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MEXICO, DICIEMBRE 11 DE 1898

EXPOSICION NACIONAL DE BELLAS ARTES.

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FÓT. DEL, O, SANDOVAL,

�Domingo 11 de Die iembre de 1898

EL MUNDO

400

LA.SEMANA.
La especial predilección &lt;:on que el Senor Presidente de la República observa los avances y promueve el progreso del Colegio Militar, da á la
fiesta anual de la distribución de premios entre
:os alumnos de ese establecimiento modelo, una
significación tan grande que la Nación entera se
ha acostumbrado á ver en la so1E•mnid11defectuat uada el último domingo en el Castillo de Cbapultepec, uno de los acontecimientos públicos máij
interesantes p.ira el país.
La presencia del Senor Presidente en la fiesta
escolar del Colegio y las palabras que dirige a
los futuros soldados de la Patria, son 1J.lgo más
que una simple formalidad, pues cada ailo aprovecha la ocasión nuestro Primer Magistrado para
desarrollar sus ideas sobre problemas tan íntimamente enlazados con el bienestar y el prrgreso de
la Nación, cowo son la educación militar, la disciplina del ejército y el código moral a que deben sujetar su conducta los hombres de espada.
La pacificación definitiva no puede ser una rea·
lidad sino á condición da transformar en elemen •
tos útiles las ambiciones militares y el prestigio
de los eoldados de fortuna; para esto ha sido necesario educar á loR hombres de armas en el aea•
J;amiento á la autoridad legal, el respeto á los derechos de sus conciuuadanos, y sobre todo en el
amor A lss principios de la libertad.
Y esta educación es el resultado de sugestiones
diversas la del libro, que habla al espíritu, y sobre to do'la de la palabra y el ejemplo del jefe y de 1
maestro.
Cuando ese jde es el jefe supremo y ese maessro babia en nombre de la Patria y la representa,
cuando sus en~eilanzas son máximas derivadas
dfl la justicia y de la ley, y van robustecidas por
el asentimiento del pueblo y éste las aplaude y
las encomia, grávanse para siempre en el corazón
y en él se afianzan como indestructible sedimento.

"""

Coméntase con diversas interpretaciones la abstención de los artistas mexicanos, que no han querido concurrir con sus obras á la Exposición Nacional que en breve abrirá sus galerías en la Academia dé San Carlos.
No puede ser motivo de esa conducta extrafla el
temor de ver en propio suelo desdeñadas sus producciones por las que envían los pintores europeos, pues éstes presentan sus obras, fuera ~e
concurso, según los términos de la convocatoria
oficial.
¿Será, entonces, que aun seguros del fal;o
favorable de los jurados, temen las comparacienes del públict; y no quieren someter su nombre artístico á un juicio enérgicamente sancionad o por la demanda que hayan de tener las obras
y el precio á que se vendan?
Hay acaso más orgullo que buen sentido en esa
ilesdeñosa negativa que parece una protesta colélica contra el llamamiento hecho al extranjero
y la cordial aceptación de los pintores de Ul·
ira mar.
Entre ellos figuran firmas de todas las categJ
rías, desde el «premio de Roma» hasta el pri'.1ci
piante de fama regional. Todos, tanto el art1_st~
de alta significación y valía como el modesto m1·
ciado, buscan compradores para sus obras en un
nuevo campo y entre un público al que se presentan en solicitud del fallo que asigne á cada
cu11l su lugar de honor en la escala del mérito.
Hay algo, mucho de leyenda, en el supuesto snobismo que encomia lo extranjero sólo por serlo
y condena escépticamente lo nacional á injusta y
sistemática exclusión. No por ser ei-pafiol un artista mediano y compatriota nuestro un ingenio
poderoso ha de sufrir éste, juicio depresivo.
Al contrario; si aquí el medio no impulsa á los
privil~giados y la falta de condiciones fa_vo_rables
no permite la formación de un grupo artist1co nu•
meroso, las personalidades que s:ibresalen son_por
eso mismo más altamente apreciadas en su aislamiento olímpico.
.
Pecan de inconsecuentes los que al queJarse del
público desd"én, son_ á_ su vez desdeftosos, y cuando la ocasión propieia los llama .se re~raen en
el torreón de su feudal orgullo. Si es cierto que
la generalidad no comprende el artc_y hay_ muchos que se preguntan si hay en México qmen Jo

cultive con acierto, toca á los que tienen títulos
exhibirlos, demostrando su maestría.
Dejar el campo á los extranjeros y negarse á
la lucha ·es dar la razón al escepticismo flagelado cruelmente por los mismos que hacen imposible toda esperanza.

-

Una empresa teatral neoyorkina promovió la organ:z.acion de una «Compañía Juvenil de Ope~a»
que bajo sus auspieros hará bien pronto una gira
pur las ciudades de la República del Norte.
Si este ensayo no fracasa, será el principio de
una série de estímulos con que favorecerán directamente nuestros vecinos, el desarrollo del
arte lírico mexicano.
Todas esas aptitudes dispersas y sin empleo,
esos cantantes de taler.to y sin coutrata ni medios de obtenerla, y tantos otros que sólo pen·
sarían en seguir una carrera lírica Ei no fuera el
mayor de los lirismos hacer del canto una profe•
sión cuando ésta n:&gt; tiene ubjeto de normal explotación, seguirán, ciertamente, sus inclinaciones y las educHrán con ahinco el día que hallen
remuneración suficiente y continua, y no como
hoy sucede, aplausos ocasionales aunque ruidosos.
No cabe negar las disposiciones de nuestros
compatriotas para la escena lírica, ni el gran entusiasmo de los norteamericanos, la pasión conque
reciben toda manifestación artística. En sus teatros h&gt;ln de,filado Sarab y la Duse, la Patti y
Restké: todas las glorias de Europa pasan el mar
para recibir los homenajes y llevarse el oro de
los petrolero~ yankees.
No hav celebrid11d en el viejo Continente que
no se avenga á inclinar su orgullo ante la curiosidad de esos imp1'esionistas insaciables, deseosos de sentir todas las emociones, abiertos á todas las ideas y apreciadores de todos los ta•
lentos.
En sus museos hav oh.ras de todos los maestros, vestigios de las viejdS civilizaciones; y para
ello han desvalijado los países históricos; en sus
cátedras ha vibrado la pal11bra de los grandes
inves1ío-adores, de los especialistas, de los filósofos y j;fes de escuela que representan el movimiento intelectual del siglo. Sus publicaciones,
extrafta mescolanza de escándalo, enciclopedismo y política no ha callado un solo nombre cé·
lebre, una idea ni una frase que venga de los
próceres del pensamienle: generales, poetas, estadistas, hablan para ellos de una guerra, de un libro
ó de un tratado dejando caer sobre la opinión pública la apreciacion original y precisa de los hechos del día.
Ante ese público munificente y artístico irán
en breve nuestros noveles artistas á fortificar su
talento en la censura y el constante ejercicio,
amaestrándose para formar la especialidad por
la que claman aquí los que desean el florecimiento de una escuela nacional de canto.

"""

Los periódicos de algunos Estados fronterizos
dan la voz de alarma seil.alando graves peligros
para la salubridad pública en la ilimitada y libre inmigración de chinos.
No podría detenerse México, paralizando su
acción en consideraciones de sentimentalismo político, ante la invasión de esos leprosos asiáticos
que diariamente llegan á nuestros puertos y pasan las fronteras del territorio nacional.
A grandes males, grandes remedios. Los Estados Unidos no han renegad/) de su liberalismo
por imponer severas taxativas al ingreso de chinos á su país, y nosotros, aun cuando la Constitución no consig-nara un solo precepto que directa ó indirectamente legitimctra un movimiento defensivo de tau necesaria aplicación, no nos resignaríamos á someter la propia existencia á la letra
de un principio político.No es el caso, pues el constituyente previó la influencia perniciosa de los
extranjeros y los expulsa del territorio mexicano.
P1:1ra nuestro paüi, escasamente poblado, la inmigración significa la futura composición étnica
y el tipo moral de la Nación, y por eso quisiéramos que en la extensión abierta al inmigrante,
vinieran á establecerse razas prolíficas y la boriosas, pensadoras y libres.
DICK.

-------·-------

t}olitita ®eneral.
RESUMEN.-Er, MENSAJE DE M c KrNLEY ANTE EL.
Ct&gt;NGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS.-LOQ.UE DE:
Él, SE E,-,PERAB .\. - LA POLÍTICA DE EXPANSIÓN
•J'~:IIRITORIAu MAL DEFINlDA.-PAUIENOIA.-LA
JNDEPESl&gt;EKCCA DE CUBA.-J&lt;'ORMA'L PROMESAEL POKVENIR DE LA GRAN ANTILLA.-LA8
CAt'SAS DE LA GUERRA Y LA LIBERTAD.-ABSUR·
DOS l.KOOXCEBU!LES DE LA JUSTICIA URUGUAYA.
U:-J MONSTRUO ABSUELTO.-ANATHElllA SIT!-LA,
UNIÓN CENTRO A~lERICANA.-lLUSIONES QUE SE .
DESVANECE:-J. -L11S SUE\ÑOS Y LAS REALIDADES.
-LAS A!"PIRACIONES DE· LOS PUEBLOS Y SUS INTERESES NATURALES. -UNA ENSEÑANZA,-CONCL USlÓ~.

Con cm\nto interés era esperado en América y
en Europa, y hasta en la remota Oceanía, elmen-SRje del presidente hlr. William McKinley, ai Congreso de los Est11dos Unidos. Todos pensab11n
que en ese documento importante se diera cuen,
ta á la representación Dllcional del pueblo americano, no sólo de los últimos acontecimientos que
han co11movido al mundo, no sólo de los hechos.
consumados por el ejé cito y la marina americana durante la pasada guerra, sino que tambiénseapuntarar:. los puntos principales de la política que ha de adoptar en lo futuro el gobierno,
y cambiará de modo tan notable las tradiciones.
republicanas de los fundadores de la Unión.
Nada, sin embargo, dijo A este respecto el Presidente. En virtud de no haoerse firmado todavía
el tratado de paz que se concierta en las conferencia:, de París, no se dan por arregladas las
grandes adquisiciones territoriales impuestas á.
Espail.a después de la guerra, y en esa virtud el.
mensaje sólo se refiere al nombramiento de comisionados en Cuba y Puerto Rico y al de pleni,
poteuciarios en París. ?rudente en demasía se
muestra el Presidente, no lanzando á la faz del,
pueblo sus proyectos de expansión territorial. No
cuenta en las Cámaras con la mayoría necesaria,
para la adoptación de esa política, basta tero.;
que en un momento dado las susceptibilidades
puritanas de algunos demócratas, los resabios tradicionales de alg-unos republicanos y las exploFiones individualistas de los partidarios del pueblo, se o por g m á la aprobación del tratado deParís.
Nada significaría pllra lo porvenir una oposición franca eu ese sentido; hay elementos suficientes en el gobierno para aplazar la discusión
el tiempo suficiente y conseguir que el nuevo,
Congreso cuyas sesiones se inaugurarán el 4 de
Mal"Zo próximo, apruebe todas las medidas to•
madas, acepte la creación de un imperio colonial'
y tome sobre sí la inmensa responsabilidad de•
llevar la idea republicana á los territorios conquistados, de moderniz11r los pueblos sujetos al domiuio de la Unión, de sembrar las ide11s nuevas
en'países monárquicos por la tradición, como Cuba
y Puerto Rico, ó de construir desde sus cimientos.
toda una organización, como habrá de hacerse
en Filipinas, donde pueblos y razas primitivas, co11,
todos los ímpetus violentos de un estado casi salvaje. se mezclan á razas y pueblos inoculados de·
tradiciones incultas y mal dispuestos por educación y por temperamento á las adaptaciones d&lt;'
la demccracia

***
De cuanto se propone el gobierno americano.
en su marcha ulterior, sólo descubre dos puntos
importantes: la promesa formal de la libertad é
independencia de Cuba y el predominio que ha
de ejercerse sobre el proyectado canal de Nicil·
ragua.
Ni en documentos publicos ni en convereaeicnes privadas jamás el Jefe del Poder Ejecutivo
había hablado de una manera tan categórica &amp;obre el porvenir de la infeliz Antilla. Los arrebatados díscursos de algunos senadores, las brillantes peroraciones de muchos diputados, la esplendida campail.a abierta por la prensa, que había
sembrado la :dea de independencia en todas las
clases de la sociedad, declarándose en favor dn
Cuba,nohabían llegado hasta las altas regiones deh
poder, al extremo de que se manifestara de acuerdo enteramente con las aspiraciones nacionales .
Imposibleseríanegar que se notaba cierta incli,..
nación en favor de un pueblo, que luch?Lba dese;-

EL MUNDO

Domin~o 11 de Diciembre de 1~8

peradamente por su libertad y que buscaba en
los campos de batalla el triunfo de unideal,yaún
parecía resuPlto á hacer de, suelo Antillano un
montón de ruinas humeantes ó el pedestal de su
soliAda independencia; pero jamás se había prom, tido como ahora la cooperación directa é inJUPcli11ta del gobierno americano para la constitución de un gobierno hbre é indtpendiente que
emanara de la voluntad del pueblo cubano.

***
Muy lejos estamos de creer que en estas resoluciones hayan tenido parte las explosiones patr;ótic11s de los jefes cubanus, nacidas más que de
~u amor al suelo cubano de infundadas desconfianzas en los Estados Ur.idos. Muy alto se procl1:1mó y muy claro lo dijo el Congreso americano
en sus famosas resolucione;i del 19 de Abril: que
111 famosa intervención en los asuntos cubanos se
lrncía en nombre de la humanidad y para librar
Al pueblo del espectáculo sangriento de una guerra sin cuartel, donde indefinidamente parmaneccría dudosa la victoria. Con toda precisión dijo
también el Congreso, que ~in reconocer la independencia de la isla, sin conceder á los insurrectos les derechos de beligerancia, declaraba justas las 11~piraciones del pueblo cubano á su líber·
tad, y lícito el que se coustituyera con un gobierno propio.
Consecuente McKinley con esas resoluciones,
hoy promete la ocupación militar de Cuba por el
ejército americano, á medida que vaya siendo
abandon11da por los espaftoles; y cuando cese todo
motivo de alarma, cuando los dueftos legítimos
del suelo entren en pacífica posesión del ejercicio
de sus derechos, cuando nada !amenace turbar el
orden regulBr de un pueblo que entra por los senderos del progreso y el engrandecimiento, entonces el gobierno americano tr11bajará dirl'ctamente en la constitución de la nueva república, y
para que luzca en las puertas del Golfo de Méxi·
co, libre y resplandeciente, la Estrella Solitaria.
No será en breve plazo, de seguro, como anheJ11n los impacientes; todavía ha de pasar algún
tiempo p~ra que el pueblo cubano, agoviado por
una guerra tremenda de más de tres ail.os, enjugue tantas lágrimas derramadas, restañe sus heridas y se prepare dignamente á entrar de lleno á
la vida de las naciones libres.

*
**
Apenas podemos creer que haya habido un tribunal. hito tan completamt&gt;nte de sentido moral,
que se haya atrevido A. absolver á un criminal
odiadú por todos los hombres sanos de espíri1u, y
á dejarlo libre, en nombre de las pasiones poli·
tÍCIIF.

No hace mucho, uno de esos degenerados, pro•
dueto morboso de civilizaciones caducas, germen exótico &lt;le nuestra Ji hre América, hirió de
muerte al presidente dfll Uruguay, seil.or Iriarte
Borda, en una de esas efervescencias políticas
que con tanta facilidad crecen, se desarrollan y
estallan en el sudo movedizo de la América Meridional. P1:1rtidos enemigos, pasiones violentas,
ambiciones aviesas, odios imposibles entre hermanos, habían conmovido á la República Oriental del Urugu&gt;ty. Impotentes los partidos descontentos para dcrribllf al gobierno constituido, y
satisfacer sus locas aspiraciones, encubiertas pom•
posamente con todos los ditirambos altisonantes
d¿ la demagogia al uso de 103 aspirantes al poder,
armaron el brazo de un asesino y quitaron de en
medio á la personalidad del Presidente, que, como
representante genuino de la nación, ut bió ser res•
petado por propios y por extra:ilos.
El cambio político no se hizo esperar; los que
acechaban en la sombra una ocasión propicia para assltar el poder, lo arrtb11taron junto á la tumha abierta del Presidente, caliente todavía el
cadáver ensangrentado del sC'ñor Iríarte Borda.
Después, como si una república latino-ameri•
na en las postrimerías del ~iglo XIX, se agitara
co~ los estremecimientos bárbaros de una tribu
de caníbales; como si en un pueblo que Sil llama
demc.cratico y que cree regirse por instituciones
libres, pudieran influir, los instintos primitivos de una cafrería, un tribunal que juzgR en
nombre del pueblo, que habla en nombre de la
justicia y que funciona en m ,mbre de les eternos
preceptos de la moral, absuelve al regicida y lo
disculpa, por virtud de que, cuando cometió el delito, un viento huracanado de pasiones embraVl'cid11 s soplaba sobre todo el territorio de la república.

Eterno baldón para losque así se ciegan, oprobio
sin igual para los que atentos á las sugestiones
de partido cierran sus oídos á las voces de la
justicia! Día llegará en que ese pueblo urugullyo,
vilipendiado hoy por magistrados i11dignos, recobre sus soberanos derechos y t-jerza justa venganza. ¿Dónde podrá ocultarse el criminal? en
dónde escondHá su vergüenza el nuevo Caín, al
cual le han puP.sto como sambenito una sentencia
absolutoriai' Donde quiera que vaya no faltarán
corazones honrados que lo desprecien ni escasearán manos justicieras que marquen su frente
con el estigma de 111 reprobación universal.

***
Asentada sobre cimientos de movediza arena
la Unión Centro-Americana, al primer soplo de
oposición cayó derribada como castillo de naipes. Débiles eran los lazos que ataban -á las tres
repúblicas pAra constituir los Estados Unidos de
la América Central.
Faltas de cohesión eran sus aspiraciones, y por
la fuerza natural de las cosas se disgregan y se
apartan, porque entre ellas se levanta el fantasma de sus viejos odios, la eterna pesadilla desus
rivalidades no extinguidas.
Formaron su constitución; formularon la base
de su unión según el tratado de Amapala; empu•
jadas por los sueños de sus políticos y alucinadas con las ca11ciones de sus poetas, pefüaron
que esas agregaciones superiores se constituyen
en el papel. Extraño error: para que pueblos disímbolos, unidos sólo por el hilillo de oro de viejas tradiciones, se congreguen para formar una
entidad más fuerte, se necesita, m111 que pese á
nuestros resabios jacobinos, se necesit11 de una mano fuerte oue ate los eleruentos dispersos, una
los intereses divididos y consolide l11s aspiraciones extrañas. Se necesita que la corriente eficaz
de las fuerzas productoras y de la actividad financiera de los pueblos se dirija por un mismo
cauce y se guíe por el común interés.
Antes que la espada de Mollke y los proyectos
meditados de Eismarck triunfaran en Sado-wa y
vencieran en Sedán, para coronar al rey Guillermo primer emper11dor de la moderna Alem11nia
en el palacio de Versalles, y a existía la unión
aduanera de la ~\.lemania del Norte. Poetas y filósofos, políticos y sacerdotes habían predicado
]a buena nueva, habían hecho brotar la idea de
la unidad germánica, que lenta y progresivamente fué desarrollándose; hasta engendrar la fuerza
creadora que unió los dispersos elementos para
constit.i.ir la gran Germanía.
¿Dónde está esa labor fructífera y eficaz que
haya podido preceder á las conferencias de Amapala? ¿Dónde está el grito patriótico que Mngregaba á los súbditos de los reyezuelos italianos
en torno de l1.1s banderas de Garibaldi y Víctor
Manuel? Dónde está el hombre fuerte que establezca la cohesión entre las repúblicas centroamericanas?
X.X.X.
9 de Diciembre de 1898.

XXIII.EXPOSICION NACIONAL
DE B.ELLA.~ ARTES.
11

AUDIENClA11

DEL PAPA LEON XIII AL GENERAL DE LOS JESUITAS
POR DON JOSJ!I VILLEGAS.

Tal como lo tenemos prometido á nue@tros lectoreR,
iniciamos hoy la sección 11special destinada álaXXIII
Exposición Nacional de Bellas Artes.
Advertimos que nuestras humildes criticas de arte,
no dPben verse como lecciones ex cáthedra, ni como
ponti ficaciones de conocedor erudito. E@cribiendo como escribimos para el gran público, profano en acha•
ques de tecnicismo, sólo desae el punto de vista :le
ese público trataremos la obri. de arte, y si alguna vez
opinamos, ounca presumiremos de infalibles
D11 los cuadros españoles que hasta la fecha han llegado para m ex-po11ición. es dificil escojer el mejoró
los mejorPs, porque muchos, la mayor parte de ellos,
son de alto mérito artlstico. Mu no cabe duda de que
la «Audiencia del Papa León XIII al General de los
Jesuitas,• de Don Jos~ Villegas, sea una ve, dadna
jova de arte y merezcaser ampliamente.,onocida.Por
e~o damos principio con ella á nuestra tarea.
~L A.SlJNTO, (1)
Todos los que de cerca eonocen las cos11.s del Vaticaiw, saben muy bien que dentro de la organización
Li] Bibliografia.: Reinhold Schoe!ler.

431

eclesiástica hay dos potencias, di\ hecho cas_i equiva·
lentes al Sumo Pontlfice, cuyos radios de Hccló1! s-0n
ind.-pendientl'B del de Su Santidad Nos referimos al
Cardenal pnf.-cto de la Congre¡!"ación de la Propaganda y al General de la Comphñia de Je.ú~. La inuependencia positiva del primero, q ,1edó comprobada
por ese largo pleito que sostuvo contra t-1 Est11do, por
loP bienes particulareR de la Congrt-gación. en el cual
d P11pa no intervino ni pudo inttrvenir de m1mera
alguna. ~n cuanto a 11&amp; de Is Compañia de Jt!sús. bas·
ta conoctr bU 11ccidentada historht, para comprenderla. El fin principal q,,e na perseguido la orden de Lo~ ola, guiada por uu1&amp; voluntad a bFOluta, ha Fido la
d.-fensa y el acrecimiento d11 loe intert•ses católicoromanol! y de la iLfluencia clerical en los deHinos soeialef, sirviéndose, para logar su objeto, de todos los
mediod del e~plritu y C:e la sabidurla.
Persigue sus miras: cuando es pobibl~, en unión del
Papa..:o y al servicio de ébtl'j cuando es ¡,recisC', tam•
bién contra el Papado; de preferencia, 1tliada con las
fuerzas del EstadC', de las LeyeF, de 11&amp; E,cuela, etc.;
PI es absolutameme indispensab,e, en tenaz combate
contra esas Cue::zas.
De alll, qu11 el pueblo romano diga que hay tres Papas, y leb bautice vulgarmente, en consonan ch con
ti! color de su re,pect1v11 indumenuria: el Papa BlanC&lt;J (el Sumo Pontlfice), el Papa Rojo (el Card ..ual-prefecto de la Propag11noa Fid.-), y el Papa Negro (el
GeneTal de los Je1mitac).
El Estado ilaliano ha tomado posesión de la 1mti¡ma
casa matriz de la Compañia de Jesús, (.-1 Collegiurn
Romanum, fundado en ló8~ por Gregorio XIII¡ y le
ha convertido en escuela laica. Del wismo modo que
les Jesuitas hubieron de abandonar su principHl nidC',
su influencia social ha mermado bastante y hoy no
podemos compararla con la i.ue. no obstante la envidia
de otra.a órdenes re1igiosas y el desafecto de los .Papas Y. las persecusiones de los gobiercos, tt&lt;nfau hace
dos 111glos; más etlos trabajan eu silencio y te11~zmen.
te, sin olvidar nunca aquetlas palabns de su G11neral
Rlcci, que ellos cre&lt;!n proféticas: "Hemos sido arr,,ja•
dos como perros; pero tornaremos como águilas. "
En_tre los Papas Negr_os de nutistro siglo, eu el cual,
graetas á Pio IX espec111lmente, la Compañi&lt;t de Je►ús ha ido de acuerdo con el Vaticanu, los padres
Roothaan y Beckx obtuvieron universaJ nur11uradi1&amp;
y compartieron en Roma con el Papa Blanco la dí!'0Cclón de los negocios eclesiásticos de todo d orbe
Cuando murió el .P. BPckx:, fué electo General el P·.
Anderlédy, un iluizo del cantón de vYall, hombre de
.-dad provecta que sucumbió en Enero de lSJ!. Entonces 1111 procedió á la elección del General que hoy gobierna la poderosa Compañia de Jesús.
Conforme á las tradiciones de la orden la elección
de un Geueral _(praep ositus generalis) debe efectuuse
con el mayor Hlgtlo y sin consentir la influencia de
nadie, ni &lt;1e1 .Papa siquiera, por un capitulo t-lPctor,d
form!ld~ por los superiores provine1ales (praepositi
p1·ovinciales), que en la actualidad son veiutist:1~.
~l vici.rio general (vicarius qenerali,s) es el encar~a~o de convocar el capitulo '-·lector, pero ha~ta ti
ulttm? _momento los electores mismos ignoran el dia
y l'l s1t10 en que se dectuará la elección.
~e aquí el sistema que se sigue para obtener tal
obJeto:
Cada Provincial, cuando menos lo esper11.., é ap1•recérsele un desconocido, quien, previo el cambio de
secr~tas stñales de reconocimiento, le orden1&amp; á nombre del mencionado vicario general, que parta inmt'diatamentt1 hacia determlnadw punto. ~l Provincial
obedece sin discusión y á. renglón seguido sin que
pu-da conf~r.enciar con ~adíe antes de su p~rtida ni
revelar el sit·o de su destmo. Arribando á éste otro
deEcon&lt;lcido le ordeua de nuevo que se dirija é. otro
punto, á menudo con rumbo totalmente opuesto y
asi le sucede varias veces, hasta que llega al lugar
d~fi~iti vo, á donde concurren todos los .radres .Pro .
vmc1ales precisamente la víspera de la elección. Esto _se hace con ?bjeto de engañ~r á los profano~ y de
evitar asi toda rnfluencla extrana que pudiera iuterponerse.
Sucedió, pues, que en 18\12, después de la muerte
del General P. Anderlédy, todo el mundo creyó que
la elección se haría en Roma, ciudad en donde
se enco~tr!ron simultáneamente la mayor parte de
los Provmcrnles de la Orden. Esto extrañó sohremanera, pues se sabia que los Jesuitas querían e, itar
esta vez más que nunca, la influencia del Vatica 1,0 1 y
en el Vaticano residía el Cardenal Mazzella de Ja
Coml?añia de Jesús, q~ien babia declarado te~er su
candidato y que trabaJaria por él por cuantos medios
pudiesE'I. l'ero el público erró, pues la elección se hizo el 2 de Octubre de 18~2 en el convento de Loyola,_cer~a de la. c~udad de Azpeitía en la provincia
espanola de GmpHzcoa, que es la patria de San I"'·
naclo.
&lt;&gt;
Desde_ el prlncipi? de este si_glo, ~ingún general de
los JASmtas habla ~ido de nac10nahdad italJana pues
van Roothaan fué holandés, belga Beckx: y Anderlédy suizo, como ya lo dijimos J!:l Pa¡,a'León XlII
:i,sl _como la cu.ria romllna, hubieran deseado que un
1tahano obtuviera el Generalato; mas, contra su11 es•
f!lerzos, no f~é asi, c¡iendo electo el español Luis Martln. ex _proscnpto de España en 1868, Director de "El
MensaJero del Sa_grado Corazón" de Bilbao, ex Rector del Seminario de Salamanca, ex-Provincial de
Castilla l Vicario General de la Orden, al tiempo de
su elección.
~l P. ~artin, de 46 años de edad, residía en Fiesole,
é mmed1atament11 despnés de tomar posef.ión de au
nueva dignidad. fué á Roma á presentar sus respetos
al Papa León XIII.
E_I ~omento en que el anciano Jpfe del catoliciemo
rec1b1ó por v~z primera al nuevo General de. la Compañia de J esus, que manda más de docl\ mil hombres
los cuales le obeuece9 cieg-Rmente "perinde oc cada'.
v er,"tu_vo ~ue ser d_e intensa emoción para el Papa cuya hab11is1ma polit1ca podía sufrir grandemente si en

�EL MUNDO

Domlniro 11 de Dlcl1&lt;mbre di' 1898,

-~D=º-m=i=n!:'..g=o=U~d=e=D=ic;,;;i,;;;em=br;..;e;..d;;;;;e;..;1;;.;;89;;;.;8;;,·===============~E:;:,:L~M~U'..;N~D::.:0~.~======~====~=========""'""-43~3Las dos figuras del cuadro sintetizan los di,s aspectos, los dos prQ•
ced1mientos que hoy por hoy of, ece la cor'poracion clerical: de un lado, Roma. vencida y débil, moribun·
da c11si, prolon!la'ndo-los parpadeos
de su agonia por medio de paulatinad concesionf's, y consc,lándot1e de
sus grandezas_ idas, entre las fulg~rautes radiaciones da la pompa h·
túrgica; por otro htdo. Loyola, el J esuitismo, el catolicismo genuÍ!lll·
me11 te ibPro que heredó el juatiUn
de Felipe II, tr11bajarior infatigable,
dominador absoluto, sutil y absorb-nte, que fué arrojado "como
perro" P.ero qu1:1 quiere volver "como águila. 11 Y vtirdaderamente, al
ver en el cua,tro de Villl'ga~ 111 mansa figura b1anca del Sumo Pont;fice
v la austera silueta negra dd Geñeral Jesuit~, la sugei,tlón se impone, y se pieLSll en un buitre y en
una paloma ....
El dibufo, como todo Jo del artist11. sevillano, es firme y verdadero.
No pueile ser detallado, porque la
indole del cuadro n,, lo permitirla
sin desmerecimiento del efocto de
coniunto. Pero de todos modos es
vigoroso y correct" en el contorno
y fiel 11n el modelado.
El colorido es perfecto. Nótese que
no hay m'ls de cuatro colorns: blanco, amarillo, rojo y negro: pero en
todas sus tonalidades, en todos sus
matices. Lo que asombra verdaderamente eF. el maravilloso 11decto de
luz" tacto en la diafanidad de la
oblicua raya de sol, como en I u caliente reverberación sobre el ¡,avimento y en su reflexión local sobre
loA bultos.
El precio del cuadro es de diez
mil francos. justo, en verdad, para
su mérito.

el P . Martfn encontrabl\ un enemi•
go y no un auxiliar........ .
Ese es l'l momento escogido por
D. JoFé Vlllegas pllra "l cuadro que
1mvió á nuestra XXIII Exposición
Nacional de B1&gt;llas Artes.y si en es•
te articulo nos hemoa extendido sobre 11lgunos antecedentes y costum •
bree de la Compañia de Jesús, es
para que los espectadores puedan
comprflnder por completo el valor
psicológico de la obra que describí·
mos.

EL CúA.DRO.
El cuadro cuPnta rn centfmetro11
de largo por 60 Ci&gt;ntim1:1tros de alto.
S. S. León XllI, envuelto en las
austeras alburab de su sotana pon•
tificia, calienta sus rigidos miembroe de «pajarit() enfermo• cerca de
una ventana ampliamente rasgada,
por la qu11 penetra un gran rayo de
sol. otoñal y luminoso. Do pié. en•
frente de él se inclina por modo Ji.
gerisimo el P. Luis Martín, cuya
negra c~pa contrasta poderosamente con la blanca indumentaria dt1l
Pontifice y con el áurea clariáad de
la luz solar. Sobre los i;illones-terciopelo carmesi encuadrado enoro
-yacen los periódicos di'! dia, esos
periódicos que el Santo Padre recorre con minuciosa atl'nción, para
buscar en PIios el detalle infimo ó
el acontecimiento 1 uidoso de lapoJitica internHcional. que le permitan
intervenir, arroj,mdo sus granos dtt
incienso á los p1és de los Soberanos
ó entre los plieguPs escarl.,tas del
republicano gorro frigio.
La verdad de la acción ee com •
pletR: mlrt'se la t-xpreij1óu del semblante del Papll, y en él se encontrarán maravilloijamente retratadas, al propio tiempo que la más
suave ben1:1volencia, la más intenH
curiosidad y la duda más torturan•
te. El General Jesuit11, en cambio,
está alli !irme y seguro, muy dueño
de si mismo, sin cl"1dar ni por un
momento el famoso 11 Dignus sit Je•
suita. 11 Su leve inclinación delante
del Pontífice. indica á las claras que
tiene la ab~oluta conciencia de que
va á tntar de potencia4 -pGtencfa,
y el escaso perfil que presenta al
espectador, perfil recortado y vigoroso de ave fuerte, no traiciona ni la
mh ligera emoción ni el más imperceptible sentimiento. Cumple un
deber de cortesi.t, simplemente.

EL PINTOR.

Cuadro de S Viniegra.

•
C u .ADRO DE

G.

GóMEZ

G1L.

De mi tierra.

lJNA JUERGA EN l'tlAL&amp;GA.

Don José Villegas es joven, pues•
to que apenas ha traspasado los cuarenta años, y aún podemos e~perar
m •.cho de su egregio pincel. Oriundo de Sevflla, t-n esa hermosa ciudad andaluza hizo sus primeros estudios de dibujo y pintura, y muy
mozo obtuvo el prPmio de Roma y
fué á esa ciudad, en la cual ha rei,idido por muchos años perfeccio•
nándose en su carrera, habiendo pasado igualmente una temporada en
Paris para conocer la escuela y los
Fvt L C Sandoval. procedimientos franceses .

FoT. DE L. C. 8.ANnovAL.

�43t

Domina-o 11 de Diciembre dfl 1898.

EL MUNDO

Muchos son los cuadros hermosos que ha pintado,
pero su "Audiencia" (quf el publico, sugestionado, ha
bautizado "El Papa Blanco y el Popa Negro," marca una era nueva al pincd tte Villt:gas, que ya ha
obteuido, á nuestro juicio, una complt:,ta y muy personal autarquía.
Sentimos no conocer alguna obra pos·erior que vinit:ra á ratificar ó rectifi&lt;-ar nuestro ase, to .
Actualmente Don José Villegas dirije la Real Academia eepañola en Roma.

lBUENA OPORTUNIDAD!
El Sr. L. C. Sandov11l prepara un lujo~isimo Album
fotográfico editado á todo costo y que tiene por ob •
jeto coleccionar los mPjores cuadros oue se presentarán en la ExpoPición de Bellas Artes.
El mismo sf'ñor vendná magnifica&amp; fotografías
ai11ladas de cada uno de los cuadros, al precio d'3
$150.

ARGELINA.
DER. TUSQUETS.

De alientos muy superiores á «Contrariada,• -es el
otro cuadro de Tusquets que ·hoy reproducimos en
nuestra pr1 mera plana.
Como su titulo lo indica,
no es más que una representación de una hembra
de Argelia.
El orientalisma perezoso
y candente anida en eso11
ojos bravíos, misteriosamente circuidos de sombras
Es argelina y por ende cepa de bandidos En suám•
plio vien ir e continuará
mañana con la desbordante
fecundidad de las hembras
orientales y casi primiti •
vas, su abolengo de corsarios. Corsarios fueron sus
abuelos,corsario es su hombre, y corsarios serán sus
hijos. Porque no obstante
los patronatog de pueblos
cultos, no obstante las cai:.::pañas de la civilización,
todo argelino adora el corso como su mád preciada
gloria nacional.
La «Argelina• de Tusquets es burdamente hermoea, es la hembra de carne blanda y desbor !ante,
nunca oprimida por los adminic1los que tiend, n á
crear una estética convencional.
¿Qué nos dice su rostro?
Lo que dicen todos los rostros orientales: mucho y
nada. Es decir. mucho vago. Los orientales miran y
no ven. Se engolfan ~n inconscientes contemplaciones, toman en su pupila
mecánicamente, PI cuadro
que tienen frente los ojos,
y sueñan en el Nirvana,
en ese Nirvana que es el
fondo de todo sentimiento
oriental. En el cuadro de
Tusquets admiramos todo:
concepción y expresión.
Colorido s om briamente
opulento y fiel, modelado
observado con minucia: tratamiento arti,;tico y detallado.
Tusquets propende á la
pintura de detalle y no pudo
prescindir de esta tendencia en su «Argelina.• no
obstante que en esta vez
se propuso ser amplio y
abstracto. :Prueba dt: ello,
los dijes colgantes bajo del
pecho.
También ratifica el cuadro la asombrosa maestría
cou que el autor trata los·
paños; mirase ésta, muy especialmente, en la tela que
se escapa de la manga.
La «Argelina• es uno de
los cuadros más hermosos
del contin¡;rente español en
nuestra XXII[ Exposición
Nacional de Bellas Artes,
y como lo hemos dicho en
nuestro día.río, es seguro
que pasará á la propiedad
del Sr. de Teresa.

CuADRO

DE

R.

RecomPndamos esas fotografías, que por B:! perfecta Pjecución tienen ¡rr,m valor artlsticv y dan coro•
pleta idea de los cuadros que reproducen.
Lugar de venta dl'I las fotografías: Fotografía Nacional, (calles del 5 de Mayo y Alcaicería nº 6) y l'X·
pl'lnd;o Aspecial que se abrirá enfrente de la Acaden.ia de Bellas Artes.

POR S. VJNIEGRA,

Arrebujada en el mantón de Jar~os rlecosgue muellemente cae sobre su falda, la maJa de la tierra de
Viniegra, se pone en jarra y nos mira con toda la
gracia andaluza.
Es un cuadrito de género bastante sencillo pero
muy sugestivo y-permitáeenos la frase-muy sabroso.
La maja del cuadro no es bonita, pero es genuina
andaluza y eso basta para que nos guste. Por entre
la seda de sus pestañas se escapan dardos de sus
ojos, que ¡vamos! nos hacen exclamar: ¡Olé por Viniegral
Dibujo, colorido y modelado, inmejorables.

11

SALVA\IENTO DE LOS BUQUES VARADOS
POR MEDIO DE LA

REM9CION DEL BANCO D.E ARENA.

EL MUNDO.

435

burgo, y el del acorazado Victorious de la
marma inglesa, varado al N. E de Port
Sa1d.
El Rossia mide 146 metrcs de longitud y
23 d" eslora; desplaza 12 209 toneladas y su
despl"zamiento á la hora del accidente era
de 80 800. Se hundió en un banco de arena
fina y limo con muchos guijarros, y por
efecto del descenso de nivel del rio llegó á
ejercer úna presión de 2,500 toneladas. Era
el mes de Noviembre y el rio fué paralizado
por el hielo cuya capa se espesó tanto en
d.e rredo,· del casco que hubo de renunciarse á romperla.
Habiendo dicho los buzos que la po¡,a y
quoi la quilla, en . casi toda 11u longitud por
la izquierda, estaban libres, ensayóse sin

CONTRARIADA.
Po1&lt; R.

TusQUETS.

De índole diversa que la
obra antnior, es el cuadro
que Tusguets titula "Contrariada."
Es una escena de actuali •
dad consmopolita: una hermosa dama que sin duda B6
preparaba á asistir á un
sarao. recibe una carta que
manifiestamente contratr11rla sus propósitos.
La acción es 3encilla y es•
tá bien tomada y la expresión psicológica es justa 11in
ser muy intt&gt;nsa ni estar
suficientemPnte detallada.
El mérito del cuadro reside en el tecnicismo: es decir, en el tino y perfel'Ción
con que sus dPtalles están
ejecutados. Dibuio y colo•
rido son inmejorables desde este punto de vista. El
tratamierto de los p11ños y
de hs superfies brillantes
es verdaderamente admirable, aunque, para todo
aquel que Juzgue la obra
de arte sobre la base de
una filosofia firme y precisa se manifiesta en este
cuadro de Tusguets una
notabllisimad.. sproporción
entre la idea y la forma.
En suma, es un ht&gt;rmoso
cuadro, pero clasifica ble
sólo como prod-::icto de "arte menor,"que dijo el gran
Taine.
También 11Contrariada11
el casi seguro que será
comprada según 10 hemos
dicho en 11E1 Mundo diario."

Los perfumes artificiales.

CONTRA.RIA.DA..

FoT.

TURQUET!'l.

"DE MI TIERRA."

Las andaluzas son femenlnas desde el nacar de la
peineta basta el chapln de raso; y los andaluces toreros casi por nacimiento. cuchilleros y decidores, son
hombres cabales que saben amará sus hembras.
Y Guillermo Gómez Gil ha sabido sorprender maravillosamente el carácter de esas hembrao y de esos
hombre11 al pintarlo11 en flamPnco divertimento á la~
puerta11 del áurea Málaga. Ha hecho más el ilustrtt
pintor ha tramladado á la tela. con la mayor fidelidad
las ca;aeteristicas ilPl paisaje andaluz, el sabor peculiar de la tierra de Maria Satotbima,creandouna obra
artística gPnuin11mente regional y aco_rde_ con las
t&gt;xigencias del Arte de buena cepa. D1buJo y colo•
riJo son pnfectos, a11i como armónico el agrupamiento de las figuras. \!'erdadera la expresión de los ros
tros y bello l:ll conjunto.
Mucho nos complace saber que Pste cuadro quedará en México, adquirido
por el conocido capitalista
Don José de Teresa.
11

Domingo 11 de Diciembre 1~ 1898.

"UNA. JUERGA. EN MA.LA.GA."
POR GUILLERMO GóllIEZ

Grr..

Antójasenos ese cuadro en pintura, lo qufl los "Cantos de la Vendimia" de Rueda ó de Manut:l Rema son
en bellas letras.
Baja el azul cielo de Anda lucia, cabe los rumorosos
tumbos marinos, bajo la sombra de un emparrado cuajado de uvas y sobre un fondo hermosamente diáfano y vigorosamente contorne11do, las castañuelas dan
al aire sus desgranes de alegria y la maja quiebra su
cadera armo11iosa al son de la guitarra, de ese instrumento gemidor "que tiene cintura:de mujer. 11
La sangre andaluza es fuego, y_ es fuego que calcina las venas y fuego que, arrojado en agudas miradas, contagia y enagena.

üel mi~mo modo que los
colores vegetales van olv1dánd0Fe por los colores
derivados del alquitrán, los
perfumes compuestos tien•
den á substituir diarh1men•
te á las naturales, y cosa
extraña, los derivados del
alquitrán parece que son
los que dan mejores resultados.
Entre los perfumes baratos que están 11.l alcance
de todo el mundo, el alquitrán ha proporcionado: la
heliotropina ó esencia de
heliotropo; la cumarinaque
huele á heno; la lorima, cuyo olor es el miRmo de la
violeta deParma; el turpiDE L. C. RANDOVAL.
nol cuyo pedume se parece al de la lila, el c , etc.
Hay mas aún. Desde ha.
ce algún tiempo, las combinaciQD.es hechas con los
derivados del alquitrán son ya incontables.
El Dr. Symes, Presidente de la Sociedad Real de
Farmacia de Inglaterra, cita entre otros productos el
Wintergreen, esenc:a muy usada en Inglaterra y que
se obtiene destilando una mezcla tte alcohol metílico
y fenol.
··
·• El mismo sabio ospeclalista ha.dado una conferencia notable sobre este asunto que tanto interesa á las
damas del mundo entero.
La qulmica del tocador va complicándose más cada
dla y al paso que siguen los procedimientos del laboratorio, dentro de poco los perfumes de las flores sólo
serán términos de nomenclatura mercantil en las droguerías.

FIG 1.-0P EJRACIONE!I PARA DEl'J'ERMINAR
LA POSICIÓN DEL 11ROl:!SIA."
.

Los bugueti encallados en bancos de escasa profundidad piden operaciones generalmt1nte basadas en el
principio de reparación del casco, tapando todas las
aberturas. Estos trabajod no dejan de tenPr sus difi-cultadee, porgue además de las que presenta la ohs-

-~ - •-.. -· 7

llit'ld-11-'c-\-~:S.....

•· \

ARTISTAS DE LA COMFA:ÑIA DE OPERA,
que ttabajara próxlmamrnte en esta capital.

FIG. 2 -DESTRUCCIÓN DEL BANCO DE ARENA POR MEDIO
DE INYECCIONES DE AGUA,

trucción de las vías de agua, es necesario reforzarlos, para que los
,cascos y puentes soporten la presión considerable que sufren después de agotada el agua.
Los buques simplemente varados, sin averias serias, se ponen á
flote con facilidad, si una parte considerable queda fuera del agua;
pero cuando están profundamente bandidas en la arena ó el fango, es preciso vencer frotamientos enormes. Difícilmente se logra
esto tratándos:e de buques de mediano tonelaje; en cuaoto á los grandes navíos de guerra, preciso es recurrirá procedimientos especiales, porque la tracción de los remolcadores ·es insuficiente casi siem•
pre.
No pudiéndose combatir directamente el frotamiento del fondo de
arena, se le.suprime, ya disgregándolo po_rmedio de c~orros de agua
comprimida, ya empleando drag·as de succión, ó ya vahéndose de ambos sisiemas en combinación.
Hay dos ejemplos interesantes de aplicación de estos método~: el
-caso del crucero Rossia.encallado en el lecho del Neva enSanPeters-

FIG, $.-VISTA DEL 11VICTORIOUS, 11 ACORAZADO INGLÉS,

Blanca Barduccl,

Amella Sostegnl,

Soprano dramática.

Estefania Collamarlnl,

Soprano cómlca.

Mezzo soprano.

éxito levantar el navío moviéndolo lateralmente. ·
La escuela de buzos de Cronstadt se encargó entonces de las operacionel!. é hizo de
ellas un objeto·de práctica. Los buzos se vestían ~ajo una tienda establecida en el hielo,
y baJaban de dos en dos, bien provistos de

lámparas eléctr;cas y de aparatos telefónicos,
permaneciendo media hora en el agua. Se
ideó limpiar el fondo sobre el que descansaba el bu, ue, di vl diendo al efecto el casco en
diez partes marcadas cada una con una raya
blapca. Bajaban los buzos sucesivamente por
los planos verticales de las rayas y transmi-

FIG. 4 . -SALVAMIIINTO DEL 11 VICTORIOUS11 CON AYlJD \ DE l'NA DRAGA ASPIRANTE
Y DE UN CHA.LAND DE INYlllCCIONES D111 AGUA.

�436

!!.o&gt;..

Domingo 11 de Diciembre 1~ 1898.

MUNDO

EL MUNDO.

437

arrollaban una fuerza de
1500 caballos, pero no hizo
1'I buque nib que girar sobre si m;smo
Al dia siguiente la operación ª" r" pi tió en sentido •ontrario, sin resultado
apreciable Sm embargo,
se arrastró 11! buque sobre
la arena ma diRtRncia de
r.ien metros. Al mismo tiem•
po se procedía á descarg-ar
t:I carbón y los proyectiles
para alig,rnrlo y qu flota•
ra al Jleg11r á un fondo de
8 metros
El ingeniero Pn j11fe del
canal de Suez, M. Quellennec. pronuRo al comandante dl'l Victorious abrir un
canal bajo el buque con
a:vuda deuna dragadesucciñ11 á babor v dos botescistc.rnas proviRtos de bombaij para inyectar agu11. en
la arfln'I á f'Rtribor. (Vease la ftgura 4.)
Las operaciones se emprendieron. llevándose á
cabo con algunas peripecias y á las 11 de la noche
dfll día 17 empezó á fütar
el buqufl. Al dla s:guiente,
á laR ocho de la mRñ~na,
llegó á un fondo de 11 metros en dond~ po&lt;ila moverse sin dificultades y por
RUS prop!os mPdi!lR, 'bel 17
de Febrero, al medio dia,

MEXICO MODERNO

Casa d.-1 Sr. Emilio Dondé,
Calle de Donato Guerra.

Casa del Sr. .T uan A.. Arzumendi,

Calle de Sa&lt;II Camot.
·---------------------------

•ian por teléfono la~ o':lservaciones por m1&gt;dio de
Jas cuales se determinó lll posició11, (íig. 1).
Pari. desbaratar 1-l banco de arena de que hemos hablado se colocó junto al buque un chaland
prov;sto de bomba l'Xpeleote, cuyo tubo era de
6l centim-etros..de diámetro. Los buzos colocaban
dicho tubo de mant&gt;ra que s11 ~xtr-t\mi1i11,d se encontrase br.jo la quilla á 7 ú 8 metros bajo la superficie del hielo (fig. 2)
De esta suerte se destruyeron todas las partf's
del banco que tocaban el buqu11 La operación
comenzó el 19 deNoviE&gt;mbre de 1896 y terminó el
15 de Diciembre, con éxito completo. Prolongóse más de lo necesario por los estudios que hicieron los buzol! de la Escuela de Cronstadt y por la
congelación del rio.

'

al 18 á las 7 de la mañana recorrió450 metros con
un hundimiento en la arena de 51} cent1metros.
La operación tuvo un resultado magnifico y
puede afirmarse que sacó al acorazado inglés de
una situación bien critica, porque en los bancos
de arena viscosa, la adherencia á la carena es de
tal manera fuerte, que los buques varados abren
el lecho bajo la influencia de lat1 mareas, hur.diendoRe progresivamente ha¡¡.talo.s to.Jtes.
Este hecho desastroso se ha presentado muchas
vecee, principalmeute en la rada de Bilbao.

La verdadera existencia es la que continúa en
nuestro corazón con el recuerdo delos seres amados.
Renan.
La gloria es el sol de los muertos.
Balzac.
Para el cuerpo lo mismo que para el alma morir
f'S vivir y en este mundo no hay otra realidad
más que la vida,
Micheld.
Nadie sabe precisar el momento en que nuestra vida deja de ser útil y en que el suicidio no
es un mal para los demás.
Valtour.

***

El Victorious es uno de los buques máA rinderosos de la flota inglesa, 11, X &amp;2 metros; 15,150 toneladas y nna andadura de HS nudos,
El 14 de Febrero, en el momento de llegar ante
Port Se1d, el viento y una mar grues1t lo arrojaron hacia el Este: después de haber ensayado
una resistenci" C'&gt;n sus máquinas, arrojó sucesivamente dos anclas cuyas cadenas se rompieron,
y encalló en un fondo de 7 metros y m&lt;'dio, á una
milla de los muelles: se hundió un metro aproximadamente.
Lo p:-imero que se in!entó fué arrastrar el Victorious por medio de dos remolcadores que des-

Casa d.-1 Sr. A,rm1Hn Cazanx,
Calzada de la Reforma.

LA CARICATURA EN EL EXTRANJERO.

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Guillermo II.-¡Cuidado Sultán! No vayas á llam~r·
me compadre delante de la gente, y no te resbalel
porque hay mucha s11ngre en todo tu pais.
~

(Courrier Frani;ais, PariE)

-

EL BARÓMETRO D111 LA GUERRA,

¡¡¡F.ASCHODA!!! ¡¡FArnHODA!I ¡FaPch,,dal

Faschoda.

(Kladderadatsch, Berlin.

La Paz Universal llega con mucha anticipación (un
siglo antes). Por tal motivo las Potencias le ruegan
que vuelva el año 2000, espt..rando que para entonces
ya habrá medios de hacerle todos los honores que merece tan ilustre huésp~d.
(Life, NewYork.)

Al Sudeste de Vivier11, sobre la cresta de una de las
:rocas abruptas que dominan Donzére, habla en otro
"tiempo un castillo tan extrañamente blanco que pare-eta visto desde lejos un cisne. Pero si se fijaba la
.atención en su aspecto amenazador, erizado debastiones, coronado por una atalaya sinit,stra se asemejaba más bien á una ave de rapiña, Hay más. A la luz
dela luna, actualm1mte, la roca donde el castillo estaba edificado, proyecta sobre las aguas murmurado·
ru y tramparentes del rio, P.l perfil de un cuadrúpedo
encabritado.
El que mandó construir aquella fortaleza llflvaba
el nombre di- Hutin des Palus y el apodo de Ferrelouve, porque no salia nunca más que acompañado por
una loba cuy-u ptttas estaban herradas á la manera
con que 2e hierran las de los caballos y los asnos. Y
hasta se murmuraba que esta fiera era el alma misma
de su amo, ó que á lo menos él la habla procreado con
la incomparable abyección de sus sentimientos En
efecto, Hutin no tenia en las entrañas 11ino la fuerza
espantoaa, la fiebre sórdida que vomita abominaciones.
Por haber visto en la encrucijada de ur: camino en
la pendiente oculta de un talud ó en un recodo del
rio su cara turgescente, atortugada, cargada de pústula s. algunas vírgenes hablan q~edado ciegas, otras
]&gt;ardieron 1a razón y muchos ancianos se encerraron
para siompre en sus habitaciones.
Sin embargo, Dios habla consentido en c,ue Ferrelouve se casara con Margarita de Evrest, beldad luminosa con apacibilid11d de estrella lejana, y que nacieran de esta mujer de pupilas de elegida, tres hijas:
Berta con cabellera de faego, Giselda morena y Odetta rubia, niñas bañadas de cielo, color de medio dia,
de t"rde y de aurora.
y FdrrelouvA amaba mucho á sus tres hijas, mucho,
porque asilo había querido DioP.
Una tarde que estiLba co.1 ellas apoyado de codos
-en el antepecho de la ventana que se llamaba venta•

na de los caballeroR, diitlnguió á dos tiros de hRllP.s· de púrpura hast I la ventau a dfl loa caba.\Jeroa. C,1,mita á un joven de piernas d1111nndas. cabeza descubi~r - uaba como envuelto en una ráfag&amp;.de sol,y- cuando se
ta y iustillo azul. que llevaba á la espalda un cesto de dt&gt;tuvo, una estt11la irradiante se extendio tras de él
mimbres y cortaba :v rPcojia. flores silve&amp;tree.
Todos quedaron silenciosos
¡Qué ineensat(l! pensó Hutin .
En seguida Hutin se Inclinó sobre el antepecho de
Y luPgo añadió pua si:
la ventana, contempló al adolescente con ojos ah1-Pero está muy 1.. j:,s todavía.
gres y sonrisa burlesca y le preguntó.
Una e~peranza feroz dilatab• entre tanto su cora-1.Cómo te llamas?
zón: hin,·haba las narices y se relamla los labios.
-Tu crimen, respondió el adolescente.
El adolescente camlo11ba aproximan&lt;io11e poco á po·
Lue~o, 1tghando ante Hutin sn cesto lleno de flores
co. Ya se distinguía su fidonomia d"lica.da y dulce, t1u añadio,
frente deopejaday limpia como d., niño dormido, y ha11-Y he subiiio solo, solo hasta ti.
ta se velan los alamares rojos de su ju~tlllo. Cantaba
Luego soltó el cesto y cayó de e.spaldas con los ojos
loe versos de un aire, entonces antiguo ya, y que @e cerrados y los brazos abiertos. La flecha que había
repite aun en el Lttnguedoc por la época de 'as ven· quedario clavada en la herida, vibró un momento; la
dimías y de la coRecha &lt;le act'&lt;ituua11:
loba vino á lamer la espuma sanguinolenta con que
.Anen adutz tas mans; la fruch e.~ embaumada.
se empapaba la arena, y aunque tendido sobre la auOdetta s•rnrela sacudiendo su C'4beclt&gt;1; Bertha escu- reola luminosa, el joven no se movió ya más.
chaba inmóvil; y cuando el can,or estaba ya á tiro de
-Que lo encadenen, dijo el feroz castellano, y lo
ballesta.
arroj~n en la cueva cerrada que be llamado "el se-Mire usted. padre mio, dijo Glselda, ¡qué bello es! pulcro!"
-Si, contestó Hutin.
Entonces, el arquero amarillo y otros dos hombres
Y de nuevo se relamió los labios, y las ventan:is de de armas ligaron al cortador de flores con lazos de
Rll nariz que erau anchas y profundas, palpitaron de
hierro y le ,lev.llron, con todo y la aureola radiosa que
alegria cruel.
estaba como adherida á su cuerpo. Cumplida esta or-Pue~to que les agrada, dijo, lo voy á hacer subir. den Hutin mandó que se preparara junto á la ventana
Al mismo tiempo apoyó 11us dos pulgarea, sobre un de los caballeros una gran mesa: en seguida se puso
trián,rulo de hierro y apareció en el actu un arquero ájugar á los dados y comió y bebió hasta la hora del
de faz asi4tica melancólica y sumisa, al cubl con un crepúsculo, y asi estuvo, con .,1 hocico de ..u loba sobre
ademán, Ferrelouve Je señaló el justillo azul La loba, las rodilla11 y se durmió cuando grazna.ron los mo•
imponente y grave contemplaba al arqutiro quti tem• chuelos, en la saciedad asquerosa del vino, la sangre
pl11ba su arco.
y la noche.
Eo ese lnstantP. y simultáneamente:
Al mediar de esta noche, un ángel gallardo ves- Gracilll dijo B rtha b•ñada en lágrimas.
belto, negro de los piés á las alas, se apareció á 'Mar-Mis1&lt;ricoratal Gimió Giselda desf111leciendo.
garita de Evrest.
-Perdón! suplicó Odetta mesándose los cabellos
Se conservaba en pié á la puerta de la cámara y
rubloP.
con los hermosísimos ojos muy abiertos; su sombra
Silbó una flecha. El justillo azul se agitó como una inmóvil subla por encima de la cabecera de la cama
bandera y el adoleacente avanzó, avanzó salpicando hasta las vigas del techo; tenia en las manos extendí0

�438
das y abiertas algunos rubfee líquidos que á la luz de
la luna cintilaban ampliamente . ... Y habló .... habló,
sin que sus labio~ se moviesen, parpadeando como si
las palabras después de salir de euo ojos pasaran al
través de las pestañas.
-He aquf el premio dela redención del mundo, que
viene de Jeruealem, dijo:
Margarita se puso á orar arrodillada sobre el col•
chón, dardeando sus pupilas siderales en las que se
reflejaban las manos del ángel, y reproduciendo la
claridad que rutilaban las gemas divinas, mientras un
rayo de la luna eepolvoreaba plata entre sus cabellos
E&gt;sparcidos. Con los brazos en cruz, el corazón palpitante y la firme voz de una predestinada, preguntó:
· Angel de luz sombria. ¿qué quiere de mi, mi Señor?
.l:!,I angel dijo:
-Levántate y slgueme.
La mujer se 'levantó y los dos se pusieron en marcha por los corredores entrecruzados donde de treinta en treinta pasoe, velaban arqueros amarillos; pero
en ese momento los arqueros de nada se a.perclblan,
porque la Voluntad Todo Poderosa quiso que quedasen pas~jeramente sordos y ciegos.
A lo largo ·d e los muros, antorchas coloca.das sobre
anillos de hierre, iluminaban. y de lo alto de las bóvedas goteaba de vez en cuando agua helada. Alimañas
viscosas aleteando se estnllaban contra las antorchas
y obEcuros reptiles serpeaban entre la sombra húmeda.
De pronto, el ángel se detuvo ante una
ancha Josa que acababa de ser soldada
con argamasa, y sobre la cual una flecha
torcida sangraba sobre una aureola luminosa. Sus plumas de tinieblas zumbaron
vivamente agitadas, los rubies de tius mano-. se reflejaron esparciendo un penetrante olor de myrra, y con la boca cerrada y
loe ojos parpadeantes dijo:
-Este es el lugar que aqui llaman el sepulcro.
Tocó la losa con el pié y sonora se levantó, dejando ver o.na fosa que alumbraba roja claridad encima de la cual permanecía como suspendida. Poco distante
de aquella cripta, Margarita de Evrest
esperab2', serena y silenciosa, con la frente inclinada y fijas en el pavimento sus
miradas de estrella lejana.
- Ohé, yohé, aleluya! clamó el ángel negro.
Y el cortador de flores surgió ensangrentado de la cueva y se colocó á la derecha del ángel. Expontaneamente Margarita se acercó á ellos, y de nueTo, en voz
baja, tierna y firme, preguntó:
-¿Qué me ordena mi Salvador?
El ángel contestó:
-Desciende al sepulcro.
Ella hizo un movimiento de retroceder,
pero en el acto, rehaciéndose y con el paso firme de quién penetra en la mansión
del amor eterno, avanzóv se arrojó al fondo del supulcro cuya losa ee cerró en pos
de ella. Entonces las antorchas consumí•
das se extinguieron y los arqueros encendieron otras, en tanto que el ángel de luz
Fombria habiendo posado su die~tra sobre el justillo azul, hizo sonreír al cortador deflores como sonríen los niños cuando al despertar sienten un beso, y le hizo
ver grandes olivos balanctiados por el
aire de la noche.
Pronto al tr11vé11 de los follajes trémulos
reconoció la tibia mansión natal y la cisterna circundada de floreP, y el sobradillo
que daba sombra al chiquero.
Y como ya no tenia m heridas ni cadenas, y como se conocía inclinado á los ensueños, pensó que babia soñado y que estaba volviendo á la realidad.
y he aquí cómo al día siguiente Ferrelouve lanzó en busca de su mujer ochenta hombres de armas y veinte escuderos,
encargándoles que se apoderaran de cuantos extranjeros apart1cieran por los caminos.
Este ejército rodeó la montaña y regia·
tró el bosque punzando con sus picas entre los mato•
rraleP, mientru una nube de pájaros espantados revoloteaba sobre su cabeza. Se desparramaron por los
valles poblados de perros y lle cabras salvajes, y s·e
11venturaron serpenteando hasta el pié de las murallas mi¡¡mas de V~iere.
Ante las puertas .de Donzére relucieron las cotas de
malla de los arqueros asiáticos, y sus ojos amar! llos relampaguearon.
Al caminar, cantaban con la música misma del cortador de flores. una especie de parodia bárbara I1ena
de humos de asesinato y de suciedades y blasfiemas
que l'mpezabi,. así:
Amen adutz t?is mans per de testas coupadas.
Algunos de los escuderos pusieron fue,!!'o á un arrabal de Ciaría..porque un Clarisiense arrojó gritos de
ePpanto viéndolos pasar; y luego sinmotivo incendiaron los cortijos de VolepaPpus y el bosque férico de
Sarrasy.y no regresaron sino hasta por la tarde ébrios
porque a qui y alli pusieron á saco las cuevas y temeroso11 porque no trajeron consigo sino un solo prisionero.
Era este un monje de anchas pupilas claras y de
boca marchita, como gastada á fuerza de plegarias.
Una pequeña custodia violeta oscilaba sobre su sotana blanca á la altura de su corazón; ceñia su cintura
con una cuerda de la que pend!a un rosario de cuentas blancas, y una corona de cabellos Igualmente blancoR circundaba su cráneo ealvo y reluciente en la
parte superior. Parecía al mismo tiempo dulce y descl rñoFO, pre'o cupado hondamente por algún asunto

EL MUNDO
magnifico y lejano que no le dejaba fijar su atención en la fri vohdad de las cosas presentes .
Se le babia amarrado con tal violencia, 4ue uno de
sus brazos quedó fracturado y colgaba inmóvil con
el antebrazo hinchado y amoratado y la mano exangüe señalada con una marca cruciforme .
Al verlo, Ferrelouve se echó á reir á carcajadas diciéndole:
-Tuvo usted, señor, una pésima inspiración cuando
dejó su convento: los caminos no están muy seguros.
¿No es usted de la misma opinión?
El monje no respondió:
-Estoy hablando, di jo Hutin.
El monje se encojió de hombros, y entonces. temblando de cólera, Hutin se arrojó sobre él y le dijo.
-Quiero que ha.bles.
Y le intt-rrogó de nuevo, riéndose nerviosamente.
-¿Cómo te llamas?
Con un movimiento de sus pupilas claras, el religioso le mostró t'l cielo donde por g1upos pálidos las es•
trellas com"lnzaban á expandirse, y Ferrelouve le escupió por cuatro veces en el rostro. Entonces, en los
puntos donde la ofensa hi.bia ca ido, brotó algo bri•
liante como una constelación viviente. En el mismo
instAnte su brazo roto se 11gitó, y de su mano destrozada empezaron á nevar ampos de luz cintilatites y
espesos ......... .
E.l castellano, livido, se volvió á sus arqueros y les
ordenó con voz amenazador.. y ahogada por el es•
i,anto:

-Conducid al sepulcro á este hombre que se llama
el Firmamento, y cerrad sobre él la losa.
Los arqueros obedecieron ....
Y por esto. al,!!'unas horas mb tarde, al mediar la
noche, el ángel de la luz ROmbrfa se inclinó sobre el
lecho de la hija mayor de Hutin, la bañó con la mirada dulcísima de sus ojos, hermosos y le dijo con acento musical:
-Ven conmigo. Acompáñame al sepulcro.
Y Bertha se levantó...... Muda. y con las manos juntas caminó en pos del cel"lste mensajero, asombrada
apenas de los corredores subterráneos, de los vigi111ntf's arquero@, de los reptiles pardos y de las antorchas fuliginosas; y cuando llegaron al borde del sepulcro. de su propio sepulcro, i!e lev. ntó una anchi,.
los11 en la cual esta vez un cordón blanco se arrollaba ._,n derred&lt;&gt;r de cuatro estrellitas relucientes.
-Aleluya, ohé. yohél clamó 1'11 ángel.
La fosa estaba llena de claridad azul, y el monje
blancot E&gt;mergiendo de estll limpidez sobrenatul inclinó su cráneo lustroso, poPó sus labios en la custodia violeta; y haciendo un ademán de regocijo cayó
arrodíllado á la derecha del ángel. y sacudió sus cabellos canos qul'I parecían corona formada por haces
de rayos de sol. Bertha e~taba maravillada al ver su
tra;e claro ornado de galones, su ahogador de corales
del cual pendia un minusculo corazón de plata y el
centelleo loco de su vellocino de oro que añadia encantos á ~u belleza Infantil. Sin embargo, una especie
·de halo pálido, rodeando el óvalo puro de su rostrv le

Domingo 11 de Diciembre de 1898.
daba un aire de tranquilid11d grave y de discreta dulzura. Suspiró levemente y luego con acento suave ymirando con mirada de confianza absoluta, preguntó:
-Angel negro, ¿qué quieres de mi?
..
El ángel, desplegando sus anchas alas,lerespondio::.
-He aqui la veluntad de Dios: precipitate en el
sepulcro.
En el acto la figura clara con manto bordado de Ji.
ríos avanzó, se arrojó, y los cabellos de oro fulguraron . . . . La losa volvió á caer sobre la tumba dejandola clausurada Y.el ángel _de la luz tenebros:i y el !Ilonje blanco se aleJaron taciturLos y con los oJos ba¡os.
Tan Juego como Hutin tuvo noticias de la desaparición de la mayor de sus hijas, lanzó alaridos más.
tremendos que los de su loba, convulso de furorv desesperación. Se dice que los pescadores del Ródano
oyeron sus quejas y que presintiendo por ellas que
su fin estaba próximo, corrieron állevaralascapillas
vecinas rames de flores, velas y ex-votos. Pt:ro él,
llamando á todos sus hombres de armas, á sus escuderos, á sus monteros, á sus heraldos y hasta á sus escanciadores y poniéndose á la cabeza.se precipitó sobre el llano y emprendió la batida en huertue, casníos,
aldeas, quemó los bosques y saqueó las iglesias. Las
aldeas y las iglesias quedaron vacias, los cortijos y
los caminos desiertos, porque al aproximarse Ferrelouve, los campesinos atravesaron el rio y se ebcondieron en caTernas y en sitios ignorados.
Sin embargo. al regresar, los arqueros encontraron.
sentados junto á una era de lechugas á
dos ancianos; el uno tuerto, de barba
enorme,y el otro con la nariz extrañamente corta y aplanada, el uno y el otro tan
flacos que se lee podian contar loe huesos.
y tan débiles que no hablan tenido fuerzas para tragar las hojas de lechug¡¡ que
aún les verdeaban en los labios.
Se les arrastró hasta p, esentarlos á los
piés de Hutin, pero fueron v11nos cuantos esfuerzos se hicieron por arrancarles
una sola palabra, pues hacia mucho tiempo que no hablaban ya. Sin embargo, cuando Ferrelouve siguiendo su costumbre les.
preguntó cómo se llamaban, fijaron tranquilamente y los dos á la vez sus ejos en
el sol. Entonces una ola de sangre empurpuró la faz del castellano; y con los.
cabellos erizados y losdientel! chorreando baba venenosa.
-Arrojad en el sepulcro á esos malandrines que se llaman "la Tierra" gritó á .
e.u.e arquero&amp;.
Y los arqueros penetraron por lo¡; corredores fúnebres, conduciendo delante de.ellos á los ancianos.
Luego, cuando llegó la noche y la luna
e11 crecilmte empezó á platear la montaña, el Señor entreabrió las puertas de la.
cámara en donde las dos hijas más pequeñas de Hutin des Palus, acababan de
dormirse. El ángel de la luz somb!'ia sedeslizó hacia el pequeño Jecho de Giselda la cual estaba con un vestido de co•
lor de rosa boruado de palmas de oro; y
al lecho m~s pequeño aún de Odetta cuyos bracitos desnudos estrechaban una
minúscula figura humana de cera y de
madera, pintarrajeada de azul y carmesí.
Con su soplo celeste lee abrió dulcemente los párpados y les dijo Juego,
- Soy un enviado de Die s. Levantaos
una y otra, y acompañadme á donde Dios
lo quiere. Sin conmoverse, casi sin comprender, las dos niñas saltaron del lecho
y dóciles, delicadas y pequeñitas, se colocaron á ambos lados del ángel llevando
la menor su muñeca de azul y carmesí en
las manos; y como viera el ángel que la
otra llevaba las manos vacías, le arrancó
del traje una de las palmas y se la puso
entre los dedos.
De esta suerte marcharon á lo largo de
las galerías subterráneas, entce las antorchas humeantes de los arquoros inconscientes, hasta el lugar llamado "el sepulcro." Levantada la ancha losa, las niñas
sonrieron, inocentes, al oir la voz resucitadora del ángel que clamaba.
-¡Aleluya, ohé, yohé, Aleluyal
y hasta ies divirtió ver cómo los dos ancianos pene~
traron juntos en las tinieblas y fueron á acurrucarse,
el tuerto á la izq_ierda y el chato á la derecha de.
la cueva.
-Qué esto? preguntó Odetta.
- Un milagro, le contestó Giselda.
En este instante, alzando sus alas negras y ocultando con ellas las lágrimas que asomaban á sus ojos,
el ángel ordenó á las dos niñas que se precipitaranen el 11epulcro.
-He aqui Jo que Dios quiere, les dijo.
Odetta obedeció apretando contra su corazón la;
minúscula figura humana pintarrajeada de azul y
ca:mesi, y Juego obedeció Giselda aj?itando la palma
de oro que le había dado el mensajero sombrío del'
cielo. T1as ellas, la pesada lopa se cerró retumbando, y el ángel desaparec(ó con los ancianos sombrios
y taciturnos .... en seguida la alondra y t.l gallo cantaron .... Un temblr,r vivo sacudió al Ródano soñoliento, y una saludab'.e frescura ~ubió de sus riberas,
al mismo tiempo qu"' de las prad~ras y los huertos,
los bosques y los Jardines, se desprendía un aroma.
suave y embri11gador y un murmurio musical y tierno. A poco el dia, resplandeciente y sereno,nació ....
Era verdaderamente un día legendario, solemne; y
no obstante, tan sencillo, tan harmonioso perfumado,
y !impido, como no es posible ver otro dia mejor.

Domingo 11 de Diciembre de 1898.

EL MUNDO.

En el almenaje del castillo, en las ojivas de las puertas y en
~l tréb~l de las venta nas, ágiles golondrinas y a.legres venceJOB voltigeaban, del!cendían, se posaban, se balanceaban huian
y ar~ullaban con mil gritos regocijados, ruidosos, bell~s y di·
vertidos, como en los tiempos del adorable San F rancisco
G~tos pere~osos de pelaje largo de ébano y de fuego; y de
pupilas cambiantes se enarcaban sobre los puentes levadizos
e~ tanto que lagartijas y salamandras calentándose al sol, dor~
m1taban entre los alhelíes polvorosos y las mentas diseminadas
á lo largo delos revestimientos de ladrillos de fosos y bastiones.
Al Norte, se veian encorvarse como un 1osario de cuentas
enormes y humeantes las Cevenes que hacia Privas. elOuvese
recortaba como una cinta de oro. Al Oeste en lontananza el
A:-deche azul, y al Este. muy cerca entonce~, el Ródano verde,
inmenso, en el cual se destacaban los triángulos claros de las
velas latinas.
Hutin par~do en cuatro piés, rebotaba y daba ahullidos como un lobo Junto á su Jo ba ante la ventana de los caballeros
cuando una camarera corrió hacia el llorosa y aterra.da co~
los cabellos en ~~sorden, esparcidos aqui y allá por s~ cara
de pavor, y arro¡añdose al suelo y golpeándose la cabeza
contra las losas y retorciéndl)se las manos vociferó·
-Piedad, señor, piedad, piedad .... 1
•
Ferrelouve se puso de pié y en un movimiento furioso sacó
la daga de la vaina y preguntó:
-¿Ha sucedido á mis hijas alguna desgracia?
Y con el brazo levantado, esperaba el instante de descargar
la puñalada mortal.
Sus ojos áv~dos col_or de acero se inyectaron de púrpura,
su cuello se hmchó, dió. tres vueltas sobre si mismo, y jadeaba.
Espantoso, echan~o chispas por los dil'lntes, vaciló y cayó abrumado por su propio peso, reb1.1tando su frente en el pavimento
Vino un escudero CO!J una jarra de agua, otro con telas d~
~lgodón, y otros sostemendo unas angarillas de escarlata fran.
Jeada y claveteada de argenterla. Lavaron á su amo lo enju•
garon, lo cargaron y suponiendo lo que babia pasnd~ lo tendieron en un lecho de campaña en medio del salón de honor.
.:qe cada lado ~el lecho fúnebre, quince arqueros jóvenes
h1c1eron la g;:ard1a con plumas negras en el casco y un cirio
de cera blanca en la mano.
Los criados afanosos, cuchicheando, asustados, supersticiosos, subieron á prender nn crespón negro en
las almenas del torreón, velaron
con gasa lúgubre las lámparas berberiMcas y los espejos venecianos, y
detuvieron las ruedas dentadas d·e
los relojes de agua.
Y sin embargo, el terrible castellano no babia muerto aún. Dormía ... !
Repleto de dolor, ahogado de
odio, con su loba acostada á sus piés,
dormla con un sueño semejante al
de la tumba ....
Cuando cayó la noche, el ángel de
la luz sombría le despertó tocándole
en el hombro.
11
Hutin des Palusl Ferrelouve.11
Desatinado despierta, silba llamando á su loba, tiende el br .. zo hacia la espada incrustada de oro y
pedrerías que los escuderos habían
colocado con los acicates de rodajas de plata y una trompeta de cobre
bajo la colcha castaño-clara del lecho.
La lobL. no se movió :, la espada
se transformó en un ramo de zizaña seca.
Livido, desfigurado, al!'azapándose en un extremo torchas y en la obPcuridad que sucedió sólo
de la sala, Hutin se volvió hacia la doble guardia de una mirada de azabache fosforescente.'
arqueros jóvenes y vió cómo se extinguían sus an-

NIHIL, REGIN.A..

En los pálidos azules
de los cobres oxidados,
En los diáfanos cristales
de loe limpidos zafiros,
Y en los trémulos fulgores
de las húmedas mrquesas:
,No hay las luces que en tus ojos, reína mía!

II.
En el oro de las cruces
de santuarios medioevales,
En los blanco@ resplandc•res
que derraman los topacios,
Y del Ambar en los rubios
y fugaces parpadeos:
¡No hay la lumbre que en tus crenchas, reina mial

439
:-Ven conmigo hacia el sepuforo, dijo la voz que salia
mismo punto en que aquella mirada brillab a fulgurante.
-Que yo vaya....
-Al fondo del sepulcro.
Y al mismo tiempo Hutln observó que la terrible mirada
del ángel pasaba como un anillo por su nariz y entraba en su
boca coma u~a mordaza, y se sentía tirado, empujado, arrastrado, retorciéndose á veces con la sensación exacta de latig;azos que le rozaian la J?iel y marchaba con pasos automáticos . la cabeza extremec1da por sacudimientos convulsivos,
los miembros rígidos . .. .
Bajo las bóvedas s_ubterráneas se puso á tiritar de frio, de
ira, d~espanto; sus p1és se deslizaban sobre materias viscosas
hundiéndose en un hervidero extraordinario mudo helado
q~e se adivinaba viviente. No babia á lo largd de las ~uralla~
n1 arqueros de cota de malla y c11sc,&gt; de acero ni antorchas
humeantes . .. Y la singular mirada de azabache luminoso
avanzaba siempre precediendo á F errrelouve.
Derrepente la mirada ceEó de avanz1&lt;r y quedó clavada en
un punto del t .cho de la cueva.
-¿Qué me quieres, llama del infierno? preguntó Hutin temblando..v castañeteandosele los dienteF.
La piedra d~ l.a fosa se extremeció, gimió y se levantó lentam~nte. Inmovrl eutonces, entre la for,ay la piedra el ángel de
la mirada fosforesceute dijo:
'
-He aqui el sepulcro.
Y el sE&gt;pulcro se iluminó.
El ángel de la luz sombría agregó:
-Hutin df'R P11.lus, h? aqui tu sepulcro.
Y cuando Hutin cayo al fondo del sepulcro, distinJ?uió cuatro seres que estab1&lt;n acostados, rlgictos como cadáveres y
estre.chamente abrazados.
Escorpiones y cucarae:has aormigueaban sobre eus faces encantadoras y entre la v1scob1dad de las bab ;sas. sus man(le
de dedos_a guzadospermanecian dulces, harmoDiosos en actitud de b1tnaventuranza.
'
Y. Hutin reco~oció uno por uno á esos sHes: sus labios se
abrieron, sus OJO~ se en~randecleron de horror y por la primera vez de su vida lloro ....
A!rodillado, levantó sus pupilas
lacrimosas terrificadae, llenas de
vergi.il'oza y de miseria hacia la mi"
rada del ángel negro y murmuró: •
-Margarita .... 1
Y respondiéndole la celeste voz:
Si, dijo Margarita, Bertha, Giaelda,
Odetta, todas en rescate de tus crí·
menes.
Y lul'go el ángel, más quedo, inclinándose y rr,ovido á compasión añadió:
'
-Pe ro los que lloran. son perdonados.
Pasó con sus alas al través de las
bóvedas sombrías; y entonces las
murallas almenadas, los machones
y las torres que iba rozando con su
vuelo de tiniebla ardiente, se derrumbaron con estruendo de rayo.
Y en la cima de la montaña, pronto
escueta y desnuda, quedópetriticad~ la loba criada por el alma demomaca de Hutin.
Y por esto es que en las hermosas
noches transparentes, al fulgor de
la luna tranquila y blanca, el viejo
relucía monte. proyecta Pobre el viejo río el perfil de un
cuadrupedo encabritado.
FERNANDO MAZADE.

MORTAJA.

Agriétase la roca y cae el día:
y en la roca agrietada y en la noche,
hay una sed de la pasión tardía,
hay una sombra obscura,
y una quietud deeoladora y fria;
y hay m.ís hielo en mi negra desventura.
En la agrietada roca me reclino;
ella en mi pecho su cabeza inclina,
y en el tálamo helado de la roca,
con mis ojos sangrientos la ilumino,
con sus ojos doliente¡¡ me ilumina,
y sediento de amor beso su boca.
Y la noche se aleja;
y la roca agrietada,
y la roca se torna más helada,
y á una tumba de hielo se as~meja.

III.
En la grana encandecida
de las rojas amapolas,
En la púrpura radiante
con que brillan los rubíes
Y en la sangre viva y pura
de los fúlgidos granates:
¡No hay las tintas que en tus labios, reina mial

***

Ni el zafiro de tus ojos, niel topacio de tus crenchas,
Ni los cálidos rubíes de tus labios de granada,
De tus besos han podido condensar el fuego ardiente,
De tus besos amorosos, reina m!al. .. . ..
RAFAEL MARTINEZ Rmno.
México, 1896.

Y cuando el alha borda lo infinito
y lustra los pic•chos de la sierra: '
ella se pEega á mi, damos un grito;
y apretando sus fauces de granito
para siempre la roca nos encierra.

MIGUEL E. P EREYRA.

CICLOPE.
De la montaña en Jo hondo
Bron.co martillo golpea,
Y el 1gneo hierro chispea
De la montaña en lo hondo.
Y el golpe, lúgubre y hueco
Como al fondo de una tumba '
Retumba,
Extraño, lúgubre y hueco.
Y canta el yunque y se queja,
Y los mazos dan y dan
Y aquel titán~ a es Saián
Ante el que c~ma y se queja:
Y aquellos músculos se hinchan
Y aqu_ellos a~rvios se encojen

Se estiran, vibran, recojen
Las carnes que recias se hinchan.
El rudo huraciln rtsopla ·
Y la fragua ronca, ronca ..... .
Y salta fa nota bronca,
Y el huracán sopla, sopla . .. .. .
Y parece, bajo el cielo,
Que en aquella lucha homérica
Lanzara una faz cólerica
Bocanadas de humo al cielo.

Y canta el yunqu"' y se queja,
Y los mazos dán y dll.o,
Y aquel titán ya e11 Satán
Ante el que canta y se queja .
Panamá, 1896. .
ADt LFO GARCÍA

�440

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EL MUNDO

Domtngo 11 de Die iembre de 1898

DomingG 11 de Diciembre de 1898.

EL MUNDO

PAGINAS DE LA MODA
HOJf\S DE, UN LIBRO.
VIOLETAS.

FLORIDlJM JIA.RE,

(JOMO EL HOMBRE.....

[De llered1a.]

Cuando Octubre los árboles desp0ja,
y envuelve parda niebla lis montaiias,
y gime tristemente en las campaiias,
barrida por el viento, la seroja;
Cuando la alondra tímida se aloja
en la seca espesura de l11s brañas,
y, como hiedra á las enjutas caiias,
se enreda al corazón tenaz congoja;
; Entonces, precursoras del invierno,
al pié de los arbustos sin verdura,
que escasa y fresca som_b ra las ofrecen,
entre sus matas de verdor eterno,
como tristes sonrisas de amargura,
las moradas violetas aparecen.

.
~

[De Ileredia.]

LAS GOLONDRINAS.

J?.~};).

..

.

ro

Es imagen del hombre ese manzano
que mis paternos muros ensombrece:
en la estación primaveral florece
y se recubre de verdor lozano.
Con las fagaces lluvias del verano,
sus ramas abatiendo, el fruto crece,
y del otoi1o al promediar, se ofrece,
aulce v rojo, al alcance de la mano.
Mas 'pasa Octubre y el Invierno arriba,
sus mustias hojas le arrebata el cierzo,
corta la podadera sus enjutos,
Y el hacha resonante le derriba
las gruesas ramas que agotó el esfuerzo
de vestirse de flores y dar frutos .

LA. UUERTE DEL A.GlJILA-

r.

~

La mies dorada en la llanura ondea
como agitada mar que el viento mece,
y en ella un rastro surge y desparece
simulando un bajel que cabecea.
El mar, hasta el ocaso que rojea,
violeta, azul ó rosa se adormece,
ó blanco de corderos aparece,
y como inmenso pl ado verdeguea.
Las gaviotas se agrupan en bandadas
y hacia la rubia mies de ondas doradas
tienden el vuelo, inquietas y gozosas;
Al par que, desde el campo, alado viento
esparc-i sobre el mar su movimiento
densa nube de blancas mar:posas.

~

r.:i

~

+
1

Ifobitan las 11legres golondrinas
ruinosc, soportal cuya techumbre
coronan, gorgeando, á la vislumbre
que dora antes del alba las neblinas.
Se esparcen por llanuras y colinas
que baña el sol con su naciente lumbre,
y al verle trasponer la occídua cumbre,
tornan cantando, á coronar las rulnas.
Mas hoy, sin que hayan vuelto, en los cendales
de las primeras brumas otoflales,
la tarde apaga su postrero lampo ..... .
¡Ji'elices ellas que con presto vuelo,
cuar.do está musiio el campo y gris el cielo,
se marchan á otro cielo y á otro campo!
OBSTINA(JION.

En cuanto abro la puerta á la ternura
en mi doliente espíritu encerrada,
viene la decepción anticipada
y echa dc;ble ccrroJo á ia clausura.
Mas me causa hc;nd'l angustia la premura
con que va consumiéndose, ignorada,
como la flor frngante y delicada
que muere sin ser vista en la e~pesura.
Y aunque en cada ocasión sufro un engafl.o,
con loca terquedad corro al señuelo
donde sólo me aguarda nuevo daiio:
Que si no he de saciar mi eterno anhelo
de una dulce ilusión sin desengaño,
perseguirla sin tregua es un consuelo.
11"'\!)7

LAS FLORES DE LOS MUER'FOS.

Jamás el dueño en su heredad las cuida:
las m&gt;lñanas heladas y brumosas
en que sucumben las postreraa roqas,
dan á las flores de los muertos, vida.
Tristes y humilde, son; las intimida
el ruido de las fiestas bu liciosas,
y floreciendo al borde de las fosas
prestan adorno á los que el mundo olvida.
Nunca en el vino que la sangre inflama
sus41&gt;álidas corolas se deshacen,
ni sobre el seno de genti! dcncella.
Sólo las busca el corazón que ama
la estación melancólica en que nacen,
siempre desierto y lóbrego como ella.

La cumbre en que la nieve siempre dura
el águila real ha traspasado:
va en busca de un ¡izur ilimitado
en que espaciar su vasta envergadura.
Quiere, en más alto cielo, luz más pura
que encienda su mirar nunca turbado,
y atrae su vuelo intrépido el nublado
donde vivo relámpago fulgura.
Mas rompe sus dos alas repentino
rayo; la arrastra raudo torbellino,
y en el fúlgido abismo cae inerte ..... .
¡Oh, quien por Gloria ó Libertad combate,
feliz si, en pleno suei1o, así le a bate,
deslmnbradora y rapida, la muerte!
LOS CONQlJISTA.DORES.
[De Heredia.]

Como halcones que dejan sus nidales,
de su altiva miseria fatigados,
pilotos, c11pitanes y soldados,
parten ébrios de heróicos ideales.
Van A buscar los ricos minerales
de Cipango en las vetas encerrados,
y por placidos vhmto'&gt; empujados
navegan hacia arc1rnos litu11les.
Siempre en espera de épicas 11uroras.,
el fosfórico mar burla su anhelo
con ilu,iones rápid&gt;ts y bellas.
Y reclinados en las t~rdas proras,
miran snrg-ir bajo ignorado cielo,
del fondo de la mar nuevas estrellas.
MI lJL'J.'I.M.O SIJESO.

Tu eres mi único amor, el culto santo
y el ideal consta ute de mi vida;
mas en el fondo de mi ser aaid'l
vago temor á tu dil ino encanto.
Sé que jamá'I consolará mi llanto
el goce de la dicha conseguid11;
y alcanzar tu cariilo me intimida,
llegar á conocerte me da espanto
Temo que al acercarme desparezca
el dulce influjo Que, de lejos, mueve
mi voluntad, como 11bsoluto duef1o:
Temo que mi ilusión se desvanezca,
y que al m1trc~arse mi ilusión. se 11eve
el sueiio de tu amor .... .. ¡Mi último sue:ilo!
18!l7.
FLOR PREMATURA..

. El sol que en ~ielo límpido fulgura,
antes de que fenezca la invern11da
esparce en la campiñ i desolada
hálitos de vernal temperatura.
Remuevese el follaje en la espesura,
verdeguea la mies en la llanada,
y en los huertos, ;a flor anticipada
rompe de su capullo la clausura.
Mas la neblina que las cumbres vela
invade el cielo silenciosamente,
y llovizna sutil la tierra mojll.
Aire recio y glacial las gotas hiela,
y, sin fructificar, la flor naciente,
marchita antes de tiempo, se d.:&gt;shoja,

RO.JO, ORO Y NEGRO.

Tiene mi alegre estancia una ventana
de ¡.,1H en par abierta al occidente,
y se alza no muy lejos, de ella eufrente,
asida á su varal, hiedrn lozana.
Cayendo tras la cúspide lejana,
baña la trepadora el sol poniente,
y el follage de un verde tr11nsparente
se destaca en un cielo de oro y grana.
Pronto el vivo carmín se descolora,
el oro de la tarde se evapora,
y en el incierto tinte del ocaso,
La hiedra, perfilándose, remeda
extrafia foliación de negra seda,
bordada en incoloro y limpio ra~o.

MI .JA.RDIN.

Es mi jardín pequefto y apartado,
mas tiene un'l lozana enredadera
que, apoyándose en rú;tica espaldera,
toca ya con sus ramAs el tejado.
Presta sombra y frescuu á su cercado
de fresnos y de acacias doble hilera,
y florecen rosales en la era
que violeta hiemal ha circundado,
Alegre es mi jardín aunque pequeiio:
de tembladoras manchas purpurinas
le salpican los mirtos y las rosas;
Y cuando surcan su verdor risuefto,
causan ofuscaciones repentinas
las alas de las blancas mariposas.

·'

ARREBOLADA.

Forman sobre los montes un celaje
los divergentes rayos del sol muerto
un abanico en t&gt;I espacio abierto, '
de áureas varill~s y de azul pais11je.
Mas el mat'z de su celeste encaje
se cambia, poco á poco, en tinte incierto,
y, por sombn tenuísima cubierto,
parece pronto á unirse el varil11Jje.
En nn mome11to _imtpreciable, al cabo
se desvanece .... Sobre el cielo flavo
perfila la montRfta obscuro pico,
Y sopla mismo tiempo una ligera
ráf11ga de aire blando, cual si fuera
1a que movió al cerrarse el abanico.

ª!

~osé ªorcía Rodríguez.

FIG. i:-GRAN TRA.JE DE ESTACION

441

�Domingo 1l de Diciembre de 189&amp;,.

ltL MUNDO

442

CIENCIA Y TRABAJO.
El r orvenir humano está cifrado en estas palabras:
ciencia y trabajo.
Ambos regeneran al hombre y lo elevan ála cima Je
su bienestar y pro gres o.
La ciPncia, basada en profundos y sólidos principios deecit'nde á los abi~mos de ht conciencia, ilumiIJándola con esplendores de la verdad.
LR cit'ncia, dPstello de la divi1Jidad, irradia m11geetuosa sflbre la frente del hombre y conduce á los pue!&gt;lo@ todos del Orbe por el he1moso sendero dela civilización.
Para la cirncia. el tiempo e~ la eternidad y el hombre su apóstol. Se difuIJde y propa¡ra por el universo
entero fulminando t'l error y arrai¡¡ anclo el conocimieIJto de las verdades eternas é inmutables como ella
que cr,nstiteyen ~u ideal y su grandeza.
La obra del trabAjo no es menos noble y regeneradora que la de la cit'ncia.
El t· abajo Pnnoblere y f'leva á In bum anidad al ideal
de ~us aspiraciones. Bajo cualquina de sus manifestaciones, deific~ el t'@piritu y Jo colma de bienestar,
sinónimo de civilización.
El hombre despr,jado de su legitimo patrimonio: el
tr~ bajo, dP¡;renerana al nivel de parilsito ~oda!.
Pur mf'dio de la dencia v dPl tr11bajo. los pueblos
conquii,tan los laurt'les del adelanto y del progreso.

443

EL MUNDO

Domingo 11 de Diciembre de 1~ 8

B

El trabaJo v la ciencia constituyen la gran palanca
de las evoluciones humanas, el vebiculr más poderoso del engrandecimiento social.
Los pueblos en cuyo cielo aún no ha ful~ura~o el
Rol esplendoroso de la ciencia y del trabaJo, g1m~n
b•jo el y ugo de la ignorancia que los p~ecipitara sm
duda al nt'gro abismo d~ la desapanc1on Y del olvido.
Por el contrario, loe pueblos á cuyas puertas b~ llamado el dulce redentor de la ciencia y del trabaJ?, se
;erguen grandes y poderosos, cstentando, bencb1dos
de satisfacción y orgullo, ti be1 moso estandarte de la
cultura
•
· b 1·
¡Loor eterno á la ciencia y al traba Jo que HID o izan
para el hombre: verdad, pez y progres!&gt;l
¡Dichosos los pueblos en cuyo seno ~olo ~e eecuc~an
Polemnes y magestuosoe la voz de la ciencia y el rwdo
del taller)

e

LA CARIDAD.

¡Beudita sPa mil veces esta elocuente palabra que
en ~i lleva imp1 eso con indelebles caracte~es todo
cuanto hay de grande y de sub~ime sobre la tl~rra... !
·Bendita be&amp; wil veces la caridad q~e ha enJugado
Lineas lágrimas) ha derramado solic1ta tantos co~suelos por doquiera que aparece, c&lt;.mo el nuncio f~hz
&lt;!e la ventur11, como la aurora deseada de redenc1ó~
para aquellos seres que sufren e? el silencio 1011 horrort's de la desgracia Y los
01,tragos de la miseria ..... ! ¡Cuán grata
eonso1adora es la caridad. cuando e1J medio de los grandes infortunios, llega á
p1:enetrar con su faz risutña y enca~tadora á la humilde morada del desgraciado á
snvirle dt1 consuelo en sus horas de angu~tia, en sus prolongados sufrimiemoe... !
Alll donde tstá postrado en el lecho del
dolor el desd1chaao enfermo, alli donde se
veá unapobreviuda desolada rodeada de
sus pequeñuelos que carecen ~e pan y_ de
abrigo; a,li donde yace e} an~1ano privado dt1 sus movimi.,ntos, o el mfortunado
ciego con su noche eterna de desvcntu• •
ras . alll e~tá la caridad.
¡La caridad! ¿Qui,.· n no se conmueve,
quién no 1,e emociona de ternura al contt·mplar lae. acciones beroi~as que J'.!racti_ca en bien de la humamd&amp;d dollente?
¿Quién no admira extasiado sus prodigiobOI! beneficios impartidos con mayor abnegación? Aun esos miembros corrompiFig 6. - Blulla para niña
dos que por su egoísmo se ai11lan de la so•
de 10 á 14 años.
ciedad; llUn esos parásit_oe indiferentes,
iufm.,nciado:1 por ruiu.-s pasion ..s. se descubre~ Y ponen en pié, cu~ndo escuchan la elocuente palabra CARIDAn, para r~nd1_rla cul~&lt;; Y veneración; subyugados por su mágiM poder. olvidando su md1fereuttsmo, ponen también e~
ejecucióu los saludables precPptos de la ftlantropia 6n fayor d~ los ~esvahdos. ¡La carid11d es el ángel del h11gar del pobre y J11!1)áB deJa de mvadulo con
cariñoso celo, llevando en su pródiga mano su benéfico ó~olo. • • • • .l
Cu11 ndo pJ positivi~mo del dla nos c?n~uce en su verugmosa carrera á un
abismo de desventuras: cuando los sent,m1ento11 l~vantadoe y. nobles parecen
haberse extinguido; cuando el aesborde de 1011 odios Y l~s p~s10nes ha llegado
á su úhimo extremo, y que un cuadro dePgar~ador de m1~er1a Y llant? se presenta á la vi,ta, producido por los males sociales, _una v1rtud puris11I!a como
un ciPlo y hermosa como un ángf'I aparece en IDJdlO de tanta deeolacl?n; conjura la negra tempe~tad que am,•naz11ba, y due~a absoluta, reina maJeetu~sa
del -vasto campo que con heroicidad ha conquistado, derrama en él .sus ~nmensos bi..,ue11, que florecen y fructifican á la so~bra _bendita ~e su m1ster~oso poder: Esa virtud es la CARIDAD: f'S ella que mfat1gable triunfa del_ ego1sID&lt;l enc11m1n~dose por el sendero que le tiene preparado el d~do de D1ol! . . . .
1Bt1ndita sea la caridad. ¡Benditos sean loe pueblos que abrigan Pn bU seno
una :-ociedad culta, que después de llenar con empeño ,deberes impres~indibles, impulsada por su filantropía, cumple c'?n. abnegación con otro, quizá el
más ¡;rrandioso y meritorio; el de socorrer prod1gameute á las clases menestero@aol
La caridad se abre paso; un hermoso ho·
rizont., lleno de risueñas esperan&gt;tas para el
porvenir tiene pvr perspectiva: la cultura
y la civilización la han inscrito en las pá~inas de su,; conquishs desde tiempos muy
remotos. Para que sus saludables práct1•
cas se lleven á efecto y su aquilatada vir·
tud se arraigue en loe corazones, nRC1a importa que se le dé el nombre de Nantropia
de beneficencia ó cualquier otro; b11sta que
s~s fines sean altaml'nte morales para que
su marcha progresista por el sendero del
bien encuentrt1 imitadores abnegados, y
pueda se,:ruirdestru_vendo los falsos cimientos levantados por el egoísmo, entre tanto
que las clas~s desvalidas no cesarán de exclamar llenas de santo regocijo: Bendit",
bendita sea mil vecPS la caridad y la culta
sociedad que la prodiga.

r

D

Fig. 8.-Grupo de blusas itltiwa no-vedad.

JESÚS BERNAL,

MODAS PARISIENSES

FJgs. 2, 3, 4 y 5.-Trajf's de casa y de calle.

Las gr11ndes reuniones no se anunciRn
aún entre loe elegantes y los salones sola- Fig. 7. A.briato para niña
mente suelf'n entreabrir sus puertas para
de 6 á 8 años.
recibir en familia nada más álas intimas
Los teatros comienzan 4 verific11r sus
grandes primeras y aqul y allá vemos la moda del invierno iniciarse lPntr mente.
Los coletos, forma de chal puntiagudo son muy feos y creo inútil que algunas mondaines traten de lanzarlos.
La mayorla de las mujere~ chic,irdieren la ancha capa Tedondeada con un
volante y con forro de gran fantasía.
'
Para ir verdaderamente á la moda esta capa no deberá. cruzar~e por dP!ante y dejará al descubierto ti plastrón del corpiño, la cintura y el delantal dela falda.

Las faldas son c11da vez rob plana11 en su parte alta y se han suprimido los botones de d•trAs.
Se llevan las faldas de muy poco v11elo; pues hoy
la moda se complace en modelar las formas con caprichoso empeño.

EOONOMIAS

MAXIMAS MEXICANAS
"Qui(&gt;n guarda para otro

dla de Dios descontla."

"El que viene atrás que
arree.''

Las ant }riores máximas, la primera significando
uoa mala interpretación dl'.la confianza que ae debe
tener en Dios, puesto que El no autoriza. el deepilfa-

rro, y la segunda encerrando un egoísmo horripilante, son dos máximas qu., de~graci .. d11meute imperan
en el carácter nacional y son causa deque entre nosotros, la economfa sea un enigma.
Esto nos decla ayer un juicioso amigo nuestro y
creemos que tiene razón, pues en toda~ las clases sociales ije advierte la costumbre de dil l.pidar cuanto
se ti.-ne.
El rico ga@ta todas sus rentas y algo má ·: el empleado siempre e@ti\, entre las garra11 riel matatias; el
artesano es capaz de mandar al empeño la h.-rramienta que le sirve para tra baj11.r. con tal de poder obsequiar un vaso di' pulque á m"dia doc,ma de amigos.
Pensar l'n mañitna, en el porvAnir de los hijos, invertir algún peque:ío capital para q ,1e 1011 que n"B
suceden en la vida reco1an abundantes fruto11; eso,
entre no11ot.ros con poca11 ex~epciones, es una barbaridad: «El que venga atrás que arree.•
¡Allá se la~ compougan cvmo puedan!
Tan lamentable modo de ptmsar, precisa que sea

combatido enérgicamente y para esto basta poner an·
te los ojos de nue,tro pu.-blo y cPmo saludable ejemplo, la conducta que siguen á este respecto los pueblos
de otras nacioneR:
El francés. el español y basta el yankee nunca gastan cuanto tien..,n: relacionan 1,us gastos á lo que ganan y forman ~u~ prl'supuestos en loe cuales figuran
como primera partida: tanto para economla, y estas
sumas depositRdas t&gt;n un Banco ó invertidas en negocio ~eguro no son tocadas sino en caso de necesi•
dad extrema, y po· l'l contrario se aprovechan las
opo-tunidades todas de a1.mentar el capital que en
muchas veces tiene por base un franco de ahorro al
mes y que en el transcureo de dos, tres ó cuatro gi,neraciones, hace d11 lus descendientes de un infeliz
jornalero unos capitafütas.
Nos quejamos de la abrnrción y aún con justicia;
pero nada hacemos para impedir que nos consuma
esa borágine.
Por patriotismo, por conveniencia personal, por

�Oom1ngo 11 dt: Diciembre de 1898,

u, MUNDO

444

La figura 5 es de terciopelo obispo, está hecha de
una gran bata ceñida con broche fantasía á la iz•
quierda y eleva cuello y solapa y orlas de chantilla.
Es una toilette de gran lujo para la estación.

•

FIG.6 -BLUSA PARA NIÑA DE 10 Á 14 AÑOS.

De escocés de lana, muy olgada, con bonita cintura de cuero, grandes yockeye y un tablero en el
frente.
FJG, 7,-ABRJGO PAR.A NIÑA DE 6 Á 8 AÑOS.
De escocés de lana iormando un frock con capeli•
na figurada, orna?ª de un volante y de gusanillo de
seda en bandas circulares.

TOHO.Il

NUl[ERO 25

MEXICO, DICH MBRE 18 DE 1898

FIG, 8.-GRUPO DE BLUSAS DE ULTIMA NOVEDAD:

abcde.
Bajo e$tas letras estan comprendidas cinco blusas
muy elegantes y la espalda de la blusa e. Las blusas
más orlgmalee son las de.slgnalee con las letras q, Y; d.
La primera es elegantemente avolantada y lll ultima
tiene un gran peso bordado de alta novedad, coronando un plisse muy elegante. Distlngueee por su
sencillez de muy buen gusto las blusas by e.
FIGS.

9y

EXP0SICION NACIONAL DE BELLAS ARTES.
(EN LA ACADEMIA DE SAN CARLOS.l

10.-ELEGANTES SOMBREROS PARA N:úios.

Son de suma gracia y elegancia. E\ primero es un
gorrito de raso rosa con gran apllcac1ón de pluma Y
elegantes fruncidos Pn el frente, el segundo es de paja de Francia drapeado formando la draperia una se•
!ie de graciosos fruncidos.
FIG. 11.-TRAJE PAHA NIÑO DE 4 Á 5 AÑOS,

Fi,s. 9 y 10.·- :t!legantes sombreros para niños.
amor á nuestros hijos, es fuerza que n~estro carácter
se modifique, que abdiquemos de nuestros l'lrrore3 y
que gravemos en nuestro corazón esta palabra:
¡Economía!
.

De cbeviotte fino, pantaloncito ajaretado, jacquecito marinero, chalPco de seda.

AZÚCAR Á LA CANELA.

Se machacan en un mortAro 250 gumos de azúcar rallado, y 32 grar:nos de
canela pa&amp;ándolos por un tamiz de 86·
da, y se conservan en sitio seco.

AZUCARES AROMATIZADOS.
SOBRE EL TABACO,
AZÚCAR A LA. VAJNILLA,

Se cortan en trocitos dos palos de vainllla y_ se machacan en un mertero dtl mármol; se añaden después
125 gramos de azúC'lr. se machacan nuevamente has•
ta que el azúcar y la vainilla se hayan confunditlo de
tal modo que no se les pueda distinguir. Para impedir qne este azúcar pierda su perfume, se pone en un
frasco provisto de dos tapadPras, una, la primera, llena de agujeritoe, y otra, la segunda, que cierre herméticamente.
AZÚCAR AL CAFÉ

Pónganse fin infusión durante veinte minutos 200
gramos de café en dos vasos de agua hirviendo: pásese por uu lienzo: échese en la infusión cuanto azúcar rallado pueda humedecer dicho café, y luego se
hace secar en la estufa ó el horno, y se tamiza.
AZÚCAR j.L ANÍS.

Háganse secar AD la estufa ó en el fogón 20 gramos
de anís verde; májense en un mortero con 2i&gt;O gramos
de azúcar rallado, luego pásense en un tamiz muy
tupido, y guárdense en sitio seco.

Según el "Washington Star" un »indicato de b11.nquero11 in¡leee11 y americanos, ofrece á loe Estados Unidos hacerse cargo de los gastos de guerra
con España, reembolsabll'le en veinte
anualidaues, en cambio de la concesión
ole! monoµolio de los tabacos y de loe
forrocarrilee en Cuba y las Islas FHi•
pinas.
La ciudad Lemgo, situada en el principado de Lippe-Detmold, Alemania,
ha adquirido una celebridad particular. Alll se fabrican para el mundo en,
tero.. . . de fumadores, las pipas más
perfectas de "espuma de mar."
Y se admira que sea en tierra firme,
lejos del océano, donde se confeccionan esos preciosos hornos, es necesario recordar que la "espuma de mar"
nada tiene que ver con la "gran cubeFig.
ta," que ese vocablo es simplemente
un 11,rnbrenombre11 que hace alusión á la lig.,,reza á la blancura de la materia. a espuma de
mar se compone de una tierra
magnesiana blanca y 'JU6bradi•
za, que se hace hervir en leche,
para amasarla en seguida con
una mezcla de cera y aceite de
linaza.
En los alrededo.es de Lemgo
se encuentrar. admirables tierras
magneEianas, que poseen las virtudes necesarias para la confección de esas pipas maravillosas.

l

11 -Traje para niilo de 4 á :S ailos
FIGS. 12 Y 13,-TR~JlfCITO PARA NIÑA DE 15 Á 16 AÑOS

La número 12 es un tra;ecito escocés, con delantal
figurado, dejando ver un plaetronclto yunoe yockeys
de muy elegantes y con cintura de seda.
La figura 13 es de sarga de seda bordada de gslones, abierta sobre una camisola de escocós de seda
d~ mucho g jsto y ceñida por una cintura de raso.

OTRO PAGO DE $3,000
DE "LA MUTUA"

NUESTROS GRABADOS
FJG. 1. -GRAN TRAJE DE
ESTACIÓN,

Es de paño azul obscuro, bordado en grandes guias al frente
y figurand,, en la falda una gran
ala que cae sobre la izquierda.
El jac&lt;i uet es corto y muy justo;
cuello que recuerda el estilo princesa.
FIGS. 2, 3, 4 y 5.-TRAJES DE
CASA Y DE CALLE.

1 .,

FJgs, 12 y 13.-Trajes para niilas de l:S á 16 ailos.

La figura 2 es una blusa de eatln con hombreras y una gran
aplicación de bordado de cadenes de seda.
La figura 3 es traje estilo sastre, de pi el &lt;ie seda lila pálido
con gran bolero acuchiillado, camisola plfssé de seda negra y
ciuturón del mismo estilo, muy
elegante.
La figura 4 es de sarga, con
yacquet y chaleco fantasía. El
chaleco está completamente cerrado y el jacquet unido por dos
grandes botones fantasla. Camisa de batista muy elegante.

EN EL SALTILLO, COAHUILA.
Reclbi de 11 The Mutual LifA In~uranee Companv of
New York" la suma de ($3,000) Tres mil pesos
plata mexicana, en pag·o total de cu1tntos derechos se dt1r1van ae la póliza número 671,631 bajo la
cual y conjuntamente conmigo estuvo asegurado mi
finado esposo
DON IIJG1JEL ARISPE MAR rINEZ

y para la debida constancia en mi ca::ácter de beneficiarla nombrada en la póliza, extiendo el presente
recibo en la misma póliza que se devuelve á la CompNñia para su cancelación en el Saltlllo, Coahuila á
los 21 dias del mee de Noviembre de 1898.
'
Firmado,-Josefa Carrasco vda. de Arispe.-Rúbrica.

Una limosna para el Santo Templo.
(;uadrn pe r José Benlllure Y Gll

Ruperto González del Moral, Notario Público en
actual ejercicio,
Certifico: que el antPrior recibo ha sido extendido
en mi presencia por la Sra, Josefa Carrasco Vda de
Arispe á quien doy fé conocer siendo la firma d~ dicha ~en:ora la 9u~ ella usa en sus negocios. Saltillo
Noviembre vemt1uno de 1898 Doy fé.
'
Flrmado.-Ruperto González del,Moral.-Rúbric&amp;.
Notario Publico.
Unos timbres por valor de $3 50 cs. debidament&amp;
cancelados .

Fo,. de Luis C. 3andoval.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>nnmine-o Z7 de Noviembro de 1898.

EL MUNDO.

412

drando lo~ reversos. Nudo de corbata en terciopelo
con la misma blonda.
FIG. 11.-GRAN TOILETTE DE PASEO.
Es de piel de seda azul obscuro muy ceñid&amp;, con un
cuerpo blu11a cerrado caprichosamente á la izquierda
por una aplicación de marta que empalma con •d cuello. Cintura de piel cortada en puntas. Aplicación de
piel en la falda.
FIG. 12. · · J ACQUJ!lTTE DE INVIERNO.
Cortado en triánguloa con solapas doublée de Ra·
tin. Abiertas sobre una camisola de bBtista. U aa
aleta fijada por dos botones fantasla lo cierra en el
talle. Además de terciopelo en panilla en los faldones y en las mangas.

TOMO II

.MEXlCO, DICll!.l\IBRl!j 4 Dlfl 1898

•

NUMBRO 23

OPINION OE UN CAPITALISTA EN MEXICO,
Acerca del Seguro sobre la Vida en

"LA MUTUA" de Nueva York
México, Octubre 3 de 1898.

Sr. D. Dona.to de Cha.peaurouge,

Fig. 11- Gran toilette de paseo.

DIRECTOR GENERAL DE LA COMPAÑIA DE SEGUROS •LA MUTUA.•
l'resente.
Muy Señor mio:
Me nArmito ,i.cuRarlA recibo de los se~11ros por
8300,000.00 Trescientos mil pesos
que a.cabo de tom11r en la Compañía que u,ited repreH::nta en esta República, y obsequiando sus deseod ae
que exponga las razones ~ue he t mido para asegurarme en cantidad tan importante y para preferir t'l
tomarla á «LA MUTUA" á peRar de que mis frecue ,,tel!
viajes á Europa y Eatados Unidos me han dado toda
clal!e de oportunidad para tomar mi sPguro en cual quiera delas grandes Compañias del Muodo1 con gusto le manifiesto que en mi creencia el seguro sobre
la vida toma la forma de una protecciót11 no solo para
mi familia, sino también para mis bienes y negociod
Que tengo entre manos, los que no quedarán sin fondos con que seguir activándolos si les f ..ltade mi personal dirección.
Respecto á haber elegido "LA MUTUA,,, mi personal
conocimiento de sus inmensos recurl!OB, con los cualt1s cuenta para cumplir sus obligaciones, sus métodoa
de organización y los planea atractivos de seguros
que ofrece son tales, que á mi juicio no admite competencia.
En conclueión le manifi!isto que mi intención es aumentar el seguro sobre mi vida en esta Compañía
dentro de poco tiempo, y tendré mucho placer"º tratar con usted este asunto.
Soy de usted 11fmo. 'Y attn. 8. S.
F 1rmado.-C. Eis&lt;&gt;nmann.

Fig 12-Jacquette de i11vit'rno.

MOSLER, BOWEN &amp; COOK,
Cojas de fierro y acero,
Bóvedas y Cerraduras

de las afamadas patentes
JJUEBLES para OFIOI~T.AS,
DESP AOHOS

Y

RESIDENOI.AS

-~~AS

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AMr1sEPr1cAs

01GEsr1~AS

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IL~º~Rpr. ~-~~~;.d:::E.;~

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hermosura de la cara hasta la Tejez, comunica,
perfume delicioso y con au uso diario las 8etlora
tienen la seguridad de conservar siempre lu■ •
eanto1 de la ltellesa y la ~e,oura de la jUTeDta
Tanto en Europa come en .lm6rica, :a uan la
dama■ mu ariateeritiea■,
,

DI mn El

w IIO&amp;OERlll TPEIFIIIEllil.

UN ENTIERRO.
Cuadro de Walte1· Hanneniann

�EL MUNDO

414

LASEMANA
La próxima apertura de la XXIII Exposición
Nacional de Bellas Artei., á la que concurre con
sus obras buen número de artistas espaftoles, nos
promete una deliciosa temporada de Navidad.
Quizá en esta. ocasión la sociedad elegante,
atraicta por los reclamos de la prensa, se decida
á abandonar los esparcimientos y divagaciones
que forman su vida, para dar con su entusiasmo
caprichoso, mundano aspecto á esa fiesta de las
artes.
Y no hay motivos para dudar de la confirmación de esa esperanza, que es la de todos los que
sneftan con el advenimiento del día en que al amparo del gusto público los representantes de las
artes plástica.1:1 envíen á nuestras playas los productos exquisitos de su labor creadora,
Las obras del pincel no son hijas sólo del genio, han menE&gt;:ster la munificencia de los prócere ..
que truecan el oro de las arcas opulentas en espléndidos trofeos. No es posible concebir esa silenciosa tramfusión del alma de un Miguel Angel
á los muros y á las cúpulas, en donde leen los si-·
glos el eterno drama, sin la magiit pontifical que
pone al servicio de la civilización, á expensas del
orbe cristiano, el espfritu indómito del prodigioso inspirado.
Hay una cooperación entre el artífice que se entrega á la contemplación absorta de su ensue:f!.o y
el Mesenas que pone en sus. manos el bloque y
la tela, y le dice: «crea.:.
Y no todos los que son de esta suerte colaboradores materiales del artista, han empezado por
sentir la admiración del illiciado en presenda del
objeto de un culto. Cuántas veces sólo es capricho, ostentación ó moda ese aparente entusiasmo
que más tarde y en la liquidación de los resultados positivos es igual á la verdadera, íntima vocación de u n Cosme ó;deun Lorenzo el Magnífio.
Cita mundana de todas las vamdades y de efímeros caprichos son en las grandes metrópolis
modernaF, las «ventas» de arte y los salones; mas
no impide la superficialidad del móvil primitivo
que á la larga, lo que fué hábito social, se convierta en profunda necesidad del espíritu, fijl1ndose en el temperamento de la raza.
La mundana más dominada por d~vaneos galantes, el banquero, el político prof~sional, Legan en los centros de alta cultura, á sentir como
el último dilettanti del B~rrio Latino, la emoción
artística, honda y sincera, bajo el frac de-eeremonia y la sonrisa ~scéptica.
/IW

Las lectoras de «El Mundo&gt; son, como todas
las lectoras de todos los periódicos latinos, amigas, y amigas muy antiguas y muy fieles, del •. utor de esos cuentecitos, peque:f!.os como un pétalo.
lle nombrado á Mendes, el inquieto cincelador de
joyas frágiles que llenan el secretaire de recortes,
leidos con ansia y releídos entre sonrisas y rubores...
La pluma ligera que ha escrito los «Tres cajones» no es la de un adulador mundano de las mu•
sas galantes. Escribe madrigale8, pero sabe también el secreto de los que levantan monumentos
á la literatura de un siglo. No es de los que viven al día, del renombre efímero que nace en los
boudofrs, y esclaviza el ingenio á las exigencias
de la moda voluble.
Con bizarría de conquistador ha llegado hasta
las cumbres del Parnaso para incorporarse en la
fila que desde Eurípides basta Corneille forman
los poetas enamorados de fa trágica Medea.
Sarah encarnó en el Teatro del Renacimiento
de Paris, el 28 del pasado Octubre, ese personaje
de mujer apasionada, vengativa y criminal, que
sacrifica todos los amores por el amor de un
aventurero sin corazón y sin conciencia.
El estreno fué un triunfo. "Será más feliz que
las Jfedeas, sucesoras de la de Eurípides? pregunta un crítico. Esto no preocupa al autor; ha
escrito su obra por puro amor al arte, del mismo
modo que Sarah la presentó al público para ostentar en un cuadro suntuoso y severo la poesía
de su magnifica dicción. El drama de Mendes vale menos por el interés del poema, por el estudio
psicológico de los sentimientos y de los caracteres que por el gran sentido pintoresco y el extraordinario ímpetu de la pasión. Lenguaje suntuoso y brillantísimo sirve de ropaje á la tragedia, cuya versificación es la de todo un maestro
que posee y maneja con habilidad incomparab:e
los secretos del ritmo."

Domingo 4 de Diciembre 1e 1898;_

Mírase al fin realizado el suefi.0 helénico que
quería ver libre á Creta. Por ella fu:ron al combate 1011 hijos de Maratón y Sala1mma, por ella
· perecieron á millares en los desC1lad~ros de Tesalia y fueron denit111 das á cercén la_s cabezas de
los p11triotas en las llanuras de Lanssa; por ella
se comprometió la moderna Grecia en guerra sangrienta de cuyas heridas todavía no se resta-blece.
.
Arrebatada en sus ensue:f!.os meridionales, guiada
por el impulso de sus s1:ntimientos, quho un momento, opuniéndose al concejo de las naciones,
arrojar e1 guante á su antigua seflora de Turqui11,
quis,, sacar á sus h:!rmanos de las sombras de la
esclavitud y envolver en el manto esplendoroso
del panbelenismo á los elementos dispersos de su.
raza, que gemían en las ergastulas &lt;le Abdul Haruid. Vano fué su primer intento: la Europa monárquíca se opuso á aquellos impulsos generosos,
y la sangrienta guerra greco--turca humilló al
rey Jorge y ensenó al pueblo griego con duras
ensefümzas.
Hoy el regocijo debe ser general. Regocíjense
los corazones ht:lénicos, que resuenen eu las ribe•
ras del Pamiso y en las vertientes del Helicón, las
estrofas olvidadas de Byron; que resurja espléndida y maguífica la figura del héroe de Misolongbi que no pudo saludar á la divinaliéladt:, libre
después de la rota de Navarino, par a bendecir á
Creta, libre de sus ataduras por virtuddelamagnaniwidad casi olvidada de las potencias europeas.
Hoy la sagrada iala queda como reconocido
feudo de ltt Sublime Puerta; mañana tal vez se le
concederá la autonomía, y estemos i:,eguros d~ que
más tarde, correspondiendo á los sucrificios pasados, se agregará como un florún esplendoroso
á la corvn·:1. d~ Grecitt. Hay que teuer fo en la evolución de los pueblos.
*
**
Aunque l'\ crónica registra un nuevo caso de
Si
la
retirada
de
Fashoda
fuern apreciada en
duelo 110 aceptado, no podemos sentirnos demacuanto vale por la Gran Bret1&gt;ii.:1, si el gobierno
siado satisfechos en pui.to á decrecimento del esde Salisbury pesara en cuanto significa esa depíritu de combatividad.
forencia
manifestada por la H.epública francesa,
El revólver y el pulla! desempeftan un papel
activo en las reyertas, y sólo aquellos que no esa correccióu con que se ha manejado el gobier,
no de París,á pesar Lle sus dolencias interiores, á.
quieren leer las estad~sticas del crimen, podrán
negar la existencia de un estado de sangrientR pesar de la inestaoilidad de sus gabinetes; si se
considerara fríamente la actitud asumida por
barbarie en las costumbres populares.
Francia
en la enojosa cuc:stión, huyendo de todo
En Italia, país bien caracterizado por alarmanmotivo
de
dificultades, esquivando con exquisita
te criminalidad, acaba de formarse una «Liga
delicadeza toda. ocasión de desavenencias,, induobrera contra el uso del cuchillo.»
El 12 de Septiembre celebró su primera sesión dablemente que debíamos dar por terminado el
en Roma y en ella leyó Nori un infürme cuya incidente, y creer que las buenas relaciones, que
idea capital es una demcstración de la inefica- han unido á los dos pueblos de aquende y allende
cia de los medios reprtsivos en comparación la Mancha, contiuuarían cordiales y armoniosas,
y por ende nada perturbaría su estrecha amiscon los preventivos,
tad.
,
La policía es impotente para destruir el uso
Pero hay algo en el fondo que acaso empuje al
del cuchillo en l11s querellas; todo lo que puede
hacer es detener á los culpables y enviarlos á la Reino Unido á buscar querella á su vecma; hay algo que se ocul~a á las mirada3 superficiales, que
cárcel para que perfeccionen sus habilidades.
E! úni.:o medio consiste en una campana ex- ensombrece ahora y ¡,uede entenebrecer más adepontánea y popular; todas las personas honradas lante, basta el extremo de producir un conflicto,
deben aprovechar cuantas ocasiones tengan áma- las relaciones de esos dos grandes pueblos que
no para desacreditar el juicio salvaje que alaba en el Occidente de Europa representan las ideas
como valeroso al que arriesga la vida y mata á mí.s liberales, la cultura más 1ivanzada y que son,
cada una por su parte, la encarnación de una raeu adversario.
No es posible pensar sin tristeza que aquí don- za histórica y los porta tstandartes de les grande tantos bienes traería un movimiento de opi- des intt:reses de un gran grupo social.
nión en ese sentido, las sociedades obreras mal***
gastan tiempo y fuerzas en labores anodinas.
Cuando se estudia y se examina ese brillante
aislamiento de Inglaterra, cuando se mira s11
Dick
grande expansión por tod&amp;. la redondez de la tierra, y se veu sus naves surcando todas las ondas,
llegando hasta los más remotos climas para buscar, moderna Cartago, nuevos mercados á su producción y centros diversos á su actividad; nótase
Creta.-Fasboda. - Elaislamiento británico.- La triple sin embar~o, que en esa misma extensión que ha
alianza. -La paz hlspano-amerleana.
tomado ellmperio británico. ha debilitado su fuerNada valieron las protestas del Sultán de Tur- za y gastado sus energías, Por más que en el paquia, nada sus ruegos al Czar de todas las Rusias, s~do afto hayan llegado de los m{ls apartados
para que desistiera. del nombramiento del prínci- rincones de la tierra, donde se asientan las múltipe Jorge de Grecia para eomisario de las poten- ples colonias, representantes adictos á la metrócias y gobernador de la isla de C.reta, manumitida poli á rendir pleito homenaje á su Graciosa Made la tutela musulmana. Allá va surcando las olas gestad y á protestar su !nvariable devoción al
azules del mar Egeo, acompaftado de las bendi- gobierno ·central: las ramas desprendidas de ese
toman
ciones de los helenos que miran realizado al fin árbol corpulento
.
. cada día fuerza y vigor ,
encuentran
Jugos
propios
que las alimenten y se
su suefto de oro; allá va rumbo á Candía, donde
recibirá las aclamaciones t-iernas de los cretenses ven marcadas tendencias al self government que
que han luchado dos siglos por conseguir la liber- han aprendido.
Por rico y opulento que sea el comercio que
tad. El primer paso está dado; ya ha dejado la
tierra de Minos el último soldado turco, el último mantiene el Reino Unido con sus numerosas corepresentante de Jog califas que tuvieron siempre lonias, es palpable el decrecimiento. Las corriensuspensa la cimitarra sobre los cuellos humillados tss de ~iqueza buscan nuevos cauces, se apartan
de la hnea que las eonducía á la madre patria y
de los cristianos.

Domingo 4 de Diciembre de 1~8

D'Anunzio, otro ídolo literario, aunque menos
popular y más discutid.; que el autor de .Afedea,
trabaja también para el Teatro.
El gran estilista italiano como el orífice francés, crea ;-0r el gusto de ejercitar su:i raras facultades, y como él tiene presente en sus obras dramáticas el r1:11ultado de los efectos pintorescos y
la personalidad artística de la actriz que ha de
encarnar sus heroínas; Mende3 escribe para lll
Berbnardt, !)' Anunzio para la Duse, á lo menos
para ella fué «El sueño de una maiiana de primavera.»
Hoy es «El sueno de un crepúsculo de oto:f!.o»
el dramll public,.do por D' Anunzio en Milán.
Una altiva dogaresa de fines del pasado siglo,
ama á un joven que la olvida por la irresistible
Pantea, «cuya piel es tan blanca que parece azulada y cuy as µestallas cubren con su sombra dos
estrellas, la una negra y la otra azul.»
. La amante abandonadit comprende y explica
la infitlelidad, porque sabe que su rival «lo tiene
cautivo entre cojinei! de terciopelo, y lo oculta y
lo detiene, unido á su juventud, como la almendra á la carne sabrosa del fruto.»
Pero la dogaresa no puede perdonar el ultraje
y hace morir á Pantea, en la Brenta, una mañana
que pasa con ~u flotilla de góndolas frente al palacio ducal. En la barca de Palttea brota un incendio que susoende los cantos de la fiesta. Todos piensan en ·salvar la vida y huyen, olvidados de la hermosa cautivadora; sólo uno, arrastra
do por la corriente, grita entre las sombns: «Pantea, Pantea.»
La fábula es acaso banal, mas ¿quién no se de•
ja seducir por la gracia de las imágenes y el tono
de misterio que envuelve la sutil creación del
maestroil

-

ll)olitittt o&amp;tntrttl.

1

van por cost,,s extraftas á b.uscar nuevos rumbos.
Las. últimas not'.ls estadísticas publicadas por el
gobierno central, demuestran una disminución I!O·
table en las import~ciones y otra no-menos sensible en las exportaciones. Los encargados de vigilar ese movimiento colosal notan que día á día
les ell m{ls dif,cil enfreuarlo y dirigirle en propio
beneficio, y por todas partes buscan el modo de
conjurar un peligro i11minente, que se hará cada
vez más doloroso para aquellos que cifran toda
su vida y su riqueza en la ve utura de sus 11aves.
Han podido ob,;erv11r también, que Rüsia, Alemania y l&lt;'rancia, trabajan sin ce,ar con opuestos
intereses; que uno después de otro, cada cual de
sus gobit,rnos, han obtenido créditos cuantiosos
para aume11tar y fortalecer sus sendas marinas de
guerra. A muy cerca de dos mil millones de fran
cos se elevan l11s cantidades asignadas últimamente por estas tres potencias, para el fomento
de sus escuadras. Imposible competir en esa vfo,
imposible, aun para los ingleses, llegar en su ambición á so~tener su marina al grado que siempre
han querido, de poder desafiar por sí sola á la
combinación de dos marinas extrañas. Que corran un poco los aflos, y autes de una década, el
Reino Unido no podrá vencer en los mares á las
escuadras aliadas de su rival en Asia, Rusia, de
su escurridiza amiga, Alema1,ia, y de su enemiga.
tradicional, Francia.
***
¿Será verdad que, para prevenir esas contingencias, busCR. Inglaterra por cualquier medio un
conflicto violento con Francia, par11. eliminar de
una vez uno de estos elementos t:nemigos que se
levantan para lo porveuiri' ¿Será creíble que, conjurada la tormenta. en I&lt;'asboda, por ll\ p1 udente
actitud de los franceses, buscará. la vieja Albión
en Africi, en Asia, en cualquier parte, nuevos
moti vos de eonflicto? ¿Será dit ble que, guiada por
esas idea11 ocultas, empujada µor esos sordos rencores, arrastrada por esos odios profundo~, ha de
lanzarse contra Francia en cualquier momento
que lo juzgue oportuno? Quién sabe! En la actua·
lidad puede contar con que sus escuadras son
superiores á las flotas francesas; puede esperar
que los puertos desguarnecidos del Tonkin se
abran á sus naves triunfadoraE; que las costas de
Senegambia sean una fácil prt:sa; que las ricas
posesiones de Argel y de Túnez puedan ser ata·
cadas por l&amp; potente escuadra del Mediterráneo;
basta puede so:f!.ar con el bombardeo de algunos
puertos en tierra francesa, cuando haya encontrado el pretexto que explique la querella. ¿Pero
dónde tiene ejércitos de desembarco? ¿De dónde
toma las fuerz1:1s de ocupación, cuando su reducido ejército está esparcido por todas las comarcas del globoi' ¿Se lanzará acaso á lev,mtar
costosos ejércitos de mercenarios, cuando Francia tiene buques suficientes para defender su:1
costas, tiene guarniciones fuertes para defender
sus colonias? Se lanzará á derramar el oro á raudales en una guerra que, como dice Lero) •Baulieu muy acertadamente, puede ]'rancia prolongará su sabor?
No lo creemos; mas si así fuera, hay gran vitalidad en la República Francesa; tiene en su abono veintiocho aiios de labor constante, pacieute
y eficaz para res:stir cualquier ataque. De s~guro no se lanzaría á la aventura C!lballeresca,
pero estéril de buscar glorills sobre las ond,1s del
Océano de que son due:f!.os ahora los ingleses; pero sabría defender sus costas, sería siempre duefü. de su propio territorio, y, bloqueados todos
sus puertos, las fronteras belga y alemana por el
Norte, la frontera espa:f!.ola por el Sur, proporcionarían las puertas para continuar su comercio, y Hamburgo, Altona, Amberes, Santander y
Barcelona servirían en gran parte al comercio
francés, ¿A quién aprovecharía, pues, el b.oqueo
de los puertos de Francia, en caso de una guerra
con Inglaterra? A todus meuos á ésta; y mientras
tuviera ocupada su poderosa escuadrn, mientras
guardara f ·ja su atención en su principal enemigo, Rusia, bu temida rival, su tradicional competidora, caso de que olvidando sus promes11s de
Tolón y de Cronstadt y sus ligas de Peterbof y de
París, no entrara directamente á la lucha como
aliada, entrarfa como enemiga de la Gran Bretaña á aniquilar su influencia en el Asia.
Pensando en todo eso, creemos, pues, muy difi•
cil, pero no imposible, la temida lucha anglofra ncesa. Y aunque queden todavía motivos enojosos en el Valle del Nilo, aunque se mire flotar
el pabellónfrancésen las rivernsdel Bhar-el-Ghazal, vi~itadas por el comandante Marcband; aun-

EL MUNDO
que ~e considere esta permanencia virtual de la
influencia francesa como un ataque á los intereses británicos, todavía. seguimos creyendo que
está lejano el dia en que cesen 1as buenas relaciones ocultas, pormentida diplom .. cia, que unen
á estos dos pueblo:1.

***

Hace tiempo que viene notándose que los estrechos vínculos que unían á la Triple Alianza, se
relajan poco á poco, se aflojan y dejan á los pueblos que la constituyen cierta libertad de acción,
porque los más dét&gt;iles pugnau por respirar aire
más libre, que no les ha dejado en muchos años
la férrea imposición de Alemania. Aprovech11ndo la ausencia de Guillermo II, que iba como peregrino medioeval á visitar la Tierra S11nta y á
purificar sus labios en las aguas sagradas del
Jordán; mientras el augusto sob•~rano se eutretenía cabe las ruinas de la casa que habitó la Madre de Cristo, y pronunciaba discursos místicos
en la inauguración de una nueva iglesia luterana, hanse entendido coruialmente los gabinetes
de Parü y de Roma y concluido un tratado de
comercio fovorable á ambas naciones, tratado
que por muchos años se había cubierto de venerable polvo en los obscuros rincones de los archivos diplomáticos. Hanse entendido al fin los
pueblos latinos, hermanos por la tradici6n, amigos
por la historia, unidos con vínculos sagrados;
pues no pueden olvidar los italianos que su unidad y su grandeza ha sido fecunuada lo mismo
con la sangre de los hijos del Lacio, que con la
de los héroes que pelearon en Magenta y en Solferino; no pueden olvidar que en los pasados
días se han visto juntas, acariciadas por la victoria, la bandera de los Saboya y el pendón tricolor de Bon11 parte.
*
*
* un alejamiento de
Si este nuevo tratado marca
sus antiguos aliados por parte de Italia, la expulsión de austriacos del territorio prusiano, indica
de una manera más Bignif1cativa, cómo poi·
otro lado también se desmorona la Triple Alianza.
Italia tratando con los enemigos irreconciliables
de los Hohenzoller y Prusia provocando resentimientos en sus aliados del Sur, en tanto que se
yergue orgullosa sobre los reil!OS alemanes á los
cuales consid&lt;Jra y declara feudatarios, marcan
una nueva etapa en esa unión de la Europa central que ha pes¡¡do por tantos aflos en el equ1lihrio europeo.
Ha tiempo que el centro de gravedad de ese
equilibr"io se trasladó Je Berlín á San Petersburgo, y ya es oportuno qut: 1:se cambio se manifie&lt;.:te en las relaciones de los pueblos.
En tanto, aquel odio de otros días, que encendía
al pueblo francés al solo nombre de los que vencieron en Sedán, se calma y apacigua, ó por lo
menos no sufre las recrude5cencias y paroxismos
de otros días. Habiéndose declarado el emperador
Guillermo, con la venia del SultAn de Turquía,
protector de los cristianos al.,maues que residen
en Siria, Francia no ha sentido exaltaciones;
aunque tiene por autorización del Papa la protección general de los cristianos en Onente, ha
declarado por boca de su gobierno que no intervendrá en la de los alemanes, que vivirán de hoy
en más al amparo del manto imperial de su augusto soberano.
He aquí el fruto recogido en esa procesión
costosa del Emperador á través de las arenas de
Siria. U na recepción pomposa, aunque con grandes sacrificios, en el palacio imperial del Sultán;
ur.a visita solemne á la basílica de Santa Sofía;
una entrada semi-triunfal por la puerta de Jaffa
en Jerusalem; un obsequio de Aodul Hamid, y
una manifestación cortés por parte de sus eriemigos traaicionales.

de Felipe II, donde en un tiempo no se ponía el
sol, se desmorona y cae en pedazos en manos del
vencedor.
·
Dolorosa por demás, es la condieión de Espa:f!.a, que después de sus derrotas ve caer una á
una las joy11s de su corona; dolorosa la condición
del pueblo espa:f!.ol, que reir a, l n tan apurado
trance, cómo se pagan viejos extravíos, antiguos
errores, pasadas desidias de sus anteriores gobieruos, No pudo, á. pesar de inmensos sacrificio~, no pudo sofoc11r la ír,surreccion cubana; no
quiso conceder la libertad é independencia que
reclamaban los insurrectos, y agotada, pobre, desprevenida para 1,. lucha, así la encontró la Unión
Americana, cuando el Congreso de W a~hington
decretó la intfrvención neutral. Fué á fa guerra
por honor; las ·dolcrosas jornadas de Cavite y
Santiago de Cuba la dt&gt;jaron sin escuadra, y así
desarmada, pidió la paz. Acaso pensó que sólo
perdería á Cuba; mas ¡ay! el vencedor, como todos los que triunfan, ha querido recoger todo el
fruto de su victoria, y no sólo ha tenido que abandonar la perla de las Antillas. sino que con gran
dolor, mira perderse para siempre todo su rico
imperio colonial.
¡Cuánta lección para los pueblos! cuánta enseñanza para los gobiernos! El progreso no se detiene; en su marcha arrolladora no cuenta á los
individuos, no mfra a las razaf; sigue implacable
su camino en el eterno desarrc llo dela humanidad.
X.X.X.
1° de Diciembre de 1898.

J5d tamp ad

v1e;; ad .

BARBA AZUL.
II

El barón de Rais fué el 1·esultado monstruoso teratológico dirían los naturalistas, de una época 'de la
que antecedió, de la que fué la noche precurs¿ra del
Renacimiento, dt1 la época macábrica, de la era en que
la muerte arrastraba al mundo_ en una ronda pavorosa al compás de su doliente churumbela como dice el
viejo poema de la danza. de la muere.,; que no dice
churumbela. ~ino charambel11 (v. el ,voff de l\Ienendez y Pelayo). Con razón el Rllnacimientoprodujo en
las almas el efecto de una n,1eva vida, de 111. yid" que
volvía, de la resurrección, il resorgimento que los ualianos dicen.
La muerte para los eont~mporáneos de nuestro magnate era un imán colocado en el centro de la creación
y la ·num_,rnidad era et polvo de fierro que be precipitab:i hacia él. La Igltis1a babia sido implacable para
amedrentar_ c~n la muerte al mundo pecador; quitémoste el adJet1vo, porque todo era pecado, la vida mid·
ma ei:a el pecado ~riginal. Sucedió que quienes ae
a_trev1eron á. desafiar la muerte, que 11acida del Iaf1erno en lod dlas de la serpiente del Paraíso pugna·
ba por volverá su escondrijo arra~trando á todas las
almas, q11e quienes se atrev1an un momento á. pontir·
se en contacto coa Satanás por medio Lle! pecado
vetan tan d1ffcil ya la salvación, que sólo pensaba~
en a1_1u~ar el mal, _en extrem11r los goces de la vida, t'O
exprim1t todo ~u Jugo á la vida de los sentidos, hasta
arrojarla como uu limón sin jugo á las fauces del tentador.
L~ que hizo Rais fué espantoso, fué indecible, no
sé si me atreveré á contarlo, vacilo, ha vacilado la historia, el mismo h,tin del estupendo proceso de noble
bretón, apela al circunloquio y á las frases de disfraz: lo tengo á la victa, es horrendo. Ni el mi~mo
idioma ~e loé 1·ep01·ters. que, instintivamente h11cen
~e 1~ reticencia uu in~~rumento de lenguaie más suJ~st1vo q~e la revelac1on dii-ecta, podría decirlo todo
1&lt;10 sonroJar á los hombres Pues bien, el crimen de
Ba, ba-Azul era. el d11 muchos, era el de todos los seuiJUales, era el de todod log curiosos de sen8ación en
aqt1:ella época de sombra moral, era f'I de las pobres
muJeres que ha_cian pacto con el diablo, era el c1imen d~ 1.. s bruJ&gt;tP, el que Mtche!At ha analizado en su
marawlloao y extraño libro La Soniere, pero el crimen desproporcionado casi con el poder d.i un hombre, d coeficiente de maldad de la naturaleza humana ha lle2'ado ahi á su máximum. coufina con los t&gt;leme_ tod del mito. colinda con BPlzebuth Los otroP
Como lo habíamos previsto, en las conferencias cuando ~e emaucipabau d,11 la relfgiór, dl\lJan ti Palt~
de Paris ha prevalecido la voluntad omnímoda en el abismo; el ablsmo dio el sal~u eu t,J a.ro~ dé R~1 0 •
i¡**
del vencedor. Ni argucias, ni retórica1:1 1 ni discu•
Fué alquimista; buscó la piedra filosofal la buscó
siones prolongadas, han valitlo á los comisarios
con ahiuco infinito; la riqueza absolma e; decir la
españoles para hacer desistir á sus colegas ame- sustancia del ¡:¡oder, del verdadero pod~r,delque~on ricanos de las proposiciones formuladas en nom- vierte á la naturaleza y al hombre, en dos perros echa•
bre de esa omnipotente voluntad. Expiró el plazo dos á nuestros piPs: es el oro. ¡Una receta para hacer
perentorio se:f!.alado para la contestacíón de Es- or~l Todod los charlaLanes, todo11 los sabios, tr-dos los
de la edad que precedió al descubrimiento
pana, y Espafi.a, sin protestas, sin condiciones, eonadores
~el método científico, c1eian tener esa receta. Los aletuvo que ceder á cuanto se le exigía.
Jandrinos, padres mlsticos de la ciencia helénica de
Abandónase :a soberanía espaftola en el Archi- la ciencia humana tenían la fórmula de hacer el 'oro·
piélago filipino; cédese la i@la de Puerto Rico, la los bizantinos, sus herederoe, nos las han trasmitroo:
conocemos, eran recetas de dorador. Y junto con
isla de Guam en las Ladronas y las islas Joló; se las
es_e secreto de la piedra filosofal (era en el fondo l'l
concede una estación carbonera en las Carolinas, m1smo) babia que buscar el dti la vida, el d.- prolon•
se abandona la isla de Cuba, y el imperio colonial gar la vida, el de renovar la juventud. Y todo ello

�416

fi:LMUNDO

constitula "Ja grande obra." Cierto, no podla haber
otra mayor.
Para un loco de grandeza como Rais, para quien
qu ! TÍll. con sus d11rroches dt&gt;jar boqu1-11bit,ria dti admiración y env1d1a á la sociedad eu que vivla, y casi
lo habla logrado, era indis¡ ensable encontrar en el
fondo del criool alqulmico la fuente del Pactolo; era
indudabl11 que la eucontrarfa Se rodeó de peritos en
d arte, de clé:igos, de italianos, encendió sus horooq
y esperó, en pero ... . Todon los signos precursores del
fenómeno 11¡,arPcian, ¿cómo serla la Piedra, la Pana•
cea? De todos los colore11, probabtemente; de todod Je s
color.is en que el pri11ma descompone la luz solar; como que es hija del ¡¡ol,el sulmismo; cllacomo el sol, es la
eterna fuerz • y, por ende, la juventud eterna. Un dla,
descubierto el cri11ol cuidado11ameote, entre el azufre
tin fusión, se vió brillar algo. p111 t&gt;cia un huevo de oro
¡era tl oro! ¡iba á ser el oro! Por fln, por fin ...... unos
m,nutos mb. Avh-ar el fuego, avivar el fuego; la llama lanzó Sud d11rdo11 fgoeo11, los muros tsnrojecieron.
La grande obra ib4 á consumarse ...... Gilles estllba
muáo, teñido el rostro de fuego por el refll'jo, dos
vuntos negros como molécul•s del abismo en d cen•
tro de las pupilas redondas y azules de felino .... Ya,
ya, veamo11. v11amos ..... .Los corazones se rompían á
fuerza. de latir.
¡Qué es, qué pasa, quién llama! Oh! fllror, matad al
irupormnol Un cueri::o resuena frente á las puertas
dtll castil o; un viajero y su séquito pidtlu el puente.
i\lUA pase, que hu., a, qué muera! l!;e Mon~l'ñor el DtiJfin
de Francia que pide hospitalidad al Señor &lt;te Rd. ! Cielos, el Delffn; tragadlo infiernos.-Suena de nuevo
el cuerno .. -¿t,iué hacer? Prec•sa recibirlo; apagad
los hornos. suspended la obra, que no Sil vea, que no
se adivine nad,:. - Vistámonoe, armémonos. pr.,parad
l&gt;1s viandas y el hip.ocras; pue,pue,monseñor el Del•
fin á la casa de ijU hÚbdíto ...... Y entró tll príncipe,
viendo inquieto con ilus ojos de zorra en torno suyo,
escudriñándolo todo, retratando en su memoria par&amp;
siempre, con una sola ojtiada, los detalles del mobiliario y los rasgos más latimos de laa fisonomlas. Monseñor Rl Ddfiu iba a llamarse, en el trono de Francia,
Luis XI. •
Cuaudo partió de Tiffanges el prlncipe insumiso
que andaba de acá para allá en husca de cómplices
en su rebe•ión contra Carlós VII. todavfa activo, á
pesar de sus desordenes seniles, Silles que no habla
consentido en a) udar al hijo contra su padre y su
rey, recurrió á nue"OB g_• stos, á nuevas 1,curas, para
rehacer d milagro que efltuviera á punte de verifi•
carse en su crisol maravilloso la formación del bue•
vo filosófico. Y como ya corría la voz de que faoricaba
oro, y tll queda sostenerlo frtinte á los que le facilita•
han recursos en anticipos de rentas ó sobre Mpotecas
de sus bienes, materialmente hacia correr el oro en
su casa, en regalos, en orglas, en vajillas suntuosas
y 10 arrojaba me:;.clado á la plata viva (mercurio) y al
azufre en el fundo de sus crisoles. Y, nada; el mistnio alquímico no torn11ba á real!zaree.
Entonces tint\ a en escena un joYencito, un damisel
italian&lt;&gt;, traído á toda costa de Florencia por los agentes del barón. Prelatl, a~i se llamaba, era en sus veinte ó veintidós año• una eiJna de ciencia, d-, la verdadera ciencia: en el fondo de la alquimia, ahi donde la
sombra se condensaba en -noche, él por medio de fór·
mulas cabalisticas y espeluznantes conjuros, se ponla
en contacto con el autor mismo de la cieucía, cou Sa•
tanás, la btirplente enroscada en el árbol. del Paraiso.
Comenzaron las evocacione~ enloslaboratorlos de los
castillos de Rais, ó en la negrura de las f61Yas que
los rodeaban, á la luz de la,luua, la suprema bruja, la
que cruza el cielo como una barca de oro tripulada
por las almas de los muertos, ó muestra su faz redonda y burlona á la Tierra que bebe en sus miradas la
luz muerta del Sol
Se ap ,raron las fórmulas, se consultaron noche y
dia ,os grimc,arios, se vislumbraron fantasmas, se escucharun rumores misteriosos, @e percibieron en las
complicadas oscuridades de las construcciones gótic88, lineas, perfiles espectrales en el limbo imprllCiso
que separll la alucinación de la visión real, y nada,
nada en suma; la naturaleza entera, violada, profanada, sacudida, machacada en el fondo del alPlirez mágico no dej~ba escuchar una respuesta, una palabra,
una luz. nitda; sonidos casi irrt1altis, que par1&gt;cfan co•
uatos de lamentos y fugaces condf'n~aciones de sombra que parecían esbozos de fantasmas.

•••
De la exasperación pasó Gilles deLaval á la desesperación; la ruina, d naufragio, el hundimiento más
espRntoso de la vanidad más loca estd,a ahf, á la vista, en el horizonte; eRe diablo si venia, ese si desplegaba y tPndía en el horizonte la enorme membrana
de sus alas negras ¿Que hacer? Prelati, el !lacerdote
del mal, le decla: aún no hemo11 andado más que la
mitad del camino: declarémonos súbditos de Sataná@;
firmad el pacto. El señor filuda!, tenla todos los atrevimientos y todas las superoticiones y alguna vez todas las astucias; Gilles firmó con su sangre un compromieo de servir a Satanás; pero reservando su alma
y la duración de su vida ¿qué e11 lo que daba entonces el magnate? En realidad dió su alma y su vida;
ofreció al rey del abismo, en cambio del poder y la riqueza, sacrificios humanoe, y firmó.

¡Sentirse en la mano del diablo y no verlo, no poder
objetivarlo nu 1ca cuando ee le sentla de11trc.!. . .. ..

¡Trazar cfrculos mágicos, dibujar en los muros eignos
y hieroglifos evocadores, empuñar la e¡,pada simbóJi c11, quemar incienso y polvo ae piedra imán, blan·
dir el candtllab.o mistelioso y pronunciar til conJuro:
"Barron, Belial, Satanás v Beelzebuth, e::n nombre de
la Trinidad, en nombre de Maria la Yirglln, que aparezcáis, que nos habléis, que hagáis nuestra volun·
tad, venid, venid-•1ve11i od roluntatem meam et pa•

ciam tibi quidquid voluerit excepta anima mea et diminutione vitue m ea.

b:l &lt;11liblo ¡,or boca de su pontifice Prelatti pidió sRngre. no ¡,. saugrA de los gallos y dll la11 tórtolas que
ha5ta eutonces Gilles le había t1acrificado, sino san·
gre humana y sangre pura, sangn~ de inoctmtes, san•
gre de niños ... ... ¡Cierto dla se prt'sentó el magnate
en el circulo mágico llevando como ofrenda á Satán,
la mano, el corazón, los ojos de un niño!
Una sombra de muerte cayó sobre Tiffang"s, una
sombra espesa que SEi confundió con 111 vapor de sangre que dti ahf y de ;\1achecoul y de N •lltll~, 11e l'xba•
Jaba sin cesar! La wujtlr y la hija de Gilled de Rid~,
huyeron, no sablan lo que pas11ba, no velan más que
las prodigalidad .. s locas de aquel hombre, pero huyeron. Porque Barba Azul uo es matador de sus es·
posas (no tuvo n,ás que una C11.tar!na dll Thonars) es
un watador de niño~, es un 1;eir11dor implac11ble de la
vida humana en f1or, es la Bestia de Exterminación
En un circuito que 11braz.tba parte de Bre::,~ñ-t, de
Anjou y de Poitou, empezó á s11ntirse un malesuir indd1nibll'; el dolor sordo, iuconsolable é iuconsolado,
de algunos bogare,, ha bia saturado de miedo y lá·
grlmad la atmóeftira· ¿Qué pasaba? ¿de dónde venia la
angustia del pueblo? Hablan d11sapar!lcido algunos
niños y sus padres que los hablan bu8cado por caminos y 11ldeas, hablan eEcontrado mi.dres llorosas y
padres aterrados que contaban la miijma histori.l; en
Nantes misma en la capital del ducado bratón, ae ci
taban caeos de desaparición. ¿Quién se loa lleva?
¿Quién roba á los niños y á l. s 11dolescented? Nadie
lo BRb1a . ..... l'aHor~11 ó pastoras, barqueros del rio,
muchachos y muchachas, parl'cian tr11ga&lt;1os por la
tierra. Por las encrncijadas de los parques, en Jugare~ @olítarios, en las calles eombrillB de la ciudad. se
h11bla visto un hombre disfrazado. luego otros, fre .
cu,mtl'mente una mujer de nombre odioso, la Mefraie
también vdada de negro, y entonces era cuando las
desapariciones llenaban dtl espanto y horror á las familias ..... .
Los ingleses piden n ,ños de Francia, decfan algunos, y hay que dá. setos ... ¿Pttro quién se los da?
Pronto no hubo duda: el pobre pueblo tuvo que hacer
su propia policía y atando Indicios y fijáodo,e en que
las desapariciones se hablan verificado precisamente
en la6 cercanias de los castillos y pos'lsiones del señor de Rais y cuando él ó sus hombres paPab8n s;or
ellos, concluyó que el jovlln castellano de T1ffange11
era el autor de 1u¡uellos crimen11s sin re¡.,a1ación ¡ay!
sin reparación posible, porque era rico y poderoso como nadie. El pueblo sabia, y Asto corrió de barrio en
barrio, de aldea en aldea. d .. boca en boca, tll ! ueblo
s11bia que Gilles ePtaba l'&amp;cribiendo un libro de magia
con eimgre de niños y se lo dedicaba al diablo. Y el
diablo debla eetar satlsf..cbo, quizh no pedia tanto;
yo creo que el señor de Rais le daba horror.
¿Qué hacia este hombre? Sus agentes, suR cómpli·
ces. 111 espantosa Mefralt1, se 11cercaban á los uiños
de diez á vl'inte años les hablaban dll las muavilll&amp;s
,te los castillos de Machecoul, de Tiffaoges, y de grado
ó por fuerza loe llevaban á él, los pre.eotaban amord11z~dos al barón en su propia cámara, que era el
cuarto del tormento.
Aqui empil'u el tartamudeo de la historia. Relatemos rápidamente.
Las victimas, hombreó mujer, generalm~nte adolescentes, eran atadas con una cuerda y suspllndidas por
el cuello d&amp; un gancho colocado en el muro; pronto
empezaba la asíixla y la agonía, entonces ...... Antes
de morir el inocente, era rápidamente descolgado. se
le dejaba volverá la vida, se le colmaba de halagos,
no vela más que sonrisas. Cuando ya parecl11 recobrado, uno de los cómplices le amordazaba rápidamente de nuevo y el mariscal d11 Francia, el guerr11ro
de Orleans y de París, se a"rojaba sobre él cuchillo
en mano, lo cosfa á puñaladas, alguna vez le rompia
el cuerpo con una e11taca, le descubría las entrañas,
se detenfa, volvía, era el artista horrendo del asesinato y la crueldad: un Ntrón, un Tamerlan habrlan vuelto la espalda. El señor de Rais espiaba el avance del
dolor y de la agonia, las ú1timas claridades de la vid!i
en los roJtros, la invasión á oleadas rápidlls de la
,wmbra. Y rela, rela y sus cómpllcl's relan también;
lo que da compasión en un animal, en el toro, que ya
destrozado interiormente por el e3toque de uno de
esos repugnantes histriones de la sangre y de la
muerte, se empeña en no caer y 111 través de su11 ojos
vdados parece lanzar una suprema mirada de desprecl9 al matador; todo en fin lo que despierta ó la
piedad ó la repugnancia. ó el asco en la naturaleza
humana, era lo qne aquellos hombr"'B encontraban soberanamente risible y divertido. Raís se sentaba muchas veces eobre el pecho de sus victimas para espiar
hasta el oostrer crispamiento de la agonía
J ll'spués se decapitaba al cadáver y se reunía en
jurado aquel grupo satánico, único probablemente en
la historia del crimen, para decidir si aún era hermoso el rostro después de la muerte .... .. Hemos bajado
salvando detalles impoeibleAdereferir,hasta .-1 último
peldaño de esta espiral del Infierno La esca!R sigue
hacia abajo, pero oculta :va por las aguaa del MarMuerto, ahí donde, rRducidas á c .. nfzas, IAa ciudades
nefandas fueron sepultadas por 1a Ira del Seifor. Todo el fuego que las ab1 asó habrfa sf&lt;to poco para la cámara ensangrentada del barón de Rala.
CnRndo la inesperable tragedia habla t"rminado,
cuando, 111 demonio que aquel verdugo tenia sentado
Pn los riñones y que metia sus mil tentáculos 1&gt;or todos 1011 canales de eu eangre emponzoñada. y que se
asomaba al rostro con los ojos verdes y la boca llena

Domtn,ro 4 de Diclemb!"fl tffl 1R!l8.
de sangre y de baba, se habla hal'tado de aquel eepectácuto 11in igual, entonces el matado:: calarendldo
en su lecho y sus cómplic&lt;'S ee apresuraban a lavar el
pavimento, 1011 mur0t1, 1011 muebles salpicados de 11angre y eu la chimenea 11testada de enormes tueros encendidos, iban quemando a pedazos á aquellos má r,
tires cuy as alm11s airadas, dice el hi11toriador de R ais,
deblan clamar venganza ant11 el Dios d ti la misericordia, Si, de veras; la ju11t1cia á veces no put1dt1 couctibirse sino bajo el aspecto tle la venganzit
Un acto como el que acabamos de describirá medias ¿habrá dej'ldo 1oco de remordimiento y de o&lt;tio
de si mismo al homicida? ;Locol J11más lo 1:stuvo¡j1tmás perdió la conciencia del mal que bacta, ni la iuteligencia neta del alcance de su culpa. Claro que no
era un normal; ciare que el suyo 1'8 un caso de patologia moral d11 teratología. ya lo dijimos. pero no era
ni siquiera t:l loco moral de Lombro~so; se sabia res •
ponshble. tenia m1fldo á la justicil,. esperaba atrapar
al morir la puot11. del cable de l• at rición, que baja 4
la tit&gt;rra por uu escotillón del cielo. 1Y tenla relámpagos de r .. mordimi11utol D" cuando en cuaudo se le
11orprendlll vagando por ha sol11dadea de su; castil los ó dfl sue tiflrras, exh11lando grito3 d11 dolor. ¿Pero
no soñaba e~te hombre, D1011 w ,o'' l:"undó por 63te
tiempo nna fiesta dejicada á los Santo~ Jnocent,.s.
tlmplol H zo celtib, ar cou tona po1upa "n 11u capilla,
llena de inoce.,tee tambit\o, que la cuchilla habt .. ptsrdooado, pero no el pecado, una misa solemnlsima d Hrlicada 111 diablo en BPlcreto Alll donde habl11ba de
Dios, del Altísimo, de S.1.b'fSth ,.¡ ritual. alil decfa. Harron. Blllial, 8atán. el mol vado Y narla. y uadit: Harron. Belial, Beelzebtith no venlan; y Gillt's de Laval
Sil hundla más en el abismo Cuando 11e víó obligado
á vender uno d,, sus ca•tilloR, hizo bajar al fon&lt;to de
un subterráneo á 11us cómpl1cee y de Ahi, dfl un lo ' O
nauseabundo extrajeron 10• hueovs de ochenta . 11criftcados los condujeron en lúgubre procesión por el
Loire hasta llegará&lt; tro castillo en cuyas chimineas
incineraron los desp&lt;&gt;jos de los niños, que no representaban ni lit mitad de los que hab1an Pido martirl•
zados
Y este ultraj~ iaverosfmil, increlble si no estuviera
comprobado por las d .. claracioned conteete11 de los
testigos y por la conft'sión d~l ml¡,mo reo, duró y per•
duró Hubntiempoparaque se formara laleyenda,para
qu11 se esfumar,in
el vapor d11 sangre las llneas d,1
la fi11onomla d .. Rqis. pua que el pu~blo cantara en
suP f1esta11, endecha11 de dolor y dti odio, antes de que
l111gara el Juez .... H11bonecehidadde una imprudencia del barón. de que atRcara en uua iglesia á los que,
en nombre del Duqu11 de BretHñ•, se hablan apodt1ra•
do de uno de sus ca11tillos, rara que unll mano de hle,ro, aunque ron el guante morado del Obispo, cayera
sobre él. ...

"º

*·•

La Iglesia suele desempeñar en las edades feudales un papel divino de justicia; inqui, iJora, per~eguldora de hP-rejes y de bruj-ts suele ser odiosa por ignorantll, por despiad11da; pero cuando se iergue frente al barón feudal y arranca al débil de la mano del
hombre de presa. entonces es augusta .... Lo fué en
e, proceso de Gille111 aglomeró lits pr,1ebaa, lo obligó
11 conf~sar, lo arrodilló ante ella, pidiendo perdón á
Dios y á los hombres .... Y ya maduro para la muer
te, lln vista de sus clamnres penitentes. le levantó la
exMmunión v lo entregó á la ju$ticia del duque.
Gilles de R!iis fué sentenciado a morir en la hoguera. pero era un ,rran señor, pero era un mariscal de
Francia. pero itún durante el proceso, cosa inaudita,
se le habla permitido 11lu'iir la prueba del tormento y
no murió quemado sino que antes fué extraagulado
sobre la hoguera misma,¡Yungrupodegrandeeseñoras bretona11 que uo euu ay! las infeliclls muchachas
de Pléeur, recogieron el cadil.ver sobre la hoguera y
le hicieron funerales cri@tianosl Cuánto habrla goz11do este hombre que era un abc.,so de vanidad, que
l'xclamaba enfáticamente: •oadie ha hecho lo que he
hecho yo,• qu11 se sentla org-ullow con el espanto que
producla. si se hubiera visto objeto de estos honores!
Ohl si hubiese vivido el ttirrible Barba-Azul ,in poco
antPB que Dante. con qué voluptuosidad de indlgoa•
clóa s11blime lo habrla hundido en su infierno, liÚn
desp11 é 1 de las ab~oluciones rte h lgle-ial Rleplsodiu
de Hugolino, el devorador de rne propios hijo3, palidece ca~i al lado del crimen del 11i,ñor de Rioi ➔• ¿Stlrá
posible que no haya habido un infierno para él?
¿Por qué este furor de castlgoi' Porque fué el profanador absoluto del dolor y rle la muerte. No por
matRdor, sino por ......... En 111 fondo de la gran sala
de bóvedas ojivales, alta .v fria. en que se juzgó á
GilleR de Lava!. señor de Rais, habla en un altar un
crucifijo entre dos cirios encendidos Al pie dtii altar,
delante de una mesa tendida de n11gro, estab1m sent11•
doa I0R ju11ces presididos por el Obisi,o de N an1ee,
Juan de Male~troft. Clérigos, nob les, criados del Duque de Bretaña é individuos del pueblo, se aglomera•
ban 11n PI otro 11xtremo de la nave. En el centro, el ¡¡eñor de Rais, horriblemente llvldo, pero con voz alh y
clara hacia pausad,imente confesión de sus aelitos;o cho
ó más años de crimenes sin nombre desfilaban 1tnte
aquel grupo de personas. que ya lo sabian todo por las
declaraciones contestes de los cómplices pero que es•
cuchaban atónitos .... Cuando llegó á loe detalles nefandos del martirio dReus doscientas victimas, el silen•
cío tomó el carácter del estupor, ha11ta los muros parecían más mudne de lo que eran; la luz gris de Ül'tubre
que penetraba por loe vitral11s no parecfa la luz de e~te mundo . . .. ~ntonces los jueces se levantaron A un
tiempo, hic!Arnn callar un minnto al reo coofeeor y
el 11nciano Obi@pQ, con las m• nos trémulas de Pm0·
ción y de horror, cubrió con un velo negro k efigie
de Cristo ....

lJomll:i,&lt;o 4 &lt;1.- Dicrnmbre de 1898.

EL MUNDO

4L7

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Domingo 4 de Diciembre de 1898.

EL MUNDO

418

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41 9

EL MUNDO

Puente colgante t-n el riu de A.tarasquillo, construido por el Sr. Teniente de Ingenieros Rodrigo Garcta.
EL CAHPA.MENTO.-Terrenos de la hacienda de lJocoapa.

EL.SIMULACRO DE GUERRA

¡rarse del orden y hermosa pn•pectiva de Jas tiendas. alineadas en una llanera y muy cerca de la mon•
tañll,

EN

SA.N NICOLA.S PERALTA..
El Colegio Militar emprendió la expedición dP. Pste
año el dla 16 del mes de Noviembre último y bl 27 dd
mismo hizo un simulacro de guerra á inmediaciones
de la Hacienda de Sao Nicolá11 Peralta.
Acompañaron al Colegio en su expedición de práctica dos comoañias de Batallón de Zapadores, un escuadrón del 10º de Caballería y unll sección de Ar•illerria.
El campamento de las fuerza11 expedicionarias aparece en uno de nuestros gubad:&gt;~. Por él puede juz-

Hubo varios ejercicios militares de táctira y tiro J1\
blanco, colocándose á, te á dlstancia11 de 1000- y ¡j{K;
m .. tro,.
Desde que llegaron los alumn ~R al lugar del campamf'nto empezaron á construir las foniflcac'ones pa8aj .. ras y dos puentes requP.riiio, por los planes 11stratégicog objeto :&gt;.e la expedición.
~l Tenieme deiogenierus Jorge Ménd1-1z dirigiS h
construcción de un reducto d11feusivo, sobre uua loma,
aprove~hando con intelig11ncia la condición dd wrre
no. El reducto constaba dfl cinco caras de veioticmco
metros: tres de ellaP, contados sobre la cresta interior,
con relieve de un mf'tro 40 centimetros de ancho y
un metro de profundidad.

El fo o tenia 2 metros 40 centlmetros y p otundidad
variablP.
Las otras dos caras del reducto eran deforma triangular.
Un perfil llamado de Versailles coronaba laobra,Pn
cu.v a organización se aprovecharon los elementos siguitfotes: dos barbetas para una pieza, y dos cañone•
ras; un 11blockbou11e," reducto, una tr11vtlrsa encupltal
y una linea de palancas de 10 metros que protegla la
entrada de la obra; dos abrigos para tiradores en la
trinchera intMior de la gola, con buf'n'IR defensai, 11ccesorias á saber: 36 t.rampaR de Jobo, 480 metros c11adrados de red de alambre, 40 metros lineales de aba,
tid1111; habiéndose empleado para el revestimiimto de
los taludes interiores del parapeto, ceEtooes. fagin11s,
zarzos, adobes y céspedes, y para proteger la cabeza
de los tiradores, aspilleras formadas con sacos de tierra sobrl'I el plano de fuego.
El total-'~ excavaciones que se practicaron fué de
1261 metros cúbicos, siendo el nromedio de hombres
que trabajaron diariamente 110, pertenecientes á las
compañias de Zapadores.
En estas obra11 hici1-1ron su práctica H6 alumnos.
Duró la construcción ocho dias, habiendo formado
el plano general el Tenientt1 Méndf'z.
El Teo,eotfl de la Plana Mavor Facult,dva Rodrigo Garcla, dirigió la constrÜci:ión de un hermoso
puente suspendido sobre el rlo de Atara11q11illo que
corre en una barranca de seis metros de pr.. fundldad.
Se emplearon d;s resiRtentes cables dti cáñamo de
cuatro ceot!metros de diámetro y dos ¡rnodes caballetes para apoyar el tablero ,obre los ca bles.
La construcción fué sencilla y se utilizllron pocas
vigas y tablúnes.

El puente tenia una extensión de 1ó metros de lar,go por 'l .50 rte anchura
Desfiló primero la Iufanteria para l'Xperimentar su
-resist~ucia, calculándose ésta en 5 toneladas por lo
menos.
Después pasaron los dragones y los carros.
Terminóse el puente en seis dlas trabajando en él
algunos zapadores y naciendo sn práctica el cabo Joaquio Maaffs y alumaos Manuel de la Cuesta y Nicolás
Martioez que en la clase de Pu,..ntes Militares y For. ticación Permante, presenent11ron buenos exámenes.
Algunas veces lus sr,rpnmdió la luz dd alba trabajandtl con el Teniente Garcia.
Además se construyó un puPnte de soportes flotantes de 39 metros de largo por 2 metros 62 centimbtrus
de ancho, sobre un ojo de agua. que se halla cerca de
Cocoapa, para el paso de las trt-111 armas y se colocó
una pasadera de barriles de 16 metros de largo por
1.73 de ancho, para el paso de lainfaoterla solamentfl,
La construcción del pr ente, que fué muy delicada,
por haberse calafateado la madtlra, duró ocho dia• y
fué dirigida por el Capitán Francisco Aguilar, haciendo su práctica el alumno Gustavo Acosta.
La pasadera de barriles de que hemos hablado fué
botada y construida en 11 boraa.
El simulacro fué dirigido por el General D11n
-Juan Villej?'as, f ormando su E,tado M11yor ..1 Te
lliente Coronel Bernardo Pa1afox y el Capitáu Fortiuo
Dávila.

Los alumnos hablan abandonado su campamento á
las ocho de la mañana y á las diez comenzó la acción.
Según el plan del combate, se debla atacar el reducto defendido por el enemigo, en movimiento en•
volvente v simultáneo.
El redu"cto se hallaba en una pequeña loma eepar11da
de otra loma de mayor extensión,!\ cuya falda está la Hacienda de Cocoapa, poi un 11mplio camino carretero.
Al Sur de esta segunda loma. ha:,. otraemioencia que
es la dominante, estando separadas ambas por el barranco que sirve de cauce al río de Atarasquilo, .v so •
bre el cual se construyeron los puentes de que antes
bemos habl~do.
l!:l enemigo, representado por unB Sección de Zllpadores, ocupaba el reducto p ovi11to de artillería. Previendo el ataque había hecho cubrir dos puestos a van•
zados con infantería y uno con caballerla, deja:ido
también una guarnición de dragones en la Hacienda
de Cocoapa.
A 500 metios de distancia de loA puestos avanz.• dos
se hallaban en linea de colocación de compañf11, las
tios compañías del C.&gt;legio Militar y las dos de Zapl\dores estando la Artillería y Caballeria en 11us rebpec·
ti vos pu1-1stos.
Comenzaron los movimientos al toque de ataque. La
prim11ra compañia del Colegio avanzó siguiendo la
dirPcción de la vertiente de la pequeña loml\ situada
al Sur del reducto, es decir hacia la izquierda,:v la se
gunda compañia avanzó de frente por el camino ca-

DPsfile después del shnnlaero.

rrt&gt;te1 o, en tanto qne las dos compañlas de Zapado•
res Pe apod-,raban del cerro de Atarasquillo, que co•
mo de mayor elevación ofrecia grandes ventajas. La&amp;
avanzadas del enemigo se retiraron combatiendo.
L'l- caoalleria de loe as11ltantes se dividió en do.a
alas, avanzando por derecha é izquierda 1\ través de
JaR lomas. para ::nirse en el punto opuesto al de su
prim.,ra coloJación, despuéd &lt;le efectua:- el movimiento eovolvent1
La llrtfl leria llev11 ba un 11ostén especial deuoueccióu
de Z·1 padores y otra de R uralea del Estado de México,
avanzó para ¡ranar la loma de Atarasquillo y como !a
pendiente es f 1cil llegó á situarse bien protegida e1n
ser viijta por el reducto. Apareció en la eminencia,
cuando las dos compañia11 de Z'lpadore11, desplegando
en tiradores. avanzaron de nueve psra protegerá 11u
VPZ á los alumno~.
En estos momentos el fuego se generalizó y los
11saltantes fueron trepando á la loma del reducto slu
cesar un sólo m ,mento el fuego. Por fin a~ completó
el envolvimiento y el enemigo, antes de verse eatr ·
chado en circulo más cerrad(), abandonó sus posiciones y emprendió violentamente 'la retirada.
Entonces cariró la caballería para perseguir á los
prófugos. rePpuéa de que una de las secciones desalojó al destacamento que guarnecía la Hacienda de
Cncoapa·
Los alumnos estuviPTon muy diestro&amp; fin todas la1
maniobras, demostrando ijU gran aprovechamiento.

(Fotografias tomadas por los Sres. A. Saldívar y A. l\Iartel.)

11

Hora del rancho á la o:rilla del ojo de agua de Santa Catarina.

�EL M{TN1)f'

420

UN ijETEOROI~TERESANTE
[Colab01acl6n)

Domtngo 4 deDic lembre de 1898

1

Domingo 4 de Diciembre de l¡'S:18

EL MUNDO

halo se fué disipando. y á la 1
habia des11 parecido por completo.
El grabado que acompaña á esta11
liut111s es de fotografia directa
11 btl'uida por el director del ObserV .ttoriu de la Escuela Nor·
wa.l para Profesora!'. Represen·
t11 únicamentA una fracción del
halo porque de otro modo se h11bri11 velado la placa. En este ob ·
servatorio se ha seguido obte·
IJiendo fotogr11fias de nubes,
exh-titmdo clichés verdadera·
meIJte curiosos é interesantes.

El sábado 19 del pasado Noviembreá las 11 l 45 minut•&gt;s de la wi.ñana se observó en esta capital un fonóm,mo meteorológico muy curioso y cuya vnific11.cióa 110 e11 muy frecuente. Ese fenómeno fué un halo
i,l cual comí.te en un circulo colorido QllP r"tl..-a al
Sol por todas parttis á. una distancia de 2:2º á 46"
Nadie desconoce el experimento qu., conb1,;te en
hacer pas11r un haz de rayos solares ll traYéS de un
pri~ma de crist11l ó de ttal gema, lo que trae consigo
la descom¡;osición de la luz bl11nca en los siete color~s del e11pectro: rojo, anaranjado, amarillo, verde,
azul, índigo y violeta, que se veo claramente en PI
UN ENTIERRO
arcu iri~. Pues bien, e~tá. demostrado que estas nubecitas filamentosaR y blancas, suaves y tramp11rent,s 4u" se llaman cirrus, están formadas por cristales
Los arfütas afectos á la «pindc1 nieve. Y no podia ser de otro modo teniendo en tura de géuero,• vense naturalcuPnta que la temper11tura de aquellas regioves es m.,nre nblig11dos á. escoger, code 60° bajo cero, como lo han indicado los in,trumen- mo a,sun o de sus creacionl'S, los
to~ re¡nstrado-es env'ados Últimamente desde Parle a..:ont11cuniento:1 mas concretay B••rlin en "dobos sondas." Resulta, pues, que la m.,nte rtsaltantes de la vida hu•
iuz blanca del Sol al atravesar esos prismas de hielo mana.
Asi, desde el inmortal Fortuny
puede pro,lucir variados meteoros ópticos.
El silbado 19 del mes próximo pasado, el ciPlo de hasta los novlsimos escolares de
México se hallaba cubierto por u,,a capa finísima de las academias alemanas, han pinci-rrus tan fma y tra~pareute que á traYé3 de eH11, po• tado repetidas veces bautismos,
día obaerva::se perfectamente el htirmoso azul dPI ai- matrimonios y sepelios.
re, y esa es precisamente la nube apropiada para la
Es evidente que en esos ac,mtecimientos que marcan, per de•
cirio asi, las t-tapas de la vida humana, es donde más resaltan las
!ltmsaciones y costumbres de una
época.
Es bien s11bido que la pintura
cuenta en Alemania con aventajado11 cultivadores, y muchas es·
cuela A de ese pais se dedican con
especialidad á la •pintura de géi::ero •
El cuadro que hoy ofrecemos
á nuestros lectorPs. se debA á. un
joven pintor de Weimar, ,valter
Hannemann, y repres..,nta _nentierro, como fácilmente se comprende á. primera vista.
Las figura~principales son dos
mujeres-viuda é bija-que es•
tán en el dintel de la puerta por
donde el ataud acaba de salir pa
ra ser conducido al cementerio.
En torno de ellas varias gentes
del pueblo forman UlJ semicirculo, y las miran con profundacon·
verificación del halo. Además, PB preciso que la cria- miseración.
fantasía del espectador vuet,alización del agua se b11ya velificado con lentitud, laLa
al mirar el cuadro y las b.&gt;nd11s
~in que el'viento la haya turbado, pues ~i la cristali- emociones
de su pecho
ración es rápida los cristales no result~l_l trasparen• expontá.ne~ surgen
mente.
tt,R ni regular11s, y el meteoro no se verifica.
Desde luego secomprPndeque
Según M11riotte para q,ue el balo se verifique debe
la escena pasa en una casa hu•
h..1ber unos cristales en po8ición tal que reproduzca ·milde,
en una de esas grandes
,.¡ mfnimum absoluto de desviación de loe rayos, decasas de obreros que abundan
hiAndo encontrarse el Sol a una distancia angular de en
Alemania, La viuda y huér·
2 ,0 io-ual á. ese minimun de dedviación.
fan&amp; ocupan mejor posición que
El "circulo de 22º que se produce al rededor del Sol, los
demás habitantes de la cay c¡U" puede produci~se también al rededor d~ la lusa; eso se vé en su .distinción
IJ&amp;, iiene la zona rnJa por dentro, de~pues sigue la
su traza.
1111aranjada, Juego la 11marilla etc, basta llegar á la y l'n
Y hé aqui, que ante el inmenso
violada. que fo1 ma la zona ext11rior. !:le ve por esto dolor,
esos c-breros olvidan sus
de los. colorrs PB á. la invnsa ~el
de proletarios y comparten
411e Ja ~isposición
arco-ins,
en el cual el r, JO queda por fuera y el v10- odios
muy sinc..,ramente la pena de 1011
lat\o por dentro.
deudos. Tal vez les sL-va de conJ.&lt;:n el halo observado en México el dla citado el ro- suelo
propio. ver que la muer'
jo, el anaranjado, el Bmarillo .Y el verd~ eran clara- te tambiln
hiere á. los que están
mPnte visibl11s; el azul, 111 ind1go v el v10lado forma.han una zona confu11a que se pt&gt;rdia entro el fondo arriba.
F.l colorido del cuadro es de
hrillante del cie!o El fPnómeno fué sin t'mbarg-o muy una
frescu-a maravillosa.
hermoso. Como á las 12 y 30 minutos de la tarde el

otro, en fin, (Y esto era causa de m/\s de una
preocupación entre las muchachas de la aldea,)
que la había visto en el palco de un teatro llamando la atención del público, por lR cantidad y
tamaño de los diamantes con que se adornaba,
tanto como por su hermosura.
A cada ur,a de estas noticias, el bueno del padre Guichard suspil'aba y elevaba los ojos al cielo, suponiendo piadosamente cuál era la causa
de tales psosperidades.

............. . ...... . .................. ...

Cmm del Sr. Jtlannt&gt;I Bnch

Nt

l:a Glorieta Colón.

(Jasa del Sr. Othon Ver,:es en la calle
de los Inválidos.

Un.a prima mensual.
Accediendo á la Policitud de muchos de nueFtro&amp;
favorecedora!!, El Mundo Ilustrado, volverá ó. repHrtir entre los subscr1t.&gt;rt1s desde el mes próximo un"ºlumen mensual como prima, según se babia estado
haciendo anteriormente
En consP.cuencia, sólo daremos un p\i.Pgo de novela
en el cuerpo del periódico, suprimiendo las cuatro p:iginas adicionales que sustituyen la prima en volllmen separado.

La XIII Exposicional Nacional de
Bellas A.rtes.
La próx:ima Exposición de Bell11s Artes ee el tema
obligado que ocupa actualmente la atencióa de nuestra. sociedad.
En consecuencia., El Mundo Ilustrado fiel á su
pro¡Z'rama de registrar con todo esmero los asunto3
del dia, ofrece ásus lectores unasección especi11l, profusamente ilustrada, que se ocupará. dPl espPrado
1ocontecimiento artlstiro y que empezara á publicarse desde el próximo número.
Piezas para las Posadas.
Anunciamos á nuestros lectores la próxima pubii ·
cación en estas columnas de un juego completo de piezas de baile para las posadas.
Todas esas piezas son inéditas y escritas especialmente para los abonados de nuestro semanario á
quienes como en otra ocasión hacemos este obse·
quío,

-¿Qué quieres, muchacho?-prt&gt;~untaba con
-earifi.osa voz el bueno del padre Gmchard, cura
de la pequ,iña p irroquia de «L,i, Fl~che,» á
un rapazuelo de cinco anos, que demasiado pe•
queño para poder tirar de la campanilla, apo•
·r,.eaba con todas sus fuerzas la puerta do la casa
c~n una piedra enorme para sus manecitas.
-Sefior cura, le traigo un recado de la tía Ger•
vais-dijo con aire de misteri?·
.
-¿Y qué quiere latíaGerva1s?-a~ad1ó el buen
•cura acariciando las sonrosadas meJ1llas del pequen.o que impresion~do por la p_resenci~ del seftor cura se había qmtano la boma, deJando al
aire una maraña de rizos m~s dorados que las
mazorcas J.e maíz de los campos que rodeaban el
presbiterio.
-Pues .... me envía ó decirle que Collinette
se ha marchado.
-Bueno-repuso el cura.-Pues ya volverá;
andará de correrías por el bosque.
-No-dijo el rapaz con aire convencido.-¡No
volverá, porque se ha marchado con un sefior!
-¡Ah! Cómo es eso?-dijo alarmado el padre
Gnic.hard.-Vamos á ver .... txplícate claro ...
·Qué seilor es ese?
-·Un eenort-afi.'ldió el chico encogiéndose de
hombros.- Uno del c11stillo de la Vrilliere que
iba en su coche.
-Pero tú lo has visto?
-Sí1 seilor·1 yo estaba con Nícol cogiendo hierba para la ca bra, cuando la vimos pasar_en el coche por el camino de Orleans .... Por cierto que
nos saludó con la mano-afladió el pequen.o con
•cierto aire de satbfacción.
No quiso oír más el cura, y temiendo _alguna
desgracia irremediable para 1:1quella loqu11la de
Collinette, cogió apresuradamente ~u sombrero
y el paraguas y se dirigí~ á ~oda pnsa á casa de
Ja tía Gervais, donde hacia uempo se bailaba Collinete encargada de servir á los parroquianos
los jarros de espumosa sidra, tan apreciada por
los bebedores de aquella lccalidad.
La desgracia era cierta.
Cimsada de sufrir los contínuos rrgan.os de la
tía Gervais, halagada por los requiebros é impulsada por sus instintos de lujo, babia cedido á
las tentadon1s prr,mesas de un huesped del castillo, compailero de armas del hijo del marqués,
haciendo tal vez más fuerza en su corazón de 1!)
ailos los engom11dos bi¡rotes del elegante militar,
que los dicharachos y las rudas maneras de los
mozos de la parroquia.
La tía Gervais se lamentaba amargamente de
la ingratitud de Collinette, á la que había !ecogido al morir sus padres, per_o sus lamentac10nes
tenían un gran fondo de ego1:;mo, pues no era
el menor de los alicientes los ojos de Collinette
para el contingente de mozos que se reunían por
las tardes en la tabe1·1ia de la tía Gervais para
trasegar á sus estómagos enormes jarros de si·dra.
El padre Guichard hizo algunas tent:tivas pa_ra
reclamar á la fugitiva, pero no obtemendo nmgún resultado desistió de ello, encomendándola
devotamente á su Angel bueno.
Poco á poco se fueron olvidando de ella, y pasados algunos afios no faltó quién, al regresar de
París, asegur~se que la había visto una mañana
por el boulevar con un g:i-an sombrero ll~no . de
flores· otro juraba y perJuraba que la hab1a visto
en un' magnifico carruaje un día de carreras, y

En el afio de 188*** surgió un grave conflicto
entre los vecinos de la parroquill de «LaFléche.»
Se acercaba la fiesta de la Asunción, patrona
de la aldea, y las obras de la iglesia se habían
paralizado por f11lta de dinero.
El arzobispo nada µodia dar, ni quería pedil',
pues estaba mal con. el mi11hterio, por las recientes órdenes sobre ltt ensefürnza.
El Consejo municipal Ha radical y se negaba á
toda entrega de dinero, y p11ra colmo de desventuras, el diputado se empeilaba en que la tiesta
se celebrase en la iglesia de la paaoquia vecina
«L'Hardouille,» p11ra vengarse de «La Fléche,»
que le había negado sus votos en las últimas elecciones.
Todo, antes que ~ufrir esta humillación, ·pues
«La J&lt;'Jéche» y «L'H11rdouiile» eran rivales desde
hacía siglos y po&lt;!as eran Ins romerfas en que no
había golpes y descalabraduras de cl:lbezas entre
-los mozos da una y otrl:l ¡.,arroquia.

421

bían dt-spedido sin darle la más pequeña esperanza de obtener los suspirados 15,000 francos.
Atolondrado y sin saber ya qué resorte tocar antes de volverá «La Fléche» con la c11beza b11 jaá
dar cuenta de la ineficacia de sus gestiones, y
donde seguramente sufriría mucho su prestigio
y sería objeto de las burlas y sarc11smos de los
tres ó cuatro librepensadores de la localidad, que
no dejarían escapar tan propicill ocasión para
martirizarle, se dirigi ó como última esperanza á
c11.sa de un antiguo amigo, con el que siempre había seguido amistosa correspondencia, no ob, t mte las diferencias de ideas que los separaban.
Autor dr1tmático muy en boga y avezado á todas las truhanerías de la vida de París, 11cogió al
buen cura con los br11zo• abiertos, le co11vidó á
a lmorzar y oyó pac.ientemPnte el rel11to que éste
le hizo de su infructuoso vL,je y de sus fundados
temore~ de no obtener nada.
-¡rifi querido Guic.hard! le dijo su amigo. En
el asunto que tanto te interesa, sólo veo una manera de que puedas salir airoso: un poco difícil
es, por la condición de la persona á ll:l que debes
ir á ver .... . . pero, qué diantre! todo antes que
«L'Hardouille» triunfe, como tú die.es.
- Y esa persona es,-preguntó el cura.
-La amiga favorita del Ministro de Cultos.
-¡Oh, oh!-exclamó el bueno del cura, poniéndose mAs colorado que una amapola.
-Sí, sí; ya comprendo que te ha de ser algo
duro el tener que recurrirá ella ... . Pero es buena muchacha y en s11 clai;e, de lo mejorcito que
pasea por el bosque de Bolonia. Además, á todas
estas mujeres les gusta hacer ostentación de su
influencia con los imbéciles que por ellas se arruinan, y no hay una que no se jacte de tener sentimientos religiosos .... Decídete, y ¡quién sabe si
-de un tiro matarás dos p:ljuos, volviendo al redil á esa oveja descarriada!
-Cómo se llama?-preguntó el cura.
-SAbelo Dios! Ella se hace llamar la señora
de Va\noble, y por este nombre se la conoce en
l&gt;t vida gal11nte. Dicen que guardaba ovejas en
no ~é qué pueblo, y que su primer amante la hi- 7,

j

A g-randes males grandes remPdios. Tal fué la
símesis del discurso que pronunció ante los notables de la parroquia el padre Guichard, · quedando acordado que saliei;e inmediatamente para París á fin de impetrar personalmente del ministro de Cultos los 15,000 francos que faltaban
para·Ja completa terminación de las obras de la
iglesia.
Once días llevaba ya en París el padre Guichard y con espanto veía que estab:t tan adelantado como el primero.
Nada había podido conseguir.
Había subido escaleras, hecho antesalas, visitado al ministro, al subdirector, al director tal y cual,
y unos con sequedad y otros c.ortesmente le ha-

zo educt.lr cou tvdu esmero ....
La verdad es que cuando se.presentó hace algunos ailos en París, sus magníficos ojos nrgros,
límpidos, rasgado,, brill~ntes comq pocos, y de expresión verdaderamente eüloquecedora, causaron una revolución en el Jockey
Club, en el Sport y en la alta banca, y á los pocos
meses ya tenía un hotel y m11gnificos diamantes.
Por ella se han arrµinado cuatro ó cinco estúpidos, y últimamente, lord .S *'** se suicidó en Mó·
naco abrumado por el spleen y sus desdenes, después de hqberla paseado por Italia y Rusia con
el tren de una princesa real. ... ¡Pero es buena chica! .. ¡Buena chic.a! _. .
·
Mientras así se expresaba su amigo, luchaba
el bueno del cura con mil encontradas ideas. Repugnábale acudirá tal persona; pero el llpremio
del caso, y cierta esperanza s~creta de ganar un
alma para Dios, pues todo sacerdote ti, ne algo
de misionero, abogaban en fa.vor de la proposición, y sobre todo, lo que mAs espoleaba al buen
sacerdote, era el temor de no ver aquel an.o cele•

�•
422

lr.f,MUNDO

Domingo 4 de Diciembre de 1898.

cuando muchacha á los piés de mi cama en «La.
Fléché.»
-Pues eso es fácil-contestó con bondadosa
sonrisa el cura.-Deja aquí todo esto y yo me en- cargo del cambio.
-Hoy no es posible-ailadió la joven lanzando un suspiro-pero más adelante yo us juro que
acudiré á vuestra bondad¡ mientras tanto, dejadme las seftas de vuestro domicilio en París, y per••
donad que os deje, pues voy á ocuparme de vuestro asunto.
A la maftana siguiente, un portero del ministerio entregaba al padre Guichard un sobre en el
cual se encerraba la orden de pago de los 15,000 ·
francos para la terminación de las obras en la
iglesia de «La Fléche.&gt;
Al mismo tiempo dejaban de parte dela seilora
de Valnoble una caja cerrada, con encargo de que
no se abriese hasta llegar á la parroquia citada.
La llegada del cura al pueblo fué un acontecí•
miento, y su fama creció cien codos, con gran
despecho de los librepensadores del lugar, que
no comprendían qué resortes podía haber tocado el cura para conseguir tal éxito.
La estupefacción de los vecinos de «La Flécbe»subió de punto al poder admirar el día dela fíesta una magnífica piel de _armilla que cubría las.
gradas del altar mayor y un p:-ecioso frontal bor•
dado de oro, que hacía juego con la casulla del
oficiante.
Lo que más llamaba la. atención de las coma- ·
dres de la aldea, era un corderito, cuyos ojos los
formaban dos hermosos diamantes en el centro,
de los bordados del altar.
-¡Qué preciosidad, seftor cura-decían entusiasmadas-qué hermosos ojos . . ! ¡Cómo brillan!
Y contestaba el bueno del cura, con sonrisa un
tanto enigmática:
-Efectivamente, son muy hermosos aquellos,
ojos • . .. ¡Cómo brillan!
brarse la fiesta secular de la patrona en su querida iglesia.
-Desde aquí se ve su casa-dijo el amigo que
maliciosamente había llevado al cura á las cercanías del «Arco de la Estrella.»
-¡Ea! Buen ánimo y á la noche ya me contarás el resultado de tn entrevista.
-¡Todo por la «Fleche!»-affadió soc11rronamente, y cruzando la calle, dejó al bl¡.en cura,
plant-ado frente á un hotel de magnífica apariencia, morada espléndida de la buena amiga del
ministro de Cultos.
No fuero11 largas las vacilaciones tlel padre
Guichard; apretando su breviario contra el pecho y confi11ndo en éste y en sus cabellos blancos, atravesó con paso rápido el anchuroso vestíbulo, y subiendo la escalera de mármol, cuajada de macizos de flore~, se hizo anunciará la sefl.ora de Valnoble, Una doncella de aire desenvuelto y remangada nariz le hizo entrar en un
saloncito tapizado de telas japonesas, no sin advertirle que la seffora podría recibirle, pues aún
estaba en el ba1io, lo que no dejó de aumentar las
confusiones del cura. Pocos momentos aespués
volvió á buscarle, y llevándole al tocador de la
seffora, le rogó que esperase un poco, pues la seftora saldría en seguida.
El lujo maravilloso que le rodeaba en muebles
cortinajes y alfombras, los mil cachivaches que
cubTían la mesa del tocador colgado de raso azul
y encajes, y cuyo uso no podía adivinar por más
que los miraba, lo suave y templado de la temperatura, y sobre todo, un perfume fuerte, acre
y verdaderamente sensual, que acortaba la respiración y hacía latir las sienes, que saturaba el
ambiente con ráfagas embriagadoras, aturdía más
y más al pobre cura, que ya
casi si:1 arrepentía de haber
idc cuando alzándose una cortin¡ se precipitó en la estancia una nube de gasas, enea•
jes y lazos de color de rosa,
que envolvía á una mujer her•
mosísima, de amplias :y-esculturales formas, apenas cubiertas por tenues gasas, y cuyos
ojos negros, grandes, rasgados magníficos, se fijaban en
el c~ra con cierto cariñoso respeto.
Al verla, el padre Guichard
dió un pa,so atrás, y alzando
los brazos al cielo exclamó con
el mayor asombro: ¡Tú! ¡Collinette!. . . . . . ¡Ahl ¡Desgraciada! ..

-¡Yo misma, seftor cural-contestó la joven
inclinándose respetuosamente y llevando á sus
labios el extremo de la faja de seda negra que
ceftía el cura.-Pero sentáos-aftadió para rom•
per el hielo de aquella impensada entrevistasentilos 11quí, seftor cur11, y decidme á. qué debo
el honor de vuestra visita• .
Un poco repuesto de la sorpresa que había experimentado, y tranquilizado, en parte, por los
modales respetuosos y deferentes dela joven, empezó el padre Guichard, con voz aún balbuciente,
el relato del asunto que le había llevado á París.
-¡Oh! . ..Si no es más que eso-aftadió Collinet•
te-podeis contar con que es cosa arreglada: aoy
mismo hablaré á Pablo .... perdonad, quiero decir al seffor ministro, y mafiana tendreis la orden
de pago en vuestro poder .... ¡yo os lo prometo!
Podeis creer, sefior cura, que me considero muy
dichosa pudiendo hacer algo en vuestro obsequio
y en obra tan meritoria ...... Más de nna vez suspiro acordándome de las inocentes fiestas de «La
Fléche.»
-Qué, no sois feliz?
-Feliz? No, seilor cura; este mismo lujo que
me rodea me ahoga más de una vez, y aunque
mis caprichos son ley para mis ..... .p1'otectoi·es,
esas mismas atenciones me atacan los nervios.
Mirad-dijo golpeando con su diminuto pié, coquetamente calzado con una chinela de ra&amp;o veis esta soberbia piel de armiño que me sirve de
alfombra .... ? Pues procede de un manto real, el
que usó en su coronación el rey de S ...... y que
lord Stais compró á peso de oro para ofrecérmela
como recuerdo de las fiestas de la coronación á
que asistimos ... Pues bien: de buena gana la cambiaría por la deshilachnda alfomtrita que tenía

MUXAN DE BEAUVILLER

MADRIGALES
I
A. UN AS. VIOLETAS,

Dulces violetas del color del cielo,
Que cultiva la mano delicada
De aquella por quien lloro,
Más desdeñosa cuanto má11 la adoro:
Si por ventura, unidas tiernamente,
Ceñís de Laura la serena frente,
Decidle mis dolores
Y aplacareis ¡oh flores!
De mi cruel adorada los enojos:
Pues ella debe amaros, cuando os dieron,
Su alma el aroma y el color sus ojos!
II
DESDEN.

Corté una blanca flor, de mi ternura
Slmbolo puro, y la ofreci á mi dueño;
Ella, con rudo ceño
Entre su mano, que la nieve imita,
Crüel la toma y aja su blancura ......
Lejos de si la arroja (¡oh ruego vano!)
Cayó la flor marchita,
Pero al caer le perfumó la mano!

III
A UNA. ROSA.,

Pura, fragante, hermosa,
Reina serás del blanco ramillete
De tiernas flores que mi fe le envía!
¡Cuánto envidio tu suerte ¡oh dulce rosar•
Nacer te cupo en venturoso dial
Llega y al seno cándido que adoro,
Donde serás de amor purpúrea enseña
Lleva de ar.oma el virginal tesoro
'
Que la aurora al nacer te dió en exceso:
Que Laura, en cambio, te dará risueña
Miel de sus labios al calor de un beso! '

IV
INVIERNO,

Duermen bajo la escarcha en la pradera.
Del invierno crüel á los rigores,
Soñando con un sol de primavera
Las aves y las flores .....
Asf, del alma en la estación nublada
Acurruca.de, trémulo de frío,
'
Duerme soñando con tu azul mirada
¡Oh Primavera! el pensamiento mio ....
FRRNANGRANA,

Do mh1pc 4 de Diciembre de 1898.

Es el ronquido horrible. el estertor humano de aquel
maldito animal; si, por mi desgracia lo oigo dentro de
mi á todas horas.
¿Lo oye usted? Pero no; usted no puede oírlo. Y ¿no
seria posible por algun medio hacérselo oir á los demás? ......... .
......Y acaso serla inútil, porque los señores curiales se han empeñado en cometer una injusticia.
Pero ya pasó. Volvamos al asunto.
¿Que si me empeño en Bl'guir sosteniendo eso que
ustedes llaman fábula? ya lo creo; es la v11rdad: yo no
he dado muerte á una mujer He extrangulado eso si
-una venganza fosta, exquisita, dulcisima.-á mi gata
morisca; pero yo lo sé bien, no hay en el Código un
articulo para ca11tigar el asesinato de una gata.
Usted no puede pensar como los dem~s, porque no
es vulgar.

EL MUNDO

...

bugia ni la agrietarían por todos lados, con sus mordiscos.
Si deseeperado por el insomnio, encendia luz para
leer, ya no los veria cord_endo junto á las paredes en
busca de sus madriJ?"Ueras, deelizándoRe :,,ápidos, eilen•
cloeos, como si sólo fueran siluetas, aéreos, fantasmagóricos.
Acaso ni sal drbn. J 1icen que les huele á gato.
Soñé cen el silencio.
Pero ¡ayl asi como lo oigo abora,asi lo oi aquella noche; mire usted como se me erizan hasta los pelos de
la barba.
No era el ronquido natural de todos los gatos Era un
ronquido estertoroso, era la quPja acompasada de un
enft:rmo que dormita. Un lamento salpicado de ronquidos. Lo principal l'ra el lamento, y sólo como la harmonía el go, goriteo, el ronquido e.pumajoso de eeosfelinoR domé.tiCOP.
Mas aún;.;.sabe usted? como si en una misa de re·
quie111,, el mismo muerto rezara, y los frailes le hicieran coro con sus voces cavernosas.
Los ratones me pisaron.
Tuve paciencia; la dePperté moviéndola sobre · la
poltrona;-me causa horror aquella poltrona cuando
la recuerdo.
Tendría alguna pesadilla. ¡Pobre!
En efecto. me miró, eomo las personas á quienes se
despierta repentinamente, cuando tienen una pesa•
dilla.
Deeputl-s se desperezó v acurrucose de nuevo.
Cubierte hasta la cabeza, entrecerrando los párpa•
dos, comenzaba á ensombrecérsfme la inteligencia, y
de Dl'evo se l.:vantó en medio del slle.ncio el maldito
quejido.
Pero ¿qué tPndria aquella gata? ¿Padecerla algún
mal ffsico? ¡Qué sufrimiento moral la turbarla el
sueño?
Otra vez, y otra más la despnté; mevefa tristemente y volvla á hu!ldirse, volvia á perderse en aquel para mi insondable oréano de su sueño.
Y siempre, en medio de la silenciosa obscuridad, se
alzaba aquel lamento salpicado de ronquidos, como
se hiergue en medio di'! templo obscurecido por negros pañoe, el catafalco cuajado de flamas amarlllentas, severas. tristes, pavorosas. El silencio era un paraleliplpedo truncado, ¡ayl muy irregular-mente, es•
pantosam.,nte truncado por la voz de aflicción de
aquella enferma; porque de seguro estaba enferma.
Entonces sentí curiosidad: seria útil saber que enfermedad era 1a que provocaba en un gato ese quejl•
do humanizado; un caso patológico curioso.
Y la dejé pasar PD mi pobre cuarto el resto de la noche. á costa de mi tranquilidad.
¡No estaba Pnfermal
¡Me repugnó y la odié!
-¡Llévatela, lej9e de aquí, y regálala, mátala, haz
lo que quieras de ella, pero que no pase aqui la noche; prefiero los r11tones,-aún cuando me devoren
hasta á mi" mismo-le dije á la vieja, y se la llevó en•
vuelta en un saco.
Al lh•gar tranqullo en busca de mi duro lecho-eK
higiénico ¿verdi,d Doctor? el colchón duro-alll estaba, alli instalada en su roltrona favorita.
Oiga.me usted: si todavía está en casa esa poltrona,
que la quemeB; no qni~ro encontrarla ahora que
vuelva,
Se levantó y encorvándose, alargó la mano izquierda
como lo hacen algunos chiquillos para saludar á sus
conocidos.

Mis defensores se empeñan en demostrar que estoy
loco para que no me lleven á. jurado . ¡Vaya una manera de defender! pero usted hará. justicia, usted informará en conciencia, y me entregará. á los jueces; y
el jurado-usted lo verá,-el jurado me absuelve:
¡Si no pueden, si no deben condenarme!
Verá usted:
Aquello era ya una burla: no esperaban la noche
paradesllzarfaeraoie sus diminutas cavernas, cautelosamente, sus cuerpecillos color de sombra; no, á todas
horas, en pleno dia, se les vela trepar por mi mesa, y
por mis estantes, asi~ndose con sus rosadas manos á
los lomos de los libros ó á 11111 molduras del mueble.
Y después, en mi habitación, lliempre tranquila, ese
ruidito que hacfan sus dientes, dientes de roedor, contra las hojas de los pobres libros, rasgaba por todos
lados el silencio.
Y un dla, la sirvienta la llevó. Fué en
la mañana, cuandc- me aseaba para salir.
No corrió á escondersfl temerosa bajo
algún mu..,ble; subió confiadamente á una
vieja poltrona, y se instaló alli como un
amigo que visita á otro.
Atentamente me observaba; y como
vergozanda de que su pelaje parduzco no
estuviese bien limpio, comenzó tambien
su toilette; se pasaba la mano repetidas ve•
ces por la cara y se asomaba á inspec•
clonarse el pecho, Juego, CQmo para consultar, me mfraba, y volvía á su tarea.
No me causó mala impresión. Hasta llegué á acariciarla. Enarcánaose me dió
las gracias.
Y eso, qufl nunca fui amigo de los animales doméatícos.
Siempre he gustado de ver tra~ las rejas
de una jaula, a1 m11gestuoso carnicero rt·
volviéndose inquieto, bramante, furioso,
por no ser libre y no poder hincarme sus
zarpas y suR dientes; las caricias torpes,
empalagosas, del perro que nos retrata en
el traje sus manoR asquerosas, oh . ... siem...._,, .,
pre me han repugnado.
' , ''~-' i
Llegó la noche.
(;.Por qué llegó?)
¡Qué felicidad! Ya los roedores no turbarian mi sueño,traveseandosobre mi cuerpo; no cenarfan con las estalactitas de la

423

La vieja sirvienta me lo dijo: la habfa llevado por
,la-tarde muy lejos, á la casa de una comadre, y al anochecer habla vuelto.
• -Pobrecita, no la eehe ueted. mi' e como vino de
tan lejos; quién sabe si ahora no lo moleste.
Y yo pensé; l'n verdad. quizá e~ta noche esté más
tranquila. Puede haber sido pasajero ese estado de
excitación nerviosa Veremos.
No sé ~i fué que me venció el cansancio. ó realm~nte ella estuvo tranquila en las primeras horas, pero
después comenzó.
Al principio, entre suAños, fue como el ruido que
hace un Insecto que ee nos mete en nna oreja, y fué
creciendo, creciendo.

