este paso de la sagrada litur_gia?
Comenga1111os en que mi compañero tiene razón.
¿X o te parece, niña de los ojos claros, que, á diario, hojea,; los libros de Gutiérrez N-ájera?

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Abril fué azul en otro biempo. Oberón, coqueto
y fre;;co, eon auroras rosaela.s y tarde;; airo~as, ~e
adelant,1.ba á ofrecer su primer ramillete de azueem1,-, á Titania. Hoy no. Abril se pre,;enta pesado, y enrojecido con fulgor€'S de fragua. X o c.s
ya OIJ.erón, e~ Yukano.
Yec1lo ·si no, cuando ata,1,dece. El cielo se incendia por momcntC&gt;b; brochazos ele púrpura culebrean á lo hmrn c1t'l horizonte. El ,_.;ol tiende su
pe.;ada tela de oro, de montaña á montaña; la tie-rra, caldeada, ,e rc,quebraja; el pantano, de bordes blanqui.;co,; y ,1g-rietado;,, como labios ;;e-diento.;, lanza con de:'e&lt;"peración y para defender.;e ele
las quemadura;; del aire, las im·isible,s y envenenadas ~aeta,: dd mia:.'ma, que, á ,ec-e;:, van á davar~e en la inrnó\'il v moho.;a e.';&lt;JJ!erolda de la ciénega.. Lo:; árhole~ ele lo.;; jardine., público~, _ya reverdeeido,: v pompo~o,;, c:hupan con avidez las primera,: gota,- de agua que humedecen h1 tierra.
La:: cúpulas de lo;; templos relampaguean de ira,
y ,-e empinan para atisbar en el horizonte el negr ~
vela.me-n de la tormenta.-,.; Se habrá perdido rn la
alta mar c1el cielo el gran "Buque Fimtasma ?''
Al pone1"i'e el ;;o], y ya en los últimos instantes
del crepú,,.e:1110, el espeso cortinaje ele ]a sombro
no pue&lt;le cubrir por entero la roja hornaza &lt;le la
fragua--que por mucho tiempo. queda aún lanzando las chispas de sus CiHbones inflamados sobre ]a;; cre;;ta,- de la ¡;crranía.
A la maii.ana-¡ qué tristeza !-las espigas de ]a.,
,-;ementera, han caído heridas v moribundas; los
trigales parecen campos de bat~lla; se adivina lo
terrible de la lucha, ha:V muchos cadáveres en los
smX:o.,; las campiña,s semejan pueblos batidos y
tomaidos por a.salto; }as rosas se deshojan á los beSDS lujuriosos de la luz, y }as aves se de~piloman
al bor&lt;le del camino, atra,esadas por la flecha de
Ulll. ra_yo de ,sol.
lfas, según aseguran los sabios, pr onto Su )fajesoo.d va .á ser vencida. El cielo, cuando eso suceda, se mancha·rá á trechos, ron alburas radiosas
y refresca1J1tes y anch as franjas de nubes cenicientas. Los árbol-es, hO'j' amodorrados y tristes, comenzarán á ba.1ancear sus copas húmedas en señal de afiegría; charlotearán los pájaro,•, bajo las
frondas ench~quiradas por la lluvia, y las golonc1rinas giraren lentamente al rededor de la cruz
de los c-ampanal'ios, entonando sagradas letanías,
como monjas en procesión.
Y ent,onces, en las tardes lluviosas, cuando el
agua lani el esmalte dol horizonte- ¡ oh. YO.-otra,,
las jówne,s romá.nticas !-podéis pouer en práctic-a el delicadO'"'nmdrigal de,l poeta; escribir con el
dedo sonro,rn&lt;1o, sobre el opaco vidrio de la ventana, el nombre del amante. Así, aparecerán las
letras azule;;:, como trazadas por las manos ele lw
ángeles, en la tranquila diafanidad del ciclo.

Las fiestas d e la s flores
En los pueblos cercanos, comienzan á preparar¿ Que quién las prepara?
Es inútil preguntarlo; quien hace siempre esta5
eo:-:as. el g,ran florionltor, el Sol. Hay que conv~11Ír oo que á este ca,baJ.lero se le deben los prodigios de })€talos y de ramos, que trae en su delantal de li110 la, señorita PrimaveJ'a.
Las flores viven· ¡;;on almas de runjeres coquetas, que hicieron'. sufrir en la anit:eri?r existencia á, muchos jóveru?S enamorados y sensibles. To•clós los poetas ,cantan en sus estrofas el amor de
las rosas, la castidad de lo.s lirios, ó la ternura de
Ja;: ,io]etas.
)Iaurnel Gutiérrez Xájera tiene un encant~dor
"pa,;;tiche'' linguiano lleno de fantástica ammación. ¿ So conocéis la ")fo:a de las flores?" Recordad qué sencillos y qué divinos versos. Pare&lt;:e que Andersen se entretuvo en rimar alguno
ele sus cuentos.
Corre por esas estrofilrla:s de arte menor, hechas como al paso ele un ensueño, savia virgen .Y
prima,eral.
Al leer!l.as, Ee pregunta uno si no están regadas
oon jugo de azucena y perfumadas con agua de
alhelí. ¿ Habéis oído algo más bello que esto? :
V rumos al templo. Hoy es fiesta;
tulipán dirá el sermón;
en la misa, gran orquesta,
y en la tarde, procesión.
Pafomas y codornices,
r"n hojitas de azahares,
;;:c las fiestas c1e las flores

EL ~UXDO ILUS·TRADO

Domingo 21 de Abril de 1901.

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·---~Í\'.-!-=

Las figuras de la ópera

Nina Pack.

remien&lt;lan sobrepellices
y c001.cponen los ailtares.
un pobre topo, el -más mandria
y apocado, barre el coro;
¡ hoy va á cantar la calandria,
la ca-lanc11'.ia ele voz de oro!
Será e,l zenzontle, tenor,
jilguero, primer violín,
y mae,~tro director
el arrogante clarín.
La pila ele agua bendita
que está en el rincón umbrío
es silvestre margarita
llena de fre..."Co rocío.
El can,de-labro mayor
p,; una hermo,;a arat1caria
y aquel altar, siempre en flor,
es de Santa pasionaria.
)Iil cazoletas de almendro
perfuman el tabermículo;
ya viene con mitra ~· báculo
monseñor el rododendro.
Yan los bre,·es aretillo.i
repicando e:ascabele~.
y cleh á,s rojo3 chn·ele;;
veftidos de monaguillc.•.
Del c-0ro bajo la,; rejas,
iah.,:orta;; en ·"U.S plegaria~,
H' agrupan laR trinitaria:;
que tieuen cara:; de vieja:a.
A la came,lia patricia
y á la azalea pispiréta,
ve la azucena novicia
con •"US ojos ele violeta.
En ,u sitial la dahalia,
como priora ~e e•ponj a,
mientra,, la tórtola monja
entra de sayo tY ;;audalia.
En cambio, ¡ qué jubilo;;:a~,
cr11é frescas y qué elegante;-,
eRbí.n laB jóvene~ ro,;a,;,
¡ qué imlt'voto,, :-us. amantes!
Aquel que de negro visk,
el de las grancle~ ojeraF,
es un pensamiento triste.
¡ Sufre mucho ... ! ¡ Si supieras !
)las · silencio! ¡ de ro&lt;lilla.s !
Ya el monag-0 .ele roquete, ·
girar hace el rehilete
de azulti.nas campanilla,,.

¿ Verdad que esta poe.--fo, ele la que tomé al•

Pronto nos dejará la ópera fra'll.Cesa. H an principiado ya, según parece, los preparativo;; del
viaje. Dentro de pocos días, la t€!111porada no sera más que m1 recuerdo; luego, nada; el tiempo,.
que es un lento demoledor de memorias, se encavga de estas desapari&lt;::iones. Viene una impresión nueva, y en seguida otra, y así, de :iill1presión
en i1111presión, se envejecen y marchitan las remembranzas, y al fin, &lt;Caen como flores secas, que
el viento arrastra y deshace, y avienta, entre nu,
bes ele polvo, por llanuras interminables y sol itarias.
Los artista.; de la ópera se 'l'an. Para ello,, e~ta.
exi.stenoia i1J1quieta es una necesi.dad.
Ei,:rar de dima en dima es un i11-s,tinto
en ciertos genios, como en ciertas a,es,
dijo un poeta.
.
Sin embargo, a1lgunas :figuras, se quedarán en
nuestra memoria, por largo tiempo, como grabadas €'Il ella profun·dam€'Ilte.
La más imborrable, tal vez, de esa.; figuras,
i;erá :Nina Pack. Vivirá más que la risueña )Iontbazon y la €€(;11ltórica. Bonheur.
¿ Por bella? Xo; la perfecoión ,de la línea, la
curva de ánfora del torso, la pulida. redondez del
cuello. como el arranque de una columna ele mármol, el perfil helénico del rostro, sereno y puro,
como el bajo relieve de una medalla antigua, no
caracterizan á esta mujer exrtraña, cuyo ;;uge, tivo
poder e;-cénico produce una im-mioible y ca,i doioroFa f,ascinación.
Al contrario; Xina Pack está en el límite pre- .
ci,o en que la ,hertmosura comienza á perder su
dominio plástico. y á conYertirse en otra CO$a, en
nobleza, en maje,,,tad, en atracoió1J, en soberana y
suh_yug-adom simpatía.
Bn la Sala del Louvre, junto á la Sublime 1Iu·
tilada. X ina Pa,ck no pooría rivalizar. Pero an ·
te aquella serenidad augusta de la cliYina dio;a
pagana, los inmeneos ojos, los ojos lle110s ~1e milagro y de eru;ueño de los artistas~los grande;;
ojo-, de Ladv Li~ia-des.pertarían un Térligo ele
a0ismo, un ignoto deseo de amor, complicado ele
sem::ualida&lt;l y de amargura.
En "La Vimndiere", de Goda:rod, la Pack ha clerroohado to&lt;la su ternura de mujer, como en la
"Xavarrai;:,e" prodigó su pa,-ión de hembra enloquecic1a. El público cfo México ~nardará por muc-hos mios la imagen de la sugestiva artista fran·

¡, a
¿Qu o Vadis? e n el teatro de la Puerta Sau Martín: En el Circo,

fingidos un0$, reales y con valor histórico los
más; el e:,cenario inmenso en que la tragedia se
desarrolla : el foro, el coliseo, las terma~, las catacumbas, eran elementos bastantes para conseguir
deslumbrar y admirar á cualquier público.
Reproducimo~ el -cuadro en que Ursus, vencedor de la fiera, lleva en sus brazos, ante el palco de
Kerón, á L igia, á quien acaba de salvar, mientras

se dirigen hacia él Yinicio y Petronio. El suelo
está lleno de ca&lt;láYere:; &lt;le cristianos, erizado,, de
flechas.
Otro cuadro, menos grandioso, obtiene todavía
más éxito. Es el en que se mira á Petronio "ár-bitro ele la.s ele~ancias romana;;·', sorprenclie~do á
su esclava Eumce besando los labios de mármol
de la estatua del dueño que ama.
'

lla sido también muy a,plau&lt;lida, la eocena en
que :Nerón ~l~toriza al tribuno Vinicio para casa:~e con L1gia, y ordena á la emperatriz Popea
cen1r al cuello de la hermosa extranjera el collar de ópalos con que la oh.sequía.
La obra fué representada en el Teatro de la
Porte Saint )Iartin, en París, y obtuvo un 0o-ran
éxito.

ce.•a.

.Cuis ~- Urbina.

dQUO VADIS? EN EL TEATRO.
La afortunada ¡ vaya si es afortunada ! y bellísima ¡ cómo que es ,bella ! 'llovela de Sienckiewik",
"Quo vadis ?", de-;;pués de dar la vuelta al mundo,
trdaueida, oomentada, alabada, censura{la, r eim·
presa, y hasta expurgada para el uso de la juventud, acaba de sufrir un arreglo para el teatr o.
La obra perden{1 en interés literario, en -:abor
ele época, desaiparecerán ,de ell.a la.s brillantes Y
concienzndas descripciones históricas, que tanto
han pasmado á los eruditoo; pero ganará en dramatismo, en ,interés, en ,vitalidaid -v en energía.
Poco,; asuntos 'J)lleden ser llevados al teatro, con
más éxito que el de "Quo va&lt;lis ?". La lucha ele
&lt;los mundos, de dos religiones, de dos civilizaciones; el aJJarecimiento de personajes Jegendarios Y

¿Quo \"adis? en el teatro de la Puerta San Mart!n: El collar d-, ópalos.

�EL MUNDO ILUSrnRADO

Domingo 21 de Abril de 1!)01

EL MU}fDO ILUSTRADO

LAS OBRAS PUBLICAS

DoDl!Íngo 21 de AbriJ de 1901.

LOS OFICIALES RESERVISTAS

EN LA

La ini.cia.tiva, seoundada ya en toda la República, para la formación de un cuerpo de "Oficiales
Reservist.as", está dando los mejores resultados· se
ha.u fundado academias para que los jóvenes
criptos adquieran la nocesaria instrucción militar,
tarea de la cual se han encargado inteligentes jefes facultativos.
En México, las academias e.stán bajo le. dirección de los señores Capitán lo. Miguel Ruelas, y
2o. Gusfavo Adolfo Salas, quienes llevan como
ayudantes á lo;; Tenientes Ernesto Ortiz, Emiliano L ó;pez .l!'igueroa y Genaro :B'rías.
Con la academia que se verificará hoy, van cinco que se celebran, y el empeño que han demostrado los 250 jóvenes inscriptos hasta ahora, hac-e esperar ya q&lt;t1e mu:y pronto adq&lt;t1iriron los conocimientos necesarios para sustentar el exMnen reglamenbario.
Nuestros grabados reprc...&lt;:enfan las clistintas secciones haciendo ejercicios de la escuela del recluta, en los campos que quedan fnmte á la E!'Oltela
de T!i.ro de San Lé.zaro, al mando de los instructores, cuyo número tondrá. que aumentan-e al aumentan:e el de jóvenee q&lt;t1e ~octmden la provechosa iniciativa del señor Secretario de la Guerra.
¡1

CIUDAD DE MEXICO

ins-

Xo eabe duda que hl recon,;truc:ción de lo~ payi,mento,.; ck la ciud,1u de :\Iéx1c:o. con4itnre una
de la:; má~ grande" mejora:; para la :\J-etrilpoli, \
permiten a,;egurar el embellu.:imiento de ella, tan
pront:&gt; e;omo la:; actuale:- ohra,- emprenJida~ con
loable actiridad. ,e hayan krminatlo.
E~ cierto que lo, vecino,; ele la oapital. ,mfren e'Il
e,:to,-. moonento,; la,~ mole,;tia~ inherente, á esta
(·la~e de tmhajo:a:; pero, á juzgar por el arnnce de
é,-to:;. muy pronto ,;e verán recompensada., e.sas
molc-"ti,1,... con lo~ beneficio« de una ciudad sana,
limpia ·y henno~ame-nte pa,rirnenta,,hl.
La C'ompaüía ,1,mericana '·Barber·', que, según
~l' sabe. cekbró un contrato eon el A,·untamiento, pant construir en la,.; ca.Hes pi-"o~ a~fáltieos, e~
una tle las do3 que 011 la actualidad i'e ocupan de
arreglar la~ calle;; de la capital, y por creerlo de
interé,: público. vamo;; á dar ligera cuenta de las
obra.: qne ha ejecutado y de la manera cómo construye rns pavirnentM.

***
L os piws que hace la "Barber•· ::on de tres- cb .
ses; la.s cla..,:;cs "A'' y ·'B", ~e con:;;truyen colocan-

L _____

ºJ

La propagafüht Ul' la itlca, t&gt;tlCOnH:nüada á personas de 1wtoria acti vi ciad y bien relil(:iona&lt;las e.1
toda la Hepúbliea, ha ,&lt;·clo Í"t1ctor de primer orden
en el éxito alcanzado. puc,- han clirigicl-o invitaciones ú tona; parte&gt;.~, lrnn organizado la crroción Je
academias, y con tino di:¡,rno de elogio, han sabido atraerse al c&gt;lcmcnto máll á propósito para el

de que invariablamente han &lt;lado muestras su:;
l&gt;uenos hijo.;; pero es indudable que no sólo valor
y wonegación son necesarios, cuando de una manera
provecnosa fe trata de servir á la Patria. La guerra moderna requiere instrnceióiJl, buen manejo
de las airmas, conocimiento ele la táctioa, práctica
y pericia, que es lo que adquiriran los oficialc•re::er'Vista$, para poder, en un momento dado, ponen;c al frente de un grupo armado y engrosar las
filas ele los defensores de nues,trns instituciones y
nue.stra autonomía.

fin (JU&lt;' se persigue. Este elem~:rlto e.,;tá en la..~
agru pa&lt;:iones e.;,tudiantiles, simpáticas en tod.11-;
rpa.rtcs, siampre di..:;;ipuest.as á lo noble _y e.levado, y
un aptitudes de llenar debidamente su honroso y

1

Aplanadora de vapor,

&lt;lo primero una ba•e de concreto hidráulico, ;;obre
é,:;te el concreto llaimado "binder'', y encima ,;e extiende la lámina asfáltica. Ira diferencia entre
esta:; dos cla,;es, consiste en que la "A., tiene mayor eopesor que la '·B''. La cla;;e «e;·, e.s igual á
esta última, con excepción ele la báse, que en lugar
Je concreto, se compone de un empedrado, una cana de arena y en seguida otra ,ele aüoquines usaclo.;.
Tanto la Compañía ''Barber", como la '·Xeuohatel ·. que e::: la otra Compañía parimentadora.
trabajan en hi.s calle~ una temporada comprenclit1a
entre los meses de Octubre á :\[ayo del año ~ip;uiente. y stÍ.,,pcmlen ,;u,; labores di.uante la época
ele Huvia,;.
En la temporada que va á terminar, y que dió
princinio el 26 de Octubre ele Hl0O, ha construido
ha~ta ho~· las siguientes calle;;: l a. y 2a. de la 1Iontcrilla, Bajo,; ele San Agu;;ín, Han Agustín, Joya.
Don Juan :\fanuel, Capuchina;;, Cadena, Rafas,
San Bernardo. Arco$ de Sat11 Agustín, Jesús l'.azareno, Estampa de J esús, Bajos &lt;le Portacoeli.
Flamencos. Lerdo, Angel, l a. de 1fesones, Puente
rlel Eopíritu Santo, J es&amp;,, la. de Brruela.s, 2a.
de Berlín ,, 3a. de Londres, ( e~tas tre~ ca:lles son
de la Colonia ele! P aseo); (lrnprovent Co.), Colegio de Xiña~, Palacio Xacional, 3a., 4a., 5a. y
Ga. de Bucareli, y la Glorieta, entre la 4a. y 5a.
Superficie total ele pa,·irnento con;;;truído :37,133.53
metros cuadrados.

•••
Obras del drenaje.

tina; pero tal estado de eooas, tan provechoso y
con tanto afán sootenido, no 110s autoriza á vivir
descuiid,adw y á no estar prevenido.s para cualquiera emerger.cía, en la cual la Patna demandara
nuestros servú.cios personales.
Seg'llra.mente, que en caso ta,n remoto, por fortuna, al llamado &lt;fo la Patria, respondería el valor

ma tle do;; mil quinientos metros cuadrados al día
si bien ha,,ra hoy no ~e ha podido llegar á este lí~
mite en el trabajo, debido principalmente á que
fa..,, calle~ angosta..; y con vías férreas, no permiten
la ra.pidt&gt;z en la construcción. Es de nota1'$e que,
tanto cd tráfico ferrocarr ilero, como el de lo5 peatone,:, no se interrumpe en manera alguna durante
la,, obra.,., y el tráfico de los demás vehículos .;:úlo
e" intercepta&lt;lo por unas cuantas horas.
En los tn1,ba,jos de fábrica de esta Compañfo
~ en la,, ,:-:uadriLla~ de las e:alles, se emplean d,'.
tre-&lt;:ientos cincuenta á cuatrocientos hombre;; cl1ariamente.
8abemo~ qut&gt; no estando satisfechos ni el l'resi(bnte de !a "Barber'' ni el Gerente, que reBiden
en X neva York, ~e van á hacer algunas reformas,
tanto en la instalae:ión ()()llllO en la man era de dirigir los trwbajo..~, á fin de que en la próxima temi_)Orada, Be puefü1n con.struir treinta mil metros
cuadrados de pavrmento, a.l mes.
La otra Compañía contratista es la "Xeuchatel", y también ha p rocedido á construir pavimentos asfálticos, con su procedimiento que difiere
bash1nte del de la "Barber''. La. "Neuchatel'' ha
t.emninado ya los paviiñentos de las sip;uiente,
vías públicas: calle cerrada de Santa Teresa, Seminario, frente de la Catedral, y Empedradillo.
Próximamente, dar.í principio á ias obras, en la.s
ealile~ de Plateros.

***
La, idea por otra parte, no sin razón, ha sido
acogida con heneplácito y entusiasmo por la juventmd mexicana, que piensa, que aspira, y que

***
_En la :m-'.1-J'.ºr. parte de ~os Estados de la República, la 1mciat1va ha tenido la misma buena. acogida, así es que con funda,men.to, se espera que
antes de u n año, si los jóvenes continúan oon la
misma dedicación y empeño, quedrurá fomnad.o un
buen cuer,po de oficiales reservistas.

Nuestro;; grabado::- representan varias de las ca-

La instatlación que tiene establecida en México la Compañía á que nos verumos refiriendo, e~tá caleulaiila para construir una superficie máxi-

l)e.; mencionadas, con el pav•innento en comtru~cióin. T,unbién, algunos de ellos, muestran el p,~a-1o actual de varia" YÍa\, ~)úblicas, CO'Il. anotivo de
la~ ob.ras del Sane,tmiento.

***
tiene criterio bastante para. comprender l os deberes que la Patria impone á cada uno de sus hijos.
Hoy, es c~erto, estamos en plena paz, n,ad.a hace •~ar, m remotamente, en los peligros de una
eontumda internacional, ó de una revuelta intes-

Aplanadora de mano.

Empedrado preparatorio para el pavimento de asfalto.

Por ot~a parte, los oficiales r~ervisros, una
vez ootemdas sus patentes respectivas, y cumpliendo oon el regla,mento á que han de eotar sujetO!',
rudquieren deroohos q'lle pueden SCTle-s altamente
iprovechows en su vi&lt;la pú blica.

patrióiioo encargo, CO'Il. tanta más razón, cuanto
'.Jne esa nueva generación, que hoy estudia y s9
üu,stra, será la que imañ.ana estará al freinte de los
de::,ti!llos de la Nooión.
~

�EL :1u1-no ILUSTr•.ADO

Domingo 21 u.e Abril de 1901.

Domingo_,2 1 de Abril de 1901.

EL MUMDO ILUSTRADO

LA~CHITAS
El t:tulo puc~to á la presente narración, no es
el dim nutivo de "lanchas", como á primem vista
ha podido figuran'le el lector; sino--por más que
de pronl&lt;) se le resista crcerlo--cl diminutivo del
apelli&lt;lo ·'Lanzas", que á principios del pasado
siglo llevaba en México un sacerdote muy conocido en tasi todos los círculos de nui:istra sociedad. Xombrába..~lc con tal derivado, no t'ltlx.~mo-,
si simplPmcntc en señal de cariño y confianza,
ó si también en parte por lo pequeño de su estatura; mas ¡;ca que mi litaran entrambas causas
juntas, ó aiflacla alguna de ellas, casi seguro e;;
que la$ uominaLa la sencillez pueri~ del personaje, á quil'n, por su carácler, .e aplicaba generalmente la frase vulgar de "no ha perdido la gracia
del baut'~mo". Y, como por algún defecto de
la orranización ele su lengua, claba á la "t'' y á
la "c", en ciNtoR casos, el sonido de la "ch", convinier'n ~us amigos y conocidos en llamarle "Lanchitas'', á ciencia y pa(!iencia suya; e:· poniénclo,•t~ &lt;lt' -allí á pxo Jo,- que q,ui.:;ieran designairle con &amp;u v-erdadero nombre, á malgastar tiempo y saliva.
;, Quién no ha oído alguno de tantos
cuento.,, mfu, ó menos salados, en que
Lanchit11s funge de .protagonista, y que
la t ra,&lt;licióin oral va transmitiendo á l.t
nueva generación? Algunos me hicierron rei-r más de veinte ,años ha, cuando acaso aún vivía el personaje; sin que
l as ipreocul)l.i,cionc;; y agitaciones de mi
malhadada carrera de period,ista me dejaran tiempo ni humor de procurar su
conccimien.to. Hoy. que, por dicha, n.)
te:n¡.ro que il ustrar ó rectificar ó lison •
jear la opinión pública, y que por de~ dicha voy envejeciendo á g,,andes pasos,
qué de veces al ~uir en el humo de mi
cigarro, en el si,lcnoio -de mi alcoba, el
clll'SO lde las idea~ y de l os sucesos que
me visitaTOn en la: juventud, se me ha
,presentado en la especie de linltern:i
Itlágica. -de la im,ai;,na.ción, Lanohitas,
ta,l oom.o 1ne lo describieron &amp;ns coetáneos, limpio, manso y sencillo de -corazón, envuelto 'C.Il sus hábitos clerioalcs. avanz,mdo por esas cal,les de Dios
oon la cabeza ;;iempre descubierta y
los ojos en el suelo: no dejan.do a.soonar
~n sus 1&gt;lática11 y exhortaciones la erud,ición de Fenelón, ni la elocuencia. de
Bos.suet; pero pronto á todas horas del
día v de la a1oche á socorrer una necesi,daid, á,prodigar los auxilios de su ministerio á los moribUll'dos, y á enjugar
!as J,ágrii.mas de la viuda y el huécla:ao: y en materia de humildad, sin término de
comparación, puri; no le hay, ciertamente, para la
h umildad de Lanchitas.
Y, sin -embargo, me dicen que no siempre fué
así; que si no re,•ibió del cielo un talento. de prim er orden, ni una voluntad firme y altiva, era
h ombre ~1edianamente resuelto y despejado, y por
demás estudioso é investigador. En una época en
que la fe y rl culto católico no se hall~b~ ~ discusión en e;;;tas comarcas, y en que el CJerc1c10 del
sacerdocio era relativamente fácil y tranquilo, bastaban la pureza d_e C?f'tumbres,. la ?bservan?ia_ de
l a disciplina ecles1áshca, el ordmano conoc1~~e~1to de las ciencias sagradas y morales, y un JU1~10
recto, para captarse el aprecio del clero- y el respeto y la r~timación de la :'°ciedad. Per? Lar,zas, ávido de i;abrr, no se babia dado por satisfecho
con la instrucción Ecminarista; y en los ratos que
el desemprño ~r sus _obligacio~cs d~ capellán le
dejaba libre;;, profund1z~?ª las mvestigacwnes te?lógicas, y, con autonzac1on ~e sus prelados, seg\11ª
curiosamente las controversias entabladas en Europa, entre adversarios y defensores del catoliciflmo · no Riéndole extrañas ni las burlas de Voltai;e, ni ]as abrnaciones de Rousseau, ni las ab;,traccioneR de Rpinosa; ni las refutaciones victoriosas qur provocaron en su tiempo. Quizá hasta
se haya dNlic-ado al estudio de las ciencias naturales d·es-pué~ rk ejercitarse en el de las lenguas anti~as y modernas; todo en el límite que la escasez de mari;tros v de libros nermitía aquí á principios del si~lo. Y este hombre, super!º: en conocimientos a la mayor pari.e de los clengos de su
tiempo, consultado á veces por obispos y oidores, y

considerado, a~aso, como un pozo de cie:icia por
el vulgo, cierra ó quema repentinamente sus libros; responde á las consultas con la ri~a ele la
irfancia ó del idiotismo; 110 vuelve á cubrir~c la
cabeza ni á levantar del suelo sus ojos, y Fr c.-onvierte en personaje de broma para los chicos y para los desocupad ,is. Por rara y peregrina qne haya sido la tramformación, fué rral y efectiva; y
he aqui cómo, del respetable Lanzas, resultó Lanchitas, el pobre clérig-o que se me aparece entre las
nubes de humo ele mi cigarro.
No ha muchos meses, pedía yo noti:!ia;: dr él á
una persona ilustrada y formal, que le trató con
cierta intimidad: y, corno acababa de figurar en
nuestra c011versación el tema del espiritismo, hoy
t'n boga, mi interlocutor me tomó del brazo, y,
sacándome ele la reunión de amigos en qne el-tábaino1', mr refirió una anécdota más rara todavía que
1a trani:formación de Lanchitas, y aue acarn la explique. Para deiar consig,1ada t~ l ané&lt;'dota. trazo estas líneas, sin meterme á calificarlo. Al ca1,0, si es abl,urda, vivimos bajo el pleno reinado
de lo 11bsurdo.

,,.

~ o recuerdo el día, el mes, ni el año del suceso, ni si mi interlocutor los señaló· sólo entiendo
que se refería á la época de 1820 á 30; y en lo que
no me cabe duda es en que se trataba del princicon algunos amigos suyos, por el rumbo de Santa
pio de una noche obscuTa, fría y lluviosa, como
suelen serlo las de invierno. El Padre Lanzas
tenía ajustada una partida de malilla ó tresillo
Catalina Mártir; y, terminados sus quehaceres del
día, iba del centro de la ciudad á reunírseles es•1
noche, cuando, á corta distancia de la casa en que
tenía lugar ]a modesta tertulia, alcanzóle una mujt"l· del pueblo, .r.i. entraJdt en aüoo y rni.::uabll'menre v€'.stida, quien, besándole la ma,110, le dijo:
-¡ Paidreci to! ¡ Una confesión! Por amor de
Dios. vé-ngal'e conauñgo S,u :Merrod, pue., €'1 cuso no
a,dmite espera.
en solicitud ele los auxilios espirituaJes que se le
Trató de irúormarse el Padre de si se había ó
no acud~do previamen,m á 'la parroquia respectiWt.
pedían; P?ro la mujer, con frase ,bre,-e y enérgica,
Je contesto que el interesado oretendía que él 'Pl'eCJ.Sallnonte 1\c con:fesa¡ra, y que si €e malograba el
momento, pei;aríia sobre la conciencia del saoorn.ote; á lo cual éste no ilió más respuesta que 0ch11r
á andar detrás de 1la vieja.
Recorrieran en toda su longitud una calle &lt;le
Pon,i,entc á Oriente mal. alumbrada y fano-osa
:vien&lt;lo á rnhr ococa ,d el Apa,rtrulo. y de' allí ~a:
ron haciia el Norte, hasta torcer li. ma,no düreeha
y dctenm~&lt;' en una misera.Me aocesoria del callejón
del Padre ucuollil. La puerta del cuartooho estaba nada más entornada, y empujá,ndola simplemente la mujer, ponciJI"ó en 1a habitación llevam-

&lt;lo al Púlre La'Dzas de una de las extmm.idades
del mam.teo. En cl rincón más amplio y &amp;obro una
o.:¡tera suoi•a y medio de.sbJ.ratiada, estaba el paoiente, cubierto con 1.Llla f.r.az¡¡¡da; á oorta d,i.sbaJncia
u,oo ve'a de sebo puesta sobro un jarro boca aba:
jo en el suelo, daba su t':', (ti•A luz á toda l,a pieza,
enterarmente de~annueolaida y con las paredes llel[lfü&gt; de tela.rañas. l"&gt;or torrible qtre rea el cuadro
más ,ac,aba.do de la i ndi~nc:a, 11.-0 .da.ría idea del
desm~ntelamit"&gt;1rto, ,do:;a..~o y fobregu.ez &lt;le tal h.abibación, en que la roz humana parecía apaga™C
ain.tes de sonar, y cuyo piso de tierra exhalaba el
hedor ospeci'l.11 de tl::is sitios que oareoon de la menor ventiJa,oión.
Cuando el Padre, tomando la vela, i;e acercó a-1
paciente y •levantó con suavidad la :frazada que le
ooultabu por completo, do,cubr,ió.se llilla cabe-zia
huesosa y enjuta, amwrraida oon un pañu,clo amariUento y á trechos roto. Los ojos del hombre est.aba,n cerra,dos _y nobablemonte hundidos, y la piel
de su rostro y de sus manos, Cruz!lJ(l,as sobre el pecho, a,!)aroniJaha ln sequedad y rigiiuez &lt;le la &lt;le 1~
momi,as.
- ¡ Pero C'Ste hombro está m uerto!
exclrumó el Padre Lanzas dirigiéndose
~ la vieja .
-Se va á confesar, Pai!Teci.to, respoud ió la mujer, q,uimnrlole la vela,
q·lK' fué á poner en el rincón IM!3 d ista.nte tle lii pieza, quroando casi á obscura, el resto de ella; y al mismo
tiempo el hombre, como ¡:,,i quisiera de mootrar la wro.a&lt;d de la'S palabras de la
mujer, se inrornoró en su petate. y comenzó á recitar en voz cavernosa. pero
sufioientcmen te inteligible, el "Confitc&lt;&gt;r Deo".
Tengo que ab11ir .aqní un paréntesfa
á mi rnarraci&amp;n, pues el digno sweroob
jamá."I á aJl'Il11l naf'id,a r'l'firió la extr.rn~
y probable,men~ horrible confesión que
iiquella noohe le hicieron. De algunas
alu'Siion~ y !l'.Iledias prulabras suyas se
infi(}re quie a,l comenzar su relato el penitenbc, se rofcría á rochas tan remotas,
que el Padre, c1'8yéndole d-ifuso ó &lt;livagado, y comprondicmdo que 1[10 había
ti01l1f])o que perder. le excitó á concrctari,ie á lo que i.mporta;ba; que á poco
c•nbcndió que aquél se daba por muerto
ele mmohos años atrás. en cireunstanciM
violeinta.s que no le habían permitido
de¡,cairgar su oonciencia como había
acootumbrado ped~rlo diariaimenoo á
Dioo, .aun en el olvi'&lt;lo casi total de sus
debcl'(\C; ry on el reno de los vicios, y quimíi~ hasta -del .criqnon ; y que por permiFión divLna. lo ha.cía en aq,uel momento,
viniendo de 1a. eternidad para voh-er á
ella. inmooiatarrnentc. .Acostumbrado
Lamzas, en el la.rgo ejercicio &lt;le su minisbcrio. á
l.os defüios y extrovrura,ucias de los febricitantes 'f
de los d~, ,no hizo ma;vor aprecio de tailes declaraciones, ju~ndolia,s decto del extravío a.normal
ó .inveterado de la raron deil enfermo ; contentJándo.&lt;:e con exhortarle al arrepentimiento y explicarle lo grave dd tramce ,á que esmba orillado, y oon
abs,c,lverle bajo 1~ condiciones neces-arias, supu~tas la oer.tun·bación meruta:l de que le COI1.Biiélernba
do.rn.ina&lt;lo. Al pron,uinoia,r }as últimas pa'la.bras
del .rezo, notó q1Ue el homhre haibía vuelto á acostanse; que la \·icj,a no e,;,.taoo. y,a en el cuarto, y que
la vela, á ounto de 00111,mniTSC por completo, despedía sus Úil.ti111ms -\ ttC"CS. Llegando él á .Ja puerta,
que oerimrunecía en.tornaida, quedó la piem en profunda obscuridad; y, Mmoue l!Jl salir atrajo con
rnavidad Ja hoja enhroobiertia, oorróse ésta de firme, como ,sí de adentro la hubieran ron.pujado. El
Pad:re, que &lt;eontiaba con hallar á la. mujer de la
pa,rte de afuera, y con recomen.dairle el cuidado
cfol mor.il&gt;uindo y que volviera á llama;rle á él mismo, 0,u n á des.hora, si advel't:ía que recobraba aquél
la razón, deeconoortó,oe al no verla; esperóla en Y:1no duranbc algu,noo 1ninutos; qu,i so volverá entr'l~
en '1a ac-cesoria, ;;;jfll ron;;~au,inlo, por haiber quedado cer,roda, como de firme, la puerta; y, apreta.ndo
en la calle la ob-o,curi1il1a1d v l,a. liluv,i,a, decidiósr. al
fin, á alejm~e. iproponiénd~ efocbu'all', al siguieate día muy tompra110, nuev'!l. visi!ta.
Sus compai'íoro~ fl(' m,aliUa ó tresil,l o k re~,bieron amistosa y cordirumente, .aunque no sin reprocharle su i:ruicranz&gt;a. La hora de la cit,a había,
en efecto, pasado ,y,a. con muc.ho, 'Y Lanzia.s, sabiéndolo ó sospoohámdolo, había venido aprisa y es-

taba. sudando. Echó mamo al bol,
eillo en bus'Ca del pañuelo para
lin:npiarse fo freute, y no le halló.

No &amp;e trataba de un pañuelo cual•
quiera, sino de la obra acabadísima de alguna de S'llS hijas espirituales más consid&lt;eradas de él; finísinw. batista oon las iniciales del
Padre, primorosamente bordada.~
en blanco, entre laureles y trinitarias de ¡rusto rmás é menos mon .
ji,l. P revalido de su confianza en
la casa, J.lamó al criado, le dió las
señas de la aooesoria en que 5ei:,&lt;&gt;u!'8l!Ilente h81bía dejado el pañuelo,
y le despachó en su busca, sati:sfecho de que se le ,presentara así,
ocasión de tener nuevas noticia~
del enfermo, y de aplacar la inquiet ud en que él mismo h®bíia. quedado á
su respecto. Y oon la
fruición q ne produce
en una noche fría y
lluv:iosa, llegar de la
caL1'e á una pieza abrigada y bien alumbrada, y hallarse en amiotosa compañía cerca
de una mesa espaciosa,
á punto de .comenzar
el juego que por espacio de más .de veint.e
años nos ha entretenido una ó do.s hora3
carla !!loche, repantigóse n uestro Lanzas en
uno de esos sillones de
vaqueta que se h.allabai:n frecuentemente en las cel&lt;las de Jos monjes,
y que yo 'Prefiero ail ,más pulido asiento de brocatel
ó tereiopel? ; y encendiendo un buen cigarro habano, y arroJando boca.nrudas de humo aromático al
colooar ~us cartas en la mano ,i zquierda en fo-:m_a
de aoo.mco. y como si no hiciera más que continuar
en voz alta el hilo de sus reflexiones relativas al
penitente á quien acababa de oir, dijo á sus oompaiíeros de tresillo_
- ¿H an leído ustedes la comedia de Don Pedro
Calderón de la Barca, inti.tulruda "La Devoción de
la Cruz?"
.Atlguno de loo comensaJes la conocía, y rooordó
al vu~lo l,as principales peripecia.s del galán noble
y ~1ente, a.l par.r que corrompido, espooie de '.l'enon o de su época, que, IDJUerto á hieNo, obtiene por
e~ecto de su constia.n.te devoción á la ~o-rada in.sigma del orietria.no, el raro privilegio de ccmfesa:rse
~ omentos ú horas d1:Spués de haber cesado de vivir. Recordado lo cual, Lanzas prosiguió diciendo, en tono entre gra.ve y festivo :
- :No se puede n.e~r que el pensamiento dal drama de Calderón es altamente religioso, no obstante que algunas -de sus esoonas causaríam. pooitivo escándalo hasta en los tristes días que rulcanza,~ os. . Jifus, para que se vea que la.s obras de iinagmam6n suelen causar daño efootivo aun con lo
poco de bueno que c001tengam., les diré que acabo
de confesar á UJ1 infeliz, que no pasó de artesano
en s?- buenos tiempos; que Hfh:T111,; :;:1bh. 10':'r; y
que, mdudablemente, había leído ó vist.o "La Devoción de la Cruz", puesto que, en fas diva.ga(!iones
de su razón, creíia. reproducido en sí mismo el mila.g,ro del drnrrna .. .

-¿ Cómo? ¿ Cómo ? exclrumaron loo comensales
de Lanzas, mostrando repentino interés.
-Como ustedes lo oyen, a'lllligos míos. Uno de
!os mayoTes oootáculos ,con que, en los tiempos de
llus_tración que corren, se tropieza en el eonfesiona.no, es el deplorable efecto de las lecturas, aun
c~e aquellas que á primera vista no es posible cahfioar de nociV'!lS. No pocas vooes me he encontrado, bajo Ja piel de beatas compu,ngidas y feas,
oon runimosas Casamdras y ti€'Til.as y remilgadas
Atala.s; algunos Delincuentes Honrados, á la manera del de J ove1lanoo, han r~bido de mi mano
la absolución; y en el OOl.l'ácter de muchos hombres
e.esudos, he advertido fuertes cooatos de imitaci_ón de las fechorías del "Periquillo" de Lizard1. Pero mn!?'U.D.o tan preocupado ni porfulrlo corno mi últim; penit.ente; loco, loco de remate.
i Lástima de alma, que á vueltas de un verdad.ero
arrepentiluriea:it.o, se oo.tá en sus hoce de que ha.ce
quién sabe cuantos a.ñoo dejó el mundo, y que por

ailtos juioios de Dios... ¡Vamos! ¡Lo del prooo.gomsta del &lt;lmma oonsaibido ! Juego .. .
En ~~ momentos se presentó el criado de la
casa, dic1enrlo al Padre que en v,a,no había llamad~ dura~te media hora en l,a puerta de la accesoria; habiéndose acercado, al fin el sereno á avisaiile carimtivamente que la tal' pieza y l~ oontiguas, llevabian. mooho tiempo de estar vacías, lo
cua~ le cons~_oo. pmeclan:nente, por razón de su
oficio y de v1VJ.r en la misma ca.lle.
Con extrañeza oyó esto el Padre; y los comensales que, según he dicho, habían ya tomado 1nterés E:n su aventura.,, dirig.iéronle nueva; preguntas, muán&lt;looe unos a otros. Daba. la casualidat.i
de ha1larse _entre ~llos naoo. menos que el dueño de
las accesonas, qmen declaró que efectivamente
así éstas oomo la oasa. toda á que pertenecían lle~
vahan cuatro años de va.círui y cerradas á ~nsecuencia de estar pon&lt;liente en los trib~aJes un
pleito en que se le disputaba la propiedad de la
finoa, y no haber querido é-1, enitro ta,nto haoor la.a
reparaciones irndispensaibles para arrendarla. In-dudablemente_ Lanzas se había equivocado respecto de la localidad por él visitada, y cuyas señas,
em embargo, correspondí31Il con toda exactitud á
kt fin-ca cerr~a. y _en pleito~ á menos que, á excusas del prop1etano, se hubiera cometido el abuso de abrir y OCl1par
accesoria, -defraudán&lt;lole
s~ rent~. Interesados igualmente, aunque por motiv~ diversos, el du~ñ? de la casa y el Padre en
sahr de duda.s, oonvm1ewn esa noche en reunirse
á otro día temprano, para ir jun.tos á reconocer
la. accesoria.

¡,ido necesario desembarazar de tierra y t e l ~ r
pól'. medio -&lt;le clavo ó estaca, &lt;:'l agujero de la ecrrrud1ua, se abrió al fin la puerta, ,,a.liendo por .U:i
el aire maJsano y apes.tooo á humedad que Lanzas
había aspirado alií la -noche anterior. Penotraro..i
en el cuarto nuestro clérigo y el dueño de la finca,
v á pesar de su oh.scuriidad, pudieron notar de.-;&lt;le
Juego, qu~ estaba enteramente desho.bita&lt;lo y sin
ml1ebJe m rastro alguno de i111qu.ili,noo. Disponiase el dueño á salir, invita111do á Lanza,s á seguirle ó
preood.erle. cuau&lt;lo éste, renuente á convencerse
de que había úmplcmente smiado lo de la confesión, se dirigió al ángulo del enarto cm que recordaba haber estado el enfermo, y halló en el suelo y cerca del rincón, su pafiuelo, que la esoasí,;ima hlZ de la pieza no le había clejiado ver antes.
Recogióle con profunda ansioo,acl, y COI"l'i6 hacia
la puerta para exa.mimarle á toda la olari,dad del
dí~. Era el suyo, y las marca.e; bord;Ula.; no le
deJ11h~n duda a.lguna. Inundados e,n sudor su
i'&lt;"lnblant.e y s~1s ma110$, clavó en el propietario de
la fine.a los OJOO, que el terror par&lt;.&gt;da ha(!eT saJir
de 8US órbitas; 00 guardó el pañuelo en el bolsilfo, d&lt;&gt;eeubriós.e la cabeza, v salió á la calle con el
sombrero en l,a mano, deJánte tkl propietario
q11 ien, después ,d&lt;' _haber cerrado Ja. puerta y entre~
g1ulo á su clepei1(licnte el ma,nojo .de lJ.aves, oohó á
~,n,rlar _aJ },a.ido del Padre, pr('guntándole con oierta
llTI'Pa-01e11(!ia :
-Pero ¿ y cómo se exphca ust-0&lt;.l lo acaooiiél.o?
Lanz_as le vió con ~cñal~ de cxtraííez•a, como si
n~ httb1era romprend1do la pregunta; y s:iguió carnmando con la cabeza des&lt;.:ubierta á sombra y á
¡;~}, y no se )a volv:ió á cubrir desde a.qual punto.
Ouando alguien le mterrogaba sobre semeja.ufo rareza, con~estaba con risa oomo de idiota, y llevándos? la &lt;h~trn. al boJ._;-iJJo, parn cerciora.roo de que
tema
el pañuelo,
Con infatio-,al&gt;Je
constan.
. consigo
.,
o
cia s1g1Uo desempenando las tareas más modestas
dol ~isrberio sarerdotal, dai!ldo seña.loo.a preferencia á las que más eu contad.o le ponía.u con
~os pobr.es y los niños, á quienes mucho se a.semeJ~ba en sus conversaciones _Y eu sus gustos. ¿ Tema, 8(!8001 p~ente ~ pasaJe de la Sagrada Escritura relativo a los parvulos? Jamás oo le vió volv~ á &lt;hl:r eil menor indicio de enojo ó de iinpacienc1,a,; y s1 en las ca,Hes ern casual ó intencionalmente a~ropellado ó vejado, conti'Ilua.ba su carm.i,no con
la vista en el suelo y moviendo sus la.bios como si
orara. Así le suelo coo1teimplar todavía en el sile:i,ci? -de m.i rukoha, ootre las nubes de humo de
m1 cigarro; _y rue pregunto, si á los ojos de Dios
no era Lanchitas más sabio que Lamzas y si los
que noo reíamos con la na1.1raeión de &amp;us.' excentricocl..a.&lt;les y s1n1ipJ.ezas, no estamos, (}11 re.alid.rud más
trascortla.c1os que el pobre clérigo.
'

Diré, por vía de a,p én&lt;lin\ que poco después de
su
al 1-ccon.,truir alguna de Jas casas del
et.!leJon deil Pad•re Le.ctlfma. extrajeron del mur-0
mas grueso el&lt;&gt; 1ma p:ew, (¡ue ignoro si sería la

.m:;ertc,

!ª

Aun no eran 11;3 ocho de la ma.frana siguiente,
cuando llegaron a su puerba, no sólo bien cerrada
sino mostrando entre las hojas y el marco y en eÍ
ojo _de la hlave1 t.elarañas y polvo que da~n la segundad maoorial de no haber sido abierta en algunos años. El propietario llamó sobre esto la atención del ~adre, q~ien retrocedió hasta el prinoipio
del ~ leJon, volV1endo á recorrer cuidaid.oisarnente,
y gwán&lt;lose por sus recuerdos de la noche anterior
la dist.ancia que mediaba desde la esquim.a hast~
el cu'!llrtucho, á cuya puerta se detuvo nuevwnente
a¡;,eguran-do con toda forrnaJidad ser la misma po;
donde había entre&lt;lo á confesar al enfei.imo, á menoo que, oomo éste, no hubiera pordido el juicio.
A creerlo así se iba inclinando el propietario a;}
ver la inquietud y hasta la angustia con que
zas examinaba la puerta y la calJe, ratificándose en
su.s afirmaciones y suplicándole hiciese abrir la
accesoria á fin de registrarla por dentro.
Illevaron allí Ulil. manojo de llaves viejas tomadas de orín, y probaindo algunas, después d~ haber

Lan-

t

\

consa?ida aooes?ria, e.r e"q uelc&gt;t o de UJl hom bre qnc
pa.recia, haber sido e mparec.lado mucho tiempo ant.es,. y a cuyo ~..squcleto se &lt;lió sepultura cou las
delndas formrul11dacles.

J"osé )tlaría lfoa ]Járce11 a.

�!)cmimgo 21 de Abril de 1901

RL MUND0 TT~US':!:'RADO

EL

.Mu No o ILUSTRADO

AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 17.
:J)irector: LIC, RAFAEL REYES SPINDOLA.

MÉXICO, ABRIL 28 DE 1901.

•

Subsc,·/pcMn, ,netlst1al foránea, $ 1.50.
I de11i idem en la Capit11l, 1.!S,

•

Gerente: ANTONIO CUYAS,

VOLUPTUOSIDAD
Fotograf[a de M. Torrrs.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 16, Abril 21</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El hombre invisible</name>
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        <name>Justino Fernández</name>
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        <name>Rurales en Buffalo</name>
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                    <text>Domingo , de Abril de 1901.

EL l\IUX DO ILUSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 15.

MÉXICO, ABRIL 14 DE 1901.

J&gt;lrector: LIC, RAFAEL REYES SPINDOLA,

Subscrtpci611, me11,Sual for4nea, I t.50.
I tlem idem en la Oap"ai, 1.15.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

\

BOCETO.
Colección de Berlfn.

Pranz Lcmbach.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Do.mingo H de _.\bril de 1901.

PAGINAS DE VIAJE.
UIIA ASOE/101011 AL RISHI.

El Lago de los Cuatro Cantonc~--el Vierwaldstaetter :-lee-extiende rn manto azul brillante, en
forma de una ::l irregular, de una cruz extraña, batiendo con c,TuS lew..s ondas }as verdes riberas, rucogiendo en las tramparcncias de la superficie
los picos corona.dos .de nieve, loo multi«ilores &lt;:aseríos, laR nubes que á modo de girones de tnl, cruzan á i111terYaloo el cielo, de un azul tan límrpiclo
corno &lt;'l ele las aguas.
A l&gt;ordo de un gallardo "steamer '', de una.
blancura de cisne, en medio de urui multittvl
corn:mopolit.a, en el foco de un feslfn &lt;le ma,tic·c-.o.
que e~ta.11an en lo..s trajes de n-rra porva&lt;la &lt;le vi:1jero,; Yciúdos tle todas pari;(&gt;a del mumlo á 1-eF-pirar (•l e;;tío ae Suiza. nota.e; dispersas de un C'ON
chil Ión, en el que se mezelan las voceP- de una. multitud de idiomai::, Yernos desfilar los pueblecillos,
huir lll,; montaña~. (•orrrr los jardine~. circ-mdos
de una barrera de montaüas, abrupta~, t•~c-arpadaf.:.
de un tinte obscuro la,; miaB. rojiza,:, azulada,:, liliale~. la,; otras, á pedazos de verde e~truendoso, ya
de un tono de mar profundo. con salpicadnras d~
e;;pnnrn de niew cu las cúspideR, esfumadas en el
amplio :St•micírcnlo del horizonte.
Y a,-;[, en aquel roc-ío de entonac·io11ei', en aquel
com·ierto de colon•s, en el que la. vista recorre momentímcamente toda¡: las descomposiciones de la
luz. lwmos dejado atrás á Lucerna, con sus plano,-; muelles, su Yiejo puente medieval, !'Su macizo
torreón lacustre, las agujai:: plmzantes de su catedral campestre; ~· atrás ¡.:e quedó también Wegi,-;,
la deliciof-a aldea envuelta en una espesa red de
wrc1urn, la línea en o~ados zig-zags del Ferrocarril de San Gotardo, para no tener al frente sino
la mole sinie,;tra del Pilato,;. los contornos semifantái'ticos de loi- ~Iitos de Brunnen y el osado perfil dt•l Righi, mole, eontomo;. y perfiles reflejados, á intermitencia,-;. en el sereno lienzo del lago,
ensanchado á medida que avanzamos.
De pronto, el sonido alegre de una campana nos
anuncia que hemos llegado al término ele nuestra
t•xcur,-ión fluvial: Yitznau, en el fondo de una
prq1.1cña bahía, un pucblec-ito Ralpic·a&lt;1o de flore~
v arbustos frutales, C'on un aliento ele primaYera,
á, la sombra &lt;lel monte rnya asceni-ión vamos á
en~.prcn&lt;ler. Desde el cmbarcadC'rO ~(' distingue,
preei,;a, segura, una. buena porción del trazo ele la
YÍa férrea ; una línea osada. no que c·arnrolca. sino que asciende, por los e,:tribos del Righi. Reíos
ele las penclienteF- de nuestro c·amino de hierro de
Orizaba á Maltrata; hay ahí algunas que pasan de

18, -W y 2-1 por ciento. Se va casi en el aire, al
bor&lt;lc del abismo, que cada minuto que pasa ahon&lt;l.i más y más; la cremallera se afianza de escalón en escaló11, con un movimiento brusco, con un
sobresalto que, durante los primeros minutos de

Domingo 14: de .Abril de 1901.

EL ID:"NDO ILt'S·TR.:\.DO
camino, os infunde pavor. pero al qne llC'gáis á
ac-ostnmbraros poco á poeo.
Extraño ft&gt;nómeno ae la visión: los árboles, lar,
casas las misma~ montaüa~, paree-en t~ner la in~lina~ión del tren en marcha. Yeis edificios que
se bambolean, f.:in desplornar~e: bosque~ como doblegad..,,s ~or un poderoso aliento invisible; t~é!.o ~
inclina á Yuestro paso, y deF-de el vagón al aJre h-

nuestros vestidos, y el aire, muy violeuto ahora
amenazaba derribarnos por una de aquellas pen:
clienks.
Buscan&lt;lo un refugio, dimos en la e~tación del
camino de hierro, y tras una mirada postrera, tras
un adiós, quizás eterno, tomamos nuestros puestos, v comenzó el descenso.
Y ·al llegar á Vitznau, todavía 1l11 bermejo raye&gt;

Tan sólo el viento de la tarde fría
su pensamiooto embarga un breve instrun.te,
y alza el velo que cubre su sembl'1.nre
y á la frialdad del viento desafía.
'r e ví flotrundo enmedio de 1a sombra,
en el triunfo ideal de tu blancuro:
tenías por retrete la €Spesure,
y el césped de la orilla por alfombra.
Agitado tu pooho alabastrino
al oalor estival de aquella noche,
tu belleza triunfu.J. abrió su broche
como se abren las filores del espino.
La luna tamizaba sus destellos
en la.,; trémula.s frondas argentiirui.s
y brri.11-aban las go~ cristalinas
en l~s hebr~s de m.1el de tus cabellos.
Cuando los tersos brazos ext.end.ías
esp¡1r(;iendo el cabello enmaroñado,
de J.,-a uoohe tu cuerpo destacado
un Cristo de alabastro pared,as.
¡ Oh violeLa de Pairma ! ¡ Oh, lirio l ¡ Oh, rosa!
Cuál 'tu b~a.ncu.ra d~lumb_ró mis ojos,
y cuál sm·gieron apetitos roJos
del seno de mi alma tormentosa !

j

L
bre, fuertemente cogidos á la baramlilla de la ~?rtezuela, en una incómoda postura, prcsencia1s
aquel disloque c~e la 111:turaleza;
,
El aire ~e ha ido haciendo mas penetrante, mail
incisivo; baja de los vntisqueros, trae c-aricias
heladas soplos que entran en las carnes; llega
cargad~ de olor acre, y á las veces, arrastra partículas de nieve. Hemos dejado el Yerano en el
lago, y media ~1or_a de march~ nos _ha trasladado
al corazón del mv1erno. Aqm y alla, á pocos metros, sobre nuestra cabeza, á nuestros pie~, blancos picachos, capuces albos, crestas rnmaculaclas;
y en el fondo, el lago más azul todavía, más azul
que nunca, loF- manchones de Yerdura, el diluvio
ele flores que ha puesto matices rojos en el manto que e~vuelve á Yitznau.
Se detiene repentmamente el tren en una de
las e$taciones, y bajamos 1m momento á rngcr flores de los Alpe&gt;', unas estrellas blanrns, que semejan copos de algodón, con las que hacemos un ramo níveo; compramos un canasto de fresa&lt;-, otro
ele duraznoi-, y nos acomodamos-¡ acomodarnos!
-en nurstro Yagó11. Reguimos. A cada hueco
que abre el trayecto, un panorama nue,:o, lUl
nueYo lienzo. saludados con gntos de entusiasmo.
Otra media hora, y la cremallera se detiene definitivamente: estamos en Righi Kuhn, en el Yértice de la montaña.
Una aneha plazoleta, algo á moclo de cráter,
una gran plataforma, en la que se han instalado
una docena de lujosos hoteles, de restaurantR, de
pof'adas, ele cantina¡;; y dominando toda? estas
construcciones, una atalaya con su torrecilla de
maderas desde dom1e $e contempla el espectáculo
más hen'noBo que puede presentarse á tourista que
rC'corra Suiza.
Uncia el Sur, def:C11Yo1Yiéud0Fe en un amplio
semic-ír:.:ulo la cadena de los Alpes, en la que se
destacan ~uf:' picos más notables, blam·oR, ocres,
verdoso:=:, á mayor ó menor distancia, marcando
puntos lucientes, líneas indecisas, en una C'alma
grave y angu~ta; al R orte, el lago de los Cua~ro
CantoneR, á 1,863 metros de vuestro obi;ervatono;
la capilla de 'füll, como un altar flotante; el Zu¡_{
i·ke, el lago más límpido que pueda exii;tir en Suiza, y rnbre el cual, _una bandada de aves pro:vecta
1111a ¡:ombra movediza; la mancha obscura de la
~cha Xegra; y (;astilloF, campanarios, aldeas, "villas·'. hoteles, "mazot:;'' (chozas), ei:;parcidas en
aquel diYino lienzo, que es preciso contemplar
tras de cristaleR ele colores, ya que la fuerza de la
luz hiere implacablemente la retina.
ImpoFible arrancarse de aquel espectáculo. Y
no nos hubiéramos arrancado de él, si rma de esas
frecuentes tempestade:=: que eFtallan repentinamente en eE&gt;as alturas, no hubiera pueF&gt;to 1m velo de
nubes bajo nuestras plantas. La lívida claridad
de 1111 relámpago nos envolvió por un momento,
y el eco de un tn1eno corrió por la serranía, envuelta ya en 1ma gasa de niebla,:.
El espectáculo era ]1ermosamente a~errador, pero endiablatlamenlc ne~goso. La lluvia empapaba

ele ~ol iluminaba la florida clámide de la aldea,.
mientras arriba, una cuchillada de luz rasgaba el
negro crespón que ocultaba la cúspide de la montaña.

R'Í&lt;iiste al oa.bo, silenciosa y rápida,
y, al pensar que era de otro tu belleza.,
urna ,nube de insólita tristeza
cH,yó en mi corozón, como una lápida.

Y.a no es la acacia que en Abril perfuma,
sino la adelfa que el Amor inflama,
.v, embr:iagnaite y sutil, doquier derrama
el atriactivo de su gracia suma.
El placer, que en su pecho oocontró asilo,
ex~i.ltáindola al trono de la orgía,
en su rostro, prodigio de armonía,
dejó la huella de su torpe estilo.
La somb,rilla en los hombros apoyada,
y por la espalda el chal ba.j,ando en rizo!',
luce la juventud de sus hechizos,
por el primaYeral soplo embriag,ada.

En sus profundos ojos nazareno;;
asoma cual un a.,;tro la concioncia;
a.ún vela el rubor ele la inooencia
la cruel hermoimra de sus senos.
De la danza campestre fotiigada,
y más riente aún que el claro &lt;lía,
d-e un apuesto galán en compañía
descanso busca bajo la enramada.

Algo dice temblamdo en sus oí,do;:,
del galán la palabra c8Jl'iñosa
y vacila escuchando unia armoniosa.
música que acaricia los sentido-.&lt;;.
Mas la grata beldad se aleja en bre,-e,
por extraña emoción su sér turbado:
el rostro sonriente se ha tornado
en un lirio más blanco que la niew ...
Y en U11 amable encanto prisiooero,
sueña el devoto de la esquiva diosa
ser el Abril de aquella tierna rooo.
y abrir su cáliz al am.o.r primero.

fi. &lt;;onzález Carrasco.

~fas bralla aÚ!ll el resplandor feboo
de c...s.a at:mcción que á mil amantes doma,

y ante el odioso porvenir que ru;oma,
má,i ardiente y voraz surge el Deseo.
Aún no ha caído; aún guarda su semblante
la expresión tentadora de otros días;
huy en su aoonto grata;; melodfus
:y beso.s en su boca llameante.

La vida será un hinrno d,e ventura
~rán sus sueños de placer hermo;-. mientras ha1y,a dos bmzoo amorosos
&lt;¡ue la ofrezoan un lecho de ternura.
La YÍ en la orgía alegre y complaciente,
Y, noseí,do de m.o:rbal trr.is~.
-creí ver en 1a luz de su belleza
la última flor de la e,ba.ció:n muriente ...

lweostada en los muelles almohadones
del carruaje en que ostenta su hermosura~
pasa, oomo el adiós de Tulla ventur-a,
al sonoro tirotarr de los fri.._o.ones.
. A la dorada luz del sol pou,ioute,
mcéndia.se el trigial de sus cabellos,
Y demelve al Ocaso mil destellos
su pupila serena. y elocuente.
Yaga bajo los árboles sin hoj-a.s,
~udiferent.e á lo que en tomo mira,
~n~furonte á La ;pasión que inspira,
;ndifeoonte á ,duelos y congojas.

I&gt;or hallar en sus ojos La ternura,
ó en sus trémulos labios el furtivo
beso en que estaUa el cor-&lt;LZón c,a,utivo,
el alma diera la mayor ventura.
Mas on su C()IJ_,azón, mudo á porfía,
el Amor nunca difundió su esencra,
y cruza el erial de la existencia,
fria como el Invierno, siempre fría ...

Tacubaya.

fi. ~onzá/ez Carrasco.

N INAPACK.
ARTE OLÁSIOO Y ARTE REAl:.ISTA.

:K ina Pack, llegó, vió y venció; ha cautivado al
público, subyugado voluntades, encendido locos
entusiasmos, y contra lo que va siendo ya habitual y normal en estos tiempos de reputaciones
usurpadas y de reclamo á alta presión, };ina Pack
e:; digna de sus triunfos, merecedora de su gloria, y posee, efectivamente, un gran talento, con
destellos de genio.
He aquí cómo la comprendo y por qué la admiro tanto, ó más que la masa del público.
m arte lírico dramático, ha sufrido en los últimos tiempos una evolución d0lorosa; pero fecrmda; casi una revolución. El arte antiguo era artificial y convencional. Por sus libretos y sus personajes, era lllÍtológico y legendario ; traía á la
escena á los héroes, á los paladines, á los semidioses, y narraba sus proezas y las portentosas
aventuras de su vida; mezclaba, á menudo, el elemento sobrenatural al juego de las pasiones y á
la trama de los sucesos . Sus protagonistas eran
reyes, santos, sátrapas, conquistadores, tocaban
apenas con su planta la tierra; hablaban ese lenguaje rngo, abstracto, simbólico, propio de los
personajes bíblicos y de los antiguos poemas épicos. Con Corneille y Racine, cuyas tragedias han
dado molde y libreto á tantas óperas, los personajes llegaron al sumum de lo acompasado, de lo
magestuoso, de lo noble, como con los poemsa religiosos y mitológicos habían llegado al colmo de
lo solemne v de lo hierático.
En el drama lírico primitivo como en la tragedia clásica, no figuraban propiamente hombres de
carne y hueso, con sus miserias, sus imperfecciones, su complexidad de naturaleza, su mezcla de
gra·nde y de mezquino, de sublime y de ridículo,
sino meros símbolos, pasiones puras, tendencias
abstractas.
El arte de interpretación tenía que ceñirse á
esa concepción. Los artistas tenían que no ser
hombres, como no lo eran loi-: personajes que encarnaban, y el modelo para el intérprete •.Jra, rn
suma, la estatuaria griega que había escul p1clo m
mármol las actitudes, la expresión fisonóm1&lt;•:1, el
porte y el ademán de los serC's sobrenatnralP.s y
las virtudes, vicios é ideas abstractas.
Sobre el tablado no había, pues, más que actihlcles nobles, posturas académic-as, lentos desfi Je,-,
de teorías. Los grlndes intérpretes huían del
movimiento natural, de la expresión genuina, de
la aditud real y humana, para copiar de los rnui-:cos de 11iJ.1tunt y escultura. Para cerciorarse de
rllo, hay que ver á Sarah Bernhardt, en Fedra, ó
á }[ad. Delna, en Orfeo. Se c-rce estar ,isitando
el 1Iu~eo del Vaticano ó la Loggia de i Lanzi,
y toda la serie de los trágicoi- líricos ó dramáticos
i;i¡{uieron la tradición por ser la única posible.
.\demás, como por regla general la música no seguía sino muy ele lejos la intención dramática, no
era poRible humanizar la tragt&gt;dia lírica, clando al
c-anto las inflexiones propias de la pasión del momento Y de la situación escénica.
La situación ha cambiado después, y con ella,
la~ condiciones de la interpretación. La ópera,
que toclaYÍa con Wagner se desarrolla. entre las
brumas simbólic-as de la leyenda y se cierne sobrei

las nubes mitoló&lt;Ticas á prodigiosa altura sobre la
hwnanidad, comienza, como el drama, á descender al mundo, á pintar hombres, á crear seres
reales de carne y hueso, y á desenv~lve~ no las epopeyas de la leyenda, sino las peripecias reales ó
posibles de la vida humana.
1leyerbeer, en los llugonotes y Dinorah, Bizct,
en Carmen Gounod, en ifireille, y después la pléyade mod~rna, Puccini, Mascagni, Leoncaval_lo,
Charpentier Giordano Brunneau, han descendido
franca y audazmente ó. la tierra y pintado, en música, al° hombre, sus dolores y su vida.
A esta concepción rcafüta del drama lírico, _ha
tenido que corresponder _una nueva forma d? mterpretaeión. A las actitu&lt;les es?ultur~lef\. a los
ademanes llamados nobles, á las mflex10ues severas de la YOZ, han tenido que substituirse la plástica v la dinámica humanas. Después de Adelaida· füstori Elconora Duse; dei:;pués de '!'alma,
Coquelín; cl¡spués Je Sarah, la Rejane ~' Nina
Pack.
Xo puedo ha(;er mejor elogio de Nina Pack, _que
compararla á la Hejane, con cuyo talento tiene
el suyo tantas afinidades, sin dejar de ser tan
personal.
Como Rejane, Kina Paek vive, siente y expresa
sus personajes; como Reja.ne, Nina Pack es mujer y no estatua, paquete de nervios y no figurante de ballet; alma ardie11te y apasionada y no
moldaje de museo. Como Rejane, Nina Paek estudia, si es que los "estudút", sus movimientos y
sus actitudes en la vi&lt;la, en los hombres y no frente á las e,:tatuas y frente á los espejos; como Rejane, poco importa á :Nina Pack que una actitud
sea poc-o noble, un movimiento asimétrico ó una
i11ílcxión 111da ó áspera, si son verdaderos, reales, eft.ctivos y adecuados á cxpre~ar la pa~ión que
la domina ó la ~ituación en que se encuenrta colocada; como Rejane, Nina I&gt;ack deja entre bastidores su coquetería de mujer. y sus refinamientos
de mundana, para revestir la piel de su personaje,
y trasladarlo fiel v completo al tablado; como ReJaue, en suma, Nina Pack es sacerdotii;a de la
verdad.
Por eso es tan grande y tau admirable; por eso
arranca lágrimas y sollozo;,. por eso conmueve y
apasiona. Su arte no es oropel sino oro fino; su
talento no es artificio sino sensibilidad; y por eso,
porque no finge sino siente_. porque no representa
sino vive: -por eso su organización se consume, su
rostro se demacra y palidece, sus carnes se enjutan y ha acabado por concentrarse en sus admirables ojos de criolla impetuo,;a y arrebatada, todo el
calor de su sangre y todo el fuego ele su iuFpiración.
Nina Pack es por excelencia la artista lírica
moderna, realista, naturalista, y si no puede dar
modelos á Ra~ael. RÍ puede inspirar cua&lt;lro~ á Gericault.

Á LA TRISTEZA.
Compañera del alma sin fortuna
que perdidos lloró stieños y bienes,
la tierra toda por esclava tienes
y es el pecado original tu cuna.
¿ Cuándo libre de tí ... ? Como importU.Ra
pasión cruel, tinieblas me previenes
ora mande fulgores á mi¡; F&gt;iene¡;
ra~·o solar ó beso de la luna.

Eres en el azul nube sombría:
celos y vanas quejas entre amantes;
hartura en el bullicio de la orgía.
A tí la inspiración vfre sujeta;
y te deben sus triunfo;; más valientes
lira, cincel, pentágrama y paleta.

.Cuis ]Jarredtr.

�eCcs Jf{ártires 6e c1acu6aga

IMPRESIONES DE LA SEMANA

4r0s sitios Ristóricos
heridos y á los departamentos de los prisioneros.
Hay una matanza espantosa.
En el jardín del edificio, mueren acribillados
el General Don Mariano Lascano, que durante la
acción se había portado heróicamente, el joven
José :María Arteaga, el Capitán José López y el
Teniente Alberto Sierra.
Los verdugos no quedan satisfechos. Arrancan
también á los médicos de las salas del improvisado hospital, y los llevan al suplicio.

lugar del trágico suceso, á reclamar á sus deudos
para darles sepultura, y se les negó este último y
tristísimo consuelo.
El atentado produjo la indignación general, y
los mismos verdugos, atormentados por el remordimiento, se arrojaban unos á otros la responsabilidad de los crímenes.
En el cementerio de la pobre iglesia de San
Pedro, fueron á dormir el eterno sueño los patriotas sacrificados. Hoy día, hasta los cimientos de

del ensueño. . . y de les oficiales ingleses; "Herodíade", la incestuosa y sensual judía que ...

''Herodiade."
Que ha salido de la fantasía de liassenet toda
vestida de esplendores. Esta ópera, divina de terEn los periúd1cos diarios se ha discutido, d u- · nura, de vaguedad y de color, posee un encanto
rante la semana, si las compañías italiana., que semejante al que encierra en sus páginas admirahemos oído, fueron: mejores -ó peores que la fran- bles el trabajado cuento de Flaubert. En las pá-cesa que ahora "'.hace" temporada en el Teatro ginas musicales del compositor y en las páginas lidel Renacimiento.
terarias del novelista, hay una suntuosidad, un luBien vistas Ja,, cosas, son incomparables lo,; re- jo, un vigor de matices, un aire histórico, real, _v
pertorios de una~ y otra. En la italiana, es prP- poderoso, parecidos, afines, como brotados ele ins-eiso el "Trovador"'. Es como el capitán del ejérci- piraciones gemelas, en dos distintas manifestato lírico. :::le h- uistingue desae luego erguido, ciones artísticas, valiéndose de la sugestión del so.arrogante, hermtl~O; en los hombros, la capa blan- nido ó del poder ele la palabra. El cuento y la
ca como un manto; la coraza bruñida y reluciente, ópera se completan. Son dos obras de estilo pu_y sobre el ca~eo deslumbrador, el airoso plumón, ro, sobrio, diáfano: al través de ellas, se ven temflotando al viento; colgado al cinto, trae el laucl, h]a,. lrs joyantrs túnicas orienta1es, los brazos
-en cuyas cucrd,1,- duermen lo~ cánticos melo&lt;lio.,;os, y·apretada L'll la mano clie~tra, como apercibido al combate, la espada desnuda, como un manojo de resplarnlores.
llanriquc, Ps d Cid clel repertorio americano.
Encabeza la hue,-te. Yiene :-iemprc á México, ele
bracero con ·· .\ i1la' la ct:cultura de mármol ne_gro, uara que formen raro contraste la cabellera
rubia y ensortijada ele! troYad.or, con d cabello
&lt;le ébano, que ~l' derram::i. caiidaloso -y lacio, del
turbante rojo ha:-ta las desnudas espaldas de la
-etíope.
Atrá~, caminanclo á paso lento, c-cmo en el éxtasis de un sueño, viene la '·:-,onámbula··, la niña
enamorada qui' trasciende á flores; Yiene la "FaYorita·', lánguida. triste, cle~e~peranzada, pálido y
lacrimoso el ,;rmbla.nte, que encuadran las ob~curas tocas, y con la mirada fija en un punto del e~pacio. ante la pe rpetua visión ele un trágico infortunio; vien ' ·'Fausto··, ebrio de dicha, ele la
mano ele una llama hecha hombre: :\lefistófeles;
viene 'l'raviata. filtrando rn Y0Z de tísica en un
-canto de morihuncla; y un poco lejof, en tropel
arrebatador, viL'tien los "Hu!!onotes··, rntonando
los himnos calvinistas. desgranados á cada instante, nor las frase:-; tiernas y los gritos frenéticos de
una pasión sublime; la "Africana'' Selika, recordando sus trágicos amores, al morir bajo la som bra del árbol funesto; " Roberto el Diablo··, en
pie dentro de una ráfaga de luna, )' absorto en la
•contemplación de una silenciosa danza de "wollis"":
vienen " Otello", enfurecido. el romántico "Hernani'' disfrazado de peregrino, el corcovado "Rigoletto'', envuelto en las obscuridades de la borrasca, la d ulee " Lucía'', suspirando las palahra~
·de su delirio, y al fin, muy remotor1, como perdido~.
&lt;lesvaneciéndoce en la línea del horiwnte. la
blanca armadura de Lohengrín, j unto á la c1wl
yergue su cuello el simbólico cisne; la gruta ,1 •
Venus, dentro de la que " Tannhauscr·· entona &gt;&lt;ll•eanciones lúbrica,:, y extrañas, _y el r ostro doloro~&lt;&gt;
de la " Judía'', iluminado por el resplandor d,
púrpura de la hoguera. Más al lá, quién sabe, un;1
multitud ele cn'aciones célebres q11e casi nunca llegan, que i:;e qned,tn en la línea del horizonte, _1·
iJue miramos. como en una apoteósis, sobre la L'll
bierta del "Buque Fantasma··.
Pero las compañías italiana;;, que prometen mu•cho, jamás lurn poclido r ealizar sus promc~ao. Se
acerca el "Trovador'', lucha con "Hernani"': aparece "Traviata'', .Y ~e arroja sobre los cornbatiPntes nara separarlo~. y llama en rn auxilio al bufón
fle la tempqrada v á la loca de la casa; pC'ro la ef- cocesa Luda y el cascabeleado Triboulet. no logran siempre, ·á l)C'~ar de sus e¡;fuerzos, aplacar la
cólera de log rivales. Por lo común, Manriqur
vence: se que11a t'll pie y dispuesto á continuar sus
Mad. T.alc:,c:is Cil "Herodiade ''
hazañas á la tPmporadá siguiente.
. Las cornpañíM francesas, nos ofrecen Fausto, desnudos anillados de braceletes radiantes, iJ.as
·el legítimo. el !!'alo. que, aunque aparece en esce- diademas gemadas, en las que la luz cabrillea y
na disfrazado dt&gt; alemán, no hav que creérselo, Pe iriza, los cascos romanos coronados de águilas
porque e,:, más frírnlo que filósofo, y dice más ga- imperiales, como se ve un paisaje al través de la
lanterías que Hl'lÜPncias · con él !leo-a " :\Iio-non''
0
vaporo,:a cortina de la niebla.
la .pobrecita hf)lll'mia qu~ cuando Y~ rnl~r ho-olon~
La "Ilerodiade·· de Massenet puede comparard
rin_as se acuerda tlel país de los azahares, doncle ~&lt;' á un viejo arcón, férreo yameo, que encierra un
el a.ne e,; má,- t'ran~parente y el ciclo más azul. tC';;:oro &lt;le melodía,; arcaicas l)Cro intactas, finas,
Suele llC'gar Pau,;to en las comnañías franccRa~ con delicadísima~, perfumadas con incienso y mirra,
~fe gra1'e rnrtcjo ,le "Hugonotes··, y anunciando c-omo telas antiguas que no logró descolorar ni pua roz en cuellf) la i&gt;resencia de un bravo heroe clel drir el tiempo.
romanti ci,-1110. ron ..1 que Raul r Marcelo no loJusto es hablar aquí de dos artistai; bellas; de
graron nunca hacer las paces: "Guillermo Tell ".
dos muieres apasionadas; de dos intérpretes que
Pero lw ªfJUÍ c¡nc la troupe (le Berriel nos ha 01re1s, y encarnan sus tipos, de dos almas femenr~entado nuevos amigos, con lm, cuales apenas ninas; de la Ilonheur y de la Talexis, Herodíade y
habiamos__trabado relaciones ó conocíamos ae oí- Salomé.
_ó_tan sólo habíanpasado, dejando su tarjeta.
La Bonheur, en esta obra, es una hembra fuerte,
e VISlta. "Samson y Dalila'·, gran pareja bíbli- llena de cóleras y de voluptuosidades, ambiciosa
'{!a; "Lackmé", la exótica enamorada, la seductora y dominado::-a, siempre enjoyada, siempre altiva ;

El desfile de las óperas

Cuarenta y dos años han transcurrido desde lae
tremendas ejecuciones de Tacubaya, que ~l~naron
de duelo al partido liberal. La guerra civil, con
todo:- sus horrores, se enseñoreaba del territorio
mexicano.
El episodio más sangriento, que constihúa un
crimen de lesa civilización, se regiEtró el 11 de
Abril de 1859.
Habíase trabado 1ma batalla entre los defensor es de los principios democráticos y las fuerzas de

Domingo 14 de .ibril de 1901.

EL MUNDO ILUS·TRADO

EL MUNDO ILUS·TRADO

Domingo 14 de Abril de 1901.

de cuerpo esbelto y firme, cabeza de deidad desdeñosa, )' ojos de mar, profun~os, tremend~s, C?n
relámpagos de borrasca _y cabnlleos de pleml~10.
La Talexi:;;, por el contrario, es la pobre Salomé la triste y p:&gt;bre Salomé, que sigue obstinadame~te la rústica v desaliñada túnica ael profeta Juan, que pa:::a ·iracundo y terrible, agit_an&lt;lo su
amari11a cabellera, empolvada por los a1res del
desierto y lanzando ~obre las multitudes asombradas SU$' apóstrofe,; amenazantes, que donde se posan, oucman las carnes, como marcas de hierro
candente.
lfoy á prnpó,üto es la voz de la soprano r_ancesa para seguir el uncioso vuelo de esa mus1ca.
que t rasciende á cedros del Líbano y á rosas de
Jericó; muy á propó8ito para cantar hossanas al
Bautista ó para expresar ang-elicalmente los arrebatos de su amor inmaculado, que huye de la
grosera caricia. de los sentirlos, y como la p:iloma
mística, se r cmon ta á las i nfi.ni ta~ claridade ;.

f

.Cuis

FRAGMENTOS DE UN POEMA

0

,

Vestigios del ~mcntcrio de San Pedro Martir.

Campo de las tjecuciones.

la reacción, en las lomas de aquella ciudad, y ahí
quedaron vencidos los primeros. El Gen~ral Degollado resolvió abandonar el campo, cediendo al
mayor número. Tacubaya se vió entonces invadida por las tropas de lhramón y de Márquez, y
la soldadesca, ebria de sangre, corn:umó los más
crueles atentados.
El Palacio Arzobispal estaba convertido en un
hospital, en cuyos amplios salones, el dolor y lti.
desesperación tendían su negro manto.

Frente á unas antiguas tapias que hoy limitan
el :Molino de Valdés, se suceden las ejecuciones.
La historia ha conservado los nombres de aquellos mártires: Ildefonso Portugal, Gabriel Rivero,
Manuel Sánche~, y Juan Duval, víctimas de la
ciencia y del deber.
Ni á ·los practicantes se perdona, y sucumben,
vitoreando á la Reforma, el poeta Juan Díaz Covarrubias y José María Sánchez.
El Licenciado Agustín Jáuregui, sólo por el

Interior del Ex-Arzobispado.

Los médicos de las fuerzas liberales, verdaderos apóstoles, cuidaban de los heridos, sin importarles la presencia del enemigo ni su actitud de
sinie~tra venganza.
El día anterior, se habían presentado á ofrecer
rn ayuda á los facultativos, un grupo de jóvenes estudiantes de medicina, y ellos también procuraban el alivio de las víctimas del desastre.
En el recinto del Arzobispado, se sucedieron escenas que la pluma se resiste á describir. La soldadesca r eaccionaria llega hasta las camas de los

aquel campo mortuorio, han desaparecido, y sólo
una aguja de mármol, en forma de obelisco siJn.
bólico, señala la tumba de los Mártires de Tacubaya. Hasta las piedras de este sencillo monumento han sido arrancadas, y el tiempo se ha encangado de borrar las inscripciones. El artífice había burilado en el obelisco, con negras cifras,
"Alceldama·', palabra bíblica que r easume el misterio de aquel lugar, que velan loR pabellones de
la muerte.

Bx-Arzobispado en Tacubaya.

hecho de profe~ar ideas liberales, es hecho prisionero en su casa de Mixcoac y llevado alpatíbulo de
Tacubaya. Tras él, encuentran la muerte gloriosa de los héroes, Manuel Mateas, joven abogado,
y otros patriotas.
E l número total de las víctimas alcanza á 53.
Los cadáveres, horriblemente mutilados, quedaron amontonados, en aquel campo de sangre y de
infamia.
Las madres, las esposas, los hermanos, los hijos
de las víctima&amp;--dice un escrito1t-acudieron al

No obstante el tiempo transcurrido, año por
año, el pueblo de Tacubaya, se reune, á la som~ra
de los esbeltos cipreses que rodean el obelisco
marmóreo, y deposita su ofrenda de gratitud, sen·
cilla é imponente.
Publicamos hoy cuatro ilustraciones, que repr~sentan la fachada é interior del antiguo Palacio
Arzobispal, el campo de las ejecuciones, y los últimos vestigios del cementerio de San Pedro.

·-·

jas,

&lt;;; Urbina.

Siempre lenaz, d~'~ pué:, ck tantos aiios
persiste c•n mi nwmoria tu memoria,
y lloro al rcc·orclar aquella historia
ele amor _1· de e~prranza y desengaños.
IloY uno al otro en la exiRtencia extraños,
Rin · soñar rn11 rnent iras de una gloria
como todas fugaz y transitoria,
rnmos vi~tienclo ú J.1 Yerdad de engaños.
Jugamos al amo'r: lejo~ estabas
y creímos p1r l'~O que perdidos
nunca no~ dañarían ,;u:-; aljabas:
y tu alma ~- mi alma á su pesar heridas,
tarde sunieron qup te amé _v me amabas,
y que al jugar jugábamos dos vidas.

J

***

Sabes como pa~ú. . . ().uizá en tu mente
evoque caprichoFa mi fortuna,
recuerdos de una noeh&lt;"' en que la luna
de tu amor Y mi amor fué confidente.
Al decirnos adiós, dulce y doliente
como nunca sonó querella alguna,
ele las querellas de tus versos, una
te dije en voz muy baja .Y balbucient.(l.
Era un ¡ ay ! de dolor de tu alma triste,
queja de una altivez que el daño doma
y que al golpe del daño se rcsi-,,te,
y en mi labio aquel ¡ay! fué luz q1H• asoma
tras densa nublazón, y á mí veniste
como niela á su nido la paloma.

*** fué la amencia,
Después c1e aquella noche
y ya de tí cli~hmte, vida mía.
cada ri;:ueño f:ol cfo un lllH'vo día
iba ele tí alejancio mi cxi~U'n&lt;;ia.
Sin tu dulce afección, sin tu presencia
que le daba Yigor y lozanía,
la flor de mi cariño. q11e se abría,
cerró las l1oja~ y perdió su esencia.
Y fuiste para mí sólo un par,,ac1o
visible en una hermosa lontananza
v entre celajes dt' oro arr(.'hujado:
hasta que muerta al fin toda esperan:,;1t
pensé que eral" 110 má, un bien soñado
que al deRpertar &gt;'C aleja y no se alcanza.

***

)las ¡a~-! que al &lt;lP"Pl'rtar, la ima.e-en b:)lla
de aquel sueño de amor f)Ue yo creía
delirio ele mi loca fanb1:-:ía.
en mi cielo, fugaz y l'rrantl' C'f\trella,
dejó en mi corazón pC'rP1rnc huella,
y en donde i::ombras &lt;lPl pal"arlo había,
con cada triFte i::ol &lt;le un 1mevo día
luce un rec-nerdo de In noche aquella t
Iloy distante~ loR do,; y ya perrlich
l}ara siempre aq1ll'l místico embeleso
que á mi espíritu el tuvo trajo unido,
mientras se inclina del dolor al peso
mi alma que ríe co11 placer fingido,
cuando p,wde llorar te manda un beso.

J osé }'eór¡ del Valle.

�Domingo 14 de .Ahril de 1901.

El·secreto de Maese Cornille
. ... .
Franc:ii;quín ~1amai, vil'jo gaitero que viene de
vez en cuando á mi ca~a. 111&lt;• refería la otra noche
un dramilla de al&lt;k·a, ocurrido en mi molino, ha&lt;:e veinte año!,;. · J,;¡ n•lato del bm•n hombre me
impresionó, y voy ú inlfltlar refrríro~lo tal como
lo oí.
lmaginaoi,;, por un rno11wnto, qtwridos ledores,
que os halláis ~&lt;•ritados ante• una vnRija Jle11a de
aromátiC'o \'ino. y que o~ hahla un ,·iC'jo gaitl'ro.

&lt;'&gt;

( 1

r

.

&lt;

~.----'

Buen 6&lt;:ñor, no peméis que nuestra comarca
huya vivido siempre m1u•rta y ~in fama, como
ahora. Antiguam&lt;'nte, haliía gran comercio de
molinería, y de clic•z leguas á la redonda, los de los
"mas" nm, traían ~u tri~o á moler. Todas las
colinai; al rededor del ptwblo estaban cubiertas
de molinos de vic•nto. A dC'recha é izquierda no
se veían más qur :u,pa~. ~irando rápidamente por
encima de los pinoi,;, bandadas de borricos cargados de sacos, subiendo y deslizándose á lo largo
de los caminos, y toda la SC'mana daba gusto oir
de~de Jo alto, el ruido de los chicotes, el zumbido de
la tela y el "¡ Dia me r' de los ayudantes de los
molineros. . . Los domingos nos íbamos por gruJ)0!'. Allá los molineros pagaban el trago. Las
molineras eran bellas como reinas, con sus "fichús" de estambre y sus cruces de oro. Yo llevaba mi gaita, y hasta el anochecer se bailaba de
]o lindo. Como vais viendo, los molinos eran la
riqueza y la alegría de la tierra.
Desgraciadamente, A los franceses de París se
les ocurrió la idea de er;tablecer un molino de
vapor, en el camino de 'l'arascón. ¡ Todo muy
hermoso y muy nuevo! Las gentes tomaron la
costumbre de enviar todo su trigo á los otros, y
Jog pobres molinoi, de viento quedaron sin trabajo. Durante algún tiempo intentaron luchar,
pero el vapor fué más fuerte, y uno después del
otro ¡ peste ! se encontraron obligados á clausurar... No se vieron más bandadas de borricos ...
Las guapas molineras vendieron sus cruces de
oro. . . ¡No más trago ... ! ¡ No más baile I El
mistral soplaba, y las aspas permanecían inmóvile~. . . Luego, á la hora menos pensada, la comuna echó abajo todo aquello, y en su lugar hubo viñedoi; y olivares.
Sin embargo, en medio del desastre, un molino
habíase mantenido erguido, y continuaba girando
valientemente en las barbas de los dueños de mo1inos de vapor. Era el molino de Maese Cornille,
el mismo en que nos preparamos á pasar la velada.
Maese Comille era un viejo molinero, que vivía desde hacía sesenta años entre la harina, rabiando por su situación. La instalación de vapor
le había vuelto como loco. Durante ocho días, se
le vió correr por el pueblo, amotinando á la gent e á su rededor, y gritando con todas sus fuerzas
que se quería envenenar á la ~rovcnza con la h~rina de aquellos nuevos molino~. ''No vayá1S
allá-decia--tlSOS ladronefl, para hacer el pan, se
sirven del npor, que es invención del diablo,
mientras que yo trabajo con el "mistral" y la
"tramontana", que son el aliento de Dios miseri-

EL MUNDO ILUSTRADO
cordioso ... " Encontraba, como et'a, multitud de
bellas frases en elogio de los molinos de viento;
pero nadie le hacía caso.
Entonces, de rabia, se encerró en su molino y
vivió solo como bestia ú•roz. No quiso guardar
consigo ni á su nieta \'iveta, una muchacha de
quince años que, de,dc la muerte de J:-US padres, no
contaba en el mundo más que eon su abuelo.
Aquella criatura HC vió obligada á ganar~c su vida y á euntratar~e en los ''mas'' para las faenas
11uc allí ~e ofrecían. Y, sin embargo, parec1a que
bU abuelo la adoraba.
:::lucedía c:on frecuencia
que hieit•ra á pie las cuatro legua&gt;1, soportando el
fuerte sol, para ir á verla al "mas'' en que ella
trabajaba. y se ll! iban las horas en verla y llorar . .
En la comarc:a se pcmaba que el viejo molinero, al arrojar á Vivcta, había ol,mdo por 11\"~--:c;a;
y no le honraba ciertamente eso dn ~ ~,iar á la muchacha arrastrar:;e de un:&gt; :, vtra aldea, expuesta á
las brutalidadcR e1, i :vs "amos'' y á todas las mi~l'r;'ls tlt• !~5 jóvenes de condit::i'ón.
Tmnliién se
•
nuv mal que un hombre de la fama de )Iae~e Comille y quP, hasta entoncc&gt;R, se había dado
ú respC'lar, anduvie~c ahora por las calles con~? un
verdad(•ro bohemio, de:-ealzo, la ~orra aguJcreacla la blu:-illa hecha pedaw,;... El hcc:ho es que
lo; domingos, c·uando le veíamos llegar _á _misa,
nos aH•rgonzábamo~ de (•1, noE;otros los v1eJOS; y
Cornille bien que lo notaba, pues no se atrc\'Ía á
:-rutar~e en la banca. Siempre se quedaba en el
fondo ele la iglei,in, cerca de la pila del agua bendita, con los pobre!'.
En la ,ida de 11ae~c Cornille, había algo que
no era muy claro. Desde hacía mucho tiempo, nadie del pueblo le llevaba tri~o, y sin embargo,
las aspas de su molino no dejaban de moveri;e ...
En la noche ~c le encontraba por los caminos,
arriando á su asno cargado con grandes sacos de
harina.
-¡ Buenas las tenga, ~lacse C'ornille ! le gritaban los aldeanos; siempre con el molino.
-Siempre, hijitos, reRpondíales el viejo con aire marcial. A Dios gracias, trabajo no falta.
EntonceR, si .e le preguntaba de dónde diablos
podía vcnirle tanto trabajo, se ponía el dedo en
los labioi;, y respondía gravemente: "¡ P~h ! trabajo para la exportación" y nunea pudo !'acársele
más.
En cuanto á poner los pies en su molino, no
había ni que pen;;arlo. Ni la graciosa Viveta entraba allí. ..
Cuando se pasaba por en frente, se veía la
nuerta siempre cerrada, las gruesas aspas siempre en movimiento, el amo viejo sonando la tarima de la plataforma, un gato grande y flaco
que tomaba sol en el borde de la ventana y que
miraba con recelo.
Todo e,-0 aumentaba el mi8terio Y daba q •.é hablar á la gente. Cada quien explicaba á su modo el secreto de Maese Cornille; pero el rumor general era que había en ese molino más sacos de
escudos que sacos de harina.
A la larga, sin embargo, se descubrió todo; he
aquí cómo :
Al haC'er bailar á los jóvenes con mi gaita,
noté cierto día que el mayor de mis muchachos y
Viveta se habían enamorado perdidamente uno de
otro. En el fondo, eso no me desagradó, porque,
despuéf:. de todo, el nombre no estaba deshonrado entre nosotros, y además, me J1abria encantado
ver retozar en mi casa al diablillo de Viveta.
Solamente que, como nuestros enamorados tenían
frecuente ocasión de estar juntos, quise, por temor
á lo que pudiera ocurrir, arreglar desde luego el
asunto, y fuí a1 molino para echar dos palabras
con el abuelo ...
¡ Ah, viejo zorro! ¡ Curioso sería ver cómo
me recibió! Imposible hacerle abrir su puerta.
Le explicaba mis razones tan bien como podía, al
través del agujero de la cerradura; y todo el
tiempo que duramos hablando, el endemoniado
gato flaco bufaba como un diablo, sobre mi cabeza.
El viejo no me dió tiempo de acabar, y me gritó con demasiada grosería que volviese á mi gaita,
y que si tan precisado estaba de casar á mi chico,
bien podía ir á buscar á las muchachas de la molinería de vapor. . . Como os lo supondréis, la
sangre se me agolpaba á la cabeza al oir tan desatentas palabras; pero tuve bastante prudencia
para contenerme, y dejando al viejo loco en su
molino, fui á anunciar mi fracaso á los chicos. Los
pobres tortolillos no querían creerlo. Me pidieron como una gracia que les dejara ir á los dos
juntos al molino, para hablar al abuelo . . • No

Dv:uinb&lt;· l4 &lt;le Al.,rtl de l!lOl.

EL MUNDO ILUS'l'HADO
tuve rnlor de rehusarles aquello, y ¡ prrrt ! he ahl
11uc parte la pareja.
Precisamente cuando cllo,o llegaron, ~Iaesc Cornille acababa de salir. La puerta, cerrada con
doble vuelta de llave; pero el simplón vi&lt;'jo al
partir, había dejado pendiente su e:-:cala por
ra, y de pronto ocun-ióselcs entrar por la ventana
y ver algo de lo que pasaba en &lt;·~e famoso molino ...
¡ Cosa !'ingular ! El cuarto dl•l molino vacío ...
Xi un .:aco, ni un grano de trigo; nada el :,arina
en las paredes ni en las telarañas. . . ,., o ~e percihía ese agradable olorcillo e~ : ¡;runo prenf'ado, que
l'mbalsama los !"t ~:;1os. . . La máquina ruclimentarir. -::uuierta de polvo, y ('¡ gato flaco y
f,:,mae durmiendo encima . ..
El mismo ar-pecto de mü,eria y aliandono tenía
la pieza baja :-un pobre lecho, algunos harapos,.
un trozo de pan sobre un peldaño de•la esralcra y
&lt;'n un rincón, t res ó cuatro sacos agujereados iJ¿.
donde ~e escapaba tierra blanca.
¡ Allí e:-taba el secreto de ~Iae:-c Cornillc ! Ese
Y&lt;'S0 era el que pa!'Paba en la JJOC'hc por los C'lml1w, 1,ara E;alvar el honor del molino, y hacer creer
que r, ]lí se elnhoraha harina. . . ¡ Pobre molin" !
¡ t-&gt;obre Cornillc ! Desde hacía muf'ho tiem po q11e
k,, molinos de vapor les habían privado de torll\
tarea. Las a~pas f'eg"Uían girando: pero la muela roo\ íase en el vacío.
Los chicos se volvieron clcshec:hos en lágrimas á
C'Ontarmr lo que habían visto. Re me apretó el
corazón, al oirlof'. Sin perder un minuto, &lt;·orrí
con Jo~ Yecinos, á refcrirlei; el asunto en do3 palabras, y nos convencimos de que era necesario, ol
punto, llevar al molino Cornillc todo el trigo qur,
hubiera en las ca,;as.. . )lás tardé en decirlo que
en que ef'o se ejecutara. Todo el pueblo se pttso
en camino, y ll&lt;"gamos á lo alto del molino con
una nroccsión de asnos cargados de tr igo-¡ de
verdadero trigo !
El molino esi11ba abierto de par en par... Ante la puerta, ~1acse Cornille, ~entado sobre un
"aco de yeso, lloraba, puesta la cabeza entre las
manos. Acababa de notar, al volver, que durante su ausencia habían penetrado á su casa y sorprendido su secreto.
-¡ Pobre de mí !, decía. Ahora, no me queda
más que morir . . . i Está deshonrado el molino 1
Y sollozaba hasta enternecer. llamando á su
molino con todos los nombres, hablándole como á•
una persona verdadera.
En este momento, los asnos llegaron á la plataforma, y todos nos pusimos á gritar bien
fuerte. como en los buenos tiempos:
-: Ah del molino ... ! ¡ Ah de :Uaese Cornille r
Y he ahí que los sacos se amontonan ante lapuerta. y el hermo!'&lt;&gt; p-ano rojo !'&lt;' extendió en ti::-rra por todos lado!l ...

fue-

H ay que har&lt;'"r,;-¡s justrc1a: {1 nartir ele este
día, nunc·a dej,unos al vic•jo moli,wro sin trabajo.
Luego. l'l..• mañana, murió Mat'i'P ( 'ornille, y Ja,aspa2 dl! nuestro último molino &lt;·1•i-aron de girar.
1,i;ta vez para siemorc.. .
..\1uerto Cornillc, nadi(•
continuó i-u obra. ¡ Qu{• &lt;¡uPr(•i!', !'('ñor ... ! todo
tiene un fin en &lt;'ste mundo, y e" m·cC'"ario cr{.'('r
que el tiempo de los molinos d&lt;' \'il'nto pasó ya.
como el de los pu&lt;•ntcs &lt;l(• ha reas i'ohrc el Hódano,
el de lo~ parlamento~ y l'l ele In,- &lt;'ai'aeoD!•::; floreados.

.fllfonso .l)oudet.
(Tradncido pnrn •• El :\tundo l u~t, iult

)

El Colegio Secníldario deVeracruz
Nuestro~ diarioi- tuvi&lt;•ron al pithlrc·o al tanto ele
las imnortantC"s C'eremonias C'on qm• :-e C'cl&lt;'hró en
Jalapa la inauguración ele• la es¡,lí•11clida e,-1•11ela ,c•cundaria. 9uc el Estado de• Vt•rn1·ruz. uno ele Jo,primcros dc•I paíi; rn lo quP at:iii(• al euida&lt;lo y
fomento de la instrue(·ibn, a:·aba de lt•n111tar 11
todo costo.
C'nmo ,&lt;' !'ahr. invitado d sei~or Pre:-i(h•nte 1ll'

Fachada del Coltgio Prtparatorio.

C'ión Pública, para que lo repm;cntara en ei-e
acto trasC'cndentalísimo.
La obra, de cuya magnitud é importancia se
pueden formar idea nuestros lectores por los
grabados que publicamos hoy, empezó en Abril de
lh99, y concluyó en Febrero del corriente año.
Dirigió los trabajos el Reñor Teniente Coronel
de Ingenieros Don Salvador Corral, quien t.aml,ién levantó los planos é ideó la r&lt;.'cdificación.
El importe del edifü·io, sin contar el de los
muebles, aparatos que integran los gabinetes de fí!-ica, química é historia natural, biblioteca, etc.,
fué de $101,177.95.

•••
Desfile del Batallón Jnfa.ntil,

la República pa~a conc·urrir á la rnauguración, se
exc~so~ con motivo ele ~111-, múltipl1•~ aten&lt;"ioncs, y
de~1gno en su lugar al señor Lic-enc·iit&lt;lo Don Joaqum Baranda, Se('retario de .Ju~t ic:ia é Instruc-

Ocupa el colegio una área de 2,.'íi 9 metro$ cuadrados, está perft-ctamente ventilado y cuC'nta con
una excc•lente dotaC"ión de agua.
Es una positiva honra para el Estado de Veracruz ~ner un e~li~tio destinado especialmente á
C?legio, y más s1 e,;te pollee Ja¡, condicioneR de higiene, belleza y adaptación á ,u objeto, como nuevo centre, de enseñanza.

iDESPIERTA , SOÑADOR A !

Despierta, 1;oñadora,
Entona ya tus cantos, entona tu pla_H·ra,
•
Prorrumpe en tus gemidos de idlliN~- amores
Y mística tristC'Za.
Que rnclvan á la vida ·los vicjv.--, c,h-ida&lt;lol',
Recuerdos del poeta.
"
¡ Despierta, soñadora, y &lt;lime lo &lt;¡ue 1,-111.•ñas !
Acude al gran torneo,
Torneo de los ritmos, brillanW!' e-orno perlas;
Acude ya, no tardes,
Yo quiero con mis versos de mí:-tic·a tri::1teza
A mi gentil sultana,
'
Formarle un regio trono de csplrnclida, diademas.
Y la verá~ erguida, ciñéndo!le á ims sienes,
Los lauros de un poeta:
Que &lt;'n lucha desastrosa, pensando ,blo en ella
Viviendo de un recuerdo,
'
¡ Ideó todo un poema!
Despierta, soñadora,
Entona ya tus cantos, entona tu pla._vera,
Prorrumpe en tu!l gemidos de idíli&lt;% amores
Y mhltic-a tristeza.
Oue v1wlvan á la vida los viejos, olvidados,
Recuercl0,&lt; del poeta.
¡ DespiC'rta, ,oñadora, ~- dime lo quE' i&lt;ueñns !
/u11n

)fae¡,;c Cornille abría tamaños ojos. Rabia cogido el trigo en el hueco de su mano, y decía,.
riendo y llorando á la vez :
-Es trigo... ¡Dios mío ... ! Buen trigo .. •
¡ Dejadme que lo vea!
Después, volviéndose hacia nosotros :
-¡ Ah ! bien sabía que volveríais. Todos loa
molineros modernos son unos ladrones.
Queríamos llevarlo en triunfo al pueblo :
-No, no, hijos míog; es necesario que vaya á
dar de comer á mi molino. ¡ Figuraos, hace tan-_
to tiempo que no le he acallado el hambre !
Nos brotaron las lágrimas al ver al pobre viej_ocorrer de un lado á otro, abriendo los sacos, CU1dando la muela, mientras el grano se aplastaba, Y
el fino polvo harinoso iba al fondo.

Patio princl pal.
Salón de actos,

R Orci.

�Domi,ngo 14: de Abril de 1901.

EL MUKDO ILUS·TRADO

a

Domilllgo 14 de .Alnil de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

_- ,,......--.

Satina Cruz y "Bl Vigía."

..
Panorama de Tchuantepc

'I'EHU A N 'l'EPEC
La capital dd Reino Zapoteca, cuyo p0&lt;forío
desapareció dci;pué~ del avance de los mexicanos
sobre Oaxaca y sobre el Itsmo, es ho.v una intercsa~te población, situada á las orillas del río de su
nombre y del de "Ventosas", que desembol'a en el
l'acífico, cerca del puerto de Salina Cruz, que

aunque bien abrigado, tiene mal fondo; lo cual ha
tlado Jugar á Ja contrata de obras de importancia,
l¡llC datan nueva y vigorosa ntla á :::latina, Telrnantepec y Coatzacoatcos, como puntos que queda1án convertidos en centro de tránsito, al poner,.p en explotación el Ferrocarril de Tehuantcpec,
llamado á aumentar c:msiderablemente nuestro comercio con Sud-américa y con los paísei; del Este de los Estados Unidos.
Entre las mencionadas obras, es de las más im-

Un rincón del l hmo.

portantes la formación &lt;le una buena bahía en
i::ialina Cruz y la edificación de una ciudad moderna, para lo cual se han comprado los terrenos todos, y en aquellos puntos en que hoy se levantan
humildes chozas, aparecerán en época no lejana
edificios modernos, Aduana, y oficinas de la categoría que requiere una nueva :· abundante fuente de riqueza comercial.
Nuestras ilustraciones rcpre,-entan el aspecto que hoy tienen aquellas com,n·ca;;, cuyo suelo es

riquísimo, y originales las costumbr_es de sus habitantes.
Entre estas últimas, descuellan el uso de típico~ trajeF de moda invariable, que visten lo mismo las señoras más acomodadas que las mujere,:
del pueblo: el "huipili'', el saco de una pieza y
sin mangas, amplio y apropiado al clima, es general, y sólo i;e diferencia entre las distintas clases
soeiales, por la riqueza de las ligeras telas que se
emplean en la confección, y la mejor calidad de
Ja~ l,londas y ene-aje,: que loi; adornan.
La mujer tehuana es muy afecta á las joyas, y
concede gran predilección á las sartas y collares,
que ~i entre el pueblo son de cuentas, entre personaF de categoría son de onzas de oro.
l~n cuanto á sus fiestas, siempre muy animadas,
oh~ervan otra costumbre tradicional: las "velada,·', bailes muy concurridos que se dan dentro
del recinto que forman gr~ndes enramadas al aire libre, ó cubiertas, cuando más, por una vela
l igera.
En lo que respecta á riquezas, cuentan los habitantes de aquellas tierras con las que les producen el añil, el palo de tinte, las maderas preciosas,
azúear, aguardiente, etc., todo de buena calidad y
en abundancia tal, que justifica el carácter indolente de los hijos de aquel país.

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Traje de señoras tehuanas.

Capilla en el Cerro de las Campanas

capilla cuya fachada é interior representan nnestras ilustracioneR.
Fué construida por iniciativa del señor Doctor
En el mismo sitio en que tuvieron dPsenlace ],)s Kaska y alguons otros amigos del menci011ado
episodios del llamado Imperio, con el fusilamien- noble austriaco, y aprovechándose la estancia en
to rlPl Archiduque Maximiliano, levántase hoy la México, del Príncipe Kevenhiiller y de algunos
otros nobles de la cita-¡ da nacionahrlacl, ~e
inauguró solem1ienwnte la capilla, en la ~emana que acaba de p,1sar.
La inaug-uración revistió un carácter particular y religioso : los
Príncipes austriacos, el
séquito que los acompaña, algunos extranjeros, la familia Miramón y otras ele e!!ta
capital, se dirigieron á
Qucrétaro, y el miércoles, en las primeras horas de la mañana, se
Yerificó la ceremonia,
en la cual oficio de
Pontifical el señor Obispo de aquella diócesis, 1
habiendo acompañado
la misa el orfeón de la
Catedral.
Terminada esta ceremonia, se procedió á
colocar en el centro del
altar un magnífico cuadro que representa la
Piedad.
Después de esto., los
concurrentes visitaron
el sitio en que fueron
fusilados :Maximiliano;
Fachada de la capilla en el Cerro de las Campanas.

lliram{m v jfojía, \ regrtsaron á la ciudad
L: señor~ Princesa ele Kevenhiiller, ,ll tcrmilrn;
la cei;emoma, puso en manos del señor Obispo &lt;].,
Queretaro, w1a cruz fabricada con madera Jel
barc-o ' 'La :Xornrn'', que fué el r¡ue condujo á Veracruz al Archiduque.

lntcrior de la capilla,

�Domiugo H de Abril de 1901.

EL ;\IU~DO I L US'TRADO
Droming&lt;l 14 &lt;le Abril &lt;le 1901.

EL XU~DO ILUSTRADO

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11.o.
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dos de lujosos balcones,
que de rústicos tejadillo;;,
que la misma concurnncia atraen, desde el a,.
falto del boulevard que
desde el paviment o de tierra suelta del pueblo miserable.
La figura del apóstol
traidor simboliza ante
nuc,;trn pueblo el horror
á la felonía, el disgust'&gt;
por la infamia; y constituye además su presencia
una buena oportunidad
rle manifestar el afán de
"chuela" y broma, característico en nosotros.

:.:::.;::~ lj.~;~

~-.- .......··-·~

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·•--&gt;:-. . , . ~

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.::•~

l. Una. prooesión en T lahuac. -2. V.ernes Santo en Ixtaca.Ico.- 3. Los J udaf.

4. P rocesión en Mitla.-5. Judas antes de cla Gloria.&gt;
6. E l Canal de I x:tacalco.

lo~ misionero~, arrancar de raíz las viejas práctiea~ de lo~, habitantes de la tierra, quisieron encauzarlas, adaptándolas á la religión católica que
ellos predicaban. El resultado no se hizo esperar : una mezcla informe de idolatría. v fanati~El nuevo edificio destinado á oficinas del llll'll·
mo, de. superstición
y necedad, de ridir~ilcz é io-. .
o
ci011ado Ramo administrativo, está construyéndose
norancia, que positivamente asombran.
Todos hemos presenciado las ceremoJlias que de con la mayor actividad, según proyecto y bajo ~11
dirección de los señores Ingenieros Capitán P orfihO)' en más sólo serán un recuerdo : las imágenes
de Cristo ó de María, conducidas en triunfo, ve~- rio Díaz y Rafael Sánchez Facio, de suerte es que
tidas con trajes que á lo impropio añadían lo en breve plazo lo veremos inaugurado.
grotesco; una muchedumbre ebria de vino y arDescribir aquí esta nueva obra arquitectónica, es
cliendo de calor; un cielo azul con un sol que lan- imposible, por falta de espacio; pero tampoco lo
zaba aljabas de fuego; muchos "puestos" al aire juzgamos 11.ecesario, desde el momento en que
libre, en que se vendían y apuraban jarros de pul- nuestro grabado da á conocer á nuestros lectores el
que v copas de aguardiente; y mezclados á todo v~rdadero mérito del edificio.
aquello, cachazudos excursionistas americanos que
Los ingenieros contratistas han procurado. en
asesta.han la "kodak" y sorprendían la Ringular fi- lo posible, respetar la majestuosa m-quitectura
~onomía de aquel espectáculo sugestivo y lleno de que ostentaba la fachada del antiguo edificio, hercolorido.
moseánnola. sin embari;o, con balaustradas. etc.
En cuanto al ornato interin-r. podrmos asegurar
Sólo una nota queda de esos festejos : los judas-los judas, que lo mismo sr cncirnclen cu'ga- que sení:verdaderamente notable.

El nuevo Ministerio de Justicia

c1{uesfros Sra6ados.
La preni,a ha alabad~, con ju~ti.cia, un ~d!c;;c
reciente del señor Arzobispo de Mex1co, prohiL1endo la celebración de los llamados "pasos··, que se
verificaban en los pueblos de indios, dando qur
l'eir á los burlones y atrayéndose las protestas de
la gente ~ensata.
. .
.
Formados los pueblos de md1es de los res1du~s
de las antiguas ciudades que se hallaban en los d~ferenteR reinos antiguos, conservaron, "traducidas" al c-rietiano, muchas de las costumbres del
tiempo ele Rn gentilidad.
Pruebas bay de que, juzgando inconveniente

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�I&gt;omi'llgo 1-l ele Abril de HIOl.

EL i\IU.NDO I LUS·T RADO

~L /\'\UNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 16.
l)lrecW ! LIO. JLU'AEL REYES SPI NDOLA.

Sv1&gt;6crlpctón menauai fOf"lffle(I, I La.
Júem ide11, en ta 0 apiia1, J.ti.

MÉXICO, ABRIL 21 DE 1901.

..

Gerente : ANTONIO OUYAS,

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LA ·soRPRESA.
Cuadro de Blokingman.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 31 de Marto de 1901.

EL MU.NDO ILUSTRADO

~l MUNDO ILUSTRADO
.AÑO Vlll--TOMO 1--NÚM. 14.

MÉXlCO, ABRIL 7 DE 1901.

"})!rector: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

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ÚLTIMOS CONSEJOS DE LA ABUELA.

Sttbsrdpcifin mena11nl for&lt;lnPa, I l.511.
ldcm idem en la Ooµital, l.ff.
Gerente: ANTONIO CUYAS.

�Domingo 7 tle .Abril de 1901.

EL HUMORISMO Y EL CLIMA.
Todo el mundo ha p:xlido obsérrnr que lv~
hombres del ~ort\', los holandeses, los g&lt;&gt;rmaoo-;,
los angl0-t::aj01w,:-, son ~erioR, circurn;pedm;, bonachones, y á n•cc.,; hasta t·án&lt;h&lt;los y s¡•uc1llos,
por h menos (']} rn trato, ya que no ('n lo que á
sus negoc:ios ó inter('f;es H' refiere. De cien conversacionc,: e-ntn• ingle.~C'\l, alemane~ ó yankecs,
novtmta y nue\·l· son ¡·omersac·ione,; de 1wgoc10,;,
serios, acompañaclas de c-álculos; ó bien, rt&gt;flexiones austera~ &lt;le moral. polítita, religión, ó ¡•omt&gt;ntarios breve,: y H'&lt;-&lt;&gt;--. d¡• lo,- ,-uce,;os del &lt;lía.
En (&gt;!;o;; di!Üo~os, falta siempre una. C0!-8, la nota chU::K·a, el eha:--&lt;'arrillo c·spintual, la i-aeta ¡•nwncna&lt;la y lanzada al prójimo. la trítin1 acre• y á la
vez burlona, la c·ari(•atura clcfornw. de"mesurnda,
gestieulante, de lo,- homhrr-: Y de las c•o,..as, d1)
los vioioo y el&lt;&gt; lt11.&lt; Yirtnc),-., de Jo,; 11cto,; lnwno-; ú
de los ado" vitupnablt•s. Lo,; homhre:; ele! ~orl'!
tienen t.ac:iturno l'I huen humor. difíc-il la r·arcaja&lt;la. k•nta la palahra y pl·: a&lt;lo l'l ~~to. ~u humorismo p, "bon t&gt;nfo11f'. azota t·on pluma~ ele
a,e,,trnz ó ton ramilll'll·s &lt;1&lt;· flon,,-: la ;;at•h1. t'lllbotada, jamái:; pen&lt;&gt;tra en las carne•-. ni hac·e ,-angre; el jui(·io trític·o no t•s ja.má,- hofetadn, ni 1wllizeo, ni latigazo: par&lt;·&lt;·t• más hi¡•n la palmad ita
en el homhro ú ¡•l c-o&lt;lazo. qur achit•ru•n ,.;e h.i
inc·urrido ¡•n un nror b t•n una falta. \' no PI pal1m•tazo que la t•mnit•nda ÍI l'l pnntapit• &lt;¡Ul' la
C'orrigr. E~a c-Ia~l' 1le ,-.úti ra t•, fraternal. p :ir lo
du!c~, pl'&lt;lagíl~Í&lt;·a. por lo &lt;·i rtun,-¡,c•da. y mm1:·:
se vi,-tC' tlP clown, ni se nron•P dt• altill'n',- parn
herir. ni dP 1·aH·al)('Jp:,; para llamar la atl'ntiém Y
aturdir ('OTI t•l ruido.
En los nwridionaJt.... PI hnmorimrn l'-. ,-.istt•nüiieo, y ln sútira, \'t•neno,-a. De 1·i¡•n conn•r,.;at·iom•,, o¡·ht•nta, por lo nwno,. ,-on hurlesea!", joco~a,.:,
bufa~ \" malévola,-. Ané1·clota,-, ¡•hi:--tt&gt;s. ,-ohrenombre,, c·rític~a tk.,..piadada dP t0do v d(• to,h, .. tai
es la tonver~ation u:--nal c•ntrr (•:-:¡,año]e,-, latmonmeritan~. itn lianos y franC't~&lt;•,-. dt•l Sur. t·n partin1lar. ;, c·n la &lt;¡ll(• lo, Jlll'\ic·ano,-. ,-01110- tan distinguido,-, "'C'0111N prúj imo... l'" para no,-orr,i~
má, impc•rio,-0 ,. ..,. c·.onwr p.-i:1: t.al pan.·H• qm· -1
no &lt;let·1mt"' mal dt Jo,- &lt;lemú,- 110 \'a.mn,- á po(kr tlorrnir. ); o hien -.r renm·n dos g-¡•ntt•,- y ya ,¡• la~
oye hablar mal c]p una tt•n'l•ra, no importa quien,
aito. hajo. bueno. malo, lwlln. frn. majPst1rnrn ú
ridículo. Y ;.;pa dic·ho ¡•n honor J11H•.-.tro. &lt;'OlllO d(•
lo:- anda h1&lt;·c&gt;;; nup,tro, nuwstrrl'. ¡°" asom hro,-a n1w,:tra atil1&lt;'l'J1C'ia 1n1ra ene:ont rar PI lado riclít1ilo de
toda•.:: h;:. co,-a,. para luwn la t·arirntura &lt;ll• tnda., }ns per~OTill!'. para t'lllllt'(!Ul'ñt'l·&lt;•r lo grande,
pa.ra ha¡-pr grot&lt;':-&lt;o lo snhlinw. 1lp,;prt&gt;tia1J)t' . lu
noble, y ri,;ible Jo patétic·o. ( 'ontr,1 nue,t.ra ~anra,
no hay clc•fen,-a posible: á nn,-otros ..\polo no- re!-.11l ta gomoso: \"1•1111,. l'Ursi; Frnnklin. mog1¡.{ato ;
I&gt;ante. llorón; ::\figuel ,\ngd, idiútico. Ifacrmos
1·nmom1l&lt; á la,; fnlminac·iom&gt;s c]p I~aía;a; palmos
&lt;le nariC'(&gt;s á la,- lágrima,- &lt;lt• ,ll.'n•mía,-; te1wmos 11'1
Año Crii-tiano anet·dótito que ardr en un c•aJHlil ·
~mno,; ¡¡ist&lt;.&gt;mátieanwnte ic·onodasia.0 ; Y patriotero" }. to&lt;lo, no per1lonamo~ ni á nue,-tro;:. l1éroe,- ni
á nue,-tro,- tauclillo,.
A la \'l'Z. maléYolo:- Y fr,-tiYo,. tenemo:- una ma1wra 1wculiar ele lwrir':,· matar riendo.~- llegamo;
al ~di:-mo c:uando &lt;lemolt•mo;;:. c·arcajeando, una
rqrntac·ibn fernrnina.
,; He dún&lt;le rnt&lt;-e e,ga prnprn,.ión? ;, qué e..:: lo
que no-- hate á la vez hnmori;.;ta~ y mal&lt;licirnte,-?
¿ por qué no,; indinamo, ,Í gozar eon toclo lo que
e, ridíc1ilo. deforme, contrahecho, extraYa!!ante.
y p()r qué lo fingimos cnanclo no exi,-te y lo forj:mio'" euamlo falta?
En un lihro rr&lt;'i&lt;'ntr. llamado á pr0&lt;.1nC'ir ~en~aeiún, é intitulado "La géuesi:- del crimen en
~léxito", ¡•l seiíor Liceneiaclo .Tulio G'ucrrero. rn
autor. da de nuc.,.tro humori"mo un.\ explir.iciún
ingcnio;.;h,ima y muy aproximadmnent.e wnlac1era.
P oto más ó menos, hela aquí: Somos un país de
luz: nuc:;tra atmó,-frra transparente. lumino.,;a,
purí,ima, dibuja con extraordinarin prec-i:-ir'm y
con maravillosa paleta. to&lt;10l' los contorno, ~- todos
lM matices de fo~ (-o,:as. Imposible que c•n e-•h;
rornliciones, en el centro &lt;l&lt;' e,,e luminar radiante
y profuso, C!-Cape nn pormenor. ~i un lineamiento ~e quiebra y ~e hace tortnOl'o é irregular. si
un matiz choca ,, riñe con los que le e;:tán inmediatos, en el acto la luz lo;: denuncia. }o!" i;eñala.
]o.~ amplifiea y hace que se de~taquen con claridad
inexorable, con evidencia inevitable todo lo clefornw. todo lo grote~co. todo Jo ridículo, todo lo

EL MUNDO ILUSTRADO
caricaturesco. En los paises del Norte, crepusculares y nebulosos, una púdica ga~a vela la deformidad; sobre el lineamit•nto, sobre el relieve, sobre
d tolorido se extien&lt;l&lt;' una nube que envurive,
atenúa, l..._fuma y disimula. A"í mitigado, lo defonr.c p~a fácilmente ina.d.Yertido; lo grote~eo
~e esc•onde á la miracla ; lo caricaturesco no !e
al encuentro de la yi,;ta. ni la penetra, ni la ab1-.1n·e, y en fuerza ele mirar menos claro y meno,;
preciso, el hombre ve meno:; ricli\'uleces y ·extravagancia~. De nhí que sc•a meno:-: dado ai humori:-:mo, á la "átira. á la caric·atura y menos apto para
ella.
La cxpliraeión, como ,;e Ye, e" ingeni~a, brillant-e, ~obre tocio en t'I ¡,,-filo pintoresco ele] autor,
y no C'abe duela que em·iPrra una gran parte &lt;le l:1
\'Cr&lt;lad. Pero á nu1....,tro ,tuicio no la encierra t:xln.
llay alg-o má1,, que la luz, l'n ju{•go, en e~e fimómeno pFic·ológito : rl rnnjunto del dima v de $lB
conF&lt;'Cuencias c•c·onómic·as y mor.lle,::.
·
C'uando en medio clt• ia,- bruma,; del Táme,;i,
6 drl ]&lt;}~mida, batirlo p:ir los c·ierzo,- hclaclo~. tiritando de frío y c]p hambre•. tiendr :-u mano el mendigo, no inspiran, no pueden ini,;pirar risa ~n,
harapo~. ,-u::; botns br)(¡ui-abicrta.~ y de;;&lt;lc&gt;ntarla~,
"u frac raí&lt;lo. ~11 &gt;&lt;ombn·ro dt&gt; e-opa·, ma&lt;'hucado y
ple_gaclo como un atorclión, ~us guantES que cleja:1
&lt;'"capar los (h'&lt;lo,:, ,-u bufanda rnulticolorn. Lo
ouc im-pinm ,..011 teJTor y c·ompa--ión. Aqurl, fi,n:rón, c¡uP. al pie &lt;le] ..eahallito'", bañado en el sol
priman•ral &lt;]p :\U•.xic-o, cnrnelto l'll tibio,; efluvio,
y haiiado de irradiacionc,,; iri,;iHln,-. ;;cría grote:,('O
y se haría bt&gt;for y ha-ta apcclrrar, bajo la niew,
t•nv1wlto Pn la hruma. Pmpapado 1lr llm·ia. e,.: ,.;iniesfro, tnígic·o, horrihlt&gt;. lnrnluntarianwn1e, ¡•n
rn JH'e,;pnc-ia, el e,-pírit u ,:i• pinta "11 hambr&lt;&gt;. su mi"'l.'ria. -.u,- c·oyuntura;; triturada-. por el fríl). ,-.u
muertp po:-ib!c !ajo d puei:1te di.! l,onc.lre- ó c·n lo•
mnelh•,; de Aml&gt;eJ'l'l': Y ,-e le soc·orre y ,-e le tomp:i.deC'P; pero no ,e le hu ria.
·
Lo mismo pa,a c-011 l'l 1ldornw. c·on el ¡·ontrah1•&lt;·l10. ton l'l mutilaclo, (•nn la mu,jpr. ton el niño: l'l
:1..-..pedo trági('O de rn tl\'formi1hul sP ,;olm•pone
ú ,;u a,,p('C'to grotl'&gt;l·O. La imagen ele] el-Olor e~panta, y hac:e huir la ri~a. hiela en lo,; labi():-1 la
lmrla, paraliz,l y cle,.arma la :-átira.
Lo ebmic·o. (•.-o &lt;" má, qnc el fraseo 1h• lo trágic-o. Ahí donrlt• lo trí1gi(·n no 111,1rra jamás: clondt&gt; inexor~hlt&gt;mentP el dima tortura v a:;p~ina. no
hay lugar á la thiflna, sino á la pie&lt;lad; ~e tco&lt;·orre y ,-p ampara en n•z de burlar, y lo ¡.;rote-,co
,e hac·e augu~to, porqt1L' ren:-la inferioridad para
la luc·ha y porqm• augura. no Yic:toria::;, sino derrota.~ r desastre~.
Re puede n·ir del dC':'-arrapatlo, del deforme,
del e:-;tropeado, ahí tlondp la naturaleza p, 1rn1&lt;lre ·
¡wro la deformidad, l.i mi~eria, la impNÍPcciún
fí,_ira ó moral. sólo ~ugiNen c·om¡x14ión v arl'anran lágrima, 1londe quiPra que ,;e com:ierte en
maclra,-tra.

A distancia, se elevaban airados brazos gi"a
O
~ ' á modo d~ pr?t~t.a, por k, &lt;:ruento
cnmen : eran las mmo\•i]p;; aspas del molino. qi
destacaban su negrura en el límpido horizonte. to-

c1!¡

"'ª

Domingo 7 do Abril de 1901.

EL MUNDO ILUS·TRADO
trás sí monedas lucientes de oro, que el nevar continuo sepultaba. l uego; súbitamente dotuvo su carrera, t-omó con sus manos frígidas la nieve carda,
y afanóse en restregar, furioso, la. mancha roja que?
ensuciaba. sus vestidos.
La nevisca. arreciaba.; poco á poco, los miembros de " Pierrot" se pusieron yerto.~, arrcciúron~e
sus facciones, y quedó hecho un car ámbano, en b
inmensa llanura iluminada por la luna: mientras la fuente enmudecía, congelada, la. triste de
"Colombina" lloraba silenciosamente debajo del
cobertizo, y allá, en el límpido horizonte, las le-

ciu&lt;la.dooos de la grom R('pública. europea. que vicialidad del buque mencionado, con la eíusió1i
y esplendidez ele que han hecho gala siempre.
Los oficiales AzllJJJ[lc, · Truph~mu.i, BoutJroux ·t
Pertus. que fueron loo que acudieron á la gaJ.a:nt.•·
invitación de sus compal:riotas, :rec:ibieron num,•r063.S demostraciones de afecto y con,-;ideración, u&lt;!
que re mo..~trnron muy rec001oeidili\.

EL REPRESENTANTE DEL URUGUAY
La &amp;pública. oriental del Uruguay, nno de 1,-,~
más simpáticos p..-úres sud-americanos, acaba. de
acre&lt;lite.r ante nuestro Gobierno oomo su llinistro
residente, al señor DO!II. Juan Cuesta, pro.JruD.ente
hombre de Esta.do de aquella nación.
El señor Cu.esta, que fué ye. recilJ.iclo en audiencia pública por el señor General Díaz, mostró en
,;u discurso grande y posiLivo deseo de estrechar
fas relaciones que felizmenre unen á su p..'Ús con
el nuestro; y de ~ o que oontribuirá gra.rulemcn-

•

. Y ·•Pierr~t-- tornó ,Í corn7 en clirec·dón á Ja:
fuente. al pie &lt;ll• la euul ~ohan -.uc-L...:11:'r-c las cita;; ton "Colombina".
- ; \~a tengo dinero '.-pen,-al1a a, ~n C'arrcra.
-El clmero e-,.. maldito imán que irre, i,-tiblemente atr~e. . . l'on él ,,L• (•ompr,i todo. porque todo,
--e c:otiza en la 111a-eara&lt;la ,11:'I mundo : ¡ honn1, talento y honort'"· . . ! .. ('olomuina .. -l•J1Í mía ...
La fm•:lte, qu¡• oyó coti«liananwntt' nuP-t ra~ cuit11::-. 110 rei_r~ hnrlon~ c·u,rnclo '·Colombina'· ]H'l'•
gunt_~ m~hc1os_a: ;, 1 a ,lntt&gt;• lo,- &lt;lint•ro~ para irála ' H·arrn ... : ; Sí ... ! ¡ (}ni,o ,linero, muc-ho
oro, Y aquí lo tPng-o ... ! QnP ,.) oro también ,e
tl'J:-111utc1 e;1 F(lll_gre cuarn1o el l'rime.:i lo &lt;&gt;lahnr.:.
i 0ro. •. J ;, qué ~s el amor -.in él ... ? "Qué 1:
nda. . . . ¡ 1 n hunno grote-t·o, un andrajo y un
mendrugo ... !
·
_.. Pit&gt;r!·?f'. ah•riilo, llPg-ó al !f'rmino ele ,u rammo. d1'.1 _nwlta á un rec·odo. y allí. lwla&lt;b. inc¡u1t&gt;ta, tmtan,lo. t&gt;speraha ••f',&gt;lomhina ...
-¡ .\ qní tiPn&lt;•, d om '.-y ·· Pierrot"' mo-traha
la,:: 1_11oneclas nwnt,-,.: rndiante-- 'llli! Jo~ rl'flPjo- a~
la nieve.
• -; Xo te a •t•rquC$, no !-r,,pli1:ú .. C'olomliina''
-trae;; tu rn~·o hlan('{) ,lH·io r] .. ,-anirr&lt;': mira e-orno
t~ m,,11'.c·ha .. ; ~ tP ha.~ lwrido? i r,•,-p,mdc '. ~ X o ... ?'
I ue-: , de Que r-a -angr&lt;'. eua,ndo en to,fa h ,ahn.
na no ha\' una l'&lt;nina ... ? ¡El oro ... ! i \h ... ~
tu, manM_nn &lt;'-t,ín THiras... ('nmo no e,t.í hlan1·0 tu n• ·tido l 1
• 1 aneo ayer cttal la inmac-ula&lt;la al-

PIERROT.
Aquella huirla &lt;lr "Pierrot". con las man~ cri,p_ada¡¡, y. el traje blanco ,:al picado de &lt;:angrc homi t·1da, de.1,mclo &lt;'I molino lejo$, cerrado como una
tumba, donde el Yiejo dueño, tendido en el suelo húmedo. agonizaba, era el corrrr de~parnrido
d? un fanta,c;ma blanco por i;obre la limpidez de la
JlleYe.
"Pierrot" huía. lmía ¡¡iemprc en precipitad.,
marcha, c:ual ,-i trá, él. viniera len-ión desaforada
11e1~iguiéndole, t·uan.do ,.:úJo Be ;ría e.:u sombm
proyectada por c·ima -del blanquear de la sábana,
qn_e á la antes tan Yerde y florida campiña amortaJaba.
Hubo un momento de tregua ; detúvose agitado, palpó las monedas que O(·ultara en los anc·hos pl_ie~;ues del albo &lt;'a~nrón, ~-. pálido y medrohura dt&gt; mi alma. . . ¡ JI uve, larn la mancha que
:-o, d1r1gio de so,-layo una mirada allá lejo..;::, en te conde-na . . . Y entonce::-.' .. !
tanto la luna lanzaba su nítida luz recwiendo su
"Pierrot"', aterrorizado. e~taba lejoE. huía, mieargénteo pálido la brillantez ele ]¡ nie,~ . . .
doso;
tal c~eía que la voz argentina de su ama&lt;la
¡ E;::pectáculo horrible!
era la propia voz &lt;le su conciencia; huía, dejand~

Tantadas aspas del molino solitario se erguíam pavorosas, protestando contra. la crueldad del crimen ... !

Occx::::c:,c:::&gt;c:::&gt;c:,c:,c::::,c:,.c::,.c::,.c::,.c::,.c:&gt;10

ven entre nosotroo, se propusieron rooibi.r á. la ofi-

0 c:x::::ic::x::x:::x::;cc::x::::x:x::x:O

Í'

Onafeyac.

--

-

'

. o

' íl

8

EL SR. D. JOSE V. MAZA.
Un hombre bueno, un €6píritu honrado v recto
un noble y sencillo pala.din de lra verdad y·del de~
her, ha baja.do á. la tmmba.: Don José V. Maza.
Unido el seño.r Maza á nuestro héroe epónimo, d
grnm. Juárez, por 1~ lazos de la familia. y el afe-:!to, siguió al insigne patricio en toda su carrera
d!istim.guiéndose siempre por doo cualidades muy
hermosas : la :fidelidad y el amor á la patria.
El señor lfazra, que murió de av811lza.da. ec:la.&lt;l se
dooicó á sus labores hasta los días inmooiat~ á
su muerte, demoot-mndo siempre su noble y ser ena. confianza en loe principios repuhlica.nos, hast~L
sus últimos momentos.
Descanse en paz.

íl
íl

~
3~c:x:::x:x:::x:::x:=,o
Exmo. s,..

a,.. a. Juan Oueata,

Ministro del Uruguay.

nota muy inte~moo : hace augurar el buen éxito
que obtendra el futuro Congreso Prui.-am.oricano,
cuyo solo ~mlcio ha sido acogido oon pooitivo alborozo por los Gobiernos todos.
:&amp;;a asamblea .anfictiónica, en que se discuti.r-.:m
los más importantes y legítimos intereses de nue.;tro oont.imentx.&gt;, tendrá, pues, de seguro, toda ;,1
trosoon&lt;lencia que ha.u pensado sus iniciadores _v
nuestro Gobierne, que ha secundado oon tanto ca.lor la alta y generosa idea.

......
Nnestre Señor de las Barbas

La riqueza de Don Gelasio Garroso era un eni!?'ma sin clave pa.ra los mora.dores de Cebrc. N,,
podían ('xplica.rse cómo el pobrete hijo del sacri.;.
t.án
de Bentroya habí,a. ido á la. callada fincando,
EIS,-.Jo•&lt;I v. Maza,
apandando
todas las buenas tierras que salían, y
+ el J.9 de Marzo de 1 901.
redondeando una. propiedad tan pingiie, que ya er t
te á tal resultado la. ge::;tión amignble y sin(.,-era difícil tender la vista por los alrededores de·l ¡:mcblo sin tropezar con la "lcira." trigal, el prado cb
del
joven diplomático.
La rica. y patriota colonia fronoo;a :residonre enregadío, el pinar ó el "bra.bádigo" de Don Gel:;.
El Unigua,v, junta. á los vínculos de afecto ratre nosotros, tuvo oportunidad en días pa.oados, Je
sio Ganoso. Molinos y tejares; casas de labor y
demostrar su amor á la tierra disk111te y ;;u de.~co z.~, idioma y ?rigen que nos un(•n á. .lru; repúbÍica., hórreo::; ; heredades donde la avena asoma.ha &lt;;u_:
&lt;le alentar todo cuanto contribuya á la 'defensa de lnspano-amencanas, otro lazo quizá más poderoso: tiernos tollos verdes, ó el maíz engreía su panoclu
(•l grnn poeta Zoo-rHJa de San Ma~·tín, que ha hela int.egridad del territorio.
.
rubia, todo iba perteneciendo al exmonago ..
Habiendo llegacl.o á aguas mcxioanas el cruce- eho vibrar en su_ l~re admirable el amor, la gmndé- y ~n ~a. plaza ~ Cebre, en el sitio más aparente _v
ro francés "Suchet", uno ele los más Ralla.rdos de za, y el pansam1ento de toda nuc.-;tra América.
vrmcrpal, pod1an los vecinos admirar y cmidiar
la floreciente marina francesa, los distinguidos
El. cli,-cun,o del :Ministro del Un1guay tiene ruu los blancos sillares que una legión de picapedrero,labraoo. oon destino á la fachada. suntuoea ele la
futura
vivienda del ricacho.
7
Lo que más hacía ca.vila.r al vulgo era la cer!:cza de qu~ Garros? no había prestado á réditos con
~ura, m come~c1ado, ni heredado á tío de India~,
n_1 apelado á mnguno de los medios lícitos ó ilir1tos de cazar con liga á la volandera fortuna.
Descarta.da la misteriosa. procedencia de sus canda.les, era la vida de Garroso clara y trall8pareate ~mo el cristal, y sus costumbres tan honesta;;,
tan mtachable su conducta., que ni se atrevía á roz!rle la c.alun.mia con sus alas de murciél~"U. :K0
sol~ no practicaba la ui:;ura, sino que solía avu&lt;l¡¡r
, desrnteresa.damenre á vecinos á quienes veía con ,.¡
a,..,o-ua. al cuello; de vez en cuando realizaba ver1 &lt;laderos ~ctos ~arita.tivos; no intrig,aba, no se metía
con nadie,_ m era. pleit.ante, ni tirano para. su,
arrenclat~nos, ni hacía, en suma, cosa por la cua l
1_10 mereciese el dictado del hombre más pacífico y
1u~to del _orbe. Notaban también su puntualida&lt;l
en cumplir los ~e~res religiosos, en no perder m:sa. Y en rezar diamamente el rosario· y aunr¡ue n ,
se le _viese conf~r il1Í comulgar, la' genre de Ccbre vivía. persuadida de que lo hacía Don Gelas io
cluran~ las rempo~?-88 que pasaba en Compostela. Si.e1:1pre se d1strngu1ó por la piedad el hijl)
Crucero iran~és "Suchtt" que vi ■ it6 Veracruz.
del sacristán de Bentroya, lo cual era tradición

EL CRUCERO "SUCHET"

-

--='-'--------~-~~-~

�Domingo_ 7 de Abril de 1901.
de fiamilia, pues su padre y su abuelo habí.m
moorto oasi en olor de santidad, usando cilicioo y
&lt;"Clifioand-0 á -,us contemporáneos. Estos antect!&lt;lentes expliron el ra.~ombro de los Yecinos de C,'bre cuando ,el que no tenia sobre qué caerse muert,,,
apareció nirclándo.oe en caudal y renta,; con la.,
má.c; alto.5 &amp;rñore.s del país.
Y.a sunondréi-~ que lia gente de imaginación no
l'C resignó á no inventar. Quién afirmó inti;;p:damente que la fortuna de GarroS-O provenía de un
oontnaoondo de annfü~ durante l,a guerra civil.;
qttién juró y perjuró que en un viejo Paw había
encontrado un te,om fantá~tico, incalcdabl•.'. Y
no y,alfu ,argiiirle,; á ('SVOS H•J''elistas de fe,,t111rla
Yena oon oue lia g1u&gt;r!'a civil se había reducido :n
Ualicia á que ,:,alieFil'n unos cuantos latrofoccioso-;
m,al am1ad0!' d,e e~&lt;:opetas oomidas de orín, y qu:-.
en cuanto al te;:oro del Pa2i0, no parecía Yero,;ín•il

EL MUNDO ILUSTRA.DO

EL MUNDO ILUSTRADO

su des,azón, ni decirle que provenfa direct,1mentc
del espwnto sentido cacl-a vez que bajaba .í la telarañooa cueva donde guardaba los r,,,;to" rlel tesoro depositado en suti manos por lo;; monjes ac
B&lt;entroya, cu.ando, al exclaustrar],..,;. huhic~·u~1. de
t'mprerHl'E.'r el camino del destierro. Y no ,,t· 1 ciertamente que le iasusba.ce ver las monedas, la plal:1
n•pujada, ni las joyas que habían adornado :~·•
altares; era m1e allí, &lt;m la cueva, estaba tnrr:b1en
-to.,timonio evidente é irrec·usable de l,U dehroel Cristo viejo, h1 devotísima imagen conocid:;. en
el p,afa por "Nuestro Señor de las barba~".
HiabÍia sido antaño la veneranda efigie. de anmdor natural, la mejor prendla, el orgullo dt&gt;! famoso monasterio. Acudían en ¡x rc~ri ,,,wi ón los
oompesinos á adorarla, oreyendo que las ,);Jr\111~ de
aquel rostro pálido crecían con regulari .1H&lt;i, -,it&gt;ndo preciso despu1J.1tarlas ooda nH',: que aquell 1
1

gró dar al traste con la acrisola.da honradez. Eu
un viaje á Compostela e:ruagenó _e~ OO'llte~do de la
primero. olla, y de vuelta a.dqumó 1a primer finca. L, difícil es empezar. Roto el freno, nacL
contuvo al ii.nfiel fideicomimrio.
Nin"ún aviso, ningún incidente casual vino á
record~rlre que delinquía. Sin duda t.odos lo,i
monje;; hiabílllill. ;perec~do_ en, 1a excliaustración;
quizá.s~y €6 Jo veros1m1l-;--&lt;&gt;olo ~10 de ellos, el
abad, el que ihizo entreg,a. a GelasJO del tesoro, sabía el seciieto; y el abad, cura.nd-0 marchó, tenía
setenta años y ere propenoo á la apoplejía.. Lo
cierbo es que 11wtdie se presentó á reclamar nada,
v Don Gelasio hul:&gt;ieoo gomdo de tranquilidad absoluta en el crimen . . . á no ser por el Cristx&gt; Yiejo, "Xuestro Señor de lias barbas", La sacra efi"ie que tamto le hiabíian encomendado los monj~;.
~ que d..l'lní.a en la cueva, descolgada de la cru1.,
envuelta en un polvoriento sudario. A oada nueoo.ngríia ial tesoro de los monjes, aplicada á s:1ti6f.wer la codicw; á ca.da herediad oon que redondeaba su;; bienes; á oada viajé á Oompostel:a p,ar.i
desprende11:-,e de monedtas ó joyas, Don Geliasio,
onfenno de pavor, soñaba noches enteras oon el
Cri,;to, y le veía sacudir lia e&lt;nVQltura y 'Surgir l)álido. b11.rbudo, en,¡angrentado y horrible. Todo,;
pod~an ignorarlo; podía [lO ia.lmrse en l,a comarc,1
una vm para 0001deruar á Gan,oso; nadie le señ:1h1ria oon iel d&lt;&gt;tlo, porque nadie sabia el infame orig-en
.~u;; 1x,nbas .. . rpero bien lo sabía " Aquel"',
ol del costa.u.o herido y los 'pies talanmdos y l.1
harba luenga, el de la cara lívida y los desmayad,)s
ojos.
Qucdábale á Doo Ge1asio el rocursl) ele hacer
a.~tilla.s y quemar la imagen. . . ¡Ah! Ko se atl\..'Yia: h:abh.t mamado oon la leche y llevaba en las
voellii8 cl 1Tu;peto y la devoción á "Nue;;tro Señor d~
la.;; barbas'', la irn:a.gen ooberana, milagrosa, ct1
(:uyo camarín ardía siempm una lámpara de oru,
~- cuyo altar habíam. desgastad-0 los besos de la fo ;
y ,,ólo de recordar que allí en su cueva, reposah:1
el la11go cuerpo desprendido de la cruz y repujado
en la sábana, parecido á un verdadero cadá.ver hnmano, ::-e e.,tremecía de angustia, de espanto y UH'·
mentálJlffi c-ontrición. No re sentía capaz ni du
desenvolver cl paño oor miedo á ver crecidas laJ
baroo.." del Cristo, y de enoontmr .sus ojos bañado,
t'n lágrimas. Y ,al mismo tiempo, tener el Cri-t,o allí era 0011..0J0J-v.u- la evidencÍla del delit-0, la innegable prueba &lt;lela :fechoría; y Don G€lasio, en
:noches d,e insomnio, sentía pesar sobre su corazón el cuerpo inerte del Cristo, y en medio &lt;l.i
1~ tinieblas creia ,palpar á su lado unos bwizos angulosos y 1iecios, ry sentir el r-0ce sedoso de u~a;
barbas finas, e&lt;:ipesas, oomo oabellem de muJei-.
Por e.so últimamente se había propuesto no bajar
á la cueva, donde quedaban todiavíia rastros del
botín, ,algunas j ~ de l.as má'S eonocidas, -que JJ•
dí,a,n dcla1Ja,rle. "Nuestro Señor de 1as barbas ma
ba oastigado", pensaba, i'Il.undado en frío sudor.
-En efecto, llegó la hora del castigo.
Xiada tan peligroso como la fuma de rioo en la
aldea. Al tomar cuerpo la leyenda. de que Don
Gelru;io poseía un tesoro, los Ladrones de la coma:rca oori.er001 ta.nito ojo y medibar-0n un golpe.
Orgiaruizóse urua g-aivillia para .asaltar 411 rioachón solit~r:io. En .La noche más crud,a del invierno penetraron, enma.'&gt;Caro.dos, en su vivienda; le ataron,
y con ru:nen,a..oo.s y por último refinac1os tormento,,
echándole aceite hiT'Vi'011d-0 en la planta de los pic,i
y sobre el vi.entre demudo, le oblig,a,ron á que reveloa...~ el e:ioondTijo.
Como yia no quedaba sino lo enoerrado en la
cueva, ®l. hi111carle lancetas de cañas entre las uiia.;
resoh-ióse Don G€Lasio, moribllildo de dolor, ,Í
guiiar iallí á los ladrones.-Distin¡nría.se en un rincón la forma del Cristo encubier.bo por el .,uJ11.rio,
y Ga.i·1Tu-o, trémulo de ffip,a.nto y de dese.speración,
presenció &lt;:ómo loo bandidos rasgaba.u el paño poivoriento ~· deacubriiain la sagrada efigie-cuyas
barbas le nairecim1011. desrnesurocms, formidable.,.
-Los chas.9.ueados facinerosos dieron urua páta,!a
al Cri5to, y, blrasfemando exi!!i.eron el oro y }a,
.
E• utonoes Garroso, enº Ve'l &lt;le señalar e,'
Joyas.
rincón donde hahí:a soterrado lo que aún poseía d=l
te;;,Oro, arrojó~ oobre la u1tmjada imagen, besándola con delirante arrewntimiento. Y los 1adro11es, que t.emím1 ~r oorpoon.didoo, porque los perr0i
Ja,d1~barn, apoya.ron en ]¡a, sién de Ga.rroso el c,~ñón d~ ~n,a carabina, disoo.raron ... y el ca.d~ver
d:'l. cnmmal, perdonado sin duda yia por }a JU~t1cia. oele.;;be. ,rodó al lado de la efigie, bañándol.l
en E&lt;angre.

Domingo 'i' de Abril de 1901.

"ª

·a.e

que lo hubiese desenterrado Garroso, pue.s el {mie,,o Pazo que poseía.--com,p1'&lt;1do á la arruinada y
oolile fumilia de LacunéLe-no pudo adquirirh
]l&amp;!ta de..pués de tener dinero. A pesar de esta olijeción, la leyenda del tesoro fué la que pn.-va.leció,
la que obtuvo los sufragios de la multitud, l.::
que lentamente se impuso h,lSta á los sen,aLo5.
Per.'lonas autorizadas &lt;aseguraban 6aber de burr.:1
tinta que Don G€Lasio vendí,a, secretamente á Jo,;
pLatero·s, en Compoote1a, pedrería y oro lahra.Ll•&gt;,
monedas antiquísimas, sartas de perlas y de-slu,nbradores joyeles de rubíes, esmeraldas y diamante~.
Y l,a viersión era exiacta. Más de una vez, y m-is
de tlos, y más de veint.e-á ca.dJa desembolso, nlC'ti redo por ;nuev,as adquisiciones,-ha.bía realiza&lt;l •.
Don Ge1asio el viaje á Compostela, llevando co•1sigo una reverenda b-Ota. de lo .añejo, la clási.:-,1
"morerua.'' del país, pero "morena'' pr.e-pamda como los cubiletes para hacer jue~ de manos, pu{';;
bajo el vino ocultaba. un doble fondo en que yacfan
],as moned.1as y 1rus joyru;. Los mayorales y ~gale~
de La diligencia observahan que Don G€1as10 llO
¡)restaba. su "morena" á nia,di.e; si asfixiados por d
oalor le pedÍlan un trago, sa.c-aba dinero ~· 1~ con. vidaba en lias taberruIB.-Al ll~"Qr á la ciudad.
Don G€1a.sio vaciaba. la bota, exfoaía el conteni&lt;lo
oel doble fondo, y siempre á ck;;hora, y con la re••
oorn1 más pr-0funcla, entraba en uoo ruín pJ..-at,'rÍta, ag,azapada al pi.e de 1a catedral, ~; enajenaba.
la p,edrerí,a rica, loo fr.agmentol'; de oro m.achaoadn,
las onzas peluconas de iabu.lbado cuño; hecho lo
cual regresaoo á C~bre sin desamparo.r la O?ta. El
platero goord,a,ba reserva, J'J-Orque el negocio teni,.
e:,jnndia.
Lo raro es q11e, después de excursiones úan fructíferas solía Don Gel~io pa...oanoe dos ó tres día::
en 1a ~ma, presa de un m.al indefinido, un,a especie de "morriña" invencible. No llamaba médioo; iaboorvía uma d-OSis de quioo ó una decoociúu
de ruibarbo, 'Y ial fin €.e levianu..oo amarillo y die$erubl,antado, oomo s-i saliese de una fiebre.-lfal pudiera explicarse ,al m édico 1a. verdader.1 ~aus-a de

llllgosta. fronte sudtll&gt;a gotas ele sangre, y q_uc de
tlquelloo ojos vidriosos, revulsos por la ag()l1í,1_, al
&lt;.10meterre en la comarca un escánda!o ó ur.. crimen, se desprendían gotas de salado ll•d,i. 'Al
$Hber;:ie qm, abandonab 111 d rouvcuco lo• monjes,
ueyóse que !ii1t:an llevado ronsigo al Cri.,to mil-a.g1·oso.-No era cierto.-La memoria de la virtud ejemplar del sacristán, la excelente ,3ondt~C't.L
de ,;u hijo, les sugirieron la id.ea de c-0nfü~r á é3te
ht custodia, no sólo de la imagen, sino de todo el
tc.-;oro monacal, desde los ~álioe.-, v:~i,!:ótico3 ha3ta
bs 0nzas de Oa.rlo-1 1V. Cc'eían H•• buenos monje3
que áC1uello de la exclauc:tración era una racha paf,ajer-a; que 1a ira de Dil)s caeáa sobre quien nsí
profanaoo los monasterios; que d-::it, o ,fo un año,
dos á lo sumo, aplaca.ria.se 1a tormenta, :;c.r¡a ca:!Ll~ada la iniquidad, y entrarí.rn 1e nuC;vo en HL amado retiro, oon. el Santísimo bajo palio y pisanrlo
flores. Y hay que reconocerlo: lo mismo crei:t
Don Gelasio.
Aguardó, pue.s, ba.'!tante ti€'1l1po, mis de dos lustPos, conoorvando fielmente el depósito, y evitando que cualquier indicio rerel~n aquel pah
i nfost:ado de g.avillas de saltea.dor.es--que la cueva
de su humilde casucha oculta.1)¿1, tal riqueza. Por
preooución 1a distribuyó, desliZia111do porciones l.&gt;hajo de Las vigas, en huecos que él mi.,mo abría Pu
la pared y tapaba luego con cal y mezc}a, en rinC'()tlel del huerto que na.die sino él labraba. y u-0.1.de entemiba muy profundas las ollas rotiais atestad.as de oro y preseas. Pero corrieron los añoa;
]QS iao011tecimienoos políticos sigtúeron
curso;
el 'loogmo, e,1 erguido mornasterio de Bootroya-e,-peciie ~ Escorial perdido en. la montaña-emJ)l&gt;ZÓ á cubrirse &lt;le hiedra, á tener goteras, á dar
indici,oo de decrepitud; los moraclores de Cebre utili7la110n c&lt;nn-0 leñia de arder los eonfe,:ionarios, lo~
e.&lt;:tanoos de la biblioteca, el piso de la.s celda:::,
hasta los tall.Jado,c; sitiales dl:'l C'Ol'◊. . . y la idei
crimirnal que sordamente lmllfa en el oe1~bro y eu
1.1 voluntad de Gru-roso se pre,entó clara. y definida,
a¡)l'!etó el cerco, se envolvió en sofismas ... y lo-

su

émilía }'arco pazan.

H:&lt;tremo del tabo conducto r del a¡raa.

Inst:ilación Bléclrica.

El paseo resultó de lo má.s a.gr.a.dable; á bordo de los carros palacios
que condujeron á los iaw1badoo, se sirvió un bam.quete, y t.odoo quedaron sumamente comp1acidos de loo v,isbas panorámicas que ofrece el camino, y de
las ouales c1!.:rán UJJ1a idea las illl6tMcioues Que aoompa.ñam. á estas líneas.
En cu-am.to á 1a insbaliación, represenbad:a en parte, en otros de nuestros grabadoo, reune todas las condiciones apetecibles pa,ra Jos fines á que se destina,
y produce el magnífico alumbrado de
la progresista oapibaJ. veracrumna, cuyoo adelanto;; son más palpables cada
día.
. . ,¡¡
En el número próxim-0 de este semaOO.l'io tendremoo oportunidad de dar á
oonooer á nuestros lectores el pliantel de
educ.ación prepar-atoria que a.oaoo de
iin-aiugu.raree, y que está montado á todo
costo y oon sujeción á los más modernos adelantos científi&lt;COS y pedagógieos.

XALAPA.
&lt;::::&gt;-e,&lt;:::,

Oon motivo de fos fiestas que se vc~iíioa,ron en l.a oapital de Veracruz para celebrar la inauguración del Col0.gio Preparatorio, el señor Ministro de
.J ll8ticia y las demás personas que había.u ido de México, fueron invit..'tda3
por el señor General Frisbie, para Mtt!r
lhll. nasoo á Coat.epec y visitar la caída
de Texolo, y la instalación eléctrie:t
que da el alumbrado ,de Jalapa, Coat,,.
pee y Teocelo, ,. -ue próximamenl~
eurtirá de luz al puerto de Verocruz.
La caída de ,agua de Texolo, distaate llilOS 12 kilómetros de Xalapa., produ.
oe una fuerza efectiva de 3,000 caballos, que es más que suficient,e para el
movimiento de la instalación, ll!lla de
las prime11aS de l,a. República en que se
ha hooho un buen aprovechamiento &lt;le
la fuer7la ilridráulica.
F,n ocarrli á Coatepec.

Dep:irtamento de los dinamos.

Ferrocarril tt e catepcc.

�EL MU~TDO ILU3TRAD0
~

i
1.