í

¡Ya! el mismo qut&gt;jfdo, el mismo ronquido estertoroso, el mismo lamento de muerte, y haciéndole coro
los ratones en los libros; algunas veces, me parecía
que con una risita chillona se burlaban de mi.
Calculé en la obscuridad adonde estaba la poltrona
y ¡zas! le arrojé la novela que estaba en mi buró. Lan:
zó un quejido débil: ¡esl' el era de gato!

Y cada vez que el lamento mddito'volvfa
á revolotear como asqueroso murciélágo nor
la alcoba, le asestaba un nuevo golpe· la bujía, la palmatoria, rollos de papeles, en el
paroxismo de la desesperación hasta mi despertador, fueron á rodar sobre ella ó en las
inmediaciones.
Afortunadamente amaneció aquel día más
temprano que otros.
. . . No parecía guardarme rencor,Me miraba con pupilas tiernas, inmensamente tiernas.

y

'

�424 -=-===========~===~~=======2E:!L~MU!![N~D~0:?;·========-=---~~=_:,;0::,:n~m:,:i~n,:;,~~n.;:4;,.;rl~A=n~i=~l=P==m=b=r..e"'1=~--1898
__._
Primera un pinchazo en la nariz, luego
sacarle un ojo: el otro no, para que pud1e·
se verm~ á mi, ásu verdugo; perforarle la
lengua, cortársela y prenderla en sus propias garras; y para burlarme de ell~,. cou
RU propia mimo. srpar11da ya, acanctarle
la carilla para lavársela. Y luego sacarle
el corazón para saber cuAl era la causa
de sus dolores.
¡Ja, ja, jal Ahora si creo que me estoy
volviendo loco
Abl si no hubiera Códigos y jueces, y
pNicias, vería usted cuantos hombres mat• bao á otros asi. con esa crueldad. Yo
no; ¡yo no he matado á esa mujed

¿Se ha fijado usted 11lguna vez como miran A su
amante las mujeres of,mdidas por él mismo, cu11nao
va á llegar la reconciliación? Pues asi.
Alg1ma vPz me parPció que 1&lt;aliRn de su pecho susJ&gt;iros que procuraba ahogar ¿Ese dolor que sofocaba
durante el dla en la plemtud de sus facultades. era
el que por la noche, cuando la fatiga la rendia, hada
explosión?
A menudo me diri¡z-la sus miradas, con aquellos
ojos 11xtrañamente brillanted y atractivos como los de
una tísica.
Llegué ll. pensar ~i estarla aquPlla hembra Pna~orada de algún hom~re, y generalizando con fal~cta,
en su rudimentario mteJecto. como lo hacen los mños
que llaman papá á todo hombre que ven, me confundirla con el objeto de PU amor.
No comió; en su poltrona pasó largas horas arro·
jando por la ventana sul'miradas pardas, y dejándolas irá perdene á lo infinito.
.... Allí la encontré de nuevo la tercera noche.
No iba con exitaciones, nada de estado morboso;
en estado normal.
No bien sepulté la luz de la vela en la obscuridad
de la alcoba, cuando brotó de su pecho el maldito
quejido. Culebreaba por el suelo ó trepaba hasta el
techo por los ángulos diedros de mi aposento como
lo hactan las ratas.
O salia en espirales que se elevaban como el humo,
y a~!, as! era, gaseoso, transparente, pero negro, muy
negro.
Lamentaciones de joven enferma, dolorosos quejidos de mujer moribunda, pero muy humanos, más, so
brehumanos; como la voz de un muerto que reza en
su misa de requiem y le hacen coro los frailes con voces cavernosas.
¿Qué me importaba ya averiguar qué ejercito de
fantaEmas pasaban bailando dauza macabra ante sus
pupilas romboides, cuando corría el tdón de sus párpados?
Sus dolores me hacian sufrir, por egofsmo; yo siempre hf'I sido muy egoiPta. Aunque ¿quien es alt•tJ.idta
en el fondo, -sincerameme?
.¡No cree qs•ed qne puede haber habido desequilibrio fn sus facultades mentales, Doctor?
¡Figúrese usted, qué ridiculo! Con mi traje blanco
dti dormir, pisando sin hacer ruido. y con la mano derecha, cogida por la pitrte posterior del cuello para
que no mti c. usara daño, la endiablada gata, esa endiablada.
¡Aquello fué horroroso!
Ya no era el quejiuo dJ niña enferma, de mujer mo•
ribunda.
Era grito desesperado de mujer furiosa.
Algunos congéneres suyos, atraídos por los gritos•
llegaron
Imbéciles!
Tomaban aquellos lamentos por los ahullidos de la
hembra en celo.
Se Je acercaltan y se les arrojaba encima, llena de
odio, fiera, aterradora, y l::s ht:ría.
¿Pod1a yo acaso durmiri'
Le abrí.
A pesar de que SUR pitos eran de mujer, usted
comprende quti no esfAcilconfundir una gata con una
mujer, digo por el tamaño. No tenia remedio.
Yo 110 t1mdria temores de que viniese como en el
Gato ..Negro á retratarse la figura de la victima en la
pa, ed que estaba á la cabecera d~ la cama. No _me
· arrepentirla como Poe en 1'U persomJe, de haber eJercido esa venganza justa. C,,mo el p11r, tio de Byron
que colgó de, cit-lo de su cama la espada con que dió
muerte á un pariente suyo, colgaria yo la calaverilla
de la gata.
¿Usted ha vibto un cráneo de gato? Son curiosos
¿verdad?.
Y lo h11 hiera hecho, si no me hubieran aprehendido.
¡Qué justicia!
¡Pobre paisl
Si no fuera porque deseaba dormir y porque tenía
miedo de salir con las manos acar1enaladas, la hubie•
ra dado muerte con crueldad, como dicen los timoratos.
¡Cómo me habria deleitado con sus sufrimientos, ya
que ella me habla causado tantos.

Fué obra de st&gt;gundos.
Allí estaba, en la sombra, brillándole
fm,fóricamente los C'j08, chispeándole comn dos faros lt1janoS,í la vió usted?
Fué la última vez tn que me mi~ó con
sus pu¡,ilas ti ero as, inm_ensamentti tu,r~as
y podero~ameute atractivas. como de 0J&lt;,11
dti tiEica.
A mi nadie me quita que sus miradas eran amo•
rosas.
Eso me exasperó má~.
,
La acaricié,y cuando Petaba confiada, rAp1damente
le oprimi el cuello con ambas manos.
l(Muerta!! Parecía que :va antes había matado á ot:-as
por el mismo método ¡qué seguridad!.
.
_
¿Esto? ¡ah! es verdad; una convulsion lah1zo aranar•
me. Yo creo que fué sin intención. Me ha d. haber
agr~decido que la libertitse de la vida
Y arrojé su cadáver á la puerta de mi cuarto.
Oh, si he sabido lo que ibaá pasar, a~tes me lo ~omo
Eso dicen: qne alli á la puerta de m1 alcoba m1de.·able, se encontró el cadáver de una mujer con la11 huellas de la extrangulación.
¿Y no puede haber sid.:i otro PI criminal? ¿No puede ser una de tantas comcidencía3?

El alina es como arroyo cri•talino
que de una cumbre inacce~ibl~ urranca
en busca de los mares del dei;tmo:
corre suave ó febril se dPsbarriinca;
y en vario modo e~ con diverRa suerte
agua que se desborda ó que se ebtauca.
El alma mía. rt&gt;t.-mplada y f11ntA
á golpes de dolor, .tOr~ente h 1 111do
,
que furioao lanzara himnos cte muerte,
v que después por el amor vP_ncidn
se arrastrara á tus pié~ cual 111erp&lt;1 loca,
pronta ya á dar el tentador ~ilb:do.

... f;;;~t~ct-~~-~~¡;~i~~- ~~~·¡·¡~é· ~¡ i~t~~-~~..q;;·~·;:~·;~~:

di, ¿verdad?

FRANCISCO ZARATBI Ru1z.

PAGINAS DE LA MODA

s; te espanta t&gt;I rep_til, la magia invoca

de tu mirada eléctrica; y al p1111to,
arrancando una fuentt&gt; de lll roca,
resucit11ndo á Lizaro difunto,
barAs que del reptil brote uu alarlo
sér celtistial de harmónico co0Ju1Jto,

como el Fausto viejo y acabado
brota del F1msto .. moroso, y como brota
el arrtipencimiento del pecado . . .
La illf ncia que pasó, la edad rPmota,
que siempre destilada cae "¡ pozo
con la monotonia de la guta;
y luego mi ilusión de incauto mozo
41111 se de11vaneció cual hu,uo al viento
dejándome un hastío en cad&lt;1. gozo;
todo ello p11ra mi fué 2 caso 111iento.
pero impulso no fué se_r nunca JJurln
ni amor, ui voluntad, 01 pem11m1tlt to.
Sólo tú, sólo tú rompes el nudo
de mi suerte fatal; haces qun Pn flores
retoñe a f,n mi conu.ou di,.11udo;
y logras. con~olaodo mis dolo!ªª•
que 1111 l'temlce pero no envt-Jezca
con el tiempo el aU1or dtl wis 11mures;
logras que ya j'lmás se desvanezca
m1 e1 ót1ca i!Ubtón: que no concluya,
sino más bien quti con el tiempo crezca......
Pueda qu11 el tiempo "'olador destruya
hombre11 y monumentos y ciudade11.
puede que el alm'a. hasta los cielos huya:

es justo que en mis cánticos se esfumen
siquiera dti tu ima~en los perfilti"
cuando la11 horas dd dolor me abrumen,

***

425

EL MUNDO

AMOR NUEVO.

puede que indePcriptible11 tPmeestades
sacudan t'Ste muudo en su cimiento
y llegue el fiu dd fiu dti 1as edades:
pued11 que se desquicie el firmament9,
mas tú subsistirá~ en d Dios mismo,
hecha amor, volui,tall. y p~nsamitmto.
Hecha amor. Por un mAgico espejismo
te veo coU10 palma en las arenas,
como rayo dti sol en el abismo,
y así en las horas de 111 fci serenas
creo que llegarAs á ser guirnalda
de mi glori1t y consuelo dt, mi11 penas ....
Hecha al par voluntad, sobre tu falda
recostaré mi frente pemadora
ó de 1&gt;scabel te ofreceré rui e~palda,
hast:I. que llegue la esperada hora
de lucha diaria, y me 1::ctimulo 1::ntonces
de tus ojos la. luz que es 11,z dtl 11urora.
Si te molesta el ruido de los b1011ces
ampárame en tu cido y hat1 que gire
la pue.ta del perdón sobre sus gonces ....
H .cha al par pensamiento, PI que se inspire
caate á los Roplos de tu sacro llUIDt'n
y tu bond11d y tu belleza adwire:

Mire usted: yo cre&lt;' que el v1-cino que cieclara que
me vió entrar del brazo de una mujer, es el mismo
asesino, el mismo homicida, que ha querido pe1judlcarme.
A mi cuarto de estudiante nunca ll11vé mujeres; yo
le juro á usted por .... por el alma de la gata, que no
había visto ese cuerpo asqueroso, lleno dtt m11ncbas
y cicatrices, horrible, hasta que Jo vi en la plancha.
Si antes la hubiPra conocido puede ser que si la hubiese matado por fea y por asquerosa. pero no.
¡Ob! rinda usted 1tu informe favorable; que me lleven á jurado. Y se harlL la luz.
El jurado - usted lo vE-rá-el jurado me absuelve.
No soy un homicida; soy u1.o hombre que ha matado
una gata.
O que se aprendaá todos los que han matad,, gatos.

Domingo 4 de Diciembre de t~

puesto que tú. mientras la miel destiles
del amor, lograrás que confundido!!
estén á tus at&gt;riles mi11 abriles ....
Te amo como la cuerda á los sonidos,
cual las sombras al actro te des-:o,
pienso en t1 cu11l las a ve11 tin sus U1dos;
y hasta creyese en Dios si fuera atPo,
al escucharte h ~ blar como te eecucho,
al verte fulgurar c&lt;,mo te veo ....
Cuando lo quieres tú me rindo ó lucho:
y asi oblánnote en fin mi fuerza vana,
poca 68 la frase y lo que bieuto es umcho;
porque al ver en tus c&gt;jos la mañana
alborear de mis dias de conrnelo.
como quien t-chi:. A vuelo uua c~mpana
echo también mi corazón á vudu 1•••.
JOSÉ R. UH :&gt;CANO.

i'ig. l. - Gran capa de lujo.

FJg. 2 . - Traje de tertuUa.

Fig. 3.-Elegante traje de casa.

J_...,A VANl:DAD.
Sin que puPda nono&gt;rse Pn dil'cmión ni por un momento es iodud&amp;ble quo Dios pudo y debió hacer al
hombre más p!'lrfPcto.
Esta imperfección depende probablemente de que
quiso h11c..r la obra tan de plisa, que muchas y muchAs &lt;'0~11s BA 11' qnedMron en el tintero.
Debió á mi juicio empl11ar en vez de 1'eis dias unos
doce ó quince, ó c1111ndo mPnos ocup1tr el séptimo en
vez de echarse boca arriba á contemplar su obra
maestra
Aei al menos ~tquiPTa con eRA dia d~ má.11 1 habríamos
tenido una séptima partf'I de vicios y dPf11ctos menos,
y una séptima más de pPrfoc&lt;:ionPs y virtnd1111.
Pero en fin ya el mnnd" no se ha df'I voh-l'r á hacAr
y tenemoR que t&lt;m~rlo como f'Ftl\: salvo qud se le
ocurra á Dios mandarnos otro diluvio lo que mucho
dudo, porque aeostumbrado á no hacer nada en tantos y tantos 1tiglos. ba de Ancontrar un poco peqado el
pon!'lrse A fabricar un muudo nuevo sólo por el placer
é:11-1 ahogarnos
Sobre todo; lo ouf'I le ha dA rletenPr no es por cierto
el tr11bajo de abrir las catarat&gt;1.s del cielo para con•
vert1rnu~ e·1 rana-a. 9ino una gravl' cuestión que eR•
toy BPguro le ha de haber preo. upado d&lt;&gt;srle que por
mal de sus pecados creó 1111~!1 ptcaro mundo, y Asta
cuestión es la siguio&gt;ntfl: qu11 habil'lnrlo puestn 1111 aten
ción y cuidado P1tpecialmentl'I en lo que él consideraba.
su mPjor obra, hay.moa salido tau imperfectos, y sea•
mos casi ca,i lo que 1.. salió pl'or
Le ha de a~altar la d 1trla de que Rf podría r11Pmplazarnos con otra cosa mejor, es decir: sl podría hacer
bombrt's m1&gt;jrr •R y Re dirá que como más vale una
cosa mala conocida que una buena por conocer.y que
lo ml'jor de los dados es no jugarlos. noR deja asi como somos, aunque esto le cau~e la molePtia de tener
•
que pegarno~ alguno11 tirone, de orej11s ó de mandar•
110s á los dominios tie Plutón cuando hacemos el viaje d11 este mundo al otro y comparecemos á su pre •
sencia.
El homhr11 !'18 frdudablemente un ser lleno de defectos y de debilid,ad 111 qu•i han nacido coi: él y de las
que no ae puede desp1·Pnd!'lr, no ob•tante que la educi.ción modifica e8encialmente en muchos casos estos
defectos y debilidades.
Para 1il que frlamente pienRa y observa el mundo,
1Flg. 4,- TrajecUo para niña d.- 9 á lOailos. para el que se coloca eu la posición de espectador, el

Tig. :,,-Fro&lt;'k para niña de 11 á I;! años.

�Domingo 4,j_e Diciembre de 18911,

l!:L MUNDO

421

, ELMUNDO

Domingo 4 de Diciembre de 1898.

NUESTROS GRABADOS.
FIG, ! .-GRAN CAPA DE LUJO.
Hecha de piel de seda con gran aplicación de armiño y marta,
Gran cuello Valois. La aplicación de piel forma una capelina fantasía de notable gusto.
FJG. 2.-TRAJE DE TERTULIA.

HPcho todo de museliua de seda. pllssé y avolantada con adornos

h~•

,

FtG.

3 -JllLEGANTE TRAJE DE CASA.

De seda malva drape11da toda de crespón oscuro de muy hermoso
efecto, conyockeys elegantes y un gran pliegue cerrando el frente
de la blusa.
FIG. 4.-TRAJECITO PARA NIÑA DE 9 Á 10 AÑOS,

Muy sencillo y elt&gt;gante. figurado con blusita de fruncidos y
falda. ornada de un volante. Las mangas van con ribete de bandas.
FIG, 6.-FROCK PARA NIÑA DE 11 Á 12 AÑOS.
De i:_arga de 11eda. figurando delantal. Plastroncito, yockes y guar,
da panos de satin.
FIG. 6.-TRAJE DE ESTACIÓN.

Es Je e@tilo dragón, todo bordado de galones de cordoncillo de
seda forman brandeburgoR en el dormán, y caprichosos dibujos en
la falda. Háceee en cheviotte azul obscuro.
FIG. 7,-CUBRPO BLUSA ELEGANTE.

D~ escocés de lana con tablero11 sencillos. Mangas de globo con
punos de lino, Cuello de lino con ceñido por corbata de raso,
FIGió.

Fig. 6-Trajede estacl6n.

Fig. S.-A.brigo para niño.

Fig. 7'.-0nerpo blusa elegante.

hombre le ofrece un tema vasto y variado para sus
observaciones, una inagotable fuente para sus estudios morales.
¡Cuántas debilidades, cuántos errores, cuántas
preocupaciones, cuánt9s vicios, cuánto malo y cuánto
bueno que criticar y que aplaudir!
Se va al teatro generalmente para pasar un buen
:-ato y divertirse, pero si uno toma el mundo como te11.tro y se fija en los personajes, los estudia:, sigue con
atención los papeles que cada uno representa, el mundo es una continua comedia ó drama ó tragedia. Muy
generalmente no pasa de ser comedia que nos proporciona agradabili~1mos ratos de solaz á los que no pagamos entero tributo á las debilidades humanas.
Todas estas debilidades son ridículas y ellas serán
el objeto de una serie de artículos, empezando hoy
por una muy general de que adolecemos, y á la que
rinde culto tal vez sin pene arlo el que estas lineaa escribe.
Esta debilidad ridícula es la vanidad .
¡L-i vanidad! ¿hay nada más risible que este defecto?
El hombre vaqo es como el cuervo de la fábula; se ,
enorgullece y pavonea con las plumas de otro que se
fi~ura poseer.
La vanidad tiene por origen varias ~ infinitas cauFig. lL-Delantal bordado.
sas, ó más bien dicho, nace con motivo de un hecho
trivial y común en general, que se abulta y se agranda por el interesado al extremo de darle colosales tipos que nos dan la materia prima para fabricar este
proporciones.
La hermosura en las mujeres, el dlnero, la pcsición articulo.
No examinarPIDOB la vanidad Pn la mujer, porque
politica y social en el hombre, etc., dan origen al na- Riendo
la vanidad una dPbilidad humana y la mujer
cimiento de este'niño mal criado é insoportable, que la debilidad
por excelencia, no queremos echarle en
se llama vanidad.
cara
un
defecto
que nació con ella.
Una mujer bonita, que por su linda caray nada más,
Vamos al hombre, al hombre que por la educación
encuentra á cada esquina quien la gttiñe los ojos, un
hombre que ha tenido la suerte de ganar unos cuantos cientos de miles de pesos; un quidam que bauti•
zando el aguardiente y el vino con ocasión de un revolutis ee encarama, no digo ya á un ministerio. sino
á un simple puesto ~ecundario, son otros tantos

que en general recibe, y por la consiguiente influen•
cía que ésta debiera ejercer sobre él, e@ quien real y
verdaderamente merece que le pongamos en espectacián pública y_ que Je demos algunos tirones de ort&gt;jae.
"La vanidad en éste está en razón inversa de su in"
teligencia; es ta»to más vano cuanto menos favorecido ha sido p.&gt;r la natnra-leza con ese precioso don.
"Generalmente · 1os hombree de talento no conocen.
la vanidad, que es et1pecialmente el patrimonio de lot1•
tontos.
·
11S e desarrolló con el más pequeño motivo y con una.
fecundidad prodigiosa.
"Es como la ma,a yerba de los csmpos: la más ligera lluvia Je hace crecer á mas altura que la buena,
que el labrador ha sembrado y cuitivado con mucho·
trabajo.
"Como la mala yerba no necesita siembra ni cultivo,.
nace por si sola; está pegada al individuo como la os-·
tra á la concha, y nJ nec~sita i;lno el hecho más insignificante para mostrar.se con todo descaro diciendo:
agui estoy JO porque be venido,"
La vecindb d no se toma el trabajo de saber por quéexiste, le basta saber que vive y coneidtrar legitima.
..u existencia. Es un fantaEma que la debilidad de la.
inteligencia crea, y al que da proporciones á su capricho, creyéndolo un ser real y palpable.
La vanidad como defecto humano no reconoce ni
clases ni gerarquia.
Ella es la misma en el mozo de cordel que en el opulento capitalista. Sólo hay en ~lla grado@. que están,
en razón directa de la posición social del individuo~
por lo demás es la misma aama ridicula, es el mismopersonaje con la diferencia del tr11je.
AtreviJa como nadie, no e'lpera a que se le diga
"pase usted adelante" ~ino que se nos cuela de rou·
dón y toma asiento aunque no se le haya ofrecido.
Nace, decia, con cualquier motivo y especialmenti,
cuando el indiv.iduo pasa de una condición á otra ¡,.
modifica su condición por cualquier causa
La fortuna y la política son las dos grandes válvv.las que dan en general esca pe á este va por encerrado
dentro de la máquina humana.
Porque la vantdad no es más que un vapor que se
disipa al contacto del aire.

8, 9

Y 10.-SOMBREROS Y ABRIGOS PARA NIÑOS.

Damos bajo t1etos números un modelo de gorrito y otro de som·
brero para bebés, ambos de suma noveílad y elegancia y un abriguito de cheviotte con capelina y cuello de terciopelo para bebé, dti
muy buen gusto.
FIG. 11.
Delantal bordado para niña, Bt:ñora ó st&gt;ñorita muy exótico y ele•
gante.
FIGS. 12 Y lJ.-DOS BLUSAS ELEGANTES.
La primera es de sarga de seda con una gran draperfa bordada,

·.//~}
- , .. . .
Fig. 13.-'Froje~para nifla de 7' á S ailos.
1

\

formando plastrón y yockt&gt;ys. La. segunda es de
satín con un gran volante
de muselina de e11da cerrándola y cayendo á la
izquierda en varias órdenes de pliseés muy bonitos.

,1

' ¡·,
,,
!
!

FIG 14.-TRAJE DE CASA.

Es de cheviotte gris acero muy acorde.nado. con un
cuerpo blusa bordado de
galones á ambo~ lados y
abierto sobre una camisola de batista. muy elegante.
Fald11 sencilla ornada de
un galón.

'1

'r
\

~

~~~
z~i.b.·;.:...,.,...

FIG. 16.-T!!.AJJil PARA NIÑA

DE

7 A 8 AÑOS.

De lanilla asargada. y figurada, estilo mariuero, he•
cho todo de un frock sobrio, á grandes tableros.

..

.· FIG. 16.,-TRAJE DE CALLE,

FiK 9. - Gorrito piara niño.

Flgs. 12 y 13.-Blusas elegantes.

Fig 10.-Sombrero para niño.

.Fig. 14 -Traje de casa.

Es de paño asargado con
aplicacion de cinta de seda
bordada figurando delantal y casacón. Jacguete figurado; abierto sobre una
camisa de batiet!' pliseé.

~~

Fig. 16. -Traj-;;¡-;

- ... ':-1

;;u--;.

OTRO PAGO DE $2,000.00 DE "LA MUTUA"
EN MEXIUO.
.

Timbres por valo1 de $5.00 cs. debidamente cancelados.

La pr~sente póliza, según escritura núm. 16 de 1 °
del corr1t&gt;nte mes. otorgada ante mf en el oficio público del Notario Lic. ,foeé Felipe Castellot, ha sido
cedida en todas sus partes por el asegurado, Sr. D.
Esteban Barret Castelo, en favor del Sr. D. José Caetellot.
CampPche de Bar~nda. á 3 ¡¡,. Marzo dfl 1898.
Firmado.- Manuel H. Carrillo;-·
Recibi de "The Mutu11l LifP Insnrance Company of
New York" la suma d11 ($5,000.00) cincom.Upe•
sos plata mexicana,"º pago tot&amp;I de cuantos derecbue se derivan de la póliza núm. 752,884 bajo la
cual estuvo ~segurado el fina.do Sr. D.

ESTEBANBARRETCASTELO
y para la debida comtancia en mi carácter de endosa_tarlo d11 _la póliza, extiendo el presente recibo en la
m111ma póhza que se devu11lve á la Compañia para su
cancelación en México. A. 21 de Noviembre de 1898.
Firutado.-José Castellot.-Rúbrica.
Ignacio Costo, Notario Público,
Cert!fico: que el anterior recibo ha sido sus•
crito en mi p':esencia por el Sr. D. José Castellot, hov
dia de la fecha. Mé;xico, Noviembre veintiuno de mil
och?cientoe noventa y ocho. Eum.º-ocho.-vale.
F1rmado.-lgnacio Cosfo, Notario Público.-Rúbrica.

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01GEsr1VAS

TOMO::.Il

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IL nl })r. . rn:.:~;i:.::~:~~
1

•

NlJ'.MlllBO 24'

ANnsEPr1cASh1

~·s~

J
g

MEXICO, DICIEMBRE 11 DE 1898

EXPOSICION NACIONAL DE BELLAS ARTES.

activa de los fermentos digestivos y los an•
tisépticos más poderosos combinados en un!l forma nueva y asociados con otras sustancias medicinales.
Es el mejor ren,edio para la dispepsia, mala digestión estomacal
. é intestinal. para la diarrea, disenteria, enfermedades del Hfgado, ga$•
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c!ón imperfecta ó cuando hay inflamación o infección del · Apar■lo Dlgeaiho O de
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 20 de Noviembre de 18981

EL MUNDO

J96

F IG. 3.-TRAJEl SASTREl Ú LTIMA NOVEDAD.
CARAMELO.

Es de paño verde c!Rro, tnmado con bandas de
paño malva. Estas combina·ciones de paños de diversos colores están muy en bogR en la actualidad. La
falda es extremadamente larga y abierta en la parte
inforior. muesta una faldeta figurAda, de paño mAlva
plissé. El cuerpo. estilo sa~tre baja basta la media•
nia de la falda en faldones parej, R, ribeteados de p ...
ño también y se ciñe graciosamente al talle por una
cintura de raso.

EPte 11e obtiene haciendo cocer el azúcar quebrado
hasta que tome tinte rojizo y despida un olor bast..nte
perceptible, sin d1tr tiempo á que se queme y obscurezca dem 1siado. Eu est&lt;I. op11ración, el azúcar co•
mienza por elt&gt;vArse en el ~ero! para dtiscender lue·
go, dejaudo algún residuo en laR paredes del reci·
pient,1. Se consigue que estas particulas no B'I quemen y e~tropeen el caramelo. b11m11deciendo el cazo
por su parte exterior. a~i que s11 baje el azúcar. con
una 11Qponja ó un trapo emp11padoa en agua. N, en
este caso ni en los anteriores salvo el de clarificar y _
el de P.spumar el azúcar, conviene teuer la espuma- ·
dera dentro del jarabe.

F JG. 4.-FALDA

'

FIG. 5. -TRAJIII ORNADO CON EFEOTO DE POLONESA.

.

FIG. 6. -TRAJBI Dlll PAÑO AZUL CON BANDAS
DE Tfü&lt;CIOPELO.

Compónese de una camisola de tul fruncida ligeramente, de un cuerpo bolero elegantisimo ribeteado
de gran galón bordado que se repite en la falda fi.
gurando un del1tntal y de uoa gran falda plegada
atrás en eleg11Dtes pliegues. Las bandas de terciopelo
son circulares y muy anchas.

r

FIG. 7 .-TRAJE DE PASEO.

Es de una encantadora f,rntasia . de paño azul, con
casacón capricho de doR faldones superpuestos, solapa doblada y plastrón de p11ño más obscuro con cuello valois.

Una libra de harina, siete yemas de hueva, media
onza de manteca cruda, azúcar suficiente y el agua
tibia que baste para ablandar la masa.

Fig 10.-Elegante traje para niño.
SALSA DE PEREJIL,

---------------------------------------------·

Un manojo de perejil se muele sin los palitos, Re ba·
ja del metate con agua y se le poue vinagre, aceite,
sal y cebolla cocida.

ENTRETENJ..MIENTO,

Lucha solo con las vicisitudes de la vida.
Abre tu propio camino, no pidas favor á J1adie, y
lo,trarás roil veces más éxito que aquellos que andan
mendigando siempn, la influencia y la ayuda ajena.
Nadie te ayudar11 como tú mismo, porque nadie se
int11resará más por tu bienertar como tú mismo.
El primer paso es el mi\s dificil qatzás: pero- eon-tlnuan&lt;10 uno tras otro e• n persev..raucia, se lleg-a á
la montaña Una vez en ella, mantente firme. Anda
entonces con más cautela. mide tus pa~os, no sea que
un resbalón ó un salto imprudente, de la cima te precipite al pié de la montaña, descalabr11do y maltre•
cho, sin poder quizás emprender de nuevo la subida.
Los hombres que se hacen ricos no son nunca los
que heredaron una fol tuna de sus padres, sino aquellos que en la pobreza, empezaron á buscar el camino
de la riqueza con el trabajo, la economía y la constancia
Loe ho.:ibree que han adquirido gloria, fama y po•
pularidad por aus mereeimientos p~rsonales, no eon
aquellos que andan cambiando á fuerza de oro los
aplausos, elogios y ovaciont&gt;s de una multitud venal,
sino los que con su saber, stl h11roismo y 11us virtudes
him conqu~stado la expol?t~nea estimaci~n eública.
Si trabaJas para adqu1r1r fama, gloria o fortuna,
siempre sin ofensa de Dios, trabaja con ahinco con
tus brazos, tu corazón ó tu cerebro. Di "quiero ser
esto," y lo serás algún dia No permitas que ninguno
dig-a: 11 Este hombre me debe lo que es."
Algunas vece@ los muchos amigos p11rjudican; vale
más no tener ninguno.

Un comerciante á au depAndiente:
-Pero hombré. ¿cuándo dt'jará usted de ser tonto?
Todos los dias me llena ust.. d l'l diario de borrones,
para pasar la lengua por la tinta Beba usted de la
botella y le será menos molebto.

NUESTROS GRABADOS
FIG, 1.-TRAJE PARISIENSE DE lNVIlllRNO,

FIG. 8.-TRAJE SA&lt;&gt;TRBI DE PAÑO ROJO.

.E_•tá f(!rmado de un jacquet muy justo con solapas
v1_eJo estilo, de una falda plena con un gran delantal
tmmgular de mucho erecto, y df' un plastrón ob•curo_ y liso •le alta novedad. La falda tiene tres grand11s
phegues.
FIG. 9.-TRAJl!I Dl!:PAÑO VINO.

La novedad ~e este traje está constituida por las
bandas de terciopelo que lo adornan, figurando rn el
cuerpo un bol"ro de muchR fantasía y en la falda un
delantal. y rodeando después la misma falda. Dos elegantes yockeys y una corbata fanta&amp;la completan el
adorno.

DB-LANTERO Y RSPALJJÁ,
FIG. 10.-ELEGANTE TRAJE PARA NIÑO,

Es este uno de los más elegantes modelos que se
han inventado pau la estación De sarga finisima
moiré está formado por un casacón todo drapeado de
terciopelo con galones de seda crema. Un elegante
yoke lo remata, drapeado á su vez d~ encaje de alen~on y abierto sobre una camisa de piel plissé de cue•
llo alto y ceñido por corbata capricho. La falda va
adorcada de soberbios galones oel mismo estilo oue
los del casacón y lleva acuchillados con grandes drapeados de mucho gusto.

~arinero. {nuy gracioso, estilo gaviero, en cheviotte
Tb1b~t1 marino ó negro, con doble cuello en tela azul
y un Jersey muy elegante.
FIG.

He aqui una linda costume de ville en sarga glacé
con la. falda y el corpiño guarnecidos de trenza mol'.
ré. €1 cuello, los reversos y el chaleco son de paño
crema; la cintura de cinta11 de satin.

11. -SOMBRl!IRO FIIIILTRO.

Ornado de plumas en el ribete de la falda redouda
con una ~ran draperia de raso rosa formando pen11:
cho y mono.

FJG, 2.-TRAJE DE CALLE ,

EL CORSÉ Y EL ALIENTO DE LAS MUJERES,

- -----------------------------------

OTRO PAGO DE 12,000.00 DE "LA MUTUA"
EN ZACATECAS.
Un ~imbre,fe $12.l O cts debidamente cancelado.
Rec1bl d0 The Mutual Lif" TnPuranc11 Comoanv of
New YorJ.t" la s!lma de ($U!,OO0.00) doce mil pe.
sos, plata ';06Xtcana en pago total &lt;1t1 cuantos dt1re
ch?t1 se derivan de las póliz11s núms 311 Otil y 542,83:J
baJo las cnales eatuvo ase¡rurado el finado Sr. Don

.TA.OINTO ROQUE SA.LAZAR
Y par!! la debida co!lstancia en mi carácter dealbacP-a
de \uutestamentaria del th,ado, ~xtiendo el presente
recibo en la misma póliza que Pe devuelve á la Com•
pañia para su cancelación, ..n Zacateca.e á veintiocho
de Octubre de mil ochocientos nov11nta y ocho.

Un autor alemán dice:-Mis largos estudios ginecológicos me llevaron á una observación importante sobre ias funciones del higado, cruelmente torturado
por el corsé, descubrí como causa única del aliento
féttdo de las mujeres. la compresión dada á la cintura, que estanca la bilis 'Y degenera las funciones anexas á la circulación de la sangre,

Firmado.-{Jarolina Salazar.-RúbJiea,
Un t!mbre de $0,50 cte. debidamente cancelado
_El L1.c. Tranquilino l\guil11r, Notario Públic¿ en
eJercicio de sus funciones
Certifica: qu~ la firma qu0 antecede es de puño v Je•
tra del~ señorita. Carolina Salazar. quien la ha pol'B·
to en m1 presenma y dicho ser la misma que acostum·
bra usar en todos sus negocios. En comprobación delo cual, slent? la pre.,ente en la Ciudad de Zacatec11e,
Estado del mismo nombre. á veintiocho de Octubre
de mil ochocientos noventa y ocho Doy fe.
Firmado.

coraz6n de coqueta.

Una señorita bastante coqueta se lamentaba de la
infidP.lidad de los hombres.
-¡Todo ha concluido para mil-decla en un arrande desesperacion-¡Tengo el corazón destrozado!
-Y ni siquiera tienes el recurso-le contestó una
amiga-de reunir los pedazos; porque hace mucho
tiempo que lo has ido repartiendo.

GRAN JACQU ET DE ESTACIÓN.

Es d11 paño malva con una polonesa figu:-ada, de
suma t-lel('ancia. La falda está orlada de cintas de raso paralelas y la polonesa lleva volant~s ligeros.

HOJALDRA OON AZÚCAR.

CONSEJOS SANOS.

MEXICO, 1'it OVIEMBRE 27 DE 1898

Muy pevP.ro es f'ete modelo de paño gris obscuro
con falda de mt1dia exteuPión tramada de bandll6 de
bordado, muy elegantes. El jacquer. es largo completam&lt;&gt;ute cruza.lo y de falda oval. Dos grandes yockeys bordados lo cubren en la parte superh,r.

CREMA AL CARAMELO,

Se pone en un caqo dos puñados de azúcar en poi·
vo; se mueve á un fuego mu 'f suave hasta que se preaente de un color a,narlllo obscuro; s ; vierte entonces
sobre el fundo de un molde Carlota, y se le deja en·
friar
Se echan siete ú ocho huevo~ en una cazuela, añadiéndoles algunas yemas p0 baten y se desli0n en un
litro de leche, se añadtm 300 g·ramos de azúcar y un
poco de cortezas de limón; diez minutos después se'
pasa el liquido por el tamiz, se vierte al molde donde
está el caramelo después de haber engrasado las pa·
redes. Se pone el mold~ en un11. cacerola sobre unas
trébedes pequeñas, se vierte agua caliente al rededor, de modo que llegue á la mitad de la altura del
mold11; se hace hervir 111 11.gua y se retira la cacerola
á un fuPgo muy suave para que el liquido conserve
su m smo calor sin hervir; se cubre la cacerola, se pone coniza caliente sobre la tapadera, y se deja repo•
sar 1a crema durante una hora por lo menos, se le deja enfriar en el agua, y en el momento de servirla, se
invierte sobre un plato. Este entrames se sirve frio
ordinariamente.

y

TOMO Il

Lic. Tranqulllno A.guilar.

'Flg.)11.-Sombrero fllt"ltro.

N. P.-Rúbrica.

EN SECRETO..

•

NUMERO 22

�Dominiro 27 de ~ovlembre 1'! 1898.

EL MUNDO.

LA SEJ.\.IANA
Ya anda por 1&lt;hí. e11loqueciendo á los crédulos
y excitando la curio~idad de los más escépticos y
fríos, un nuevo taumaturgo, autor de maravillas
sin cut-oto.
Un mes apenas hace que ese nombre vivía obscuro y pacíficamente, de un c.ficio vulgar, sin so·
fiar acaso que muy pronto iba á ser su noui bre
el de un 5ér extraordinario.
Pero un día el hambreó la ambición ayud11da
por un bien calculado cnarlata11ismo, lo empuja•
ron á seguir la carrera dudosa y mAs qu1, difícil
lucrativa de la adivinac:ón aplieada á la medicina por medios sobrenaturales ó más bien, ocultos.
Al principio, como sucede siempre en estos casos, Ja clientela del adivi110 se reclutó entre la
población densamente ignorante y pasiva de los
barrios suburbanos; pt'ro Ja fama empezó á correr, llevando narraciones estupendas de paralíticos eanados en u11 dfa., de moribundos vueltos
á la vida cou la simple ingestión de un glóbulo
azucarado, y de comadre á comadre, de Ja vandera á ama de llaves de casa rica, de costureritas á modistas, fué pasando, amplificándose y
ganando credulidad la portentosa historia de los
milagros realizados por el taumaturgo, hasta la
dama elegante y el opu ento capitalist11.
Y hoy el miserable tugurio del médico milagroso l'S una Meca á donde van en numerosa peregrinación todos los que por debilidad de espíritu creen más en la fuerza del conjul'O y de la
magia, de la imposición de manos y de sobrenatural adivinación, que en los recursos técnicos,
pacientes y sencillos de la medicina.
No ha pasado aún la época de los milai:;ros y
aunque no oigamos hablar de brujas que nave•
guen en cribas como las famosas encantadoras de
Escocia á quienes se acusó de haber ido por tan
extralla y diabólica manera á un banquete presidido por el diablo, todavía hay suficiente sumisión en los espíritus para aceptar con más facilidad consejos absurdos que los hechos naturales y
comprobados.
Hay en la naturaleza humana un sedimento de
infantilismo que guarda, como la capa terraquea
restos de formas extinguidas, las propensiones
imaginativas que crearon mitos y leyendas, fantásticas cosmogonías, historias de magos y de hadas y esas mil fábulas de los hechiceros del Norte.

-

La ilusión dominaba á nuestros antepasados y
aún los sabios inclinaron su razón ante el imperio del ocultismo; hoy los ignorantes cometen los
errores de los sabios de ayer.
La ciencia tiene sus dominios donde antes se
abrigaban el misterio y la superstición. Para las
inteligencias cultivadas, «LaNature» despierta á
la curiosidad con elmismodominio queantesejercía la narración pintoresca de los milagros de
A polonio de Tiana.
Las experiencias de Roentgen, el telégrafo sin
hilos, el cromoscopio, son maravillas más asombrosas que los caballos de bronce de Alberto
Magno y las cimitarras endemoniadas que en la
noche devoraban la carne de los muertos.
Si los jueces de la Sansa Inquisición hubieran
vbto revelar uua negativa fotográfica, habrían
quemado al artista.
Los ignorantes creen en la cieucia porque no
se 111. explican, y de buena fe crerían que sus procedimientos son milagros si lois sabios fnesen
charlatanes como los antiguos poseedores de sobrenaturales misterios de la fe.

,.,,,

En Londres, en París, en México, en todas parte~ c.J!ebrar,·n ayer su «thanksgiving day» los
cintlildanos de los Estados Unidos.
llondamente arraigada en la conciencia de
esos creyentes la idea de Dios, tienen un día en
t-1 11flo oficialmente setl!ilado por dP-creto presi&lt;frudal, para rendir al Ser Supremo tributos de
gr&gt;&lt;~itud por los bf'neficios recibidos.
:N'osotros tenemos, es verdad, nueEtro día de
11cdón de graci11s, y no es men,,r la pit'd&gt;td de los
fieles que llellltn las iglesias el 1H de Diciembre
Ji •~ta !11s horas av,mzadas &lt;le la noche; pt-ro bay
u11n díforencia menes aparente que real y profonda entre esas manifestaciones religiosas de
11m uos pneblos.
En .México es un acto esenei }mente católico,
.snte el cual guardan fría actitud los indiferentts.
~n los Estados Unidos, la multiplicación de sec-

tas ha afianzado el sentimiento religioso en la
mayoría, y hace no sólo posible sino natural la
tolerancia; católicos y protestantes de todas las
comuniones evangélicas, judíos, iodos los que
creen en Dios, se unen para tribut1trle el culto
que la conciencia inspira á cada uno. El primer
funcionario de la nació u in capite, solemniaza la
fl'stividad en la que muy pocos son los que se
eximen de tomar p&gt;trte.
Hay acaso más libertad aquí donde toda man~festación piadosa uimana de exponteano movimiento individual; libertad necesaria y justa en
los países antafio dominados por el despotis:::..o
teocrático y unitario que ha creado la incredulidad absoluta, con10 reacción contra las exigencias
de un poder suspicaz é intolerante.
,..,.;

La aboga&lt;l11. mexicana ha hecho su aparición
ruidosa en la barra de los salones de jurados.
Allí donde todo e3 afectísmo oratorio, diti"ambos y pasión; allí donde vive aún entre girones
de los discursos de la convención, el ideal soil.ado
por Juan Jacobo y se repite noche á noche este
mot1ólogo de Juan Valjean á aquella frase de Fantina, la sefiorita abogada encuentra un escenario
adt-cuado y público bien dispuesto á recibir la
simiente del feminismo.
Sin las reiteradas conminaciones del Juez, la
concurrencia que presenció el primer debate público en que toma parte la seil.orita Sandoval, baoría aplaudido ruidosamente desde que empezó su
peroración la defensora.
La novedad de! acontecimiento atrajo al público, y el trrnnfo de la Srita. Sandoval (!03 defensores llaman triunfo al veredicto satisfactorio para el acusadv, como si hubiera un verdadero
combate entre la sociedad y los delincuentes), el
triunfo la hará famosa y pronto será numerosa
su clientela.
Acaso dentro de poco, el hábito de ver á la
abogada en la tribuna, destruya el prestigio á
cuya virtlld aplauden hoy en ella á la mujer y no
á la profesionista. Entonces vendrán las verdaderas luchas, las de prueba rara las fuerzas de la
mujer, que tendrá que igualarlas en capacidad
de impulso y resistencia á las de sus colegas.
¿Hay en el inovimiento feminista algo anti-natural ó es que nuestro juicio violentado por la
costumbre se engalla al asignar á la mujer funciones sociales prop:.as, distintas de las que ha
desempeflado siempre el sexo fuerte?
En buenahora que se redima la mujer desues•
clavitud y que vea horizontes más allá de los oficios serviles y mal retribuidos; pero entre una abogado de tribuna y una médico, las p1·eocupaciones
sociales dirigen la simpatía general hacia la que
cumple mejor la misión humanitaria que ha sido siempre el noble distintivo de la mujer en este
mundo.
Dick,

-------..·-------,outim ~tntral.
RESUMEN.-EN EL EXTREMO 0RIENTE.-REVIVEN
LAS AMBICIONES BRITÁNICAS.-NUEVA ACTITUD
DEL GOBIERNO INGLÉS ANTE LA CORTE DE PEKIN.
-INTERVENCIÓN JCUROPEA EN CHINA,-DECLARA·
CIÓN DE MINORIDAD.-!NGLATERRA Y RUSIA FREN·
TE Á FRENTE.-PREDOMINIO EN DISPUTA,-MoTINES EN COREA.-CONFLICTOS POSIBLES.-NuBES AMENAZADORAS.-LA ALIANZA ANGLO-JA·
PONEliA.-CONSUMMATUM EST.-LAS CONFEREN·
CIAS DE p ARÍS, -LAS DEMANDAS DE LOS ESTADOS
U NIDOS Y LAS CONDESCENDENCIAS DE ESPAÑA. RUMORES DE ABDICACIÓN,-CAMBIO DE DINASTÍA.
-LAS PUERTAS ABIERTAS AL CARLISMO,-MOTI·
VOS PARA RECHAZAR ESTA NOTICIA,-CONCLU·
SIÓN.
Aparte de las complicaciones que pudieran sobrevenir, por la solución.que dé la comisión mixta
internacional de París al asunto deFilipinas,nuevas y más pesadas nubes se amontonan en el 1ejitno Oriente, donde parece que están ahora fijas
fas miradas de todas las naciones. Acaba de comunicarnos el télegrafo la nueva actitud asumida
por el ministro inglés en la corte de Pekín. Como
si el gobierno de Salisbury cobrara nuevos bríos
despué3 de sus recientes triunfos sobre la diplo-,
macia francesa, y quisiera dar al mundo una explicación completa, siquier sea amenazadora, de
sus recientes formidables armamen~0s, Mr. McDonald acaba de presentar una serie de propo3icio-

nes·, que se suje.arán á la deliberación ~e los:ministros extrirnjeros, por las cuales se _quiere llegar á.
una directa é inmediata intervención en los ~suntos interiores del Celeste Imperio. Preténde~e en.
ellas cercenar de una manera franca Y abierta,.
la libertad de un estado soberano, desconocer h
autoridad de la Emperatriz viuda, devolver al
misero Emperadol', desposeído del trono, su influencia en el gobierno y su ~uerza eu el_ poder,
garantizar arnpliitmente las vidas y prop1edadesúe los extranjero::1 é inmiscuirse. hasta en J~s castigos que suden imponer l?s tribunales chm~~ _á
los que desconocen la autondad soberana del HlJodel &lt;Jielo.
Podrán acaso los representantes de las potencias europeas discutir más ó menos la ingerencia
propuesta por el ministro britán~co; babr~ alguien
que quiera defender la soberam~ de Chrna para
darse el gobierno que guste y dictar leyes para
su ré&lt;TÍmen interior de que él solo es respons11ble;.
quizáºJ¡¡s tendencias manifestadas no pasen de un
proyeeto, porque Rusia, con.st~tuida desde hacd
tiempo en firme apoyo y dec~d1do protector d~la
política china, se oponga abiertamente_ á_ esa 10t1,rvención franca, que rompe las tradiciones delos pueblos y reduce al gran in:ip.:rio mo~ol á ~a
triste condición de un pueblo s111 soberama y s111
derechos autonómicos, pero es lo ciertc que esta.
nueva acLitud viene á cambiar en mucho la fase
en que parecía haber entrado el embrvllo oriental.

*
**

No existe ni puede existir, en seint•jantes condiciones, la inteligencia cordial, el modits vivend'(!
q.1e nos habían uuunciado como existente ya ~ntre Rusia y la Gran Bretafla, las dos potenciais
que se disputan á porfía el predominio sobre aquella rt&gt;gión. Desairada un punto en sus pretensiones Inglaterra, aparentó retirarse cumo en derrota, simuló someterse á lo inevitable, é indicó que
abandonaba el c.,mpo á su odiada rival; pero sobreviene inesper adamente el episodio de Fllshodu,
se envanece con los triunfos ue Kitchener, llega á
pronunciarse-y asilo anuncia en algunos diariosla palabra decisiva deprotectotado sobr1:1 Egipto,
para dar forma legal á la dominación ejercida sobre el Jedive y sobresus tierras t'.&gt;das conquistadas y por conquistar; mirase lacorrecta retir1tda de
Francia, para. evitar un rompimiento, como unJ
de sus grandes triunfos modernos; y orgullosa
con esta. serie de acontecimientos que colma.u Sll
ambición y hal11gan su vanidad, vuelve sobre su:;
pasos en el ex.remo Oriente, pretende ejercer denuevo el predominio que por largos allos .ba. ejercí•
do en aquellas apartada3 regiones, abiertas después á todos los apetitos, é intenta en su primerpaso clavar la garra eu d corazón mismo dt:1 Imperio chino.
Si es verdad que la política de Pekín ha estado apoyada, según las jndicaciones intnesa-das de San Petersburgo, pronto se verá. Si es cierto ese espléndido ai::slamiento de Inglateru de
que tanto se ha hablado, los propios con orgullo
y los extrafios con censura, nv .ba de tardar en.
saberse, que la intimación del ministro inglés, sujeta á discusión, es desechada por la mayoría de
los que representan los intereses de Europa en la..
corte de Pekín.
Y si después de este desastre, Lord Salisbury
insistiera en sus amenazas, no sería difícil que en
un conflicto violento encontráramos la 1,xplicación de esa actividad febril que ha agitado los arsenales británicos, de esos movimientos extraor·dinarios á que se ban entregado los navíos ingleses en todos los ma1 es, donde creen dominar como dueil.os y seflores. Veríase también á qué fines obedecía la concentración de fuerzas rusas
en Ja Manchuria, la congregación de buques moscovitas en Puerto Arturo y la actividad desple~
gada también eu los centro:; militares de Petersburg&lt;'.
Quizá sea posible todavía que el cielo se serene, que las nubes negras se disipen y que las tcnde~cias nuevas del gobierno inglés, en cuanto se
refieren -al Celeste Imperio, solo signifiquen una
ostentación de fuerza ante el débil y una demos•
tración ante los funtes, de que no se abandona
ni puede abandont1rse la política internaciona1.
que siempre ha guiado á la vieja Inglaterra.

•

***
Como aflaóiendo rn sombra á esos posibles
conflictos, un motín sangriento acaba de estallar
en las calles de Seoul, capital del reino de Corea.
Sujeto desde hace tiempo á cambios continuos y

Domingo 27 de Noviembre de 1898

EL MUNDO

-á oscilaciones incesantes, ese pequeflo
reino se halla como 11bandonado á :as
ambiciones de los vecinos. Unt1s veces
prevalece la influencia del Mikado, otras
triunfan los agentes moscovitas, y esclavo de ambiciones extrallas, ese pueblo
infeliz, que logró libertarse de la tutelll.
china, rio logra mantener su soberanía
ni encauzarse por los rumbos dti la paz y
la concordia.
Si hemos de atender Rl amparo que
busca el rey de Corea, con motivo del conflicto actual, pidiendo auxilio á los japoneses, habrá de pensarse que eo esta vez
los promotores de la revuelta tienen alguna relación con loe que ya son duefios
de la Manchuria é imponen su voluntad
soberana sobre todo el golfo de Petchilí;
que los rusos, cuar,do vieron que no podían retener en su poder al soberano, bus
can en las revueltas ondas de un motín la
milagrosa pesca que ponga en sus manos
todn el reino. Y volverán las rencillas, y
reaparecerán los rencores, y brotarán las
viejas ambiciones y las no extinguidas
rivalidades que han dividido hace allos á
rusos y japoneses por dominar sobre Seoul;
y si el Mikado no está solo en la a ven tu·
ra, si es un hecho la alianza anglo--japonesa de que otras veces seha hablado, la
revolución, al pitrecer insignificante, qUP.
ha ensangrent1do las calles de la capital
corean11, puede ser, como las proposi•
ciones de McDonald, causa y origen de
nuevos conflictos, motivo y ocasión de
serias complicaciones, que repercutirán
desde aquellas costas apartada¡, hasta el
seno de los gabinetes europeos.

-.Damas Mexicanas.

X.X.X.

{icuazeLaó dv vuyv.
LA CAPILLA SIXTINA.

*

***
Acaso pensando en la magnitud del sacrificio
y teniendo en cuenta el inmenso dol?r que ha d_e
contristar á la augusta seflora que nge los destinos de Espafla en nombre de su amado hijo Alfonso XIII, se ha lanzado á los cuatro vientos de
la publicidad la noticia de que, firmado el tratado de paz definitivo, la reina regente D~fla _María Cristina renunciaría su poder y abd1car1a el
trono en nombre del rey á quien representa, dejando para siempre el país y yendo á ocultar á
á la tierra de sus parientes su tristeza y su
amargura. Pero si se explica, aun ~ua~do no
se admita la posibilidad de esa abdicación, no
cabe creer la noticia que como consecuencia se
daba á un acto de importancia tan tradscendental:
decíase que la renuncia se haría en favor de Don
Carlos de Borbón y hasta llegaba á afl.adirse, que
dominados los trastorBos que necesariamente habría de ocasionar el cambio de dinastía, Don Carlos de Borbón habría de abdicar en favor de su
hijo Don.Jaime.

también sería que pusiera la munarquía
en manos del carlismo odiado, a borrecido, repudiado por todo lo que piensa, por
todo lo que siente. por todo lo que vale
en la asendereada Espaiia.
Noviembre 24 de 1898.

**
reducida

Dolorosamente
á la triste
condición del vencido, sigue Espafla la
vía de am11rgura que le imponen sus vencedores en las conferencias de París.
Desecharon primero los comisionados
americanos la aceptación de toda responsabilidad en la deuda cubana; apresuraron todo lo posible la evacuación de
Puerto Rico, para tomar posesión inmediata de
la rica y floreciente .Antilla, deseosos de recoger
en breve plazo el fruto de sus victorias; apartándose del sentido literal del art.fculo tercero inscrito en el protocolo de la paz, pidieron después
la cesión de todo el Archipiélago filipino, el abando no completo de la soberanía espafiola en aquellos territorios, y por fin amenazaron con romper
las negociaciones y comenzar de nuevo }as hostilidades, si en plazo perentorio no accedían los
comisionados espafloles á todas las demandas.
A ese punto han llegado Jai; negociaciones. A
fines de la presente semana espira el plazo sefla1ado, y todo bace creer que, cediendo a esas exigencias, la comisión que preside el seflor Montero Ríos y que representa los intereses de la monarquía espafiola en las conferencias de París,
tendrá que doblegarse á todo lo pedido y conceder todo lo solicitado, para no ver á Espana enVUP,lta de nuevo en los horrores de la guerra extranjera, para la cual estaría menos preparada y
dispuesta que lo estaba en la pasada primavera,
cuando las resoluciones adoptadas por el Congreso de los Estados Unidos la impulsaron á una lueha desigual.

399

SrUa. Matllde de Olava.rrfa y Landá.znri.
Fot.ograf!a de Vallet.o.

Por más que la noticia haya tomado su origen

P.n Londres. centro financiero del mundo, en donde generalmente están bien informados sobre la
política universal, y en donde· se sigue con cuidado la marcha de todos los pueblos, por los intereses británicos que más ó menos se ligan en
asuntos financieros con las di verSlls naciones;
aunque posteriormente aparezca confirmada la
nota por cablegram1t de Madrid, nos resistimos
á creerla, t1mto en lo que se refiere á la abdicación de lA Reina Regente, como en la consecuencia que se sefl.ala ba, abriendo las puertas de lamonarquía espail.ola á la reacción carlista, que no
tiene ni puede tener simpatías ni adeptos entre
las clases ilustradas y entre los grupos directores
de la nación.

*
**
No podemos creer que la augusta matrona que
ha resistid o firme y serena todas las tormentas que
se han desatado durante la minoridad de su hijo,
que ha desafiado todos los peligros, que casi desde el nacimiento han amenazado á Alfonso XIII;
no podemos pensar que el espíritu varonil de la
noble seflora que ha vencido tantos obstáculos y
ha visto serenarse tantas tormentas, decaiga ahora. Dura ha sido la prueba, larga y prolongada
la crisis, dolorosa por demás la situación actual.
No ea ahora el motín de Villacampasofocado en su
cuna; no se trata de agitaciones republicanas,
faltas de cohesión y exhaustas de tendencias eficaces; no tiene en frente el movimiento carlista
odiado por las clases ilustradas y que sólo eI.t•
cuentra eco en regiones limitadas de Espafla: se
halla delante de la gran liquidación de la derrota; tiene que presenciar el dol9roso trance de ver
destruido el imperio colonial que heredara; tiene que ver cómo caen uno á uno los florones más
ricos que formaron en otros tiempos la corona
de Espail.a. Pero precisamente para estas situaciones graves, dolorosas, es para lo que se buscan los espíritus fuertes y los corazones de gran
temple.
Dona María Cristina sabrá resistir como antes
y cuidar hasta lo último la herencia de su hijo.
Mas si de~graciadamente llegara á vacilar, si en
su alma agobiada de angustia crevera ver impo•
sible la coronación de Alfonso Xfil, imposible

Como dos gigantescos brazos que se abr~n
l'n actitud atrayente, las columnatas de la
plaza de San Pedro imprimen,en el que por
primera vez las mi~a. una se1Jsación inolvid11 ble. Yo creo que Bernini, al trazar los planos ..:e la monument11l conptrucción, presintió
con la maravillosa clarividP.ncia del artista
el griLndiorn efecto que habla de producir
ese á modo de enorme abrazamiento pt'trif1cado que, encerrando en ~u fondo central la
~r11n parroquia del catolicÍ!!mo, parece clamar lncePantPmente: "¡Venid!"
El cuádruple enfilamiento ctrcul11r de
aquellas 372 column1Ls y pilastras de dórica
factura, tan precisamente colocadaij que, vistas desde un punto determinado de la plaza,
aparecen formadas en simple fila, y coronado con 162 iconos. es una portada digna del '
.. gregio pa!Rcio graciosamente cedido por el
Gobierno de Italia al Sumo Obispo Romano,
St ñor de conciencias.
Deilcendemos del carruaje para darnos el
goce de recorrer paso á pa~o 111 cohomPata
antes de penetrar en la mansión pontificia, é
iomediat11mente nos rodea un verdade. o enjambre de ciceroni, ruidosos y gesticulanteP,
que á grito partido nos ofrecen sus Pen-icfos. EntAblase una. verdadera lucha por obtener la preferencia, pues nuestro moreno co,
lor les ha revelado nuestro americano abolengo, .v ellos conocen y estiman altamente
la munificencia de estas tierras. Uno de nues•
tros acompañantes se decide por fin por un
mozuelo, ap11r,mtemente listo y avbado, que
anuncia á grandes voces que, ademád de
conocer al dc'dillo la morada de las papas
ppr haber nacido en 1'1111. b»jo el glorioso pontificado del señor Pio IX(q. e. p. d.) á qui~n la
santa memoria de su padre hRbla l!ervido de
.
carabiniere, él hablaba francés y podfa traba7ar en esta lengua para la mejor comprensión de los
señores americanos.
Y, para probar su dicho, empiez!I. á contarnos con
vertigi::opa rapidez, que el obelisco que se yergue en
el ceutro de la plaza fué traido de Heliópolis por Calfgula para ornamento del antiguo Circo Vatican&lt;' ·
que por orden de Sixto Quinto fué transpostado á J~
plaz11 de Sac Pedro y erigido alli el 10 d11 Septh robre
do 15·6. bajo la dirección de Domenico Fontana: que
durante esta última operación acaeció que el dicho
Fontana no cuidó de calcular la resistencia de los
cordajes, porlo que la empresa hubiera fracasado 4
no ser porque el marinero Brasea, de Bordighera gritó, no obstante que toda exclamación estaba pl'nada
de muerte, "Acqua allefuni" (agua á las cuerdaF): que
tal consejo si¡üyó al arquitecto y al obelisco, en r11compensa de lo cual el Sumo Pontifica habla acordado á
la familia del marinero y á perpetuidad. el privilegio
de proporcionar á la Iglesia de San Pedro todu las
palmas que necesita p11ra el Domingo de R. moa· y
por último. que ya tendria ocasión de ensetl.arnos ;n
cuadro hecho por su mano y que representaba la narrada escena, el cual ponla á nuestra disposición al
módico precio de treceme lire . .... .
Por lo visto, en cuestión de precios el hombre sólo
hablaba italiano.
Tomó alientos, y preguntó:
-Naturellement, ces mes1,'1eurs visiteront man cher
Vatican?
y ·á nuestro asentimiento, manifestóse dispuesto á
gestionar lo necesario ante la guardia palatina.
Mas ello no fué preciso, pues el Doctor z ex--Presid:ente d-, una república centro americana. que babia
deJado el poder por la ingratitud del pueblo según él
y por la desvergüenza de él según el pueblo. mostró
un permiso de visita signado por su Excelencfa Reverendfslma Monseñor Ricci--Paracciani, Mayordomo de
Su Santidad.
Entramos, pues, por el Portone di bronzo, rindiónos
cortesmente d cuerpo de guardia de los Suizos-que .
con sus chillantes uniformes de Arlequín, desdicen en
mucho de la augusta majestad de aquellos sitioe,-y
ascendimos los peldaños que conducen al patio de
San Dámaso, uno de los veinte patios con que cuenta
el Vaticano y en torno de los cuales están agrupadas
la11 l L,000 salas del palacio. Pasamos una visita á Mons11ñor Mayordomo, (quien, rodeado de numerosa empleados, funge de algo aai como administrador de
aduanas, pu~s el Vaticano, como el palacio de Letrán y el castillo de Castel--Gandoifo, goza del privilegio de exterritorialidad garantizado _por una ley de
la Corona de Italia), y pasando por la Scala Repia llegamos á una entrada lateral de la Capilla Sixtma, lugar á donde tuvo á bien conducirnos primeramente
nuestro locuaz cicerone.
La Capilla Sixtina es, sin duda alguna, la más precilld&amp; joya attfbtica del mundo entero, y su recinto
(40 5 metros X U metros) encierra las más altas creaciones de los más eximios pincPles.

�Oomtn¡r!' 27 de Noviembre de 1898

Huerto de Getbs.-manf.

401

EL MllNDO

El Monte de Jo¡;¡ Olivos.

Campamento del séquito del Emperador Guillermo frente á J ~rm1alt'm.

LA LECTURA DEL CUENTO DE HADAS. '
lJna vista general de J eru salem.

E x terior de la tumba de la Virgen Jlarfa.

�402

11.:LMUNDO

l)omln1ro 27 de Noviembre de 1898.

de ejecución las hace des
tacarae fuertemente sobre
La construcción data del
el fondo que se tc,rna asi
siglo XV y es m!Eticamente sobria, de llneamie11toe
en etéreo cuadro y hace
vastos y reg11l11rtls. y si no
resaltar con jó\'r11n maeUrla.
puede igu11lárPela á las cala~ composiciones principllla11 góticas que tan grapales.
tamente remutlven nu~11tra
Las cu11lee e11 uflert1n á.
admiración, no podemos
la Cre11ción del Universo y
tampoco ueg11rla qutl' re11á episodios de la vida de
ponde á las ml\.s extrictae
los primeros hombree b11~
exigenciAS estéticas, cuanta el Diluv!'l,conformeálas
do se contempla la ariuovenionee blblicae, y todas
uiosa e~bdtez de su bóvtlellas d11mueRtran no Eólo
da,ilumiuada por la templauna admirablA armonía en
da claririad que penetra a
la composición y un uso
través de l!U11 doce ventaatlnadielmo y perfecto del
nas laterales. garboeameucolor. sino también vastos
te rasgadas y adornadas de
conocimientos anatómicos,
vitrales multicolores.
revelados con la fidelidad
.\fas lo que asombra en
de un tratamiento genuinala Capillst Sixtina. lo qutl
mente naturalista.
asombra al grado de para•
El cuadro 8° particularlizarnos y ret,mernos en
mPnte,que representa el Di
Pila sin sentir el transcurso
Juvio. es de una verdad
dalas horas, son sus muros,
asombrosa. Mirase en mesus muros en que, h~jo el
dio de las aguas y á ,o le1os
Pnorme amparo de Miguel
p)arca de Noé, c .yos costa•
Angel. los maestros florPn·
dos van chocando con catinos del g-lorios,, sigl,:i XV
dáveres tlotantee, mil'ntr11s
viven en los tieinpoli á las
que algunos hombres, con
poderosas evocaciones de
la desl'spnación de la
sus óivinae obras.
muerte tratan en vauo de
En los frescos later,iles
11sirse de loe remos ..... .
está todst la escuela de FloEn primer té~minu está un
rencia, toda esa escuela rlnavío cargado de ge11tA;
ci. de color y de idea, alta·
en carga exc11Piva y los
mente plástica é inten~achoques repetidos y violenmente psicológica: el Perutos de las olas Je han hechoi!Íno, Sandro BottioPlli, 111
perdPT su velamen. y, priPinturic,•hio Lucas Signo
vado de todo socorro, mirelli, Casimc- Roselli Salviarasele ii.vadido ya por las.
ti, Bartolomeo della Gatta,
11gnas y próximo á zozoArrigo Fiammingo y_ el
brar. es profundamente con
ollmpico Ghirlandajo. Uno
movedor v.-r perecer as! á..
falta, uuo &amp;Olo, l\. quien d
la especie humana eu mearmonioso conjunto de esas
dio del rugiente elemento.
grandes firmas parece reLa cima de una montaña.
c-lamar con insistencia: Fra
rnrge por s?brc: el. agua
Angélico ..... .
con ap11rienc1aR de isla, y
Son escen11s todas, arranen Pila ban11e refu~iado una.
cadas á las pintorescas lemultitud de hombres y d&amp;
yendas del viejo Testo.menmuje1 e11. cuyos gestos exto, y sobre ellas. demasiap, esan de un modo II dmirado altas, ¡ayl para ser visble loe más diversos sentas como se quisiera, ostentimientos del dolor y de la..
tan el fulgor de sus tiar11s
des11Pperstción.
las efigies de unos treinDe M!guel An~el son
ta Papas, pintadas también
igualmente los profetas y
por Bctticelli.
las 11ibilas que ocupan los
La bóveda y el plafond
claros, intermedios de la
son de Miguel Angel Buobóveda. Al juzgarlos, die&amp;
narotti y considéranse co•
Condivi lo siguiente: "To·
mo la obra más completa
dos son verdaderamente
del insigne arti~ta, que Pm•
admirables, tanto por las
pleó en ella más de cuatro
actitudes, cuanto por el oraños.
natovlavariedad de loepa•
Un jovPn pintor mexicaños. Pero el más admirable
no,muerto ya,y que enudiadetodo11es el profPta Jonáe,
ba entonces en la Ciudad
coloc11do en t'l principio d&amp;
Eterna, explícábame estula bóveda; pues, por mo•
s áijticamentelas creaciones
do contrario á la forma de
del gra11 maestro, m!entr11e
Cómo se construyó la Iglesia Alemana d.- J'ernsalem
dicha bóuda, til tor11 o, rt por otro lado el Doctor Z.
preguntaba con tenacidad
!.-Acarreadores de escomhroe.
2·-Alb11ñilee.
3. -Cortadorea y acarreadores ae piedras.
coitado hacia adentdo, ~~~
al cicerone, si podrfa ver el
4.-La terre
5. -Preparando argamasa
6 -Camellos viniendo de las canteras,
efectos de la luz Y 8
sombras encuéntrase en e 1
cuarto de dormir del PaJugar más cercano de los
pa y se contentaba con Ir
á contemplar los carruajes y las cabalterizae cuando Imitando bronce y mármol, el cual conjunto surge de ojos dPI espectador, mientras J11s piernas, qu~. parelos muros y se eleva hacia la bóveda para formar en c .. n estar más cercanas. se encuentran en e• s1t10 máR
supo que su primer deseo no era realizable
Dljome mi ilustrado compatriota, que él considera- ella loe nueve campos en que está dividida Esparci- )Pjano, cosa aeombro,a qu11 demuestra la habilidad
ba esas pinturas de Miguel Angel superiores en alien- das por todas partee y pintadas por m,,do que aparez- de aquel grande artista en la práctica de la perspecto y perfección á todas las de Rafael. no obstante que can salientes. mirase gran número de figuras. con co- tiva"
En el paño del fondo, sobre el altar, está el gran fresl'stas gozan de prlmacla en la opinión genere!, y re- lores naturales uuae y bronclneae otras, cuya fineza
co de Buonarolatóme las peri·
tti, su obra magpectas y los dina concluido en
versos periodos
lMI bajo el Ponpor que pasó la
tificado de Pa•
idea de Miguel
bloIII
Angel antes de
Está pintado sorealizarse y que
bre una superff.
mi amable guia
cíe de 20Xl0m!l·
habla estudiado
troeyrepreeenta
en Aecanio Conel Julcio Final.
divi, discípulo de
DesgraciadaBuonarotti, que
mente el sitio
ebcribió la vida
que ocupa caredA su maestro en
ce de la luz eufi1553, con la aprociPntP, Jo qne ubación de é11te en
nido áloe desper
todas sus partes,
fectoe del tiemEn un principio
po, }tace dificil el
sólo quiso pint11r
estudio minucio •
4 loe doce apósso de tan co.loeal
toles, pero comobra del genio
prendió que la
humano. En torobra resultaría
no del Salvador,
demasiado exi
sentado eob:·eun
gua para la o¡,u·
trono de nubes,
Jencia ar 1 ultectribunal supretural de la capimo de loe homlla, y entonces
bres, loe bienaideó una á una
venturados a~-las compoeicio·
cienden á la glonee que hoy exisria llevados por
ten é imaginó
ángeles qne sosreunirlas por metienen titánicas
dio de un conjunluchas contraloe
to pictórico de
demonios, Los
columna,, pilaLugar del bautizo de Crlsto en el .Joi-dá.n.
pecadores, en
res y cornisas,
••

..
i

Domtngó 27 de Noviembre de 1898.

EL MUNDO

403

Mas ahora ocurre preguntar: ¿cómo y por qué, y
según qué ley se formau estos cidoutls, cuya boca
mas ancha se dibuja en la foto e11fora y fiuge una
mancha en el disco luminoso?
Para esto tenemos que explicar cuáles son loe principales movimientos del sol, mattllia ettudi• da con
gr1m empeño por los llbtrónomos y cuya dtl11cr1pción
minucio11a put'de verse, por,. j ..mplu, tlll las obr11s del
P . Secchl y del a,trónomo Fa) t'.
En el sol hay que coueidnar tre~ clases de movimiento. prescindiendo de su movimiento gentlr11I de
trulación
En p, imer lu!(ar, el sol gira sobre su eje como una
inmt1n•a peonza; pero no gira com• girana u11 cuerpo
sólido. de una v~z y de una pit'za;) todo él por igual,
es decir, con las mismas velocid11des angulares.
Las zonas del • cuad,,r van ml\.11 apr111a que hie restante~: en dar una vuelta tardau uno11 Vt-iot1cinco diae.
Las 1onaR polares v11n mijs de1:1p11cio: complttan su ciclo en treinta dlas poco más ó menos.
En esta d, culación sucede
algo p11recidu a lo 4ue vemos
en las coriieutes ae nuestros
rioe. En el ce11tro del rio la
velocidad e~ la máxima, haci, 1»11 orillas disminuye.
Pue11 d sül µartlce como si
fuera un rio circular de fut'go
y dtl luz. Por el ecuador va el
hilo dela corriente; los do11 po)011 son como las orillas abre•
ciadas
l:'n,cisamente estos movi•
miento11se puedtln seguir dt&lt;s·
de li&amp; tierr11 sigulenrto el wovimieutu de las manchas
Y tlbte f.,nómeno se ex¡,lica;
J hay una razón para ebta 11.cel1:rae1ón de la11 regiones,,, cuatoriale11, para ese nt, aso en
1118 zonas prc,ximae á los polos.
La exphcac1ón la d11n 10s astrónomus por t'I s .. gundo de
los gr1mdt11 movimientos del
sol, qutl es uno de los tres á
que 11u,es nos ref~rlamo11
T .. dala m11sa solar e111a atrave!!ada, constantementt', por
loe grandes agurice:ros -si la
p11labra vale- porque, en rigor, no llueve agua, llueve
materia hecha fuego.
Son como dos lluvi11.s, generales y permanentes: una de la
superficie hacia el centb Jiu.
vía que baja del mismo ~odo
que la nuestra. Otra, del centro á la superficie, es como
una lluvia que sube: ó si se
OSCAR HERZ,
quiere es una inmensa evapor~ción y a nuestra evaporac1ó11 equivale. La materia de
EL SOL Y SUS MANCHAS
la suptlrficie, aquellas nube13
blancas de que antes hablábaSiempre tuvo el sol manchas
moe y q 11e forman Ja fcto--ee•
quegiran,queee tran~forman,
fer!!-, en suma, toda Ja capa exque á veces se di viden, y que
terior..al contacto ó bajo la inal fin desaparecen.
fluencia delfrio del espacio, se
Fenómeno es este de las
eLfria y se condensa y aumenmanchas solares perfectameuta de densidad, y por ser más
te explicado por loe astróuopesada hacia el centro del 80¡
mo@,
se precipita á través de la
Según se dice, y por muchos
abrasada atmóaf-era, constitumétodoe parece comprobado,
yendo la lluvia de que antes
el sol ea un inmenso globo de
h3:blábamoe: la que cae. Lo
materia gaseosa, ó, s1 la pamismo exactamente euctde
Jabra vale, ultra gaseosa, en
con laenube11de aguaennuee•
cuvo interior la temperatura
tro globo.
puniera medirse por millones
P~ro cuando toda estamatede grados.
ria llega al fondo del 80¡ en
En el seno del POI todas las
que domina la altieima te~pecomblnacionee quim1cae están
r11tura, que al principio de 82 _
deshechas: acaso muchos cunte articulo mediamos por mipos que cone'deramoe como
lloaes de grados, todos loe
cuerpos simples estén descompuestos qulmicos 88 descompuestos ea elementos más
hacen: la materia condensada
sinplee todavía La afinidad
se dilata y haciéndose cada
quimica se halla en suspenso,
vez más y más ligera, vuelve
ó al menos. no se hacen sená subir atravesando Ja masa
tir sus efectos, porque las en- '
s~lar; e~ la lluvia que sube ó
trañas del astro de fuego son
Pl se quiere, es la evaporación
regiones de una disociación
de las reglones centrales del
total.
La llegada de Lord Kitchener á Dover.
a@tro, que también tiene su
cambio,
la superficie
s o • . - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ------mare¡¡.
evaporación como nuestros
larEn
por
estar rodeada
del eepacío, está sujeta á la influencia tl.e temperaturas bajlsi- lo que son las manchas solares. No son, en ve::-dad,
Ahora bien, esta d0ble lluvia que constantemente
mas: tan bajas, que acaso vayan acercándose al ce::o otra cosa que verdadtlroe desgarrones de la foto-es- atraviera la masa solar es la que entorpece su moviabsoluto dtl la termo-dinámica.
fera, que dejan al de&amp;cubierto las entrañas relativa- miento de rotación, como @e demue.tra por consideraDe donde resulta, que en la superficie solar hay un mente nPgrae del sol.
cionee de mecánica que no son de eete momento· auntrabajo constante de condensación por la influencia
Bajo citlrto punto de vista. nuestra tierra vale más que en cierto modo ~e comprende que as! deb~ ser
del frlo, y la afi id11 d quiu:ica recobra su imperio y que el astro del dia: cuando se desgarran nuestros porque es como si á una masa que gira 88 Ja atraviee~
se reunen los átomos y se reunen las moléculas como nublados, vemos el azulado firmamento Cuando ae por una serie de agujas. Y CJID0 por otra parte el ensi quisieran reconcentrarse en gotas y basta en polvo desgarran las nubes del sol vemos negruras.
torpecimiento es mayor hacia ¡08 polos que hacia el
impalpable. De esta suerte se forman multitud dA nu_¡Quizá esto tenga su filosofía y no de las más pe~i- ecuador, de abi que en éste la rotación sea más rábes blanquísimas que unas á otras se apelotonan en mistas!
pida que en aquellos.
formas redondeadas y constituyen la envolvente soPor eso en el sol hay siempre manchas. aunque paEsta circulación de la materia solar. este condenlar que desde la tierra descubrimos.
sajeras: la foto-esfera se de~garra, la foto-esfer11 se s11rse de nubes blancas en la superficie y dar luz y
A este conjunto dfl nubes blancas y brillantes es á. ch,rra, y siempre anda en perpetua agitación.
dar calor á_ los eapacios planetarios y Juego caer al
Jo que llamamod la foto esfe1·a, es decir, la esfera de
_]:'ero estos desgarros de la foto-e~fera no son super- centro y dilatarse y recoger calor para subir y conla luz.
f1C1ales: la rotura penetra hasta el mterior de la masa vertirl? en luz, es un mecanismo admirable, que hay es lo cierto, que sin ella el sol no seria para noso• solar; son enormes huec,,e; son abismos espantosos, ce del mmeneo astro una estupenda máquina produc•
tros Jo que es, sino una mancha muy grana e de for- son como embudos, cuya punta se huude en las en- tora dti calor y de luz, con su caldera en el centro y
ma redondeada Yernos al sol por s11 foto-ePfera.
trañas del astro de fue~o; son en rigor, vndaderoe su conctensador et: la superficie; pero esta circulación
Porque eatá probado experimentalmAnte. que un ciclones de aquella abra~ada atmósfera Y asf, por Jog agota también las energlas solares, hasta que llegue
gas, por alta que sea en temperatura, alumbra muy bordes del embudo, por loe flaucoe del abi@mo, se Vil para nuestro astro el momento del frio, de la muerte
poco: prueba de ello es la llama del hidróJ!'eno. .!:'ero en cierto mJdo g,,tear hacia dPntro, en hilos prolon- y de Ja sombra eterna.
que se espolvoree, por ejemplo, con pol\"O de cal, y al gadoe, las nubecillas blancas de la foto-esfera. Y hasDe todas mantras vemos en el sol una circulación
punto adquiere luz vivieima. La vibración de los cor- ta el extremo más estrecho del embudo se ve en for- análoga á Ju. que existe sobre Ja tierr.t para el agua
púsculos sólidos es la que engendra la luz. Ellos son ma dti un pequeño circulo negro.
de loe océanos. También se evapora, también sube
cambio, no pueden pasar de los antros d11l suplicio. Alli
e11ta el Infierno dantescamente interpretado. con la buca de Aqueronte y con el juez Mino11. A propósito de
é,te, cuéntase una antlcdota curiosa: El maestro de
ceremonias de Pablo Ifl, Cardenal Blaggio di Cesena, criticó duramente la composición dtl Miguel Ang81, t11cbándola de inmoral á causa rte sus desnudeces y pretendí) qu11 el sumo PontlficA ordenara la
suspensión de la pintura; más Pablo III que estimaba altamt&gt;nt6 el talt:nto de Buonarottl y que era un
PSpiritu sup..rior y amaba el Arte lejos de accederá
1011 de~eos de Biagg10, ordenó al pintor que continuo.
se su cuadro sin preocuparstl por nh,guna critica yPi
guiando sólo l11@inspiracionea d, PU propio genio. Miguel Ang..l, que supo las maquicionea d11J Cardenal,
decia1ó venguee y al efecto tr11ns'adó aus facciouPs
al lienzo dAndole el p11pel de Minos y l'nvolvienrl.o
castamente ,u cuerpo en una vibora enrmc11da. Reconoció11e Ctlsena y se quejó al Pap11. el cual q1 i ,o
ver la obra y exclamó deepu6s ingeniosamente:
-Cardenal, mis oraciones
pueden si,Jvar á un pecAdordel
J)Urgator,o munodtllinfinno.
En 111 Iofiernooe ha. pueste Miguel Angel.y t'D l&gt;I quedaréis.
Y hasta la fecha está alll
Biaggio di Ce11ena.
De~gratiad.amPnte el Papa
siguiente, Pablo IV, era de loe
puntos del Cesena y habló de
mandar de1-truir el cuadro, lo
quA se evitó gracias á Da11;.,¡
de Yolterra que cubrió eB parte las desnudec.:e del cuadro,
con todo dulor de su corazón.
Asi se aplacó Pablo IV...... ..
El cicerone y el Dr. z. regresan y nos 11visan q~e es ya
tarde hemos papado cuatro ho1 as en la Sixtina, y ¡pensábamos ver todo el Vaticauo en
una mañ1ñal
Sahm1,s nuudamente conmo•
vidoe ante lo que puf'de el \r•
te en manos de un elegido La
plaza de San Ptldro t'Stá po•
blada rle gente que sale de
misa Todos vamos 11u,!lencio,
aletargados por el éxtasis que
acaba de pasi r por norntros.
De pronto, habla el e)( Presidente:
-"Si vieran, l'n la caballer'•
za del Papa vi un caballo igualito al que yo montaba en las
revistas. y que tuve que dejar por allá cuando me vine ..
¡Cómo me ha conmovido ese
recuerdo!"

por decirlo a~i. los instrument~~ musicales de la gran
sinfonía luminosa Dti ellos parten las ondas de tlter
que vienen á herir nuestra retina, y que en nosotros
de1-pitlrtan esa sensación á que damo11 tll nombre de
luz.
Por (mcima de la foto-esfera, como si dijéramos d11l
nublado blanco y luminosa, b~y otra capa de hidrógeno. á que se da el nombre dtl cromo esfera, es dti·
cir, esfera del color, porque ~n efecto es ro11ada, pero
sólo s11 hace visible en circunstancias especiales, por
ejPmplo f'll loe ecllpe.-s.
RPP1tmie11do: eu el sol hay que comiderar tres partt-s: el interior masa relativamente sombrla. á t , mperatura inmensa.:, en que domina la disociación ml\.R
absoluta dt1 todos loe demtlntoe; la capa 11nvolvtlute
de nubtls condensada~ blancRs y luminosas, que es la
que vemos y á que se llama foto esfera; y por último,
otra capa de hid1 ógeno gener11Jm,.ut" invi,ible, y que
se dP~igna con PI uombre rle cromo esfera.
Y con lo dicho tenemos bastante para ct mprender

r

,

�404

Domingo 27 de Noviembre da 1898.

EL MUNDO

MEXICO MODERNO.

Vistas de la Tierra Santa.
Demasiado conociJas Fon y de gra•
tos recuerdos para todos los nombres Y
lugarei:i que repre11enta1;1 estas vi~t~s
que publicamos con motivo del v11tJe
del Emperador . .
.
E~ta considerac10n nos dispensa d~
dar descripciones que serian redundante"·
Los grabados por si solos dicen más
al seutimiento que cuanto pudléramoa
escribir nosotros.

La nueva iglesia de Alemania.
El Emperador de Alemania ha encontrado en Palestina hondas huellas de la
actividad alemana que desdti hace tantos siglos busca uu campo para sus
empMl!as, y safüfac~ión á sus aohe1011 rl'ligiosos en la Tierra Santa.
Carloma¡?no. di-bidament~ auto:izado por el Kalifa, construyo una igl~~ia y un hospital tin J t!TUtalem. El ed1f·cio quedó reducido á una n11na en
..,¡ tran ..curso dti los años y el terreno
fué comprado por mercaderes italian()s
de Amalfi, los cualt's _el año de lOJi!
con~truyeron dos hospitales para ¡,eregrinod - el d11 S .. nta Maria para muj&lt;-1rcs, y para hombres el de San Juan.
Este último e1&lt;tableciml1&gt;nto fué la
Cuna de la Orden de Caballeros de San
Juan. E..ta comunidad se htze cargo
del hospital, constru.t"ó un palacio para
P] Gran Maestre y habitaciones para
los otros miembros de la ordl'n. Los
monjes benedictinos edificaron laJglesi1t de Santa Maria.
En 1187, cuanao Saladino tomó Jerusa•em estableció su residencia en la
del Gr,in Maestre dti los ()aballeros de
Ran Juan y más tartie cedió toda la
propiedad á la mezquita de Ornar.
0

Casa de la pr:&gt;pledau de los Sres Terrazas.
Paseo de la Reforma.--[Legaclón de Bélgica.]

405

EL MUNDO

Deapués de Sa'adlno se hizo un hospital en el lugar
de J~ antigua igl11sia y construyose una mezqu~n.a _en
la parte noroeete del terreno. Todos estos edü1e1os
se rlett&gt;rioraron, permaneciendo en ruinas ha~ta ~869_.
En ese afio el Príncipe de la Coron11 de Prusia visito
Jerusalem y el Sultán le dió .en propiedad la parte
oriental e,n que estaban las ruin_as de que _hablamos.
Arqueológicamente es la porción de mérito menor,
ero t'n ella E1staba la gran Iglesia.
.
p Guillermo I acordó que se con.struyera en e~Muristan (el lugar de la antigua igles1a,?echa_ hoPpltal por
los sucesores. de Saladino) una Iglesia del Redentor"
Rubo difícultades extraordina.rlas para echar los
cimientos de la Ubrica Deecu.br1óse que la antigu_a
iglesia descansaba en c,tras romas, pues sólo un p1•
lar p•rtla de la roca.
. .
Añ~ y medio dP. trabajos y u_n gasto ad1c1on~l de
$150 ooó sobre los $250 000 que importaba el pn~er
prefuesto fueron necesarios para las obras -~a~1zas
dE'I mampostería quti soportan el peso dt&gt;l ed1_f1c10.
Nuestro grabado muestra los métodos onent!lles
empleadns para remover los escombros y constrmr la
iglesia del Salvador.

.. -~ i~·
,.·

~-·

¡ft§;#.'t(tl?

);;jf,._:t&gt;

La receDción al General Kitchener en Inglaterra.
Mncho antes de que el bote Calais, con el Sird.. r á
bordo estuviera á. la vista, el muelle di: Dover habla
eido invadido enteram.,nte por la multitud que acudía
ansiosa por dar la bienvenida al vencedor de los dervi~es, y vengador de Gor~on.
.
En cuan ro el j?enerai K1tchener saltó á t1.,rra, el Je•
fe militar dPI puerto, General William Buttler, r el
Mayor. Sir ,Villiam Crun.d~ll, ambos d~ gran umforme se adelantaron á , ec1birle, en medio de los aplausos'atronaJoresy 101&gt; hurras de todos los espectadores.
Dt!sde que Lord Kitchener pisó t&gt;l _suelo de su patria. 1&lt;u viaje ha sido una marcha tr11;1nfal. En DovP.r
los Highla11ders le form,iron guardia de honor. El
Mayor de Dover le ofreció U? bauq•tt&gt;te, y de ~lli fué
llevado en triunfo á la estación dP.I ferrocarnl. Una
compañia dP. grarrnderos habla formado valla desde
t"l Hotel de Lord Warden hasta la estación; pero lejos dti esforzarse en contener á la multitud. los soldados mismos aclamaban al General y se
acercaban á él para estrecbarle ]amano, Eo Londres fué recibido por los
príncipeJ Cristián Victory Francisco y
Adolfo d11 TP.ck; Lord Whol3Pley, el
GPneral Maurice, Sir George White y
muchos otros miembros de la nobleza
fueron á recibirlo y se disputaron el
honor de ser los primeros en felicitarle
por su triunfo.
Un grupo dA policlas Je escoltó hasta
las antesalas reales, donde.estuvo algunos momentos recil:iiendo innumerables muestras de afecto, y desaués
conferenció con el Príncipe de Gales.
Vi,itó á Lord Salisbury y por último,
fué á pasar un dla á Balmoral, donde
recibió cumplimientos y felicitaciones
de la Reina.

...

--.;:::··,..

,,,

-~....,..

,·

0

también por el frio de la atmósfera se _condensa en
nubes también cae en forma de lluvia, y otra vez
sube ~l seno de los mares, encendiendo, de paso, no
nueva luz, pero M la vida vegetal y la vida anim~l.
El tercer movimiento de la masa solllr es prt1c1samente el que explica las manchas solares, porque es
el de los grandes ciclones, que tienen dU boca ancha
en la foto-eefera, y que vistos como nosotros los vemos por el interior, fingen un espacio obscuro.
También los astrónomos explican con facilidad suma
y con grandes probabilidades de acierto la formación
de estos ciclones
y es que cada parte del todo aparece tan enlazado á
todas las partes del_ mismo todo en es•e admir~bl.e mecanismo, quelas particularidades de~ª?ª movimiento se
explican por i&gt;tros de los tres movimientos que hemos
enumerado, que era.n: el movimiento desigual de ro
tación de toda la masa solai:alrededor de su f"je, la do. ble lluvia de fuego, la que cae y la que sub.,, y por
último, los grandes ciclones cuyas grandes bases son
-las manchas taladros oscuros en la aglomeración ae
nubecillas blancas de la foto-esfera.
En efecto: la doble lluvia entorpece el movimiento
de rotación, que resulta mas rápido en el ecuador que
en las regiones polares.
Pero ~sta desigualdad en las velocidades del rfo
circular de fuego determina a su vez la formación de
los ciclones, ni más ni menos que en nuestros ríos la
Casa del Sr. Melber en la Reforma.
masa liquida comprendida entre dos filetes que tienen
[Construida por el Sr. Ingeruero Alberto Be,t, estilo Relna Aoa.J
desigual velocidad gira en forma de torbellino
Cuando un niño coje entre sus dedos la parte superior de una peonza, y con uno d11 ellos la empuja ha.
. .
cia adelante y coh el otro la empuja hacla atrae. la peonza gira. Pue~ as1m1s~o
en el sol cuando una zona gira con más veloc,dad qut: otra, 1~ parte mtermed1a
pu!"de girar también, y asi se forman torbellinos, trombas y ciclones S!_)lares..
De donde resulta que las manchas del sol no son fenómen~s extranos, misteriosos, inexplicables, sino bien al contrario, fenómenos senc1llisimos, naturales,
que dependen en último análisis de la dinámica solar.
. .
Al menos ta'. es la opinión de la mayor parte de los astrónomos, opm1ón bosquejada imperfectamente en el presente articulo.
JOSÉ ECHEGARAY.

México Moderno.
Aparecen hoy en estas columnas tres
ed1ficioR de los que f11rman el gracioso
y artfFtico "México Model'no."
Al iniciar esta sección hubiéramos
querido dar amplios pormenorP.s acerca de las casas que en ella figuran;
maR habiendo encontrado la natural y
delicada reserva de los primeros propietarios á quie11es nos dirigimos, los
cu:i.les nos manifestaron su deseo de
no dar pubicidad á los detalles relacionados con interese~ pRrticulares, hubimos de limitarnos á to,nar vistas fotogrAficaR del exterior de esas casas.

NUESTROS GRABADOS.

La lectura del Cuento de Hadas.
¿Cómo entretener á la. gente menuda para que por un rato siquiera se esté
quieta y deje dormir la siesta á papa?
La hermana mayor sabe cual es el remedio infalible y busca un libro y se da
á leer en voz alta uno de esos cu1mtos de hadas que tan gratamente absorben la
atención infantil, uno de esos cuentos en que hayogros que ~e comen á. los
niños, y gatos que hablan y calzan botas, y lobos que se c~nv1erten en abuelitp~~~-~~·da hace estremecerse los tiernos corazones con tanta e~ocíó!1 como
las periódicas aparicioBes de alguna b~ena hada que, ~on la mara vil.losa rnfluencia de su varita mágica, forma palacios en )os desiertos y convierte en ratones á los leones.
.
.
¡Mirad como escuchan los niños tales milagros! Mientras tanto, papá re•
posa por un instante del rudo trabajo, y cobra fuerzas para empezar de nuevo.

Domingo 27 de Noviembre de 1898,

Casa dtl Sr. D. Juan Dublán, Calle de la Penitenciaria.

L,08 Of\UTIV08 D6 Hf\Nf\MBOUOOU.
I
Boubou y Coumba eran dos nifios cautivos de
~ierto anciano. No obsrnnte su condición eran
&lt;iesconocidas para ellos lits miserias de la escla
--vitud y vivían completamente dichosos.
No se preocupaban por suorígrn;jamáshabían
inquirido quiénes eran sus padres, ni aún suponían haberlos tenido alguna vez.
Vivían bajv un mismo techo, se alimentaban
-en la misma calabaza, dormían juntos en un jergón y crecían, jugaban y trabaj ·t ban fraternalmente unidos por expontáneo afecto infantil.
En la soledad campestre de su vida, todo era
tranquilo: t1rn desconocidos eran para ellos los
grandes goces como las penas hond11s.
La aldehuela donde vivían llamábase Hanambougou. Era un simple caserío esccindido en una
.garganta de las montañas que dominan el valle
de Bakay.
El amo de los chi'luíllos, anciano apBcible y
amante de la soledad, los trataba con dulzura, dejando pasar inadvertidas sus faltas y les hM bl:.t•
ba frecuentemente de Allah, cuyo reino invisible
flota sobre la tierra, mas allá de l11s nubes, y envía algunos reflejos de ::,U esplendor sobre las rutas de los hombres. Los dos ninos amaban á su
sef!.or como si fuese un padre para ellos.
AlaFsanne (er::i el uombre del arci11no) pasaba
los días absorto en un éxtasis, copiaba los vení-culos del Corán en pergaminos, que pintaba él
mismo con imágenes, y se paseaba por la monta•
i'l.a solitaria. Pucas veces bajaba á lit llanura: lo
que sabía de los hombres h11cíale evitar todo contacto con ellos. Sin 1&gt;mbargo, no er11 un hombre
hosco y su rostro reflejaba graves pensamientos
iluminados por perenne sonrisa.
Su habitación era rúotica y humilde. Entre un
seto vivo de juncos tenía su cabafta de techo có11ico y por únicos muebles, un lecho de bambú y
una piel de carnero. Habí11 allí cerca otra cabai'l.a más humilde para los niños; un gi anero en el
que guardaba las cosechas; una estacada para
atar las cabras durante la noche y un rectángulo
arenoso rodeado de árboles, reservado para la
oración.
Boubou yCoumba jamás habfan salido de las
quiebras de la montafla. A quien les hubiese pre•
guntado desde cuándo estaban allí cautivos, le
habrían dicho: "Toda la vida."
Habían oído hablar de llanuras interminables
-cubiertas de villas populosas. Según Alassanne

Rllí era donde vivían los malvados y los miserables.
La gargant1:1 de 111, monta:il.a descendía hacia el
río en una pendiente de rocas: un 11rroyo bajaba, s11ltando aquellos escalones, bajo el bosque
de árboles gigantescos cuyos follajes c,cultaban
las lejanías de la llanura. El lecho del arroyo se•
mejaba una inmensa escalera abierta entre el túnel a~cendente formado de árboles y rocas.
:9etrás de Hanambougou se abre un valle rodeado de bosques. En ese valle t&gt;staban las tierras de Al11ssane, cultivadas por los eschvos, y
cuyos productos con la leche de Jas cabras, daban alimento á los tres.
Las estaciones del ailo imponían siempre los
mismos trabajos. La tierra del Sudán produce expontáneamente sus cosechas.
En la épo0a de la siPmbra, los dos cautivos quemaban las cañas, esparcían por el suelo las cenizas. desarraigabar, J.as yerbas nocivas, rompían
la tierra y enterraban la simiente. En las horas
cálidas se refagiaban á la sombra de una choza
y comían.
-Cuando t&gt;eas grande, me abandonarás titl
vez, decía Boubou á su compañera.
Nunca había pensado Coumba en esto y al oír
la frase de Boubou, se Pntristeció.
-1,Y ·p or qué había de abandonarte?
-No lo sé, replic.5 Boubou.
Amaban su desierto y no pensaban que hubiese un mundo fuera de él.
-¿Y á dónde iría yo? preguntó Coumba.
A dónde? Boubou no podía contestar y con
ademán vacilante:
- Allá, lt&gt;jos, á los países lejanos.
Coumba lloraba.
-Servir á otros amos, oh! no; Alassanne dice
que son malvados.
Y sus cuerpecitos, extendidos perezosamente
en un lecho de yerbas, se acercaroú estrechándose. Coumba, cuyo instinto de mujer ya des•
pertaba, dijo á su amigo:
-No, tú sí que te irás.
Boubou se defendía.
-Yo jamás me iré; jamás, repetía, y le brillaban los ojos.
Al caer la tarde, cuando la sombra de las montañas s~ extendía. regresaban á la aldea, con una
carga de leña en la cabeza y recogiendo al paso
las cabras.
Ocupábanse luego en preparar la comida. Mo-

lían el mafz en los morteros, encendían una hoguera en el patio y colocaban la marmita sobre
el fuego, asentándola entre dos. piedras.
Luego se reunían para orar er. la rústica mezquita. De pié detras del anciano, imitaban sus
ademanes, levantaban con él los brazos al cielo;
repetían sus palabras árabes, se golpeaban el
pecho, prosternábanse con la frente en el suelo
y clamaban:
-Allahl Allah!
A veces, á la luz de la luna, Boubou tocaba un
tamboril y Coumba bailaba.
Llt&gt;gaba la época de las lluvias. El arroyo con,
vertíase en torrente, saltaba los peldall.os de li.
roca y eus mugidos llenab1.rn el valle.
Los árboles refrescaban el tono mortecino de
su follaje y las f:1ldas de la montaña se cubrían
de césped tierno y jugoso. Los maizales crecían
y al evaporarse las brumas rojizas, el cielo se hacía mas profundo.
Los dos ni:il.os llevaban á p11star las cabras: cogí..n la provición anual de hoJas de baobab para
sazonar la pasta de mijo·y hacían cuerdas con filamentos de corte?as de árbol. Coumba, á la sombrn de las rocas, hilaba.
Y las altas yerbas crecían ocultando el fondo
de las gar:{&gt;1ntas, ·escalaban las alturas, ahogab.tn los frágiles arbustos y entre los árboles del
bosque formaban espesísima malla, impenetrable.
Despuéa, l11s sávias efímeras se iban secando,
el sol doraba las malezassazonando lofgranosen
la panoja amarillenta. Entrnces Boubou y Coumba pasaban el día en los campo9 ahuyentando
los pájaros de la sementera c·1aj~da de frutos.
Desde el amanecer hasta la tarde no hac~m
más que gritar, batir las palmas de las manos, y
tocar trompas parn espantar A las aves que revoloteaban sobre sus cabezas. En distintos lugares había espantajos que ellos movían con cuerdas desde su mirador elevado sobre troncos y
puesto al abrigo de los rayos solares.
Los varios espectáculos de la soledad mecían
la imaginación de los niños en suefl.os dulcísimos. Al amacecer, se evaporaba el rocío nocturno y las nieblas arrastrándose por la~ sinuosidades del valle semejaban un lago de plata tendido
entre aquellas montailas. Era la h ora nacarada.
El sol subía, subía hasta el z enit; cintilaban las
rocas y las malezas parecían zarzas encendidas.
Entre las y erbas tostadas las cigarras lanzaba n
gritos roncos y las aves buscaban abrig_o. -La na-

�406

EL MUNDO

Domin,ro 27 de Noviembre de 1898.

II

turaleza resplandecía. con tonos de oro fundido.
Pero luego el aire se ha.cía mAs transparente, las
cosas acentuaban sus contor11os y las cimas trazaban sus líneas sobre el cielo menos pálidc. Era
la hora azul. El sol declinaba, atravesando con
sus rayos oblicuos la, cresta umbrosa de los montes; en las barrancas profundas obscurecía ....
Era el momento de tono violeta que anuncia las
tinieblas.
Cierta mañana que Boubou y Coumba dormita.
ban en sus miradores, tres ginetes aparecieron en
el recodo del sendero. Detuviéronse de pronto y
uno de ellos se alzó sobre los estribos para explorar el valle con la mirada. Casi en el mismo
momento partieron al galope en direcciones divergentes. Boubou y Coumba, asustados, corrieron hacia el pueblecillo, á donde sólo llegó Bonbou. Coumba había caído en poder de los ginetes ..... .
Alassane convoca á los vecinos armados de fusiles, mt1s ya era tarde. Los extranjeros habían
escapado.
El anciano requirió su cayado ysu piel decarnero y bajó A los pueblos de la llanura que se extienden al otro lado de la montail.a. A poco regresó triste y resignado. Los merodeadores habían puesto á salvo ·su presa en Bammakou.
Boubou inconsolable pasaba los días muerto de
tedio y las noches, llorando.
-Cuando sea grande, dijo al anciano, iré á
traer A Coumba.
La seguridad con que hablaba hizo sonreír á
Alassane. Púsole la mano en la cabeza y mirAndolo, vió eu los ojos de Boubou una llama, que
hizo pensar mucho al anciano.
-Allah todo lo puede, Cuando seas hombre
ya veremos lo que sucede, le dijo.
A medida que las fuerzas deBonbou cobraban
vigor, la sementera. iba ensanchando sus límites.
Ya las mieses no cabían en el granero y con el
consentimiento del amo el excedente iba á venderse en la llanura. Boubou atesoraba.
De cosecha en cosech1\ Boubou se hizo hombre.
Un día dijo á su amo:
-Seil.or, no crees que ha llegado el momento?
-Ponte en camino, le contestó el anciano; toma este oro y que Allah te guíe. Te doy la libertad•
Y puso en las manos de Boubou todo el oro que
haoía reunido. El esclavo se arrodilló y le besó
los piés.
-Señor, ya eres muy viejo; ¿quién te servirá
durante mi ausencia?

Alassane, conmovido, lo
obligó á ponerse en pié:
-Hijo mío, Allah proveerá A mis necesidades. Sólo
una cosa tengo que pedirte.
Y su voz temblaba.
-Yo tuve hijos, un varón y una mujer; ahora estoy solo en el mundo. Trae
á Coumba; los dos viviréis
en mi casa y el viejo Alassane será vuestro padre.
Cogió un amuleto que llevaba consigo, lo colgó al
cuello del joven y le dió su
fusil.
-Ahora véte; el tiempo
es precioso.
Boubou abrazó al viejo y
dijo:
-Espér1rnos. Los dos volveremO:i, siempre fieles a tí.

Por un sendero de la monta:!l.a, que conducía á.
países desconocidos, Boubou se fu~ co~ el curazón lleno de esperanzas y el alma llumrnada porsu ensueil.o. A cada vuelta del camino dirigía loSojos hacia atrás y veía siempre la silueta blanca
del anciano que de pié, con ambas manos apoyadas en su báculo, de espaldas á u~ árbol, le seguía con los ojos hasta que se perdió entre la espesura.
Pero á poco se fueron o,mltando las cabailas
de Han11mbougou y se encontró el joven en la so•·
ledad de una boscosa altiplanicie. A cada paso,
oprimía con la mano Al cin!urón de cuero que
contenía el rescate de la cautiva.
En la opuesta vertiente, aparecieron á su vista.
campos extensos, velados de azul pálido, entre
colinas indistintas. Allí corrían las ondas del Níger y Coumba lloraba acaso, desesperando de,
ver á su compail.ero.
y fué dejando atrás horizontes iguales, preguntando en cada pueblo por el camino de Bammakou.
Llegó al fin á las alturas del Soknafi. El corazón Je palpitó cuando al salir de un bosquecillovió una inmensa llanura que se perdía á lo lejos,
entre las brumas.
Las sinuosidades de un río brillaban en eifondo del valle. Junto al río vi~ Boubou una ciudad.
magnifica cuyos tejados no eran de paja como
los de su cabafl.a. Entre el vasto recinto formado.
por altísimas murallas, había terrazas, minaretes
y en ciertos lugares hormigueaba la multitud. Sesintió fascinado.
-Bammakou, Bammakou .
Levantó los brazos al cielo y pronunció devoti1,mente el nombre de Allah.
Empezó á baj.1.r por una cuesta cuyas rocas.
minaba con furia un torrente, llegó á la llanura
y franqueó la puerta de la villa.
La opulenta ciudad de los mercaderes moros.
lo deslumbró. Vagó largo rato preguntando á los
transeuntes si conocían á Coumba. Había muchas.

.l!:L MUNDO

Domingo 27 de Noviembre de 1898.
mujeres de ese nombre, pero no reconoció á ninguna de ellas.
Desesperaba ya de verla, cuando al día siguiente, bajo el pórtico sombrío de la mezquita
de Ornar, encontró al paso á una hermosa joven
de andar violento. Su traje era de telas bordactas
de Segou y en los brazos y tobillos llevaba argollas de oro. La gracia y la belleza de la joven
impr~sionaron A Boubou, la expresión de este
rostro evocaba en él una semejanza vaga con la
~oumba de sus suenos, la sig,üó de lejos y pudo
ver que entraba A una casa suntuosa.
-¿Quién es esa mujer? preguntó Boubou tímidamente al esclavo que guardaba la puerta.
-Es la mujer de mi amo, contestó éste.
Boubou insistió:
-Y tu amo?
El cautivo le miró de reojo.
-Amet Fall, el mercader más rico de la ciudad.
Y a:iladió:
-Su mujer se llama Coumba.
Boubou desf111Jecía:
-¡Se llama Coumbal
-Sí, dijo el esclavo; ahora, largo de aquí!
Boubou, estupefacto, se retiró.
Sacó del cinturón un anillo de oro y compró
una vestidura hermosísima. Al atardecer, llamó
á la puerta de Amet Fall y preguntó al esclavo:
-¿Vive aquí Coumba, la esposa de Amet Tall?

-Aquí vive.
-Soy mensajero de un gran jefe de Segou y
traigo una misión para tu seil.ora.
Se le introdujo á un cuarto bajo en el que había cautivos recostados sobre los tapices. Unajoven de senos desnudos, con un collar de ámbar
en el cuello, condujo á Boubou por un corredor
oculto entre los muros hasta la estancia de la
seil.ora.
Coumba, recostada en un diván, con la cabeza
apoyada sobre el codo, llena de curiosidad vió
entrar A Boubou. Dos mujeres abanicaban A
Coumba.
Boubou se detuvo; tanto lujo lo p1tralizaba. L!l
fisonomía de Coumba traicionó una emoción intensa que inútilmente pretendió ocultar. Se incorporó súbitamente y entonces Boubou, cobrando valor, abrió los brazos.
-¡Coumba, gritó.
Iba á lanzarse sobre ella, pero Coumba contuvo su impulso y despidió á sus sirvientes. Cuando quedaron solos se puso en pié.
-Cómo! Boubou, eres tú?
-Sí, yo soy, dijo Boubou; vengo de Hanambongon, y la estrechó entre sus brazos.
-Coumba, Coumba, decía.
La joven tan conmovida como él, le acariciaba el rostro con sus lindas manos.
Mas su efusión fué corta. Amet Fa.U, prevenido

sin duda por las mujeres de la servidumbre, acudió, sa:iludo y amenazador.
Coumba al verlo, rechazó brutalmente á Boubou. El miedo la dominó y con voz débil pretendió excusarse, diciendo:
-Ha puesto la mano sobre mí.
Amet desenvainó el puil.al, y la brillante lámina resplandeció en su mano crispada,
Coumba á los piés de su esposo lo detuvo.
- Oh! esto no, suplicaba; pido gracia para él.
Boubou, inmóvil no comprendía nada.
Amet fijó sobre su mujer los ojos, lleno de sorpresa.
-Esto no, repetía ella con vehemencia.
El moro envainó su pufial y llamó á dos cautivos que apoderándose de Boubou lo llevaron
fuera.

III
Al día siguiente los habitantes de Bammakon.
veían en las callejuelas de la ciudad á un hombre devorado por la fiebre, que pedía agua. Tenía una mano cortada, los piés encadenados á
una barra de hierro y en el cuello una campana
pendiente de un collar.
La virtud de la esposa de Amet Fall estaba á
cubierto de toda sospecha.

o. TARDIF.

SUAVIDAD.
(DE GYP)

I

HO dias llevaba en Vichy, siguiendo á pié
untillas, por prescripción facultativa, el régimea severlsimo de recojerme á las diez,
evantari:µe á las ocho, alimentarme de zanahorias, espinacu y ciruelas cocidas, sin permitirme,
ni por asomo, echar una ojeada a las lindas criaturas
9._ue topárame al paso, de dla como de noche. "Si
Vichy no os cura- nablame dicho el doctor-estais
perdido y nada os sani&amp;ra."
I&gt;ecidime á desayunar solo en cualquier parte; y,
en lo to..:ante á la comida la hacia siempre en la mesa
redonda del hotel. Era esta tranquila y compuesta
de medianias: veteranos que relataban sus pasadas
climpat!.as, de modo que harían odiar la gloria a los
más belicOlles, algunas familias tan numerosas _eruno
respetables; una literata, cuya sola vlstame crispaba;
un excelente cura, perfecto caballero, tolerante y
hombre de mundo; una característica del teatro de
Moulios y una anciana llCOmpañada de su nieta. La
señorita Genoveva (sé su nombre por haberla oldo
llamar así A su buela) era la única persona linda de
la reunión: gentil, espiritual y blonda; de grandes y
rasgados ojos azules, aterciopelados y acariciadores;
una boquita pensadora y una tez de camella; en suma, la más deliciosa criatura que pudiese uno aoñar.
Una belleza apacible, con tendencias á lo etéreo; pero, sin tmbargo palpitante.
La miraba á la hora de comer, como el único objeto ª1!1'1·adable sobre que posar mi vista, y esto sin
ningun inconveniente para mi tratamiento. Las po,
Bitas, aún siendo lindas, no me hacfn fdiz; las admiro como preciados juguetes intangibles, por lo fráiiles; las respeto, más que las amo; para mi un baile mfantil me sirve de espanto.jo; las jóvenes bien educadas me abruman, lae ignorantes me impacientan; corolario: son pequeños seres incompletos á los ojos de
un barbaro como yo, que, prescindiendo de sus encantos, se extremecen de ante mano al decir: "Cuando pienso que á los cuarenta años, . cuando ya esté yo hllstiado y embr~tecldo, mi familia se decidirá
acaso á hacerme tomar estado con u11a chica lozana y
fuerte, respirando por todos los poros samd y vida;
ávida dA sabe:· y de recitar lo que sabe. ¿Qué será
de mi? Nada bueno de sPguro 11
Lo dicho anteriormente es con el fin de probar que
si yo miraba con insistencia á la sPñorita GPnoveva,
colocada ca@i enfrente de mi, ni ella corda riesgo en
lo absoluto, ni yo bmpoco .
A medida que los ba:iistas que hablan llegado antes iban tomando EOleta (ya hablan conclui_do su tratamiento, mmiserablt!sl!l) corrían los cubiertos hacia
un lado de la mesa. Mi vecino de la izquierda era
siempre el buen abate Silvano; empero el de mi derecha cambiaba casi a cadll comida.. Habfame tocado
sucesivamente tener á mi lado á un profesc,r de mineralogía que me hablaba sin cesar, sin cuidarse siquiera de que yo, sin escuch•rle, continuaba mi conversación con m1 vecino el abate; ora dos coroneles,
uno de dragonee y otro de linea, ambos gotosos, lo
que prueba que, ante la enfermedad, todas las armas
san iguales; ó ya un adolrscente de doce años, que,
haciendo proyectiles con migas de pan apuntaba al
interior de mi vaso y solla una vez más que ot~a dar

en ~l blanco.. Todo esto me tenia @in cuidado. No habla ido á Vichy para divertirme· de otro modo me
habri~ ido muy lej~s; temfa, al cÓntrario, encon'trar
en mi ~amino alg_u n llntiguo compañero, capaz de
descarrllarme volviéndome á mi antigua vida.
En fm, una tarde, al llegar á hacer por la vida vi
en ~! lugar que ocupaba el amable joven mancebo de
bot!ca(el delos proyectiles) á la literata, objeto de mi
ant1patlal Era una dama que frisaba en los treinta y
cinco afioe-. no _mal parecida, sin embargo; pero cargante, mona, ridículamente ataviada y soporífera has•
~a la par~d de enfrente. Intenciones tuve de retroced~~ é_ irme á. comer .a.fuera: pero teml romper el
e9uihbr10 de mi curac10n; por otra parte, el abate
Silvan_o me contempl11ba con su bondadosa sonriba
de~at1sfacción. Pensé que íbamos á echar juntos un
pahque sal-roso, haciéndo punto omiso de mi "mosca
negra" y me senté resuelto, volviéndole ligeramente

la espalda, sin afectación, con el fin de no presentarle más que el flanco.
Fué lo suficiente. Aprovechándose de que no me
era posible vigilar sus movimientos. me dió un feroz
codazo. seguido de un:
-¡Oh! dispense usted, cab.illero.
A lo cual y.o contesté con este lugar común:
-De nada, señora.
¡Ay! ~l hielo estaba.roto. Mi vecina se puso i relatarme, como una tarabilla, que el tratamieoto la hacia temblar como una azogada y que por esto me
babia golpeado el brazo. Insistió en saber si no me
habl~ "hecho daño." ¡~ra el colmo_! Yo la respondí á
reganadientes, pero siempre con fmura. Se necesita
tener muchos hígados para tolerar en un establecí•

miento balneario, á una literata que os fastidia y á la
~ual no os po~éis quit_ar de encima; pero unll de dos:
o es uno pollnco ó deJa de serlo. Me dijb que en un
tris estuvo el que fui,ra á Luchón en vez de venir á
Vichy. Respondila que habla hecho muy mal en no
poner este proyecto en ejecución, siendo los Pirineos
más agradables que Vichy.
-Son mu_y hermosos ¿no es verdad?-dijome ella.
-¡Se,berb1osl-fué mi respuesta seca.
Traté e!1. seguida de reanudar mi interrumpida
conve~~ac10n con el abate. ¡Que si quieres! Ella no
me deJo meter baza.
-Caballero,-insi8tió elia-os ruego que me con~eis alguna de v~estras excursiones por las montanas. ¡Serla tan fohz en otros! ....... ..
-Pero señora .... en verdad ... .
-¿Habeis hecho una excursión cualquiera? Al pico
dPl Mediodía ¿no tlB esto?
-Sin duda; pero ......
-Confiadme vuestras impresiones; serén deliciosas .. .. cuando uno forma parte de un circulo de esplritus escojidos ......
-Esplri.t us escojidos es mucho decir, señora; se suelen en~~ntrar también imbéciles como aqui. ... lo que
se exp.1ca por la aglomeración .........
--¡Ah! ¿sois numeroso.,?
-¡Oh! con exceso ....
-¡Di?~ mio! y yo que deseaba consultaros sobre la
probab111dad que tendría de ser bi11n acojida, al presentarme . . . ... .
-¡Cómo' ¿queréis presentaros al Jockey?-exclamé
estupefacto.
-¡Al Jockey! ¿Quién habla del Jockey?
-Me parece que' vc,s.
-¡Yol yo os hablo de El Figaro.
- Y ¿cómo diabl~s quereis que yo sepa sus lnterioridadesi'
-;.No sois_uno de los redactores de I!.,l Figaro.t
-Pero, ~enora, no he "scrito una sola lln"'a en él ec
toda mi vida. Ademll.s, me cauban horror los literato~ ....... .
Creia haber puesto punto final al interrogato-io·
pero, ¡quiá! ella no dejó de charlar un segundo, resul'.
tando de ahi que cuando me levanté de la me
sa, tenia un principio de jaqueca Tan luego comoel comedor estuvo vacío, hablé al muchacho que nos
s~rvia y le declaré categóricamente sin más explicae1ones, que ~e~eaba que me cambiase de sitio. Me
conte_stó mahmosamente: "Sé lo que quiere el señor;
cambiaremos toda la 111esa, con el objeto de que no se
note nada"
En efecto, al dia siguiente, á la hora del almueri,o
vi que el camarista babia cumplido su palabra. Tod~
la mesa había sido variada. Yo estaba colocaao del
lado opuesto al abate; édte. entre la literata y uno de
los milit~res que habitaban en el hotel. Senti á mi
buen vecmo, tan bondadoso y tan parPjo, que encont~aba todo bueno y bien, char,ando cullndo yo estaba
dispuesto á ello, callll.ndose cuando no le dirijla lapa19:bra. Al tomar asiento, vi que me habla tocado á simestra mano un caballero recién desembarcado y
que quedaban á mi diestra dos sitios aún no ocupad,&gt;s.

�Domingo 27 de Noviembre de 1~
Tenia. inmediatamente á mi lado, una pequeña eer- ó, hablando más propiamrnte, mi agua tibia, cuando
vllleta doblada con esmero; el otro cubierto ostenta- el abate Silvano, acercá.ndoseme, volreaba á mi alreba, enrollado en el cuello de la botella del vh.10, un dedor, como si tuviese algo que decirme.
-¿Qué mosca le pica á. mi caro abatel' Os encuentro
anilln marcado con PI número Jel cuarto, Fuéla señorita Genoveva la que, desorientada, así como su abue- muy diferente de como eoleis estar ....
-Caballero: tengo algo que pediros; pero temo mola, vino á sentarse á mi derecha: estas damas hablanl'e dirijido á ene Pitios de costumbre, loe que encon- •lestaros.
,-Pedid, señor abate: estoy seguro do que no me
traron ocupaaoe. Por supuesto, que no dejó de haber
refrlnfuños, lamento y recriminación,con motivo del molestaréis.
El honrado abate reflexionó.
cambio de lugares.
-Me parecéis un buen muchacho, muy bien educaAl apercihir que yo era su vecino, le. ~eñorita Genoveva se ruborizó y pareció vi!'iblemente iatimidada. do . .Vos no sereis capaz de cometer uua acción que
Por lo demás, ni una sola palabra atravesamos en el perJudique A otro ....... .
-~o, ciertamente
curso del almu~rzo; empl'lro á la hora de los poetreR,
volviéndose á mi y anegándome con loe efluvios de . -Muy bien. Entonces cesad de comprometer A esa
sus grandes ojos. con una vocesita baja, trémula y Joven ..... .
-¿A cuál joven? ¡Yo comprometo A una joyenl
avergozada, me dijo:
·
-Caballero, 1.tendria ue~ed la bondad de pasarme ¿Yo?
-¡Eh! vos lo eabei~ bien.
las c;ruelae cocidas?
-Pero, BPñor abate, no conozco á ninguna joven A
Me apreauré. accediendo A sus deseos, A pasar la lnman,a fuente, ya casi v11c·a,que tenia enfrente de mi, quien pueda yo comprometer ..... .
-En la mP11a .. . . vuestra pequeña vecina .... sabeis
notando, con satisiacción, que mi pequeña vecina se.
guía estrictameute el tratamiento, pues se sirvió una bien de quién hablo.
-Jamás la he dicho, por ahi te pudras, seño1 abacantidad de ciruelas, ante las cuales hubiera yo retrocPdido. Transcurril'lron a~I ocho dlas: regularmente, te..... . . .
-Es cierto. Ella es la que se inclina hRcia vos, con
al fin de cada comida. la señorita Genoveva. que decididamente tenla aires román ti :oR, me pedía indefeé- un aire tan tieruo. tan suplicaut11 á veces que Juetiblemente, en voz baja. las ciruelas ,..ocidae. qu" yo go .... por una seña...... un pistón bajo la mesa ¿Quién
mA hacia el honor de p.1oporclonarla. Hablando en pu- 11abe? Y todo el mundo nota eso.. . .
-E?, verdad. señor abate, que estoy estupefacto.
ridad de verdad Allano me las pedia con senc11lez.
Era un11 de es11s jói•enee tlmirlas, «"ducadas en el te- ¡.Sabeis lo qu" me dice mi vecina cuando se inclina con
mor, á las cuales se inculca una res~rva exag-erada. tau to amor á ipit Pues bien: muy baJatito me pide que
8e las r ecomiAnda que no rlan, que hablen quedito, le pase las ciruelas cocidas .........
á fin de no la llamara tención y gem•ralmente. se ob,- ¡Vamos! Y ¿por qué no las pide en voz alta?
tiene el ft&gt;cto cont, ario; pero los padres han cumpli- · -1Toma! Porque es una joven pudibunda ¡Ah! ¿sa•
cudis. la cabeza co11 aire de duda? 0d probaré que yo
do con su deber
Una mañana, después del almuerzo. tomaba mi café, .no miento nunca.

EN UN ALBUM.
A Matilde Ol11varrta y Landázurl.

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-

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~1ejos rorrianticisrrios.
SUB-TERRA,
Cuando yo muera que cubran
con mis cantares el féretro;
que pongan por almohada
mis coronas y mis versos;
quiero llevarme conmigo
a la sombra y al mi!lterio
t0do lo que en estA mundo
brotó de mi pensamiento.
Que me lleven mis amigos,
sin lágrimas y en silencio
al rincón más solitario
del sombrio cementerio;
que miren que cave honda
la fo~a el sepulturero,
dondo no sea posible
que lleguA A turbarme un eco.
Que alli me dejen, que olviden
mi paso por este ~uelo,
ó que si se acuerdan digan:
sufrió mucho, pero ha muerto.
Y yo, dormiré entre tanto
soñando, si acaso l'Utño,
con mis desdichas postreras,
con mis amores primeros,
con las tardes dPI Otoño
y las noches del Invierno
en que, llegando á mi puerta
la Musa, toc'lba quedo,
se iluminaban de pronto
las sombras de mi aposento,
crujla mi ne~ra lámpara,
lanzaba queJas el cierzo,
yo deshojaba tranquilo
laR flores de mis recuerdos,
y Ella, tomando mi frente
que sellaba con un beso,
las blancas alas a brla
para remontarme al ciP!o.
Y como están cercado
con m•s cantares el féretro,
tal vez, bese mis coronas,
quizá recite mis versos;
v si entoncAs toma forma
io qu11 quedó en Pi cerebro
cual dedpu~s de los festines
en la copa quedai. lue11:o
las rojas luces del vino,
si aun se agita el pensamióntu,
yo os juro quA algunos años
después del triste Ruceso,
han de brotar de mi tumba,
hechos flores, cantos nuevos.

, .AmanPce Df'I sueño despierta.
is se abre de Orrente la puerta
Y la Aurora. va pronto é. salir .
ne la mar, que tranquila reposa,
Surca la onda de oro y de rosa
Blanca, nave que viene hacia aquí.
Del 9riente florido y riPueño,
Del leJano pais dd ensut-ño
Donde es roja del mirto la flor,
De 1dli viene la nave ligerR,
Por ti viene ;gentil primaver1i'I
Por ti viene en su nave el amor!

Alejéme con paso~ pricfpitados, contrariado, enviando al diablo A todas las jóvenes de la tierra; seguido
del bondadoso abRte que me per~egula diciendo:
-¿Vele cómo os he diflguetado ....... ?
La comida pasó sin incidente notable. La señvrita
Genoveva, más intereEante que nunca; con traj'I de
batista azul celePt&lt;1, crispaba mis nervios lo que noes
decible Ella estaba ahí, callada y correcta; movía, al
par que ci;mill y bebía sólidamente, sus manitas blancas y cucas. Este cnnjunto de discreción me abrumaba: ganas me pasaron de sacudirla y yo pensaba:
-¡Si tú supieras la sorpresa QUe te re~ervo ahora ..... . 1
LoR postrPs Jlegaron Esperaba con lmpacienciaq,ie
la señorita Genoveva me pidiese las ciruelas: temí por
un momento que, precisamente, por esta v1 z, no las
deseara. Felizmente se decidió.
-Caballero,-me dijo en voz muy baja, inclinándose
á mi, loe ojos húmedos y con una sonrisa estereotipa•
da en los labios-caballero, 1.tPndria usted la bondad
de pasarme las ciruelas CO(:[das?
Todas las mirad11s tornáronsl'I hacia nosotros.
Respondí con un11 voz estentórea que tizo estremecer los vlddos:
-¡Vamos, sl'ñorita, valor! Pedidme frllncamente las
ciruelas cocidas. ¡Ningún mal hay en querer ciruelas,
en Vichy sobre todo!
Y tomando la fuente s., la pasé La pobre chica se puso roja como una cereza y me miró cvndternada, l reo
que me tomó por demente.
El abate Silvano me envió, desde su sitio, un sio-no
aprobativo.
"
Y yo juré, para lo futuro, no alojarme sino en un hotel chic.

409

EL MUNDO

PAGINAS DE LA MODA
~~·:0~ :'.·.··_,

..&gt;f4':)~'%,
·,-::-:.

P. FRANCH.

Misteriosa y callada, Margarit11
Cruza el sendero, con gentil donaire
Y aspira los perfumes y medita
'
l!:n el amor de Fausto, dando al aire
Sobre el cuello de lirio, el gran tesoro
De sus cabellos ,·ubios, ola de orol
Con su faz de Pierrot, reir parece
T&gt;ePde lo alto la luna,· en la r .. tama
Se queja el ruiseñor mientr11-s se mece
En un balance lánguido la rama,
Y e~bre el muro en la l!enumbra quieta
Mef1sto surge como roJa grieta!
MANUEL LARRAÑAGA PORTUGAL,

•
¡A LAM VJÑAS!
CA'NCION

¡Corr~m~s á las viñas, que ya entona
111 vendimia su c~ntico Eonoro
¡Baco desciende al mundo y e~ corona
con racimos de oro! '
Sepultemos angustias y dolores
Pn el fondo del va so cristalino
¡LlPgó el tiempo en que rnrgen log amores
de la e!'puma del vino!
Como enjambre de abejas zumbadoras
ya suenan en las viñas y 18garPs
'
las guitarras; la. risas bullidoras
requiebros y cantares.
'
Ya rueda el mo~to, en ola perfumada
con las notas de fiesta y alegria
'
de la flauta EÜave y rPgalada
que Anacreón tafila.
Besemos, bajo el pAmpano brillante
y !11~ uvas en luce.a d11 top11cio,
el pié de pis.ta y tuni,.11 radiante
de la mu11a de Horacio.

.Amanece. La Aurora despierta.
Ya traspone de Oriente la puerta
Y se pierde Pn el amplio zafir,
Cual se pierde entre el oro y I rosa
De la mar que tranquila reposa,
Blanca nave que viuo hacia aqui,
.Al Oriente florido y ri~ueño,
Al lejano pais del ensueño
Donde es roja- del mirto la flor,
Se dirige la nave lige1 a ....
Por ti vino ¡gentil Primavera!
Y te lleva en su nave el amor!. . . ...
F~RNANGRANA,

DEL LIBRO ''PURPURA"
El jardín está solo, voz alguna
Turba la soled11.d! En i&lt;L enramada
Teje arabescos pálidos la luna,
La luna con 1:1u faz enharinada
De insolente Pierrot. la luna llena
Que hace polvo de plata de la arena,

Y Pn la c9rrPta, cli\Fira la cuna
quP meciera A Melpómene v Talia
rt:citemos, al nyo de la luna
dramática poesía. _ '
En dPliciosa viña floreciente
pla~tada por t:1i padre bendecido
mi mfancia, pajarillo ufall?'eute '
tuvo risu~ño nido.
'
Desde entonces, mis oios de poeta
ve~ en las ~iñas nobles co.·azoneP;
labios de mieles rostros sin careta
y dicha sin traiciones.
¡Corr~mos á las viña11, que ya entona
la vendimia sn cantico !'ouoro!
¡BacG descien_de al mundo, y se corona
con racimos de oro!
MANUEL REINA,

Fig. 1.-Toilette de visitas para señorita.

MODAS PARISIENSES.

N ota.s útiles.

Eij muy de notar que ahora la moda se aleja cada
°"Pz más de todas las formas que presentan un ángulo.
Torlo es hoy redondeado, las chaquetas, las faldas,
lo~ adornos, las bocamangas y el descote.
Ya se han abandonado los cordones de seda que se
llevaban mucho este verano á guiHa de cadena para
el reloj; hoy vuelven é. usarse, como es natur!-ll. las
cadpnas de oro y, en todo carn, con turquesas u óp11lo~. El guante blanco sigue siendo muy de buen tono: según parece no des11parecerá.
DI cese que volverán é. usarse los baetonPe. pero no
creo que la moda triunfe, porque no añadirían nada
á la elegancia de la mujer.
Aún no han aparecido las modas de invierno y ePo
que han vuelto ya A Paritl las elegantes del gran
1Dnndo.
.
Si!?uen llevándose aún los traJes claros, y, cuando
el fre~co se deja sentir algo, endosan nuestras ele;:rantes una chaquetita roja, de pañete no muy fu Arte.

La moda está por las curRciones con las agu11s. Está uno gotoPO, paralitico, débil del pecho ó enfermo
dt'll estómago, pronto, el médico lo manda -A la estación de aguas, donde naturalmente, fil colee:a correspondient" lo recibA y lo desuAlla según la fól'mula.
Antes, cuando aún no curaba el a'1'ua, ~e recurría
á las virtudes de las pla::tas, dA los simples; v se hacían curaciones con las uvas: Plinio y Galeno hablaban de ellas.
La curación de las uv:tij a oesar de lo que pueden
decir nue~tros doctores de 11hora, no se han emprendido sin éxito; se h11ce de una manera maravillosa,
espPcialmente en los casos de anemia, disp~pPia, calambres del estómago, inapetanc1 a. sfeecionee gastrointr stinales, constipación (estreñimit-nto) y algunas
enfermfdades de la piPI.
En Montreux, -en Suiza, eJl Méran, en Pl Tiro!, en los
viñedos de las orillas del Rhin: 11n Saint Goar, en
Gr1:1utnach. en Dnrkheim, en Bavil'lra, etc , existen
establecimientos especiales, muy concurridos en la
época de la vendimia.

CURACIÓN CON LA UVA

_________.._______

Se hacen curaciones con las uvas des ie que lamadurez del fruto lo permite; la duración del tratamiento es de tres á seis semanas. La cantidad d0 u vas que
cada individuo consume, varia de uno á cuatro kilógramog al dla. tom&gt;tdas en cuatro comidas en el intervalo de l11s cua(es se hace un ejercicio' moderado
p~seando Se comienza por comer medio ktlo ó un
kilo para aumentar progresivamente la cantidad por
dia. No se c~men ni l11s peliculas ni las pepitas.
El tratamiento por las uvas obra como RUbstancia
alimA!ltlcia; como me~icamento temperante, exitante,
l~xat1vo; por los Alcahs, que disminuyendo su plastie1dad de la Faogre la hacen más fluida por los diversos elementos minerales, sulfatos, cloruros fosfatos
que reemplazan á las a'1'uas minerales.
'
'
L_as uva~ sA recogen frescas y se lavan.
Si se qu1erl'I tener un efecto purgante de la~ uvas,
se preferiran lsts blancas, poco azucaradas, acuosas
y no muy maduras.
Si, por el contrario, BA quiere 1 econbtituir una sangre empobrecida, conviene recurrir á las uvas negras, que contienen sales de fierro, tónicas y exitantes.
-

�EL MUNDO

410

Dom.Ingo 27'de Noviembre de 1898

Domlni!'o 27 de Novit1mt re de 1~ .

411

EL MUNDO

.,

Fig. 2 •.Jaeqnette &lt;Jasandra. Delantero y espalda.

Fig. 3-Boa farnesio.

más bien que de cobre estañado, y
deberá tener dos asas para poderdarle vueltas á voluntad. La tapadera deberá sobresalir como en el
cae'&gt; anterior, en toda su circunferencia de 5 á 6 centimetros.
Nóte11e que nunca se h11brán de
poner varias piezas en una cacerola, porque en este caso no se cocerían bien; cada pie.za se habrá de
colocar sola y en el centro de la cacerola. Cuando antes de la cocción,
completa de una pieza de pastelería, la parte superior tome color,
se la debe cubrir en todo ó parte,
con una hoja de papel engrasado,
porque este papel modera el calor ..
Estos ruedoP de papPl se preparan
con antelación y sirven varias veces.

COCCIÓN DE PASTELERÍA. SIN HORNO.

A falta de horno nos podremos servir de una cacerola. procediendo del
J110do siguiente. Se toma una cacerola que no esté en uso, de hierro ó
de cobre est\ñado; bastante grande, para que 1mtre sus paredes y las
piezas que se ha:van de colocar, quede un hueco de 2 á 7 centimetro11. Si
no se colocan las piezas sobre una
plancha ó en moldee, se debe:-á poner en la cacerola un sustentáculo
dt1 alambre capaz de sostener las
piezas. •stesuetentá.culo deja entre
el fondo de la cacerola y los paste•
lee un intervalo de quince á veinte
mili metros. Se colocan encima cinco
ó seis hojas de papel flngraeado y
eohre ella la preparación.
La cacerola se instala sobre unas
trébedes de siete cPntimetroe en
medio de la ceniza caliente de un
hogar, ó.e modo que se deje un espacio de dr&gt;e ii tres centimetroe entre
la ceniza ó rescoldo y la cacerola.
E~ta se cubre con uua tapadera querebase de los bordes de aquella como unos ochos centimetros al rededor. En la circunferencia de la cubierta se pone una coronade carbón
ó ascuas que no estando inmediatamente encima de la cacerola. la ex«
pone menos á quemarse y exparce
un calor más suave y más uniforme
sobre loe pastelea. !:!i la ceniza está.
demasiado caliente, se le retira un
poco de las trébedes, y se aproxima
cuando se juzga oportuno; es con•
veniente tener eieinpr~ dispuestos
carbonee encendidos, para reemplazar al rededor de la tapadera loe
que se hayan apagado y consumido,
porque es esencial que el calor sea
siempre igual. Se debe inspeccionar
constantemente la cacerola con el
mayor cuidado, pues la menor distracción bastará para que se queme
el pastel; la costumbre acaba de ponernos en disposición de obtener tan
buenos resultados con este procedimiento como con un horno. Para
lograr una cochura uniforme, se calentará primeramente y de un modo
ligero la tapadera y la cacerola antt111 de emplearlas y des puée se cambiará de postura de vez en cuando
la cacerola á fin de que por todas
partes adquiera el grado de calor
apetecido.
Cuando se carezca de fuego de estufa, podrán reemplazarlo perfectamente un escalfador ó una hornilla,
cuidando eiempr~ de que el fondo
de la cacerola se encuentre á 7 centlmetroe por encima. de los carbo •
nes. Este procedimiento es más cómodo y_ exije menas atención, pero
hace falta contar con una segunda
hornilla, para tener dispuestos en el
momento ne~Aeario más carbones
encendidos.
Si se utiliza un \19Calfador, nos podemos servir de una cacerola sin
mango, parecida á un molde de compota. Conviene que sei. de palastro

I

Fig.4 -.Jacquette tantasfa. Delantero y espalda

COCCIÓN SIN HORNO
DE EMPANADA\l DRI CARNE Y DE
PESCADO,

Se procede como queda indicado;.
solamente al principio delacocciün,
la cacflrola no Pstará puesta sobrelaP t1ébedes, Bino en medio de cenizas calientes que deben envolverla
hasta los bordes. Se guarnece la ta•
padera con una corona de carbón
1irdlendo1 de modo que cociendo la.
pasta por todos sus lados á la ve;;,
el contorno corre menos riesgo de
hundirse. Tan pronto como la pasta
haya tomado consistencia, ó sea aJt
cabo dA cinco minutos. se colocan
las tréberle¡¡ sobre las cenizas, en
t&gt;l ho:vo formado por la cacerola,
después de haber puesto en él nuevas cenizas calientes, y se continúa com., hemos dicho.

Según un célebre estadista, diez y nueve son los
mandamientos que deben observarse para alcanzar
con toda 1eguridad una larga vida.
El autor de estas nuevas tablas de la ley- higiénica
As el Rr. James Sewyer, Doctor en Medicma en Birmingham. Inglaterra.
He aquí los diez y nueve mandamientos, todos ácil~s de obeervar.
1° Dormir ocho horas.
2º Dormir sobre el cMtadoderecho.
3º Tener la ventana del cuarto de dormir abierta,
durante 1.. noche.
4º Tener un tapete en la puerta del cuarto.
5º No tener la cama contra la pared .
6º No tomar baño frío de esponja en la mañana, sino un baño de cuerpo entero á su temperatura.
7º Ejercicios antes del almuerzo.
8º Comer poca carne y cuidar que esté bien cocida.
~º (Para los adultos) no vever leche.

Fi¡. :i-Toilettes de paseo.

5. -TOILETTE DE PASEO,

1"-Modelo en paño griij, con incrustaciones de terciopelo malva bord11do La falda está hecha de tres
volantes y de llna túnica. El cuerpo blusa, bordado
también está formado de una espalda de una sola pieza y de un delaPtero cerrado en medio. Sobre el pecho nudo bordado hecho de dos 'J)untnP.
2ª-Cuello sastre en paño gris fierro, con doble pliegue recortado en dientes. PcqueñoF botones grises
deteniendo loR diente11. Gran collar curado por nn
nudo Luis XVI en terciopelo negro.

SECRETOS DE LARGA VIDA

F IG . 6.-GRAN CAPA DE PIEL .

Imitación de armiño imperi11l con motas. Cuello
avolantado . Cerrada completamente¡ cortada Agrandes pliegues.
F IG. 7,-SOMBRERO RUBENS.

FJg. 9-.Jacqnette de estación
10º Comer grasa en abundancia para mantener laR
celdillas que destruyen los gérmenes de las e11fern.ll
dadAs.
11º Evitar las intoxicaciones, destructoras de todu
esaR ce-ldíllas.
12º Ejercicio diario al aire.
.
13º No permitir que animales predilectos vivan en
los cuartos que se ocupan. Están propensos á llevar
con11igo g érmenes enfermizos.
14º Vivir en el campo,si es posible.
15° Cuidar de loR tres grandes males ó sea de la
bebida, de la humedad y de la corriente de aire.
16° Cambiar de ocupación.
17º Procurarse frecuentes pero cortas vacaciones.
18º Poner limite á la ambición .
19º Dominar el carácter.

Cuando las moras han llegado á
su completa madurez, se les reeoje~
se·les pone en una cuba, se les machaca y deja fermentar.
Lueji!'o que se acaba la fermenta•
ción, el liquido se aclara y adquiereun sabor v un olor parecido á. los
del vrno. En ese momento se extr.. eel licor, el bagazo se lleva ála prensa y el liquldo que escurre semezcla
con el primero.
Con 200 kllos de moras se pueden
fabricar 1001itros de un licor vinoso,
parecido al vino rojo. Si se destilan
esos cien litros de vine, se obtienen,
unos quince de aguardiente de regular calidad.
Como esta fabricación no exige
ningún cnnocimiento especial y está
al alcance de todas las fortunas,
merece estudiarse y practica rse.

\l

FIG,

piel y el huepn, Se ha calculado que una sola mosca
destruye as! 300 ó 400 aceitunas
El coccus alae, es otro ins• cto parásito del olivo.ataca las ramas y lBR hoja 11. Lavando las partes atacadas
con agua de caló rociándolas con petróleo se destru·
yen estos parásitos.

VINO DE MORAS.

·1

Fig. 7-Sombrero Rubens

FJg. 6-Gran capa de piel

Es de fieltro con gran draperia 11lissé bajo la falda
y orlada de blonda en la misma. Faldalevantada,con
un gran broche del que par!e un hermoPo penacho
blanco que alterna con otro negro de avestruz.
Gnn nudo de terciopelo á la izquierda de la copa.
FIG. 8. - CUELLO LOBENGRIN.
Gran cuello en zebelina abierto sobre un plastrón
y detenido en la talla por dos colas de zebeliua.
FIG. 9. - J ACQ UETT Bl DE ESTACI ÓN~ DBlC,ANTERO
De corte militar: muy sencillo y muy 11evero, con
solapas vueltas en toda la extensión y fijadas por
ocho botones fantasía; cuello vuelto, con orla de motitas de 11eda que ae repite en los guarda puños.
FIG. 10,-CUELLO CYRANO.

Es en chantilla y se compone de un cuello Médices
y de dos reversos reunidos por un pliegue doble en
terciopelo mirto. Cascada ne blonda blanca encua-

NUESTROS GRABADOS.
FIG . !.-TOILETTE DE VISITA PARA SEÑORITA .

Es en Jiiel de seda gris incrustada de bordados en
terciopelo gris. guarnición en zibelina. El bolero es
en piel de seda unida. Está drapeado y cerrado de
lado sobr., una Pepecie de reverso aconchado en terciopelo negro. Manga fruncida. Sombrero tricornio
en fieltro neg ro .
F IG . 2,-JA QUETTE CASANDRA,

Es de cheviotte muy fino, con una gran aplicación
bordad11 . Solapas avolantad11s con igual aplicación y
gran cuello ornado de zibelina.

PARÁSITOS DBlL OLlVO,

F IG. 3 . - BOA FARNESIO.

El enemigo del olivo más temiblees una pequeña mosca llamada téc•
nicamente "Dacus o!ae." La hembra
tiene un aguijón parecido al de la
avis,p a, c11n la cual pica las aceituíias v deposita un huevo en la herida i;u~ hace en ella; del huevo nace
un gusanito (1arva) que devora todo el _fruflo, no dejando má s que la..

Se compone de un pequeño boa de pluma negra y
de una gran aplicación de muselina plissée orlada de
pluma, descendier:do en cascada hasta la parte baja
del talle.
FIG . 4.-J AQUETTE FANTASÍA,

Flg. 8-Coello Lohe ngrln

Elegante Jacquette !lastre en paño neutro con bordados estilo renacimiento. El cuello está hecho de
seis piezas y bordado interiormente.

Fig-.10- 0nello CyraRo

�nnmine-o Z7 de Noviembro de 1898.

EL MUNDO.

412

drando lo~ reversos. Nudo de corbata en terciopelo
con la misma blonda.
FIG. 11.-GRAN TOILETTE DE PASEO.
Es de piel de seda azul obscuro muy ceñid&amp;, con un
cuerpo blu11a cerrado caprichosamente á la izquierda
por una aplicación de marta que empalma con •d cuello. Cintura de piel cortada en puntas. Aplicación de
piel en la falda.
FIG. 12. · · J ACQUJ!lTTE DE INVIERNO.
Cortado en triánguloa con solapas doublée de Ra·
tin. Abiertas sobre una camisola de bBtista. U aa
aleta fijada por dos botones fantasla lo cierra en el
talle. Además de terciopelo en panilla en los faldones y en las mangas.

TOMO II

.MEXlCO, DICll!.l\IBRl!j 4 Dlfl 1898

•

NUMBRO 23

OPINION OE UN CAPITALISTA EN MEXICO,
Acerca del Seguro sobre la Vida en

"LA MUTUA" de Nueva York
México, Octubre 3 de 1898.

Sr. D. Dona.to de Cha.peaurouge,

Fig. 11- Gran toilette de paseo.

DIRECTOR GENERAL DE LA COMPAÑIA DE SEGUROS •LA MUTUA.•
l'resente.
Muy Señor mio:
Me nArmito ,i.cuRarlA recibo de los se~11ros por
8300,000.00 Trescientos mil pesos
que a.cabo de tom11r en la Compañía que u,ited repreH::nta en esta República, y obsequiando sus deseod ae
que exponga las razones ~ue he t mido para asegurarme en cantidad tan importante y para preferir t'l
tomarla á «LA MUTUA" á peRar de que mis frecue ,,tel!
viajes á Europa y Eatados Unidos me han dado toda
clal!e de oportunidad para tomar mi sPguro en cual quiera delas grandes Compañias del Muodo1 con gusto le manifiesto que en mi creencia el seguro sobre
la vida toma la forma de una protecciót11 no solo para
mi familia, sino también para mis bienes y negociod
Que tengo entre manos, los que no quedarán sin fondos con que seguir activándolos si les f ..ltade mi personal dirección.
Respecto á haber elegido "LA MUTUA,,, mi personal
conocimiento de sus inmensos recurl!OB, con los cualt1s cuenta para cumplir sus obligaciones, sus métodoa
de organización y los planea atractivos de seguros
que ofrece son tales, que á mi juicio no admite competencia.
En conclueión le manifi!isto que mi intención es aumentar el seguro sobre mi vida en esta Compañía
dentro de poco tiempo, y tendré mucho placer"º tratar con usted este asunto.
Soy de usted 11fmo. 'Y attn. 8. S.
F 1rmado.-C. Eis&lt;&gt;nmann.

Fig 12-Jacquette de i11vit'rno.

MOSLER, BOWEN &amp; COOK,
Cojas de fierro y acero,
Bóvedas y Cerraduras

de las afamadas patentes
JJUEBLES para OFIOI~T.AS,
DESP AOHOS

Y

RESIDENOI.AS

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acttva de los fermentos digestivos y losan•
tisépticos mas poderosos combinados en un!l for•
,ma nueva Y asociados con otras sustancias medlclnalea
Es el mejor remedio para la dispepsia, mala digestión estomacai
é Intestinal, para la diarrea, disenteria, enfermedades del Hfgado, gastraTgias. jaquecas Y en todos lo• casos en que la digestión es torpe y la nutrl•
ción lmptrfecta ó cuando hay Inflamación o infección del Aparato olgellhe O de
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perfume delicioso y con au uso diario las 8etlora
tienen la seguridad de conservar siempre lu■ •
eanto1 de la ltellesa y la ~e,oura de la jUTeDta
Tanto en Europa come en .lm6rica, :a uan la
dama■ mu ariateeritiea■,
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UN ENTIERRO.
Cuadro de Walte1· Hanneniann

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO

380

Domtngo 13 de Noviembre de 1898

j&gt;

Flg. 10.-Toqueta Fantasfa.

Fig. 11.-Sombrero Tourlsta.

Flg. 12.- T oca Mariposa.

TOMO 11

•

NUMERO 21

.MEXICO,~ OVIEMBRE 20 DE 1898

•

Illmo. Seftor Dr. Don Pedro Loza y Pardavé, Arzobispo de Guadalajara.
t

Fig. 13. Capa elegante.

Fig.14 -&lt;Jasac6n paradawa

Fig. 1~.-Cnpa para señorita.

el dfa 1~ del actual.

(Fot. de Luperclo.--Guadale.jara.}

�289

EL MUNDO

LASEMANA
La Iglesia Mexicana lamenta la muerte de uno
de los miembros más ilustres del clero, el lllmo.
Sr. Dr. Dn. Pedro Loza y Pardavé. Arzobispo de
Guadah1jar11, decano de los prelados de la República.
La sociedad jalisciense ha sentido hondo pesar
P.º~ la desapari~ión del octogenario prócer que
ngió más de trernta a:lios aquella Archidiócesi
presidiendo su energía y prudencia el movimien'.
tu de conoordia que armoniza 111. conciencia católica con el imperio definitivo de las iostituéiones liberales del país. Et Sr. Loza facilitó t-n su
gobierno eclesiástico el cumplimiento de las leyes del registro civil prescribiendo al clero la
obli'{ación de auxiliar á las autoridades en la legalización de los matrimonios é in:cripciones de
11acimiento.
Había sido el Sr. Loza un favorito del Arzobispo de la Garza; como él, suf,ió destierro y
confinamiento por su 11ctitud anti liberal en las
épocas de discordia política; pero cuando desapareció como partido de combate la agrupación
cltrical, comprendió el deber de someter su conducta de prelado católico á 11.1. ley imperante y fué
desde ese día un pastor de almlis.
Aceptó las exigencias del minis~erio sacerdotal en estos tiempos de Jibt-rtad v de conflictos confesionales: vió que la Iglesia, de la que
fué un príncipe, debíil apercibirse á la defensa
de su ~rimacía por medios mornles, ya ']\.l.e como
culto ltbre no contaba con el apoyo secular, yparll ganar las conciencias, emprendió el prelado
de Jalisco una obra de grande aliento: procuró
la instrucción d.-1 clero, organizó la propaganda
de la fé, moralizó con el ejemplo dt su vida pura y con su enseilanza y dió á las ceremonias el
esplendor antiguo, destruyendo los residuos mundanos que !1abía enalgu~sritos y el culto p11gano y fan&amp;.tico que rend1án los católicos á San
Jl'xpedito.
El mejor elogio que de él pudiera hacerse sería decir que fué su vida digna del gran Pontificado que dejará ála historia los nombres dcLeou
XIII, Lavigerie, Corrigan y Gibbons.

,..,

El Ministerio de Estado de Washington reclama la entrega del culpable, pues en los Estados
Unidos pretenden que la víctima del delito era
de nacionalidad nortel\mericana, aunque su nombrP. sea espafiol y mexicanos sus ascendientds.
Si esto es exacto no habrá más que 11cceder á
l1t demand11, ~• como en el caso no se discute el
derecho de México para retenerlo si se prob11ra
11\ nacionalidad mexicana del que fué víctima del
delito, el honor de nuestra diplomacia y las leye~ nacionoles no sufrirán menornabo.
Pero no lo creen así los Bayard0s del disloque
intelectual para quienes el pretexto mAs fútil es
ley que obliga á vomitar injurias contra el extr1111jero y mo1 i vo para escaramuus b~I icas que
i.fJrtun11damente no tienen consecuendas.

,..,

Ih h&gt;tbido huelga d~ algunos empleados de
tráfico, en el Ferrocllrríl del Valle.
Si en tocias partes difícil es que h11ya huelga
sin 11gitación más ó menos anárquica, 11quí no
se concebiría un hecho ele e,tos sin escandalifo.

Este diminutivo es del vocabulario nacional y
expresa con admirable precisión la naturalAza
impulsiva y pueril de nuestro pueblo y las proporciones raquític1.1s de esos arranques que en
otros países son graves amenazas al ordeu.
llay algo profundamente serio en l&gt;1. afirmación del operario en huelga: si el movimiento se
extiende, su actitud entra en juego para determinar importantes alter11ciones económicas.
En México la huelga es toda vfa. una de tantas
ocasiones para el motín anodino cuyas manift&gt;staciones m:1s graves son el si1bido soiz y la pedradli: una patrulla de gendarmes y media docena
de destituciones restablecen la tranquilidad y encard'lan la empresa amenazada.

,..,
El proceso iniciado contra el Doctor Abrego por
los trit&gt;unRles ~igue sus trámites y al mi~mu tiempo se le II bre 'Jtro juicio más severo ante la opinión pública.
La prensa honrada y seria ha dechrado contra los intereses puramente: personales del presunto reo que la sociedad no necesita pruebas legales para condenar á un hom hre culpa ble: sólo
respeta, ~ólo diacierne el mérito de la honorabilidAd al que no tiene manchas en su vida.
Y así debe ser. Si nada más hubiera la sanción
de las penas judiciales parn condenar el crimen
y la inmoralidad, túdos los malhechores que por
azaró po"ici~n privilegi11da escapan de las red.s
del Código, tendrían derecho á ocuper un puesto
al lado de los hombres intachables.
En buena hora que el acusador público se atenga A las constancias del proceso; la opinión prescinde de ello3 y basa su faJo en un criterio más
amplio: exige pruebas positivas de inculpabilidad.

Domln,ro 20 de Novlembro de 1898
vilizó con sus misioneros, explotó con sus comunidlides religiosas; no se resuelve á abandonar
aquellas fértiles tierras donde se agrupan pueblos y razas diferentes y donde ha ejercido dominio por más de tres siglos. Perdido su imperio colonial en este lado del Atlántico, aunque
algunos aconsejan é indican que no se halla en
la actualidad en Ju condiciones necesarias para
mantener su dominio á tan remota distancia de
la metrópoli; no quiere dejar caer los últimosflor0nes de su imperial corona, y pretende á toda
costa mantener allí su soberanía ó cuando menos
0btener la compensación indispensable por la
cesión que se le exije, ya que de ella no habló el
protocolo de Washington.
Y las discu~iones continúan, siguen sin descanso l11s interpretaciones del artículo tercero del famoso protocolo que se rt:fiere á Filipinas. Se busca el alcance. la significación que puedan tener
cada una de llls palabras de ese artículo, y frente
á las sesudas exposiciones de los representantes
esp~fi Jles, se alza Mr. Day en actitud severa, ein
dar la má,i míoimt sena: de transigir en cuanto
se refiere á los primeros deseos manifestados, ni
cejar un punto en cu mto se relaciona á su resolución final. Podrá discutirse la cantidad que se
dé como compensación; pero queda siempre invariable la solicitud primitiva de que Espa:lia ha
de abandonar por completo su soberanía secular
sobre todo el archipiélago.
En tal estado la cuestión, nada hay que la haga avanzar en el camino de su resolución. En vano se oye A lo lejos el rumor de negrns tormentas que amenazan deacargar sobre la Europa entera, con motivo de la cuestión filipina, que se
une, se entrelaza y se confunde con el gran problema del extremo Oriente; en vano alegan los
periódicos que de este asunto hablan, la circunstancia de que la aparición de los Estados Unidos
como un nuevo elemento en el problema, lejos de
/\clarar la situ11ción, la embrolla y agrega nuevos
obstáculos que en un momento dado, pueden oca•
sionar conflictos entre las grandes potencias en
él interesadas.
No hay necesidad de recordar que la indiferencia de Europa en el principio de la guerl'll ante las desdichas de Espa:lia, se encuentra en rI
mismo estado y nada hay que la impulse á tomar
11lgo más que resoluciones platónicas en favor del
~encido; no se descubre todavía nada que pueda
impulsar á las potencias á cercenar al vencedol'
el fruto de sus victorias. Cuando el imperio del
Mikado quiso cobrar de los hijos del cielo todo
lo que su ambición deseaba después de sus ruidoso_s triunfo~, Rusia apoyada por Francia y Alemllma marcóle un hasta aquí á sus desapoderados deseos; intervinieron aparentemente f'n fa.
vor del Ce'este Imperio, para después cobrar con
cr_eces su oficiosa intervención. La ocupación dP.
K1a~ Chao por los alemanes, el predominio de
Rusia sobre toda la M11nchuria, teniendo por base
el formidable é, ine~pugnable Puerto Arturo, y
el adelanto de Ji rancia en sus esferas de influencia sobre territorio chino, pueden relacion11rse
muy bien con aquello que parecía intervención
grlltuita y filantrópicas medidas para detemr Ja
espada tremenda de Yamagata sobre las huestes
despavoridas de China.

Como signo de los tiempos er. que vivimos de
conflicto de creencias, ruptura de la antigua ~uidlld teocrática y tolerancia social y respeto mut~o de las diversas confesiones religiosas, hemos
vi,to 111 ~mperador Guillermo, que pretende -,er
el Papa e_v~ngélico de Alemania, E freceF- al Papa
del Catolicismo, la casa de la Virgen en Jerusalem. Noble y generosa dádiva que León XIII
aceptó agradecido para los fieles del Imperio
Germánico.
Mas el regocijo que los católicos de Alemania
sienten al verse due:lios de ese lugar santo, pronto se trocará eh dolorosa decepción cuando sepan
lo que todos sabemos ya en Méxfoo, que la casa
Dlck
de la Virgen pertenece en exclusiva propiedad á
la Nación mexicana y que ni el Sultán pudo hacer con ella un obsequio al Emperador ni éste
ofrecerla 111 Papa cor. destino al culto de sus súbditos c,itólico-romanos.
Un aficionado á la paleontología histórica ha RESUMEN.-LAS CONFERENCIAS DE LA PAZ EN
Si ahora se notara algún movimiento entre las
descubierto que nuestro ex-preteuso soberano el
PARIS, - INFLEXIBILIDAD DE LOS AMERICANOS
potenci~s contin~ut11les para impedir que EstnArchiduque, adquirió para México la casa en 'reY RESISTENCIA DE LOS ESPAXOLES.-LA INTER·
dos Umdos recoJa hasta lo último la cosecha de
ferencia, por conducto de D. Leonardo .Márquez
VENCIÓN DE LAS POTENCIAS.-VANAS ESPERANsus triunfos, ¿no es natural creer que habrían de
quiec llevó á Siria instrucciones y poder bastan'.
ZAS. -LA CONDICIÓN DEL YE!o:CIDO.-LA EYA•
cobr~r tarde ó temprano el corretaje de su interte para hacer el contrato rei,pectivo.
CUACIÓN DE Ji,ASHODA.-JNGLATERRA .AGRESIVA.
ven_c1ón? De ot~o ~odo, saltarían luego los odios
Desgri1ciadamente no hay quien haya vi3to las
-APLAZAMIENTO DEL CONFi.,ICT0,-OBSOURlDAantiguos y las nvalidades nuevas se enc"'ndería
escrituras y losrepórters nada dicen sobre el desDES DE LA POLÍTICA.-FRANCIA Y ALEMANIA,el ~onflicto y acaso se formaran dos bandos en
empefio de la misión Márquez, respecto á la cual
¿HABR,Í. UN OAi\lBIOi'- CONCLUSIÓN,
u?iversal conflagración. Por eso otra vez hem 1s
difícilmentehandequedarhuellas en los archivos.
dic_ho que Europa permanect-rá en 'a actitud hieY es lástima que todo esto resulte falso y que
Después de mes y medio de conft&gt;rencias y dis- ráuca q_ue ha_ adoptado desde un principio ante
D. Leonardo guarde silencio.
.
cu:iiones, después de un11 serie no interrumpida el confücto hispano americano, y al fío Espatla
Magnífica sería la ocasión para una cruzada ... de not1.1s y memoranda, aún no lleganá un com- h_a_brA de ceder, á menos de ver renovarse las hosde remitidos.
pleto acuerdo los individuos de lll comisión mix- ~Jhd~des co_n el extranjero, en tanto que en su
ta internacion»l de París, y está toda vía lejos el mtenor se sienten las palpitaciones dokrosas de
día en que se firme el tratado de paz definitivo, un~ guerra civil, se escuchan las protestas de rt!~os aficionados ~ la_ alarma patriótica, á pro- apoyado en el proto~olo de W 11shington, para ha- b~hón de las provincias que pretende!! vida propó:nto de todo )'.' prmcipalmente de los yankees, cer cesar ese estado h.Démalo que hoy exüte enpia ante la ~olorosa situación porque atraviesa
encuemran motivos para entonar discursos con- tre la monarquía española y la Unión americana. la
metrópoh.
tra la conquista pacifica. y el buen een.tido, co- Otra vez vuelve á anunci~rse el peligi,o que hay
'l'ris-t~
es- ~onfeearlo, pero cuandu la condición
mentando el nuevo caso Cutting que se discute de que se interrumpan las negociaciones y de
de vencida !~pone á Espa:lia la unión más esireen los tribunales de Sonora.
que se retiren los comisarios espa:lioles, imposiUn norteamericano mató en territorio extran- bilitados de hacer prevalecer su voluntad ante la cha de sus h1Jos, cuando las heridas de ayer exijero á un compatriota nuestro y al ser aprehen- inflexible determinación de los americanos para g?n el esfuerzo _ma~comunado de todos para acudir A la reorgamzación del pllís, se escuchan Jas
dido en suelo mexicano, se le formó causa, de retener en poder suyo, el archipiélago filipino.
v~ces
de Barcelona y Ar~gón, de Navarra y de
a~uerdo con los preceptos de la legislación paRP.sístese todavía. Espatia á abandonar aquel Vizcaya, ~~e hablan de iutereses region11lts e n
tria.
territorio que conquistó con sus explorador~s, ci- contraposición con los intereses más sagr ,dos de

ll)olitica ®tntral.

-

Oomtngo 20 de Noviembre de 1R98
la nacionalidad. Se pronuncia de nuavo la pala
bra carlista y se escuchan á lo lejos los rugidos
de la fiera y se adivina con terror el resplandor
siniestro de 111 guerra civil.
Tengamos fe en que la vitalidad del pueblo espafiol, capaz de los más grandes sacrificios y de
supremos esfuerzos, Jo~e conjurar la tormenta
que se cierne sobre su hermoso cielo.

***
Ya es un hecho que Francia, no queriendo
comprometerd"' en una guerra extranjera con
la Gran Bretafüt, abandonó las conquistas de
'Marchand, hizo a un laelo sus aspiraciones sobre
el Nilo Superior, dejó sus pretensiones sobre
Bahr-el Gaza! y se retiró de Fnshoda, dejando
para ocasióu más propicia ht solución de la cuestión egipcia. E,, un hecho también que, e11greída
Inglaterrll con su ruidosa victoria sobre los dervi~es, primtro, enorgullecida cou las glorias de
Kitchener, á quien ensalsa como A uno de los primeros capitanes del siglo, yufanada después cQn
su triunfo d1plowáticu 1 digno de not1.1rse más,
después de la i.er1e de descalabros que ha sufrido desde que agotó la politica del espléndido
ai~lamiento, ha lleg-ado hasta olvid..r las queparecían promesas cuando se trataba la cuestión
de Fashoda eutre losgabinetes de Londres y
P11ris.
Sin existir ya el motivo de la disputa, habiendo desaparecido la causa del coJJfllcto, no se han
suspend1dr. tsin emblirgo los bélicos 11prest ,s. Ha
seguido sin dcscauso bl movimiento y la actividad extraordiuarios en los arsenales y factorías;
y desafiando al porvenir, declara por boca de
Mr. Ch:Lmberlain, el más punzante de los ministros cte la corona, que 1.11 retirarse de Fashoda,
Francia h,1 abandonado cuautos derechos creía
tener sobre el va.l.:l del Nilo, y no debP esper1.1r compensacióu alguna, ni por cuznta de las
conqu stas de Marchand, ni á virtud de su proceder correcto en la secuela de las negociac10nes. A eSbS declaraciones un tanto agresivlls del
Ministro Chamuerlain, agrégase el recuerdo que
hace de deudas antiguas y rencores viejos, júntase 111 alus'.ón á quince ailos de pequetlos alfilerazos inferidos por Francia contra Ja sober11,nía
del Imperio colonial inglés. Y cuando á estas mauifestaciones cbauvinistlls del Ministro de labColonias se asocian las declaracionets del mismo
género de los Rosevery y Hicks Beach, se comprenderá el estado general ele los ánimos en la
República Francesa.
Un periódico que recibe inspiraciones directas
de la Secretaria de Relaciones en el Gabinete francés, dice que esa 11ctitud puede inftu1r de tal modo en la política fra11cesa, que hagacarubiarderumbo la dirección dela política internacional de Europa, y establezca de otro modo el equilibrio inestablt:l en que se sostienen las poteucias. Ya otra
vez y con este mismo moti\-O, un periódicoquese
decía bien i11spir1.1do, apunt1.1 ba la posibilidad en
que se encontraba Francia de dirigir,se álnglaterra para saldar sus viejas cuentas con Alemania,
ó de acercarse á Alemania para stisfl.lcer sus dificultades con Inglaterra.
Por más extraordinario que parezca éste último
supuesto, todo es posible. Difíeilisimo es penetra:·
eutre las somt&gt;ras que envuelven los secretos ele
los Gabinetes. ¿Quién puede asegurarnos que la
aliarza franc:&gt;--rusa no orillará a1guna vez á la
República frances11, por estos nuevos rumbos?
Y sin embargo, el mismo juego que Stl presenta
delante de Francia, la misma disyuntiva que se ofrece á la nación que se ha enardecido á la sola idea
de la revancha, preséntase también ante el Imperio germl\co; por mucho tiempo se la ha visto vacilar entre 1.. s contemporizaciones con Rusia y los
halagos á Inglaterra; entre una entente con San
Petersburgo y una aproximación hacia Londres.
No ha mucho tiempo, el Transv11al er11 el fantasma que se alzaba entre la reina Victoria y suaugusto nieto; ahora se habla de un conveniosecreto para arraucar á Portugal la bahía de Delagoa
que se cede á la Gran Breta:lia, compens~ndose
Alemania con cierta extensión de sus dominios en
e1Afric'1 oriental. Ayer era la oposición de Berlín
á los deseos del Czar para el arreglo de la cuestión balcánica,y después viene su acuerdo en el
extremo Oriente, y la adquiesencia de Rusia á
que Alemania adquiera territorios en el Golfo de
Petchilí.
¿X o son estos hechos contradictorios, suficientes á apoyar nuestras presunciones? ¿No hablan
por sí mismo con reveladora elocuencia d e los
cambios continuos de las faces inagotabl68 por-

383

EL MUNDO
que atraviesan las grandes naciones siempre siguiendo su rumbo de engrandecimiento sin importarles nada los compromisos de ayer y las promesas de maf!ana?
Entre tanto, hay que esperar la marcha de los
acontecimientos para poder definir, cun certi·
dumbre, cuáles son los nuevos rumbos de esa incomprensible política europea.

X.X.X.
17 de Noviembre de 1898.

El Illmo. sr. Arzobispo de Gnadalzjara.
El 18 de Enero de 1815, y en jurisdicción de laparroquia de S1m Pablo. &lt;le la ciudad de México,nació el
Sr D. Pedro Loza y Pard,w é.
Sus edtudios dti Facultad J.fe11or los hizo en el Seminario de la ciudad, hh b1eudo 11u. tentado lucidos actos
públicod, que realmente fueron verdad1:1ros torneossot&gt;re Filosof1a, Literatura, Cienci11s l!:xact&amp;l!, Flsica, Materias de Uerecho y de l:iagrala1'eologia;enresumen:
brillantibima fué su carre, "• y llamó la atención de sus
maestros desde el curRo de 1,. ti nidad, que hizo bajo lll
dirección oe1 Sr. Cura Garza, 11abio y experto Profosor
de aquel Sem•nario
Eu 1!l dtl Marzo de 18':S8, recibió las sagradas órde-•
nea d1:11 P ..esbiterado, rtlvietiendo acto tan severo toda
la solemne ritulilidad prescripta por la Igltsia Católica.
l!:n ~2 de Agosto de 1852, fué consagrado ObiEpo de
Sonora y de ::Sinalca, c1:1leb1 ándose Ja solPmnidi.u, con
toda ¡,ompa en 111éxico, de donde pasó á Vuli1.1cán á
hacer~e ci.1 go de su Diócesis.
l!:n Jumo lle H:61:i. fué precc,nlzado Arzohi•po de
Gnad,11l1jar~. á doude llegó en Ft1brero de 1869 (miércoles de cemza). por la tardP, eo medio de la11 acllimaciuue11 rua., Mi,ceras y expontaneas, de los habit11ntes
de esa ciudad
S,ñal;,do el dla de la torna de pose•ión. y Pstando ya
alh d lllmo. S ñor Diez úti S0111,uo, Ot&gt;i~po de León,
11,te !'1 elado con Ju eolewuidaded aco..tumbradac
impuso el 1-'ulio al Sr. Loza.
'
La ded1cac1011 qut, el Sr Loza tuvo en 11u importante IUiu1sttlrio, bU11 r ..petida11 vic,ita11 á los curatos, la
frecu~.ute t xpeóicióu de cartas pastorales para l&amp;. instrucc1on de 11us d1ocesano11, su cooperación par.. el
culto de mucbod teIUplos de la ciudad v para la cons·
trucción citi var1011 que se han levirntado dent:o y fue
ra de ella; sus desvtllos porque el clero estuviese siempre 11obre el estudio y por Último, su prudeuc1a para
diri;;lr lo~ negocios, su modebtla, rn trato llfable y
demas virtudt'S privada11, Jt, granj~aron un cadño Eincero y la consideración mas profuuda de todas las
clases sociales y aúu de las auttridades del orden civil que siempre v1erun en el prelado sumioióu á las
:eye11 y dispociciooes vig1:1utes.
Comentadas favorablemente fueron las imtrucciones que el prelado hizo á todos los curas dtl la ArchidióCtlFis, prtlviniéndoles que ayud11ran á las autoridades en la práctica dtil Regi,;tro Civi!, no autoriz1mdo n!ugún acto, como maHimonios ó bautizos, hasta
que se hubiera cumplido aquel requi,ito.
Dictó buenas di11posicioues para qu1:1 se fundasen
escudas primarias en todas las fiJigri:sias de su 11rchidiócesi11.
Fundó en 1879 el magnifico plantel para enseñanza
superior con el nomorn de «Liceo Católico• sostt'mdo
cou donativos pa1 ticularea, dotándole de maguificos
catedrático,¡.
Fundó también la AeadPmla Pontificia en subEtitución del antiguo C,au,tro de Uoctore11, y esa Acade
mía fué muy respetada.
l!:_n el Cabildo de Gu~dalajara las canongias no se
obtienen por gracia.
Alli, cuando hay una canongla vac nte, los aspi·
rantt!B, que han de ser Doctores, bien en cAnones ó
en teología., se sujetan á oposición rigurosa.
Las cuatro canongias de oposición sou las de Magi~tral, Peuitenciario, Doctoral v Lectora).
Los actos sou públlcos y se efactúan en la Catedral
con asistl'ncia dt,l Cuerpo de Doctores de la Academia Pontificia.
El Sr. LozA, siempre que lo permitlan sus Pnfermedadcs, pre.idla el certamen, haciendo jubtlcia con
i,u voto.
Además de l11s canongias de oposición y las dignidae1e~ dti aqutll cabildo que son cinco. Dean. Arcediano, Chantrt1, Maestrescuela y Tesorero hav cuatro
prebt,1,d11s que el Sr. Loza. de acuerdo con los capitulares, proveyó eu 11u tit-mpo cou i,cJesiásticos muy
amentadoa por ,m11 virtudes y por su saber, aquilatlindo los servicios que ll1.1bian pre11tado en el cumplimiento de su misión.
Por e.;tO es que el clero de Guadalajara ha llegado á
tener gn n ::espetabilidad.
Al Sr Loza se debe el e,;tablecimlento de la filosofia Tomlstica.
En cuestiones del culto fué muy enérgico y justificado.
Pnhlbió en forma terminante la veneración de San
Expedito, que creta nociva y- reprimió otros males,
con mano enérgic •.
A la sombra del Sr. Loza se formaron varios hombres notables del clero, entre ellos el actu'll Arzobispo de Monterrey, D. Francisco Melitón Vargas que
fué Obi~po de Pueb1a y los Obispos actuales de Querétaro, de Colima y de Tepic.
Hace poco tiempo, cuando sus males se acentuaron
en sumo grado, obtuvo permiso para celebrar la misa en su oratorio particular y sentado. Esto último sólo puede hacerlo el Papa.

El Sr Loza celebró eu jubileo sacerdotal el 19 de
Mayo de 1888.
Era el decano de los prelados mexicanos.
Las últimlis palabras que pronunció el señor Loza
fueron: "Dios mio, te doy las gracias por todos tus ben1&gt;ficios" y luego. dirlglendose al Padre Romo, 11u fa•
miliar, que se hallaba cerca, Je ordenó le cambiase
de postura para ver Fi así se sentla menos mal.
Inmediatamente, después que aceció la defunción,
se reunió el cabildo, que en casos como e~te, obra como si aún estuviero vivo el pastor, pues no se reputa
la S ,de vacante hasta que et cuerpo ha sido enterrado. Dióse cuenta del funesto acontecimiento al Visitador apó~tolico, á los Obispos sufragáneos, A algunos
ausentes y A per;¡onas prominentes ,1e la ciudad.
Los seminaristas, cubierto• con manto y beca (arrastrando ésta en señal de duelo) empezaron ,1, hacer guardia al pié del ca&lt;iáver.
Desáe las diez y treinta minutos de la noche empe
zaron á darse en todas las iglesias de la ciudad 1as
campanadas llamadas de vacante y continuando cada cuarto de hora durante el dla 16
El tiem¡,o que t'l Sr . Loza duró al frente de los negocic,s eclesiásticos de Archidiócesis fué de treinta
años, pues fué tran11ladado de la Diócesis de 8onora
en principios de 1868
E ➔ el prt-lado que por más tiempo ha SPrvidn la silla jalisciense, Pxcediendo aún al benemérito Obispo
Cabatias, que sólo duró veintiocho años.

La Iglesia del Santo Sepulcro
EN JERUe.A.LEM

El año de 7 la ciudad Santa fué tomada y destruida por Tito; pero los judioslareconstruyeron en parte
v vivieron en ella. con los crietianos hasta el afio de
l3t
Habiéndose insurreccionado dos veces contra el
Imperio los Judios, Adriano los expulsó y arrasó de
,,uevo su capital. Tres años después fu{I reconetruida J eruealem y bautizada con el nombre de Aelia Capitolin11; los Jugares santos se consagraron al culto
del paganismo Júpiter fué adorado en el Sepulcro de
Jesucri•to, y Venm1 ec el Calvitrio.
En 1127, EleU1,, madre del Emperador Constantino,
visitó Jerul!alem, emprelldió excavaciones de investigación. y según las tr.dic'ones encontró la Cruz en
que murió Jesucristo.
A ella se debe la c,,nstrucción de la Iglesia del Santo Sepulcro bajo la que se abrigan el lugJr de pasión
y la cripta en que fué enterrado el cuerp·o del Salvador.
El Santo sepulcro no se pal'ece actualmente al edificio primitivo; de éste sólo quedan los muros inferlore11 del áb,ide: 11n el centro eRtá la gruta donde según
la tradición fué enterr&gt;1do Jesús. El primer templo,
que comprendía un hemiciclo con pórtico y una basllica, fué completamente dPPtruido por Cosroes II, reJ
de los persas, el Hño de 614.
Poco tiempo después, Modesto, superier del convento de Teodosia emprendió la. reparación de este
edificio, ay:.;.dado por el Patriarca de Alejandría, convirtiéndose entonces el hemiciclo de Conetautino en
una especie de rotonda. !Jurante los siglos XI y XII
se emprendieron obr~s considerables en el santuario
de la cri.tiandad: los cruzados le añadinon un Abside y una nave y repararon la capllla con~trnida en
et siglo VII, bajo la cual se halla la cisterna en don•
de EJeua descubrió el madero de 111 Santa Cruz.
La r&lt;Jto11da es la parte mas importante de l11s construccionP.R bechlls durantA el sil('IO XI y que se atribuyen á Maria, madre de Hakem: cubrla e~a rotonda
uu cono truncado, de cedro, µor cuya abertura superior penetraban el 1aire y la luz.
E, aire de Caumont desr•ribe as! la Ig-lePia del Santo
Sepulcro en su viaje de Ultrarnar del año 1418; "Es
muy grande y bella y está con~truida de una Ulllnera
extraña; tiene un he1 moso y alto camp11nario de piedra, pero no hay n; una sola campana porqae los sarracenos no lo permiten" ...... c.sLe camp11nario fué
obra de los cruzados y todavía existen los cuerpos
inferiores
Con relación al suP.lo de la colina, el interior forma
realmente una 11specie de cripta, en medio de la cual
está la roca que contenta el sepulcro de Cristo. Se
ha excavado alrededor dejando el bloque de piedra
como un testigo, dice V o Jet le-Duc, De este modo ee
puede circular en la grutol vennada.
Durante la edad media, se construyeron algunos
edificloR religiosos segun el modelo del Sa11to Sepulcro: la Iglesia de San Be,nig-no de D1jon, de 1011 primeros años de1 siglo XI. la Neuvy Saint Sepulcre, fundada en 045 en las pncec,iones &lt;le un señor que babia
h.icho una pereg~ioación á la ti11rra Santa. E11ta Iglesia fué muy veuerada, y en 12¡')7 el Cardenal de Chateauroux envió al capitulo dti Neuvy un fragmento
de la tumba de Jesucristo y algunas gotas de 11u .angre: se colocaron estas reliquias en la rotonda construida á imitación de la de Jerusalem .. . .. .
Hay otras muchas imitaci11nes por el estilo que aún
permanecen en pié: el edículo de la sala capitular t1Al
claustro de Constanza y capillas de los te.mplarioi
como las de flfotz y Laon.
Et respeto por el Santo Sepulcro y por los demás
lugares consagrados en los misterios cristianos es
general en todlls las confesiones y si los occidentales
han emprendido en todo tiempo perl'grin•ciooes religiosad y guerras seculares contra los sarracenos pa ,
ra restaurar la tumba de Jesucristo, es de observarse como fenómeuo curio110 la actitud de los musulmanes.
No han destruido el santuario y aún en las épocas
en que vejaban á los cristianoa peregririos, su fero-

�EL MUNDO

Domingo 00 de Noviembre d" 1 ~

Domin,ro 20 de Noviembre de t89R

ddad no llegó hasta profanar aquel lugar de universal venAración.
"Sin los turcos. dice un autor católico, este sepulcro
que se han disputado loe griegos y los católicos y las
'innumArables ramificaciones de la idea cristiana, hubiera sido ya cit&gt;n veces un objeto de lucha entre esas
eumuniones rencorosas y rivales; hubiera ido puando exclusivamente ne una ¡otra y sin duda habda

EL MUNDO
P] único pueblo tolerante. Prel!'úntense de buena fe
los cristianos qué hubieran hecho si los azares de la
¡;?UPtra hubieran hecho caer bajo su &lt;1omlnlo la Meca:
¿d• jarlan á los turcos acudir de toda~ partes á venerar f'n paz los monumentos conservados del islamismoi'......

•*•

En su estado actual, la iglesia de! santo sepulcro,

38.)

mundo. Alli se elAva el edículo del Santo Sepulcro, reconstruido A principios del siglo por un arqui~ecto
europeo. Mide ij metros de longitud por 5 y medio de
altura y desaparecP b~jo los ex voto. lámparas,•va@os
é imágenes qu11 cubren su arquitectura. ~ntre los J)~·
Ja:-eR d11l cluuito s11 ahr1m profundas cap11las, ' df'st1•
nadas á los divereos misteri~s de la pasión de Cristo;

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JERlTSA.LEl'tl.-La Iglesfa del Santo Sepulcro, Rotonda Central

1&gt;ido inaccesible á los enemigos de la comunión triun•
tante"
•'La supuesta intolerancia brutal de que acusan .á
los turco11, no se manifiesta má11 que con la toler11nc1a
y el rePp.,to á todo lo que Vt'nera,n los otroR _hombres
"Siem¡&gt;re que el musulmán vé la 1~ea . de Dios 011 el
penslimieuto de sus ~ermanoe, se mchna re@pet~oso:
-cree que la idea santifica la forma y es, en realidad,

con PU mole bizantina y su decorado griego, gótico y
arábigo y hasta con las dePgarraduras que marcan
las hu~llas del tiempo y de la barbarie, no causa la
impresión de u11a idea mal f'Xpresada, de un gran recu11rdo profanado:alcontrario todos encuentran en el
exterior la que esperaban ver.
Al fin del vestíbulo está la ancha cúpula, cuyo cen•
tro dicen las tradiciones locales, ·que es el centro del

todas encie.ran teatimonios de las escenas de la Reden ción.
El monumento principal está dividido en dos santuarios: en t'l primero Re halla la piedra sobre la cual
estaban sentadcs los ángrlee cuando dijeron á h,s pill.d11sa~ mujeres que busc11ban á Jesucristo. 11 Ya no está
aqui. ha re~ucitado; el s,gundo santuario encierra ..¡
sepulcro, cubierto de una especie de SHcófago de

�Domingo 20 de Noviembre

-

"11

1~ 1R

EL MUNDO

Domingo 20 de Noviembre de 1898.

•

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386

La atención d111011 puPblo11 llevada asl a J«&gt;rnPalem,
ha despertado t•l &lt;'bt,1111110 de m1weroto11 foLóg,·afu11 ·
que se han dl'dicado a L0Ular vistas novlslmas de los
8antos Lugares y hoy podemoR • frecer á nuestr, s
lectores las últimas que se han hecho.
Una de ell11s r .. presenta el puHto de Jaffa visto
desde el m11r Jaffa es el puerto de J ·rus»lem y en él
desembarcan la m11yor ¡;¡arte de lo¡¡ turistas que vi11itan año por •ño y a mill'lires la ciudad tle Sion.
Entrase á Jnu11alem por la putlrta de Jaffa, llamada aei por desembocar al camino que A esta población conduce Dicha pu,•rta forma parte de los viejos
muros de Jerusal.. m. hoy casi derruido~, que nueb·
tros lectores podra.n ver en el correspolldiente gra•
bado.
La otra fotografía r1&gt;presenta la Torre de David,
de viejo abolengo bíblico.
Si estas ruinas acusan altamente, abandono y deei-

día, hállase grata compensación en d cuidado y lujo
que las diversas confesiones cristianas han desplegado en otros lugares que evocan muy directamente la
vida de Cristo, sobre todo, en la iglesia del Santo Se•
pulcro .
Esta, en lo exterior, no presenta un aepecto gran•
dioso ni es obra genuina de ninguno de eso~ cláeicos
estilos arquitecturales que arrancan admiración y
respeto. Ee mas bie:: un compuesto de numerosas capillas de diHintos tamaños &lt;¡ue están de tal suerte
agrupadas que no es posible distinguir ni apreciar la
construcción principal, y apenas se advierte el portal
de la fachada y la cúpula que lo corona.
No se nota que está sobre una roe~, por la extraordinaria abundancia de las construcciones más heterogéneas que la rodean, y sólo si se quiere llegar hasta el lugar en que fué encontrada la cru:i;, se comprende, por el cansancio que se experimenta, que sin

387
advertirlo, se ha ascendido á. una regular altura. El
Gólgota está cubierto por dos capillas baj~s, de la
que una encierra el agujero de la roca. en que se dice
estuvo clavada. la cruz, y que hoy l'~tá PXornado de
nobles metales. La otrl\ capilla señala el jugar e~ que
Jesucristo fuéenclav.. do enla cruz. En embae capillas,
como en casi todas las dependendenc•as dt1l Santo
Sepulcro, el oro y la plata se ostentan con inaudita
munl ficencia .
Estas dependencias se encuentran en poder de loe
diver.-os cleros cristianos y estén escrupulosamente
repartidaR y garantizadaR por un destacamento de
soldados turcos que cuida de que los respectivos derecho11 sean respetados.
CercR del Santo Sepulcro se encuentra el catholikon,
la fastuosa eatedral griega. el! la cual, según una
leyenda muy antigua, debe encontrarse el centro del
mundo.

f\S05NSION f\l, IXTf\OIHUf\TL.
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(FOTOCRAFIAS DE ORDOÑEZ Y BOESE.)

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Entre nosotro~ es poco cultivado el alpinismo y des•
con.icemos qui:i;á fa pasión que en .1!.Uropa tienen Jo.;
amateurs pcr ese ~port que día á día cobra mayor ví-

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U na excursión á las grandes montañas de nuestro
pai11 es caai un suceso y las pocas de que tenemos no•

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El Ixtacihuatl visto desde Amecameca.

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tlcia las han realizado Axcnrsionistas extranjt¡ros.
Los dias l.º y l:ldel corri ..nte fueron d~d•C"ados por los
señores D Ezequiel Ordóñ11z y D. E Bo;e pua emprender una ascensión al Ixtacihu~•• La tarea se:

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Ixtacihuatl.-" La Panza."

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Los Sres. Ord6ñez y Boe1,1e en el Umite de las nieves
perpetuas.

bo con todo éxito.
Desde que Mr. White House,
Attaché de la legación inglesa en
México, y un al11mán ascendieron, hace ocho años hasta el crá·
ter del hermoso volcán, no ha·
bíase registrado una nueva y forma\ ascensión como la que practicaron los ,c1&lt;&gt;ñoree Ordóñez y
Bose. Ocho horas emplearon estos caballeros para llegar á la
altura de cinco mil doscientos
och«&gt;nta metros que tiene el Ixtlacihuatl, y hora y cuarto solamente 1.1ara efectuar el descenso.
El camino escogido fue la super•
ficie ondulada comprendida entre "La Panza" y un picacho in•
mediato á "Los Pies" del Ixtacihuatl ó sea 1a partA superior del
ventisquero que llaman Ayolo•
cotl.
Siguió «&gt;l ascenso; desp-:!és de
recorrer 600 metros en fuerte pendiente, 1011 excursionistas atravesaron ti Canchal que está al
S ,,r del citado ventisquero. Las
precauciones para salvar ll&gt;s numerosas grietas cubiertas de nieve se multiplican: los planos in•
clinados de la montaña se presentan füos y también cubiertos
de nieve haciendo más penoso el
as&lt;.'enso; se forman escahmes entre el hido y se ~igue en cumbraodo. A cierta altura se percibe
un olor desagradablequepersis•
te h11staarribar al port,zuelo que
nne "La Panza" á 11Lo1LPié.s" de
la hermosa nevada á Mole. Desde aquí pueden admirarPe las
bellezas de los Valles de México
y Puebla. aquél al Oeste y - al
OriPnte el segundo, cuyo hori-i
zoute e•tá limitado por un cerco
de montañas entre las que--se
destaca la nevada cúspide del Pico de Orizaba; r or el lado deMé· '
xico la Yista se detiene en la cordillera de montañas y allá á lo lejos la serraPia de Las Cruces y el

Ixtacihuatl.-"La Cabeza" y Ventisquero
de A.yolotepito.
Nevado de Toluca.¡Precioeo é imponente espectáJulo
de )a Naturale:i;a!
· Sólo llna voluntad firme y el deliberado propósito
de no retreceder pueden salvar loa obstaculos mat~rlales de qne está sembrada la peligrosa ruta que '.le•
va ·a la cumbre.
"La Pllnza" del lxtacihuatl es la parte culminante
de la montaña y se componA de tres cimas poco salientes que se elevan algunos metros e9br11 una superficie casi plana y cubierta de nieve. Los~eólogos
señorea Ordóñez v Bose contemplaron defde ahl el
panorama de los Valles y cordilleras que se perdían
en el espacio que dominaban; habian 1ogrado llegar

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1!.:L MUNDO

Domingo 20 &lt;te NovlAmhr11 de t'IAA.

---"==========================~~;;,;;;;,;;~============-==========~===========--

M6XIOO MOD6RNO.
FOT03RAFIAS DIRECTAS PARA •FL MUNDO.•

Ixtacihuatl.- Venth1q11ero de "Ayolocotl"
6 ..Porfirio Dfaz"

4 la meta á donde pocos, uno solo quizá
han arribado.
El descenso fné más rápido, como queda indicado;
los excur~ioui111a11 blljarou algunas rampas sentados
sobre la I ieve, 11irviéudose dt1 l•·s grui,sos ba~tone11 á
guiña dt1 timón; vislturon además. loR v, otiRquers de
las moLtañas y estudiaron la~ fald11s occiáttntales.
Nuestros grabados dan una id ..a drl vl'ntisqu11ro
de Ayolocotl ó Porfirio Diaz de "La P&gt;tnza" dl'I Pico
rle medio diadela miPma "Pauza," de la "Cab,.za .V de el
Ventisquero de n.yolotepito. LOri trajes que usaron los
exploradores son de lana gruesa y mttliias scbre el
pantalón: "'º llis ropas interiores se aplicaron otros
ab1igo11 también de l•na.
11in novl'dad

Muchos hom~res ha habido para guienes ~l. caballo
llegó á ser un 1ostruMento sin voluntad nt 10-tioto
def que se sirvieron para hacer lo que b11eoameut~
lee vt1nla á las mient~s. Fácil es comprender cuil.11ta
constancia y cuáot11. nngre fria dt1bieroo emple11r
para obtener un dominio tan completo bobre el bruto.
U no dt1 los hombres que más se dedicaron al ~ulti vo
de la equitación en sus más audaces maoifostacion,.s,
ha eirlo el general de cab-t!leria dd ejército alemán,
von Rl)senb11rg. ex-coronel del célebre regimil'nto ae
húsares de Z.-1iten, y que hoy vive "n Ratltenow, reti•
rado del servicio á causa de su avaodlsima edad.

Uasa del Sr. Ingeniero Don Alberto Best, en la P calle de Viena.

• Ioici11mos hoy la publicación de una serie dA vlstlls
tomadas por nuestros fotógr .. fl's y qni, senirán para dar á. conocer un aspecto iott1resante de los progresos materialt1s realizados últimamtinte en esta capital.
C_ontrastando con.el caracter sevno y triste de las
antiguas construcc1onet1, las de los ba.rrioij nuevos
preseota.n toda l&gt;t. v&gt;1riedad y el cosmopolitismo de
las ciudades modernas.
. . E~ta variedad de las nuevae fincas nos se, virá prec1s!lmente para dar. á esta sección uu interés que
umdo á su 1mportaoc1a como dato instructivo, hace
más grata la tarea de presentar á nuestros lectores 111
colección del "Mt3xico ModAroo."
La Casa del Sr. Salcido fué edificada l'n un año Pijcaso, ut:Jizáodose en ella los mejores materiales de

coostruc!lóo y ornato. Los techos son de acero imitando estuco y las puertas y ventanas dd roble i,m-erlcauo dt1lic&gt;tdameute tallado por operarios del pala.
L'l casa del st:ñ &gt;r Iogeuiero Don Alberto Best fué
provecti&amp;da por t1I mi~m &gt; si,ñor que es como se sabe
uuo 1ti. 1011 arq u,tectot1 má, competentes y de uu gueto
exquuno. Tvda11 las obrlis del señor Beet le hao valido grandes y muy j lBtos elogios,
La casa á q utt se rAfitreo estas lineas es de estilo
fraocé~, la dbtribución de los departamentos correspondt1 á la8 exigeocia8 dt1! gusto y del moderno comfort Y su de\!on,d,&gt;t10 á la vt:z que sobrio elegaotisiruo. Et extnior t1e11e detalles de ornamentación de
una_befl&lt;lza dt11icatlídima que realzan el magnifico
COOJUnto.

Casa del Sr. Don Rafael Salcldo, en la Glorieta ele Cuauh temo(\

---------------- -------------..

.P~NSAMIENTOiiw.
Un rPporter: bicicleta de carne y hueso que corre
el record de la información.
Delaforest.
• El juego concilia e1 instinto de pereza y la co
dicia.
Doumic.
Hay siempre algo de historia en la leyenda y mucho de leyenda en la historia.
lValtour.
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d 8il'mprn deh~moR tenPr en \!U~nta la opinión de los
emás, sobre toao cuando es uec1a.
Delpit
h E~clavos dPl 11mueño, mlramoR l'onR.aut .. m1-mte el
q~~~:~te, e~perando que llegue algo quti uo ~abt1mos
Todo es historia, aun las novelas.

de Yogile.
Jorje Sand.

EL MUNDO.

mandado á los mugiks A
podar los árboles. Cuando llegó la hora de la comida, deliberaron.
-¿Cón::.o vivir ahora?
se decían. Nos va á agotar hasta lo último. Ya
estamos cansados, y no
ha:v reposo ni de noche
ni de día para nosotros ni
para nuestras mujeres; y
cuando no queda satisfecho. allá v.a el látigo. Simeón murió á latigazos,
Amissin en el tormento. ¿Qué esperamos nosotros? Esta tarde va á venir y se dará gusto en
nuestras espaldas como
de costumbre. Con que lo
derribemos del ca bailo y
le demos un buen hachazo es suficiente. Luego lo
enterraremos como á un
perro, y el agua correrá
por encima .... sólo que
cuid11do, mucbo cuidado
y nada de defecciones.
Así hablaba Wassili Minaevqueera el más encarnizado de todos contra el gerente, porque se
le azotaba todas las semanas y le habían quitado
Re os ha dicho siempr,: • OJo por
oJo y diente por diente," y yo os di·, á su mujer para llevar a de cocinera A la ci1sa. de
go: "Suirld sin oponer resistencia.',
su amo.
S&lt;nJfa/BJ,
Los mugiks estuvieron hablando, hasta que queEn aquellos tiempos, hRbía seff.ores de diversos
dó cortada la plática por la llegada del gerente.
sectimientos; unos 1enían presente que algún día·
babían de morir y que existe Dios y que no ha- Apareció á ca bailo y riiió á lo~ obreros porque no
bían de hacer m11l á los demás hombres, pero otros podaban los árboles como á él le agradaba. Luego, entre el montón de ramas cortadas, descubrió
eran despiadRdos é inhumanos. íDios sea con un tilo peque:llo.
ellos misericordioso! Pero lo que habí¡¡ de peor
-Yo no he mandado que se corten los tilos,
entre loe peores, era los que primeramente
dijo.
¿Quién ha hecho ésto? Confiesen, ó hago
fueron siervos, y que salidos del lodo, se llegaazotar A todo el mundo.
ban á convertir en amos por una circunstancia
Inmediatamente ee puso á buscar la hilera de
-cualquiera. Esos eran sobre todo los que hacían
tilos
en quefilltab!L el cortado, y mientras lo hacia
dura la vida de los pobres .....
le denunciaron á Sidov. El gerente le dió de la·
tigazos en la cara hasta baff.arlo en SRngre. Otro
*
* gerenteá quien lla- tanto hizo cJn Wassili bajo el pretexto de que su
En un seff.orío, había*cierto
maban Mikhai:1 Simenovitch. Los campesinos tra- montón no era bastante grande, y se fué.
En la noche los campesíno3 se reunieron otra
bajaban en las tierras, que eran fértiles y extensas: corrientes de agua, praderas, selvas ... . ha- vez y Wassili habló de nuevo.
-Bueno; pues ustedes no son hombres sino go
bría habido bastante para todos, para el seff.or y
para los mugiks; pero el propietario puso un ge- rriones. Ya íbamos á despacharlo, y llegado el
rente, encargado ó capataz, esc0gido entre los do- momento, ni quien se moviera despuéi de tanta
charla. Es como cuando los gorriones conspiran
mésticos de otra de sus propiedadts.
Desde que llegó este sujeto, acaparó toda la au- contra el gavilán, llenan con sus cantos el aire y
toridad y pesó con todo su peso sobre las espal- al venir él escoge al gorrión que le gusta y se lo
das de los pobres mugiks. Tenía familia: su mu- lleva. E,e hombre, e3 hombre de C11.rne como tojer y dos hijas á las cuales había ca11ado, y dos ustedes, y cuando no se quiere recul11r no se
atesorai:',a ya mucho dinero. Habría podido vivir, recula. En el momento en que dió los latig11zos á.
y vivir sin pecar, pero er,1 insaciable y estaba en- Sidow, debimos habernos aproximado y acabarlo
de una vez. Pero Uitedes .... nada de cobard1a,
durecido en el mal.
Comenzó por aumentar en más de lo razonable nada d~ defección .... y cuando llegó todos balas tareas de los mugiks. Hizo construir hornos jaron la cabeza.
para la fabricación de tejas y ladrillos y vendía
Las conjuraciones se renovaron más y más caen provecho suyo los productos; Pntonces los mu- da día y los mugiks juraron deshacerse del ge,giks fueron á Moscow á quejarse á su scff.or, pe- rente. Este ordenó que no se suspendieran las ll\ro nada lograron. El seff.or los despidió y dejó al bores durante las fiestas de la Pascua. y semt&gt;j •r nte
otro que siguiera obrando á su antojo. Este supo disposición aca b6 de exaltar el ánimo ae los cam •
que los mugiks habían acudido á presentar su pesinos que se juntaron el ~omingo de Pasión y
·
queja, quiso naturalmente veng11rse, y la vida de tornaron á deliberar.
- Puesto -que hasta de Dios se ha olvidado, lo
aquellos pobres campe6inos se hizo más dura to·
davía. Entre ellos no f11ltaban hermanos falsos mejor es matarle, decían, y pecaremos si no le
que denunci11ron á sus c11maradas, y 11sí empeza- matamos.
Pedro M:ikhev vino también. Este Pedro Mikhev
ron (cosa nunca vista!) Ahacerse ma ! unos á otros.
El pueblo entró en anarquía y esto aumentó la ra- era un hombre tímido que no gustaba ae entrar
en las discusiones: sin embargo, dijo:
bia del amo.
-Es un gran pecado, hermanos míos, el que
Mientras más corría el tiempo más se agravaba la situación, y se concluyó por considera1· al ustedes meditan. Perder unv su alm11 es cosa muy
gerente como á una bestia feroz. Cuando pasaba grave y es mucho más facil dej11r que otro por
por la aldea escapaban de él como de un Jobo, ó propia voluntad pierda la suya. ¿Que obramal?El
se ocultlibao en cualquier parte para huir de su mal en definitiva será. para él! Es mPjor soporvista. J¡:l gerente crecía en odios al hacerse car• tarlo, hermanos míos.
W assili se indiguó al oí:· estas pala br11R.
go del terror que inspiraba, y se propmo a brumar
-Siempre éste repite las mismas cosas, dijo.
á. la gente á fuerza de látigo y de trabajo.
Que es pecado matar á un hombre! Bueno, eso es
Los mugiks sufrían ....
Llega á nacer la necesidad de que tales mons• cierto, tratándose de un hombre ¿pero de un petruos sean suprimidos .... los mugiks empezaron rro como el gerente? Dios mismo lo quiere. Hay
á. hablar de hacer desaparecer al amo; se reunían que matar á los perros rab~osos si se tiene comen cualquier rincónapartudo de la. selva, y el mas pasión y amor por los demás hombres. Pecado
más gtande sería dejarle que siga viviendo. Y nosatrevido decía:
-Será posible que suframos por más tiempo al otros, si uos toca s-:ir castigados aquí ó en la otra
opresor? No e.3 pecadv matará un hombre seme- vida por esa muerte, siquier11 h11bremoslibertado
á los demás y nos quedarán n·conocidos. Tú no
jante.
Uu día, hubo reunión en l&gt;l espesura del bos- dices más que tonterías Mikhc". Pues que ¿no es
que, antes de la Semana Santa; el gerente había pecado más grande todavía q_ue matarlo, el de

EL CIRIO.

lJNA. HA.ZA.XA ECUESTRE.

Las haz11ñas Pcuestres del general von Rosenberg,
entusiasmaron eu sumo gradv á muclt'&gt;s oficiales ale•
mant1A y se re~olvió fllnáar una alta escuela de equitación, dedicada exclu~ivament~ al estudio y cultivo
de loa más aud11ces ejercicíoR ecuestres
Hace dos años y A imitación de la alttmana, fundóse
una escuela si,mejante en el ejército italiano, que ha
dado magniticos resultario,1 y en la cual se efectúa
constantemente toda. clase &lt;te ejercicios ecuestrt1e de
loe que exigen más audacia y 1t1ás temeridad, tales
como carreras con graod11t1 ob&lt;táculos. carreras en terrenos pantanosos, t-n toda estación dt1! año, sobre la
ni Ave, atravesando rlos, etc, 11tc.
Uoa lti&amp;zaña v11rdaderamente eorprendAote, es la
que reprPsenta nuePtr-&gt; grs hado. tomada de una fo.
tografla iostantánPa, y que RA t&gt;fPctúa Po la mencionada escuela italiana de Tor di Quinto por al:unoe
jóvenes oficialPS.
Consiste el t&gt;jercicio en dese, ndn, ó rl'sbalar mejor
dicho, á Jo largo de una alta roca ó paredcasiperpendicul~r sobre el s11elo.
Necesitase para efectuarla adPmás de v11lor, sangre
fria r_ dominio completo, una vista muy preclea y una
11ens1bilidad exquisita para p&lt;'der guardar el equi•
librio.
Hay que advertir que elitallano no es pueblo ecues•
tre, por lo que tal hazaña es mucho mh me.itoria.
En México mismo, no obstante nuestra merecida
f.ma de ginetee, no creemos que haya quit&gt;n t&gt;jecute
el ejerciclo que presentamos en nuestro grabado .

Domingo 20. de ~oviembro de 1898.

359

trabajar durante la fiesta de Jesucristo? Tú mism0, te atreverías á. ir á trabajar?
-¿Ypor quéno?Sisememanda, voy.Noespa ra
mi para quitm trabajo, y Dios sabrá muy bien de
quién eselpecado, y ánosotrossólonos toca obrar
bien. Yo no soy quien digo esto, hermanos mios,
es el mismo D:os. Si él hubiera creído q ue se de·
be comb11tir el mal por el mal, lo habría proclamado en sus Evangelios. l'lfatar tt un hombre es
ensangrentar uno su alm'l. Si creen ustedes que
mata11do á un hombre malo suprimen de la tierra
el mal, se equivocan; lo que hqrán es c11rgar su
conciencia con un mal mAs grande. Soportemos
la desgraciR y será vencida.

***

Después de eRto, los mugiks no tomnron resolució11 11lguna, pues sus opiniones qued&gt;1ron divi•
didas. Unos pensab11n corno Wassili yloi otros se
fueron del lado de Pedro para tener pncit&gt;nda en
vez de pecar.
El domingo de PaRc~a se di&gt;jó á los campesinos guardar la fiesta, pero por la tarde vino el estaros to (avisador) y les dijo:
-Mikh11il ~imenovitch ordenn que maff.ana
concurra al trabajo todo el mun&lt;1r.
El estarosto recorrió toda la aldea repitiendo
la orden, seff.11lando para la labor á unos, las tierras coloc11da, en las riberas del rfo, y á otros, las
que limitaba el gran camine,,
Los mugiks lloraron, pero no se atrevieron á.
desobedecer.
Al día siguiente salieron con sus arados y se
pusieron á trabajar, y cu11ndo la c11mp11na maycr
de la iglesia repicó llam11ndo A misa y todos lot1
cristianos concurrieron, los mugiks estaban trabajando.
Mikhail Simeuovitch, el gerente, se levantó b11stante tarde y dió una vuelta por sus tierr1&amp;s. Su
mujer y su hija la viuda, se vistieron, y un criado
las llevó á misa en un carruaje pequeJ:10. Cuando
volvieron se preparó el samovar; y habiendo regresado también .Mikhail Simenovitch se pu,ieron
todos á tomar el té. De~pués del té, Mikhail cucetdió su pipa y mandó llamar al estarosto.
- Y bien: ¿instalaste en el trabJjO á los mug k ,?
-Sí
-Todos concurrieron?
- Todos. Los llevé yo mismo.
-Y .. . . habrán trabaj&amp;do? Anda á verlos y diles que yo iré después de comer: que hagan ta•
rea completa, y muy bien hecha; y que si encuentro algo malo, no tomaré en c.ueuta la fiesta. y
castigaré.
- Está bien,
El estarosto iba á retirarse, cuando Mikh;,il lo
llamó: (¡uería aff.adir algo, pero sentía ciert•J 1:mbarazo y no sabía cómo empezar.
-He aquí de qué i;e trata, dijo al fin. Oye hien
lo que esos bribones digan de mi, y me lo vi .. ncs
á contar todo. Conozco bien á. esa canalla: 110
querían t1·abajar, 1,ino quedarse a~os ados fiu h11cer nada. Comer y asistir á In fiesta, eso e6 lo 4ue
les gusta y no pien11an en el trabajo. Oye pues
cua11~0 se charle, que tengo necesidad de babcrlo. y al volver no me ocultei nada.
El estarosto montó inmediatamente á cab11lo
y partió al campo á ver á. los mugiks. La mujer
del gerente que oyó' la -conver;111c1óu, se aproxi•
mó para hacer á éste una súplic11.
Era una mujer dulcP, y de buen corazón, y cuando podía, calmaba á su marido y defendfa á los
mugiks.
-Querido Michenka, le dijo. Por este gran día,
por la fiesta de Pa~cu&gt;1s 1 por el santo amor de
Nuestro Selior Jesucristo, no peques ni hagu pecar á los mugiks, obligándolos á trabajar.
-Bien se conoce que hace ya tiempo que el látigo no b11il l sobre tus espald11s 1 por Jo atrnvida
que estás. Estos no son asuntos tuyos.
- Michenka, amigo mío. ¿Si vieras? lle tenido
un sueño, un mal sueno, rt fcrente á tí. Oyeme,
por Dios! no hagas tr11 bajar á los mugiks.
-Ya te dije que me parece que te sobra sangre y el látigo podía sacarte una poca. Cuidado!
Cuidado!
Disgustado Simenovitch arrojó el fuego de su
pipa en la boca de su mujer, la despidió y mando servir :a comid&amp;.
Le trajeron muchos platillos muy bien guisados, comió con gula, bebió sin fren o, y luego llamó á la cocinera y la hizo cantar.
El estarosto regresó y dió su informe.
-Y bien ¿trabajan? ¿bán concluído su tarea?
-Están á la mitad.

�Domingo 20 de Nl)viembre de 1898

F.T, MUNDO

1

¡

El gerente dejó de reir y quedó pensativo.
Durante algunos minutos siguió así; luego dPs-pidió á la cocinera y al estarosto, pasó tras del
cancel, sP. arrojó en su lecho y se puso á llorar y
á gemir á gritos como una mujer.
Su esposa se acercó á consolarlo y él entonces.
le dijo solament~:
-Me ha vencido .... me ha vencido ....
-Ah! decía ella, déjalos en paz, otras cosas
pe.ores has hecho y no te ha entrado este miedo.
¿Por qué temes ahora?
-Soy perdido . . .. me venció, Aléjate puesto•
que todavía no te he acogotado: esto no te con·
cierne!
Y se quedó solo en su lecho.
Al día siguiente se levantó como siempre, pero va no era el mismo Mik'lil Simenovitch.
Se habría e.icho que algo presentía; comen •
zó á languidecer y no salía casi.
Su reinado no duró ya mucho tiempo. Un dí l
vino el seilor y se le informó que el gerente e;taba enfermo, pero como en días posteriores hu •
bo de averiguar que la tal enfermedad no era.
otra cosa que una perpetua borrachera, lo destituyó.
Entonces Mikhail Simenovitch se entregó á la
ociosidad, se fa,tidió más aún, se volvió súcio,
dilapidó toda su fortuna y cayó tan ab11jo, que
se robaba las enaguas de su mujer para cambiarlas por aguardiente en la taberna.
Los mugiks mismos le compadecían, y algunas
veces le daban qué beber.
Al cabo de un afio murió, ahogado por ell
aguardiente.
LEON TOLSTOI.

-Pero especifica.
-Es malo.
-¿Por qué? Armate de valor: habla!
-Dicen que estallarás por el vientre y que con
tus intestinos se ahorcarán los condenados.
-Ya veremos cuales intestinos ven más pronto la luz del sol. ¿Quién ha dicho eso? ¿Tichka?
-Todos. Todos dicen denuestos y amenazas.
-Y Pedro Mikhelev ¿también amenaza y grufl.e? ..... .
-No: "&gt;edro Mikehelev no hace eso.
-¿Y qué háce?
-Es el único que no dice nada, Es extralio á
todas las confabulaciones de sus compa:ileros. •Le
ví, y me causó una gran sorpresa verlo.
-Por qué?
-Tcdo11 los mugik11 estAn asombrados.
-Pero ¿qué bace?
- U na cosa de todo punto extraordinaria. Cuando mele aproximé, trabajaba en un surco oblicuo
cerca de Turkina y le oí cantar con una voz dulce y deliciosa. En el crucero del arado, ardía
algo.
-¿Y qué era?
- Una cosa que resplandecía suavemente: ya
muy cerca, observé que era un cirio de cinco
kopecks, afirmado en el arado. El cirio arde y
el viento no lo apaga. Pedro estaba con camisa
muy limpia arando y cantando salmos. Da vuelta,
remueve el arado, va, viene y el cirio ni disminuye de tama:ilo, ni de resplandor, ni se apaga.
-;,Y qué dijo?
-Nada. Pues que nos deseaba á tí y A mí felices pascuas, y siguió cantando.
-Conversaste cqn él?
-No. Pero los mugiks se nos acercaron y dijeron burlandose:
-Por más que rece y cante el pobre Mikbev,
su trabajo en la Semana Santa no le será perdonado.
-Y qué contestó?
- Una sola cosa: «Gloria á Dios en las alturas

Lf\ Of\MPf\Nf\ DE, f\Lf\RMf\.
Míster Gualterio Flick era lo que se llama un hombre independiente. Lo que por alguna razón estaba
prohibido hacer, eso hacia sobre todas las prohibiciones del mundo; apenas vela en los jardines el con•
sabido anuncio: "ae prohibe cortar flores" .... y ya
tenia una de ellas en el ojal, costara lo que coi1tara; en
los teatros, jamás pudieron impedirle que fumara E&gt;n
plena sala, pues alegaba que, debido a la probición,
alli era el único ~itio en que sentla deseos de fumar.
Además, Mr. Flick era muy nervioso, y por cualquiera cosa ya estaba fuera de sus casillas.

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Pues bien, una tranquila noche de verano, Mr Flick
subió á un carro Pullman del exprese del Norte y se
inFtaló en un departamento especial.
Iba pensando en cosas del todo indiferentes, cuando sus mirafias fueron á fijarse por desgracia en una
brillante agarradera de metal, sobre la que habia un
anuncio que con gruesos caracteres decia poco más 6
menos:
CAMPANA DE ALARMA,
SE PROHIBE BAJO PENAS SEVERAS, LLAMAR
SIN CAUSA JUSTIF.CADA.

f

Mr. Flick leyó y releyó atentamente el peligroso
aviso, y luego se puso á meditar. visiblemente arrane, do á FU anterior indifereueia dichosa. Por fin, se
d!ó á monologar en voz alta con evidente exciti.ción.

~~~fl
..,'.~_::_:::!
1

1

!¡ i

LOTOS
Es tu niñez la que bañada en llanto
Dt- ~i se aleja para siempre. En tanto
La J~vent.ud, la m!lga cariñosa·,
A qlllen siguen al1geros lo~ sueños,
La edad en que abre su botón la roda
Ha lle¡?'ado á. tu puerta
'
Y al mundo del amor tu alma despierta.
D., bellas flores cub1 en tu sendero
Hadas benignas, y en tu casta frente
Donde aun til beso maternal palpita '
Asoma sonriente
'
De la be!leza el esplendor primero.
Di, ¿qué mayor ventura
Tu alma, nacida para amar, anhela?
Ama, el amor nuestro existir consuela
El nos levanta á la celeste altura
'
Y nos acerca á Dios! Coje la rosa
CC?n las perlas del alba humedecida:
Mirl!- (\Ue es ¡ay! esa ilusión hermosa
La umca flor de nuestra inútil vida ... _
FERNANGRANA.

3,1

EL MUNDO

Domlngc 20 d. NoviembrP &lt;tP 1~

y paz en la tierra A loB' hombres de buena voluntad.• Luego volvió á su arado, hizo andar A SU:.
caballo y se p11so de nuevo á cantar. El cirio seguía atdiendo y no se apaga todavía.

1

-;,Bien trazada?
-Nadll va mal. Tienen miedo.
-La tierra no está muy resistente?
-Se espolvorea como los granos de la adormidera.
El gerente guardó silencio unos minutos.
-¿Y qué se dice de mí? ¿se me insulta?
El estarosto callaba, Mikbail insistió.
-Dí, habla sin temor. No son tus palabras sino
las suyas las que vas á pronunciar. Si dices la verdad te recompensaré; si me ocultas algo te rajaré
l?-_ piel á latigazos ó te cortaré la lengua con unas
t1~eras. Hé, Katucha, sírvele un vaso de aguarc11ente para darle valor.
La cocinera, que era una moza gallarda y linda, sinió el aguardiente y elestarosto bebiópensando para sí.
-Bueno:. puesto que quiere la verdad, se la
diré:
Luego empezó.
-Se murmur11, Mikhail Simenovitch, se murmura.
-Y sobre qué? Habla.
- Se dice que no crees en Dios.
El gerente se echó á reír.
-¿Y quién dice eso?
-Todos. Y se añade que comercias con el diablo.
El gerente rió más aún.
· -Bueno. Pero veme dando detalles. ¿Qué dice
Wassili?
El estarosto no era afecto á hablar mal de sus
camaradas, pero estaba desde tiempo atras encontrado con Wassili.
-Ese grita más que los otros.
-Pero qué dice? Repítelo.
-1\fe dá miedo. Dice que morirás impenitente.
-Ah! bravo! ¿y qué espera qué no me mata
para que se realice su predicción? Ya le arreglaré
sus cuentas sin que nada me quede á deber. Y
Tichka, el muy perro, también habla así ¿no es
cierto?
- -Todos.

•

.o

1

1

l
'

!
1

- Esll es la agarradera que sirve para hacer sonar
la campana de alarma, y en todos los departamentos
hay oti:a igual: yo las he visto. y hasta he dormido tranquilamente cerca de ellas. Bueno ya está!
Y volviendo df'edeñosamente la espalda, µú·
scse A ,nreglar sus bultos, colocó la petaquilla
d11 mano en la red, cambió su sombreroporuna
gorra de viaje, su americana por un batir.,
i acomodóse
Pn el acoji!!
nado asiento, siempre
de Pspaldas é. la agarra•
dera, se abrigó los piéR
con un plaid y deFplegó
fü periódico para llamar
al Pueño; pero todo en
vano: le fué imposible
encontrar interesantes
!11@ nuevas polfticas, ha·
116 la bolea muerta y el
folle ti n detestable.
En cambio, la malhadada agarradera parecía llamarle suavemente:
-Pst! Pstl

Entonces Mr. Flick arrojó el periódico y se volvió
para contemplar cara á cara la agarradera y, sobre
todo, el anuncio.
-Pno, con mil diablos,
¿qué tiene de extraordina•
ria esta a¡?'arradera? Un
trozo de cobre niquelado
que por medio de una cuer·
a.a hace sonar una campana junto á la máquina
para que en case&gt; de peli
gro, se haga funcionar, el
maquinista asustado cierre los frenos, invierta t:l
vapor, el conyoy se d11tenga, el conductor salte á tie•
rra y vuele á viRitar to•
dos los compartimientoP,
de~pierte á los viajero,¡
muertos de susto y .... nada más!. ...
Y los ojos di' M •. F,ick se
clavaban con ira. en el asa
de metal. La muy socarrona pared=t brillar mAs vi•
vamPnte bnida por los ra:vos de la lámpara; la luz
hacia r11saltar con una Ji.
nea brillantlsima vfascinadora la curva ~legante.
propia para hund•r~A en
i,lla la mano entera y favorecer el esfuerzo dese.perado del que llam..1r,. cC\n angu"tia.
lJe,esperado Mr. Flick corrió la cortinillll que v11la
la luz para dormir; pero en la semi-obscuridad la mal·
&lt;lita agarradE'ra fué lo único que siguió brill11udo SO·
la, parecida á un comet·•, como si se hubiese desprendido de su sitio y fuesA á ponerse al alcaoC'e ele h.
mano .... Antelll inutilidad de la tentativa, Mr. Flick
furioso se abalanzó A cubrir la m\l('ica asa con el P"·
riódico, pero al hacerlo. s~s dedos se adherlan á ella
y sentlan contracciones extrañas, como para asirse y
t:rar de algo ...
-Dios saLtn, gritó Mr. Flick con sngu•tia, será
preciso que tire yo d11 é.~to para tranquilizarme?
El infortunado Mr. Flich comenzaba Á. sentir¡¡e atac11.do dfl vértigo. eomprendla quo, estR ba poseido por
la endemoniada agarradera y que al fin iba á llegar
el momi:nto en quti, sin poderlo remediar, tendlia que
colgarse y tirar de ellll á do11 manos, con todas sus
fuerzas, desebperadamente. Fin más motivo que aqufl
anuncio tonto. aquella prohibición estúpida que evidentemente podía ser violada.
Y para intimidarse, púsose á leer varias veces en
voz bien alta el malhadado aviso
Pero á la cuarta ó quinta declamación, el efecto fué
contraproducente pues Mr, Fllch, como respondiendo
á una provocación, gritó:
-Y bien, ¿qué me importa un arresto 6 una multa?
¡No pueoo ma,;!
Y trémulo, desatentado y febril, apoderóse de la
agar1 aiera, pero no IIE&gt;gó A llamar, detenido súbitamente por uIJa imagen horrible.
Pensó que la dPtención inesperada de un expr11so
en una linea recorrida sin cesar por otros trenes rá
pidos, es casi siempre la causa de una colibión. y por
su imaginación pasó en forma de suelto gacetillero
el funesto resuliado de su imprudencia: cuarenta
muertos, cien ó do8cientos heridos, das locomotoras
eumadu. una docena de coches convPrtidos en mP.r·
melada. muchos miles á~ pesos perdidod, veinte fa.
milias desamparadas .... ¡Qué horror!
Los cabellos deMr. Flick
se erizaron.
-¡No.jamás'.-grltó enér•
gicameL te - Pronto, algo
que me distraiga .... Y corriE&gt;ndo á la puerta del dep11rtamento vecino. llamó,
primero con suavidad, luego mb fuertemente.
- Señor. señor, ¿Qué tiene usted de nuevo, eh?
Pero sólo un enérgico ju•
ramento fué lo que obtu·
vo por respueeta en és•e y
en otros departamento8,
donde dormian pa1ajeroa
que, molestados, lo envill
ban al diablo con toda11 las
más eficaces fo1mas rle la
dE&gt;11l'orte·fa.
No pudiendo ballar quien
le diese conversación, vol•
vióse á su camarote y alli
se entrE&gt;gó á cantar á voz
en cuello airPs zarzuelescos v sentiment11fümos de
ópera; después bailó y en seguida hizo gimnasill, re•
sultando que cuando menos lo pen11aba su mano fué á
enganchars11 con la-agarradera y á duras penas pudo 80ltarla sin Jlamar.
Decididamente 6 llamo 6 mito del co&lt;'; e al suelo
· para librarme de E'Rta maldita tentación. Y re11uelto á
lo Sf'gundo, dirigióse á la puerta, cuando un hombre
desconocido apareció en ella.
-Qué felicidad. re.nsó Mr. Flick; un la&lt;lrón que me
a11alt• y ya está justificada la detención. Y se abalanzó con frenes! á la agarradera: iba por fin á descansar; pero no pudo realizarlo: el hombre negro cogióle
por la falda del Raco y tranquilizándolo con franca
sonri~a, pidióle finamente su billete .
-¡Qué desengaño: es u:::. hombre honrado, murmu-

ró el infeliz Mr. Flick. El conductor en persona: ni
modo de llamar
Volvió á quedar solo frente A frente de la infernal
a~arradera; pero Jll no trató de olvidarla, al contra1io, parose frente á ella. la tocó con ambas manos jugueteando y acariciándola como al gato favorito, é
iutrodujo sus dedos en la asa para ver ~1 cabfan á gus•
to. D~ pronto 11u paraguas cayó de la red en una
bruscatrrpidación del convoy; inclix:óse á recogerlo y
l'in deterse más, lo colgó de la. agarradera enganchándolo por e! puño.
Esperó ansioso unos momentos, aplicando el oido;
pero el tren no se detuvo; era qu11 el paraguas pesaba muy poco :v la camp11na no babia sonado.
Entonces colgó también su maltta y Juego su petaca de mano .....
-¡Gran Dios! Un rechinamiento, un silbido, y tras
muchos vaivenes y r11soplidos. el tri:n comienza á detenerse y por fin se para. Mr. Flick palideció y se volvió violentam,,nte al oír que abrían su puerta.
-¡Torreón, cinco minutoel grilóle en las narices el
empl11ado
-¡Oh, dijo Mr. Flick, una estación, el trl'n se paró
naturalmentti y la campana no sonó. 1.'.¿né haceri'
El 1ren cont-inuó su marcha y Mr. F,id;: volvió á su
tarea de aca1 iciar la agarradera.
De pronto se dió una palmada en la frente, babia
encontrado su idea salvadora: simple y sencillamente 11horcarse, coleándose de la agarradera; ni modo
de castigarlo. Todo hombre es dueño de tener disguFtos, desE&gt;ngaños, quiebraF y decidirse á cortar por
lu eano, haciendo el gran ,i11je en trP.n expreso.
-Dticididamente, me cuelgo de é,to; Ja e, mpana
suena, el tren se dt:tíene, acuden á descolgarme, y, si
estoy vivo. ni quien se atreva á perseguirme en semejantes circuntancias. ¡Pobre hombre, dirán todos,
cuA.nto sufrirá!
Y dicho y hecho, Mr. Fiirk hace un lazo con lascorreas de su maleta y pa~ándoselo al rededor del cuello, se sube á 111 banqueta más próxima, ene-ancha la
corrAa á la fatal agarradera y sintiéndose dichoso por
dar fin á la estúpida obse¡.,ión que lo ha ato1mentado
tantas horas, se suspende furiosamente con ánimo de
ahorcarse deveras con tal de llamar.
Rae, rae, crac ...... .
-Es el ruido del freno que ya funciona. se dice Mr.
Flick, con la cara ámoratada y los ojos queriendo ~a, lirseles de la, 61 bitas
Pero el ruido continúa.
indefinidamente; uno. dos,
tres minutos, las or,,jas de
Mr Flick ya están ennegre·
cHndose y el tren no sedti·
tiene.
Mr. Flick procura ver al
través del vdo que cubre
ya. su vista, si la portezue1'l se abre, pero nada ve
Hace brus·!OB movimientos
para E&gt;jercer más violt&gt;1nto
esfuerzo eobre lll Hgarradera, mas el ruido sigue y
el tren corre siempre ve·
lozm1mte.
-¡Ah, canall11 agarrade•
ra, tú no funcionas estás
inservible! p-ruñe medio so
focado Mr. Flick echándose 11mbas manos al cuello.
- Y por esta alhaja iba
yo á ahorcarme; bueno, espérate, que te voy á justar
las cuentu 11g-arraderita
de loa mil diablos!
Y entóncet1, atuvPgando
sn bastón por el ojo, comenzó á tirar, torcer y palanquear ála tentadora con
todas sus fuerza~, con rabia, desesperadamente, has•
ta que concluyó por arranc!lrla, torcida y al-ollada.
Entonces la contempló con sonrisa de triunfo, dirigióle una mirada de reto y preñada de desdén al aviso. y gt~ardándose la destrozada agarradera en la
bolea pusotle á lPer el antes dP.Fpreciado pE&gt;riód1co,
advirtiendo ebta vf'z que en la Bolsa habla febril animación, que la politica Fegufa una marcha profunda•
mente grave y que el folletin era d11lici0Po. arrullador, tanto, que á los pocos minutos. Mr. Flick se hallaba immerjido en dulce y reparador 11ueño no que~án~ole de ~u obsesión otra cosa que la desdeñosa é
irómca sonnea 1.¡ue vagaba por sus labios.

j

JUAN RAMEAU.

�..

Domlngo 20 de Noviembre de 1898.

EL MUNDO

EL RITMO DEL TREN.
Decidido, las montañas
el re~uPJto tren perfora,
al redoble acompas11do
clA PU marcha mon~fóaica,
Obseúón de las retinaP;
el tPlégrafo hecho combas,
cual pentág1ama col;;-ante
en los aires se desdobla,
y á los pájaros sostienen
los alambrea. come, notas,
y componen himno ala~o
al progreso y á la gloria.
De los tunelea sombrios
en las fauces caveraosas,
su trajín centuplicando
el fur10so tren se arroja,
y promueve mil estruendos
que retumbRn en las bóvedas,
cientopié:1 de raudas ruedas
que se siguen como loc11R.
Uual tremenda hacha cilindrica
la c1ddera audoroea,
part~ el vi ..nto en doR mitades
y valit:nte lo destroza:
y por él el tren Re lanza,
con la crla rizada en ondas
y erizada de centellas
que ruti11in en la sombra.
Sin pal par tajos ni riscoR,
ni aputar vetos ni frondas,
rasga, hltinde, y d .. si misma
huye en marcha voladora
Palpitando al ritmo bronco
de sus venas poderosas,
y crujiendo de sus músculos

la bronclnea urdimbre tosca,
delirante por los campos
las dist1mcias cruza y borra,
y sus alas circulares
van y van vertiginosas.
Ya á una curva prolongada,
tiocillsimo se amolda.
y el salvaje grito e~cupe
cual rPJincho de victoria;
ya en los frenos detenido
se deecuelga por las rocas
corno horrlsona culebra
de pupila audaz y roja.
Siempre el bronco golpeteo
de sus fmpetus redobla
y hH ce burla de las alas.
de la;; flechas y las hond11s.
Explosión de viva lumbre
su b:.ndera tornasola,
y la llen11 de áureas chispas
,·omo luz de su corona.
E:1 que llega al largo puente
que colgando se prolonga
sobre el rlo dilatado
rli, corriente caudalosa.
Ya Ei bando lo estremece.
~-a sacud" sus argollas,
ya volao(lo se columpia
en la trama de su comba
Crujen hinros y engranajPs,
retumbando el puente flota
¡v el prodigio pitsa1 y ciega
con su luz y con su gloria!

SINFONIA DE AMOR
Dame el arpa. mujer: si quieres versos
palpitantes y tersos,
puros y criRtalinos, dame el arpa ....
El formidable león que horror pregona
cuando halagR á la leoaa
guarda y recoje la filuda zarpa!
El que de un eólo golpe ha rot'.'I un yugo
estropeando al verdugo,
rinde ante ti sus eeplendentes galas;
y tt, iavita á subir 1Vamos al cielo!
que ei no t'S para el vut'lo,
Jpara qué tienen nuestros hombros alas?
Jugarás con los astros y las nubes,
si hasta el emplreo subes,
v nltanllo lle asombros en asombros,
quizá el arpa de verrns soberanos
se caerá, de mi-1 manos;
pero nuaca las alas, de mis hombros
Y bajaremos ha~ta el bosque luego,
y delirante~• ci.. go
rruzaré el boc1que como un león herido ....
haré que el bosque á nuestro paso se abra
ce n golpe11 de palabra,
y nos reciba como al ave el nido!
Saldremos de los boeques á lps mares¡
y al sún de mis cantares,
ron ruda proa y con hinchada vela,
ra,garemos el pliP¡¡-o de la br1.1ma1
mirando ambos la espuma
t·on que cusj:1 su látigo la estela ....
La iilit de espumosas explo11iones,
mezclará en SUB c11ncioa~s
con gritos de titán, gorjeos de ave ....... .
l!:olo bOplar:'.l. Neptuuo mismo
surgirá del abismo
A. servir de piloto en nuestra nave!
L \azate eobre frágil carabP-la,
desplt1gada la vela;
y Fonlieaudo m! eepiritu profundo,
tu anhelo alcanzarás. Avlinza, avanza¡
tl'D fé, ten eEperanza:
¡r,h Colóu de mi Aruor, toma este mundo!. .. .
El cielo, el bosque el mar el mundo todo.. .
Pero si el mundo es lodo,
, "Ómo puPde atraerte con su halago?
Hay m1ncllas en mis ~otaij azulinas,
l'n las rosas t&gt;spmas
,. lÍFperas piedras en el ter110 lago!
Ea la eminente CÚEpide y erguida,
cnmo i;i de la vida
fnPras hermoso y celestial emblema,
11 pa~cciste sobre e! c;-ampo yerto
v el zarzal se hizo huerto
~· la estrofa lilial se hizo poema.
No !'8 más r&gt;1diante el sol cuando se asoma
hacia la verde loma

SALVADOR RUEDA.

.... Y la cierro; y en el sobre
donde la guardo, sonriendo,
e11crlbo est11s dulces frases:
"En su pala, á mi dueño."
Y después, enternecida,
la miro, Je doy un beso,
la pongo en mi alma un instante ...
IY ~e !a doy al cartero!
-¡Llevadla. le digo al punto,
llevadla con todo empeño,
y cuidad que en los caminos
no os la 11rrebaten los vientos;
si está serena la tarde
veloz cruzad los senderos,
no os detengais en 1.as ventas
para pedir vino añe¡o,
outt pueden correr Jas horas
charlando con el ventero;
¡ved mi congoja, mi angustia!
¡11eguid de prisa os lo ruego!
p,.sad sin teu.or los vados,
subid las cuestas ligero,
no dt&gt;sr&gt;1nseis á la orilla
de lus claros arroyuelos;
y si al cruzar por el bosque
, e s ,rprende el aguacero.
entonce@ .... bajo los árboles
esperaos un momento,
cuidad que el agua no llegue
hasta ese sobre pequeño,
que basta una so a gota
para borrar el letrero ..... .
v dePpués, por las veredas
del bosque seguid de nuevo,
Fin dP-~cansar un minuto,
Fin volverá deteneros.
Y cu, cdo baje la noche
con su solemne silencio,
no temais al aseeino
que se oculta tras los setos;
proseguid vuestra jornada.
entre la sombra id sin miedo
sabt&gt;d que bay un ángel santo
q1.1e ac&lt;'mpaña á los v1aieros!
¡,Eecu&lt;'hais? Pues bien, llevadla,
i"11 .. vadla con todo empeño!
"¿Adiób" declsi' .... nó, de priea

por detrás de la cú,pide elevada:
surgiste; y se hizo entre mi noche umbria
el gén e•is del dla
al hágase la luz de tu mirada!
Yo como Atlas, cargando mis escombros,
llevo sobre los hombros
las ruinas de Herculano y de Pompeya:
tengo el Vesubio en mi alma. Y mi:1 amores
te dan astros, no flores:
en lugar de un idilio, una epopeya!
Yo te quiero cantar como se canta
todo lo que levanta:
para ti el són ue mi eucrespado verao.
tú eres el capitolio de mi gloria,
la cumbre de mi historia
y el corazon ideal dti mi uaiverao!
Soy áspero, y tan áspero ¡oh zagala!
que con un golpe de ala
te habré herido quizás .... Pero perdona;
la que al vate perdona y da consuelo
Se hace reina del cielo,
aunque aqui sea reina sin corona!
Ah! no te extrañen mis canciones rudas:
en las hachas filudas
vibra el canto de muerte y de trabajo ....
El hierro es el trabajo y es la muerte;
que por extraña suerte
también se da la vida con un tajo.
JoSE S. CHOCA.NO.

T.lERR~: Y C.lELO

Cuando quizás con ánimo atrevido
tu orgullo mis caricias deodeñaba;
cuando 'lUizás tu orgullo se bur!abll
. dd ese amante en su amor empedernido;
cuando en tu alma el desdén formó su nido,
y con tus puertas tu altivez me daba,
amabas sin saberlo al que te amaba,
porque el amor no muere sin olvido.
El futuro es imagen del pasado:
todo dentro de un circulo se encierra
y todo vuelve al primitivo eatado.
Variando asi con aparente calma,
si lo que ha sido tierra se hace tierra.
lo que eetuvo en el alma vuelve al alma!
J. s. c.

id y volved .... "hasta luego11 l1Oh. mi carta! vuel.a err1111te
por ignorados des1ertoP¡
allá va......... cruzando montes
y sendas y vericueto~ ....... .
AIIA. van, por los cammos,
erranteR mía pensamiento~ ......
vu11lan hacia extrañas tierra~.
hacia otros climas .... ¡muy léjosl. ..
v mieatras ellos se van,
yo pensativa me quedo ..... .
;.se habrá llevado mi carta
la corriente de un rlach11elo?
olvidllda 11obre el césped
la habrll. dt&gt;jado el cartP-ro?
1Ohl quién sabe . .• alll en las ventas
acaso a hayan abierto,
acaso en ePtos int1tantes
la es,én mirando y leyendo.
y acaso también la rompa u
y la arrojen hacia el suelo! ..... .
¡Ah! tal vez el remolino
.. ntre PI polvo la h11ya envuelto ....
ó tal vez. ya dividida,
1011 ped11cillos peqt1t&gt;fios.
como alas rotas, revuelen,
t&gt;Sparcidos por el viento! .... .
Y .... quién sabe! acaso.... ac11so ....
rendido va, sin alientoP,
al cruz11r entre las breñas
h11ya•caldo el cartero ..... .
y acaPo ..... de sed y hamore
1t 111 mismo se haJa muerto ..... .
¡,Oh! cuántas dudas funest11e
ee albergan en ml cerebro!
cuántos tPmorPB me asaltan
rlespué• que mi carta entrego!
Tras ella se va mi mente
cuando de viFta la pierdo;
y pit'nPo "º t-lla en el ,Ha,
y por la noche .... la euPñn,
errante .........por Jc,s camit1ua,
eatre los bosques espesos,
por carreteras torcidas ..... .
por sendas y vericuetos!. ..

PAGINAS DE LA MODA

MARÍA EN&amp;IQUETA'

MARINA.
DPclina PI POI Sobre el mar
Ilimitado , Pounro
B ja-diluvio dP nro La tinta crepmcular.
l\telancóliro &lt;'&amp;IHar.
Yago, tremulante coro
A•ciende .... ¡ El almo t&lt;&gt;eoro
De estrella~ va á titilar!
Y dPl confin indPciso
Ea la fa¡a lumino~a
Que un grito al asombro arranca;
Llena de rélico he&lt;'hlzo
t:"mo una ala ml,terinsa
Palpita uaa vtla blanca!
E&lt;.TEBAN FLORES.

EN VIAJE
Estoy triste, ml alondra, y no Yienesl
Ya te fuiste, mi bien ya"º mi,1 sienes
tus besos no encienden su nimbo de amor ....
Qué punzante ee la anl!'u~tta del alma!
Qué eiaiestra en su lóbrPga calma
la noche que en ella difuude el dolor!

....

Cómo caen. difuntas l&amp;.R hrjas
del árb, l ensut&gt;ñol
Cómo huyen, tPmblando de frlo.
cual viudae palomis, los dulces anbe·os!
Y ya la esperaaza,
como un astro magalflco y bello,
no luce en la vida Pu mágica glo: ia;
y Eólo el recuPrdo
arroja en la marcha su lumbre de c' r ios
de cirios de muertos!
'
Y la marcha es llrdua.
El viaje es inmenso;
el aira que sopla
es un rudo cierzo .
La ruta está llena de trá¡ricoR ci,rdos.
La noche es eterna, y es nocl1e de duelo!

*

*
Y enlutado,* solo,
vacilante, enfermo,
por entre los cardos
bajo el rudo cierzo '
en la et~rna noche, camina', cRmina
mi espiritu errante, luctuoFO viajero!. ...
Porqu-e ya te fuiste, mi divina alondra!
Porque :y a no eiento tu sagrado beso!
DARÍO HERRERA,

Flg. l. Traje parisiense de Invierno.

393

�EL MUNDO

Domingo 20 de Noviembre de U\98.

Domlngo 20 de Noviembre de 1898.

EL MUNDO

395

Tiene once años; la color tostado, el pelo negro,
muy neg-ro, tan negro como el porvenir que la espera, y sus ojos dormidos llenos de melancólica ternura, parece que denuncian (el dolor prematuro de
un alma, la eterna noche de un espiritujoven, ¡ay¡
muy joven y ya marchito por los embates de laortandad y la miseria.
Porque ella no tiene una madre que la consuele,
que la acaricie, que la bese; duerme donde le coja la
noche: ya en este soportal, ya en la escalinata de algún templo, en cualquier parte. Y en estas noches in·
vernales ¡qué frio no tendrán los huérfanos! .. . .
Su boca no es boca: es un clavt1l ardiente abierto al
primer albor de un dia de Mayo. Es una boca ped1gürña de besos, pero de besos purísimos como su dueña· perla del cielo en el fango de la tierra, lágrima
brilladora en vaso roto.

en dicha ciudad blondas de mucho nrecio. Por otrB
))&amp;rte. Mme Carolina Popp, en sus Recits et Lege:ndes
des Flandes, recoja una añeja trHdició:n loc11l referente al origen de esta deli~ada industria. He aquí la
ll'yenda, tal como la recitan aú I l~s encajeras de alli,
á lit ca.ida de la tarde, en el malecon del Rosario, manejando diestramente loe palillos.
.
Vivía en un tiem¡rn en la ciudaddeBruJail u_n_adoncellita joven y Tllbia. UamadR Serena. Su famtha era
pob~e¡ su ma,dre, anciana y achacosa; sus hermanas,
muy niñas aun; de suerte que una y o~ras vivían de
lo que la mayor ganaba, siendo preciso á_ éstl!-, para
atenderá las ne&lt;'esidades de la casa, trabaJB! em de~can~o, á fi'l de hilar cada semana dit'Z m11dl'Jae de 1! ·
no. s~r.-na amaba y era amada: Amoldo, su prome~tdo, que trabajaba de escultor en calid11d de aprendiz,
iba á c11sarse con ella en llegando á m11estro¡ mas
viendo crt&gt;cer d11 día en dia las angustias de loe suyos, la joven hizo heroicamenti, el eiguiet1te voto:
"Virgen Santa,-dijo una mañana;-~adm~ con que
pueda atenderá las necesidades de m1 familia, Y yo
ren,rncio áloe ¡roct&gt;s de la vida, borrando las aspe•
ranzas de mi cotazón 11
.l!:1 domingo siguiente, Seren~ se fué eo~ sus he~manitae al campo. :::;entada en la hierba, meditaba tristemente cuando una multitud de estos hilos ténues que
se con'ocen con 11! nombre de "hilos ,➔ e la Virgen" por
escaparse-dicen-de la rue~a de la Santa Madre de
Diog fueron á caer sobre su delautal blanco, entrelazándo11e de sunte que formaban un dibujo magnlfic~.
Al verlo Se"ena, comprendió que sus votos habian bi•

MODAS PARISIENSES.

Las modas de invierno se inician y no por ser de
aparición tardla dejan de ser más bonitas. Y es que
Parls l!abe unir ,..l arte. l buen gusto y al confort.
Las largas pelerinas de paño unido hRn pasado á la
historia y suelen prestm&amp;aree tlrnidamentt1, pero sólo
para ir en carruaje; pues para la calle, es mucho mas
preferida la cb.aqut,&amp;&amp; cerrada: no muy ceñida y adornada con gruesos cordones o con anchas cintas dealpa.ca.
Como forma y como corte, no hay nada que destrone á. la llamada hechura de @astre.
Las faldaa no han cambiado apenas, se llevan largas y del mhmo paño que !'a chaqueta.
ltn los sombreros cada vez menos adornos; son de
fieltro y en su mayoría sólo llevan como garnitura nn
pequeño turbante de peluche, unas plumas y dos alfi.
!eres de gruesas perlas, imitación ó verdad.
También se llevarán mucho las graciosas boinas de
terciopelo que tanta boga tuvieron el invierno paaado.
El peinado de la Oleo de Merode, es decir, con anchas bandas de cabellos que cubren las 01 ajas, ha cedido su puesto á otro más sencillo y elegante: flequi•
llo ondulado ligeramente ecnado hacia atrás, moao
debajo del sombrero y nuca libre de cabetlos.
Eso es todo por h()y.

•*•

Cuando "el cielo se deshace en rayos de oro" y el
sol empieza á ocultar su túnica de fuego; cuando las
nubes multicolores dibujan con pinceladas de consumado artífice todo lo qui, pueda soñar la más deslumbradora fantasía; en esa hora
"de la c.::nciencia y del pensar profundo,"
tan admirada por las alma.; supremas. Consuelo, la
niña melancólica, dirlgeee camino de los parques. En
ellos, discurriendo por loe pequeños jardines, aulla
canciones tristes, tanto como sus tristezas, y en ellos
también la ineultan loe audaces de siempre, loe que
nada respetan, ni siquiera la411,terrauora a1versidad.

FJg. 2.-Tra¡e de calle.
•..................................................................................•.............................•

LECTURAS PAR.A. LAS DA.MAS

Fig. 4.-Falda y granjacquet de estaci6n.

LA LEYENDA DE LA BLONDA
Asi como siete ciudades de Grecia se disputaron la
gloria de haber visto nacer á Homero, son varias las
poblaciones flamencas que reclaman el honor de haber inventado la blonda. Ninguna de ellas apoya su
pretensión en titulos incontestables, mas todo induce
á creer que Brujas fué la primera que cultivó arte tan
delicado y bello Un tratado Que se celebró con Inglaterra en 1390. citado por La Revista Británica, atestigua que desde ¡,rincipioe del siglo XIV se fabricaban

enamorada de las lontananzas, un tipo fino y esquisito auroleado por todas las musas.
Consuelo es la poesía 011 el ar.royo. Pobrecillal Su
tez, hoy tan pulida, se llenará de manchas y sus ojitos negros, de negrurR incitante, por donde asoman
infinitas tristezas, no tendrán más que lágrimas ....
lágrimas que abrasen!

CONSUELO
Su presencia evoca el recuerdo de la sublime concepción germánica. Si; Mignon, la pobre Mignon surge en nuestro pensamiento entonando la divina romanza: ;.conoces tú el paie dondt'. el naranjo florece?
11
¿Connais tu le pays oú fleurit l' orangeri'"

Espalda de la figura número l.

Fig, 3.-Tra¡e_sastrc última novedad.

Fig. 7.-Traje de paseo.

do oídos, y llevóse á casa la maravillosa labor. Una
vez alli, con un hilo de extrema finura, que sus propias manos blanquearon é hilaron, se impuso la tarea
de imitar aquello.
Ardua fué la tentativa al principio. Como los hilos,
al practicarse los debidos movimientos. :ie enmarañara uno con otro, Arnoldo, que lo vió, ató al extremo
de cada uno un pedacito de madera: asi es como.:se
inventaron los palillos.
Después, con objeto de que la labor se mantuviese
firme, la joven la afianzó con alfileres en una almohadilla de lana, y de alli vino el nudillo. Una semana después se concluyó la pr'mera blonda, _y bien
pronto todas las damas de Brujas quisieron ostentar
la nueva labor en sus tocados: ya jamás faltó el pan
en casa de Serena Fiel está al voto sagrado que hiciera, cuando Arnoldo, una vez maestro en su arte,
fué á tomarla por esposa, negóse á. ir al altar. Pero
una historia tan bella no podía concluir de un modo
tan triste. Un año pasó la joven y piadosa obrera,
firme siempre en su voto, hasta que la Virgen,apareciéndosele, la desligó del mismo. Arnoldo y Serena
se casaron, fueron dichceos y tuvieron numerosa sucesión. Todos sus vástagos fneron niñas, y todas estas niñas trabajaron d~ encajeras. Por esto en la ciudad de los canales, los cienes y !RR campanas, aún se
ve en la puerta de t das las moradas unR joven rubia
que maneja activa con sus dedos ágiles los palillos y
entrelaza los hilos dt1 lino blanco en frágiles, poéticos
y maravillosos calados.

ZERJllP.

Fig. 6.-Trajede paño azul con bandas
,de terciopelo.

Fig. 9. -Traje de paño vino.

*

Recetas útiles.

* sftúaee
*
Al comenzar los teatros,
en una delas puerhls del Louvre. En ella invoca la piedad, pide limosna
que obtiene pocas veces De los más alcanza la indiferencia ó el desprecio. En ocasiones

EL LIMÓN EN LA MEDICINA DOMÉSTICA,

En muchas familias suele emplearse con éxito ellimón para carar por ejemplo las neuralgias, aplicando
sencillam nte á la parte dolorida un trozo de limón
recién cortado y frotándole con él.
En el mar muchos marineros usan el jugo para prevenir y curar el escorbuto.
La persona que se sienta at11cada por la bilis, deberá tomar un poco de jugo de limón en. un vaso de
agua v sin azúcar al acostarse y levantarse.
Sabido PS cuavto se usa el limón para atemperar y
apagar la sed en las fiebres, y usándolo también alguuoe _para destruir las berrugas.
Segun un libro alemán publicado no hace mucho
tiempo, el limón prolonga la vida, tomándolo diariamente, pero no eon exceso.
La verdad es que hay pocas substancias domésticas que más beneficios puedan producir que el limón,
ya tomándolo iateriormente, _ya para usos exteriores
en las diferentes formas que hemos Íll.dicado.

"la ciega humanidad que va de prisa
la pisa sin querer . ... pero la pisa!"

Fig l'i. - Traje ornado con efecto
de polonesa.

Consuelo es una lástima! Cuántas quisieran su es,
cultura de belleza impecable. Vale más que muchas...
-Pero verdad-le dije un día-que ya tú no eres
buenR?
-Y por qué no he de serlo?
Buena y en la call8? ......... No te creo. Cuando seanda como tú andas oor ahí, huérfana y sola rodando
por todas partes y á tortas horas, todos~ pierd~, todo,
la inocenci.-i inclnsi ve. Y esas floree, quién te d1ó esas
flores?
-Mi dinero.
-¿Y para eso quifltes la limosna?
-Algunas veces, las flores cuestan poco:
-De manera que te gustan mucho.
-Ya lo creo! Y á quién nó? Yo naci entre ellas, en
el campo, donde las hay muy lindas y eilves~res. Aquí
no las he visto. ¡Ahl Si yo fuera rica, qué Jardín no
tendría! Me gustan tanto!
Al decir esto, levantaba la frente é iluminábanse
sus ojos con claridades de crepúsculo. Parecía entonces la doliente estrofa de un insigne poeta, una aim'I.

Fig. S. - Traje• sastre de paño rolo.

�Domingo 20 de Noviembre de 18981

EL MUNDO

J96

F IG. 3.-TRAJEl SASTREl Ú LTIMA NOVEDAD.
CARAMELO.

Es de paño verde c!Rro, tnmado con bandas de
paño malva. Estas combina·ciones de paños de diversos colores están muy en bogR en la actualidad. La
falda es extremadamente larga y abierta en la parte
inforior. muesta una faldeta figurAda, de paño mAlva
plissé. El cuerpo. estilo sa~tre baja basta la media•
nia de la falda en faldones parej, R, ribeteados de p ...
ño también y se ciñe graciosamente al talle por una
cintura de raso.

EPte 11e obtiene haciendo cocer el azúcar quebrado
hasta que tome tinte rojizo y despida un olor bast..nte
perceptible, sin d1tr tiempo á que se queme y obscurezca dem 1siado. Eu est&lt;I. op11ración, el azúcar co•
mienza por elt&gt;vArse en el ~ero! para dtiscender lue·
go, dejaudo algún residuo en laR paredes del reci·
pient,1. Se consigue que estas particulas no B'I quemen y e~tropeen el caramelo. b11m11deciendo el cazo
por su parte exterior. a~i que s11 baje el azúcar. con
una 11Qponja ó un trapo emp11padoa en agua. N, en
este caso ni en los anteriores salvo el de clarificar y _
el de P.spumar el azúcar, conviene teuer la espuma- ·
dera dentro del jarabe.

F JG. 4.-FALDA

'

FIG. 5. -TRAJIII ORNADO CON EFEOTO DE POLONESA.

.

FIG. 6. -TRAJBI Dlll PAÑO AZUL CON BANDAS
DE Tfü&lt;CIOPELO.

Compónese de una camisola de tul fruncida ligeramente, de un cuerpo bolero elegantisimo ribeteado
de gran galón bordado que se repite en la falda fi.
gurando un del1tntal y de uoa gran falda plegada
atrás en eleg11Dtes pliegues. Las bandas de terciopelo
son circulares y muy anchas.

r

FIG. 7 .-TRAJE DE PASEO.

Es de una encantadora f,rntasia . de paño azul, con
casacón capricho de doR faldones superpuestos, solapa doblada y plastrón de p11ño más obscuro con cuello valois.

Una libra de harina, siete yemas de hueva, media
onza de manteca cruda, azúcar suficiente y el agua
tibia que baste para ablandar la masa.

Fig 10.-Elegante traje para niño.
SALSA DE PEREJIL,

---------------------------------------------·

Un manojo de perejil se muele sin los palitos, Re ba·
ja del metate con agua y se le poue vinagre, aceite,
sal y cebolla cocida.

ENTRETENJ..MIENTO,

Lucha solo con las vicisitudes de la vida.
Abre tu propio camino, no pidas favor á J1adie, y
lo,trarás roil veces más éxito que aquellos que andan
mendigando siempn, la influencia y la ayuda ajena.
Nadie te ayudar11 como tú mismo, porque nadie se
int11resará más por tu bienertar como tú mismo.
El primer paso es el mi\s dificil qatzás: pero- eon-tlnuan&lt;10 uno tras otro e• n persev..raucia, se lleg-a á
la montaña Una vez en ella, mantente firme. Anda
entonces con más cautela. mide tus pa~os, no sea que
un resbalón ó un salto imprudente, de la cima te precipite al pié de la montaña, descalabr11do y maltre•
cho, sin poder quizás emprender de nuevo la subida.
Los hombres que se hacen ricos no son nunca los
que heredaron una fol tuna de sus padres, sino aquellos que en la pobreza, empezaron á buscar el camino
de la riqueza con el trabajo, la economía y la constancia
Loe ho.:ibree que han adquirido gloria, fama y po•
pularidad por aus mereeimientos p~rsonales, no eon
aquellos que andan cambiando á fuerza de oro los
aplausos, elogios y ovaciont&gt;s de una multitud venal,
sino los que con su saber, stl h11roismo y 11us virtudes
him conqu~stado la expol?t~nea estimaci~n eública.
Si trabaJas para adqu1r1r fama, gloria o fortuna,
siempre sin ofensa de Dios, trabaja con ahinco con
tus brazos, tu corazón ó tu cerebro. Di "quiero ser
esto," y lo serás algún dia No permitas que ninguno
dig-a: 11 Este hombre me debe lo que es."
Algunas vece@ los muchos amigos p11rjudican; vale
más no tener ninguno.

Un comerciante á au depAndiente:
-Pero hombré. ¿cuándo dt'jará usted de ser tonto?
Todos los dias me llena ust.. d l'l diario de borrones,
para pasar la lengua por la tinta Beba usted de la
botella y le será menos molebto.

NUESTROS GRABADOS
FIG, 1.-TRAJE PARISIENSE DE lNVIlllRNO,

FIG. 8.-TRAJE SA&lt;&gt;TRBI DE PAÑO ROJO.

.E_•tá f(!rmado de un jacquet muy justo con solapas
v1_eJo estilo, de una falda plena con un gran delantal
tmmgular de mucho erecto, y df' un plastrón ob•curo_ y liso •le alta novedad. La falda tiene tres grand11s
phegues.
FIG. 9.-TRAJl!I Dl!:PAÑO VINO.

La novedad ~e este traje está constituida por las
bandas de terciopelo que lo adornan, figurando rn el
cuerpo un bol"ro de muchR fantasía y en la falda un
delantal. y rodeando después la misma falda. Dos elegantes yockeys y una corbata fanta&amp;la completan el
adorno.

DB-LANTERO Y RSPALJJÁ,
FIG. 10.-ELEGANTE TRAJE PARA NIÑO,

Es este uno de los más elegantes modelos que se
han inventado pau la estación De sarga finisima
moiré está formado por un casacón todo drapeado de
terciopelo con galones de seda crema. Un elegante
yoke lo remata, drapeado á su vez d~ encaje de alen~on y abierto sobre una camisa de piel plissé de cue•
llo alto y ceñido por corbata capricho. La falda va
adorcada de soberbios galones oel mismo estilo oue
los del casacón y lleva acuchillados con grandes drapeados de mucho gusto.

~arinero. {nuy gracioso, estilo gaviero, en cheviotte
Tb1b~t1 marino ó negro, con doble cuello en tela azul
y un Jersey muy elegante.
FIG.

He aqui una linda costume de ville en sarga glacé
con la. falda y el corpiño guarnecidos de trenza mol'.
ré. €1 cuello, los reversos y el chaleco son de paño
crema; la cintura de cinta11 de satin.

11. -SOMBRl!IRO FIIIILTRO.

Ornado de plumas en el ribete de la falda redouda
con una ~ran draperia de raso rosa formando pen11:
cho y mono.

FJG, 2.-TRAJE DE CALLE ,

EL CORSÉ Y EL ALIENTO DE LAS MUJERES,

- -----------------------------------

OTRO PAGO DE 12,000.00 DE "LA MUTUA"
EN ZACATECAS.
Un ~imbre,fe $12.l O cts debidamente cancelado.
Rec1bl d0 The Mutual Lif" TnPuranc11 Comoanv of
New YorJ.t" la s!lma de ($U!,OO0.00) doce mil pe.
sos, plata ';06Xtcana en pago total &lt;1t1 cuantos dt1re
ch?t1 se derivan de las póliz11s núms 311 Otil y 542,83:J
baJo las cnales eatuvo ase¡rurado el finado Sr. Don

.TA.OINTO ROQUE SA.LAZAR
Y par!! la debida co!lstancia en mi carácter dealbacP-a
de \uutestamentaria del th,ado, ~xtiendo el presente
recibo en la misma póliza que Pe devuelve á la Com•
pañia para su cancelación, ..n Zacateca.e á veintiocho
de Octubre de mil ochocientos nov11nta y ocho.

Un autor alemán dice:-Mis largos estudios ginecológicos me llevaron á una observación importante sobre ias funciones del higado, cruelmente torturado
por el corsé, descubrí como causa única del aliento
féttdo de las mujeres. la compresión dada á la cintura, que estanca la bilis 'Y degenera las funciones anexas á la circulación de la sangre,

Firmado.-{Jarolina Salazar.-RúbJiea,
Un t!mbre de $0,50 cte. debidamente cancelado
_El L1.c. Tranquilino l\guil11r, Notario Públic¿ en
eJercicio de sus funciones
Certifica: qu~ la firma qu0 antecede es de puño v Je•
tra del~ señorita. Carolina Salazar. quien la ha pol'B·
to en m1 presenma y dicho ser la misma que acostum·
bra usar en todos sus negocios. En comprobación delo cual, slent? la pre.,ente en la Ciudad de Zacatec11e,
Estado del mismo nombre. á veintiocho de Octubre
de mil ochocientos noventa y ocho Doy fe.
Firmado.

coraz6n de coqueta.

Una señorita bastante coqueta se lamentaba de la
infidP.lidad de los hombres.
-¡Todo ha concluido para mil-decla en un arrande desesperacion-¡Tengo el corazón destrozado!
-Y ni siquiera tienes el recurso-le contestó una
amiga-de reunir los pedazos; porque hace mucho
tiempo que lo has ido repartiendo.

GRAN JACQU ET DE ESTACIÓN.

Es d11 paño malva con una polonesa figu:-ada, de
suma t-lel('ancia. La falda está orlada de cintas de raso paralelas y la polonesa lleva volant~s ligeros.

HOJALDRA OON AZÚCAR.

CONSEJOS SANOS.

MEXICO, 1'it OVIEMBRE 27 DE 1898

Muy pevP.ro es f'ete modelo de paño gris obscuro
con falda de mt1dia exteuPión tramada de bandll6 de
bordado, muy elegantes. El jacquer. es largo completam&lt;&gt;ute cruza.lo y de falda oval. Dos grandes yockeys bordados lo cubren en la parte superh,r.

CREMA AL CARAMELO,

Se pone en un caqo dos puñados de azúcar en poi·
vo; se mueve á un fuego mu 'f suave hasta que se preaente de un color a,narlllo obscuro; s ; vierte entonces
sobre el fundo de un molde Carlota, y se le deja en·
friar
Se echan siete ú ocho huevo~ en una cazuela, añadiéndoles algunas yemas p0 baten y se desli0n en un
litro de leche, se añadtm 300 g·ramos de azúcar y un
poco de cortezas de limón; diez minutos después se'
pasa el liquido por el tamiz, se vierte al molde donde
está el caramelo después de haber engrasado las pa·
redes. Se pone el mold~ en un11. cacerola sobre unas
trébedes pequeñas, se vierte agua caliente al rededor, de modo que llegue á la mitad de la altura del
mold11; se hace hervir 111 11.gua y se retira la cacerola
á un fuPgo muy suave para que el liquido conserve
su m smo calor sin hervir; se cubre la cacerola, se pone coniza caliente sobre la tapadera, y se deja repo•
sar 1a crema durante una hora por lo menos, se le deja enfriar en el agua, y en el momento de servirla, se
invierte sobre un plato. Este entrames se sirve frio
ordinariamente.

y

TOMO Il

Lic. Tranqulllno A.guilar.

'Flg.)11.-Sombrero fllt"ltro.

N. P.-Rúbrica.

EN SECRETO..

•

NUMERO 22

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>nomtngo 6 de Noviembre ·de 1898.

EL MUNTlO

OPINION DE UN CAPITALISTA EN MEIICO
AOEROA DEL SEGURO SOBRE LA VIDA

En "LA MUTUA" de Nueva York.
México, Obtub1·e 3 de 1898.

•

Sr. D. Donato de Chapeaurouge,
Dired.or General de la Compañfa de Seguros; "LA MUTUA'
Presente.
Muy Sr. mio:
Me permito 11cusarle recibo de los Rt&gt;guros por ....
($300,000.00) trescientos mil pesos que acabo
ae tomar en la Vompañla que Va. repres..uta en esta.
República, y obsequia1;1do 11us deseos deque expong!llas razones que he temdo para asegurarwe en cantl·
dad tan importante y para preferir el tomarla á "La
Mutua" á pesar de que mis frecuentes vi•jes á Euro·
pa y Estados Unidos, me han dado toda cla ..e deopor·
tunidad para tomar mi seguro en cualquiera d~ _las
grandes Compañías del mu11do, congubtolemamftesto que en mi creencia. el seguro sobre la vida toma l.\
forma de una protección, no B)IO para mi familia, sino
también para mis bienes y negocios que tengo entre
roanos, los que no quedarán ~in fondo11 conque seguir
activándolos si les faltase mi perdona! dirección.
Respecto á haber elegido "La Mutua," mi personal
couommiento de sus inwenso11 recursos, con loR cuales cuenta para cumplir sus obligaciones, sus méttdos
de organización y los plane~ atrat:tivos de seguros
que ofrece son tales, que á mi juicio uo ad111iten competencia.
En conclusión, le manifiesto que mi iutención es
aumentar el seguro sobre mi vida en e~ta Compañia
dentro de poco tiempo, y tendré mucho placer entratar con Vd. este asunto.
lSoy de Vd. afmo --y atto. S.~Firmado.-{). Eisennaun.

NUMERO 20

MEXICO, ~OVIEMBRE 13 DE 1898

TOMOil

EXAMENU.

Fig. 12. - Corbata
ítltima n()vedad

Figs 13 y 14.-Trajes de estacl6n.
FIG. 4-GUARNIC.JÓN PARA CUELLO.

•

Es una elegantisima gnarnición de guipure tt&gt;rminada en punta11, orladas de volantes Ji.
geros de muselina de seda, y ceñido el cuello por una leve cinta de satin.
FIG, 5-GRAN PALETOT DE I~VJERNO, DELANTERO Y ESPALDA,

Es de casimir asargado, con una elegante esclavina redonda, muy ajustado y dos gran·
des filas de botones fantasía.
Sobre cuello de terciopelo muy sencillo.
FJG, 6-VOLA1'TE tLTUIA NOVEDAD,

EP un volante muv hermoso de escosés con entrerlo~t&gt;S de ci1110 acordonada de seda para remate de
faldas de cie1 ta severidad y elegancia.

no. 7-PALRTOT

PARA LA ESTACIÓN,

De ¡;año obi~po, ligeramente diagonal, hecho de
dos empiPzamientos: el superior que forma un casa&lt;'Ón 11ju~tado. dejando dos elegantes faldetas, y el in·
fnior que P~tá con~tituido por una falda rlgida y justa. Dos hileras de botones fantasía ornan y cierran
el casacón.
FIG. 8-ABRIGO PARA CASA.

Estilo dragón muy justo con cuello vuelto y adorno
de alhamarns y t!Sti-ellas.
FJG. 9-TOCA JUANA.

Sombrero levantado delante, de fi!)ltro castor muy
claro, ~uarnecido de ~os draperias torsaladas de ter
ciopelo un poco más pálido aún, una de ellas se enreda á. la iz~uierda al rededor de la fuda; la otra á la
derecha desapareciendo en la parte posterior, delante las dos se cruzan sosteniendo una larga pluma.
FIG, 10-FICBÚ ELEGANTE,

ER un fichú volante de muselina de seda, ornado
de blondi1 blanca de Bélgica y rematado en el talle
por un bonito l11zo de ¡¡atln. ~;1 fichú se abre sobre un
gran plastrón de cadeneta, de muy buen gusto
FIG U-TOILETTE DE DAMA PARA LA ESTACIÓN.

Es una elegantísima t ,iJette de seda acero asarg .~da con grandes aplicacioneP. dP. bordado á ban•las pa,
ralelas con Pntredol!es rle seda negra. Cuerpo ablusado con un hermoso fichú dti blouda de AlenQon vieja.

&amp;1 asunto ae la lemporaaa.-Después ael e~amen..

FIG. 12-CORBATA ÚLTIMA NOVEDAD.

Flg. 10,-Fichft elegante.

D11mos con este número uno de los más elegantes
modelos de corbatas para trajes estilo sastre de las
que están hc,y más en boga.

APUNTES DEL NATIJRAL

Fig 11.-Tollette de dama. para la ~stacl6n.

I

�- LA.SEMANA.
La aprehensión del Dr. Abrego es el escándalo del día, y de muchos días, porque este asunto pondrá. frente al criterio social no A un BCU·
sad, , sino un delito, mil delitos, tenebrosos y hasta hoy posibles é impunes por la audacia de sus
autores y la incapacidad de re6istcncia de las víctimas.
El reo á quien se forma causa no es un hombre,
es un tipo social. Todos Jo hemos visto en íntima
relación con los débiles y los ignorantes, abusando de su fu~rza y de su saber para dar satisfac•
ción A los apetitos de una animalidad exigente y
de una codici11 de judío.
De sobra se ha estudiado en Europa este tipo de
criminal--científico, para quien la ciencia es un
arma de conquista: domina por ella como el asesino por el puflal y el ladrón por la acechanza y
la ganzúa.
Este intelectual pone de relieve el error pueril
de los que creen en el valor de la ciencia como
factor moral. La frase del Nigromante reveló,
antes que las conclusiones de la psicología fueran del dominio común, el contraste entre la noción abstracta que ni moraliza ni corrompe y la
enseilanza qne forma los caracteres sujetá.ndolos
al imperio del deber.
·
¿Qué es, en suma, la posesión de las verdades
científic"s para esos seres sin probidad, sino una
de tantas formas que afecta 11' delincuencia ins•
tintiva para revelarse y danar?
Un sabio es un amante desinteresado de la
ciencia. un curioso, que investiga el misterio
por el placer de descubrir verdades, como el poeta busca nuevas formBs de belleza, sin pP,nsar en
los resultados definitivos de un verso ó de una
solución en la marcha de la humanidad.
El obrero--científico procede siempre por un
deseo egois•a, bajo y animal, y cuando su espíritu encuentra la fórmula que ilumina un problem'l
ó indica un procedimiento, es nula en él la emoción intelectual; sólo percibe los resultados personales, inmediatos, que habrá.n de proporcionarle
un título académico, una explotac~ón, un medio
de obtener ventajas.
Entre estos se reclutan ~os crimin11les cientificoa, los que amparados por una situación privilegiada vulneran audazmente las prohibiciones de
la ley penal, como si en el dominio de su técnica
no tuvieran aplicación los principios morales.
Ciertamente asombra esa audacia: un asesino
de los de puftal huye ó se entrega; un ladrón borra
las huellas de su crimen; pero astes dPlincuentes
de laboratorio entregan á la sociedad un cadá.ver
y se cruzan de brazos, diciendo con desdén: «es•
toy tranquilo: cuando sea oportuno defenderé mi
conduct" y discutiré el punto científicamente.»
Causa pena ver convertido en torneo de argotistaa el tribunal; pero cuando un hombre, un acusado, se presenta ante los jueces manch11do por
el crimen y sin los rubores del convicto, y hace del
banquillo una cá.tedra y de sus entuertos un tema
profesional, la conciencia pública tiene derecho A
imponer los rigores de la antigua vindicta.
,,.,,;

Dos sacerdotes locos han dado tema á las gacetillas de la semana.
Uno de ellos fué huesped de San Hipólito y tan
medroso lo dejar,n tres años de reclusión en el
manicomio que no daba punto de reposo á sus
alarmas y para defenderse del que pretendiera
arrastrlo de nuevo al hospital llevaba siempre
oculto un revólver.
El agente de las comisiones de seguridad que
pretendió aprehender al infeliz demente, fué
agredido por él de una manera aúbita y violenta.
Y ese buen ministro del Seflor es un clásico
que ha pasado la juventud recitando versos lati•
nos y cláusulas ciceronianas; es un hábil casuista que conoce todas ias citas de los Santos Padres y docu:!lenta con ellas sus sermones sabios
y sutiles.
Tal vez tenía la enfermedad del escrúpulo, la
que hace zozobrar el espíritu en un mar de dudas.
El confesonario es para esos hombres rudísima
prueba: ¿qué in-folio puede encerrar todas las soluciones para los casos de conciencia pavorosos
que llegan diariamente A la rejilla en demanda
de consejo?
La confesión de un penitente desquició 111. razón del pobre clérigo, y desde entonces se. vida
es uua brega contra las sombras fantasmagóri-

Domingo 13 de Noviembre de 1898.

i!:LMUNDO

866

cas de la locura más cruel, la de las persecuciones.
El otro sacerdote Joco es menos interesante, 11un·
que su _delirio sea el de las ~randeza~. .
.
No tiene l!l locura apostólica de Nazar1~. mes
imputable á. la meditacion absorbente. Tipo vu)·
gar de enajenado se cree Rey del Nuevo Con_unente; habla de minas riquísimas de
Y di~mantes v tiene. un odio y una preocupación: odia
á los anarquistllS rPgicidas y se cree amerl8~ado
de muerte por lvs itlllianos colegas de Casen~,

º:º

La fantasía anglo-sajona anticipll descripciones de la lluvia de estrellas errantes que surcarán el cielo las noches del 13 y 27 de este mes.
Cada treinta v tres anos, dicen los llStrónomo~,
visitan la órbita de nuestro planeta dos escuadrones de fulgur11ntes meteoritns, re~tos d_e sen•
dos cuerpos cósmicos disgr, g11do&amp; por algun choque tremendo y silencioso, de esos que en bs
pr0fundid'\des del espaci&lt;;&gt; suspen_den por un momento la serenidad de la harmom&gt;l ctlleste.
Los fragmentos luminosos &amp;iguen su m11rcha
obedientes A la ley de gravitación que trazó la
órbita de los cuerpos que formaron, y ahí vien&lt;'n
como en los aflos de 33 y 66 á divertir y A aterrorizar A los humanos el breve e~pacio de unas
hor11s.
Vt-remos en la parte central del cielo unll sombrilla luminosa que extenderá su media naranja
sobre la tierra, dejando caer una que otrll ch~spa
que al precipitarse eutre las ondas 11tmosrénc11s
del planeta, rodará. deslumbr,rnte, _hiriéndolo c_o•
roo un formidable caflonazo que d1sparar11. algun
enemigo q·1e nos da caza en el inmenso oceá.no
&amp;id eral.
Y mientras como en anos anteriores las gentes
sencillas acudan al exorcismo y A la oración para conjurar las fatídicas viiijeras, los observat~rios provistos de los mejores aparatos fotográficos aprisionarán en las µlacas sensibles el aspecto de esta f'.esta astronómica, cuyo programa han
preparado con exceso de pormenores los cronistas de la cienci:l.
Dick

definitivos para form11r un juicio cabal en el resultado de las eleccio11es.
.
Pero si hPmos de atender á lo que anunc1~ la,
prensa republicima, si tenemos e~ cuenta el triunfo adquirido en la gran metrópoh dun:ie más segura parecía la candidatura de los demócr11tas,.
hay que pen~11r que la 56~ Lrgiblatura federaL
tendrá. unll mayoría repubhc11n1;1.
Esta actitud del pueblo 11mericano e~ ~os últimos comicios ~ignific11rA el apo~ decidido A la
política de McKinley, la aprobación solemne de
sus actos tr11nscendentales en el presente _ano, la.
sanción pública de la marcha general seguida por
el Gobierno, muy principalme11_te en cuanto serelsciona con la política internacional, con 1-t solución del problema antillano, con la conducta seguida en la guerra contra E;paft~, Y_ h11sta co!l
las instrucciones dadas A los comisario,¡ 11mencanos, encarg11dos de concertar el tratado de paz.
con la nación vencida.

.º

La UniónAmerican11, quo· en sus últimos tiemp.:s tiende á la expan~~óu ter~itoriid, qu? 11grega
primero las islas Hawan, adquiere por ces1ú11 Puerto Rico y las otras pequel'.lai Autillas que&lt; ataban
bajo el dominio espatiol, que toma un pum~ reapoyo en las II bruptas roc11s del gr~po de l1ts islas
de los Ladrones y pretende por fin que Espafla
renuncie á su soberanía sobre Filipinas para tomar el extenso archipiél11go bajo su pr-0tección,
constituyendo ó no, una república tagala; e11tr11rA,
definitivamente por nuevos rumoos, se enderezará por vías nuevas, y olvidando l!s ~radicivne~ delos ilustres fundadores de la repubhca, y haciendo lt un lado la herencia moral que le lt&gt;garan
los Washington y los J efferson, se asentará. entre las potencias de primer orde!l ~ue sueftan
constantemente con nuevos territorios, que se
preooupan sin ce11ar del engrandecimiento, y lle•
gan hasta la obsesión que se ha dado en llamarla manía del kilómetro cuadrado.
Fuerte ya y poderosa, después de haber acumulado en labor infatigable y en constante trab11jo grandes elementos de todo género, duefta y
orgullosa de una fuerza r,uperior, llega un momentv en que se desl'orda; son frágileij barreras
A esa expansión los preceptos de sus antepasados, son inútiles válvulas á esa txplosión 11111tradicionts gloriosllB de sus fundadores: llyer era
RESUMEN.-UNA SEMANA DF. GRANDES ACONTE- el Hinvaii, hoy es Puerto Rico, y maflana será. tal
CI.MIENTOS.-LAS ELECCIONES AMERICANAS Y EL vez el archipiélago filipino.
DISCURSO DE LORD SALISBURY.-LAS TRADICIO·
NES DE WASHINGTON Y LA POLÍTICA DE EXPAN·
***
SIÓN.-:MoKINLEY y LOS REPUBLICANOS.- Los
Afortunadamente las nuevas tierras adquiridas
TERRITvRIOS ADQUIRIDOs.-HAWAII, PUERTO Rr- y las qut. están p11ra caer bajo su jurisdicción
co Y FILÍPINAS.-LAS DEOLARAClONES DE LORD abren ancho campo A todas sus actividades, exSALISBURY.-ACTIT{'D AGRESIVA ANTE EUROPA. tienden dilatadus horizontes á su vista, hacen
-LA CUESTION EGIPCIA.-LA ALIANZA ANGLO· brotar ricos y caudaluRos veneros de producción,.
AMERICANA.- ENTRE BASTIDORES.-N°UEVOS TE· ofrecen amplios y segurqs mercados 111 consumo,
MORES PARA LO PORVENIR.-CONCLUSIÓN.
y requieren, antes de entrar en plena explotación,
Enmedio de la gran agitación que reina entre y de llenar todos los deseos, tiempo suficiente palas naciones europeas, por los diversos aconteci- ra acomodarlos A las necesidades del pueblo amemientos que sin cesar se suceden y á la continua ricano.
excitan los espíritus y exaltan los ánimos con los
Ni un día, ni un afto ba~tarán á organizar los.
temores de próximas catá.strofes y los anuncios pueblos incorporados ála Unión americana. Puerde futuras violencias. hay dos hechos que tienen to Rico, tranquilu, floreciente, c11rgado de frutos
una altísima signíficación, que son por decirlo así y de flores en medio de su régimen colonial, no.
como la clave de actitudes pasadas, y explican por ha. de ofrecer ningunas dificultades. Las islas Hasí mismos muchos de los temores para lo porve- waii, pueblo recientemente abierto á las corriennir. Nos queremos referir á la renovación del Po- tes de la civilización moderna, serán fáciles de order legislativo federal en los Estados Unidos y á ganizllr en territorio federal, fáciles también de·
la elección de los poderes loCllles en muchas de desarraigar las últimas reliquias de la extinta
las entidades federativas de la Unión Americana, monarquia. Con la cooperación de los elementos
y junto con esta agitación electoral, el discurso separ!ltistas, con ayuda del conato de gobiernoque acaba de pronunciar Lord Salisbnry en ocn
provisional constituido por los i11surrectus, con
sión solemne, ante el cuerpo diplomá.tico y los los restos aprovechables del régimen autonómico
ministros de la Corona británica, congregados en espafiol, es posible dar orden y vrganización Ala
suntuoso banquete.
isla de Cuba que tan necesitada. está de reposo y
Estos dos acontecimientos se ligan y se entre- de gobierno firme, para cicatrizar todas sus helazan de manera palpable; hAllanse relaciones ín- ridas, para abrir A las corrientes civilizadoras.
timas entre los resultados de las elecciones ameri- sus fuentes de riqueza cegadas, para ingertar eu
canas, conocidos hasta ahora, y las declaraciones el nuevo régimen elementos de vida y de activihechas por el jefe del Gabinete británico
dad, tras la ruda brega, tras la sangrienta lucha.
que acaba de terminar. Ya entonces podrá resol**
*
Segun las noticias recibidas,
el triunfo electo- verse su suerte y determinarse sus futuros destoral está. hoy a favor de los republicanos, si bien tinos.
es verdad que los demócratas reclaman para sí
Pero el Archipiclago filipino, agregación hetenumerosos puestos adquiridos en las legislaturas rogénea y disímbola de pueblos y de razas, donde·
locales, y 11un discuten la probabilidad de obte- palpitan los gérmenes de un régimen teocrático,
ner mayoría en la Cámara federal, unidos c.on donde está.n todavía vivientes los deFpojos de un,
los populistas. Bien averiguada está. la eleccion régimen colonial irregular; el Archipiélago filipidel candidato republicano, para el importantísimo no, formado por unaagreg-ación irregular de pue•
puesto de gobernador del poderoso Estado de blos, unos en el esta.do primitivo y salvaje, otrosNueva York. No son conocidos todavía los datos semi-bá.rbaros, y otros cultos y civilizados aun,

.

Domingo 18 de Noviembre de 1898.

que con los resabios malsanos de sus viejas tradiciones; alli donde hay intereses tan· 1.,puestos,
preocupaciones tan arritigadas, pasiones tlln vio•
lentas, rliZIIS tan di&amp;imbolas, ge11tes t!ln distintas,
costumbres tau heterc gé11e11b, todo eho regado en
un iI,me11so territoirio, desparramNdu en los millares de isltts, de islott-s y de roc11s 11bruptas que
forman tollo el grupo; el Archipi~l,.go filipino uecesita de grandes 1:isfuerzos, de trabajos hercúleos,
para dárbele orden. pa:-11 constitom,ele un gobier•
no, para incorp1.,ra1 lo Ala gr11n República awericana. Ardua es 111 tarea y erizada cte d1ficulL11dts;
magna la emprei,a que tiene que acome•er el
gobi ~rno de .McKinley, ~í, venciendo los obstáculos
que oponen los comi:111nos espall.oles en las conferencias de P111 ís, logra por fiu, con mdemnización ó sm ella, hacer que Espafla renuncie A to•
dos sus der1:chos de soberanía sobre el arcbipiélago
magallAnico, eu favor de los Est11dos Uuiúos.

***

Dar fuerza A estas labores, aliento á estas tendencias, s,-11ción á esta política, iw¡.,ulso á estas
pretensiont-s, todo eso significa el muuro del partido republicano en los coruicios elector11le., de
la presente semana.
Y si tiene todv este alcance en cuanto se refiere á la política interior del gobierno de Wa~lnugton, no cre•·mos aventuraúo decir que ac11so se11.
ruayor en cu11nto be refiere A sus rt-laciones internacionales. ¿Qué &amp;iguifican d nó, las dec111raéiones de S,dü,bury á iaiz dd prentendido triunfo de los republicanos tn los cowiciosi' ¿De qué
puede ser t I símbolo ese carro alegórico 4ue pa•
seó ayer pl r las calles céntricas de Londrts, representaoc..lu á la r11za anglo-sajonai' ¿A qué fin
el estrecho a brazo de Colombia y Britania en ese
carro, el bOldac..lo amencauo con el ¡.,abellón inglés y el &amp;oldado inglés cou el pabellón americano?
El jete del gobierno inglés declara de una manera categórica su adb.:sión A la iniciativl;I del
Czar, sus buenos deseos por cooperar en el orden
de lo posible á que se realice el filantrópico pensamiento, la humanitaria idea del autócrata moscovita; pero hace sus reservas, perfectamente explica bles eu los labios de un diplomático inglés,
y declara tamoién que la Gran Bretana no puede
suspender sus armamentos, ni dejar ctesmautelados sus puertos, ni &amp;onar en desguarnecer · sus
fortalezas, sin abdicar de su soberbia, sin ver derribada su grandeza y renunciar, acaso para
siemore, á su gran imperio colonial.
En esa virtud, sigue el movimiento en los arsenales, la actividad en las maestranzas, el trabajo en los astilleros, la vigilancia eu el Almirantazgo·1 y como no hay quien pueda, por su propia
vo.uu tad y por su solo esfuerzo, co1,jurar las nubes de torment., y las amenazas de gutrra que
se ciernen sobre lll Europa continental, dice Lord
Salisbury que no es de extrafiarse que su paí:1
esté en guaroia y disponiéndvse para cualquiera
eventualidad. No quiere que un 11contecimiento imprevisto lo sc.rprenda dt&gt;sprevenido, porque seria inmensa su rosponsabihdad.

*
* *

Noblemente alaba al gabinete francés, por su
prudencia y buen criterio manifestados en el reciente conflicto. No esc11tima los términos más
laudatorios para el ministe1 io de la República
Francesa, que ha sabido con prudencia y buen
sentido evit11r un choque que A muchos ¡.,11recía
inevitable. ¿Y cómo economizar sus fra~es de e~comio al enemigo que se ha plegado a sus ex1genci11s y ha quitado de enmedio todo motivo de
discusión, orden11ndo la relir.11da del comi,ndante
Marchandi' ¿Cómo no derrawar las flores de ll\
oratoria después de un triunfo diplomáticoi' No
será. u1:a solución la. que se ha encontr11do al probleml\ egipcio con la terminación del couflicto
de F11shoda; pero el apl1;1zam~ento solo de es!\
cuestión, aunque sea ec términos amenazan~es,
es ya un motivo de satid11cción para el gobie1no británico.
.
Vendrán acaso nuev11s reclamacionc s después;
'pedirá. Francia sola ó apoyada en Rusil', su aliada la evacuación de Egipto ó rn colocación bajo ~n protectorado internacional, y habrá. otra
vez resistencias por parte de Inglaterra, y á menos de una coalición europea contra el poder
britá.nico, los que bombardearon Al~jandría, los
que han sujetado á su tutela al Jedive, los ve_n•
cedores deOndurmAn, los que capturaron Jartun
los que aniquilaron el poder del Ma_hdi, los que
abatieron las banderas de los dervises, los que
están en posesión ahora de toda la cuenca del

EL MUNDO

Nilo, desde Damieta hasta Fashoda, quedarAn
allí donde han levantado sus tiend11ij, donde han
extendido sus dominios, donde han phntado su
estandarte.
Y seguirán avanzando parll obtPner el predominio sr,bre el Contine11te NPgro; obtendrán por
contrato oblig-ado la babia de Deli1goa, 11rrllncada de gr11do ó por fuerz11 á Portugal: seguirán
avanzando al Norte y al Sur, al Oneute y al Occidente, h11sta unir los br11zos de «·sa cruz que se
extiende desde la dese mbocadura del sagrado
Nilo bastll la colonia del 011 bo; y desde las costas enc1mt11das del OcPáno Indico hasta las bocas del Níger y Sierra Leo1111., sin importarles que
de e,e modo, ap ,rten y limiten las po,;esiones
extranas.

***

H11y además un punto, 4ue es el que queríamos
seflalar desde un principio, en que coinciden la
política american11 y la in~les11, en que se confunden por su importancia, Jos do3 grandes llcontecimieutos de la s1:ruana: el discurso de S111isbury
y J¡¡s elecci0nes ..n ;o:; Estados Unido:.. Nos referimos al pasaje en que el jefe del gabinete inglés, declau que la adqubición dP, Filipi11as por
los Estlldos Unido,, si es aM~o un motivo para
perturbar )R. paz, indud!I bltmeute ha de ceder en
bien de la Gran Bret11ña. Es que, como lo indicara poco ba el ministro Cb.imberl:Jin, cada día
avanza más la idea de una alianza anglo-amerina; y por esta vez puede afrrm11r,e, que sanciovada en los comicios la política de MrKi11Jey, se
presumen ya los preliminllres de esll a11siada alianza. . Y la unión de los pueblos anglo s11jones, que
tienen y se 11tribuyen una gran mis1ó11 en la tierra, será un hecho consumlldo, como se indicaba
en el carro alegórico que corrió anoche las calles
de Londre':! entre los aplausos de la multitud y
el entusiasmo frenético de un pueblo, que muy
rara vez ab11ndona su fría seneridad y se entrega á arrebatos febriles.
La unión anglo- americana inici11rá una nueva era, hará como la presentación internacional
de los Estados Unidos en el concitrto de las potencias. y marcará. una nueva etapa en la marchll triunfal de esos pueblos, trnbajadores infatigables, que se derraman por toda la redondez de la
tierra.
Como contestaudo A esta posible alianza, va se
anuncian protestas contra la ·actitud de los Estados Unidos, se habla de algo más que de interveuciones platónicas por parte de algunos gobiernos europeos, y se indican como posibles cier•
tas gestiones diplomá.ticas tn favor de Espat1a y
para poner coto á las que apellidan exigencias
de los americanos. Y aunque así fuera, McKinley no retrocederá. en la ruta que sigue; si
cuenta con el voto de sus conciudadanos en los
últimas comicios, no cejará en la marcha emprendida, aur,que se interpong:tn las gestiones diplomáticas de los monarcas europeos.

X.X.X.
10 de Noviembre de 1898.

Los estudiantes de .Alemania. ·
La vida estndí11ntll pasa por la más 11.g-radable en
todas putes del mundo, y dlcese con sobrada razón
qu6 las prc:,ocupaclones del examen están hartamen•
te compens11das con la falta absoluta de preocup11cionPs de otrll lndole.
La savia juvenil que hierve en las vevas cnn lrresiEtibl~s imp.-tuosidarles; el porvenir que Pe abre por
dt1lante dt1 nosotros y que aunque incierto y azaroso,
pláce:ios verle sit•mpre color de ros11: el coutlnuo roce con c~r11cteres lgualmt&gt;ute juvenilPs y entusiastas,
son t&gt;lementos más que suficit·ntes para asPgurarnos
un buen girón de felicid11d, de esa folicida&lt;1 pérfida
y v.-leidusa. que nunca se 11ntreg-a por complt&gt;to v que
guarda tsiempre una gota de hiel en el fondo de su
copa, que dicen dr1,bord1rnte de se-:uh.r FH!erno.
Y ee curioso obst-rvar las coHumbres y la vida in•
tim11 de eso!'&lt; haces de juventud, de esas yemas que al
estallar mañHna, formarán fl núcleo dlrigPnt11 Je sus
pueblos, la diput~ción iutelectual qnP h1&amp;brá derepreseutar ante el tribunal augusto dt&gt;I Ti ..mpo. el estado
meutal de toda uua comarca en uu pt:riodo preciso de
la hidtoria humaua
La vida eHtudiantil varia en cada pueblo. en consonancia con carattt-res y 1radidonee y no creemos
que en todo el orbe haya una más original que lab
que lit van los g11rmanos que cursan aulas
¡Cuán lejos iie ell11 la gaiantnia ruidosa del Barrio
Latino y lus rudos atlt:tfijmos de O:xfordl Aqni no hay
ni mujeres ni pelnt11E, ni polltica ni eocild1smo religio110. El e,tudiante ah mán tiene orgullo fn no ocuparse slno 11n asuntos Pstudiantlles, que est~n ·dentro
de la tradicionacadémica, como ellos dicPn. Lo demás
lo abandonan olimpicamf-'ot1111n m11uos d6 IOP füisteos'
nombre con que designan á los que no son de ocupa:
ción inteltctual y á ·quienea profesan más desdén que
los más ner,·iosos artistas á monsieur Prudhamme.

Desde h1Pgo, enAlPmanla la relación ele los jóvenPS
que estudian e~ mucho menor que en cu~ l11uiera otra
p11rte, put:s 11111 sólo es rep~tad_o e.,tudiante el que
cursa 11.lguna facultad univerHtn1a. µ,1.1 a lo cual ~-a
le ha sido prl'ciso abaolver todos los e-tudioR pi l'pa•
ratorlos y ten6r en la bolba un titulo dt1 bachilln; Y
p«,r otra parte las condicione11 de tlu pr11~rt1•0 mliUd·
tria! demandan m1,c·h~s brazos y muth&gt;d acti-vid•d~~,
de suerte que un muv rt1d1tcido 1,tim .. ru de jñv.,1, .. r1
83 el que lucha por eidoctoi-adu para abrazar profe,iunt'S lioaalt&gt;@.
Para conocer bien la vida académica dt1 AIPm•nia,
PB preciRO observar de 011rca alguua dt&lt; l•s v11•jos ciudades universitariaR. de lae mári J?'6,.,1111ad y tr111iiciut1Rlistas. Bonn por t'j •mplo. ó mejor H~idf-'lberg
Heidelb6rg tiene todas l1&amp;s aparituciad de uua, il'a
medioPval: sus techns de teja 11caualada, ,obreslllien·
t68 en las fachadas haPta tocarse casi en el c11ntro de
la calle; sus tabernas subterráneas: sus campauarios
semi gódcos; sus fuente ! ornadas de groseras t'Pculturas de piedra todo evoca vivamt&gt;nte las vil'jllS épo·
c11s, y antójase ver dedilar por aqu11llas call, j 111 un
tropPI de lansquenetes ó un escuadrón de dr11gone11
de Wallenstein.
En epa villa. los estudiantes Pon reveR y señores regocijo de taberneros y azote de filisteos Al1i ellnR go•
zan de muy especiales privi:eg1u11, caoi &lt;1e fuerm1,
puesto que por ejemplo la policla urbana no puede
mortificarlos para nada, por exlPtir uu cuerpo de
guardianes particulares con el nombre 11e "polici&gt;t.
académica" asi como también un tribunal A pt&gt;dd
para juzgar de los delitos correccioualed cc,meudu11
por estuoiant6ll,
En Heidelberg, ¡cosa rara! caPi no hay gu11r1,ic-ión
militar. tal vez para evitar conflictos e11tre eetndiautes y oficiales, y Pxtráñase el viajero a1,te la t sca,ez
d" uniformes ambulantes, cuya profusión Ps el 1·a,go
m4s caracrnristico de las otras ciudades aJ .. maoa11.
En cambio hierve materialmente la multic&lt;&gt;lor policrc.mla de las cachuchas académicas, y , o se pu11de
dar un paso sin topar con numnosas p11rvarlas d., estudiantes que cruzan las acerhS, entre u1uch&lt;111 ri.,as
y muchas ·oromas
La cachucha estudiantil PS I bligatoria para lnR PS•
tudiantes que siguen la tradición, por4ue "" .,¡ cli.tintivo de la agrupación académica á qu6 11e pertt'nPce.
Estas agrupaciones const'tuyen la particul~ridad
fundamental de las universidades alem11nas, pue.i eu
ninguna parte acostumbran los ei;tudidntesá unir~et'u
Poc1edades perfectamente organizadas y diEcip,inadas que no tengan absolutamente ningún fin poli neo.
¿Cuál es pues d objeto de tales agrupaciont:s ac.. démicas de la vieja Germ,rnia?
Tienen dos: bebe1· mucha cerveza, y batirse mu_i¡ á menudo¡ pllrO beber y batirse ordenadamet1te, coufurme
á reglas y ceremoniales de muy estrictaobservauP.ia y
bajo la dirección de individuo11 de superior g, r ,rqul&gt;t.
en el escalafón académico, tal cual lo inandan los do:1
códigos aprobados p11ra todas las univer11idad.. s 11l6·
manas, y que son: el "Código de la Es_¡,adi..11 y d 1·Códi¡z-o dAI P1chel."
•
En Heidelberg hay más de veint11 ag-rnpacionea de
este género, de las cua!Ps hay alguna~ de muy larg..
e:xidtencia ya como la "Saxo Boruss1a" qut- se func11ó
á principios del siglo paeac!o. CKda una de el11u1 tieue
sus colorell especialPs, pero todas obedecl'D á. los mili•
mos códigos ya citados. Los colores se ostentan en la
cachucha y en un listón de cinco centimftros de ancho
que s11 lleva cruzado sabre el pecbo, de izquierda á
clerecha. Cada agrupación tiene P11 prP11icleucl11 y dos
clases de mit1mbros activos: los "Bursche" (eomp&gt; ñe•
roP) que ya tienen má11 de dos an.011 de pertenecer á.
la Sociedad, y los "Fuechse" (zorros) que son lo: principiantes
CHda compañero tiene un zorro especi11lmente destinaoo á 11u cuidado, y el cnal ti6ne q U6 obedece1 le en
todo y por todo Los Fuechseuun una cola de zorro e'n
torno de la ca,:hucha, como Efütintivo e@pecial de su
carácter académico.
El "Código del Pichel" tiene que ob11ervarse dPsde
el momento en que se encuentran tres estudianies
junios. y su pri-scripción fundamental prohioe que se
beba menos de un litro por cabeza eu una sentada.
Ad11más, fija la manera de empuñar el pichel de llevarlo á los labios y de tragar el liquido, y e@tabl.-ce
los castigos que 86 impondrá. á los que en tales manipulaciones se equivoquen, los cuales castigos consisten en hacerles beber determinada cantidad suplementaria d1&gt;l llquido de Gambrlno. Hay además cenmonias
especiales como la salamandra que cQnsiste en golpear uniformemente los picheles 50bre la mfüa v beber luego el li1tuido, obedeciendo las órdl'nes de in ando. En los inte1medios, se cantan canciones de lamalicia de la signient.., &lt;,ue malamente traduzco:
Entiérremne en ttn t07let
grande como Heidelberga.
para que de.Ypt,és de muerto
siga bebiendo cerveza........ .
En cuanto á los duelo11, no Re parecPn en nada áloe
que solemos ver en p11ised latiuod; el duelo 11cadem.ico consi11te en cortarse el roijtro con unos sables ligerls,mos llamados Rapier, estando perfectamente pro•
tl'gido ..1 resto del cu11rpo y llevando ante, josctegrueso ~lambre
En 238 encuentros que tuvimo¡¡ ocasión de presenciar. no hubo unu solo de consecuencias serlas: una
herida en la mejilla, alguuas i,uuta&lt;ias, una ci.::atriz
para toda la vida ......y basta,
Hay que hacer dos advertencias que son las que
más bacP.n pene11r sobre el extraño gusto de los tudescos: l ª el duelll ac11démico no es originado por enemistades, sino por voluntad de ambo11 contrincantes,
que se honran con ello mútuamente; 2ª es altamente
honroso para ellos tener cicatrices en la cara.
Como se ve es bien rara la vida de los estudiantes
alemanes, y muy distinta de la de otros palees . Sólo
en un punto hay analogla: en que casi no se estudia 1
ÜSCAR JlERZ .

�Domingo 13 de Noviembre de 1898

Domingo 13 de Noviembre de 1898

EL MUNDO

368

EL MUNDO

869

BAILE INFANTIL EN EL COLEGIO DE LAS SEÑORITAS _SALGADO.-:.oAXACA.

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Niño José Castellanos.
BAILE IN.FA NTIL

l:N EL COLEGIO DE LAS SRITAS. SALGADO

Niña Ana H Castellanos.

Estado actual de la Casa de Cuna

tPs, haciéndose la clasificación de los niños en expósitos, amparados y pensionistas.

REFORMAS MATERIALES Y ADMINISTRATIVAS,

E::-te departamen'°, dependencia directa de la Cuna, es de novlsima creación, pues cuenta loR diar, que
van transcurridos del mes. En él son examinadas las
mujeres que proponen sus servicios como nodrizas á
efecto de proporcionárselas los certificados respectivoR para s~r admitidas en las casas particulares.
El local de la insp~cción se halla situado en la plant11 baja á la izquierda inmediatamente á la puerta de
entrada que da á la calle de la Merced; consta de dos
satones, uno para el despacho del Doctor encargado
de la inspección, Sr. Miguel M Márquez, y el otro dedicado á los aparatos con que se trabaja. El mobiliario de ambos salones es nuevo y de aspecto sencillo
á la ;,ez que elegante: las paredes y techos son enteramente nuevos y están convenientemente tapizados.
En el muro principal se halla colocado un retrato de
grandes dimensiones del act::al Secretario de Gobernación,

INSPECCIÓN Dlt NODRIZAS,

EN OAXA.CA.

El Colegio de las señoritas Salgado es uno de esos
-establecimientos benéficos á la sociedad, pues las
-educandas que á él concurren forman despué3 lo selecto de ell11, toda vez que la educación y la enseñan-za corresponden á las más serias exigencias de la
moderna cultura y de la moralid11d.
Cuatro generaciones educadas en ese Colegio atestiguan los nobles afanes de la corporación directiva
:y docente de ese Colegio.
Una nota característica del establecimiento que nos
ocupa hace acreedoras á las señoritas Salgado á la
gratitud de la sociedad oaxaqueña. Nos referimos al
desinterés con que las mencionadaR profesoras cumplen su misión nobilisima: largos años hace que viven entregadas á la enseñanza y jamás han lucrado
-con su profesión.
Limita.n su ambición á cubrir los gastos del cole.gio, á sostenerlo en un pie de progreso y á retirar
modestlsimas utilídatles, -únicamente las que reclaman sus necesidades personales.
Este ejemplo de excepcional hidalguía merece los
aplausos de todos los que se preocupan por el progre•
-so y el bien social.
Ultimamente se Pfectuó en este plantel un baile de
fantasia en el que tomuon parte los niños lle la buena sociedad oaxaqueña.
Damos en estas páginas retratos de e@os niños así
-como un grupo, que nos envió nuestro corresponsal.

Ntno T,uls Fernández.
Nlfta Luz ERperon.
Nmo Federico Zo~rllla Barrunula.:

Nlfta Trápa~a ll'lgueroa.

NlftO Jed,rltO Hernánde~.
Nlfta Jlnrla Esperón.

Nll\o Guillermo Cast,na.. os.
Nlfl.a Ksp,ranza Bergts
~ifto Roberto Maqueo Zerturhe

Niño'José Trápaga Figueroa.

Fecunda en mejoras de todll especie ha sido la época presente de la Casa de Niños Expósitos de la capital. En cenaonancia con los adelantos modernos y
las necesidades crecientes del periodo evolutivo por
que atravesamos, ese Edtablecimiento de Beneficencia ha sido objeto de las reformas que pasamos á reseñar.
Pocos dlas hace q11e la Dirección de la Casa de
Cuna distribuyó el Reglamento provisional que c;letermina las obligaciones de todos sus empleados y el
objeto principal que persigue la institución. Anteriormeme no existla ese reglamento,del todo indispensable para normar los actos económicos y administrati vos, y la Secretaria de Gobernación acaba de otorgar su sanción para que sea puesto en vigor.
La declaración fundamental del Reglamento hace
saber al público que el Asilo queda abierto á todos
los niños que llegan al mundo sin derechos á un
puesto en la sociedad y á aquello, que por ac•
cidentales circunstancias no tienen bajo el techo pa•
terno lo:1 necesarios elementos ni las prolijas atenciones indispensables á su vida. En esa virtud queda abierta La Cuna, para los huérfanos de padre y madre que no tengan deudo ó persona que desee recogerlos, los que no puedan ser sostenidos y
educados por sus padres y los que, mediante pensión
mensual, sean presentados por sus padres ó parien-

LOS DORM~TORIOS.

Son tres !os reformados últimamente: el de nifios y
niñas de uno á cinco años de edad, que cuenta con
vein1itrés camitas de fierro, uniformes en su aspecto
y dotados de nuevos y ric'ls abrigos. Entre catre y
catre hav colgada una tableta barnizada que sostiene los articulos necesario&lt;! para el aseo de loe ,asilados. Las paredes están pintadas al oleo, de color
azul; en la principal hay una inscripción que dice:
"Puesto por la dirección bajo el amparo de la virtuosa Señora Doña Carmen Romero Rubio de Diaz."

Colegio "Divina Providencia."-Dirigido por las Sritas. Salgado en Oaxaca.

..

"

'•

�Domingo 13 de Noviembre de 1898.

ltL MUNDO

370
A continuación se ve el
dormitorio de llls niñas mád
grandecitas del Asilo: contiene ,·eintinueve ea.mas de
fierro, toda11 cubiertas de
géneros blancos que semejan un lampo de nieve; t-n•
treeama y cama hay un buró cerca de la cabecera y
un bonito bastidor en los
piés. Las paredes estAn
tRmbién pintadas al oleo,
color verde cl.. ro, y en la
del frente Fe lee la inscrip•
ción dedicatoria á. la señoril doña Luz Acosta dt- Gonzálflz Cosio.
El salóu rosa es el de los
niños distini?"uidos ó pensionistaP, llijos, por lo general, de mqtrimonios acomodadoP. Existen doce camitas de fierro pintadat1 de
blanco y su dotación de
abrigos es d., lo mAs fino
y elegante El aPpl'cto dtt
eFte salón 11cabado úlr.imamente e~ bellfaimo. En el
muro de la d"recha. pinta. do t.l oleo como los demás,
puede leerse la inFcrlpción
que deuica fil hermoso local á la vennanlla mimoria dfl la SP.ñ ora Doña An·
gela Lamadrid dama zsca•
tecana que legó al e.table•
cimiento una fuerte snma
de dinero, que e.i preci•amente con la que se han
hecho las repMicionPB y
mejoras que venimos re,e ñando.

Domingo 13 de Novlembro de 1898.

371

EL MUNDO.

EL F0)1D0 DOTAL.

ProJ ecta el Sr. Doctor
D. Manut&gt;l Dominguez, Di•
r Pctor de la Casa de Cuna,
establPcPr un cepo en el
iuterio1 del A~ilo para recaudar dinero que se aplicará al fondo dotal de Expósitos
Cuenta el autor dfll proVflCtO con la bueaa disposición de las clases acomodada&amp; para reunir algunas
cantidadPs en benetlcio
de los de~heredados. El cepo podrá abrir11e solamenw por el Dirt&gt;ctor y la Rectora de la Caija, de común
acuPrdo.
El Sr. Doctor Dominguez
nos decia: SI las parejas de
recit\n capados acostumbraran dt"positar el dia de sus
expon11alPs ó el de su matrimonio un modePto óbolo
en el cepo proyectadú, al
fin de cad&gt;1. año encontrarlan los huérfanos un capital que asegu~·ara su porvenir más tarde, cuando
dejaran el P.stablecimi1mto;
y digo más tarde, porque
mientras permanecen los
niños en el Asilo, el GobiP.rno atiende á sus necepirb des.11
1Oialá que nuePtras damas
ricas acoj1m con bondad y
empeño la idt&gt;aemltida por
t&gt;l señor virector de la.
Cunal

OTRAS OBRAS 1'.ATERIALES.

Los corredores de los piROO superiores é inferiores
están pintados al temple.
En el descanso de la escalera, cu_yo piso es de table.tas de mármol bianco y gris,
se destaca una pintura de
mérito representando á
una matrona. la Ciudad de
México, cubriendo ecn su
manto la cuna en que duerme un niño y tendiendo su
diestra á un pequeñ&lt;&gt; Jeaarrapado que e8tá en actitud de implorar abri¡ro,
protección y alimento En
"! fondo dAl cuadro se tlB·
fuman el PopocatPpetl y el
Ixtacihuatl levantand◊ sus
nevadas cimas sobre el
hermoso Vallo, dd México.
La Sala de Mú~ica ha sido objeto de varl,H mejoras; piano, mesas y banque•
tas son nuevas y de made•
ra barnizada.
En el patio principal se
construirá más tarde un
Estatua de Lore111.aua y grupo de niños en la Casa de
hermoso jardln y en su centro se levantará la estatua.
"n bronce, del Sr. Arzobispo LorPnzana, fundador de quido y permaneció una mañana entera enReñando á
la Ecónoma de 111 casa la manera dtl hacer foncionar
la Casa de Niños Expósitos en 1766
El loca! que ocupa la Escuela de Niños ha tido ob- el aparato y mezclar la !!.'che con un cocimiento de
jeto de meJoras tanto en su decorado como en la do · cebada pPrla filtrada y agua de cal, alimento que se
da á los niños débiles y A otros que no tienen norlritación de útiles y libros.
A moción de la Sra. D.ª Luz González Cosio de Ló- zas. Las graduacion1•s de las trt&gt;s subotancias se hapez se introdujo últimamente otra importante mi,jora: cen con e~mero y cuidado y según la edad y e~tado
la de un aparato esterili11ador de Ji. leche que se da dA las criaturas
Las observaciones hechaP hastaaho, 11 con la qu),. tituaho1a á los niños que anteriormente vivian con sua
nodrizas en el campo. La propia señora en persona ción del alimento nlltural por el artificial, ha d~du bue·
compró la estufa y accesorios par.. e~terilizar el li- nos resultados.

Casa de Cuna.-Sal6n de Escuela.

EL ASUNTO

(;asa de Cuna. Sal6n de disUncUm.

DE LA TEMPORADA

aparición de los anuncios y de la próxima venta fijada
p,ir,. PI rróximo marteM y cuyo objeto era sathf• cer los
30,000 francos de dHñ" ij y perjuicios qu,1 la Corte de
Aptilación ordenó quu se pagara
los perito11 del
proceso Estnh11zy
Del sábado al martes todos los dl'Focnpados de Paris pasaron por la c1&lt;lle de Bru~elae para ve,· la ca~a
dfl treP piP08 y doa puntas cocheras marcadas 21
y 22 his. En e~ta ú!Lima, correFpondiente á 1,. habitación dP Zo!11, que comprAnde el piso bajo y el princi•
pal, babia un p pP) tin brado......... .
La libta de los objett s del anuncio delata un colrccionador qu,; ha rettnicto pacienteme1,ttt mil preciosidll·
dtls. Sin embargo, no se siente la misma impresión al visitar la ca~a di' Zola.
Lo que ha falt11do al dueño
de tantos tapiceP y ornamentos de igletia, objetos chinos,

EL REMATE
En r.uestra primera plana presentamoi, á nuestros
lectores un cuadrito de género, que sin duda alguna.
evocará. en ellos muy agradabl.-s recordaciones de la.
época juvenil.
El examen, el temido exa•
men, ha pasado; recojióse
ya ei fruto de un año de
desvelos, y el terrible jurado-esa trinidad de ogros
- está. para pronunciar su.
fallo.
¡.Cuál será éste? . . . ,
La ansiedad desespera y
con razón el estudiante vi•
ve un siglo en los pocos
minutos yue lo separan de
conocer el resultado. Si este es desfavorable, hay en
perspectiva 11mé,1 de los
Cnua.
di,guetos y de las recriminaciones dt-1 hogar, todo
un año de rPr&gt;Ptición, todo un año robado á la brevedad de uue~tra vida. Si favorable, 1 hi están las vaca•
clones. las yocundas vacaciones con su opulenta cauda de libertad y rte inefabie vaganci1t ......
;No temas. joven Pstudiante, los jurados son piadosos porqut! fueron jóvenes!

&lt;!asa de Cuna.-El Patio.

DE LO.S MUEBLES DE ZOLA.

a

Un sábado de la prim"lra quincena de Octubre aparecieron en Paria tres ó cuatrocitlntos avisos, repartí·
dos convenientem"lnte, en los cualf's 8"' anunciaba el
remate de los mut:bleR &lt;1e la casa núm. 21 biA de 111 ca•
lle de Bruselas, domicilio del autor di, Nana y de
Acuso.
Todos loe periódicos de la mañana hablaban de la

bibelots y curiosidades de todos loR estilos no es
ciert. mentAel dinno y el gu.co, ~iuo la padt:ntta.
Cuando Zola salió d,i&gt;f•m tivan.ente d11 la 1Dt&lt;diocridad y sus hbros le prod:1jero11 u11a renta de mi llonario,~" ocupó en reunir los matP1ial.. s dt: su lujo como
acostum bra á reunir los ".'ateria!Ps dP- una uovt,la,
Con un ardor sin Pjemplo, frecun:tó la CaFa de rematPR y lúS almacenes d,; curiosidadeF; lt&gt;ia •liariamente
11
El Monitor de las Venta." y cuando viajaba corría
tras de lo~ comerciantes de curiosidades.
Compraba sin descanso, jamas ngateaba; queria
dos co~as: safüfac r sus deseos y no pnder ttempo
en compras. Tuvo el ctpricho de sentarse en una silla
de la edad media_y la encontró: soñó con un s11rcófago
de miirmul par&gt;&lt; hacer dfl él una jardinera de flord
artificiales y dió con el objeto desl'ado.
~
Las piezas de la caFa di.' Zola produ cen una impreFión de exce•o en la ornamentacióM. Haf una SHla de
billar en la que serla empresa dificil ma1wjar el taco
sin echar al suelo los bustos y bibelots. Todo lo que

...

,t

Velando al niño .....

-

~-- ___
- _........,
- ----~.--:

Tomando la leche del esterilizador.

�372

Domtn,ro 13 de Noviembre de 1898

EL MUNDO

Domingo 13 de Novlembrfl de 1898

EL MUNDO

373

FATAL CADENA~
-

El dfa aquel en qu11 RJsa-huérfana de un preceptor, muerto, como todo11 los del gremio, en miserables
condiciones -anunció á. sus compañeras de trabajo la
intención de marcharse para siempre del taller en que
,se hallaba, laasedláron todas á mil preguntas sobre su
nuevo género de vida. y aún la encarg·ada del taller
acercóse a ella para decirle:
-He sabido que se va usted y quisiera saber si lo
·h ace disgust,.da con el trato que recib6 ó por alguna
-otra causa agena al trabajo . . ..
-No, señora: aseguro á. usted que no 88 mal tr11 to
ni mucho menos lo que me hace abandonarla, y siempre conservaré á. usted en buena estima por la con
ducta que ha sabido sPguir para conmigo.
-Dabo advertirle, afü1dió la Madame, que tengo fa-cuitadas para aplicar los sueldos que me parezca. conveniente, y que me hallo dispuesta á. aumentar el de
,usted si es que sua necesidades la obligan á buscar

Rosa habla sido hija de un matrimonio constituido
por un paupérrimo profebor y una dama de relevantes cua1idades, y la educacióu recibida en sus primarod años hasta la pubertad, y además, su inteligencia
d.:sp1erta y clara, la hablan hecho culminar desde Iuego al encontrarse poco tiempo después en el núcleo
á que concurriera para entablar la fatigosa lucha
diaria.
Muertos caPi al mismo tiempo ¡08 padres de Rosa,
_,,.,.. -

¡ 11

l

"

,,.

._ ~

vióse estaprecisada. á. trab1tJ11.r para
el 11ostenimiento
suyo Y de su anciana tia, ciega é
inutil. é ingresó,
mediante recomendacio nea, al

-·

El remate en la eai.a de Zola.-'32,000 francos por una mesa"
hay en esta sala fué embargado, con la excepción de
un retrato d~ Zola por Manet cor.siderado como recuerdo de familia.
Los b.istos no tuvieron la misma inmunidad: uno
de ellos que data de 66 está aprisionado 1&gt;or una corona en cuyas cintas se l11e: 11 A Emilio Zola, paladín
del derecho y la justicia II Hay otras muchas coronas
por el estilo; una inscripción dice: "Al gran comba•
tiente, defensor de la libertrd y la justicia, los Húngaros que lo admiran y simpat:zan con él;" otra; "Al
sub time Zola, gloria y veneración del mundo civilizado II y por último, ,m una guirni.lda, colocada en un
Cdballete dorado: "Homenaje á Zola, de cincuenta y
seis institutrices del Haya.11
También fueron inventariados los muebles del salón del comedor, de la escalera, de las piezas acceso:da~ y del vestibulo: sólo, respP.taron _los _agentes de la
ley el gabinete de traba¡o y el dorm1tor10.

El Rimulacro de venta se efectuó en el zaguán. Como Zola no tiene coches, había colocado en ese lug-ar
estatuas de mármol mutiladas, !larcófagos procedenfes de la Villa Borirhese, una virgen d11 madera, un
bajo relieve italiano que representa la Cena, una máscara antigua y piedras sepulcrales.

***

A las 11 de la mañ,ma llegaron algunas damas iug-lesas, los terraceros huelguistas. 'os reportera de La
Libre Parole y de L'Intran~igeant y algunos comer
ciantes de la casa de Ventas que iban por curicsidad
pues va sabian lo que habla de suceder.
A lii una y media se abrió lit puerta para que entraran cuarenta personas que se reunieron á quinientas
que ya estaban e~pi:rando. Para contener el empuje
de la gente, se habla colocado una mesa tras de la

SA.LON DE LA. OA.SA. DE ZOLA..

cual estaban los rematadores, los conserjes del tribunal, los amigos de Zola y los enviados de lo~ periódicos neutrales. ·Detrb de la puerta vidriera, un grupo
de mujert&gt;s rodeaba á la Sra. de Zola, nerviosa y agitada.
Ya se sabe lo que ocurrió. Al pedir 120 francoR por
la mesa misma que tenía delante EII comisario rematador, alguien que e~taba junto á Mllese Va.vid, ofreció 32 000 francos. "Se han ofrecido 32 000 fra!lcos,
quién da más?« -"Deseo ver la mesa," dijo un concurrente habitual áloe remates.- 11Seenseñarála mesa, 11
replicó David. -Y dos mozos levantar,&gt;n PI mueble estilo Luis XIII, vulg-ar. cuy.. valor es de 60 francos; el
co•nisario repetla: 113·' 000 francos ¿No hay quiAn dé
más? .... 32 000 francos, una vez. do" veces .... ¿l'.l,o hay
quiAn dé más? Adjudicada por 32 000 francos al Sr .. .
11
Fasquell11, editor. 11
La comedia que pedía la ley quedó representada,

otra casa en que ganar más que aquí. Me es usted
·útil y deseo por esta razón que no nos abandone.
-Mucho agradezco á la so:ñor" la ooinión que de
:mi tiene formada, pero he tomado ya mi resolución y
estoy pronta Allevarla á cabo en todo lo que me sea
posible.
-¿Usted es huérfana.?
-De padre y madre.
-¿Tiene usted otros parientes?
- Sólo una anciaua tia que comparte conmigo mi.serias y trabajos.
-Le han propuesto á usted alguna ocupación en
,que notablemente disfrute de mayores comodidades?
-No, señora: me propongo no emprender en adelante trabajos análogos á los que hasta hoy he desempeñado.
-Entonces .... no me explico la manera de qué
pensará usted vivir; ámenos que vaya á casarse.
-Efectivamente. Muy pronto, si Dice lo quiere, iré
.á vivir con el hombre que va á ser mi esposo, y al finalizar esta semana dejaré de hacer comp11ñia á usotedes para prepararme á mi nueva vida. He aqui la
razón, que, á no dudar, encontrará. usted aceptable.
A primera vista, Rosa no mostraba en su aspect'J exterior, cualidad al~una que la distinguiese Je la generalidad de las obreras de almacén, cuando al obs·CUrecer ó en las primerashorasde lamañanarecorria
en un grupo de dos ó tres compañeras las calles de la
-ciudad. Alta. de cabellos y pupilas intensamente ne•
gros y más ó menos 'bonita. poseta sin embargo, como
principal atract.ivo, un cuerpo hermosamente delinea•do cuyas elegantes curvas mostrábanse magnificas
.á pesar del humilde vestido poco propicio pariA hacer
resaltar tales magnificencias
Observada detenidamente, Rosa, á pesar de sus
,grandes ojos negros y de su su cuerpo harmónico. resultaba poco simpática para la generalidad, tal vez á.
-causa del pliegue de sus labios, que le daba un vago
aspecto de irritante soberbia y de impertinente im- '
perio. Su risa tenia en si un cierto tinte enfático y
iburlesco á semejanza de la de aquellos individuos á
quienes una alabanza necia é inmoderada saca de
,quicio; no obstante, disfrutaba entre sus compañeras
-d.e una gran dosis de •ionsideración y cariño, debida ·
.á. sus actos de caridad practicados entre algunas de
.la¡¡ obreras más pobres, á su celo en el trabajo quejamás abandonaba durante el dia, y, -sobre todo, á. su
actitud y manera de aparecer, que la encumbraban
Todeándola de una aureola de superioridad moral re-conocida desde luego por los individuos vulgares
,que la trataban.

t111lerdelquemáRtardi,habfa desalir con la esperanza de una unión próxima á realizarse.
Poco después de aquella converllación sostenida
por la joven y la directora, Pl pintor Julio Orla, trabajando una mañana en el atelier, recibía la siguiente
carta escrita por Rosa.
«-¿QuiéreR hacerme feliz. como lo repites hace tan«to tiempo? Pues bien, ha lle~ado la ocasión de bepa«rarnos para aiempre y de vo,verá ser como antes, dos
«extraños. No te exijo na&lt;la más, ni aún el olvido ab«soluto, porque sé que serla una ofensa demandar tal
«cosa. de ti, ya que durante mucho tiempo has aeegu«rádome que sor tu único amor después del Arte,
«Tampoco creo que llegues á supcner el enfriamien •
«to de mi cariño: te quiero hoy lo J11ismo que ayer, y
«d_uran~e tod~ mi vida me acor~aré de ti porque has
•stdo tu el pnmer hombre á quien yo he amado, in«clusive mi padre Sin embargo, hay otro hombre que
«tiene mayor óerecbo á mi ti,rnura, y este hombre es
«mi hijo, es nuestro p"queño hijo que empieza á bal«butir "papá" sin tenerlo.
•Aparte de este acto, no creo que tengas otro algµ«no que reprocharme: he sido fiel á ti durante tres
«largos años en que mi amor de joven me ha fortale«ci_d_o pa~a esperar, inútilmente. por desgracia, la le«g1t1mac1ón de nuestras relaciones; y hubiera tal vez
«esperadc más, si no existiese hoy otra honra que de•
«manda mi cambio de conducta. en adelante. He sido
«tuya y seguiré siéndolo, si no de hecho y material«mente, si por el connubio de nuestros espíritus efec«tuado ha tiempo é indisoluble á pesar mio; y á cam«bio de mi cariño y fidelidad de este tiempo pasado
«recla,oo de tí "1 no volver á buscarme ni hacerm~
«recordar de manera alguna esa ex istencia anterior,
«que amo, pero á la cual no debo ya volver los ojos.
«Tiempo es, pues, de decirte tod·&gt; lo que ha de su«ceder, sin ambajes ni reticencias, ya que gustastan«to de la ver dad desnu&lt;ia: Vive cerca del almacén en
«que trabajo, un hombre de cuarenta años, más ó me«nos, propietario de un pequeño comercio y que se
«llama don Ernesto Berna!. Hombre de sana&lt;i costum«bres y de sencillo carácter, trabajador y bonachón
«poco ó nada instruido, si no es en cuanto á los valo:
«res en el mercado, y dedicado con gran ahinco á sus
«negocios,
en todo y por todo, lo que se llama un
«burgué~; posee algu!los miles de capital, que no
«aventura sin previas vacilaciones, es soltero, solo y
«goza de una salud incomparable. He aqui á gran«des rasgos el hombre que ae conceptuaría feliz en
«exceso, si yo accediera á. ser su esposa, y que no es«pera más que mi asentimiento para acercarse ante el

"ª

•

«altar de la Ley y darr.os honra á mi hijo y á ml-por«que nos acepta á ambos.«Para hacerle admitirá mi Gastón, he forjado una
«historia, inveroslmil para cualquiera otro, menos pa«ra él, que me ama ciegamente y cree ..n rr,i sin un
«átomo de duda. Por esta hi~t ,ria, el niño aparece co«mo hijo de una dama de alta posición, cuyo nombre
«permanece en el misterio, la cual dama hace llegar
«á mi oder, el dinero necesario para el sostenimien«to de pequeño. Esta burda trama. que á cualquiera
«otro autorizarla para pretender de mi licencias y
,desmanes, ha aumentado sólamente en el señor Ber«nal el amor q•1e me consagra; pues diee que muy
«grande y caritri.tivo debe ser mi corazón, cuando por
•prac!icar una buena obra he desafiado á la maledi•
«cencia.
«Así puPs, muy pronto, si los acontecimientos no lo
«impiden, Ga~tón se llamará Gaetón Berna!,
«y yo de«jaré de ser la. amiga de un artista
«para transformarme en honrada y respetable señora.
«Comprendo que este paso dado por mi
«poará afectarte: pero estoy resuelta á ello y
«su falta de realización no dependerá. de mi.
«Mañana iré á verte por última vez, nos des«pediremos como dos buenos 11.ermanos, uno
«de los cuaies va. á emprender un largo via«je,del que, acaso. no habrá de volver, y es«pero que muy pronto hallarás el consuelo
• de e.te abandono, entregándote por com«pleto á la realización de tus euaueños de
«Arte.•

f

A la salida del taller, una vez finalizadas
las labores del dia, Rosa, contrariando la costumbre establecitia, encaminose sola á su
hogar, pretextando a ute sus compañeras cierta ocupación urgente que la obligaba iJ marcharse sola. A poco andar, experimentó la
impresión de alguien que deliberadamente
la siguiese; volvió la cabez&gt;l y sus miradas
encontráronse con las tímidas v cariñosas
del comerciante, que avanzaba en su seguimiento
-1Ahl ¡.Es usted? No le había visto.-Prorrurupió Rosa deteniendo el paso:- ¿Lleva
usted el mismo rumbo?
-Si, y si usted lo permite la acompañaré
hasta su casa; pues no es otro mi deseo .....
-Muchas gracias ...... Estoy segura de
que no encontrarla en mi camino mejor
acompañante que usted, y acepto gustosa
su ofrecimiento. Vamos 11ndadno,
·
-¿Esto es que se propone usted tratarme
con mayor indulgencia en adelante? 1.Acaso
tendría yo la felicidad de ver que mis palabra. han llegado á conmoverlai'
-¡Chstl No hablemos de eso Acepto la compañia de
usted-clavando e!l él sus profundos ojos-A condición de no tratar esos aeunto,i, Tiempo hay de
sobra.
-Es que hace much,, tiempo, desde que la conocí,
no puedo pensar en cosa diferente: ¿Des~a usted tal
vez prolongar indefinidamente Pete tormento? ¿No
está usted stigura todavía del cariño que le tengo?
-Pues ....
-¡Oh, sil Tengo esperanzas de que usted ha de darme crédito; ~I corazón me di.::e que no puedo soñar
en balde tanta felicidad ... ,
-¡Ja1 jal jal Pero .... el qu.. yo ha.ya dicho que hoy
~o se debla tratar tales asuntos no ~igllifica que manana ....

•

�374

-¿De veras?
-Cou st&gt;guridad.
- 1Graciad, mil gracias! No sabe usted que feliz me
hace con SUR palabras
-Esta e~pna será b1méfica para usted; pues le
p~rmitirá rdlexionar aún sobre lo que va á de•
cirme.
-Nada tengo que agreg-Rr: usted conoce ya perfec•
tamente lll honradez de mis intenciones y la sinceridad de mi cariño. y no falta má• que una. palabra suya para que lllis esp~r11nzas ~e rt&gt;alicen
-Allá veremos. Ahora, dPjeme nPted porque nos
hallamos cerca de la casa. Haata mañana.
-Sl, hasta mañana.
El señor Bernal detúvose t&gt;n la acera, cerca de la
esquina, viendo alPjarse graciosamente á la joven;
una vez que la perdió de vi,ta, giró sobre sus talones
y encaunnose sm apre1mramit&gt;nto, láetidas las manos
en los bolsillos de la americana hacia las calles céntricas de la ciudad, llenas á esa hora de innumerables
transeuntes.
Marchaba lentamente como aquel que necesita meditar sobre algo que le preocupa. y sm labios á. vect&gt;s
entrl'abrianst1 balbuceando frases incoherentes; llegó
bajo el mechero de su restaurant y entró á éate, sentándose antt1 una de las mesillas de mármol.
Cuando el mozo le hubo servido, el s~ñor Berna) ex•
trajo de su faltriquera una carta escrita en papel común, por sus cuatro carillas, col) 11na !etra torpe y
desigual; ley ola atentamente y , uedó•e en seguida
con lt&gt;S miradas fijas en un punto invisible.
-He aquí-meditaba-toda la grHVE'ldad que consigo puede traer un acto irreflexivo Si alguien me hubiese asegurado hHce dos ~ños t&gt;@te resultado, de se¡?'Uro que me habría echado á reir. Tal parece que la
desgracia se ha acordado de mi y viene ahora á reclamarme 1,u parte . . ... .
_Me amenaza ...... Y es muy capaz de hacer lo que
dice ...... Una vez resuelta, no la detendría nada ... .
_¡En _fin! No ha,v que dejarse abatir; no todo está perdido: iré á verla hHSt&gt;t donde se halle; le daré el dinero que quiera y má~ aún para acallar sus pretensiones y á condición de no volver á. importuna1 me ni á.
acordarse de mi t'n toaa su vida. Si, si .ae negara yo
asi, rotundamente, cap11z seria de venir á buscarme
y provocar el gran escándalo. ¡Yno! 1E~o nunca! Hoy
que veo la dicha casi al alcance de mis manos ..... .
¡Dios no permita que esa mujer conozca mis planes!•..
A la mañana siguiente, des pues de una larga noche
d~ !nsomnio: Rosa preparose á. salir con el objeto de
visitar á J uho antes de las horas de t, abajo. Las reflexione11 a@emPjábanse eri amar¡?'ura á las del comer•
ciante, y remordimientos y zozobras ha8ta cierto punto análogos maceraban su voluntad hasta el grado de
producirla aqut&gt;lla vie-ilia de la uoche anterior.
-¡.Qué f'Ít:Cto habrá producido e11 él mi carta? ¿Acep•
tará filosóficam1&lt;11te el caso, ó se dt&gt;jará arrebatar por
la exaltacióu? ¿O se vengará tal vez descubriendo mi
secretn?
El atelier dPl artista, á la llPg11da de Rosa, hallábase
cerraoo. Tocó, mA11 no obtuvo reApuesta; quiso enton•
ces supuuer que Julio, no teniendo qul' esperarla co•

EL MUNDO
mo de costumbr&lt;&gt;, habrla permanecido en ellechoy sentose
á aguardarle en eJ di.ut.-1 de la
puerta de entrada. EPperó
'
Inútilmente durante una hora,
llamó repetidas vecP11. v al cabo, desalentada. bajó la escalera, oprimido el corazón por
aquel inesperado suceso.
Durante los dlas subsecuen•
tes, el P~tudio del pintor p~rmaneció cerrado para t&lt;lla,
mientras tanto, el comercian •
te activaba los preparativos
de su enlace con Rosa; lamodist~, PI sastre y el tapicero \
visitaban de continuo al se•
ñor B~rnal y un dla, l&gt;ste des
pué~ de muchas conversaciones con su prometida, presE'ln·
tóle un paQuPte de esquelas
en que ~e ar:unciaba el futu•
ro m11trimouio
-V.-ng-o udemás-ia dijopara invitarte á conocer tu nueva ca~a y para
que tú i..l mismo tiempo, me dig&lt;1.s si es de tu
gu11to. Traigo un coche que nos conduci, á á ella
dePde luego, Ai no tiene" inconveniente.
Y 11e fue1on los &lt;los, la una muy cerca del otro,
amableme11tt1 unidos y di6cutiendo acaloradamente acPrcade los menores detallt&gt;s de la nueva ea8a. El coche en que iban, rodaba á lo largo
de las callt-s, t'Dtró á la avenida pri11cipal, reco rriéndola hasta su t&gt;xtremo, siguió por un cos•
tado del rarque, concurrido en aquel momento
por cien grupos de paseantes, de esos que i, ban ·
donan temprano el lecho en busca de 11ire saludable. cruzó ante la estátua ecuestre que atrae
ha tiempo las miradas de propios y 1cxtr11ños,
por lll b lleza de su t&gt;jecución. torció por la iz·
quierda y al cabo de un cuarto de hora se detuvo ante una casa de 11legri,ap;;,riencia,construida cercadtil foso que sep11raba el campo dela calzada.
Una vez en el intnior, Rosa, agitada por una maní·
fiesta alegria, iba de 11qui oara alll, arrastanao caEi
por la mano á su promttido, abtiendo y cerrando
puertas y ventanas, y él se dejaba llt1var. h11cer y sacudir, pleno de rE'lgocijo al advertir las manifestaciones de aprobación de su compañera.
-Esta, -decía Rosa asomada á la ventana desde la
cual se distinguía la arboleda de la gran calzadaserá la elegida por mi para pasar las ta::.-des mientras
tú llegas; desde aqui-añadia pasando á otra piezapodrll vertP 1legar cuando te anuncie el timbre de la
tranvía, y por la mañana, esta puerta ~erá por la que
yo salga con el delantal rep)Pto á distribuir el grano
entre los animalitos del corral, que hau de acudiI pre•
suroeo~ A mi 'Jamada.
¡Qué hi,rmosa existencia voy á pasar aquí! Sembraré en el jardln muchas flores muchas roPas sobre todo; en el corredor cantarán siempre dos ó tres pajari·

Domingo 13 de Novlembro de 1898.

DomlnJ?O 13 de Noviembre de 1898.

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.\

i

llos bulliciosos é lncansab)eij, y todos los dias, d&lt;&gt;p.
pués de haber prendido en el ojal de tu solapa la flor
m4s fresca y reciE'lntemente abierta E'lllo,, serán los que
endulcE'ln mi kiPteza de ver cómo el tren te llt1va á la
ciudad. ¡Ob! cuán aMio~amE'lnt"' ePpera mi co~azón el
¡?'ran dial ¡Cuán feliz y satisfecha voy á vivir á tu
lad&lt;,J
- ¿Y no tE1ndrás miedo á los ladrones?
-· ;.Crees tú?
-Pudiera ser. Esta inseguridad, estA aislamiento
es lo único que mtt repugna de la casa. Si yo estuvie
se siempre á tu lado. el caso m~ parecería risible; pero t'3 amo de tal manera y t&gt;res tan adorable.mente
hermosa. que temo y con razón el que álguien te arrebate envidioso de mi lado.
-11-lah, pusilánime!
-¡Fea!

***

Llt&gt;gó el diA del t&gt;nlace y t&gt;fectuose sin que Rosa hubi1:1ra logrado vE'lr á Julio Esto desazonábala un tan•
t1J y la embargaba en profundas cavilaciones que no
lograba desterrar ni la presencia del señor Be:rnal.
Repetiast1 constantl'ment1:1 las mismas preguntas sin
encentrar una respuesta Pafüfactoria: ¿Qué conducta habrá resuelto 11doptar? ¿Cuál 11erá su actitud una
vez que sepa que estoy casada? ¿Me olvidará? ¿Vendrá á buscarme?
Cierto dia en que Rosa babia ido á compras á la
ciudad, al recorr_er. s.e,ún.costumbremujeril, los-eseaparate11, detú.vose de pronto abrumada pvr un espectáculo espantosamente desolador. Sobre un caballete, en uno de los aparadores de una casa de Arte.
ostentábase el cuadro :le una hermosa mujer semidesnuda, en graciosa actitud artística. El parecido
con la mujer del comerciante exacto: el pelo, Intensamente negro, descendía ondulante sobre las ebúrneas
espaldas, y en los ojos parecía haber concentrado el
artista toda su atención y toda la pujanza de su nu•
men extraordin11riol Aquel cuadro era conocido por
Rosa desde mucho tiempo atrás; habla sido hecho ¡.orJulio en la primera llpoca de relaciones con la huérfana; copiado linea á lin1:1a, retocado cuidadosamente
una y cien veces, entre caricia y caricia, dur11nte las
primeras horas de 111 mañana, que dejaba libres á la
joven el trabajo del Almacén.
Ante E'll aparador un grupo de amateurs comentaba
el trabajo expue~to al público.
-JEhta si 11s pintura y no la del imrécil ese del otro
día.
-¡Claro! Pero esto debe ser algún extranjero: el
país no produce todavía cosas sl'mejantes.
-¡Calle usted! :U11ted siempre con ~u impertinente
admiración por todo io que no es nacional.
-Además de que una belleza tal ea inverosímil. ...
-Pues señores: casi puedo asegurará ustedes que
eso eso es producto del pais. ¡Sí estoy por decir que
esa cara la conozco!
-¡Hombre, hombre' ..... .
Ro~a no quiso detenerse un momento más. Alejose
violentamente, volviendo las espaldas al grupo, dió
vu~Ita por la esquina próxima y media hora des¡més,
dl'Jábase caer desalentada en el canapé de su habitación.
Sus pensamientos se atropellaban y revolvian como
las innumerables olas de un mar irritado; volvía á ver
como años atrás, sus primeros meFes de relaciones
con el artista, cuandó el amor revolaba sobre ambos
con l s alas dE'I una esperanza riente; su paulatino des·
pertar del espiritu á las sensaciones del arte, provo•
cado por las api.sionadas frases del pintor, quehabian
hecho al fin un adepto más en el núcleo de los seres
artistlcos;_tornaba á ver~e oprimida por los brazos d~
de él, cubierta á besos candentes la boca entreabierta
por la emoción, abandonada á los transportes de
la n11tur11leza con la deleitosa fruición de los placeres
apenas gustados Más t,rde, d sentimicn:o matcrnnl

levantándose de improviso en su alma hasta superar
á todos, inclusive 1:1! de la conservación propia y provocando en ella el remordimi1:1nto de la falta cometida,
inclinándola á sacrificar todo placer y estabi.idad por
el afán de un nombre qut1 dar al hiio espúreo. Y al
pensar en esto, surgia la vulgar figura del comerciante al cual se hallaba unida; recordaba sus frases
torpes y trabajosas de individuo burdo y anartista, su
palabra melosa hecha para li11onjear sirvientes, y s11
aso".!lbroso candor q11e le arrojaba. confiado en brazoR del acaso, ~in prncauciones ni estC1dios previos.
Sin embargo, habla logrado su de,ignio: su hijo iba
á llevar en adelante un apellido. Pero á costa de qué
sacrificio~! Sólo un de~arrolt0 de voluntad como aquel,
efectuado por ella y dificil dt1 repetir, hubiera podido
ofrecer semejant1is resultados.
No obstante, la volunta&lt;1 declinaba. Aquella sola
prest11,cia dtl! cuadro pintado por Julio mucho tiempo atrás y bien conocido por ella, era suficiente para
transportarla al pasado y hac1:1r hundirse en una niebla de desaliento todos sus designios; Btl veía nueva•
mente pot1eida por él, de mant:ra i11apelable, como
las briznas de paja que caen al arroyo, se detienen
un momento, y vu1ilvt1n á. ser arrebatadas por la co•
rriente que la,; ha hecho suyas Re11acia en su sér el
mismo amor de t tros dlas, con $US agitaciones y sus
Vl'hemencias. con su colorido peculiar impreso por el
iSpiritu superior del arti~ta, cou su,; ins•a11tes de mística contewplacióu y su11 arrebatos pabionaltis, y la
figura del buen ijeñor Bei:nal resurgla en la mente
flon repugnante aspecto de vulgaridad.
En esta lucha reclamaba también su partE'I la coquet1iria. Aquella frase Además de que una belleza tal
es inverosimil. escuchada momentos antes, haciala in•
clinarse máM hacia el pintor, con per,juicio del esposo.
Es decir, que se babia etJtregado á un hombre que no
sabría aprl'ciar la artfstica hermosura de su cut1rpo,
porque no era caoaz dt1 semejante idea, mi,:mtras 1¡ue
el otro, el que la habla idealizado. el que admi:-a t,a en
ella. po8eido de profundos éxtasis, la maravilla de su
conjunto, no volvería jamás.........
Rosa creyó necesaria más qut1 nunca una entrevista con el pintor; experimentliba la exigencia dt1 ver•
le y hablarle, para conocer su estado de ánimo; ¡ah,
sil para saber á punto fijo la causa qu11 le babia impulsado a mostrar ante d público, aqudla pintura intima, si asi puede decirse; y una vez la una frente al
otro, le rogarla, se arra~traria á s,.s p1és si era preci•
so para hacer que rttirase el cuad,o.
EmbRrgada por esta idea, Rosa abandonó el canapé, y dirigiéndose al escritorio, escribió.
"Me es de tal modo necesario el verte, que no vaci1110 ni en usar de este medio, por t l de lograr mis fi.
"ne$; y si no voy á buscarte, es porque estoy segura
"de que mis pasos serian infructuosos, y tú, como
"otras veces, me cerrarías tu puerta.
"No eé que fibra tocar en ti para ver coronados mis
"deseos ¿Recurriré á tu amor? ¡_A tu caballerosidadi'
"Vivo en la casa cuyas señas van en la tarjeta que te
"envio; mañana por la tarde, yo daré una ocupación
"cualquiera, lejos de casa, á los dos úRicos sirv!entes
"que me hacen compañia. y m~ encontraré en comple"ta libertad para recibirte. Ven sólo un momento, un
"instante, segur&lt;&gt; de que podrá., alejarte cuando lo
"desees"
Agonizaba la tarde del siguiente día á. aquel en
que Rosa escribió á Julio; sobre el ocaso desplegába•
se maravillosamente la clámide del astro oculto por
los montes lejanos semejantes á un gran mauscleo
bañado por una lluvia de brillante polvo de oro; arri•
ba, en el verde desvanecido que for-maba el intenso
fulgor del Poniente al esfumarse en la bóveda azul,
la estrella de la tarde cintilaba, primero con vaguedad, después y poco á poco más hrillante, c-omo una
lágrima que cayese sobre la falda de una doncella
pt&lt;nsativa.
En derredor, sobre el campo, las arboledas distantes ensombrecianse paulatiuameute confundiéndose
luego con el muro formado por las montañas; aqui y
allá los álamos, besados apenas por el viento, voltea•
ban sus hojas blanquecinas semejando fugaces parpadeos; callaban los péjaro~ refu¡!'iados ha poco ,.ntre
las frondas, y, descendiendo del Oriente, la calma y

37fi

EL MUNDO.
el silencio iban poco á .poco adueñándose de• conju1,to.
En el interior de la habitació,1 de Rosa y en el mti·
dio de ella., hallábasi,la ex·
modista ante el pintor, que
l¡i. contemplaba inalterable,
cruzados los brazos sobrti
el pecho, fijas las miradas
en los ojod de ella cuyos
p ltrpados parecían haber
perdido de pronto su movilidad.
-Y bien -prorrumpió el
artista después de un largo mutismo- heme aquí
obsequiando tus deseos.
Alzó la joven, por un su•
pr1imo esfuerzo los ojos hacia él, y tornó á bajarlos
murmurando casi imper•
ceptiblement1&gt;:
-Ayer... fai á la ciudad..
-¿Y.?
- i......nopude permane
cer por mucho tie:mpo; mi
alma se ha visto profundamente atribulada ....
-Continúa.
-Pienso que ha caldo sobre mi, algo como la pesadumbre dti uua maldición.
- ¡ Bah! Tranq uiliza~e: no
será la mía.
-¿Pero es que? ..... .
-¿.Qué?
-.Que no me aborrece&amp;?
• -¿1 o? No ....
-¡Ah! Entonces será que o!vidas mi falta ... .
-¿~lvidanai' No, es muy dificil
-i!;sto bignifica-animándose po:- grado¡¡-que tú
me amas aún. puesto que tu memoria 11e resi~te á borrar nC1estro p~sa.do; que si caigo á tus plés 1,rrepentid , hallaré J.ma mano que me ayude á levantar, que
si las lágrimas me ahogan y corren calcinando mis
mejillas, encontraré todavía quien puo::da enjugar·
las ......
-Si. Ese .... es tu marido.
-¿Cómo? Es &lt;1ecir aue ... .
-(&lt;lue según las leyes todas, el adulterio es un climen.
-Pues bien-exc18mó con desgarrador acl'nto la
mujer dd comerci1rnte-,\'O Pertl um, mujer criminal;
aceptaré la m11ldición de mi mai ido, el desprecio de
todos; más tú ¿arr0Ja1 ás también sobre mi la humilla
ción?
-¿Y no la has arrojado ya antes sobre mi? ¿No ha~
hecho triunfar una vez más al burgués? ¿Acaso te f¡.
guraste al¡,;ún dla, que un paso semtjante iba á hallar más ó mt&gt;nos tarde la disculpa?
- La disculpa. no; pero ....
-¿Qué más necesitas~ Alcanzaste por fin lo que
tanto deseabas y no tienes razón dt&lt; qut&gt;jarte; nea :va
al cab., una h ,nrada y respetable señora ... . ¡Jal .Jal
¡Jal Honrada y respPtablel ¡Pobres burgueses, opu·
lentos de oro y mendicantes de sentido l. ...
-1EscúchamP, ten prPsentf l. ...
-No, no. Es inútil. eé todo lo que vas$ decirme y
te ahorro el t1 abajo de hacerlo. Eres feliz .... Sigu11
del mismo modo.
El pintor dirig' ósA á la puPrta, la abrió, cerrándola
después tril.s..de si, llegó hasta la verja de la entrada,

y si~uió por la carretera, alt&gt;;ándose en dirección de
la ctudad.
Sobre el azul del cielo, la m,c~e h: bia t&gt;Xt ndido
su sombra como un manto flordefüado.
Cuando i&gt;l st&gt;ñor Berna! ugre~ó á casa, una vfz fi.
nalizaJas las labores dt&gt;I día, salió un criado á recibirle, con la consternación pü,tada 1-n el st&gt;mblante.
-¿Y la s~ñora?-intfrrogó pres&lt;:intiendo la proximidad de uu infortunio.
-No entre usted, st ñor, le h,1. sucedido una desgracia.
Entró á pesar de todo. En la a!cobR, sobre el canapé hallábase inanimada Rosa, ma1,ch11das las ropas
por la sangre de un ancha herida abierta l'n el pecho.
La muerte babia pasado sobrt: t&gt;lla crispándole las
manos, contray~ndo su boca y l!bandouátJdola al fin
en la dolorosa actitud del perpetuo descanso.
El viudo babia caido de rcdillas ahte la muerta, como un árbol derribado por el huracán, pronunciando
frases inconexas y entrecortado el aliento por ·los so•
llozo11
11
• • • • Y todo habla suc, dido por su culpa; si él hubiese
temido, como debla, la veng~nza y el aislamiento .. Si
por lo menos hubiese procurado para el a la corr:pañia de 1,eres adictos y cuidadosos .... Pero alli ,claro!
en la soledad, sin opo1tunos auxilios .... una mujer
sola durante todo el dia, expuekta á. loe ataques del
primer fascineroso" ....
Sobre la cuna animada al lecho, el niño •iePpertó
de pronto. dl'jando oir un leve vagido. Incorporost1
el viudo dirigiéndose á la cuna, tomóle en brazos,
mec·éndole car,ño&amp;amentecomoun tierno padre arru·
llaria al vástago tnfermo, y acercándose al canapé,
sus labios pronunciaron caPi en secreto, algo como
las frases de una oración pó~tuma.
Todos los domingos por la maña·na7ef'coiñe'rciant~
don Ernesto Bt,rnal acompañado de su hijo Gastón,
postrábat1e durante largas horas ante el sepulcro de
su eepoea, tn gie11mente muerta por su culpa.
~

A URELIO GOl\ZÁLEZ

CARRASCO.

�376

Domingo 13 de Noviembre de 1898

EL MUNDO

lJomfngc 13 de Noviembre. de 1898.

377

ELMUND_O

TARDE DE OTO~O.

PAGINAS DE LA MODA

La luz se vá: la sombra vespertina
Sobre el verde confin vagante rueda;
Y el boyero levanta en la arboleda
Las noias de su música divina.
Muje triste la res; la purpurina
Flor de los ceiboa en letargo queda;
Y agitando aua réoiged de seda
.l!a Iuchezón se ciernti en la colina.
Flotan sobre las cumbres los rumores
En que mezclan sus rezos fatigados
Rloe, verduras, árboles y flores.
Y pasan, en las sombras embozados,
Loa espectros de todos mis amores
.Por toda~ mis angustias escoltados!
CARLOS RoxLO.
Montevideo: 1898

IDILIO ETERNO.

LA FRAGUA.
(RICHEPIN)
En la fragua que fulgura,
Tarareando machacas
Mí corazón en el yunque,
Con un martillo de plata.

~i(jjoó zomanticiómoó.
INTIMA.
Qué cansancio! .. . ...Ni gozo ui padezco;
entre el hoy y el mañ·ma,
siempre un mismo horizonte eu un.- misma
senda sin fin y árida.
Yo camino al azar; @in rumbo fijo
muevo la déhil planta,
apoyado en las musas invisibles
que me gufan caBadas.
Yo vivo en un crepúsculo 11iniestro,
de claridades vagas,
pues ni la noche se desata en sombras
ni el día se adelanta.
¿Lo presente? .... Ni dudas, ni deseos
ni temores, ni ansias;
· '
siempre un mismo horizonte en una misma
senda sin fin y árida.
¿Lo porvenir? .... Quién sabe! El abandono
las tinieblas, la nad11;
'
parece que la mano del destino
de impulsarme se cansa.
¿Lo pasado? . . .. No puedo hacer el viaje
si mi abatida alma
'
· no puede volver á lo pasarlo
porque le faltan alas.
Yo sólo sé que tuve de la vida
la~ corrie;ites en calma,
que vino la tormenta, subió el cieno
y ennegreció las aguas.
Yo sólo sé que tuve sueños de oro
entre visiones blancas,
y que senti las tristes alegrías
de los seres qne aman.
Sé que todo ha pasado; ti! dulce instante
como la hora amarga;
que no me empapo en el horror sublime
de las escenas trágicas;
que no se acerca una mujer hermosa
para decirme: ¡cantal
que ya no me parece la existencia
ni leve. ni pesada;
que si en el libro de la vida leo,
·
Gloria, Amor, Esperanza,
me digo como Hamlet el sombrío
¡Bah! palabras, palabras ..... .
que veo sin placeres, sin dolores,
ni sonrisas. ni lágrimas,
siempre un mismo horizonte en una misma
senda.sin fin y áritla ..... .
Lurs G. UnBINA,

¿Quieres dél para el verdugo
Forjar la tajante-e~pada?
Haz que la lámina templen
üon mis lágrimas por agua.
¿Quieres dél para tu pecho
Una joya delíci.da?
Busca tin el. centro: tu imagen
Purpurina alli se halla.
¿Quieres de él sacar clavoe?
Pues toma, por si los labras,
De modelos tus caprichos
O mis sospechas airadas.
¿Quieres combarlo en esfera?
Pues á tu seno lo adapta........ .
Mis en tu afán asesino
Lo golpeas para nada.
Sólo quieres distraerte,
Y pegas, forjas, remachas,
Por ver cómo lo cercenas
Y en el yunque se desgasta.
Y ríes como una loca
Cuando el fuego que se escapa
Del rojo bloque vencido
Bajo el martillo que salta,
Deslumbrador estallando
Siembra de estrellas la fragua
Y sus chispazos de sangre
Se extinguen en su garganta.

Ruge el mar y se encrespa y se agiganta;
L .. luna. ave de luz, prei,arli el vuelo,
Y en el momento que la faz levanta,
Da un beso al mar y se rtimonta al cielo.
Y aquel monstruo indomable que respira
Temptiatadea y sube y baja y crece,
Al sentir aquel ósculo, su11p1ra ..... .
Y en su cárcel de rocaa ......... ee extremece!
Hace siglos de siglos que de lejos
Titimnlan de amor tin noches estivales;
Ella le da sus limpidos reflejos,
El ofrece aua perlas y corales(
Con orgullo se expresan sus amores
Estos viejos amanttis afligidos:
JWa le dice: "¡te amo: 11 en sus fulgores,
Y él responde: "¡te adoro!" en au11 rugidos.
Ella lo aduerme con su lumbre pura,
Y el mar la arrulla con su eterno grito,
Y le cuenta au 11fán y su amargura
Con una voz quti truena tin lo mfinitol
Ella pálida y triste lo oye y sube
Por el espacio en que su luz desploma,
Y velanuo la faz tras de la nube,
Le oculta el duelo que á su frente asoma.
Comprende que su amor es imposible
Que el mar la copia en su convu1110 atino,
Y He contempla en el cristal movible
Del monstruo azul en que retumba el trueno.
Y al descender trae de la sierra fria,
Le grita el mar: "¡en tu fulgor me 11b1·asol
No del!ciendas tan pronto, estre!ta m1111
¡Estrella dti mi amor .... detén el .11aso!. .....
Un instante!. ... mitiga mi amargura
Ya que en tu lumbre sideral me bana11;
1o tti alejes! ... .¿No na tu ima¡:-en pura
Brillar eu el azul de mis ent; -.nas?"
Y ella exclama en su loco desvarío:
"Por doquiera la muene me circunda!
Detenerme no puede, monstruo mio!
Compadece á tu pobre woribund11!. ...
~tli último beso de pasión te envio:
Mi casto brillo á tu semblante junto!. ...
Y en las hondas tinieblas dd vacío
Hecha cadávtir se desploma al punto!
Deapuée el mar, de un polo al otro polo
Al encrespar sus olas plañideras,
'
Inmenso, triste, desvaudo y solo,
Cubre con aua sollozos las riberas(
Y al contemplar los luminosos rastros
De la alba luna en el obscuro velo,
Tiemblan de amor loa soñolientos astros
En la profunda soledad del cielo.
Todo calla! .. el mar duerme y no importuna
Con sus griton salvajes de reprocne,
Y ;,ueña que se besa con la luna
En el tálame 1iegro de la noche!

•

•

•

JULIO FLORRS.
Colombia: 1897

BALBINO DÁVALOS
México, 27 de Julio, 1898.

SILENCIO.

LA CAPILLA.
Sola y abandonada la capilla,
destrozados presenta sus altares,
cual los raudos bajeles, que los mares
empujan iracundos á la orilla .... . •
Alli para rezar, no se arro&lt;lilla
la gente de los próximos lugares,
qutidán.iose el domingo en bUB hogares
con la mano apoyada en la mejilla.
Al pié del preguntón confesonario
hallé una larga epístola amorosa
con esta firma nada máa:-Rosario.
¡Y en aquella capilla silenciosa
pensé que del rincón más solitario
hace su Edén una mujer hermosaL .......
B BYRNE.
1898-Inédita.-

. Tú sabes que tu ideal ea prematuro:
tu sabea que no es tiempo todavía
de que darrame el suspirado día
l:!z de justicia sobre el antro ob11curo.
. Si ~l p~rvenir es sordo á tu conjuro,
~1 ea mut1l tu afán en la porfia.
calla y contempla con mirada fria
las penumbras inquietas del futuro .........
Canta al sol, cuando el sol bese la cumbre·
pero hoy aomido en ti, sella tu boca:
•
IY qué ruede á tus piés Ja muchedumbre!
Más va)e ser, guardando el pensamiento,
mudo y firme á 111 vez como la roca
que hablador y voluble como el vie~tol
Lima: de 1898.

JOSÉ S. CHOCANO.

Flg. 1.-C'upn de la estación,

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�378

Domingo 13 de _N~vlembre de 11:198.

EL.MUNDO
4.0 Quiero que comprenda mi futuro que la generalidad de las mujeres mas apreciamos ser amadas ..n
la pobreza que olvidad1111 en la opulencia; que r.o bas
tan l..s blondas, encaJes, oro y diamantes, para lltnar
nuestro corazon. En tal virtud, no admitiré que mi
marido h ..lle más encanto entre sus amigos que á mi
lado, salvo que sea tan tonta quti no put!da hactrle
agradable la velada en casa.
5 ° Tendrá razón t&gt;n exigir que él sea mi primn
amor;yomecontentarécon que yo sea el último 11m(Jr
de mi marido.
6 ° J'lio 10 quiero ni tacaño, ni pródigo, ni viejo, m
demasiado jvven; ni enfermo porque uo quiero ser
hermana de caridad; ni egoista, desevgañadr, del
muudo, misántropo, ni sencillo hasta la e'otulticia, ni
tan sabio que me olvide por am!lr á la ciencia ó a lut1
&amp; bul1 a dos infc,Jios.
-~
!,\~&gt;
í O No ganarñ mi mano. aun..c4"-t~
q\Jti v11lga muy poco, quiPn tn
l .,.,.. •
i-sLilo romántico me llamaré dio~{)~ i_
sa. flor, querubín. ensut'ño Asf
CL mo no comprendo qu~ 11lgun&lt;' ¡-~- ,.
.
se prPnde de mi porqm (¡" ,
v)
cantomfdianamtnte,nc
JJ
. /~
comprt&gt;nde· ia que, poi
, '~
1
il/ &gt;·
el hecho de ser bué1
pintor, litt&gt;rato de fama
.
me tmbarcara llevando
~\~
por gula á un piloto qnt·
Í\1
no entiende cómo st
7
mant&gt;ja la nave.
f1'J
1
.:::-,

,m~·~

Domin¡ro 13 de Novl ..mbre de 189h.

•

.Sljj

NOTA.-Soy hija úni •
ca, de padres ni pobre~
ni ricos No tengo parientes inmediatos. He "'l!"rPcibido una mediama
educación, no me desmayo. no padezco de los
Fig. 6-Jacquette nuevo estilo.
nervios: no tengo 1uiedo
á los ratonts, ni soy al
11
Socialmente11 es la co•npa:ína inseparable dPl hnm
ta ni baja, más bien more•
na que blanca; cuento veinte bre, 1~ ca~sa printipal de su felicidad ó su debdich.t,
o e! verdugo de sus hij"B
años, no leo novelas, yo coso el 11abrigo
Magnét;camente11 f'S una brújula que sirve de gula
mis vestidos, lavo cuando hav
en su pnPgrinación por el mundo
necesidad, eé barrer la casa al .~otnbr~
Botámcam11ntt11 f'S una hermo11lsima planta qui,
y remendar ropa; tengo pocas
la vtz flores y ePpinas, frutos d11lces y
amigas y ningún amigo. No produce á~ando
aroma de vino ó jugo venE'nOE0.
me da vergüenza confesar ao;11argos,
11
11s un lindlsimo b1pedo pt1 o feque pienso en el matrimonio, rozZo?lóg1csmentt
é
mdomHble.
'
porque no comprendo que no
"Teológicamente" es un misterio incompren~ihle
busque los medios legftímos ante
el cual hay que doblegarse sin razonar. cerranquien bupque un buen fin.
Tiene sufici.~te el señor re- do y prestando fé á lo que nos dice, porqu11 de lo contr~.rio ~e. incurre en su indigoación.
dactor.
, Esp1_r1tualmente 11 es PI ángel ó demonio del hogar
EVA SINADAN,
d~~ést1c!), el con~ uelo ála de&amp;esperación rlel alma.
. Materialmente 1 es el sér más precioso de la creación, sin el cual no se puede vivir en el mun,lo.

v·

Fig. 3.-Toilette sastre

FJg. 4-Toilette novedad

ELLAS Y NOSOTROS
CÓMO QUIBlRBl USTED

Á

SU FUTURO?

Interroga~a una sef,crita norte- amerfcanl' Pn un
concurso 11b1er!o sobre este tema por un periódico de
los Estados Umdos, contestó:
-~ov;en soy. padree tengo; si he pensaoo alguna
vez ~ ~1 he de pensar l'n el matrimonio. he aqui las
cond1~1ones q~e yo &amp;:rigiria para entregar á un homb,ce m1 porvemr que hov correPponde á mid padres
1 ° Que sea buen hijo. 'Pocas veces podrá ser bue~
eepdoeo el que llenó de amargura el corazón de s~s
pa rPR
2.º l\:fás lo deseo con oficio que con muchn dinero
pre~tnria un 11rtesan_o honrado á un hombre de le~
::•áunsuhace!)dado digno a un capitalista que ame
cap1ta1 que á sus hijos.
0
3. Abom!-110 del I!)iemo modo la e11clavitud absoluta Y la cons1dera~a mdPpendencia. Se que mi espoP0
~~:~~i~z:iá/ mi paé~res, y asi como h11 de amarlo
y conetantP. oraz .!!:'.. me amará con un amor puro

6

\

ESTUDIOS FIS0N0MICOS.
-·- -

Un sabio germánico, ha escrito un libro en tres tomos y lo ha dado á la e11tampa con el siguiente titulo:
Lff- boca y la barba femeninas.-Arte de conocer el
caracter de nuestras hermanas y de nuei¡tras ei,posas
según las referidas partes del rostro.
'
Para ese vis je no necesitamos alforjas.
Po~, de contado, ~obra 1 · de.la barba. Ya se sabe
que por l_a boca muere el pez," y lo mismo ocurre
con h1s muJeres.
En fin, para los que de&amp;een aplicar el novísimo arte.
A sus eeposas .... futuras,
y á sus hermanae......politicas,
ahl van tres casos in11Prtos
en la mencionada obrita.

Barba red07!da, fina, con oyutlo-Retrato de suposeedora: d'éb1l d~ ca.ricter, ."~lcionada al placer y á
las golosinas. Amiga tie la mus1ca y del baile. Muj .. r
poco casera. ~uen coraz~n; servicial para B11s amigo11. P"ro caprichosa y fac1lmP1nte descontentadiza
Barba menudit11, muy movible y un poco saliente ~ará&lt;:ter ~nérgico, pero tornadizo Prtidomlnio dti la
1magmac1ón sobre la sensibilidad. Deseo de aparentar Afición á las vanidades del mundo, que no la satisfa~en. Mezcla de sentimentalismo y de sentido
práctico Caprichos, celos. Hará desgraciados á cuantos l!l ~odean; pero satisfará las miras de un marido
aml11c10~0. por su coquetería y por 11µ arte de figurar
en un salón.
·
Bpca pequeñi!,a, de labios li,qeramente carnosos, el superior algo saliente -Pudor t'IXagerado, corazón indiferente, sombrio, Moderación en los sentimientos.
Na~uraleza tranquila y reflexiva. Orgullo, ambición
disimulada, egolsmo, etc., etc.
. Entre los fnnul!lerabl"s ejemplares que presenta el
libro de referencia, no hay uno eólo en que las buenas cualidad.ea no anden mezcladas con insoportables defectos.
No ~e puede, ~orlo tanto, acusar al rsutor de haber
mendigado las simpatlas del bello sexo.

"' Fi h...,
Fj g. u.- ci u

y mantilla muy elegantes.

i'IG, 8.- JACQUETTE DUQUESA.
mala ó viceversa. La vaca cocida es un alimento muy l)OC0 nutritivo y desagradable.
Jaequette ajustado, en paño oliva bordado de chinDebe también no olvidartie que el caldo no chilla. El bordado está hecho de entre-lazo11 en satln
es alimento tan nutritivo y reparador como ge- nt&gt;gro , recubriendo en partes la prenda. Manga con
neralmente se cree: está prob11do que contiene
muy pocos principios alimenticios y que en una yockey muy elegante,
FIG, 9,-JACQUETTE MYLORD,
taza de café con lecbe existen mucho más que
en una de caldo, No hay tampoco ventaja e1t
Se ha:ie en paño azul bordado de bandas en piel de
coct-r la carnfl en agua para tener seguido dos seda negra y cerrada por tres brandeburgos también
alimentos, caldo y vaca codda, pues esta lilti· en piel de seda atados por motivos en pasamaneria,
ma queda como ePtropsjo si el primero es bu11FIGS. 10, 11 Y 12.
no y v iceversa. Más todavfa con cuatro libras
Damos ba jo eptos números tns hermosos modelos
de carne. por ejem11lo, sólo queda después de la
ebulllción una lipra de vaca cocida; mientra~ para un 11ombrero y dos tocas dtt alta novedad, muy
que la misma cantidad de carnt!, Pi se asa pro• en boga. El sombrtiro es fieltro con una . parte de la
porcionarA dos y mt'diH libras de asado con to• falda levantada y prendida por una escarapela y las
tocas, la "mariposa" sobre todo, de una encanta.dora
dn1&lt; los principios nutritivo11.
El quimico Darce.t inventó pntillas para ha- fantasía.
cer c11ldo. las cuales preparaba con huesos soFIG.13.- CAPA ELEGANTE
los. trat1 ba á éstos con el ácido hidroclórico, con
Está hPChR en seda diagonal, á gran bordado de ca•
objeto d . separar lRs materias terrosas y con la dPna y fórmase de dos grandes ... mpiezamiPntns, el
gelatina que de los huesos obtenfa hacia las pas • inferior que es una ePptcie dP muceta rlg1da y else•
tillas, añadiendo antes al liquido un poco de car gundo de la cap!!, propiamente dicha. reoonda. ribene y legumbres Se l!a probado esperimental- teada de piel y con una elegante capeliuita y un cuemt&gt;nte que las tales raPtillas no contenían nin- llo de piel también.
¡.:-ún principio alimenticio
FIG, 14-CAS.ACÓN PARA DAMA,
El ectracto de oarne. preparado por el mé todo de Li~big se ha probado también que es
Estilo sastre, d~cheviot fino, diagocal. con falda
poco nutritivo pues no contiene crt-atina que redonda v ,olapa fantasía, bordado de cinta de seda.
PR el principio especíNl de la masa muscular. Man¡ras ligeramente abullonadas con guardas muy
Tampoco son muy nutritivos el té de vaca ("be• stincillas y eh•gantes.
citea") tan usado Pn Ingl~terra y los Estados
FIG, 15.-CAPA PARA ~EÑ0RITA,
Unidos, ni el tx,racto de carne común: para el
té de vaca se extrae de ésta todo el Jugo, me.
De terciopelo bo~dado, con dos grandPs t&gt;mpieza•
diante un poco de agua á fuego lento y cubier- mientos superpuestos, á cada lado y cuello redondo
ta 1a carne; pa1a el PXtracto la vaca en pedaci• muy mull:do.
tos 11e coloca en un frasco á fin de extraer el jugo por PI vapor de agua.
La vMtiRd Ps que el caldo.e s un alimento poco
fuerte y agrad11 ble que convieu• á los estómagos delic11dos, eEpecislmente á los enfermos y
Fig. 8-Jacqnette Dnqnsa.
convalesci•ntes. Los caldos de pollo y ternera
son ligeros. mucho menos nutritivos que el de
NOTAS OTILES
va&lt;'a :v se Ui'BD cvn ve, tija en los casos de enfermedades inflamatorias; los dPI tortuga y ra•
nas son por el contraiio. fortificantes y conEL CALDO.
vienPn en las enfermedades crónicas como Ja.
tisis; los- de yerba se usan como laxantes. De to•
dos modos, el caldo común es indispensable á
'i:c cintos palees la cuestión del caldo es sumamen• los enfermos y c¡mvalescientei,, satisface "º
te gra Vil bajo el punto de vista social, pues el consu· ellos á muchas condiciones. sobre todo, desde
mo de ese liquido con~tituye el alimento principal de que los médicos·han renunciado á las dietas rilas clases pobres. En Francia por ejemplo, no sólo es gurosas
preocupación constante en las familias de obreros el ·
Al indicar el modo mf'jor de hacPT buen calmodo mlls económico de preparar «le pot aufeu" ó de do no queremos por cierto condenar las sopas
saber oóude se vende el de buena calidad, sino que dfl uso en las familias, preparadas menos cienhasta los gobernantes han tenido empeño fin propor- tlficamPnte, pero que tienen buen aspecto v sacionar buen caldo á los pobres. Enrique IV y Napo- bo,. Sabido es, por otra parte, que esas sopas
l~óa III que como todos los déapotas 11chaban de vez nn con11tituyen el único alim•mto de las clases
en cuando de socialistas, tomaron medidas para quo acomodadas.
l.,s necP.&amp;itados recibiesen sopas bien pr,..paradas. Enrique IV solla decir que sólo se consi&lt;1er11rfa feliz el
dia qufl en cada casa francesa ae hici ..se caldo congaRECETAS UTILES
llina \"la poule au pot 11) Napoleón III organizó esta•
bleclmientos especiales de caldo y apoyó eflcazmen!e
IR creación de las tiendas llamadas «Bouillons,• fun•
SI se c~e tinta en un mueble de caoba ú otra
dadas por t&gt;l carnicero Duval, en donde por ínfimo madera fina, la mancha •ti quita con una.. cuan·
precio, se tomaba ese liquido en lujosos salones y ser- tas !?Ota11 lle espíritu de nitro disueltas en una
vido por jóvenes amables y bonitas. 11 Utlll'I dulce·"
cucharada de agua. Con nn trapo mojado de
A pesar de todas estas medidas aún abundan en e~ta
agua se toca la mancha de tinta y se frota
P '4rid los bodegones donde se vende á los obreros una · con otro trapo mojado en agua 11ola. Las mesas
l'specie de agua sucia preparada con huesos y toda de caoba se deben limpiar todoe los dlas con
clase de yerbdS En esos establecimienws, para que · un trapo de franela mojado en agua tibia y jael c4:do parezca fuerte, se hacen "ojos" echando bu- bón. Despu~s con otro tra o atado á un palo
ch.tls de aceite sobre la superficie del liquido á fin de se lt&gt;s unta con cera derr~tida y cuando se ha•
Fig. 9-Jacqnette Mylord.
q11fl éste parezca gruoso y nutritivo.
lla endurecido 11e frota bien la superficie con
Es un error, sin embargo creer que para obtener un trapo seco. De esta roanerl\ la1:1 mesas estaOPINION DE lJN CA.PITA.LISTA.
buen caldo basta emplear carne de primera calidad, rán siempre tan brillante~ como un espejo.
EN ME.X CO,
pues si bien algunas veces la mala carn11 es causa de
que el liquido sea desagradable, sucedfl á menudo
que el mal gusto y el aspecto repugnante del ,!guido
De Nueva York.
se deben á la inhabilidad del preparador. Sólo asi 11e
comprende que en muchos hoteles y "restaurants"
NUESTROS GRABA.DOS.
buenos se sirva al público sopa con caldo poco apetiMéxico, Octubre 3 de 1898.
to-o, mientras que en los hospi~ales de Paria toman los
SR.
D.
DONA'l'O
DE
CHAPEAtTitOtTGE,
eufermos un buen "consomé" preparado artística·
FIGS. 1 Y 2.-CAPA DE ESTACIÓN Y JACQUETTE
mente con muy poca carne.
Director
General
de
la
Compafl.ia de Seguros
ELEGANTE.
Para obtener buen caldo eon carne de vaca ó de
"L!
MUTUA."
Es
un!l
capa
d~
paño
de
seda
acordonado,
redon4
,
11
ca baile, {ésta última es tan J;,uena como la primera) eP
PRESENT'lll,
pr .. ci.o que el agua esté fil proporción con la canti· de longitud me~ia, con ePpigas bordadas y guias finas
(?uello
de
piel,
redondo.
MUY SEÑOR MÍO:
dad de carne: asi, para u;oa libra de carne se necesita
El Jacq~ette E'S de cheviot gris acno, parejo, adorque sólo haya dos litros de liquido. Nunca debe caMe permitn acusarle rPcibo de 'los RPguros por
J,.ntarse 11111gua antes que la cune. sino sumergirse nado d~ crntas, con cuello de piel también y solapas ($300,000.00) trescientos mil pesos que acade
lo
m1sm&lt;,.
éstR 11n agua fria, la cual se c1uienta á fuego lento, y
t,u d.- tvll!llf tiu la Vomp11ñt~ que ust~d representa en
,.,tmplaz"ndo la que se consume e.in ig11al canUdad
esta Republlca, y obsequiando sus deseo11 de que exFIG. 3 -TOILETTlil SASTRE.
d"' 11gua tibia. Si el liquido hitirve es indispensable
ponga l!lB razon~s que he tenido para ast gurarme
di~miuuir· el fuego, pues la carne se cocerla entonce·s
_De cheviot gris ace· o, formada de jacquette mu
en cantidad t11n imJJortavte y para preferir t-1 tomary no proporcionada en la ebullición la osmHzoma y &amp;Justado y solapas doublée de piel de seda clara qu!
(a á "LA MUTUA" R pesar dti que mis frecue1 , tPB via'
J" ¡relat'na. sin las cuales Pl caldo no es bueno Sólo se abren sobre un chiffón.
Jes á Europa y Estados Unidos me han dado toda clacUl\ndo 111 liquido comienza á hervir se debe quitar la
FIG. 4 -TOILETTE NOVEDAD.
se de oportuLidad para tomar mi s ..guro en cualquie""puma que se forma y se concentrR sobre la superDe mucha fanta.sia formado de un cuerpo blusa con ra d~ ~as grandes Uompañlas del Mundo, cou gusto le
ficifl y nada más entonces es cuando se pone sal al
mamhesto que en mi creencia el 11 .. guro eobr" la vicRldo. pues antes producida ~obre la carue t I mismo plastrón Y yockeys, y falda lisa á grandes pliegues. da t?ma l_a forma ?ª una protección, no sólo para mi
FIG, 5.-FICIIÚ Y MANTILLA MUY ELEGANTES.
ff ....r•to \Jll6 la ebullición prematura.
familia, amo también para mi11 bient&gt;s y negocios que
El sabio químico Liebig, que no desdeñó ocuparse
pe muselina de sfda en volantes capr1chosGe, la tengo entre manos, los que no qu..darán sin fondos
011 cuebtiones de cocina, imaginó un medio de prepaprimera y la Pegunda del mbmo estilo cayendo en vo- C?n q~e seguir activándolos si !11~ faltase m1 ..er onal
1·ar un t'xcelente caldo. Consiste é,te en no emplear lantes ondulados sobre la cabeza.
dirPCCiÓn.
.
r
~
bino filete de carne, de@provisto de tendones y apoRespe1:to á haber elegido "LA MUTUA," mi personal
FIG, 6.-JACQUETTB NUEVO ESTILO,
u ·m rósis, y reducido á picadillo muy fino E11te se poconocimiento de sus inmensos recur8os con ¡ 08 cuali" t'll1 agua fria y se coce lentamente habta la ebulli. Esta jacquette, en paño negro está incrustada de les cuenta pa_ra c~mplir sus (Jb,igaclon~s, Eus métoc1ó1; entonees ª" quita la espumR y 11e sala, no sólo ricos bordados en satin y pasamanería; se distlngu 6 dos de orgamzac1ón y lo~ planee atractl vos dti segucou .al común (cloruro de sodio) Pino también eon por un alto volanta en forma,
ros que ofrec~ son tales, que á mi juicio no admicloruro de potasio, que Liebig ha encontrado en ab un- FIG. 7-TRAJES PAR~ NIÑAS DBl 12 l 14 AÑOS y DE 6 j_ 8, ten competencia.
uaL cia en las masu musculares del hombre
En concusión le manifiesto que mi intención es auEl primero se compone de una jaquette sastre en
E.te proceder de Liebig present_a el inconveniente
mentar
el seguro sobre mi vida t&gt;n esta Compañia
cheviot
de
buena
calidad.
guarnecida
de
galonee
mide que 1'11 picadillo de carne no puede utilizarse desdentro de J)'0C.) tiempo, y tend. é muclto placer entra1-&gt;ue1:1 ce mo alimento, pues ~ueda reducido al estado litares con forro de polonesa
t
ar cun usted este .uunto.
El segundo es un gran abrigo en tartán escocés
ue esp 0 rto. Téngase sin embargo en cuenta, que aún
Soy de Ud. afmo. y atto. S. S,
haciendo PI caldo con poetas de vaca para que el ll- con una pelerlna ornada de un volante en forma
Y
l1111du ;;ea bueno, la .:une ha de quedar muy seca y botones fantasía.
Firmado.- C. Eisenmann.

Acerca del se[llro sobre la Vida en "LA MUTUA"

iQué es la mujer!
"GeográficamentP" considerada, es una catarata
que como la del Niágua•. n9a asusta y nos atrae ai
contemplarla.
11
Astronómlcamente11 es un astro encantador, rodt"ado como Saturno. de un anillo de oro que g1r11 en
una órbita muy limitada.
11
Ffsicamente" es un término metálico qu11 se dilata
al calor del orgullo ó vanidad
11
Politicamente11 es el Poder Legislativo que se imp~ne al Eiecutivo, y el partido constante de oposi•
c1ón.

EL MUNDO

Flg 7 -Trajes para niffas de 12 á 14 ail
yde64~
os

�EL MUNDO

380

Domtngo 13 de Noviembre de 1898

j&gt;

Flg. 10.-Toqueta Fantasfa.

Fig. 11.-Sombrero Tourlsta.

Flg. 12.- T oca Mariposa.

TOMO 11

•

NUMERO 21

.MEXICO,~ OVIEMBRE 20 DE 1898

•

Illmo. Seftor Dr. Don Pedro Loza y Pardavé, Arzobispo de Guadalajara.
t

Fig. 13. Capa elegante.

Fig.14 -&lt;Jasac6n paradawa

Fig. 1~.-Cnpa para señorita.

el dfa 1~ del actual.

(Fot. de Luperclo.--Guadale.jara.}

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Baile infantil</name>
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        <name>Estudiantes Alemania</name>
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                    <text>Domingo 30 de Octubre de 1898.

.1!:LMUNDO

3i8
ser empujados por los palpos de loe de atrás, hasta los
Jl!áS ancia?,OS, que cuent,.n ya ocho días de i.xlstenci11., todos iban dando ....1uestras del mayor regocijo á
celebrar d sacro~anto vinculo de los dos desposados
en un templo tan gracioPo como digno de la pareja
era ur.aconchita"de una {isa muerta en una tempestad'
pero caai al término del camino tropiezan con los arre'.
batados movimientos de la agonizante mosca ... ¡y chicos y grande~! y machos y hem])ra~ huyen desolados
unos á gtrnrecerseen un grano de arena, y otros y en•
tre ellos Jo¡¡ novios á escondene entre las radiculas
de la pontederia; pero ¡oll dolor! la novia, impresionada por tantos y tau ine•perados acontecimientos, brincaba torpt&gt;mente y al buijcar la salvación en la enraizada, quedó pre¡,a ~llJtre los cinco ramúnculos de u1.1a
ramita color de esmeralda; á poco estos bracitos se
abrieron de nuevo, y exánime rodó la despoFada hasta el fondo de la arena ...... ¡llabia sido estrangulada
por nna llidral
ARNIJLF'O.

NUESTROS GR.i.BA.DOS.
FIG. 1.-GRAN CAPA DE ESTAC'IÓN.
Oe terciopelo. redonda. con cuello reina corriente
doubleé de piel y triple orla de volantes de piel de un
enc1i.ntador ePtilo. li:~ta capa flS dP la casa francesa
de Révlllon y llama la atención en Par is.
.
FIG. 2.-SOMBRERO ~IAHDFN,
Ee de fieltro, completamente redondo, con la falda
levantada hacia la izquierda Una draperia de raso
negro: enredada g,acio11amente á la copa y uu penacho de pluma constituye todo el adorno.
FIG, 3 · SOMB~ERII FANTASÍA
Una gran draperia de tul alternado con ros11s y fo.
llajes en caprichosa forma. constituye el adorno de
este sombrero, cuyas dos alas se levantan graciosamente á igual altura.
FIG 4 -TOQIJETA PARA DAMA.
Es de tul, alternada con un gran penacllo "ilusión"

y una serie de fruncidos que forman el cuerpo de la
toca, abriéndola por completo.
FIG. 5 -JACQUET BOLERO.
Es de paño de damas asargado, redondo y abierto
sobre el cuerpo blusa, con doble solapa y orlado de
cinta blanca de seda. Manga ligeremente arullonada.
FJG 6 -TOIL'RTTBI DE CASA PARA DAMA,
De una elegante originalidad; cuerpo blusa abierto
en picos sobre un plastrón plissé bordado. Mangas á
gran bordado y falda. alternada de mucho primor.
FJGS 7 y 8 -TRAJES PARA .NIÑAS DE 9 Á 11 AÑOS.
Damos bajo estos dos números dos trajes para niñas, de mucho gueto y elegancia, forma el primero
de estilo sastre un jacquet de forma. recta, abierto
sobre una camisola de punto de seda á rayas. Solapa
ancha figurando una especie de yoke ornado, afi como la falda de ancha. cinta angulada de muy bonito
efecto
FlGS 9. 10, 11 12 y 13.-TRAJES PARA NIÑOS,
Damos una c.impleta. colección de ~rajecitos para
niños de forma nueva y elegante, llamando especialmente la atención sobre el modelo marinero figura
9, d trajeclto de sarga pliesé figura 10, con yakecito
muy elegante y el paletot figura 12 de muclla fantasía con un gran tablero y yockeye ligeros.
FJG 14 -TOILETTE ELFlGANTE.
Gran falda moireé á guias, muy vistosa. Cuerpo
blusa de muse ina con un gran :voke y un plastrón
circular de mucho efecto. Un gran lazo de tul orna
el lado izquierdo .
FIG. 15,-BLUSA FANTASÍA,
De sarga de seda bordada, con solapas doubleé
de tafetas y grandes guias de seda bordadas en gran
relieve á dnecba é izquierda.
FIG. 16.-TOILETTE DE GUIPURE
Para tertulia ó calle, mostrando al frente una ligera esclavina, qu11 atrás se revuelve en una gran aplicación triangular de dibujo exótico. Basquiña hecha
también de una draperia bordada en extraño estilo.
Un gnn lazo de seda acordonada ciñe el talle y cae
hacia atrás en grandes bandas unidas en un moño
gracioso.

EL PAGO DEL SEGURO DEL GE:NER!L

CARLOS DIEZ GUTIERREZ,
Ex-Gobernador del Esta.do de Sa.n Luis Potosí.
Timbres por valor de ::¡;12.16 cs. debidamente cancelados.
Recibi de 11The Mutual Life Insurance Company of
New York" la suma de (812.147') doce mil cien•

TOMOll

to cuarenta. y siete pesos, plata mexicana.,
as!: $10,000 00 suma asegurada y$~ 147 20 por premios

•

NUMBBO 19

MEXICO, ?iiiOVIKMBRE 6 DE 1898

devueltos, en pago total de cuantos derechos se derivan de la póliza número !:00,772 bajo la cual y á mi
favor estuvo asegurado mi finado eoposo, Señor General Don
OA.RLOS DIEZ GUTIERREZ,
y para la debida constancia en mi carácter de beneficiaria nombrada eu la pól,za, extiendo el presente re•
cibo en la misma 1,óliza que se devuelve á la Compa•
ñla para su cancefación en s..n Luis Potosi, á once de
Octubre de mil ochocientos noventa y ocho.
Firmado: 'Mercedes B. de Diez Gntiérrez.

Un timbre de $050 cs. debidamente cancelado.
Antonio de P. Nit:to, Escribano Publico.
Certifico: que la firma que antecede es de el puño
y letra de la Sra. Doña Mercedes B de Diez Gutié·
rrez, quien la ha pu11sto en mi presencia. v dicho ser
la ,aisma que ac•,stumbra en 10dos sus n"egocios. En
comprobación de lo cual siento la presente en San
Luis Potosi á once de Octubre de mil ocllocientos no•
venta y ocllo.
·
Firmado: Antonio de P. Nieto.-Rúbrica.
El General Don Carlos Diez Gutiérrez tuvo la previsión de tomar en "La Mut11a,11 Compañia de Seguros
sobre la vida, deNueva York, una póliza deDIEZMIL
PESOS con devoluci.'m de premios. De manera, como
consta en la presente, su familia fué beneficiada con
esta suma y recibió también los premios que babia
depositado el Genera Diez Gutiérrez en la Compañia

•.

-!I

.It

:

-

1
¡11¡

!\

·•"~·:·-, .

EL SR. GENERAL DIAZ EN EL FESTIVAL DE CARIDAD.
(lostantáoea tomad" para El At,mdo.)

Flg. 1:i-Bl~-:a fantasta. Flg, 16.-Toilette de guJpu.re.

�Domingo 6 de Noviembre de 1898.

11:LMUNDO

350

LASEMANA.
No hace muchcs aftos, un grupo juvenil, movido de patriótico entusiasm1.,, fué en romería al
Monte de las Cruces y al pié del monumento que
recuerda la victoria memorable de los independientes sobre las fuerzas del cruel Trujillo,-un
monumento que harmoniza su austera sencillez
con la grandiosidad del bosque sagrado,-dejó la
ofrenda de un pi11doso recuerdo.
Patética conmemoración! Los jóvenes, los adclescentes más bien, llevaban todavía potente en
el espíritu esa clásica arrC'gancia de los selecto.;
y dcl?s idealistas para quienes la vida es epope•
ya y sólo conocen el tipo humano á través de las
severas cláusulas de Tito Livic.
Para ellos, aquel lugar sagrado, era santuario
misterioso, accesible sólo á los creyentes, á los
que se purifican en el agua lustral de las grandes
ideas humanitarias;-creían que la Patria aparecía allí en su radiante glorificación y poresofueron á oficiar en donde todo culto es grandioso,
en la soledad arrullada por el eterno murmullo
de las frondas.
Mas he aquí que una turba de seres aherrojados aún por la ignorancia y el instinto, manchan
el sitio consagrado por la Patria al heroísmo con
la sangre de brutal asesinato.
El aniversario de la batalla de las Cruces, fué
A su vez una batalla en la que pelearon odios
mezquinos incitados por la embriaguez,-ese velo que hace más obscura la noche en que vive el
bajo pueblo indígena, la existencia miserable
de una raza sin esperanzas de redención por el
progreso.

,,.,,

Vedla si nó el día de muertos en las práctic11s
de su culto á los antepasados. No comprende los
ritos del catolicismo, religión de la que es el indio adepto nominal como es nominalmente beneficiario de los derechos que le otorgan la cultura
de la época y nu&lt;Jstras instituciones.
En esos cerebros primitivos no cabe la concepción de la vida supraterrestre que constituye la
esencia de las religiones superiores,-un cielo y
un infoirno; goces y pertas inmateriales, distintas
de las que experimentall los vivob en la tierra.
Los difuntos comen, beben, se embriagan y riften como lo hacían en vida, y sus deudos no encuentran medio mejor de celebrar el día consagrado álos desaparecidos que servirles el banquete copioso y el licor que era su delicia, proporcionarles la baraja y aún armas para reftir.
La clase popular lleva á las necrópolis con sus
barracas y su completa instalación de fondas y
tabernas, el humor bullanguero, alegre, desordenado, y los excesos orgiáticos de una verbena.
Repugnante vecindad la de eeos festejadores
que profanan la muerte para los espíritus delicados que visitan la tumba de sus muertos, regándolas de flores simbólicas y de lágrims.s.

,,,.,,

. A medida'que avanzanlos siglos pertenecemos
más á los que fueron, y en todos nuestrr s actqs
sentimos la ligadura que nos sujeta á su misterioso dominio.
El porvenir se elabora secretamente, preparando inesperadas maravillas bajo el influjo del pasado.
Ascendientee, héroes, sabios y poetas ¡qué inme-nso rumor de voces elocuentes habla en nosotros y nos impele á seguir un ide8l, á resolver
un problema, a completar una. obra interrumpida por la muerte!
La solidaridad entre los muertos y los que viven es perenne, y mayor la a~ción de aquellos
en los acontecimientos, así en los vulgares é insignificantes como en los que transcienden á toda
una épcctt. Jesús conforta con su ejemplo á millones de mártires; Platón ilumina el intelecto de
la humanidad y Shakespearepuebla de tipos eternos la fantasía.
,.,;

El día de muertos, con ilU sol pálido y triste y
su bruma fría, toca nuestro corazón dormido,
despertirndo en él lo que fué. Y ese calor de afectos que sentimos un tiempo vivaz, y á todas ho•
ras presente, en este mismo hogar que abriga á
los que quedan, junto á la cuna vacía y el sillón
abandonado, nos hace pensar en la frialdad del
sepulcrv.

Becquer lo dice en la dulce ternura de sus
verses,
¡Qué tristes y solos
se quedan los muertos!
Gracias á que los sauces agitan sus ramas Y
los pájaros anidan y cantan en las copas, las
tumbas no están del todo abandonadas por la
vid11.
Nuestro amor no queda satisfecho con las cinerarias- que. llevamos al campcs:1.nto, ni con la
memoria de los muertos querido~: sentimos como
un remordimiento de vivir, de ser felices, al
agruparnos en torno de la mesa pa~a beber el v~no que tiembla fln las copas y la mirada que bn•
lla en los ojos amados.
No 1011 olvidttmos, no podemos olvidar á nuestr0s muertos.
¡Qué tristes estarán en la soledad de su tumba!

"""

Las noticias que llegan de Monterrey,-más
tranquilizadoras cada día,-indican cuán fácilmente prevalecen inmotivadas alarmas en el pueblo.
La multitud dominada por una preocupación
procede en todos sus actos de una manera ilógica, se ciega y se enfurece, se entusiasma y se
amedrenta por causas fútiles y á veces imaginarias.
Que cu11lquiera levante la voz y le diga cuando
padece hambre: «los comerciantes tienen víveres
y no quieren venderlos,» se arrojará furiosa y
saqueará almacenes y dará muerte á los supuestos enemigos del pueblo, sin examinar previamente si el acusador dice ó no h verdad.
Un quídam dice á ese mismo pueblo amenaza•
do por una epidemia: 11 los ruédicos envenenan á
los enfermos, 11 y la frase correrá de boca en bo·
ca; algunos pretenderán haber visto á los doc.ores en coPciliábulo para preparar el crimen; otros
de buena fe creerán que presenciaron una misteriosa maniobra del médico, tras de la cual el
enferuio murió súbitamente, y hasta habrá quien
atestigüe revelaciones de alguno de lvs inculpados.
En vano se demostrará la imposibilidad moral de eses hechGS imaginarios: todos los medios
racionales de persuación serán ineficaces. La
creencia 1.1bsurda n~ se desvanece con demostraciones¡ para destruirla es preciso apelar á los
mismos medios que lo engendraron.
Los historiadore!$ hablan de estos casos típicos
de demencia colectiva, momentánea ó duradera,
que produce toda agitación social. Un transeunte encuentra una multitud amotinada en las calles
de París, y alguien lo señala con el dedo diciendo: "ese es un traidor;" la furia popular se apodera del desdichado y lo abofetea y lo arrastra para colgarlo de una linterna: la víctima
tiembla, implora piedad, y cuando todo está perdido para él, grita otro amotinado 11 es un cobarde y no puede ser tirano del pueblo." La decoración cambia y el furor se convierte en hilaridad;
los mismos que iban á matarlo se ríen de él; pero
en ese momento el que iba á ser ajusticiado se
encara á la plebe y le habla de sus apiniones, de
eu vida consagrad'\ á la causa pública, y todos,
sin excepción, aplauden y lo llevan en triunfo
como á un heroe.
Así es el pueblo cuando nada refrena sus impulsos. Ya veremos cómo al desaparecer el pánico, los médicos á quienes una multitud estulta
deelaró criminales, serán objeto de veneración
por su meritísima conducta humanitaria.

,,,.,,
En el coliseo de Vitrgara celebró el Club Dramátic'O una velada, como acostumbra hacerlo periódicamente, y e$ta vez ofreció un doble atractivo, pues además de poner en escena una obra
de autor mexicano, la nueva creación dramática
se desarrolla en los brumosos tiempos que precedieron á 111 conquista ibera, en plena época de
civilización autóctona.
La obra, qpe idealiza á Netzahualcoyotl, el
poeta rey, fué bien recibida, tanto por su originalidad, cuanto por la discreción con que está
tratado el tema.
Aunque 11\ época á que se refiere es bastante
pintorerna, h11y que dudar no obstante, que alguna vez tengamos una Salambo azteca.

DICK.

¡Jolitica Qitntral.
RESUMEN.-La retLr:1da de Marehand y el eonfl.leto
rranc,-brltántco -Preparativos bMleos. -Temores
de una gra'.l eonnagracl611. - Ou los de pueblos Yeom ·
petene:as de razas. -Eslavos y sajones. -En Orlente
y en Occldent~ -Las eooferenelas de Parls.-Rumores contr11dletorlos. - La posesión de Fl'.lplnas. -La
ley del más fuerte Vre vlctlsl-Conelusl6n.
No ha bastado la salida del comandante Ma:chand rumbo AParís, álaque se da la sigr..ificación
de una retirada, para serenar el horizonte político
donde se ciernen obscuros nubarrones de guerra.
El conflicto anglo-francés permanece todavia en
pie, y prueba de ello son lvs muvimientos_y actividad que se obsP-rvan en los arsenales y astilleros de
la Gran Bretafta, la evolución de sus escuadras
en el Atlántico, en el Pacífico, en los mares de
China y oo el Mediterráneo. Por todas partes se
nota febril ansiedad y se siguen con interés los
cambios más insignificantes efectuados en las ·escuadras inglesas que resguardan todoslosmares.
Prepáranse en Davenport las unidades más poderosas de la marina inglesa, para concentrarse
en Gibraltar y vigilar desde allí Argelia y Túnez;
reciben órdenes de conce_ntrarse en Jamaica y
eu las Barbadas, los dispersos elementos que
constituyen la escuadra del Atlántico; en Victoria se reunen cruceros y caftone1 os, para dirigirse á Tahití y amenazar las islas de la. Sociedad.
Si todos estos preparativos indican un movimiento hostílcontralas di vasas colonilis francesas, que
en un momento dado pudieran ser atacadas, sábese que en Wey-Hay-Wey, Che-Foo y HongKong, se hallan listos para zarpar los buques
británicos con calderas encendidas y bien pro,
vistos de municione 1, en tanto que en Puerto Arturo, la escuadra rusa se prepara también á movimientos desconocidos.

***
¿Qué viento de muerte agita los espíritus? ¿Qué
soplo fatídico cruza por los horizontes europeos,
exaltando los ánimos, despertando viejas rivalidades, sembrando odios y agitando inextint'ls ambiciones? ¿Qué sombra de muerte cae sobre los
gabinetes, ofusca A los soberanos de la tierra y
estremece A los pueblos que parecen prepararse
á una lucha gigantesca? Como contestando á la
iniciativa del emperador Nicolás II, que apenas
hace dos meses predicaba la paz y la concordia
á las naciones de la tierra, como contestando con
fermentaciones de venganza y explosiones de
aborrecimientos mutuos, así se hallan los encargados de dirigir á los pueblos por el camino del
bien, lejos, muy lejos de la concordia que recomendaba el autócrata moscovita.
No es la posesión de un palmo de terreno en
el valle del Nilo Superior; no es el dominio sobre
un grupo de tribus nómadas del Sudan, lo que
ha podido ocasionar la exaltación en estos momentos y los grandes preparativos bélicos entre
Francia é Inglaterra; después de las continuadas
notas diplomáticas, despuás de la publicación
del «Libro Azul» por l¡¡, Gran Bretaña y del« Li•
bro Amarillo» por Francia, después de la retira.da real ó -fingida de Marchand y del aplazamiento de la cuestión egipcia para mejor oportunidad,
hay que pensar que alguna otra circunstancia, de
la que todavía no nos dan cuenta los cablegramas, ha venido á agriar los ánimos y á excitar las
voluntades, para que, cuando todos esperaban
una solución decorosa para las dos potencias que
se disputan con mejor ó peor derecho el repartimiento de los despojos de los vencidos dervises,
se encuentren, más que antes, á purito de un rompimiento.

***

No hace muchos días que el ministro alemán en
Pekín propuso á los embajadores extranjeros se
tomara posesión. en nombre de las potencias europeas, del ferrocarril de Tien-Tzin para que en un
momento dado pudieran ttcudir las fuerzas de sus
nacionales á defender las embajadas y los inte·
reses respectivos, caso de cualquier motín ó levantamiento contra los cristianos.
Rumórase ahora, que, aprovechando Rusia la excit~ción producida por la cuestión egipcia y la exaltación del espíritu británico contra Francia, trata
de~ar un paso más en territorio chino, pasando por
encima de los intereses británicos adelantando
siempre en su influencia desmedid~ y dando ur:
nuevo golpe á Inglaterra en el extremo Orient• ,

Domlngo 6 de Novfombre de 1898,

Verdadero 6 falso, este rumor sí explica satiofactoriamente á qué obedecen el movimiento y la
actividad inusitaaos que se cbservan en las escuadras y en los puertos de Inglaterra y sus colonias; sí se comprende de ese modo, por qué al
conflicto anglo--francé3 pueda substituirse el siempre amenazante conflicto anglo-ruso, aplazado
por un momento pero no resuelto, después de la
determinación muy vaga de las esferas de influencia ,respectivas sobre China, acordadas últimamente entre los gabinetes de Londres y San
Petersburgo.

***
Si deFgraciadamente el siglo que acaba ha de
tener las postrimerías sangrientas y ha de terminar con una conflagracil'.in universal, comparable
á la que presenció en llU nacimiento durante las
guerras del Consulado y el Imperio, ·turible será el choque entre las potencias europeas, formidable será la catástrofe que cambie el mapa de
Europa, disputAndose su dominio las razas eslava
y anglo--sajona.
·
Son de tal importancia, tienen transcendencia
tanta los nuevos problemas internacionales y las
disputas nuevas entre los p.oderosos de la tierra;
tienen tanto interés los futuros conflictos y las
rivltlidades nacidas entre los grandes pueblos, ansiando siempre nuevas tierras, buseando nuevos
mercados y requiriendo nuevas fuentes de riqueza por todas partes, que se empequeftecen ante
su consideración las viejas rivalidades, los antiguos odios que armaron á Alemania y la constituyeron en un imperio milit11r, é hicieron de la
República Francesa el pueblo siempre preparado
y con ~l arma al brazo, para volat en pos de la
revancha. ¿Qué significan los odios de dos naciones frente á los odios de dos razas? ¿Qué son la
com!:5etencia de dos países frente á la competencia de dos grupos humanos, uno de los cuales representa en su territorio la séptima parte ae la
tierra, y el otro tiene esparcidos sus súbditos y
sus factorías en toda la redondez del mundo?
El desquite que ha anhelado Francia hace cerca de treinta alios pudo ocasionar una guerra
más ó menos limitada. Para conservar la paz,
Alemania hizo la formidable triple alianza.
Después de largos trabajos y diversos tanteos,
Francia logró constituir su alianza con Rusia, para poder desafiar á su enemigo. Frente á frente
los pueblos aliados, se han contemplado de hito
en hito, sin atreverse ninguno á desenvainar la
espada, por no atraer sobre sí la tremenda responsabilidad de una guerra europea. Pero el eslavismo ha avanzado lenta y seguramente en su
camino de expansión¡ sin que nadie lo haya podido detener, ha ensanchado sus dominios, avanzando scbre el Mar Negro y sobre el Caspio, y
por fin, ha tropezado en sus inmensos territorios
de Asia con las posesiones británicas, en sus territorios europeos con el baluarte de Alemania y
de Austria, que aún tienen en su poder pueblos
eslavos.
La lucha no es de ahora, la competencia es secular. Si en el momento no estalla el confEcto, se
aplazará para más tarde; pero el desafío está lanzado entre eslavos y sajones: los dos se disputan
la posesión del predominio en Oriente y Oecidente.
¿Cuáles serán los pueblos que gravitarán en rededor de esos centros, y de qué modo se formarán las alianzas cuando estalle la contienda armada? Imposible definirlo, porque son muchos y diversos los intereses que tienen que dirimirse.
Tal vez para entonces tome parte y se siente entre
las potencias de primer órden, hasta la Unión
Americana qi:.e, después de la guerra con E;;paña,
ha inscrito su nombre en el catálogo de las potencias marítimas.
*

**

Vana fué la resistencia que opusieron los comisionados espaftoles en las conferencias de París, á las exigencias americanas, en cuanto se refería al asunto de las Antillas. Por boca de sus
representantes había declarado el gobierno de
Washington que no reconocería ni tomaría á au
cargo la deuda de Cuba, sino en aquella parte
que se ligara directamente con las ciudades antillanas, y á lo que parece han tenido que ceder
los enviados de su Católica Magestad. Pero al
anuncio de que los Estados Unidos pretenden para sí la soberanía completa sobre todo el archi•
piél¡¡go filipino, han circulado las versiones más
contradictorias.

351

EL MUNDO

Aseguran algunos, que este solo anuncio servirá para que terminen de modo inesperado todas
las negociaciones de paz; q ne en con:1ecuencia, se
renovarán las hostilidades, y una poderosa escuadra americana zarpará desde luego rumbo á
las costas espaiiolas. Dicen otros, que el presidente del consejo de ministros en el gobierno de
Españ.a luchará cuanto put:da, por medio de los
enviados en París, por alcanzar compensaciones
pecuniarias y el reconociinmto de lrt deudl\ de
Filipinas, en !a imposibilidad de oponerse á las
pretensiones americanas. Hay quienes anuncian
la retirada inmediata del Sr. Montero Ríos y sus
colegas; mientras que predicen otros la sumisión
completa de los comisionados españoles a cuanto pretenden los vencedores.

***

Difíc.il sería para Espafta, en las actuales c'.r-

cunstancias, querer oponerse por la violencia A
las condiciones impu'3stas por el vencedor. Podrá
haber disención Robre los artículos del Protocolo
que sirven de base Al traLado de P&gt;\Z definitivo;.
podrán encenderse discusiones más ó menos luminosas y esgrimirse todas las armas retóricas
recogida;; en el arsenal de la dialéctica por los diplomáticos españoles; pero enfrent1 de esos juegos artificiosos de la palabra, está. la inflexible
línea recta á que se han sujetado !fr. D11y y sus
colegas, s~gun las instrucciones recibidas del presidente McKinley. No cejaron ni un punto en la
cuestión de la deuda cuoana, y si es verdad que han
pedido la posesión de las Filipinas, probablemente tampoco cejarán y se manifestarán dispuestos,
antes que á ceder, á comenzar de nuevo las hos•
talidades, que tendrían por campo de acción, ya
no las aguas de Cuba 11 i el territorio de la gran
Antilla que está á medlas en su poder, sino tal
vez los puertos y las plazas muítimas españolas,
á donde probablemente se dirigirían las escuadras
de Sampson y de Schley, con la seguridad de n.o
encontrar la resistencia de una escuadra enemiga.
¿De qué podrían servir en este caso las protestas del gL&gt;bierno e;;paftol por R.nte la!f potencias
europeas? Europa que contempló indiferente cómo
se desarrollaba el drama. hispano--americano, sin
dar seftales de intervención, más allá de las ma•
nifestaciones de platónica simpatía hechas por algunos órganos de la opinión, quedaría otra vez impávida ante la renovación del conflicto. Harto
tiene que ucuparse en sus asuntos pr,:ipios y en
sus dificultades interiores, harto tiene en que pensar para curarse de las desventuras del débil.
Triste es pensarlo, pero hoy como ayer, el
vencido tiene que sujetarse á la ley impuesta por
el vencedor.

X.X.X.
Noviembre 3 de 1898.

de
ROMA.
¡Qué mal hizo el municipio romauo al m1111cbr destruir las ruinas de los baños deD'oclecianol Perola razón que tuvo f:J.é poderoshima en estos tiempos mo•
dernos: el emper.ador d-e Altlilla"Aia hacia en 1888 su
primera visita á su regio aliado Humberto, y el municipio de la capital d..l reino temió enge11drar en el
augusto hué~ped una impresión desagradable, si lo
primero quo se ofrecla A su vista era una mole de piedra negruzca v ca, comida que proyectaba su sombra
secular sobre ia frescura cie los muros de la estación
y muy cerca d'll monumento que conmemora el fracaso del modernfl Lacio en sus empresas conquistadoras.

No sé cómo habrá quedado la plaza después de escombrada, ni quiero saberlo; pláceme conservar la
impresión imperecedera que recibí al entrar a Roma y que guardo fresca a pesar de que entonces nri
eaplritu sólo presentla las emociones de la beHeza.
Hace v11rias h...-11s qu11 el ferrocarril, ese monstruo
de hierro con entraiias de hie1·ro. ha venidJ atl'aveean•
do campiñas sagradu. Sus r~ils están clavado~ en
tierra santa que, al ser removida para el levantamiento de las terraplenea, entregó á sus verilugos mil tesoros de arte y mil secretos histórico@. Desde que entramos al valle del Tiber, el eaplritu se siente espo•
leado por las recordaciones de los gloriosos tiempos
idos y · todo el· paisaje exhala una queja tristJsima,
una 'queja que parte de las _entrañas de sus ondulaciones volcé.nicas y vibra en el ram1tje de sus oliva•
res y azota las ventanilla.s del tren con el empuje de
las rimas latinas. El río serpEllltea eu armóni1as curvas cortando con la aridez de su légamo pedregoso
-i~stimonio dtt aquellas aeoladoras inundacionesla matizada verdura de los campos, A trechos mués•

trase la !il•r eta dentada del monte de San Orestes.
del antiguo Soractt,s, lnmtlnso bloque calt:á, eo que
sirvió d-, plldestal á. un templo de Apolo, y que cantó
Horaclo.
Vides ut alta stet nive candidum Soracte,

y que cantó Virgilio:
Summi deum sancti custos Soractis .A.pollo!