-'.Sc5252IBJ

�EL ~IU~DO ILUSTRA.DO

Domingo 7 de Abril de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Lo he dicho on otra ocasión, y &lt;Si no lo he dicho, lo he pen~atlo, tjue una rcvi¡;ta de la semana,
es uu almacén de bairotija.s, donde se presentan los
bUOL'bOO más efímeros b1e.n d:isptw:;too, y colooo&lt;lo-i
de tal suerte, que atr,aig,;-un lia. übeución y Uamon
á ,,oet,._,, á la curiosidad.
Aquí, se pulen las g:aL""etiL1a1:1, ,;,e limpia,n hs
11.0ticias, oo I"l:X,'◊lllJ)imcn y bar,nizau lo.s acont.eci-mioutos, se 1'\!nti1md.a lu oolia. de Peuélope, qM, in•
c,;tnsablc.,, tcj,en los cli:a.'S, y qlliC', en fuerza. de m 1llfueOS y trasiegos, re rompe y de.-;colorra; se retooa,n los viejos cua,drns que pintó la Faiutasía, y cuyo
fondo des&lt;;&lt;a;;oaJ·ia el Tiempo con ;;u.s uñas; .aquí, ,e
JX'gia la. chuchería rota, ~ abvill,anta el oristal mhooo de l C,,JMjo. t:e lJ."CSUc'itan los oros ,wgo1tizanl~;;,
b&lt;C t•nciendrn1 li1S 1,'\.'m.a."i apagad,lti,
se $iLCu.de e1
polvo del \'./l vido . . .
E.~toy on ,esta tienda de v,i ejo, y binn que mal,
]0;~ que entr.an. en elfo, me ven jwnt-0 á la hornaza
d.c la pequeña fragua, moviendo el fucile s,op1ador
ó limpiando, con iaooi!:e3 y drogat1, una repujad&lt;\
empui1adura, ó desenredando los flecos de una. tela, ó aprebando loo flojoo brazos de un OO!lldelahl'o. Los que sólo pas,ain, sin entn:u:, 0y~n siempl"e
el retumbar de mi maTtiJlo sob),"(' •t'l yunque.
Hoy mi judío av-airo y trabajador, que vende ob•
jetos rorrientes, COOclS de uso diario, nn~hles inútil!(';;, toi;ca.s vasijas, armias llenas ele orin, tapie-orí,-..,; pcxlTida.s y desmatizad:as, pero que tie111
¡:,iem¡m:J urna bu(')na ;:onri;;a pa.m el de.~mi._&lt;;:ado
que s.aluda, pa ra fa. mujer que se a.oerc-.i. y pan
el amig,o que paro..
Tengo también m,iis mtos .a,., fl"'a,nquoo, cont0
aihom, ·y dig-o: Jm,dia ,de e.silo qrne Nl.~ño es bueno,
ni llll(•rn. ni legítimo: esta corb1na no es; 1111 gohc
lino, ni e.-;ta hoja €tl de Toledo. ni e.-ta má...;,ca1•,1,
es j~1 J)()111..~1 : ni e~tia Jorig,a es la de Holdá.u, n:
f\.-(' ohiapí,n e., el de Oenlcienfa., 11i aquella. copa e:;
Ja dd Hiey de Thulé. Os engaño. Soy u.u merc-a.~r ;.in ooncienoi,a, un Shylock aborrecible . . .
Tal wz, adenbro, muy adentro, gua.rcle yo á l..t
vitr.gen 1:&gt;ensativa-á lia Musa Eixmna ;-mas como
soy cclooo. iapc-n.al' si de cu.amlo (IU cuando. ,ella ,:,(•
rub1eve á Jovw1bar un pooo la persiana --:,· a..."Omar,;,,
110 moilli'nt-0 para. oontemplia.ros. V osotroo nQ p·,,
ráfa miente.s. y como v-a.is de pl"IBa, no se .os ocu-rre
alzar el rostro J)m,a verhi.. A mi me pa¡rece hermos..1,: tione Jos ojos graaures, 1"eSpl~lllldecientes y
clorllllÍdoo.
H&lt;Jf, ~tia oróni{l., es un almacén de esperanz,t3,
de hj¡,;toriias f uturas, de ~ - La imp-re.ión 1c
1a seniania ~ mooót-Ona é IÍ!noolora. De los templos saJen Jas últimas oreciones, como vaho de
i.no.ienoo. En clloo se quedó l,a, mulbitud, atraída
por ,Jias llama,s ele los oirios, por los esplendores UJ
los "mooumentoo'' ry por :La voz l.acrimosa &lt;le lo~
pucidimdoros. Todo e-1 nm1I&lt;fo .a{'Jlha de salir ele
la:. ,ig.Le::;ia,;. y está toda.Tía romo de.$lumbmdo y
exMtico. Oye á lo lejos, oomo t.ocadia por viohi~
celestila.res, la, viej,a mfü,ioa de Baoh: y los solelll!l.lffi orfeones de Pialestrina han dej,ado en el aire
un ooo vago de f:&gt;'lIB 111otas litúug,ioas.
Por fuera de l.as ii.iüe5i,a.c,, Ja procesión de Clui"sos y el ruido iensovdooedor de las "matracas" ha
hecho contraste ('()'.11 Las e..."Oellas mfutioa.s. Y el
sol, un ,gran sol de Abril. que se entretiene en &lt;lardear flo1~, secar el ,rocío, hoja por hoja, en lo,
1,an11ajes. ry fatigar á los ipájM'OS, llevó á lor jardines pú hlii.oos á nmohoo deoocu padoo, Jos cuales, á
fo, somlwa de los frei;noo :vaquítioo.5, adormiecieron
SlL~ ooios oon las metiálioas 31fmonías de las bandas
milibares.
Pero de -prornbo, ai:rnr, ton-es y campanarios, n•
cuc1ieron lia mooor1ia, y €.'e pusieron á repirar co!l
todias sus oamparuas echa.das á vuelo, que volteje~toon ruidosamente, como muchachos salba:rines v
t1iaviooos; fas oampanras, que &lt;'lk',i siempre llaman
á misa, ó rezan en voz baj,a. ó ~mpaña,n, gango.;,1~
y 1,oncas, el 001'0 de los canóni¡¡;o.s, ó tooan las ouciona, oon gr.a.vedad de sochantre. cantaron, muertas de risa. las cosas más aregocij.adas y profanas,
lle,m,a,ron iá la Alegría ausenbe, á gr.andes v◊C"es . .
por tooos pa.rte.5. pam que no quedara un solo corazón enirti.stecido ó meloocólioo.
Y enton~, la Primavera sonrió .p or la hoca da
toda~ su~ rosa.~. y •á l.a t"ieciéu lle¡rada, á lia Alegría,
le dijo: oo amo, con los pétaloo de todas mis IllJa.1'' gairit.as.
Entre ta.n to. por lias oa.1les ·henchida.a;. el pu1~blo se diYicrte. Es una diversión nacional, no

imitad.a ni extraída de las costumbres extranjeras.
Aquí, &gt;lC ouoma á '·Judao'' on una. efigie de car•
tém, muy tosca y primitiva, que á duras penas reproduce la forma huma.na.
En ca,da calle de la oiudad. el traidor apootol
muere entre el regocijo de e::;te pm.,blo rudam~ntc cri.-;tiano.
La muerte de Jurla.,, tomada a,;í, como uua vengamm de la multitud, e-.s ele un simbolismo, que
.,.e pre,ta, .si 11 embargo, á unos &lt;:mmtas ligera.-; ruflexiou~. ¿ Cuá.nt:a~ V('{1cs, mientras el muñeco
oe balianQC'a., cruje y c.-,talla en u.na explo.-,ión de
elti.,;,1)&amp;,, no se ha figura.do al¡¡;uien que lltiiste ai
1,idículo 6unlicio ele al"ún perverso vulgar, que
me.rezc-a. mofa y desp1wio?
De 1'a, muchedumln-e C'ntusiast.a salen, á vect&gt;,,,
gi•ito.s que mut,5tran la Dasión e,;oondida. Se pon~
nombr-e ,a,l ''judas"', se le oocuentr-a pa,recido.
Piara a:lgú1J1 mnam,te (.\" el rival, parn algún envi•
üioso ~ el vieucedor, pa.ra lia. rn.a,,.a. es el impopular.
Y arriba, en loo baloone.s, lw; pila.;; de linda..,
mlll:h,1.chM se ,agitan oon estremecimientos de gozo, y demiaman en el viento agitado y humeante,
Bu lluv,iia de -Oa.l'(.,,;~,las sono1"1.s.
1'ambiéu n;¡.m ellaas es simbóliaca. e.sta muerte d\!
cruel escaim.io y hlll"la fu:;teio.cia. Eso mismo que
en plena •víia pública hareu aihora oon el muñeco,
Jiicierou ell,a,.., con el joven erui.morado y romántico, el de maro-,ar,ita en el oj.al, el de l&amp;:; oa.rtas eu
verso y lo.s Slliipiros melodiosos.
Y luego, dentro &lt;le nosotros, ¿ no hemos diado
ja-ual género de tortur.1 á lll1fi idea que noo pareció extvavaga.ute; á un oontimienbo, que por geneI'OSO y albo, creímos J.oco; á ,un recuerdo tenaz que
1100 mol~taba y noo dolía?
A e.-;e castigo, asisten las i&lt;lea.s mala.s y los S&lt;'Utimieuto.s t.orpes; todo el pueblo bajo del a1ma.
Y quemamos, oo mioorioordiia, a la traidora ilusión que nos engañó ta1nto tiempo. á la infame e,peranm que IJlOS hizo creer en la tli.ch». al e11C'urfio
que nos mbó el :nepOi'-O. Es La in~en Je la mujer pér!icl-a. ó el plan del li-bro imposible, ó el ideal
no re;11izado, lo que marfüi7,a.rnos, CüJ ridículo
111.iri l·, 10, en mw,tro i-:íhad 1 ne gloria. ,\ 1 ;;,ihr :le
]11¡; dia.s t.ristes. de la "Sema,n-a &amp;mta" ele las p€na.s, no,, tlivNtimos con esto., tra¡¡;icómicoo aut-0,
de fe. Qnizá nosotros mismo,-; somos los "iuda,,"'
alg1ma v-ez. ¿no lo di&lt;'C el Cantar &lt;le Oampoa.w.10r:
La conciencia á los malvad-OS
castig,a tan pronto y bien,
oue hay muy 1)()006 que 110 e.;tén
dentro de ;;u pecho a.horcado,,.

.Cuis

g. Urbina.

UNO DE TANTOS
lina noche, en París, Léo lfontaneier y yo, q'1 ~
nos· habíamos vuelto á reunir después de seis afü,.;
de separación, y que teníamos por lo mismo m: !
confidencias que hacenios, acabábamos de co1ui:,'
en el Restaurant Brébaut establecido en la prim~,
ra plataforma de la torre Eiffel. Era noche de
fiesta en el Palacio ele la E:\."J)osición; las "fuen
tes luminosas" f ulguraban con bellísimos cam-

biian~, allá abajo de noootros, l,a galería &lt;le Jas
:Máqtrinas, las cúpulas del palacio de las Artei
Liberales v del u.e Bellas Artes nos aparecían cuñidaas i:,:on "'1a1,gas guirnaldas de foco.s luminosos.
Léo, entre otros muchoo episodios de su vida, lll,i
refirió el siguiente (llle no he podido olvidar.
··Cuatro aii.os cluró apena::; la vida tranquih
v sosegada que con tanto anhelo había buscad 1
tle,;pués de mi mairimo1110.
).li esposa misma, luego que vió--y las rnuj ere~
tienen swmpre ojos de lnu.,-c par-a ver esas cosasque la vida ele provincia no cuadraba á mi cará.,.
ter inquieto y veh.ement.t-, me acontiejó que vol.
yjé,,emc.s iá BarL~, y que me onÍiR'g.ara á mis antiguas ocnpacione,-.
-Vueh·e {1 ser perio&lt;lista, me &lt;lijo; aunque soy
cselo.....¡¡¡, por na.turak•za, procuraré dominarme, y acab}l,ré por dormir bien aumque i:epa que tú pasa,5
las noches entre le&gt;~ l,a,..,tidor&lt;:lti de los teatros, ofreciendo ramilletes á las divas y tuteando á la.s coristas.
Y volví .í Parí,,, volvi á reanud.ar aquella vida
ele eslabones de fuego que todo lo calcina, lo mism,l
en lo fí.,ico los párpadQ.'l y el cabello, que en lo
moral las ilusiones y las virLude.s.
Fué precisamente en los primeros me~cs de mi
roentrada en el periodismo, y ya mi nombre habí&gt;t
vuelto á adquirir cierta notoriedad, cuando p!lt!,&gt;
lo que voy á relatarte.
'Una IJoche, una de esas noches que habíamo~
pasado yo y otra media docena de cronii,tas teatrales, "tuteando á las coristas", como dijera mi
mujer, la., ·i ntimidades del "tutoo", entre lo.~ ba,tidores de uno de lrn, teatros del Boulevard Mont•
martre, nos llevaron á beber una copa de Cha.ni.
pagne má:,: tle 1ª"' llt'&lt;.&lt;e,a,rÍ.as. Habían dado ya
las do.5 de la mañana eu,a,11110 Paul Rondeil T y 11
nos encontrainos al fin sol06, presa de la excitación
p roducida por la..~ pasa.mis libacione,s, sobre el
"mac,a,oom'' dd Bouk•vard. ya romplci.lmente desierto.
Seutía:i.no,: naturalmt\ntl' una sed horrible, " 00 mo si ma1'C'"áramo,, lan.a", seglÍ.n la fel iz expresió,1
ele Jrnan Riclwpin, y como todos los grand€8 cafés y "bra8serie.s"' e,;taiban ya cerrados, Rondeil ~·
yo tomamos una de la.~ callej uelas adyacentes Jl
Bou leva.rd y entramos en u n figón de esos que to ,
da la noche permanecen abierto.&lt;;. Ahí, frente á
u n µar de copas de vulgar aguardiente. entre et
h umo de cien pipas y c-n medio de los j urament.i;¡
de cien bocas. no,- pusimoB á charlar, á hacerno~
esas confidencias que con· tanto gusto como facili- .
cla.d se hacen los ebrio.~.
Yo no tenía por Rondeil una gran simpatía ni
una gro.n estimación. Su oficio de "éreinteur" nw
repugnaba, porque en mis pre-unciones de lite•
rato y de poeta. encontraba inferiores á mí á t o•
clos aquellos á quienes ti ,pesar de llamarles cole~as, creía exclusivamente periodistas : y Rondeil
eutroba. sc,gt'.m mi opinión. en el número de es0a.
Sin embargo, e!,a noche. ó el alcohol me dió IÍ. mí
benevolenci&lt;a., ó á él le dió tialent-0. El hecho es
qM me pareció eomo otro hombre. Su conver~,1,ción era fácil, chi-speante y tenía ciertos ra.sw-3
de ingenuidad que me conmovían. Recitóme versos, ver;.os suyos, ;;i no correctos, sí inspirados, qu¿
se sentíian brotado~ clel corazón, eomo flores en un
campo de cardos. Su voz, ial recitarlos, tenfa i .1flexiones hondamente tiemas. Le manifesté ~or-

mos esas refrieo-,a,s y en elli1S sobresalimos, lo hiciéramos expontá~amente, por iil'stinto, _por gu~to,
pa...~; pero no lo crea usted: somos l_os rnstrumentos de agenos odios de las ruines pasiones de otro~.
Yo al menos ra;í he prooo&lt;liclo ca,si siempre
C~ndo el editor que me p~oia ha tenido alguna.
yenganza infame que satisfaoer, ha echado ~ian1?
al iarma iprohibid-a que llevaba oculta, C'8 decir, a
mí, á mí el procaz, el "bravo", el "éreinteur", . á
mi que -soy en puridad .algo así como una navap
catiala.n-a que esgrime un m,a,jo incapa~ de tomar en
el teITeno del honor 1-a espada ó 1a pistola del c,1ballero. Y así he herido á quién sabe cuánta,,
personias honorables, á qliién sabe cuánt-0s ~ompil·
ñeros míos; sí, porque hasta en contra de m1~ ri:opios camaradas, de aquellos que viven con m1 nu-;ma viida, he &amp;ido esgrimido! No ha mucho que a.cu~
fé á uno, por sus ex0030S alc()hóticoo, y ya. ,-e ust~d ~L
t('ngo der,echo pa:na. ello... (Ronde1l, al dec1rm1J
ffito ta,rtamudca.ba y,a por efecto
del ~lcohol); ante, había denunciado á otro porque frecuientab¡t
las ,mujeim de mal vivir, yo que
soy
peor hasta que ,e,~as mismas
r
muje~, porque no mi c11erpo,
sÍlllO mi inte-ligenoia, ha S'ido lo
que he pro,,;tituído, lo que he vendido al mejor postor!
Aquel pobre diablo. de.-:---pués de
u.u momento de silencio, en qu,'
p:i.recía como ,a,nodado, continuó:
- ..\Jguna vez he querido s,alir
para. siempre ele este :fango, osca' p'"&lt;llrme -de este infierno: pero no
' he podido, por largo tiempo, 10grarlo. lle pasado ha,,;ta quimx
díias bu.scn.ndo otro traoo,jo más
honest-0. pero, cansado de encontrar cada nOC;he, al tornar á mi
eai'lll, que no ha.bí.a con qué amanecer y que mis hijos no te-nía,n
zap.a,to.s, he aoabado por volw•r á
mi antiguo oficio, por cmpequeñecenne tle nuevo como un puñal
que hubi~ra soñado se,r espada sin
log,ua.r aumentar sus dimen;;ione.,.
Rondél no ])Odía ya hablar. L.1°
numero&amp;LS libaciones -de aguardiente habían produciclo ;:.u re' mltaclo. En el fondo, .su 1-e.lato
me h1i,bía oonmovido. Aunque al
e&gt;ir sus confidencias había comen•
~ad.o por tener1e horror, pensanü J
'- ;111 la fa.mili:a de ,aquel infe1iz,
.,) icabé por sentir :La suprema. pi-edad que inspiró á Víct-Or Rugo
sus venso.s. ,á la hortiga y á los
animales pon.zoñoso.-i, y que hizo
cleoir á rue grand-e y b001.da,d,oso ge·
...,,,
nio, que en el Calvario las Jlaga.s
&lt;le Cristo imploraban piedad
g le", parece un ladrido. y c:nya última, ''life'', para lo,- c!Javo.5; y tomé del brazo al ebrio peric)c-emeja un silbido, para Yivir hay que morder co- distia ,y lo llevé á su oosa.
mo oan, ó que aTI"aistr.ar,-e como yíboro. ¿ Criee usQuince días después, una crisis política me arrú•
ted que yo he adquirido mi reputación por gusto, j ó á una polémica periodista. Varios diarios tugozoso de obtenerla? Oh, no; las circunstancias rnaron los unos el pro y los otros el contra ele mis
me han hecho lo que soy. Obligado desde los úl- opiniones.
timos años de mi cuarto lustro, á mantener á una
rna noche, ial ipaffir por el ''boulevard'', ,í que
familia numerosa, ca..o.ado á los veintidós años, p·1- en los kioscos el público ;;e arrebataba los ejem.
clre de tres rujos á los winticinco, he buscad? en piares de "L'Eclaf', que era un periódico de c.-'l'l periodismo una manera de vivir segura s1 no cándalo, enemigo de la.s ideas que yo defondía.
muy productiva. He exprimido mi c-evebro
Al comprar un ejemplar, oí á un individuo qu&lt;'
á día. noche á noche eobre la.s mesas de redacc1on. decÍJa: "On éreinte }f. Montancier'' (DerrenQ'an
Pero el uso indebido v exee~iro que he hecho d-, ial señor l\Iontancier). 2\-Ie dirigi á un café y ojré
,esa víscera, no es lo que me preocupa: siento que rápidamente el periódico. Pronto encontré el ara ún queda en ella jugo suficiente. Lo q~1e me tíeulo. Busqué la firma: ¡ Paul Rondeil !
'C1ue1e, lo que . .. se lo curé á ustecl con Bmcer~¡Oh! el amigo Roncleil me ponía eomo no ,i,¡,
dad . . . lo que me ,a.Yer,giienza. es que he expn- gan dueñas. De ,su artículo salía yo hec-ho un
11iido también mi corazón, y en ese sí no que~a. _rn monstruo de vicios. Y ha6ta citaba hechos en ap,in ada; está agotado, vacío como una u Ya oprmmfa yo de sus iacusacioue.s. ¡ Decíia que quince día,: anl('nt re los dedos.
tes me había estado embriagando en un fiirón baa•
Rondeil parecía sumamonte agitado. Procur,S ta el amanecer !
l('.almarlo.
l\Ii primera impresión fué de cólera; a1Tojé el
- ¡Oh! Usted no me conoce bien, siguió di- periódico con asco; pe1,o al dirigi.J;me á mi cas:1,
l('iendo, no conooe ciertas poridades de mi vida ín- al tvavés del ''boulevard" lleno de transeunte.~, rn i
tima, ni puede suponerla-¡:. Porque usted no ~o- cólera se fué calmando. "La plaie dit : gráce pour
n ooe c1e las Juchas periodfaticas, más que las v10- les clous !" cantaba á mi oído la gienerosa voz J.e
laencias ele los ipartidoo ó de lo~ c~rculos polí~icos, Yíctor Rugo, y recordé lo que Rondeil me decí,1
en !Jas polémicas leales en que. s1 se ataca a los quinoe días antes, la. noche iaquella: "en mi e.asa
l iombres, se les :ataoa por un acto adm~nistrafü·o, no había oon qué amanecer, y mis h ijos no tenían
l)Or las ideas en un artículo ó en un discurso ex- zapatos".
pnesaclas. Pero los combates de encrucijad,a, cuerAl llegiar á lia mía. mi mujer me e~peraba C'l •
po á cuerpo, en que yo he adquirido "mi reputa• mo ,siempre, cariñosa é impacientement.e. Se echó
".!ión", esa repuúaeión de que mted me habla, le en mis brazos "S después de las primems ternezas,
son desconocidos. Y todaYía f.i lo.s que provoca- me dijo:
µresa de que hubiera cult~vado g~nero de lit~:atura ta» contrario á su caracter y 11. su rl'putac1on.
- · .:\li reputación! dijo, ¿.acaso se hace uuo 1~
,que desea? ¡¡Mi carácter!! ¿ acaso conoce u~tca.
ni nadie el car-ácter verdadero de sus semejantes?
Y o roe he hecho, como todo!', la reputación que
he podido y en cuanto á mi ca_rác.ter, lo he .amold_n ·
&lt;lo á las circunstancias de m1 vida. Amigo mu,
'.Yº no 'Sé si siempre se ha vivido como ahora, ~ero
io que sí sé decir á usted es que desde q~e fué 1111l)Ortada de allende l.a Mancha e~a horrrble fra,~:
4
'struggle for life", cuya primera pal.abra, "slr!l_~-

Domingo 7 de_~\bril de 1901.

-¿ Sahc.,? Ju.anito no pudo salir porqu~ nr,
fü•ne zapa tos.
-Pues ni yo tengo con qué co~pá~l~, º?~testé sonriendo, pero oon una sonn8a Jubtlo~1~lma como La que hubiere tenido al dar la uoL,~i.a
,
ele 'haberme saoado la 1otena.
}Ii mujer pareció admira~a. de _gue el no tener
dinero me causare tanta satl.-,:faec10n.
Y, sin embar,go, querido amigo, gracias. á H.on- ,
n.ei-1 Ja sat-is:facción que sentí ~"'a vez, ha stdo u.na
' más grandes y ,;ine€r-a.s ue
., m1. v1.da" .
ut' 1rui

)Ylanuel J?uga JI fical.

LA PASIÓN DE JESÚS
REPRE!SE:«1'ADA

AL N A TURAL.

Tt'nemos el o-1IBto de ofreoor hoy á nuestros lectoro_, dos ilnst,;aciones notables, no sólo por La bellc•za de t::1U composición artística, sino ila~i~ll.
p(}r que ~n el reflejo de mht costumbre tradicional curop&lt;,"'1.
X os referimos á las páginas dcl oontro : '.'Salida para el Oalntrio" y "Piedad"', q~, á prune!l"a y.i.sta. pudiera croe1be fueran, copias de cuadros célehi;es y que son fot-Ogrraf1as toma,da,s del
natural 'l'n Óberamniergan, simpáti&lt;,'O país de la..~
monbaña,~. donde se COfu.-;{.'l'V'3., ú través de los siglos,
la co~tumhre ele reproducir, al niatural, oada d:&lt;!z
año~. la Pa.,;ión de Jesús.
E;;ta solenmidad e.;; famo;;a en toda Europa. l.,o:;
h ,tbitantes de iaquclla població~ rtu,a,~, . guardan
c:on la mayor purere su~ crcei1ci~; religiosas; 110
l"'Onvieirten en fie.~ta la 1-eproduccion de las e:leenas en que fué protagoni'5ta el 1Iártir del Gó~gota,
por el contrario, se pre~ar~n 007: v_erdadera ptcda•l
al desempeño de e!'&gt;úa practica cr1;;trana, "':f procm.rnn
que toclos los pasaje.~ repra&lt;entados i;e aJusten pe1·fretamoote á los text-0s :-agmdos.
Los personajes que figuran en la representaoiún
;:on elegidos, -:,· el pueblo c1üda mucho de que ha:,a alguna wmeja-nza !ísica J moral,entre los e'1egid0t3 y lo.:; p-m·5on,1Je,s que van a repreientar,A.sí por ,e jemplo, el encargado de representar a
J esú.s. debe .ser un hombre &lt;le notable hermosum
nwoniJ, que no tenga má.s de 33 años, y que ~r
l'U amor á loo semejant,es y sus cost~bres m,)r1g't'rad~, ha.ya .afoa.nzado alg-tL'illl not-Oried:a,d; Ma-·
rfa ffi eleo-ida entre Las más hermosas donoe-llas,
Sarn Pedro: e.:ntre !os ooci.a.noo, etc.
En cuant-0 á La "mi.se eu e.soone", se procura no
omitir detalle, por illilignifiea,n~ que parezca, ?
cada. driez años aumenta el número de cuadros reproduoiclo~, en parajes y cdifiC'ioo construídoo ex:~H-effimenire.
.
Visitar á Ohera.mmergau cuando cstHR solenmidades se Yerifican, ~uiYu.le á asistir á lo,;
gmncli~ y trágicos i-ueoooo que _hace ~inte st¡?;lo$ cambjaron Ja faz de la humarndad, as1 e, que
clc:&lt;:tle los paM más remotos llegan grandes e~c~r;,:i()l1,e,, 0011 el fin de pre.;enciar estos actos rehg10,;:oo de cm-a importancia Y significa,c,ión da.n i.dea
m1~tros grobaclos.
•

.?Í:l

/

\

P ETRON IO.
"Sonante lira, cuyas cuerdas de oro
Tañer me oyó !,a multitud un -día,
Yia l)Or última iv-ez tu melodí.a
El vient-0 11asg-ue en c-.ímtico sono'ro.
A Venus plugo que el cobarde lloro
.Tia.m ás -reLara. 1a mimda mia;
De gooos, juventud y poe:,fa
Ilo)' deYu-elV'O sin mengua mi ooooro.
Brínd-amie. Emúc-e, el almohadón turgente
De hl sen.o gxmtil; músioa, suen,a;
·
Fr.agamtes rosas, roronad mi frente ...
Dice Petiooio. Con la faz re1mta
Tiende al médico -el braro, y lentamente
La s,rngre brotia de la. herida VJerul.

e nrique {;. )Ylarflqez.

�Doming~ 7 de _Abril_de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

~f

Domingo 7 de Abril de 1901.

EL MUNDO ILUS'TRADO

E

Aeontecimiento po.r demás lamenta,ble pa.ra la
FOcieda&lt;l mexi~, fué la muert.e del señor Prokaor Alfollilo Herrera, verdadero sabio y filántropo, cuya bi&lt;&gt;P1'8Íía ~,,ede condenisall'Se en estas brc •
vos íraoos: vivió para la ciencia, para su hogar v
para 6116 sem:ejruires.
Merood á uoo labor asidua y á una ccmstan~ill
;;i,n límites, llegó á ser un ootu:ra.lista de prim:-r
or&lt;len, y innro 1a farmacopea como la fauna y fa
flora me.xioamas, le deben descubrimiento,, y aplicaciones á la ciencia y á la industria que son de uoétiva trasoondencia. Pero si como sabio se d1~t.1~guió, oomo hombre de espíritu puro fué, tal ve1.,
más nota.ble todavía: su placer era el estudio, ¡,ara difundir después sus oonocimientos, y el bien
obmr.
F'u.ndó la socieclad "Filantrópica Mexicana",
perteneció á 1a mayor parte de las sociedades cie11-

tíficas, que conservan sus trabajos oomo verdadens joyas del .sabeT, y romo Mastro, prestó su,,
servicios durante más de treinta años en los pnlJcipales planteles educativos.
'I'a.les cuadidades justifican el duelo unánin,e
que motivó la muerte del señor Herrera, muy e,rpecialmente ea:itre la generación que hoy mareh.=t
hacia el p,rogerso, aJfüa&lt;la ha.jo l:as oo.nderas de la
ciencia, así como el empeño que romó la Sociedail
Farmacéutica MexiCMla, de la cual era el señoT
Herrera Vioopresidente Honorario y socio benemérito, en tri,butade honore, póstumos dii.gnos de sm
merecimientos.
La iniciativa de 1a sociedad mencionada encontró MOgidia entre los alulil!llos y Profesores de la,;
Escuelas -suoel'liores y Profesionia.les y las más caracber:izadias agrupaciones científicas, que prestaron
valioso contingente para que la velada q1re se ve-

rrn.có el 28 de Mairzo en la Oároo.ra de Diputados

oojo la Presi&lt;lencia del reñor Ministro de Justicia,
acomprui.ado de la. Mesa. Directiva. de la "Farmac-éutica Mexicana", revistiera la mayor solemnidad.
El local se decoró severamente, oomo puede ver•
se en nuestros grabados, la concurrencia fué eele~ta y numero.s:a, "{ los señores Dootor Altamirano,
Licenciado de los Ríos, Prom,or Luna y Drusina
y EJ1Tjque Pérez Valencia, en magníficos discursoo y poesías, hicieron el pa.negírioo del sabio

Maestr-0.

La orquesta del Oonservatorio tocó selectas y
apropi,adas piezas, y el acto más imponente consi;tió oo el depósito, 13.llte el retrato del señor Herrera, de numerosas oorooos que enviaron las Escuek1s, la.&lt;; sociedad.es cienitíficas y algunos de los ami•
g~ del ilustre muerto.

,"
:"&lt;

• ....

rJ

,·.

),-~ ~.

... . . "'"
,_a,"'¡~

'

'

1• Catedral de Monterrey.-2. Barrio nue,o, Orizaba.-3. Dos Ríos, México.-4. Iglesia del Sacro Monte, (Ameoomeca.)-5.
Bosque de Santa Fe, México.
6. Metlac Tune), (Verarruz. México.)

Plataforma Presidencial.

Adorno de los palcos,

�Domingo , de Abril de 1901.

EL l\IUX DO ILUSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 15.

MÉXICO, ABRIL 14 DE 1901.

J&gt;lrector: LIC, RAFAEL REYES SPINDOLA,

Subscrtpci611, me11,Sual for4nea, I t.50.
I tlem idem en la Oap"ai, 1.15.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

\

BOCETO.
Colección de Berlfn.

Pranz Lcmbach.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 14, Abril 7</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 24 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

~

i Qué si se acordaba! i Cómo no había-dé acordarse de aquellos días tan blancos, tan dulces, tan
bellos, y _que contrastaban tanto con los de ahora
tan horribles. tan amargos y tan negros.
'
i Cómo no, había de acordarse de su vestidit
bl~nco ! i Como no se había de acondar de s~
Virgen adorada! Ahora mismo la veía, con la luna por es~abel, con cauda de estrellas con ángek .
por corteJo; ,las manos juntas, los' ojos azule·"'
puestos en alto,
"'
, el
á manto azul, azules los crespones que cub r_ian los niños, el fondo del cuadro
azul, azul todo, como los días de la inocente de
ent-0nce:i, como las noches claras y diáfanas del
nu!blecillo que se recuesta en la falda de la montana ...
Y concluía la carta:

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 13.

MÉXICO, MARZO 31 DE 1901.

8ul&gt;Bcrip~6n mensual fordnea,
I dem ~em en la OapUal,

Petra permaneció _un rato ensinúsmada. Sí,
aq~ellos eran sus amigos, sus paisanos, sus compar.ieros; al lado suyo había atravesado los años
felices de la vida, y junto á ellos habían trans: nr,icJri las épocas bonancible,:. ¿ Se habrían casado? ¿ Serían dichosas? ¿ Habrían aumentado
sus caudales? ¿ Sufrirían alguno ó todos penas
como las que ella pasaba?
Pero no tardó en salir de su ensimismamiento.
Dos arrapiezos, rrcién fregoteadas las jetas more:1~s, con lo~ _cabellos d~mostrando las recientes y
a-spcras canc1~s d_cl ceµ1Uo y los pobres trajecitos
a~bcru1do. de ~~mp1eza y arreglo, ~alieron de la vecma hab1tac10n, )' besuquearon hasta el fastidio
las manos de la madre, mientras le pedían la venia
para marcharse á la escuela.
Petra oyó entonces una como clarinada que la
conrvocaba á la lucha, al deber, á la vida; y doblando el burd? plieguecillo, lo guardó en el seno don.
de las muJercs guardan lo más caro, lo m~ tierno, lo más secreto ...

V. Sa/aoo .filvarez.

iSOÑAR!. ...... lSOÑAR!. ......
Tal par?cc que la Naturaleza se propuso cegar
en e; me:ncano toda fuente de actividad práctica
Y util; sofocar todo empuje hacia el trabajo real
Y fecun~o; m~tar en germen toda ini'Ciativa, toda
tendencia hacia la labor positiva y remuneratoria.
. Para adormecernos é hipnotizarnos, para exaverhrn~ del trabajo al reposo, de la luoha á la voluptuosrdad,_ ~e la"brega al ocio; para adormecernos
en el ~elic10s0 dolce far niente", para hacer caer
lángrudos los brazos y pesados de somnolencia
los párpado.e, el clima nuestro entibia sus efluvios
Y. perfuma sus brisas ; limonares y tamari,ndos
tienden_ sus _frondas protectoras y nos brindan fresca Y mlsteriosa sombra; para desviar nuestra vista del surco, que reclama el abono de nuestro sudor v ~a fecundante herida del arado nuestro cielo reviste su regia vestidura de cel¡jes, se constela de astros, hace V?fªr nubes blanquecinas en
su lago de zafir, se eme sus arico iris como diademas.
~a atmósfei:a, diáfana y sutil, se carga de emanaciones embriagantes en la zona cálida, y se pr-i.
va su e:Kcitante. oxígen_o en las altas mesetas; ci~1~, honzontes mdefinrdos, paisajes imponentes,
rueves de volcanes en las cimas, tapices verdegueantes en las laderas, floridas alfombras en lo&amp;
valles, todo, a~, rededor nuestro, solicita é impone
la co~templac!on y no la acción, la actitud pasiv:i.
de qu_ten admira, y no la febril actividad de quie,1
tr~baJa. Pocas necesidades; un plátano por todo
a;1men_to; un leve cenida•l por t&lt;Ydo 'Vestido; u-n hac~nami~'to ele ramaje por toda ,h abitación; la
siesta baJO el fresno, sobre el sendero el repo"o de
no h~cer nad~ á la orilla del arroyo: tal es ;uestra nda y el ideal de nuestra vida.
Anní_bal, en Capua, Sansón á los -pies de Dalila, tuvieron de esos arrobamientos, durante lo8
cuales enmohece la espada del guerrero, se enervoo _las fuerzas del héroe, y se tienden en esperazamientos felinos los músculos.
La m(ta~ de nos?troo, el indio, viv_e dormitando, ensimismado. rnconsciente. V a "delante de
sí", sin saber á dónde ni saber -oor qué · camina
auto~áti~mcnte, soruí:mbulo, sin iver Ía tierra
que pisa m la senda que huella, sin volver la vis-

~r.

JII. Flores.

t 191.
1.15.

Gerente: All"TONIO OllYAS.

:Director: LIC. llAJ'AEL BEYES Sl'DfDOLA.

d:

S~, P:1rl?naba al desgraciado; pero ¿quién le
restitmria a ella la paz del alma, el candor perdido, ,la confianza en Dios y en sus criaturas, que
habmn volado juntamente con el amor por aquel
mal hombre?
Y la carta seguía.

Sí que rO&lt;:~rdaba á Pancho, tan noblote y ta;;
leal, tan carmoso y tan fino. Y nada pobre qur
era Pancho : su rancho de la "Soledad" bien valía
sus diez talegas; la taberna de la "Orticeña" daba
por aiio 1;1ás de quinientos barriles de aguardiente;
y la ca.,,1ta del lugar tenía muebles que habían
costado un buen pico.
Prro no había para que traer á la memoria á
~ueil r~ncbero hecho de pa.sta de ángeles ; su
smo habia ll~vado á Petra por opuestos senderos,
Y, n~ era posible recomenzar una vida que aparecia a manera de fru.to sin jugo ni substancia.
¿ Y si, en efecto, viniera por tí, y dispensándote faltas y sobras te llevara á su lado? -cantaba
una voz tenue en el alma de la clúca.
. ~o ha v que creer en tal cosa -respondía como
md1gnada otra voz más potente y más honda · lo.s
l1?mbrcs honrados necesitan mujeres honradas'· no
ip~~nses ~n decoro para t_í, ni.® bienestar para'h:~
lu1os, m en hogar feliz, m en nombre limpio.
Todo eso se queda para las que no creen en palabras de barbil.iooos, ni en promesas de seductor~. Todo eso no es para las débiles v. tornadizas,
smo para las fuert.es y constanitoo.
•
Y siguió leyendo:

,ta atrás D:i á un lado.:. A cada paso, la trompetilla.
del tranVIa se desgamta en vano, resuena de.ses
radamente la campanilla del motor, advirtiéndlf
O
q_ue hay algo detrás de él, advirtién-dole de los e
hgros de su abstracción; el indio rectilíneo pe..
.
tu r bable, so'lo dcsp1erta
· ' arrollado' sorp
do, 4mper
la locomotora, pis9tcado por la cabal!!adura Of
tropeado por la bicicleta. Los vapores de ~o essa~ qué ~loroformo, 1los a-lcaloides de un opio :.
ponfero, mvaden su cerebro. El Íllldio calla po
q~e no ti_ene qué ~ecir, ni ganas tampoco de
c1rlo, y si se le deJa entregado á sí mismo si n0
..se hacon silbar ,á su
de ca=ta¡
o' Jn·
. oído láti&lt;TOS
b
rTam?ntos de conntre, el indio no tarda en encucltllarse contra el muro ó contra el tronco, en envolverse en su manta, y, fija la vista en nada,
~udo é in!nóvil, deja indefinidamente correr la
v!da Y, !cmr _l~ muerte. El indio no tiene, Clll!i
v1cla fisica, m mtelectual, ni sensitiva.
'
E; mestizo, en cambio, tiene una vida imaginativa, mtei:,a, continua, infatigable. No irn1Rjn,
¡~ero suena; J?-º emprende, pero proyecta; n:&gt; rea.,
hz~, pero forJa. ~u cs-píritu, es una máquina inf,a,tig~\)le de fabr_icar ensueños, quimeras. Va,
tamb1en, por la _vida, lenta, perezosa, inconscientemente; pero leJos de llevar la cabeza vacía CQmo
el indio, la lleva llena de una colmena zu~badora, de planes_ fantásticos, de esperanzas quiméricas, de ens1;1e_nos l~c?8: si el pensamiento transpirara y se hiciera v1S1ble, cada uno de nosotros pasaría coronado de un blanco penacho de volutas
de humo. La caldera hierve dentro; pero sólo
produce volutas.
_Aquel joven que pasea bajo una ventana, y
atisba el asomar de una cabecita de án&lt;Tel · absorto y distraído, no -piensa on poner casab e~ instalar _hogar; no s_c abisma en los cálcul~ y combinaciones financieras, pre?ursores de una posición
~stablc, que asegure su bienestar y construya nido
a sus amores; no. Sueña en el jardín embalsamado en que Fausto seduce á Margarita · en el
balcón revestido de yedras, donde Romeo eye cantos de alondra y Julieta trinos de ruiseñor. AmA
y sueña; ve _á la mujer amada, resplandeciente de
blancura ba10 su velo de desposada; mira humoa
de incienso bajo bóvedas de templo; oye ~orde1
de órgano; mira nidos bajo las ramas· resuena en
sus oídos rumor de besos y de frases tiernas; lle!ª en el corazón un altar y en el altar una muJer; bulle en S'll mente un idilio tierno é indefinido, y como base para realizar su ensueño, como
punto de partida de aquella gira á través del paraíso, como única condición material de hacer
posible su dicha, cuenta tan sólo con el billetito
de la lotería, arrugado y deleznable, que lleva en
el bolsillo.
El empleado, que parece encanecer sobre un
expediente, se ocupa en distribuir los millones,
que s_ueña haber heredado de un pariente llovido
del cielo. El núlitar, que olvida el estudio y lr.
academia, se eoru;uela fingiendo campañas que él
combina, batallas que gana, sitios que organiza.
El estudiante, huelga ocupado en pensar oue f.81'
émulo de Pasteur, rival de Edison, descubridor
laureado, inventor aclamado. El negociante des· •
cuida sus asuntos, ocupado en suponer que -pronto
llegará á ser el rey del tabaco labra-do ó funda•
dor del sindicato de la corteza de encino, con ca•
pital de doscientos millones. En los ratos que le
dejan libres el café ó la tertulia, el politicastro '!8
'Ve hecho un Metterniich, jugando con las canc1•
Herías europeas, y subyugando al Ogro de Córcey:a.
Y así ocu,pados, absortos, dominados por el ens~eño, esclavos de la quimera, constructores semP'1-ternos de "castillos en el aire" y cultivadores
de "jardines" fantásticos, dejamos á un lado la
realidad, despreciamos la fortuna, desaprovecha•
mos la ocasión, y vegetamos, en vez de vivir.
Nuestro cerebro tiene una grieta abierta del
lado del ensueño : por ella, se escapa el vapor_ de
la caldera, y la máquina queda inmóvil é inactiva.
-¿ Qué loos, príncipe? preguntaban á Ramlet.
- Palabras. . . palabras . . . palabras .. .
-¿_ Qué haces? -podía preguntársenos.
-Soñar. . . soñar. . • soñar ...
Acuña, era mexicano por los cuatro costaclos.
cuando decía :
i Soñar ... ! es11 es la vida, ese es el puente
que entre la cuna y el sepulcro media.

cJJ(afGr fi;o/orosa.
Cttadro de G11ido Reni.
De la Colcoci6 n de la Galerta de Berlfu .

�E L MUNDO I L US·TRADO

EL MUNDO I LUSTRADO

F RAGMENTOS
DOLOROSA

sado la noche; un leñador piadoso que se api..id:i
del aba.n.&lt;lono en que fatler.wo, parte c.'Onm1go lh
pan de la mañana, enguja mis Jágrim:14.:;, aita c?n
dma venda mil; ipies que sangr~n toda~ia, me eci:;;
sobre Mll;; hoonbros y me llova a }a q111etia herc&lt;la&lt;l
doorle mis pa&lt;lres llorarán s,e,gur'aruente.
El cielo está más puro y transparente; los endriagos y se~ demonía.oos ql\le trazaban su rombo
tétrico e'Jl la noche, no mut•Yen ya lru; alas &lt;le murc·iélago.
.
1}1os ha ~·isto la tierra. y e.u fülíada, que es hu y
calor, pinta &lt;le azul el infinito e.9Jacio,, d.e blanco las nub&lt;&gt;", y de color de rOffi loo eopmtus; (']
agua tarta1n11de-a como una ,niña en Ru cuna, y :"e
aha &lt;le los tr,ig-ales y la~ ,;eme:nte ras eil rnmor conforta.nite de la vi&lt;la : ya vamos llegando á la her 1' &lt;lax:l; allí e., tá el pueblo con :,u parroquia P&lt;l:rcla ~oron11~la ,por un ángel de bronce que, extend1.das 1a,,
alas, fija la planta irunóvi'l elll ~l campa,nano: alt,,
~tá el campo:,3nto, e:on sus tapias verdosas y agr~ctada$ : los muertos c1n ·as almas ;no han subido a,m
al cielo y penan bajo' la c-ruz &lt;le tosco p-alo, cuentan su Úisteza al ciprés pGra que éste la cuente á
la;, a ves, lru&lt; aves á la 1uz, J,a 1luz al cielo : ya a lcanz:i
á eolumbrar los muros de mi ca.."'3., ya ese:ucho (•l
mea.reo de las gallinas y el relirn:har &lt;le los_ caballos &lt;'n el pa;tio; miro el p(lllvo dorado que clícunda como auréola c-elest.ia1 el drcnlo negruzco de la
era· distingo e-1 viejo fresno qne sounbrea la pneeta, v miro abajo el ha.neo de piedra &lt;londe mi pa.•
dre repos.'L blan damente por la.s tarde.-,, y m1enh
las cabez¡a.q d&lt;'l ga.na:do; pero ¡a~· ! q11e también
a,hora sient-0 miedo, y ~e acongoja mi cora.zón y
~ eniturbian mis ojos: veo el rootro huraño de mi
pa&lt;lre, á quien cau.•é dolor fan grande con mi ausoocia ; .eseuch-0 fas palabras d1iras y agrias coro
que habrá de rec-onvenirme y reprenderme; tem,&gt;
su ira, y llena mi alma de mortal espanto, espío
ipor la venfo,n a. penetro de p1mtiHas á la ea..•;a, el\derezo mis p11ro., á la ha.h itación donde m i madre
llora, me arrojo solloza11do á sus bra.zos, oc-ulto d
rostro entre los n,lieguef' de su traje, y lloró allí,
hast.a que el su&lt;:'ño, el hambre y la faitiga cierran
mi.R párpa.&lt;l~ y dan fin á mis cO'ngoja!'.
Heme aq;uí ele regreso, ¡ oh Santa Madre ! ¡i;eca
tu llant.o, abre h1s brazo:, y per&lt;lona !

¿ En qué linfa serena, en qué onda transparenfo
o&lt;-0npapa1é, l::!eñorn., el pcn~a.miento mío, para qne
pueda &lt;:ompren&lt;.ler t.us exrelcn&lt;:ias? ¿ Cómo doma r
iJa. in011rable i;orpeza de esta palabra. flaca y miserable, que ~ arrastra como ~olla sierpe por hi
tierr.1, i;in tener alas para alzar el vuelo? ¡Ay !
bien lo gabe,: szyy menetiterooo y pobre; nada pw:do por mí; vivo panosa vi·d a de C.'Ongojas, y lo~.
huracanados vientos &lt;lel o.,píritu han &lt;l&lt;.•f'quic·iatl,)
mi iint€Jligeneia, que sólo debió ser bruñido e-:pejo
que refleja,ra tu celeste imagen. ¿ En qué lengua,
-~
ra, y con qué 'i"OC&lt;.'s podré hablarte, si no h~1y
en mí &lt;:osa ninguna virgen (le pecado, y he abierto 11ni alma á todas las pa.siofü~ ? :Fuérame cla:rl.n
remorutar el cun;o de lo.; añoo, volver á la apa&lt;:ib1 t•
-edoo de la inocencia, y c n ton&lt;'e.'l, de.~a&lt;tando n,i
~tu&amp;i.asmo, mi lengua cantarfa tuis a1laoanzas.
:Mas enouéntrornc ahora tomo el niño descarriado que ,;ale al rlarear el aloa de la quict.a heredad donde &lt;luenlli.'n ~u.; padres, y di~irrienl(lo clJ~etinadaammte por fo.&lt;; canip01-, correteando t,-,;~
la. g-a.llartla m&amp;ripooa que s-c aleja y ~e aleja como
,el ideal; inquiriendo la brcñooa e:.pesnra de ]1).,;
bosques para ooger los ll'idos de la::; aves, y abrc-va1J11&lt;l.o su ardien te sed con el agua del aIToy-o, tomaida con Ja palma de la. mano, no advierte c.-1
ra.u&lt;lo vuelo &lt;le las horas, no medita en las amantfü inq,uietu&lt;les de sus pwdre.s, y c uando el hamb re le Jul,{,e cobrar {le n uevo la 'Illemoria, y qu iere
volver á la hereda&lt;l, piensa q,ue e.;;tá imuy ]eje,,,
&lt;le la oosa, en lo más intrinca,&lt;.l o de la !oel'Va, donde no se ;peroibe otro rui&lt;lo que fJlO rea el del agu,1,
&lt;:orriendo blandamen te y el del aire que a.gi ta hH
nervio;;as ramas; y recorre el boscoso laberinto, y
hu.s ea la salida, y no la encuentr a; y cada vez p;
rol d(";,pide de ~u ea.rcax más vivos rayos; y cad.1
vez el bosque a.ngosta más ~us f {mebr€PS calleja'\;
ya loo, p ies d e.~angrados brotan sangre, y los hin-&lt;:hado.~ oj os brotan lágrimas; ya el pequeñuelo
euerpo no resiste la fatiga, y á cada. paso que 1•1
rapaz a,vanza.. a¡!ruijoneado por el miedo, piérd~c
111.á.i en vez de hallar el caJm.ino; el sol le a,brum,L
]a.s e&amp;pinas {lestrozan su ca,lzaclo, las erizas ram:.is
EL CRUCIFIJO
de los á.iiboles de.~garran su v€Stido en mil pedazo~:
camina. e l sol, las auras de la tarde refrescan lJ
a.tmó...;:.fera. y comienza á caer me.n,uda lluvia; rl
niño corre, corre : y declina la tarde, '1as aves vu~lCri1eito, Tú e:r&lt;.'$ el bien, Tú eres -la verdad, Tú
ven piando á sus ruidos que están ocultos en la eros el amor, 'fú eres la vida, ~1entira qu e tu !'f: fronda; cada pino g uarda un ooro de pájaros can- ligión es la religión de los opresores, porque e;
tores que se de..piden de la lruz, t ra.q:pru,an poco á la religión de l&lt;&gt;d oprimidos; mentira que con tu
poco el ópalo del oielo las agujas doraidas de la~ siangre ,&lt;.e pueda ungir la tiranía; mentira que ta,;
-estrellas ; 1-a sombm comierrna á Sllbir como U llll brazos no e.:tén a:biertos para l os q1ie corren un;1
marea obscum por la Yertiente de los montes, y el vida de dolores. Tú eres amor, y el amor es feniño, d~pavorido, ~in aliento, sigue su oorreri:.i. C'.tmdíc;:.imo rde suyo; por eso vamos en tu seguiverliginooa, apenas ;;e detiene par a tomar re.',Jllello, miento como van las ovejas tras el pastor que las
sigue, sigue; el v;_iento sopla, la,s encinas tienen s,i- encamina y las de.fienue; que h.i a,uxilio todo , ~
Jemnes diálogos entre sí; los sauces sacuden su~ hacedero, todo es llano, porque en Tí están ju.uto:;
eaoolleras itrágica.;,; , "a.11.Se apag,a,ndo todos los 1 u- tooos los saberes y unidas entre sí todas las .::omore;;, cierro. la. n oche cada V&lt;'Z más densa, se ho- sa,s; nuestro amor á Tí -es 'll.lla ;,e.el que naida aplaca,
ra.da.u más y ,a,hon clan las qruebras y aberturas do:'. una ha111n~ sin hartura; libé-rt.ano;; del cautiverio
e.a.m ino, rtodos los seTes m1woo y eternallllente en- de fo, culpa; .p on en olvjdo nuestras fwltas, no 'S·
oadena&lt;loo que avara guarda la Nauuraleza, el tron- enoaKlenes tus furores ~,onfra estos menospreciable•
«&gt; descuajado, el pino enhiesto, I-a hoquedad rugr;s,1,
gn1sanilJoo q,ue oo han alzado en rebeldía, seda.ríos
de la encina., y la JX&gt;ña giga.Tute de gmn.ito. se ani- que combruren ;y vilipendian tu doctriina. en nomman con la mons-tn1osa vida -de la oombra; cruje ·bre de no sé q•ué religión de miser icordia, ouando
la rama, chasca l,a hojarosca, el ánbol tiende bra- el oatolwismo e6 la verelaclem religión del amor y
zos JillUSCul&lt;&gt;SOI', y aguarda el peñón inmoble, co- la mrisericordia; en nombre de la libertad, de ia
mo atleta fatigado; el niiño oye e,sa.-, voces solem- ;igualdad y la frat,&lt;.&gt; rnida{l humanas, oua.1wlo T ri
nes de las cosa;,, e:,quiva el brazo &lt;le los oedro.:;,
fuiste el .más augusto mártir de esta idea en aq1i,sortea los abismos, huye, corre, á cada paso cn,&gt;e lla espantosa tragedia que, CO'l1 miedo del sol y
mirar, bri'llando como rarb11Dclos en lo negruzco :oom.blo:r de la tierra en todos su.~ mie mbros, se rt!~1e ·l as hojas, las pupilas sanguinolentas &lt;le los lo- prese.ntó en el Gólgota ; en nombre de los hambos; trota·n , ga101pan en su memoria Jos horrjbbs brientos, C'U0n&lt;lo tu religión es, Señor, la religió 11
cuentos que su vieja nodriza le narraba, y ya sm de los pobres, de los menesterosoo, de los proletafuerz.a.s para seguir su caminata, ni para estrmnr.~ rios, de todos aq1Uellos que pa:decen hambre.
cer el aire con sus gritos, nú para derramar mal"!?s
Los venideros no creerán-decí,a el marqués éi•J
ele llanto_, cae '.{)Or fin desfallecido, como un cuerp0 V aldega.mas-que se ha levantado 1l!ll día en el
m uerto. mientras el vienfo se reuuerce entre l os ce- horizonte del m,u1J1do en que esta religión divina,
ch-o,, y las nubes escalan el espacio.
toda de misericordia y de amor, ha sido entrega Yo también, como el niño descarriado, seguí da á la exreración de las gentes por bárbaras J
s&lt;&gt;n das torcidas y me perdí en la roledad del bo;; - harrrubrientas m1Uche dumbres, neoesita:das de amur
&lt;¡11e : yo uimbién, como 34uél, sentí fatiga, mied0,
y de 1miooricordia. Los venideros no creerán eu
Yi caer la n oche, cerrerse el manto de la sombra los insensatos fu:ror&lt;&gt;s de aquellos que, siendo poy 8ipar&lt;'r er las fieras alimañas, que medran á ía - bres, se han lerva'.DJOOldo en tumulto cont ra la única
vor de la,s tinieblas; yo también, desmayado, caí en r eligión que tiene entrañas para los m enesterotie-rra. c,on el cme11p0 inerme, difunta. ya la volun- so.s, que estando deshereda.dos han puesto su boc&lt;i,
tad, y no íuí, &lt;mal debiera, pasto de los lobos, por- sus manos y su s pies en la religión santa que 1&lt;'~
que Ti'.1 ,me amparaste, ¡oh gran Señora! Ha pu- ofrec,e un reino por herencia ; que no teniendo

a,

padre, se han aliado en rebeldía contm su único.
paidre qrue ootá en los cielos y les dice :
"No podéis subir hasta donde está mi glorua.
Y o, que soy el S~ñor de lo.s prodó.gioo, haré el lll3yo.r de !os pr&lt;Xhglos por vo.~ros, y t.-Ondré toda
mi glm·.ia dan&lt;.le vosotros estéis. ¿ No tenéis con..
c-iencia para CO'l1crerme? C':r:eed en Mí, y ten.
dréis 1111ás c ien eia. que los que mru3 me conoce
¿ ~o tenéis ni in~nio ni le tras para convertir
~fí 1~ .muc-hedtm1bre &lt;le las gente;? Desead que-,
todas las almas se C.()'])rviertan á Mí, y Yo os daré,
las palmas de la prediooción y del apostolado.
¿ No te•néi-.s agua. p-a,ra. los que tienen soo, ni pan
para los q11e tí e.nen hambre? No importa ; pedidme á ~fí que los sedientos beban y los hambrientos c·ornan, y el pam que aplaque su hambre 7 et
a,.,&lt;TUaque tl"J111ple ;:u ~1, o-s serán compu tados ,,0ql
cielo. ¿ E,;tá•i,, cargados de tol erancias y de di
y os faltan fuerzas para las b-u®oas obras ? Desead
ohrarlas, y tened ,p or cierto que y-a las habéis obrado. ¿ Em-ii&lt;liáis á los que tuvieron la gron dich&amp;
de padecer por ~Lel martirio? Desead padecerlo
~· toocid por ciert-0 que V'l.l&amp;---trn '\ero, la gloria d·~
los mártires. ¿ No podéis ,;er misericordioso.,!
8ed pa.e-ient('j;, y ten&lt;.&gt;d por cierto que scréi-s tan
grandes arute :;\Ií por vu('Stra -paciencia , como }og;
otros por su mü,ericordia. ¿ No podéis levantar i.
Mí n1estras manos, rargadas de h ierros y pu!!a'•
tas en prisiones? Levanbad vuesiJm voz, y vuesLl"l
plegaria será &amp;"C'l-ita en el ciclo, oorno si hubiérdtÍilevruntado á Mí j1untamentR la voz y las manos.
"¿ Sois onm:loo? No importa, levarrr~d vue,,~ro,
e.~píritu á Mí, que yo oigo la voz de los espirito,.
¿ No sabéis qué rosa pedinme? No i mporta, porque Yo Bé lo que os coruviene. ¿ No sabéis por van•
tura a.mar? Pues si sabéis amar, lo sa:béis todo,.
porq_,ue me ;;abéis á Mí, y lo tenéis todo porque 1116
tenéis á ~fí, que soy habitan te ele los corazones qne,
me aman. ¿ Xo reeort.láis ouando an&lt;luve por el
mun&lt;lo? Hubo erntonces un,a mujer adúltera, •¡Ul
era huhbrio &lt;le las gentes; ;;,¡_1,.q mam.os estaban til•
das de buenas obras, su alma abrumada de peca.dos; no entendía cosa de plegarias ni &lt;.le oracione::;.
.pero Y o l,a núré y se enamoró de Mí; y se pu¡:,o ca,
Jla&lt;lamente á mis pie;;; y allí puesta se convirtieron su s ojos en fuentes de lágrimas, y lloró tanto, que lo-s cielos mis.mOl- admiraron RU dolor.
N"ada me ofrecía sino ella rola; n a&lt;la me pedía
irino á Mí; v con eeto sólo, Hl corazón contrito r
h111nillaido se revi~tió de rooplan&lt;lecientc y más angélica herrrwsura; y con C$Í.-O sólo, si hubieran po,
dido emvidiarla, la hubieran envidiado todos lo¡; ooros de mis ángeles y de mis serafines, porque me
enaimoré de ella y la hice mía, y santifiqué con 10i
prewncia el corazón conturbado de la m-repentida
pecadora. ¿ No soy el que llevé oonmigo 31 Pa•
raiso el alma de aquel famooísimo laxlrrón, en la
sang-rie&lt;ntia tragedia del Oa.lvario? ¿ Quién fué
j amás ni má,s cu1pa,ble ni menoo menest.ero,:o qui)
él? Pero al rendiir su e,,.píritu lo puso en mil' m:inos, oomo yo puse el mío en las manos de mi Pa•
clre, y así como mi Pald,re lo :recibió, yo le recibí.
El oceáno de mi amor había pasado por la cu:11hre
de sus cu,lpas.
"Yo soy Aquel que antRs de dej a:rme ver de los
reyes, me dejé Yer de los pastores; que ante. ~e
llamar á ~1í á los abastecidos, llamé á los nec~1tados. Yo wy Aquel que a.ndando por el mn?do
dí salud á los d01ientes, il11z á los ciego,:, limpieza á los leprosos, movimiento á los paralític&amp;1,
vida á los 1111Uert0!'. Y o soy Aquel que, par-a ilar
de beber á los sedientos, ihice brom.r las a.guas de
las r-0ea.s, y para. daT de comer á los hwmbrient!ll
envié el maná y muil.tiipliqué los pane!'. Yo St)J
Aquel que puesto entre los 'Pobre:; y los rico:-, los
ignorantes y los sabios, entre los arrogantes y 1~
humildes, pasé sin decir nada junto á ]os rico."., en•
tre los arroganites y los sa,bios, Jlamé 0011 tierna
voz á unos pobres ignorantes y humildes pescador~, y me hice todo suyo, y les lavé los pi~, y les
dí mi Cuerpo por ma.njar y mi Sangre p or be·
bida : que tanta fué mi querencia.
"Na'Cl.a anné tanto como la pobreza y vuestro amor
después de la gloria de mi Pa&lt;lre. Sienido Sooorrano Señor de todas las cm,as me de!'pojé de t-OdJ.3
ellas para ser uno de vosotrO'.S. A uno de voaoitre&gt;s que á ningún príncipe del mu.n.:do, &lt;.lí la 1!0bernación ele mi iglesia. sacratísima; y parra con·
feriirle aquella suma potestatl, n-0 le pregunté fa
que t~n~a ni lo que sabía, sino lo que amaba. ~o le
exrum.me de doctor, sino de a::rnrurute. Y o mismo
iclejé mi vestidura de rey y tomé la de siervo. Un,
mujer fué mi ma dre, un establo mi aposento, ·Jn
~ bre mi mm a; pasé mi infoneia an desnudez Y

&lt;'ll obediencia, viví áiribu.lado; cooní el pan ele la.

-caridad ; no tuve un día de repo;,o ; llenáromne de
vituperi-OS y afrentas; mis profotns me llamaroll
"yarón ele dolores"; e,;cogí por trono una cruz, dtl'-3ca.n:-é en un :sepulcro ajeno: al entregar mi cspir í:tu á mi Padre, os llamé á todo.:.; á ~Ií. Y desd~
entonees no me can1'0 de llannaros : ved cómo teng)
la cruz, para :recibiros á todo;; entre ambos brazos
ten didos".

)Ylanue/ qufíérrez }Yá/era.

EL DOltlNGO DE RAMOS
EN SAN PEDRO.
~

L a inmensidad de Sa,n Pedro e;,fal;a silencio:;a.
X O se oía sino el rrumor de kll' p-a1'08 de la much;dumbre, semej ante, en el m1:Íl'l11&lt;&gt;l pulimentado, d
sordo ruido de torrente;; 'lalidw rle uutclre.

versias los Generales de las órdenes religiosas,
los ow{tro Conrervadores, Auditores de R-0ta, Clérigos de Oáma.ra, Votantes de la Signa.tura, Ab1:.:::viadores, Maestros de éeremon.ias, Camareros as i,;tentes Camareros secretos, Ca.mareros extra, Abogados'consistoriales Caballerizos, Chantroo, Clérigos y acólitos de capilla, Conduotores de la "Vi~Jtl
Ru.bca"-todo un pueblo eclesiástico, toda la 111numera.blc familia pontificia, prolongando su lento
desfilo como una theoría de milicias cristianas que
va al ~ielo á Tecoger la palma de los elegidos.
El Pwpa, rentado, con las rodillas_ oubiertas dry
una manta. bordada, presentaba el pie y la manc1
á loo ósoulos que ascendían, distribuyendo al prvipio tiemJ&gt;0 la palma. rizada &lt;le Sa.n !fomo con un
mo'i"Í.lnioot-0 de automatismo grandioso, con i:n
g-&lt;'sto hierático y antiguo, que lo semejaba á una
e&amp;iatllla sa;nta del pasado.
._
.Apa.rato maravilloso, admirable efecto de k\ltro de la liturgia, obra maestra del tnuufal e~pt•dúr-ulo rc,ljgicso del siglo XVI, de ,;u gP-nio el•

una ma.~ de on1uesta y vO'ces qt1e tocaba á las infinitas profundidadt'll del alma.
.,
Em e l cainto-llano dramntizado de la P a.--10n de
Cristo, según el enrngelio de Han }!!ateo, que entonaban trc:i diáconos.
Imp1'!IBionada honda mente. sint\cndo )igero~ ,e,calofrí~ por la espalda; permanecrn ena.Jenada oajo lag-ama. de las me lancolías, que clcrrama~an !\fü
notas, semejantL&gt;S al gran murmullo de una 1~menFa dewhirión, su.spen&lt;li'd-as y tre molante~ mmuto¡¡
e~teros sobn' sílab~ de dolor, cu.ras ondas sonol"lll
perma,necían en el aire sin querer morir.
.,
Y subí,1, baja,ba .Y volvía. á subir la lamcnta:-1on
del ~·ct&lt;·rífic io, de la agonía del Hombrc-Dw3, mod.1latla y RU:-pirada con timbre humano.
Mientrn..c; dura eate cauto oo que repercute lJt
mucrtt• dd autor de toda bendición, la Iglesia no
pide bentliciouoo; mientras dura este cant-0 r1ue
re,lata J.a. noohe ele la rnrdadera luz del mundo, 1:i
Igle..;;ia. no enciende cirioo, no inC&lt;'n~a, no responde
'·(.l-]oria tibi, Domine''.

Cuadro de Fray Bar tolommeo,

''Galecía P i tti."

Luego estaltó el hunno dt' '· Pul'ri ln:hra~orum"'.
rocuerdo de lo¡: hijos &lt;le Judea ante el Seuor, un
cántir.o de plar(•r juvenil. m1, l10:&lt;c1m,n ~ que d eag;1rraba eJ. aire con n()ta.;¡ m·geutmas. i-11biendo y perdi&lt;\ndo,:,---c en lo aJt-0 d e l-a.&lt;1 bón•clas . repercutimu1o
á dista,ncia c.-omo clamor de 11i iio;: en ecos da
montañas. ·
Con el primer ac.-e nto dt' ei-te c-an to ~- su alegría,
com~nzaba el desfile, la procesión eterna y siem)H~ 1mern de esta Corte d e la Igle~ía. que va á
1·ecibir las palmas de manos d&lt;'l P adre Sa,nt0:
l 'a.rdenalos, Patriarca:;, Arzobis po,-:, Obispoo na
lk&gt;i,-tentes y asistentes, Abacl c-s rnibw los, Penitene iarios, el· G01bemador ele Roma, el Auditor d,:i
('á,mara. el :Mayordomo, l'l T&lt;',:.01w o. los Protonotarioo apostólicos participmltc-i; y honoTa rios, d
Reg-ente ele la Canrillería.. C'l :\ ud i lor de contr o-

Domingo 31 de 1forzo de 1901.

aitf' ca túlico, de todas l:IB ma nos de ~us gr'!md"s
arti&amp;tas, de sus pintores que inventaron el &lt;lümjo,
el orden, el arreglo, la C'ompooición y la simetrb.
de la,:: nosturas, el oocalonamit•nto de lo,; grupo-s,
la belleza ele la decoración viYiente, sobreponiC'n,h
uno~ á otros e;,tos magnífiros corn par;:;a,; traj ea 1lo,
con c,1pas de armiño, con sobre-pe\.liz de r-ncaj &lt;&gt;s, r,thrilleante,- de brocado _y &lt;l0 !&lt;C-cla, combina11do ci
oro pálido de l as palmas moved·izas y el carm esí d,}
loo fofülos, con las armonías y lo:; sordos esplend,.,J'{',-, &lt;le un colosal Tie:iano.
L a OOlltemplación, dividida y errante, se de3pe,rtó y eonmovió por un ('auto inaudito, un&lt;i
queja en que gamía el fiu del mundo, una músic,i
01-ig inail y desconocida, en que chocaban los insultcr.; de u na t ur.ba fnri~ 'll, un r ecita do lento y solomm' qne contenía la voz lejana de l a Histor i•t,

La mu:s1ca, cada vez más penetran(;;), uiá,, d.:::Fti~ za&lt;la de anguGtia, semejaba la l'OZ
,/ 0,-ú.:, uicion&lt;lo : "Mi alma está triste hasta h m nert1!"; l:t
voz de J esú~ que un momento antes, en 10!- labios
del cantor, tras.pasó todos los pechos con el horror
ck la muerte de un I&gt;ios.
Y continuaba el recitado, rot o p or las réplic:.1s
&lt;lel Coro, ki. tempest a-d de clamores, el rumor car1cature,;,co, cómico y feroz del pueblo hanücida ; rl
goce disco1xk111te y bklsfemo de las t urbas, pidit:lndo la sangre de u,n justo ; los gritos destempht,l os
dol " Crucifige" y de " Ban,abás", que opacab:.1.n
las dolorosas a rmO'llías como un gran desdén resignado.

a~

ed111undo !J Julio

oe qoncourf.

Tra ducido para "El Mundo Ilus t rado,"

�Domingo 31 de }forzo de 1901

EL }IUNI&gt;O ILUSTRADO

EL MUNDO ILUS·1'RADO
Est.a música ~ infinitamente resignada y conmovodora, mucho más triste que ninguna otra
modro"lln; salió de una alma femenina y religioM.
lle hai&gt;ría pod!&lt;lo t"&gt;-c-ribir en_ algún convento per'.
(li'do en el fonclo de una soiedaJ, tra~ hr~os cnEmcños indistinto¡;:, entre los crujidos y los bO.;ozos riel viento, que gime cantando en torno
la.&lt;; ru.il~.
Es menel:&gt;ter, á toda co.~t.a, oir los "MiserE&gt;re" tle
mañana; u11-0 E'S de Pall'Strina, otro de Allegri.
¡ Qué concreción de profundos é ignora.dos sentimientos!
&amp;ta es la música de la restaiumción católica f..tl
como la halló e-1 ei:pírítu nuern al rehacer la Edad
)[&lt;'&lt;ha.

ue

JUEVES.

Museo de Laxembnrgo.

MIERCOLES Y JUEVES SANTO
EN LA

CAPILLA SIXTINA

IIIE&amp;COLES.
Tre; horas en pie, todos los hombres en pie.
Las dos primeras horas transcurren ; algU11os n·J
ret&gt;i.sten y se marchan. Los cuerpos están enoerrudoo como en estuches; los rostros palidecen, se coloran, gesticulan ;-vienen á la memoria los Condenados de Miguel Angel.-Los pies se encajan
en las pantorrillas, las rodillas en las caderas, lns
riñones se doblegan; bienaventurado quien cnctuutra una columna para apoyarse.
.:.\Iuchoo tratan de alcanzar su pañuelo para enjugal'Se la !rente, otros tratan en vano de preservar
su sombrero; no se ve más que un bosque de C!l.-

beza~.
La muchodumbre se agrupa. á la pue:rta, í'lc
cuan·clo en cuando penetra uifícilmente un per3vnaje oficial, merced á. los hombros de los acólito:;,
como un clavo de hierro en un pedazo de mader;,1.
En las tribunas de la entrada, en una especie de
jaula, las damas se sientan difícilmente y aspir-m
Yinagre.
Aquí y allá, suizos de penacho blanco y traje de
óµ~r,a se awovec-han de sus alliChos pies y se reeli1 tu1 en la alabarda.

cu ..dro de W. Bou11:-aercau.

El ronquído monótono de loe Salmos dura y
perdura siempre.
Lo cual no impide que las fign:ras de Miruel
0
Angel serun gigantes y héroes.
8i pudiera aoostrurme de espaldas para mirar á
loo profetas. ¡ Qué soberbioo tron&lt;JOS, qué magnHlcos cuerpos primitivos loa de Adán y Eva l El
terrible Cristo del Juicio es, á. un tiempo mismo,
un Apolo vengador y un sublime Júpiter tonantt'.
Uon qué gesto de trill!llfador desprecia los cue,pos de sus enemigos derribados. Aquí todo viene
de la antigüedad; cuando Bramante ideó á S1n
Pedro, tomó sus dos ideas del Panteón y la Ba;,ílica de Constantino : las dos edades uniéndose v
oompletándose.
~
Al fin el "Kirioo", después el "Miserere". Esto
si que recompensa todos los dolores de rodillas ":,'
riñones que se han sufrido. El contraste es cno1·me; hay acordes prolongados que parecen falsos
y produeen en el oído una sensación semejante á
la que deja en la boca una fmta ácida.
No hay canto claro ni melodía rítmica; tooo e:;
mezclas y cruzamientos, voces vagas y quejumbro1,as que parecen ora las dulzuras de un arpa cólic::i,
ora las lamcnt,a.ciones agudas del viento en los árboles, .ora los r-umores dolorosos y hechiceros d'.:'
la campiña.
Na.da más original ni más grande; la edad musical en que se ha escrito una misa semejante, está
..cparada por un n.bismo de la nuc..c:tra.

Ayer noche y hoy por la mañana, hojeé los d1'1
tomos de Baini accrea de Palestrina.
F·ué hombre piadoso, amigo de 8an Felipe Neri,
hijo de pobres gentes, pobre él mismo toda eu
vida. Vivió de una pensión, primero de seis, dea•
pués &lt;le nu(},e escudos mensuales; nunca tuvo dinero b~-tan.te para imprimir sus obras; era infeH,
y rebosaba de ternura; perdió tres hijos avocados á
un gran porvenir, y escribió su:s " I..mnenU!(!iones,.
en medio &lt;le dolores terribles y prolon~dos.
Por él y por Goudinel, su maestro, sale la mítsit:a, un siglo de~pués de las otl·as artes, dol caoi
medio-cval.
El canto ~ar,rrado est-aba lleno de la h1' rrumbre
escolásfün, oriza&lt;lo de dificulta,des, de compli::-.cione$, de cxtravagan&lt;:ias; las notas habían de 9el'
WJ'fks euando €C hablaba de pra-dos y hierbas, rojall cuando se trataba &lt;le sangre y {le sacrificio, ne~ras ruando ~ mencionnba,n el s(•pnlcro y la mncrll·: rfüfa parte cantaba letra diícn•nte y á vec•'!I
c-mH:iom'!: m 11ndana1,.
l~l sPnt~miento religioso reapareció prot&lt;&gt;stantP.
&lt;'on Lut&lt;&gt;ro, católi,eo oon el Concilio de Tren!&lt;&gt;.
&lt;:ou&lt;lin&lt;'I, r¡ue murió camo mártir e-n la 8an Bartolomé, 1--scribió la músic-a &lt;le los Halmoo hcróiC1•s
que sus torreligionarios, los hugonotes, ra nta11ai1
en medio de las hogueras y de las b-&lt;100.lla~.
Pall.'l'h-ina, inducido por el Papa, e,;crihió !.is
,a~ta~ é in-&lt;lefinib[('S armonías de la~ desolacion••:1
mí:--tic11s, la1, súplicas de un pueblo ontcro, pueril
y f.ri&lt;-lte, l)OStta&lt;lo bajo la mano de Dios.
Loi; ")fii&lt;crt&gt;re" e:-t-0n fuera de la jurisdireiñ11
de toda mfoüca oída por mí, y quizá má.5 allá dv
Hns límit~ : nadir, antes de conocerlos, llrga á
im11ginar tanta. dulzura y melancolía, tanta ra•
reza y suhlimida-&lt;'l.
Tres p1mtos sobresalon . . . Las disonancias .,e
prodigan algunas Yeces hasta producir lo que
mtestro oído habituado á i-ensaciones agradalJlei,
llama hoy notas falsas. Las partos se multiplican
&lt;'Xtraordinariamente, de manera que el mismo acorde puede contener tres ó cuatro consonancias y
dos ó tres disonancias, desmeml:mt~ y recomp;&gt;11erse poco á p()('o é incesantemente; á cada insta,ni&lt;', nna voz !'e d&lt;'i:;taca con un tema propio, y el haz
º&lt;' desparrama de tal manera, que la armonía ruta! p-arece un efecto de la casualida,d como el
wrdo y flotante concierto de los rumores de la
(,•arnpiña.
El tono contim10 es el de una oración extática Y
gemidora &lt;JUe per,;eyera ó vuelve sin cansar nuncli,
1l i~t.anie de todo canto simétrico y de todo ritmo
vulgar: a"J)iración infatigable del alma dolorida
&lt;1ue no puede ni quiere reposar sino en Dios, imvulse&gt;!' siempre renovados de espíritus cautivos qne
caon de m1evo en tierra por su peso natal, smpiros prolongados de una infinidad de desgraciado~,
tiernos y amantes que no se cansan de adorar Y
pedir.
,,
El espcctáC'nlo es tan admirable para los ojo,
como para los oí-&lt;l~.
Los cirios Tan exting,1iéndose uno á uno, se P,'I.•
11cgrece el vestíbulo, las gmn&lt;les figuras de los
íf{'$:cos oo mueYen obscuramente entre la sombra.
Se a~dan ,einte pasos y repentinamente apare,,'8
la Capilla Paulina, flamante como un paraíso an¡rélico de gloria, luces y perfumes. La~ hileras d,J
c·irios sulien en el altar como una falange en
mareha. Las lámparas descienden abriendo ;;ns
{lorados arahesicos, sus penaiehos .de chispas, sus ro·
f--as de ~plendore~. sus copetes diamantin-OS como
la~ aH!s rnMiea~ 1lel Dante.
Escan1a-, ele nácar eriza,n el i;antuario con sus
hlanrura~ d@lnmbrantc,; laR columnas tucrcrn q1~
&lt;'&lt;µfral&lt;':, de azur entre loR rli,ine&gt;!' cuerpo&lt;: rle lo•

Domingo 31 de 1farzo de 1901.

ángeles, bajo las volutas dc incienso humeante; un
aroona embriagador llena el aire. Bernini ~:;
(luien ha dispuesto &lt;.'Sta fic-:;ta deliein,:a, ~t&lt;&gt;,- de.,;lumbramientos, esta obra de hndai-. :-;u ~anta
Tel'CSa extática. de la igle;;i.i "Della Yittoria" entrevé en espíritu e1-1ta solomnitlad, porque aquí debía estar.
En San Pedro, entre dos filas de sol-&lt;lad0;:, &amp;e
mira pasar el cortejo que rn á ("(•l&lt;•lmn el La.rnbrio. Desde luego, "}fon:;i¡rnori'' de füonomía espiritnial, Cardenale-s violeta,-,, ten p] c·a1)('lo rojo en
la mano y seguidos de $11&gt;- a&lt;"úlitos, ( 'anónigo,. ataviados de rojo _vivo, y al ti11 lo., doc·e Apó,-.tol&lt;'s
,·estidos de azul. tO&lt;',tdo,: c·on un sombrero blanco
muy raro v con un ramill1't&lt;, tn la mano.
tn un ·h ospit~1l dii-UrntP, las dama&lt;; rom,rnas
can trajes negro,; _y del anta [ps hlaiwos de rl'ligio~a;:, desempeñan ('[ mi:,mo oficio. He N.'cihe :cllí
á tres ó cuatro&lt;·i&lt;•ntas aldeanas &lt;(U&lt;' l1an YPniclo e,;vresamente á la tit•.-ta. Las clam.1" má~ di~tingui•hs,
las princesas misrna:s la~ clc•.:&lt;·alzan, Jt,i- Jayan los
pie~, les vuelven á poner c•l ealzado, l&lt;~ dan de comer y las Jleyan Íl dormir.
E:; la nece:sitlatl violentar intennitl•ntc lle emociones y lmmill¡wiont'&gt;' cristianas.

7(.

..Ji. :iaine.

Tradncldo para "El :\fundo lln!ittrado"

lORAD!
Dejad que vuesiro r;;pírit u ,u~pcn,o
De su de,.;tino al podrr&lt;~l ¡.(rito,
Dirija el nwlo &lt;I(• ,u afún in111en,-.o
A s~ patria inrno11al, el in finito.
)faripo,-a, de luz. tP1HlC'cl l'! nl,1
A la llama que r. , .l{"a :;e 1·011"um1•;
('ua.nto puede Ynhn. la aHura c•,.:-c•ala:

La músiea, el i11&lt;•i( n"o ,, el pt•rfonw.
Cantan ÍL Dio~ &lt;·1 :n·&lt;&gt; rnt rn t'l ra1naje,
En s.u onda. el mar. el C'éfiro l'll sn giro,
Que los cielos rt&gt;t·il&gt;t•n honwnajt'
De cuanto tiene H&gt;z, emito ó ,-11--piro.
En este mufü.l o nr&lt;-ano Y ch•;:lumhra.ntc,

En el seno de tanta,, mara~·illa;:.
El hombrr, pobre ,t'T dl' 1111 ~olo in"'lante,
Xunca se halla nwjor 11m' de rodilla,.
Caed de hinojo,. ~upli&lt;·nntl"' palma-:
Alzau YCllC'iE'nclo \"lH':-tro ()J"¡.("ll llo c·it&gt;g"O:
La oración e,; la Yi&lt;la ele la;: alma,,
Santa actitud de aclorac-ión y r.neg&lt;l.
Del exi,,tir en la inmorlal contit•11&lt;1a,
Xada el milagro tM amor at.aje:
Que la oración, c·orno el ¡wrfume. a-c·ien&lt;b,
Y que el pcrdó11, como la Jimia, baje.

Si na,egái~ en golfo, (lp ,·E&gt;nturn,
C'antad IIOSAKKA en n1(';;tra clidrn. e:.trema ;
Si naufragái,; en maro:; ele amargura,
Pooid piedad á la bondad ,-nprcma.
Sonrciu al pe11$.'lr que en &lt;'~plendores
Al fin se tornará la. noche obsrnra,
Y que san. de la vi&lt;la. los dolore;,.
Sollozo abajo y cíintico en la altura.

José .Cópez J)orfillo y lfojas-

Secreto de las bellezas del Evangelio
Se nota un i11Jl1C11:-o arnnc·E&gt; litc1·:nio en el Ev.111gelio. Produce el efecto &lt;l e un palacio &lt;le hadi,
construí&lt;lo íntegramente de pir&lt;lra~ lumino,a;:.
Una exquisita Taguedacl en las transicio11es y
las uniones cronológicas, comunica á esta cliviu;i.
eampilación la ligereza de un relato infantil.
''En a,quella oca:1ión", "en aquel tiempo'', "sucedió que", "ese día ... ", y otras mu!'has fórmuias
rme aunque no lo i-ean, parec&lt;'n precisas y liaren
fluctuar la narración entre ]()'; c-ielo,:; Y la tierra.
A causa de la intl('f,--i~ión clel texto, -la narración

Coleccl6n de P.rtrobn.

crangélic·a apena¡; toca la n•alitla,l. Xo,- habla v
nos embelesa un genio afrpo á quic'n ~e t0&lt;.·a y .;.:!
ahraza; pero que no dc~Cil'i1de lrn.sta las clt•·,igualdacles del sendero.
Xo hay quien "e detenga tl a,·criguar si el genio
aquel sabe lo que nos rn(•nla. Xada e:onote v ,b
11ada iducla; p@que llega ú proc1uc·irnos t&gt;Íedo
a.nálogo á la afirn1a&lt;&gt;iém &lt;le la 1m1jer, que no,. hace
sonreír y nos convence. Equival!' en litrratura á lo que en pintura e,-; un niño de Cone¡rgio ó
una Virgen de diez y .s-ei;; año;;, obra de Ha f'ael.
El lenguaje es de la mi,:ma da:;.e y apropiado
al asunto. ~fodiante un Yerclaclero ailarde, d
rurso claro é infantil &lt;le la narración hebr€'a, ::!l
timbre fino y exquisito de los proverbios, ,;e han
traducido en un dialecto helénico bastante corr.,cto, bajo el aspecto de las bellezas gramaticales;
pero en que ª'Parece totalmente clislocaoda la a.n tigua sintaxis clásica.
Los evangelios son la primera obra e:scri ta- t&gt;n
g'riego vulgar. El viejo grecismo e,;t.ú moclifica&lt;lo
allí en el sentido de los idioma;; modernos.
El helenista halla esa lengua débil y sin &lt;'xpre~ión; clásicamente considerado, el Evano-rlio no
tiene estilo, ni p la11, ni belleza; pero es ;na obra
maestra de literatura popular, y hasta cierto punto el libro popular más antiguo que se h ava ~rifa.
Pero no hay qur ]1a.cerse iluRioncs por" lo que ,e
refiere á la inp:enuidad clr la forma. La pabbra
clc verdad no tiene para el oriental el mismo ,,mtido que para nosotroE-.

El oriental refiere c-ou aclorable candor y con
el a&lt;:ento &lt;le! testigo, una multituu de co,;a,; quu
no ha visto_ y ele que ninguna certeza abrigJ.
Los tapr1e:ho,:o,- re!a_to~ de la salida de .E,.{1pto,
que en todas la~ fam1has se dicen la ,ísvera du la
J&gt;aS&lt;:ua, ú na'.l ie &lt;;ngmian ; pero no por e:;o ,1so111bran meno;-; a quwnes Jo,; oYen.
La~ rt&gt;pre;:entationes e-&lt;·énicas con que c'el~bran
anualmente Jo,; per~a;: lo~ martirios de la familia
ele ~l_i ~r em_-iqnecP:1 siempre con alguna nueva inYenc1on clesbnada a tomar á las víctimas más interesantes~- más odiosos á sus matadores ...
El eyangelio &lt;l&lt;' :-;an 1fateo, como casi todas 1a.~
composiciones fina;:, fué la obra de una conciencia
doble en cierto modo.
El autor es á la vez judío y cristiano; su 11Uev~.
fe no ha mata,do á la. antigua ni le ha quitado na&lt;la de Rll ipoesrn. Ama las dos cosas á la vez v el
e,;pecta&lt;lor goza, ~in ton11entos, de esa lucha. Adnurable e,;tado e,;te en que se es todo sin Rer torhwía na.da ele.terminado; transición exquisita, m-0 .
n:ent? excelente. para el Art&lt;; aquel en que una conc~enc1a ~e com~erte en pacifico campo 'de hatalfo
~m que ella m1,111a sepa inclinarse á niucrún extremo.
,:,,
El &lt;':i,;tiani~mo e;;tá en ~fateo, en el e,;tado éie
flor abierta. pero que lleva todavía los fra!!llnent 0 ,
del botón de que ~e escapó.
1:&gt;
"

ernesfo lf eflan.
Tradncido para "El Mundo Ilustrado"

�Domingo 31 de :Marzo de 1901.

EL MUNDO ILU3TRADO

:a

F.T, MUNDO ILUSTRADO

Domillgo 31 de ~farz-o de 1901.

�Domingo 31 de Mar.60 de 1901.

EL MU:~IDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

equilibrio celc,tial; y arriba, muy arriba, en el
fondo del infinito, un rompimiento de gloria, s:imejantc á los que yo había visfo en viejas pinturas,
se abría en ocres deslumbrantes y en palpitaciom, 1
de púrrpura. .Me aúuerdo que supe rezar las oruEL TEMA DEL DIA
cione.~ do mi madre, de una literatura recargada y
hombá~iica, llenas de interjecciones admirativas, y
Un rincón de la 'llida. Es la hora de la pwpia para desahogar un fenor inconscienb.',
lntinddad. Ella y él solos. Orepúscu• como 1111 molcle to,;co que recibe y da fonna al melo. A lo lejos se "e el cielo.
tal inflamado. La leyenda cristiana tenía p.ir:i
mí un lado pavoroso, siniestro; aquel en el q1te
ELLA.-¿ Y :;il'ntc u,ted la poe:-ía. de la R :lli- intenenía "Eloe", como gran fuerza desconocigión?
da, para ordenar &lt;lt•~dc lo alto, el martirio del meEL.-;, Yo? Rí; en mi niñez leí con del()it~ lancólic-o nazareno; y otro lado luminoso, ViV'.),
''El Genio del ('ristianii;mo"; rn mi juventud, riente, aquel en el que un apo~tólico grupo de e 0 me llcrnba al campo, para recrearme á solas, í. cogido,;, en derre&lt;lor de la madre desfallecida J~
esas serena~ comJHll'íera~ de Jo,; bu&lt;•no:&lt;: "Las Me- angu,;tia, bañába,;e en claridades paradisíacas. El
ditacionc,,·. de Alfonso el pío; &lt;'.Uanclo quiero re- sublinw ,;acrificio del amor se me mostraba con u,1
posar ~m poco (lt-1 ,·értigo de la vida, abro, por horizonte sombrío: el de la crueldad misteriosa ue
cualqmer parte, un libro de "}fofüeñor'' H.enan los ciclo,;, )' una tima radiante: la de la virginal
(mesé de memoria la "Plegaria en el Acrópolis") ; ternura sobrehumana.
y no h;we nmeho tiempo. mi entretenimiento f,1(Reflcxionanclo). Pero e:=:tas impre;-;iones me
vorito fné el de wr ha,-ta la fatiga las prodigiosas
duraban e:-ea"o tic•mpo; al salir ele la Catedral, :í.
e:;tam1¡¡1, de Ti,,-ot, en ~u .. \'i,la de J e:;ús .. . "
pleno ambiente•. la re,pirac-ión perfumada ele b
ELT,A.-N'o, no es e;;o.
primawra ;:oplab,1 ,-olJrc mi cabeza, agitando .ll
EL.-~ Pue,- qué e,-. entonce", lo que u4e&lt;l me
par de lo.-; eabcllos, las idea,, que ,;e dc,-prendían tlt•
pregunta. ,;eñorita? Dr,earía yo entenderlo bien.
mi Cl'rebro, y se alejaban, como se desprende el
En ,;u:,; &lt;·Jaros ojos clüspea la malic-ia.
polvo barrido por el Yicnto. )[e quet1aba entonE u ..A.-,¡ }fafüia? :X o; en mis claros ojos deb::i
ce,; en el alma una ,;cnsación de bienestar, suave
de brillar la &lt;·urio,-i&lt;lacl; u,,tedc;; los imaginativo;
y duln•, parecida á la que experimentamos en el
~on poeo ~inc·&lt;•ro,,; e,..t,ín a&lt;:o,..tnmbrados--como
c:uerno al :=:ali r dd baño en una tibia mañana.
que e;; ,11 ofic-io-ú cubrir ron palabras desluir.}fo ~en tía pnrifitado; limpio de pecadora~ tci1ltrantc,;, el Yaeío de ,u "cntimiento.
taciom•s
y libre, al fin, tlel p¡1nit·o del diablo, ~[
Bueno; pue,; yo quiPro que u,,tc&lt;l me diga lo que
h_aya C'xp&lt;•rimcntad~ en e~tos días ~antos; pero ain señorita, del diablo de eola negra y mo11,;truo:; 1,
e-ita~ d(• autores 111 reminiscencias literarias, si.u Ycteacla de Yerde azufroso, ele eabeza con euern,)~,
aeorclaN' de lo;: YÍl'jo., ni de los nuevos místicos; ele mano, c-on ,garras, ele alas membranosa~ y r,'~in refrrirmc la interpretación científica del lluda,, que ;e mol'Ían torpemente tomo la::: de un
"C'a,-tillo interior", ele 8ania T erc~a, ni recitarme murc·iélago gig,rnle~eo. l)etrá,; de mí, un p0,:,)
verso~ de la ''Sage,;,:e'', de Ycrlaine, ó páginas de arriba de mí, (lt•:-lizándosc ¡;obre la lrnl'lla ele rn i,
"La l'atc&gt;clral", de llu_r,-mann; e~a;; impresiones li- pa,;o..;;. e,taba yo seguro, t:omplcla mente ;:egnro, ,'e·
hrc,ca~ &lt;lc'-_jela~ u:sted allá para los ,-uyos, para rn-; que wnía. e,pada en mano, el ángel de plata rEíc:ompafü•ro$, lo;; que andan á caza de una metáfo- fona ~· mhellos de oro cmpalideci&lt;lo, quien, dera ó pcr;:ignen em0&lt;·ionc,; agenas porque carecen jando Pl Y('t1Íanal ,le colon•,, dc;;clt• el que me •o,,de emo(•ioncs propia.;,. Todo hombre debe haber rC'Ía ,-i&lt;•mprc que rntraha )'O en el templo, habh-.e
,C'nticlo algo con p,;to; no "e tira, a;-;Í tan de repen- dC(:idido á ser mi protector y mi cu~todio.
Lo,; a iios pa~an ruido;;amentr, romo las ,1g:,:1;;
t~ y con tanto dp,;pre&lt;:io lo quc se lleva en el ()Spír1tu por fuerza, :\' pa;:a de los pallrcs á. lo,:; hijJs de un río que arra,tra piedra;; cl(•,;prendicla.~ ele la
¿ cómo cliré yo?, c-omo una herencia que recibimos montaña. y troncM arrebatada~ Ít la orilla. T ,1
al nacer, como una moneda que nos ponen en la Yida aturde. E~, ú Ye(·es, r;;trcpito,-a. y rorre r·, ·1
mano que per primera wz abrimos al aire u&lt;.:l furia, C'mpujatla _v enriqurC'icla ,por el turbión; ne.
mundll, y que no podcmo,- i.-oltar sino en otra m:1- gra de pa,ione,: y e,pnmante dP c·úlera~: á YP,· ,,,
no que apriete la nuestra; como un sello que no,, rurnon•a )' e-anta y brilla y e:; awl: pero no ·h·,;.i
marca en la carnr ,-uare y tierna y que se va b:&gt;- de ;;onar: ,;11P1Ht y no,; aturde Y 1rn,: adormece.
(rn ,-ilcncio brerc).
rrando ])O&lt;'O á poeo, euando c·rct·emos, pero ;;in
ck~apart'&lt;.'&lt;'r por (•ompleto, ~in que se pierdan las
Hoy l'sas c·eremonias me parec·t'n un poc-o ,1p:'.línea, dr la&gt;' cieal rice~ ... ¡ oh, sí, porque nos ha- rato~,1,; ~- tcatrale;;, como h('(;ha,; para impre,ion:ir
cen una herida que hwgo curan con bálsamos de la amodorrada imagirnH·ión de la mncheclnml&gt;rc.
f~ y ungiiento" dl' &lt;'&gt;'1wranzn. pero &lt;1ue, sin embargo, Es wrda(l que la iglc,:;ia es el origen del IPatro ...
s1 con nne"tros cleclos la oprimimo~, nos duele, ne~:; ( Saliendo de ,:u medita&lt;:ión, como anojado &lt;le ella
duele. Cstedc... hablan mucho de quién sabe de un gol¡:&gt;e, ~• miranclo á su interlocutora fij:1cuantas tosas, de ,-('(limcnto;; ele razas, de asom- mente). Perdón, señorita; me di~lrajc. Esas .,0:1
bro,- y terrores primitirn,., ele preocupaciones se- rosas de los libros.
c·ulare.... el&lt;' ataYi~rno. ¿ n,-í ~e llama, no es verCon toda franqueza, hoy veo muc:ho de mmuhdad, ,lla,i5rnO? ¡ Dio;; mío ! Hablo de estas no, _ele profano, tal Yez, porque algo hay de profacosa:; que apenas comprcnilo, que conozco de oí- nación, en estos días místico;;. Parécemc como
da:::, que se me barajan en el entendimiento y me que los templos se convierten en lugares ele !'')le _nublan, y que :,;0,-:ncd10, cntrenio, adivino, en creo, en salon es de recepción, en sitios ele o;;tenfamis lcetura:; y en Yue~tras conversaciones. ¿ Ve us- ciones y de pompas. X oto la "pose" r eligiosa; ~ri
ted? Yo también hablo ele libros y de teoría3 · me figu~a que la "::,emana Santa" es un prcte"to
e.,toy tonta. ¡ Qué lástima.! Y a ni las mujcre~ para lucir hermosos traje,-, tocados oriO'inalcs senpodemos !-er sincera!- ...
cillas elegancias, lindas joyas y cr ee~cias c~tóliEL.-Está u stccl filosófica. señorita no me atr•:i- cas. La;; igle.--ias se llentm de c~1rio,;os, de presunYO á decir más; filosófica. y eneantado;a.
tuoso;:, y _de desocupados. La Yanidad r ebosa, coELLA. ;, ~o le parezco á usted un poco pedan- mo que !'IC'Tl1pre es mayor que la piedad; va J15 .
teS&lt;'a? (Pausa). ¿Y qué picma usted de la frazada d? santurrona, pero no puede ocultarse:
poc-:ía ele la Religión?
la denuncian ~ns arre?s. ¿ Creyentes? 8í, aqueEL (di,-traído).-Por mí mi;;mo nada, ó C?lsi
lla beata de tapa lo ra1do, encorvada v tcmblon'l •
nada, le aseguro á usted que me puedo pasar sin aquel a~l~iano ele ojos tristes y cabeza de a~cet" 1:
ella. Prefiero la poesía de la duda; una brizna de ~quel nn~o asombrado, de gesto medroso v mirncl:i
creencia en una onda de escepticismo. Allá, de pe- rntran~mla, ~quella mujer del pueblo, iclolátric:i v
queñín, a~i:;tí á las ceremonias litúrgicas: una adolorida-tipo de nuestra pobre raza de $Ometimañana ele "Seña", una noche de "Tinieblas", un d~ ;-~uella joYen histérica, en cuyas pupilas a.,
''Lantorio"; me parecieron imponentes, dram.iti- v!s10naria, llamea un insano fanafü,mo. . . Señora,., solemnes ; me eausaron asombro compli:!ado nt~, .1;1-º es esta la época de sentir la poesía. de ],¡
ele miedo muy grande, tenaz, trágico y pueril, su- r~hgion. ~stas observaeiones son vulgare,:, trigerido seguramente por todos los otros, por lo, viales, necias. Andan de boca en boca hace sifieles. por la multitud que llenaba el temp!o. glo.:. ::\[as e;:: e,.;to lo único que se me ocurre.
;, Qué sabía yo de la muerte ni del misterio de h
ELLA . (n!cdita; luego ríe).-;, C'onque quisif'r,1
tum ha? Por instinto, me sentía bien afianzado á uste~ cn"banos ele las catacumbas? i. ascC'li~mos
la vida, como un arbusto que ha echado largas medi eYalcs? ¿reglas se,eras? i. disciplinas dolororaíces en la tierra. El organista me parecía un sas? ¿ clau,..tros ~ombrío:,;? i. rejas tupidas? ; mac-i•hombre ;:;obrenatural; los sacerdotes, unos ~res rac10nc,.; y ay-,mo~? Amigo mío, permítam~ u;:tr"1
rlfrinos; las columnas de las naves no estaban ci- aue le llame eántli&lt;lo. ;, X o me ha dicho u"ted Pn
mentadas sobre el i-ue]o, sino que flotaban en ua muchas ora~iones &lt;¡ue el Arte e&lt;Yoluciona? Yo me
amh:ente azul, ~n-.pendidas en los aires por un figuro que e-:o quiere decir cambia, se modcrniz.1,

IMPRESIONES DE LA SEMANA

toma la forma que requieren las nue,·as costnm.
bres y los usos nuevo;;. Us_tedes dicen que el ideal
,.nfrc grandes transforrnac1onc". No digo el """
tido, el cuerpo, los miembro~, los músculos 1
.
h
1. l
1
. ' ,\Ji
11,en,1O,,:.
an &lt;:an~ &gt;1ac o, en e organismo humano.
): o e ramo~ lo,; nusrno,- ayer que hoy. 1· Oh éram~
, I
,
l
,
""
mas ucrtc~, mas ruc
como menos sensible,¡
tomo menos tri;;t~--, c~mo más vüluntariO!'os
terc-os ! ¡Bah! y s1 Yal'la el cuerpo, si la fortaJ.,.
za de los brazo~ decre•ec, si la tisrn ha consumido
l'l petho, si la$ piernas $C han vuelto endeble~ ,i
la e:xi~tencia ,;e ha debilitado, si todos en la ,ida
(':;.tamo; ~o~rac,ho.-:, ó 1w_ura"!énicos ó histérico,. ó
loco~, o 1cl iota~. . . ¿ q11e &lt;leJa usted para la rdigión, que tiene que sufrir las decadencia:; ,1;.
c·'.1rnP ~- los trn,torno,. de la,, almas? La sn¡wr1·n·cntia de la fe e~ milagrosa: es una a,piraeiúo
Ptema. Piense usted en que p:&gt;r dentro de :&gt;s'
garrulería irre"pduo~a, irreverente, diré me-jo;
hay una palpitación de amor, de esperanza, de mi:
i-criconlia. l'ada uno ~e acerca á Dios como •me.
de; qui(•n con el corazún $angriento, entre la~ 'nano,, quién con el c;-píritu repleto de pasionc."' y va,..
uidadP~. quién rncío &lt;le toda idea, quién, hei1t:hido de trrnura, &lt;¡nién, ind i ferenh•, frío, arra,trado
por lo,- demás, eomo tan,;ado de vivir; pero c,taa
ma~a,; hacen !(,gione.~, y e:;ta~ legiones de árruilas
de ,-:erpicnte;;, de maripo~a~. de c"carabajos, "ue 1~
que puPclen Yolar muy alto, de los que ya no pueden
,olar, lo:&lt; ali-rroto", y de los que se arrastran, los
reptil(•, y los gu,:anoo, todos suben, ó hendiendo
lo,- aire.,, ó afianzándose á la tierra, á aletazos ó á
mordida:-, hincando el tentáculo ó sacudiendo l:ts
plumas, pero ,-ubcn, ,-uben ...
Er, (entfüia.~mado y hmlón).-¡Bra,o ! ;Br;1\'0 ! ;, lla leí elo füted á Lacordaire?
ELL.\ (cxaltacla).-:Xo ; he leído la '·Lrvenda
clorada··. ¡ Qui:,iera hablar á mtcd ahora, de muc·has ro,-a~, ele mu-chas c:o:&lt;a,- ! ( Uomo cayenclo en
una wlada melancolía). ¿ Luego no le rru,tan á
.l
1as 1g
. lC':iia".
. '.)
o
u~teu
EL ( alg-o enfál ico) .-Sí; la,; ~oli tarias, la, triste~. la,; iglesias de barrio, las trncbrosas, las que
huelen á humedad y á incienso, las de cúpula;; bJjas, ,idrios cmpolrndo;;, bancas pintadas, santos
clcsteñido~, cl(,~clorados altares platerescos, pintn1'11~ negra.,, n egros, con algunas cabezas náufrai,1~
&lt;'11 aqnl'llo~ marr~ ele ~ombra, io.oeas pilas de agua
bendita crnbuticlas en pilares e11,;alitradoB, órg,111 &gt;
clt&gt; tuhPrías abotlaclas, t ri,to" convulsos y empapatl,is
en ~angre, y en el coro. rejas coloniale~. ile g-rne,os y jnutos barrote:&lt;. y ele trecho en trecho, confa-.ionarios de roto:; talh1do;;, y c,c:ulturas de úng?]p,- defo1111e~, y por las wntanas una ráfaga d~
,o]. efímeramente borclatla por la sombra ele !0:1
p.íjarof&lt; que pasan ...
ELT•.\ (como a.saltada por un recuerdo).-.\
c-icrta;; horas, toda.;; la,~ iglesias se parecen. E,wi
c-apilla,- que u:;ted ;mcfül. ..
EL (interrumpiendo).-Xo las su;ño, las he vi~itaclo, en ellas me he i:;entido eristiano . ..
ELL.\. ¿ Y u;;ted las prefiere?
EL ( en tono lírico) .-Prefiero ir al campo. lrr
la.s flores, trepará los árboles, sentirme dentro de
la naturaleza, tenderme sobre la yerba y huncl~r
la cara en el rocío, ó entretenerme con los eapnthos de las nubes, y con las rondas de las aY~~,
leer de cuando en cuando una página clási~•
baj :&gt; la frescura de los ramajes cuajados de hoJ!'IS
$Onora,;, y, al apartar los ojos del libro, clavarlos en el horizonte si n fin, remoto, transparent•!,
en cuyas azules lejanías, ca,ben todos los sueños.
ELL.\ ( inci,iva) .-¿ Y es esa la poesía de la r~
ligión?
EL.-B~a C'l, señorita; las montañas son altl·
re, y la luna ...
Er.r..\ (con risueño sarca;:mo) .-La luna es h.J•tia: Ya lo sé; ~on metáfora;: Yiejas; hace setenta
aiios que las puso en Yerso Yíc·tor llugo; usted rne
ha recitado e,a,; estrofa,::. ; Por c1ué se toma n•,
d ~
tcd lo que no e!\ ~uyo, ea deeir, lo que es de to ~ ·
::\Ien o,; libros y má;; ,:inreridad; (bien pronunc1'1•
do) particularmente. más origiua1idad.
Er. (joco-serio, señalando el cielo profundo,
reno. puro, e,poh·oreado ele estrellas) .-¿ Y .:p!e
c·ulna tengo yo ele que fa naturaleza· sefl. la mai
,·ie-ja \' la, má;; sublime metáfora? ¡ La poesía ,fo
la rPligión ! :Xo lo clice lltJO"o, ni Núñez de ArC'C'. ni lo;; grand&lt;', ni los ncou~ños poetas lo dicrn:
P,e ,pedazo ele ciclo que desde aquí eontemplam0,~,
,e lo canta solo. i. Se corffenre usted, señorita, th'
lo que es la poe:;ía &lt;lt• la religión? E~tamos 1,,
arucrtlo, completamente ele acuerdo ... ¡ :Mire usteil
c¡né noc•hc !

º",

y

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~e:

.Cuis ~. l/rhina.

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Domingo 31 de }farw

J.e 1901._

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�&amp;mingo 31 de :Marzo de UlOL

JESUCRISTO.
.Al norte de Solima,
La ciudad soberana
Que de la historia hnmana
)[a1x:a y ocupa la elevada cima, .
En ht estéril región que nunca v1:;te
De la hermosa natura los arreos,
Elé'rn~e al Calvario, loma triste
De,;.tinada al suplicio de los reo,,.
A la hora de ¡.;,c,,,ta,
Cuando miás viva lumbre
Derrama en el espacio el rey del uía,
Suele apiñarse en la región funesta,
Inme1itia muchedumbre
Que acude prt•surooa
A mirar del suplicio la agonía;
Que el hijo de J ,u dá, como el 'Pagano,
Gozó feroz. con C'l dolor humano.
En la cumbre del monte,
Del sol ardiente por la luz bañados,
De.~tácanse en el fúlgido horizonte
l:,obrc altas ornees, tres aju,.ticiados.
Dos de ellos, bien se mira,
::,ou &lt;le la sociedad baldón y estorbo,
Pues en su rostro dc&gt;,;pcchado y torvo,
Dolol' no f-C retrata, sino ira.
Augu,,to el otro y bello,
.
Aunque alzado en la cruz c-ual dclincupn te,
De la inotl'ncia el a:pacible &lt;'ello
Mue-tm en la luz de la serena frente.
De amor sublime los rngrados lazo:;
Tiende al hombre, y por él suplica tiernc
Abrienrlo á ffilS miradas ambos brazo5
Y elenindo los ojos al Eterno.
Y rxtendido en la &lt;:ruz, vuelta.'! las mano,;
Y 1a mirada á la radiante ~fera,
Par('Cl' 0ólo que un momento espera
Para lnmdin;c en los cielos soberanos.
Ese cnwificado
Es Jesús el profeta,
El que m arengas á la turba inquieta,
Predicaha ltL muerte dd pc,cado;
El proteC"tor piadoso
De todo,; las pequrños y dolieutes,
El que daba á los niños inocentes
Aihrigo cariñoso ;
El que manso á la me,sa aborrecida
8cntúbase del duro publicano;
El que sah·ó á la adúltera la vida
Exh•ndiendo la rnauo
Sobre su ob,.cnra frente envilecida;
m que COll dulce amor y santa iuea
Ileclim ió dPl error y del delito
A la~ almas senciilas,
Y los bordes del mar ele Ctalilea,
Del (':;tupor ('ntre el con,:Lante g~·ito
Comno,·ió con inmen,;as maravilla.&lt;;;
Quien clió á los cielos luz, al f-ordo oído,
C'on~uC'lo á las má~ duras pesadumbres,
Salud al afligido
Y pan á las hambrientas mw:·hedumbres;
El que del cielo rn el sagrado noml,re
La ergástula rompiú {'0n ta~1ta:; 1mrno;;,
Y predicó á la faz ele los tmrnos
La libertad v la igualdad del hombre·
El que del vicio y la abyección 1wfanch
Halir hizo á su YOíl al hombre ingrato,
A manera del pútrido cadáver
A quien dijo imµl•rioso: ¡ SDWE Y A~DJ. !
Y salió de la tnrnba á su mandato.
La sombra U&lt;.' la pálida agonía
De Jesús en la faz se difundía,
C'ual de la noche el wlo
Al declinar el tlía,
Re -ra extc&gt;ndienclo por el claro cielo.
,Al pe:-o dd dolor ,e doblt•gaba
;i[urmurancfo perdón su boca pura.,
Y lleno dv panua
El pueblo en torno Je la cruz giraba.
Angel~ 110 hajill,an de la altura
A librar al profet.1
Con e.,;pada,,. ck YÍYitlos fulgore.~:
l\fas de fnrntr n-&gt;Cóndita y secreta
En el pueblo brotal&gt;an los tf'rrorcs.
;, Por qué tal c·onfu$iÓn? Veces "tn cuento
Yi6S&lt;' la cruz alzada

,

1!.:L MUNDO ILUSTRADO
Sobre esa cima tétrica y pelada.
lJonde tienen las lágrimas a:iiento;
Y el inocente que de impía,; manos
Hecibe muerte fiera,
]\ o terror, coDlpasión cau;;ar debiera
En los pochos humanos!
Es que hay en la conciencia
.
Voz que acusa, y acento de sentencia,

Y no es po::úble, sin oir su grito,
( !ometer el delito
Y hollar impíamente la inocencia.
Ei; que ese ajusticiado que perece,
}J:; de una arcana y formidable Cbeneia,
Y al mirar ,m bondad y sus prodigios,
&lt;Jual radiación de un astro esplendoroso,
l\í,ás bien que hombre, parece
Arcúugcl poderoso.
Holló 'SU ,p lanta el suelo
Y re~onó ;;u ;voz en la Judea;
J&gt;t&gt;ro .~u corazón siempre y ;;u idea
Anduvieron alzados por el ciclo.
De ¡,:us pupi1as la mirada calma
De caridad y amor estaba llena,
Y el timbre de ~u voz dulce y .,;erena
Ptnietraba ·ha~ta lo íntimo del alma.
He.,i;.tir nadie pudo de sus ojos
La ca.~ta rofulgcucia,
Hin ~entir el afán de la conciencia
Asomar á la faz entre sonrojos.
Al oir los consejos de RUS labios,
lra frente alzaban loo que siempre gimen,
( 'allahan los 1J11ás sa.hio~
Y C'ra mirado con horror el crimen.
i 'l'ono ESTA CONSl')L\DO !
( :1amó eon voz tremt&gt;nda y e;;tentórea,
Que rcprodt1jo el eco amedrentado
l)e Ja región austral á la hiperbórea.
¡ Tooo E8TA CONSU111A.DO ! El gran acento
Cual roz de tcmpe:;tad so11ó ira.cundo,
Y por la:; ondas trémula;: clel Yieuto
&amp;- propagó con e&amp;htpor del 1nundo.
Roto» lo:; lazo.~ ele la Yida, el cuello
De Je:-:úR doblegó,;e inanimado,
Y .-obre el noble pecho en,;agrentado
(';lyó el l"embla-ntc bello.
Entone-es. cual l&lt;Í fuera
})r~..;;a el orbe de vértigo gigante,
Avivaron los astros su ,carrera
Y trepidó la e,;fera vacilante.
Rojas y obscuras nieblas
l'or el cárdeno espacio se extendieron,
Y de la tierra sobrC' el haz, cayeron
Palpables las tinieb1as.
La\:! negras alas de la ncx·he obsc-ura
He abrinon en el alto firmamento,
Y &lt;·on fulgor siniestro ~· macilento
Brillaron la;: esLrelilas en la altura.
A imvul¡,o de iracundo terremoto,
Bamboleó la tierra estremecida,
C'ual na,·e sin piloto
"F.n mar embravecida.
Y los Fopul,eroR tétricos, abiertos
I'or mano misteriosa,
I,anzaron de ~u boca pavoro~a
Sobre Salem sus animados muertos !

¡ J;}:; lo inmenso que surge,
Lo ignoto que aparece,
l,o infinito que asoma y resplanucce !
Rn tanto, el pueblo impío,
Uota,; al cabo del error las nieblas,
Exclamaha: ¡ Perdón, perdón, Dios mío!
Golpeándose el pecho en las tinieblM.
¡ Era el Hijo cfo Dios, era C'l )fe:-:ías
Que anunciaron las santas profecías!
¡Oh! ¡hombres! en la ;:angrC' del U11gido
Vue,;tras manos cruelC's Re han teñido,
Y al peso aterrador de niestro rrimen,
T,a inmensa creación se ha ei;lremecido 1

Preñada catarata,
Hayo devastador, fuego cele,,te,
Asoladora peRte
Se amontonan del aire en el dominio
Sobre la tierra ingrata,

EL MUNDO ILU3'l'RADO
F,sperando de Dios ~l alto _ü~per~o
Para ejercer su horrible numstenoDe destrucción, de muerte y ele exterminio (
Mas Dios Omnipote11tc
Movió en la altura el c.ctro refulgente,
Y ordenó á los siniestro,: mensajeros
&amp; alejaran del mundo. y tl.'SÍ dijo:
'·La misión de mi Hijo
Fué de amor y ventura para el hombre;
Su martirio ha de ~er al bien fecundo:
Salvador e;; su nombre,
.
Y un"ido 1ior su sangre redentora
i:,
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•
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Es ya sagrado para R1empre e mun o.

Domingo 31 de Marzo de 1901.

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Dijo aRÍ, y al instante
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Brilla de nuevo el ~ol, el alto cielo
Origen de la luz, se inw1da de ella,
Recobran i;u alma ,paz la e,-fera bella
Y lo.s estrellas su apacible Yuelo.
Del seno de Abraham mudo y sombrío
Se elevaron los ju,-tn;;,
Y ascendieron, colmando su albedrío,
Ha.otta loo reino.e; &lt;le la luz augustos.
Rena&lt;:ió la concordia.
Entre Dios y su mísera criatura,
Y, redimida de la sombra obscura,
Por la misericordia
El alJna humana se el&lt;"vó á la altura.

~

Rralizó,,:c rpor fin la maravilla
De que bajara. al mundo Aquel que fuera,
Del Joruán de.qeado en la ribera
Y del Nilo en la orilla;
m que tan largo tiempo fué c;.p&lt;.&gt;rado
Por los pueblos que tienen su morada
En los bordes del Gangcs afamado
Y en la orilla del Eufrates sagrada;
Y allá C'll las costa.;, de la mar l&lt;~gea
('anta amores con rítmico oleaje,
Y en la playa de América Falvaje,
Tumba diaria de la luz fehea;
Y en las arenas de la Libia ignota
Donde arde un sol al que ninguno iguala,
Y en la orilla remota
De la mar de J a,pón y de Bengala.

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ne Confucio y Zoroastro
Sócrates y Platón fué la alta gloria,
Anunciar en el cielo de la Hi::toria
La a..--censióu de ese a.-;tro.

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La Academia y el Pórtico perecen
Al herirlos la luz del nuevo día,
De la razón los horizontes crecen,
Y la :Filosofía
Y los sa,bios helenos enmudecen,
K o hflly corazón donde la vo1. no vibre
De la ·c-.,;peraoza con sin par grandeza,
}f urn' el e:&lt;elavo, :qace el hombre libre,
Y dc-1 progreso la epopoya empieza.

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~

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e/

¡Oh! ¡ Cri,,to ! yo te adoro
ron entu,;iasta amor. y el pC'Cho mío
De aruentísima fe guarda un te,,oro.
Yo ,;in tregua te envío
A trarés de mi vida, al cielo inmen:;o
Do tienC's tu morada,
De mi amor y mi fe el con4antc incienso.
}~n medio del torrente
Deva;;tador de la maldad drl día,
He rcsü;tido el ímpetu inclemente
De la ,:oberbia y la bln;;femia impía.
Grande, hermoso. J)oético te miro,
8in saher en mi anhelo
Si aca."'o te amo más; ó más te aflmiro.
Y siemprC' te confie,,.o ¡ oh Dios dC'l cielo!
Bn medio de las síitiras del mundo,
Y cifro en adorarte mi de&gt;'wlo,
Y sólo en tí mi,: esperanzas fundo,
¡ Que la luz 1,endeaida
Qne dl'l'-pide la insignia de tu muerte,
Di,:ipe las tinieblas de mi rnerte
]~n la senda escabro~a de la ,·ida r
Cuando la muerte adu¡;ta
T'onga fin á mi vida congojosa,
Xo quiero más sobre mí obscura fosa,
Que el .:anto amparo de tu cruz augusta.
Y cuando cruce YO la f'Olitaria
Bternidad ¡ oh Padre Soberano!
Haz Que lleve en el lahio una plegaria
Y una cruz en la mano r .

José .Cópez J&gt;orfil!o y 'lojas.

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º :c&gt;'io.a-

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�Domingo 31 de Marto de 1901.

EL MU.NDO ILUSTRADO

~l MUNDO ILUSTRADO
.AÑO Vlll--TOMO 1--NÚM. 14.

MÉXlCO, ABRIL 7 DE 1901.

"})!rector: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

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ÚLTIMOS CONSEJOS DE LA ABUELA.

Sttbsrdpcifin mena11nl for&lt;lnPa, I l.511.
ldcm idem en la Ooµital, l.ff.
Gerente: ANTONIO CUYAS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 13, Marzo 31</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Dolorosa</name>
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                    <text>..
Dom inga 17 de Ma,rzo éb

H)f)]

_AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 12.

S ubacrlp~ men.auaJ for6.ffeo, I J.Jí,I.
ldem '4cm en 1G Oop4toi, LIS.
Gerente : .ANTONIO OlrYAL

MÉXICO, MARZO 24 DE 1901.

:J&gt;lrector: LIO, JlAl!'AEL JlEYES SPINDOLA.

c5Gñor '9GnGra/ ~on d'orfirio f/)/az,
DE PASEO EN LOS ALREDEDORES DE CUERNAVACA.
T om ado po r el fot ógrafo d e ''Bl Mundo" el 17 d e M a rzo d e l901-

CUIDADOS MATERNALES.
Cuadro de Gu:n ?:ncr.

�Domingo 24 de Marzo c1e 1901.

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Arribo del S r . Presid ente
La nota culminante, en la ~emana &lt;¡ue ac:nlm
de :pasaT, ha sido, seguramente, la llegarla á México del señor General Díaz, dc."!&gt;ué-~ dt' haber ,erma,necido l\lna corla temporada t'n Cuernavac:1.
E l acontecimiento &lt;lió lugar. á que una wz má,,
los habitanoos demostraran su respeto. l'U adl1cc:it,11
y su cariño a;l Jefe Supremo de la Xac:ibn,.
Varias páginas de este número, &lt;•.c,tán ron~g1 adas á fa perma,nencia del señor (}encral Díaz en
ila pintoresca población de Cuerna-va-ea. y en ella:-:
,damos pormenores que omitimen; en e.-ta -:e&lt;:civn,
para no incurrir en repeticion&lt;&gt;s.

La visión de los d ías m ístic o s
:Me descubro, como al cruzar el rnneel de •m
templo, al penetrar en los días mí;:;tico;:. De se~ana á semana, se alzan los viernc::; ·ele c-nare~ma, como de -trecho en trecho, cubren lo,; sagrado;:; muros las dolor osas escena~ ele la .. ría crucis" .
A pesar elel escepticismo que nos invade, soñamos, au1n tmlás lbilen que sentimo 0 • la }loc;:ílu
religiosa.
El aire empieza á trascender á incienso Y am¡1polas. ¿ Re dicho que se ,mciia? E~ Yert1ad: h"
aquí la impresión que la cuare:;ma me proelucc.
Un ángel blanco, el que vió Tobía, en la~ tin ieblas de su noohe, va, apenas despunta el alba,
recorriendo, con las alas plegadas y el eahdlo
"húmedo de rocío", los hogares llonde lo~ niños
duermen, soñando quizás en la ob,;&lt;.:ura ,-ac:ri;:tía
de la iglesia, en la que el Yiejo cul'a, arrellanado
en su sillón ele cuero, estmo leyéndole,, durante
la cuaresma, los pasajes bíblicm,.
Aquel ángel, invisible para h, que tra&lt;:pa~aron
ya el áureo lindero de la niñez, excepto para las
madres, penetra en un rayo lle -sol ú la estancia,
enkeabre las cortinas del lecho, ~- se inclina á
dar un beso en la rosada mejilla del dormido.
E l niño, cuando despierta, cn'C wr &lt;1uc la Yisión se desvanece en una lumino;:a atrnó~fera de
plata. Y siente la alegría máa raeliante y rl alma
11iás pura; se mira envuelto en un incien~o azulado, en el que se esfuman 1as grada5 de mármol del altar, regadas con hoja~ de ro:'-a; o)·e
cánticos celestiales, lJ;COmpaña·do&lt;: de arpas misteriosas, y, arrodillándose, murmura su oración matinal con inefable recogimiento. ¡ Es qu~ para
despertarlo, ha venido la fe ton la mañana !
En el templo, quedain algunas i;ombra~ empotradas en los rincones, prendrdas en los dorados
cuadros ·de los altares, en torno de la lámpara que
en la leiana ca.pilla pawadea. cansada de haber
velado toda la noche, y en el fondo del coro, cubriendo los omamcn tos de madera del balaustrado
y los unidos tt1bos de l os órganos.
. Pe_ro ya en lo.&lt;: frescos de la cúpula. los ángeles,
1lumma&lt;los por las primeras lures del día. abrieron las alas en su diáfano ambiente, y parece que
de su sonrisa surge un canto.
Tal cual devoto ma,drugador. entra con callado paso, y se arrodilla s~bre el frío pavimento,
ó queda en pie junto al presbiterio, ó se reclina
en los estriados pilares de las naves.
Entretanto. '1a vieja campana, perezosa y lánguidamente, llama á los fieles á la primera misa.
El altar mayor esplende con un brillo. amortiguado por la blanca luz de la mañana. La llama
de las ceras, amarillenta é inmóvil , se refleja e11
el blanco barniz de las columnai, y hace brillar el
oro de los ornamentos. Las flores cuelgan de
los bruñidos búcaros y difunden su enervante
esencia.
En m itad de esta deslumbradora blancura, se
levanta la "M:ater Dolorosa", con su túnica morada y su manto azul. las man&lt;&gt;s cruzada...c: !'oh1·e el :1rcho, el rostro pálido y afilado, y los ojo1-, húmedos
de piedad y de lágrimas, vueltos al cielo.
Ya el sacerdote, de bordada casulla v transparente alba, oficia frente al altar; el acólito, de roja sotana, coloca !.-obre el atúl el misal. -pe;;arlo,
de aureo" relieves deslustrados; entonces. un grupo de niños, como una bandada de mariposas de
nieve, invade la esralinata. Son las almas gloriosas; llevan prendidos á sus hombros, como un
girón de niebla, velos transparentes; ciñen los
sueltos y ruhios cabellos coronas de -azucenas y una
misteriosa claridad baña los sonro;,ados semblantes que sonríen cast:miE&gt;nte.

EL MUNDO ILU3'1'RADO

1!omingo 24 de Marzo de lDOL_

E L MUNDO I LUSTRADO
Deshojando amapolas á los pies c1e la Virgen,
las niñas entonan un himno, en el cual se confunden, ron harmonía solemne, las vor·e.; i ntaDtilt•~,
agudas y vibrantes como gorgeos de pájaro, y las
notas graves ,del órgano.
El incienso, que envuelve el altar en una ligera bruma; el sacerdote, que bendice á la multitud
anodillooa y comnovida; los cánticos &amp;1.gratl..&gt;,.
el penetrante períume de las floreF, toelo llena el
alma de los niños, de una purísima blancura.
¡ Oh, dulce devoción que reza y ríe; de natural
piedad prin1er aviso! ¡ Fragancia &lt;le la flor del
Paraíso! ¡ Preludio del concierto cele,;tial !

mua, como los astros en el azul del cielo cuan
aparece la mañana. Pero esa voz, en o~asion
tiene la fuerza dramátic~; se convierte en sollo,.,
zoa dc~-garradores,. en gr~tos de angu&amp;tia, en im
prec~ciones de rabia, y ti~bla en las eróticas vi.
brac1one:; del amor, que dcJa ósculos calientes
bre los labios entrerubiertos.
Pocas veces el público ha sentido, como ante
Anita. de la I'ack, el ·sublime horror del stúrimiunto trágico.

Viernes de Dolores
Cuando los mue-hachos regresan de la e,,cuela_.
á la hora en que la púrpura del sol se ha detenido,
y queda sólo flotando en el horizonte, entre el
,1zul obscuro de las montañas y el pálido azul del
ciclo, una aneha franja de rosa, la ciudael se sumerge lentamente en las sombras.
l'ero, rompiendo aquí y allá la obscmiclad de
las fachadas, brillan manchas lumino::,as l{UC. proycctá'lldo~e sobre el pavimento de la &lt;-alle. forman en él 1m cuadro de claridad amarillenta.
Los focos de lnz eléctrica inundan el centro de
la e:iudael con :au fulgor lechoso y lhido.
Y he aquí que 101:i •niños tocan, por fin, e:on inquieto reirocijo, á la puerta de su cal'a. y atropellándose,
gritando. . llen0s, ele una loca alc«ría,
lle- .
•
o
gan H la pobre P.ala, donde la.:; cristiana:; manos
de las madres han levantaelo un altar: el del
Yiernc:; c1c Dolorc".
Sobre limpioi; é intados lienzo"· &lt;:olorndos en
recipiente:; tle arc-illa, yerguen ;;us e:,,pigas lo~
rnl.Jio:; haces &lt;le tr1"0, que atan listone¡, rojos; luc-en las naranjas &amp;us ocres esferas: arden los cirioi-. cuya blancura ornan oropeles y tinta,-: bantlerolas de plata se agitan acariciadas por el aire,
Y lo~ frascos de aguas de colores, verde::,, azules,
roja:, &lt;le.,lumbran con sus e,;pléndidas transparencias.
Alli está la Yirgen, bajo un do,el lle cortin:i."
de nieYe, circuida de guirnaldas de ro,;a;;:, con RU
ro;;tro pálido y di,,ino, y :au,; ojo,;, húmedos. &lt;le
piedad y ele lágrima,;. rneltos al cielo.
Hojas de amapol:.i,:. ~er,;as y brillantes, rodean
el altar, CO'Jl una alfombra colorida. Y su fresco
pNfnmc ,e e:-pare:e por el viento.
· ·
11ie11tras la abuelita reza en ~u Yiejo cleYocionario, la hermana mayor, una joYen alta. triste,
Y lle mirada candorosa, tOC'a en el piano, en actitud beatífica y uncio,;a, un preludio del "Stahat
~Iater".
Y los niños Sl' arrodillan para contestar. en
coro, las oraciours :v plegaria,,: gozan dentro de
~uel ambiente de perfume y de luz, 1-e extasían
ron la maraYillo;;a combin~ción ele los colores. !'e
embriagan de incienso, y en un arranque de beatitud incon:::cic•nte, penetra hasta m alma un i,oplo suave de ternura florida. para a{Juella Virgen sola, triste. de ro,:;tro pálido v afilado. v de
ojos_, l1úmedos de piedad y de lágrima~, n1elto,
al cielo.

VISION TRÁ GICA
Sentí un anhelo ide 'Yerdad. Mi menh?
Giró en la sombra cc,n violencia ruda,
l 'uando de l)ronto obscureció mi frente,
Como siniestro nubarrón, la duda.
Creiyendo hallar en su poder un mito
ReBonó mi YOZ en tempestad de agravios,
Y ví más lúgubre s,u faz, al grito
De una blasfemia que estaHó en mis labi~
En un arranQue de insensato brío
Qui;;e rasg-ar su tenebroso manto,
}&gt;ero sentí la co1m1oción de un frío
Que me hizo, al punto, estrC'lllecer de espanto.

Y ví un abismo ... y escuché un barullo
De onelas que hervían con clamor de enojos ;
)181.~ nielto en mí, con encendido orgullo
)1iré a1l fanta:@a. y cxdamé á sus ojos :
¡ Oh negra esfinge que ante el alma erguida
Pones un .-elo &lt;.le infranqueable malla
Sobre ese Eterno munantia,l de vida
Donde la rnz del pamsamiento calla.
Desde que el hombre, sobre el fértil camp,
De sus conquistas, la yerdad explora,
Tejes un nublo sobre caela 1lampo
Y una penumbra sobre cada aurora.
Tu sombra por doquiera se desliza
Y á 'Vece,, tornas, con tu horrible ceño,
En gesto de paYor cada sonrisa
Y en visión tormentosa cada sueño.
Toda ilusión á tu 1)oder se ahuyenta
Y itransforn:-.ando en inquietud la calma,
'l'rágica :;urges, como flor sangrienta,
En la angu'iitiosa soledad del alma.
Por más que el hombre de su fe al abrigo
Te oponga el fuego que en su mente l ate,
Tiene por fuerza que lidiar contigo
En silencioso y desigual combate.
Ante qas lu&lt;:has que la mente l ibra
Contra las sombras que en tu ambiente crea5:
T,a oculta voz del sentimiento v•ibra
Y el cráneo estalla en tempestad de ideas.
Ya yo he ,:entido tu contacto frío
Ecos de la ó p era
Y ha vacilado mi razón al verte
En el público selecto del Renacim:,mb f;m En mis momentos de profundo has,tío
quec1ado impresiones; el cuerpo de la Bonheur v Como una ton·a aparición de muerte.
el alma de Nina Pack.
•
Siempre que en tomo de mi frente bu lle1~
La :Sonheur, en "Dalila", estaba soberbia ele be- Las mariposas ,de tus hondas brumas,
lleza.
:.\l is sueño¡, tiemblan )' azorados huyen
)lientras ella cantaba, esforzando su apa,iona- Como 1wes broncas de irizadas plumas.
{lo temperamento, yo recordaba aquel simbólico
Y cuando mi alma con tenaz empeño
rnarmol de Garrara: la Hermosura dominando á
Busca el origen de ,la vida, absorta,
la Fuerza.
, La fiera il)(lómita_ CU)'OS ojos relampaguean de Vienes á mí con pavoroso ceño
c?lera, _le"l"'anta la aua&lt;la garra y dispone los re- j ~egra vi"ión que el sufrinniento aborta!
cios rnuse~1l~s ~ara sa)tar .sobre la presa. pl'ro no
Aunque ele pronto tu aotitucl me arnagu&amp;
puede re,nshr a la pnrnera caricia ele la Venus Xo lograrás con t u frialdad de tumba
vict01;io,_a y tksnuda ~ue en ella cabalga. Tien- Oue mi e.~peranza en tu bajel naufrague
de hum1lclrmente el Jaspeado lomo, é inclina el Y en la inacción mi -voluntad sucumba.
cuello melenudo; se siente satisfecha de llevar la
Hier e. Yo sé que el pensamiento hcriuo
pura y blanca carga d e una belleza triunfante.
Puede !&gt;ahar!'e de tu negra escoria
Sansón e8tá vencido.
Xina Pack, en la ":N"avarraise". se hace admi- Y moclula1·. con su penacho erguido,
rar por su espíritu. Es una artista más delica• Sobre tus bruma~, &amp;u canción de gloria.
da que bella. La voz corresponde á la bella deliYo sé que el hombre en tu escenario obscnr cadeza ele l_a forma: es suave, pastosa, limpia. lle- Puede Yenccrte, porque en su alma encierra
na de apacible frescura; voz á propósito para des- El sol _má~ alto y de fulgor más '])Uro
vanecerse en la cadencia unciosa de la oración ó Que Dios formó para alumbrar la tierra.
para seguir el ritmo cordial de los amores ardi¿nFebrero de 1901.
tes. La voz de esta mujer, impre"nada de ento.
l
.
º
j)eflifo Fenfaqesnaciones e rgrncas, se deslíe en una infinita ter1

EL, SEl'\OR GENERf\l, .DIAZ EN OUERNf\Vf\Of\

·-·

SU ARRIBO Á ESTA CAPITAL.
L a capital entera ha presenciado la cordial y
-cariñosa recepción, ofrecida al señor Presidl:!nte de la República, á su regreso de las com:,rc¡¡$
&lt;lel Sur, á donde había ido á tomar un poco i!e
reposo, después de sus laboriosas tareas de ruuclt H
.años.
Después de permanecer un corto tiempo en las
orillas del Mexcala, donde se levantó un campamento para hacer una Yida al aire libre, pero rod eado siempre del cariño acendrado y de los tiern os cuidados de su fanJiclia, se transladó á la ha&lt;:ienda metalúrgica de íH uitzuco, cerca de la his•
tórica ciudad de Iguala.
L a dureza del clima, el calor á veces sofocante
de la comarca, no le fueron muv favorables al
s eñor ~neral Díaz, y hubo de buso-ar en zona mád
b miigna, lugar más adecuado á su descanso. L n

ban :¡,or todas partes. Se le veía en los sitios máo
frecuentados, en el teatro, en los paseos, en io~
jardines, en las plazas. Visitaba unas veces los
edificios públicos, otras, los establecimientos industriales, y por donde quiera que iba, era recLbido siempre con ese respetuoso cariño que le
conservan las el-ases altas y las bajas, 10&lt;1 ;,rótcl't's
y los proletarios, las personas acomoda.da-. y ;os
que tienen que vivir de su trabajo poco remunerado.
Quien haya visitado la capital del E;;tado de
:Morelos en estas últimas semanas, habrá podido
notar en toda la población el aire regocijado, la
actitud placentera que todos manifestaban durante la permanencia del señor_ General Díaz en
la ciudad. Como si un soplo de vida n ueva, corno
si una ráfaga vivificante hubiera corrielo por

Mas para comprondcr cuán útil y necCilaria :,;\
sido egj¡a temporwoo de reposo al señor General
Díaz, para pc,.etrarse bien de la trascendentai
importancia que ha tonido este corto periodo de
descanso, hay que verlo en su hogar, hay que contemplarlo rodeado de su amante e:;posa y de sus
tiernos hijos, envuelto en una aureola pura y limpia, á donde no Hegan, ni remotamente, los oleajes del mar de la política. En el alto ~uesto que
ocupa el srñor General Díaz, daua la marcha ge
neral que ha impreso á los asuntoo del país, le es
muy difícil apartarse, siquiera bl'(.'IVemente, de
todos los asuntos que se relacionan con su alto
MJoargo. En :México, csfo apa~ta,mien,tg momentJánco, era absoluitament.e irnpo~ible; l'll Cuerna.vaca, le e,ra dable a11;n,tar;;c de la tarea cuotidiana.
dcspren&lt;ler~e un punto de la c1irección inmediatá

rln el camino de Acapatciogo-lnstantánea tomada por el fotógrafo de "BI Mundo" el 17 de Marzo de 1901 .

l1ermosa población ele CuernarnC'a. con ;;u, mági&lt;'OS jardines, con su vejetación exubera11te y su
-temperatura su.av-e y uniforme, le abrió su., puertas alborozada, y el 8eñor Presidente fué á irn,talarse en la casa habitación del Gobernador del
Estado de Morelos, Coronel I&gt;on Manuel Alarcón.
'fodo contribuye, en la hermosa Cuernavaca, á,
1:acer de la población una espléndida resideneia. El a.gua con:e en abundancia por cauelaloso,Y_ murmuradores apantles, fertilizando aquellas
tierras tro-picales. Mézclanse en los iardines de la
ciudad y en bosquecillos que la rodean, el opul~nto manglar, el alto y copudo mamey, el magm fico ,cafeto, y por encima de estas manchas de
vei1&lt;lura, agitan sus abanicos ele esmeralda las gigantescas palmeras, anunciando la entrada de la
t ierra caliente. Las calles limpias y aseada¡; lM
fachach!JS &lt;le las oa¡.,a.c:, pinfad,aa de nuevo 1~ trjas rojas de las chozar-;. forman un conj~nto de
notas annoniosai, -qnl' aJlogran el espíritu.
La ,ciuda.d, M (',Rt.as seman,a;; ha estado de

fiesta.
El señor G-eneral Díaz era visto fuerte ercruido, con su mira.da i;erena y reposada tra~quihl y
familiar con toda~ la~ bl1en°as gentes que lo salnd'l.-

Cuernarnca, todos se sentían animados con un
vigor nuevo, todos experimentaban la influencia
bienhechora del 8upremo J efe de la República,
que, con su sola presencia, comunicaba su fuerza á touos, y ese vigor se derramaba en explo¡;:iones de alegría.
-¿ Has visto al señor P residente? se preguntaban los amigos y con@cidos.
-Sí, ya lo YÍ. Qué bien &lt;.&gt;stá; es el mismo &lt;le
siempre.
- ~i par~ que haya estado eukrmo,-decían
otr~s- ¿ has vist? qué bien se sienta en el caballo.
y como lo maneJa en el llano v en la barranca v
lo mueve con roda ligereza? •
' •
- En efecto, no parece que va de paseo· cualquiera diría, si no fuera por que le falt;n su-,
arreos militares, que camina al frente de su;,
huestes, aninnando á sus soldatlos con ·et ejenrpio.
-Ese es el Genera1l que yo conocí. cuando era
niño. El jefe c1;1rtido bajo el sol del campamer.to, el soldado siempre alerta sobre el enemi!co.
listo para todos los movimientos de la carnpaüa
v dispuesto á lanzarse, en. un momento dado, ~"~
bre las fuerzas que soñaban con la reacción et':lr na y el Imperio en esta tierra.

d~ los asuntos _políticos, y reposar tranquilo en medio Tde las dcliC'1as de su encantado hogar.
~ OS()ltros,
que enviados por nuestro perióchco, ,tu,vimos la ventura de sorprender}()
en esas escenas dulces y tranquilas, n,&gt;oot:os, que por una dclicac'.a deferencia, que jamas ~abremos agracler.er deh1clamcnte, pudimos llegar a su lado y ver la vida que hacía en medio ,h
s~ familia, puclimo~ apreciar cuán benéficas ha11
::-ido para su espíritu, en contltanitc labor en incooa~te_ ten::-ión: fijo siempre en los a,;unl~ de la
Republica, pudnnos apreciar c·uúnto bien han de
hacerle estai&gt; auras serena.:; y tranqu ilas, carcracla,;
c?n los perfumes clel trópico v animadas co~ las
nsas y a,legrías de los suyos, -que se regocijaban
ele verlo contento y ~atisfC&lt;'ho.
Co:1 frec·u&lt;.&gt;nci'1., ·se 01~a~izaJ~ai1 día,- &lt;le cam:po :
el senor. Alarcón y su cl1stmgu1cla ~posa, en cuya
c~s~ rl'sidían los distinguidos hué,-pcdes, se multiplicaban en sus atencionoo, para proporcionarle;
i_:atos de ~gr.a.dable solaz. U nas Yeccs. se dirigía11
a_ las haciendas cercanas ó á los pueblos circunve~mos, ,~n ot~as, "._isi~abao el _pueblo ele Acapatcini::,0, res1denc1a senorial c1t,1 mfortunado Archiduque M-aximiliano de Ani,,tria, )' &lt;'ada día, á oaiLi.

...

�•1

Domingo '! ! de ~larzo de 1901.

EL ~ffi:SDO ILUS·TRADO

Marzo de 1901'.

EL MUNDO ILUSTRADO

•

él oe ~ent6 á &lt;'--c-11c•har tranqnilanwnte la le&lt;·tura. de un 1¡.
bro inter&lt;.~ante: "S41poleón III, por lmbert de Saint .\mand". J,~ 11
&lt;-sa obra, el autor cle,-aibc &lt;·on t-erena imparc1alida.il, todos los e;i.
,.odios más ,-alienlt't- &lt;•n la vida. del. último Cé,-ar
íra1wfu' y J·uz,...
l
.,u,
:-i11 pasi&lt;Hl, :-11c; c-n,-11e1io~ y al uc·111ac·1011c", que o arrastraron, implat·ablc3, á la c-;thhtrofe.
En t'l-ta. la.NI(•, ¡;e Ida y ec;c·m·hahn ron interés, la part.e r&lt;•lath·a i.
la e.:-¡~&lt;lióón frante.,a &lt;•n Méxi&lt;·n, y tcxlo lo que ~ rela.ciomi con 11\
lntc-rnmción y el eíím&lt;·ro Im1wrio qu&lt;'. a,entado sobre la~ lnn-onct.as &lt;•xtmnjera:-, pr&lt;•tcnclió w,-kner &lt;'I infortunaclo Príncipe FernanJo
?ifoximiliano ele llap~hnrgo. ('on c·uúnta awnción e.--cuchaba el señor nennal J)íaz aqudla kdum. con qué tino y perfecto r·m~imi(•nto cld a.,unto, mtific•aba la¡; afirni:icione:, cld autor, cfotallaba 1"8
hecho.:, ampliar.a la narra&lt;·iún y r('(_·tifkaha, en oca~ionc,;, lo,; juicio,¡
del hi,itoriador. Si algum1 wz el Fciior t;cneral Dí.iz ha dado llllll'&amp;
tr.a.-; de ,;u pro&lt;licdo,a mernorii NÍC'nt irn. el&lt;&gt; :-u ,ano juicio y de ~:i
ilw&lt;►1Tuptibh' eonvic·rión rcp~·blit·ar.a, ha :&lt;ido, sin du&lt;la, en &lt;·~ta o~ae:ión, en que, bajo el tupido bc,,:c¡ue HJneriea.no. f'e oía como la rnz 1b
la. 1 l istoria, hablando ele h&lt;"&lt;·h0t, pR:'n&lt;lCl'S, en &lt;·alidad &lt;le ~a juz.,a.l:1
bajo el fallo inapclahlt&gt; &lt;le la &lt;'rílic·a. Lo~ &lt;¡ue pudimos ~u;ha~lo, nos ::;cntimos rcg0&lt;·ijado.4, vimm; brotar, redirivo, al c·audillo ¡lp 1~
Ifopúbliea, al campeón de nuo,,tra~ lih&lt;'rt,Hl&lt;',-, curli(lo por c•l sol (!3
su.o; glori~'lS c.aanpañal'l y al&lt;&gt;nt.ado por d Yi¡:ror juwnil, que ,Jo arra3.
t.r6 &lt;'n ~a YÍa lád«1. n&gt;c'Orricla. de,-de lo d" Soto v ~Iia.huatlán h&amp;;ta
el 2 de Abril y el 21 &lt;le• Junio.
•
'
Pa.,ó el rato ele lt'&lt;·tura. y aquella tarde clcfo:io.,a ::;e closlizó dul('('m&lt;&gt;nte en amenas nhítica¡;_
El ¡:eñor Gen&lt;&gt;ral Díaz, &lt;le exrelC'Ilt.c humor. no;; m0,,tró. una w1
má;;, f-U privil&lt;&gt;¡:riacla memoria, nmrnnclo 1·pi;odios &lt;le ,m vida de e,;.
t11di1t'Jlte y ''&lt;'Chando ioror-'' ¡.obre materias diYen;a..,, que l\..'l:ordah.&amp;
ron admirable clarida,l.
De.~pué~, se retiró &lt;&gt;1 i:&lt;&gt;ñor Pre:-icl&lt;&gt;nt&lt;'. ron su familia , á atlmirar uAA herm~a pue:-ta ele rol d~dc las glori&lt;&gt;tas de que e,;tá adornado el puente "Porfirio J)íaz", ]'('(·i&lt;&gt;ntemC'nte krnntado para untr
la &lt;&gt;iu&lt;lacl de CuernaYa&lt;-a eon ia e,.;ta.&lt;·ión del FerI'ocarril "Gran

~

:=::z?

=---=- -

= ·~ . ~ -~ ~;
-

-

r,.

cífioo".

EL ~R. GENERAL DIAZ
Retrato recientemente tomado en Cuerna-..aca.
JnstantAnca tomada por el fotógrafo de" El Mundo" cl 17 de Marzo de 1901.

hora, se proc·uraba variar el euadro, cambiar el
escenario de ~a coma.r&lt;.·a privilegiada.
En uno de c,,0,, pa:-CO•, pudim(),,. sorprend&lt;&gt;r :ü
~ñor G&lt;&gt;neral l)íaz, la mañana cid 17 del corri&lt;.&gt;nt.e, y con la "eúmara", obt,en&lt;&gt;r las prim·ipal~~
prueba.s fotográfic,as que ofrecemos hoy á nue~trvs
lec·torc.s.
U no dr loo sitios má!:, pintoresc·os, en los :rl redrdore,; de Cucmava.c-a, entre todos los poético5
pai~ajes que rodean á la ciudad, es, sin eluda, el
que llcrn rl nombre poétic·o de "Los ojos de Gualupita''. Entre wrdaderos booqucs de manglar~,
en medio de los ac·cidentes del terr&lt;&gt;no, brotan
uno~ manantiales que rc•ciben ese nombre, que va
unido á la leyenda del lugar, que con e,;tro inl-piraclo, cantó, en i.us ratos de ocio, el General
J 0:-é Guillermo Carbó.
l)(',:.pués de rruzar una barranra que atravie~a
un -puente atrc•vido, -por encima del cual pasan la::i
tranvías de Cuemavaca, se l1e¡:ra á un bosqu:}
apretado, donde la vegetación tropical se admira
en tooa su grandeza. Los manantialc-;, brotan en
linfa,:. claras y transparent~, por diver~os -punto,;, v lne¡:ro se encauzan en varias ennales bor,b&lt;las ele flor&lt;&gt;s, que conducen el agua de q11e ¡:e alimenta la ciudad. Rntre los acciclentes del terreno, por entre peñas ~uet~s y macizos de verdura, "c exliend&lt;'n p&lt;,quciios planos donde la buena
fOCiPclad ele Cuernavara organiza rns mejores horas de rerreo. Allí se sirvió el domingo pasado
nna romicla campestre, oue ofreció el señor Alareón al señor General Díaz y á su :familia.
De,:.pués de la comida, cuando toc1os los que
acompáñaban al señor Presidente recorrían laa
11(mclas del boe:que y las veredas de la campiña,

La mañana &lt;l&lt;'l marl~ último, había or¡:ranizado el ,:ciior Alareón una pa.rtida de tiro ,al blanco, en la Alameda de Cuernava&lt;'a.
Abiert.a. una bredm dC' más ele dosci('Jltos metro.,-:, ~e colocó el hlanco
apoyado en un muro de e.a.nforía, y delante de una. pequeña enramJ•
da &lt;"Ubiorw. con cor-tina~ y adornada &lt;1&lt;&gt; flore~ y hA.CCS de bancler,ls;
loo aficionados al ('jer&lt;'icio de tiro pudieron ejercitar sus aptitudes.
Entre 1os que más ee di~ingni&lt;'ron por buono,, tiroo, ademá..;; del se·
ñOT General Díaz, que d&lt;.'mostró la firmeza de su puh-0, hay quemen•
cionor al Coronel Alarcón y al Capitán Porfirio Díaz.
La hora del rewero re a1➔roxirnaba. Toda la sociedad ele Cu~rnavaca experimentaha honda contrariedad al saber que se retiraba d:,
la poblarión, por urg€'ntes necesidades del ¡:ervicio público, l"l Sil•
premo Magistrado, á quien por unas semanas había dado franca h~
pitalida&lt;l. LoR habita.nt&lt;.'S &lt;le la capital ele ~{ore]~, en I.• a.~ Y sin
distinción de el~. se agrupa.roa en la estación del ferrocarril J14·
ra darle &lt;'.a.riñ~a cl~1ida.
:N"osotr05, :recogimos ap)'('rmraclamenfo m1e.:-tros apunt.es de vi¿•
je. guard.amc.- con cuidado nuestr.is "ne~tiva.s", y abandonamo;; la
población, con pena también. pttra venir á ofre&lt;&gt;er á nuestros le&lt;'ton:;
una nota gráfka de la ~ta.nC'ia del Feñor Presidente en Cuernaxn~o,
donde fafl horas se han cle,.;liza.do maru:amC'nte, para restablecimien•
to de su salud, que. aunque ligemment&lt;' quebrantad.a por breve tie-m•
po, nunca ofrecié&gt; n&lt;"lig-ro alarmante, y ha vuelto ya al completo ejer•
cicio de sus arduas l11bores fülminirlratirns.

MONTCEAU-LBS-MINES
Desde hace más dA un mes, los dlez mil obreros que componen casl e
t
·
huelga, abandonando tábr-icas y talleres como consecuencia de un oonfllcton !u b otalldad la población de Mi&gt;nteceau-les Mines se bao levantadó en
Nuestro grabado representa, en el tondo, los talleres abandonados. q e a surgido enbre la Compafi[a de Blanzy y sus mineros.

~.,;.-~:
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~~¡¿=:·.!_

COMIDAS POPÚLARES

LoslospriperjutoloR
meros perjuc
HcadoCJ en 1este conflict o cuyo d esenJace es dlt1cll
• de prnveer, son los obroros c
•dam,nte
causad
~bundantes que pueden arbltr~~i1:\o!
se
ve
en nuestro gra':!a:io, estb pr:i:: 1~~~l~::lb~~¿:n!a
tan
11nmáenrtesentlr
.
os malos
y honpoco

!~~:n~~~:::~ii~~~~g~º

�. Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUS'T.UADO

EL MUNDO ILUSTRADO
e,;pantofll perseguía al pintor en la calle•. y lo
acompañaba hasta ;-:u c:asa.
Cna noch&lt;.•, l::,pin&lt;.'llo ~e aeo~tó t'll el leL"ho c:,rnyugal, al lado de ;u 111_1-~jer, Y, liC durmió.
Durante el sueno, vio un angel tan helio .:·orno
San :Miguel, pero 1wgro eomo la JlPZ; y l'! úngcl
bablú a,í:
-Spinello, yo ,;oy Lueifur. ¿ Dúnde me h 1bías
vi,to, para pintarml' bajo un a,;pecto tan ig11ominio~o?
El viejo pintor n•-porn1ió que, en efedo. nunca
lo había visto, p1wsto que no había ido t•n ,ida ai
infierno, como Dant&lt;• Al ighieri; ¡wro que al figurarlo ª"í, qucl"Ía t•xpn•sar e11 rasgos -cn-ibh•s toda
la ft&gt;,1l1lad del pec·ado.
Lucifer oe ~ncogiú clP hombros ( algniPn ]111biera creído que ,e levantaba la colina de :-i,11'
Geminiano). y dijo:
-8pinello, ¿ qui ere..; haecrme rl farnr de rnznnar un poco conmigo? Como léigito, no "º." de,pre&lt;'iable; lo ~abe bien Aquél á quit•n a&lt;lo1\t-'.
Lucifer no recibió c011kstaeión, y prosi!,ruir'i ei,
e,.to,; término,;:
-'l'ú, 8pincllo, has leído los libro~ en que ~:me da á conocer: Ya sabe~ mi,; awnturas Y 1•,t:í"
al tanto ele que ,-alf dp] cielo para ser prínc·ipc dPl
munclo--Pmpre;:a altísima, que t-\Cría, 1lt• ,.;eguro, h
úniea, si los titam•:- no se hnhit&gt;ran l»,·antn1lo ,1llte.- 1·ontra .Júpiter, conforn11' lo lrnhr:í, visto en una
antigua tumba, en que c~c sueeso e:-tá repro1bC'ido
en mármol.
-Cierto, &lt;lijo Rpinello; lw Yisto {'"ª tuml,a rn
Santa Rrparata, clt&gt; Floreneia, y e;: una hrr:no,.a
obra ele los romanos.
-Y á pesar de e~o, repttso Lurifer sonrk•rnl0,
los gigante,:; 110 eshín en forma de :-apos :,i ele
camaleone-,.
-Pero, e-n cambio, dijo el pintor, no se hahfan
alza,lo contra el verdadero Dio:;, --.ino contrn un
ídolo de lo;; pagan~; y vos, Lucifer, alzá,t,•i- el
e,hmdarte de la rebelión contra el rf"y ele In tierr,1
v de 108 ci&lt;&gt;los.
· -Xo lo niego. contestó Lucifer; pero ; ele ruántos prcados me hac&lt;&gt;.~ reo?
~Por lo meno,;, de siete, respond ió el pintor,
y todos capitales.
-¡Siete ! dijo el ángel ele la" tiniebla~ ; ~i&lt;&gt;te,
es un número teológico. En mi hi,-toria, que e,;tá e,.;;trcchamente unida á la del Otro, torlo "º
cuenta por siete.
. ~ú, Spinello, me crees orgullo.,o, colérico ,\ env1d10so. Concedo que lo soy; pero á condición de
que reconozcas que la gloria fué lo 11ue me ..:afüó
envidia.
¿ Crees que soy avaro? También lo c01ve1lo ·
la avaricia, es virtud de príncipe;..
'
. Por lo que toca á la lujmia y á la ¡;{Ula, 110 me
cbgu:;taré si me las atribuyes. (hieda l.1 pereza.

L U CIB'ER.
Spinello Spinelli, de Arezzo, procedía de una
excelente familia ilorentina, desterrada de su patria; y la nobleza de su ingenio igualaba á la de
i:;u lináje, 'Pues es de saber,;e que era el más hábil
pintor de su época.
Después die ejecutar grandes obras en Florencia, los pisanos lo solicitaron para que ornamentara, después de Giotto, los muros del sagrado &lt;!]austro en que los muertos descansan bajo rosas, en
tierra llevada desde Jerusalén.
Pero tras una la-rga labor y una inmensa gananeia, quiso Spinello volver á ver la buena ciudad de
Arezzo, su ma&lt;lre. Los aretinos no se habían olvidado de que Spinello, inscrito desde su juventnd en la cofradía de Santa Maria de la Misericordia, durante la peste de 1383 había visitado á
los eniermos y sepultado é. los difuntos. Y como
sabían, al par, que mediante sus obrai;, rnibí:1 extendido por toda la Toocana la gloria de Arezzo,
lo recibieron con grandeti muestras de acatamiento.

&amp;taba todavía muy fuerte, á pesar de su mucha edad, y pronto decidió empezar á ocupar~e de
las grandes obras que le encargaron en su ciudad natal; pero como aquello no era del gusto de
su mujer, ésta solía decirle :
-Ya eres rico; descansa y deja á los jóvene,:;
que pinten por tf. Siempre conviene el r epos...,
cuando se empieza á envejecer; pues hay que acabar la vitla en medio de una suave y piados'.l calma. Levantar obras profanas, á guisa de Babe.les, es tentar á Dios. Concluirás, oh, Spinello,
por perder la paz del alma, si te obstinas en manejar tus telas y tus colores.
Así discu rría la buena mujer; pero Spinello,
que nensaba sólo en acrecer su fama y su hacien:
da, lejos de descansar, contrató con los constructores de Sa.nt' Agnolo una historia de San :Mi!!'Uel,
que había de cubrir todo el coro de la iglesia, y
contener una infinidad de figuras .
Se nu•o á la tarea. con aroor jamás visto. Relc-vendo los pasajes de l a Sa,¡n-ada Escritura, en
que tenía que impirarse, estudiaba p rofundamente ea.da versí-culo y hasta cada pala·b ra; pero no
contento con dibujar en su taller todo el día, tra-

·-• -

bajaba en la mesa ó en el lecho; y por la nocb.,.
pa.o-cindose al pie de la colina en que Arezzo selevanta, orgullosa de sus torres y de sus muralla,~
meditaba más todavía.
De este modo, la historia del Areángel estaba
íntegramente pintada en su cerebro, cuando comenzó á dibujar las figura~, con lápiz rojo, sobre el muro.
Hubiera desde luego empezado á trazar con...
tornos; pero antes quiso pintar i:aobre el altar mayor la escena que debía aparecer con más primorque las otras, pues convenía exaltar al jefe glorioso &lt;le las milicias cele;;tiales, por la victoria queobtuvo antes del principio &lt;le los tiempos.
~pinello representó, pues, á San Miguel combatiendo en los aires á la serpiente de f!iete car,.,zas y diez cuernos; y á Lucifer, príncipe de 103·
demonios, lo puso en la parte inferior del cuadro, bajo la apariencia de un monstruo espantable.
Pero salió en su empeño más airoso de lo que·
esperaba: Lucifer resultó tan horrible, que no !!P.·
podía escapar al poder de ser fealdad, y aquella faz:

Al pronunciar ei-ta palabra Lucifrr. cruzó lo.,
brazos, y sacudiendo la .sombría te.stn. agitó la ra.
bellera inflamada.
-Spinello, ¿ crees de vernH que vo , ea pC'rez.,.
~o? ;. }le juzgas cobarde, 8pincllo? ;. Pi,..p-::,s
que haya carecido de empuje al revelarn{e? No,
¿verdad?
Era justo, pues, que me pintaras bajo lo~ c,1ractere.s de un audaz, de aemblante orgulloso. ¿ No
conoces Que ofen~es á Aquél á quien adoras, si le
das por adversano ÍL un sapo monstruoso? Spinello, eres !DUY torpe, á pesar de tu edad, y éent0
deseos de tirarte de las orejas, como á un chiquillo
desaplicado.
Ante esta amenaza ·y viendo e l brazo de Lucifer
extendido sobre él, Spinello se llevó la mano á la
cabeza y empezó á ahullar de espanto.
L a buena de su mujer, que despertó sobresaltada, le preguntó qué le acontecía. El, rechinando ~os dientes, respondió que IU!ababa de ver á
Lucifer, y oue había temido por sus orejas.
-Ya te h abía dicho, respondió su esposa, que
todas esas figuras que te empeñas en pintar en
los muros, -acabarían por trastornarte el juicio.
-No estoy loco, dijo el pintor; lo he visto, y es
n:iuy hermoso, aunque altivo y triste. :M:añana,
sm f alta, borraré la horrible figura que tengo pintada, y pondré en su luga.r la que vi en s11eños •
pues, á sabiendas, ni al dfab}o, mismo se ha d;
ofender.
- Mejor es que t.e duermas, replicó la mujer;
porque á esta h ora dices cosas insensatas y muy
poco cristianas.