El conductor, menos clásico, anuncia la estación ~e
Borghetto, con parada y fouda Hay sin embargo u~a
penFadón deliciosa: beber el mismo vino de las 1nismas uvas ....
A la derecha, un castillo en ruinas. de pieara rojiza y torres tr~angula.res, mitad t1;1mplo y mit11d forta•
leza, con un campanario y un puente levadizo. A la
izquierda, sobre lll Tiber el ancho Ponte Fdice, cc,nstruido por Augusto y restaurado por S1x10 Quinto, y
cien veces cruzado por las legiones de lus Césares,
-por aquellas legiones acerada11 y bravla@ de esos
Ceda res apolineos,-y por las caravanas de los Papas,
-por esa&amp; purpuradas y muelles caravanas de aque•
llos Papas apocallpticos.
Sigue el ferroc11rril, y á lo lejos, entre el ob~curo
verdor de los proffcuos montes de olivos, blanquean
las casucas de un lugarejo abondonado, no mu_y did•
tant" d-,1 claro que sobre los mismos montils forma el
emplazamiento de Civitta-Caijtellana. Es Rignano, al
pié d"'l .Soractea; .alJi .nacieron dos tipos esencialmente romanoR, dos completas encarnaciones de sus épo•
cae: Julio C.isar el estoico y Lucrecia Borgia la ramilra.
El terreno Pe occidenta más y más, y los oliveros,
cargados de frutos, acarician la cóncava techumbre
de los vagones
E6t11mos en la Sabina, terra oleum ferens, que dió
mujeres á los romanos, mujere8 que rueron tomadas
por la futtrza con viriles energias y en cuyos flancos
si' labró el advenimiento de la futura raza vencedora.
Muy cerca de los rieles, á ambos lados, yacen fragmentos de piedra puerilmente labrados; el suelo está.
surcado de extraños cimiento8, la yerba se escapa de
las grietas de una vieja muralla, invade los cantos en•
mohecidos y brota flo;·es nuevas sobre las ruinas ¿Qué
iecuerdo vaga por alfü ...... Alli fué Curae, la patria
de Numa Pompilio ..... .
Sigue el Tiber murmurando su eterna canción, é.
la derecha del camino.
1.Jh! los murmullos de los rios! Los ríos, esas venas
pletóricas de la madre Tierra, cc,nservan en sus pulimentados cauces la crónica de los pueblos, y es un
h"cbo que sus aguas, eternamente 11uev11s, la cantan
al claro de la luua ó al beso dorado del sol. Los rios,
como los hombres, brotan de quién s11be 4ué ignotos
orígenes, pero desiguales; los rios, mád que 1011 hom•
bree, tienen el cuño de la raza, y corr-,n, corren, corren no importa á donde, llevando en los reflejos de
sus ltofas un girón de a1olengo que nunca podrá.a
manchar las profan-as abluciones que se dectúan en
sus orillas, aún cuando ellas pretendan precipitar en
sus aguas las incoloras fusiones de la moderna geo¡crafia politica. El Rhin siempre ha sido y será por
siempre teutón, como húngaro al Danubio y romano
el Tlber. Los rios murmuran sirmprn canciones propias y la canción del Tiber-10h, Vlrgilio, Horncio,
Cice-.ón, Liviol-tiene todala harmónica redondez de
la lengua madre, y en sus a~uas ,•liluido floh el opulento plumón del alma latina, con su doble aju11te
magnifico de liras y de epopeyas.
De pronto el carril torna forzadamente y se desou~
bren monumentos que arrancan el espiritu de lus viejos recuerdos de la Roma pagana, para engo1farlo en
plena Roma pontificia primero, y para recordule á
la Roma flamante y unitaria despu~s. En ef¡,cto, esa
villa que á guisa de perdurable centinela, parece columbrar la escarpada !J. nura desde lo alto de su
asiento, para resguardar los cascados patrimonios del
sumo obippo romano, fué la de los Orsini, señores pa·
tricios de muy hi•tórica alcurnia, y pl'lrtenece hoy á
los prlncipes de Piombino, no menos hrill11nte11 próceres de la corte vaticana. Asiéntase la 'Villa en pertenencias de Monte Rotendo, vieja heredad de una r.11
za extinguida, y napoleónicamente convertida, más
tardt&gt;, en envidiable ducado para los br'. vos .Ponill•
tow~ki. Ali!, hace seis lustros,elfrigio Garibaldi arrebató á las tropas francesas y pontificias un flerón pa•
ra la corona de Italia ....
Muy poco nos falta para llegar á. Roma, y vamos siguiendo la dire&lt;wión de la antig-ua tía Salara que
se extl-,ode á orillas del camino por donde va avanzando la humeante locomotora. A lo lejos, la villa Albaní (oh, sacro colegio!).
Todo nos re.,-ela que estamos ya a la puerta de una
metrópoli moderna: las multicolores banderolas ferroviarias que siembran sus tenos vivos sobre la alternada monotonia del verde (o ivos) y del gris (piedrae); las estaozuel~s rú8ticas rodeadaij d1;1 tropeles
lactiferoe; a qui y acullá, f.l.bricas de co sé qué, arrojando por sus alt~s chimeneas penachos de humo y
justificando, prosaicas y feas, el apasionado exclusivismo ruekiniano ....
Lubgo, se atraviPsa el rio Anio, afluente del Tiber
exhausto casi en épocas d~ sequia, y desenvuelve
con magestuosa lentitud su rinta de plata por Pnmedio de su lecho pedregoso ¡Oh, los leches pedregodos
d.6 la campaña dt1 Romal
A la izquierda las montañaa de la Sabi11a se rPfunden en los montes Albanos, sombreando el horizonte
con su 11lta y larga fila de árboles seculares,
El treo avanza. avanza, y repentinamente resuena.
un estrrdent'e silbido ....
Un nuevo recodo que se tuerce, un trozo de paisaje que se descubre, y luego, á la derecha, un inmenso hacinamiento de construcci0nes, como piocelazos
de sepia, coronado por un mara víhose enjambre de
torres y cúpula■. Una- de éstas, muy ancha y muy her•
mosa, sobresale por todo el cuadro y da e11. los ojos

�Domingo 6 de Noviembre de 1898

EL MtTNDO

352
con el júbilo y l1t confianza de un viejo conocido,;::my
cnnocido, á quien sin embugo no lletnos v1eto jamás.
¡El! Roma, con la cúpul4 de San Ptidro, nimbada de
oro por los últimos espl ndores del sol ponienttll
Et carril traza un vasto circuito en torno de la ciudad, como para hacer más deRellble el pronto arribe,.
El ring' se E111trecha paulatinamente, pa•amos muy
c'3rca &lt;1e la Pnrta Maggior6, rasawos e! de~portillad"
templo de Miu6rva Médica y entr1tmoJ:1 eu la estación . , .
0

***
¡,Nn PR cierto que el ánimo debe hallarse envi1elto
en deliciosa unción al Rllntirse en la vit'j I mt'trópoli
del pa¡.¡-1tni~mo, en la Ciudad Eterna, en Roma?
Iuc,,ndcieutemente t'spérase ver la es111sclón inundadit por bh,ncas parvadas dti togado11 cives y de
triu11fales legiouarios, á.vidos df-l .-s.,uch11r la• nuAvas
traidas del pais de los GaloJ:11 qui ipsa lingua Cettre

apellantur, ó bien de 11lbirrojas procesiones cardena·
licias ilumiaadas por los fulgores del oro y de las
gemas.
Pues bien 111 imprePión que Pe recibe l'S desol~dora; horriblemente at1eoladora El eFpectáculodes1e~pre. la igualdad ante el progrArn; las aduaneros uu1formadoJ:1 las máquinas t&gt;volucionando con .. normPs
pujo11 . ... los mi~mos pujos que he nido en NewYork
y e11 Parh1, en BArli11 y en Vhicago Yo bien Pé que
Psos pujoA eon 10P pujns de lit civilización, pero :por
Jov~I al llegará RoLila redonarou muy ingrat11.mente
en mis oído11.
El rlPMerado aumPnta cnando d.J cnnvoy Al' VA dAR·
cender á un gr&gt;1.nd d11 rubicundr,¡ nii11ters y niistres
envut11to~ "" amarillos carr1kij y calzlldos de piel &lt;le
coc&lt;'drílo Son ,vank•e~, que de.sde ultramar tiene1;1 alquilado algúu palacio histórico donde morarán mientras hagan 111111 adquisicio11l's de arti1tic works "n 111.11
gaL:.ri1t11 particul1tr1111, 11.,vándose la11 tel311 watJstras á

EL ORf\N FESTIVf\L,

!Jomin_go 6 de Noviembre de 1898.

¡ruisa de pavesas de gruesas cl~io_s pa~cuales, I:i,brados con primor para burlar la v1¡r1lanc1a del gobierno
ltaliitno que prohibe la e~portac!ón de cuadros y. eec·ultur,,s célllbre~. ¡También la Ciudad Eterna va s1eudo invadida por los yauktles, oh maeinro Sierra, por
esos Atilas aurífero~!
Ahora bien. al salir- de la 1111tacióµ y de~pnés dA
mirar el r:i.quirico y banal mausoleo quti recuerda laR
hecatombet&lt; Ítaliana;¡ en Abisinia. 1111ré en frtinte el
gigante muro de la11 terma~ de Dincleciano que ~oy
y11 no l'xi,ten y q11e halagabaogratame~te al viaJero
ávido d6 tlt'mpod idos. cou 11u colosal ~1Jueta. negra
que en dl'cr.-ciente dPnt.,dura, recorta ha el ePfumado ;mbient"' de 1a viPj, R()ma. al desl'mbarc~r á la
hora dA la tarde moribunda. tAh. nnncio podré p1&gt;rdo11ar tal dAstrucción al Senatu.~ Populusqup, Rornanu-~ quP fnncionó el 11ño fo8'i rlA h era woderna y
MMDCXVI de la fundación de Roma!
JUAN

SÁNCHEZ

AZCONA,

DE, Of\RIDf\D·
Expendio de dulces de la Sra. Linch de Camacho.

en la Alameda de México el día 30 de Octubre.

;.atención la esbelta Torre Eiffel1 copia reducida y

Conoci,lo@ como Ron ya del público todos In~ detalles del Bazn dti Caridad, rllprorl.ucimos ~nlo In má.s
intt\r.-eantes para d ..j.r consignado en nueHro 8"manatio un recuerdo de la brillante fiP~ta prep11rada por
el "Circulo de amigos dd Sr. Gt1n11ral D1az" en ob11equio á nuestro prim:,r Magistrado.
Mer-ece 11plau•o11 e;a agrupación por el tino con
qu11 dispuso la gran fiesta y el ,,;r Va.ll1&gt;to por el gusto arttatico de que dió pruebis tan palmariao.

gforiPtA v •e &lt;iirig-e al Norte, cond11cia al sencillo pabtllóu del "F&lt;!rrocariil," jut'go muy semt'jante al de
rui .. ta
Formaban el pequeñc pabellón elegantisimos paneaux &lt;le ~alón con p;nturas qu11 representaban t'SCenal! acuáticaR; f ~~to11e11 de vtirde follaje unian los 11xtr11mo11 d.-, t&gt;,to11 cuadros que sostenían l'll su parte su¡,eiiur el told" en forma de cono, pintado en su e:x.tt1•

***

La glorieta-central dd la Alameda quedó enteramentt' tra11formada en vaet t t'Xpo11ición donde pudo
ap:eciarsl'.l, en co1,junto y t'n dt'talltt. 111 importante
contingente que llevuon al fes.tivitl las ml'jorns familias de la sociedad mexicana.
La fuente príocipil de uuedtro prime· parque Ori·
tentaba adornod b.,1Ji~imos; en su ct111tro se debtacaba
gigantesco búcaro formado de camedores y palmas
que levantaban un soberbio penacho hal!ta toc11.r d
cit·lo raso que cubria el amplio salón dond11 fuero11 colocados los dunativos de las clas11s 11c,,modadas Stimbro1.dud eutre la supeifici11 liquida de la fueuttl ~e deA
tacabiln gallardos y henn ,sos los dif.,rent~s juegos
hidráulicJa, c.&amp;da uno rl.e .,,1011 rodeado dtt camedored y
otra8 plautas exóticas, que 11ervian dem treo A lascorrienttis de agua qne 11ubian á regular altura para
caer Juego sobre prnciosos ramillet.is de flores n ,!uralfls.
Las p:i.redes de la gran fuente P~taban 11dorn11das
en su interior _v exterio• por paneaux de heno frdt-co y
delicadas plantas entre las cual"" sobresallao las buga.mbilias azaleaH. margaritinas, malva rosas, geranios y palmas de la fortia. Trescientas sillas rodtiaban
la ful'nte.
·
Al r11dedor de la glorieta y en galeria de m!lrlera
reve,t1da de JitlnZoR de colorea r:,jo, ro11o1. v ven.le uilo, velau.ie los nunuroso:1 objetod qut1 f.Jrm 1b.rn el
Bazar.
La pequeña calzada que se desprende de 111 gran

353

~T,MUNDO

Guar.lia de honor.-B.m1beros de ciudad.
rior, á rayas gualda y blanco, y oro y blanco por dentro.
•i:n los tapetes verdes, en vez de números, figuraban 1011 nomhres de )aR principales capitales europea.: R lma. Bru.rel:1R ~hdri.i, Lóodres, Berna, Vieua y San Petersburgo

mmy. parecida á la original.

L~s sei,oras de Chavero, E,thPr Torne! rle Marte!
Beatriz Hijar dt' Cha vero y Landero &lt;le Algara y Japeñotit11s Sar.&amp;, Magdal.-na y Victoria Chavno, Car
m.-n Itur bide, Auita CuevaF, Consolación Garcla y
Lui,a LlamPdo, fueron 1as t'ncargad11s de rorrer la
rut1da. di' la fortu111t 1 siempre h1,l!til á las lindas apostadoras y ricos ci. bailaros.

La torre tiene uno:1 doce metros de altura v en sus
-cuatro costados1 en sus aristas1 en su pequei'ía. cúpu'la, por todas p~rtes habla sartas de botellas quefor•
·maban un gracioso aspecto.
Para aquellas personas que no tuvieron ocasión de
-conocer la instalación, dirtimos que se emplearon caltorcemil bote1las. La base dd la torre descansaba so•

Pabell6n de los Gobellnos.

Cuatro tiendas fueron levantada 1 al rededor de la
fuente, todas adornadas uniformemente: en el fondo
de un triángulo formado con barriles y á los costados, trofeos de banderas y escudoa nacionales, y grandes macetones de porcelana cubiertos dt1 mudgo Los
mostradores eran unos ecusssons de tela verde nilo y
rosa y en sus extremidades unas palmas de la India
y paneaux dti musgo y floree De las cuatro tiendas
partian anchas tiras de lienzo verde claro que se

Fueron encargadas del despacho de cerveza, la
Sra. Duque de Estrada y SritaA. Angela y Paz Rosete,
Luz y Lupe Villar y Dolores Cárdenas.
El pabellón de dulces de la "lmperiRl" era amplio,
en s u fondo percibianse dos gobelinos, priCJc.roP!simos que representRban escenas de la époea di,
Luis XV: estos encantos del arte fueron colocados á
uno y otro lados de un gran espejo de finisim&lt;1 luna
veneciana e·1cuadrada en marco dorado de singular

El Pab ..llón de la Banca, situado al princ1p10
de la calzada 1,1.-rid1una1 qu~ pa1ted6 la glorittapriucipo.l fi~u1ó entre l011 má, bello11 y mejor adornados.
8u obj, to-la v.-nta de ficha~ se distinu valor-Jo hacia sn uno de los mas cencurndos.
El Pitbellón na pt1qu• ño, un verdadAro &lt;'entro de
finanzas, preciosa chucheria qne con-titulan delicados y f1ni.imos obj tOJ:! d" artd tie J.,gftima procedencia a~iática.
El rl'ducido recinto guardaba hermosas filigranfs
orit'ntalti~: biombos i11rrones colosal~s, graudes abanicos de papel. farol.illos de todos tamaños y colorel:!1
uoa pdmH••sa luna bil!elada·con marco de hambú y
mimbre clar11 que hacia jut'go con 111 rt1veetim~nto de ·
la arroazón dt1l mootrt1.rl.or, 1oda construida d.- mimbr"'
v cañas dti bambú. Eu el fondo de 1-l microscópica
tiend11. aparecla e' dragón alado dtil J 1¡:óa, de anchad
fauces y relucieLtes llPcama•.
Compl- b ban el sin¡:, ular arlorno, grandes y ricos
macetones de China con pequeños arbustod &lt;le la mism• proced~ncia.
R.iciblan y caJDbiAb rn las mrinP&lt;laR. entrPgando en
FU lugar las ffrh'll! d,,rada11. 1118 \lt'ñora11 DolorPs Barrón dA Rincóu G1llardn, Carolina Cuevas de Esc.. ndón y Sara Diaz M mi~g·a de Rinron Gallardo y las
s11ñoritas Maria Rincon G&lt;Allar.to, Maria Portilla, Luisa Alcázar .v Paz G Calderón.

Ma!!'nifica in~talación fué la que hizo la Co'Tlpañíl\
Cc,rvecera de Toluca. De cerca y de lt'jos lli.wi.ba la

La exposlcl6u de labores manuales en la Glorieta Central.

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lbre un tonel de proporciones descomunales, redeado
-de otras botellas más grandes.
La fuente que corresponde a la glorletll. respectiva,
fué transformada también; el grupo de ninfas des•
-cansaba sobre vasto bu.caro de flores y plantas exóticas; al rededor habia diseminadas tres mil botellas
de diferentes tamaños, sembreadas de bouquets de ro"8as y paneaux de musgo.

untan en el centro de la glorieta, á una altura regu-

lar, formando el toldo del pabellón.
Rematando la cúpula de la Torre Eiffel, flameaba
una bandera blanca con esta inscripción: "Festival
de Caridad II Dirigieron los trabajos el Sr. Ingeniero
Enrique Cárdenas y su hermano Teófilo. No bRjaron
de tres mil pesos los gastos hechoe para levantar la
torre y los cuatro expen•lios descritos.

tallado; hacia afuera y casi en los extremos del salón.
se levantaban dos araucarias; macet~JlAS con ralma
de la India y tibores cori plantas l'xóth a,. En e interior de la tiend~ habla v ..rios ramos J11 rosas. El techo y cnbierta del mo&amp;trador eran de cretona de dibujos japoneses: 11quel e~taba sostenido por eebeltaa
columnas forradas de género rojo y f..@tón.
Al frente del despacho estuvieren las Sras. Guada-

...-..--~~~~~
C,lLLES CENTRICAS DE LA. A.LA.MEDA..

Taller de Fotografia de los Sres. Valleto y grupo de seiloritas
que lo atendieron.

Pabell6u de Sao Angel.

�354

EL MUNDO

El aspecto del salón era sencillo y de,
buen gusto; fuera de él se colocaron varias mesitas, confidentes y sillas austriacas que constantemtnte estuvieron ocupadas por 1011 numeroEos clientes.
A un lado de este puesto se levantaba
el vulador de pedales, aparato poco conocido aunque 11fecta la forma de un volantln y es movido por los mi.moa que toman asiento en las carretill11s que sostiene el grueso pié derecho del centro. Jóvenes y niños estuvieron psse11ndo constantemente y dt&gt;jaron buenos rendimientos á la Empresa.

!upe Terreros d_e Algara, Cuevas de Mier,
Cuevas de .l:'o_rttlla y Ana Schultz de A· rillaga y señoritas Anita Rubio Obregón,
Pepita Algara, Carmen Rincón Gallardo
Leonor de Mi~r, Lolita Rubio Obregón;
Guadalupe M1er. Paz Vortina Elt,11ita
Mier y Luz Cortina,
'

***

tA un lado del puesto de "La Im~erial"
estaba simado el .Pabellón Azteca. l,.l frente del ~ermoso salón se destacaba el Ca
lendario Azteca, soberbia imitación del
que se e11cue11tra en el Museo Nacional
A los 111dos de ese monumento h.1bia
plantas de nuebtra rica flora como cactus
magut-yes y plátanos; en los t&gt;Xtremo~
fueron colocaaas dos grandes deidades
aztec&amp;P, las cuales dtscan.: aban sobre
piedras de la misma procedencia.

Domingo 6 de Noviembre de 1898.

*

**

Gran fuente.-Glorieta de la A.lameda.

Entre grietas de cavernas y encuadrado
por orquide11s cactus,
trepadoras y bugambilias, se alzaba el gran
receptáculo de cristal
que encaraba varios
peces de colores En su
tapa habla colocados
numerosos rBmos de flo
res naturales. El techo
del acuario consistía en
una sencilla enramada
de heno.
LasseñorasMariaLuisaRomero Rubio de Teresa, Adela Fernández

La Tombola era un elt&gt;gRnte 11alón con
todas la11 apariencias de un almRcén de·
chuchnlas y preciosos juguetes. El teclio,
y paredes e&amp;taban cubiertos de géneros
rojos; ha bia numeroso11 esc11pars tes llenos de objetos.
E•tuvieron al frente del pabellón las llf'ñorae Maria
L de Landa y Javier&amp; B. de Landa y señoritas Maria
v Lup11 de Landa, Lupe y Jostfina de Landa y Buch,
Maria Teresa y Lolita Parada y Maria 1!.lena Echeverria.
·

*

**

Los dulces y pasteleP se vendlan en una gruta veteada de nieve, Un globo pintado de azul y blanco selevantaba en lo alto.
.::: ;
En este puesto que como tenemos dicho era artístico vendía pastelee y dulces la apreciable señora Laura Fot mento de de la Torre, acompañada de las señoritas Emilia y Laura Fischer.

*

**

Con justicia fümó la atención de todas las personas
que concurrieron á la ,\l&amp;mf'ld&amp; el tlegante. correctoy artístico puesto del Sr. D. Hipólito Uhambon quieo

DGmtngo 6 de Noviembre de 1898

laurel Y sobre el techo del puesto, se otsentaban tres enormes mariposáe multlco•
lores.
El fondo. del pueFto na un gran p aneaux fo1mado con rebozos de seda hechos
en la fábnca del Sr. Chambon
Es~e puesto ~staba a _cargo ~e la Sra. Victorino de Chambon. Mi.ría Chambon y
de Pmedo y Sntae. Trimdad Olvers. Marta Clsneros ClE&gt;ofas Olver.
Este puesto se vló muy co1;1currido porque ,a Sra. Maria Cbsmbon de Pinedo
~stu~o constantemente trabaJ11ndo en el ttlar que con dicho (, bjeto se colocó en el
mte!"1or.
Con justicia d!be mencionarse comoorlginal el puesto de li!cheria.
E~a un pequeno, J er'.' • gradable pue~to, se encontraba formado rusticsmente,
habiéndose tmpleddo en su e11nstrucc1ón tronco@ de árbolts recién cortados y el
fondo del pJebto cc,mo el mostrador, estaban piLtados al temple figurando madera.
En este puesto. expe1;t_dia queso, lech .. nat11 mantequilla y cuajada la Sra JJes·
ternes y su graciosa h1Ja.
'
'
·

'ºª

*

J
puestoR muy simpátic~s fueron otu;ados por las alumnas del Hoepicio,
En uno se coloc_aro~ loe teJ1dos, las medias, calcetines.v otros objet..,s, y en el c,tro
s~ velan la~ ~aqumartHS en que la11 al~mnas trabajaban incesantt'mt&gt;nte en presencia del J?Ubhco. que ávido y compl!lcido, presenciaban dichos trabBjos. Estos er11n
flores, caJas de cartón, b_?neteria, tmtoreria, encuadernación fotografía rayado
bordados, deshilad ,s, tf'J1dos, Ptc.
'
'
'
. ~l pasar el _Seño.1 P~tsidente de Is República por uno de los puestos df'll Hosp1c10, presenció mmucioaa~ente los traba1os qne en él se ejecutaban, manüestánaoee enteramente complac!do de ellos, por Jo eual felicitó á la~ alumnas, quienes
agrsdecieron,_ceimo era debido ias frnses del St&gt;ñor General Diez
El Sr. D. Luis Ortiz Y ~rtiz, Director del Hosph io obsequió á uombrede sus educandos al Señor Gral, D1az con un ramo de flores que acababan de confeccionar.

*

En ~l puesto de cigarros del Buen Ton~,.~ trabajaron durante la fiesta algunas
máquinas movidas por fuerza eléctrica.
En este puePto, que era •umamente ele¡?'ante, vf'ndlan cigarros l:i.s st&gt;ñoras Guadal~'!ª C de Rebollar, Concf'pción V de Maci&gt;&lt;l.o, JuHna C de Sáncht&gt;z y et&gt;ñoritas
Cee1ha Rebol •ar, Elena y Rosa Val, Manuela Rose:1zweiz Elena y Juana Sánchez
y Elena Ochoa.
'
·

*

. Pequeño. simpático, artístico y de un gu*sto que nada dt&gt;jó que desear por su sencillez, era el putsto donde se t&gt;xpendian dulces.
Estar a formado de plantas exóticas tropicales en la~ que se der,tacaban las palmeraP, trepadoras, etc.
Al frente Llel puesto se colocaron dos grandes jardineraa con plantas del mejor
gustu.

Lote de la Compail fa Cervecera.
~¡ mostrador estaba cubierto por lienzos pintados
al oleo, representando algunas e11cenas de los indlgenas.
Las señoras Campero de Pasquel, Cervantes de Rivas y 1..ervantes de Campero y las sPñoritas Guadalupe y Ana Echeverria y Luz Pasquel atendlanaquel
expendio de dulces finos.
'

de ;'rlurphy. Concepción
Landa de Lascurain y
Carmen Vastelló de La·
claud y señoritas Luz
Diaz. !.Jonchita Lascuraio, Lolita de Teresa,
Lollta Lascurain y Gertrudis Castelló, fueron
las respetables damas
encargadas de expen•
der flores.

lJna glorieta,

El salón de la fotografia era uno de los más hermo- como en otras fiestas, demostró PU afecto á todo losos de cuantos visitaron las familia~. El aspecto era que s.ignifica pro_greso y fllantropia.
El pu~sto del Sr. Ch.tmbon estaba formado de tres
sencillo: fachada principal de un edificio moderno y
en 1:11 interior una verdadera galerla fotográfica, con arcos dtt madera en los que en gracio@o conjunto se,
ventanlllas en el techo, ·sillones giratorios, cámara, velan plantas finisimas, dominando la gardenia la bu·
'
salón de revelar y todos los demás accesorios corres• gambilia y la margarita
En artlsticos enf,.ces so v1:1fan gulas de encmo ypondientes á. un taller en toda forma.
Era de nrse la habilidad de las hermosas discipu•
las de D&amp;IZ'uerrf'I vara desempeñar el dificil trabajo.
La Srita. Maria Teresa Limantour dirigia admirablemente las labores del taller, siempre lleno de clientPs;
ayudábanle las 8ras Susana Elguero de García Pi·
mentel, DolorPa F. d11 Rlvas, Francisca G. de Algara y
Sritas. Maria Rivaa Fontecha, Rafael&amp; Garcia Pim11ntel, Eltsa Rola, Ani,. Maria Algara, Lolita Garcia PimP.ntel, Lolita Sola, Josefina Miner y Paz Ca!!lpos.
Los productos de estf'I puesto ascendieron á quinientos cuarenta y dos pesos, 11uma que pone de manifiesto el gran movimiento habids en el Salón. Hacemos notar que los gastos de instalación y cuantos
se hicieron en el taller funon erogados por los señores Valleto hermanos, en beneficio de los pobres.
El Pabellón de San Angel formaba un hermosisimo
conjunto de plantas d11licadas y muchas de ellas exóticas; la rica flora del Valle ostentaba alli sus más be•
llos productos; habla araucarias, begonüts, hule, tuberosas, alocasias, yonedulos, piñanonas. camelias,
g!is;nias, lirios del Japón. cañas, palmas de la India
y del desierto, aralias del Japón, oligonias, nisperos
y otra inmensa variedad de plantas delicadas de to•
dos los climas.
Las señor&amp;I! Laura 8. de Marisc-al y Catalina Altamirano de Casa11ús y señoritas Laura y Carmen Mariscal, Maria Si-irra, Mar~arit., Quintanilla, Concha.
Sierra, Ana Quintanilla, Teresa del Villar y Angela
Querajszu, estaban al frente de esto magnilico puesto de plantas y flores.

Torre Ei:ffel.-CompafUa Cervecera
deToluca.

REST A.lJRA.NT.
A las diez y media de la mBñana, llegó el Primer Magistrado de la República.
Lo acomp11ñaban sn di~tioguida esposa y las i,eñoras Amada Diaz de ,te Ja Torrf'I, Sofía Romero Rubio de Elizsgs y Luisa R~igosa de Diaz.
HiciPron la recepción dos comisiones. la primera de dama11. presi&lt;iida por
Doña Maria Cañ11s de Limaotour. á quien acomp~ñ11ban las señoras Formento
de de la Torre y Lincb de Csma&lt;'ho. y la otra comisión compuesta de los s~ñores Guillermo Vallfto, Sebast!An Camacho. Guillermo de Landa y Escandón. Ltc.
Alfredo Cha vero, Lic. Rafael RAhollar, Román S de Ls~curain. Apolinar Castillo. Lic. Emilio Pimeotel. Cárlo11 Rivas y Líes Ireneo y Arturo Paz.
PPnet~ó á la Alameda el Señqr Presidente por el costado Sur, c&amp;llf'I del Pa•
bellón Morisco Pn dende formaban una doble y vistosa valla los bomb11ros de
la ciudad. luciendo sus brillantes uniformes de gala, que coneht,m en oantalón
rojo, chaquetln azul obscuro con botone~ argentados y reverbersntes cascos.
La llegada del Señor Presidente, que indica el prPludio tle la gran fi.,sta, la
anunciaron con sus toques de atención los clarines del t&gt;jército,:, las bandas militares con los acordes de nueHro Himno Nacional.
El Sr. Gral. D;az e11 unión de loP caballeros va dtadoP á quienf'B se unieron
poco11 momentos después el Seflor Mini.tro de Comunicaciones y el General Pedro Rincón Gallardo, recorrió los puestos, uao por uno
E!)- la Banca adquiri_ó un _buen númPro de monedas de latón, troqueladas es•
pecialmente para la fiesta, maugurimdo desde luego la11 tran~acciones.
Se det1;1vo en la glorieta central admirando la 1 iquisima colección de labores artist1cos, donadas por el bello sexo, en bit&gt;n ·de la clase menesterosa. Visitó
los pabellones en el siguiente orden: Gran acuario donde anquirió un precioso
ramo queª" prendió en el ojal de la lP.vlta, Tombola, Dulces. el osbellón de los
Gobelinos, Cnveza, Ruleta de Monte Cario, Pn donde apostó á MBdrid y fué fa.
vorecido por la suerte; Industria lechera, gruta de "El Globo II é Industria Sericfcola
'
En este p~ bellón se detuvo largo rato observando el movimiento de los tela•
res, y ~os brillantes trabajoP de seda que se ejecutaban en aquellos ml'lmentos:
. Elogió al Sr. Chambón por dar una muestra palpable de su loiciativa, refiriéndose á los progresos que está. alcanzando la Sericultura mnic11na
Visitó á continuación los pabellones del Hospicio de Pobres, el BPguodo puesto de flores, el departamento de "El Duen Tono," donde compró algunas cajas
de pu~os y cigarrillos, la Perfumería, y por último el salón de Fotografía.
Cedi.,ndo á la galant1:1 invitación de las señoritas ocuoó el sillón en tanto que
alocaba !a cámara Lola Sola, auxiliada de Maria Teresa Limantour que
cubría el ohjttivo.
'

***

Pabell6n árabe de Perfnmerfa.
F.n el fondo del puesto se destacaba una preciosa escultura de Venus.
En este puesto, que sin disputa fué uno de los que alcanzó mayor éxito, se encontraban las Sras. Elisa Lynch de Camacho.
Fausta Juanes de Guerra, Paz Raro d« Palomo, Teresa Fernández de Robalo,
Carlota Hay de Rübke, v señoritas Angela O'Gorm11n, Maria González Quintanilla, Ana y Maria Ro balo, Maria y J osefma Hay, Angela Zamora, Eugenia Escalante
y Victoria Corona.
.
Al presentarse en este puesto la Sra. Carmen Romero Rubio de Diaz, fué obsequiada por la Sra. Lynch de Camacho con un precioso juguete de ¡,lata y cristal
conteniendo dulces.

En cada uno. de los puestos que visitó la Señora Romero Rubio de Diaz hizo
calurosos elogios de la ele¡i? aocia y arte que se ostentaba; y después de felicitar
á todas las damas por el plausible éxito del festival, hizo consumo de los 11rticulos á la venta.
El paseo de la Señora Romero Rubio de Dlaz á través de la suntuosa fiesta
fué una ~e las muchas. mao.ifestaciones de gran estimación que rinde la socie~
dad mexicana á la distmguida y virtuosa dama.
La distinguida dama llt-gó al departamento en que las asiladae del Hospicio
de Pobre1:1 h11cian sus labores manuales.
Son tle tal manera nota.bles los trabajos que en el departamento que citamos
8!3 efectuaron, que la señora Romero Rubio de Diaz hubo de detenerse ali! un
tiempo mayor que el que habla ~mpleado en las demás instalaciones.

,.**

Muy atractivo era el puesto rústic~_de hcores en~¡ que sobre la madera se veía
en consorcio agradable la bugamb1lta y la gardema.
En este puesto se encontraban las Sra. Clarck y la Srita. Carlota Pliffs y Sritas.
Clayton.

,.**

Pasteles, s11.ndwichs, cerveza y refrescos fuer.:&gt;n los
articulos que se encargaron de expender en el Pabellón levantado por los vecinos de Tacubaya, las Señoras Guillis de la Vega, Carrasco de Garza y González y señoritas Julia de la Vega, Amella Rodriguez
Miramón, Maria Gonzá.lez Carrasco, Trinidad Soriano, Maria Rodrlguez Miramón y Mirh Solano.

355

EL MUNDO

•** ostentaba una gran ornamentación floEl puesto de &amp;oda era elegante y vistoso,
ral, dominando el color rosa; fondo de dos gobelinos, ricos tapices, un gr1m espejo, labores chinas y dos frondosas araucarias.
Haclan las ventas las señoras Guadalupe Cuevas de Mier, Juana C. de·Portilla,
Paz Rincón de Barron, Josefa F. de Algara, Guadalupe Terreros de AlgarR, señoritas Ana y Dolores Rubio Obregón, Carmen Rincón Gallardo, Guadalupe M1er, niñas Elena Portilla, Elena Mier y Luz Cortina.
***

Kiosco rústico delaA.laweda.

Maj!'nifica la instalación de la casa Labadie Sucs. Todo revelaba estudio, gusto
y esplendidez.
La media luna de los mahometanoayuna ornamentación con sus tibores, flores
exóticas y telas orienta.lee, daban carácter, y carácter acentuado, al h1gar ocupado por este puesto.
Las damas que lo atendieron, eran las señoras Angela González Buch de Ttuarte., Ana Algara de Cuevas, Cristina G. Certina de Alvarez Rul1 Concepción Torne!
de Suína~a y señoritas Maria Algara, Amalia Diaz, Encarnación Collado, Maria y
Matilde Ituarte, Maria Garamendi y Concepción Suiuaga,
A la entrada de la Alameda, al lado izquie1·do, se improvisó un restaurant y
cantina, adornados con gusto y servidos con prontitud, donde estuvieron infini•
dad de familias durante el gran festival.

Pabel16n A.zteca - Venta de dulces.

�EL MUNDO

Domingo 6 de Noviembre de 1898_

Domina-o 6 de Noviembre de lR!!A

EL MUNDO

MEDIOEVAL
Yo la vf por la blanca luna envuelta......
b gótica ventana le servia
-de tosco marco á su estatura esbelta,
y la flotante cabellPra su1,lta
-en torno de sus hombros descendla.
Triunfal vibró la música IPJana;
-clamaron al cruzarse los aceros;
y sonriendo miró la castellana
·e l reñir de dos nobles caballeros,
Uno cayó por fin; el otro herido
~siéndose al caer á una corniea
.alzó la vista, la miró rendido;
:y cuando ella le vió también caldo ......
lanzó á los aires su vibrante risa.
MIGUEL

Orquesta U:plca "Carmelita."
A las once de la mañana se efectuó el primer conci"rto.
Un aplauso cariñoso saludó á las jóvenes que veatlan vaporosos trajes de gasa blanca, semejando una
parvada de palomas estacionadas en un risueño
jardln.
Tocaron con verdadera maestría. la Obertura de
Thomas. 11Raymond11 y la doliel'lte "Serenata de Schubl'Tt" y la danza "El Amor y la Vida."
Una tempestad de aplausos premió la bella labor
de las ejecutantP~.
Hubo un pequeño intermedio.
Apareció la señorita Maria Rosales y
rPcitó un monólogo del señor Eduardo
Nori ..gR. Maria Rosales artista de corazón, Triunfó y arrebató el aplauso.
No tuvo menosatracttvos el segundo
concierto que comenzó á las doce y
media.
La balada de la ópera "Il Guarany"
puede considerarse como de prueba
para las buenas a:.-tistas, fué cantada
por la señorita Esperanza Dimariaa,
que es una esperanza del arte.
Reune á su propia aspiración y á su ·
hermosura, una buena escuela de canuna voz cautivadora de soprano.
a señorita Dimarlas es discil)ula de
la hábil profesora Concepción Ruiz,
que la presenta con c,rgullo en las aua.iencias extraordinarias.
La orquesta tipicil. "Carmelita"volvió á deleitar, tocando la conocida masurka del gran alemán W aldteufel,
"Bellas;" el Ave Maria de 11 Otello,11 los
•*•
"Aires Nacionales" y el danzó.u 11El
En el costado Oriente de la Alameda,
Charro."
se levantó un pequeño teatro. El foro,
Terminada la simpática fiesta se hibastante amplio, tenia nuevemetros de
zo balance general de los producioa
altura.
obtenidos. La Banca, hasta la una de
La arcada, pintada al temple, ostenla iarde, recaudó cerca de cinco mil
taban alegorills musicalei! y cuatro copesoe; el Monte Cario, donde se estalumnatas de orden toscano.
bleció el juego de ferrocarril produjo
.I!;! remate lo formaba un soberbio
más de quini1:ntos pesos; la cervecetímpano con una gran lira en el cenrla arrojó cerca de quinientos pesos,
tro, cruzada por una palma.
debiéndose observar que sus producLa decoración del fondo representaIndustrla serlcfeola.-IDp6llto Ohambon y esposa.
tos ne fueron mayores, debido al tiemba una alameda con los tonos del crepo frio que hi;.o toda la mañana y las
púsculo matutino
rachas de viento que causaron molestias á lo\l concuVioloncellos.-Rita Pl'rez de León, Agustina Pala- rrentes
El improvisado !'alón, cubierto por una extensa lodurante la ta~de.
cios Castro y Virginia Moreno.
na contenta 400 sillas.
Contrabajo -Paz Varela
La presentación de la orquesta típica «Carmelita.•
Salterios. -Julia Irigoyen y Maria Piza.
era un poderoso atractivo, p:!es sabido es cuántos
Arpas. Guadalupe VllllPjo y Adela Garcia Flores
triunfos ha llegado á conquistar desde su presentaGuitarras.-ArtAmisa Ellzoudo y Severiaua Moreno.
ción, y cuáles los progresos que está realizando con
Todas las fotografías fueron tomadas direetaHuiros.-Niñas Anita Thompson y Sara Pérez de
aplausos de los inteligentes.
mente para EL MUNDO.
El conjunto de esta celebrada orquesta es notable, Leon.

A las señoritas del Hospicio fueles ~umamento grata la distinción con que las honró la Señora Romt&gt;ro
Rubio de Dlaz y el público que presenciaba tal distinción, vió toda la altura de ella y la estimó en su
valor justisimo
La distinguida dama en m dio de aquellos seres
débiles, pero felizmente defendidos de lat1 crueldades
de la vida por la poderosa mano de una caridad noble, era un ,madro digno de la prosapia moral de la
dama y de la altura de miras de la fiesta en que se
hallaba.
La Señora Romero Rubio de Dfaz
recibió algunot1 regalos de las señoras
y señoritas encargadas de los departamentos, y entre esos regalos está uno
dela instalación de tejidos de seda. que
la dama elogió con frases muy satisfactorias.
Al visitar la Señora Romero Rubio
de Diaz el Pabellón de Sericultura, le
fué obsequiado por la Señora Vil:tori•
ne de Chambon, un magnifico rebozo
de seda, blanco y oro á listas, con un
rapacejo que era una verdadera fili·
grana.
Est~ ba guardada tan primorosa prenda, dentro de una caja encojinada de
seda roja en su interior y con forros de
terciopAlo blanco con broche de oro
Se lefa esta inscripción. "Carmen R.
R. de Diaz.
El rebozo. admirablemente tejido,llamó la atención de todos los que lo vieron.
0

como notable en su dirección encomendada al profe ·
sor Don Apolonio Arias.
Forman este simpático grupo musical una plé'l"ade
dA hermosas señoritas·
•
He aqui @us nombres:
Mandolinas.-Beatriz Arenal, Ignacia Marchena,
Lucrecla Arenal, Guadalnoe Lombardo. RPbeca Purón, Josefina y Mercede., Hinostrosa,Luisa Thompson
y Clotilde Ruiz.
Violines. - Emilia Dalhaupe J1olores Guerrero, Enriqueta Arenal, Guadalupe Varela y Luz Flores.

E. PEREYRA.

357

DE "ACUARELAS"
Inmóvil. y de pié sobre cubierta,
Colón, la testa erguida
y la mirada alerta,
explora el m11r, que cubre ya la b-mma,
y del que. como Venus de 111 ""puma,
ha de surg:r la tierra promPtida.
Va á fenecer la luz. la noche avanza,
y el sol, como en un lecho soberano
se mu etra en el confin del oceano, ·
en una esr:endorosa 101,tananza.
SobrA e dorado azul dPl firmamento,
u_na nube de nácar y amatistas
f1ngfl un barco que. en ::-11udo movimiento,
se Pncamina, empuj•do por el viento,
al pals de unas playas nunca vistaR ... .. .
Colón medita, contPmplando á solai
la caida del ad que, al fin, se apaga
al hundirse en el seno de las olas
de 1~ 1;IJ1&lt;r, c_omo un ·barco qne naufraga.
Sub1to, tnste murmuró: «,Tres diasl. .....
«¿Al cabo de éllos-como al "ºI ;;.hora•sorberá el mar las esperanza" miaq
•y al viejo mundo volverA la rrora?'
«¿Acaso por.¡ue está la fé perdida,
•v muerta ·111 esperanza en los que guio
«tampoco yo, Dios mio,
'
•he de tocar la tierra prometida?• ..... .
Y pro~iguió: «¿No flS D•os quien tra~ la ignJta
«tler a mi barco impele? ¿lucho en vano
contra el furor de mi fortuna adversa.?• ..... .
Y cayó de sus ojo• uoa ~ota
de llaoto, que sorbió del oceano
Ja onda azul, murmuradora v tPrsa!
•
Luego a~regó temblando:'«¿Y ~i no PXiRte
esa hermosa región más q11e ..n mi ment.,?• .... . .
¡mas con enojo sacudió la frE&gt;nt11
para arrojar el pensamiento triste)
Y exclamó entonces: «Si m'ntió la ciencia,
«~erá Id fé mi salvación! ¡Dios mi!;,mo,
•qu1: me ha hecho soñar tm su 11xist~ncia
•la hará surgir del foudo del abismo!!•
0

estallar, en v lvfsimos coloree
las olas qu~ emrenachan las ~spumas .
Velado aun e occidente se halla
por la gran di~persión de las reblinas,
que huven de las luces ambarinas
de la aurora triunfal.
De pron to estalla
el cañón ...... ¡Oh vPntura
11in igual! ¡es la Sfña cor. venida!
¡Allá BA ve una cJDtá de verdura1
¡El umbral de ~a t_lerra prometida)....... ..
Y ante el pa1sa1t:i que limita y cierra
al fin, el horizontA de las olas·
'
de laR tres carabt'las española's
surgió este grito delirante: "¡,Tierra!!"

.. c~i~~ :;;;·¡;¡~;·¡~..i;~~·i~ ¡·;;~;;t~c1~:-...·····....

ya no mira. el ocMso, con anhelo:
¡hunde, como arrobado. la mirada
en la infi nita epplendidez del cielo!
¡El suprPmo placer RU faz desnuda!
¡lhnto de gratitud nubla sus ojos
y le inunda corriendo las mejilla's!
¡Y á sus plantas. la duda
ha caldo de hinojos,
y le abraza, llor11ndo, las rodillas!
JOSÉ BECERRA,

VIEJOS ROMANTICISMOS
EVOCACJONES

li•Y. un, papel entre mis versos, mudo
cowµnce dt1l recut"rdo que me asalta:
lo abro tt:imblando. á la mAmorla ayudo
y en t&gt;l silencio de mi t-c,gar desnudo '
me pougo á meditar sobre tu falta.

II

tol

~ ,·

..~.'

-·
-&lt;-~\~

Mi eFpfrltu cansado emprende el viaje
y libre dtil afAn qu11 lo consume.
'
vuela al pasado ptara .~er su trajP,
besar F~ f,.ld11 d11 cruJ1ente encaje
y embriagarse, otra vez, con su perfume.

Desplegadas las velas,
y huyendo los peligros al tanteo;
allá van, con ligero balanceo,
sobre el dormido mar las carabelas.
Dejan las naves hervorosos rattros,
los vientos rumorosos cuchicheau,
y en las diáfanas olas cabrillean
las miradas trementes de lo11 aEtros.
Colón de pf11 sobre cubierta, alzada
la fari:, que baña resplandor escaso
hunde serenamente la mirada
'
en la infinita sombra del ocaso.
Media la noche. Quedos y süaves
se oyen los ecos de la mar, que agita
sus olas, mansamente;
¡Y reina en t1Lnto, á bordo de las naves
ansiedad infinita.
Y un silencio supremo ......... !
¡De repente
cae de hinojos Colónl. ... ¡temblando nombra
á su Dios! ..... ,lY eeñalll con la ml!no
una luz que, en un punto no lejano
agujeró la sombra) .•.....
"¿ta Sl}eño? ~ice, y luego: ¡Nó! ¡Menguada
11
fé da m1 corazonl. ... ¡Duda traidora
"vete lejos de mil ¡Reconcentrada '
"tengo toda mi alma en la mirada)
"¡Nunca he visto mejor que como ahora!"
Y ante la luz qub su vtmtura labra
tras de un éxtasis mudo, ,
'
terminó temblorosa l!i palabra:
"Luz!. . . . tierral ...... salvaciónl .... ¡yo te saludo!

El labio tiembla entonces y te nombra
y vuelvo á vermti en la risueña 11etanciá:
las cortinas de tul, la roja alfombra,
y derramando entre 1&amp; grata sombra,
mi regalo de flores su fragancia.
El piano abierto: en el atril ali;:-una
romanza que cantaste en la mañama·
el tibio ambiente que á la luz se adu'na,
y el tembloroso rayo de la luna
prt&gt;ndido en el cri~tal de la ventan&amp;.
¿Qu,é _viento de harmonlas celestiales,
d., ml}~icas y besos, suena en tornol'
De _1m lámpara. en grupos desiguales,
asc~en~e el humo •in blancas espirales
y d1buJa en la sombra tu contorno ....
.... Alli, e~tás: sueño mio; no te 11scondaa
que ya mis 1lus1ones vuelan francas;
del pecho surgen e:i lumlneas oiuJas
tal como surgen de las verdes frondas
ebrias de miel las mariposas blancas.

III

No te escondas, que ya mis ale"'rias
1101..1 flores que abren el cerrado broche·
derr~ma luz ~obre las sombras mlas '
v déJame decir como Tobias:
Hay un angel ea medio de mi noche!

J Je á~bar el oriente se colora,
bullen las aguas con rumor 11onoro
y tiemblan los destellos de la auro~a
sobre las linfas de color de oro.
Y á través de Jas brumas
se ven, del orto 11zul á los albores, .

LUIS

,.~-·--;,~

Exposici6n de donati'l'OS de las damas mexicanas.

- ::..-~~t';ti· '

G. U&amp;BEN.A.

�Domtngo 6 de Noviembre de 1898

l!:L Ml'NDO

858

JJomingo 6 de Noviembre de 1898.

existir, de dormir, en fin, uu suefl.o sin ideas, sin
recuerdos, un suefio en el que Ely y Pedro serían
para él como si no hubiesen existido!
¿Cuánto tiempo permaneció así, con el rostro
contra la tierra, presa de este dolor total, irremediable, que acaba por apaciguarnos el alma á
fuerza de agotarla? Un ruido de voces que oyó
detrás de la cer.:a que lo separaba del jardín, lo
despertó bruscamente de este éxtasis de dolor
en que había caído. Unos hombres caminaban
sin luz, midiendo sus pasos, abogando sus pala-

EL FINAL DE "UN IDILIO TRAGICO"
Hacia una de esas noches de primavera provenzal, en que la naturaleza entera es una embriaguez de voluptuosidad. Por encima de las
cercas del jardín llegaban hasta Pedro los aromas
de las flores. Una brisa suave removía los obscuros follajes de los árboles, lo bastante para dar al
paisaje una especie de vida extAtica y sofwlienta, y el firmamento palpitaba de estrellas. Un
delgado cuarto de luna rasgaba las tinieblas, sin
tener fuerza para iluminarlas, y un inmenso misterio flotaba en el silencioso cuadro. ¡Qué noche
para encaminarse hacia su amada, con todos los

•

éxtasis en el cor~zón, con todos los besos en los
labios, y en las venas con todas las fiebres de la
felic~dad presentida. Pedro, sin embarg.:;, á
medida que se aproximaba al lugar de la cita, experimentaba una inexplicable tristeza. Al realizar este acto, se juzgaba tan culpable que se sentía agobiado. Y lo realizaba, no obstante. Iba.
El filtro que babia penetrado en sus venas con
las palabras de la carta, seguía dominando su voluntad vencida. Iba, pero el contraste Pntre esta
exc_ursión clandestina y vergonzosa hacia una
muJer á la que despreciaba, se parecía tan poco
á sus entradas de otras veces en esta misma villa
Pº! es~e mismo camin_o, férvidas como una pere:
grmación!. . . . ¿Y Ohverio? ¡Dios mio! Si Oliverio lo viese a~ora, este OlivPrio á quien traicionaba tan ·cruelmente!. .. . Tlll era la tensión de
todo su sér, sacudido por el do ble e~tremecimiento de los rPmordimientos y del amor, que los más
leves rumores lo sobre.saltaban. En torno suyo,
las formas de las cosas tomaban aspectos amet;1azador~s ) fantásticos. Su co1·azón palpitaba,
sus_ nervios se estremecían, tenía miedo. Le pareció que unos pasos le seguían y se detuvo á escuchar. En cierto momento, cuimdo se preparaba
á_ franquear las tapias del jardín de Ely, la sensa•
ció~ de que lo seguían fué tan fuerte, que retrocedió, explorando el camino, los matorralts, los
montones de piedras, evitando, como un ladrón,
la gran estela luminosa que proyectaba un foco
de luz eléctrica colocado en un montante de la
verja. Sus pesquisas no le pusieron e11 descubierto nada sospechoso. Pero la emoción había sido
t~~ violenta, que_ temió deElizarse por el mismo
sitio, muy accesible, demaRiado al descubierto.
Se puso á correr, como si realmente fuese per:;eguido, a~ re~edor del. pequeilo lago que prolongaba el Jardm de la villa hacia arriba. Un muro
bastante elevado cerraba todo un pedazo. Lo.escaló, ayudándose con las ramas de una encina
que crecía al pié. Por un instante oculto en el
vestimrnto de ladrillos en que ter:Oinaba la· paretj., escuchó de nuevo. No oyó sinv el ruido de
la brisa, el murmullo del follaje cercano, el am-

plio silencio de la noche, 'Y lejos, muy lejos, los
ladridos de un perro, en alguna casa aislada: Se
dijo: «He soi'iado,» y se dejó deslizar, sosteniéndose con las manos: luego, caer. La altura era de
más de tres metros. Tuvo la suerte de que la tierra, floja en este lugar, amortiguase su caída, y
se dirigió hacia la casa. Algunos minutos más
tarde, se encontraba á la puerta del invernadero,
que empujaba suavemente, y la mano de Ely se
apoderaba de la suya . . .. ¡Qué grande era su
emoción! ¿Pero cuál habría sido si hubiera sat&gt;i•
do que su pánico no ¡_lo había engaliado, que
realmente unos pasos habían seguido los suyos,
desde que · abandonó el
hotel, y que el testigo cuya presencia había sentido en la sombra, tan
próximo á él, hasta el
momento que comenzó á
correr no era otro que
Oliverioi'
La casa se alzaba, impenetrable, saenci os a,
con el misterio de su masa, negra á trechos, blanca á otros, en donde reflejaba la luz eléctrica.
E~ mismo amplio silencio
de la noche que Pedro
había escuehacto desde
lo alto del muro, interrumpido por lejanos ladridos, continuaba en•
volviendo la campilill, y
los árboles seguían extremeciéndose, las flores
exhalando sus perfumes
y las estrellas pidpitando; y Oliverio permanecía inmóvil. á orillas del
jardín, en f.l lugar en que
se había ocultado parano
ser visto por su amigo.
Su dolor, en aquel mo.
. .
mento, no era de los que
impulsan al movim1ento.-Desde que advirtió el
rostro de Pedro, á la hora de la comida, en la
mesa, aquel rostro trastornado, aquellos ojos
brillantes, aquella boca
palpitante, todo le había
revelado que ocurría algo nuevo. Estaba cansado de tantas luchas, cansado de tropezar siempre, en su corazón ó en
el de su amigo, con tantas miserills!. . . . Y además, ;,qué preguntarle,
después de su convers!l.•
ción de la víspera? ¿Había callado?. . ¿Con qué
objeto lastimarse todavía el uno al otro? .. Más
tarde, ante la agitación
creciente de Hautefeuille,se despertó su desc.:mfianza. Se dijo: «Ella lo
ha escrito, dándole una
cita» ....... Ah no! En la
situación en quo se encontrab1u1 uno frente al
otro, recibir una carta
de Ely, leerla ynohabliir
de ella. era de parte de
Pedro un crimen de amistad que jamás cometería. Oliverio se había esforzado en demostrarse
la locura de esta sospecha. Luego, la ostensible fiebre de su ·amigo se
apcderó de él. Sintió,
en su apretón de manos,
cuando en la noche se
separaron, quelatraición
estaba cerca, cierta, ya
realizada. ¿Por qué no
le dijo nada en ~se mi-

nuto supremo? Las grandes decepciones del cor21zón tienen estos dtisprendimientos. Ante cier~
tos golpes inesperados, no se lucha, no se queja,
uno. Si Pedro había en realidad concebido y
aceptado la idea de faltar al juramento que ambos habían hecho ¿qué reproche dirigirle, y con
qué objeto? 1,con qué objeto? .... Y apoyado en,
la ventana abierta, haciendo un llamamiento á
su dignidad de hombre, para no ir á llamar á la,
puerta de su amigo, Oliverio murmuró todavía
por niucho tiempo. «Es imposible,» hasta el segundo en que creyó ver la silueta de Pedro atravesando el jardín del hotel. Esta vez no se dominó. Le fué preciso bajar, preguntar al portero.
Este le informó, en efecto, que Pedro acababadesalir. Algunos instantes después, se lanzaba, él
también, en. dirección de la villa Helmhotz. Había distinguido á su amigo. Lo siguió, lo vió volverse, escuchar, empren·der de nuevo el camino .... Cuando Pedro estuvo á punto de penetraren el jardín, Oliverio no pudo contener nn paso,
hacia 11delante: fué el mom1mto en que Pedro Jo.
oyó. Oliverio se refugió en la sombra: el otro paaó á su lado, casi lo había rozado, y se lanzó corriendo, sin duda hacia alguna otra entrada queconocía. Oliverio dejó de seguirlo.
Se sentó sobre el talud, y allí abandonoseáuna
de,;esperación en la que se resumían, en la quese agrupaban todas las tristezas experimentadas.
durante aquellas dos semanas. No ignoraba qr.een este mismo minuto, en esta casa silenciosa,
cerea de él, Ely y Pedro se ancontraban juntos.
Sabía que se perdon1u'fan, que se amarían, y esta.
idea le causaba un dolor tan agudo, que lo dejaba para\izado en el mismo sitio. Un amor apasion11do por esta muju, el sentimiento de que su,
amigo, ese amigo tan querido, había pasado porencima de él para ir hacia ella, el mortal estremecimiento de los celos y la amargura cte la traición; tantas inexplicables emociones lo hacíalh
vacilar. Acabó, por tenderse, á lo largo, sobre
la tierra fría, sobre esta tierra que nos cubrirá á,
todos algún día y cuyo peso, al sepultarnos, sepult.irá también las insufribles rebeldías del corazón. Y yacía allí, con los brazós extendidos, el
rostro en la yerba, como un cadáver, deseoso demorir, de irse, de no amar más á esta mujer, de
no volver á ver más á su amigo, de no sentirse-

f

/

-~--

.::.__.______/

.!
1

· ELMUNDO

das! Oliverio la miraba con ojos fijos, con un ardor extratio. ¡Cómo hubiera qu'e rido traspasar
las paredes, y penetrar en espíritu; aparecerse á
aquel por quien arriesgaba su vida!. . .... ¡Ay!
habría conservado el valor de su martirio si hubiese ;ealmente visto la habitación de Ely, tal
como·se encontraba en este momento y á la luz
velada de un globo rosado la cabeza de ella junto á la de Pedro, y el hermoso brazo desnudo de
la joven ciiléndose al cuello del joven y dicién•
dole:

-Sino hubieses venido, creo que habría muerbras. Llegaron tan cerca de Oliverio que éste los
to esta noche, de dolor, dP. 21mor ...... Pero sahabría tocado si se hubiese puesto en pié.
li, -Por allí es por donde ha entrado y salido las bía que vendrías, sabía que me ptrdonarias ....
otras noches, monsefior, decía una de estas voces, Cuando toqué tu mano, sin verte, todos mis dolosusurrante, casi imperceptible; por allí saldrá; res se desvanecieron .... Y sin embargo, qué dura era tu voz, al principio. ¡Qué crueles palabras
estamos ciertos de que no se nos escapará ....
-¿Y está usted también cierto de que ninguno has podido pronunciar! ¡Cuánto me has hecho sude sus hombres sospecha la verdad? respondió frir! . ... Pero ya todo se olvidó! Dime que ya todo se olvidó, puesto que me tienes en tus brazos,
otra voz, ésta apenas disfrazada.
-Ninguno, monseilor; todos creerán que tiran puesto que sabes que te amo, y que tú no has dejado de amarme .... Dime que me quieres ....
sobre un ladrón.
-Seflor de Laubach, exclamó una tercera voz, Vuélveme á decir que me quieres, como allá en
el jardinero acaba de decirme q 110 la puerta del aquel barco, cuando oíamos suspirar al Océano!
¿Te acuerdas?
invernadero está abierta ....
Y sus ojos buscaban los de su amante para en-Voy á ver, respondi6' la primera voz. en tanto que la voz imperiosa lanzabo un Verfluchter contrar lo que tanto había expresado en su carta
Esel! Este juramento manifestaba cuánto descon- esta claridad de la dicha
tentaban al organizador de esta emboscada estos absoluta, que ya no bridetalles de vigilancia .... ¿Una emboscada? .... llllba en ellos. En el fon¿Dirigida contra quién? .... Sabiendo todo lo que do había una idea fija de
sabía, Oliverio no tuvo un minuto de duda: el ar- tristeza y de remordíchiduque estaba enterado de que un hombre se . miento. Iba muy pronto
encontraba con su mujer, y preparaba su ven- á cambiarse en una idea
ganza. Deseaba una venganza anónima, como lo de espanto. En los moatestiguaba la pregunta que había hecho á su mentos en que, más tierayudante, y luego el movimiento de cólera con- na, más carii'iosa, mAs imtra el «maldito bruto» que había aludido á la pregnada de amor, la
puerta del in ve1 nadero. Era necesario que el boca de Ely oprimía los
amante fuese matado como un malhechor vulgar, párpados del joven, para
«para salvar el honor de Ely,» pensó Oliverio, arrojar de allí la melanque se enderezaba ahora, y con la cabeza incli- colía, e1talló una detona- ·
nada, oía las voces que se alejaban. El archidu- ción en el jardín, luego
que y su ayudante acababan, sin duda, de hacer dos, tres, tiro tras de tiro,
y u11 grito .desgarró el
rodear el jardín: Pedro estaba perdido.
1Pedro, perdido!. . . . Oliverio se levantó del aire. . . . Después, nada.
todo. La posibilidad de salvar á este amigo al Un silencio terrible haque tanto había querido, acababa de represen- bía sucedido. Los dos
társele. Si él penetrase en en el jardín, sin ser vis- amantes se miraron. Una
to, si se deslizara hasta la puerta de este inver- · misma idea venía á atranadero de la que uno de los acechadores había vesar sus cerazones.
-Ocúltate, dijo Ely,
hablado y por donde debería indudablemente
salir aquel á quien se quería matar! .... Si em- voy á saber ...... Y toprendiera después la fuga, precipitadamente, de mando la lámpara se dimodo que hiciera· creer que salía de la villa! . .. .. rigió hacia la ventana, la
La idea de esta sustitución y de este sacrificio abrió, y con voz fuerte:
se apoderó con una fuerza irresistible de este ¿Quién está ahí? ¿Qué
desgraciado, que tanto acababa de desear la sucede, gritó.
-Tranquílizate, amimuerte. Arrastrándose en la sombra, franqueó á
su vez el mismo lugar casi por donde el otro ha- ga mía, contestó una voz,
bía pasado, y comenzó á caminar en linea recta, la del archiduque, cuya
hacia la vílla ... .. . Esta se alzaba, siempre silen- horrible ironía la hizo
ciosa, siempre adormecida, sin que un hilo de luz estremecer: fué un ladrón
surgiera de los intersticios de las ventanas cerra- que quiso introducirse

35J

en la villa .. .. Debe tener dos ó tres balas en el
cuerpo. Lo estamos buscando, pero no te preocupes. No volverá más. Laubach ha tirado casi á
boca de jarro ....
Ely cerró la ventana. Cuando entró á la pieza,
vió á Pedro muy pálido, con las manos temblorosas.
-No te irás, le dijo. El jardín está lleno de
gente.
-Es necesario que me vaya, replicó él. EsOliverio sobre quien han descargado ....
-;,Sobre él? exclamó ella. ¿Estás loco?
-Sobre él, replicó Pedro con singular energ-Í&gt;I; sobre él, á quien han confundido conmigo.
Me ha visto. Me siguió. El era aquel· cuyos p,1,sos oí ....
-No, no quiero que te vayas, prorrumpió Ely,
y se puso delante de la puerta. No, te lo ruego;
espera. No era él, no era tal vez él. ... Te van
á matar. Te lo suplico, amor mio, no salgas, no
te vayas .... -El la apartó casi brutalmente, repitiendo: ¡Déjame! ¡déjame! sin una mirada, sin
una palabra de despedida. Ya estaba en la parte
baja de la esllalera, en el invernadero, en el jirdín, y Ely no había tenido fuerzas para moverse.
Permanecía apoyada en la pared, contra la que
él la bibía arrojado, con la cabeza inclinada, escuchan do, con una ar.gustia que rayaba en la locura ... . Pero ninguna nueva detonación volvióse á oír. Pedro no encontró ni al príncipe 1ii á su
gente, ocupados en buscar las huellas del primer
fugitivo.
-Ah! gimió Ely. está en sálvo .... con tal que
el otro también lo est.é! .. ..
Como se ve, el terror de Pedro se habí l apoderado de ella. Sí, el desconocido sobre quien
habían tirado, podía muy bien ser Oliverio. En
el acento del príncipe, no cabía engaño. ·No se
trataba de un .adrón. Su marido había sabido
que recibía á un amante, y tendió un 1azo. ¿Pero quien tomó el puesto de Pedro? Por vez primera, después de muchos ailos, esta mujer de un
espíritu tan libre, tan penetrado de fatalismo y
de nihilismo, tuvo un movimiento hacia un auxilio de lo Alto. El terror de lo que entreveía si
en realidad ella y Pedro habían causado el asesinato de aquel hombre de quien ella había aido
la amante y él el único amigo,-la trastornó de
tal modo q~e cayó sobre las rodillas, y oró porque este castigo les fuese apartado á los tres .. Oración vana, tan vana como la loca carrel'a de
su cómplice, que se precipitaba á lo largo del camino, deteniéndose por momentos para gritar:
¡Oliveriol Nadie respondía á este nombr.i. Por
último llegó !il hotel. Iba á saber si no había sido
juguete de un horrible sueflo. ¡Cómo se quedó
cuando el portero contestó á su interrogación:

•

�260

•

Domln~o 6 de Noviembre de 1898.

EL MUNDO

-El sefior del Prat?
Salió pocu después de
usted.
-¿Y no preguntósiyo
habfa s~lido?
- Si seflor. Y no sé cómo no lo oncontró usted,
porque tomó exactamente la misma dirección . ..
Así, ninguno de aus
presentimientcs lo había
engatlado. Era Oliverio
quien lo había seguido,
era Oliverio quien fué
sorprendido en el jardía.
¿Estaba muerto? ¿Est11ba
herido? ¿En dónde estaba? Toda la noche,
Hautcfeuillo erró de uno
á otro f-Xtremo del camino, registrando los fusos,
las cercas, las piedras,
palpando los árboles, el
suelo, regresando al hotel y saliendo de nuevo.
Fn la maflana, cuando,
literalmente como un loco, volvfa de estas inútiles pesquisas, er,contr~,
en unll encrucijad.a, dirigiéndose hqcia Cannes,
por otro camino, á dos j fl.rdineros que conducían
una carreta, y en esta ca•
rreta yacía la forma de
un cuerpo humano. Se
acercó y reconoció á su
am~o. Dos balas habían
atravesad:&gt; el pecho de
Oliverio. En su rostro,
impregnado de arena, se
leía una infinita tristeza.
A juzgar por el sitio en
que lo encontraron los
jardineros, había caminado una media hora después de su herida.
Luego le faltaron las fu~rzas, y se desvaneció, debiendo morir, sin volver al conocimiento,

Domingo 6 de Novil'm'tre dfl 1~
Aquellos A quienes amamos y nos amaron, aquellos con quienes fuimos
tiernos, compasivos, buenos, aquellos con quienes
hemos cometido faltas
que no fueron expiRdas,
aquellos que partieron
· sin que sepamos si nos
perdonaron. ¿se han separado por siempre de
nosotros? O bien ¿vuelven á vivir á nuei;tro lado, con una vida qne se
escapR á nuestros torpes
sentidos, con esta vid~
confusa, misteriosa y temible que la pied1:1d antigua 11tribuía A los Afanes? ¿Hay muertos indulgentes y protectores en
torno de nuestra debilidad? muertos irritados y
vengadores que no nos
permiten ser dichosos
11unert más? Entre este
mundo .Y el otro, no
podemrs comprender si
existe un lazo, ni admitir una definitiva ruptura. Que esta presencia de
los muertos, invisible al
rededor de nuestrd vida
terrestre, sea un suefl.o
ó una realidad, lo cierto es que jamás! después
de esta noche horrible,
Ely ha podido ver á Pedro, ni escribirle. Cuando ha querido tomar la
p'uma para aproximarse
á él, siempre algo se le
ha impedido; y este algo
ha detenido siempre á
Pedro, cuando ha desea•
do darle una seflal, solamente de su existencia.
Hay entre los dos vivos un muerto, que nunca,
nunca desaparecerá. -PAUL BouRGET.

PAGINAS DE LA MODA
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de una hemorragia provocada por la herida y
por la marcha.
¿Adónde van los muertos, nuestros muertos?

361

EL MlTh'I&gt;O

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1, - ~

POR QUB OOMETI r\QUBL ORIMEN.
Como el estlo estaba ya muy avanzado, mi amigo
Kariete, que era un neurótico muy Impresionable y
muy rico, decidió hacer un viaje á Italia y llevarme
consigo. ¡Un vi11je á Italia! Eso habla sido mi Idea fi•
ja, el ensueño de todas mis hora11, el c.bjeto de mi vi•
da. Acepté con entusiasmo su invitación y fui á hacer
mis preparativos de marcha: vender algunos objetos
para sacar d~I empt'ñ0 ouoe más necesarios, eso era
lo principal Digo, sin contar la enojosa tarea de despedirme de ldidora. mi amable compañera de hogar,
en otro tiempo no lejano t&gt;ella como un ángel ahora
triste y melancólica como una azucena marchita.
Después de com 1rar por encargo de Karlste, nuestros trajee de camino y todos los obj ·toe necesarios
para un viaje de cuatro meses, me armé de resolución y me presenté ante I11idora. Cada dla se agotaba más; era como una buiia que arde, y arde y eti tiene que consumir sin remedio. Sus opulentos cabellos
rubios Iban tomando esos tonos terrosos y esa aspereza del pelo de loe ani,oales enfermos, sus labios secos y morados tenían una perpetua contracción de
dolor y solamente sus ojos, sus magnificos y asombrosos ojos negros coro&amp;adoe de peijtañae de oro, brillaban con el brillo que tienen la11 estrellas en la madrugada.
Me conmovl al verla, pero mi emoción duró poco y
no pudo vencer el disgusto. el piadoso y compasivo
disgusto que Pentla yo eu presencia de esta enferma
de amor que se Iba extinguiendo lentamente. Muy alto hablaba en mi conciencia la convicción de que yo
era la medicina que necesitaba aquella inft&gt;liz para
durar algunos años más ó acdeo para volver á la salud y la alegria, pno no me resignaba á venir á pasar cou ella muchas horas todos los días, hacerle versos ccmo antes, jugar con sus cabellos y adormecerla
cerrándole los ojos con mis besos.
No: imposible! Mi vida, mi aliento, mi placer, estaban en la redacdón. punto de cita dti mis más espirituales amigos, en el Casino, en loe bastidores del teatro en loe restaurants donae se cena, siempre bien
ac¿mpañado, á las altas horas de la noche ..... .
Tan pronto como entré á su cuarto, enarto de enferma, impre~nado de un fuerte olor á drogas de botica me dirigió una mirada tal, que me llegó á lo profundo y me reproché IR crueldad de mi conducta para con esta pobre criatura á quien seduje y arranqué

r

del hogar honrado de en~ padree y á quien t:11ta ba de
liban •onar 11hora del modo má~ cob,11de Ptro la naturaleza humana es tal, que en mPdlo de mis nmordimientoe flotaba la ola d~ un sentimiento de orgullo
que me hacia creerme una especie de Tenorio irresistible.
-¿Es cierto que te vas? me preguntó Ieidora con
voz humilde y quejumbrosa
Y notando mi vacilación p.i.ra responaerl~, agregó:
-Me lo dijo tu amigo Karhte.
- Yo temi que ella Je hubiera h11 blado de sus penRS
que me interesaba ocultará todo el mundo y le repliqué duramente.
-Apuesto á que le dijo usted mil calumnias contra mi.
-Calumnias ...... Qné malo ere¡,J ¿Por qué me hablas
con tanta dureza? No le dije nada á tu amigo. El fué
quien me contó que partlan Ustedes ;.es vndad eso?
Comprendi que me PBtaba hablando einctiramente
y mi com¡¡aeión renació
-Si, Isldora; es cierto, le contesté.
-Ahl Dios mio! exclamó. No lo quería yo creer ..
¿y qué va á st:r de mi sin vertt:?
No pudo contener por más tiempo sus lágrimas que
babia estado trabajo~amente comprimiendo tin sus
párpados, y me dijo sollozando, con sollozos que me
desgarraban el alma.
.-Bueno, yo no ~enia en Pi mundo más que á ti, y
tu te vas y me deJa8 para que me muera itqul sola.
Me hablas dejado de amar...... ahora ya ni lástima me
tienes.
Intenté consolarla, le tome sus manecitas flacas en
q~e res11ltaban las venas.como cuerdas azult:s y le
diJe.
-No desesperes, Ieldora. Es verdad que voy ápartlr pero no más que por algunos dlas. El pobre &lt;le
Kanste á quien debemos t11ntos favores ha tt:nido
el capricho de ir, y quiere que yo lé acom,l!añe. Pero
volveremos pronto.
-Eso dices, eso dices, pero yo, bien sabe Dios que
no te veré más, porque en cuanto salgas por esa puertll se me acaba de romper el corazón y me muero.
¿Vieras cómo siento el corazón? Como una cosa muy
grande que ya no me cabe en el pecbn y no me deja
reapirar. Como está lleno de mis lágrimas, cuando

reviente me envenenará y ya no te veré más, ya no
ttl VPré .••.

- Te juro que volverPm~s pronto.
-Eeo me dic~e, pero Kariste está loco Una vez en
Roma ó en Florencia se le olvidará que existe Parb
cnmo se le olvida todo y se q::.edaran ustedes alli.
Isidor11 se me HCercó tendió su brazo delgado como
una cuerda y pálido. con palldPz tr ~neparente y lo
anudó á 1,1i cuello. Su boci,. me besó con besos que
lastimaban, como esos que las madres dan áloe niños
que se les mueren; su aliento cálido, aliento de enferma. me hacia la impre11ión de una llamarada y sus
ojos se fijaron en mi como ávidos y sedientos.
-Déjame verte verte. vnte bien, por la última
vez, me dijo y luego se desplomó desvanecida.
Yo :ir,roveché el momento para hu!r. Ya era tiempo,
poco faltaba, apenas una hora para la salida del
tren.
Pocos minutos despues que yo, llegó Kariete á su
c11ea muy alegre.
-Adivina qué hice hoy, me dijo.
Y sin esperar respuesta continuó:
-Pues ful al jardín dti aclimatación y vi unos pavos
rPalee, magnif1coe, diantre, ma¡cnificoe, y me vino la
idea de un gran cuadro decorativo: pavos reales eu
un campo de pensamientos, pavos agrupados entre
matas de pensamientos, pavos pisando peneamien tu
¿sabes?
Y nada de elnt ·sis, alli dentro ni cielo ni atmóefera:
lo~ pavos dibujados pluma por pluma y los pene&amp;•
mrentoe flor por flor. Mañana empiezl) á trabajar.
-¿Pero no nos vamos á Italia en el tren que va i
salir dPntro de quince minu:os?
-A Italia ... .á Italia! ¿Y que vamos hacer alli? En
Parl~ hay pavos muy hermosos para modelo, anda á
comprarme dos, cuesten lo que costaren.
Corrí á. mi cua faidora euaba en el mismo sitió del
p&amp;vimento donde cayó momentos ant~e de mi salida.
La toqué. Estaba muerta.
ÜCTAVIO MIRBBAU.

1
'

FJg. l. -M:ante-au para salida en la tarde.

EPISODIO DE LA VIDA FEMENIL.

I

,

Se habla levantado á las cinco, era de noche RÚn;
,apenas si habla descansado seis horas. Pero ¡qué ha~erl Aquellos tres pequeñuelos destrozaban un monle de ropa ..... .
La culpa sin embargo, no era de ellos, se comprende loe trapos duran poco, y á cada. momento había
qu~ remendarlos. :ea.ciencia! y la pobre mujer, á la dé
bil luz de una lamparilla, eegula cosiendo apresurada,
agitando unas manos descarnadas sobre aquellos po•
bree tra}loe con m".lvimientos febriles.
En un solo lecho, arrimada á un rincón de la miserable pieza, dormían encogidos los pequeñuelos, en
aquellas e~trañae y graclosRe poelcio:iee que suelen
tomar loe niños cuando yacen en elcom,leto abando-no del sueño.
De pronto, un ruido en un principio, como si surgiera de la tierra. luego Rmnentando ha11ta llegar á ser
un fuerte silbido, largo, in11lete.nt_e, hizo temblar loe
vidrio1; de la ventana y loe dos umcoe vasos que esta•
ban sobre el apRrador d~ pino.
Dios mio! exclamó la mujer parándose de un salto y
-arrojando el trabajo sobre la mesa.
-Dios mlol El pito! Hijos mios, arriba, el pito, no
to habéfe oido? Levantaos, arriba.

Y sin esperar más, emprAndló á vestir las tres criaturas, con la precipit~ción, con el ansia propias de
quien llega á la eetació 1 y ve que el tren esta por po,
neree en marcha.
Pronto. ligero . ...
Loe niños, sorprendidos en el euPiio de l!'quella manera, puetérons~ á chillu: pero la m~dre s10 hace~lea
caso continullba á vPstirloe, confundiendo las medias,
loe zapatos y lanzando un ge:.}ido tilda vez que tenia
que pArder un minuto de tiempo parR _buscar alguna
prnnda calda &lt;iebajo de una 8ill&amp; ó baJo.la cama.
Por fin loe tres rai,11ce11 qnl'd&amp;r!ln ves,1do~: pPr~ los
pobrPeltos aún no hablan concluido d" ti&gt;ner 1meno y
de chillar, muy al contrario. ahora tenlan hambre.
La mujer corrió ai apar1tdor sacó una taza repleta
de sopa, y los p..,qneñuelos e~ le colocaro1;1 en torno
La sopa estaba fria-era ~l mee de Jul:o;-pero los
niños la devoraban igualmente
La madre para hacer m{s pronto loe embocad~ á
grandes cucharadas v por turno, p!'ro como ocurna á
veces que alguno no ·fuera lo suficiente eollctto á vaciar la boca, así la cuchar, nas11ba Inexorable y en•
traba en la boca del vecino. La lección ePc&amp;rm1mtaba
al iiesp1tcioeo comilón, que para no quedar otra vez
rezagado. engullla las cucharadas de sopa abi como
estaba, sin perder tiempo pua maecarla.
Concluida la'opP.ración, loe chiquitines parecieron
quedar satisfechos.

Entonces, siempre de furia, la mujer agarró del brazo el segundo y llevándose por dela!l'~ el mayor,
mientras levantabl\ en los brazos al ultrmo,-!1~ pequeñuelo &lt;i.e trc,e años-cerró la puerta de un t1ron, Y
bajó la escalera á saltos
Abajo en la calle donde eehba el estable.cimiento,
una porción de mujereJ corrian para no de¡arse sorprender afuera por el eefundo silbido, que Indicaba
á un tiempo la entrada a taller f la clausura.
DPspué11 del sonido del pito, se sabe, habla que pagar la multa.
y no pasabR mañana que _no hubiera alguua ~e estas retardatarlae de un minuto; porque un mmuto
después ya no se entraba por el portón.
.
Todas corrían, galopaban, algunllS en estado !ntereeaute luego se separaban un momento, páhdas,
desfallecidas, á recobrar aliento, para emorendtir nuevamente IR carrera hasta llegar al establecimiento á
cuya puerta se paraban como ante un lugar de salv~ción, la cara se les ilumhiaba entonces con una .sonrisa de sRtisfacctón. mientras el corazón y _la crr~tura
80 les agitab~ dentro del cuerpo como si quisieran
saltar afuera.
.
Nuestra mujer, á fuerza de gritos, emp~llonee y tironee, hab!R coneegnido llegar con sus hlJoe hasta la
puerta del Asilo de Infantes que estaba cerca d_el establecimiento, v hllbla allf deJado al má~ pequeno de
loe niños, abandonando loe otros dos sobre h1. acera,

�862

Domingo 6 de Noviembre de 1893.

EL MUNDO

después de haberles dicho en voz b11ja algunas palabras de recomendación. En ese inEtanie, desde lo alto del techo de la fábrica se desprendió el segundo
silbido, breve, seco, casi en ~on de broma. La mujer
atravesó la calle de una corrida, y llegó al portón don~e otras acababan de llegar: pero el por~ero, un eici·
llano ex sargento, las acugió con una guiñada de desprecio.
-Pero si recien acababa de sonar el pito, clamaba
un11.
-Atrás, querida, retírese, hermosa ... . decia el ex•
sargento con un tono melifluo insultante, agarrado
del orazo á una que babia conseguido pasar el dintel.
-Yo estoy en el oratorio-protestaba la obreradéjeme pasar.
·

Fig. 4.-Guarnici6n para cuello.

l

Domingo 6 de Noviembre de 1898.

363

EL MUNDO

más que usted, con eso conservará usted su propio,
re@peto.
No deje usted de leer algo fuera de los artículos.
sobre las modas y gacetillas sobre tertuli-11s, porque
en el mundo eueli, haber otras cosas tan importantes.
á lo menos, como esas grandes cosas.
Esté usted persuadida de que aún cuando su marido no tenga corazón, siempre tendrá estómago, y no
olvide, por tanto, prep11rarle con alguna frecuencia.
lllguna vienda bien easonada para ablandar el yugo,
d ..J matrimonio.
·
No le mortifique us!ed muy seguid9 por dinero-,
sino ajuste u . ted los gastos á lo posible.
En fin respete usted la parentela de su marido, especialmente á su madre, como que por se~ ella la sue-

CONSEJOS A LA.S :MUJERES CASlllAS.
Sea usted -siempre con su marido tan cortés y tan
benéLola como cuando él no era más que su novio.
Entonces usted se alzaba para mirarlo; no le mire
ahora de arriba á abajo. Ttmga usted pr11eente que

Flg. 2.-0uerpo bordado.
Fig. 7.- Paletot para la estación.
Pero él ya la habla echado fuera. Aprovechando la
confusión otra obrera t&gt;D cinta y de fisonomia dolien·
te, había tratado de escabullirsfl hacia el patio, pero
el portero que tenia la manija del cancel gritó:
-Ojo al vientre¡ y lo cerró de un empellón
La infeliz dió un salto gwtesco, gruesa como estaba, apenas si logró evitar el golpe.
El portón estaba cerrado! Las mujeres se miraron
unas á otras, una de ellas tendió el brazo con el puño
cerrado echando una maldición.
-TreiI:.ta céntimos de multa! Un minuto de atraso,
un tercio de jornal perdido!
Pasaron una á una por la puerta pequeña, cabisbajae, pálidas, silencio~as, después de haber hecho asen·
iar su nombre en una libreta.

gra de usted, ha dFj¡1do de Fer madre de él, madr&amp;
que lo amaba ya, cuando usted ni aún lo conocia.

PARA USO DOMESTICO.
Muchas veces se de11ea hacn una sola taza de caf&amp;
para tomar en las comid11e. Para loe que están acostumbrados á hacer el café solo en mayores cantidades, la operación es bastante dificil. Un buen cocinero recomie11da el plan siguiente: Echese en una taza
un poco de clara de huevo y llénese la taza de agua
fria. Revuélvase bien, échese todo en la cafetera, há-

FJg :i.- Gran paletotn de in'l'lerno, delatero
y espalda.

Fig 9.-TOOA. .TIJA.NA..

con quien e~tá usted casada es con un hombre, y esté, por tanto. prPparada para las imperfecciones.
Deje usted una que otra vez que su marido sea el
~lti!Do que hable, eso lo complacerá á él y no le perJudicará á usted en nada. Deje también que él sepa

Fig. 8.-A.brlgo para casa.

Flg. 3.-Blusa elegante.

gase hervir un pi.r de minutos y añádasele un poco
más de agua caliente.

El siciliano con las manos en los bolsillos y la pipa
en la boca, sonreía a todas ellas mientras pasaban. y
Alas más jóvenes les murmuraba en voz baja algún
requiebro
- Cochino!-contestó una y pasó.
Mientr11e tanto abajo en la calle, sumida aún en la
semi-oscuridad del crepúsculo, alfrio de Julio, dos ni•
ños, lloriqueando y teniéndose de la mano, se encaminaban leniamente á la escuela, dos horas antes de
su apertura.

Para destruir los insectos que se crian en las camas
ó en los agujeros de las paredes disuélvase en agua
polvos de peretro, conocidos también cou el nombre
de polvo11 persas, bmándose con esta solución las
part-es infestadas.

NOTAS HIGIENICAS '

•••
•
Las nueces, las avell1i.nae, almendras y otras frutas
de esa especie, son, á causa Je las subsbtaucias grasas que contienen, muy nutritivas, pero cuando e&amp;
toman hay que masticarlas bien porque de lo contrario hay _peligro de una indigestión. Las personas de
estómago delicado no deben tomarlas nunca. Cuando
más _daño llacen es cuando se toman después de la
com1da.

••;,.
Flg, 6.- Volante ttltJro&lt;\ no"'edad.
•

Cuando se hierven cerezas frescas, grosellas y demás!r.i~as delicadas para conservarlas, es convenieuie anadir al &amp;,ll'ua unpequeñoterrónde alumbre pues
se ha visto que asi no ea deshacen tanto.
·

Para que la luz artificial no perjudique á la avista,
es necesario que sea bastante mtensa para permitir,
sin esfuerzo alguno distinguir claramente los objetos. Los rayos luminosos de cualquier fuente que provengau están siempre acom¡.,añadoe de rayos colorí•
feros de intensidad variable según la ciase de alumbrado, como hemos dicho anteriormente. Si los rayos
luminosos no producen mal efecto eu el aparato vi·
eual, loe rayos del calor si, pues producen un estado
congestivo del globo ocular, qufl, frecuentemente repetido y_ mantenido durante un tiempo un poco largo, produce transtornos coneiderables.
Asi es que, euando se está obligad~ á usa: la luz
artificial para algún trabajo que neceéite el eJercicio
del órgano ac la visión, babia de P.rocurarse que con
la mayor intensidad de la luz posible, para evitar los
eFfuerzos, se tenga la menor cantidad de calor qu11
se pueda.
Por este motivo se debe preferir un.a luz intensa,
que pueda colocarse lejos de los ojoe,para que á ellos
no lleguen los rayos oolorlferos con intensidad capaz
para perjudicarlos: ot_ra manera de evitar esto, ~e.hacer que el foco Jummoso proyecte sus ravos umcamente sobre el objeto que se qu1ere alumbrar y que
loe ojos no lo reciban del foco de luz. A este fin, tienden las pantallas, reflectores etc., tan usados en todas partes.
·
.
La luz debe ser fija. Toda intermitencia, las oscrl&amp;•
clones de la flama de las velas, bujlae, en las lámparas mal dispuestas, fatigan mucho la vista, requieren
esfuerzos en el ojo, alternativai! de dilatación y contracción de las pupilas, inconvenientes que son muy
perjudiciales.

Es preferible tener varias luces colocadas conve•
nientemente que una sola. En este último caso debe
preferirse que la luz esté al lado izquierdo. sobre todo para el que escribe; pues asi alumbra perfectamente sin que la sombra proyectada por la mano, impida
ver bien y sujete al ojo á esfuerzos.

raso se dflbe envolver en papel azul y def pués e 1
otro más fuerte, de cualquier clase.
Un oculista de gran fama dice que loP velos con motRs que tan de moda están ahora, son el peor enemigo
que pueden tener loe ojos.

La luz blanca, la que más se asemeja á la luz solar,
es la mejor. Casi todos loe sistPmae de alumbrado dan
una luz amarillenta, excepto la luz de arco que produce luz blanca ligeramente azuloea.
De los cuerpos cuya cembuetlón se utiliza para alumbrado, Pl aceite y la estearina son los que dan una luz
más blanca.
El color de la luz solar resulta de la fusión de rayos
luminosos de los siete colores del espectro.

Para tapar las ~endljas más ó menos grandes que
se hacen en los pisos, ~61:1ese una gran cantidad de
periódicos y papeles VIeJoe, se hacen ped11zoe pequenos y se echan á cocer en una caldera, 11ñadiendo al
agua unos puñados de harina para formar un engrudo espeso, con el cual se rellenan las rendijas en las
tablas cuando está caliente.

**•

NUESTROS GRABADOS.
FIG. 1-MANTEAU PARA SAL'DA EN LA CALLB,

Las plantas que se tienen de adorno en la sala ú
otras habitacion~s,-requieren que se les quite con la
mayor frecuencia posible el polvo que lee cae en las
hojas. Para esto conviene pasarles todos loe días un
trapo mojado por ambos lados de la hoja. Esto es necesario para que no se les obPtruyan loe poros por
donde respiran como nosonos lo hacemos por la boca
y por las narices.

•*•

Para conservar cintas, listones, pañuelos y otros artículos de seda, se recomienda guardarlos envueltos
en papel ordinario como el que se usa en las tiendas
par11 hacf'r paquetee. El papel blllnco tiene cloruro de
cal y esta substancia descolora la seda. La ropa de

Está hecho de uu cuerpo de collet amplio, en tul
blanco, sembrado de pajitas de diamantes fruncido en
la parte baja por medio de un empiezamiento que cubre todos los hombros formando una. bonita esclavina. Ese empiezamiento se recubre de must-lina blanca, enteramente fruncida simulando un capuchón. El
cuerpo de collet está incrustado de chantilly negra.
FIG, 2-CUJIIRPO l30RD.ADO,

De casimir de damas, muy justo y muy sencillo con
adorno de guias de cordoncillo de seda.
FIG. 3 -l3LUSA lilLlllGANTlll,

De sarga de seda negra, con un gran plissé á ambos ladoP, ceñida por un cinturón fantasil1; entre ambos plissés una banda fijada por botones fantasía.

�nomtngo 6 de Noviembre ·de 1898.

EL MUNTlO

OPINION DE UN CAPITALISTA EN MEIICO
AOEROA DEL SEGURO SOBRE LA VIDA

En "LA MUTUA" de Nueva York.
México, Obtub1·e 3 de 1898.

•

Sr. D. Donato de Chapeaurouge,
Dired.or General de la Compañfa de Seguros; "LA MUTUA'
Presente.
Muy Sr. mio:
Me permito 11cusarle recibo de los Rt&gt;guros por ....
($300,000.00) trescientos mil pesos que acabo
ae tomar en la Vompañla que Va. repres..uta en esta.
República, y obsequia1;1do 11us deseos deque expong!llas razones que he temdo para asegurarwe en cantl·
dad tan importante y para preferir el tomarla á "La
Mutua" á pesar de que mis frecuentes vi•jes á Euro·
pa y Estados Unidos, me han dado toda cla ..e deopor·
tunidad para tomar mi seguro en cualquiera d~ _las
grandes Compañías del mu11do, congubtolemamftesto que en mi creencia. el seguro sobre la vida toma l.\
forma de una protección, no B)IO para mi familia, sino
también para mis bienes y negocios que tengo entre
roanos, los que no quedarán ~in fondo11 conque seguir
activándolos si les faltase mi perdona! dirección.
Respecto á haber elegido "La Mutua," mi personal
couommiento de sus inwenso11 recursos, con loR cuales cuenta para cumplir sus obligaciones, sus méttdos
de organización y los plane~ atrat:tivos de seguros
que ofrece son tales, que á mi juicio uo ad111iten competencia.
En conclusión, le manifiesto que mi iutención es
aumentar el seguro sobre mi vida en e~ta Compañia
dentro de poco tiempo, y tendré mucho placer entratar con Vd. este asunto.
lSoy de Vd. afmo --y atto. S.~Firmado.-{). Eisennaun.

NUMERO 20

MEXICO, ~OVIEMBRE 13 DE 1898

TOMOil

EXAMENU.

Fig. 12. - Corbata
ítltima n()vedad

Figs 13 y 14.-Trajes de estacl6n.
FIG. 4-GUARNIC.JÓN PARA CUELLO.

•

Es una elegantisima gnarnición de guipure tt&gt;rminada en punta11, orladas de volantes Ji.
geros de muselina de seda, y ceñido el cuello por una leve cinta de satin.
FIG, 5-GRAN PALETOT DE I~VJERNO, DELANTERO Y ESPALDA,

Es de casimir asargado, con una elegante esclavina redonda, muy ajustado y dos gran·
des filas de botones fantasía.
Sobre cuello de terciopelo muy sencillo.
FJG, 6-VOLA1'TE tLTUIA NOVEDAD,

EP un volante muv hermoso de escosés con entrerlo~t&gt;S de ci1110 acordonada de seda para remate de
faldas de cie1 ta severidad y elegancia.

no. 7-PALRTOT

PARA LA ESTACIÓN,

De ¡;año obi~po, ligeramente diagonal, hecho de
dos empiPzamientos: el superior que forma un casa&lt;'Ón 11ju~tado. dejando dos elegantes faldetas, y el in·
fnior que P~tá con~tituido por una falda rlgida y justa. Dos hileras de botones fantasía ornan y cierran
el casacón.
FIG. 8-ABRIGO PARA CASA.

Estilo dragón muy justo con cuello vuelto y adorno
de alhamarns y t!Sti-ellas.
FJG. 9-TOCA JUANA.

Sombrero levantado delante, de fi!)ltro castor muy
claro, ~uarnecido de ~os draperias torsaladas de ter
ciopelo un poco más pálido aún, una de ellas se enreda á. la iz~uierda al rededor de la fuda; la otra á la
derecha desapareciendo en la parte posterior, delante las dos se cruzan sosteniendo una larga pluma.
FIG, 10-FICBÚ ELEGANTE,

ER un fichú volante de muselina de seda, ornado
de blondi1 blanca de Bélgica y rematado en el talle
por un bonito l11zo de ¡¡atln. ~;1 fichú se abre sobre un
gran plastrón de cadeneta, de muy buen gusto
FIG U-TOILETTE DE DAMA PARA LA ESTACIÓN.

Es una elegantísima t ,iJette de seda acero asarg .~da con grandes aplicacioneP. dP. bordado á ban•las pa,
ralelas con Pntredol!es rle seda negra. Cuerpo ablusado con un hermoso fichú dti blouda de AlenQon vieja.

&amp;1 asunto ae la lemporaaa.-Después ael e~amen..

FIG. 12-CORBATA ÚLTIMA NOVEDAD.

Flg. 10,-Fichft elegante.

D11mos con este número uno de los más elegantes
modelos de corbatas para trajes estilo sastre de las
que están hc,y más en boga.

APUNTES DEL NATIJRAL

Fig 11.-Tollette de dama. para la ~stacl6n.

I

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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332

I,,!S MUJERES EN L! UNION
El bello sexo, ó mejor dicho el
eér débil, porque no faltan en él feas
y víejas, eetá apod.,ráodose sensiblemente de los puestos qu., aor,es
desempeñaban los represeotamea
del sexo fuerte y barbudo en los.l!:stados Unidos.
No es oportuno llamarla atención
al hecho verídico de que en los telégrafos. en los correus, en la con•
tabilid11d d11 muchas ca8ae de comer•
cío y de hotllleir, las eeñoras y ~•ñoritas han demostrado St'r más útiles
que los hombres. Se &amp;st'gura que
son más puntuales. mb limpias en
sus labores quelo,1 hombres y que.....
no beben.
Al paso que andan laR Rn('iertad~s
feministas no pod11mo- tard11r,m V&lt;ir
á nuestro G&lt;&gt;bierno extender ni,m•
bramientos oficiales á favor dt1 muchas señoritas Los primeros terre
nos que invadi rán será11 los de la
correepondencia y lus de la tel11i?"rafla, )oij tPléfonos son poca co~a para
ellas, pero como aprPndizaje han
dado re,1ult~dos magulficvs.
Es tanto mils de temerse por Algunos jóvenee que s-, consideran wuy
útiles, el poderío qu•· van tnin~ndo
sus compañeras en t'dad pero no t'n
defectos que se acaba dt1 palpar la
realidad hace unos días en una fun
ción pública donde no se represPn•
taba comedia alguna, sino se cumplia con un deb11r voluutariaweute
aceptado
Si en las tiendas y en otros establecimientos tuvieramos tan esmerado y amH ble servicio como el que
hubo en todos los puestos de la k.-rme.se, los dueños de esas casas importadoras meuudeadoras se barian ricos en menofl de tres 11ños.
p.,ro trat,nnos de verdaderas profesiones. La Señora Harrlet Hmson RJbinsou nos dice que existen eo
los estados Unidos, en la actualidad 16::! co1egio, superiores. exclusiv11mente abiertos á las señoritas. La
señora Maria M1chel fué la primera mujer que ocupó
un puesto como profesora; "nsPñó astronomta y matemáticas en Vassar el año 1866 Muchas mujeres se admiten hoy día como miembros de la Facultad, no sólo
en colegios reservaddos á su sexo, sino deo de concurren ambos
A la par que Re multiplican lm1 hospitales para mujeres se multiplican también los calt&gt;gios módicos.
Existen siete sm contar numerosas e,cuehs de medicina para hombres, abiertas 111 sexo femenino.
Las mujeres médicas son casi tortas de la ePcuela
homeopática. Hasta última fecha las escuelas de medicina regulares ú oficiales no han permitido que las
mujeres sigan sus cursos. Pero que resulten mujeres
,regulares ó irregulares, lo natural t:B que el éxito de
las mujeres practicantes no puede ya ponerse en du•
da y sus colegas del sexo masculino no se atreven ya
á juzgarlas desfavoublemente.
El censo de los Estados Unidos en 1890, da el número de las mujeres médicas eo todos los paisos y s urna
4555

· En cuanto á la literatura, es iucreible cuántas mujeres escriben. Unas bien, otras mal, pero la mayorla
merece elogios 0l&gt;roelia Waters, del Bo.,ton Evening Trn.mcript, fué la primera mujer period\eta de
Boston. Hoy las muj1 r 1~ editan y publican periódicos
y hasta revl,tas, en tudas partes de los Estados Uni·
dos, y las columnas consagradas á la colaboración de
las mu¡eres son el complemento aco~tumbrado de la
publicidad de un gran número dti periódicos de importancia.
Harece, dice la señora Robinson, que las mujeres
han entrado r~atmente eo lo que Thomas Carlyle llllma el "Cuarto Estado," y han tomado resueltamente
pose&amp;ión de él con la profesión literaria, los viajes á
las regioues inexploradas del pensamiento, a~i como
otras en las regiones desconocidas, con el fin de satisfacer e1 apetito insaciablt, de 1011 lectores.

NUESTROS GRABADOS

~- ---··

F-!G, 1.-M0DEC,0 PARBLEl~i!lil Dlil R~CElPC[Óll.

Ei de crepé azul d~ china Cl)n una gran lona bordada eo la parte inferior del f•ente de l!L fald,i, y tres
cintai p!l.ralel:i.s de galoocillo seda orn,ndo la bata y
el c,1erpo. Un eleg,rnte boa de tul blanco de grao
f,mtasia com9leta el adorno.
FIG, 2. -TRAJID DBI CALLBI.

Es de· pañl) beige ó diag,rnal, con 1'11 ml)rielo especial dl'I un fichú de muselina de seda orlarto de volantes de tul, que sirven también de adorno á. la falda.
FIG. 3,-TRAJE SA"TREl PARA OTOÑO

Es de paño de inviernn, formando un smoking muy
justo, un falso chalPCO de cuello fanta.Ria, redondo y
falda plena, adornado todo en varias formas, de galón de seda.
FIG. 4,-TRAJID DE CASA,

De sargR de seda con un yoke alternado de cintas
de raso y un gran plastrón bordado de elegantisiino
modelo.

Figs. 9, 10 y 11.-Tres modelos de calle.

Después de tres años I!ose pierde todo lo paiado.
Guanajuato Septiembre 13 de 1898.

FIG. 5.-TRAJE DE CASA.

De escocés muy fino con una gran e@toca bordada
de galoncillo de seda y una draperia de Saffetas, medio oculta por uo gran yoque bordado de galoncillo
también jockt&gt;ys sencil,os de muy butin gusto.
FIGS. 6 y 7 -TRAJE DE DAMA DE HONOR DE UNA NOVIA.

FIG. 8 -TRAJJII DE VIAJID
Estilo sastre, de una encantadora originalidad. Casaca fantasía orlada de guia de seda y abierta sobre
camisa de muselin11. azul pfllido, yockeys de una 11legantisima forma, figurando el cuello,.
FIGS. 9, 10 y 11,-TRES ELEGANTES MODELOS DE CALLE,
Et pr!mflro de seda- azul con una gran draperla de
guipure, el segundo de popelina de seda con volantes entredoses de satln y pl11strón plissé de lo mismo,
mostrando un cuerpo coselete de muy buen /irllsto, el
tercero estilo sastre, de casa con fantasia, abierto sobre uoa camisa da muselina y ornada de grau corbata avolimtada de blonda vieja de Alen~ón.
FIG. 12-CUERPO ELEGANTE, DJIILANT.BIRO Y JUPALDA
.

,.

El ceoPo de los
Estados U oídos en
1890 nos da á. conocer el número
de mujeres auto·
ras entregadas á
labores literarias
ó cieotlficas, Sen
2,725; do éstaR, el
periodismo posee
868 Las mujeres
artistas que se dedican á la enseñanza de las artes,
suman 40,845!!

Damos bajo estos números dos modelos de tr,jes
de los que a hor.1 son de más actualidad y gusto para
tos matrimonios: Uno de desposada de último modelo, de satín ligeramente crema y cauda dr11peada y
otro de sarga de seda azul acero con cuerpo drHpeado de muse1ina de seda y una gran falda ornada de
un de:vanf d., volantes y galoncillo de ser.la.

.

NUMERO 18

r

TRAJE DBI NOVIA

Fig. 12.-Elc¡rante cn.-rpo. Delantero
y espalda.

•

MEXICO, OCTUBRE 80 DE 1898

TOMOil

Ea de muselina blanca con un yoke de entredos y
votante carrujado y un plastrón diagonal plisbé.

Sr. D. J. Adrián Palomo, Directo: General de la._
·'MEXICANA."
Compañia Anónima Nacional de Seguro■ ■obra la Vida.

MÉXICO

SEÑOR MÍ'l:
Teniendo en mi poder la póliza Ea\dada núm. 47 de
que era poseedor t0i finad" PRp,,so ..,¡ Sr. D Leobardo Mendoza, 11e prPISPntó en ésta elAgenti, de la Co_mpañla Sr. D Juan N Campos y manifestándole mi tg•
norancia para h.tcer la re:lamadón correspondiente
como hered ira lt&gt;gltima, dicho Sr. Campos, con toda
actividad é inteligencia procedió al arreglo de los
documentos necesarios, 11vitá11dom., to•la clase de
mole.tías.
Hoy, con autorización del Notario Público Sr. D.
Igllllcio R H"rnáodez y por conducto del estimable
Sr. D. Francisco de P. Castatleda, Banqul'lro de la Compañia, htt , Plr1 bido á mi completa satisfacción, la cantidad de $117 45 (c'ento diez v oiete pesos cuarenta y
cinco ceutavos,) importe tot¡¡l de la citada Póliza 11al•
dada.
Si lo juzgr. usted conveniente, dé publicidad á la
presente, pue., creo será de alguna utilidad para los
asegurados en esa honorable Compañia, ver confir•
mado que en el desgraciad&lt;&gt; caso de no poder soste•
ner sus Pólizas más de tres años como Ii, sucedió á
mi querido esposo, ya á esa fecha pueden obtener
una saldada y lograr aunque sea un pequeño ahorro
en bien de sus familias.
Doy á usted las debidas gracias por la violencia
con que ordenó el pago referido, yme ofrezco su muy
atenta y afectisima S. S.
Firmada.-Rafaela Pedraza V. de Mendoza.
MUY

&amp;l $r. Presiaente ae la Nepública ?:la señora su esposa.

(Fot. de Va11eto, tom.ada últlm.ament.e.)

�LASEMANA
Promete un éxito feliz á la fiesta de caridad
el 1ino de l11s comisiones organizadoras y el gran
empefto qu~ han puesto las damas de nuestra so•
ciedad, co11tribuye11do gei erosamente con sus donativos, to:los de valor artbtico inestimable, ricos algunos y no pocos, una verdadera maravill11.
Exhibidos estos úl1imos días en los aparadores de Plateros, y admirados de todo el mundo,
tienen ya esos objetos sus codidosos que desean
conservarlos como recuerdo del Bazar y muestra
de las múltiples y sorprendentes habilidades de
la mujer mexicana.
Mas no sólo hay que ver en ellos la obra del
talento; entra por mucho el corazón en los primores ofrecidos por las damas en esta fies1a.
Hay una nota exquisita por el sentimiento que
entrafta el acto de dos niftas, huérfanas y pobrea
que llevaron su contingente ingenuo y de valor
pecuniario casi nulo, pero estimativamente elevadísimo. Una muileca feísima y barata, vestida
con tela de un vestido de la madre muerta, fué
el donativo de esas niftas, de una precocidad de
sentimientos tiernos que consuela de tantas maldades y de tantos vicios que erizan 111 existencia.
Algún curioso ó algún devoto de las virtudes
infantiles, pagaría premio de oro por la mutleca
que tiene en sapobre aspecto, todo lo que hay de
puro en el alma infantil,- la piedad por los desgraciados y el amor, iba á decir, el culto del
amor filial.

,..,,

Y ya que por uno de sus aspectos la fiesta del
Bazar de Caridad evoca mise1 ias que tenemos á
la vista, muy cerca de nosotros, hablaré también
de las que pueden sufrir los pueblos remotos.
Un sabio, que ha enriquecido la cien~ia humana con not:lbles descubrimientos en el orden de
las ciencias físicas, toma la teoría de 111althus en
un aspecto especial y predice la progresiva carestía del trigo hasta el extremo de que antes de
treinta afios se producirá una crisis total de har~na en las t~honas. Según ese sabio, la pobla·
ción consumidora de pan crece rápidamente, y la
producción de' trigo permanece en un mismo nivel d~sde 1871. De aquí el resultado q~e nos
anuncia.
La profesía no es muy inquietante para los que
ven á uno y otro lado de nuestras vías férreas
iljmitados campos incultos cuyo seno jamás rom:
pió el arado. Aún hay espacio en el mundo para
muchas sementeras.

,..,,

Don Juitn Tenorio anuncia su anual aparición
en los teatroa de México, para solaz de chicuelos
y ejercicio de esforzados declamadores.
. Nada pinta mejor nuestro apego á los hábitos
mveterados como esta singularísim11 y curiosa
solemnización del día de muertos por medio de
un ~r~ma que ~l gusto popular coloca aparte, in•
clas1fJcado, asignándole un lugar más bien conmemorativo que literario en sus aficiones.
El público que escucha los líricos coloquios de
Don Ju_an y Dotla Inés y el monólogo en el cementerio, no va al teatro, con el espíritu de amatteur que hace de este lechuguino un tandófilo
de aquella sentimental, una cliente de Hidalgo
de los que apl~uden «Los parecidos» ó «Mag•
da» unos curiosos, más rnteligentes y críticos
que entusiastas.
En día de muertos todos vamos al teatro y á
todos nos divierte por igual el actor de tercer
orden, y todos nos despojamos de prevenciones
para regalar nuestros oídos coc la música peregrina del verso espai'iol.
Algunos hay, y no son pocos, que no toman en
serio. ni la pieza ni á los artistas; pero van al teatro y encuentran tan natural la presencia anua}
de Tenorio en las tablas, como los actos ordina•
ríos é indispensables en la vida.

f

y

/IW

La tesis social de los sombreros en los teatros
se discute aún en las ciudades europeas.
'
Antes de que en las nuestras hubiéramos podido adoptar alguna solución definitiva y radical
apareció en Franela una dama que repitió el pro:
digio genial del huevo de Colón.
Los bandos contrarias se agitaban con un apa•
sionamiento que impedía la lucidez de espíritu suficiente para discernir la posibilidad de una tran-

Domtngc 60 de Octubre de t&gt;i!"tii

Domtna-(l 30 de Octubre de 1898

EL MUNDO

334

sacción honrosa y la Clllma para adoptarla una
vez formulada con claridad.
Mas, afortunadamente, no faltó quien pudiera
aisiarse de la contienda y estudiar el problema
con todaserenidad,resolviéndolo con gran acierto.
Como sucede siempre en esta clase de reyertas, el quid nu estriba en imponer á una bandería la voluntad de lit contraria, sino en llevarl11s
á. un terreno neutral. En el caso, ese terreno
se ha encontrado y quedan abiertas las negociaciones para la paz definitiva.
Todos quedarán satisfechos, porque si bien las
sefioras podrán usar sombrero ¡,ara ir al teatro,
se ha ideado un sombrero especial que sin estorbará los demás espectadores, satibfaga el c11pricho de las que no pasan por llevar la cabez¡J. sin
plumas y cintas.
La capota de teatro es, por lo que dicen los periódicos, un modelo de elegancia dentro de las
más exiguas proporciones.

La aparición de la fiebre amarilla en Monterrey ha causado alarma profunda en una gran re•
gión de la frontera, no obstante los fríos prematuros y el empefio con que se procura calmar los
ánimos intranquilos.
Prep11rábase, alegre y entusiasta, la grau ciudad industrial á rec}bir la visita del señor Presidf'nte de la República y á ofrecerle sinceros
testimonios de adhesión, cuando dió el telégrafo
la notic:a fatal, 1rnunciando al mismo tiempo la
fuga de muchas f.tmilias temerosas del contagio.
Difícil es en casos como este medir la import11.11cia de la calamidad por el pánico de la!! multitudes; pero la alarma por sí sola constituye un
mal. todll. vez que desconcierta la actividad económica y perturba las relaciones mercantiles.
/IW

La muerte de la señorita María Barrera despierta una curiosidad que tal vez no quede satisf~cha con el dictamen pericial ordenado por el
juez de la causa.
El inculpado es un hombre de mérito, hábil y
co°:ocedor en cuestiones médico legales. No será
fácil abrumarlo con un dictamen pericial, por
conc!uyente que sea, y antes que rendirse agotará mil recursos de ciencia é ingenio para defender su causa, aclarándola si es buena y sí es mala, apuntalándola con sofismas.
Los delitos de astucia y principalmente los
que se consuman por medios técnicos desconocidos de la generalidad, facilitan al culpable las
eva1:1ivas, y al per~itirle una actitud, mAs bien
de sabio discutido que de reo justiciable, hace11
de él casi un árbitro de la opinión pública, impotente para orientarse, si no es en cuestiones morales.
/IW

La perspicacia de la policía descubrió y detuvo en Paso d~l. Norte al agente de un gran sindicato de f11.lsif1cadores, que habían proyectado
desparramar en la R~pública billetes de los bancos del Norte y pesos del cufl.o norte--americano
fabricados por esa gran asociación.
'
. SJnad_o _hubie~a sido el robo y muy cuantiosc,
s1 la_ po~cia n_o rnterviene con tanta oportunidad
y ef1cac1a, deJando tranquilos á. los Bancos y al
Tesoro de los Estados Unidos, á cambio de una
desazón para los anti--yankees afectos á. grandes
sucesos y fuertes emociones por cuenta de otro.

-

«El amor por principios» es una de las últimas
novedades literarias exhibidas en los escaparates
dc.l 5 de Mayo y 8an }francisco.
El h~roe, -un Don Juan moderno, que busca el
am01· sin amor en la depravación más descarada,
~ostenta a_l d~s~ud_o un espíritu si~temático que
t.ene por eJercicio mtelP.ctual pervertir á todas
!as mujeres que seduce. Después de aventuras
menarrables por turbias, termina la novela con
noviazgo y casamiento, como las narraciones por
entregas.
Un escritor que estudia esa obra inspirado en
crite_rio ;ndependiente y sano, teme que el extranJero Juzgue á la sociedad francesa por esas
novelas.
Temor justo y patriótico en estos momentos en
que asistimos á_ lás escenas de anarquía moral
de un pueblo agitado por violenta crisis.

DIOK.

*"'*

10olitirn ®.en.eral.

A pesar de que fueron tan pocos los votos que
falt11ron al ministerio para obtener esP- voto de
confianza, el prehidente Faure ha admitido la renuncia, esperando que los ministros dimisionarios permautzcan en sus puestos mientras se
coni;tituye un nuevo gabinete.
¿Dónde se tomarán los elementos necesarios
para refrenar esa C1imara ab,oluti&amp;ta, que en un
momeuto dado derriba gobier11os, pulveriza ministerios y hace caer los ídolos de un dfa? Bris•
son era presidente de la Cámara cuando ocurrió la crisis que derribó al gabinete Melline; fué
el designado parl\ presidir el gabinete, porque
en él se tenían fundadas esperanzas de que ha bia
de llP-var en su programa las aspiraciones de
una mayoría tornadiza y sujeta á vaivenes incontables. Ya otra vez hemos referido de qué
manera ha sabido salvar los escollos, vencer los
obstáculos, co11jurar las crisis provocadas en estos tiempos de turbulencia; y á pesar de tod11s
estas circunstancias que lo recomendaban á la
consideración de sus conciudadanos y al respeto
de las Cámaras, ha caí.lo falto de la coufianza
que inspiraba antes, y se retira tranquilo. con la
conciencia serena, después de haber cumplido
con su deber.

RESUMEN - La agttaclon polftlca en Francla.-Exalta-clón de los bandos p·•r el proceso Dreyfus.-Apertu •
ra de las Uámarm,. Defr.cclón del General Cha:?olne.
- Calda del gabinete de Fr.incla.-Temores d11 reac •

clón, "lrmcza ue la Kepúbllca.-EI resp!andor de
la Justlcla. . La previa censura en Espana. - Crisis.
parcial en el mlnls,erlo, - Temores para lo porvenir..
-La nueva vida de la monarquia.-Conclus:ón. ·

La exaltación en Francia había llegado á su
colmo. t&lt;.:l pueblo de P11rís hervía en fermentaciones de todo género; era esperado con ansia el ·
momento en que las Cámaras se abrieran, y todos
temí m que la tempestad habría de desatarse en el
recimo de la reprt!sentación nacional. La cuPstión
del Sudan ~gitaba los espíritus, una racha de tormenta azot11ba la atmósfera política y se advertían bélicos rumores y gritos de combatP-, por·
disputará la vieja Inglaterra ese girón de tierra .
egipcia, donde enarboló la baudera de la República, como atrevido explorador, el comandante
Marchand. A E:sa excitación por la cuestión de·
Fashoda unía~e la proximidad del día en que la
Corte de CssRción celebrara su sesión primera,.
para decidir bi el famoso pt oceso Dreyfus que ha
llegado á dividir á .os franceses en dos bandos,
debía reponerse y por tanto verse otra vez en
consejo de guerra.
Capitaneados pc,r el célebre agitador Paul Deroulede, los ciudad11nos de la Ligl\ Patriótica iban
por calles y plazas, por bulevares y avenidas, por·
casinos y clubs, predicando el odio al semitismo,
denunciando i\ los partidarios de Dretfus como
traidores á la patria, enemigos del ejército y Ct·
paces de amenazar la seguridad de la Repú-·
blica.
·
Los amigos del destPrrado de la Isla del Diablo,
apoyados en su deFecho y soste.D.idD.s en sus aspiraciones por fa. actitud resuelta y desidida que ha•
bía tomado el gobierno que presidia M. Brisson,
dabanporinnegableel triunfo y predecían la seguridad y firmeza en que se hallabaelgabinete, porhaber sujetado tod&lt;,s sus procedimientos á las.
pres~ripciones de la ley, por intentar, en la órbi•
ta de sus facultades y dentro de los términos legales, la enmienda del error que pudiera haber en.
el famoso proceso.

*

**

l
L

*

**
abrieron en

Y las cámaras se
medio de esta
efervescencia sin igual. Las voces de los primPros.
oradores se perdieron entre los gritos de la mul.
titud que llenaba las galerías y vociferaba á las.
puertas del palacio d-, Borbon. Un incidente sencillo fué suficiente para desprender la avalancha.
que había de arrastrar en su caída al ministeriode Brisson. Alguien preguntó por qué no se perseguia-á los que en la prensa y á la continua ata-•
caban la institución militar y á,las altas personalidades del ejército francés. Habló el ministro de
la guerra, el Gral. Uhanoine, y en vez de sosta•
ner con entereza la actitud asuruida por el gobierno de que formaba parte. en vez de recoger
y afrontar las responsabilidades que le tocan según la solidaridad del gobierno constituido, habla de sus ideas personales, de su~ propias convicciones, pretendP- envolverse en una aureol11 de
popularidad, hace laapología deCavaiO'nac y Zur-·
linden, sus predecesores en el depart~mento de
Estado que es á su cargo, y por encima de todas
las fórmulas constitucionales, presenta su dimisión, cual si la Cá.mara de Diputados se hubiera
transformado en Convención nitcional.
~abía llenado ~u objeto: aplausos y manfüstac10nes de regocijo se dejan escuchar en las filas de 1~ extrema izquierda y en el centro. Se
oyen gritos y se escuchan aclamaciones tumultuosas en el sagrado recinto de las leyes, y á duras penas se restablece la calma.
. Otro diputado ~r~tende sostener el predomimo del po~er civil s?bre el ejército. Es apoyado por Bnsson, y unidos los radicales y sociali_stas, aprueban 1~ moción; oero cuando el presidente del conseJo se levanta á pedir un voto deconfianza á que tería derecho, p~r Ja mesura1 el
reposo y la serenidad con que ha sabido dirigir·
la nave del Estado en medio de las ondas tempestuosas que la han azotado en los últimos días
e? medio d~ ~os vientos de to1·menta y en el pe:
r10do de cnF_:s por que acaba de atravesar, h
~ámara le mega ese voto {)Or una exigua mayona, y queda planteada la crisis ministerial completa.

El pueblo sigue agitado en las calles de P¡).rís;
la ola antisemític11 crece y se agiganta; pierde
importancia en la consideración de las multitu•
des la cues1ion de F11 shoda que ayer las exaltaba; se desvanece en la bruma el ruido de sus aspiraciones tumultuosas, y se siente por todas
partes la palpitación de una grim crisis.
¿Será acaso qur la rt•acción monárquica conthúa secretai:nente sus trabajos de zapa? ¿Será
que los enemigos de la República prosiguen en
la sombra sus labores reaccionarias? ¿Ha brá.n logrado las exaltaciones que prudujera el asunto
Dreyfus abrir un abismo entre los oandos revisionista y antirrevisionista, de tal manera que en
su exaltado patriotismo no er.cuentren algunos
otra solución que .la vuelta de la monarquía?
Quién sabe! pero es lo cierto que en estos momentos atraviesa la República Francesa por uno
de los períodos mAs peligrosc s que la han conmovido en las edades presentes.
Amenazada en el exterior de una guerra que
pudiera ser de terribles consecuencia6¡ sacudida
en el interior por aspiraciones opuestas y encontradas; divididos los buenos hijos de Francia por
el asunto Dreyfus, al que en realidad se le ha pro•
c_urado dar mucha mayor importancia que la que
tiene; separados los amantes de la gran patria
francesa en dos grupos, por la conc.e pción de la
idea de justicia en cuanto se refiere al infeliz excapitán tfue lleva cuat,o aftos de estar marcado
con el nefando estigma de traidor, necesita de
todo el esfuerzo, de toda la abnegación de los
verdaderos patriotas, para poder conjurar la tempestad que se desata.

***
Como han llegado muy adelante los procedimientos del gohiHno en el camino de la revisión
del proceso, es difícil que el nuevo ministerio retroceda en la ruta ya emprendida. Muy pronto la
Corte de Casación que ha ce determinar la validez ó invalidez de todos los procedimiantos, dará
su inapelable f,1Jlo; y cualquiera que sea el grupo
o el partido que se halle en el poder, radicale'!,
socialistas, republicanos ó mode!'ados, tendrán
que acatar ese fallo, á menos ue ech!lr por tie•
rra todo el edificio constitucional. Si la República sale avante en este conflicto, como nosotros
lo esperamos, porque tenemos Ié en la democracia francesa. porque creemos que no son eternas
las obnubilaciones se ciales, ni perpetuos los deslumbramiPntos, ni infinitas l11s obcecaciones; bi
sale triur.fante en estll vez la R1&gt;pública, habráse
asentado sobre bases inconmovib1es, y se presentará ante el mundo, no ya coronad-1. con rayos de
grandeza, sino con los inmortales resplanores da
la justicia.
Que se desaten l11s b11ndas de los antisemitas,
que ruja el motín y estalle la tormenta social: la
República, firme sobre sus bases de granito, barrerá. con la fuerza armada todos los elementos
de la revuelta, serenará el cielo, para tremolar
después el pendón tricolor sobre todos 103 franceses unidos y !uertes, en una sola aspiración: el
amor de la patria y el imperio de la justicia.

r

335

EL MUNDO

***

EL BAZAR DE CARIDAD

Pocos días antes de que se rindiera la asediada plaza de Santiago de Cuba, que no podía recibir auxilios de la Hab ana ni apoyo alguno por
parte de la destruida escuadra de Cervera, el gobierno espaftol estableció la previa censµra para
todos los periódicos, y se encargó de cumplir este acuerdo la autoridad militar de ctda población.
Siempre protestando por est11s tr11bas, pero vigilados constantemente por el gobierno, seguían
los pniódicos d_e la capital y de las provinci11s,
cumpliendo con esta determinación que no se derogó ni en el corto tiempo que duraron 'a biertas
las Cortes. A pesar de todas estas dificu ltades que
á cadll paso procuraban crear los órganos de las
min rfas, no había ocurrido ningún incidente notable.
En el momento menos espHado, un periódico
de oposición da á luz un ar1ículo que no había
pasado por el lápiz rojo del censor militlll'. El generlll Cbinchilla, Capitán General de Castilla la
Nueva y Ex:tremadura, S1;t'lpende el periódico y
pone preso á su director, á pes11r de su Cllrácter
de diputado á Cort&lt;'s: y be aquí como 111 cabo de
tres meS&lt;!S y por un incidente inesperado, la suspenbión de El Nacional y la prisión del ,eftor Figueroa, hlln venido á precipitar una crisis ministeri ll en K1paft&gt;1, anunciada desde hace mucho
tiempo, pronosticada principalmente por la Unión
Conservadora que preside el seilor Silvela, an ·
sioso de recoger la herencia de Sagasta.
El minis1r0 de Instrucción Pública, una de las
figuras más salientes en el partido liberal, el sefior Gamazo, que á muchos ruegos aceptó una
cartera f'n el gabinete de Sagasta 1 ha presentado
su dimisión; el general Chinchilla se ha retirado
de su puesto, antes de verse sacrificado por el
SP:ilor Gamazo; el General Correa, Ministro de la
Guerra, se aleja también del ministerio, y como
el incidente no ha sidc más que la Musa ocasio•
nal para poner en evidencia la fragilidad uel terreno en que se asienta el gabinete liberal, témese una crisis minis!erial completa, que en los momentos actuales, podría tener muy grav~s trascendencias.
L"S comisionados espailoles, que representan á
la Corona en las conferencias de París, encuentran c11da vez mayores dificult1:tdes en el desempeflo de sus funciones, porque á cada paso también tropiezan con las ex·gencias de los comisionados americanos, inflexibles en sus aspira•
ciones y que no retroceden ni se apartan una
línea de las instrucciones recibidas de Washington. Se ha llegado hasta anunciar la suspensión
de las conferencias, y sila esci3ión se acentuara, si
llegara á faltar al sefior Sagasta la confianza de
la Reina Regente, y si la crisis parcial del ministerio se generalizara, probable se"ía que el sucesor de Sagasta llegara basta cambiar las ins•
trucciones dadas á los comisionados de París, y
por la tanto interrumpir.las negociaciones de paz.

Hemos hablado en otra ocasión y la prenAa diaria
ha rPpetido la infm mación con cuantos detallas se ha
tPnido á mano, respecto dAl gran festival d11 caridad
que, para conm11morar el dla onomástico del Sr. Gral.
D. Porfirio Dl11z. l'I circulo da suA amigo&amp; ha dispuesto en este año comrJ pHrte de las fiestas qu11 se c11le•
bran en su honor LH que hoy se verifica en la Al11mArla eA digno complem ..ntv de las e'fectuadas el 14
y 15 dd próximo pasa•lo Septiembre.

***
Y mientras se suceden estos sacudimientos ministeriales, se percibe claramente un rumor de
descontento en toda la península. Ya no son la
agitación carlista ni el movimiento republicano
los que amenazan perturbar la paz; son los gremios industriales, los grupos de trabajadores, las
asociaciones mercantiles, todos los elementcs productores del país, que se i,ienten agobiadob,
los que hasta ahora manifiestar. de una manera
pacífica su inconformidad con la marcha general
de la política; y oprimidos ya por los tributos,
buscan de divers1,s modos una solución á. sus
angusti,,s.
El país que ha visto con resignación estcíca los
desastres de la guerra, que hasta ahora no ha formulado ninguna protesta por la pérdida de las
Antillas, en cuanto ~ignifica una desmembración
del territorio, acaso sienta la herida que dej11. en
los centros económicos la falta de mercados de
consumo á que se había acostumbrado la producción nacional con el régimen de los cuatro
sígl"s coloniales.
Tiempo es ya de que Espa:lla comience á restafiar su sangre derramada, á cicatrizar 1ms heridas y trabajar con toda la abnegación de sus
hijos en reconstruir todo el edificio que ha sacudido la pasada crisis, y reconcentrar todas sus energías, llamar en 11u socorro todas sus fuerzas vi vas,
para entrar de lleno en un periodo de regeneración.
·

X.X.X.
27 de Octubre de 11898.

JU NTA D'RRCTIVA DE SJi:ÑORAB.

La componen las distinguidas damas cnyos nombres d&gt;t.t..Os á continuación: Maria C. rle Liman tour,
Luz A. de Gonzáles Costo, Guarlalupe C. de &amp;~bollar,
Sofia O. de L mda. Guadalupe R de Cha vero. t:lisa
L. de U11m11cho, CHtalina C de Edcandón. Guadlllupe
E de Escandón, AngPla GonzálPZ dl'I Ituarte, Maria
L. dt&gt;1 Landa, Guad,.lupe C. de MiPr, Chtra M. d11 Mo•
rán, Refugio T de Rincón Gallardo y Luisa R R. de
Teresa.
COMISIONlilS.

De invitación General: Joeé W. de Landa y E3candón, Apolinar C11stillo y Gregorio Alda8oro.
Dti ornato y -distribución de puestos: Guillermo Valleto, Lic. Rosendo Pineda y Lic. Adalbnto A. Es•
tev11.
De recepción de objetos: doctor Eduardo Liceaga,
Francisco D. Barroso .V Juan rle Pérez G;ílv,.z.
De colocación de objeto.,: Ricardo Diener, Denio
Ollivier, José Sígnord. Eugenio Sivy. Florencio Cas111ñares. Luis Labadi11, Rector Labadie Agustln
Honnorat y Julián Jauffred
'
De rifa de objetos y dlRtribución: Francisco D. BarroAo Ramón Alcázar y Manuel Algara
De Banca: Sebast1án Camacho, José 'Landno, Romáu S de Lascurain, Franelsco Suinaga y Antonio
Riva y Echeverrla.
De concierto: L:c Alfredo Chavero, Lic. Arturo Pu
y José Rivaa.
De policia: Carlos Quaglla, Antonio Tovar y Tomás
Morán
La Comisión organizadora la forman D. Guillermo
de Landa y Escan&lt;ión, como Pre11ldente de ella, y los
Sres Alfredo Chavno y Guillermo Barron, VicepreEidentes
La Comisión de Programa la intPgran los Sre11. Gui·
llermo Vall~to, Telesfvro Garcia, Fra:1ci&amp;co D. BarroilO, Carlos Quaglia, José W. dA Landa y Edcandón,
Lic. Luis Labastida. Lic Ernesto Chavero, Lic Miguel
Sagaceta, Lic. Adalberto A Esteva, Apolinar Caotlllo
y L1c Arturo Paz.
El f11stival dl'I c11ridad comienza á las 10 A. ltl, y
terminará á la 1 P. E.
Los objetos que bondadosamente han cPdido las
damas d11 México para que su producto se destine á
obra de caridad serán rifados en la forma y condiciones que establezca la Comis,ón encargada de ella.
Quedó prohibido el uso de serpentinas y confetti
durante tll curso del festival.
El producto de la venta de objetos del Bazar será
distribuido Integro á !ns Asilos y EitR blecimientos de
Beneficenria. en la forma que acuerde la Juntll Directiva de Señoras, pues el "Circulo de Amigo~" expen¡¡ará todos los gastos que origine el festival.

Edad de las cata.ra.ta.s del Niága.ra..
Todo el mundo conoce las catáratas del NiAgara
esa inmensa casrada cuya incomparable bell, za 1t~rae
continuamente parvadas de turistas ávidos a11 gozar
de tan grandioso espectáculo y de solazarse b11jo el
gigantesco y diáfano capelo que forma el agua al precipitarse desde las altfsimas rocas.
Las catáratas del Niágara han inspirado á muchos
artiijtas. .v los Upices y los pinceles han reproducido
infinidad de veces esa maravilla de la naturaleza.
Mas no son tan sólo el arti~tico y el grandioso los únicos puntos de vista de11de los cuales se debe considerar todo primor de la madre tierra, sino tambléu el
punto de vista científico es tomado en consideración
y las investigaciones de esta índole, aplicH das á las bellezas del planeta, han revel11do muclias veces curioslAimos secretos de iapreciable importancia para el
perfeccionamiento de las ciencias naturales
Los eabios bánse ocupado siempre de tales estudios y últimament" uno de ellos, el profesor de geologia Spencer, dió en Brooklyn un11 confflrencia sobra la edad de l11s catarat!lS del Niá~ara, con gran
acopio de datos y de cAlculos que demuestra el extraor&lt;linario inte1 éd y la completa dedicación que el
ilustre profeso, consa1rró á su trabajo
El problema ha Vt'nido ocupando á mucbo3 grandes
cerebros desrle hace más de un siglo, y á él han de .
dicado mucho tiem¡.,o centenares de geólogos El primArO fué 11n• lngiéR, el Dr Fllier y fijó L edad del
Niágara f alls en 55 000 años Lyell, en 18 10, pretendía
qua dichas cat&amp;rlltlls se form11ron. tllles como laR conocemos, dc -dA hac~ 44 000 añf)@ \Voodward eu 1.a 6
reducía esta cifra aún á 12,000 años, y más r.-ciente'.
menta un sabio francés Gilbert, fijó, después de import1rntes y lsrgoij trabajos efectuados sobre el terreno. en setenta stglos la edad del NiAgara.
Baeándos11 sobre un principio nuev'J mucho más
preciso, á saber, el retrocesopr&lt;&gt;gresivo ó recesión del
suelo bajo el esfuerzo del agua. y después de haber
estudiado las diferentes fast'S de la formación del
rlo miRmo, lo que basta hoy no se habla hecho. el pro•
fesor Spencer ha llegado á lll conclusión de gue existe desde hace más de 32 000 años. pero qua las catarat11s no se formaron sino h1tsta diez siglos más tarde.
El sabio geólogo mencionado 11stima que las cataratas cuy a altura actual es de 128 metros, fuertemen.
te encauzadas entre rocas muy duras y resistentes
durarán todavla por cincuenta ó sesenta siglos en el'
mismo estado en que hoy las contemplamos.

�•
Domingo·ao de Octubre de 1898

Domi.ngo

EL MUNDO

3.:6

~

de C'::t1!bre dA 1RAA

EL MUNDO

---

r-

-----------

1

1

El Palacio del Emperador y el Lago Lotns.-PEKIN.

LA CRISIS EN EL CELESTE IMPERIO

f

✓.:;

Antes de los últimos sucesoB del Sudan y del re&lt;:rudecimiento de la agitación dreyfuEista, Pekín fué
el centro de la curiosidad europea
Tel&lt;'grama tras telegrama veni.a de la capital del
&lt;Jeleste Imperio anunciando ó bieu que el Emperador
habla muerto, ó que estabaconva esciente, ó que nunca se había sentido mejor.
·
Por último.se ha dicho con insistencia que el Emperador tiene no sé que enfe~medad orgánica y que
la Emperatriz viuda ejerce .,in opoeicióu el poder i!imitado que le permite la docilidad del sobe:ano.
Loa disturbios promovidos contra los extranjeros
han sido castigados duramente. pr(lcurando darle á
la represión de esos atentados un carácter de sensible escarmiente para los que aún soñaran con nuevas agresiones á los residentes europeos.
Todo esto y las leyrnda·s contradictorias y algunas
de ellas inverosimlies, que corrieron por la prensa,
desfigurando los hechoB reales de la última rAvolución palatina,-todo esto, decimos, indica la dificultad de conocer exactemente los sucesos diarios de un
país envuelto por una corte de intrigantes en una
niebla de la que sólo vemos surgir chispazos provo
cados por los manejos de los ministros europeos. ¿Qué
hay en el fondo de este caos"/

Por tercera vez toma la dirección de los negocios
de Estado del Imperio la Emperatriz viuda, tia del
soberano nominal, Los periódicos ingleses que consideran á Li-Hnng-Chang como un tnemigo de los intereses británicos, presentan á este Astil dista como
un conservador y creen eiue su intención en la coda
pública, seria preFagio de una era de e~taciona
miw1to, durante la cual t.&gt;da reforma es ab~olutamente imposible.
Por el contrario. el rival de Li-Hun~•Chang, KaogYou Mer, es para Jo¡¡ ingleses el tipo del hombre de
P~tado progresista y liberal, un Gladstone, en una
palabn..
Tanta importancia Je han atribuido á PStR. rivalidad Pntre Li Hung-Chang y Kang-You-Mer que el
D aili J,l,fai l llegó á pedir la moviiizarión de una flota
para impedir la vuelta de: primero al pode,·.

EL EMPERADOR Y LA EMPERATRIZ DE ALEMANIA
f.N LAS MANIOBRAS.

coynntura de esta histórica expedición para publicar
sus retratos de'mil maneras. diforentes.
El gmpo de nuestro grabado representa á los soberanos imperiales en el campo de las maniobras de
Westfalia.
Recordarán nuestros lectores el interé~ que dP~pertó en el ejército alemán el encueLtro de los do~ cuerpos militares que con un efectivo de 100 000 nombres, hicieron marchas y contra-m~rchas, movimientos e~tratégicos y bivaquearon, simuiando todas las
condiciones de una campaña.
La presencia del Emperador dió á las fuerzas un
gran entusiasmo que contribuyó de una manera evidente á los magníficos rAsultadoi! de las maniobras,
en los que aqu"11a formidable máquina de guerra puso de manifiesto la PXcelente or~anización y la11 demás cualidades del ejército alemán.
Aunque en un sentido rigurosamP.nte cronológico
parezca extemporánea la publicación de este grabado, no lo creemos asi; pues como llevamo; dicho, hoy
es la imperial pareja objeto de universal curiosidad.
y no hemos querido que falte en nuestra colección el
retrato ecuestre de la Emperatriz haoiAndo tlado en
edición anterior 111 que representa á Guillermo TI en
su traje de moderno peregrino á los Santos Lugares.

Guillermo TI y su esposa son las figuras del dia
Los periódicos del mundo entero hablan de ellos y de
su peregrinación á la Tierra Santa, aprovechando la

✓

....,,,..f'-r•

~ ~~

),.::.::====:::=;;;;;;;;::~·

Q\~.f'/ ---~ ~

r ~v ~\~~

ry~~)f
[·

Maña Lozano de Landa.
Clara Mariscal de Morán.
Maria Luisa R. R. de Teresa

Guadalupe R. de Cha.vero.
Refugio Terreros de Rincón
Gallardo.
·

Ellsa Lynch de Ca.macho.
.Ma.r1a Callas de Ltmantour.

Sofla 0sio de Landa.

Luz Acosta de Oon~lez Clos1o.
Guadalupe E. de Escandón.

Guad \\upe r.ordero de Rebollu.
Angela. G. Buch de Ituartt,.
Ca.tal!La Cuevas de Escan&lt;lón.

El Templo del Cielo.

Ruinas del Palacio de Verano del!ltrnido por los aliados
en la guerra de 1860,

�Domingo 30 de Octubre de 1898.

EL MUNDO

338

nnmln1ro 30 de Octubre de 189/l,

'll~}tt

\

,

fll!lWa

h;!

ªª"ª· ªº

C'RISTOBAL COL ON
I NMORTALIZADO P 1) R EL flfllSCUBRD!IEN·
TO IJEL NUE VO MUNDO
CUANDO C Ai.V I E l&gt;TA BA BAJO LA
DOJl!ÍNACIÓN G ENOVEISA.
M URIÓ EN VALLADOLJD EL 20 DE
MAYO DE

1506.

¿Qu é habrán 11icho de Asto Genova,
Noni, Savona, 1''1uale, Oue!!Jia, Bo¡,rliH~co, · Albiwlla y lat1 otru cunas de
CtJló11?

NOTAS
Las epidf'mias me ralP11, . co~o las
ot,ab t'pidemias, duran algun tiempo
y c1,ando hau asolado un ¡,als, pas&amp;n á
t,ll'0,

.

Thiei·s.

* *en un hombre sus
pueblo encarna

El
e~veranZad, sus pabiOll68 y SUB BUt'ñOs.

Masc,d.

Za mujer aaúlfera-

La enseñal!Za superior de las mni eres en Inglaterra.

No se gobierna ***
con afectos.

L uis XVIII.
"Qui est sine peccato........."

Pº"'ª

Jesús.

***
Las enfermedRdl.'s que

matan á un
pueblo no 1,011 aquellas de las que se
queja, sino l11s que tanto lo halagan
4ue uo quiere curarse de ell.. s.

Este g-rupo escultórico es obra del
artista Sr. Rodolfo Bernardelli, autor
de la estatu&gt;1 dP. D. Pedro de Braganza. erig-lda l'n Rio de Janeiro.
L11. obra que publicamoR, cuyo mérito fué recouocido en el certamen inter•
nacional di, Chicago, es un. de las
mejorAR del Sr Bernardelli.
La fotografia de donde tomamos
nuestro gra bRdo. fué galantPm11nte obsequiBdaA la Redacción dé ••El Mundo"
por el inteli¡rente literato Sr. D. JoRé
de la Vega Serrano, qui"n inspirAndose en la crPación artística de Bnnar•
delli, !'Scribió el soneto que en seguida
reproducimos gustosos:

Berthelot.
*

*
Un amor que ha* expP.rimentado
, et'S c1.mo un rostr , 1ifeado por la vi•
ruela.

1011

•**puede hacerse tc,De un vieio amor
do, ha.ta un uuevo amor; mas nunca
una aru1st1&lt;d.
Bourget.

•*• 1 -Es todo Jo que
Sa honrado y deb
se nece.ita para ser in6trumento de
lob bribones.

Valtour.

..**
PariP, la ciudad ael

SONETO.
A FE:LIX BltRNARDllLLI

LA MUJER ADULTERA
"Qui est sine peccato.................."J es,ís.

P.lacer, es ante
todo la ciudad del trabaJo.

•

Gondeau.

Jesús. el de la ·voz llena de encant~,
el de palabra dulce y atrevida,
el que á dar vino al hombre nueva vida
y á consolar con su evaníelio santo,
se detuvo al oír qul'jas y llanto
de una mujer, del puehlo perseguida,
que echándose á sus piés, arrepentida,
se escondió entre los pliegue~ de su manto.
El Hombre-DioR, entouces, magestuoso,
con airado semblante y ge•to duro
que á la compacta. multitu.d arredra,
Pxtendiendo su brRZO milagroso
dijo al pueblo: "Quien se h(ll.le limpio y p uro,

ése que arroje la primera piedra

Octubre 12 de 1898.
JOSÉ DE LA VEGA SERRANO,

--------.---------

Casi todas iaR mujeres ingleRas que han estudiado
en las Univerddades de aque paiR, han ol-itenidoem,
pleos en la enseñanza pública. En los E~tados Uni·
dos no pas 9 lo mismo, pues la mayoria de las mujeres
que han cursado en los colegios de enseñanza supe•
rior son bibliotecarias, taquigrafas, periodiRtas, mé·
dicás, ayudantes de hospital. actrices, astrónomos ó
agentes de seguros ó de cambio ..
Las estadísticas de las que tomamos estoR apuntes,
no se refieren naturalmente, sino á las mujeres que
estudian para lucrar con su carrerll intelectual: las
que porneceqidad ó por amor á la vida indepPndien·
te buscan empleo á. su activiad en labores que les
producen lo necesario 'flara sostenerse y sostener á
sus padres y á sus hermanos.
Pero hay indudablemente "tras muchas qufl cur an
los estudios superiores, en parte por seguir la moda y
en parte. por dar á su espiritu una elevada cultura,
que brille en la sociedad, á la par que su belleza y su
eJpg·ancía
Para este grupo, la educación es un adorno. Buscan en l'lla ¡,. suprema distinción que constituye los
acornplishrnents obligados de una young lady de alta
sociedad, tales como sports. múdica, idiowas. En
esos casos, la ensl'ñ•t:za superior es una de las cosas
superfluas, que son para otrR s tnujeres las más nece•
sarias; sin embargo, i? qufl hov es superfluo,. puede
litigar mañana á considerarse como un precioso recurso con el cual sea fácil conservar una posición
que J~~ adveraidades hubieran desbarjl,tado para.
si•~mpre.

¿Cuál es la patria de Colón?

*.*

El movimiento q•te impul$a A111.q_mnjereR ~ segui_r
la enseñann eup.,rior data d•l primer terc1~ del. ~1glo. Como siempre que se trata de una mod1f1~ac1on

Aqui nació en 1441

tidos á los exámenes más elevados de
la Universidad, que sirven para r eci•
bir grados y honores; pero á dlfn°ncia de los hombres que pueden !111v11r
agregado á su nombre la" ll'tras B A
(Bachiller en ArteP) las muieres sólo
reciben un certific.. do que no !As con•
fiere ni&lt;11!'ÚD titulo. Por mii e sfunzo
que han hecho no se leR permite llevar
)11. toga universititria ni las insignias
de los g1·ados.
¿Por qué existe esta anomalía? SA
comprende t nto mAnos cuan.o que en
la Univerdidad de Lon&lt;lres ha~e vein ·
te años que no se e,tablece diferencia
11ntre les candidatos de ·amhos sexos
~n un pllfs en que las muieres no capad•s ó viudas que llenan ciertas C"!'·
dicionf'~. pueden Per electoras y aun
elegibles para inte¡?rRr los consPj1Js lo•
cales de administración de las t111cue•
las, es muy curioso que las rorpora •
cinnes dP. las Univer.idadf's dP Cam •
bridge v Oxford, opongan, sin otra rá·
zón que la rutina. tradicional. un ohR·
táculo t&gt;1n grande á la. marcha del fd.
minismo.

·
tes - á este t!Íulo; á
cbfn par~ los 1a':t/1~anGi rton ~ l Colegio y
poco se ranF
r importancia deter•
al.desarrollarse.y t~!Ñ, wuham Coll~ge cu·
mrnó la f~!1dac1ón f1.. á Miss U1ou¡¡h una de
va direcc1on se con º
• . .. d
dP. la nut'va enH•nauza.
ias m1c1a o~d~dde Ntwnbam fue tau gra1 de
q~: ~r~JtT;uo est11 blt•c1m1eni~ eFtt
1
\
en tres: Old Hall, füdw ck y oug
d . de
.
o de las pensioo1,tas uo PXCtl e
' .
n31mer u edad varia mucho: se necesita una
•
\1 ..,.
1~0 y s a especial para ingr11Par linte, de. l~s
X(
d1spPm
d 30
den v1v1r
18 años: las que ¡.,asa_n ~
en Cam ·
1
f era como las que nent
d
1.
\V
b~fdge. Gozan de ~rna gran liber1ad/ueÍ.1 ¡~
¡
las horas de estudio_. p~es 11u~rra: sc~De~e~6 cierra á las 6 en 1Uv1erno) .
á las 11
uedPD entrar !11s pf'nsio~1stas
.
1. no
~
recibido alguna invitación ~e la cm·
dlad. Cada una de' llas til'D6 cuar.to mdl'pf'D•
diente, pudiendo decorarlo segun su gusto
perPonal.
· se repar•
El tiempo consagrado" 1 t ra b FJO
3
odo: dti 9 á 12 y mPd,a: de la, y
~e~?aes¡~:i: 6 y dt&gt; _la~ 8 á las.10 Sin t mbar
go no es obligatorw Pl estudio en todo es/~
tie~po pues aparte de las .hor~s di e con! e:
'
renc1a o c
pemionist11s pued~n
bacerloquemás ,me- Alumna de primer año.
Colegio de N orth Hall.
ran.
11 1 b ••
DePpués de la comida se abren 1os !! u s
profunda de las costumbres y s~b"E; t?de los cuales alguL0I! ~on muy 6BJ?ec1ale¡; y
do de las preocupaciones. al pr~nc1p10
tiPnPn noca~ aPo• iad~s. coro_? por eJemplo, la
apenas pudo comprenderse la 1mpo~Brvwning Socúty, cuyo o_bJeto es co~PlJta~.
que babia de tomar el mov1•
las obrab del
Brownmg Otros c_lubs
En las condícion11s de la vida moderna P.S 1t vecPs tancia
miento.
son más concurrirlos: la Sociedad Musi~al Y
forZ'lPO parll la mujerproporcion. rsP rPcursos d&lt;1 sub·
11
El
año
de
lfl48
Re
fundó
Queens
Cola /:Jociedad de Debates en la que se d1scusistl'ncia y aún 1011 que n ..cesit&gt;t. Pi hogar en ando el
la primera institución d~ alt_a
t1-1n c,1 11.•tionPR literarias. de arte y moral.
trabRjo del hombre n_o produce I_o bR.Rtant11. Entonces llege"
enseñanza
para
muj11res.
F,l
ano
Sl·
El Polilical Club es una verda~era asamblel\
la mujer se ve sometida á tralJa7os forzados.
guiente
se
abrió
"Redford
College"
y
arlsmt1ntaria, en la 4ue domma Yª. el elePero esta carga pued,· aligerarse, á medida que no paRaron las cosas de alli. ha~Ja
tl'nto liberal. ya PI consf'rvad.:&gt;r. Recibe las
cultive su inteligencia y ejercit, sus habilidades roa• 1867
EPta
6R
la
fP.cha
de
la
formac1on
noticfas del d a, directsmPn.t~: ,v las conoce
nuales.
North of England G_ouncil aso.ciaanti'&amp; de que ~algan los per1od1.cos. Las seLos trabsjos mf\R penoRos son los menos remunera.• del
ón que tenia. por obJeto orgamzar
Piones no pon de lo más tranqm!o: pues las
dos Es una verdad incoutrovertible que laM tareas ci
cursos superiores para las mujeres en
·óvenes ladies no tien_en que en".'1drnrles naen las que et sér humanohaceintervenirsuinteligen- todas
las grandes ciudarlPs. Bajo la in~a de su pasión poliuca á los m1embrns más
cla y una afición apasionada. se estiman yª" remune• fluencia
áe esta sociedu d la Universifog-osos de la Cámara de los Com~ne~ . .
ran más ampliamente que los trabajos qne sólo de• dad de Cambridge
admitió á las mujeUna vez por seman'\ las pens10mstas se,
m11ndan penosos esfuerzos musculares y el sudor co- res á rP.cibir P.! titulo
de PStndios s 1pereunen para bai•
pioso del siervo.
higher local examinations
Jar, v aunque no
No cesaremos, pues, de. ~ncarecer_á las m~jerP~ )a riores
En 1868 se abrió un colegio en Hithav·hombres en la
importancia de .ta educ~mon y d~ ~a.mstrucc1on ut1l,
nunión ee diviH·
es decir cientiflca, háb1L1entedmg1das, pues son los
ten grandemente.
medios po&lt;lerosoR con cuyo auxilio consf'guirán abrir•
A las diez de la
se un camino fácil á travéa de los obstáculos que denoche se apagan
tienen á tantos hombres incapaces de llegar á la meta de sus aspiraciones.
las luces. pero no
duerme el colegio.
Alumna de segundo afio.
Ei! la hora de las
r eu nion es inti·
maP: hasta las once se visitan unas A otras, platican, toman
té. tocan y cantan. Si quieren prolon14arhla
tertulia dPspués d11 las once. pueden acerlo, con la condición de no turbar el sutño
dP. las que duermen.
.
Tal es la vida ordinaria. VHl~da por los
matches de tennis entre dos coll'g1os, las con_·
ferencias, los meetings. los conciertos los ba1
¡ 68 d11 fantasía improvisados, los Kettledrums
presididos por las profesoras y á 1".ª que P.e
invita á las estudiantes de los colegios vecinos.
.
El domiogo cada pens'.onista hace s11s e1ercicios piadosas c, mo lo cree conv_eniente, Y
aún puede a~tsenerse de ellos. La hbertad religiosa es tal. que muchos acusa1;1~ Newnbam
Colleg-e de Rer un foco de agnost1c1~mo y ba,ta de incredulidad.
El cnrso completo de los "'Studios dura tres
Colegio de CJlough Hall.
años. Desde 11S!ll las estudiantes son admi· Alumna que ha recibido diploma.

UOLEGIO DE CJLOUGH H,t,LL.-Refectorio para las grandes reuniones

..,
1

Siete ciudades se disputaban la gloria de hkb er vis•
to nacerá Homero. Más son las que prP.tendeu ser cuna de Cristóbal Colón, cuyo descendiente el Duque d_t1
Veragua ha tomado tanta parte en reclamar las cem·
zas del descubridor de América á los vencedores de
Santiago.
Génova 1 Pradello Finale, Oneglia, Norvi, Savona,
Albissola, Bogliasc¿, Cogoleto y di~z. lugarts más,
pretendeó cada uno tener tltulos suf1cient1::s en.apoyo
de su opinión.
Los corsos, por su parte creen que ~olón ~d su compatriota y le asignan como cuna Calvt, ~ama de Napoleón I. Esta opinión pa"ece haber temdo mur ~ot~bles adhsrentes, pues el Pre&gt;idente de la Repub l1ca
Fraacesa, M Grevy, firmó el 6 de Agosto de 1882 el
siguiente decreto:
\rtlculo 1 ° Se aprueba la ereccit'&gt;n de una estatua
de Cristóbal Colón en la Plaza de Cal vi (Córcega), por
medio de subscrición pública.
Articulo 2.º El Ministro del Interior queda:·á encar•
gado de la ejecucióu de este decreto.
No hnbo fondos para la estatua ó bien los habitan·
tes de Cal vi creyeron que I arasatisfa,3er su amor propio local, bastaba una placa conmemorativa. El hecho
es que no se erigió la estatua, celebrAnaoRe en cambio, grandes f:estas en Calvi el año de 1886.
En el curso de esas fiestas se colocó en la calle de
Colombo y en el muro de la casa que se su ponla haber
sido la del navegante, una placa que decla as!:

El Emperador y la Emperatriz de A..lemauia, en el campo de las maniobras.

�Domln¡ro 30 de Octubrf'I df'I 1898.
Domingo 30 de Octubre de 1898,

EL MUNDO

340

DEL

LAS COMISIONES DE LA PAZ HISPANO-AMERICANA
L ..s Comisiones de la paz hispano americi.na se
componen de diez rnln11b1 os. ~e. presidente de la
eap11ñola el Sr. 1Viomero Rlos, uno de los ministros reform11dorea de 1868. Duraute la Adminiotrac1óo de
Amadeo desempt-ñó la cartera de Justicia. Tomó parte activa en la reforma de lo., Códig11s españoles Pe·
nal y de Prccedimieotos. Tiene setenta Pños y es actualmente Presidente del Senado Español. Los otros
comisionados españoles son: Aba\'zuza, hombre de se·
senta años, e1ucado en Inglatf'rra y grHu conocedor
de la leugua int('lesa: ha sido Ministro de España en
Francia y Ministro de las Colonias en una de las Administraciones de Sagasta; Garnica. Magistrado de la
Corte de Ca,iación y Diputado por Santander; Villaurrutia, antiguo Consejero de la Embajada de E-paña
en Paris y actualmente Minist,ro en Btus~las; el General Cerero, del arma de artHleria, director de la defensa de laa corta,i de España.. El Sr. Ojeda. Mini8iro
de España en Tá11ger. es el Secretario de la Comisión
Española
La de los Estados Unidos tiene por Presidente á Mr.
Cu~bmann Kellog Day, smi¡¡:o intimo y br11zo dti Mr.
McKioley; últimamente era Ministro dd Of'pHrtamento de Estado. Lo actmpai,an: Mr. Whit~lt w Reld. f'X•
Embajador f'n París, uirector pr&lt;,piet11rio de la Tribu·
na de Nueva York, escritor de mflrito y orador fogoso; Mr. Da.vis, Presidente df'I la Com!Fíón de Relsciones :J::xteri ores del Senado; Mr. Frye, Senador por Mai-

341

EL MUNDO

digno de su alta representadón internaoional! sino
que les prop~rcíona t1das. l~s comodidades po_nbles.
.J&lt;.:ntre otras tienen los com1s10nados un esplén~1do buffet en la gran galería donde celebran sus ses10nes.

ne. PX alcalde de Lewiston y ex-Presidente pro tw1,pore del Seuado; Mr. Gray, S&lt;&gt;nador por De1..waer Y
aotigno Srcretario de Estad{).
.
Lo~ comibionados americanos tienen por Secretariu á Mr Jobo Moo,e, autor da una obra de Derecho
íuternacional, y los asesoran el Coma~daote B!·ad·
ford, Consejoro ni. val y el General Merritt, const'Jero
militar.
Las comisiones tienen á m disposición los de~arta•
meo toa de la planta baja del Mioi!Wrio de Relac10nes
Elderiores del Gobierno francéo; á saber, t:I gran s.a•
Jóo, la g'llería de recepciones y el comedor. El Mln~stro francés se reservó únicamente el salón de EmbaJa•
dores.
t
Perfecta ha sido la galanterla fraoc_e~a en es.a oca
sión, pues no sólo ha dado á los com1s1ones un local

En el Cuadrante.
•

J. de GARNIGA

/

~~
*

-Céntra) R. GERE!lO

DIURNAL

Sombra y humedad. Bajo las tarimas podridas
1uga de escarabajos y roer de ratones.
En las viejas banc11s de labrado pino,doblados
cortinajes de terciopelo marchito con goterones
·d e cera.
En torno libreros negros con apretad os infolios encuadernados en gamuza.
Luchan en la triste oficina, la bocanada de humo de incienso qi..e viene de la
iglesia con el olor del agua jabonosa que
se entra del patiecillo donde una lavan .
dera flagela entre risas y canciones sus
húmedos trapos.
Y ante un bufete color de ataúd, colmado de expedie1,tes amarillos y de polvosos registros y roídos periódicos, tintero de cohre, cazoleta con municiones
y mar mllja; candelero herrumbroso con
11n cabo de cirio y carpeta de cuero ....
Caladas las gafas verdes; el cráneo su-cio sembrado de rojizos pelos; el ojo la-criméantc; varicosa la nariz; razo,rado el
b elfo; to~iendo y arrojando humo de cigarro por la boca desdent11da; con mano
huesosa, ademán lento, arqueadas las cejas, chirriante la pluma de ave, el notario de la Parroquia llsientll con escritura de
Torío las actas de bautismo, matrimonio
y defunción.
Enmudece P.l órgano en el templo, Jan.za u n quejido de gig¡mte moribundo el
poderoso oficloide; rueda la campanilla
del mon11go por la escalinata del presbiterio; suenan las muletas de la últimit
beata, y al desvestirse el Cura en la sacr istía, alterna su voz senil con la alga.zar a de los monaguillos, y el reloj de
pesas tintinea su música de campanillas.

El olor de la cera quemada se mezcla al de las
resinas y á la emanación cadavérica de las flores
p odridas en. los turbios vasos.
Y el notario tosiendo, carraspeando, busca en
las fojas del infolio salpicadas de arenilla, no·m-

bres y fechas; el gato arafta 1:1us ,pantuflas y él se
deja.
La página de ese libro con sus razones de la
misma extensión, equidist,mtes, uniformes, se me
antoja los lotes simétricos y numerados de un
cementerio: en esa fosa un nino, en la siguiente
un matrimonio, en la vecina un padre de fa·
milia.
Esos tres episodios supremos: el nacer, el amar,
el morir .... registrados con formulario inexpresivo en volúmenes polvoso1, recios, taladrados
por la polilla, sellados por la araila.
El inefable ensueilo de mis anhelos en veinte
líneas; la desgarradora tragedia de mi madre, en
veinte líneas; la ·alegría del nif!o limpio del pecado original, envuelto en pailales, llevado 111 templo en brazos del amor, en veinte líneas.
No es verdad,que la tumba nos iguale y valgamos en muriendo, el mismo puñado de polvo, el prócer y el escribiente
de Juzgado; queda la vanidad póstuma de las lápidas y maus0Jeos, y hay
quienes fenecen garantizando el más
allá con una póliza de seguros de ultratumba: bulas, indu:gencias, absoluciones, misas, sufragios y responsos.
Iguales todos somos en ese libro fo.
rrado de becerro duro y tosco para
que resista las injurias del tiempo,
copioso inventario de vidas y de muertes numeradas, sin orden de catP.gorías:
arriba un finado ilustre, abajo un infante que será un asesino.

MroRós.

W. Z. de YJLLAIJRRUTIA.

E,L,,
A la luz de una bujía, inclinados sobre el lecho
amplio, conteniendo el aliento, contemplan todos
á un diminuto envoltorio de paftales del que surge como un capullo amoratado la cabeza de uu
r ecién nacido.
Comentarios: la matrona de lentes (cuatro diopt rios negativos,) le augura una salud ejemplar; la
abuela le encuentra pa-rec:do con su difunto esposo; los chicos observan que las ma:necitas hechas ovillo, ~in tacto, esbozando actitudes de

Whltelaw Reld.

Gray.

Moore, Secretarlo.

Day, Presidente
de la comisión americana.

Frye.

Davls.

F RIMOOENITO.

aral'lazo y quites pugilísticos son más pequeilas que :as del rorro de porcelana; y el padre se
impacienta y se entristece porque lo llama, lo
acaricia, le mueve el labio y no comprende en
sus ojos de opacidad azulosa ni una sola mirada
de ternura ¡no Jo conoce todavía!
Quiere tomarro en b razos y teme lastimarlo; le
prohiben que lo toque; le predicen que quien comienza con tales extremos será un padre consentidor y eso es fatal para la familia.
-Otro rato, un
ratito así nada más,
dejen que lo mire,
el último b.iso ....
Y lo aspira como
al perfume de una
rosa; el olor lacteo
del muñe'co lo encanta y sus v isajes lo arroban: parece diglutir manjares imaginarios;
frunce la frente; di1 ata 1as narices
liliputienses y bosteza con el más có•
mico, risible y minúsculo de los bostezos.
Cufíaaa! t o d o s
gritan 1 o mismo,
cual los gatitos tiernos y el padre se
desespera de mirarlo así, fajado, horizontal,como un fardo en una cuenca
de preciosos paila:les.

Van á baf!arlo y los hombres estorban para esa operación y ademas lo marean con el cigarro: fuera!
El papá se refugia en el estudio y con la cabeza entre ambas manos piensa en ese ser feo aún
- á él le parece encanti.dor-en ese ser como
provisional, sin mirada, sin olfato, sin voz, movido apenas por el mandato del instinto y sometido inconscientemente á las leyes de algunos pocos animales.
Lee á Edmundo de Amicis, lee la Higiene de
la Infancia, y cerciorado de que todas las puertas están cerradas, súbitamente se desnuda al
pensar que cuando lo tocó estaba caliente ¡si le
dará meningitis!
Cuando propone que le pongan el termómetro
y llamen al médico, se ríe la comadrona en sus
barbas y Je asegura que el genio más genio pero
padre prirnerizo; sabe menos de muchachos que
una chicuela de ctilegio.
Y el primerizo evocA los escaparates de las jugueterías ¡qué espadas! ¡qué tambores! ¡qué cajas de soldados! ¡qué velocípedos! Pero si apenas
tiene ciento veinte horas justus de ver la luz y la
luz artüicial, porque nació á las tres y cuarenta
minutos dos segundos del día 4 de Mayo, miércoles!
-Pero es él•quien tose? El croup suele ....
¡Y ese aprensivo que así se mortificaba es
médico cirujano y especialista colosal y de fama hasta eu ropea en las enfermedades de los
niiios!
MIORÓS.

�342

Siempre había ella soñado con ser la mujer de un
poeta!. ..... Pero el destino i~placable. ~n. vez de a
existencia romántica y febnl que ambicionaba, le
conc.. dió una dicha tranquila casándola con un ricQ
de A uteuil, que vi vla d~ sus rentas, de carac~e~ dulce
y pacifico, aunque vtPJO par~ ella, y cuya_ umca pa·
sion. absolutamente inofensiva y t, anqmla, era la
horticultura.
El buen hombre pasaha el tiempo con la podadera
en la mano. cuidando y limpiando una magnifica colección de rosales, calentando el invernadero ó regando las cestas, y por vida mi a. los lectores convendrán,
en que to •o ello no era 111imento
bastante para un corazoncito hambriento de algo ideal. No obstante,
durante ditz años su vida fué recta
y uniforme c mo las calles finamente enarenadas del jardln de su marido, y asi Ja continuaba á pases
contado~, eP.cuchando con fastidio
resignado, el seco y estridente ruido de lae tijPras siempre en movimiento, ó la lluvia iufinita y monótona que c11la de los pequeños agujeroR de l11s rt&gt;gaderai- ~obre las
frondosas plantas. Aqu.-1 furibundo
hortic&lt;1ltor, tenla par a con su mujer el mismo cuidado meticuloso que
con sus flore~. Media el frio y el calor Pn su salón lleno de ramillett&gt;s:
tPmia para elrn tanto las he ladas de
Noviembre como los solPs de Marzc&gt;,
y como á esas plantas que se mettn
y se saci..n en época determinada, la
hacia vivir metódicamente con los
ojos fijos en el barómetro y en las
var aciones de la luna.
Asi pe1 maneció mucho tiempo Pntre las cuatro paredes del jardin
conyugal, inocente com"u~a c\emat,de; pero con fuertes aspiraciones
hacia otros jardines, menos regulares, menos tr1rnquilos. en los que las
rama11 de los , osalee creciesen todas
4 un tiempo, en los que las hierbas
fuesen más co, pulentas que los árbo1.-s y esiuvit'sen cargadas de fantásticas y desconocidas fh,res, Ubres y
bajo más ardiente sol. Esos jardines 110 se encuentran más que en
los libros de los poetas, así es que
ella leía muchos versos á excusas
del jardinero. que en achaques de
poesía no estaba al tanto más que
de los dlsticos de1 a manaqu1::
Quand il pleut á la Saint Médar&lt;i,
L pleut quaraote jours plus tard.
Sin elección, con la mayc.r avidez,
la desdichada devonba ios más malos poemas, con tal que en ello~ encontrase consonantes á "amor" y
"pasión," luego cerraba el libro, pasaba horas enteras en soñar y suspirar, exclamando al fin· "he aqui el
marido que yo necesitaba,"
Todo esto habrf., quedado por
1 iempre reducido á vagas a11piraciones. si en el room• nto terrible de los
treinta años, que es la ed11d decisiva para la hermosura del dla. ne hubiese encontrado en 11u camino al
irresistible Amaury.
A maury es un poeta de salón, uno
de tantos exhaltados con frac negro
v guantee ¡rrls perla, que entre las
iiiez y l»s doce de la noche van á
las teit ulias á referir sus éxtasis de
amor, @us desesperaciones, sus embriaguAces, melancólicamente apoyados en las chimeneas ó en ~lgún
otro mueble, mientras que las mujeres en traje de baile formadas en
circulo escuchan ocultándose tras
de sus abani,·os.
El tal poeta puede pasar por el ideal del género.
Cabeza de remendón fatal, hunJidos los ojos, el color
pajizo. se p, ina á la rusa y se alisa el cq bello con pomada húngara. Es uno de los desesperados de la vida
como los amito la11 damas, siempre vestidos á la ú ltima
moda, un lhico congelado. en el que solo 11e adivina
el de@órdt&gt;n de la inspiración, por el nudil flojo de su
corbata puesta con negligencia. Indispensable es
presenciar su éxito. cuando con estridPnte voz, rPcita l,na parte de su poema. El Credo del Amor sobre
todo aquella parte q 11e termina con este admir-ble
verso:

Domtngo 30 de Octubre de 1898

EL MUNDO

quedó vencida, Fólo que coiho en el fondo de aquella
existencia elegiaca, habla a1gún fondo de hoaradez Y
orgullo, no qul,;o cometer un'l falta mt&gt;zquina Ad~m11s, el poeta declaraba en su Oredo que no comprend,a
más que uua ti~pecie de aaulterio, el que marc~a con
111. cabeza alta, d~eafiando á la ley y á la soCJ~dad.
Tomando pue, ¡:,or guia el Credo del Amor, la Joven
tlSpu~a BA evadió bruscamente aet jardt11 dti AutPu!l,
y attarrojó E'n brazos dfl su poeta• •"No put&gt;do, 111 d1Jo .
vhir cou ese hombre, Lévame contigo. 11 -En casos t!tl·
Illt'jalitPs, t'I ma-ido se llama siempre, ".:se hombre"
ha11ta caando es un iardiuero.

Jas continuas alertas. tod_as esas cosas que alimentaban ~u pasión, desaparecieron y ella c_omenzó á comprender, oirando más cla!º• y á c&amp;d!)-, mstante en J~
inH•lación Je su pequena babitac1on, eu e@os mil
pormenores caseros de la vida di!)-ria que se dabamásá conocer el hombre con quien vrvl~Lo poc~ qutt. habla en ~l de sent1m1entos ge~erosos,
hnoicos o delicados Jo d1luia en sus ver, os, sm g~ardar na.da para su consumo personal. Era !°ezq~mo,
eg-oista. y sobre todo lo ql}e el amor no _pe dona. leproso Además se habla rasurado el bigote y aquel
di~fra z le sentaba muy mal. Qut\ difereucia. c~and_o
entre dos candelabros le oyo recitar su Credo y tenla el bigote rizado
y sedoso En el encierro forzitdo que
~i
por ella se había impuesto dió rien!
da suelta á todaH sus manlas, de la.
que Ja ma:vor era creerse siempre
eufe1 mu. En fuerza de fingirse tlsi •
1
co, el que tal hace lle!?'&amp; á eren que
Jo está realmente. El poeta Amaury
tomaba mil medicinas, se envolvla.
1
en papel Fallard y siempre teuia. lle.j
na la chiminea de botellas y d -' poli
vos. Durante algún tiempo su compañera. tomó á lo serio su papt'l de
He1mana de la Caridad; la abnegación daba al menos una excusa á su
falta, un objeto á su vida. Pero
pronto se cansó y á rn pes r en la
pieza sofoc..nte en que el poeta se
envolvía en franelas, pensaba en el
jardincito perfumado, y el buen jardinero visto de frjos entre sus plantas y sus Cl'etos Je parecla bu ..no,
sencillo y desinteres11do, tanto ce mo
era el otro exigente, egoísta y ....
Al cabo de un mes amaba á su
marido, le amaba realmente_. no cou
el afecto de la costumbre, sino converdadero cariño. Apasionada y
arrepentida le escribió un dla una
larga carta de la que no recibió r~spuesta quizá el iardinerocreyóque
no e~t~ba aún bastante castigada.
Pero de nuevo envió carta trlls de
carta, suplicó, se humilló para volver á su lado, ·asegurando que me•
jo!' querla la muerte, que continuar
viviendo con aquel hombre. Había.
llegado al amante su turno paraqu"
se le llamase, ese hombre. siendo lo
raro que se ocultase de él rara t&gt;s·
cribir, poi que aún creia al poeta
enomorado y temía su exaltación.
"Jamás me dejará partir." añadía.
Cuando á fuerza de súplicaP logró obtener su perdón y que el jardinero consintiera en recibirla, creemos habn dicho que el ma.ri~o era.
todo un filósofo su vuelta al tt&gt;cho
conyugal tuvo todas las peripecias
misteriosas y dramáticas de una fu¡ra: hizo que el buen jardinero la robase. Tal fué su
último goce de culpablf'. Una noche que el poeta &lt;:anPado de la vida á duo, fué á. recitar ante el mundo su
Credo d,l Amor, ella saltó á un fiacre, en el qu11 la PB•
p,ra.ba su viejo eppose en la extremidad de la calle,
y asi fué crmo volvió al jardincito de Anteuil, cura•
da para Piempre de su deseo de ser mujer de un poeta ...... Verdad es, que aquel poeta ...... v ..lia muy
poca cosa ..... .
A. DAUDET,

Dnmtne-r SO dr OctubrA tle ll&lt;!b-,

EL MUNDO

0

.
l

Amau.-y tuvo un
momento dl'I ePtupor.
,.Cómo diablos podi!l
imaginarse, que una
mujer de treinta añ(ls
podfa tomar por lo
~erio un po ..ma amorosol' No obstante,
contra mala fortuna,
b11en corazón. y como
en el bien abrig11do
jardincito deAnteuil,
la dama aquella se
habla con e e rv ad o
he1mosa v fresca se
la llevó sin murmurar. Los primeros días
fueron encantadores,
y como se temi n
!Bs persecusiones del
marido. fué preciso
ocultarRA bajo nombrt&gt;~ suoueRtos, cambiar de trajes, habitar 10s barrios inveroslmiles y no tilmar más
qut&gt; los ferrocarr-les de •:in tura En la noche sallan furtivamentA ó haclan paPeos sentimentales A lo
largo de la~ for tificacionfls. ¡Oh poder de lo núvelesco! Mientr.is ma,vor era el miedo de ella, aumentaban
las prt&gt;ca.uciones, tra, aparentes cortinas y persiana9
corridas y le r,arPcía que aumentaba la talla del poeta. En la no,·.he abrlan el ventanil!o de su habitación,
y contempl~ndo las 68trellas ,ue parecla subían de
los fanales d 1 cercano camino de fierro. ella le hacia
decir. ,V repetir muchas veces lll famosa parte del poema que terminaba. con el no menoc famoso verso:

Y yo creo en el amor, como creo en Dios.

Y yo creo en el amor, como c:.-eo en Dios.

Advertid, que mu ho sospecho que tal farsante se
cuida tan poco de Dios como de cualquiera otra cosa;
pero las mujeres no ven tan claro. Fácilmente se dejan atrapbr por esa materia viscosa, y puede 11111&gt;gu
rarse que cada vez que Aroaury recita su Credo del
Amor, hay en el salón piquitos rosados, pronto8 á de vorar sus versos tiernos, ese facil anzuelo dt&gt;l st&gt;ntt·
rniento. No hay que pensar, ni menos que dudarlo,
tiene el ~oeta tan lindos bigotes, y cree en el amorcomo cree en Dios ......
La mujer del jardinero no resistió: en tres aesione11

-,Qué bueno, qué bue1.1ol
Desgraciadamente aquPl!o no duró mucho El marido los dfjó tranquilos ¿Qu(&gt; · queréis? Este hombre
era filósofo Luego que su mujer Jo abandonó, cerró
la verde puerta •le su oasis. y con toda calma se dedicó
4 cuidar sus roPales. pPnsando con placer que como
Rus raíces penetraban hondamente eu la tierra. no podrlan marcharse
Ya tranquilizados los amantes volvieron á París y
repentin~mtinte pareció á la 11eñora, que su poeta babia cambiaao. La fuga, el temor de ser 11orp• endidos,

A HEREDIA
Primera página del libro "Lápidas."

Tu gloria llena todos loe confines
con la luz de su roja llamarada;
tu libro es una crátera sagrada
digna sólo de olimpicos festines.
Son tus versos heraldos paladines
quP trotan á bandera desplegada,
formando ari::tocrática mesnada
y al heróico sonar de los clarines.
Oh altisimo poeta, quién pudiera
porseguh el albor d0 tu cimera,
ostentar tu blasón como amuleto
y aprisionar con impecable mano,
todo el lustre del ritmo castellano
en la malla ideal de tu soneto!
AMADO NERVO.

. No hay candlldos, guardas, ni cerradurae que m eJor guarden una. doncella, que brs del recato propio.

-Cervantes.

La mujer PR un ser de cabello largo y entendimiento corto.-Schopenhauer,
La mujer hermosa agrada á. los ojos; la mu;er buena.
agrada al corazón: la primera es un dije, la segu11d·,._
es un tesoro.-Napoleón l.

E~ FAMIT,IA-LEYENDO EL PERIODICO ILUSTRADO.

ENVIDIA
CONFIDENCIAS DE UNA SOLTERON4.
Para mi, cuya vida transcurre triste y monótona,
Mientras tanto la pobre Luisa envPjecia .... Cuando
será e~te dia uno de 1011 má, agltadoP; 110 he tenido, pien~o en f'sto~ treinta 11ños de mi vida, me pareren
siu embargo, más que una visita: la de una antigua una intermiaable avenida de árboles torios Jo misamiga, que vuelve á esta tierra, después de treinta mo ......¡Qué hice en eRtos treinta años, Dios d0 mi
años de residencia en París; treinta años de dicha, de vida! y ¿como pude soportar sin morirme de hastlo,
felicidad inmPnsa. para ser victima después en la más los innumerables dias pasado~ en la misma monotohorrorosa catá~trofe y encontrarse sola. inconsolable. nla? Pues bien mentiría si dijt&gt;se que he sufrido en
He aqui la historia •ie Germana Eyron; merece ser mi soledad, y dePpués de pasar los treinta, la crisis
conocida.
de las solteras, pasó la fiebre, y me &lt;lesperté un dia.
Fuimos compañeras de colegio; h;cimos la primera rePignada con mi suerte, hasta riéndome de ella.
comunión el mismo dia: nos examinamos junti,s muFeliz y contAnta, en fl 1, de mi libertad, arreglé mi
chas veces, y siempre unid11s nos presentaron en el vida para no aburrirme; he aprendido lenguas que no
mundo.
habl11ré con nadie, he formado proyer.tos dó viaje que
Este último acontecimiento consistía en asistir una tampoco conseguí realizar, y por fin, haciendo un
vez por semana á las modestas reuniones mu&amp;icalt&gt;s poco dtt bien á mi prójimo, g-ané la amistad de alguque daban alternativ&amp;ménte algunos funcionarios pú- nas personas.
blicos.
¡Qué existencia! ¿Pero no vale más que la. de GerMi aparición fué más brillante que la de Germana; mana. hoy?
puesto que han transcurrido treinta años puedo deToda su felicidad, que parecla interminable, se vicir sin orgullo, que yo era la más bonita de las doF; la no abajo en do11 años
Iüás bonita y la mAs rica, puesto que tenla ~ote ~e
Una apoplt&gt;gia se llevó si su marido Su hijo, que
veinte mil duros, y Germana tan sólo ocho ó diez mil ya era oficial, murió en la última expedición coloYo moren"• ella rubia con un a carita de gato, bin nial.
más atractivos que los pocos 11ños.
Le quedaba á Germana una bija viuda, madre de
Pero los hombres ven J:1s cosas á su manera, y aunque me llamaban "la hermosa Luisa," hacian la corte una hermosa criatura: la madre y el niño murieron
de" difteria hace quince dlas ....
á Germana, y no sentla.n hacia á mi más que una. ad•
Sola, con los pocos recur11os que el Est•do concede
miració11 platónica ...... mspiraba reEpeto, en una pa4 las viudas de sus empleados, aqui está de vuelta
labra.
¡Cuántas vP.ces llegaron á mis oido~ estas palabras: como un ángel herido de muerte .. Hoy trausladaron
"Luisa necebita por su belleza un Prlncipe que se ca- aqul los restos de sus seres queridos donde podrá ir
se con ella y la lleve á un Palacio encantado ......... " al menos, á rezar sobre su tumba ......Y esta será.
Quizás tuvieran razón .... .... Desgraciadamf'nte los su virla en ad.-lante: deshacerse en lágrimas entre
Principt&gt;s se olvidarern de mi, pues nunca hicieron los s11uces d,,J cemt&gt;nted .., ha&amp;ta unirse, como ella desea, con los ausentes.
ningúu viaje por aquella provincia.
¡Cuántas veces en mis años de soledad, al recibir
_¡;;¡ resultado fué 4ue me quedé para vestir imágeº"ª• mientras que Germa?ª•. agas~Jada por todo el carta de Germana en que h11bla de su marido, de sus
mundo, se casaba á los ve1nt1tres anos con unmspec- hijos, tuve accesos de melancolla dolorosa, revolviéndome contra mi destrnol
tor de Aduanas.
Hénos ahora ella y yo en el mismo abandono, en la
A las pocas 1,emana9 se iba á París, habiendo conseguido que dieran á su marido un cargo en la ad- miswa humillación; no tenemos más que nuestra mutull amistad .... Y verdadt:ramente, ¿110 es mejor mi
ministración central.
suerte que la de esta infeliz, herida cuatro veces en
Germana llevó la suerte á su matrimonio y fué aún lo que más querla?
más festejada que lo babia 11ido de _s_oltera.
·Yo ahora desafio á la p ~ovidencia á que me envie
Adoró á sn marido y á sus dos hqos-;una. mna Y una pena qui, me haga derramar esas 1Agrimas.
un niño c&lt;Jmo en los cuentos de hadas! - y fué realmente U:n modelo dtt casadas. ¡E3 tan fácil ser virtuo............... .... ...... ........ .. .... ........ .......
sa cuando se posee la&amp; feiictdad!

¡Cómo se miente una á sf misma! Escribo esto y las
lágrimas me vienen á los Pjos. Y lloro pensando que
Germana me hablaba haci, un rato de su casa, de Ru
matrimonio. de BU hijo y del otro prt&gt;cio~o bebé que
tendía en su agonla los brazo11 hacia ella .... Si, ha
sufrido; no es ahora más que un mar de dolored, pero ha amado, ha sido esposa y madre .... Y ahora si
qne tengo celos y envidia de ~us tumbas, que son su- .
:vas, y @obre las cuales tiene el de::echo de llorar, de
llorar mucho.
MARCEL PREVOST,

DE "PERLAS NEGRAS."
Cuando el sol vibra su rayo
de oro vivo, de oro intenso,
de la tarde en el dt&gt;smayo;
cuando el sol vibra su rayo,
¡pienso!
Pienso en ti, la D seada
que mi amor buscando va
con nostálgica mirada;
pienso en ti, la Deseada,
y pregunto: ¿no vend1'&lt;íJ
CuKndo 6btoy febricitante
en los brazos del Ensueño
que me lleva muy di8tante;
cuando estoy febricitante,
f8Ueñol ·
Sueño en ho111bros fraternales
donde al fin repo~aráu
mis cansados ideales;
sueño en hombros fraternales
y pregunto: ¿no vendrán.e
Cu11ndo estoy enfe1mo y tri.;te
y es Inútil mi recbmo
porque al fin tú no veniste;
cuando estoy eufermo y triste,
¡amol
Amo el beso de la Muerte,
que mañana ·entumirá
mi avidez por conocerte;
amo el beso de la Muerte
y me digo: ¡si vendrá/
.AlíADO XERYO,

�Domingo 30 de Octubre de 1898.

Oombigo 30 de Octubre de 1898

345

.EL MUNDO

PAGINAS DE LA MODA

CARl\IEN.
Para "El Mundo Ilustrado."

Eres donaire y ¡doria! PasaR y rie"
Tibia estl'la dPjando. que huelP. á .fl~res .. . .
¡Oh, que labios los tuyos! Son albtehes
RojoR como la sangre de los zegries
Que fueron tus gloriosos antecesores ....
Eres codicia y fu1&gt;go .... Vi-r tu be!mosura ....
Qué corazón no ~iente y ama y palpita?
¡Oh, qu~ ojos los ~uyos? La noche obscura
Nunca pudo ataviarse con la negrura
Hermosa de tus ojos de naznrita 1
Pasas1 v las palomas en el alP.ro
De los r 11'jos tl'jA dos de tu Sevilla
Curruquean amantes; y en el ligero
Aire que !!lueves, notas hay de b"lero
y P.fluvios aromosos de Manzanilla!
Y ries y es tu risa provocadora
PromE&gt;sa de deleites y de torturas;
Y et alma que al huirte loca te adora
Quisiera ahora besar~"· matarte ahor~,
Cual con tant1ts, qu~r1da!! aunque perJuras!. ...
Suenen las castañuelas! Fuera congoja!
¡Paso á la veleidosa! 1Viva el donaire!
Y si un celoso, al paso te hunde la hoja
De su navaja, finj11 tu sangre roja
Una flor, en tu manto que agita el aire!
E. MAQUEO CASTELLANOS,

LA MUERTE DEL AGUILA.
(DE liEREDIA)

Cuando traspasa el águila
la nieve eterna. oscila
en busca de más aire
para su vasto vuelo,
y de un sol más cercano:
en un mb puro cielo,
para caldear el br!llo
de su feroz pupila.
Y parte; en un torrente
de fuego va tranquila
y sube más, más alto,
mirar quiere en su anhelo
como el relámpago abre
de la borrasca el velo.....
un rayo de repente
sus dos alas mutila.
Da un grito más la tromba
su rotación le imprime,
ella la luz apura
con un ardor sublime
y cae en el abismo
que eu el zafir flamea.
Feliz será quic,n Gloria
ó LiberGad se at:eve
á amar si en pleno orgullo
de fuerza ó de fé en la idea,
halla. una muerte de águila,
muy fúlgida y muy breve.
JUSTO SIERRA,

Guille::mo II de Hohenzollern.
¿Qué quiere? á dónde va.? qué busca ahora
el paladín de la tudesca razal
¿Lleva de Barba- Roja la coraza
ó de Moltke la espada vencedora?
Al rojo Oriente la cortante prora
vuelve de su bajel; la fuerte maza
del antiguo teutón blande, y embraza
de Lohengrin la egida protectora.
Y allá se va, sublime visionario,
á consa¡!'rar su centro y su diadema
junto á las tristes rocas del Calvario.
Y sobre los siriacvs arenales
á meditar callado en el problema
de sus grandes delirios imperiales.
CONSTANCIO PEÑA lDIÁQUEZ,

Octubre de 1898.

DE "AZAHARES."
XXVI
Vamos, niña! Bueno está
que te quejes de mis quejas:
devuélvanme tus abeJss
la miel que mi amor lf'S da;
mayor que el tuyo es mi duelo:
secar tus llantos anhelo
siempre que mi amor implores.........
¿Pero qué tiene qu~ llores,
6i llor., también el cielo?
¿Lloras? Tu dolor es santo:
porque el humano ddor
en los bauti~mos de amor
se cristianiza con llanto.
Si te inclinas . 1 quebranto,
mayor cariño me inflama.
que solamente la que ama
puede pensativa y grave
tP.ner, al pe~o del ave,
la inclinación de la ramal
Llora, llora en tus dolores!
caiga cual baut:smo santo
el rocio de tu llanto
P.n mis agostadas flores .........
Deja que en amor da amores
· y en éxtasis de pasión,
la .copa de mi aflicción
con tus lá¡rimaP se llene ..... .
¡Forma de lágrima tiene , ,
hasta el mismo corazón!
Secar quisiera en mi anhelo,
por lograr tu imagen pura,
el llanto de tu amargura
con el blblico pañut1lo ......
Tus lágrimas como un velo
P.n que la luz se adivina,
fingen con magia divina
un sol entre vagos tules:
abre tus ojos azules
como un ctelo sin neblina!
Sonrie, ángel del ensueño!
tú no dP.bes padecer:
los hombres dti la mujer
no pueden cargar el 1eño.. . .. .
Perdón, perdó1J si en mi empefio
turbé la paz de tus lares:
La causa de tus pesares
fué causa de mis locuras;
tu lla11to es en perlas puras
y mi llanto ha sido á mares!

j: -~·,..;;.. .

(.

•

XVI
Te vas y Die dejas:
bien saben tuP rejas
los tristes adioses de mi hondo pesar.
Mas luego que surques los mar11s profundos,
Colón de la dicha, descubre ottos mundos,
al golpe del v.iento y al flujo del mar.
Si sientes que grave
y augusta la nave
palpita 1&gt;n los tumbos, con rudo fragor,
recuerda que acaso la ola maldita
sacude mi pecho que cruje y palpiia ....
la nave es un pecho y el pecho un amor.
Sentada en la popa
mirando la tropa
de estrellas en torno de inmenso arrebol,
recuérdame y piensa que nube inflamada
te vibra en su seno quizás la mirada
dt&gt;l último toque de mi últ'mo sol. ·
No yaya~. Espera
que mi amplia bRndera
desdoble sus plit gues en lucha por ti:
verás que cobarde se rinde el Destino,
y no haces el largo doliente camino,
por más que las olas te griten que sil
Te vas y me dejas ....
yo siempre á tus rejas
vendré con mi nube buscando arrebol.
Oiré tus acentos; diré mis canciones;
veré tu faz blanca que ocultan crespones
formando un contraste de noche con sol. '
JOSE

S.

CHOCANO.

'·

•.1-• '•¡

FIGlJR.l . l. - GRAN CAP A DE ESTACION.

�346

Domingo 30 de Octubre de 1898.

Domingo 30 de Octubre de 189i

EL MUNDO

de su ser mismo y sin duda en su tentaculage 1e cuentan y se trasmhen el peligro inmi1.iente que corre todo el vecindario; porque
se sigue charp·ean do el Bgua. con sus eFpantosos rui,ddos, permanecen todos ocultos, dettmienuo fuertemente por dentro con sus frágiles garras su quebradiza. puerta. Cesa Pl
peligro, vuelve el agua á su nat~ral tran
quilidad y entoncPS ¡qué es v11r como á. la
tentaculada, de fuera, del primero t!D cabe•
za (que es el que está en la !'XtrPmidad de
la radícula) van abriendo todos á una sus
puntas, asomando primero la runta de 1;1n
t ..ntácuiu, luPgo todo, después todos, por ultimo. ealen todos los inquilinos muy contentos, á través de su tra1.1sparente ~orada, y
van de paseo hasta donde les permite la lo~~i•ud de su cuerpecito adherido á. la. radi cela y aqui de las felicitaciones por habene
Palv'ado de la tempestad en el fondoinmenEo
de su oceano; loe requiebros. los galanteos,
las burl11s, y algunas veces, las mas, cuando
acontecen n•tas borrascas, que es con mucha frecu~ncia, no falta algún rotife1·0 que
huyendo de la fuerte marea que se Fiente al
chocar Jaa olas contra las paredes del acuario, corre despavorido t-n impetuoso torbellino á nful!iarse en lo más et'pebo d_e
las ralct&gt;s en donde es prontamentfl apnsionado por los tentaculos de algún briozoario de la comunidi,d, y de aqui otr? motivo para nuevos plact-mPs, nuevas risas y
algunas veces amargas diPputas; pues olvidando lut&gt;go hasta los matrimonios en proyPcto, suegros y nueras, suegras y yernos se
arrancan de entre sus garras (y algunas ve-

l

Flg. 2.-Sombrero Mahdem.

Fig. 3 - Sombrero fantasía.

Fig. 4-Toqueta para dama.

Una joya para las damas.

Fi¡rúreRfl el !Actor cuántas
victimas Pxigirála confección
de una de esas pellizas. sin
i¡rnal por m ligereza, su hermoRura y su fabuloso precio.
con que Pe abrigan las más
hermosas br11sileñas.
¿Cómo se cazan estos pl'queños monos, estas encantadoras criaturas, tan pequeñas.
t11n a.giles, que parecen al jugu11tear en el follaje pájaros
de fuego?
Por mPdio de una estratagema que demuPstra la inocencia v la casi estupidez del mono-león.
La golosina es su placer fa.
vorito
El indfgPna que lo conoce
demasiado bien, hace un agujero perfectamAnte geométri ·
co en el tronco de un árbol, y
coloca en e! interior un saquito de arroz. grano á que tie1,e gran afición el referido
cuadrumano, éste espia la operación dEIPde lo 11lto de un árbol y ¡¡altando de rama en rama. llega al agujero, introduce la mano 13n el saco, toma un
puñado de arroz, y se encuentra prisionero como ei lamadP.ra lo hubiera encadenado.
Para retirar la mano bastaría c in que la abriese, dejan•
do en el saco su presa, en cuyo caso quPdaria libre; pero
esta simpfüima idea no se le
ocurrEI jamás, y como no quiere soltar el arroz queda prisionero de su propia gula.
La madre del mono león lleva á su hijo Pn los brazos como una car1ñosa nodriza, le
am11manta con extrema solicitud, balanceando su pequeña
cabeza de leona y lanzando
un murmullo cadencioso parecido al qne Pe hace con la.
cuna 111 dormir el niño
Esta madre desafla la muerte por salvará su hijo, y él sólo la. deja. cu9ndo la ve ~in v1 •
da: á vecPs se deja prendElr sin
resistencia abrazando el ca•
davAr de la madre.
Tal es el mono-león.

EL MONO-LEÓN

El jardln de aclimat1lCión de
Paria acaba de recibir del
Brasil seia ejemP.lares dPI mono-león, maravilla zoológica
muy poco conocida en Europa.
La na•uraleza tiene en.tre
sus fantasias belfüimas, alguna encantadora ironia; asl.
al crear al más pequefio, al
más inofensivo de los titis le
ha hecho imagen del más terrible y fuerte de los carniceros: el león,
El mono-león es la miniatura graciosa y coquetona del
rey de las selvas.
TiPne su misma expresión
soñolienta y altanera, JI\ misma crin espesa y selvática. la
misma cola nudosa y flexible;
la misma magestad, la misma
impasible y soberana mirada,
la boca rasgada y dispuesta á
la carnicería! .... Es el león de
Liliput.
Diferencia notable: esl\ crin
de un hermoso color dorado
apenas servirla para forrar la
mameleta de una muñeca.
Esa cola que bate sus hijares menos extensos que la
mano de un niño no asustaría
á una abeja; sus mandíbulas
no podrian abarcar y romper
una almendra, y en su boca no
cabe apenas un fresón dejardln.
D 1lce, familiar, inteligente,
lleno de gracig, y vivasidad,
animal favorito de las elegantes criollas, el mono-león sigue á su dueña por todas partes, la acaricia, juega con ella,
con una cinta, con un rayo
desoló con una hoja que arrebata el viento. Cuar:do fatigado se duerme en el cesto de
la costura, una mano pendiente y la otra recogida sobre la
crin, cree verse un león enano dormido.
De tedas las pieles preciosas que puede ambicionar la
elegancia no hay ninguna tan
fina ni tan preciosa como la
del mono -león.
Tiene incomparabl11 brillo,
un pelo de sin igual finura. y
unas tintas luminosas tan intensas que, estando á la sombra, parece iluDJinada por el
sol. pero es tan pequeña, tan
cuca, que serian necesarias
cuatro ó cincc piele1, para fo.
rrar la gorra de un niño.

Dios hizo A la mujer y descansó.-.Mahoma

***

La locura de un hombr11 vale más qn11 la cordura de la
mujer.-Salomón .

Fig ~ - - Jacquct Bolero.

Fig. 6. Toilette de casa para dama.

La mujer es el defecto mllq
h111lo de la naturaleza-,llil-

tr,n,

~LMUNDO

Figs. 7 y s.-Trajes para niñoi;i de 9 á 11 año!il.

Amor en microsconio.
lJNA. NOVIA.
Desde esta mañana he estado con el
incesante deseo de rscribir .... ¿sobre
qué? no lo sé; pero mi ocio lo he querido entretener escribiendo algo para
darle publicidad; por ejemplo, algo sobre el amor. que es mi lado flaco: pero .... ¡si es ya tan trillado este asunto!. ... pero los pt&gt;rsonajes que siempre
y en todas partes he visto, para inmortalizar el amor, son tomados del mundo
humano, ó al menos, son aquellos que,
haciendo sufrir contracciones y expaFtsiones al aparato laríngeo al expeler
el aire de los pulmones, pronuncian sonidos articulados, y este amor, aunque
siempre nuevo, es ya viejo argumer.to
para soñar en pintarlo.
No, mis tipos son microscópicos habita;:¡ted de un mundo acuático. Cuatro
paredes de cristR! d11 roca de media
vara en cut.idro y un fondo de zinc, limitan el anchuroso espacio donde moran m;s rudimentarios protagonistas;
teniendo por pan nuestro de cada dia,
todos ó c11si todos, las ya rllquiticas
ralees de una moribunda yerba flotante, la pontederia.
Todos son mis amigos: pues á tanto
verme ó sentirme á trav~s de su mundo cristalino, ya no me huyen los unos
ni se contraen los otros; y los máe grandes, juntando dos, no llt&gt;gan á consti
tuir el grueso de una cabeza de alfiler
y sin embargo, viven; y sin em~argo
gozan; y sin embargo sufren; y sm embargo ile aman.
Las coquetas vorticelas, que unidas
por un pié común mas delgado que la
hebra mb fina de un capullo de gusano de seda se lanzan al e.;pacio, se
contraen. se entrelazan; tienen sus ri·
ñas de 11mor; porque si una pareja se
confunde juntando íntimamente sus
frágiles y transparentes carapachos
criRtahnos, una t11rcera vorticela celosa
viene á arr11meter con impl'tU á las
amantes perj11ras, extendiendo fuertemente su delesnable pedúnculo, hasta
separar1as y cons .. guir que las infieles
no tlviden sus sagrados deberes.
Los briosoarios raros en acuarios de
naturalistas, para mi son comunes,
pues también entran en el número de
mis más fntimos amigos. Cuando introduzco mi mano con precaución y hago
jugar mis dPdos á cierta distancia de
su casa habitación (una radicela. que
está por desprenderse de la raíz común) permanecen impasibles, ó más
b:Pn, quiPren también entrar en juerga. porque toda la colonia me busca,
me sigue con sus microscópicos tentáculos; pero si por algún accidente, al •
gún hnmano inhumano, bruscamente
h!i.ce vibrar su t,ansparentc elemento,
huvPn los pobrPcitos deRpavoritlos á
refugiarse en el fondo má.d recóndito

347
ces con pedacitos de estas) el codiciado
botín
Una vez, esta mañana, una araña zancona
que vive en el ángulo formado por la pared
y un cristlli d~ la ventan~, prec1_samente
arriba del acuano, y hambnf1.1ta sm duda,
pues su tela no con tenia p&lt;,r h_uell11is de. sus
festines paPados más que el trhte despo¡ode
un t'SbPlto zancudo, logró cautinr con esa
mafia propia cte las que t, jen de lo fo,o. una
mosca d11 PRas que en mi Pscuela llamaba.moa catrinas. por ~u color muy nPgro y relucltIJte· ptro ;oh suertt'! por más que con
sus dt-lgadas patas tl'jfa y a11udaba la tran~parl'nte red que de bia tenPr segura á ~u prisionera, é,ta., en las sup1 emi,&amp; angu~llas de
la dePPPperaclón, logra desprenderse de la
moscófaga y ya se crda en liber~ad _absoluta, pens1111&lt;10 quizá en la_ experiencia , para
otra vez cuando en un pn mer aleteo se quedó pren,;ido en el último filamento . Moverse
ella. en la propiedad de la araña_, sentirlo éi!ta y precipitarse sobre la catrina fué todo
uno; pero el peFo de las dos fué -suficiente
para que la araña se quPdara con un palmo
de n:irices, pendiente de una pata y la mosca pudiera ncaparse de las férreas redes de
s11 persegu;dora.
No fué esto todo, porque al desprPnderse
de una mut&gt;rte segm a traía aún enredada
entre las patas y al11s, la tt'la que no le dt&gt;ja.fia volar l'n libertad y en un desesperado y
vio-oroso aleteo vino á. caer......... al acuario!
Ei"agua empil'za á infiltrarse en la teiarafia ·
y ved co!lJo alborota la mosca en su ruidosa
presencia al irse sumergiendo en el agua, á
los tranquilos moradores de nuest:-o mundo en miniatura
Y ese dla, digo, hace unos cuantos momentos se celebraba entre la menuda arena
del fondo d11 nuestro uuivElr,o una de las más
simpáti-~as bnd11s que jamás se hayan viPto.
Eran unos cítlopes, que pororden de edades,
dtsde los nent'11 que para brincartenian que

�Domingo 30 de Octubre de 1898.

.1!:LMUNDO

3i8
ser empujados por los palpos de loe de atrás, hasta los
Jl!áS ancia?,OS, que cuent,.n ya ocho días de i.xlstenci11., todos iban dando ....1uestras del mayor regocijo á
celebrar d sacro~anto vinculo de los dos desposados
en un templo tan gracioPo como digno de la pareja
era ur.aconchita"de una {isa muerta en una tempestad'
pero caai al término del camino tropiezan con los arre'.
batados movimientos de la agonizante mosca ... ¡y chicos y grande~! y machos y hem])ra~ huyen desolados
unos á gtrnrecerseen un grano de arena, y otros y en•
tre ellos Jo¡¡ novios á escondene entre las radiculas
de la pontederia; pero ¡oll dolor! la novia, impresionada por tantos y tau ine•perados acontecimientos, brincaba torpt&gt;mente y al buijcar la salvación en la enraizada, quedó pre¡,a ~llJtre los cinco ramúnculos de u1.1a
ramita color de esmeralda; á poco estos bracitos se
abrieron de nuevo, y exánime rodó la despoFada hasta el fondo de la arena ...... ¡llabia sido estrangulada
por nna llidral
ARNIJLF'O.