:i.\larzo &lt;la ·1901.

ele una religión exaltada. &lt;¡ue haC'C c-.tallar incenuios en todo:; lo-:, c:orazom·,.
_
¡X&lt;&gt;! .Xo ha muerto l'l C'é-ar; ,u ~om bra cruza la eíudad-fiebre, y la 1..mpap,1 con ~u epopeya.
E,, d de~tello de un ,,o] dl',ap.m•ci,ln, qne toda.J'ir¡afo le France.
Trnd. pnra ' ' 81 Mundt, J1a ... trado"
' ía ~igue c'nYiando ,fü luz .í tl'llYé,- de ln~ espa1;ios.
Yiene de ,u 1k•;tierro. eomo antniio vino, á recobrar cu pue,t&lt;&gt; de honor, ú e,-tremecer al mundo
t·on un fruneimiento de el'ja-; viPne :i llenar de
c·larit.lacle, el cielo, y á pohlar de músic11;1 los ain·-: Yiene á n'coger lo "nyo. y eomo el Cristo, :i
Hay tn P arís trc.s tumba~, que viliitan t,Jtlo,; arrojar del tl'mplo á lo~ 111en·aJer('-'.
Jo, viajero,: la ele .AJ.x,Iarclo y .Eloís,1, en ei Pa¡ E~ él! El amor de &lt;.':-Íl' pnelilo francé,,, á
dre Lacliai~e; la ele la Dama de la, Camelia,,, l,U
l'l lk'&lt;¡neño cementerio de :\fontmartre. y la ,~e C'U\'O lado de,eaba dormir d último -.uciio, lo ha
c·on:;errnclo piado,amente. X r) e- (•] t'lllperaclor roXapoleún l. en la Cúpul.t de lo,; lll\'álido~. Puemano que han tallado lo., e -&lt;:ultorl'"' italianos; _no
den clejar~e de Ycr la~ dos primen1~, pero no la
es el bronce de Canorn ab1do en t&gt;l patio del :M:u=~º Bn•ra, en :\[ihín--{·11t•r¡10 &lt;li:-nu&lt;lo, cabeza
apolina, con un l'eñiclor que le oprime la frente;
-es el ·' Petit Caporal ... C'on ,u JK'tJUl'ÍiO tricornio,
:;u bota fuerte, ,u sobretodn y ~n mirada de águila. ¡ E;o e~ : el águila ! l · n Ílg11ili1 que se ha
eleYa·do por encima de toc1n- In.: pkad1os y que se
l1a bañado en el C'alor dd ,ol.
Y a_.,í concibe P arb al Em¡wra&lt;lor. á "~u" J&lt;Jmperador; grande, inconmen,11n1hl", pero compañero, camarada. Por eso lo h,1 unido á la dcmocra&lt;·ia. pon1ue e,; un César n•puhlirnnn. un tiranr&gt;
fraternal, . que viene ch• m1,1 madre común : la
J-'~ancia.
,-:;iguc el ídolo en el alt,1 r &lt;le tn&lt;la..; la~ almas,
y ,u recuerdo arranca explo.-iofü'-' inn,itn.&lt;las. Recuerdo, una noche, en un &lt;·afé de barrio, atmósfera cargada de vapore:-, a 1¡.,'1111;1 ''&lt;l i Yl'tte" cancanesca, en un pequeño e~cenario. unu~ músico.-, tzín:raro..: y luego un tran,formi-ta &lt;me acomoda un
fieltro á varias formas.
De nronto, mm de é"ta,- forna 1M perfiles de
aquel ,ombrero . . . Y una arnlandia de aplauso,
llena la ~al a.
-Vive l'Empereur! Yiw l'Emperenr!
Y encarándomP. c:on un rlragím. mi veci no de
espectáC"Ulo, el primero en dej,ir ir ~n entusiasmo :
-¿ Y la República? le pregunto.
-Y bien, me conte~ta ~in parpadear, ¡ Viva el
Emperador .. . ! j Y virn la Rt&gt;púhlica !
Ko ha muerto, no, el Cé,ar: ,u ~ombra se pa~ea por este París insubstaneial y frívolo; Hll nomhre está escrito en toda,- la~ piedra, y en todo¡;
los corazones; en los puentt&gt;-, en la, columnas, en
Jo:, hombres como en las en-as. en los mármole&lt;:
del vencedor de Austerlitz, no la del gran ogro como en las conciencias.
w r~o. La augu,-ta rotonda, se ve á todas horas
Y no muere porque ~imholiza la Gloria, qne
del. día, invadida por una. multitud cosmopolita, Fe escapa ele t()(loo los sepulcro, y que resucita O!'
,ed1enta de contemplar el gran bloque de granito todos los martirios, para ascender á las regiones
ocre que encierra los restos del César, conforme á eterna,s .
,u voluntad postrera, grabada en earacteres de
oro en la puerta subterránea del sepulcro: " DeCarlos ,píaz 2&gt;ufóo.
tieo que _mis cenizas descansen á orillas del Sena,
en medio de e~te pueblo francés que
tanto he amado".
La luz, ;;uavemcnte tamizada, penetra por los fanales de la Cúpula en
blanda_s ondas azules y amarillenta.,:;,
envolnenclo axiuel sepulcro, aquellos
m.á.rmolei;, aqruellas estatuas, aquellas
banderas, aquellos mosaicos, en un tinte de alba otoñal, en un desmayo de
gloria, en un e.ru;ueño solemne, que va
ganando poco á poco el espíritu.
Sí, así debía reposar el César, rodeado de esta claridad tibia y acariciadora, en el fondo de esta urna de piedra, rodeado de sus estandartes de victoria, arrullado por el murmullo de
admiración de las multitudes, que se
alza como un rezo de patria, &lt;lesde la
balaustrada que circunda la cripta.
,! Ahí reposa . .. ? j No ! El Emperador no ha muerto; el César se pasea, inmortal y glorioso, por este loco
París que lo aclama delirante, que sueña en él, que vive de su sombra. Ha
puesto su sello en todos los monumentos, ha grabado su nombre en todas las
piedras, ha hincado..im garra de león en
todos los espíritus. Y para recoroa.rlo,
ahí están hombres y piedras, mármoles
y conciencias. En loa puentes, su N
vencedora, en las columnas, el bronce
de los cañones enemigos, en los museos, sus armas, su sombrero, reliquias
Spincllo trató e](' lernntar;;e, pero no pudo; y,
,;in cono&lt;·imiento, c·,wó en la almohada.
.\lguno, día,: lauguidec:ió prc,,a de la fiebre, y
luego J1.urió.

Lt\ SOMBRA DEL CESAR.

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l. Un rincón de Cuernavaca.- 2. Palacio de Cortés.-3. Plaza de Cuernavaca.-4. Paseo en el lag,

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del jardín de cBorda.&gt; -(Vista de C. f'ellandinl.)

g,

....&lt;0

o.....

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 2-! de Marzo de 1901.

Domingo 24 de .Marzo el.e 1901.

EL MUNDO ILUSTRA DO

POR CORREO
-¿ La señora Petra Oómez ?-&lt;lijo el homhre
&lt;le ¡!Orra galoneada, empnjan&lt;lo la puerta del
cna rto de la cas¡i de vecindad; y huscanclo entre
el montón de cartas con sobres de distinto:'- colore:, de distinta,- letras, de distinto,,. tamaños y
de procedencias distintas, que guardaba en
gran bol~a de cuero, sacó una esquela, quP en
caractere;; casi ininteligibles decía en la nema:

~a

)Iartínez y las Ulloas á ver el baño de San Juan .. c1ar, hermo.&lt;a. ·estampa .~y cmprell'dicron la
Como la:;· agua,; ~e habían retardado en aquella \'llClt,J.
.\. lH'"ª r de ir cubierta con la:; "111anga8" &lt;le buYez. se determinó dar un c,hapuzón al Prccufoor ¡}¿
Cristo, ~iguiendo una c;o,tnmbre antigua y acep- k, la inundaban los torrentes de lluvia, que se le
&lt;·orrían por lo.~ C'abellQ&lt;;, le mojaban el corpiño, le
tada en el lugar.
Cuatro robu,;t1r,; indio,- H' metiPron en el agua, tra-pa,aban el cor¡:é, y ~e le calaban hasta el pec·argando la imagen del santo - ele barba nazare- c-ho, moreno \' caliente.
( 1uando el ·jinete alzaba la rienda -para ¡;:ostenc•:na, de expresión e:,tátíca, dt noble rostro, con el
al
ja11wlgo, próximo á caer, ó se inclinaba por
Tlellico, f&gt;l zurrím Y el callado di' pastoreillo •, 1dente y &lt;lulcc -nadaron un buen &lt;'"pacio á "ro- cualquier accidente del camino, empinado y di-

f{ ha 1:--·liléJ (Jt
• }Jüt" 'p&lt;

La muchacha, ¡1..~m,tada, nerviosa, soltó la mata
de pelo negro como la. endrina, que sujetaba. con
los dientes nacarados, mientra,; la de::cnre,daba
con el "descarmenador" de asta; cogió la c·art,l
con las manos temblorosas, y sin acertar á abrirla, sintió que una palidez mortal invadía su ro~tro moreno y hoyuelado: había. reconocido la letra de non Atanasio Pérez, el sacristán &lt;le la parroquia~ que de ordinario "notaba" las carta:; que
salían del pueblo con destino al exterior.
Por fin, trás de llevarse, en su impaciencia, trozos del papel cuadriculado de "correspondencia
particular", la Petra leyó:

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:.S::-.~~ (§::::.:...,.
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Sintió la mujer como si algo i;c le derrumbara dentro, y al mismo tiempo, sintió que un tropel de recuerdos--de recuerdos grato:;, tristes, punzantes, graciosos, doloridos-la llenaba y envolvía, sugiriéndole sentimientos de amor, ele odio,
ele wnganza, de conmiseración Y de rabia. Y
aquella explosión de tantas cosas· di,er~a~ y encontrail.as, de tantas impresiones dulces como la
miel y amargas como el acíbar, se concretó en una
eosa tibia y ,;alobre que se condensó en i,us pe,;taii.i~
Y resbaló por sus mejillas, qnemánclolas como hierro candente.
_.r~.1an. el mismo .Tuan que. f;{)¡!Ún rrzaba la torne
m1sH"_a, había muerto por relos de otra, había sido
el Primero y únieo amor tle I&gt;etro.
E_ra el mozo más guaµo y arriscado del pueblo:
na&lt;l1e ,g-inetraba C'Omo él lo, potros brnto,. na,1:~
&lt;'~mo él echaba "manganas" y "c1·inolinas", nac11e era más altanero y reñidor que él ' .v nin!!Ún
o
~eso sonaba como los suyos, ni aparecía tan á
tiempo, cuando había que dar muestras de rumbosidad v garbo.
Recordaba bien aquella tar&lt;le -el próximo 24
de Junio haría diez años ~n que fueron ella, lM

,

lapiéº', y ú una ,;eñal convenida se zambulleron,
pero sin abandonar la eS&lt;!ultura, que depositaron
eu la orilla respetuosamente.
Como si San Juan lo hubiera hecho, trá.s el bochorno de la siesta, vino un vientecillo sutil que
descompuso los rústicos peinados de las muchachas, hizo volar el manteo &lt;lel señor cura y levantó
la arena de la orilla.
A poco, arreció el aire, se esparció un Mlito de
dulce frescura, l'l follaje de los grandes sauces
ondeó como P,1nrnlartc&gt; de seda joyante y nm10ro~a, y empezaron á ca"r goterones, que parecían
en la arena gnu1tlP,-. monedas de cobre.
Los charro, ,acaron sus tilmas variopintas, sosegaron á Rus c·abalgadura,;, que emanchaban l::t
nariz y arqueahnn el cuello al percibir el olor de
tierra mojada, y rmpezaron á ofrecerse para conducir á las muehacha.&lt;; hasta el pueblo.
Todas aceptaban: y con ligereza de campe"ina~,
poniendo un pie en el arzón, se colocaban en un
veriqncte sobrr la "cabeza" de la silla "vaquera",
haciemlo á un lado la. reata ó el machete, mientra~
lo;:; galanes, ~irmpre lista la rienda, se retiraban
á la grupa del bruto.
Petra subió en el caballo de Juan, el caballo
"Coman&lt;:lie'' -hallo -~lobo, cabos negro~, buen an-

fícil, Petra sentía en el cuerpo la presión de dos
mano,- fuertt'.s .como tenazas el cosquillear. en la
nuca de un bigote delgado y suave, y pendiente
~obre el)a 111. mirada de dos ojos moriscos, enérgicos, ardiente,,, como la brasa del carbón en el bogar.
D e allí nacieron la mutua inclinación los amol'l"- ruiclooos, que por mucho tiempo
'fueron el
palillo de die&lt;I1U."S de '1:oda-s las boca:-, en el pueblo,
y la huida de los felices amantes á México.
Luego vinieron los c1i~gustos: Juan era esenc·!almente inconstante: n•lrnsó, primero con eva_,1rn,, lu_ego ~on hruta~icladcs, cumplir la promesa
&lt;lr matnmomo hecha a la muchacha; faltó por semanas &lt;'ntcras del Ja&lt;lo de ~u amante; y un día., la
Petra ,;e encontró sola, sin rerurso~, sin amparo
Y tcnie1Hlo r¡uc atender {1 dos niños frutos de 1~
uniún c·on el alevoso.
'
Flotahan en i;u memoria peclazoo. ele drama,
fragnwntos de i&lt;lilio, voces que había oído nlvirl_anclo la hoca ele que salieron, guiños de ojos, sonr1-;a~. gc~tol', halagos, reños fruncidos y puño3
amenazante", cuando fiió de nuern la vista en la.3
pata~ de mosca ele la carta, que continuaba así :

�Domingo 24 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

~

i Qué si se acordaba! i Cómo no había-dé acordarse de aquellos días tan blancos, tan dulces, tan
bellos, y _que contrastaban tanto con los de ahora
tan horribles. tan amargos y tan negros.
'
i Cómo no, había de acordarse de su vestidit
bl~nco ! i Como no se había de acondar de s~
Virgen adorada! Ahora mismo la veía, con la luna por es~abel, con cauda de estrellas con ángek .
por corteJo; ,las manos juntas, los' ojos azule·"'
puestos en alto,
"'
, el
á manto azul, azules los crespones que cub r_ian los niños, el fondo del cuadro
azul, azul todo, como los días de la inocente de
ent-0nce:i, como las noches claras y diáfanas del
nu!blecillo que se recuesta en la falda de la montana ...
Y concluía la carta:

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 13.

MÉXICO, MARZO 31 DE 1901.

8ul&gt;Bcrip~6n mensual fordnea,
I dem ~em en la OapUal,

Petra permaneció _un rato ensinúsmada. Sí,
aq~ellos eran sus amigos, sus paisanos, sus compar.ieros; al lado suyo había atravesado los años
felices de la vida, y junto á ellos habían trans: nr,icJri las épocas bonancible,:. ¿ Se habrían casado? ¿ Serían dichosas? ¿ Habrían aumentado
sus caudales? ¿ Sufrirían alguno ó todos penas
como las que ella pasaba?
Pero no tardó en salir de su ensimismamiento.
Dos arrapiezos, rrcién fregoteadas las jetas more:1~s, con lo~ _cabellos d~mostrando las recientes y
a-spcras canc1~s d_cl ceµ1Uo y los pobres trajecitos
a~bcru1do. de ~~mp1eza y arreglo, ~alieron de la vecma hab1tac10n, )' besuquearon hasta el fastidio
las manos de la madre, mientras le pedían la venia
para marcharse á la escuela.
Petra oyó entonces una como clarinada que la
conrvocaba á la lucha, al deber, á la vida; y doblando el burd? plieguecillo, lo guardó en el seno don.
de las muJercs guardan lo más caro, lo m~ tierno, lo más secreto ...

V. Sa/aoo .filvarez.

iSOÑAR!. ...... lSOÑAR!. ......
Tal par?cc que la Naturaleza se propuso cegar
en e; me:ncano toda fuente de actividad práctica
Y util; sofocar todo empuje hacia el trabajo real
Y fecun~o; m~tar en germen toda ini'Ciativa, toda
tendencia hacia la labor positiva y remuneratoria.
. Para adormecernos é hipnotizarnos, para exaverhrn~ del trabajo al reposo, de la luoha á la voluptuosrdad,_ ~e la"brega al ocio; para adormecernos
en el ~elic10s0 dolce far niente", para hacer caer
lángrudos los brazos y pesados de somnolencia
los párpado.e, el clima nuestro entibia sus efluvios
Y. perfuma sus brisas ; limonares y tamari,ndos
tienden_ sus _frondas protectoras y nos brindan fresca Y mlsteriosa sombra; para desviar nuestra vista del surco, que reclama el abono de nuestro sudor v ~a fecundante herida del arado nuestro cielo reviste su regia vestidura de cel¡jes, se constela de astros, hace V?fªr nubes blanquecinas en
su lago de zafir, se eme sus arico iris como diademas.
~a atmósfei:a, diáfana y sutil, se carga de emanaciones embriagantes en la zona cálida, y se pr-i.
va su e:Kcitante. oxígen_o en las altas mesetas; ci~1~, honzontes mdefinrdos, paisajes imponentes,
rueves de volcanes en las cimas, tapices verdegueantes en las laderas, floridas alfombras en lo&amp;
valles, todo, a~, rededor nuestro, solicita é impone
la co~templac!on y no la acción, la actitud pasiv:i.
de qu_ten admira, y no la febril actividad de quie,1
tr~baJa. Pocas necesidades; un plátano por todo
a;1men_to; un leve cenida•l por t&lt;Ydo 'Vestido; u-n hac~nami~'to ele ramaje por toda ,h abitación; la
siesta baJO el fresno, sobre el sendero el repo"o de
no h~cer nad~ á la orilla del arroyo: tal es ;uestra nda y el ideal de nuestra vida.
Anní_bal, en Capua, Sansón á los -pies de Dalila, tuvieron de esos arrobamientos, durante lo8
cuales enmohece la espada del guerrero, se enervoo _las fuerzas del héroe, y se tienden en esperazamientos felinos los músculos.
La m(ta~ de nos?troo, el indio, viv_e dormitando, ensimismado. rnconsciente. V a "delante de
sí", sin saber á dónde ni saber -oor qué · camina
auto~áti~mcnte, soruí:mbulo, sin iver Ía tierra
que pisa m la senda que huella, sin volver la vis-

~r.

JII. Flores.

t 191.
1.15.

Gerente: All"TONIO OllYAS.

:Director: LIC. llAJ'AEL BEYES Sl'DfDOLA.

d:

S~, P:1rl?naba al desgraciado; pero ¿quién le
restitmria a ella la paz del alma, el candor perdido, ,la confianza en Dios y en sus criaturas, que
habmn volado juntamente con el amor por aquel
mal hombre?
Y la carta seguía.

Sí que rO&lt;:~rdaba á Pancho, tan noblote y ta;;
leal, tan carmoso y tan fino. Y nada pobre qur
era Pancho : su rancho de la "Soledad" bien valía
sus diez talegas; la taberna de la "Orticeña" daba
por aiio 1;1ás de quinientos barriles de aguardiente;
y la ca.,,1ta del lugar tenía muebles que habían
costado un buen pico.
Prro no había para que traer á la memoria á
~ueil r~ncbero hecho de pa.sta de ángeles ; su
smo habia ll~vado á Petra por opuestos senderos,
Y, n~ era posible recomenzar una vida que aparecia a manera de fru.to sin jugo ni substancia.
¿ Y si, en efecto, viniera por tí, y dispensándote faltas y sobras te llevara á su lado? -cantaba
una voz tenue en el alma de la clúca.
. ~o ha v que creer en tal cosa -respondía como
md1gnada otra voz más potente y más honda · lo.s
l1?mbrcs honrados necesitan mujeres honradas'· no
ip~~nses ~n decoro para t_í, ni.® bienestar para'h:~
lu1os, m en hogar feliz, m en nombre limpio.
Todo eso se queda para las que no creen en palabras de barbil.iooos, ni en promesas de seductor~. Todo eso no es para las débiles v. tornadizas,
smo para las fuert.es y constanitoo.
•
Y siguió leyendo:

,ta atrás D:i á un lado.:. A cada paso, la trompetilla.
del tranVIa se desgamta en vano, resuena de.ses
radamente la campanilla del motor, advirtiéndlf
O
q_ue hay algo detrás de él, advirtién-dole de los e
hgros de su abstracción; el indio rectilíneo pe..
.
tu r bable, so'lo dcsp1erta
· ' arrollado' sorp
do, 4mper
la locomotora, pis9tcado por la cabal!!adura Of
tropeado por la bicicleta. Los vapores de ~o essa~ qué ~loroformo, 1los a-lcaloides de un opio :.
ponfero, mvaden su cerebro. El Íllldio calla po
q~e no ti_ene qué ~ecir, ni ganas tampoco de
c1rlo, y si se le deJa entregado á sí mismo si n0
..se hacon silbar ,á su
de ca=ta¡
o' Jn·
. oído láti&lt;TOS
b
rTam?ntos de conntre, el indio no tarda en encucltllarse contra el muro ó contra el tronco, en envolverse en su manta, y, fija la vista en nada,
~udo é in!nóvil, deja indefinidamente correr la
v!da Y, !cmr _l~ muerte. El indio no tiene, Clll!i
v1cla fisica, m mtelectual, ni sensitiva.
'
E; mestizo, en cambio, tiene una vida imaginativa, mtei:,a, continua, infatigable. No irn1Rjn,
¡~ero suena; J?-º emprende, pero proyecta; n:&gt; rea.,
hz~, pero forJa. ~u cs-píritu, es una máquina inf,a,tig~\)le de fabr_icar ensueños, quimeras. Va,
tamb1en, por la _vida, lenta, perezosa, inconscientemente; pero leJos de llevar la cabeza vacía CQmo
el indio, la lleva llena de una colmena zu~badora, de planes_ fantásticos, de esperanzas quiméricas, de ens1;1e_nos l~c?8: si el pensamiento transpirara y se hiciera v1S1ble, cada uno de nosotros pasaría coronado de un blanco penacho de volutas
de humo. La caldera hierve dentro; pero sólo
produce volutas.
_Aquel joven que pasea bajo una ventana, y
atisba el asomar de una cabecita de án&lt;Tel · absorto y distraído, no -piensa on poner casab e~ instalar _hogar; no s_c abisma en los cálcul~ y combinaciones financieras, pre?ursores de una posición
~stablc, que asegure su bienestar y construya nido
a sus amores; no. Sueña en el jardín embalsamado en que Fausto seduce á Margarita · en el
balcón revestido de yedras, donde Romeo eye cantos de alondra y Julieta trinos de ruiseñor. AmA
y sueña; ve _á la mujer amada, resplandeciente de
blancura ba10 su velo de desposada; mira humoa
de incienso bajo bóvedas de templo; oye ~orde1
de órgano; mira nidos bajo las ramas· resuena en
sus oídos rumor de besos y de frases tiernas; lle!ª en el corazón un altar y en el altar una muJer; bulle en S'll mente un idilio tierno é indefinido, y como base para realizar su ensueño, como
punto de partida de aquella gira á través del paraíso, como única condición material de hacer
posible su dicha, cuenta tan sólo con el billetito
de la lotería, arrugado y deleznable, que lleva en
el bolsillo.
El empleado, que parece encanecer sobre un
expediente, se ocupa en distribuir los millones,
que s_ueña haber heredado de un pariente llovido
del cielo. El núlitar, que olvida el estudio y lr.
academia, se eoru;uela fingiendo campañas que él
combina, batallas que gana, sitios que organiza.
El estudiante, huelga ocupado en pensar oue f.81'
émulo de Pasteur, rival de Edison, descubridor
laureado, inventor aclamado. El negociante des· •
cuida sus asuntos, ocupado en suponer que -pronto
llegará á ser el rey del tabaco labra-do ó funda•
dor del sindicato de la corteza de encino, con ca•
pital de doscientos millones. En los ratos que le
dejan libres el café ó la tertulia, el politicastro '!8
'Ve hecho un Metterniich, jugando con las canc1•
Herías europeas, y subyugando al Ogro de Córcey:a.
Y así ocu,pados, absortos, dominados por el ens~eño, esclavos de la quimera, constructores semP'1-ternos de "castillos en el aire" y cultivadores
de "jardines" fantásticos, dejamos á un lado la
realidad, despreciamos la fortuna, desaprovecha•
mos la ocasión, y vegetamos, en vez de vivir.
Nuestro cerebro tiene una grieta abierta del
lado del ensueño : por ella, se escapa el vapor_ de
la caldera, y la máquina queda inmóvil é inactiva.
-¿ Qué loos, príncipe? preguntaban á Ramlet.
- Palabras. . . palabras . . . palabras .. .
-¿_ Qué haces? -podía preguntársenos.
-Soñar. . . soñar. . • soñar ...
Acuña, era mexicano por los cuatro costaclos.
cuando decía :
i Soñar ... ! es11 es la vida, ese es el puente
que entre la cuna y el sepulcro media.

cJJ(afGr fi;o/orosa.
Cttadro de G11ido Reni.
De la Colcoci6 n de la Galerta de Berlfu .

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 12, Marzo 24</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>F,L MTTNl)O TT,TT8TR.A DO

Domingo 10 de Marzo de 1901.
verán que todo lo que ésta contiene, disminuye en
tamaño, hasta pe11derlo de vista; despuéi:l vendrán
las sensaciones y peripecias, semejantes á las descritas por Julio Veme: frío, rarifi:ca.ción de la
actmósfera, falta absoluta de é.sta, i'llestabiEdad.
etc., y á medida que todo esto acontezca, el satélite se aproximará, las manchas serán más perceptibles, y por fin, se verán con todos sus detalle8.
las montañas de la luna.
No sabemos á cuál de las distintas hipótesis
acerca de la estructura y condiciones de la iuna,
se haya atenido el ingeniero inventor de e,,te viaje sin precedente, y en consecuencia, no podremos
decir si llevar-á la cosa hasta el extremo de hace·,
que los pasajeros den un apretón de manos á lo~
fantásticos habitantes, ó los haga sentir un instante de asfixia, para demostrarles que es impo,:ible
la vida, donde falta aire que respirar.
Otro proyectista ha imentado la gran sensación: el visitante ser-á conducido hasta la c-ima
desde donde se desprende la gran catarata del
Niágara, tomará asiento en un buque y lnego,
de improviso, aquel enorme edificio, se precipitará rápidamente sobre el abismo, hasta llegar á
tocar la superficie de las aguas del gran lago,
donde, puesto á flote, ser,virá para dar un pa~eo,
y después conducir a,l Yiajero hasta las riberas.
Por supuesto que la precipitadón del barco no
ha de ofrecer ningún riesgo real: poderosas grúa~
serán las que lo so:;tengan en su rápido descenso.
Después de esto viene otro inventor, proponiendo la utilización ele un barco sub-acuático, que tendrá mucho de maraviUoso: los pasajeros irán dentro de una urna de cristal, de suerte es que podrán
ver todo cuanto se encierra en el fondo de la;;
aguas, merced á poderosos reflectores eléctricos.
En el fond.o de las aguas se servirán banquetes.
se bailará. . . y ¿se respirará ?-preguntarán 1L,&lt;&gt;l;edes.
AseglÍNli::e que sí, merced á aparatos semejantes
á las escafan&lt;lras de los buzos, que estarán renovando constantemente la atmósfera, en el interior
del sub-acuático.
Las .maravillas eléctricas, serán tallllbién &lt;ligua~
de a,dmirarse, puesto que á todo lo que se relaciona con el poderoso fluido, se le ha dado preferencia capital: instal.aciones monstruosas, luz por todas partes, máquinas parlantes, etc, y todo esto en
medio de un gentío inmenso 'Y de un número dll
diversiones capaees de ofrecer constantemente no•
vedad duran-ro seis meses.
Todo lo ainterior es atra'.Yente, en verdad, pero,
como decí'8dllos desde la primera vez en que tratamos el asunto relativo á la Exposición, para
noo&lt;Ytros deben ser otras y más altas las miras que
nos lleven á este centro improvisado, donde ha de
reunirse para ser admirado, todo el progreso, pros-

,EL

Mu Nóo, 1LUSTRAD o

AÑO Vlll-TOMO l--NÚM. 11
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MÉXICO, MARZO 17 DE 1901.

Director : LIC. RAFAEL REYE S SPINDOLA.

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&amp;qu,na del Q,.an Edlnclo de ent,.ada.
Las grandes im,,ta,faciones, el prodigioso d~
rrollo de las industrias, las visitas á las fábricas.
la organización económica de las poderosas empresas mercantiJes, etc., etc., podrán ser allí valorizadas, y de nuestra observación inteligente, de nueetra buena voluntad, puede resultar desp-ué,; d~
certamen, un bien pooitivo para 'México, que a1
h.a progresado mucho, aun más tiene que trabajar
para llegar á la meta á que legítimamente debemos aspirar.
Ojalá la atención aue hemos consagrado á a!lunto, y los razonamientos que hemos expuestl!,
para fundar la importancia que dannos al rerta·
men, tantas veces repetido, encuentre eco en el
ánimo de nuestros lectores, y decididos á colaborar en una obra que indudablemente resultará
benéfica, se apresm.-en á enviar su contingente.

Pabell6n

de la Agr ioult,ur a .

peridad y riqueza del vasto continente amerkmo.
Llevar nuestro contingente á este gran muestrario, exhibir en él todo cuanto puede tener demanda, par.a ensanchar el comercio de este país,
que tiene, por sus elementos naturales, derecho á
oonquistar un puesto de primera importancia en
los mercados más ricos, páncipalmente en lo~ que
están tan inmediatos como lo,; de los Estados Unidos.

Dar á conocer las vastas regiones inexploLad·ts
que contiene nuestro territorio y que sólo espera11
brazos y capital para convertirse en i,na.gol.1hleo
veneros de riqueza.
• Esas deben ser las miras principales que nos
animen para concurrir á Buffalo, que se relacionan con lo mucho que podemos aprender en aquel
centro y en poco tiempo.

NAPOLITANAS.
Pabell6n de la Ho,.floultura.

'

Subscripción mensual forltnea, J 1.6'.
I&lt;let&gt;► tde,n en la Capital, 1.1/i.

Gerente: ANTONIO CVYAS,

\

�Domingo 17 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ::\Il~NDO ILUSTR_.\.DO

d'or el alma 6e ''dolea6es''
El ,,1eerdote, un montañrs alto y recio, se detuvo frente al conserje de la plaza de toros.
El ei;cueto mozo, con tufo,; de pelo bravío hasta
las cejM, razurada la faz, en mangas de c.,miF·1
y alpargatas, recomponía á la sazón uan montura
&lt;le lidia; miró con curiosidad al edesiástico, sin
atinar nué podía llevarlo al coso en día de trabajo,
y le dijo alzando los hombros:
-Puede ui-tecl vi~itar la plaza, ahí c¡;tá 1n

(

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I

t.

~

puerta del callejón-y señaló con la leznn una de
las brechas del intrincado andamiaje. Nada se
me debe--agregó casi con grosería, cuando el interlocutor metió mano al bolsillo, para gratificarlo-v volvió á la faena, sig,iiéndolo col'l la vi:;ta,
canturreando una copla booegonera, cuyo ritomelo
fingía el resta.llar del látigo y la interjección del
carretero, que .azuza á las bei;;tias cansada~.

"¡ Arre, arre; chis, chas !"
· La sotana se perdió á lo lejos; el Padre Ca.milo discurrió por el callejón, penetró al redondel;
su e,;tatura. enorme proyectó una sombra mavor
aún en la arena inerte; el sol occiduo lengii!!teaba
en las rendijas, como la lumbre roja flamea Pº'-'
las grietas de un horno.
¡ Y qué grande era aquella fábrica v cuán silen-·
cioso y solemne aquel circo, en .cuya.s·lumbreras v
tablados quedaban huellas de .la última corrida:
en los palcos, sillas derribadas; en lrni e~cañ(js,
un tonel de agua volcado; papeles de colores corch0t-, cáscaras de frutas. . . ·
'
Gua sola vez, allá en la infanC'ia, estuvo en los
toros, y con los ojos del recuerdo, resu&lt;:ítaba el
circo, pleno de bote en bote; flámulas de .trapo
que ~e retuercen como látigos en el cielo de In
tarde; cortinas abigarradas, que i;e inflan como
,elámen~; trajes vistosos de mujeres desenvuelta,: tropas cuyas armas chispean; bomberos : la
fanfarria de metálicos instrumentos: blancos paiío,-, en los kepies de los gendarmes; sombrillas
relampagueantcs; mantones multicolores; enjamhres de vistosos abanicos; naranjos y clavele; dohk~; mantill~s y sombr~ros de paja; triángulos
albos de camisas masculmas; negros para~o1e~ ·
For&lt;lo titilar de la multitud alegre del domingo'.
y al lado apuesto: la chmima bañada por la lum\Jre I d~l astro; la. chusma rabiol"a y pintore~ca ;
movediza y mugiente, saludando con gritos y palmas el breve y doloroso drama que abajo se de~arrolla: un toro negro izando sobre las astas al
&lt;:aballo desfallecido, indefenso y anciano; las pa-

ta., blanC&lt;'l.,; &lt;'alzada::- ya c-on el rojo coturno de la
sangre y de la muerte: de la ~:mgre que brota á
borbotone,. como f¡ientc termal, por la hon&lt;la herida del encuentro.
Se estremeció de horror t·l contemplativo, y pa!1CÓ lo::- oj0::- en torno: solrda&lt;l ~- ~ilencio: prenda~
de ropa or&lt;•ándose aquí y a&lt;'ullá; tres €:,rallinas picoteando l'I rstiérC'ol junto á la puerta del toril.
:;entóre en l'l ~caño donde destan~an los peon~,
y r&lt;.'&lt;-·onstruyó la de~gracia
del mrutador "Role-tldes".
tomo la ovó narrar en la
tertulia de ·1a &lt;:ernía.
V~tía ele azul y plata
aqudla ta'r&lt;le: había pnei,io
al t·nartro, un lucido par de
barnderilla1-; palmas, tabaco
y dinero; una pet·ador11 llamada ''Dulzura.;'' le arrojó
dt'ntro de sn zapatilla bordada de oro. un pañuelo de
,eda y un manojo de clavele;;... El públi&lt;'o pidió
otro par y él obedeció, dejando lo,; tra.4r,,; ele matar
que había (•mpuñado; tomó
nuevo-; valo,,, rompiólo,, para ac•Jrtarlo:-., t:ontra la rodilla, y de cara al sol pr':'jlaró
el quiebro ...
1
El enx:ador enton&lt;,-e,;, con
,·
gesto de niño que llora, exclamó: ¡ Dios mío! y signó,-e. porque Yeía el horribl~
('Uadro: un ¡ ah ! de espanto
Tompió el ;.;iJencio del públ1eo: la mú,-i('a enmudeció,
tan ,-.ólo el pistón, un ciego,
~c¡..rt1í.i lanzando la alegre melodía de un pasa-calle anda.luz; la., mujere,, &gt;'&lt;' eubrían el rostro; "Dulzuras'', la c·antaclora. rompió en el agudo ~ito que pre&lt;·rde á las
c-onntl,iom.,; histérica,:; v en la arena, rodeado ele
un grupo ele torero", i11.útilmente al quite. hajo
la, a,ta.s del toro, un toro granizo. -.:e ~acu&lt;lía m1
homhre á rnda derrote, lm hombre vestido de azul
y plata. un hombre que al ,-er de nuevo lanzado
por lOl' air~. c:aía en crnz ])()('a abajo ... inerte ...
,;e lo llernron; "::\fonarea ", el Yeragnas a.,&lt;-,.ino.
fué indultado por su pujanza.
-De modo. murmuró rnuv
I
pálido el ,ac:er&lt;lote. que h1 cogida fué ahí, bajo el palco pres•dencial, y paso á pa.~o. 1legó
al ,..itio. donde quedaban huella.; de la hl&lt;'ha todavía. ,r piadosamente tomó un puña,lo de
la tirrra rojiza y la guardó en
su pa11uelo: &lt;'erca Yió un anunció y le,·antólo; era ang0-4a
tira imp~,:a á varia,: tinta~.
con toscos graba.do~ y borro,oo
retratos en fondo oval, entre
ellos figuraba el de Franci~-o
Arazn "Soleades''.
-¡ Pobrecito hermano mío!
clamó el recio eele,-iástico, con
una voz que no correspondía
á lo adusto de ,u faz, ¡ pobrecito hermano mío!
Y lo recordó atr&lt;&gt;Yiclo y YO·
luntarioso; rausa de la.~ iágrimas en el hogar: predestinado
á una trágira muerte; hoy recogido al pie de un árbol. pr(','a
de una c·onmoción cerebral;
otra vrz con un brazo roto por
montar potro,- bruto.,: después
cubierta fa cara de sangre por
reñir á pedra.tlas; siempre arcliendo la lámpara ante el ~anto, para salrnrlo &lt;le pelirrrn&lt;=;
siempre al borde trém1117i de
]~ labios mat.ernos, antes que
el de los otros hijos, el nombre

amo:;o dt'.l de,,obediente y arrojado, y temerario,
¡ pendenciero ...

-¡ Pobre madre .... te va á cost.ar la vida cuando lo sepa.. !
-¿ Y vüütó usted la enfermería?
-¿ 'l'enéis enfermería?
-E~ tlaro, e:, de reglamento, la. estrenó hllt'e
quinc.-e día..:; precisame~te "Solead~'' ... Pero espíe
usted, y el mono sabio que servia de "cicerone"
al Padre ( 'amilo. pues con ese fin lo man&lt;ló el
(•om:erje, hizo que, doblando su cuerpo hasta lo
inverosímil, pegara el ojo á una rendija de la
puerta del chiquero-mire usted ~. toro gra..
nizo fué l'I que lo mató .... las manos sobre las rodill,is y t◊nteniendo la respiración, temblando como una criatura el sacerdote conoció al asesino
de i,-u hermano menor; el "Monarca" macizo,
fuerte. d&lt;&gt;spótico, corta la encornadura, l~trosa la
piel, rizado el morrillo, lenta la cola, entrecerrados los ojos, rumiaba. . . . soñando en la vega
azul, &lt;¡ uizá; en las altas yerbas; en el llano
tranquilo.
-¡ MaJdito !. . . Pero tú-murmuró
ti&lt;1o-¿ tú qué cttlpa tuYiste?
-Lo t,¡;tán eurando de las heridas .... observo
el mono "nbio, y alejó de ahí al sacerdote para conclucirlo á un de,-mantelado cuartucho' oliente í
dro¡.ta:;; amueblado con un aguamanil esmaltado,
un eubo tle fie1To ; una mesa forrada de hule
blanco, y un e,;tante, á través de euyos polvoroso¡
&lt;:ristale:; se veían amontonados frascos botellas,
lío~ d~ algodón, rollos ~e vendas y c~lgados de
alfilenllo::; de cobre ó dispuestos cuidadosamente
uno:- al 1::do de otros, los fin0:, y resplandecientes
ac('TOS de la cirujia.
-Aquí lo trajeron, r~piraba apenas; le cortaron la ropa con navaja para de,,,·estirlo rná~
pronto; le lavaron con esa e;ponja grancle la.
hPri&lt;la principal, ¡ era un horror Padre! de la
tetilla á la ingle una abertura d¡ este ancho: la
hemorragia lo mató: allá afuera. un mundo de
gente se agolpaba para mirarlo detrás de los vidrios, aquí profundo silencio, afuera comentarioa

en voz baja: se iba la luz; encendieron c-erillo~
para 'e::-cribir &lt;'l acta; de:;pués el Yelador tl'ilj 1
una lintNna; lo,- amigos reclamaron rl cuerpt1 tle
'·Soleades··, y &lt;:omo faltara con que e1woh-erlo,
c¡ui:-o pre,-tar su capa de lujo el "Uaclitano" pero
"Dulzuras", que ,-erá lo que quieran, pero ~e pre,rú
con él como mtrlie (¡desde eompr-arle l os &lt;·igarro,; '.) ' ·Dulzur¡¡," rompió un Yiclrio, walo 11,-ktl, c,;e; y por ahí. hcC'ho bola arrojó su mantón
de }fanila; rojo. con bordados blancos. i Pobre
mujer! Aún nw acuerdo que al f.alir lo llt&gt;váhamos sobre una tabla. porque la camilla tar&lt;l,tb,:
mucho, Iu llcYábamos entre cuatro, y nos cll'tnrn,
f'f! afianzó á ]¡¡~ corrn,.; del "Almendro'' el picador. y hl's&lt;Í al muerto rn la boca, tanto que pareC'Íll morderlo. y ,liciéndole cosa.1; de amor, tan tri,;ÍC:'. qul' no,~ hizo llorar. Por (','O ~e ha dado á la

bebida; ¡ vaya. que le tenía ley al pobre muchacho! Le mandó decir nueve misas . .. porque un
torero, créame usted, Padre, un torero tiene esa
cle1-gracia. morir lejos ele su familia, en una mesa
de operaciones. Eso me decía yo cuando muerto
"8oleade,;'', vino el Yiejo ''Lagartijo'', su paisano, quien con todo y ser duro en el oficio y haber
visto muehos difunto,; en la lidia, lloraba como
una mujt•r, y Ir cortó pl'lo, y le hizo caricia,; como
á un niño, y le decía, besándolo :-'l'oma, Paquin, toma, redhelo como si fuera de tu madre
infeliz!
_El Padre Camilo e:;cuchaba ron los ojos hajos,
tremulo, atornwntando con su,; dedos de labriego
el borde &lt;le la me,;a: una, clos, un hilo lento de lágrimas d i,-,·1m·ín--como la linfa tímida clisrurre
entre árido~ bloques-por ~u faz yaronil S
adu,ta.
De pronl,o, como si una idea más alta que el
dolor humano lo dominara; .;e quitó el sombrero
re-:-petuo-;;tmente. con aclemán "acerdotal, abrió un
breviario, y mirando una ele las manchas de sangre que en el pi,-o había, rezó en latín una orac-ión
mortuoria, la mi,,rn.:1. que de:;hoja las flore,- &lt;lel
penlún i,;obre to&lt;lo,; lo~ ataúdei:; v sobre todas la;:
fo,.:as, -;ólo que l'll e;,a Y('Z era más gra-ve y más
inten:;a la entonación de la \'OZ intercesora; má~
fervoro:;o el ruego, como $i hubiese de atraYe~ar
tixla la tiPrra qm• colma una sepultura sin epitafio. en país extra110. la tapa del féretro c·osteailo ú
e,;cote; y los pliegues d(• un sudario pue,;to por manos merc~naria,;. para llegar al oído de un difuu, to amado é impenitente ...
Y entre tanto, el con~erje S&lt;'guía cantando c:on
•yoz ronca i;u copla bodrg-onera. ·
¡ Arre, arre:, chis, chai,. !

1

EL DIOS RECLAMO.

La humanidad tran,;portada y agradecid11 lernnta e,-tatua~. ent011t1 himno::, y rntreteje laurek•,, para glorificar ú )0:, g)'¡\nde,; descubridore~ e
inrentore-; · ú Franklin, domador del rayo, á Fulton y á W~th. domesti&lt;:,tdon•,- del rnpor, á Edison,
araliatlor y con,;errndor de ht palabra, á Roentgen.
ilH·entor de la luz ob,;eura, v ha~ta ahora, ninguna
plaza pública lleva el no1i1bre, ningún "squ.are"
e engalana con la e,,tatua, ningún monumento
~e n•r1rue en honor &lt;kl inn•11tor entre todo•, del
de-c-ul,~idor por excelencia. del treador inimitable á quien deben gloria y renombre todal:l las
c·elebritlades moderna,-, á Rarnum, en suma, el
de--cubri&lt;lor y propagador th•l "Reclamo'', palanca
de todo movimiento moderno, pedestal de toda
grandeza fini~ecular, punto de apoyo de toda fuerza política, ,;ocia! y económica. y base y sostén
,'e toda gloria actual.
Hagamo, Yaler .Y tributemos homenaje ele justicia ú ,;u mara.villo,o imrnto.
Antl', del Reclamo, se tenía genio. talento. mérito, virtud . .. y mo&lt;le,-tia, y con todo ese bagaje
,,, moría. por lo común. pohre é ignorado. Eran
nece,arlo, la sonri,-a de la Fortuna, los raros ca:
pricho~ del Azar, ciego é inju,::,to, las fantasías del
])e,,tino, para :,;tcar ú un hombre de la mediocridad.
' •\'ino... "l'ió", y "vrnció". Barnum, y dejó {i
la humanidad. como patrimonio, el "Reelnmo'·,
que hac-c ,;ur&lt;6 ir al indi,·iduo &lt;le entre la multitud;
t•l Reclamo, fuerza mH·ida ayer apenas, y ya más
J}')clero,a que la hada Elec:tricidad y que el sufragio uni'l'en;a•l; el R{'\·lamo.- úni&lt;'a potootacl que
l•,tá al abrigo de la,; revolu&lt;'iones. Ante ella, todos ,on iguale,-. emperadort':- y rey~, vendedore,
de j,ibón y fabricante, de jarabes de buena marea.
Del Reclamo. dependen de hoy má~, la .belleza.
la s,tlud, el amor, la,, riquc-za.-. El. á ,-u capricho,
haC'C c-riminall'&gt;- como hombre;; honra-dos, héroes y
1uárti rc-;, fel ict•,; y dc-,graC'iad0,~.
De hoy má,., él e, la Yerdad suprema. Con su
má::;cara ge,itituladora ·y su elü~peante atado, se
reve,tirán la filosofía, la religión. la política, la
ciencia, la indu.;tria, el comercio. y serán, a,í di:-frazaclo,-, verdad y bondad. Bajo i,u colorida y
llamatirn etiqueta, el ,·eneno se &lt;:onvertirá en panace1t; la inercia, en fuerza; el ,-ofisma, en trorema: el polvo, en oro. La verdad, cuya eompleta
desnudez rCJ_mgna, &lt;'nyo ceño fruncido asusta J
cuyo laconi,mo nos deja indiferentes ~- frío,, ne.
ce,,ita, para tomar e-arta &lt;le naturaleza entre los
hombre,-, algo del atado lentejueleado, de la nariz po..tiza y de los cascabele, del clown de feria.
l'odrán el error, el fraude, el Yieio, la nulidatl
clisfrazar,-e de la misma manera y pasar por Yerdad, lealtad, Yirtud y mérito; pero, ¡ qué importa.
,-i á ese preeio C'ircula la ,·erdad y ,;e difunde, y
~i el mérito Y la virtud se yen en~alzaclo~ Y engrandecido.s ! ·
·
La culpa no es del Reclamo sino de la i,patía
y de la injusticia humanas. El es el antídoto d~
la mode-tia; y los engaños y picardía,; á que ,,e
pre:;ta, :-011 l'l c·ai,tigo de nue:;tra iniquidad y de
nuestra ingmtitud para con lo bello, lo ,·erdadero y lo bueno.
El Reclamo es un corredi,·o de la luz que,
c:íniea, deja ver al lado de la~ bellezas, Jo,., luna1-e:::. El, má, misericordio~o, exalta lo bueno, e,fnma ó _di,imula lo malo; convirtiendo en oro
todo el e-obre, aerecic-nta la riqueza humana; hac·iendo héroe,- ele lo, que eran pobre~ diablo~, y
i-antO!-' de lo que no eran más que 'L'artnfo~. aquilltta nur~tra virtud y uuestro rnler moral. y nos
h~ee n_iá- re-1wtable, y admirables á nue~tro~ propio,; OJO~.
Tr~t&lt;.&gt;mos de• e1:umerar lo;; beneficios qur ha hec-ho a la humamdad. ¡ Enumeración digna de
IIomcrn ! El RC'C'lamo ha inventado nwclicina,
para tod,1" la~ enfermedades. La patología, aterrada, ha cecl1clo el campo al cinturón c,l&amp;:trico
al pare-he de Ori~i, á los óvulo~ Dernb. á las píl~
clora~ ro,;acla~ ele! Doctor William,- para per"onas
~-on .. - Y P_:lra persona~ sin ... á la cl1intntlahlta,
a la Gut•_rena. J Loy_ ~e muerr ~óio el que quiere,
por c·apncho, por d I h•t tantismo. por a mor al arte: pero no por falta de mrdicanwnto" seanros
ni ele médico,- infalibles. El qm• dmk de "esto
que recurra Íl la cuarta plana de lo,- periódicos'.
b plana en que hablan los Ol"áculo,- ,. ofician las
pi toni:;as.
·
0

Domingo 17 de ::\Iarzo de 1901..
Cualquiera va á cree~ q_ue _l~ époc~ ~n qt~e f;orccieron la ~ontag, Julia Gns1, el d1vmo U·trcJa,
la,- hermana,- )larquizio, ~nurrit, "e tutti qu",nti"
fué la époC'a del ''bell canto·•, la l'clad de oro da. la
míhil'a ro&lt;:al. La l'erdad de;;nuda y ceitucla !rnbfa.
tenitlo ht c·ruc&gt;lcfod de de,-poblar de cantante, nuestro,- pro,-ccnio,, y de rui~l•tiores lo~ l!o_:-quc, d~ manta pintada de nul'~tras e,;cenas lmc:a~. 1-.1 Reclamo acude al 4uite :c-eguido de la claque, repuebla l'I de,-poblado, y á la tri~trza y al de-encanto
ele haber perdido á 'ram berliek y á Angela Peralta, ,;ub,-tituyc In gloria indable ele po,-C'Cr á
la Pata Y ÍI Pep&lt;' Yigil.
·
(ht,;títbamo" del toreo, admirábamos á disbtncia
á Lagartijo, á Fn¡,-cuelo, al Guerra, muerto,- para
la afición y el Reclamo llena lo,; rncío,, reemplaza la,- baja,;, reorganiza el batallón diezmado, y
lo intc,ara ('011 el ")forito'' y Don Tancredo.
.
. do
En "uue,;tra inoc:encia, creíamo,;
e,;tar eonuen
mendrugo;;, a,;tillítndonos los diente¡,. con matateIHb y adoquines alimenticio:&gt;.
Error: el Reclamo
viene á c-on,olarnos, demo,-trándonos las blancura:; y ]a.,. sua,·iclades de lo:- bollitos y de la:, ro~ca~ tle Albeitero Y Arrac-hr.
¡ ('uánto,- infeliC'P:,, había hace año" que no tomaban buen Yino, ~o pretrxto ck que no podían
pa!;arlo ó de que ni aun pagándolo lo encontrab,1n t•n rl c·omercio ! El Reclamo, compadecido,
ha t()tado c·on ,;u n1rita mágica la tintura de campechr. :-· ck-,;de entonce", hasta lo~ p 1rdiosero•
pue,h•n regalarse con los mejon•,- "crudo/' de la
Borgoña y dPI Borclelés.
;. (1niéu C':- el inrentor ele lo:- zapato" '·que duran lo que uno quiere". de lo~ fluxe" de c·a-imir
in¡dé,. buen corte garantizado, á nue,·e pe,o,
·plat11: ele hb c·ama:- ele latón á prueba de derrumbe &lt;ll• la c·,N1: dr los c:o,mético.&lt; Jlara '-arar el pelo: de las pomadas contra las pecas y las arruga,-: ele la, mina~ en acciones ele diez centarn--,
c-on &lt;liYi&lt;lenilo,- -l•manario, ele cien pe,o,: di&gt; lo;
$Cg"ll ro~ en q ne ~e paga como uno :'. se r&lt;'eibe co:mo mil?
Y ,-i del orden mercantil é indu.-trial pa,n1().;
al eientífic-o, artHico y político, ;, quién ha 11ngi;lo ..emi-dio, á Crookes, el inventor de la fuerz.t
:p,,íquiea? ¿ á quien debe Eva Fa:-· el acliYinar las
:tonterías que pien~a ,m público? ¿ quién ha clado
·$er y Yida al decac1enti$lllO en pintura, al natura-lbmo en 1itera.tura, al eclectismo en filo~ ,fía?
:, quién ha poblado las repúblicas c·entro-america:nas ele héroe:&lt;, de regeneradores, ele político.;,. Bi~:markinos. de generales ~apoleónicos? ¿quién las
ha heoho Pac:tolos para la Jlinería; Jaujas p,ml la
:Agritulturn, repúblicas en lo polític·o. Arcadias rn
;lo social?
El autor ele todas esas maraYilla¡.1 el creador y
-divulgador ele todo,- esos prodigio.&lt; e$ el Reclamo,
:á la wz )lecena5, Franci:sco de Paula y Divina
:Providen&lt;'ia, en una palabra. Quinto Poclrr.
Huprimiclo el Reclamo, ~e paralizaría en el acto toda la Yicla moderna: el hombre no tmdría ,·a
en qué creer &gt;' en quien &lt;'Onfiar: enfermo, no po.clría curar;:r. hambriento, no tendría alimento que
:eon,;umir; ¿ÍI qué ~a;;tre recurrir? ;. clr qué zapa:tero ,;erYir"1?? ¿ A qué manos confinr la ,alrnción
:de la patria y los cle,,tino, ele la humanidad? El
:es árbitro de nue~tra;:: preferenria,,. c·riterio de
:nue:,;tros juicios. norma clr nue"tra eonduc-ta: á la
:,·rz locomotora :'. riel, hélice y faro, Yela men y
:c',tr('l la polar.
8i no exi,-tiera el Reelamo, el sol se extinguiría.

])r. Jrl. Flores.

REVERIE
¡ Cómo re~lt•ja el pen-,amiento mío
El cuadro pfotore&amp;&lt;,-o ele ;m aldea!
Brilla ÍI lo., rayo,: de la luz fehea
En la falda ch:l cerro el ea..l•río.
C'orrc á Hl5 plantas el bullente río
Que rntre choza~ :-· pracla,; culebrea,
Y el álamo opulento abaniquea
La hamaca que se mece en el estío.
L o., iaramhueo.s y lo,; mirto" roj0s
C'erc-an el huerto donde alegre un día
1\fe miró entre sonri,a~ v f10111·ojo~.
"~o ,olverá,; á verme", me decía.
Y no la vieron má~ mi-, mt1"tio,- ojos
Que lloran hoy sobre -;u tumba fría.

Joaquín C:rejo.

�EL imNDO ILUS'TRADO

EL MUNDO ILU3TRAD0

Do.mingo 17 JeJiarzo &lt;le 1901.

IMPRESIONES DE LA SEMANA

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. Prinetti, Ministro &lt;M Relaciones.

E.l Nuevo Ministerio Italiano.
ror cau¡;a de una riguro,-a providencia contra
la Bolsa del •rrabajo, en Génova, la Cámara italiana derribó al Gabinete !;araco.
La constitución clel ~finisterio que reemplazó
á aquél, fué de las más laboriosas. ~o menos
de ocho días de actirns negociaciones necesitó el
señor Zanarclelli para llevar á bu.en término su
tare-a; por fin, el tatoree de Febrero, por la noche.
el Rey aprobaba la lista ministerial que le presentaba el señor Zanardelli y la cual es bastante
homogénea.
La Presidencia ~in cartera de este ~Iinisterio,
toc-ó al señor Zanardelli; los importantes departamentos de Gobernación y Relaciones Exteriores
fueron para los ~eüores Giolitti y Prinetti.
El señor Zanar11elli, Presidente del Consejo,
cuenta ahora setenta v tres años de edad. Es la
octava vez que desen1peña el cargo de :\1:inistro,
y ca~i siempre, exceptuando una vez que estuvo en
Gobernación, ha des.empeñado la cartera de Justicia.
Eg un jurisconsulto muy distinguido, autor del
códi¡rn penal Yigente en Italia, al cual se ha bautizado con el nombre "Código Zanardelli".
También es orador muy elocuente, aunque nervio~o é intransigente en sus principios.
Dest&gt;mpeñaba el ~finüJcrio de la Gobernación
en 1878, cuando el Rev llumberto fué víctima de
un atentado en Xápoles, y cayó del Poder por no
habl'r previsto 11Í prevenido el siniestro.
El :-eñor Giolitti nació en Coni, en 1842. Su
carrera es la hacendaría. Es hombre robusto, ele
franqueza brutal ~· de voluntad inflexible.
Ila estado ya también en le Poder, del cual
cayó en circunstancias memorable~. Quiso noner
·coÚi á las intrigas que los hombres político; reatiza&lt;lo con su nombre: "Código Zanardelli".
hizo pagar caro su alarde de honradez.
Aun !:e le persiguió judicialmente, y sólo escapó merced á haberse refugiado en Berlín, en casa
e}(' una ele sus hijas. Su vuelta al Minish&gt;rio significa una satisfacción concedida á su per,-;ona.
El ~eüor Prinetti. que pertenece á la der&lt;&gt;cha
&lt;'!el Parlamento. e;; ingeniero y dirige en }Iilán
una gran fábrica de automóviles y bicicleta;;.

La opereta y la Montbazon.

Sr. ZanaTdellí, Presidente del Cons&lt;tio,

las fórmulas rituales, invoc-ando al Señor, para
que ''todos los que reciban la~ cenizas en suo cabeza~, se llenen del espíritu ele compunc-ión y obtengan la gracia de deplorar su,, falta~".

Sr. Ciolittl, Ministro del Interior.

Atendido el rango que ocupa el Papa, según loa
teólogos de la Corte Romana, no podría recibir
lecciones de sus inferiore~.

La 1;1ujer de 111; ~ombre célebre no se casa sino
Cuando el Papa tenía capilla, bendec-ía las ce- á mellias. El publico entra como tercero en la
nizas desde lo alto de su trono. El Cardenal Pe- unión.
nitenciario .,e aeerc-aba al P ontífice, que estaba
Ernesto Renand.
:-entado en su :::illón, y e-;;parl'Ía las cenizas sobre .
***
~u cabeza, haciendo la seüal de la cruz; pero sin
Los consejos son siempre agra&lt;lables al darse
pronunciar la fórmula acostumbrada para los sim- y algunas veces útiles al recibirse.
'
ples fieles: "memento horno.., etc.
Aln.r1ricio Esrrés.

&gt;

copla, la de la ópera bufa, la de la "divette'' Montbazon. El filósofo dijo: mientras se es poeta se es
joven. Y estar alegre ó expresar la a1egría, ¿ no
es ser poeta ?
Un escritor nuestro aseguraba que la música dJ
Offembach huele á las cenas de la )faisou d'Or,
que es una música griseta. Porque en el reino de
las notas, como en el de los corsés, hay una música honrada y otra que no lo es, como hay mujeres del templo y mujeres de la calle. La música
de opereta, cuando sale de paseo, va en un coupé, cuyas persianas se han cerrado discretamente
muchas veces. Es música "cocotte". que debe
oírse con el cigarro en la boca y el sombrero
puesto.
Offembach toma su violín, como un mal músico
de murga, y de pie sobre una silla, entre el tumulto del café, improvisa c,a~
obras maestras rb ligcrr.:r,n y de
desparpajo, en la., que á ratos
nos parecen el choq11e de ias
copas, los taponazos del chnmpagne, la cascada de la. ri.:;a y
el coro de los besos. Hay en
ella;; notas y frase~ 1uc reC'uerdan el frú-frú -le l:i .,;cda
rosando en las alfombra~, el
hnllic·io Y tumulto de "l\foulinFougc", la;; voces de los el•rio~,
el choque de la~ bocas y el ruido e.,trcpitoso de los platos.
Lo que prueba el geni'l ,1e
Of,,mbach, e~ RU destreza P'lra
hallar libros á propósito. Parcc
él, i~1úsjco parisiense por excelencia, o pesar ele su origen tudesco, habían nacido }\foilhac y
1 1_,:I,,vy, los dramaturgos mtís
l11Jod rlc París.
Y_ e-1 escritor á quien ac,ibo
de citar agrega. ¿ Queréis &lt;'Om))render .r mirar en forma humana la música Ele la ''Bella
~lena?" Leed antes Frou.1' rou. la admirable comedia de
lo~ comediólogos 'llombrado,;.
_..'\ ue~tro insigne "Duque Job"
~licc_: "E_,a mujer coqueta por
rnstmto. mconstante por temperamento, que hace mal sin
querer h,~rerlo; una locuela,
una aturdida, que, como á ciertas plantas, sólo vivientes dentro de su i1wernaclero no puecle_n existir_ fuera de lo~ salones,
m,t~d nm.1er y mitad telas, figurrn ele moda revestido de carne .I' hueso, alegre, &lt;lccidora con
la ~onri 0 a en los labio;;
el
abanico
en
las
manos,
adoran/o
cl'l á ;,u marido, pero queriendo
al propio tiempo que los demás
~a :rea~ adúltera, sólo para
1m1tar a sus amigas del gran
•u e ueueoi' O
mundo; esa Frou-Frou á quien
condenan todas las peripecias y
muere ~rrepentida, per0 perÍ~ando siempre en trajes y som.
.
breros; esa Frau-Frou es la
rn,age::i viva de la música de Offenbach.
. : ahora, tras de la incitante invitación de la
ª!~~ta, abramos !as pue11;as áureas del arte franc~~ . aden_tr~ estan la musica histórica, la sinfo.
rna c1_esc:1phva, la elegancia rítmica . adentro vamos a o1r " Lakmé" y á oir á "Dalila" N
la 'ralex1s
. y 1a B onheur. Apresurémonos.
.
os esP"ran
~

'v

~--~~- 1

LAS CENIZAS EN ROMA
La ceremonia de las cenizas, reviste lm Clll'áC•
ter c;;pecial en Roma. Las palmas benditas el
Domingo de Ramos del año precedente, se recogen en un platillo y se bendicen nuevamente.
En las grandes basílicas patriarcales, y especialmente en Lctrán, las prescripciones litúrgicas
se observan escrupulosamente hasta en sus menores detalles. Bajo el pórtico, están reunidas las
palmas en un haz encerrado en una jaula metálica. Hay sarerclotes que queman el montón en
pre~enci-a del clero de la Basílica, conforme lo indi&lt;'.an nuestros grabados.
Un obispo, cpn mitra y gran capa violeta, color
de uuelo y penitencia, bendice las cenizas segin

Es cosa averiguada que los mexicanos somo,
tristes. N0 sabemos reir franca y sinceramente,
con la sencillez con que cantan las aves y se abren
las flores. Nosotros esbozamos la risa, la apuntamos, la hacemos gesto, y se nos queda en la boca
como una mueca alegre. O por el contrario, la
golpeamos, la rompemos, la obligamos á estcLllar.
la sacudimos en una convulsión histérica. He
nos queda á flor ele labio, como sonri,;a forzarh
y melancólica ó ,;e nos hunde hasta el corazón
como un puiial afilado : ó somos indiferentes ó somos sombríos. Kos presentamos á la vida como escépticos ó
como pesimitas. En cualquier
caso somos dolorosos. K uestra
risa duele: tiene un lejano eco
ele queja; hay en ella temblores de sollozo. Suena á cristal
que se quiebra, á vestidura que
se rasga, á cuerda que se rompe.
Hemos aprendido mucha,
-cosas buenas: á buscar la verdad, á sentir el amor, á ::;oñar,
á filosofar, á embellecer; lo
que no hemo,; aprendido e-s á
reir. Tenemos mal oído pam
imitar esa~ ~calas, esos "pizzicatos'', e~11s florituras deliciosas. esos trinos del placer, esa~
cadencias clcl regocijo, el bel!
canto del alma safü,fecha aue
entona el himno del 'Placer á
toda voz, para despertar goce;
escondidos y enardecer perezosas alegría~.
·
Por eso esta;; ri;;as de Francia,
fáciles. derrocadas, trfriales,
sanas, que ,;urgen expont.í.neamente del fondo del espíritu
e-orno del fondo de la tierra surgen las plantas para re.,pirar
ambiente y bebm- luz, estas risas que travesean como niños,
{llle l'altan como acrób-atas, que
ondulan tranquilas y puras,
como el agua de un mar en
calma. nos atraen, nos subvugan. nos dominan, nos causan
extrañmm, nos parecen exóti cas, sobrenaturales, extraordinarias.
Ko son las carcajada~ ele
Vulrano, sonoras y tremendas,
q~e hacen va:cilar el Olimpo.
m las agudas &gt;' demoniales,
que percibió el doloroso florentino en las cavernas d,:,,l Infierno ; no es la risa de Rabelais, ahita de genio v de:;wTgiienza, ni la cervante'l'&lt;!a, pun-zante y amarga picadura de
la abeja filosóftca; es la frágil y corriente risa de París, la ql1e lle,·a allá todos los corazones como
lleva s;u esfera i_nt~rm1 un cascabel, para poder
sonar a cada mon,miento, la expresión sincera de
un _pu~blo. 9ue se divierte para vivir, y que vive
})ara ~hye1hrse, el comentario de la frase picante.
la mus;ca d~ la_s ca_nciones picarescas. La ri:-;a
de Pans esta cnstahzada en la ópera bufa: v la
óp~ra bufa &lt;', u~a muj~r coqueta, hermosa. provocativa, co:i flexibles nuradas, boca que contrae b
volupt~os1&lt;lad. voz que apasiona el deseo.
La ~isa de París es la Montbazon. X o es joven
1;5ta diveta ¿ pero acaso el houlevarc1 necesita se,.
Joven para ser h.?rmosamente jovial ~' atractivo?
La ~fontbazon c.;; flor de 1Joulernrd, de ese J. ardín
de nsas.
La música.ª~ Offembach, ele Hervé, de Anclran,
la copla clr0latica, la canción perfumada de ternula frase chorreante de malicia, el flirteo ch páJaro c1~ los temas dulces y 'Pegajosos, como untado1&lt;
con 1:uel, el 1rnls de oro, la romanza ele plata, son
el pretexto que encuentra la :;\fontbazon, parn
~ostrar la cosa más deliciosa clel mundo: la Gra~ia. Rl canto es un ~ccesorio, un acompañamienro, un f~ndo. El interés principal e.stá en el
Tostro ammado, burlón, mo,ible, · exquisitamente

audaz y canallesco en ocasiones, y en otras ya adolorido, ya amoroso, ya inocente, ya cándido, velado por una pasajera melancolía, ó iluminado por
la flama repentina del amor que pasa.
Los ojos de la Montbazon todo lo cantan y todo lo ríen; hablan un francés provocativo y charlatán, un francés que no es académico, ni pulcro,
que desprecia la gramática y que se sale del diccionario, pero que es, en cambio, pintoresco, matizado, policromo. Un poco más abajo, en la boca,
que es una rosa de sensualidad, palpita el francés, de juguetones vocablos, de LudoYico IIalevy
y de Enrique llleilhaé, el francés hipócrita, henchido ele mala intención, que ahueca las palabras
para ponerles dentro una gota de picardía. Pero
los ojos de la diveta que conocen mejor el i'.1io•
ma y que son más listos que los libretista5, tmr:u-

Domingo 17 de Marzo de 1901. -

:ª,

RO MA.-La ceremonia de tas cenizas.

Excmo. Sir. Camilo Blondel,
Ministro de Francia en México

cen inmediatamente al público los pasajes má., Pi!cabro;;os, le e:-plican los "calembours', le in rNpretan el sentido semi-oculto, le enseñan el jnecrll
0
malabaresco y engaüador del "esprit''.
el ~a Montbazor:, es, hasta hoy. la primera figura
e a op~reta: tiene cuerpo esbelto. cabeza intcresant~, I~nradas que provocan el deseo Y so ·•
que rnntan al b
'I''1
.
.' .
nr1-as
P.
•
•
eso.
ene la 111tel1gencia 11 rce~i:a para mterpretar la pasión y traducir la ma,c,a, y la voz i~dispensable-vo·z que es un repiiue de. campamtas alegres-para Beguir el vuelo
e e man posa d~ las melodías de opera bufa.
L~. hemos visto reir con Offembach, en la "He1~~a ',Y en l_a "Pericholc". i Oh, seductora! Esta~
de • lo. 0crrotesco, la ,..crr1·ega v l a esa - ,do~
1 heromas
,+.&lt;
P' _u~ a, e~""n ya v1eJas. Su fingido candor fué
or1~~nal ha?e ipedio siglo. De imitación en imitac1on,
el tipo
á ser vulO'ar
'"1'n emb·
· · ha lleg:aclo
~·
o' · ,,
a rgo, son vieJas, pero son lindas.
~a Montbazon tampoco es joven: pero no 1
ce~1ta El b F
·
o net
f.
, po :e , ~usto, para adquirir la juvenu ormo el diabohco pacto. i Qué tonto ! .

i

d

***
La primavera eterna es la del placer, la de 11

EL NUEVO MINIS'l'B.O FltANCES
_Próximamente s:rá recibido en audiencia 1Íbhca, el Exmo. "Senor Camilo Bl&lt;mdel
I prl
hace poco E . d E
, nom )r;, 'l
.
. . nvia o 'xtraordinario Y Ministro PI
mpo_tenciano ~le la República Francesa cer del
Gobierno mexicano.
ca e
tic~l ~ucv-0 Ministr_o ~omenzó su carrera diplomá:) ;ntes de vemr a M:éxico pertenecía á la Te
~::º~ecr:~~;:_ª en Roma, con el carácter de P;i:
Con anterioridad, ocupó ouestos de .
ria 1.
en. Lon clres, Madrid, Berlí 11 l\Iarruec:1poRí0
ª
neiro, Brasil, Lisboa y Tún'ez Af •
'
at~1vo con el carácter de Encar~ado r~~ªi/~fdescm General de Francia.
º
. en-

1

�rr

Domingo 17 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

Sra de Grcvitle

Ecxmo. Sr. J. Greville, llinistro de Inglaterra en México

LOS PRÍNCIPES AUSTRIACOS
Y EL

NUEVO MINISTRO INGLÉS.
En la semana que acaba de pasar, }léxico ha recibido '1a visíta de los Príncipes amtriacos Kcvenhiiller y Fuerstemberg, quienes llegaron á Veracrnz
en el vapor Lafayette.
A bordo del mismo buque venía el señor Greville, recientemente nombrado Mi:11-5tro de la
Gran Bretaña cerca de nuestro Gobierno. ácompaña al nuevo Diplomático la señora su esposa, y
en los grabados que ilustran esta plana tenemos. el
gusto de presentar á nuestros lectores á tan distinguidos personajes.
.
Al tenerse noticia del próximo arnbo de los
Príncipes austriacos y el Diplomático inglés, los
Sres. Mayor Félix J)íaz y Capitanes Do!beckcr Y
Montesinos, del Estado Mayor del Presidente de
la República fueron comisionados para irlos á
recibir hasta 'veracruz y conducirlos á México en
un tren formado por tres carros presidenciales.
Los huéspedes austriacos quisieron visitar algu ·
nos puntos de los más pintorescos y notables que
toca la línea del Mexicano, así es que los carrospalacios hicieron escala en Orizaba.
El Dr. Kaska, uno de los súbditos austriacos que
residen en México desde hace muchos años, fué
también á recibir á sus nobles compatriotas, y junto con ellos llegó á la estación de _Buenavista.

EL MUNDO ILUSTRADO

ció en 1875 con el cargo de attaché en la Secretaría de Relaciones Exteriores de la Gran Bretaña; en el siguiente año, después de haber sustentado el examen que se requiere en aquel país, pasó
como agregado á la Legaición de París, en la cual
desempeñó poco tiempo después el cargo de Secretario.
Con el mismo carácter, ha estado el señor Grevi lle en las Legaciones de Buenos Aires, Lisboa,
.\tenas, Pekín y Río J aneiro.

El señor Cartwrikt, actual Encargado de \egocios, hizo entrega de la Legación al señorGreville, para marchar á Londres en el vapor "La-fayette", que salió de Yeracruz el jueves pasado.
El referido diplomático, es muy estimado por
sus compatriotas, y se manifiesta :i;nuy safr;fecho,
de su permanencia en Méxioo. Piensa abando-nar la carrera diplomática.
La Colonia inglesa le dió una despedida muycordial.

***
Por su. parte, el señor Greville, fué recibido por
el. personal de la Legación I~glesa, el Cónsul_ de
la Gran Bretaña y alaunos miembros caracterizados de la Colonia inglesa que residen entre nosotros.
El nuevo Ministro inglés, desde los primeros
momentos después de su llegada, se manifestó muy
complacido del clima de México, se expresa muy
bien de nuestra Nación, y dice que ha sido para él
motivo de recrocijo el nombramiento de su Gobierrio para p~esentarlo cerca d_el nuestro. .
El señor Greville es un experrmentado diplo:11~t ico, que ha hecho completa su carrera, que se m1-

Dr. Rancher,-Prfncipe Fonstenberg.-Pri ncipc y Princesa Kcvenhütler.

Domingo 17 de Marzo de 1901.

�Domingo 17 de Marzo de 1901.

-

EL MUNDO I LUSTRADO

NUESTROS G R ABA DOS.

SALETITA
Cuando Doña Maura Bujía, viuda de Pez, vió
incrustars~ en el m:arco de la puerta á a'luel
vejete .de piernas trémulas y de.sdentada boca.
apoyado en un imponente bastón de caña de Indias con ,borlas y puño 'de oro, no pudo creer que
tenía en su presencia al novio de sus juventudes,

l

al que por ser pobre no :,e llabia casado con ella.
Cierto que el noYio, l:&gt;ánfilo Trigueros, ya no era
niño entonce:;; y ahora, mientras Doña )laura llrvaba divinamente sus cincuenta y nueve, activa y
ágil y t-Odavía fre;;cachona, con el pescuezo satirnldo aún y los ojos vivos, Don Pánfilo se r.\ndía
al peso de· los ,etenta y cuatro, tan atropelladito,
que Doña Maura ;;e preci1?itó á ofrecerle el sillón
de gutaoercha.
-Y luego dicen que no se hacen viejos los
hombres,-pcnsó ri8ueña, mientras le daba mil
hienvenitlas.-¡ Ya ;;abía ella .;;u llegada, ya! ¡ Y
que traía un c-apitalazo, montes y monmas !
-E·so sí, lau~ Deo.-silbó y salivó Don Pánfilo
al través tle sus de~pohladas encías.-No nos ha ido
mal •del todo. . . De aquí me cchástcis por rlesnudo . . . y vuelvo Yestido y calzado y con gabán
de pieles.
Doña 1Iaura, abriendo el ojo á pesar suyo, cogió una silla, y ,e acomodó cerquita del anciano.
Tan rara vez entraban compradores en aquella
tienda de pasamanería :v cordonería, que no se perjudicaba la dueña recibiendo tertulia.
-¿ Con que mucha suerte? ¿ Era verclau. cn~e
había depositado en la sucursal del Banco un mlllón de pesetas?
Coono la vanidad es el más tenaz y constante
de los sentimientos humanos, en las pupilas del
viejo lució una vivísima chii,pa de satisfacción, :V
su rostro demacrado se coloreó. :N'o, no había
que exagerar: el millón ele pe.setas precisamente,
no ; 'Pero vamos, se le acercaba, se le acercaba .. .
· Se le acercaba! El corazón de Doña Maura
~alpitó como no h~bía pal~it~~o antaño eu las
pláticas amorosas m en los 1dil10s c?nyugale• ·,.:
-¡ Cerea de un millón de nesetas, Vir~en sant1;!ma de la Guía! ¿ Cómo se puede :reurnr tanto 1_,1nero? ¡ Qué ,ele cosas •e hacen con él ! ¡ Qué exi:,tencia ancha, fácil, deliciosa, represent~han es?3
cuatro millones de reales! Toda su Y1da hil.brn
lidiaclo Doña :Maura con la ,e~ca$ez. . . Sieni1·~,:
prisionera ~n el tencluch~, echando cuentas ''. 1;.ácuentas; siempre trabapndo, uarn n? ;:al,,. ele
una estrechez sórdida. . . Apuro~ y mas apuros :
el cesto de l¡¡ -nlaza medio rncío ó lleno de norr¡uería~, -cabezas &lt;le merluzas v pescado de gatos; la
cuenta del pana-o.ero encinia; la del zapatero 11menazante... Entornando lo'S ojos veía una clespcn-,,a atestada de cosas buenas,- Doña :Maura pea

caba de golosa----0onservas Y dulces á porrillo,
aparadoroo repletos de loza, armarios abarrotados
de sáibanas ry ropa blanca en hoja todavía. . . ¡ :Xo
más zurcir medias, no más remendar trapos! Hasta fantaseó la blandura fofa de los almohadones
de un coohe. . . ¡ Coche ! 1Ella arrastrada por
, ~:
patas ajenas! Una olead·1
,..,..
de felicidad se esparció por
todo su cuerpo .. •. ¡ Y Don
Pánfilo que volvía soltero,
solo; que no tenía en Marineda parientes, ni acaso
amigos, después de veinticinco años que faltaba de
allí. .. ! Pero ¿ cómo atraer,
cómo seducir al vejestorio?
¿ Cómo asegurar tan soberana pre~a? ¿ Ardería aún
en su corazón, bajo la ceniza, una chispita del antiguo entu$ia~mo . . . ? ¡ Ah.
si unR brisa de primwera
refrescase y halagase nquel
yerto corazón !-Y Doña
?lfaura se atuzó el pelo ele
las :,ienes, se enderezó en la
silla, escondió el pie mal
calzado con babuchones de
orillo ...
)Iientras preparaba sus
baterías. entró en la tienda,
rápidamente, una muchacha con vestido ele percal y
manto de clara granadina.
Al través clel ligero nubarrón del moteaclo rvelo de
tul, los cabellos r1lhios y
crespos lucían como toques de oro, y el rostro reu.ondo y sonrosado, de angelote ele retablo. parecía más juwnil, más luciente, con un
brillo de primavera y de mocedad. . . "Ven, Saleti ta: aquí tienes un señor que ya le cono:!erás.
porque te hablé de él cien Yecc~. . . Es Don Pánfilo Trigueros ... "-Y la muchacha, con risa repentina. trinada y gorjeada, exclamó encarándose con el viejo: "¿ Es usted ese tan rico, tan riquhümo? ¡ Ay ! ¡ Quién me diera ser usted!"
La ingenuidad de la muchacha, la alegría, c¡ue
es contagiosa, trajeron unos asomos ele buen humor, una sonrisa pálida, á la triste carátula del
indiano. Doña 11aura, iluminada por una idea,
adelantando ya sin recelo los ha.buchones ele orillo, empujó :i Saletita, que, sin cesar de reir, tropezó con Don Pánfilo. "Déle un beso, que es
una chiquilla . .. " El viejo llegó sus labios fríos
á la cara de rosa, donde depositó 1m beso sepulcral. ..
Desde aquel día vino Don Pánfilo todas las tardes, á la misma hora, á sentarse en el sillón de
gutapercha, en la trastienda de su antiguo amor.
Y se espa1,ció por el pueblo la voz de que iban á
realizarse los planes malogrados, y no faltó quien
se mofa~e de aquella trasnochada y ridícula boda.. . . Doña :Maura recibía bien la broma, la contes-taba con chanzas de comadre que hace su santo gusto, y ofrecía dulces, y comidaba para dentro
de un mes . .. Juzgaba oportuno des1)istar á los
murmuradores •y curiosos, que envidiaban la caza
rna,gnífica.-El indiano se había t ragado el anzuelo. Aquel aturdimiento, aquella franqueza
graciosa de Saletita, le conoui,-;tarcm de golpe. Corno el hombre ele gastado estómago que siente capricho por un manja,r nuevo ó una fruta temprana, el viejo se encandilaba y se deshacía en babas
mirando á la chiquilla. 'C"na dificultad presentía
la madre, pero dificultad tremenda. Al manifestar Don Pánfilo sus honestas intenciones, ¿ cómo
trastear á Saletita? ;. Cómo persuadirla al sacrificio? ¿ Cómo decir á aquellos diecinueYe años
imprevisores, cándidos, floridos, que se un~esen
indi;,olublemente á aquellos setenta y cinco achacosos. hediondos, envueltos Ya en la atmósfera de
la tumba? Doña :Maura no se atrevía, no. ¡ Vaya una ocurrencia del vejete, ir á chalarse por la
mocita! ¡ Qué hombres, qué incorregibles! Cuán-

to más

Domingo 17 de Marzo de 1901.

EL MUXDO ILUS"fRADO

~

v1eJo, más loco . . .

sentencia no
¿ Para que
necesitaba ahora esposa e~ bueno de Don Pánñlo? ·
P_a~a. cmdarle, para servirle las medicinas, para
dmgir su casa, para. . . pa:ra heredarte, en 811•
ma .. . s,í, para ~-ec~tir aquel fortunón, que no
cayese en manos md1ferentes, extrañas . . . ; No
sería pmdente que, supuestos tales fines, eligiese
una mujer formal, una person~ ya práctica, seria,
que sabe lo que es la vida y tiene experiencia v
mundo ... ? ¡ Ah 1 ¡ Si Don Pánfilo wtendiese ii
.
.
su eonvemencia
.. ..1
A tod? est~ el tiempo corría, y era urgente
sondear a Saletita, luchar con su repugnancia, convencerla. . . ¡ Faena terrible! ¡ Brega que Doña
:Maura presC'Iltía estéril! Saletita, de fijo, !lada
sospechaba aún; pero cuando lo supiese pondría el
grito en el cielo . . . Ciertamente ella supondría
que aquellos halagos bajo la barba, aquellas chocheces mimo~as de Don Pánfilo, eran como de paclre. . . ¿ Qué di ría al enterarse de que el telllblón
1a pretendía en ca,5a111iento? Todo el mundo emln·omaba á su madre con el indiano. . . ¡ Cuárn].)
Yiese que el gato pelado y decrépito buscaba la rata tierna!
Por fin, una noche, después de cerrada la tienda, Doña )Jaura, encomendándose á Dios, cogió á
su hija, la hizo mil fiestas, y empezó á soltar la~
peligro~as insinuacionc". . . -Callaba la rrl'1d1·•cha, bajando la cabeza, escondiendo la mirada de
!'US azules pupila1-, como se esconde el travie~o pilluelo que acaba de cometer un hurto. Y ele súbito,
á una exhortación más apremiante de su madre,
jurando que 'JYl'efería sufrir que ver sufrir á su
hjja, le,,antó la faz; soltó una carcajada rlc retiñtín plateado y claro, como el repique de ar-

X APOLJTANAS. El cuadro que publicamos en la primera plana, representa á clo~ lindas jóvenes, tipos de la
belleza l&gt;Lcnltar de las encantadas riLeras del golfo parténopes. El tono caliente cfo la tez, los ojos brillantes "como
e"trella en cisterna··, los cabellos negrí::imo:; y el a~pecto ele languidez propio,:,
ele la, raza:- meridionales, se acentúan
en la, hermo~a~ napolitanas, ya pertenezcan á las c-la:se:- populares ó á la.s má,;
cultivada,; capas ~oeia le-.
El g-rabado "('rn&lt;latlos maternales··,
e, p:,rticularrnentt- ~u~e~tivo: una pequeñuela, hija de familia pobre, entretiene á :;u hL·rmano, mientras uno de
lo, gatitrn: jugnPtenes arranca un trozo
ck la humilde estera que se halla en el
~uC'lo. y la madre vigila la comit1a ele
lo~ otro:- y participa de la 'pitanza. La
· ,w,itud rl&lt;' la marlrr improvisada es
mu~· natural; pero la del niño posre un
relieve verclacleramente extraordinario.

Esta

es aplicable sólo á lo~ borrachos. . .

Sra Ni na Pak, en la 6pera "Carmen.''

LOS ARTISTAS DE LA ÓPERA.
Xuestro croni,:ta, en ,;u artículo "Imprr~ione~ de la ::emana.., da cuenta á
lo.~ letcores de esta publicación, de lo
que ha sido para 11éxico la actual temporada ele Opera y Opereta francesa.
que e"tá dando una corta serie d,~ repre,,rntac·iom,,- en el 'l'eatro del Renac·imic•nto, y pnr C'&gt;lta razón no nos detenrlremo~ &lt;'n hablar ele los méritos artístieo, ele la Compañía al dar á conocer

Señorita Talexis, Soprano dramática absoluta.

~os r~tratos ele log principales miembros que la componen y
a quienes, en su ma,ror parte, se debe el éxito alcanzado t~n-to en las obras clásicas como ~n las operetas, principal~ente
en las que nos eran_ des~onoc1das y por primera vez se han
puesto en escena en 1\1éx1co.
.
· Lástima es que los espectáculos que valen le pena sean
tan poco dnraderos en esta capital. La Compañía de o .
nos abandonará muy pronto corno nos abandonan c · ;peia
11rc los buenos artistas.
'
asi siem-

-----------.
/

/

/

•

gent~na campanilla, y exclamó, esgrimiendo las
mamtas pequeña$ y gordas :
, -Bien, ¡ ya ~é que u,.ted quería el novio para
s1. . . _! ¡ Pero en eso esta ha yo pensando! Desde
el pnmer &lt;día conté con él . . . Si usted me lo
quita. . . ¿ Ye c-,;tas uñas? ¡ Pues no le digo
más . .. !

)

.,

€ 11]lli a j)ardo pazan.

Sra. Montba.zóo,

Sr, Enrique Jcromc.

�EL MUNDO ILUS·TRADO

Domingo 17~dc .Uarzo de UlOl.

EL VELERO "YUCATAN."
Puhlic:amo~ hoy una reproducción del \Plero
"Yuc,ltán", .v un PUatlru l'l1 &lt;¡ue figuran la cficialichJ y tripulación de d1c:ho buque, que pre:;ta
&lt;•x:e;l'iente,- ,ervi(:iOi:i como barco-escuela. para la,;
manu bra:&lt; de vela, y 1¡ue en la adualwao ha au-·
rnc-;thHlo :&lt;U aproved111miento eon lo~ :;ervkio, á que
s,· k ha destinado r:1 la c·ampaña artirn y c-fica;;
que la Federación ha emprendido contra los }[a, a;;. rebelde» de la Peníu~ula Yucatt&gt;c·a.
· Como embarcación e~colar, está montada conf&gt;rme á la&gt;&lt; morlnna., regla~, y sati~f,1ce tod◊:, los
n'.(Jui;;ito" imli,-pen~al_ile':" para que lo")ó~·ene~ mexicano,- aprendan p1,ad1camente la n;rntwa, ha:ota
dejarlo:; en aptitud de dedicarse más t;irde á hi
milrina mercantil. que l'• la que l':itre n,i~otros es-

micutos que de manera sólid~ s~ adq~e~en en esta.~ instituciones. se 1u1e la mi l'uenc1a mnegable
que ejercen e_n_ la· deci,,ión l!ºr. el. tntb_ajo, la.." e;tri~ta;, regla;; militares y la d1:&lt;e1plnrn a que se habitúan los alumnos.
En la actualidad. como deeíamo~ a1 princ1p10,
el v€lero ··Yucatán.. ha aumentado ~u importancia con lo~ coustante5 ;.;ervicioi; que ha ure,;tad::i
durante la campaüa contra lo,; .\faya:-. servicios
que han c?1'.::;i:&lt;tido _en el transpork ele tropa,;. armas. mumc1011e~, nvere,, etc.
Reo-pectn á la c:ampafüi.. como habrán vi,-.to_ m~eBtro.,; lectores en hi.:; informacione., de Jo,-. tl1,1nos.
a.vanza con toda rapidez. cada día Lt~ fuerz·l:&lt; feclcrale, ganan terreno, 10-~ rebelcle:; ,,e ri~den en
fraccione.:', son jlerrotadoi:; en otra;: oca,;10nes, Y
Jo,.; má:; obcecados ,:e Yen obligados á remontarse

Cerro de "El Vlgia" de donde se está extrayendo la piedra y del cual partirá el rompe olas.

LAS OBRAS DEL PUERTO DE MANZANILLO

1.a estatua del Gral. Pedro Ménde1.

Tripulación del

tá llamada en época más ó menos lejana á adquirir bastante desarrollo; pues tratántlose ele la ma--rina de guerra, ya e, cuestión discutida y re~~e~ta
que no tiene 11éxico nece:;idad de hacer :x1cnfic10::pecuniarios de suma cuantía para montar una e,,cuadra, que no tendría más ot&gt;jeto que hacer una
ostentación inútil, desde el momento en que no
tenemos ambiciones de conquista, no tenemos colonias maríti-rna::; por cuyos intereses velar, ~- p~ra asegurar la integridad de nuestro terrüono
nos basta con la buena defensa de las costa:;, que
en la mayor parte del litoral tienen defensa~ naturales consistentes en lo,- e:;collos, l&gt;aucos arenoso,; y demás inconvenientes que encucntnm para
atracar las grandes embarcaciones, aun en nuestras mejores bahía,-,.
Para la vigilancia fücal en las costas, el servicio de Puertos, lo:&lt; transportes de fuerzas y el
buen orden dentro del espacio que ocupan Ja,aguas mexicana,;. ba~ta con las embarcacione, con
que contamos, ~· cuyo número se aumentará según la;; necesidades que se n~·an presentando ~de la manera más eonveniente, ,;~gún se ha com.enzado á hacer en los últimos año"·
En lo que se refiere á la marina mercante ). clP
tran,,porte de pa;:ajeros, el asuuto c,- di::'tinto, el
número de 1:mbareac·ione" aumenta má,; cada día,
en cono&lt;ecuencia. con el mayor tráfico, y Y eracruz,
Alvaraclo. Tampico. Pr.:lgreso y otro:&lt; puertos cuentan ya con ba,.cbmte-: Yapore,; qu&lt;' hacen el tnifico entre los di;.tinto~ punto;; de importancia que
se hallan en el litoral. Por otra parte. en lo, río;.
navegable;; aumenta también de una manera considerable el número de emharcacione,;; .de n1por
v de vela que hacen el tráfico en las más caudalosas
fluviale~.
Para este servicio, nue,-troA buques escuelas darán m9?nífico contingente, como á la ingeniería
lo ha dado el Colegio }filitar, pues á los conocí-

Domingo 17 &lt;il.e MarZ-O de 1901.

EL lfUNDO ILUS'TRADO

1
'

Yucatá.n."

á parajes que por su misma situación hacen abrigar la ,;eguridad de que serán un elemento má,;
para la completa rendición.
Los . jefes que dirijen la campafüi esperan que
-antes de que la mala t'Stación del año, en la;; co;;tac,. pueda obligarlo,; á suspender su ardua empre"ª· ñabrán logrado la pacificación que desde hace
tanto tiempo se viene per:;iguiendo.

Entre los grande::- hombres cuyas estatua., adornan la amplia Calzada de la Reforma, figurad
muy en breve la del General Don Pedro 1l éndez,
hijo e~forzaclo del E::.tado de Tamaulipas, elegi•
do por el Gob:-erno de aquella entidad federati•
rn, para ocupar tan honroso puesto.
La cofütrucción de la e~tatua fué encomendada
á los ,;;eñores Jesús F. Contrera:S y Ilomdedeu,
la FuTidición Artís.tica, quienes con acopio de d11to8 ~· teniendo á la vista los mejores retratos del
Yaliente tamaulipeco, han terminado el modelo
de perfecto parecido que reproduce nuestro grabado y que próximamente se vaciará en bronce para colo&lt;:arse en la Reform,1.
La estatua se descubrirá, probablemente, el 16
de Septiembre de este afio.
El General }léndez, durante las épocas mú
aciaga,, del pafa, tanto en la guerra de Reforma
como en la invasión americana y la intervenció
france~a, dió muestras de valor )' patriofürno que
ameritan la decisión tomada por el Gobierno de
Tamaulipas para honrar su memoria.

De nada ~erviría el aumento de producción en nuestro suelo, j les
frutos natnrale~, lo miwno que los artefactos salidos &lt;le los centros indm,t.riales, tuviera!! que permanecer almacenados en un sitio por falta de vía5
t1e comunicación que los lleYaran á otros mercados donde encuentran demanda. y fácil. á la vez que wntajoso consumo.
Sabia, pue,-, ha sido la .Admini;;:traición que hábilmente secundada por
autoridades suhaltern'&lt;ls y aun p&lt;Yr capit.alistas amantes del progreso, ha
multiplicaclo el número de vías de romunicación que. según fra.~t&gt; de uno cJ,,
nuestro~ más clistinguidos func:ionarios, "son las arterias por donde corre la
sangre clt·l comercio, que es la vitali&lt;lacl de los pueb~oo'·.
Efec:tivanienk. ,;i nu~tro comercio tanto en el intprior como en el
exterior clt•l paí;s. ha. numentaclo ele una manera considerable. dé-be,~e en
gran parte á la multipli&lt;'ación de las vías férreas que, reduciendo C"l tiernpo á su mínima expresión, cruzan el país en todas direcc-ione~. lleYaiHlo
ele un t&gt;xtrPmo á otro lo que aquí falta y sobra allá. con seguridades relativas y ;:in trabas fiscales. Pero no son solamente las grandes líneas troncales las que vor sí mil'llnas pudieran realizar el benéfico fenómeno merc-antil; para el éxito en ellas se ha necesitado y se neoesita aun en mavor número, la multiplicación ele los ramales, los ferrocarriles industriales los
caminos vesinales y las rutas marítimas y fluviale;;.
'
A c&gt;:-te fin, ha1~ t,endido constantes y laboriosos esfuernos ele muc·ho.,
añm,, y mucho f;e ha logra,clo; pero la obra es gigante&amp;:a por los mil accesorio:; que es necesario ('Uhrir, y tiene aun que seguirse durante largo
tiempo.
Entre csoñ ac~F01:im:, llllO de los más importante~. de lo" qne má;s enes.
tan, pero que son md1spe11~ables tanto para él rnejorami&lt;'nto dE&gt;l comercio
de altura como &lt;le! de cabotaje, es el buen acondicionamiento de nue~tras
bahías y los muellt&gt;s de nuestros puertos, para facilitar la entrada cfa bu. ques &lt;le grnn calado y la c·arga .r clescarga de mercancías.
. A~í se expli~a ~ue ne la manera mái:; asidua y aun á co~ta de po~itirn,;
sacrifü:101- p&lt;,'&lt;:nmarJOs, ,;e ha_yan emprendido y continuado ohras Yerclade:ªmente gigante:,,cas_ en los puertos de Yeraeruz y Tampico. y otra~ no tan
importante~, pe-ro i::1empre trascencle!lltales, en los demás puerto,; qne cubren nuestros litara.les en el Golfo y en el Pacífico.
Las obras emprendida;; en el Puerto de :Manzanillo, que ~on á la., que
se refieren los f!l'abados que ih1shan estas líneas, tienen importancia mo
sólo de,,de _el ~unto de vista mercantil, sino también en lo que re~pecta al
estado ~amtano de aquellas costas. Había en sus inme&lt;liaciones do, ba-

Vista general del Pnerto al frente de la Bah!a, entrando por la estación del Ferrocan;il.

jos 6 cuencas e:xtema,, y profundJlS que, cubieTtªs por el agua del océ¡tlW
en determinadas épocas del año. al bajar el nivel del líquido, que&lt;lab¡n1
t•&lt;Jnvoertidas en ciénegas, en verdaideros pantanos sobre los cuales ejercía S\l
poder el calor solar, haciendo que entraran en putrefacción los cuerpos de
animall,s muertos y toda c-la:se &lt;le clese&lt;!hos, lo cual producía miasmas y ga-e~ deletéreos. que. al ser lleya&lt;los á las costas por los vientoo constante,
que •oplan en aquellili' parajes. dejaban en las poblacion-es los gérmenes del
paludi;:mo y demás enfermedades infecciosas.

Un rc&lt;.onocimiento en Cabo Corrient~s.

A lograr la d~~aparie:ión de e,:te foco de in-salubridad, tienden en parle
1M c:::fnerzo~ realiza-do~ en _la::: obra,; emprendida~, habiéndose proyeda&lt;lo
-&lt;.&gt;gar para "1empre las men&lt;·1onada:~ cuenca.~, á cuyo fin ha habido necesidad
de demoler ~randes rerr )~ mmediato~, para rellenar con sus piedras aquella~ profund1dades.
. :.\.fanzanillo, _q~e no cll'ja de tener su importancia, la allmentará al
meJorar ~l1_s cond1&lt;:1ones tanto s-anitarias como la,.;; que ;;e rt&gt;fieren á las mayores fac1hdacles para que la:, em bm-cncioncs tomen y &lt;leposi ten cnrg,is

I

j,,
_,

,

~~,
.

·.;-

,
....

J

.

. •-:..

.

vífü,

El Vcl!ro "Yucatán."

Vista del piotorcsco paseo de "Ventanas." Canal en constru.ccl6n paTa comanicar
las aguas del mar con las de la Laguna de Cnyuilan,

Curva que comunica ta mole con la linea que viene de., m Colomó" up d
,,
pasando por la calle principal 6 de la Laguna. y
e regoza •

�..
Dom inga 17 de Ma,rzo éb

H)f)]

_AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 12.

S ubacrlp~ men.auaJ for6.ffeo, I J.Jí,I.
ldem '4cm en 1G Oop4toi, LIS.
Gerente : .ANTONIO OlrYAL

MÉXICO, MARZO 24 DE 1901.

:J&gt;lrector: LIO, JlAl!'AEL JlEYES SPINDOLA.

c5Gñor '9GnGra/ ~on d'orfirio f/)/az,
DE PASEO EN LOS ALREDEDORES DE CUERNAVACA.
T om ado po r el fot ógrafo d e ''Bl Mundo" el 17 d e M a rzo d e l901-

CUIDADOS MATERNALES.
Cuadro de Gu:n ?:ncr.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 11, Marzo 17</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>o

Domingo 3 de Marzo do 1'901.

EL MUNDO ILUSTRADO

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO Vlll--TOMO 1--NÚM. 10

SuDscnpción mensual fortlnea, I 1M.
1dcm idcm en la OapílaZ, 1.16.

MÉXICO, MARZO 10 DE 1901.

Gerente: ANTONIO CTTYil.

.,!rector: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

o

~

•oc::x::x:::x:::xoc:x:::::x:::::x::x::x:x::x:::::~cx::x::x::x::,oc:x::::x::::x:::::x::x:::.c:x:::x:::::x:::e&gt;c:x::::::x::::x::x:::x:::::x:::&gt;,

c:x::x::x:::x::::::xx::x:::x::

LA NOCHE.

�EL :MUNDO ILUSTRADO

· Domingo 10 de Marzo d e 19fü.

EL MU NDO ILUSTRADO
jo al Doctor, a l confc~or de Doña Rosa y h u n
abogado local, hombre de mucho peso. La di~cusió1i fué larga y acalorada, ~e emitieron y fondaron toda cla~e ele opinione-:0 , ;;e lliscutió á fon&lt;lo
la cue~tión, y no ;-e 11&lt;.&gt;gó á un acuerdo. E l D r. n o
se compr ometía á afegu rar el éxito, el sacerdote
oe embarcó en una fo~ic; kológica sobre el dered10
de obliga r á la n iña á :-::ufrir una operación aYenturada, y en&lt;:ontrú t.antas cita;; latina,; en pro e-orno on contra; D01i a Hoea pedía á grito&gt;' un col ir io ó ·'co,;a a;;í,'' para lli~ohP-r la tclita que wlaba
l as pu pila;: de la crintura; Don ,Jnnn opinó que

Buenfos c1Cisfóricos.
L os dos ancianos c,;;peraban con ansia el advca
nimiento de aquel n iño, n iña ó lo que fuere. Matrimonio infecundo, vivían hacía t reinta años rol os,
aislados, esa vida melancólicamente feli z, monótonamente t ranquila, propia de dos viej os que s~
quier en y p eculiar de esos bogares en que no baten
sus alas ni gor jean esas aves, los niños.
Cuando perdieron la e&gt;'peranza de tener ,mcesión, recogieron un huérfano; pero les dió mal
pago, y después de amarg,arles la vida con su mal
carácter, sus enfer medades y sus vicios pTecoc-es,
se les largó, llevándose alhajas y dinero.
Este con t ratiempo los hundió aun más en su
soledad y los confirmó en el propósito de aislarse
del mundo y de la ::;ociec1ad, n.o c1eseanc1o ya má:;;
que una cüt'a, morit-,,e j untos y de repente. A veces, ~in embargo, tenían veleidades ne reiterar In

nía en busca ele amparo y hospitalidad, en casa
de ims padrinoo.
-¡ Pero muj er, vienes l?~rdida ! j Yálgame Dios!
y cómo íné eso. Entr a, sientate; ya nos contará,:;
de::;pués . . . y ;;obro 1.0clo, calma, valor, confianza
en Dios y ya verffiTIOS lo ouc se hace.
Hub~ que arreglarle una cama, porque la infeliz Yiuda, próxima á ser madre, no podía más de
fatiga . de terror y de fiebre.
.
A fuerza de cm&lt;l,Hlos y atenciones, la infcfü;
mujer cobró ánimo, mejoró de salud, encon tró lenitivo á su dolor. y pudo, al lado de sus padrino;;.
esperar el nacimiento ~le su hijo. Era éste el niñ o que con tanta an~1edad y alboroto esperaban
los buenos viejo;::.
.
rna madruga&lt;la, los vagidos de una criatura
anunciaron el fel iz adY-enimiento á Don Juan, qu~

r

(
\~

\

')
J

~

" R.:

experiencia y cambiaban el uno con el otro éstas
ó parecidas reflexiones :
- H icimos mal en recoger al muchach o cuan do ya estaba ma l enseñ ado y basta viciado. " Ot r o
gallo n os cantar a," si lo recogemos recién nacido
sin m alas mañas ni malos ejemplos y lo educamo;
á nuestro modo y á nuestro gusto.
- Lo mismo hubiera sido, t ú. Estos mu chach os
de la plebe ya nacen pervemos, y aunque la mon a
se _vista de seda. . . . Ni con p adres descalzos le
quitas á un pelado sus mala, inclinaciones · no
bien crecen, sacan l as uña~ Y :'C acabó . ..' . á
emborracharse y á flojeflr y á robar. i Si están dejados de la mano de Dios ·!
-No obstante, eclucándolos bien, vigilánJolos.
y dándoles buenos consejos . . . . tal vez se loc,rara
algo,-insistía Doña ROEa.
"'
-Puede ... pero lo dudo, arguía Don .luan.
Y continuaba el tren monótono y tristón de su
vida.
Tur esos días les cayó como llovida del cielo
una ahij a,da de confirmación, de la que ni ~;
acordaban y que venía "de buída." Los "pronunciados" habían asaltado la ha,cienda en que el marido trabaj aba, lo habían matado, y la viuda presa del pánico, había huído sabe Dios cómo ',, ve-

'.

•

~e paseaba con a n siedad por la sala, y poco después_ Doñ a Rosa, sa.!tando y palmoteando como
una chiquilla, anunciaba :
-Una niñita, Juan, una niñ ita, y 0"'Ordísima
la may brib001a !
-Bueno, bueno, ¿y :i\faría?
-No muy bien; la "señora" dice que está muv
débil.
..
- P ues ve con ella; no te despegues, y que llamen al médico, á poco que se necesite.
Se necesitó más pronto y más seriamente de lo
que creían. La pobre madre, abatida por el dolor
~inada por _la viudez, ate;fa~a po~ 1~ in.compren~
s1ble tragedia de qu~ h~bia sido Victima, sin más
dosis de vida que la md1spensable para que naciera su bija, murió á poco, dejando en brazos de
Don Juan y de Doña Rosa, á la niña como un
legado de afanes, de inquietudes, de :esponsabil idades, inherentes á una improvisada é inespera-&lt;la paternidad.
Quedar on primero ató_ni_tos; después, cavilosos.
y acabaron resuelt&lt;?§, dec1d1dos á ser padres aman:
tes y abnegados de aquella huérfana.
Pasados los momentos primeros y las punz,mtes
impresiones de aquel triste suceso, comenzó para
ellos una nueva V1da de quehacer y de movimien-

to, entrecortada de problemas que el

·
da de emociones
.
azarp
tea· ba, impregna
dule~,
de
nas ~ozobr~s, de ensay_os tímidos, de éxitos le .
la_ v1_da agitad.a y fehz de quien tiene
asistir -:r_ proteger á un querubín.
que
La n ma era encantadora sana vigorosa M
co_n g~la? dormía con terqu¡dad chili b
enia,sis C0IDICO.
'
aa
La
"S
''
l
"D
' . enora y e
odor," au,ruraban bi,
Sl! cna!1za; el Doctor parecía en'k oratl ci'
OJOS; s1e1~1prc que iba á verla, é iba á
los exammaba con extremada atención
tener ex~raños movimientoo de cabeza. ' Y
Los OJ~ de la niña tenían n o sé qué de
cular, de smgular, que el Doctor sabía y que
Rosa y Don Juan percibían sin poder expli
~ra11 grandes, garzos, límpidos como piedras
c1?sas aquellos ojos, y sin embargo, tenían
D10s qué de anorma•l, y r aro.
E l D octor lo explicó u n día ·
- !íiense ustedes : esa ruedita negra que
l-OS_ºJ?8 lle-rn,n en el centr o, no la tienen los
c~1q•m Ha. y el Doctor separaba con cuidado
parpados de la niña y h acía paJpable su a.fir •
-Y eso, ¿no es malo ? preguntó Doña
- HUilll. · · · pues, bastante. Esa ruedita n
que á la n iña le f alta, es la venta.na por do~
luz entra al fon do d~l oj o. N o habiendo ven•
no hay luz, Y no habiendo luz
-:;-i E r~.t~nces es ciega !-grit·ó· D~ña RoS'll.
E l mfxiico n o se atrevió á contestar.
- ¡ Solo eso nos faJtaba !-exdamó Don J
Y 1 ◊':1_po~res viejos r ompieron á llorar, míen
la n!na, mconsciente de su desgracia, tiradita
carnba en su cuna, pateaba de lo lindo y se
maha con afán un dedito que se había cazado
vuelo.
Resta?lecida 1~ calma, el Doctor explicó !¡lle
~~l tema ~eruedio, que se podía hacer una o
cion Y abnr la rnnhma que la naturaleza h
cerrado; que eso se había hecho ya con buen
sultado en otras ocasiones.
_ El remedio pareció peor que la enfermedad.
ua R°:a, q~le á pesar de su coquetería de mu•
se habia deJado una berruga p or miedo á las ·
ras, " . D o1;_ J~ian, que en ciertas ocasiones
p_refendo ~eJarse morü- á dejarse sangrar,"
s1eron el grito en el cielo.
-¡ Agu)er arle los ojitos !--l(lecía la una.
-¡ y 81 la dejan tuerta! decía el otro.
~ ¡ "'f lu~go, un sentido tan delicado! L o que
sufnVála mocente,-agreg-aban á dúo.
lo -:e ya.nl o pensando. Yo cumplo con avi.
q hay. Desde luego, la operación no
ª1:l-!08 ~onviene que se h aga más tarde cuando
m 1;1-a aya crecido, pueda entender 'obedecer
cm~arse ella misma un poco. Adem'ás esta
[.3~1ón sólo en México, en don de hay
is as y toda clase de elementos. Conque, vamos.
no ~ay que apurarse desde tan temprano ; ti
po hen~n. de pensarlo y de resolverlo.
t Los vie~os se aferraron á la ide-a del aplazam·
0 como ª 'lma tabla de n aufragio ; frente á
g'mJJtles problemas de la vida una tregua es
sa. tan consolad
.
, .
ora como una 'solución,
y los ·
r~tus debi~~ aplazan indefinidamente las reso
c10nes dec1s1vas.

l

?ª

J¡aJo

buenos

ar~t:o del "statu quo," la niña creció y se d
6 ' las vacunas le prendieron admirablem
t e · Don J uan m d'd
·
.
.' tec·
, or 1 o pnmero
p or el pnm
d ien ito, "puso
plan" a, D ona
- ..... ~qa v la hizo
·.
.
gar las torreJ as; á poco comenzó la ru,. 1 á n,ir
tear
,,
l b ·y á. andar, Y b'ien pronto, aunque •.
ciega.
rl~ ª. ~ohta por toda la casa v retozaba en el ·
e mc11.'i,o· Co=
·
u,o era ciega
, la ·pusieron bajo la
vocacwn de Nuestro. Señora de la Luz tal
confiando en un milagro
'
Un día que Luz twpezó can un mueble
pu~ to, cayó Y. se hizo un chichón; surgió de n
v? el problema ,de la operación, y con las pro
ciones de un ca.&lt;,o de conciencia. Citóse á co

lo mejor era t raerla á 11éxico y consultar el caso con alg ún especialista.
A, í ~e hizo; Yinieron á la capital y sometieron
el caso á e:onsulta. D ió la de;;gracia que reunieron
en junta á dos rirnles en ·'oculiismo", y,
como era nat ural, el uno tlijo que ,-í y el otro dijo
que n o, ambos con igu al c011tunclcucia y acop io
de 1,azonea.
U n resultado sí ~e l ogró. Don J uan y Doñ.1 Hosa , isitaro11 todo en la capital, y por con:;iguiente.
la E;:.cuela de CiegoF, y quedaron sorprendido . El
edificio, i-eYero, per o elegante, albeando de limpio,
con sui, !!'.randes fr0.:ieos t&gt;n el ve..:;tíbulo, su jardín
fron do;;o _y perfu mado, ,rn,-;; refectorios amplios, ;;lB
dormitorios lumino..;o:; y ventilado~; l os cie~uito:'
corriendo y ju¡rando en l os corredore~, snbirmhi
y baj ando e,-cale-ra,; como si "úc-\im-ieran viendo,"
t odo aqu el parloteo regocijado bajo el cuidado
de bcnéYolas matrona:; .v ele vigilantes ¡;oJír;ito~.
les hizo p rofunda impresión. Pero lo que los dej ó marav illado,,; fué oir á Jo;; cirgo..:; lerr, ,crlc~ c.:;cribir , calcular, bordar, carpintear; e:;;cnchar ~u.:;
coros angélico.; tan tierno,; v sentidOl', lil" .:;infonías de su orquesta, su estu diantin a .... E l viejo
matrimonio había oído hablar de todo eso, sin
creerlo en el fondo. L uz, tran~portada á la hora
c1e la escolcta y ele la lección de mú~ira, exclamó :
- 1\famá Rosa, que me emeñen á tocar el pian o, ; quier es?
Aquel e~pectáculo los mareó y tra..-stornó á tocl os. Durante muchos días n o se habló rle otra co~a.
Se hicieron p royectos : Luz aprendería todo e;;o, sabría l eer, escribir, cantar, bordar, tocar el piano ;
p odría tra bajar y bastarS&lt;' á sí misma. L a ceguer a no tendría va inconvenientes serios.
- ¡ Y ya no me harán operación !-decía elln
en el colmo del regocijo.
Aque.lla resolución inef;perada, di~ipó l a om::e~ión bajo la cual vivían hada ya año¡; y era uua
puerta que se abría ele par en par del lado Lle h1
felicidad y !'-obre el más tranquilo y sereno dt•
todos los horizontes.
Se dieron los pMos necesarios, y L uz ingresó
al plantel. El D irector y Fundador , señor T .. ..
la ,acof!ió con patemal benevolencia, con la dulzura ang-élica, con la inmensa tenrnra con que a.cogía á todos sus asilados, y no tarcló en ser su predil ecta.
El señor T. era un an ciano venerable, exquisito
de pulcrit u d, u na miel su carácter. Con i;,agrado
á su obra, la vigilaba sin descanso y se afanaba
por mejorarla. No salía casi de la escuela, vivía

la misma vida que sus alumno.-;, los acompañaba
en sus la borCl&lt;', pre~cnciaba sus recreaciones y á la:,
hor as calurosas de la siesta, bajo la sombra de lo;;
árbole;;, sentado en un banco rústico, con un hervidero de c:hiquillos que lo adoraban. cabalgando
en t.Ui' pierna~, pendientes tlc ;;u cuello, tornado,
de sus mano", c-on su luenga bar ba, su alta c;,;tatura v su e.;cuatlría ele atleta, pareeía esa e.,'..atun
del :X ilo ,al picada de amorcil lo~ que se a&lt;lm ira
en el )fu,:eo del Louvrc. Era la hora ele los chocho~, de la:,; golosiJrn,- y de los cuento:; pintorescos
é in"tnictiYo,, ele las clul.ce:,; rcprimcmtla,; á las perczo1-o., y á Jo,- travie,;os, lle la, .fra"c" de estímulo
y dr ál iento para los enérgico~, lo:; bonclatlo,:os y
loo tlócile~ . ...

Luz lkgó á quererlo ha,ta el fanati"m o. llnbí:
en , u afodo muclrn, componente, y muchos factows : una ~irnpatía profunda por el andano &lt;·ariño~o y henénilo : l't'~peto por i,u .alicr y su,; virtude:-, a&lt;lmirneión por :-u c1wrgía y por ;;u obra
iilantrópic:a, gratitud por ,-u,; cli;;tinóones y agas,1jo.,. l'ompara&lt;lo con é:-tc. el cariño granclí~imo
\' tiPrní, imo, ~in duela, de Luz por bll, p:.iclrcs
a,loptivo,,, cnl má, ,:irnpk. meno,; noble, mú,- hurgué., ; era el afee-to t¡ue ,e puede profe~ar á lo:-;
hornbn.·~ ; el que ,en tía por el ;;CJior Di redor era
el amor que ,ólo pueden in&gt;'pirar lo~ hérot'ti y lo:;
dio,,e,-.
Luz ,e había cle,..arrollaclo \' cmhclleciclo pro&lt;ligio,amcnte .•\ lo, catorce año:.:, era t_oda una mujer, alta, flexible, arrogante )' nrnJe:;tuo,.:a, •P1•.
J uno niña. y tenía a&lt;:titude,; altirn:-; y graciosa&lt;;,
como la,; ele la Diana ele Han,- )fackart. Era ,í.
la yez que níYeamrnte ca,-ta, plenamente mujer;
nada ,ahía, pero todo debía Bentirlo, el empuje ele la :'-avía, el calor ele la s-angre gen ~ro,.1, ~a
,e:l &lt;le lo ignom1lo _\· ele lo mi;:terio..'-O, las int:.•qJlic-ahle,-; inquit&gt;tudr;; ~; los no nefi.niclo, a :.!:Plí,s ']tlC
a(•ompafüm á la eyolución del ~er. E"tab1 en h
celad en que la nrnjrr ,-neña con el ángei 1J rr•11
el héru', mrrne-nto delicado y crítico en qnL' ~•~
na,,1 nor c-ctreeha ere"ta entre dos precipici0:- : el
é,ta::;i::: rní;:tico Y el amor romántico, momento &lt;lcei;:.irn en que h1s adolescente,,. corren el l'iesgo de
proft•=ar ó ele íng.ar,;e con su novio.
Luz había encontrado realizado su eMueño arllicnte en &lt;.&gt;l ~efwr D irector, y á p OC'o ancla1· ya ('a,:i nada ni nad ic existía para ella, fuera de él. Su
ccgn-crn mi, ma le permitía forjárselo á su antojo,
ft ,.:n rn prieho. tal eomr,
l o había ;:oiia&lt;lo : todo al 1
r ededor su.YO lo empuja- 1
ha á ,miarlo Y á venerarlo ; e11 ~u iÍ1~enei 1 h
,1 r-arieiaha como i;i nún
fnera niña: no querfo senarar:&gt;e de su lado; iloralia ;;u am-encia; lo ,entí, 1
llegar antes que naclie, v
primero aue todos se precipitaba á ,:u encuentro.
~e pu,:o triRtc, soña:'!ora,
diYagada, dormía poco t,
comía meno;: ; se llegó .'t
rreer que estaba enferma.
En r ea lidacl, estaba enamorarla.

***
El señor Director, por
rn edad, por la austerin·1 l
ile su vida, por la solidez
ele su;: principios, por ._..¡_,
nosición á la cabez:1 del
plantel y su ·consagrR&lt;'.,in
ah"-oluta á 1-u ob-ra abmtrópica, estaba al aiJrig0
ele toda seducción v ,worazado ronha tr1b ·¡ nt.i.
ción. Cuando ~e convenció ele aquello, cu·mdo el
amor exaltado y neurótico de aqu ella n1iia saltó
á ,;u Yil'ta, mmo á h de
todo el mundo, ;;•:itió {&gt;]_
inocente, remordimien to ;
se hizo, sin razón, tremen.dos caraos y daeic1 i0
poner remedio. La ni.ña,
enamorada, es decir, doblemente ciega, le ins .
0

Domingo 10 de Marzo de 1901.
piraba compasión profunda; la quería •~orno
á todos sui; ciegos, como una hija; uo se sintió
ni por un momento contaminado de la pasión de
L uz ; pero juzgan{lo que su ternura y predilección
p or ella habíau si&lt;lo parte princinalí;;ima en hae:er brotar un sentimierito profano t•n am1cl corazón ardiente .Y virg("J], se prometió enmendar su
inrnluntario error, cortar el mal ele raíz y ensayar
el romedio á la yez banal, bru tal y heroico de la
au:'encia.
Llamó á Don Juan, habló con él largo y tend ido, le hizo comp1,c-n&lt;ler la situación .Y se decidió,
en combinación con Doña Ho:'a, llevar~e á la niña
al eampo.
Se explicó á Luz que i:;us ne rvio~, su,- tristeza:-,
rn inapetencia, ~u,; insomnio;:, crnn consecu0ncia
clel mucho c.:;tudio y de la vida sedentaria que hacía años llevaba, de la nostalgía ele la:- rosas y ele
las bri,:a,;, y que el doctor aconsejaba cle,;canso, rnpo~o ele ~u e¡;píritu y una ternpora&lt;lita en el campo; que cu cofüecueneia, irían á pa,ar unOl'; dín,:
al pu&lt;'blo, mientras ella se re,;tahlcda. A la sola idPn ele la au,;cnria, Luz ~e sublevó, lloró, protl';tó; con t al de que no ~e la llcYaran ni la :::acaran del cok•gio, juró no e.,tueliar ya má~, comN
bien, reir, cantar, dormir, t odo cuanto ~e aui~icra. Don ,Juan y Doiia Rosa. á qnient':- aterraba má-;
&lt;·1 amor quimérico de la niña que sus acha.qtw" . .'.'
mantm·icron firme:;; 1le la~ súplica,- pasaron á las
amenaza,, y Luz :sufrió un primN ataque de rn'rvio$, aterrador é inofensivo como todos. Al verla
eonruba, tetánica, C'spumante., la opulenta cab1°l1Na en de:sorden, y pegajo~a ele viscoso ~ud rw,
estmicron á punto de desist ir; ~ro el ~eñor Diredor imistió, y con razones de peso : la situación era in~o~tenible, ¡ á dónde iban á parar! ¡ cómo fomentar aquella pasión imposible y que comenzaba á suscitar hablillas que podíau llegar al
escándalo! El, el hombre fuerte é incorruptiblC',
comenzaba á sentir r ubores de paje ante las fra..'iCS
tierna,; y las caricias cand{'ntes de la muchacha;
ya había SOf!&gt;rcndiilo sonrisas maliciosas y cuchicheo!'- burlone:- entre preíed&lt;IB y alumnoo.
-Así e;:; que ... nada,~ontinuó el Director, ¡ á llevarse á la niña ! dentro de algunos meses ya
no se aco:rdará de e:a historia.
. Dicho y hecho; empaquetaron á Luz en la d i1igencia. y reintegraron con ella su antes tranouilo Y de-lic:io~o domicilio de Atlixco.
La partida fné cruel; Luz lloró Y se desmayó.
cayó en conrnbiones, y llegó al pueblo hecha un t

�lástima y un mar de lágrimas. Doña R?Sa confiaba en el aire puro del campo, en las brisas perfumadas en los baños fríos, en la leche fresca
Don Ju~n, que había leído algo de Lamartine,
abrig,aba temores y sentía desconfianzas.
Nada oudo distraer ni consolar á Luz. Como
si la hubíeran reconocido, las palomas bajaban del
palomar para poi;arse en sus hombros y picotearle eomo besándola, los labios; en el corral, canto»
triunfales de crallos, cacarear de gallinas, piar de
polluelos, grit~s est1:idente~ d? pavos, ~ai,-cajada~
de guajolotes, la deJaban rnd1fcrentc. y ante~ la
importunaban que dívagarla. En el jardín, el aroma penetrante &lt;le jazmines y azahare:., el lenu·'
períume de la,; ro,c:a,;, el zumbar de lai; abejas y
moscardones, la frc.;cura y la soledad del emparrado, la atraían. á la vez que la enervaban. ~e la
veía á menudo hincada, medio recostada en el
banco •rústico, como si tuviera una mano rntrP l,t
suyas, seguir atenta una conversación, qne
no se oía; se la oía murmurar respuo.,tas a prr
guntas aurentcs, y pe1mianccía horas enteras extátiea, inmóvil. siu·uiendo en :-u t•,píritu el desarrollo de su sueño.
Un dí-a que Je. pre:rnnfaron:
-¿ Qué haee~ ahí? ( 'ontt•;;tó maquinalmente:
-Platico eon el srñor Director.
Enflaquecida llegó, á poco; estaLJa demacrada:
en vez de do1111ir. vagaba gola á deshora por C'l
jardín; huía ele todos, y abgtraída y ensimisma&lt;lMpronunciaba frase~ intoherentes.
-Se nos muere ó se nos vuelve loea,-&lt;lccían
los viejos.
El médico lora]. el c¡ue la Yió nacer, per&lt;lía los
bártulos, vaciaba la botica. y acabó por intimar
categóricamente :
-LléV{)nrela o-tra \'ez, ó no :r&lt;.&gt;,;pondo de su ra
zón ni de su vida.
¡ Y vuelta á cargar con Luz á }léxico!
El señor T .... no :;npo qué hacer ante el fracaso de su tentativa v va tiraba la montera. Un
día, platicando con ei inédico &lt;lel asilo, joven y
guapo él, de gran talento, un poco escéptico, como
hoy diríamos "fin &lt;le siécle··, y medio psicológo,
el seño,:r DirC&lt;:tor tuvo una idea que creyó genial:
-¿ Si la hiciéramos operar y recobrar la vista?
Es seguro que al wrme caduco, cano. rugoso y feo,
Luz se curaría. En su imaginación debo :;er un arcángel; si llega á ,·erme anciano, achacooo y an.tipático, su pasión, de por fuerza, tiene que extinguirse, y quién sabe si ya viendo, encuentre un joven de quien enamorarse,!
-Puede muy bien, arguyó el doctor, pero acaso se ha~ usteu ilusiones. El hombre, ante todo,
ama los Encantos, la belleza plástica de la mujer.
Para la mujer, el físico del hombre, es secundario.
En estado de indiferencia y en igualdad de circun~
tancias, es seguro que prefiere un joven á un
viejo; pero ya enamorada. dudo que la demostración de la fealdcad ó de la Yejez del objeto amado, la bag-an dejar de preferirlo. Si llegan á enamorarse de los feos, ,:abicndo que lo son, de lo~
mónstruos, constándole,- ,:u deformidad, qué mella quiere usted que les hag-an esos atributos cuando ya aman!
--

--..

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 10 de Marzo de 1901.

_ "I

-Sin embargo, ella debe reputarme
hermoso. ¿ Qué conoce de mí? mi sér moral mi afecto hacia ella, la compasión que
me' inspira, la benevolencia con que la
trato. ¿ Pero de mi persona física? E!
~onido .de mi voz, la forma y el temblor de
mis manos, la lenta cadencia de mis pasos. El canevá está en blanco, y sabe Dios
lo que su fantasía haya obr&lt;lado en él !
probablemente un efebo,
ttn ángel, un ~emi-dios: y
cuando vea este torso encorvado, estos ojos empañados v lacrimosos, la~
canas, las arrugas, ele seguro me verá con horro··
y ,:al&lt;lremos airosos del
paso. Además, la;; reflexiones de usted, completan mi plan; si Luz
recobni la vista. cuando
llegue á verme. ~·a habré
procurado que ,;epa lo que
-;on la juventud y la belleza, y el golpe será seguro.
-Así sea; en tod.&gt; ca~o, La experiencia es curiosa y ruego á usted me
¡,ermita e;;tar presente el
día que o8tente sus encantos ante la atónita
mirada de Luz.
-Cuente usted con
ello, como yo con sus luces y conseio.s.

-f

***
Decidido á quemar sus
naves el señor Director. '
;,e aipei"Ronó con la úi.milia, y íué á hacer á Luz
una vii;ita. Luz recobró en aquel del ieio~o momento, el apiñonado color de las mejillas. el tono d~
Hl~ mú"culo~, el timbre ya apagado de su Yoz, la
luz, empañada ya, de sus pupilas. ~ntada en un
banquillo, como en el colegio, á loo pies del señor
Director, con una mano del viejo entre 11:lti suyas,
Lu1. irra(liaha felicidad y seguía la hábil conversación del anciano. Este, parecía inspirado; hahló &lt;1cl ciclo, de lo,; astros, del sol, de lo;, arrebol~
ele la aurora y rle log celaje.~ del ocaso. Ensalzaba
y ponderaba e-1 arco iris, las livideces del relámpago, la e~mcralda de los campos, las alas de oro de
b~ mariporni:, la nívea blancura ele las nubes, el
eintilar rl&lt;· las &lt;'::itrellas, y en media l1C&gt;ra hizo la
rporiera rle todo,- los fenómenos y de todag las
c.&gt;sa~ visibles.
-La múiica más dulce, el aroma má,, delicado,
el ~abnr más C'xquisito,-decía,-¡ qué son y qué
rnlcn al laclo de la lu1., de sus camhiantes v ele su~
matiee¡; ! Ver,-agregaba.-&lt;lesdc la fall1 rle la
eolina ~eqientear el arroyo en el valle. pasar h

-Pues mucho va á ver la niña cuando ni nosotros mismos vemos,-deeía Doña Rosa, que se
sentía--con ímpetus de p.e~lizcar al Docto~··
_·y el señor T. no viene ?-pregunto Luz..
Ah! eso no,--&lt;:ontestó con aire de suficien:
cia el oculista, que estaba en ~ntec-edentes.-El s~ñor Director es como el ramillete con que terminarán los fuegos. Lo verá usted á su tiempo; c·uando pueda sin peligro soportar la luz y cuando ya
sepa ver.
.
-¡ Cómo que sepa \'er ! pues qué más necesita
saber ver si ve !
-Ya le expliqué eso largamente á Don Juan.
No basta que la operación se haya logra~o; a~~
principio Luresita "podrá ver, pero n? ~abra ver;
tendrá todos los elementos para percibir, pero no
percibirá.
_
-El demonio que lo entienda; s1 puede ver y
.no ve, será por puro capricho, porque yo," usted;
y todos loo que podemos ver, vemo-s, y no se por que
€Ha no lo había de hacer. Y tú, Juan Lanas, que
nada me habías did10 ! ¿ v dónde vamos á encon trar escuela y mae,:tros para que la enseñen á ver?
-l;"stedes mismos serán los maestros. " vo los
aleccionaré. Por lo pronto, y ya que las heridas cicatrizaron y que no ha~· inflamacfón, vo~· ;'ápi~l~mente á examinar el fondo del OJO, despues d1re,
casi con seguridad. si la niña llegará ó no á
ver.
El oc,ulista armó un aparato provil'-to de un c~pejito, é inundó de l~.1z tomada _de una lám.~ara y
reflejada por el espeJo, las pupilas de la runa, to;
davía concentró los ravos con una lente, y lanzo
hasta el fondo del ojo: un haz -deslumbrador.
- Chula.- decía Doña Rosa,--eso es el cardillo, ¿ lo ves?
.
-No,-resp001dió Luz, nada más s10nto muy
raro en la 0.1.beza v ardor en l os ojos.
-Pues hija, si no ves C:3€ ca11dillo, te luciste Y
nos lucimos,--comentó Doña Rosa, que estaba ,va
nerYiosa, impertinente ~' hasta agresirn.
-Todo va bien, dijo el Doctor
terminado el examen, el fondo del
ojo está sano, la pupila inta.eta,
el humor vítreo ...
-Sí; como dicen luego, todo,;
somos honrados; pero la capa no
parece! Mucha papilla y mu&lt;:hos humores; pero la pobre no
ve ni el cardillo ! ¡ Estamos frescos!
-La niña verá, respondo d~
ello. De,,de mañana, y ciñéndose
á mis instrucciones para abreviar
y marchar más aprisa, comiencen
á enseñaTla á ver. Y o daré mis
vueltas.

Yista por el ametista coronado de armiño de laa
montañas. abarcar el variado Y espléndido horizonte, wr aB&lt;'e11der en elegantes e;pirales el bruno
ele la cabaña, despeñarse en diamantes la cascada,
romperse en espumas la resaca, fulgurar el rayo,
flamear el rnlcán .... e~o ef' divino! quien no ve,
no vin.&gt;. no goza, no puede ser feliz: está condenado al dolor en su cárcel de sombra:;.
Luz se había puesto poco á poeo en pie, sus ojos,
insensibles y luminosos, pa,Tecían rnr á lo lejos . .•
la inmen;;idad ! Volvía lentamente la cabeza como
recorriendo un vasto panorama, la nariz dilatada, la respiración jadeante, trémula de emoción
y resplandeciente de beHeza_
-Veo, veo,--·cleda á media voz mientrai; habla•
ba el viejo, y luego, cuando calló el anciano, dejó
escapar con desaliento esta;; palabra;;:
-Xo, no veo, ¡ quién rmdiera wr !
-Tú. si lo quier°", es mu_v fácil; un juguete,
un piqnetito (]ue ape,nas sentirás; los médico-: rdS•
ponden de todo: ~e ap1't'i-uró á decir el señor T . . •
encantado del éxito d{' su estratagema.
-Y te llevaremos á la Alameda, y al teatr:&gt;,
agreg-aba Doña Ro.&lt;&gt;a.
-Y á Santa Anita v al circo. completaba Don
,Tuan.
·
-Y admirarás la Katnraleza, v verás el cielo
.Y los a;::tros, aponba el señor T .. ·..
-¿ Y lo veré á usted también ?-preguntó ella

***
Resuelta la orerac1on, se acudió al oculista del
pro, quien la practicó con su maestría acostum·
brada, dejando veu&lt;lados los ojos de la niña unos
días, en espera de la cicatriz de las heridas.
Etornos fueron, para todos, aquellos días de angustiosa Cl'pera. ¿ Se habrá logrado e,l resultado?
;, Llegará Luz á ver? Doña Rosa y Don Juan ,no
pegaron los ojos en todo ese tiempo, y sen~1an
trnsudores á la idea de que la operación hubiera
fracasado, idea que parecía complácerne en ator·
mentarlos. Sólo la enferma, fortalecida por las
asiduas visitas del seüor Di l"ector, esperaba tran·
quila y con una seguridad absoluta. ¡ Quería ver, Y
lo quería con tanta intensidad y emergía, que .no
dudaba; de qué, removic1o el obstáculo matenal,
J10('ob~a plena y completamente la vista!
Llel!'o.:iel momento solemne: el Doctor hizo cerrar las puert-as v ventanas, y procedió á quitar el
,endaje, alumbrándose con una vela provista de
un velador.
,
"'

En otra ocas1on, Don Juan se pu~o ~ _pa~ar y
repasar frente á. {'!la, hast~ que consigmo que l a
joven lo siguiera con los OJOS. ,'. .
t
-Eso que ves, soy yo,-le dec1a --~hora es oy
á tu izquierda. ahora á. tu derecha, Sl!!'?;eme.-,_
Luz lo se.,.uía en su5 movimientos, perd1endole á
i:,
,
t
ratos y volviéndolo luego a encon rar.
,
·
D
- I:?.o-a
que se
O
Esta experiencia encant o a ona
,
puso á repetirla.
·d
-Ahora vo,-y moviéndooe en todos s_enh os,
-búscame.~eeía.--estoy junto al balcon . • • • •
No. tonta, de este lado.
_
Luz ac.abó nor fijan,e en ella. Dona, R osa! loca
de gm,to y puesta en jarrat&gt; frente a la Joven,
decía:
.
-Esta soy yo : mamá Rosa; tengo m1 ba,ta de
percal y mi ma~cad~ en el cueUo; esto se I lama
fistol " estos son amllos.
. .
.
-¡ Anda allá, mujer! qué va á d1::1hngu1r todavía fü.toles 11i anillos; confórmate con que te

exhaños y fantásticos; cruzaban como saetas cosas
flotantes, y dos claraboyas de una. casa frontc~a~
fueron como dos ojos de buho g1ganteseo, fiJo"
siemure en ella \' amenazadores.
E~ la inconsi,,tcncia del medio que la rocleah~,
v la variedad de sus aspectos, que le prntl ucia
~-értigos. había que traerla y lleYarla ele la mano,
nunea sabía don&lt;le comenzaba )' donde acababa la
t'S(·alera. CuaJUdo quería auda1; sola y sin .t,10piezo, e-erraba los ojos y echaba a and~r, hacieudolo
mejor ú ob,:;cura~ que ron ~uz : soha pe1manecer
largo rato en plena obseundad, para eo~·apa~ al
mareo que'le producía aquel rale1doscop10, ~1empre en 1novimiento, y hui&gt;? momentos en q~1e lleeró ú creer que ver era fatigoso. estorb().".o, nnportuno é inútil. Por la noche. durante su sueño, gur ·
gían de nuevo y le asediaban todos aquellos figurones y aquellos fautasmas.
Por fin. llegó á ver, como vemos todos, con claridad, co1Í preeisi61~ y discerni,mi~nt_o. ~a habí~u
enseñado con espeernl e€mero a cl1stmgu1r un JOven de un viejo, una persona bella ele una f?a; -e
habían esforzado en ponderarle las excels1ludes
de la juventud y de la hermosu~·a. Xo bastando 1~
"casos" en el círculo de relaciones de la familia y en el de las nuevas é improYisadas que se
t,ontrajt•ron exprofeso, la documentaron eon álbums fotográficos, periódicos ilustrados y cuanto
vino al caso. Se la llevó á Yer en tearr~ y pMrM,
á euantos más jóvenes y hombres hermosos y elegantes fué posible, y solían decirla para sugerirla :
-Xo volte€S; ahí rn un viejo.
To&lt;lo esto lo dejaba haC;er Luz sin cau-,arle extrañeza por no estar en el secreto. n día, sin embargo, en que Don .Juan se prodigaba en improperio:; contra los viejos. Luz le fué á la mano di •
ciéndole:
-¿Porqué quiere usted tan mal á lo;, aneianos?
rsted y mamá Rosa son Yicjos. ~· son muy monos
y muy buenoo.
. C're_veron peligro~o insistir en aquel manejo. que
podría despertar la -:uspicacia de Luz, )- decidieron tentar la prueba suprema. La jo,·en estaba,
por lo demás, muy aleccionada, )' había hecho
grandes progrwoc, no ~ólo en la distinción entr~
Yiejos y jóvenes, sino también en su capaeida-d para apreciar la belleza. l.:'"n sentimiento e.stético,
innato en Luz ? una enseñanza objetirn asidua,
habían dado á la joven alta~ aptitudes ele apreciación y ele crítica plásticas.
Si Doña Rosa. Don Juan .r el señor Director
hubiernn adivinado lo que pa;:aba en el alma de
la niña de:;de que inie:iaron su educación estética,
hubieran batido palm,ls y eantado Yictoria. A medida que Luz discernía lo bello, que se ~aba cuenta del brillo de una mirada. de la corrN·ción de
un perfil, de la arrogane:ia de una aetitucl. ele la
gracia Y· flexibilidad de un morimiento. ib:l re1·i~tiendo en su mente, con ese atributo. la imai,cn del señor Director. Para ella, el $eñor 'l' . ....
á quie11 nunea había vi,:to, aeabó por ser joven,
arrogante; A polo. por la gracia; Hércule,,. por fa.
fuerza. Su fanta,:ía lo fné poco á poco reYistiendo
de ensortijada c-abellera, de barba poblada; le atr!bu~-ó ojos negros, de mirada profunda, 1rnriz grieP'a. boca carno,,a .v fresca, torso robusto. cintura
flexible, ma,no nerviosa, pie seguro. andar airoso, y c,uanto encontró á mano de bello, de juvenil
~·. de viril.. Lo vi~tió, igualmente, á su antojo: le
nta de neo pano, sombrero deslumbrador, &lt;:haleco .Y camisa de nieve, pantalón extrarico. bastón
11ltr,ad1ic:. Dentro de ese traje, metió el cuerpo qua
habia. sonado, dentro del cuerpo el alma, bien
eonoc1da para ella, del señor Director, y se creó
un amante, á la vez Adonis, Grammont Ca lerousse y Francisco de Paula, y á él cons;nó su
0
Yida, sus éxtasis y sus transportes.

r

***

Al día siguiente comenzó el
aprendizaje; sentaron á Luz en
una poltrona y entreabieron un
poco al lado del bakón. La ciega no notó nada, lo que arrancó
una mueca á Doña Rosa. Pero poco á poco, y como sin conciencia,
Luz se había vuelto y tenia los ojos fijoo en la
franja de luz del balcón. Parpadeaba á \'l'Ceti,
y después comenzó á buscar con las manos y á
tentalear algo del lado de la luz.
-¿Ves algo, niña?
-No sé; pero creo que hay algo enfrente,é insistía en querer tomar aquello con las manos.
Intervino Don Juan y fué á cerrar el balcón.
-¿ Pero Qué te pasa; hombre? Ahora que empieza á ver algo, le cierras el baleé;:;_!
-Déjame en paz,-y continuó su lección.Eso que estaba. enfrente, ¿ dónde está?
-Ya no está.
-¿Y ahora?
-¡ Ahí está !-y bataillab_a por tomarlo.
-Pues eso es lo que llamamoo luz, eso es la
luz.
-La luz .... --decía la enferma con poca convicció11.
-Fíjate ahora; esto es más luz, ahora menos,
ahora nada.
-Sí. sí, ya la voy conociendo.
-Hasta que quiso Dios !-exclamó Doña Rooa.
Pocos días después, Luz daba á entender que
entreveía ya las cosas, designándolas vagamente
con esta indicación : aquí más b1z, aquí menos,
aquí nada, según el color brillante ú opaco de lo;
objetos, ó según el claroscuro de la pieza.

Domingo 10 de ~Iarzo de 1901.

medio vea en conjunto, y date de santos si lo logras.
A estas alturas el aprendizaje, Luz tenía ante
lo:, oj-os, un panorama extraño, según después
pudo describirlo: Los objetos le parecían pintados ó proyectados sobre una pantalla, todos á la
misma distancia. ninguno de bulto, sino romo
"untados'· en el muro. Loo objetos eran manchas mal limitadas, de colores diversos; pero poco matizadoo é indefiuioles. Las cosas en movüniento deslizaban sobre las otras pegadas á
ellos, como quien se desliza á lo largo de un muro.
Aquellas sombra6 chinescas eran ridículas á veces, á veces sinie5tras y hasta terroríficas.
Cada persona llevaba tras de sí su propia caricatura, su sombra qne ge;;:ticulaba, hacía "lo:, enanitos y los enanotes;· se alargaba, se inflaba, C!'cal~ba el techo, se arrnstraba por el -suelo y ,;olLi
gm.r al rededor de la pen:ona misma como esquivándola y burlándola. Poco de:-pués, el gombreado
de los objetos. le parecían hueco:;., Yano,-, vacío;; en
ellos; la;; puertas, cavernas, si la pieza contigua estaba obscura; los ba.J.con(IS, fanal&lt;'S_
Vivió dos ó tres meses en medio c1e una pesadilla; tropezaba con todo. tardaba "años y felice;:
días," en llegar á pu:üos que le parecían cercanos; surgían de improviso á su lado figurM y seres

** *
El momento decisivo llegó. Conforme e:.tnba
c-ourenido, se dieron cita el Doctor escéptico y--e~ señor Director. Aquól, como todo el que s·~
~1ente hermoso y Ps elegante, hizo una toilette e;;.
rnen~da, la de t_?dos l.os Lovelaces en las grandes
oeas1,ones; el senor Director, por el contrario. ene~rrn su torso, olvidó rasurarse, descuidó el cep1llo, y con su levitón más viejo " su corbata má~
raída. acudió á la cita.
·
Luz esperaba en la sala el momento máB dule~ de su existoocia, impaciente, pero confiada. Ha.
lna logra~o, eomo todas las naturalezas pasional:5, _suge1:11~e de ta,l mod~ que .ni se pregunbiba
s1qmem ¿como sera el senor Director? ¿qué im-

�Domingo 10 de 1~arzo de 1!)01.
presión va á pro&lt;lucii,me su persona? Para eHa, aquello i:o se
preguntaba ni 5e discutía, m po··
día de otro modo suceder : el señor Director entraría luminoso,
radiante como un astro, Y ella
caería á sm piea gritándole :
-Gracias, mil gracia!', por h,:befüc tlejado contemplar y adnnrar !
De pronto, un timbre que r;bw,
pa:,;os y voces confusas en el corredor y en la ante,;ala; la puerta
tplC se abre, dos hombre,, que entran v Luz, clesatentatla, lor,1,
radi;ntc feliz como nunca !1:1bía
' serlo, se arroJ.a en b'raconcebido
zos del Dodor, cxclamam1o:
-Se11or, señor, qué hermo~o e~
usted. . . y cae desplomada . . .
El señor Director y el m~dico
i,e retiraron, aquél, radiante _\ feliz, éste, confuso, caviloso, pro-•
fundamente conmovido.
-¿ Qué ,t al, anüguiitr\-:-dechi.
el :;eñor T. . . dando amisros..--:..,
palmaditas en el hombro dt&gt;
amigo,-¡ qué le había yo dicho!
¿ Yerdad que ha sido un riran
golpe?
-Sí, sei1or,--conte,tó el otro,
-mortal.
***
1Io1-tal en efecto. Cuando Luz supo lo que había pasado, !?orqu~ ~e apresun1:?n} decÍl;el~, creyendo así "consolidar la curacion , quedo e~tnpef ,,&lt;ta.
. .
-¡Cómo ! ¿no era él? ;,había perdido el JUI·
cio? r,·era posible el error? Bah
... . se
chancean,
] ,
?
no es posible, ¿quién otro pe{ na "er.
. .
-:X 0 , hija, no; no era él, era el otro¡ el n~Jo,
el encorvado y tembloroso, el de la levita ra1da.
¿no lo Yiste? ;. emnarañac'.o ~:_feo é]? . . .. _ .
Desde aquel momento smho ~uz u~a C?"ª imposible de clescribirEc, y que_aca h~ por msp~ra~le horror y a;:co. Amaba al ~enor D,irccto:: s1, sm d1~da, con toda rn alma, y senha tenble remonlimiento de haberle ~ido infiel. aunque por enor,

por extravío y sin voluntad. A la vez, la a&lt;Sediaba
la imagen arrogante y jmenil del Doctor. ¿ Lo
amaba también? :N'o quería confesárselo, se lo neo-aba ob,,tinada v descaradamente á sí misma; peºro acabó por no .podér,;elo ocu1tar. Su
., amor se d_ualizó, por decirlo así, y fué ta&lt;n fogoso, tan ard1en te para el uno como para el otro. Con el alma, con
lo que el corazón tiene de má.;; noble, de más puro
y de má~ abnegado, amaba al Reñor Director; con
los ojo~ del e~píritu, no veía rná,,,: que á él; en tanto que con los ojos del cuerpo, no veía sino lf'I j n''entud, la belleza y la arrogancia del Doctor, y
que con su organizarión de mujer, sf&gt;n.,;ible y apasionada, no amaba ni podía amar á otro.
Quería hacen:" i lusioncs, dividi:rse, ceder ll cada amor su parte de presa, y dar la mitad de su

MELANCOLIA

NUESTROS GRABADOS.

Hondo anhelo de infinito,
Perfección nunca lograda,
Verso extraño y exqui.sito,
Frase rica y torturada,
Frágil cuerpo, sang~e enferma,
Carne impura y enennga,
. Que se a,duerma,: que_ se duerma,
Que descanse m1 fatiga.
Cada nítida roañaua
Entre un hálito de aroma,;
En el aire se desgrana
La parvada de palomas,
De palomas mema~eras . ,
Que en su vuelo h~c1~ ]as ClllHl6
Van en triángulos e hilera,;,
La parvada de mis rimas
En perpetuo y t~iste viaje
Por los cielos lununoso:;
Con un mfatico mensaje
En lo.s picos armoniosos.
En las lilas del Poniente,
Ca,da tarde gris y quieta,
Yao-amente, Yagamente,
8e l evanta una silueta
Que conforta mi alegría,

y en la noche azul Y pura,
La a&lt;lorable Poesía
Desvanece mi amargura,

y deahace en mis tormentos
Amor~a y aniadada,
El collar de lindos cuentos
De ]a bella Scherazada.

€/rerr Jlebolleoo.

EL MUNDO I L USTRAD(')

E L MUNDO I LUSTRADO
sér á cada cual: su espíritu al
uno, al otro la forma sensible, ma.
terial y exterior.
-El señor Director será mi pa.
dre, el Doctor será mi espo-:o . ••
Y se le erizaban los cabellos al
sentir, sin explicároelo m cas:
concebirlo, que tenía que ser toda del uno ó toda del otro : que
para conseguir al primero, le en,
.fuerza dejar al segundo, y qu&amp;
para caer en brazo:5 de éste, era
indispensable prescrnd1r del Qtro.
Y no lo podía, amaba á lo,; do,i,
y un amargo intolerable le subía á la garganta, al sentin;e viro-en v adúltera, y condenada á no
~ealizar jamás e;;e divino ideal di?
la mujer pura : pertenecer, todP,
en cuerno y alana, á un solo hombre.
Aquel dolor minó su exi.,tencin,
precaria ya después de tanto S'lfrimiento y tanta angustia;
demacración se acentuó, sus fu~,.
zas decayeron y comenzaron
extinguirse. Cua.n do se ~in•i6:
próxima á morir, hizo venir al
señor Director, y á su cabecera, le
t01J11ó, como acostumbraba, u•·a
mano entre la.s suvas, sudor~s-1~ •
verta.s; cerró los ojos para verlo mejor, y
dijo:
.
-Señor, perdóneme lo que le he hecho onfnr.
:N'o tuve la culpa ...
-Perdóname tú á mí el no haber podido cura,
te y el hacerte morir . .. .
-Xada tengo que perdonarle... E rró u~t
la cura; pero fué por mejor acertar~a. Hay mej
res médicos que los hombres .. . . :M1 mal no ten
más remedio que la muerte. Sea bienvenida; ell
resudve todos los problemas . . .. el mío w hre t
do. Allá -y señalaba el cielo,-poclré amarlo s·
' porque seremos libres y amare a' us
obstáculos,
solo, exclusivamente, porque á la vez será ust
hermoso y bueno.
Y besán dole la mano, ~piró.

.

DR. M. FLORES.

esa entrevista y de esa complacencia común b
tó el idilio que, como "blanco azalrnr'', perfumó 1
vieja mansión de los statonders.
''La X oche'', que es el nombre del cn1d.rn qu-3
Los estados holandeses, aquellos mismos rs
en primer Jugar publicamos hoy, es una bella evo- dos holandeses que alzaron el gallo á Felipe I
cación de la deidad que pasa "callando ru.ido3 y y á Luis XIV, ejercíeron el poco símpátic:i p
a.pagando luces''.
.
pel de suegros en esta boda, trama,da por el c1m
Está la fúnebre ninfa representada en me&lt;l.10 ue y realizada por la inclinación; y consiguiero
un bosque tupido en que abundan las lianas y que el novio, furioso y resuelto á no tratar má
las plantas parásitas, teniendo á los pies una av~ de la tmióu, se volviera á su tierra germánica.
agorera de esas que, gratas á la obscnriclat1,
Pero contra el amor nada valen los cálculos
graznan de manera siniestra en medio de h
la política: Enrique se vió obligado á ceder al
sombra.
La actitud de la figura, aunque no exenta ele: algo cedieron las cámaras holandesas; y el res
defectos, tiene algo que la _hace parti;1_llarmenb~ taclo fué este matrimonio que tiene toda la fr
prestigiosa, la cabellera tupida y negr1S1ma y los cura y el primor de un exquisito cuento de had
ojos s01111brío.s y evocativos, q~e recuerdan la cl,1Lvs holandeses, como buenos habitantes de
mide de estrellas que caraderiza á la noche.
húmedo y frío, gustan grandemente del c¡1n
Decir el número de sociedades corales, de músi
El Matrimonio de la Reina de Holanda
públicas y particulares y de orfeones que se ?º
gratularon por el feliz suce,oo, parece impos1bl
Por mucho tiempo, pTeocupó en gran manera 6
El adorno que se colocó en las calles y pla
las cancillerías y á los que se intere1,an en lo to- fué exclusivamente ele Yerdura, de verdnr,1 h
cante á las nuevas de la:; corteB, una, cuestión a) meda y fresca, que daba á la carrera el a~pecto
parecer irre:::oluble: ¿con quién se casaría la b1;- un bosque en prima,era.
lla v joYen reina de Holanda?
También la iglesia estaba decorada con ve
Por ser quien es la simpáitica prince:,a, es dt'·· dura: las viejas columnas ele la ''Groole Ker~",
cir, por pertenecer á la gloriooa y legendaria ra
órgano de gigaintescos tubos, el púlpito de ahca
rna de los Orangers; por ser tan bella y cleli~ada. da ebanistería, desaparecían bajo bosques ele plan
que los holande,-:e.; entu,;;iastas la comparan á la tas ,erdes, colocadas con tanto a1-te como prof
ideal amazona &lt;le los Xibilungos; y por gobernar sión.
el pueblo neer]andé-¡:, uno de los más granaes y
_\lgo parecido á un teatro, un tablado r i1níiÜ
l1ichosos que hayan apareci-do en la historia de
1a hmnaindad, la noticia de rn enlace ha llarnallo mo puesto en medio de ]a iglesia, fué el ln.,
ilonde los novios y los principales concurrentes
la atención general.
Como se sabe, esta umon fué obr¡¡ no ,le l:1 colocaron.
íría y ceremouiosa razón ele ~ta&lt;lo, &lt;-ino d¿ fo.,
Hoy los jóvenes d~poj&lt;ados gozan en rn bello
inclinaciones de los jóvenes despo~ados. El du- distante castillo de Loo los hechizos de una ]u
que Enrique de }lecklemburgo-Schwerin y la rei- de míe], que hacen más bella su. hermosura,
na Gu.illermina se vieron y se agradaron; y éle juventud y su poderío.

Domingo 10 de Marzo de 1901.

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---- .

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LJLTIMOS ECOS

DE LA ESTANCIA DEL "VINETA"
EN 'A G UAS: MEXICANAS.