NUESTROS GR.i.BA.DOS.
FIG. 1.-GRAN CAPA DE ESTAC'IÓN.
Oe terciopelo. redonda. con cuello reina corriente
doubleé de piel y triple orla de volantes de piel de un
enc1i.ntador ePtilo. li:~ta capa flS dP la casa francesa
de Révlllon y llama la atención en Par is.
.
FIG. 2.-SOMBRERO ~IAHDFN,
Ee de fieltro, completamente redondo, con la falda
levantada hacia la izquierda Una draperia de raso
negro: enredada g,acio11amente á la copa y uu penacho de pluma constituye todo el adorno.
FIG, 3 · SOMB~ERII FANTASÍA
Una gran draperia de tul alternado con ros11s y fo.
llajes en caprichosa forma. constituye el adorno de
este sombrero, cuyas dos alas se levantan graciosamente á igual altura.
FIG 4 -TOQIJETA PARA DAMA.
Es de tul, alternada con un gran penacllo "ilusión"

y una serie de fruncidos que forman el cuerpo de la
toca, abriéndola por completo.
FIG. 5 -JACQUET BOLERO.
Es de paño de damas asargado, redondo y abierto
sobre el cuerpo blusa, con doble solapa y orlado de
cinta blanca de seda. Manga ligeremente arullonada.
FJG 6 -TOIL'RTTBI DE CASA PARA DAMA,
De una elegante originalidad; cuerpo blusa abierto
en picos sobre un plastrón plissé bordado. Mangas á
gran bordado y falda. alternada de mucho primor.
FJGS 7 y 8 -TRAJES PARA .NIÑAS DE 9 Á 11 AÑOS.
Damos bajo estos dos números dos trajes para niñas, de mucho gueto y elegancia, forma el primero
de estilo sastre un jacquet de forma. recta, abierto
sobre una camisola de punto de seda á rayas. Solapa
ancha figurando una especie de yoke ornado, afi como la falda de ancha. cinta angulada de muy bonito
efecto
FlGS 9. 10, 11 12 y 13.-TRAJES PARA NIÑOS,
Damos una c.impleta. colección de ~rajecitos para
niños de forma nueva y elegante, llamando especialmente la atención sobre el modelo marinero figura
9, d trajeclto de sarga pliesé figura 10, con yakecito
muy elegante y el paletot figura 12 de muclla fantasía con un gran tablero y yockeye ligeros.
FJG 14 -TOILETTE ELFlGANTE.
Gran falda moireé á guias, muy vistosa. Cuerpo
blusa de muse ina con un gran :voke y un plastrón
circular de mucho efecto. Un gran lazo de tul orna
el lado izquierdo .
FIG. 15,-BLUSA FANTASÍA,
De sarga de seda bordada, con solapas doubleé
de tafetas y grandes guias de seda bordadas en gran
relieve á dnecba é izquierda.
FIG. 16.-TOILETTE DE GUIPURE
Para tertulia ó calle, mostrando al frente una ligera esclavina, qu11 atrás se revuelve en una gran aplicación triangular de dibujo exótico. Basquiña hecha
también de una draperia bordada en extraño estilo.
Un gnn lazo de seda acordonada ciñe el talle y cae
hacia atrás en grandes bandas unidas en un moño
gracioso.

EL PAGO DEL SEGURO DEL GE:NER!L

CARLOS DIEZ GUTIERREZ,
Ex-Gobernador del Esta.do de Sa.n Luis Potosí.
Timbres por valor de ::¡;12.16 cs. debidamente cancelados.
Recibi de 11The Mutual Life Insurance Company of
New York" la suma de (812.147') doce mil cien•

TOMOll

to cuarenta. y siete pesos, plata mexicana.,
as!: $10,000 00 suma asegurada y$~ 147 20 por premios

•

NUMBBO 19

MEXICO, ?iiiOVIKMBRE 6 DE 1898

devueltos, en pago total de cuantos derechos se derivan de la póliza número !:00,772 bajo la cual y á mi
favor estuvo asegurado mi finado eoposo, Señor General Don
OA.RLOS DIEZ GUTIERREZ,
y para la debida constancia en mi carácter de beneficiaria nombrada eu la pól,za, extiendo el presente re•
cibo en la misma 1,óliza que se devuelve á la Compa•
ñla para su cancefación en s..n Luis Potosi, á once de
Octubre de mil ochocientos noventa y ocho.
Firmado: 'Mercedes B. de Diez Gntiérrez.

Un timbre de $050 cs. debidamente cancelado.
Antonio de P. Nit:to, Escribano Publico.
Certifico: que la firma que antecede es de el puño
y letra de la Sra. Doña Mercedes B de Diez Gutié·
rrez, quien la ha pu11sto en mi presencia. v dicho ser
la ,aisma que ac•,stumbra en 10dos sus n"egocios. En
comprobación de lo cual siento la presente en San
Luis Potosi á once de Octubre de mil ocllocientos no•
venta y ocllo.
·
Firmado: Antonio de P. Nieto.-Rúbrica.
El General Don Carlos Diez Gutiérrez tuvo la previsión de tomar en "La Mut11a,11 Compañia de Seguros
sobre la vida, deNueva York, una póliza deDIEZMIL
PESOS con devoluci.'m de premios. De manera, como
consta en la presente, su familia fué beneficiada con
esta suma y recibió también los premios que babia
depositado el Genera Diez Gutiérrez en la Compañia

•.

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.It

:

-

1
¡11¡

!\

·•"~·:·-, .

EL SR. GENERAL DIAZ EN EL FESTIVAL DE CARIDAD.
(lostantáoea tomad" para El At,mdo.)

Flg. 1:i-Bl~-:a fantasta. Flg, 16.-Toilette de guJpu.re.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Cataratas del Niágara</name>
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        <name>Colegio Clough Hall</name>
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        <name>Cristóbal Colón</name>
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                    <text>Domtn,ro

EL MUNDO

316

lo sobre la cabeza del paciente: volverlos á llevar
al tórax, apretar y tirar así sucesiv11ment~. El movimiento completo debe ser practicado de 15 á 18 veces
por minuto. Al mismo tiempo, 1&gt;l ayudante que •ostiene la lengua deberá ejercer sobre ella tracciones alternativas, correspondientes á los movimientos impre11oe á loe brazos. (Efte procedimieIJ to indicado por Mr.
La borde, ha dado excelentes resultados) Se o:ve el
aire que entra eilbanJo y la reepir11ción se restablece
poco á poco si se han tcm..do todas las precauciones
necesal'ias.

16

de Octubre de 1898

FIG. 6-TRAJE DE SEÑORITA PARA GARDEN PARTY

Es de gasa blanca y azul con un gra!l plissé en la
falda, limitado por un bordado azul pálido y blanco.
El cuerpo 011 todo phssé con un gran yoke bordado, y
graciosas espaldetas.
FIGS 7, 8 y 9
Dos elegantes c11misas y un deshabillé Damos bajo estos uúmeros tres graciosos modelos oe casa de
última novedad. La camisa Maria Teresa, es de noche en nansouk blanco; el deshabillé hácese en batisti ó en surah , la camiea segunaa que también 11s
de noche en pe~cal blanco, guarnl'cido de bertha orlado de u'na veneciana y un eutredós.

. ...._,,...._.

CRNSERVA DE DURAZNO.

TOMO II

:MEXICO, OCTUBRE 2~ ~E 1898

•

NUMBBO l'f

FJG. 10-EOM"!IRERO RODA.

Todo hecho de raso y plumas La falda ó calota PB•
tá formada con el raso, y de él surgiendo las aos alas
y un pen11cbo, de muy buen guRto. El raso forma á
la izquierda un moño muy hermoso.

Se pone al fuego un cazo con a¡rna á la que se le
añade una cucharada de ceniza; luego que esté hirvit&gt;ndo se ponen en 1&gt;lla los duraznos y cuando se les
empiece á levantar el pelll•jito se sacan uno á otro, se
restrt&gt;gan con una servilleta hasta que queden bien
mondados, y se echan después en agua tibia. En se·
guida se hace un al mi bar cllmficado y dt&gt; medio punto en el cual se echan los duraznos para que hiervan
por e~pacio de media hora; pa8ada é,ta, se apartan
del fuego, y se guardan en un trasto de barro
Esta operación se repite por cinco días consecutivos para que la fruta quede bien conservada; el último día, despu~s que hay~n hervido. rn le añade azúcar al almibar, se pua éHe por una servilleta húm11da, se vuelve A ponrr al fut&gt;go hafta que t&gt;sté de pun•
to, y en seguida se vierte ~obre los duraznos.

Otro DB[O

FIG. 2-TRAJE PARI&gt;JENSE DE OTOÑO,

FIG. 3-TRAJE DE PAÑO.

Es de paño de otoño. 111111rgado. con una caPaca fantasia de hermosisima factura, con solapas capricho•
sas, abierto sobre una camisa de batista pliseé.

dB

"LA MUTUA"

RPcibi de 11Tbe M11tu·ll Life I11~nrance Compan;v,
of New York" 111 •nma de ($14,287) catorce mil
doscientos ochenta y siete pesos plata muícima asi:
$10000 suma asegurada, y
$04 28"7 por devolución de
premios, en p&amp;go total d11 &lt;'uan~os dnethos s~ deri•
van de la póliza núm "760 832 bs¡o III cu~l y á m1 fav,,1·
estuvo asegurada mi fi11ada espo~a Dona

ISA.BEL HERRERA DE V ..l..Z(t,UEZ.

FIG. 1-TRAJE PARA TÉ.

Es de Sarga de lana y seda gris' perla, con un iacquet militar de hermosa factura, cruzado de alt&gt;til,as
fijadas con botones fantasla, las cuales ornan también
las mangas.

$14)287.00

En Guadalajara, (Jalisco)

NU EST.R OS G .RABADOS
Está hecho de piel de seda rosa vieja brocateado
en azul con figuras de guias. forma una gran casaca
orlNda de volant"s sobre una toilette d11 tul de sPda
pfüsé orlado también de volantes graciosos Cuello
Valois.

dB

INTERIOR DE LA CATEDRAL DE MORELIA.

Fig 10.-Sombrero Roda.
4 -TRAJlll FANTASÍA.
Es también de paño, con ca~acón, formando en el
cuerpo como un doble cors,·lt&gt;te y en la falda como
una doble museta, ambos ahlntos sobre un gran plissé de gasa m11y ceñido. Gran corbata papillón de
muselina de seda.
PIG 5 -TOILETTE OBSCURA CON BANDAS.
Es de paño de otoño gris acero con jacquPte figurada, que asi como la fqJda estl\. orlada de bandas
bordadas de hilo de seda, en dibujos sobrios pero
muy elegantes.
FIG.

y para la df'lblda constancill en mi carácttir de beneficiario ne mbrado en la póliza, extiendo "l prest&gt;nte
recibo en la misma póliza que ~e devuelve á la Compañia para su cancelación en Gua~alajara, (Jalisco,)
á veintidos de Agosto de mil ochocientos noventa y
ocho.
Firmado.-Miguel Vázqnez.
Un"B timbres por valor ae $14 30 ctd u1;.b1damente
cancelados.

r

Un timbre de$ 050 cte. debidamente cancelado
Salvador ~spaoa, Notario Supernumerario de e~ta
Municipalidad, Certifico que el sntnior recibo fué
suscrito en mi presencia por el Sr. D Miguel Vázquez, á quien doy fe conocer asi como de q11erecibió
de la Sucursal del Banco de Londres en Peta ciudad
la cantidad que Pe expresa en el mismo Do_v fé.
Guadalajara, Agosto veintidos de mil ochocientos
noventa y ocho.

Firmado.-Sah--ador Es¡,aña.

ALMACENES
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11

(Fotografia de la Escuela Porfirio Diaz, di' M01·1•/ifl, Jara "Et Jlundo .)

�I'

EL MUNDO

318

LA SEMANA. La consagración de la Catedral de l\forelia que
ha dado oca~ión á una temporada de fiestas religiosas y populares en la 11ntigua V!llado!i~, atrae
la atención de la inmensa mayona catohca del
país y un gran concurso de fieles.
Morelia es una vieja ciudad dP. abolengo en
nuestra historia, Nació en el siglo XVI, en plena época de la rfervescencia polític11 y social que sacudió
las incipientes nacionalidades del antiguo continente, arrastradas en contrarios movimientos de
adelanto ó retroceso, por la Reforma luterana y
por el gran Emperador, por las intrigas de los
Guise y por la difusión de la cultura helénica.
El escudo rlc armas concedido por Carlos V á
la nueva ciudad, vino á engastarse en la heráldica c0lonial para presidir esa larga vida inerte de la
época,-la. vid11 de las ciudades esp,iilolas de América. Hidalgo vino á dará Valladvlid el atractivo
legendario. Entre los muros de su colegio encuentra el patriotismo simientes de libertad, recogidas y fructificadas por el espíritu de Morelos, y
la iniciación de dos beroes en un martirologio de
ideas continuado despuéi! con el sacrificio por la
humanidad.
Los siglos del virreinato no fueron de activ~dad ni aún p11ra las empresas de la fe. Hoy que
la Iglesia Mexicana, camina á su albedrío, sin el
·amparo de la mano secular, la piedad popular
edifica y c'lnsagra en un día templos suntuosos
-obras que pedían siglos para su consun~~ción
en aquellos tiempos. La Catedral de Moreha comenzó su fábrica en 1640 y hasta 1744 quedó
concluida, acumulando bajo sus bóvedas riquezas
de ornamentación, aun hoy maravillosas, cu:stodias vasos y paramentob, órgános y obras de
cinc~lado que hacen de aquélla basílica un joyel
de tesoros artísticos.
El Sr. Arzobispo Arciga ideó las reformas cuya consagración celebra con grandes solemnidades el clero de México y con regocijos y fiestas el pueblo de la capital michoacana.
/IW

Las peregrinaciones religiosas están de moda
y se hacen también á la moda del día. En Pullman vienen á México los devotos de la Guadalup1tna y en Pullman van los fieles que concurren
A las solemnidades de Morelia, presididas por Monee:nor Averardi. ·
Todo cambia, y· si el nuevo cruzado protestante, Guillermo II, en su viaje á los Santos ;Lugares,
visita al enemigo de Cristo, responsable de tres•
cientas mil vidas de cristianos sacrificados al fanatismo mahometano,- á su vez, otros peregrino3 menos dispuestos acaso que el César alemán
A ~irar con ojos benévolos á Abdul-Hamid, pretenden ¡oh piedad de las chusmas de Pedro el
Ermitailo! abrir en Jerusalem un bazar que exhibirá productos y artefactos mexicanos.
.
El mercantilismo invade las rutas del desierto,
holladas por los mártires y los paladines de la fe.

,..

1

1

La gloria póstuma tiene á veces detestables
contra partidas, que consuelan á los ignotos de
su no ser en el cielv de la inmortalidad.
La muerte que absuelve de las grandes faltas
humanas y da esplendores sin mancha á un renombre de sabio, de beroe ó de poet11,, hace en
cambio más chocante la popularidad bufa que
nimba con discos de oropel la frente de un elegido.
. .. _.
p .
Dos de nuestros más ex1m1os 11ncos, neto y
Acuila, pasan noche á noche el suplicio de una
resurrección irrespetuosa en las tablas de cierto
teatro que para decorar los cuadros de una zarzuela, les decreta apoteosis de relumbrón con cabriolas de bailarinas y mús1ea alegre.
Quietos están en su tumba, serenos en su gloria, para que exhumen su recuerdo que trasciende a ideales purísimos, y no está bien esa exhumación irreverente.
Ya ha empezado por ahí el estribillo de las moralejas habituales á propósito del siniestro percance 11caecido al Ecijano en la plaza de toros de
Guaclah1j,m1.
La ¡.,iedad ante un infortunio 1-em&amp;jante, borra
de nul'Stros cuadros sociales la fi~ura del torero
insolente, re!Hdor y vagabundo que castiga con
su impertinencia 111 tranquilidad de la vía públi·
ca moderna, pavimcutada de aéfalto. No, de~imos

ahora, el torero es uno de tantos infelices inmo•
ladas por la ignorancia y la complicidad del me·
dio soc ial propicio á irrefrenables barbaries que
n0 han menester sino mucho atraso industrial,
mucho analfabetismo y mucha miseria para hacer
posible el tipo del gladiador en nuestros días.
Ni los pueblos vigorosamente condu&lt;?idos por
hábitos seculares de trabajo, dejan de ser justiciables por este enloquecimiento de la multitud ante
los prodigios de la animalidad victoriosa;pero es
el lote que nos ha tocado á los hijos de Espafta,
el menos euvidiable,-presenciar en las arenas
ensangre ntadas carnicerías que justificamos en
nombre de la gracia pintoresca.

,..

Mientras en Europa se quejan aún las gentes
de una canícula extremosa, sin igual en los ailos
anteriores, el viento que desnuda aquí los árboles de su follaje, nos hace presentir fríos invernales á los que no nos tiene habituados nuestro
clima.
Y '!Sto que no preocuparía tanto en otras épocas, sirve hoy á los seil0res sabios para traer y
llevar observaciones y estudios comparativos sobre la influencia probable de las manchas solares en los cambios atmosféricos de la tierra.
El astro central ha tenido en este afio de gracia, máculas como nunca se le habfan echado de
ver tantas ni tan considerables. Y aquí encaja
como de molde la hipótesis d_e Flammarion.
Para este gran astrónomo y sonador, las mancb11s solares son manirestaciones eruptivas de
una agitación interior intensísima y por lo mismo la irradiación de calórico es mayor cuando
esas manchas aparecen.
Por comprabada que pretendan la teoría su
autor y partidarios, nada tiene que ver con nuestro próximo invierno, cuyas causas locales han
prometido demanda de alcohol y acaso excep•
cionales tareas á la justicia del orden criminal.

,..,

El suicidio del joven teniente Delbouis rompe
la banalidad de este género de acontecimientos,
por frecuentes ya poco ó nada comentados, y CU·
yas causas ocultas caben de ordinario en algunas formas típicas de extravío, locura, amor, celos, etc.
El pundonor y especialmente el honor corporativo de la clase á qua pertenece un hombre,
hacen atribuir al suicida que con propia mano
se castiga por haber ofendido su dignidad y la
de un grupo, cierta frialdad en la determinación,
que es la mejor exculpante de la falta, pues indica un supremo respeto á la moralidad vulnerada en momentos de perturbación.
El joven militar que se ha suicidado llegó ebrio
la noche del miércoles á un teatro de zarzuela.
En su estad.o de excitación lo olvidó todo y arrojó al escenario su kepis, á los piés de una tiple
que bailaba la «Serpentina.»
El loco arrebato del oficiai fué público é imposible hubiera sido disimular. La ordenanza, severa, iba á cojerlo con sus tenazas, á discutir su
conducta, á condenarlo sin remedio.
El pundonor, hondamente lastimado, fué más
inflexible aún que la ordenanza y como heróica
reparación entregó al ejército un cadáver.
/IW

Nos ha vhütado una viajera original. La Sra.
Schumann recorrerá el mundo sin mas recursos
que una voluntad enérgica, una suma considerable de extravagancias, una navaja de afeitar y
unas tijeras.
Los diarios de los Estados Unidos rnn únicos
en el mundo para descubrir anomalías y alentar
aventuras extrafalarfas. No les basta lo raro ó lo
monstruoso eventual Para regalo de mentes divagadas: crean el acontecimiento pa1·a narrarlo
después. El periodismo contemporáneo no es un
espectador, que registra sucesos, es un prestidigitador. Es el déspota de la imaginación popular.
Es el que declaró á este Fígaro con faldas que
nos visita la p1·imer peluquem del mundo, dándole medios para que vaya á to:ias partes, hable
con todos los personajes célebres y llene una sección reporteril sui generis, cuya primera nota estará destinada á nuestro país:
DICK.

Domingo 23 de Octubre de 1898.

¡lolitica Q&amp;ttttrttl.
RESUMEN. - Eferv•scencta en !rancla por el proceso Dreyflls, - Kevlslontstas Y antl • rev:stonlstas.Amlgos y enemigos de las Instituciones -La cuestlóo
de Justicia convertida en cuestión polittca - La gran
hutilga ue Parts. -.Kntereza y serenidad del ministerio Brlsson. Consplraclon monárqulca.- Bo!!aparte
ó Orleans. • Otra vez salvada la República -La cuestión de Fachoda,-Las asplract:•nes de Francia y las.
reclamaciones de Inglaterra. - El comandantetMarchand y el General Kttchener -Oonsplraclón anar-

quista contra til empe:-ador Oulllermo.-Los enemigos del orden social - Concluslon.

Creciendo sin cesar en el pueblo francés la
excitación producida por el asunto Dreyfus, divídense ahora los franceses en dos bandos limitados casi pe1 ft!cta mente: de un lado están los revisionistas con los antisemitas á la cabeza, losmilitares de alta graduación y los que se postran en contemplaciór. de las tradiciones católicas de Francia; del otro están los radicales, los
que pretenden que por encima del gobierno civil
no se constituya ningún otro poder, aunque pre•
tenda envolverse con el manto de la gloria y los
resplandores históricos del ejército francés.
Una vez decidido por el gabinete Brisson
que es preciso proceder á la. revisión del proceso, sin que esto prejuzgue de ninguna manera la.
persistencia de la culpabilidad de Dreyfus ó la
posibilidad de su absolución en un nuevú juicio,
los ánimos se exa.tan, las masas se agitan, la
prensa siembra el escándalo por todas partes, y
en meclio de esta balumba de opiniones opuestasque 'chocan, de acusaciones múltiples, de responsabilidades mutuas que se lanzan, la suerte del
infeliz desterrado en la Isla del Diablo queda
colocada como en segunao término, y sólo se
sienten las fermentaciones de la opinión públiea
dividida en opuestos bandos y lanzada á terribles colisiones
Pocos recuerdan ya el triste fin del teniente
coronel Henry que en la soledad de su prisión
puso fin á sus días, tal vez para evitarse la vergüenza de apareéer ante el tribunal militar, convencido de falsario, por más que haya habido
quienes aseguren que tan tremenda determinación le fué sugerida por sus jefes gerárquicos.
Se han olvidado también del teniente coronel Picquart que en los calabozos de la prisión
militar de Cherche Midí, sufre las persecucione~
del general Zurlinden, gobernador militar de París, á pesar de órdenes expresas de todo el ministerio.
La misma figura dantesca del infeliz ex-Capitán, que en su horrible prisión ve pasar las tediosas horas de su destierro cu noches sin aurora y
días sin luz, se esfuma y se desvanece en las lejanías del horizonte, perdiendo así sus contornos.
vivos, y dejando de ser para st.s conciudadanosemblema de la justicia popular, ó símbolo de eterna execración.

*

**
Desatadas las pasiones políticas, agitada de
ese modo la cuestión, se sienten crujir ambicio•
nes desconocidas, se percibe el choque de intereses opuestos, y mal que pese á todos los que tenemos fe en la República, se ve que en el fondo
de esta agitación hay algo que trabaja en contra
de las instituciones establecidas, en la hermosa
nación que lleva el estandarte de lo que pudiera
llamarse la civilización latina.
·
Se han mezclado de tal manera en este asunto
los sentimientos patrióticos, los fanatismos guerreros, la adoración y el culto por la tradición
militar de Francia, se han mezclado de tal modo
con aspiraciones pcrsonalistas, y se han cubierto
unos con el manto de la justicia inexorable, declarando intangible la determinación del tribunal
que juzgó á Dreyfus, y pidiendo otros en nombre
de esa misma justicia en forma de clemencia la
revisión del proceso, por irregularidades er: su
secuela, por hechos supervinientes después de la
sentencia, que se ha formado una atmósfera1 en•
medio de la cual es difícil encontrar el bilo misterioso de Ariadna que guíe á través de tan intrincado laberinto.
Un periódico inglés declara formalmente que
el mayor conde de Esterhazy, en una entrevista tenida para más seguridad ante testigos, ha
echado sobre sí gran parte de la culpa que pesa
sobre Deyfus, se ha llamado autor de la famo1 a
minuta ó /Jorderean, dc,cumento de convicción en
contra del capitán acusado de traidor. Poco des-

Domlnlt'O 23 de Octubre- d" 1898.

EL MUNDO

pués recíbe~se en P11rís ruensajes de Esterhazy,

tachando de falsas y calumniosas las imput!lciones del periódico de Londres.
Los mismos periódicos alemanes, alguno de
ellos con cara cter oficioso, b11n hablado de lu
r elaciones existentes entre el mayor Esterhazy y
el agregado militar de la embajada alemana.
Los más activos del partido anti -revisionis ta d~claran haber sumistrado fondos al militar adusado por el Observer; y en me dio de tan opuestas
y contrarias declaraciones, imposible es decidir
si la nueva acusación está fundada en la verdad
ó es un ardid-solamente para la rehabilitación de
Dreyfus.

*

**
bastante á mantener

Como si no fuera
la tensión de los espíritm ya caldeados al rojo por la
agitación revisionista y anti-revisionista, estalla
en París una huelga de obreros, que, aislada en
un principio, crece y se agita como impetuoso
torrente amenazandll comunicarse á diversos
gremios, susp&amp;nder el tráfico en los ferrocarriles,
detener la construcción en todas las obras del
Estado, principalmente en las que se disponen
par~ elgra~ certamen de 1900, y propagarse, como mcend10 entre los bosques, á las principales
ciudades industriales y manufactureras de Francia.
La huelga que en su '!Omienzo tenía carácter
pacífico, se entrega á violencias, arrastra por la
fuerza á los obreros, multiplica sus adeptos por
medios coercitivos, amenaza seriamente la tranquilid~d pública de la gran metrópoli, y hay que
recurrIT á más de las fuerz11s de policía, á la fuer'
za militar. Acuden de los departamentos vecinos
millares de soldados á reforzar la guarnición de
París, y en medio de la agitación tremenda de
los espíritus, he aquí que quedan frente á frente
el pueblo y el ejército. Es inminente el riesgo de
un formidable choque. Corren entre las filas de
los buelgistas agitádores que aconsejan inqensateces, en tanto que circulan eotre los soldados
algunos folletvs incendiarios.
¿Qué habría sido de la ciudad, si hubiera faltado en tan tremendos instantes la serenidad en
las esferas gubernameutales? ¿Qué explosión más
tremenda habríamos presenciado, si el reposo, la
tranqu~idad y la correcta actitud del gobierno,
no hubieran logrado aplacar poco/\ poco la agitación obrera, calmar los ánimos, dirimir las contiendas y obsequiar en el órden legal las aspira-· ·
ciones populares? Afortunadamente para la estabilidad de la República, Brisson encontró en sus .
compafieros de gabinete las supremas energías
que se necesitaban para conjurar la crisis, y logró evitarse el choque temido entre el pueblo y
el ejército, que acaso hubiera sido el toque de
arrebato para una gran revolución.

á la ciudad de Fasbo da, en llls riberas del sag rado Nilo. Encuentra á la pobl11ción de¡:g uarnecida, y aunque no tiene fuerzas suficientes para
resistir ni á los dervises que pueden volver ni á
las tropas anglú•egipcfas que se adelantan¡ marchas forzadas, para t omar posesión del territorio
conquistado después de la batalla de Ondurmán,
el valeroso coma ndante fráncés, el 11trevido Marcband enarbola la bandera de la Republica y
permanece en pié y serenCI, esperando los acontecimientos y declarando haber asentado la planta en tierra conquistada, en nombre de su nación.
El gabinete ing1és pide á todo trance la retiradit
de ~illrcband, ó por lo menos la desautorización
ele sus actos, para no verse obligado á rechazarlo por medio de la fuerza.
Cámbianse notas reposadas y que no salen del
tono severo de la diplomacia entre Londres y
París, y la cuestión se sugeta á discusión entr e
los gabinetes. ¿Pero qué es lo que se discute?-clama la prensa inglesa.--Mientras permanezca Marchand entre los muros de Fashoda, no cabe discusión posible, y cuando se retire, nada habrá
sujeto á discusión. Defenderemos nuestro derecho
por la fuerza de las armas,-grita la prensa francesa:-'.'rfarcband ha entrado á terrenos inexplorados. Fashoda no estaba en poder de las tropas
anglo-egipcias cuando nuestro explorador tomó
posesión de ella en nombre de la República. Si
hay que abandonar la plaza y el territorio conquistado para evitar un rompimiento, preciso es
que encontremos una compensación por parte de
Inglaterra; que- se limite por medio de tratados
1~ esfera de acción de las respectivas poten~
cias.
Y en tales circunstancias, se espera con ansi;1
la llegada del informe oficial del audaz explorador, para saber hasta dónde son fundadas las aspiraciones de los franceses, que en su arrebato
patriótico, han aconsejado ya al Ayuntamiento de
París dé el nombre de la ciudad sudanesa á una de
las calles de la gran metrópoli.
Ta1;Dbién en esta ocasión el gobierno radical
que rige ahora los destinos de Francia ha dado
altas pruebas de moderación y de mesura, no dejandose guiar ni de las explosiones patrióticas
de la prens_a nacional, ni alterándose tampoco pvr
las exaltaciones de los periódicos inglests.
0

Sr. Don CJlandlo Molina,
Artista. Director de laE obras de la Cat.edral de Morella.

tes de estallar, salvando así una vez más las instituciones republicanas.
Es curioso hacer observar que_sólo en tiempo
en que gobiernan los partidos extremos ocurren
estos incidentes en París. La agftación del Gral.
Boulanger, ligada con la reacción orleanista lo
mismo que la conspiración recientemente de~cubierta, han acaecido cuando un gabinete radical
se hallaba en el poder.

.,

*

**

319

No bien se serenaban los horizontes y comen•
zaba la calma á aquietar la exaltación de las maCJatedral de Morelia.
sas populares, cuando de entre las filas de la
prensa á quien se acusa de estar vendida al sinPodrá haher en la presente crisis labores sedicato Judío, fundado para la rehabilitación de
Dreyfus, brota la noticia de que existe un gr,m cretas de los imperialistas ó de los partidarios
complot para derribar al gobierno y acaso tam• del Príncipe de Orleans; es posible que los amanbién para minar y socavar las instituciones repu- tes de la reacción monárquica, pretendan aproblicanas. Dícese que en la conspiración estaban vechar la ·agitación actual que ha Masionado en
comprometidas altas personalidades del ejército; el pueblo fraccés el asunt0 Dreyfus, para restause llega á aventurar que el mismo Gral. Zurlin• rar el trono de Francia; pero una vez descuden, ex-ministro de la guerra y gobernador mi- bierta la intriga, una vez que el gol pe ha resultalitar de París, era el seilalado jefe del movimien- do en falso, la República sale triunfante de en
to, uniéµdosele el que fué jefe del Estado Ma- medio de esta contra-revolución abortada, y hay
yor del ejército, Gral. Boisdef!re, obligado á di- que dar de corazón la enhorabuena al ministerio
mitir su alto empleo después del suicidio del co- Brisson y al presidente Faure, por la entereza
ronelHenry, y el GraJ. Pellieux que tan activa par- que han desplegado en el momento actual, porte ha tomado como acusador en el famoso proce• que sir, dar crédito á amenaza1:1, sin intimidarse
por nada, han seguido las inspiraciones de su
so Dreyfus.
conciencia
en nombre de la justicia.
Otra vez el ·gobierno de París ha dado prue*
bas palpitantes de su alta serenidad, al proceder
* *
Y como si estas convulsiones interiores no fuefríamente para sofocar la llamada conspira ción.
Aunque ha oído pronunciar con insistencia los ran bastantes á sacudir el espíritu público de
nombres de los príncipes Bona.parte, aunque ba Francia, tan fácil de ser arrebatado por tradición
Silbido la llegada del príncipe de Orleans á Bruse- y por a~avismo, la cuestión de :B' ashoda se recrulas, tal vez después de haber tocado la frontera dece, prnvr,ca nuevas ex11ltaciones y, según el to•
francesa, no ha perdido ni un momento la calma no que adopta la prensa británica y francesa,
necesaria en momentos tan críticos, ni siquiera está á punto de provocar un rompimiento.
Un grupo de exploradores extenuados por la
ha procedido á estas horas contra los generales
acusados de infidencia; y si bien eg cierto que se fatiga, debilitados por largas excursiones á traha anunciado su destitución, basta estos momen- vés de selvas vírgenes, de torrentes impetuosos,
tos no ba habido acuerdo decidido en este punto y de pantano1 traidores y de ,rib11s salvajes, llega
acaso Ei la conspiración b11 existido, le ha basta do desde el Senegal basta las tierras del Sudán
tener en sus manos los hilos de la tenebrosa tra- egipcio, que acaba de conquistar para el Khedive
ma, para ahogarla en su cuna, para sofocarla an- la espada ven cedora del gral. Kitchener. Llega

***
Bien pensaban los soberanos europeos en comenzar á la brevedad posible una cruzada contra los
anarquistas, batiéndolos en brecha en todos sus
antros, persiguiéndolos en sus obscuras cavernas
y destenándolos de todos los centros civilizados.
~penas salió rumbo á Palestina el emperador
Gmllermo, cu1mdo, por oficiosidades dignas de
alabanza del cór.sul italiano en Alejandría se
descubrió una conspiración anarquista, enc~mi•
nada á _asesinar de modo execrable al emperad?r Guillermo II durante suviaje por Egipto. Sabiendv que el monarca teutón, antes de dirigirse
á los Santos Lugares, pensaba atravesar la tierra
de los Faraones, llena de recuerdos históricos que
tan elocuentemente habían de hablar ásus aficiones románticas y medioevales, preparábanse los
aborrecidos hijos de Ravachol y de CaserioSanto,
á atacarlo con bombas explosivas en una plaza
de Alejandría ó en una calle estrecha del Citiro.
Sabedores de que el itinerario imperial se había
cambiado, disponianse ya á trasladar sus instrumentos de muerte á las costas del lsiaMenor
ó á l~s llmur~s de Siria, para atacar al emperador si era posible al pié de las murallas de J ericó ó en las calles sagradas de J erusalem.
Af:lrtunstdamente para la gran Germania la
t~nebrosa conspiración ha abortado, y sus prinmpales a_ct?res se bailan presos, aunque algunos
de los crimmales mandados por la vía de Suez á
~al:s~ina, no han caído todaví11. en poder de la
Just1e1a. Pero han de caer: sus filiaciones y retratos han sido enviados á todos los consulados
extr~~j~ros de Egipto "'! de Turquía Asiática, y
es _d1f1CJl que pu~dan librarse de las activas pesqmsas emprendidas por la policía internacional.
Este atentado, que para gloria de la civilizac~ón, no ha podido llevarse á cabo, sólo servirá para que se redoblen los esfuerzos contra
el anarquismo, y para que la gran cruzada con•
tra ~os enemigos dela sociedad que ha convccado
Itaha, se lleve á puro y debido efecto. La civilización así lo exige, la justicta lo teclama.
_
X.X.X.
Octubre 20 de 1898,

�320

Domtngo 23 de Octubre de 1898

.!L MUNDO

...

......
'

·.
A•

~ i

quimistas, brujos y evocadores. Fué una entrada
triunfal en la historia la de este nieto de Brumor de
La1al un paladln lt-gendario, y de Bertr11n Duguesdin, el salvador dt1 lit Francia d_11l siglo XIVº; una rn•
trada triunfal: en l.Rs batalld v1b1 ó com~ el r11g:1do
de un león en los primeros al'doree el grito de Rais, y
entre el polvo y .-1 humo de los primerus comb11tea de
arm11s de fupgo, tnmoló muy alto, al par ~e los más
altos pendones, el suyo, dtcorado con el funebre escudo de rn casA: oro cruzado de sable.
Era una ~poca at:iag11, aqu.-lla, la más nocturna, la
más lúO'uhre de la int11rmmablt1"guerra declt&lt;n años."
No ha bia Francia; Francia, el patrimonio lentam1iute
crecido de los reyes capeto¿, id .. ntificad11. con é~to&amp;,
e@taba d1ddida, disuelta, no e-.:istla: un rer d6 Fran•
cía habla ~ido proclam11do s1Jbrt1 la tumba dt-1 po
bre dement_, Carlos VI, en S11n 1Jioni11io, y este rey era
un Lancaster, r •y a,., Francia y d" fogl~terra. Utro
rey. no reíuaba fino en unas cuantae. crndades del
valle dt-1 Loir·1 y del mediudia; t&gt;l rt&gt;y del Bourgea, le
llamaban los lngles6d. Estt1 lntortunado t&gt;&amp;taba á punto de ser arrojado del ttlrruíio conservado por la 11111vajf'I energia &lt;1t1 jPfes de ba11dat1, como Dunois, LH Hlre, XautraillPe y Ricbemont, PP!lsab! refugiarse 11n
Cast1lla; acaso lu bab'rla becho H los mgles1111 Sil hu
biesen apoderado de Orleaus. Lo que no estaba en
podt1r de los ingleses estaba en el del rencoro110 du
qu11 de Borgoña y de otrus b11rones fendal ..s má.i rti•
) es en ~Ud d1Jmiu1os que en Bourges-Carlos VH Años
terribles, ewpapados en s11ngre1 en la sangre dt1l put1•
blo de los campos, victima de todoR, qui, deyoraba
su pan de miseria como sus pitdreti, los Jacques
de mediados d11I siglo lamentable que habla a&lt;:!l.b,.,.do,
sin llevarse consigu ni el luto :il la desesper11cmn.
Eran 1011 itños en que, según los;cronistas, 10s lo boa
rabioEos de hambre, invadum las ciud11des. Noche de
agonía larga, sin fin; la muerte no llegaba Litigó la.
resurrección, 111 \·ida; resurrecl'.ión y vida en la ltl, e,1
la in11piración popular encarnada tu una pobre mu•
cha.cha que creia en la Patria y creia en Dios. Llt'gÓ
Juana d' Are.

'

..

~

.i •

BARBA AZUL
I.

; NI el Ogro del Purgarcillo ni el Lobo de la Caperucita encarnada, n1 tll Xtabay: ni la Porontoroch vestida de palo, qu"' ile comían á ,os niños que no qu~rlan
acosta~se temprano, en loe cuentos 1de mi nana, que,
sin saber o, mtl refc:ria probablementeviejoe mttoe moyas trai,formados, IDA causaron, de chicuelo, el horror
que Barba•A~ul, el.opulent9 señor, más ogro que to•
dos los ogros y-más lobo que todos loe iobos Cierto,
la narración de Perrault es admirable, es un climax de
miedo y terror sa!liamente dispuesto: la v,uaedad 11in
cesar relnovada del señ')r de la barba-azul, moti ,o de
horror eLtre las muchachas, no poi lo viudo, se entiende, 1,iuo por el color de la ba, ba. cosa que no he
podido explicarme; sus riquezas, vajillas, teias, mue,
bles, castillos, prados, etc ¡ la codiciosa doncella que
consiente en c&amp;i1ar~e con el monstruo; la ausencia d11l
cspoeo, la llav~ had_a que queda en poder de la indiscreta castellana queª" apresura á abrir el retrete mis•
terioeo al pié dt1 la torre; el espt1luznante desc..ibrimiento de los cadáveres de las esposas degolladas:
la sangre coagulada 11n el piso; la l1ave calda de las
trémulas manos de la joven; la mancha hnborrahle; la
vuelta de B11rba-Azul; la desobedienma denunciada
por la llave fatal; 111, sentencia de muerte¡ el plazo concedlao para orar; lot l1amamlentos reiterados del feroz esposo armado de su cuchillo aterrador; y Ana,
la hermana Ana, expiando en lo alto de la torre la lle·
gada de los hermanos libertadore8: y los hermanos
que tardaban y la agonla infmitit del g.rito: Aua, hermana mia ¿qué veer Y la angusth, mortal dti la rea:·
puesta: Sólo veo el sol que polvorea y el campo que
verdeguea. Al fin, al fin. la mujer arrodillada ante el
verdugo, el relampago del cuc_hillo sobre la desgrll·
ñada 011,beza, y en ese supremo instante, los golpes á la
1,uerta-¡oh! esos golpes cómo suenan en el corazón!
:--Y los v,mgadores que entra~. el verduge que mue;
re...... Perfdcto es el cuentec11lo y honda e imborra•
ble la impresión en el ánimo de los niños. Y si los niños supieran quiénes erau he verdadera■ vic!imae de •
Barba Azul! Yo se los voy é. decir.
Ya. bombreclto de diez y siete años, leyendo á Mi•
cbelet, me encontr_é con una ~orrenda figura reabada en el fondo r0J&lt;l del crepu11culo fe:idal: Gill~s de
Retz mariscal de Francia, noble bretón deencumbradish~o abolengo, cometió cl"lmenee tim abominables,
en loe tiempos negros iluminados por el nimbo de
martirio de Santa Juana D'Arc, que su renombre dura
aún en lu comaro11s bretonas, en tionde se le llama,
confondíéndolo con un foragtdú inglés de aquellas
~pocas. Blue ba,b, Barba-Azul: una bestia de exterminación .die.e resumiendo. el historiador.
8e quedó en ml el horror y la curiosidad, una gran
curiosidad, se justapueo al primer eentlmiento. La
opereta francesa me gustó mucho. porque me hizo
reir mucho y la risa tie una especie de absolución psicológica de cualquier profanación. Mas aquel empei,o de loe d!vPrtidores, juglara¡; iba yo á decir, de la
sociedad del 2 ° imperio napoleónico en transformar
en gee.to caricaturesco el crispamiento traglco de la
máscara de la historia, no m.e hizo olvidar á BarbaAzul.
[*) La serie de retratos que con el titulo supra'!Crlto me propomro
exponer ante los Jeciores del Jlundo ll11ttrado, han n!lcldo de mis
apuntes de profesor. t!u caricter Httrarfo no permite el aparat.o
erudito de cltas y notas. paro todo cuanto en ellos se afirma e,~ rl·
gurosamente comprobado.

~I fin CRYÓ un libro pnberbi11m11ntP.docnmentado en
mtd manos Si, Barba-Azul er11, Gilles de Bilis; por lo
mPnos, torios los elementos de la leyenda anteriores
itl Siglo XV se cristalizaron en el recuerdo pavoroso
del St'ñor bretón. Algunos cr11t'ln que Ba.-ba-Az.ul era
una transformación del din11 Iredr11, que según el RigV~da, tenla una barba cerúle11, y qne este mito tranem1~_ró, e 11 forma de cuento. dt1 la Iodia•á la Bretaña
céltica Otros creen qn"' 111 el11.ve del drama exl11te e11
la Jpy1&gt;ndl\ de Santa Triflna la hij11. del Conde de
VannPs, dada en m&amp;Crimonlo á un rev bretón del siglo VI matador dA 8U8 mujerP.8, y qúe mató á Trifina,
rPsuc1tada, despuéo de degollada por el Klorioso San
Gildas.
'
Por este camino Re puede andar mucho; ee puede
demostrar que la llave de la s.-ñ,na B11rba -Azul es
una metamorfosis de la manzana de Eva y que loe retretes _misteriosos que figuran t'ln cien .t radiciones y
con!!eJae populares, son origen del que guardaba las
muJeres d11golladaa del terrible marido. Y la curiosidad de la mujer, veintevPces mPnor qut'I la de loe hombree ¿no es el elemento primordial de fábulas incontableij?
Pt'fo he aqui dos antigualla9 que nus acercan al
hombre 'lue sirvió de iuuln á estt1 polvo de hierro de
las leyendas trAgicae de Bretaña, el país de la~ calvas
rocas de granito, del c'elo gri!l v del mar bravio, bajo
el que yace la ciudad de Is. cuyas-campanas oyen sonar los bretones en el fondo de sus enneños.
·
En una endecha de las doncellas de Pléeur, 11n anclan&lt;• Obispo trashumante pregunta á las niñas bretonas el motivo de su llanto; lloramos á la bella Giwe•
nols, responden ellas. tA.vl a.vi ayl El terrible BarbaAzulla ha matado como á todaij MUS mujelres.-Ba.rbaAzul vi~e poi:_ aqui? repregunta P.! aterrado anci~no,
pues huid. ninas, huid; el lobo r.tpaz eemenoe terrible
.q~e t'l bar~n, el oso es má~ dulce que el maldito baron de Rats -Pasa el tlempo y la!l niñas de Pléenr
canta:1 en sua romerlas: el rulaeñor hace resonar con
sus tiernos act&gt;ntos el boscaj •; pinzones y oropéndolas
-renu!'van sus melifluas cantilenas y la naturaleza entera está vestida de fiesta: Gllles de Laral no exist.;;
Barba azul ha muerto
¿Barba Azul? Porque tenia ei,ta muca terrible el
barón de Rais. Clerta ocasió'l, y esta ei la otra antigualla, llegaron do11 jóvenes enam 1radoe al castillo
del mon~truo; al lleg.ar la noche, los slcario811epultan
en un calabozo al joven y Rais lleva por la fuerza á
,su cayt11a á Blanca la bella enamorada, y quiere obli•
gar a capell!n á casarlos. El sacerdote vacila Blan•
ca se resiste fu~~osament~: te doy joya.e y traj~s, dice
el.barón_ á la m11a. No. Jamás. grita é•ta.-Te doy
mis cast11los y_mis p11.rque¡¡ -!\lo, jamás; solloza Blanca.-Te doy mt cuerpo y mi alma dice fuera de si
Oilles.-Acepto, dice Blanca que ~ra el diablo; y te
marco ~es~e hoy-Tocando la barba roja del barón
la convtrtlo e11 azul obscuro y añadió: dt1sde hoy no
te llamarás Gilles de Lar1al, sino Barba-Azul.
Era linajudo como un duque de Bretaña; las casas
tle-M&amp;&amp;tmol'eney, d&amp; Machecoul, de Laral ñ&amp; Craon,
ee hablan unido á Rata· (que andando el tiempo se
convirtió en Retz) y de toda esta savia feudal habla
·nacido Glllee; crec;ó en libertad. dueño de si ml~mo,
bajo la tutela apenas perceptible del anciano Ju•n
de Craon, su abuel'?; era herm\)@O, de gallarda estatura, de porte genttl desde la aurora de la juveratud,
Era tan nob1e como el duque bretón, a1tzerano suyo·
pero era más rico; era riquieimo; no babia fortuna e~
Fr!'-ncia comparable con la suya, cuando llegó á loe
vemte años y se presentó en escena simple barón
simple señor. no dignándose ber ni duque ni princl:
pe, con un séquito esplendoroso de cr.balleroe escuderos, pajea y criados. y otro séquito de canónigos,
socb.antres y coros de llU capilla mirifica ., otro sé•
quito &lt;&gt;culto, trémulo, pero preferido a t¿dos, de al•

•*•

'

Su voz parecla 111. voz del arcángel de la resurreecióu, er11 un surgite mortui¡ caballeros v pueblos ~e
levantaron reaiv1vos y biguieron á la Í'ucelle; I• si•
guió 111 rt1y al combate, al triu11fo,álaco_n11agracióuen
Reims; luego la abandonó, luego la olvidó; ..ola fué á
111, p11sión y al martirio cowo Cr~sto. En 111, irr~diación
de aquella milagrosa epopeya (J&amp;mtd, se ha dicho, la
hi.tori• ha collttl11do mái de cerca al milagro,) caraco•
ltiaba ti0bre un corcel vestido dt1 h•erro y dt1 iumensas gualdrapas recamadu de oro, un mancebo de
veinticinco bñoa. Nombrado · por el rey, deaeo11o_de
distinguir en él á la alta nobltiza bretona, guardián
espec111,I de la mar&amp;villosa é inexperta pastorcllla, lti·
lit-a de Rals. renombrac;o ya porsu valor y su crueldad
en 1011 combates cuyos sitios quedaban 1argo tiempo
marcados por las horcas de que colgab411, entre
· una nube perenne de buitres, los cuerpo11 de los prl•
s10ner&lt;&gt;s,
En la armadura de aquel hombre, todo acero y oro,
lo mismo en el timbre dti la bruñida Cólada, que en la.e
esct1nas brillantes del calzado ferreo á la paulaine. se
reflej!l.ba en l'Ojo,laluzclaraypuradelagloru1deJuana. l!.n Reí ~s, el llevl&gt; con su escolta rti¡r1a la santaampolla, que guardaba el crisma dtl unción de los re•
yes tranct1~es, á la catedral en que reeib1ó el ~&amp;lltÓJ
de Mariscal de Francia, tlespués del• cer,monta m~a
conmovedora que habla dedpleg&amp;do su pompa st&gt;mlbárbara eu la 11dva de columnas y esculturas del templo gótico y bajo las eternas penumbras dtt las bóvedas oj1 vas iridadas por los deijtellos dti ped~erill de loa
vitrales.
Luego vienen las ma,as ;ornadas para la herolna;
Gilles no la abandona, la acompaña en l11s hora_s tra•
gicas de los fosos de Paris y luego se retlriin Juntos
y el señor del Rais no vuelve á aparecer en Ji, gue•
rra...... ¿Qué bad&amp; rondando por las cercan1a11 de
Rvut1n tin los dlas del bUplicio de Juana? ¿Qutiria sal
variar O era su eterna, su insaciable curlostdad1 l• que
lo llevab L al!!, donde Dío11 y el diablo deblan Qtl dta•
putaut1 aqu11lla presa singular? l,tui"n s be. pero in•
quieta la vrest1ncia de este milano ceroa,blemprecer•
ca d6 la pa.loma 'lorenesa. En su esplrim lleno de su•
pertlclont1ll satánicas, aquella mucbacba extraordina.r1a, dt1be de haber hecho la lmprt111ióu dtiun pr~blema.
¿li:ra una enviada de Dios ó tt1nla pacto con el diablo?
,La seguía, la ,ob~ervaba por e110 qu1záa, esperaba
sorprt1ndtiria llamando á los santos, su11 protectores,
querla tener la prueba de que 1011 st1rt1s ultra-terrea•
Hea nos oyen y se nact1n v1oibl11s, atraldo11 de la som•
bra de la tumua como las mariposas por la luz, por el
pre,t1glo de los conjuroo mágicos
Sin embargo, la fascinae1óu ejercida por Juana an•
bre t1l f&amp;11tuo110 barón es Indudable; cuando despuéa
del suplicio de Rouen, una joven impo,stora., recore
una parte de .l!'r11,neia llamándose Juana D'Arc salvaua de la muerte, Giltes Vllela en su auxilio y le confl•
parte de sus trupas.

Oomingo 23 de Octubre de 1898.

321

EL MUNDO

l)ieles de marta y gris. Esta clerecía y loa nilío11 del maravilloso .del paisaje formado de estanques, de ríos, como en el famoso Misterio de Orleans, reprt&gt;sentado
coro y los órganos, lo acompañ11b11n en sus expedi- bosques y suaves y 11zuloso11 horizontes, T 1ffauges, el á t"Xpeusas, problamt1nte, de nuet1"0 hombrA y en el
ciones; no se cansaba de oir música ni se saciaba de · castillo favorito de Gilles de lL11ie, guardd ba dentro que f1gur11ba casi .. n primer término junto á la egrecautos infantiles; una ocasión que oyó en una iglesia de su@ muros de granito, tr:das las maravill11 s del 11r- gia safv11dora de Fnmcia.
Para que en esas épocas de Afición desm11,iurada á.
dtt Poitiers, la voz de un niño, á. quien llamaban elrui · te ojivo, todas li.s riqueza11 del mobiliario y dtt la de-señor le contrató para su cap:lla, mediante la cesión cor11cióu de las postrímerias dó los titimpo11 góticos. esta clase de diver,iiouee, costo~isimas muchas de
formal de una de sus tierras. Inútil es poncierar el Los salones de rectspción cubit1rtos del arma11 esplén· ellas, en eota época en qut1 Francia se erizaba de taesplendor de los paramentos sacerdotales; el oro pro- didas de España, de Florencia, d..J Oriente: loe muros blados en todas la11 plaza11, atrios, y corrah·s llamase
digado en casullas, custodias, cAlices, candelabros, cubiertos de telas de t.ro, que hoy, apenas e&amp;tarian la att·nsióu el furor del barón por esta clas.- de plaatriles. vinajeras, escandalizaba á los que llegaban al alcance de los a.rchimi'lonario.; salas de banquetes certis ¿cómo serian ellost En donde quiera que lle•
-á verlos. ¡Cuánta piedad la de este siniestro dilettantel rodeadas de c1:edencias cuájadc.1s de v11j rl1,.,1 (en el gaba oe t1ijt11blecia -,l t11 ohido, se t11ndian Ja., decora
.Era eso, un dilettante, como Nerón y 11n el sentido qu"' · cuento de Perrault se consP.rva mt1tUOri1t dti ellas) y cioutlS, se apreijtaban los j 11glares y loe act1ire1:&lt; (tohoy damos á las palabra~, un maniaco de sensaciones en donde corría para todo vi~1taute, para tollo foras· do eso iba en la esco,ta d-, Rai,J ) se ord1,11aba al
tero el vino viejo y t1l hipocrái á torrentes, en uua pueblo que dt'jara. ,u tr.;bajo para asistirá la repre•
extra.ordinarias; un degenerado.
trnutacióu. Y 111lá iba la multitud, atropellándose, grl•
Lefa, leía á Suetonio; mala siembra, pésima en un · especie de perenne orgla. Los órganod de todos pre
campo abonado por los instintos apenas reprimidos cios denunciaban en todas parte, la rudomanla del tanrto. palmoteando. aullaurto de júbilo; de1,pués del
de la vanidad, de la impureza, de la impureza absolu- joyen castellano; la.11 pinturas dti las bovt1cla11 1 til lujo · Misterio ó de la Farsa.-! t111plé11d1do st&gt;ñor ob-equiaba al put&gt;lico con bauquetell oplparos de lo~ que frai•
bárbaro y ostentoso de los· rt'tr..tes, el ,,ro y la pedrti
ta, de la que lleva aparejada el deseo tnsaciable de
sangre y .,¡ delirio homicida; los Tiberios, Caligulas ria de los ornamentos de su capilla la'I incornpa.rdbles le~, art.-sauos y comactrei!, sali .. n "hitos y bo racbos.
¿M ,s cómo h11cla e•ttl bombr6 para ceb11r •in taza
y N~rones aparecen en ese libro como divinidades dtil bestias de sus c•Jadr.,s entre las cualt'S reiuaba Cascrimen y del mal, como hombres capaces de aprove• senoix, su caballo favorito, hacian honda iwpreijión el no de sus prodigalidadt&gt;s? Lo gastó todo, lo ven·
dió y lo empeñó tor., á frng,neutos, á retai(/11 desmti·
-ch!l.r su omnipotencia ps.ra convertir todas las ener- en cuantos los velan.
Y no las ocultitba el vanidoso barón: t1n todos sus nuzó su g1gauter,ca f-.&gt;rtuua.) la di~persó t'U manos
.gias del mnndo postrado allte ellos á. un solo fin: pro·
porcionarles una sensación capaz dt1 extraer y ago- eastiilos, en su ca,a de Nautes, babia la mi,ma. pro• d.- burgu .. 11es y señort'ij ~µe atrapaban ávidos los destar t1n sus naturalezas infinitamt1me sensualt:s, toda fusión de e;plen_dor, la misma gala de d •ri·oche y de poj•Jt! de e1:1ta magnifica ave de prPsa feudal.
Sufami1ia pi &lt;iió al rey laioteriiicdón del pró ,ligo; peprodigalidad. Cu,mdo 111 man11cal d" Francia hacia
su anima.lid&lt;ld en un instante de tieleitt1 y horror.
La vt1rdad es que el barón de Rüs ttlnia la pasión un viaje, los hostelerod de las ciuda·l1111 y pu.,b!oij que ro eI duquti de Brt1t!iña. q11t1 se eoriquecia con las mi•
g • 1as dt1l banquete d11I magua te su v11sallo, lo ~ostuvo.
,de los libro11; los 11uyos er•n exq1.usitos de forma y ra- visitaba haclan su agosto. Existe11 memori11les de
ros de fondo; en aquellos tiempos eu que la exigua tallados de una vi11ita suya á O•leans: todos las hos• Y R ..is no paró di} gastar. Era un loco, entonces. ¿Creia
-bibliott ca del rey üarlos V, era en Francia objeto de terlas fueron ocupadas por su servidumbre por sus ac..110 que no habla. d11 sec11.rse aquel pactolc, que sue
11,dmirac1ón, y de pasmo, uu siglo después, en ioda la carrozas y equipaje&amp;: en tudas ellas 1;1111 t scuderos y riqut'Z 1tBn ot11ndrian fírü Prt-cit1amente; estaba á pun-crie.tiandad, la de Matiab Corvino, que hoy apenas for· pajt1s, sus cortesanos y lacayos, derrnmaron el oro á to, cuaudo aBl regaba su citudal y delap.idaba. alborozado ,u fortuna estaba. A ¡,unto de rehacerla ins·
.maria un lote de la Biblioteca Nacional de t'aris ó de manos llenas.
Mas no solo _por eso eran dlas de holgorio los de la tantt11eamentt1 y de ,.IJ.o~ar en ella á todow lol! potenla del Mll11eo Británico, Jalibrerla del beñür bretón era
-de primer orden: riquisimas las ho;as dt1 pergamino presencia de Gilles en uua población importante: si• tadus del mu11do. Grlles de Rais iba á fabrie11r oro;
en que él mismo nimiaba las mayúdculai.' rutilantes y no porque tenia, como otro deg11nerado d-, nut1stros all! estabá formándostl en el fondo de su crisol ae altersas y bruñidas las pieles de !ds pastas que se com- dias, pero dulce y bl11ndo éste, el infortuuado Luis qu1mi.t11, como el huevo de oro del mito Indico, la
placla en esmaltar con primor. Porque es,e hombre de Ba"iera, la pasión, el delirio de las reprt"Stlntacio- Piedra filosofal. 1Obl si, iba á encontrarla, la habla
encoutrado ya., tt-n¡a por co!oborador al único señor
-tenia todas las curiosidades; él si habria. querido po- nes teatral~s, era la época allut1lla1 en que loe mt.,üi
.seer la Ha.ve-hada del cuento d , Perrault para abrir rios se emaacip11ban de las represent11ciou.-s y pdn· frudal má1:1 orgulloso y mát! ambicioso que la Tierra,
&lt;todos l.os misterios y penetrar en todos loe ~ecretos; tomimas que sólo se vtlian en .Jas Tg1~sia11 y salra el al Di11blo.
-era u¡¡ Fausto que habria dado miedo á Mef1stófoles. drama liturgico á la c11lt11 á revivir g-roijera y pinto
rescam11nte, en medio del brutal entu.iasmo de laij invi:A5tv
genuaa y feroc11R mult tud,,s, los epi-udios de la Pa•**
Alta roca sombría y siniestra en medio del cuadro sión de Cdsto ó de ,a Pasión de Juana la Donc"1lla,

---1

J ~

0

. Pero no era la empresa.de salvar la Patria, lo que
absorbía el ánimo de Pete feroz halcón feudal. Ya lo
hemos dicho, era riqulsimo; las rentu de sus castillo•,
parques y granjas pueden valorizarse en una canti•
dad equivalente á se!scientoa mil peaoa anuales de
n'uP&amp;tra moneda actual mexicana. Amante desenfre·
nado del lujo artlstico (se comprendP) tu movlliario
vaHa. en la misma moneda, cerca de un mll,ón Loa
prioclpes envidiaban la casa militar de aqu11l barón,
compuesta de doscientos caballeros, escuderos y pejes
ric.am6llte vestidos, pagados y manttinidoa opípara•
mente. El duque de Bret11,ña le env1dlaba 11u capilla. de•
dlcada á los santos inocentes (aqui uu estremecimiento
de horror de la hisrnria) y dotada como una catedral ó
una colegiata; aus canónigos (solicitó del Papa. que fue·
ran mitrados como los de Lyon) recibían e~eldoa c9pio·
sos y vestian luengaa túnicas de escarlata forradas de

EL EMPERADOR G1JILEEBMO II DE A.LEMA.NIA.. -TRAJE DE CA.MINO (t1JE VESTIBA.. &amp;.-Y PA.LESTI.NA. .

..

�Domingo 23 de Octubre de 1898.

EL MUNDO

EL KAISER GUILLERMO II
1,a, bU

EXPEDICION A. PALESTINA..
Como ya saben nut&gt;stros lPctores, el Emperador y la
Emperatriz de AlemHIJJa s~Jieron de Berilo, sPguidos
de _numero-o acomp11nam1t&gt;nto, par11 emprPnder un
viaJe á Oriente en que é.tá iucluida una visita á loa
Santos Lugares.
Los impt&gt;riales vi11j,.ros Paldrlan de la cApital de su
reino el d_il4 doce de Octuhr1:1 ú tim_o para embarcarse
en Venec11l c1,n rumbo á Constannnopla primt-ra tlS·
tactón de su itinerario Alll pl'1manecerlan cinco dlas
como huéi!pedes del Grau Turco y en seguida prose,ruirian pua A~ia ,\h1nor y visitando someramente
Halfa, Cesarea, Jaffa y LH trún .,fectuando su entrada e~ JerusAle~ el dfa vt'inti_nueve de Octubre para
asistir á la ded1cac1ó11 d .. la 1glePia alem&gt;1na d.,l Redentor que es el objl'to ó m"jor dicho el pr.-texto del
viaje. De_ ahi pa\ti!la la com,tjva á Egipto en cu,·as
metrópohs del Cairo y de AleJandria se efectuarían

rumbosas fiestas en honor de la imperial pareja ger•
mana, fiestas agradablemente interrumpidas con excursion~s á las pirámides de G1zeh, á la pirámide es111louada de Saggarah, á las obras del Nilo y á la primera cascada del mismo rio, durando sólo este último
paseo doce dias de navegación en yate.
Eijte os el itinerario primitivo que elaboró la opult&gt;nta imaginación de Guillermo II en su gabinete de
Berlln y que fué dado á conoctr al público por !a
prensa alemana. Posteriormente el Emperador le hizo
notables modificaciones, pero sin prescindir de su visita á Jtlrusalem. En la sección cablegráfica de nues
tros diarios podrán nuestros lectore11 St'guir la fantás·
tiea excursión del Kaieer aunqu.. sea por modo ideal.
Es curioso observar el viaj.- á Palestina d11 un Emperador de Alemania en este fin del aiglo XIX, comparándolo con las cruzadtis que guiaron sus abuelos
en otros ti11mpos Federico Barbaroja dejó las obscuru selvas de Germanl• para plantar la bandera de la
l,i:uz en la ar,.na misma que bt&gt;bió la sangre de Jesucristo. Segul,.le un acompañal'liento regio de c11balleros de la más alta estirpe y la sangre alemana r~gó
generosamente la tierra santa por eatlncla; mas suJeta

DomJngo 23 de Octubre de 1898

al sacrlle"'o cautiverio de la Medía Luna. _A Guillar-•

LAS RlVALWAOES FRANCO-INGLESAS

mo II le a~ompañan lgualw~ . u, los mas ~r!lla~tes ca-•
balleros de su reino y el obJeto de su Vl&amp;Je. tteno de,
común con las cruzadas el honrar la memo~1a del Redentor con la dedicación de un templo cristiano evangélico á dos pasos de la iglesia católica del Santo Sepnlcro. Pero no hay cuid~do: hoy no se derramará
sangre y la pavorosa noticia del complot anarquista.
fraguado en contra del Emoerador de ~lemania nopasará de mala intención gracias á los cuidados de la.
policia. Espnémoslo asi. . .
.
Reproducimoi! hoy la uhlma fotogrAffa del K~1sercon el uniforme que ueará en Tierra Santa. Gmllermo II que se entiende hasta t'D achaques de sastrería,
ideó el traje y dirigió su hechura en todas sue detalles, desde la elección de la tela apropl~da á los calores asiáticos, ha&amp;ta el color del correaJe que endosarán las bestias de la ciiravana.
La entrada de Ge illermo II á _Je~usalem, c~~alleroen brioso bridón y seguido de cmtllante_ com1t1va será sin duda más !lparatosa, pero menos tierna , mu~homenos que la que efectuó hace diez Y ocho siglos.
otro m~narca que se llamó Jesús Na~areno!. ...

OMDURMAN

EN EL ALTO NILO.
Una págl"• de historia contemporánea.

323

ll!LMUNDO

v

KAGMAW

PUNTO Dil VISTA FRANCES.

Sabid I es que á ritlz del renacimiento egipcio promovido por Mt-hi,mi-t-Ali con el concurso de funcionarios y Pabios fr-ncePPR. Egipto comenzó la conquista del Suda u. Después de Juchar largoP años contra los mercadt&gt;res de PSclavos del Alto Nilo RPouf
Pacha, Gobernado del Sué.an tramés, Je; dividió en
tres provincfas el ~ño de 1883, Occidental capital El
Fachn; Crntral cayital Khartoum y Oriental capital
Massouah.

&lt;'

¡~
1::,

e:

LOS DISTURBIOS EN LA ISLA DE CRETA.

Los ,ia.blegr11 mas a11unci1tn 1,. ejPcución de algunos
musulmaneb convictllri d ➔ 11Se,l11ato,1 pPrpl'trados en
Candía .v de 16s que fuero11 vh-tim"s súbditos de la
Reina Victoria. El ord n Mfl ha re,1tablecido "'º la isla
gracias á 1,. intervendón dfl lo2"laterra, apovada por
Fra~cia, Italia y Ru~ia, poteuciu que se unieron á
los mgleses para obtener la te, minación de uu estado de cosas tan escandalofo como criminal.

tia.nos. As! fué. en efecto,comenzando el desarme :,
lll entrega de fusiles á los ingleses desde la útt!ma
semana de Septiembre.
Esta vez, los esfuerzos combinados de las grandes
potencias mencionadas obtuvieron el más completo y
humilde acatamie11to del Sultán á las con•liciones que
le fueron Impuestas Es de notarse el alejamiento
de Alemania y Austria. en estal!I nPgociaclones, y
su pApel de 1&gt;spectadores en la cuestión qua tanto
ha dado que decir y tanto indignó al mundo occidental.

e-¡

importancia, porque reeue~da una de las eecenas mássignificaiivas de la barbarie turca. Sabido es qua decidieron los Almirantes extranjeros desembarcar á..
veintt1 ingleStlB del Hazard para que hicierbn guar,dia en la. Aduana, situada en el muelle Además acor•
aóse·que lRS autoridades cristiaua11 se instalaran en,
la oficina del colector de la Aduaua.
El resultado de estas medidas fué el disturbio-que conocen ya nuestros lectores en todos SUR porme,nores por los datos publicados en la prensa ?iaria.
T11mbién aparece en esta página la calle prmclpati

CJ

IJAR- NUBA

OM·OEL GAL

•
,50

Croqrus de la región que se disputan Franela é Inglaterra.

t;a,pJCán J. B. Marcband,
Jefe de la expedición francesa sobre Fashoda.

La iusurrección msdhista, que los ingleses dPjaron
prop1o~ar adrede para justificar au ocupación del
Bajo l!:gipto, hizo perder al Khedive sus provincias
euda11e,a11.
El 28 de Enero de 1885, Khartoum, defendida wtrépidameute hasta t&gt;monces por Gordon, cayó en manos d ..! Mauhi, quien la destruyó inmediatamente es•
tableciendo su capital en Oadurman.
De,d11 entonces el Sudan egipcio quedó eutrf'gado
á la ~narqula, á los ingleses hicieron pesar duramen•
te su~ ugo s1,bre Egipto á fin de proteger eete desgraciado país d11 las amenazas de los dervishes.
Asi transcurrieron diez años sin que se transparen•
taran los manejos tenebrosos del "lntelligence Depar-

El Puerto de Candfa.
Candia. - Puerta donde estalló el motin

¡;;

• Cediendo á las dewan.d11s llel Almirante Noel
autoridades turcas demolieren los edificios con!iguos
al campamento de los iuglese&amp;. Los insurgentes hablan
acampadv cerca de Candla, listos para atacar á los
iurcos¿ pero se_ det~vieron. confiando en que la Gran
Brets.na tomar,a. baJo au eficaz protección á los cris-

•••
La ciudad de Candia quedó reducida á una completa desolación Nuestros grabados representan algunos de los lugares de la ciudad.
La Aduana donde debb. percibirse el diezmo (contribución) el dia que estallo la revuelta, no carece de

de Candia dpspués del fnPgo y la puerta donde fueron muertos l'I teniente Haldam y otros ing,eses.
Una vez más se ha prestntado la cuestión de la intervención en los a~untos interiores de Turqufa y en,
los de Creta. viéndo~e en esta ocasión con toda evidencia cuflnto mas eficaz es la intervención inmediata y aislada de una sola potencia que la de todas ó,
aljr•rn11s de Pilas simultáneamente.
El Almirante Noel obró cen energla y r11¡&gt;idez, al
mismo tiempo que el Ministro de la reina e11 Constantinopla llevaba de frente el asunto de la repnación i.
les ultrajes sufridos por Icglaterra.
Posteriormente intervinieron las otras tres potencias mencionadas. como para dar á e• tendn al sultán que no era valedero ninguno de sus b11bitualesrecureos: la mentira descarnada y los pérfidos subterfugios de su política cruel.

tement", dirigido de una manera notable por el coronel Wingate.
.
Bruscamente, el 14 de Marzo de 1896, se telegrafió
de Londres al Cairo !a orden de emprender una expedición contra los derviehts, teniendo á Dongola como objetivo. El comandante en jefe, General Kitchener hizo retroceder á los desvishes y estableció su
cuartel general en Berber. Durante el invierno de
aquel año preparó la siguiente expedición cuyo objetivo debia ser Kartoum.

*"'*

Sin embargo, les ingleses no dejaban de h:quietarse sobre los acontecimientos que podían ocurrir en
f'l Alto Nilo. S11bian que babia partido una miPión
france~adelCongo con destino á B11br e1 Ghaz11l. pero
ignoraban eu organización y su de~tino reAl. EntonCf'B hideron correr el rumor de un desastre de la
mis!ón Marchand para que los fr..nceses abandonasen su reserva.
En parte lograron su objeto, y conociendo las verdaderas Intenciones de la expedición Marchand decidieron una ofensiva violenta
El 4 de Septiembre el ejército del General Kltchener se adueñó de Khartoum despuós de un violento

combate, y los pabellones inglés y egipcio ondearon
sobre 1011 muros triunfalmente.

--------•-------LA CATEDRAL DE .MORELIA

Calleprlnclpal de Candfa después de lofl disCurbiofil.

Esta notable basilica, cuyas torres tienen 62 metros.
de altura, fué construida en un largo periodo de tiem•
po.- -mAs de cien años,-y como es natural faltábaleal~o de armonía, ciertos detalles eran imperfectos. ,
El Sr. Arzobispo Arciga fué el iniciador de las obras,
la@ que se pusieron b8jo la dir, cción del inteligente
artista Don Claudio Molina. Lo primero que se hizofué substituir el antiguo pavimento con uno de mo•
saico veneciano cuyo efecto es preciosisimo.
El decorado de las naves y ile la cúpula PS otra de
las mejoras y según las descripciones publicadas en
la prensa. que ya hllbran visto nuestros lectorf'S es deuna magnificencia y de un gu~to artístico notables.
El coro fué removido de la nave central en donde·
impedia la vista. de la parte principal del Lemplo.
Tiene éste entre lo más notable la sillerla del coro,
estilo Pigl!' XVI; los órganos cuyo valor no bi1ja de
$100,000; el trono del altar mayor. de plata maciza, regalo del Obispo Ortega y Montéñez; el sagrado, cl11
plata y oro, cincelado primorosamente; una custodi*
~stimada en más de $150.000, etc, etc.

*

**
Pareció que ya no se opondría
ningún obptáculo á
los lnglese11 e1.1 su marcha El plan grandioPo de Cecil Rhodes, el conquistador df'I Africa austral, fué
para eilos de una realidad completa.
Tratába11e de unir Egipto á la colonia del Cabo, á
través del Africa central. Bastaba para ello h11cer remontar el Nilo á sus cañonnos, para asegurar su in·
corporación con Mac Donald y Cavendish que ocupa•
ban Ouganda y hablan ealido victoriosos en Mruli.
Con esto, su hábil polftica les hubiera permitido, á
cambio de ventajas especiales, franque11r el Estado
independiente del Con¡ro y el estandarte britAnico
habr!a flotado triunfalme1,te desde el Norte al Sur
dt'I Africa en toda su inmema extensión.
Sólo una eombra tenia ~~te cuadro: la expedición
Marchand. No bastaba que 11e hiciese correr el rumor
de su fracaso; necesario era que el hecho se confirmase. Ahora bien, lejos de haber muerto, el capitán Marchand y sus compañeros de armas, los capitanes Baraties, Ge,maio. Mangin, L¡¡rgeun. el teni, nte To11qne, el alférez Dye y el Doctor Emily hablan llegado
á Fashoda.

•

Fasbodn. ocupada por la expedlcl6n Marchand.

�EL MUNDO

324

Oomiugo :23 de Octubre de 189l!

Domingo 23 de Octubre de 1898.

EL MUNDO

PEKIN Y SUS CERCANIAS.

·-•
Puente ••Lomo de Camello."
Parte exterior de la muralla.
EL EMPERADOR DE CHINA Y SU MENTOR
comprendida en la _esfera _d111 acci?n ingl_111sa. rE'I•
La. travesla. de los franceses al mando de Marchand 111stá
couocié11&lt;lolo
asi
Al111mama,
Jt,i.ha
y
el
~,;ta&lt;t_o
1
1b~e
d~l
será uno de los más noteblt1s t&gt;jr1mplns dt1 lo que pue- Uongo. El gobierno d0 Lord _R 1Pt1bery. man_1f_.,._sto PU·
China es el pals de los certámenes á propósito do
de la. energla. iorlividual. R.imnnt~udo Fucesivamen.te blicameute cuando se or_(amzabll. la exp_ed1c1ou Mar- to 10.
el Oubanghi el M'Bumou y t&gt;I Bokau. penetró por ulHemos oído hablar tanto de Emperadores y Empe•
timo Marciland á fineK de 1· 97. en la cuenca del Nllo cha.ad que cualquiera invasión emprt1ud1da sobre el
rat1ices dP China, ya enve111&gt;nados, ya
y ocupó el fut1rte Hossioger, cerca. de
dPpuePtOP d111l poder; ora victimaq de unas
cou.ipira.cioneR ó conPpiradores á su Vt'Z;
Tamboura en el Saueh.
Comenzó P.ntonct&gt;s á bajar p&lt;'r t&gt;Fte rio,
-tanto ht&gt;mos oid0 hablar de esto que
afluente delBabr el Ghaza.l, fundandopues
1·r111emos pertiuente la publicación de l11s
tos militarP.s en Kodjioli y t&gt;n 1,. confluen·
liuPa8 y del retrato y vistas chinas que
cia. del W ,mu. al que dió el nombre de
form" n ~Fta página.
fuerte Desab::, asegurando asl su linea dfl
;.Cómo 11..-ga á rn alta digni~ad una Emcomunicación. Pasó por MePchra en Rek
pi&lt;ratriz de China? Ya lo lltmos dicho, el
y á poco acampó á orillas del lago No.
certámen t'S el procedimiento universal,
Por su parte Llotard, comisionado dtil gcempleanrio en CLina para prover todo
bierno francés en el Alto Aubanghi, funpuesto vacante. H11.ce justament111 diez
dó los establecimiento,;, de R~ b ..t y Dem
años hubo nn gran ~oncurso de jóven, s
Ziber. mandados por el capitán Valdenai·
casad..-ras con más ó meaos titulos para
. re, y luego el de Ganda bajo las órdenes
pretender la dignidad suprema. E1 primedel teniente Cha¡,uiP, uniéndose aKI los
ro de todos os requisitos es pertenecer
esfuerzoR de esta expedición con la del
á cif'rta clase social elevada y ser ademas
Capitán Ma.rchand.
de la raza domiuante.
Los franceses ocupan la provincia de
Las primer 1s prueb,is dieron por re•
Barh-el·Gh11zal y sus ePtablecimit&gt;nto@ cerPultado que qnedara.n sólo treinta.y un con•
ca del Nilo obstruvt&gt;n el camino de los in·
currente,; acepta1as; selas condujo en cagleses. Estos protestau contra la ocuparros cerraaoij á !'alacio, en el qui! eutraron
ción de territorios que pretende lCgipto,
antes de que saliera el sol. Sirvióseles un
banquete para rt&gt;parar sus fuerzas, dt1·
EL PUNTO Dlll VISTA INGLÉS
bilitados por la nocturna caminata DesSir Herhert Kitchener ha dado feliz terpués dt&gt;l desayuno fueron llevadab á la
mino á. la campaña del Sudan, aseguranpresPncia rle la augusta y temible Mado losintereKes anglo-egipcios.
jestad. la Emperatriz viuda. la cual pa,6
Parece en E'.ft'ctu que todas las dlficu\en revista á las doncellas, examinándolas
tades han desaparecido y que este resulpor grupos de cinco
ta.do satisfactorio se obtuvo con un mini·
Uada una de las aspirantes al trono llemum de esfuerzoa. Como el gran Carnot,
vaba una tableta en la que estaban et1•
Sir Herbert Kitchener es "un organizador
critos su nombre, su edad y prosapia;
de la victoria," aunque, á decir verdad, su
después de iuterrog-arl&amp;s la. Emperatriz
mayor mérito consil!te "'n que prevee con
viuda. mezclando á sus preguntas una
igual perspicacia las pt\rdidas que se proque otra ob,ervación matt1rnal, S M. forpone infhgir al enemigo y las que evita
maba su opinión. Si esta era. deijfavora•
para los suyos. Basta pensar en la morble. la tablita de la donc 1la rechazada se
talidad terrible requerida por la conquisponía en mano6 de uno de los oficiales
ta francesa en Madagascar para que se
encargándole que entrt&gt;gare á la rnteiecomprenda la plena exensión de respon•
sada un rollo de st&gt;da. Lue¡;ro se la condusabilidades de los inglt1ses eu la presente
c1a á su carro quedando fuera de concampaña.
curso.
Tócale ahora á la diplomacia tomar 1011
hilos de la empresa manejada con tanto
tino por el soldado La presencia del maEl interés de estos***
datos consiste en la
yor Marchand y de las fuerzas francesas
luz quti derraman sobre las relaciones
er: Fashoda, creó una situación que reque ligan á la Emperatriz viuda con el
quiere mucha y muy firme decisión por
Emperador Aquella. es de hecho, 8uperinparte de Lord Salisbury si se quiere evit~ndente del harem, posición fuerte que
tar un conflicto internacional demasiado
conserv&lt;l á tilda costa, toda vez que le da
serio.
ua medio excelt1nte para regular los acSt&gt;gún t&gt;l chauvinisme (patrioterismo)
toR del Emperador.
#rancés, la emprt1sa del valiente Mavor
lilJANG HSlJ, Emperador de China.
Las mujer.,s de la corte e~tán sujetas á
March~nd tuvo por mira. ó µrovocar á Intodos sus •:aprlchos: su sonrisa las llena
~laterra á discutir la cuestión t&gt;gipcia,
u obtenPr una. garantia ma•erial de la evacuación del valle del Nilo por una potencia extranjera: serla co'!l• de placer y su enojo las anonada, porque no sólo se
Riderada como "acto de desafecto ó enemistad hacia manifierita cou palabras sino que acude á veces á me•
valle del Nilo.
·
dios brutaJeg para mautener su autoridad.
Fashoda. pertenece al Egiptv, Está declarado que Inglaterra."

Algún ático e!!tudiante, 11lumno de Anatomía
,práctica ó de Patologfo. interna de lo~ del Hospital General, bautizó á aquel viejo setentón, dt!
ancha esp ld1t, cuerpo de Hércules de circo y
-entrecana melena de Nazareno, con el nombre
-del mitológico gigante; y e11tre la estudiantil ca•
terva de medicina, ti !ceo aquel no era conocido
IJli llamado de otra manera, uo sin razón, pues A

0

Tumbas de la dlnastfaMing.

Entrada á un edifl&lt;'io público.

11emt&gt;janza del enemigo de Ulises, é:1te, A su gi•
:gantesca. estatura sumaba la ausencia completa
de un ojo, saltado de un lanzazo por un húsar
aUBLTlltco, allá. en los tiempos de la guerra de intervdnción y en la bat1tlla, asalto, escaramusa. ó
albazo que ustedes quieran; peleando nuestro
,hombre, eso si, siempre en las filas del ejército
,liberal.
«Polifemo&gt; era popular en el Hospital, tanto
.por su monomanía como por sus costumbres y
11us buenos servicios. Desequilibrado pacífico, lo
mismo ayudaba A los entel'meros en su servicio
que repartía el rancho li. los locos y cargaba de
buena voluntad las camillas con los muertosrum•
bo al Panteon; pero tenia sus dias de 11bstracciún,
de nostalgia profundo\, de fúnebre ensimismamiento, y en ellos ni por rueg0s ó amenazas consentía
en hacer el aseo del cuarto del «practicante adjunto,&gt; ni en cti,rgar las lámparas de petróleo, ó
cambiar de sitio por súplica del boticario, el pe•
sado almirez en el que tocaban á zaf11rrancbo de
huelga los estudiantes en los días de fiesta; entonces se concreta bu A pasear sin descanso A la sombra de los fresnos tlel jardín y en formular á los
convalecientes que allí acndían en busca de oxígeno, su eterna pregunta, aquella pregunta sencilla y terrible, cliwe acaso de un problema que
devora la pobre humanidad. Y era raro aquel loec con sus dej0s de filántropo, filántropo en medio de la miseria, y su-; barnices de erudición y
de saber en mitad de tres docenas de locos analf&amp;béticos. Si á un cofrade, por ejemplo, le veía
próximo á la desnudez, él se privaba de su levitón
graciento y desforrado, herencia de algún alcohólico muerto en el Hospital y adquirida por des-

pojo sobre lti pl1tncha, para cubrir aquella desnudez y evitar aquel frío: y si en alguna ocasión, á
la demanda de algún enfermo, respondii\ la impertinencia de algún enfermero, él mediiiha en
la contienda con tono de rdórico y puntos de
mondista.
Pobre Polífemol En 11que1 ojo único, inmensamente abierto, sereno, sin parpadeos, brillaba una
mirada con reflejos que parecían decir: compasión, caridad, ternura ..... .
El vivia, allá, hace lue, g &gt;B años, en su rancbejo oculto como nido de águila entre las rocas de
la montaña, ageno de desdichas y de dolores,
idolatrando en un hijo, un mocetón fuerte y simpático, según contaba, y en un nieto cuyo 11dvenimiento estaba anunciado, cuanrio á las playas
del golto llegó el cuerpo expedicionario francés
y la imperiosa necesidad de la derensa nacional,
se llevó de aquel hogar tranquilo al hijo, para
convertirlo en víctima de la. patl'ia y héroe de la
guerra. Mas no p11ró allí: á poco se necesitaron
más soldados, más gente, mucbos mh hombres
para defender el territorio y arroj!l.r al invasor; y
cuando el derrotado pelotón de patriotRs pasó por
las puertas del bohio pregonando el peligro de la
madre patria y requiriendo el auxilio de la
sangre de sus hijos para ella, el hombreno vaciló;
echó una mirada al interior del jirnal en donde
quedabán una mujer, madre joven y hermosa y
un niño, angel ñe inocencia, terció al hombro el
fusil y respondió: «!Vamos!»
Dos ó tres encuentros con el enemigo; el padre
sirviecdo en la mísma compafl.ía que el hijo, por
rara casualidad; el viejo, soldado ras'J; el joven,
un cabo gallardo •Y bravo; y a~ tercpr encuentro,
un zuavo, un maldito zuavo de rojo pantalón bombacho y bla.nca polaina, qu1en encarándose el
arma, apunta al cabo en una Lrir.chera, hace fuego y le rompe el corazón .... y .m viejo, un soldado raso, que mordiendo co érico el cartucho
del fusil, apunta al zuavo y 1,: sepulta una bala
en pleno cráneo,
- Psché ...... Despufl~ maté muchos gabrzchos y muchos reaccion· rios, no por vengar á
mi hijo sino por cumplir con mi Patria; pero
me batía con miedo porque me acurdaba mu
cho de mi nietecito. 8i me mataban qué sería de
él sin padre ni abuelo? Quiso la suerte que un
austriaco me dejara sin un ojo, y entcnces pude
pedir mi retiro y regrtsar á mi montaiia con un
centenar de suzas amarradas en el cinto y arran-

cadas en buena lucha á un forrajeador de la caballería enemiga; onzas que cuidé mucho porque
las destinaba ¿no sabe usted para que? Pues para que mi nieto fuera Licenciado ...... Lice,iciado como Don Benito Juárez y como mi General
Gonzálcz Ortega.·.· ... ¡Si hasta llegué A pensar
que sería corno ellos Presidente de la República,
General, que sé yo!
Cuando volví á mi rancho me encontré con que
mi nieto era un rollizo muchacho que andaba ya
y tocaba el t~mbor en un pedazo de vasija de fierro ...... Me llamaba papá y era el retrato vivo
de ini hijo.
Me vine al pueblo para que se educara y fué
á la escuela y aprendió á leer y en un lfl de Sep•
tiembre dijo unos versos y en la repartición de
premios de la escuela, el Jefe Político le colgó
al pecho una medalla, y le regaló un duro nuevecito ... . y ....
¿Sabe usted donde se van las almas?
¿Sabe ueted por donde se sale el alma de los
que mueren?
Yo no lo pregunto porque no creo en el alma ...
Sí creo •. pero quiero saber por donde se va el
alma, si tenemos alma cuando morimos porque....
¡si lo he sabido no se me muere mi nieto!
Aquel, mi hijo, cl\yó de cara al sol, ú plomo,
rígitlo y sin quejarse; el balazo le partió el corazón y por allí acnso se escapó el alma en un borbotón de sangre cAlida! Pero este ...... Porque
ha de saber usted que mi nieto se enfermó; que
yo corrí como un loco en busca del viejo médico
de mi batallóu, amigos de campal1a, y que mi
amigo, el mét.lico, Jlegó y vió y pulsó y me dijo:- «No tiene remedio .... no tiene remedio ...•
E&lt;J una alma que se val&gt;
Y ha de saber usted que yo no me conformé
con lo que aquél cruel, mi amigo, me dijo. ¡Cómo había de conformarme con que se muriera el
cariño de mi alma, mi alegría de la vida, mi esperanza de la vejez? ¿Había acaso economizado
mi sangre en los campos de batalla, egoista con
mi Patria, para otra cosa más que para que mi
nieto viviera? •... ¡y se me iba A morir! .... ¡Se
iba aquella alma? Pues bien: yo la detendría.
Cuando le vi agonizante cerré las puertas de
la alcoba; cerre los cristales de la ventana, cerré
basta los resquicios de la madera, y cerré 11queJla boquita con mis besos, muy bien cerrad!\,
muy bien cerrat.la .... á. ver si podía irse aqut!lla.

�326

Domingo 23 dfl Octubrtt de 18,qS

EL MUNDO

Domingo 23 de Octubre de 18,qS:

balando dos lagrimas, cuando levi sobre la plancha me parecía
sorprend1 r en la si11gular mirada
de aquella pupila clan.da, insistente y tenaz al infinito, al azul,
al firmamento, yen el rictus mortal de aquellos labios que parecían sonreír dulcemente, que
aquel bcmbre había penetrado
por fm el problema de su pregunta, y satisfecho, sabían ya como se van las almas de los que
mueren!

almita blanca....... nó·, no saldría ...... es1aba presa!
Y se fué .... ¿por dónde? ¿có•
mo?
Por eso, por ef:o me pregunto
cómo se va.u las almas de los que
se mueren. ¿En una mirll da, en
un suspiro? Y por eso dicen que
estoy loco, y yo me res:gno á
creerlo_ porque al fin y al cabo,
fuera del Hospital nadl\ tengo
y á nadie quiero y nada haría.....
Aquí estoy bien."

*

ESTEBAN

**

l\fAQ.UEO ÜASTELLANOS-

Üxaca, Agosto 18 de 1898:

¡Pobre Polifemo! l\lurió, y ·pu•
de verlo en la plan ch;,; y así como cuando oí su naJ rncióo, de
su ojo único, y de la 61 bi1a hueca del otro, pude sorprc1.der res-

C~Ol\'IOS VULGARES

Lcf\ MUOHf\OHITf\-. DEL BOULBVf\RD
Todo es pasar por la. esquipn de Mercaderes y
Plateros: allí la conoceréis.
Anda siempre confundida entre el bullicio de
la gente, voceando el periódico de la mariana y
jugueteando con el enjambre de granujas, sus
compafteros de comercio, que revplotean por aquel
extremo del boulevard.
Y no pasa inadvertid11 en medio de la multitud.
.Atraen sus ojos obsc~ros hermos11meme grandes; atrae el correcto óvalo de su 10stro de tez
pálida á la que el sol á fuerza de imprimir sus
ósculos de fuego, ha dejado un tenue ensombre•
cimiento; atrae su boca de fa bios grue~•.&gt;S con inflexiones de coqueterías abigarradas: atrae su
cuerpecito flacucho que no permite nad.t :\ la be-

lnmPdilltamente me hirió el rPcuerdo de las alcobas tibias, donde entre pieles y mullidos cojineq, duermen los niftos ricos.
Recordé á esas madres e11ntas que velan junto
á la cuna, el suefto sonrosado de la aurora de la
vida.
:Y aquella infeliz no tenía nada de eso! ..... .
¿Por qué ..... (,Qué había hecho aquél sér que
estaba en el momento de la vida en que se es an•
gel, para que fuera y!l. azotado por los negros
vientos del infortunw? .....
Recordé que en el mar de 111s mu1titudes navegan á veces existencias brotada,, de 10 ar.Animo;
existencias sin luz; peregrinaciones trerneudas
que principian en el torno de una inclusa ~ aca
ban en la fosa común de un C"6@enterio!. .. .
¡Oh! y los días de Psas existencias! .... .
Esos días, densamente nubllldos, hacen que
se deshojen las flores del alma y de cada una de
las hojas que caen. ruedan prendidos los hinatos
sentimientos con que Dios ilumina el tenebrario
-de lo futuro.

\

La muchachita del boulevard ...... ¿de dónde
brotó?
Tal v1.z en el rincón infecto de una casa debarrio que le sirve de hogar, te11g11 á los autores de
sus días. Tal vez un pobre ciego.: .... una infe·
liz paralítica ...... quizá un beodo .... una nauseabunda ramera .... ¿Y por qué no uno de tantos con quienes se codea y á quienes ofrece su
mercancía en el extremo del boulevard.2
·

lleza plástic'l., pero que se mueve, se mueve con
flexibilidades de viborita, escurriéndose por entre los tra11seuntes, escapando con burlona gracia
de una mano que intenta acariciarla ó yéndose á
prender al brazo de alguno de sus conocidos á
quienes manda con imperio que le den centa~os
ó le consuman la mercancía.
La conocí una noche.
Ya era tarde y el boulevard estaba casi solo.
Salió á mi encuentro y me tomó una mano sin decirme palabra. Así caminamos un buen trecho.
Sus piés descalzos daban sobre el terso pavimento de la acera produciendo un ruidito sordo y
acompasado.
Al fin me dijo con voz fina y en tono familiar:
-¿Qué,. hace frío? Yo tengo mucho.
Infeliz! Si estábamos en pleno invierno .... ¿Cómo no había de tener frío?

Ella pudiera ser el capullo de una flor de cieno,
creada para adornar el carnavalesco tocado de
esa harpía de falsa hermosura que se arrastra. protegida por las sombras de la noche, á lo largo ae
las avenidas desiertas ó danza en l11s salas olientes á ajenjo, al compás de los acordes de un piano que más bien gime que cant11.
Pudiera ser el 1tpoyo del claudicante ciego.
Entonces-idolatrable flor marchitada por la inclemencia del inforLunio,-sería radiosa, lumínica, regaría claridad de apoteosis en las hor11s dtl
aquel ser abrumado por el peso de la sombra.
. Pudiera ser la redención de alguna •pobre víc•
tima del vicio; entonces-inmarcesible flor sub•
subyugadora-];;. descarnada mano de la desgracia ·no podría ahogarla en la inmunda charca de
la prostitución¡ sería nube, estrella, átomo del
azul infinito, y en su vuelo llevaría, libre del humano desprecio, á aquel ser que había pasado
por la existencia con la frente dobleg!lda, arrastrando la vista en asqueroso cieno.
Pudiera ser.... una vengadora de los crime•
nes que ha cometido el oro, entonces -rayo de
sublime indignación-haría que ante ella se doblegaran las frentes de nitidez apócrifa, ensena-

ria á las multitudes que á ve&lt;!PS e!'I lodo lo que
parece espuma .... y la estulticia perdería su,
gesto de risa y la sociedad rugma como leona
acosada.

. \r~~~~.-;~d¿ ~s·p~;a·; p~~-l~·¿~qlri·~¡ a.'e'M~~~~:
deres y Plateros; allí conoceréis á la muchachita.
del boulevai·d.
L. FntAs FERNÁNDEZ,

ANIVERSARIO
Un año hace hoy ¿te acuerdas? me decías
"Te amo; la vida para amarte es corta.,
Tu amor al paralsQ me transporta
En que cifré las esperanzas mias 11
¿Cómo creer ¡ingrata' que mentlas
Si estH.ba el alma con su amor absorta.?
¡Me hiciste dePgraclado ... ! ¿1ue te importa.
Que viva yo sufriendo mientras rfas?
Hoy lll dicha te cubre con su manto,
Y en su gentil regazo te da abrigo ....
Si mañana en las ,rarrae del quebranto
Un destino arrojérate enem'go,
Yo con amor enjugaré tu llanto
Y tu desgracia partirás conmigo.
JUAN VALLE..

terior de su americana, para cerciorarse de que esta•
ba alli la carta consahida.
Llegó, y encerrado en su cuarto, tembloroso de dedo!! y con el corazón Detido en un puño, abrió la carEra una noche de ·seJ&gt;tlcmbre, que se pRsaba de ta que, á vueltas de algunas ternezas de cajón, termifreaca y ray11 ba en fria. Julio, sentado en un banco n-aba de este modo: "No hagas en el teatro nada que
del jardln solitario, con las manos en los bolsillos del me disguste: va sabes cuáuto te quiero y lo que sufro
gabancito, p()CO menos que tiritando, esperaba á que con ciertas cosas ...... Acuérd1tte de que tu cariño es
el reloí dt1 la vecina iglesia diera las ocho: hora de~de la única fellcidád de tu Clara •
Y es,as frases, sin duda satidas del corazón, aca~ahacia tiem¡io fijada para rondar las ventHnas de su
novia, saludar! .. al puar ó, si babia oportunidad para ron de exasperarle. "Que me quiere" ...... -se decla,
ello, decirla algunas palabri!las preliminares de la somiendo con irónica amargura - Engañifas, para
que no pueda pedirla cuentas d" lo que ha hecho ni
conversación de más noche.
Aquel amor era el único verdadero y arr11igado de lo que hará esta n')che ..... Me juzga tan sandio
que hasta entonces sintiera: habla ido creclenao man• que con cuatro lindezas me dejaré como una seda" ..
samente en su corazón hasta dar al traate con todos -"Pero ven acá ...... - le dt'cla. otra voz en el fondo
sus pesimismos de hom·
bre incrédulo y desengañado. Y á él se entregaba con el entusia~mo
y la vehemencia de su
extremoso carácter.
Tenla Julio exagera•
disimo puntillo y más
que sus puntas y ribe·
tes ele celoso. Y no era
precisamente que juzgase á su nov•a c1tpaz
de burlarle: lejos de e lo,
la tenia en la LOejor opi ·
nión, confirmada por el
juicio de todos cuantos
la conoclan y por la pro·
pia observación en l11s
horas serenas; sino que
á veces se efectuaba en
el fondo de su ser como
un desdoblamiento des u
personalidad que produela dos enies comple•
tamente distintos: el uno
serio, confiado pacifico.
el otro tarambanR, Incrédulo, alborotador y
pendenciero .... Y cuan•
do éste se encr~paba,
de nada servia la sana
dialéctica del cuerdo
que gHstaba t.n balde
sus buenas maneras y
mejores palabras: el en•
te loco no cedia, toma•
ba por cobtirde vacilación la cordura del otro,
se envalentonaba con
ella y le hurgaba, le
hurgaba hRsta que el
bueno repelia la agre•
sión, y, yéndose á las
manos, se zarandeaban
un buen rato, sudorosos
y jadeantes. Mas nunc"
conclui,m aquellas contiendas por el triunfo
definitivo del uno sobre
el ott o rival: las terminaba el cansancio. y enton•
ces los dos combatíentes, gruñendo y mirándose fosco, se largaban,
C.ida cual vor su lado.
A ·veces pirecla quo
ll! atmósfera es tira pro·
-:i'._ a, que el ¡iobn, Ju•
lio, ~según 10 bien dis•
puesto qne Je encontra
ba cualquier quisicosa.
se tragaba en el aire el
prollfico germen de los
celos.
E•a una de estas la
ocasión il" mi cuento.
Despertó Julio aquel dla
sucPptible, descrnfiRdo,
nen·io110. Re acordaba
sin qué ni para qué de
ciertas cosillas que ha-·
bien pasado tintre él y su novia, hacia ya mucho tiem- del cerebro con tono reposaJo y tranquilo-'\\_Qué es
po: las veia en su imaginación como si en aquel lo que ha hecho? ¿Sabes, aca110, Jo oue 11.ará? ¿1.;uándo
momento estuviesen acaeciendo, y aunq·1e dA todas ha preteudido burlarse de ti l'mbu1,terol1" . .....Y á
ellas se le habían dado explicRcionPs sin número, todas ePtae pr, guntas. daba PI ente loco contestaciosentla molesto prurito de recordarlas, d•• revolver los n ..a rá.pidae, tf'IPgréficas. revivit1udo ciertos sucesos,
empolva~os trebejos que guardaba su mPmorla, y ti- recordando cierta11 p11labras. Nad11, que los doa morll·
rar de ellos, alzándolo11 en alto, parll verlos por todos dores del c11rebro di, Julio, estaban á pique de tirarse
IRdos á la luz zenital. Era el e .te loco que apuraba los trastos á la cabeza.
la psclenciR á su constante enemigo, el cuerdo, para
Mas no habla tiempo que perder: cambió Julio las
darse el.gusto de una agarrada.
bota11 qufl llevab11 por otras de espejeante chRrol, tro•
Asi estaba Julio, ruando la prlmeu de las ocho có la americana de todos los dfas por el levitón docampanadlls que e11peraba le hizo estremecerse y le, minguero, se puso tirillas y puños limpios: pasóse el
vantuse de un salto.
cepillo á lo largo de las pPmf'r»P; eepolvoreó el somPromo llf'gó á la casa de sn novia que según cos- brero; co¡:rió el ga bancetfl, y dió con su malhumurada
tumbre, le esperaba á la reja. Iba á hablarla, mb ella persona "º el vl'stfbulú del teatro
se le adelantó, diciéndole con voz queda y precipitaEPtP, aunque milagro de comodidad en una capital
da, á la vez que le alargaba una carta:
de provincia de cuarto ó quinto orden. no era unR
-¡Esta noehe al teatro!
obra artística, ni mucho menos -Aqu ..na noche tenia
Lo que Julio sintió al oir esas palabns. no Ps para • 1aPpecto dePairado de siempre (salvo los cuos en que
descrito. Primero, degaliento, tristf'Za. cólerR; deapué~, la fiePtll era gratis ó 11e represPnt11ban comedlas de
algo que le pesaba en el alma y que le hacia ,ndar á gran aparato): unas cuantas fHmilias deEpPrdlgada~
testerazos con mil ideas de muerte. 11,Qué alegría ha- en palco11 y J&gt;lateas, y al¡rnnos gomoPos apiñados en
bla sorprendido en aquellas p11labra~I...... 1Qué bifm 101, asittntos de patio contiguos al escenario,
se conocia que más le agradaba exhibirse, ver v ser
Julio tomó una butRca colocada de modo que podía
vista, que tener la basta aht. sobrosa conversación de verá AU novia con entera comodidad A su lado se
todas las nocbesl ...... Ya no le quería.... Le traiciona• Pentó á poco rato un larguirucho y espetRdo indiviba vilmente ... Le dejaba por otro ...."Habladurías duo á quien no conocfa. Y al ente loco, que gozaba
del ente loco. que habhm acabado por hacer que el riñendo, Pe le mPtló en la cabeza que Clara, al mirar
euerdo fruncina el entrecejo y le mirase con ira.
á eu novio, miraba también al desconocido sujeto, y
En tanto. Julio camlnaba á grandes zancadas haría cada vez le fue parPciendo su disparatada ocurrencia
•u casa, echando mano á cada momento al bolsillo in• la cosa más Indudable.

TURBONADA.

327

EL MUNDO

Ji;Dtr-e tanto, Julio sentl; sl'cil.. y amarga la bocR,
p•l,1&gt;itante~l corazón, Ju.os los rulrn.1br&lt;i~; y repimti·
nos impuleos de gritar increpándola, allt, ddaLte
de todos, de hacer no sabia que etcandalosas buba•
riciades, le alborotaban los nervios.
El e11te cuerdo colitenfa las int&lt;:mperancise de su
rival, sujetándole con fueu:a. Pero llt·gó t-1 saint:te,
invariable fin y remate de nuestras funcionl's te11trales, y comenzó todo el n.ul'.ldo á nirse..... " ¡Dio8
santo! Toda aquella gente tenla la de~facha~tz de estar
alegre cuando él se conPumfa de a1,~ustia11. . . . . . . .,,...
Aquellas risas eEt1uendoeas que estallaban á c&lt;iro, ·
er11n como cntnas perdigo1,adas que Je acribiJJ,a.
bao el corazón El, entre aqut-lla e:xplo~ión de bPbalicona a·e~rla, arrugaba el 1cntreceJo, se mordía Jo¡¡
labio~con furia y se sen tia morir Y tst11s a.ngustias houible~ snbferun de punte, &lt;:ua n do vió que ella
también se refa. Entonces el que al ente cuerdo,
incapaz de contenerle
be le escapaba el loco
de entre las manos .....
Afo1 tunadamente enes e
momento tenLinó la pieza ..... Julio salió.
.
No pudo, aunque lo
intentó resueltamente.
tomar el camino de su
casa. y df'jar la ventila•
ción desu11 agravioij has•
ta el d!Rsi~uiente. Fuerza irresisuble le emouja ba hacia la casa de· su
novia, á pesar de que d
ente cue, do con su inalterabl" eentldo común
le prevenla la inutilidad
de su tentativa: Clara
aunque lo de11ease, no
habl11ria con él á aquellas horas.
Y allá se fue, sin embargo, y rondó largo
tiempo inútilmen•e. Entonces toda a q u e 11 a
amargu::-a que le anda•
ba por 11entro, engrc•
Pada por violenta cóhi•
ra, desbordose en crlR•
pamiAntos de puños, en
duros vocablos y en "1·
gunas lágrima11, pocas
y amargu, de esaP que
brotan Rin contracciones
de rostro.
Al cabo, hizo un enér•
gico llamamiento á su
volunt1td, á una fuerza
que él llevaba oculta en
1,, más hondo de su ser:
111la no siempr11 respon•
dla á ~11s conjuros, mas
si la daba por rt&gt;spondoFabf1LSobrepo11er~e á los
más fieros arrntos dPI
ente loco. A-1 sucedió
entonces, y J t1.io se largó á su casa.
Ya acostado y envuel•
tll en las mantR&gt;1 la ca•
beza, amontonaba acusacionf's. rnpo1oía pre·
guntu, formulaba res•
puestas y cunado ya
percibia el úlci,oo detalle de su plan dA c.&gt;n•
ducta, la imagin~ ción se
Je iba al techo del teatro,
IJPno de grietas y clesconchRduras; á la lámpara humeantP. que ál•
guien empinándose Pn
una butaca.apalól'Ó denn
soplido; á la~ alegoriRs
.
del tf'l.ón: á la cara risueña de éste ó aquél espectador; al libro útj.imam'eute leido; á los diversos asuntos pendientes ...... Mereed á violentos esfuerzos tornaba el descarriado di11cureúásu punto de partida¡ más se escapaba de nuevo,
y asf una vez y otra, hasta que el sueño. IIPgando ~in
ruido, desvanedó las cavllacio)'.les y Plató la zozohra.
Cuando despertó al dla siguien~e, experimentaba
una sensación de dejadez absoluta. Los dos combatientt:s, el cuerdo y el loco, echados en tierra, fatigados y contusos, se miraron sin recelo. Pf'guros de que
uno y otro estaban inútiles para mucho tiPmpo
El que primero volvió al uso de su discuno fue el
cuerdo, y echó en ca,.a al loco, aunque ~in ofenderle
ni picarle el amor prof,iO. sus intemperanrias y desvarios, mas éste. que era tal vez, quien mPyor gasto de
fuerza. habla berho, postrado y abatido, ni siquiera
escuchaba. . . . Y aquel cerebro delirante y aquel
cuerpo desmadejado fueron entrando en c&amp;ja,~erenán•
dose como el cielo y el már después de una. borraPca.
Sólo el corazón de Julio, como devBFtaclo campo de
batalla, conservaba los rastros dfl la trPmenda refriega. lt;staba magullad'b y dolorido y annque bien
se le alcanzaba que todo ello no babia sido quizás,
sino un punto del ente loco, no pOI' e,o dejaba de
sentir el dolor de 1us he~tda.s, y t, nía t l pobre in•
mensa necesidad de palabras de carii,o y juramentos
que como blandos apósitos, restañaran su sanj!'rfl.
.Entonces el ente cuerdo y el e:ote loco Plntieron qu11
la conciencia les remordla, y, camblánilose una m:•
rada melancólica, tuvleron)jlltima d.- él.

f. GARCÍA RODRÍGUEZ
• 1. '

·1
,1.,

-~~

�Domingo 23 dA Octubre de lff!R.

!.L MUNDO

Domtngo 23 de Octubre de l!S9b

3;¿9 ,

EL' MUNDO

PAGINAS DE.· . LA MODA
'

\

La canción de una madre.
A LA SRA D:lÑA JmSEFHiA PIDR'!!JYRA DE

Y que. del hondo espacio triunfadores,
Bañan su cuPllo en mares &lt;IA colores
Al deegRrrar la a.urora el infinilo.

GARCÍA,

En la nllcbe, en los hondos 1.gujeros
D11 eu p• ñón. rlondA l. s brisa11 suaves
Se refu&lt;rilln, él sueña co~a11 gravPs:
Ya que eleva Pn el aire á los corderos,
Ya, que agarra en las nubes las aves.

Pata. "El Mundo."

Ha muerto el sol ...... anochece,
Están las ramllB temblando,
Y loR nid.o s oscilando ..... .
E11 el viento quien los mece.
Sopla, l'Opla ¡oh maneo viento!
Ven á columpiar los nidos;
Canta, canta, soñoliento,
A 1011 pájaros dormidos;
Be&amp;a las plumas sedosas
De 1111 aves perezosas,
Y ramas y nidos mece,
Qae ha muerto el sol. ... y anochece.
Desmayado por el sueño
Otro pájaro pequeño,
Más blanco, más, que el armiño,
Duerme, sonriendo, en su cuna:
Ese pájaro es mi niño
Y es quien lo besa la luna.
1&lt;;1tin sus lljos cerrados
Por las pestalias velados.........
Baja, baja 10h blando sueño!
Duerme, duerme á mi pequeño!
¡Flor de espuma, flor de armiño!
¡Oh mi niño!
Si sabe cantar el vh,nto
Para dormirá 1111 aves,
Yo también canciones suaves
Cantaré con dulce acento,
Sé tantas baladas bellas
Como ha,r en el cielo estrellas;
Sé melodiosos canares
A millares ..... .
¡Oh vleniol y los dos velando
Con amor junto á las cunaa
Pasar veremos, cantando,
Noches blancas. noches brunas,
Rojoe 110101, tristes lunas.
Llenos de nieve y escueto11
Pronto e1tarin loa abetos;
Mecerin los vientos frios
-Cunaa, entonces, de hielo
Que rodal'ÁD hacia el 11u'1)lo.........Maa nada importa que fuera
El árbol se agoste y muera,
Se cubra de escaroha el llano
Y ae congele el pantano,
Si adentro, en au cuna hundido,
Está mi túño dormido ..... .
¡Oh pequeño! no te importe
Que roJa en el llano el Norte;
Aunque el lobo en la espesura
Aullando esté con pavura
Acoaado por el lrlo,
Y el perro á lo lejos ladre ..... .
Nada temas amor mio:
Junto i ti vela tu madre.
¡Baja, baja ¡oh blando sueño!
Duerme, duerme á mi pequeño!
¡Flor de e11puma1 flor de armiño!
. ¡Oh mi niño!. .••.•

(FRAGMENTO.)

En una roca de ia ~inra nmbria
Vive un condor y a viPjo' y de@plumado,
Que conttimpla la bóveda vllcia
Con tan honda y tPnaz m1-lancolfa,
Cual si estuviese 11111 petrificado.
Ya no puedA V&lt;!lar y cuando empieza
La blanea nubA á coronar la altura
· Envidioso la mira. y co.! tristeza '
Inclina taciturno la CRbPza
Sobre su roca inconmovible y Jura.
Sirve de escarnio á los demás candores
Que anidan an en las cumbres de granito,

Ove, neurótica enlutada,
oye: la orquesta desmRya
preludia un v11ls en el ,alón;
de luz la estancia está inundada,
de luz también el corazón.

a

Mas se mira )AR alas rompungido
Y no baila en ellas nt 11iqniAra rastros
De aquel tiempo en qut&gt; hubiera basta podido
Colgar su ElnormP y 11ilencioflo nido
De las rubias peetHñllB de los astros.

¡Ronda fantástica Iniciemos!
el vals es vértigo: ¡valsemosl
¡que viva el vértigo, mujPrl
es un maelstromm: encontraremos
en su vorágine el placer.

JULIO FLORBIS.

EL ARTE..
(TBÉOPHILE GAUTIER.)

SI; la obra As más radiante
si el pulimento es terso:
diamante,
mármol, etmalte, verso.
No baya presión intrusa;
mas para andar derecho,
¡,,h Musa!
lleva coturno estrecho.
Al diablo el ritmo so~o
que como floja calza,
pié ocioso
se pone ó se descalza)
Rechaza, estatüuio,
la arcilla trabsjada
de di1t.rlo
con mente divagada,

Doma al rebelde p1-ros,
vence al carrara durolos raros
dueños del perfil puro;
arranca á Siracusa
el bronce que altanero
acusa
el rasgo bermoRo y fiero;

f

MARÍA ENR!QUJITA.

EL CONDOR VIEJO.

ALL"EGBO VJVACl!l

•

persigue en cornalina,
eon delicado apego,
la fina
faz del Apolo griego.
Pintor, huye acuarelas,
, y fija loa colores
que anhelu,
eual e"maltadores.
Hay sirenas caud1tdae,
mostruos de los blasones,
pintadas
en raras contorsiones;
en su nimbo trilobo
.á la Virgen y su Hijo,
el globo
del pié de la cruz fiJo.
Todo pasa.-Robueto
el arte siempre vive,
el bueto
al pueblo sobrevive.
Y la medalla austera
que un lilbrador ha bailado,
entera
de uu cé3ar ignorado.
Loe dioses mismos mueren,
,pero los versos, gonces
adquieren
más fuertes que los bronces.
Cincela, esculpA, lima;
que tu flo~ante. ensueño
imprima
su poderoso empeño.
BAI,VINO DÁVALOS,

Valsar, girar, ¡qué lindo es eao!
valsar, girar, perder el seso..
hacia el abhmo resbalar,
en la pendiente, darse un beso,
morir después ...... valsar, girar . ...
Paolo, tu culpa ramancesca
viene á mi ••spirltu; Francesca,
unida siempre á Paolo vas ........ .
¡Iinpúlsanos fonambulesca
ronda! ¡más vi vol ¡mucho más!. ...
Valsar, gira:-. ¡qué lindo es esol
v1tlsar, girar, perder el seso,
hacia el abismo resbalar,
en la pendiente darte un beso,
morir después: valsar, girar•.••••
AM&amp;DO

NmR.vo.

CA.LENJ&gt;ULA..

Vuestros ojos no han visto otri1 criatura
Más ideal, conjunto má,r divino;
Tiene el port., soberbio y la blanc,tra
De una estátua de mármol florentino.
Mira, y en su mirada ae ve el cteln,
Hllt&gt;lR, y su voz sem.. ja una romanza;
Al andar, el Amor, como en un Vt'lo.
La envuelve: tiene el ritmo de la danza.
Su bocll e~ una boca que provoca,
Late en ella la fras.. apasionada,
Y ha dejado en los labios de eea boca
Su púrpura op"Q.ienta la granada.
Iluminan su pálido semblante
Misteriosos perfiles de madona;
8lls cabellos, en grupo deslumbrante
Recogidos, como una real corona
O Al casco de un guerrero, f'n su alba frente
Ciñen Para ella son tod111 mis rimas.
La música del ver110, el soplo ardientA
Del númen sacro, Gloria, que tú animas.
*
Oh, deliCRda flor de invierno! El viAnto
ne Otoño soplará sobre ti un dia ........ .
Yo no sé qné fatal presentimiento,
Al verla, oprime y llena el alma mia.
En tanto tu beldad florece, impera,
Perfuma y rle, canta é ilumit.a.
1Presto tt1 dlrA ¡adiós la Primavera
Y llegará el Invierno que extermina!
VICENTE AcosTA.

·

FIG.1- HODELO PARISIENSE DE RECEPCION.

.,

�..
Domiugo 23 de Octubre de 189i

Domingo 23 de Octubre de 1898

EL MUNDO

830

Chismes y enredos de Sociedad.
La lengua nunca está quieta, siempre busca algo
que hablar aunque lo que iiiga sea para echar portie•
rra la reputacién de una ó más persoD'ls,
Esto sucede principalmente con aquellos individuos
que brindan una amistad falsa, una sinceridad que es·
tán muy lejos de St'ntir, y como no profesan lealtad y
franq::ieza 8iempre están cubiertos con el velo degradante de la hipocreda y el miserable manto de la vi•
leza.
¡Es increíble! ¿Quién será capaz de creer que en las
principales ca' as de familia es donde se le dá mayor
circnlación á la cbisrnografia? nadie ¿verdad¡&gt; pUt·s
sabedlo: en ese lugar es donde acostumbran denigrar
y enterrar en el fango de la deshonra, la conduc·a de
muchas per8onas que, en esos circulos, son objeto del
más detestable de los vicil,s: de la difamación y la ca •
lumnia.
He aquí por que hay quo mostrarse indiferente con
esos que o•recen una amistad que bajo todo punto de
vista es falsa, digo falsa, porque después, al separarse de esos hombres, viles por naturaleza, van á otro
lugar cualquiera á murmurar y ponerle mil defectos
á aquel que no hacia una hora le ofrecian una an.istad sincera
Si por una rRreza no son ellos quientis lo tiran al
fango del desprestigio, es en esas casas de familia
donde tanto el marido, c&lt;1mo la mujer y los hijos, no
están máá que indagando el modo de vivir de este ó
de aquél, pr!'guntando al vecino cosas que no le importa y queriendo saber lo que hará lo que come, có·
mo vive y cu~ nto gana, para alimentar sus pasiones
con chismes y enredos. ¡(J;ué poca educación, q,:é fal
ta les hace estudiar algo á Carreñol

.11',L

3° Comer de postre mucha fruta madura, lo más re•
cién cogida posible.
4° No desayunarse con café ni té puro, sino con cacao ó una ligera infusión de té.
5° Dará los niños al levantarse una taza de caldo
de harina de avena bien cocida y mezclada con h,cbe,
cocida también, pues la leche sin cocer es dificil de
dip:e1 ir y d . asimilarst-1 con el alimento.
6º Reducirá lo estrictamente n ecesario toda bebi·
da alcehóllca, y mPjorar más aún, suprimirla
por completo si E'S posible.
7° Desnudarse por completo al acogtarse,
quitándose cuantns prendas se han llevado
puestas durante el dia, volverlas al revés y sa•
cudirlas y colga:-las.
8° Quitarse 111 ll·van tarse li. ropa con que se
ha d01 mido, volviéndola también al revés, y
colgándola cerca de una ventana abierta.
9° Lavarse todos Ice días, si no es posible
bafiarse ccn agua fría ó templada, frotándose
con un cc&gt;pillo ó epponja y iabón ordinario.
10º ?\o df'j11 r de abrir la ventana del
cuarto de do1 mir.
Asi como el pan moreno ba sido reci•
bido con favor incrdb:e, la supresión de
las bebidas alcohóiicas y carnt1 de puerco em·uentran viva resistencia, porque
contruia hábitos arraigados desde muy
antiguo é intereses que sal•
drlan perjudicad!is con la re•
forma.

bleza de su alma y la,e fibras más sensibles de su co•
razón.
Cuando una persona hace presente á otra, por me•
dio de una conducta digna de todo elogio, su reco•
nocimiento por loe favores que·de ella haya recibido
esa persona debe sentirse contenta. tranquila. y ea'.
tisfecha como el que después de haber contraido una
fuerte deuda en numerario, log1 a al fin, traR de continuados trabajos y prolongadas fat~ga!l, saldarla satisfactoriamentes aunque entendemos que loe favores
i.amás llegan á. pag11rse.
Felices loe que sa.:t&gt;en y comprendE'n lo que signi,ca la palabra gratitud frase elocuente y significativa para las personas nobles: ella es suficiente para
condensi.r en su lacónica expr~sión todo un sentimental poema de re-conocimiento, de amor y de ternura.
La gratitud tiene el poder de arrancar abundantes
y cristalinas lágri nas, aún de los corazones más empedernidos, y convertirlas en estimadas, valio·sa.e y
delicadas perlas.
Dichosas las alma.d que eftán pE'rfum11das con el
agradable aroma de la gratitud, ellas son ac,eedoras
al respeto social y á. nuestra más distinguida consi•
der11ción. ¡Benditas mil veces sean!

sus casas sino que se mantienen averiguando la vl_da.
de todo aquel que pasa esas ..... _.. esas son mád dignas de compasión que de ~tisprec10
La mujer porque es mu¡er y los ltombrf's ¿por qu~?.
porque son hombree, si que lll Pon; pero hombr~ssm
del' cadtiza y sin honor 4)"' vendt1n s~~ conclt·n •· ias al
que 1.. compra el fruto vJ! _de SUij ¡:¡o-tones el que por
pasar de intetigen~e le arr_o~ 1 á RUij 01d,)K el t?r' "ute de
mentiras, calum111as y v1hpt-nd 1 os degr1td~1,do asi á.
per&amp;0na11 bonr~das.q:ne vi VI'~ de su trabttJO y no del
10, 11.
miserable y_ ba¡o of1c10 de rh1Rmn110~
.
La calumnia es el arma que esgrime la gente que
.!!:Ros adnladorf'~, envidiosos_ clf'l b1E'n a¡eno: son loe
no tiene decoro ni dignid11d, es d instrumento que reptilés odioso~, los gu~,.n~s mdecl'\ntE'e que rol'~ el
usan varias personas. para obtenE'r por este m_ed10, corazón dt un h11mbre i:ie ideas nobles y pensam1en•
una venganza ruin y miserable, fruto de sus pasiones to1&lt; elevados.
¡Fuera con esos cuervos que de"P' dizan la honra
desmoralizadas y corrompidas.
.
¡Triste es decido, pero aqul es donde impera, don- del Q'Hl vive con bone1&lt;tidad¡ fw•ra cou es"s adn!Rdode tiPne su11 vastos dominios, ese orador que corrom- res del potentado, funa ~ n e,.a pl~~a vil que liP~honra la sociedad en que vive y denigra con su J.,ngua
pe á las sociedades!
Esos ind:viduos escudriñadorf'S de secretos. forma- la condurta del artePano tuna con f'llos a11tes que
dores de chismes y mu~muradores de ofic~~• no deben iufiltre en otros el veneno d&lt;\ RU lengu~ puuz••ñosat
RAFAEL.HlllREDIA REYES.
ser admitidos en la sociedad por estar nntdos _con la
,.
dignidad v delicadPza, pero es todo lo contrario. son
los que obtienPn como premio de su vipedna leng~a,
una somisa ó un miserable mendrugo que le arroJan
aque,los que se alimentan de enredos y sinvergüen·
zadas para poder saciar el más impuro ~e lo, ~eseoP:
el apetito más degradante. para deshaloJar algun ren·
cor ó pasión. digna de esa·s 11lm.as ruines q~e se valeu
La gratitud es una cualidad ó por mf'jor deci:, una.
del agudo puñal de la calumma para herir el pecho virtud que comiste en hac11rnos no olvid~r Jª';'JáS
de un hombte, quti causa la envidia del que carece de los beneficios qne de otra persona ha vamos rec1~1do.
honrar!Pz y d;gnidsd
.
El hombM digno. el hombr« honrad?, el que tiene
Esas familiaP ó mujflres que siempre tienen puesta presentes siempre las deudas de ~ratltud que ha:va.
la máscara del hipócrita e~as queuunca.AlzanlafreL- contraído con una ó varias per~uoas, da á conocer ·
te por temor de que se les conozca su falta, ~!'as que de6d11 luego. con este sencillo A la par que pfgnificasiernprP ocultan la verd, d y propagan J11 mPntlra esas tivo proceder, lo dl'licado de sus sentimientos, la noque violan el lecho nupci11l, esas que nunca están en

Esas ó esos ave1iguadores por afición, de cosas que
no le importan, son real y verdaderamente una plaga
socia una caterv, de vampiros que destrozan la co~ducta'de algunos jóvenes, valiéndo~e de la calu".!!Dla
vil, digna de encontrar lugar y abrigo en la boca de
esos seres degradados y maléficos, qqe acos~umbran
arrojar por tierra la reputación de mucho~ 11m acordarse que 11El detractor oculto, es semeJante ~ una
serpi,ente que muerde traidoramente. ( EcleB'l,astés

_______ _________
LA GRATITUD.

Recetas útiles.
CONTRA EL VENENO DE LAS SERPIENTES

~e aqui la receta que M. Victor Kr1 menasqer prescr~b': cont~a la mordedura delas serpientes. La t:i:a.nscribtmos sm comentarios.
"Se cuecen de tres á seis huevos hasta que estén

ECONOMIA..

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Fig. 7.-Truje de novia.

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después se les envuelve en papel. conser':'ándolas en sitio seco, porque en un lugar humtdo
se enmohecerán.
En E@paña se forman colgajos Pn cada dos
granadas que se atan á las puntas de uh mecate formando _c ontrapeso. eo,bre• cañas gruesas
puesta.11 en posición horizontal y sUFptnd1das
del techo de las clmaras AIII pasan el otoño, el
invierno y parte de la primavera sin que sufran
nin¡?:ún detrimento:
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1 •.

Es muy fácil, apquirir dinero,
pero es muy dificil saberlo cnneervar. Si todosloejóvene,conservara.n el sobrante de ~1111
ganancia.a en vez de gastarlo
torpemente, en pocos años tPn·
drlan la suficiente cantidad de
din!'ro para emprender un DR·
J gocio cualquiera por su propia
.cuenta.
Pero no sucede asi: observatl
al joven que disfruta de m11gni•
ficosalariol Cuánlastimn~amente expende su dinero! Siempre
escaso,-mucho más si ti~ne
una familia á quien sostener.mientras que en realidad de•
biera tener su depósito en el
banco y poder en poco tiempo
sacar ventajas de una buena oportunidad y entrar
en algún buen negocio.
¡Jóvenes, no desechéis las oportunidades que se os
presentan!
La.única adulación disculpable es la que se prodi•
ga á. las mujeres virtuosas.
Jamás envidies á hombre alguno las riquezas; envidia su virtud,

Valor alimenticio del café.

Fig. 6.-Traje de calle.
duros. se separan las yemas y despuéR de haberlas
cortado en redondeles, se les aplica sobre la herida
hasta que los huevos de amarillos se pongan negros.
Se cambian los redondeles á medida que vayan enne¡rreciendo y se c(lntinúa e11e tratamiento basta que fa
llama del huevo no pierda su color natural.
Conseguido esto, ~ 1 enfermo podra estar seguro de
que todo el veneno ha sido aspirado por las yemas;
sintiéndose al mismo tiempo ya tranquilizado por el
completo restablecimiento de la vista. La hinchazón
como también la fiebre, ha br!l.n desaparecido.
No hay mordedura de serpiente-por venenosa que
ésta sea-que resista á este tramiento tan simple. El
paciente puede llegar. á encontrarse en est~do. casi
mortal, perder el sentido y encontrarse ca.si ciego,
según la especie de serpiente que lo baya mordido
safvará siempre; bastarán tres noras para poner de
pié al enfermo.
RKCOLECCION Y CONSERVACIÓN DE LAS GRANADAS.

Fig 2 Traje de calle.

331

MUNDO

Fig. 3.-Traje sastre para el otoí..o.

Fig. 4-Trnje de easa.

I~ig. ::i-Otro traje de ca,,sa.

Las granadas recolectadas temprano se arrugan y
desmerecen en el mercado: Jo mejor es dejarlas ma ·
durar complf'tame11te en el árbol; pero en esto puede
hk her, l lnconvPniE'nte d ~ que se abrHn. á lo que son
muvpropenQas Para oub~~nareMe accidf'_ntees necesario cubrirlas con sus ho¡as ó por cualqmer ntro medio, al aproximarse á su complt-ta madurez Una v!'z
recogidas, se les expone al sol durante dos dlae, y

Al decir de un distin1?uido bigieni~ta. el Dr Homs PHellada,
f'l café conti en~: 1, sales útiles
para la nutrición; 2, principios
aromáticosqueinfluyen con ventaja sobre la digestión; 3. una im•
portantisima cantidad de substancias grasas, principio de los
alimentos respiratorios: 4. mate•
rias azoadas, principio por excelencia de los alimentos repara•
dores.
Una infubión de 100 gramos de
café á una libra de agua, repre•
senta veinte gramos de substancias nutrlti vas.
Está demostrado que quien se
alimenta con escasez, puede go•
zar de buena salud y trabajar,
más si se aumenta su ración dt1
diario con una ración de café.
La infusión decaféapacigua el ham·
bre y sostiene y aumenta. las fuerzas
cuando esta bebida no perturba con
sus efPct,,e el temperamento, ó no está
contraindicada para. lasal11d,
Un litro de café con lc&gt;che representa seis veces más de substancia sólida
y tres veceP más d111 materias azoa.das
que el caldo dtil puchero.

DECALOGO E:IGIENICO
Los perlódicns higienist~s de Lon•
dree no cesan de predicar al µúblico
que siga sus saludables preceptos: Pa•
.ra disminuir "en una mitad," dicen, la
mortalidad: baFtarla. con observar el
eip:uiente decálogo higiénico:
1° Limitar el consumo de la carne,
proscribiendo por completo la de puerco
2º Substituir el pan blanco de harina
por el de harina de trigo molido conla
cá~cara. Este precepto ha tenido tal
acE'ptación, que al paso quf' va auruentRndo el tlPearrollo de IR vt•nta del pan
de esta claPe "e p1:ede dar por deste•
rrada la costumb,e de comer pan
blanco.

.1-'Ig. s.-Trnje de 1·inje•.

�EL MUNDO

332

I,,!S MUJERES EN L! UNION
El bello sexo, ó mejor dicho el
eér débil, porque no faltan en él feas
y víejas, eetá apod.,ráodose sensiblemente de los puestos qu., aor,es
desempeñaban los represeotamea
del sexo fuerte y barbudo en los.l!:stados Unidos.
No es oportuno llamarla atención
al hecho verídico de que en los telégrafos. en los correus, en la con•
tabilid11d d11 muchas ca8ae de comer•
cío y de hotllleir, las eeñoras y ~•ñoritas han demostrado St'r más útiles
que los hombres. Se &amp;st'gura que
son más puntuales. mb limpias en
sus labores quelo,1 hombres y que.....
no beben.
Al paso que andan laR Rn('iertad~s
feministas no pod11mo- tard11r,m V&lt;ir
á nuestro G&lt;&gt;bierno extender ni,m•
bramientos oficiales á favor dt1 muchas señoritas Los primeros terre
nos que invadi rán será11 los de la
correepondencia y lus de la tel11i?"rafla, )oij tPléfonos son poca co~a para
ellas, pero como aprPndizaje han
dado re,1ult~dos magulficvs.
Es tanto mils de temerse por Algunos jóvenee que s-, consideran wuy
útiles, el poderío qu•· van tnin~ndo
sus compañeras en t'dad pero no t'n
defectos que se acaba dt1 palpar la
realidad hace unos días en una fun
ción pública donde no se represPn•
taba comedia alguna, sino se cumplia con un deb11r voluutariaweute
aceptado
Si en las tiendas y en otros establecimientos tuvieramos tan esmerado y amH ble servicio como el que
hubo en todos los puestos de la k.-rme.se, los dueños de esas casas importadoras meuudeadoras se barian ricos en menofl de tres 11ños.
p.,ro trat,nnos de verdaderas profesiones. La Señora Harrlet Hmson RJbinsou nos dice que existen eo
los estados Unidos, en la actualidad 16::! co1egio, superiores. exclusiv11mente abiertos á las señoritas. La
señora Maria M1chel fué la primera mujer que ocupó
un puesto como profesora; "nsPñó astronomta y matemáticas en Vassar el año 1866 Muchas mujeres se admiten hoy día como miembros de la Facultad, no sólo
en colegios reservaddos á su sexo, sino deo de concurren ambos
A la par que Re multiplican lm1 hospitales para mujeres se multiplican también los calt&gt;gios módicos.
Existen siete sm contar numerosas e,cuehs de medicina para hombres, abiertas 111 sexo femenino.
Las mujeres médicas son casi tortas de la ePcuela
homeopática. Hasta última fecha las escuelas de medicina regulares ú oficiales no han permitido que las
mujeres sigan sus cursos. Pero que resulten mujeres
,regulares ó irregulares, lo natural t:B que el éxito de
las mujeres practicantes no puede ya ponerse en du•
da y sus colegas del sexo masculino no se atreven ya
á juzgarlas desfavoublemente.
El censo de los Estados Unidos en 1890, da el número de las mujeres médicas eo todos los paisos y s urna
4555

· En cuanto á la literatura, es iucreible cuántas mujeres escriben. Unas bien, otras mal, pero la mayorla
merece elogios 0l&gt;roelia Waters, del Bo.,ton Evening Trn.mcript, fué la primera mujer period\eta de
Boston. Hoy las muj1 r 1~ editan y publican periódicos
y hasta revl,tas, en tudas partes de los Estados Uni·
dos, y las columnas consagradas á la colaboración de
las mu¡eres son el complemento aco~tumbrado de la
publicidad de un gran número dti periódicos de importancia.
Harece, dice la señora Robinson, que las mujeres
han entrado r~atmente eo lo que Thomas Carlyle llllma el "Cuarto Estado," y han tomado resueltamente
pose&amp;ión de él con la profesión literaria, los viajes á
las regioues inexploradas del pensamiento, a~i como
otras en las regiones desconocidas, con el fin de satisfacer e1 apetito insaciablt, de 1011 lectores.

NUESTROS GRABADOS

~- ---··

F-!G, 1.-M0DEC,0 PARBLEl~i!lil Dlil R~CElPC[Óll.

Ei de crepé azul d~ china Cl)n una gran lona bordada eo la parte inferior del f•ente de l!L fald,i, y tres
cintai p!l.ralel:i.s de galoocillo seda orn,ndo la bata y
el c,1erpo. Un eleg,rnte boa de tul blanco de grao
f,mtasia com9leta el adorno.
FIG, 2. -TRAJID DBI CALLBI.

Es de· pañl) beige ó diag,rnal, con 1'11 ml)rielo especial dl'I un fichú de muselina de seda orlarto de volantes de tul, que sirven también de adorno á. la falda.
FIG. 3,-TRAJE SA"TREl PARA OTOÑO

Es de paño de inviernn, formando un smoking muy
justo, un falso chalPCO de cuello fanta.Ria, redondo y
falda plena, adornado todo en varias formas, de galón de seda.
FIG. 4,-TRAJID DE CASA,

De sargR de seda con un yoke alternado de cintas
de raso y un gran plastrón bordado de elegantisiino
modelo.

Figs. 9, 10 y 11.-Tres modelos de calle.

Después de tres años I!ose pierde todo lo paiado.
Guanajuato Septiembre 13 de 1898.

FIG. 5.-TRAJE DE CASA.

De escocés muy fino con una gran e@toca bordada
de galoncillo de seda y una draperia de Saffetas, medio oculta por uo gran yoque bordado de galoncillo
también jockt&gt;ys sencil,os de muy butin gusto.
FIGS. 6 y 7 -TRAJE DE DAMA DE HONOR DE UNA NOVIA.

FIG. 8 -TRAJJII DE VIAJID
Estilo sastre, de una encantadora originalidad. Casaca fantasía orlada de guia de seda y abierta sobre
camisa de muselin11. azul pfllido, yockeys de una 11legantisima forma, figurando el cuello,.
FIGS. 9, 10 y 11,-TRES ELEGANTES MODELOS DE CALLE,
Et pr!mflro de seda- azul con una gran draperla de
guipure, el segundo de popelina de seda con volantes entredoses de satln y pl11strón plissé de lo mismo,
mostrando un cuerpo coselete de muy buen /irllsto, el
tercero estilo sastre, de casa con fantasia, abierto sobre uoa camisa da muselina y ornada de grau corbata avolimtada de blonda vieja de Alen~ón.
FIG. 12-CUERPO ELEGANTE, DJIILANT.BIRO Y JUPALDA
.

,.

El ceoPo de los
Estados U oídos en
1890 nos da á. conocer el número
de mujeres auto·
ras entregadas á
labores literarias
ó cieotlficas, Sen
2,725; do éstaR, el
periodismo posee
868 Las mujeres
artistas que se dedican á la enseñanza de las artes,
suman 40,845!!

Damos bajo estos números dos modelos de tr,jes
de los que a hor.1 son de más actualidad y gusto para
tos matrimonios: Uno de desposada de último modelo, de satín ligeramente crema y cauda dr11peada y
otro de sarga de seda azul acero con cuerpo drHpeado de muse1ina de seda y una gran falda ornada de
un de:vanf d., volantes y galoncillo de ser.la.

.

NUMERO 18

r

TRAJE DBI NOVIA

Fig. 12.-Elc¡rante cn.-rpo. Delantero
y espalda.

•

MEXICO, OCTUBRE 80 DE 1898

TOMOil

Ea de muselina blanca con un yoke de entredos y
votante carrujado y un plastrón diagonal plisbé.

Sr. D. J. Adrián Palomo, Directo: General de la._
·'MEXICANA."
Compañia Anónima Nacional de Seguro■ ■obra la Vida.

MÉXICO

SEÑOR MÍ'l:
Teniendo en mi poder la póliza Ea\dada núm. 47 de
que era poseedor t0i finad" PRp,,so ..,¡ Sr. D Leobardo Mendoza, 11e prPISPntó en ésta elAgenti, de la Co_mpañla Sr. D Juan N Campos y manifestándole mi tg•
norancia para h.tcer la re:lamadón correspondiente
como hered ira lt&gt;gltima, dicho Sr. Campos, con toda
actividad é inteligencia procedió al arreglo de los
documentos necesarios, 11vitá11dom., to•la clase de
mole.tías.
Hoy, con autorización del Notario Público Sr. D.
Igllllcio R H"rnáodez y por conducto del estimable
Sr. D. Francisco de P. Castatleda, Banqul'lro de la Compañia, htt , Plr1 bido á mi completa satisfacción, la cantidad de $117 45 (c'ento diez v oiete pesos cuarenta y
cinco ceutavos,) importe tot¡¡l de la citada Póliza 11al•
dada.
Si lo juzgr. usted conveniente, dé publicidad á la
presente, pue., creo será de alguna utilidad para los
asegurados en esa honorable Compañia, ver confir•
mado que en el desgraciad&lt;&gt; caso de no poder soste•
ner sus Pólizas más de tres años como Ii, sucedió á
mi querido esposo, ya á esa fecha pueden obtener
una saldada y lograr aunque sea un pequeño ahorro
en bien de sus familias.
Doy á usted las debidas gracias por la violencia
con que ordenó el pago referido, yme ofrezco su muy
atenta y afectisima S. S.
Firmada.-Rafaela Pedraza V. de Mendoza.
MUY

&amp;l $r. Presiaente ae la Nepública ?:la señora su esposa.

(Fot. de Va11eto, tom.ada últlm.ament.e.)

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Guillermo II</name>
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                    <text>TOMO 11

MEXICO, OCTUBRE 16 DE 1898

EL ASESINATO DE LA EMPERATRIZ DE AUSTRIA.

·11
1111

1

1.-EI cortejo Umebre al salir del Hc,tel Beau Rlu~.:;e.
1

2.-Demostracl6n de slmpatfa frente al Hote-1 Beau Rlváge, en G;lnebra

11
1

AJUARES para sauz MARIA

Y LOHENGRIN, ejecutados en nogal americano, con.filetes oro y
tapizados con brocateles de seda, según sus propios modelos.

•

NUMERO 16

�EL MUNDO

302

LASEMANA
El terc~r aniversario de la coronación de la
Virgen del Tepeyac fué celebrado en la Basílica
de Guadalupe con la misma pompa que otras veces, aunque con menos entusiasmo.
La aristocrátita concurrencia que acudió accediendo á la invitación que para la fiesta religiosa hicieron circultlr distinguidos caballeros,
recibió una sorpresa que compensó la relativa
stncillez del aeto.
•
Quien diga que en México el arte decae, ignora ó finge dP- propósito igno(ar que cada día nos
trae nuevos avances y un refinamiento de gustos
y aficiones desconocido en la supuesta edad de
oro cuya exacta situación en los buenos tiempos
que fuer·on, no asiertan á seilalarnos los pesimis•
tas 1,i1,tt máticos.
No Eé, lo confieso, si antaiio celebrarían festividades como la del último miércoles, con una
selección tan delicada de atractivos artísticos. La
misa de Fons resucitó el piadoso y místico siglo
anterior al Renacimiento italiano.
En la historia eclesiástica no hay acaso época
mAs bella, que la se:llalada por el definitivo consorcio del arte eon los ideales religiosos. Hay que
volver las miradas y el pensamiento á la fé sencilla de un Fra .Angélico para comprender las
maravillas de la plAstica que confinaba con las
bellezas inmateriales.
Como la pintura de aquel santo, preservado del
paganismo invasor por la soledad del claustro, la
música medioeval llevaba en sus acentos, y resucita en nuestra época de cosmopolitismo y democracia, la tristeza vaga del instinto cristiano.

"""

El Pm·aiso Pe1·dido ha hecho célebre y glorioso el nombre de Milton en el mundo entero y hoy
lo llena de afrenta eu el Teatro Principal.
.Aquello es un puritanismo al revée. Lad figuras
de la pieza son bíblicas, paradisiacas, y no hay
en los huertos del valle suficientes hojas de higuera para cubrir tantas pecaminosas desnudeces,
El género chico progresa. .Afina los procedimientos porqut, el tandófilo es cada día más exigente y aunque en la parte literaria conbien poco
,e conforma, vuelve del lado de la plástica con
unos caprichos que no podrá satisfacer el empresario sin perder la gravedad de su carácter.....
.Afortunadamente para los que van al teatro en
busca de impresiones susceptibles de pública confesión, dizque pronto inaugurará el teatro de las
tandas unas funciones de moda cuyo programa
copi,ml el de las veladas en que oíamos piezas
de género grande con Rosa Palacios.
l.&gt;ios lo baga así, para b!en de los que no se resignan A olvidar la Bohemia y á recordar A Burón con las interminables congéneres de «La Redoma Encantada» y de la «Pata de Cabra.»

La pública curiosidad se ensafta comentando
en vacío las causas de la muerte de una seiiorita profesionista, prometida de un jóven médico.
Había ido al consultorio de 11u futuro, y súbitamente fueron llamados otros dos médicos para
contener una hemorragia que en breve privó de
la vida :í la joven.
Ya el cadáver estaba sepultado y el hecho ol•
vidado cuando la autoridad judicial inició inesperados procedimientos, orde11a11do la exhumación, La sospecha de un crimen, da siempre marg,m. 1\ malévolas suposicio,nes, y si el hecho eJ
misterioso .6 raro por lo menos, la credulidad popular se entrega á las hipótesis, prefirie11do las
mi\s absurdas.
No es posible prejnzgnr; pero dentro de la re•
serva mils prudente de opinionea, entristece la
tempestad de escándalo que agita un infortunio.

,,.,,,

Anúnciase la construcción de un gran hotel en
la calle de Patoni. Según los datos que publica
la prensa, los empresai·ios invertirían mí1s de un
millón de pesos en la obra.
Nosotros casi no tenemos idea del atracti rn
de nuestro maravilloso clima. En N ew York donde en verano caen los transeuntes, muertos de
insolación, y en el invierno apenas basta el admirable comfort de las habitaciones para contrarrestar las crueldades de la atmó~ferA; en todoa los
inmensos territorios del Norte, cnstigados perpetuamente con todas las inclemencias, hay millonarios que darían todo su oro á cambio de los 25°
centígrados de nuestro valle.
México es para ellos el delicious summe1· reso1-t,
mejor dicho, lo sería, sin l!iS abominables privaciones que aquí sienten, habituados como eatán
1\ una complicación tal de comodidades materiales que aún Europa se les antoj'l pl\is inhabitable.
No es mucho que prefieran la temperatura de
hornaza de sus climas A una estancia en los estrechos é incómodos hoteles mexicanos. El hombre vive de hábitos y tolera lo malo que conoce
desde que nació á una peua desconocida y nueva.
Por eso el día que podamos cfrecer al millonario del Norte, hoteles como .e l. «Auditorium» ó el
«Gran Hotel,» México serA la ciudad opulenta,
aristocrAtica y cosmopolita de .América, la residencia de los príncipes y nababs A quienes vere•
mos desfilar por las calles con la misma indiferencia con que ven en Broadway á los rough
1·iders de Roosevelt.
Dick.

,outt,a Oitntral.

RESUMEN.- La cruzada contra el anarqulsmo.-La Iniciativa de ltalla aceptada por todos. - El socialismo
alemAn.-Sns avances, sus progresos, sus c:onqulstas.
La reacción de Gulllermo II. -Recuerdos de Blsmarek.-Soclallsmo y anarqulsmo.-Guerra sln cuar•
,,.,,,
te!.-Viaje del Emperapor A Palestina. - Recuerdos
medleevales.-Las tendencias de A.Iemanla.--Un soberano protestante defensor de los cat6llcos.-Las
Un viento trAgico ha soplado sobre las riberas
conferenc:as d11 París.-Las comisiones ln1ernaclonapestilentes del canal.
Ies en Cuba y Puerto Rico - ObstAculos y ulflcultaTodo, hasta la desesperación, debería de tener
des. - La deuda de Cnba.-El protocolo y el tratado
sus límites, porque el absurdo choca con la natude paz:.-Conclusl6n.
raleza y el dolor mismo se suspende y cede ante
Sacudida la sociedad europea con un estremeel asco.
cimiento de horror, por el salvaje atentado de GiYit que no siempre ha de ser sublime el suici- nebra, que hirió de muerte i\ la augusta matrona
dio, sea d menos estético como Ofelia flotando que compartía con el emperador Francisco José
sobre el río.
el trono de .Austria-Hungria, ha comenzado, como
Pero arrojarse al canal hediondo .... Adelante. era natural, una excitación por todas partes para
Otro de los suicidios de la semana, muestra arrancar de raíz los gérmenes morbosos que proun caso típico de sugestión. Dos jóvenes, más ó ducen el anarquismo, pla11 ta venenosa cuyaz; emamenos exaltados por románticos fantaseos, ha- naciones pestilentes amenazan de muerte á todos
blan de las decepciones de la vida, y uno de ellos los grandes de la tieíTa, fermentación extraiia de
propuso A su compaf'lero de infortunios,-acaso esta edad llena de sublimes grandezas, y llena
imaginarios,-un suicidio á duo.
también de tristes y dolorosc.s desfallecimientos,
Incontinenti vierten un veneno en sendos va- que engendran esas manifestaciones propias de orsos, y al llevarlos A los labios sólo uno de los jó: ganismos caducos.
venes bebe; el otro no ha he.cho mAs que un siViendo;los soberanos de la tierra que .por filiamul11cro de envenenamiento.
ción naturttl, las ideas anarquistas pr.:&gt;ceden del soEn este singular suicidio, la sugestión del uno cialismo, mal elaborado en cerebros ignorantes,
ha sido la causa ocasional de que el otro se arran- incapaces de comprender la parte filosófica de
cara la vida. Tal vez sin el asentimiento de su los apóstoles que han ,predicado la regeneraimprudente compaftero, el desdichado suicida se ción del obrero, contra el socialismo se lanzan y
hubiera sobrepuesto á la crisis juvenil que des- organizan cruzada formidable ahora que sus proflorrt tl:lntliB belltts esveranzas, sacrificadas á esa gresos crecientes llevan á sus adeptos hasta senmelancolía funesta que engendra en las almlls la tarse en las curules de los parlamentos.
educac,ón sentimental. Unos versos, una novela
pesimista, el mutuo contagio de dos imaginacio***
m s delirantes invaden un espíritu débil cun su lellubo un tiempo en que el Emperador de Alegió11 de ideas insanas.
mania, teniendo manifiestas tendencias il borrar

Domingo 16 de o~tubre de 1898.
del Imperio basta l11s huellas del régimen bis-marckiano, pretendiendo rehacer la obra entera.
del Canciller de Hierro, tuvo complacencias y hasta halagos para los socialistns. Ln ley terrible·
decret11da en tiempo de Bii,marck sufrió tan hondas modificaciones, que casi pudo decirse derogada. Los socialistas cobraron ánimo, tuvieron
ocasión de organizarse en grupos, de establecer·
círculos, de llevar sus ideas de las ciudades fabriles y manufactureras á los pueblos, á las aldeas
y á los campos; al sociafüino urbano iba adhiriéndose con perfiles revolucionarios el socialismo rurlll. La organiz11ción,ga11Hndo paso ápaso
nuevas plazas en el Reichstag, pesaba ya en las
decisiones del parlamento, y en más de una ocasión, uniéndose cor. los liberales, lignndose con loBcatólicos ó absteniendoseenl11s tliscusiones, pudo
decidir con su voto de las m:\s arduas cuestiones.
del Imperio.
Dificil era que el Emperador, siempretendiendoá imponer su augusta sobilrana voluntad, siempre
procurando conservar y concentrar en su persona.
las facultades legislativas, Fiempre haciendo todo,
lo posible por reinar co~o absoluto, si11 trabas de
Dietas ni de Pt1rl11mentos, difícil era que tolerara
por más tiempo estos avances del sociafümo quemenoscababan su poder y cercenaban su autoridad.
La muerte de Isabel deBaviera que todos lamentan, el atentado horrendo de Lucbessi qn1:1 todos.
anatematiz1m, la manifestación I epuguante última de los an11rquistas, pr1c:stan ocasión favorable para una reacción antisocialista. Como desgraci11damente los monstruos an11rquistas, que últimamente han hrotado esgrimiendo el pu:llal del
asesino y agitli.ndo la tea incendiaria, han salidode Italia, de allí es de donde ha partido el grito
de alarma: el gobierno del rey Humberto ha sidoel primero en convocar una convención internacional, para allegar loe medios que hieran en el
corazón á la hidra feroz que se persigue. Todos
los soberanos, los gabinetes todos de Europa han
contestado de acuerdo, y ya se indica la ciudad.
de Venecia como el punto dondti han de reunírselos representantes del orden constituido, los comisionados de los gobiernos legalee, los delegados de los pueblos ca.ltos, para concert11r la manera más cómoda, expedita y eficaz de extirpar el anarquismo.

• **
No espera Alemania las decisiones del Congre-so de Venecia para comenzar sus persecu'!iones.
contra el socialismo. En el Imperio hay gérmenes.
bastantes para que la aspiración sana del obrero,.,
mal dirigida, encanzada por rumbos obscurcd y.
extraviada en su curso, pueda degenerar en alteraciones de la paz, en cuarteaduraa del edificio,
social, en desquiciamientos revoluoionarioa, y á.
ello acude el Emperador con mano firme.
.Allí donde los filósofos se pierden en lucubraciones abstrusas, donde los predicadores toman,
los perfiles del apóstol y los poetlls se tr11ntfigu-ran en genios proféticos; allí donde el r.udo fecundo se abre para recibir las semillas de todos.
los ideales y los gérmenes de todas las aspiraciones; alli donde la estructura política tiene a..
loa pueblos sujetos á un régimen férreo y ligado&amp;.
con fuertes ataduras á una constitución militar,.
basada sobre las necesidades de después de l!il! conquistas, y pedida por las exigencias de rivalidades inextintas, allí también las ideas socialistas crecen, se cambian, se tramfiguran en ~coa
revolucionarios; arman alguna vez la maco del
regicida, empujan en ocasiones á l11s turbas ignorantes A manifestaciones tumultuosas, y sólo por·
las condiciones de raza y algunas circunstancias.
de educación, esas fermentaciones de las tinieblas, esas producciones del antro, no llegan á tomar en el alemán los perfiles sombrío&amp; y los rasgos c11racteris.tieos de los anarquistas meridionales.
Pero ha llegado el tiempo de arra--.r esa hierba malsana, de dirigir la tendencia laónr11da y
la aspiración sensata del obrero y del campesino,
alemanes, par la vía del orden legal: i\ eso tieuden las disposiciones tomadas por el Emperador.
Mas esas resoluciones tieneu que acomodarse al
medio y á los intereses ya creados, no pueden.
romper con violencia contra un grupo de la sociedad que ya es respetable por su número. No
ha mucho que uuo de los jef~s principales de esa
organización, que por el voto de sus conciutladatos.
tiene un asiento en el parlament11, y por el consentimiento de sus corup1:1i1eros tieue la jcf11tur,L
del partiuo, ha declarado, que constituiüo y.i. dt

Domingo 16 ti"' OctubrP de 189!:I.

I

socialismo como partido político en .Ale·
manía, es ahora invencible; sus trabajos
hicieron rodar del pináculo de su gran deza al príncipe de Bismarck, Ante su
fuerza, ante su resistenci11, se estrellarán
también las pcrsccusio nes del Emperador. »
No serA 11i1í. Probablemente se e11t11.blecerán medios de conciliación. Acarn
haya conces10nes por ambas partes y el
elementoobreroy el rural, con su repre•
sentar,ión genuina en el parlamento, irán
cumpliendo su progrnma dentro ctel régimen constitucional.

DA:MA.S DISTINGUIDAS

***

j

Mientras se resuelven estos problemas
de alta trascendencia, mientr11s se agitan
las diversas clases sociitles preparándose rA la cruzada antianarquista, allá va
Guillermo de Hohenzollern acompaiiado
de su augusta esposa, allá va, nuevo ca•
ballero del santo Graal, rumbo á los Santos Lugares Avisitar el sepulcro de Cristo. .Allí, cubierto con la arm11dura inmaculada de G.'dofredo de Bouillon ó de
Balduino de Flandes, ostentando sobre
su casco brillante el águila bicípite del
Imperio, visitará los lugares santificados
por las hazanas mediuevAles de sus antepasados, recorrerá la PHlestina en carros triuufales, recibirá pleito homenaje
de gentes y pueblos desconocidos, parificará sus labios en las 11guns del Jordán,
santificará sus armas junto á las igiesias
primitivas, y tal vez, al regresar, se considere como uno de los héroes legendarios, que eu las edades pasadas pelearon
por la Cruz contra las huestes sarracenas.
Muy desviado andaría de la verdad el
que juzgase este viaje del Emperador
como una excursión de recreo, engendrada entre las aficiones románticas que han
producido las lecturas de los mienesinger. Defensor de la fo se presentó En -riq ue de Pra.sia en el Golfo de Petchili, y en defensa de los crii.ianos tomó posesión de la bahía
de Kiao Chao. Ddensor de la fé será Guillermo de
Hohenzolle.rn en las soledades de Siria; y como
alguna vez se ha hablado de poner esos territo·
ríos al 11mparo de la cristianísima Francia, se
adelantará A los acontecimientos, precederá i\ su
rival en el camino de esas conquistas pacíficas,
y t11l vez por ,compens11ciones de apoyos efectivos y morales á la Sublime Puerta, en la cuestión
de Oriente que llfecta á Europa, obtenga el protectorado de los católicos de la Turquía Asiática.
¿Quién podrá oponerse á esos manejos, quién se
atreverá A interpouer el veto A esas aspiraciones
de modo tan poético realizadas? ....

***
No son tan fáciles y llanos los caminos que tienen que recorrer l11s comi:iones internacionales
de p1:1z en las confere11ci11s de París, y las comisiones hispano americanas encargadas de hacer
cesar la soberanía espafiola en las Islas de Cuba
y Pa.erto Rico,
Claros como estaban los términos del protocolo, f1rm11do en Washington, en cuanto se refería á
la cesión de Puerto Rieo y de las islas adyacentes en favor de los americanos y al ab11ndono de
toda soberanía espaf!.ola en la Grande .Antilla, no
han logrado ponerse de acuerdo los comisionados, nl entrar en los detalles y menudencias de
esa cesióu y de ese abandon:.-.
Aparte de las cuestiones de derecho común que
provicneu direct11. éinmediatamente del cambio de
nacionalid11d de los territorios, en cuanto se refiere A las personas y á los hllbitantes, han surgido
cuestiones relativas á los edificios, á los bienes
muebles é inmuebles del Estado, al material de
guerra, fijo y rodante, A la administración particular de cada uno de los territorios desamparados por las guarniciones espallolas, y antes que en
todo esto, han tenido que fijarse en el asunto
transcendental de la cuHntiosa deuda cubana, tratando de fijar las responsabilidades de los unos,
las obligaciones de los otros y los derechos
que á cada cual corresponden.
De un lado ebtA la Unión Americana que todo
lo exijc, que no quiPre hablar de dl·Uda cubana,
alegando que esos comprombos correspond1c:11 á

203

EL MUNDO

que Espa:lia ·se ha decidido á perder para
siempre su imperio colonial, replegando
e n la penfosula todas sus actividades y
c oncentrando en la metrópoli todas sus
energías?
lle aquí, pues, que dos circunstancias
de distinto género nubllln pc,r ahora el
cielo sereno en que deben desarrollarse
las conferencias de París: por un lado, la
deuda de Cuba y las dificult11 des de repatriación de las tropas t-bpañ'ola s con los
anPxos de las propiedades del Estado en
las .A.u tillas; por otra, lA cuestión f ilipina,
que por,e en abierta ¡:rngna los intereses
esp11 iloles y lo que hasta 11quí pa.diéramos }Jamar las aspiraciones americanas.
Puedan la moderación y el tino de los
encargAdos de formular ese tratado de
paz salvar todos los escollos, vencer to·
dos los obstilculos y terminar sus tareas
tranquilamente, sin que presenciemos el
espectáculo, que serfa doloroi:;o, de ver
suspendidas esas conferencias, y por ende, recomenzadas las hostilidades entre
dos pueblos amigos nuestros.

X.X.X.
13 de Octubre de 1898.

El Nnevo Manicomio; Gu:eraJ.
UN GRAN PROYECTO

Señorita Natalia Kerlegand.
(D¡;¡ }JJIIXICO.) ·
Fotografla e e Valleto.

Espaiia y que el abandono de la sob .. ranía no debe traer consigo aparejada la cuestió11 de tan importante responsabilid11d; del otro lado, E~pafla
que todo lo pide, y que al pnder sus colouias,
pretende entregarlas A beneficio de inventario,
con todos los gravámenes y deudas que en nombre de ellas se habían contraido nntes. Perdidos
en estas discusiones los comisionados de ambas
naciones, ven transcurrir d tiempo sin que avance con la rapidez deseada la obra de la evacuación de 1as fnerzae espallolas. :Fa.ta &lt;.le transportes y escasa de medios para adquirirlos, Esp11i1a
no puede acudir á recojer á sus hijos que viven
ahora en el desemparo y aislamiento; y entre tHnto el americano recl11ma y exige que en términos
perentorios queden terminadas las oper .:1ciones
de la evacuación del territorio cedido ó a bandonado.

• **
Las conferencias de París tampoco van desarrollándosetr'lnquilamente. Eco fiel de las dificultades pulsadas en la Habana y en San Juan de Puerto Rico, marchan lentamente, sin que hasta ahon
se sepa que los representantes b11n llegado á algún acuerdo definitivo. Agréga se 1\ estoque, h11 yan
apenas apuntado el problema filipino, ha servido
sólo para dividir los ánimos y provocar protestas
de una y otra parte en aquellas couferencias que
deben ser modelo de calma y de serenidad.
Es quecomo antes hemos dicho, elarcbipiélago
filipino será tl eEcollo ante el cual pueden estrellarse la buena voluntad de los comisionados y
las contradictorias imtrucciones que han recibido de sus respectivos gobiernos. Sean cuales fueren los proyectos que se reserva hasta ahora el
presidente Me Kinley, estamos seguros que en la
expani:;ión coloníul i\ que tienden, deben comprender algo más que la ciudad y la babfo de Manila y Cavite con sus territorios auyacentes. Podrán limitarse sólo á la isla de Luzón; pero si
quisieran extenderse A todo el .Archipiélago, para
constituir una república tagala blljo el prott:ctorado americano, ó para anexarla como acaban
de hacerlo con las islas Hawaii, ¿lograrán con•
vencer é imponer su voluntad á los diplomáticos
cspailoles? ¿No se opondn,n éstos sin descanso, á tales pretcusic,ncs? ¿C~uién puede pensar

El grabado de la siguiente pllgina represe11ta el proyecto formado por S1. Iugei,iero
D. Luis L des la Barra y 11protiado ¡ior la Se•
cn 13rla de Gobernación.
l!:l ternrno ea extenso y costó O( hl'nta y
seis mil pesos. El recinto 1uurado teudra de
frente cu1ttrocie11toe cuarenta y cinco metru
por trescientos de costado. En su .nte1 ior se
levantaran, en primer térm'no y t-u la zona
central, lo~ Pabellones de admioislración de
Flest.s y Biblioteca, de Servicios Genera'les,
_____ Comt'dores, de Maquina:ia y Talleres y el
Anfiteatro y Museo Anatomo-patológico.
Los Pabellones latt1rale&amp; se destinarán á Pensionistas de primera clase, al servicio de Admisión y Observación, Pensionistas de segunda clase, Enfr1 meria
y Asilados gratuitos.
_La linea excéutrica quedara ocupada por las hab:tHciones para los facultativos encargados dti los
diferentes dP-i,art~mentos. el Pabellón para loa degenl'r..dos, el de Baños y el de Agitados.
.Eu la parte po~ terior del Pabellón de Administración Re construirá un amplio y hermoso jardín con
U~ll fuente ..n el cen!ro; en los angulas ~orrespond1tmtes al muro principal, se formaran dos Jardines.
Completan _el_ cuadro apenas bosquejado, los pabe•
lloneR para v1g1lantes, uno en cada qugulo del edificio, raballeriz11S, depóEiLoa de carbón, de combustible. etc.
El número de dementes que contendrá el asilo ea de
632, ó sean: 24 de primera clase. 128 de segunda y 480
dd tercera. Los pabellones qued1trán comunicados por
galnias cublPrtae. Los servicios generales, médicos
y administrativo11, dtberan e tar simados en la parte
central del eti1Cirio para cone.-guir que las comunicaciones sean fAcile_s y rápidas Ya leVllntRdo el plano, ee
convino en invertir.,, orden de loe pabtillonea de pensiouietas de p~lmer1t. clase y de &amp;d~ie!ón; aquellos quedaran mát1 10med111tos á la Adm1metraclón y el de
admisión mis ntirado.
Se observará que todos los pabellones situados á
uno y otro l1tdo de la zona central, tRI como ee destacan en el grabado, son iguales en eu aspecto y aimét:lcos; loa de la d"'recha serao p,ua las mujeres y para loe hombrea los de la izquierda.
Pata loe casos de lnc..,nd10, el establecimiento deber~ tener una buen11 bomba, escalas, mangueras y
extmguldores. El personal do vigilantes y jefes de
tKller deberá estar apto par11 prestar sus servicios en
c1tso dado, para l.i cual sná uecesario darles la instrucción que el uso de los aparatos requiera.
Se ha procurado, además de la aolidt&gt;z y bonito aspecto de la obra. que todo aquello que rodee al deIDt.&gt;nte sea agradable; que cuando se encu&lt;&gt;ntrti perf~ctamente vigila~o,. ee crea, sin embargo, en absoluta
libertad; que la d1sc1pli11a sea un hecho sin hacerse
peno@&amp; por el empleo de medios violentos que nunca
deben usarse; y, en suma, que por medio de distracclone~ y fiestas. 11tinadamente escogidas y por un
trabaJo voluntano y de carácter remunerRtivo se consiga que en la imagioación llena de tinieblas y preocupaciones de loe enagenRdoa. 11enetre un rayo de
luz que alegre y consuele al miserable.
El personal de la Comisión que estudió el proyecto
ee comrone de los señores Doctores Vicente Morales'
Manue Alfaro, S Morales Perelra, Antonio Romer~
é Ignacio Vado é Ingeniero D. Luis L. de la Barra.
Merece aplausos elSuJ&gt;remo Gobierno por e~te gran
proyecto de Manicomio General, y muy: especialmente enviamos nuestras felicitaciones al Señor Secreta.
río de (;obernación, Gene.·al D. Manuel Gonzálc z
&lt;.:o. lo.