El crucero rulmnán "\Tineta", después ele permanecer en la,; aguas de nuestro primer puei-to durante algunos días, se marcho con dirección á la
América del Sur.
Los marinos, antes de alejarse de las costas ill} •
xicanas, hicieron saéar, á instancias de sus amigos, vaTias vistas del gallardo y elegante barco que
t,ipulaban, y cuyas condiciones dé celeridad, li g~reza y buen andar encomiamos debidamente á
su tiempo.
El "Vineta" es una prueba. del cuidado y atención que el joYen emperador germano consagn
al importantí1úmo renglón de la marina de an
natria: en po.co;; años la vieja flota, llena de defectos é incapaz de resistir el ataque de una verdadera potencia marítima. que existía haoe todavía poco tiempo, ,e ha conve1,tido en una de las
mejores y 1mí., bien organizadas del mundo entero.
La con,:,.trucción anual ele varios barcos, 1a
apertura de canales que expecliten y hagan fácil la
navegación, la cuidadosa y constante instrucdón
de la juventud que se consagTa al mar, han traído
el resultado que hoy admiramos en el "Vineta ·•:
una oficialidad coHecta y entendida, una noble
y saludable emulación entre las personas que l.t
foNnan y la serruridad de las costas y colonias qu~
constituyen el imperio que hoy rige el genial y talentoso Guillermo II.
0

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 10 de Marzo de 19.0L

Domingo 10 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Primeras flores.
EL mercado de florl'=' se ha rcju\'Cnl'Cido en
estOb día,;. Bajo la \·icja cúpula de hierro,- mohosos y de ,·idrio,; polvo.,,o,, hay una animación de
pajarera, más inquieta y ruido,;a cada vez, conforme \'an llegando los tibios men,:ajes de aire perfumado con que, como es costumbre, no, ,alud,1,
ante,- de pre,;entán:eno-., la señorita Primavera.
E11 X oviembre, este mismo lu¡;ar e;; el aba,tecedor de los comenterio,. La multitud que á él
acude, circunspecta y grave. no -e parece á la de
e,;te mc.,'.S, tan ri,;ueña y jubilo,a. que ba4a co11
verla para sentir cómo n~ lk•g,1 hüsta el comzón un buen 1,oplo de alegría sana. En ~oriembre. el mercado ,;,e de.:.borda de ,m glorieta circular, y como la taza de una íuente colmada, deja rodar por sus escalinatas de piedra. hasta anegar la;; baldo-a, del cmbanqtwta&lt;lo ). los arriate,
del jardín del '· Atrio... un manantial de flore,
y de nm&lt;-go:;. l'ero. no obstante la riqueza de
las c-orolas, la c-a.pri('ho,a rnrie-dad de los pétalo,,. la mezola deslumhrante de los matice", en
todo aquel caudal de hoja,; y de estambres. domi11a un tono tri;ote, una ,·ciada opacidad, un ambiente enfermo: las ro~a" blanca$ se abaten desmayadamente ,;obre "lb tallo,., e-orno mujeres cansadas de llorar, las margarita,; amarilll'1lll, como
si en !-us alba~ estrellas ,e reflejase la llama de
los blandones, las viol&lt;.'bl$ ocultan entre la, ramas Hl palidez ami c·omo un relaje de im·ierno,
y los pensamiento,. pupil,ls fatigadas, dejan re:..balar el rocío como última:-: lágrim.t,, por ,-u,;
ojera:; de terciopelo. Ha)· muchas c-orona~. ha_v
muchas cruces, hay muchas guirnaldas hechas para rodear lápida,;, ó colgar del mármol
hts
urna,;. ó enredar,-;e en 111,; corni:;a,; de lo,-, :;epulcro,;.
Las gentes van bu:;canclo los adorno:; florales que
mejor simbolicen un dolor, que expresen ~o'l mtÍ,
exactitud un recuerdo, que traduzcan en flores lo
que las almas sientan en pesares, que fraternalmente armonicen con una tumba, que :;ean lamento. y oración y ofrenda, que .á los Yivo.- que pasan le,-: digan : aquí no, ha dejado el amor, con
mano piado,:a, y á lo, muert0:; que dese:an,;an bajo
la tierra obscura y opresora los arrullen con una
músi&lt;'a imperceptible y :mtil c-ompuesta de besa;;,
de su,;piros y de melancolías. Las flore,,; de X oYiemhre 8on ornatos fúnebre,;, cloloro.;a,- alegoría~
de la muerte, pensati"ª" compañeras de lo~ ci-•
rios; ~on flore,- anémica", que abrió el aliento
frío ele las mañana,- nuhl™:la". ~- que no :::intieron por el día el co,;quilleo de las maripo,a, que
van á dol'lnir en los eálic-es su borrachera de ~ol
y de néctar, ni por la" tarde, ,·ieron lo, e-:c-arceo:loco;; ele las golondrina, juguetona-:.-, ni por la
noche oyeron trovar al risneiíor todo ye,,tido de
plata nitilante por la luz de la ré'mota e"trella
enamorada ele ,;u,- canciones. Ron flores que han
i,;entido la nie,·e. que oyeron llorar el agua ele lo$
arroyo,:,. fustigada por el hielo, que aprE&gt;ndieron de
memoria el coro litúrgico de lai- hojas ~eca,- que
-van por los senderoo como una proce,-;ión de peregrin0$, que han vi,,to á lo lejo:-;, las rígidas contorsione,-; de lo8 árboles desnudo;;, que. al erguir•
se. contemplaron en lo alto nido" vado,, ~- al inclinan:e, sorprendieron pájaro,; aterido~ ). agonizante-t-.
Ella-:.- son, las pobrecita;: pálidas. c·lorótica;;,
toclaría bermo;,as como jóvenl'&gt;' tí~ica,, ele esas d1,
ojos febriles y pómulo-: rojizo,;; ella;., ~on la• que
vienen al 1Iercado para que ,;e las Heven :uego
al cementerio, donde ~e tien&lt;lcn sobre la;; pulida;
losas de los monumentos y -:e de;-hojan, ~· se secan,
y son barridas al fin, por la áspera é irren'rente
eseoba ele los sepulturero".
Cuún distintas esta,: otras de' )Ia.rzo. madrugadora,; y fr(.'5('as, que llegan al )[eread? re-cién hañada:-1 por el rocío de la madmga&lt;1a, y que sr rÍCTI
J)icarc,-;c-amente. contenta;; de viYir. de --er bella~.
de haber embriagado á lo,, colibríe,, y c-oqnetcado
con la:-: mariposas de mantos de seda joyante,
y acl:'drndo por entre los tu.pido,; ramaje;., l,li! boda;. fü, la~ ave&lt;.. Estas sí que h1m vi"to á las golondrina:::-, y á :aemejanza de )[ignon, ~ur.ií;in en
ellas: estas sí que han escuchado ariC'ta~ d~ trin~ y cristalinas sonatas ejecutada;; con drlica·de-

a~

za ideal por lo, surtidores de las fuentes; ésta~ ,i
que cantan los bueno=&lt; días, y como much;Jch,b
en un balcón abierto, nos ven pa.sar y cuchichean
e-orno queriendo &lt;letenerno,-, para que las salutlcmo,, con una galantería.
De vera" que están lindas la" c-oquetas; ~&lt;, le,
nota de,-;de luego que son ca~uivanas, frívolas,
aturdida;.. audace.s, deeidoras; tienen la Yoluhilidad de lo,-. quince año~; no piensan ,,ino en y_u.'
son bonita:&lt;. ¡ Oh, }lalherbc, viejo gmñón, no
te detengas: :--igue, sigue con tu pan1"ol bajo el
brazo, y tu libraco de pasta de pergamino en la
bo1",i del gahán empolvado, sigue, filósofo rimaclor
ele la desdidia y de h1 muerte, no les digas á estas ro~a,-. bt•rmejas, tu ,·eh'o manoseado. 111 le,
expliques lo que van á durar; no te detenga-,
frente al '·)lereado''. ~igue, que l a Catedral est.i.
abierta Y llaman á mi,-.a. abre allá dentro tu bn,viario y· medita con Kempi5, en lo efímero !1e b
ft'licidad y de la belleza!
En e~ta~ mañanas de lnen ,-;ol claro y limpio,
de aire ra&lt;lio~o, que e--malta el césped del jardí11
del •''Atrio.., y pone contornos de oro á las copa~ ele los árboles, sólo los enamorados y los soñadore,-, los que no entienden de filosofía,-, los qui?
no quieren saber ~i la vida e~ mala, porque ,1?
contentan con ~entir que e;; bella. son los que --e
detienen ante la glorieta circular del )1ercaclr,,
y compran lirio,. violeta;;. margaritas. rosas, muchas r0$as, to&lt;la!' las ro~as, la~ primera" flores que.
para anunciar;;c, manda la señorita Pl'imavera, á
los soñadore, y á los enamorado,,.

La Opera francesa.

La Compañía francc,..a, que no,; estaba haciendo
proci::;amente lo que la" esperanzas: prometer que
venía y no c-umplirlo nunca, llegó por fin en plen·i
cuare,,.rna, agitando en una mano el cascabel de
la opereta, y en la otra la campana, de bronco ,onido, del drama musical. Al llamamiento acudieron, éstos santiguándose y palmotean&lt;lo aquéllo~,
todos los amantes de la buena música. El Renacimiento se ve concunido noche á n oche.
La temporada "e abrió con ''Hugonote:;... Gran
puerta de oro. El bello poema del insigne autor de '· Africana..., no envejc&lt;·e. ante;; consérva~
henchido de fre-ciua juYenil, no obstante su marcado romantici;::mo. E~ un veterano audaz y vence-dor. Ha ;;obrevivido á rn e-;&lt;:uela.
Y no e;. el llrama de Scribe de e~tructura rnlgar, ni la;; brillante, e,;eena,-. de Descham 1'-, que•
dieron ocasión al músieo para e:icrihir cuatro ó
cinco número,-; ele ,-u ópera. lo que prolon.g a la
vida á los "II ugono({',··: e-- el genio ele )leycrbeer, la ~uprema inspiración del maestro, el encanto de e,a música Yigoro-:a y colorida. que elevó al grandilcx:uente alemán ú la altura de primer compo,-itor de su épOC'a.
En ' ·Hugonotes.. e,;tá, hábilmente interpretildo
el c-ontra,te entre católicos y protestantes. E;;ta
lucha religio,;a en la cual se c-onfnnden los cántic~ c·alvini,ta~. re&amp;pirando ardor y franqueza. y
la.\' letanías romanas, unciosas y lánguidas, sirve d~
marco ,ombrío á los trágicos amore:, de un prote,-tante "&gt;' una católic-a. . . ¿ pero á dónde ,oy á
parar?
)fe detengo: es ya mu~· tarde para entrar en el
anáfüi=&lt; del argumento de "Hugonotes", no
quiero contar la hi,,toria de esta abuela del 11..tP;
todo el mundo la conoce Y se la sabe al dedillo
hasta en sus pormenores u1ás íntimos.
EL tenor J erorne, la :;oprano Talexis )' el bajo
Bouxman, fuC'ron los héroes de " Hugonotes''; e;;
natural. Raul, Yalentina y )Iarcelo i-on las trec;
figura, que tienen reliere en la obra; las demá~
se pier&lt;leu E&gt;n un fondo borroso y lejano. J erome
e,, una ¡;ran voz; la Talexis, una hermosa arti~ta,
apa,;iona&lt;la y ,·ib.rante: Bouxman. un gallardo '.ipo e"(·énico, c·on una voz caliente. flexible Y exten1-a.
·
Rin embargo, la ópera no pndo lucir e-orno otra,:;
vec-l',. Raul ,-.e enronqueció mucho antes de que
la pólrnra &lt;le lo, al'(·ahucei- de 8an Bartolomé. ~,ltura;;c el aire. Asi;;timos á uno,; "Hugonote;;"
sin tenor. No oimo-o á Jerome. lo adivina.mo;. Y
á pe:-11r de e~o, lo a.plaudimo;;. Seguro e,;tov ele
que e,- é~te uno de los más raro;; v de los más legítimos triunfos del cantante francé5.

Las V iajeras
colectivas: bailes veladas literarias, conciertos, comidas campostres' y todo lo. r_e1·
ativo a' "sport" .
Este, dada!- nu~tras con d 1c1ones, se, l~ace cada
día más nec~ario para el clc;-:arrollo f1s1co de la
generación que nace á la vitla de_ la actividad_ ~n
una. época ve1,dadcmmente florec-1entc y propicia

Ya c,.;tán C'migrando las golondrina", las ai-.
d,h del ,ol, e-orno lt":i elijo un amable poeta • ya COJ;
m ienzan á t&gt;:--cribir nípi&lt;las mt,lodía~ en el 'vieut.o•
~'ª hay nota,-. en lo~ pentágramas de alambre del
telégrafo.
¿ Xo a&lt;:abamo,.; de hablar ele
re,? Pue,- por e,.;o vienen.
E~ el tiempo de lo,; espon~ale,;
bre-.. El amor necesita ro,;a.~.

•

JUNTO AL FUEGO
¡ Oh. mi 1umbre amiga; mi novia, la lum
i Oh tú, sola dueña de mi amor eterno!
Junto .í tí l&gt;ebímc azumbre v azumbre
De pone-he,,, fragante:-. en ncx:he::- de invierno.
i. Quién como tú me ama, mi dulce señoril?

¿ Quién e,, má~ hermosa'.-' ;, Quién es má.s ardien
¿ Quién, c-omo tú. luce penachos de aurora
Que te ha regalado el sol e:,plendente?
Lo,, dioses te hicieron, y le,-, plugo darte
Ropón de e:,meralda$, rubíes y amatistas ;
rru belleza e:, tanta, que escapas al arte
De ,-abio,,, poetas. pintores y artista,,.

A todos cerraste la mfatica puerta
Tras de la que escondes tu amor y tus ga]asr
También, á mi ,·ista, ele rubor cubierta,
l~lega::,te, en un tiemn?, tw, púdicas alai;.
Pero te vencieron mis amantes bríos;
Al yugo ccdi,-te ele amorosos lazos.
Y. hoy, sólo en tus labi~ ,;,.e posan lo, míos,
Y ;;úlo á mi cuello anuda,, tu~ brazos.
Tu amor íué mi mu,-a: tú diste á mis ojOI
Yi,-.ión sobrehumana de mágicos lentes;
'l'ú has pne:-;to en mis labioti cansados y flojos
C'ontraceione~ bruscai, de besos candentes.

Bditicio del C• ntro de Depe ndientes.

E1 ~'Centro de Dependientes''
En época no lejana nn" hemos ocupado de esta
-simpática agrupación. t"nn nwtiro de la e.,tudiautina que fo11·. ó y qut' fué t'l único n .,,:,;ucrdo &lt;¡uP
tuvimos de lo que en tiempL&gt;-, remotos era el Carnaval en )léxico.
Hoy damo" á c:onoc·C'r el c1lificio en que la mi,-.ma sociedacl ha e~tablt•('ido una quinta de ,;alucl
para los .;,ocio~ que ,-t' e1H:uentren enfermos, y lo
hacemos -con tanto má,- agrado cuanto que yerno~
en la nue,·a creat"i&lt;Ín un fin t•lerntlo que re ~epara
por completo rle la~ formula~ Yulgar~ del rnutualitimO en )Iéxito, sil'1Hlo de tomar~e cm considera-ción, paar justificar nue,-.tro t•logio, que la ma__yor parte &lt;le lo, miembro,- tlL· 1•! '·Centro de Dependiente,-.. :;on jówm,,. y no obstante las ineli-

naciones propias de la edad, no han pensado en
congregar,;c solamente para !livl'!'tir,t•, ~ino para
,t:r po,-1tiYru11ente útik,-. le,-; un~ á los otro,;.
lla r todavía una eircun&gt;'lan&lt;·ia c¡ne ,tumenta la
,;imptltht hac·ia esa rnrporat·ión: á ella e,tán afiliarlo,,, imliYi&lt;luos de lC)da~ nuc:ionalirla,lt•-.. y rntn• lo;; s()('io., reina. :-in emharg-o. la rn;tyor armonía y confrnterniclad.
:c\lhico, 1loncl&lt;' hay relativamente tan p.x·o&lt;. centro-, de rC'erC'ación hone,-ta. ne&lt;·e., ita mucha, 1lc c-;ta, s&lt;x·iedade,- que scniián para alej,ir á lo,; júV&lt;'lll'S ele las cantinas, culti vnr re-lacio ne.-; ,le RociC'cla,l que los cleYcn é iniciaroe C'll JH'gocio,-. p,pentlati\·o.,; ele ,e¡ruro porvenir. tr&gt;do c-;to :;in perjui('.io ele que dentro rle lo~ límite;; del orrll'n ~las corwenil'llCi,:..:; ~orialcF. tengan r~o~ !!rtl])O~ un
programa marcado para proporcionar:;c eli\'ei·~ionc5

1

l

~cvyccco JcJ monumento que se ercgirácn Verncru.z
á la memoria del Benemtrito D. Benito Juárez.

p:11'a que se empleen ~randc., y juvcnile~ energías

en la realizac·ión tanto dl'l hit'n iluli\·i&lt;lual como
dl'l bien omún.
La, parti1la;; de caza, las reg-a.ta;1, el hase-hall, el
c:rl i,-.mo. la !!imna,ia. cte.. e,tím 11,unatlo;; á nrestar ::-en;cio~ de importanci,l, en e,;te ::-entido, J. la;;
,,gruparionc~ ele júvcne;: que existen en la actnalicl11d.

EL MATRIMONIO DE LA REINA GUILLERMINA.

Tú entra$te á mi mente desierta y escuáli
Y al querer tu soplo renovar mi vida,
1::ran,-forma;; mi sangre clorótica y pálida,
},n mar turbulento ele lava fundida..
;, Quién c·ual tú c-omprentle la lucha violenta
Que aqita terrible la:; noche,- de mi alma?
¡ E irritada ruge,-., ,-i ,·e:; la tormenta;
Y plác·ida ríe;: ;;i reina la calma!
Cuando la tristeza ele 1ú o-ubres giros
Enrnelve mi pecho, ¡ qué tmaro-o es tu lloro!
¡Se hinchan tt1s flamas en sordos suspiros,
Y c-ambias tus chi$J)fü'- en lágrimas de oro !

Y cuando el agenjo inunda mi mente,
Y en sus ondas Yercle:. de tl'nues cambiantes
X ~ufragan mi~ penas, me acojes sonriente,

¡ I cantan alegr?s hts llamas brillantes!
'lltt risa e;: rascada de rítmicas olas :
Son tus e-are-ajada$ rojas culebrinas
Que brincan risueña::; haciendo cabriolas;
¡ Si triste. romnue,·es; :;i alegre, fascínas !
Por eso ere;: duelia ele mi amor eterno;

X o alberga mi pecho caprichos triviales . ..
Así, pues, no temas que, al irse el invierno,
El cálido e:,,tío te traiga rivales.
Brindando á tu nombre, hebíme entusiasta
De poncheR fragantes, azumbre y azumbre .. •
¡ Oh. tú. mi adorada. bellísima v casta !
i Oh, mi dulce amiga ... ! ¡ )[i ·novia! ¡ Mi Jum(bre .. •

firfuro jJefefa.

Al llegnr A las puertas del templo.

'toilette que usó en la ceremonia.

�Domingo 10 _de Marzo de 1901.

RL MUN"DO ILUSTRA_DO

Dooning~0 de~arzo_de 1991

EL MU~O_ ILUS•TRADO_

La Gran Exposición Pan-Americana
Si de los principales ~ificios que se h~~ ,levantado en Buffalo con motivo de la Expos1cion, tuviéramos todavía mucho mie deeir refiriéndonos á
sus detall~, esmerada constru&lt;'ción, amplitud y
eleva,do costo, planas enteras podríam~ llenar ~¡
nos propusiéramos enumerar y dar una 1&lt;lea precisa de todas y cada una de las sorpresas que preparan nuestros vecinos del X ortc, y que son, en lo
general, dignas de su típico atrevimiento y gusto
-por lo sensacional ; pero ya que con estas línea&lt;;
hemos de cerrar nueKtros informes relativos á e;:h
Exposición, que será uno de los primeros y má..,
notables aco:atecimientos con que se inaugurará et:ta centuria, nos limitaremos á dar á conocer en
nuestros grabados, los preeiosos pabellones que se
destinan á la Horticultura y la Agricultum, al
Templo de la :Música y al grupo de etnología; el
Palacio construído á expensas del Estado de Nueva York, y una ésq11ina de la grandiosa construcción, que se ha llevado á cabo á la entrada de los
terrenos en que va á verificarse el certamen.
No nos detenc1romos en describirlos, puesto qur
nuestras ilustraciones los reprCh---entan perfectamente y á primera vista resalta su belleza arquitectónica, que sabrán valorizar nuootros lectores. .
Más á propósito es hablar de aquello que threctamente interesa á nuestra República. "Las calle"
de México."
Uno de los principales y más ricos conce;;ionarios de la Exposición, concibió la idea, ya en su
mwyor parte realiza&lt;la, de consagrar una gran par-

Pabell6n del Estada de Nueva York.

ETHNOLOGY.

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EdiOcia para el grupa de Etnalagla.

rimos, no sólo se ha limitado á reproducir nuestras construcciones, sino que hará que figuren en
aquel recinto, cu8lllto de tipico ha podido encontrar en el país: desde la carreta. antigua tira.&lt;h
por bue~s, la canoa de nuestros lagos y el "cayu&lt;:o" de los ríos, hasta la plaza de toros, loo pMeoe
de Santa Anita, etc.
Los toros, sobre todo, han merecido su- mayor
atención, y ha contratado u.na cuadrilla para da1¡
la friolera de 180 corridas en los seis meses que
tendrá de duración el certamen.
Fuera de esto, que tan directamente nos concierne, la compañía organizadora de esta fiesta, netamente americana, tiene en perspectiva novéda&lt;les capaces de atraer á los menos curiosos y amantes de divertirse.
Para imaginarse hasta qué punto pueden haberse esfor~ado los ingenios y calcular la clase de noye,cla&lt;les proyectadas, ba,sta decir que se ha ofrecido un premio ele cien mil pesoo en oro, al autor
del proyecto más nuevo é ingenioso, y que á juicio ele lo:, miembros de la compañía, sea superi@r
á to&lt;lo lo que onás ha llamado la atención en lo~
graneles certámenes, incluí&lt;los los de París.
..
Entre lo que se conoce ele estos proyectos, J1áblase de un viaje á la luna. Los pasajeros tomarán
lugar en un aparato sorprendente, y una vez instalados, por una serie de combinaciones mecánicas,
sentirán que abandonan la superficie de la tierra,

tie del terreno, á dar á conocer nuestras calles,
nuestras construcciones principales y hasta nuestras costumbres nacionales, teniendo en cuenta el
interés que l\féxico ha despertado en los últimos
años entre todos los norteamericanos de empresa ¡
capi,ta,l, y lo poco conocido que, relativamente, es
este país, no obstainte la,s numerosas excursionec;
que casi mes á mes han esta,do visitándonos.
Las moilestias de un viaje, la imposibilidad de
abandonar los negocios por unos días, y otras muchas causas, hacen que los vecinos más alejados de
nuestra frontera con la Unión Americana, nos conozcan apenas por rrferencias incapaces de dar
idea perfecta de lo oue es nuestro suelo, sus riquezas, nuestras condiciones económicas y socialés v
tanto~ y tantos factores como son in&lt;lispensables
apr~ciar para que los hombres de neo-ocios
encuen0
tren un rico :filón que explotar.
Buffalo, con su aparat{)lf,-a. exnosición, con d entusiasmo que ha sabido despertar en todo el vasto
territorio americano, su anuncio constante de verd_aderos a_tractivos, es seguro que reeibirá la. visita de millones de hombres, -para quienes México
es punto menos que desconocido, y el paraje llamado "Las calles de México," nos prestará un valioso servicio: el conocimiento !ITáfico de nuestraQ
ciudades, que será contingente t-de importancia Ji
á él se une el esfuerzo que bagamos los mexicanos
para exhibir con la m11:yor profusión posible, nuestros product.os, artefactos y adelantos.
Por otra parte, el concesionario á que nos refeTemplo de la Música.

�F,L MTTNl)O TT,TT8TR.A DO

Domingo 10 de Marzo de 1901.
verán que todo lo que ésta contiene, disminuye en
tamaño, hasta pe11derlo de vista; despuéi:l vendrán
las sensaciones y peripecias, semejantes á las descritas por Julio Veme: frío, rarifi:ca.ción de la
actmósfera, falta absoluta de é.sta, i'llestabiEdad.
etc., y á medida que todo esto acontezca, el satélite se aproximará, las manchas serán más perceptibles, y por fin, se verán con todos sus detalle8.
las montañas de la luna.
No sabemos á cuál de las distintas hipótesis
acerca de la estructura y condiciones de la iuna,
se haya atenido el ingeniero inventor de e,,te viaje sin precedente, y en consecuencia, no podremos
decir si llevar-á la cosa hasta el extremo de hace·,
que los pasajeros den un apretón de manos á lo~
fantásticos habitantes, ó los haga sentir un instante de asfixia, para demostrarles que es impo,:ible
la vida, donde falta aire que respirar.
Otro proyectista ha imentado la gran sensación: el visitante ser-á conducido hasta la c-ima
desde donde se desprende la gran catarata del
Niágara, tomará asiento en un buque y lnego,
de improviso, aquel enorme edificio, se precipitará rápidamente sobre el abismo, hasta llegar á
tocar la superficie de las aguas del gran lago,
donde, puesto á flote, ser,virá para dar un pa~eo,
y después conducir a,l Yiajero hasta las riberas.
Por supuesto que la precipitadón del barco no
ha de ofrecer ningún riesgo real: poderosas grúa~
serán las que lo so:;tengan en su rápido descenso.
Después de esto viene otro inventor, proponiendo la utilización ele un barco sub-acuático, que tendrá mucho de maraviUoso: los pasajeros irán dentro de una urna de cristal, de suerte es que podrán
ver todo cuanto se encierra en el fondo de la;;
aguas, merced á poderosos reflectores eléctricos.
En el fond.o de las aguas se servirán banquetes.
se bailará. . . y ¿se respirará ?-preguntarán 1L,&lt;&gt;l;edes.
AseglÍNli::e que sí, merced á aparatos semejantes
á las escafan&lt;lras de los buzos, que estarán renovando constantemente la atmósfera, en el interior
del sub-acuático.
Las .maravillas eléctricas, serán tallllbién &lt;ligua~
de a,dmirarse, puesto que á todo lo que se relaciona con el poderoso fluido, se le ha dado preferencia capital: instal.aciones monstruosas, luz por todas partes, máquinas parlantes, etc, y todo esto en
medio de un gentío inmenso 'Y de un número dll
diversiones capaees de ofrecer constantemente no•
vedad duran-ro seis meses.
Todo lo ainterior es atra'.Yente, en verdad, pero,
como decí'8dllos desde la primera vez en que tratamos el asunto relativo á la Exposición, para
noo&lt;Ytros deben ser otras y más altas las miras que
nos lleven á este centro improvisado, donde ha de
reunirse para ser admirado, todo el progreso, pros-

,EL

Mu Nóo, 1LUSTRAD o

AÑO Vlll-TOMO l--NÚM. 11
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MÉXICO, MARZO 17 DE 1901.

Director : LIC. RAFAEL REYE S SPINDOLA.

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&amp;qu,na del Q,.an Edlnclo de ent,.ada.
Las grandes im,,ta,faciones, el prodigioso d~
rrollo de las industrias, las visitas á las fábricas.
la organización económica de las poderosas empresas mercantiJes, etc., etc., podrán ser allí valorizadas, y de nuestra observación inteligente, de nueetra buena voluntad, puede resultar desp-ué,; d~
certamen, un bien pooitivo para 'México, que a1
h.a progresado mucho, aun más tiene que trabajar
para llegar á la meta á que legítimamente debemos aspirar.
Ojalá la atención aue hemos consagrado á a!lunto, y los razonamientos que hemos expuestl!,
para fundar la importancia que dannos al rerta·
men, tantas veces repetido, encuentre eco en el
ánimo de nuestros lectores, y decididos á colaborar en una obra que indudablemente resultará
benéfica, se apresm.-en á enviar su contingente.

Pabell6n

de la Agr ioult,ur a .

peridad y riqueza del vasto continente amerkmo.
Llevar nuestro contingente á este gran muestrario, exhibir en él todo cuanto puede tener demanda, par.a ensanchar el comercio de este país,
que tiene, por sus elementos naturales, derecho á
oonquistar un puesto de primera importancia en
los mercados más ricos, páncipalmente en lo~ que
están tan inmediatos como lo,; de los Estados Unidos.

Dar á conocer las vastas regiones inexploLad·ts
que contiene nuestro territorio y que sólo espera11
brazos y capital para convertirse en i,na.gol.1hleo
veneros de riqueza.
• Esas deben ser las miras principales que nos
animen para concurrir á Buffalo, que se relacionan con lo mucho que podemos aprender en aquel
centro y en poco tiempo.

NAPOLITANAS.
Pabell6n de la Ho,.floultura.

'

Subscripción mensual forltnea, J 1.6'.
I&lt;let&gt;► tde,n en la Capital, 1.1/i.

Gerente: ANTONIO CVYAS,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 24 de Febrero de 1901.

"RL MUNDO ILUSTRADO

tL MUNDO ILUSTRADO
AftO VIII-TOMO 1-NÚM. 9
Dlreotor: LIC. :B.AFAEL REYES SPINDOLA.

l. Paseo de las Palmas (Veracruz.)-2. Barranca del cZopllote.&gt;-3. Puente colgante en Cb.letla.-4. Panorama en Toluca.-5. Jalap~. __ fj, g scena

en el río (Chihuahua.)-7. El Pánuco frente á Tampieo.-8. El cSacro Monte&gt; (Ameca.)

-MÉXICO, MARZO 3 DE 1901.

SubsoripcMn m ensual for&lt;lnet1, I 1.64.
I den&gt; ldll'JII, en la Oap"al, 15.

Gerente: ANTONIO CtrYAS.

�Domingo 3 de Marzo de 1901.

EL MUXDO I LUS·TRADO
Dol.ll.ll)go 3 de Marzo de 1901.

EL MUNDO I LUSTRADO
VnEMOND.-¿ Y la mía? ¿ Por qué no hace usted caso de la mía ?
CATALINA.-A la larga, sabrá usted pasársela
.sin mí. Los hombres co11cluyen siempre por acomodarse.
VREMOND.- Eso es verdaderamente cruel; hace
muchos años que en silencio la amo á ustetl, y la

eatafina."
Catalina Brissol, (29 años.)
.A.lb6rto Vrém.ond, (40 aiios.)

-&lt;:&gt;•-&lt;=&gt;Satoncit o m odest o en casa de los Brissol , con barmoniam,
-vistas de JcrusaUm y cubiertas lle crochet en loR sillones, en el
barrio d el ConaerTatorio. En los n1 ':.leblt'S y la cb1mcucu, mt1chas fotograffas de niños Catalina Y Vrétnonrl, solos, en una.
siesta de Mayo, liare b uen iiemp
Y por las ventanas, abltrtas de par en par , se m ira un recodo de losJarrlfnes de Lu..x.c:mbnrgo.
0

,

...•1

~

Y HKMOXD.-Acuérdesc u:&lt;tc-d de que hace vc:ntc
aiio~ soy amigo de su padre, y de que la he visto
de,-de que era una chiquilla.
('.\TAJ.1:--.\.-Lo recuerdo muy bien.
YHE:\10::SD.-'l'cngo, pue:&lt;, den.·d 10 de hablarle
francanwnte, y u:;ted puede• oirme sin ruborizarse.
('ATA..u:,.;.\.-Claro que ,;í.
\ '1m:\ro::sn.-¿ Por qué no JU&lt;' quic&gt;rc m;ted, á pci,;ar de quP hace tanto tiempo me eonoce? Ya sabe q"Ge di,-to mucho de ~cr un perdido .. .
('ATALJ:,.;.\.-[i}s usted un hombre . . .
YRE:\LO:\'n.-Pero ¿ qué c&gt;,;pl'(·ie ele hombre soy?
( 'ATALl::S \.-Un homhr&lt;' cxcc&gt;lentc, bonfaimo .. .
V1rn::-.rnxn.-Xo soy boní,;imo; pero i,;Í creo ~int·c1·amcnh&gt; que le proporC'ionaría una vida algo
mú:- fpliz tlt• la que llern.
('\T.\LJ:-;.-.-Sí v no.
\'1rn.\10::-;n.-¿ C'{imo 1'C c&gt;ntiencll•?
('.\'!'ALI:,.; .\.-Xada; hable1110,,; !le ot.ro a~unto.
\'1!1-:.\rnxn.-Xo; !"i prcei,;a111c1itc &lt;le:,eo que hoy
le11ga1110,- un¡\ explicación dc&gt;finitiva.
(' \ 1'.\.l.l X.\.-Pero si ,arnoi' á causarnos ambos
ll ll ~mn di,-gn~to.
\"¡¡nwxn.-Xo duelo que yo lo tendré. Pero
1·p,-po11&lt;la nsk&lt;l francamente ~i aca;:o me quiere.
X o 111e enfadaré si me aborrc&gt;cc.
CAT.\Ll:--.t.-Pues sí, sí lo amo.
\ '11i::.rn::sn.-;, ~Ie ama de vcrnR?
l 'AT.\,,IXA.-Con toda mí alma.
Yn,nrn::sn.-;.-:\fo ama?
1
( AT.\ LIX.\.Y me parece que i,;icmpre ha sido
lo mismo.
Yn1rnoxn.-l1 ero ¿por qué me lo clice hasta
ahom, cuando tantas veces se lo he preguntado?
( '.\TALJ ::-; .\.-En primer 1ugar, porque me ha
obligado á l•llo; y der,;pué:&lt; porque me he formado
ya una gran re,;olución.
Ym,::-.rn:'\'D.-1fe asusta u¡;tcd proporcionándome
e,-a,; fingida:- ak•gríai:;.
ÜA'ULJX.\.-i Alegría.e: fingida~! ¡ Pobre amigo
mío!
VR1,::-.101'n.-Pero ¿ qné va u:,.te&lt;l á decirme?

t

.~., ,~

.,14 -

CAT.\.LINA.-Que nunca me casaré.
Vm,::.\1oxo.-Y11, me lo esperaba... E:-;o es locura, es crimen . . . ¿ Por qué no? Todo el mu ndo se lo mega á ustod, su padre, su madre, sus l1crmanos .. .
CATALIX,L-Bien lo sé; pero tanto me lo dicen
esas excelentes personas, que he acabado por creer
que debido á ,m deseo tengo que pm,cindir ele todo. Oigame u,;ted; Ya que co11oce esta casa ; sabe
cuán pesada es?
•
'
Yu1rnoxn.-Pues l)reeü,amente por eso quiero
a:vudarle. Yarnos qucl'iéndonos y casémonos. Yo
tengo mi nlaza de administrador en la "Semana
Católica.,, que cs algo; pno también . ..
L'ATALIXA.-~o me interrumpa usted, porque
tc&gt;ngo m_uchas co;;as qu~ explicarle. Mis padres
no ::1c reJtl\'eneccn por cierto, y somos seis hermanos.
VHE'.\lOXn.-C'inco porque Alexis ya no se
cuenta; ¡;e baf'ta á ~í mismo desde que ·está en el
regimicuto de spahis.
C.\T.\LrnA.-.A pe~ar de eso, de cuando en c&gt;uando es menester pre,;tarle alguna ayuda. . . Pero
s~1pongamos cinco nada má,;. . . ¡ Si enire eso~
cmco contara al menos con una hermana!; pero
cuatro rnronc,; ... ;, Pul'do dejar á p;;os cuatr0 moros, de lo,; cualt&gt;,; el mayor tiene diPciseis años, y
apena,, diez el meno,;:' "'.'i: u nea lo;; he visto eomo
mi_" h¡•rman05, ::1i110 c·omo mi,, hijos; más que man,rn, yo los he e~lucado; he aprendido griego y latm pal''.t corrt&gt;g1rk:&lt; ,;u,- ejercicios, y yo soy quién
ll',.; c-op,a ,.;us tareas.
Y 1rn:--rox1J ( c&gt;on ~orna) .-Luego ¿ qué hacia la
11rnd n• de ush.•cl ?
('_\T.U,IX_L-¡1[amá ! Xo hay que pensar má-,
&lt;'ll dla, porque no tenía tiempo ele criar á los ni1!0~: criaba á paµá. (Ricnuo). Quiero decir que
n111camc11te rn ocupaba de él. pues su mala salud
)'&lt;'&lt;'l~maba la pret,::n~ia continua de mi madre.
_ru~-111~?" gran&lt;lc&gt;s d1fücultades en 92, que hubo que
1r a \ 1chv.
·
Y1u:~10'.,n.-Pero á la ft&gt;cha está ac1mira1ilcml'ntP rc~tahk&lt;·i&lt;lo; á medida que crece, ~e forLifiC'a.
·
, ~'.\T.\LTX.\.~.\parc•1itC'mcn!C', pPro no c;-;tú nalla
;-;~1lido. .:\C'uerfü'&gt;'t' u~lccl nada más que hace clie&lt;·:ocho ano,; L'S maestro de (•apilla en la i¡rlcsia de
( arn~t~. Y qm• n_o ha l]¡,gaclo á faltar ni á. una fie,-;t,1: 1ll a un ~fic-10. ;,Yerdatl qut&gt; c;:o es soberbio?
l)1ga ustecl ~, no &lt;lcbo estar oraullo:=:a de -r-.Rn-Í
-.r •
.
c.•,
,.,
'
' .
_ , l!h)fO:-- n.-111, pc&gt;ro hay algo toda-vía más mrnto_r,o, ~' rs la tarc&gt;a á que ha comagratlo ustc&gt;cl
R11 JUYentuc1.
C_\TALIXA.-¡ Cuidadito con decir tonterías!

Y1rn~roxn.-Se ha c111peíiaclo u,;ted en cargar
con todo: p,tl)n"', l~ogar, lwrmanos chicos y grt•D·
c~es; .V toda na q1~1c1·p 1·ontinuar_ ,,tcritiear para
siempre su ponen1r y ,-u ,·ida. Pues á fe que no
st•rá.
c:':\'rALIXA.-Sí, _\.lberto; es mene;,ter y no me
af)1Ja usted ~on eso. X o puedo ni debo casarme;
m 1 1ugar está en e,;ta casa, clonclc $C me necesita·
pue,-;, lo digo sin jactancia le soy indispensable
lodo el mundo.
'
·
,~nE:\[OXD-~Pero . si puede usted permanecer
aqm, con la d1fercnc1a de que seríamos dos en rez
ele nno, para ayudar á lo que sea rncn&lt;'f'tcr.
C_\TALINA.-Xo; siendo de usted, 110 sería de
ellos; les pertenecería menos, y su debilidad me
reclama toda eutera. Cuando quiera á. algnic4
a_parte de ellos, se hundirán; ¡ son tan poco prácticos !
VrtK\IOXD.-Como usted lo
fiere á su felicidad pe1-,.;01rnl.
C' ATAUNA.- Pero mi Í&lt;•lieidad
eundaria.

i

a~uardo ; hoy me rechaza, y por todo consuelo me
dice 9-ue acabaré por pa:;ármela sin usted. No
Catalina ; y~ n_o viviré sin usted, y si vivo, será
lleno de afhec10nes, para enfermarme y morir.
~ATALINA.-Pero si nadie muere de dolor tan
fá~1lmente y á _un~ hora fija. Algunas veces, la
t risteza y la m1ser_ia confortan y sostienen mejor
que el placer y la nqueza. Vivirá usted melancólico y no ~uy _dichoso; yo viviré pensativa, y tamP?Cº sere feliz; pero uno y otro viviremos como
viven todos los hombres, con las tres cuartas partes
sus ensueños frustrados, y con la otra mal
r ealizada.
VnE:M:oNn.- ¿ Y qué tendremos para distraernos
y alegrarnos ?
Nuestros recuerdos, s1· t cncmos
. CATALINA.d
t1empo e ello.
V mrnOND.-El recuerdo es lo contrario Je lll
e.speranza, _Catal ina mía; y en verdad que hace
much o dano.
'
CATALINA.-No, los recuerdos no hacen daño son l a Pª:te de los débiles, de los desgraciados
de los pacientes, para quienes resultan muy saladab les. . El recuerdo es la -poesía de la abnegación,
l a m1r~da que los resignados echan hacia atrás,
el susp1~0 que se escapa á la hora en que el deber
resulta rngrato. No abandonemos los recuerdos
p orque son el pago de los sacrificios.
'
V REMOND.-Bellas frases, Catalina; ncro ello es
que somos muy desgraciados. ¡ Y con este tiempo !
~ ensar q~e _ahora, con este sol que hace desear el
irse de viaJe, hay gentes q?-e se quieren, y que
eo1;1 las ma1?-os enlazadas, sm prcocunaciones ni
-cmdados, piensan nada !°ás que en sus goces.
CATALINA.-¿ Qué qmere usted? Pero no se
ponga usted no-velesco; la novela no ,;e hizo p'1r2
nosotros.
VREMOND.-Pero si no soy novelesco.
ua sa 01 u~!nb upll::J : 01!nbod un-·vNI'IVJ.VQ
su, esfera. &lt;: Porqué, s1 no, me ha querido ustad .:i
m1, que no soy j oven ni . .. ?
VREMOND.-¡ Oh, oh!
CATALINA.-Treinta años en el próximo Alberto.
'
VREMOND.-¿ Y yo, que tengo cuarenta?
. CATA..LINA.-Ni joven ni bella; casi podría dec~r que soy fea. Tengo la boca grande y la nar~z gruesa, y _no poseo ni un adarme de gracia
m de elegancia. Nada tengo de femenino; soy

?e

y

cl "hermano Catalina", como me llaman los ni- ·cubrían. sus miserias, un manto flordelisado, reños. Y á pesar de eso, á usted se le ha metido en · coger todas las energías e:lerrochadas, recobrar las
la cabeza ca;;arse con el hermano Catalina. Pura monedas perdidas de su ·:iejo tesoro! Y avaro
novela, novela de folletín. Ahora la realidad; tardío, aquel inconsciente pródigo, se esforzaba en
Podro y Gastón van á volver, y hay que darles suprimir la emoción; la emoción que había sido
su lección de geometría . .. Ríase usted, hombre. su gran raudal de alientos, el himno vibrante qm.
\'wn.::oNu.-.No siento ganas.
le acompañaba á la victoria ! ¡ (lué vigilancia de
C:ATALINA.-'fampoco yo, pero me esfuerzo; es todos loe1 días, de todas las horas. ele todos loe:
mene:;ter esforzarse. 8i me marchara por los ce- minutos! ¡qué afán de atenuar los ritmos de aque1Tos de Ubeda y sólo pensara, como usted, en las lla maquinaria, que la violencia comunicada por
golondrinas y en el ciclo azul, adiós mi valor; el fuego de la pelea hacía ma.rd1ar ap1esuradatacría desde tau alto, y en la caída arrastrarí:1• á mente! Inútil esfuerzo; la verdad, la terrible
la casa, á mi padre, á mi madre y á los chiqui- verdad bajó una cruel noche de crisis, una noche
llos. Hay que vivir alep;remente, para cumplir en que las estrellas se deslizaban tristemente sobrl:
nuestro deber y para animar á los otros á ----~ un cielo obscuro.
cum-plan con el suyo.
¡ Y Juan conoció que se moría!
V lIBM0ND (tristemente) .-Alegrémonos, pues. .
Allí, cerca de su angustia, run1or de alas que
¿ Pero, deciclidamcnte, nu n.ca?
ro~aron un lago, la respiración ele los dos niños.UeC'A'l'ALINA.-Por ahora, no; es cuanto puedo de- gaba como una música de ángeles, á sus oídos.
cirle.
Y, con un supremo esfuerzo, se arrastró, vacilanVnEMOND.-¿ Y más tarde?
te, á la tibia alcoba, donde un globo rosado ponía
CATALINA.-~o sé, no me atrevo . .. No pue- pálidos tintes sobre cabollos de oro. Tuvo entondo fijar plazo ni precisar nada ... Sin embargo . . .
ces aqµel dolor una radiosa apoteósis: la inmensa
V1IBMON]).-Sin einbargo. . .
dicha de sentirse -per-petuado á través del tiemCATALI!U.-Dent ro de algunos años, al cabo de po, el goce inefable de haber sc&gt;llado, con sello
mueho tiempo . .. si no se asusta usted . . . cuando de amor, su vigoroso esfuerzo, de sentir su obre
los niños crezcan y estén establecidos, cuando
foo~ndada en aquel sueño impreciso, vago, como
papá y mamá .. . -pobrecillos, al fin no son cter- un 1deal oculto tras un velo de nieblas.
nos. . . Entonces quizás, ya sola, si tiene usted
¡ P ?r ellos! ~ ~uscando los orígenes de aquel
lo~ mismos propósitos que ahora. . .
mal rncurable, smtió dentro de sí un grito de orVRE:MOND.-La aguardo, Catalina; la ~cruardo gullo. Allí estaba todo: -prote.;tas, rencores odios
á usted.
y también depresiones y sollozos. Amontonó 1~
CATALINA.-Gracias. Pues entonces seré su CR- Maldad ruindades y elevó el Bien excelsitudes• lo
posa; pero i qué vieja estaré!
nev-o junto _á lo blanco, sangre ,_.,. lágrimas. te~eV REMON o.-Y yo tendré la cabeza gris. Pero zas y abyooc10nes. Era una vida· era su vida que
bien que nos habremos ganado mutuamente.
se le iba.
'
CATAJ,INA.-Entonces sí que tendremos derecho
¿ Cuánto duraría aquel crepúsc·ulo de felicidad?
M~es . . . día.&lt;;. . . a.caso una hora . . . ¡ No ! ¡ una
de ser felices.
VRE:\iOND.-Yo ya lo soy (le coge las manos hora no! Y el batallador golpeaba obstinaday se las besa) . Cuánto la amo á usted, ''hermano mente 6U pens11.IDionto sobre el fatal secreto. Una
Catalina".
tregua, un descanso, un alto en su camino hasta
, C~TALINA (retirando las manos).-Chist; oigo que las flexibles lianas que se le enredaba; en su
a mis padres en ht pieza vecina, y es menester corazón h1~bi~ran ahondado sus raices, hasta que
que crean que no nos une sino simple amistad.
la nueva s1m1ente arrojara al aire sus tallos blonVrm:r.10Nn.-;. Y por qué ocultarse?
dos.
,CATALINA.-Porque son tan buenos, que que(V:ivir ! ¡ Vivir todavía! Detener el tiempo,
rnan nos casá:r-amos luego. . . y eso no es posible. tra1C1onarlo, que una nube de olvido lo envolviera
VREMOND.-'l'iene usted razón · lo había ol- como un_sudario ; ser ignorado, como una charca
vidado.
'
cubierta de flores.
Xer¡rg .Caveoan.
¿ Pero no hay ¡ oh Dios! existencias inútiles almas
infecundas, espíritus sin luz corazones' sin
(Tradu cido para "El Mundo Ilustra do."
perdón, conciencias sin fe? Pues' tomad un día
de maldad, una hora siniestra de todos estos seres, y pasadlo por el crisol de la piedad divina,

EL ME~DIGO DE VIDA.
-&lt;::&gt;-~-&lt;::&gt;
Cuando Juan conoció que se moría, había llegado á la mitad de su vida, de una vida generosam?1~te gastada en dolorosas luchas, en crueles
c&gt;r1¡;1s, que marcaron su espíritu con una imborrable huella de amargura.
Ahí, en aquel combate, fué herido para no le-•
vantarsc más, para extinguirse en un ocaso len•
to y perezoso. Y ahora comprendía, aplicando su
mano en cada uno de los órganos que rimaban soov~mente, s1;1- existencia, que todo aquello declinaba
sm remed.10, que cada día transcu1Tido
aportaba nuevos elementos de disoh1 .
ción, que la hora triste llegaba, con un
a~dar vago y ondulante, pero irremo
drnble y se,,,,auro. Y una visión sombría ~izo nacer en su alma el profundo
desaliento de loo vencidos.
Volviósc á ver en sus buen~ horas
de rebeldía, cuando la protesta se al:.raba _de t~do su sér, como el calor y l ,1
luz irradian ele un sol; sintió Em su;
c:arnes el z!rpa1/.0 de la fuerza y corrió
por sus musculos el estremecimiento
del deseo; vivi ó en un minuto de clarividencia sus largo,- años de luchador
tenaz, pronto á salir al encuentro de
t~dos los obstáculo.;, dispursto á acudir ~ todos los peligros. Y tuvo un:1
sonr~s~, alegre. un tiüplo de primavera
acanc10 ~quel :robusto tronco, por el
que la _sa\1la no iba á renovar ti·iunfa.le,;
eflorac10nes.
i Ah! si él pudiera remediar lo in-&lt;&gt;med.iable, rehacer aquella inquieta hi~toria1 fabricar con los harapos que mal

'l ,

i~
,

"'

)
I

�E L .MUNDO ILUS'T RADO

12_omingo 3 de Marzo de 1901.
para elaborar un fragmento de vida, y deapués,
prevenid todas las torturas de lo futuro, aglomerad tormentos, imaginad suplicios! Y a la deudit
quedó saldada; ya sobre el cuerpo del combatiente puede caer un puñado de polvo.
Y cuando J uan conoció que se moría, iba de
casa en casa y de puerta en puerta, acompañado de
los dos niños, pidiendo :
-¡ Una limosna de vida para estos pobres huérfanos!

JMPRESIONES DE LA SEMANA
~

-

TERESA CARRENO
Creen los hombres ser los soberanos del Arte.
Las mujeres son las reinas, naturalmente, pero no
son ellas las que mandan, las que juzgan, las
que dirigen, las que crean, sino más bien las respetuosas, las obedientes, las su.misas compañeras
de estos despóticos conquistadores de la hermosura eterna.
Los artistas son fuertes, altos, excesivos, grandiosos; tienen la superioridad del sexo, la energía
del ,músculo el tezón de la voluntad. N'o enamoran el Arte' lo dominan; no lo acaricián, combaten con él. 'Su fantasía, á semejanza de los anti_guos guerreros, se viste de hierro, toma la espada de siete cuartas, sale armada del cerebro, como de un castillo, monta en el corcel de la inspi• 1·ación, y entre el bullicio y clarincría de la,
ideas que la acompañan como vasallos, con pen-0.oncs de batalla, parte y se pierde entre el polvo
de la carrera. '!'orna tra,~ndo en sus brazos, como botín &lt;le guerra, á la ·Belleza, y entonces, despojándo~c del rasco de plata y or o, y del peto re•
p ujado, dice á la Yirgcn tímida á quien conquistó:
-Por tí luché y vencí; te amo; eres mía.
Las artistas son delicada~, débiles. dulces. No
crean, imitan; no t ienen arranques ele furor. sinfl
estremecimientos de ternura. P oseen, como sup remas c-nalidades, la gracia y la elegancia. Recorrea las senderos del Arte, como f:i fuesen por
un jardín, cortando flores y cazando mariposa.~.
No van en busca del I deal, no marchan trns él,
no lo alcanzan, lo esperan impacientes, como e~pera la novia después que ha sonado la hora ele
la óta. Y cuando el Ideal llega, se arrodillan
·ena,mora&lt;las para besar los pies del amante divino.
P ero el amante, t ras un momento ele efusión compasiva, se va, huye, porque como L ohengrin, e,
sagrad o, y como á él, lo esperan una barca y un
~isne á la orilla de un mar azul v luminoso. La~
,a rtistas hilan sus sueñoo en la nioca de cristal ele
las hada». Las arlistas no apasionan, no subyu :gan, no sacuden, enternecen nada más. Como la
l una, parocen tener luz pr opia; pero es la del sol
·con la que brillan, sólo que está más apacible, má,
te1mc, más blanca y misteri osa, y no hiere los
~jos, no dc,,;lumbra.
L a artista no puede dejar ele ser mujer , es decir, la secular esclava del "gineceo". Es una
sometida por instinto y por educación. Carece de
1&gt;oder y de aliento para crear; tiene alas también,
pero la artista vuela. como las mariposas, y el
artista vuela como las águilas.
¿ Es C'Sto cierto? Sí, corno que ei; la ley natural que da á cada criatura su trabajo en el laboratorio de la vida.

Homenaje á un gran mexicano
L a ceremonia que se efectuó el lunes de la presente semana, t iene el carácter de una reivimlicación: es el desquite que la patria, siempre reconoeida á los que le hacen bién, decretó en favor dP.
quién pocas veces 8aboreó el triunfo ruidoso y
la alegría dol venct'&lt;lor; pero que g?zó la satisfaeción un poco acre del dehc!'r cumplido.
Rl General Don )fariano .\rista quizás vino, parodiando la frase dC'l porta. clomasiado pronto, á
un mu ndo demasiado nuevo.
Bra organizador, y tuvo que trntar con revoltoso;;, con soldados del núcleo roa lista, desmorali zados y venaJe-s; era enérgico y tuvo que luchar
con concusionarios y ladro11es; era amigo del pueblo y se vió obl igado á contemporizar con la canaJla.
Las calumnias de los viles y los alfilerazos de
los hábiles, que se cebaron en su contra en la pren~a; las rebeliones y la inseguridad que eran b
consecuencia del estado aná1·quico del país; las
tentativas ele lo.,; santanistas y los rugidos de la
hestia revol ucionaria no bien domada, consti tuyeron para el gran soldado un Nipantoso y tremen
do calvario al que trepó con ojos serenos.
Uno de sus biógrafos, resume así la labor del
señor Arista :
"Subió á la pm,idencia el señor Arista eon
las más firmes inten&lt;'ioncs de arreglar los asuntos de la República, harto revueltos á consecuen
cía de los innumerables trastornos anteriores: ma~.
por desgracia, desde los primeros días de s11 aclmini.itración, l1alló opmiiciones rudas y i-istcmát icas, no sólo entre individuos pertenecientes al
&lt;•jército, sino en el seno mismo del Co11greso y del
Henado. T odos esperaban de él un gobierno militar despótico; pero prPCi.:amente lo que caracterizó al señor Arista y en lo que estriban sus mejores títulos á la admiración ele los mexicanos,
fné su profundo rC'~pC'to á la ley y á los juramentos que había prestado".
P ero esta tarea no podía ser bien vista por quie-

~-

Tribuna levantacla frente al monumento erigido en honor del
Sr, Gral. D. •· ariano Arsta.

Domingo 3 de Marzo d_e 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

Sr. Gral. a. Mariano Arista.

nes medraban con el desorden y la incuria y tenían por ley la anarquía y la desobediencia.
El plan de Jalisco, fraguado para traer á San•
ta-Anna y derribar á Arista fué el movimiento
inicial de la caída de aquella 'situación.
Amigoo del Presiden te, aun aquellos más ~igni•
ficados por sus convicciones liberales, excitaban al
General para que dictara medidas violentas, Y
calmara el vocerío del Congreso · Arista se negó á exnedirlas.
'
No debían pasar muchos días sin que su sucesor, un civil, Wl abogado, un magistrado, hiricr&amp;
lo que no había querido hacer el hombre de Hllhl(',
el militar, el avocado á las violencias y á las medidas extremas.
Arista Ee retiró primero á la viua prirnda j
despuél:l al ostracismo, donde murió.
Los romanos tenían en sus leyes una ficción muy
bella: suponían que quien había muerto en r l exterior por causa de la república no había fal tado
de la ciudad un solo &lt;lía.
'
Y ese derecho de "post] iminio" á nadie t·onv il'11e mejor que al gran vcnrido de Palo Alto Y hi Hesaca; poroue tampoco ha llegado sn _g-rande· y ln1ninoso espíritu á afüentarrn de entre nosotros. Rigue alentando las dcci;:,ioncs de nuestros man,latarios, forma la base de nuestra política de orden
Y regularidad, " está en todos y cada uno de log
actos m1~ ejecutan los ;:,urcsorns de aquel que pudo repetir la magna fra;::e ele Lucano : la can~a
del vencedor fué "rata á los dioses· la del ycncido
convino á Catón~
'

ro, de caderas anchas y senos exuberantes. La la tierra que es despiadada, el cielo que es impa.
edad ha vigorizado ese organismo en vez de des- sible, la vida que es inútil y dolorosa.
La neurosis de Chopín es muy complicada,
truirlo· corre aún savia caliente y sana por el
tronco 'de dura corteza, empenachado todavía de muy sutil, extraña por lo rara, exquisita por _el
temperamento, individuwl, única. Para sentrr
ramas floridas y de frutos sazonados.
Y así, atrevida y fuerte, como acos~umbrada á esta música tramada de sufrimiento, de desesperadominar y á dominarse, firme, tranquila, ante la ción y de locura, es preciso estar enfermo . tamcuriosidad multiplicada en los ojos de Argos del bién como el pobre polaco, que se pasó la exu,~enpúblico, la ví sentarse frente al piano, alzar lo:i cia combinando, en mágicos y supremos grito.,
brazOli, poner las manos sobre el teclado, y tocar- musicales, los latidos de su corazón que sangraba.
lo. Fué una revelación. Comenzó la "::,onata" El alma de Chopín, como 1a de Lannennais, na.ció
de Beethoven, severa, clásica, grandiosa. El gran con una herida. De ella murió; pero de ella vipadre de la música requiere un inté~·pr~te sin vió; por ella sufrió, pero, á la vez, pero ella amó,
nervios de un especial temperumento r1t1111co, so- por ella fué poeta; de ella brotaron sus amargubrio, p;ofundo, que sienta desde lo alio,á la manera ras, pero también sus inspiracio11cs: el genio es el
con que sienten los dioses, con algo de .sobrel:m- martirio.
Uhopín es misterioso, y aunque es humano, exmano y olímpico. La músioa beethoviana cae
sobre los corazones como una lluvia de a:-tros; traordinariamente humano, no cabe en el molde
desciende hasta nosotros como una luz celeste. común. Es un hombre y parece un fantasma; viViene de arriba, de muy arriba, de la altura de loq ,·e con nosotros, pero lejos de nosotros; tiene mumundos luminosos. Es un ceo &lt;le la armonía cho de real y mucho de soñado. Si lo llamamos,
universal, escuchado en la soledad por un inmenso acude y nos canta sus sufrimientos, pero de un
espíritu, soñador y atento. Para comprenderla, modo, obscuro y dulce, algo ininteligible, algo cabapar a penetrarla, para hundir;;e y regocijarse en sus lístico, divino.
Chopín es un enigma que todoo quieron c1("-ciabismos, es necesario, ante toclo, despojarse de la.;
pasiones torpes y bajas, de los dc~cos que se arras- frar y que muy pocos presienten. El alma de Chotran, de los apctitoo que saltan y se agitan como pín está enterr8J&lt;.la en el piano. ¿ Quién se atreve
reptiles, de las ataduras que nos amarran á la á resucitarla, á levantarla de su ataúd sonoro, á
t im-ra, y abrir de par en par el alma, limpia, co- grila:de el taumatúrgico: "Resurgitc ?"
mo se abre l,a ventana ele un santuario al sol 01w
Algún artista nelmlo.,o _v triste, algún ap-asioviene. En Beethoven, hay dolor, pero es un dolo·· nado de las cosas inla11gihlcs y etéreas, algún viasolemue y divino, no como los otros, como lo; jero errante, que lleva porpotuamente dentro del
nuestros, que se quejan sin majestad y sin grande- pecho, la imagen de la patria en agonía, algún
za. El gemido de BC&lt;'thoven es como e-1 del mar, corazón herido que, á la manera de un vaso roto,
misterioso y tremendo.
va manando amor y lágrimas, algún loco de terTocar á Beethoven, entenderlo, sentir con é:. nura que tenga arranques de desesperación y hodominar su música sin poner en ella nuestras mi- ras de abatimiento, a'1gún sér delicadamente senserias, es dón extraordinario, facultad dC' ele- sible y frágil, como hee:ho de cristal y de luz ...
gido, rara y elernda aptitud, que indica en el ejeY ahí estaba Tere,,a Caneño, frente al "Stencutante uua superioridad psicológica, paralela. lÍ wai", en actitud noble, con los ojos cerrados como
la del compositor. Beethoven, ya se ha dicho, ('j en un éxtasis, despertando, bajo el hechizo de sus
la N'aturaleza, y el que sabe interpretar á la na- manos milag-rooas, las enfermizas inspiraciones
turaleza, el que la comprende, el que la traduce: del pobre polaco, que nos angustiaban como si
por fuerza, posee un espíritu selecto y penetrante. fuesen alaridos de nuestras propias penas, enalteY fué una sorpresa, fué una revelación. Tere8a cidas y sublimadas.
Carreño sentía á BeethovC'Il, en toda su magnifi¿ QÜé genial nig-romancia de esta mujer podecencia; subía hasta él, se penetraba de sus miste- rosa, sirve para adivinar, para leer, pllira repetir
rios, se asomaba á sus abismos, sin vacilaciones, las quejas de este insano maravilloso, como si ellr
sin miNlo. sin temor, con el espíritu desnudo de tuviese también el mal extraño de la misteriosa
emociom.&gt;s h=anas y absorto en la contempla- alma eslaYa?
cióu de las cosas sublimes.
Teresa Carreño tienC' lo que necesita : corazón
Era él ; era el huraño y triste genio, de mira- muy grande, f'entimieuto muy hondo, energía_; vada torva y boca contraída por un sollozo incipien- roniles, delicadezas femeninas, fuerzas y suavidate, era el solitario, creador de la música inaudita des, rebeldías y sumisiones, una mezda de alieny maravillosa, y evoc,ldo por vagas y viejas me- to y languideces, de .fiereza y ternura, una amalgamorias, le veíamos en el fondo de nuestro pensa- ma de elementos disímbolos, de pocler y debilidad,
miento, pensativo y ceñudo, junto á su clave, el que le dan un carácter y una personalidad eseninseparable compañero de sus sueños.
cialmente propios, y que le µenniten, por su ex¿Cómo? ¿ Una mujer, una artista realizaba esa« tensión, pasar con rapidez de lo tremcndo á lo
maravillas? ¿ Bajo aquellas manos lJraYas, ági- apacible, de lo rudo á lo tierno, de lo complicado
les, vigorosas, surgía pura y elevada la "Sonat.1.
á lo simple, del golpe á la caricia, de la borra.sea
en cuyos pa~ajcs tmnpestuosos, terribles, desbor- al iris.
dantes, creería~e escuchar el grito de uu Titán
Sus facultades aPtísticas son muchas, y están
angustiado? ¡ Qué alma tan ,poderosa y tan gran- educadas eon gran esmero; ha vencido las :?scade la que se derramaba por aquellos puños fuer- brosidades de la técnica; ha triunfado de la mates, por aquellos cleflos gimnásticos, que iban ,-;o- 'lcri,1; ha dominado el músculo. Lar&lt;ros y persebre el teclado, f'iguiendo el ritmo de un canto in- verante,; estudios ernpezadoo en la niiiez, vigilias
terior v extra-humano!
fatigm•as, inacabables días de trabajo; todos esas
Y Ji't pianista, frente al "8teinway'', en una ocultas tareas de Hércules de los "virtuososº' de
actitud noble, sin contorsiones exagemdas ni mo- las cuales la multitud no se da cuenta, ni .,o~pevimientos cómicos, ligeramente inclinado el hus- cha, han hecho de Teresa Carreño una piaIJista
to, la cabeza semi-erguida y nimbada de ensueño, soberana. Pero lo que la guió desde niña, lo
y los ojos entrecerrados como en un éxtasis, sa- q~1e enderezó su espíritu liacia lo alto, lo que la
cudía sobre el instrumento sus brazos de muscula- luzo dueña del Arte, intérpr~te granclilocuenw Ju
turas ,iriles, esparciendo al viento, en sonoras loo maestros, fué su gran intuición, su clarivid•mpartículas, el alma infinit.'l de Beethoven. 'l'odo&lt;1 cia, su ~audal de pa,;iones y emergías, su riqueza
estábamoc; vibrantes, atraídos, fascinados. y rle emociones, su tesoro de inspiración su !?'Cnio.
.., las
cuando se diluyó en el aire el eco del último acor- eon estos elementos, es con lo que se 'asimil::t
de, despertamos sobrcsalt-ados, cual si brusca- concopcio11es y las impresiones ajenas, con lo que
~ente n_os hubieran devuelto á la realidad. Aplau- sabe cómo describe Beethoven y cómo llora
dimos sm reserva, en un contagio de entu$iasmo Chopín.
frenético, que era como un esfuerzo pam arranLa hemos oído seguir á Lizst en sus arrebatos
carnos la emoción que tan hondo se nos claYaba en ele in~pirado, á Se:huhert en sus melódicos deliel e;;píritu.
rio~. á Hubinstein en sus deliciosos escaroeO'l; ~
. Y vino Chopín . . . ¡ah! el de la melancolía que- tocaclo c'n el J?Íano vuelos de pájaro, canciones ele
Jwnbrosa, el de la c1e~e"peración impoteute, el en- amante, repioues ele carrillones, romanza,; de
fermo de nostalgia, de desencanto y de ternura, el vir~n, barcarolas venecianas, caprichos de risas y
alm:1 eslava con sus sueños indecisos, sus J.olo- besos, lamentos y suspiros, nos ha conmovido,
res mmensos y sus anhelos de libertad.
nos ha arrebatado, noo ha hecho su presa.
Chol)ín no es la Naturaleza como Beethoven.
Y hemos comnrendido que una mujer así no es
es la 'l'risteza, toda la Tri8tcza. Es el amor en- una reina, no es una pianista, no es una artista,
gañado, la fe perdida, la felicidad que no se al- es el Arte, el Arte entero, que no t iene sexo ni
canza, la patria que se ve esclava, el espíritu que obstáculo, ni límite, ni horizonte . . .
'
se siente herido, la carne que ~e revela al deseo,
.Cui$ ~ - Ur hina.
0

Dios dijo al agua del torrente: bulle,
T al lirio de la margen: embalsama.
Y ahora núi;mo, interín trazo estas líneas, se
van asomando por mi memoria, y haciéndome
-signo de burlona desaprobación, algunas cabeza,,
irónicamC'nOO risueñas : la de Rosa Bonhocur, de
lacia y cortada cabellera, rostro enjuto y seco, air-!
grave; la de Sarah, empelucada con dos largas
placas de cabello de un rubio anémico, perfil numi1,;mático, mirada muerta y triste, tal como la
·delineó Mucha en el Ilamlet; la ele ~!atilde Serao, varonil y pensativa, la de Emilia Pardo Bnzán, rolliza v fuerte, como la de los Yenteroo clel
Quijote, la de Teresa Carreña .. .

***
Esta es enérgica también, amplia, he1·111osu. interesante, cabeza de mujor tenaz y resuelta, segura de su deci.iión y de su valor. Ya el cabello hP
•comenzado á emblanquoc-er y se confunde con r1
negro persistente, formando un tono g-ris y oparo.
·que contrasta con la mirada de unos ojos pequeños.
pero radiantes de viYacidacl y de atrevimiento,
·que brillan bajo la frente amplia y serena, por la
·cual pasa la nube de una idea melancólica, y qu~
se asemeja á la nave de un templo, llena ele incien•
so. Las facciones del rostro tienen no sé qué vao-.i
expresión de dureza extraña, y la bO&lt;'a grand,~.
de labios delgados y sensuales, se abre franc·imente en una dulce y bondadosa sonrisa.
Al verla, no lo dudamos: esa testa robusta po-dría soportar sin fatiga el casco de Minerva. S•:
.}"ergue sobre un cuerpo de amazona, recio y du-

' ,

�Domingo 3 de :Uarzo de1901.

oCa ~ran exposición pan-fimericana.

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Galerla artlstica.

grupos siguientes : A.-Electricida,cl y aparatos
eléctricos. B.-Bellas artes, pintura, decorarión y
escultura. C.-Artes gráficas: 'l'ipograiía, Litografía, impresiones en planchas de acero y de cobre, procedimientos foto-mecánicos, dihujo, grabado y Encuadernación. D.-Artes liberales: Educación, Ingeniería, Obras Públicas, Arquitectura, Música y Literatura. E .-Etnología, Arqueología; progresos del trabajo de inventiva, exhibieiones aisladas y colectivas. F.-Agrieultura, sub:'-·
tancias alimenticias y sus accc,,;orios, maouinaria
y aparatos para Agricultura. G.-IIorlicultura,
Viticultura y Floricultura. II.-Animales \'iYO!é,
doméstiros y silvestres. !.-Selvicultura y productos de los bosques. K.-Peces, pesquería, productos de la posca y aparatos para pe:;car. L.)Iinas y )fotalurgía. 11.-:M:aqninaria. N.-)fonufacturas. O.-Tran~portcs, Ferrocarrile,, buques y vehículos de todas cla?les. P.-Exhibiciones especiales de las islas IIawai, Cuba, Puerto
füco y Filipina~.
A e¡;to, se agregarán las e:xh ibiciones en ecli fi.

..,

Servicio de la Exposición.

El apoyo que el Gobierno de la e uión .timcrieana ha co~cedi&lt;lo á esta idea, ha siclo eficaz y amplio, después de que el proyecto se diseutió en el
Congreso, y se llegó á resolver que la realización
tle 1m Certamen destinado á dar á conocer lo•
a&lt;lelantos a1canzados durante el siglo XIX en
este continente, resultará benéfico para todos los
pabes que lo forman.
Los proµósitos de la Expof&lt;ieión son muy vasto~, puesto que se desea demostrar al mundo entero, Je una manera interesante, el progre:-o de todas las naciones de que se componen las tre;; .\.méricas, durante un siglo de maravilloso cle~ano1lo.
Los artículos exhibi&lt;los serán clasificados en lo~

o
o ••

Insistimos, como teníamos anunciado, en la tarea de dar á conocer á nuestros lectores las preciosidades que se preparan para la Exposición &lt;le
Buffalo, con el fin de que nuestros compatriotas
se apresuren, tanto por bien del país, como por bien
individual., á dar á conocer los productos naturales
de nuestro suelo y el grado de adelanto que hemos
alcanzado en distintas industrias, en artes liberales y en ciencias.
La:, ilustraciones de esta página, representan
cuatro de los edificios que se han construído especialmente para la Exposición, que tiene que
rc,rnltar verdaderamente grandiosa, si se tiene en
consideración la forma con que se ha organizado
y los poderosos l'lemcntos que se han aporta&lt;lo para a~egurar el éxito.
He aquí la historia de la Exposición: concebida
la idea por varios ncoyorkinos, organizaron un·1
e:ompañia y se dedicaron á trabajos preliminarcg:
pero muy en breve, esta compañía cedió su pucstc
á otra respetabilísima, constituí.da por los horn •
bres de más grandes negocios de Buffalo.
El capital en acciones, de la nueva compañía,
fué fijado en la suma de dos millon~ y medio d,;
dollars, con autorización para emitir bonos por
otra cantidad igual. Además, d Gobierno ele Bsbu1os Unidos contribuye con 500,000 clollars, v
el I&lt;}stado de Nueva York con 300,000, dollars, de
suerte es que la compañía, contando con algunas
otras subvenciones adicionales y las sumas oue
han empleado los Estados y países del continenb
a.rncricano en organizar sus instalaciones ha pouido aportar un capital que pasa de 12 millones.

'"1Ar-.l!f,\(.TlJRE:, ANO ll&amp;ERAL Mns SUILOrni;t•.

"'

Manufacturas y artes liberales.

MACHINERY ANO TRANSPORTATION.

Maquinaria y transportes.

Domingo 3 de Marzo de 192;¡

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

cios espeeiales, t1e los Estados de la Unión Americana y paí¡;cs centro y sud-americanos, para cuyas corn,trucciones se han dedicado 1,500 acres de
terreno.
Si la parte relativa á utilidad prád.ica. á
c1 'Sarrolb ele la:; transacciones comerciales ,, ,'.ono
cimiento amplio y corn pleto de cuanto puede cont~i\mir ,1l ¡wogre,;o v utilización de las activ:tl:.i ·
des humanas, está ·bien organizada, no Jo esH
menos lo que :-e relaciona nl placer y á la dii::trac·
ción, que harán agi:adable la estancia en Buffolo.
El caráder yankec, amigo de las grandes sPngaciones y ele las novedades ¡;jn precedente no ha
omitido e¡,fuerzos para presentar verdaderas ma·
ravillas, que describiremos en uno de los númPros
próximos de este semanario.
Ba.&lt;:ta por ahora. decir oue hav ofrecido un pre·
mio de 100,000 dollars para el inventor d&lt;.&gt; un
portento, que supere á los de otras exposicione~.
inclusive la torre Eiffel, y que ya se han pre-sentado los más ingeniosos proyectos.

.

-~.-.

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~--

;\. :·.•·.:-:..
.

.

·; -~;

SEX,T'IO

Yuehcn la l~rirnavem y el Favonio
Y hacen (.,'Csar el riguroso invicrno ;
Con máquinas al mar llevan las naves,
Ya no blanquea con la escarcha el suelo,
Ya el ganado no gusta del aprisco,
Ni la lumbre le place á los labriego~;
Ya conduce los coros Citerea,
Al ver la Luna en la mitad del cielo,
Y las Gracias hcrrn~as, con las Ninfas
La tierra baten con su paso a,lterno,
En tanto &lt;le los Cíclopes, Vulcano
V a las fraguas pesadas encendiendo.
Conviene ahora oue con mirto Yerde
Las frentes perfumadas coronemos,
O con la flor que rinden
Las tierras libertadas del invierno.
En este tiempo de inmolar á Fauno,
De los bosques i:agrados en lo espeso,
Ora, si ai'í lo pide, algún cabrito,
O ya, si lo prefiere, algún cordero.
}Jisa con igual pie la muerte pálida,
La choza poorc y el alcázar regio.
Lo breve de la villa nos impide
Larga esperanza alimentar, ¡ oh Sextio !
Bien pronto ya te retendrán los Manes
La negra N ()('he y de Plutón el reino ·
No allí cuando tÍí vayas
'
De rey del vino sortearás el puesto,
Ni á Lícidas vcn1s, marnvillaclo.
Por quien arden los mozos de de¡,eo,:,
Por quien habrán de verse las doncellas
Del amor consumidas por el fuego.

AL!-1"'10
¡ Feliz quien ele negocios apartado
Cual de los hombres la primera raz~,
De toda usura libre, con sus bueye:;
l,a~ here&lt;ladci; paternales ara ;
)u1en soldado el clarín no le tl~pierta
.,i el mar airado espanta
r l'l Foro evita y el umbral soberbio
De los grandes señores no traspasa !
Ya el adulto sarmiento dc las vides
A. los enhiestos álamos en.laza
Y errantes ve sus greyes mugidoras
Por los repuestos valles y cnñauas;
Para ingcrtar me;jores
Poda inútiles ramas,
Trasquila sus ovejas, y las micll':;
En sus ánforas guarda.
Cuando en los campos el Otoño cleYa
Su cabeza de frutos coronnda,
Cuánto !'C regocija recogienrlo
U,·as rojas y peras inge1tll{las
Que á tí, Priap'.). y á tí, Padre Silvano,
Guardián de los linderos, les con~rigra '.
Alguna vcz le plac&lt;.&gt; recostrir~e
Bajo la encina ó en la vcrde grama.
Entanto oue de lo alto ;:e despeñan
En raudales Ja,:1 aguas
Y las an;;; ~&lt;' quejan en los bosque~
Y de" lais fuentcs manan,
A leve v dulce f-ueíio convidanclo.
J,as bulliriooas 1infas desatadas.
ruando JMe el tonante. en el invierno
ron lluvias y con nieves amenaza,
'
· Aquí ~· allí, eon perros numero~◊$,
J,os jaYalís empuja hacia las trarnpa8;
A los golosos toixloo, engaño~a
Red, prendida en hor&lt;'ones. les levanta;
Y la liebre y la grulla advenediza,

Premio debido á sus afanes, laza.
¿ Quién los cuidados que el amor procura
C'on los goces del campo no olvidara?
~i una mujer honesta por su parte
Cuida los tiernos hijos y la casa,
Cual la mujer Sabina ó la de Apulia
"De andar al sol tostada",
Y leña seca en el hogar enciende
Cuando la vuelta del el'poso aguaixla,
Y ordeña las ovejas
Que encierra por la noehe en la majada,
Y vino nuevo del tonel sacando
}fanjares no comprados le prepara;
No las ostras lucrinas
Ni los rombos ni escaros me agradaran
Ki todo cuanto la ola del Levante
Arroja tempestuosa á nuestras playas;
K o las aves del Africa ó de Jonia
Comiera con más gusto, que las malvas
Que dan salud al cuerpo, la acedera
Que fácil en los prados se propaga,
La oliva recogida
Del árbol en las ramas,
O ya el cabrito al lobo arrebatado,
La cordera al dios Término inmolada !
¡ Cuán grato es ver durante la comida
Las ovejas que tornan á la granja,
Los bueyes fatiirndos, que en el cuello
Volteado el yugo. lánguidos arrastran,
Y alredor de los Lares esplendentes
Los siervos, rico enjambre de la casa!
Así Alfio el usurero, pretendiendo
Jlacers~ campesino, se expresaba ;
Y 811 dmero que cobró en los Idus
De darlo á usura en las Calendas trata.

. :o•
ó

•

.

. .

.

o•c,; .....
o

o. ·:•o .• .

. .......

�EL PRIMER PARQUE

LA CAMPAÑA DE YUCATAN

DE MÉXICO

~~ntrc las. pocas notatl tristes que nuestra histor:a ha temdo que eon::,igna r en su,, ná.,.ina.
,.
.,. ' te':s, cum1
' t a:,;e 1a campaña provocada
" por
" ma~
.re.,i_en
los
uul1~,; may~,-,, que residen en Yucatán y que ajeno:- a toda idea de progrc:-;o, han trat.a.do de tÍ:-séonoc...•r con ll'l~arid,ttl digna de mejor cau~a el
,mlen establecido.
'
El gobierno h,1 acudido con stt, fuerzas al c::mtro
,Je,( &lt;le,;orden, y háhile,; di,;posiciones movilización
u_p~rhma y la c,m1pañ.i emprendida' con toda actn·,1dad, augur_an que en término perentorio ha-•
hra desapa,1:cc1do L't\fa immrrea:ión, digna sola1:'.c1!~c ele tnbt~s ~~·mi~a-lv,,1jes y que, con la ,;uhle
:~c101: !le_ los m~w~ &lt;le ~o.nora, ha venido siendo
c,1 lo;" ultnnos an&lt;r.&lt;, la un1ca no-La discordante en
('3ta ?Poca de unánime con&lt;:icrto .Y paz estable&lt;&gt;ida.
,\f~rtunadmncnte, re¡wtimos, los trabajo· em!H~nt1_1~los .. y la;; mP,!'i&lt;la,; rcprc;;ivas que' si han
,ttkpta\lo :,on _tan efwa&lt;,P", que antes de muc-ho
q~1e:la_ra tc1·rn~n~cla t&gt;:&lt;ta ('itlllpaña, en la eu:11 C.:l~
ta 1 .'-nc:n&lt;lo _&lt;l1ar10,- Jo,4 triunfo,; alcan7,a&lt;los por
la~ iuerzas fodcrak,,;.
('orno m~ re_rnerclo, ,;in embargo, de lo ouc pued_c hahei; ;:1gn1_fk·a&lt;lo P,tit púgina de s,mgre en el
l1b~o rn_as ~·:c1e11te d.? llll&lt;'stm historia, publicam ~ ho., tr~:s f_otograf111,; que r&lt;'prc..acnhm á lrn cabecilla,; de la m,-111-rrcc·i&lt;'m .Y rl exterior é i n1 erior
dt•I templo de Baeafar, pohl,wiún en la cual ~~
hnn reconcentrado siernprc lo,; insurrcetoe\, v qu~
'.~h~r~ _e~tá .~·a en p()(ler dt• h1 federación y r:ujcfa
.1 la,, _
auL01Hla&lt;les nomhn1•1la.i por el Gobícl'llo e tahlcc1&lt;lo.
"
. Xucstros grabadoo i,nn int,rrc-anic~ Ri Pe l:"' ana!_1za: ~; grupo de ca bC&lt;·i !la~ 110~ mue,-;trn &lt;'l tin,
maya en tcdo8 ~us clrta!J(\'1, y entro esn~ indios

El espléndido parque de Chapultepec, que por
sus recuerdo;, históricos, por su posición pri vilcgiada y por su natural&lt; hermosura ocupa sitio muy
principal entre todos los puntos á él semejante5
en el mundo entero, es objeto de la predikcta
atención de parte d:el Gobierno y de la Junta
creada especialmente para el mejoramiento der
elegante paseo.
Casi no pasa mes ni semana. sin que se piensen y ejecuten obras que, unidas y en conjunto,
han de contribuir á dar á Chapultepec el carácter
de punto único en el país por los -primores que la
na,turaleza y el. arte han acumulado en él.

***
Ahora presentamos tres vistas &lt;l,el bo~que:
dos que reproducen sitios repuestos y escondidos,
parlicularinente bellos por lo állevado y majestuoso de loo aihoohuetes seculares allí phmtados; un
lago en que navegan cisnes, cerca de una glorieta eercada de truenos enanos, con bancas de hierro
fundido, ?/ á la sombra taIDlbién de viejos y venerables ahuehuetes; y por último la gruta en donde se ha construído un elevador para el alcázar.
Como se sa,be, ,eil panorama que de 1o aJ.to del
OAf-tillo se disfruta, es famoso en la República
toda por su belleza.

Desde el mirador, dice un articulista, y más
aún, desde la altura del fortín, se presenta la más
admirable y sor.prendente vista de esta capital y
del magestuoso valle que la circunda. Dt:Sde
aquoila especie de anfiteatro se disfruta d1;1 lc1~
persp&lt;'Ctivas más encantadoras y vistosas, present,m.lo acaso como ningún otro punto de un go:¡Je
y cerno en miniatura, las grandiosas torres y cúpul'&lt;! &lt;le la Catedral, la parte superior de su bcha&lt;la y el reloj y estatuas que la tPrminan.
Comu en un esplendente panorama se divisan á
rnay,)r 6 menor distancia las torrecillas y ciml;orrios de casi todos los templos, los remates v
las a;:tabanderas en qu:e flamea. el paoollón méxicano en los edificios más altos. Prolongarlas hileras de árboles marean las calzadas que dan entrada á la ciudad; dos órdenes de arquerías se di-

El nuevo lago.

viden á derecha é i11q_uier&lt;la, conduciendo das
aguas potables para el consumo de la ciudad· las
que se pierden dentro de ella confundiéndose
entTe los edilicios, Las Tisueñas :haciendas; de
La Condesa, Loa MoraJ.es, La Teja, El Cebollón
y otras varias, las frondosas huertas y brillantes
hortafüza,; die 1a ribera de San Cosme, las arboledas y los sembra.dos, forman, grupos tan varios
que sorprenidiendo la vista, la arrebatan agrada~
blemente de un punto á otro sin permi-tir se fije por mucho tiempo en éste ó aquel. Terminan esta bella pers.epectiva, los hermosos lagos
de Texcoco y Ohalco, donde como en un espejo
se represenoon aíl1guna vez las colosales montañas
del Popocatepetl y el Ixtlacihuatl cubiertas de
perpetua y blanquísima nieve. La imaginación
no se cansa ail conteilll!)lar tan maravillosos objetos, y es precisai una especie de violencia para
desprenderse de aquel delicioso sitio y bajar á disfrutar de la amenidad del bosque, espectáculo si
no tan grandioso, tan digno al menos de atención en su línea.

N UES TROS GRABADOS
~?or la felicidad de la novia", se llama c,l exquisito cuadro que hoy reproducimos. El banquete. de bodas ha co~grcgado á todos los pariente,
y amigos de los rec1en casados, que escuchan loe
votos que haoo ,:1 orador porque los nuevos rsposos alcancen dicha completa.
Cada :11:ª de las figuras es particularment,~ sugesti_va e mteresantc: el novio, que subraya cGn
sonni:::as las frases del autor del "toast" · la desposada, que baja los ojo~ ruborosa; lo; padres,
que ,se muestran enternoc1dos; el convidado, ~ue
som1e y el que se pone la mano en el oído para
escuchar, _son figuras muy bien ootudia.das v colocadas meJor.
·
Pero el interés del cuadro, más que en el l-rin•
dador y en los novios mismos se reconcentra en
la joven pareja que se mira ~n primer término:
el galliaroo oficia:l y la núbil donoella que se apr~ta..n para f?rmar un h0gar nuevo, y que se prometen realizar el programa que inicia la galan~
frruse del amigo de la oa,;a.

Fra, cisco Agui1ar, in1érprete.

Joaqutn .Alcalá.

a

d~ mirada penetrante, cabeza bien conio
aue altanero
.
l'ffia a .,
bel.,
1' puede aprecmrse
la tendencia á 1;
re wn y e _esfuc_rzo que ha sido necesario para
l ograr su pac1ficac1ón.
El templo de Bacalar conserva detalles d
templos antiguos que da • t é
e 1~
tración.
'
n m er s á nuestra ilus-

lo■ má■

anti~os ahuehuetes.

Felipe Yama.

.Antonio N.

José A qui.

Felipe Tus.

7

Templo de Baoalar.

Uno de

Domingo 3 .de ifarzo de 1901.

EL .\ffN"l &gt;O ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRA.DO

Domingo 3 de Marzo de 1901.

Templo de Bacalar. lntcrior

LA ttLTIMA NEVADA.
~•--.::&gt;

~ja afición á la fotografí
.d
,
rahzada en Méxi
a, ca . a vez mas gene1
da{l de dar á co~~e~°:/rºfºrc ?na la oportuniinteresantes que loo Heñores~ e numepro_ dos vistaR
arres Y liegos toma-

Elevador en la gruta.
Calle de la Re'orma, e:t Chako.

ron en Chalco dura t l
el 17 del aotu'al.
n e ª nevada que se verificó
Todas las alturas que r d
taban un ª"pecto
.
o can el Valle presenllcs y los c¡minos p'.1~n,oroso, y el piso de las cagrabados ofrecíad ~"'~.n Jue(lf w•~·se en nuestros
táculo v:rda&lt;lera.m~nt~ ie oo _e e meve, un ~peeexcepc1onal en México.

�EL ~fU:N"DO ILUSTRADO

.
3 de Marzo de 1901.
~omingo

Domingo 3 &lt;le M~.rzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

yo no he de lleja.r á mi madre, que tanto me a_m~,
y que es tan buena, tan honrada .. • porq uo I eso
! á honrad¡¡, no h,iy q111e11 la gane 1• .
.
''Y Pedro vivhi sin decir á la Clanta oxte nt
moxtr • sin "ªBtan;e ni un centcivo fuera d~ rasa,
sin i,[' prm•7o c:oni:entimi~nto matem_o; d1:lw:&gt;
y ,.ii n pena:', ,;in t.emores m. zozo~ra~, sm 1'.1ru-_ pi..:
(:.Pll.':' que d katro dramático, fuente pa1a el de
1-1n 1:.; nmoC'ionp,;; la lL'&lt;'tma de una que otra novela, ( ""hi~toria,,·,, c:01110 d dt•da) tle1 orada ('n el
Ii·dio &lt;le dil'Z á onc·e ele la noche; uno que o~rn
hailt'. allá de c·nan&lt;lo en cuando, como c¡111?n d1r.c
por ( 'or1m,; y :-,an J ua.n, y ec:húndoi-e t•nnma en
(•hac¡ t1L•t11 la,: g~tlana~, rha~'C·os bla~co~, c:orba t~s de
, , 1 o rnati1,, pantal01w:.; een1&lt;lo,, y bw-n cortado~, bot i1w,:, l,a.vo., de ao-uzada.~ 1mnta~, y sombrero~ (.•nga'
"'
'
' ."1.n_on1a
• t . 1e rcJo:rn,l&lt;t~ .y clona1r1wo~,
euanto ,,la~1a
~erYn ba. l'&lt;'OllÚlllÍC'a, pa l'll ta 1111\UOS 1UJ08 y para
titk,.&lt; jnwnik•,- l'leg,ml·ia~.
"l';•)"O ¡oh dolor ... ! J&lt;],-;e día, lll&lt;'~ia hora anü..-., lk· 111i lleg,ula. ó poco 111Pnos, 1·e11ite rnrnutos
á lo ma,, en uu in"tantL•, te.Jo Yarió para el pobre
mozo.
''t:lalió,,c Pedro, dc,-;pués de comer, muy alegre
y e11n1~ia, mado, pnrque se iba á los ·•toros··-a~í
·10 dijo á ~laría-y no YOIVl'rÍa h_asta las _once y_
mt'Clia ó doce de la noehe: le habian c:onncl,1do a
u•nar unos a.migas suyo,;:· luego l-le irían al te.1~ro.
' · l'cro no lo quiso a~í la suertP. .\1 IIPgar a la
Plaza de Toro~,-donde tort•arí:L e,;t ta.nle un célt&gt;b1e ''lllatador""-,d ir ú tolllprar el billdP, echó
mano al boh,illo. 1· •.. ¡nada ... ! ¡ni una pe,;eta !
"\'ió.,e tentad&lt;&gt; de ir,e á vag-ar pnr harrios y ealll'ja,. y así pa,ar la tiirdr; ¡&gt;Pro&lt;'} ~ullil·io de la
mnltitucl que llPnaba la.~ calle,; prox11n:1~ al roso;
la alegría de la g"l'llk: Pl J)¿l,a-eal le f[lll' nn'.1 banda rnido;:a totaha allí (t'l'ta; l'l ealm· d1• la sa·sta y
l,t ('.-nlénclida hPIIPza dt'l c:ielo, fupron al mozo po•
dero:;o infenti ro.
"\'oh·ió,-;L• á h1 easa á tral'I' dirll'ro... ¡ Xun(·,t
lo hieiera ! ¿ &lt;)ué 1·iú, qué dc-~(·1tbriú, qué ternpt's ·
tadP, de ira v dt&gt; dnlor e;stallaron n•¡wntinanwnte
t'n ,-u alm;i ;luke ,. bondado,a: l'n qué nubt&gt; de
ptírpurn ce sintió ei1rnelto; c¡ué piélago de ~angrr
ll' arrolló entre sus olas? Pcclro no a&lt;.i'rtará (L
dP&lt;.:irlo, ni si at·e1-tara lo diría ... !
"Ello e., que loco, con todas las tinil'bla,; del
infirmo en l;1 ml'11k. y rn l'l corazón todos los odios
ele Luzbel, hu,;(·Ó l'n torno suyo algo, algo que no
(•1wontmba, qut• al fin halló. algo con que poder
matar, v . . . inató !
··1 n·1ató ú aqiwl hombre, traiclor é infame amigo, qut' le ofendía y le de8hon raha en lo Oll() má1&gt;
quería PH1ro: en lo que amaba má,; rn lo que
había ,;ido para él. ha,-ta e~c rn onwnto, dicha, ternura. cariño, amor nobl&lt;&gt;, dt•,intere,;aclo. purí,;imo,
tJmo bajaclo del rie-lo, rn l'id:1. ,u ,tima, todo,
todo!
'')[ató v hul'ú.
"¿ g~ta fuga agrarnrú rn delito? ?. Le ab~olvrrán? ¿Le condt•narún? );o lo ~é. Atfü'll tú podrá.-; decírmelo.
'' Al ententnllL' tle lo aC,H'C'itlo, I' :tl meditar &lt;&gt;n
lo que había pa,,arlo, ~t'l'ero para ·&lt;·on d ~dudor,
y ju..;to y rcc-to pal'll con el inft&gt;liz mow, me dije:
''; Tuvo raión ! ¡ A;;í debía fo1ct•rlo. a.,;í lo hir.o,
\" a,í dehe hileer,,-e. ¡¡,:í !
·
Orizaba, l 900.

sí

Los grandes duelista• de París.

un duelo entre maestros de armas
~

SENSACIÓN EN PARÍS

K 0 ta sen~acional tragi-cómica, y muy apropiada
t : oca ;n que los llamados lanced de
para
esl
honor 1an ep
que'd~do á disposición do los espada-

ª

una polémica los citados campeones, se agriaron
los ánimos, y a~pués de un asalto en el cual h~bía lucido su habilidad Athos de San M!lato, hijo c1e un famoso esgrimista italiano, lanzo un cartel de desafío á todos los maestros de armas/, franceses, para un encuentro á la espada con . Pfnta
de arresto", es &lt;lecir, con un botón que deJa .1bre
una pequeña parte de la punta del arma, lo ~astante para causar uua herida poco profunda, pe:o
que impide que se niegue "un touché". Quena
ol reoo.dor demostrar en el encuentro ~ue un bueJL
tirador de florete tiene grandes ventaJas sobre un
ésoecialista en espada de oombate.
.
Luis Delmotte recogió el guante; pero .sm
aceptar el botón, y de este modo, lo que hubiera
·-a un "match" se convirtió en un duelo for:.af con la sola 'particularidn,d de que tod_os loa
aficiona&lt;los foeron citarlos para presen':iar .:1
encuentro, como si se tratara de una corrida di}
toros.
Desm1és de tres días de prepai,ativos, el lance
se verificó en el velódromo d~l Parque de lo:1
Príncipes, en Boulogne. El tiempo esta~a ab?,minable y San Malato, que es todo un pollo ,
se mos~ba malhumorado, porque se le echaha á
]')Crder su flamante y coqueto traje. ~le~ó la
hora del asalto, y los dos campeones luc1e_ron su
habilidad su destreza, y hasta su corecc1ón
las postu;as, llamando la a~nción su sangre fna.
v dando lug-o.r á aplausos, vivas y apuestas, ~~mo
si se tratara de un partido de pelota ó cualquier~
otro espectáculo sensacional.
.
Por fin. después de una lucha encarmzada, durante la cual los fotógrafos y los empres:ari~s de
un cinemat6¡rrafo obtuvieron muy buenas v1&amp;ta.s,
Delmotte oor&lt;lió la calma, y el duelo llegó á su
fin con resultado bien benigno por cierto: una
lig~ra herida que causó el canmeón _i t~!ia.no, quien
con todo el aire de un vencedor, p1d10 permtdo ·l
los testiP"os del lance. para estrechar la mano de su
contrincante y manifestarle sus deseos de que
pronto se rcstahleciel'a.
¿ Acabarán los duelos por ser un espectáculo
como cualquiera otro?

;n

Bl profesor Damotte.

.
•do para los pariBienscs un duelo con
1
chines, d ia ~1 verificado hace pocos días entre rlos
especta o1:, armas, 1\fr. Delmotte y Athos San
08
~aesl
JYLa atrto, c1 primero,. c1e la Escuela francesa, y el
do de la italiana.
segun
'
d'f
'an en oniniones acerra
de
Por que
J en
.
t :a. sn.
.
d
tre
la
rspada
v
el
florete,
uvteron
1
penonc a on
'
•

El profesor Athos de San Malat o.

AL VUELO
Si es tu voluble espíritu la abeja
Que sólo busca deleito~as mieles
De las almas en flor, tu intento deja
Y no te acerques, ni á mi lado vuele,.
No encontrarás el zumo perfuma.do,
Y es peligroso tu galante juego;
Quien te mira se rin&lt;le enamorado,
Y m i aimor hacia tí será de fuego.
Aunque me atraiga tu beldad suprema;
No me deslumbran tus brillantes galas :
Y el amor es contagio, el fuego quema,
Y si te acercas perderás las alas.
Francisco A. de Ictua.

¡A SI!
Y esto fué lo que me contest:) .

y~-i·~t~·

El Combate.

· ·,;LÍ~gab·a·
~~·a· (q~·e· ~~ ·t~y~· t~1~_bién¡
ya lo sabes,) cuando advertí que varias i:nuJer7
unos cuantos hombres y algunos granuJas, m •
raban hácia la puerta de Pedro, el mucha.chó
aquel que estuvo á mi servicio dos ó tres meses,
y á quien tú conociste aquí; aquel mo~o t~n bu!'"
no, tan humillde y tan sencillo,. c~fª 11;1~1ige~ct.1
te cautivó, y cuya "piedad filial -duelo a
manera clásica,-te dejó encantado.
"¿ Qué había sucedido? ¿ Qué pasaba? .Algo
muy grave, sin duda, pues en los ojos de las ~ujeres,-lavandera.s unas, y otras toroedoo-as e
"pitillos",---eomo acostumbras á decir,- se retra·
taban el espanto y el miedo; y en el rostro de
los va.rones se leían el asombro y la sorpresa, un,s
y otro causados por algún suceso singular y tern·
fico. Sí, ¡ algo muy grave !
"A la sazón salía de la casa un gendarm~,. mu{
de prisa, como si fuera en pos de un fugitivo
tratase de pedir auxilio á sus compañeros.
"Soy curioso tam bien, ( que la curiosidad el
ingente en la familia humana) é impulsado por
0

vivo de-seo de :;al,er lo que pa~aba, me Pnt1ó en tio parn &lt;¡ll&lt;' s&lt;' la tragasen la,; paredes, hahí:t u1rn
11111 jcr. 1111;1 mujer que lloraba, qul' lloraba a ,1~11la e,isa.
"l~ncontréme allí con una,; cuanta..~ pPr~onas: rl's. en ('iertos 1110111e1Jto~ ra:s1 11hog,1cla por lo" ~ol'I I ecino inmediato, nn harht•ro horrnthrn; :.:u 1lnzos y que st• &lt;·uh ría tl'nazmenfo el ro,;l ro con un
ami&lt;ro el cerrajero, otro que bien b¡¡,ila, clt• l:1 _1111~- ··rl'bozo.. c·laro, también mane hado de ~angrc: 111
ma ~aÍa11a y con las mi,mias aficiones akohoheas; madn• tle Pedro.
Era éste un buen c:hico, trabajador, ele excelen~Guadalu11e, aa ca,-era, miuy c-onoci'Ch1_ l'll, ,e,;-.
tt,,; c,-o,;tumhres, poc·o dado á juerga,; y_ parrandas,
ta~ rnlles por su voz de ~argento, :su» l!tg?tL ~, y
,;u~ anchas cadera., ele i,-óc:ronos rnoY1111 w1itos; (·uida&lt;losísirno de ,;u per-,;ona, cnmpl1&lt;lo, rt•c•to,
Luz, su hija, una doncella de buen P?rtr. y )1 arc~- (•,1h1l)pro,;o, y tan buen hijo, que t_o&lt;las l:1" !1'1aliuo, el talaberterillo. galn,n(l', glona y prez _d( l dre,, le ponían por mode lo, y que ,:aliado a ",thac-ntrc•gaha á la ,mya t0(1o cuanto en la :&lt;emana
,.,o-n•mio' y tentación &lt;le toda,; la.,; muchacha,; n nh1- &lt;lo,
lrn liía ganado.
.
.
,
.
le,; del barrio.
·'.\ los once ai'íos. quedó :im padre: . l•,,,t~ volo
·· f,jstaba también Don ,Justo, el J 1wz ele 11 a~;,mna. un carpintero de obra gruesa, ~1omhre ~Pr~o Y arrt•hatado por insiclio:-:a galopante t1s1f:, :&lt;rn tlcConnal, á quien pued&lt;."f\ fiar oro molido, ¡que ~ligo: jat· á su familia más patrimonio _que _una_ buen-a
diamantes de i;ubido,; quila.te•,-, romo quwn _dH·P ~•l rqmtaóón, adquirida á co:-ta c~c 11111 pr1vac·1_om•,; ..Y
"l{p~enfo'' ó la "~[ontaña de ,luz''. ;, ll_ne habrn de largos año~ ele Yida lahonMa en el &lt;'JNC:1c1,i
.
pa,ado? Poco:-me re,;pond1-un a,;~~1,~ato de. ele pcnn,;a,; y mal retribuidas tareas.
"La ma,dn•,-á quien tú conoci..lt.'-era ,¡o,·en y
(~1:i,.; de que hablan diariamente los pen6d!cos; un
linda y no tt&gt;nía más que Yeintiséi,- aiiol', muy lu1&lt;UÍ&lt;·idio de esos que ,;on ya moneda co_rnente ...
'.
cidos y frescos.
. .
~ ada para ('::;too tiempo~, en que lai&lt; 118.('1011_('~. fuer''l'r.onto madre é hijo ;.:e virron en la m1,:ena.
tP, ~.e complarrn en harer ne&lt;lazo¡.; á las dehil_t&gt;,;, .Y
p:Jr ello mt&gt;recen Yítores :· aplauso ele las nac·1011~•s C'omo la pnJ'ermetlad de Don An"elmo fué lm'vc&gt;,
eul1,1s,-esto es armi-potent{',;: en que la~ r(•pu- IHll'~ solamente duró dos me."P~, algo de las Pcohl i( as humanitarias y lo,; imperio,; altru1,;{a..; ~r nomíai:; del buen arte,;ano que&lt;ló rn el fondo dl'l
tornan en un ~antiamén c&gt;n c·onquiRtadon':s tle la,; an·ón, guardado allí entre la$ pren&lt;la.s dominguena&lt;-ion&lt;':- que tienen poeo,; harcoi;; y en q1w un ra.-:. Con tale" dinerillos vivieron algunos meses,
pueblo, ton aprobaeión fra)l(·a de
purp_urado. eer&lt;•a de un año.
•· Pedro entró &lt;le aprendiz en nn taller. y tansahc 111m·er guerra ú otro pueblo ¡wqueno, pro~pero.
to ~E' aplicó, trnhajó de tal modo ." tan bien ~e
padfieo y vi rtnoso.
c·:mdujo, que á pc{'o turo sueldo, y _cl~;tle ese d'.a
··c.· Qué iuiusfü:ia
nué inic¡uidacl. qué horrendo
.,
' .,
•1
l
rri lllL'll ::e habrá ro metido t'n e,;ta casa, ai:!1 o e P acudió l'Jl auxilio ele :;u cai:,a. y almo en ~far1,1
una pohrf&gt;za. digna :' honrada. y que ha.~ta hoy Antonia la d iari11 tarea de lavar sin descarn:;o, alFué morada ck Yirtud. de cariño, de trabaJo y de midonar los vicrnt'R, v aplanchar Jo:; "ábados. tarde V noche, hasta que la oamnana mayor clr la
ec:onomía?
Pa1:roquia tO('aba el alba. y llamaba á la mi,a
''E,;to pen,mlm :·o, al rntrar Pn a.qm•11a haliita- &lt;le cuatro, á descalzo;¡
(·iún l[UP siempn' \'Í tiara y bonita, .v, que ahora v mal trajeado,:, á mo111(' pan.,'&lt;.'ía obscura y Íl',l, y al apartar a cada !arlo
zas de~liza&lt;las v á viPpara abrirme pa,;o, ú toc1ai- aquella,; gp1Jtp,: qne ja;, mac1rugonas.
atónitas v mmlas de terror rotlPahan un lt&gt;•('.ho
'•\"ida frliz vidan
en,·angrentaclo.
l'(•&lt;ho v :11aría Anto"Pronto ~upe todo. Delante &lt;le mí, en un lt•nia. Ella rontenb1, ,:ach·&gt; l'l'rnelto. había un radál-er, caliente a1ín. con tisfecha de Kll hijo; él
h ¡&gt;al iclt&gt;z a&lt;Tónica en el ro,.:t ro; i;udoro,;o,; la frcnmuy amoroi;o, muy pat~ v l'l eabello: las manos erispada..~; cont.raí&lt;)a la gado de ella.
h::c:a, (·on eierta p:-, pre,;ión d!' sorpresa y ~·ahia al
"-)li madre-!-,-olía
m is1110 tiempo. como si de ac¡uellol' labio,, car- docÍl' á Rus amigos.ncsos y sen:males se hubieran e:;rapaclo á h1 -par no c&gt;s vieja ni fea. ¡ Xau1ta hiasfemia procaz y un grito de _horrorosa
da de eso! ¡ Qué ha
dt•aesp('l"a&lt;:ión. En el pc1.:ho, :-obrL' la n 1n•a blan- de set· fea! ¡ Por ella
l'll, ;l de la camisa, tenía 11 na mancha ele :&lt;angrc;
no pasan los años ... !
1wgra Pn el Cl'Dtro. de soherl1ia púrpum el c·~n})ero 110 volwrá á rat-lrno. l 'na manta roja, exü•ndida por nuu10s JllH- sar~&lt;'- Ki yo me casacl11,as I c-aritatiYas. Yl'laha lo que l'l prnlor &lt;lehía
ré miPnt ra~ ('!la YiYa,
orulta1·.
¡,or 111 tl(·ho ([lll' son
·-'l'ratúbaJSe de un mozo dt•cidic1o. guapo, rc.,ucl- gra1l(l{',. y muy grauto, fornido y valiente, que do,; clías_ anh.:'il, en lll)-l
cle" la~ gana,; q1w tentienda muy conocida. afable y tfac1~lor, me habrn ero &lt;ll' ('.l,-arlll(' eou
n••Hlillo puros tuxteco:; de L'X_eele_1;te cl~'iC- .
('Jara. la hija de&gt; mi
·· En un ángulo de la habitae1011, refugiada e1~- maestro, porqu~ cl,'.'rafrp Jo:; muroi-, como si hubiera bn,rnclo aquel s1,-a&lt;lo ra~¡¡ qull're , _1·

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lfafae/ 2Jelgado.

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Domingo 3 de Marzo do 1'901.

EL MUNDO ILUSTRADO

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO Vlll--TOMO 1--NÚM. 10

SuDscnpción mensual fortlnea, I 1M.
1dcm idcm en la OapílaZ, 1.16.

MÉXICO, MARZO 10 DE 1901.

Gerente: ANTONIO CTTYil.

.,!rector: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

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c:x::x::x:::x::::::xx::x:::x::

LA NOCHE.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 17 de Febrero de 1901.

P.L MUNT-&gt;O ILUSTRADO

-EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VlH-TOMO l--NÚM. 8

MÉXICO. FEBRERO 24 DE 1901.

'-4&gt;-

&gt;1..;u .,~cri?ci'ín mr11,1mal forlínrn. S J..~O.

I clcm idcm en la Capit11l,

J.}5,

Gerente: ANTONIO CUYAS.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

ESTUDIO AL ORAYON

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 24 de Febrero &lt;le 1901.

EL J\iIUNDO ILUSTRADO

.c!rofan6o.
Labraba ~u huerta, labraba Ru huerta con :u1101·.
ruando Fe la arrendaron era un campo seco y p&lt;1lYOroso. Dc,rcueijada la casa. mm.tios los árb, 1lc,;, sin h1:cllas lo:; senderos, borrados por el polvo y los hierbajos.

-

miel. El día se le figuraba eterno, porque los
~epa raba el trabajo; la noche, con su rumor de
besos. siempre corta; y cuando vohía del camoo,
nrriendo como chiC'uelo. comíase á mimos á la
reina de 1:-u albedrío, y luego, d ~ sobremesa, leían,
ePtre caricia y caricia el "Petit Journal'", gozando él con Yer 'reflejadd en los ojos de ella el asombro otw le producía la perspectiva ·de París deslumbrador v triunf-rnte.
Los tiempos cambiaron; pero no en el sentido
que esperaba .Juan. El Dropietario de la h uerta
]p dijo un &lt;lhl, ''cuando menos lo c,;peraba.. :¿Sabe,;?. l\Ii hijo, el oue está en rarb, Yoll'erá
&lt;',;te verano. Yov á ponerle en posesión de la
finm. X ecesito, pueii, la huerta, -y de:ide luego te
lo a1·iso, porque el arriendo terminará en 30 de
Junio. Tienes ticmno de i:obra para buscar otra
co,a··.
Fué e-orno ~i le huhie,en dado un gol,,e de ma··n en la nuea. Paró atónito, sintiéndo;;e de~fallecer. con las piernas temblorosas; y luego, pasado el estupor. sintió oue le subía del corazón un

. ,,.

Trabajó un año, trabajó dos, trabajaba sin descanso, y la casa y la huerta empezaron á sonreír
con el ,,erdcar ele las plantas, el amarillear de los
frntos y el cantar de los pájaros. Los 1·iajeros del
ferroca.rri 1, que pasaba paralelamente á la huerta.
veían al mocetón &lt;le pie en el rampo, la azada al
hombro, contemplándolos con mirada de re~·, con
cierto aire ele conquistador ... y era que se figurnba dueño ~; señor &lt;le todo aquel campo. puesto
que lo había hecho á semejanza suya. fuerte y lozano.
Para completar sus dominios, creía Juan que
le faltaba un trofeo: el corazón de una mujer ...
¿ Cuándo ~- cómo nació en su espíritu tan desapoderado cle:;co de conquistar? X o lo hubiera
podido precisar el mismo Juan. Recordaba, sí,
que una noche estando de sobremesa la familia,
dijo bruscamente el padre :-"Ya no te falta más
que una co¡::a para ser hombre hecho y derecho:
casarte". Y recordaba también que al clía siguiente, ruando salió á la alameda &lt;le árboles
frondosos sobre cuyas rama1-, saludaban los pájaros la llegada del buen tiempo, echó ele menos sin
saber por qué, eu el balcón de la casa, la silueta
de una mujer que le dijese "adiós", confortándole en el trabajo, con las manecitas de un chiquillo, fuerte J lozano como él y su huerta.
No tardó mucho en escoger. 'l'omó mujer como quien toma un ramo del campo, la que le
pareció más fragante, la que le hizo sentir UP
olor más grato. En Bougy, su pueblo, había una
moza con todo lo que, á juicio de Juan, necesitab".
de presente, y con todo cuanto ambicionaba para
el porvenir. Xi aldeana, ni señorita, ni ignorante,
ni bachillera, maja y sazonada como el que más
de los frutos del huerto; no haciendo ascos al trabajo, pero no atreviéndosé á salir, siquiera fuese
al portal, sin alisarse el pelo y sin ponerse los
mejores trapillos de la cómoda. Gran Ycntajapcnsaba Juan en su ambición de conquista,-porque voy subiendo, y. . . ¿ quién sahe . . . ? i. quién
sabe ... ?
Se ca_saron por lo canónico, por lo civil, ele todos modos, por todas las leyes divinas y humanas, y la boda, verificada á principios de invierno,
cna.ndo la Naturaleza iba cayendo en la sombra,
foé á modo de aurora boreal que alumbró la casa.
los árboles, ta escarcha en que desaparecía poco á
poco, temblando de frío, la hermosa huerta.
Para Juan no fué luna, sino todo un cielo de

torrrnte de odio. una oleada de cólera. toda la
protesta. largo tiempo reprimida, del sicrYO ele la
gleba contra el señor feudal.
i Cómo ... ! Aquella tierra que labró y fertilizó y rehizo; aquella tierra oue fué su primer amor
y que entrañaba toda su esperanza, ¿no era nada
para él ~- lo era todo para otro ... ? ¿ Sería cierto
que tenía, de grado ó por fuerza, que entregarla á un ach·enedizo, que ni siquiera de Yista la
conocía. como quien entrega la mujer propiá al
primer hombre Que pasa por la calle?
Lloraba. lloraba mucho, como si al quitarle "su·'
huerta se le acabara el mundo y no turiua ti,-1-rr,
donde ponerRe.
La despedida fué · un dolor. Dijo "adiós" á los
árboles, á las plantas, á los frutos que había cultivado para que los disfrutase otro, ese otro invi-

sible. que todo 1'o podía en la huerta de sus amores.
'·E~te prado-pensaba al pisarlo
,·cz---cra un barbecho. Y o lo hice fructífero apro1·N:lumdo las aguas del río. ¡ Cuánto t rabajo 1
Poner la noria fué para mí obra sobrehumana;
comprar un caballo, esfuerzo gigantesco; y con mi
voluntad, la 11oria, el caballo ·,, el agua, hice apro1·ec-hable.. lo que no servía absolutamente para
nacfa . . .
' ·¡ Y e:;tos perales exquisitos, gracias á los it&gt;jerto~ que hice, y estas ciruelas claudias, y estas
mnnzafüb, y esa senda cuajada de fresas y freso.
l
,,,
ne::-. que no ~e conocían en a comarca ... .
(¿ul'dó pl'nsativo. U nas abejas, "sus" abejas,
que guarch1han bajo techado mu:v ricas mie~es,_ pa~úronle zumbando sobre la cabeza. Las sigmo á
traré,; de un rayo de sol y. arrebatado por el vuelo de lo" in:;ectos, fué á fijar la vista en un jardinillo que había hecho brotar en un recodo á la entrada de la huerta. ¡ Cuán hermoso le parecía entonce',- ac¡uel rinconcito &lt;le flores bajo la fronda &lt;le los
árhole.,; ! . . . . . ¡ Qué bien se estaba allí .. . ! Y
luego. que fué en aquel sitio donde "la" besó ~r
primera Yez en la boca, con el pretexto de qu1tark• una cereza ...
Este recuerclo ensombreció el espíritu de Juan.
Asaltóle la idea de que al desprenderlo de "su"
huerta lo de:,;prendían también de su mujer, de todo cuanto amaba en el mundo; experimentó una
~acudida tan terrible como la que sigue á una amputación, y volvió á llorar de nuevo, á llorar mucho en silencio.
Después, de r egreso á casa, desfallecido y extraYiatlo, buscó con ansia en el balcón la silueta
de la muier con las manecitas del chiquillo; pero
no estaba allí, ó se había confundido tristemente
con el borroso horizonte.
La Yida fué dura. desde entonces. "Todo estabn muy malo", y era preciso im·entar oficios para
,eguir ,,iviendo. N cgoció en patatas, que compraba y revendía; negoció en hierba, para abastecer los mercados exhaustos; anduvo de pueblo en
pueblo husmeando compradores y ofreciendo su
negocio. Pero, así y todo, ¡ qué vida tan dura
aquella Yicla ... !
Y a::í debht parecerle, por lo menos, á su mu jer,

que estaba contrariada, tristona, s~mergida en silencio que tenía tenebroM pcrspectlva de remanso.
Aquella buena moza que nunca se había entregado con amor á la tierra, huía instintivamente,
11on desprecio y asco, de los sacos de patatas y de
los carros de hierba. A medida que el hombre se
encallecía en la ingrata labor del terruño, la mujer se afinaba en el abandono de la holganza, y
encastillada en su balcón, absorbíase en las avent uras que el "Petit J ournal" la contaba diariamente &lt;le aquel hermoso París, que no había visto, y que ya no vería nunca ...
Descuidado el niño, una tarde, rodó por la escalera v se hizo en la .frente una profunda herida, si~ndo recogido por el padre, que lo dejó todo
de la mano. Aquello no era co~a de cuidado; pero hacía falta ir á la botica, y mientra:, él acudía presuroso con todos los remedios ca~eros, ella
empezaba tranquilamente á alirnrse el pelo y mudarse el traje.
-Pero, ¡ mujer !-observó él con franca cólera.-¡ Si te dicen que necesito los óleos d.e prisa
y corriendo, no saldrás por ellos sin hacerte la
"toilette!"
Ella no dijo nada. Lo rnitó. Lo miró fríamente, con mirada vaga, como si mirase una cosa
muy lejana, perdida en el vacío.
Otra tarde, de vuelta del trabajo, "cuando menos lo pensaba", Juan vió de repente en su cuarto
solitario unos garabatos que le entraron en seguida por los ojos.
"Estoy cansada de esta vida. . . No me esperes más. . . Me marcho ... "
Era una burbuja del remanse.
J uan lo veía sin poderle dar crédito. ••:~fo me
esperes más. . . )fe marcho . . . "
También él quiso marc}1ar:;c, y abrió la ventana con intención de abalanzarse por ella y romperse el cráneo en la vía; pero aquel instante de
desesperación fué retenido por una voz. Miró, y
vió al niño, agrandado, inmenso, llenando la soledad del hogar.
·
Las comadres de la calle de Montmartre le conocían mucho y comentaban la ocurrencia mient ras llenaban cucuruchos de papel blanco con dor adas patatas fritas que vendían á les transeuntes
madrugadores.
¡ Demonio con el señor Juan ! ¡ Pues no había
dejado los negocios, el pueblo, todo cuanto tenía.
por venir á París en busca de su mujer, de la "in:
dina" de su mujer, cuyó paradero se ignoraba
por completo! ¡ Y el buen señor Juan, empeñado en que estaba allí escondidita, que no podía estar en otra parte, que París la había atraído con
sus ojos de boa y se la tragaba alegremente! Era
delicioso aquel pobre Juan.
Los "souteneurs", á quienes contaban el lance
reflej aban un raro asombro en sus fisonomías pa~
t !bularias, y ~acían silbar las lenguas con el particular chasqm do de la chulaperí'á regocijada. ¡ Qué
napa~atas el tal ~eñor Juan ! ¡ Buscar la mujer
pr opia donde hab1a tantas ajenas ! ¡ Buena tontería!
Juan ~lfateaba las faldas de su mujer, faldas
tanto m?s deseadas por él cu~nto m~s dispersas
esfaban a lo largo de la gran ciudad. Lo primero
que pensó, pensando piadosamente, fué que había
entrado en un taller de obreras. No era posible
otra cosa, y creyéndolo á ciegas, recorrió obrador por obrador todos los de los barrios esencialmente obreros, como Montmartre. Lo malo era
que no había por allí rastro ni olor de su mujer.
D_esanimado en sus pesquisas, pensó, andando
el tiempo-aunque sentía frío en el corazón y le
daba horror pen,,ar en ello-que su mujer tenía un
amante; y desde Olyrnpia al café cl'Harconrt,
desde los cafés cantantes &lt;le los Campos Elíseos
hasta _los "cabarets" del Moulin-Hougc, recorrió
los s1t10s alegres, como teatros conciertos y bailes
t?dos los espeetáculos que co'nstituían los " plai~
strs du jour". Era un andar de "Judío Errante"
andar continuo al azar, inútil siempre.
'
Por entonces se descubrió en un solar de la calle Botz~ris los trozos sangrientos de una mujer
d;5cuarbzada; ~uan acompañó á los vecinos y policias, ~ue recorneron con perros de caza, buscando
los miembros que faltaban, todos los alrededores de
la apa_rtad~ y siniestra calle, y se distinguía entre
los mas asiduos concurrentes á la "Morgue".
~e hizo presenta_r _al prefecto Goron, y formó en
la macabable comit1':a de maridos que iban á la
Prefectura, con m_o ~vo del descuartizamiento, á
.contar que sus muJeres se escaparon en tal ó cual

fecha siempre remota, y no dejó ningún día de
hacer' las mismas indicaciones y. preguntas. Go;
ron, que lo inspeccionaba detemdamente, acab~
por decir: "Si este hombre no es tonto, le falt,
poco para rn,tar loco".
Desanimado nuevamente, puso su úl~irna esperanza en el asfalto del boulevard. La idea le repugnaba. Su mujer.. . El boulcvard... Era
horrible la sospecha.
Pasó meses enteros entre la Magdalena y la Bastl. lla y viceversa recorriendo todos los boulcc '
'
•
"
varcls,
sin exceptuar
los cxtenorcs,
trotan elo., •
¡ Trotaba, trotaba siempre ... !
Era un conocido, casi un amigo, de las alcO'r~~
muchachas de todos los barrioi&lt;, á las cuales d10
miedo al principio, porque se acercaba á ella~ cautelosamente, mirándolas, una á una, con OJOS de
loco.
Le tomnron por el "Destripador", singularmente cuando la prensa dió la noticia. &lt;le que había
detenido á una mujer sujetándola fuertemente
por los brazoR, mientras gritaba: "¡ Ya te tengo,
infame ... !" Convencidas más tarde de que era
un "chi fiado", lo acribillaron á burlas, y conclu-

yeron por compadecerse &lt;l~ su "chif!a~ura·', la
cual lea inspiraba una especie de sentimiento romántico que desaparecía pronto, borrado por las
pisadas que daban al galopar en el "trottoir".
·'¡ Oh, el pobre señor Juan, buscando, buscando
siempre en París, á la mujer honrada ... !"
Era el eterno viaje á lo desconocido, al ideal
mmca alcanzado, á la región inexplorada é inexplorable, algo así como una expedición al Polo
Norte del amor . . . Aquel viajero ext,a üo é infatigable consiguió al fin dar risa á las persona;; que
le tropezaban en la calle. Una vaca, que se asustó al verle en :M:ontrouge, sacudió las campanillas
y levantó con ira su pata trasera.
La cosa, ó Juan, no era para menos. Se paraba ele repente en la calle, abría extraordinariamente los brazos, como un crucificado, y los cerraba
con invencible fuerza, gritando:-"¡ Es mía; la
tengo .. . !"
Al amanecer de un día de invierno lo encontraron así, en un puente del Sena, recostado en
una pilastra, pero rígido, con los ojos vueltos hacia Bougy, con los brazos agarrotados sobre el pecho, corno si quisiera expresar con aquella suptema convulsión &lt;le la muerte:
-¡La tengo! ¡Es mía ... !

.Cuis .}Jonafoux.

CAMPOAMOR, PROSISTA.
Cuando un artista tiene repugnancia en ocuparse en asuntos femeniles, podéis asegurar que
es un talento vulgar que, no comprendiendo lo
e~piritual, terne caer en la torpeza de lo carnal.
X ada prueba tanto el buen sen ti&lt;lo de un artista
como cuando marcha con se¡,&gt;uridad por esa. senda
e~eabrorn que separa lo galante de lo peligroso.
No hay pintura más obscena que aquel beso que
Pablo da á Francisca "en la boea". Los autores
modernos hubiéramos dado ese beso en los "labios·', en la "mejilla" ó en la "frente", y el episodio e1~tonces desaparecería ,echando un jarro de
agua fna sobre el poema. Cuando después, leyendo. se atraviesa el Paraíso, no se siente una emoeión tan divina como la que causa aquel beso "en
la boca", que lleva al infierno al que lo da y á la
que lo recibe.
Como en buena lógica lo absurdo de los prin-

Domingo 2-! de Febrero de 1901.
cipios se conoce por su ampliación, la contine_n~ia
ilnnitacla ha sido proclamada como dogma r~l1g~oi-o por alguna de las sectas de los actuales ml11hstas que se proponen concluir con el mundu por
medio ele una castidad absoluta.
En la poesía, en la pinturn, en la secul~ura, no
hay nada más difícil que el desnudo vestido, ~ue
e1;a gracia de los grandes artistas de echar p.1nos
sobre la forma para que se adivine mejor lo que
~e oculta más.
La belleza es un ángel que no tiene sexo.
No hay que exagerar los puritanismos moJigatos; porque éstos son los que, como en lnglate1:ra
en tiempo de la restauración, producen las reace10nc:; deshonesta:;. Si la moral demasiado fácil l11ere á las co:::tumbres, cuando es muy intransigL .te irrita á la naturaleza.
La mujer, objeto el más bello ele la creación, e~
una estatua Yiva ~obre la cual el arte tiene fue!·,s
y derechos irnprCl'criotiblcs.
Una belleza nunca puede ser objeto &lt;le eecánd:ilo, oorouc en ella lo material siempre parece •jüC
está envuelto en cierta nube de luz.
Es ya opinión comím la de que un solo cabel1·J
de mujer, por efecto de una natma I asociación de
ideas, hace vibrar en toda su extensión esa cadena eléctrica de penas y de ternuras que Ulll' l't
fin y el principio de la vida humana. En el tlibujo ele la mano de una mujer hay más poesía
que en la cabeza ele Apolo. más amor que en un
jardín ele flores en un día de primavera, más vida
que en una nube cuajada de nidos de ángeles, y
más recato que en un templo. Y i. por q1ié la
ernoeión que causa el contorno de esa mano de
mujer no es una Eensación de placer, como suponen algunos timoratos inconscientes, Rino que es
1m eentimiento mezclado de ternura, de belleza y
&lt;le santidad? Porque esa mano nos recuerda
aquella que nos ha sostenido en la niñez, que n6S
ha acariciado en la juventud, que cerrará nuestros
nárpados el día de la muerte, y que, senaran-do
las niebla.~ de la eternidad, nos ayudará á subir
á lo alto de los cielos.

* **
Indudablemente, la buena, reconocida é indisputable poesía, es difícil de hacer, y 110 menos difícil de juzgar. Cicerón, con ser tan elocuente,
tan discreto y tan sabio, era, según dicen, detestable poeta, y sobre este punto se engañaba. Dionisio de Siracurn fué uno de los tiranos de más
talento, habilidad y sabiduría que ha habido eu
el mundo. Hacía versos y los creía excelentes.
Un sabio nrofunclo de su corte creía oue eran abom!na~l_es lo~ versos de Dionisio. Se lo dijo, y
D10msio qu1~0 vengarse de él, y le encerró en un
calabozo, á pan y agua. Le perdonó al cabo y le
volvió á su gracia. Cierto día empezó á lee;le de
nuevo ver;;os suyo,,. Y el ;;11hio exclamó en seguida: "Que me lleven al calabooz otra vez".
¿ IJonsidernría abominables los versos cuando prefería el calabozo? 'l'enemos, pues, aquí á dos
personas de grandísimo mérito intelectual ambas, que en punto á poesía tienen opiniones diametralmente contrarias. ¡ Vaya usted á decidir cuál
de los dos tendría razón!
Esta inseguridad sobre lo que en poesía ( en
v?rso) es bueno ó malo, ha existido y existirá
siempre. Ce~vantes se creía poeta, y los hombres de su tiempo, y después la posteridad se
han empeñado en decir que era mal poeta. 'Yo
voto. en contra ; pero, ¿ qué vale mi voto?
Ninguna Academia ó Corporación literaria ha
pr~miado jai:i1ás poesía lírica, sin que protesten,
chillen, vociferen y clamen contra su decisión
cuantos ~e creen entendidos. En cambio nadie
protesta, y todos co. ; ienen en los fallos' de las
mismas Academias y Corporaciones cuando han
premiado una obra en prosa, y, sobre todo cuando la obra ~s erudita ó científica y se ro;a poco
con la poe;;rn.
Y 1~0 es 9uc nos ci_eg-11e, a1 juzgar los versos,
la ~m.1sta~l o la enen11stad, el amor propio ó la
env.idi~,, smo que es obscuro lo que nos guía en la
aphcac1on ele la ley estética para el verso, aunque la ley sea clara.
_i C~1~ntos 1;º han juzgado á Lucano superior á
V1rg1ho ; cuantos, no hace mucho, calificaban de
bárbaros á Dante y á Shakespeare · cuántn-"' no co10~,,.., hoy á Víctor Rugo sobre Home

�EL MUNDO ILUSTRA.DO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 24 de Febrero de 19.01.

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Don Ramón de Campoamor y Cam poosorio,

+ en

Madtid recientemente.

LA ORGÍA DE LA INOCENCIA.
La buena Ana :Maria
Llevó á rezar al cementerio un día
A dos niños cogido;; de las manos.
Como estaba alto el sol, la tierra ardía;
Y á causa de unos céfiros malsanos
Con el calor que hacía,
'
En aquel cementerio se sentía
El narcótico olor de los pantanos.
Mientras los tres marchaban,
Las nubes, por el cielo divididas,
Como sombras huídas,
Sin pie en la tierra ni en el mar, volaban.
Y cuando A na María
Entró en el cementerio, en compañía
De 1lll niño de seis años no cumplidos
Que á la edad que tenía
'
;ya era un Colón, descubridor de nidos,
Y otra niña menor, y más querida,
Con su timbre de voz sin consonante,
Que aunque se halle dormida
Jamás duc:me la risa en su semblante,
De su mando al c:ontcmplar la huesa
Crecieron ,;us ojeras amarillas;
Y ponienilo á los niiíos de rodillas
"Rezad"--lcs dice--''aquí". La tumba· besa,
Y de sus hijos escondiendo el duelo,
Sepultó entre los pliegues de un pañuelo
Sus mejillas de lágrimas bañadas,
Y hacia un rincón marchó, con sus pisadas
Hollando el césped que acolchaba el suelo.;
Y allí apartada, con la fe invencible
De tode el que ve á Dios en lo invisible,
Rezaba ~n angustia verdadera,
Fijándose en un punto de esa esfera
'A donde no hay orientación posible.
Y a alejada la madre.
Los niños no pensaron ni un momento

En el nombre del santo de su padre
Nobre todo al mirar con gran cont;nto
Que por cierta hendidura
Brotaban de la santa sepultura
Dos zarzas que, cual plantas trepadoras,
'l'endiéndosc de un lado al otro lado
, e l sepulcro coronado
'
'I,cman
De rositas, de ramas y de moras.
Y como es tan corriente
Que hasta en el trance del vivir más triste
En toda sangre juvenil existe
Cierto calor de rndición latente,
Los niños piensan al mirar las moras
En imitar de Lúculo la suerte.
¡ Qué tremendas doloras
V a haciendo á todas horas
La vida en sus bata) las con la muerte!
A la vista del fruto
V &lt;.'nció la tentación á la lristeza,
Como un justo tributo
Pagado á la brutal naturaleza,
Y sirviéndole al niño en su ardimiento
El busto de su padre de escalera,
8c su be á comer moras, tan hambriento
Que el iuficl las roparte de manera
'
Que echando una á su hermana, come él ciento
Mientras la niña ansiosa
'
l'ara coger el fruto, cuidadosa
El faldcl lín levanta,
l-fostrando desnudeces seductoras,
Y así cogiendo y devorando moras
Se unta á un Üempo la cara, come y canta.
¡ Perdonad la ignorancia
De dos niños alegres que comían
1'1 rutoo sabrosos que tal vez tendrían
Del cuerpo de su padre la substancia !
¡ Esta es la ley impYra que sufrieron
Cuantos seres naci~n y Jlllll'Íero¡¡ !
'F.n los huertos romanos
Los pájaros se comen los gusanos

'

i!

~

.,,1\

Que á los dueños del mundo se comieron.
Y ei:;oo. fuerza, ora muerta y ora viva,
Logrará eternizar nuedra miseria
Uon la fuerza atractiva y repulsiva
(iue agrupa y desagruna la materia,
l'ttes por nauie ni nada interrumpida,
En mi;;teriosa evolución convierte
La le-y de nuestra vida en ley de muerte,
Y la ley de la muerte en ley de vida !
Cuando el niño atrevido,
Haeicndo la mayor de las locuras,
Hcaliza sobre t'l busto sostenido,
rna de esa." diabluras
()ue le i:;oplan las brujas al oído,
Y ]¡¡ niña menor, de gozo loca,
Que, 0n n'z dP hablar, gorjea,
"\bre Ít un tiempo ]1,s ojos y la boca,
Salta, corre, se ríe• y palmotea,
8c aeerca Ana Maria,
Y Yit&gt;nclo en lo,; hermanos
,\quella borrachera de alegría,
Vrotánclo,;c los ojos con las manos,
Ro quería cre0r lo que veía;
Y sintiendo la madre
La angust ia que anonada la existenciH,
Al Ycr á aquellos monstruos de inocencia
'Bailar sobre lo;:; huesos de su padre,
Ya n&lt;'nlicla la calma,
RuprimiC'1Hlo rodeoR y cariii.os,
'·Yamo,-", grita á los niiios,
Rintienclo un frío que le llc(J'a al alma ·
Y para verlos, aunque malos,"belloi:;
'
,\ rregló ~ci;; mechones de cabellos, '
Cuatro ele ella y dos de él, les dió la mano
Y arraRlrando á la hermana y al hermano '
Tram,ida de dolor, huvó con ellos.
'
Y amhnilo, y rC'cordando aquella orcría
Ya ~icntc con ·horror Ana Uaría
b
'
Las aen'~ ironías del destino
,~
'
.1. cree Yl'r nor la tierra y por los ciclos
Las C(']liza~ volar de sus abuelos
!ifozclada,; con el nolvo del camino:
Y perdiendo la mae-ia
De toda~ su,; primeras ilusiones,
Su corazón ya herido le presagia
Que es el mundo 1ma selva de leones
Y 1~ Yid~ un festín de antropofagia.
l eamma y camina
Y al entrar 0·11 ,m albe~gue sin aliento
Aun w 011 su pensamiento
La creación amenazando ruina.
Mas, rnclta en sí después halla consuelo
. el espíritu
' no muere
'
l•&gt;ensan do e11 que
Y OlLC el Dios de bondad, que tanto quiere
Lo que s0nara aquí, lo une en el cielo. '
Y rnlvicndo á su alma una por una
La fC' sus pcrspecti vas celestiales
Cuando c-rce. 0ntrc otras cosas in~ortales,
Que e;; el ~&lt;'nulcro una segunda cuna
Ca.rendo en Occidente el sol rendido '
Pn¡;o fin por fortuna
Tra¡; un día de hoi,.ro; sin parecido,
1\. una tarde siniestra cual nini:(una ;
\ de,-nués. sobre el mundo adormecido
Derramando la calma v el olvido.
'
~u nevada de luz echó la luna.

l(amó,¡ de eampoarr¡or.

IMPRESIONES DE LA SEMANA.
Se murió Campoamor.

ocasiones; pero de su jovial santurronería surgen
ni:,a,; mal xeprmudas, ,;urgen eufeffilsmos guuiauore::;, i;urgeu sarcasmos v1:nrouzantes, como ,;alen
del templo lo:3 mucllachos, uespués que han hecho
en el unenor alguna travesura.
Mas Uampoawor, á pesar de ello, tiene una
ingemta bouúad oue le hace sonreir siempre.
Ama extraorúmariaruente á la .Naturaleza, y la
aclnura, y, penetrando en sus misterios, s1 tropieza con ia ue,n1u,;10n, encuentra, en cambio, la
wrdad. Y 1a verúatl nara él es el amor.
Un filósofo tranquilo, algo irónico, profundo
aquí y allá, con apariencia.s de frívolo y ligero,
con ingenuidades mfantües, con candideces amable.;, bo11achonas y smceras, eso fué Campoamor, y
rnás que eso, un poeta clivmo, de expresión cándida, flexible, simple, sin aparatos ni rebu.;l:,1mientos, sin exqrnsiteces ni tinuras excesivas, sin
ornamentaciones platerescas, sm pompas calcidoscóp1cas, sm embrollos retóricos, ni tampoco p1-11-eias académicas ó severidades clásicas, ó armónicas líneas griegas.
Canta con una naturalidad pasmosa, en un estilo lleno de color y de luz, fácil y cordial; éhce
cuanto quiere, aun 1as cosas más atrevidas y graves, con un delicioso y extraordinario ingenio,
por medio de metáforas claras y frescas, como el
agua corriente, ó circunlocuciones, agudas y lucientes, como dardos.
El insigne poeta e.,pañol viste el pensamiento
de un modo personal; le pone trajes sueltoa, amplios, diáfano:;, leves, para que pueda moverse á
;,u antojo, bajar y subir á su capricho, andar á su
gusto, y para que, cuando vuele, no hagan las
alas otro esfuerzo que las de las aves que se remontan. No son caudas bordadas, ni ricas túnicas joyantes, ui briales cargados de pedrerías;
son vestimentas sencillas, gasas inmaculadas, cre~poncs áureos, telas policromas y suaves, cintas de
flores, guirnaldas de rosas, cordones de mirtos, alhamares de azucenas. La musa de Campo,unor
es una T itania que tiene muchos trajes tejidos
por el ensueño y adornados por los silfos; nada
es falso1 nada fingido, nada raro; son atavíos de
primavera, como los de la loca shakespeariana, que
cogiendo flores y cantando, pasa.
Campoamor se empeña en aparecer trivial; pero dentro del marco de esas trivialidades aparentes, ¡ qué honda y sintética sublimidad, qué inspiración tan sana y tan robusta, qué idea tan alta
y noble, qué corazón tan bueno !
Las "Doloras" l as escribió un triste irónico; los
"Pequeños Poemas", un filósofo risueño y burlón·
las "Humoradas", un abuelo que rimaba su~
chanzonetas; la obra entera es la estupenda creación de un soñador muy tierno muy sensible
muy delicado, que veía desde arriba y melan,:,óli~
camentc, la angustiosa y estéril lucha de los
hombres ante la naturaleza imperturbable.
Era un mundólogo excelso. Conocía bien hasia
dónde llega la maldad humana. Adoraba a ]e,.,
buenos y se mofaba ligeramente de los sabio:&gt;.
]fa la m_iel _blonda de su poesía vertió algunas f!Otas de aJenJo; y sobre su:3 escepticismos derramó
muchas lágrimru:;. Sus versos, agridulces están
llenos de pasión, de desencanto, y de trist;za.
Y este incrédulo sarcástico, este pesimista doloroso, este desengañado jovial, este profuncl,&gt; prmsador, buscó siempre á los débiles para eusaizarlos, Y. _amó siempre la compañía de las flores, de
los mnos y de las mujeres. Estos tres adorable$
seres fueron su predilección v su ideal. 1':.. r,1
ello,; hizo maravillas de inspira.ción llana v Cc&gt;Udalosa.
•
. Y he aquí "Ue ya se fué el divino y amable •,v
JO. i Y qué_ ingrati~ud ! ¡ No han Üorado por él
las flores, m las muJeres, ni los niños!

Fué una nota escondida entre los cablegramas,
una nota t1ue se de;;lizó sin haeer nudo, tímida1Uc.tte; paso en silenc10, como por entre un tumulto e,c:andaloso y vociferador, pasa uu ataúd que
va camino del cementerio.
La,; agitaciones de l.ladrid, los gritos de los
di"turbios populares, el rumor de las multitudes
enloquecida,.;, el brillo de los sables y la carrera
de los caballos, nos distrajeron de;;dc lejos, abso1Tieron nuestra atención, nos fascinaron. Eran
noticias alborotadoras, inquietas, vibrantes, belico,a.,;; nos traían ecos de muchedumbres en
marc:ha, tic repentinos desórdenes callejeros, de
frenc~íes &lt;lt· masas humana,.;, de bataholas crn;ordececloras, y nosotros, contagiados por aquellos arrebato,; eolt'etivos, los seguíamos ansiosamente, con
la curiosidad. del que, asomado á una ventana, ve
la:- peripC'C'ia,.; de un motín en la vía pública.
Y por t'I punto más movido y tempestuoso del
-.al lnroto político, atrave~ó rápida y muda la proce,ión fúnt'bre tras de la carroza enlutada. ~Iuy
pocos pararon mientes en ella ; muy pocos se descuh1·icron con respeto, al ver pasar el féretro oculto bajo la;: flores, muy pocos volvieron la cabeza hacia el lado por dond0 caminaba lentamente
el eortejo.
Todos bfücaban los movimientos de la sedición,
l a vocería de Lis :rcvolucionariw. los encuentros
dC' los guardias, el barullo eanallcsco.
Pasó; ca:-&lt;i no la vimos, ¿ qué nos dijo en voz
baja? Algo muy sencillo y muy doloroso: Campoamor ha muerto.
¡ Ah! ¿ por qué no ee hizo un instante de silencio en torno de esta voz suave y ahogada como
un sollozo furtivo, para que pudieran oirla todas
las almas á un mismo tiempo?
¡ Un gran p aeta desaparecido, un espíritu l,onclac.loso vuelto á la nada, un alto pensamiento que
acaba de apagart;e, una cuerda de oro de la inmensa lira, qu&lt;' se rompió súbitamente, mientras
nosotros nos distraíamos mirando las espumas
efímeras de la marea humana !
He aquí una ingratitud, la última, que no men&gt;cía el admirable y benévolo humorista.
Porque Campoamor nos &lt;lió el pan y el vino
de su pozy;ía ilurante muchos años, y con él coJ~tulgaron todos los soñadores espaiioles y amel'lcanos. El autor de las "Doloras", de los '·Pequciíos Poemas" y de las "Humoradas", es una
personalidad única en la lírica castellana. X o
tiene progenitores.
La idea, el sentimiento y la expresión son cara.cterbticas en él, son exclusivas absolutamente
indiriduales, de tal suerte, que ~n pensamirnto
ageno, al p~s~r l?ºr los v~rsos de Campoamor,
toma una on~mahaad proo1a, neta, bien definida
carnpoamoriana, para decirlo de una vez.
'
Algunos críticos franceses quieren hacerlo hermano de l\IuFset y de Heine. Es un error. El
csceptici;:mo de Campoarnor es enteramente distinto del del creador de "Rolla" y del del cantor
del "Intermezzo".
Uusset es un escéptico que llora, que se desespera, oue se deja arrC'batar por sus pasiones, CJUC
va por las calles de París, haciendo confidencias
contando intimidades, charloteando melancolías:
galanteando á grisetas. conversando con sus amigos de co:;as tristes y dolientes. :Musset dice: he
amado y he sufrido; tuve fe y tengo desesperanza.
Ileine tiene el escepticismo del hastiado; se
camó de gozar y salió del amor y de la ilusión,
con la repugnancia con que se sale de la orgía.
II~bía bebido á grandes sorbos el placer y le proMáscaras viejas.
duJo náu;:ea. Era 1111 ilu~o que gastó be:;o á beso
d tesoro de su ternura. Reine cantaba: vo amé
. La tarde del marte•:; de Carhaval lució un sol
y me vendieron; creí y me engañaron; mi corazón vivo, alegrón, coqueto, que para despedirse tuvn
Y mi~ o~o~ están gccos y~; he agotado la pasión y rasgos encantadores: encendió los volcanes cial as lagrmias. Mussct piensa en su dolor v vier- rcó 1~ nub~;;, tendió vahos ele oro en los llano,;,
te llanto; Jfoinc recuerda sus amarguras.
tiene, asac~o los arboles, empurpuró la nieve. de las scpara ellas los más sutiles y punzante;; dietcrios. rramas, y le puso un nimbo diáfano, como á los
Camooamc, es un escéptico zumbón, que ha- aleázares de los cuento,; de hadas, al Castillo ele
bla con burlona hipocresía mezclada de ternura C'hapultepec.
compa~iva. Se entretiene, con u na malicia no
El paseo de la Reforma estaba henchido de
-oxenta de crueldad, en hacernos creer que es un coches, cuyas cajas lustrosas y bruñidas se descrPyente. ?ei:o dejándonos entrever, también, que h~cían en chispas juguetonas; bajo las oblícu¡.s
-es un pes1m1eta.
rafagas del Poniente.
Se dice católico, J aun le vemos santiguar8e en
Mucha gente fué al Bosque, en car~uaje, ,en bi-

y

Domingo 2± de Febrero de 1901.
cicleta, á pie, animada por un anhel? rcp~nfo~o,
ele hallar confundidos entre la multitud, a Pierrot, á Payaso, á Pulchinela, á Ar)cquín, á los
legcndarioR rcprosentantcs de las mascaras. Los
buscó inútilmente: no asistieron á la cita.
Ni cómo habían de vqrloi'l, si ya no exisfrn, si
ya se de~pidieron para siempre, si una wz,--!la~e
~-a tiempo--que la humanicfacl los encontro fastidiosos, les quitó el disfraz, y dc~de cntom·e:- no
podemos distinguirlos. Quizá nos codeamos, con
ellos v no lo sabemos; tal vez acabamos de ha.&gt;larles. ,~ no atinamw á reconocerlos.
Y;1 no hay máscaras. La antigua costumbre
de ocultari'c bajo colorines y oropeles, para perder
la personaliilad, ha sido rcachazada por e,;t.l (•poca severa y positiva.
Anta110, se guardaban los odio:;, se acumulaban
los rencores, i:e escondían las venganzas. iba la
calumnia haciendo su labor de topo, minandll galería;; subterráneas, y el insulto que prewndía
brotar de las bocas crispadas por la ir,1, ,olvíaoc,
bramando, al fondo de la memoria, para esperar
entre las tinieblas, como prisionero rebclllP, la
hora de su fuga. Y en este día, todos e:,o,; gas&lt;S
romorimidos, estallaban en borbotonc;; hirvientes, como repentinos manantiales de agua fangosa, y lo,; venablo~ de la sátira, las saetas del rpigrama, las flechas del sarcasmo. lo.:; alfileres de la
alusión, envenenados con la hiel ele la envicli:1 ó
con la ponzoña de los c0los, punzaban despiadadamcmt&lt;.' las carues y se clavaban en lo.-; corazon!'$ indefensos. El hómbre, cansado ele soportar el yugo del deber social, de vivir atado con la c11mi,-,11
ele foerza de las le.ves, veíase por unas hora::; libre
de atadUTas y coyundas, y abriendo la puerca ;fo
i-us apetito~. los fustigaba para que saliesen. ct1mu
á bestias encabritadas.
Era el día de recreo de la.s malas vasiones; Pl
asueto de las perversidades. Los cle~cos, e-ozosa
y alborotadamente, como c•legiales en vacaciones,
pa.&lt;2eábanse por todas partes, en persecución de
aventuras, y la fantasía, c".scabelcada y extravagante, se embriagaba de amor y de locura. El
buen Baco reía á horcajadas sobre el tond anillado de pámpanos y vide,:;, y los borrachos de Velázquez, copa en mano, requebraban grotescamente á las lascivas bacante:, de Lcfrcve. El aire olía
á vino y sonaba á canciones. Al revé$ de las gentes, las maldades se hahian quitado la careta,
y bromeaban á su sabor, sin miedo al Código ni á.
la policía.
Ahora, perdida la antigua costumbre semi-pagana, esas mismas excelentes señoras maldades,
pasan con un recato hipócrita por el Paseo de la
Reforma, como beatas que van á mif-a, v aunque se guiñan los ojos las unas á la,'J otras, fingen
no conocerse v se las dan de distraídas v ensimismadas. Ahora gruñen y hu~rnean cnc~rrarlos
en los pechos, odios y rencores; no hay permiso
para que ~algan esas fieras ele sus jaulas. Y el
epigrama y el chiste ponen en sus agnzaclas puas
una gota ile miel.
Las máscaras de trapo, la;; que ocultaban los
r o~tros, y perinitían el desenfreno y el insulto, no
ex_1stcn ya. Quedan las otras, las de la,:; pérfidas
nuradas y las sonrisas traidoras, las que se ponen el amigo engañador. y la amante perjura
v la adulllrión hipócrita, v la fal~a virtud, la~
viejas, j ay! las viejas "! las eternas máscaras ...

Ecos de los espectáculos.
Son P?COS· La amig!1 d~ los trasnochadores J
ele lo.'J fnrnlos, la celestma Juguetona y barata ia
"tanda " , l1a Yuelto a' su antigua
·
' á
easa. y torna
sus pecadores oficios ele "tía fingida'·.
. Nos trajo d~ la mano á m1_a Rimpática espaii.olita, esbelta, bren plantada, airo,a y vivaracha. v
que con una YOCecita suave y lirida, recita los
versos, dice rítmicamente la prosa. v canta coplillas, jotas y "soleaes". Con esto y el natural crraccjo de la tierruca, ha logrado Esperanza Pa~tor
hacerse aplaudir no de los adoradores de "La Africana", sino del "duo ... •·, y ilc las lnwna;; formas.

Días blancos.
~~ borde de la copa de montañas del valle. aparec10 una emta de espuma. Entre el cristalino.
zafir del cielo, y la clara turquesa de la montaña
se ~ndió ·1~ nieve en. caprichosos giron&lt;'R. Desd~
la cmdad nmos e_stos mrnacula&lt;los y diáfanos hori..
zontes. ¡ Oh, la mefable poesía de lo blanco!

.Cuis g. Urbina.

�Domingo 24 &lt;le Febrero de 1901.

EL :UUNDO ILUS•TRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 24 de Febrero de 1901.
e:

~a ezposición 4an-Jlmericana de áJulfalo.

***

Medalla conmemorativa.

tra vecindad con los Estados Unidos, México no
puede pasar inadvertido para ninguno de los
hombres de empresa que, tcniend9 -noticia &lt;le las
riquezas de este suelo, la baratura del jornal,
la demanda de los productos .Y las franquicias,

La Plaza.

ELECTRIC TOWER.

***
Los t rabajos están sumamente avanzados, y de
la belleza de los edificioo que se han levantado en
Buffalo, expresamente para la exposición, p11ede
juzgarse por los grabados que los representa,·,
é ilustran estas líneas.
La electricidad será objeto de homenaje especial, y entre la multitud de sorpresas preparada.-,,
se cuenta la "torre eléctrica", de 375 uies de altura, coronada por una e~tatua simbólica. Esta
torre se ha colocado en un inmenso estanque, en
el cual se producirán grandes y variados efectos
de agua, figurando en primera línea, una serie lle
cascadas que descienden desde la parte alta ae la
torre, que, como se ve en nuestro grabado, es de
belleza extraordinaria, y está situada frente á la
" Plaza de las Fuentes", que también reproducimos.
El cuerpo principal de la torre es de 80 pies
cuadrados y de 200 de altura. La corona se compone ele tres partes: la f:'ccción inferjor e:; una
"loggia" abierta, de donde parte una elevada columnata, oue está rematada por una cúpula, donele descansa el pedestal de la estatua ele la electricidad. En un departamento especial de esta
torre, y á una altura de 200 metros, se ha establecido un restaurant, desde cuyas ventanas ofrece una vista primorosa la ciudad, los campos inmediatos y el Niágara.
La "Plaza" ha sido escogida como centro principal, para llevar á cabo la producción de soberbios efectos de alumbrarlo eléctrico. Tiene 500
pies de largo por 1,000 de ancho, y en el centro
del terreno hay un depósito de agua, que surte
varias fuentes con bonitos juegos que en la noche
producirán magnífico espectáculo al ser iluminados con luces de colores.
Otro c.1e nurBtros grabados representa un ~ran
circo atlético. donde tendrá lugar una serie de divcrRiones sportivas.
Por último, reproducimos aquí la medalla conmemorativa de la exposición, q~1e obtuvo el g-ran
prc•mio en el concurso oue se abrió para la construcción de esta obra de arte.
La forma ideada para representar el continente de América en el anverso de esta m&lt;&gt;dalla, no
puede ser ni más ingeniosa ni más artística.

El prinwr tertamen del siglo XX, cny,.1 apertura está señalada pa.ra el lo. de Mayo proximo,
en la ciudad de Buffalo, Estados Unidos, merece
que le cofüagremo¡.; toda nuestra atención. &lt;'ll estas páginas, no sólo por la gramliosid,1d t.:on que
se c;:tá preparando, sino por que urge qlh, 8,•,1 de
importancia el contingente que lleve ~léxico á
c•:ita exposición, á la que van á concurrir todos los
paí,;es (le América. Ella nos proporciona la ::&gt;portuuidad ele aprender cuanto necesitamos para
nuestro complt•to desarrollo industrial, y dar á la
Yez, á conocer todas nuestras producciones naturales, que empleaclai, como materias primas, aclquicren ca.da día mayor demanda en los mercados vecinos, que son ei centro comercial á cuya pose,;ión
debemos aspirar.
X uestra lejanía de Europa, las largas trave;;ías,
los pclivros de la navegación, las trabas arancelaria;:: esbiblecidas en otros países y la competencia
ele las naciones productoras, han de ser constante1' rémoras para c¡ue nuestra exportación adquiera la;; !Jroporcimws que demanda el constante aumento dP producción. Tratándose de la vecina República, los caminos están expeditos, y las puertas
&lt;le aquellos mercados, cada vez más importantes,
abiertas ele par en par á nuestro comercio. Esta
es la razón por la que concedemos gran trascendencia al certamen que nos ocupa, y al cual c1Cf;camos concurran todos nuestros compatriotas, convcncidoo ele los bienes efectivos que, tanto individual como colectivamente, puede proporcionarnos.

Xo $Crá éste, ciertamente, un acontecimiento
univcr,;a], como lo fué la exposición de ParÍtl, y,
sin embargo, si aquélla, como todas las grandes
exposicione,-, n•, istió importancia para México, la
ele Buííalo, puede, isi á ello nos consagramos, darnos resultatlos más prácticos é inmediatos.
En París, en aquel "maremagnum", donde ante las miradas de los millones de visitantes, se presentan á cada instante maravillas creadas por la
competencia, ora comercial, ora científica, y hasla
ele riqueza y orgullo nacionales; donde la n9rndatl
aturde y durante me,,es enteros se asiste á un de,;.
file de personajes exóticos, se contemplan tipof
y costumbres desconocidos, y como en inmenso
escaparate, se ven reunidas las producciones de 1
mundo entero, mucho se satisface Ji; curio~irhid,

dad á esta gran fiesta del comercio, la industria,
la minería, las ciencias y las artes, en América.

cada día más liberales, que el Gobierno concede á
las emprCEas nuevas, tienen fijas sus miradas en
nosotros, y sólo esperan adquirir mayor conocimiento para lanzarEe á negocios que significan para nosotros importación de capitales, aumento de
trabajo, cultivo de terrenos, desarrollo de la industria, en suma, bienestar y prosperidad.
En cuanto á relaciones comerciales, fácil, mucho más fácil será abrir buenos mercados á innumerables producciones, 9ue por la facilidad con
que se obtienen, podemos vender barato, y por la
proximidad, estamos en aptitud de situar en los
cuantos días que se empican en un viaje rápido.
Como enseñanzas, muchas tarnbián nos ofrece
la nueva exposición, pue. to que en ella podremos
admirar todo ese maravilloso mecanismo industrial que ha engrandecido á los Estados Unidos,
y los adelantos realizados por los países ele este
continente.
Por último, como viaje de recreo, agradable debe ser el que se haga á Buffalo, puesto que mucho
nuevo y grandioso se prepara para dar solemni-

1.

***
La ciudad de Buffalo se presta de una manera
s~n_gular para que en ella se efectúe una Exp:-&gt;s1c1ón, pues es una de las poblaciones más b(ini tas y aseadas ele los Estados Unidos. Su clima,

·TI IL · P~OP"'l LAF.A·

en los meses de verano, que son los señalados para
esta fiesta, es sumamente benigno, lo cual hace
que año por año, muchas familias de Nueva York
pasen una temporada en Buffalo. Las brisa;; riel
lago Erie, que se encuentra al Suroeste ele esta
población, hacen todavía más agradable la temp_eratura, y en cuanto á estado sanitario, pocas
cmdades, no sólo ele América, sino también de Europa, _pueden a,·cntajarlc en higiene; magnífico
cl_renaJe, y 1;1n asco cxcesirn, que facilita mueho la
ctrcunstancrn ele que toda~ sus calles estén pavimentadas c~n asfalto, y_ hi abundancia de agua
que proporc10na el lago Erie.
* **

mucho ¿;e pasea, mucho se divierte la imaginación,
pero poco, relativamente, se aprende, porque no
hay tiempo para apreciar detalles, y se conforma
el hombre con recrearse en la belleza del conjunto,
como puede recrearse la vista del niño cuando coloridos fragmentos de cristal producen múltiples
cambiantes en el fondo de un kaleidoscopio.
Allí, perdido el visitante, entre la inmensa po. blación del momento, en medio de aquella Babel
de los tiempos modernos, pocas, también, tienen
que ser las relaciones comerciales que adquiere,
y pocos los nrgocios que realiza.

Otra de las particularidades que dan importancia ~ Buffalo, es el hecho de haber quedado eonvertida desde hace muchos años en uno de los
más grandes centros ferrocarrileros y de contar en
sus lagos con importantes líneas de vapores que
facilitan el tráfico.
'
Los alrededor~s ele Buffalo, so~, por otra parte, de lo más pmtoresco que se pueda imaginar:
la~ grandes cati:r,atas del :Niá~ara y el paisaje adm1r~ble del canon ele este no, se encuentran á
media_ ~ora, por ferrocarril, de los terrenos dü la
Expos1c1ón. La fábrica de generación de fuerza eléctrica qu_e hay en rsta población, se asegura que es la mas grande del mundo, y como ~iemnre está abierta al púb}¡co, los visitantes &lt;le la
J&lt;~xposición pueden adm irar allí verdadera,ravillas.

THE STADIUM.

***
Bufíalo, nos ofrece hoy un campo enteramente
dü;tinto de aquél, no sólo por que la competencia
á que se nos invita ha de verificarse sólo entre
los pueblos que componen este continente J no entre los del mundo entero, sino por que, dada nues-

La Torre elétrica.

rn;-

Circo para ejercicios atléticos.

Ju-ca de entrada.

�EL MUNDO ILUSTRA.DO

a

Domingo 24 de Febrero de 1901.

Ll ESTUDIANTINA

UNA GRAN PIANISTA

[9
,.

DEL

CENTRO DE DEPENDIENTES

§f·: :

1)

D omingo 24 de Febrero de 1901.

·~.

.. , .J

, ._ ,,..' .:-'
n

México, que ha tenido siempre la
suerte de atraer á lo,-. graneles artistas de c-ualqnicr género á ~u seno,
cuenta ahora eon uua pianista de excepcional valer.. 'fere,;a Carrcño,
venezolana de ongen, ha recorrido
todos los teatro,,, ha recil.ii&lt;lo ovacio11cs de todo~ lo:; público,- y ha saboreado la miel dl' rotlo~ lo,;· éxitos : e,,
una niimml.1 de l,t gloria ~- 1lr la
fortuna.
Desde bU infanri,1, cuando no
·contaba má,- que nuew años, el gran
~o_ttshal k la_ anuciaba eomo un po-sit1vo pro&lt;hg10, como un Q"enio de los
que raras Yetl'&lt;' aparceen.
o ha
defraudado tan Ji,:onjcra" c,:pcranzas. (_'an1.ante y piani~ta. mujer de
·execpr1onal tempt•ra11wnto .. 1le Yitalidad a,:ombro,:n. hPlla Y anrnda. ha
podido ~('!' la intérpn•tc a&lt;lmirable
de los grandes mac;,tro:3.
Nuestro in:-;ign(' e· nnpo~itor Campa, refiriéndote á la habilid,111 tic la
s~i1ora ( 'arrc•1-10, re~umc a:,;Í Hl jui·c10:
•· Es una piani,,ta &lt;¡ne tiene honor
á la rutina. ele la imp i~iuon, ,]e lo
conYcncional, y fía todo~ su¡.; éxitos
á sus PC'l'~onalt•~ l'lll(lf'ÍOI'('-; y á su
sentimiento il1(fo·idnal. Xo· pror·c- .
de,. corno el simple '·virtuoso", cuvo ideal r('n:&gt;~a en el dominio de la
"técniea .. ; l'lllOll' á f imlo el idioma
que habla. " no ~e prcDcupa con
las regla~ C;omeneionales de la o-ramática: tiene un estilo propio, personal. ('"' '·arfo;ta.. en la acencibn
.al ta de la palahra, y esto me Lasta
'&lt;para adivinarla".