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-l, Torre Elffel,

2. T10&lt;adero.
3. Puente de Jena.
ll, Puente de la Concordia.

~~~
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4.

- ~ f-~

~-

Puente Provisional.

5, Puente de Alma.
6. Pabe116n Alemán.
7. Puente de los Inválidos,
8. Puente de AleJ 1ndro IU..'1 9 Esplauaja de los InvlLlldcs.
13. Pequeño Palacio del Arte.
14. Entrada Principal.
15. Plaza dt la Concwdla.
lJi. Campos Elíseos.
17. Arco de trluu!o •

12. Gran Palacio del Arte.

•

10. Cámara de Di¡.utados,

-~- ..

-

i--t.ti;:.,

i

�~LMUNDO

006

LOS .DORMILONES.
(Instantáneas para "El Mundo"J
Para el que duerme en una cama PB muy difícil
comprender la vida de esos pobres diablos que se al
bergan de noche en el umbral de alguna iglesia, sin
perjuicio de pasar el día dormitando en !ad bancas de
los paseos.

Do.mlJ)go 16 de Octubre de 1898

Domingo 16 de Octubre de 1898

dan aqui y allá, se viste de deshechos y la no che......¡oh la noche del vagabundo! De canti::Ja
en cantina, embriagándose á
&lt;'0sta de la liberalidad de otros
ebrios, hasta que lo sorprende
la mañana tom11ndo hojas en algún ter.dajón No bien llaman á
primera misa y el sacristán, tam•
baleándose de sutño, abre las
puertu de la iglesia, se cuela de
rondón como ensucasa parador•
mir al1i todo t'l tiempo que se lo
permitan los fieles escaudalizados.

Con la cabeza hecha un cán•
taro de grillos, sale del templo y
en pleno dia, en la banca caldea •
da á los rayos del sol de las on·
ce, sigue durmiendo sin eurarsa de la gente que .pa~a v tropie•
zacc,n sus piés extendidos, ni de
los pilluelos que no pudiendo robarlo se divierte.n á su costa.
............................................ La•lesta.en el Paseo. ............................................
Entre este vicioso cuya inútil existencia debia :tia
No sou t'titot! 1011 uuicos que se duermen en t-1 desrrer la policia, como un desperdicio, y el honrado J0r- empeño de su oficio: el billetero apoya la espalda en
nalero que sale de su casi. al amanecer y se afa!)a la esquina. levanta un pié á la altura del guardacan•
durante seis horas por vencer media tarea,hayun ab1s- tón y dormita, soñando que se le quedó el número
mo El tenacero municipal, emplt,ado en alguna cal- del prPmio gordo y que ha comprado un magnlfico
zada, duerme á las doce: del aia, sobre la bar.ca de colchón de plumas
piedra ó en la espuerta. La
Del suPño como de todo lo que por algún lado que
difert'ncia de actitud acusa la 1!6 mire constituye un placer para el hombre, puede
difnencia de vida y el distinto ·
grlld0 de moralidad: el borra.chio duerm~ sentado, teme•
roso de que la policla lo arroje dela ciudad ó dP que algún
vecino le diga: "ea, amigo,
ocupa UPted dtmasiado sitio:"
el trabajador. por el contrario,
aprove&lt;:ha la hora de Jibntad
que le dPjan y se tiende á
dormir, tranquilo como el que
h,1 ganado el pan que digiere
y PI reposo que dii,fruta.
A dos -r,asns de alli, ePperan•
do la s111ida de los albañiles
de la obra, estA la hija del
peón...... Desde Tepito ha venido con la canasta de la comida y como Stt anticipó mucho, miPntras e~pera á su padr" se ha dormido en la acera.
Pobre chiquilla, no sabe que
al despertar la aguarda un
buen regaño del albañil Mientras dormia, un can hambrien--·······························-····~!.•1:1.e~'?.&lt;!e.1~.~~&lt;!~~~~11,_.. .lf!~_l.f!-.!S:1.~~] .........................•............•
to, dió cuenta con la magra
pitanza del infeliz peón que
¿Quién pára mientes en esos grupos nómadas, tan
pintorescos,-sin dejar de ser repugnautes,-de hom• pasará el día sin más alimento que las hojas de anls
brea sucios y v~letudinarios que cabecean en el ati·io de la madrugada
Los que viven en medio de los ruidos populares son
de la Catedral desde las ocho de la mañana, con el
así. No conocen ese supremo refinamiento del ineomrostro oculto tras de un per:ódico que no leen?
Entre 10s sempit11rnos ocupantes de las bancas de nio, lote del iatelectual para quien ni una cama suala Alameda ó del Zócalo, es dificil adivinar quiénes vísima, 11: el silencio de las altas horas nocturnas son
son lo@ que duermen alli por vicio y los que lo hacen parte á desterrar preocupaciones y provocar el reposo del espíritu, tan caro á los que buscan en vano las
por necesidad y á falta de otro alojamiento.
¿Hay rnalmen~e hombres sin hogar, aún. en el sen• delicias de un momentáneo 110 ser.
Ved A ese cochero que tiene su puesto en el sitio de
tido estrecho que tiene la plllabra cuando se aplica al
miserable cuartucho de un hotel de intimo orden? No la esquina. En las tardes bochornosas df'll verano dor• ............................... &amp;perando al albañil..................................
somos moralistas. y como nuestro papel se limita á lo- mita en el pescante, bajo un sol que le freiria los setografiar tipos ca.llejuos de dormilo.nes, diremos,• - sos si los tuviera, El lado de la sombra es el de la decirse qu1:1 satisface mas, en tanto que im¡,orta una.
con gran asombro de los que viven normalmente, alo· tranvía, y para dar paso á la¡¡ corridas, pasa las ho- transgresión. Sin llegar al caso extremo del centinejados en una ca8a con su correspondiente dormitorio, ras que lo detiene su carga, sudando á chorros, sin la que se duerme en una guardia frente al enemigo,
más amparo •iontra el sol canicular que el sombrero- -heroismo supremo de la pereza,-señalemos con el
- que el número de los noctívagos es infinito .
Este es un trasnochador empecatado que no sabría te que le tapa los ojos. Duerme feliz como si fuera el dedo al Secretario particular que aprovecha las au•
acomodarse con el hábito de dormir dentro de las cua- diputado aquel que pasa tendido en el fondo de su sencial! del Señor Gobernador para abandonarse A la
tro paredes de 1ma pacifica vivienda. Le horroriza el landau de suaves movimientos, ini~iando su plácida
trabajo. desde niño Falió expulsado de su casa y co- eiesta que irá á. continuar en la curul arrullado por
mo nunca ha tenido obligaciones que cumplir, pasa la monótona canción de lo.: secretarios.
los dias Dios sabe donae, se alimenta con lo que le

Entre dos acuerdos.
dulzura de una siestecita furtiva. Erns cinco minutos de descanso valen para él más que PUB nocturnas
calaveradas; cinco minutos nada mb, al cabo de los
cuales volverá á su tarea tan fresco y éampante. Pri•
mero oye la música de elgún mosc11rdón ')ue revolotea sobre su cabeza, y en la estancia vecina. la voz
de su principal ocupado en dar una audiPncia extraordinaria; luego, los sonj,jos se apagan El e~pfr:tu de un hombre que descama p11rece ciego y sordo
á. todo lo A'!':terior; pero no, hay algo en nosotros que
vela mientras aparentamos dormir: el chirrido de un
sillón, una puerta que se abre, unos pasos que van
aprox'mándose, y cuando e11tra el Señor Gobernador,
su Secretario está. erguido, dispuestc á reanudar la
tarea.
Pero no sólo el que está rendido por trabajos fisiC!lB exorbitantes ó por continuas fatigas goza subrep•
t1ciamente del suei10 prohibido en horas de actividad.
Se comprende que los impedidos de dormir en su casa la hagan fuera; pero aquella santa señora . . .... A
las tres de la tarde se encamina á la iglesia, ocupa su
sitio favc.ri~o y impiezan á luchar en su ser inútil y
quebrantado la piedad alada que busca espacios azules á. través de los ventanales de la cúpula y el fatigoso martilleo de la pereza,- esa pereza que momifica
las alma!! en los rincones polvosos y grises donde la
oración se convierte en cadena de rezos mecánicos
y somnolentes.
Para el que en. medio de los campos silenclo11os,
duerme entre arrullos de tórtolas y rumores de follaje, el sueño tiene un sabor de égloga. Dormirá. la
sombra de un árbol; e11e sueño es al descanso reglamentl!-r~o lo que es un fe~tln_phidárico á los banquetes of1c:ales .. . .... con brmd1s á la hora del Champagne.
El que ha pisado las aula11 infantiles e:i tiempos de
~al meta y "Amigo de los niños" recuerda el valor que
tiene para los que saben emprender la vida, la siesta

-

'
'-..
El

sueño del medio dla. (en elátrio].

Donde dejó la carga.

Mientras se vende el de los $10,001.

A la hora de coro.

307

Jl'.L MUNDO

sabrosisima, audazmente consumada contra el dómine re•
gañón y brutal. U n libro de
Jan te p11 ra ocultar el rostro y
á dormir . ... y si por mal .:e
, uestros pecados, el magii ter
descubre la trampa; qu~ importa una hora de calabozo á
cambio de un minuto de sue•
ñol Pero el peligro no está t'n
la vigilancia del maestro; á
cada lado hay un rapaz que
despierta al dormilón. ya colo•
cando un cerillo debajo de los
piés, ya metiéndole e1, las ven·
tanas de la nariz un papelito.
Es más fácil dormir en la
calle que en una escuela. Los
pobres pilluelos sin hogar lo
sab11n y cuando se echan en
el quicio ae una puerta., no en·
vidian al niño mimado de
buena familia que ha intenta•
do inútilmente obsequiarse
con med;a hora de sueño en
En pleno rnl.
la banca del colegio.
·······························----····--···•······················•············ ·•·········..... · ···· ·· ·······
Los que tienen aatisfech~s todas 11us n ecesidades, para vivir en armonia con las leyeij morales hay que
envidian á esos pobres diablos, hombres~ perros, que trabajar y ser útil á los demás.
gustan sibariticamente de un mendrugo o de una no•
El rent'gado de la vid1&lt; social es una excepción que
che de d~scansu á la intemperie.
explican suficientemente la perPza, Pl vicio. el cretiLey dura, le.y terrible rara los que todo lo tienf&gt;n, nismo; pero el perro que abandona á los 11m, s que
no desear nada, digo ma , de11ear sólo tener un deseo, lo miman ea un dt'Pequilibrado incomprensible. ¿Qué
como aquel perso1rnje de los Gouncourt.
se le exige? Nada, fid11lidad y rl'poso.
Yo por mi parte, en mis nochAS in.so_m.nes, ~e C!ln•
Eso es precisamente lo que no quiere: nació aventemplado melancólicamente dePdA m1 t1b1a. hahtac1ón, turero y come con más gubt0 el pan precario del hur•
al perrillo canijo que se formá una aleoba, alll en la
puerta de la casa veci.,a.

-·······································ºlase de escritura........................................He sentido tentaciones de seguir sus pasos, y en
sus inciertas odiseas nocturnas, creo sorprender algo
asi como una vaga aspiración semejante á. las que
agitan el espiritu dé los desheredados que á falta de
otn1 diversión de más eubstancia entretienen sus no•
ches inútiles imaginand:, baladas á la luna, entre las
umbrosas avenidas de los parques.
Misteriosa exi,tencia. la del can vaga hundo ....
Y poética ¿por qué no ha de haber p1,etas en la raza canina?
Algunos conozco yo que como el borrachin que
arrastra sus guiñapos y su depravación en figones de
mala nota. prefieren á los mimos de una Peñorita ro•
mántica la escamocha de los mercados y las incle·
mencias de la vla pública.
Perros calaveras, impenitentes viciosos ó locos tal
vez, poseídos de un ·d elirio de ambulatprio, que los
empuja lejo, de los hogares calientes y áe los afectos
abrigadores
En los hombres me explico el capricho divag&amp;dor;

.............................Por falta de marchantes..................................
to que la abund1rnt1:1 ración dt:méstica. ¿Qué no existen séres asien la especie canina? Alguien que los co•
noce, asegura en grue~oP infolios que no es el hombre el único Eér dotado tan pródigamente de instintos
absurdos.
Consuélense los excépticos de la humanidad. El perro, el animal, elt&gt;gido como término de compar11ción
cuando hablamos de virtudes, tiene tantos vicios como el hombre, y de los peo,es.
-

Donde:se puede......

�•
EL MUNDO

308
LOS FUNERALES

nnm11'1?0 16 ilA Octnhl'A dA 189&amp;

Domtngc 16 de Octubre dA 1 ~

ESTA.CION DEL FERROCARRIL DEL S'(TR EN OA.XA.CA.

309

A.BNEG-A.CION..

DE LA EMPERATRIZ DE AUSTRIA
La mañana del 14 de Septiembre salió de Ginebra
el cadáv.-r de la Emperatriz; colocai:lo el féretro en
una sencilla carroza fúnebre, de la que tiraban cua•
tro caballos, se dirigió el cortejo á la E@tAción de Cornavin en medio de uua multitud aglomerada en las
ac ·ras.
Un grupo de damas ginebrinas dirigió al E!l)perador Francisco JMé una carta en la que laR Hgnatarias le manife~ta ban sus sentimientos de reprobación
por.,¡ crimen y deploraban la afrenta hecha á la ciudad de Ginebra al elegirla como teatro de un acto
tan infame. Adjuntaban á la c11rta una corona destínadit al catafalco de la Emperatriz.
El trt'n fúnebre, compueEto utl seis vagones, atr~VPSÓ el territorio suizo en toda EU long1t:id. de~dt1 Ginebra hasta Busch11. pasando por Lauzanne, Friburgo, B.irna, Olten, Aarau y Zurich
El dla 15 á las d,ez de la noche llegó á ViC'na el cuerpo de la Emperatriz: la estación del O1:1ste e,;taba empavesadit de negro.
El clero del palacio recibió el cadáver. El féretro
que lo contenía fué colocado en 11n carro tirado por
seis caballos negros, conducld&lt;'R por un cochero y
~- tres lacayos de librea y llevan.do. por ef coita un piquete d11 infantería, un escuadron ae caballeria y un
destacamento de guardias palatinos Un grupo de lacayos á. cabHllo prl'cedian el convoy, lle".ª~.do lint~rnad enc,.ndidas En el trayecto la guarmcion de Viena formó valla pre~entando laR armas.
El cort .. jo fué recibido en la Hofburg por el cura de
la parroquia y sus vicarioa, y en Peguida acompañaron al féretro á. la iglesia de palacio ocho pajes con
cirios. doce guardias austriacos y húngaros y diez y
sds dragones á. pié Seguian el gran Maestre de la
Vista del andén.
Corte, el gran Maestre y la Gran Uama del palacio de
la Emperafriz, dos do sus damas de honor y dos chamseg-uido por el Emperaáor únicament11, de~cendió á la lugares remotos. Tenia 24 años en 1887 y era subtebelanes.
.
Dt1positado el ataud sobre un catafalco, el Gran &lt;"ripta, entrega.ndose las llaves al Padre Abad de los ~~~
Destinado al Sudán como miembro de una coloma
Maestre de la Corte de la ·J:mperat1iz 1&gt;ntregó IAB lla- Caouchinos.
Entró entonces el Emperador á. la iglesia de donde expedicionaria combatió y fué nombrado Caballero
ves que guardan el cadáver al gran Mae~tre de la
CJorte; procédese á. la bt&gt;ndicíón cuyas oraciones pro• salió á. poco para volver á la Hofburg, acompañado de la Legión d~ Honor. á los veintiseis años, por una
nuncia el clero y de.,pués dt1 cerrar la iglesia se reti- por el Emperado:· Guillermo. La cerem,,nia habla acción extraordinaria: á la cabeza de su compañia,
concluido y todavia durante una hora llenó las calles tomó un fuerte guaruecido por mlllare~ de nPgros¡
ra todo el mundo.
A las diez de la mañ ma del dia siguiente los habi- un verdadero torbelliuo de umformes .multicolores: en medio de la refriega recibió una herida en la catantes de Viena se dirigen en masa á. las calles por oficiales extranjeros, generales húugaros, magnates, beza, pero no abandonó el campo sino hasta que tomó el punto.
.
lad quP debe pasar el cortejo. El Ring tiene un aspec- eclesiásticos con sotanas violetas .....
Después hizo viajes de exploración en el Niger.
to particular é imponente: los mástile~ elevados hace
Con el grado de Teniente y bajo las órdenes del \'.Jo•
algunos días en señal do alegria, psra celebrar las
ronel Archü,ard hizo la célebre campaña contra Ahmafieet11s del jubileo, están cubiertoij de crespone11 y de
EL 00 llA.YDA.YTE MA.RCHA.ND
don en la que fué gravemente herido. Peleó despu_és
cada uno do ellos cuelga una bandera negra.
contra las tropas de Samory, hizo nuevas explorac10Vida y aventur.ts de un explo.·ador afrlcáao.
El carro fúnebre es magnifico, rematado por una
nes _y á fines de 1892 volvió á. Francia con el ¡nado
coron imperial á la que rodea una galeria formada
de Capitán. A los s~is meses, el C»pitá.n Marchand
de águilas de cuyos picos penden pasamanerias neCuando Marchand tenia diez y ocho años, era un fué
encargado de una expedición Lontra los Estados
gras. A ambos lados del carro camh1an los guardias jovenzuelo f1aco, de miradas dulces, que no se asodel palacio, de gran uniforme: detrás, los arrogantes ciaba á los placeres ruidosl s de sus camaradas. No de Thiesalé, los conquistó en algunas Btmanas, desguardias alemaues y húngaros y los i1úsares ro;os.
era expansivo; lela mucho, siempre estaba leyendo. pués de dos combates sangrientos, diez escaramuzas
toma por asalto de la capital
A las once el co1·tejo tr..sponia la puerta exteriorde
Sus padres quedan hacerlo notario ... . Así es que y la
Nuevos vi11jeR de Pxrloración y segundo regreso á
la H•,fburg y algunoij minuto, después, el cadáver de de acuerdo con la V('iunhd p11terna, al terminar sus
Isabel Emperatríz de Austria, deecan&amp;aba en la capi- estudios entró el joven Marchand á la oficina de un ln patria en 1895 Ese año fué premiado con tli nombramiento de Oficial de la Legión de Honor.
lla del palacio.
notario y se dedicó á copiar escrituras.
J)urante el día 16 todo Viena deefiló ante el catafalSin embargP., el joven tiscribano soñaba . . .... No lo
co de la Emperatriz; el 17, dia sefülado para lacere• 1,alentaba el fuego sacro que inspira á los depositamonia fúuebre, uua multitud inmensa invadía desde rios de la fé pública. Apenas se vela libre de sus ta•
que amaueció, las calles que debla atravesar el cor- reas, se iba con un libro en la mano á vagar por las
LA NUEVA ESTACION DEL FERROCARRIL
tejo.
llanuras de Bresse.
EN OAXA.CA.
El Emperador Guillermo llegó á. la una de la tarde
*
y fué rncibido en la estación por Francisco José. Co* * decía Marchand á sus
-Quisien ir á las colonias,
locó dos coronas magnificas sobre el ataud, una en su
Por lo que puede juzgarse de la apariencia de los
compañs"os
de
Jo
que
el
llamaba:
"presid10 notarial." grabados y teniendo en cuenta los datos que se Rir•
nombre y otra por la Emperatriz de Alemania
E::a
el
tiempo
en
que
los
periódicos
y
las
revistas
A lae cuatro menos cinco minutes, las campanas de
vió sumini~trarnos el Sr Walter Moscow, Gerente Gela parroquia de la corte iniciaron el doble y todas referían las proeza~ iifricanas del marino Brazza.
neral ere! Ferrrocarril Mexicano del Sur, el aspecto de
Marchand
con
la
obsesió,1
que
haoe
á
10s
locos
y
á
las demás de la capit11l dti Austria contest11ron. En
la nueva estación de Oaxaca es agradable, y la cons·
los
heroes
quería
conocer
el
continente
negro:
no
pullledio del más profundo silencio y de la emoción getrucción del edificio difiere de los de su especie, tanto
nnal avanzó el fúnebre convoy¡ todos se descubrlan do rPsistir, 1 antes de la época de la conscripción, se por los materiales utilizados, como por la distribución
afütó en la mfant11ria de marina.
piadoeamente
que se ha dado á las oficinas.
Eotonces comenzaron los largos años de trabajo
La cnomonia de la Iglesia de los Capuchinos duró
Uno de nuestros grabados representa el anden de
cearenta minutos y terminada la bendición, el ataud obscuro y apasionado, de lravesias, de residencia en pasajeros paralelamente al cual se halla la via por
donde deben entrar los coches del ferrocarril.
Toda la extensión de ese anden está cubierta por
ESTA.CION DEL FERROCARRIL DEL SlJR EN OA.XA.CA..
un techo de fierro y tejas rojizas, que viene siendo una prolongación del techo genc;ral que descansa
¡¡obre los muros que limitan el salón de espera y ven•
ta de boletos. A la izquierda del expresado salón. se
levanta una torrecilla de dos pisos, de sencillo aspee
to, situada frente al cerro del Fortín que se destaca
en el centro del Marquesado
Tres grandeR puertas dan acceso al salón y una se•
rie de ventanillas angostas dejan penetrar la luz. Al
frente del andén se ven tres plataformas colocadas su·
bre la via principal, cercana á la de escape que está.
sobre la derecha
El otro grabado representa el ml~mo edifi,iio por el
lado que da al camino real; en el centro queda la puerta de entrada principal para el público, á. la derecha
la torrecilla y á la izquierda las tres ventanillas correspondientes á las que en el costado opue11to hay en
el mismo muro. Obsérvase que la puerta principal está formada por uu pórtico saliente de recios J'YlUr.:&gt;B
rematados por un cob.,rtizo de fierro y tejado rojo.
Todo el edificio está hecho con canteras verde-claro y sus cornizas, marcos y adornos, son de piedra
rosada, preciosa combinación de colores que produce
un hermoso efecto desde lejos. Dirigió la construcción el Ingeniero de la Compañia F1:1rrocarrilera, Sr.
T. A. Coroy, según los planos del Sr. C. S. Hall
La nueva estación se levanta á un lado de la anti·
gua. en terrenos del Marquesado y cercana á la vla
de los ferrocarriles urbanos de la ciudad de Oaxaca.
Al p· esente se halla casi concluida la obra materi11I, faltsindo solamente los detalles poco importantt'o
del exterior y la colocación del 11encillo y elegante
mobiliario en el interior de las oficinas dt&gt; Express,
Pasajes, Equipaje y Salón de e11pera.
La bodt&gt;ga ó estación de car~a quedará á un lado
Vista del lado del camino real.
de la de pasajeros qu~ acabamos de describir.

EL MUNDO

Al cumplir diez y seis años Eugenia Martln salió
•de su aldea de Bretaña para trasladarse á Pari~ á. una
casa donde una hermana de eu padre, la vieja Maria,
eEtaba sirviendo desde hacia mb de doce años.
Obligada por su edad al descanso, deseaba que su
.sobrina le sucediera en el puesto que había venido
•d~sempeñando, y para conseguirlo había hecho de
ella á la Señora Heurtaut, su ama. las más calurosas
recomendaciones aunque casi no la conocía

¡
r

Tan p-onto como Eugenia recibió la carta en que
su tia la llamaba, se emba1 có dócilmente y con el co•
-razón conmovido, llevando todo su eq 11ipaje en un
,cesto del que no se quiso desprender en todo el camino, y mientras duró el viaje le parecia est11r soñando
y le zumbaban en la cabeza torbellinos de ideas com]&gt;llcadas con el ruido del ferrocarril.
Algo como un estupor indefinido se pintaba en sus
-ojos grises, ll11nos todavía con los recuerdos d11 cuanto acababa de dej11r, y vibraban aún en sus oídos las
campanas de la aldea que tocaban el Angelus en los
momentos en que po: la última vez pasó frente á. la
parroquia.
La última cara amiga de que conservaba memoria,
·era la del chiquillo que le trajo en su carreta hasta la
estación y le dijo al despedir11e:
-¡Despabilate, Eugenia,y procura hacer fortuna en
itu Par1s!
Ahora en torno suyo no babia mAs que gentes desconocidas y se Eentia muy sola e:1 medio de tantas ¡?entes. Derrepente oyó decir: "Paris" y descendió desva•
necida entre la multitud atareada, que la empujaba
de aqui para allá sin cuidarse de ella en lo más mínimo.
Al fin oyó que lallamaban por su nombre yvió venir
á una viejecita amarilla y seca, rt-luciente como un
objeto nuevo que le dió repetidos besos en ambas mejillas; y entonces muda y conmovida, se dejó ~onducir
á un t?."a.nvla que lleno de viajeros, estaba á punto de
partir.
Por el camino, su tia le hablaba mucho, pero atur•
dlda por "ll ruido de las calles, ella no oyó más que
"la Señora. la estaba esperando" y por ePto sentía un
secreto temor de n.; ser del agrado de "la SPñora."
Su angustia se acentuó al penetrar en la Isla de S.
Luis tan tranquila por las tardes. Ni un carruaje re•
-corría la extAnsa calle alargada por la perspectiva del
'l'io y de los puentes; grupos de chiquillos jugaban en
las aceras ó se persegutan gritando, y el ca111panario
&lt;le la iglesia alzaba su flecha dorada entre la bruma
sonrosada del crepúsculo.

Al dar vuelta á una esquina, la tia dijo:
-Esta es nuestra casa, ya verás qué tranquila.
La casa era antigua; de aspecto solemne y f,io como
convento de provincia. En cada piso, cortinas blancas
cubrían con el mismo cuidado !ad dobles vidrieras de
las altas ventanas, evitando que la curio,idad exte•
rior penetrara á. los departame,,tos, y se vela al lado
de las rejas de hierro forjado, figuras esculpidas en
los marcos de piedra, tristes, grises y melancólic, s.

Con emoción religiosa temblaba Eugenia, cuando en pos de.
su tia subió por la an•
cha escal0l'a, y el pen!'amiento e11tonces de
la "aeñora," lAatravesó
como un puñal el corazón.
Precedida por Maria. entró á un departamento del segundo
piso y llegó por fin al
gran aposento en donde la señora Heurnut
la aguardaba sentada
en un sillón. Era esta
una mujer de cincuenta años, alta y descarnada con ojos incoloros y boc11, desdeñosa,
que vestfa traje muy
amplio y se cubría con
una toca de punto de
Chantilly.
Cerró el libro q 110
habia estado leyendo
y se puso á. observar
á. Eugenia. La cofia
blanca bretona ds la
joven, le pareció de
un efecto deplorable
y dijo con voz doliente:
-¡Qué tocado tan
feol Pero usted trar11ce
dulce, hija mia,y aqui
será necesario serlo y
sobre todo no hacer
ruido nunca porque yo
sufro mucho de los

nervios. Será usted obediente ¿no es asii' Maria estará aqut unos ocho dlas todavía para poner á. usted al
corrier.te del servicio.
Como la voz con que fué dicho esto no era re-puhrlva, Eugenia se tranq~ilizó y aún se at:-evió á dirigir
los ojos A. 11u ama y vio quP ésta al hablar, mostraba
unos dientes muy largos y muy amarillos.
La tía la condujo ~ la cocina, que le pareció J?equ~ñisima en comparación de las de la aldea El a1.re.humedo del patio entraba por la ventana y un ultimo
rayo del sol llameaba sobre el cobre d~ las cac1rol11s.
-Aquí, hijita, si eres razonable, vas á. ser fehz, yo
te lo digo. La señora es buena pero muy cuidadosa
de sus intereses, el señor no se mete en naaa, y con
tal de que la comida esté lista á. su hora. ya no pide
más. Puedes hacer honradamente aqui tus pequeñas
economías para el dote cuando te quieras casar. El
señor y la señora tienen bienes y nada más que un
hijo, el señorito León, muy simpático y muy afectuoso,
que me quiere porque lo conocí desde pequeñito. Ahoro t:ene sus quince años, está en el Liceo v vieneaqui
cada. quince dfaij, Cuando salga pasará á San Ciro á
terminar sus estudios.
En ocho días Eugenia se puso al corriente del servicio y Maria sefué. La aldeana se acostumbraba pronto á poco á esta nueva vida y la atmósfera de la calle
se hacia mAs soportable para 11u pecho. Gran trabajo
cc.stó h:icerle abandouar la cofia bretona que desagradaba á ~u ama, y la primera vez que se vió sin ella, se
ruborizó como si estuviera desnuda. Con el tiempo
acabó por acostumbrarse también.
E l PPgundo domingo que siguió á su entrada en la
casa, hacia las diez de lamañana,el repiqueteo prolon~ado de la campanilla eléctrica, alborotó toda la casa.
Edpantada por este escándalo, Eugenia corrió á la
puerta y se quedó inmóvil ante un colegial que la veía
con ojos asombrados.
-¿Y mamA? le pre~untó.
Y pasó junto á ella como un huracán, despertando
todos los t&lt;cos dormidos en las paredes y sacudiendo
ruidosameate todas las puertas en el arranque de su
alegría
DeRde la cocina, Eugenia ola su voz que vibraba
con armonías de campana y ri~a de cascabeles. Cuando puso la mesa y ya reunida toda la familia, oyó que
la señora Heurtaut impotent11t ante este desbordamiento de juventua, decia con acento quejumbroso:
-Este muchacho no me tiene compasión. Ay! mis
pobres Lervios!
F.I señor Heurtaut escuchaba á su hijo sonriendo, y
habiendo éste preguntado quién era la que estaba
sirviendo la mesa, le contestó:
-Es !'obrina de nuestra vieja Mariti.
Eugenia !'intió que el joven la examinaba con ojos
audaces y perdió la cabeza. Un rubor súbito le tiñó
hasta la frente; en su turbación dejó caer las cucharas que llevaba en la mano y salió precipitadamente
llena de angustia y desesperación como si le hubiera
ocurrido una desgracia muy grande.
Desde e11e instante ya. no se atrevió á ver á. León
sino á. hurtadilla~. pues se sentía incapaz de soportar
s:n emoción la claridad de aquellos ojazos pol!ados

�310

sobre los suyos. Pero algo de esta luz, un rayo ténue
le babia penetrado incendiándole para siempre el co•
razón y ile consagró á admirar y á amar á su joven
amo con una especie de ardor devoto, subyugada por
su desenvoltura y su el~gancia de pollo presuntuoso
y considerándolo como de una materia superior á la
suya. Jt:ra la primera vez que veía á un muchacho de
tan arrogante figura, de ojos burlesco~, manos blan•
cas y tez cuidad11, y hasta el más leve gesto que hacia,
le quedaba á ella como un recuerdo imborrable.
Pensaba en Leóu á toda hora. inocentemente, con
fervor, en un misterio profundo que nunca debla ser
penetrado, y este germen de amor, B" desarrolló en su
humilde pureza. de flor silvestre nacida á. la sombra y
que ninguna mariposa debla libar.
Corrió el tiempo. Pasados cuatro años, León salió
del Liceo,entróá SanCiro y se convirtió en un militar
desarrollado que llevaba el uniforme con gallardla.
SPguia viniendo los domine:0&lt;1, pero sus visitas eran
más cort..s cada vez y Eugenia se entristecía de ver•
lo serio y melancólico, pues recordaba los arrebatos·
de alPgrla que antes le eran comunes y sus carcajadas que llenaban la casa de alegria. mientras que
ahora tenia un modo de em;tir la voz que revelaba
lasitud y fastidio.
Siempre cuidadoso de su persona, seguía fascinan•
do á. la criada que con precaucióu religiooa, procura•
ba apartarse de él, lo que á León nada le importaba,
pues tenia para ella no más que la con~ideración indulgente que inspiran los obJetos usudes de la casa.
Al llegar ó al irse decía con indiferencia: "Buenos
días, Eugenia, ó adios Eugenia" sin pensar que estas
palabras calan como maná de amor en un corazón ardiente y lo exaltaban didponiéndolo á todas las abnegaciones y á to&lt;1os lo@ sacrificios
Cuando por las uoches cooversal-an los amos, estando de sobremesa, Eugenia ola á la se:í.ora lame:itarse
con voz quejumbrosa de las faltas de León, de sus
deslices con ciertas cría turas del barrio latino y ele
sus orglas en los restaurants nocturnos.
-Vamos, Clarisa, le decla el señor Heurtaut, tú
exageras; todo lo tomas por el ladotrágico ...... Es preci~o ger tolerante ... Este mozuelo tiene veinte años ...
ya asentará la cabeza
Y Eugenia, á. quien la voz incisiva de "la señora"
le desgarraba el alma, se sentia bruscamente reanimada y la tranquilidad renacía en alla al oír el tono
bonachón y conciliador del anciano que, en su opi•
nióo, era un gran hombre. Además. en el fondo de su
alma obscura, admiraba ella demasiado á León, para
que pudieran parecerle viturableR sus acciones. cualesquiera que fuesen, y para no creer ,:¡_ue todo le estu viera permitido.
Por las noches, bajo el techo de su cuartucho, se
entregaba libremente á pensar en León con ingéoua
ternura, dt&gt;Sbhogaba sin reserva su corazón y dejaba
que se debbordara su peligroso secreto en tanto que
la noche arrullaba la c~sa con su a tercio pelarlo silendn P:uu•llnrlOPA por el roducitlo camarín, E11gAni:l
re[J¡,xio11 b1 cnmu una, b;rca la ú u11 ,1 ila,a )!,1chas

EL MUNDO

v.eces lmag;n11ba que él, la estaba escuchando y como no
tenla sér alguno á. quién con•
fiarle las alegrlas 6 las amarguras de su vida, poniase á
contarle en dulce conversa·
ción interior, toda clase de
pequeñeces; le hablaba de su
palis en el que pensaba sin
CP.sar; de sus pa.:!res á quienes
tac. poco ha bia conocido; de •
las miserias de sn infancia y
de las mil espinas de su existencia diaria. Cuando sufriaalgún grave diPgusto, le suplicaba, Imploraba su gracia cayendo á sus pi.is como la esclava cae á los de su señor ó el
crAvente á. los de su Dios.
Sobre una repisa engalal'lada con un encaje de papel y
dos ramas benditas de boj, Eu
genia habla puesto una imagen de yeso de la Santa Virgen,
y encima, fija con dos clavos,
una vieja y amarllleuta fotografla que representaba un
grupo de cnlegia!As de pié en
· un jardln. Eutre elloR se veia
á Lt'ón. de quince años, uni .
formando tal como ella lo vió
por vez primera Encontró este
retrato caído detrás de algún
mueble que removió para limpiarlo, y entonces lo recogió
como un tesoro: único latrocinio que ella se permitió cometer en aquella casa y qut, la
ful'rza. desuamor excusaba.
Todas las noches, al meter•
se ea su frío y duro camastro,
á la luz vacilante y débil de la
lamparilla que humeaba y l'Dvenenaba. el aire con su hedor á. petróleo, contemplaba
largo rato con piadoso recogiimie .to, más el retrato que la
imagen y luego se dormla lloran&lt;10 y rogando á la Virgen
por el joven para que le protegiese.
Gran dicha fué para ella
la propuesta de M. Heuraut,
quien para entretener sus
ocios, ofrecióle enseñarla á
leer. Mucho tiempo hacia que
ella so avergonzaba de su ignorancia y el pensar que instrnvé11dM11 podía agn,dar á
L"ÓII la hi;r,I) v,•ncrr ~in prna

D omingo 16 de Octubre de 189l:s.

Domingo 16 de Octubrede 1898.
las dificultades de las primeras lecciones. Pronto fué
para ella una ·costumbre levantarJos manteles y asear
su vajilla apresuradamente después de la comida, para irstl á sentar de lado "del Señor" y ponerse empei1osamente descifrar las palabraP que Heurtaut le
señalaba con la punta de la uña perfectamente pulida.
y recortada. M entras, "la Senor11 11 inmóvil y tiesa en
su sillón escuchab!l. un poco y lul'go se adormecla
arrulladi por el lento murmurio de las voces. ~plieó•
se con ardor á. la· escritura y pronto pudo enviar con
sencilla vanidad que no ocultaba, cartas pasablemente es •ritas pa• a maese Nigoullet, para la tia Maria,
para un tlo •iue habitaba del lado de Treguler y para.
l'I Señor Cura que le habla dado allá su primera comunión.
.
•
Suij amos estaban contenti. irnos con e 11a, aprecia•
ban su buPDa v ,Juntad para servirlos y hasta la.
st&gt;ñora. ll0 obttante_ su poca locuacidad, se extendla á decir:
- Es una buPnP. muchacha, económica, prudente y
naturalmente adicta.
Era justo porque EugPnia cu.idaba de sus intereses
como si fueran propios, dt-fend1éndolos contra las rapiña&amp; de los proveedores áfin de que aumentaran los
ahorros que al cabo hablan de ser para Leóo.
Sucedla frecu11oteme11te que la anciana stñora se
fastidiaba de estar sola y entonces la llamaba para
que con su lab&lt; r de costura, fuese á hacerle compañía cc.nversando entre tanto dulce y confiadamente
en ia ~erena paz de la casita.
La Heurtaut, llevada por su enfermedad de espi•
ritu á atormenta'r se innecesariamente á propósito de
todo, la decía:
.
-Hija mla, ei nsted quisiera separarse de nosotros,
1\reo que tendría yo gran trab11jo,Para poder reemplazarla.
Y seguidamente ponlase á bac!'rle á. EugPnia insidiosas pregutas que ésta ernuchaba sorprendida, pa•
ra saber si por casualidarl no pens11 ba todavía en casarse ó si algún obrero dti la vecindad le hacia la.
corte.
Eugenia. bastante confusa le aseguraba que ni una.
ni otra cosa sucedían, y que ella no quería separarse
por nada: y no osaba co1Jfia11e que eJ lechero lamolestaba bastante con su manera de verla, guiñando
los ojo~ y de hablarla aproxim~ndose demasiado, co•
sas en que p6rsistia desde bacía algún tiemp.&gt;.
.l!:ra este lechero un mocetón Fólido y de aires vigo•
rosos, de abiPrta y jovial fisonom1a, siempre sonríen•
te, á quien ella encontraba cada vez que iba á buscar
la leche á. la hora de la ordeña.
Para ella era un gran placer ir al establo donde
todos aquellos olores propios del Fitio le despertaban
recuerdos de su país; gustábale aspirar aquellas rúst:cas y desapacibles emanaciones y acariciará. las vacas que volvlan hacia ella sus grandes ojos asombrados y le lamían las manos con su ltrngua áspera y húmeda.
Detrás de ella llegaba el mocetón Guillermo, con
la blusa azul entreabierta, dejando ver un pecho be-

•

1

liudo y dos brazos musculosos que aallan de las mangas arremangadas y llevando un escabel bajito y un
gran bocal de hoja de lata que hacia sonar estrepitosamente. Con su voz gruesa y alegre saludábala con
un: "He aquí á la gri8; he aqui á. la Normanua!"
Empujada por el mocetón. levantábase la vaca lentan1ente du su cama de ~rosera paja y presentaba sus
tetas henchidas. Eugema se aprox11naba con su jarra
para coirer la leche más caliente y acord•ndose delas
costumbres de su niñez. seguta con cuidado la maolobr&amp; hábil y ligera del ord~ñador, mientras la leche
cala rápidamente, salpicando de gotitas blancas las
paredes del bocal y lleoá.odolo de fma espuma nevada.
Animado por su atención, Guillermo se habituó á
darle conversación y de ella resultó que él nabla vivido largo tiempo "º Bretaña dnnde aún tenia parientes. Eugenia se familiarizó mb cc.n esta circunstancia y al fin ambos hablaron de su pais. de sus fami•
!ias y ae las cosechas, según se presentaban.
Guillermo decla frecuentemente:
-¡Oh. yo quiero volverá nuestra tierra; volve1é un
día ú otro .... alquilaré una queBtirla y &amp;eré el duefio
en mi casa.
Y entonces veía á la joven con una sonrisa entre
maliciosa y tierna que parecla traicionar misteriosos
propósitos.
Ella sus?iraba i;in responder, con un aire resignado,
en tanto que su pensamiento enternecido se iba allá
al lejano rincón donde creció y donde tuvo sus primeros ensueños, en la campiña semi-salvaje
barrida por el lejano soplo de la mar.
Esta camaradería se estrechaba cada
d!amásyGuillermo se animaba, sus njos
brilla':&gt;an cuando veia las mPjillas frescas
y sonrosadas de Eugenia. su alto seno y RU
talle esbeito y bien r, doodeado. Entonces
le hablaba con más intimidad, contábale
sonriendo cuentecillos y declale bromas
que la desconcertaban á. veces , pero est!)
era una manera con que él quería man1•
festarle que la encontraba agradable, que
la deseaba y que era su amigo sincero.
Un dia que ella estaba de pié tras de
él en espera de que ordeñara una gorda
vaca blanca que masticaba perezMamen •
te un rP.sOO de su heno fre~co y oloroRO, él
se volvió bruscamente con resulucióo y
atacó la cuestión un poco conmovido:
-Pues bien. el tiempo se me hace muy
pesado . .. ¿Sabe uoted, Eugenia .........?
me marcho á la tierra ........... .
Unicame~te que ... : .. es necesario que
meacompane una muJer .... una muchacha honrada que me quiera ...... tengo
alg,unas economías .... yo tr~bajaré mu•
cho y .. . , .. podríamos ser felices ........ .
¿Verdad1 ....... .
El se calló, asustado por lo que había
dicho y esperó con las manos tembloroeas y ordeñando aprisa, aprisa ..... .
Eugenia no contestaba nada, instinti•
vamente inquieta, pero sin comprender
lo que él babia querid'&gt; dl'cirle.
Por fin él ee resolvió á preguntar tar•
tamudeando:
-En fin ...... ¿esto es hecho? ........ , .
he aqui mi mano .. . .. .
Eugenia consternada, aturdida por la
sorpresa y conmovida por la sioceridaJ
del afecto que revelaba la voz do! pobre
mocetón, se puso á. balbutir excusas:
-Usted es muy honrado, y yo agra•
dezco ........ pero, ...... pero ...... ,. no
puedo, no puPdol
El insistió sorprendido y descontento:
-Pero, ¿por qué?
Las ideas se confnndian en la mente de
Eugenia y no sabia que responder, por•
que tampoco quería e tenderlo, al contra•
río, le apenaba el pesar que iba á causar•
le. Por fin, encontró una frase:
-Es por la señora ......por ella solamente ...... me apena dejarla ..... .
Y buscaba una salida, sus ojos espanta•
dos giraban y velan á lo lejos la calle; de
pronto tomó su partido, dejó á. Guillermo
asombrado y partió lanzándose casi á la carrera sin
volver los OJOS,
El dla siguiente, fué domingo, y Eugenia, a-1 re•
gresar del temple, encontró á la señoraHeurtaut con
semblante grave y contrariado.
-Hija mía, sea usted franca, le dijo la vieja dama;
acaba de verme un joven que desea casarse con usted y quiere saber si usted consiente. Yo no tengo
nada que objetar; usted es U ,re
¿Quiére usted dejarnosl .l!:n fin, cuáles son sus intenciones?
Eugenia l'scoodió la cara entre sus manos y una
tempest~&lt;1 de sollozos se escapó de su pecho; entre
sus gemidos murmuraba: 1Diós mio, oh! IJ.os mlol como si la m~vor dePgracia la hubiese herido.
La señora, cuyos nervios se crispaban con aquel
llanto, preguntó impacientada:
-Por fin ¿quiere Udted casarse ó no?
Eugenia sacudió eoérgicam1&gt;nte la cabeza, con desesperada nt'gación. y la señora. tranquilizada, la despidió con una fria caricia, quedando singularmente
fastidiad .. y sorprendida de aquella rrlsis.
Eugenia, una vez en su cuarto, lloró sin consuelo
durante aquella noche y abrió su corazón ante el retrato y la Virgen, confiándoles su inmenso amor con
frasus cortadas é incoheren~eP.
-¡Dios mio, cuánte lo adoro!. ... jamás podría vivir
al l"do de otro ......... me siento suya para siempre,
aunque él no me quiera, le pertenezco como un perro ftel.., .sin esperar nada y siempre lo amaré!. ...
No rit1seo más que verlo dichoso .... no sentiré odio
Pi e•• 4ue ama otr:t, al cnntr1trio. la querré y la qut'rré
bien puesto que él la quiere .. ,.

EL MUNDO
En la siguiente primavera la señora cuyo estado
nervioso no mejoraba, hizo á su hijo tales escenas,
que éste desertó de la casa durante un mes; pero ta·
les serian las plegarias de Eugenia, que León reapa•
reció con una sonrisa menos obligada que a u tes
Las relaciones de hijo y madre continuaron dificlles, y sus entrevistas tlran penosas La auciaoa, implacable y fria, sentía hervir las amarguras de madre despojada y vislumbraba tras de su hijo á la otra
á. esa que arranca á !os hijos del regazo materno.
Pero la benevo-1.en-eia tran-quila de H111utaut que
fingía no penetrarse del hielo de la atmó~fera ayudaba á. que 1,e mantuviera la situación
Hubo una tregua cuando al salir de San Ciro con
sus galones de Subtenitmte. vino León á anunciar
que iba de guarnición al Mediodía, La tarde que partió oyó Eugenia que la Sllñora dijo sus¡.,irando, a su
marido.
- Y á pesar de todo i;e la lleva.
El anciano hizo un gesto como diciendo. "¿Y qué
quieres? Nada podemod hacer para evitarlo
Eugenia, sangrándole el corazón pensaba en esa
mujer que iba con él á partir su ,ida, á vivirá la
luz de sus ojos. ¡Hacia bien! ¿Quién podía abandonarlo?
Pero desde entonces 11lgo negro la envolvió y em•
pezó á entristecerse de tal modo que tenla siempre el
aspecto embohado de las gtlntes que tienen su cere
bro vacío.

En tres año e León no apareció má~ que dos veces por
la casa y cuando Eugenia lo volvió á ver palpitó con
emoción celeste Durante los primeros dlas vivió lapobre en una atmósfera quimérica. flotando con el vértigo de la felicidad y ni siquiera '1ormla por las noches
para tener más tiempo de pensar en él.
Tanta amargura habla derramado en sus lágrimas,
tanto habla imrlorado al dispensador de todos los
bienes, que su misericordia descendía al fiu sobre ella
y la dicha llegaba de improviso y en in&lt;)sperada forma.
Leon habla vuelto á vivir á. su casa. A las nueve le
llevaba el de3ayuno, y los objetos de que para ello se
servia le parecian como sagrados. La vista de la taza
en que él posaba sus labios para beber la penetraba
de una emoción dulce y la conservaba sintiendo esa
emoción todo el dla.
Cuanto podía retardaba, para contemplará Leon
furtivameute, las pequeñás labores de arreglar su
cual"to, abrir la ventana y prepararle el agua para sus
abluciones, pero le causaba siempre admiración la
perpetua melancolia de las miradas de su amado No
es feliz, se decía, y rogaba á la Virgen todas las noches y todas las mañanas que lo bendijera yse digna•
ra enviarle todas las venturas del mundo
Eugenia acabó por Pospechar que esas tristezas le
veBian del empeño que tenia la señora en casarlo
con una mujer del agrado de ella, pues la lucha entre madreé hijo continuaba sorda con gran dolor
para el señor Heurtaut á quien su mujer exhortaba
para que interpusiera en el caso su autoridad paterna.
Uoa mañana, en los momentos en que Eugenia iba

31l
á salir Jel aposento de León despuéa de servirle el
desayuno, éste 1a detuvo con una frase:
-Prepáreme usted la mll.leta, Eugenia, porque roa•
ñana me voy.
Ella no articuló una palabra, pero se quedó petrificada, mirando A Lt-ón como un condenado á muerte
ve al verdugo qm, le va á cortar la cabeza,
León la examinaha maquinalmente y de pronto
pensó ante esta dócil, impt1netra ble y dulce figura de
criada, en lo monótona qu" sPria aquella existencia
humilde qRe tenla, sin embargo, dfilech-0 á un r-ayo
de felicidad.
Otras eran amadas, deseadas, solicitadas, en tanto
que la infeliz no tenla n»da, doblegada bajo el poder
caprichoso de una ama que pad.. cia crisis nerviosas.
Apiadado y curiodo, dijo pues en voz alta quedando pendiente de la resi:,uesta.
-¿Y se fastidia usted mucho aqul, Eugenia? No
tiene nada de divertido vivir en esta casa.
Ella tembló al otr aquel acento -bondadoso y respondió con voz balbucit'nte
-No, señor Ltón, yo no me fastidio nunca
Iba á agregar: porque lo adoro á usted y pensando
en usted soy feliz, pero calló y bajó los ojos sintiéndose débil bajo el pese de aquel instante dt1 dichas.
Siguiendo t,1 impulso dti piedad que le movió á dirigirle la palabra, Leó11 sacó de su portamonedas una
pieza de oro y la dió á la joven dicióodole:
--Para que se compre usted un vestido.
·
Eugenia conser,ó después un recuerdo
imborrable de este momento en que por
primna y última vez León le manifestó
sus simpatlas.
Algunos meses después y á la hora en
que los señores Reutaurt ePtaban de sobremesa recibieron un telegrama que el
padre de León abrió temblando &lt;·on el
presentimiento de una mala noticia. Apenas hubo recorrido la primera linea dijo
con angustia:
- Está enfe~mo, muy grave, quiere vermt'I y que parta yo en seguida.
La mad~e lanzó un grito y cayó desva•
necida. Eugenia se arroJÓ d0bre su amo
en u.n arrebato de desesperación, le tomó
el telegrama y lo leyó pá ida y abriendo
desmesuradamente los ojos.
-Mi maleta, mi maleta pronto, dijo el
anciano; y sin agregar una palabra, doblPgado por la eu.ocióo salió de su casa y
tomó 61 primer tren en la próxima estación.
En tres dlab no se recibió noticia algu•
na. La señora Heurtaut martirizada por la
inquietud estaba en cama, con fiebre, y
muda y sombda parecia no pensar sio·o
en cos11s IÜgubres. Eugenia pasaba los
dlas y las noches como en el horror de
una pesadilla,hasta que una vez, se sintió
atraida por secreto impulso y corrió á la
iglesia. A!lí de rodillas, oró con las lágrimas en los ojos. y cuando terminó su plegaria se puso de pié, frente al Cristo, fijando en él ms óÍOB que parl'clan dos agujeros sombríos abiertosdelante de un horizonte negro.
¡Veinte y seis años de miseria, de servidumbre, de dolor, venían á presentarse
ante el altar aguardando dela Divina justicia una ráfaga de compasión!
Cuand.&gt; volvió á. su casa se admiró de
encontrar toda11 las puertas abiertas. Entró corriendo entre muchst gente entristeeida y llegó como loca junto al lecho en
que la señora se retorcla en convulsivos
mortales. En un instante lo comprendió
todo y cayó como herida deun rayo dando
un grito desg8l'rador.
Cuando volvió en sí quedó asombrada
de que no se le hubiera reventado el corazón: sentía el estupor del vértigo y la cabeza hueca y adolorida ·
-Vamos, Eugenia, le dijo la portera que
estaha_ conmovida como si su propio hijo
se hubiera muerto, vaya usted á su cuarto
á. descansar un rato, yo cuidaré á la señora.
Dócil y sin iuerzas obedeció Eugenia, pero cuando
abrió la pue, ta de su cuarto sintió como si hubiera levantado la losa. de una tum_ba y volviendo á. bajar la
escalera escapo ~ la calle sm saber donde iria semejante á las fieras heridas que corren locas hast¡la obscura peña en que se dejaran caer para morir.
La isla dormla solitaria y silenciosa. Eug.-nia siguió
á lo largo del parapeto del rlo y la dulzura de la noche esparcida en torno suyo, la envolvió en una caricia dulce, y entonces el pensamiento volvió á su cráneo a· tes vacio.
León habla muerto! Por la primera vez, Eugenia se
formó U!}a idea exacta y profunda de esta Aspaotosa
d.esgrac1a y se represento su cuerpo rígido, sus ojos
sm luz, su boca que ya no hablarla nunca más.
Y siguió caminando, con la vista clavada en la corriente_del rio y diciendo: León, _León, con trabajo,
como s1 le pesara la lengua. La brisaarieciando bor•
daba la superficie de las aguas con pequeñas ~ndulaciones orladas de claridad, entre las cuales surgía
al~o como ~na cara transparente, cuyas pupila~ de
miradas l~Janas, pareclan expre_sarunreprocbe. Luego apareció otra cara y otra y cien y mil que emer•
glan primero y flotaban después como floreb desho•
jadas ....
Entonces en un arrebato, Eugenia trepó rápidamente la escala del muelle para arrojarse al río pero
un grito·vibró á su espalda. rumor de carreras~ ovó
en _el muelle y dos manos robustas se apoderaron de
la Joven.
~ran los gendarmes. y en presenciH. de ellos Eugeuia vol vio de su a ucinacióo y explicó que'como

�Domingo 16 de Octubre de 1898

EL MUNDO

312

se le babia hecho tarde para volver á su casa, por
e PO habla venido corriendo.
Los gendarmes la acompañaron hasta la puerta de
su casa.
La señora H!'urtaut y Eugenia esperaban el regreso del amo, anunciado con anticipación. La señora
instalada eu su gran aillón; Eu~enia poniendo en una
mi&gt;síta la comida del viajero. Ni unaniotra hablaban
abrumadas por los recuerdos, llenas de la ansiedad
de oir de boca del anciano los detalles de aquella
del&lt;gr11cía.
Al fin 1&lt;ntró el señrir Heurtaut, muy envejecido,
con los pasos lentos y el cuerpo pesado. trayendo en
brazos un bulto que puso en manos de Eugenia Esta lo contempló con ojl)s fascinados: era un niñito rubio, de facciones ddicadas y de boca pequeña y
riente.

El señor murmuró temeroso, mirando á su mujer
con ojos de plegaria y señalándole al angelito de
Dios.
-Es el hijito de nuestro León. Lo vamos á recojer ¿verdad?
Profundamente conmovida la señora iba á abrirle
los brazos, pero contenida por un súbito pensamiento
de rencor y de ira gritó:
-¿Y la madre?
-Murió hace seis meses, dijo el señor.
Entonces la anciana tomó al niño lo contempló ávidam.,nte y con voz sorda, salida de lo profundo de las
entrañas, exclamó:
-1Qué lindo! 1Cuánto se le parece!
Y volviéndose á Eugenia se lo entregó diciéndole:
-ysted, Eugenia. usted es la que nos lo va á cuí•

EL MUNDO

Domingo 16 de Octubre de 1898

dar, porque no nos d~jará usted nunca ¿no es asi?
Usteá nos cerrará los OJOS ..•. usted ....
No pudo continuar; se cubrió la cara con las manos
y rompió á sollozar sin consuelo.
Eugenia se apoderó del niño con tran¡¡portes de
fiera. Un delirio de alegria le inundó ~l cuerpo, oleadas frias primero y ardientes en segmda penetraron
en sus médulas; toda la dicha humana que nunca se
babia atrevido á soñar, le vino, real y verdadera de
improviso. Tenia un niño ...... un niño de él ..... . -ylo víó en éxtasis, con toda su alma, y hasta se permitió el supremo placer de besarlo.
Ya se sentla fuerte, más fuerte que nunca, protegida contra todos los infortunios de la tierra.
EoGY.

PAGINAS DE LA MODA
{
1

¡Ya el Ocídente puebla
de sangrientos manchoneR
del sol la mortecina claridad;
y-dragones que aborta la tinieblavan surgiendo del norte nubarrones
cárdenos, que presagian tempestad!. .....
1Luzl...... ¡máR luz! ...... -¡imposiblel Ha expirado la tBrde,
y el valle, el monte, y el espacio azul
se van llenanao de nPgrura horrible ....
¡ay, como tienes, mi dolor cobarde,
horror á las tinieblas! .... ¡Luz!. ... más luz!. ..•

OFRENDA.
A LA CONDESITA DE CASA ROMERO.

Condesita de dulcP-s miradas:
Me han contado tu historia las hadas
Que estáticas velan tu azul cama!ln.
Ell&amp;s dicen que finges dormida
Una virgen de luz circüida,
Ellas dicen que finges despierta
Una blanca madona, cubierta
Con el i:nanto de algún q 11erubin.

JOSÉ BECERRA,

HIMNO DE AMOR AINES.

Indiscretas! También me han contado
Que á la hora de hacerte el tocado
Tu dama,-esa rubia de talle gentilLlega un silfo de aspecto arrogante,
Y animoso, y coqueto, y triunfante,
De tus ojos al claro destello,
Se entretiene en col¡rar de tu cuello
Las alhajas del príncipe Abril.·

Por fin llegaste! Te di una cita
ha muchos años, en los albores
de mi existencia llena de cuita,
y te aguardaban, mi vírgencita,
¡todos mis sueños y !!!ÍS amores!
Por fin llegaste! yo no sabia
que te acercabas gentil y ufana,
más me lo dijo la musa mía
por que mi numen te presentía
como á una novia, como á una hermana,

Y que luego, al prenderte al corpiño
Las camelias de pálido armifío
Que á un gnomo robara galante doncel,
A la vez que la riente fontana,
Su aderezo de perlas desgrana
En cadencias muy suaves, muy suaves,
El espléndido coro de aves
Que aprisiona tu lindo verjel.

•*•

Cerebro triste, cerebro mio
que tiritabas lli:no de frío,
alma clavada sobre una cruz,
alma vencida por los dolores,
ya teneis auras;ya teneis flores,
ya teneis vida, ya teneis luz.
Cantan un himno mis ilusiones,
pisan estrellas de oro mis pies
y en mis ensueños y en mis canciones
y en mis delirios y en mis visiones
h"Y este nombre de fuego: Inés!
Inés, escrito miro en el cielo,
Inés, las linfas del arroyuelo
van murmurando; tu nombre es
música excelsa, divino arrullo;
Inés, suspiran con dulce orgullo
mis pensamientos: Iné,, InéS!
Mis ilusiones, las golondrinas
que antes batian en 1as ruinas
sus leves ..las de tornasol,
si en tus miradas de luz las bañas,
van al alero de tus pestañas
buscando nido, buscando sol. .....

Y en las tardes murientes de Mayo,
Que al fulgor del glorioso desmayo
Que hunde entre nubP-s de púrpura al sol,
AtravieF&amp;s la verde llanura
Donde el agua rodando murmura
Y anhelante deshojas mil flores,
Comparando sus vivos colorPs
A los tenues de occiduo arrebol.
La hemos visto-aseguran -de noche
Cuando ya ha replegado su broche
'
La pompa soberbia del mundo floral,
Desde el fondo sin luz de la ojiva
Escuchando, curiosa y altiva,
La canción de nocturna rondalla,
Que en los plectros feliz i,¡e avasalla,
Frente al viejo caatillo condal.

•**

Cómo te sigue mi pensamiento!
Oirás sin duda doquiera estés,
algo que fmge rumor del viento,
nota perdida, lánguido acento,
que suspirando tti dice: Inés!
Ah! tú no sabes los celestiales
dones que vienen contigo á mi:
has dado flores á mis eriales,
alas potentes á mis ideales
y fé á mi alma, p11es creo en ti.
Oh! no me olvides, oh no me hieras,
por quien más ames, por quien más quieras ...•
mira quemí alma ~i tu la ves
su vuelo al trono de Dios levanta
y un himno inmenso de gloria canta,
un himno inmenso q •te dice: Inés!
X. Y. Z.

•*•
Ya las hadas se van, condesita,
Pero en prenda de próx'ma cita
Me dejan un ramo y un rojo listón,
De los cuales con gusto rometo
No contarle á ninguno e secreto . ...
Entre tanto, Margot, guarda el ramo
Y,-libélula de oro que amoBeba nectar en él tu ilusión.

f

EDUARDO MELO Y ANDRADE,

México, Octubre 9 de 1898.

DE "ACUARELAS''
I.
Ya asoma en en el Oriente
festiva y temblorosa,
la nacarada luz del nuevo sol;
y al beso de la aurora sonriente
se matizan de ambar y de rosa
los celajes que el céfiro rizó.
El Orto se abrillanta,
Sélo quedan gírones
de la nocturna y recia temptistad;
¡a.y, cómo el nido se despierta y cantal
¡cómo se alegran ya los corazones
al destello del sol crepuscular!

r

La luz serena el viento ....
1qué profunda es la calma
en lo infinito del espacio azul!
¡Descansa, mi dolor: también yo siento
que penetra hasta el fondo de mi alma
el benéfico rayo de la luz.

II
Ya apresura su vuelo
la avecilla medrosa;
se entristece la tierra: ¡muere el sol!
¡cómo van desgarrándose en el cielo
los celajes de na.car, que de rosa
el beso de la aurora matizó!

LUZBEL
J ehováh feliz la concepción máP bella,
Allá en lo eterno, refractó en su mente:
Era un arcángel cuya hermosa frente
Bañaba el iris de su limpia estrella.
Un rastro de diamante era su huella,
Una aurora de oro era su ambiente,
Y era su cauda un lampo transparente,
Bordado del fulgor de la centella.
Ptiro el .lircángel mirase en si mismo;
Envanecida la criatura loca,
A su Criador atrévase insensata ....
Rásgase entonces el eterno abismo,
Y, contra el filo de candente roca,
Su orgullo estrella la beldad ingrata.
JOSÉ MARÍA RODRIGUEZ Y Col!!,

FIGURA 1.-TRAJE PARA TE.

313

�Domingo 16 de Octubre de 189b.

--=81=4=============-==============,;E~L~MU~ND~~º:.:.,=====--==-==========~º;..:º:.=miugo 16 de Octubre de 189i

.j

Fig. 2 -Traje parislt-nse de Otoño.

Hia-iene de la infancia.
(CONCLUYE)

Nosotros creemos que no ee debe tener al niño demasiado envuelto, por&lt;iue además de que las muchas
envolturas le impiden extender sus miembros con libertad, la transpiración cutánea que siempre viene
acompañada como toda st1creción de productos acres
é irritantes, (urea, ácido úrico, etc ) por la sudación

estas eubetAncias,debida á ~ue propiedadee,producen
una irritación en lo~ t?jidos, dando orígen á escoria·
ciones en las axilu, en las ingles, etc, escoriaciones
que mucho hactin llorará loe niños, pudiendo las madres evit11r estos sufrimientos á sus hijos por los cuiuadra convenientes
Debe. pues, la madre cuidar que el niño se encut1ntre en el mejor estado de aseo que le permitan sus facultades, por con~iguiente, somos de opinión que a!
niño se le bañe, fe le cambien frecuenttimPnte sus ropas, que se inspeccionen el cuello, las axllal'. las ingles y tt,das las rartes en que la piel de loe niños for·
mi\ urugap ó pliegues, á fin de evitarl"s mole~tias
que mucho los hacen sufrir, ocasionándoles el intértrigo (vulg Pscaldadura~). Para corregir estas IDl\nifi,st~cionee bueno ee que dtispuée dti bañar al niño
diariamente, y una. vez inspeccionadas la~ parteR anttis dichas, se lee aphque en ellas polvo de almidón,
de haba. de licopodio. f'tc. El baño produce en el niño
b11stante biene.tar. y hemos podido observar con cuánta avidez el niño busca el agua dtil baño, que Je produce además del bienestar, un sueño tranquilo y quizá rt1parador.
A medida que el niño crece ee deben cambiar sus
v~stidos por otros que estén en rtilación con su crecí·
miento y sus movimientos, que de día en dia se hllcen
más marcados. y que si lo condenamos á tener siemprfl ha~ta mayor edad con fil uso de los mismos, po•
driamos originarles algunos defectos en su conformación física
Alguhas madres quieren que sus hijos aunque no
tengan una edad conveoiPnte, que usen calzado; ei se
exctiptúa e! de el't11mbre, único que pueden usará titulo de abrigo, c_ualquier otro es perjudicial, porque
n~ es~ando los mños aptos para explicar la inconvelJlf'IDCIIL del calzado, puede éste ocasionarles algunos
defoctos en su aparato locomotor. Todos sabemos que
el uso de él es un preservativo único de nuestros piée
contra 1a rudeza del suelo, y que te11iendo po: objeto
preservarnos d~ las lesiones qu~ las asperezas del pitio pueden ocasionarnos á los que ttinemos que hacer
uso de estos órganos p ua caminar juzg11mos, pues,
inn11cesario é iuconveuiente el uso riel calzado propiamente hablando, y para decirlo de una vez, que
puede ser perjudicial pasa el niño, que por eu cortll'i·
ma edad para los dias de su vida en brazos de la madreó la niñera.
Michel Levy juzga mal el uso de la franela como
prenda de vestir para loe niños; se exagera el uso de
este artfcu!Q para abrigarlos, para guarncerlos contra
loe cambios atmosféricos que tienen su utilidad al
punto de vista de la calorlcidad. La franela según él,
hace á los IJiños delicados, enfermizos é indolentes.
Ac3:rrea la bUciedad por la impregnación de las emanaciones cutáneas. Douné !!ree que en loe niños no es
tan dificil ni tan peligroso como se cree despojarlos
del uso de la franela de,puée que la han llevado mucho tiempo.
El dormitorio del niño no debe ser ni dema~iado caliente ni demasiado frío; ee evitará sobre todo acostarlo en el lecho de la madrti ó de la nodriza, se le
acobtará en una cama aparte bastante bien aerel\da,
41:lDI?- temperatura de 19 á 20º. centlgradoe. Deben supr1m1rse l11s colgaduras que impiden que el aire circule libremente en su lecho. Michel Levy I\Coneeja no
ac•&gt;etumbrar á loe niños á dormir sobre los brazos ó
19:s _rodillas, porque se lee expon1.1 á tomar actitudes
v1c1oeas,
En. cuanto á los cuidados de limpieza, é3t.:&gt;e tienen
una importancia capital en la higiene del niño; de.,de
e! m omen~o en que ha ensuciado sus pañales, tia precieo cambiárselas para evitar que todo11 loe productos df? secre_ción p~oduz&lt;?an irritaciones en la piel excor_aciones, intertrigo, eritema, etc.), tiene también por
obJeto el cambio dti ropa, que la humedad no les produzca cólicos y algunas veces hipo que ea tan moles•
to para loe pequeñitos Las funciones de la pi!ll serán
manEenidaR por baños frecuentes á una temperatura
de 2;)º á 30° centlgrado~, abluciones, lociones cuya temperatura 11e irá graduando paulatinamente hasta 10º
Y 1~º centígrados, estas lociones frias serán hechas
rápidamente y seguidas de fricciones con un lienzo
s~ave. Será algunas veces necesario suprimirlas, por
eJemplo en el invierno, sobre todo si et niño ee delicado ó enfe~mizo. Como seria imprudente y peligroso
sacar al mño antes de lo&amp; quince dLs de su nacimiento á_ la callt,, ..obre todo en los tiempos fríos. es convem .. nte hacer constar el nacimiento á domlcilo en el
Estado Civil, as! como se practica en lae grandes ciudade~ de Europa. Unl\ vez habituado el niño al aire
exterior, será preciso hacerle salir, á lo menos una
vez ~odos loe días durante una. dos, tres ó más horas
segun las estaciones y las condiciones atmosféricas.
Se deberá evitar en el recién nacido CGn gran cuidado, la acción del frlo que puede lleg11r á ser el punto de partida de afecciooeR más ó menos graves ta·
les como la hicte1•:.a. esclerema de los recién nacidos
brf!11,quitis, coriza. peunomanía gastro-entiritis, oftalmias, todo de forma catarral
Muchas madres con ese amor rayano en egoiemo
qu.ieren que á eue pequeños no lee dé ni el sol ni luz'
ni aire. y encierran á la niñera con el nido ti~ la re'.
cámara casi herméticamente, y el niño que necesita
desde sus prfmeroe dias, _un aire puro, saturado de
oxigeno, respira al contra:10, un aire cargado de Jae
impurezas cun que se vician los airee confinados en
l~s habit~ciones. Todos sabemos la poderosa hifluenc1a que tienen sobre nuestro organismo los elementos
atmosféricos, luz, aire, etc., la no menos poderosa de
loe rayos solares, y cómo ee modifican nuestros tejidos al contacto de esos p_oderosoe elementos. ijo por
eso queremos que el mno permanezca á la intemperie, pero si, que con un poco de cuidado y prudencia
el recién nacido reciba ei beneficio de tales elemen!
to~, que se v~ntile la bllbitaclón p!'ocurando lascorr1PntPs de aire en el departamento debtinado para
su habitación.
Ya hemos hablado algo acerca de los cuidados que
· deben tenerett con los recién 1:1acidoe y vamos a~ora
á ocuparnos de la parte más importante que requiti•

315

EL MUNDO

modifican profunda y rápidamente la cons~itución ~e
la leche, s,,n á menudo la cauda de convull!iones, dia·
rrea ó ataques epileptiformes
La extrtima excitabilidad del sistema nervioso, la
manta puerperal, la alteración de las facultades 1nentales, un tempernmento dl'masiado linf1tico y la prediRpORición á la tisis pulmonar, la debilidadad congenital ó adqu.frida, tite, son también otras tantas causas que ijtl oponen ó contra indican la lactancia
maternal.
Por parte del niño, es imposible Po ca11os de labio
leporino, adherencia anormal del freno. de la lengua,
di visión de la bóveda palatina ó dtil velo del paladi&amp;r,
etc.
La lactancia de una nodriza, requiere, para ser
buena, algunas indicaciones indispensables qu~ nunca deben descuidar los padres de un recién nacido, Y
deberán ser muy flxigentee tanto en lo físico como en
lo moral para la adquisición de aquella.
Según Devergie, loe caractert1R que dl'be tener una
buena nodriza, son su edad df'I 25 á. i:!O años; más allá
d11 eRta edad, las buenas nodriz11s son ruas, su COn$titución debfl ~er [unte, de pecho ancho, temperamen•
to sangutneo linfático. cabello.~ negros, dentadura sa
na senos piriformes con pezones claramente marcados
sin una demasiada dilatación de las venas. Tanto come st&gt;a posible no será primípara, porqu~ m!entras
más hijos haya tenido, t~udrá más exp,menc1a respecto de loe cuidados que rflclamala pr!mera edad, se
preforirá una nodriza casada á una célibe, ofreci~ndo
ésta menos ga:antias de buena conducta y moralidad;
toca al médico de consulta dará los padres estos consejos por Jo que se relaciona con la buena salud de
eue hijos.

r

LAS HER.OIN AS.

(

RAFAELA LóPEZ AGUAYO:DE RAYÓN.

Fig S -Desha.btllé lVatteau,

t

Fig. 3.-Traje de paño.
ren todos sus órganos, todos sus aparatos, en suma,
todo su organismo, pllra conservarse siempre resistente y poder l'Oportar loR atHques de procesos patol~gicos inherentes á su edad Vamos á hablar de la ahmentación.
Entendemos por alimentación el arte de introducir
en nu~stro organismo. cuerpo.9 de naturaleza complexa
y bastante,. para reparar tas pérdidas de todos nuestros tejidos.
Y llamamos alimento tuda substancia que introduci-

da en el aparato digestivo, es c~paz de clar los elementos de reparación ií nuestros tejidos y los materiales
del calor animal. (Beclax d)
Es sobre todo en la primera infancia que la alimentación desempeña un papel importai,te.
Está hoy demostrado que la lechfl debe ser exclusivamente el primer alimento del niño y la base de eu
alimentación duraute todo el tiempo de eu primera
edad; la eetru ctura anatómica de la boca en esta época de lil. vida. hace imposible la preheosión, la masticación y la inEalivación de loe alimentos.
La pr1mera secreción láctea ó calostro es indispen sable en el recién nacido, 110 porque le purgue Rlno
porque ee un quilo dado por la madre, una emulsión
natural que no puede reemplazar ninguna otra artificial. Algunos autores quieren que transcurr11n veinticuatro ó cuarenta y ocho horas para dar al niño el
pecho; pero Michel Levy cree que no ee necesario esperu tanto tiempo. que si el estado de la mlldre lo
permite, se puede intentar dárselo de diez á doce horas después del l\lumbramiento.
La lactancia puede ser natural ó artificial.
La lactancia natural es proporcionada por la madre, por una nodriz" ó por un animal doméstico, de
ah!, cuatro variedades de lactancia: 1ª la maternal, 2"
la ministrada por una nodriza, 3° la que proporciona
un animal, 4~ la proporcionada con ayuda de un instrumento, biberón, cuchara, etc. El más usual ee el biberón.
Vamos aunque someramente á estudiar cada una
de estas formas de lactancia, siempre convencidos de
nuestra insuficiencia, la que deja innumerables vacíos que sólo vuestra indulgencia puede llenar.
Comenzaremos primeramente por la lactancia maternal.
F!sta es sin discusión alguna la única que deberla
siempre ser empleada, interesando esta conducta tanto á la madre como 1tl niño.
Por parte del niño, éste encuentra en la leche de su
madre el alimento n;áe apropiado á ·Rus necesidades
y i'UB órganos.
Hay algunas circunstancias que pueden modificar
la lactancia, y éstas pueden dependtir dti la madre ó
del niño.
El estado general de la mujer, las emociones vivas,

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Es digno de uol\ espartana el rasgo que hact1 entral' á tisa dama en el coro di, las heroínas. dfl la Independencia de México. E~tao_do _Don Igna_c10 Ra.yó~ ª!1
la Hacienda de Cóporo, (D1stnto de Z1tácuaro, M1choacán.) recibe la noticia de que. s_u hermano Don
Franci,;co habla sido hecho pns1onero en Tlalpuja hua, por el corone_! rea.lista Don Martin
Matias de Ao-nirre, qmen ofrticla perdonar18
la vida 11i o.;'n Io-nacio ab1ndonaba la causa
de loe insurge;,ed. Don Jgn ,cio sabia bien
lo que le m"ndaba el deb11r; pero lo consulta
con su anciana madre. y ésta, a.bogando su
sentimiento y dejando que las lágrimas Je
quemaran interiormente til cor_azón. le ordena diga á Ao-uirre que podla rnmolar 1\. !U
hermano; que ella h.1cla el sacrificio de él en
aras de la patria.

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Fig. 7.- Cawisa ltlarfa Teresa

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MANUELA MElDINA,

El Licenciad,, RoPains, secretuio del gran
Flg. 6.-Trate de Srita para Ga.rden Party.
M.orelos, consagra en el diario de ?pera~lo•
nesqueescribia, este recuer.ioála mtrép1da
amazona:
Auxilios á los ahogados.
"Dia 9 de Abril, (miércoles) Hoy no se ha heci10 fnego ninguno. Llegó en estedia, ¡. nuAstro campo, Doña.
Manuela Medina, india natural .~eTt1xcoco, mu¡er exLa respiración artificiRl debe ,er practicada para
traordinaria á quien la Junta d10_ ~l tltu,o de c~pita- ahogados, para los asfixiados y para los envenenados.
na porque ha h11cho varios serv1c1os á la nación Y Si al cabo de tres hoe11s de esfuerzos coLtinuos el paac:editádose por ellos, pues ha levantado una compa- ciente no recobra la vida, será inútil continuar.
ñia y se ha hallado en siete acciones de guerra. Hizo
Manual operatorio.-!º Colocar al asfixiado en un
un viaje de má~ de 100 leguas_por c~!loctir al Gendrl!-1 sitio ventilado que no esté demasiado caliente; desl\forelos, deepué~ de haberlo visto, d1¡0 que ya mor1- nudarlo y acostarlo, la. parte alta del cuerpo ligeraria con ese gusto, aunque le desp3daz.i.se una bom- mente elevada, pero la cabeza inclinada hacia atrás;
ba dA Acl\pulco."
cubrirlo con manta, con paja ó heno Sep11rar las manDoñ11 Manuela Mfldina murió en la ciudad de Runa- dlbulas, mantenerlas abiertas por medio de una
cimiento en marzo de 182-2. Se atribuvesu m •1 erte á cuchara ó de un trozo dfl madera, atraer la lengua
dos herieas de lanza que recibió en un combate y que hacia afuera con los dedos enrollados en un pañuelo
año y medio la tuvieron pootrada en el lecho del y confiarla á un ayudame.
. .
2º Mientras que los ayudllntes fr1cc1onan el cuerpo
dolor.
con alcohol ó franela seca, hay que colocarse á la caLA GElilERALA CATALÁN.
beza del asfixiado, tenieudo cuidado de desobstruir
En uno de esos puebiecitos que se esconden .e~tre y limpiar las ventanas de la nariz y la boca si hay neJa11 arrugas de las montañas del Sur, es,aba sitiado cesidad; coger los brazos cerca del codo, el dedo pulel General Catalán, que ttiula á sus órd:en~s un puña- gar hacia adelante: apovar lateralmente sobre la caja
do de valientes. Pero la rendición era 10d1spensable. toráxica por el intermedio de los brazos, y llevarlos
No era que faltase el valor: era que hacia algunos después, haciéndoles describir, lateralmente un circudias que las provisiones se hablan agotado y el desaliento habla invadido á los insurgentes algunos de los
cuales veían la capitulación como. halagüeña eApe•·
ranza. Eran los mc,mentos más crit1cos, cuando la esposa del General seguida de un grupo numeroso de
mujeres. ee presentó al cllmpamento.
-Venimos-dijo- porquti hemos hallado la manera de ser útiles á nuestra patria: no P?demoe p~lear
pero podemos servir de al1ment.~I Vemmos á 1!1or1rly dando el eje'.llplo de abnegac100 sacó del cinto UR
puñal y ee lo llevó al pe..:ho: cien hr_azos se lo ~rrancaron al mismo tiempo que un alar1do de entusiasmo
aplaudla aquel rasgo sublime.
El desaliento huyó como los fantasmas con la luz
de la mañana: las mujeres se armllron d~ machettis
y garrotes y salieron á pelear co1_1 el enemigo:
Casi todos los insurgt1nti,s murieron pero nmguno
ee rindió.
VIRTUDES Mll)OICINALBIS DEL AGUACATE,

1

.

\ . ¡/
\ • j
,A, ¡

Este fruto tan delicioso y alimenticio también ~e
medicinal. Contiene un aceite inm jorable para evitar la calda del pelo, y el j_abó~ hecho con él es exe:elente para sullvizar el cutis, siendo además el me¡or
emoliente para la gota.
.
La semilla fresca y molida, disuelve los panadizos;
y seca y pulverizada después de tostarlo, es un remedio eficaz para las diarreas.
Con el zumo de la semilla se marca la ropa de una
manera indeleble.
0

�Domtn,ro

EL MUNDO

316

lo sobre la cabeza del paciente: volverlos á llevar
al tórax, apretar y tirar así sucesiv11ment~. El movimiento completo debe ser practicado de 15 á 18 veces
por minuto. Al mismo tiempo, 1&gt;l ayudante que •ostiene la lengua deberá ejercer sobre ella tracciones alternativas, correspondientes á los movimientos impre11oe á loe brazos. (Efte procedimieIJ to indicado por Mr.
La borde, ha dado excelentes resultados) Se o:ve el
aire que entra eilbanJo y la reepir11ción se restablece
poco á poco si se han tcm..do todas las precauciones
necesal'ias.

16

de Octubre de 1898

FIG. 6-TRAJE DE SEÑORITA PARA GARDEN PARTY

Es de gasa blanca y azul con un gra!l plissé en la
falda, limitado por un bordado azul pálido y blanco.
El cuerpo 011 todo phssé con un gran yoke bordado, y
graciosas espaldetas.
FIGS 7, 8 y 9
Dos elegantes c11misas y un deshabillé Damos bajo estos uúmeros tres graciosos modelos oe casa de
última novedad. La camisa Maria Teresa, es de noche en nansouk blanco; el deshabillé hácese en batisti ó en surah , la camiea segunaa que también 11s
de noche en pe~cal blanco, guarnl'cido de bertha orlado de u'na veneciana y un eutredós.

. ...._,,...._.

CRNSERVA DE DURAZNO.

TOMO II

:MEXICO, OCTUBRE 2~ ~E 1898

•

NUMBBO l'f

FJG. 10-EOM"!IRERO RODA.

Todo hecho de raso y plumas La falda ó calota PB•
tá formada con el raso, y de él surgiendo las aos alas
y un pen11cbo, de muy buen guRto. El raso forma á
la izquierda un moño muy hermoso.

Se pone al fuego un cazo con a¡rna á la que se le
añade una cucharada de ceniza; luego que esté hirvit&gt;ndo se ponen en 1&gt;lla los duraznos y cuando se les
empiece á levantar el pelll•jito se sacan uno á otro, se
restrt&gt;gan con una servilleta hasta que queden bien
mondados, y se echan después en agua tibia. En se·
guida se hace un al mi bar cllmficado y dt&gt; medio punto en el cual se echan los duraznos para que hiervan
por e~pacio de media hora; pa8ada é,ta, se apartan
del fuego, y se guardan en un trasto de barro
Esta operación se repite por cinco días consecutivos para que la fruta quede bien conservada; el último día, despu~s que hay~n hervido. rn le añade azúcar al almibar, se pua éHe por una servilleta húm11da, se vuelve A ponrr al fut&gt;go hafta que t&gt;sté de pun•
to, y en seguida se vierte ~obre los duraznos.

Otro DB[O

FIG. 2-TRAJE PARI&gt;JENSE DE OTOÑO,

FIG. 3-TRAJE DE PAÑO.

Es de paño de otoño. 111111rgado. con una caPaca fantasia de hermosisima factura, con solapas capricho•
sas, abierto sobre una camisa de batista pliseé.

dB

"LA MUTUA"

RPcibi de 11Tbe M11tu·ll Life I11~nrance Compan;v,
of New York" 111 •nma de ($14,287) catorce mil
doscientos ochenta y siete pesos plata muícima asi:
$10000 suma asegurada, y
$04 28"7 por devolución de
premios, en p&amp;go total d11 &lt;'uan~os dnethos s~ deri•
van de la póliza núm "760 832 bs¡o III cu~l y á m1 fav,,1·
estuvo asegurada mi fi11ada espo~a Dona

ISA.BEL HERRERA DE V ..l..Z(t,UEZ.

FIG. 1-TRAJE PARA TÉ.

Es de Sarga de lana y seda gris' perla, con un iacquet militar de hermosa factura, cruzado de alt&gt;til,as
fijadas con botones fantasla, las cuales ornan también
las mangas.

$14)287.00

En Guadalajara, (Jalisco)

NU EST.R OS G .RABADOS
Está hecho de piel de seda rosa vieja brocateado
en azul con figuras de guias. forma una gran casaca
orlNda de volant"s sobre una toilette d11 tul de sPda
pfüsé orlado también de volantes graciosos Cuello
Valois.

dB

INTERIOR DE LA CATEDRAL DE MORELIA.

Fig 10.-Sombrero Roda.
4 -TRAJlll FANTASÍA.
Es también de paño, con ca~acón, formando en el
cuerpo como un doble cors,·lt&gt;te y en la falda como
una doble museta, ambos ahlntos sobre un gran plissé de gasa m11y ceñido. Gran corbata papillón de
muselina de seda.
PIG 5 -TOILETTE OBSCURA CON BANDAS.
Es de paño de otoño gris acero con jacquPte figurada, que asi como la fqJda estl\. orlada de bandas
bordadas de hilo de seda, en dibujos sobrios pero
muy elegantes.
FIG.

y para la df'lblda constancill en mi carácttir de beneficiario ne mbrado en la póliza, extiendo "l prest&gt;nte
recibo en la misma póliza que ~e devuelve á la Compañia para su cancelación en Gua~alajara, (Jalisco,)
á veintidos de Agosto de mil ochocientos noventa y
ocho.
Firmado.-Miguel Vázqnez.
Un"B timbres por valor ae $14 30 ctd u1;.b1damente
cancelados.

r

Un timbre de$ 050 cte. debidamente cancelado
Salvador ~spaoa, Notario Supernumerario de e~ta
Municipalidad, Certifico que el sntnior recibo fué
suscrito en mi presencia por el Sr. D Miguel Vázquez, á quien doy fe conocer asi como de q11erecibió
de la Sucursal del Banco de Londres en Peta ciudad
la cantidad que Pe expresa en el mismo Do_v fé.
Guadalajara, Agosto veintidos de mil ochocientos
noventa y ocho.

Firmado.-Sah--ador Es¡,aña.

ALMACENES
--DE--

~LA REFORMA DEL COMERCIO~
ESQUINA DE LAS CALLES DE TACUBA Y EMPEDRADILLO
:::::::::CASA EN PARIS.-5 PASSAGE VIOLET.:::::::::
MEXICO.
, • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • , •• i

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(Fotografia de la Escuela Porfirio Diaz, di' M01·1•/ifl, Jara "Et Jlundo .)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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EL MUNDO

paja yedda blancl\. Calota rodeada de un lazo de terciopelo negro cerrado delaut11 por un nudo de t ul de
malinas negro. Aplicación de lindos myosotis azul
tierno, con grueso mqnojo hacia adelante, acompañado de un nudo di, terciopelo n11gro.
FIG, JO. -JAQUET PARA MEDIA E STACIÓN.
Ea de un corte muy elegante, de tafetán perla y
malva A grandes ra.vas uuiendo~e en la parte po11te•
rior A una sobre f11lda que forma bonita cauda. Solapa• de sarga abi11rta11 Fobre una camisola de muselina de seda negra, cP.ñi.ia por uu c'toturón fantasía.
Galones de cordón de seda adornando la falda que
r1iruata un gran volante.

TOMO 11

MEXICO, OCTUBRE 9 DE 1898

FIG, 11.-PELERINA FANTASÍA,

Es de terciopelo, con cuello Médicis, adornada con
un hermoso escudo bordado de guias y ribeteado de
cinta de seda. Redonda en el frente se abre graciosamente sobre el corpitl.o, no ocultando más que el plastrón.

TEATRO "JUAREZ" DE MONTERREY.

FIG. 12 -TOILETTE PARA TEATRO,

Gran cuerpo blusa con un yoke cuadrado y orlado
de blonda de seda.
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Fig. 10-.Jacquet para media estación.
· Se aplica por medio de nna pluma rPp'tiendo la
operac1óu h1111ta que se mitigue el dolor fuerte.
. ~ntonces se cubre la llaga con una capa gruesa de
h~unento, .Y al _cab~ rle _algunos dfas quedará recu•
b1erta la piel, sm c1catr1z alguna, c;,yendo el linimento en forma de escamas.
;Las qu.emadu.ra11 producidas por el fuego ó por algun lfqmrlo cahPnt11, se c11ran sin dolor y sin quefor•
me A~pula, aphca11do R~ brn ellas cataplasmas de zanahoria cruda rayada ó molida.

Fig. 11.-Pelerina tantasfa.

Nuestros Grabados.
FIG 1,-NU JDVO TRAJl!l DE CALLE,

Es de sarga de seda azul; el cuerpo va Ji.
geramente ablusado en el Frente. Está h,·rho
i:on un yoks redondo que se extitmde hasta
los hombros, es de mu, elina de seda y ostent~}eves pfüsés Al rededor dttl yoke el
corpmo termtna con tres hermosas cintas de
tafetán malva y blanco qu11 ribetean el ala
EUperior de 111 blusa.
Un lazo de taft'tár. mRlva y
b .an~o f&lt;_&gt;rma un Pl.. gante chou
A la 1zqu1erda de dicha blus11, y
uua basquiñii. de lo mi11mo orna
la falda. Las mangas y 111 cunpo llevan muchos gaiones en
bandas ·paraJela11 ouduladas.
FIGB 2 3, 4, 5 6 y 7.
Damos con f'ftos números una bonita
colección de trabajos para damas, de todos los modelos y de todos los géneros, de
los que más en bo!('a están Pn la actuali•
dad, propios para las labores de la estación
11ue s11 a prox1ma.
FIG 8 .-BLUSA DE CASA.

Es toda de muselina de @E'da, muy justa ccn ampliaR mangas rE&gt;mat1Jd11s en un
ligero carrujado &lt;'On remate dt&lt; blondas
y ceñidas A la muñeca per lazos rosa. En
el frente y en la espa1da grandes plissés
y caello alto del mismo estilo de los remRtes de las mang-as, ornado de blonda.
Corbata de lazo azul.
F IG

Fig 13-Trnjes para ninos de 6 á S años.

9

- SOMBRERO WANDA,

Sombrero levantado en el delantero, de

Fig. 12-Toilette para teatro.
El cuerpo es do terciopelo y el bordado fig-ura un
bolero leye. U na gran fantasla bo, dada se prende al
talle hacia adelaute y cae 11u acuchillados muy agu,
doa sobre la falda de sarga lida. Mangas de sarga con
grandes bullone11.
FIU. 13.-TRAJES PARA NIÑOS DE 6 i.. 8 A:&amp;os.
El primero es una jaquette pasada, de sarga de seda azul marino, con cuellito marinero completamente
superp~esto sobl'e unas soll1pas triangulares.
Dos filas de botones adornan y cierr1tn la prendita
que ~ae sobre una enagua de pt1rcal floreado muy
sencilla.
'
. El segund? PB un jacquE&gt;cito de sarga diagonal,
tambiéu, abierto sobre una camisola marinera muy
elegante Dos jorkeyH ornado11 d11 cinta en dibujo escocés. adornan los . hombros. Este jacqueclto cierra
muy Justo por medio de dos filas de botones.

1
ELTELON DE BOCA.

•

NUMERO 15

�EL MUNDO

282

ser eminentes; pero mafia.na empezarán. Hoy ya.
es tarde, tienen que recibir una visita, van á escribir cartas.
Y en ese aplazamiento constante transcurren
diez meses y cuando pasan las fiestas de Septiembre, nerviosos, sobrexcitados por el pavor,.
abren el libro y leen día y noche, sin descanso,
hasta que los llama el campanillazo del sinodal.
Pero eso sí, el aiio entrnnte no volverán á pasar este susto y cuando llegue Octubre los encontrará tranquilos, dispuestos y nutridos de
ciencia.
Permitidme que lo dude, jóvenes estudiantes.
Hay propósitos que no son para nosotros sino palabras, puras palabras.
Dick.

LASEMANA
Sobre el fondo de los sucesos banales, destaca
su relieve vigoroso el escándalo de Irapuato.
Una multitud, momentaneamente emancipada
de tod~ coacción legl\l, opone las brutales nega•
ciones de su fanatismo A la conciencia libre. Nada
respetan sus salvajes impulsos: invade el hogar
inviolable, maltrata áinofensivas mujeres, destru·
ye libros y papel..:s é injurian á los impenitentes hereciarcas que en este país libre tienen
asegurados por la ley respeto á sus creencias y
libertad para su culto.
Y hay quien en presencia del atentado crea un
ar.acronismo incomprensible esta irrupción de
salvajes en la nueva vía del progreso. Hemos
avanzado mucho en cultura y eduMción civil y
natural es que nos avergüence confesar el analfabetismo moral y político de las masas, tan vagamente iniciados en la pasiva aceptación de un
estado cuyos beneficios ni conocen, ni necesitan,
ni reclaman. Pero podemos darnos cuenta del
enorme y secular trabajo de adaptación que significa un sentimiento altruista, un acto de respeto
á los derecho3 ajenos; exigir de seres primitivos
el ilustrado civiamo de UD Ocampo sería insensatez. Lo raro no es que rompan los instintos el valladar que los contiene; sí maravilla que haya
fuerzas bastantes á moderar sus impulsos.
Por lo demás, esos arranques de ferocidad snn
de todos los tiempos. Las multitudes de Roma
acusan á los cristianos del gran incendio ó de la
derrota de una legión y los arrojan a las fieras;
las multitudes de la Edad Media precipitan sobre
los albigenses, sobre este monje herético ó aquella hechicera, todas las absurdas imputaciones
que la pasión popular acepta sin discutir, para
crucificar ignominiosamente al primero de quien
se dice «ese es un enemigo».
Las multitudes alemanas de Munzer en tiempo
de la Reforma y las de J ourdan en tiempo del
terror, como los fanáticos que gritan un día en
París: "muera Zola" y al día siguiente "viva Zola,11 son eternamente iguales á si mismas, incon•
secuentes, crédulas, "terroristas por miedo" como
decía Madame Roland de Robespierre . .. .
Cualquiera que sea el fin, religioso, político ó
de patriotismo que persigan los hombres agrupados en multitud, el sentimiento de la solidaridad
que los une y la corriente de su mútua sobrexcitación, los hace inaccesibles á toda piedad. En
nombre del evangelio matan y tiranizan en nombra de la democracia . . ..
,.,,¡

La democracia mexicana dejó pasar inadver•
tido, casi por completo silencioso, el aniversario
de la Constitucion de 1S24.
Y sin embargo, aquella primera carta política
fué una aurora, y como la de 1857, un acto de protesta vehemente contra la opresión delos privilegios sobre el pueblo llano y contra la tiranía de
la intolerancia sobre los espíritus emancipados.
El inspirador del Código de 18:24, fué un sacerdote, uno de aquellos miembros del bajo clero,
que confinaban por su inteligencia y su ambición,
por la cultura y las facultades activas de su ser
inquieto con los altos dignatarios posesionados
de la influencia y del poder y que por sus orígenes y su vida extra-curial, por su cuna criolla ó
su sangre mestiza, llevaban en el corazón las
amarguras y en el espíritu los ideales de los oprimidos.
Ramos Arizpe nunca fué un postergado: la Iglesia y el gobierno virreinal le devolvían en distinciones honoríficas lo que él puso de talento,
iniciativa y vigor al servicio de sus instituciones
de enseiian.za; pero no se sometió jamás y cuando concurrió como diputado de América á las
cortes de Cádiz, defendió á sus coterráneos con
desinterés y valor.
Las discusiones de la Constitución espaiiola de
1812, lo adiestraron en el arte de la revoli¿ción
doctrinaria. Aplicó el método, y la carta de libertades que escribió Ramos Arizpe-, á través de
treinta aiios de sacudimientos y de indecisiones,
fructificó en la de 1857.

,,..,

Algún diario de esos que toman muy á la letra.
el texto cónstitucional, se interna en un océano
de lógica para comentar,-muy sériamente y con
las mejores ir.tencio:ncs,-la aprehensión de cua-

•

Domingo 9 de Octubre de 189&amp;

Sra. Maura A.lfaro de Garrido.

renta ó más mendigos que asolaban las calles
céntricas de la ciudad.
Según el delicioso razonador, la policía ha
obrado· atentatoriamente, porque,-es claro,todos los habitantes de la República, tienen derecho para pedir y todos también lo tíent:n igualmente ilimitado para no dar. De lo que se infiere,
que los mendigos han sufrido un atropello.
Sin ser tan constitucionalistas, y por otro smotivos, hay quienes se quedan fríos y no aplaudeu
el celo que muestra la policía para. desembarazar
de mendigos la vía pública.
Má.s de UD ciudadano en pleno goce de recursos para vivir, se alarma y teme que no haya
medios humanos ni divinos para acabar con otra.
plaga peor que la de los mendigos: la de los sablistas.
Si vamos á comparar por los efectos, la medida
que destierra la mendicidad menuda es más bien
estética que positiva. Con doce centavos se aca•
lla el clamor de una docena de mendigos y es raro que un homhre medianamente listo sufra más
de esos asaltos !\ quemarropa cada día.
Pero el sablista ...... Cada uno de ellos representa por lo menos un cargo de cinco pesos etJ el
bolsillo de la víctima. Y la periodicidad del ataque es de un isocronismo ~atemático: no falla
jamás.
Podrá por una ú otra causa disminuir el ingreso ó aumentar el pasivo de los que tienen de
qué vivir, pero los que no tienen de qué vivir
jamás perdonan la contribución que aquellos les
pagan. Antes que saldar cuentas con nuestros
acreedores ó satisfacer las necesidades más urgentes, hay que cubrir la lista civil de los mendigos vergonzantes que viven á nuestras espensas.
Contra estos sí que valdría la pena de que se
lanzara en formidable campaiia la autoridad.

Corren los días de la quincena y cada hora
trae nuevas torturas al interesante gremio estudiantil.
Los exámenes! .... El día 15 empezará el temible período escolar que como las batallas, tiene inesperados triufos, hecatombes expiatorias
y una fuga incontenible de dispersos.
La gran masa de los noveles oficiantes de la
ciencia ofrflce á esta hora uno de los aspectos
más curiosos y tí!)icos de nuestras costumbres.
Un ejército de adolescentes, consumidos por la
vigilia y la preocupación devora, en una quincena volúmenes enormes que tienen aún el polvo
de diez meses disipados en la divagación poética
de los sueiios ó de ideales calaveradas.
Maiiana. .... mafiana . ... mañana. . . . Ese ha
sido todos los días su propósito, sinceramente
querido, desde que las cátedras iniciaron sus tareas. Estudiar mucho, ganar el primer premio,

Después de las luchas espantoB!ls y sangrientas en busca de la lib~rtad, para sacudir el ominoso yugo del musulmán, que por tantos siglos ha
pesado sobre la infeliz Creta, por fin se aproxima la época de su manumisión. Las potencias
europeas se han decidido á arrancar ese territorio de manos del Sultán y á constituirlo en país
neutral, regido por una comisión internacional,en
tanto se decide su suerte en un próximo porvenir.
El reciente levantamiento que ensangrentó las
calles de Canea y ocasionó la muerte del cónsul británico y de algunos soldados ingleses, y
provocó horrible matanza de cristianos, sin que
las fuerzas turcas hiciesen nada por sofocar el
motín, ha hecho que se activen las negociaciones
suspendidas después de la guerra de Tesalia, y
que se procure á toda prisa destruir para siempre el dominio musulmán de la isla sagrada. Lo1
embajadores de Rnsia, Alemania, Francia é Italia en la corte de Constantinopla, acaban de presentar un ultimátum al gobierno del Sultán, señalando el perentorio plazo de cuarenta y ocho
horas para que salgan todos los soldados turcos
del territorio cretense; á toda prisa se han mandado refuerzos por parte de las potencias, para
sos~ener estas reclamaciones; nuevos buques extranjeros han llegado á las águas de Canea, y no
sería extraiio que se estableciera otro bloqueo,
y que por medios violentos be arrancase de las
fortalezas de Canea el estandarte musulmán, que
todavía ondea allí como oprobio de la civilización.
Es tan resuelta y decidida la actitud que han
asumido los príncipes cristianos en esta ocasión,
que al fin el CaUfa de los creyentes tendrá que
ceder, reprimirá su odio insaciable contra la fé
de Cristo, suspenderá su sed de sangre y tendrá
que retirar á sus genízaros, que en el último motín de Canea vieron tintos en sangre de inocentes, basta la empuiiadura. sus feroces yataganes. Pudo orgulloso, después de sus triunfos de
Larisa, creerse otra vez dueilo absoluto é indiscutible de la tierra de Minos que por dos siglos
ha peleado en busca de su libertad; pero vueltas
ya de su asombro las naciones cristianas, después
de los fáciles triunfos del turco sobre los débiles
helenos, reclaman hoy los fueros de la justicia,
acuden á segregar otro girón del manto escarlata
del Imperio otomano, y dan un paso más en la
ya acordada disgregación del patrimonio carcomido de Solimán, en tanto suena la hora de arrojar para siempre á los hijos de Mahoma más allá
del Ponto Euxino y de expulsarlos para siempre
de la basílica de Santa Sofía.
No bastan los triunfos de un díá. ni las brillant~s hazafias. de ~na guerra, contra un enemigo
diez veces mfenor, para galvanizar el cadáver
del carcomido Imperio turco. Sus días están contados, su conducta ha sido pesada en la balanza
de las naciones, y encontrándola falta, se ha decretado ya su condenación. Ni retroceden los
pueblos en su evolución, ni tampoco pueden vencer los efectos de la carcoma y la putrefacción,

cultades que sólo podrán resolverse, siquiera de
una manera provisional, en las conferencias de
París.

X.X.X.
7 de Octubre de 1898.

*

**

El drama pretoriano de que hablamos días pasados, iniciado en los alcázares de Pekín, se ha
desarrollado con todc, su repugnante interés, y
hoy el débil Emperndor, á la merced de sus enemigos y en poder de los certesanos que giran en
torno de la Emperatriz viuda, es el juguete de
·1os mandarines, es un harapo envilecido que todos deaprecian, y menos feliz que el último de sus
súbditos, se ve reducido á la triste condición de
vivir todavía rodeado con los atributos de su
grandeza y envuelto en los esplendores del trono, sin ser dueiio de sus actos y conservando sólo una sombra irrisoria de su extinta soberanía.
Solió con las reformas dellmperio, y la reacción
lo tomó entre sus garras; pretendió uncir su país
al cttrro del progreso, y la tradición abrumadora
lo aplastó bajo su peso; soñó una transformación,
una regeneración completa del Imperio, infilSrHa. Herlinda Segura.
trando en sus miembros ateridos, inoculando en
Desempefíó brlJlantemente el papel de .Amnerls, en el último
su organismo secular, inyectando en su sangre
concierto en obsequio del Sr. Presidente.
estanc11da gérmenes de nueva civilizacion, de
1
ideas modernas, de engrandecimiento y de vida, ---------------------------------------------y los adoradores del pasado, los que viven eternamente prosternados ante el ídolo de las tradi- los espaiioles. En la actualidad son tres los que
ciones y se encantan en la contemplación de todo se disputan lasoberanía del .Archipiélago magalo que fué, se levantaron contrn él, atizaron las llánico: Esparta, duena de la mayor parte de las
ambiciones de la vieja Emperatriz; y si no Je en- islas y con posiciones formidables en las islas
venenaron como con insistencia se ha dicbo, fué Visayas, donde le permanecen fieles la mayor
porque era mejor para sus aviesas intenciones parte de los hllbitantes; Aguinaldo y las huestes
que quedara de cuerpo presente para atender á de tagalos que lo obedecen, posesionado de la issu derrota, que permaneciera de pié viendo co- la de Luzón y alguna otra de las vecinas, promo se desmoronaban sus insensatos ensuef\os, y clama la República de Filipinas, declara la indepresenciando, para su martirio, la glorificación pendencia de todo el archipiélago y pretende
imponer la voluntad de los tagalos sobre tollos
del pasado tan aborrecido por él.
El Imperio moscovita se regocija con estas los habitantes de las numProsas islas, los amerireacciones, mira en ellas la realización de sus canos, duefl.os de Manila y de Cavite y de los teideales; los más adictos al gobierno de San Pe- rritorios adyacentes, reclaman también la poseters burgo han sido los agentes activos de la cons- sión de todoel territorio magallánico, y azuzados
piración, y aunque sólo tuvieran que ver la derro- por la prensa que quiere la expansión territorial,
ta de los agentes británicos, aunque esta circuns- piden que los representantes de París exijan de
tancia no acrecentaí'a su rnfluencia. y multiplicara los espafioles la renuncia de toda soberanía en
su predominio, le bastaría la satisfacción dever aquellas apartadas regiones.
humillado á su enemigo para que moviera en
*
sentido todas sus maquinaciones.
**
La usurpación de la Emperatriz viuda está ya
De las tres entidades que reclaman para sí la
consumada. Por la astucia ó la violencia, el fementido Emperador reinante ha firmado su abdi- soberanía de Filipinas, ninguna es dueiia más
cación, ha cedido la magestad de su poder á su que del territorio que pisa, ninguna puede im•
augusta tía. Detrás de la dama que conspira, es- poner su voluntad sobre las tierras del vecino,
tá el Czar de todas las Rusias. ¿quién preter.derá ninguna en el momento actual puede lograr que
intervenir? ¿quién osará oponerse á las deter- prevalezcan sus órdenes más allá de donde alminaciones del Hijo del Cielo, que parece haber canzan los tiros de sus cartones. Están frente á
obrado de su expontánea voluntad, libre de to- frente en defensa de intereses opuestos, y se esdas maquinaciones, y por su propio y sobera- pera con ansia que la conferencia de París dé sono albedrío? En vano pretenderán intervenir los . lución al problema, en vista de lo que exige la
que '-!uisieran que prevaleciera su influencia en Unión Americana por sus victorias sobre Montolos consejos de Pekín, en vano querrá la Gran jo y Jáudenes, y lo que reclama España por sus
Bretaiia acudir en defensa de una influencia que derechos tradicionales sobre las tierras que desse le escapa. Los -agentes moscovitas lograron cubrió Magallanes y conquistó Legazpi. ¿Se hapenetrar al alcázar de Pekín; y no es fácil que rán oír los representantes de Aguinaldo, que ya
con notas diplomáticas y reclamaciones de pe- van rumbo áParís, pretendiendo tener voz en las
riódico se les pueda expulsar. Se han asentado discusiones? ¿Logrará Agoncillo, el jefe tagalo,
allí por su propio derecho, y sólo UD conflicto que su voz resuene en el salón de embajadores
armado, sólo un rompimiento abierto podrá arran- de Quay d'Orsay dondt: se reunen los comisionados de la paz?
carlos de su puesto.
No lo creemos. Si :M:c Kinley no quiso'recibirEn el temor de ese conflicto, se ha establecido
cordial inteligencia entre las dos potencias riva- los con carácter oficial, ni dar oídos como Presiles. se han limitado las esferas de acción de ca- dente de la República á agentes de los insurrectos
da una y recogido la parte de botín que cada tag!\los1 mal podrían los representantes de Espa•
cual pudo tomar en los revueltos mares orienta- iia y Es tados U nidos concederles ningún carácter
les, Siguen tranquilas, atisbándose en la sombra, ni menos atender á sus reclamaciones. Podrá
espiándose en secrete y pretendiendo sorprender acaso conferenciar en lo particular con los comiel momento má.s oportuno, para vencer en aque- .sionados americanos, pero un carácter oficial no
se le habrá de conceder. Obrar de otro modo
llas regiones á su émula aborrecida.
sería reconocer al Dictador, reconocer la República
de Filipinas y conceder derechos, y por
*
**
ahora no creemos que estén dispuestos á hacerlo
Mientras los individuos de la comisión mixta
internacional celebran en París sus primeras se- ni Espaiia que no abdica de su soberanía, ni Estados Unidos cuyas aspiraciones no se conocen
siones, para acordar las bases definitivas de la
paz entre los Estados Unidos y Espafl.a, la cues- todavía.
Entretanto lns hostilidades no cesan entre estión de Filipinas permanece insoluta, y espera de
las decisiones de ese consejo la última palabra. pañoles y tagalos, y ll\S rivalidades entre é;;tos y
Ardua es la tarea encomendada á los comisiona- los americanos se hacen cada día más patentes.
dos de la paz· la cuestión antillana no ofrece Recíbense noticias de nuevos encuentros, se haningunas difi~ultades, pues eran claras y defini- bla de capturas de buques insurrectos por los
das las proposiciones acordadas sobre este pun- cruceros de Dewey, y aunque parece prevalecer
to en el protocolo de Washington. No así el pro- el sentimiento anexionista, la aspiración á un problema filipino: cuando se firmaron los prelimina- tectorado de Washington por parte de ciertosinres de la paz, Manila estaba todavía en poder de surrectos, el embrollo crece y crecen las difi-

(

RESUMEN.-La libertad de 0reta.-Otroglrón arrancado al patrimonio del Snltán.--.Kl ultimátum delas PO•
tenclas.-La conspiración en el palac:o de Pekln.Un Emperauor que abdica y una Emperatriz queconsptra. -Los agentes rusos y los agen1es lngleses.-L~
preponderancia moscovita. -Forzada tranqutlldad de
las potencias. -Las conferencias del'aris.-.Klproblema fillplno.-Tres poderes, tres gobiernos y tres
duen.os -Embrollos y dlficultades.-El agente de
Aguinaldo. - ta misión de los comlsio:Jados de la paz.
-Conclusión.

J

1

283

EL MUNDO

cuando caen ya. en pedazos roídos de miseria y
podredumbe. L'\ manumisión de Creta, es un paso más de avance para borrar del mapa de Europa esa mancha que se llama Imperio Turco.

¡lolitita ®tntral.

Obtuvo ruidosos aplausos en el papel de A.Ida que representó
en la última velada
en obsequio del Befíor Presidente de la RepúbUaa.

Domlna:o 9 de Octubre de 1898.

----

LA EXPOSICION INTERNACIONAL EN PARIS
PA.RA. 1900.
Ya se acerca la fecha en que los franceses han convoc..do á todoi1 los puablos d11 la tierra para celebrar
juntHmente el f,n del siglo XIX y el uat1ilicio dt'l siglo XX. Desde hace m11sei1 be mu11ven en las orillas
del Seua. muchos millares de manos lat oriosu, ocupadas en los preparativos dt1 la lllagua obra. Ninguno
puede figurarse, ni siquiera aproximadamente, todo
lo que significa una Exposición internacional precisamente en Pal'is, y u,uy pocos saben cuantoij cambios
topográficos traerá conij1go ésttt de 1: 00 En otras
grandes capitale@ que han ofrecido exposiciones internacionales, se ha estado de acuerdo desde un principio sobre el lugar que deberían ocupar, debido en
gran parte á que era la primera vez que efectuaban
tales concur@os. Parla, en cambio, ha visto ya repetidas veces exposiciones internacionales y á una población de doi1 millones y medio de habitantes, no es
dable fatigar por largo tiempo con los mismos espectáculos
He aquí por qué no ha sido cosa fácil idear para
1900 algo que dejara satisfechos á los exigentes pa•
risienses. Por otra parte, quadaban de la últim&gt;l exposición algunos edificios y no pocas construcc~ones
11ue importaron fuertes gastos y mayorei1 trabaJos y
que eri. preciso aprovechar en la próxima, entre otrati,
la renombrada Torre Eiffel, el más alto testimonio de
los progresos ae la arquitectura férrea.
Asl pues, para ofrec1•r algo nuevo, túvose la idea
de establecer los terrenos de la exposición dentro de
la ciudad, al contrario de lo que hasta noy se ha
usado.
La entrada principal será por la plaza de la Concordia, que tiene f~ma de ser la má~ hPrmo,;a plaza del
mundo botero. Oblicuamente de frent" y del otro lado del Sena, eijtá la ancha plaza de IJs Inválidos que
ha sido incorporada á 1011 terrenos que ocupará la
Exposición, lo mismo que los amplios muelles á ambos lados d11J rio, el Quai d'Orsay á la izquierda y
el Cous La Reine á la derecha. Es1os muelles forman
RSI la umón ent1e el campo de la úhima exposición y.
el de la nueva.
Quedaba. Je la exposición de 18.55 y á un lado de
los Campos Ellseos, el conocido Palacio de la InduPtria, de 250 metros de largo y 101:l de ancho. que se ha
venido utilizando para expoi1iciones artísticas, pero
que ha sido menestar destruir para subs&amp;ituirlo con
dos hermoslsimos palacios que se de&gt;stirn,rán definí•
tiva y perennemente para a1bergar los tesoros del artti francés,y que sin duda conFtituirán las más notables
joyas arquitectónicas de la ya rica París.
Serán de dimensiones colosales y ya hoy se ve brillar la blancura de sus muros por sor,re la obscura arboleda de los Campos Ellseos, sin que por esto se crea
que estén próximos á concluirse.
La perspectiva que se ofrecerá desde los Campos
Ellseos al visitante de la Exposición de 1900, no podrá ser más maravillosa: además de los ya mencionados palacios del Arte que por si solos deberán asombrarle, tendrá enfrente los monumentdes pilares del
Puente de Alejandro, sostenidos por gigantescoR grifos, y en el fondo la dorada cúpula de los Inválidos.
Dasde el puente verá las serenas aguas del Sena
surcadas por toda una flotilla de "golondrinas" que
imitarán la11 más exóticas formas de bajeleP, desde el
dschonk de China hasta. la piroga del SenejZ'lll. Indudablemente, el Puente Alejandro constituirá el cen•
tro de la próxima Exposición de 1900.

*"'*

Par8 formarse una idea de las grandiosas transformaciones que está sufriendo Paris; asi como de las
fabulosas sumas de dinero que se está empleando,
basta saber lo que han emprendido algunas compañias ferrocarrileras.
La del Este (Paria Estrasburgo) ha comprado calle.,
enteras para ensanchar sua estaciones.
La del Oeste que ya aumentó su. departa.mentoe,
ensanchará sus vi11s tendiendo uu puente sobre el
Sena destinado exclusivamente al tráfico de sua trenes.
La que más ha gastado es la linea de Orleans, pues
ha comprado el antiguo palacio de Caur des camptes
para demolerlo y construir sus estaciones.
La compaliia de ómnibus metropolitano&amp;, en fin,
piensa substituir su actual sistema de tracción por
otros mecánicos, para lo cual tendrá que gastar varios millones.
*

*

*

Como hemos dicho, los teuenos de la expoaieión
quedinán dentro de París. Sólo la exposición de automóviles se efectuará en el bosque de Vincennes.
El lugar es am¡.,llsimo, y sin duda el hecho de que
esté situado dentro de la ciudad, contribuirá á aumentar los atractivos de eea colosal exposidón que
promete cerrar con broche de oro el ya agonizante
s!glo XIX.

�984

Domingo 9 de Octubre de 1898

EL MUNDO

Iglesia establecida, del amor, de la ciencia, de todo lo
que existe.
Re.tirado en su propiedad de YanaYa Poliana, rege•
nerado bajo el k11ftan de1 mujic, el apóstol del ntio
cristranismo consagra su vida a las obras filantróDica11, á la dirección de las escuelas, á las comisj.ones 'de
caridad. á los .s ectarios é iluminados. que vienen de
todR la Rusia campestre á visitará su grRn coleg-a.
Trabaja, 11demás, con sus propias manos: labra la tierra, maneja. la segadora y hace zap11tos ..... .
Sólo uoa pequeña porción de su dlll laborioso, se
emplea en su• escrit~s que difunden su doctrina. Dt&gt;l
antiguo novelista sólo queda el método instintivo, el
triuufante re•iismo quA noR subyuga en la exposición
de sus te~is morales ó filosóficas.
Podemos rechazar su sistema y sus ideas,y aun declararlas viciosas, extrava¡z-1rntes y locas; pl'ro nadie
negará á Tolstoi la avasalladorR fuArza de evocación qut- ha hecho de él uno de los más e.gregios novelistas de nuestro ~iglo.
·
El Teatro Juárez de- Monterrey.

Ya hemos dicho que el día 15 de Septiembre se inauguró en Monterrt&gt;y el Teatro Juárez.
El acto inagural fué solemne y se dedicó al Sr Ge neral Porfirio Diaz, e~cogiéndose, el dfa indicado por
ser el on&lt; máRt-ico del Sr Presidente de la Repúbllca.
El nuevo Teatro de Monterrey fué construido por
los Sres (!ha1;&gt;a Gómez y Quiroga, ricos y emprendedores cap1tahstas de aquella ciudad El primitivo proyecto de estos sPñores, á ra1z del inct&gt;ndio del Teatro
·del Progreso ocurrido el año de 11:j!;¡6, fué construir
1.1n salón de espectáculoA cuyo costo no , xcediera de
$40,000; pero c'lmprendiendo la conveniencia de da1
mayor extensión á la emprf'sa, dada la categorla de
1~ capital de Nuevo León como ciudad rica y pro¡z-re~1sta, aumemaron _el presupuesto y según 1011 datos
que tanemos á la vista lll obr~ una vez concluida re. ¡,resentará un va.'or de $150 000
.El Arquitecto Sr Ma~~ing proyectó el ed:ficio y llevo á cabo su construcmon en menos de un año
La fachada del edificio se a.poya sobre el Puente
· Juárez en una de las avenida8 más centricas y her•
rnosas de Monterrey El edificio Astá situado so"bre el
lecho de uno dit los canales oel Ojo de Agua, aprovechándose de este mod,l la dift'rencia de nivel
respecto á la calie como subterraneo natural
~I frontispicio es de mármol negro de Monterrey y
lc.s otros muros. maestros son de ladrillo rojo
El ve_stib~lo da. acceso á un gran salón y de este 11e
pass. a1 pa~10 en forma de herradura coa !,anca~ Je
mader_a y hierro. Alrf'deder del patio hay plateas, pal. cos p_r1me~os, sPgund,s y galerla. El foro es bastante
11_mpho v tiene _dt1partamentos apropiados pa!a los artistas. La cant11;1a está en el segundo piso á la altura
de los palcos primeros.
El interior está alumbrado con 500 focos inc,rndescentes y 10 de a.reo
Son notablt;s elplafonel,con figuras 1,JegóricaF: las
musas del Baile y di, la Musica, .,utre otras; el tl'lón
de boca qne 11parece en uno de nueFtros o-rabados y
que es obra de un pintor de Nuevo Leon f&gt;on Eligio
FernAndez.
•
Las figuras del ciPJo son del Sr. Guerini y, las deceraciunes de Don Fe~erico Amérigo.
' ·
El teatro tiene localidades para 1.tiOO personas.

preciol!'&amp; yegua normanda, conducido por las señoritas Guada•
[upe Capettllo y Elena Oorcuera, figur&amp;bll un gran canastillo de
flores blancas Este carruaje iba· custodí:ido por varios glnetea
de bizar::-a apostura..

la Srita. Doña E!lperanza Zubieta y el Sr. D "Manuel Cue~ta. Os-.entaba el coche un precimo adorno compuePto de espigas de
itrlgo, y llevando f&gt;n la partP postw:ior un águil11 dorada de muy
.hermosa hechura. La Srtta. Zubleta ve&amp;tia hermosísimo traje de
~olor verde.

1-

1

L

285

EL MUNDO

Domingo 9 de Octubrfl d,. 1~

*

Siguió inmediatamente un sulky de Don José Cuesta, tirado por
·un primoroso cabailo negro, figuraba un .ciervo volador, forjado
-&lt;:on armazón de alambre y cubierto con vistosos adornoR de tPI&amp;
color negro y plata El adorno floral. lo. jaeces del caballo y el
"traje del ocupante, conspiraban á hacer completa la ilusión de
que se Cvntemplal&gt;a á un insecto gigantesco, fué uno de los carruajes qua meior éxito obtuvieron.
La victoria de las ~eñoritas Fernández del Valle, tirada por élos
caballos tordillos rodados, de gran alzada, cubiertos con caparazones lujnsisimos de terciopelo rojo rameado. El interior y el
~xterior del elegante ca:ruaje. est11ban cubiertos de seda roja y
¡rualda, en artlstica combinación. Las sl'ñoritas Natalia y Elt&gt;na
::Fernández, ataviadas con los colores de la bandera ePpañola, llamaban, la atención y eran objAto de generales f'ncomios
El precioso carruaje de D. Jo11quln Cuesta, figuraba un cuerno

**
Como la lluvia amenazaba, se hizo

~R E. S. MACKING.

coutructor ael Teatro Juirez.

la distribuc1ón de los pre,
mios entre los cinco vehlculos mencion11dos adjudicándose el
plimer premio á las señoritas Corcuera y Capeti110 y á Don Joaquln Cuesta. ·
El sPgundo premio fnéotorga.::o á las señoritas Fernández y á
Don Mitnuel Cuesta y el último á Don José Cuesta. CoLsistian los
prt&gt;mios en riqulslmos estandartes de seda, de color blanco para.
1011 primeros, rojos para los segu,,dos y verdes para los tercerc.s.
Cuando el combate habla empezado, llt&gt;garon varios carruajes
más, á los cuales se decidió premiar hor·s concúu1·s El más ele•
gante de esos vehlculod, fué el del Dr. S¡i.ver:_ uu handsome-1:ab.
conducido por un cochero nt&gt;gro que luci,i hbrl'a clifé y roJO y
qut1 iba º?upado. por las bt&gt;~las s~ñn!iJas Maria Márquez y Vlct,.ria T~pia, 11tav111das al estilo Lms XV, con peluca 11mpolvada
talon rouge. El airoso carruaje iba cubierto dti rosas blancas, ca-

SR. MIGllEL QUlROGA.

fl

J rop. del Teatro Juá.rez.

SR. JUANCHAPAGOMEZ.

Prop. del Teatro J uárez.

melias, gardenias y bugambi-de- la abundancia, formado de
flores blancas dAlicotdlsima.11,
nardos y camelias. lba tirad.o
qiorl cinco poneys hermosis1•
mos'!y conduela. además del
-dueño, á la belllsima se!lo•
,rita. Aurora Cuesta. vestida
eon eleg1mte traje blanco.
Un buggy, tirado por una

lia.11.

TEATRO Jt:'A.UEZ. - lJNO DE LOS SA.LONES.

TEA.TRO "JUA.REZ" DE MONTERREY.

La Reina de Dinamarca y sus hijas.

+ el 27 de Septiembre último,

El a_f!.o de 184~. ·1a p_rincesa Luisa &lt;le HeRse-Cassel,
se umo _en matn_momo con Cri8tián IX de Dinamarca,
La rema de Vmamarca ha sido ceh1brada por sv.
belleza: luego ocupó con su esposo octogenario un lugar de honor en las cort~s europeas, por las relaciones de parentesco que unen á los reyes de Dinamarca con las ca11as reinantes de Europa
R ·producimos el último retrato de S. M en el que
están con ella l_as tres hija;¡ que la viditaron recientemPnte con motivo lle su natalicio.
~,as tres hijas de la reina de Dinamarca son: la
Pnnce11a de GalAs, la Duq•1e11a de Cumberland y la
viuda del Czar de Rusia, Alejandro.

\EL JUBILEO DE LEON TOLSTOI
El &lt;lía 9 dfl Septiembre (según nuestro calendario)
Leon Tolstoi cumplió setenta añns.
'
León Nicolaievitc~. conde de Tolstoi, ha vivido todos l_os géneros de_v1da: hoy es un labragor, un rnitjik
h~mtlde_ que trab11¡a con rns propias manoR v que al
mismo tiem~o predica la doctrina del neo-cristianismo,-!~ humildad el amor al prójt.mo. la &amp;bQegación.
En s_u Juventud fué sol?ado y luego la pluma que hoy
escr11:ie parábolas sencillas para el pueblo de la estepa, d1ó al mundo del arte las maravill,is que se llaman
Giterra y Paz Ana Karenine, Macha, etc. Un critico sagaz dl~e _del !I0Vt&gt;l~Pta ruso: "Tol&amp;toi no ha vivido para escr1b1r m escnbe para vivir. Como miraba aten·•
~amente en d&amp;rfldor y dentro de si mismo, las fuertes
1má~enes delos Aspectáculos que contempla-ha, s11·proyectaron. na~uralmente eobre el papel,-como el médiC'! qt~e d1~u¡a planchas anatómicas, no por el gu~to de
dibuJa_r, smo para conocer mejor el hombre y sus entermedades."
-

*.*

Hice m~d!o ;,il?'lo el joven oficial de artillería, conde Tolsto1, Jugador empedernido. perdió una fuerte

LAS FIESTAS PATRIOTICAS EN GUADALAJARA.

suma y no tenla con qué pagarla Para arbitrarse recursod llevó al editor de Ull periódico de Moscow la•
µovela que habla escrito enel CáucaRO; "Los Cosacos 11
obra maes~ra de poesla melao.cólica en la que apare•
C"!} ~o_r primera vez las almas del Oriente sla vo; almas
prrnutivas, en toda su verdad intima. Ya antes habla
riublic9:do, au11que b~jo el anónimo, sus Recuerdos de
infancia, obra que es el verdadero punto inicial de su
carrera de escritor.
Al retirarse del ejército, fué á ocupar el rang,, que
le correspondla en la so&lt;liedad de San Petersburgo y
luego viajó por el extranjero: como todos sus iguales,
gastó las actividades de su .-----•-----~
rsér en todos los ·excesos.
No hubo placer que no gua
tase con el frenesí propio
oe aquel tiempo y uquel
país en que unos cuantos
privilegiad'lR ha.clan rei•
·nar su capricho omnipotente sobre un pueblo retluci•
do á la servidumhre. Y sin
11mbargo, el impetuoso calavera no dejó de RMni un
momento obijervador frio·
conciliad esta contra.die'.
ción y tendt·éi~ en Tolstoi.
la representación viva del
•genio IU8,0.

El co11:1bate de f!ores fué la nota saliente de las fies•
tas patnas en aquella capital.
. El dia 16 á las tres y media de la tarde, empezó la
fiesta en la Avenirla del Paseo que se hallaba artlsticamente ado_rnada con elegaIJttid postes llenos ne ft&gt;s•
tones y folh1¡e. La concurrencia eijtaba"al redt-dor del
paReo, ~n as10ntos, ocupando una infinidad de sillas
· El pnmer yehlculo QUe. apareció f'n la Avenida, fué
un coche ab1erLo de cuatro ruedas, é iba ocupado por

j

-,c..-- --------~-----

***·

Cuando el éxito de An11
J(arenine y de Guerra y Paz
con;;agra definidvamente
la reputación del gran novelista en RU paf.,, y cuan do
va van á forzar la admiración de todo el mundo su
influencia y su renombre,
'el astro capricho~o s11 o~•tlta entre las nebulo~as Renieg-a del arte qua Jo. hizo
ilustre. de la civilización
·q ue lo aclama uno da sus
grandes creadores, de la

f
(--'-.:- _ _ _ _
......
• .......;,-..,.cc...._..,,.__ _ _..=,._
,

'

1

'

.

TEA.TRO "JlJA.REZ".-(Janttna.
TEATRO JUAREZ. INTERTOR

El Sr. Dr. Spyer ll~vó de esta
ciudad el carruaje en referenciit habiendo gastado en su
ornamentación como seiscientos peso11. El interior estaba cubit&gt;rto dfl seda y en el a•ioroo
flor~ 1habla por lo menos ochenta camellas.

�286

Domingo 9 de Oetu_brede ll:l9h.

i.L MUNDO

Domingo 9 de Oetub're de 1898

287

lr.l, .MUNDO

''CLUB MITLA. - OAXACA, 11
Las fiestas patrióticas del 16 de Septieµibre en Guadalajara.

1:.

'

~,..

..

r:6:~~,, .. ,~

.

~..

.~

.

"Hansone Ca"ti" del sr. Dr. D. Lawrence Boyly Spyer,-E1,1tilo Luis XV.- Ocupado por las
Sritas. Victoria Tapia y Maria Ml\rqu~z. .

Primer premio de adorno en los portales.
.Joyeria "La Esmeralda."

Primer premio extraorriinario y diploma t&gt;xtraordmario
·
por haber llegado fuera de hora.

VISTA TOMADA EN LA CALZADA PORFIRIO DIAZ.
1. A. Agulrre.
2. T. Attu!lar.
3. Fausto Ramlrez.
4. Manuel Canseco.
5. J. Rivera.
6. Arnulfo s~n G1rm ~"l.
7. M \r. Ji'll ín?a.
8. F ~rn? Irn'ln.
·9. C. Alva.rez Varela,
10. FranciscoVillas.-ñor.
11. Lic. E. Maques.
12. Octavio Garcla.
13. George Tarler.
14. Charles salomón.
1-'i. Lic. A Imrri,arrh.
16. A. G ,tvltn C ,rnp)S.
17. J. Atristatn [Jr.J
18.
19. Adolfo Va.rela.
20. Francisco Sa.lazar.
21. Francisco Vllla'lel!or.
22. M. Ortiz.
23. ',le. J,&gt;aquln Atrista•n.
24. Lle. Fii\enct,, Fl,ral\11Jez.
2;. J. O;orlo Por.lllo. 26. T. Ortlz. 27. Lic. Francisco
Magro, [Vlc~presiderte del Club¡.
28. Max R•imers.
29. Cario• &gt;!o&lt;II, [hijo).
30. E. L. Benltez.
31. .ru-.11 R1m'n • 1-1.
32. t!:uriqud :11-.1-0.
3'l \l\'Ufün Canseco. íJrJ.
31. Lic.. Francf""o Belmar
fPresMente del Club].
:is. Carlos SerreG.
36. T. Salazar.
37. Mar.,a.rlta Iturribarrla.
38. Maria M •~ro.
l9 R:lo lla At,isG&amp;.ln.
4?. J ,s1fin • ~errcG.
41 C .rlos llerret, tJrf. 4.2. Berta Bnnavidez:
43. C. Sala?.l&gt;r.
44. J. Sal112a.r.
45.
46. Fideaclo Qnirdó,
47. Luis Herrera.
48. Lic. Crn,ti.1tlu1 C 411~ ,Jo.
49. C &amp;rloi BJ.1&gt;rqui;. 5). Ang~l Sin Jermáu, -LSecreta.rloJ. ~l. Raul
Esteva..
52. Francisco Zorri1Ja, (Tesorero).
53. ◊eta.vio Figueroa.
_

=

LA.S FIESTAS DEL 16 DE SEPTIEMBRE:n· CHILPAYCIYGO_

LJS FIESTAS DEL 16 DE SEPTIEMBRE EN CIDLPA.NCINGO

El hecho de habn l1Pg1ulo
fuera de tiempo y cualJdo .' a
los premio11 se h11blan. arabado. privó al Sr Spyer dPl,que
merecía su coC'he; pPro 1011 ,Pñore~ jurados. obrando en justicia le otorg,.ron. 11Pgún hemos visto en los periódicós de
Guadalajara, primer premio
,-xtraorarnario y diploma de
honor por su artlstlco coche
Luis XV.

*

**
Entre las bicicletas adorna-

Esplémlida iluminaci6n en el Palacio de Gobierno.

das, merecieron preoios las
quP conducían la niña Nelie
Swiff y la señorita Praf'torius.

El adorno clfl la mllquina de la
niñR Swiff fué E&gt;lmá~ alabado!
era blanco y oFt.. ntaba tina·
media hmR pi" teada, colac11da
con mucho artP, :
De las bicicleta11 conduC'ic11s
por horcbre fné la má" elegante la d .. Eduardo B Li¡.!&gt;t,
hijo d ..l Cónsul de Jo~ Est11dos
Uuidos, que vestía trajt1 en
que estaban artiEtiCbmente
combinados los colores nacion11les v americanos.
También damos en nueFtros
¡?ra bados el original y prt&gt;cioRisimo aspecto ltt&gt;l Palacio de
la capital dfl Jalisco durante
la iluminación del 16 de Septiembre.

·car).'o de "La Paz."

➔~~

ECOS DE LOS ESTADOS

EL CLUB "MITLA" DE OAXACA

LucidaA como nun&lt;'R estuvieron en Cbilpancigo,
capital del Estado de Guerrero, las fiestas de la Pa•
tria. En nuestro· afán de información, , eproducimos
en nuestra sección de grabados. dos dé los carros alegóricos &lt;jtte contritiu.vernn A dar m11yor esplendor
al f,.stlval de r~ferencia. Rt'presenta uno de ellos-"La
Paz" y el otro "Las A1:tes. ••

La vista qne pul-licamos en este número ful\ tomada por •EL MUNDO ILUSTRADO• en la primera rotonda
de la calzada Perflrio Dlaz, por el colaborador artf¡¡.
tico de nuestra publicación Sr. Josl' V. Jáure¡!'Ui.
Los socios fun&lt;111dores de este Club, son 1011 miamoA
q11e recorrieron ee bicicleta el trav,.cto de O"x.a ca á.
Müla, regresando el mi~mo dla (98 kilómetro~}.

Es notable el impulso que se ha dado en nuestro
país á la pri\ctica tan higiénica como útil dE&lt; las excursioneft en bicicleta.
El record de los ciclistaa mexicanos no es en ningún
s11ntido inferior al de los norteamericanos st&gt;gún Jo
registran publicaciones extranjeras, queh¡mo¡¡ comparado con las noticias relativas de la prensa nacional.

Niña Nclie S1vUf.

Ttctoria de D . .Jnsto Fernández del Valle, ot&gt;npado por l~ Sritas sus hijas.
St&gt;gundo premio.

�Domina-o 9 de Octubre de 1898

~MUNDO

288

NI TANTO NI TAN CALVO.

OMNIBlJS A..lJTOMOVILE!i.

~.., ....
Los resultados obtenidos en las prue\as del año de
1897, h_a~ian prever que muy pronto rc.solveria el automov1hsmo, el problema de transportes en común y
á precio módico.
La relaciól!- de los largos trayectos recorridos por
los coches Dion Bouton, Drueba ..mpliamente la realización de aquellas previsiones.
•
De Parls á Aix.- En la Expoijición de automóviles
del mes de Junio ~lti_mo la casa Dion -Bouton p.·esent~ un Cf!,rro con vem t1cuat~o asiento~; su originalidad,
d1mens1ones y \a perfocc•on técnica del conjunto llamaron la atención de todos los que concurrieron á la
exposición. Haremos una corta narración del trayecto recorrido por este vehicJilo, pues de este modo se
demuestra cómo corresp,•nden la recistencia y la economía de esta clase de automóviles á las previsiones
más optimistas de la teoría.
El coche en referencia fué comprado por la Sociedad ~!lcional francesa de 1.1.utomóviles para hacer un
serv1c10 de excursiones en las cercanlas de Aix-lesBains, es decir, en pleno pais montañoso.
_E)l trayecto ncce8ario para lli-gar á su destino, 600
kllometro_s, debla ser el medio pa:·a conocer de una
manera cierta la fue:-za motriz y la facilidad de con-

·_;-

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-~:t!-.:t.-..

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l.

289

EL MUNDO

Domingo 9 de Octubre de 1898.

-

•

,,l;!.
~~

·.:•
,,,._

...

Trinéo de D . .Toaqufn Cuesta, conducido por él y su hermana la Srita. A..urora..
Primer premio.
de bancas hacia el gran trayecto de París á Aix. tr11R ómnibus franqueaban los 800 kilómetros que didta Lavaus,
para comer.zar el servicio entre esa ciudad y Graulhet.
La adopción dal automovilismo es ya un hecho y de los
más satisfactorios para la comodidad del público, p:ies las
ventajas de ese medio de locomoción son notorias. ;.No gas•
ta el gran coche de Aix 8 céntimos de combusiible por kilómetro?-Además de la baratura :ceuuen los ómnibus automóvilel! ventajas que los hacen inmejorables para un viaj_e de placer.

tierras antártcas. Como es sabido, de estos dóciles y
abnegados amigos del hombre, depende en gran parte el éxito de lao expediciones polares cuaudo ya se
trata del desembarco y la marcha á través de los
hielos.
Los perros samoyedos son pequeños, flacos, tienen
gran parecido con los zorros y son valientes y vigorosos.
El "Southern Cross" fué construido expresamente
para la exped1ció11 por orden y á costa de Sir Jorge
N'mneP, miembrv de la Cámara de los Comunes y uuo
de los más poderosos editr res de Lo11dres,
Salió de Santa c~~arina el 21de Agosto la expedición
y se propone fijar su cuartel general en Tassimania,
de donde se dirigirá á las regiones inexplor~das del
polo antárt:co. No pien sil 1&gt;l jefe de ella poder regrPsar sino hasta fines de 1900

UTILIDAD PRACTICA
DELOS

,__

EIPLOR!OION !NT!RTIO!.

Una expedición á las órde•
C:ocbe de D. Manuel Corcuera. -Srltas. Elena Corcuera
nes de M. Charles Borck&amp;:,rey Guadalupe Ca.peUllo.-segundo premio.~
• ·r~ v:nck partió para el polo Sur
á bordo del SotdhernCross.
ducción del coche puestc á prueba. La experiencia
El 9 de Agosto llegó este buque á los docks de Sanfué concluyente y satisfactoria.
ta Catarina, donde completó su tripulación de mari·
,._ Después de cinco dias de camino llegó triunfalmenneros bajo las órdenes del Teniente Colbeck. De este á Aix el gran vehículo de siete metros.dedicándolo
tos los más son escondinavos.
en seguida sus dueños al servicio de excursiones,
Algunos finlandeses van encargados de la conduc•
desempeñado entre las gargantas alpinas, como pu•
ción de los trineos y al cuidado de los perros, de los
diera hacerlo en una llanura.
cuales lleva la expedición un buen número, todos saDe Parls á Lavaus.-Al mismo tiempo que el carro
moyedos y probablemente los primeros que pisan las

•

62)

CUE~TO F.ESTIVO

MOLINOS DE VIENTO.
Según dijo el profePor Lacour en una conferencia
que dió recientem..nte en Copenhague, insistiendo eu
las ventajas que ofrecen los molino11 de viento con pa•
!etas verticales. dió cuenta con u:ia série de expe•
riencias quA ha venido haciendo por medio cie unaco•
rriente artificial de aire á fin de que este dato fuera
constante
Pudo .en el curilO de esas experiencias comprobar
que un molino cnn 16 p letas no produce más q ,1e un
tercio más de trabajo que otro de 4 alas solamente. El
mismo profesor co11struyó un regulador á propósito
para p~der aplicar los molinos de viento al movimien•
t&lt;? de dinamos, lo que significa un adelanto debupor•
c1a.

-No, Tecla; estás muy desafinada.
-¿Por usted?
. .
.
La naturaleza se mostró espléndida con el rostro
Una noche la celosa consorte le dijo á Sera.fin, pre-No, po.r mi tio el de AduanRB; Semt1tula Maripode Serafín, y éste era el encanto de los salones (sala silla fugaz r11,ptada del Parnaso o Dos almas que for• sentándole una botella.
y gabinete) dt:1 doña Torcuata, en los cuales se baila-Mira, carl!io mio, si es cierto que me amaA tanto
una compacta, ó ...... . .
ba todos los viernes del año, á excepción de los de man
•como dices exijo de tl un sacrificio. ¿Ves este frasco?
-¡Oh. basta! EsaP fras11s me subyugan,
cuaresma.
Serafín tocó lo dicho, en el acordeón, y un mes de;;- Pues con él has de dar fin ....
Más de media docena de muchachas impresionables pués era completamente dueño de Tecl_a, vulgo su es-¡A mi existencia! tCielo santo!....
.
-No, mi bien; á tu cabellera, y á tu barba y bigote.
suspiraban al verl~, ponían los ojos en b'.anco y hasta poso. ·
.
lanzaban al suelo el abanico, como inadvt1rtidamente,
-Pero Tecllta ....
¡Que vida pasRba! Su mujer er~ cel!)Si~1ma.
- ¡Dios mio! ¡No me quieres! Si ya sé que lo que de·
para que él lo cogiese con galanteriay decirle cuando No¡Infeliz!
podía 1anzaroe jamás sin ella á la v1a pubhca, Y
seas es matarme de celos ... . ¡Ay de mi, que
se lo entregaba:
d¡-sa-raciada soy! Todos loé dlas mP repiten las
-Miles de gracias. Es usted azás ama•
hijai de Terroncillo y las deLecbuguete qu~
ble.
tu cabello "lS cresoo y ondulado y que tu
Bueno es hacer constar que Serafín no
barba es rizosa y ·11edoso tu bigote ....... .
era alto ni bajo, grueso ni delgado, rubio
1A.v! ¡ay! yo me si~nto _morir.
.
ni moreno. Pero, poseía un rostro terso y
Y rompió en copiosie1mo llant~ y ~~sta dió
agraciado, barba y bigote lustroso, nariz
tres cabE'zadRs contra la pared, mhriéndose
completamente aguileña y unos ojos muy
otros tantos chi.!hones, de regular taml\ño
gruesos y Juguetones.
Serafiu accedió al cabo A los ruegos de su
Con que ya comprende~éis, lectoras, que
amanfüimll consorte; frotóse con el liquido
Serafín no era un chico despreciable,. mádel frasco repetidaA veces, y al ca1?0 de una
xime si convenís conmigo el que nunca re•
semana. estaba calvo como un chmo y con
sultó cierto el adagio. El hombre.!/ el oso . ...
la cara hecb.a una herejla.
etc
¡Se habla vu~lto feo pnr completo!
Además, Serafín tocaba el acordeón de
Todas las amigas de Tecla la hicieron saun modo que embelenaba.
ber que su marido era un mostruo del que les
De toda11 las jóvenes que aspiraban á la
daba tentaciones da irnir cuando le velan.
blanca mano del doncel. la. más constante era
Y. Teclll respiró satisfAcha y reemplazó al
Tecla, una niña angelical, alabastrina y
guardia civil por una moza fresca de Torre•
llena de pasión; la que, al ver que sus. de•
lodones y quitó á su marido la bufanda y le
seos no eran correspondidos, hablase juradecía á todas horas:
do perder á Serafín; 6d decir: casarne con
-¡Serafln de mi corazón! Ya POY com·
él.
pletamente feliz; y ano tengo celos, Te adoro
Porque estaba enamorada de él, si, enay estoy tranquila
morada completamente de aquel sér, para
P11ro un mes despuéil, exclawaba:
ella ideal; de aquel hombre propietario deun
-se:afln. siento mucho que hayas querostro seducwr.
dado tan horrible. Yo no hubiera deeeado
Tecla era apasionada por la estética. A
tanto.
ella le importaba un comino que en la caY al cl\bo de tres meses:
beza de Serafín se alb.-rgase mucho talento
-Mir11. Serafín, la gente me hace burla
ó se albergase mucho serrín; no estaba más
cuando ~amos jlmtos ¿Quiéres que nos se•
que por su fisico, mayormente, sin temer
paremos y que yo vaya á vivir con mis pa•
que aquellas gracias pudiesen desaparecer
dr1&gt;s?
un dia, como dicen que ocurrirá. con la. forPor fin, una noche, Tecla quiso volv~r á
ma poética.
IR casa de Doña Torcuata, con su marido.
Y tantas gazmoñerías hizo en mil ocasioHacia mucho tiempo que no iban.
nes y tanto dió á comprende1 que le amaba,
C11Pi nadie conoció á Ser11fln.
que el chico pidió á un amigo cursi de suyo
-¿Te acompaña. un máscara?-la preguntó
y hasta escritor de afición, que le pusiera
una
amiga.
..
una declaración amorosa, para espetársela
-¡Qué criado tim rRro trae;!-dJJo otra.
a Tecla, cosa que consiguió y sin ~recavar
-Anda, Serafh.1,-dljo ella, volviénd&lt;?se
A.aquélla de antemano, 1cruel! asila habló
hac~a el joven,-br~mea un poco con qmen
una noche, á eso de las diez, confuso, aturquieras; te lo permito.
dido, ruboroso y falto de memoria, en casa
.,
-Me parece algo tarde-murmuró él.
de 4oña Torcuata, durante el intermedio de
Tecla fué á engrosar en el grupo de su.a
un vals á una mazurka:
antigua• a:n'gas -1Cuántas preguntas le h1•
~- Tecla, querube oloroso, la del aliento alacieron! ¿Er1&gt;s feliz?¿Te quitas añ~s? ¿Te prue•
do, la de labios azules como PI firmamento,
ba el matrimonio? ¿Te gusta el lomo co11. JUdlail? ¿Hala de ojos rojos cual el fuego, la de dientes
sonrosados, la de mejillas de ébano, la de perlas por aun así v todo, con el rostro envuelto en una bufa~da, ces todavla gala dA los nervios? ¿Sigues tan celosa?
para ocultar sus becbizos. En cuanto miraba áalgu1en, Mira que eras terrible .... Creías que nos íbamos á tracabello, ¡ah! yo te amo.
un pellizco de los retorcidos le hacia.co'!llprender que gar á tu Seráfln.
.
Y se sintió desfallecer.
-Soy otra-por completo,-co~testo Tecl!L;- he va,Much9:s jóvenes se mordieron los labios. Algunas sus miradas eran sólo de Tecla. Por vieJa~ q_ue fuesen riado much.o, pero m,tcho. En fm, ya veréis.
las domésticas, no parabRn ~n ~u _casa! y ultimao:iente
mamás p1d1eron agua.)
eran servidos por un guardia c1 vil var1oloso, retirado
Y llamando á. Serafín.
..
-1Serafln!-dijo ella medio trastornada por la ale• del servicio .... por exceso de hoyos ea la faz.
-Mira, hijo mio.-le dijo;-ven, no te averguences·
gría.
¿Te gustan tus amigas de antaño?
.
• Las peloteras se sucedian sin i-aterrupción.
Vamos, querida8 ab.i ~e tenéi~ A lf!, que qmera se lo
-Se::vidor de usted.
-Has h&lt;lcho una seña á la portera. .
-Siga usted; siga. · ·
--Pero, mujer, si es vieja, y sorda y bizca del dere• regalo. Así como asi pienso d1vorc1arm~ de él, á escape .... ¡Yo no quiero vivir con un marido tan ho-No puedo, T11cla; se me ha olvidado lo demás. cho. Escucl;ia, ven .........
rrible!
fero ejecutaré en el a~ordeón un schotis que la de,
FLORli:OR,
-¡No me toques!
dico, compuesta por mi. .....

id

:ROl!!IA.UBA

AYER Y HOY
Ayer para hacer picas se bmcaba
El hierro en las entráñas de la tierra,
Y ese hierro &amp;embraba
Luto y desolaci'ón, y espRnto, y guerra.
Ayer, carbón y leña se enc1mdian
Para arr.mcar la vida á fuego lento
· · A lts que el porvenir ya presentlan,
Vuelo dando á su libre pensamiento.
Ayer, el duro tronco de los pinos
En horca la justicia transformaba,
Horca vil que en las plazas y caminos
La barl•arie del siglo fregonaba.
Hoy, siervo dócil dt1 ingenio humano,
Y en rieles convertido,
Que el monte cruzan, la ciudad v el llano,
El hierro la distancia ha suprimido ..
Y á los pueblos del orbe ha confundido
En fraternal abrazo soberano.
El carbón que al arder chisporrotea,
No convierte en cenizll
A un mártir de la ciencia ó de la idea:
Ya el aguR en la caldera vaporiza,
Humo arroja. la altiva chimenea,
Y ruge el monstruo y rápido se lanza
Infinitas distancias devorando,
Por doquiera llevando
Paz y á amor, y riqueza, y ventura11za,
Del erguido madero
No pende el infeliz ajusticiado

Pasto ofreciendo al bu;tre carnicero:
En poste tra11sformatlo,
Que e1 hilo telegráfico sostiene,
Es la vestal moderna que mattlene
El pensamiento, el fuego más sagrado,
Ya la palabra humana,
Eléctrica centella
Lleva, hasta la comarca más lejana..... .
¡Tal vez desde una estrella hasta otra estrella
La llevará mañana!
ANTONIO CISNERO8 C.bIA.RA,

A MOR.ELOS
¿En qué fragua templaste tu bravura?
¿En qué yunque forjaste tu heroísmo,
Si el altar es la sombra y el abismo
Y la patria es la luz y la ventui:al
¡Cómo pndo trocarse la ternura
. De tu acento de paz y misticismo
En grito redentor de patriotismo
Qne al pasado llenara de pavura?
Sacerdote y campeón, trocó tu mano
El cáliz por la espada, ¡oh, Padre mio!
Desde entónces el pueblo mexicano
Aprendió con esplritu sombrío,
Que también de los miasm u del pantino.
Forma el cielo 1a lluvia y el rociol
JOSÉ M. ZAYAS,
I

CONDE LEON TOLSTOI.

La Reina de Dinamarca y sus bitas.
(v~.ue el te:x:toJ

Rii,ueña ufana. sobre el césped blando,
De Abril ~n tarde plácida y serena
Está Rosaura en la floresta amena
Al són de alegre tamboril bailando.
Rosas, jazminez, á su paso 11chando,
Aplaude el pueblo y la comarca atruena,
Y va la niña de donaire llena
Rosas, jazminl'B. á su paso hollando.
Pero ¿y mañana? Al despuntar la aurora
Y no bien aparezca su lucero.
Tendrá ya dueño q~1e en el al(!la adora.
Y si la dice su senor: ,no qmero,•
Por más que gima la gentil pqstora,
Será este baile su bailar postrero.
ALIIIJANDRO ARANGO Y ESCANDÓN,

�•
EL MUNDO

290

Domtngc 9 de Octubre de 1891!

Domingo 9 de Octubre de 1898.

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Se me ha fugado! Lo imaginaba y lo temía que me dejará muy pronto,
pero no así; esperaba que muriese al fin, víctima de la terrible anemia que
111 iba consumiendo; nunca que me abandonase criminalmente. Se ha ido
escapándoseme, cuando menos lo esp~raba; su pl,m estaba bien preparado; su artificio me enga:lló; no conocí su acecho. ¡Hoy que tenia más esperanzas de que volviera A serme fiel! estuvo tan amable, tan complar.iente, á todo accedió, y entré en el sueno tranquilo, y ¡qué horrible despertar!
ha huido; no tiene duda; su casa está deshabitada; siento aquí el hueco que
me dejó; siento su v.acío; me duele el hueco; experimento los dolores que

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centro de gravedad, cae en la acera; la planta que se estremece al oír silbar el viento, la casa que tiene cimbramientos hasta sus entra:llas; ¡nerviosr
¡nervios!
.
¡He ahí el enemigo!
¿Y qué hace la ciencia que no descubre la mane-ra de hácer una neurotomía general?
¡Nada de excitantes! DQ acelerar la tediosa y monótona vi&lt;latno vivir
en otro mundo; vivir siempre despierto, no vibr/lr A los innigualables placeres celebrales, y el campo, la naturaleza, le normal; desesperante monotonía y neurosina; si
la mediciua tuera eficaz, á ningún ciudadano francés le faltaría en su casa.
- «Degenerescencia. Degenerescencia, y ¿el libre albedrió?»
-¡Bah!

La gradación fué
aborrecible. Prime·
ro insomnio, viendo
tienen las flores, cuando dedos femeninos, criminales les arrancan las hojas. claro en la obscuriLa he sentido salir como si en una incontenible hemorragia, A causa de dad de la noche cómo
la ruptura general de arteri11s y venas, sA me escurriera la sangre por to- los muros arrastrandos lados,-la be sentido salir Aborbotones por .los oídos, por los ojos, por do la puerta y la venla boca; hasta por las puntas de l:s dedos.
tana, los tapices y
Los ojos, los oídos .... ¡Ah traidora! acostumbrada A ver entrar por allí los cuadros, bailaban
tantas sensaciones de que ella era mi depositaria, por allí mismo se me ha ridícula y desvanecefugado.
dora danza. Y era
Infame; enga:llosa, mujer, y ladrona; se ha llevado cierto que danzaban,
mis secretos; me roba mi pasado. ¡Ya nada sé! ¡De na- las maderas de las
da me acuerdo) ¡Tengo una cabeza acéfala! ¡Un hom- puertas crujfan con
el movimiento.
bre sin memorial ¡Qué horror!
Otri.sveces, era yo
Yo pienso bien ¿no es cierto? discierno con claridad,
comprendo con exactitud, pero ¿y qué? si para mí no el que con todo y leexiste el recuerdo. ¡Ah! sólo uno me dejó la maldita; cho recorría la pieza
iluminada por luz fo11el de su huida ¿por qué no se lo llevó también?
¡Pobre Andrés! ¡Si yo hubiera atendido sus indica- fórica; ya no estaba
como antesnegra, ya
ciones!
Me lo dijo cuando temblando, con el corazón que me el espejo no era un cómplice dela negrura, y no sólo retrataba esa cbscus!llta-ba como un desesperado, con las manos sudorosas ridad de la alcoba, sino que reproducía por millares, como si hubiera teniy los labios pálidos y secos,-asustado como una mujer, do en frente un compaJiero, todos los objetos.
El ronco rumor de los árboles despertados por el viento, el aleteo y et
-le conté los primeros síntvmas:
«Higiene, higiene, agua · fria; alimentos sanos; nin- canto del gallo en el próximo corral, las voces quejumbrosas semi--humagún excitante; nada de poesía en las bebidas, nada del nas de los gatos en t l patio, el vuelo de un moscardón que se' quedara porque hace la vida más intensa y acerca más A la distrafdo, preso en la recámara, me provocaban el salto sobre la cama y
:, - ...... -...:.. f,
/...,..
..,-. __.. licor
muerte. Campo, mucbo campo y neurosinal ¡Ah, los me aceleraban los latidos del corazón.
¡Qué de temores pueriles, qué de sobresaltos femeninos!
nervios!&gt;
Ya
rendido conciliaba el sueno. ¡Y qué sue:llo! No el sueno pesado esLa mano que en horrible crispatura-oprime el puna! y rompe el cor&amp;zón,
e! cuerpo que azota contra los muros en ridículos tambaleos y perdido el peso, que repara el sistema nervioso, no; un sue:llo lleno de ensuefl.os. ¡¡Aúo
dentro del suefl.o había insomnio para mí!!
-Exajeradamente empeque:llecido
emparedi.do en una canica, rodaba;'
unas veces la cabeza contra el suelo,
otras hacia el Oriente.
Ora era un viaje julivernesco por los
aires; y subir, y subir; ora el descen• • ' :,,.'v,
so, rápido, con sofocación y vértigo,
•
n.. 1
abajo, muy abajo de la superficie de
.:::.\ v .
la tierra.
~;t~-,/1,,.-;
Allí miríadas de m)nstruos mari·,
nos y terrestres 1 en estrecho maridaf
je. Ejemplares nunca vistos en la fau·,
na de la tierra.
~
Rocas animadas que reían con risa
.
~?.
~de piedra. Plantas vestidas á. la euro.
..
pea sacancto A guisa de cabeza por el
·.~
.
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..
--;::.·-::::;·
- ..:-::.._:. ~~ ..:."cuello de la r11~11ca. una hC'ja encrme
de múltiple coloración.

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***

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Bien luego se me borró toda noción de mi adolescencia· pero yo había sido joven alguna vez?
¿Y no creen ustedes que tambié~ para. pens~r, para
acordarse de lo porvenir se necesita la memoria? 1Yo
estaba condenado A un presente inacabable, eterno!
¡Qué estrechos limites para una vida! Vida .... ¡sin pasado ni porvenir!
.
. .
y la medicina inútil; los foefatos 1mpotentet1; mef1caz
el contraveneno; estériles loa ejercicios gimnásticos de
la mnemotenia.
Un terror grande; un miedo espantoso, ngobiador,
se apoderaba de mí al pensar en la locura como epilogo inevitable de todo eso.
¿Al cabo se cumpliría el pronóstico general? ¡¡Loco!!
¡¡Loco!!.. . .
·
Yanohubomlls transiciones violentas de
una tri.,teza tan honda como inmotivada
á una alegría explosiva, gritante que se traducía en gestos, sal·
tos, eantos y abrazos
injustificados á algún
amigo. Se apagó el ansia inmensa de algo
indefinido: mi memoria era lo que yo pedía,
su falta mi obsesión.
Los días se hicieron
más tristes y más largos. Una atmósfera fúnebre me
envolvió; un aspecto romAtico indignante, me b11:lló.
¡Cómo envidié á los buenos burgueses hiperhémicos,
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despidiendo felicidad por sus carnes abundantes! Y el
opalino talismán perdió su virtud; nunca volvió á rea- , . --'~-~nimarme; no volvió á darme una caridad de energías
,, ·1
\ ,,f.
que ¡ay! duraban u,1 minuto. Desde entonces hacen
f~ ~triste el Absintio; parece fabricado en algún cementerio; lleva hálitos de muerte.
1\'I
¡Cómo arrancarme aquella placa marmórea que pesaba tanto y me dolía tanto? La imaginación, movediza
*
UDliB veces, como ventilador eléctrico, giraba y giraba
**
sin que yo pudiera detenerla en algún objeto determi:Más tarde muchos suenos, muchos. Yo tenía todas
' pesadilla horrible, muy horrible, Y siem.
nado; otras, apenas podía moverla; pesaba como la
~as noches una
rueda de hierro de una máquina enmohecida.
pre la misma-estoy seguro-pero sólo en el sue:llo sa¿Enmohecida? Sí, sí, eso me decía Andrés, que hitbía
bía cuál era. A la maflana siguiente ...... ¡nada! ni un
recuerdo; sólo sobre el cerebelo dejRdo enmohecer mi memoria; las celdillas nerviosas psíquicas, habían ido
una lApida de mármol, y en el perdiendo su estabilidad, pero repitiendo la irritación responderían al fin
cuerpo una insufrible flaxidez. ¡Necias teorías!
¡Ajenjo! ¡ajenjo!
*
Terrible confusión entre las
* de recuerdo que me ha dejado
Es necesario no desperi:liciar este *resto
personas que realmente existían
y me babian sido presentadas, y la odiada Mnemosynia, como la estela de perfume que dejan las mujeres
los extranos seres engendrados tras de si.
Si al menos como Moir-isse hubiera llevado un libro de memorias, tenpor mi excitado cerebro loco, en
dría
allí mi historia, y no sólo este proceso de mi desgracia ...
nauseabundo coutubernio con la
Un día: ¿no me conoce usted? ¿no se acuerda de mí? me dijo, y en efecnoche sombrosa y larga, muy
larga y estrecha cumo mujer tí- to, no sabía quién era aquel hombre, como no lo sé todavía; ¡un condiscípulo de los preferidos, un íntimo! Y citó fechas y nombres de amigos y de
sica.
parientes mios á quienes yo no recuerdo. Luego, estaba irremisiblemente
Esfuerzos de titAn con éxitos perdido, condenado sin esperanzas de indulto.
de enano, para recordar una. feY dentro de unas horas, no sabré quién es mi madre, ni mis parientes;
cha hiatórica, el nombre de algún quiénes mis amigos, cuáles mis enemigos. ¡Maldición! No me podré proporheroe. Después, el qlvido de lo cionar P-1 placer exquisito de la venganza.
que intentaba hacer en el momenYo he deseado A algunas mujeres pero ¿cuáles? tengo una amante
to de ír A llevarlo A la práctica. ¿quién es?
¿Qué hice ayer? ¿qué hice? y ella muda; ella que debía saberlo, sin conY tendré que preguntar cuál es mi nombre, cuál es mi patria, y me creetestarme, causan&lt;lo mi de3esperación.
_
rán loco, y me mandarán con los locos ¡y me volverAn loco de veras!
En verdad que era injusta al tratarme así, porque el día anterior,
no me había embriagado como otros, casi hasta la comatosidad.
***
¿Las aguas del Leteo contendrían alcohol? Y eada vez, estrechAndose
Pero veamos; si no se me hubiera escapado, si este molde suyo que sienmás el circulo de mis recuerdos; el presente viniéndoseme encima, lo pa- to, le hubiese dejado porque se había escondido en algún rincon de mi cesado perdiéndose en la bruma del olvido, cubriéndose como por una capa rebro para burlarse de mí; que se haya enroscado como una serpiente en
· más y más d,msa de polvillo negro. Sobre
mi pasado caía una lluvia de hollín como la algún hueco del cráneo, y acaeo prouto se desenrolle. ¡Entonces .... sí, ya
que cae en las inmediaciones de N ewcastle. sé! cuando los recuerdos se desaten en catarata, me despedazarán la razón;
Desapareció mi infancia; perdí la inef11ble mi cabeza estallará y ..• ¡siempre el manicomio! ¡Loco! ¡Loco!
Pe10 yo quiero que vean esto. que sepan que no lo estoy; que soy un
consolación de ~ ivir entre companeros, veramnésico. ¡Si olvidara también donde tengo este libro!
d sd nos sccialistas-lo de uno era de todos
...__!;,J &gt;:)
si en un acceso lo despedazo?
-entre almas uiflas, con risas y juegos pu¡Una medicina!¡Una
1 os.
'jb¡; __. ·. ~~Y,
¿Ce mprenden ustedes mi suplicio? ¿se exmedicina! ¿En dónde
~
~
¿k(__ venden una memoria?
plic1,n mi desesperación? ¿verdad que eso
V/
..
~
~~~~
¿No hay en la teraera para volverse .Joco?
,fi
péutica una fórmula
para este caso? ¿No
ha y quien me pueda
~inyectar memoria?
¡Maldito manicomio!
¡Yo no quiero ir allí!
¡No quiero! ¡No estoy
loco! ¡No estoy loco!. ..
¡No estoy loco!

Un lagarto grandísimo, antidiluviano, se me acercaba A paeo lento para mayor martirio, sflboreándome
de antemano, luciendo sus bien alinedos dientes, dientes gobates, amarillentos, sucios y afilados entre lágrimas y sollozos, contra las osamentas de sus víctimas.
y yo sin poder moverme; ¿por qué:&gt; quien sabe, pero
yo no podí&gt;1 correr, huir, salvarme. Y después, dentro
de sus gigantescas fauces, enorm,is telaranas tendidas de mandíbula á mandíbula, y los insectos en di·
fíeiles actos de acrobacia.
Sentí cómo me tragaba. En su vientre gigantesco,
crótalos asquerosos destilaban en mi rostro, por su lengua puntiaguda, y por sus dientes desiguales, movibles y huecos, baba pegajosa, emponzofü,m te y amarga.
Enrollaban en mi cuerpo los suyos anil111dos. parduzcos ó verdosos y fríos, m.iy fríos, mfls fríos que el
hielo.
Diablillos que por sus bocazas, (vomitando fuego) se
acercaban cabriolando h!ista mi cabeza. y me encendían el cabello, y me perforaban con barrenas el occipucio. Duendes y trasgos que se me entrab11n por la
boca, y celebraban extrano festín dentro de mi ~ránev,
con inuFitada algazara. en escandalosa embnaguez.
Brujas que, vampiros humanos, revoloteahan cerca
del r-3cho y de las paredes del intestino del ofidiano, de
cuando en cuando con las membranosas alas negras,
me.azotaban 111. frente, haciéndome extremecer.
Ob! qué hubiera dado por deten_e r aquella imagina- .
ción que volaba, volaba, pajarraco nocturno ¡qué hubiera dado porque durmiera mi pensamiento, cuando
yo durmiera!. . . .
_
_
Cuando mi sirvienta me habló, me pareció que con
una red de finos hilillos de frío, me envolvían el cuerpo todo.
¡Qué asombroso parecido!
Me figuraba que era el saurio que se me acer·
caba á paso lento para mayor martirio, ea boreándome
d11 antemano; luciendo sus bien alineados dien~es goliates, amarillentos, sucios y afilados entre litgr1mas y
sollozos, contra las osameutas de sus víctimas ....

AMNESIA

•

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EL MUNDO

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Ft&lt;ANCISCO ZÁRAT E

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�Domfn,o 9 de Octubre dé 1119tt

EL MUNDO

Domingo 9 de Octubre de 1898

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OONDESf\

NOVELA ORIGINAL DE HENRY KISTERMACKER.
ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLEREIS.-V.ERSION XSPAÑOLA. DE 11EL MUNDO ILUE&gt;TRADO"

l\úmero 2.
Pablo Poulet estaba como un hombre á quien
le dan un golpe brutal en la cabeza. No acertaba
á coordinar sus pensamientos. También él, tamhié~ él como Muria, no queriendo considerar que
Rosita era sólo un depósito que un día ú otro le
vendrían á reclamar, se había encariftado como
un loco con la niña y la amaba, la amaba y le
arrancaban el corazón al arrancársela.

Lloró y desesperó, y maldijo _d e su vida y de
su suerte, hasta que pasada la primera impresión
pudo, como quien arregla los detalles del entierro de su hijo, ponerse de acuerdo con los Mariel
sobre la forma en que debía prepararse á Rosita
para ir al baile de la Condesa.
En cuanto á Rosita, estaba loca de alegría;
tiempo le faltaba para ver y volverá ver las jo-

yas, las telas, las flores artifici11Jes, los guantes
y los adornos que su padre había traído de la
ciudad, trHyendo á la vez una modista con un
ejército de costureras. Y las boras pasaban como
minutoij para la niñ11,, ya ciñéndose un corsé, ya.
pre,bá.ndose una falda, ya ensayando á poner•
se guantes y mitoi;es, fin que hubiera venido A
perturbar su dicha sombra alguna, hastaque una

•

mafiana, sin decir «agua va,» se presentó en su
casa Marcial Rigot, hecho una fiera y ech'ando
iuego por los ojos.
El primer impulso del herrero fué cogerlo entre sus dos manazas y torcerle el pescuezo como
-A un pollito; pero había dolor tan verdadero en
el fondo de su cólora y llegaban de tal modo al
-corazón las cosas que decía, que le faltó valor
para arrojarlo de su presencia.
-¿No comprenden ustedes, preguntaba presa
de las mayores angustias, no comprenden que
Rosita corre al camino de su perdición? Ella en
su inocencia ignora todos los peligros de ese baile que debe ser un lazo tendido á su honestidad
y á su belleza, porque de otro modo ¿cómo po-dría aceptarse que los linajudos y orgullosos Con•
des de Villiéres, recibieran en sus salones á una
pobre aldeana? Aquí debe haber un misterio, me
lo dice á gritos mi corazón.
Y s11.caba á lucir su caoital intacto y bastante
para hacer la felicidad de un hogar modesto, su
molino que le estaba dando tan buenas ganancias,
.su honradez acreditada por numerosos documtintos, el nombre sin mancha de sus padres y sobre
todo el amor, el gran amor que profesaba á Rosita, amor tan leal, honrado, profundo y sincero
como no lo encontraría jamás, ni en los dorados
.salones del Castillo de Villiéres ni en el mundo
todo si á. recorrerlo se lanzaba.
.
Y ofrecía casarse desde luego, sin pérdida de
un minuto, para que de ese modo quedara salvado el ccmpromiso de Pablo Poul.-t, pues ni el
Conde ni nadie podría obligarle á llevar al baile
.ála esposa de Marcial Rigot.
Pablo estaba entre la espada y la pared. Por
una parte los razonamientos del joven le llegaban
á lo vivo, haciéndole patente lo que él ya sabía
de antemano, y era que el baile de la Condesa
era la puerta pJr donde Rosita se le escapaba para no volver jamás; y pur otra, comprendía que
el porvenir de la pobre nifta reclamaba ya que
se rompiera el engaño por tantos afios sostenido
de que María Poulet había tenido una hija por especial milagro de Dios, con intervención del mé-dico de la ciudad y de sus drogas y medicinas.
Pero la verdad era que él no podía dar solu-ción á un asunto tan espinoso, y sus p11.labras
evasivas no hacían más que enardecer el ánimo
de Marcial, cuya desesperación aumentaba ante
la actitud de Rosita que asistía serena y muda á
-esta escena en la cual á ella . debía corresponder
el principal papel.
Instigada al fin para que hablara, habló, y sus
palabras hirieron en lo más hondo del alma á Ma•
ría Poulet que sollozaba en un rincón de la estancia, á Marcial que tenía su dicha pendiente de los
labios de la joven, y á Pablo, que por un instante
había vislumhrado la esperanza de que, enamorada verdaderamente, se encapricharia con su
amor de tal modo, que el Conde pudiera verseen
la necesidad de acceder al matrimonio, lo cual
seria motivo de que Rosita no se alejase tanto de
,s11 lado.
- Debe en efecto haber un misterio,-dijo Rosita-y mi corazón me lo anuncia también, pero
no en un sentido temible y peligroso como pien:sa Marcial. Yo creo que en efecto, el baile de la
Condesa marca. nuevos horizontes para mi vida;
y aunque me duele mucho, hasta arrancarme lágrimas, dejar todo esto grato y dulce que aquí
me rodea, presiento que estoy llamada á más alws destinos. Si la vida de lujo, de bienestar y de
riquezas que tantas ocasiones he visto en sueños
se abre ya para mí, voy á ella pcrque me llama
-con fuerza irresistible á la que sería en vano querer oponerme: pero si este baile es no más una
deferencia de los Condes por lástima hacia una
aldeana bella como ha dado á entender Marcial,
-ó un lazo tendido á mi virtud, ya se acabó todo
para mí, y volveré á este hogar sin que puedan
compensar la muerte de mis ilusiones, ni loi, cuí-dados afectuosos de mis padres ni el amor mismo
-de Marcial.
-¿Y por qué entonces me engañaste, por qué
aceptaste mi ternura y me ofreciste en cambio la
tuya?
- No te mentí, Marcial. Yo no miento nunca.
Cuanto te he dicho lo sentía y hasta pensé que
mis esperanzas de prosperidad y de grandeza
podrí~n venir de mi casamiento contigo. Tienes
-derecho ha 1ta para despreciarme por descorazonada y ambiciosa, pero no debes creer que yo
haya sido ni sea capaz de decir sino lo que siente mi corazón.
Y en vano Marcial le suplicó con las légrimas
en los ojos, y en vano opuso á todos los ensueftos

EL MUNDO

locos de la nifia, el frío razonamiento de la discreción y la experiencia: ella insistió obstinadamente en su resolución de ir al baile, y puso como único medio de hacerla cambiar de propósito,
el que sus padres retiraran su consentimiento que
ya le habían dado.
l\.farcial salió desolado de la casa y pensó que no
quedaba más recurso para recobrará su amada,
que acogerse A los hermanos Mariel, interesarlos
en su favor y conseguir por su mediación que
Pablo Poulet devolviera al Conde la invitación
con una cortés excusa. Pero tampoco en los Mariel halló el apoyo que deseaba, sino que por el
contrario, le dijeron, aunque con mucha dulzura,
que lo que debía hacer era prescindir de Rosita
y fijarse en otra de las muchas jóvenes casaderas, llenas de virtudes y belleza y algunas hasta
ricas, que babia en el pueblo.

IV
A VENTURAS Y DESVENTURAS
DE AMOR.

Tres días llevaba ya de estar como loco Marcial Rigot, recorriendo á solas lo más intrincado
del bosque como una fiera perseguida, llorando
á gritos é implorando en vano una idea salvadora. Nada había podido disuadir á Rosita de ir al
baile, ni nada había podido convencer á Pablo
Poulet para que devolviera la invitación, Sus súplicas, sus argumentos y hasta sus amenazas no
dieron fruto alguno y en su desesperación llamaba á la muerte como si esta tuviera la misión de
cortar vidas tristes, cuando tiene por el contrario,
la de dar su golpe á la felicidad para hacedo más
sensible.
Entre tanto, en el Castillo, los preparativos pa•
ra el baile tocaban ya á su fin: ejércitos de pintores, tapiceros y carpinteros renovaban el decorado de las habitaciones; en el jardín, la maleza era
substituida por flores y plantas exquisitas, sedaba un baño á. las estatuas de mármol, se pulían y
repintaban las de bronce, un nuevo surtido de
aves poblaba los estanques y patios de volatería,
y hasta la penera, totalmente reformada, estaba
lista para recibir una nueva jauría,
Nunca, desde la noche aquella en ·que un embozado vino á sacar al Conde de los salones del
Castillo para llevarlo á ignorado retiro, nunca se
había visto tant1:1 animación en las vastas posesiones de Villléres.
Aquella noche .... ¡cor. qué dolor tan profundo la había recordado la Condesa durante largos
y penosos afios que le trajeron una vejez prematura, y con qué remordimientos la había recor•
dado el Conde!
Aquel embozado era un esposo ofendido que
venía á pedir cuentas de su honor. H!lbía que
pagarle, y no era hombre el Conde que se hicie•
ra esperar para esas cosas. Un viaje rápido y
silencioso á París; testigos que se buscan y se
hallan, un duelo á muerte en que ambos contendientes se baten como leones, y lueg0 uno de ellos,
el Conde, cayendo á los piés de su adversario.
Pero la justicia que había hecho aquel hombre
no estaba completa. Necesitaba rematarla castigando de muerte también á la esposa infiel, y de•
jandu á la niila, fruto del adulterio, en condiciones tales, que la miseria y la perdición fueran su
único porvenir.
'
Y así lo hizo. Envenenó á la adúltera, dejó á
la niña en poder de los aldeanos &lt;!Ue la tenían
desde que nació, y sin legar nada para sus atenciones y convencido de que su rival había muerto porque así se lo comunicó algún amigo, se embarcó para las posesiones francesas de Asia con
la esperanza de formar allí, si podía, un nuevo
hogar menos infortunado.
Pero la naturaleza vigorosa del Conde, después de una lucha formidable triunfó de la tremenda herida, y al fin se restableció cuando ya
entre su~ amigos se le tenía por muerto;y lo primero que bizo fué acudir en busca de su hija, á
la que hubo de hallar no sin grandes dificultades.
Explicar á la Condesa su ausencia, su herida y
su silencio era cosa muy factible, pero no lo era
ocultarle el pesar que le corroía las entrañas con
el recuerdo, de aquella tremenda tragedia de que
él había sido Musa.
La Condesa adivinó que algo muy grave había ocurrido en la vida de su esposo; y aunque
nada sabía de la existencia de aquella nifta, ni
menos de que su padre la hubiera transladado á.

293

Villiéres, sintió que la felicidad de su hogal' ha•
bía terminado para siempre.
En un principio los salones de los Condes si•
guieron siendo, en ostentosas fiestas, centro de
reunión de la aristocracia parisiense; pero poco
á poco ella y él por un tácito acuerdo las fueron
hirniendo menos frecuentes, hasta que al fin se
aislaron del mundo, y el mundo á su vez los olvidó como hace con todos los que no son afortu•
nados.
Y sucedió entonces lo que debía suceder. Aquellas dos almas honradas y buenas que en el tor•
bellino de la vida social apenas habían tenido
tiempo de simpatizar por su afinidad de gustos é
inclinaciones, acabaron en la tristeza y la soledad por comprenderse y amarse.
Nunca un reproche ni una pregunta indiscreta
salió de los labios de aquella santa mujer que
afrontando de lleno la situación, aceptó el piadoso deber de transformarse en un angcl de consolación. ¡Y qué corazón tan noble descubrió en
aquél á quien consolaba! ¡Qué tesoro de bondades, de delicadezas, de ternura, de amor!
Cuando en medio del brillo y el fausto del mundo se conocieron, la simpatía y la juventud les
despertaron un sentimiento ardiente que entonces creyeron amor y que los llevó al matrimonio .
Ahora que habían llorado juntos y abrazados,
que habían pasado entre suspiros días sin sol y
noches sin sueño, ahora sí se amaban con ese afee•
to profundo que dura más allá de la tumba. Y de
esposos nobles, obligados por las exigencias de
clase á vivir una vida de convención, habían pa•
sado á matrimonio burgués muy unido y encariñado, de esos en que los esposos habitan en un
mismo departamanto, comen juntos todos los día3
y si enferman se curan uno al otro.
Sin emb11rgo de esta intimidad que ya era algo semejante á la dicha, el Conde se conservaba
siempre melancólico y esta melancolía era la que
llenaba frecuentemente de lágrimas los ojos de
su mujer.
Un día el Conde enfermó de gravedad, y sus
parientes y amigos creyendo lleg11do el momento de que dictara sus úl,imas disposiciones, se
lo hicieron saber y le anunciaron la vista del sacerdote y del n0tario.
Arregló el Conde con entereza sus cuentas de
la tierra y las del cielo, y luego hizo llamar á su
esposa que bañada en lágrimas y agonizando de
pesar, vinoá oír las últimas confidencias del moribundo.
-1\fe voy-dijo él-y lo que más siento es que
nunca te hiel:! tan feliz como merecías serlo por
tus virtudes y tu belleza. Oye la confesión suprema de mi vida. Yo te fui infiel, una vez, una vez
sola, en un arrebato de inexperiencia, cegado
por la vanidad, empujado por el destino.
Y luego, con frases entrecortadas le refirió como conoció á la baronesa Sofía durante una ausencia de su marido, como tuvieron amores, como nació Rosita, ,:orno el barón desenlazó esos
amores con una sangrienta tragedia, y como en
fin Rosita vivía en Vi!liéres en poder de los esposos Poulet.
-Te encomiendo á mi hija, terminó diciéndole. Amala: la pobre niña no tiene la culpa de
que yo baya sido tan malo contigo.
La Condesa oyó con lágrimas esta.. confesión,
· y cuando después de un prolongado silencio el
moribundo preguntó con miedo:
-Me perdonas?
Ella le selló los labios con un beso en que iba
toda la intensidad de una pasión, la única de su
existencia, y le dijo:
-Te amo, te amo, te amo!
El Conde se extremeció hasta lo íntimo de su
ser, como si aquellas palabras le hubieran traído
de allá del cielo, donde se hacen las dichas y las
desdichas bumanas, un rayo de esperanza y una
promesa de redención.
Y desde ese momento, como si hubiera sido to•
cado por maravilloso talismán, empezó á reponerse con gran asombro de los médicos y regocijo de parientes y amigos y criados, que le amaban todos por bueno y generoso.
Poco tardó en volv~r con la salud la a:egría de
l!l casa. Durante los días de la convalescencia la
Condesa evitó há.bilmente toda co11versación relativa á Rosita, que habría podido conmover al
paiüente comprometiendo su salud; pero una vez
que lo creyó bastante fuerte, se sentó á su lado1
le tomó una mano con sus dos manecitas tibias y
acariciadoras, y dirigiéndole una mirada en que

�295

294

Domhl,:o 9 de Octubre de 1898

Domingo 9 de Octubre de 1898

EL MUNDO

de Rosita que estaba apenas iluminado por una
veladora de bombilla aznl.
Solamente por breves instantes permaneció
Marcial cerca de Rosita; y cuando salio llevaba
unas grandes tijeras en la mano, y llevaba en los
ojos la expresión del espanto, del dolor y del remordimiento. ¿Había herido, habla matado á Rosita?
Atravesó el patio sin que Maria Poulet, abismada en su dolor, lo hubiera visto; saltó las tapias y volvió al bosque, único lugar en donde
podía entregarse A los arrebatos de su angustia
sin temor de ser interrumpido por nadie ... .... .
. . . . . .. ' . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

"I

_;-

·aic

,ii,~.-.

"~:_~, ,:i .
eabia fuego de todos los amores santos inclusive
hl amor maternttl.
-Jorge, Je dijo, ¿vieras? tengo un deseo ... .
-¿Cu~l?
-Dar un gran baile, pero espléndido y lujoso,
como los de nuestra luna de miel, para celebrar
así tu restablecimiento.
-El Conde sonrió complacido, y ella agregó:
-Será en el Castillo da Villiéres que haremos
reparar y embellecer para el efecto; y en ese
baile ..... .
La Condesa calló un instantante y luego bajando la voz hasta bacerla dulce como una car~cia,
agregó: y en ese baile presentaremos á nuestra
bija, diciendo que acaba de salir del convento.
Como hemos estado aislados del mundo, nadie
sospechará nada ¿verdad?
-~~res un ángel Luisa 1 contestó el Conde, lue•
go Je besó la frente y tomando la actitud resuelta y alegre de los días de su juventud, hizo ve•
nir A los criados de su mayor confianza, reiteró
cien veces las mismas órdenes, y con impaciencia dispuso las reparaciones del Castillo de Villiéres.
Una de las cosas primeras que hizo, fué encerrarse por b11.enas horas en su despacho y escribir las carlas que tan profunda revolución causaron en el modo de ser de Rosita, de los espo-

sos Poulet, de los hermanos d~ Mariel y de Marcial Rigot.
V

EL ULTIMO- REmmso.
Ya los Condes de Villiéres estaban en el Castillo y ya los convidados hablan empezado i, llegar en lujosos carruajes, que·atravesaban el pne•
blo entre una nube de polvo. El Conde y la Conde3a habían estado varias veces en la casa del
herrero Poulet y quedaron encantados de Rosita
tan bella, tan inteligente, t~n instruida, llamán•
doles sobre todo la atención su porte distinguido
y sus maneras elegantes sin afectación, como si
hubiera pasado la vida toda en los salones del
gran mundo.
El s,\bado por la noche se anunció á Rosita
que al día siguiente serla conducida al Castillo
muy temprano, pues quería la Condesa que oyeran juntas lo. misa de alba, y que ya se quedaría
desde entonces Rosita allí, pues el baile era esa
misma noche y no había necesidad de que la nilla volviera al pueblo.
Cuando Marcial supo esto por boca de la misma Rosita, su aflicción llegó al último límite, y
en su desesperación, concibió un proyecto 'que
era salvador á su juicio pues dejarla á Rosita im-

•

~

posibilitada para concurrir al baile de la Condesa.
Todo el día Marcial anduvo vagando por el
campe, y al cner la tarde ¡cosa extra:i'1a y nunca
vista! se Je vió entrar á la taberna donde bebió
un gran jarro de vino. Luego volvió al campo y
no regresó á la aldea sino cuando ya las luces
se habían apagado en todas las casas.
Entoncea deslizAndose entre la sombra como
un criminal, y procurando no apartarse de los
muros, llegó á la herrería, saltó la tapia, acarició al perr1 que ya era su viejo amigo, y penetrando al patio de las hRbitaciones, se dirigió al
cuarto de Rosita que encontró cerrado. Pero al
lado de esa habitación estaba la de Maria Poulet; y en los momentvs en que Marcial se acercaba, un ruido inusitado le vino á sorprender. Era
que Marfa abría la puerta, salía con paso cauteloso como no queriendo despertar á nadie y
atravesando el pRtio iba A sentarse jur.to á la
fuente, donde dió libre curso á sus lágrimas y á
sus so11ozos.
Marcial apenas tuvo tiempo de ocultarse en la
puerta del cuarto de Rosita: y luego que vió á
la infeliz esposa del herrero que entregada á su
dolor no Jo había descubierto, penetró por la
puerta que había quedado entreabierta, y pasandú á tientas por el aposento de Maria, llegó al
1

Luego rechinaron los !nelles, ardió el carbón,
comenzó el trabajo, y también alli como en la
cocina había lágrimas, pero éstas caían al mismo
tiempo que los martillazos sobre el hierro enrojecido, y se evaporaban muy pronto, como para
no ser vistas de nadie.
VI

-

mente oprimida en los brazos de su compallero
de polka, y escuchaba las palabrRB que_ éste le
decía en el oído, como si fueran una mus1ca de
los cielos.
EPILOGO.

Cinco afl.os después de estos acontecimiento_s,
al caer de una tarde tibia y perfumada de Abril,
EL GRAN BAILE.
los hermanos de Mariel salieron de la casa cural
de Villiéres y como de costumbre tomaron el ca·
El Castillo de Villiéres parecía por la abundanmino
de la fragua .
cia fantAstica de luces, uno de esos prodigios de
Corría como siempre el río, bullicioso y transla pirotécnia que se hacen arder en las fiestas
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . populare~. Todo era claridad en su interi~r, del parent~, atravesando la ald_ea y ?ordeado por dos
Antes de que empeznran á apagarse en el ci~- salón á la biblioteca, del torreón á la cocma, Y filas de viejos casta.nos; la 1gles1a levantaba rienlo las estrellas matinales, y cuando Venus brilla- por todas partes corrían criados de libre'\ atano- te y deslumbrador su campanario pintado de
ba todavía en toda la intensidad de su esplendor, sos y complacientes¡ pero lo más no a.ble era el blanco qne resaltaba sobre el rojo de L_os tejados
la Condesa impaciente se l~vantó, y tomando jardín ilumioado á la veneciana, y remoz~do de vecinCts¡ por las callejas tprtuosas cammabau aleasiento en un earruRje ligero que se le tenía pre- tal manera, que causaba una impresión de asom• gres los labradores que volvían al_ hogar, Y to~o
respiraba la calma y la tranqu11Idau de ouos
parado para este viaje, se dirigió á la aldea. Que- bro v de bienestnr indescriptible.
ría sacar de su casa á Rosita antes de que hubiePoco antes de que diera principio el sarao, días.
Los hermanos de Mariel tenían el cuerpo má.s
ra luz, para evitar las miradas investiga.dorad y apareció en los salones el Conde de Vilhéres danlas preguntas indiscretas de las comaJ.res de la do el brazo á Rqs1ta, la cual como lo habla pre- encorvado y los cabellos enteramente canos; ese
vecindad. Así pues, temprano llegó á la herrería, dicho la Condesa, babia salido de las manos del era su único cambip.
pero no tanto que encontrara dormida, como lo peluquero más bella aún que cuando tenía su
Ya CRSi de noche llegaron á la fragua; Y al
esperaba, á·la esposa del herrero. ¡La pobre ha- opulenta y ensortijada cabellera.
tender la mano al honrado y viejo Pablo Poulet,
cía muchas noches que no sabia lo que era dorUn murmullo de admiración se dejó oír por entraron en la zor.a ilumiuadn por la. roja luz de
mir[
todas partes ante aquellos ojos que irradiaban, la hornaza y parecínn fa.ntásticas siluetas infer·
Con afecto saludó la Condesa á Matia; y que- ante aquellas sonrisas de labios frescos y dientes nales.
riendo sorpr•mder á Rosita penetró á su cuarto, blancos, ante aquella belleza correcta y atractiNinguno de los antiguos tertulianos faltaba, Y,
y ella fué la sorprendida al ver que la nilla, en va en plena juventud.
como de costumbre, se hablaba de las ult1m~s noefecto, estaba dormida, pero que toda su hermo Desde afuera, trepado en uno de los Arboles ticias deParis y de los sucesos de la localidad,
eiísima cabellera había sido cortada casi de raíz, del camino, Marci•l Rigot observaba todo con sin· chismes ni murmuraciones, porque no lo cony que los cadejos de pelo estaban regados aquí ojos ávidos. Al pié de ese mismo árbol los hersentían el Cura ni el Alcalde.
y Rllá por el pavimento.
manos de :Mariel vinieron á contemplar el Casti- Aquí he leido, dijo el boticario s,candu de
Indudablemente que esto era obra de una ma- llo desde afuera; y creyéndose solos, estuvieron
su
bolsa un ejemplar de Le Journa! , algo referenro criminal. Alguna vecina envidiosa de la. for- conversando largo rato.
te á una persona que fué muy amiga del sellor
tuna de Rosita había cometido este atentado. ¿PeDespués de que separándose de allí regresa..
ro cómo había podido penetrar estando cerrada ron á la aldea, ~far~ial Rigot se bajó del árbol y Cnra.
-El Alcalde tomó el perió dieo, buscó el s,t10
le puerta? No era posible suponer el paso por la con andar de sonámbulo, y silencioso y pálido1 se
h,. bitación de Maria que estuvo desvelada toda dirigió A la aldea también, entró en su casa, es• que el boticario le se!lalalaba y acercándose á la
la noche. ¿Qué había sucedido pues?
tuvo escribiendo largo rato, y antes de que ama- luz ley_ó lo siguiente:
«Los últimos telegramas del extremo Or~ente
Era preciso averiguarlo. La Condesa y Maria neciera tomó el camino de la ciudad.
nos
comunican una triste nueva. El Tt:ment~
qne se perdían en conjeturas, decidieron al fin
Entre tanto en el Castillo la animación del baidespertar A Rosita para que aclarara el enigma, le crecía, y Rosita admirada y agasajada por to- Marcial Rigot, que había hecho una carrera rápty así lo hicieron sin pérdida de momentos.
dos, se sentía enteramente feliz. Fatigada del da gracias A sus altas virtudes militare~, _btl muerEl primer impulso de ésta al ver lo que :e ha- wa1s se había sentado en un diván, cuando un to víctima de su arrojo en una de las ultimas esbía sucedido, fué ponerse á llorar. Desde luego antiguo servidor del Conde le entregó una carta caramuzas libradas contra las hordnB de Le-hápensó que era obra de Marcial, pero por un res• que, con el cará.cter de urgente, acababan de bú. Su muerte ha sido sumamente sentida por todos los que le conocieron.&gt;
to de piedad hacia ese infeliz que la había ama- traer de J,i aldea.
Cada uno de los tertuliano• tuvo una palabra
do tanto, se resolvió á ocultar sus sospechas y
Rosita la abrió y leyó con creciente emoción
de afecto para el honrado molinero que durante
¡extrallo corazón el de la mujer! sintió que esta
•cción le despertaba el dormido amor, y hasta lo que sigue:
su breve permanencia en Villiéres se supo cap«Perdóneme usted, seiiorita, si por un momen- tar universales simpatías; y se agotaba ya el tedesfó por un momento que la Condesa encontrara impropio llevarla en ese estado a sus salones. to tuve la audacia de elevar mis ojos hasta usted ma de esta conversación, cuando el Alcalde, que
-Así, ptmsaba Rosita, me quedaré aquí, ven- y de ofrecerle mi amor: no sabía lo que acabo de continuaba recorriendo el periódico dijo de imdrá. Marcial y tornaremos á nuestra dicha anti- descubrir sorprendiendo sin quererlo una con• proviso:
versación de los hermanos de Uariel; no sabía yo,
gua y á nuestro antiguo amor.
-He aquí otra noticia que para nosotros es
Pero no pasó ~so. La Condesa viendo con ho- digo, que es usted hija del sellor Conde de Villiésensacional.
res, y ahora que lo sé, comprendo que para mí
rror esa acción vituperable de que había sido
Y leyó con voz ahogada por la emoción:
victima la pubre nilla, se apresuró á llevát'sela sería una locura alentar esperanzas todavía..
•La fiesta dada anoche por los Sellores ConMe
voy
en
este
momento
A
París,
y
sin
pérdipor temor de que alguna od10sidad de esas que
des de Villiéres para celebrar el matrimonio de
da
de
tiempo
entraré
como
voluntario
en
alguno
en los pueblos cortos son tan frecuentes y temide los regimientos que van A salir para las pose- su hermosa hija Rosita, con el Marqués deBrieux,
bles, preparara nuevos peligros p·ara la hija de
siones francesas de Asia; y allí me haré matar en fué verdaderamente regia.&gt;
su esposo. 8
Seguía una minuciosa descripción de aquella
Así pue , como mujer de mundo, comprendió la primera batalla.
Mi muerte, eso es lo único que puedo ofrecer fiesta, y terminaba el periodista haciendo votos
que el mejo r camino que había era no dar gran
importancia á este acontecimiento, y aturdió ála á ustea. Adios, sellorita. ¡Dios haga á usted tan por la felicidad de la joven desposada.
Quien estuvo más atenta á la lectura de estas
nilla con hablarle de los preparativos de la fies- feliz como merece serlo por su belleza y sus virnoticias
fué Maria Poulet.
tudes!•
ta, de la necesidad que habla de que en el acto
¿María Poulet, aquella que era un prodigio en
se fueran junt,s, y la ayudó á vestir~e y engalaMARCIAL RrooT.
achaques de cocina y repostería, que siempre
narse, y le dijo que el peluquero del Castillo le
reía como una chicuela y cantaba como un caarreglaría tan oién los cabellos cortándoselos á
Cuando Rosita hubo leído por dos veces esta
uso varonil y de tal modo, qne quedarla mucho carta, se levantó del diván, y pálida y sintiendo nario, que era gorda y colorada, y que era en
má.s hermosa y encantadora que con su antigua que el corazón Je saltaba en el pecho cortándole fin la alegria hecha mujer? ·
No. ¡qué va á ser! la Maria Poulet de ahora hacabellera.
respiración, fué en busca del Conde.
Horrible lué el dolor de Maria Poulet cuando la -Acabo
bía
envejecido prematuramente, estaba flaca, pade recibir esta carta le dijo ensefianRosita partió, pues sintió como si del fondo del dosela, y el que la escribió es un1 joven honrado liduch11. y canosa, no reía nunca y se hacía serttlmase la hubieran arrancado dejándole allí en su
vir por una cocinera.
que no sabe mentir. Qué debo hacer?
lugar, un vacío grande como el mundo y obscu-Cuando se fué Rosita Je llevó el corazór,, de-Olvidar todo tu pasado como si hubiera sido
ro como la ceguera. Luego entró á la cocina, enun penoso sueiio, y entrar de lleno en la vida de cía á veces viéndola con tristeza Pablo Poulet.
cendió sus hornillos y se puso á hacer el desayuEs una tontería matarse así por cosas que no tiefelicidad y de opulencia que te aguarda.
no, pero no cantando y riendo como en mejores
Diciendo estas palabras, grave y sereno el nen remedio.
clixs. Esta vez fué la primera en que cayeron Conde fijó los ojos en su hija con amorosa miraY el pobre hombre, porque nunca se vela en el
sobre los ladrillos del fogón las lágrimas de aqueda y procuró penetrarle hasta lo intimo de la
espejo no había notado que estabtt. tan envejecilla mujer que no había llorado nunca.
do co~o su mujer y que también, !'l fuerza de
A poco salió Pablo de ·su habitación silencioso conciencia.
-Así lo haré, dijo Rosita, soportando con en- melancolía, se estaha matando poco e\ poco.
y sombrío. Tampoco él habla dormido en toda la
tereza esa mirada. Y como en ese instante llega11och~; así lo delata!:-an su rostro pá.lido y sus
ra el joven Marqués de Brieux á recordarle que
ojos enrojecidos. Marido y mujer cruzaron una
Je había prometido acompallarlo en la polka que
mirada, una no más, rápida y furtiva pero que
se estaba tocando, dejó el brazo de su padre, toles penetró muy hondo, y sin decirse una palamó el del Marqués, y se perdió entre las parejas
bra, ella como muy ocupada, se inclinó sobre sus
de bailadores. U nos instantes después sonreía.
hornillos y él, como teniendo pri•a, se lué á la
con la sonrisa de la felicidad al sentirse dulcefragua.

.

-

Ji'.L MUNDO

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EL MUNDO

Domingo 9 de Octubre de 1898

~

Domingo 9 de Octubre di, 1898.

Lectura para las damas.

PAGINAS DE LA MODA

EDUCACIÓN PRÁCTICA,

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¡

Un redactor de un importante periódico tuvo hace
-a!ios la ocurrenc~a d~ escribir un articulo en que in•
"&lt;iicaba la convemencia de que se le diese á la mujer
una edu~ación más práctica que la entonces se daba,
:y se le vmo el mundo encima. Algunas señoritas que
sabían hacer maravillosos pañuelos calados se pusiero_n á sollozar, heridas de lo máA vivo de ~u amor
propio; otras que se gastabRo la vida haciendo cojines
de raso que después se 1ifab11n, estuvieron varios
dlas con. Jaqueca, las especialidadea en bandurrias
flore~, pmturs etc., e~c.. pmiPron el grito en el cil'lo;
.Y al fm! una d~ ellas, ignoro 11i bandurrista, bordadora, florista ó pmtor11, escribió un articulo refutando
d!) al mal ave1Jturado plumlforo que ya sentía haber
picado con los puntos de su pluma tantas suceptibilidadea.
¡No queremos ser cocineras! decía la refutadora.
¡No queremos ser costureras!
¡No queremos ser planchadoras!
¡No queremos Bf'r repo8teras!
¡No querPmos hacer calzones!
¡No queremos guisar frijoles!
¡Muchas gracias, señor n1dactor!
¡Ud. platicará bonito, pero nosotras no fumamos!
Fué aquella un:i. tempestad en un vaso de agua,
~om_o mu~has que se levantan en los periódicos sin
.Justificación. Porque, eP verdad, el articulista no tenia respecto al be,lo sexo las abominables ideas que
se le atribulan, no quería hacer costureras, planchadoras, co~ineras, etc.; quería una cosa juiciosa: que
B6P,0~pusiera 1~ educación qu.- eólo sirve de adorno, á.
la utll, á. la indispensab le para la vida; y al indicarlo
no _8e referí~ al bello sexo, ~ino al que por falta de el!•
_pintu prá~tlco ó por una tendencia perniciosa a.limen•
t~da por ciertoP _resabios de vanidad, tendencia y vamdad que también se notan en una porción considerable del sexo fuerte, gastan todas sus enerilas en
un_a labor estéril, en nna labor deleznable, aunque
brillante, que no puede servir de base á. la felicidad.
&lt;Claro está que las que juiciosamente habían adunado
lounoá lo otro no calan bsj" el dominio de su censura.
En este s~ntido tenia r zón y cuantas veces las mism.,s á quienes molestó la verdad expuesta con tant11
lfranqueza, lo habrán confesado en el curso de su vida!

Cuántas veces habrs.n sentido que no hace
daño ser tan duchas en manejar la cuchara
como los útiles de bordar! Y es esto tan cierto que damas de muy elevada posición social
lo justifican, iniciando á sus hijas, pua evitarles sinsabores, para que puedan decir con
razón que su educacióu es completa, en loe
misterios que tanta repulsión causan á. algunas hijas de Eva.
Y vaya un ejemplo flamante, que tomo de
un periódico que tengo á la vista:
"La venerable Lui~a Hesse Cassel, la octogenaria esposa del rey Christian IX de Dinamarca, no pasará. á. la Historia por sus hechos de reina Consorte ae un rey constitucional no ha sido mucho lo que ha tenido
que intervenir en su reino; pero como es diglla de consideración y alabanza eaa mujer,
es como espo~a y matlre de familia!"
"A sus hijas las educó como áseñoritae po•
"bresque necesitan saber muchas cosas úti•
"les para no ser una carga para sus padres y
"par"' a.vudar el dia de mañana a su marido.
"Aslesque no solo con la aguja trabaron cono·
"cimiento desde muy pequeñas la princesa
"Carolina y la princesa Maria, para hacerse
"ellas mis1nas los trajes y reparar las ropas
"de su hermano, sino que en la cocina les hizo
''entrar su madre para que aprendiesen cómo
"se da de comer con economia á. una nume•
"rosa familia."
Y si esto se hace tratándose de hijas de reyes, para quienes el porvenir no puede ser
mas hal11güeño, ¿por qué las humildes, las
desheredadas de la fortuna, para quienes el
articulista escribía, no habían de recibiruna
educación semejanto?
De entonces acá loe tiempos han cambiado, la idea de que el aprendizajti de cierta
clase de labores era de mal tono, se ha ido
desvaneciendo y 11un hay algunas peuonas
que tienen á orgullo el saberlas á la ptrfec·
ción Pero quedan aún algunas rezagádas ..
Para esRs iutercalo en este mal hilvanado articulo el recorte referente á la esposa del rev
Cnristian!
•
Jl)SÉ CONDE,

LA VANIDAD.
La vanidad no se asienta jamas alli donde
impera la razón: tiene por base el sentimiento, y respira la atmésfera de la fantada.
Por eso ese vicio nomina máR en las mujeres que en los hombres, de las cuales lleg.. á
apoderarse. si la inteligencia poseé solaml'nte una mediana ilustración. Y lo que sucede
en la edad adulta, sucede también en la infanci!I.: se ven en mayor número que niños,
niñas propensas á la vauidad. Preséntase
este vicio durante la infancia, casi con loe
mismos caracteres que en la virilidad,
Asi como un hombre mira con cierto desdén á los demás, persuadid" de que viste me•
jor, ó tiene más arrogante figura, reune jus·
ta mente en su sentir, muchas prenda• que le
recomiendan al aprecio y conFideración de
todo el mundo. aun cuando todo el mundo
se ria de él: as! también el niño que vive en•
tre otros niños, mira con inmotivado despre•
cio á. sus crmpañ,eros, y obra siempre persuadido que
sólo es el único acret"dor á la !'stimación general, que
la c!ee injustamente prodigada cuando á. los demás
se dispensa.
·
E,;to no obstante, es el niño como el hombre, menos
celoso de sus personales prendas; y por esto hemos
notado que en cada cien mñoR vanidosos y presumí·
dos figuran noventa y cinco niños por lo menos.
Y en eilois se observa, generalmente hablando, hechos característicos de pr.,sunción tan marcados, como
pueden observarse en una mujer vanidosa. Ol&gt;servad
á la niña presumida y no veréis más que una mujer
en pequeño dominada por aquel abommable vicio.
Madres de familia, corregid en tiempo oportuno á
vuestras hijae, para que no se dejen dominar por la
pre,;unción y la vanidad, porque la coquetería, de la
presunción y de la vanidad, á la perdición, no hay má.s
qu~ un paso que suele salvar la mujer con mucha fa•
cihdad.
A.L.

L"- 111J.JER Y EL A.lJTOMOVIL.
El 11automovili~mo11 -palahra admitida ya en casi
todos los idiomas-.,igue conq uistaudo en París numero~os adeptos.
Ahora acaba de ingresar en sus filas la Duquesa de
Uzé3, y el examen á. que fué sometida la ilustre dama
antes de obttiner su permifo para t?"Uiar un carruaje
automóvil, ha sido los pasados dias el asunto de las
conver11aeioues de la alta sociedad parisiense.
Sobre su -automóvil ha palleado la Duquesa al tribu~al exam~nador, compue~to de un ingeniero y dos
peritos, guiando el carruaJe C"n toda perfección á
grandes y pequeñas velocidades.
Los "chauffeurs,11 como en Europa llamaná los que,
mas propiamente, d11signan en Estados Unidos con el
nombre de "motorms, 11 están muy satisfechos con su
nueva é ilustre compañera.

Figs 1 Y 2.-Tr~jes de media estaci(m.

Espalda.del modelo de la flg. l.

297

EL MUNDO

Espalda del modelo de la fl.g. 2.

LA MUJER INSTRUIDA
La mujer instruida es la inteligente compañera lle
su marido; ella lo comprende, vive de sus ideas y se
e1eva con él por sima delos prosaicos quehaceres domé~ticos.
El111 un día y otro dfa lo sostiene en las dificultades, en las luchas numerosas a que está sejeta la existencia del hombre.
Rus consejos son preciosos y su esposo halla consolación y fortaleza en confiarle sus contratiempos, sua
esoeraozas Y' SUB tristezas.
En el gobierno de la casa, la mujer instruida tiene
{¡, su ~argo la contabilidad: sabe lo que se gasta y lo
que se gana, y de ese modo mantiene una prudente
economía.
Et marido la aprecia, la idolatra y hace el elogio de
su mujer á todes cuantos llegan &lt;\ su casa.
A más dA todo esto, hay una cosa en que resulta
más el cometido de la mujer Instruida: la educación
de 1011 hijos.
Eu los primeros s.ños los lacta, los cuida de sus enf 1&gt;rmedades, etc., más tarde ella es qulen les pone el
libro en la mano para enseñarlos á leer, y razona con
ellos sobre infinidad de a~untos; puede decirse que
ella es quien les suministra las lecciones de cosas.
Cuando llegan sus hijos á cierta edad, los sigue en
sus estudios, los ayuda y los anima á continuar y á
triunfar.
La mujer instruida es un tesoro para un hombre,
es nn angel para sus hijo.s
Mujer que lees estas linee, ¿no quisieras ser como
el bello tipo de que hablo? ¿no quisieras ser una mu-

jer instruida?
RODOLFO MENENDEZ,

P URIFICACIÓN Dl!l LAS flABITACIONl!lB

He aqui uno de los medios más sencillos y eficaces:
Mézclense 140 gramos de agua, con 40 de vinagre y
140 de agua colonia y agrégense á la mezcla 50 gra•
mos de uiplocoRito de cal seca. Colóquese en una va•
sija plana, pónganse en el centro de la habitación,
cuyo 11.ire quedará puriCicado en poco tiempo.

��TOMO 11

MEXICO, OCTUBRE 16 DE 1898

EL ASESINATO DE LA EMPERATRIZ DE AUSTRIA.

·11
1111

1

1.-EI cortejo Umebre al salir del Hc,tel Beau Rlu~.:;e.
1

2.-Demostracl6n de slmpatfa frente al Hote-1 Beau Rlváge, en G;lnebra

11
1

AJUARES para sauz MARIA

Y LOHENGRIN, ejecutados en nogal americano, con.filetes oro y
tapizados con brocateles de seda, según sus propios modelos.

•

NUMERO 16

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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/',

EL MUNDO

sajes mts tiernos! y también toda ruborizada,
le callaba algunas frases, omisión que era un
golpe más para el corazón mártir del pobre con
fidente.
Cierto día Silvia eseribió á Jacobo una carta
en que se sintió tan inspirada, tan impregnada
de poesía, que en arrebato af~ctuoso h'lcia «el
buen padre» vino á ensefiársela entera, himno de
amor con que cantaba en la plenitud de la dicha
el corazón más tierno y más apasionado. J,as
lágrimas saltaron á lns ojos del Coronel. Una
carta así habría querido recibir!
Entre tanto las cosas sEguían su curso. Casi
diariamente iba el veterano al Ministerio de la
Guerra para apresurar las formalidades previas
al matrimonio de su ahijado, al través de la complicllda red de la burocracia militar. Adem,s hacía compras para la instalación del nuevo hogar,
algunas veces acompañado de la joven, y cada
detalle que habría podido ser sí de sí propio ó se
tratar11 motivo de una gran alegría, s ~ convertía
en un suplicio horrendo.
Era también preciso pensar en ciertas cueitiones materiales. Cierto que Jacobo era rico, pero
Silvia no tenía nada, ni aún la dote reglamentaria exigida ~ara la mujer de un oficial. y el Coronel pudo observ,.r que este pensamiento era la
única nube que solía enlutar la frente de la novia. Se vió entonces que el señor de Veraz salía
todas las mañanas sin avisar donde iba y llevando papeles bajo el brazo. El correo trajo cierta
vez á la sellora de Letellier una carta de un notario en la que le suplicaba pasara á su estudio
para negocios que la concernían.
Allí se la dió á conocer una acta por medio de
la cual el Coronel le hacía donación inmediata de
la cantidad exigida para su dote, y además, para
después de su muerte la instituía heredera universal de todo cuanto poseía.
Qué bella sería la vida si encerrara solamente
alegrías tan elevadas y puras como la, de Silvia
y Jacobo y dolores tan nobles y tan Vlllientemente soportados como los del Coronel! No habría en la tierra más que corazones delicados y
correctos.
Cierta ocasión recibió el Coronel una carta firmada con un nombre ilegible y en la que se le felicitaba por haber flabido desembarazarse de un
enredo importuno á la larga y haber asegurado
hábilmente el porvenir de la persona querida casándola con su ahijado que era bastante rico. E3. te, decía la carta, era verdaderament..J un golpe .
maestro. Se le aconsej11ba no mas en 9interés de
la paz del matrimonio, y eso porque el joven ·
cficial podía ser menos tolerante que su padrino,
que alejaran á un tal Leotardy predecesor de
ambos en la posesión de las gracias de Silvia.
El Coronel despedazó con disgusto el infame

Domingo 25 de Septiembre de 189i

de improviso, y desde el día siguiente la vejez
empezó; y quien había sido centro de todos los
vigores, no quedó más que para esperar el momento último y deseado.
¡Adios libros amados! ¡Adios encanto penetrante y dulce de los árboles vecinos, confidentes
en otros tiempos de sus esperanzas que se ~eshojaban como ellas al impulso del Otollo, baJo un
cielo sin sol!
El Coronel no salía casi. Alguna que otra vez
llevaba por el Luxemburgo sus pasos tardos y pesados, y contemplaba con mií·ada mel~ncólica las
parejas regocijadas que_ caminaban t1~rnamente
unidas y que hacían vemr á su memoria aqµellas
dolorosas palabras: demasiado ta1·de,
.
-Cuánto desmPjora ese pobre de Veraz, decu.
cierta vez acabando dd separarse de él uno de
sus antiguos camaradas en el Círculo Militar.. Y
no está tan viejo, pero con su naturaleza activa
IX
es la falta del servicio lo que lo mata. Asi nos paEl matrimonio se verificó al fin, pero modes- sa á todos. P11N qué diablos dejó su regimiento?
tamente y sín ruido. El Corc,nel era uno de los· tenía allí toda vía p11ra muchos aflos ....
testigos de su ahijado y Leotardy uno de los de
Tres meses después de su casamiento, Jacobo
Silvia. La Vi8ible . emoción del Coronel no sor- que estaba un poco inquif:t&lt;'. porque ya pasaba~
prendió á nadie porque se sabía cuanto amaba á días sin que tuvieran noticias del Coronel, reciJ acobo y muchos tenían conocimiento de la afee• bió unll carta del ordenanz&gt;1, en que le hacía satuosa amistad que lo ligaba con la desposada.
ber que su padrino estaba muy enferm.,o, y que,
Terminada la comida íntima que siguió á la aunque había mandado que no les d1Jera nada,
ceremonia, necesitó de todo su valor al despe- por aeuerJo del médico, les indicaba la convedirse, diciendo mientras un aturdimiento le obs- niencia de que ni un momento más retardaran su
Cll!'ecía el cerebro:
regreso á París.
-Que sean ustedes .muy felices, hijos míos.
En el acto se pusieron en camino; pero como
, En medio de su dicha, y dirigiéndose á la e~- si la misma palabra debiera pesar hasta el fin sotación del ferrocarril para su viaje de novios, los bre el infortunado Coronel, cuando ellos llegaron
aleg¡•es jóvenes no se fijaron en el tono grave y era ya demasiado tm·de.
dulce como una bendición con que fueron dichas
Cuando el tren en que vinieron entraba en la
estas palabras, últimas que debían oir de la boca estación de Parü, el sellor de Veraz se extinguía
del honrado y noble Coronel.
dulcemente sin sufrimiento visible, como una
Solo ya en su casa frente al espectro amena- planta á la que el sol no calienta ya.
z~dor de la vejez, al que sólo el amor podría ha- ..
Enfermedad de consunción, decían los médiber detenido en su marcha, el seflor de Veraz es• cos· enfermedad del retiro decían los viejos catuvo paseando largas horas por el salón que le ca~ar11das, enfermedad de amor tardío, esa fué
parecía inmenso y vacío. Fué luego al departa- la que lo mató.
mento antiguo de Silvia donde todos los muehles
Cuando Silvia se aproximó al lecho de muerte
empacados estaban listos para ser llevados fue- de su amigo, observó que con una de sus manos
ra de allí, y en el que nada le traía á la imagi- apretaba contra el pecho un objeto que colgaba
nación la presencia querida y la vida de otros de su cuello sostenido por una cadena de oro.
dias.
Dulce y piadosamente Silvia apartó los dedos toSilencio nada más .... silencio, soledad, aban- davía flexibles, y vió el relicario qne contenfa un
dono y muerte.
retrato de ella en miniatura obsequiado al CoM' Sentado sobre una caja, en· la que había sido nel el día de la boda.
a~coba de la sellora Letellier, el Coronel pasó una
Entonces de improviso Silvia comprtmdió.....
gran parte de la noche perdido en vagos ensue- y después de haber posado con unción sus iabios
llos, casi inconsciente. De tiempo en tiempo veía en la frente del pobre muerto, se arrodilló y estula hora en un pequello reloj dejado por olvido vo llorando largas horas.
sobre la· chimenea y un suspiro involuntario se
le escapaba del pecho.
H. DU PLESSAC.
Su energía que no era ya útil para nadie cayó
pasquia, pero sintió un sufrimiento amargo. Todo
quedaba transformado para él en la vida: el porvenir que era un cúmulo de horrores, el presente que era un abwmo de torturas y hasta su pasado, su querido pasado de honradez¡ tan intacto,
dulce y puro acababa de ser envenenado con la
calumnia. ¿De dón·de venía esta indignidad? ¿De
la mano de algún pretendiente desdellado, de la
de una mujer celosa de la belleza y de la dicha?
Poco le importaba. No quería ni a\Ín pensar en
el odioso ultraje, pero quedó por largo tiempo
en sus labios el amargo sabor del corrompido
fruto que mordió por casualidad. Este incidente
sin consecuecias directas, fué el último peso
arrojado en la balanza y que hizo inclinarse la
vida del Coronel del lado de la suprema desesperación.

TOMO 11·

MEXICO, OCTUBRE 2 DJll 1898

Recuerdos del 16 de Septiembre

EL SR. PRESIDENTE
t;OXDECORAXDO A LOS VETERANOS DE LA REPlJBLIC.l..

•

•

•

NUMERO 14

�262

LA.SEMANA

..

Domtn,rr 2 dt' Octubre de 1898

EL MUNDO

Un banquete presidido por el se:llor Gobernador del Distrito y al que asistieron el Ministrode
los Estados Unidos, el Presidente del Ayuntamiento y algunos distinguidos caballeros me;2Ci•
canos y de nacionalidad americana, solemmzó
la inauguración oficial de la Colonia del Paseo
que se extenderá dei:de la estatua de Cuauhtemoc
hasta el Bosque de Chapulttipec.
Una Asociación norte--americana «The Improvement Company» inició la formación del elegante barrio, cuyas residencias acreditarán el titulo
que tiene México para llamarse la Ciudad de los
l&gt;alacios.
Arboles y jardínes en la vía, pavimentación cómoda de asfalto, amplias aceras y subsueio sólido;
el tipo perfecto de una ciudad moderna, higiénica y suntuosa. Las residencias, artísticas como
los palacios de Niza y de Cannes, y confortables
como los interiores de Inglaterra y de los Esta•
dos Unidos.
• Qué rlüerencia entre el barrio naciente y la
ciudad vieja, compacta y gris, triste manchón de
tonos neutros caido en medio del risue:llo valle,
como indeleble rastro de la época colonial, férrea,
brutal y soilolienta . ...
Los que viven condenados á perpetua reclusión, en un horizonte de cimborrios negruzcos y
descascarados, de casonas ehaparras y de callejuelas, con qué envidia contemplarán las airosas
torrecillas y llls terrazas, las ventanas coquetamente encubiertas por un cortinaje de parietarias
y los jardincillos minúsculos· como una guirnalda
ó selváticos como un parque.
La civiliza.ción es activa en sus propagandas.
Su método es la enseilanza por el objeto: cuelga
un arco de luz y abominamos de los crepúsculos
del petróleo incivil, propicio á los crímenes y á
la pereza; nos ense:lla á hablará distancia con un
sencillo aparato y aprendemos á valorar el tiempo perdido en inútites correrías y el dinero gastado en intermediarios poco diligentes; nos dice
cómo se educa al niilo, sin esfuerzo~ ni crueldades, y el dómine rega:llón destruye la pnlmeta para hacer figuras gaométricas con el instrumento
de tortura.
Pronto cobraremos horror á esta existencia de
arenques comprimidos, almacenados en la vivienda ahogada por las emanaciones nauseabund11s
de la accesoria. Habrá demanda de luz, de espacios abiertbs, de comfor t. El biene3tar no es el
privilegio de los ricos. Los pueblos adelantados
conocen el secreto de vivir y dicen que la vida
confortablP. es para todos los que concurren á las
labores colectivas, obreros, intelectuales, capitalistas.
Para nosotros eso que es una aspiración natural
raya e¡:¡ prodigio; pero no, muy pronto acaso, el obtuso tradicionalismo verá ,iaer de un golpe los muros que aun nos separan del mundo ignoto en que
se mueven los emancipados. •

,..,
Los procedimientos varían. Ya no pr.:&gt;side A la
fundación de las ciudades la eventualidad estratégica de la defensa contra nómades rapaces.
Antes, las nuevas poblaciones eran aduares en
parte, y en parte campamentos.
Larga y penosa gestación de cultura! El guerrero inculto no abría paso á los maestros de
escuela é industriales, sino cuando desaparecían
algunas generaciones tragadas por la 1::arbarie,
entre el tedio de los desiertos y la holganza estipendiada.
Hoy :a industria omnipotente hace nacer en un
día emporios inmP.nsos y va sembrando A lo largo de los ríos, junto á las cataratas enfurecidas
y en los bosques vírgenes, establecimientos fabril~s en cuyo derredor se agrupan blancas barriadas.
Todo eso es improvisado y A la vez detinitivo
y sólido. No se olvida un solo lineamiento del
edificio social para los pioneers que se aventuran
en la conquista lícita de la industria.

,..,
El pueblo recientementé formado á orillas del
río Lerma, cerca de Juanacatlán, es de este tipo.
Hermosas caídas de agua, de una gracia panorámica que hace pensar en las torrenteras alpinas, agrupan entre el follaje abrupto las casas de

los operarios congregados allf para dar á las fuerzas naturales antes perdidas, aplicación cuyos
resultados s¡rán el progreso y el bienestar de
una comarca.
Veinte manzanas ó más ocupadas por habitaciones, y entre ellas, la escuela y -~l templ?· Aun
no se instalan las fabricas de teJ:dos, obJeto dt'
la nueva poblacion, y ya tienen los poblado~es
todo lo que exige el alma cuando desprendida
de las trbtes materialidades, vuela en pos de _la
ciencia y la fé, ideales supr~mos de nuestra exBtencía. ·

,..,

.Asf lo dicPÍi, al menos, los que representan el
pontificado del pensamiento moderno.
La ciencia, como las escuelas de arte y las religiones, tiene propagandistas desinteresados y
entusiastas.
La «Sociedad Mexicana para el cultivo de las
ciencias» celebró su cuart1:1. sesión pública en la
Sala Wagner. Una profesora, la Srita. Soledad
V. Sánchez habló de un tema, verdadera novedad y aún sorpresa para muchos: las últimas experieneias científicas cuyo resultado fué .obtener
el aire líquido.
.Aun familiarizados con los prodigios de la fí.
sica, no podemos sustraer nuestro espíritu al sentimiento de extrafleza con que recorre el pens'l.miento esos novelescos avatares del aire que sale de la máquina Linde para formar copos de
nieve sobre el fuego y sólidos martillos .ion el escurridizo azogue .... . .
Y de todas estas maravill11s que sobrepujan en
su pasqiosa realidad el suef\o de los alquimist~s
árabes y los milagros de Apolonio y del monJe
Rojerio, nos han hablado labios femeninos, los
labios qu9 antaiio sólo pronunciaban fórmulas
de servilismo ó de piedad impotente,
Hemos presenciado d·os triunfos para el pensamiento humano: la ciencia difundiéndose del oculto laboratorio par la fnmensurable extensiór. del
mundo, y la mujer, dign:ficada ante su conciencia y ante la humanidad que desata sus ligadu1·11s devolviéndole en independencia y saber todo
lo que ella nos ha dado de ternuras y nobleza
mor11l.

Profundamente significativa ha sido la v~lada
de la Escuela Preparatoria en honor de los heroes
de la Independencia.
El Se:llor Presidente asistió A ella con sus Ministros, y un público que ror lo numeroso indica
las simpatías de la juventud preparatoriana en
nuestra sociedad.
La sillería del salón de actos de la Escuela, ricamente esculpida, da al local solemne aspecto
universitario. Como todas nuestras escuelas, la
Preparatoria se ha enriquecido con los tesoros
conventuales, y la espléndida sillería de los Padres
Agustinos restaurada, es uno de los primores de
arte y tradición, más caros á nuestra juventud.
Hace pensar en la bor!as doctorales y en las arg11cias aristotélicas, en el trivium y el qua,&lt;f,rivium, en todo el aparatoso saber algc hueco yen
el formalismo del intelecto medioeval que albergó en los claustros y cátedras de la nueva Espalia ideas y preocupaciones, despedazadas en Europa por el Renacimiento y la Reforma.
Pero moy pe cos eran los que pensaban en los
buenos 1iempos de inercia intelectnal, la noche de
la velada. H11bía allí un gran ausente que llenaba
de memorias gratas y mtilancólicas todosl0scorazones; un muerto &lt;!Ue difundía su espirftu iluminando todaslaseonciencias con el esplendor desu fé
en el progrPso y de su amor á la humanidad. El
nombre de Barreda voht ba con devoción de millares de labios, como un testimonio de la nobleeficacia de su-obr11 genial, sancionada por el tiempo.
Es que sentíamos 111 estrecha solidaridad del
insurgente. de 1810 y del filósofo en cuyo pen·
samiento altivo nació la emancipación intelectual
de Méxíco.
No es posible que un hombre rompa todas las
cadenas; Hidalgo creó é impuso la fórmula política de la Independencia y Barreda nosdióelevan•
gelio de la verdad.
Dos generaciones, unidas por una fé y un propósito común, cumplen el humilde apostolado de
la doctrina, esa doctrina de concordia y progreso que hará perdurable y querido en nuestra patria el nombre del Maestro, el hé.r;'Oe intelectual
de Méxíeo.
Dick,

•

Domingo 2 de Octubre de 189ts.

¡lolitica Oitntral.

~orifeos de los intereses británicos y mosco•
vitas; y conforme la voluntad augusta del Soberano se inclinaba á favor de unos ó de otros, así
era el rumbo que se marcaba en la política exterior de China.
Solicitado el Hijo del Cielo por una especie de
fascinación á seguir los usos y costumbres de
los pueblos ol!cidentales, llegó á olvidar un punto l11s tradiciones cte su raza y los fanatismos de
su pueblo, y pretendió, iluso, en una nación petrificada, en un Imperio sobre el cual pesan los siglos
con la pesadumbre inmensa de lHs edades geológicas, pretendió establecer reformas transcendentales, que despertaran á aquella sociedad fósil,
que resucitaran á aquellas _clases privil_egiadas,
inmóviles cumo las cordilleras del H1malaya,
inmutilbles como sus altas cumbres, eternas como
sus ritos sagrados, para -iue entraran A la vida
activa, al movimiento incesante de los pueblos
modernos.

RESUMEN. - El conflicto chl!!O - El Extremo Oriente•
centro de todas las ambiciones -El pretorianlsmod&amp;·
Peli:ln.- ConJuraclones en el Palacio Imperial. - El :
desmoronamiento de! Imperio. - Los pueblos cadu ·
cos - El repartimiento fui uro de China.-Las confe- •
renclas de Parls. -La comisión esranola Y la comtslon americana. ·Las pretensiones de Washington y,
los deseos de Madrid. - La :ntenenclón de Alemania,
-Nuevos datos en el problema.- La Replibllca Ollpt• .
na.-Las aspiraciones de Agulnsldo. - La ocupación,
de Fashoda. - J,a expedición de Marchand - La Gran,
Bretana en el Africa.-La "cruz brltánlca."-Conclu,.
slón.

Negras nubes se amontonan en el Extremo•
Oriente. Allí donde se han d11n dado cita todos•
los apetitos y todas las cc,ncupiscencias de los grandes y los poderosos d~ la tierra, . ciérn:se en el '
espacio la sombra fatídica de la discordia, y Alas.
veces rasga el cielo el cárdeno fulgor del relámpago que anuncia próximas y espi.ntosas catAs•
trofes.
Allí está la figura del joven Honhenzollern, irguiendose altanera y puesta la ~tanta sobre~! territorio de Kiao Chao, pretendiendo conquistarnuevas y dilatadas posesio~es, para derrram:i~ el
exceso pletórico de población de su populoso imperio, para buscar nuevo~ mercacfos á la cre_ciente actividad de sus súbditos, para dar sahda á
los productos excesivos del industrialismo alemán.
Allí está también la serena y omnipotente per-sonalidad del Czar moscovita, siguiendo siempre la
tradición histórica que no encuentra coto á sus.
deseos·, ni límite á sus posesiones, ni fronteras á
sus dominios· allí está, levantandosu voz soberana p 11 ra agr¡gar á los dilatados dominios de sQ,
imperial corona todo lo que P.ueda de~moronarsa,
del caduco imperio de los HlJos del Cielo.
Allf también la seiiora de los mares, la vieJa.,
Inglaterra que no ceja en sus aspiraciones, queno retrocede un punto en su política tradicional,
que,due:fl.aenno remotos días ~e aquellas apartad_¡ts.
regiones, no quiere perd~r m un áto~o de ~u m~
fluencia, ni una perrogativa de. su soberama, m
un privilegio de su comercio, ni una moléculade
su poder.
Allí también la Francia republicana, presa co-mo otras potencias de la gran alucinación del kilómetro cuadrado; allí la conquistadora de Tonkin que tanMs lágrimas y tantos ~acrificios lecostara; allí la patria de Carnot quenendo extender sus dominios coloniales y restaurar aquel
imperio de los pasados días, en que compartía
con Portugal el dominio de l?s mares oríenta~es_
Allí el Imperio del Sol naciente, pueblo nacido.
ayer y ya con todoe- los apetitos de las viejas nacionalidades; ebrio con sus triunfos de Wey-HayWey y Puerto Arturo y mal reprimido su _enco_nocontra quien le cercenó el fruto de sus victorias
sancionado en los preliminares de paz de Shimonoreki pretende resarcirse de sus viejas debilidades y ~obrar con nuevas adquisiciones lo que alcanzara por la conqui.sta.
Allí por último la Unión .Americana, que embriagada con los fáciles tr~unfos de De~ey y
aguijoneada por las conqwstas de Agumaldo,.
' ha puesto su planta conquistadora sobre las Islas.
Filipinas· sin import11rle un punto los derechos.
seculares' de Espall.a, las glorias y las tradici?•
nes del pueblo que envió A Magallanes y sostuvo,
á Lrgazpi para adue:llarse del territorio tagalo ..
Y illspaila, apesar de las humillaciones á que ha.
tenido que sujet11rile, para suspender la guerra.
desastrosa que consumía sus energías sin fruto
y agot11ba su sangre sin objeto, dueiia de r~cos.
territorios en aquellos revueltos mares, reclama..
su derecho, exije en nombre de la historia laposesión pacífica del Archipiélago filipino, y aun.
promete nuevos sacrificios y habla de nuevo_s.
heroísmos, para no perder de una vez ese, g1rún hermoso de su rico imperio colonial de otro~: .
días.

*

**
Semillero donde se albergan
la conspiración
artera la ambición secreta y el pretorianismo,
inagot~ble, el palacio imperial de Pekín ha sido.
en estos dfllB teatrodetragediasintrincadas, donde no ha faltado ni la nota bufa de los vaudeviUes, ni la nota clásica de las antiguas creaciones.
helénicas. Sujeta la corte del Emperador á las.
influencias alternativas de Vmdres y San Petersburgo, ba bllbido violentes derrumbes y exaltaciones inespe1 atlas eutre los cortesanos, verdadero~

--

¡Vano intento! Entre la.
sombra se urdió la conjura.ción de camarilla; los genízaros se agruparon al rededor de alguien qué sostuviera con mano vigorosa
la bandera de la tradición;
los pretorianos con fútiles
pretextos de odio á Inglaterra y de amor á Rusiapotencias que igualmente se
disputan los restos del caduco imperio-obligaron A
la Emperatriz viuda á que
entrara en la conspiración,
y obtuvieron que con astucia inaudita, con arterías
dignas de los tiempos más
calamitosos del Bajo Imperio, abdicara el Emperador
en favor de la augusta dama, se negara á símismo la
soberanía y quedara recluido como mueble inútil y
estorboso en un rincónapartadode palacio.
Li Hung Chang, que por
mucho tiempo fué el porta-estandarte de las aspiraciones moscovitas, el célebre
virrey que recorrió el mundo civilizado en marcha
triunfal como un verdadero
soberano; Li Hung Chang
que encarnaba todos los
odios contra el inglés, y al
agitar sus resplandecientes
plumas de mandarín, provocaba discusiones en el
gabinete de Saint James,
fué desposeído de su omnímodo poder, con gran regocijo de los políticos britanos que se ufanaban ya al
encontrarla recompensa de
sus pasadas derrotas diplomáticas.
Pero la conspiración no
había concluido y la Emperatriz viuda , duefta hoy y seilora de los dilatados dominios que ha arrebatado á su augusto
sobrino enfermo, recluido, apartado de los negocios de Estado, anuncia ya la rehabilitación del
énemigo de la Gran Breta:lla.

***

.l

¿A dónde van todas esas aspiraciones que se
concentran en Pekin? ¿Cómo no esperar que en
un momento estalle en choque formidable la explosión de tantoa odios? ¿Cómo no creer quo allí
se amontonan los elementos de una terrible conflagración, y que una nota discordante e?tre los
gabinetes, una salida de tono entre los d1plomáticos, un arranque salvaje entre loa políticos chinos, roídos de ambiciones mandanirescas, haga
estallar la tempestad?
Los pueblos, lo mismo que los individuos, recorren paso á paso el camino de su historia. Mientras existen energías en su organismo, p~lpitaciones en sn corazón y relámpagos de gemo en
su cerehro, nada son los obstáculos, nada las dificultades; todo queda veneido al impulso de su
brazo, son llanos los caminos y sa desvanecen

EL MUNDO

las «fificultades. Pero cuando la carcoma de los
a:llos, la caducidad de las tradiciones, la enfermedad misma que consigo trae la vejez ha enfriado los miembros y debilitado la c,rganización, se
derrumban y caen en espantosa ruina, unas veces en medio del estruendo de fieros cataclismos,
y otras veces, callados y silencio.os, tristes y
abandonados, en dc,lorosa soledad. Los buitres
hacen presa de los cadáveres que c11en en el desierto ó quedan en lo escondido de la selva. La
competencia internacional c11e sobre los organis•
mos sociales que se desmoronan y acude presurosa A los repartimientos. Si por evoluciones anteriores, si por ley de integración, la nacionalidad
que se derrumba guarda en su seno vit11les energías, fórmanse de los despojos nuevas entidad:is
soberanas y surge, como á la caída del Imperio
Romano, toda una organización social que lfona
la Edad Media; pero si no existen gérmenes de
vida, mirase en las convulsiones de agonía de

A.&lt;JTO DE LA. CONDECORA.CION.

esos pueblos, una disgrog11.ción triste y dolorosa,
pero cliJlada, como sucedió á la infeliz Polonia.
Hay en el Imperio Chino, en medio de su civilización secular donde se ven las estratificaciones que han formado las eda&lt;les á su paso, hay
elementos suficientes para que ingertándose allí
· nuevos gérmenes de vida, resucite el continente
asiático A la actividad de la civilización moderna. A las solicitudes de las potencias occidentales ha seguido la desorganización, el principio
de descomposición en el seno de la dinastía. Segú.n decía en ocasjón solemne Mr. Chamberlain,
ha comenzado la desintegración social, y pronto
llegarA la hora de los repartimientos.

***
Como asociándose á estas circunstancias que
son más para despertar, más para estimular que
para acallar los apetitos europeos, únese A la
cuestión china la solución del conflicto filipino.
Maiiana se reunirá en París la comisión mixta
internacional, que al acordar las bases definrtivas de paz entre Espaila y Estadc,s U nidos, tiene
que decidir también la suerte futura del Archipiélago magallánico.

Llevan los comisionados espaiioles instrucciones categóricas del gobierno de Madrid, para que
aun á pesar de la cláusula aprobada en el protocolo de la paz, procuren -conservar integro aquel
territorio, entre los dominios de Don Alfonso
XIII. Sean cuales fueren las pretensiones americanas, sean cuales fueren los apetitos manifestados por los vencedores, los representantes de la
monarquía borbónica deben esf:rzarse y poner
todo su conato, á fin de que, ya que la dolorosa
derrota ha obligado al gobierno de Madrid · A
abandonar su soberanía en Cuba, objeto de la
contienda,. y á ceder el territorrio de Puerto Rico é islas adyacentes, siquiera en aquellas tl.partadas regiones no sufra menoscabo el patrimonio
territorial de Fspaila.
Están tan manifiestas las tendencias del gabinete &lt;le Madrid P,n este punto, que más de una
vez se ha hablado de cierta intervenció_n de Alemania para resolver el conflicto á favor de las
aspiraciones espailolas.
Ciertamente que no será
gratuita esa intervención;
es verdad que considerando de qué manera el Empe-·
rador de Alemania pretende tomar participación rn t 1
reparto del Extremo Oriente, no ha de embarcarse en
una aventura peligrosa por
amor á la dinastía y por
dar amparo al desvalido.
Pero sea como fuere, y haya ó no miras interesadas
en la actitud de Alemania,
se ha hablado con insistencia últimamente de ciertos manejos hostiles que
tienden á entorpecer la acción del ejército americano,
á cercenarelfrutoque quiere recoger de su victoria, y
si es preciso, á levantar las
huestes tagalas de Aguinal
do contra Ottis y Dewey,
suministrando armas á los
insurrectos y alentAndolcis
en su eterna rebeldía.
Aguinaldo que no se ha
dej11do conquistar entera·
mente por los halagvs y las
promesas de los americanos, adivinando q'u izá las
dificultades que se presen•
ten en lo porvenir, mantiene en lo posible su buena
armonía con los jefes que
imperan en Manila, sin que
por esto deponga ,su actitud
independiente, con vo'q ne
una especiede congreso tagalo para proclamar fa independencia de las islas; y
pasando por erieima de los
deseos de los Estados Unidos que quieren para sí todo el Ar-chipiélago ó por
lo menos la rica isla de Luzón, y haciendo A un lado
la insistencia espall.ola que
no quiere á pesar de sus derrotas abdicar de s11
soberanía er, aquellos ricos y extensos territorios,
pasando por encima de todo, acaba de proclamar
la República de Filipinas soberana é independiente.
Grave es el paso que acaba de dar el tagalo
insurrecto,á quien las victorias americanas han
proporcionado omnímodo poder y hcultadesdictatoriales más allá de Manila y de Cavite. Grave
es el paso, y poresoátiempo haenviadosusagentes áWashington parabuscaralamparode McKinley, la san~ión en sus peligrosas aventuras y acaso
el reconocimiento del orden de cosas que quiere establecer; y basta tiene la quellamariamos ridicula pretensión, de que sus representantes tengan voz
en las conferencias de París.

***
Puede afirmarse sin temor de equivocarse, que
ni los mismos amerícanos llegaron A ·pensar que
la victoria de Dewey el primero de Mayo sobre
la escuadra espailola del almirante Montojo, había deponerlos en un trance tan llenó de díficuItades, y traerles un conflicto en que acaso no
sólo tengan enfrente á .su enemiga Espafta, sino

,

.

'

�264

EL MUNDO

Domingo 2 de Octubre de 1898.

Domingo 2 de Octubre de 1898

,r.1,

mTNno _

265

UNA PAGINA DE NOVELA EN EL POLO NORTE
NOVIO HELADO Y NOVIA. QUE ESPERA.....

***

Dr Luis Rodarte.- Zac.
tambié'l al poderoso imperio germánico. Due:llos de
Manila, capital· del Archipiélago, suefian, según la ,
opinión de algunos exaltados, con ser dueflos también
de las numeros11s islas; ante
esas aspiraciones se levantan Espa:lia que 110 ~ede en
sus derechos á pesar de su
debilidad, ~ tal vez Aleqiania que llega en nombre de
la fuerza.
No creemos ni en la posibilidad de nn conf1icto germano-americano. Son claras y patentes las declaraciones oficiales, para. que
dudemos de la cordialidad
de relacionas que existe entre las dos potencias; pero
la sola consideración de la
presencia de Alemania para
la solución d,11 conflicto ha
de ser muy poderosa para
que se limiten las pretensiones y las exigencias y
siga fácil y llana. la tarea
encomendada ~ los comisionados de París. Tal es
lo que aconseja la razón é
indica el buen sentido; y no
ha llegado el gobierno americano, nicreemos que llegue, á sentir el desvanecimiento de las grandezas y
la fiebre de las conquistas

Mientras el General Kitchener marchaba paso
á paso, firme y seguro á la conquista del Soudán,
á la captura de Jartún, A Ja destrucción del po- ,
der de los dervises y al ·aniquilamiento del Madi,
c&gt;bjeto final de la expedición anglo- egipcia que
iba á agregar al patrimonio del Jedive 1011 fértiles territorios donde se asientan las fuentes del
Nilo; por caminos extraviados, por regiones inexploradas y procedente del Congo, iba una expedición francesa al mando del capitán March!md
en busca del territorio sudanés; y antes de que
las avanzadi1singlesas pudieran impedirlo, llegó
á plilnt11r sobre los minaretes de F1c1shoda la band&lt;'rn de la República. Desgraciadamente para
11quella heroiM expedición, el pufiado de hombres que la formaba, un centenar de senegaleses
y unos cu11ntos sold11dos del ejército colonial, lleg11ron exhaustos, fatigados, rendidos, después de
una larga y difícil p"eregrin11ción, y por ende in•
c11paces de resistir al empuje de las huestes a11glo-egipcias.
Simult&amp;ne11mente ha ondeado sobt·e Fashoda
la bandera francesa y la bandera egipcia: una,

C""LLE PRINCIP""L-Sombrerett-. - Zac.

16 de Septiembre en Tehuacáo.

LA INICIATIVA DEL CZAR DE RUSIA

Sr Herliudo Lazalde.--Zac.
transversalmente la línea
británica qu«i tiende á dilatarse desde Alej1mdría hasta el Cabo. Pero Fashoda
pertenece al territorio conquistado por Kitchener; no
pueden alegarse los derechos de prime1· ocupante,
haciendo á un lado á sus
propietarios naturales. Jartún en poder de los ingleses
después de la sangrienta batalla de Ondurmán, les da
derecho á 111. posesión de todo el territorio sujeto á la discutida soberanía del M~di,
Digan lo que quieran los
jingos franceses, el gabinete de París habrá de renuncíar á 111s ventajas que en
otras circunstancias hubiera podido producirle E;sa
marcha heroica, esa peregrinación atrevida á través
de selvas enmarttfiadas, de
ríos que parecen torrentes,
de montafias inextricables,
que ha seguido el _Capitán
?ifarchand, esperando dilata1· los dominios de su patria, y ¡&gt;retendiendo romper
la cruz británica del Africa en donde, A menos de
serias com pliciones, han de
vers&amp; crucificadas todas las.
ambiciones de las potencias
colonizadoras.

defendida por un pufiado de heroE.s, y otra, sostenída por un ejército cubierto ccn los laureles
frescos de Oadurmán y orgulloso con la reeiente toma de Jartún. En otras circunstancias, la
p'}sesión de Fashoda h11bría sido de altísimo interés para las colonias francesas, habría sido un
punto de apoyo importante, que ligando el imperio de Menelick con Túnez y con Argelia, á través de Ja región de las Ctttaratas, habría cortado

Sr. Leonides LI. y Valdés -Zac.

Lle. A.mado Lárrlva.-Zac.
al grado que lo empujen á. peligrosas y desconoeidas aventuras, con una potencia de primer órden en cuanto á. lo militar y muy próxima A serlo en cuanto á. lo naval.

Sr. .J"uan B. de la Parra.-Zac.
Fotogmfias de José Pérez Chávez, S0111,brerete, Zar.

Uno de loF compañeros de Andrée, Nils Strindbeg,
ea un joven de treinta 1iñoa que era profesor en la
universidad libre de Stokolmo y discípulo de la Upsala. Joven y hermoso, sintiendo anhelos de aventuras
y dti gloria, quiso u.nirs~ á 18 expedición ~e Andrée_á
pesar de teliler una vie¡a madrti y una Joven novia
q~e hace catorce meses que le esperan con ansiainau•
dita.
El 11 de Julio de 1897 cuando en Spitsberg empPzó
á soplar el tan d11aeado viento Sur que habla de impeler el globlo "Aguila" hacia las gélidas regiot1es
del polo y cuando Andrée dió la SPñal de partida para
aprovechar ese soplo propicio. Nils Strindberg se acerco á. un francés que habla trabajado en asuntos aereos,
táticos. de nombre Alejo Machuron. para suplicarle
que hiciese llPgar á. manos de su pr&lt;,m..tida una carta
Que Je entregaba juntamente con las últimas foróg-ufias que Machuron habla de sacar tan Juego el «Agui-

$i la Gran Breta:!la ha sufrido rnveses 1y experimentado desencantos en su política china, su
actitud en el continente africano es cada vez mAs
resuelta, más firme, más incontrastable, ya se le
considere aislada ó en relación con la pretendida.
alianza anglo-germana.-X. X. X.
-

tes cifras que tomamos de periódicos francPses Tan
grand,- e-s esa desproporción que nadie dudará. de la
po11ibilidad de 11plicar remedio tan sPncillo . .probada
Su signiflcaci6n real y econ6mlca.
como está. su eficacia, á. un estado patológico cuya
gravedad es palpable.
en ~Omil millones de pesos lo qu11 ha coPtll•
Un acontecimiento de importancia y por completo doCa1cúlase
á Europa la paz armada, esto es, el aumento de
ine~perado, fué el redcripto por el cual el Emperador gastos
militares de 1870 á la fecha
de Rusia tomó la iniciativa de una propo,ición que
Para 1-'l año que cursa pueden repartirse los gastrs
"tiende á. aliviará. loe pueblos del pes9do fardo de la de la paz armada Pntre las seis g-rand es potencias, de
paz armada. Coincidencia ■ingular. Apenas murió la manera siguiente:
13ismarck el crtiador del orden de cosas existente, lanInglaterra, mil diez y siete millones de fr1incos.
zó el Cz:tr su generosa propoeición iovitaodo á. las poRusl1i, novecientos dieciocho millonf's de francos.
tencias á un arreglo para establecer sobre bases sóFrancia, ochocientos ochenta'y un millon11s.
lidas dt1 iuaticia y concordia la paz definitiva,
Alemania. ochocientos setenta v ocho millones.
Creen algunos que es utópico el pensamiento de
Austria, cuatrocientos cinco millones.
Nicolás JI y para ello se fundan principalmente en la
Italia, trescientos setenta y ocho millones.
supuesta imposibilidad de que Alemania y Fraucia
Tuglaterra es J,i que ·~ asta más por la extension
aleguen á. un acuerdo apoyado en mutuas conce11iones enorme que ha dado á. su marina de guerra, para conde los derechos que una y otra nación alPgan sobre el seguir que supere á. las dos marinas más poderosaa
oterrlto~io cedido por la segunda t1n 1870; pero los que d11I mundo
asi piensan no.han reflexionado en -el peso qne tiene
El ~ño de 1880 Francia ocupó el primer lugar Pn
una decisión. cuando emana del soberano más pode- esos g1tstos ruinosos. pues ascendieron á mil diez y
roso del continente f'uropeo, y tampoco se han ocupa- PlllR millones de francos, de los cuales, ochocientos un
·do en pesar la fuerza que cobran dia á dia las ideas millonPs se aplicaron al t&gt;jército de tinra.
Tehuaeán.-Grupo de losnrgentes.
-de justicia y la necesidad de atenderá k,s verdadeEl MinMro de Marina de Francia. M. Lockroy, ha
iros interesPs de los pueblos.
hablado de la urgencia de rehacer l&gt;t flota francesa.
Un periódico de San Peter¡¡burgo considera negocio Nuevos y continuos gastos en perspectiva ....
la• .emprendiPRe ~u aerea peregrinación. Strindberg
-tactib1e y aun sencillo, l1t nentr111ización de los tPrriestaba conmovido al hacer esos encargo2, y y por fin
torios que 110 di11putan Francia y Alem,i.nia, máxime
partió bruscamente á. embarcar~e en la canastilla del
*
bajo la presión resuP)ta y conciliadora d11l Czar; pero
globo .'f&amp; ocupada por sus compañeros Andrée y Fraen*.
hay más, suponiendo que las complicacioueR entre
Se ve, pues, que las seis grandes potencias habl'á.n kel.
las dos potencias mencionadas fueran irres.lubles pa- gutado este año cerca de cinco mil millones de fran*
cos en el pl't&gt;SUpuesto de
la paz armada; p11ro estas
Hil paPado ya más de un año desde la partida de I!'
son las cifras vi1,ibles, falta Pxpedición y no Pe conoce la suerte que hayan corninscribir la suma de lo que do los valnosos tripulantPI! del •A!l.uila.•
importan o&amp;t"as partida. no
Entre otros e~fuerzo@hechos para encontrarlo•, parmenos ruinosas de la que tió una espedición al mando dt'I teniente Wellmaun
llama un l'"riódico francé~,
"or~la de armamentot1 pacificos.11
Loa daños que el estado
actual ria desconfianza mternacional inflige á. los
pueblos son enormes, pe10
es posible calcularlos
aproximadamente.
Cada ciudadano repre·
sen ta un capical intelectual
y material cuyo traba.jo Pe
computa en la producción
de la riqueza nacional Ca•
da hombre sustri!.ldo al cocomercio, á. la industria, á
la agricultura, etc, constituye una pérdi,ta que no
puede bajar de seia francos
diarios por término medio,
ó lo que es igual, una pér•
dida anual efe trabajo de
1,800 franco s por soldado.
Dado el efectivo de . . ..
2.894,uOO hombre~. lit pérCasa del Sr. Salvador Bracho.-Sombrerete.
dida representa 5209 millones.
·
-cfficamente, poco ha de poder ese conflicto si se comEl total de los gastos y
para su importancia con el aflictivo e~tado de Euro- costo de los ejércitos de las
pa á causa de los armam9ntos que sostienen su iues- seis potencias. representa
table equllibrio
pues, una suma de diez mil
Si hacemos á un lado lo~ intereses puramente poli- millones de francos.
ticos de lc•s gobiernos. es fácil comprender que la g-ran
Calcúlede todo lo quepomasa de Jo,i pobladores de Europa tiene en máa el dria hacerse con tanto dibienestar individual y los derechos á la vida y al pro- nero si en vez de consumirducto del trabajo de cada uno, que á. esas rencillas lo improductivamente en
• -que en último resultado no son, aun en las repúblicas,· locas aventuras ven soste•
sino un residuo transformado de las antiguas luch!1s ne:: ejércitos y 'flotas, fedinásticas.
cundaran las iuduatriasque
Utópica serla la idea del (.)zar si pretendiera extin- alimentan la vida de una
guir el eterno conflicto entre las razas, dominadas nación, no las que la mapor a~pirllciones de expansión y preponderancia; ni el tan y aniquilan.
Czar de Rusia con todo su poder ni cien coogre~os
Por rico que sea un pala
lograrlan pont"r coto á. los antagonismos económicos, loa gastos militares excesi-que á eso quedan reducidas las humanas luchas.- vos lo empobrecen, y lapoPero no, él propone lisa y llanamente, la supret1_lón de blacióa sufre miserias que
laa causas facticias de malestar dentro del continente nanea conocerá.o los pueeuropeo y un arreglo pacifico para !.is dhcensiones blo~ afortunados que pueque no tienen alcance fuera de las Intrigas de gabine- den aplicar el producto inte de loe reye~ y polWcos.
tegro de su industria, al
bienestar privado y al pro•
greso da lii, colectividad.
•*•
Claramente 11e ver A,la desproporción que existe en•
El monumento de la Independencia en el momento de ser
~
tre las causas del mal y sus resultados CQn las siguiendescubierta por el Gobernador de Puebla.

••

•

�Domtngo 2 de Octubre de 1898

EL MUNDO

266

Domingo 2 de Octubre de 1898

?67

EL MUNDO

OBRAS EN EL RIO LERMA.PARA PROTEGER LA CIUDAD DE ACAMBARO.

Continuación de los trabajos.

El principio de los trabajos en las márgenes del rio.
dt-sde el pnerto noruPgo Tromsoe haria la escualída.
tierra de Francisco J usé á. bordo ael FrJthjof.
El se¡?undo comandante de este b11rco ha.escrito
una catta al hermano de Andrée que ha bita en Gotheburg, de la cual extractamos un trozo:
"Estamos lejos de todo lugar habitxdo y nos hallamos
en la Tierra de Francisco José; abanctonamos á Ar·
kangel ayer á las tres de la tarde; hasta hoy todo va
bie11 y nuestros 83 hombres están dispuesto11 á. todo y
están llenos de valor.
Además de las cartas y periódicos quA he recibido,
tengo también una carta dirigida á Nils Strindberg
para entregársela en caso de hallarle. La letra de la
cubi+'rta es de mujer y me presumo que será de ~u novia Puede usted, si la conoce, de!)irle que esa carta
está bien segura y que eF pero dár11ela al destinario en
brevP..... ámenos de que su mano helada no pueda
ya 1ecibirla ......... 11
No cabe duda: esa carta es de la mucha.cha sueca
novia de Strindberg, que desde ha.ce quince meses pena por n-cibir 11oticiaij de su dilecto.
Cada aurora que despunta es para ella una dulce es•
peranza y cada l'r~pú~culo vespertino una desilusión
tremPnda. Y ruega a Dios sin cesar que ta expedición
auxiliar encuentre 1\ su prometido.
MiAntras tanto su carta a1ravie~a. la11 inexploradas
y gélida~ regiones de la. tierra de Francisco José, dentro de la balija rlel tenie1,te Wellinann .q ue acaba de
dej,u el Fri-thiof con ocho marineros para seguir las
traz~s del destm!',tario y de aus compañeros.
¡Ojalá te11ga éxito su generosa y audaz empresa!

"DEJANIRA"
LA NUEVA OPERA DE SAINT SAENS.

La representación de 11Dejan·ra 11 últimamente efec•
tu,da. en Bezlers, es una de las más bellas tentativas
y una de las más bellas realizaciones d11 arte que ha•
y amos visto en mucho tiE&gt;mpo.
·
En una corrida de Bezierd, contagiado Saint S11ens
por las pasiones dela wultitud de las gradas, tuve la
visión de los dramas esquiliaoos que presenciaba el
publo de Atbnas. No poula haber mE&gt;jor escenario pa•
ra un ensayo de rest1rnració11 del ttiatro antiguo con
el genio particular de su intriga y su decorado pro•
pio. Un Mecenas inteligente, M. Ca.btellon de quien

era hués¡:&gt;ed Saint Saens se entusi11smó con· la idea
del mac.,11tro y se d11cidió, á rei.::izarla á t_oda. c~_ata.
Luis GallE&gt;t se eucargo del drama. Saint Saens de
la mú~ica. Jambon del decorado y Castellon_ fué el al·
ma que daba impulso á sus colaborad?res: s10 e10?ar•
go, no hay que olvidar que una corrida de toroR JDS·
piró 11 Dejarina,11 no seamos implacable con la tauro·
maquia.

* ••
Los autores do Dejanfra., 11 en tanto que puedan
permirirlo el espfritu de nuestro siglo y sus hábitod
de arte teatral, han querido hacer una resurreccióu.
Y aquf se presentaba una doble exigencia, casi una
antinomia.. porque Eros y Ananke son para el alma
moderna dos maestros ue caracteres antagónicos. .Pa·
ra interesar al público era preciso mezclar el amor y
la intriga, y para conservar la sensación de los graudes trágicos griPgos, dará la obra t-1 carácter de una
epopeya dramática dominada y conducida por la fatalidad Gafüt realizó la obra hábilmente con ligeras
modificaciones de.la leyenda de la muerte de Hercu·
les, tan conocida, q1.e es inútil dar aqul el a.nálit1is de
la pieza.
Baste.decir que Yola, deseada por Hércules lo rec'-a:za porque atna á Filoctetes, amigo del heroe y que
está •D con11ivencia con Dl'janira. la cual hace ve11tir
al semiaió11 la túuica de Neso pues según ellos con.
e~e t~fümáu volvt'ria Hércult•s a DE&gt;janira, cu,npliéndo~e la promesa pérfida del centauro.
Hay un punto sobre el cual debemos insistir, porque indica 1,. habilidad é independencia de procedimientos de Ga.llet, Rompiendo cou el hábito qu11 le
imponía. la obligación d11 escribir en verso el drama,
lo e~cr1bió en prosa rítmica, lo que le d11jaba mayor
libertad de expresión, conservando al mismo tiewpo
la dulce música dt'l verso.
La música no interviene eino en l~s diálogos que á
la u@aoza antigua ~o tien11n los corifeos y 1011 coro~, y
pará subrayar los pasajes característicos y más palpitantes del drama. También hay un baile. pretexto
para una música encantadorR. Por lo demás, el baile
es un capricho fuera de lugar en una resurrección del
teatro gnego.
11

***
Cuando en la sala de Minerva presenciaba la multl•
tud desde lo alto de las gradas, la lucha feroz de los
heroes contra la fatalidad, vela extenderse sobre el
muro de la escena, como una decoración natural, el
par.orama mar11vi1Joso del Atica que confundia el escenario con la gran patria. grie,:a. El espectador vibrab11. con el actor, no tenla aqut\l ante los ojos una
ficción s.no 1.. realidad, los mi.terios terribles del pa-

Aspecto del nue,·o cau&lt;&gt;e del río.

sado. Agitado por una fé intensa, temblando por Al
porvenir de la patria á. la que vela á. mE&gt;rced del des·
tino, sufria con los Atridas, y gemía con ~di¡:.o.
E,-ta es la inipri•sión que ha querido darnos Jambon
en las decoracionP.B pintadas por PI, decoraciones
m11gnffi~as más allá dP toda E&gt;XprePión. Detrás de la
esce11a se P-X tiende la campiña de Oeehalia: sobre la
colina lQs monumento~ gra11dlosos y más allá, la ciu·
dad protegida porlas divinidades tutelares y losmon ·
tt&gt;s nivosos: ª"' diría quP esrá uno frente á Atenas, tl
Acrópolis, el Partenon y las Propilea@; la impresión es
perfecta.
La obra de Gallet es hermosamPnte bomC1génE&gt;a y
animada por un gran soplo dramático. Realza estos
méritos la múPica de ~alnt-Saens que reflfja tedas
las cualirlades del maestro. Destácanse el preludio que
acompaña el prólogo, la escena dramlltica del acto
sl'gundo, la salida de D,.,,j,mira., el final del acto tercero con un coro sostPnido por efecto de harpas ma.•
raviHoso, al modo de vVagner, y por último e.l penetrante y apasionado epitalámico del cua1 to acto.

L'\ intfrpretación de la obra fué, según dicen loepE'lriód1cos t-xcelente en su conjunto.
"La multltud de loe espectadores se Pntuslasmóleemos en una reviPta- y como la multitud antigua,
vivió la vitla de loe beroes, combatió con ellos y sufrió sus tormentos 11 .,_
"Era un púl:llico griego: cuando Hércules devoratlo
por el fuego interior. maldijo á losdiosPs v á. los hombres, el alma de Grecia vibraba en todae·bs alm11s...
¿Qué tiPne de E&gt;xtraño que ese episodio dramático y
hMóico fuera silbado E&gt;n Lyon?
La obra de Gallet y Saint Saens es para 1011 espa.•
cios abierto11, para los puE&gt;blos áridos de luchas, de
Pnsueños brillantes y de plá~tica; es para. los pueblosdel medio dla.

MONUMENTO ERIGIDO A LA 1\IElMORIA DE

ALEJ..a..NDBO

I I EN MO~COW

El domingo 28 de Agosto se inauguró el monumento á que nos referimos en estas llneas.
La presencia dE&gt;l l!:mperador y de Pe augusta espo•
sa, rodeados de los miembros ¿e la familia v de los
altos dignatarios del Estado, el aparato militar que
se d11splegó y la numerosa concurrPncia, todo contribuyó á. dar carácter solemne á la fiesta Los representantes de los diversos pueblos d 0 1 imperio moscovita., formaban un grupo pintoresco, compuesto de

El rio crecido por las últimas Iludas.
Fotografías de Rafael, Olvera

•

***

•

cosacos kir~bisee, indígenas del Asia Central con
sus vestidos de et-da rica.mente bordada, etc., etc.
Los soberanos con su
comitiva. IIE&gt;gHron á. la. plaza.el día indicado d11spués
del c1ero, el cu1!1 Palló en
procesión del MomJEterio
de Teheudovo. marchando
á la cabeza el metropolitano.
Este celebró un Te Deum;
ee rezó por la prosperidad
del reina.do de Nicolás n y
por el descanso del alma
desu llorado abuelo. En seguida cayó el velo que cubría la e~tatua, y el Empe•
rador, dirigiéndose á. las
tropas, dió la orden de
"Presenten armas, 11 y to•
do e los concurrentes se
arrodillaron
Terminó la ceremonia
con el desfile de (.¡ e trrp11s.
durante el cual la multitud
no dejó un solo momento
de aclamar al Emperador,
confundiéndose los bravos
y aplausos populares con
el sonido de las músicas,
1ªª salyas de artillería y
os repiques.
_ _ _.
l ·-Nu-utvítlemos que Tico1ás II hizo coincioir el homenaje solemne rendido bl
Czar libertador con la E&gt;n ·
trega á las potencias dt&gt;l
manifiesto en favvr del
desarme.
El nombre de Alejijndro
II, abuelo del actual Emperador, es célt'bre y amado
en Rusia por el grande acto de just:cia de 11u reinado, la emancipación de los
si0 rvos.
El monumento s11 eleva
Sllbre una gran tPrraza del
Kremlln. frente al Monasterio de los Milagros, sobre
la torre del Salvador y E&gt;!
campanario de I van Veliki.
La estatua de dimensiones colosales, está sobre un
pedestal ¡ de már1,1ol rojo:
rodéala. una galería, hecha
según el antiguo estilo ruso, decorada con retratos
en mosaico, de todos los so•
beranos que han ocupado
el trono imperial Laméntase que no h11ya algo que
simbolice la abolición dela
servidumbre, tJtulo que

tiene p11ra 111 l!'lori11 ,,, Emperador Aleja11dro JI.
LA CONDECORACION A LOS •
VETERANOS
•

Uno de los rt-cuerdoR de
las últimas fiestas de S,•p•
tit·mtire es el que hemos
quelid_o conservar fin los
dos primeros grabrdos de
esta edición.
Recordarán nuestros lectores que el Sr. Presidentl'I
de la República condecoró
á algunos de los-veteranos
de la guerra de Interven .
ción y que á su vez :ecibió
la condecoración que puso
en su pecho el SPrretario
de Guerra por ~erviclos
eminentes prePtados á la
Jl~tria en la época de la
Reforma.
Creemos que con ePtos
grabados queda cumplido
el ofrecimiento que hicimos de dar en nueEtro semanario lo más notable de
las últ:mas festividades.

L.a.s fie.s.tas -patrias
en Sombrerete y Tehuacán.

•

I N AUGUJ!A CJON JlEL MONlTMllNTO A LA MEMORIA DI! A T,E.I A!'DRO II ES

Mo•cow.-1.

Publicamos algunos graba.dos "relativos 1\ las fiestijs patrias celebradas en
Scmbrerete. (Zacatecas) y
Tehuacán, (Puebla. )
Como vera.o nuPstros lectores, hay algo interesante en los E11tados que es
preciso tomar en cuenta:
el entusiasmo unánime con
que se conmem1 ra la gran
epopeya nacional, signo de
una estrecha solidaridad
de recuerdos y aspiracio•
nes, acompañada en todas
las regiones del país por
un progreso incesante en
todos sentidos.
Además debe notarse el
resultado de loA esfuerzos
en pro de la instrucción lai•
ca de la niñez. Ya no hay
población de la república,
por -peq~eña que sea,en
donde no se dé ,especial
im¡mlso á las escuelas públicas, infundiendo á loa
niñ os los sentimientos r
virtudes que forman el civismo democrático.
Jl'r, C11'TE.JO.-2 Fl, M OJ,,'Ul!E:STO,

�Domingo 2 de Octubre de 1898

EL MUNDO

268

l

269

11:LMUNDO

Domingo 2 de Octubre de 1898

REPRESENTACION DE ••DEJANIRA.." EN LA. ARENA DE BEZIERS.

EL PODER DEL R'ECUERDO

t

Ahora que he roto ya, aunque no haya sido más que
•&lt;ion las tres palabras de mi mensaje, el silencio en
que me había encerrado y que hice un esfuerzo para
salir, aunque no haya sido más que por el tiempo ne.:esario para llevar al telég:afo mi mensaje, he rflC0·
brado por unos instRntes algo de mi vida pasada y
quiero antes de entregarme de nuevo á mi clausura

~ m~~

LA CORONA EE LA REINA DE HOLANDA.

OBRAS DE PROTECCION

Descubrimiento
de la estatua de la Indepencta en Puebla.

CONTRA LAS INUNDACIONES DEL RIO LERMA.
El Gcbierno del Eitado de Guanajuato ha llevado
á buen térwino las obras á. que se réf1eren ou11stros

g ·abadoR, con el fin de balvar definitivamente á la
ciudad de Acámbaro, defond:éndola de las terribles
!nuudaciones que en diversas épocas han asolado esa
población.
La Administración del Sr. Obregón GoozA!ez emprendió los trabajos, con fondos d,:,l Erario del Estado
de &lt;3:uanaj11ato y con el auxilio que le prestaron. el
Gobtflrno FedPral y la Compañia del Cnmino de Fierro Nacional Mexicano.
EFt&gt;t obra importantlaima de dPRViAción óel curso
d&amp; Rlo C.erma. rué trazada. por el Ingeniero dPl Estado rle Gua1,11juato. Sr. D. Ponciaoo Aguilar Aprobaron PI tr~zo del Sr Aguilar loa ingenieros del mencionado Ferroc11rril :11.acional Mexicano á quienes se
consultó aubr.i 111 particular.
.
El C11pitán Emeterio C. Hurria, Jefe Polltico de
Acám baro, fué comis'onado para la ejecución del proyecto deap)Pgáodose la mavor actividad pues en menos de un año quedó conclui"a toda la obra.
El co~to de ell11 fué .de $50,000 de los cuales correspsndiPron al Gobierno del .l!;stado de Guaoaíuato
$15000,

Aunque ya hemos dado en estas columnas descripciones y grabados del monumento. objeto de estas lineas, creemos interesante á titulo de recuerdo el que
aparece en la edicj.ón de hoy.

La caricatura en el extrangero.
Gladstont1, León XIII, BiPmarck,-el gran liberal, el
gran pontífice y el gran diplomático; 11ólo sobrevive
León Xlll para contemplar, frPnte á los bustos de los
dos que han desaparecido la obra que consumaron en
vida.
No necesita explicaciones la reflexión del Papa; el
earicaturi~t.. ha escrito. cruelmente para Bismarck
esta frase: "El borr,bre de sangre y hierro." En cuanto á Gladstone. 11 The great commont-r," todo es veneración y respeto, y la palabra commoner, indica suficientemente la , impatta delos norte--americanoe hacia
Gladstont'. que fué ante todo y sobre todo "un representante del pueblo."

.

E~ de mencionArse el desprendimiento de.l Sr. D.
Juan Llamedo, quien proporcionó graciosament11 para la obra en rllferencia toda la madera que se empleó
en ella, cediendo además el terreno que fué nticesarla ocupar.
No podemos en estas breves lineas dar una. idea
completa de la notable obra de defensa contra las crecientes del Lnma; pero baFte saber que el 1,ño pasado
fueron los estragos causados por la inundación má.s
graves de lo que hablan sido en otras ocasiones. y no
ob~tante que la creciente es mayor aun este 11ño, el
caudQl inmenso de las aguas dd rfo pasa por su nue•
. vo c_auce ain·alarll!a~ á nadie. pues antes por el contrario, todos se fehc1tan de la abundancia de un elemimto tan orecio@o para la agricultura y la industria.
Por este hecho podrá a.preciarse la importancia de
la obra á que nos venimos refiriendo.

La Corona real de la casa de Orange, cuidadosamente guardada en el tesoro del Haya vale dos millones de francos
No tiene por su valor intriosPco una gran importancia flutrn !lis joyas similares d.., Europa.
La del Ozar tien11 en la. parte superior una cruz de
rubi~s adornada con cinco enormes diamantes valiosisimos.
La de la Reina de Inglaterra se ~ompone de un espléorlido rubí y de un zafiro, ocho esm11raldas, veinte
turquesas, doscientas setenta y tres verlas, mil trescientos sesenta brillantes y mí! doscientoR ochenta
diamantes en rosa; está valuada en doce millones de
francos.
La del Rey de Portugal tiene piedras preciosas valuadas en treinta y ocho mlllonPs.
La corona más rlc11,-sin contar la tiara. del Papa,
-es la del Sultán deBarode formada de cinco hileras
de diamantes que representan un valor de cuarenta
y nueve millones.

Su Majestad Nicolás 11, Czar de todas
lasRmdas.

Huelga agregar una palabra más á las de San Pedro, á no ser que se rté un sPntido á la caricatura,
representando con San Pc.1dro á la posteridad que _en
sus juicios no reconoce vasallajes.

LA CARICATURA EN EL EXTRANJERO

j

- .......

~{-~-_. -._ ~~~==·
DESPUÉS DE LA MUERTE DE BISMAROX:.

Los tres "grandes hombres ancianos."
(PucJc, N. York)

EN LA PUERTA DEL CIELO.

\

'\

EN EL OLIMPO.

San Pedro á Hismarck.-Sed bien venido; pero os
LIP¡ra Biemarck, (El personaje que corre es Napoadvierto que aquí yo soy el canciller.
león III).
(Der Floh, Viena.)
(Humoristische Bl&lt;ette:r, Viena.)

.

Te acordarás igualmente de que en el entreacto mi
marido nos propuso irá tomar u·n refresco á la cantina y que un poco cansada del viaje y encontrándote muy á gusto en tu asiento preferiste no moverte, le
di~te las gracias y permanecimos en el palco mientras Jacobo fué á fumar tu cigarro al peristilo.
Y te acordarás, en fin. deque aquella mujer se levan·
tó un instante después para salir y que tú digiste entonces, todavia prematuramente: "mira; parece que
la joven linda va. á reunirse con tu marido: en tu lugar, yo no esta ria tranquila."
Todo esto es muy sencillo, muy llano. muy insignificante en apariencia para ser conmemorado, porque
eso es la vida cuotid\ana en su marcha más regular,
más banal y más monótona. Una amigl1- que vive en
un rincón de la Bretaña y á quien se ama mucho, viene de visita por algunos días correspondiendo á reiteradas instancias; se la. lleva al teatro, alli está en
las butacas una mujer dé vida alegre y el marido ea.le del palco y va á fumar un cigarro durante el llntreacto ¿qué hay de alarmante en todo esto?
Y sin embargo. es de esas nonada~ y de esas contorsiones de marionetas de donde nace todo un dra-

Hercules y Dejan ira ante la hoguera.

El teatro al aire libre.

ver, te convierten en la única causa de todo, en la·
causa f,.,tal.
Como recordarás, el dia de tu llegada quisiste ir al
teatro y tomamos un ¡&gt;aleo bastimte cerca del escenario, colocándonos las dos en primera fila y J acobo detrás.
•
Recordarás también que frente á nosotros, flD las
butacas, se encontraba una mujer, y que volviéndote
á mi m , rido le preguntaste. ¿Quién es esta joven tan
linda? No la conozco, te contestó pero sola, con ese
traje y en ese lugar, debe ser alguua perdida de mar-

1
y mis triatezas Pscribirte y repasar describiéniiotelo el drama qu~ ha aniquilado mi exietencia.
Tengo tu carta ante mis ojos: la vigédma que me
has dtri•,-jdo en estos últimos seis meses sin lograr
arrancar~e á mi mutismo, á mi muerte. "Puesto que
no quieres contestarme,-l!le dices- voy á verte. Así
pues si mañana no he recibido una palabra cualquiera
tuya,' tomaré el tren y partiré: quit1ro absolutamente
saber lo que significa tu silencio." No, no vengas,•:
te contesté colérica. Ya comprenderás y excusarás mi
laconismo colérico.
¿Conque que quieres saberlo? .... ¿quieres? ¿y para
qué? Ptiro tal vez esto me alivie y en todo caso servirá como explicación de mi loco telegrama.
Ya otra vez has venido, hace seis m~ses justamente,
pues fué el 1° de Agosto. Bastant~ te habia rogado,
suplicado instigado para que deJuas por algunos
días tu vida hacendosa y las vulgaridades de tu aldea,
y ahora comprendo mi exaltación nerviosa al desear
que vinieras mi ansiedad imperiosa y, como enfermiza de tenerte ámi lado: el fatalismo que es la leytntima y suprema de nuestra. vida, me impuso este esfuerzo, porque la hora del mal habla irremisiblemente
llegado
Por tu causa por tu venida estuve á punto demorir.
1Ay por qué nd sucedió a3f! Pero salvé mi vida y lo que
no pudo salvarse fue mi dicha. que la perdí toda, al
perderá mi Jacobo, á mi marido.
Te preguntarás cómo ha podido suceder cosa tan
inverosim,il y cual haya sido tu falta; pensaras que
estoy loca ó que mi imagina.ció~ se forja invenciones
fantásticas.-Ayl no, pobre am1g~ ~\a, nol todo esto
es enteramente exa~to, real y ddm1tivo ••.•...
Tú me robaste á mi J acobo; si, tú, y me has hecho
perder mi felicidad!
Y no es que eeas coqueta, ni perversa: al contrario.
Eres buena, ingénua, honrada y no abusas de los en:
cantos que te da tu gentileza; no has trastornado mi
hogar con zalamerias ó manejos indignos. pero hay
muchos modos de romper un_a ca~ena y de des~ruir
ese equilibr;o frágil en que Btl sostiene una felicidad
perfecta.
El amor sobre el cual se han dicho tantas cosas y
que es el eterno é inagotable objeto de todas las re•
flexiones es tan dificil de comprendorse como de realizarse, y' resulta una locura tan grande ind_agar por
qué existe, como pretender que se sabe el tiempo de
su duración.
MiJacobo viviaen nuestro amor como en una hamaca
tendida entre mis brazos, mecido por mis caricias, soñoliento, am oir ni ver lo que ocurria en el resto del
mundo sino como un rumor, comounensueño quepa•
saba sin alterar nuestro reposo. Esto podía prolongarse para siempre, pero ~ condición de mecer constantemente y con regularidad de modo q~e- ~a hamaca
no se detuviera ni un instante en su oscilación cadenciosa, para que él no acertara á despertar, levantarse
y volver§. pisar la tierra
Y tu venida fué la causa. la. única, la espantosa
causa del mal, porque me tomaste una part~ de todJ
el tiempo que yo le consa~raba, y estuvo sm mi U!3a
hora y el alma es un niño a q.ulen no 11e le debedeJar
nun¿a solo con su amor, pues hay que tener mied_o de
que destroce el divino juguete para ver qué tiene
dentro y luego deje correr, hasta.no quedltr gota, la
miel de la ternura por la herida que hizo su curiosidad.
Por lo demás he aquí los hechos materiales, hechos
á los que tú pafeclas extraña, pero que como lo vas á
11

pañado y esa mujn no le habr(a encontrado ·s olo, ni
habria podido solo examinarla á su antojo. T11 observación sobre que era muy linda llamó la atención de
ml marido y la suya. pues no hay mujer que deje de
notar cuando se hRbla de elln .
Pues bien,la caeualidad ó más bien la fatalidad mezclánd,ose en todo. hizo que luego la volviéramos á en•
centrar en un café donde se sentó cerca de nosotros,
y que habiendo olvidado su portao:onedas, mi marido
por galaoteria banal,.pagara por ella una suma io@ignificaote. Que tu presencia nizo que él y yo estuvié •
ramos muy poco juntos e~e día, quedándo él libre
muchas horas para pensar en lo que habi9. sucedido.
Que al dia siguiente J acobo eucontrase en la calle á
eaa mujer. la que lo detuvo para reembolsarle el gas•
to de la vispera y para ofr acerle su casa en agrade•
cimiento, y finalmente, quti mi marido por curiosidad,
por debilidad ó por vanidad aceptando el ofrecimien•
to fueRe su amante de unR hora.
Como lo supe? Sencíllameote. Por grande que ~ea
Nancy, es para ciertaij coFas una a!dPa como todas las
de provincia; y una nval de ofic o de esa mujer, me
escribió una carta anónima enquti me hablaba de una
cita en la Pepiniere. ¿Por qué en v11z de desgarrar
con desprecio la carta fui al punto indicado? Porque
asi estaba decretado por el destino: porque debla yo
ver juntos á ella y á Jacobo.
El tenia esa. sonrisa maligaa que le conoces, y aunque su mirAda era acarici11dora, parecia burlarse. ¿De
qué? Probablemente de la coquetería femenil, pues
á. pesar de que la mañana era calurosa,elZa llevaba un
abrigo á la últim11, moda y se sentia en el deber de
atárs11!0 bien al cuello como si hiciera mucho frlo.
Ohl nunca olvidaré las mirad·,s que am ,, s se cruzaban, ni que iban del brazo muy juntos y estrechándose y que él llevaba en PI ojal &lt;1e la levita una rosa.
Es-' cuadro, jamás lo ulvidaré
En las Lrgas horas que paso á solas, hundida en un
sillón (con el codo :i poyado en la m1,dera torneada, cu ya dureza no me lastima) y la cabeza sin pensamientos recargada en la. mano, miro allá á lo léjos en el
vacio. y tise cuadro se me vuelve á preseutar.
Y él h , sabe, porque yo al verlos aquella vez lancé
un grito y cal en el suelo, á veinte pasos de ellos junto al árbol donde me uabia escondido. Corrió, me levantó, me arrancó á la muerte con sus cuidados, su
ternura, su voluntad y curó el cuerpo pero el alma ha
muerto.
Cuando al volver de sus ocupaciones forzosas viene y me encuentra hundida en mis tristezas no me
dice nada, y sufre y sufrirá hasta el dia en 'que mi
mal le parezca rit.ltculo y aun le sea enojoso.
E'le dia e~tá cercano: ya lo sé
Me ha confesado todo, me ha pMbado que no es mo,
t\vo para aniquilar dos vidas; me ha razonado con toda la persuación Que dan el bt.en sentido, los remordimientoa y el amor, pero no ha podido destruir lo que
fué
Y apeear de nuestros mutuos esfuerzos soy vencida
por el poder de los recuerdos, y él lo ·sabe.lo ve, y una
lasitud colérica va apoderándose de su corazón dia
ºpor dia
Es vida E&gt;sto? Sola en mi hogar, con esta rbaesión,
no_pudie11:do mantener~o no. digo alegre. pero ni siquiera cm~11do, sabe ~1 marido que al venir me encontrará @Ieffipre abatida, á pesar de sus E&gt;sfuerzosy
de sus trabajoP, qu" debian hace~le amo de una.mansión pr-óspera y feliz.
Y esto termina asi, ya lo ves, quedandJlos dos vencidos por el mal de los recuerdos que nada puede
curar, pero que no puede ni aun hacerme morir porque este sentimiento vulgar a.e celos banales 'no es
bastante noble para matar
Y todo El~t_o ya lo has visto, sucedió por ti, no lo puedes negar m aun defenderte, pobrecilla puesto que
instrumento de la fatalidad, esta ha sido más fuer~~
que tú.
Ahora si habrás comprendido mi silencio, mi locura. mi grito de espanto: no, no veng_as.
Tu venida, he ahl la causa de todo esto.
JEROME DOUC'ET.

ma con su desenlace sombrío .... Jacobo ha acabado
por ser el amante de esa mujer y por culpa tuya y
no más por tu culpa, se ha aniquilado para siempre
mi vida.
.
Si no hubieras venido ese dla., de pronto, no babriamos salido, pues se daba El Fausto 9ue estábamos
cansados de ver y no hub\éramos temdo ocasión de
ver á esa perdida. Además, cuando vamos solos al
teatro no vamos á palco sino á departamentos más
mode;tos y aun asistiendo al Fausto no hubiéramos
estado cerca de ella. Supóngamos sin embargo, que
esa vez ú otra huoier&amp; sido nuestra vecina de localidad como lo pudo haber sido antes, no habría sido yo
quien llamara sobre ella la at~nc~ón de Jacobot !1º
por celos, sino por un secret!) rnsttD;t0 que _me hubiera impedido pensar y más aun decu: ¿quién es esa
joven tan linda?
Y no es eso todo. Jacobo en el entreacto no me habri&amp; dejado sola y si hubiera tenido imprescindibles
deseos de tomar un poco de aire, le habria yo acom-

�270

EL MUNDO

Domingo 2 de Octubre de 1898.

Domingo 2 de Octubre de 1898

1
De pronto se encuentra junto á Kolombina y
hace un ademán de impaciencia al reconocerla.
Ella le implora y él la aparta de su camino. Kolombina al alejarse tropieza; y á punto de caer
Gilles la sostiene, y al notar que se le abandona
en los brazos, finje no comprender la causa de
tanta emoción. Los alfileres llenos de pedrerías
del peinado complicado de la joven, le arafl.an e:
rostro, y él, sin ceremonías, se desprende de su
carga.
Movimiento de cólera en Kolombina que colma al amante desdefioso de amargos reproches
y luego, como resignada, entra á su casa vacilando.
•
Gilles Sama ~ontento de encontrarse al fín solo, se sacude como un gato mojado, se encoje de
hombros, envía un beso volado A la luna y se
dirige á su _árbol.
Encantado con la esperanza de un sue:ll.o tranquilo y tarareando el Salve dimo1·a casta é pura,
saca de la bolsa una llave y la trata de introducir en la cei'radura de la puerta (porque tiene
una puerta) y no consigue abrir. ¿Estará tapada
la llave? La sopla y la golpea contra una piedra.
Nada .... que no se puede abrir. No hay esperanza.

Sucede por lo comlln que cualq uler detalle lnflmo y prosálco, triunfa
del más firme designio, mejor que las más poderosas razones.

PERSONAJES:
GILLES SAMA, Enamorado todavía de la luna.
·KoLOMBINA, Siempre enamorada de Gilles
Sama.
ÜKAMÉ, Diosa tl-e los amores.
BAILARINAS, MÚSICAS, JAPONESES, JAPONESAS.

La esrena pasa en el Japón (¡natu,ralmente!) A
la izquierda. la casa encantada y encantadora de
Kolombina, á la de1"echa un ced1·0 venerable, como
el á1·bol de Robinsón, y que es morada aerea de
Gilles Sama.
Un rio, y al fondo un puente de arco elegante
sobre el cual pasan pai·ejas de enamoi·ados abrazados tiernamente.
En el agua se deslizan lentamente góndolas enfloradas y adornadas con farolillos de colores.
Noche enervante; las est1·ellas cintilan, las flores
están adormecidas y sin embargo sus perfumes embriagadores flotan en el ambiente. Todo es amor
y dicha.
Reclinada Kolombina en la balaustrada de su
mansion, contempla melancólica el espectáculo
que se ofrece á sus ojos.
KoLOMBINA.-¡Amo y no soy amada! Sufro...
¿hay más grande sufrimiento? Estoy celosa de
la luna, de ese astro plácido y estúpido objeto de
sus serenatas .... Trataré de hallar el olvido en
el sueno. Voy A recojerme.
En ese momento las parejas entrevistas A lo lejos hacen irrupción en la escena y bailan una
alegre farándula en la que Kolombina se niega á
tomar parte, oponiendo A todas las súplicas una
resistencia obstinada. Los enamorados compadecidos del dolor de la desdeiiada y desesperando
de ve~cer su tristeza, se alejan dulcemente.
Kolombir.a sola se abandona A la desesperación, solloza, luego se calma y en seguida, en un
arrebato de rebe¿5n, a=i?r:'.\za con el putio cerra-

t
do a la luna llena que acaba de ap11reccr rasgando las nubes.
De improviso uria flauta invisible mezcla su
canto quejumbroso á los rumores solemnes de la
noche. Kolombina escucha.
KOLOMBINA.-Es él!. ... Y se acerca .... ¿qué
hacer?
Gilles Sama entra por la derecha andando para
atrás, tocando la flanta é interrumpiéndose á
ratos para dirigir un gesto de desprecio á la canción lejana de los enamorados cuyo eco se oye
todavfa.

1'

\

Ji

EL MUNDO

Todas las cerrajerías estAn
clausuradas A esa ho~a de la noche.
-¡Mi reino por un caballo!
digo, por un aHiler.
Kolombina desde su balcón
observa todos estos movimientos
con interé~, y GiBes Sama que
se sie1.1te espiado trata de poner
al mal tíempo buena cara, y reflexiona cuál será el p1:1satiempo
honesto 1\ que se puede entregar
un poeta lírico cuando está imposibilitado de entrar A su casa.
Lo primero es tomar el caso con
filosofía, pero hace mueh? frío
para filosofar. Entonces mide la
altura que lo separa de su casa
suspendida en las ramas, y hace
una tentativa infructuosa para
trepar, seguida de una caída ridícula.
Kolombina, después de un arrebato de piedad amorosa ríe á carcajadas y aplaude irónicamente. Gilles Sama que no se ha roto
ningún hueso, se siente picado en
lo vivo, intenta una nueva ascención con éxito esta
vez, pero la puerta
de arriba está bien
cerrada. Da vuelta
al rededor sin poder penetrar y cansado de la brega
intenta recostarse
en una rama, lo
cual nota que no
tiene nada de confortable. Esto se va
poniendo más y más
turbio. Y luego he aquí que
observa A Kolombina, la
cual friolenta se volvió á
meter á su cuarto y está en
vías de desvestirse; la ve
al través de las vidrieras
del balcón.
-Bribona! dice Gilles Sama. Eso es impúdico. Huyamos del lazo. A bajar otra
vez.
A poco intenta abrir por
tercera vez, y la cerradura
por tercera vez se resiste.
Decididamente la llave
está tapada.
¿Qué hacer?
En la casa de la vecina ya se apaga-ron todas
las luces.
Gilles Sama. apoya el dedo en la frente y A poco le viene una idea. Esa chiquilla cuyos alfileres le araiiaron la cara hace unos cuantos minutos, podía haberle prestado uno con el cual se
destaparía lu maldita llave. Pero no había que
pensar en eso. Gilles· Sama la había ofendido mucho ....
La ventana de la casa de Kolombina se abre, y
Kolombina aparece en un elegante traje de dormir.
Actitud embarazosa de Gilles Sama. ¿Hablará?
¿No hablará? Y al fin se decide, y con las apariencias de un perro apaleado, se acerca á presentar su solicitud.
Ahora le toca el desquite A la joven y se hace
del rogar é impone sus condiciones.
Es verdad que tiene buena voluntad de prestar este servicio A su vecino, y P.S cierto que como buena y generosa no sabe guardar rencores,
pero ....
-Sin embargo Gilles, estuvo usted muy rudo
con esta su pobre vecinita!
Gilles Sama se excusa como puede y ofrece
dar pruebas de su arrepentimiento.
-Entonces va usted A tocar, dedicándomela á
mí, su serenata á la luna.
Eso es mucho pedir, pero el lrío aprieta y el
músico se decide.
Durante la ejecución de la serenata, Kolombina deja el balcón, baja, y sale de la casa después
de abrigarse con un magnífico mantón. Luego
se aproxima A su deplorable amigo, inclina la
cabeza ante él y le dice:
-Elija usted el alfiler que deba serle útil.

271

Pero los alfileres no ceden fAcilmente á la poca habilidad del mancebo y ella dice quejumbrosa:
-Ay! ay! me está usted haciendo dafl.o.
Traviesa, hace durar la escena lo más que
puede.
-No, este nn, l))ejor este otro, espere usted_. ..
Y para desprenderse los alfileres, Kolombma
puso su cara muy cerca de la de Gilles Sa!lla, le
lanzó una mirada que le llegó como una 10yecció11 de hielo hast11 la médula de los huesos, y lo
bailó como con una caricia con su aliento tibio Y
perfumado,
.
.
Kolombina, con su traje ampho cuyos pliegues
se estrech11ban á todas las esbelteces de su cuerpo, con el mantón suelto A la espalda, cc,n los
brazos levnntados á la altura de la cabeza y con
una sonrisa capaz de trastornar medio univer.so,
permaneció inmóvil algunos instantes, hasta que
consideró bien electrizado al mísero cantor de su
rival la luna.
Y soltando un alfiler antes de que Gilles Sama
lo hubiera podido cojer, CAyó al suelo y ambos
se pusieron A busearlo en la sombra.
Entre tanto la luna se había velado .... El alfiler pareció al fin, lá llave se destapó y la puerta pudo abrirse.

El instante era embarazoso. Había que buscar
un medio de manifestar gratitud por el servicio
recibido. Gilles Sama propone unarepetición de
la serenata que antes había tocado y Kolombina
lo disuade vivamente.
-No, le dice, mejor béseme usted.
La besa y observa que eso es cosa muy agradable y vislumbra en su espíritu algo como una
celeste revelación.

�EL MUNDO

Domingo 2 de Octubre de 1898

Don,tniro 2 de Octubre de 1898

.l:L HUNDO

BL Bf\lL6 DE Lf\ OONDESf\
NOVELA ORIGINAL DE HENRY KISTERMACKER.
ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

Versión Espan.ola de "El Mundo llustrauo."

~úmero l.

Vuelve á empezar.
La luna S3 ocultó enteramente y Kolombina y
su amigo quedaron s0bre el árbol, ent~e la sombra, á la puerta de la morada de Gilles Sama.
Los enamorados que habían estado observando de lejos toda la escena. surgen silenciosamente y concertando luego sus voces, entonan una
ale'gre canción nupchll.
La luna asoma un ojo y apareee el grupo en la
copa del árbol.
.
Abajo hay aplausos, gritos, salr1taciones.

La felieldad no es egoísta; gusta de propagarse
en ruidosos arranques de deliciosa expansión, y
los que aman quisieran que todo el mundo amara
y que de todos los labios no salieran más que
himnos de amor.
Por eso domina en las p&lt;i.r-ejas de enaruorados
el mayor. enmsiasmo, y levantan las manos al
cielo, y prorrumpen en manifestaciones; y al fin
exclaman:
-¡Qué desciendan, que vengan A recibir la
bendición de la Diosa de los amores.

Descienden, Kolombina ruborosa y pura envuelta púdicamente en su mantón, y Gilles Sama
sonriente y feliz.

EL HEROE

DE "ACUARELAS"

Su-pira el viento con rumor ~onoro,
rizando el 11gua en cristalin11s ondas:
y finge el so1, filtrándose en IH frondas,
haces de ámbar y saetas de oro.
Alza el Ajusco, al.sur, al infinito,
su brava y pintoresca crllsterfa,
v escueto acá, pcr donde nace el dla,
ir/?U6 el Peñón su comba de granito;
y en el fondo del valle, que ilumina
apenas ya, la tarde qut1 fenece,
la orgullosa metrópoli aparece,
entre la esfumación de la neblina.
Cortando su perfil sobre las luces
de volcán, que, al caer. d~jó á AU p,iso
el rojo sol, M empina hacia el Ocaso
el histórico Monte de las Cruces ....
Más 11cá, como nido de palom11s.
entre el fresco sauzal que la sombrea,
y al pié tendida de sus verdes lomas,
la Villa de loe Mártires, blanquea
Y allá, sobre el azul ya entenebrirlo,
Alzase al Septent· ión el legendario
T, peyac, el p~ñasco conve1tidc
pór la fe de una raza, en incensario.
¡De alli en radiame y misteriosa nube,
como de un mar sin playas desprendida,
eternamente la plegaria sube
de todós los dolores de la vidal. ...

Del libro "Lápidas."
11
Que ca~ré?-Puede ser. r::iae, imponente
en mi mudo reproche :ré á la tumba;
nacl roca, enemiga \l,f'l torrente:
Tú si.brás si el torrente me derrumba!"
11
Ergul mi mole y·afilé mi diente ....
y el titán que me odia, ruje, zumba,
culebrea. vacila en la peJdiente
y me ensordece al fi\l, con sú balumba .... "
11
:\Ia;; cuando p11sa el aluvión inmenso,
yo estoy cte pié y tranquilo, porque pienso
que fuera insensate¡:-oh Dios, que fraguas
contra cada opresión un heroismo,ponermé como coto en el abismo
para hundirme después bajo sus aguasl"

AMADO NERVO.

LEJANIA
I
Bien sabes tú, que á ella la querfa
como se puede amar cuando se tiene
abierta el alma á la ilusión que viene,
y se cuentan veinte años todavla.
Yo la enseñé á querer, no lo sabia.
Y como al débil niño se sostiene,
su pobre alma, solicito y perenne,
con los brazos de mi alma sosten ta.
Hicimos de las dos solo una suerte.
' Por la vida c1uzamos paso á paso:
·- ella tierna, yo amante y satisfecho.
Llamó después á nuestro hogar la muerte,
y al destrozar de su existencia el vaso,
dos almas se estremecen en mi pecho.
1898.
MIGUEL

E.

PEREYRA.

Mirad: Por la infinita lontananza,
como un cisne de nieve, rauda nube
&gt;ti m11r de oro del Ocaso avanza
Mt&gt;drosa y triete~a tiniebla sube
bor1 ando del crepú~culo las huellas,
y, al pa~o que el zafir 1'6 entenebrece,
como asperd1ón de perlas, aparece
el rE&gt;guero sin fin de las estrellas.
......Y allá:, sobre la cumbre inmaculada,
finje la irradiación del Occidente
un turb,rnte de iris en la frente
del Popocatepetl. Surge callaaa
del horizonte azul la luna llena,
v á. los tristes y pálidos reflejos
de su anémica faz, siempre serena,
como lunas de límpidos espPjos
los lagos se Rbrillant,m á lo lejos
sobre e! tapiz de la floresta amena.
Risueños, y entre ubérrima espesura
se ven los puebJe·cttos, agrupados
en derredor de l11s lagunae ledas;
y serpean por toda la lhmur J.,
ií. través de los fértiles sembrados,
canales y caminos y arbc,ledas.
Por barbechos, y atajos, y llanadas,
bajo el testuz y grave el continente,
tornan á. sus 11stablos, lentamente,
y hundiéndose en los paetos las vacadas.
Los aperos al hombro, el campesino ·
regresa, fatigado y sudoroso,
•
del campo que fecunda su tarea;
y á la vera polvosa del camino,
y bajo el árbol protector y añoso,
el pobre techo del tugurio humea.
Trota el rebaño por las verdes faldas
que enegrecen ias sombraa de la tarde,
y á la luz del crepúsc_ulo que arde
el bosque es un incendio de esmeraldas.

BAILE,

Entrada de Okttmé, Diosa de .los amores, seguida de su cortejo de músicos y bailarinas.
Gran iluminación. La diosa une con vínculo nupcial á los dos prometidos. Luees de bengala.
TELÓN

Detrás del anguloso cresterio
de los montes, ya el sol borró sus huella~,
y-como chisp.,ante pedr1,rlosobre el azul turquesa del vacío,
fulguran, tremescentes, lns estrellas.
La gloria de la tarde ha fenecido,
en todo su esplendor la luna brilla,
y, con uu CRnto de tristeza henchido,
aun gime, sobre el borde de su nido,
su estrofa postrimera la .i.vecilla.
JOSÉ BECERRA,

Valle de México, Septiembre de 1898.

1

Todos saben que el pueblecillo de Villiéres es lo más pintoresco que hay en la tierra.
Reclinado al pié de una colina, sombreado por frondosos árboles frutales, cruzado
pC'r un riaebuelo que lleva agua todo el afio y circundado por los profundos bosques
que pertenecen al cercano Castillo, Villiéres es en verdad digno de su filma.
El Castillo, ahora deshabitado, es toda ur.a historia, no porque b11jo sus torreones ruinosos celebren las brujas sus aquelarres, ni porque al travé$ delas ventanas puedan
distinguirse trasgos y vestiglos en las noches d~ tempestad, sino sencillamente porque
A la munificencia de su propietario, deben todos los habitantes del pueblo la holgura
y la felicidad de que gozan.
En tiempos pasados, hac.e apenas veinte afios, el Castillo era un animadhimo centro
de plilceres y fiestas en que los sefiores C,&gt;ndcs de Villiéres derrochaban el dinero y
la alegría desde que empezaba la primavera hasta que los llam~ban á P11ris las diver•
siones y los encantos con que los ricos saben haeer-c::,rtas y gratas las veladas invernales.
Pero ahora ya no hay nada de eso: una media docena de criados fieles y viejos cuidan de las habitaeiones; el corral y la perrera están vacíos y crece la m11leza en los
parques y jardines. Y11, no se ha vuelto á oír el eeo de las mú9icas que instigaban al
baile, ni el estruendo de las caeerías, ni el rumor de los banquetes, ui el estallido de
los tapones del champagne,
Soledad melancólica substituye Ala animación pasada, y ni el selior Conde con su
séquito de amigos y servidores, ni la sefiora Condesa rodeada de una cohortt n 1merosa
de damas nobles y bellas, han vuelto A pasar en lujo3os trenc3 por el accideuc11.do sendero que del pueblo conduce al Castillo.
La última temporada que pasaron en él, se marcó por un incidente muy curioso y que ninguno supo explicarse: en lo más grato y entusiasta de las fiestas, se pre•
sentó cierta uocbe un caballero embozado que estuvo hablando A solas y muy largamente con el sefior Conde, después de lo cual este hizo ensillar el mPjor de sus caballos, y sin despedirse de nadie ni decir A dónde iba, partió en compafiía del incógnito recién lle•gado.
Al principio la Condesa no pareció sorprenderse; pero cuando hubieron puado tres
días sin que llegaran noticias de su esposo, se alarmó verdaderamente y envió criados
para buscarle en Lodas direceiones.
Las pesquisas no produjeron resultado alguno. Ni en su casa de París, ni en sus vi1iedos de Burdeob, ni en sus posesiones de Dieppe fué encontrado el sefior Conda y
ha ;ta llegó A creerse que murió asesinado.
Naturalmente las visitas se habían ido despidiendo poco A poco hasta que no quedaron con la sefiora Condecsa más que unos cuantos parientes y amigos de intimidad; y p"r último, llegado el invierno, todos se fueron acompafiando A la Condesa que
volvió triste y enlutada A París.
Todos lloraron en el pueblo la desaparición del Conde de Villiéres y su muerte
probabll!, pues era muy querido por su alma generosa basta la pro?igalid~d, y buena
hasta la ternura. Allí los terratenientes (y todos lo eran), no hab1an sabido nunca lo
que eran ex.torsiones ui crueldades, ni exigencia alguna. Si se perdia 1'l cosecha ó
enfermaba la familia, ó se sufría algún quebranto, el selior Conde no sólo bacía cesión del precio del arrendamiento, sino que venía en auxilio de los desgraciado3 con so.
persona é intereses. Vez hubo en que se le viera pasar la noche completa junto al le~ho de una mujer y un nill.o que cayeron en el río crecido por las lluvias y estuvieron á punto de anogarse. Cu,rndo el sel1o, conde vió venir entre l~s olas el gr~po de
madre éh.ijo, asidos el uno al otro y sin fuerzas y a para salvarse, hizo
que nmguno
de los otros que contemplaban aterrados la escena; se lanzó A la corriente y con riesgo de la vida propia, logró sacar á la orilla, casi moribundos, A aquellos infelices.
Luego los hizo llevar á una choza cercana, y allí los cuidó toda la noche hasta que vovieron á la vida,
Y como aceiones de esta clase eran frecuentes en el sefior Conde, todos le amaban,
le respetaban y todos deploraron su muerte, pnes muerto le creían ya; agravándose
esta pena co~ el temor de que el Castillo y sus tierras vinieran A parar A manos de herederos descorazonados que cambiaran la suerte del pueblecillo de Villiéres, tan próspt!1·a y feliz, igualAndola con la de otras lccalidades donde los trabajadores del cam-

!º

273

�274

EL MUNDO

Domtng-o 2 de Octubre de tW!J

Domh)go 2 de Octubre de 1898

que Maria había dado á luz una hermosa nif!.a, lo
cual le avisaba el Doctor, recomendándole que
fatlra al bautismo, y como consecuencia de esta
recomendación, el herrero partió, no sin haber
recibido antes las felicitaciones de todo el pueblo.
Cuando regresaron los esposos, las comadres
murmuradoras pudieron observar:
Que María Poulet no había perdido sus colores,
y parecía má.s saluda.bit, que nunca.
Que á pesar de eso la nina er11. amamantada por
una nodriza.
Y que el tamaflo de la criatura, la expresión de
sus ojos y otros mil detalles hacían creer que la
nifla tenía ya algunos meses y no unos cuantos
días como afirmaban sus padres.
El cura puso fin á estas murmuraciones con
una reprimenda, y todo volvió á tomar su curso
normal en el pueblecillo de V1llierés, donde por
esos días hicieron sabel' los crit1dos del Castillo
que el señor Conde no había muerto, que estab:1
bueno y C\Jntento en París y que había transmitido sus órdenes para que los arr1mdamientos se
pagaraJl al Alcalde ~efü,r de l.'llariel, quien seguiría tratando á los arrendatarios con las mismas
consideraciones de que habían gozado.
Pero ni en ese año ni en el otro ni en ninguno
de los subsecuentes, volvieron los Condes de Vi·
lliéres á pasar en el Castillo la temporada de caza;
y el último carruaje de viaje que penetró con
gran estruendo por la!f calles del pueblo, fué la
diligencia en que vino María Poulet con su chiquilla y la nodriza, carru11je queluegoaprovecharon, el boticurio y cuantos más vecinos tuvierón
que irá la ciudad, y que fué ocupado hasta eu la
imperial, desde que Pablo Poulet hizo saber que
ROSITA.
el pasaje no costaba nada por estar pagada la diMuy temprano se presentó en la fragua un pi· ligencia por completo p&amp;ra ida y vuelt11.
Rosita, ese era el nombre de la nilia, creció muy
carío vivaracho y simpático que hacía las veces
de ayuda de cámara del Cura, sacristán de la prontó en corpulencia y en beldad y parece que
iglesia y mo~o de oticiQS del Alcalde..,y habló con con su presencia traj.o al hogar de_l.os.Poulet, el
Páblo, el cual dtljando apresuradamente las he• bienestar y la ventura, pues los negocios del herramientas, cambió el mandil por su blusa do- rrero comenzaron á prosperar y pronto fué uno
mingúera y tomó el camino de la casa cul'al. Allí de los más bien acomodados del pueblo.
se encerró con Susano de Mariel con quien estu•
Cuando Rosita cumplió sus 15 afios estaba ya en
vo conversando cerca de una hora; luego salió todo el esplendor de la hermosura: alta, esbelta,
muy preocupado pero con cierto aire de satis- de grandes ojos obscuros, boca peregrina y cabefacción, volvió á su casa, habló en la cocina muy llos abundantes largos y finos, tenía un'l elegancia
á solas con su mujer que dejó de reir, y con los natural, realzada por la modestia y la vil'tud. Cuojos húmedos y rojos, comú impaciente por algo tis delicado y transparente, mano;¡ cuidadas como
agradable que debiera venir, y preocupada tam• las de una duquesa, lenguaje culto sin serpretenbién, suspendió sus haciendas domésticas.
cioso, y un imponente respeto de sí misma, Je daEsa m11flaua los fuelles de la fragua y los hor- ban un aire de superiodidad y de nobleza, que
nillos de la cocina estuvieron quietos, lo cual no contrastaba con las ingenuas y vulgares maneras
había pasado nunca desde el día del matrimonio, de María Poulot, por más que estas se hicieran
y así como á las doce y media, cuando el sol es- hasta gratas por causa de la alegría sin tregua y
taba en la mitad del cielo, llegó en su mula el la bondad si.n límites de esta ejemplar mumédico de la cercana ciudad y se dirigió á la he- jer.
rrería, Jo cu:il llamó grandemente la atención de
Los dos sen.ores de Mariel habían competido
todo el pueblo, pues no se sabía que hubiera en- en afán para cultivar las doteJ intelectuales y
termo de gravedad en la casa de Pablo Poulet.
morales de Rosita y le habían dado una instrucUnos desde&gt; las ventanas y otrosdesdelaspuer- ción sólida sin pedantería, engalanAndole el co•
tas acechaban la salid/\ del Doctor que no se hizo razón de piedad sincera sin supersticiones.
esperar mucho tiempo, y fué el boticario el pri•
Así pues, la nif!.it era verdaderamente una jomero que se atravesó preguntándole:
ya, pero los mozos del pueblo no se atrevían A
-¿Hay novedad, Doctor, en la casa del amigo cortejarla; y un poco por burla y otro por respe•
Poulet?
to, la habían bautizado con el apodo de «La Con•
-Según como quiera entenderse, respondió el desita.&gt;
médico. Novedad así dd enfermo grave ó de pe•
Pues sucedió que una vez la Condesita tuvo
ligro, no; ailn'-!ue bien mirado pudier1' ser, pol'•
que hacer viaje A la ciudad en compailia de sus
que estos trances no siempre son felices.
p11dres, para recibir el Sacramento de la Confir•
-Explíquese usted Doctor.
mación,
aprovechando, como otros muchos de la
Ya entonces una media docena de los má11
comarca,
la circunstancia rara de estar allí de
conspicuus vecinos de Villiéres, estaba rodeando
paso
el
Obispo
de la Diócesis.
A la mula que montaba el galeno. Este conti•
Como era tanta la gente á quien había que connuó:
-Pues es la cosa más sencilla: hace dos meses firmar, el O hispo la dividió por sexos y por edacuando Pablo fué á la ciudad á ccmprar fierro, des sefial1rndo un día para cada grupo: y del misestuvo en casa y me dijo la pena que tenía, por mo modo que entre las estrellas sobresale y brique Dios no le había dado hijos; yo le dí una me- lla la luna, brillaba y sobresalía Rosita entre el
dicina para que tomara su mujer, yle ofrecivenir centenar de sus compafl.eras cuando le llegó su
turno de presentarse en el templo.
oportunamente á reconocerla.
Nada había más hermoso y cautivador que
-¿Y qué ha resultado? preguntó la mujer del
ella
con su traje vaporoso de gRsa blanca, sus
panadero.
-Que María Poulet está en cinta desde hace cabellos sueltos adornados de nardos y azucenas,
mes y medio, dijo el Doctor, echando á 11ndar en sus ojos húmedos y radiosos, sus labios sonrien•
tes y su aspecto de inocencia y de candor.
.su mula y dejan&lt;to á todos asombrados.
Cuantos la vieron se asombraron; el Obispo la
Algunos meses más tarde, María que seguía tan
.gorda, colorada y risuef!.a como de costumbre, se bendijo de un modo especial dando gracias á Dios
empezó sin embargo á quejar de dolores y des!a• por que envió al mundo tan perfecta criatura, y
necimientos y pérdida de apetito; y Pablo hizo María Poulet que ni un instante había dejado de
saber á sus tertuliános que la iba á mandar á la ofr al11.hanzas, estaba que no cabía de orgullo en
ciudad para que se curara, lo cual hizo sin pér- su pelleJo como ella decía.
No ha.cía una semana que la familia Poulet badida de tiempo.
bia
vuelto de su viaje, cuando se presentó en ViEn la ciudad tuvo lugar el alumbramiento. Pa,
lliérr s un j'lven muy apuesto vistiendo la humilblo Poulet ~upo cierto dil y con él sus amigcs

Conde que venia ginete trayendo dela brida otra
cabalgadura.
Dió el tal las buenas noches con ademán respetuoso, se bajó del caballó, llamó aparte al sef!.or Cura, cruzó con él dos palabras y ambos, sin
tomarse siquiera la pena de despedirse, montaron
y emprendieron con celeridad el camino del Cas•
tillo.
Los demá.s se quedaron absortos de pronto, y
luego se pusieron en un dédalo de conjeturas;
hubo quien propuso ir al Castillo á averiguar lo
que pasaba, pero se temió que este acto de curiosidad desagradara al seflor Cura, y se tomó la
resolrción de que éste volviera y por su propia
volt1i; ...d aclarara el misterio.
Liu horas pasaban, el Cura no volvía, las ansiedades se habían convertido en verdaderos temores, silencio penoso reinaba en la fragua y
hasta el mismo A!calde estaba impaciente, cuando con gran alegrfa para todos se oyó primero y
vió después, que el ausente volvía sano y salvo
aunque con la fisonomía grave y como contraída
por una preocu¡,ación.
No fué posible obtener explicaciones que calmaran la natural curiosidad ocasionada por lo
inaudito del caso, pues el Cura se limitó á decir
que había sido llamado para asuntos de su ministerio sin que ni su hermano mismo pudiera
sacarle una palabra más, y fué oreciso irse al lecho sin saber por qué el santo Cura de Villiéres
había ido á ca bidlo al Castillo á las nueve de la
noche y no había vuelto sino hasta las dos de la
madrugada.
II

po se matan en la labor sin conseguir ni lo ne•
cesario para el pan de cada día, por lo Clll'O que
es el arrendamiento de las tierras y la impiedad
con que ae cobra.
En Villiéres, como en todos los pueblos pequef!.os, los hab!tantes constituyen una familia formada por lazos de parentesco real ó por afinidad
de carifl.os y simpatías. El Cura y el A~calde eran
dos distinguidos personajes traídos alli por el sef!.or Conde desde hacía tiempo, y los cuales supieron en breve hacerse amar de cuantos les conocían. Se llamaban los sef!.ores de Mariel, eran
hermanos, de edad avanzada, muy parecidos como si fueran gemelos, y tenían ambos tal mansedumbre, temor de Dios, bond~d y sabiduría, que
si alguna vez al Alcalde se le hubiera ocurrido ir
á decir misa ó al Cura ir á administrar justicia,
ni los devotos en el templo, ni los litigantes en
el juzgado, hubieran hecho la más leve observación.
Durante el día Susano Mariel, así se llamaba el
Cura, y pedro !fariel. así se llamaba el Alcalde,
se entregaban á sus labores particulares y oficiales en las que descollaban por la inteligencia,
exactitud y eficacia; y al caer de la tarde se reunían é iban juntos á tertuliar un rato en la fra•
gua.

repostería, que A todo se extendían sus conoci;mientos en el arte culinario,
Pablo y Maria que se amaron desde la infancia, se casaron apenas llegados á la mayor edad;:
y habrían sido el matrimonio más feliz del mundo, á no ser porque les entristecía un poquito la
circunstancia de que en diez a11os que llevaban.
de estar unidos, no había querido Dios favore-cerlos con un fruto de bendición.
Pero como eran buenLs cristianos, se confesaCausaba impresión de respeto supersticioso A ban; y cuando de los labios de Pablo salía algu•
los muchachos del lugar, verá aquellos dos se- na palabra que pareciera un reproche sobre el
f!.ores altos, robustos, blancos, rubios, de ojos particular, su mujer le contestaba con alguna.
azules, de andar reposado y de apostura impo• gracejada tan donairosa y oportuna, que le denente cruzando Juntos por la calle que conduce jaba tapada la boca para muchos días.
El boticario, el panadero, el intendente del•
al Castillo y penetrando luego por el portillo de
la fragua. Hasta: allí los seguía algún chico au- Castillo y otros dos ó tres principales vecinos se
daz y abría tamaf!.os ojazos y se apretaba con reunían también en la fragua y allí se comenta•
las manos el corazón cuando los veía pararse han largamente las últimas noticias de Paria, se·
junto al yunque, tender la mano al fornido y gi- recogían informes de lo más importante que pa•
gantesco herrero, y luego quedar iluminados de saba en el vecindario, y sin murmurar de nadierojo, como visiones infernales, al soplar de los porque ni el Alcalde ni el Cura lo consentían, se·
fuelles que encienden la hornaza, ó al estallar en pasaba el rato hasta que el toque de queda los.
llamaba al lecho y al descanso.
mii estrellas el hierro al golpe del martillo.
Estaban de tertulia y había .reunión plena en
Pablo Poulet se llamaba el herrero que también era veterinario, y como ya dijimos alto y una noche de otoflo; se había hablado ya de la
recio de carnes, vigoroso ccn el vigor de su ofi- última crisis ministerial, de la pérdida de las cocio; un atleta, en fin, que hubiera dado miedo A sechas de trigo en Rusia; del buen estado de la,
los mAs valientes, si una mirada dulce y bonda- vendimia en Villiéres y sus cercanías, del cercadosa no hubiera esparcitio su luz de amor sobre no matrimonio de Oleo Robín y de otras mil coaquella cara varonil é imponente.
sas, y declinaba ya la conversación cuando un
Pablo Poulet estaba casado con Maria Poulet incidente inesperado despertó el sobresalto hassu prima hermana, que también era alta, gruesa, ta en María Poulet que era la alegría misma healegre con franca alegría, siempre enscf!.ando al cha mujer.
reír dos hileras de dientes muy blancos. y con
Y fué que·á deshora se oyó galope de caballos.
las mejores manos que haya hecho Dios par/\ por el sendero del Qastillo, y se vió venir con di
confeccionar:cualquierplatillo, ya de cocina ó de rección i\ la fragua, á un criado de los del señoL·

EL MUNDO

275

de blusa del obrero y preguntó por la casa cural.
Conducido que fué A la prese1 cía de Susano
de Mariel, le dijo que habiendo quedado en Pa•
ria huérfano y sin recursos suficientes, v temiendo los peligros que para la perdición de un joven presenta la gran capital, h11.bía resuelto bus•
car algún rincón humilde de Francia donde vivir de su trabajo, casarse una vez que sus nego•
cios hubieran tomado camino, y formar una faruilin cristiana y feliz.
Como estuviera presente en esta entreV!sta Pedro de Mariel, pidió al joven sus papeles y vió
que todos est!lban en reg-111 y que entre ellos ve•
nía una libranz11. de veinte mil francos cobrable
en la cercana ciudad.
-Decía usted que quedó sin recursos al IDQrir
sus p!idres, dijo el Alcalde ¿qué significa entonces esta, cantidad?
-Si su Sefloria se digna leer uno de estos car•
tificados, continuó el joven, verá que ese dinero
es el producto de la venta de cuanto heredé de
mis padres y que no constítuyerecursos suficientes para la vida de Pllrís.
Si me hubiera quedado allí, en breve tiempo
habría dado fin á mi capital, en tanto que en este
pueblo puedo pasar ha1:1ta por rico y labr11rmeun
porvenir de tranquilidad.
-Muy honestos son estos pensamientos, dijo
el Cura, y ruego á Dios que usted persevere en
ellos. Si de algo pueden servirle mi apoyo y mi
consejo, cuente usted conmigo.
El joven manifestó efllsivamente su gi-atitud,
dijo llamarse Marcial Rigot, ser pintor ·y estar
dispuesto á embellecer con su arte y gratuitamente la iglesia del lugar. Luego la conversación se hizv general y de confidencias, hasta el
punto de quedar los seflores de Mariel y el recién venido ligados por la más honda simpatía.
A los pocos días ya Marcial Rigot estaba instalado en el pue_blo y había . puef?tO q_n molino
aprovechando una caída del riachuelo, lo cual
fué muy favorable para Villiéres porque abarató
el preció' del pan.
·
Aunque durante toda la semana no se habló en
todo el pueblo más que de la llegada del forastero y de la construcción del molino, Rosita pres•
tó á esto poca atención, pues en verdad que no
la preccc.ba que hubiera aumentado la cantidad
de jóvenes casaderos en la localidad, puesto que
ella no pensaba en casarse todavía.
Pero las demás doncel111.s no tenían los mismos
pensamientos, y al llegar el domingo, todas, como
si se hubieran puesto de . acuerdo, vistieron sus
mejores trajes y se arreglaron con esmero para
irá la misa mayor, donde de seguro podrían hacerse ver del joven y bello molinero.
Y así fué en efecto, porque éste, vestido con
un traje de burgués, sin pretensiones, acudió desde temprano al templo y examinó á cuantas entraban como quien busca á alguien con interés.
De pronto palideció ligeramente, un temblor
imperceptible recorrió su cuerpo y abrió los ojos
como un deslumbrado.
Era que Rosita se acercaba, sin galas ni adornos, con un trajecito de pereal y un sombrero de
paja, en el que lucían algunas rosas acabadas de
arrancar del jardín.
También Rosita se impresionó al ver á Marcial
y se apresuró á inclinar los ojos, pero ya era
tarde: el relámpago de su miraba había revelado
lo que pasó en su corazón.
Durante la misa, Rosita estuvo leyendo en su
devocionario sin distraerse ni un instan te, ó
viendo en el altar las ceremonias del culto. En el
momento en que el sacerdote levantaba en sus
mauos la hostia santa y repicaba en el presbiterio la rueda de campanillas de plata y hacia vibrar el organista los mejores registros de su a1·monium, Rosita, conmovida verdaderamente por
un sentimiento religioso, levantó·sus grandes ojos
como 11i al través de la nave del templo y de la
bóveda azul de los cielos estuviera viendo á Cristo ya sin espinas ni cruz en la plenitud de su
gloria.
·
¡Qué bella, qué incomparablemente bella esta•
ba Rosita en es11. aetitudl
Marcial la contempló en éxtasis; y como el
Obispo, dió gracias á Dios que babí11 puesto en él
mundo una criatura tan perfecta.
Rosita al salir del templo dirigió al forastero
una mirada tímida y furtiva, y luego, ya en su
casa, notó con sorpresa que aún pensaba en él y
le parecil\ seguirlo viendo, gallardo y atractivo,
elegante, sin pretensiones, muy diferente de los
demás mozos del pueblo.

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EL MUNDO

Domtniro 2 de Octubre de 1898.

IOinningo 2 de-Octubre de 1898.

EL MUNDO.

, 277

PAGINAS DE LA MODA
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Ese día habló poco, no comió bien, y su madre
·dPjó de reir y basta estuvo A punto de llorar temi,mdo que la nilla estuviera enferma.

III

....

LA. INVITA.CION.
Hablan pasado cuatro meses.
Con una reserva y un misterio que ni A si misro.Js se explicaban, Marcial y Rosita se habían entendido ya y basta habían concertado su matrimonio.
¿D,•pendía tal misterio de que el forastero tuVÍfl'lf ?1!t'l!T'é! en ocultarse por causas censurables?
No: 11maba, amaba sinceramente, y en efecto, el
m11trimonio con Rosita era su única esperanza de
fdicidad.
J&lt;}n cuanto A ella, ocultaba sus relaciones por
un s&lt;&gt;ntimiento instintivo de pudor, por más que
si111icra que ya el amor se desbordabu en su corazón.
Y eran felices los dos escribiéndose frecuente-

mente, viéndose apenas, cruzando alguna palabra
loe domingos en el atrio de la iglesia, y sofiando
en un porvenir de paz y de ventura á la sombra
de los Arboles que circundaban la casa del molino.
Pero el diablo, que no duerme, arregló las cosas de otra manera muy diferente y en el cielo
de Villiéres antes tan sereno y puro, apareció una
nube que amenazó desatarse en tempestad.
Una mafiana, un criado del C11stillo vistiendo
librea de gran lujo y cabllllero en Uh brioso corcel, llegó A la puertl\ de la fragua y sin apearse,
puso en manos del aprendiz una e.Arta cerrada
que tenia en la cubierta un sello con las arm1&gt;s
del Conde de Villiéres.
Cuando Pablo Poulet la leyó p1só por su cara
la expresión del que ha recibido una pulialada
en la mitad del pecho, y sin cuidarse de tomar la
blusa ni el sombrero, se dirigió á. la casa cural,
donde encontró reunidos A los sefiores de Marlel,
También ellos habían recibido c11rta del Castillo y también estaban consternados.

Ambas cartas en substancia, decían una misma
cosa.
El Conde, e11lvadae ya las dificultades que se
habían opuesto A sus deseos, había resuelto llev11r
á su lado A su bija Rosita, pero para que este
cambio de vida no le fuera perjudicial, tenía pro
yectado irln haciendo entrar pooo A poco eu el
mundo A que estaba llamada por la nobleza dis
su cuna y por la magnitud de sus recursos.
Para esto iba A pasar en el Castillo una temporada, iniciando la apertura de la caza con un
gran baile como lo 11costumbraba en tiempos anteriores, y á. este baile debía ser llevada Rosita.
El Conde acomoldiaba una invitación en carta se•
p11rad11 p11ra que le mostraran á. la nifia y recomendaba que le gu~rdar,rn secreto todaví&gt;\
respecto de su origen. Tampoco á ?tfa.rfa Poult,t
debían decirle nada todavía, pues en un arr11nque de dolor por la futura separación, podrí,., revelarlo todo frustrando así los proyectos del
Conde.
( Oontinuard.)

.

~',¡•')¡,"'
/~i-

FIG. 1. - NUEVO TRAJE DE CA.LLE.

�.278
~

Domtn,ro 2 de Octubre de 1898

EL ~'NDO

NOTAS PARISIENSES.

Por lo tanto, &amp;Pñores filósofos, no dígale nada malo,
contra la mentira; los hombres dejaremos de ser felices cuando tengamos la clave del intrincado problema .
que se llama mujer.

¡Cuán amargos suelen ser
le.e recuerdos!
En Pnie, rue de Rivoli, de
seis á. siete de la tarde, bajo
las arcadas del hotel Co11tinental, ante la soledad triste
de la11 Tullerfas. jardln abandonadn que contraata con el
ruido de la calle, miles de extranjeros en mails y carruajes
de familia.
Dos enlutad11s dam11s envueltas en lai, rlgidas túnicas
de viuda y con su capota á. lo
Maria Stuart; dos damas cuya
nobleza y altivez el tiempo y
las d11sdlchas marchitaron,
marchan lenb.menre como su,reetionadae por ta noetálg,ca
visión de ti empoe mejoret:1
A través de negras gasas
podemos descubrir dos rostros
mtnPe11ntes: uno, ideal de belleza durante el último Impl"·
rio; otro, expresión dti inteligencia suprema.
Las doR damas que marchan
Jl&amp;Ueitdamente eon las hoy
Condepa de Pierrefonde. ayer
de Montijo y su dama d11 lectura l\fad11me Le Bretón: la
Emperatriz Eugenia que ahora viene á Parle para buscar
alivio á las dolencias del cuerpo y para excitar loe sufrimientos del ePplritu.
Por eso marcha lentamente
ante aquellas Tullerfas, solar
del Puntuoso palacio donde
reinó por espacio de veinte
11ñoe. al lado de su esposo y
de su hijo
Y el sol también muere á. lo
lejos Pntre una bruma de oro,
y la multitud olvidadiza pasa
indif.. rente al lado de la que
fué ~u soberana durante veinte años, cuyo desastre desapareció en medio de tantas desdichas.

Experiencias actualmente en cuno están
demostrando que bajo el punto de vista estético debemos irremisiblemente vestirnos.
La moral también lo rPquiere, pero quizá.
no &amp;"la necesario b11jo el punto de vista de
la higiene y d11 la s11lud
Es la opinión de alguno¡; médicos y por
·eso se han inaugurado ciertos establecimientos en que ee tratan al~unos casos patológi
cos, regreijando al traJe de nuestros antepll·
s11dos ó Pea á la ausencia de todo traje. El
señor de Varigny los ha vi@itado.
Son instalaciones donde 111 abrigo de las
miradas indiscretas y en jardines especialmente dispuestos á loe enfermos, se entregan á curaciones al desnudo. pasando el dia
entero sin traje alguno, expuestos á. las caricias del eol, del aire y de la lluvia.
No ee veroeimil qu1¡ un mismo remedio
convenga á todas las afecciones El proverbio dice Que lo que mata al eaetre cura al zapa.tero. Estos son loe debilitados, algunos
tuberculosos también, y la desnudéz parece
convenir particularmente en el tratamiento del estado general que ee llama 11c11nsancio de vivir," estado que no t&gt;S una enfermedad caractariz11da, pero que precede á acompañ11r sinnúmero dt, afecciones. En este caso, la deenudéz representa uo papel de estimulante y de fortificante. He aqui los principios generales de ese tratamiento, tal como
están establecidos en los Institutos existentes.
Desde luego el tratamif'nto se verifica en un establecimiento rodeado de paredes, de modo que no ee
ofenda la moral. La extensión del terreno ee agra.dable y los jardines eon amplios. divididos en dos para separar l9s sexos como es debido
La vida diaria del enfermo, ee la siguiente:
.
Se levanta á. l11s cinco de la mañana, no importa s1
es hombreó mujer. Después de lavarse bien como
todo eér que se respeta. va al jardín Está. deenu~o
como un gusano, pues por todo traje lleva una fa.Ja

•*•

) ;"1

'.
\\ .

279

EL MUNDO.

HIGIENE A LA INTEMPERIE

La Gr.in Opera de Parle.
goza de universal renombre,
su foyer ea una obra maestra y eu monumental escale•
ra no tiene comparación con
n!ngnna del mundo entero.
Pues bien, entre loe mármoles y el oro puro de aquellas inmensas ~alerfas, existe también el oropel, si hemos de dar crédito á los criticoe de arte
Uno de loe numerosos bus-•
tos decorativos tle los corredores es apócrifo; su historia es la siguiente:
Tratábase de honrar la memoria de 11n arquitecto del
siglo XVIII, muy conocido
por sus frecuentes viajes á.
Rusia.
Encomendóse Ru ejecución
á. un escultor de talento, el
cual después de h11 ber regle•
tritdo cuidadosamente loe Archivos ~e Estampa•, la Galería Nac1onal y el Palacio Maz~rin!, no pudo encontrar•
mngun retrato del arquitecto en cue11tión
Sin embargo, el ePcultor •
habla rPcibido ya PI dinero.
Y,. devolv11rlo ere al~o duro,
aun para un artista de talento.
N,i t11rdo ni perpzoso, modelo una c11 beza cualquiera, co11 peluca estilo de la
época, y, después, copió su
busto eR un antiguo pPdazo
de papel y pre•entó el todo
á la comisión receptora
Naturalmente el parecido
no podia ser mayor.
Y he abf como el bronce,
Y el marmol se burlarán de
la posteridad.

•"'•

En tiPmpos representá.base . ~
en el Teatro del Orleon una¡,,...
obra muy antigua: Les Since- ;i ·
res.
Sus p!3rsonajes, amantes di' , ·': ¡--;;:,,.:..:,;,.,.:·. , . .
la recmu~ de al,) ,:jp_-·;_:;--:;¡_ ·· ,~·.
ma y t'Dem1gos del
r::J!i'- . ·-&lt;;, .&lt;.;_";\" ; ·
..mbuete, resalta.'?-%·· ·,·. ~ ·•·· . ;: ·, •

Domingo 2 de Octubre de 1898.

p ersisten en seguir con conetancla el ejem
plo de nuestro padre Adam.
¿Y si llueve ...... El asunto es sencillo. Se
di.'ja uno mojar y se anda bajo las gotas del
aguacero.

Ll MODESTIA.
Y LA

MUJER MEXICANA.

Fig. 2.-Modelo de teiido para colcha.

Una de lae cosas que han impresionado
vivamente á los excursionütas en México,
especialmente americanos, es eee porte re•
cogido que ha carecterizt do siempre á la
mujer mexicana, en cualquier eetadoque se
halle, particularmente á las de estado célibe
Eee porte recogido, hemos dicho, pero porte
quereconoce como origen una hermoeleima
virtud, que no puede m1&lt;11os de hacer á la
mujer interesante y ~impática, como un in•
terés y simpa tia respetuosa y venerable, esa
virtud ee llama MODE~TIA.
Y con razón ee impresionan tan agradablemente loe americanos, pues en este punto, la
mujer americana del Norte y IR mexicana
difieren esencii.lmente, por contumbree, por
educación, por religión Aquell11, la americana, desde eue primeros pasos en la vida doméstica y en la social, se mueve con una Ji.
bertad cuyos limites no ~on muy estrechos.
Esta, la mexicana. es vigilada con ojo a.visor por la madre en sus.:.iás leves movimien~
toe, formándole destle su infancia hábitos
del más extricto r11cogimlento. Aquella, aunque sea
católica, 'live en un ambiente no muy severo, cual es
el proustl!,ntiemo, re i¡z-ión dominante en Estados Unidos; ésta, por el contratrio, vive en un medio rellgio110
estrecbleimo, teniendo siempre ála vista un modelo d.vino, celebtial, purieimo cual es el de la Inmaculada.
Virgen.
Con razón, repetimos, causan tan vivit impresión
nuestras mujnel.', pues como ha dicho un piadoso escritor: "á. los Ctjos de Dio11 la modestia es la virtud por
excelencia; áloe del mundo ninguna hay que le pueda ser ctmparada. Adornaos con las cosas má,ilindas

,

~:ª:~ªu::;~;;:· . ':::.: .-fl1:'1···
.::;; ~'z,j - .~~- ;;,;;;..;
:.z~ . ;, ;:. _,,;,_ ,. &lt; . º""" · ::: .

ba d-, 1a franqueza
~
y se hacia.o odiar
,,.
·f/ · ·;-· : " " -&lt;" ~ %J' ~~,,.:.. ~
porPucultoidóla;,:·."&lt;:
,::~:-!.=&amp;~ ,... ·~ º~~º •
tra de la verdad
, ;;'~ :'(~~p;~-=;'.:0 :;i;~:. ,.
desnuda
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--E~toe eJemploP
: ,:;:f,.,g •· ·
i .
toma.do e por el
.,,·_ ·,~
. •..dram&gt;1turgo en un
mundoqueyadeea parecio, s "r I a n
máe exactos aún
en las generacio•
nee presentes.
Esos tipos no han
envejecido p o rque la constitu ción de la buena
Flg. 9.-Sombrero Wanda.
sociedad reposa
precisamente sobre fórmulas y con
vencionaliemo, artificio v mentiras.
do la simple frase me amas, ella os respondiera con
¿Qué eucederla si nos "decidiéramos á ser verdade- franqueza?
ramente; sinceros?
Si ella os dijera que no le sois indiferente, que ella
Por eeo me parece pueril é injusta la perenne acu- está entre vuestros brazos porque vuestras insietens11ción que se hace á la mujer al considerarla embus- cias le hicieron caer, que lo hace por temor al escántera por defecto natural ó por vicio instintivo.
dalo ó que desea ver en voeotroe un ardiente protecSi la mujer fuera militante dela sinceridad, ¡pobres tor; ei ella os dijera eso y más, quielera. yo ver vuesde nosotros los hombres.
tra cara.
¿Qué bariaie si al desliza:- en los oídos del bien amaPero la mujer finge, suspira y dice que os ama y
vosotros felices y crédulos, gozals la dicha del amor,
cosa demaaiado suena para ser dulce al corazón aún
cuando no eeteis c;ertoM de la correspoupencia.
Si sois celosos y las visitas de un amigo, demasiado
asiduo y obsequioso con vuestra e~poea, os molestan;
vuestra mujer se lo hará entender al visitante y le
finge cualquier pretexto parll que se aleje y para que
os conserve la misma afección amistosa,
Si sois pobre y las pdvacionee son vuestro régimen,
la esposa se 11molda A las circunstancias en el interior
de la casa y al exterior, ella sabe fingir un bienestar
que no existe
¡Pobres mujeres)
Perdonémoelee que finjan si saben cuando deban
hacerlo.
Si la naturaleza que nosotros creemos brutal y
egoieta no lee hubiera hecho hábiles y un tanto embuRteras, el matrimonio s~rla imposible.
Jamás podremos conocerá. fondo la que amamos y
no sabemos si la podríamos a.mar y Rer felices con su
amor si consideráramos sus pequeiios y grandes defectos.
La Pociedad heeha de conv11nciones hipócritas y de
Flg 7-Corsetnoevomodelo.
!órmul1te que son me1,tira&lt;1,nopodrla existir Ei la muDelnntero y espalda.
Jer no fingiera, ei no fuera equilibrista.

Modas de París.

con un ligero paño, equivalente á la hoja de parra
de que desde nuestra niñez se nos ha hablado. Se
pnmite el uso del sombrero para evitar una insola•
ción. Cada cual lleva consigo un desayuno frugal.
Nada de carne, que llena el estómago de venenos, de
toxinas de humores, se digieren mal y _agrían el carácter, pero platillos ligeros, miel de abeJa, leche, pan
al ebtilo d-, los pastores de Arcadia. La mayor parte
de la cura se opera sobre la faldit de agreste cerro.
Si ha.ce calor se acuestR uno sobre la hierba, á la
sombra d11 un árbol, para leer y charlar con sue compañeros. Si hace fresco, se anda por las_prader_as, se
entrega uno á juegos pastoriles, á ejerc1c1os v1olentoe, á todas las ocupaciones del aire libte de que ee
pueó.e disfrutar en el campo. Si ee
quiere, se extiende uno al sol, dejándose tCtstar un lado, después el otro, é
iniciándose en los goces predilectos de
lllB higuanas y de los caimanes.
Deepu('s de algunas hone pasadas
tan agradablemente, se baja del cerro
al valle, y alll, siempre desnudo se su•
be sobre un tejado ligeramente inclinado, se acuebt&amp; uno al eol con la cabeza únicRmente cubierta. Después del
baño de aire, se tiene asi el baño de la
luz y del calor.
En seguida, envuelto bien en un co·
bertor, como una momia, el enfermo
est{I expuesto al fuego celeste com" si
tuviera que cocerse en su jugo. Dos
criados aparecen, momentos después
i!e apoderan de él y lo eumerjen en un
baiio de 11gua tibia. Al salir de éste
lo oprimen y refriegan con sue manos
haciéndolo pasar por una sesión de lo
que se conoce bajo el nombre de "ma•
sage. 11
Todas estas nperaclones ocupan la
maña.na hasta las doce, hora en que
los enfermos van al comedor, siempre
en eu simplicidad adámica. Comen otra
vez con frugalidad; leche bajo distintas formas, frutas, legumbres.
La tarde ee la repetición de loe ac•
tos de la mañana. Sin embargo, la ma•
yorparte de los enfermos comienza con
una siesta al aire libre, acto continuo
paseo, brincos, ci,,rreras en los jardines.
Al anochecer-se toca la hora de la
cena-los mismos manjares y ¡á dor•
mir! Algunos al meterse en cama, se
ponen por vez primera en las 24 ho•
ras algo que por completo los cubra,
Ja tradicional ,camisa de noche.• (J tro11

La moda de este
año se a preoe al padre Coloma, solo hace pequeñeces.
Los zapatos ama•
rillos ó encarnados
ya no son de buen
tono, y ahora, para
ir bien calzadas las
parisieneee, llevan
botas altas y de color verdoso! Por lo
visto los zapatProa
manejan los colores.
como un Corolus
Durand.
Se usan mucho
loe sombreros de
paja á la iglesia.
muy sencillos y ligeros.
Pa!'a_ el campo se llevan las elefil'ante1, faldas cortas.
Y c~rp1ños escotados; pero sin exafil'eración.
~1 el escote es grande suele llenarse el vacio quec
deJ&amp; la falta de_tela con entredos muy tranepar-,nte ó
con gasa muy hgera.
Las mangas anchas y largas ee hacen de puntilla.
Ó de gasa.
'
L?s saquitos de mano, llamados ridículas y que, en
reahdad Jo son. ya nadie los usa.
'-';.~t:.~1~ ~ -

.·

'

,

.,; l',o • ~ ......

e--~

'. ~\

Fig. IS-Banda de colcha.

Flg. 3.-Banda de colcha•

\

Flg S.-Blmin. df&gt; &lt;'R.lólR. Delantero
y eiilpnlda.

t

más ricas y prPciosas, cargad vuestro tocado de oro

Fig. 4.-Belojera fantasfa.

y pedrería, de flores y perfumes; hacéos tan primorosas y deslumbrantes como mejor os plazca ... .si fa.Ita
esta virtud en vuestro semblante, en vuestra apostura. jamás Alcanzaréis la verdadera estimación, el
verdadero afecto. Pero si poseis ese hechizo, ese encanto, ese podProso incentivo de la vhtud suprema,
aunque no poséais bermosur11, riquezas ni eeplendo~es, ap-ra.d11Iéis conquistando eso que nad11 puede
1gualsr en e.;te mundo, que por nada puede ser reemplazado: el respeto llevado basta. la veneración."
• ¿Y renunciárá la mujer mexicana á eea joya tan pr11ciada, á ese adorno que tanto enaltece á los ojos de
todo el mundo?
Desgraciad11mente empiezan á notar
se slntomae de americanización, no sólc en la capital dela República, sino en
otras capitales,
!Ay de las prim~rae que abran la brecha en mengu11 de la modestia, del pudor y del recato que hasta ahora como
hemos dicho ha cara.eterizado la mu•
jer mexicana.

...............
R eceta.1o1 útiles.
VARIOS ll.WDOS Dlll CU RARLAS
QUEMADU RAS,

Flg 6 - Servilleta para te.

El carbonato de sosa pulverizado,
mezclatl.o con agua para formar una
pasta, constituye un calmante, pues alivia instantáneamente el dbloroso esco•
zor de l11e quemaduras.
. Si no se tiene á mano ninguna de estas cobae, ee cubre al moment.&gt; la parte
lastimada con una capa bastante espe•
sa de harina de trigo
Cuando el dolor empieza á calmarse, ee aplica un pedazo de algodón
empapado en aceite de olivo sobre las
quemaduras.
El éter quita tambi~n el dolor de éstas y evita la formación de las ampo•
llae, ó las disuelve si están formadas
Se empapa un lienzo con él y se apli•
ca sobre la parte quemada rociándola
cada vez que se seca el éter.
La clara de huevo mezclada con acei
te de (l)ivo forma un buen linimenS.:&gt;
para toda clase de quemaduras.

�280

EL MUNDO

paja yedda blancl\. Calota rodeada de un lazo de terciopelo negro cerrado delaut11 por un nudo de t ul de
malinas negro. Aplicación de lindos myosotis azul
tierno, con grueso mqnojo hacia adelante, acompañado de un nudo di, terciopelo n11gro.
FIG, JO. -JAQUET PARA MEDIA E STACIÓN.
Ea de un corte muy elegante, de tafetán perla y
malva A grandes ra.vas uuiendo~e en la parte po11te•
rior A una sobre f11lda que forma bonita cauda. Solapa• de sarga abi11rta11 Fobre una camisola de muselina de seda negra, cP.ñi.ia por uu c'toturón fantasía.
Galones de cordón de seda adornando la falda que
r1iruata un gran volante.

TOMO 11

MEXICO, OCTUBRE 9 DE 1898

FIG, 11.-PELERINA FANTASÍA,

Es de terciopelo, con cuello Médicis, adornada con
un hermoso escudo bordado de guias y ribeteado de
cinta de seda. Redonda en el frente se abre graciosamente sobre el corpitl.o, no ocultando más que el plastrón.

TEATRO "JUAREZ" DE MONTERREY.

FIG. 12 -TOILETTE PARA TEATRO,

Gran cuerpo blusa con un yoke cuadrado y orlado
de blonda de seda.
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2,

f
,t~jj.;
!' .,.

Fig. 10-.Jacquet para media estación.
· Se aplica por medio de nna pluma rPp'tiendo la
operac1óu h1111ta que se mitigue el dolor fuerte.
. ~ntonces se cubre la llaga con una capa gruesa de
h~unento, .Y al _cab~ rle _algunos dfas quedará recu•
b1erta la piel, sm c1catr1z alguna, c;,yendo el linimento en forma de escamas.
;Las qu.emadu.ra11 producidas por el fuego ó por algun lfqmrlo cahPnt11, se c11ran sin dolor y sin quefor•
me A~pula, aphca11do R~ brn ellas cataplasmas de zanahoria cruda rayada ó molida.

Fig. 11.-Pelerina tantasfa.

Nuestros Grabados.
FIG 1,-NU JDVO TRAJl!l DE CALLE,

Es de sarga de seda azul; el cuerpo va Ji.
geramente ablusado en el Frente. Está h,·rho
i:on un yoks redondo que se extitmde hasta
los hombros, es de mu, elina de seda y ostent~}eves pfüsés Al rededor dttl yoke el
corpmo termtna con tres hermosas cintas de
tafetán malva y blanco qu11 ribetean el ala
EUperior de 111 blusa.
Un lazo de taft'tár. mRlva y
b .an~o f&lt;_&gt;rma un Pl.. gante chou
A la 1zqu1erda de dicha blus11, y
uua basquiñii. de lo mi11mo orna
la falda. Las mangas y 111 cunpo llevan muchos gaiones en
bandas ·paraJela11 ouduladas.
FIGB 2 3, 4, 5 6 y 7.
Damos con f'ftos números una bonita
colección de trabajos para damas, de todos los modelos y de todos los géneros, de
los que más en bo!('a están Pn la actuali•
dad, propios para las labores de la estación
11ue s11 a prox1ma.
FIG 8 .-BLUSA DE CASA.

Es toda de muselina de @E'da, muy justa ccn ampliaR mangas rE&gt;mat1Jd11s en un
ligero carrujado &lt;'On remate dt&lt; blondas
y ceñidas A la muñeca per lazos rosa. En
el frente y en la espa1da grandes plissés
y caello alto del mismo estilo de los remRtes de las mang-as, ornado de blonda.
Corbata de lazo azul.
F IG

Fig 13-Trnjes para ninos de 6 á S años.

9

- SOMBRERO WANDA,

Sombrero levantado en el delantero, de

Fig. 12-Toilette para teatro.
El cuerpo es do terciopelo y el bordado fig-ura un
bolero leye. U na gran fantasla bo, dada se prende al
talle hacia adelaute y cae 11u acuchillados muy agu,
doa sobre la falda de sarga lida. Mangas de sarga con
grandes bullone11.
FIU. 13.-TRAJES PARA NIÑOS DE 6 i.. 8 A:&amp;os.
El primero es una jaquette pasada, de sarga de seda azul marino, con cuellito marinero completamente
superp~esto sobl'e unas soll1pas triangulares.
Dos filas de botones adornan y cierr1tn la prendita
que ~ae sobre una enagua de pt1rcal floreado muy
sencilla.
'
. El segund? PB un jacquE&gt;cito de sarga diagonal,
tambiéu, abierto sobre una camisola marinera muy
elegante Dos jorkeyH ornado11 d11 cinta en dibujo escocés. adornan los . hombros. Este jacqueclto cierra
muy Justo por medio de dos filas de botones.

1
ELTELON DE BOCA.

•

NUMERO 15

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Alejandro II</name>
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                    <text>•
1':L MUNDO
..1;:;898_,_
--------------------------~W:!!!.!:!!!2.------:----------Do~m!!!!;ln~,r~n.:,.,::18;.,::d::.:;•S:::•tr:::tl,::•m;:;;:b;;,r•_d;:;•

-"4~.

FIG, 4.-TRA.Jl!l D!I PABBO,

•

Ea de ronlard de satin azul obscuro, con gran aplt~ación a!t!n:1f:~~°aª u!:.
seda ornada de galones tn la falda. En Pl cuerpo\ a mu
id
uu
eleg~nte capE:llna alternadK con encaje blanco y igeros frunc os en
plastroncito que roJea el cuello.
FIO 5.-GRUPO DE SOMBREROS,

• Damos tru modPlos dfl los que se halJan mas en bog!' en la actu~lidad.
El prtn'lno es de paja de Francia con se~cilla aplica]1ón de mu ~e;~b1ld~Y~
lumas El ae~undo tiene unas hermosas alas de pa oma emp 1 d
:rados'amente. El tercero es de una admirable SPl!clllez. Dos plumas e avesuuz forman el frente, uniéndose en un broche ch:foné de raso.

TOMO JJ

MEXICO, SEPTIE1111RE 25 DE 1898

FIG. 6. -TRAJE Dlt NANSÚ PARA CALLE,

Es de una gran elegancia. Sobre un frente pliPeé A gra.ndf\f~i~~uesut~!
casacón bordado, cortado en áng1;1losyorl_addo, ast comdf~ d~ dos hefillas
hechas de finos fruncidos. Dos pns11Jas unt as por me
,
atan las alas de la casaca.
FJG ?.-SOMBRERO POLAR,

LAS FIESTAS DEL 16 DE SEPTIEMBRE

•

PªJb

Sombre"o para señorita de un aspecto muv parisiense En
azul, gu~necido de· alas azules de dos tonos, la una clara, la otrt dmb b~e s~ub~rle d:
dos plumas de avestruz igualmente Azul. La una aco&amp; a a so
. d
la falda, á la izquierda¡ la otra rJgida en medio del delantero, tiJa a eu un
enorme pliegue de aatin antiguo azulado.
FJG. 8,- SOMBRERO COLO}IBJNA,
SombrerC'I para señorita en psij11. de arroz blanca, levantado hacia adelante. Calota rodeada de una' corona de ros11.s blancas. Sobre la part¡ de la t¡tda levantada una pnloma blanca CU\'&amp; cllbMita toca los cabeJ os con coa
de pa 1·aiso bl~nco y pligue de moir b·l anco á la izquierda de la paloma, cerca
de los cabellos.
FIG 9.-TOQUE I A FRIVOLINA,

Toqueta de dama de efü1.d medlaoa, toda de tul negro drapeado Y levanta:
?A.
do, la izquierda con un manojo de jacinto!\ rosas de much?s toll:s, :~;mpa
~
ñados de un penacho de follajes surtidos. Un poco was hacia atr se I onea•
,id., d.o de tul malinas negro.
FIG, 10-TOILHE PARA CARRJJRAS.

Es de grRnadina azul, sobrn trasparente de ta fetén malva. L"- falda tallada
de unll sola piezll e~tá. ornada de tres grupos de pliegues bordados
El cuerpo y J;111 mangas esUn ornados de los mismos pliegues pero en diagonal El delantero del c&lt;1rpiño Be abre sobre un pequeño.plastrón b~rdadoi
Toqueta de paja ornada de plumas malvas y de t:.n fruncido d~ tafet n azu •
FIG.11 .-TRAJJ!I PARA. CARRUAJE.

Gran paca de sarga blanca redondeada delante y cerrada de Jado J!ºr tres
presillas muy simpleP. Gran ~uello redondo, oruado como los b_ordes e ~a
. pa de cinta de &amp;dda. Forro de surah de color. Sembrero canohér en p8Ja 8
trigo, ornado de rosas y de dos •las cambiantes

d.

Flg. 10.-Tollette para carreras.

.U..t,,;CALOG-0 HIGIENICO.

---

11Los periódicos hi,1,d.é nicos de Lóndres no cesan dt'I predicar al público que siga sus
laudables preceptos. Pua dieminuir cen una mitad/ 1 dicen. Ja mortalidad, bastaria con
observar
el siguiente decálogo higiénico:
O
I Limitar el consumo ád la. carnt,, proscribiendo por completo la de puerco.
2 ° Substituir el pan blanco de harinA. por el de harina de trigo molido con cá.scara.
Este precepto ha obtenido tanta aceptación, que al pa110 que va aumentando el desarro•
llo de la venta de pau de esta clast, i:1e puede dar por desterrada la coatumbre de comer
pan blanco.
3° Comer de postre mucha fruta madura, lo más recién cogida posible . .
4° No desayunarse con cllfA ni té puro, sino con cacao ó una ligera infusión de té.
5º Dará los niños, al levantaree. una taza de caldo de b.arina du avena bien cocida y
mezclada con leche hervida también, pues la lechH sin cocer es dificil de digerir y de
asimilara e con alimento,
,
6º Reducir A lo estrictamentft neceaario toda bebid&amp; alcohólica, y mejorar más aún,
(Uprimirla por completo si es posible.
7° DeanudHrse por completo al acostaree, quitándose cu&amp;ntRe prendas se han llevado
puestas durante el dla, volverlas al revéd y sacudirhts y colgarlas.
8º Quitarse, Hl levKntKrse, la ropa con que se ha dormfdo, volviéndola también &amp;l
revés y colgándola cerca ae una ventana abierta.
!:Jº Lavarse todos los diaa, tii no es posible bañarse con agua fria ó templada, frotándose con un cepillo ó eilponj11. y jabón ordinario.
10º No dejar de abrir la vent&amp;Ull del cuarto de dormir.
Asi como el pan moreno ha sfdo recibido con favor increlble, IR. supresión de las bebidas alcohólicas y carne de puereo encuentran viva resistencia, porque contraria hábi•
toe a::raigados desde muy antiguo é intereses que saldrían perjudicados con la reforma.

l

Nuestros Grabados.
FIG. 1 -TRAJB DE OTOÑO.

Este traje muestra ya las fautasias reinames que li, moda nos promete p11ra la estación que se inicia, Ed de Ascosés de seda, sin tramos de colores, alterna&lt;10 con bandas
blanctts, que bord'.Jo ht faJda y ascienden por ella forméndole una elegante alR y que en
el jaquet, muy ajustado, forman sencillos galones y dos especies dejuck~ys en las mangu. Cuello americano. Corbata de muselina de seda obscura.
FIG 2 -TRAJE PARrSIENSE DB CALLE.
Es de tafetán clRYel, con .. plicaclón completa de bloeda blanca en bandas y dibujos,
dejando en el frente de IR blda un elegante t11.blero sin bandas, de mucho gusto. Cuerpo•
blusa abierto sobre un plfssé de mus6hna de seda lleno de fruncidos en b1u.. das horizon•
tales y mosn.ando un ptastronclto ligenmente pli88é.

CW!a del Sr. de Teresa, en la esquina de lllercaderes.-La A.-eulda de Plateros.

FIO. 3-T~AJB DB CALLE, ÓLTill'A NOVBOAD,

Es de satln hoja 11eca con plena aplicación de punto de Venecia dibujado de bandas
y rosetones. Cuerpo-blusa abierto aobre un eleganteruchede muselina de seda blanca
avolantad&amp;.

Flg. JJ.-Trale para carruaje.

•

NUMERO 13

�EL MUNDO

242

LASEMANA
Los italianos residentes en Mexico, celehraron
su gran aniversario patriótico: la toma de la ciudad de Roma por las fuerzas unificadoras de Víctor Manuel.
La elocuente palabra dPl Sr. Ministro de Italia evocó ante sus comp11triot11s la época tormento;a de Víctor Manuel y ht epopeya de su reinado, fértil en aza:tlas.
Tres hombres tres audaces hicieron la unificación de Italia: Víctor Manuel, Oavour y Garibaldi.
Violento es el contraste entre ellos, tipos diversos, unidos al golpe de una misma fuerza, para completarse y repelerse, pa:&gt;1 encontrar. en el
fondo mismo de sus antagómMs tendencrns, la
final resultante de una acción diversamente comprendida por cada uno de ellos.
/IIW

Víctor Manuel es el representante de los intereses dinásticos. Como Federico II, como Pedro,
como Luis XIV, vive y combate por el é'n?~andecimiento de sus dominioil, y fiel á su ambición,

Pero en est!I. estupenda tragedia, Garibaldi es
la pasión, el genio y el heroísmo.
.
Congénita robustez orgánica y hábito de las
batallas, de los estragos, de la sangre ~umana y
junto con esa férrea robustez y_es~ hábito de toda su vida una bondad de sentimientos tan expansiva, t~nta riqueza de afectos deli~ados
que no sabemos-dice Ferri-si deb~ ~dmirarse
más su genio -iateleetual ó el predom1010 del sentimiento que es la floración más hermosa, más
noble, más fecunda de la vida humana.
Es patético el contraste que aparece en sus
memorias entre el terror trágico de la guerra
y la armonía de los espeetlleulos de la naturnleza; entre la rabiosa pasión de los homb_res y el
so~iego solemne de ~as cosas. Y esta poesia de las
cosas no es romanticismo estéril, sino fuerte aentimiento viril y religioso, que no excluye de sus
contemplaciones á la humanidad dolorida y esclava.«Hermosa noche la del gran proyecto, tú hablab11s al corazón de mis valientes con li. armonía
indt·finida, sublime con que los elegidos sienten
en el espacio azul la presencia de Diosl Y o he
sentido aquella armonía todas las noches, se~_ejantes á las de Reggio, Volturno, Quarto: quien
duda de la victoria cuando empujado por el deber y la conciencia corre á la muert~ sintiendo
su proximidad como el beso de la muJer amada?»

Domtngc 25 de ~tlembre de 1898

Su JiaJestad la Emperatriz d~ A.ustria.
Asesinada en Ginebra por uu anarqwsta.

,w

Y ese primitivo hecho para la acción y en ella
prematuramente sazonado su temperamento para
las grandes aventuras del mar y de la guerra,
gallardo y generoso, poético en to~os sus actos,
amó fo libertad, como am_ó ,\ la muJer, con t_ern~ra romántica, y A la naturaleza, esa maga msp1
radora de ensue:tlos.
Fué grande entre los grandes por el sentim!~nto -desde los delicados matices del amor hhal
h¡sta los generosos conceptos de la redención
humana.
Tuvo en su vida el poder magnético de los profetas sobre sus contemporáneos, y la fe y el fatalismo de los iluminados; por eso dejó como he•
reneia, ideales fecundos y el modelo perfecto de
su grandeza moral.
Víctor l\lanuel y Cavour, crearon la unidad de
Italia: Garibaldi dió al alma italiana perfumes de
virtud y un semidios del culto cívico ....
/IIW

Ilmo. Sr. D. F;-rtino Hip6llto Vera,
Obispo de Cuerna.vaca.

+ el dia 22 del presente.
emplea todos los me~i~s; pero ~obre todo uno:
pone su cetro al servimo de_ la libertad. Y _aquella Italia 1 impotente y humillada en Venecia, fanática en Roma, explotada en Nápoles y Sicilia,
tiene en Piamonte libertades amplias, asíduamente conquistadas por el trono para un pueblo en
el que hierven todos los sent_irr_iientos_ h_umanitarios de la revolución y el v1eJo patriotismo que
despierta. Víctor Manuel es el jefe supremo del
Res01·gimento.

,..

Cavour es el estadi,ta. Audaz, vi0lento; pero
no sue:tla como Garibaldi ni titubea como Víctor
Manuel. Es constante, reflexivo y voluntarioso.
Conoce todas las fecundas maniobras que la in. triga y la paciencia desarrollan, sin l~ temeridad
que pierde ni la vacilación qu_e claudica._ .
De muy lejos traen sus sabios procedimientos
resultados que sólo una previsión maquiavélica
puede adivinar: alianzas por ~edios indireet?s y
por medios indirectos también, fuerzas activas
para el trono y universales simpatías para la nación
.
.
Su presencia en el poder es una autondad: ~ntimida á Napoleón, reprocha al rey sus concesiones en Villafranca y desaprueba las aventuras
de Garibaldi.
Cuando muere, deja como testamento su fórmuhi de liberalismo y de patriota: "F'rate, f1·ate,
libera chiesa in libero stato." La Iglesia libre de~tro del Estado libre no es el anhelo de todo espiritu en nuestros días?

Sobre esa vía luminosa de recuerdos que se
compl11ee en seguir nuestro cansado corazón, en
los cielos de la historia, quedan aún los últimos·
fulgores de las fiestas patrióticas.
¿Y qué es en suma el patriotismo para los hijos de la Reforma, en este vasto campamento de
trabajo, que levanta la paz sobre nuestras lliinuras y &lt;\ la orilla de los mares ru_mo~osos~
Ya lo habeis oído. En los labios Juvemles que
dijeron al pueblo el evangelio de su redención,
no hubo frases amargas ni odios para nadie. El
verbo, el puro verbo de la libertad y del progreso, hizo caer como lluvia de agua lustral el sitrsum corda de la esperanza.
No tienen razón los que acusan á la juventud
h11eiéndola justiciable de exeepticismo y de esterilidad.
No! la juventud espera animosa su turno para
robustecer en la pacifica brega, los ideales que
salvó del uaufragio la mano de los paladines.
La voz de los fanatismos se ha apagado en la
tiniebla del ayer tumultuoso.
Sobre las frentes elegidas resplandece la luz de
una aurora nueva.

,..

Rosentbal, el mAgico del genio musical, anuncia una trip artística por nuestra patria.
Su técnica es,-sin hipérbole,-maravillosa ysu
poder de interpretación ha enloquecido ~ las damas y dilettantti de NP,w-York. Flores y Joyas se
desprendían de las toillettes de las se:tloras para.
caer á los piés del pianista.
La muerte de Paderewski es ya completa en
la admiración cié losnorte -americanos; Rosenthal
es de hoy más el único, el perfecto.
Lo oiremos? El desea venir A nuestro país y
espera la decisión de nuestro público para ponerse en camino.
Rosenthal es una de las maravillas del mundo
artístico, algo así como Irving y Litiz. Su presencia en México será la realización deun hermoso sue:tlo pnra los fieles del arte. Que no sea triste decepción el despertar.
Dick.

,outtca ®tntrtti.
RESUMEN.-La alianza anglo-alemana.-Sus problemá•
tlcas tenilenc.as. -Sn alcance y objeto. - Las dlflcul•
tades que á ella se oponen. -Odtos de raza.-El asun.
to Dreyrus. - Dos ministros que dimiten.- .Nuevas
sorpresas. -La revisión del proceso y los temores que
despierta - La actitud de !lemanla -Guerra al anar•
q ulsmo -Una cruzada contra los enemigos del orden.
-La angustia humana.--.1!:l problema soctal.-Con•
cluslón.
Mucho se hll repetido en días pasados la existencia de un tratado secreto entre Inglaterra y
Alemania, para contrastar la influencia ~e Rusia
en el Extremo Oriente; mucho se ha dicho que
las relaciones tirantes que unían la. monarquía
de la reina Victoria con el Imperio .Alemán, se han
suavizado al grado de establecer inteligencias cordiales, y preparar los dos grandes pueblos á las
contingencias de lo porvenir.
Causa extraileza q 11e en los momentos en que
la Gran Breta:tla abandona sus pretensiones sobre China y cede á las exisgencias de Rusia, á
la hora actual en que se hace más palpable el "espléndido aislamiento" de que hablaba Mr. Chamberlain, y cuando están á la vista las verdaderas
derrotas que ha sufrido Lord Salisbury en supolítica extranjera, se bable ae una alianza que vendría á cambiar en lo absoluto las condiciones del
equilibrio europeo.
Fuera si('luiera esta alianza establecida con el
objeto sólo de resolver el embrollo oriental, fuera.
concertada con el fin de poner un dique á la expansión moscovita y de hacer contrapeso á la influencia del Czar sobre los destinos del Celeste
Imperio; fuera arreglada adrede para dejar el
campo libre á los alemanes en Manchuria, mientras
quedaban los inglese,, due:tlos y soberanos del
Egipto, sin temor á futuras reclamaciones por parte de Francia; concebíriase sin embargo con cuantas dificultades había de tropezar esa liga anglogermánica, de que tanto han alardeado las hojas
informativas del Támesis.

*
**
Pero hay que tener en cuenta que al establecimiento de esos compromisos vienen aparejadas
circunstancias diversas, que se oponen por una
parte á la política tradicional del gabinete de
Saint James, y están en contradición abierta con
la historia, con la tradición, con las tendencias
del gobierno de Berlín. No ha mucho, á propósito
de la insurrección del Transvaal, acaudillada por
el Dr. Jameson, un arrebato de Guillermo II que
se ap1·esuró á feliciar al Presidente Krüger por su
fácil triunfo, estuvo á punto de provocar un rompimiento entre la pri nera potencia marítima y la
gran potencia continental de Europa. En los pasados meses la presencia del príncipe Enrique a}
frente de una escuadra alemana en lasaguas del
Mar .Amarillo, la posesión violenta de la bahía y
puerto de Kiao--Chao por los soldados alemanes,
excitó las revalidades inglesas y pudo haberocasionado grave conflicto. Tiempo ha que todos hablan de l11s frias relaciones que unen á la reina.

Dommgo 25 de Septiembre de 1-898

Ji'..L MUNDO

Victoria con su augusto nieto, y está á la vista nimemente resuelto A decretar la revisión del
de todos el apartamiento completo que ha exiti- proceso cualesquiera que sean las consecuencias.
tido entre los gahinetes Je Londres y Berlín.
Si hemos de creer lo que dice la prensa alema¿Qué eireunstanci1ts nuevas h&gt;1.n podido mediar na no hay que temer por ese lado complicaciopara operar un cambio tan radical? ¿En qué se ne~ posibles, pues en los periódicos _de allende
apoyan los que afirman la existencia de ese tra- el Rbin se declara la falsedad de ciertos t.locuta lu supremo? ¿Por qué los perióLlicos alemanes me11tos: y se habla de la indiferencia con que se
h m negll.do oiemprc, co,1 voz cuasi oficial, el tra- mira el actual embrollo. Pero si no ll1tma la
tado dt&gt; rderen~ia\l Es 4uizá. porque sólo ha atención de los alemanes el proceso Dre5fos en
exhtido en forma de deseo, es tal vez porque el sí ruismo, sí permanecen alerta por la ex:altación
gabinete conservador que rige los destinos dl'l que reina en todas las esferas de la sociedad
Imperio Británico, busca por medios indirectos francesa, por la agitación en que vive el pueblo,
la manera de conjurar ese aislamiento en que por por las ráfagas de tempestad que cruzan sobre el
tantos aftos ha vi vicio y le ha ocasionado más ne ejército y por las predicaciones violentas que se
un desencanto, lo mismo en la cuestión de Venl:l- hacen, y porque temen, en lo general, una explozuela terminada en nombre de la doctrina Mon- sión de p~triot:smo, que pudiera provocar un romroe, que en el conflicto de Armenia, dejado en el pimiento en el momento menos esperaLlo.
olvido en nombre de la paz europea, ó en la
Hoy como ayer, pasará. la excitación febril; la
lucha greco-turca, abandonada á su propia suer- calma renacerá en los espíritus, la opinión públi•
te en nombre del equilibrio y del concierto de ea tomará el cauce natural quelem'\rean la razón
las potencias.
.
y la justici11, y la República, fuer&amp;e y pod,irosa,
Por ahora, no creemos en semejante alianza.
saldrá inmaculada de esta nueva prueba á que se,
ha vbto sujeta.
*
*
*
Dos ministros de la Guerr11 han dejado su car***
tera, á punto de provocar una crisis general en el
kl pasmo dolorose que engendró en Europa la
gabinete francé,-, y aún de ocasion_ar la dimisión muerte violenta é inesperada de la Emperatriz de
del presidente Faure, antes que se baya podido Austria, herida en mitad del corazón por la mano
decidir algo definitivo en la revisión t.lel prnceso aleve de un asesino vulgar, mezcla de insensato
Dreyfus. Desde que las revelaeioues del Coronel estúpido y de horripilante criminal, ha sucedido
llenry, conveccido de falsificador de doeu~en- una actitud de defensa y de justa inuignación
tos de altísimo interés en el escabroso expedien- contra el aborrecido anarquismo, cáncer de las
te, sembraron la duda en los espíritus y engen- modernas sociedades, fruto morboso que se cría
draron la esperanza en los que abogan por la en las capas bajas de la sociedad, al abrigo de
rehabilitación del pobre condenado, no se ha las sombras de la ignorancia y al amparo de las
calmado la exaltación del público, y día á día se tristes emanaciones de la miseria.

Fiestas del 16.-Desfl.le de los alumnos
de la Escuela Naval.

sorprenden nuevos incidentes, se descubren nuevos datos, se encuentran nuevos hilos en esa
trama confusa, y se espera un rayo de luz que
vaya A alumbrar la tenebrosa guarida en que gime el desterrado de la Isla del Diablo.
Convencidas íntimamente las altas personalidades del ejército francés de la eulpabilidaLI de
Dreyfus; asociando de una manera decidida el
honor del ejército y el estigma con que marcó
al culpable el consejo de guerra de 94, nada es
hasta ahora, suficiente á hacerlos volver sobre
sus pasos. En su actitud resuelta, en su posición
incontrastable, rechazan como sofísticas todas
las argumentaciones, se oponen á todas las defensits, voluntaria ó inconscientemente, cierran los
oídos al consejo y á la sugestión y se hallan dispuestos á no retroceder, porque juzgan empeñado en el asunto el nombre de la institución y el
honor de la patria francesa.

*
*'*

Pero la duda, la terrible dud,i ha penetrado en
el espíritu de los civiles que forman parte del gobierno. Son tantas y tan formales las insinuaciones de los que defienden á Dreyfus, se sorprenden irregularidades tan ·palpables en la secuela
del pro..:eso, se reconoce de tal modo la existencia de documentos de convicción, que se ocultaron á la defensa y se presentaron á los jueces; se
sospecha después de las declaraciones de Henry,
de tantas y tan nuevas falsificaciones, que el gabinete de Brisson, con excepción sólo de los ministros de la guerra que han dimitido, está uná-

243

EL ANTISEltIITISllO EN A.lJSTRIA.

El antlsemetismo se ha proga.gado en Austria rápidamente.
~;u Baja Au$tria y en Glllicia es notable el número
de judiod y nan _logrado acaparat· por ~11mpl~~o . el
comercio de la tterra Aunqu.e los capttahsta11 er1st1anos y de otras confosioned han seguido su ej.,mplo,
el clero y 1a nobleza han hecho recaer sobre los israelitas todo el peso de la excecración popular, por
las expoliaciones efectuadas contra loa pubres campesiuoa por sus acreedores.
Las fut1rtea y antiguas ralees del antisemitismo se
hau afianzado en ese país, eseucia!mente cristiano.
Uesde hace mucho tiempo, la efervescencia ldtflnte,
ocasionada por la mideria y estimulada con habilidad
por los odios de raza, preparaba el campo al fanjltismo religioso.
El caballero Schrenerer ha sido uno de los que más
han trabajado, con la p:uma y la palabra, en pro de
"la guerra santa contr11. J ttdas.:• Se_ fundó un pe!iódico bimensual que pronto llego á tirar más de diez y
ocho 111il tijemplares.
Con todo, no estR ba aún definido el programa.
El congresl) de 18~0 dió á conocer el breviario del
anti ..emita En un congreso que celebró sus sesiones
en Viena, uno de los má'! eximios representantes del
autisemitismo alemán, t-'l Sr. Boekel, representó á sus
compatriotas. Oesarolló todo un programa de antisemifümo con•titucional, declarando que habla llegado
el -momento de emprendtir una politica práctica y
que ya las palabras eran ociosas. Pretendia que en todas las ciudades se e~tableciesen bancos, mercados é
industrias esp .. cialmeote antijudios; es decir, que nada se cClmpraria ni ae vendPrfa tampoco á lo$ judíos,
los cuales se verían reducidos en consecui-ncia, á vi
-vir deutro
de su casta dejando de ser un ptiligro social 11
Dueños actualment~ de la Dieta de Baja-AuEtria

y del ConsPjo municipal de Viena, ganaron loA anti.
semistas 26 curules en el R1ich~rath. Este efectivo
de fuerzas, tanto corno los 31 cató!icos alemanes y los
35 catóhcos slavos, f.irma. en el seno del Parlamento

Depositada la forma
mortai de la augusta
soberana en el recinto
sagrado que ha de ser
·su morada postrera,
Fe han enjugado las
lágrimas, se han serenado los corazones y
todos se vuelven con
miradas de inteligencia, Aescogitar los me- ____F_•_·es_t_a_s_d_e_1_1_6_._-_»_e_s_fi_l_e_fi_r_e_n_t_e_á_P_a_1_a_c_1_0_.-_A._r_t_n_I_e_r_ia_._ __
dios pna I xtirpar de
raíz esa hierba venenosa que se llama el anar- un contingente precioso para la propagación del antiquismo, envenena con sus emanaciones pestilen- semiti~mo.
En Viena, -dice un folleto de aquella época, -el
ciales el aire de la Europa civ!hzada, y mancha
Dr. Lueger est11.ba á la cabeza del movimiento lograncon su sombra abo1Tecida el claro azul de la do arrastrará la mitad de la población gracias á un
moderna cultura. Las sociedades se aprestan á tinttl de socialismo que dió á sus ideas antisemisla defensa; los gobiernos se aperciben á comba- ticas.11
tir la fiera P.n sus ocultas madrigueras, y todos
se proponen ahogar el monstruo en sus ocultos
Illmo. Sr. D. Fortino Hip6lito Vera,
antros.
Obispo de Cuernavaca.
Dictaránse leyes, se predi~arán cruzadas en los
campos y en las ciudades; á son de trompeta se
Ei dfa 22 falleció en la ciudad de Cuernavaca el Seproclamará el extermimo de los aborrecidos se- ñor Obispo de aquella diócesi. Illmo. Sr. Vera, uno
lod miembros más distinguidos del episcopado mecuaces de Ravaehol y de Vaillant; ¿pero han pen- de
xicano.
sado los que emprenden la batida, en buscar la
El Señor Vera nació en Santiago Te4uisquiac el 12
c11usa que engendra esas manifestaciones ffi:Orbo- de Agosto de 1834. Despuéi de cursar las materias
sas? Tal vez sí: por eso se oye la voz de Nicolás correspondientes, r11,:ibió las órdenes sagradas el 19
de Diciembre de 1859, siendo Arzobispo de México á
II, que predica el evangelio de la paz. El ha oído la
sazón el !Ilmo. Señor D. Lázaro de la Garza.
los clamores que suben de abajo, ba comprendido
Desempeñó varios curatos distinguiéndose sobre
la suprema angustia de los qt..e gimen y trabajan, todo en el de A,necameca por las grandes mejoras
y por eso quiere aliviar esefardo abrumador, que que planteó, contándose entre ellas la fundación de
pesa en forma de inagotables armamentos, sobre un colegio católico y el establecimiento de una tipografia, et&gt; la que editó obras relii:l'iosas y algunas de
los pobres, sobre los miserables, sobre los deshe- las qu11 escrio:ó el miemo S!'ñor Vera
redados.
El año de 1890 tomó posesión de una prebenda en la
¡Cuán complicado es el problema social, encla- Colegiata de Guadfllupe _y al año siguiente f..ié nomvijado, enmara:tlado con el problema político y brado canónigo. Ya á principios de 1 91 se le había
dado el cargo de historiador del Concilio de Antequeensombrecido por las rivalidades de los unos, las ra.
y á poco recibió el nombr11miento de miembro de
ambiciones de los otros, los rencores de éstos, los la Sociedad de Geografía y E,tactfstica á la que preodios de aquellos, la aspiración sin nombre de sentó algunos estudios. Escribió variaR obras, religiosas unas y otras científicas para el Colrgio Católico
todos!
de Amecameca. Publicó también un pe.1ódico reliX.X.X.
gioso 11 ~1 Boletín Eclesiástico. 11
Septiembre 22 de 1898.
De~de el 29 dtl Julio de 1893 deoempeñaba el Srñor
Ve:a la Diócesi de Cuerna vaca, habiendv sido con8a •
grado Obiapo por el Arzobispo de ÜJXaca Monseñor
Guillow.

�~ m h¡go ~ de Septiembre de 1149!!

Domiugo 25 de Sl'ptlembre de 1898

F.L MUNDO
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Coche del Sr. D. Tomás de la Torre y M:ler.-Sras. A.mada Diaz d·e de la Torre y Laura F. de de la Torre.-Primer premio.

LAS ENSEi-tANZAS DE
LA GUERRA.
El Almirantazgo inglés
formuló hace algunos años
el principio según el cual
la marina británica debe ser
superior ó por lo menos igual
á las dos marinas más gr11ndes de Europa, rewaidas. La
opinión inglesa aprobó casi
unánimemente la re~olución
y el Parlamento hizo mils:
votó sin murmur11r y aún
-con entusiasmo los centenares de milloLes necesarios
á la realización del programa.
El sistema ha sido fecundo
~n sorpresas: este año se
&lt;iecretó un gasto de 175 millones de francos para la
eonstruccion de bu q u es
-Como se 6upo que Rusia
preparaba seis grandes aco•
razados y cuatro crueAros y
no preveía el A'mirantazgo
sino la construccióu de dos
.acorazados rusos, Inglaterra, fiel á sus principios, ha
tenido que seguir á su rival,
pidiendo al efecto Mr. Gosehen un crédito suplementario para la construcción de
cuatro grandes acorazados
y cuatro crucero,, sin contar doce caza torpederos.
Todos los aprestos navales de Inglaterra tienen
por objetivo principal las
probables emergencia¡, de
un conflicto con el Imperio
moscovita; sin embargo, los

Las fiestas del 16.-Desfile de rurales trentt- á Palacio.

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li,¡

Carretela de la Srita. Paz Garcia y Tony WHson

ltleocil&gt;n h:&gt;n!)rlflca..

periódicos franceses creen
que .i.l aparentar preocupaciones por b cuestion oriental, lo que realmente trae
alarmado al ~obierno británico, es el eubito engradecimiento colonial de los Estados Unidos.
Dice á este propósito un
respetable diario parisiense:
«La guerra hispano-americana ha sido fecunda en enP&gt;ñanzas para los Almirantazgos d11 tod¡,s los países, y
110 puede dudarse que el de
Londres hay asacado todo el
partido posibll'.&gt;
«El hecho qne se destaca
en primer término, es que ha
nacido una gran potencia
naval, y una potencia con la
que debe contarse necesariamente&gt;
• Es cierto que en LGndres
hay actualmente sentimientos de la fraternidad más
calurosa hacia los Estados
U nidos, cuyas recientes victorias han añadido t11nto esp1 endor al renombre de la
raza anglo-sajona. Sin embargo. las congratulaciones
de laA que se hacia órgano
Mr ChambetlaineneldiscurSP. ele Birmimingham y las
frases de ali11nza, no impiden á los prudentes la previsión de -un porvenir, más ó
menos remoto
«A veces se transforma
una amistad en odio implacable, y es funesto ,,ncontrarhe deFpr11venidl' cuando
nacen las rivi.lidades.&gt;

�EL MUNDO

246

Domingo 25 de Septiembre de 11:!98

Domingo 25 de Septiembrfl de 1898

Hacemos constar que ]a instalación que
tomó en la calle de Patoni las fotogratías
de los coches y bicicletas del concurso, estuvo á cargo del inteligente arti~ta-fotógrafo
Sr. J. P. Arriaga.
El Sr. Arriaga. (i ~ calle dd Arquitectos
419) yende foto ~rafias &lt;le los coches y bicicleta:::, tamaño grande, pues nueotros grabados son reducciones de dichas f toaratías.
Lo particif.Jamos al público, pues i~&lt;ludablemente todos los interesados uesearán un
ejemphir fotogrático de los que tiene nuestro iuteligente colaborador artístico señor
Arriaga, á quien damos rn estas líneas las
gracias por su E-Sp€cial y atinado servicio
en esta ocasión.
Sr. .Tosé Suinaga.

El penacho del Emperador
de Alemania.
Gui111&gt;rmo II visita frecuentemente la Academia
Militar Wiener-Neustadt á cuyos exámenes asiste
interrogando él mismo á los alumnos.
'
También concurre á las clases presentándose en
ellas sin anunciarse préviamente
Hace algunos dlas penetró de este modo á la clase
del capJtán_ Ebersberg, profesor de historia, durante
la exphcac1ón.

Carretela de la Sra. Hompson -Srita. Ord.-Primer premlo,-(Placa velada).
BUSOS E

INGLESES

(DEL MEDITERRÁNEO AL GOLFO PÉRSICO)
Los periódicos de Londres saben por las noticias de
Oriente, que se prepara un proyecto ruso para comu•
nicar por medto de vía ferrea el Mediterraneo con el
Golfo Pérsico.
El conde Vladimiro Kapnits, sobrino del Embajador

El 11Observer 11 de Londres publicó una correspon.dencia de Constantinopla en la que se demueetra con
hecllos que de11de 1870, Alemania ha ocupado en Turquía l!' situación preponderante que disfrutó antes
Francia.
Los alemanes han reorganizado el ejército turco,
mandado actualmente por jefes alemanes, y la admi•
nietración pública tiene en sus departam1mtos principales, gran número de alemanes: dirigen éstos la

buques del Lloyd austriaco, por la vla de Trie11te, sir•
viéndose de loe forrocarrileR para atravesar el Austria, acaba de establecer relaciones comerciales directas con el Levante por Amburgo y Brema. Se
eetableció una linea directa entre Hamburgo, An•
vere11 y Alejandrfa, importando Siria y Egipto la,1 marcanelas alemanas sin la mediación de Austria Por la
via marítima llegan las mercancfae á eu d11etino en
dit&gt;z y siete dlas en lugar de siete, pero en cambio es
grande la economla de fletes.
El viaje del Emperador Guillermoá OriPnte, como•
lidará la situación de Alemania, y ya se oyPn las quejas que á di11rio repite con tal motivo la prensa de
Londres y de Petesburgo.

La. Emperatriz Isabel de A.ustrla.

Coche de la. Sra. Beatriz Castilla Portugal de Vivanco.-1tlenci6n~honorUlca.
de Rusia en Viena, con el apoyo de un sindicato in•
ternacional, presentó al Sultán una solicitud de con•
cesión para fa construcción de un ferrocarril que parta de Trlpoll (Siria) para llegará. Koweyt (Golfo Pér•
slco).
La linea cruzará. el Eufratee cerca de Deir, y con•
tinuari\ su trayecto entre el Eufrates y el Ti gris hasta la confluencia de ambos rioe. De este punto se dirigirá á. Bassourah para terminar, como hemos dicho,
en el Golfo de Persia. También se proyecta una linea
secundaria de la frontera persa á Bagdad, Kerbda y
Nedjef.
Esta ruta acortará en cinco dias el viaje á Bombay,
suponiendo la velocidad de sesenta kilómetros por
hora.

instrucción pública y son oueños de
los ferrocarriles más importantes del
Imperio.
•
Además, Alemania que hasta estos
tiempos envis ba sus mercl\nciasá Egipto, á Siria y al Extremo Orientti eu ks

Sr.JoaquinFonrlong.-Henci6nllonoríftc1'
Después de haber hecho una eeñl\ al capitán par"
que continuase su tarea, apoyóse el Emperador en el
primer banco, sobre el que colocó su sombrero montadn, y escucnaba atentamente la lección.
En éstas, uno de los alumnos que estaba detrás del
Emperador, alargó furtivamente el brazc, y arrancó
una pluma del penacho de Guillermo II.
Advertida la maniobra por otros alumnos, querían
éstos á 11u vez tener cada uno su pluma, por lo que el
iniciador del hurto fué sucesivamente arrancando tó•
das las que sus camaradas le pedían.
Ya iba qutidando babtante desairado el penacho 1;

EfBetas de la censura de la precsa en España.
Sabidoes que los periódicos españoles fueron eome•
tidos á una censura rigurosa en los últimos días dela
guerra,
Fr~cuentemente se les prohibia la publicación de
aquellos a1tlculos que la censura tachaba de subver•
aivoe aei como de todas las noticias inquietantes.
En esa situación, para evitar loe espacios en blanco
que perjudican la eet,\tica tipográfica, acudian loe
editores al expediente de llenar huecos. sustituyendo
loe pasajes suprimidos con todo lo que á mano babia:
versiculus de la Biblia, recetas de cocina, consejos hi•
giénicos, sentencias de los filósofos griegos, anécdotas trasnochadas, etc., etc.
Como la censura se aplica sobre todo, y con razón,
á los renglones capitales, supuesto que son más pell-

Sr. H. ltleenen. -1tlenci6n honorifica.
dos, se golpeará la cabeza contra la tabla é inmediatamente suspenderá su canto. 11
Ccn algunas apariencias del mismo género tendrá
que decidirse á reemplazar sus clamores matinales
por u~a meditación m1:Iancólica y silenciosa, y reco•
b~aré1e la calma pudiendo dormir el sab:oeo sueño
de la madrugada, 11
La receta es _ingeni?sa; pero loa historiadores que
d_e 9:qui á un ~1~lo hoJe&lt;!n las colecciones de loe penód1coe espano1es no con:iprenderán por qué el 1iño
d_e1898 la piensa de Madnd concedió tanta importan•
c1a _á las moscas, á loe gallos y al ácido bórico.
Sirva esta nota modesta para disipar sus perpleji•
dadee,

•**

Evidentemente el proyecto tiende á disminuir considerablemente la importancia del canal de Suez,
atrayendo una gran mapa de mercanciae l'geras, y
casi todos loe v.iajeros. Con frecuencia han intentado
algo semejante los ingleses, y si no han tenido éxito
débese en gran parte á falta de apoyo del gobierno
de Lord Saliebury. Ahora loe rusos tienen por indu•
dable que la Puerta aprobará el proyecto, puesto que
es la primera concesión que Rusia ha soliclt11do y
que no se teme una oposición seria de parte del Gooierno británico.
Importa notar de paso, que tanto en Inglaterra como
en Rusia, se &amp;j!'ita la opinión desde hace tiempo con
motivo de la creciente influencia de Alemania en el
OHente.

grosos que los 11rticulos miemos como más visibles y
enfáticos, resultó que loe periódicon españolee, habituadoe,-como la ma_vorla de los diarios del mundo
eotero,-a imprimir títulos sensacionales en gruesos
caracteres, publicaron los más.curiosos y debconcertantes.
En el País del 21 de Julio, se lee en enormes capi•
tales el siguiente titulo: EL ÁCIDO BÓRICO EN LA DI•
GE.STION.- UN TELEGRAMA DE AUGUSTIN.-EL CA..'\TO
DEL GALLO - CONTRA LAS MOSCAS,
El telegrama del General Augustin y las noticias de
Manila están perdidas entre un archipiélago de con•
sideraciones sobre las propiedades digestivas del
ácido bórico. y de re-cetas para destruir fas moscas y
para impedir el canto matinal de los gallos
Citaremos esta última, que bien vale la pena, "Si
tenéis la de¡gracia de despertar todC'e loe diae oyen•
do el canto impertinente de loe gallos, colocad en el
ga:Iinero una tabla á treinta centfmetros arriba de la
estaca en donde duerme el gallo que cause vuestro
tormento."
"La primera vez que el gallo, después de sacudir
las alae, se quiera e1guir para lanzar sus gritos agu•

Ya en otro número anterior h11mos hablado de la
infortunada princesa que murió e1t Ginebra vilmente
asesinada por un anarquista.
Este nuevo y 110rrible atentado conmovió como era
de suponerse á las cortes europeas y. ya ee habla de
un congreso cuyo objeto será llegará algún acuerdo
internacional sobre Ja represión del anarquiem,:,.
Entre loe observatoree y sociólogos más sagaces
priva cierto optimismo en cuanto al pronóstico del estado social, cuyo síntoma es la escuela del socialismo•
anárquico. Tarde sobre todo, el brillante crlminolo•
gista francés, cr11e que el mal no es tan prefundo y
sugiere la posibilidad ,ie exterminarlo con el empleo
de medios vigorosos
Sea cual fuere la verdad en t-sta cuestión, es de
creerse que loe gobiernos no dormirán tranquilos
sobre el cráter en igoicion y que antes bien, obrarán
unánimes en el sentido de la común defonsa.

Nicolás II mtimo.
Cuando Nicolás II subió al trono, el di" 1° de Noviembre de 1894, nadie sabia con precisión lo que de
él podla esperarse. Babia vivido retirado casi por
complPto.
Nicolás II es un valiente; una de sus primeras disposiciones fné despedir a los agentes encugados de
su seguridad personal.
Como muchos repúblicos y soberanos eR fatalista;
cree que la bon de nuestra muerte está fijada de an•
te mano por la Divinidad. Ha dicho: "Quiero vivir y
morir por Rusia, y poco me importa como habré de
morir 11
DetAsta el lujo. En s11 mesa hay siempre un minimun de platillos y un minimun de convidado8. En los
banquetee se f11Stidia, pues como todos los laborioree,
come apresurRdamente.
Detesta la etiqueta. Todo el mundo puede acercarse á él. Lee pe1 sonalmPnte las cartas que se le dirigen, itnotando con un lápiz rojo la contestación.
Aun más que la e:iqueta detesta el frac. Cuando
preparaba su viaje á Paria, encontró que no babia.
frac en su guarda ropa. Hubo que recurrir al sastre
Pl cual á su vez 11ncargó á Parle la prenda que costó
700 rublo11 á su Majestad.

S.M.: pero el alumno eegufa inpertérrito su obra de
ex_poliación.
Súbitamente, la resistencia de una pluma hizo rodar el sombrero y al volver la cara el Emperador, sor•
prendió al alumno con su presa en la mano.
El cadete Stl puso pilido y va se vela ignominiosa•
ment11 expulsado de 111 Academia
-¿Qué peneais hacer con esa pluma? le preguntó
el Emperador.
-Guardarla como rf'cuerdo de·v. M.
-¿Y 011 basti una ~ola?
-No, Magestad, mis camaradas también desean tener una.
-Entonces, dijo el sober11Do, tendré que dPjar todo
el penitcho, y desprendiéndoselo ee lo entregó al
alumno.
No podia salir el Emperador con un sombrero ein
penacho; pero para un soberano aquel aprieto era lo
de menos, así es que pidió al capitAn su casco y con
él se fué, dejando complacidos áloe alumnos de la clase de hi11toria.

Coche de la Sra. de Lémus.- Sra. Padilla. - Tercer Premio.
Coclle de la Srita. ltlaria de Lourdes ltlaya.-Srita Elena Mercado.-1tlenci6nhonorUlca•

�Domingo 25 de Septiembre de 1898.

249

EL MUNDO

NOTAS MUSICALES
Conservo en cartera algunos detalles muy curiosos
sobre la primera representación de Parsiffl, en el
teatro de Bayreuth. á la cual tuve el gusto de asistir
en 1882;. y los saco á luz, por si en algo pueden interesar.
.l!:l primer recuerdo que conservo de mi perPgrina•
c~ó~ á la Meca del wagnerismo, es el de la Jent.tud y
d1f1cultaded para llegar hasta allí en Ferrocarril, desde Nuremberg. El tren iba á puo de carreta, y no olvidaré nunca.la estación de WPiden, donde debiéramos ~ab_er cumido, y digo dtmiéramos porque eólo Jo
~onsiguieron los que, viendo el grau número de viaJeros r conociendo los pocos recursos de la fonda, se
fueron á _buscar la comida á la cocina por sus propias
manos; eJemplo que imité, conquistando á punta de
lanza un plato de poca carne y muy dura, con mucha
patuta.
Tanto el billete como la habitación del hotel habían sido_ pedidos con gran a11ticipación, y uná vez
llegado é rnstHlado, vinieron á avisarme, par" pasar
a_l come~or. Segut al criado. y d&lt;1Bpué~ de pasar varios pas1llos, subiendo y baja.ndo escaleras, llegamos·
á ;una grao puerta. detrás de la cual se ola un ~rao
r~1do _tan grande y t11n extraño, que trajo á mi imagrnac;ón l&lt;,s ver.ws de Dante en tll Infierno:
Diverce lingue, orr;bi'e favelle
Parole di dolor, accenti d'ira, '
Vóci alta é fioche é suon di man con elle,
Abierta la puerta, Quedé m~do d11 estup~r, ante el
cu11dro que se me pr..-s .. ntaba á mi vista. Como unas 7Q
á 80 ~el"sonas de tod11,s las edad&lt;1s, naciones y aspectos d1vers~s, comlan sentadas ante largas meAas, hablando, gr!t ..ndc con entusiasmo febril Aquello parecf_a una Jaula de locos, y no creo qu11 haya im11gi .
nación capa~ de Inventar la diversidad de figuras,
cabezas, ~raJAS, actitudes y tipos de aqu"Slla reunión
cosmopohta Venerables ancianos, ce,n largas y blancas cabelleras y ba1 bas; altas viejas v disecadas in,
glesas, ~on peinados y trajes' anticuados ó extravagantes; Jóven~s escuálido~ de ambos sexos. pfüdos y
co~o consumidos por un fuego interio•; figuras histéricas y rp~ustos bebedort&gt;s de cervtlza, .a1ternaban
con los mus1cos, criticos y literatos más conocidos de
~uropa. De~pués supe que algunos de los más entu,s1astas ad1:111radorea deL maestro alemán, se imponían
una especttl de ayuno. no comiendo más que huevos
pasado~ r,or agua y té. mientras otros se privaban de
t~do altmento, tomando además un baño caliente de
p1és, co_mo ~reparación conveniente y para conseguir
que su rntehgencia estuviese bien dispuesta á com•
prender las bellezas de la música.
Al dla siguiente tuvo lugar la representación, cos•
t á ndome no poco trabajo y din.:ro encontrar un cocne para subir á la colina santa. No hablaré del teatro, por9.ue ha sido descrito muchas vecee; pero deb? co~s.1gn~r que, habiendo eido construido bajo la
d1r~~c1on é idea del gran compositor, al verlo, me pa•
rec!9 q te éste .e habia guiado no eólo por su admirac10n al TeaJro Griego, sino por dos planos, uno de
sala de conciertos y otro de teatro, presentados en

Faeton del Lic. Villar.
una de las exposicioneR universales de Paris, por el
célebre constructor de instrumentos de música Adolfo 8ax.
; Sabido es, que la i&lt;tea de la orquePta invisible, per-·
tenece á Gretry, y en los proyectos de, Sax, la orquesta e~tá colocada má• baja que el público, teniendo
detrás de ai un par11mento ó tabtqu" de madera que
sirve de caja armónica, cuyo efecto vienl:\ á aumen•
tar la tr,.za del techo que forma una elipse desde la
embocadura al fondo de la sala, siguiendo las_ leyes
de la acústica y teniendo en cuenta la formación de
laR ondas sonoras.
Wagner no adop,ó la segunda disposiclón,_tal vez
por las dificultades y carestia de la const~uc~i~n; pe•
ro, para realizar la ider. de la orquesta mv1s1ble, la
colocó en un foso bastante profundo, para que no
se vea ni la cabeza del director; con lo cual, las con·
diciones acústicas resultan tan malas, q Je los instrumentos, sobre todo los de cuerda, pierden el nervio y
vigor del ataque. ía purAza de la sonoridad y la claridad de la ejecurión. Momentos hay en que parece
oirse el mido del mar á lo lPjos ó el d ..l vitlnto en un
bosque de p'nos. La impre.ión es poétic~ y agrada-.
ble a, principio. pero á la larga y espe&lt;nalmente en
los pasajed vigorosos ó dramáticos, produce cierta
monotonia que _hace echar . d~ menos la v~bra~t~ y
expresiva sonoridad de los v1olrnes, en la d1apos1c1óo
ordinaria de la orquesta Disminuyóse la luz ae la
sala, y descorrid? el telón, ó por mejor decir1 cortina
á derecha é izqmerda, empdzó la representación, oida
con religioso silencio, y habiendo obligado á toda,i
las BAñorás á quit!ll.rse los sombreros.
. El hablar de la obra me llevarla demasiado lPj ,s~ y
f!O lo permiten los limites de un articulo. ~o.el ltbit:to
de Parsifal que conservo, fui apuntando mis 1mpres10 ·
-, nt&gt;s al margen, con lápiz.
·
Alli leo sucesivamente
bueno. magnifico, subli- '
me, largo, demasiado lar,ro, eterno, dramático, ri-·
dlculo, etc., etc., ya refiriéndome á la música, ya
á los detalles de éscena
y representación, tales
como la marcha acompasada de los caballeros del
Graal, al son de una mú- ,
eica que no se presta á la
un:dad de los movimientos. produciendo un eft&gt;C•
to ridiculo que contrasta
con la solemnidad del
momento. Lo mismo sucede cou la inmovilidad de
Parsifal. que. durante la
ceremonia religiosa, permanece iltmóvil y mudo
tree cuartos de hora, para que venga Guernemauz á echarle á la calle,
diciéndole que t'S un inbé·
cil, que deje á los cisnes
en paz y que vaya á buscar los gansos sus semejantes.
Hay trozos ini-trumentales cuya bellPn excede
átoda ponderación y otro
como el duo de Kundry y
Parsifal, en el segundo
acto cuyas desmesuraüas
proporciones p,·oducen
una fatiga intolerable,
que ea la impresión final;
á pesar del descanso que
se da para comer, anunciado por lu famosas
trompetas. No quiero
abusar al11rgando mi articulo y concluyo con el
incidente original de aquel día y que no creo muy
conocido.
Al acabar el primer acto y en el momento en
que todos aplaudlamoa,
apareció W agner en uvo
de los palcos del fondo destinados á personas realea,

príncipes y personajes, y dirigiéndose al público, dijo:
"no aplaudan ustedes nas ta el fm, puesto que no saben si
1es gustará II Eicu~ado es decir la sorpresa de todos,
pero lo más original es que al concluir el espectáculo
sea por el cansancio, porque era m11y tarde, ó por las
palabras del maPFtro, nadie aplaudió y entonces vol•
vió á aparecer Wagner en el mismo sitio y nos dijo:
"yo no sé lo que UHtedes pensarán de mi .::iúslca, pero
yo aplaudo á los artistas, porque lo han hecllo muy
bien;" palabra;; que fueron seguidas de atronadores
aplausos, ¿Qué le sucedería en Es pafia á un compositor español que hiciera esto mismo?
G MORPHI.

Coche (lel Sr. Lic. .José Hip61ito Ra111frez.-Sritas. Inés Sthalnecht y MarJa y Margarita Ramfrez. -Segundo premio.

EL CO}IB!TE DE FLORES Y LAS FIE&amp;T!S CIVIC!S
Cumplimos nuestro ofrezimiento publicando ec esta edición la más completa y acaba•
da colección de grabado~, eu la que f1gt1ra todo lo que hubo de más nota&amp;le en el com•
bate de floras con que se solero 1izó el ooo'llástico del Señ 1r P,·esidente de la República,
asl com'&gt; en las fiestas del aniversario de nuestra Independencia.
El dia 14, la avenida quo se extiende desd" la 1 ª calle de P!ateros hasta Ja estatua de
Carlos IV. amaneció primorosamente ornamentad'\ y á las d11~z de la. roa.nana el Señor
General Diaz se presentó en ella rlirigiéndose á la c:i.sa del Señor Secretario de Hacien•
da para presenciar el combat I de flores, que en
su obsequio Pe habla preparado. El numero~o y
elegante público de los halconAs saludó al S ..ñor
Presidente, lanzando á su paso floree y ramilletes,

La casa del Sr. Teresa en la esquina
de Mercaderes.
Entre nuestras vistas dPI dla 16 figura el espléndido edificio propiedad del Sr. Teresa. Fué uno de 1011
que más llamaron la atención del público por la iluminación total y deslumbrante de su fachada.
Puede decirse que toda ella estaba cubierto de fo.
cos artlsticamente combinados para producir un efec•
to que sorprendia.
Además, la casa en referencia es una de las mejores y de las que más hermosean el México nuevo.

..

Sr. Enrique Crlstlieb. - M·encl6n honorJ1lca.

Dog cart de lo~ 11ii1~ i1lann.-l y Patricio Sanz.

Dog ca.rt del Sr t:rnesto .J. I.you!!I. -Sr. Enrique L. Fuentes.

., l

,.

Sr. Alberto Elguero.-Menct&lt;&gt;n honorifica.

La exposición de

I900

En todas partes hay gr·• n actividad psna la erganización de excursiones á la capital df'I Francia durante las fiestas de la gran Exposición Universal.
En Inglaterra ha habido ,rran entusiasmo por los
informes halagadores que dió el Pr!ncipe de Gales
acerca de su última visita f. Paria
Ya se han formado algunas sociPdades que tienen
por objeto facilitar á 1011 lnglesPS una visita á la Exposición, en la@ mejores condiciones posibles
Organizan excursiones de Londres á Parla para
1900 del sábado al lunes de cada semana. Mediante
la suma de 62 francos pagaderos en. cincuenta abonos
de un shelio, el excursionista tendrá derecho al
viaje de ida y vuelta, recibirá alimentos y Fe le aloja•
rá dos dias dándole cuatro boletos para la Exposición
Podrá además el viajerc disponer de algunas horas
para visitar Versalles.

..._,.....

co-c he del niño Valleto Hidalgo.-Sr. Carlos Hidalgo y nlil:os R1ua Dehesa. y Francisco y ,V_Jctor Bi.rroso.-Segundo premio.

�EL MUNDO

250
confetti y ijerpentinas: entre tanto, la multitud aplaudía, vitoreando al héroe de la Paz.
D:ó principio el combate, El primer coche que cruzó la avenida fué una victoria, tirada por dos chivos
enj11ezados. En nuestro número anti-rior, publicamos
un grabado de este delicio110 jugu~te en el que iban
loA niños Juan y Lola Salcido. A poco 11e presentó la
bri.~a del Señor Don Tomás de 111 Torre y Mier, tirada
por cuatro CH ballos. 1!.I adorno de e~te coche era de
lo más gracioso y f'lxquisito: gardenias, camelias y "no
ID€\ olvldeb" en bellisirno y or.ginal 11rrl'glo.
Ocupá.banlo la Sra Uoñ11, Amada Diaz de de la Torre y la Sra. Doña Laura Formento de de la Torre con
SUR dos hijas.
Recibió el ,ll'gantA tren las demostraciones más
ruidosas y la lluvia mál! outridll d!'I florf'ls.
La carretela en que iban la Sra. Hampson y la
Srita. Ord, lujosamente vestidas con trajes vl'rde nilo
y blanco a.perlado, llqmó la atención por su ornamentación vistosa y artística.
E8tos dos coches merecieron los primeros premios.
Violetas, gardenia~ y hojas de platanil!o adornaron
el coche del Sr Don JoEé Hipólito Ramlrez. en el que
se presentaron á la fiesta las Señoritas Ramlrez é
Inés Stalcknecbt
La victoria revestida Íle raso color de rosa y ador. ndda de gardenia11, roaa tf. nardo11 y rosas blancas,
ocupada por las Señoritas Antonia Winter v Paz Garcla, obtuvo con el anterior el 1:eguudo premio en el
concurso.
Por su originRlidad ee di~tinguió la victoria del Sr.
Cortazar, adornad11 con grandes hace&amp; de doradas espigas entre guirnaldas de rosas y dalias
El landó di'] uiño Julio V&gt;1lh•to llevó á la fie11ta al
Sr. Cárlos Hidalgo y á los niño11 Rosa DPhesa y Francisco y Víctor Barroso y Julio Valleto. Sobre un fon•
do granate lucia este co~he millares de camelias, campánulas y h••liotropos.
La elegante víctoria del Sr. Bnmúdez tirada por
un tronco de ah,z&lt;1nes. conducía á la Sra. de Bermú-

nominl!'n 25 ,¡,. SAotilimbre de 1898.

Oomlniro 2fi ilP 8PptiPmbre de 1898,

251

EL MUNDO

Faeton del Sr. Adrián Segura.-Segnudo premio.
Los faPtons de los Sres. Adrián Sl'g11ra y D. ClemPnte Sanz, iban adornarlos de dalia" no mA olvides. violPtas y rosas. Los poneys de1 Sr. Sanz, cuajados
de flores.
El Sr. Ingeniero Rafael G11rcla y SánchPZ Facio,
rou su espo~a y dos niñ:id, ocup11 ba una victori .. cnn
tablnos rle mm1go y flores lindf~imas en el pescant"
y guías de gardenias y reinas al rederlor.

á la avenida aspecto brillantlsimo de moderna .ciudad1
cosmopolita con sus formas, lnéd'tas para muchos de1011 sencillos concurrentes de las aceras
La SeñC'ra Adela B de Medina y la Señorita Nata•lia Leal ocupaban una victoria canastilla.
El Sr. del Rfo, un faeton revestido de d11lia¡;" otro,
faeton cubierto de amapol11s, los jóvf"nes Vivanco yuno mas con el mismo adorno, el Sr Viller.

Grupo de alumnos del Liceo F1 and.s de San Cosme
medades que viven entre las exquiEit(ses·de la rultuca y de la paz,-1ú1timo floredmit'nto de la civilización,-al noble esfuerzo que pre.id!', vigilante v anir1 oso, la concordia social y las victorias del prcgreso.
***
Celebramos el triunfo de los vivos; pero no olvidamos á los muertos.
'
Después de las fil'stas en honor del Sfñor Presidente, 111 recordación vibrante de la Independencia.
El de file de los trenes vistosos en el festival de
las flore , fué el prólogo de las marciales manifestaciones del día 16. Rurales, artillero~, cadetes. marin!ls,
infantes y dragones llenaban la ciudad con el ruido bélico y alegre de sus marchas.
Todos aclamaban al soldado mexicano, heroico y
patriota: admiramos la noble figur11 de los rurales. y
111 simpática y disciplinada juventud del Colegio Milit ar.
Pero el triunfo fué para los jovenes marinos Su formación, como la de los eadetes, irreprochable y de
una estética vistosisima, despertó los entutiasmos por
donde pasaban esos bravos.
Magnifica oportunidad para nuPstros artistas! Y
que la aprovecharán lo indica el valioso y bien rjecutado conjunto de vist¡¡s que hoy public11mos, para
corresponder al favor de nutstros abonados.

D. Pedro de Madrazo.
' Acaba de fallecer l'n la corte de EEpaña el notable
escritor, historiógrafo y critico de Arte, don Pedro
de Madrazo.
N 11ció en Roma el año 1816, y fué hijo del pintor
de Cámara D. José de Madrazo.
Actualmente rra Director de la Real AcadPmla de
nobles Artes de San Fernando; airector del Museo de

Sr. Salvador Zozaya.-Segundo premio

Sr. Bellagamba.-lttcnci6n houorfflca.
Victoria del Sr. José Maria Bermúdez.-Sra, de Bermúdez, Srltas. Consuelo, Guadalupe y lttarfa Bermúdez.-lttenci6n honorifica.
dl'z y á las Si-itas. Consuele, Margarita y Maria Bermúdez.
El dogcart dirigido por fos jóvenes Ernt·sto Lyone
y Enrique L. Fuentes, desap,uecia entre guirnaldas
de gardenias, buguembilias y madreselvas
Riquieimo tren el de Sr. D. Ignacio de la Torre: era
un breack tirado por seis caballos de raza, adornados
de pequeñisimos ramos en las cabezadas. Guiaba el
mismo Sr. de la Torre, acompañado por D. Joeé W.
de Landa y Escandón.

La Sríta. Maria Maya, acompañada por la Srita. Elena Mercado, ocupaba un coche tirado por airoso
caballo rt'tinto con primorosos ramillt·tes de flore~ naturales. Malva-rosi.s. cedro y margaritas, formab11n
lo notlible de la ornamentación del coche de la Srita,
Maya.
Et Mail coach del Sr. Saldivar, el break de los señores Osio, tirado por seis caballos, el wagonet de
1011 Sr• s. Iturbide; el charret adordado de violetas del
Sr Suinaga, el faeton del joven Murio Bulnes. daban

El Sr. Salvador Osio iba en una can11stilla-faetolb
c~&gt;n un gran corazón de violetas en 111. tebtera; y Jo¡¡.
niños Sanz en un dogcart sencillaUlt'nte cubierto demargaritas.
Rosa té. gardenias y tulipanes revestían el cochede la famili11. Bustillos.
La Sra. de Lemus y la Sr. Padilla se presentaron,
en un coche lleno de flores naturaled.
El coche del Sr. Dr. Ruiz tenla un adorno sencilli-•
simo de rosas y violetas.
Guias de flores naturales llevaba el coche de la tiple Rosario Soler.
*~*
Entre loe cicliRtas obtuvieron el primer premio los.
Sres. Jaime Kiefer y Ramón Orta.
Los segundos premios se otoro-aron á los Sres. Salvado~ ~o;;aya, ~-anuel Gav'ño y° Alberto Elguero y
·menc10n honor1f1ca á los Sres. Carlod Green, Pal&gt;lo
Bolemann, Salvador Lozano, Rafael l\1uñoz Leouegario Cigales, Enrique Bella gamba, ,\111n11d · Gut&gt;rrero y Posada. Luis Braner, Evaristo Villaseñor Fer·
nando Co'!lto, Ezequiel More.no, Gabli,d Monter~ubio,
H: A. Chnstleeb, G:_Ml'enen . (Tone IWfe1), Joaqulu
T1burleng y á la mna Opa! Punkolt (vPstida ccu kScolores de la bandera norte -america11~ )
. El g~upo de lo~ alumnc,s dei Liceo Francés fué una.
nmpát1ca :y-_grac1osa caravana que dt1,pertab·a murmullos cannosos.

··*

Fat'ton del Sr. Clemente Sauz - l'tlenci6u honorifica.

. ~i:rmo_sa fie~ta,_ ry mis hermo~a aún por su
s1gmr1car1ón nobilis1ma. Todas esas flores que calan
en la espléndi_da avenida. bañada por rasadas. de luz;
solar, son el tnbuto que rmden-como en laa antiguaij.
leyende&amp; las ofrendas á la deidad protector.,- ªº F"

mente unR importante casa editorial de Alemania eHá
terminando la publicación de una n::agnlfica obra dt-scr;pt•va de nuestros mo1Jumentos arquitectónicos debiéndose la pa, te que correPponde al romdmco á la
pluma del docto escritor de cuyo fallecimien,to da.moa hoy cuenta.
Con su ilmtre hermano D. Fednico deMadrázopublicó el primer périódico BP.mitnal ilubtrado, verdaderamente imoortante que haPta entonces se habla conocido en Españ11. Dirbo periódico titulábase .ElA1·tista, y en él los dos hermanos rompieron lanzas pt r
el electricismo en el 11rte1 á pesar del sentir romá1nico
de D. Pedro
El número de los artlculos crltlcos é históricos de
arte, de monografías etc., ya puramente literarios, ya
arqueológico11. publicados tn periódicos y reviHas
po"" D. Pedro M11drazo, es verdaderamente asombrmo.
Aun hace muy pocos meses la Ilustración E8pa1iola
y Americana daba á luz en sus columnas un prec1&lt; bo
estudio ace, ca del bor,1ado, que como todos los trabajos de este gént-ro escritos por Madrazo, rebosaba
erudición grAnde y rtfinado buen gusto.
En este punto, bmbos htrmanos, D. Federico y D.
Pedro, han sido igualados ptr bien pocos, asf ctiticos
como artistas. La refinada tducación:social del pin-

Arte Mcderno, ucientfmtnte abierto al público en el
edificio de la Biblioteca Nacional; Hadémico de la
Lengua y de la Historia y consejero de Estado.
La labor de D. PPdro Marirazo ha sido fetundlsima.
Sus rrincipales trab11jos los dedicó al estudio critico
é histórico de las Bellas Artes, especialmentefu!_e l_a
pintura.
_~
Madrazo ha sido conocido y apreciado en Europa,
como en realidad debla serlo. desde el momenti en
que dió comiPnzo á BU Catálogo descriptivo del Mu.- eo
del Prado de Madrid. Este, rabajo, verdaderamente
admirable por los conocimientos históricos que reve
la de las escuelas pictóricas
de Europa y de sus maestros, por la paciente labor
de investigación que bubo
de rea!i,.ar, y por el buen
sentido crltico,que en todos
sus juicios campea, es, se~uramente, movimiento
unico (aun cuando inconcluso por dPsgrac'a) de este géro en España.
Dignas también de granie estima son entre otras,
las obras que, ya en colaboradón, ya solo produjo,
contándo~e en primer térmilli), El MitSeo de Mad1-id y
las ,joyas de pintu1·a de E11paña; colección dt1 cuadros
pertenecientes al Estado, á
la corona y á la Iglesia.
Muchos otro• estudios de
índole artfstica, histórica
y arqueológica realizó D.
Sr. Jlanuel Gavlño.-Se,rnn-1-. n~n--fo_
Pedro M..&lt;lrazo. ActualNiña Opal Pnnkolt. - ltleuci6n honorfflca
Fotogya'.la Gonzálcz y Hermano.

�Domln,¡o 25 de Septiembre de 1896

l!:L M-:'Nl.'O

'l!H

Domlniro 25 do'Septlembre do lR!IA

2b3

l:LHUNDO

MI RETRATO.

a

~

~ate que ves, engaño colorido,
Que del arte ostentando los primores,
Con falsos silogismos de colores
Es cauteloso engaño del sentido;
Este, en_qnien la-lisonja ha-prMendido
Excusar áe los añoa los horrores
Y venciendo del dempo los rigores
Triunfa. de la vejez y del olvido:
ER un vano attlfjcio del cuidado;
Es una flor al viento delicada,
Es ·un reiiguardo inútil para el hado:
Es una neci&amp; diligencia herrada.,
Es un afán caduco, y bien mirado,
Es cadáver, es p olvo: es sombra, es nada.
SOR JUANA INÉS DB LA CRUZ.

- - - - \- ~ - - - - - : i

\

EL TORMENTO DE OUAUIITEMOO.

Desde muy léjos la vi
Junto á silvestre aleli,

Victoria del Sr. Ingeniero Sl\nchez Faclo.-ltlencl6n honorifica.
tor y del escritor, sus claros taleoto11 y sus continnos

viajes á todoa los grand"" ceu1r1l~ arusticos de Euro•

pa, depuraron de un modo H.dmira.ble sus gusto1 1 al
'Pªªº que leo hicieron renunciar i muchos d" lod preJuicios que en materia critica sut&gt;l..,n informar las
apreciaciones de nquellos qu~ se han formado eu otros
dlas y bajo otro medlo intelectual
D. Pedro Madraza cultivó ta.oibién la poesia. Sus
mejores obras de este género forman parte de la Colección de los mPjores autores eRpañol.es y se titulan La
Senda de la vida, Stela matutina y el toque de oracio,

nes.

El Ultimo trabajo A que dedicó sus energías D Pe•
dro Ma.drazo, fué la organización del ctta.do Museo
de Arte Moderno
Er1 la imposibilidad de ir al Palacio de lA. Biblioteca
para dlrigir peuonalmente la selección colocación y
&lt;tiotrlbuclón de las obras, pues ya se hallaba mortaltalmente enfermo, hacia aquellos trabajos teniendo á
la vista los titulos de los cuadros y esculturas.
~uego. sobre hojas de r,apel que rerrtsenhban
las paredes de laft salas, d atribulR con P compás, y
ayudado de su exceient~ memoria, las obras, con arre,rlo al plan cronológico que ae babia impuesto, para
el mejor estudio del Museo.
Caballero irreprochable, bondadoso, dispuesto siempre á romper una lanza en pro del arte, D. Pedro de
Madrazo baja al sepulcro, honrado y sentido por cuantos le admiraban, que son tantos cuantos le han conocido y leido sus trabajos.

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PSICOLOGIAS DE SALON
EL FLIRT

'1'

Fl.irt, señora mia, ea una palabra de origeu inglés,
al decir de loa lingüistas¡ mas yo tengo para mi que
es internacional y que lo ha sido desde sus orlgtmes.
Cuando menos hoy por hoy pertenece á todas las lenguas y vos habreis de adoptarla, ª"ñora mi&amp;, aun epando vuestro marido ó vuestro novio sean académ1cos,
-4ue no lo creo,-y os digan una y mil veces que no
t,1 palabra genuina de v 11estra habla nacional.
¿Que para qué la necesitais? Ah, la necesitaia má.s
que cualquiera otra, más que la palabra amor, vaya, y
t,80 que concedo que esta última os 68 más iudispen•
ea ble que el aire que respirais.
Vos amai1, sin duda alguna, porque de otra suerte
no acertarla á. explicarme la limpidez aterciopelada
de vuestros ojos vencedores ni el carmin de vuestra
boca que anicta besos¡ pues bien, ml graciosa seOora,
yo os aseguro que es mayor en vos fa influencia ael
flirt que la del amor y que en ala@ ~e aqU;él habelspaH&amp;do momentos de mll.s intensas sauafacc1ones que en
brazos de éste.
¿No lo creeis?
El flirt, señor&amp; mia, es algo ténue y vaporoso, u.Igo
intangible y transparente, \f.Ue os envuelve, os bes!",
os arrulla. os mima, os encanta. y os seduce . ... un
comp1ometeroii ni obligaros; es una d_ulce y fraternal escaramuza qu~ libran vuestros 010s y vuestro
verbo es un ósculo ami3toso confiado al conducto de
las vibraciones atmosférica~ y un cordial apretón de
manos ni tan largo para e.e~ ~ecami.nos.o, ni tan cort?
para dejar sobre la exqu1.ut9: senS1b1bdad de la ep1dermiP. un soplo dt1 banal md1fereneia.
Es flirt lo que hacemos, mi bella amiga, cuando os
digo que uinguna mujer evoca sobre el teclado los
mspiros de Chopin tan viva.ro. nte como vos, y cuan·
1
do sne dects que las ojeras que agigantan vuestros
ojos de gacela salvaje se deben á que os habeis desvelado leyendo cosas mtas.
Vos quedais orgullosa y contenta. aun cuan~o se•
pais que miento dt!scar&amp;d?A.mente. pues el Pontihcede
los pianistas aborlgenes, os ha asegur9:do 1 -con magi1tral auficiencia,-que Chopiny vos sois polos opuestos, y yo, por mi parte, me st~nto crecer aun cuan~o
tenga. la más completa seguridad de que vuestras OJ6•
ras 110n obra maravillosa de Ttl"Mtro ~érico lápiz,y de
no haber escrito nada hasta ahora.

Pero es que ......
EA que hay un lazo impalpable que nos une, una
corriente simpA.tica que nos f'&lt;ncarlt&gt;n&amp; y que sin embargo no es amor No ~s amor porque nada nos exigimos y bien sabéia nue el amor es exigente
Donde quiern que nos encontramos bailamos placer en est11r juntos, pero una Vf'Z que no;i F epa.ramos
¿nos acordamos el uno del otr .. ? No lo creo, señora,
de parte vuestra; en c"J.anto á rol, seria asaz grosero
si os dijese que os olvido un solo momento ....
¿Os importa .. fa ac1:1.BC" saber que yo amo á alguna?
No de cierto: ¡si a.lguna vez os be becho confidente
de mis amores y vos me habeis escuchado como quien
oye llover! ....
-¿Siento yo celos di) vuestro dueño? amiga mta ....
sella descortés deciros que nó
Y A pesar d6 todo nos buscamos tenazmente cuando la casualidad nos acerca
Eso es el flirt: acuarela del amor, que dijo no sé
quien, pero que fué alguien que con seguridad tenia grandes aficiones por las acuarelu.

•••

No cabe dudar que el flirt reposa sobre la eterna y
universal atracción de los sexos, desde el momento en
que presupone el concurao de una dama y de un ca·
baliero; mas no por ello debe ruborizunos, puesto
que es ley de naturaleza que dttbemos reconocer
franca y altamente, el que esa atracción flote Eobre
las frentes de todos los garzones .f por sobre laa cabelleras de todas las vlrgtmes, y de otros que no son
ni una ui otra cosa
El flirt es tan expontá.neo y tan caprichoso como el
amor, y como él tiene rarezas y volubilidades de onda. Puede llegar &amp; ser ob383ión y suele proscribir to·
do otro sentimiento análogo.
Es eminentemente cerebral y acusa si.empr.e comu ·
nión de idec1,s aún cuando apar,mtemente pueda aparecer lo contrario.
El flirt no tiene las tiranías del amor, y la fidelidad
que invoca es muy relativa: basta que la guardéis en
determinado momento y entonces si debe ser abt10·
luta.
Roza tan sólo la superficie de la almas y se asusta
como ave selv&amp;tica, cuando se 11cerc&amp; á. las profundidades del corazón Vuela entonces y 68 bien dificil
hacerle volver, porque ya desconfia.
Pu"de hit.her flirt pasioni+.l, ll-eñora mia, no lo niego; pero ese 01 µatrimonio de muy altos eeplritus, y
muchas veces lo que tal creemos no e~ otra cosa mas
que el paso al amor, la defección del flirt, la traición
t~nebrosa.
Creedme1 mi hermosa amiga, el amor mé.s sadsfe-

cho no vale nunc!l lo que el flirt más insignificante.
Et flirt no es amistad. porque la amistad es confiada.
é t.itima. A un amiio vuestro podeis abrir el anfora de vuestros más recónditos anhelos, pero á.
vuA~tro flirt sólo debéis decir lo que os convenga.
Un flirt puede tornarse en el más poderoso auxtltar
de vuestro amor, porque mantiene alerta la. at"nción
de vue~tro amado y espolea por manera eficacisima
su dedicación y su fid'?lidad.
Es porque el 'lue ama realmente no concibe el flirt
ni en su propia. per"ººª ni en otras, y ve un pebgro
donde no le hay .BI flirt sólo Mngenia con l&amp; inaependencta del cora1.ón ó con la tranquilidad. d.e un
viejo amor satisfecho.
.
.
Por eso A mi me place flirtear con las novias de
todos mis amigos, lo que ha. contribuido á afianzar
mis verdaderas amistades y á resolver las ticticias.

•••

El flirt, amiga mla, es una imperiosa necesidad de

las sociedades modernas.
Surgió simultánea y naturalmente en el seno de
todos 101 salones civihzsdos, como surgen todas las
verdaderas necesidades, y 1:11 los ingleses fueron loa
prim.,,ros en darle nombre ofieiR.1, fué porque ..... .
¿Por qué serian los ingleses los primeros en bautizarle?
Ah, Albión la pérfida también tiene 11ngre en sua
venas, aunque fria! Ella fué la primera en eliminar
el nuevo sentimiento de sus equivocas analogias y
presentóle al mundo puro y sin mancha.
¡Entonces se vió que era un sentimiento ya muy
viejo!
Confundiósele mucho con la desenvuelta y deseo•
cada caqueteria, con esa coqueterJa que tanto os calumnia, dulce aemiga. Pero no hay nada más erróneo,
porque apAnas hay algo mb diferente que la coqueterl&amp; y el flirt.
Aquella se ejercita con todo el mundo, y éste tan
sólo con determinadas personas. La coqueterla no li
ga y el flirt si. Pero, lo repito, liga momentAnea y
pasajeramente sin los derechos ni las obligacionea
del amor.
El flirt, en suma, es una de las grandes creaciones
de este siglo moribundo.
Flirtead, señora mta flirtead á despecho de tC1do
lo que en contra se os diga. El flirt es honesto y tan
necesario como la cortesla.
Yo le adoro muy devera;,;, y sólo tengo una dud&amp;
que no me ha sido dable resolver, y que someto, ml
señora, á vuestro luminoso examen.
;.Por qué en l!lB conversaciones del flirt el tema
obligado ea el amor?
0SCARRIIIRZ.

Pero no!. ... ya Pstá encendida
Tu alba h\mpara: la luna,
Y ya prende sus destellos
En tus ojos y cabelloR.
En el mes de los clavelea,
Los vergeles
Son, A los templos ea grados
Transportados;
Y al compás de la harmonía
De los misticos looreP.,
Las niñas llevan RUA flores
Hasta el altar de Maria.
......¡Ayl tú no has visto mAe flor
Que la del pobre pastflr,
Arrancada en el caruino:
La gitana florecill,Que abre su faz amarilla
Entre el cardo y el t&gt;Bpino . .... .
¡Oh, maduna que fulgura
Entre la ola
De verdura!
1Virgen sol&amp;
AUá. en praderas distantes,
En praderas habitadas
Por bao.dad as
De mariposas errantes!. ...
Desde aquella lejanlA
Bendice. madona mia,
A totios los caminantes;
Y déjame que de hinojos,
Eleve bá.cla ti mis fijos
Junto al dosel del a1ero
Que extiende su ala ruinosa
A la orilla del sendero,
Y te diga una plegaria
Silenci,sa
¡Oh, madona solitaria! ..... .

Silenciosa,
A h1 orilla del sendero
Baio el doael de un alero
Que extiende su 1tla ruinosa.
¡Triste madona bendita,
Sin ermita,
Allá en sendas solitarias
Donde reina olvido inmenso
Sin cánticos, sin incienso
'
Sin altar y sin plegarias!'. .....
¡Oh, triste madona mh1.!
¿No sie,ntes ¡ay! nostalgia
Por el organo sonoro
Qu" sollozfl desde el coro,
Y pbr la nave sombria
Inundada
De rumores,
Donde entra la luz velad11.
Por los vidrios de colores?
En tu campestre BAntuario
Jamás ningún incensari'o
Alzó su vu-,lo harmonioso¡
En el valle silencioso
No has oido
Mas sonido
Que el clamor de una campana
Muy Jejan&amp;
Que los ecos te han traído.
No conoces
Otras vocea
Que el melancólico acento
De alguna canción dtstante
Llevada en alas del viento .....
O la voz del caminante
Que al verte. reza. se humilla,
Y te dobla la rodilla.
Mientras en otros altares
Prenden luces A millares,
Aqui entrd la sombra bruna
Por siempre estAs escondida ....

JUAN VALLE.

CAPRICicIOS
JOYAS Y FLORES

MARIA ENRIQUElTA

Vuestra.atmósfera supera
A la misma primavera
De los cnmpos, con sus flores
Y sus blandos ruiseñores.

LOS NIÑOS
LONGFELLOW

Con vosotros comparadas
Poco valen las balada¡¡,
Las poéticas leyenda.s
Las ficciones estupendas.

Venid buenc.s amiguitos¡
Cuando escncho vuestros gritos,
Cuando miro vuestro juego,
Mis pesares huyen luego.

Que la historia es sombra incierta
Y los libros letra muerta;
Vuestra cAndida alegria
Es vi viente poesia.
M.A.CARO.

Pues me abrís gentil ventana
Y á la luz de la mañana
Miro el agua crh:talina
Y la inquieta golondrina.
Vuestras almas inocentes
Tienen pájaros y fuentPs;
Vuestros libres pensamientos
Son cual hondas, son cual vientos
En vosotros todo es canto,
'Tódo es luz; gozad, en tanto
Que mi helado invierno empieza;
Ya es de nieve mi cabeza.
Sin vosotros, pequeñuelos
Mensajeros de los cielos,
¿Cuá.n estéril, cuán sombría
La existencia no seria?
Sois cual hojas que al anciano
Boeque dan verdor lozano
Y en los aires se remecen,
'Beben luz y resplandecen.
Yenid 1 niño, bendecidos,
Quedo, quedo en mis oidos
Susurrad lo que sü&amp;ves
-Os conta.rori brisas y aves.

Coche del Sr. l!ledln11 Garduilo.-Sra. de Medina y Srlta. Leal.-l!lenci6n honorifica.

Lleno C(}rtés de crüeldad impía,
Del imperi11l tesoro t&gt;I alma avarat
Por hacer que el monarca. le entregara
LaP. joyas de la azt"ca monarquía,
Fuego lento á los ptés le aplica un dia;
Pero.indomable el rey, nada declara,
Y, sin quejarse y con serena cara,
Parece que al tormento desafJa.
Cediendo del dolor A 111. fiereza
Un compañero suyo de tortura,
Volvióse A él y vióle con tristeza
Debilidad creyendo su amar,z-ura,
Cuauhtemotzin le dijo con firmPza:
º¿Estoy yo sobre flores por ventura? 11

SIMBOLO.

Dijo á la blanca luna el asfodelo:
¡0h reina del azur, solemne y t.iste!
¿Qué misteriosa palidéz te vi~te 1
Ofelia vagabunda por el cielo?
Cándido cisne de color de cielo
¿En qun J rofundo flagetón caíste?
¿A qué brumoso páramo tendiste
• _Las plumas albas con silente vuelo? 11
Calló la flor y doblegó en l&amp; urn&amp;
Su.fúnebre corola taciturna,
Cual aimbólica imá.gen de lo inerte.
~Iien~as el astro, como ·eequife indiano
· De vela 'de Ambar, se perdió en lo arcano
Con rumbo á las riberas de la muerte.
11

LEOPOLDO

Mientras canta Siebel su melodiosaromanza, yo me
pongo a soñar en tan,11s cosas!. .....
En la penumbra, bajo las sombrías arcadas de la
bóveda, frente al ventanal por donde penetran loe
diáfanos azuleas _de la _noche_, hundido en el viejo sillón
de cuero, sllenc1oso, 10móv1l, sólo, mf'idita el Doctor
Fau,to. Cruje la lámpara de bronce.colocada sobre el
verde t11.pet"de la mesa, entre infolios abiertos y frascos polvorosos, y iiu llama oc~e. alargH.da y vacllante
parece un fuego fatuo que mariposa~ en !as tinieblas:
~fuera, la. claridad de tus astroo prende radiaciones
10esperadM en las placas obscuras cte los tejados, en
1~ aguJ&amp; gótica del templo, y en la rumorosa fila de
pmos qa.e atalaya el horizonte. Sobre el cielo, intensamente azul, Bd d~slien las estrellas como gotas de
rocio.
Todo duerme en la solerlad de l.1 .noche. El campar.ario vela. Adentro, en la aparente tranquilidad
de la alcoba. hay lucha desesperada, combate rudo, batalla formidable. Nada se agita en el gabl·
nete; en el fondo tenebroso apenas se perfilan las
retortas volcadu y el ho1nillo apagado: este es un
gran sepulcro. Pero allt, dentro del n€'gro birrete que c~si oculta el rostro. bajo la barba luenga y
enca~c1da, hay una frente en que martillea el pensamiento, incesante y furiosamente, y un pecho dentro del cual un corazón late rebosando amargura. Todo lo ha visto Fausto¡ todo lo ha escudriñado· ha
hundi 1to 11us investigaciones hasta Al fondo de' las
profundidades, en busca de l&amp; eterna v"rdad.
Y después de tantos sueños. pasados en las infini•
tas contemplaciones, en el laberinto de loa obscuros
pro~lt&gt;!ll_as, 86 ha €'ncontrado el insaciable con que
son lLUtlles sus e~fuerzos. Hó aqui uua exiatencia
perdida.
Y alll estA. el rebelde. palpitando bajo la canosa y
luenga b9:rba, y gritándole á cada im,tante: ¿Por qué
te has olv1d~do d~ mi? Yo necesito &amp;'tll&amp;r, necesito
creer, necesito sonar; e:Alvame, sálvame!. .....
En tanto, el cerebr~ le _dec!&amp;: 11 Vigila,acecha, busca¡
la verdad es la sola 10sp1rac1ón1 t-1 sumo bién la eterna vida.
De ~quella lucha callada, !Olitaria, inmensa. vist11.
por Dws. desde laA radiantHB !€'jautas, sur~ó -dna desesperac1óo¡ aqu~lla desesperación arrojó un grito
que.se cond~nsó en el aire y se conviriió en una blasfemia.. Alguien lanzó una carcaj1J.da á lo lejos, la llam11.. de la lámpara se agrandó y se hizo hombre
Mefí,stófeles ~abta Cljrrado el pActo# Fausto· iba á
ser fehz, á ser Joven, A ser amado.
Y allá, mientras lfl aurora dt1shacta las brumas, y
apagaba las estrelb1.s, en su alcoba de virgen Margarita, so~aba con las.visiones ca,tas de su Leyenda de
oro, y tu, Slebel, dt-Jabas tu ramillete de flor"s recién
cortadas. húmeaas 1t.ún por la lluvia del alba en el
alfeiz,r de la ventana.
'
¿Por qué Fausto seduce á Margarita? ¿Por qué tú
que eres el amor puro, huyes del cuadro? ¿Por qué
Ja niña rubia recoja las joyas v dMdeña: las flores?
/.Por qué la canción El Rey de Thulé se torna sollozo
de angustia, y la iglesia ctt'!rra sus puertas á la peca•
dora, y la invisible espada del mal abre el pecho de
Valentln?
Mefistofeles rle de todo esto: rfe, brind,mdo con la
copa chorreante de fuego y el labio de sarcasmos; rie
en la claridad de l&amp; noche mirando cómo en el jardín
dos almas se confunden y se besan; rie en el pórtico
(!el templo¡ rle en la obscura calleja cantando la diabólica snenata.: rie, por fin, en el instante de arrebatar una alma á los celest!Rles designios
Mientras tanto tú &lt;"antas, candoroso muchacho tu
divina romanza: 11Habladle de mi amor, flores a~ada11:1
Y las flores no te bar~n caso: ya estan vencidas por
las joyas ... ... ¡Qué lástima!
Lms G. Ua,rNA.
0

DtA.z,

--------··--------

�254

EL MUNDO

Domingo 25 de Septiembre de 1892

Domlnl!'o ~ de Septiembre '111 1R98

la hora seilalada para la
ejecución, el frío de la
madrugada me despertó .... ..

ORIMEN68 HORR6ND08
Ese día. muy tempranito, babia yo ido al jardín del Retiro llevando mi cámara fotográfica
para tomar instantáneas. El sol claro y brillante l
subía por un cielo sin nubes; la brisa tibia y perfumada agitaba apenas las copas de los árboles
y había por todas partes efluvios de primavera.
y rumores de vida.
Pájaros y flores, campo solitario y horizontes
azulee. ¿Hay cosa más bella? Así pensaba yo,
cuando como si:respondieran á una evocación de
mi pensamiento surgieron en uu claro del jardín,
envueltos por un rayo de luz como un nimbo de
gloria• dos jóven.es sonrientes y felices.
¿Eran prometidos, eran hermanos? quien sabe!
pero el grupo que formaban era más bello que
cielo y campo, flores y aves, brisas y murmur!os.
Pasaron cerca de mí, muy estrechados el uno
c_ontra la otra, en deliciosa confidencia b,ijo su
quitasol de seda blanco que brillaba destacándose sobre
el fondo verde obscuro de la'l frondas.
Siempre he tomado vistas fotográficas de paisajes y de
personas y nunca:me había impresionado tanto como esta
vez. Aquella parej&gt;1, bella y juven, derramando la ventura y la alegría me hizo pensar en que no tengo nada de
eso yo ¡pobre artista buérf1rno! y cuando hice funcionar el
aparato para tomar la negativa, sentí como que me daba
un vuelco el corazón.
Es verdad que Rosita ¡pobre! me ama, y es bella y casta,
inteligente y modesta, pero no es eso, no es eso lo que
ambiciona mi corazón,
Los jóvenes se alejaron riendo y charlando, y yo sin
querer pasear más ese día, me apresuré á volver á mi pobre buhardilla de pintor, que dene muy buena luz, y que
según la expresión gráfica de Rosita, está mi1s cerca de
las nubes que de la tierra.
Allí pude á mis anchas entregarme á la melancolía de mis
pensamientos de solitario. Allí, reclinándome en el alfeizar
de la ventana desde dondesedivisalacasa de Con•
cha, me puse ásuspirar por ella, por ella quees tan
hermosa como pura y que no sabe que la amo ni tres hermanos? No. Se conocieron vi11jando por
sabe siquiera qué existo en el mundo, porque nos se- el Egipto. Uno es americano, de la Carolina del
Norte y tiene un gran capital en minas en Calipara el abismo más infranqueable, Ella es rica!
Desde aquí la veo diariamente salir de su ca- fornia; el otro, es originario de Madagascar, vive
sa, entrar en el 1ujoso carruaJe que la lleva á su en Constantinoplñ y es armador de buques, y el
paseo matinal, y la veo que vuelve á las dos ho- otro, es un inglés que explota criaderos de briras, con las mejillas coloradas por el aire fresco llantes en el Africa austral. Tres potentados. Condel campo, con mucho brillo en los ojos y son- cha no sabe que relación puedan tener con el seriendo de ese modo encantador que cautiva y creto de su padre, pero éste los ve con supersticioso terror -y cuando los presentó á la joven,
embelesa á. cuantos la miran.
Luego se pone al piano y canta y toca una ho- dijo:
ra ó poco más, y por último, antes de que suene
-Hija mía: por desgracia no puedo como quila campana anunciando el momento de la comi- siera, dejar á tu voluntad la libre elección de esda, se pone á leer y á escribir.
poso. Un deber ineludible, me obliga á darte en
Me encantan sus aficiones literarias; nunca la matrimonio á uno de los tres caballeros que están
veo tan bella como cuando sentada junto á su es- aquí presentes, y es á tí á quien corresponde secritorio, con la pluma en la mano, toma esa actitud iialar cual deba ser el preferido. No dudo que
reflexiva de quien está concentrando todas las sabrás obedecer como buena bija, y luego cum•
fuerzas de su vida en el trabajo intelectual y pa- plir estrictamente con tus deberes como buena
rece poseída del fuego de la inspiración.
esposa. Tienes dos meses para conocerlos y traAsí la veo, la veo, y cuando ya de noche caen tarlos y fijar tu preferencht, y tienen ellos el mismis párpados al peso invencible dol sueño, sigo mo tiempo para renunciar á tu mano si así les pamirándola siempre tan bella y tan elegante, pe- reciere. En este último caso ó en el de que por
ro siempre muy lejos del límite que pueden al- desgracia mueran ó se ausenten durante es e placanzar mis esperanzas.
. zo, te devuelvo tu libertad.
El padre de Concha dijo todo esto con entoII
nación solemne y como resolución que no estaba sujeta á discusiones, y la hermosa joven
Y por qué no?
Recapacitemol'! .. El premio obtenido en la últi- contestó:
-Obedeceré, padre mío.
ma exposición con mi cuadro «El amor de hoy »
Ha bian corrido y a cuarenta días de los sesen•
me ha producido dinero y fama y me ba abierto
de par en pa.r las puertas del gran mundo, To- ta del plazo, cuando fui presentadoá Concha; y
dos se di~putan mi amistad como un honor, y cada uno delos tres opulentos extranjeros en vez
Concha misma se ha sentido orgullosa de cono- de desilusionarse y devolver su libertad á aquella pobre víctima, se demostraban ¡con razón!
cerme.
¡Con qué impresión tan profunda le hice mi más y más enamorados, hasta el extremo de haber surgido e11tre ellos más de una vez, celosas
priwera visita!
Ella me recibió con entusiasta afecto; y cuan- reyertas que estuvieron á punto de terminar de
do cerca del piano le hice, así de improviso mi un modo sangriento.
Concha me hizo llorando este triste relato y
declaración de amor, la oyó conmovida c~mo
~
si mis palabras le nubieran penetrado hasta lo terminó diciéndomr :
más íntimo del alma.
-Juró á usted que si fuera yo libre, de nadie
Luegl) me ha hecho una confesión tremenda. sería más que de usted.
Cuanto su padre tiene, nombre, fortuna, posiPor eso desde que me despedí y salí de su cación sccial y política, está lig11do á un secreto tesa, no ocupó mi cerebro más que una obsesión:
rrible que t-lla no conoce pero del que tiene que volver á toda costa su libertad á la hermosa joser forzo,a é inocente víctima. Tres hombres saven que tan irresistible amor inspiraba á cuantos
ben ese secreto, tres no más en el mundo, y como la conocían.
precio de su silencio ba n exigido al padre de Concha que ésta se case con ur:o de ellos. Son acaso

255

!r.LMUNDO

IV

m.
Diez días estuve pensando s:n descansar en la.
misma cosa y formando los proyectos más descabellados, sin resolverme por ninguno, hasta queme vino á las mientes el plan más criminal, hipócrita y diabólico que pueda imaginarse.
Yo sabia que en un pueblo cercano á la Capital hay un roble conocido con el nombre de «El
árbol de Judas» y al cual los campesinos no se
acercan nunca, pues tiene la particularidad de
que cuantot. se acercan á él se ahorcan irremisiblemente con una de las innumerables lianas que·
cuelgan de su tronco,
Nunca du,lé de esta facultad, pues me era muy
conocida la historia de diversos árboles, puentes
y abismos esencialm~nte inspiradores del suicidio. En Wisconsin el sabio naturalista Henryconoció uno de estos árboles y estuvo á punto de
sucumbir b11jo su influencia.; Linneo habla de ellos
al ocuparse de las plan tas raras de_ la América del
Sur; en la c ..mpaiia de Rnsia, Napoleón hubo de
observar cierta noche que cuantos centinelas se·
situaban baje un pino cercano á Moskow, se daban á sí mismos la muerte; ha.v puentes en el Sena y sitios sobre el Viaducto de l\Iadrid que son
imprescindiblemcnte buscados por la gente hastiada dela vida, y cimas y precipicios que han llegado á fundar la teorfa. científica de la atracción
del abismo.
Con esas convicciones, medité y llevé A cabo mi
espantoso crimen.
Escribí á cada uno de mis tres rivales, firmando con el nombre de Concha (cuyaletra había cuidado de conocer y estudiar) un billete en que con
intervalos de media hora les daba cita bajo el árbol
de Judas, prometiéndoles que se casaría con aquel
que tuviera valor para.despreciar las consejas del
vulgo y fuera á recibir bajo aquellas ramas su primer beso de amor bajo las sombras de la noche.
Mi plan no pudo tener mejor ni más siniestro
resultado: uno por uno fueron llegando los infortunados extranjeros, y uno por uno se fueron ahorcando sin pronunciar una sola palabra tan pronto como quedaban bajo la influencia del árbol
maldito.
Yo los observé desde léjo&lt;.!; ví como se retorcieron en las convulsiones de la agonía, lo cual me
causaba un regocijo -satánico, y ví cómo las aves
de rapiña se arrojaban á hacer festín en
aquellos cadáveres.
Poro los regocijos
satánicos, la;; alegrías
mal sanas, la satisfacción del crimen, tienen un dejo tan amar-

Y en vano busqué á la
luz macilenta de la alborada el altar siniestro, el
crucifijo imponente, las
rejas toscas, el centinela
impasible. Todo había
desaparecido, y en su lugar reconocí mi pobre
buhardilla de pintor bohemio, mis muebles mí:
seros y mi ventana que
daba frente á la casa de
Concha.
Entonces respiré, como quien se siente 11livi11.do de un peso muy grande; y apartarrdo mis ojos
del opulento palacio de
mi sonada novia, y levantándome del sillón dondehabía dormido con tan
horrenda pesadilla, me
dirigí ála calle del VE:nado y toqué á la puerta
de una casucha muy pobre.
Media hora después me
habían abierto, y torné
feliz y haciendo felices á
los que me rodeaban, un
modesto desayuno con
mis buenos tíos y mi prima Rosita.
Rosita había sido mi
novia desde la escuela, y
con ella me casé hace pocos días, abandonando
por supuesto mi buhardilla de bohemio desde cuy a ventana se distinguía
el opulento palacio de
Concha.
En cuanto al árbol de
Judas, no es cierto que
exista en ningún pueblecillo cercanoála Capital:
fué como todo el crimen
creación de un sueno.

'

JEAN LORRAIN,

go que no pueden saborearse impunemente. Aquellos infelices que colgando de las ramas siniestrlls se mecían rígidos al soplo del viento, no me
habían hecho ningún mal; valientes y empujados
APUNTE DEL NATURAL
por la fuerza de su amor, cayeron en el cobarde
lazo que les tendió mi astucia y entregaron su
alma á. la eternidad y su cuerpo á los buitres.
Era Ricardo Cambronero, buen muchaeho, simpáEn medio i:le los más atroces remordimientos tico, de cara agradable, de frente estrecha, cejas arpensé que mi deber de hombre honrado habría queadas, ojos azules, nariz recta y boca risueña, de
gruesos. Cuidaba su rubia barba con femenil
sido desafiar áesos hombres, arrancarles su secre- labios
esmero y vestia con elegante sencillez.
to, luchar con ellos valientemente y librar así á
Muy joven, perdió á sus padres, quedando dueño
Concha sin poner precio á mi sacrificio.
de una bonita fortuna; y, mal aconsejado por algunos
Y entonces, ¡qué hermoso porvenir! Amor, for- malos amigotes, él que nad.. tenia de Salomón, tardó
poco en emprender una vida de elegante cal¡i,vera y
tuna, opulencia, felicidad y mi nombre, de artista fué
derrochando lindamente su capital, en licenciosas
circundado luego por la gloria!
francachelas con moz11s y mozos que nada tenían que
Pero ahora todo, hasta Concha misma, quedaba perder.
No gustaba de la taberna, por parecerle cosa demaenvuelto en un vapor espantoso de sangre.
siado baja para hombres de su calaña, y tenia ínfulas
¡Qué horrendo es el crimen! ¡Cómo envenena de conquistador, aunque nunca pasó de ser la más
los pensamientos y se adueiia de todo el ser y grotesca caricatura del Don Juan.
Primero fué amante de una Estrella, linda muchaclava sus garras espantosas en la conciencia sin
cha que vendía sus caricias al mejor postor; luego fué
dar una hora de tregua ni dejar encenderse un Josefina
la que se encargó de irle aligerando el bolrayo de esperanza!
sillo: más tarde Otilia; después Pura; en seguida .....
Nadie sabía mi delito, nadie podía saberlo, y sin no sé quién; y entre unas y otras Je hicieron perder
residuos de su dignidadr la vergüenza, el tiempo
embargo,yo sentía un remordimiento tan atroz, una los
y el dinero.
lucha tan formidable en la conciencia, que al fin
De creerá RicRrdo, para él no había resistencia poen un inconsciente arrebato muy común en los sible; con una mirada, conquista hecha; y en el juego
criminales, corrí ante el juez y le hice una con no habia otro de mejor fortuna.
Verdad es, que si lo primero era dudoso, para los
fesión de todas mis infamias con relación al delito empedernidos
incrédulos, llenos de malicia, lo segunque en todo el pueblo era considerado solamente do tenia muchc de verdad. Rabia jugado con fortucomo una desgracia,
na loca más de una vez; y esto le hizo mantener sus
ilusiones.
Me llevaron á la Carcel l\Iunicipal, donde me bellas
Porque Cambronero tenía ilueiones; creía que, anPusieron centinela de vista, el proceso se instruyó dando el tiempo, Iograrh reunir inmenso fortunón, y
activamente, fuí sentenciitdo á la pena capital, y entonces no darla paso sin que la prensa, esa pregopara no sentir la marcha de las horas en la última nera de la fama, dejase de dará conocer sus más ínpensamientos.
noche de la capilla, me narcoticé con inyecciones timos
Desgraciadamente, la!. cosas no salen como se suede morfina.
ñan. La suerte se cansó de favorecerá Ricardo, y ...
Sin embargo, al darse el toque de alba que era aqui tropiezo y allá caigo, fué quedándose sin blanca.