Loi- Jovenes empicados en las
principales ca~as de comercio rlc la
ciudad, tienen organizada hace tiempo una corporación mutualista y
de ayuda, que han llamado "Centro
de Dependientes". En unos cuantos meses, esa asociación ha dado
muestras de vitalidad, que positivamente la abonan, pues en vez de limitarse á estériles discusiones y á
manifestaciones inoportunas, ha hecho algo tan práctico como la creación de una casa de salud, destinada
al. ~ervicio de los socios.
Ahora, con el fin de arbitrar recm:,:os para ese útil establecimiento
~· para las diforentes beneficencias
extranjeras, los dependientes pent--aron en la creación ele una estudiantina. Al són de las alegres panderetas y de las románticas guitarras, los "estudiantes" recorrían las
cal le", cantando sones propios &lt;le la
a dística tierra española.

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S8ÑORA TERESA CARREÑ O,
Eminente pianista.

En rnrias rasas de c~ta capital y
ele las poblaciones Yeci nas, fueron
recibido,- con cordialidad los entusiastas jóvenes, ':," de todas partes
llevaron recuerdos agra&lt;lablcs v re¡ ueieu tl':- moneda:;, dcsti narlas éstas
á aliviar mifcrÜ1.f'&gt;, á acallar ham1.irrs Y á runir dolencias.
Lo,; grabados qu(' ho_\· publicarnos, &lt;lan idea ele! asllerto que nre~entaba la más brillante maniie~tación de nuestro anémico C'arnanl.

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F'atograt/as'.de las antiguas otlclnas de 66EI Mundo,'' tomadas
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cuya primer tiro se agoNí en trDa d .·a•.

�EL MUNDO TT,TT~'l'R Ann

Domingo 24 de Febrero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

HISTORIA DE UN TESORO

EL ARRIBO DEL "VINETA"
El 14 del actual llegó á Veracruz el crucero
"Yineta", uno de los más brillantes de la moderna marina alemana.
El "Vineta" procC(lía de ~neva Orleans, y
·al lleo-ar á nuestro primer puC'rto clel Golfo, l'ué
visita&lt;lo por el cónsul alemán D. Germán Bul'cblcle, y por el agregado militar de la legación a !emana, señor Bartel,;.
Estos caballeros llevaban la eom1s1on ele imitar á los marinos á fin tle que pasaran á e:;ta ciu ·
dad, donde se les preparaba una recepción 1•01
la 1rnmer0f'a y distinguida colonia de su patria.
Ln;; marinos fueron recibidos µor una comi:,ún
de alemanes, y alojados en uno de los mejorJs
hote!C1;.
Yisitaron la Fábrica Nacional de Armas, el Colegio Militar y varias dependencias de la Secretilria de Guerra. Recibidos atenta y cordial mJlll~
por el señor Ministro del Ramo, dedicaron frases
rbny corteses y benévolas á nuestra patria.
l•}n el club de la calle de Betlemitas, se ofrecieron varias convivialidades á los triµulantes del
"Vineta"; v en cada una de esas fiestas resonó la
nota de coñfraterniclad, 1)az y amor entre los pre¡:entes, y ele hondo y sincero cariño hacia la patria, mientras más lejana más querida.
Las carreras que en honor ele sus huéspedes orgau izó el Club hípico alemán, fueron completamente logradas y alcauzaron muchos aolausos
quienes tomaron parte en ellas.
Las autoridades mexicanas quisieron contribuir

...
1

".EU Vincta,"

Grupo de Jefes y Oficiales .

***

La colonia alemana, entre cuyos miembros existe siempre la mayor armonía y que tanto amor
tiene á su patria, trabajó sin desea.uso por hacerles
grata á los tripulantes del "Vineta ., su corta permanencia en esta ciudad, y pueden estar satii&lt;fechoi; de haberlo
conseguido, puea
'·
los atendieron y
agasajaron con
asiduidad v exquisitéz netimente alemanas.
Se nombraron
com1s10nes que
acompañaban á
todas partes á
los viajeros, enseñándoles nuestros mejores edificios, llevándolos á los alrededores y paseos
más pintoreocos,
y ponjéndolos en
aptitud de tener
ic1ea exacta de
r uestras costumbres.

Los marinos, por su parte, se mostraron muycomplacidos de ,m estancia entre nosotro;;, y durante la visita que la oficiali&lt;lad hizo al señor Geueral Reyes, Secretario de Guerra y 1'1arina, el
Comandante tuvo las frases más galantes para expresar sus simµatías µor uucstro país y su Gobierno, que calificó de sabio y progresista.

* **
Después de los pocos días que permanecieron.
aquí los referidos marinos, salieron para Yeracruz, donde l os aguardaba su preciooa embarcación.
La mayor parte de los miembros de la
nia alemana, fué á despedir á sus compatriotas.
á la estación del Ferrocarril :Mexicano, y algunos
de ellos les acompañaron hasta V eracruz, dondese preparaban nuevos festejos para dar la tle,pedida á los marinos.
F,stos, al abandonarnos, han manifestado q~
llevan las más gratas impresiones de nuestra Patria, y que les encanta nuestro suelo.

á

ia 1·ecepción de los distinguiclos visitantes; y
las músicas de la guarnición estuvieron tocando en
las diferentes fiestas, mereciendo aplausos por la
manera ma~stral con que ejecutaron algunas
Jliezas.
Aparte de las manifestaciones que hemos apuntaclo, debemos mencionar un almuerzo en que se
sirvieron sólo manjares mexicanos, un concierto
y una comedia en el club germano.
El "Vineta" lleva ese nombre por la gran ciudad de orillas del Báltico, que supone la tradición quedó hundida bajo las aguas. Es el segundo ele su nombre, pues el barco que lo precedió
está destinado al tráfico mercante.
Vinieron á México los señores Teniente Capitán, Barón Von Stronbeck, Tenientes Ackerrnann
y Pachhammen, Teniente Bartels, Ingeniero
Schlichten y Corneta Troll. Schultz, Primer Oficial; Tenientes Volhard, Dombrowski y 'l'orstmann, Springer y K.lein, y el Doctor Zur Verth y
cuarenta hombres de tripulación.
81 "Vineta." es un crucero de segunda clase, de
G,000 toneladas de desplazamiento. Está servido
n0r 19 oficiales y 456 hombres de tripulación.
J;'né botado al agua eu el astillero imperial de
Dante Zig en 1899.
En la torre de combate lleva dos cañones de 21
centímetros, otras bocas de fuego de diversos calibres, ametralladoras y cuatro tubos lanza-torpeclos.
Tiene un andar de 20 millas por hora, y su
maquin&amp;ria es de triple expansión, con dos hélices.

La triputad6n.

); o ha muchos aiíoR, , iría en esta ciudad de
·-Guaclalajara, un honra,lo arte:;ano, tau rico de
virtudes como cle,;provi,-;to rle dineros, tan lleno de
-&lt;:ualidacles tomo de hijo:-, t an creyente, como desdichado. Llámaha,-;l' Pl tal, Pedro ~Iartíncz, y
•€ra albañil de ofü-io.
En una épot:a ya lPjana en los días ele esta verídic·a y conmovedora hi,-;toria, habíale sonreído
la Fortuna-dio,-;a i1won&gt;'tante : y en aquel entonces dobló él ;.u etwllo ú la matrimoni,ll coyunda,
uniéndose á una mnj&lt;'I\ que si fné primero mansa paloma ~in hiel, troc•ó,-;c con la benclición nupcial en insufrible hnrpín. t'\us exigencias, su caráckr desapacibll' y clnro, su ingratitud, y, sobre
todo, su fecundidad inC'xtingnibl~, tenían al desventu rado Pedro, ahrurnaclo, enfermo,
flato; sus esca"º" ,1hono,-; habían ielo
1iienguando á propon·ión que su familia e;recía, y aunqu&lt;' jamás encontró so
el brazo de sus vá~tago,-; la torta consabida, reci hiales c·on admirable mantledumbre, pt' n:-;a11&lt;lo &lt;[lll' ,t&gt;nían tiireetamente del C'ielo, con fa poco agradable, pero santa mi:-.ión &lt;h' ,11mwntar las
1rnnzadora,; t•:-.pina:- clr ,-;u t:orona lle
martirio.
Cuando el &lt;luo&lt;lét·imo ele ,-;us hcrl•&lt;leros rió la luz-luz t':-ta~n Y rncil,t1üe
de un yelón ele sebo, &lt;¡111• .i tinto al modesto tálamo anlía_..:.,.;u,; aflitcione~
mornll',- ,· fí,-iea,-; lrnh ían llegado al
colmo, pu~,; u na "pmana había 1 1asaclo
ya ~in que turie:-l' Jll]l',-;tro hombrP _trabajo alguno. Lo~ wei no,;, eon caridad
digna ele elogio. ayndá h,111 le eficazmente en lo toeante á eo111·t•r,-;aóón Y m{1-, ,mas morale:::, 1&gt;&lt;•ro i&lt;Ít•11&lt;lo hm · pobre:;
&lt;:omo él, ninguno,- auxilio:-. pecuniario,;
le proporciom1han. clt' modo que el ,il
metal anclaba allí vor ln,- nube,-.
Por dicha, la lligna Pi&lt;j)O:'a de,dcñaba &lt;'011 altivez, que no podemo,- menos
•de llamar "econ6111 ic·a ··, en la pre~cnte
ocasión, los l'Uiclaclo,-; dP la ciencia, Y
•sin cxtnui.os auxilio,;. t·on una gallardía ,- de&gt;&lt;em oltura ,1tlmirahlt1~ wn1a(lera.mente, cumplí,1 ,;it·lllfffl' con el eriBtiano precepto qm• no&gt;&lt; rpe;omientla la
conservación y anmt•11to ele la raza hu111ana.
Llegado el monwnto oportuno ele llcYar á la,- aguas hanti;;malc.,; al m1evo
sér que $e habí,t prc:-l'lltado en e;a,;,t. P edro .\Iartíncz ac·orcló:-1• de un prótl'r de
la µoblación, q1w algnnas oca.\'io1w~ le
había encargHllo C'it•i'tn,-; i rahajo,-. ~- que
tenía fama muv t•xt(•1Hli&lt;la ele gC'nero~o
y :filantrópico, )' ú 1•:-t• árbol coi:puknto
pensó arrimar á sn hijo, para que ;su
sombra lo cobijara C'n las t&lt;'mne.,;taeles
del muntlo. Xo 1lt•:4airú el ea halle ro la
im·itación ele! artc&gt;sauo, y C'n unión de
la hija suva, prei-tóse &lt;le. buen grado á
apadrinar al C'hiquitín. el eual se nortó e11 la eeremonia 1lt-l bautizo con una
serieclacl cliplomútita de mu,· btt&lt;'n
gusto. )fomento:.: clC'Rpnés tk: atmc•lla
",
solemaidael religio,-;a. lie pre:'l'ntü 1111
criaclo en la c·a::-a ilr Ptlll ro "\ f a1·ti nez y le entregó. á uombrl' ele su e11t'0p0tacl,)
compadre. unos boll'to,; de teatro. muestra no e~ca;::a ele su rnagnifit-l')H•ia. El pobre hombre, clespué,: de clar la,; crracia~, se quedó mirando con
tristeza el obsequio: y 1&lt;uspiró. probablemente ele
agraclecimiento. ,\t¡Lwlla debía fCI' la hora ele
·cenar en las ca~al:' dcmde !'&lt;' cena. 1)(.'1'0 como allí
no babia qué, era una hora tan ineli ferente co1,10
-cualquiera otra; a~í e;; &lt;¡ne el albañil, t omando
·de la mano á los rna~·orcitos de sui:; hijos, por orden ele su esposa, se dirigió al teatro: creemos
·que con poco entuf-iasmo.
Allí, una mala c·ompañía-aunq11e tratán&lt;lose
en esta ciudad de Guadahtjarn. lo tle mala ra se
sobrccntiende--ponía en ese ena aquel la noc·lÍc un
· dramón de es~s e11 que figuran hijos percliclo,.
· durante largo tiempo y Pncontraclo~ v conocido¡; al
:fin, por tal ó cual lunar en uu ca~rillo. ó tal ó
, cual marca indeleble en la pantorrilla: criaclu&gt;&lt; fieles que guardan un tesoro clunmtc tres ge1wraciones, para entregarlo íntegro y brillante al biznie.to de algún nobilísimo conde, c¡uc ha vcniclo á

menos por manejos infames de traidor amigo ó
fementida esposa; súbditos íiele~ al monarcageneralmente representado en P_l teatro por un
aetor ele' íufimo orden ele percgnna manera 1·est iclo-y otras cosas muy agradables y divertidas.
Bu el drama de aquella noche, de un tesoro
encontrado por casualidad, se trataba. L'n pobre
diablo, guardián de antiguo castillo ruinoso y
~ombrío, dió una vez con cierto cuadro que representaba al Cid Campeador acuchillando moros, y al retirarlo de su puesto con el fiu de ,,acudí rlo, cayósele á los pies abunclante cascada de
auríferas monedas. Rico y feliz conceptuábase el
mancebo, y lo hubiera sido en efecto, sin una
multitud de circunstancias que á ello es opa::1icro11, formando la maraYillosa trama del lJOema
dramático, que Pedro )lartínez rió con las l:igrimas en los ojos.

{,

-~ ;~

Domingo 24: de Febrero de 1901.
empíreo, le pedía con fervor á Dios qu~ realizar~
sus sueño::; de oro. A tal punto esa idea llego
á apoderar;,e ele su alma, que no se cuidaba_ de
otra co~a ni pensaba ya en nada: hasta su miseria y su mujer ~e le olvidaron. Vivía constantemente abstraído, sufriendo distracciones frecuentes y prolongadas, y sorprendiéndose todo-: los
&lt;lías al drn,pertar, de encontrarse tan pobre y desventurado como el día anterior. El cielo no escuchaba sus plega rias, decididamente. ·
Mas ,.:ucedió que un día, al derribar una neJa
pared de la casa que e;;taba en construcción. la
barra clel soñador albañil produjo ese peculiar
sonido ele los golpes que se dan en hueco. Pedro
iiartínez, . suspen&lt;liú "u trabajo, dominado por
una emoción inclefiniblc: copioso $Udor bañaba su
frente ... De,;pués de reponerse un poco, continuó
la obra : Yió abrirse en la pared una pequeña hendidura. . . Hu::a compañeros de nada
~e habían apercibido. Introdujo su
mano violentamente, y tropezó con algunos objetos. Tan t_l:rbaclo e,;taba,
que ele pronto no se dio c~1enta_
lo
que eran; un :e:onido argcntmo lnno su
oído. ¡ Era el tesoro tantas veces soñado! ¡ la riqueza esperada tanta,- vec-e;-; ... ! Den fonclo de su pecho ::ie ele1ó un hinu\o de gratitud al Todopoderoso : pensó en "u hogar, en $U!' pequeüo" hijos hambrientos ~- desnudo", en
la e-riatura de"rnl ida que al !legar al
mundo no había teniclo una emrn en
que arrullar::;e: :4C nublaron &gt;'U::&lt; ?ios ..
y tornó á meter la mano. con cl1:::1muio, en la henclidurn. haciéndola mayor. ~acú primero tma caja ele plata
Íirimoro"amente cincelada, que. nor
fortuna, estaba abierta )' conte11í,1 cu~
ehara~ del mi,..mo metal. La oculto
aprc"uraclamente entre l~,; e:::c~~11bros,
y lernntanclo lo;; ojos al cielo. d1Jn una
Í&gt;legaria. Por :oegunda wz_ int~·oclujo
la mauo en la hendidura m1,-ter10:..a. y
entonce,-; :,acó un ,-alero también ele
plata. que era, i-in duda, una obra &lt;lcárfo. pero quP Pedro )[artínez ni vio,
, vor clar:;e pri:,:a á ocultarlo. Era natu1 ral que exeursionanrlo aquel antro, \laría con el dinero allí ene-errado; era
preci"o dominar su impa&lt;'iencia p3:ra
f1Ue lol-&lt; clcmá:,: incli,-icluo::; que trabaJahan en el mismo i:;itio no repararan en
:,:u hallazgo. Por fortuna. la,; 80l1lbraf:
elel crepú,-culo comenzaban á envolverles: la tarde' iba cavendo. y uno por
uno lo,; albaiíile,; fuéronse $atiendo
pan~ rnher á su,; hogar('!',. X ue;;trc
)fontccrii:tto ouedó !'Olo. Introdujo
por tercera wz la mano tembloro;,.a v
¡ oh dolor! ~intió flll&lt;' otra más fuertr
¡;:e la cogía, apretándola cruelmente.
..-\1 mi:::mo tiempo. o,·ú del otro la.el
lll'" yoz que o-rihthn "; ,1uxilio !"
La mano ele Pedro ) Iartínez se cnC'&lt;mh-aha c·-1 una alaC'ena de la casa inmediata.

el;

-~.~~

..

,.

•J

•

'

~
Salió &lt;lel teatro, y aquella aventura no ae !..:
apartó ele 1~ memoria: en toela la noche no pudo
pegar los OJos, y cuando, por fin, al aparecer los
doEados rayos de la aurora, empezó á dormirse
i:;ouando que por las rendijas ele la puerta entra~
han chorros ele onzas €le oro _,. ele duros reluciente~, _le despertó la destemplada rnz de su mujer
an~anclole que un compañero había iclo á bus~
carl_e, par'.1- un t rabajo de importancia. LevantóSt' _ rnrnechatamente, y no desa_vunándose por la
mmna :·_azón 9ue no había cenado, fuése á donde
el ~lbaml aJilJgo le había citado.
Se trataba de la reco})Strucción de una gran
caFa, Y Pedro M~rtí_n~z fué contratado inmediatame~te, dando prmcip10 luego á sus trabajos.
Encar~mado en los altos andamios lo mismo
que sum1clo en las profundidades del sótano húmedo y obscuro; así á la hora de tomar el frug~l almu~rzo como al llegar la del descanso, Pedro Martmez pensaba en tesoros caídos del cie1?, á ma~era de_ llm·ia; soñaba ardientemente en
riquezas improvisadas, en venturosos hallazgos• v
e e-vando su espíritu en alas de la esperanza' al

ft del Castillo.

MÁRMOLES.
EL FRISO.

Ya labraron lal' jóYenes el ,.-elo
á la diosa llíinel.'va, y se dilata
del temp•lo tras la regia columnata
la procesión, bajo el reciente cielo.
Yan in.oensarios de oscilante vuelo,
reses, ele sangre al Facrificio grata,
:frutos, "paneas," ánfora,s de P'lata,
y ofrenclas mil del ateniense suelo.
Figuras, ~- ropajes, y corcele,;,
desfilan en magn íficos tropeles
por el alegre y resonante piso.

Y en confusión espléndida _y hermOEa,
parece dar la vuelta esplendorosa
Atenas toda por el largo friso.

Sa!va:lor lfueda.

"

�Domingo 24 de Febrero de 1901.

"RL MUNDO ILUSTRADO

tL MUNDO ILUSTRADO
AftO VIII-TOMO 1-NÚM. 9
Dlreotor: LIC. :B.AFAEL REYES SPINDOLA.

l. Paseo de las Palmas (Veracruz.)-2. Barranca del cZopllote.&gt;-3. Puente colgante en Cb.letla.-4. Panorama en Toluca.-5. Jalap~. __ fj, g scena

en el río (Chihuahua.)-7. El Pánuco frente á Tampieo.-8. El cSacro Monte&gt; (Ameca.)

-MÉXICO, MARZO 3 DE 1901.

SubsoripcMn m ensual for&lt;lnet1, I 1.64.
I den&gt; ldll'JII, en la Oap"al, 15.

Gerente: ANTONIO CtrYAS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 8, Febrero 24</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Campoamor Prosista</name>
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                    <text>Domingo 10 de Febrero de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

EL EMBELLECIMIENTO

·EL MUNDO l"LUSTRADO

D E LA C IU D AD.
-&lt;::::,..•-&lt;::::,..
1

Entre Jo,- edificios modernos que embellecen, en

•

AÑO Vlll-TOMO I--NÚM. 7
Director: LIC. RAFAEL REYES SPI NDOLA.

la actualidad, nuestra metrópoli, creemos deben
contarEe en lugar preferente las tres casas r¡ue
j]ustran esta plana, y son propiedad del señor J.
Octavio Fcrnández.
La que está uliicada en el número 200 de la
calle de Ro:-;ales. tiene una hermosa fachaüa que
pertem•ee al e:-tilo "Renacimiento alemán" y su
&lt;lc2orado interior, que es Yerdaderamente ¡.;untuoso, se' aju~ta al estilo '·Luis XI\"·.
Los Ingenieros arquitectos, señores :i\fanuel
Cortina é lgMcio Gorozpe, fueron los autores del
proyee:to y directores de la construcción.
La easa número 6{7 de la Rinconada de San
Diego, tiene fachada estilo "Renacimiento ita] iano". y su decorado interior es de estilo .
Luis XV.
Al señor Arquitecto Don Manuel Gorozpe, se
debe el proyecto ~- dirección de la obra.
La casa númC'ro 6,50 de la misma calle, llinconada de San Diego, es también del estilo Renacimiento ita! iano, pero su decorado interior obedece al estilo Luí:- :STI.
Tanto el proyecto corno la dirección de la consirucción, pertenee:en al .:eñor Arquitecto Don Pablo Moreno y Yeytia.
No creemo:- necernrio detenerno:; en detalles,
que bien re,-altan en nue::&lt;tras fotografías, y que,
valorizadoti por el buen criterio de nue:,;tros lectores, clej,m justificada la apreciación &lt;.1ne hacemos de 101, erlificios pcrtenee:icntes al "eñor Perná:1dcz, juzgándolos dignos de figurar en esta secRinconada de .::;au Diego núm C47.
l'ión, que sirve para dar á conocer en el extranjero los adl'lantos materiales qne hemos alwnzado ciudad enteramente moderna, tanto por la belle- na con la higiene de la p'"lbli-'l'ión " las ob1·a~ ,1,..¡
en los ~~ltimo:,; años, adelantos que en su conti- za v novedad de sus construcciones, cuanto por ~aneamiento, molestas y prolongadas, es Yerdad,
nuación con~tante, nos ofrecen la alhagadora es- las 'mejoras de suma importancia, que actualmen- pero llamadas á prestar servicios de lu más alta
peranza de que México quede conYertido en una te&gt; Ec están llevando á cabo. en lo que se rclacio- importanria.

,-

MÉXICO, FEBRERO 17 DE 1901.

Buli•rrlprMn mrn,•11a/ for41&lt;ea, $ l .JíO.
l dcm lrlrm et1 la oa,)tlal , 1.l5.

Gerente: ANTONIO OtrYAS.

-1

1

r=,

Calle de Rosales núm. 200.

Rinconada de San Diego núm. UiO,
Cuatlro de Paul Chrotu.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL UUNDO lLl.JSTRADO

Domingo ~7 de .Febrero de l!JOl.

Domingo 17 de Febrero de Hl01.

LA AGONÍA DE PETRONlO.

terior, que con frecuenc-ia lo 1li,,traía d&lt;:_l ~undo
n•al. Dentro de sus ojos verdes y Ronoh entos,
brillaban á veces clari&lt;l,Hles súbitas, efímeros relámpagoi, de pasión, respla11dorcs v(Yísimos de
'l'endido en la bañera de alabastro
Corno el cntmüasmo por la adivinadora Fay ha entusiaRmo; pero en .,egu1da tornaba a las claras Donde serpea el purpurino rastro
ido en aumento durante la semana, un curioso oupilas. el aspecto sereno, el fulgor blando, la me- De la sangre que corre de sus venas,
me ha e:,crito. invitándome á hablar en serio acer- lancolía consoladora de un mar en el crepúsculo.
Yace Petronio, el bardo decadente,
·I (lué fe, que admirable fe, qne infinita espcr~n- Mostrando coronada la ancha frente
ca ele esta moderna maga. El asunto c1:1 tentador,
y m-e.,.uro que, á tener espacio y tiempo, accptarí~ za tuvo e~e espíritu tranouilo v seguro! Gutié- De rosas, terebintos y azucenas.
de h~en O'rado la cariíiorn invitación. Pero s1 rrez X újera no sintió jamás el dolor, srno en su
taJ hicier:, tal vez me rnl&lt;l1 ía de los límites que forma más hermosa: en forma de ternura. Las
)licntras los magistrados le interrogan,
cxquisi tec-es de este 8entirniento llenan sus escri- Sus iovenes discípulos dialogan
corresponden á este género de ai:tículos.
En una t·róniea, apenas cabe, s1 cabe alguna vez to~, ~e desbordan en sus YCrsos. envuelven sus ino- O recitan sus dáctilos de oro,
la crítica gra\'e que pretende entrar, ya que. no centes burla-&lt;', t rascienden en sus flores retóricas, Y al ver que aquellos en tropel se alejar
.
, .
re;;o]verlo~. en los arduos problemas de la vida. ornpan su vida.
Ante el maestro ensangrentado dejan
De aquí ese estilo encantador, smcero y fac1I, Caer las gotas de su amargo lloro.
Pna erónica en México. debe ser una tienda de
objetos frá&lt;tik•,;. de mercancías corrienle_s. de cos_a:; que pasa rozando nuestras almas sin descomponerde uso diario, bien etiouctadas, de pulidas " vrn- las ni herirlas, como las manos maternas sobre las
Envueltas en sus peplos vaporosos
toRas baratiia,,:, par a ven derse al por menor, &lt;le blondas cabelleras de los niños.
Y tendidos los cuerpos voluptuosos
Lloró. ¡ En cuántos artículos suvor- sr ven rodar En la muelle extensión ele los triclinios,
pueblo en pueblo, como las de esos mercaderes
ambulante,-, que disfrazados de turco,;, recorren las lágrimas! lilas como eon tan puraP !' tan diá- Alrededor, sombrías y livianas,
lof' villorríos con la cesta al brazo, repleta 5le mc•da- fanas ' nos entretenemos en YCr sus cambiantes,
.
AgrúpaUEe las b~llas ~01:tesanas . .
llas. rMario1&lt;, r;;tuches de concha, rmta~. lü,t·H1c.,, sus irizaciones, sus brillos. Cuando, en sus Jue- Oue habitan del rn1peno los domm1os.
gos
é
inquietudes,
salpican
los
labios,
las
saboreacue~ta~, perlas ele papel, corales ele pa~t;1. v ·liamantc:-; de California; todo falso, todo 1m1tado y mos plácidamente, porque no es llanto acre, ni saDesde el baño fragante en que aún respira
. El bar do pensativo las admira,
apócrifo, pt'ro que brille un poco, t&gt;so ei-; lJ be á hiel, ni contiene substancias venenosas.
El verdadero hombre. el semblante sin máscaque se nec:c&gt;&lt;ita.
.
Fija en la más hermosa la mirada
La crónica "ª á adornar el minuto tle fa~ti- rn, el pecho sin cota, estará ahí, en la obra del Y le demanda, con arrullo tierno,
dio, la horn de ocio, el instante deso('upado: es poeta. del artista supremo, poseedor, como un he- La postrimera copa de falerno
1m col lcll' de latón, un barzalete de oro¡wl, una ,sor- leno, ele la maravillosa intuición de la hermosura. Por sus marmóreas manos escanciada.
La memoria de Gutiérrez Nájera, agrandada
tija de vidrio.
De lejo:-: y por &lt;le pronto, ¡ qué bién que ,e ven por el tiemno, se eleva por sobre las miserias huApurando el 1ico1 lw.~ta las heces,
estas joya,: fa]:;a", esta~ fraECt&gt; ele colore,; en ;l ata~ manas. Esa es l a recompensa póstuma de los que Enciende las mortalu palideces
vio teatral de una revu;ta c1e la ¡:emana. l ero s1 Yivieron, como cantó el poeta.
Que obscurecían su viril semblante,
os fijáii- bien. notaréis el engaño.
Y
volviendo los ojos inflamados
ojos y corazón puestos en alto.
Son de guardarropía, trajes de surivanta;:. enaA sus fieles discípulos amados
giiilla~ dt&gt; bailarina, corpiños dcstcñido8 &lt;.:al~a,; roViene el Carnaval como una cliYersión gastada H áblales triste en el postrer instante,
tas, ferrenwlos ,;in abal orio, que han ~ervJClo va
que,
en fuerza de vivir mucho, le ha pasado lo que
á mucha;,; ideas y que, ob1&lt;enadas á la luz del día,
Hasta que heló su voz mortal gemido,
á los vejetes galantes, á los que ya no les hacen
r esultan guiíiapo8 de cómico pobrr.
Amarilleó
su rostro consumido,
c-a~o
más
que
las
mujeres
perdidas,
y
eso
más
por
lJr"r r,;erihir al vuelo, como lo p icle el ·'refnmFrío
sudor
humedeció su frente,
"'
'
,
.
1
te". c:omo lo exige e1 ecl itor, esta!&gt; !meas rap1u1~, explotarlos que por estar en su compañía.
Amoratáronee
sus labios roio!'.
Cuentan
antiguas
crónicas
aue,
en
efecto,
Cl1anque se llevan nuestras última,; impresione;:, á gnloDensa
nube
empañó
rns claros ojos
pe tendido, &lt;.:orno cabalgaduras ho1:,tiga&lt;la;: por el do el Carnaval fué joven y guapo, no faltaban mu11cnsamiento abandonó su mente.
El
chachas
atrevidas
que
se
le
acercaran
y,
mimosalátigo.
No h,JY tiempo ele abrir un libro, de meditar, de mente, le entregaran, con 1ma indolencia compliY como se doblega el mustio nardo,
exponrr ·una teoría, de r esolver un aRu_nto que re- c:ada de malignidad, algunos besos.
El Carnaval es un símbolo, un encanallado sím- Dobló su cuello el moribundo bardo,
quiera análi!ü;: ó concentración ele la idea.
Lo que la memoria exprimida, va manamlo; ]a;; bolo de la vida que, un día, el menos imaginado, L ibre por siempre de mortales penas,
Aspirando en su lánguida postura
imágene,- v fantasías que corren apresuradamente se disuelve en un vértigo de locura.
Del
agua perfumada la frescura
Quizá
tengan
razón
los
que
piensan
que
prolonpor el a rrovo agotado tlcl pemmmiento, la opinión
cazada &lt;le imp roviso, la charla del pat-1110. la con- gar una existencia inútil, es tonto, y abreviar un Y el olor de la sangre de sus venas.
ver saci{m c·allejera, eso es lo que hay que poner en goce para hacerlo más intenso, es encantador. Es
7ulian del f!asaf.
una cró11ic-a, aderezar con ligereza, retocar con Yio- Ycrdad que lo que vive mucho se hace viejo. El
lencia, ornar con rapidez, v dar á la i mnrenta, pa- tiempo es enemigo de la dicha y de la hermosura.
EL VALS DE LAS HOJAS.
Las sedas que se guardan ;;:e descoloran; las rora que lo deYore la curiot-idad, lo lea el fat-tillio,
;;;as
que
duran
más
de
un
día
se
marchitan;
los
y á la mañana si11uiente, l o recoja el olvido. .
¿ Para qué entrar en disquisirionei- y profund1- amores que permanecen se hastían. E s preciso
¡ Allá van en t ropel ! Son las livianas
rladeB? ;, .\ caso $e ha convertido en cátedra este romper las sedas, deshojar las rosas y ahogar á
hojas
con que tej ió la primavera
lugar de recreos amables y de entretenimientos los amores recién nacidos. E l problema moder¡,,u
delicada
t única ligera
110 está resuelto de esta manera: amar intensafugi tÍYOS?
donde estampó el abril flores tempranas.
No, rurio;;o hmlón. sigamos tú y vo &lt;livirtién- mente pero rápidamente.
En espirales débiles y vanas
El cleseo que se gasta poco á poco, como las
dono,; con laB Rutilezas ele Miss Eva Fav. e-orno se
entretienen los niños mientras no se ro;11pe el ju- monedas, es vulgar; la ilusión que viYe hasta te- van bailando su danza lastimera,
y parecen llevar en su carrera
ner los cabellos hlancos, es ridícula.
g11ete.
La existencia nos ofrece 1ma copa de vino gene- ayes de en fermo y dobles de campanas.
; Qué razón tiene eec !!ra11de y csréptic·o abueComo las hojas por la tierra inerte
roso: bcbámosla ele una vez .
lito, que rima su:,; geniales chanzoneta~:
La realidad que se prolonga, asesina ensueños; van bailando camino ele la muerte
Con tal que yo lo crea
la realidad que llega y pm,a, cleja recuerdos in- buscando su senulcro en lontananza,
¿ Qué importa que lo cierto no lo ,-ea?
mortales.
la lmmaniclacl revuelta y confundida
Y eso es lo que significaba el Carnarnl, un ra~tro baila también, huyendo de la vida,
ele flores y vino, &lt;¡ue dej aron en nuestras socie- hacia la tumba su grotesca danza.
dades cristianas las antiguas fiestas sagradas.
El fc;:ti,·al de arte que ofreció la " Hcvista ~foYa está caduco ; ya está triste : pero todavía,
derna:' á la memoria del Duque Joh, ha enc·on- rniranclo la!' desnudeces &lt;le las ninfa;;: ebriaR, 1'Íe,
MÁRMOLES.
trado un ceo simpático ele cnri110 y aclmiración, como el buen Anakreón, bajo su tupida corona de
en los "cuatro Yientos del espíritu·'. En pequclios pámpanos.
La luz, ya deslumbrante, ya indecisa,
crnát·ulo,:. en humi ldes v lejanas canill it~ · se han
que en todo brilla. como llama pura,
celebrado los ritos sagrados de la Relleza. para
las líneas al tocar ele tu escultura
honrar t'l recuerdo ele un joven y tli\·ino sac·crl'na nota de la semana, la más simpática ele es- es hu mezclada con fulgor de risa.
dote.
l~sto e,; c-on:solador, es hermoi-;o. El po&lt;&gt;ta sigue tos días: la velada de los estudiantes para recibir
De tu elegante corrección conci,a
siendo amaclo de los bueno;;, de los que recibieron el si¡rlo presente : hubo e;;:tremec:imientos de nue- sobre tu cuerpo muestras ,la hermornra,
de la tirrna mu"a de ~Ianuel, una tímida y l-'lHlYe
ideaies.
é inclinas levemente tu fig11ra
Los pájaro~ f!On los primeros que despiertan
y generosa caricia.
pudorosa y gentil, casta y sumisa.
cuando despunta el alba.
Rl Duque mrrecía esta apotcósiF&lt;.
Inútil es que con tus manos bellas
Nadie eomo él, nadie,-lo he dicho en otra oc:arual nubfan dos ceh(jes dos estrella•,
Rión-para poner en los labios una :-onri~a alacla.
quieras dos glori-as recalar prudente.
'remperamcnto lá11guido, ron flojedaclc;:: !' perezaR fenwnilcs, miraba siempre la vida c-011 mirada
Xo luchen h1s pudores por velarte;
de conrnleciente y de resignado, sin su,:to", sin
ipara el mirar, tu forma tocla es arte;
amenazas, sin protestas.
para el beso, tu mármol todo es frente.
Pasó junto á nosotros, divinamente pensativo y
Salvador if ued(f'.
risueño, absorto en no sé qué contemplación in-

CRÓNICA.

"º"

Erase que se era, en no sé qué comarca "de cuyo nomDre no quiero acordarme'', tm pueblo de
pocos habitantes, casi desierto durante nueve meses del año, y concurridísimo en tiempo de baños.
Situado á orillas del mar, á la falda de pintoresca colina y en una pradera siempre enflorecida,
á donde no llegaban ardores veraniego:=-, y, mucho
menos, escarchas otoñales, año con año era sitio
predilecto de opulentos burgueses; de semi-ricachos retirados de agios y logrerías ; ch, empleaclo:,;
en vacaciones; de mercaderes salYos del mo;;:trador y víctimas del reuma: de niñas opiladas, de
glotones gotosos, y de lechuguinoi- y caballerete::;

'dt• t.u amigo Gayarrc. Harías muy bien en irte
á .Madrid y en quitar casa, y en volverte con
Doña Prndencia, tu excelente ama ele Gobierno, á
c,ta aldea tranquila, é instalarte aquí, en un
''chalet'" cómodo .Y elegante, pi:..:a vivir en este pueblo, ni envidiado ni envidioso ( como dijo el
pot•t.a). y gozar de beatífica paz durante los
quincr ó veinte años que, á todo tirar, te quedarán
el&lt;' ,·ida. y rso si te cuidas" te tratas bien, y donde
e, pera1 ás el instante temido en que estire~ la pata y C'ierres los ojos para siempre".
Y d1tho y herho. Nue,;tro Don Cándido. que
era marrulln o y ~oltcrón y Pgoí~ta, compró ú un

catifas pcrs1cas, lo,; eojiues de pluma y los lapctcs de U trech.
¿ Hacía calor? l'ues. . . ¡ baño para Higcl !
¿ ~colaban vienlecillos fríos? Cerrar la:, Yidrieras, y que entrara Rigd. ¿ Llegaba el iiwicruo?
\ 'enga hi camisa forrada de nutria, la camisa purpúrea con las inic:iales de Don Cándido y la corona
&lt;.:011,;abida.
-¡ Prudencia ... ! Rige! tiene hambre ... Délc
usted galletitas ingk"as ú tm emparedado de n&lt;•rcliz ! ¡Prudencia! ¡Prudencia! Esta criatura tiene
sed ... Déle usted gro~el la ... ¡ Por Dios, Pmdencia ! Rigelito rstá en formo . . . ¡ Que llamen al
Doctor!
Y Eustaquio. &lt;'I inglés, elegante criado ele mc~a, corría e:~ busea del facultatiro, y Rigcl era
pur,:to rn cama, ('n una I inda camita clr bronre,
la hcrmo~a ramita eon "rclredón"' y colgaduras ele
ga.~a, eolocada en la mi~ma alcoba ele Don Cándido. Llegaba el médico, recetaba, y ahí tenían
m,tedc,; á Don Cándido á la cabecera del enfermito, y á Doña Prudencia dando al perro las meuicinas, wlánclole l'I ~ueito y . . . aplicándole lavatiYas, si eran ncr&lt;',c:rias. Más de una vez se turnaron los criados cerca del lecho de Rigcl para guardarle f' l sueño.
No paraban aquí el cariño y los mimos de
Don Cándido para Higel. Queríale como á un
hijo. Charlaba con él, le daba consejo;;, lr re
prenrlía cuando era necrsario, por cualquiera fechoría, y á veces »e pasaba con él horas y horas
haciéndole brincar á través de 1m aro, · como
los gozquecillos del C'irco.
Don Cándido se hacía lenguas ele Rigel : ponía
por las nubes su inteligencia; decía maravillas
de ¡;us habilidadm;, y ponderaba el instinto de
aquel perro en quien decía encontrar cosa.,; dignas ele un ente de razón.
Xada ele eRto parecía natural á la numero~a~ervidumbre del "chalet'', ni al médico ni al párroco.
-Sríior Cura,-ilecía y repetía Doña Prudt&gt;ncia-i qué cosas tienr el señorito ! ¡ El mejor dfa
nos Ralc con que quiere que Rigel vaya á la t'f'ru~la pam que _le cnBeñen á leer! i Si temo que
q~1era que le rnstruya usted como á los dortrmo:; que van al templo todos los dominaos á
rrpa;::ar d Cateci~rno ! ¡ Si no le tr~fa ro7no á

i

•.,.
Jlropcnsos á la tisis, la cual no parece batirse en
derrota á pesar de la guerra que en ciertas Cortes dijo tenerle declarada un médico catalán.
I~n tal pueblo, con Ja.., truchas ele su río y con las
ostras de sus playas y más que con otra cosa eon
los aires purísimos del pintoresco lugar, se fortalecían el cerebro todos los bañistas, y en giras
y barcadas se pasaban los días, y las ;.emanas, y
los meses, para voh·er hwgo al brillante pudridero de la Corte, en busca de bailes Y de recen.ciones, de comilonas dispéptiea::: y de óperas rngncrianas.
rno de tantos señores como al put&gt;blo ,·caí.m
era el ;;:eñor Don Cándido c1r Altamira " 'l'enélilla, marqués de Altramuce~, en un tienipo agregado ele embajada, riqnillo, gastado, lleno de do1amas &gt;' de crueles desen¡rnños, con tres ó cuat ro at11.ques de gota en el ruerpo, v harto de zarandeos, de parrandas elegantes y ele juergas aristocráticas, con muchas desiluRioncs en rl alma y mucho desprecio para los hombre:,; Y sns cosas,
··
1anto obsequioso, atento, ol.wenador, fino, v. ademá--, inteligente, leído y atiborrado ele lefra mrnuda.
Fna noche, recostado en la baranda ele un hal&lt;'Ón del casino,-cle aquel casino cursi, donde durante la temporada se r eunfau ele diario los bañi:t~s, fumando rico veguero y contemplando el
&lt;'abnlleo de la luna en las aguas tranquilas del
;mrgidero, díjose Don Cándido. con acento grav.e
v solemne:
-"Cándido: ya tú no estás para subir y bajar;
1ias paflaclo ya de los cincuenta, ~· guapo aún . !&lt;in
q~lC necesites de afeites y peluqueros, no tiene~
n_1 humor alep;re ni buena salud para volver á la
vida ele la Corte, á las emocione~ del "treinta:&gt; v
''.cuarenta·' en los salones del Y eloz: á las tcrtn. 11as de los Duques de la Carrasca, á los bailes de
los Marqueses del Prado, y á las noches del Real,
-donde ya no volverás á escuchar la voz dulcísima

crc,o ele! lugar cierto "chalet.., en que durante la
e1-tación balnearia, habían vivido alg~nos títulos
tronado,;, v Pe fué á Madrid, y á las pocas semana,- ya p,-taba de regrC'so, con docenas y docenas
el&lt;' bultos y cajae, con clos ó tres criados listos y
de bm•n parecer, y con la boní8irna de Doña Pruclenc:ia.
Jn:-taló,e Don Cándido, instalóse como c·orn•~pon'.lía _á_ rn carácter .Y linaje, &gt;. para no morir,c
&lt;ll' Ja:::t1cl~o .v matar los día,.;, que en aquel pueblo
H' I&lt;' hacrn•· drrncs, idos ya los bañi:-tas v ntC'l1.o t•l I urran•jo á su propia modorra y ú su· imnutahlt· :-olC&gt;clad, trazó~(' rl ck~eorazonado caballero
~L•rn1 i1111nt e· p~·ograma: lenrntarse temprano; hanM:-(' &lt;'11 &gt;'C'g-mda; luego pa,ear un rato á caballo: cle,avunan;c• 11ef'nué;.;: rn ~C'guida le&lt;&gt;r la col'l'C'l'))O_nclrncia para rnh&lt;•r lo;; ehi1&lt;mcs cl1• la Corlr:
csenbtr unos cuantos rengl01ws á sus í ntima,; y á
~u,.;_amiiros del "Veloz'"; charlar un rato t'n.la
B_o~1rn. ( que era el mejor mc•ntidero d!'l mwblo) :
,·1,-1lar. un día ;;:í y otro día no. al 1\féclico y al
Cura, que eran allí las únic:a;; pC'r~na,- de buen
trato: d,tr nn pa:::co por la playa ó por la nra&lt;l&lt;'ra: gozar de la~ ;;;orprc•sa,, culinarüi~ ele Dofia
Prudeneia; leer los pcriódicoR que traía el correo
dt• la tarde; jugar tresillo ron sus dofl amigos. y
l 1wgo mrtt'TFC' en la rama para que el c·alorrillo
clt· la~ ronaf\ J,. aliviara clC'l reuma.
.Y
vi~'Ía Don C'ándiclo, tranquilo y (·ontt,nto.
;;111 ma:- afecto~ qur el cariño ele Doña Pruclen&lt;·ia. ni má,; amo~· que el_ que tenía á nn perrito
ele_ lana,:; C'o,ns~ntido Y mimoso, que como un chiquillo, f•ornia rni-;talaclo cómodamcnt!' ei1 una sillita al lado ele ;:u SC'ñor, ron babero al cuello v cui,1ac1o por una don('Plla fresca y rozagante; gala
y :rnavt&gt;za de fa ~c•ni&lt;himhrc.
i Y qué bien que• Prn tratado el animalito! Así
C?mo l ~. atendían t'1_1 la me;:a,. á manera '1e simpáÍLC'O ah1Jado ó prC'd1 lec-to sobnno, así le consideraban y le mirnabo.n en el ;,alón. Suyos eran las al-

ª:í

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 17 de F ebr ero de l!J0l.

a

manteo que se había dejado en la ·'percha"; ca- mo dolorida, fij ando en mí la mirada_empali~ecida
lóse el de tej a, y fuése derechito á casa de de sus ojitos azules. ¿ Cuánto ~m:res deJ~rle ?
¿ Quinientas pesetas? ¿ Mil pesetas.( ¿ Dos ~ l peDon Cándido.
.:u h b'
·a
Estaba ésta de duelo. El ja~uin a ia s1 o i:;etas? y lanzand?. el último qu~Jtdº. ~ovicndo
des ojado de todas sus galas ~nmaverale~, y en la cabecita me d1JO : i Si! 1Si • ¡ S1 • Y yo,
el ~entro del saloncito, convertido en cap1l_la !1~- señor Cura' debo cumplir sin demora la voluntad
diente suntuoso túmulo, sobre el c:ual, ,~n ~qujfi- de mi pobr~ y agradeci~o Rigel .. .
y Don Cándido tomo de un velador c~rcano una
mo at~úd forrado de níveo raso c;rcm. o e o.
y de cirios perfumados yac1a Rigel. Dos linda carterita de raso, ( de esas que suv~~ para
ies
• • · vestidos con magm'fi1cas l'1breas,
. • de meve
obsequios galantes) y alargándola al clengo la
lacayos.
d
.
los cuellos y de charol deslumbrante las botas, e puso en sus manos.
Entonces el Cma, volviendo el rostro hacia la
ie é inmóviles, guardaban al fé;etro .. En la escapilla ardie:rite, y ~ardándose la cartera con la
kncia vecina tumbado en un sofa, Y ~nste Y 11°~0
siniestra mientras, impulsado por 1~ costumbre
so, estaba D~n Cándido,. auien al o~r la voz e
párroco se levantó á recibirle, como s1 espt• ara de trazaba con la diestra un garabato a manera de
.
labios de su tertulio una frase de oportuno y su- cruz, exclamó :
-Señor Don Cándido : pues perrito que tal
premo consuelo.
-¡ Amigo y señor Don Cándido !-exclamó el hace. . . "requiescat in pace". *
clérigo.-¡ Esto no se puede tolerar! i Esto no
Orizaba, Julio lo. de 1900.
puedo tolerarlo_ )'O! 1Ni entre paganos se ha
Yisto cosa semeJante !
,
.. ,
.
if afae/ :i)e/gado.
Calmóle Don Cándido con un adcm~n~ d~cicndo.
-Pero señor Cura.. . i Si era m1 umco am ....
go ! i Si por su cariño, Y por ~u lealtad y pw su
inteligencia ha sido fügel digno de esto, J de
* De tertulia con Enrique Guasp de Peiis,más!
cl insigne actor, á quien tanto debe la Dramática
- !Xo señor Don Cándido !
Mexicana -arrebatado prematuramente á loe
- !Sí, ' pa dre, s1,,.
aplausos
á la gloria, oí, !1º ha m~cho ~iemI_&gt;O,
- i Don Cánilido ! ¡ Don Cándido! i Qué está de labios de mi piadoso arrug~ el senor !11cen~1austed diciendo !
do Don Agustín Portas Anza, este mgemoso
-Oigame usted, amig-o mio . .. --suplicó &lt;'l cuento que á muchoti parecerá volteriano, pero en
doliente.
el cual no veo más que una. discreta censura de
-Oigo á usted.
, .
ci&lt;'rtati debilidadc:- . . . humanas.
-Si supiera m;ted qué agradecido _fue R1gel • • •
Ko bien terminó mi amigo su animada y sugesISi le hubiera usted visto en sus últimos momen- tiva narración, díjelc que iba yo á escribir el tal
tos ! ¡ Partía el corazón. . . Alenta~Hl yeno~a Y
respondiólc el clérigo enarcando las cejas, y ~a- difícilmente; el frío de la i_nuerte l~ iba 11~vad1e:1- cuentecillo, y qu&lt;', a,;í me ayudara D ios, pronto le
cando del bolsilol la t~baquera-ya, ya,_ ~~' senr- do poco á poco á poco, y fiJOS en m1 sus OJO~ t_ru,- vería en libro,; ó en periódicos. Contestóme enra ! Hablaré á mi amigo del asunto. 'Si que e tes y llenos de lágrimas, parecía darme __el ul~nno tonces el aplaudido jurisconsulto que le tenía
aprendido de una ~cñora muv devot~, y que_ er~
adiós! Acerquéme; le acaricié y le d1Je : Rig~l,
hablaré !
t d
Cum lió lo prometido, y dulcem~te, C?1; o a pobrecito mío: ¿quieres un bizcocbito ?-¿ un h1z- poRible que el snso~1ch? _cuento anduyier~ escrito a
libro de Voltaire o de Boc0
, p l1abló de ello á Don Cándido; c1tandole cochito ele los que tanto te gustan, _de los que te maravilla' en alo-un
cortes1a
T
,
erca
cacio.
Ahí
Ya. puc,;, sin que yo me atn.buya 1~
textos de Aristóteles y el~ ~anto ornas ac .- dio una tarde· el señor Cura? ¡ Y no me coninvención. Conviene agregar en descargo de IIll ·
la debatida cuestión de s1 tienen alma los,
1 testó!
conciencia literaria que es muy conocido. ¿ Quién
males, y trayendo á cuento no sé _q:1e vers1cu os
-¡ Qué había de contestar !
.
no ha leído la " H istoria ele Gil Blas de Santillana ?
del Génesis, para impugnar la opmión de al¡:pi_ • Quieres que te lleve á mi oama? ¿ Quietes
Esta aventura dcl perro muerto está tomada de
nos que en ellos creen encontrar, con ]?OC~ r~zon, que
ar rulle yo entre mis brazos? ¡ Tampoco una de las fábulas de ~hieno. En ésta, un hom-que las Santas Escrituras pare~~n atnbmr a lo~
respondió !
, .
bre entierra c-on todas las ceremonias de la relianimales inteligencia y r eflexion. Pero .m~el'
El clérigo hizo un gesto de sevens1ma det:apro- gión cristiana á un perro que tenía en gran estro Don Cándido no hizo ~aso de los razonarmeú;
tima. Súnolo d obiRpo de la ciudad en que motof; de su buen amigo el parroco; le en~rªfº~ P?, bación.
Don Cándido siguió diciendo:
.
raba y mandó llamar á nuestro hombre para deu~ oído y por el otro le saliero~, y Rige s1gmo
-¿ Qué quieres, qué deseas? ¿ Qme~es hacer mo;;trarle su herético proceder y aun para i mpoh n querido y tan mimado como siempre.
' Meses después, en oca_sio;1es diversas, dura~te la testamento? y entonces dando un queJido y ~~o- nerle un muy g-raYc c·a.-,tigo. Cuando supo el dueartida de tresillo, volvió a la carga el ~1;1ra' pero viendo la pesada cabecita, en Rcñal de aprobac1on, ño del perro la ira del ohisno, no se alteró mucho,
.
Rabicndo del pie que cojeaba su ilustrísima. _Se
iodo fué inútil. Don Cándido no se j10 por en; me dijo que sí.
El Cura miraba de hito en hito ~ su amigo! presentó á su reprensor, y oyó mansamente la filít endido, y cierta vez en que el buen senor le hablo
d&lt;'l asunto--y por cierto que ya no. en tono dul_ce quien siguió diciendo:-¿ quie1:es deJ~rlc algo: pica que tuvo á bim dirigirle. Luego que termibenévolo, sino severo y repTensivo:--el egois- Prudencia que tanto te ha quendo . . . . Con m. - nó ésta, nuestro hombre con mucho sosiego dijo:
ia solterón mostró tal desa{!l'ado y corto de m1ne~a vimiento de cabeza me diio que no._ ¿ A los ~1:mas "r-;cñor, no extrañéis que haya enterrado con cet~n brusca la conversac~ón, qu~ el e:-:ce en ~ criados que te han atendido y cmdaclo cannosa- remonias cristianas á un perro, porque era muy
&lt;lig-no de sem&lt;'jantc homa por sus virtudes. Cuan? "To t• Al Doctor que te ha curado ?-No.
!lllO dominó -¡¡u m dignac1ón clerical, ca
men t e.-.1.,
.d
D on Beni."'
· 1v~r m ás a'lacasa
. Al señor Cura, que aunque no te ha ~ue:r:i __o do hizo testamento dejó varias mandas piadosas
Jló v pensó que procedía no ve
,
.
ele'su amigo Don Cándido, en quien supoma me- irnnca pero que ha Rabi&lt;lo darte uno que ·&gt;~r0 1i1z- para que yo, su albacea, las cumpliese con toda
cochi~ cuando wnía á tomar . chocolate? Y me puntualidad . Entre ella,; está para vos un lega·or sentido más cultura y mayor seso. ,
J Pero cátate lector piadoso, que un día se :n- dijo que ¡:í, que ,-í, con un,1 mirada tan &lt;lulrc co- rlo c¡u&lt;' i'C encuentra en la presente bolsa".-EI·
obü,po se sonrió y le dijo, tomando
formó R igel
se enfermó de veras, y alarmose
el dinero :- "H abéis hecho bien en
Don Cándid~ y con él la servidumbre toda, el
tributar tales honores á un perro
Doctor fué 1iamado, y vino y recetó, y volno, y
tan deYoto. Id en paz"'.
tornó á recetar, y declaró qu~ el c~so era de~e!E~ta fábula se ha impreso muchas
erado y que Ri"el
estaba "m articulo mortis ;
0
~Iguie~ habló de llamar al Albéitar, Y no ~alto
veces en España, traducida en n uestro idioma, y con permiso de la Ine uien suspirara por un discretí?imo. tra~am_i~nto
quisición, al fin del libro de Hisopo".
~omeopático. Ello es que el ar.111;1-alito sigui~ de
uravcdad entró en agonía, Y e&amp;bro las patas, ) · · ·
Véase : "Historia de Gil Blas de
h
'
8antillana", lib. V ., pág. 542, tradu,;e murió.
. d
,· d 1
Supo el Cura la terrible desgracia e 1au1os e
cida por el P. Isla, con notas del
M:éilico y supo que Don Cándido, apenado como
Excmo. Sr. Don .Adolfo de Castro,
or la pérdida de un hijo ó de un hcrma~o, esti;y prólogo de Don Manuel Cañeta,
ba abatidísimo; pero el asombro del sencillo clede la R. Academia Española.-Bar•
Tigo llegó al colmo cuando al llegar á la casa re~cclona.-Espasa, Editores. (Sin fetoral se encontró en la mesa de despacho una esl'ha en la portada) .
quela enlutada, elegantísimamcnte enlutada. ~l
tomarla, creyó el Cura que algun? de sus , ~1as
conspicuos feligreses había falle~1do de, _rapida
El origen de la deliciosa narración del S r.
muerte, sin tiempo para. l~amar .ª. su parroco, Y
Delgado, se halla, en nuestro concepto, más
allá.
de la época qae nuestro colaborador sesin los consiguientes auxilios espirituales. Romñala, y es el libro llamado Cent Nouvell«I
nió la nema y leyó la esquela : En el~[!, y muy d~nouv~lles du roi Louis XI, Gennappe, B:abant, 14.56 á 14. l. El caso se baila r eferi do
loridarnente, comunicaba Don Cánd,do el. fallecien ese Jibro casi en los mismos términos que
,·
en Lesage.-(N. de la R.)
mi&lt;'1ito de Rigcl, é invitaba á todos sus an:!gos p~ra la inhumación del cadáver, acto que te:1dna
'.
lugar" al día siguiente, á las nueve de la manana,
en el j ardín del "chalet'', bajo los sauces del bosquete.
,
El asombro del Cura trocose t1e pronto en suprema indignación cristiana, tomó de nuevo el

• como a, una persona 1. ¡• Y habla con
perro smo
d.
el ie conversa ! i Ya voy yo creyendo lo qu_e i ce palafrenero, ( que no por ser gal~ego deJa de
tener talento) que hay perros en qmenes tncarnan las almas y que por eso las personas os estiman y les tienen ley . . • !
_
. .
-¡No tenga usted cuidado, Dona Prudencia,-

!1

Páginas de Viaje.

La leyenda ha
querido hacer de este Paraíso de la tierra un lugar aborrecible de desgracias
y ruinas. Ahí se repi ten á diario esas
grandes catástrofes
cuya nota final es
urÍ suicidio ó el veredicto condenatorio de un jurado.
Alú se entra triunfante y se sale infamado. Y la leyenda
murmura á la sordina historias lúgubres, sucedidos crueles, dramas inolvidables. ¡ Prudente
Ulises, hazte atar
firmemente al mastil de tu voluntad,
para no dejarte
arrastrar por el armonioso canto de
las sirenas !
Y como el "humor'' se mezcla un poco, en nuestra vida moderna, á todos los hechos, he aqui cómo ha tomado
cuerpo en torno de esta roca para dejar delineado
en cartas postales~ gr~bados y fotografías, el símbolo, burlesco y sombrío á la vez, de este Estado
liliputiense con sus diecisiete kilómetros cuadrados
de extensión territorial y sus setenta hombres de
ejército permanente.
Esas cartas postales son la amarga nota irónica
contra el jefe de aquella pequeña nación, la sátira escrita contra el soberano y su sistema, la
saeta cómica que se clava en el blanco de la tragedia.
¿ Qué es para el dibujante la personalidad de este Príncipe Alberto cuyos trabajos científicos han
figurado vanamente en el Pabellón que Mónaco
alzó en la última Exposición Universal? Es un
ogro que devora monedas de oro, billetes de banco, grandes fortunas, un Moloc hambriento de dinero, y de sangre.
Su corona está formada con luises, su cetro es
la paleta del "gurupié", su trono el tapete verde.
Bl paladín que habita aquella roca es un rev de
caricatura siniestra, el "gancho" de un gran garito, á cuya puerta un Mefistófeles ramplón dice
su gran frase sacramental : ¡ Haced vuestro juego, señores ! Su ministro de hacienda es un montero; su sistema tributario, una ruleta y sus agentes :fiscales una turba ele "cocottes" que arn -tra

t

1

y

ªf

f~

y

E L MUNDO I LUSTRADO

LAS TARJETAS DEL PRÍNCIPE ALBERTO.
De Génova á Caime6-el célebre camino ele hi
•Comiza-el tren bordt'a. hasta tocar sus espumas, las aguas del mar Ligurio, de un azul brillante tachonado de transparencias deslumbradc✓
ras. T oda la costa, des&lt;le la vieja ciudad enemig a. de Venecia, hasta el hoy departamento francés de los Alpes :\Iarítimo:s, está sembrada de pueblecillos rientes, multicolores, posados sobre las
ondas como una bandada de gaviotas; Savona,
P orto Maurizio. San Remo, Yentimiglia, :Menton, Niza, Antihe:, y Cannes.
Entre todo~ e~to~ rincones, envueltos en un
manto de vfridos matice,-, hay un osado pedazo
de tierra que arnnza lrnc-ia el mar, que lo envuelve en sus inquietas c·01wulsiones : es la roca de
Monte-Carlo, un Et;tado lilinutiense, con su presupuesto de ga,-tos, su ejército (setenta soldados "
-cinco oficiales) y su soberano, que reina mundanamente sobre un tenitorio de iliecisicte kilómetros
--cuadrados.
De este Estado S&lt;' c-nenta que un día se vió envuelto en una seria r0clamación internacional,
p orque al disparar uno de sus cañones, el "royectil
fué á caer fuera de la línea fronteriza. Lo que
·"si non é vero. é ben trova to··.
Y, sin embargo, aquella roca enmurallada con
su enhiesto ca:&gt;tillo en el vértice y su aspecto bravucón y agrio, Ee antoja una ele esas recias fortalezas en que han ido á estrellarse los más poder osos esfuerzos de la guerra. El viajero que
:sin información anter ior, toque á esta mansión
medieval, se creerá transportado á los dominios
•de algún señor de otros faempos que, semejante al
b éroe de una le~·enda ele Gautier, ha cerrado las
puer tas de su morada al espíritu de la época, y
-aguarda, oprimido bajo su coraza, el día en que
se alcen de su sopor las enmohecidas armaduras.
Nunca las cosas inertes, las "cosas sin alma",
·como las llamó el poeta. han prestado formas más
engañosas á la realidad, una realidad burguesa,
-que ha tomado por pretexto un r adiante girón de
cielo, un cantil abrupto y una sólida fortaleza.
Ahí vive, es verdad, un señor temido, un tremen-clo campeón de la lucha. . . De la lucha del "en-car nado" con tra el "negro" y del "punto" contra
la "banca·', una contienda sangrienta que también
tiene sus víctimas y amontona sus cadáveres.
Sólo que el teatro del combate no está en el
l'ecinto enmurallado, sino en un resplandeciente

Domingo 17 de Febrero de 1901. '

referirse á las enormes cantidades que el Casino
de Monte-Cario ha de proporcionar al presupuesto oficial, cuando el príncipe Carlos, padre, si no
me equivoco, de Alberto, se creyó en el deber de
tlisminuir las cuotas del impuesto de patente, de
la contribución personal v del gravamen sobre
los valores mobiliarios, á virtud de los rendimientos· del juego.
Pero ¿ qué hacer, cuando los elementos naturales de una comarca no bastan para sufragar los
gastos de un Estado constituído? Don Francisco
ele Quevedo proponía frente al monumental ·puente
de Seiw·via, en Madrid, oue abre sus arcos sobre
el mezquino raudal de agua del Manzanares : O
comprar rio ó vender puente.
Los l1abitantes de Monte-Carlo pueden optar
entre renunciar á su soberanía ó seinúr viviendo
del macabro humorismo oue punza en las tarjetas del Príncine Alberto.

Á ESPAÑA.
{Del poema "Sursum corda," último del
Sr. Núñez de Arce)

.r

._
~

•

•

fe C.C,r\~!;
'/

pa_lacio. rodeado de jardine~, circ·uido de una am})ha terraza de mármol, desde donde me ha sido
dado pre~enciar uno de los lienzos más diviuos
que ha_nm C'ontemplado mis ojos, en una puesta
ode sol rosada, en el que la luz, como en la pá"illa
de -un gran e,;critor americano, iba diluyéndose
l enta.mente~ en un desmayo de tonos.

un tropel de "rastaquocres" cosmopolitas entre
los que se desliza algún pobre diablo de b~rgués
que al perder las últimas monedas que tomó de la
raja de su jefe, salda su cuenta de honra con un
pi;;toletazo.
Y al llegar á este punto, digo que no me parece que la leyenda ha de andar tan equivocada al
Ít

K unca mi labio á la servil lisonja
paria~ rindió. Ni el éxito ruidoso
ni la soberbia afortunada, oyeron
falaz encomio de mi humilde Musa.
Diómc su austeridad la honrada tierra
donde nací, y el presuroso tiempo
que arrastra y lleva en sus revueltas olas
las grandezas humanas al olvido,
á mi pesar me enseña que en el mundo
tan sólo á dos excelsas majestades
puedo, sin mengua, levantar mi canto:
la Yerdad y el Dolor.
En estas horas
de febril inquietud, ¿ quién, Patría mia.,
merece como tú la pobre ofrenda
de mi respeto y de mi amor? Postrada
en los escombros de tu antigua gloria,
la negra adversidad, con férrea mano,
comprime los latidos de tu pecho
" el aire que respiras envenena.
Como tigre feroz clavó sus garras
la catástrofe en tí, y en tus heridas
entrañas sacia su voraz instinto.
¿ Quién, al mirar tus lástimas, no llora?
¿ Puede haber hombre tan perverso y duro,
ni aun concebido en cra1Julosa orgía
nor hembra impura, que impasible vea
morir sin fe, desesnerado y solo,
al dulce bien Que le llevó en su seno?
¡Ro existe, no-!

�Domingo 17 de Febrero de 1901.

con números pa;es, deben deJai·se á es_tribor, Y
las de color rojo que tienen rayas honzontales,
pueden dejarse á cualquier costado de la embarcación.
La dirección de faros se ha preocupado en
cuanto es posible, en qnc la~ balizas _ro:jas quede~
á e:;tribor, como las boya8 rops .Y balizas blancas o
negras á babor. I:as boyas que. e1~ e,l derrotero
señalan lngare:-i peligrosos, Pº; cx1st1r a po,ea p~·ofundidacl restos de buques naufragos, csta11 pmtaclas de verde.
Los guanla-fnros que están al cuidad? de las
torrecillas, tienen, por sn parte. una sene ele señale,: en que deben fijaffc los rnHino~. á fin dr

Perdona si movido
por la ciega pm,ión, allá en _lejanos
y borra,cosos díaB, cuando airada
mi voz como fatídico anatema,
tronó ;n la tempestad, Quizás injust?
contigo pucle ser. Pero_ hoy? que ,ufre:a:,
ho:v qnc, Job &lt;le la Uu.;tona, te. retuerces
en tu lecho de angustia, arrepentido
v llena el alma ele mortal eong-oju
acudo am;ioso á consola1· lns pena~,
á &lt;:ombatir con lo::; inmundos buitre,:,
á vidoi:; del festín, que en torno giran
de tu ulcerado cuerpo, " si lo mandas,
¡ oh, noble mártir! á morir contigo.
Pero ; quién habla ele morir? ¿ Acaso
no eres, Patria, inmortal? 'l'cnclníi&lt; eclipses
como los tiene el sol. 8ombras tenaces,
cual hiperbórea nod1e larga y fría,
sobre tí pe@arán, mientras no llegue
tu santa redención. ¡ llora thchorn
en que verás con júbilo :v tcmm:a
nacer el alba, el tenebroso e¡;pac,o
inundarse de luz, la tierra encinta
e¡::tremecer~c en éxtasis materno,
de armonías, aromas y colores
poblaree el aire y palpitar_ en todo
la plenitud eterna de 1n vida!
¡ Ten esperanza y fe! Descubridora
de mundos, madre de indomada prole,
tú no puedes morir, ¡ Dios no lo quiere !
Aún tienes que cumplir altos destmos.
BuEca en el seno de la paz bendita
reparador descanso, hasta q1H' cobren
tus músculos rnlud, y en cuanto sientas
el hervor de tu Fangre renovada,
ponte en pie, sacutliendo tu maras_mo,
que como losa del sepulcro, opnme
tu enferma voluntad. Surge del fondo
ele tu aislamiento Hccular y marcha
con naso firme y corazón resuelto
sin mirar hacia atráf', siempre adelante.
Sean la e~cuela y el taller y el aurco
los solos campos de batalla en donde
tu razón y tus -fuerzas ejercites.
Entra en las lides del trabajo y vence,
que entonces, de laureles coronada,
más fecun da, más próspera y m&amp;s grande,
-seguirás, fulgurando, tu camino
por los arcos triunfales de la Historia.

gaspar J(úñez de firce.

Domingo 17 ele Febrero ele 1901.

EL imNDO ILUSTRADO

EL :MUNDO ILUSTRADO

-.--

Cuar tel de Infanterla en la Piedad,

EDIFICIOS MILITARES.
--&lt;:&gt;.;J--&lt;:&gt;

:Muy importantes mejoras se han realizado en
el ramo de Guerra y Marina, y entre ellas no es,
sin duda de las últimas la construcción de edificios esp~ciales para cuarteles y depósitos.
En el presente número publicamos tres ilustraciones que representan el detalle central de
la fachada del 'l'ren de Artillería y los do::; nuevos cuarteles para tropas de infantería construídos en la Piedad.
El primer eeli:ficio, limitado por una amplia
calle de reciente formación, está en el costado
Poniente de la Ciudadela. Aunque de un sólo
cuerpo, reune buenos detalles arquitectónicos.
La puerta central, lleva á su izquierda ~n garitón de piedra tallada con troneras y aspilleras,
y está rematada por un ático estilo Renacimiento.
De cada lado, hay una serie de catorce ventanas,
v es tal su armónica distribución, que la fachada
gene~·al aparece vistosa.
Los cuarteles de la Piedad forman entre si un
ángulo recto.
El que en la actualidad ocupa el 130. Batallón,
está frente á la antigua plaza del pueblo. La parte central de la fachada es de dos cuerpos con esbeltos balcones. Yénse en los ángulos del edificio torrecillas almenadas.
El otro cuartel de Infantería es de efecto arquitectónico más severo. L as grandes ventanas de

sólido enrejado guardan simetría con los balcones, cuyas talladas puertas están protegidas con
finos cristales.
El último edificio queda frente al espacio n,&gt;ctan&lt;rular que ha sido comprado recientemente por
la 8ecretaría de Guerra, para la .formación de
una plaza ele Armas.
Los departamentos interiores de las construcciones modernas á que aludimos, son amplios, cómodos y subordinados á los principios de la higiene.

GLADIA TORIE.
En el combate ele la vida humana
Vencido fué por la contraria suerte,
Y _va la sangre que su pecho vierte
Corre en la arena que se tifü: en grana.
Le insulta aun la turba que villana
En las gradas del circo se divierte
Comentando detalles ele su muerte
Como lo hiciera la crueldad romana :
Y al olor de la sangre, enardecida
Espera ver el espoliario abierto,
Arrastrar el cadáYer del suicida,
Y execrar su torpeza y desacierto,
Cantando las dulzuras de la vida
Frente á la triste rigidez del muerto.
Francisco A. de lea za .

Faro de Sacrificios.

Faro de s~ntiaguillo.- Dos destellos r elámpa gos Y
?')ectores rojos

La iluminación de nuestras costa~.
El alumbrado de las costas ha ~ido una de las
precauciones de todos los gobiernos del mundo
que cuentan con aguas territoriales, y están en act iva comunicación con los den:ás países por r,iedio de líneas marítimas.
Hemontándonos, en lo que se refiere al nuestro,
hasta el siglo dieciocho, encontramos que el primer faro fué mandado construir en la época colonial, siendo virrey de la X ue"a Bspaña el conde
de ReYillagigedo.
Ese faro era enteramente embrionario y en relación á los adelantos científicos y mecánicos de
la época.
De entonces á la fecha, se nota un adelanto en
la iluminación marítima de nuestras costas muy
notable, pero este adelanto se ha hecho mucho más
interesante del año de 1891, en que creó la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, Ministerio que ha tenido como preocupación constante
dotar á nuestras costas de las señales luminosas
más completas, á fin de prestar las garantías necesarias á las compañías de na,·e_gación, indicando
por medio ele señales lumino:;as los seguros derroteros exentos de peligro para la entrada y orientación en los puertos.
Además de los faros, boyas y balizas, se ha
acor dado una serie de señales, que debe tener
siempre presentes el marino al entrar en aguas
territoriales mexicanas. E~as señales con,-i,tcn
en boyas pintadas de determinada manera.
Si, por ejemplo, el capitán de una barca se
encuentra en su derrotero una boya negra marcada con un número impar, debe dejarse á babor
del buque que entra en el puerto, las boyas rojas

p:estar el auxilio que de ·ellos se solicite. Estas
Feñales consisten en el lanzamiento de dos cohetes de luz, lanzados sucesivamente cada cinco mi.-

r
nutos al paso del buque de quien se solicite el
auxilio, señales que se harán si es de noche, pero
durante el día, esas señales se hacen con la bandera nacional anudada en el centro, ó con las
letr as H. B., acordadas por el Código Internacional de señales.
_\.ctualmente, han comenzado á usarse los aparatos de sistema de destello-relámpago, ó los de

sistema Bourdelles, nombre del Director de Fa
ros en las costas francesas, á quien se elche este
último é importantísimo adelanto en el alumbrado marítimo.
El señor Ingeniero Nicolau, Director actual de
Faros en la República, ha presentado y ha siclo
aprobado ya, un proyecto formado por él para la
ilwninación ele las costas mexicanas. Este proyecto es completo, y ya ha comenzado á ponerse
en planta, siei1do el último faro que se co118lruye
el de Zapotitlán.
El total de faros fijos ó flotantes que exi-.tc en
todo el golfo mexicano actualmente, es el de 42,
en la forma siguiente :
-Faro ele Tampico, un grupo de tres cle,-tellos
blancos cada treinta segundos, con un alcam·e luminoso, en tiempo brumoso, de 21 millas, trein ta
y dos millas en tiempo medio, y 55 en tiempo
claro.
-Isla de Lobos, un destello blanco, de intensidad de 4c78 lámparas de Carcel, visible en tiempo claro á 36 millas de distancia. Está á diecisiete metros de elevación sobre el mar, y formado por una torre de hierro con ll!la caseta de madera en su base, y su situación es al Sur de la
Isla.
-Faro de Túxpam, luz fija blanca, de intensidad de ocho lámparas, visible en tiempo daro
á diez millas marinas, su elevación sobre el mar
es de 17 metros, y como el anterior, íué inaugurado en 1895. Su armadura es de madera y está
construído en la margen izquierda del río do
Túxpam.
En el dique del X ordeste hay una baliza luminosa, permanente, colocada sobre una torre roja
y que marca la entrada al puerto por el lado X., ó
sea al lado ele estribor del buque que llega. Esta
luz está caracterizada nor dos ocultaciones periódicas.

Detalle central del nnevo edificio del Tren de .Artillería
Faro de Salina Cruz.-Tres destellos Blancos consecntivos.

Faro antigno Isla de B :ltlaed io- Luz fija con
sectores Blancos y RoJo :"

�En el dique del Este hay otra baliza de los mismos caracteres que la anterior, y que está caracterizada por una luz fija, roja, con unJ!. ocultación
periódica.
La boya de la Lavandera es de silbato, de forma
cónica y está pintada de negro. Indica el arrecife del mismo nombre, y debe ser dejada á babor.
-La Blanquilla, valiza luminosa permanente,
visible en tiempo claro á 23 millas marinas y con
una elevación de diez metros. Está caracterizada por dos destellos rojos y es una de las luces
más importantes.
Lo forma una torre de hierro de e,;queleto
triangular sobre el arr-ecife que le da su nombre,
está pintada con fajas horizontales blancas y rojas, para indicarse que puede navegarse por los
dos canales que lo separan de los arrecifes de la
"Galleguilla" y "Anegada de Adentro", pero, como el primero, es más angosto; se ha colocado
esta valiza en el lado :N". W.
Enfilando la luz de esta valiza con la del Faro
"Benito Juárcz", se va libre de la "Anegada de
Adentro", hasta encontrar el sector blanco, fijo,
del J&lt;'aro de Sacrificios.
-Bova de "Pájaros''. Cónica, neg-ra, con mira esférica del mismo color, debe dejarse á babor
para ir al fondeadero de Veracruz ó de Sacrificios.
-Faro de Sacrificios, intermitente. con sectores blancos y rojos, fijos, potencia 59 lámparas,
alcance, en tiempo claro, 21 millas. El fanal
está instalado sobre una torrA "On basamento de
mampostería color rojo.
-"Antón Lizardo". fija, blanca, con tres ocultaciones, visible á trece millas, inaugurado en
1900. Esta luz, colocada sobre una torre de hierro de esqueleto triangular, debe dejarse de preferencia á babor cuando se entra al fondeadero
de Antón Lizardo, porque el canal entre la "Blanca" y el "Jiote" es más amplio que el que separa la "Blanca" del arrecife de "Uhopas''.
-Isla de Enmedio (véase la ilustración) . Este Faro es fijo, blanco, con sectores blancos y rojos. Es una torre circular de piedra con ca,ia
rectangular al pie, sólo ilumina ciento ochenta
grados de horizonte.
- Faro de Santiaguillo ( véase el grabado), tie
ne un alcance de 50 millas, se distingue por dos
sectores rojos, fijos. Se encuentra este faro sobre el
islote de "Santiaguillo", dirigió su colocaciú11 el
señor Ingeniero Francisco Ferrel. El faro está á
veinte millas de V eracruz, sobre una torre de
hierro con casa al rededor.
-El Vijía, faro á la entrada del puerto de Alvarado, es blanco, fijo, con un alcance de 10 millas. Su armadura es de madera y está colocado
en la margen izquierda del río Papaloápam.
-Faro de Arcas. Dos destellos blanr.Cl~, visible á 49 millas, con una elevación de 21 metros,

Domingo 17 de Febrero de 1901.

EL MUNDO ILUSTP.ADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 17 de Febrero de 1901.

segundos, visible á 35 millas, y á una elevación de
106 metros sobre el nivel del mar. La torre que
sustenta la luz es de hierro fundido, pintado de
rojo, y está situada sobre el cabo "Raro". Este es
uno de los faros más bien acabados que existen en
nuestras costas.
Para concluir, diremos que el número total de
luces que hay en el Golfo, es de 42, en el mar de
las Antillas, 10, y en el litoral del Pacífico, 21,
lo que hace un total ele 73 focos luminosos, de más
ó menos intensidad, pero todos de gran utilidad.

NUEVOMONUMENTO
EN LA ROTONDA

DE: 10S HOMBRES ILUSTRES.

Faro de Guoymas

está construído en cayo E, que es el más grande
de los tres que forman el grupo de "Arcas ' . Se
inauguró hace dos años, y fué construído por el
señor Ingeniero José Meneses.
De este Faro y el anterior publicamos ilustraciones cuando estaban en construcción.
-"Salina Cruz". Tres destellos blancos consecutivos, visible á 54 millas, y con una elevación
de ochenta y dos metros sobre el mar. Fué constnúdo por el señor Ingeniero Mateo Rojas Zúñiga.
Este Faro está situado, como se puede ver en
el grabado, sobre el cerro de Salina Cruz, junto
al puerto que está actualmente en construcción.
El edificio lo forma una torre, es octagonal con
casa rectangular, al pie, ambas casas blancas. Cuatro millas al E. de este Faro se encuentra la luz
del cerro de "Morros"
que producen un sec~
tor obscuro en el horizonte, iluminado por
el Faro.
- Guaymas. Luz
blanca, fija, con destellos cada sesenta

No hace seis meses aún que en la Rotonda de
los Hombres Ilustres formaban notable contraste
el rico monumento del ilustre liberal Lerdo de
'l'ejada y un humilde sepulcro señalado por un
cerco de malva bouquet y pequeña lápida, en la
cual podía leerse el nombre ele Mariano Arista.
Sobre esa tumba casi olvidada se l evanta hoy
un mausoleo artístico de mármol de Carrara, coronado por un obelisco, semi-cubierto éste por
un paño funerario tallado admirablemente.
Lo mejor de la obra es. sin eluda, el busto que
representa al gobernante modelo, de un exacto parecido.
El busto fué ejecutado en Roma por el artista
Nicoll, y traído á México hace pocos días.
El General Arista está representado con el bordado uniforme de General de División, la banda
de Presidente de la República, cruzada, y tres
condecoraciones y una placa en el pecho.
Todos los toques, particularmente el modelado
ele las condecoraciones, han sido celebrados por
los inteligentes.
Costeó este monumento la Secretaría de Guerra,
y se debe á la iniciativa del señor General Díaz,
que admira las virtudes del valiente militar, gobernante republicano y hombre de noble y hermoso
carácter.

1890.-718Jl ;.,.

d;

18'l6.-1.8 afios.

RECUERDOS DE LA REINA VICTORIA.
Los recuerdos de la Reina Victoria, que publieamos hoy, son muy interesantes. Los retratos representan á la soberana ya en la eclad madura
cuando ceñía las tocas de· la viudez ó estaba cer~
cada por los cuidados del Gobierno, más pel:lados
Y. difíciles que_ en parte alguna, en los países regidos por el sistema parlamentario.
Las primeras efigies &lt;le la reina, ,lesde ;m infan-

1872.-58 afl.os.

Los
Alvarado. Faro "Bl Vigfa'' L -1z fiJa.

lllonumento al Gral. Arista..

&lt;·ia hasta ] rl, l, constituyen
por decir lo así, una especie
úlbum de la moda y sus caprid10,-, clnrante un largo período.
Desde que la augm,ta dama
J??!·clió á su espo$o, casi no Yano la forma ele RU "toilette·•:
el la rgo Yelo de viuda el sombrero d~ paja, ele ancl1as alai-;,
guarnecido eon nna pluma de
. ,,
marabout, _las "mangas pagod~s , procedente,- de la epoca del se&lt;rundo imperio fran~és, y el manto corto, constit;Yeron todo s~ atavw, que no alteró, ni euando glordi_oPa Y rad:au~e, atrav&lt;'~Ó Jn,, calle;; de Lond~rs el
1a de su Jubileo.

T,~,; otros dos cuadros ,:on particularmente sn;:.;est1 vos : Luis Felipe, &lt;'l soberano francé,; de re-

ciente creación, ungido con C'l óleo dú la democracia, después de derribar del trono á Carlos X y
adueñarse del poder que sus inquietos y ~t•dic·icisos abuelos habían en vano codiciado, se pn'8enta
en Windsor, y es recibido por la reina en me,lio
de todo el lujo de la corte británica.
Victoria, rodeada de i-ns hijos, prodiga c·t•1·emonias v afecto al descendiente de Felipe Igualdad,
que se adelanta gallardo y correcto.
En el i-egundo cuadro, Victoria alardeanuo
de la firme y franca amistad que 'tuvo :-;icmpre
por lo,i emperadores de Francia, visita P arís ·eu
1855. Kauoleón III y RU esposa la aga~ajan v
celebran, y entre otros l ugares, le muestran la
tumba que en los Inválidos guarda los restos del
gran Napoleón, en medio de los trofeos y banderas que ~rrebató á sus enemigos el debe1aclor de
monarqmas y fabricante ele reino,:.
, ¡_Qué trfste impresión debe haber sentido en sus
ult1mos dias la noble soberana al ver las mutaciones que el tiempo y la historia traje1yn !

"TRATO
1877,-58 allos .
Rl._,,
S DE LA REINA VICTORIA.

�· · nomill!!O 17 flp 'F'rh1nn ilr 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTl"!ADO

Lloro rccorrié11dolas, corno en este instante lloro,
miel ele las flores del alma ?-juzgándolas sinceacordándome de la pobre niña que murió -ronunras, acogió agradecida mis palabras.
ciando mi nombre".
Y fuimos felices elurantc algunos días.
No lloró, por supuesto. sino que, doblando su
Luego tuvimos que dejar el campo; en el pueTomaban el café cuando el periodista desenperiódico, lo guardó cuidadosamente; cchóse lueblo
humilde
y
ramplón,
á
p_csar
de
su
títnlo
de
vainó la espada, ó lo que íué igual, sacó del bolgo, entre pecho y ci,paldas, el co&lt;Tnac que aún
sillo de su levita un número de "La Yioleta·•. se- ciudad, en que su familia y la mía resicU•m de quedaba en su copa. y tosiendo, habló así á. sus
manario de lilcratul'a y variedades, dcsc1oblólo ordinario, la égloga no fué ya posible. Su:s zaga- dos oyentes :
les, nosotros, quedábamos, es cierto; pero ¿ dónde
y leyó :
"Esta es la historia; como ven ustedes, hay en
"Guardo en el estante honorado de mi biblio- estaban la (;asa &lt;le la hacienda, el jardín, los na- ella, lo confieso, mucho de romántico, y. . . lo
ranjos,
la
cuestaque
alfombraban
amapolas
y
liteca, que diría el "Duque Job", junto á lo" cuendiré ele una vez, mucho de tonto. Fáltale interés,
tos de Dickens y la "Magdalena'' de Handeau, rimi, el arroyo murmurante en ::-u lecho de p;1ü- carece de movimiento, nada prueba. Ni sostengo
jas,
los
rancheros
respetuosos,
con
los
que
podíaun ejemplar de la "~Iaría'' de lsaacs, ele e~e libro
una tesis, ni discuto u n problema: narro sencillaen cuyas hojas han caído las lágrimas ele dos ge- mos darla de protectores, el perro, la escopeta? mente lo primero, lo úni.::o que se me vino á las
No,
allí
no;
calles
ob;;cnn1s
y
sin
empedrado,
neraciones. Las mías también, abundantes y dulmientes. En cuanto á los términos esos, de goces, bañaron en otro:; tiempo,:; las líneas de ese Yecinos c·urio,;os, parientes entrometicloi;:, tías gru- tas de ponzoña, cálices ele dolores, rayoH de sol
ñonas,
vigilancia
c¡:,trccha
de
sus
papás.
poema. Con religiosa compostura las leí mil veApenas iei podía, de cuando en cuando, abom,u- en nocheL de ausencia y otros análogos, y en
ces, allá en los años feliceg y ya n'moto:s en que
~e
á la rcntana y conte;;tar con Yoz lcmblorosa á cuanto al tinte de cursi sensiblería que colora mi
Lamartine era mi ídolo v "Graziclhº' '" "Hl)facl''
relato, sólo os diré que, aden:ás de que me pongo
mi ~ah,,lo.
mis libr(s predilectos. "
·
llorón é insoportablemente triste cuando me
lnte11caha
yo
á
vece·,,
para
ponrrme
e1.
situa
Hoy todavía, cuando abro, no sin emoción, el
acuerdo de que ella, la heroína de mi cuc.ito, me
viejo volumen é intento, engolfándome rn &gt;&lt;U rión, dPcirla ·1 lguna ele mis tra$nochadm- ternequiso, tia muerto, y deliraba en ;;u agolectura, recordar mi niñez, la vista Fe
nía con mi nombre, dedico estas págime nubla y ante mis ojos humedecido&gt;&lt;,
r
nas á unas sobrinillas, grandes admiratornánse los renglones manchas borrodoras de Pérez Escriche, que no me
sas é indecisas. Y es que, á pesar de
entenderían si otro lenguaje les hablamis aficiones naturalistas y de mis gm,ra. Ellas encontrarán intención y motos por lo moderno, aún tengo huellas
raleja en mi fábula. Niñas, les dio-o
de la locura de mi infancia. lfaFpael
aquí, ó pienso decirles de palabra cuai;;al ruso y aparecerá el cor-aco; entre
do las yea, no creáis en la pasión de
nosotros, quitad á los amantes de lai;
los poetas, de los soñadores, de los µarletras el barniz decadente de impretidarios de Lamartinc y de J orO'e
sionismo ó de realismo que los cubre,
Isaacs. No os quieren, encarnan ~:i
v hallaréis al romántico. No lo puevosotras el vago ideal que engendra en
den evitar, ni lo evité yo. N aci cuansu fantasía, como la fiebre el delirio
do Plaza era un genio y Espronceda
la neurósis poética que los ataca. S~
un dios. Me crií entre las pálielas heenamoran
de Julia, de Esmeralda ó de
roinas del poeta. de las "1[cditacioCose~a, os hallan parecido con ellas y
nes" con Dea también, con Deruchetpor estas os aman. Así les predicaré ó
te y con Fantina. María, sobre todas,
poco menos, y ahora he concluido, y á
fué mi amada. Y de este amor es del
ustedes toca darme sn parecer sobre
que voy á hablaros, refiir iéndoos bretodo esto.
ve, rápidamente, la historia do mi crirno ele los dos interpelados mocemen. De mi crimen, digó, porque
tón robusto, tosco, vestido de' charro
uno cometí negro y nefando, é Isaacs
saltó con lo siguiente: "No he enten~
y su "María" fueron mis cómnlices.
did? mucho de lo que nos leiste,, pero
Es, pues, el caso, que fui á pasar
no importa. En esa historia ó en ese
en cierta vez mis vacacione~ á una hacuento ¿hay algo de verdad ó todo lo
cienda. En ella, á las sombras de los
has sacado de tu cabeza? Y si es ver~a11ces del río, leí la "María'' y aprendad, aquí para entre los tres, cuéntadí de memoria el "Idilio'' ele Núñez
nos en dónde y cuándo y con quién te
ele Arce. Un día, el dueño de la finca
inmediata vino á visitarnos y nos prepasaron esas escenas tan patéticas y
sentó á su hija. Y aauí fué ello; suraun raras, oue no parecen sino que son
gió ésta ante mis ojos, y con sus gr ade ·'Osear y Amancla'' ó do "La Tumcias pastoriles, su timidez de campesiba ele IIie_rro'": te lo pregunto norque
na y su vestido de percal claro va110soy tu paisano, me crié en el pueblo
roso, antojósome una María y me caucomo le !famas, en que viviste de jo~
t ivó.
ven, conozco las haciendas y ranchos
. , todos de sus cercanías, y quisiera saLa amé con la pasión frenética v
ardiente que de jóvenes sentimos poi· las damas zas, y á la m1t•id de mi cláusula, ocurríaselc á su ber qmen fué y cómo se llamó esa muerta de que
de las novelas preferidas, con ese amor que nos mamá llamarla ó á alguno de sus hermano:.-; po- hablas".
hace ver una Margarita Gautier en cada infeliz nerse de plantón en el zagúan. Romeo entonces
Hespondió el escritor : "Verdad es en parte lo
ca~a de la escala de seda, es decir, retirábamc pro- n~r~ado, el pueblo, el mismo en que tú vives, la
que cruza nuestra senda.
Obtuve su cariño-no me costó grande~ esfuer- saic:imente á esconderme en la esquina, mientras hac1end,~, la. tuya, y la muerta, tu prima".
zos alcanzarlo-y plagié al insigne vate de Co- Juheta, acobardada, entrábase llorando á oir la
-¿ :ll1 pnma? ¿ Soleelad ?
materna filípica. Sucedió lo lógico: canseme, al
lombia. Por fortuna para mis contemporáneos
-Soledad, sí.
no lo plagié escribiendo otro libro, sino haciend~ fi:i;, y_ al marchar al colegio, partí con la resolu-¡ Hombr e, hombre! ¿ y te apena realmente
c1 on mquebrantable de dar por terminada la node mi vida la copia fiel de su novela.
&lt;&gt;I creer . . . eso, vamos lo que ahí dice
d
amargaste sus últimos' momentos?
.fl.., / que
Cacerías en las quebraclas de los montes; pm.•os vela.
·t t
· • • • e: s1,. pues
No la volví á ver: trastornos impervistos hicie- voy ,
á caballo COY\ ella para asistir á bodas de crañancs ·
, a qm ar, e un peso de la conciencia. Solcd:.il
ron
á
los
míos
cambiar
de
residencia.
Años
desentrevistas .,n ~l jardin de su casa, rústiio y um~
~ue, C?mº, tu, muy romántica siempre; dióse desbroso; presentimientos de muerte aves necrras · p1'.és, supe que ha~ía muerto, resignada aunque
e clnca a _las novelas y á los versos; tal vez por
'
,, '
el recuerdo de los estudios que aun me quedaban tnste; supe ta.."'11bién que en los delirios de su eso congemaron ustedes; entre ella y mis hermaagonía
pronunciaba
mi
nombre.
por hacer, cimiéndose como amenaza inevitable
r1
Y ese fué mi crimen. N'o la maté yo · nació nas sacaban las cartas que te escribía de
sobre nuestras cabezas; nada, nada faltó á nuesbro: "El Secretario de los ama~tes" ' qtieun • 7
condei.:,da
á
ocupar
joven
el
sepulcro;
no
'1a
maconoces ' h ,
,
"UIZa
tro idilio. ¡ Vaya, hasta tuve un perro, al que,
. ' o acia que se las dictara al maestro Góno obs~ante llamarse }ª Coyote, pui:;e :MayC', en té, pero vertí en el cáliz debordante d~ sus amar- mez, 1 t~ acuer~las '. aquel viejecito que les enseñaguras las gotas de ponzoña del desengaño y de
memoria del otro !
la d~da. . _Ahrióme su alma virgen; debí hacer ba mus1_ca y dibuJo; lloró cuando te fuiste mas
El~a era blanca, rubia, esbelta; paclecia del de m1 canno un bálsamo para los dolores crueles ~ersuadida, porque era voz general en el pueblo'
m111 incurable y hel'editario ele la novia de Efraín
e, qi;e no !1abías de volver, me correspondió ¡{
d_e su vida. Sabía que en la noche de la auseny 1:;us continuas dolencias cubrían su frente páli~ c~a, unos cuantos ren~1ones ele mi mano hubieran 11_1~, S\ á m1, y perdóuame lo brusco de la confe
da ?ºn nubes de constante tristeza. Su carácter, s1?0 para su pobre corazón enfermo de frío v de s10n, a m_i tu~ amigo, tu tocayo. Después tuv;,
debido á esto, era melancólico y dulce. Previen- tristeza, como un rayo de sol; sabía que me ama- ~tos nov11s, OG suerte que si ia olvidaste, te olvido su fin próximo, consideraba ·1a tiena como es- ba_ Y que se moría; y n? ~e escribí, yr- que tantos
' y en o de que al agonizar 'l)ronunciara tu
tancia de paso, y apenas si percibía sus cosas. l)hegos he borroneado rnutilmcnte, una sola pa- nombre, ?~So ?e ser cierto, que lu eludo ues sé
¿ Qué le importaban, detalles, escenas y figuras labra ~e c?n_s_uelo. No la maté, pero emicgrecí que muno cnstianamente confesada y ' p
.',.
tico co
t,
'
'
con v1aque sus ojos no veían si110 por un inst.-'lntP, debien- con mi trmcwn sus últimos instantes. Ilerida
' mo u y yo nos llamamos lo mism
do en breve cerrarse á la luz de aquí aba.,u?
clavada en la cruz C::e sus torturas, pedíamc rn{ da por averiguar á cuál de los dos se refc~ia:ueEn.pero, no quería irse de este mundo sin ha- poco de afecto. como el mártir un sorbo de agua,
-A no ser-exclamó filosóficamente el t
ber probado alg_un? de sus goces; ave viajera, y ?1;1rland_o su csn~ranza. la hice beber la 11icl de comensal, mudo hasta entonces-que se
erdcer
ra de algun
' ot ro liomommo
, .
antes de que el rnv1erno la expulsase á otros cli- m1 mg-rahtud y mis desdenes.
de ustedes. acor amas, qu~ría, calentándose al sol, embriagarse con
Ahora, ya _sabéis por qué guardo con relirrioso
la esencia de las corolas. Por eso sedienta de respeto 1m eJ_emplar ele la "1faría"; por ciné, si
Jlafael oe filba.
amor,--¿ no han dicho que el amor es ~l perfume, la lo abro, la VJ"ta se me nubla ante sus páginab.

"MARlA" DE JORGE ISAACS

Recepción de Luis Felipe por la Reina Victoria en el palacio de Windsor, el 8 de Octubre de 1844,
8egúo el cuadro de Wioterhalter, que estli actualmente en el palacio citado.

Visita de la Reina Vioto,-Ja á la tumba da Nana1e6n
l , en 1,08 ,u1n va
.....,.d
r
I as,,, e 1 a ñ o de 1855.

Cuadro de Ward, que existe en el Palacio de Buckiogbam.

Domingo 17 de .l!'ebrc:o de 1901.

�Domingo 17 de Febrero de 1901.

P.L MUNT-&gt;O ILUSTRADO

-EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VlH-TOMO l--NÚM. 8

MÉXICO. FEBRERO 24 DE 1901.

'-4&gt;-

&gt;1..;u .,~cri?ci'ín mr11,1mal forlínrn. S J..~O.

I clcm idcm en la Capit11l,

J.}5,

Gerente: ANTONIO CUYAS.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

ESTUDIO AL ORAYON

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 7, Febrero 17</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 3 de Febrero de 1901.

rT, MTJXDO IT,TTR'J'R ADO

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO vm--TOMO I--NÚM. 6

MÉXICO, FEBRER010 DE 1901.

~!rector: LIC. RAFAEL REYES Sl'INDOLA.

·------

Su.l,scri¡l('t~11 mens11al fordneu, I 1.50.
/ ,t,,,,, ftlem en ta Oapltal, 1.25.

Gerente: ANTONIO CUY AS.

--------------------·

Compall{a I ndustrial J a.boncra de la L aguna. -Servicio de carga

,L

j

UNA BELLEZA.
Fot ogr1fía de E. Lang,. -rrofesa núm. 1.

Compañia InduSt rial Jabonera de la Leguna -Vista en conjunto del establecimiento.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 10 de Febrero &lt;le 1901

Domingo 10 de Febrero de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

CRÓNICA.
En el Teatro Arbeu trabaja ahora una compañía de variedades. Hay en ella mú,icos extravagantes, sonámbulas más ó menos auténticas, cliverticlos juegos &lt;le presti&lt;ligitación, y una extraordinaria adivinadora del p~nsamiento.
Desde hace tiempo que les fakires ,le circo, 11
mago:; de teatro, los taumaturgos de cartel, presentan experimentos que pueden caer bajo el dominio del análisis científico, y que :;on una especie de propaganda popular de raros fenómenos psicológicos.
Para gran parte del público, 110 e~, en verdad,
entretenido el espectáculo. No es vistoso, ni tiene salidas inesperadas, ó cómico$ incidente,-, como
los juegos de los ilusionistas, ni en él se admiran
la habilidad de las mano¡.;, la rápida combinación
del engaüo, la eegura agilidau ele Jo,- movimientos, el ingenioso mecanismo dr lo~ aparatos. Es
una diversión extraüa, tal vez, llernasi&amp;Jo intelectual, que requiere una gran fuerza de atención,
y que, aunque de pronto ai;ombra, á la salida del
teatro nos µarece una niñería, ol resultado de una
clave; y buscamos tras el aparente enigma la sencilla exulicación del misterio, como ~e busca el
oculto resorte r,ne hace mover ?l juguete.
Hemos lleP-aclo á comprender, l:!in ernbarirn, que
un resplandor &lt;le verdad ilumina esta~ ficciones.
Nos resistimos á creer en qm, se no¡; ofrece como
cierto, pero ya no afirmamos rotundamente que
es mentira. A cada momento, nos asaltan dudas,
nos sorprenden inquietudes, se 110s presentan ra..zonamientos, y rechazamos escépticamente la evidencia, porque, según nosotros, es fingida; pero
no nos atrevemos á gritar al adivinador : me engañas, bellaco; he aquí la falsedad de tus nigromancias.
Y es que lo que se lee en un libro ó se obsena
en la sesión de una academia, puede creerse, porque el espíritu está dispuesto á recibir verdades
y á aceptar hechos sin oponerles fuertes reticencias n i obstáculos. Y eu un teatro, por el contm1 io,
l a dC$confianza de ser burlado. el temor de mostrar ,ma candidez sobrado infantil, el de1&lt;eo de
hallar la cama ele toda sorprc;:a, la llave ele todo misterio, la cábala de todo encantamiento, el
anhelo de llegar antes que los demás á la posesión
completa ilel secreto, nos arrm,tran á ver e11 esta.
cl ase de fenómenos in gen i_orns y bien estudiados,
combinaciones en cuyas delicadas sutileza;; queda enredado nuestro pensamicntv, como una mosca en el pegajoso encaje de una telaraña. En un
teatro, nos sentimos naturalmente inclinados, á
distinguir en cualquier cosa. lo faho cfüirazaclo de
real, lo engañador escondido dentro de lo verdadero.
Cada día que pasa, nos vamo;; habituando á dudar menos ele e~.os experimentm; ele hipnotismo
y sugestión, que, según ;;e echa de ver, sub~tituyen
ahora á los antiguos y cantlororns juegos de manos, suertes de naipes, cajas de doble fondo, so,,ibreros de copa, que, á i,émejanza del tonel de las
Danaides, eran inagotab:cs para arrojar monedas
y chucherías, mesas rnagentizadas que ejecutaban, mediante inocentes "trucks" imposibles escamoteos, cabezas parlantes, apariciones y desapariciones de esqueleto8 en la fúnebre cámara negra, traga eRpadas, come ínegos, tollo ese arsenal,
en fin, de prestidigitadores y mago;;, que enccndier~~ en la atónita fantasía de nuc~tro;; abuelos,
nmos entonces, la maravillosa lámpara de A.ladino.
La suh:;:titución está pcrfoctamente ele acuerdo
con 11uesfras actuales aspimcione~. De,;clcñamos
los placeres 1,anos, y preferimo;; esto¡; espectáculos
enfe_rmizos, nem·ótico;;, que hacen vibrar nuestro
temperamento, agitado por el frío soplo ele lo
sobrenatural, que nos mantienen en tensión clolorosa, y que obligan á la i&lt;lca. como dice el poeta,
á dar graneles aletazoR ele clc~c8pcración en la puerta
del misterio.
;Los sabios dicen : esto es cierto, eR también natural: he aquí una facultad que los hombres poseen y que no habíaP advertido ni desarrollado·
hay corrientes que transmiten el pensamiento d~
cerebro á cerebro; educarse para recibirlas es llegar á ser lo que estos modernos a.clivinadores que
obedecen á la callada orden ajena, romo' los
músculos de nuestra mano obedecen á nuestra
proµia voluntad.
En efecto; de Bishop á Onofroff, pasando por

1,

Grossi, hemos ido c·a~·enclo en la cuenta de que
un especial estado cerebral permite que una energía extraña ocune un org,1ni~1110 y Ee sirva de él,
y entre en posesión ~urn, romo el in1111ilino oue alquila una ca~a. :-;e pue&lt;le hacer de un hombre
un manequí; se nne&lt;le tle~otupar una cabeza, como
se vacía un baúl. para llemirlo de cosa;; nuevas,
de impresiones flama11te;:, lle idea~, de recuerdos
nunca soñados, y hact•r q1w e,tos recién venidos
~uevan la máquifül humana á su antoio, cual
mtruso que entra en una fábrica, y, sin permiso,
echa á andar los motorc,;.
Ya hemos ,·i,-to cúmo atrncn ei-tas fascinantes
diversiones, á JJesar tk• ,;u monotonía v de su c;1rácter serio y graw, qm•, i10 obstante ·1a variedad
c?n que ~e presenta el es1wctátulo, cla al teatro un
a~re ~e catedra1 y á_ los ex¡wrimcutadores una apan~ncia de sab1duria. c¡ue de· seguro, están muy
lcJos ele merecer.
Los sujetos sobn• Jo,: c·uales se operan estos
raros fenómenos. :;uelt•n ~er personas dcrnacra~as, pálidas, melanc-óli&lt;:a&gt;&lt;, visiblemente desequilibradas, azuzada::\. heri&lt;las por la neurosis, enfermas.

•••
Ahí está Anna Eva F,1y, una mujer muy alta,
muy extennada, muy tri~tc, con at,pe&lt;'to de convaleciente, con moviniientos de languidez y abandono, con rostro a!é&gt;umbn1do y mirada de sonámbula, y enjuto y largo cuerpo bizantino, que nos
produce tma sensación fúnebre y fantástica como
las heroínas de lo,; cm•ntos de ·Hoffman. 'La figura de ~Iiss Fay no,- trae á la memoria la de la
h~:rnana de Monseñor Bienvenido, ¿ no la recordais? Era su cuenJo un pretexto para que una
alma quede aún sobre la tierra, escribió el poeta.
Cuando la vemos deslizarse en el tablado ele
Arbeu, se nos antoja que la acaban de levantar á
viva fuerza de su Jecho, y que violentándola la
obligan á salir á la escena.
'
'
:N"o está aún bien despierta, y no parece sino
que, en sueños. todavía, camina y habla. Mira
con un~, especie_ de angustia, cual si implorase
comuas1on y tuviese miedo de lo que va á suceclerle. La amarran, la vendan, quizá la torturan
para que su espíritu entre en el sombrío reino
lo desconocido.
Ella est_á acos~um_brada al viaje, y marcha con
firme_za, sm vacilac10ne;:;, sin tanteos, como van
los ciegos por las veredas más intrincadas cuando las recorre~ á diario y saben bien que la punta de su bordon conoce todos los obstáculo;-.
EYa Fay, que se cxnr~sa en un inglés suave, con
una voz que paree~ ventr de mu:v lejos, traída por
el aire, dice trabaJosamente los non\bres de los cspect~dores cuyo pensamiento adi,iua y retiene \
,mahza, como si las ideas ele todos llecraran á la
frente de esta sibila escuálida, buscando nido, á
l_a ma;1era con que, al caer el día, llegan los páJaros a la copa de los árboles.
)liss F_ay h~bla co~o si recitase lo que le dicta
u_na voz mtenor; y aislada en medio del e;;cenano, envu~lta en un paño blanco, en uua serenidad
Y tranqui~idac~ de estatua, evoca los pasajes orienta_lcs y m1stenosos de uno ele esos libros ele J aeo111,ot,, ~n los que los fakires de la India, de ojos
pr_&lt;'tehcos y l_ue~~a barba, contempldivos, ensi1~11smados, h1erat~cos, hacen germinar y crecer
las plantas en un mstante, hacen que la tierr.. se
abra, que caminen las rocas, que las sagradas
aguas ~el Ganges se detengan de pronto y que el
porYen~r r asgue el velo impenetrable q~e ocull a
el destmo de los mundos.
¿ Eva Fay realiza milagros? ¿ Cuál es el secr eto ele su prodigio? ¿ Dónde empieza la verd~d y acaba la prestidigitación? ¿ De qué mechos se val_e esta mistificadora para escamotearnos
el pensamiento?
. .Al salir del teatro, los escépticos se ríen nialic10sa:m~1~.te: han eucontr~do la clave, y t ienen la
conv1cc10n de no haber sido engañados.
En ~ambio, algunos hombres de buena fe, algunos sonadores que ansían sorprender á través de
la espesa malla de la vida, una vislumbre de verdad nueva con q~e alumbrar la obscuridad ele Hls
almas, salen meditando en que es posible que entre estos saltim?anquis, entre estos ilusionistas,
entre est?s mág;1cos · ele _compañía de variedade:::,
haya algun fenomeno digno de estudiarse al¡!nna, ex,traorcli~aria facultad que pueda se;vir de
guia a lo~ psicólogos pllra sus hondas y trascendentales mvestigaciones.

el;

Otra rnnjer EC exhibe en el Circo Orrin quecomo una i1~11~rcsión de. curiosidad, semeja~te á
la de la .\tl1v111aclorn, s1 bien asombra menos y
se la ve por com!:Jleto dentro de los límites á que
puede alcanzar ht naturaleza lr,n~ana. Se trata
de la educadora de aveE, de la. maestra de cacatuas y cuerYM, que hace de estos pajarracos acróbatas y_ '':lo"'TIS'' alados, atr~vidos. gimna'stas y
contors10111sta~, de cuyas precisas piruetas ríe el
público á mandíbula batiente.
Los domadores ele fiera::, esos que entran ClJ la
jaula, láti~o en mano, y que se arrojan sobre L.
felpa cambiante y maculada ele los tigres, ó sobre
el oro tempestuoso de · as melenas, esos que montan leone,- y l'nfurecen panteras, 110 llaman va Ja
atención, no entusiasman. Conocemos el método
brutal de amaestrar bestias feroces, de infundirles
un temor que no conocieron en las selvas, ni cuando la tempe:&lt;tad rompía los cielos en lívidas grieta~ de, luz. Pero ,esta lent~ y !e?az labor que ensena a una a,·e _a hacer eJerc1crns acrobático~, á
~rrastrar pt'quenos coches, á saltar por aros de
fuego, á subir por escaleras volantes, á correr $llbre cuerda,- flojas, á tomar un puesto en un desfile, una tarea_ en una procesión, un determinado
lugar en la p1::;ta, 1:,. es un .-:urioso caso de ener~ía testarncla. &lt;le µaciente y minucioso trabajo,
y. tal vez. c:orno la clel domador de fieras de
cruenta ó dolorosa enseñanza.
'
Los per~·o,- payasos, los monos bailarines, los
cer1os_ sabio~. las aves acróbatas, prueban la super10ndad humana, y i ay! también s"Q. mucha
crueldad y su poca misericordia.
Del, festinil artístico que la "Revista Moderna"
celebro en honor ele ::\Ianuel Gutiérrez Nájera
han hablado ya todos los diarios de la capital:
:i;:ué un_?e,·oto homenaje de amor, en el que ofici_aron _Jovene;; sacerdotes del ideal. Del espléndido d1scu~·so ele Urueta á los coloridos versos de
Tablada, a fa;; fragantes estrofas de Rebolledo
p~saba cantando una har.&lt;lail4 de dulces memo~
nas, como en ~oche serena, pasan de rama en
rama, los rmsenores.
Sul~ió ií nuestro corazón una ola u.e juventud •
el olvulo tletmo su marcha, Y, á coro, Íos que t;
amamos )'. pensarnos en tí, elevamos un himno con
tu verso mp1ortal, i oh glorioso ausente!
Parad el nielo, taciturnas horas ... ,

LOS LLE VADOS DE POR· MAL

•convenencieros, los "llevados ele por
mal", lo son, porque creen siempre ten er razón, porque su voluntad v su capricho son le:v, · porque se creei1 inviolables c_omo n~onarcas. Basta que su
deseo d iga qmcro, para que nada ni nadie cleba oponérselcs, y basta, también,
que su voluntad calle, para que nada
ni naclic clt•ba inspirarles ónk•m•,.: ni
sugerirles decisiones.
'
El "bien llevado". es simpático.
agradable, hombre de corazón y en
general, bueno ~- virtuoso; el 1;ui1' llevaclo, es cargante, pesado, odioso, y,
e!1 general, malo, perverso, ~· ha&amp;ta vic10s0.
Desde un punto de vista moral el
· pri11;ero Yale más que el segm~do,
aquel es modelo que debe evitar.e v
· éste es ejemplo ele que debe hui;se· ·
aquél es miel y este acíbar.
'
Pero si del punto ele viista moral
pasamos al punto de vista social. ind_ustr_ial, político, y en suma, humano;
s1 clepmlo de ver en el hombre una fig_iua ~lecorativa. un muñeco ele salón;
s1 s~ltendo ele la familia, entramos en
la vida real, y de las expansiones del
hogar pasamo,; á las luchas y á las
t~mpestades ele la existencia, ·al cambiar los considerando;; cambia el fallo, )' el juicio severo y crnC'l ] lC'cra á
· convertirse en una aprcciació·1 r-;nás
favorable y equitativa .
La '"!da 110 es un "minuef' en que
1~ sonnsa, el saludo y la reverencia
~)e~1~n el principal papel ; no es una
v1s1ta ?e cum~l~miento'' en que la
g~lautena exquisita, la condcsccnclen{!!ª suma, la clociliclacl extrema i::on ele
ngor; no es un desfile aparatoso en el
· que hay, que cecl_er siempre el paeo á
10!¡ clernas, especialmente á loi; anciano?, Y ~ las clan~as.. Si las necesidades,
epi~odios Y penpecias de la existencia
tu;1c_ran por escenario los jardines geometncos" de, ~cn?,trc; los_ bosquccillos
y l agos feencos del Tnanon; si se sucedieran
y desarrollaran cn_tre acorde,; de orquesta y perfumes de flo~es, SI los protagonistas fueran "clamas galantes como las de Brantorne .v pctiuietres

mación y el asentimiento constantes,
la obediencia solfoita, la condescendencia scmpi terna, serían las
virtudes supremas, y los hombres llevados de por bien, los prototipos de la
humanid,1d.
P ero lejo::- de eso, la vida es lucha
encarnizada, combate sin tregua; cada
hombre tiene ante sí á los otros que le
cierran el paso, que le disputan la rnbsistencia; nadie viste de corte, todo!" de
armadura; nadie cede el paso, todo;; lo
disputan ; nadie condesciende, todo1:1
pelean. Para domar á la naturaleza,
para disputar á la fiera su caverna, ~·
á la scrpicnlc su juncal ; para rediazar i1wasiones devastadoras y acometer empresas audaces; para· crgnir10c
contra la achersidad y disputark• el
éxito; para caer cien veces y lernntarse otras tantas, se necesita algo má~
que corazón ele novicia v modales lle
gon•oso. :-:e pecesit,, rucl&lt;'7.íl en "1 ,. ·.
puje, tenacidad en el combate, enci-gía
en la derrota. Para triunfar. no ha~ta obedecer, se necesita saber mandar;
para iniciar y emprender, es incfüpensablc ser vol untarioso y Rer imperio~o.
Con las Yirtudes del "bien llevado'·,
se ganan aplausos en los salone~. coronas de rosas en los concursos e;;colares. ee gana, también, un bueu Jugar
en el paraíso. Pero las grande,; ronquistai; humanas, el progre::o político
industrial, científico, las Yictoria'- con~
tra la barbarie, contra la miseria, contra el error, contra el retroceso, las ganan los impetuosos, los testarudo~, los
a~tivos, los "mal llevados", que, despedidos de los salones, entran á la hi~toria_, que mal vistos en familia, so:1
adm_uados en la posteridad, y que, repudiados del mundo so&lt;'ial toman
asiento en los escaños de la gloria.
Miss Anna Eva Fay.
Y todo, porque los bien llevados ~on
(Véase la crónica.)
buenos, y ~os mal llevados son fuerte~,
Y porque si los primeros tienen corazón
empomadaclos como los _ele] duque D'Enghien, los otros tienen la cualiclitd suprema que hace ai
la dt~lzura, la benevolencia, la cortesía el tacto
ho:n:ibre grande, útil, vencedor y admirable: el
la ~tiqucta, _el . buen decir, al ademán'sobrio, 1~ caracter.
actitud acaclen.!CL', C'l ademán acompasado, la afir-

La muerte de Petronio

Su Eemblantc no revelaba la menor contrariedi:d.
esc-lavos ad;vin~ron que ac:rntecía algo
extrao, dmano, porque hizo ricos donativos á
aquellos de qu;eres estaba contento. y c•1sticró á
los _q~1e antes lo habían merecido. Mandó p~gar
a:nt:c1padamentc y con gran largueza á los citan~tas y á _los rantores; y. por último tomando
as1e:lto baJo ele una encina, por entre' cuyas ra.-

Y LLE V A DOS DE PO&amp; BI E llr

X o hay n.-lda mejor á los ojos de una
l.
que el que : -11::1 _hijo~ s~an "llevado$ de por ~f~1~!'
que obcdezc:an a la m¡;mnación nüs q11c a' la
,
naza'' q ue ce,Jan a 1 consejo mejor' que á 1 .ame.
menda, que, dóciles al alhacro sean suª _iepri;
camb· d
· ·
o ,
m1sos a
.
io e rnncias, gobernables con charamuscas
} ca!abazatPs. condescendientes y amable
t 1
turron
ele
. s lan
L
· almendra ·Y la manz'ana
'
, panoc
1erae e
o mismo que las mafüe,, son l
.
maestros los · 1
l .'
"' .
os padres, los
·c1' el·· Je ei;,
os supenores. El rigor y
1n·a 1seven a. . que para c1e1
· ·tos corazonei; empcclerh~~~fdJ ciertos ?spíritus sádicos son una vol up. , . td y un dilentantismo, para la mayoría de
1,ls gen es ~on una f t·
ro sufrimi;nto
:~.i~a: Ul~a pena, _un verdadey[ct1·ma
.
a:; ig,u, es tan odtoso para. la
- 1vo casos cxccp·
1' como J)ara
. el •·er·clt1
'
go, ::-a
c1~na es; Fe castiga á más no poder eomo ¡e to11;111 un purgante; pero nada mejor' ni más delicioso que crohernar por la el 1
decido po¡'; convicción.
u zma Y que ser obcDe ahí_ esa tendencia á a laudir ' l ., . ,
cnrnlzar a q111·e
·t
P
, a e og1c1i, a
,
n nos en a la nena d
ferula y ele "blancl·11.·, 1 di : .
e cmpunar 1a
tido , ·
'
a sc1plrna. En ese sen) por ese concepto ser "llevado de
bº ,,.
es una gran virt d
'
por rnn
~e es b. 11
u . :V supone muchas otras No
:eé un1en e~ado, smo, en general, cuando ~e µoCeder á cra~on toble :V sentimientos delicados
complace:ci~mir e ,,~~gestión,, obedecer por pu;a
tar y co t ' . ans1,,u por solo no querer moles.
n ranar, es prueba evidente de bonclacT
nc~tiva Y d ~ dulzura de carácter. Los ''llevad~s
d ºblpo:t ma1 son' en "'erenera1, t emperamentos irasc1 es,
indómitos, esp1'r1·tu s ele cont radi
· ' caracteres
""&lt;T
cc10n. ' o]untariosos é imperiosos, egoístas y

e

(DE " QUO V ADIS .")
Xo Ee engañaba l'&gt;ctronio. Dos clía-; dcspuf..:
su
,,
1 devoto
t el amigo Ncrva le transn1
- 1·t1' a, por c,'Pc uc o
e un liberto, las últimas noticias de la
corte de César.
, La m,uerte de Pet ronio e,;taba decidida. Xeron ha_~rn resuelto enviarle, la tarde siguiente un
c·entunon con la orden de que n o ,e mo . ' 1
•Cumas
11'
.
.
viera e e
cr
Y q_ue a ; esperara su posterior rnluntarl.
Alºunos dias rnai:; tarde, otro centurión debe.'.
llcrnrle la sentencia de muerte.
ll,l
- Pctronio c~curhó serenamente al cmiado de
:N erva ; 1uego, le (lij O :
--:-L)e,;ai ás á tu .eñor uno ele mi,- Yasos. que h•
c~ti~gmc antes de tu partida. Le dirás qup le
. e,to.' ,con el alma agradecido por ;;u noticia, ya
que}le_ este moclo puedo prevenirme á la sentencia.
, ).' r ió, &lt;?'.uo un hombre asaltado por una idea
) gu~. antic1padanwntc, se recrocija de ponerla en
practica.
"
El. mi:;mo
día , ,~u~, ese1avos f ueron encar«aclos
.
e1e n~~1t~r á todos los patricios que rcsidí:'n e .1
~urnas! a un banquete que debía celebran(' ac1nPa n_oc ic en el suntuoso palacio clel "arbitcr clegant1arum' '.
brpt~ó una parte del elfo en ei'rribir en ~u hi. io cea: l uego,. t?1:1ó un baño, se hizo Yestir luJ?s~tcnlte, 1:e d1ng1ó al triclinium con objeto de
~•1gd1 _ar os preparatiros de la fiesta y de al~i' a' los
Jar
,- · mes' e~ d on de un Rfupo ele ' adolescentes y.
~;~~;·d~s.griegas tejía coronas ele rosas para los

,br. }Yf. Flores.

!'~",

·

mas se ,filtrab_an los rayos del sol hizo que l h maran a Eumcc.
'
'
Vestida de blanco, con un ramo ele mirtos en
la lcabellera,
hcrmoea
'"
t'
I
L · como una Grac1·a, , ,se preceno
ese
a
hizo
sentará
su
lado
,,
1
·,
l l . 'l
',vov1cnc1o1 ~cia_ e ?~iavemcnte la &lt;'abeza, la co~templó en
a adm1rac10n ?e un crítico que estudia Ja cstat ua e un admirable artista.
•

tª

ª

LA l!UfRTE DE PETRON10 -Cu d ro d e

ª''ª·

w·ihclru Kotarbnisky,

�Domingo 10 de Febrero de 1901

Domingo 10 de Febrero de 1901

EL MUNDO ILUSTI'.ADO

EL MUNDO ILUSTRADO

-He aquí mi ofrenda á la reina ele Chipre. Q~e pasó el corazón con una de sus flechas. Y desde-Eunice, dijo, por fin, tú sabes qu~ desde ha- ningunos otros labios la toquen ya, que n_adie entonces, la ti-anquilidad huyó de su espíritu.
Petronio y Eunice, uno apoyado en otro, herce mucho tiempo eres libre. ¿ N_o es cierto?
pueda beber vino en ella en honor d~ otra Diosa.
mosos
como dos divinidades, escuchaban, pálidos,.
Ella lo miró con sus claros OJOS serenos y moY la estrelló contra el suelo, cubierto de azac:on la sonrisa en los labios. Cuando terminó el
vió la cabeza en signo de negación.
frán. Y al estuµor de las miradas:
. ,.
-Por siempre soy tu esclava, señor.
. .,
-Ami"OS diJ·o Petronio, no os marav11leis. La himno, Petronio ofreció vino_á los convidados, y
-.8::i posible, mas tal vez ignoras~ prosiguio, vejez y la" debilidad
'
de comenzó á hablar con sus vecm os de esas naderías
son los ~ristes companeros
que esta casa y esos esclavos que teJen coronas nuestros últimos días. Qmero daros un buen pueriles de los banquetes. Luego llamó al griegó.
y esos campos y esos ganados, y todo lo que hay ejemplo y un buen consejo: se p1:1-ede no esperar- y se hizo ligar la arteria, diciendo que sentía sueaquí te pertenec~ des&lt;.le hoy;
,
los, y antes de que lleguen, partir alegremente, iio y deseaba abandonarse á Hipnos antes de queAl oirlo, Euruce se separo de el, y con voz temThanatos lo adormeciera para siempre. Y secomo hago yo.
blorosa:
-¿ Qué quieres hacer? preguntaron, inquietos, durmió.
-¿ Por qué me Ji ces esto, señor? le preguntó.
Al despertar, la cabeza de Eunice descansaba
convidados.
.
Después se aproximó nuevamente á él y lo mi- algunos
-Quiero gozar, beber buen vmo, escucha1· bue- sobre su pecho, como , una flor blanca. La apoyó.
ró aterrada; palideció hasta ponerse _como la ce- na música, contemplar las herm?sas formas que sobre el cojín para contemplarla todavía.
ra, mientras Petrouio, sonriendo siempre, pro- tengo á mi lado, y luego dormir, coron~do d~ nue.vo, se hizo abrir las venas.
nunció esta sola palabra :
Los cantores entonaron un nuevo himno derosas. Ya me he despedido de César. O1d m1
Anakreón, acompañados por los instrumentoa
-Sí.
Siguió un silencio profundo ; sólo un ligero so- adiós.
Y tomando de debajo de su cojín de púrpura que sonaban á la sordina para no ahogar las paplo bacía extremecer el follaje del árbol.
labras. Petronio se ponía cada vez más pálido.
Petronio hubiese podido creer que tenía de- una carta, leyó :
Cuando se hubo desvanecido la última armonía,.
"César: Sé que me esperas con impaciencia y
lante de sí una estatua de mármol.
se
volvió hacia los invitados :
-Eunice, dijo, deseo morir tranquilo. Lo que tu fiel corazón languidece por mí, noche y
-Amigos, convenid en que con nosotros perecontempló ella con una sonrisa desgarradora, y día. Sé que me colmarías de dones, que me daría;; ce .. .
el mando de los pretorianos y enviarías á TigeliY no pudo acabar. Con un esfuerzo supremo,.
balbuceó:
no á desempeñar el oficio á que ha sido de~tina-Está bien, señor.
su brazo se enlazó á Eunice y cayó su cabeza.
En la noche, los convidados acudieron en tro- do por los dioses, á guardar mulas en las tierras Había muerto.
pel, con la evidencia de que los banquetes de Pe- que, envenenando á Domicio, has heredado.
Pero los convidados, ante estas dos blancas
"Pero ¡perdóname! Juro por el Averno y por
tronío eran superiores á los del mismo César. A
formas,
semejantes á dos estatuas maravillosas,
ninguno le ocurría la idea de que éste era su úl- la sombra de tu madre, de tu mujer, de tu herma- comprendieron que con ellos perecía todo lo .:¡u&amp;
no
y
de
Séneca,
que
no
puedo
ir
al
lado
tuyo.
L_a
timo banquete. No ignoraban algunos que sobre
aún quedaba del mundo romano: LA BELLEZA Y
el "árbitro de la elegancia" pesaba una nube de vida es un tesoro, y me complazco en haber sabi- LA PoESIA.
do
extraer
de
ese
tesoro
las
joyas
más
preciadas.
descontento imperial; pero esto había ocurrido
Traducido para .. t 1 Mundo llustrad o "
ya con notable frecuencia, y Petronio había _s~em- Pero en la vida hay cosas que me confieso incapre disipado esa nube con un rasgo de hab1h_dad paz de soportar por más tiempo.
":N"o creas que me disguste saber que hayas aF-eó de audacia. Así, nadie pensaba en un peligro
serio. Su rostro risueño, como de costumbre, sinado á tu madre, á tu mujer, á tu hermano, intranquilizó á todos. La hermosa Eunice, á quien cendiado á Roma, y enviado al Erebo á todos los
había dicho que deseaba morir tranquilo y pa- hombres honrados de tu imperio.
"¡No, caro descendiente ele Kronoe l La muerra la cual cada una de sus palabras era como una
sentencia del destino, estaba perfectamente tran- te es el fin del hombre, y ninguna otra cosa poquila. En sus ojos, sin embargo, brillaban ex- día esperarse de tí.
"Pero lacerarme los oídos con tu canto, por
traños :fulgores, que podían muy bien ser de alegría. A la puerta del triclinium, adolescentes de tantos años, ver tu enorme vientre apoyado en
cabellos ensortijados coronaban de rosas las fren- tus piernas domicianas, vacilante en una danza
tes de los invitados, recordándoles que, según cos- pírrica, escuchar tu música, tu declamación, tus
tumbre, debían franquear el dintel con el pie de- versos, mísero poeta de arrabal. . . esto es superior á mis fuerzas, y me ha hecho pensar c11 la
recho.
muerte.
Roma se tapa los oídos por no oírte, toEsparcíase por toda la sala un suave perfume
dos
se
ríen
de tí y yo no quiero ruborizarme más
de violeta, y los globos de cristal de Alejandría filpor
cuenta
tuya.
El ladrido de Cerbero, aunque
traban una claridad multicolora. Próximas á los
parecido
á
tu
canto,
me sería menos ingrato, ya
lechos se alzaban las jóvenes griegas que debían
bañar de agua olorosa los pies de los convidados. que yo no soy su amigo ni tengo que avergonzarA lo largo de los muros, los citaristas y los canto- me por él.
"Conserva siempre la salud, pero no cantes;
res atenienses esperaban la señal para comenzar
mata,
pero no hagas versos; envenena, pero deja
el concierto.
En la mesa resplandecía un servicio espléndido. de bailar; incendia ciudades, pero abandona la
La alegría y la libertad se mezclaban al perfume cítara.
"Tal es el último deseo y el amistoso consedel triclinium.
Las luces, las copas incrustadas de camafeos jo que te envía el ARBITER ELEGANTIARUM".
Todos los invitados quedaron aterrorizados,
preciosos, las ánforas en sus lechos de nieve, los
manjares, inundaron á los convidados de alegría. puesto que sabían que la pérdida de su imperio
Las conversaciones zumbaban ruidosamente, como hubiera sido para Nerón un golpe menos cruel_
un enjambre de abejas en torno de un manzano que la lectura de esta carta. Comprendieron que
el autor de ella estaba condenado á muerte y laflorido.
Enrique Sienkiewicz, el autor de "Quo VaLlis"
Petronio, junto á Eunice, hablaba. Las últi- mentaron haber escuchado l i lectura.
es
una personalidad de gran relieve en e~ act .
Pero Petronio reía, sereno y tranquilo, como si
mas noticias, los últimos divorcios, los amores,
momento literario, merced al extraordinario éx1
tratara
de
la
broma
más
inocente,
y
envolviendo
á
las aventuras galantes, las carreras, el gladiaclor
Spículo que se había hecho famoso y los reci,m- todos los invitados en una mirada circular, dijo: alcanzado por su novela, traducida á todos 1
- Desechad todo temor. Ninguno tiene nece- idiomas y acogida con admiración por todos 1
tes libros de Atrato y de los hermanos 8osio, era.1,
.
los temas de su conversación. Por últiruc;, ilnun- sidad de vanagloriarse de haberme escuchado es- públicos.
Sienkiewicz
es
polaco,
nació
en
1854,
hizo
bn
ció que elevaba su copa en honor de la reina de ta carta. Yo mismo, no podré enorgullecerme de
llantos estudios en la Universidad de Kieíf, Y
Chipre, la más antigua y la más grande de to- ella sino con Caronte, en mi próximo viaje.
Y, al decir esto, hizo una señal á su médico y terminados, emprendió un largo viaje por el con
das las divinidades, la única inmortal, perdurable
le tendió el brazo. El hábil griego lo envolvió en tinente americano. Poco después, comenzó la
y soberana.
Sus palabras eran como un rayo de sol que pa- un círculo de oro y abrió la arteria en el puño. rie de sus hermosas narraciones, que le atrajer
sa, iluminándolo, de uno á otro objeto, como un La sangre saltó sobre el cojín é immdó á Eunice, la atención de los hombres intelectuales de su P
tria, primero, y de los del extranjero más tar~(l._
1&lt;oplo de bTisa que mueve apenas la corola de las que sostenía la cabeza ele Petronio.
"Quo Vadís", entre todas, ha tenido el pr1v1
Esta
se
inclinó
hacia
él:
flores. Al .cabo, hizo un ademán, y las cítaras
legio,
como ya hemos dicho, de apasionar á to~
-¿ Señor, has creído que yo iba á abandonardejaron oir una dulce armonía, á la· que se unielos
públicos.
Cierto que la obra es una marav1ll
te?
Aun
si
los
mismos
dioses
quisieran
hacerme
ron las voces de los cantores. Luego, un grupo
de
arte
y
de
intensidad
dramática.
ele bailarinas de Cos, la patria de Eunice, hicie- inmortal y César me ofreciera el dominio del
Con
ocasión
de
una
ele
las fiestas organizad
mundo,
yo
te
seguiría.
ron dar de vueltas á ;,us formas rosadas envueltas
Petronio sonrió una vez mái;, y rozando con los en honor suyo, sus compatriotas le regalaron, ha
en gasas transparentes; y un adivino egipcio, con
ce poco, un castillo, lujosamente amueblado,
un vaso de cristal en la mano en el que nadaban de ella sus labios :
el que flgura el lienzo que hoy reproducimos
-Vamos, dijo.
-peces de colores, se esforzó en predecir el porvenir
"El Mundo", inspirado en la agonía de Petroni
Eunice
entregó
al
médico
su
brazo
rosado,
y
en
á cada 1mo de los invitados.
Sienkiewicz vive muy lejos de la sociedad, co
Cuando dieron fin estos espectáculos, Petronio breve, la sangre de ambos se unió en 1ma sola
sagrado
á la educación de sus hijos-es viudooleada.
se levantó ele su cojín ele. Siria, y exclamó negliPetronio hizo una señal á los músicos, y" de ¡ caso anormal en la vida literaria !-sólo cuen
gentemente:
-Amigos, perdonad si durante el banquete os nuevo volvieron á sonar las cítaras y los coros. admiradores y amigos entre sus conciudadanos
dirijo una súplica: quiero que cada uno de vos- Cantaron el "Harmodios", luego el himno de Ana- en el grupo cosmopolita de colegas y críticos..
Es una figura noble, en cuya obra han quen
otros acepte la copa que le ha servido para libar kre6n, en el que el poeta se lamenta de haber enen honor de los dioses y por mi propia íelicidad. contrado una vez, triste y lloroso, al hijo de Afro- ver los hijos de Polonia un gigantesco esfu
Y alzó su copa, semejante á un arco iris y de dita, y en que cuenta que después de haberlo con- para hacer nacer la esperanza en el porvenir
solado y haber secado sus alas, el ingrato le tras- la Patria.
precio extraordinario, agregando:

HENRYK SIENKIEWICZ

~

.CORAZÓN.

~(r

(~,1~

.-· ==--=~-~
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G

(?

LA ~I;VlsTA MoD~ RNA

1Nv1rA Á uo- AL ~rsr,vAL
AfHÍSTICO OU~ WA o~GANIZAOo !::N WoMrnAJ~ AL D LJQ LJ ~ JO g.

•

FEBRERo 3 Of 18~5

A LAS 8-PM·

UNA VELADA

RN HONOR DRL. DUQUE: JOB
No fué "El Mundo Ilustrado" el único en recordar la desapa_ric_ión del Duque Job, y en hacer
~atente su sent1ID1~nto po_r la falta del primer
literato de la América Latma. También la "Revista Moderna", quincenal de arte y literatura
que con much? talento dirige el poeta Jesús E'.
Valenzuela, quiso, por su parte rendir homenaje
á la memoria del amado ausente, y consagró, para tal fin, una velada en su honor.
La conmemoración, que se efectuó en la. S,.b
'Y,agner, re_sultó plenamente "reussie", pues revistio un matiz de severidad, delicadeza gracia s encanto, difíciles de superarse.
'
Los ~e?ores Godard, García Sagredo, Espinosa, Murron y otros, que tocaron ó cantaron trozos selectos de música moderna, demostra1·ou mucho y muy refinado gusto y conocimieuto ,1111\'
c~aro ~e los mist~rios del arte nuevo. La parte
literaria fué también muy notable : el joven poeta
Rebolledo, que es_ una lisonjera esperanza y una
consoladora realidad, recitó con mucho brío la
hermosa pieza que en otro ~ugar insertamos, y
que ~1:é calurosa~ente aplaudida; el señor Tablada d1Jo una poesia que también fué grandemente ~labad3:; 1 _nuestro compañero Urbina leyó un
articulo medito de Gutiérrez Nájera-"Yago
Otelo y Desdémona"-en que pudieron admira;
una v:ez_ má~ todos los presentes, las cualidades
que distm meron al Gran Duque.
8
La ovac10n de la noche, fué para el insio-ne orador Urueta. Hizo e~ panegírico de la p~esía en
general _y, en espec1_al el de Gutiérrez Nájera,
C?;I tal vigor de colorido, con tan vigorosa entonac1?n, con una _verba tan in~omparable y en un
idioma tan sabiam~nte estudiado, que el público,
en masa, lo apludió co~ un entusiasmo de que
pocas ~uestras se han visto en la capital.
Se°:tll!1os ~o poder publicar la notable oración
del ~stmguido tribuno, que es extensa para la
amplitud . que. nuestro periódico consagra • á
asuntos hteranos; pero sí damos á luz la her~osa_ ;poesía de Rebolledo y el facsímil de la invitac1~n que rep~rtió '.'L~ Revista", y que se debe
al lá~1z del gemal d1buJante Don Julio Rucias.
,~atisíecho debe de estar el espíritu de Gutiérrez
~aJera, de la demostración hecha por los que en
vida fueron sus amigos.
POESIA recitada por su autor en el festival artlstico organizado en homenaje al Duque Job..

Llégome tembloroso á la capilla
Llena del ritmo gárrulo del Estro
Llena de majestad grave y sencill;
Y a~ postrar en el polvo la rodilla:
Me munda la memoria del Maestro.
Lo miro en~ret.ejiendo una guirnalda
Con su oda griega y con su estilo jonio
Y en su sien reverdece la esmeralda '
De U?, lauro íresco, y cuelga de su espalda
La lira decadente de Petronio. -

f EB~ERo J Of 19ol
Miro al bardo en la fiesta de la -vid2
Deslizar s?bre mirtos su. sandalia,
Y con la ilustre toga desceñida,
Apurar en su crátera esculpida
El alegre licor de la faunalia.
Lo miro en la brumosa lejauía
Revivir el espíritu ele Grecia,
Y derramar su frágil poesía
Desbordante de clásica ambrosía
Y de op~l4Io ajenjo de Lutecia.
~n la nave suntuosa y esplendente
Brilla el oro en la cinta de los frisos
Arde el óleo en recuerdo del ausent;
Y solloza la musa adolescente
Coronada de fúnebres narcisos.
Viene á ver al Maestro en el pináculo
Venimos sus apóstoles en tropa
'
A repetir las frases de su oráculo,
Y á rodear la mesa del Cenáculo
Para beber del vino de su copa.
Sócrates y Jesús : su verso incita
A ceñirse la frente de verbena
Y besar los contornos de Afrodita
Y con su mano blanca y exquisita
Juega con el toisón ·de :Magdalena.
Su estilo vencedor pide tributo
Al molde galo y al decir latino ·
Canta. á Marte cruel y á Pan hi~suto,
Y demanda al cincel de Benvenuto
Un cáliz para el oro de su vino.
En la alameda eglógica y sombría
Donde mora el artista, hay limpios ~auces
De estrofas y susurros de armonía
Y tiende sus cabellos la Eleo-ía
'
'
I ,argos como las ramas de loso sauces.
Un cortejo de ninfas soñadoras
Abate con sus hoces la gavilla
De las rimas esbeltas y sonoras
O sumerge en las clásulas can¿ras,
Sus elegantes ánforas de arcilla.
T Y_ en tanto ~ue en el íntimo oratorio
' emmos á deJar nuestro tributo
De llanto en el sutil lacrimatorio
Y besamos el túnmlo mortuorio '
Que vigila una náyade de luto•
'
En tanto que nosotros, los creyentes
Del poeta, cedemos al quebraJlto
Y graves, pensativos y íervicnte~
E~cendemos estrofas refulo-entes
Ante el glorioso altar de ntestro Santo.
.Mientras aquí volcamos nuestra pena,
Oigo afuera el clamor de los gentiles
Com_o un ruido discorde ~e colmena,
y oigo que nos censura y nos condena
La tropa de los Bárbaros hostiles.
Afu~ra los desdenes del pagano,
Y_ aq~ ~l amor, y el culto, y un anhelo
Sm hm1te hacia el Arte soberano
Y un co~azón que espera, y una m~no
Que sostiene una rama de asfodelo.

3 de Febrero de 1901.

e/ren l(ebolledo.

~

¡ 'I'an li:ado como es! ¿ probablement.e
no conocéis á mi amoroso niño?
¿no habéis sentido la mirada pura
de sus ojos ardientes y expresivos . .. 1
Bajo su tez morena, corre libre
la rica. sangre que Je da su brillo·
flor no tiene de aroma tna preciad~
como su linda boca, Abril florido.
Perlas no tiene el mar como las perla.
que forman s:1s menudos dientecitos,
y en el pequeno hoyuelo de su barba
las Gracias y el Amor tienen su nido.
Copiara su dulcísima sonrisa
y la expresión de su mirar divino
. ,
'
s1 a encontrarlo una vez lleaado hubiera
ante su paso el inmortal Murillo.
¡.,~rma con su palabra conceptuosa
caprichoso, elegante y dulce o-iro
º '
y aun en p ]a,t.1ca l arga, es asombroso
su lenguaje tan pulcro y escogido.
Su claro entendimiento, su alma hermosa,
glorioso le abrirán y ancho camino.
¡ Quiera Dios que el aplauso de su o-loria
llegue á vibrar en mi cansado oídg !
_Aoenas cuenta un lustro y curar sabe
m1 agudo padecer con su cariño
prodigando palabras que en mi alma
caen como suavísimo rocío.
¡ Angel del cielo! en su cariño santo
halla mi alma el consuelo apetecido·
teniéndolo en mis brazos no le tem¿
ni á las iras más crueles del destino.
Sobre su cabecita idolatrada
que junto al pecho con amor oprimo,
¡vengan las dichas que en el mundo caben 1
¡venga la gloria del Edén divino 1

Sra. Julia D. Febles y Cantón, poetisa yuca teca.

AMARGUHAS

"·¡ Ab~e.'" d.·
iJo una voz á mi ventana.
"¿ Quié~ eres?" dije, y escuché anhelante.
'Yo soy el que tú amas,
yo soy aquel que esperas
"
llorosa y desvelada.
.
Para tu corazón acongojado
traigo la eterna calma, el dulce olvido
Y te haré con mis brazo11
una fresca almohada
"
. que nunca moje el· llanto.
Ha tiempo la honda queja que te arrancan
los larg~s días de mi triste ausencia,
vibrante y_ prolongada
en armomosas ondas
penetra hasta mi estancia.
"¡ Ha:to l_a tierra por tu mal regaron
tus OJOS, mieliz ! Dobla la frente
entorn_a el negro párpado '
J á mi amoroso beso
1·eposa entre mis brazos".

. ......... ..

Acudí nalpit~i~ ~- j¡ ~~~i~~~ · · ·· · · ·· · ·· · · ·· ~
Y la sombra cavaron mis pupilas.
levanté la mirada
'
Y en el azul inmenso
el ángel de la muerte se elevaba.
Julia D, Febles ;y Cantón.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 10 de Febrero de 1901

Las honras fúnebres por la Reina Victoria.
EN EL TEMPLO DE CRISTO.
La numerosa colonia inglesa que reside_ entre
nosotros una de las más antiguas, laboriosas Y
respetabÍes de las extranjeras, herida honda_ment~
á causa de los asuntos políticos que hoy afligen a
la Gran Bretaña ha recibido un golpe más con la
muerte de su ;irtuo8a t:;oberana, la inolvidable
Victoria Alejandrina de lia11uuve, ·..
.
Era imposible que los buenos h1JOS de la nea
Inglaterra, que ?aten ~-i~a com~n con nosotros, y
que con sus cap1t~les -~ mdus_tnas nos ayudan _en
la gloriosa peregrrnac10n hacia el progreso, deJaran de agregar á la~ muchas ro_uestras de condolencia que el fatal suceso mot,_vara, u~a de las
más usadas y que mayor solemrudad revisten : las
honras fúnebres.
Estas se verificaron el sábado de la semana pa1:ada, en el templo de Cristo, y revistieron un cal ácter oficial, que les dió mayor importancia y
solcmnicla&lt;l, porque no sólo concurrieron á. ella,;

'\.

\

\

\'

Ermo. Sr. Cartwrigbt, Encargado de N~gocios de Inglaterra,
en México.

lqs ingleses aquí residentes, sino también lc&gt;s más
altos representantes de nuestro Gobierno y fo los
extranjeros.
El templo de Cristo, situado en la 4a. calle de
la Providencia, es, sin duda, el más elegante y
moderno de los pertenecientes á ritos distintos del
catolicismo. La arquitectura del edificio, obedece
al orden gótico, el plano ~eneral de la construc-

ción afecta la fürura de una
•.Yi
cruz ; en el_ exte'i-ior y á cada lado, existen amplios coNf"'
rredores, sostenidos por ocho
columnas esbeltas, cuyo cornizamento csLaba au,,r11a110
con múltiples focos incandescentes.
En el interior, los muros
pintados al óleo, imitan
mármol gris, y en el fondo,
arriba del altar, hay un artístico ventanal con cristales de colores.
Con motivo de la ceremonia de que venimos ocupándonos, el templo fué adornado especialmente, y, en verdad, que tal adori;i.o, de un
buen gusto extraordinario,
dió á aquel recinto el aspecto más severo y adecuado
al acto.
En el exterior, las ventanas estaban cubiertas con
paños de colores, entre los
cuales resaltaban los &lt;lPl pabellón inglés; la puerta
principal estaba encuadrada
en una decoración de follaje, y en la "clave", un escudo de Inglaterra se destacaba sobre un haz formado con las banderas de los
distintos países que forman
el TnipPri" br +án;,.,I)_
En el fondo del templo
y descansando sobre el altar, se formó un pequeño dosel, en cuyo centro se
veía una cruz l.,lanca, iluminada por las luces de
d icz grandes candelabros de bronce. Los cirios se
adornaron con coronas de gardenias y lazos de
crespón negro.
Las columnas que sustentan la nave, se cubrieron con grandes lienzos de terciopelo negro y fleco de oro. Los muros lucían el mismo adorno, y
el piso se tapizó con l ienzos negros y pasillos
blancos.
El servicio religioso principió á las once y
quince minutos de la mañana. En el interior
del templo se oyeron los acordes del himno "God
save the king".
Luego se hizo oir en el órgano la marcha funeral de Bethoven.
Después continuaron varios himnos y oraciones
por la paz del alma de la Soberana, por la felicidad del nuevo Rey, y por la salud de la familia
heredera del trono.
El Rev Dr. Harnilton dirigió al concurso una
alocución, en la cual hizo un breve, pero expresivo panegírico de la Reina muerta, y para termi-

Adorno interior d el Tomplo.

EL MUNDO ILUSTRADO

:t~

Fachada del Templo de Cristo.

nar la cer emonia, se entonó el "God save the king''.
La ceremonia fué presidida por el señor Cartwright, Encargado de Negocios de Inglaterra, y
la señora su esposa, y la concurrencia, numerosa
y selecta, fué atendida con esmero por una comisión.
Daremos algunos nombres de las personas que
concurrieron al acto :
En los sitios de honor estaban los señores Encargado de Negocios de Inglaterra y señora, Vicepresidente de la República y señora, señores
General Clayton, Embajador de los Estados Unidos, Barón Von H einking, Minfatro de Alemania,
~eñor Sato, del Japón; Don Guillermo de Landa y Escandón; señor Hansen, Encargado de Negocios de Rusia; señor PououevillP, de "!&lt;'rancia:
' 'onde Magliano, Ministro de Italia, y Marqués
de Corvera, Ministro de España.
Ge·1eral Bernardo Reyes, :Uini.stro de Guerra y
Marina; General González Cosío, de Gobernación;
I ngeniero Don Leandro Fernández, de Fomento.
Después tenían asie,.,to las personas que formaro:i parte del coro. Entre éstas, se encontraban

Llegada del 0 r. 1.ic. ll,.riscal.

Domingo 10 de Fcbroro dé l!lOl

do el mundo tomó pa:rte
la señorita Growng, señoen él. Byng escribía meTas Woodrow, Phillips,
moriales y memoriales;
Johustone, Alisson, Bourinvocaba el testi monio de
chiar y Moylan y señorisus subordinados, y hasta
ta Clench y vario,; cabaocurrió á sus vencedores
lleros. El órgano estaLa Galissoniére y Hiche.-ba oc·upado por el señor
J eu, de quienes tiguró en
JI. T. Carter.
el proceso una carta en
En los lugares prefefavor del almirante.
rentes, y cerca del altar,
EL llfARISCAL. - Pero
-estaban las señoras esposa
si es mi caso ... ¡ Ah, qué
del Embajador americaseg-uro estoy de que lo
no, señora de Limantour,
absolverían!
de González Cosío, de ReI•]L AYUDAXTE. - No,
yes, del Ministro d.el J apón y los señores Sub-seMariscal. Había que hacretarios de Estado Rocer un ejemplar. . . y
l¡crto Núñez, Santiago
Bvng fué condena.do por
:Méndez, Juan García Peu nanimidad.
1ía: General .l\gust·n PraEL :r.fARISCAL.-;. Y á
dillo. 8ebasti4n Cam... &lt;'ho.
qué se le conden6? -¿ A
Cónsul General de E,;pala degraclaci6n ?
ña, rrcnümte
Powell
EL AYUDANT0 (turbaC'laYton, Capitán García
do) .-No, Mariscal.
C'uéllar. Secretario y atEL MARISCAL. - ¿ Al
tachés de la Legación del
destierro?
,fapón. Alemania, los EsEL AYUDANTE ( más y
fados rnidos y España, ~más t urbado).-~o, Ma·el Dr. Párraga.
riscal.
Entre las numeroi;;as
E L MARISCAL. - ¿ Enpersonas que ocupaban la
tonces á qué ... ?
f-illería que estaba in~taEL AYUDANTE.-Rl al1ada en las tres naves del
mirante Byng fné fusitemplo. pudimos ver á la;;
lado en la rada de P ortsseñoras
i\farks, Prtr,
mouth,
á bordo de su naHunter, Woolman, Reuvío
almirante.
now, J -.1caud, Bartrnan,
EL MARISCAL ( después
"Bragoitti, Pige, Smith,
de
un rato ele silencio).Rowseud, H einki, Phi.Pero eso es terrible. De
1lips, Cant, Daunt. Seseguro había pruebas de
púlveda, Biorklundt. Rusla traición ...
¡.:ell, 1[ac - Evoy, Burr,
EL AYUDANTE. - NinRoss. King, Bearr1scll,
guna. El consejo del
Merrow, Lambert, H olje,
almirantazgo hizo j ustiIIaun, Davis, Leops, Sincia al valor personal y
p-er. Rosencaun. Gingrin,
á la honradez de las in,Yebl&gt;. Snnent, Kirkland.
tenciones del almirante.
~feginn, Branch, Párraga. 13lyte, M:arkley, RerEl decreto que lo condenerkrr. 1\Iaurich, Hamnó á muerte, decía tan
mer, Hierro, Hermosa, ?
sólo : "por no haber helas señoritas Rosenhacho todo cuanto pudo du11m. Pricherd, Blanch,
rante el combate".
Sra. Cartwright, esposa del Sr. Encargado de Negocios de Inglaterra, en México.
Peeblcs. Gadsden. Phi-Ah, dijo el mariscal
1lip!!, Rlwanger, Butli,
pensativo; y continu6·
Wilsmo, Joranson. Lean, Honey, Waterwall, SteEL AYUDANTE (con timidez).-No, mariscal; recorriendo el jardín, con ese paso maquinal é in,gcr y Lambley.
no se trata de ese Richelieu, sino de otro.
C)nscicnte que parece un balanceo de los pcnsaEL MARISCAL (extrañado) .-Ah ¿ luee-o hubo
otro? Nunca me lo habría figurado. . . Pero
continuad, coronel.
EL AYUDANTE. ( con reticencias) .- Lo cierto es,
(1872)
Mariscal, que esta historia resulta tan lúgubre ...
Después del almuerzo, que, como siempre, fué que no sé si debo ...
EL MARISCAL.-Vamos, rnmos ...
:abundante y exquisito, el mariscal, que se senEL AYUDANTE ( se inclina y prosigue) .-Debe
tia un poco torpe, encendió un buen rigarro y
se cchú á andar por las callecillas enaren11das del saber vuestra excelencia que lo,, ingleses han sido
jardín, cogido del brazo del ayudante de ser vicio. siempre muy puntillosos en materia de amor proEran los primeros días de Octubre, víspera ó pio nacional ; el combate de Mahón fué, pues, paanted"pera del consejo de guerra ; el día era ra ellos un golpe terrible; menos como pérdida
templado y gris, la atmósfera estaba en calma, no material (pues Byng había puesto en salvo elese esc- uchaban sino toques de tambor, de la parte mentos, antes de concluir la batalla), que como
de Satory, y los trenes que pasaban por el bosque, efecto moral, como influencia perdida. Tratando
con ruido ele vapor que se escapa y de hojas arran- ele explicar su conducta, el almirante decía que
radas.
había tenido viento contrario, y que pareciéudole
El mariscal caminaba callado y con aspecto mal concerlada la partida, había preferido esquitriste. De pronto se detuvo, y dijo, dirigiéndose var el combate, conservándole una flota á Inglaterra.
al ayudante:
EL MARISCAL.- Varnos, como yo. C'ontinuad,
"&lt;iuisicra que me explicaran quién es un tal
almirante Byng, de qruen los periódicos han ha- coronel.
blado á propósito de mi asunto... Debe de ser,
EL AYUDANTE.-Byng tenía buenos amigo~ en
seguramente, algún héroe bufo de ''Varietés" ó la corte y excelente hoja de servicios, y el Re.v
del '' Palais Ro.val", como el General Boum . . . Jorge se contentó con retirarle el mando. Pero se
¿ verdad, coronel ?''
alzó un tremendo grito de rabia en Inglaterra toE l ayudante, que no carecía de letras, sabí_a da; el nombre de Byng, que había sido tan bien
muy bien lo que le preguntaban; pero pulsaba di- visto y tan aclamado en la isla, Ee convirtió en
ficultades para la respuesta. Sin embargo, cre- objeto de odio y de desprecio tan grandes, que
yó cl&lt;•hcr suyo desengañar á su jeie, y le explicó el pueblo lo tomó como una injuria. Y es tan
que el almirante B_vng había sido un marino in- potente el sentimiento nacional en aquel endemoglés del siglo XVIII, á quien había derrotado y niado país, que el Rey Jorge se vió obligado á llehecho huir M. de la Galissoniére, frente al puer- var, un año después, ante un consejo de guerra mientos demasiado pesados. Y de tiem¡ n en
to de liahon, sitiado por Riehelieu.
al almirante Byng.
t iempo, al detenerEe, repetía á media voz: "po,· nn
EL MARISCAL.-Ah, sí. .. , R ichelieu . .. , el
EL MARISCAL.- Tarnbién como á mí.
haber hecho cuanto pudo á la hora del cornb·itc".
rran cardenal . . . Muy bien ... ya he oido hablar
EL AYUDANTE.-Fué largo y embrollado el prode ese caballero.
ceso. La política, las cancillerías extranjeras, to-

LECCION DE HISTORIA

J/1/onso 2&gt;auaet.

�1

Domingo 10 de Febrero de 1901

El Jefe de la Aduana de Franceschi, &lt;!isparando el cañón porta-amarres.

B1 NAUFRAGIO DE.1 ~'RUSIA."
Heroicos salvadores.
El mar, ese terrible coloso, indomable cuando
ooenta con la alianza de los huracanes y las brumas, ha agregado á la interminable lista de sus
rictimas, un buen número de naufragios.
Al naufragio del barcQ-escuela alemán, ocurrido, con sarcástica crueldad de los elementos, frente á las costas de Málaga, sin que los más heroi-

EL 1\IUN"DO ILUSTUADO

EL MUNBO ILUSTRADO

Domingo 10 de Febrero de 1901

Grupo de bot~ros df'" las "Saintes Maries."

cos esfuerzos lograran salvar á la numerosa tripulación que luchaba con la muerte ofreciendo á
la vista de millares ~e espectadores' el más trágico cuadro, han segUido otros muchos siniestros;
pero entre ellos, ofrece detalles patéticos é intere~,ante_s, la pérdida del vapor "La Rusia", de la
Sociedad General de. transportes marítimos",
encallado durante el viaje que hacía de Orán á
Marsella, en los bancos arenosos y movedizos de
Faraman, como consecuencia de la tempestad,
que, desencadenada el 6 de Enero duró hasta el
11 ó 12 del mismo mes.
'
Desde la noche del primer día citado, sabíase

el percance; pero los más inauditos esfuerzos hechoi; por generosos marinos del Cairo y "Saintes-111.aries" resultaron infr_uctuosos, hasta que, calmada h, tempestad, pudieron emprender con más.
brío y mejor éxito su audaz obra salvadora.
¡ Qué indescriptible amargura la de aquellos tripulantes y pasajeros de "La Rusia !" Seis eternos días sin que llegara el auxilio seis días deangustia, de agonía; pero, al fui, d~s lanchas tripu_ladas por intrépidos pescadores, aprovechan las
primeras horas de relativa calma, llegan hasta el
vapor perdido, y los tripulantes, que se creen enteramente perdidos, saludan á sus salvadores con
gritos de gratihld y esperanza.
Los valientes pescadores lograron ~:.¡.l var á to&lt;los los tr ipulantes y pasajero!', y la Francia,.

.\
.

'

r
,

.,. J~:. :.......,.
I
El uRusia" al salir de Oran.

siempre dispuesta á premiar los heroísmos, prepara ~-a las recompensas que han de honrar los pe-.
chos de los que expusieron su vida por devolverla.
á los náufragos.
'

,.

~

"~~ -y
~·

E\EHO l'!llE l~Hll.
Desde la·pla~a de Faraman.-Scilales entre los salvado,es, los náufra~os.

Faro de Faramao.

~

�"F,T,

F.L MUNDO I LUST RA no

Domingo 10 de Febrero de 1901

LA RISA

La Suprema Corte de Justicia de la Nación
Damo:,; á conocer hoy el cuadro que repre~enta
los ::llinistros que componen la St1prema Corte
de .lu~ticia de la Nación, al terminar el ::;iglo XIX
y principiar el XX.
.
La organización de e~e alto Trilmnal ha sufrido algunas modificaciones.
Como la organización antigua era notablemente defrctuosa, fué corregida por el Congreso, que
expidió la reforma constitucional r1c 22 de )fayo
de 1900. Allí se dispone que se componga la Suprema Corte de quince Ministros, que funcionarán en Tribunal pleno ó en 8alas, de la manera
que establezca la ley.
AFí, quedaron suprimidos los supernumerarios,
que funcionaban á la vez que los propietarios, y
&lt;&gt;l Procurador y el Fiscal, creándose el Ministerio
P úblico bajo la presidencia de un Procurador Genrrsi l de la República.
De~apareció el carácter ele propietarios ~- supernumerarios de los Ministros, y hoy sólo exi.s-ten quince, que funcionan con identidad de facultades.
Actualmente forman la Suprema Corte, los indiriduos que expresamos en ~cguida:
l o. ::lfanucl :i\L de Zamacona.-20. Félix Romero.-30. Justo Sierra.-!o. SilYestre Moreno.50. Prudenciano Dorantei-.-60. Francisco )Ia,·tínez de Arredondo.-70. Eduardo Ruiz.-80. Macedonio Gómez.- 90. E ustaquio Buelna.-100.
Eduardo C'astañeda.-llo. Francisco í::legura.120. ::llanuel García ::l[éndez.-rno. Julio 7.aratP.140. Andrés IIorcasitas.-150. Eduardo Xovoa.
Procurador General, Lic. Rafael Rebollar.
Cada año, el último día de j\fayo, ,e procede á
la elección de Presidente, Yicepresidentes y Vocales ele las tres Salas. Y como las deben componer once in dividuos, quedan cuatro para suplir
tanto á los Presidentes como á los miembros de las
S!tlas, conforme al artículo relativo del Código de
procedimientos federales.
Hoy forman la la. Sala, que conoce ele la casación y comnetenciae, los :Ministros Félix Romero, Manuel j\I. de Zamacona, M. García Méndez,
Silvestre Moreno y Eduardo Ruiz.

Pierde la cólera, Blanca,
apronta tu risa looa,
y mi&amp; besos con tu boca
armnca.

á,

•

~~-,r-::-~--------'
.
7~~
.
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0~~ -~\); .

.

MTTNDO TUTS'l'RA no

nomine-o 10 &lt;le FehreT'O

{lP

1Q01

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1
¡,

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1
l

Hoja tu boca de guinda
ingénnamentc ~onríc
porque le digo si ríe:
¡qué linda!

t.

Aureo Ron de caEcal1c-les
desgrane tu careajad,a
v vierta tu boca amada
·
rns mieles.
Híe, ríe, ~ desliza
la gracia en tu bot:a :fresca;
abre tu funarn buJc.,ca
sonrisa.
Rnm6n Frausto.

.
o

J
S:. Lic. Rafael Rebollar,
P rocurador General d~ la República.

La 2a., los l\Iinistros F. i\Iartincz de Arreclondo, Macedonio Uornez v Eustaquio Buelna.
La 3a., los Ministros Pudenciano Dorantes,
Eduardo Cat-tañeda y Francisco Segura.
Quedan para subst1tu1r. los Ministros Justo Sierra., Julio lárate, Andrés Horcasitas y Eduardo
Xovoa.
·
Como el eeñor Sierra está ausente v el señor
Zárate entró á la l a. Sala, á substituir al señor
Huiz, impedido, presiden la la. 8ala r l ,-eüor Romero; la 2a., el señor Dorantes, y la 3a., el señor
Horcas itas.
En el año actual resultaron electos:
Presidente de la Suprema Cor te, ?ifinistro
Don Félix Romero.- Primer Vicepresidente, Ministro Don Francisco 1\Iartínez de Arredondo.Segundo Vicepresidente, :Ministro Don P udenciano Dorantcs

. ,)

u ' .

..

Ei Buque Guarda-Faros "Melchor Ocampo."
El Gobierno de la República ha adquirido recientemtmte un buque, bautizado con el nombre
del ilustic reformista 1\1clchor Ocampo, y que se
ha dedicado al importante serricio de faro¡,,
El nuevo buque es muy semejante al " Donato
Guerra", que t»mbién e,-tá destinado á igual servicio : pero es de mejores condiciones para la nave¡rnción.
Está al mando del Eeñor Portas Ramírez, como
Comandante, y cuenta con una dotación de cuarenta personas, entre maquinistas, marineros y
oficiale,;.
Fué nnstruÍ&lt;lo en Inglaterra, bajo h, cuidados del fl'ñor Portas Ramírez, y de conformidad
con planos que :fueron sometidos previamente á la
aprobación de la Secretaría de Comunicaciones,
de la que depende el eervicio de faros.
En el próximo número, publicaremos grabados
que den idea á nuestros lectores acerca de la forma en que están alumbradas nuestras costas y la
buenn organización que rn ha logrado en ¡:!ste
servicio.
1

I

'.

\

1. Propiedad ele D. SantiRgo Ballescá; Sen Felipe de Jesús núm. 572.-2. Prop:edad de la Sra,D urán detCnstillo, 5::. dd Naranjo núm. 5.-3. Propiedad de los Sres. Salvador llliranda
é Ingeniero Rafael Garc!a y S . Facio, SadiCaruot núm. li. -1. Propiedad de la Sra. Eurán de Castillo 1'.squiua de las calles 5 &lt; del Nara!\JO y Flores
5. Propiedad de la Sra. Sola ·es de Lavista, Sadi-Car not

Buque Guarda-Far .&gt;s " Melchor Ocampo "

Entre las muchm, cvn,;truccione" modernat: que
embellecen la capital, merecen particular mención las que hoy ilustran esta página, obras clel
reputado Ingeniero Don Rafael Gárcfa y Sánchez
J.:acio, de quien ya en otra ocasión :' con igual motivo nos hemos ocupado.
Hemos hecho una selección entre las últimas
casas construídas por el referido señor fogeniero

Sánchcz Facio, con el objeto de presentar c:instru&lt;:&lt;:iones clc,de el csti lo más ~encillo y ele burn
gusto. hasta el verdaderamente rnntuo~o, oue
dc!'de luep;o se admira en el palacio de su propiedad, ¡,.ituado en la precÍo$a Awnicl,1 ,,., Sadi Carnot, á un costado del Paseo de la Reforma; en
esta elegante residencia se encuentra r eunida á
la originalidad y belleza de su fachada, la utili-

dad y magnífica_dist1ribución de sus planta~, quP
se h~llan armomzanuo perfectamente con la !'Untuo~1da~ de la parte exterior de este gran etlificio.
El m1~~º- señor Ingeniero, se encuentra aciualme~te dmg1endo la construcción de otras fincas
de m1portancia, que tendremos el gusto de publicar e_n esta sección tan luego como se encuentren
termmadas.

,:; ·

�Domingo 10 de Febrero de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

EL EMBELLECIMIENTO

·EL MUNDO l"LUSTRADO

D E LA C IU D AD.
-&lt;::::,..•-&lt;::::,..
1

Entre Jo,- edificios modernos que embellecen, en

•

AÑO Vlll-TOMO I--NÚM. 7
Director: LIC. RAFAEL REYES SPI NDOLA.

la actualidad, nuestra metrópoli, creemos deben
contarEe en lugar preferente las tres casas r¡ue
j]ustran esta plana, y son propiedad del señor J.
Octavio Fcrnández.
La que está uliicada en el número 200 de la
calle de Ro:-;ales. tiene una hermosa fachaüa que
pertem•ee al e:-tilo "Renacimiento alemán" y su
&lt;lc2orado interior, que es Yerdaderamente ¡.;untuoso, se' aju~ta al estilo '·Luis XI\"·.
Los Ingenieros arquitectos, señores :i\fanuel
Cortina é lgMcio Gorozpe, fueron los autores del
proyee:to y directores de la construcción.
La easa número 6{7 de la Rinconada de San
Diego, tiene fachada estilo "Renacimiento ita] iano". y su decorado interior es de estilo .
Luis XV.
Al señor Arquitecto Don Manuel Gorozpe, se
debe el proyecto ~- dirección de la obra.
La casa númC'ro 6,50 de la misma calle, llinconada de San Diego, es también del estilo Renacimiento ita! iano, pero su decorado interior obedece al estilo Luí:- :STI.
Tanto el proyecto corno la dirección de la consirucción, pertenee:en al .:eñor Arquitecto Don Pablo Moreno y Yeytia.
No creemo:- necernrio detenerno:; en detalles,
que bien re,-altan en nue::&lt;tras fotografías, y que,
valorizadoti por el buen criterio de nue:,;tros lectores, clej,m justificada la apreciación &lt;.1ne hacemos de 101, erlificios pcrtenee:icntes al "eñor Perná:1dcz, juzgándolos dignos de figurar en esta secRinconada de .::;au Diego núm C47.
l'ión, que sirve para dar á conocer en el extranjero los adl'lantos materiales qne hemos alwnzado ciudad enteramente moderna, tanto por la belle- na con la higiene de la p'"lbli-'l'ión " las ob1·a~ ,1,..¡
en los ~~ltimo:,; años, adelantos que en su conti- za v novedad de sus construcciones, cuanto por ~aneamiento, molestas y prolongadas, es Yerdad,
nuación con~tante, nos ofrecen la alhagadora es- las 'mejoras de suma importancia, que actualmen- pero llamadas á prestar servicios de lu más alta
peranza de que México quede conYertido en una te&gt; Ec están llevando á cabo. en lo que se rclacio- importanria.

,-

MÉXICO, FEBRERO 17 DE 1901.

Buli•rrlprMn mrn,•11a/ for41&lt;ea, $ l .JíO.
l dcm lrlrm et1 la oa,)tlal , 1.l5.

Gerente: ANTONIO OtrYAS.

-1

1

r=,

Calle de Rosales núm. 200.

Rinconada de San Diego núm. UiO,
Cuatlro de Paul Chrotu.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Buque Guarda-Faros Melchor Ocampo</name>
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                    <text>Domingo 27 de Enero de 1901.

•

EL MUNDO ILUSTRADO

a

guerra de paz, de bien, de buen ejeIIllplO,
guena de tolerancia;
ceded todo derecho; dad.lo todo;
cesen la6 viles ansiM
y acaben, de una vez, las ambiciones
·
que la discordia fraguan.
Xo más guerras, por Dios ... ¡ teng-a. la madre
completa su nidada!

Vice11te )Yleoí11a,

INSOMNlOS Y RIMAS
I

CREPÚSCULO.
T&gt;nk·'mente,
g1 de1lil~nt-0
Sol ~ c~fuma
TTas lla hrnma,
] le aurea espuma
J&gt;el Poniicnte.

( 'ttántos don&lt;'s
R ilut-ion~,
Cnan&lt;l-0 hay Yiudo,
Cuando ha3c mudos
Y desnudos
CorazoncR.

De lo+; cie1os
Cuelgan velos
Y hrocaclo:-i
l\fordomdos,
Y viola&lt;lM
l'J'erciopoloR.

l?l ~antuario
Solitario
Lan¡,,a al vi&lt;'lilo
El lamenlo
De su lento
Cam panarin.

Ros! ros bellos,
Finos &lt;mollos,
Dulces ojos,
Labios rojos,
NndoR flojos
de Cil belllos!

Y mi la bruna
Noche, entre una
Nube en·ante,
Surge avante
Jill oebrnte
De la luna.

Si, }.lenas de fragancia y de colores,
las ilusiones t,odas de 1-a vida
pudiesen colocarse en vez de flores;
¡ qué ramo entretejiera, conmovida,
el Hada tutelar de los am-0res!

II
Como suelen los rayos de Oa. Luna
hasta el fond-0 bajar de limpia. fuente,
así mis anhelantes pensamie.ntos
l legan á tí, y, enloquecidos, quieren
entrar en el santuario que se esconde
tras el místioo vál-0 de tu frente.

III
Busquen otros el Arte, no cabe,
en mis sueñ-0s, oficio ó tarea.
Yo ambiciono cantar como el ave
que, ent1't'g-ada. á su instinto, gorjea;

cual murmura el arroyo, y no sabe
que murmura, que salta y que serpea

Le. pasión desconoce el aliño:
son las frases de amor t\iernpre francas.
Para tí. . .. ¡ que me inspire el cariño
y que él grabe estas notas que arrancas,
en un álbum de páginas blancas,
aun más blanoos que el a,lma de un niño!

·EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO vm--TOMO 1--NÜM. 5

MÉXICO, FEBRERO 3 DE 1901.

Director: LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA.

8ubscripc(6n me11811ai foránea, I 1.50.
I •lem (dem en la Gap.tal, 1.!5.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

IV
¿ J,og1ará mi constancia revtrente
el premio de tu amor, c!lslo y bendito?
¡ Una gota, cayendo etl'rnamente,
reblandece las m-0les de granito!

V
Hay en las flores muertas
la tristeza de un nido abandonado,
y en las vetustas puertas
de un edificio ha tiempo inJ1abitado
Pe observa fa expresión &lt;le desconsuelo
que en el semblante pálido y enjuto,
clo la vejez y el duelo
Van imprimiendo páginas de lut-0.

¡ Cese ya la mem-0ria deipri.rn.entel
¡ No más cuadros sombríos!
Quiero bañarme en lw. respl,andecieni:;,
quiero sentir muy &lt;-"E:rca de los mios
tus grandes ojos, de mirar profundo!
;. Por qué no recobrar la dulce calma,
Si aun brilla el sol para anilIIlar el m'l.lndo,
Y aun tJengo juventud dentro del alma?

€r11esto Solís,

Efre11 R&lt;:ln,1/erlo.

01 nt ve1, ~l augurio pa,o:o,~
de guerra nos asalta ...
¡ otra vcq, cspantom y repuguante
la insensatéz humana!
¿ Quó tlihráis, por mi vida, de-:.clich ulos
lo,-. _qne alcntá;s esa co1üienda h{1rhara?'
¿qué libráis por mi vida?
¿ por quf vais á luohar que tant.&lt;&gt; v111ga
romo la vida hcrrno~a
á la paz y al tmhajo c-onsagreda~
Reñor, ;.qué altar es ese
que rn holocausto de su fé rechn1¡1
&lt;'l triste sacrificio
{le las c'-OSas más san tas?
Señor. yo tengo madre .... ¡como to,la.;
de buena y desdichada! ....
Señor, ¿ qué -altar es ,e~c que la c:11;igc
pc&lt;lazos de su alma
~, días angustiosos sin consuelo,
llorando desolada?
Sciior, ¿ qué vale tanto
romo va'1c11. sus lágrim~s?

,. .
¡No mí¡; !{U.erras, por Dios; por ol que un elfo
~a.crificé,~e CR arai;
del amc•r &lt;le los hombres
que como bi c·n supremo predi-caha!
No 11mís guerras, por Dio;:;; en nue.~tros c·11111 ¡,o,
las juveni:-eti fuerzas hacen- falta,
rnas no para luchar -estér~mentlC':
la tierra las reclama
para da.rnos los bieno., bendecidos
,que pródiga Il'OS guarda.
Fructífero su.&lt;lor, au&lt;lor honrado
pide fa, tierra, &lt;le labores ávi&lt;la;
no la reguéia eon sangre .. ..
¡ 110 la reguéis con sangre, que se mi:u1cl1a!
No más ·guerra, por Dios; guerra á la guerra
y á loo que atenten á la paz sagrada;

EL PRÍNCIPE DE GALES
actualmente i{ey de :Jng/aferra y €mperaoor de la Yndia asa oo ' .
,
del :buque Connaught, en los cd:pcs ~e ;;;:~:o~ las tropas, e11 corr¡pañía
(G'rabado de la colección de la casa de C, Pella ndh1i.)

Alegoría de los dos siglos.
Primer grabado que obtu..-lmoe con luz artificial.

(Fot. Josl. S. del Pcral.)-Zacatccu.

�Domingo 3 de Febrero de 1901

C R ÓNICA
E,n,tra con aire cabizbajo y timido, el muchacho
makladoso que Yu€-lve á esta casa, después de cober hecho €'D. la caillle.... con sus compañeros de correría~, mil travesura,,. Viene con el traje rot-0,
los zapatos fangosos, las manos sucias, la. _gorra
manoha&lt;la; ~', a,demiis, para colmo de verg11~nza,
t.rae vacía la bolsa de los libros, porque dizque
unos hombre3 feos y oeñudos, unos facinero;:o~
como lüt-\ de los cuento,, ,e los robaron á la AAlidl-l. de la escuela.
Bien se echa de ver que el muy tuno e., un pillo rndomado, y que. miente á sabñendas (~C que
se Jo conocen, puesto que no ~.evarnta,los OJOS: _en
cuyas pupilas, de fij-0, que bnman aun las v1s10ne:, ae los últimos retozos.
La veré1ad es que, aparte sus jugaweias ?' perrería~ el chico no peTuSaba en que volver1an á
1lamarÍo, y, por lo tanto es discu,lpahle su m~facrianza, su facha poco decorosa, su falta &lt;le· 11~1pieui, y hasta, si se quiere, es di~na de entom10.
lo. actitud encanlijada y medro&amp;1ca con . q u~ ~e
J&gt;re;:enta, que con ella da mu€;:tras de dignidad
y a;rre~rutimiento.
.
E,l pasaba por -delante de los ba1cone,, ~1empre
lleno, de mujeres bonita,, ele esta ~n casa que
c,I :-,r. Rfyes Spín&lt;lola, construyó anos hace pna
que la habitaran artri.sta~ y poetas, y que- chcho
~ea. de pa,o, aunque no se atro.;va á afirmarlo el
editor, es lo :m:ás hermoso de cuanto ha fintado,
lo que docoró con más ~smero, la quinta &lt;le :ecr o que re abre los domingos, con nueva, cm·10sidacles )' sorpresas. que distraen á desocupados
y aburridos.
Por ,-upu$to que a•l pa-"lH- iba, _pensando : "yo
mo asomaba por aihí. no mal _v(.&gt;s_t1do, con arr~o~
--vi,,toc&gt;o,; ,petos de botones de Y1:drio, condecorac10'"
nes ele 'cintajos volantes, caehh
u~ as e1"
e _pon_po11
dorado v no faltaban alITTmans Jovei1e,- nsuena~ ~a.lguno~ ·curiosos de bue~ humor, que .Fe d-tuvier1m á oír mis infantiles y locos char,loteo8. Ahora
h ablo en otra;s partes; ·en parajes mái- público,.
po,r encrucijadas y plazuelas, de cm:as má, vulg-ares · más ad akianee de todos, y. como es natural.
me' curudo menos de 3bcruzar lia, idea, de pulir el vocablo de poner cam¡paoJ.iJilas á [a frase, de prender l~s alas de las met.áforas :fugitivas con los alfileres de oro de la poesí.a. Soy ahom Mrrador
ca,Nejero, recitador ambulan~e, músico d e murlnl v ca[lto cuando me lo p1&lt;len.
roman&lt;:e, de
~i;!ro
en
1a'
.
s
esnuinas
y grito el pregón del día
o '
...'1
' ~
~,
en corros de iplebeyos y pecheros.
¿ Cuál no sería la extrañe2a del much!a:cl10, al
oir que ,lo Mamaban?
.
Sí; lo han in vitado á entrar, y no ha podido
ni querido rehusarse, porque, á pesar de t?do.
encuentra de'1icioso este rincón de rurte, y tien e
deseos de volver á haJlar en él los excelentei- camar1a1das ,de otros tieIDijlOS.
Sí, seiioritas, es el a11tículo ~e la $emana:, el
mi~rno que lleg-aba á entretener a ugtE,dc¡;, trayenddles una buena puñada .de flores y un buen cesto ele confrdenci.l.s frívolas. Conv•ersar "téte'' á
"téte" del .asunto del día, bro1near á -propósito
ele coolquier acontecimiento, ir y venir por enJre
la urtlim bre ele los suceroF, eomo van las aranas
por m ,tela, tejiendo coru hilos sutiles, ga~l&lt; que
,e de;,hacen á un soplo, es una tarea l&lt;en-r1lla, y
por ,encilla cTifíoil, si ha cl•e, poneri'&gt;e en el_l~ un.
.poco ele ooltma y de gallardJJa, y c;erta eFp1_ntrn~l
e-leg:ancóa- sin la que estas 1iac~erias ;1º cln-r.:brían, como no regocija ni ,entusiasma a lo• m~os
la pom,p-a de jabón que se_ de.sprei:ic1e del_ can~to, opaca y bnma, y que sm v1sac10ne, _m matice, ,·iolentos, sube ,pesarlamente por los aires.
En e:;tos in"tant€$, el artknlo ele la !&lt;€mana,
es un muehacho sor'J)rendido y avergonzado que
no tleja,, sin embargo, de rentirse orgullo$O;
comprende que le permñtrieron la entrada. no obsiJ?.nte. lo rnwlo ,de su figura y Io cle!'-garba,rlo de
rn ataYío, !Porque aun tiene simpatías y, entre •nF
r ecuerclo•, menan ecos de aplau•o• y rumore;, de
ri,,1., . y una que otra sincera exclamación tle entu-ia~mo.

• *.
'rodada hoy no está en _tono y su palique v~
á "- r improvisa&lt;lo y á la hgera, hurgando aQm
una palabreja y al]í un trapo, al. correr íle la
imaginación apresurada que va y viene en busca
de oropeles y adornos; pero, dentro de algunos

EL MUNDO ILUST~DO

EL MUNDO I LUSTRADO

días, qwzá á la entrevi_,,ta . siguirnte,, el ch_ico
veru:lrá emperifo'ilado y hmp10, y traera aprend1-d_a
Ja Jiábul-a. que ha de recita_r coi~ sus alu,1ones ptcanites, sus opoftunas ret1cen_crno y, ~ob1,0 todo,
su mora,leja más ó meno,; grae10:;.a- como __el a;,u1! to
lo tequiera y la scrie&lt;lad del ca~o_ lo ~x1Ja. ¿ l&lt;..xpedi,io? Sí lo es, aunque en apariencia no lo par ezca ; es exp,ecliito y ladino, y _no tardará en ha.cerrn de confianza, está conwnc1do ele que eofos p-a¡:aticrnl])o, semanarios, sueLn cae: hien de cua_ndo &lt;:,n cuando como las mwrmurac1one, ele los chistes dichos aÍ paso, en cualquier ~ituación inexperada.
Poetas ha:v, que pasaron s1~ Yi-d~ en ;;'l~ deli,~
cioAA. oc,upación de embustes ht. rar10~. Y fürtc•o,
inaenioso,. El exquisito 'l'heo, no hizo otra co..,/ durante i'l"u exi:;tencia parisien,:e, ni la"" crítica,
&lt;le J anin ni 101- "lunes·· de Saint BeuYC·, con F- r
rnonumentale3 v profundos, dejan de tener aspecto de artículos" ele periódico, hechos á llll3.nc•r-a de
charla efímera, por más qut ya en libr~~ tome11
crraYeclacl a;cadémic;i v ~e pong-an las nntip.arras T
~e enca,,qu,cten la montera del dómine.
;. Yel duque ,Job? qué fué _e$te ingenu? y genial rima{lor, ~ino un nUJ.ra,v1HoF-O cuentista 'de
la;, minucia;, diariae_ el cua¡l por su enformizo
y extraordinariamente sensible temperamento.
~'eía, en la~ pequc-iieces que le rod eaban las aYenturn~ má~ rara~ y estupenda&lt;'.
Y e:: que cuarudo uno se ve por dentro, c~mbian la.s p-roporcione,; de las cosas, como ~1 el
mmHlo exterior ,e ema nchara dentro ele nosotros,
engran.&lt;l·eciéndose en nuestro eEl[)írit~ como ea
un ca11ce má, ámp,lio ~e extiende má;: imponente
y ma o-estuosa el a.crua de lo, manantiiales.
, ¡ .\h!
º el ·'Duque.''
º
'
I!'Precisaménte l1oy l
iara
Feis años que lo llevamos al Panteón Francés.
Iban mucho;.:, y entre ello,, entre e,a muchr• lnmhre (l¡_; e,tucliante, y lle periodista;:, de ~olíticos
y lk hombres ele e;:tac1o- íhanHlS los íntimos, Jo,
que 1-a noche anterior, en la re-támara enh1ta&lt;la )'
llena ele :;i]encio, jurnto á lo,- cirios rnñolientooeerca ele la, coronas de rosas blancas Y la, cruces
ele mu,go y ele violetas, pensábamos que éramos
los guardian,e, de un sueiio tranquilo, no la, centinelas de la muerte,, y que el poeta que dormia
allí dentro de lia, ,caja Je terciopelo negro y ornatos ele plata, nos arcababa ele ckeir, con ,:u inefabl{, v liabitual sornris--a -de resignado, Jo que
nunca· oírnos ele su boca : Yoy .á. descansar un poco ; edoy .en&lt;lido.
Sí. rendido por un cansancio que na,clie a,JiYinó ni supo aliviar, rendido de aventar la idea
á todas partes como el 11.Ye ele una raqt1eta, ele retorcer y entrenzar el pensamiento en ina.gotahles com hin-aicione.•, como en infantiles juegos
g-eométricos, de extraer de la memoria, como ele
fas minas de ru1 templo antiguo, lámparas Yotivas y sagrados objetos ,ele, oro, de inventar pirotecnia:-: fantMtica.s, súbitas guirnaldas &lt;l1e luce•,
lirios y margarifas hecho.;; con lla,mas de fuegos
f,átuos, camelia;, fa hricadas con fosforescencia de
luciérnagas. para üespués encender e~tas rá pida8
hrillazo11,es, ele ·un e~peso mar ele tinta,

Al derre-dor de esa tu111Jha nos soltamos, se deshizo el vibrnnte cordón de afo(}tos, y ca;da uno
tomó rutlll! disti.uta, como los peregrinos de los
cuentos ,cuando una hada, aiparecien.do en su r.amino. los separa.
_,',,.otros íbamos á hl conqui,b del ideal bajo
el cielo tranquilo y s-0bre \&lt;as campiñas perfumaoas. De pronto, interrumpió nue&amp;tra marcha
una aparición sombría : la. )fuerte.
¡ Ha.da siniestra!

....

¡ Y pensar que es ok,roente. e;; dulce, es consola,dora, en el instante en qu , ~e acerca á besar
k, blancas cabeza,; de los ancianos pensativos;
quo tiene mH piedad fu_blime a,l cerr~r l_os ojos
tamados de vtr tantas tristeza,;;. una m1semcoriliorn v maternal ternura para apagar, con mano
tiLWVe y hla,mla caricia, el ,la,tido de los corazones qu~ estrujó el doJor y golpeó el de~ngaño!
Ahí e~tá e::a reina octogenaria- tendida en su
túmulo blasonado, ruhí está e,c 111.úsico incomparable. e;e "diorúsiaco'' exccl~o, acostado en su
sarcófacro de flores. El,1-a vivió en una ele1·ada
cumbrt crnajada de esplemlore~ y grandezas; él
habitó en el misterio de Ja inspiración y cantó
himno.;; inau•Jitos, amargc·, y .estupendos, mientras se asfixiaba- la humanidad bajo la temblorosa excitación de toda;; las a1las. del alma. F1ie
un hombre que, como &lt;liee c,l filó,ofo, puso la
oreja. en c,l corazón de la volunhHl uni'YeIBa,l, y
sintió el Yiolento anhelo ,le ser como eornente
bramadora ó como arroyuelo tranquilo- para clerramarEe por todas las ,enas clel mundo.
l)ara Yidoria .. la muerte vino, pacífica y relicriosamente ·como una corte,-a.na compasiva; para
,,crdi llegó sumisa y e11amora.da- como la última
)[usa. Xo fueron heridas esas, dos cabeza,; de
nieYe, 110, fueron recosta-das. Y una voz que venía de lo alto, les d,ijo lo que á los niños ~uando
llega la no-r::he: Ahora, es preciso que duermas.

,Cada mirto es un herido;
La gardenia inmaculada
Es la blanca desposada
Esperando al prometido!
Cuando flores tú me pides
Y o le mando "¡ no me olvides!"
Y esas íiores pequeñitas
Que mi casto amor prefiere,
A las b'lancas margaritas
Les preguntan: ¿no le quiere?
"¡ K o me olvides!" Fresoas flores
'Te prodigan sus aromas,
Y en fos ho1ll'bros seductores
Se detienen las palomas.
LNo hay invierno,! ¡No hay tristeza!
Con amor; Naturaleza
Todo a,gifa, todo mueve .. .. .
Luz difunde, siembra vidas .. . ... .
¿ V es los copos de la nieve?
¡ Son pa,lomas entumidas!
Tiene un alma cuanto es bello;
Los diamantes,
Son los trému'los amantes
De tu cuello!
Tia azuce.na que te envío
Es novicia que profesa,

la "enemiga," en la que dejábamos sombras obscuras, rondando en torno de cabecitas blondas.
Ibamos en comunión de espíritus, -e·n himno de
almas .... ¿ A dónde? ¡ Qué importaba! A través de los campo;,, á través del olvido, allá lejos,
muy léjos, mientras la capital se iba envolviendo
en un va,ho azul y el tren serpeaba en las primeras ostribaciones del Valle.
Sólo Contreras sabía el itinerario, sólo él guardaba la clave del misbetrio-:
-¡ A San Raiael!-la gran fábrica colgiada como el nido de un águila en la. vertiente del Ixtlacihuatl.
-¡ A San Rafael!-gritamos todos.
Era el invierno, el irrvierno mexicano que tiene por corona un lago celeste y un fondo d&lt;3 blancas testas éLe volcanes; y allá abajo, los l~os, recogiendo perfiles movedizos y fugitivos matices.~
En "La C001pañía," una Estación del Interoceánico, tomamos un guayín que debía conducirnos
á la fábrica, una hora de camino; con un frío muy
vivo que eo cla.va•ba en nuestras carnes, que nos
aicuichillaba implacablemente.
Y la charla se desgranaba, el "humor" iba de
boca en booa, encontrando pretexto en cada inric1cnte del camino para correr libremente. como

Domingo 3 de Febrero de 1901.
ca, helada, y ''Venus abrió sus pestañas de oro,"
y ¡ claro! seguimos en. nuestras camas, en.tregiad'os
desde fas sábanas á nuestras cacerías fantásticas.
j De cuántas fieras libramos á la comarca!
-¿ Qué taJ ,el ojeo? preguntaba uno que aún
110 había abierto ,]os ojos.
-Bueno; ¿ y en casa?
Y fué saliendo el ,buenazo del SO'], tejiendo
redes de fuego en llanos y montañas, y se- rea.nudó el parloteo que duró; ¡ oh, qui·én pudiera
sobornar el tiempo! dos días, dos inolvidables
días, en los ql!Je se derramó el ingenio á mmoo
llenas, locamente, con la insubstancia'lidad de
quién sabe que tiene su escarcela repleta de monedas d,e·l oro de la juventud y lie la alegría, nuestro patrimonio de estudiantes y de poetas.
Bosq.u,es de San Rafael, ¿ no conserváis todavía
los ecos de nuestras risas? ¿ No recogísteis las ,est rofas de nuestra ch-arla?-Y á cada paso .u na improvisación, un epigrarrna, una saeta empapada de
donairo.
Ahí fué donde Justo Sierra comonzó su famoso "poem-a inédito :"
Lo reicuel'do muy bien, 0m una tarde;
La lámpara del viojo santuario
Que todavía, si la encienden, arde . .. .

•** no d1Uerman, .para qu e
P.ara que los chiquitines
no caiigan los pá11paidos &lt;le roAA, $obre las grande; miradas inocentes, ha l1legado Bell, el encantador Pulchinela humano que hai heeho de su
cuerpo un juguete ele resortes, de su rostro una
máscara y de su pensa.miento un almwén de
chascarrillos.
¡ Oh- cómo ríe-n los niños, impacientes, y sug€;;t,ionados, por esta "marionette" ele carne que
se ruporrea de una mrnera tan portentosa.!
Loo, niños ríen, ríen con risa$ sanas- con risas
buenas, no con las risas fingi.dai- y estereotipadas
r¡ue los "exiplo-ta-chicos" han pue~to en los artistas ele la. "troupe" infantiL
Pero
veroad que esos li~iputienses son nifio,.? Decícllo vosotras, maches qwe habéis
a,isticlo al "Principal." ·vuestra opinión será
sincera. Escuchemos .. .. . .

"es

Monumento á Munuel Gutié:l'rez Nájera.

el mar sin horizonte y sin ruido,

Grupo de amigos del Duque Job.

como exc·lamó una vez otro poeta melancólico,
rnnorto taunbién como Gutiérrez Xájera, en la
rnú,: radiante hora t1el día.
Fnterramos al "Duqu:: ., en una tarde lluYiosa
y cenicienta- emejante á aquella e·n que enterró
Daniel Ev;:sette á "mamá" Jaime, v. mi 111:ra;;
caían la$ :p,aJetada,; dt' tierra húmeda a·l fondÓ negro üe la hoca que abrió la tierra para tr-agar¡:e á
uno de n mstros más graneles amore5, qnie~1 al
pie de un árbol, quien inclinatlo en la barandil1a
(le un sepulcro, é,te á lo lejos, aquél Robre el
mi,mo montón de tierra extraída, nos Fentimos
pornídos del gran miedo ele la nacla, y con voz
imp.erceptible, pero con ,el alma entera, munnuramos un adiós que parecía, una oración. 8e lo
dábamos á nuestra jm·entud. á nue~tras ilm:iones
de adio, á nuestJ,a.s esperanzas literarias, á nuestra afa11os.a vida ele ~oñaclore,. )Iarcháharn°"' ele
fa mano, en "bande, joyeu~e:' y uno de la ipartida el más ágil. el mús fuerte, el rnú,: amado ~- glorio~o- más iutrépi&lt;lo, cayó á plomo, cuando•m.~nos lo
c~peirábamos, ,ca)'Ó rompiendo risas y ame-clrentrndo algazaras, herido por el golpe invi,-ible y cert-ero del des.tino, que es cruel, y es ,engativo, y es
trem ~11.do.
0

Y tu boca es una fresa
Empapada de rocío.

PARA EL CORPIÑO.

La,; campánula, hermosas
;, Sahes tú qué significan?
Son campanas que repican
}:n las nupcias de las rorn~.
- La~ campánulas hermorns
Son campana,; que repiran.
¿Ye;; qué rojas son la, .fre,a~?
Y má;; rojas si las be,as ....... !
; P or qué es rojo ,:u color?
Esas fresas tan suaves,
Son la sangre -de las aves
Que asesina el cazador!
Las violetas pudoro~as,
:En sus hojas escondillas
Las violetas mü•terio~as.
Son luciérnagas dormida;; .
;Ye, mil luces cintilantes
Tan brillantes cual coqueta,.
X u nea fijas, siempre.,errante-?
.... . . ¡Es qu,e- vuel11n las Yiole:as!
La amapola, ya es casada;

corríamos nosotros. Era un tiroteo de acru&lt;leza'
i Y v-ersos! i Y di-scursos ! ¡ Y poemas en e~1brió;;
"El_ Du,que" fué un átieo, un delicado zumbado 1:
Buenos dioses tutelares
de Iromas que se abrían en él como un Eembra¡ Dad,me ram-0s de azahares!
do do rosas ~ la llegadra. de fa prima.vera.
. ,i Qué c_ammo aquél! ¡ Y qué llegada á la mau. .... Si me muero, dormir quieto
s1011 SC'ID.Üeu dia~ de Don Pepe Sánohez Ramos!
Ba.jo flores compasivas . . .. .
-¿ Y la cena?
,,. ¡ Si me muero, si me muero,
-¡ Hermoso cuadro! Pero ¿ hay cerveza?
Dadme muchas siemprevivas!
-¡ Qué perspectiva!
}Yfanuel {;utiérrez )'(ájera.
-Sí, la de la cerveza.
, Y _cena'll1os ¿qué e~ oe-nar? devoramos, en un
ampho com:edor. en el que la vívida llama ael
,
hogar proyect-a,ba manchones r ojos.
i Y a la cama todo el mundo! Porque hay
granel&amp;, programas para mañana,muy tempranito.
¿ Qiénes éramos? Poco más de media docena de cuando
muchachos: Justo Sierra, Manuel Flore~, J esú~
la tierra, como casta desposada
Contreras, Luis Urbirua, Lean&lt;lro Izaguirre, mi
que ,e-spera en el umbra~ de la alquería
h ermano Guillermo, él y yo.
de blaneos azahar-es corona.da
'
¿ Muchachos? Sí, lo eran entonces unos. no l-0
·r púdica _y amorosa se estrem~e ... . ...
eomos ya otros, algunos lo siguen siendo; pero eu
. 1J na_ partida de ca.za: venados, jabalíes; y tamaqnelfa rubia tarde, d e cielo respland·eciente y vi- bien tigres y J~nes. Nos sen,tía.mos caip.a&lt;!es de
-vos flechazos de luz, parecíamos todos una banda- cazar h~t~ el mismísimo Minotauro que se preda de colegiales esC11pados d-e las aulas.
senta:&gt;e a tuo .... de nuestra •lencrua.
Y nos escapábamos; huíamos de la ciudad, de
Y llegó la mañana, clara, diáfana; muy blan-

EL ULTIMO VIAJE DE MANUEL

-Que es lo menos qu,e se le puede pedir á
una lámpara: que ardia, si la encienden -observó

sentenciosamonte el Doetor Flor.es.
'
Y aquella quintiBa, qwe fué arrel:&gt;atada de labio
e11 labio, al pie de una calda de acrua:
J wsto Sierra:
Estirpar la catara,ta
de la montaña sombría
Luis Urbina:
y el cristal deshecho e~ plata.
El Duque:
convertirlo en a:lpargata
de T,elesforo Garc•fa.
i Pobre humorista, conden-atlo por d1Ura ley de
vidn, á dil~p-idar. aquel caumi:t' que nos parecía,
a-quella. manana. rnagotable. en la faena diaria!
i Buen ,com·ensa1 ,en la hora on, que se es.cansiaba
el licor d~ la dicha! Aquellos dfae de libertad
aquella esca.p-,to•ria de colegiales, nos hicieron má~
q_ue nunca, rná.s que en la brega afanosa. de la
cmdad, mlás que en las entrevistas de redacción.
contemplar t~ espíritu blanco y a:1-to, a:lto y hlanco como da meve del volcán que sirvió ele imJm.aculado fondo á nuestras correrías.
Ahora, como ~n aquella mañana, duerme! y
de su oa,~~ de tierra mullida1 se escapa el wplo
de &amp;u oopmtu como el giro de un ave que remonta el vuelo.

Carlos _bia;: :i&gt;ufoo.

..

�VERDI.
Entre los genios musi~-ales
que la hwn.anidad ha producido., Vierdi, el incomparable
maestro que aca.lba de morir,
íué sin discusión uno de los
más populares, de los máe
apln.udidoo, de los &lt;Iue mejor
ha sabido ar:rast.rar á las multitudes y uncirlas á su carro de
triunfo.
En todas ,partes d.el mundo
6U repertorio esln en pie, el
moderno, iSobre todo. Y la
"Aide?' y el "Otelo.,'' alternan
en todos los teatros con lOE
"Hugonotes," con la. "Africana," con "Lohengrin" y con
'"l'anhausser."
A la ~z que inmenso su
talento, ha sido uno de los
máa singulares que darse pue-da, y presenta esta doble particularidad, que es más bien
fru to del estudio, del trabajo
y del amor á 6U arte que don
de su organización y de su naturaleza., y además que es talento equi!librado, normal, sin
ueurosismos ni "frontera,s de
la locura" &lt;'Om,pa.tible con una
vida metódica. y no turba.da
como la de Byron con escandalosas aventuras ni amargada
como las de D.8Jlte, d-e Miguel
Angel, ó de Beethowen por
profundas melancolfas, por
irrealizables anhelos, por la
eed ine:x;tinguible de lo extrallll!tural y M lo infinito.
A los doce años Mozart. alcanzaba sus primeros triunfos, y h'&lt;ll sido legendaria su
enfermiza ~recocidad. V erdi, á
semejanza de Wagner, ni
conoció el éxito en la juventud, ni sintió las ca.ricias de la gloria sin.o en una edad miwum ya
co:ufiruando casi con la vejez. De niño, más t1i:.e
talento, reveló dmmesurado amor al arte lírico,
vocación incontrastable para la música, dedsión
absoluta de llegar á la. gloria ó de morir.
AnÍim.a'&lt;lo de este deseo, e.rd,iendo en ese fuego
sagrado, estudió, trabajó y se ,lanzó á las escabrosidad-es de la vida de autor. Nada más vacilante y más incierto quia sus primeros pa.soio. Como su genio no era innato, buscó penos-amente y
por todas partes su ca-mino, y tar&lt;ló en encontrerlo. Como los reyes magos, siguió á través de
t!Xellall.Es áridos y desiertos, el astro más brillante
del horizonte musical. Ensayó todos los estilos; fué
Rossiniano y Be1liniano, Gluekista y Piccinista;
para él no había rufa vedada, ni camino obstruido; eambiaba. de sendero cadiai vez que creía en.tre,-er 11Il.6 meta. Cada ópera suya., rparece de
una época ó de un autor diferentes. "Atina" ee
prehistórica; "Rigoleto" propende á ser francesa,
tt "Trovaidor,'' oopañol; "Ot.€1Jlo," está inspirado
en los procedimientos de Wagner, y hay mucho
die Bellini y de Donizetti en las eavatinas de
"Hernani,'' :de "Traviat.a." y de las ''Vísperns
iio:iliana.s". El péndulo de su -prestigio, oscilaba tenazmen•
te entre el éxito y el fracaso, entr.e fa ovación y
la silba, sin desanim1:1rlo, sin cansado, sin desesp&lt;ll'arlo; pero ciwa éxito corno cada fracaso, eran
un paso adelante, un bloqUJe más de márnwl al
pedestal, una nuev.ai y bien aprovoohada lección
un progreso en su talento, un nuevo destello en
su nimbo.
"Tha.viata
~
'" "Ri ,:,aoll,e:tto '" el "Trovador," el
"Baile de Máscaras," habían, con inauditos éxitos. comprobado su talento y afirmado su alta
posición wtística: "Aida." "Ottello," la "Misa de
"Requiem," hicieron brillar su genio con el mismo fuego que los astros musicaJes de primieo:a
magnitud. Con esas inmortales creaciones sostuvo su posición a~ lado de Wagner y de Meyer1

boor.
¿ En qué consiste el talen to de V erdi? ¿ cuál

8'3

GUISEP P.E VEB.DI,
:t el 2í

de Bnero de 1901,

el secreto de su música? ¿ qué ha,y en ella que
conmuieve, que a!ITebata, que entusiasma, gue
trae á los ojos las lágrimas, á la garga.n.ta el sollozo, al corazón el entm,iasmo? ¿ cómo ha logrado enloquecer á las mams y oawtiVM y seducir á
los eruditos, á los pensadores, á los espírirtus musicalles superiories? Por una concien-eia plena,
perfecta, científica y social &lt;loel papel, d,e los recursos, de los pl'OC€dimientos y de las fines de
la música dtaam.tica. Esta7 como el &lt;1rama de
donde proviene y deriva, pinta la vida; }a., pasiones con su acento desgarrador, con su gemido doloroso, con su suspiiro melancólico, con los éxtasis de la ternurra, la oeguediad de los celos; y éstas pasiones, encarnadas en hombres reales, completos y acabados y no en títereiS y en manequíes. Cada pasióDJ tiene su expm;ión verbal y
su expresión musical, el murnmllo, el rugido, el
griito, lrai carea.jada. El hombre en'Mllora:do, c~
lérico, aterrado, celoso, triste, risuieiño, canta, sin
oontirlo, a,l hablar; m!Odula 1II1usicalmente su frase, vocaliza las emociones expa.nsiV"cl.S y de regocijo, declama, recita las majestuosas y solemnes;
agit!Wo por la pasión recorre gamas extensísimas,
triila, como jilguero, muge como toro, arruya como tólltola.
La e:x¡presión lírica de las p~iones, como la
descripción de las situaciones, estriba. toda en musicalizar J.a nrutural modulación de las voces, en
encontrar el ritmo, la ciwencm, la -esfera y el interv-alo adecuados, por ser naturales, á la pintura
de la emoción correspondiente. Aun en el diálogo frío y desapasionado, la iwmiración la interrogación, la ironía, más aún, el punto y 111
coma, tienen su.5 modulaciones e9Peaciales que es
posible, bien que ;no sea fácil, musica,lizar.
El W.emto de Verdi, su aptitud funélamenial ,
co;nsistió siempre en asimi1ar.:fl e.,a ID{Jdula,ción
pe&lt;,'11lia:r á cadia emoción, en discernirla, en ncentuairla y en reves.tirrla de colorido musical. Sus
personajes cantan; ipero cefildos de -cerca á hl
expresión verbal de su.s pasiones, dicen "te rumo"
ó "te odio," "sufro" ó "gozo," con el acento verd'cldero, inequívoco de su emoción, y la hacen

Domingo 3 de Febrero de 1901.

"ET, i'\-fUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 3 de Febrero de 1901.

sentir y la difunden en el especlador porque !a i;a.ben expresar.
Wagner ae preocupó mucho.
de qwe la música dramátic.1 ii6
ciñera á la rux:ión, de qu,:, no
la entorpeciera ni la retar da1-;1.,
de que no la hiciera "eep, :ir
á 1-a puerta." Verdi se afarn;
por que la música no tr:lil"wnara á la pasión, porqu~ sus
personajes no rier8J1, como ú
ca.da paso sucede en los de•
Rossini y Donizzetti, cu•mdo.
deberían llora,r; en qUJe no
gorjearan la m~laneoli&gt;1. JI!
"trinaran" la Q.ngustia. Y Jo
fogró á tal punto1 qui:l na,1ie
ha superado el acento zalamero y corruiptor de ".L'\ ida" proponiendo á Rad-amés ln ÍUg'd;
ni la decisión de ó.,t,.13 al ento. nar el "si fuggianno;' ni su
desol'clción al exdamar: ·'morir
si pura e beUa."
Nadie ha pintado las sugestiones de la perfidia como
Verdi en el sueño de Cassio,c-anta.do ,p or Yago; ni la explosión de blasfemo exc-epticismo, como en el Ave María
de Ottello; ni la desespera&lt;'itm
molancóliC'cl. ni el dooaJienlG
irremediable como en la de,;pedida del moro á sus glorias.
Y en Francia, país de los músicos fríos, que sus.piran en vez
&lt;le gemir, que declaman en vez
de gritar, que murmura.11 en
vez de rugir, la Misa de Requiem se ha oa.llifiúado de "prodigio de ex,presión melódica."·
La: enumeración die sus demás exelcitu.des.,. ocuparía muohas páginas; pero el eje robusto de su genio, es la fidelidia.d y el ¡poder d-e su expresiónmusical oo las pa-siones.
Por eso todos lo amamos, porque todo.s hronos.
hecho y canta.do su música, cuanldo hmnos a.m'cldo, gozado, sufrido ó llorado.

llas -al peso de una caricia. Sus ojos
briHaJ1, pero no ya como los de la
fiera cuando acecha, sino como las
!áa:nparas que arden en el altar de
la diosa. Oidle cuando habla en
Chip-re con DesllMmona,: ese es el
único duo de amor que hay en el
dra ma. En torno de cüos todo
resplandece, todo canta. Hinchan
el aire grll03 de alegría, músicas
dulces, pétalos de rosa. La isla toda iparece consa.grac.a al culto de
Desdémona. Y Otelo, en la lengua
ardiente de los zaga.les árabes. murmura como en éxtasis: "¡oh, mi
hermosa guerrera!" "¡ oh, r.Cegrfa
&lt;le mi aJma." Si tras las recia::
temipestacEs han de v,enir calmas co
mo estas, quie-ran mugir y muair
los roncos vientos hasta que logr~n
despertar á la muerte!"
Despué., de esa escena nupcial, el
amor no ,'uelve á sonreír en la tragedia. ¡ Oh, noche de los trópicos!
Arrastrándoee entre la ve.!retación
lujuriosa, ha l]egado la víbo~.a hasta
el taJóri de Otelo y lo ha mordido.
Lleva ya la ponzoña envenenándole
la sangre; siente ya celos.
¡ Y cuán maravillosamente expl icados por el poeta! Otelo va. ya bajando la pendiente de la vida. "Es-,
tá en la edad en que 110 se obtiene
el a.mor como un derecho, 6ino como una gracia : graci,a, precaria, dón
muy fragil. Los úl'.timos amore5
e&amp;tán llenos de &lt;lielicias. ¿ No queda. 1o mejor del vino en el fondo
de la copa? ¿ El noveno cielo no
es el má, hermoso? Pero también
están ~-lenos de angustias, por
lo mismo que siendo los único~. son á la vez irreparables. La zozobra le:
muerde el corazón, cual gu..o.ano escondido en una
fruta de Otoño. Su leaho es Ullla tiendca de campaña surcada de peligros y '(lle alarmas. No duerme el hombre entre los brazos de la muj•er amada, sino i~quiet.o, con el oído alerta, peTsegui,do
en el sueno por fan"ta$ma.. ¿ Quién 1e areo-ura
que mañana al despertar enconrtraní ,m el ,]~-cho
á la mujer _que_ a,m_ó? De ,aquí el -dolor profundo, la suspioac::a vibrante, la ansiedad de a.varo
oculta.dor de su bE'Soro. que caractecrizan el amor
de Otelo.

,

-

Cecilia y Margarita Gutifrrez NAjera.-1896

- "Preferiría-di&lt;Je al sentir las prirn.eras sospecha1:--€er un sapo ó vivir en la sombra de 1os
cafabozos, á cr,eer que disfruta otro Ira más mínima ccwa de la qll'e vo amo." M:-ás ad~,1ante -ex-presa con energía, cles.g,arra.aoa:a, el vacío m~tal
que -dejó en él ,su amor arra!IlJCaido :-"¡ Despe-dido del santuario en dond,e deposité mi cor azón. . . . . . . . . . . . . . del santuario en donde es
fuHza vivir ó renunciar á la existencia! ¡ de la
fue~1fo en que corre mi -corriente,_ porque se secaria en oh-og canales! ¡ Ser arroJa&lt;lo d,2 ella y
no poder g uardal'l a, sino com-0 se posee una cis-

terna en cuyo fondo, hediondos
sapos ahuy-éntame y pululan. ¡ Oh,
paciencia., joven querubín ele lal&gt;ios sonrO'Sados, muda de color al
oír esto, y sea tu ro~tro Ei niestro
como el infierno!''
Los celos van crenienclo ,. enrodándose en el alma de Otc[b como
llamas en un tronco de árbol,
romo rílboras en el ,cuerpo cL2 Lao{;0D te.
Ya lo el.libren, va, Jo cmvuelven &lt;l:e pies á cabeza. · ya él es
lodo celos. Lo ahogan esas •lean as;
lo sofocan es-as víboras. Sólo le dejan libre los ojos para que Yea fantasmas que no existen; los oídos pa•
ra que oigan p-alabms espantosas que ninguno otro o.ve, porque
~uenan dentro ele Otelo.
El templo se clerrumoo ¡,o])r e el"
giga,11te. Ya no ha,· e,peranza l&gt;íll·a
él ....... Ya no ha1· De-5d-émona.
Las pupilas ~e le im;ectan &lt;le sangre; ve todo rojo y i&gt;iema estar en
el infierno. Sn som,hra llena el
univ-0rso y el univerro todo es sombra para él. E,n un iwtante. todos
•;ios astros cayeron al a,bi,omo. Durant,e un segund·o, junto al mar
d?rmido, en la playa de Ohipre, fué
dwhoso. Y e,e rn6und{) huyó rau- do, como l~íquis, con su lám4&gt;a1-a
de oro en la mano. Ahora :ya no
es amrudo Luzl:el. Luzbel, c·uando
cayó del Paraíso, abrió las alas é hizo la noche para el mundo. El]
am~r en Otclo, al caer de espal1das,
herido por el puñal de la perfidia.hizo la mu-0rte.
,
Idoo, horas, idos, como esclavas
nubias, cargadas de teooros, de
. ,
area1::, con las joyas que robasteis a "·uestro amo! ¡ J1dos con sus -E,peranzas,
con sus a.mo:roes, con sus triunfos con sus besos
con sus delicias, con su a,lrna.! El en cJa noch~
Ya en bm,ca de la muevtc. Ya á mafuur, _porque
es fi,erra y lue-go va á morir, ponque ama muoho. Ahor-ai camina ml.ís •lentain~nte y con la
neta cl•!IJvada on el suelo. ¡ Oh si la ºtierra se
abriera y s-i la noche le traga;a!..... Pero ,e,¡,
p1ieciso que Desdérnona rn~umba. La. sangro d~
las palomas es gra,ta al do3'tino. Fuerza es qu,e
muera....... Y que Otelo duerma el eterno
sueño en la almohad,1 doE· Desdkmona.
Manuel G u tifrre1. NáJert,

------·•..e:- --OTELO Y TAMAGNO.
Por entre la tiniebla., descogida brutaJ.mente.
ábrase paoo una figura enorme. Ee la de Ot.el-0:
Av0illza lentamente y con la cabeza baja -como
hipopótamo. Quiere dejar su hualla honda en
donde pisa, acaso como signo de doill!i.nio. Si
encuentra Ullil. maraña de juncos cenándole el
camino, no esgrime el hacha ni de un iajo .die&amp;
barata el obstáculo: va derecho á él, entra en JQ
malla y se quiebran los juncos, ,cual si fueren
vidrio, ó ,se inclinan dóciles como do seda..
En los palacios, en las ciudgdes, falta ai~ á
ese hombre. El es del bosque. Le. bóveda forma.da por las encinas gigantescas en su bóvoda.
E,1 cedro es su tenebrario. Se complace en haHarse cara á cara y á solas con up. león y verle
fijamente. Le gusta que la montaña le cont.e.ste
cuando él grita.
Anda con la cabeza baja, paso á paso; pero
cuando alza el cuello, cuando yergue la frente~
sentís respecto religioso y el silencio en ob$Curas
ondas va extendiéndose alrededor de él. 8in
embargo, esa. fuerza no es diabólica. No l1ace
mal á nadie. Es la fuerza noble, señora ele sí
misma. No teme niw-a. Se mira, ufana de su
arr-0gancia, retrata.da en el torrente.
..... Un día esa sombra sabe que tiene estrellas, sabe que ama. Ha pasado un ángel por
Oa obscuridad. Otelo desde entonces ya. no es el
mismo que era a.ntes. E l indómito cae de rodi-

CUENTOS DE MI VIDA.
MARIPOSA DE AMOR.
Anoche, no sabiendo á don&lt;le ir, porque esta liante polvo de luceros que, como una lluvia de "aé
· ... y una Zarzt1d:a. na,cional que t.
. º noro cl11co,
eiudad de lféxieo es muy poco diver~ida en oca- plata caía. de los e:iplendores si,derales.
Juzgar
por
el titulo debí.a de &amp;er una bur'.aa y 'p-~
1
siones, fuíme sin rumbo, callejeando, callejeando.
.Ahora. las ciudades modernas hain. perdido ese t:ante paya,,ada.
y más entretenido e n :,eguir los saltos y vuel'os e~canto. Los focos a'.éctricos han matado la poeCan:t~ndo un bostezo, &lt;mtré; }}edi Ltu billete t,n
de mi aburúla imaginación, que en contemplar ~1a &lt;le la luna, un foco más ni tan brillante ni
cl
&lt;le m s,dera enjalbegatla con un
la uniforme soleda.d de estas avenidas, cuvas tan úti,l como los otros, que' Ya por arriba olvi- en garitón
0 UJero
1
t
d 1
aceras, de una rectitud desesperante, re alinean, dado y triste, rodando entre l;s nubes c~o el f _e cen ro, 'l)Or once asoma'ban wna.; manos &lt;le
~cmeroso, Y, alz-ando )a cortin-a Ycrde, de t erestr ecM.ndwe •p1:1ralelamente, hasta jun,tarse en el itltimo ,hotóu el-e la ch upa del PiQrrot íl'~~ndia.rio.
c1~pelo chaiad,o y mugriento, me introéluje en la
horizonte, sin un zig~~a·g, 5in U!Ila ondulación, sin
Las 1e, dE Mu~set 110 ~xiston ya; el pobre Esun tropi1Ezo, inflexibles como rieles d e vía fé1Te-a r:onceéla no hu,b1era. pod1élo hoy rimar su "Estu- sa:m. de espedaculos.
La impro,isa,da construcción &lt;lel teatro. dáhale
tendida en la llanura.
&lt;lrnnte de ~a.l amanca.'' Ahora si que la luna es
un
aspe_cl:° de- barra.ca; todo estaba aJlí hecho co n
En otro tiempo, pasear al acaso, por callejones un mundo muerto, bic•n muerto: q,ue entierren
1~al~s
TleJos y mseres rrpolilUa,dos, silla5 de e uiy plazuelas, en un plenilunio de Enero, era ele ese cadáver en la gran foffi azul del horizonte·
l~bno
m~fagro~o, barandales de barrotes torcidos.
un inocente sabor romántico. Halbfa, ~n ecl aire e, inhumano tenerlo imepulto. ¡ Con razón está~
&gt;. :,n
paredes, en los objeto;:, una huella oh,,:
cosas verdaderamente divinas: azules transpa- tan pensativas 1as e"trellas!
cma.
e
mnobl~•
de po:lvo ~- trasiego, marca re Ll"rencias en lo alt-0, e11 los cielos, en las montaña;; ;
nan_te que dElJa, al paso, la mu,ltitud ]ºena ali~
inmensas placas de cla,ridad argeil'tina en lo hacurrn.
· '
•••
jo, en el pavimento que no parecía de piedras
:~Jia. ~ente: e,n las primeras filas, truhan es y
toscas, ni de baMosa.-: gastadas, sino suelo de mo- . ¿ D. ccia
' '-. . - . .. ¡ Al1 , ~•;
' quo callejea.111(:1-0. ca.lle1, os' ~e~tad.05 ~n posturas rufianescas-; en los
saicos radiantes; súbitas refulgencias en la ob.s- Jeando, d1 con ~na punta, un ám.plio mal"co de
palcot&lt;, ~emc-Jantes a los aposentos el"' lo· "
curiida·d de fo3 muros, chispas es'trellad:as en los luz crnda. engmrnalclarlo de incandesceDJtes mlo- le~"
\l'
..
e•
"
corra.' .os curs1•s y bn.r,gues-es del barrio serios
cristales ó pre,ndidas en los ·hiecrroo de las -venl:,a- ?,ºs rojos como vol~tas l~minosas. ¿ Qué era aquenas, efímeras púas y astillas de reflejos en veletas 11,o? )Ie detuve a curiosear: 1E ra un teatro de :;~ni:s, r~mo a:bw.rtos en la representación /
e
•
' e . - mosquete," el prnpulac-ho apreta,do,' in ~
y -pararraiyo•s, 1istone; de cabrilleos en el filo &lt;le bnrrio.
azoteas y corn ims, perfiles feéricos en cú pu\:as y
Y en un cartelón colgante, h echo de l'IEIIIliendos quieto, pma &lt;l,e cahezas gre_ñ,udas que gestioulaban
campanarios, rjncones de sombra para ewonéler de colo1·es, como ~~ traje d e Arlequún, leí el pro- en}ª penuilllbra con_un "1:1ct_us" imbéól.
rnústerios y fantasías. y en todas partes un bri- grama de la fun&lt;:1011: "tandas," viejas piezas d·el 1 En el foro. pequeuo, pr1m1'tivo, fabricado como
a cama de Don Quijote, en cuatro mal l,isas ta-

ªª .

:ª~

P:

�Domingo 3 de Febrero de 1901.
:Was sobre dos no m1l'· i¿uales bancos, hacia el
:fondo, una e.le ~oración· ipinta.rrajeada al capricho
:' ,:.i una perspectiYa infa_ntil, y, en pri1°:er térJJÜno, tres grotescos cómicos, desproporcionados
para aquel estrocho escenario, con ca.ros €[11badurn,adas de albayalde y carmín, vestimentas de
u,o remoto. mímica de :e:a,ntomima ile aldea. y rnccs de g-arganta c,:;tropeada.
~o sé JO que oí ni me im¡portó: salieron mu&lt;;had1.is semi-destmd,as, hubo copl-as y picardías
l[UO prorncaron
risas y ceceos, y un• piano de
cuerdas rotas y un troru:bón enronquecido por laE
ab-Olla&lt;lurai;, desafinaban rabiosamente conatos de
mn8iquilla pegajosa.
Yo, con el hilo de la fant11.Sía y la rueca del
rccuer&lt;lo, andaba tejiendo en mi infério,r te.J:as de
Penélope : me aiburría, decididamente me aburría.
De pronto, al fijarme á la ventura en la escon-a, donde vestidas como Dios les &lt;lió á entender, eantab-an ·'tres mariposas del amor" el wals
de las "Instantáneas," me dije, rápidamente reJrnesto de la ,igilia del fastidio :-Yo cono¡-,co á
- eBa mujer; ¿quién es?
1 concentré mi atención, sa,cu.diéndola. para
{¡uita1•::e la modorra. En efecto; la mariposa ele]
lado izquierdo, la de amarillo ohillante, flacucha,
tristona, de moYimimtos tor,pes y como avergonu,do~, evocaba c·n mí una memoria lej-ana, de esas
muy escondidas, muy vagas, que nos atraen y nm
de~e:,pera)l con rn imipreci.ión y su 1ejanía.
;, Cori~ta del Principal, €'levada á tiple de barrio~ Xr·. pene-aba para mí--que no fué entre
bastidores donde conocí á esta chi.oa, desmañada
ni en ·'juerga," no, ni en jolgorio, como una de
tantas aventu.reril]as insípidas, que C'Il una hora
pam·n l' or la vida de un scF.tero joven, sin dt&gt;jar
otrn imp.resión que la de una profunda lástima.
De,)e luego, notába,;c su poco hábito de prest&lt;nlal":'e en público, y en mallas, y de hacer eYO•
lncione~ escénicas y movimientos volu,ptuosos. De
- fijo que nunca llegaría á bailar fü "danza del
vientre.·•
¡ Era cla-r o ! De los c,ncajes burdos y sedas corrientes d EJ corselete, ajustado á unos senos sin
rc!iel'e .Y á. ntUt cintura sin flexibididades. salían_
los hrazos delgados, de carno blanca y floja, brazos &lt;le niña anémica, que se levantalil sin gracia
y eáén eon -pereza; y de las alas de crespón, enmergía. con su tocado de ctterutas y piedras f.alsa,,
1ma cabecita rubia, ele oro opaco, un rostro dr
facciones adolescentes y aire de candidez y fatiga, "'f en cuya boca de labios finos, se egbozaba la
sonrisa. quo, por mal fingida, era un mohín_ de
coJ-t.giada contrariada.
¡ Qué contrnste! Sus compañeras sí que tení-an
el "físico del empleo:·' gru~e mocetona,s, &lt;l·e
gordura modelada con ai'!godóm, formas recias, caras cínicas y coquetería ordinaria y provocativa.
Me interesó la mariposa amarilla, y busqué, entre mis rc:,cuerdos, el rastro d'8 un suceso acO'lltecido. Para. salir del bosque, Pulgarcillo seguía
migaja~ do pan; yo buscaba, migaj,as de Yicla, y _no
1-as hallé.
Lo~ espectadores, enfurecidos por una sensuaJicJad ::':llvaje, como la ebria de Cam:poamor. pe~
dían: ¡ ~Iás! ¡ más! L as muchachas, c1es.fallecidai,
por el ejercicio, dc-:,pintada.s por el sudor, respirando con fuerza Y dificultad. bailaban, al compás
del piano rofo y· del trombón abollado, el; wal~
vul¡rnr y canalla, que enardecfa á aquella, muchedurrubre sacudida por un vértigo de derno.
y :·o pen•aha e!'ltretanto: ¿ Qué haces -ahí maripo...a perdida, gusanillo de encajes burdo;:, pobr.e criatura ele ojos clar os y melancél"ico;; qu•2• me
hablan de un pasado que no iecuercl0. pero que
o,:toJ cierto de que es algti puro y sano, porque,
en merlio de este olór de perfume barato ~' transpira.ción popular, J-lega_- á mi espí.-itu una, suave
ráfaO'a il.e incienso; qué haces ahí, mariposa amariHa~ s:mbcl'.lo de tristeza, encendiendo lascivias
)¡1:uta.Jes. á par de tus comp-añeras, la.:: otr,1s maripo,-,1S de alas de fango, insectos nocturnos que
rnnda,n m torno de las f Jres del mal. de los he~os que ºt. H•nden y de las Jujurias que ;::e puilren?
·
· Al concluir la " tanda.," sentí impulsos, de en-l
.Árar en el tablado, de preguntar, de in9.uirir, de
v€r de cerca á €Sa tiple de barrio, y decule :-Yo
conozco á usted hace mucho tiem'po ¿ no es verdad ~ ¿ quién es usted? ¿por qué vino usted aquí?
Me lernnté; interrogué á cualquiera:-¿ Por

elóndo queda el foro? y me contestaron : por ali í.
Atravesé un patio lleno de escombros y de
chaircos, oon arcadas que se abrían en la sombra
como enormes bocas de piedra, y, por una puerta
exigua, desvoncijada y que daba paso á un fleco
ol&gt;lícuo d~ clarid11d roja y humeante, ví entra.r :
,;alír figuras de ftniebla 1 con una precipitación de
1,e:ptiles que entran y salen de su escondrijo. Lo
adiviné: era la puerta del foro.
.Mientras me acercaba, iba oyendo ecos y rurnmcs de disputa, pr.C:a,bras obscenas, carcajadae
die mujeres histéricas, gritos ele hombl'cS borrachos, batahola de muebles que se arrastr-an, y aquí

Domingo 3 de Febrero de 1901,

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ~ffiNDO ILUSTRADO
Li. casualidad, en esta ocasión, no quiso traerme al retortero, y en um1s -cuantas horas ajustó
las ouenoos á mí enredadora fa1Utasía. ¡ Ay! ¿por
qué no sie:rn¡pne ha. sido '1o mismo esta caprichosa?
Para e~ribir esta página íntima. de un desbarata.do é id.'eal libro de memorias, me he sentado
á mi mesa de trabajo, mplllentos después de descifra.r el misterio de la .::ma.riiposa de amor."
¿ Que cómó fué? Muy soncillamente, en la Yía
públi,ca, á :p~:Cno sol, sobre la acera invadida de
tranr:nntes, en el corazón de la ciudad. Yo iba
&lt;ldrás del sillón clel pa:ralítioo, -del sillón que ro1

\

~

bella y decidida actitud, desdeñosa
-de los que se paraban á mirarla con
1liilA cu!nosiood sonriente.
Y entonces fué cuando despertó en
mi memoria el episodio insignificante.
Ya sé quién eres, maripo,a amarilla,
bailarina &lt;le mo\'imien tos torpes; ya
sé quien soi~, cabecita rubia. ojos
dlaros y melancólico~, pe.rfil de adolescente, figura candoro~a y angélioa;
sois un día puro de mi pasado, soi 0
una visión pardisiáea ele mi juventud,
sois una. e,trofa de mi poesía virgen,
sois una llllk'á de mis primeros versos. soi,; un sueüo mío.
;\h, hija del ora,tlor, muchacha primorosa, Of'elia de ca;;.a pobre, que t~
asomaste por c•ntre las hojas y las flores de tu., macetas para gritarme desde
arri!)a. desde el correüor, á mí que r ecargado en una pila,tra del patio, te
Yeía:-"Papú" no tanla, suba usted1tiña sonriem,, ) r.111,1hle, toda pur,~,m
y frescura. como la rosa que cortaste
par:' ofre1·é•rrnela, niña charladora e:olhO un pájaro, rnimo~a y tierna como
una madrecita pn--rntida, que en la
p.emunbru de una techumbre de campánulas, com·er;,aste conmigo de la
María d·e Isaac.:: y de las ri,mas de
Be-equúl', ¿ dónr1o ' e,tá tu felicidad,
dónde tu hogar. y tus libros castos y
tus flores recién abiertas? ¿dónde está mi fe.
dónde mi juventud, dónde mis estrofas sentimontales?
Ahora es cuando ato la. cinta violeta de tu re- •
·&lt;&gt;uerdo á los corclelf's ásperos de Ill!Ís penas, }" me
·doy cuenta de que, entre la buJ1iciosa algazara

del bien, ru brazos que te Levantaran
al resbalar; no hubo en Efrain que
enflorara tus tristezas, ni un "gnomo"
d,o la leyen!da becquer iana que te susurras.e al oído cánticos de bonda1cl y
de hermosm'a.
Besa, be,a á tu padre, bésalo mucho;
es ,lo único blanco que t e quedia y que
pronto te dejará t.im bién. Cada uno
de tus ósculos parece ,pecl.ir pet&lt;dón, y
de&lt;;ir :-Ya lo ves, viejecito mío, yo no
tengo la culpa. Y es verdad, no la
tienes; ¿ qué culpa tienes de qu.e te h l·
yan quitado la.s otras alas, las d-e la
inocencia y la dicha, y te h-ao'an puesto estas de trapo con qllie te dis-fraz,1s
de maripo.::11. del amor?
Coppeé, Francois Coppeé, cantor ele
l'os h unülde.s y de los desventurados,
,; qué te ha, he~ho que .10 me acompa1
ña;s á \1,r e,tas triviales y doloPofas
tragicomedias de la calle? ¿Por qué
tú, poeta de lo tierno, te has vuelto
defenscrr d,e lo injusto? ¿ Por qué en
vez &lt;le e~cribir p01emas, escribe,; libelos políticos? ¿ Por qué ennegreció
el odio tu 2l)ma seren-a, como cuandc
ál¡;uien reivuc.1\'~ el lodo clel cauce
para obscul'!:Ce'l" la transparencia de
las onldas? ¿ Por qué no e::tás cc11J
nosotros, alma conternplativa y pia-

rlosa?

de la l ueha. supe ue tí co::.as amargas; tu matrimonio co11 un poeta que murió en el hospital de "delirium tremens;" la caída de tu pobreza á la miseria; tu primer niño, nmer to de hambre. tu horrible }' lenta y oc:ulb1, perogrinación al abismo. En
ella no halla.;te hachl• que te enseñaran d sendero

i Oh, buen Cappoé, he aquí á dos de tus héroes; un viejo y una niña. un gusano de la tumba y una mariposa del vicio, que se unen en un
beto y una lágrima!
i Si tú lo viera", quizá volvería,; á escribir "Cuentes s-cnci llós !
Luis C Crhina.

Llegan por pequeños grupos, bajo la vigilancia
de un empleado de las Agencias de e-mio-ración.
Les ha sido preci3o, de,de luego, hacer,e ~acunar
La ciudad de Bl.'c@en es tan importante des-tle el
punto ?•e vista de la exportación de brazo&lt;, que
el Gobterno de los Estados Unirlo,. so3tiene allí
co.nstantemenlc á un médico americano encaro-acle.
id-e la inspección ;.anitaria. A fin de evita~ la
propagación de las fiebres cont-aigiosas, el "~ord-

ALEMANIA ~MODERNA
UNA PARTIDA DE EMIGR \NTES. ;

'

\

'

f

·y allá voca.Jizaciones y "fermabae'' in.thábiles, d&amp;:;entonadas y ridículas.
E[ escándalo IIlle contuvo. Aquel antro, ma&lt;lri,,&lt;TUera de vicios, me repugnó; y r0S11.élt.amente
Je volví 1a espalda, y salí á la calle. á respirar el
~bientie: desinfectante y frío de la noche.

**•
Ya iéoo mañana, al despertar, me asaltó el recuerdo del teatro de barrio, y se me clavó en la
fnente á manera de obsesión insana. ¿ Dónde ·había yo conocido á la mariposa amarilla, dónde.
en qué repliegue de la memoria o,taba este insio-:
nifica1nte episodio de mi existencia en el que la
muchacha trislona hizo un pa.pel breve pero simpático, no me cabía duda, simpático como una
&lt;l'lrlce y fugitiva sonrisa?
1A casualidad, con sus inesperadas coincidencias, con· sus golpes t rn lrales y efectistas, suele
dar solución extraordinaria á estos pequeños prohlemas del acaso. Es el:::a quien ata y desata los
frágiles nudos gordianos con que algunos ilusos
entretenemos á la traviesa. "loca de la casa." .A
· Yeces se detiene mucho para terminar,-como re.p_artidor qu~ retarda la ~ltima entrega-estas cunosas novelttas _de la vida; á veces, en cambio,
muc_has veces, v1o•Jenta la conclusión como folletinista disgustado de forjar enredos inverosímiles.

&lt;1-:i.ba con lc•ntitud, empujado por el mozo distraido.
Todo ~ mundo lo ha visto · en él se acurruca.
bajo el somibrero hongo, un ::ictogenario d.e me~- .
lena y de barbas muy largas, m11y espesas, muy
blanc_a,s, que, con lo tupid.o de las cejas, blanoae
t~.mb1en, muy blancas, 34&gt;enas dejan entrever dos
OJnel?s nuertos, y la ~unta de la nariz, aguda y
am¡ariUenta como el]/ pico de ·u.rut. ave de rapiña.
Ese hombre fué un orador, un periodista, un brioso combahmte de la id.ea.. Yo alcanoé sus últimos triunfos y lo ví Hogar á la gloria, envuelto
en un aura sonante y luminosa encorvado pero
_.,..ra.a y por el 'dolor, porque
' est
no t u r1·.~·do. ,por,1a. t'l
hom?re fue asumsmo un perpétuo herido die la
fatalidad y de la suerte.
Sus victorias sangraban.
No me conoce ya; á nadie co1:oce, va, es decir,
lo llevan por esos mundos, inQonsciente y senil,
e~ busca de la fosa e~ que han ele c-aer para
s1e1:1pre, una cabeza fatiga.da de ,pensar, una entrana cansada die latir, un cuerpo abandooodo de
todos -:-( de todo, hasta del sufrimiento.
- )'."o l ba detrás del silf.Qnc Y, de repente una senori~a, una ~oll-a, como decimoo, desde lejana dis~anc1a ech,ó a c?i::iier hacia, el paralítico, y se arroJÓ_ sobre el abierta. de bra_zo~, ágil, flexible, sin
miedos pudorosos ni encog1m1entos vergonzantes,

La -emigración es uno de los principales re,cun,os para las célebres y poderosas Compañías
,d,e na ,negación de Bremen y de Hamburgo. La
"'Norddeutscher Lloyd" y la "Hamburg-Amerika"
han lLgado á ser las más importantes empresas
11narítima!:i del mundo, gracias á las mul.titudes
"'exportadas" de Europa á América.
l!.n 1898, el "Xorddeutscher Lloyd," solo,
transportó á 53,223, entre hombres y mujeres expatriaidos.
Antiguamente los alemanes proporcionaban el
mayor número de emigrados; pero hoy están en
minoría, á causa. de que su país natal puede em¡&gt;lear casitodos los brazos; y ll'a.-, Agencias ti:enen
que pro-curarse su clientela m:ás lejos; tras laE
:fronteras.
Cada semana, todos los hambrientos de la Europa Central, que han encontraido iel medio de pagar el viaje trasart:Mntico, !:'e dan cita ,en Bremen,
esperando la partida hacia Jlejanos países.
A las 7 de la mañan-a, merece contelJllPlarse la
Estación espeóal del Lloyd. Una; multitud tan
miserable como abigarrada, lllena Oos andenes. Po,cos alemanes; la ma·yoría es de polacos, mazures,
gorales, rnthenoo. húngaros, croatas, bosnios,
,c,tc. La Galitzia ha proporcionado Ia mayor parte de los emigrantes.
Esta gente arrancada á su suelo natal, á hs inmensos bosques, á las llanuras, á las montañas,
-sobre todo, donde el corazón se adhiere, como una
raíz á ll'as rocas; e;,,ta gente parte sa:biendo apenas
:á dónde se dirige. ¿ Qué van á hacer á América
€stos pobres &lt;le Galitzia, de rostro escuálido, por
la rnü;eria? Yan á trabajar; pero ignoran cómo
y para quién. 'C'n pariente ha partido antes que
io1!-os y ha escrito que por allá faltan obreros y
hay pan para todo el mundo. Les ha propuesto adelantar1es el precio del pasaje; y ahora se ve,
-en poblaciones enteras, que todo el elemento joven y ansioso de vida, aban1dona su tierra natal.
La mayor parte de estos emigrados, se destina á las mina.~, y ca.usa e;;itremecimiento el con6iderar que algunos de los que han respirado
'Siempre el aire puro d e las campiñas, y se han
haibituado á la hiz plena, van bruscamente á cambiar su hermoso sol por la lamparilla, brumosa
cirwtda .de tela metalica.

&lt;leut~cher LlO)'cl, .. posee igual mente en /.a fronlera rusa, cinco estaciones de cuanentena.
Poco á poco los. emigrant,es se acrrupan en la
Sala . de es.pera. Hombres y rnuje~es que han
per cl1clo tod-a individualidad, y hasta ¡el nombre
llevan los primet'◊s en el sombrero y las segunda~
en el corpiño, cartones numerados. BJ color de
éstas cartulinas, difiere según se trate de hombres solteros, de mujeres célibes ó de matrimonios.

1

Un a emigrante alemana enriquecida.

.

.

�Domingo 3 de Febrero de 1901.

-¡ Gracias á Dios, Doctor! Tú: Alejandro, co-.
dico-na.die •como Ullla mu¡jer pare decir tí. un
rre en busca, dJel sacerd-::&gt;te. Tú, Ramón, ve á.
enfermo que se acerca la última ~-ora, ~o me
limito á recomendarles que no pierdan tiempo. traer al escribano. No hay que perder ni un
E-sto va que vuel~ ah! No creai-s que ese a;ivio instante. Así lo quiere P apá. ¡ Que pongan el
dure mucho. La entraña esa está muy lastima- coohe!. ....
-¡ Vlá.monos en el mío!-dijo el Doctor.-Y.::&gt;l-.
da. ¡ Horroriza la irregularidad del pulso!
veré
esta tarde ..... .
-¡Vd., Dxtor ! . . . . . . -suplicó uno de ellos,
I
Y los tres salieron.
- V d., el viejo amigo de la casa; ¡Vd., el cariEl Sr. Dr. F.ernán&lt;lez, levantándose y compo- ñoso médico! ..... .
II
-Deber penoso me impones.
niénklose las gafus, &lt;lió á uno &lt;le los jóvenes la
-¡ Yo lo hil'ré!-,exclamó J or-ge.-Dur-::&gt; es el
receta que acababa de firmar, y éste la puso en
Escriba.no y testig-::&gt;s aguardaban en el salón,.
trance, el paso gravísimo. . . . . pero no me falmanos &lt;le un liwaiyo que esperaba en la prue-rta.
acompafüi.&lt;los de Luis; Ra,món, Alejandro ·y Jortaren
ni
energía
ni
v:rlor:
apuraré
has~
las
h~ces
-Estas enfermedades cardiacas, tan obscuras
cáliz tan amargo. Y no perdamos m un mmu- ge, nerviosos é inquiietos se ~aseaban en el coy tan misteriosas, son de lo más traidoras ....
rr.edor. Mrás de una hora hacia que el P. Lóp,ez:
to
. ....
Los cuatro mozos palidecieron.
Sus tres hermanos le d,etuvieron.
estaba. a!l lado del enferm&lt;&gt;.
El médico prosiguió :
De pronto se presentó .en -la sala el ~acerdote.
-¡Jorge,
por
Dios!
-Pariéceme qwe hemos Uegatlo al prineipio ...
-No
teman.
P:rooe,deré
c001
prudencia,
con
Forzada
serenidad di-simulaba su emoción.
del fin!. . . . Tubo ser franco; haría muy mal en
tino,
con
la
maiy-::&gt;r
delicadeza.
Esto,
por
motivo
np decir la verdad, y en fomentar en y des. ilu:
siones y esperanzas que DO &lt;lebeD abl'lg.ar. Mi de respeto y de amor filiales, corresponde á uno
pobre amigo DO vivirá muoho ... . . Vamos muy de nosotros. Si al venir al mundo, fué nuestro
padre, qui-en lleno de júbilo y rooi.ante de alede prisa .....
-Pero, Doctor . . . . -repuso el más joven,- gría anunció nuestro nacimiento, es natural y
con eso ¿ quiere V d. decirnos que ha llegado ,e-l debido, que, en caso com::&gt; ~l presente, al saber
momento c1e que Papá. haga t(1,tamento7 y de -que Papá está. próximo al sepulcro, sea uno de
que dicte sus últimas disposiciones, y, en poca1: nosotros quien le diga que no tardará muoho la
hore. de la partida!
palabras, que se pre.pare para morir?
.
Nadie contestó.
-¡ Sí !-contestó tristemente el facultativo.
Y Jorge, presa del do'lor, casi ahogado _por los
-Por mi parte .... -,excl.a!JllÓ el may-0r-:-· ..
no pienso ni -en bienes ni en intereses. ¡Si no so1lozos, logró, al fin, dominar su angustia, secó
hace t-estamento, que no le haga! ¡ No ~ nece-- sus lágrimas, y sin aguardar la respuesta ~ sus
sario! Y así, conw yo, piensan todos m1s her- hemnanos, resuelto, decidido, firme el paso, encaminóse hacia la habitación del enfenno.
manos. ¿ No es cierto?
Y Alejandro, y Ramón y Luis, uno en p::&gt;s diel
-¡ Sin duda!-dijo Luis.
otr-0
sin decir paJabra, cubriéndose el rostro con
-Pero un hombre de negocios, como el padr,e
de V des., por bien a.rreg'lados cpie teng~ los ~u- las .:Uanos, se apartaron del médico, y cada cual
yos, necesita dar instrucciones, y necesita deJar se refU!rió en un sillón, llorando; llorando á ma0
d t "
,
todo aclarado, á fin de que sus hereder-:&gt;s no res, pero "llorando para a en ro.
En tanto el Doctor Fernández fingia entretenerse, examinando los dib?jos maravillosos de_ un
vaso nipón, obra de antiguo_ y afama&lt;lo artista,
un vaso soberbio, lácteo, ebúrneo, más bien, rodeado, como por un collar de so-les, con una rama die crisantemos imperiales, y en el cual desplegaba sm: fantástic0a plumaje,, un r.,1z de grDmíneas vaporosas. En el salón tooos callaban;
afuera, en la suntuosa pajarera de cri,s tal, los
canarios se decían de amores, cantando en coro
su plácida sinfoní,a, primaveral.
Pasó muoho tiiempo, y, p::&gt;r fin de tan largo
silencio el buen médico habló, dirigiéndose á
El notario y los testigos, creyendo que el P.
'
Alejandro:
López venía á buscarlos, se lievantar::&gt;n, dispues-¡ Obra magnífica! ,
.
,
.
El joven no contesto. L_ms fue ,qmen, h~- tos á seguirle.
-No, caballeros ;-se apresuró á decirles dulciendo poderoso esfuerzo; se_ mcorporo en e~ sillón, y dijo ,con aoento de mcomparable triste- cemente,-no es tiempo todavía! Don Romón
diesea hablar antes con sus hijos ... . .
za:
-¡ Ramón! ¡ A.lejan&lt;lro ! ¡ J·::&gt;rge!-díjol€S su
-Papá le compró en San Franeisco de Ca,liiornia. Con él obsequió á Mamá, el día en que hermano,-Papá nos llama.
Los cuatro se dirigieron á la a/lcoba, seguidos
bautizaron á J or,ge. . . . . . ¡ Si ella viviera!
En ese momento apar-eció el mozo ien el fondo del clérigo.
,E l enfermo estaba sentado cerca de una vende la sala. Detúvose bajo la colgadura de la
puerta apoyóse vaciloobe en el mueble más cer- tana, en: un sillón Volt.aire, rodeado de a1moha•
cano,
por fin, se adelantó hacia. el m-~ico, y da,s y cojines, y vestido oon una bata de cacheponiéndole una mano sobre el hombro, mientras mira, de matices áureo~ empalidecidos por el
con •l a otra se enjugaba los ojos; dejó escapar uso, y cuyos pliegues no bastaban á cubrir las
piernas hinchadas y ceñidas por est:rieoh::&gt;s vend,esolado esta palabra:
dajes, y los pies def.orm13.dos que descansaban
-¡Ya!
-¡ Ya qué!-.exclamaron llenos de espanto los con peso plúmbeo en árruplios pantuflos de nutriti
indígena.
tropiecen mañana con dificultad alguna. A.de- tres jóvenes, dejando sus asientos, como si Jorge
¡ Qué dema~ra.ción la de aqUJella cara! ¡ Qué
n:es
hubiera
querido
decir:
"¡
Ya
espiró!"
. más: las creencias religiosas de Don Ramón, exipalidez la de aquel rostro exangiie! ¡ Qué wlenSerenólos
con
un
ademán.
gen que .....
-¡-Calma!-les dijo.-Me oyó tranquilo y en- tar, á ratos tan fatiga.do y tan penoso! ¡ Qué
-!Eso sí!-prorrumpió Jorge.-ill}n ellas hetero.
(No tuve necesidad de hablar ~oho.) Me amoratami.ento en torno de los labios! ¡ Y qué
mos sido criia·d-:&gt;s y ,educados. Los intereses terre&lt;lijo:
"que
ya lo. esperaba; que estimaba. en brillo el de aqueHos ojos circuidos die tintas vionos poco importan; pero hay otro, de tejas arricuanto valían mi valor y mi firmeza; que no nos láceas, y en los cuales parecía que la vida se iba
ba ....... .
conoentramlo para esplender con las últimaF
~Está bien, Doctor; no hablemos más;-dijo afligiéramos, que morir es cosa tan nat~,l como
parnas, y iJ.uego a.pagarse poco ,á poco!
nacer;
que
él
no
tenía
esperanzas
de
vida;
que
Alejandro-pero ¿ quién de los cuatro te~rá vaEl moribu1D.do,--quie moribundo estaba Don
ya
sabía
lo
que
,ten~a
porque
de
unai
enfe~~ad
lor par-a decir á Papá que debe arreglar sul:l
Raimón,-oon la frente sudorosa, el cabello descomo
ésta,
murio
m1
marmí;
y,
en
fin,
que
vimera
asuntos, teete.r y prepararse para morir?
arreglad-:&gt; y la ba.rba crecida, hincha,das y mora.Lo cuatro se miraron atónitos, llenos de lá- el P. López, que es un sabio, que es un santo, duzcas las manos, ·y en el semblante los primey que también viniera el notario." No perdagrimas los ojos.
ros rasgos die Ja faz Mpocrática, semejaba. una
-En estos ca,sos, ttn.ucbacho-s,-rep1ic6 el mé- mos tiempo.

y,

· - ' 1 1- J

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
imagen fiel de agonizante, á la cual sólo faltaban
los últimos toques de un pincel realista.
Las cortinas de la ventana, recogidas á cada
lad·::&gt; contra las jllllil.bas, dojaban ver el jardín :
rosales enflorecidos; follajes exóticos; y !,a fuente rodeada de hieráticos papiros que bañaba
con lluvia leve la regadera d•el surtidor.
- Venid, hijos mfos, venid ;--dijo el enfermo
con voz débil-venid y sentáoo cerica de mí; nece~ito V'3ros, hablar(IS. que estéis á n,i lado. Tengo que deciros mucho, muchas cosas muy graves . .... y sol001nes, y temo que !)81'a ello no ID€
alcaince la vida. Si, muohas cosas muy imp-0rtantes, y muiy dolorosas ...... .
Calló un instante como para tomar aliento, en
tanto que los jóvenes se colocílban en torno suyo
y luego mientras Jorge le acariciaba, v al ver
que el sacerdote se disponía á salir, detuvo á éste en torno suplicante.
-No, no amigo mio, no se vaiya vd.; le necesito aquí. .... Alejándro: un-::i silla para el paure.
Luego que todos estuvieron sentado.;;, prosiguió
el enfermo:
-Acabo de arreglar con Dios todas mis cuen•
tas . . ... ¿ no es verdad, Padre mio? Pues bien
ya le he pedido que me perdone, y El, en su
infinita imi'Eericordia, no habrá Id.le negarme sr1
p~rtlón .... Ya le he rogado y seguiré rogándole,
imentras me quede ali1ento, que o-s proteja, y
que .. . . os bendiga .... Ahora ....
El moribundo parecía vacilar. Los jóven.es,
angustiados, tenfa.n fija la mirada c-n la alfombra.
El padre López, juntas las manos sobre 12,
rodfillas, inclinada la cabeza y entornados los
párpados,-oraba.
-A.hora .... -continuó el enfermo, trémulo,
casi balbuciente, é interrumpido á menud-0 por la
fatiga.-La vida es dura, muy dura; t::&gt;&lt;lo en ella
es dolor y cuando creemos haiber ai!canzado
felicidad y paz, vemos que -se nos disipan c&lt;Ymo el
humo. Este mundo es un valle de lágrimas, en el
cudl tenemo¡: mucho que f;u:fri-r y mucho qu('
perder. . . . Yo. . . . iera pobre, muy pobre. A
fuerza de privaciones y de trabajo, ya lo sabéis
conseguí haoor mi fortuna... . No un capital
fabuloso, no, pero sí grand.e, más de dos millones.
sanos y bien habidos. Pocos me deben y n::&gt; debo á
nadie.
-¡Papá, quien pi1ensa en riquezas!-,exclamó
Jorge, que apenas podía hablar.
-¡ Calla!-repuso Don Ramón.-Escúchame:
dos veces fui casado. De mi primer matrimonio
son Alejandro y Rfillllón; diel segundo, tú, Luis
y tú Jorge. . . . La mayor dioha de mis año-s ha
sido e1 veros si-empre unidos, -siempre como
buenos hermanos, sm que la menor sombra de celo
ó &lt;l~ _rivalidad hay".1 nublado vuestra vida juvenil
y dichosa . .. ,9s vivo muy agradeci&lt;lo, me habéis
amado y habéis honrado mi nombre. También oE
agra.d~zco. que unos hayáis respe~do la memoria
de mi primera esposa; que otros hayáis amado
Y respetado á la segunda, como si á iella debieraiE
la _vida. Ha.béis honrado á vuestros padres ....
j Dio-s haiJ!á que del mismo modo os homen
vuestros hijos! El os bendicirá. como os bendigo
yo ....
L~ fatiga. le hizo caHar. Un momento después.
vol viéndose á Jorgie, le dijo:
,
-¡Damle agua! ¡Tengo muoha sed!
~vantóse ~l mancebo y trajo un vaso en un
platillo de cnsta.l. ¡ Cómo sonaban las dos pieza,;
en manos de Jorge! Dió de beber á su pad're y
éste siguió:
-¡Es ~ singul-arr! De elila me he felicitado
mil ,Y mil veces. Ninguno de VO€otros se parooe
á m~. En cada uno veo el retrato de la que os dió
la vida .. :. Lo_ que voy á deciros, ya el padre lo
oyó ~e IDlS lábios ien el tribunal de '1a L'Onfesión.
(?s. pido pa.ra lo 'J.Ue váis á escuchar, el mismo
s~gilo. Lo que vo;¡ á deciros es penoso, es cruel,
s1; pero yo os pido por Dios, -que ten.,.ái-s valor
Y serenidad para oírme y para escuch~r lo que
va á -deciros este hombre -que se va, qu-e se muere,
Y que os ha querido tanto!
Lo-s jóvenies se miraron los unos á. los otros
como _diciéndoe: "¡ Papá principia á delirar!" '
:Si, es muy amargo lo que vais á saber. Es
preciso que ~aga_ yo testamento, y tod::&gt;-s¡ según
las leyes, SOIS mns herederos; y yo no qui-ero,
en uso de loo d,ereohos que ellas me conceden
mej°:ar á. nadie, ni á título de justa indemnizació~
Y, sm embargo,..... tal vez estoy obl'igado á
hacerlo con algunos -de vosotros. No gmto· de

preferencias, que siiempr-e son odiosas, por mucho que una moral y una conciencia, tan rectas
coro-::&gt; -las m¡ías, me lo manden y me lo ordenen.
-¡Papá!-Insistió Jorge en tono de congojoso ruego.-¡ A. qué tratar de intereses!
-.Sí, es preciso ... Uno ... uno de vosotros ...
no es hijo mío!
K-adi1e habló. Nadie respiraba. El enfermo,
como repuesto de una horrible emoción, y com::&gt;
libre de un gran peso, prosiguió:
-La oa-su-ali·dad, ... no, !la. dti~gracia, una des
gracia providencial, sin duda, rue lo hizo saber
haoe dos ,años. . . Una carta huHacla con otros
papeles en una cartera de viajo, carla que pronto fué dievo,raLI:\ por las llamas, me lo dijo too::&gt;;

Domingo 3 de Febrero de 1901.

d::&gt;s, y en todl()s los o~&lt;b fulguró un :re1áIDipago
de ,duda, de duda horribl1e, que algo tenía de los
reflejos &lt;lol Infierno.
-¡ E,scog-ed !-repi·t ió el enI.e:t"mo imperi::&gt;..c:arnenbe.
Y los cuatro mozos se pusieron en pie.. ·Todos querían hablar, pero ninguno se atrevía.
-¿ Queréis ignoa·air sieill(pre, quien no :es hijo
mío?
-¡ Sí!-contestaron á una..
-¿ Cede cada cual la, parte que Le corresponde en favor die los otros?
-¡ Sí!-v·olvier-Oln. á contestar.
-Pues bien;-prosiguiió ,e1 enfermo, en Cll(YO
rostro resplandeció satisfactoria alegría-{lsÍ lo

L

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,,,.....----

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~e ~veló que uno de V'OSOtros no tiene der-tcho e~peraba yo; esta.ha seguro de ello. Todos sois
a lill fort~na., ... Todos sabéis, y tú princip:11- ~~os de ser_ hij~ míos! ...... . Ahora, oíd mi
mente Jor¡e,tu c;uie vas á ser aboo-a,do que nor últuno conseJo, mi postrera súplica.: yo he peirrr
º a,ltas
'
'razo,.
oro.ves
~t·~v~ de moral y .p or muy
d?ni&amp;do ~~, desde que su¡pe todo; vosotros ta.mnes de JU~ticia esM prohibid.a, la inV'estigación de b~én debéis perdonar. Que ninguno die vasotro.,
la, pate11mda.d.. . . . . _Ante la lie&gt;y todos s-::&gt;is hijos piense lIUll, de ag.ueH.a á quien debe la vida, pormios ....... ipero si todos heredáseis por igual
q_u~ correna peligro die cometer la mayor injus1;1gun::&gt; l-1egaria ~ ser dueño die lo que perten.ec: ticia, la de calumniair á la mujer que le llevó en
a loo demás. Bi€111, á v&lt;&gt;SOtros,. -que habéi.s sid-0 su seno. Pude callar, y llevarme mi secreto al
ta~ nobles_y tan_buenos hijoo, toca decidir. ¿ Que- sepulcr~ ; pero ,no debía tom.0ir ,sobre mí las conréis q~~ diga quién de los cuatro no es hijo mío, secuencias ~e una falta que no había cometido ...
Y, sabien&lt;lo!lo, oeder los tres parte pr-O!poreional Ahora, viem~, y abrazadme pa.ra que os bendien .!-avor del cuarto? ¿ Queriéis hacer la misma ga; 91; seguida. que entre el notario, y ....... .
ces_i?n, todos á una, é ignorar siempre, siempre, &lt;lespues • . . . . . . d&amp;'1)1Ués. . . . . . . rodead mi lecho
qmen .es el que por malos caminos vino á este
de mme~, ?6n&lt;lecidme, y, luego que espire yo,
hogar, á vivir ~j-o ~te techo, á gozar de bien- cerrad mis OJOS con un beso de perdón!
estar y opulencia, y a tomar mi nombre? Esco-

ged' .
'El sacerdote iJevantó los ojos al cielo pidiendo·
favor. Loa jóvenes -se conternplaTon ' asombra-

lf afael ))elgado.
Agosto de 1900.

�EL :'.llt'XDO ILUSTRADO

Dominrro
3 de Febrero de 1!)01.
o

EL MUNDO ILUSTRADO

labras á las tropa,s, y apostrofó
de esta manera á los difwntos:
"Sa1g€nto mayor Renaudot, soldado Oaooy; haibéis experimenta.do la inmensa amargura de
morir por las •'hr\.l::,s d~ amigos
nuestros; pero, en cambio, lb.abéis muorto c-0mo soldados. Como soldado, os saludo por l a ve~
·'iltima."
La ceremonia revistió la importancia. de todas las de su clase, que unen á su prestigio natural el que les imprimen :!,,i abnegación y la disciplina que
constituye su espíritu.
-

La Reina de Inglaterra.

Alegoria del Renacimiento de Ale1nb.oia.

t.:n :soldado aleman en la Picarda.

Fot. de 8 Lange

LOS Hl\ [R$AIHOSDEL\ FUNDACIOY
DEL IMPERIO ALEMÁN

Ydel natalicio de Guillermo 11.
~

El ootrato &lt;le la reina Alejandra, ,es,posa del rey E&lt;luardo VII,
que reproducimos hoy en esta,
columnas, corresponde, como es
dl'a.ro, á la época en qu.e la
hermosa. y distinguida señora
llevaba el títul-0 nada más qne
de princesa de Gafos.
P erteneciente la reina á la
familia real de Dinamarea, tan
famosa por la hermosura de su1:
hijos como por la bondad )'
gracia ingénita. en e'!1as, d,e seguro llevará al trono que ocupa el aura de aplausos y bendiciones que por doquiera la sigue
desde hace muchos años.
La reina, á pesar de que no
cuenta sino una ,edad relatiYamente. corta, ha dado ya varios hijos _é hijas que aman }
respetan á su madre con tierno
y filial afecto.
·
Muy digna es la excelente dama de compartir trono tan famoso como el de Inglaterra. y de·
~ecundar las miras é iUJtuiciones
del rey R-dnardo, su cónyuge.

Joyas de la literatura irjria.
De rosas coronando
las sienes y ca bellos,
risueños y gozows
las copas vaciemos.
Una gallarda joven
ele ágil.es pies y tiernos,
graciooa'S &lt;lanzas t.ej,e
al campás de su p!.ectro.

La yedra de sus tir;;os
lleva 'ros ramos sueltos,
y al girar se ensortijan
y susurran a} viento.

~ &lt;;;&gt;

El a''.,egantc edificio que la co~ouia alemana, resid.ente en liéxi1::o. tiene dootmaido á punto de
unión &lt;le su;: conacion·a,]e5. ostentaba arreo., de
fiesta el úlmlo 2U de,l actual: se celobraban al
par, la fundación del reino die Prusia y el na_tal icio del En,iper:Hlor U uill.l.!rmo, que ruhova nge
fcli:;,;mente Jo,, &lt;l,e,tinos de la patria teutona.
Con mucha anticipación comenzó á d1ecorarse
el edificio. con•i,ti , rnlo el adorno en gaHard,etes,
flore:; y corona" r¡ue enlawh,lll band'~ras alomanas y mexicanas. En una cL? }as ga'.lenas se colocó el busto del Canciller Bism.ar,ck, autor de la
he"'cmonia y I a unida,cl alemanas, coronado con
lat~re.lies y ro-Jeaclo de luces de colores., .
En los m1uro3 ~e di~trihuyeron artishcamrnte
lllos escudos de di fe rentes reinos, provincias y ciudades libres de la nación &lt;Termánica, y en ,el sa. con d ecoIón principal
improvisó "un ~st:~,nano
raciones bien ejecutadas que ,irno para ,la repr~
sentación de u:u comedia, y cuatro cuadros vivos.
La comedia se intitulaba "E,l soldado aJ.ernán
y Ita picarda," .Y hacía almión á la guerra. francoa:U. mana. ]&lt;] argum(•Jlto e~ mu? sencillo: un
!rn1amo se aloja en casa de una JOve~ francesa,
quien de ipronto lo recibe con el _des~en natur~l.
respecto de un invasor; pero debido a la astucia
y buena graieia di,I militar, en poco~ momentos
logra ésle hacerse amar de la ca~nipesma. Cuando eID1piezan á ,e ntenderse y está el soldado go-

HONORES TRIBUTADOS

ALOS ZUAVOS 11UEBTOS EN CHl~A
Presentamos en est.a plana,
u.na r~producción de los honore~
militares tributados en China á
l~ . zuavos Renaudot y Caudy,
v1ctima..s de las balas amigas en
una sorpresa en que los ruso,
confundieron los cinturones ro•
jos de los soldados franceses con
los de los boxers.
Ett Almirante Pottier. que había ocurrido expresamente al entierro y funerales de_los dos valientes, cuando concluyó la ceremonia religiosa dirigió unas pa•

,e

Domingo 3 de Febrero de 1901.

Síguela un mancebitode fino y rubio polo.
las cue.rdas d.e la péctide
-diestramente tañendo;
Canta con pcnetr,anies
y divinos acentos,
que aromosos resbalan
entre sus labios frecoo.

Y el rubio Amor y Bacf&gt;
con la risUJeña. Venus
asisten 21' convite,
delicia de Jos viejos.
S.M. Alejandra, Reina de ln¡:lat,rra y Emperatriz de la India.
A

Cuadro alusivo á la fiesta Coronación de Guillermo I de Alemania.

zanclo de rn nuel'a conquista. el cflarrín hacie oí1
el toque de mal.'oha, y el 1mlano se escrupa. presuro;:o do la quinta, ofreciendo á la joven no olviclarla .Y ca~art,e con ella si sale triunfante en
la guerra.
Represontata á
la aldeana la Srita.
Elena Stoecker, y
al soldado el Sr.
Eng. Bur&lt;!hadt.
Los cuadros. cuya
reproducción
puede V'e rse
en
nuestras
c-0lumnas,
representan
"La desped~d,a de
Harminio," el héroe epósim.o alemán; "m despertar de Fed-erico
Barb2.rroja," que,
como se sab,e, duerme todaví,a en lo
,tlto de u.na montaña; una alegoría
alusivra á la fiesta
y una apoteósis de
Germanía.
Los espectadores
aplaudieron calurosamente la comed i-a y -los cuad-ros,
que _terminaron á la

media noche.

nncreonte.

Fot. de E. Langc.

Rn seguida se organizó un aniunado ba~le que
duró hast.a las tres de la madrugad,a.
. Las damas ves.tían elegantes tr,rujes, y atig.unas
Jóvenes alemanas lu,cían los lindos y carcterísticos
atavíos, prO!pio:i de las provincias de su país.
En la cantína estaba insta•lado un. pabellón de
tiro de sailón, en donde por una ,poq ueña cuot.a
.e ob;;eq,uiaba á las señori,ias con retratos de ,Jos
monarcas íh!-emanes y juguetes, y á los eabaHeros
con boqu ilfas de pasta. So rifaron tres ,cuadros:
u~o representa al Emperador Gui1lermo, otro á
Bismarck y .el tercero diforentes asuntos.
Los fondos co!ectados en estas rifas y juego
de t"alón, se &lt;led•1carán á la. fundación del H-ospital de la Colonia.
~•-&lt;:&gt;

En la repr_esentación restuvieron muy felices.
Todas l•as estimables personas que tomaron parte
en ella, y, en con.secuencia, fueron merecidos los
ca~;1rosos a,plainsos con que la concurrencia prem10 el osfuerro artí-stico de los im&lt;provüados actores.
En cuanto á la animación qw~. reinó durante
toda la fiesta, ~ría 01Cioso tratar de de..o.cribirln :
todos conocemos lo bien que saben divertirs,e dentro de !Jlos límites de l,a más absolut.a correcci.'m .
los. mi:cmibros de la simpática colonia aleman:t quf
resido entre nosotros.
Ade•.ru'.1s, en esta vez, la alegría de los co11c.urrentes h,nía que ser dJe,:;boJ1dante é inmenso ;;u
entusiasmo, puesto que 'se recordaba en la· fies ta
{, la lejana P,atria y al 1rwnaroa. tan bien querido
de !rus ~ú i,~1i to-;.

J:,:=t--?.

;sx
::J ..
_._,. ~~-.·;;_::~ -~~:.&gt;;';:~ ...~:7"
El Almirante Potticr ante los sepulcros de Ranaudot y Caudy. ··

·..

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 3 de Febrero de 1901.

REPORTAZGOS HISTÓRICOS.
Si hay algo que deba contribuir á que nos consolemos los pequeños y los insignificantes de nuestra insignificancia y de rn1estra pequeñez, sin duda
1ue debe ser }a consideración de que, si durante
la vi&lt;la SOIDIOS objeto de odios y arecciones.; censuras y elogio.s, y ha:,,ta, nos imaginamos centro de
abominables c-ábaJ-as y temibles ~ntrigas, cuando
pagamos el "fatal tributo á la naturaleza"¡ oh; los clichés!-aconte~e Jo que e.J refrán pregona: "al que se muere lo entierran;" y lo entierra,n con ,penas y goces, esperanzas y: desencantos, odios y simpatías.
Pero si la mennona de los "innumerables de,conocidos se borra y perece, la de los que han sid:i
de los que se adelantan "J'lernrudo las antoroh8's die la vida," :recibe nueva con,,agración con la ml\lerte. Primero, se olvidan las
enemistades, se diúpan los odios y se abultan
y exageran los méritos; luego, se estudian la vida dE-1 grande h:&gt;mbre, su influencia cm la sociedad en que vivió, la trascendencia de su obra y
la importancia de su talento; d~pués Ee forman las escuelas de erudito,, e;;p,'Cialistas .v maniáticos que V•ED en el poeta insigne ó en el alto
y excepciona:¡_ pensador un gran maestro &lt;1e cocina d.e nliutic:a, de balística, d·e blasón y de
álgebra; en seguida se prueba que el genio esplendorOiSo, la verba incomiparahl'e, la generosidad
do ideas y la amplitud de miras del difunto pro,·ienen d·e a1º1ma neurosis latente. de aJguna
desatinada h~ura; y se concluye por im•e-stigar
los ápices &lt;le la vida del heroe saca.ndo á luz
1,us debilidades, sus caldas, sus preferencia ocultas y ha.sta las más insignificantes minirneces de
su persona.
Y en buena hora que tales cosas se hagan
cuando se trata de gentes cuyos hechos han ejerci,do infl.ueneia en ol mundo; pero cuando quien
se versa es· un ingenio soberano, un escritor exirruio, un hombre que haya vivido "ocultando su
vida y esparciendo su alma" conforme al consejo
horaciano, tal,es perfiles huelgan del todo. Porque, ¿ me agradará más el "Quijote" si se dice
punto por punto las disputas de Cervantes con

Blanco de Paz, ó si conozco quiénes son los originales de Dulcinea, Sansón, Carrasca y el mismo Quijada?
Sin ,embargo, la biografía moderna ha inve,tigado esas pequeñeces con más afán que si de ellas
dependiera la suerte de Atenas.
J)¡t Lope de Ve6a, de quien se conocía el ingenio y se admiraban las obras, se publicó hace
poco nn legajo de cartas en que el ··.fé11ix" viene
a q ue•dar en pésimo predicamento: acariciando á
un niño, hijo de amores sacrílego,, con las mismas manoo con que alzaba la hostia consagrctda.
De Bacón, el innovador de da filosofía, ¡¡.e han
llegado á averiguar al céntimo lodos los chanchullos y prevaricacion~ que c-jecutó como cancil1er de Inglaterra.
Fenelón está convicto de haber educado bastante mal á su regio discípulo, de quien trató de
formar rnú.s un beato que un conductor de pueblos.
Cuandv s:e habla de Voltaire, se olvidan sus
fochas por la tol€rancia; su clarividencia para
presagiar el gran movimiento r evolucionario"ce bean, tapage,''--como !o apellidó en una carta
célebre; ms defensas de Calas0 Sirven, La Barre
y los siervos del Jura, para recordar que los soldados de B.o,;baah, cal'le'CÍan de calzado y de comida, porque Aruoet no había cumplido con sus
deber-Es de abastecedor; para decir con Macaulay
que es "lLil maestro en el arite vil de la adulación," con Stendhal "que habría dado todo su
ingenio por ser de elevada prosapia" y cou
Brunetiére que "en sesent.a años sólo trabajó p:&gt;r
el logro de sus pe,reonales aspiraóone,.''
De Moliére no eólo se conocen todos los paso;:
!' se saben los puntos de Francia, €U que hizo
representar sus obras, sino que se ha averiguado
¡ay! que casó cvn Armanda Béjart, su ,antigua
barragana, por coger los ahorros de ésta y sin
tener en cue·n ta que la Armanda había venido al
mundo en la época de las relaciones de Poquelín
con la vieja actriz. Además, se han puntualizado los amantes con quien la mujerzue-la minotaurizaba al creador del tipo de Georges Dandin., y otros particulares que no huelen á rosas.

EL MUNDO ILUSTRADO
Con motivo del centenario die Rousseau se demostró :qnre aquel estilo gran.d¡ilocuente y
uell'isirn.o · que era característico del autor de
la "Nueva Eloísa" y la "Profesión d€ la fe del
v~cario saboyano," tertfa por origen un. vicio espantoso.
.
.
En cambio, se ha descub~eTto q.ue ~. delito que
el mismo Juan Jaoobo se habia, atri.!buido, de
echar sus hijos recién nacidos á la indt1.1Sa, era
obra de la fantasía dcsarreg1'ada del viejo gin€brino, que se figura.ha víctima de ,persecuciones
~in cuento y autor de faltas espantosas.
Gyrano de Bergerac, hoy tan popular en todo
el mundo, no era, :;iegún lo waba de demostrar
un erudito, €1 tipo romancesco, interesante y lleno de misterio qlllz- nos •p intó Rostan,d, sino un
rufián des,·ergonzado que tenía más &lt;le 11onipo&lt;lio que de Don Quijote.
Para averiguar si el autor de la degbonra de
la deliciosa. poetisa :Mareelina D esboroies-Yalmore, w llaJJL31ba Marcos, Marcelo ó Enrique, se han
limado tantos pliegos ,de papel y se ha trasega.do
tanto J.a. memoria de la tierna autora de las "Elegía;:," que no :parece sino que se tra.ta de darle
algún hábito de Sd1ntiago ó algún toisón de oro
póstumos.
El nombre y demM generalies de las queridas
de Goebhe, se conocen mEjor que los poemas del
gran teutón.
· Xi el "l\fa(l~pra.t,'' ni el "Andrés," han sido
tan e~tudiado,; como lios lios de la ai\l!tora con Peclro Leroux. Julio Sandeau, Ohopin y A\fredo de
11u~,c-t.
Y tras és.too vien;en l\1oratín, afrancesado; Víctor Hugo y Bretón, roñosos; Ventrura de la Vega, comido de deuda.;;; Merimée, a,dulador; Larra, adúltero; y así los otros.
¡ Y habrá así quien ansíe la gloria póstuma y
se d·é cabezadas por e ntrar en el mítico tem'Plo
de la fama- exponiéndose á que el m ejor día se
encuentre un legajo de cartas en que resulte que
ol reciperud:i:ario mereció quims fa. adlJn.iración por
eus obras &lt;l,e arte; pero que también mereció el
ipresiidio y basta la horca, ipor sus maldades!
1

V. Sa/aoo .ft/¡1are~.

LAS TRES FALTAS DE MENDIET A.
El bacilo de Koch, como la polilla, ama los
muebles ruinosos, los libros polvorien.tos1 las ropas olvid,adas y, Mendieta fué ,eso en la vida: un
m.ueb:l~ ,en el ,desván, un libro adocenooo, una
prenda de Almoneda.
No había cumpliüo cuarenta años y el menos
comprometido y grave de sus pulmones-al decir
&lt;le los médicos- parecía un Potosi patológico, por
sus túneles, tiros y cavernas, ahondadas por los
siJ.enoiosos mineros de la tísis.
La nece3i,da&gt;d lo Nstenía en pie: un rico no hubiera podido r esistir, como lfendieta resistía, las
siete horas de trabajo r eglamentario, enconado
.,obre el papel de oficio. encorvado como quien
lleva á cuestas su propio ataúd ...... .
Con todo y á pesar de todo, manten'a el "record" de puntualidad entre el personal ele la Sección 8a. ("Ejidos, abastos, algodón en rama;" v~into años de servicios.; licencia de ocho días ·sm
goce de sueldo para casarse; cineuen ta pesos mensuales.; letra clara y muy tendida; ni una sóla
falta.)
- No debería Vd. yenir con un tiempo así-le
clecíamos las tardai horribles de lluvia torrencial.
-¿ Y qué como. y quién me mantiene?
- Es cierto.
Y abría el paraguas torcido, roto, verdegueante
;para que se oreara; d,ejaiba caer junto á la escupidera 108 chanclos ele hul e·, y después "de refres&lt;·arse," cambiaba la levita. ele calle por el saco de
faena roto por los codo!:\ y oliente á nicotina; se
frotaba las manos, y aunque parecía tiritar de
frío, detrás de los anteojos de oxidada armadura;
detr!.s del crista,\ estrellado, centellea,ba el tizón
de la fiebre vespertina, en sus ojos perdidos ,rn
somcrasas cuencas.
Aislamos su mesa como se aisla un lazareto;
t('merosos del contagio no omitimos precauciones :

i.

cada qt1ien usaba su propio vaso; jabón, pluma y
escupidera y, caso de lavarse las manos, se enjugaban con un pañuelo por no tomar la toalla oficial, abandonada en el desvencijado aguamanil
vara uso exclusivo del enfermo; se abrían las
puertas de par en par; el oficial lo. Balhontin
contrajo el vicio de oler alcanfor, esencia de ca-

"de oro," cajas de música y hasta un cooh€cito de
mimbre!
Pero en Julio; súbit$'Il€nte fueron atropelladas, trituadas, fulmina.das sus esperanzas.
Volvióse ,a,pMico, olvidó tomar cada dos horas
sus medicinas, dejó incomp}etos sus foHetines;
~e quitó el vicio del cigarro; tornóse avaro; salió
á horas extraordinarias de la Oficina; dejóse crec"ilr la barba: estaban rotos sus zapa.tos; presentó e,l cuello d~nudo al garrote vil d~ los a,giotistas; Momaro:m. en l'lls bolsas de su raído par
Jetó, las coquetas envolturas de las medicinas de
patente y se le llenaban los ojos de lágrimas al
ver pasiar, bajo el ardien,te sol de las tres de la
tarde, los carritos blancos, llenoa de ramilletes y coronas .....
Faltó por segurula vez.
-¿ Qu€ le pasó am!ÍY50 Mendieta?
-Nada : un cuidado de familia,-y escondía la
ca.usa, muy hondo, en el mutismo, como si fu€se
un feo delito, y temblando de dolor y de fiebre,
ensartaba la sguja, trataba de ensartarla, y vencido por el golpe de .maza brutal que en el matadero abate á las bestw.s, y €U la vida á los
hombres, dejaba caer ¡pesa&lt;lamerote la cabe-ta entre las manos.
Rn el fieltro sueio de su sombrero, resaltaba
aquella vez un pétalo marchito de rosa blanca :
¿ fué de una corona. mortuoria? ¿ volvía de un entierro?

mela y mentolina; el archivero Portú, más -a;pren.sivo que los demás, roció el entarimado con
creolina, pretextando abundancia de pu1gas; el
nuestro olía á salón de hospital. .... No le tendíamos ·la mano cuando nos saludaba.
Entretanto ,d incurable--me pa.rece verlo,melenudo y enmarañado, canosas las sienes, prominente la osatura., árida la frente, acentuado~
los pómulos, tendinoso el cuello-me pareee verlo y oírlo, respirar de manera inolvidaible y con
ademán cansado poner en lun,pio las minutas y
h~ pel.'ISistido en mi memoriia como goyiesco estud 10 al agua fuerte, enérgica y dura, 1a silueta de
su mano huesosa, larga, de espaitulados dedos. hipoerá.tica, sucia en la. b'lanoora del papel sellado.
Era tr,ahajador y padecía pobrezas indecibles:
cuando recibía un. sueldo, desfilaban
frente á s u mesa, plebeyos acreedores.
los más ofonsivos, los q~ cobran fracciones de piastra, y e.ra maestro en el
arte de des-pedirlos sin salJlar ó dejarlos contentos, aboruámfoles uno.s cuantos centavos.
--&amp;lí queb-rado.
Era su fra~e al volver de la caja y á
pesar ,d¡e ello compraba un billete á la
vieja cleicaUza y tuerta que irónicam€nte representaba á la Fortuna en &lt;'1
:Ministerio, y aparecía como tentaid:cra
los días &lt;lle pago.
- Mentiiet,a, no a,oaiba este ejercicio
fise.al. decíamos.
Y sin embargo, cinco años repc-timos el augurio , in verlo cumplido, con gran pesar de Quiroga.
el meritorio sin !'uelclo, rabiorn por la vacante.
qui€n en tiempo de aguas, grandes calores ó epidemias de tifo y gripa perdía el sueño, andaba inquieto. n.o di;;imulaba su impaciencia al ver en·
trar ·lento y fatigado al moribundo.

Aquella máquina de toser, tan semejante en su
ruido de cosa. ma~trecha al cascado reloj de la
sooción, tuvo (.&gt;ID¡rero, por los dias del otoño, un
alivio relativo, desusada anillllación y locuacidad;
se dió á la lectura de obras de medicina, hojeó
-0111tálogos de droguerías; gast'!lba tanto en elixir es y píldoras, que nos surtía de almanaques de
Botilca; esos irónicos anuncios donde junto al chascarrillo y á la caricatura, se lee el ,episodio de
V€rgomooas enfermedades y se mira. el retTato de
una. deformación.
A ratos quedábase ¡rensativo. á ratos sonreía
coono record111udo las aventuras de una DO'Vela de
folletín. Siempre los tubereuilosos divaO'aron mu\iio, da,ndo crédito á lo maravilloso é iI~verosímil ·
'
SleID.pre
su imaginación va:ldudinaria, buscó las'
tierras ~el ensueño, coono los sajones taciturnos y
d'06lhiauc1ados anhelaron para morir el cielo azu,l de
I talia!
Mendicla sonreía con dulce candor solamente visibl€ en la faz de los paores y' de los
aJmeJJ.os: luego un niño era el motivo de su mej•ría, el invisible auditor de sus soliloquios porque dió en hablar sólo.
'
E1; Febrero, una criada haraposa y sucia, presento á nuestro Jefie un sobre-escrito envuelto en
p11,pel &lt;le estraza, para no mallloharlo enterado de
la carta, exclamó Rosas:
-¡ Qué barbaridad! y todos leímos este recado:
"Señor Rosa.s:
Suplico á Vd. me dispense, si no voy á la Ofioina; pero mi señora acaba de- dar á luz. con tod_a. felicidad, un varoncito que pongo á Ía disposimón d€ v&lt;l. y de mis compañeros. La firma, ya
uentada, está en la mesa deil Sr. Madrigal, las
llaves en el segundo cajón de la izquierda. Va-

l€!'
- ¡ Qué barbaridad!

repetimos "en coro" sin

lllltJer á ciencia cierta, por qué era, aquello un:1

berbaridad, a,l unísono, con la espontan€idl'td á
profética é instintiva. de la-, m11llit11t1e¡:,
e2os grandes coros de la Historia.
,
Fuk entone~ la. prime•ra falta de asistencia del
cumplido Mendieta.
TIN!eS

II
-¿ Y el heredero?
-Acruba &lt;le hacerme astillas el vidrio del reloj, y Menrlieta se reía, des.pidiendo eepesos dardos de humo por las narices : fumaba sin d·escan@o, estruban negras hasta el anillo sus tenacillas
de cobre.
- Hoy fué un día solemne, tomó su leche me&lt;diada con agua.
Y se ponía á trabajar y á toser, sólo que entonces, después del acceso silbaba. ó camiturrea:ba
expansión increíble y desusada en él .
Crecieron sus d€udas; compró doble cantidad
de billetes, malgastó en cosas Sl}pérfluas: abrigoo
de e&amp;tambr€; liliputienses camisetas; medallitas

III
En Agosto, el cumplido Mendieta, faltó por
última vez. Diooutía,mos ol último ascenso, cuando Quiroga visib1emente conmovido nos dió la
noticia:
-Otra vacante, compañeros; por fin, anoche ...
como un pajarito se quedó Mendieta. . . . . me lo
dijo la criada: pasé casualmente por su casa y ví
las cuatro ceras: hoy lo entierran.
-¡ Hasta que descansó !-excla.mannos.
Instintivamente volvimos la vista al lazareto,
á su mesa; guinda-do el saquillo color de castaña; en desorden sus papeles; sin humo la atmósfera; reinó un extraño silencio: ya no tosía.
El Jefe ID€ comisionó para exhumar los objetos
pertenecientes al difunto y entregar á la familia
lo que hubiere en el cajón de su mesa.
Medina me detuvo.
- ~n momento, no sea Vd. niño ... -y roció
con bicloruro dos metros en torno.-La vida no
retoña, y antes de proceder, vaya Vd. á tomar-

Domingo 3 de Febr_ero de 1901.
se dos buenas copas de coñiae y no se quite el puro de la boca; ese condenado microbio tiene siete
vidas.
Todo lo hice, y temblando, no por el contagio, '
sí de dolor por el inf-eliz oficinista, frente. una
mesa qu,e fué para él potro de tortpra-•;y altar
donde sacrificó sus mejores esperanzas; '.lbrí oJ cajón central: cenizas, migas de pan, pica.duras de
tabaco; sobado ejemplar de una. novela de Onhet;
su caja de píldoras, plumas mohosas; un vasito
con desecado residuo de medicina evaporada; un
zapatito de niño con olor urinoso; en el m edallón oon manchas de cardenil'lo, pelo rubio y en
el anverso en fotograiía oval, un retrato &lt;le infante mu€rto. . . . . . ¡ cuánto decía aqwi,Jlo &lt;lel
espíritu del flaco ausente, del atribulado, coleccionador de fototipías de cajas de cigarro y bustos de actrices toscamente iluminados con lá.pices
de colores y tinta carmín!
Y entre recibos, boletos de empeño, recetas y
otros papeles de un archivo de miserw.s, tomé el
librito de apuntes-de sus últimoa apuntes--y con
letra ora clarísima y muy tendida, oTa confusa é
irregular, leí el catálogo &lt;le sus gastos: ganaba
cincuenta pesos-no hay 11ue olvidarlo-y decía
al frente :
DEBO.

. .$
Casa . . . .
. Petróleo . . . . . . .
M:edias del niño
•romé del g'&lt;lsto .
Nodriza . . . . .
Leche . . . . .
Réditu á Rueda (de este 11195
nada más). . . .
A la tienda. . . .
Limosna á la iglesia.
Bille-tes . . . . . .
Por lo de la misa .
Médicos . . . . . . . . .
A la Botica . . . . . . .
Oxígeno . . . . .
Sus juguetitos . . .
Coronas y coche. . .
Entierro del niño.

12.00
0.25
2.00
15.00
7.00
1.2-0

30.00
7.00
0.50
3.00
2.00
35.00
40.00
9.00
2.50
7.00
63.00

. .
Todo neí rncontrar t&gt;n aquei cajófl, el pcFaclo
cajón de un viejo mueble de oficina, todo, menos
una desventura, una desventura demasiado drnmá.
tica. y grandie, para los breves y sucios folios de
1m librito de cuentas.

}Ylicrcs.

�EL MUNDO ÍLUSTRADO

Domingo 3 de Febrero de 1901.

EL MFNDO ILUSTRADO

Compañia Industrial Jabonera de la Laguna.-Patio interior. En el fondo departamentos de la Fábrica, y oficinas á la derecha.

UN IIODELO DE ESTABLErnnENTOS INDUSTRIALES
~

X o es. un,a hipérbole asegurar que la Compañía Industrial Jabonera de la. Laguna, ocupa el
lugar más distinguido entre la~ empres-as manufactlll'eras de l,a República: l\Iex_ic_ana. .
y 11J1die tiendr-á por ]nperbohoa:, e,,ta afirmaciún si reflexionamoo que 1~ Jabonera es :1;1ª de
il ~ ~des fuerzas industnales d·e la reg1on al:¿a;nc ra, d,e la única región en el país,_ donde la
\"
. . , n pr~"'ticada en vasta.s proporciones
nos
nrwac10
d
die; con el maravilloso florec1mien~o e una nu~
va Yicla social cosmopolita, ámpha, hospitalaria
liberal, lo que puedie_ E1egar á ~r nu~tro ~
ii.lor¡-0 cuando el trabaiJO y el oap1tal, ~produ;
can en cada uno de nu~tros va}les el m1lag~ ~
. , - La i·rrigación ,es un apostol d.e 1P.rogreso.
Mo1.&gt;e:,.
., d
dO!Ilde hg,y irrigación hay tal ~cumu ac10n e
fuerzas, que el. gl'aq1 pro~le1:°,a social no es a,vanzar sino modlerar ,el mO'Vlm1ento.
.
- &lt;le 1884: se fundó en Chrlmruhua, la
]&lt;',l ano
., d
sol] dado
"Jabonera," y en 1892,. hab1en_,o..o.e co~ '1
oon "La Esperanza," se -establec10 en Gomiez ~1
·
«T
- Es™"ranza"
había sido establect&lt;llll
.l.Ji;1,
rP a1alCIO.
, r Don Frumcisco Belden, h-ombre d; gran pre~•,
,,.. fué el que primero plam.to ien la ReVIB"1011, qu.__
:fi · 1a
"11 .,,,,,1
pública una fábrica para bene ciar
semi a uv
. &lt;LV

•

•

ai1,rodón.
·
a la
1~1 .año de 1892, fué interesant'1s1mo
~r
industria. lagunero. Había en aqweJla reg1?n alnos esta,bl-ecimientos productores de ii:ceit~s y
~b ""' Como si""""nr.e que un rue-goc10 rinde
Jª on.,.,.
~....,,,.
-"' ,
l' men
incriies utilidades, el capital a.uuyo _en vo u .
i~table á la explotación dte la semnlla produc1d:a
una zon,a esencialmente a,l godon.e~, .Y
pors1empr
.
e qU!'"'
com-0
"" los prod.ucbo:res. se multupltcan la ind.u,;tria tomó la forma d.e una com~
te , . an,ávquica no sieIDipre favorable para el
nc1a "d
á 1'a l,a,r!!'-ll ruinosa para los mismoe
oonsum1 or Y
"
in.d1t:;triales.
F B ··tr mham orF 1892, el Sr. Do.u Juan · I1 1~
•
JJ-,
sindicato ;en~ que se consolidaron togamzo un
od ...
d aceites y
dos los establecimientos pr ucuo~ e
.
·ahones de l,a La!ru.na., cuyas máqumas y ~ro¡ne)d.ad &lt;1 toda cla~ fu.eran adquirid-os á diversos
es por
e la. nueva' SOCLOLU1
· .,_d•, Un rasgo
notable
títulos
,
.
_
11
en la organización de ~ • fue que
e d,ea. mgrel_
..;.,_ ca~=""r1zadoo
cooechieros ,, t·
a go
saran ·1, os ~
......,.,
·'"""""
,
l
,_
Laauna
De
esa
suerte,
no
so,o
iene
d on ce m
"
·

ª

la Compañía toda la producción de la Repúbli.c
ca concentrada en sus fábricas, sino toda l,a. ma•
tcria prima. Esto ,d,a, ,estabilidad al merca.do.
El capital de la Compafüa es d.o $2.500,000,
actualmiente, pues el 8 de Julio de 1900. se emitió medio millón pa.m la fáb-rica de glicerina.
Pronto se emitirá otro medio millón pana la produooión de dinamita., y como ya ca.si está 1iesuelto ·que s-e levante una fábrica rpapelera á fin de
-aprovoohar los resídru.os de la semilla y la fibra de
clgodón.
La plianta de la Compañía Jabonera, es1Já
ubicada e•n Gómez del Palacio, y ocupa nn area
de doscionLO'S mil metros cuadra.dos. Hus principales depa1rLamentos, son los siguienl.es:
Fabricación de aceite de semiUa de a,lgodón.
con un,a capacidad d'iaria de 300 toneladas dé
semilla.
Fabricación de jaboMS con uruai ipro&lt;lucción
mensuad de 75,000 cajas (cadia caj.a pe,sa 75 libras.)
Fabri-eación de glicerina. ES•TA PLANTA
ES LA MAS GRANDE DEL CO:rTINEN1TE
AMERICANO. Produce 1,000 foneladias de glicerina ,aJ año.
Fabricación. de dinamita. Esta planta está todavía en construcción. y pr.oducirá 5,000 toneladas al año.
La producción anuial &lt;re la Compañí,a Jab-Onera
de la La.,crun.a es, más ó mJenos, como sigue :
Jabón. . . . . . . . .
.$ 4.000,000
Pasta. . . . .
450,000
Aceite. .
1.200,000
Gtlioerina.. . . .
1.200,000
T-0tal1,.
.$ 6.850,000
Algunos de lo.s pruductos se han exportad.o al
extranjero; ¡pe•ro al estahlieoorse Las grandes casas
distribuidoras de -carne ("Packing'' hames) en
M-éxioo, Ohihuahua y Monterrey, oo:tablecim.einto
que tanto se ha recomen.dooiO en "El Mundo" y
"El Imparciru," la pasta. se utilizara en el país
pam 11a engoTda de gana.do.
Lo notable de la "Jab-onero." es la o.-ganización de sus traoajos, obra del Sr. Don: Juan F .
Brittingiham, Director General, Gerente y principal accionista de la . Compañía. Diicha organización obedece á un !plan altruista altamente ~
néfico para los empleados y 0&lt;perarios, así como
para la Compañia que saca además de las utilli-

dades materiales consiguienoos á un s,-a,bio orden
de cosas, la. d.isiinción de un premio mora1 qu&amp;
se tmduoe en las bendiciones diel pobre y en el
a:p1auso públie-0.
D esd-c el accionista hasta el escribi,entie, de..&lt;&gt;de
el Jefe ha::,-ta el peón, todos ;1:,n la Jabon0ra reciben una parte do los dividon:dos. Atií tod~ se
intenooan en el negocio_ todos colaboran oon empeño y todos ·le llevan sus a:horros. Los cosecheros de algodón, y1a, propietarios ó a.rrenda,tarios.
están igualmente inberesados en la pros.paridad dé
la "Jabonera," y los clienbes de la 0-ompañfa. no
son lOl! últimos e11 intcre3ar~ por ella,
saben lo que ga,nan con la prosperid,ad de sus negocioo y 1,ai ol-ientela die ,consumidores al menudeo, que á su vez atraie á strs establecimientos
ca,d,a. operación fructuosa de la "Jabonera."
Los operarios de la Compañía, han progresado y progresan cadlai día en su condi(!ión social y económica. Visten mejor, tienen mejores
habitacion~- adquieren idieas &lt;le ai:,r-aiao y con
.
" ,
eI]as ee 1_n_teresan más por -su porv,enir y el de
sus familia~. La Corrnpañía lleva construidas
ochenta casas para Qpera.rios, y-hoc'ho de lo más
significati,·o.-ha destinado $10 000 cpara. un
hoopita,1 y uoo escuclia,. De ta,1 ~uerte 1-os oper~:ios recibirán i•nstru.ceión por las noches, y sus
htJOS &lt;lurarnte el &lt;líia. ¿No :es esto ver má.; allá
d,e los inte1,e,,es ma.teria,les?
Para. que se aproci,e l.a importancia de :esta Empv~. diremos para concluir,. que el Central
M.exwano trasportó, por Cfümta de ella, 62,000
~n~ledas de carga el año pasad-o. Sólo las fund'l0tones da.n más conti•ngente á los ferrocarriléS.
Las vistas que '1l11blioa,mos en ootas págiDM"- son
en su mayor parte, die construcciones nuevas,
pues el edifücio ffi incendió en Abril d·e 1899.
Las pémilas fueron grandes, v hubierian si&lt;lo
funestAA l)'ara una Empresa menos sólidamente
establooida.

Compañía foj..,strial Jahcnera Le la Laguna.-Entrada general.

pwes'

El i•ncen&lt;lio fné. ~in embargo, una lección que
se &gt;aprovc,ch-0 con intel i,gencia y sirvió paira perfeccionar la in.,::tala.ción que á ~ planta e1eotri'C'a y
á su 1'€,T'V'icio de agua, reune un receptáculo
5~,0,000, galones con presión de 82 libras, precan.cwn mas que ;n1ficien:te para sofocar un incendi~, con,hing-enci,a no remota en aquella,s 11anurrui
abiert-as en las que soplan vientos frecuentemen~
te )mracanados.

ile

Co:npañía Industrial Jabonera de la Laguna.- Otra vista de la fábrica .

Domingo 3 de Febrero de 1901.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>~

f!omingo .20 de Enero de 1901.

:µUNDO ILUSTR7\.DO
En suma. este baile fué una gran fiesta apropiada en un todo á la cultura de quic siempre
ha &lt;lado mucstr-as la i:;imJliÍLtioa, sociedad de la
capital de 8an Lui~
En el primer baile á que nos referimos, basta
mirar las do:; "planai;'º d.l, nuestros graba.dos, pa~
ra quedar convencidos de la elegatlcia y buen gl.l.oto de los trajes que lucieron las bellas señorita~.
&lt;¿911 cuyos retratos engala.namoi; este semanario;
lamentando que no todas !ali distinguidas dama:;
que concurrieron á la fie~ta, hayan IDlandado hacer
fotografías que con. el mayor placer hubiéi,emos
publicado, tanto por el explendor de este baile,
cuanto porque él viena á ser la primera nota de
FO&lt;!ieda(l, que queda co11a:grnada en e;;fu~ páginas, en el presente siglo.

ILUSTRADO
AÑ'O Vlll--TOMO 1--NÚM. 4

MÉXICO, ENERO 27 DE 1901.

ll!rector : LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

.su1,.c•rlrriñ11 mcnsunl fnr~""'·· I t ~n.
ldem ldem en la Capital, J.!5.
Gerente: ANTONIO OUYAS.

ALBUM 1\/lÉXICO.

;

Desrle el día 3 del próxÍifilo Febrero, el ~emanario que ha.:;ta ho;y hc1 circulado con el título d"e
COMICO, comcnzar;i á pu~licarae con el nombre
de ALBC1L-ME.XH 'O.
Al tomar nue¡;f,r&lt;&gt; p-erióJico el nuevo título.
prefentarú á rns 'ledore.,; las novedades s.ignicnbes:
Des.de el ;3 de Febrero próximo EL ALBr){..
M:EX ICO. r·ome,nzar[t á ¡:mblicar el hermo;:o ALBU1\1-8n-&gt;LE:\1ENTO que consiste en la repro-

Adorno principa~.

LOS UL TIMOS BAILES.
Entre-, la, muc-h :s fic.stas con que se oelebró
la llegada riel nuL•rn cig-lo, y se despidió al pasado,
nos referimo- ho,· en nuestras ilustraciones á dos
hai lei, que a lranz.arnn potitiva notoriedad: el primero, n rificarlo L'll la casa del señor Biva y EcheYerría y el =-PJ1111elo. en H-an Luis Potosí, en los
salones de la Lonj a.
Este último fué urgan:zado por la "Socie,dad
J&gt;otosina.'" y dl'jú ]o; más gratos recuerdoo entre
los muc·hot- i nvitdot. fJUC vieron en esta reunión
llll verdadero l\l'IJl1 teei miento d-e ~ociedi:d.
I..ra
,Ju nta Din&gt;&lt;·tirn pu,o d mayor empeño en que
la fiesta re,nltara di7na de lo más granado de la
liOCied·ad de :-;an 1.ui~, y ésta corr&amp;--pondió á la
galante inv itHl·i,in que se le hacía, dán&lt;lose cita
en los esp,wio,o,- ,alones de la Lonja. El edifi.cio,
qwe- está lujo,anwnt.e decorado, ice adornó, ~in
embargo, de una manera eopecia,l y con el arte
con que i;abe 1 haccrlo el eeñor Jorge Unna, que
fué á quien i'-l.' I(' die', la difícil comisión.
Nuest.ro.,:; grabad°" rcpreeentan algunoo de los
referido,; adorno,, y en ellos puede juzgarse de
:-:u buen gu,-to ·" )lorndad.
En cuanto á laR rliunas, n-0s dice nuestro correspon~al, que ¡;e pres-entaron en .Ja fi,etita, luciendo rna~nífiea~ roilctts y de5lumbran tes de
]1ermornra.
"Serre•• en !a escalera principal.

dncción de cuadros de los más afamados pintore~
europeos, iietratos de las artistas de más notable
belleza, etc-., etc.
:ffiL ALBUM-SUPLEMENTO constará de 20
láminas i,rnpresas en papel extra-fino. Cada número ele! periódico irá acompañado de una lámina
que, no ob:;1tante ir aclheri'da. al p ~riódico mi~mo.
puede separarse dC$,!)Ués paro encuadernar por gepar-ado la colección corn¡&gt;leta .
. DFJARF1f0S DE PUBLICAR la$ cuatro págmas de nol'ela que hemos e;;tad-0 inWu}ie,ndo en
el COMl(' U, pero daremos á los lectores periódicamente las novelas encuadernadas á cambio de
un cupón v diez oenlavos, ya sea p¡ra la ca,pital ó
para los Estados .
. NcE:STROS ABON.\ DOS, con esta combinación, rernlbrn C"IO'ananciosos' •pues en ]uO'ar
de la~
o
cuatro p-.ígina~ de n◊vct!a en cada número recihen
las ~ojas del AL''BUM-SUP'LEME~TO, por sólo diez eenta.vos reciben la n.ovela compl,eta y encuadernada. lo cual les evita, corno suoede frecuentemente, que su obra se quecl,e trunca por
l~s extrav1os que por t-antos motivos, independ~entes de nuestr-a voluntad, sufren los número.,:
del Semanario.
.

y

,

Entrada. al salón,

OPORTUNAMJ&lt;}NTR daremos el cat.áÍoao de
los cua?ros que contendrá el Albu,m-Suple~nto.
Precio rle su1hscripción en toda la República:
$1.20 por trimestre, pav:o ad,elantado. Diri!tirse
á R. Murg-uía y Comp.- México. Apartado número 20 Bis.
.

S. M. VICTORIA, REINA DE INGLATERRA Y EMPERATRIZ DE LA INDIA.
+ el

!22 de Enero de 1901.

�Domingo 27 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Enero de_ 1901.

de luz y 9.ue podía ser,ir ~ un pintor PU;ª pintar
:Ma,dre, amó con fanati..;mo; pero con ci1'&lt;:Uinsla mnerte de Kleoer, as~mado _por un ara~.
pec,ción á sus hijo~, _Y con it~ohüría á s.us metos;
(hianclo me mudé á la. esquma del barr1&lt;, &lt;ll'
J:'oco anl1t.,; de monr, rn 1,iet.&lt; ► de .8altembl'11, Saint-Germ:ain, eu que vi~o hace diez aíiQ&lt;;, ,toméco!llbatía con sue canto~ la modorra precursora mu0ho cariño á 111 trano111la y carnpel'trl' eal1e de
.
Si -el aifán de totlo inglés es aparree,r y se-r res- de .su eníerrneda&lt;l.
,....
Reina, foé intpe&lt;:ahh• y encarn_ó, ii~1ipa~1lJ'l~ copetable, circunspecto y _enfa-gico, el bello ide-,11 de
mo
la
lev
é
inflexible
l:omo
eUa,
las
msütuc1oru.~
la inglesa es s.e1· pura, trnrna, ameinle y fiel. Blande su pafs. Ki intri,gó contrn &amp;llli mirn~tro~, Jll
&lt;'&amp;'l coono la nieve sonro,;ailas como la aurora,
'
,
pretendió imponer á h1;_ Cáo_~a.ru~ ~ al pueblo e~s
rubias com-0 la alborada,
Ue,vrun en e1 corazon
más blancu.ra.s que en la. tez y en el alm,1 más prefu1cncias; no era \ 1et&lt;&gt;rnt qu_ien_ gobernaba,
e.ra la U,irta. :Mucha._ H'&lt;.&gt; i; i::lH rnturuo~. eu ~as
&lt;luhura quo en las pupilas.
.
, .
:N"o sólo ;,on pu,ra;., i-on la pureza. m.u,ma; a mn- grandes crisis intcriorc:&gt; ó rn Jo-; crueles co~fücmeJ'illa sube el rubor en otea&lt;las niá,s pur- to,; exterio,res, la sorprendían, tri4e y a~gus~ada;
ºQ'1.1Ila
.
purinas, ningunos ojos ~e velan ;11ás dulcemente, pero jaun.ás la zyyeroa cxhahir una que;¡a m forningún párpa&lt;lo ~.e, abate con rn~s pudor
c~n- mular una prob,ó&lt;ta. J,a guerra. e&amp;pec:1almente,
taeto 6 al aspecto de la~ buje-.11a;; o de las 1ntser!as la. atormentaba; s u C'orazón d,e mujer am~nte:
huma.nas. Ahí donde la espaiiola ,;e yergue 111- tierno y virtuoso, repugnal"Ja. la. matanza. aun a
ilignada, ahí donde la iialiaJJa im1)reca y aco- trueque die la conqui~ta. PNo iltl á .s~1 pueblo
mete, la inglesa se rubol'iza, -'Se doble~?- se a,b:11,e y á la ley; servido,1~1 ante!- que ama. s1mbolo Y
como lirio incapaz de 6opo;ritar el latigazo de la aoonte de la volunt.HI popular. la deelaraba cuan'
&lt;l .
d~ el pueb!'O lo ex.i~ía, eomo firmaba la paz cuaninju,ria, de la im,olencia ó de la au ~c_1a.
La ing1esa anua en una forma angehca, una vez &lt;l.o la Nación lo redamaba.
y dizqi,;,,e tan doiloro~1 le era. que la última
e-n la vida, á un sólo hombre. Se un,, á su es~so oomo la yedra á la. encina, en él' reposa, en el v trem®da que In¡rlat.erra ha cmprenilid~, fué
confía, á él entrega todo su ser, lo enlaza &lt;.-omo parte principal en 1€·1 ª:!iq:1ih1mie~to &lt;le su nda:
8i lo creemos; 1-u rJel'l:1to bi1li&lt;lo tan~as vece_"',
para protegerlo, le enflora. le ¡&gt;erfuma y le ,e11dulvictorioso,
pero d{-.&lt;peclaza.(lo otras; la ar,1stocrac1_a
za la vida, arfronta con él Jo~ mismos huracanes
y las mismas te~t,adcs y :,,uele &lt;lesgajarlo:; eJ diezmada y de luto. el pueblo angu~tiado. la. n- Roui;selel, que queda frente á mi cas!- En &lt;'l ,;~1..,.
queza pública despilfal'ra&lt;la, sus meJo~rs ca-puta- XVJI se llamaba el Paso de las vacas; por&lt;111e
miomo ravo.
Mujeir ·de hogar y no tle salón, saoerdotiza del nes muertos ó vencid~. elamor('-R de vrndas y la- algunos señores habían con.struído e~ cll m, sus.
culto lle la familia y no reina de la moda, la es- mentos &lt;le huérfano~, e, máe &lt;le. lo qne ;:e nece~ita casas de campo; en una de éstas m~no Matl11me
.
posa inglesa embellece con la irradiación de su para matar á una rrina qw¡_, eonf'.er\'Ó toc1a su vida d•l' Larnbliere la amiga de Lafontame.
l11ta casa do! siglo pasado, siluada ~n la l'.,qu1l;elleza el "home," lo calienta con su amor, lo un corazón de mujer.
V,ictoria murió anr.i11fü1 y glo.r'io•a. y amada; rnt de la call,c Outlinot, se ha convertido t•n ho,pueb.la ai~ risas de niño:--, como cantoo de pájarO".
Si ~oza, sonríe apaciblemente; si sufre, calla y ol- pero no d1ebe, no puede l'laJler Rido fel,z por más pital de San Juan de1Dios: del otro lauo_ de la cavidadiza y &lt;TCncrosa, está siempre cfo,pucsta á ten- que mucho lo merecía. Por est-e concepto, ~l d•e-s- li.e hay una. hilera de casuchas ~n que v1_ve11 _a rtedru: los braz~5 á la dem.antla ele p.eroón. Para ella tino no le fué propicio; hubiera si-do más d1d10sa sanos pobres que gozan de la vista del J!t:rd m de
Joi; hermanos. La calJLe Rousselet está mu_v 1n1il
110 1cxi..;rlen las infülelidades del ma,rido; las igno- si no hubiera sido reina.
empedrada : hay pocas tiendas y las que hHy ~on
ra, no llegan hasta ella; los vicios, las pequeñeces,
rnuy humilde5. En las ventanas hay ropa tl'ntlula
las miserias de los ~uyos las di,:müpa, las iencubre,
y en las puertas pían los polfios. Uu:alqt~ier?- &lt;·re~las aten{ia y si ama,rgan su vida.. no altera:1. su ,
ría que estaba e u un pueblo de provmclll mur
con&lt;lucta, no le 1,ugiei~n represalias, no -v1c1an
atrasado, en un barrio que llegaba hasta el campo.
su fidelidad, ni la ud,vfan de la línea de su deber.
Coono poco,; coches p-asan por la calle Rou~selet ,
La mujer inglesa, puede no ser feliz; pero no
i:ie deja jugar á loo niños, que abundan,. po:n¡u(! lo~
deja jan:ruí.s &lt;le ser fi~l y abnegada.
pobres son prolíficos é ignoran la doetnna de MaJCuando sobre este fondo de cru:ácter de la rat.hu!'. A la hora de la salida &lt;le la escuela, la calle
za oo infi.ltr8111 la e&lt;luoa.ción esmerada, la moral
se ],lena de muchachos, y tanto he pasado por ella,
p~ritana, los hábitos de buena sociedad; _c~1!ndo
que 101- he !lleg•ad? á con~r. ~}los tamhi,én me
la in11lesa oo mira: colocada en alta poS1c1on, y
ronocen y á menudo me dicen: Buenos &lt;l~as, ::&gt;&lt;&gt;cuando sobre sus hombros ~ n altas responsañor." Eo.1 la Ka'V-idad, cua-ndo ponen peqlwnos albilidades morales, 1)0líticas y oociales, su virtud
tares en la;; puertas, con una servilleta h1anca.
se aquilata, su decoro 6-e refrna; se estudia, se gouna Vírgen de yeso, tres rosas en un vaso y do1-&lt;
bierna, S(} consfüllye en rígido censor de sí miscand.eleros de plomo, me siguen hasta que le--ma y se ostc;nta como vivo ejemplo de cuanto de
ei·ho en una alcancía una moneda de dos ,uddo~.
más _granoie y nms noble pueda producir la orgaF.n fin, me tratan como vecino y como arnig?: en
nización humana.
los dí.as de Se-ptiembre, cuando sopla e!! vrnnto,
Tal fué Victoria de Inglaterra. Xinguna jume dejan libre el paso, y las niñas d.ejan rle sa:1ventud más florida, pocas bellezas tan deslumbrantar la cue1xla para no estorbarme.
tes como la suya. A los dieciocho años comenzó
á reina.r, su ambiente se impregnó ct.el baiho 11:efítieo de las corles, aspiró hasta ie-1 hastío el m Entonces, conocí á la cojita. Ilace mucho t iemcien-ao de la ad-ulaeión, se codeó, niña aún, con
po tle eso: acaibal&gt;a. yo de instalarme en aqm•l balas rurnbidcmes de los hombres, con las miserias
rrio, y ella tendría de ocho á diez años.
Vestía de lttto porque su padre, carpinkrii, hade la huIDJanida•d; contemipló luchas sangri1entas y
bía muerto: se sentaba en el dinool de una pu&lt;!rt.a ,
catástwfes tiembles; costeó á cada paso fangos y
poniéndorn enc~ma de las rodilllas la ~t.1. Y selodaza,les, y ni aqueHia atmósfera la asfixió, ni
cntretenfa en ver jugar á los demás niños.
aquél incieMo la mareó,, ni aquél conil:~ct:&lt;&gt; la des:
lfe conmo·vía por su aire triste y meditabundo,.
vió, ni aquelfos especlaculos la pervirtieron, m
Los brasileños, de color de chocdlate y llenos
aqwellos fangales la envenenaircm. Para el1a no de anillos y &lt;le cadenas y de billetes de Banco, su.s grandes ojo,; negros, su rostro pálülo y sus
existían más que el amor ardiente por su pueblo cr.een q,u e conocen á París asistiendo al estreno cabellos castaños.
Pronto conoció, en mis miradas, que me r..m~ay poT los suyo,. su virtud ~ust,era é incólume y de una comedia, dando una vuelta por el bosque
la línea recta, invariable é inflexible de sus debe- de Boloña ó cenando en un r.e-staurant; y nosotros ba com:pasión y me sonreía con aire melaneúlico:
yo ,le decía al pasar: Adiós, hijita.
r-es die soberana constitucional.
!,OIIIlOS tan frívolos, que con gusto damos el título
Pasó ol tiempo-¡,dos ó tres años se desliza n
Se casó por amor con el elegido de su corazón, de parisiense á quien entiende pronto un retruétan pronto!-y m1 jueves, al empezar el JTio('S de
y fné fiel y ardientemente amada; fué prolífica cano ó saibe cuánto vale una mujer pcrd i.da.
y pobló de sobe.ramos todos los tronos_ europeo~;
En reaili&lt;lad, la vida entera de un observador Mayo, observé al salir de la casa, &lt;¡me la calle clefué siemipre digna sin wr orgullosa, virtuosa ron no alcanzaría para conocer á fondo la monstruosa RousRelet, tenía un aspecto &lt;lesu6ado de Jlesta.
ser mogigata, au~tera sin dejar de ser benévola.
ca.pita}, en la cual cada rincón tiene sn íi,:.onomía Era que iban á haoer su primera comunión muDulce, pero firmemente, impuso en 1'a Corte especial. ¡ Es tan grande la diversidad ele tipos chos niños. El obrero, que renegaba todos lo." días
cierta am,teri-dad compatib1e con el esplendor de que en ella !'e encuentran, que no es posibl].e ima- !de los j-0,,u ita;,, c1wpués de leer los ,1)Criódicos,. que
ría. oponeri:c. ":No somos paganos," decía la mttla corona y lle,'Ó á cabo un.a gran purificación de ginársela!
Esta variedad en €11 aspC'eto de las callles de la d:r.e, que había enseñado á sus hijos el Catecismo.
las costumbres de la aristocraeia. Con su ejem.-plo
Ademlás, la prilJllera comunión de loo niño~ cr-A
predicó la ficw'Jiclad de las esposas. la fecundidad gran ci uda&lt;l, es para el verdadero parisiense un
un
pretexto para una fiesta. La lavantll•ra C'O rrí.1
v el amor de la fami1iia á las madres-; proooribi6 manantial ina~otable de interés en Hl misma casa,
áns desnmleoes hieróticas, las iextravagancia.s de la por decirlo así; yo, que conozco á París perfecta,. ~on una camisa de homlbre en la mano; el barbeÍnoda, el despilfarro de las fortunas y la galante- mente y que nunca be salido de su recinto, des- ro afeitaba á mucli.os parroquiano.s impac·i('nt~;
cubro frecuentemente cosas asombrosas durante el pastelliero de la calle de Sévres prepara paete-hTía frívola.
llos desde 1a víspera y la fruter.a del número g
Ya viuda, á semejanza de Juana la Loca, vivía mió! pase-O!'.
Detrás d-0 la fábrica de los gobelinos, he encon~ vende mtwho. La gente se agru'Pa á las vrn lan.1sdel recuerdo y ca.si en la tumba -del príncipe Alberto. Vistió dieM.e enton&lt;.-es luto en la inltimi- trado un canail. melancólico, como Hos de Venecia; para ver pasar á los que han d-0 comulgar.
¡ Qué bien están los niños con &amp;us gorra'l nuedad ; huyó de placeres y :fiestas; casi se encerró y en Grene1le, á dos pasos del Campo de Mart.e,
una plaza pública como fas del Cairo, inundarla vas con franja de oro, exceptuando á Víctor, el
~n su hogar y en su dolor.

Reina, Esposa y Madre

ª'.

hijo del eba,nista, que dejó caer la suya en el lodo!
¡ {Jué tonto!
.Pero mAs b{)l]lÍtas están las niñas, vestidas ele
h!anco,, sobre L().(io las ru?ias! EII ~elo ],es cae muy
bren. Blhls lo saben y baJan los OJOS para parecer
m.ús virgimtles y para verse los guantes blancos1
que son los primeros que s.e ponen.
Las morenas parecen moscas ca1das ,en la leche
pero a, pesar de eso, sus madres están orgullosas.'
¡ Oh pobres madres! ~e han compuesto mucho pam _l'a fiesb1 y sus tr_aJes revelan UR poema d,e mi:;ena&amp; y dr economia~. ~'.hí rn un saco de terciopelo que prob,lÍ&gt;lemente fué hcoho durante la
J~~poúción de PaTís d,e 18,67 y un chal de cachenma que h-~cle á ~Iont~ de Piedad. Las niñas que
las acompanan s1 esta_n vestid-as de nuevo; y
&lt;'?ando. ~na mad;.e Je dice_ á otra: "Q11é ¡ruapa esta _la h1Ja de vd.
La primera contesta: ''¿ Qué
·&lt;pHrre vd? Va á cumplir trece años.''
En fin. es un hermorn día para todo el mundo.
aunqu•;, los padres que en nada er-een, v-ayan á
rnul'Jmtrar de la ceremonia €·n las tabernai-. Cuando los niñoR, formados en dos hilleras una de niños y ot.ra de niñu,;, :;e colocan frente' al a,Jtar con
11na vela en la mano. mientras el ór&lt;Tano
~uena en
0
d pre~biterio: las mamás lloran.
.!'ronoo eonocí á mi cojita entre el gmpo de
11111a"? se ~poyab_a en ,:u mruleta negra; pero me
paree1ó mas mmac-ulada, m,L..: pura, más blanca
t¡u,c las otras: tamlJién me pareció má~ com11o·vi'.l,1. m~s recogid·a que FUS compañHa,:: su rostro
rnftmtil .tenía una rxpresión ang-&amp;lica v mh-tica
que hubiera encantado al pintor &lt;le Holhein.
Le dí con más expre;ión que nunca los buenos
y me sentía yo feliz al p,ansa,r q~e elfa tam. l ,1e n tenía pu~t? ,au ve&amp;tido blanco. ¡Un vestirlo
l,Ianoo; e-1 traJe 1tlean para una hija del pueblo!

&lt;i!~-,

La demolición del Teatro Nacional.
¡ Demoler pam ret:onstruir !
Este es el 1-ema ú que nos ha conducido la sed

Desde entonc·es varias primaveras me han vis1sitado, y muchas veoes las brisas embal&amp;1.madas
de }layo han hroho flotar los blancos trajes de
las niñas que comulg-an, en la Rousselct. }{a,n pas~do algunos años con &amp;U.S prirru:averas, pero también con sus inviernos. Otr0$ niños juegan en la
calle, y al barbero ha cerrado su ti,e•nda; el pastelero fuma s.u pipa á la pUtirta de la c-aHe, pero
su barba he cnearuccido; la frutera del número 9
ha desa¡,arecido, y donde vivía, vive ahora una
lavandera.
A pesar de todo, la calle de lwuss.elet ha conservado su füonomía de ante6 v 'los hermanos de
San Juan de Dios, siguen en s~ convento.

de progre8o y á él tenemo&amp; qu&lt;! ~er ohedienteí'I
lo mismo en lo fí&amp;ico, que en lo moral; Jo mismo
en el orden científico, que en el orden social.
Los d-egencrados, Jo,; enfermizos, Jo:; pasionales, los ic.lio~. son nuestros semejau tes, es juesto.

Pei;o ¿qué ha sido M la cojita? ¡Ay! Ha crecido muy poco, aunque ya es una joven que pronto cumplirá veinte años, según la cuenta que he
sacado con los dedos.
Cuando la encuentro deEcansando en su mu-le•
ta, una muleta. nueva. y u,n poco :más grandie que
la que antes usaba, no me atreYo ya á decirie:
¡.A!diós, hijita! y me contento con quitarme el
sombrero. Sa:Je pocas veces. Su madre es a.hom
portera, y no puooo ver á la cojita, pero oigo el
ruido ince.:ante de la m:áquina en que cose. Trabaja ropa de sciíora, y parece que gana bastank
Me han dicho que e~tá muy enferma, y que
tiene una pierna s.in movimiento. ¡ ~ unca. se casará! ¡ Pobre lI\lllchacha!
Sin embargo, todas sus compañeras de comunión han vestido por segunda vez al traje blanco:
el de boda. El sábtilo, n-ada menos se casó la hija del zapatero con el hijo del sastre. (Era claro;
los domingos, cuando la madrre tomaba. el fre.;:co
á_ la pu~rta. ,Y los jóvenes jug.a.bam á la raqueta,
Hempre iba a dar e\ vd!ante al callejón del número ~3. que es negro como una boca de lobo y des,
, 1 al pa¡,::,cer pam buscar' el voaparer1an
en e,
larute. )
¡ Y qué bi&lt;:'n se ha portado el zapatero! Se ha.
COillido y se ha bebido muy bien.
Ein los momento.; en que la recién easada, mo11taba en el eoohe. con su traj,e de seda blanca y Sil
corona de aza.hare~. YÍ q_rn., mi pobre cojita estaba
e~ la puerta de su ca..."'8, a.poya:da en su muleta v
viendo á la joven casada con envidia.
: ·
i A~-! pronto sll!o ella hahrá quedado sin ponerse mas que una vez rn la vida, el vestido blanco!-

Franclsco &lt;!oppee.

J)Ue~, que la.mente mos su dcsaparic;ióu; pero dentro de los cánones del progreso, es de desear,e
qu~ e~a cle~aparición sea ta11 r.á,pida, que tan infehc&lt;'." ~eres no t&lt;.-ngan. tiempo iw,tante para legar a futum,; gener1Jt1ones ~us desgracais,. :(.JI
forma de abn-i~mo.
~a i_gneranria que condurle, el fanati~mo que
perJuéhca d~de la nmralla del criterio falso, qu e
1n1,-de comiderarse misericordiosamente como
una ~xculpante, deben de..:;apareoer por mQS que
el tmmfo del 8aber y el recto juicio hagan mi,
llar;" de víctimas _ent.q~ ignorantes
fanático¡;;_
},n el orden social, para que la libertad impc:re. para q_u~ el dereoho se respet\e, para qne la
paz ~ea ~hcla. y duradera., tie;ne mue-has Ve('{,
que prinripinrse por la guierra que diezma que
a.,,.ola, qne aniquila.
'
Y a~í. en torlo, para evolucionar, es preei,;o
l'!·rno1·er oh~t íwu los.
Hoy._ es una nota de actualidad, la demolición
del pnmer t e-a tro metroipohtano. ::\f:ultitm:1 ,1¡,
per;;ona, ro11t('mphm diariamente el derrumhr ,lr,
los_ fu~rte,; mnrn~. 1·e11 al dcscu hi erto, entre ma.(] U1J1ar1a &lt;lc~Yenrijada. telares carcomirlos ,- abiertoR c;;c-otilloneF, ru¡uel C!,Crna.rio, amplio ·recinto,
que por tanto, aiio, fué el inviolable ",:ccretere''
&lt;l_e toda;. esai- interesan.tes historietas que Fe cleFign~n con el nombre genérico de "la. vida entre
ha;,bdor.(i-."
l'~r otra, parl~. aquel e~nario ha Fervido para
&lt;¡ne . ohre el dr~~l c n lo mismo la;. g-lorias del arte.
qu~
han v1s1u1do, qt1r las reinas del "género
eh1co y )rnstn los moniltrUo$OS EAperpento;, ele
!as _c?me&lt;liaF ele magia, y pocos han de ser lo,
mdmduo,: de la actual generación. niños jó1·cnt',
ó viejo;;, qne no conwrven un rccueTdo de la,
horns ele cfotracción, pasadas en aquel recinto. '
Hccuer¡loR wn q uc q uedar,án S&lt;.'pultadoR hajo
los ei&gt;comhro,: y Fi'rVil"án de cimiento al teatro
moderno Y _rl e grandioso aspecto, q_ue va á levantarse en el m1Fmo ree111to.
Lo exigía fl&lt;Í la invariable ley de la evoluciírn:
"demoler p,:rn reconstruir."

y

~.º~

PREPARAMOS

c!ileformasde'1mporfancia
Vista tomad

.
a en 1os pnmeros días de la demolición del Teatro Nacional.

EN ESTE SEMANARIO.

�EL :MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

y sintiendo que se rompían todas las fil;r~
mi corazón que se desgarraba t-Odo lo ~ e

t.~
L

á comparar rnL ;,eno.
d d m'1· alma' lleaué
caoe
º la Madre de l Corde10
·
con la que experimentó
sin mancilla.
l
y oraba, oraba sin cesar. con la ~ue·r k cn e
ail!rna pidiendo á Dios la vida de m1 ma,c~r¿ que
agonizaba. al morir el dí¡¡, entre nubes roJas.
rno un rr:y que se reclina en su lecho th ])Ur-

:o-

en las venas y hacía palpitar más de prisa los corawn5.
.
Y en me-dio de este espeet.áoulo opulento de la
naturaleza, yo me sent_ía
morir ;porque veía .agom,zar á mi madre.
Juntando todo lo más
ean.to de mi JJiñez, haciendo UD Ha,mamjento,
i;uprerno á todos los recuerdos blancos de mi inocencia, oraoo; de rodillas 80bre la tierra y con las manos junta~.
&lt;'levaba mi espíritu á Dios, pidiendo, como saben pedir los hijos, la 'Vida de mi madre, que
era mi vida.
.
I
Ella me había Jnseñado á rezar; de sus labtos
; Ten ,piedad de mi, . Señ?r, que nunca mintieron, de su ~oraz?n que nunca
Ec-gún t,u grande ~:nsericord1~ ! me engañó, había yo aprendido a creer en la
y ~e!!Ím la multitud de mis
eficacia de la oración. Sabía q11e cuando una aliniq;¡dade,, láYamc, Dios mío! ma buena se levanta al cielo, entt•e las nubes
Encerrado dentro de ~os muros de tu santa az:~lcs del incienso, para pedir algo á la di,·inicasa, he vivido largos año~, buscando tu l~z Y dad, el Supr€mo Señor · de lo ~reado, derrama
enderezando mi espíritu por tus veredas :floridas. de su mano augusta el tesoro magotablc de sus
¡ Cuántas vece..~ al 1)ie de tus alta~es, he ~un- doncf, i,obre laF- cría.turas.
dido mi frente en el polrn, he hmmllado m1 a~Y oraba, oraba sin cesar, pidiendo con lágrim8, he aniquilado mi Yolunlad, sólo para segun·
mas en lo, ojos. la vida de mi 1ruadre. delante
tus leyes inmortale5 !
.
H arapo desdeñado por el m~m~o, miserable de una imá&lt;Ten de María, que tenía en sus bragirón arrebatado á las vompas m1C'Uas de. Sata- zos el C'adih~er ensangrentado de J ef:ús.
Con la sencillez de mis poeo, años. quería
ná8. busqué refugio en el claustro, y baJo s1:s
altas bóvedas y en si1s augu.sta,;; wleda~es he 01- eomprendcr el dolor de María al pie dE: la Cruz,
do constantemr1Jte mm rnz que me gnta, como
á Lázaro en el fondo de su sepulcro : "Le,ántate
y anda."
Yo venía del e-spario donde bril~a la vacilante luz de la ciencia; había apr~n~1do en Jos ~Lbros de los hornlwes •Jo que algmen me ·decia
eran las enseñanzas de l-a iniquidad. Arrastrade
por un impulso eublüne; me incliné muchas veces sobre el gran libro de la naturaleza_ paua registrar sus arcanos y alm~1brar sus ignorados
misterios. Sintiendo en m1 8er un soplo sobera~
no me reconcentraba (U las soledades de rnt
co~ciencia par·a lJU"C'ar en el fondo de mi corazón las huellas del Creador.
Mas ¡~y! concebido en el pecado y yo mismo
fruto de la iniquidad, me desposé c-o:i la amargura me alimenté con el dolor, crec1 entre las
tinieblas, y puedo deC'ir ú las ~nas: ¡ vosotras
sois mis hijos! y decir á los errores: ¡ vosotros
sois mis herm.an1os!
He maceral.fo :mis carne,, he contrariado mis
apetitos, be cru¿ificado. ~ni 1.:◊neu:pi~ccncia, y la
carne rebelde, y la pas10n mdomabl_e, han enaendrado en mí el pecado, como el hmo engenla podredumbre, como la mis~ria engen~ra
el delito, que al fin rl horn bre nacido &lt;le muJer
&lt;'S flaco y por todas parles lo enYuelven las
sombras.

dra

CLAUSURA DE LA PUERTA SANTA.
~JI veinticuatro de Diciembre último, Su Santidad León XIII verificó la más importante cer emonia del año, aun c-0nbí.ndose entre ellas las
que t uvieron Jugar con motiv~ de la aparición del
siglo XX, y que consistieron en solemnes misas
eu las Cat.&amp;cumbas y -en las principales Basílicas,
á las 12 de la noche del 31 de Diciembre.
La. ceremonia á que nos referimos, fué la clausura. de la Puerta Santa, abierta por el mismo
P ontífice en 24 de Diciembre de 1899, fecha en
que come:az6 el Jubileo Santo, que la Iglesia ce-

lehra cada veinticinco años, con toda pompa.
El acto es de los m."Ís aparatows y asistieron
á él, innumerables personas. El Supremo Pontífice es lleva.do en la Silla Gestatoria hasta la mencionada Puerta Santa, y después de muohas ceremonias que previene el Ritual, empuña una cuchara de oro, de forma igual á la que emplean
los albañi1e1!, toma lec.hada de cal, y después de
haber formaao el hueco corre~ondfonte, coloca en
él el primer ta.bique de lOB que se destinan á clausurar la puerta, pG&gt;r medio die un muro.

Las más altas dignidades de la Iglesi8 : C'ar&lt;lenaloo, Arzobispos y Obispos, que estuvieron presentes, colocaron despu€S un ladrillo cada uno y
en seguida terminaron la obra violentamente ]06
artesanos.
En el ~entro del mmo se pintó una cruz, que
per.manece:m allí hasta dentro de veintián,co añO!',
término al fin del cual, otro Pontífice, se,,oún todas las probabilidades, presidirá. la demolición tle
la pared, para celebrar un nuevo Jubileo.

II
Aún lo rt'cucrdo muy bien. Aquella ta11q,e el
i,ol agonizaba envuelto en nubes rojas&gt; como un
rey que se reclina en su lecho, envuelto en su
manto de púrpura. m cielo estaba muy hermof.o · la naturaleza toda, parecía iefitremecerse en
ur{ espasmo supremo ile regocijo. ~ntíase cruzar un hálito de fuego, que eneendía ila sangre

~~
·1 o 'f 1a.&lt;1
y fué la sombra. La norhe ~n e) cie
tinieblas en mi alma. La oractón mocente del
niño se perdió como un eco ~~-º en l-a~ ,~oledades tristes d-01 infinito.1 ¿ Que l!Illportaba, aquel
corazón, sin man~illa, €Strujado po~ la mano
cruel del dolor ante la inmensa maJestad - del
Universo? ¿ Qué importaba aquella alma huér;
fana que solÍw,a.ba en me~io _de su amargura;
¿ Q.uié~ iba á enjug-ar la lagrima que se quedo
cuajada. en 1os ojos vítreos d~. la muer~, J" las
Lígrimas que escaldaro1_1, la meJ1lla del .,11no.
,
Mi oración se perd10 en las soled!&lt;les de la.
noche y mi grito de dolor no ~nco~tro eco ante
la inexorable crueldad de lo mfinito.... • •

III
Mi niñez pasó, las tinieblas de mi alma Ee tuitigaron un tainto con los tibios resplandores del
cariño de mi padre.
.
Mi madre me enseño á orar y á creer. )11 padre me en~, ñó á pensar y á analizar. Lleróme á
la. U nivcrsidad, y -allí loe sabios y los doctores
pretendiendo sembrar la semilla de la fé, para
rc-oo(Ter la cosecha de hermosas -esperanzas en un
mun&lt;lo mejor, depositaron en mi espíritu el germen de la dwda. que ha dado su fruto natural :
el CSCE'jl'ticimrw.
. ..
Perse(Tuido como los héroes de la anhgue-dad,
por dud~s y remordimientos que hin,caban en mi
(-orazón sus dientes envenenados, busqué un refugio en el claustro.
Otro.s traen á estas soledades aecepcioncs de
amor y wmbras de cariño. Ue-gan aquí agovíados por el J)(}SO de sus ilusiones muertas, traen
los encantos mentidos de sus recuer.dos. y á veces vu(&gt;lven la vista hacia atriás, pensando en
p!acerei, idos y dichas que fueron.
.
Yo sólo he traído mi duda. que como serpiente de apretados anillos se enreda en mi corazón,
se anuda en mi garganta, y sofoca en mí toda
a~pinH:ión noble, agota todo sentimien~ ~ano.
tanto que á veces, siento rena0er la béstia mno-

----,..._____

�Domingo .27 de Enero de 1901.
ble, las pasiones bárbaras &lt;lel hombro salvaje, y
rehabilitado por quién sabe qué obscuros atavismos al estado primitivo, quisiere romper, destruir, abrazar cuanto me rodea, y asentarme sobre montones de ruinas para que hubiera en el
mundo objetivo la misma sole&lt;lad, la misma tristeza, la músma desolación que hay en mi alma.
En vano macero mis carnes, ahogo todas mis
concupiscencia.~, refreno todos mis apetitos. Mientras aniquilo la materia, el espíntu revive y se
exalta; busca la "causa única," y cuando quiero
volver mi voluntad al Señor, reaparece la oración del niño, miro á mi madre agonizando, y
siento que los ciclos están vacíos y que el espacio !'Ólo es una inmensa soledad, donde rued1m
lo mundos indiferentes y fr:os ante la nada del
hombre.
En or¿¡,¡;iones, una ráfaga de mundos mejores
orea mi fo2nte. Vuelven á mí las dalces palabras rle mi madre, y lloro con lágrimias de peni-,
tencia. 8on insuficientes y frías las palabras tremendas del rey profeta. Se sacuden mis huesos,
s,e estremecen mis entrañas,
siento mis labios
abrasados por el fuego de lsaías, y canto el salmo al són del órgano sagra,do.
,Pero cuando mi alma se quiere desbordar en el
cántiro, son vanas todas las voces de los profetas bíMicos, y sólo encuentro dignos de mi dok,r
_y de mi tristeza, los gritos de Job, en medio del
estercolero.

IV
Mis hermanos que ven mi cuerpo flaco y estudian mi vida, midiéndola con el cartabón de
las viejas virtudes illútiles, me llaman santo.
Como si hubiera santidad en medio de la miseria; como si fuera beatitud la oración que empieza en el sollozo y acaba en ila blasfemia; como si fuera digna del sayal que me cubre y del
silicio que desgarra mis carnes la desesperación eterna que roe mis entrañas!
Yo .peclí la vida de mi madre cuando mi alma
era blanca; después, las tinieblas me cubrieron
y un manto de luto me ha entristecido eternamente. ¿ Cómo podrá la fé ayudarme en mis tribu1laciones, cuando la dude. la eterna duda, me
señala siempre con su dedo inexorable la lágrima cuajada en los ojos vítreos de mi madre agolDizanbe? . . ..... .
Enero, 1901.

filpha.

EL MUNDO ILUSTRADO

L.AS 11101.ETAS DE: MIMÍ.
Disputan los crfücos si Miirger, como literato,
valía mucho ó poco; si sn estilo era así 'Ó asao.
Lo que yo sé, porque lo he pailpado, e.!' que si
.M:iirger resucitase, no tendría que andar mucho
para encontrar en el París de ahora, la alegría
de la "Vida de Bohemia," el -,,aso de " Rodolphe" y el abra.ro d-e "Mimi."
"Marcel," "Colline," "So.haunard" J las dadivosas muchachas del libro de lfiiger, todo e-9e
mundo está -,,i1'o, anda por ahí, :fué ayer al Jardín del Luxemburgo para :festejar á su cantor...
Renán pedía qll'e, cuanoo un literato oaliera
á la calle, llense de precursor á un ho~bre C01l
un quit11sol especial, indicando á la mulltitud que
Jcbía retirarse en testimonio de respeto.
El quitasol de Miirger estuvo ayer entre las
manos de trescientos "Collines,'' cada uno de los
cuales llevaba del brazo una chica del barrio Latino. y cada chica un ramo de flores_ silvestres.
Eran los bohemios los eternos bohemios del barrio, donde está p;ohibido, por un bando tácito,
.
t o se " aburguese..... "
que el litera
Iban á realizarse dos actos revolucionarios,
protestando conírn la inauguración académica y
gubernamental diel monumento y contra el espantoso precio de seis pesetas que ~ puso al cU!bierto del banquete en honor de Mnrger.
¡ A.h, no! ¿ Qué iban á baoer. allí g~ntes del
Municipio y gentes de la .Ac~emia? ~nrger era
de ellos los bohemios. ¡ .AbaJO el gobierno! ....
!Abajo Ía .Aca&lt;lemia!. ... ¡Fuera el "hisopo 1uinisterial !. ... !'
Uno de la comitiva; Givriérie, tuvo una frase
feliz al poner las flores en el monumento:
"Cuamlo llegue aquí, el viernes próximo, la
burguesía sabia y literaria notará que el monum.lf.'nto inaugurado hoy por la Bohemia, es ya un
monumento "demi-vierge."
("Vivas de los estudiantes, abraws de las estudiantas, ovación indescriptible.)
i Y el busto de Miirger, con, su buena :fioonomía de ,eterno bohemio, pareció anima.rae en el
pede.,;tal!. ... ..
¡ Qué gran persona Enry Miirger!. ... Trabajaba, trabajaba ...... ! Diez, doce, catorce horas
pen,;ando y escribiendo diariamente! Veinte :francos le pa.0o--a.b an en el "Corsaire'' por cada capítulo
de la ''Vida de Bohemia." El "amo" tuvo la
"gienerosidad" de darle á cuenta 300 :francos.
Aquella noche-escribía Miirger-soñé que era
el emperador de Marruecos y que me había casado
con la Banca de Francia.
¡Pobre Miirger ! Uegó á tener miedo de todo. . . . A urelien Scholl refiere que, invitado una
noohe á tomar ca.:fé en la "terrasse" de Brebant,
conteFtó duloomente:
"¡ Oh, no! •remo siempre que pase un ómnibus
por encima de mi ta;;;a."
Buenos amigos de él quisieron darle un destino
fijo, destino del Estado; pero negóse á aceptarlo
con la mimia. arrogancia de Maxime du Camp
cuando contestó á Flaubert sobre su propósito de
aJmitir un destino en una embajada.
"Sóla una enfermedad mental ó la consecuencia de una comida demasiado copiosa, puede explicar tu ridcíula idea."
A lo que replicó Flaubert:
"Llevas razón,. Soy un miserab}e. Sé magnánimo, y perdóname."
Así Miirger: siempre luchando, con la pluma
independiente, por no tomar la escoba del lacayo.
¡ Y lo cierto es que los lacayos son los que dan
gusto á los señores del mundo!. ....
ilfiirger tu,vo, á pesar de sus infortunios. una
suerte rara: Miirger tuvo á "Mimi :" la "Mimi"
de la leyenda, encarnada en una muchacha qu~
se llamaba "Lucile," cuya verdadera historia se
sabe, gracias al doctor Ca.banés, quien publicó,
hace algún tiempo, un sugestivo relato, poco conocido en París.
Y o ''la" ví dos ó tres veces en casa d'e Miiger
- ha dicho el doctor.-Tenía la cabeza doemasiado fuerte, con relación á &lt;la delicadeza del cuerpo; rubio el pelo; azules y grandes los ojos; apa-

EL MUNDO ILUSTRADO
gado el ..,rillo de las pupilas por una tisir incipioente; iJálido el sembllante, con palidez de cirio; vein ticua.tro años . .... "
Pooo tiempo después, fué Miirger á pedir á
Cabanés que interce&lt;l:ese con su hermano, estu,

Domingo 27 de Enero de 1901"._

(

.I
\

1

- 1

diante de medil'i.na, para que el doctor Clément
director del hospital de la Pitié, diera asilo e1~
él á la pobre "Milu.i" . . . . El doctor Clément
otorgó el permiso, aU11que tropez-aba con algunas
dtficultooes, y Cabanés fué á dar la "buena nueva" al poeta. Había salido de su casa y Jo recibió
"Mimi."
-:-No está Enrique; pero yo sé por qué ha
vemdo usted. Yo soy quien "iene necesidad de
ir al hospital. Ya hemos agotado ,los quinientos
francos que nos dió, á ruego de .Al:fred de Vígny, _la .Academia Frtances-a, · y mo 'tenemos un
céntimo. . Estoy enferma, lll!Uy enferma,, y sin
lum~re, si1;1 médico ni medicinas.
No quiero
seguir aqw.
La llevaron al hospital y al inscribirla se
averiguó que era ca.sada, casada con un carpintero .. . .
Pasaron ocho días sin ver á Miiger. ":Mi.mi"
lamentaba su ausencia. "¡ Ya no piensa en mí!eX'Clamaba.
-Oiga usted-dijo ::M:iiger-"Mimi" se queja
de que usted fa. tiene abandonada.
-:-¿ Y qué quiere usted que bao-a
yo? ¡ Ni siO
qmera tengo diez céntimos para comprarle un
ramito de violetas!
P?r fin fué dos ó tres veces, cada vez con un
ramito. Cuando no lo tenía no iba. Por una
cqui-vocación. verdaderamente fúnebre, la enfermera rle :'l\Lni''. 1~ dió la muerte y el hermano
de Caoanes corrió a dar la noticia á Miio-er
-"C'est fini"~le dijo en el oa:fé d.,.º l¡ Rotonda.
. "Miiger se fut á la ventana para que no le
viesen •llorar, Y un momento después desapareció
del ca:fé."
Desapareció de todos los círculos que frecuentaba. . Cuando se deshizo el error, costó muohvl
trabaJo encontrar al poeta. "¡ Mimi" resucitada, te llama !- le gritaron.
'
- Iré el domingo.
Hoy no tengo con qué
comprarle las violetas.
Y fué el domingo, con el ramo y le contestaron que "1fimi" estaba en el anfiteatro de Clamart . . .
"Miiger adoraba á "Mimi"-dice el doctor
Cabanés.- 1fiiger tenía un gran corazón. Era
bueno, leal, generoso. El miedo die lleo-ar
á la
6
cabece:a &lt;le la enferma sin llevar&gt;h las violetas
era mas fuerte que su voluntad y le clavaha en
la ,~cera_ del hos~ital, impidiéndole entrar."
Hac1a Vaug1rard:''-decía'--"hay unos m11torrales d?nde no tardará en haber violetas. .A.Hí
las cogere para lleváraefas, y entonces :a veré
todos los días .... "

.,Cuis jJonajoux.

�Domingo 27 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
n.n rayo sobre el épico p~ta,
_ .
¡ quedando ciegos, para siempre ?1-egos,
los neo-ros ojos del cantor de Oh1l'é:
proíun"dos ojos en que el genio ardía.
como el dorado surco de un~ estrella
que cruza las tinieblas d,e- la noche!

LA JUVENTUD DE HOMERO.
Amanece. Dichosa la alborada
esparee por los cielos y fos carrup-OS
el raud,al de su rubia cabellera..
A su radiante aparición, las flores
cíñense la corona d-e rocío;
vibran en J,a floresta alas y besos;
d nítido plumaje die los cisnes
rei'p1an:lece en los_ lagos; cada _rosa
fincre los rojos lab:os de una nmfa;
la tórtola f'llpita entre -el follaje
del álamo gentil; lanza el arro"O
!-lb fresca- risas de cristru1, y vJnu~,
la madre del amor, blanca y desnudia,
arom!i al UniverFo.--E-s una aurora
más bella, perfumada Y eRplendE.&gt;nte
qu,e el alba que ilumina la Odisea.
Por el frondoso bosque pasa, envuelto
en púrpureo fu~gor~ mo1,o giga~te
&lt;le apelino perfil, de raéhantes OJOS,
,lJ&gt;ORtura marcial, y hombros robustos
donde las recias águila;:. se posan.
}}l mancebo es un d=o;; hijo d-e dioses:
be-110 cual la victoriil, en fausto uía
&lt;le un ósculo nació que diera Apolo
1\ !·M ona, -l a diosa del combate.
Y cn los campos helénicos, su infancia.
se deslizó, cual fuente cri¡:atlina,
cantando sobre céspedes. Homero.
- Tr.l es su nombre-gusta desde ntn(.
la;; mieles de-1 pan11J de la poE)l'\ía,
y aprende, ya ienc-endido en sacro fuego,
el h imno sin pa~abras d•e los astro.-;
y la canción guerrera del torrente.
Bañ ado en los efluvios de esta aurora,
i;:u i'ed mitiga el arrogante mozo
en las azu les ondas que aca_rician
y refl-ejan el bosque de laureles.

Domingo 27 de Enero de 1901.

:EL MUNDO ILUSTRADO

Jllanue/ l(eit¡a.

7

1

CMJ\OS.

'ffi"i'''i''?""fí?"?

COSAS D:E :NIÑOS.

1

.

1

Siempre que muere un niño,
me lleno de temor y de cuidado ...
¡ con qué fadl:,(fad nos los arranca
},a muerte de los brazos!. ..
Mi niña se ha dormido;
la tengo dulcemente en mi regazo ..
8i me la has de quitar, dime, Dios mío
¿ para qué me la has dado?
Y, embriagado y feliz, Homero corta
ingente lira ele los duros robles,
y arranca de ella un cánti&lt;:o grandiosc,
de jamás e;;.ruclrndas armonías;
un cáT'hco tan fuerte y rutilante
como el escudo ,esplénd:do de Aquiles,
y en e1 que e5grime airada la Epoi,qa,
al roj':&gt; sol, la de&gt;ilumbrante espada;
canto inmortal de exámetros valientes
como legión soberbia de guerreros
de firmes y brillantes armaduras;
c,ántico, e.¿_ fin, que atruena los espacios
solemne .. triunfador, y á cuyos sones,
de fiera envidia. palidece Orfeo,
viendo rota en sus sienes la diadema
que con su lira conquistó. Vencido,
el amante de Eurídice venganza
pile á J ove, que rápido folmina

El castillo de Osborne, residencia donde p a s6 sus iílllmos mome n t os

Prusia. Las diversas grutas emán ligatla.s en tre
sí por esca1eras, que se ocultan detrás de gügantescas construcci~nes, de las cuales puede 0.nr una;
idoea, aunque incompleta, la fotografía qu~ publir
Rqtc oonvcnto está, pues, edificado sobre lo que
puede llamarse las eataoumba~,&lt;le Jerusale!n. Jfües
las g1'l.ltns y &lt;:avernas en cuestion, han scrvulo muchas veces de refugio á 1-os cristianos perseguidos.
La misión Fr{l¡ncesa y la Embajada. Etiope, pc.rmanecieron to&lt;lo un :rn.€s en J erusalem. T odos
loo ,cultos cristianos, católicos y orientales, tenían
sus representantes en la estación de Jernsnlem,
cuando la ,p eregrinación partió de regreso _á Jaffa.
y la l"'mbaj-ada y la Misión francesa, dieJaron la
Ciuda.d Santa enfare gri;tos die entusiasmo, que
fueron una despedida bien significativa.

Le ví correr, y ví su cuerpecito
moverse vacilan~ ....
lie ví caer . . . ~ nacarada frente
1a vi teñida en sangre! ....
Y ved ;por qué rorría el pobre niño :
l por besar á. su madre!

Y a la desconfianza y la malicia
s-e asorruan á sus ojos:
fa c,ánd:da expresión pe,rdió su cara.
¡ qué láb--tima de niño tan rue-rmoso.

Los juguetes en un rincon,cito,
la oasa en silencio,
la cuna vacía, la madre llorando .. .
¡ y el niií.o en el cielo! . .•
Vicente Medina.

s . M. l a Re ina

Victoria.

L a Misión francesa en la Tuert a de Ornar.

del Capitán de fraga.ta De V erehéres, se componía de algunos Oficiales y de una veintena de marin eros del "CaSFud."
~
.E-1 l~mibajador R tiope, Jo~ peregrinos y los marí no., franceses, recibieron en Jl'rusalem la aooUIA lliS ITA Á JEBUSALEM.
~ :da ntás simpática, tanto de parlu de las altas
nut(lri,fades Otolllfillas, como de los J des de las
Ne hay deber mü.s grato ni llenado con mayor diversas comunidM.iee crist.iam1•.
·
contento por todo el mundo Cristiano de AbisilÍrJo de nuestros grabados, r epre-=t&gt;nta á la f:Xnia, que hacer periódicamente una Per(\,crrinación
prc~nda ~i~ión sol,re fa gradería de uno de Ls
á la Tierra Santa, con ~ecialidad, á l-0s santo~
garnles pórticos de la Mez(p1ita ele Ornar, que
lug~ de J erusalem, &lt;lo,n,de mimp-len los votos y
pra, haL"e _IJ0CO tiem,_J-O todavía, inat-&lt;:esible á. io2
promesas que dan generalmente origen á la exUri~tinnm,. m Jefe de h Misión, }f. Moni1"n ,
cur.sión.
tie11e á rn derecha al ¡r~rr nte el-el Uonsulado nt&gt;
La Embajada Etiope enviada IJ)Or el Eml)&lt;•raFran1•i:1; ;\ su izquier&lt;lR, a , Emlmjat1or l-J Fü.1dor Menelik, para visitar la E:xiposición Univerpfa; el :e~to de la \1.i~i(,n y al-gun-0s 1nvilall0;;,
sa'! de París que acaba de clausurarse, ha efeot.uaoc-upan ias gradas del }'(rti&lt;:o.
do, antes &lt;le regresar á su país, esta piadosa jorEi Patriarca griego, Su Beatitud }fomeñor
nm á JeruBalem.
Damianos, á quien la Misión hflbía ped id&amp; autoL a Embajada iba enca,bezada por Mondon Viri;t,ación pa_ra visitar el mona$terio ele Mar-Sabú.
daioot, consejero del Emperador de Etiopía, y le
aprove..•hó esta oportUJn,i&lt;lad de denw-;,trar sus simservía de comitiva, un destacamento del crul'ero
patía~. La Misión fué r ecibida en el monasterio,
francés, el "Oa&amp;:ard" que r ecibió á bordo á la
al són de las caIIl/J)anas. por todo d personal de
Em!bajada, en el puerto de Tolón , para cond ncí rmonjes d-el convento- y se le otorgó una hospitala á Jaffa. J&lt;:&lt;:te rlef:ta&lt;·ament-o, bajo las órclen{'•
ra lirlad t:a.nto más brillante, cuanto que el monMterio en ·cuestión está establecido y vive bajo la regla d-el
Monte Athos; toda clase- de
f\l imon tos gra'30l'C\'" están rprohibidos.
X i m ujeres ni animales. hembra.-; pueden penetrar al convento. -· foé rueeesas-ario hacer ir de J aífa todo
lo indispensable para la recepdón.
Este extraño oornvento, 'PUi-'
recido aL del Monte San Mi,.
guel, pero no edificado ten una
isla como aquél, sino flanqueiido wbre la pared ele tma inmcn1.1a muralla cortada -á pico.
domina por complet.o el Ce~
&lt;h-ón, al que los árabes llarrnan
"wadi En,Nar,:' qwe quiel"e
decir "el terreno de fuego,"
contiene la tumba de San SaMs, uno de los santos más venerados de la Iglesia orient.al,
v escond-e en su enorme recinto, m:1a irrfinidad de grutas que
fueron y son aún el retiro de
U'Tl gran númeiro de cenobitas.
El monasterio está situado
en el D€Sierto de Judá, cuya
F\olemne construcción no habría
pin&lt;:el ó pluma crupaz de describir.
Una .de sus gruitas, contiene
los cráneos de 5,500 cenobit.as
que fueron aseainados a,llí por
ConTen to de llar-Saba dominando el Cedr6n.-(Dc:!rierto de: Jndá, Palc:otina.)
lru; tropas d-e Oosroea, ,r ey de

Abisinios en Tierra Santa.

Mgr. Dami•no•, patriaren griego de Jerusalem.

LAS MONEDAS.
Los harapos cubrían sus cuerpecitos. L~s mbias
cabelleras desordenadas parecían que~er huir de
aquella miseria, y se enroscaban y esparcían. El a.irºc se colaba en 81 euartucho, Effilbando o.l ,pasar
por den rendijas. Pero los niños tení:tn los ojoe
oriihrntcs y los pómulos rosados. Corrí"an y r%piraban fatigosamente.
Eran cuatro. Ninguno había eom.i&lt;lo. Pero ten ían una moneda en las crispadas manocitas. Y
se les agrandaiban Uos ojos cada. vez qne miraban
el tesoro. Y soñaban, cándidamente, con una incalculable variedad &lt;le golosinas.
El padre les había dicho:
-.A.l que se quede sin comer lle do_r nnn moned~.
Todas las criaturas habían ¡preferido fa. ri.queza.
Y habían levantado enérgicamente los brazos al
apretar entre los dedos el disco.
Tod-0 fueron risas, y carreras, y algazara, mientras el obrero devoraba el puchero mísero; mirando oblicuamente á los rujos. No eontaban éstos
con las exi-gencia.s del hambre.
¡ Ya lo creo que les venwría! ....
El padre se fué á la fábrica á ganar e'l mendrugo, y cuando volvió, ya entrada 111. noche, los chicuelos corrieron á darle las monedas. El\ sue semblantes pálidos había estela de Uigrima.s.
-¡ Tenemos mucha hambre!
Las monedas irían minando sus vidas. Y a&lt;:abarfan con ellas otras de más valor que les darían 'los hoIIllbres en el transCl11'SO de los tiern¡p~.
Y fas monedas volvían.
-,! Sí?-les contestó el obrero.-Pnes traigan
las monedas.
Habí_a muerto la madre, que ayudaba á ganar,
v el ahme.nto faltaba. Las monedas eerían entregad~s y recibid-as siempre que faltara pan. Y ]os
niños volverían á wrrer y á reír en&lt;-'fil"l."?ados en c1
cuartucho. ¡ Oh las ambicionts! ...

7osé Jlfarla (Jueveoo.

�Domingo 27 de Enero de 1901.

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�Domingo 27 de Enero de 1901.

•

EL MUNDO ILUSTRADO

a

guerra de paz, de bien, de buen ejeIIllplO,
guena de tolerancia;
ceded todo derecho; dad.lo todo;
cesen la6 viles ansiM
y acaben, de una vez, las ambiciones
·
que la discordia fraguan.
Xo más guerras, por Dios ... ¡ teng-a. la madre
completa su nidada!

Vice11te )Yleoí11a,

INSOMNlOS Y RIMAS
I

CREPÚSCULO.
T&gt;nk·'mente,
g1 de1lil~nt-0
Sol ~ c~fuma
TTas lla hrnma,
] le aurea espuma
J&gt;el Poniicnte.

( 'ttántos don&lt;'s
R ilut-ion~,
Cnan&lt;l-0 hay Yiudo,
Cuando ha3c mudos
Y desnudos
CorazoncR.

De lo+; cie1os
Cuelgan velos
Y hrocaclo:-i
l\fordomdos,
Y viola&lt;lM
l'J'erciopoloR.

l?l ~antuario
Solitario
Lan¡,,a al vi&lt;'lilo
El lamenlo
De su lento
Cam panarin.

Ros! ros bellos,
Finos &lt;mollos,
Dulces ojos,
Labios rojos,
NndoR flojos
de Cil belllos!

Y mi la bruna
Noche, entre una
Nube en·ante,
Surge avante
Jill oebrnte
De la luna.

Si, }.lenas de fragancia y de colores,
las ilusiones t,odas de 1-a vida
pudiesen colocarse en vez de flores;
¡ qué ramo entretejiera, conmovida,
el Hada tutelar de los am-0res!

II
Como suelen los rayos de Oa. Luna
hasta el fond-0 bajar de limpia. fuente,
así mis anhelantes pensamie.ntos
l legan á tí, y, enloquecidos, quieren
entrar en el santuario que se esconde
tras el místioo vál-0 de tu frente.

III
Busquen otros el Arte, no cabe,
en mis sueñ-0s, oficio ó tarea.
Yo ambiciono cantar como el ave
que, ent1't'g-ada. á su instinto, gorjea;

cual murmura el arroyo, y no sabe
que murmura, que salta y que serpea

Le. pasión desconoce el aliño:
son las frases de amor t\iernpre francas.
Para tí. . .. ¡ que me inspire el cariño
y que él grabe estas notas que arrancas,
en un álbum de páginas blancas,
aun más blanoos que el a,lma de un niño!

·EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO vm--TOMO 1--NÜM. 5

MÉXICO, FEBRERO 3 DE 1901.

Director: LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA.

8ubscripc(6n me11811ai foránea, I 1.50.
I •lem (dem en la Gap.tal, 1.!5.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

IV
¿ J,og1ará mi constancia revtrente
el premio de tu amor, c!lslo y bendito?
¡ Una gota, cayendo etl'rnamente,
reblandece las m-0les de granito!

V
Hay en las flores muertas
la tristeza de un nido abandonado,
y en las vetustas puertas
de un edificio ha tiempo inJ1abitado
Pe observa fa expresión &lt;le desconsuelo
que en el semblante pálido y enjuto,
clo la vejez y el duelo
Van imprimiendo páginas de lut-0.

¡ Cese ya la mem-0ria deipri.rn.entel
¡ No más cuadros sombríos!
Quiero bañarme en lw. respl,andecieni:;,
quiero sentir muy &lt;-"E:rca de los mios
tus grandes ojos, de mirar profundo!
;. Por qué no recobrar la dulce calma,
Si aun brilla el sol para anilIIlar el m'l.lndo,
Y aun tJengo juventud dentro del alma?

€r11esto Solís,

Efre11 R&lt;:ln,1/erlo.

01 nt ve1, ~l augurio pa,o:o,~
de guerra nos asalta ...
¡ otra vcq, cspantom y repuguante
la insensatéz humana!
¿ Quó tlihráis, por mi vida, de-:.clich ulos
lo,-. _qne alcntá;s esa co1üienda h{1rhara?'
¿qué libráis por mi vida?
¿ por quf vais á luohar que tant.&lt;&gt; v111ga
romo la vida hcrrno~a
á la paz y al tmhajo c-onsagreda~
Reñor, ;.qué altar es ese
que rn holocausto de su fé rechn1¡1
&lt;'l triste sacrificio
{le las c'-OSas más san tas?
Señor. yo tengo madre .... ¡como to,la.;
de buena y desdichada! ....
Señor, ¿ qué -altar es ,e~c que la c:11;igc
pc&lt;lazos de su alma
~, días angustiosos sin consuelo,
llorando desolada?
Sciior, ¿ qué vale tanto
romo va'1c11. sus lágrim~s?

,. .
¡No mí¡; !{U.erras, por Dios; por ol que un elfo
~a.crificé,~e CR arai;
del amc•r &lt;le los hombres
que como bi c·n supremo predi-caha!
No 11mís guerras, por Dio;:;; en nue.~tros c·11111 ¡,o,
las juveni:-eti fuerzas hacen- falta,
rnas no para luchar -estér~mentlC':
la tierra las reclama
para da.rnos los bieno., bendecidos
,que pródiga Il'OS guarda.
Fructífero su.&lt;lor, au&lt;lor honrado
pide fa, tierra, &lt;le labores ávi&lt;la;
no la reguéia eon sangre .. ..
¡ 110 la reguéis con sangre, que se mi:u1cl1a!
No más ·guerra, por Dios; guerra á la guerra
y á loo que atenten á la paz sagrada;

EL PRÍNCIPE DE GALES
actualmente i{ey de :Jng/aferra y €mperaoor de la Yndia asa oo ' .
,
del :buque Connaught, en los cd:pcs ~e ;;;:~:o~ las tropas, e11 corr¡pañía
(G'rabado de la colección de la casa de C, Pella ndh1i.)

Alegoría de los dos siglos.
Primer grabado que obtu..-lmoe con luz artificial.

(Fot. Josl. S. del Pcral.)-Zacatccu.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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        <name>Clausura Puerta Santa</name>
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                    <text>Doming-o 13 de Enero de 1901.

F,T, MTTNTIO TT,TTRTRA DO

\

.'

-[L J"\UNDO ILUSTRADO·
AÑO VIII-TOMO I--NÚM. 3

MÉXICO, ENERO 20 DE 1901.

Director: LIC. lUFAEL REYES SPINDOLA.

Gerente : ANTONIO CUYAS,

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(1)

Floenora Duse con la hiiita del p intor Lembach.
Pastei d~ Franz von Lenbach.

Bi+bscripoi&lt;5n. memuai f or6n.ea, $ 1.50.
Idem Uem en. ia OapOaJ, 1.f5.

�:.mringo 20 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

F,L MUND0 ILUSTRADO

Domingo . 20 de Enero de 1961.

22 DE DICIEMBRE DE 1900.

RECUERDOS DE UN BAILE.

l. Srita. Josefa Algara. (Rorro.)-2. Srita. María Rincón Gallardo. (Japonesa).- 3. Srita. Anita Riba y Cervantes. (Caperuza roja).
4 Srita. Teresa Parada. ('Tr1:.j~ capricho "rosa y negro.") .
(Fot. E. Lange.},

l. :Srl~a. Guadalupe !:Uva Y u~rvantes. (Primer imperio).-2. Srtta, J'uSefa Algara. (Borro).-3. Srlta. Muía Rincón Gállardo. (Maja},
4. Srlta. Dolores Parada. (Estilo Luis XV.
·
·
(Fot. E. Langc.)

�Domingo 20 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 20 de Enero de 1901~

EL MUNDO ILUSTRADO

Amor de abuelo yamor de nieto
El mbuelo tenía sesenta años. E~3: alto, se?o,
nervioso, teüido vagamente por la b:hs, con ~JOS
admirables de un gris profundo, prenad_os de unperio:;a enero-fa. Viejo soldado, refoTIIl.lsta. recalr.itr.ante lii:ral descamisado, ateo, habla•ba como
quien ~nda, regañaba platieitn._do1 parec~a est~r
siempre á la caibeza d~ _su reg;mie~to, 1mpon~a
en todo la disciplina Jillhtar. Sonreia poco, reia
casi nunca, se irritaba á menudo. ~ra _un ~gro
con oorazón de niñ~ generoso, carifatirvo, lea,l
amigo y maJm'O&lt;liento y regañón. Como e1 Ursus de Vfotor Rugo toda su virtud eran .actos.
Sabía socorrer, pero no consolar; contrastaban ~a
rudeza de su palabra 0011 la dulzuro de sus sentimientos.
.
Todas sus pas.ion~s tenían una . sola mamfesta.ción la cólera. Su ternura era mwunda, su
entusiasr:io liilioso su compasión, arrebatada.
I 0"noraba ~na
asentir. Sólo diecía que sí
'
. que
cuando oía decir que
no, á reserva de d,ecir
no cuando oía decir que sí.
Había deja.do una pierna y parte del mu~lo
en cuailq,uier parte, e11: Ca~pulálpam, , sa1be _Dios
dón&lt;le! y mutilado y v1ctonoso, se h.abia retirado
al campo, había cultivado la tierr.a, fundado ~~a
r ica industria y procreado una numerosa fam1ha
á la que adoraba y re¡rañaba en e~ceso. . .
Lmpregn,ado de liberal~smo, !1abia suprimido la
tienda de raya y la babia temdo que restabl,ecer
á instancias de la peonada. A.dministmba jus_ticia en su finca encerraba en la troje á los ebnos
y escandalosos,' componía los ~trim&lt;&gt;_nio:- desav~nidos hacía vacunar y educar a los md1tos, gnta•ba todo el ti'8mpo y hacía todo el bien que podía, con una cara de capaooz de chusma.
Cuando fué rico viajó; dese&lt;&gt;nte.nto de todo, no
dejó de disfrutar de nada, y ya_ -yiejo, c~sado ~
algo enf.ermo, vino oon su familia á radicarse a
la capital. N o &lt;J.~iso nun,ca_ tene_r C?0!1e, andaba
siempre en tranvia y su un.oo eJer c1c10 era sentarse por la tarde, en la Al.ameda, á ver pasar .J-Os
coches que van á la Reforma, regañando con algún v.iejo oompañero de arm3:s y ma~~~ando t-erron,es de azúcar para neutralizar la bi:fu!.
Todo le disgustaiba, de todo estaba siempre d~scontento del Gobierno, del pueblo, de la SOCJedad, de Íos pavimentos, de la comida, y vivía feliz
rene..,,"'llndo de todo.
,
Tuvo una crisis en su vida; se l e enamoro su
hija menor. La caldera de su inidi.gnación estuvo á punto de estallar; se puso sombrío y taciturno y peor bu.mora.do que nunca. Cuando "se
fonnalizaron las oosas," echaba. chispas. Llegmba
dos ~es al dí.a heaho un energúmeno, diciendo
h orrores echando pestes, crurgadG de chucherías,
de jugu~tes vaJiosos, die mueblecitos .cucos p3:ra
la &lt;.!aSa de los futuros y llena.u.do de improperios
á la modista que no acababa las donas ó al tapicero que no daba traza de arreglar las ,cortinn:s,El &lt;lía de la boda eehó pestes, y ech o tambien
1a casa por la ventana, y a:l ver desaparecer del
&lt;lintel de la puerta la blanca cauda de la desposada que ,cambiaba. de nido, se temió que rompiera
á muletazos ros •espejos y se l e vió derramar dos
lágrimas.
Pasóún año; y qué año! No había en el mercado-azúcar para aquella bilis; todo era tristez_a
y dwe:lo;' cuando los recién c3:sados venían de visita recibían una buena reprimenda y un regalo
va,Ji~so i á fuerza dé improperios, los detenía á comer · á 'vuelta de
ó tres sermones los retenía á
cen¡r y á dormir y sólo se separaba. de ellos á la
fuerza y á revi enta cinchas.
Un día aquel bronce se fundió en miel. E ra
abuelo. Cuando se acercó á la cuna ,sonreía plácidámente y caminaba como sobre algodones.
:Entre encajes y flane~as se distinguía un bultito,
dos mofl.etés de leche y rosa, nilos de oro bajo
una cofia tejida de nube; dos manitas entrecerradas y decoradas· de uñitas de nacar: el nieto.
E l ve-terano contempló aquelil-0 con plácido
asombro, se mdinó par.a mirar mejor; con la punta del' dedo tocó apenas la mejil1a d~l niño _do:mido, por la primera vez de su vida se smtió
iundado de ternura, toda la. bondad encerrada,
toda la t-ernura aprisiona.da en su oor.azón desbordó, asomo SUi ojos y Eil viejo adusto, lloraba
de placer.
Desde a,q~ punto, el viejo coronel se convirtió en pilmama; asesoraba --á J.a nooriza, ·da-

coed

dos

a

ba útiles consejos á la mamá; presidía á la alimentación del bebé; asistía á la sesión &lt;le baños· bacía aflojar las cintas del ropón y &lt;le la
fay~. Compró termómetros y los inslul? en todas
las piezas; le amaneda y le anocbocia en_ casa
de su nieto; no' había ya donde pon&lt;er las _s1lhtas
americanas, los oochecitos ingleses, las banadems
nuevo modelo; co~ró sobre :Ja march_a un surtido de sonajas, mamaderas, soldados, pitos y cornetas, llevó ferrooíll'ril de vapor y cabaLlo d~ cuerda y enseñó al niño á chupar caramelo.
E1 niño, en Dios creía y en su abuelo a&lt;l~raba, juga,ba con su pioeha, cabalgaba l'n sus piernas y más tarde, cuando empezó á andar paseaban juntos, el niño asido á la pierna &lt;le palo del
viejo.
Esta felicidad duró, como todas, poco. Fl anciano coronel murió rodeado de su familia, sonri@dÓ J mirando á su nieto.
El niño parecía no estrañarlo, nadie en la: casa le hablaba de él; de tiempo en tiempo mterrU;mpía sus juegos y :p2seaba en derr&lt;';1or u1;a
mirada vaga, que busca y ne encuentra, o ~cudrn
á la puerta al sonar la campanillll a como s1 esperara á alguien.
,
Poco después, ya nada. Parecía haber olvidado to&lt;lo y por completo. Un día jugaba en la
Alameda; había improvisado un eonvoy, atando
con nn hilo una cur,eña, un cochecito y un caballo de palo. Absorto en su trabajo parecía inrsensible á todo y extraño ai1 mundo.
De pronto, comenzó á r esonar monótono Y
acompasado el chocar de una muleta en el ce-mento de la calzada. Era un im-á.li&lt;1o que se
acercaba.
El niño prestó atención, se hirguió
luego, volvió la cara, abrió los bracitos y s.e precipitó sobre la mu,1eta del inrnlido_, llorando y
gritando, loco de alegría: PapiÍ ! Pa,pá !

.
do ,,,, viento empezó á soplar viokntasmo cuan . " 1
] l .. l'
,net
O
mcn e, cua ndo se dió á fos fo¡roneros
.f t Q
o- ~ , el ,
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" la &lt;&gt;roen de encender sus ue"o ) e
set1~au,l
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era demas:ado ti:r::e. ¡Hal
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1 ¡
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rooaca
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mon1ento
y.
el prnner
·
· , el nav10 .empezo a •tc11,ar
f , mpuja&lt;lo ha'Cia el an,2c1fe que uerra, por
~ie¿te la entrada del puerto, donde se e~tre-Jila~a algu'nos momentos de5pnés, O?n~:8' la~ roca~..
,,
norme muchedumbre as1stio ~ aquel clr.1e, un me.~ que el "G nc1·senau• ' ,:,e
, , ~•11 1.;011ma"' na
H ac1a
.
-.r.ílao-a
habiéndose
trabado
entre
t ra b a en fü:t o' , ,
, .
f. .
.· 1os
.
a tierra eon
1 ecuenua
marmos
que d""'ne-ridian
.,.,.,.
•
p
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la oblación, r elacione;; muy cord1a,l;-S· er&lt;&gt; toe a
la
voluntad d~ los Malaguenos y '~~. los
miembros de la coloma alemana~ ~ue se p 1_\ ~nI la primera noti&lt;fra del smiestro, fnc 1111t
p~~~t:, mientras la tempestad
mani:n·o Iue rt,e ara ir en la ayuda de los naufrago,.
bordo según '·El Cronista," l-lrubfa un de~orden e~pa~tow, un aloc~miento gene1:a-1:
unos re PI·ecipi taban hacia las , embart·.11·1011~.
. · : J•
desde el momento ien que el nav10 empezo ,1 _
=a mientras que otros se lanzaban pn1
ce~ agl
'
El "Gneisenau" fué arrojado , :ma'&gt;'
eruo
ad uras.
veces contr-a. til dique hasta el momento en qut',.

IX
Ven, que la tarde muere, el_ sol declina,
De púrpura se tiñe la AlpuJai:ra,
Enciéndese la estrella vespertrna,
Vuelve al alero ya la golondrina
Y ca1lla en el barranco la cigarra.

huena

S;

'l

Pabellón de los plácidos senderos,
Y entre las ramas de gigante altura,
Las frases que te dice mi ternura
Las trinan en sus nid'Os fos jilgueros.

ia:

I V,

j

:N"o tar des; del encanto que te asombra
Fs hora va: la trémula enramada
Con voz ele arrullo sin cesar te nombra,
Y es que ha:v alma,: oc11Ji.as en la rnmbra
Que esperan impacientes tu ]•legada.
V

-------

r

~!-

XI

111
Ven ' y si"amos
por la senda agreste .
o
Que aun 0o-uarda llnidas nuestras propias
hu~lu,
Qur han besa&lt;lo las orlas de tu ~ste:
¡ Es templo de amor! con luz celeste
La iluminan tembl!ando las estrella;,.

habién&lt;loi:e prod ucid-o una importante avería, zozobró.
_
Entonces los marineros se arroJaron a 1 agu~~
EL NAUFRAGIO DEL "GNEISENAU." muy
fangosa, cargada de looo,
~a&lt;l~ron hacia
el borde. Desde el muel'le, se asistia a su lucha:contra la muerte,_ sin poderles pre_star ~ocorro
En nuestras ediciones diarias hemos infonna- " UDO · otros contmuaban s-qspend'í.dos a los m,a"do á nuestros lect&lt;&gt;res del na1úragio del tines, 'á los cordajes, á las V'ergas, _á las m irniobra~.
navío afom.án "Gneisenau," arrojado sobre la cosDos- botes salidos del puerto m tentaron acerta de Máilaga, y ahora, al mismo tiempo que las carse al navío perdido. pero todo fué en vano. U1~
fotografías, algunas de las cuales he mos publica.- poco más tande sin embargo, uno de ellos logn!
do, nwstrando las diversas fases del ,ah-amento a·bordar al "Gneisenau" y embarcar á catorce e ►
del equipaje de la fragata en cuestión, los diarios dieciséis hombres, Pero cuando volvía. á tien-a, :leespañoles nos traen det.alle,, circunstanciados de ,olcó una ola v sólo tres de ij-0s náufragos tuviela catástrofe.
ron la suerte áe salvarse á na.do.
Ha sido en efecto, como era fácil suponerlo,
Una d e las ohaluipa.s del "Gneisenan·' dejó el
por un golpe de viento del Este, por Jo qne el crucero llevan.do ocho b0mbres, entre los cualles
"Gneisenau" fué arrojado contra la costa ele 1fa- ~e conhtba el comandante Krestih:rrumn,--&lt;hecho
laga; pero, aunque •la nota oficial publicada por el que desmiente la primera versión, según la cua_l,
''Monitor del Imperio," sostiene que 1a tempestad el menci&lt;&gt;nado oficial, se baibía dejado hundir
llegó de una ma~ra enteramente imprevista, el con su n avío. Esta ch11lupa se hundió, sin embardiario ~'El Cronista," &lt;le Málaga, afirma por el go, con todos los que la trip~aban.
contrano, que, en la mañana, el "jefe de la maEl teniente capitán Bermngbau.s, leva~tadorina," del puerto de Márraga había hecho prerenir por una ola, se c~gió á una ph1~cha. Lucho la~aJl coman.dante K1iesthrnann que la posición que go tiea:npo; clespues, agota.do, deJ-0 aquella pave~,1
del n aufragio y se abismó en -el mar. ~n g~lpe
d,e mar, había también fovantado al rngemeroPrufer.
.
Uno de los marinos, agazapado sobre la qm_1111
de una chalupa, permanooió cinco horas C;&gt;m? Jnguete de las dlas, antes d.e poder llegar a tierrn.
A las 2 de la tarde salió del puerto él vaµor
"O-abo ·ortega!," llevan.'do hacia el "Gniei&amp;enau" íi
las autoriclade~ marítimas de Málaga. Pero 110
pu1&lt;:1o a&lt;:,e rcársele v tubo que vdliverse atrás.
Com natural es pensarlo, durante todo , e~tr
tiempo !&gt;e multiplicaron l&lt;&gt;s actos de bero1s!l1º·
Se cita á un marino español, llamado Fra.nc1srn
López M-arín. que salvó cuatro hombres él solo.
y no abandonó la partida sino cuanldo fué gravemente herido en ija, cabeza.
Finalmente hacia la tarde se logró establec,e_i·
un puente entre la playa y Íos restos del "Gne1El Comandante Krcstbman.
senau," lográndose salvar á los homh:ves reíugrnocupa1ba, en la rada, á una media milla de los dos en la arboladura.
arrecifes, era peligrosa, en razón de la baja barométric__a ta.n fi;~~cada que se producía d~de e1!
la manana. Segun la nota del "Monitor," no fue

Despiértanse morimes y alaveses,
Los nazaritas salen de la Rauc1a,
Y en la sombra que marcan los cipreses
Se mira el centellar tle lo_s arneses
Y algún extremo de flotante cauda.

1&lt;.:.1 vi:ento duerme en la Hboleda obscura

iª"'

Entremos al Alcáz-ar; frente ar] muro
Que enguirnalda muslímica leyenda,
Pronuncia fas palabras del conjuro:
'~re quiero con el aJma, te lo juro,
Y te doy este beso como prenda."
VI
Y á tu voz, de pasión estremecidos,
P8ll'a entregarse á l a morisca zambra,
Surgirán los espíritus domüdos,
Corno duermen las aves en sus nidos
Ocultos en los techos de la .\Jambra.

YII
El alegre murmull]o qu e se acerca
Detrás de los floridos arrayanes,
Del limpio estanque perfumada cerca,
E,s que agitan las ondas de la alberca
De Zoraya y de Fátima los manes.

YIII
Sacuden al surgir las crencha,; blondas,
.\.ureos velos de espalda&amp; de alabastro,
Y del estanque en las re\'ueltas ondas
Al copiarse 1Jos cielos y las frondas,
J:,; flor ele luz entre el ramaje el astro.

•

XIV

Y oirás por las caladas celosías,
Cuando mi intento cariñosa ayude,s,
Kásidas am&lt;Jrosas de oiros días
En que cantó Jathib sus alegrías
Al rítmico comp-ás de los laúdes.

X

11

Lo~·

El T eniente Dromard.

Y brilla la marmórea columnata,
Sostén del 8.l"a,besco policromo
Que oscilando en la alberca Ee retrata
Como un encaje de bruñida plata
Que en sus cavernas fabricara el gnomo.

I

....

..
p

Por arden de fantásticos claveros
Las puertas del hal'lem abre el -eunu&lt;:o;
Enciéndense en •las sa.las los mecheros,
Y el humo de orientales pebeteros
Orla con gasas el labrado estuco.

XII

..
..

Esmalta los gallardos alminares,
En caracteres cúficos escrita,
La historia de :Jos reyes Alhamares,
Y desln!lllbra en la torre de Comares
La gloriosa epopeya nazarita.

XIII
'Tú sabes que esa rica filigrana
Que los muros d1ecora y fest,onea
X o es vano alarde de riqueza: vana,
Que es un libro de gloria mu¡s.ulJmana
En el que cada trazo es una id.'!a.

XV
Su pupila en la somib,ra nos :10ech:1:
Va á cantará la ru1bia pensativa,
romo d-e nieves y de brumas hech1,
Tur(Tente
el busto y la cintura
estreolia
o
.
.
Que siendo soberana es Illl cautm1.

XVI
¿ Qué cuál es el origen &lt;le] enl?'an~o?
Larga es fa historia. ¿ Conocerla quieres
F..s el beso de un muerto, causaespanto.
,¡ Para q ne hablar de celos .Y d{) llanto?
Hablemos del amor: dí que me quieres.

XVII
¿Por qué iiembla tu mano entre ht
mía?
Cuando así á mi reclamo te re,istes,
¿ Es que olvidaste el venturoi,o día
En &lt;J.Ue por vez primera la alegría. .
&amp; preoontó en la "Senda ele los tr1s(tes ?"

XVIII
Xadie nuestros coloquios importuna

¿ Por qué inquieta me miras? Quien .
te roba
La dulce calma que al placer se ad'll.Ila,
Si en las arcadas filtrase la luna
Como la luz en 1a. nupcial alcoba?

XIX
¿ Que no es cierto ie-1 prodij io? Pues
por eso
Déjame que lo invente y que lo cante,
De tu ruibia cabe~a bajo el peso,
En el poema. rítmico dell beso
Que escriba con mi la.hio en tu sem(blan te.

XX
Bésmrne con tus labios carmesíes,
)Iientras tus ojos como el cielo azule~,
)fe miran entornados ... ¿sí? sonríes.
;. Qué me importan amores ele zegrí-el:!,
De musas, de gomeles y gazu1les ?
Granada, 1890.

Francisco fl.

oe :Jcaz a.

�Domingo 20 de Enero de 1901.

Domingo 26 de Enero de l!h.11.

El Naufragio del "Gneisen

nte á las costas de Málaga.
(Véase el articulo relativo.)

�Domingo 20 de Enero de 19il.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 20 de Enero de 1901.

CUARENTA AÑOS.
El hi'4toriador ruso Kostom'1r◊V pub-licó en
l 881 una leyenda ukrani,ana con el siguiente
asunto. Cierto ·inrlividuo asesinó áem comerciante robándole su dinero, con el cu-al vivió durante
c1;airenta años con toda tranqu:Uidad. Pero en el
mismo instante de haber cometido el crimen, el
a~sino creyó haber oído una voz que le anu_nci:aba el castigo ile su mala acción cua:ndo hubiesen pa,-ado cuarenta años.
Al aproximarre el término fatal, e) aR~,1ino.
mortiñcado por el temor y Jilemo de mqmetud
y de,a,-osie.go, no prndo guarr&lt;lar ;'l se,creto , y ·lo
refirió á su hijo, el cuail le consolo, de:most.randole que no había ningún fundamento 1para cr_eer
en semejante voz misterio~a, ya que !1º e:3 s1.1?pli&gt;mente más que el procluc-to d~ h1 !magrn_ac10?
excitaila, pue.;;t.o que la falta no 1mpl!ca el_ mev1lah1e ca-itio-o. El asesino quedó tranq,mlo co?
aquelila opinión, y siguió vivie~do sin ningún cuidado, ha,;ta que murió re;pentrnam,ente
su 1;·
cho sin sufrir ningún dolor. E~o s1, muri~ el día
fija&lt;lo al término de los _cuarenta ,ªñ?s; 1,1enclo el
&lt;•aHtio-o terrible ele! a,:,e&amp;rno, la p,e11dicl:a. de la fe
y la "muerte sin a,rrepentimiento.
Tol;,toi de-o.arrofü1 esta herrno~a. l_eyenda alterando los detalles en la forma s1g1ll:ent.e:
J)e,-pué,; de la {'oníere_ncia. U"mfla ('011 :'U hijo, aquella misma noche
del 12 al 13 ·de Agosto, comenzó su
castigo.
Retira-do en su habitación, pensaba:
"· Ko hay Dios! ¡ no existe el alma!
l
.
1
¡ no
hay •miedo a,l cm;hgo.
¡ 011, q~e,
tra1H¡uilidad! i:V qué vanos eran TlllS
lemore~!
Los hombres iuchan y se
matan los unos á los otros por el -afán
de Yivir como ha dicho mi Alejandro.
La l ncha por la existenicia: tal es la
ley, y no puede haber otra. Y Dios
me ha hecho vencer. . . . ¡ Dios, haciéndome vencer! ¡ Qué costumbre m{u;
s,tmple! á mi prop!o esf1;1erzo y no á
Dios debo la v1ctona. AH puedo gozar
tranquilamente._ Que ca;1a u:no se ~proved1ede su trrnnfo. Y o v1vo fehz, y
so:o el pensamiento de lo porvenir
viene á empañar al~rn tanto mi ventura. Yo compren,do que tengo algunos envidiosos, muchos que qui,ieran
lo que yo tengo. Pues ]}"en, que lu- ,
ehen, que no se confíen en lo que han
de heredar.
A~í, Alejandro, mi propio hijo ....
Su hijo Alejalll&lt;lro no tenía bastante con los
veinte mil rublos que su padre le daba cada año
para su;; gastos, y le había pedido que le diese
diez mil rnblos más. El padre ,e había. nega&lt;lo á
la ,preten!'ión, y el descontento ,de1 hijo anite aqueJ,Ja negativa vi110 en aquel momento á la imaginación del padre, cortando el hilo de sus pensaJrne11to;,.
Es verdad que ól espera recogerlo todo cuando
yo muera ....
Y ele pronto, ·Trophimo Semionovitch, vió claramente en su pensamiento que su hijo Alejandro no podía menos de desea;r su m11erle.
"¡ Lucha por vencer! ¡ yo he luchado! yo matiS
1111 comercitrnt:e; tenía n€1Ce~idacl de su muerte, ~
le privé de la vidil.. ¿P ero él, mi hijo Alejandro.
q11é existencia le hace falta exterminar?"
Y revohiéndose con terror en rn lecho seguía
pcni;ando.
"¡ Qué exiHtencia fa mía! Rí, yo soy para él un
obstáculo. Aunque yo le &lt;líese el &lt;linero que él
clcsea, i:ie-mp1ie querrá mejor que }'O muera, porque ál ,:erá &lt;lueño de todo."
Y Sernionovitch recordaba una por una las palabras "&gt;' las miradas de su hijo que le haMa.oon
&lt;le sus deseos de muerte, deseos que no podía menos de temer.
Y pues su hijo, hombre instruí-do y sin prejuicios, ileseaba su muerte, sin duda qoo lo mat.a
iía. Cierto que él pod:ía tomar sus medidas, ¡ per(l
había venenos tan fáciles de propinar! ....
Y aJ10ra recordaba una conversaoión de su hi-

e:~

jo hahlando &lt;le amtiguos veneno", que mataban
sin dejar el menor rastro.
"El no tiene más que proporcionar~e uno de
estos Ycneno!!-, y no podrá resis,tir la timtación de
hácermelo tornar."
"¿ N"o me decía él que no me ocupe más ,Je negocioo, que no tengo nece;:idad d·e acaparar más
riqueza~? ... 8í; un vaso de te y todo e;;M.. terminado . .. Comprar á un criado cua,'. quiera, al cocinero ... ei:!o es !an fácil" ....
Y sospechó que pudieran sobornar al pequeño
avuda de cámara.
- "Que vea mil rublos y es cosa hecha."
"Lo mismo que el cocinero."
Preocupado con estos pensamiento,; seguía en
agitación creciente, y p-ar,1 caJmar su angu,stia,
tomó un vaso de agua azucarada que había sobre
la -me..~ de n,oche. Pero al ir á beuerla, notó que
en el fondo del vaoo había corno una mota blanca.
"¿ Qué puede ser esto?" Y miró con recelo.
no atreviéndose por fin á 11leva.r d vaso á sm
labios. Luego se d•irigió á su mesa t0&lt;:ador en
busca die la vasija dul agua, pero, reflexionando
fampo~o re atrevió á tomar una gota.

"Sí; la lucha de todos contTa to&lt;los; y pueste
que es preciso luchar, hay que oor prudente. Yo
comeré y beberé en adelante lo que coma. y lo
qu,e beba mi mujer . . . P-ero mi mujer sabe que
á mi muerte recib'rá la séptima parte de mi for
tuna, y sus parienter-i pobres hace ya. tiempo que
la esmn pi dien,do socorros . .. Pues bien, en la
guerr-a. como en la guerra; -es pre&lt;!iso buscar el
medio ele que mi mu,erte no sea benoeficiosa. para
ninguno de ellos ... Es necesario hacer un testa~
mento por el cual queden deshereda&lt;los: sí; maña,11a lo otorgaré y lo daré á conocer.
Y una vez tomada esta reso],u c'ón, trató de
dormir, sin que por un momento •Jo pu.diera conseg-uir.
De pronto tuvo la ide1i ele hacer inmediatamente ~u testamento, y 11,evantándose precipitadame-nte, se vistió con li_gereza, ca.Jzán,doi,e sm, zapa•
tinlas, y se Eientó á la mesa para escribir el borra•
dor de su testammto, en virtud do] curul legaba
toda su fortuna á vario~ establecimientos de beneficenria. Una vez terminado su testamento, se
volvió á la c:&gt;ama, pero e11 Yano quiso l'e,conci.Jia1
el sueño. Fl recuerdo de ~u ayuda ele cámara sobornado, no ~ apartaba de su imaginac;ón. Y
p,en~ando, pen&amp;1n&lt;lo, se ponía él en luo-ar de su
~~Q

o

"Si yo f.u ·:;e un pobre 18J{'ayo con quince rublo~ de sueldo a:1 mes, viviendo en la. miffilla ca8a y junto á un, señor poderoso, durmiendo á su
lado, separa,do únicamente por unas habitaciones.
y sabiendo á ciencia cierta que no hay Dios ni
justi-cia, ¿ qué haría yo? Sin duda haría lo

que hice con el comerciante á quien 815esiné.''
De nwevo Semionovitch tuvo miedo y se le-vantó para correr el cerrojo de la puerta; luego
arrimó una buitaca sobre ella sujetándola a,! picaporte con una se:rvilQeta; clespué:, arrimó otra bulaca y otra, hasta fo1war una regular barricada
q~1,e tendr(an que derribar para abrir fa puerta.
Hólo entonces re atrevió á aipagar la bujía, y se
quedó dormido. Y durmió tanto tiempo, q1U.e n
mujer, -alarmada, quiso entrar en la habitación á
ver lo que pasaba. AJ irntentar abrir la puerta
rodaron con e;;,trépito las butacas puestas en ban-·cada. y a'1 ruido de la caída desperló;e Semionovitoh despavorido, y arrojándose del lecho, corrió por ,la ·habitación sin cl-ar:&gt;e cuenta de lo que
pai:aoo, lanz-ando angrn,t-iosas ~x&lt;11aJ11"l:cion&lt;rJ.
·'1.0u~ es esto? ~Qué ocurre? ¡¡Socorro_!!" Y creyó llegado a,l úiltimo momento de su vida.
• Cuando volvió en sí, ,ze ex.cusó diciendo que
hnbía atrancad'o la puerta por prudencia, ·y trató de disimular su miedo, ~iendo este disilmu1o
en adelante su principal cuidado. llas á pesar
de todos sus ,esfuerzos, todo el milrndo notó, á
partir de aq'llel día, un gnm cam~io en su marne-ra de ser. Hasta entonces hab1a;:;e mostrado
•
siompre ele lrnen hum~r, iuardan?o en
:'ll i"'trrior el r•'&lt;'ll•~r_.() d'.l !-\' c1m1Pn,
pero most,rándo,e cariñ~o con sus hi, jo!', y con ~u,; nietos pa1:ticularmente.
A hora perm·rnecía m.2&lt;litabundo, receloso y de~onfiaclo con todos.
Su preocupación ro1Ftante era la
redacción de ~u te~tamento, que nunc-a
le resu1ltaba á me&lt;liida ele su deseo.
Después de haber ronsultado á muchos.
a·bogaclos, sin satisfacerle la opinión de
ninguno, de nuevo, haciendo nuevas.
copias, se ponía á escribirlo y C'dll1biaba .sin ce•ar lo,- términos del documento.
Y no ern. meno;; el su-plicio
cuando se trataba de comer. Comenzó
por privarse ele ~u, manjares favoritos,
y e-viraba sentarse á. la mesa cuando lo
hacían los demá~: luego, en medio dtila comida, tomal;a par1e de los alimentos de su, hijos ó de su mujer, y
así únicamente creía comer con seguridad. En enanito al Yino, tenía cuida..J d◊ de gual'darlo bajo llarn ien su habi•
t.ación.
Abandonó sus negocio;:, y cuando ct: 1ardeen tar,1~ s•.; ocupab.a de ellos, procurab.-t. &lt;",·d'r..r
~•,,~ g:m,1nc:iH$ 6. la familia. Las ganancia~, que
tan ta;; ~ higrin~ Ié habían proporcio11ado no eran
ah~,ra otra cosa que ~aui-a de su 'Profunda inqu·etud all encontrarse impotente para ocn!ltar su
to1-tuna á los homb.res qu.e, como él, no tenian
idea de la conciencia ni de la fe. Se daba perfecta cuenta que si todoi- como él y como su
hijo pensaban que no había Dios ni justicia, nohabría fuerza lmmana que pudiera salvarlo. Se
le guita~ía la vida y la fortuna, bien por la astuc·a, b1.en por ,la violencia.
El único remedio que ahora encontraha era incuk-ar á s1L-, semejantes la iclca de qa -creencia en
Dios y en su justicia con lo;; hombres. Así. á
partir de la noche de1 12 de Agosto se notó,
en esta parte, un gran ramhio en sus costumbres, !lamando la '1-tención, de•dc entonces, por
una p1ooacl jamá,; en él conocida. Asi;;tía á
todos flos oficio~, guarda.n ao rigmo~amente los
ª)'llllOS y las absti111e·ncia,, de lo• miércoles v de
los viernes, no clesperdician&lt;lo ninguna ocasión
de_ hablar á s~ ~migos y á su fom~iia y á HlS
cmados &lt;le la r.
Dios '" cl.e sus mandamientos, sin el Cltmplimiento &lt;ie los cuale~, decía. salo puede esperarse 1en el otro mundo un
justo y terrible castigo. Y procuraba, sobre todo, incUllcar estas ideas en el ánimo ele su l1ijo,
afectando no recordar su memorable confe1iencia del 12 de Agosto.
Memorable conferencia, en la cual creía haber
adquirido la certiidwmbre die que nada debía te-

roer de Dios ni de los hombres, ,pudiendo gozar,
en acl:ellante, con toda traJ]quiilidad 1l0s ventajas
de sus riquezas, en las que esperaiba, encontrar
to&lt;lo género ele satisfacciones, y .Jaa cuales no
eran, en realidad, más que el origen ile todas sus
desgmcias. Y sin que un momento le abandonara la rid1ea. de que pod'ía iser iengañailo; ide que
alguno le iba á propinar un -veneno; de que; de
pronto, sería degol[ado, y de 1ma ú otra •manera.
víctima de rulgún terrible atenta.do por parte cl,e
los suyos, soopecba.ba de todos los que le rodeaban, creyéndoles preocupados por los más abominables proyectos respecto á su persona y dud,a,b a de todoo los hombres, y de su mujle'l', y &lt;le
sus hijos, y hasta de su:s pequeños nietecitos, á
fos que tanto cariño había 1Jeni,do hasta. entonce~
y tí. los cuarres deteetaba ahora lo ,m ismo que á t.o
dos los de'l'Jlás.
Y ipam &lt;lesechar tan negros pensamfantOf;, recurrió á todos i!os recursos ima¡:rinabl-~, ya tomando todas la.s medída,s de 'Precaución qu,e coni.idemba necei;arias para su salvaguardiia, ya trat.an:do de inculcar en sus semejantes la icl,ea d~
Dios y de ~a justicia absdh1ta., busoando dot&gt; este
modo su salvación con la conversión de los demás hombres.
Y en tanto, su prosperi&lt;la&lt;l crecionte, lejos de
proporeionarle la felicid'ad deseada, aurrnentaoo
i;ue angustruas. Los in&lt;livi&lt;luos de su imisma fam:i1ia. eran sus ma.yores enemigos, y 10!' 11ctos mRS
insignificantes de euailquiera ~e parecían encaminados á su perdición, vi-endo rpeligros y collll'piraciones en todas parles.
Semionovitch VÚ'Vió de esta manera por esp'1cio
cl,e diez años. Todo~ conocían su1, maní110., pero
todos ignoraban también sus sufrimi&lt;&gt;nto~. q,1e
eran bien grandes. El temor emponzoñaba. tooa
!'U existencia, y su mayor sufrimiento, 1.a cerlioumbre de que no podríia jamás libra.rre de él.
Sin amibargo, el desenlace estalla, próximo.
Lev,rntóse una. t.arde de la mesa, y entrando
en &amp;11 habitación, tomó un poco de vino &lt;lel qne
guardaba encerrado, y se acostó pa:ra no levantars3 m{s.
Sn muerte iué repentina y sin ningún suirim1cn! o.
Fil s1mtuosQ féretro de Semionoviooh iné condu..•ido ail c:&gt;menterio de San 1 lejandr i 1:ifev.;k:•.
seguido de. una gran muchedumbre de amigos,
que tantas veces habían asistido á Jos suntuosos
banquetes del rico propietario ile las minas de
oro. Un predicador de Sa;n Petersburgo, célebre
por su extraordinaria. elocuencia, pronunció 1-a
oración fúnebre, y hail&gt;]ó e:x:t-.ensi\menlte de las
bon&lt;la-des, de la piedad y ele las buenas obra.e
que distingui.eron aI difunto dmante su vida.....
Nadie conoció el crimen de Semionovitcb, ni
-el c-astigo que recibió desde el moonento &lt;JUe per-dió la fe.
Sólo Dios lo supo.

.Ceón 7olsfoy.

Las últimas inundaciones en Roma.
Pocas veces se había vi~to que un temporal
alcanzara una zooo d,e a,cción tan cxt-ensa oomo el
que acaba de pasar y que ha H1levarlo sus efectos
hasta el viejo llllundo, causan&lt;lo &lt;laüos más ó menos serios en algunos p.1í,es europeos.
Enire éstos, Italia ha sido el que más lrn ~nfrido por la llu,via incesan!.oe que, &lt;l&lt;l'f'de los principios de Diciembre, hicieron crecer el 'l'ibcr &lt;le

puent.e Emilio (ribera deroc)ia &lt;lcl Río) en. una
'lonl!itud de ,más le cuatroc1enlof' metro~: a las
dos rle la mañana se de$moronó dicho muro con
un estruendo eap,antoso. E sb:i parte de la &lt;·i uJatl
&lt;'S un paf-eo co¡ocido con el nombre de Lung-o
'l'evcre d'Angu;llara; felizmente, las aulorl'ladc~
hnbían prohibido el pa.o al público anlcs &lt;le
que tu-viera lugar el accidente.

El Fornm.

tal manera, que ha sobrapasa&lt;lo á la memorable
creciente de 1870, inundan-do muchos barrios
die ROiIIla.
Esta inundación, aunque limita&lt;la, gracias á las
obras ejecutadas en estos últimos años, ha causado daños conside:i:ables. Las aguas inva&lt;lieron
la parte baja del Forum, los alrede&lt;lores del Ponte Molle y del castillo Santo-Ange,lo, el Borgo Nuovc~ el Borgo Becchio, el Borgo Santo-Spirito y
Borgo Santo-A~elo : cuatro eaJ Ies &lt;J ne dei::embocan en la plaza Pía ; sobre lla ribua izquierda, se
extendieron hasta el PanthNn.
~

El acci&lt;lente más grave se produjo el 4: de Dicielilibre. La víspera, por la tarde, se habían observa&lt;lo profundas grietas sobre el gnrn muro que
sirv,ie, de dique e11tre e-1 pnorut.e &lt;klribald!i. 'Y el

El Panthcón.

Después do1 &lt;lerrumbe, el espectáculo era lamenta,blie: árboles gigantes no sobresalían &lt;le las · ·
agnas sino algunos centímetros solamente; los
banros arrancados flotaban en la superficie ele!
río ,como pavesas, y los fanr¡,es &lt;le grus habían
desaparecido por ca.D'!\¡:Ceto. COimo mediclia d,e
pn'!&lt;.mución, se hicieron .evacuar las casas riber~
ñas.

No hubo víctimas; pero el daño material e1,
muy importante: los trabajoo construidos no ha,
bían rostado menos ele cuatro .mi,lloncs.
El rey y la reina visi-taron los barrios snm,er~icl-0H hacia' -los cua.Jes se ha:bía tmnslada{lo una
muchedumbre inmensa. A la fecha del ilia 5, el
•Ti-her había vuelto á su nivel nomn.al.

SI Castillo de Santo-Angelo.

�Doming('t 20 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 20 de Enero de 1!)01.

"P'T, MTINflO ILUSTRADO

BRONCES MUERTOS.
Allá en el Bóreas formidable grita.

l

y pide redención pam el culpado

Porque antes de caer fué desgraciado!
Es Tol.stoy . . . . ¡ el apóstol del pre&lt;.,'Íta!
Al pie del Esquilino otro medita
Y reza por aquel desv-enturado
Que llora en este mundo y qu,e ha llorado!
Es un viejo oon íe, Papa en su cuita!
Y aJ.lí en Jas cortesanas liviancl'ades
-Donde toda virtUJd yaoe podridaKruger, de cara al sol, vé á las Edades!
En nombre del deber, claman la vida!
Son bronces que carcomen las maldad.ee
De un siglo que se esfuma en 1a partida.

1

..J'/d Tiberio C:arriedo.

Otl~ fo~'\~N L.

@i\'\PA~ l~DEÓ p tR~~
Y O?Ell.E.Tíl fR~N(t)
EN E.L TE.ATRO

DEL RtNA'-l~IENTO

GERMANIA Y MÉXICO.
La hermosa alegoría que reproduc,e 1rnestro
grabado y alude a las invariables relaciones de
emistad, navegación, y comercio, que siempre han
existido entre Méxioo y Alemania, es una obra
de arte que el señor Don José Doremberg, Cónsul
de Bélgica en esta Re,pública, hizo traer desde
Berlin para decorar la facllada ~le la importante
casa comerciaJ, que con el nombre de ' 'La Sorpresa", t iene establecida en Puebla.
La reproducimos por dos circunstancias: es una
obra de arte, de mérito, que han calificado con
los términos más encomiásticos, artistas qt1e como
el señor Don Jesús F . Contreras, conooe:n Yaria.;;
obras del señor José Magre, de Alemania, y estiman que es un maestro en el arte decorativo, que
domina con mucho saber..
Por otra parte, el grupo de bronce á que venimos refiriéndonos, es una muestra de simpatía
que los señores Doremberg, muy respetados, han
d,ado á México.
Esa simpatía €S recíproca y en nuestra nación
siempre han sido tan respetados, como bien queridos, los mtemoros de la Colonia AJemana, que
con su laboriosidad, honradez é inteligencia, representa.n un factor importante en los adelanto,,
que hemos logra-do alcanzar.
La alegoría, que representa á Anáhuac y á
Germanía, se deseó ~ue la inaugurara el señor
General Diaz, pero no pudo tener verificativo este
acto, por ,la premura con que el Primer Magistrado re~e~ó á México.

L
Sr. D. Agust ln de la Mera,

Nombr ado recientement~ Gobernador del Estado
de Guerrero.

La visión del último día.
La humanidad entera se agrupaba acongojada
en aquella ·pavorosa tarde del último día del mundo, semejando apretada gr-e-y de ovejas medrosas
sobrecogidas de temor ante el solemne misterio
~e l~ torme~ta; y todos los ojos, dilatados por la
m~meta ans1ed_ad de la zozobra, mira.han (!On la
mirada magnét1ca del terror mudo, un cielo cerrada, y ame~zante, como secreto terrible, que oprimia el umverso con la profunda lobreguez de su
cólera silenci'0&amp;1.
El sol se había ccul tado, d•eS'}'ués de un dia eandente, entre los "cúmulus" pesados y sangrientos
del oca.so, com"l a...&lt;&gt;cua de plomo cald•ead.a por la
gran inflamación de un crepúsculo caliginoso y
turbio ele tempestad: tras aquella aitormentada
agonía de la farde había ido -cayoo~lo la sombra
sobre el mundo con pese de lápida de tumba y
en las angustias del sagrado terror de la muerie'
los labios pálidos balbucea:ban temblando un~
oración, la pobre oración de los débiles ainte la
imponente amenaza de la naturaleza irritada.
Y así se pasó mucho tiempo, fiota,n do las iras

de lo ignoto sobre los mundos kuruilla-dos; mud10
1,1empo del que corre en el gran silencio de la eternid-a&lt;l.
Después, cuando los oelajee ,c:a:n.grien·tos del ocaso fu1:ron negruras tinie,;1raR, borrones de noahe
sin a11r@ra, tras un lampo deslu.mbrador y rápido
que pareció pestañeo del ei•elo, otros mil relámpagos inquietos y breve" ~urcaron el espacio incrustándo~e con veloz culebreo como red de nervios de luz en el fondo revuelto del infinito,
siempre en silencio, silencio largo de pesa,dilla,
hasta que de pronto, sacndien&lt;lo con su estrépÍLo
la inmensidad cual si se r~uebrajara entera ía
gran bóveda sin fin, 1'18SO'l1Ó el horúhle chasquido
del primer rayo, el único rayo de aquella. gra.n cólera del nústerio, violento,, recio, con estridencias
secas de imprecaóón.
En la tierra todo habfa 8ido, y ya muer.ta, llena
&lt;l'e misteriosas lobregueces, bogaba. en la tumba
sin fondo &lt;l'el infinito, silencioso otra vez con el
silemcio augusto y total de las noches siderales.
Y en medio de aquel supremo mnti9Illo siguieron los relámpagos -ascend ienuo con on&lt;lulaeiones
inquiietae y lengiieteos brern~, entrecruzados y reñid-os como fantastico ejércü,o de serpientes en
porfia-do empeño de escalar el cielo, luchando entre sí con instiintáncos culebreos y punzadas de
luz, e;;tira.ndo vibranbes r,u-i lívidas raimificaciones
de arborescencia y recogie:11(10 súbito sus tentáculos cárdenos, que ora simulaban torcidas raíces
fosforescenit:es en el a1bismo de las sombras, ora
trémula.;; garras de fuego tendi'Clas hacia la berra.
con el a,nsioso temblar de un deseo senil.
Después todo íué confuil{liéndose IllilS y más cada vez, hasta convertirs-e en una inmensa red de
líneas fúlgidas, sin cesar estremecidas por contraicciones Yibrantes de nervios de enfermo 1111!11
•
.l
'
1:imensa
red líviua.
que siguió fulgurando intensís1ma.rnenbe en 1nedio del más grande silwcio que
hubo en los siglos.
Coono oriflamas destrozadas pasaron barriendo
el infinito las últimas nubes, que un viento desenfrenatdo y mudo llevaba en su furia; y lue,uo cual
iterena bendición póstuma, lentamente f~é' descendieru:lo sobre el universo 1-a. inmuta.ble y au9~ta paz del éter, en cuyo seno frío trazaban por
~1ltHna vez las esferas sus amplias parábolas, rnaJ~tuosos verses
la gran armonía de los espacios
Entonces comenw en el vacío lleno de la helada tristeza del gris, la silenciosa caída de los astros ,de oro, inmensa ca,cad-a de ascuas !ITanalla
de fuego _que crepitaba deslumbrante, d~slizándose armamosa en cadencias y rutilaciones &lt;le himno sagra?o; derrame de pedrería enc-end1da, mudo _e.stalhdo de soles, entusiastas y sin fin, qu-e sig~nó carendo en_ los abis-~os con arrogantes mag~ifwencrns d-E: vitoreo, mientras que las lejanías
ignotas del cielo oo:ipezaba. á wnar al unísono en
una sola vifuractón prolonuada sin término' ]a
áurea not.a ae las cien tro~petas la nota ú~ica
del concierto sideral.
'
Luego fu~ la caída de los astros de pla.ta, los
de luz cándida como una rima, que descendían
camtando su melancólic-a. rapsodia de las noche~
m lluvia ~e filigranas; tod_a la poesía de lo pálido::&gt;
q_ue oo de~ramaba en lo infinito con transparen~
cias . de cristal y oh.ispeo de diamantes é ingénuas
e_landades de agua inmaculada de oro siempre
ümbrando en el éter, cada vez más iintensa y penetralllte.
. Y cuando todo hubo acabado, en horas die etermda?-,, quedó ?ola en, el espacio ~uella. áurea vib_raic10n al ?m.~no, absoluta y eontinua; seguía
ti~brand? J?V1s1ble, p enetrante com-0 el martirio, ·
mas y m~s mtensa en su canto sin tema, que fué
luego gnto, hasta que en heróico "crescendo ,,
swmpre ~~cia ·vez más penetrante y poderosa ¡n
~u asc~ion, llegó á lo inacoosible de la extrema
mtens1d,ad? al supremo estrépito apo,&lt;;alíptioo, llenando ~mea los ámbitos todos del infinito, que
retemblo entero con sus ecos.
. Entonoos, en 1-a inmensidaid. del espacio suro-io
sm contomos, afaándose lenta y augusta como ~n
~almo, Ia so~~ra del Señor; y con un ademán de
S\lprema maJefltad extendió solemne la santa
d1estm sobre la nada . ...

ae

..J'/rfuro 7iménez ))astor.
Montevideo, Junio de 1900.
Grupo que decora la fachada de "La Sorpresa," importante casa comercial de Puebla.

�~

f!omingo .20 de Enero de 1901.

:µUNDO ILUSTR7\.DO
En suma. este baile fué una gran fiesta apropiada en un todo á la cultura de quic siempre
ha &lt;lado mucstr-as la i:;imJliÍLtioa, sociedad de la
capital de 8an Lui~
En el primer baile á que nos referimos, basta
mirar las do:; "planai;'º d.l, nuestros graba.dos, pa~
ra quedar convencidos de la elegatlcia y buen gl.l.oto de los trajes que lucieron las bellas señorita~.
&lt;¿911 cuyos retratos engala.namoi; este semanario;
lamentando que no todas !ali distinguidas dama:;
que concurrieron á la fie~ta, hayan IDlandado hacer
fotografías que con. el mayor placer hubiéi,emos
publicado, tanto por el explendor de este baile,
cuanto porque él viena á ser la primera nota de
FO&lt;!ieda(l, que queda co11a:grnada en e;;fu~ páginas, en el presente siglo.

ILUSTRADO
AÑ'O Vlll--TOMO 1--NÚM. 4

MÉXICO, ENERO 27 DE 1901.

ll!rector : LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

.su1,.c•rlrriñ11 mcnsunl fnr~""'·· I t ~n.
ldem ldem en la Capital, J.!5.
Gerente: ANTONIO OUYAS.

ALBUM 1\/lÉXICO.

;

Desrle el día 3 del próxÍifilo Febrero, el ~emanario que ha.:;ta ho;y hc1 circulado con el título d"e
COMICO, comcnzar;i á pu~licarae con el nombre
de ALBC1L-ME.XH 'O.
Al tomar nue¡;f,r&lt;&gt; p-erióJico el nuevo título.
prefentarú á rns 'ledore.,; las novedades s.ignicnbes:
Des.de el ;3 de Febrero próximo EL ALBr){..
M:EX ICO. r·ome,nzar[t á ¡:mblicar el hermo;:o ALBU1\1-8n-&gt;LE:\1ENTO que consiste en la repro-

Adorno principa~.

LOS UL TIMOS BAILES.
Entre-, la, muc-h :s fic.stas con que se oelebró
la llegada riel nuL•rn cig-lo, y se despidió al pasado,
nos referimo- ho,· en nuestras ilustraciones á dos
hai lei, que a lranz.arnn potitiva notoriedad: el primero, n rificarlo L'll la casa del señor Biva y EcheYerría y el =-PJ1111elo. en H-an Luis Potosí, en los
salones de la Lonj a.
Este último fué urgan:zado por la "Socie,dad
J&gt;otosina.'" y dl'jú ]o; más gratos recuerdoo entre
los muc·hot- i nvitdot. fJUC vieron en esta reunión
llll verdadero l\l'IJl1 teei miento d-e ~ociedi:d.
I..ra
,Ju nta Din&gt;&lt;·tirn pu,o d mayor empeño en que
la fiesta re,nltara di7na de lo más granado de la
liOCied·ad de :-;an 1.ui~, y ésta corr&amp;--pondió á la
galante inv itHl·i,in que se le hacía, dán&lt;lose cita
en los esp,wio,o,- ,alones de la Lonja. El edifi.cio,
qwe- está lujo,anwnt.e decorado, ice adornó, ~in
embargo, de una manera eopecia,l y con el arte
con que i;abe 1 haccrlo el eeñor Jorge Unna, que
fué á quien i'-l.' I(' die', la difícil comisión.
Nuest.ro.,:; grabad°" rcpreeentan algunoo de los
referido,; adorno,, y en ellos puede juzgarse de
:-:u buen gu,-to ·" )lorndad.
En cuanto á laR rliunas, n-0s dice nuestro correspon~al, que ¡;e pres-entaron en .Ja fi,etita, luciendo rna~nífiea~ roilctts y de5lumbran tes de
]1ermornra.
"Serre•• en !a escalera principal.

dncción de cuadros de los más afamados pintore~
europeos, iietratos de las artistas de más notable
belleza, etc-., etc.
:ffiL ALBUM-SUPLEMENTO constará de 20
láminas i,rnpresas en papel extra-fino. Cada número ele! periódico irá acompañado de una lámina
que, no ob:;1tante ir aclheri'da. al p ~riódico mi~mo.
puede separarse dC$,!)Ués paro encuadernar por gepar-ado la colección corn¡&gt;leta .
. DFJARF1f0S DE PUBLICAR la$ cuatro págmas de nol'ela que hemos e;;tad-0 inWu}ie,ndo en
el COMl(' U, pero daremos á los lectores periódicamente las novelas encuadernadas á cambio de
un cupón v diez oenlavos, ya sea p¡ra la ca,pital ó
para los Estados .
. NcE:STROS ABON.\ DOS, con esta combinación, rernlbrn C"IO'ananciosos' •pues en ]uO'ar
de la~
o
cuatro p-.ígina~ de n◊vct!a en cada número recihen
las ~ojas del AL''BUM-SUP'LEME~TO, por sólo diez eenta.vos reciben la n.ovela compl,eta y encuadernada. lo cual les evita, corno suoede frecuentemente, que su obra se quecl,e trunca por
l~s extrav1os que por t-antos motivos, independ~entes de nuestr-a voluntad, sufren los número.,:
del Semanario.
.

y

,

Entrada. al salón,

OPORTUNAMJ&lt;}NTR daremos el cat.áÍoao de
los cua?ros que contendrá el Albu,m-Suple~nto.
Precio rle su1hscripción en toda la República:
$1.20 por trimestre, pav:o ad,elantado. Diri!tirse
á R. Murg-uía y Comp.- México. Apartado número 20 Bis.
.

S. M. VICTORIA, REINA DE INGLATERRA Y EMPERATRIZ DE LA INDIA.
+ el

!22 de Enero de 1901.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>D001,ingo 6 de Enero de 1901.

~L M-UNDO ILUSTRADO

-EL

Mu No o ILU STRA~ri~•·· ·. ~"'"·
ME,XJCO, ENERO 13 DE 1901.

AÑO Vlll--TOMO I--NÚM. 2

Jdem iúew e11 la C,ip,cal,

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1 -2

Gerente: Ali1'0 lfl0 OtlYAs.

Dire°'or: LIC. BA.F.AEL BEYES SPfliDOLA..

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MONUMENTO FRA.NOO-MEXICANO
inaugurado soletnnemente el 7 del corriente, en el Panteón francés de Paebla,

�"NT, MTTNl)O :n,TTR'J'RA no
D emill{¡o 13 de Enero de l!JOl

EL MUNDO ILUSTRADO
tropezarse, á la orilla del arroyo, con Cristo recostado muellemente al lado de Judas y de Pila-

tos.
A tra-vés de la concepción árabe del má~ a11á,

Panorama del Rbin.

Donnía la ciudad, ¿qué es clormiT? parecía
muerta, amortajada en sus edificios, yacente en la
solemne fosa de su silencio augusto, sobre el que
pesaba la noehe ,como una inmensa lápida. t, 1~
sumo, á trechos, el fanal de una ogiva iluminarta
de la que se es,ca,paban ~os p-av.es acordes de un
órga.no, como el último eco de aquella ciudad sin
alma, ó la fosforescen,cia de dos pupilas de un ga~
to sobre el a,l ero de un tejado. visión vaga Je
una silueta de;:prendida de las ilustraciones de
PAIIORAf/llAS DE BASILEA.
alguna naración popular alemana de Auerbach.
Y así cruoomos la población, impregnados de
¡ El Rhin ! Y como locos noo precipitamos á aquella calma solemne. Rorfocando el buíllicio ele
través de la amvl!ia plazoleta sombrea-da de año- nuestra charla, cambiando impresiones rápidas.
sos árboles, que termina en lma terraza circuida fijando fujitivas imágenes en la urna de n uestra
de un varandal de vieja piedra ennegrecida por memoria, tratando &lt;le hacer menos ruidoso el
los siglos. Allá, á nuestros piés, en una h on&lt;lona- taconeo de nuestro calzado, deslizándonoo como
da profunda, cubierta de macizos de verdura, su- sombras, persegi1idas por otras oombras : las que
surraba la clara corriente su canción fresca y so- se de€prendían de la historia de la ciudad. Y
nora, en u n crepúsculo estival! de vívidias entona- eran férreos cabaJieros. osadamen te erguidos bajo
ciones.-Deooender por la desgastada gra&lt;reria, sus corazas relucient.et&gt;: encogulladoo misteriooos
cogidos d e la mano, en una ansia de llenax nues- blandiendo en sus ma.nos el crucifijo; teólogos
t ros pulmones de aire hu:medecido al beso del rio, sútiles, y obi...c:tpoo y empera,dores, ,p rocesión que
cruzar el Wett.steinbriickc, con sus tres arcadas el órgano acompañaba con sn voz sonora, tropel
de fierro y sus dos gigantescos basrniscos, y, en &lt;le fantasmas que el so-plo ele la Reforma disiµó
la opuesta orilla, bajar por las rampas que enca- como esa cohort~ que las nubesi íorma•n, en los
jonan las aguas, empapar en ellas nuestras manos cielos y desbarata el viento de la noche.
y salp icar rt uestras cabezas con aquel rocío tres
Así seguimos por entre ca.Jlejas estrechas, por
veces eagrado-por la poesía, p or la h istoria y por entre amplias aven idas. así atravesamos los taciel recUJerdo,----sí, ¿ no es verdad, mis amigos? es- turnos claustros de la Catedral, así bordeamos la
to hicimos en aquel atardecer imborrable, preciso, recorta&lt;la silueta ele fa fale,!,ia de los Cordeleros.
en medro del vah o azulado que ascen día lenta- hasta desembocar en el Botan Garden, á través
men te del R hin y del flotante v€llo gris que se de cuya:; tupida~ guirnaldas de hojas, el mármol
extendía de las fábricas.
del ma.e!&gt;; r o fran céi,, ;:.urgía como una nota moY llegó, por fin la noche, y aún permanecía,mos derna r.n aquel ambiente del pasa,do.-Y mienallí, sugestionados por la rápida corriente, vien- tras en el coqnP.~o comedor del hoted es,pume&amp;ba
,do como las aguas venían á estrellarse, forman- el color pálido del vino, soñiaba yo con quién sabe
do remolinos en las pifastras del puente, en uu qué "lied" que Enrique Reine debe haber escrito
rlvido &lt;le todo, sin atender a,l pañuelo que ponía en la plazo1eta •~!!l Miin;:.ter de Basilea, vier.do
un tono blanco en el fondo obscuro de Ja arbole- huir l as agnM &lt;·hras de la rápida ,corrie:üe.
d a, ~eñal amiga de 1os compañeroe quie se h abí:m
qup,Jado en la piazoleta que domina el Miin~tl.lt·,
la eateelral. Cll_Va&lt;' dos agujas se esfumaban e.u la
somlira.-Era -preciso regresar al hotel de&gt; la
A nmicl:i de 8i,nta I~abel, frente al divino monumen to en que el cincel de Bartholdy ha dejado
parn. siempre inmortalfaada la gratitud d.3 la
F rancia .'i 1:l ~•hecia, en los amargos días d~ lll
gue,n:a.
p€irezosamente, d~jaru:lo ir nuestro
espmtu, libre ele toda traba, noo pusimos en mar&lt;:ha.

PAGINAS DE VIAJE.

?·

--------

La reconciliación de los muertos.

Li. mitología griegn. concebía la vida futura
en una. forma tranquila y apacible. En espaciosos y soonbrea.dos jardinei,, á la sombia de encinas corpulentas y de perfumados laureles, los
que fueron. coronados de rosas y de mirtos, envueltos en blancas túnie.as y .en amplias mantas,
paseaban ó reposaban, de&lt;partían ó ,meditaban,
disfrutan&lt;do de los ,elll('antos del panorama, aspirando la brisa impregnada ele aromas, bebiendo
en fuentes purísimas agua diamantina, desgranando racimos ó ?:115tanelo pomas.
Desligados diel mundo, agenos y extraños á las
pasiones que los conmovieron en vi.da, superiores
á todas las miserias y á todas iJas hajezas. sin ambi,ciones ni rencores, sin necesidades y sin dolores, los hombres más diverso.e,, los caracteres menos conciliables. los ~íritu$ más divergentes y
los enemigos más acérrimos, la mano en la mano, íla pupila en la pupila se clan cit.a, fraternizan v se aman.
Ahí puede el diYino Platón apoyarse en el
hombro de Diógenes el Cím,co: ahí podrían Barro, Séneca y Petronio, dejar de ser loo cortesanos de Nerón; el emperador tigre discurriría
amigablemente con Pedro y con Pablo y podría

enteramentt sibarítica, y de la. cristiana, e$encialmenle extática y contemplativa, flota una
idea fundamental, que se comprueba en mnC'hae
otras teogonías y que caracteriza á los _más n~bles
y o1eYa.dos, l•a del olYido &lt;le los agra v10s reciprocas, la de la reconciliación de los muertos, la ele
la unión y solidaridad póstumas, ya que no actuales, de todos los hombres.
ERta idea general, 0aEi universal, de que toda
lucha tendrá un fin v toda rivalidad un término: de que el dio, el rencor, la ambición, la envidia. tardle ó temprano, prescribirán, entrmiu el
concepto de que son ilas necesidades y mii;erias de
la existencia las que nos dimen y separnn. y
contraiponen y entrañan á sí mismo la a.0ol)ira.ción
á la paz de los espíritus y á 1a confraternidad universal.
Que pueblos y raza,: que creen firmemente en
la otra vida, en la subs:-stencia del hombre b d,e,
algo de él des•pués de '1a muerte,_ hayan incuba?oamorooamente e...coa. idea y eg,i asp1ree1ón, nada tJene de extraño: pero sí lo es que la acojan y la
fomenten espíritus que estin convencidos rte. ~ue
la muerte es e'! ani,quilamie'Ilto total v defimbvo·
del ~r, y que admiten que na.da d~l _viviente1&lt;ubsic,t,e en el muerto sino es, trans1tor1am('nte,
la forma que revistió en vida y eternamiente,
los materiales de q111e estuvo compuesto ¡;u organii&lt;mo.
,
Este hecho. sin embargo. es eX'))lioable. T,as,
&lt;'Oncepcioiles humanas pueden rer falsas v !'irnilolo. ser sin embrurgo nobles. bellas ó útilei=:. La
&lt;'iencia repudiará eternamente lo faJso; pero no·
por eso desa'Pareeerá. de la vi~a ni dejará d(' ~ra&lt;laptado como medio oe acción, como ,prO&lt;'eihmiento usual. como espantajo á veces, como ei:tímulo otras. La bóveda cel~te no exi$ ni na&lt;lie0ree ya en ella en ~ mundo científico y fligueprestando enormes servicios á laa especulacion~
v á la enseñanza de l a .astronomía; el éte.r JX)r dlfini&lt;'ión en un absur.do, v toda la físiea se ~rve
ele el c~n ventaja ,para e~licar hoohos y prever
fenómenos.
Much-0s convencionali!:'lllOS. que Nordau lílama
"m1entiras convencionales" desempefüm un pa.p et
mo:ral. sociaJ y político enorme y suelen 1&lt;er frenOS' para el extravío y l)01anicas pa&lt;ra el pro~eMLa moral, bien que incierta y vacilante y á cada.
paro desfulleciente de lae claoos _in.cullta~. r~osamucho en la acción de la autoridad y &lt;loe la Justicia y en el esfuerzo represivo indiivi&lt;lna]: -pero
repos~ también un tanto, en la. mayoría d~ ~osca~os en un sistema de absurdos, de eontrad1cc10ne~. de falsas id~. de fr-aeeA v nombre!' !'"in ¡;entido que casi toda la humanid,ad llama sus creencia~ ó su.s prin,cipioo.
Si hay ideas falsas y momentán('ament.e at
mones, útil~. las h0;y también inadmrii::ihlec: ~' M bles: la igunldad humana e., u n nobilísimo mito
v aunque failM. la iodea del prog-rern "iuc1efini&lt;lo''"
&lt;le la humanidad es elevada, grandiosa y e~timulailora.
Lt faílsedad útil y la mentira noble no cleben
-preferirse á la verdad; pero no debe fampocfr
d('oocharee v l)()Stergarse en la -práctica, mientras la verdad no haya penetrado y fructificado
en el esipíritu popuJar.
La. de la re&lt;,'On1Ciliaci6n de los muertos ~ de
aquella.s ideas nobles, elevadas, mo:rolizaooras Y
ferun&lt;las en consecuencias morales y oocial(\';.
Nada fomenm y mantiene má&amp; una pasión que
la creencia de que ha de ser eterna, inextinguible. ¡Ay de quien crée que jamás dejará de od~arr
por eso ~ólo fü odio femnent.ará, se encendem Y
perdurarn. La creencia en la eternidad ele un
amor contrariado ha conducido á m¡uchos homhre'l al suicidio ó al crimen. Li. sola idea rle que
el dofor ó la pasión han de tener un término es
va un bálsamo v un lenitivo y la convicción ele que
todo tiene llll ·fin acaba por Sler él supremo ronsuelo y el mejor, más seguro y eficaz ele lo.~ calmantes.
Prft'entar al pueblo imá~enes viv,as. enRe~anzas plásticas de apaciguamiento, á tanto eqwvale como 0ipaciguar; y propalar ó sugerir que todas las pasiones acaban 'Por extinguirse .. que_ ~o
hay odio perdura.ble, ni rencor eterno, rn Pnrnl ta

Domingo 13 de Enero de

19-W.

..indefinida, á tanto equivale como á moralizar á
los hombreE,.
Los inióadores del mon11IDento franco-mexicano ele Puebla han tenido esa idea á la Yez noble
y genial. Al presentar á la contemplación. da las
ma~as, enlazados en estrecho abrazo, al hérne mexicano y al héroe franoés, al simholizal' en mármol In re-conciliación de los muertos, han hecho
::il,ra ele i·onfraternidad v solidaridad ele los viYos y ese abrazo que los adver:;ario~ de ayer se
dan en el mundo ideal de ultratumba. un·e hoy
en la vida real á dos pueblos aimigo.'- que se respetan y am:m, que se estiman y admiran.

-1as fiestas Presidenciales en Puebla
INAUGUBAC,IÓN DEMEJORAS MATERIALES.
El monumento franco-mexicano.
Discur so del S eñor General D íaz.

~.,.~

Ya ~n nuestro número anterior, preYeíamos
-&lt;1u~ las fiestas que se orga1iizaban en Puehla en
h;onor del s~ñor Presidente &lt;le la República ' senan notables, y así lo anunciamos á m1e;:tro; lec'.º1•, c,;; :pero mayor, mucho rna,\'or de lo que nos
nn~!\·maba,mo$, ~esultó el enh1:-ia,mo con &lt;iue lo,·
Yec111os ele l-a cmdad ang6lie:a. recih'eron al Pri11wr :Magistrado d~ la X ación _: y mud,o más
grand,~ de lo que preveíamo,. fué d fonsto do
_fk'l'.tas á las que conttrilrnyerc:in no ,Jílo e,l
(,oh!crno del Estado c-on sus esfuerzo~. el Anm1'.miento y !~r· grandes ema1re!":1s comerci~,le,,.
· s .1110 :n, g-,e,nera\ to~? el _wicin lario de la, por
ün to·.~ ,btulo~, S1J11Ipatica. crndad.
],J Xo es la índ~l,e de ~ 1 puhlicaciún rompati.e con la resena pormenorizada que hemos pod 1do hacer figurar en nuMtros diario, v confor111eg t•on nu&lt;':8tro_ prognima, nos abstend~·emos de
-~n!r~r en mm?CL~sos dclallle,:. ])'€ro no hcmo, de
(leJaI de dar s1qurnra sea una idea de lo que fue~on estos regocijos públicos, ente1·amcnt,e justi?ª&lt;1os,. como que :con ellos re daha c..1¡iñosa
lmm_ve111da al ~oberna.nte, ~- celebraha eil mejoramiento ma~nal de ,una cmdac1 de importanc·ta :" se sanc10naba el fr~te~nal &lt;a brazo que repre,enta el, bronce y ha cl1g-mficado á flos hijos de
Arco ae piedra del listado, situado en la esquina de Santa Clara y ~anta Teresa.
-~uest~o palS, tanto como á los hijos de la noble
,, rancia.
~hado, á las doce y mirnUJto~ 'P
A
_
han al p ,.,
• _. m. . compana•~,., A\tta-1
, )dle¡ ,l 3&amp;
~
· Francia 'Y E-=aña
. 'U'' ' ,:u..
w,es
Rel . senor reswente, los senore;:; ::\[mistros de J tes de
-'8ga~10nes
de
Francia
·'"
Alemania
y
Don
•Tomé.e
a,c10nes.
de
Hacielllda,
die
Goberna.ai&amp;n
d1a
La sa,lida del tren pres:denci'al se ,·e&gt;:rifiró el
F omento y d C
· ·
, ~
· e O'Illu,m cacion~, los Representan- Bra~ff, a.lgunos m'tO.lllJbros del Estado l\fayor del
Pres1d.ente
}' otra~
pe~~nas
,.,,,, n nl~
t ·,
·
.
,
.
' ''"
Uv L&lt;0¡pl'ao::tcn ac1on
sociaJ. A despedir al! ~ñor Presidente asistieron
c~m~ es co,,;tnmb'.e: lo;: GeneraJus, ,J C'fes y Ofic:1.üe~ de la guarmc-1611 que no est.aban &lt;le servie10, y ilo~, mis altos emu:l'.ea1dos d,e todos los ramos, h'&lt;llb1end0Ue torado á una ba.tería mínima.
c1e&gt;l Cuarto BataJJó,n de Artilleros. hacer los ho~
nore.s que ma,r ca la Ordenanza.

\i~

~

El viaje J~o,s o~reció una novedad: Desde q-u e
el ~~n pres1dcnc1all tocó los límites -da! •IDst.iatdo
de 1laxcala, en SoUeipec se ve11ilicó UJna seriede demooh~cion.es, hasta que llegamos á Puebla
En hi. menciona.da
b
_ G
alestación de Solt=
~e=, aguard aa a,1 senor ener Díaz, el Gobernador de 'l'laxcaíla_; E!U Guadailu¡pc, A¡pizaco, y Panzaco&lt;la, hia a
homtos a_clornos, y COlil(p,acta multitU:d esperando el arn~ diel tren,; en Sa1]ta Arua Chiautempan, los m1em.br05 más prommentes del Gobierno de TlaxcaP.a r en la est.ación ele Puebla, senciHamente adorru1&lt;la, toda la poWación concentra•
tl~ ~u l os a_Illdenes y puntos inm-ed1i'81tos pam
M1~1r, al amb~ dlel señor Generwl Díaz q.ue se
verifico á las seis y veinte minutos de la tarde

bf

~

Frente del Castill

º• Jcvantado CD el cerro dtt SanJuan.

, ~as ~ueTzas del_ )!,stado y ILas de la Federación
alh residentes, h1c1~ron los honores mifüares

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Enero de 1901.

7

r

Domingo 13 de Enero de 190f.

EL MUNDO ILUSTRADO

Estación del F . C. lntcrocéanico de Puebla.

bmda con p,,dección. Dos colU!Jllma.s de .cad-a
lado le servían de sostén, siendo muy a.rtíaticos,
sus afi'lignmados carpiteles.
El friso conte:nía
mo1cluras muy vistosas. En el ático se leía la
eiº1.tiente inscri¡pción "Al vencedor de ayer." "At
p;cifica.élor d,e ahora." Lo E,arvían de rema~e. un,
águila giganteFca sobre el nop,al de la trad1c1ón.
Todas las molduras, rosotones, letras, etc., enan,
ele piedra; así e1'1 que est-0 arco en su misma seriedad, 1~-eYÓ un sello de elegancia refinada.
El el-el Ayuntamiento, que e:."iaba situado en la
~•alle de Gn~clialnpe, antes de llegar al Pa'Seo Nne-vo. era el a,e mayor altura.
Sobre bases de tres metros se arrancaban decada lado clos columnatas de orden romano. El
.friso contení-a molduras arlísticas, y el arco, dereducida cuerda, era muy original.
Sobre el caprichoso remate descansaba una estatua alegórica, imitaciól'l. de IruÍ.l'IDO[ blanco. _}j;n
la parte superior, había tableros de uno_ y. otrolado y sobre el'los se veía rerulzad.a la Sigmente•
insc;ipción: "El Avuntamiento de Puiebla, al
Iléroe de la Paz. 1901." Eil ar,eo tenía una entonación gris obscuro.
El arco lev'&lt;l,ntado por las colonias ing,lesa y·
americana, se Jia:l:laba frente al Portal de las F~ore~, cerca de-1 ángulo Nordeste die la Plaza Pruicipal. En las pilastras que lo sostenían, i;e•

acto continuo, el señor Presidente y su comitiva,

se dirigieron en lujosos coc:hes ahierto,;, á la casa
del señor Gobernador. atraYc~ando por las calle~
princiipafos de 1&gt;uebla, c:uyas fachadas, easi en s,f
totalidad, estaban adornadas.
Ya en e:;os momentos producía todo su mag- .
nífico efecto La iluminación que se tenía pr•e,pa:
rada entre la cual llamaba mucho la atenció 1
la dJ la callle de Zaragoza, oompuesta die mil quiniootos focos penolientes de guías qoo atravesa:
ban de una acera á otra, y la del arco de la Com•
pañía die luz eléclri€a, que fué verdaderamente
not.a.ble, y estaba situado en la esquina d,e Mercaderes.
De estas dos partos, de la iluminación general,
damos vistas que estamos seg1Tos agradarán á
nuestros lectores, tanto -por sus detalles como por
el. mérito que les da haber sido toonadas á media
noche, por el inteligente fotógrafo, seño_r Bushamante.
El adorno de la ciudad, fué la mejor demost:reción del unánime regocijo con que allí se l'lecibió
al Primer funcionario &lt;le nusstra Nación. Por
todas partes se levantaban arcos de triunfo, y flamea,ban las banderas tricolores. En lae casas extranjeras se entrellazaban con las die otras naciones y aún en las habitaciones más humildes, una
cortina de encajes, un retrato ó un sencillo lazo
de listón, daban á conocer que sus moradores tomaban parte en el gran festival.
Entre los arC'os eran dignos de llamar la atención Oos siguienlos, que nuestros grabados re-

Agencia del Banco Americano, en la A venida Zaragoza.

A la salida del cementerio francés, después de inaugurarse el monumento franco mexicano.

producen: El aireo del Estado, construído con
pie&lt;lra pomes y muy nohable.
Tuvo un costo de $5,000. La piedra fué la-

I

En el "Gardcn Party."-Un Kiosco de baile.

veían pintadoo, por un lado, un soldado escocés
y un soldado americano, y por el lado opuesto,

dos figuras alegóricas. "La ffioria" y ''La Libe-riad ." En el friso se !eía la sigu~em.te palal&gt;ra:"\\Tc.Jcome," saludo inglés de bienwnida.
Formaba el remate un ático circul.ar, formado de pail.rnas y laure'le.~, llevando en el centro un paisaj,e
(l1E•1 Y 2lle de México y el -escudo de la República·
protegido por una guarda tricolor. Ramata.ban
el arco 1res banderas, illl.a inglesa, otra americana. y mexicana la de'l. centro, al pie die la cuar
había un escudo de la ciudad d-e Puebla.
El arcG co¡,tea.do por }a Compañía &lt;le foz ,eléctric-a, eTa swm.amente gracioso y original. Su e1-tñlo se a,sem.a.jaba al arábigo.
Sobre las bases,
arrancaban de uno y otro lad-o esbeltas ~olum.rullas que protegían en su centro artísticoo jarroll!es. Segu1a, un tablero, en CUV8 oontro se leía
"Paz." En el segundo crnerpo había. un gran·
cliflC'O formado por una serie de círculhs concéntri1•0R ck f,uolillos incandescentes. Ostentaba en
el centro un escudo de 'la República, gttarnecido•
de flores, entre las cuales a.soonaba.n focos más
p('(Jneño,.
Completaban el deieorado, Jllásti1e,
term.iniwos en lanzas, oriflamas, guirnaldas y guía~·
ue flores C'on numerosos forws.
Tute arco causaba la más gre,ta i~resión, visto de noche. S-e hallaba en la segunda cal1e dc:MerC'ad-eres.
Referente á los adornos d.e partkufares, l:i.abr.kn

mucho que O.€Cir si, como manifestamos a'l prin-ciipio, nos lo permitiera la ínaole y dümensiones
·de este Stcmanario.
Baste, por lo tanto, dejar aquí consignado que la
-elega,n,cw, en el adorno, de las ,princi.paíles casas comereiales, es una de las muestr.as indiscutibles que
Pu-el:lla ha. darlo en esta vez, de la importancia que
"han -adquirido sus negociaciones comerciail.es, entre las que se etJJentan muchas que giran fuert~
-&lt;:apitales. Haremos mención, sin embargo, de las
-sigufontes negociaciones. cuyos adornoo fueron
notables, y figuran en las ilust11a.ciones de estas
-páginas :
"La Sorpresa", cuyo edificio se acaba de terminar, tiene una extensión de media cuadra, y ocupa el sitio en donde se ha.tlaba la Lonja del\ Estado.
1Jno de ~os socios, el señ0r Don José D01enberg,
,es el Petual Cónsul de Bélgica. Los departamentos son muy -extensos. El salón del frente abar-

El &lt;.;erro de San Juan en el momento del G!irden Party.

r----------------------------------------

ea toda ~a facha:da. Esba, die arquitectura. moderna y cantería roro, embellece la ciudaid. Gira
bajo la razón social de J. Dorenberg y Cía., co:.
merciantes en ferretería y mercería.
l '.11 &lt;~l centro -die la fachada, está colocad-o el
ma.&lt;6 nífico monumiento de bronce traído de Alemania últimamente.: y el cuall representa la. 1raternidad entre AHemania y México, nooiones
que hau vivido siempre unidas y sostenildo finrues
lazos comerciales.
El adorno &lt;le esta casa, era de Sos mlás elegantes, tenía en el centr0 un retrato d€1 Sr. General
Dísr.. coronado con launeles y banderas atemanas
y rm,xican-as. En los muros de toda la fachada,
había. rannas de palma. El ooorno costó algunos
1ni1,($ de pesos.
"La Ciwdad de Londres," situada en la esquina de fa calle de Carnicería, es una
oasa comercia[ que gira bajo la razón social
Sommer H ermann. Es un edificio inmensamente
extenso y de las más antiguas y iacroo.itadas casa comeN.!iales de ferretería v mercería de la
l1cpú bl ica.
•
fu adorno era senc~Uo, pero muy el.egante,
comir;Lía en vari~ escudos y baadieras at.emanaa
y mexicanas.
"La Oirud.a9- de México," una die las casas de
comercio de ropa, situado en la Caille die MerO

ll:n el Ytil0&lt;1romo. Al p,rtlr la carrera de Ciclistas.

�Domi~o 13 de Enero de HlOl.

Domingo 13 de Enero de 1901.

EL .MUXDO 1LU8'1'.1UVU

EL MUNDO ILUSTRADO

ha sido no menos completa. Los almaoenes comerciales están á kt ailtura. de los nuestros, ca-si
ya no hay neeesid~d en Puebla de emprender un
viaje ó recurrir al E~re::,,;i para obt;ener un artícullo. Sus establecimientos bancario&gt;', entre los
que descuellan el Banco Orienuil y las Sucur."-ales
de los Bancos de México, e,-tán allí 'Para facilitar
las opera,ciones y ofrecen una esperanza á los
hombres de negocios para que en no remoto tiempo desaparezca la escasez de numerario que hasta.
hoy ha venido siendo una rémora para el de~arrollo de las grandes empre&amp;a:c&lt;.
Esto, no obstante, como ya dejamos ind:ca&lt;lo,

CAile de Zaragoza, iluminada con mil quinientos focos. Vista tomada

Jllercer!a y ferreter!a "La Sorpresa" Una de lasCIU!as comerciales más Jmportantes de Puebla.

caderee, era otra de las notables, según .puede
verse en el grabado que representamos.
"El Banco Orientwl Mexicano," rec,-ientemente
est.a.blecido en la ciudad y que hace grandies transacciones en todo cl Estado, est.á formado con
capital español y mexicano, uno de loo principales accioruistas es el señor Don Ramón Ga:vito,
persona distingulida de la Colonia española que
ha cooperaK!o mucho ad progreso de la industria
en el Estado.
Fué uno ,die los organizadores de las fiestas presidienciales.
"La Estación d,ell F.errocarn"\J. 'Tni:er~
nico." Este edificio recientemente construido
y que resalta sobre los otros dos de las estaciones

Casa de Don Ignacio de la Hidalga.

de los Ferrocarriles l{exicano y del Sur, estaba
eleganteme-nre adornado con banderas ingl.esas,
americanas y mexicanas, en su entrada que tiene una forma circular, había gran número de
pallma.s y banderas nacionah:is. En las aJas de gus
tres hermosas torres flomba.n las banderas de nas
tres naciones referid11S. Un retrato d~ señor General Díaz, coronaba el centro del edificio.
"El Caslin-0 Español," hermoso edificio situarlo
frente á la Plaza 'Principal, estaba adornado con
cortinas de los colores españoles y mexican06, en
J.as prim~ras y en su centro había escudos éLe la
nación !I)6Ilinsuliar.
"La casa del señor Don AgUJstín de la Hid!alga," situada en la Avenida Zaragoza:, de construc-

ción moderna., lucía elegalllte a:dorno é ilumina-ción.
"La Agencia d:el Banco Americano," s:.itua.da
en la mñsma ca:lile, iucía a.domo sencillo de banderas annerica.nas y mexicanas.
-&lt;:,.,.JJ-&lt;:,.,

Decía,mos en nuestro número anterior, y hemos
tenido oporlunidad de confirmar nuestro aserto,
que la ciudad de Buebla se ha. transfornmdo deuna ma:nera fiSOO!ll¡brosa en los úlrtrilmos años: sus
edii:ficios son Jlllllchos de ellos tan h-ermosos y modernos, como los que pu!dñeran servirnos de orgullo en la CaipitaA de la República. y en cuanto á
la esfora mercantil é industrial lia transformación·

I

El tieñor l:'resictentc en el Garden Party.

1as hay de mruhca importancia, coniándose entr-e
elllas 1a Compañía de Luz Eléctrrea, las que explotan caídas de agua, en la Sierra, las grandes
negociacione6 agricolias que prosperan más cad-a
día y otras muchas que sería largo enumerar.
Entre ellas, y por habernos llamado mucho la
atención, citar&amp;nos el gran d-epósito de m-adera.s
del señor Don J ooquín Crespo, donde se depositan en grandes cantida&lt;les, no sólo las má-s rica~
del Estado de Pu.ebla como son, las de San José
de los Mollinos y •T-enexte,pec, Cofre d'e Perote,
y Aclamax, sino también madier-as preciosas y las
que m-á:S demanda tienen en nTuOOl:ro mercado y
son de procedencia americana.
Nos hemos referido hasta aquí al embeIJecimiento d-e la ciudad y á su mejoram:iiento comercirul, en lo que se relaeiona á la iniciativa privada,

por lo que respecta á. la d~l Gobieruo del Estado
:' al Ayuntamiento de Puebla, bástenos decir que
á las much~s mejoras realizaaas en los últimos
veinte años y de ílas que siempre hemos daao
oportuna cuenta, se han ~crregado en esta vez
algunas de suma ilillJ)Ortancia : el Palacio Municipal, inauguraido drurante estas fiestas, corresponde
en un tod-0 á la cultura de la bella ciudad; el
Pala.rcio de Justicia Penal, viErJW á llenar una necesidad que se imponía, y las mejoras llevadas á
oabo en el Hospicio y en la Escuela Normal,
ofrecen una garantía á la juvent ud poblana éw
que p,uede en sus plantele" aittquirir la instrt1cción en. que se cifna al briilante porvenir de las
generacwnes nuevas.

4 las 11 de la noche.

Fot. Bustamante. Puebla.

Aquel es un sitio histórico visto con veneración. De,;de su pu'Dto mlás a'lto, el señor General
Díaz encendió una tea como señal ,convenida entre él y los jefes de las colrunmas que haibían de
aiacar la ciwdad el 2 de Abril de 1867.
Consérv~c,e aún una pequeña iglesia y alg,unos
muros, testigos de aquellos acontecimien.tos.
En el cerro se formó un pa.rque moderno, plantándose nll!ID8rosos árboles de di,v,ersas clases y
tamaños, con los cuales se fol'Jilaron calza'.das y
call:ejuelas en semicíreulo.
Se levantó un fuerte de madera, de tres cuer-

...~

Futre las fiestas públioas :foé notable cl Garden-Party verificado el dooningo pa...qgdo en e'l Ce1-ro de San Juan.

l

\r.

~

,_ .,

I

. -! '!*

Arco del Ayuntan1iento.

Almacen de ropa, "La Ciudad de México" y Hotel "Francia."

Arco de la Compa!Ua de IW! eléctrica. Vistll tomada de dla.

Casino Español.

pos, con seis torreones -almenados -, aspiUeras coronando las azoteas.
·
Frente á esta fort.a~za provisional, ee colocó
una. plataforma de madera. En los ton-eones ondeaban flámulas de c1i.versos col-0res, con inscril)ciones alrusivas.
Desde el medri.o día, las carretes-as qUJe cond'u-

�EL MUNDO ILlI_STRADO.

EL MUNDO ILTTSTRA DO

Doming-0 13 de Enero de 1901

1

7

Escudero, M. Boulard Pouquevihte, Secretario d e
Gobierno, Tomás Brauiff, Lic. Lorenzo Eilíza.ga,
Magistrado Miguel Limón, y ayud.antes del señor
Presidente. quienes permanecieron bastante tiempo en la, animada .fi:e,;ta.
1

Al señor Premden,tJe d,e la República se le
ofrecieron dos banquetes : trno el señor Gobernador del Estado, )' otro el Ayuntamiento de la
Capital, este últ'mo, al qu•e asistieron doscientos
cincuenta invitados, fué ofrecido al señor General Díaz, por el Presidente de la Corporación.
El señor Presidente de la República, conbestó el
siguient.e erindis. que tomamos taq uigráfi.camente :
Señor Gobernador:
Muy honorable Ayuntamiento:
Señores:
Las encom'á..«tica;; apreciaciones con que en

nombre de la ciwdad acaba de favorece11IDe uno
de sus más ilustra-des 1nunícipes, y la entusiasta
recepción con que se sirve honrarme esta cwlm
sociedad, me imponen el graú::&gt; deber de expresaros mi reconocimiento por vuestras respectivas
maniíestaiciones de benevolencia que tan eficazmente C'Ultivan la simpatía que me li~ con esta
histórica ciudad.
Sus hermosas calles, sus plazas y edificios, y
hasta los cerros y las p raderas de sus pintorescos
alrededores&gt;, han sido teatro y son otros taintos recuerdos de a,lgún ó algunos ,episodios de nuestra
historia militar de aquellos que tanta sangre costaron á la República y pusieron en peligro sus
instituciones y su autonomía, episodios ~ue al ~eflejarse en nuestra 1nemoria renuevan unpres10nes que causara su presencia, impres:ones de tremendo desastre las nLá8 Teces,. otras de honrooa

,

1

-~
1:.:ll--- - - - - - - - : - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - l

Panorama de la Ciudad de l:'uebla tomado desde el Cerro de San J r an.

cen al cerro, se Yeían litera1mente cubiertas de
hou,.bres á caballo y J&gt;eatone5.
A las dos comenmron sus viaj-es los tranvías
especiales,, siguiendo la línea férrea costea:da por
el Ayuntamiento. A lias tres, aque1los lugares estaban pohla,dos extraordinariamente. Millares de
¡personas se agrupaban e n las calzadas de la entr~da al i-Jarque.
.01 crradro era pintoresco, visto desde 111. falda,
y más 'Pintoresco aún d-e la cumbN á la falda.
El sol bañaba los cam,pos y todo r espiraba alegría inténsa. Se contemplaban á lo lejos los volcanes, el P opocatepetJ y el Ixtexihualtl, y por
-0tro lado el pico de Orizaba.
A lM tres y med:ia partió de la casa del señor
Gobernador, un wa,gón especiaJ, conduciendo al
Presidente- Secretarios de Relaciones, Gobernación Haci~ntla, Comunicaciones y Fomento, Go'
.
berna:dor,
Jl.ii,n:stro de España, General IgnaciO

Domingo_13_de Enero_de~1901.

B Jificio del "Banc o uriental,"

~'ictoria y colmada revancha; pero tan serias, tan
sol:emnes en uno y olro caso, quú aún ahora, en
,i;u carácter de simples recuerdos, sacuden con violencia el cooozón, no sólo á lo;; que tenemos la
honra de haiber sido actoroo en tales episodios,
sino también á los que sólo fueron testigos.
Afortunadamente aquella l'ri~i:&lt;, aquellas tormentas y sus consecuencias, han pasado, para no
volver, y ahora, el bravo y laborioso Estado de

La "Ciudad deJLondres·• de Sommer Hermann. U na de las Mercerfas y Ferreterfas más
importantes de la Ciudad de Puebla.
·

Puebla, ha en tri!klo ya resuelto y muy diligente á
la alma de su reconstrucción. Después de una
fra11ca comalecencia, la conección arquij)ectónica y e)eganóa con que ha. reparado los ~es•.astres
que hizo la guerra en su hermosa capital, son
los mejores da tos que nos ofrece para juzgar de
su cultura y soh-encia, sus hermosos ríos y arroyos eq,,ütati rnmente subdivididos, y d•espués ~e
dar impwlso á mlll1titud de mecanismos industna-

les, van á fertilizar la rica. y variada agrict1ltura
poblana, que desipués ele satisfacer an1¡pl,i-a-mente
el consumo local y contribuir ·l de los Estados
vec~os, da notable contingente í. la expor tación
nae1onal. Sus numerooos fábricas é innumerables
industrias m1:1nuales- arrojan torrentes de manufacturas que el comercio acoge con avidez para
lanzarlas al tráfico por los ferrocarriles, oarr:eieras y demás vías nacionailes y vecinas, que aJ. amparo de imperturbable seguridad cruzan -en tod-as direcciones su rico territorio~ Sus mu-chas
y bien servid-as escuoelas, hench1das de aLborozada
y hermosa, lozana é intelio-ente J·uvenimd son ~I
.
t,
'
precioso contingente eon que las an~licas y virtuosas madres pobJanas robustecen ae día
día
nu~tra confianza en el porvenir.
S1 la evocación de tantos y ~an initeresantes
1:cueroos, y la presencia de tantos elementos de
bienestar y progreso acumulados _t&gt;Or este sirm.pático pueblo, no fueran bastantes 'Para hacerme
J~UJY grata Y memorable esta visita á la heróica
c-rndad ele Zara.goza, los móviles que me dilci&lt;lieron á emrpren~erl-a serían ?astantes para qwe la
fuera, tanto as1 valen en nn oonc&amp;pto las mejoras
que ~~m?,s entregado aJ servicio pú,blico y la reC?ncü1ac10n de los muertos. poI1que •la reconci"liac1ón de l~s. m~rlos, p resu~one la de los vivos y
la reconc1bac1on de loo v1vos es la uniim y la
unión e.s la ÍQel'7J3, y cua'!l&lt;lo la fuerza se ostenta
no sólo en los puiíos, sino muy especialmente en
el eerebro, como lo tlenuncia la impaeiente inicia.tiva p_o~tma, para todo lo huieno, poco queda
que aimlb1c1onar y menos 'á. un pueblo como este,
que por haoor sido de Ios primeros que arrostraron los desruitres o.e la guerra, tiene dei,echo preferente á los frutos de 1a paz.
Br)ndemos J,&gt;OI14Ue es(:: derecho ae¡¡, ejereido tan
amplia y fructuosamente eomo fo presagian la riqueza de este privilegiado suelo, y ei. -yaroni] é inte.lig,ente espíritu &lt;le em¡pra&amp;'l. de la juventud poblana.

en

--c::&gt;•~

Arco de la Compañía de l:u elé_ctrica, situado en las calles 2a. de .Mercaderes y Santa Clara.
Vista tomada á las 11 de la noche,
[Fot. llustamante.]
Grandes almacenes de Maderas del Sr. Don Joaqu!n Crespo,

~ fiesta oo'l V-elódrO!lllo, ·á la cuaJ también se
refieren algunas de nuestras ilustr-1.c.un.es iué tal
vez la más concurrida po: la buena sociooad' de
Puebla. El locail lucía un he,rmow (!ooo.raido floraO, y el program'.1 consistió en carrerns en las
que tomaron parte los mejores clclist.e.s una audición musica:l y maniobras militares que ejec1i1-

�Domingo 13 de Enero de 1901.

RL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
i!-aron lo,s .!'.himnos de ílas Eseuelas y que resulbarwi Yerdaderamente notables.
Intenciooothnente hemos dejado nara ,estas últi1mas líneas ocwparnos de un acto que fué el
mi-; signiiicrutivo d'e todos Clbmtos venimos reseñando: La inaugruración de,l monu:n:;.ento francornexicano, que por inicia1bi:rn die los m.ás prominentes mi:emhros de la Colonia franeesa residente
en Pu-O'Jj]a oo erigió en el Panteón fr1mcés die esa
cimhd.
Y a en el a.rtículo que -pub] icamos en este número, bajo el rubro de "La Reconciliación &lt;le los
~fuertoo," nos referirnoo á tan imponente ceremonia. Ved en seguida la contestaoión que dió el Sr.
General Díaz al eentido dqscur:m que pronunció
el señor Boulard de Pouqueville al descub,rirse
el referido monumento.
Señores :
Al oir los delic.a,d~ conceptos que acaba de formular el digno representante ele aquel inteligente
ipueUo qu1e lleva la mngu,ardia y la bandera de
la moderna civiilizació11. me felicito de haber ven',rlo á presenciar esta f'ublime y solamne reconciliaci(m de ultratumba.
Siendo como ha sit1o e;ita heróica ciudad ,el ob-

La sobriedad con que la Patriia victoriosa ejerció su sobera,na justicia sobre aque.llos de sus hijos que imploraron auxilio de armas extranjeras,
determjnó una IJ&gt;ªª que por :fa1lta de intereses comunes, habría s:ido ,efímera, pues que sólo ~e fundaba en la olerrnencia de 3'(¡.s ve.ncedores por una
pa.rte, ~· en e.1 fugaz estt1por de los vencidoc:, por
la otra; pero á su amcparo y b1jo el profundo re!'peto qu,~, sin distinción de parti&lt;los Pe guardó al
deroL'hO ageno, Rnrg¡ieron la actividad coonercial.
la ferroYiaria y fabril que complicándon0$ á todos en gl'ancles intereses ele origen legal y honesto, Rolir1ificaron aquella paz, y p~rmitiéndono~
Ter ta11 claro, como $e ve después que han pa.• ado
aa tormenta J f-Us comecuencias, nos in,duce á
comen-aclore~- ~iberales y franceses á venir aquí
confnncliclos bajo ;Ja a,rmonía de m1a Leal reconcilia,ción. ~ pedir peroón, respectivamente, á nu,estras vícti-rnai:1 sacrificadas al inflexible deher m'l1bu, á t-01mar modelo de sm virtudes, y á colocar
íi'Uíi' Yencrabks huesoR,
bajo los ·aJ:tarei, de este
¡,,rntuario. para Ru eterno de:ocamo, y como t,e.q_
timonio tangilfle para las generaciones futuras,
del profundo I'C,¡peto- que la presente tributa al
honor fnncós.

jetivo de la guerra en su primer período y teatro de los más sangrientos y más trasoenclentalee
com hatcs, era naturaJ, que disipado iel furor de
la pelea, fuera tamhién el relicario común en que,
depuradas de hunwmo rencor, reposen fraternalmente unida~1 las o::nizas de aiqueHo~ leales sd1:dac1o~. que víctimas de sus I'0&gt;1peclivos deberes, murieron a,quí, unos por la inde,pe]lldencia de rn Patria, y los otros cumplieinclo la protesba. ele seg-uir A rn gloriosa band•2ra. &lt;lesgraciadaanentc empeña;1la en guerra c'Qn un pueblo que respondió
con decoro; pero jam:ís provocó aquel bélico &lt;."mipnje, que á princ~p:os del siglo XIX, colmó de
})1'88tigio militar á h1 Francia.
La guerra es la mayor entre la,¡ oa!llamidades
q~,~ !lagelJan á los pueblos y, sin embargo, ella los
v1r1l1za, Jos dignifica, MTDueve las viejas ideas
para ahrir ¡paso á la moderna civilizaoión v aun
les deja mayores b~neficios según que, al pasarlos por su t:errihle crisol, encuentre en ellos gérmenes de virtud que rever-ar. Así se ,explica que
al tcrmmar la ~uerra de interver,ción, quedara
'Pr~para&lt;la_ !,a fusión de los partidos, cuyas ~angnentas hdes v-e.n ían derrochando las energías
do! pueblo mexicano y prostituyenct1&gt; lastimosamente su sentido moral.

evangefüb1s 6 los cuatro fundadores del lugar,
porque en efecto, llevaban 1~ apeinid?s de ~uatro de los extremeños, que alla al moo1-ar el siglo
XVI fundaron Nava mora para defen&lt;ler r]a tierra
de los bandoleros y proporcionar albergue á los
caminantes.
Yo me atrevo á pensar, qu&lt;' aunque hubiera
habido en "El Bosque" alguna cuadrilla de des.
pelilejacfores como en e1 ''P rog-1,eso ., o' 1a "S ociedad." no por es.() habría dejado de frecnentarst!

navamorens-es estuvieran á la última y más riguros-a. moda.
.
Llegar "carga ele ),féxico" ~1 "Bosq1:1e" equivalía al acabós.e, al sálvern qmen pueda, pues no
había perro ni gato de los que íorma ha~ "la ,P~rte m~í.s C'ulta é ilustrada de nucs.tra anstol'mtica
s.ocietlad," como &lt;lecía. el corre¡;ponf:al jurado de
"El eco del comercio," que no ocurriera á C?m11rar y llevar coiio:igo. 6 por lo mt&gt;no-s á admir_ar
las preciosidades de la tienda de don Eustaquio.

MATRIMONIO DE PRÍNCIPES
El th1 17 del pa,ado Diciembre fué leÍllo en la
C'cí,mara &lt;le Di7mtados d,e )Iadrid, por el Presidente clei! Com,jo, ::eiior Azcárraga, el mensaje
ele la Rema l!egente, rcl'.ativo al proyecto matrirnonrnl de h Infanta :Haría. ::\Irce. eles, Princesa
&lt;le .1Rturia~, con el Príneirpe (;arlM de Borbón
hijo segundo ele&lt;! Conde de Caserta.
_E"te matri1_n_onio f:ignifica para J·&gt;¡; 1ña una
aliam1 de .fanulias, que ha encontrado en las cor1~,,; unánime aprobación, aunque ha llegado á inisimrn~:,.e, srn e-mbargo, que algunos miembros
prommentes del! Consejo, entre ello, el Presidente, señor .Azcárraga, se l1an r esuelto á votar en
&lt;:on1 ra. del e11lac-e. en jnntaQ privadas.
t~, Y nue,e, _minoría que no pt1ede ser una obje•
cwn prn chcho enlace.
~enatlo _E•pa~ol aprobó, no oh~t tnte el pro~ ec ta,lo
de la Princesa
·
. tm:atnmon10
.
, de Astunas
por &lt;:1en o crncucnta .V siete votos contra cuarien,

.:?

Infanta María Mercedes, Princesa de Asturias.

INSOLACIÓN.
Y.a la recoqección: en el sembrado
de lozanas gramíneas se apresura
con la cortante hoz el dueño armado.
Sobre la igual cubierta de wrdura
que se muestra en la tierra coono alfombra,
brilla cu informes lampos el pajizo
tinte de las €'Spigas; y ,en el suelo
amontonadas yacen ijas que á plena
troje la ambición mueYe. Xi una sombra
calma el fuego del grave medio&lt;lía,
al varón indinando á su faena;
y de hrisa que huye en J,eye rizo
apenas mece en honda lejanía
la llanura de plantas .... '

¡ Cuán hermosa
dcl trabajo la acción, con que acrecienta
fa mente hUIDana el. natura,! tributo
de la savia potente y generosa!
Y ¡ cómo es dulce que en jugoso fruto
retornen á la vida los encantos
que ella con obras &lt;le e¡•peranza alienta!
s\1iento del amor eon que á los hijos
prcYieue el labrador dicha y riqueza,
cayó á su campo en estación tan grata,
que ahora sin más pesares ni quebrantos
que los que en rayos calcina!ll.tes, fijos,
baja el sol, taladrando su cabeza.,
de mies repleto el campo !fe dilata!
Es quebranto ese sol, sobre iracundo

Príncipe Carlos de Borb6n.

Trópico hiriendo en Cáncer. Da el fecundo
beso que hace que e6tallien rn el trouco
los renueYos de vida, que la onda
templa &lt;londc, á su fuego, la caricia
parte de un ser al otro ser; que ahonda
en la rüicra tierra, y luego sub.e
á lan zar prodigioso la delicia
q ne &lt;:Ltaja entre los senos de Ja nube
en fresca y suave y delicada gota! . . ..
Da su beso fecundo, como nota
de vida palpitante, y rudo, bronco,
otro beso de muierte : sobre abismos
de g-101-:a y ,de salud, débiles, tristes,
.;ucu~11 ben a•I calor los or!ranismos.
En el aflán de su trabaj~ siente
el lahrador como de airada mano
una ruda presión oobre su frente ....
'riomblan sus ojos; miste-riooo fluido
discurre por sus venas crepitante;
como de mar, estrepitoso ruid,o
le asorda, y cae : bajo el enorme peso
{le la Iuerza &lt;le! astro, en breve instante,
la mente de con-0eptos oo vacía
,
'
parase
e1 corazón y se huye el día.
Ton&lt;l.iclo sobre un cerco de marchitas
plantas deooan,,;a.: abierto el labio espera
la fresca alejad-a; lleva escritas
la;; an~ias de vivir su astro inerte:
y ~obre los desaires de la sue1·te,
sohre anRias rhalo.,.radas desde un cielo
.
·1.1e á tal ruina,
"
1mpa¡:1u
á' tal espanto.
el sol con lumbre inmensa reverbera!
Santo Domingo.

lfafae/ .,11. J)eligne.

EL MIEDO ES NATURAL EN EL PRUDENTE
, Si hay un hombre '?ene.roso con sus amigos.
leal en sus tratos, partido con los extrañoe, idó:
lat~a. de los suyos, honrado, servicial, atento y
,mhc1to para todo el mundo ese homb
d
.
.,. . 10
D
.
,
re e oo;,, lll O,
es on Eustaquio Martínez, conocido or
)Iarhnez ,el del Progreso, á causa de llamars/de
c"te_ n~odo la finca. de campo que posee.
I l:'m embargo, ese caballero crü,tiano, ese prototip~ ,ele bon~~d, ese hombre recto, juicioso ):
e~u1lrhrado _deJo ,,,eco de un tiro á un hombre
srn que lmb1eran me-diado riña ni contienda.
Poi· el ,,!.'lenta y cinco vivía don Eustaquio &lt;'n
el puehlo ~le Navamora, donde ejercía todo¡; lOE
C'ar~os poR1bles: era pre~idente deP Avuntamiento, J~1e_z del_ re!:\"is~ro civil :, presidente t1e la jnnt,¡
de v1g1hrnc1a de mstrucc10n primaria, hermano
mayor ele la cofradía del Santísimo, admini•ltrador ele co~Temi, administrador del timbre, recaudaélor de impuestos, etc., etc.
Su ~ienda, llamada "fül Bosque," era el mentidero titulado, ~l. hurnr de reunión que todos freC'uentahan, el sitio don&lt;le más suave v moderadamente ~e mu~muraha del prójimo, ·pues había
o(ro- pnnf·os a donde concurrían gentes m~s d?snlnrn,l~,:, v rn que !'e hacían vivisecciones C'0n un
ta~ primor que habrían admirado al fisiOllog-iSÚI
nm• ducho. Por eso mientras las niñas en estado
rlc nwrc1rer Y hasta lo~ hombres. harbados evita_pa$ar por la "~ociedad amii:.to~a" 6 por el
C'as.mo _del Pro¡ne,o," no tenían rcn,1,ro alguno
en t.rans.,tar por frente á "El Bosqn&lt;'" ni en en!rar á con:pmr cuailquie-ra de las muchas baratiJas que_~lh se vendían, á riesgo de oir ll'lguna broi~a eannosa_ del señor Cura ó de escuchar alrin
O
rmopo rancio, parlo del ingequio de a1'Q!Uno de
los cuatro vejetes á quienes lifamaban lo~ cuatro

!:nn

Domingo 13 de Enero de 1901.
la lotería de cartones; acullá se ven,dían frituras de cosas del país, aliada su confección á la
rancia v ~abro.sa cocina española, y en 'todas pa,rtes se hebía, se p-i.taba, se reía ó re bailaba, como si toda aquella gente hubiera perdido el juic:o.
La familia de -:\fartíncz estaba en la "partida,"
donde la señora. v los chicos tenían concertada
una vaca. c¡ue &lt;l.el;ía jugar el jefr de lo,: rrenuarme&gt;. oe1 itíRimo en "todos menos "tecolote." "vieia," ;.moz[" _:, "camouina" y deimál'l terminachos
que han inventado los jugadores para dejarse
un~ á otros sin cara e·n que persignarse.
Don Eustaquio iba con d;rección á su ca.c:a -parn deiar en eHa el cachorrillo coo c¡ue Antonio
$e había armado caba.1lero, pues Jo había sorprendido en plena plaza luciendo aquel chisme
peli.groso, cuando il'l dar vuelta, .á tma ~nina
y em-pezar J.a calle de la .espalda Je la Parroquia,
que estaba. sola v e.--cueta como enren,ada pacífica á donee no Negaban. las olas de aquel _mar
agita(lo, columbró un grupo de cuatro ó cinco
ébrioo que discutían con su.mo /calor. A pef{lr de
que el bueno de Martínez iba envuelto en su capa, -los malvadoo aquelloo lo -reconocieron y uno,
el mlá~ inrolente y qu e era nada menos que eil terrible González, se le encaró llamánd'ole viejo
e$to y lo otro.
nón Eu~faquio se echó á temblar como un
azogado quif;O retroceder, d,ar expiicadones, parlamentar, pero todo inútil; la 'engua le quedó
l1echa. un ovillo y la mente convertida. en 1m
inmemo desierto en ue sólo de_;coll-aba, á manera
ile planta gigantesca y fenomenal, una iilea:
"El!'te pícaro me ma.ba, me mata este píe11ro."
Y como si hubiera sido }a acción del rufián el
reflejo del pensamiento de Martínez, González
sacó 1m enorme y truculento cuchillo, capaz de
"Cg'll.r la rabez~1 d~l mismo Alifanfarrón. gritando
{. voz en ruello: "Ahora se va á ver á. Dios, para
q11e aprenda á burlarse de
bo,m1iroo."
D0·1 Fustaquió no vi6 nada, no
pensó en
nada, no se acordó de su mujer, ni de sus hijos,
ni de su~ bienes: recordó solamente á su -persona,
á su vida y á esta envoltura material que
tanto amarnos y que tanto deseamos conservar
ile¡:~. -:,· cmpnrand9 el arma, que todavía llevaba
&lt;'TI la. inano. tirf, del 1lamador y oyó un ruido
quP. eq11ivalía al tronar de diez cafümes, al repicar ele cien ca~panas, al detonar de todos los
rayos que pueéi~n disparar las nubes en mil años.
Al mi$1ílO tíPmvo vió que el agresor vacilaba,
que extPn&lt;lí:t los brazos, que caí-a. al suelo y
sintió gr:rnde, inmoderado r egocijo,; pero al ol er
la pañosa, quema&lt;la por el paso de fo baíla, al ver
á los fanfarrones que hufan, rompió también en
rnrrera ebierta, paró basta ila casa de jue¡ro en
que su familia se solazaba, y entregando la pistola
al capitán de rurales, díjole con tono y acción
de q11ien ha perdido eA, juicio :
-Herí ó maté á un hombre; vea que hace con
mi11:o.
Muerto y bien muerto e.staba el bravucón : el
proiyecti!l se le había iniroducido en la. cabeza,
rajándosele como si fuera de mazapán.
Don Eustaquio fué sujeto á proei)so; pero los
tribunales unánimemente declararon que había
habido en. su caso la aJarma y temor fundados

no~

por la aristocr-acia de la pobhlción (pues hay
allí aristocracia, y tan ltnajuda como las de Madrid ó Viena; al menoo así fo di.ce el d.ia.rio de
la capibl'l que en paquetes de ocho y diez ejemplares recibe cada dos semanas el juez de primera
instancia.) Para imaginarse otra cosa, sería menester avanzarse h:astn pensar que toda la gente
del pueblo podía abstenerse d,e comer ,cosas ricas,
Id.e usar telas fina.s, de pooon::e s-omb:re:ros á la
moda y hasta de curarse, beber vino 6 fumar,
pues la tienda de don Eustaquio era cifra y
coID¡pendio de ouantas artes é industrias son conocidas.
Había allí todos los comestibles, des.de el "foie
gras" basta los plebeyos frijoles, como &lt;lecim_:&gt;s
aquí, ó frijoles, ó fréjoles, frísoloo como ensena
la A1.,"9demia que dehe decirse; desde fa holanda
con qne se adornan la,: princesas, hasta la "manta'' con Que se cubren las aldeanas,; desde los
zapatitoi:: 'que gastan ilas hermosas, hasta los
''lÍuaracl1es" que calzan los peones, amén de hilo.
a.:ruj-as, tintas, especias surtidas, medicinas contra
ei clolor ne estómago, las acedías, los flatos. la~
picaduras de alacrán y la-s fiebres h1;tei;mitente~:
de 4oza. cristal y porcelana; de rmagenes de
sant()s contra la peste v los ravos ó para el hallazgo de las {'Osas 'l)erdidas, v de pan procedente
de la panadería, de ve,las de la velería v de ch?colate de l a chocoklteria, q11e don Eustaqmo
había establecié1o con el con&lt;&gt;un:o de su mujer.
sus hijas, sus cuñadas y una legión de ci¿~aos Y
adictos que ge manejaban como uno~ . gmfalt~
por la habilidad y como unos Fabnc1os por fa
honradez.
De $nhra e$lá decir que don Emtaquio, dueño
de tantos y tan -productivoi; negocios, v funcionario fan atareado. no se daba punto de re-poso,
y que cuaniélo no tenía que a:cudir al Avuntamiento á fenecer una cu€Stión acerca de un camino vecinal. ocurría á una reuni6n de fabricantes de alcohol, ó á una asamblea de cofrades, ó {¡
adquirir un11 parti&lt;la &lt;le panocha, ó á arreglat
u na peliaguda cuestión de pas.es, guías y tornaguías.
Pero cuando el pobre capitalista oohaba el
resto y quería &lt;'Og€r el cielo con las manos, era
cuando recibía los encargos que anualmente hacía á México, pim-a fin de logrnr que 'los y las

Una de las noches cercanas á la época de lai'
fiestas anualefJ del pueblo, "El Bosque" rebooaba
de gente que manejaba, veía, preguntaba, pedía
y :regateaba acerca del precio y condiciones• de
todas las cosas que se encontraban á la mano,
sin que pudieran atenderla don Eustaquio, su
mujer, loo &lt;los zagia.lones que les ,ayudaban ail
deJ-pacho de merca,ncías y las 1hijas y los hijos
del C'omerciante que en aquell,a ocasión ,habían
venido expr ernmentc d,es.de la hacienda.
Aprovoohám:lo._o::,e de la confusión, un charro do
crulzonera plateada y µ uro en boca, ,cog-ió un brinquillo ele insiplificante valor y con él en la mano se abrió campo entre la gente á fin de e..oeaparse. Antonio. el hijo menor ele don Eu$taquio,
con coraje y bríos mayores de .Jos que hacían
pr esumir sus p(){·os años, re 'Precipitó ,contra. el
pi•llo. lo despo¡:ey6 de la a1haja. y sacudiénldole
por la chaqueta, le arrimó media do&lt;'ena de bofetadaR que el golpearlo n:-cibió C'füÜ sin meter
las manos. inm,que sí, al retirarse, lanzó una andana&lt;l,i de injurias.
,
-~ Pero, qué hace~. muchacho? pre!!U.Iltó líviélo el nadre. -poniéndore entre el chico que se
preparaba á lanzar nuevas hofetadw, y el guapo
que $e retiraba l1echo una alheña.
-Ri eR el famol'o Peilro González, de La Vent.:i. el jefe de los "c11erudos" que asaltaron fo
diligencia. el me.~ paRado. diio un vecino.
-Si "dehe mns m11erte1'" que ningún bandido, exclamó otro.
,
-Ri ei::tá exhortado por más de diez juzgados,
repu~o 1m tereero.
-Ri era el brazo derecho de Simón Gutiérrez
y de Rojas.. manimtó el s.eñor cura.
En aqueHa excelente famili-a -penetró el pánico
más eHpantoso, tanto mayor cuanto que '1'oño.
el golpeador. dió en traer c0nsigo un revólver
-pequeñito, eso sí : pero que di,,que debíá servir
para defen&lt;lE)rse del fasicinerof:o.
Entre tanto. llegaron las fiestas. Una noche
Pl pueblo era una verdadera Babel: aquí se tañía la ruitarra. mientra:~ una voz aguardentosa
&lt;.&gt;antaba "valonas" 6 "justicias"y nn improvisador
agotaba. las consonantes; allá se jugaban el "carcamán" (que por su-puesto no es ningún navío
maltrecho, como dice la Academia, sino un juego de dados) ilos albures, la palanea, la ruleta ó

de un mal in~inente y grave en su persona que
define el Código, y quedó libre y sin costas, aunque apesarado y triste como era ..zón en, quien
no había matado una mosca en su vid.a.

Victoriano Salado filvare~.
Villa de Zapopan, 10 de .Agosto de 1900.

�Doming-o 13 de Enero de 1901.

F,T, MTTNTIO TT,TTRTRA DO

\

.'

-[L J"\UNDO ILUSTRADO·
AÑO VIII-TOMO I--NÚM. 3

MÉXICO, ENERO 20 DE 1901.

Director: LIC. lUFAEL REYES SPINDOLA.

Gerente : ANTONIO CUYAS,

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(1)

Floenora Duse con la hiiita del p intor Lembach.
Pastei d~ Franz von Lenbach.

Bi+bscripoi&lt;5n. memuai f or6n.ea, $ 1.50.
Idem Uem en. ia OapOaJ, 1.f5.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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1

MUNDO ILÚSTRADO.

~ - O J--NÚM 1
'RICARD 1 o • • .A.EL BEYES SPflll'DOL.A..
•

MÉXICO,
ENERO 6 DE 19QL
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Subsc¡ZC:,~~e":ne::~!1~::Ft~i; •~:~i •
Ge.rente: AllfTOJll'lO C11Y.is.

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BIBLIOTECA UNIVERS!IAfllA

.

"ALFONSO REYES

FONDO RICA.ROO COVARRUBIAJ
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1

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1

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•

~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ º ~ - - c : x : : x : x : :x:::cxx::iocc:x:x::x:x:x::&gt;~~·~:x:rj~;lt:~ ~ ~ ~

\

El Emperador Guillermo dando lectura á su último informe gubernativo•

/

FONDO .
RICARDO COVARRUBlAS

�Domingo 6 de Ener o die 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

ta&lt;los signos d-e má pensamiento, y sabes qu.e, á meAl a.puntar ,el día1 la amrudia huyó del amado.
DJUid-&lt;:&gt;, son lágrimas las gotas que crédula ben,evo'l'rul.
corría, que dejó en la arena del jal'dín, por no
~
lenCia _118Jl'.la,
_vooes, diamantes; tú, á cuya luz
Lámpara que me bias aeompa:íia.do dura'.11úe lar- ha nac1.élo, lo umoo míe que -acaso vivirá: lámpara det.enerse1 •la rllbonznda ~apatilla color de rosa . . .
¡.Ja zapatilla que durante dos minutos nada más
gos años en la,, noches de tedio, y en las noches de buena) ¿qué nos tr-ae el nUleivo año?
oprimió
el pie brev1e de la ninfa!
trabajo; lámpara anciana de cofia blanca y gafas
. !or dev&lt;i:ción á religiosa y poética. leyenda, los
De1t:le entonioo.s está vacía .... e;,peran(lo siemverd~; en:f'.ermera call&amp;&lt;la y ,d:iligwte; tú, la que mnos que. tienen padres, y padres cariñosos dejan
no hiaces m el _menor ruido; veladora; oye el tic- ~sta noehe $US zapatitos .e,n la mesa que está junto pre. E~ iarnante se la llevó como DeiJiquia; pero de
ta.c monótono, mcesante, de aquel CUK;Ú oolga&lt;lo ,en a l~ cama~ y dentro de esos za.patitos hallan, al si- él! hruyo el amor, como anites había huído 1a genla pared; ipr001to va~ aibrir~ la puer~illa&lt;le nogal, gmen:-e dra! ~ golosina y ,el juguet.e prometi&lt;los. til enamorada. Yo, ~ue entiendo el idioma en que
fara dar paso al Ja,b1erto ;pwo, á los ojos rojizos y Voy a escribir_ ¡ oh flá~JIP8ra! para que tú la leas se ,e.x~m~a eil e-.-orurpm de r-aso, sé que dice :
-Soy el que tu besaste c&lt;m ternura. Soy el
a Ja cresta del gaJ,Io que á mooio &lt;lía y á m~lia antes que nadie, la historia de los breves zapaque
es1p,era en v,ano que lo lJenes tú con un renoche d'.1- el alerta á las horaSI vigilantes. Lámpara, titos: Cendri116n, que se parece mucho á tí me la
cuerdo. Sé que mi diu·eña te e:'IJ)eró mutJhas no'
no cons~'bentas qTU&lt;; te apa.git,en las vírgenei, locas, conto.
ches, mu_chos meses, mucihoo aüos, y que aJ1ora
porque
~1e aqu1 que está en la puerta y Jlama."
está ten,di&lt;la sobre el: de."Jiludo mármol de la tum_ l!.""8 el mismo; pero se llia,ma qla -0itro modo. Los
Papá,-Enero-el de l.t barba florida, como la b~, co~o yo sobre el mármol de la ohimenea. ¡ :Ni
an~ ~.e par:e~n. á los enfermos de los hospitales
del Emperador Carlomagno-viene a1 mundo en el,:a m_yo t€ndremos año nuevo! Par-a tí a,nudaba
Yª. lo-~ pr~,,1dian?s,
que sólo el número que llevan los smgulanza. N-0 tienen nombre, y ¡desdi- cuanto S-an_Si,Jve_stre se cala su capuoha y ha~e la nu ~eno,ra sus cabellos :rubios, mirá.ndo....:e en el
ohoo_o e1 que ~o lo tiffile! A ,eoo, de .iegllTo, la des- noche robre la berra. Buen cómico--el dfa,blo sa- e&amp;peJo de Ven€Cia. X o podía venir á tí, porque
graic1a se .Jo dió. Porque habréis oído decir el "año b1e más por viejo que por dia blo-n-0 entra jamás su ~lanta des;a]za, punzada ipor los &lt;laix'lo&amp; del
&lt;le la peste," el '' año &lt;le tl.a ruerra " el "año d,el en e,1~ena an,tes de tiempo; aguarda á que el re'Joj- cammo, hahna manchado de san!!110 tus alfomha,mb
· nunca el º año 'd:e la dioha, el ~puntador dé las dooe Uamadas, '. interín suenan bras. 'lle ~eró. Le habías prometido darle la vi_ re;" pero
ano del amor, el año de lia glori,a! Sólo el dolor est_as, oonviersa con -el ,anciano Sa'11 Shl vestre. d~ Y le &lt;l1.srte unas hwas. Con ansia aguardó que
qmen, á fuerza d~ habers-e muerto tantas veces: tu me at~ras _á su pie. Y ha muel'to, y no se
suele ~Jamar á los años: ¡ hijos míos1!
i Cuanfas noohes de San Si]vc,stre i oh buena Y~ m~ere tan send1la y mansa1JDente, como quien atrev~. la mfe1iz á entnir en et eielo, porque se
d1'&lt;.'€ ¡ huenas noohe.s !" y se duerm-e.
avergnenza de teuer el rpie de.srmdo .....

f

Lámpara: ya a,oma la eriza .cresta del gallo en
~l cucú. Alumbra á ini fantasia par-a que deje sobre el mármo·l su zapatito de cri&amp;tal. Es ,e,l de
Cenicienta la trabajadora, humilde y pohre. Toma tú tu año mi:eYo; toma otro poco de mi vrda.
¿No me das toda la tuya? Aun brillas; a,un oigo
alegres risas en mi hogar; aun canto algo en lo
íntimo de ani a}ma. No es hora de dormir. Yelemos todavía.

--------------

El gran problei;na del Siglo XX.

1

Mira ahora, pa.d re santo, todos los botincitos
que me ~ri:n. ¿ Cómo no he de qUJererlos, si
son tan pequenuelos y graciosos? Ha.y enl,re ellos
mu~hos Q•ue son pobre.;. Por ejiemiplo, la punta
de aquel parece bO&lt;!a de negrito limpia-botas: por
la raJadu:ra que tiene ha de asomarse la carne de
los dedos regordetes, como UJ1a encía muy colorada. Ese otro está cansa.do de tanto ir á la escue1~, Y ~ resortes ñlojo;; dicen: ¡ya no vamos!
El de mas allá-¡ glotonsísimo!-se Jia comido los
tacones. Pero. todos esperan algo, ipues aunque
pobres, son_ d1chooos, porque nadie es enterament~ pol&gt;r,e m enteramente de.sgraciado mientras
tiene pacll"eS.

l~m~ara! i hemos ,.,,asado en esta n::uilr.. espero! :Ni
~u m yo creemos en loo añ:&gt;s nuevos: el tiempo no
m_terrumpe su llllaroha ni un sea-un,do
,
· d · · 'bl
º '-" · • • .cont·.1nua
m 1vis1 ,e, dcomo infinita línea recta qlll"e no sa
bemos de don e arranca ni si "termina en al ,
to·
,
d .
gun pun' pero, ·a pesar e ello, supersticioso sentimiento
~ apodera de m::sotros en la última noche rle Dic1embce, como s1 ésta fue.~e en reailida&lt;l la últ'
~oche de uma vida. A.t;! Lo sólo cierto e~, queU::1~
: a _una de esas ~OC:l1i00 nos anc-ontramos más y
c~c.;nos á h1 última noohe sin orillas!
A Ji, lampara, nunea te he visto palidecer sino
o clarea eil ~ía; tu luz, (,'Omo el cariño die los
. icl~ pa~res, ~pr~ es la misma: te enturbió
Illl iento' te deJó expiran te mi descuido como á
los buenog padres les empaña la vida l ' f
"'J d , .
,
.
Y es ien erma
, . esan~or o e1 suspiro de losi hijos. p1:ro ·a ,,
diste senales de cansancio y ni "'-~,, t . J. mtas
mist.e.
'
-.t'l,:ra..s -e m e-

=

h i_Mi herma~ de Ja Caridad, Sor Marcelina la
'~ m~a á qm_en Alfredo d,e 1fus~et &lt;lijo expira~te:

ormir .... por fin voy a dormir!" Ve'- .:i . d
cofia bl
· · ·
·,
@~iora e
sola v anca, VleJec!ta : tú d~ que no me viste ni una
las ti'i:e~~;~/esi,,nes, y si-empre, si~mpre en todas
~
d · u,. que me aoompanas en todo lo
o Icuro 'e la vida, en el estudio, en el trabajo
en as emfemnmades' en las .,,.,"'°"
Y te qued as sola
. '
t'~...._,
y ~paga,da cuando voiy al amor, á ·1os pla(!eres al
rmdo: tu, la que haces brillar en el pa¡pel los e~lu-

ª

-:-Papá-En.ero-dice el Santo-¿ por qu.é buscas
m:rmos y prefieres los zapa.titos de los ni:'.ios?
'
tien~alntobocpadr~, no .soy yo el que los busca . ellos
· ".u a
·a siempre a.bierta
·d
'.
·
Tanto los he tratado t t
y p1 en .... piden!
ano conozco sus •ecr t
que los -amo. Cada zapato tierue su
. ~ e os,
so_n felices, huelen á taloncita,_ c~·'osercrdeto. Uno~
med'a~ d
d
, uu
e rosa a
1 " _e se a. Otros, han sufrido mu,,.ho
'
E n mi a
· de ébano guardo mu.cho" · Cad
, rmal1'10
uno e~tá
par
a
,
. a mi,, 11 eno ele recuerdos H"'·
color_ de ro:,.a que parece de carne.
h~o uno
~~ pisar flores, para que las alfombras lo
p~:
cien, pa,ra que la~ mauos c1J
.Lean
. lo desabotonen . ,r si· ~ . e una cama.rera guaipa
.
.
· 1 .1.
.:-upieras que á pe· d
IUJO
tiene en el J·
' · "ar e :;U
'
ª ma un o-ran vado' E d
~mjler riela y muy bella. P~r mirar!~ h~a: U'Ildaa
o, 09 ga anes -ele la époc
- f .
cedades. Por obte
a, ano~ ehces d,e, sus mo,~
1
..
.
?_ erlo, pr_ometió uno dar la Vl.d
.1 ese
o rorn:,1 awó
a.
valiente La hirm~~rrque e~ apuesto, joven y
dejó a,1 ~alir del baiÍe, ::ª;:;iºXfes~~aª~eh r.e::~ida,
guante perfumado y en 1
on..,= un
· Y end "·' ~ ~
I.
.
e guante e~ta esquela :
c.
'ª"'· · · • • nquieta en 1 · d'
?niero ser tuya con el alm! t:Ja.,m espero.
, El luuero de 1 lba .es el lucero
·· · · ·
~e alumbrará_ te~b1ando nuestra boda!
's rosas del Jardm saben el se
.
.
chean. EDJ eil ibosquecillo d'
cr~ y cuchilos olvidados azahares.
-e .JJ:Lar3.l'.\JoS1 suspiran

Está

ª

L_

Los zapatitos de fos niños ricos, esos tan cucos y tan monos, nada me pneocupan, no les hago falta. i A esos les eaen ju!!'llet.es todo el año'
Los que costaron mucho al pobre
rruipá
·
má- q
d
,
l:',
por
, ,; ue seam. e 1os mas baiatos; los que fle
rea.han muy ;Pronto porque sólo duran medio año .
os qu~ conocen á los remendones, esos son lo;
que miro con &lt;:ariño, los que nenaria die diamantes esta n◊&lt;:he para que los padres com raran _muchas (.'8Dlcas á sus hijos.
p
Sm embargo, también los otros los de 1
.
?ºáns, me hunden en serias ref1exio'nes . A ~n111r . esos •pequeños piés que ahora ~Íán
e
abrigados en las colchas? . D,e qué serán 1
muy
tos que usen mañana? G
os zapaAtiza el fuego de tu chimenea mi . .
.
,
v1eJo armgo

rnoi.

San Silvestre.;. me da frio pensar en los niños descalzos·!
Ko sabes cómo quiero á los muchachos! Y cómo río al oir lo que me dicen. ¿ Sabes lo que me
prdió ese chiouelo que apenas sabe hahlar? ¡ Me
pidió una hermanita ! Cada año me haoe-n más
enc:argos. ¡ Y cada. año estoy más viejo!

en,.

fü,te otro botindto,,p:rooigruió Paipá-Enero _
este roto, de suel~ clav;eteada,, es el de un niño
que n_wruca tuvo yuguetes porqu~ su padire era
muy neo Y _la madre era muy pobre. Anduvo mucho, Jo aguJerea.ron fas p.iiedrns, lo cUJbrió el lodo,
por tod:as }Mlrles le entraba el agua. El niño que
lo ll~v-a.ba era men~i&amp;"~• pedía ,limosna para su
mama, Y. una vez p1d10 por amor de Dios á un
desconocido que iera su padre, y éste nada le dió
porque ~1•a. ~oche Buena, soplab-a aire muy frío,
Y no q111so desabotonarse su g:rb-á.n .... Una última noehe de Diciemhre, el cielo •oohó más frío
que, n:unca dentro de e:,e zapatito. Y esa vez fué
la u™ca en que ,el pobrecito pordiosero tuvo su
regalo de año nuevo: aquella noche se murió.

Doming-0 6 de Enero de

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS BOTIT AS DE AÑO NUEVO

✓

El s.igl.o XIX tranf'formó ele to·do á todo las
eondiciones del trabajo y de la vida humana. Con
las aplicaciones del vapor aceleró las comunica&lt;&gt;iones por mar y tierra, centwplicó el comercio,
multiplicó y estrechó las relaciones entre 1Jo,; hombres, y sobre todo, fundó la gra11 ~ndustria que,
abaratando toda cla!"e de artículos y mejorando su
calidad, Oos ha puesto, los más necesarios, al menos, al alcance de todas las fortunas, elevando
11sí el coeficiente de híenestar, de "comfm,t," :v aun
de higiene y elegancia de toda&amp; la.s c!ases sociales
Ya no da tumbos la diligencia en los hoyancos,
ni se atasca en loo haches del camino; ya la rarabei;a no "jinetea'' el oleaje; ya la muj~r no hace
c--alceta doce horas diaria;, para cambíar de medí.as eada uno. El telar de mano que tejía una
vara de paño en el tiempo en que se hace hov
1rna tall)icería de los ~obe'l inos, está relegaflo, á
título de curio~idad á 1os museos; hov ,se forja con
pilones &lt;'le veiinte tonelada.s v no con martillos
de diez libras; en la casa e.n~pacadora entra por
un embudo el cerdo y nor otro sa1en salehichas;
se hacen en minufos rollos de papel contínuo de
muahos kilómetros v las rotativa¡:: im¡prirnen al
día miHares de ejemplares de periódicos.
Todo se bruce al vapor y por el rnpor, en g2.mdes
musas y en cantidades ;prodigiosas y á precws míniunos; pero esta portentosa actividad fabril de la
que no hubo jamás ejemplo ni precede.nte, si por
una parte es ·creadora y fecunda, por la otra es
destructora y aso1aidora. Tia caldera es una valamandra que vive en el fue.go y de fuego se alüuenta. Por los millares de bocas de los millones de
hornos en actividad, van parnndo los ár.boles eeculares de las Eielvas vírgenes y las potentes Yetas de las mantas de carbón.
HS:ce un siglo, con reooger leña muerta y ramaje caído y seco, con ararn~ar co&amp;tras de turba en
los pantanos secos, el hombre tenía el combustible
necesario para su hogar y para su cocina; pero hace cien años que abate robt'.es y encinos, que tala
bosques, que agota yacimientos de hulla y ya se
columbra una época en que, si no falte, a,1 menos
encare1iea el combustible y en que la fol'lmidab~e
industria humana, hoy rohusta y vi.gor08a, pue&amp;ta
á dieta de combustible, entre en ootado de anemia
y ee vea expuesta á morir de consunción.
Muy lejos estamos de la total despoblación ele
Oos bosques, y ya se reúente, sin embargo, de ella
el régimen pluvial qu€ mata con su escasez é irregularidad la agricultura. Mác; lejos aún estamos
del agotamiento material!. de las manta~ carboníferas, y la profundioad á que ,e les explota ~· la
&lt;:recien'te demanda de com bu~tible •lo enea recen,
por una parte, mientrac; por la otra el obrero de
lais minas, sintiéndo:e má1- necesario Pada clía, ee
vuelve tiránico, exigente v á cada paso de las huelgas hace surgir ,,crisis del comhus,tiHe que repercuten en la industria toda.
El siglo XIX, que ha -creado el mal, ha tratado
de atenuarlo; los fo~one~, calderas Y chimen eas
perf.oocionadas, economizan combustible ~' ,Jo consumen en menor propordón que antes con el mismo y aún mayor rendimiento en fuerza; se ensayan, y con éxito, nuevos combustibles; el gas, el

lllmo Sr. Don Jacinto L6pez, Arzobispo de Guadalajara,
t el 3 1 de Diciembre de1900
(Fot. de Mora.)

petróleo, la gasolina y el alioohol dan excelenoos
resultados en pequeños aparatos; pero el problema
en grande subsiste y el carbón sigue siendo el
e~od.lusi.vo alimento de la grande industria.
La eleotricidad, primero, y ú1timamente el aire
líquido, ofrooen, al pa~e.r, una solu.-ción; pero
ésta sólo es parcial y -condreionaiJ. El aire líquido
supone presión, es decir, su,'Pone máquinas compresoras y por consiguiente y hasta ahora, vapor y
wrnbustible; y no lo SU.'])Oneu menos los dinamos .
y motores eléctricos; tales como ho1 esfán instafados y funcionan.
·
·
El siglo que pasó, dej,a, pues, un gran problema
)' ha suscitado una enorme dificultad al siglo q,ue
empieza. Pero si le ha presentado el problema y
le ha creado la dificu,fü1.d, en eambio le ha suministrado las premisas y los elementos de la. solución.
Esta estriba toda en el aprovoohamiernto de las
fuerzas naturales y su tras.formación en fuerzas
industriales, por medio de la electricidad.
El des,pilfarro de combiustibles es nada en comparación del desaprovechamiento de las fuerzas naturales. Soplan furiosos los vientos, corren magestuosos los ríos, se despeñan immultnosas las cascadas, pa~µitan lentas é impotentes las mareas v
el soplo, la eorriente, la caída, la oscilación,
fuerzas activas, eficaces, é incurables é inagotable$.
Cuatro aspas sobre un eje, media docena de pa,letas al paso de la ccm-iente, una tu11bina. al pié
de la catarata, grandes flotadores en la superficie
de las olas, y 1a. brisa, haciendo girar las aspas;
la eorriente, las paletas; la cascada, la turbina y

son

e~ &lt;&gt;!eaje mecie~do los frotadores pondrán en mov1ID1ento los dmamos, engendrarAn corrientes
cargarán acumuladores y el hilo y el cable tel~
gráficos 1106 trasmitirán y distribuir-án en talleres
oficinas, obradores y fábricas. Y e.&lt;,as, fiuerzas su~
m~n millones de cabaltas, pueden poner en moviamento todas las máquinas del mundo, no cuestan nada, no se agotan jamás, no encarecen con
la huelga, baswn á la más intensa demanda v
permiten det.,a.rroll'.o á la encina en el bosque
c~~ él proouran Lluvia que fecunda, oxígeno que
vivrfica, sa1lud y vida a,l homore, espiga dorada al
campo y fruto suc ulento alL huerto.
Y no habrá nada más grandioso que ver, cr,mo
ha de verse, á fin del .siglo que eID.pieza, que e)
hombre pone al &amp;ervicio de sn tra,bajo y de su
industria á los a;;,tros que producen las mareas
v los vientos, á 1a gravitación qt1e haoe de."'lizar
las corrientes y preci'Pitarse la'&gt; catdas, y nadJl.
más sublime que considerarse que las giraciones
del volante y de'. eje toman ese ori!!en en fuei-za's
venidas de las estrellas desde el fondo del infinito.

y

�Domingo 6 de Enero tle 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL ::\IUXDO IUTSTTIADO

EL ILLMO. SEÑOR

tos jugadores, pa,ra defender esos puntos. Más lejos, á una distancia conveniente, se sitúan otros.
tres jugadores, uno en el centro, otro á la izquierda y otro á la derecha del campo, encargados de
coger la ¡pelota cuando pasa los lfunites del rombo, y arrojársela á loo que defienden las bases.
Entre la segund'a y tercera base se sitúa otro·
jugador, que se. llama ('tihort-stop," y que debe
recibir los golpes clire&lt;.,&gt;tos de la pelota.
Como queda dicho, colocados los jugadores del
primer ·b ando en la posición descrita, los contrarios oo van colocan-do, 1}0r turno, delante der
1
' 'catcher"
de un basto.
, aronado
.
.
En el centro, detrás del "pitcher," se coloca el
juez.

~--~

DON JACINTO LOPEZ
La sociedad de Guadalajara, despidió el siglo
XIX, con una nota triste ~ue la llenó de duelo:
la muert,e del virtuoro Pre'lado Ilmo. Sr. Don Jacinto López y de la 'Torre, quien eontrajo la enfermedad nue inició su muerte, cumpliendo con los
deberes &lt;le su minii:iterio, y en el poco tiempo que
estuvo al fre11te de 1}a AJX¡uidiócesi jalisiens,e, se
captó las más gran&lt;les simpatías.

El nuevo Sub-Secretario de Fomento.
En la semana an,terior, y con motivo de haberse
separado de la Secretaría de FOIJllento el señor Ingeniero Don Gilberto Crespo Martín,ez, íué nombrado Sub-~ecretario d,e la mencionada Secretarfa,
el señor Ingeniero Don Gllberto Montiel Estrada,
cuyo retrato damos a.hora á conocer á nuestros lectores.
El señor Montiel Estrada, muy j&lt;YVen todavía,
fué discípulo en algunos cur~os del adual Ministro de Fomento, quien por t,aq circunstaneia conoce perfectamente las aptitudes de su inmediato
subalterno. Por otra parite, el nuevo Sub-secretario las tiene bien acreditadas en los puestos público&lt;; &lt;rne ha &lt;le0 empeñado.

Señor Ingeniero Don Gilberto Montiel y Estrada,
nombrado Sub-Secretario de Fomento.

miembros del Club de El Paso, con los de la Liga
~féxioo, en los días 23, 24 y 25 leJ actual los terrenos que pertenooen al Club "México," en el Paseo
ele la Reforma, se han visto concurridos, y las :fiestas sporlivas han siclo de 'las más animadas.

El pitcher lanza 4a pelota al "catoher," y antes
de que éste la reciba, el contrario debe asestarle·
un golpe d&gt;e basto que la lance, á mayor ó menor·
clisooD1Cia, dentro de los limites ,del campo, seña~dos por dos líneas. Una vez que la ha lanzadocon el gol'J)e de basto, debe correr á ganar la primera, segunda ó tercera base, sucesivamente, antes de que •l os que ocupan estos lugares, hayan podido recogerla. Cuando ha recorrido todas las bases y vuelto al ipun,to de part.ida, hace una carrera. Si no logra ganar base alguna, queda "fuera,"·
y otro va á ocupar su llu.gar. Cuando tres jugadores han sido puestos fuera sucesiva.mente, sie cambian las posiciones ele los bandos; los que ocrupaban el caonpo van á empuñar el "bat," v los otros
ocupan sus p11estos en el campo y asrí sucesivamen-

A.tharta n lltgan do á la prim ua base.

SPOBT EK DIEXICO.
De dos años á esta ,parle, la afición por el baee-,baJl se ha desarrollado en México. Se han fundado varios clubs que forman la Liga de México,
y qu,e no omiten esfuerzo a-Jguno para impulsar el
sport entre nosotros. A principios del año antepasado, los miembros tl:e la Liga expeDJSaron los
gastos para que vinieran los más hábiles jugadores
de Monter.rey; hace pocos meses también expensaron los gastos para traer á los jugadores de V elardeña. Actualonente han traido á los de El Paso,
•Texas, y ahora, según sabemos, están en arreglos
para que vengan á México los jugadores de Eagle
P.a.~.
'l'oclos estos esfuerzos, que signi:fica.n molestias,
y aún gastos, son dignos de la~ mayores aaabanzas.
Con motivo &lt;le lo~ pa.rtidos que han jugado los

r

Al comenzar una entrada.

. ~l ejercicio del base-ball es de los más sanos y
vmles. No nos sería posible entrar en detalles acer- te, hasta complel:4lr determinado número de "enca del difíci'l sport, que r~uiere ligereza, luiibhli- tra&lt;his," ó turnos, al c,a,bo de los cuales, e1 bando
que ha hecho mayor número de carreras, es el vend.acl y fuerza, y está sujeto á reglas estrictas.
cedor.
En él toonoo ,parte nueve personas de cada ban·I'al es, á muy grandes rasgos, el ejercicio, lleno
do, y iJDlientras los de un partido ocupan los puestos señalados d-e antemano, para recoger la pelo- de pintorescos incidentes, que ha entrado .de
ta y defender Uas bases, los otros tienen que tur- lleno en las aficiones de los más distinguinarse en lanzar la .p elota, por medio de un basto dos sportrnen de México, como son los señores
de madera, y correr á ganar las bases que ocupan Braniff, Frisbie, Tyler, Loubens y otros muchos
los contrarios, antes que estos alcancen la pelota. entusiastas jóvenes &lt;le la mejor &amp;ociedad.
En el terreno en que se juega, hay ,.raza.do un rom. ,Nuestros grnbado~ repreeentan, uno fa disposibo: en el centro se coloca el "pitcher," ó sea el c1on genera•} de los Jugadores; otro la disposición
que ]anea 1-a pelota con la mano; en el ángulo del del pitcher, catcher y batter; y otro el momento
frente se coloca el "catoher," ó s,ea e~ que la ba en que un jugador del Club Mé...ico va á tomar
de recoger cuando el contrario que se coloca inme- la ,primera base, des.pués de haber dado un soberdiatamente adelante, no puecl~ .acertarle un golpe bio golpe de "bat ;" mientras otro va á pasar de
ele basto. En los otros tres ángulos, ,que son la pri- la segunda á la tercera base.
mera, segunda y teroera base, se co,1ooan otros tan-

Domingo 6 de Enero

5'e 1901. '

.Las ciudades que se transforman
PUEBLA
Es necesario, para aprecii!r justamente los adelantos materiales de una ciudad, amentaree de ella
pol" /Un tiempo _relat ~ amente 1argo. r&gt;:1cbla es
1.ma ele aquellas en que más se hace sens,1ble _esta
&lt;'ircunstancia. Cuando se !'.lega á la metropoli ang,elopolitana, después ele ~ucho tiem~? ele ausencia. se experimenta la m1;;.m.a sens-ac10? . que no?
&lt;'mbar"a ruando después de un largo Yl8Je pensarnos v;r la niñita graciosa qu,e acariciábamos antes ele nuestra partida, y nos la encont.ramos con,·erticla en una señorita rno&lt;lelo de be~leza.
J&gt;uebla, desde su nacimiento. tenía u11 ~lilo de
&lt;mC'anto: su situación to:eog-ráfica :, su ohma: la
reli-gión de los ·distintos gobiernos durante la dom in ación española, le dió notoriedad con 1'. os magníficos templos que se hicieron cons-truir y entre
]os cuales descuella la r enom&gt;hrada y rica Catedral;
]os hombres &lt;le emuresa la herm-0°earon a11 conc·entra:r los ramos a. 1 comercio y 1la industria, y
]iasta las épocas más aci-a,g,ai, ele nuestra hi,otoria
1'ÍHieron para &lt;larle renombre con las fechas del
2 ile Abril Y el 5 de Ma:ro.
Deo,de entonces acá, en los últimos veinte años,
l&gt;uebla. ha r,ufriclo, sin embargo, una comol.eta
meb1mórfosis: va no son solamente el buen declive ele rnR calles, sus "pasaderas," su proverbial
-aseo y ~a riqueza de s,us templlos las que ofrecen
nn erran interés.
Ha llegado á Fu com-plete desarrollo, y si por
una pa.rte el aumento &lt;le sus centros manufactu·reros y comerciale.:, le dan cada día mavor importan cia, por otra part.e la construcción constante de
11ucvos y ,alio,:os edificios modernizan y hermo·sea11 su ·ai,pecto.
1,., iniciativa privada muaho ha h&lt;rcho en rste
Fentitlo: pero el Estado. por su parte, ha demosiraclo con hechos tangibles $U esfuerzo lt -e~te respecto, edifiranclo, reconstruyendo los edificios an ti&lt;Tuos erio-ienrlo monumentos. y con,irtien&lt;lo las
p]a7n];tas ~n jardines que meio.ran las ya buenas
condiciones hi.2'iénicas &lt;le aquella metrónoli.
T,;i última &lt;lemostrarión ele rste aclelanto crrrir11tr esta,rá verificándo~e en fos momento,; en
,que e&lt;1 presente número ]l¡,o,1e Ít manoc; ele 1111e¡;;tros lectores. pues la "ciu&lt;lael de los. ánqeles'' º"
·11,. vestido de !!ala para relebrar la inau1:urarión
cfo snfl m4s recientes meior~.s m~teri~ les v re,.ibir
f'on las mayores muestras &lt;le a&lt;l,hesión al P1·imer
Magistrado· de la Repúb'!ica, quien ron su presen-

á.

0

!'alacio .Municipal de Puebla, que se inaugurara boy.

cia dará la más grande solemnidad á los actos q~~
se preparan.
.Enlre éstos, ha.:v uno de la má:,; alta _y CQnmo··~dora significación: el descu1]}lfo1iento del mo, umento qtte por iniciativa de la colonia francesa,
r esidente en Puebla, se ha •'.evantado ú la memoria de los f.rauceses y de los mexicanos que- s1crific:aron su vida cltmmle la guerra de Intervención .
Fl buen ~entielo que guió á lo~ iniciadore~ al
proponer la erección de un mominnento, que haé~ 1,.. a1paLle~ la~ Ul,L.JlC..~ 11,/ ~d: 10llc;:o.

\.I~

i::1lUt:,1...i1.u.

en~IC-

1
1

_ _ _ _ _ _ _P_a_n_or_a_m_a_de_'_P~ue_b_la
~..-

Esperandola pelc,ta.
Colocación general de los jagadorcs.
Vista interior de la Escuela Normal.

r

_- -_- - -

.¡1

los dos pa 1,cs y el olvido absoluto de r encores que
nunca debic.ron exislir,-ha·sielo-1notivó oe · unáni~
mf' apla11s0. y e+ acto en que el señor -General
Díaz, á nomhre d·e 11.éxico, y el señor Pouqueville,
á nombre de · la Fran cia,• descubran el artístiLu

�Domingo 6 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

. 1

Cerro de San Jnan 1 donde se verificará el ..garden•party.,,

grupo, ~e espera ,;ea la nota saliente &lt;le las fie&gt;'tas.
EBtas, en lo general, serún mu:y ~11ntuo¡aa,; á juzgar por los prepara ti mi,: que ¡.:p han hecho: hanquet.es oficiales. gran baile. l'l'l'l'p&lt;·iones en los
Casinos y animac1at-- fk•,-ta,.: popu1'.are¡.:_
Lo,- arco,- ele triunfo levantado~ en las priHcipale,; eaJle¡.:, ,on una 110\·ecla&lt;l. ,-:egún nue,tro~ informeB. ·

Fuerte de Loreto.

fesora$, el Palacio de Justicia, y nuevos departamentos en el Ho~pic:io y la Penitenciaría.
~

De l as fie,;ta,; ~erá una de las más animadas el
'·garclen-party'' que ha de verificarse hoy en el ceJTO de San Juan.
Ante~ tle que regre$e á )léxico el señor General
Díaz, »e co'.ocará la primera piedra de un monu-

Ayer á la una de la · tarde debe haber salido
para Puebfa, en tren especial, el señor Presidente
tle la República, á quien acompañan distinguidos
funcionarios, los miem~ros del Estado ~Iayor,
una ~erción de la Guardia Presidencial y algunOSimi taclos.
La Orden general de esta Plaza previno que Fe-

•
Fachada del Hospicio.

Palacio de Justicia.

Se sabe que en las pri1wipales e~taciones de'!
camino, muy e1,pec:ialmrnte en aquellas que e~tán
como Ozumba y Santa Ana Chauternpm1, en jurisdicción de distintas entidade~ federales oe prepararon entusiasta~ maniíe;::tacione~ que deben
ha,berse verificado al pai&lt;o &lt;lel tre11 pre;.idenc-ial.
En a1lgunas de las estaciones se levantaron
grandes arcos triunfaJes.

Panoramas de Puebla.

En el próximo número darrmos erónica ilustrada de tan notables :fiestas, limitánrlonos hoy á dar
á conocer en nuestros grabados algunos de ·los edificios que van á inaugurar mejora,; materi1ües.
Entre é,;tas, la~ de ma_vor importancia Ron:
el Palaeio 1Iunicipal. la E&lt;"rnela Xormal de Pro-

mento que se erigi.rá á la memoria del gran Patricio Juárez, en la Plaza que lleva su nombre,
harbiéndose elegido este sitio por haberse detenido
en é'l el Benemérito de América cuando fué á
inau2:urflr el tramo &lt;le] Ferrocar-ri1l Mexi&lt;'~TIO, entre aquella ciudad y la Capital ele la República.

hicieran los honores de Orde!D.anza, disponiend&lt;&gt;
qne una batería mínima del 4o. Batallón, hiciera.
una salva de 21 cañonazos, y la música de Artillería estuviera en el andén para despedir al Primer )Ia~strado. Los jefes y oficiales francos también quedaron citados á la hora menciona.da.

HORA SANTA.

El cniut--ia~mo que reina en la Capital de Puebla, e,, r~nladeramente notable, según se sabe
por lo,;; último~ teJegram'&lt;ls rec:ibi&lt;los. De varios
puntos de la RepúlJlim y muy especialmente de
)léxico, han ido gran número de personas deseo~ª~ de presenciar las fiesta~ que se prepara11.
Las calles, deHle el ~ábado, se veían muy ador-

nadas. ·T odas las fachadas, aunque fue~e sencillameinte, estaban engalanadas.
Los arcos levantados en las boca-calles y que
nuestros grabados reproducirán en el próximo número, son una verdadera noved'&lt;!d. Con especialidad se mencionan el arco &lt;le la "lnz" y uno que
se ha construido con piedra.

Las campana~ a1nm&lt;:ian s.olemnes
ql1e otro año en la ·v ida
por ,;iempre se va.

Los ausentes, los parias que lloran
al recuerdo feliz de su hogar,
desplomando la frente marchita,
suspiran dieiendo : !Señor, ten piedad! ....
Las camipanas anuncian sc/!emnes
que otro año en la vida
por siempre se va.

Las campanas anuncian solemnes
que otro año en la vi-da
por eiempre se va . ...
enclavijando sus de&lt;los de rosa
las vírgenes castas al pie del altar,
y elevando los ojos al cielo.
exclaman fervienter;: ¡ Señor, ten piedad!

La miseria y el lujo sie postran
que ante Dios todo el mundo es irua]
,
.
b
'
y e~ umson~ y tierna plegaria,
replte11 : ¡ Dios nuestro ... Señor, ten pieuad !. ...
Las campanas anuncian solemnes
que otro año en la vida,
r,or siempre se Ya.

Los enfermos, los pobre~, ,]o:, tri•tes
que bu,iea,n ansiOH&gt;S
consuelo á. m1 mal,
inclinando la pálid11 frente,
sollozan diciendo: ¡ Señor, ten piedad! ... .
Las campanas anuncian solemnes
que otro año en ,la vida
por siempre oo va.

¿ Quién, en horas tan santas y puras
no se postra á los piés di?! altar?
¿ Quién no siente -eJ deseo inmaculado
de &lt;lecirle á su Dios: ¡ ten piedad!. ...
Las campanas anuncian sole111.J1,es
que otro año en la vida
por siermipre s,e Ya.

Los ancianos de rostro severo
en los templos se postran á oraT
y con trémula voz que conmueTe,
exclaman : ¡ Dios Santo .. .Señor, ten pieda&lt;l !
Las campan-as anuncian !'Olemn-es
que otro año eill la vida.
por siempre se va.
¡ Oh! los huérfanos niñoo levantan
sus iiébiles brazos, con cánciido afán,
J oon voz balbuciente repite-r. :
i ampara. á •los niños ... Señor, ten piedad!
Las -campana:s anuncian sotemnoo
que otro año en la vida
por siempre se va.
Conmovida y lloro~, la viuda
bajo el peso diel hondo peoo.r, '
abrazando á sus bjjos ,del al-m.a,
murmura de hinojos: ¡ Señor, ten piedad!

Detalle de la focb ..da del Palacio de Justicia.
La Escu~la Normal.

...

Emma Sostegni.

El que no ve la luz triste cieo-o
.
'
o
que menihga 1.m pedazo de pan
se ~rrod_il.J!a en la na.ve del ~plo
Y dice prnilo,so : ¡ Señor, ten pied-ad !. ...
Las oanipanas anuincian solemne5
que otro año en la vida
por siempre se va.

Enmude(:en los tristes recuerdos
.enervados de tanto ],]'o rar,
com.o mansas palomas dormida.~
que en desmayo dejó e-1 huracán;
la esperanza, _la ,dulce esperanza,
heraldo. del cielo, desciende fugaz;
su sonnsa consuela las almas
que bu-saaJ1. alivio seguro á su maJ.
i Qué consuelo tan triste el consuelo
de _esperar ... solamente e¡¡perar!. ..
i Como ruedan los años al fonde
del famélico olvido glacial!
i Cuárutoo sueños S'e llevan de paso
cuántas vida! ,con ehlM se van !
'
Na.da más esperanzas nos dejan
imposibles deseos nada más. . . '
i Cómo -espanta el silefü:io iprofundo

�F.L MTTNTIO TT,TTR'l'RA no

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo G de Enero de 1901.

al prójimo con malos olores ó con espectáculos
rcp ugna11 te-3.
.
Atareado estaba el sacerdote _leyendo un eJemplar de " .Eil 'l'iempo," .cuando oy~ que tooa ba~
Hm,·ernente con los nudillos una hoJa de la ,entor
nada puerta. Lewntóse, y dejando ~obre la rn~a
d periódico, que quedó cabeza abaJO, most~an~o
la tri\ple eoroTl'a y las Uave~ del e,:.~udo po11t1fic10,
salió á Yer quién con tan discretos golpes se anuu('iaha.
Era Jmrnito Pérez Cardona, sobrino del raci~nero Don AnLO'tlÍO Ca1.1dona y abogado de reoent1s-inm creación. Besó la mano del señ0r D.cá~,
quien lo abrazó cariño omente, y luego del prolcwo de todas las conversaciones: "¿ Qué tail ?P~es yo, bien ¿y la famillia?-C~1cit~ no está
n\:uv eatólioa: rn reuma la tiene sm vida-Pues
ol ~ólchico, &amp;'lñor, el ,eólcli.ieo; es eminente."
.Tnanito habló así:
-Xo ,me ágradezca. la visita, señor Deán, porque vengo, cpmo de costumbre, nada más que á
clm,Je mol&lt;Btias.
-Xo dig-a usted tonterías, Juanito, repliaó el
c.apittLlar enfadado; bien sabe qu,e se le quiere y
que "e le servirá con gusto si es coo1 posible lo
que &lt;lruea.
-C'laro que sí, señITT; no se tra.ta de que los
gamo~, pa;,t,en en et aire ,n i &lt;l,e que los peces salgan
ít tierra, romo ,dijo nue~tro Virgilio: qui.ero que
harien.dÓ usted una de las suyas, se sirva agra·
ciar á Antonio Figueroa con la ,pla:?Ja de primer
Yiolín, que ~tá vacante en el coro d,e la. cate-dral
por muerte del pobre Rómulo Juárez.
-Pero, ¿ qué tooa el violín? Porque mire us
ted que rpara. sub,:itituir á Rómulo oo neo:?Sita su
más y su menos.
-&amp;!ñor, mi compadre Antonio, porque es mi
romp,tdre, es un hombre honmdisimo y cumplidc
eomo natlie con sus ohligaieiones: á la madr,e, la
Yiejecita Doña Rafaela, él la mantiiene de todo á
todo: Lui,;, su h ermano impedido, corre por rn
n1enta: á su ,pobre tía Doña Ri t&lt;a., ciega desde
haee año3' la pasa una mensualida.d; pe-ro es tan
ho1,miguita arriel'a y tan bu~ca vildias el pobre Antonio, que toda vía puede ayud,ar á la co11rerencia
abonar á la deuda enorme que dejó su padre, soenrrer á loo pobres y vivir con cierta holgura.
-1[uy bonitos sentimi-entos; ¿ p3ro toca l&gt;ien el
,iolín?

-ele los siglos . .. •..
¡ Señor, ten piedad!
Y o. que voy oon mi cruz &lt;le tristezas,
J&gt;0r in.cierto y obscuro zarzal,
me detengo á escu"Char los clamores
que les tristes ,espíritus dan,
y también me arrodi,!lo y exclamo:
¡,.;eñor de los triste3! .... Señor, ten piedad!
l\1 il'ntras dicen las lenguas de ·bron(:e
fjnc otro año en la vida
por siempre se va.

LOS FOGONEROS.
La liltima huelga..

1

i

Fernaqdo Celada.

0

Una blanca nubecilla
quiso velar, inocente,
la luz del sol refulgente,
Mas, sin humillarla el sol,
que cual disco de oro lirilla.
filtró sus ra,voo por ella,
y para hacerla más bella
la encendió en áureo arrebol.
. '.

Como la nube del cielo
es tu modestia, María:
en vano ocultar ansía,
cual blanco, flotante velo,
el claro sol, sin capuz,
que centellea en tu mente
y &lt;m tu pensativa frente
&lt;1uiebra rn doraida Juz.
De tu inteligencia el sol
filtra sus ravos por ella,
y para hacerla más bella
la enciende un áureo arre-bol.
Casin,iro Prieto.

-Diré á usted, señor, Antonio es caitólico tan
sincero que nunca ha queádo empleame en el Gobierno, temeroao de 9.ue Le impongan cualquier
c·ondición que signifique el aibandono, aunque sea
aparente, de nue&amp;tra Sant.a Religión. Como él dic·e : ' •mis creen.cías antes que nada; ni por to,lo
el oro tl·el mundo saCTificaba yo tanto así de mi,
convicciones, que son mi consuelo." Por ,eso no
pa,-a rlia de ~'iue,Jtra Señora &lt;le GuadaluJJ€, dio
Señor San Jo&amp;é, de la Purísima ó del santo d&lt;!
c,ualquiera de los suyos que Antonio no celebre
comL1Jlgan&lt;lo con toda su famitJ.ia. y criado.s. ¡ Y vaya si refülta eapectá:culo edificanite, en estos tiempos en que el ateísmo está de mod.a, ver á toda
aquella fanülia, desde Ja cieguecita á qu.ien lleYan de la mano, hasta el niño que -el día de lo&gt;
Santos Inocentes hizo su primera cOIJilunión, acerearse á la ,sagrada mesa á recibir el pan de Joe
ángeles (:On un reoogimiento y una compunción
que ¡n:-rcce q ne están diciendo: "Domine, nom suum
&lt;lig-nni- ut intres sub tectum meum." P.ero lo gr,1cio~o, lo conmovedor, porque ,hay que decir la paJahra, es oír á Antonio discutir con los protestante.'! ó c"On los ind i_f,erent~s, cosas que se relacio-

EL V IOLÍ N .
El t-eñor Deán ee hallaba en su a~uto, el
frcfeo apos,ento del piso bajo lleno de libro:; ai~tiguo;;: las obras d,e los ,s-a_ntos Pad!¡¡¡s, los Conct) io~\ los saibrosísimos m1sticos_ ~noles, que han
caído en d,esuso p-.ara dejar el s1t10 a die~babl~ declama,ctor,e.':!, algún tratado de &lt;k?gr~1a escn~o. el
mi.o de uno y la iudispensable Histona de Mex\eo
por A!amán. Ocupaban el ~te~o de la estan_ci.a,
1 m ,;ofa forrado de cerda, seis sillones con asiento de vaqueta y uoo mesa. de viejísimo roMe que
¡;u¡:;t,e n taba vairios iníolios y 'tenía en su centro un
bra,:-er illo de plata en que dormitaba el rescoldo.
En las paredes no baibía má!! a,dornos que un ~~­
:pantable &lt;'l'OOll~ Coraz_ón de Jesús, echando
llamas y limpiamente eogido por los dedos pulgar
é índice de un mancebo ele cara bonita que alzaba
los ojos :al cielo como extrañ-ando la pévdida de
aclu l'll mú,,: ulo hueco--un plano de la ciudad de
.Jenwalém .Y el r,2trato de u.n mocito guapo, simpátic-o y de apacible rostro, ohra de no m'&lt;l!l pinoel
y que á la cuenta. representaba al señor Deán en
sus ycrde.:i y floridos añ03.
El Presitlente del CabiMo era. un viejecito seco, ·a,·ellanado, d•e a.,,"1lileña nariz, de rostro blan&lt;'o,
de ojillo,; pardos, travi~os y burlones. Tenía
bi,tn c· uidadas las manos, pequeños los piés, brilla 11 te el ~7,a&lt;lo, si,n una mota la ropa y demO&lt;E t
tra ha en todo su inlc1ividuo el señoril atildamiento
de qui en considera como lllla de las primeras virifüh-~ rnciaíles el exqui,1ito aseo de la persona.
8nlía decir el señ-Or Deán que la limpi&lt;.'za era
rnue-.tra ,no ~ólo de respeto al cuerpo, que por sel'
a~·ma ,del. combate terreno debe conservarse ,liiuJ)ia. y ap~ para la l~cha, sino también prueba de
cai·Hhld bien entendida, que no quiere se moleste

Domin"o
o G de Enero de 1901.

Illmo. Sr. l)r. LeopoluO Rniz, Consagrado Obispo de L !6n.

nen con nu,estra Bendita R-eligión y SUS' sagrad~
doQ\ffias • el hombre se .vuelve un itgre y no deJa
oa;a en' que peP2&lt;ignar.se á los sootarios del -error.
A Augusto Nico~ás, á Salmes y _hasta á ~suet se los ha aprendido de memona y los aplica
tan á cuento que es para caér~e '1Í. uno la baba.
EJl otro día cogió a,l obispo de eJllos, ,aquel bella.cote de baroos y levitón, y con Jo de "la Yerd,a,d
no varía nunoo; tú varías, Juego no eres la ve1:•
dad '' me lo encerró en un ,círculo &lt;le que el ou1. ....
tado' no lo"ró s1~lir. .Antomo
-Exoole~te; todo eso es excelente; pero ¿ toca
bien ,el violín?
-N"ada diré &lt;le su honmdez, de su afecto á lo~
amigos, de su ap€g0 á los buenos principios, de ~a
facilicfo,d con que comipreude y desenreda los maE
sutil.es iproblemas de teología y de meta.física . ...
-Pero¿ toca bien el viooín?
-Como tocar, toca, vaya si toca; cua.nido tenía
doce ó ca,toree años llegó á desempeñar en una
difltrilmción de premios algo muy difícil, me parece que "El Carnaval de V:enecia" ó cosa así, y
todo el ITl)undo lo aiplaiudió. Hace treinta años
que no coge el instrumento; 11ero se pondrá al
avío y verá u,sfod qué musicazo 10s sale. El ne
se habría atre,·id-0 á solicitar la plaza; p,ero ye
le he dioho: vale que tienes- tanta. necesidad. y qm
el señor Deán es un santo que sabe pmteg,e r á
los católicos sinceros que aman á su familia ... .
-Y que tooon ,el violíu por oficio, no que lo
tocarooi hace cien años.
-De modo qrue ...
-De modo que no me es ¡posible agraciar á su
r eco.mendado con la placita; si se tratara de premiar la buena eonducta, la ipiedad acendrada, la
adhesión á los bUienos prinoipio-s, su don Antonio
e:1taría que ni mandado hacer. Como se trat.a de
mover e.l arco en l]a catenrál haciendo "pizzicati"
prefiero á quien no se encumbr.e tauto en cuestiones teológicas ni estudie al ágmila de 11Ieaux, ni sea
polerni;,,ta de tamaño rumi'Jo, y esté rulgo me.nos
em.pc,]1rndo .en e.J &lt;..'-Onocimeinto de si se puede s.ubir hasta el sol ó bajar hasta el fa, la cuarta cuerda ded instrumento ...
¿Verdad que el señor Deán dió una lección que
,ale un Perú á los recomendadores de oficio. qu~
son capaces de recomendar para mn•cstro,:, de las m/1s
suhlimes y abRtrums nw.temáticas á sujetos de
quien ~ófo pueden alegm que l&lt;on buenos hijo!',
hu¡,nos padres ó buenos arnigos?

Victoriano Salado .,lÍlvarez.

_

Aspecto del l'opocatcpctl y el lxtlacihuatl, eo los últimos dfas

Que los O'breros de una mina rehusen trabajar,
que una explosión haga cincuenta víctimas, que se
&lt;lesprenda sobre una. cuadrilla de aqeJilos habitantes
de las entrañas de la tierra un torrente de agiia que
bruscamente ba encontrado esca})€, é inmediatamente se conmueve la opinión pública, la prensa
nl~na grandes ooh1mmas con la lat,!!nte 11formación, las subscripciones afluyen; pero los fogoneros! qué clase de gente ,es ésta? no.&lt;: preguntamos.
P ues son unos pobres diablos muy infei]ices confinados en lo mlÍs profundo de los navíos, á quienes
los ipasajeros entreven apenas en ~ curso de una
larga travesfoi y que desconocen la gentes que no
han na;vegado jamás.
En los primeros días del mes de Agosto pasado,
los fogoneros y los acarreadores de carbón d,e} Havre, se dedlararon en huelga. Hubo algunos desórdenes, se reúrasó la partida del trasatlántico d.P
Nueva York, depué's vino un acuerdo mútuo y el
aumento de salarios; el trabajo se reanll'dó para inteIT11'Illrpirse d,e nuevo en Burdeos y en Marselfa,
donde la huelira terminó como en el Havr,e, en
medio de la indeferencia general del ~n púibllico,
Y sin embargo, estos desgraciados merecen
simpatía. Se consagran á una tarea más peno~a que
la de los marineros, y tan peligrosa cO'IIlo la de los
mfoeros.
Se verá que n~ ha.y nada de exajerado en lo que
hemos diobo, si se nos quiere se~uir á Ja caldera
de un gran navío de vapor y V'er lo que aJ,]í pa&amp;a .
Esto CB como descender á los infiernos. Del
puente á la cala, un paqueebot moderno tiette_ de
15 iá 18 metros de profundidad: la altura. de un
quinto piso mexicano. La bajada. se efectúa por
m,edio de esca1as de hierro verticale!', cortadas por
descansos de clara:boya. Por poco balanceo que haya, es preciso asirse fuertemente á Jo~ barrotes
para no caerse ali fondo del abismo. Abajo, .Robre
las planchas sofocantes, los fogoneros con la espalda desruuda, arrojan violentamente la hulla en
Jas calderas :incandescentes. Este espectáculo es
muy conocido, no insistiremos pues en él, pero hagamos notar que el fogouero se limita á lanzar á las
calderas el carbón arrojado sobre el piso. Su trab-aCargando la caldera.
jo es muy penoso, pero más duro aun es el del acarreador, obligado á l!levar á f.uerza de músculos
el combustible que va á buscará las carboneras.
en los flancos del buque, á veces transversalmente: sus pulmones, para descelllder de nuevo á su sombría morada.
Estas carboneras están por lo general colocadas son inmensas ca,vema,g de Jlaredes de hi,erro que
En un paquebot de los más modernos, que queenvuelven los compartimentos ocupados por l,a maquina.ria. A.Jlí dentro siempre es de noche, á despe- man 380 toneladas de vapor rul día, ha,y ciento oncho de las lámparas humeantes que alumbran ape- ce fogoneros y sesenta y lL!Il acarreadores, lo que
nas las tinieblas cargadas d,e pol-vo negro. AlOí haoe que cada uno de éstos deba transportar poco
reina une. temperatura. de 40 grados por lo menos, más ó menos 4,000 kilos por día.
con frecuencia de 60 á 65 y á veces más aYn.
Sin tregua ni d.e~anso, es preciso tlacar la hu11a
que algunas veces se desploma, sepuJt.ando á los
acarreadores. En los grandes navíos eil catbón pasa
de las carboneras á las fog-0neras en vagoncillos
que ruedan sobre rieles á través de una e51p€cie de
túnel. dispuesto entre las calderas. Que se produzca
1
pues, un escape de vapor en a,quel e!ttrecho pa&lt;'illo,
&lt;¡ue salte una J&gt;ieza d,e la maquinaria, que se abra
m¡a fuerte vía. de agua en el momento de un naufragio ó de un abordaje, y fogoner-0s y acarre:d0re:;
serán qemados ó aho~ados, sin haiber siquiera visto venir ,el peligro, .sin tener conciencia de lo que
pasa. Y hay que notar que no son -estos accidentes
extraordinarios ó de rara ocurrencia, sino qu•~ ~e
producen anuallmente d.urante los graindes nauíragios, únicos que llegan á conocimiento del púLlico.
Pero otros muchos wn llos peligros que amenaza,n á est¡, ribrcro en su vida sombría v arritada.
T
1
,
b
· to
ua 1m,!,10au ace estrruros entre ellos ruar.do e~curriendo sudor, con el cuerpo ardi ente y la garganta en fuego, sube después de haber terminado
&gt;'U cuarto, á re.._,;¡pirar ell aire puro, pero glacial,
de afuera.
En la cima de las esca.Jeras de fierro, al lado de
lai:; mangas de aire, es donde se puede ver en el
mar á eRtos desgraciados, á estos negros fonta¡.mas
&lt;¡ne aparecw y desaparecen á los pocos instante!',
con el cuello envuelto en un pañuelo, cubiertos ele
TlOlvo de carbón y llenos de tizne. Permanecen
fuera unos cuantos minutos, ávidos de llevar conConducción del combustible.
sigo todo el oxigeno que son capaces de contener
Tomando aire.

�EL MUNDO ILUSTRADO

RL 1.ffiNnO TLUSTRADO

Domingo 6 de Enero de 1901.

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Cuento de las tres Reinas.

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Habla Finogino:
Mi alma se llama Crista. En un pesebre na&lt;!ió
para ser mronaida princesa del martirio. Ella es
hija id.e una virgen y un obrero y la noche de su
naoÍll:niento danzaron y cantaron, al 1-e&lt;ledor del

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bles pórfi'dos y ágatas, se esperezan, en una imperial ca111Ila, los leones. Suena en tanto un
trueno de trompetas, y el viento sonoro hace ondear i:lustne-s oriflan:Íllas y banderas de púrpura.
En el tercero, la mirra perfuma un suave ambiente en la, más precioea de la.s isla,s floridas.
Es bajo un cielo azllll y luminoso que baña de
oro dulces gloriieta.s encantadas y mág:cos kioskos.
Las rmias imperan en los jardines c11&amp;todiados
de pavones, y los cisnes en los estanques especulares y en las fuentes. Si oís una música lejana,
es de cantos y liras y eítaras, en lo secreto de los
bOS1cajes, en donde brotan también ruidos ele besos y ayes y risas. Es el i'Ulperio &lt;le la mujer;
es el país en donde la prodigiosa carne femenina,
al mostrarse en su pagana y natural desnudez,
tiñe de rosa los divinos crepúmulos. Pa-rnn bajo el pórtico celeste, bandadas de tórtolas; y tras
las arboledas vénse cruza.r formas blancas perseguidas por figuras velludas de piés hendidos.
-Pues has de sufrir, pues estás rondenada inexorablemente, princesa de martirio-dijo Ja reina de JerusaJém;-¿ no es
cierto que en el moa:nento de tn ascención
preferirías el divino paraiso de incienso?
Y el alma:

Puente de Ba-Lach.

Un Sanatorio en Lang-Bian.

\A.·\:-;. ' - .,,_
. . . . /í.-' .
\

Sabido es que, por lo general, todos los paí~
Asiáticos ofrecen como una de tantas balTera,\l a
la coloniza.ción, !3,1:1 grandes msalut.mdad€€ ele sus
dimas que casi siempre son fatales para los europeos.
.
Pocos lugares, sin embargo, pueden cons1Jerarse
ta.u perniciosos para la vida del extranjer~, co~
la Inido-China, y, particularunente, la Co~hmchma
y el Comboclge.
En efecto, todos los extranjeros que han inte~tado con más ó menos éxito emprender la colonización de detemrrinadas tierras en los países mencion•~d.os, no puedf'n nermanecer ni t~es año? f'n
aqucl clima homicida, donde una anemia ter:nb-le,
acompañada de todas las enfermedaid.es á. que da
origen, haeen estragos en la población. •l'od_os los
colonos extranjeroo, tienen, pues, perentoria necesidad de salir de! país cada dos años, con el objeto de ir á reparar en rnaltreha salud á o~ros
paires, ¡reneralmente euro.peos, dota.dos de Rn chma
menoo debifüante.
Los soldados de la guarnición colonial, así como todos los funcionarios encar~dos de la administración de diichas cofonias, sufren de una mane-

.,1z:.,- . -.,-

.·

~

,,..',,,

roy

Convoy de avituaJlamutoto

Trabajos para la construcción.

;pesebre, cien pastores. U na estreHa apareció sobre del techo del pesebre de mi alma; y :. la ll'll.Z
de esa estrella llegaron á visitar á la recién naeida tres reinas magas.
Venían ellas desde países muy lejanos. La primera sobre una asna blru1ca, toda capa:razonada
M plata y perlas. La segunda sobre un unioorILio. La terrera sobre un pavo real.
La recién nacida recibió SU3 homenajes. La
iprimera J.e ofreció incienso. La segundn oro. La
tercera mirra.
Hablaron las tres :
-Yo soy la reina de J erusa,Mm.
-Yo
la reina de Ecbatana.
-Yo roy la r eina de Amatunte.
-Princesa de martirio, pues has d·e padecer
mañana la crucifixión, hé aquí el incienso.
-Princesa de martirio. pues has de padecer
mañana Ja crnel coronación, hé aquí el oro.
-Princesa de martiTio. pues has de padecer
mañana la transfixión, hé aquí la mirra.
Y la alma infante contestó con una voz suave:
-Yo te so.ludo, reina de la Pureza!
-Yo te saludo, reina de la Glorüi!
-Yo te saludo, reirna de} Amor!
-Vosotras tres me traéis los más inapreciables regalos, de manera que entreveo, para mientras lle,,aa la hora del martirio, tres paraísos que escoger.
En el primero forma la ~ube aromada y sacra
del incienso un inmenso dombo á través del cual
se vislUJl'.Ilbran el amor &lt;le los asttos y las sonrisas arcangélicas. Allí imperan las virtudes, ceñidas las blancas frentes de una h1z paradisiaca.
Los tronos y los diamantes haoen oír el rumor de oro de sus incomparables magn.i:ficencias;
un místico són de salterios di&lt;.'e la paz poderosa
idel_Padre,_ la sacrosaJ1ta magia del Hijo y el misterio sublime del Espíritu. Los lirios son las
floreg que en hec:hiceras vialácteas cu,ltivan y recog~n las vírgenes y los bienaventu.rados.
En el segundo, el oro fonma 1m ma:ravillosísi~
mo palacio constelado de diamantes de triun:fos;
arcadas vastas se desenvuel'Ven en una polvareda
de soles. Allí pasan los grandes, los fuertes ceñidas las cabezas de laureles ele oro. Allí c;ecen
los laui,e'les, y de las gigan,tescas columnas cuelgan co:r,onas die roble y de laurel. Los superhombres se regocijan en visiones augustas sobre
horizontes iil'lilensos; revuelan familiares las
águila,s; y sobre los pavimentos de Dl'.x&gt;mpara-

ra terrible durante le época, de los grandes calores,
y muchas vooes tienen que pedir su relevo teniendo tan sóllo unos cuantos meses de servicio.
Así, pues, fáeiJl es &gt;COl!Ilprendei: el viool interés
que reviste para aquellas poblaciones el hecho de
haberse iniciado los traibajos de un sanaroorio, en el
seno mismo d~ país inhospitalario y en un lugar
cuya tempera.tura haoo en €ll. elima mortífero de
nqw1llas re!!iones de efecto de un oasis de vegetación en el interior del desierto.
En erecto, después de numerosas irn;vestigaciones, y de haberse buscado inútilmente un lugar
apropiaáo para el importantísimo fin de crear
una estación sanitaria que sirviera de refugio á
los extranjeros, se ha descubierto coono aid.ecuada
al objato la meseta de Lang-Bian, que es el TJUI~.to
fronterizo del Laos, de la Anam y de la C'oclunchina.
Nuestros grabados r epresentan los trabajos emprendidos recientemente en aquellos terrenos para con.st:m ir puentes, pabellones y todo lo necesario al fin á que :,e destina aquel sitio.
.

-¡ Ay! en verdad que la parte más pura
de mi ser tiende á tan mística mansión.
Existe en mí lllD. diamante que oo llama
Fe, una perla que se llama Esperanza, y
un rubí que se 1'1am.a la Cari·da,d; el Amor.
'1'iemblo d~lante de ]a omniuotencia del
Padre, me atrae la grandeza del Hijo y me
enciende la llama del fü:pi-ritu Santo;
más ...
-Ya sé--illlterrumpió la reina de Ecbatana :-por cierto que en el instante de tu
ascensión preferiras el paraíso del oro.
Y el alma:
-¡Ay! en verdad que me domina el~deseo de
la riqueza, de1 pod.er, 'de fa fuerza. ~ ~a hay
más bello que dominar, y los mantos, pu:rpureos y
los cetros y las supremacías, son absolutamente
atrayerute.&lt;l. Os juro que el grande Alejandro me
hace pensar en Júpiter y que el són soberano de
las tropas, pone un heróieo
temblor en una parle de mi
ser, como me enamora un cetro de oro, un cetro espiritual;
pero ...
La reina de J erusalém suspiraba. La reina de Eclaba son. ~
~eia. La reina de .A.batunte, di- ~
JO :

~ Crueles -penas has de pade- ~
cer; tu crncifixión será dolorosa y terrib;e; sufrirás [as esrpinas, la hiel y el vinagre.
Y el alma niña interrumpió
á la reina :
-Yo ~ré contigo, mi señora, en el paraíso de la mirra.

~ubén ,Parío.

Anuestros lectores.
Habiendo terminado la publicación
del "Quijote/' desde
este número comenzamos á dar 16 páginas de "Los Miserables" y 8de "Monja y Casada, Virgen
y lfartir.1'
Preparamos mejoras
de Importancia.

Domingo 6 de Enero de l901,

FLIRTA TION.
Que á las d ui!ces graei-as la áurea rima loe,
que el amable Horacio brinde un canto á Cloo,
que á J.1argot ó á Cleilia dé un ron&lt;lel BanwiHle,
eso es justo y bello, que e::;a foy no,; rija,
eso lisonjea y eso regocija
á la reina Venus y á su paje Abril.
El ilustre l:irne, cual labrado en nieve,
con el cuell-0 en a.reo, bajo el aire leve,
boga sobre el terso lago especllllar;
y aunque no la dice, va ritmando una aric.
para la entreabierta rosa wfüaria
que abre el fresco cáliz á la iuz ~unar.

Albas margaritas, rosas e!i'carfütas,
¿ no guardáis memoria de las serenatas
en que un ti~rno lírico os habíló &lt;le amor?
¿ Conooéis la gama breve y cristalina
en que, enamorado, su canción divina
con su bantlolina trina el ruiseñor?
Estas tres estrofas, deliciosa amiga,
son un corto prólogo, para que te diga
que tus bellos ojos de luz sideml,
y tus óJabios, rimra¡;i ricas de corales,
merecen la ofrenda de los ma.drigales
floridos de líricas rosas de cri&amp;tall.

De tu ardiente gracia los elogios rimo,
de un rosal galante la fraganeia exp,rimo
para ungir la alfombra donde estén tus pié9.
Yo satludo el lindo triunfo de las damas
y en mis versos siento renacer las llamas
que eran luz del tiempo del Rey Soil francés.
R ***

�D001,ingo 6 de Enero de 1901.

~L M-UNDO ILUSTRADO

-EL

Mu No o ILU STRA~ri~•·· ·. ~"'"·
ME,XJCO, ENERO 13 DE 1901.

AÑO Vlll--TOMO I--NÚM. 2

Jdem iúew e11 la C,ip,cal,

'' 'i
1 -2

Gerente: Ali1'0 lfl0 OtlYAs.

Dire°'or: LIC. BA.F.AEL BEYES SPfliDOLA..

.-x:-x::x:::x::,c:x::x::x:::x::x=x::::::c:,c:x::x::x::x:::x::,c:x::x:::x:::x::x::&gt;0 c-x::x:,c:x:::x::&gt;c:x:::x::&gt;cx::x::&gt;oc~~:::x:::x::x::x:::x::xcx::x::&gt;c

\ \

1

r ...'.:&gt;ooc:::c:::ccx::x:::x::::x:::x:x:::cxx:x::x::x:x:x::x:::x::::x::x::::x:::::

~~--.,. . ._---....---,._-_-,._-_. ,. . _-_. .,. ._-_. , . ,. -_. , . ,. -_-.. , .-_-.. .,.--_.....f._...,_,....____,....:::x::x::x:::: ~0:x::x:x::x:::x:

MONUMENTO FRA.NOO-MEXICANO
inaugurado soletnnemente el 7 del corriente, en el Panteón francés de Paebla,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Botitas de año nuevo</name>
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        <name>Don Gilberto Montiel y Estrada</name>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domin,ro 23 de .Dioiernhre de 1900.

•

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIl--TOMO II--NÚM. 27

Subs1:ripci6n mensual for/inco., f 1.5fJ

MÉXICO, DICIEMBRE 30 DE 19CO.

Jdem idem ea la Cllpital,

1.25

Gerente: ANTONIO OUYÁS.

Dir-eoéo:r: LIC. BA.PAEL BEYES SPfNDOLA.

,-;x:x:x==============o========

VUJ?ANTE UN COMPÁS.

Federico el Grande muere: en brazos de su ministro, Conde Berlzberg.
De la Craa B:i:posici6n Artbtica en Bcrlfn,

llodclo en yeso, del Profesor Ga:,;tavo BOc;_~cln.

�Domin,go 30 de Didembre de 1900.

ll:L MUNrO ILUSTRADO

Cuentos de Año Nuevo.
Hallá,base rentada una madre junto á la cuna
de su pequeño hijo, por todo extremo afligida y
temerosa de que la muerte se Jo arrebata:ra. P.áhdo y doomcrndo era el rostro del pobre pequeñuelo y sus párpados permanecían entornados.
Su Pespiración diffoil era algunas ve&lt;!es tan profunda, que más parecía suspiro que respiración,
y no obstante, aún. infundía más lástima la madre que el inooente moribUJJdo.
Hé aquí que llaman á la puerta y entra en la

-casa un pobre viejo, triste y envuelto -en un holgado cobertor, que le resguaPdnba del frío y Je
era á fe de todo punto indispensa,ble, pues reinaba un illlvierno IDllll.Y crudo, el campo esta.ha
cub'erto de nieve y de hielo, y el viento era récio y cortaba el c,úitis.
El hiren hombre tirita,ba de frío; y habiéndose
eilonr,ecwo el -niño poo, a1guno~ !lllom&lt;1&lt;&gt;to~, la
ma,fre se separó de la cu&lt;na y se fué á poner á
la lumbre lhlla pequeña vasija con cerveza para
reanimar a.Ji -anciano. Este, en tanto, se sen~ó en
la silla que antes oowpaba la madre y se puso á
m,ecer flll ;niño suavemente. Luego después la madre' tomó asiento á su lado y tendiendo una profunda mirada sobre el enfermo, que cada v-ez respira•b a más difícilmente, cogió ~u mianeeita y
dijo:
-"¿ No ea verdad que no lo perderé? ¡ Oh,
no! ¡Dioses. bueno y no querrá quitánnelo!"
A esta:s pala.bras, el anciano, que no era otro
que la Muerte, hizo con la cabeza un gesto tan
singular, aue del mi!1mo modo podía decir que sí
camo que nó. La pobre madre bajó loo ojos, y
dos gruesas lágrimas re&lt;Jbalaron por sus mejil1las.
Sintióse como un peso en la ca,beza, pues había
pasado tres días y tres noohes sin cerrar los párpailos; peranalllleció amodorrada cosa de un minuto no má.s, y en segnida despertó llena de sobresalto, filntien&lt;lo un ~;,stre.m,e,cimiento "de frío.
-"¡ Q,ué v.eo!'' iex,clamó paseando por su alTededor sus ojos extra,viados. El viejo había deaa.parecido v la cuna estaba vacía: aqúel hombre se
ha,bía lleva.do ac niño. Desde s11 rincón dejó oir
el viiejo reloj un rui&lt;lo sordo y confuso, los rodajes rechinaron con estruendo, el macizo peso de
plomo ee &lt;lesprendió, cayendo en el ~uelo y ¡ pa.f!
paróse el péndulo instantáneamente.
La ,pobre madre se ·preci,pitó fuera de la casa,
alaona,ndo por ,su hijo.
Afuera &lt;lió con urut mujer que vestía holgado
traje negro, y es1'aba sentada en medio de la
niieve.
-"La Muerte -entró en tu casa, le dijo la desconocida. Yo la he visto salir, Jlevándooe á tu
hijo; pero la Muerte corre más que el viento y
no s•Jelta nunca. su presa."
-"Dime sólo una cosa, dijo la madre. ¿ Qué
&lt;lireoción ha toma,do? Dímelo, te !o suplico; dímelo y yo sabré a!caJ1zarJ. a.."
-"Conozco el camino por donde se ha ido,
contestó la enlutada mujer; pero antes de indioártelo, neceei to que me dejes oír todas las canciones qu,e cantabas á tu hijo. Estas canciones
me a.gradan y tu voz me enaanora. Y o soy la noche, te he oído cantarlas varias veces y he visto
corroer tus lágrimas cuando [as call!tabas."
-"¡Oh! Yo las ca,itaré todas, to&lt;lasi enteramente, pero será después, dijo la madre. Ahora,
no me entretengas, déjame alcanzar á la l\fuerte
y recobrar al !hijo de mis entrañas."
La Noohe pernuineció muda é impasible y la
pobre madre, juntando las manos y llorando á
mares, se puso á cantar. Muchas fueron sus canciones; pero hubo en eHas más lágrimas que palabra,l
1 ,
Por fin le dijo la Nocb,:-"anda en línea recta hacia el sombrío bosque de abetos: por allí ha
huido la Muerte con tu hijo."
La madre salió disparada hacia el bosque; pero
á lo mejor .se encontró con que el camino se bifurcaba y se quedo pe:vpleja, no, sabiendo qué
dirección tomar. Había por allí un espinoso zarzal sin hojas ni flores, y como esto pasaba en Jo
más cTU.do del invierno gruesos carámbanos colgaban de sus desnudas ramas.
-"¿ Has visto á la Muerte llevándose á mi hijo? preguntó la madre.
.
-('Sí, conwstó el zar.al; pero no ínilicaré el
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El Jao-o entonces la itomó y so&amp;tuvo en .su superficie,º y cu.al si hrnbiese sido ~ colurrup~?, ,con
un eolo movimient• d-e onduiacion, la deJº.,ª fo.
otra odla doru.le se levantaba un marav¡¡:JociJ
edificio, 0 u'ya fa,chooa tenía más de una_ legua.
De lejos no p&lt;&gt;&lt;lía distinguirse b1e~ s1 esta soburbia romltrucción erai una montafub con suS'
gru.tas y bosqu,s ó una obra de arf.e. P_ero la.
desoladom madre ya nada po&lt;lía diatmgmr, habiendo perdido la vista.
-"Y ahora, ¿ cómo reconoceré á la Muerte
que me ha arrebataUo á mi hijo?" gritó con
d,eso-arrador ac-ento.
-'=-"La muerte no ,h a 11egado todavía," le con-•
testó una vleja, qu~ andaba por allí ~~aró~nd~
el iJJJVernáculo y cwd·ando las plantas. Y dime ..
•cómo te las has com,puesto 1¡&gt;ara lle~ar hasta
!quí? ¿ Quién te ha ayuda,do?"
,
.,
-"Sólo Dios misericordioso. P-ero tu tamb1e~
te S?pia:d-arás de m.í, buena mujer. t. Dónde está IDl
hijo?"
-"No le .conozco, repuEJO la vieja, Y veo qu,eeres ciega. Hay aquí m~chos árboles, flores Y
p.Iantas que se han marehitado esta noclie y den-tro d'e poco vendrá la Muerte, como de costnmbreá retirarlos. Creo que ya sabrás oue todos: los set&lt;'S huD_,auos ,tienen aquí un árbol ó una flo:.-que representa s_u vida ":f su caffi-cter y_que muer.emn ellos. A la sm&gt;ple vista parecen ve¡etales ordinarios; pero al tocarlos nót:3nse en ellos ~!s -pulsaciones de un corazón. Dlegate hasta aqm y t_a l
H:z •1odrás reconocer los latidm~ d.e,l cor'l;,Ar: d0
1
tu h ijo ¿ Pero qué me dará5 si te enseño €11. camino'.-'''
-"Nada me queda, ree:pondió la desdichada
madre con honda tris,teza. Sin embargo, pide loque quier-as y yo iré á buscarlo aunque ~" . ,r
fin del mundo."
•
-"De fuera d,e aquí nada necesito, contestó.
In. vieja . Dame tu larga y sedosa eabellera negra,
es n1uy rica; me gusta y de800 trocar con ella
mis pobres canas."
-¿ Nada mlís? dijo la madre. Tómala enhor-a-

buena:

crumino que ha tomarlo, s:-no con una condidón;
has de calentarme en tu seno•: me muero &lt;le
frío."
Y la ma.dre, sin titubear un momento, apretó
el zarzal contra sUJ peoho para derretir el hi.,J-o
q_ue lo cubría. Las espinas desgarraron ffilS carnes y brotaron dce. las heridas gruesas gotas de
sangre; pero el zarza&lt;l retoñó instantáneamente,
cubriéndose de verdes y freS1Cos tallos y de hermosas flor,es, en aquella noc.he de invierno. ¡ Tan
intenso y febril es el ca,lor que alberga el seno
de una madre afligi,cla!
SI zarza'! le indicó el camino que debía tomar.
Llegó la •madre á orillas de un anchuroso lago,
en el cual no había harca ni esquife, ni hi-elo bastante duro para pa,,"llrlo á pie, siendo por otra
parte dema~iado profundo para vadearlo. Y no
obstante, le era preciso lleg¡,r á a·a orilla QJ)Uesta
si quería. encontrar á su hijo. Delirante d-e amor
se arrojó al suelo tratando de beberse toda el
agua del lago, -cosa enteramente im1)09ible; pero
la angustiada madre creía que Dios se apiadaría
de e1la y obraría un milagro.
-"No, no has de lograr lo que te _propones,
le dijo el lago. Repórtate un poco y veamos si
hay medio de entendernos. A mí me gusta tener
perlas en. el fondo de las a.,"'llas y veo que tus ojos
oc1ten.tan un brillo que excede al de todas Jas
1¡&gt;erlas que he poseído. Si á fuerza &lt;le llorar logras
qu,e tus ojos se te desprendan, yo te con-drnciré
ha~" el invernadero que se levanta á la orilla
opuesta, en el cual tiene 1la. Muerte su morada,
dedioondose al cultivo de flores y árboles, ca,da
uno de los cuales representa. la vida de un sér humano."
-"¡ Oh! exclamó la madre, ¡ qué es lo que no
daría yo por recobrar á mi hijo!"
Y ¿ quiéni hubi~ra podjdo imaginar, &lt;lerlpués
de todo, que aún Je quedasen ilágrimas? Y sin
embargo lloró amarganlilnte, como no había llorado nunca., hasta que sus ojos ·Ee le ca~eron
de sus fubitas al fondo del lago, y quedaron convertidas en dos perlas como nunca las había poseído reina aJg,una.

Y se arrancó s:us magníficos ca bellos que un
tiempo fueron el orgullo tlie su ju;ventud Y sepuso en su ilugar las canas cortas y escasas de la
vieja.
Esta la tomó luego di! la mano y juntas entraron en el ,rast-0 in vernáculo donde ,crecía formmnclo soberbias espesuras; una. ve-getadón maravillosa. Jacintos delicadísimos colocados bajo campanas de cristal, ·estalmn junto á peoní~ hincha-das y vulQ"ares. Veíanse plantas acuática~, 1as
unas exihuberant-es de savia y las otras ca.si mar,chitas y eon las raíces rod\!adas ·de asq_uero u.a.
culebras. Algo más lejos se erguían esbeltas palmeras, copudas encinas y frescos plátanos, y en
un rincón extraviado, ostentábanse grandes cuadros de perejil, tooni,!lo y otras yerbas de cocina,
emblema del Oe-énero de utilidad que prestan aque11as personas modestas cuya vida. tiimbolizaban.
Había además grandes ai,bustoo plantados en u nas
macetas tan ango'5.l,8s é incapa.ces, que parecht.
que iban á estal1a,r, y en cambio míseras floreciIlas ocupaban ricos y hoJ'gados va.sos de porcelana, absorbiendo el más susitancioso mantiHo,.
rodeadas de rrun,ago y siendo ohjeto de los más
exquisitos cuidados. Todo esto representaba la
vida de }os hombres que existian en aqu-el 1D(r
mento, ,1es&lt;le la China h8.'Jta Groenlandia.
En vano la vieja trataba de e,cplicar detalladrumen'OO disposición tan misteriosa; la madTe no
la oía y no cesaba de pedir que la acrnrnpañase
junto á todas laB pequeñas plantas, tentándola&amp;
y palpándolas con afán pam percibir sus pulsaciones, hasta que después de haberlo vierificad&lt;&gt;
con mi11ares de ellas, acabó [POr d iatinguir y reconocer los latidos d~l corazón de slu hijo.
-'~l es," exclamó, tendiendo la mano sobre
un pequeño tallo de azafrán, &lt;loblado sobre sí
mismo y poco menos que m,um.io.
-"Cuidado, no lo toques, dijo la vieja, y no
te muevas de aqui. Cuando v,enga 1l'a Muerte, queno puecl-e tardar, amenázala con arrancar todas
1as flores 01ue crecen e-n torno y tendrá miedo,
pues es responsable y ha ele dar cuenta de Pll&amp;s á.
Dios, no pt1diendo arrancarse ninguna planta sin
su prévio consentimiento."
Al poco Pato se dejó sentir una ráfaga de
viento gla-Oial, y la ma&lt;1Te adivinó la :proximidad
de la MueDte.

DOIIIlingo 30 de Diciembre de 1900.

-"¿ Cómo ha.si"' hail'lado ,e} camino de este siiio? preguntó la Mu erte. ¿ Cómo t,e 1a.s has com1&gt;uesto para llegar hasta aquí antes que yo? Ex_plícate."
-"Soy madre," contestó Iacónicrnmente.
Y la Muerte -extendió EiU mano larga y huesom
sobre el nequeño azafrán; pero la madTe lo tenía estrechamente circuido con las dos suyas, al
propio tiempo que ~)onfa -el mBJyor cuidado en. no
·-aj.a r ninguno de ]osi men,udos y delicados pétalos.
Entonces la ;\.fuerte tomó el partido ele soplar sobre ,]as manos de la madre, la cual ee las .si rntió caer
desfol1ecidas, porque el ,al:ento de la Muerte es
~~ frío y helado que los vientos del más riguroso
rnvierno.
-Tú nada puedes en contra. mfa, Q.ijo Ja
Muerte.
-"Dios vnede más que tú," repuso la madre.
-"E-::1 cierto; ¡pero yo cumplo t,us mandatos,
.á fuer de jardinero puesto á sus órdenes; todias
-esas flores. todos esos lrboles y matas cuando ya
no pueden Yivir en el im~ernadero, los trasplanto
,á otros jardinet, y entre ellos, el grandioso é inm€nso del pa.raíso, comarcas d,esconocidas, en las cuale~
ni tú sabes Jo que ocurre, ni yo l)uedo decírtelo."
-"¡ Compasión! ¡ Ay de mí! gritó la madre. No
me arrebateE.&lt;' á mi hijo, ahora que he ten:&lt;lo la
--dicha de encontrar.Jo."
La .supl icante madre gemía amarga.mente y la
Muerte :permanecía im1)asible, 1por lo que llevando
~,quélJa -] a m9no sobre dos flores brillantes y magníficas, dijo á ,la 1luerte:
-"Pues lúen; ya que nada te dice la desespera.ción de una madre, yo armncaré esas dos flore&amp; y haré lo mismo con las restantes, clerast-ando
todo c.ste jardín."

La gloria de nuestro Siglo.
Eíl. siglo que hoy muere, nació entre los escom.bros, l,as llamaradas y las humareclaE d1e un forrni-0.iable incend.io. La revolución franreesa había pasado un rasero ni 1velador &amp;Obre las desigualda.dt1
,y protuberancias deil paSado; había "desmontado"
-el ca.m1po por medio del fuego; segaclo cabezas
&lt;Xlmo el tirano adorrnJicleiras; demolido viej-as é
inconmovibles construcciones .so-ciales; d-e~iarl'aigado preocupaciones; transformado ideas, usos - y
&lt;.:ost.umbres, y borrado, en suma, el pasado.
Sobre ese e-ampo en barbecho, entre ruinas ennegrecidas y manchadas de lodo y .sangre, 1iació
el sigilo creador, y recoustriu0tor por excelencia,
el que ha fundado lo3 -cimientos del monumento
futuro, el siglo que atalajó ~ s.u carro la ciencia
y la industria, que lo han pa.seaclo triunfante y
glorioso i;or todo el haz ~le la tierra.
'l,res grandes épocas y tres grandt:s fa stos tiene la t:icncia humana: la -a ntigüedad griega, el
Hen.a.rinüento y el siglo XlX. La Grecia antigua, cuyo guía fué Aristóteles, cultivó de pr:•íerenci-a la filo~üfía; .si con los ojos cle'l arte f',::tudi-aba la naturaleza exterior, con la luz ele la
rdlexión ::e engolfaba cu los mü=teri-oso~ an_•;rnos
del alin'l liumana: profundizó la ¡~10ral, influy(i
en las cts!rnnhre~, formó intcligenrias y corJz0nes, peroró con JJemóstenes. moralizó con Fiórratcs, ideal izó c:on Platón; pero no trascendió lo
bastante á la industria, al trah:1jo, al biene5tar
m;iterial tlcl hombre.
Durarite el Renacimi ento, la portentosa actividad huma.na rn convirtió á las belh1s letra:; y á
las b-el'las artes-. Resucitaron las clási·cas, J;ero
de preferencia las clásicas literarias; la plástira en
todas sus manifestaciones se ostentó: fioreci6, lle-nó la vida, casi constituyó su fin exclusivo. y
volvieron á poblarse de estatuas lae calle.,; )' par·ques; de monrnncntos., las plazas; de granrlio.sos
edifi.cios las ciudades; ele -cuadros los templos y
loS museos. El siglo de Aristóteilcs fué filosóficJ y
moral, el Renacimiento, •a rtístico y literario, nuestro siglo, cientfico é ii1dustrial.
Si pudiere condensarse en una breve fonna cuál
ha sido la excelsitud del siglo XIX, y condensar
,en una frase su grandeza, &lt;liríannos que lo que
lo ca,racteriza y lo ha.ce subtlirme, es que nunc! an·
-tes de él la ciencia pura trascendió más rápida-

EL MUNDO ILUSTRADO

.
t

/

-"Detente, gritó la 1iluerte. Y tú, madre d·esgraciada, ¿ no reparas en de!:ltrozar el corazón de
otras mad re?"
._"¡ Otras rnaclre2,!·· mumrnró la pobre mujer,
apartan•tlo la mano de l'aei flores.
-"Toma, dijo la ::\luerle: toma tus ojos; los
he visto en el lago: brillaban con tanta dulz,ura,
que no he µodiJ.o menos· que recogerlos. Xo sabía que fues·en los tuyos. Reeólnalos v mira al
fondo de eE,e pozo. Ahí verás lo qu·e ha1hrías de"
truíclo destru.yendo esas flores. En los reflejos del
agua verás la suerte re::erv-a:da á ca.da UIH. de eEJas
dos flores y á t,u hijo, si huhf'es.e vi\'ido."
La madre se inclinó $Dhre el brocal y vió pasar
sucesiva.mente una :::ene ele imágenes d,e ventura
y 1alegría. formando rirnefi.os cua.clros, seguidos de
es.pan~oea&amp; escena¿ de perndumbre, desolación y
m1;:o;·ena.
-"Esas co9:.1~, así las una.s como las otras, sor.
voluntad de U-os." dijo la. ;\Inerte.
-"Pero en lo que me :acahas ele enseñar, excla-

m?nte á la. vida práctica., y que jamás el teorema ha. influido máa. inm¡3diaba. y directamente en
el bienestar del hombre.
Era camcterístico del progreso humano, que Ja
vercla,d t.uviera una incubación seculfu!' antes de
poder fecundar y mejorar la vida.
Descubierto

L
Niiias Dolores Echenique y Luz L"'pez, el día de su primera
comunión.

hoy un principio, había q'lle esperar largos siglos fJU aplicación útil; la verdad quedaba estéril é infecunda, germinando ,en fos espíritus, almacenada en las bibliotecas, antes de dar fruto,
de sen-ir ele algo, de abrevia.J· el trabaJo, ele dulcificar la pena, de mi,tigar el dolor, ele acrecentar
en un átomo la feliicidad.
En nuestro f!!iglo, a1 clescubrimi~ento de la verdad, ha seguido su inmedi-ato aprovoehamiento,
su casi instru1·tá.nea transforma,ción en máquina
poderosa, ie-n instrumento preciso, en uteooilio có-

mó la madre Ilena de zozobra, no creo haber visto
yo el destino de mi hijo."
-"X o te diré yo cuá.l de e1Jog ,es, repuso la
Muerte; pero lo repito; entro todo Jo que has visto esbá la suerte que á tu hijo le aguarda en ,el
mundo."
La madre, enloquecida, hincó l,as rodillas, exclamando:
-"Por Dios, oye mis niegos y respóndeme de
una. vez: ¿ le estaba r.eservada á mi hijo la parte
horrible de ese espectáculo? Díme~o sin rodeos1
habla. ¿ Ko quieres contestar.me? ¡ Oh! en la cruel
incertitl11111bre ,en que estoy S1Unida, será mejor
que me lo arrebates antes de que corra el riesgo
de sufrir tales desgracias. Le quiero más que á mí
misma -al llljo de mis entrafias; oa.igan pues sobre
mí todas las desdichas. Llévalo en buena hora al
reino ele los •.,fol•os, y olviden-se mis lágrimas y mis
súplicas, mis palab11as y m-is sacrificios.
-"Xo te entiendo ~ien, dijo la :Muerbe; v-amos
á ver, ¿ quieres, sí 6 no, recobrar á tu hijo, ó prefieres que le conduzca á ese Jugar desconocido de
que no puedo hablarte'''
La madre, entonces, juntando las manos, cayó
de rodillas, y dirigiéndose al Rey de los ciefos,
exclaimó :
-"~o me eseuohes, Dios mío, si desde el fondo del corazón reclamo contra tu voluntad, que
está sii·empre cifrarla en lo mejor. ¡ Oh! ¡ No me escuehes, no me atiendas!"
E inclina,ndo s1t cabeza sobre el pecho, caía
abisma.da en la mJls t.errib!te de las cono-ojas, e-,
tanto que la Muerte arrancaba el clébii° tallo de·
azafcún y volaba á trasplantarlo al jardín deseonocido.

fin :Jersor¡.

modo! en procedimiento efi•caz. Fulton y Watt,
e.s-tud1an en su tortera la tensión del vapor, y á
poco andar, las loeomotora.s rlledan y los steamers
naregan; apenas .Past.eur d&amp;oubre el orimer microbio, cuando prepara la primera va-cuna; no bien
brota la primera &lt;Jhispa e-utre dos electrodos1 cua.ndo comienza el faro á d,estelli.ar, y el foco á bri-llar; de1 die-sc~1b1~üuiento d'e Jas toxinas: surge toda una terapeutica; de la fo.too-ra.fia instantánea
el cinematógrafo; apenas la ci·e~cia habla. cuanel~
ya la indusiria trabaja; la cosee.h-a del fruto sigue
ele cerca á la -coloración &lt;le 'a flor.
Con las aplicaciones die-1 vapor, se mw1a este
morimi-ento el.e instantáneu trnnsforma,ción de lo
verdadero en útil, ele lo científico en industri,al,
de lo filosófico en m-0ml y social, y ~e continúa
durante todo ie1 siglo, con ímpettL creciente: no
se s1be qué se ha e..ouquista.do más, si vcrdade3
ürnegal&gt;les ó aplicaciones útiles, ni es fácil el balance entre los principios d1ESéubiertos y los inventos realizados. A medida. que se ha ac11ece:ntado
e1 saber, .se ha refiuado el bienEstar; el pan es más
abundante, el vestido mñs abril'.)'aclor la habitación
' con f ortaUle, }' á ila vez elo criterio
'
ma:.;
huma.no
eom·ertido á la~ aplicacicmes ele- la e-sencia, se ha
hecho más :·ecto y más práctico.
La -ciencia qu-e era una divinidad etérea é intangible, que habitaba re-gi.ones inarccesibles, que
parecía l~uir_ clel contal.--to mezquino y degradante
de Jas mtfena:, humanas, encarnó y l.omó cuerpo;
tonaba. como un Júpite r, se cnvdlvía en nubes
y se circuía.. de relá1npago.s, ,como un J e.hová ;
en nuestro siglo descendió, eomo Cristo á la tier~a; se mezC'ló con los hombres, vivió su misma
vida, les prodigó consuelo. 1le:F1 dió aili111ent;0 v -vida y esper,rnza, les tomó de lia mano y los guió
P?r e] ~ndero ~~w ha de ieonduci1,los á un porvemr meJor, dulcificando sus pasiones con i0l incremen~o de .&amp;u bienest,ar, y ha:eiéndolos mejores á
med1da que son mrenos &lt;lesgraciaclos.
Es.ta 11edención rlie-1 hombre _por la -ciencia, es la
obra de •n uestro si,glo, ese d.e.scenso del cielo á i1a
tierra. y del empíreo rul obrador, esa constante preocwp-ación ele uti1lizar lo que se sabe y de aplicar
lo que se descubre, son su gloria y los títu!los que
permitirán á la posteridad decreta.rle las palmas
y colocarlo entre '1os primeros_y más grandes.

:Or,

Jrf. flores.

�Dc,,ni.ngo 30 de DUJ_iembre de 1900.

Domingo 30 de Diciembre "-, 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

POR1-""'AD A..

•

•

Galle la l\Iu::.a lánguida que nu día
Dérmmó, en sus it1Sonrnios pasionales,
Sobre el ánfora ebúrnea de la orgía,
Eil polen. de sus ro2as tropicales.
Calle la :Ilusa que libó en la copa
De Anacreón iebriscitantes heces
Y eleYÓ, con O\"ldio,
Al arte del aiilor lúbrie;as preces.
En 'fez de ,la pasión tien.mal y muda,
Que, en forma de mujer blanca y de.:muda,
De erectos senos y diYina. cara,
Ji~l bü.ril praxistklico
En transparente mármol encarnara;
Resurja, alfüo y bélico
Y fiero y triunfador, el arquetipo
De actih1d graYe y talla de coloso,
Como siurjió de un arte Yoluptuoso
El Hércules farnesio ele Lisipo.
Y ante el sorn brío dram:a
En que la humanidad enlnquecicla,
Al borde del abismo, como Ha1nlet,
':tiiene necesida.d de -amar la vida;
Ante ese ilimitado pan01;ama
Donde .aparece un siglo ·a gonizante,
Como un sol en Ocaso,
Lleno de luz, pero también de enigma8:
Déme su YOZ el huracán tonante
Y esgrima el brazo, redentor entonces,
Jill1 hierro ardiente. marcador ele estigmas,
Y el dórico cincel que esculpe bronces!
ECCEHOMO.

/

LLEGADA DEL SIGLO XX.

I
Débil generac10n: detén el torpe
Paso inseguro con que audaz camina,
Brillante sólo de presfado afeite,
Tu cuerpo eirvejecido en los intensos
Insomnios der deleite;
Has que tu pensamiento, encarcelado
rrras de tu frente, ensombrecida y pálida,
· Surja á la vida de la luz, &lt;:orno una
Redimida erisálida;
Reconcentra en tu espíritu,
Sl el "quid di,Tinum" dentro dél alienta,
La fe, que es luz de paz dentro del alma
Y que es Sol de e.uperanza en la tormenta.
¿ En dónde está la uroluntad," serena
Reguladora del cerebro hum~no
Que, rigiendo el espiritu y la carne,
Sus atávi.cos ímpetus refrena?
¿ Qué hiciste de esa foerza-indestructiblé
'rimón con que de todas las borrascas
El hombre surje sa!Yo é invencible?
· Ay! por buscar la vibraeión que flota,
1
. .. macabra,
El suefi.o absurdo y 1a Y1s10n
Has disloeaclo el sentimiento y-rota
La yerclad en el arte ,Y la palabraPoseiclo de histérica, facundia
Y de jnnoble iracundt:a,
Has dejado apagar f,a gradas luces,
Has dejado morir an:Sias qu~r~das,
En lfll Yicio :de oncl¡is ·honuc1das
Y en la duda de trágicas faút:es!
¿ En dónde ,está la "dignidad,"- el faro
De tu propio valer .\' tu aHiecl río?
·En dónde está e.~,a lámp-ara? ..... -Xo arel€!
Í&gt;-e tu conciencia en el altar racío,
Dejó extinguirla tu paEión cobarde!
Y-blanco ele la insicliaRies procaz -ante fos cliosies rotos
Y aplaudes tu dolor )' tu perfidia!
La elariclad del deshonor delata;
En plena luz, los miserables gimen;
Siempre la obscuridaEl encubridora,
8irv.ip rpropicia al cr.imrn.;
Y en J,a. tiniebla de tu ser, ahora,

EL MUNDO ILUSTRADO

Por aplacar lus loeos apetito.s,
Inútil es ·que á Babilonia auudas
Corno á madre de tocios lo, delitos:
Babilonia está en tí ... tú eres, á un tiempo,
rrraición y vicio ..... Bt1Itazar y Ju das!
Mirad! .. . el mismo có~mico equi,!·ibrio
Q.t!e sostiene los átomos tompactos
F.n la armonía inmenrn de los mundos,
O en la rncreta \' id·.t de la muerte;
La misma innata. intima inf.!iiencia
Que hace que ei' débil huya del mís fuerte,
Buscando una fatal coexistencia;
Ese mismo pocler ó fuerz,a muda,
Núeleo de Yicla ó foco ele pasiones,
Haz de dolor ó carmen de ptaceres,
Es ,el ª~Iaelstromº' de incognoscible elíptica
P-01· do "ab eterno·• ruedan
Indivicluo:1 :r pueblos y naciones,
En marc:ha apocalíptica!

II
Yed,l'os marehar: el niño ya. no busca
El dUlce y tierno y maternal regazo;
Con una audaz precocidad ele hombre,
Rompiendo de la infancia el tibio lazo,
En vez del chtlce almíbar
Conoce ya las heces del acíbar;
Sueña efi la lucha, en los placeres sueña
Y eu el primer umbral de su camino
Como una dél&gt;i1l· guija se des1peña !
Y el -amor-esa llama que confunde
En una sola fé dos corazones?
Ya no incuba la dicha y la modestia,
Hoy es audaz, lujuri~u besja
Que agoniza en un i;:uelo que se hunde:
Abierta ~ti la verde celosía;
Un flechazo de. luz rasga .Ja umbría
Lobreguez de la cimara secreta,
Como un nimbo c'Ie luces de Bengala;
Mas no flota la escab
Ni ansiosa agu'llrda en e1 balcón Juliet-a.
Achmtro, $Obre el muelle,
Rojo diván de rico terciopelo;
En la mano la copa del champaña,
Que, al cleritamarse, en el tapiz sal,pica,
Está m1 Adonis macilento y frío.
Cuya alma, enferma ele m aldad y hastío,
Como su &lt;:uerpo mlÍ.sero claudica ....
Y )a hermosa beldad su oro premia
Y al besar, con la púrpura
De -sus labios, la copa de Bohemia,
Do]' eloneel faciturno
I..e. hipocondriaca languidez aliYia
Y extiende, &lt;Como un pájaro nocturno,
De su abrigo de ,pluma el ala tibia . ....
De -su túnica regia ee despoja
Y, enfrente de la lµna reneciana,
Donde frrailia la imagen incitante,
Aparece, de$nuda y palpitmlte,
Como una diosa de la eclacl pagana ....
Y acaba el "fiat lux! ...... ''r tras 1la dura
Jornada en que el dolor placef remeda,
Un girón menos en el alma queda.
Ji{ás son1bras -cubren á la selra obscura
Donde se pierde el corazón opreso .....
Y en aqueHa ideal boca de Yirgen,
Digna de la plegaria y la ternura,
Se estampa un bes.o má, .... ¡trágico bes&lt;0!
rrriste calleja, húmeda y sombría,
Inquieta. soledad, Yulgares ca~as
De muros agrietados,
Encorraclo farol que parpadea,
Con fas intermitencias de un beodo,
Y da, ,con sus fulgores mutilacloo,
'Tonos ele sangre al removido lodo.
Abajo: el sucio fondo ele la charca
Cortada, á trechos. por fugaces huellas;
Arriba: todo y nada, lo que aba rea
Un cielo sin color y sin estrellas ;
Y en el dintel de puerta envejecida
0

Un bulto informe de muj er, el rc.~,to
De un alma en el naufragio ele la vida;
:Miserable, nocturna cal,!ejera,
Que al primero qu e pasa
Se ofrece . ... para todo lo que quiera!
Póbre flor, sin aurora.~,
Juguete vil cl'e LL lujuria imligna,
Que s1rn pesarr:s cuenta por sus horas,
Y en su dolor eterno,
Corno herida paloma. se resigna!
La m,irada tornad, ve.el cómo impera
En su pal•acio la Arnricia artera:
Amplio sa!?óu, henchir.lo
De eofocaute gas ,v d e tabaco.
Que .11uhlan el ambiente empobrecido:
La multitml an~io.o:a,
En cuya, faz el Yértigo
La exaltación de la demencia estampa,
Esperando el oruculo temido
De la falaz fortuna ó de la trampa;
Y eT joven y el anciano,
El potentado ,· el humilde obrero,
Unidos j ay! en fraternal comorcio
Por la Yoz argentina del dinero.
Y tras la brega. imana
Y ante el tapete, encubridor &lt;le ahismos,
Como la mar y la e!:=peranza, verde:
La palidez eontrita del que pierde
Y Lla. triunfal sonrim del que gana!

III

Y ved á las na,cione5! .... mareha. opreso
El pueblo á su Calvario ele amarguras
Y han1briento dobla la rodilla, al peso
De tantas armuduras!
Elu vez ele los arados y del tajo,
Surca el cañón la abandonada tierra
Y está el pueblo siu pau y sin trabajo :
})ere hay en los graneros proyectiles
Y-por salrar la honra de los pueblosLos reyes tienen l)ÓlYora. y fusil~!
Palla el aire oo el fondo
De los e11rare-ciclns subterráneos
Donde lasi rna:,:s oprimidas gimen;
J,a fiebre del dolor arele en los c.d neos
Y surje de lo hondo
rna. fatal nec~idad ele crimen!
Raza~, c.'tn3c1,clas de vivir, combaten
Y se lmsc:an y a.coohan, ,con sigilo,
De uno á otro he.mis.ferio.
K o oo oye de la paz e,] noble cántico,
Ni hay d•el Ira bajo el conforlaute aeopio;
La sangre mancha el abundoso Xilc,
Ha enrojecido el agua del Atliíntü:c,
Ha despertado ha~t~ al Celeste lmpecio
De su hondo s11eño el.e abyección y opio;
Y desde el corazón, frío ~r artero,
De las rocas británicas,
-De la Conqui la sempiternn ªmater,"1.. retencle ahogar al bélieo bóero,
Al bóero irnmortal, de ansias volcánicas,
Que acabará cuando el volcán no tenga.
Ba5e cap·az de so~tener su cráter!
¿ Ko dsteis sucumbir á losi infieles
A la alta. tra,dición ele sus laureles?
Y YiYe aún. tras época ominosa,
.
La que fué un tiempo lbérica famosa!
¿ E1n dónde etitán Daoiz, Yelarde, Riego
Rspa:rtero y Serrano'
Caractctres &lt;le luz, almas ele_ :fuego?
Qué se hic:ieron las épicas jornadas
En que triunfó la espada por ,la idea?
-Cahezas, Dos &lt;le Uayo,
Valencia, 1\[anzauareg y Alcolea?
Ay! ril Yalor, al sacrificio au!su.;to,
A la ignorada abnegación heróica.,
A la fe noble y a,] deber ele! justo,
Han sucedido: indif.e.rencia estóica,
EJ plaeer muel,Ie, la virtud &lt;l&lt;&gt;rmido
RI femenil ealor y el insaciable '

�Domingo 30 &lt;le Diciembre _ite 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
Amor •l yo .. . . Imperator de la vida!
.Super::ticio .. a grey: aca:,eo espe_ras,. . .
En la embriacruez que á. tu conciencia sitia,
Al blando sm~ del mandolín sonoro,
Que Apolo te hable, por la voz de Pitbia,
En su trípode olímpica ele oro?
¿ Juzgas viento de fronda el arrebato
De igualatoria lid? ... .
-Jónica:; sienes
El p-atriotismo ungió!. .. Y audaz opuso
Contra el brazo opresor de Pi,istrato
Su triunfadora rebelión Clistene,!
:.\fas sin brújula vas y fin objeto
¡ Oh multitud raquítica. que Esparta
Hubiera despeñado del Taigeto!
¡ Oh pueblo Jegen&lt;lario de otra época,
Digna de la -exi:::itencia y de la historia.
Digna del Sol y del laúd de Homero,
Cual la &lt;le aquel emperador guerrero,
Que hizo un astro inmortal &lt;le '-ll exietencia
Y paíleÓ, en elíptica {le gloria,
Desde :F'enicü:t al cauclaioi'O Ganges,
Yietoric:as la~ i.irmas y la ciencia!
IV
Y allá van, tras gigantes e~pejirn1os,
Individuos y pueblos, deliranies
Al choque de enconirados fanatismos!
Y lo3 intranégentes de 1a vida
Son los mismos aún: los judaizante~
Que á los graco~ yenclieran al Sena.do;
Son los que-------&lt;;in la m.ás,;ara, de EdipoEn Queronea las frentei-t
Indinaron rendidos á Filipo;
Arquitectos de sombras y ruinas
Qu,e al mismo César sin rubor trajeron,
Feroces Catilinas!
Los que-al concierto imuen.::;o de los mudos-X egaran á 1a ciencia en Galileo;
Los que, al concierto inmenso de los mundos,
De las transformacionea de ProteoA Sócrates brindaran la cicut&amp;,;
Los que engendraran, tras de lucha. airada,
Cual sangrientos apóstole~, de acere,
A Luzbel hecho hombre en Torquemada;
Y á ~figue1, el aric.:íngel miliciano,
Hecho verbo flamíjero e11 Lutero!
Y habrá. ele ser igual, el triunfo, acaso,
De Grecia ó Macedonia?
Si hondo ,aquilón la libertad conmueve,
¿ Reinará igual en la- inmortal ..Atenas
El verbo demostino que el aleve
Silendo de Filipo y sus cadenas?
A la faz de individuos y naciones,
¿ Serán lo ruismo César y Pompeyo?
¿ Lucanos y Nerones?
Contra la misma máquina que ha sido
De redención y paz liuupio ,enero,
¿Xo se leYanta, en iracundia ciega,
Demoledora el hacha del obrero,
¿ X o-del Derecho en nombreA .Ja vanguardia de la innoble brega.
Armado del puñal y el explosivo
El Anarquis.m.o, nega~ión de todo,
Al invocar la libertad sagrada,
~lancha la libertad de sangre y Jodo? ...
V
Escuchad el clamor, hondo y profundo,
Que de 1'1s multitudes ,e leranta,
En guerra contra el eieao y contnt e1 mundo!
Kadie la fé del pon·enir saluda,
I':!IB la tenaz desolación que can ta
Las trág:\cas estrofas de la Duda!
Oid el eco del dolor hurn;a.no:
ª-¿ Cómo po&lt;lrá. fructific-ar en ~a
'fierra, inundada para siempre, el germen?
La fecunda labor jay! Eerú. €u -vano:
En esa tierra, en que los miarnnas duermen,
nieamente crecerán J.a:;, flores
Blan~as, pero lefa les del pantano 1
''En el roído muro sólo arraiga
La tris!~, inútil yedra .. . .
Én bal.&lt;le frotareis perpetuamente
La cristalina, pero fah,a piedra,
Buscando en el,la el prisma durodero
Que haee en el diamante verdadero
De un átomo de luz un ascu-a ardiente;
Aunquo Ja falsa piedra también brilla,
Al soplo nada más de vuestra boca
Yol rnrá á ser la misera ble arcilla.
"-Después del golpe del martillo, al fuego

r

Voraz y calcinante de la fragua,
'fornará el fierro á natural dunza;
De la cú~picle altí:-:ima la roca,
~o ha de l)l'indar el agua;
Que si en la piedra de la" cimas choca
El mazo, dirigido
Por vu1c1hlico múseulo que cri:5pa
Los nen·ios del atleta jadeante,
En vez Uel agua brotar:t la chispa
Débil v pasajera de un instante!
"-ImÜilmente es.ca1areii- la sierra,
]~n pos de la riqueza codiciada,
Si no eneontrai;i., al ese-abar la tierra,
En cuyo c1auftro maternal esconde
Xaturaleza pródigo tesoro,
El anch 1 veta mineral, en donde
f\rnja rno::. rrrano~ vírgenes el oro
-"Qué importa que el alambre, por el viento,
Como aéreo pentágrama, conduzca
Del uno al otro polo ,el pensamiento,
Si ,en su eléctrico soplo alm no lleva,
•
A,l banquete de toclas la, naciones,
La palabra. inmortal de ''buena nuev.a?"
-"Qué i1nporta que el audaz obrero rompa,
Oculto de la tierra en las entrañas,
Con un chispazo la gigante mo1e
Y en llanuras eo1i-vierta las montañas,
Si no deja, siquiera,
Un átomo ele luz tras fJU camino,
Xi un .sólo pan á su ,afligida prole?"VI
Y ese trágico acento. e~a bla:-.femia,
De una riiina intelectual, presagio,
Es la ruda ame·naza de un naufragio
En que al deber el egoi::-mo apremia .. . .
Invade la ignorancia kt. Acadenüa,
Viven triunfante, la doblez y el agio,
Se impone aún sobre el saber la -espada
Y, en vez de ho,-:inna,-, místico sufragio
Brinda á la libertad, raza m-enguada!
Los bardos &lt;.:antan a,l color qne "se oye,"
A la música extraña que "se mira/'
A fas tang1b]e~ do~;~
De las Ji::.&amp;s "que gimen,·,
Al amor sintomando la neurosis
Y á la neuro~is engendrando el crimen!
Xo hay látigo'$ que azoten mercaderes,
El U!mpJo es antro de sangrienta n1ofa
Y al oficiar el sMiro manchado.
Ay! . .. no surge d€1 templo profanado,
Candente e,tio-ma, la viril estrofa!
o
.
'
En me&lt;lio de -arraigadas bramas,
Sólo se escuelan hondas el'egías :
)Iurió el numen de Píndaro y Tirteo!
Oid la ru,i.sma voz, la que en obscuro
Calabozo arrancara á Galileo
El )!iserere de la ciencia . ...
-"ábjuro!n
-"~~bjuro de la rnngre poderosa
Que nutre y fortalece mi organismo;
Del anhelo de acción, debilitado
En la pereza muelle en que mi= enhebro,
Víctima de mí mismo!
Del santo amor que la ventura labra;
De fa chispa pensante del cerobro
Que constela su luz en In palabm.;
De la conciencia, singular tributo
Que en la infinita creación pregona
La •ltitud de lo, hombrea sobre el bruto]
-"Abjuro de la obsrnra ley divina
Y de la ley del hombre;
Abjuro de la ciencia y del progreso;
Del plac-er santo y del placer impuro;
Del mi.:.mo pen:-:amiento que germina
De mi cabeza en el cri~ol. ...
-"Abjuro!. . . "
VII

¿Y esa e3 I.:.1 lIU~IAXID...iD? ....
-Jamá-:, mentira!
Esa es la voz ele la ambición fra.::;trada ....
Xo es la Yerdad que efüeña,
Es la infffna-1, doliente carcajada
Del eterno Luzbel que se despeña!
En esta evolución, inextinguible,
Ardua labor del hombre
Que, aun morihunclo, crea;
En la lucha teruible
Del verbo y ele! saber con la ignorancia
De la fuerza bruta1 contra la idea;
Kacla pera la cieneia es imposible,

la constancia!
d ~a con la ciencia l
Cnano,
fl: t
'
la anti oCYiiedad •y e orec1en
e
n.yer
•
Renacimiento condensaban so 1o ' .
.
El pro(Treso no má: clentro de _Emopa,
Hoy,
la vida umver:::al al be~o,
Beben, ele polo á polo,
.
Los pueblos todos en la nmma copa
El raudal del pro¡¡i:eso!
.
.
Ayer la proclucc10n tuvo su lmd~.
El brazo individual que desfal!ece,
Hoy, al rugir de la..s po~,entes ~muas,
La industria á la3 nae1ones aba~teee,
y el mecánico esfuerzo ha tr~mforma&lt;lo
Al fabricante, de hábitos exiguos,
En regio potentado
Que opaooría el fausto ~ne ostentaban
Lo 3 magnate,g ant1g~10s .
. . .
Aver era la ciencrn. el pn~·1leg10,
El clon de los t,,l,ntos super10re_s,
La perla negra del collar egr~g10;
H oy es Ja cie~cia popular y rige
Súbditos y Eenores;
.
Vfre en La tierra y en el mar_a1rado.
y entusiasma su oráculo ó aflige
Al hombre y al Estado!
Ayer ]a antigiiedacl :~ lenntaba
Sobre la adusta trad1c1on y el hombre
Por con.oorviar la tradición luc-haba;
Hoy el anhelo inmenso de grandeza,
De bienestar social, muere y meJora
El imsia de vidr, como la aurora
Feraz de los otoños.
Los árbole~ enclenques endereza
Y convierte en ramajes los retoños!
Y &lt;le Jo, aJLtiuiledacl-antes rehacía
A la escuela ~ al libre pensamientoLa libertad fn&lt;lividual emerge,
Y la igualdad política oonciona_
El credo ele la nueva Democrocrn !
· Qué importa, pues, que la doliente noche
E:x\ienda su sombría Yesitidnra
Si, á los fulgores del naciente día,
La flor abriendo su pintado broche.
Perfumará más cándida y más pura?
, Qué importa, que los fuegos del esl
Lo'.;; esmaltados pétalos inmolen
Si, en las nítidas alas ele la brisa,
Vuela, hasta otras praderas,
Lluvi" ele oro, el fecundan te polen?
En el&lt; Orbe, de que es ar&lt;illa frágil
La que juzgamos Tierra po&lt;lerosa,
Siempre h&amp; triunfa&lt;lo el batallar criiento:
El grande, el apto, el poeleroso, el ágil,
En fuerza, en ,oluntacl, en pensamiento!
Pero la lueha es santi
Cuando redime al mundo;
¿La sangre, aca.:.o, ·no es bauti:-.mo humano?
¿ Xo hay llanto aun en las horas de contento?

Dooningo 30 de Diciembre de 1900.

La mujer innwrtal cuya ternura
Los horizontes d,e la. vida enciende;
Frente á la que se venele
Y, cual reptil, engañadora esconile
El veneno que inyeda,
La mache, nido &lt;le virtud en donde
Dios la bondad universal proyecta!
Frente á Napoleón, atando pueblos,
Coronados de lauros y de espinas,
La abnegación del moscovita heróico,
La gran Moacou, la capital ardiemte,
Transionruada en ruina~!
Frente á Marengo y Austerlitz y Jena,
De Waterloo la rota, y el monólogo
De un oodáver viviente en Santa Elena!
Hidalgo, el noble corazón sencillo,
Por oodiruir •1 inclio, hecho Crndillo;
Y Wáshíngton, creando lás serena.s
Libertades de un pueblo procligio,o,
Al romper las británicas cadenas
Qne ataban al coloso!
Frente á la viaja Roma del Papado,
Y de la liber!Qd oprobio y muerte,
Garibaldi inmortal, genio y solda.do,
Italia unida, libertada y fuerte!
Frente á la hambrienta furia mu.sulman
E1 valor que el peligro menoaprecia :
Grecia e'Ilsefümdo á la familia humana,
Byron muriendo por la fe de Greci&lt;a !
Frente á la., hordas del Imperio Chino,
Histéricas de opio y de rngancia,
Las ju.stas del •aber y &lt;le la industria,
La llllive.rsal Exposición de Francia!

d;

VIII
El e.,píritu fuerte no desmaya
Xi habrá ele sucumbir, mientras que haya
"Gn átomo de luz en la conciencia,
Lna sola creencia;
¡\fientras, al eco san to de alegría
De un infantil y purpurino labio,
Loo madre sonría :
~Iientra.s-,i la opulencia y en la inopia,X o pueda una alma buena
Sentir completa la ,entura propia
Cuando la nubla la &lt;lee.gracia, agena!
Mientras loo.arquitectos de la nad"
A._caudil1en la turba en~~ngrentada,
Si al estallar el proyed1l-que prenden
En su clemencia de acabarlo to&lt;lo,Sucumben los honrados en eli pue..;to
Que otros grandes apóstoles cleñendeo,
Intacto y puro sobre el mismo lodo!
i rientros con lra el poder ele alti rn testa
Presienta la asombrada tiranía,
Una voz de condena 6 rebeldía
Ln ~lo grito ele viriJ1 protesta{
Y mumtras pueda el hombre eniancipado
Contraponer, en el turbión airado
Fr•nte al que siega por destruir. 'el noble
Batiallador, potente como el roble
Y humilde en el trabajo,
Que el surco abre y la seruilla siembra,
La fe en d cielo y la mirada ahojo!
Frente á la torpe 11embra

•

Friente ele la comuna-ese com.eta
De cauda tormentosa,La cívica República, la hermosa
República de 'fhiers y de Gam betta !
Frente al Reino de bélicos iD,Stintos,
-1lás sagaz y maligno que guerreroLos campamentos, de escarlata tintos,
Que con sru vida &lt;l€fendió el bóero!
:Frente al antiguo suelo mexicano,
Eslabón de la ibera aristocr-acia,
Gu.arida de famélica teocracia,
Núcleo de fratricidios y renco.r,es:
El viviente clamOI", inolvidable,
De la hunúlde Caunapaoo de Dolores;
La Libertad que to&lt;lo lo transforma;
J uárez dictando, en Sinaí glorioso,
Las 'fablas de la Ley de la Reforma;
Y el toque de "¡ Adelante!"
De aquel mismo inmortal clarín tle guerra,
-Heraldo d~l dered10 y la victoria :La voz de paz, ei géne:;is de glori,a
Que &lt;lió á la patria sant~s energías:
La obra inmensa de Porfirio Díaz
Que, con el Siglo, canblrá La llistoria !
Frente á la ciega multitud ignara,
Pas-teur rasgando los ignotos Yelos
Del co~os invisible, con avara
Ansia de bien y de oober; lia ingente
·
LabOT de Humboldt y Litré .... y el genio
Del gran Lesseps, meret...-edor de al tares,
Aun más que el de 1Ioisés brazo potente,
H1mdien:do tierras y estrechando mares!
Los modernos Colones del planeta,
Sin miedo ,a] mar ni al iracundo J~olo:
Vanguardia del humano penrumiento,
Cuyo inmortal y &lt;lligno monumento
Son las blancas pirámides del Polo!
Como el bramar del h uracán-ve.stiglo
Que no ha -de dom-eJlar terráqueo yugoEco infinito ele] dolor de nn t:liglo:
La voz de Vidor Hugo!
Y de Fouriér y Sa.int Simón delante:
Frente á la voz del Karl ~larx, teruida,
La creación magnífica, raUiant.e,
Derramando calor y luz y vida,
-Del infinito incognoscible al beso;La universal fra terniclad del justo,
Augusto Compte y su apotegma augusto:
Ai\IOR, ORDEN, PROGRESO!

IX
Tú-"esclavo Tedim.ido"--que !?f!ntías
El látigo azotando tus esfi"ldas,
Y &lt;le tus propios hijos,
Pecl.azo,s ele tu aer, no disponías;
Inclínate renfüdo ante la tumba

FlL MUNDO ILUl!TRADO
Del Siglo del Progre,o,
Y llevas en tu frente de alabastro
Del !-iglo que de Lincoln escu1.: hara
El a,tro de la "Fé" que a.bu.renta duelos
El "le\'{mtate y anda'' del opre¡;o;
Y del amo-r universal el astro:
rru que puedes curar la.s füllil.rguras
_rrú-''enfermo" ,,acilante--que llevabas
Y de bábarno untar los corazone3
El incurable mal en tu organü•mo
Y d1.: rramar la pena ó las vent.urns
Y, :;in la Fé ele Job, -.ólo alentaba::i
Con tu estigma 6 tus altasi bendiciones:
Repul~ión y piedad para tí mismo;
Tú, que----como ninguno
Alza la frente a-1 cielo,
De lo~ cimientos ele tu Igle.•da-has visto
Ya no tendrás m.i~rias en tu duelo
En tu• débiles hombros.
Ni &amp;erá tu &lt;l,estino la mi,.eria :
Tan1balear la religión del Cristo.
Be-nclice ú Li~ter, de la ei-encia orgullo,
Hm1dirse el mundo antiguo y levantaroo
Lin coln-libertailor de la materia!
Otro mundo ü1mortal .en su.s es·c:ombro::;
-'I1ú-·'obrero·' de -las sombra:, que pasaste
'fú has sido campeón le-al y bue110,
Tu juventud ,en honda catacumUd
Pen,ador, &lt;liplomático y artífice:
Y, al ~ón del mi~mo golpe, noche y día,
El
siglo naveg.al,a en mar airado.
Debujo de la tierra te inern,t.aste
'fú has ido con el Siglo y has Mlvado
romo en tu propfa tumba;
El legado de Pedro!
Oye el rugir inmenso
¡ Oh gran Pantífice!
Del v11por que la. máquina conmueve,
Alza tu mono de marfil, cual lirio
Paro exhumarte á tí: ,qut nHt tu ~n'(;ienw
l'áliclo y puro; y coneencliendo goocia
:En el ara del 8iglo Diez y Nueve!
A réprobos y ateos y creyentes.
Tú-•· pro.::;erito·' anhc:ante--que veniste
Unge----con la bendita DemocraciaEn pos de .abrigo &lt;lef&lt;le extralla!=- tierras,
Las almas y las frentes!
O d-e tu patria perseguido, huiste:
Tú que has dejmlo allil ... tu pensamiento,
X
Lo~ bueno!' :::érei-t de tu ho-31.1r bendito:
Acia.ma el soplo eléctrico que puede
Llen-1rle-s, nada. 1n;ls, :Siquiera un grito,
¿ Ha muerto el ldeal?
1.'na sola palabra de ternura
-Jamás, )Ientira!
Dt:,! alma del proscrito!
Hoy es el Ideal aun má.s potente,
Pero no va---como antes-rrú-'"manc:ebo'' robul:JtoSoñailor y risible "Don Quijote,"
Que huyes de la pobreza
La lanza en ristre, el rocinante :al trote,
Y te e,pantas del tiempo y la ili~tancia
Enderezando entuertos, eunl le pinta
Y que, no obstante, a.lientas ambieiones
En su obra simbólica Cervant&amp;;
De poder y de grandeza;
Ya no €S el "Don Juan" de la Comedia,
Armate ele valor y de cofü,tancia,
-De la virtud esoornio y carieajad.aImita lot1 gigantes caracteres,
Que lleva en el acero para cada
E.s-cala, con te86n, las altitudes;
Aventura de amor, una trajedia;
i'!Iira cuantas columnas de mi,llones
Ya no es la ilusión que nos abisma:
8e pueden lernntar con '"alfileres,''
Anhelo de loo sneños intangibleo•,
A la .::,am bra no más de las virtudes !
Del cielo azl.ll, del irisado prisma
Tú-·'nación ., mutila.Un-que en e1 jul'go
Y las aspira.cione;; imposibles.
Voluble o engaño..;o de -la guerra,
Fuiste presa abatida del mAs fuerte
En este Siglo-lírico y guerreroY perdi,te, al empuje ele la suerte,
El Ideal es la "verdad" soñada
Con un noble puñado de tus hijos,
En Jo "bello," lo ''bueno" y "vierruul-ero."
Algún girón querido de tu tierra;
ApJaude loa triunfales reb,,liones
r¡ Y bien caído el que, al luchar, se abate!
Que son-como c11ntara el valeroso
En que los pueblos mártires recobran
Poeta de los "Gritos del Combate,"
Su libertad-per&lt;l:ida en la ConquistaAl mi.::;mo ronco són ele ]o;:i cañones!
Con su mareial •oento de Coloso
1'
sn Jira inmortal que centellea- :
Tú-indiana ·'tribu''--&lt;1ue en la sierra abrupta
'Trueno y rayo ija yoz, e1 arte ariete/
Tus tradiciones ceculare:- guardas
"La Ciencia espada, temrpestad la idea,!"
Y vive::; en tus viejas tradicione1.1,
Como. llllla. momja, !leca é incorrupta,
!Oh esclavo redimido, enfermo saru,
Del tiempo el-e le►-i gran&lt;le5 Faraones.·
Obrero libre, soñador sereno,
Tú que has mirado el polro de loa ;iglos
Mutilada nación, nobles monarcas,
Enten'.1.r tus gr-Jnític-a8 dei&lt;lad,t.s
Y espiritual "león," hábil y bueno;
Y sobre los palacios de tu ooza
Grandes y mi,eraMes de la tierra,
Crecer, con otra raza, otras ciuclade~
Con la esperanza y el dolor en guerra;
Que ac.a.~o el penenir t.am bién derrrnmbe ·
!Oh humanidad que, en Siglo gigantesco,
Loa pocos de los tuyos que vinieron
Entre la dicha y la desgracia, giras
Tu:.. lineamientos y tu ié perilieron: '
En un eterno círculo .dantesco!
No loa esperes más . .... ¡Yen ó sucumbe!
Yolvecl la vista atrás, en donde bebe
Yosotros---¡ Oh "}Ion-arcas y Señores!"
Raudal inmenso &lt;le consuelo el hombre,
-}Iagn&lt;ínimo:--, idiotas ú opre.::;ores-Al ver que ha ido por füstinta y grande
Que Jrnb1ais ele la justi&lt;.:ia y del civismo;
Ern mejor el Siglo Diez y X neve!
.
Los que us.iis, srin medida de un "d.erecho"
La duda mata, más la fé ]e,-a.nta:
Que os diera el mismo Dios ó el Dios del "Hecho,"
¿ Qué es el valor sino el dominio augu~o
(Que para herir derechos es ,lo ruiemo ;)
Sobre el temor innato á lo que espanta
Yo-..otros, de la etitirpe cl,e tiranos,
¿ Qué es la felicidad stino h,, santa
Que perpetuais la ineptitud ó el crimen
Resignación del justo?
Y 110 pem~-aü:; que wn vnc5-tros hermanos
Los que vne;:;tra.s erg-á::ttdas oprüne1,1:
Y si escuehais, aún á Galileo,
Lo, que del pueblo manejai&amp; Q,a. suerte
Exánime y doliente, en el obscuro
Vinculada á la vuestra; y en el puesto
Cala bozo inferrn.l clamando:
Reail les imponeis á vuestro:, vá~1tago1::,
-"Abjuro!"
Aunque ellos traigan-grey qne se desquiciaHaoocl que su ¡,alabra--eomo AnteoLa herencia ele los vicios ó ,el incesto,
De su mori,il caída
Ileeha pavor. demencia 6 estulticia!
Se levante, en reacción omnipotente,
Si creis en el credo del sencillo
Tmnsfigurada e11 cláusula de vida.
Fiuósoío errabundo cle Juelea:
Y al inm!enso conrierto Qc los mundo8.
¿ Porqué reinais á póh-ora y cuchillo,
-Que no habr:1 fuerza ni poo.er que innoveMatais la libertad y ahogais la idea!
C]ama.d, cual Galileo en su conciencia
Si crei9 en el cre&lt;lo de los hom bris,
Con la fé uni vcrool:
'
Y temei.s Jas vorcígines clel odio,
¡E
PUR
SI
1IOUTI!
¿ Porqué no record.ais á Hiparco y César,
La, fé de Bruto y el puñal de Harmodio?
Jfligue/ ]Jo/años Cacho .
Y tú-manso "león"---cor&lt;lero níveo,
Que tr11.Sciendes á esencia de los cielos,
Chiht1ah11a, Diciembre de 1900,

�EL MUXDO ILUSTRADO

Dooningo 30 de Diciembre de 1900.
Domingo 30 de Dióembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EN HONOR DE LOS SABIOS DEL SIGLO XIX.

menciollilndo los admirables trabajos de Le Verrier, Berthellot y Darwin.
Por último, el Proresor Don Luis G. León, ocupó 1la tribuna para referirse á los trabojos de los

La,s agn1paci&lt;;mes "Sociedad Mexicana para el
eultivo de laJS Ciencias" y "SO&lt;!iedad Alejandro
Volta," celebraron~¡ 23 clcl octua, en la Sala Wagner, una Sesión s-0,lemne en honor &lt;l:e los sabios
&lt;le este siglo.

tomaron la palabra la señorita Guadalupe Rodríguez, quien se refirió á los trabajos de Pasteur y
Li~t-er, menelo,:iwndo también á Koc.h, Virchow y
Roux, que son acreedores á la gratitud o-e la b1
m:anidad .
La señorita Dolores González García, habló de
los vi.ajeros y exploradores, citando en primera
linea á Livingstone, Stanley, Nanse-n, y no olvidándoae &lt;le And:rée, que habiendo ealido de Noruega en 1896, no e ha vuelto á s,iber de él.
La inteligente señorita :llaría Luisa Domín1-

VoJta.

De"Pués de oír la opinión de las respetables academias científicas de Ja capitaU, acerca de quiénes
han sido los hombres más not.ab]1Es del siglo XIX,
se encargó á la sellorita Raquel Simchez Suárez,
Secretaria de la primera. asociac.ión mencionada,
que hiciera un estl-ldio de los hombres qtte más se
distinguieron en los distintos ramos de la activi-

Profesor W. C. Rocntgen.

dad humana. La señorit.a Sá.nohez, cumplió muy
bien ~u cometido y leyó un .discurso que le valió entusia~i:as aiplausos.
A las diez en punto de la m~1ñana, &lt;lió principio ci~ acto, ante numerosa y d.i.stinguida concurr.encm.
Además del discurso de la señorita Sánchez,

Andre¡¡ Ampere,

gnez, ocupó la tribuna pacra hablar de las grandes
obras de ingeniería, realiz:idas en el siglo;
Muy inteJ'esante fué el trabajo de la. señorita
Raquél Oropeza, quien habló &lt;le loo g.ran&lt;les gobernantes, citando á Luis Felipe, Rey de loo franceses; Leopoldo I, Rey de los Be],g,is; Humberto
I de It!J!ia; Don Benito J uárez y Don Porfirio
Díaz.
La señorita Josefina. Ramos, leyó n.D..:1. memoria,
reliati:va á los astrónomos, químicos y natiuralis.tas,

Nausem.

grandes fisic-os: Vol ta inventrun.do su pila, Oer&amp;ted, Ampere, Arago y Fa.raday, rponiendo las bases paira el electro-magnetismo, tan i,e.cUI1-do en
d.es,cubrimrientos notables; Morse con su telégr~fo; Daguerre y Kiapce creando la fotografía; ÜH illetet licuando todos los gases; Bell y su teléfono:

Humboldt.

Edison y su fonógrnfo; Hertz, descubúend-0 &amp;us
ondas lllfilavillosas; el Doctor Roentgen admirando al munilo con su.s famosos Rayos X, y ,farconi, inventando la Telegrafía sin alambres.
La sesión resulltó del ma!)'or interés. pues fué
nna síntesis completa de lo m,ís notable ocurrido
en el presente siglo.
En nuestros grabados publi,camos l1oy los retratos de los l1!M ilustres sabios, á quienes se
honró en la sesión referida.

!.-Iglesia más antigua de Monterrey.
2.-Ln-go de Chapnla. 3.-Blaza de Cllolula. 4.....JEl "Pico de Oxioo.b.a" visto desd.e Rineón Grande.
5.-Lago de PMzcuaro. 6.-La Calzada de G-uadalupe,. 7.-Pnnorama de Sa.n Miguel .Allende. 8.-0eutro de :la. Plaza de' Mo:rielia.

Berlbellet,

Stanley

Pasteur.

,

�!

EL MUNDO ILUSTRADO

.Á LAS PUERTAS.
Poco tiem po antes del triunfo
del Crl:,¡tia111smv, cundla m1stenosa voz por el Mar iigco diciendo. Ha muerto el gran .Pan.-""'ichelct.

El siglo XIX fué bautizado c'On gotas de sangr,e y d'esciendc á la fosa envuelto en un sudario
tachon,ado .de man chas rojaiS.
Ha habido quince
millones d.e hombres fuera de la vida, pero aún
el siniestro caballero que guia al escuadrón apocalíptico, sigue agitancto -su estancfarte negro. Y
he aquí que repe11tinamente el ,e:spíritu humano
hace un alto pa1"a, eontemplar el nuevo camino que
á 0u p.a.so se abre.-¿ A dónde lo conduce ]a tiaID!a nte vía? ¿Ya al 1\abor ó al Crulvario? Y un soplo eon'Éolador viene á oreair, como 8u "lied" de
.tiecque r, 100 campos sembrados de cadáveres : e~
la luz &lt;le un Ideal triunfante que incendia estta
pálidia alborada, la luz de la Uienci11, gue traza
su signo de redención en ,el alma die una humanidad 1nqui.eta y n1eilante.
La Bdatl ~leclia desesperó y tuvo miedo: la
mue rte se cernía ::;obre un 1naufragio de almas;
e! arte e;s entonc--es una. pesadilla trágica, q11-e tortura á los cr.eadore~: yo he visto en un museo itaJi.ano, una cruxifieción que ca,usa espanto; el Crist-0, la Madre, la. Xaturaleza misma, son presas de
uuJ convulsión terrible: á las pue,i-itas de los monaateríos se agolpaba una multitud aterrorizada;
la ªdanza de la muerte," el castigo impneEto por
Dios .í !os pecadores, agitaba campos y poblarionCE: la terrible profecía iba á cumplirse : el fin
del mundo iba á libertar de dolores, de miserias;
(fo anigiustias, de visiones al mísero rebaño humano. Y la, ho:-tia. ~e ,e,levaba en lo interior de las
cat,edrales abi1ertas dia y noche á 1-a contrición general : ¡ Uiseric--ordia, Seño,r, Misericordia!
Sobre el fondo profundamente negro de esta noche sombría, había de cruzar la thiis-pa carmesí
de un incendio: Jn huma11id1ad, después de sentir
miedo, sentía cóle1-a, si antes se arrodillaba y oraba, ahora oo ponía en pie y amenazaba. la mane
que elevaba iel cruc-ijo, ie·sgrimía el puñal; y un
torrente de sangre se precipitó locamente, ame,
nazando inun(ltHlo todo.-Cuando el siglo XIX
iluminó con sus resplandores esta etapa., una nueya, vida parecía haberse inaugurado, y un sentimiento -de iamor animar todos los corazones. Hasta. sobre ilos fronto11es de las iglesias góticas se
habian impreso las tr:es palabras &amp;acramentales,
que iban á camb-iar los espíritus y á convertir en
. ángeles á los ho1n l~res: ¡Li bertad! ¡ Iguatdad! ¡ Fraternidad ! Trinidad ideal á la que la ciencia lw
arrojado tres pal,1bra.s aceradas: Ley de h erencia
Sllparvivencia. de Jos m,áis apt03J, Lu·cha. por la
cxi~ientia. Y ante fa aterradora revtlación, lo:
rnism0i3 espíritus que ahora se habían agolparlo á
las ptH:!'rtas d,e !os la.boratorios, de los talleres, dr.
las biblioteca~-en doncle quiera que ha ce su ora-

Domingo 30 de Diciembre de 1900.

ción el trabajo-como antes se agcillparon á ¡.,.
puertas de las catedrailes, quedaron también aterra-,
dos y se acusó á la c~eincia de in1postora y se
trató de cvucificarla .como antaño, al oue habb
proclamado la verdad á los oídos atónitos de las
multitucfos.
Y surgió otra vez nueva pro-testa, y la lira brilló nuevamente en las miradas y ,los brazo;s se
agitaron y las bocas eontraídas for'nmlaron el nuevo evangelio -de 'la muerte : Ya que el dolor, fo
miseria, la angustia, son inevitables compañero::
de la vida humana, hagamos añicos esta vida
ahogue-mosi todo germc11, extirpemos todo aliento; el sepu!l,cro es . la felicidad, la nada, la ·solución de todos los prohl.em.as, "au.orkos!"
Y la
chi~pa fué pronto incendio, y el asesi nato fué
alzado sobre el trípode de una doctrina como
inevitable consecuencia de una Fe á la in'versa.¿ Así, plLes, todo ha -concluído.-E,l FroQTeW la
.Hsperanza, la Justicia, pa]a.bras vanas en° el :f~tal
desenYoh-üniento de fa humani&lt;lad, en su carrera
eioga á travéa del tiempo?
No, mientras el l\Ial lucha tenazmente-, el Bien
trabaja por re:mediar,]o, y .sobre cada herida la
gran co!um11ada, la Ciencia, derrama su consolad~r bálE1Jmo. P.ara ella, el siglo XX es un bienveinclo; ipara ella, los horizont~s se dilatan ~ los
espaicio9 €e iluminan; para eUa, Ja humamdad no
e.s la irre&lt;lc nta eondenada á arrastrar pe.%.da cad_ena de ,esclarn; para ella, el hombre será libre;
libre, no del dolor, no del ·snfrilThÍento; que son
inherentes á la vida, que, libre de las fuerzas que
parecían tenerle siempre -a.tatlo, libre del yugo del
medio, de fas inflexibles leyes de la naturaleza,
libre, no con la libertad retórica de una palabra
eserita ni con c.1 alarido terriblle d-e un zociferador
armado, sino con la libertad serena y tranquila
de una labor lenta, persistente, agl.omie rada, que
va amontonando mmtcrialeB ¡para el bie-net-irnr (le
la especie. Y e:::ta es la tarea qtLe- se impont:: el nuevo siglo.
¿Problemas? Sí, muy hondos y muy trascendentes; ;p roblemas ,sociales, que son los que apasionan, los que· conmueven, los qllle agitan a tod;u:
las actividades: el prob-Jema. de la pobíaciór1~ el
problema obrero; el (problema. de los productos
á bajo precio, facilirlhdes de persistencia en la
vida, de desarroJlo en, los energías~ de diS:&lt;:iplina
en .el e¿fuerzo; el gran prob1ema de la educación:
ya que todavía la láa1,para de la. et&lt;cueJa tiene "una
boca que soipla," y .el problema. del Dereoho, que todavía tiene una sombra errante s-in
patria en el conmovido territorio del viejo
1nundo.-Y el siglo XX .posee abundantes maLcrial es ; elementos bastantes para a.cuid..tr á la
gran obra. Lega .estai agita·da eenturis. abundante cooecha de sinüenite sana, á ca mbio de
alguno-s granos malos: ]as futuras flora,ciones
¿ arrojarán aún rooas negras ?

Mortero Mondragón.

I
Domingo 30 de Diám1hre de 1900.

y · á la tarea! Que no d"38rte ni nn solo solfü1do
.I
del campo
ide b11t-alla, que no se a h o~re u11-. so"] o ,esfuerzo en el talLe·r, que se e{,'OilO\n1ce. ~-n áto!:10
,d,e enero-ía que realice cada hom:tn·e su fuñc¡on
impere~l;ra, dentro de esa estuecha ~üli&amp;arW.ad
qu,e une á todos los gérmenes de la crea.c1~n y que
Jiga la, nebulosa y la oruga. Sobre ]a cubteri:3-- -d2l
incansable '·st€&lt;trner·· ' r esuena la voz de ahen,to;
la que vigoriza y tonifica. El Progreso eE:pera que
cada hombre cumpla:&lt;:011 su dleher.

&lt;:arios .l)ia,: .l)ufoo.

PRIMERA COMUNIÓN.
A las niñas Lola Echenique y Luz López

La pequeña capilla respland~ciente como un
ascua &lt;le oro, en los mrnros, gwrnalda.s ile garde~
nias esparciendo En aliento desmayado, arriba el
órgano desgr-anánao~:ie en tropel de notas sonoras.,
el altBT pe11diclo ie n brumas ele incienso, y €n aqu el.
fon.do Ja nQlta tie11ia de las dos a.]mitas a,lzando
su 1)leo-aria al cieilo.
Suefio.s bl-ancos, buenos sueños de la edad d,e
hi inorencia que caen eobre 1e-l egpÍ'ritu -corno un
rocío benidito, cruzan con ala. de ángel la diáfa na, claricliad de la mallamL
Las dos niñas han salido de la. caea mm.y tempranito, 11,evan en sus labios y en sus frentes las
huellas fre&amp;c-as d.e ,los besos maternales, iSe han
rpuesto s11 Yesti-do Manco y se han prendido el
ligero velo. Y ahora se acercan al altar, lle.va nOo á Dios ,sin ofrcn-cla, su alma b!ianca como su
vestido, su primer día de vida que se aib re como
un lirio en el vaso de la Fe.
¡ Yestidos blancos:! ,sínubolo de la inocencia, manto de -s ueños castos, que llevas en bus pli,egrues caTicias y lágrimas, bien bri.Jl,aste a.quelfa mañana en
la pequeña capilla resplandeciente como un ascua.
Fulste amor, fuiste esperanza, fuiste nido de promesas y reguero luminoso que une con Dios las
almas de las madres.
Y un 3nhclo infinito se apodeTa del espíritu,
un deseo de que a'qu.eHa blancura no sea nune::i.
1uan-c:-ha-da con las swlpicad-uras &lt;lel camino: que
sea sienupre blanca vuestra vida., oo-mo vuestro
vestido, como ·vues:.tros sueños.

El viejo Tiempo ex-tenrlió su anchos ala,; apoyó
los braZ-08 sobre J,i fuerte guarlaña y !me &amp;! tranquilamente:
-Esas "las de la ebea-nidad que fllamát¡, años,
caen, cual estrnendi06a -catara.ta, die lll.Ila iánlorra eeleere, mohonada de briilantes esbrellas, q''tabarca
en m 0os ámbitoo del fiTiill!mento. En
fon-do
Sf. destaca, con oega,dora luz, la antoreha
néfica
y radiante que da ,Ja a.nimación y ,el gozo , a naturaueza y que llamáis el Sol.
,
Esa catarata trae, con su impulso iJesi,;tible,
á [a tierra, todo eil vjgor d,e los geres, ,con sus
irio tornast&gt;lados, los gratos ceUajes de l esperanza, que embelesian aJ homlbrn; pero ¡a¡ l con su
em¡puje coloo,J todo lo arrastra consigo: o mismo
la materia que el espíritu, fo mismo el h-0m bre que
sus obras, lo mismo la iniquidad y
justicia
qu,e las adrumaciones de la gloria.
T&lt;&gt;do cruetla con sus olas tu.muitnooasi um abiism-0 insondalble y al]l]í .se d:eshace veloz4ente; sus
elementos .., disgregan y evapora11 anl¡ un soplo
irrisis+..iblie y .e terno; pero esos -eleme~tpts vuelven
otra vez á conde.nisa.roo en J.a altuTa pa'.rlt. engrosar
de nuevo el torrent,, de los añoo en su fta.rafa de
origen. Por e:so el anclla, ánfoTa
nunca s-e
agota; po,r eso la larga suresión de loo sigloo seri
Df:'rp~t.1.1arm1ente renovad:a. ¿ Quién nje que ~ tl
grantO.ie, -el sobf.:rano Espíritu-Dios, e!l e sost·e1~e
~s11 o'!Jra inmensa en el inoonm.ensura.ble espa.f·i1J rlc
la etern'dad?
Pues envueltos ,en esa catarata irresistible, ,en
el empuje ,de esas olafi lun1inosas: ,cuyas crestas, coronadas de espuma, srurca graciosamente en el bajel
de los sueños nuestra al11:li3lda Esp,erllnza, vienen,
es-Umión por -estación, lll/eS por mes, dfa por día,
hora por hora, los suirimientos y las mmorguras,
las satisf3"ciones y lo;i triunfos de lüs ~legidos por
la Fama.
Yo vuelo al vaivén de esas oLas, tengo en mí la
voz d:121 la experienc~a J oomo todo i? oonozeo, voy
á revelar aü mnndo ,]as etapa&amp; del esrpíry\u en el calendario de la Glotria.
Dl' viejo Tiempo recogió las alus, extendió la
diMt.ra y evocó al Pasado, su hijo predilecto.
Erl Pasa.do ocurrió prontament,J al c-onjuro, •y
por sobre la rugiente catarata de los •ños levruJtó
as\ como Tuna nube de ceniza y hmno. En tanto,
las estrt'llas ·del cíe.lo, oomo si una mano inyil;;blJe
lae reuniera, se acer,caiban y un1an entre sí con
sus rayoo lumlinosos y fo.rmaban e11- el espa.cio estoo.
tres no,m,bres: "en.ero, fie.bnrro, marzo."
Loa áltomos de ceniza y uas espirales de humo,
como ai Thill soplo avasalUador loo juntase, fueron
conxJ,ensánOOS(&gt; y eondensándore
vez más hasta tomar la forma característica. de pornonajea
histórieos; y tal como aparecen, por arte de ma,.
gia, en el escenario d~I teatro Jo¡ ,personajes maravillosos, así aparecie-ronr también en el escena:rio
.die la ebernidrud, las figuras &lt;le u~guerrero, d1e un
,poeta y de un .,.,bio.
1
' Los tves rpersooojes ee deootía en fla obscuridad, pue&amp; aún l)O había un sol que alrnnb-rase sus
nombres. Berdidos entre las scnlbras de la indiferenóa glacial, de eea que hie/a el alma antes
que el cuerpo, se agitaban afan001mente, como 'poseidoo de un vértigo, de nna l~ura. ¿ Qué busca-

i

1

oell

LA CARBAZOLlT A.

Las pniebas prácticas que anualmente rjnOOn
los aJu.mnos del Cologio )lilitar que estudian artillería, ·rn hicieron en CEfos dh1s. con un mier3
explosivo q:ne se llama "oa,rbazolita" y c- 1_ya fuerza. d.e~frudorn. es diez veces mayor que la é',e la
dinmmita. ~u-estros grabados rein·eselltan los ¡'ctal15 Oe estas prueb-B que tuvieron éxito ror.l
i)!,·w.
1

El espaldón destruido con la "Carbazolita "

ºfºª

Práctica con cañones Mondragón y Bange.

Grupo de alumnos después de las pruebas.

FONDO
RICARDO COVAARUBIAS'

t

l!lL MUNI'lO ILUSTRADO
bam., el uno co11 U'Il,a espada ansiosa de p,llear; el
IYl:ro con ll!lla lira, ,presta á verter en los oidos dela
humanidOO sUB annoni.ooos oones, y el otro, en fin,
aprisionruJdo los elementos de la JIO.turakta en la
estrecha cárool dia urua retorta, -para investigar ,profun~amente el corazón rebosante de vida y de sus
etárnales prisioneros? ¡ Ay, lo &lt;¡ue buscaoon con
tanto afán era la conqui&amp;ta de un.a imagen resplandooi,ente, semeja,nte oo la. prooencia á una diosa,
que pamba oon la ra,¡,ldez del relámpago delante
de 41os, cual UJla visión de loS sueñru, en &amp;l carro trill1JIÍa11te de 'la Gloria!
Dernepente empezaron á disiparse las es,¡,esas
tiniehles, y rosad!as y ,ha:J",.,&lt;&gt;nd&lt;lll'as tintas á tieñir
el horizonte. El! frío glacial se fué transformando
en ttbios ,efluvios éLe primavera y los 1luceros crepusculares, eon su pállida, pero poética luz, mial
si obedOO.esmJ. al reclarrnp de ]a 11.tna.cción unriver&amp;a!l, se aoorcaron hasta tocarne y íormaTon, entr-e
sí, estos tres DiOmbres: "~bril, mayo, junio."
¡ Ah, cómo al esoanorio se engatlanaba ! l,is flores
y l~s luces 0o Ueooba111 todo. Entonces fné cua,ndo
a¡pareció en la naivec.illa de loo srueños la gracfosa
· Esperanza, y a,l Sllrcar tra.n quilarnente por sobre
las reV'!Wlles olas de los años, arrojó un cable, de
los que elevan al ho:m:bre hacia la albur-a, á cruda
nno de ox¡uEl!los troo náufragoa de la ambición humana que se debatían en la obscuridad. El uno
fo ató á su espeda, el otro á su lira, y el otro á
su h1rvie11te retorta. Entonces fué mando pasó
de nuevo, en su carro triu,nfnl, la e,--pl¡¡n,dente Gloria, y lles dijo con voz sonora: "¡ A&lt;le.Lainte! &amp;eQ"Uild
y triunfaréis. Tú eonquistia.rás nacion-es y s':,r-ás
emperad@r. La historia se llallJJará Napoleón el
Grande.
"Tú serás el ídolo de un siglo y la Fama te
adamará CO'II el nombre de Lord Byron.
, "Y tú h~s wn .deEcuhrimiento que asombr,81'á
a ~a hum0.llildad, y la humanida&lt;l t,, llamará el gran
Lavoisier."
En e.:,gu.ida, rápidamente con una ex,plooión de
i.oolor y luz, i:a¡p-areció el sol, llenando con sus rayos la erea1:ió11 entera, y con los colores del iris
"Jlllrooieron en el oopacio estos tres 1100iib1•es ·
"jrulio, agosto, septiembre."
·
lDl guerrero auhía a.hora por 11Da &lt;&gt;Sl'a1la doraida
hasta el último peld~ño de la ambición humana· el
poeta llenaba, ya eon su" motos los ámbitos del
!ffiund~, y el sabio había d=bierto ya, cc,n su
peq_uena retorta:, €il' gron re&lt;..-Teto de 1]a vida uni versal.
La G1oria volvió á pasar de nuevo y ciñó en Ja
frente de Napo,león una corona imperial, en la
1-n~pira&lt;la cabeza de Lord Byron una corona d,e
lao10-el, y en la d,,¡ infatigahle Lavoisier la de
fuertes ramas de la verde encina .
'
En tanto nn damoreo ooloml y un aplauso
qu,e tesonaba en tooo el mUII1do aclamaban el
tnrnnfo d;,l aabio, del poeta y del guerrero. Y por
tod•e partes se oía: ¡ Gkria al genio!
¡Ay! el eooenario se deshizo; los flores y las lu&lt;Jes des•pa,rec1eron_; la tormenta sucedjó á uo, calma
ytrilasteolas de foa
ensoru=doras
.Q ,
, anos mue·fan
h
,,~
• 1 ue
, &amp;
aparecia entone-es todo! Al brillo de los rela7eagos, entre los negros nruharrones, como si estUN eran formarlos por va,n as luces de fuego fátuo
_recieron estos nombres': ªoctubre novj_embre'
d~1e1embre."
'
,
~o.do .se iba envolviendo oomo en un inmenso S'Udar10. _La Gloria apareció die n'llevó pero en su carro tnUJ1fal s.o·•o lJ-evia,ua.
L
'
•
ooronas de
siemprevivas.
El gueri:ero, el empe-ra1el:or, el -conquistador de extensas 1;.arnones, caía iexánime en un palmo de tierra pres:ta?a po,r sus enenmigos; el poeta, el ídolo
de u~ ~1g10, -ca.1a exánime emponzoñado por los
e:fil uv1os en un pa.ntan~, en lejana región, arrojado
~ueumente de~ patria; y el sabio rubía penosamente los ~,~ldan~ de la guiJlotina, donde, al golpe
.d~ 1a uu:(h11la-, 'C8.J.a, para s1emipre, su oabez2. Por
~~as pa.rt~ resonaba, _entonces, este grito fatídico:
La _huma,mdad no qmere conquistadores; la huma,:11dad no quilere poetas; la hmmruiidad no quiere
sabios."
¡ Ay! €1l escenario se deshizo otra vez y sófo quedó visible. e.l Tiempo, con sus ·a nchas' eilia.s ,extendidas y S'l!S fuertes brazos apoyados sobre la ~uadaña. A su ladiJ, del =cha ánfora celest,, se de~pei'.,,.
ban las olas de loe años, y yo sentí entonces que,
arrastrado por ellas, cala, lembién, puesta la vista
fill la esplendent.e imagen cb ua Gloria, en &lt;il abismo
insondable de la Muerte v el Olvido.

Francisco C(?bos.

La virgen fenicia, muy triste y lloro.s1,
la pálida frente reclina en el tron-0
del rey Salomón.
¡ Cuán beUa es la virgen, la virgen cautiva
que adora en silencio los torsos sa ~rad os
de Baal Ammón !
Sus tersas mejillas son carne de ros'.a-5,
y al mórbido brazo de nívea blanc11r1
matiza el zafir;
su beca es un cálii de múri ce tibio,
las trenzas, undos-as y suaves, más ru hias
que el oro de Onr.

Y llora la virgen: recuerda su patria.
su delo, sus campos, sus ,Q'revrs quer:d us
y al bello p-astor
Que djio en su oído con voz melodiosa
la fra-se más tierna, la frase más dulce
primera .de arncr.

El sabio la mira :-tus ojos te acusan
i oh joven fenicia! ¿ no ansias ·el reino
de J erusalem?

¿Por qué si te brin-do mi rec,io tesoro
y ufanas te sirven tresci-enta~ mujeres
desdeña,s mi harem?

¿ Qué_ vale tu oro? qué vale tu reino,
tus '1mdas esclavas, tus ricos palacios?
-¡ oh gran Salomón!

Devuelve. á mi pecho la calma y la dicha. ..
A.doro m1 patria, mis greyes, los campos
de Tiro y Bidón;
la dulce zampoña mi oído refresca,
parece que miro Jos tiernos rebaños
bajar al redil];
parece que escucho los tristes balidos ...
y allá muy lejana, vibrante y sonora
canción pastoril.
El rey compasivo medita nn instante:

-Es justo, le dice, que llores tu dicha
tu patria y tu amcr.
Retorna á tus greyes, retorna á tus huertos,
retorna á los brazos del tirio felice,
del bello pastor ...
La hermosa fenicia radiante se yero-ue ·
revela su r:ostro ~ontento, ai!egría, o '
é intensa emoción ..

Los mórbidos brazos levanta hacia el cielo
se postra de hinojos y besa las plantas
'
al rey Salomón. . .

:J. jYl. 9alir,ce::.

iVEREMOS!
Anoche en el salón, oí que tus labics
"Veremoe," me dijeron.
Sentí en el corazón fue(To
de aloria
0
mis fibras de p]a.cer se estre1~iecie;on.
Miré tus ojos, que derraman siempre
tan dulce mansedumbre,
Y ellos bañaron mi alma, que te adora
con los tibios fulgores de su lumbre. '
"Veremos/'-¿ qué veremos, alma mía?
¿ Qué dijo esa mirada?
i Oh! no entreabr-as la puerta de ese ció;ü,
no me muestres Ja luz de esa albcrf.lda.
No hagas brotar la luz de e.sa -esperanza
para destruirla luego,
n_o animes ~s ]a lifamia en que me abraJ3,
s1 no has de arder conmigo en ese fuego.

estanis/ao ce/ Can¡po.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 &lt;le Didembre &lt;le 1900.

,
ro del natural, por el Profesor Gustavo · Eberlein.

FONDO
OCOVARRUBIAS

,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 27, Diciembre 30</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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