El final de la pendiente.

r

El mundo elegante hrdó poco en oler lo que le pR·
saba; los amigotu fueron abandonándnlA. á la ¡:,ar
que el dinero; y antes de necesitar del crédito, lo babia perdido por completo.
Notó entonces U11wbronerot con amargur11 inmensa,
que loe pocos que 111 rodeaban, aguardando sin duda
la conclusión de la última peseta le miraban con cierta lá~tima Arrt&gt;pintióse entonces de su conducta;-pero como generalmente ocurre, aquel movimiento de
su conciencia llt&gt;gó demasiado tarde.
H11bla hecho el primo de una manera escandalosa,
como él decía. y al conocerlo as!, lloraba con lágrimas
de frenética rabia. ¡Si hubiera sido más di~creto!. ...
No d1-bió nunca tirllT de aquel modo su fortuna, é indudablemente hubi11ra sido feliz, BID nect'sidad de ser
elegante calavera, Tenorio y otros excesos. Y ... . parodiando al emperador romano, sin él saberlo. grita·
ba el dePgraciado joven, con desconsuelo:-¿Qué DEI·
cesidad tenia yo de flautas tan largas?
Por primera vez en su vida penoó que la existencia
tiene hondas amarguras, hasta para J&lt;,s qut&gt;, como él,
han pArdido todo sentimiento; y por Vt'Z primera, •en
su vida, pensó en el suicidio .... en ese último actoº de
las almas pequeñas y empequf'ñecidas. Pero tuvo la
debilidad de asu~tarse de la «ide11 salvadora•
-Aun era jo.,en, quedAbanle fuer za~ psra conseguir una vida tranquila, por medio &lt;1el honrado trabajo .... Y a qui repas11ba detenidamf'nte su memoria.
-¿Qué harial Trabajar. Esta era la única resolución,
Pero .... ¿en qué? ;,cómo? ¿Qué podria hacer tras de
haoer perdido el tiempo tan lastimosamentt·?
Tropt&gt;zaba con dífL:ultadee inmensas, insuperables.
No podía pensar en escribir pliegos para alguna oficina. Su letra era detestable. Ser escribit&gt;ntto, le habla
parecido sil'mpre cosa demasiado bHja para hombre
de sus condiciones ..... .
r.ntonces pensó con desconsuelo en que era un en~e inútil, que para nada servia en absoluto. ¡El, que
ignorante y descreído. se babia reído siempre de los
que se ganaban la vida á fuerza de honrado tr1:1bajo,
llamánd?les acémilas de la sociedad, hurtos de carga
y ot~as hndezas .. . . era de peor condición!
¡Pt1ro, suceden tan raras cosas en tl corRzbn humano! Cambronero, no renunciaba á sus ilusiones:
tardeó tempr!'-n~, la prensa debía ocuparse de él, si
no como capitahsta, como hombre de talento como
artista de corazón y de bríos.
'
Llegó un dia fin que la patrona se can~ó de tenerle,
y con la mayor frescura d11l mundo, le pu~o •ie patitas
en la calle, sin hacer caso de las promesas qu" hacia
de pagar con creceA. Pero, si es verdad qu11 "dádivas
quebrantan peñas." también es cierto que las más bellas promesas, no conmueven á la patrona más sentimental, y Ricardo_ tuvo que salir de 1~ casa con poca
ropa, no mucho dmero y escasas ilusiones á vista de
tao triste realidad.
'
La primt:ra ve~ que 1:ntró en _un.~ t~berna. para comer un guisote mnommado, smtio cierta instintiva
repugnancia; repugnancia. que fué venciendo poco á
poco hasta acostumbrarse á aqu~lla atmósfera masticable, como si no hubiera respirado otra mejor!
Y se pasaba la noche en esas z~hurdas infames, donde se amontona la carnaza imbér.il que pide á gritos
el deFgarra~~e nava~azo. Y bebía hasta la embriaguez.
Ali! conoc10 i Lohlla, que, á pesar del diminutivo,
era una mujer de edad indefinible, de voz ronca y
áspera, cara pintarrajeada asquerosamente y cuello
lleno de sospechosos costurones.
Ella se enamoró de él, con ese amor bestial de las
viciadas almas vul¡:rares, v él, depravado hasta. el
grado máximo cargó con ella, porque vela en pers.
pectiva una comida diaria.
El elegante y s~ductor Tenorio de ayer, se vió pronto en el más lastimoso estado, bajo el absoluto dominio de aquel esperpento que Je tenla prometida la más
hermosa puñalada si se cansaba de sus caricias.
Transcurrieron algunos meses. Cierta noche en que
se habian menudeado los tragos de aguardiente un
borracho, con lengua torpe, :nsultó á Lolilla llaihándola mil cosas por las que nunca pensó en' ponerse
encarnada, pero al verse cerca de Ricardo se le ocurrió escandalizarse.
El, tambaleándose, se levantó á defenderá su dama
y los dos saliaren de la tabernc&amp;, pegándGse torpPmen~
te, formando un grupo repugnante de carne borracha que ignora lo que hace.
Lolilla, vió que el contrario de Ricardo forzajeaba
por sacar del bolsillo un arma, y entonces se acordó
con verdadero espanto de que su hombre no llevaba
"ni un alfiler," y corrió, dando desaforadas voces en
demanda de socorro.
'
Cuando llegaron los guardias, en el suelo se remo•
via un grupo informe, y una voz aguardentosa decia·
-Toma,pa que defiendas á ese pendón.
·
Y ~l borracho clavaba, con terquedad estúpida, su
cuchillo en el cuerpo de Ricardo........ . ........... .

··x1· ·sig~¡~;"te; ¡~-i&gt;~e~~á

cii~
·ci~i&gt;il: ~~~~iá' ciei ·~~¿~~º
en la forma de costumbre,
Cambronero habla c?nseguido algo de lo que deseaba: ¡Su nombre fué impreso en los diarios de mayor circulación!
RAFAEL Ru1z Lóp,;.z.
En todo espíritu, aún en el más gastado. puede encvntrarse una virginidad. Cada alma es como un ¡¡.
b:o? que no tiene todas las páginas abiertas. Esa vir~midad en la Lucrecia Borgia de la leyenda florentma, es el amor de madre. El corazón es á manera de
una casa que tiene muchos locatarios, todoa suben
por la misma escalera y transitan por los mismos corredores. Algunos se conocen, otros se saludan muchos no se han visto nunca.
'
MANUEL GUTIÉRRRZ

NÁJERA.,

�256

Domingo 25 de Septiembre de li919

EL MUNDO

Domingo~ de Septiembre de 1898

257

EL MUNDO

DE,Mf\Slf\DO Tf\RDE
NOVELA ORIGINAL DE H. DU PLESSAC.
ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.-VERSlON ESPAÑOLAD.E 11EL MUNDO ILUSTRADO"

Número 2
Todo esto fué dicho li.geramente, con ur. acento musical que daba sabor particular al lenguaje
de la amable joven, con
esa gracia regocijada
-que es la más involuntar
ria pe.ro la más peligrosa
.. :;.'6 ;_. . . +,
··~
&lt;.le las coqueterías.
'
Silvia t-ri,. ante todo
una amable scftora de su
,casa; había observado
que la víspera, el calor
con que acogió á Leotardy, había apenado al
Coronel interrumpiendo
-su entrevista cuotidiana,
pero ni un instante supuso que la frialdad y
Ja partida precipitada
de su amigo, hubieran
sido motivadas por un
arrebato de eel0s, sino
&lt;¡ue 1as atribuyó á simple disgusto éontra unim•
portuno.
La viva 11f•cción del
-sefior de V1::raz no era un
misterio para ella, que á
su vez se sentía agradecid11 y contenta. ¿Qué
mujer hay que no conozca elimperioqueejer,ce sobre un hombre y
qi...e no se sienta un poco orgullosa cuando lo
debe úniC11mente á simpath expontánea y no á
maniobras calculadas?
Pero Silvia no veía en
sus relaci.mes con el Coronel, más que una reciprocidad de adehesiún
francá, á la cual la diferencia tle edades daba
como un reflejo de la
afección paternal, y que
tenía también ese sabor
sutil esencialmente inocente y puro, especial á
la amistad entre personas
de sexo diferente.
Nunca había ido más
allá su pensRmiento en
el análisis de estos sentimientos, y por eso venía como amiga, con la
intención de borrar una
impresión desagradable
sufrida por su amigo.
¡Cuán lejos estaba de
figurarse que en el momento de su entrada, el
Coronel ensayaba la
apasionada declaración
que se proponfa hacerle¡
El seilor de Veraz comprendió que aquel no era
ni el lugar ni el momento de realizar su plan, y
aplazándolo para después, se entregó alegremente á la buena fortuna que le caía del cielo.
Silvia iba y venía por el salón sin ceremonias,
lista y risuef!.a mirando todo, tocando todo, preguntando respecto á todo.
·
- ¡Qué linda está su casa de usted! exclamó.
¡Qué bien arreglada! Esos libros, esas armas,
ese balcón lleno de flores. . . . . . ¡Y las espadas!
¿Esta grande es la de usted? En enántas batallas habrá brillado! Y aquí. ... el rincón de los
poetas. A ver: Musset, Gauthier, Coppé, Sully,
Prudhome, Banville ... . Ah! hipocritón! No me
había usted dicho que tenía una pasión secreta.
Justamente mis autores favoritos! Leeremos un
rato todos los dias, ¿quiere usted?
El seilor de Veraz ya ni siquiera se acordaba
de que al instalarse en la c~lle de Vavin había
j11rauo que ninguna hija de Eva franquearía sus
dinteles de solterón empedernido, y como no es·

.

Za reina Guillermina

ae }{olanaa.

Fotografía tomada el dia d~ su coronación,

lo respeto como la más
tierna de las hijas al mejor de los padres, y hace mucho tiempo que en
mi cori,zón no le doy
r
,.
otro nombre. Usted remplaza para mí al buen
..,
padre que he perdido,
único entre los níos que
me ha amado verdaderamente.
Al oír esta declaración
hecha con voz conmovida; el Coronel sint!ó
palidecer sus mejillas y
humedecerse sus. ojos.
Era de dicha? Era de tristeza?
-Ahora, ali.adió la joven sonriendo de nuevo,
ya le dije á usted bastantes ternezas y ha llegado el momento de reftirle un·poco ...... Qué le
sucetlió á usted a y e r
cuando Pntró mi buen
Leotardy?. Puso usted
una cara! ....
-Confieso, sefiora ....
-Déjese usted de tratamientos y M bleme llanamente, puesto que me
he declarado su hija.
Me llamo Silvia. Trate usted, seftor, detenerlo muy
presente para lo sucesivo.
-Silvia es un nombre
lleno cte graci11., pero...
-Pero ridículo, verdad? Soy dela misma opinión, pero ¡qué quiere
usted! no fui yo quien
me bauticé. Bueno, pues
seré Silvia para todl)s y
para usted, sólo para
usted, Gabriela. Pero no,
también Jacobo me dirá
Gabriela cuando venga.
Mientras así parloteaba la bell11. joven, el Coronel fué al balcón, trajo un montón de flores
y lo entregó á GabrielaSilviil.
- Qué amable es usl ted y qué flores tan ex~
, quisitasl -dijo ella. PeronoheaLcabadomi cuen, ! to de
eotardy. Creo
.,
_"~".:.,,,. •.···· _-..,,,._ _
que ese amigo no le es á
,
. usted simpa:tico y quie. ·· · ,,,.
·.
J ro que al fin lo sea. No
"'
· - ·
1
tiene, es verdad, la na...,______--"-_j turaleza fina y aristocrática de usted, pero
qué corazón! elmejor quetaba acostumbrado á la presencia de una mujer, hay en este mundo, sin contar el de usted por supermanecía extasiado ante é3ta que mariposea- puesto. Ya he dicho á usted mucha&amp; veces las
ba iluminando su hogar solitario, y llenándolo tristezas de mi hogar .... Pues Leotardy ha sido
de un p13rfume superior al de las flores.
mi único sostén, mi único defensor, mi único so-Ah! aquí están los retratos de familia. Esta corro. Su mujer era desde la infancia mi mas
sef!.ora de fisonomía tan dulce, de seguro que es tierna amiga. Dios se la llevó hace dos ailos. Era
la mamá de usted. ¿Y esta otra quién es?
demasiado perfecta para la tierra. Leot~rdy es
-Una hermana mía que murió ya.
quien ha dirigido mis tristes asuntos financieros
-¿Y este hermoqo oficial? ¡Qué aspeeto tan y quien me buscó y encontró las ;ecciones de
simpático y tan tierno eli medio de su vigorosa piano que me hacen vivir. Estos son, Coronel,
energía! Apuesto A que es Jacobo, de quien me los lazos que nos unen: quiero que usted los coha hablado usted con tanta frecuencia.
nozca para que lo estime.
-Precisamente.
-Lo estimaré, dijo el Coronel con entusiasmo.
- Pues bien. Dígale usted que hay una mujer
-Gracias á Dios! Créame usted .... mi corarétirada del mundo que lo encuentra encantador, zón cerrado para siempre á todo otro sentimieny que le aro'.!. de antemano por gratitud al amor to, es bastante amplio para encerrar dos grandes
que él le tiene á usted.
amistades: la de Leotardy y _la de usted. . . tres
-Pues me quiere usted un poco? -preguntó el acaso, puesto que pronto conoceré á Jacobo.
Coronel que estaba á punto de perder la cabeza.
Y la inocente sirena se levantó pretextando
-A usted?-dijo la seilora de Letellier po• que ya era demasiad? tarde, por más que el Coniéndose seria de improviso.-A usted lo amo y ronel hacía esfuerzos para retenerla; y al llegar

...

J

�258

su amiga con rasgds tan encantadores, que el
joven oficial había sonreído con incredulidad, y
la hacía tan peligrosa:
-Ayer vió usted que mi hermano Leotardy á no ser por la edad y los principios que tanto
me saludó cQn un beao. Mi papá Veraz ¿no me le reconocía, habría adivinado al través de tan lí·
despedirá besá.ndome también?
· ricos transportes, lo que no era sino demasiada
La visita de la señora de Letellier produjo en verdad; y en cambio la se:liora de Letellier attiel veterano efectos múitiples y contradictorH:&gt;s. buia á apasionamiento senil los retratos exage•
Si no hubiera hablado tantas veces y con tanta rados que de Jacobo se le habían hecho; pero
insistencia de lo filial de su cariño, el Coronel cuando uno y otro se hubieron visto, tacharon
habría sido el más dichoso de los hombres, por- in mente de pálidos é incompletos los relatos del
que su actitud, su lenguaje y sobre todo su visi- Coronel. Y cuando después de verse se hablaron
ta, habrían parecido ocasionados á autorizar to- estos dos seres igualmente jóvenes, bellos y nodas las esperanzas. Pero cada vez que el seil.or bles, y se reconocieron como hechos de una misde Veraz intentó abrir la boca para ponderar el ma naturaleza, su simpatía recíproca brotó tan viardor de sus sentimientos, Silvia, como por in- va como instantánea.
Jacobo de Baillet podía pasar por un tipo de
tuición, le había traído con una palabra al papel
impuesto por su edad. Esa intimidad le había al belleza masculina á la par enérgica y dul~e. Almismo tiempo encantado y desesperado por su to de talla, ancho de espaldas y proporcionado
libertad misma, probándole que la joven no le como un modelo, representaba la potencia y la
consideraba peligroso y le trataba, en é!fecto, ce- fuerza adiestra&lt;las por los ejercicios corporales
roo á un padre. Es verdad que ella le pedía amor, en que era maestro. Su cara tenía un atractivo y
pero al mismo tiempo le señalaba límites tan pre• una gracia que habrían sido propios de una fisocisos, que intentar sobrepasarlos, podría ser muy nomía femenina sin una arruga que le surcaba la
bien peligroso pnra las relaciones que aún así frente dando inc!icios de voluntad reflexiva y
firme. Sus grandes ojos, inundados por lo común
formaban su ventura.
·
La timidez que parece ser condición de los de un reflejo de ternura, lanzaban por momentos
enamorados adolescentes, no es en ellos tan gran• ráfagas de una autoridad sin du.reza, pero revede y tan viva como lo era en este apasionado ladora del hombre y del jefe.
Bajo el bigote fino y poblado, una sonrisa fretardío. Al temor que se apodera del corazón
cuando va á arriesgar su confesión primera, se cuente y cautivadora mostraba la doble fila de
unía en este caso el horror al ridículo. Y más blanquísimos dientes que una mujer envidiaría
dispuesto A exagerar que á atenuai: lo que cono- y que iluminaba su semblante con un reflejo de
cía ser su lado flaco, el pobre Celadón retirado, juventud y de frescura.
creía estar oyendo siempre la carcajada en que
estallaría la viuda al momento en que le confesara la clase de su ternura y de sus esperanzas.
En otro tiempo se le había referido la historia
de una gran coqueta que, cuando un viejo como
él se arrodilló y le declaró su amor, ella Je contestó sin turbarse: «Diré á. usted que sí, siempre
que se levante de un solo impulso y sin apoyarse
con las manos.» El Coronel sabía bien que en
caso semejante él no podría evitar la intervención
de las manos.
·
De consiguiente, su vida pasaba en el período
que siguió á esta visita, en decirse por la mañana: «lo que es esta tarde le hablo,» y en decirse
por la tarde: «ahora no le hablé, pero lo haré
ruafl.ana.» Y esperando la amaba más cada día, y
t&amp;mbien sufría más en medio de una intimidad
creciente que llenaba su vida á la vez de felicidad y de amargura.
Derrepente una claridad vino á ilum,nar este
cielo que estaha ya algo sombrío: Jacobo anunció que iba á venir á París con licencia de un
mes, y el Coronel dió tregua á sus preocupaciones íntimas preparándose á recibir al que llamaba su hijo y amaba como si en efecto lo fuera, y
la señora de Letellier verdaderamente contenta
se asoció á esta dicha. ¡Qué buenas fiestas iban
á tener todos juntos! ¡Qué agradables paseos!
Irían á los teatros, irían á correr al campo en esEn lo moral se le podía pintar con una sola
tos días de Junio tan propios para tales correfrase,
la que respecto á él había puesto el Inspecrías, y se pas1;1rían la gran vida. Para todos iba á
ser un período de vacaciones impacientemente tor general en la última Revista: oficial modelo.
esperado, y Leotardy mismo se mezclaba á estos Su naturaleza debía calificarse lo mismo; su inproyectos uniendo el empuje de su iniciativa, no teligencia valía tanto como su corazón y su recsiempre de un gusto perfecto, pero tan franca y titud igualaba á todas esas otras cualidades. Las
á veces tan graciosa, que hacía al Coronel olvi- mujeres le admiraban con entusiamo y los homdarse de su gravedad y borraba los restos de bres le en envidiaban sin celos.
Al caer la tarde, Jacobo dando el brazo á Silrencor que pudiera guardarle en el fondo de su
via por privilegio de recien venido, atravesaba el
corazón.
Jacobo llegó por fin en una tarde radiosa que Luxemburgo seguido del Coronel y de Leotardy.
por su esplendor parecía tener una atmósfera de Iban á comer juntos á una fonda y los transeunventuras. Cuando el Coronel vió rellllidos en su tes se detenían para admirar esa pareja que
salón á la mujer á quien rodeaba de verdadera marchaba á la luz apacible de la tarde esparcienidolatría, y al joven oficial á quien ninguno po- do un ambiente de belleza, de juventud y de
día ver sin afecto y que tanto había amado siem- amor.
-Qué buen matrimonio harían los dos! dijo
pre, y vió como fondo de este cuadro las frondas
del jardín tan gratas y conocidas irradiantes de Leotardy al Coronel, senalándoselos con la mano.
El señor de Veraz sonrió orgulloso del elogio
luz y de alegría, fué presa de tal comoción, que
tuvo que refugiarse á un balcón para ocultarla. que se hacía á sus dos preferidos y, penetrado inEstaba en uno de esos momentos raros dela. vida conscientemente de una idea análogit. Luego in-en que parece que el corazón va á estallar por clinó la frente ensombrecida por una nube y sintió que su pecho se oprimía bajo el poder de un
exceso de dicha.
La seil.ora Letellier y Jaco bo, al verse por pri- inexplicablfl sentimiento de angustia.
A media comida, Silvia plenamente feliz con
mera vez, sintieron una profunda impresión; y
como sus caracteres eran igualmente francos y sus amigos y deJando desbordarse en arrebatos
expansivos, pronto reinó en su conversación la de regocijo su naturaleza exhubP.rante y radiosa,
mayor cordialidad, sin embargo de que los dos exclamó:
-¡Cómo, Coronel, no está usted muy contento
en el fondo de su pensamiento, tenían algo de
al
verse rodeado de su hijo y de sus amigos!
escepticismo con relación á los elogios entusias-Querida nin.a, respondió el se:lior de Veraz
tas que á cada uno había hecho del otro el Coroun tanto melancólico: la dicha extrema produce
nel de Veraz.
Eu sus cart;ts á Ja'!obo el veterano pintaba á algunas veces efectos de tristeza en los que desá la puerta se detuvo y dijo con ese candor que

!

1

Domingo 25 de Septiembre de 1898

EL MUNDO

cendemos por la pendiente de la- vida. La felicidad completa no corresponde sino á la juventud,
porque para ser completa necesita de las esperanzas que no forman parte del caudal de los.
viejos.
-¡Viejo usted! exclamó Leotardy. En ese cesoes usted un viejo joven.
Y tomó con alegría su copa de vino.
VI
Al cabo de algunos días, la vida de trío que
Leotardy transfol'maba algunas veces en cuarteto, quedó organizada del modo m!\s íntimo y· fa•
miliar. Por la mafiana cada cual se ib1;1 á sus negocios y luego se reunían en una fonda escojida.
de antemano, ó se volvía á almorzar en la casa
del Coronel. Después de comer se perdían en larga3 conversaciones ó se absorvían en alguna lectura elevada, iban á pasear juntos al jardín ó al,
teatro de la Opera; preferido por las aficiones
musicales de los dos jóvenes.
Esta vida patriarcal P,ra justamente la sonada.
por el viejo veterano desde el día en que habiendo visto claro en su conciencia, tomó su resolución. Esta intimidad sencilla era el preludio desu futuro bogar. En casa. del Coronel, Silvia parecía estar en la suya propia, organizaba, dirigía, mandaba y un día dejt~ con una frase encantado al Coronel:
-Mejor quedémonos aquí, en c11sa, dijo en momentos en que se discutía la elección de fonda.
En ocasiones el Coronel cerraba. los ojos y leparecía su sueno convertido en realidad y murmurn ba pensando en Silvia y Jacobo. «Mi mujer~
mi hijo.»
Y cuántas veces, solo en su balcón, se senth
atacado de profunda melancolía! Sus ojos perdidos en el vacío de la noche no se fijaban en na&lt;la.
y sufría de un mal indefinible, escapándosele
suspiros al oír en los murmullos de la brisa algo
que parecía decirle: derl}asiado tf;u·de.
Oh! la juventud! ¿Qué había hecho de la suya?
Corazón sentimental y tierno se había gozado en
renegar del amor y ahora se doblegaba bajo su
ley. Tod) cuanto aspiraba á realizar ahora, en
los dinteles de 111, vejez, habría podido conseguirlo en la primavera de su vida cuando estaba el
universo al alcance de sus manc,s. ¡Qué no habría.
dado por volver á aquellos días venturosos! Su
pasado de esperanzas, fuerza y vigor, le venía á
los ojos en Jacobo que ahora rebozaba en toda
suerte de energías juveniles. Y gozaba como padre afectuoso viendo este árbol en plena floración y sintiendo cierta envidiosa amargura.
¿No le había sucedicto días antes, sentirse fa.
tigado en un paseo cuando Silvia y Jacobo querían teda vía prodigar su actividad en una nueva.
correría? Ya desde la época del regimiento venia.
observando estas diferencias de vigor entre Jacobo y él, pero ahora su inferioridad apareciendo delante de la mujer amada, y el temor de una.
comparación posible, le espantaba en secreto como espanta todo aquello que puede comprometer la ventura esperada. ¿Estaba pues, celoso de
Jacobo? No: ¡qué horror! Su espíritu rechazaba
como criminal la sombra de semejante pensa•
miento.
Además, Jacobo no daba motivo de sospechas.
pues nunca vefa á sulas á Silvia~ y las relaciones
entre ellos, fáciles y sencillas, no sobrepasaban
los límites de las conveniencias entre jóvenes de
la misma edad y se encerraban en los sentimientos de amistad profunda que el senor de Veraz.
había querido despertar en ellos.
Esto demuestra que se puede ser la franqueza
misma como lo el'a el Capitán, que puede uno
amar á su Coronel y protector con todo el corazón como él lo amaba, yal mismo tiempo ocultarle
el secreto más íntimo del alma. Si el sefl.or de Veraz hubiera preguntado á Jacobo: «Amas á la
seflora de Letellier,» él no habría vacilado para
responder: sí. Pero no le había hecho tal pregunta y nadie en el mundo sospechaba que el joven
oficial estuviera como estaba locamente enamorado de la soflada esposa de su protector.
Al fin lo que fatalmente debía llegar, llegó.
Desde que Jacobo conoció á Silvia se conmovió
y hora por hora esta conmoción sehabíaidocam:
biando, en ternura primero y luego en pasión.
Las naturalezas de ambos tan nobles y tan semejantes estaban hechas para comprenderse y unirse
primer contacto y eso había sucedido, porque
s1 Jacobo amaba á Silvia en silencio ella adoraba
tam~ién á Jacobo. Su corazón, que juzgaba muer-

ª!

Domingo 25 de Septiembre de 1898

to, había bruscamente despertado de lo que no
era más que u11 adormecimiento pasajero y palpitaba más ardiente que nunca, con toda la energía de su vigor recobrado. Esta mujer tan recta
y tan pura no había intentado ni engaliarse á si
misma ni luchar contra el sentimiento que se le
imponía como amo absoluto, y amaba á Jacobo
con toda su pntencia de amor, sin calcular nada,
sin esperar nada, sin saber siquiera si estaba correspondida y entregándose sólo á la dicha de
amar.
Tocaba ya á su término la licencia de Jacobo
y aquellos dos niños grandes no habían cambiado una palabra, una mirada, un apretón de mil.•
nos más íntimo que de ordinario y que les hubiera revelado su secreto. Una tarde, mientras
Jacobo cantaba una romanza acompanado al pii.no por Silvia, alguien vino á llamar al Coronel
en nombre de un amigo que le necesitaba para
un negocio Ul'gente. Calló Jacobo apenas había
salido su prutector pero quedó de pié junto al
piano en tanto que Silvia, presa de una emoción
súbita, bajó la cabeza dejando correr vagamente
sus dedos por el teclado.
En medio de este silencio que era ya una confesión, Jacobo, presa de deliciosa embriaguez Sd
inclinó y depositó un prolongado beso en el cuello de la joven. Ella no se alarmó ni intentó defenderse contra esa caricia, y cuando alzó la cabeza tenía la boca sonriente y los ojos húmedos.
Luego se levantó, tendió al oficial ambas manos
y permanecieron allí perdidos en una mirada de
infinita ternura sin decirse una sola palabra.
Sus corazones acababan de desposarse.

VII
Suele ocurrir aún en los temperamentos menos
nerviosos una cosa singular; aunque nada en los
acontecimientos sucedidos sea ocasionado á inspirar tristezas, se levanta uno con una infinita
sensación de melancolía que abate hasta en lo físico. Por una indescifrable presciencia magnética se siente con convicción, que no pasará el día
comenzado así sin que un acontecimiento imprevisto y doloroso venga á. cambiar el curso de la
vida. ¿Qué desgracia me sucederá hoy? Esta es
la pregunta que se hace uno con una angustia
secreta que no tiene razón aparente y es raro que
este presentimiento siniestro no acabe confirmándose con los hechos.
El sefl.or· dtl Veraz dos ó tres veces en la vida
había sentido ese espanto instintivo que luego
quedaba justificado. Cierto día, la muerte de un
amigo muy querido; otra vez una grave herida
recibid&lt;t en circunstancias que no presentaban peligro: pero nunca había probado como ahora este sentimiento y en vano trató de auyentarlo distrayendo su espíritu. Sus poetas preferidos perdieron el encanto y la vista de sus árboles le pa·
recia importuna. Todo le hacía involuntariamente temblar, hasta el ruido de una puert1;1 que se
abría y le parecía que por esa puerta iba á penetrar el infortunio.
Jacobo había salido á caballo con un amigo, y
el Coronel, aunque lo conocía como un equitador
consumado, fué presa de uno de esos terrores infundados y locos que las madres sienten algunas
veees. Le parécía que hasta el relox retardando
su marcha aumentaba su inquietud, cuando al
fin oyó en la calle el ruido deseado, se asomó al
balcón y vió á Jacobo que saltaba ágilmentfl del
caballo á tierra despidiéndose de su amigo. El
Coronel tuvo un suspiro de alivio. No era esta
todavía la d-esgraeia!
El oficial llegó radiante, lleno de la satisfacción de un largo y agradable paseo, pero lleno
sobre todo con la alegría de lo que le había pasado la víspera.
- Buenos días, padrino, dijo alegremente.
El Coronel sonrió olvidando casi sus presentimientos.
En esos momentos José trajo una bandeja, copas y una botella de vino Madera; el coronel sirvió galantemente á su ahijado y este dando punto á su ordinaria alegria, encendió un cigarro y
dijo con voz grave:
-Padrino, tengo que hablará usted de una cosa . ... mt1y seria.
-Te escucho, hijo mío, contestó el Coronel in•
Yoluntariamente turbado.
-Padrino: conocíendo la afición que tiene usted á la carrera militar y su decisión por el celibato, tiemblo al hacer mi confesión .... Amo apasionadamente á una mujer y quiero casarme con
ella.

21&gt;9

EL MUNDO

El Coronel supuso de pronto que Jacobo había de su propio tormento! Cruel ironía! A él le todejado por allíL en los pueblos del l~ste, donde caba irá pedir oficialmente esa mano concedida
había estado de guarnición, alguna novela, y no ya por el amor, esa mano tan deseada para sí
se alarmó porque conocía los sentimientos de J a- · propio. Todos los repliegues de su pensamiento
cobo y sabía que su elección no podría ser dispa- eran sangrientos y dolorosos. ¿Podría ni aún
aceptar la idea de una rivalidad imposible cuanratada.
-Amigo mio, contestó. Aquí no hay Coronel. do el rival era su hijo? Ah! por qué oo h1;1bía seHablas con el sefl.or de Veraz y te confesaré á guido en el servicio para vivir y morir entre sus
mi vez que mis ideas sobre ese punto han cam- hú3ares!
Su dolor llegó á tal punto, que la idea del suibiado. Despué3 que dejé el regimiento que era
mi familia, me he sentido muy solo y he compren- cidio le vino como única solución, pero esta misdido los encantos de un hogar que la mujer ilu- ma idea le devolvió las fuerzas y lto ayudó á l'e•
mina con sus sonrisas y los chiquitines alegran hf:lcerse. El suicidio .... nunca! Poner una mancon su parloteo. Así, pues, en principio, no desa- cha de sangre en los dinteles del paraíso que acapruebo tu proyecto y te confesaré á mi vez (ana- baba de abrirse para los dos únicos séresá quienes
dió contento de poner un puntal á futuras confi- amaba. . . . ¡Qué vergüenza y qué monstruoso
dencias) que yo me pregunto á veces si no haría egoísmo! ¡Qué cobardía la de huir del sufrimienbien, aµesar de mis aflos, asegurándome una di- to y desertar del combatd
Su antiguo pundonor militar se irguió ante él
cha aunque ya para eso sea demasiado tarde.
-Nunca es tarde para el bien; y estoy encan- grave, 11ustero é inmaculado. Adelante, Coronel
tado de esa conversión, preludio de la aproba- ae Veraz! Un soldado debe permanecer firme en
ción que sin duda me dará usted cuando conoz- su puesto aún en medio del desastre y C!ler col!
la frente alta por la nobleza del sacrificio.
c:1 mi elección.
Su cara por donde corrfon aún gruesas lágri-Habla, mi querido Jacobo.
-La que amo, no tiene bienes. de fortuna pe• mas, tomó por un supl'emo esfuerzo de la volunro es de familia distinguida que es lo esencial, y tad una expresión tranquila; y cuando algunos
además no hay una perfección física ó moral que instantes después entró al comedor donde todos
le falte.-¿Para qué describir sus cualidades si ruborosos y turbados lo esperaban Silvia y Jacousted la conoce tan bien como yo, puesto que á bo, sin que nada hiciese sospechar las tempestades de su espíritu, dijo sonriendo:
usted debo la dicha de haberla conocido.
- Vamos, hijl-S míos. . . . á la mesa. ¡Tengo
-Entonces es .... dijo ansioso el Coronel.
una hambre de los demonios!
-La señora de Letellier.
El señor de Veraz recibió el golpe cu pleno
pecho, pero como verdadero soldado: sin pestaVIII
fl.ear. Nada en su ros.tro tradujo el espantoso dolor que le barrenó las entrañas. No wás un insA partir de este momento el Coronel subió su
tante permaneció silencioso porque la voz no calvario sin vacilar. Eise día, conforme lo había
podía salir de su garganta anudada, pero luego prometido hizo la demanda oficial y su conmodominó esta debilidad con un esfuerzo enérgico ción en este acto quedaba bien explicada por el
y prosiguió con entonación grave pero tranquila. amor que tenia á Ja0obo. Involuntariamente y
-Así pues: tú amas á la se:liora de Letellier. por una amarga travesura de su memoria, las
-Con toda mi alma.
frases que vinieron á sus labios para habl!lr á
-¿Y ella?
Silvirt del amor de Jacobo y pedirle asegurara su
-Me ama como yo.
dicha, fueron las mismas que en sus suenos pa·
-¿Se lo han dicho ya los dos?
sados se había propuesto decirle por cuenta pro-Ayer por la vez primera y mi inmensa dicha pia.
La respuesta dela señoraLetellier fué la que de•
será mayor si aprueba mted nuestros proyectos.
El Coronel hizo un llamamiento á todas sus bía ser viniendo de esta mujer sincera, expansiva y
fuerzas y contestó:
amante. La situación un poco anormal en que se
-Lo apruebo .... No podías haber elegido hallaban desde t:l principio de sus relac:ones, lemás perfecta criatura, y mi corazón, de padre pa- jos de las reglas estrictas de la etiqueta mundara losdos, está seguro de que serán felices. Cása• na facilitó
confesión clara de su ternura arte, haces bien no dejando pasar el tiempo co• diente hacia el joven oficial, y fué dado al Coronel oír de aquella boca encantadora palabras de
roo yo.
-Pero hace un momento decía usted ....
amor, promesas de adhesión, segul"idades de di-Una locura. A mi edad ne debe uno pensar cha siu término, amor, adhesión, seguridades que
en esas cosas .... es demasiado tarde.
en otro tiempo él había esperado ¡ay! y que ya
-Usted es mi padre. ¿Quiere usted hacer á no eran para él.
Aún en medio de la descepcion más cruel, el
Silvia la petición oficial de su mano para mí?
hombre que todavía está joven y cuyo amor es
-La haré hoy mismo.
Jacobo se levantó profundamente conmovido rechazado ó no comprendido, guarda inconscieny se al'rojó en brazos del Corouel y sintió de temente una luz que le consuela y reconforta en
pronto que el pecho vigoroso en que apoyaba su lo int:mo: el ma.lla11al La vida está frente á él y
poi· mucho que entonces le parezca sombría y
juvenil cabeza, estaba agitado por los sollozos.
-Oh! padrino . .. . ¡Cuánto me ama usted! gri- desencantada, á despecho de su dolor y en un
repliegue secreto de su corazón, permanece esa
tó Jacobo conmovido hasta el alma.
-Más de lo que te imaginas, respondió el Co- fuerza suprema que es la esperanza. A la edad
del Coronel ya no hay «mañana» ni «esperanza»
ronel con voz trémula.
Pero como había llegado al límite de su resis- y el ensueño que se va es el últim0, y el rayo
que se apaga no será ya reemplazado por otro
tencia agregó:
-Vete, Jacobo; estoy un poco conmovido .... alguno.
Y hay que dará la vida el adios definitivo.
Este acontecimiento tan inesperado .... Quiero
Ni un momento, sin embargo, se debilitó el Coquedarme solo un momento. No tardo en reunirron~l en .su.actitud enérgica y tierna, y había mome á ustedes.
Cuando Jacobo, que nada sospechaba, salió, el mentos en que hallaba en su cariil.o á Jacobo y
Coronel corrió el cerrojo de su puerta y se arro- en su a.mor á Silvia, no solamente fuerzas, sino aljó en una silla cerca de su lecho, y hundiendo la go como la amarga alegría de inmolarse.
Con todo y eso el hombre es hombre al fin, y
cara entre los cobertores para no ser oído, este
valiente tuvo su hora de debilidad y dejó gritar cuando terminado el día en que se hicieron las
á su desesperación. Todo se había hundido en proposiciones del matrimonio, se encontró solo
torno suyo, toda dicha se babia hecho imposible frente á sus libros que ya no le hablaban al espara siempre. La mujer querida le era arrebatada píritu y frente á sus Arboles cuyas hoJas tostadas
por ese hijo á quien, feliz de formarlo, había ro- por el sol, empezaban á caer, una lasitud supredeado de la más tierna solicitud. La felicidad con ma le entró por el corazón y sintió un arrebato
que tanto había soñado y que ya había creído rabioso de dolor, porque no había conocido el
poseer, no solamente se le escapaba para toda la amor sino para sufrir.
Jacobo tuvo que volvPr á su regimiento pero
vida sino que tendría que sufrir el martirio de
ver que otl'O la gozaba ante sus ojos. ¡Qué supli- venia todos los sábados para pasar treinta ó más
cio iba á comenzar para él desde esta hora en horas con su novia y con su padrino.
Oh! esas visitas esperadas por la mujer tan
que en su libertad alegre estos dos nifios enamo.
rados y sincerus, creerían regocijarlo en sus afec- amante como amada y acogidas con la vivacidad
ciones paternales,. haciéndolo confidente de la de su carácter y el ardor de su ternura, eran paternura que se profesaban! ¡Y él debería sonreír ra ellos deliciosas. Y durante las separaciones
¡qué grata correspondencia de :a que Silvia, queá este espectáculo que le desgarraría el alma y
debería sin cesa1· ser el agente y el preparador riendo halagarlo, le leía al seilor de Veraz los pa-

1,

•

�260

/',

EL MUNDO

sajes mts tiernos! y también toda ruborizada,
le callaba algunas frases, omisión que era un
golpe más para el corazón mártir del pobre con
fidente.
Cierto día Silvia eseribió á Jacobo una carta
en que se sintió tan inspirada, tan impregnada
de poesía, que en arrebato af~ctuoso h'lcia «el
buen padre» vino á ensefiársela entera, himno de
amor con que cantaba en la plenitud de la dicha
el corazón más tierno y más apasionado. J,as
lágrimas saltaron á lns ojos del Coronel. Una
carta así habría querido recibir!
Entre tanto las cosas sEguían su curso. Casi
diariamente iba el veterano al Ministerio de la
Guerra para apresurar las formalidades previas
al matrimonio de su ahijado, al través de la complicllda red de la burocracia militar. Adem,s hacía compras para la instalación del nuevo hogar,
algunas veces acompañado de la joven, y cada
detalle que habría podido ser sí de sí propio ó se
tratar11 motivo de una gran alegría, s ~ convertía
en un suplicio horrendo.
Era también preciso pensar en ciertas cueitiones materiales. Cierto que Jacobo era rico, pero
Silvia no tenía nada, ni aún la dote reglamentaria exigida ~ara la mujer de un oficial. y el Coronel pudo observ,.r que este pensamiento era la
única nube que solía enlutar la frente de la novia. Se vió entonces que el señor de Veraz salía
todas las mañanas sin avisar donde iba y llevando papeles bajo el brazo. El correo trajo cierta
vez á la sellora de Letellier una carta de un notario en la que le suplicaba pasara á su estudio
para negocios que la concernían.
Allí se la dió á conocer una acta por medio de
la cual el Coronel le hacía donación inmediata de
la cantidad exigida para su dote, y además, para
después de su muerte la instituía heredera universal de todo cuanto poseía.
Qué bella sería la vida si encerrara solamente
alegrías tan elevadas y puras como la, de Silvia
y Jacobo y dolores tan nobles y tan Vlllientemente soportados como los del Coronel! No habría en la tierra más que corazones delicados y
correctos.
Cierta ocasión recibió el Coronel una carta firmada con un nombre ilegible y en la que se le felicitaba por haber flabido desembarazarse de un
enredo importuno á la larga y haber asegurado
hábilmente el porvenir de la persona querida casándola con su ahijado que era bastante rico. E3. te, decía la carta, era verdaderament..J un golpe .
maestro. Se le aconsej11ba no mas en 9interés de
la paz del matrimonio, y eso porque el joven ·
cficial podía ser menos tolerante que su padrino,
que alejaran á un tal Leotardy predecesor de
ambos en la posesión de las gracias de Silvia.
El Coronel despedazó con disgusto el infame

Domingo 25 de Septiembre de 189i

de improviso, y desde el día siguiente la vejez
empezó; y quien había sido centro de todos los
vigores, no quedó más que para esperar el momento último y deseado.
¡Adios libros amados! ¡Adios encanto penetrante y dulce de los árboles vecinos, confidentes
en otros tiempos de sus esperanzas que se ~eshojaban como ellas al impulso del Otollo, baJo un
cielo sin sol!
El Coronel no salía casi. Alguna que otra vez
llevaba por el Luxemburgo sus pasos tardos y pesados, y contemplaba con mií·ada mel~ncólica las
parejas regocijadas que_ caminaban t1~rnamente
unidas y que hacían vemr á su memoria aqµellas
dolorosas palabras: demasiado ta1·de,
.
-Cuánto desmPjora ese pobre de Veraz, decu.
cierta vez acabando dd separarse de él uno de
sus antiguos camaradas en el Círculo Militar.. Y
no está tan viejo, pero con su naturaleza activa
IX
es la falta del servicio lo que lo mata. Asi nos paEl matrimonio se verificó al fin, pero modes- sa á todos. P11N qué diablos dejó su regimiento?
tamente y sín ruido. El Corc,nel era uno de los· tenía allí toda vía p11ra muchos aflos ....
testigos de su ahijado y Leotardy uno de los de
Tres meses después de su casamiento, Jacobo
Silvia. La Vi8ible . emoción del Coronel no sor- que estaba un poco inquif:t&lt;'. porque ya pasaba~
prendió á nadie porque se sabía cuanto amaba á días sin que tuvieran noticias del Coronel, reciJ acobo y muchos tenían conocimiento de la afee• bió unll carta del ordenanz&gt;1, en que le hacía satuosa amistad que lo ligaba con la desposada.
ber que su padrino estaba muy enferm.,o, y que,
Terminada la comida íntima que siguió á la aunque había mandado que no les d1Jera nada,
ceremonia, necesitó de todo su valor al despe- por aeuerJo del médico, les indicaba la convedirse, diciendo mientras un aturdimiento le obs- niencia de que ni un momento más retardaran su
Cll!'ecía el cerebro:
regreso á París.
-Que sean ustedes .muy felices, hijos míos.
En el acto se pusieron en camino; pero como
, En medio de su dicha, y dirigiéndose á la e~- si la misma palabra debiera pesar hasta el fin sotación del ferrocarril para su viaje de novios, los bre el infortunado Coronel, cuando ellos llegaron
aleg¡•es jóvenes no se fijaron en el tono grave y era ya demasiado tm·de.
dulce como una bendición con que fueron dichas
Cuando el tren en que vinieron entraba en la
estas palabras, últimas que debían oir de la boca estación de Parü, el sellor de Veraz se extinguía
del honrado y noble Coronel.
dulcemente sin sufrimiento visible, como una
Solo ya en su casa frente al espectro amena- planta á la que el sol no calienta ya.
z~dor de la vejez, al que sólo el amor podría ha- ..
Enfermedad de consunción, decían los médiber detenido en su marcha, el seflor de Veraz es• cos· enfermedad del retiro decían los viejos catuvo paseando largas horas por el salón que le ca~ar11das, enfermedad de amor tardío, esa fué
parecía inmenso y vacío. Fué luego al departa- la que lo mató.
mento antiguo de Silvia donde todos los muehles
Cuando Silvia se aproximó al lecho de muerte
empacados estaban listos para ser llevados fue- de su amigo, observó que con una de sus manos
ra de allí, y en el que nada le traía á la imagi- apretaba contra el pecho un objeto que colgaba
nación la presencia querida y la vida de otros de su cuello sostenido por una cadena de oro.
dias.
Dulce y piadosamente Silvia apartó los dedos toSilencio nada más .... silencio, soledad, aban- davía flexibles, y vió el relicario qne contenfa un
dono y muerte.
retrato de ella en miniatura obsequiado al CoM' Sentado sobre una caja, en· la que había sido nel el día de la boda.
a~coba de la sellora Letellier, el Coronel pasó una
Entonces de improviso Silvia comprtmdió.....
gran parte de la noche perdido en vagos ensue- y después de haber posado con unción sus iabios
llos, casi inconsciente. De tiempo en tiempo veía en la frente del pobre muerto, se arrodilló y estula hora en un pequello reloj dejado por olvido vo llorando largas horas.
sobre la· chimenea y un suspiro involuntario se
le escapaba del pecho.
H. DU PLESSAC.
Su energía que no era ya útil para nadie cayó
pasquia, pero sintió un sufrimiento amargo. Todo
quedaba transformado para él en la vida: el porvenir que era un cúmulo de horrores, el presente que era un abwmo de torturas y hasta su pasado, su querido pasado de honradez¡ tan intacto,
dulce y puro acababa de ser envenenado con la
calumnia. ¿De dón·de venía esta indignidad? ¿De
la mano de algún pretendiente desdellado, de la
de una mujer celosa de la belleza y de la dicha?
Poco le importaba. No quería ni a\Ín pensar en
el odioso ultraje, pero quedó por largo tiempo
en sus labios el amargo sabor del corrompido
fruto que mordió por casualidad. Este incidente
sin consecuecias directas, fué el último peso
arrojado en la balanza y que hizo inclinarse la
vida del Coronel del lado de la suprema desesperación.

TOMO 11·

MEXICO, OCTUBRE 2 DJll 1898

Recuerdos del 16 de Septiembre

EL SR. PRESIDENTE
t;OXDECORAXDO A LOS VETERANOS DE LA REPlJBLIC.l..

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NUMERO 14

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingc 11 de Septiembre de 11:!91'

EL MUNDO

220

Cuerpo ligeramente ablusado, con hermosas aplicaciones de blon•
da, cerrado á la. izquierda por dos rosetone11!
FJG. 4-TRAJEl Dlll CASA. NUEVO ~iODELO

La falda es de tafetán negro con aplicación completa de punto
de seda bordado de grandes gulas de no me olvide@.
Cuerpo blusa de escocés de lana y seda, ceñido por un cinturón .
de raso.
Aplicación de avalario á ambos lados del frente de la blusa, muy
el Pea nte.
Jockeys avolantados y manga jus•a..
FIG

5 -TRAJE Dlll PJQUÉ

TOMO II

MEXICO, SEPTIEMBRE 18 DE 1898

PARA MEDIA

ESTACIÓN.

La falda es completamentfl lisa.
El cueroo ablusado, va ceñido por un
cinturón de r&gt;1so negro, con elegante ro·
setón á la iz.:¡uierda, y tiene una graq
aplicación bordada en el frente.
FIG 6.-BATA Y JACQUET !'MOKING PARA
CABALLERO,

Es de paño a~argado, figurado elegan·
temente el pJimero. LoR revesPs del cue·
llo .v de las mangas no llevan figura.
Ell•gante cordoncillo de seda orla los
bordes y un gran cordón de lo mismo, ciñe la bata.
El jacquft smoking de paño pero con
galones de seda obecura en forma de alamare&amp;.
FIG, 7-ULSTER PARA NIÑA DE 13 Á 14 AÑOS,

Es de p11ñete dibujado de 11marillo y
oro y gris acero de un encantador e.ecto,

Fig 7-fflster para niña de 13 á14. aílos.

Fig, 6. -Bata y Jacquet smoking para .caballero.

.¡

Nuestros Grabados.
FIG, 1-TRAJE PARISIENSE DE RECEPCIÓN Y FROCK
PARA NIÑA

Es de gros gris ace10 con una profu@a aplicación
bordada, formando llorones y guias de un exquisito
exotismo, asi en la falda e mo en el corpiño que se
abre sobre una bellislma chifoné dti muselina de seda
blanca, rematada en un fantástico rosetón delseda.
· J ocqueys sin bordado, muy sencillos.
;
El frock e&amp; de piqué con capelina figuri.da y alter·
nados oe muselina chifoneada
.
Un elegaot.~ cinturc:mcito de tul, con los mismos al• ,.
ternados Jo eme graciosamente.
_:,

FIG.11.-FROCK PARA NiÑA
DE 8 A \1 AÑOS.

Es de piquP- rojo, con un
jokey cuadri,do, de bordado.
La falda es plana, gra•
ciosl}mente plissé
Mangas justas con elegantes abullonados.
Cinturón del mismo género, sin hebilla.

FIG, 2-TRAJE FRANCES PARA PASEO,

Es de foulard de seda finísima, moteado de
floja.
, ..
Gran sobrefalda chifonóada, de sumo efecto.
,i,,1
Cuerpo dragón con coselete á 1:&gt;andas de raso ne• ...--$
gro, alternadas de cho~s de muselina de seda, todo :'%;
sobre un fondo de la misma.
·,,i
Jockey capti•:hoso y mangas del mismo estilo que ·
la sobrefalda,

Modo de limpiar las telas
de seda.

Azul pálido figurado con elegantes guias ligera•
mente realzadas.
Dos volantes eu eepiral, ornan la falda y otro corre por su extremidad mterior en toda su longitud.

-- :

V

Para limpiar y lavRr una
tela de seda, de color ó
blanca, y darle el lustre de
nueva, se le moja, frotándola con cuidado, con claras de huevo. Se forma sobrl' la tela una especie de
espuma, que oora so~re el
tejido mejor que el jabón.
Cuando la tela ebtá limpia,
se Je mete en II gua fria
que se remueva hasta que
quede llmpida. Se pone á
orearla tela de seña enun
tr po limpio, y se le aplancha, cuando todavia está.
húmeda.

FIG. 3-TRAJE DE FOULARD.

...

jacquet deg:-ansolapa bordada que puede ir cerrado
ó abierto sobre una gran
camisa de muselina de se•
da e:egantemente chifo •
nea.da. sencillos galones de
gusanillo en lineas decres•
centes. ornan los lados y
la espalda del jacquet y
forman guias elegantisimas á los lados v cerca del
remate de la falda.

. .:-

~ .......
..,;:;,-:'.:

~

_

-- --~
...

_ _ .. =;. \---~ -

Frock para ntn.a de 10 á 11 anos.

-

Fig. O. Traje para niilo de
4 á5anos.

con dos filas de botones fantasia, y capelina de
doble aleta, lig-eramente plegada.
FlG. 8-FROCK PA'!tA NIÑA DE 10 A

11 AÑlS,

Es de sarga azul obscuro, adornada con bandas
de galón bordaClo.
Jockey cuadrado. Jockeys muy elegantes
cuadrados también
Blusita justa, plissé, ceñida por cinturón
de galón.
FIG 9-TRAJI!) PARA NIÑO DE 4 Á

5 AÑOS.

Es de brown diagonal y consiste en una
blusita larga, de cuello marinero, ceñida por
un bonito cinturón y en pantaloncito aja.reta•
do, sin ningún adorno.
Las solapas de piqué ligero, llevan bonitos
galones como adorno.
FIG. 10-TRAJ81 DE OTOÑO CON JACQUET
A'llllilR1'0 Ó CERRADO, DELANTERO Y ES PA.LDA

Es de paño amarillo humo y consiste en un

Flg. 10. Traje de otoff.o, con Jacquet abierto ó cerrado, Delantero y espald;,

~ _ ,i:\ a;a;1JJ.,11--11üJ..u..uw
Flg.1!,-Frock para nUla de 8 á Oallos.

MONUMENTO A LA INDEPENDENCIA
Inaugurado en Puebla el 16 del actual.

•

NUMERO 12

�EL MUNDO

222

LASEMANA
Llega el regocijo popular á la patriótica conmemoración de nuestra independencia, con el recuerdo vivo aún de las manifestaciones que recibe en su día el Sr. Presidente de la República.
Nunca como ahora ha sido tan sensible el con•
traste entre las antiguas monarquías y nuestra
tierra opulenta y pacífica. Los tribunos de la democracia europea, decían proféticas verdades
cuando en &amp;.iios de sacudimientos demagógicos pa·
ra aquel continente, nos presentaban á nosotros,
pueblos nuevos de América, apercibidos con nuestra constitución igualitaria y humana para dejar
vencidos todos los obstá~ulos, y los problemas df'l
porvenir resueltos dentro de las fórmulas de lli.
justicia.
Dura ha sido la tarea de 1,ul'stros esta"listas;
pero el que hoy gobierna á la Nación ha visto al
fin triunfantes todos los ideales que iGcubó la
Reforma y realizadas todas las grandezas que él
soiió para México en los días épicos de su juventud.
No hay partidos que amaguen seriamente la
autoridad del poder público. Amplias y trimquilas llegan á nuestro sue10 las ondas de la cultur,1.
moderna, sin preocupaciones que las rechacen,
porque no hay en pié privilegios injustos ni vivían encastillados en tradiciones estorbosas para
la civilización.
El Sr. General Diaz, gobierna 'en nombre de la
Nación y para ella, comprendiendo en su programa todos los intereses, no los de una casta, ni los
de un partido.
Su nombre es aclamado unánime, lealmente
por todos los que representan alguna foerza social respetable y benéfica.

Las Cámaras legislativas abrieron sus sesiones
inaugurando el nuevo ejercicio. Menus aparato•
sas que ios Parlamentos europeos, las Cámaras
de la Unión, funcionan normalmente sancionando
con su aprobación soberana, leyes que imprimen
al país sus progresos graduales y que amparan
con sabia previsión las condiciones de la vida
civil.
Sólo algunos espíritus visionarios desean la
agitación parlamentaria en la que son náufragos
el sentido social y los verdaderos intereses colectivos.
Será altamente estética y teatral la lucha de
lof leaders que fabrican en un día gabinetes que
desbaratan con la misma volubilidad; pero estamos en el caso de optar entre una legislación bien
meditada y los espectáculos, á veces escandalosos, da un congreso epiléptico, y naturalmente
preferimos los buenos estadistas á los paladines
de retórica.
Está dicho que nuestro pueblo no necesita estimulantes para sentir lo épico de las fiestas nacionales.
En cambio, los retraentes carecen de eficacia,
máxime si no exceden de los términos de la penalidad rudimentaria que reserva la ley á los
que disparan armas de fuego en los lugares públicos.
¿Quién comprende las emociones del gi·ito sin
las salvas de los charros eutusia,tas y uu muera
concreto?
En noches de fiestas septembrinas el patriotismo se hace batallador. Poi· una retroactividad histórica, fatal á la temperatura de las altas horas,
empeñeros y comerciantes en pequeño expían los
crímenes del rapaz conquistador y de los legendarios tiranos coloniales.

,.,.,,
El viento ha dispersado y n los pétalos marchitos de la decoración floral que cubría las principales avenidas por las que corrieron los trenes
suntuosos del combate simbólico.
l\léxico fué en el espacio de medio cía, la Niza
a,.istocrática y cosmopolita que se enloquece bajú" el quemante sol meridional y la feérica lluvia
de confetti y serpentinas.
·
Al trote largo de sus caballos, bi·isas, y b1·eacks,
faetons y vis-á-vis pasaban dejando una estela
de perfumes y la visión de un sueno, ligero
como la legión de bicicletas que parecían, multicolores y silenciosas, una fuga de estrellas desquiciadas.
Cuántos al perder á lo lejos el último re~plan-

Domh1go 18 de Septiembre de 1892

dor de las orifü1mas, dirían como Goncourt: ¿Por
que se acabarán tan pronto las óperas?

Virginia Oro,-un nombre que delata á mil kilómetros el pseudónimo - ha iniciado en el Principal la única posible novel,lad en ese teatro condenado perpetua.mente á trabajos forzados de género chico.
Los empresarios conocen la aguja de marear y
saben que los imperios de toda decadencia, se
sostienen sobre Pl conflicto de las facciones.
Una más; es decir, nueva ocasión para que los
doctos concurren.tes á la tanda borden sobre los
te mas de la Revoltosa y Retolondrón disertaciones de noble estética.
Los que han visto y oído á la Señorita Oro dicen que sucede dignamente á la Goyzueta.
Ha sido aplattdida con !'stusiasmo y simpatía.
Que su reinado sea perdurable y próspero.
f'W

El Teatro Juárez de Monterrey fué estrenado
el día 15 en honor del Sr. Presidente.
Despues del desastroso incendio de 1896, MontPrrey era la única ciu\lad importante en la Re•
pública que cancía de un local para espectáculos teatrales.

Sr. General Don Ramón Corona.
Estatua ln&amp;ugurada &amp;n el Paseo de la. Reforma.

El caso con su vu\~¡¡r crudeza no admite esas,
excusas con que la sc,ciedad absuelve desdeilosamente los dehtos pasionales.
Los que creen en la eficacia expiatoria de la,
penalidad, tendrán que inclinarse ante las fatali-•
dades que forman á esos renegados de todo sentimiento de moralidad.
¿Quién va á negarlo? Cosí natU1·a lo disposse•.
f'W

Piden los obreros al Sefi.or Presidente d J laR~pública, que los restos de los héroes de la Independencia no sean llevados á la Rotonda de los.
Hombres Ilustres.
Pretenden que esas ceniza.e; no descansen en un,
monumento al ah-e li~,re, solitario y campeHre.
Pnfieren para ellos el templo hierático de bóvt:das sombrías.
Hay cierta poesía en ese voto de los humildes.
Resucita e11 ellos, ó vive aún, el anhelo misterioso•
del cristianismo primit,ivo de las e&gt;1tacumb1ts.
El pueblo ama los ideales que reciben ofrendas
de lágrimas secretas, bajo criptas in violadas porla invasión victoriosa de las innovaciones que nv•
comprende la piedad sencilla de los creyente:,:.
Mas si se alza el monumento, allá irán á la colina sagrada en devota procesión y acaso encuentren más grandioso y significativo el bomenaje,
léjos de la ciudad, entre la pompa &lt;le U:na naturaleza llena de los rumores de lits frondas funerarias.
Dick.

Domingo 18 de Sep:..::ti::e=m::b::.r.::.e..:d::e::...:::189o:::.:·:.....==~-----====~E~L~~~1.;;:U~~~•o~o~=~-----=-===~=======--====..;2í
..23
....._

rior, indomable en sus aspiraciones, tenaz en sus
proyectos, firme é invariable en sus programas.
Etapa pur et11pa, todo ha sido derribado al paso de las huestes anglo-egipcias que acaudilla el
general Kitchener. Las hordas del Mahdi, los nu •
merosos ejércitos del Califa de J 11.rtún, los soldados curtidos por un sol abrasador, que se habían
congregado en torno de la bandera verde del
Profeta, á la voz solemne de los dervises, los beduinos terribles de la región, que se armaron contra el invasor al épico clamor de las trom¡:&gt;etas,
que los convocaban á una guerra sagrada. todo
quedó derribado al paso de las tropas inglesas,
todo se inclinó ante la fnerza de la ciencia estratégica y de lo;; elementos superiores de combatl',
Como las rubias espigas de los trigales se abaten al soplo del aquilón, como las cañas sonantes del Nilo se inclinan al paso del simoun, como los
altos encinares del Cáuc1tso caen hechos trisa,;
al golpe asolador del rayo y la tormenta, así fué
aventada como seca arista, como leve paja, como
pufiado de menuda arena, la resistencia orgauizada por los dervises para oponerse á la conquista anglo-egipcia. La plaza fortificada y for
midable deOmdurman cayó en poder del general
Kitchener, tras rudo y sangriento combate.
Los sectarios del M11h_di muertos Amillares, bar1 idos por la metralla inglesa, han de emblanquecer
con sus huesos las are as tostadas del desierto.
Los defensores de Jartún rotos y destrozados
por las tropas iovaboras, han regado con su sangre la fecunda tierra; han caído bajo la fulmínea
espada de conqui 1ta que esgrime en a-quellasabrasadas regiones la armipotente Albión, y ya será
muy difícil que los deshechos restos del ejército
vencido opongan resistencia á la completa sumisión del país.

*

**

De hoy en más, la Gran Bretaña será duefta y
seiioradel fértil valle del Nilo, y sus dominios se
extenderán más allá de donde asentaron la plan- ,
ta todos los conquistadores de esa región sagrada,
desde Sesostris hasta Ciro, defde Alejandro hasta
Marco Antonio, desde Ornar, hasta Napoleón.
En vano las potencias europeas tratará.n de interponer el veto al ensanche de los dominios britá.nicos; en vano Francia alegará pretendidos derechos sobre la tierra de los ..Faraones. La suerte
está echada, y la primera potencia marítima seguirá imperturbable en su camino para adueiiar-

se del Continente afrie11.no, dominando desde las
Costas de Oro hasta Mozambique desde la culta
Alejandría hasta el Cabu de las Tormentas, cla•
vanJo en esa cruz de sus conquistas las ambiciones de todos sus rivales.

virtud, santificada por el amor ó ennoblecida por la
gloria.
·
¿Qué les importa á esos monstruos la virtud y
la grandezai' qué les importa á esas bestias irsutas, que salen de las cavernas negras de la ignorancia y la miseria, con todos sus odios para la
luz, con todas sus envidias para el ala, con todos
sus horrores para el alma, lanzar su rugido de
riera encadenada y herir con igual insensatez á.
Sadi Carnot ó á CAnovas del Cas:illo?
Hoy ha tocado en suerte caer al filo del pufial
anarquista á la augusta emperatriz de Austria-Hungría Isabel de Baviera. El brazo del asesino
110 se detuvo ante aquella frente soberana, adornada con In triple corona de la virtud, de la ancianidad y del dolor. La augusta dama que ha gemido desde que vió desap11.recer entre sombrl\S
midteriosas á su hijo iJolatrado el Archiduque Rodolfo, que apart1.llla completamente de las contiendas polític,1s en que se ha agitado el imperio
austro--hú11garo, que desentendida de todas 111,s
convulsiones que h1m sacudido el trono de su
esposo, sólo tuvo lágrimas para llorar las desventuras llovidas sobre la casa de los Hapsburgo y
corazón para amar á sus hijos; la soberana que
bentada en un trono secular, compartió con su esposo el ti\lamo imperial, pero nunca las f,1tigas
del gobierno, y derramó sobre su pueblo desde
su alto puesto los dones de su munificente caridad: ¡extraiio error! esa fué la víctima elegida
por los anarquisus, para ser sacrit:cada en aras
de sus odios implacables.
Un grito de horror ha sacudido toda Europa.
Las sociadades se aperciben á la defensa. Los gobiernos deben prepararse para dar caza á 111, fiera del anarquismo, hasta en sus más escondidas
madrigueras. La civilización así lo demanda; la
justicia así lo pide; así lo exige el derecho de
propia conservación.

***

***

Estatua de la Historia.
Inaugurada. en Puebla el 16del corriente.

La hidra espantoo1a del a.n arquismo ha lanzado
otra vez sus silbos fatídicos y clavado su diente
ponzoftoso en el corazón de Europa. Todo lo que
se alza, todo lo que brilla, todo lo que vuela, en•
gendran en esos antros obscu_ros, donde se agitan
las aspiraciones morbosas de los degenerados de
nuestra civilización, engendran· y producen el
odio insensato, el rencor ciego, la venganza inaudita, hieren, hieren en la. sombra sin cuidarse de
ver si la cabeza que cercenan e1:,tá ungida por la

Reunidas las Cortes espafiola&amp;, que convocó la
Corona para sancionar conforme á la Oonstitución
el doloroso abandono de las colonias á que se ·
vió obligado el GobiHoo, después de los azares
de una guerra desgraciada, la repr11sentación nacional ha sancionado con su voto las decisiones
del ministerio Sagasta; ha aprobado el protocolo
de la paz firmado en Washington por los representantes de los gobiernos americano y espafiol,
y puesto los fundamer.tos de una era nueva de tra-

Señor General Don Antonio Rosales.
Estatua inaugurada en el Paseo de la Reforma.

Pero la iniciativa individual ha tomado allí modelos en la activa inmigración anglo-sajona y sin
aplazamientos sofísticos ni desmayos extiende su
invasora influencia por todo el campo vastísimo
de la vida social.

,.,.,,
La «juventud dorada» vuelve á la cArcel de
Belén como á su casa.
Todos recuerdan indignados la proeza de dos
jóvenes decentes que hace algunos años riñeron
á. balazos en la Maison Dorée, hiriendo á una distinguida señorita, que á la sazón estaba en el café de San Francisco.
Hoy uno de esos jóvenes torna por un asunto
más bochornoso á visitar la cárcel de la que paree.e que pretende ser huésped habitual.
Con cinismo increíble se hace manteuer por
una mujer casada, vi11ja por Europa y los Estados Unidos A expensas del esposo y cuando el
juez le toma cuentas de sus vergonzosas fechorías,
niega resueltamente las relaciones criminales que
le unieron á su cómplice.

ll)olitita O»tntral.
RESUMEN.-La conquista de Egipto. -La toma de 011durmán.- Jartún en poder del general Kltchener. La "cruz" británica en Afr:ca. -Asesinato de la Em-peratrlz de Austria.-Los odlos del anarq ulsmo y los
horrores de la lgnorancla. - Europa apercibida á l,h
defensa.-Las Cortes espatlolas -El mtnlsterlo Sa•gasta prevalece. - Aprobación del protocolo. - 1a:i,
comisiones lnternaclonales.- Conclustón.

Lenta y gradual, pern firme y decidida, fué siem·
pre la marcha seguida por los ingleses en su f&gt;X·
pediciónrle conquista hacia el Egipto superior. Nli.•
da ha podido dl'tenerlos en su camino triunfal: lasdificultades que la naturaleza oponía al de,fil0
de los ejércitos y al transporte del material u.J
guerra mod.irno han sido allanadas A fuerza u.J
consti:.ncia y de inagotables energías; los obstaculos que ofrecía la tierra ingrata y el Río Sagrado,
en susfuentesd.esconocidas, envueltasenelnimbo,
la leyenda y las sombras de la superstición han,
eaido- ante el _pofl.eroso impulso de una raz:1 ~upe•

VIST..l.S P A.BCIA.LES DEL ltlON1JltlENTO A. LA. INDEPENDENCIA. EN P1JEBLA..

�EL MUNDO

224

Domingo 18 de Septiembre de 1~

las incesantes guerras de su padre.
bajos titánicos, para reconstruir y
¿Qué hizo Felipe II para curar aquella.
reorganizar el país, herido hondallaga, para regularizar la administración, para aliviar las cargas de loa
mente por las desventuras de la depueblos, para reanimar la industria,
rrota.
fomentar la publica riqueza y sacar
En vano los jefes de partido se
nutivos recursos con que subvenh á
alzar0n, e n el Congreso de los Dilas atenciones y satisfacer las deudas
-Tomar para sila plata que venia
putados y en el Senado, á pedir
de IncHas para los particulares y mercuentas al Jefe del Gobierno por
caderes; vPnder hidalguías, jurisdiclos desiistres de la patria espaiiola,
ciones y oficios, la cuarta de las igleen vano se provocaron escenas vio~ías, los terrenos del comun y las villas y lugares de la corona; Imponer
lentas, y cruzaron, como choque de
empréstitos forzoEOS á prelados, magespadas fulmíneas, tremendas munates y hacendados, que arrancaban
tuas acusaciones entre liberales y
~011 violencia y sin conRideración; susconservadores: la mayoría, la abrupender los pagos á los acreedores, y
hasta legitimar por dinero los hijos de
madora mayoría con que contaba
los clérig·os.
Sagasta en el seno de las Cortes, soComo, por una parte, proseguían las
focó todos los impulsos, refrenó toguerras y las expediciones costosaF1
dos los bríos, apagó las chispas de
continuaba el empeño de conquistar y
incendio y su~pendió toda discuconservar reinos que, Jpjos de producir
eran otros t11ntos sumideros de las
sión.
reo tas de España, y e! oro de América,
Los republicanos que se abstujunto con los brazos agricultores del
vieron, los carlistas que se alejareino, se enviaban á otras regiones, y
ron, los conservadores que amenacomo por otra parte, las providencias
ndministrativas eran ineficaces ó conzaban con un conflicto, nada putrarias al objeto mismo para que eran
dieron hacer, prevaleció la voz audictadas. sucedía que era mayor cada
toritaria del caudillo liberal: quedía la miseria y .la pobreza publica.
daron clausuradas las cortes, y hoy
Cuando las Cortes, con triste, pero
vigoroso acento, se lamentaban de la
cuestión de la paz y de la dolorosa
penuria y ahogo de los pueblos, y examputación que ha sufrido la moponían que los pecheros ya no podían
narquía espaiiola, sólo depende de
más, y reclamaban el alivio de los trilos comisionados en París, en la
butos, ¿qué era lo que arbitraba la
Junta de Hacienda reunida por 1,l soHabana y en Puerto Rico, para reberano y qué era lo que este soberano
presentar los intereses del reino.
sancionaba? Suspender los titulas y
Si el Sr. Sagasta se ha equivocaderechos de los acreedores del Estado;
do, si ha cedido sólo á la fuerza
reducir arbitrariamente sus intereses
vencidos, so pretexto &lt;ie ser exorbiincontrastable de los hechos, á la
tantes y ruinosos; reformar y modifiinfluencia de un poder superior, decar sus titulas con arreglo á la reducmostrado en tierra y mar, ya lo diEl Combate tle Jlores.-Frente al Pabellón Morh1co.
ción que se fijó, y dar un efecto retroFot.
de
«El
Mundo»
rán los acontecimientos.
activo á todos los contratos hechos
t Entre tanto, queda en pié su alta
quince aií.os antes, especie de banca.
~rota que irritó y espantó á los prespersonalidad, como el principal restamistas extranJeros, y acabó con el crédito de la Haponsable en la tremenda crisis que acaba de suLa España de Felipe II.
cienda y del Gobierno de E~paña.
frir la patria de .Alfonso XIII.
¿Cuáles eran las causas de tantas necesidades, de
tanta pobreza, de tanta miseria interior, en la nación
(De la Historia Gene1•al, de España, por LnfuenteJ
X.X.X.
entonces más poderosa, y que debería ser también la
16 de Septiembre de 1898.
más rica de la tierra?
Nadie vacila ell: señalar como una de las primeras
"No era ciArtamente li~onjero el estado en 'lUe Felipe encontró l&gt;t. haci,rnda de E•paña; consumidas Jaa causas la lucha gigantesca de los reyes de España con
rentas agotados lo@ rt&gt;c11rso1, agobiada la nación con tantaP naci,mes, potencias y soberanos.para defender
d1&gt;11d;1.s enoruJAS, paralizado el comercio v muArta la la fe católica y el engranrlecimientodelacasa d~Ausiudu11tria, resultado dti los dispend:os ocas·ionados por tria; lucha que, com,mzada por Carlos I, proseguida

ESTETICA DE LA LENGUA FRANCESA

J

7

225

EL MUNDO

Domingo 18 de Septiembre de 1898

-

~

Un aabio autor, M Remy de Gourmosit ha e,crito
algo muy curio.o sobrt: 111. estética dd iJioma francé3
Dice que como todas las otras lenguas neo-latinas,
el francés titme tres clase11 de palabr11.s: palabras de
formación popular; palabras de formación sabia y palabras l'Xtranjeras brutalmente introducidas. Sóao las
primeras traducen el ge1Jio nacional; l11s dti la segun- ·
da catogoria, pueden ser, i,ventualmente armoniosas, sonoras, tstéticas; pero que en gener11l son horribles. Eu cuanto il. las p11labras extranjeras, afirma
que casi siempre relmplazan desventajusemente los

COMBA.TE DE FLORES.-A.venida"Jná•
rez, f'rente á la_Calle Nueva.
Fot. de «El Mundo»

COMBA.TE DE FLORES -El Jockey ()(ub.
Fot.~e «El Munio•

p or Felipe II. hacia necesarias multitud de colosllles
empresa~ costosfsim11s oe hombres y de dinero. Los
soldados y los te~oros de Espaf&gt;.a se derramaban por
1nfinidad d" E~tadn~. separados entre si, ó por mares ·
1.nmensos, ó por naciones enemigas
Los tesoros allá se consumían; los hombrPo allá
se quedaban; los unos en los carnpos d11 batalla, :os
otros g11arneciendo las. plaza~ fuerte~. v los que volvían hab!~n sido arrancados de sus ho¡garea ant11a de
poder utihzar sus f 1erzas P.n los tr11b8JOS de la tierra
ó de los talleres, y r11gresaban en edad PD quP. el tra•
bajo de los t~ller11s y de 111. tierra se resistia A brazos
habitu~dos só.Jo al m~nejo del mosquet... ó de la e~pada. Em1grac10n d" riquezas, dPspoblac1ón del reino,
ah1mdono de la agricultura y de la indu•t.ia, eran los
efac_t~s inmediato~ y naturale~ dP las guerras
D1s1mul11ble poilrfa ser el afán de const&gt;rvar domtnios ~emotos y dl'sparramad?s, si las rE1ntns dA aquellos .l!;stado;s ya que no acrecieran las de Es pafia, bu•

términos castizos y son por lo mismo inútiles y perjudiciales.
. La lengua tendría toda su pureza si todos los vocablos usual e~ pertene?iesen á !a primera categorla; pero apenas s1 una tArc1a parte de Pilos pe hallan AD esa.
condición Los de la Eegundabijo3 baEtardosde Greda
ó aventureros de otros países, l!on de una fealdad repugna~te y oprobio del idioma, mientras el instinto nac10nal ó el uso les darla carta de natura!ización
Es imposible suprimirlas, pero al mE&gt;nos debti procu:
rarse que SP&amp;n menos desapacibles."
En los neologismos derivados del griego, los sabios

COUBA.TE DE FLORES.-Victoria
de los niños Salcido.
Fot. del «El Mundo,

-

. --

.

~--~ '.~ -:·~: ;:it::
·~
.

bieran á lo menos producido para gastar su propio mantenimiento. Más ya por la l'sterelidad de los unos,
ya por la resistencia de los otrrs á contribuir para
mantener un señor y un gobier•o extrañ'&gt;, ya por 1a
falta de producción oca11ionada por !ad guerras en
que . ndaban revueltos todo;;, ed lo cierto, que en vez
de producir consumlan, que por más que se los esquilmaban Ifo rendían ni aún para racionar y asoldar
nuestros ejércitos dé operaciones en aquellos países, y
que para mantener nuestrrs tropas en Flandes, en Miláa, en Ná.poles y en Sicilia, era menester enviar co.ntlnuam&lt;-nte á Sicilla, Nápoles, Milán y los Paf11es Bajos, nuestro oro de Am~rfca y nuestro oro de Casti!la,
y no alcanzaba nunca ni basºtaba. de modo que todos
aquellos grandes señorlos, eran otros tantos grandes
c~nsos para España, y nos hacíamos pobres por la vanidad de que nos llamaran grandes señores."

"'◊.

.

...¡.

El Combate de f'Jores-Otra perspectiva frente al Pabellón.
Fot. de •El Mundo.•

LA.FUENTE,

CO1'IBA.TE DE FLORES.-La Esmeralda.
Fot. de «El Mundo»

�...
EL MUNDO.

226

Domingo 18 de Septiembre de 1898.

Domingo 18 de Septiembre de 1898

ria exponemos, que se afrancese también, escribiendo,
vervi gratia, higueliffe, bifeteque. La belleza de la
palabra nada ganaría; pero, en caml:'io seria más fácil la pronunciación y la lectura.
"La belle2,a de una palabra, concluye el autor, depende y esta toda ella en su pureza, en la originalidad.
en la raza 11
11
vesde que somos esclavos de la super.s~ic~ón cien•
tífica concedemos á los pedantes poder 1hm1tado sobre una actividad intelectual que es del dominio absoluto del instinto. Creyendo que debían aceptarse
todas las pa abras extranjeras, nemos .creído que el
idioma se enriquece con lo que no es sino un signo de
indigencia. No es posible que un idioma tan vivo 11terariamllnte haya perdido su antiguo poder verbal.
Vale más renunciará la expresión de una idea que
formularla en jerga insoportable. No es necesario
escrilllir; pero ya quelo hacemos, empléese una lengua
verídica y de buena casta.

La. Emperatriz de Austria-Hungrfa.

varon á ocupar puestos de importancia en la gerarquía militar
Estaba á las órdenes del General López U raga, jefe del cuerpo deope:r-aciones del centro, y como no creyese conveniente supeditarse á él por razoues que nopodían ser más justas, toda vez que Uraga preparaba
una escandalosa defección, acompañado de algunos
partidarios separóse del ejército delce~tro y emprendió una aventurada travesía hasta Smaloa. En ese
Estaba reunió los elementos suficientes para formar
un Pjé1 cito con el cual emprendió activa y victoriosa
campaña contra los imperialistas ganando la acción
de Palos Prietos. y de la Coronilla tomando Mazatlán
y preparand(! la ae Guadalajaracon ~n plan bien medit11do que eJecutó el Coronel Eulog10 Parra.
Una vez que logró establecer el régimen l.beral en
Sinaloa y en IR capital de Jalisco, hizv capitulará Colima, ganando esos tres Estados para la causa nacional.
Concurrió al sitio de Querétaro con el grado de,
General de División y consumado el triunfo de la Re-

Recuerdos del combate
de nares.

COMBATE DE FLORES.-Avenida
.Tuárez.

Fot. de "El Mundo."

han procurado siempre dA una manera especial
que la palabra sea una definición de la cosa que se
quiere expresar Inútil y ridícula tentativa! Jamás
da la palabra una idea de la cosa sino á losiue ponen
toda su buena voluntad para entende!'la. ¿Uómo po•
dría el compm,sto griego piró.,cafo (fuego-buqne)
11ignificar para el que lo ignora la idea precisa de un
buque que se mueve por medio de una máquina de vapor siendo éste producido por el fuego? «Buque de vapor• es más simple y más inteligible y el autor hace
notarque enlamayoriade las pa1abrasfra11cesas deri. vadas antiguamente del latín, el sen_tido etimológico
ha desaparecido, casi por completo: los cuadrantes
son redondos, aunque la palabra significa cuadrado.
El verbo francés tuer (matar) viene del latín tutari
(protejer) y por una serie de avatares curio11os ha llegado á tener una significación contrari11,
Hay mil ejemplos que como loR anteriores demuestran la insignificancia del sentido etimológico y que
por lo mismo es inútil sacar del griego pa1abras horribles, desde el punto de vista estético, so pretexto
de que traen consigo la significación del obJeto que
designan, cuando en realidad nada preciso significan. ¡Odontálgica quiere decir lo que cura ó lo que
provoca la "nfermedad de los dientes? Imposibie seria saberlo por la palabra misma. puesto que junta
sólo estas ideas diente y dolor. Entonces ¿para qué
crear ese barbarismo?
En cuanto á las palabras extranjeras que forman
como islotes dentro del lenguaje común, sólo son admisibles cuando se funden completamente adoptando la ortografía del idioma que las admite Así pasaba en otros tiempos, cuando el francés tenia.aún, toda
su fuerza de asimilación. Fetiche, mandarín, limón,
maga.sin y otras muchas palabras, nada conservan de
sus orígenes á rabe, español, portugués, etc., etc.
Sigufendo esos ejemplos, querria el autor cuya teo-

Nuestras ediciones día•
rías han publicado una informatión exacta y completa del combate de flores
dispuesto en obsequio del
Señor Presidente d-, la República, y eso nos dispensa
de Insertar en estas columnas la nota integra de esas
fiestas.
Con el objeto de dar á
nuestros favorecedores un
álbum acabado del cert~men floral,dispuso ELMU:N·
DO !LUSTRADO una instala·
ción fotográfica en la calle
de Patoni y en ella se tomaron fotografías de todos
los coches y bicicleta11 que
concurrieron al combate
de flores. Además, varios
artistas y fotó¡rafos comi~ionades por nuestro semanario, tomaron apuntes é
instantáneas de las escenas más notables y salientes para completar la co•
lección, y no dejan fuera
de ella ni un solo episodio
de la brillante fiesta. La
premura del tiempo nos
impide dar en esta edición
todas las fotografías que
tenemos en nuestros talleres; pero nos prometemos
publicarlas la semana pró·
xima, y con ellas una nota
que condense lo más notable del combate de flores
efectuado t&lt;l dia 14 del corriente.

227

EL MUNDO.

Balcón de la casa del Sr. Liinantour, desde donde el Sr. Presidente
presenció el Combate de Florefil.
Fot. de ''El Mundo."

La Emperatriz Isabel Amelia Eug!'nia, espos,i de
Francisco José, Emperad,,r de Austr1a y Re.v deHungrla., nació el .!4 de Diciembre de l8 j4 en Schloss
l'assenbofen en las ribera~ del lal!'0 Traun Fué hija
del Duqne Muimiliano Jot1é de Babiera.
Era la meo r de cinco hermanas, una de las cuales,
la Duquesa d' Alen~on, murió en Parit1 en el desastre
del Bazar de Caridad.
Se dice que el Emperador habla pensarlo en casar·
se con Helena hermana de I.abel, pero que impresionado por la belleza de é~ta, se enamoró rle ella y la
pidió en matrimonio.
La ceremonia nupcial se celebró el 24 de Abril de
1854. Las intrigas q~e se ;urdi".r&lt;?n contra ella desde
que ciñó la corona 1mper1al, b1c1éronla aborrecer la
corte y la capioal de Austria.
Gustábale viajar: tres cuartas partes dP.I año las pa•
saba fuera de Viena y visitaba con frecut ncia duran•
te sus excursiones Iuglaterra é Irlanda aonde emprendla partidas de caza á las que era muy aficionada.
Sus enfermedades la obligaron á recluirse en el
interior del palacio, y por ú1t_í!110, lasI_&gt;enas que a.~11rgaron sus últimos años. Su h1Jo favonto, el Archiduque Rodolfo, murió trá_gica y misteriosame1Jte. _Esa
desgracia la hiz&lt;? enveJecer en unos di~~ como s1 h~biesen transcurrido para ella largos anos de sufrimientos y aún se cree por alg~°:ºª que perdió ~l juicio. LO cierto es que se v1g1laban tu~ acc10nes,
aunque de uua manera cariñosa, con cuidado sumo.
Eligió por residencia
de invierno la villa que
mandó construir en la isla de Corfú y á la que
puso por nombre «Aki
lleion• en memoria de
Akiles «el hijo de los BU·
frimientos de su madre,•
sin duda para recordación de su propio infortunio.

Hidalgo con el estandarte de la Virgen de Guadalupe y á la derecha del cura está
el chico que figuró como tamhor desde los primeros dlas de la lucha.

COMBATE DE FLORES.-Casa del Sr. Escandón.
Fot. de "El Mundo."

LAS ESTATUAS
erigidas A los Generales

CORONA Y ROSALES,
en el
PASlO DE LA REFORMA

El Estado de Sinaloa
ha erigido á su vez dos
estatuas en el Paseo de la Reforma, las cuales fueron descubiertas el dfa 16.
Representan á los Generales
Don Ramón Corona y Don Antonio Rosales, ambos defensores
de la República y del honor nacional contra la Intervención
francesa y el régimen ilegal del
a1chiduque Maximiliano.
El General Corona nació enun
pueblo del Estado de Jalisco y
desde muy joven empezó á pelear en las filas del E&gt;jército libeJal. Valiente, entendido y sagaz
debió á esas y otras cualidades
los ascensos que en breve lo lle-

pública derrotó á Lozada, quien con 15 000 hombre&amp;
hacia frente al gobierno coustituido asolando las re•
giones del Pacifico
Despuét1 de ser Ministro de México en España fuá'
llevado al Gobierno de Jalisco.
Desempeñaba las funciones de Gobernador cuandofué asesinado alevosamente el 11 de Noviembrede 1889.
La mu11rte del General Corona fué una férdida quelamentaron el ejército y el partido libera al que tan
tosservicios prestó con su espada.
El General Don Antonio Rosales era un hombre detalento clarísimo. Estudió en Guadalajara recibiendo el titulo de abogado.
Era progresista y como tal se enamoró de los principios de la Reforma poniendo en defensa de ello&amp;
una gloriosa existencia
Fué Gobernador del Estado de Sinaloa en la época.
de la Intervención y peleó contra los imperialistas y
franceses á los que derrotó en la notable acción de S.
Pedr(l, cerca de Cullacá11, el 22 de Diciembre de 1864.
Esta victoria lo hizo acreedor á h banda de Generd
de Brigada que le envió el Presidente Juárez.
El 2-2 de Septiembre de 1865 murió en la acción de
los Alamos.
Estos son los héroe á quienes el Estado de Sinaioa
ha erigido las estatuas que aparecen en nuestros gra•
bados.

Don José Maria Morelos, Don Leonardo Bravo y Don Hermenegildo Galea.na se
dan las manos formando un grupo aislado.
Don Vicente Guerrero, apoya una mano sobre el hombro de un insurgente que
tiene la rodilla hincada en tierra y en la mano derecha una tea encendida.
·
En la parte posterior Pipila aparece con la losa á la espalda en actitud de proceder al incendió con la antorcha que lleva en la mano.
Del centro del grupo de los héroes, ascienden nubes sobre las cuales hay una esfera de mármol que á la vez sirve de pedestal á la estatua principal. Representa é. la Independencia con fragmentos de la cadena colonial en las manos.
Todas las figuras fueron modeladas por el escultor D. Jesús Contreras y hechas ·
en la Fundición Artística Mexicana.
La inscripción dice así:
A LOS HEROES DE LA INDEPENDENCIA.
EL ESTADO DE PUEBLA,
1898.
El monumento mide más de ocho metros de · altura y costó sobre $80000
El Sr. Presidente de la República, colocó la primera piedra el 21 de Noviembre de
1886, enterrándose bajo una losa copia del acta que se levantó ese dia, autorizada
por el Notario de la ciudad.
Las fiestas de los dfas de la Patria.
Coa las ilustraciones relativas al combate de flores, publicaremos también en
nuestra próxima edición, los grabado@ relativos á las festividades patrióticas paCoch" del Sr. D Tomás dela Torre, en el que iban i,.
r!1 qu e formen en conjunto una colección preciosa de rPcuerdos de los aDJmadi Sra. Amada Dtaz de de la Torre y la Sr.a. Laor.a Formen.- ...e d 1
s1mos días 14, 15 y 16, en los que pomposamente Ee celebraron el oncn:áEhco del
.._ e a
Sr. Presidente de la República y la conmtmoraclón de la lnáfJJEnducia.
Torre, con sus dos hijas.-Primer premio.
Fot. de J. P. Arriaga para "Jn ]tundo"

La estatua de la historia.

11

Uno de los monumentos inaugurados en Puebla, el
día 16 es la estatua de la Historia.
•
Hace pocos dlas quedó terminada en la Fundición
Artística é in1!1~diatamente fué :emitida á Puebla para ocupar el s1t10 que le tenla asignado el artista, en e)
monumemo á Bravo.
Nuestro grabado da una impresión exacta de la es•
cultura á que se refieren estas lineas

El monumento de la Independencia
en Puebla.
Damos en tres grabados distintos el conjunto y dos
vistas parciales del monumento levantado en Puebla
en .honor de los héroes de la Independencia.
Como puede verse por las ilustraciones, esta obra
monumental, será una de las mejores de la República.
El zócalo es de piedra blanca de Pachuca y el pedestal tallado en mármol de Carrara, con una guarnición de festones de bronce.
En el grupo de los héroes, sobresale la figura de

Bicicleta del Sr. Romá.n Orta.-Primer premio.
-

Fot. del Sr. J, P. AtTlaga para "El Mundo"

Coche del Sr. D .Tosé Hlpólito Ram1rez, con las Sri tas. Ra.mlrez.
Segundo premio.
Fot. del Sr. J. P. Arrlaga para "El Mundo"

�EL' MUNDO.

Domingo 18 de Septiembre de l89k

Domingo 18 de SPptlembre de 1898

I.

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Los aburridos vecino~ de Villurrobles, á falta de
entrt1tenimientos de más fuste, pa~a ban sus horas ocio8&gt;1@ picoteando en las diversas tertuli,is que habla en
el puebl~ ello desde el caer de la tarde haPta cerca
de la media noche, sin más intervalo que la escasa
media hora que empleaban en engullir, en su respec•
t1vo domicilio, la carne asada, el chile con frijoles y la
taza de leche de cabra que, en general, coustituian
su cena.
Cierto banco del desmedrado jardín df' la Villa, determinado tendajo, esta barbería, aquella taberna,
eran otros tantos lugares de reunión, cada uno con
su circulo oropio .. . Pi,ro el más concurrido tenla por
centro la Botica de la Plaza
Era éste un establecimiento antiqulsimo que babia
cambiado de dueño, aunque no de farmacéutico, muchisimas veces. Cada nuevo propietario, daba una
mano de gato á. la fachada. repintaba los rótulos, la
sacaba lustre por dentro. remendaba los útiles vif'jos
y la prov-eia de loR que la faltaban. Conservaba algún
tiempo su aspecto fla'Ilante; pero poco á poco se iba
desconchando, rompiéndose. ensuci:mdose todo, hasta
que al cabo de dos ó tres años, venia el nuevo dueño
á rPformarla otra vez.
En la época á que me refiero. hacia ya tiempo q11e
no cambiaba de poseedor, razón por la cual tenia
aquel airecillo de dejadez y abandono...... La empol·
vada anaquelería sustentaba poqulsimos frascos y
esos, cubiertos de endurecidas chorreaduras y en su
mayor parte vacios. En ambos extremos del mostrador, despinta.do por el uso, se ostentaban dos merliana.s vitrinas, poco menos que exhaustas; en el centro
las balanzas de precisión, Olilcilaban blandamente -eajo un fanal pitañoso, y en los dos espacios libres entre estas y aquellas, alzábanse sendas ampollas de
vidrio con agua de color, tras de las cuales solla en•
cenderse, en noches de gran solemnidad. las correspondientes lamparillas. En el trecho de puerta á puerta y en ambas testeras, había unas cuan,as sillas mi.1trechas, que aunque destina.das á. los parroquianos, es•
taban siempre ocupadas por los asistentesá la perenne
tertulia.
Amén de estos encantos, reunía la Botica otros dos
de no menos cuantía: el de tener un boticario amable
y eternamente dispuesto á echar un párrafo, aunque
trajera entre manos la mh complicada receta, y el de
estar situada en la Plaza Princip al, lugar por drnde
pasaba, de paseo ó nPgocio, todo el vecindario Villarroblense, y á donde iban á parar, no bien nacían. co.nducidas por alas invisibles, las murmuracione11 y chismes de toda la Villa.
En invierno cerrábase una puerta de las dos que
daban á la Plaza, y en el abrigado rincón resultante,
se formaba la tertulia.. Cuando hacia buen tiempo,
unos colocaban sus sillas en el vano de dicha puerta,
siempre la mirn1a, y otros á horcajadas en ellas, . en el
borde de la acera, dejándola libre. aanque nad•e pasase por el medio, pues loe escasos t~anseuntea, sobre
todo las mujeres, cambiaban de lado, creyendo escapar con la distancia, á las murmuraciones de aquello.•
ociosos.
Los tertulianos más asiduos, que mútuamente se
buscaban, y cuando por·aca110 no concurrlau, se echaban de menos, eran cinco sujetos: un solterón empleado oficial, el maestro de escuela, un propietario de
casas de poco precio. un hacendado cuyas propiedades estaban cercanas á la Villa, y el supradicho boticario que habla pasado la tercera parte de los cuaren•
ta años que entonct&gt;s tenia, detrás de aquel mism~
mostrador. Los cinco eran vulgares de tipo: el empleado v el propietario un si es no es obecillos, debido á
t.U vida poltrona; magro y epgalichado el maestro de
escuPla. por 1011 diarioR berrln chf's ~ t-1 poco. sueldo;
el agricultor fornido y basto, y el bot111ar10 m gordo

229

11:L MUNnO

ni flaco, de talla mediana, de color indefinible, sin más
cosa notd.ble en su faz inPxpreeiva. que los cuatro
ó seis barr"s diseminados tn ella ... . La iudumentaria,
allá se iban los ciuco. Usab&lt;Lu chambergo de anchas
alas y trajecillos de americana, cortados por el sastre
de la Villa, muy mala tijera, aunque él creia otra cosa.
Y ¡caso estupendo! Aquellos cinco tertulianos, tan
naclficos y mulondrootls, sólo hablaban de grandes
hazañas y espant• sos peligros que ellos hablan acome•
tido y arrostrado Cada uno sucesivamente, c. n voz
campanuda y fiero mirar. iba contando su espeluz·
nante epidodio. Y era lo bueno que aunque mútua•
mente y cada uno para su sayo, por conoc.,rse muy
bien se conceptuaban unos grand18imos embusteros,
niniruno podía pasarse sin contar á los demás su corr.espondientt1 he1oicidad.
Pero quien mayores las urdla, era el hacendado; y
quiza porque eolia pasar temporadas en su hacienda,
entre aparceros y s1rvientes. se le daba algún crédito. El comprendía su prestigio, y le creía mayor de lo
que era en realidad, ola cou ..ire de menosprecio las
narracionea de sus amigos, y cuando ya todos habían

contado su correspondiente hazaña; nuestro hombre
.. e ponla pausadamenttl en pié, sacaba su enorme pañuelo de cuadros rojos y xmRrillos, se refrt-gaba con
él los ojos y las nar•ces, daba un oaseito en corto y.
decla con vqz ponderativa:
-Pero no como lo que á mi me suceilió una vez .. ,
Figúrense que .. . .
¡Válgame Dios! Los osos que él había matado cuerpo. á, cuerpo con su et.chillo de monte;.Jas veces que
habla tenido que defenderse á balazos de los peones
que querlan asesinarle sólo porque los babia reñido¡
los iucendios que habla apagado, rodeado de inmensas llamas, en los bosqued de su propiedad...... Y .asi
por ese orden.
Cierta noche en que habían hecho el gasto los osos
los leopardos y otras feroces alimañas de los terrenos
del haceudado, la borrachera de sus soñadas aventuras dete1 minó á. los cinco contertulios á organizar
una Pxpedicióo de caza mayor para de alli á ocho
dias. Juetllmente venían des fiestas seguidas, y ninguna oportunidad como aquella.

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.. :': '";'

\:;{~. .
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�Domlngo 18 de Septiembre de 1t!98

EL MUNDO

230

tidas e11tan~iaR en la hacienda, le ponlan ner·
vloso ahora y le espantaban el sueño.
Al encerrarse en la alcob111 sintió cada uno la
El empleado pidió al jefe de su ofich::a el necesario permiso, por si alguna circunstancia impre"ista necesidad de poner junto á si las respectivas
retardara á los expedicionarios más de lo que creían; armas que hablan sido arrimadas en montón á
y por idéntica causa, el rentista dejó sus escasos asun- un ángulo de la pieza. Ya acostados, dos en un
tos encomendados á un su amigo; el domine puso so- catre y tres en d otro, y apagada, con un descobre Aviso á los chicuelos que hicieron una docena de munal resoplido del que la tenia más cerca~ la ve·
zapatetas y se quedaron deseando que no pareciera lucha de sebo que se corría, li&gt;grimeana.o, sonunca por el pueblo; el boticario dejó la farmacia al bre una silla de tule, el ruido que haclan las
cuidado de su mujer, y el hacendado, que ya de ante- bestias en el corral adyacente, el súbito crujir
mano habla hecho sus preparativos, dió las últimas de las maderas los zumbidos del viento, cualquier rumorcillo que ellos mismos producían al
órdenes, y á la madrugada del dla convenido, timba
ni1.stados en maltrecha ambulanc'a, tirada por cinco revolverse en los atormentados camastt-os, les -~
1\ /
no muy lucidas mulas, todo ello propiedad del hacen- · hacia de~pegar la cabeza de las almohadas, lef ?._
vantándola un poco y quedarde un rato á la esdado, se pusieron en marcha.
·J_
No llevaba..1 trabilla por no haber un mal podenco cucha.
Aún
no
pegaban
los
ojos
cuando
sonaron
te•
en diez leguas á la redor.da; pero si buen armamen·\~ -'
to y mejo:,; repuesto de huevos duros, carne seca y rribles golpes en la puerta del cuarto. No tu;•
tortillas, pues aunque valientes y aventureros eran vieron tiempo de asustarse porque los tranquilizó
uná
voz
apacible
que
d
•cia:
hombreJ que no se •iejaban mil pasar.
-¡'3iñorl .... ¡Siñorl ... . Ya es hora.
La charla, darante, 1 camino. corrió, como siempre
por fenomenales aventuras, contadas á grito$, porSe levantaron desperezándose; pusiéronse las
que el traqueteo d,•l armatoete en baches y piedras respectivas americanas, únicas prendas que se
no permiti.1 á la voz diapasón más apacible, y tam- habían quitado para acostarse, y abrieron la
bién aquí oyeron los valerosos cazadores. i1nt"ecor- puerta .... Aún habla estrellas, pero Bd notaba
hda y como dicha á tropezones, la indispensable como una in1ecisa claridad que anunciaba el fin
de la Roche. Los caballos. y&amp; ensillados, esperamuletilla:
-Pero no como lo que á mi me suced:ó una vez! ... ban frente á la puerta de ingreso.
f 7 _~
·t'i'! ¡..
Figúrense que ....
Un mi&amp;mo peneamiento surl('ió en la mente de /4C
Al ponerse el sol llegaron al amasijo de carnchas todos: 11Serl1tn mansas las cabalgaduras?" Por- ~
.
-:-·
de adobe y jacales de palma de que se formaba la ha- que es de advertir que el amo no tenla caballos
cienda, y st1 apearon en una de las primeras, ni de de silla, y cuando los habla menester, se arriamejor aspecto ni mucho máa cómoda que las demás, ban las bestias de labor mejor acondicionadas,
pero que medieros y peones por ser la que el amo ha- á juicio dtil caporal que fungía de admini trab'taba, llamaban hiperbólicamente la casa grande.- dor de la hacienlla .... ¡Y tal criterio, fundado
He aqul su distribución: La puerta •le ingreao daba en las propi1ts aptimdes, podía ser de conseinmediatamente á un-l pieza medianil con luz hacia cuencias desastrosas para los cinco expsdlcioel campo, y que á juzgar por la heterogeneidad de nar1os!. .....
sus muebles, (dos consolas, tr11s canapés y unll larga
verdad era que la cacería no iba resultanmesa de pino,) era á la vez sala·, comedor; en la tes- do"La
de
lo
más di vertido" ...... Además. la proxitera de la izquierda abriase la puerta de uua segunda piez&gt;l de menos espacio, coo dos catres de tijer,1 y midad d 1 los osos, de los leones y hasta de los
bravos, no l8s hacia maldita la gracia.
tres sillas de tule por todo mobiliario Frente por fren- toros
Pero ¿qué remedio? Montaron, y llev1tndo de
te á la puerta de i.J.greso negreaba estrecho pasadizo guia
á un vaquero conocedor del ternmo, y sepor donde se iba á la cocina y al corral. ...
Después de cenar de cuanto habla, que no era po- guidos de otro que arreaba una acémila con el
co, á Dios gracias, se dispu..ieron á acostarse Habla repuesto necesario, emprendieron el camino por
vereda, á ciegas, tiritando de frio y
que aprovechar el tiempo durmiendo un poquito, angosta
qué no decirlo? medio muertos de miedo.
puesto que antes del alba se emprenderla á caballo la ¿por
Uno t!'as otro, pues no daba para más la ancaminata á la sierra.
·
En e11tas y en las otras, la noche habla cerrado coii gostura de la senda, caminaron gran rato con
absoluta obscuridad. En torno de las casucha11 dilatá- ese galope uniforme é incesacte de los caballepais avezado9 a tales jorn'ldas.
base el campo desierto y silencio110. De vez en cuan- josEldel
campo era una enorme extensión n1&gt;gra lido algún perro ladraba á lo l1&gt;jos, se oían silbidos fi.
á derecha é izquierda por fajas de nienos y prolongados, y extraños alaridos resonaban mitada
bla que iluminaba debilísima y blanca vislumpavoroeament0 en las lomas vecinas.
· La verdad es que todo ello produjo cierta desazón bre. Al frente, la sierra jibosa se dilataba achien los cinco cazadores que, sin saber por qué motivo, cándose cada vez más hasta perderse de vista.
Presto la vieron tan cerca que ya no apreciliban
.suspendieron su charla. Mas se fl'Uarda~on muy bien su
perfil dentellado, sintieron como que echaba
de comunicarse su inquietud. BI buen terrateniente
no acertaba á saber por qué aquellos ruidos extra- sobre elles sutilisima sombra.
El cab1dlo del guia suspendió de pronto el
ños, no obstante hab':lrlos oído mil veces en sus tepegalope, y sin que los jinetes tuvieran el trabajo de tirar de las riendas, los demás caballejos Je imitaron tomando todos un trotecito picado que zangoloteaba
las entrañas de los caballeros y les flotaba con fuerza muslos y posaderas en el
arzón de la silla.
·
También el trote se suspendió á poco trecho, tomándose un paso lento y
fatigoso. Los asendereados jinetes respiraban con fuerza. Comenzaban á subir
la montaña. Las pedrezuelas rodaban sonando, aventadas por los cascos de las
c, balgaduras. Los espesos ma•orros arañaban chirriando las chaparreras de du•
ro cuero del guia, rozaban sin ruido las de blanda gamuza del hacendado, y
luego crujlan de nuevo en las indefensas perneras de los cuatro invitados. Lo■
caballos avanzaban palmo á palmo, sentando con tiento las desherradas pezuñas que á. veces resbalaban un poco sobre las lastras a.esnudas. A uno y otro
lado del áspera senda, mostraban su seno sombrlo profundos taludes.
La obscuridad que aún reinaba, impedía adlvinar por la expresión de los rostros, las sensaciones que experimentaban los cinco jinetes; más según su obstinado silencio, debían de ser de intensísimo miedo: sé que á no sentirle tan
~rande, ninguno se hubiera quedado sin contar alguna aventura que encaJase bien en el grandioso escenario en que se encontraban.
Llegaron al lugar en que había de instalarse el rancho: un abrigado rincón
cubierto de piña y cedros, formado por el punto de arranque de una derivación
de la mism" montaña. Bajo un cedro de poca altura, pero de ancho y espeso
follaje, se apearon los cazadores, se puso en tierra el repuesto, se arrimaron al
tronc·o del árbol las monturas, y, entre unos chaparros un poco distantes, se
apersogaron las bestias.
·
El vaquero y el conductor de la acémila hicieron lumbre y calentaron el café
que llevaban ya preparado.
Catári&gt;nle en la única taza que habla par11 ello, uno tras otro, los cinco cazado•
res, echaron sendos tragos de sotol á pico de botella, y cada cual requirió su correspondiente armamento.
Entre tanto iba amaneciendo. La niebla que se tendía inmóvil en el valle, alzi•
base de él, y, rota en girones, volaba, cambiando continuamente de forma, hacia
las indecisas lej~nlas. Las cordilleras opuestas, destacándose á trechos, por las
roturas de la bruma, sobre trozos de limpio horizonte, parecian pincelad"ª de
azul más intenso en otro muy pálido. ;i: las lomas y cerros donde la montaña
ofirmaba sus bases, semejaban moateinllos de pardos pedruzcos.
Tras de haber convenido en partir en la misma dirección y á distancia unos
de otros, los héroes partieron; pero á ..::uy poco andar comenzaron á acercarse
conforme avanzaban, y acabaron por reunirse y caminar en amor y Mmpañla,
sin que nadie protestase de semejante infracción á lo convenido al partir.
H!l.cia el med'_o día volvieron al rancho despeados, sudorcsos y jafleantes sin
haber disparado sus armas: circunstancia que los envalentonó de tal modo, que
después de comer con no escaso apetito y de -vaciar seis botellas de cerveza y
una de tinto por barba, hablaron de nuevo de espantosos peligros y grandes hazañas.
Repitieron la correrla enla tarde ... . "Aunque molidos y maltrt-chos, á ello habían ido, y si querían salvar el honor er11 preciso
volver, cuando menos. con un gato montés. "-Tanta animosidad
tenia por causa: en unos, la recóndita suposición de que las fieras de aquellos parajes estaban solamente en la imaginación del
embustero hacendado, y en este, la convicción neta de ello.
Y asl fué ciertamente. Cuando el sol ya cala, y sin haber avistado ni la más ruin pieza de caza, toCJaron la vueltit alegres y
verbosos. El terrateniente se admiraba de no haber encoutrado
ni un mal leopardillo entre aquellos peñasco, donde tantlsimos
osos había él matado, y achacabl!, el mal éxito de la batida á la in-

Domingo 18 de Septiembre de 1898.
,e,xperiencla de sus compañeros que caminaban rien•do y charlando.
Al cabo avistaron la cnf'l'lbre de! rancho; disipóseles
•cierto recelillo que aún les andaba por dentro y sol•taron el freno á la lengua.
'
"¡Qué caneados ni que trastojo! Al rancho .,\ echar
un tac.i, en seguida á la hacienda, y á la midrugada
·en Villarrobles ...... Si nada hablan matado, 1a culpa
1no era de ellos ...... 11
De pronto, al trasponer U:na cumbre, un bulto ne.gro removióse bufa.ido entre los chaparros ...... Un
oso, sin dudal. . . . Y los cmco cazadores, en voladora
carrera, sin acordarse de que iban armados, espioán·dose los piés y des&lt;?"arrándose la ropa en los pinchos
de los mezquites, llegaron abogándose al rancho.
Sentáronije sofocados en t · rno á la lumbre, y sin
-osa" á mirarse á la cara, se callaron loe cinco. Tam1bién en silencio tomaron un bocado y echaron un trago.
Los vaqueros se sonrebn á hurtadillas.
Se dispuso la mar..:ha. Dieron traz1&lt;s los mozos de
,alistar las bé3tias, y al volver uno de ellos con los ca•
ballejos, dijo á los silenciosos CRzadores, con el aire
distraído y el acento pausado, habituales en la gente
·del campo:
-Se soltó la mula .... Ya fueron á traerla . . ..
-¿Anda muy l1&gt;jos? -preguntó el amo.
-No siñor .. . . Allá anda en aquella ceja...... Dende
aquí se devisa.
Volvieron todos la cara, y en efecto, se vela algo
•negro á que ya se acercaba el vaquero, en el punto
'mismo en que ellos rompieron la desaforada carrera.
Nadie habló. Volvió á. la reata la descarriada mula,
."Y pusiérense todo3 en camino.

II

"'

281

EL MUNDO.

--·-·- _,..,.,........_-- .- ...... _ --- -_';". -. - ' .. ---- ·- ~.
... - ~
-::-·· __---

1

'

~

--

--

-----=-

. Fué éste a~urrido y silfm_closo. Sin perder en la haciend1t m~s tiempo que el mdispensable, tomaron la
ambulancia, y dando C'lbezadas y lanzando ronquidos que cortaha á lo mejor. un recio salto del coche
al amanecer, entraron triunfantes en Villarrobles
'

III
La noche de ese mjsmo i!ia se reunieron, como de
costumbre, en la Botica Fué encarrilándose la COM·
versac1ón; apuntó tlmidamente el primtir cutinto de

aventuras; salió á. plaza entero v verdadero, brotó valerosamente el segundo; luego ·el tercero después acuarto . ... y el eximio hacendado se leva~tó despacito, sacó el pañuelo de cuadros rojos y amarillos se refregó_ con él lo~ ojo~.Y las naric~s, y tras de dar el
sen:ipiterno pase1to, dno con voz m1sterio.;a y ponderativa:
.-fero no como lo que á mi me sucedió una vez, .••
F1gurense que ..... .

J. GARCÍA RODRÍGUEZ,

Lf\ l)LTIMf\ HORf\.

l

Al amanecer un hermoso dla de Abril del año 2 000
-de la Era Cristiana, el ruido agudo y estridente de úna
!fanfarria vibrará en lo,i aires, por sobre la tierra enYejecida, desptirtará los ecos de todas las cavernas
:y sacudir la,3 frondas de todos los bosques, mientras
que cintilan en el firmamento lo,i astros, sin que lo.gre apagar su brillo la llamarada de fuegq de la liUrora.
De pronto en la tierra y el cielo de los continentes
se realizará extraño fonómeno: :te! suelo y de las nu'bes &amp;urgirán y se desplegarán inmensas mirladas de
eeres revestido,, con iusi:1,uias humanas, y e,ita ola se.-á absorvida en aspiración potente y continua por un
punto fijo del Oriente terrenal.
Esto será como un enorme vértigo.
.ror lall llanuras y los rios, por las vertientes de las
montañas bajo la ojiva de las selvas y b11jo la nieve
-de loa cielos, entre IOd ilancos de los valles y en til aire glauco de los oceános, desfilarán ejércitos innume,a-ables milagrosamente animados de una velocidad de
ensueño, y los horizonte~ Bti ensombrecerán á su pallo
y los palses enteros se precipitarán eu pos como marea ondulantes.
Cohories no menos fantásticas por su a•pecto que
por su infinita muchedumbre, caminarán en grupos
lbomogentioe, unidos por épocas y por castas, pero to•
dos marchando con las cabezas inclinadas y en un silencio pavoroso ...... Y asi pasaran los humhres de
las primeras edades-rocas gigantescas--y los de la
-decadencia-pálidas floraciones
Asi pasarán los tiranos con sus mantos de púrpura,
y sus generales cargados de enorm8s tizonas, asl pasarán los mártires coronados de espinas y eua jue.:es
vestidos de luto y sus verdugos ehorreando saugre..
Así pasarán los vagubundus, lo,i sacerdotes, los pas-tores, los marineros tos cardenales, y luego los sabios
envejecidos en la duda, y los negros desnudos y los
.antiguos eremitas apoyados en sus cruces, y reyes
.afiligranados de oro y sultanes encintados de camlbiantes sea.11rlas.
:Y á la sazón que vayanpasando,se irá desplomando

l

.,.

tras ellos todo cuanto edificaron con sus vol11ntades ó
con SUR manos, y no quedará en donde aquellas grandezas fuer&lt;?n máij que el vacío y el caos ...... y fa tierra se enfriará.
Allá abdjo, en los limites brumosos de Jericó. al
arrullo del Jordán rumoroso, frentó ó. la áspera Judea
de Moab. Dios verá cómo acuden de la Nada aquellas
inagotables peregrinaciones
Y lae verá y sonreirá melancólicamente ante las vlrgenes de los cielos congregadas entre el Orbe deslu~b:ador de su Tribunal augusto, y sus ojos de
Inhmto contemplarán pensativos el avance de las
horas.
Al vibrar _la del medio día, 103 batallones monstruos
hábrán cubierto ya como langosta~ los Piniestros valles dPl Mar Muerto. las coliuas de la Ciudad Santa
los ~esiertos yecinos y hasta las comarcas do la Siri11;
y mio al declinar el día, cesarán los arcángeles de
llamar con ~us trompetas de cobre, y entonces ya todas las tribu~ creada~. de ge_n"ración en generación,
e~tarán reumdas baJ.:&gt; el cielo verde y al fin LA RO·
RA SUPREM4 llegará!
. ... Caerá la noche fresca y pura, y h. luna e~pantada ascenderá 1&gt;ngrandec.éndose sobre el desierto
para inundar las tiuieblas con 1.1na llmpida claridad
de agua
En e•e instante, 1&gt;l Eterno Padre se pondrá en pié.
Y ante las miriadas y miriadas de ojos fijos en él con
de8garradora y harmónica expresión de angustia
hará el trágico jui&lt;'io final de los hombres.....• sd
voz de ternura de_ sufrimiento y d_e ~lemenci•, correrá en alas de la brisa como una mu,iica de estrellas;"y
la 1&gt;ternidad estará suspendida de suP labios y ya no
habrá ni tiempo ni espacio y la infinidad de años pasados y futuros se concentrarán en un átomo de segundo.
Y la voz pronunciará una Sl'ntencia para c11da ser
y se verf. cómo los hombres fueron malos, egoístas
embustetos, sacrili1go,i y criminaltJs. y el alma dei
mundo sedescubriiá solemnemente tal como es en su

horror feroz, y se la verá como una llaga abierta ant&amp;
la faz e~pantada de los demás mundoa, para que pueda meditarse en toda su pavorosa fealdad.
A cada sentencia que se pronuncie, un hombre de11aparecerá en el éter Después de haber mostrado el
Mal, D10s lo arrojará en la Nada desmembrándolo ds
sns moléculas;· y aquel que habla sido una vida,
una _inteligencia y una fuerza, se desfumará en una
llamita azul.
Al apuntar el alba siguiente las miradas fantá11tic_as de la víspera estarán ya evaporadas y toda la
tier1 a devastada quedará desnuda como la llanura
de Jericó bajo un cielo sin atmó3fera ni calor. Alguno~ fuegos fátuos se aleiarán todavía hacia los
espacio~, donde otros planetas los eeperarán ... .
E¡ Senor no ha1;&gt;rá. conservado cerea de él más que
unas cuantas muJeres de las que vivieron vida de
am_or. y de lágrimas, algunos profetas de diversas
rehg1one~, algunos l!iñitos rubios y algunos justos
melancólicos ....
Jesús á un lado, e11tará sollozando.
-Por qué? dirá al fin ¿por qué, Padre mio, habéis
creado el mal?
-Para que de él brotara, contestará la Divina Voz
el encanto puro del sufrimiento y la gracia celested~
l~s lágrimas, de que fuiste tú la imagen sobre la
tierra.
Después de hablar asl, el Eterno Padr'3 rodeado de
los suyos se elevará hacia las esferas de la Suprema
perfección yla suprema dicha, en tanto que un roclo
de lágrimas brotará de todos los planetas ~nterneci
dos .... Luego á una señal suya, la dtfunta Tierra
meteóro fugitivo, se· deslizará hacia el infinito dejan~
do al partir, una leve huella como la que marcan lae
exhalaciones, que lueg_o también se apagará ....
HENRY KISTEMAECKERS.

�Domingo 18 de Septiembre de 1898.
EL MUNDO

232

1

En la senda no quedan tus rastros;
Haces bien si mis ansias r:siPtes;
Como se aman, de IE&gt;jos, los utros,
Asi deben quererse los tristes.
Son dos notaa quE' rnrgen dE'l piano
Y al impulrn de fuerzas Pxtrañas,
Muere una entre florPs dl'l llano,
Otra e:x pira entre a b1 u ptas montañas.

Así somos ¡oh hPTmoea! dos luces,
Que no buta á junt;ir el anhelo;
Una apenas alumbra las crucu
O:ra incendia los mantoe del cielo.

¿P(!r qué? -Si lo s.upina lo dicla....
mi numen es uf, páJur0 enfermo,
qut1 busca en el mis,erio la poesla:
ama la nave gótira, la umbría.
Jot1 penachos de niebla el campo yermo,
Temprano fné nutr_ido de am~rguras
mi esplritu, y hoy quiere. contr1etado,
J,.s sombras ..n que duermen lal!locuras .•
Se cierne como el grifo en las obbCUr!lB
soledades del tl'mp1o abandonado.
Mi uúmen es uf: l)ios lo ha querido!
no me hieraR mujer con tu reproche..
¿Te di•"'UPta mi amori1 venga tu olvido,
¡mas déj~me que vague confundido
con !na almas errantes dula noche!

-;~¡.
~ -~✓-,·
;: fil t\ J

•.I

f!' .

-

***

Si. yo amaba lo azul con ar~imiento:
la11 montl!ñllB exctilbas, los sut1!11s
crespones del zafir del firmamento,
el piélago sin fin, cuyo lamento
arrulló mis en11Jeños juveniles.
CalJaba m1 laúd cuando desplic ga
cada l'btrella purísima su broch..,
el univ...rso e11 la quietud navega,
y la lunl\. hoz de pl11ta, surge y s1t'ga
el h~z a'espeeas sombras dti la nocho,.
Cdntaba, si l'1mrora descorría
en el Oriente sus rosados velos,
si ti aljéfar af campo descendla,
¡y t&gt;l s ,1, urna de oro que se. abrta,
inundaba de luz todo~ los cit'lo,!
!\fas hoy amo la noch11, la galana,
de dulce majestad, horas tranquilits
y solemn.. s, lR nusia sobera11a,
1a d'espléndida pompo americana:
¡la noche tropical de tus pupilas! .
Hoy, tisquivo del alba los sunrOJOl!1
su saeta de oro me maltrat11,
y el corazón, s:n p11na y sm enojos,
t11n sólo ante Jo negro de tus 0Ju11
·1como el iritl del buho se dila ta!
¿Qu'encanto hubiera semt jau te al tuyo,.
oh noche mla? !tu bddad 1011 asombra!
yo, .qu'esplendores ~atutinos buyo,
¡deJo al 11lma que agite. cual cocu,&gt;o,
bUS alat coruscantes en tu sombra!
Si siemprt1 he de sentir esa mi1 ada
fija en mt rostro poderosa y t1ero11,
,adiós. por siempre adió11, 1 uhia alborada!:
doncella de la veste sonrosada,
¡que reine en mi redor la nc,che t'terna!
¡Oh noche' v11n á mi llena n'tincanto;
mientras con vuelo misterioto avaIJzas,
n11da más para ti será mi canto,
y en los brunos repliegues de tu manto,
su cáliz a &gt;rirán mis esperanzas ..... .

Nuestro am1&gt;r ¡una nube! lll aurora
Hace en Pila del irls alarde ..... .
Y esa nube dePpués ¡cómo llor&amp;
Cuando en sombras la envuelve la tarde!

¡,Y seremos felices? ¡quién s11bP!
¡Si el amor nos prestara sus galas!
Soy PI árbol y tu eres el ave
Yen y plega en mis brazos tus alas!

YolvPrán las creencias perdidas,
Y la fé, aliviada del frfo,
Sanará nu.-~tras grandes heridas
Y serfmos dichosos Jbien mio!

Pero no: por distintos senderos
Caminamos los dos orgullosos.
Asf son los amores po11trerns:
Sin deleites, ~llivos y unciosos.

¡Haces bien si me ocultas tus raPtrosl
¡Haces bien si mis ansias resistes!
Como se aman, de lejos. los 11stros,
Asi debPn quererse los tristes!
QUIRINO ORDAZ,

AMADO NERVO,

SRITA. ANA PADILLA, ele Guadalajara.

...

1

Fotograíia. de Torres.

Pintura de Rembrandt.

EL CO:NVIDADO DE PIEDRA.,

Vuestro vino apurad ...... Aún no ha llegado
ese huesped funesto
Bebed .... Pronto en la mesa el convidado
reclamará su puesto.
Estalle la canelón. la loca risa
de notas prolongadas;
cantad, reid, pero reid aprisa., ....
¿No escuchais sus pisadas?
De esas flores que alin viven, el aroma
gocemos un instante,
un !nstante no mAs, mientras asoma
su pálido semblante.
Los tiernos madrigales al oido
y el chhpeante cuento
abreviad .... Ya las puertas han crujido
del próximo aposento.
Laura, guará.emos para ser felices
la sed nO--.!..&amp;tfsfecha.
Déjame, que al través de esos tapices
ya quizá nos acecha ....
Me escuchals con bnrlona carcajada;
desprecfais mis temores,
y decís que defienden esa entrada
leales servidor011.
¡Temeraria ilusión! A pesar vuestro
nunca estareis 11eguros
No h11y festfn sin el buesped que siniestro
se filtra por los muros.
Mirad .... Las flores que la mesa adornan
se mustian lentamente.....
Ya no reís .... Los párpados se entornan
con languidez creciente.
De la canción los soaes apagados
vago sollozo imitan ....
Los lafüos pierden su carmín, v, helados,
al beso ya no incitan.
•
No brotan ya del vaso cristalino
rosadas embriagueces ....
El ánfora se agota: toma el vino
el sabor de las heces.
El narrador á terminar renuncia
¡,, historia comenzada ....
Las luces palidecen . ... Todo anuncia
del huésped la llegada.
En nuestros corazones esta sombra
del aalóo se condensa.
¡Vano placAr! Mi labio ya te nombra
Con repugnancia inmensa.
Y si aún tu nombre An el salón obscuro
disipa torvos ceño,,
u p1&gt;11PRndn f'n aqu ..J eterno y puro
que ee a :.i viua en euPñns ....

El placer por la tierra va de paso,
v el alma lo dt:struy.,
si 10· detieni,. ¿Dt&gt;tendréis acaso
ravo de luz que huye?
Como ia noche tras la luz se lanza
en eterno viaje,
sobre las huellas del plac&lt; r avanza
siniesiro personsje.
Se enlazan como el eco y el tonido
en su volar ligero . . ..
El placer va de paso y perseguido
por triste compañero.
Siempre acude á lll cita el convidado;
Jamás faltó á ninguna.
¿Ois? Es el rumor acompa;;ado
De su plaota importuna
Por vez po,trera nuestras copas llenen
con la turbia ambrosía
¡Levantadlllsl Que brillen y que suenen
chocando con la mta.
A ese huePped tiránico y sañudo
hagamos 1011 honore11.
No negaban al césar su saludo
los fuertes gladiadores.
¡Brindemos con el vino e~ponzoñado
que nnestra copa encierra:
brindemos, si. por el placer soñado
que no muere en la tierra!. .....

]iJ'hi:i~·s·p~ti ·ai&gt;a~~cé .' .' .·: T¿ilo· aciiiia....

Obscuridad y frlo,
y BUPño, mucho suPñn .... Te esperaba ....
Ya te conozco: ,Hastio!
RICABD0 GIL.

•

EN LAS MONTARAS
Todo lo enerva la pesada siesta:
En el maizal el céfiro reposa
Y busca la cerúlea mariposa
El húmedo fr.:scor de la flnreuta.
Al acabar la campesina fiesta
Que en regocijo popular rebosa,
Toda la gente, en procesión piadosa,
Sube y transpone la empinada cuesta.
Cesa el petardo de atronar el viento,
Acalh1 t'l campanario su alegria
En el fondo del valle soñoJIPnto,
Y r.-plt!Pndo va la serranla
m són r!PI tamhorll, p11t1•Ad,, y lento,
Y el 11&lt; r11r lit Ju trie te chiriml11.
RAl-' AKL DELGADO.

--

DE "PERLAS NEGRAS''·

DAMAS MEXICANAS.

ESTROFAS.

233

EL MUNDO.

Domingo 18 de Septiembre de 1898_

r.

A una desdellada.

- .... Si, pobre amiga; prefirió el obscuro
rincón de su taberna, dtll que un dla,
ébrio á la vez de vino y poesía
se i.Izó tamb1tleante é inseguro:
hincó la mano trémula en el muro,
sacudió la cabeza, hosca y bravia,
y pasó por sus ojos todavía
la luz de un verso miste:-ioso y ~uro.
Fué un soñadtor neurótico y divino,
que alumbró el matorral de su locura
con la Iámp11ra de iris de A.ladino,
y prefirió á tu amor y á tu hermosura,
la embriaguez luminosa de su vino,
su viejo v11so y su taberna obscura.
II.
Tú mucha&amp; veces le llamaste.-En vano
apareció en su noche tu belleza,
y se in·:linó tu trágica cabeza
huta besar el doreo de su mano.
Tu frenesi le pareció liviano,
tu desnudez ollmpica. impureza,
y se volvió á mirará la Tristeza
y A. sonreir al Ideal lejano.
Se puso en pié para morir. y quiso
como in7iolada meve de la altura,
mostrar su sueño, blanco é impreciso,
y prefirió á tu amor y á tu ternura
su artificial y extraño paraíso,
su antigua copa y su taberna ob~cural
Luis G. URBmA~

MIFUENT..E
Al pié de la inocente y escondida
Mistica choza en que rodó mi cuna,
Sus ondas derramando una por una
Rueda mi fuente entre el verdor perdida..
Cuántas noches mirando re,11etida
En su cristal á la naciente luna.
LQuién tuviera, exclamaba, la fortuna
De ir en el mar por la región tendida!
Quisolo Dios: sobre flotante leño
Y entre las hondas de la mRr h'.rviente
VI realizarse mi afanoso empeño:
Viendo á DioP en el mar hajé la frente;
PE&gt;ro agora en el mar, t,rn sólo su,ño
Mi humilde, y dulce, y sonorrsa fuente
LUI!! G. Oi..TJZ:

DBMf\81f\DO Tf\RDE
NOVELA ORIGINAL DE H. DU PLESSAC.
ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALtEREB.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 1
I
Cuando el Coronel de Veraz despertó aquella mañi.na en un cuarto de hotel,
-precisamente á las cinco como era su costumbre invariable, la primera impresión
&lt;¡ue sintió fué la de que para él, algo había c~1 mbiado el mundo.
Y pensaba en esto con un sentimiento de orgullo que de seguro era excesivo, pues
todo en la mecánica terrestre marchaba como de ordinario sin que pertUl'bación al.guna interrumpiera ó desviara la plácida harmonía universal; lo que si resultaba
cierto de todo punto si se estudiaba el caso, era que en la vida del Coronel de Ve•
raz se había verificado un cambio muy grande, lo que ·explica, sin excusarla, la generalización que· quería hacer de su caso particular.
Sucedió pues que la víspera, después de la llegada de los documentos oficiales
en que á petición suya se le concedía retiro anticipado, puso en manos del jefe in•
mediato el mando de su brillante regimiento de húsares. Los soldados en formaeión oyeron la lectura de la orden del día en que se hacía constar esta resolución
gubernativa; los oficiales obsequiaron á su antiguo Coronel con un banquete en que
abundaron los brindis y los abr11zos de despedida, y al caer la tarde, Mr. de Vernz
tomó el tren para París donde desde entonces y para lo sucesivo iba á fijar BU re•
sidencia con el propó ;ito de llevar \1.na vida burguesa y tranquila.
Todo lo cual ne había pasado sin emociones viv11s para el Coronel que era
más sensible de lo que á primera vista parecía, pues una gran elevación de pensa•
mientos y costumbres instintivamente elegantes, le había permitido atravesar por la

.

vida si~ enervar .su delicadeza de alma. Así es que bajo apariencias voluntoriamente frías ocultaba una muy viva impresionabilid11d; soldado por convicción, no había podido separarse del servicio sin experimentar una opresión profunda en el pecho y no
habíapodidosin dolor dej a r una carrera que recorrió con honor
durante cuarenta a:ilos. Ynada le había obligado á tomar esta resolución y habría podido bien durante mucho tiempo todavía
desfilar con el penacho al aire y el sable levantado, á la cabeza
de sus gallardos y aguerridos subalternos, si la Comisión Supe•
rior no le hubiera privado de figurar en el cuadro de ascensos
acabado de formar, dejando en olvido su brillan~e hoja de servi ·
cios, lo que le causó un golpe doloroso en el amor propio al
considerarse no sin razón como víctima de una injusticia. Ade·
más (y esto muy para su sayo) el constante ejercicio hípico unido á los nchaques de antiguas heridas empezaba á fatigarlo un
poco; y puesto que no tenía esperanzas de ver lucir en su manga
las estrellas de~General, pensó que podría á lo menos concederse,
ya que aún le quedaba tiempo, algunos ailos de reposo y de independencia.
Otro motivo había ayudado á decidirlo: sin parientes próximos
y celibatario por cuestión de principios, tenía concentradas tod11s
las afecciones de su naturnleza en el fondo muy tiernas, sobre su
joven primo Jacobo de Baillet á quien había tenido la buena fortuna de traer á su regimiento con el grado de subteniente.
Durante cuatro a:ilos le había tenido á la mano y junto á su corazón, cuidándolo con solicitud de padre y guiándolo como un
maestro, siendo recompensado con largueza por este joven de fisonomía franca, .alina valiente y recta, é inteligencia superior,
amable con todos y de todos amado en retribución.
En las últim11s promociones de principio de ailo, Jacobo, aunque no tenía todavía la edad que se:ilala la ley, fué nombrado Capitán de un regimiento de cazadores y esta fué justa causa de
sep11ración.
Nada es más doloroso que recorrer á sol11s los sitios en que se
ha eFtado al lado de un ser querido, cumplir sin él la tnrea que
ayer se hacía en c0mún y encontr11r vacío el hogar que antes estaba lleno por el calor del afecto mutuo. Sn:ilador por naturaleza
y un poco inclinado á la melancolía, el Coronel sintió verdadera.
tristeza cuando partió aquel á quien llamaba su hijo tomo entónces su partido y pidió se le otorgara el retiro aunque no contaba
más que cincuent11 y siete a:ilos de edad.
La impresión un poco perrosa que siguió al memento de despertar en la primer mailana de su vida civil, se disipó con bastante
celeridad y los recuerdos del pasado se alejaron ante las perspectivas sonrientes que le brindaba su imaginación. De pronto, ya
era libre y para convencerse á sí mismo más y más de esta di•
cha, se apresuró á meter de nuevo baj0 las sábanas la pierna que
ya había sacado maquinalmente y se volvió a hundir entre los
cobertores perezos11mente con el regocijo sensual de aquel que
no tiene que ir al ejercicio para mandarlo ni al cuartel para informarse de lo que ocurrió durante la noche.
Luego empezó á organizar en la im¡;ginación el curso de la
nueva vida: lo primero que había que hacer era buscar una casa y de antemano tenía resuelto hacerse vecino del tranquilo
barrio del Luxemburgo. Quería aire, luz, arboleda y calma, y to•
do esto hallaría en una de esas calles que circundan el g:-an jardín público 'lUe quedaría convertido en su jardín particular.
Y desde mucho tiempo atrás amaba al Luxemburgo, pues desde su época de alumno de San Ciro (yn habían pasado buenas
primaveras) nunc!l ~ejaba en los días de salida de venir á dar
prolongados paseos á la sombra de los viejos árboles bajo los
cuales se sentía como en su casa. Hasta encontró cierto domingo
la manera de pasear deliciosamente acompailado, y esto quedó
en su memoria como un idilio fresco de juventud y de poeEía.
Por tales motivos se había formado la resolución de tomnr un
departamento con vistas á su inolvidable Luxemburgo, departamento que comprendería varias piezas cuyo destino y mobiliario
tenía ya bien proyectado, siendo sobre todo la destinada á ga•
binete de trabajo la que haría sus delicias. A veces nacen tan
singulares aficiones en ciertas naturalezas; que se podrían decir
moti\·adas por la ley delos contrastes; instintos originarios compri•
midossiempreyqueen unmomentodado recobran sus derechos:
el Coronel, hombre de acción durante toda su vida, no aspiraba
sino á convertirse en hombre de reposo y de estudio.
En medio de sus ocupaciones siempre absorventes, no había
cesado de estar poseído por el deseo de leer mucho para su sola
satisfacción personal y no había podido nunca abrir un libro sino
á la carrera ... . Prosistas y poetas le atraían sin que hubiese tenido tiempo de responderá esa afición; sobre todo los poet11s cuyo
divino lenguaje hablaba á su alma siempre joven, no menos que
á su inteligencia amiga de lo bello. ¡Cuán grato sería en las ma•
:lianas de estío, abiertas las ventana~, contemplar las frondosas
arboledas y el cielo azul, y qué bello en las noches de invierno,
á la luz de la lámpara y los piés cerca del faego, conversar con
los maestros preferidos en sus libros selectos cuidadosamente coleccionados, y vivir con ellos en duke intimidad!

•

�EL MUNDO.

234

Sin embargo, el Coronel saldría con frecuencia: primero por las maiianas para dar una vuelta ensu jardín, lo que desde luego debía considerarse como higiénico, y dos ó tres veces por semana
bajaría á París. El entendía por Paris la ribera
derecha del Sena donde encontraría 1:,n el Círculo
Mi litar antiguos compaiieros de armas, y encontraría también los museos que pens11 ba recorrer
de un modo metódico, y los teatros que recorrería uno después de otro. Pero desde que reflexionaba en esas excursiones lejanas, se sentía presa de una nostalgia de su casa y gozaba de antemano con la alegría de regresar al nidito donde
contaba que se encontraría tan bien.
Derrepente el Coronel rió á carcajadas al recordar que había omitido un capítulo en su programa: el capítulo femenino, pero esta misma risa era una prueba de la mínima importancia que
daba A este asunto, lo cual por otra parte había
sido siempre lo mismo. Privado de su madre desde pequefüto, educado sin hermanas y hasta sin
parientas próximas, no conoció en sus primeros
a:il.os las dulzuras de la terneza femenil que dis•
ponen el corazón A más dulces y gratas intimidades. Algunas aventuras de las cuales la más apacible había sido la del Luxemburgo, alguno de
esos amores de guarnición fáciles de atar y mAs
fáciles de romper que terminan al toque de marcha, en eso había consistido la vida del Coronel
juzgada bajo su aspecto erótico. ·
Por principio no se había casado nunca, convencido de que la vida del militar reclama el celibato forzoso; con mayor razón se había cuidado de no caer en otras cadena¡¡ menos legítimas
y más pesadas, y no consideraba el amor sino
como un sueiio de los poetas que se presta fácil•
mente á harmoniosos himnos, pero del cual debe
uno burlarse en el mundo re11l, y él se burlaba
con un exceptisismo ligeramente amargo.
Llegado ahora á los dinteles de la ancianidad,
no podía ciertamente renegar de principios aceptados durante toda su existencia; y con estas resolu(}iones, bien tomadas, el Coronel se vistió y salió con paso firme y regular á la conquista del
alojamiento donde proyectaba formar un pequefto paraíso terrestre para su uso personal, y en el
que ninguna Eva sería admitida.

gos, escribía á Jacobo largas cartas en las que
continuaba su educación militar y no oía nunca
hablar de mujeres ni tenía de ellas mAs noticias
que las q'ue les daban los libros con lo cual le era
perfectamente feliz.
Pues bien, una tarde cuando estaba á punto de
salir para su acostumbrado paseo el seilor de Veraz, oyó de improviso grito!&gt; penetrantes que salían de la escalera: una voz medrosa decía «fuego, fuego, socorro, auxilio!»
Los reglamentos de policía previenen que se
tenga cuidado de hacer limpiar los tubos de las
chimineas con la frecuencia necesaria; prevención
muy discreta porque sin esta precaución el fuego
de la estufa puede ser origen de un verdadero
incendio y sucede frecuentemente que incendia
otra cosa que no son casas ni boulevares, sino que
trastorna hasta en lo más radical el programa
apacible y las resoluciones vigor9sas y bien afümadas de un Coronel retirado.
Al oír aquellos gritos el señúr de Veraz, i::orrió
A la escalera y se encontró en presencia de una
mujer pálida y espantada que de pronto casi no
vió y á la cual dijo con brusquedad, pues no le
agradaban las ceremonias.
-¿Dónde está. su fuego de usted?
-Aquí, seilor, en mi casa; ruego A usted que

II
Es muy raro que se realice en toda su plenitud
un ensuefto acariciado, y sin embargo, por un feliz privilegio este fué el caso del Coronel de Veraz, quien quince días después de su llegada á
París, pudo ver desde el balcón dt:l tercerpiso de
una casa blanca y riente en lo alto de la calle de
Vavin, el manto de verdura que desplegaban á
sus ojos las arboledas de Luxemburgo.
Todo se había arreglado á la medida de sus
deseos. El departamento tenía vistas sobre su
querido jardín y á lo lejos se destacaba imponen•
te y augusta la bóveda del Panteón; tenía un salón bastante grande que fué transformado en gabinete de trabajo ó mejor dicho, de lectura, donde
vastos estantes, llenos á medias, recibían diariamente nuevos libros que el dueiio de la casa iba
á escojer en una delicada cacería que se había
convertido en su pasatiempo favorito. En los muros, armas formando panoplias, recordaban las
aficiones de otros tiempos y un ancho sillón cerca de las vidrierns del balcón, permitía al lector
leer en los libros de los hombres y en el de la
naturaleza que le abrían ampliamente el campo
y el cielo.
A los lados de este salón estaban el comedor y el dormitorio, ambos también con balcones que daban sobre el jardín, de tal suerte que
cnando se levantaba y se vestía, cuando trabajaba y cuando comía, el Coronel tenía ante los ojos
A sus queridos y viejos amigos los árboles. Luego, en el corredor, había una extensa cámara preparada para cuando Jacobo vinierit. y más lejos
estabau los cuartos destinados al servicio. Todo
esto era sencillo, pero amueblado con esa solicitud
que indica de parte del dueiio el deseo de encontrarse agradablemente en su casa y estaba cuidado con la limpieza meticulosa del cuartel por un
antiguo húsar que .había sido largos aftos asistente del Corond y ahora era su ayud~ de cámara.
Todo el piso ele la casa le pertenecía con excepción de un pequeilo departamento á cuyo locatario ni conocía ni se cuidaba poco ni mucbo
de conocer.
La vida del se:il.or de Veraz, había quedado reglamentada conforme A su soilado programa: leía,
vaseaba, veía de tiempo en tiempo Aalgunos ami-

venga en mi ayuda, respondió la mujer, entrando á sus habitaciones seguida del Coronel.
En la chiminea el fuego rugía, en efecto, de una
manera espantosa, pero el Coronel observó desde
el pl'imer golpe de vista que no había ningún peligro real, y ayudado por el húsar que había corrido tras él, tapó la chiminea con lienzos mojados y en unos cuantos minutos quedó conjurado
este microscópico siniestro, aunque no lo quedaron ¡ay! todas sus consecuencias.
Cuando el Coronel concluyó su tarea de salvamento, debió sin tardar despedirse y tomar la
puerta, puesto que no había otra cosa que hacer,
pero no lo hizo así, sino que pasado el peligro,
creyó de su deber como hombre bien educado,
tranquilizar con algunas frases de política y atención l\la pobre sefl.ora conmovida aún y para hablarle (aquí estuvo todo el mal) la vió.
Por despreocupado que pretendiera ser en
cuestión de mujeres y por acorazado que se considerara contra todo ataque femenil, el se:il.or de
Veraz era hombre de gusto y amigo de lo bello en
todas sus manifestaciones, y por consiguiente le
foé imposible no admirar lo que era realmente
admirable y contempló á su vecina con mAs entusiasmo que prudencia.
No era linda pero era bella, con una belleza
que parecía hasta severa según la pureza do las
líneas y la perfección de los contornos, pero que
se dulcifica adorablemente con el brillo de una

Domingo 18 de Septiembre de 1898

gracia atractiva y de un encanto inexplicable.
su· frente tersa y blanca estaba rodeada de una.
selva de cabellos de un rubio obscuro que caían
por las sienes en cascadas de rizos indisciplinados, descubriendo unas orejas tan sonrosadas y
minú,culaa tan delicadamente modeladas, quese diría qu~ fueron creadas no más que p_ara ?írpalabras de amor. La joven (apenas ~e~dna vernticinco ailos), sonreía ahora tranqm!izada, y s~
boca, de exquisito dibujo, se contrata en cautivadora sonrisa iluminándose toda aquella cara
deliciosa con la luz de unos grandes, muy grandes ojos de azul sombrío. Era alta y su conformación maravillosa anunciaba una naturaleza rica y llena de savia; tenía á pesar de su mo_destotraje blanco, sin adorno alguno, tanta elegancia nativa que parecía vestida en traje de gala. '-!-'º~º
era en ella atrnctivo, juventud, fuerza y d1stmción.
De la habitante las miradas del Coronel pa3aron A la habitación, nidito bastante estrecho, bastante modesto y poco digno por su riqueza del
encantador pajarillo que abrigaba, pero en harmonía con él sin embargo por su arreglo discretamente coq~eto y seductor en su sencillez.
Mil pequeiias nonadas, algunas miniaturas defamilia, agrupadas en un velador artísticamenteadornado de peluche, vasos de flores en que con
mano hábil y gusto exquisito se reunieron las clases v colores más delicados, bibelots esparcidos en
un desorden combinado, un piano de famosa marca en un rincón con una partitura clásica en el
atril, un escritorio donde se redactaba de seguro
una correspondencia que ya quisiera uno recibir,
todo, desde el reloj pequefüto de pared que repreisentaba un nifto con el dedo en los labios como para imponer silencio, hasta las cortinas rosadas de las ventanas que tamizaban una luz hecha para el ensue:il.o, hasta la alcoba que permanecía abierta en medio del desorden y que dejaba
ver las colgaduraetazules y blancas que envolvían_
el lecho con discreto misterio, todo en la casa.
como en la mujer, respiraba gracia elegante y
delicada.
La conversación entre salvada y salvador, fuénecesariamente banal, particularmente de parte
del Coronel que estaba turbado de un modo muy
singular por impresión tan desacostumbrada queacabó por decidirlo á ponerse en fuga.
En actitud de franqueza y confianza, la vecilla.
le tendió con reconocimiento una mano aristocrática que él contra sus costumbres, no pudo
dejar de estrechar más de lo que permiten las
conveniencias sociales, y luego bajó la escalera.
sin darse exacta cuenta de lo que pensaba.
Maquinalmente se detuvo frente al cuarto del
portero que era un honrado viejo, y bajo el pretexto del incendio de la chimenea, le pidió algu-nos informes acerca de la vecina.
-La se:il.ora de Letellier, exclamó el portero,
oh! inmejorable persona que mucho se da á querer.
-La sefl.01·a de Letellier, repitió el Coronel, como para grabarse bien el nombre en la memoria;.
pues qué ¿es casada? ¿tiene un marido?
-No, mi Coronel, gracias A Dios no lo tiene
ya . .. . Murió hará unos diez y ocho meses el muybribón, después de haberla hecho sufrir sin piedad. ¡Que el diablo cargue con su alma! Le gastó•
toda su fortuna con pillos y entretenidas ..... .
¿Puede comprenderse eso con una mujer semejante? Y apesar de eso, ella que es tan buena como bella (lo cual no es poco decir) un ángel deDios .... ¿creería usted lo que voy A referirle?'
Pues luego que su marido la abandonó, se refugióaquí, porque ha de saber usted que la esposa del
propietario fué su condiscípula en el colegio, y se
dedicó á trabajar de día y de noche como lo hace hasta ahora, dando lecciones de piano, lo cuaL
apenas le produce lo necesario para comer. Pues
bueno: por entonces, su condenado marido venía.
y le armaba riftas para que le diera el dinero que·
ganaba, y ella ¡pobreciJ111! se lo daba, Coronel,
se lo daba! Y el muy bribón lo despilfarraba en.
sus vicios. Figúrese usted que cuando cayó enfermo de muerte, la mandó llamar y esta mArtir·
infeliz fué . . .. ¿á dónde piensa usted? A casa de.
la querida! Pues no abandonó A su esposo sino en
el cementerio .... 1 Al fin ahora y a está. tranquila,
aunque su posición no sea nada desahogada. ~li,
mujer es quien la ayuda por las mafl.anas en las.
haciendas de la casa ... . gran casal do i piecesitas, ella que ha tenido castillo, carruajes y treinta y se:s criados! ¡Deveras que hay hombres ca-nallas y sinvergüenzas!
Sin embargo de que el Coronel no era nada.

Domingo 18 de Septiembre de 1898

:

,

aficionado á los discursos largos, hay
que creer que la elocuencia prolija del
portero no le importunó ni un poco,
pues le escuchó sin parpadear y luego
le dijo:
-Seguramente esta seiiora tendrá.
amigos que se interesen por ella y la
vengan á visitar á menudo.: ..
-Oh! no, se:il.or Coronel, ya sabe usted lo escasos que son los amigos
cuando uno está. en la desgracia! La
esposa del propietario suele venir de
vez en cuando, luego otra seftora, luego dos ó tres caballeros de los cuales
uno viene con más frecuencia que los
otros y eso es todo.
Sin saber por qué el Coronel frunció
el entrecejo y se alejó bruscamente
diciendo al portero un «adios y gracias» seco é irritado.
Acababa de probar una impresión
extra:il.a: las palabras del portero le habían hecho la impresión de un garrota•
zo en la cabeza .... ¡Un seiior que viene con más frecuencia que los otros!
Esta frase venia á su espíritu con la
rudeza de una injuria.
Maquinalmente entró al Luxemburgo pero con paso seco y acelerado como si facra á la batalla y no con su
lentitud acostumbrada de paseante en
cortes. Llegó siempre malhumorado y
violento bajo las galerías del Odeon,
donde p')r rutina hojeó algunos libros,
rechazándolos luego, apesar de las obsequiosas instigaciones de los libreros.
Después la emprendió directamente hacia los muelles, atravesó el Carrusel,
subió por la .A.venida de la Opera y
llegó al Círculo Militar y una vez allí
sin entrar, dió unamedia vuelta: y tomó bruscamente el camino del Luxemburgo.
Y qué? Coronel de Veraz. ¿Usted tan imbuido
en el principio de que la mujer no debe significar
nada en la vida de un hombre formal; usted que
muy pocos días antes excluía de su programa este elemento perturbador, está tan conmov1do por
haber visto durante unos cuantos minutos á una
mujer, mientras ardía la chimenea de su casa?
Esta emoción extraila era muy real sin embargo; y siempre franco consigo mismo el Coronel no
trató de disimularla aunque hacía esfuerzos por
meterla en análisis á fin de combatirla con posibilidades de éxito. Pero no veía claro en su interior. ¿Lo había flechado la señora de Letellier?
Y cómo? ¿Por haberla visto despavorida algunos
instantes y haberle prestado un servicio vulgar?
Es posible que hubiera sufrido el golpe de ese
rayo de que había oído hablar tantas veces, burlándose de los que lo recibían. Pase que un subtenientillo inexperto ó un capitán desequilibrado,
cayeran en la trampa .... pero un Coronel retirado! y sobre todo él que estaba imbuido en tan
sólidas teorías y en principios tan fijos ... No ..
pues él no había sido insensible á los encantos de
su vecina y hasta se acordaba con cierta severidad de haberla tratado de un modo un poco libre
y familiar.
Pero con todo y eso, había un camino sencillísimo para cortar por lo sano dando al traste con
preocupaciones y escollos: no volverla á ver. Al
fin el incendio no se declararía todos los días en
la chimenea y no había motivo alguno paraestrechar aquellas casuales relaciones de un momento . .....
Pero esta discreta resolución le causaba una
impresión penosa y le parecía estar viendo aún el
cuadro encantador de la joven sencilla y graciosa
en su habitación modesta ydeücadti. Sin embargo
mentalmente daba un valeroso adios A esas ilusiones, cuando tornó á su memoria la frase del portero relativa "al sc:il.or que venía conmAsfrecuencia que los otros: ¿Quién era ese se:il.or? ¿Un pariente, un hombre de negocios, un antiguo amigo
de la familia? Pero y si en vez de eso fuera .... Entonces montó en cólera contra este desconocido y sentía como una angustia, como un
dolor ante la idea de que la mujer que sele había
aparecido con una aurnola de pureza y honradez,
podía muy bien ser un ángel .... caído.
Era·preciso averiguarlo! En caso dado, él defendería con la autoridad que le daban los a:il.os á
su vecina pobre, aislada, expuesta á las acechanzas de cualquier atrevido. Esta resolución generosa echó el 11ncla en su espíritu y un papel así,
desinterei:,ado le sonreía y no presentaba peligro

EL MUNDO
. ,, .,
' .
"

t,

t

J'

donaron la mansión meridional, testigo de la única época dichosa del ma
trimonio, y vinieron á instalarse en
París, donde en breves aías las mujeres perdidas, el juego y la Bolsa, die•
ron fin al dinero de Silvia.
Ella c.onoció la magnitud del desastre por dos hechos simultaneos: el ero•
bargo de todos sus mue 61es y un corto
billete de su marido en el que le avi,
saba que partía para un viaje de indeterminada duración. E1:,te viaje, por
otra parte, no fué muy lejano, sino sólo
á la calle de los Mártires á un entresuelo muy emperegilado y del cual una
'' 1
tal Zibelina (por apodo la Perdiz 1·oja)
era la inquieta hubitan te.
- La señora de Letillier lloró mucho,
empe:il.ó sus joyas más queridas, y se
refugió en la viviendita de la calle de
Vavin, y procuró como mujer valerosa
que era, ganarse la vitla cumpliendo
sus deberes de mujer honrada. La inocente y pobre joven creía que eso iba
á ser muy fácil sin sospechar que en la
organización actual de la sociedad, si
es bien difícil á un hombre resolver el
problema de no deber su subsistencia
más que al trabajo y la probidad, esto se vuelve casi imposible para una
mujer joven y bella que por golpes del
infortunio ha caído de una elevada
posición.
Y no es que se le hubieran cerrado
todas las puertas á que acudía, sino
que muy pronto adquiría la convicción de que la apresurada benevolencia de que era objeto tenía un precio,
Y. ese era el de sus encantos que precisa1?-ente eran la causa de esos apoyos maceptaoles y la alt!jaban del sistema de vida que deseaba. "Es usted
demasiado elegante, querida mia,'' le
respondía una caritativa dama de quien solicitó
amparo, sin pensar en que precisamente por economía la pobre abandonada usaba á diario los
restos de su antiguo esplendor.
"~inguna familia aceptaría A usted para institutriz ó dama de compaftía, porque es usted demasiado linda" le decía una vieja aristócrata perpetuamente rabiosa de su propia fealdad.
Quise, hacerse dependiente de algún almacén y
se la rechazó por carecer de aprendizaje mercantil; cajera, y sus conocimientos en contabilidad
t.o bastaron; modista, y se la creyó demasiado fi.
na para un trabajo rudo. Nada .... nada!. ... Los
parientes la abandonaron desde que se casó. El
único bueno y cariñoso, su padre, había. muerto
y su madre no se ocupaba de ella más que para
re_Proch~rle perp~tuamente su falta. Una prima
millonaria le envió cierto día quince francos en
un exceso de inconsiderada ge·nerosidad.
¡Cuántas veces sintió impulsos de rebelión esta pobre alma ofendida, humillada, estropeada inc~santementel ¡Cuántas veces la desesperación
vmo á enloquecerla! Pero resistió á todo, enérgica, honesta y pura; y ante las tentaciunes malsan~s del oro que se hacía pasar á torrentes por sus
OJOS, y ante el fantasma del suicidio condenado
por sus convicciones religiosas, permaneció valiente, altiva é intacta.
La a:nistad vino al fío en su ayuda y la salvó:
el mando de una de sus compaiieras de infancia
medianamente educado, charlatán, pero de bue~
corazón, adusto y con raras dotes de actividad
se ~ropuso buscarle discípulas de piano. Ellan~
sabia gran cosa, á lo menos en la parte teórica
pero_ como _era muy inteligente pronto aprendió
al mismo tiempo que enseiiaba y luego además
de ias lecciones aisladas obtuvo la dirección de
la clase de mús_ica en un_ colegio, quedando así
asegurada la vida material.
Su marido reapareció entonces para abrumarla con peticiones de dinero á las cuales ella por
lo común respondía de un modo favorable hasta
que a~ c~bo este_p~rdulario hizo á la pobre mártir el umco serv1c10 que podía hacer: morirse.
Tranquila en cuanto á su posición material, pero cruelmente decepcionada de la vida Silvia se
ref~gió en sí misma, desdeñando A ~u vez á, ]a
soc1-edad que la había repulsado ó acojido con
frialdad, y creía de buena fe que su córazón estaba cerrado para siempre al amor, que tan cruel
fué con ella, pero lo abrió todo entero á la amistad que concentraba, como único fin de su vida
sentimental, en un círculo de f;eles bien elegido,
muy poco numeroso pero muy seguro. De ese
1

alguno para un hombre acoi-azado como él, sin
pensar en que toda coraza tiene sus defectos y no
presenta resistencia suficiente contra los celos predecesores del amor.
Y tan es cierto esto que vuelto A su casa el Coronel, dando al traste con sus proyectos caballerescos se plantó frente Aun espejo, pasó con actitud enérgica la mano por sus cabellos, se atuzó
el rico bigote, tendió la pierna de un modo presuntoso y respondiendo á un pensamiento muy ínti•
mo, exclamó:
-Y después de todo .... ~por que no?
De3pués de lo cual comió con buen apetito,hizo
intenciones de leer un rato sin fijarse ni aún en el
número de la página q1;1e tenía frente á los ojos,
se acostó temprano y Hó entre sueftos una muchedumbre de amorcitos pequeiiuelos y barrigudos
ostentando cascos de bomberos y ocupados en
asar corazones en el fuego de una chimenea incendiada,

III
La seilora de Letellier no so:il.ó ní con bombe•
ros ni con húsares, pero al otro día, muy dueiia
de sí misma,.sin preocupaciones ni turbación, pensó en que tenía un vecino simpático y distinguido
con -el cual no le sería ni un poeo desagradable
entablar amistosas relaciones.
Por la portera, su única sirviente, ella había
averiguado el rango y el nombre de su vecino y
en la corta entrevista tenicta con él, pudo apreciarlo como un hombre de la mejor educación.
.A.sí pues, fuéno solamente sin espanto sino con
alegría como la joven pensó introducirlo al pequeño círculo de su sociedad, y en tanto que sacudía
con un coqueto olumerito sus chucherías de tocador, pensaba en-que algo tienen de bueno ]03 incendios de las chimeneas.
La vida había sido severa con Gabriela Silvia
de Ravel: rica, muy solicitada, bella siempre, llevó sus veinte afl.os su gran dote y su corazón al
señor Letellier, después de unos amoríos novelescos, sufridos pero no aprobados por sus padres.
El tal Letellier carecía totalmente de bienes de
fortuna y (lo que era más grave todavía) era tan
carente de dinero como de cualidades morales.
Al principio no dió í. conocer sus inclinaciones y
basta parecía sinceramente enamorado de su encantadora mujer, pero pasado un poco de tiempo
de adoración mutua, comenzó á extraftar su antigua vida de soltero y se imaginó que sería muy
grato volverá llevarla ayudado de elementos pecuniarios que en el pasado no había tenido. Aban-

�Domingo 18 de Septlembrf\ di\ lAAR

EL MUNDO,
236

el infierno en la tranquilidad que le daban sus
peinaditos, los bigotes retorcidos, la piocha termodo, su naturaleza expansiva encontraría em- minada en punta, el afre jovial y las maneras bas- árboles y sus libros? ¡Cuánta razón había tenido
pleo para los raudales abundantes de ternura que tante comunes. Tendió h mano al Coronel sin va- siempre al desconfiar de la mujer, que es el eterbrotaban de su alma, ternura que ella se negaba cilar con mAs expansión que galantería, y el seftor no enemigo de todo reposo, y cómo _ahora se _había entregado néciamente y sucumbia en el rnsá designar con su nombre verdadero.
de
Veraz
la
tocó
con
el
entusiasm:&gt;
del
perro
á tante mismo en que se creía definitivamentti venSu temperamento insinuante, ardoroso como el
sol que la lla.bút visto nacer, las condiciones de quien se obliga á chicotazos á e.travesar un cedor!
Y veía muy claro que al presente todo el mal
su vida aislada, la energía de carActer de que ha- arroyo.
-Coronel, ailadió Silvia, á quien esos detalles estaba ya hecho y que no quedaba remedio albía dado pruebas en circunstancias dolorosas, y
la confianza que tenía en sí misma, le daban un no se le escaparon, l,eotardy ya le conoce á us- guno. El mal! Al decirse á sí mísmo esta palabra,
aspecto un poco libre, una fisonomía conquista- ted mucho por todas las últimas cartas que le he probó el Coronel de improviso algo c~mo el remordimiento de un blasfemo: le pareció que acadora que habrfan inquietado á censores au:;teros escrito.
Esto lastimó al Coronel más hondamente toda- baba de ultrajar á la más adorable de las diviniy que cb.ocaoan de vez en cuando, cou las leyes vía.
De seguro que la intención de la seftora Le· dades; observó que corría por sus venas un cade la etiqueta y del bien parecer.
¿Pero á ell11. qué le importabai' No tenía comu- tellier había sido dé lo más sana del mundo al losfrío delicioso, una bocanada de calor dulce y
nicacimes más que con amigos verdaderos que pronunciar las frases que pronunció con tanta na- vivificante subió A su corazon rejuvenecido; una
y sencillez, pero la familiaridad del tra- languidez de éxtasis lehumedeció lvs ojos; ca.lió
la conocían y apreciaban en lo que valfa; y con turalidad
tamiento
dado
al recién venido ·y la noticia deque toda cólera, se desvaneció toda tristeza, desapala conciencia tranquil11, apoya.da en sus instintos
de honr11dez sabía pasar victoriosa sobre todos había estado sosteniendo correspondencia episto- recieron lo.s recuerdos de la vida real, y reclinalar con la viuda, completaron la mala impresión do en su balcón en esta noche estrellada de 111alos peligros.
Muy sencilla y muy francamente la señora de . moral sufrida por el seftor de Veraz á tal punto, yo, con las miradas errantes por las frondas plaLetellier se dijo á sí misma, que le agradaría que que se levantó pálido y crispado, y saludando á teadas nl rayo de la luna, se perdió en los
Joven, le diJO sin más preámbulos:
deliquios ·d e jamás saboreada embriaguez y entoel Coronel de Veraz volviera á verla, y como vol- la -Rue¿o
A uste l me excuse, seftora. Tengo que nó su alma iamcrtal el himno del divino amor. ...
vió justamente ese mismo día, bajo el falaz preComo haciéndole eco, un ruiseilor an los árboteuo de saber si la emoción de la víspera la ha• . hacer en casa.
Y después de una seca inclinación de cabeza á les vecinos desgraaaba su cAntico nocturno de
bía fatigado, Silvia lo recibió con cordialidad
Leotardy se dirigió á la puerta.
vigilia y de voluptuosidad.
exenta de toda afectación é hipocre~ía.
Silvia que fué á acompañarle murmuró á me1\Iás calmado al día siguiente pero no menos
El Coronel comprendió que se le aceptaba enfeliz, el seftor de Veraz tomó una gran resolución:
tre los iniciados, y que .el portero podía aftadir su dia voz:
-¿Pero qué tiene usted?
«puesto que hahía faltado á los principios de tonombre á la lista de los visitantes ordinarios de
El
Coronel respondió con frialdad:
da su vida cayendo enamorado, renegaría de
su vecina, y aún se prometió rivalizar en un fu-Absolutamente nada seftora,
ellos y les daría el golpe final casándo3e.»
turo no muy remoto con «el seftor que venía más
Y se ausentó sin dignarse volver la cara, y por
El Coronel se había distinguido en la carrera
frecuentemente que los demás.»
Ea efecto, al cabo de un mes venía diariamen- eso no vió como la sc:ftora le siguió con ojos en militar por su espíritu resuelto y la prontitud conte á las cinco de la tarde, A charlar una hora con que se pintaba la sorpresa, pero en que se veía que ponía en ejecución el partido porque se decidiera, y fiel á estos antecedentes decidió sin
la hermosa viudita ó A oírla tocar el piano, y se también algo de enternecimiento.
tarda11za que ese mismo día A la hora de su acosdejaba llevar con una perfecta simplicidad y buetumbrada visita se preoentaría á Silvia y con tona fé á la dulzura de esas relacionas, de las que
IV
da formalidad le pediría su mano.
nada turbaba la pureza ni en lo más íntimo de
Sin duda que entre nosotros, se decía el Corosus pensamientos.
-Jo~é! ....
nel,
hay bastante diferencia de edad y la cantiY no pensaba ya casi en aquella exclamación
-Mi Coronel!
que le había• brotado el día que la conoció: « Y
-Te dije que quería comer temprano. ¿Por dad de años que media me pone casi en ridículo,
pero ella está madurada por el dolor y la e:s:pedespités de todo ¿po1· qité no?» pues Silvia le había qué pues no está la mesa?
revelado lo que él no conocía ni había conocido
- .Pero mi Coronel, no son más que las cinco y rie·ncia, y yo tengo el corázón íntegro y joven
1:unca: la suave impresión de la verdadera mujer media y como mi Coronel no regresa sino des- puesto que nunca me había servido para nada.
graciosa y alegre, buena y casta. Su amistad era, pué! de las seis, pensaba yo que mi Coronel . . .. He aquí dilucidado el primer punto. Segundo
pues, sincera, intensa, pura, (así lo creía á pié
-Basta ya de Coroneles! No me agradan ré- punto, la fortuna: Silvia no tiene un céntimo y yo
juntillas el Qoronel) una amistad como de anti- plicas: he dicho que quiero comer ¿entiendes? poseo alguna cosa, y como uno y otro tenemos
guos camaradas.
Bueno ¿y q'u.é tienes tú que me estás mirando con inclinaciones modestas, y como en definitiva con
Sus ideas, sus sentimientos, sus aficiones con- esos ojos de pato espantado? ¿Por qué no te has mis rentas, mi sueldo y mí pensión de Comendacordaban en todo. Silvia se entusiasmaba al re- ido ya A la cocina? Si sigues así te pongo de pa- dor llego A quince mil francos anuales, con eso
no tendremos las comodidades &lt;le un nabab pt:ro
lato de las batallas del veterano y él se asom- titas en la calle ¿me has oído?
braba con ciertos trozos musicales que ella interEn tanto que José despavorido se dirigió á la no nos faltará. lo esencial.
Compraré menos libros porque no me quedará
pretabJ. divinamente con su alma sentimental y cocina por el corredor, entró en su gabinete hatierna. Veb.ementes los dos y un poco casados ciendo estallar las puertas, y al ver sobre la chi- mucho tiempo para leer .... Acaso se ría un pocon sus opiniones, tenían Aveces algunos cb.oqulfl! menea una estatuita de terracota, que le pareció co la gente viendo que se casa con tan linda jopero que lueg0 se traducían en aproximación, y tener una vaga semejanza con Leotardy, la estre- ven un viejo Coronel retirado, pero desafío á los
terminada la querella, ambos se apercibían de que lló contra el pavimento haciéndola mil pedazos. risueftos para que me vengan A buscar! Todo irá
habían dado un paso miis en el camino de su inEsta ejecución en efigie produjo brillante re- bien. Ella no tiene parientes ni yo tampoco con
timidad.
sultado pues alivió un poco los nervios del sei'i.or excepción de Jaco bo, pero éste quedará encanta:Marchaban, pues, en esta vía peligrosa, con de Veraz y le puso en un estado de calma bas- do al encontrarse con una prima tan hermosa sin
una igual y perfecta seguridad. Silvia honrada tante para que, hundido en su gran sillón se pu- que le preocupe la pérdida de mi herenci;l porhasta el punto de no comprender su imprudencia, siera A reflexionar haciendo su exámen de con- que es mAs rico que yo. Verdaderamente no desy pensando que el amor ya no podía existir eu el ciencia. Seguramente el descubrimiento que so- cubro grandes obstáculos. Silvia no dará ya más
mundo ní meno .. en ella ni para ellit, y el seilor brevino con este exámen era muy grave, porque lecciones de música ni tocará el piano más que
de Veraz convencido de que había llegado al col- en el instante de entrar José á comunicar que para Ini.
mo de sus ambiciones, puesto que era amigo de la comida estaba lista, el Coronel se irguió de
Esto es natural. ¿Pero le convendrán mis prosu encantadora vecina.
una pieza y encarándose con su ordenanza que no posiciones? ¿Y por qué no? Todos los días repite
Durante una de esas entrevistas, tan inocentes comprendía una jota de lo que estaba pasando que su corazón estA libre; y por linda que sea, los
como peligrosas, un campanillazo vibró en la gritó:
maridos no abundan en torno de una mujer que
puerta. La seftora de L-~tellier fué personalmen-Mil millones de centellas! se necesita ser muy tiene por única dote su hermosura.
te A abrir, y lanzó tal grito de alegría que c:l Co- animal para que á los cincuenta y siete aftos ....
No es de dudarse que ella me demuestra una
ronel se volvió alarmado, precisamente en moSin forjarse ilusión alguna, el st&gt;llor de Veraz simpatía poco cvmún, y bien cercana demás tiermento oportuno para ver á un recién llegado que acababa de reconocer que estaba perdidamente nos sentimientos.
besaba en ambas mejillas con un buen beso, fran- enamorado de la viuda. El punzante dolor que le
Pero ...... e.Y Leotardy? Veamos, veamos. Pues
co y sonoro á la duefta de la casa.
había herido al descubrir su intimidad con otro quedará de amigo, con la condicióu de que si alEste espectáculo le desagradó soberanamente. hombre, no le dejaba duda alguna sobre el estado guna vez vuelve á besarla como lo hizo ayer, le
Silvia vino con los ojos irradiantes y dijo muy real de su corazón, pues la amistad pura no codivido en canal!
animada.
noce esos arrebatos espantosos de los celos. El
A esto llegaba de sus reflexiones el Coronel y
-Q11erido Coronel, le presento á usted á mi Coronel sintió de pronto una oleada de ardiente aun conservaba en el entrecejo las contracciones
excelente amigo Leotardy que estaba ausente cólera contra sí mismo y profunda humillación que le causó la última, cuando se sobresllltó al
desde hace tres semanas y que al fin vuelve al por su debilidad demasiado cierta. Llegar á esos ruido de la campanilla tiradli con mano enérgica;
redil.
extremos á su edad ...... ! ¡Cuando se crefo ya al y aun no había tenido tiempo de formarse ideas
Encantado de sus relaciones con la señora de abrigo de las tempestades encallar contra el esco- respecto de esta visita inoportuna, cuando Silvia,
Letellier el Coronel no había vuelto á tomarse la llo evitado durante toda la vida y cuya existen- fresca y rie1tte penetró en el salón.
pena de pensar 1m «el señor que venía con más cia real hasta se llegó á negar!
-Soy yo, yo misma amigo mio, exclamó alefrecuencia que los otros,» nunca lo había enconLo cierto es que si se hubiera querido probar gremente viendo el aspecto azorado de su huéstrado en la casa y su apaúción súbita (porque no al veterano que después de treinta y ocho ailos de ped y tendiéndole las dos manos, y he venido á
dudaba ni un sólo instante que este era el amigo servicio, ignoraba los principios de la equitación saludar Austed y á darle mis excusas anticipadas
privilegiado) le causó una impresión dolorosa y el manejo de las armas, no habría sentido más porque esta tarde no voy á esperar su visita
agravada por la recepción entusiasta que le hizo sorpresa ni mAs indignación de los que experiá la hora de costumbre.
Silvia,
al descubrir su amor.
Se limitó por consiguiente á inclinarse con una mentó
(Concluirá,)
En aquellos momentos aborrecía furiosamente
frialdad acompasada, y fijó en Leotardy una mi- á la eell.ora de Letellier, tanto, que no podía conrada que nada tenía de tierna.
solarse de amarla. ¿Qué demonios había venido
Era este un buen muchacho, robusto, de unos á hacer atravesAndose en su camino y metiendo
cul\renta años con los cabellos demasiado bien

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Domingo 18 de Septiembre de 1898

2ll7

EL MUNDO

PAGINAS DE LA MODA

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Fig, :c.- Traje de otoño.

�EL MUNDO

238

Domingo 18 de Septiembre de U191S

EL MUNDO.

casamos, era empleado en la dirección de loe Archivos Nacionales, tenia una cátedra en el Colegio de
Franela, y reunJa loe materialee de su Historia de la
Revolución.
Neeteariamente debíamos vivir ccn mucho orden
para tanto trabajo. Sti levantaba él cuando amaneela, y estaba eecribiendo hasta la hora ilel almuerzo;
eran las horas sagradas que nada debla turbar; yo le
vigilaba cuidadosamentti, porque él no' era de esos
obreros de las lttrae extrañas á. eu producción; entre•
gaba todo entero á su obra, la sentla, la vivla. 11Escribo-decla-con mi corazón II y cuando suspendla
su trablfjo quedaba muy excitlldc. Poco á poco iba
calmándose, almorz&gt;ibamos, y salla en dirección á su
archivo paseando antes un poco por las calles de este P,uie tan querido.
A las cu11tro volvía. Era necesario que me encontrara 11qui; mi aust'ncia le producla tan mala impresión, que un dia escribió sobre un papel de su mesa:
"di no puedo estar sin ella un cuarto de hora ¿qué se
rá en el tiempo infimto en que no la tf'ndré conmigo?
La tarde la pasaba en eeucillae di11tracciones. Venia tal cual amigo ó discípulo á consultarle, á hablsr
con él y oírle leer lo último que habla eFcrito, porque
él consultaba con todos. Por e~te gabinete han pas11do Renán, que venia mucho, Taiuf', Lamartine, Be•
ranger, Th1ers, Edgar Quioet, todas las glcrias de la
Francia liberal y también la generación nueva. Nuee
trae reuniones quincen,des no eran ceremoniosu.
El carecla de ese orgulloso estiramiento insoporta ble en que suelen dar 11,e notabilid11deh¡ en vez de estar sP-paradoe los hombree de las mujeres, é,itas juu•
to al piano, aquellos rodeando al dueño de la casa en
sitio aparte, doude ¡:.udieran fumar y decir mil atro
cidadtie mientras las damas dei.trPzarlan al próximo,
hablando al mismo tiempo de modas, la conversación
era. aqui única y general. Cred que la separación de
sexos ha m11tado til esplritu en lu conversaciones....
No mucho tiempo d~spuée de casados, el Im~erio
quitó á mi e~poso loe dos recursos d -, gan,.rse nuestra vida. La cátedra de moral y de historia y el destino en los archlvo11; era la venganza de la reacción.
Yo, caballero. no tenia patrimonio ni dote, y fué ne
cesario reducirnos, salir de Paria y habitar cerea d,i
Nantes en un rincoocito Ignorado, una ca~ita con su
;ardln de cierto comerciante que, mu.v entusiasmad-&gt;
con albelgar al maestro no querlacobrarnos PI alqui ler. Ali! concluyó su Hütoria de la Rem;lución y e~crlbió algur.o d.e sus libros que tanto éxito han me•
recido.
-¿Ee cierto que vos, señora. habeis escrito El Pájaro. esa .obrita belllsima tan querida por las almn

Fig. 2.-Traje parisiense de calle.

1

Lectura para las damas

LA VIUDA DK MlCHELET
Todavla existe, retirada del bullicioso Paris y en
medio do loe recuerdos del maestro, que conserva como una sacerdotisa, en la misma habitación-santuario en que él habla pasado gran parte de eu vida.
Alli ha sido ahora visitada por Adolfo Brisson, que
nos refiere la interesante conversación que ambos
sostuvieron.
Madame Michelet ocupa en la calle de Aseas el mis•
mo piso que ya hablan hecho célebre las reuniones
quincenales intimas y amigables, donde rl'lunia su
marido á lo más selecto de los pensadores franceses
Todo conserva aún el aspecto anticuado, el glll!to
de aquel tiempo, y parece que el grande hombre v11
á presentarse de pronto entre aque1los cuadros, aquP
Hes muebles, é_poca Luis Felipe, y á sentarse en b
mesa de tr&amp;baJo.
La calle es silenciosa, la habitación retirada, como
viene á un artista ó un sabio; se respira alli el ambiente de una grandeza serena y el perfume de gra
tisimos y gloriosos recuerdos de un pasado que aún
tiene algo de presente.
En medio de este marco apareció la figura que más
lo embellece.
Ee admirable, dice el cronista parisiense, la semejanza ehtre el rostro de aquella mujer y el de Micht let. se·a esto obra de la naturaleza ó de cuidadoso
intento, de cierta coqueterla, ello es que los dos se
parecen.
Ella tienti los cabellos completamente blancos y no
los lleva trenzados, smo libres y flotar.tes al rededor de su cabf'za, formando loe bucles una especiA
de aureola _que contribuye á virilizar los rasgos de la
fisonomía. U4a expresión de bond.ad atempera al mismo tiempo este aspecto y harmoniza su conjunto.
La mirada es un tanto velada, la .boca tiene cierto.
expresión de melancolia eu11ndo no se dibuja en ella
una sonrisa. Madame Michelet es de origen meridional, y no ha perdido ni el acento ni el humor de su
país; cuando habla es grave y reposada, pero no sin
cierta agudeza, con sus toques de o-racioea ironJa.
Se ve que su belleza ha sido tan notab1e como nos refieren loe que la vieron en su esplendor y qua conserva la gracia y el encanto que siempre la rodearon.
-Dispensad.me-dijo al presentarse con los ojos
humedecidos por las lágrimas y sentándose en un diván -los preparativos de estas fiestas en honor de
mi esposo, me e_mocionan mucho ¡y despiertan en mi
tantos recuerdos! Me p ..rece que van á celebrarse de
nuevo sus funerales.
-Vengo, señora, á hablaros de él,
Enju,:ose la dama sus ojos, y durante largo rato la
conversación versó acerca del grande hombre. Expresábase la viuda con elocuencia y vivacidad ineomp_arables.
-Hace ya veinticuatro añoQ que le he perd:do, y
ni un momento dejo de tenerlo presente, vivl' con su
pensamiento, y todo me le recuerda ...•..Cuando nos

Definiciones.
¿~ué es un médico?
Un hombre que hace reir á la muerte.
¿Qué es un ebcribano\
Un hombre que tiene patente para ser
ereido.
¿~ué es un maestro de escuela?
Un hombre que, para ciertos gobiernos,
pertenece á la familia del camaleón.
;.Qué es un procurador?
Un hombre que está encargado de darle
fuego á la meena.
;.&lt;,¿ué es un banquero?
Un hombre destinado á recibir sonrisas
mientras n-o quiebre.
;.Qué es un comerciante?
Un hombre que tiene fijas las mlraó.ae en
las necesidades de loe demás.
;.Qué es un poeta?
Un hombre que no tiene una peseta en el
bolPillo y se cree más rico que Creso.
¿Qué ee un cochero de alquiler?
,
Uu hombre que le da "cuero" al caballo
~ que lo mantiene.
. ;.Qué es un cajista?
~
Un hombre lnsopo1 table cuando está. pidiende "material."
;.Qué 68 un barbero?
Un hombre que inspira gran confianza á
loe demás.
;.Que es un botic11rlo?
Un homi&gt;re que ha descubierto la piedra
filosofal.
¿Qué es un gacetillero?
Un hombre que tiene rabia
cuando no hay asunto de qué
tratar.

FJg. :i.-Grupo de sombreros.

::l!;LCA.LDO

FJg. 3.-Traje de calle. lJltlma novedad.
¡Qué recuerdos, caba'lerf', qué recuerdos! El año
que viene hará medio siglo que nos casamos. Ahl tengo sus cartas de novio; puede leerlas todo el mundo;
las lePréis vos:) a veis-añadió, al terminar la conversación, que iba tomando cierto tinte de tristeza;-ya.
vele que empezó para él Jo qne un di1&lt; habla llamado
el tiempo infinito. que estarla lejos de mi. ..... ¡Ah,
yo le temia t11nto como él. pero todo llega al fin! Diosas! lo quiere ..... .

Las desocupadas de Paris son las reinas de 111 coquetería; ella11 imponen la moda, ellas inventan la belleza.
Por eso una parisiense, muy preocupada en engañar al pobre mundo. ha eneo11trado una nueva aplicación de la geringullla Pravaz.
Se acabó ta morfinomania, pasó de moda la inyección del soporifero alcaloide, y hoy las el~ga1.1tee se
inyectan bajo la piel lol! má.s exquisitos perfumes que,
dan á las Evae del paraiso parisiense el aroma y la
falaz 11parienc:a de la rosa, de la violeta y de la tuberosa viviente.
Otra colaboradora de la belleza ha imaginado un
aparato para fabricar esos hoyitos coquetones y tentadores que tant11. gracia dan á una mejilln, esa hoyito que llamaba Heuri Reine en su Intermezzo la cuna
de Cupido.
Hay que sufrir para ser hermosa, como hay quepa•
decer pc,r ser fea.
Las antiguas cortesanas sabían ya lo mucho que
costaba el asegurarse todas las gracias y la primtra
que. por parecer la que no era, ee resignó á pone, se·
en la cara durnnte la noche la carnti fresca de ter•
nf'ra, liquella era una herolna.
Pero por muy advertidos que estemos sobre los es•
pedientes de la qulmica y vor muy dulce excepticirimA que pongamos en la celebración dtil milagro de·
la belleza; estas divulgaciones nos deeene11nta11 y 0011
hacen mirar con lástima todo aquello que debiérlimte
adorar.
Las pobres mujeres que hacen tantas maravíllAs.
que leen ansiosas la cuarta página de las revistas de
moda. que sufren mil privaciones por procurare" una
pomada ó un elixir, esas mujeres ee consideran recompensadas si consiguen un rasgo de belleza.
Una vez que han eoneeguido poner sus cabel1011 A,.
la moda, cuando han estudiado una sonrisa, estirado
una arruga y cuando han triturado deliciosamente ..1
artificio, entonces podrán considerarse diguae dó
cualquier mentecato ó de cualquier insolentti.
Pero en ese lote tan encantador no encontraremosc
ni una siquiera que se preocupe de lo má.1 esencial.
Cloé, hermosa y poeta, hacia su rostro bello; pero
no sus versos.
Las Cloé de hoy embellecen su cara, pero no hermosean su eorazón.

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•

Una de las caractl'risticae de la moda actual es la
de ~d?ptar una multitud de fantasiae y no abandonar
casi nrnguna.
Por esta eerianos muy dificil decir algo de todo lo
qqe constituye la elf'gancia femenin1l.
Al lado de cosas 9ue datan de ayer. vemos otras
que son ya muy antiguas y que, biD embargo. sig11en
estando á la moda y son muy apreciadas.
Esto sucede, por f'jrmplo, con 1~ blusa que después
de tres años de existencia, cada vez se lleva'más.
Hácese mucho f'n seda ePcoePPa ó pekinada con
fruncidos y con canesú de difert'nte color.
'
En este caso la faldn será de pañetel;gero color azúl
porcelana ó zafiro unido.
Tam~ién _suelf'n adornarse las faldas y Jae blusas
con cut1 ó piqué blanco, sobre todo si se trata de una
blusa color rosa ó a;,úl. Las mangas se llevan estrech11s.
Con estas faldas se lleva el sombrero llamado cape)ine_ he~ho con paja de I~lia y con las alas un tanto
mchnadas por delante.
Las corbatas á. la ruoda no son tan o-randes como
e~an antes y parece haberse adoptado fa fria. coirece1ón del cuello y la corbata masculinos.
Se llevan mucho los eha 1ecoe bajo las elegantes chaquetas de sastre.
La forma del chaleco es Luis XVI y ee hacen de
seda con 1ayados verticales.
Estos chalecos sientan muy bien con toda clase de
faldas.

LA CIENCIA Y EL HOGil

Exoti8mol!!J parisien@les.

-~:,;J!rJ

FJg. 9-Toqueta friToliun.

Modas parisienses.

sensibles?

-No hice más que ser colaboradora, como en otras.
La idea, ciertamente, fué rola.
Habla él qued.ado muy fatigado al terminar la Historia. y sabiendo yo que no podia estar ocioso, bur,qué un trabajo sencillo que Je distrajera. Los pajaritos. que nos deleitaban cantando sobre nuestros árboles del jardín, me sugirieron la idea que le corr,uniqué: él escribla, yo aglomeraba loa materiales y
consultando obras de historia natural, anc,tando datos, ideas ....

239

Polio y Labit dicen dl'l caldo: No queremos perder
el tiempo en los debates que ha motivado til valor de
la carne hervida. pues tod.o el muudo reconoce hoy
que este deplorable modo de utilización de la carne
no resulta compensado por al valor del caldo, con sus
16 partes pOfo de materia orgánica no proteica. Esta- ~
mos conformes con ver en el caldo un peptógeno y
que en este sentido permite atiborrar los órganos digestivos con una gran cantidad de pan, pero fuera de ,
tista utilidad efectiva y real, conveniente para algu- tíl'liiA~~~
nos estómagos que necesitan semejante repleción, no
ofrete otra alguna dP verdadera importancia. Por ee- (
ta razón, sólo empleamos el caldo á titulo de estimu- ¿_
laute del estómago, de alimento de lujo que puede l'i
usarse útilmente 111 principio de las comidas y como
medio de abastecer la economía de cierta cantidad de
sales, principalmente del fo~fato de cal de las partes

os,as.

Nos llama la atención que eetoe ilustrados facultativos, omitan que el fosfato de cal de la11 partes oseas
es insoluble en el agua y que en caso de obtener un
fostato seria el que ee encutintra en la sangre, disuelto á favor del ácido carbónico, ó el que entra en la
composición de toda célula. Es verdad que el fosfato
de cal se elimina por las orinas, pero es al estado de
fosfato ácido ó monocálcico, que de las tres especies
de fosfatos de cal es el único soluble en el agua.

Fig. 6.-Traje de nanstí para calle.

PROCEDIMJENTO PARA CONOCER SI UN ARBOL
ESTÁ SANO Ó PODRIDO.

Fig. 4..-TraJe de paseo.
Fig. 7.-Sombrero polar.

Dice una revista técnica que á fin de evitar la11
disputas que á menudo B&lt;&gt;brevienen entre el vendedor
y el comprador. cuando el árbol vendido como sano
está podridol se recomienda el eiguienteproced.imiento: el vendeaor y el comprador, acoIX1pañados de tes•
tigos, se trasladan al bosque; uno de ellos aplicará
fuertemente el oido contra un extremo del tronco,
mientras el otro golpea en el extremo con la cabeza
de un clavo. Si el árbol es bueno, la persona que escucha en un extremo percibirá distintamente el golpe pegado en el otro; si, por el contrario, el árbol está averiado, el sonido no ee transmitirá por interceptarlo la podredumbre.

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1':L MUNDO
..1;:;898_,_
--------------------------~W:!!!.!:!!!2.------:----------Do~m!!!!;ln~,r~n.:,.,::18;.,::d::.:;•S:::•tr:::tl,::•m;:;;:b;;,r•_d;:;•

-"4~.

FIG, 4.-TRA.Jl!l D!I PABBO,

•

Ea de ronlard de satin azul obscuro, con gran aplt~ación a!t!n:1f:~~°aª u!:.
seda ornada de galones tn la falda. En Pl cuerpo\ a mu
id
uu
eleg~nte capE:llna alternadK con encaje blanco y igeros frunc os en
plastroncito que roJea el cuello.
FIO 5.-GRUPO DE SOMBREROS,

• Damos tru modPlos dfl los que se halJan mas en bog!' en la actu~lidad.
El prtn'lno es de paja de Francia con se~cilla aplica]1ón de mu ~e;~b1ld~Y~
lumas El ae~undo tiene unas hermosas alas de pa oma emp 1 d
:rados'amente. El tercero es de una admirable SPl!clllez. Dos plumas e avesuuz forman el frente, uniéndose en un broche ch:foné de raso.

TOMO JJ

MEXICO, SEPTIE1111RE 25 DE 1898

FIG. 6. -TRAJE Dlt NANSÚ PARA CALLE,

Es de una gran elegancia. Sobre un frente pliPeé A gra.ndf\f~i~~uesut~!
casacón bordado, cortado en áng1;1losyorl_addo, ast comdf~ d~ dos hefillas
hechas de finos fruncidos. Dos pns11Jas unt as por me
,
atan las alas de la casaca.
FJG ?.-SOMBRERO POLAR,

LAS FIESTAS DEL 16 DE SEPTIEMBRE

•

PªJb

Sombre"o para señorita de un aspecto muv parisiense En
azul, gu~necido de· alas azules de dos tonos, la una clara, la otrt dmb b~e s~ub~rle d:
dos plumas de avestruz igualmente Azul. La una aco&amp; a a so
. d
la falda, á la izquierda¡ la otra rJgida en medio del delantero, tiJa a eu un
enorme pliegue de aatin antiguo azulado.
FJG. 8,- SOMBRERO COLO}IBJNA,
SombrerC'I para señorita en psij11. de arroz blanca, levantado hacia adelante. Calota rodeada de una' corona de ros11.s blancas. Sobre la part¡ de la t¡tda levantada una pnloma blanca CU\'&amp; cllbMita toca los cabeJ os con coa
de pa 1·aiso bl~nco y pligue de moir b·l anco á la izquierda de la paloma, cerca
de los cabellos.
FIG 9.-TOQUE I A FRIVOLINA,

Toqueta de dama de efü1.d medlaoa, toda de tul negro drapeado Y levanta:
?A.
do, la izquierda con un manojo de jacinto!\ rosas de much?s toll:s, :~;mpa
~
ñados de un penacho de follajes surtidos. Un poco was hacia atr se I onea•
,id., d.o de tul malinas negro.
FIG, 10-TOILHE PARA CARRJJRAS.

Es de grRnadina azul, sobrn trasparente de ta fetén malva. L"- falda tallada
de unll sola piezll e~tá. ornada de tres grupos de pliegues bordados
El cuerpo y J;111 mangas esUn ornados de los mismos pliegues pero en diagonal El delantero del c&lt;1rpiño Be abre sobre un pequeño.plastrón b~rdadoi
Toqueta de paja ornada de plumas malvas y de t:.n fruncido d~ tafet n azu •
FIG.11 .-TRAJJ!I PARA. CARRUAJE.

Gran paca de sarga blanca redondeada delante y cerrada de Jado J!ºr tres
presillas muy simpleP. Gran ~uello redondo, oruado como los b_ordes e ~a
. pa de cinta de &amp;dda. Forro de surah de color. Sembrero canohér en p8Ja 8
trigo, ornado de rosas y de dos •las cambiantes

d.

Flg. 10.-Tollette para carreras.

.U..t,,;CALOG-0 HIGIENICO.

---

11Los periódicos hi,1,d.é nicos de Lóndres no cesan dt'I predicar al público que siga sus
laudables preceptos. Pua dieminuir cen una mitad/ 1 dicen. Ja mortalidad, bastaria con
observar
el siguiente decálogo higiénico:
O
I Limitar el consumo ád la. carnt,, proscribiendo por completo la de puerco.
2 ° Substituir el pan blanco de harinA. por el de harina de trigo molido con cá.scara.
Este precepto ha obtenido tanta aceptación, que al pa110 que va aumentando el desarro•
llo de la venta de pau de esta clast, i:1e puede dar por desterrada la coatumbre de comer
pan blanco.
3° Comer de postre mucha fruta madura, lo más recién cogida posible . .
4° No desayunarse con cllfA ni té puro, sino con cacao ó una ligera infusión de té.
5º Dará los niños, al levantaree. una taza de caldo de b.arina du avena bien cocida y
mezclada con leche hervida también, pues la lechH sin cocer es dificil de digerir y de
asimilara e con alimento,
,
6º Reducir A lo estrictamentft neceaario toda bebid&amp; alcohólica, y mejorar más aún,
(Uprimirla por completo si es posible.
7° DeanudHrse por completo al acostaree, quitándose cu&amp;ntRe prendas se han llevado
puestas durante el dla, volverlas al revéd y sacudirhts y colgarlas.
8º Quitarse, Hl levKntKrse, la ropa con que se ha dormfdo, volviéndola también &amp;l
revés y colgándola cerca ae una ventana abierta.
!:Jº Lavarse todos los diaa, tii no es posible bañarse con agua fria ó templada, frotándose con un cepillo ó eilponj11. y jabón ordinario.
10º No dejar de abrir la vent&amp;Ull del cuarto de dormir.
Asi como el pan moreno ha sfdo recibido con favor increlble, IR. supresión de las bebidas alcohólicas y carne de puereo encuentran viva resistencia, porque contraria hábi•
toe a::raigados desde muy antiguo é intereses que saldrían perjudicados con la reforma.

l

Nuestros Grabados.
FIG. 1 -TRAJB DE OTOÑO.

Este traje muestra ya las fautasias reinames que li, moda nos promete p11ra la estación que se inicia, Ed de Ascosés de seda, sin tramos de colores, alterna&lt;10 con bandas
blanctts, que bord'.Jo ht faJda y ascienden por ella forméndole una elegante alR y que en
el jaquet, muy ajustado, forman sencillos galones y dos especies dejuck~ys en las mangu. Cuello americano. Corbata de muselina de seda obscura.
FIG 2 -TRAJE PARrSIENSE DB CALLE.
Es de tafetán clRYel, con .. plicaclón completa de bloeda blanca en bandas y dibujos,
dejando en el frente de IR blda un elegante t11.blero sin bandas, de mucho gusto. Cuerpo•
blusa abierto sobre un plfssé de mus6hna de seda lleno de fruncidos en b1u.. das horizon•
tales y mosn.ando un ptastronclto ligenmente pli88é.

CW!a del Sr. de Teresa, en la esquina de lllercaderes.-La A.-eulda de Plateros.

FIO. 3-T~AJB DB CALLE, ÓLTill'A NOVBOAD,

Es de satln hoja 11eca con plena aplicación de punto de Venecia dibujado de bandas
y rosetones. Cuerpo-blusa abierto aobre un eleganteruchede muselina de seda blanca
avolantad&amp;.

Flg. JJ.-Trale para carruaje.

•

NUMERO 13

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 4 de St&gt;ptiembre de lW&amp; _

EL MUNDO

200

do con dotas obscuras. Un
elegante lazo une los plissés
alternados también cou cinta
de plastrón.

FIG. ]9.-TRAJ.111 DE PASEO.

Es de foulard, azul y blanco
figurado, con uua serie de
cuatro volantes, dos de los
cuate, se t'Urollan al :-ededot
de la falda en elegante espiral,
y los otros dos la bJrdanen su
parte inferior.
El corpiño está drapeado
formando dos el..gantes solapas con guias de sed... y Pe
abre sobre un chaleco de satín
blanco marfil. Un el..gantlsimo lazo ari:ul pálido se prende
á. la 1z1uierda.

MEXICO, SEPTIEMBRE 11 DE 1898

TOMO 11

•

NUMERO 11

LA CEREMONIA DEL 8 DE SEPTIEMBRE EN CHAPULTEPEC

FIG, 20.-FROCK PARA NIÑITA,

Es de chally azul pálido, con
falda sencilla y un cuerpecito
blusa que muestra un escote
&lt;le blonda ·en volante y cinta
bordada abierta sobre dos
bandas de inserción, de mu8e•
Fig. 23,-Frock para niña c1.. S á, 10 años. lina de seda, qu" se cruzan
. Delantero y espalda,
sobre el pecho.

Fig. !M~ - Grupo de lencería.
Feo. 21.-CAPA PARA VIAJE.
F:e de paño de estlo, muy propio para la estación, y de una fantasía not~blt', Cae en dos alas .:ircull\res frunciil,is graciosamente, de suerte que
forman como dos volantes holgados, y U, va como adorno dos galones de
seda circulareR también y uua capelin11 f1gura1a a.si mismo con galones
y cerrada por dos broches sencillos del mismo género. J!;t cuello, doblado
en la parte del fr11nte, se levanta atráR con mucha gracia y va aJornado
de varios órdenes de cintas paralela@.
FIG. 22-JACKET PARA SEÑ1 RITAS,

;

· ...

·

Es muy sobrio y elegante.de paño de ePtlo t~mbi('n, completamente recto y muy ceñido, con tres órdenes de solapas dt1 rnerte que las dos del
fondo se revuelven 11tráR en una ligera capelina. Está.cerrada á. la izquier•
da por tres órdenes de brochecitos de strass.

•

FIG. 23.-DOS ELEG~NTES CORSETS.

Ti&amp;nen ambos modelos laboriosaR inserciones de cinta el¡,gantemente
dibujada, alternada con lazos de seda azul pálido ó rosa mate y están pri•
vando mucho.
·
FIG. 24. -GRUPO DE LESCERÍA,

Damos varios modelos de camisas y ot:as prendas p11ra hombre, de los
estilos ·que más privan en la actualidad
FIG, 25.-FRO:K PARA Ji,IÑA DE 8 Á lÜ AÑOS, DELANTERO Y ESPALDA,
'Es de una encantadora secillez, de percal azul acero, todo plissé y con
un bonito plastrón de liuo bordado. Mangas abullonadas. Collar alto con
un elegante lazo detrás.

...

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. Fig. 26.-Jacquet fantasía. Delantero
y espalda.

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1

FIG, 26.-JACQUET FANTASí.\, DELANTERO Y ESPALDA,

Es de un~ forma muy elegant8, de paño de estlo azargado con adornos
de ancha cmta acordonada: de seda, solapas triangul11res con galones
transversales y bonito cuello alto.
Seis botones fantasia ornan el frente.
FIG. 27.-"'LEGANTIE TOILETTE DE CASA.

Fig. 27~Elegante toilette de 'Jasa.

_I~e sarga de ~eda gris acero con un am¡.,lio volante de blonda holande11a
y1eJa1 descendiendo de ambos lados del frente hasta unirse en la parte
mfenor del ~elantero. La fald11 se p_l_iega en cinco grandes pliegues en la
pa~te posterior. ~ue.-po de paño beiJe bordado todo con elegantes guias,
abierto en amplio escote sobre un plastrón de muselina de seda plissé. Dos
g~a_ndes gulas de rosas con ~~a transversal, borde!lndo el escote y descendiendo á. lo largo del co:-pmo hasta perderse baJo el cinturón de raso
completan 1&gt;l atavlo.
•

..

EL SR. PRESIDENTE DE LA REPUBLICA
depositando una corona
el monumento á- los alumnos del Colegio Militar que murieron por la Patria.

en

�F,L MUNDO

202

LASEMANA
Desde que Pascal escribió su definición del talento, es muy fácil comprender el éxito de los la•
boriosos.
Nada más merecido que ese ascenso triunfal de
los artistas de la Compañía de Opera,-artistas
podemos llamarlos ya, parn hacerles justicia,que han adquirido una reputación con las cuatn,
de «La Vida de Bohemia. ~
·
Irreproch11 blesi' Tanto así no; pero nadie Je,;
negará una fuerza artí~tica c11paz de la interpretación mi\s pl11usible dentro de ~us medios. El público y la prensa han s1&lt;lo exigentes;querían que
la obra de Puccini sath-faciese en su- 11ueva pre•
sentación, no como mera reminiscencia de impresiones vivas aún, y los artistas han hecho más que
agradar, han obtenido ovacio,H'S.
No podía cerrar mejor la temporada. Los aplausos del jueves prometen la creación definitiva de
un núcleo ar1fatico. Los que ayer triunfal'on llevan alientos para seguir una ruta que ya no tiene
obstáculos, porque todos les dicen: ¡adelante!

"""'

Estoy por decir que l\Iürger reconocería acaso
la Bohemia que él vivió, en la que hicieron Torres Ovando (un Colline qué me ha simpatizado
extraordinariamente) y sus tres compañeros de
fingidos infortunios y de triunfos reales.
El oro de los escudos de Schaunard suena alegremente en las cartas que t&gt;Scribía á sus íntimos
d novelístl\ bohemio, cada vez que llamaba á su
puerta la fortuna. Han pasado i\ mi vista 1:ntre
otras, ésta que escribió á León Noel con motivo
de un epital11miJ dirigido á la hija del Czar y
que 'rolstoi hizo pagar espléndidamento á Mürger:
«Caríssimo! Decididamente, Eva hizo muy bien
en comerse la m11nzana y Voltaire acierta cuando
dice que todo está bien como está.
Creo que no suprimiría ni una jota á este axioma aún cuando lo tuvieFa delante de los ojos.
Me preguntarás á donde co11duce este exordio.
Pues .... naturalmente conduce á una couclusión m~gnítica, amigo mío, á un final dorado.
Jt'igúrate que si no te envío esta carta con un
mensajero de librea, es sólo porque vives muy
cerca,-treinta leg11as!-no valdría la pena; por
lo demas, mis recursos lo permiten, nado en un
río de oro, en un océano de monedas de cincuenta céntimos. Es una lluvia, una verdadera lluvia
de bustos de mon11rcas y de reinas de todos lo~
países y de todos ~os perfiles; me lavo las manos
en el Pactolo y .... con jabón de almendras.
Tengo guantes multicolores, levitas idem y pantalones itou. Lo;i poetas mienten cuando afirman
que la vida es sombría y triste. Es que no la co11ocen esos gemidores de misere-nobis; ni aún sospechan la existencia de una multitud de voluptuosidades que saboreo en estos momentos; no
han comprendido jamás todo el placer con que
nos regala un cochero de fiacre que pide uoa pro.
pina; ignoran que hay perfumes exquisitos en un
cigarro h.tbano y resplandores en la bugía del
sol y armonías en el rechinido de unos Z.ipatos
nuevos y charolado:;. Y bien, todo esto lo siento
' oigo.
.
'
l o veo, .o
No me reconocerías si me vieras. Aquel flamenco burdo que era yo ha desaparecido, se ha
hecho polvo. con su vieja levita y sus botas claveteadaf. lía mue1·to biLho para resucitai· f énix.
¡Qué hermoso verso latino se haría con esa metemsícosis, estoy seguro!
Juzga de mi júbilo cuando recibí la descomunal noticia; temblé desde mi d"ifunta cor baca hasta mis clifuntos zapatos. Corrí á cobrar el giro
en casa de Rosclíild; de ahí á la librerfo; luego á
ver al sastre; en seguida al restaurant; después
al teatro y al café, y por último volví á mi casa,
hundiéndome entre sábanas nuevas y una atmósfera perfumada para soñar que era Emperador
.Marroquí y que iba á casarme con la Tesorería
del Banco de Francia. Esta es mi existencia.,
~

Y era la de todos aquellos jóvenes que daban
espera11zas, realizAndolas á veces; pero que por
abandono y timidez, por ignorancia de la vida
práctica, creínn que la creación -de la ebra artística es el fin de la tarea y se sentaban imaginando que la admiración pública y la fortmiá vendrían á busca1·1o·s · escalando la vehtana de su
bohardilla.

Tloml111t"o 11 dfl 8Pptl11mbre de 1898

contra el mismo gobierno francés que sancionóla sentencia, sin que el público se hubiera enterado de fas pruebas matenides del proceso. Acababa.
de recibir el célebre liter11to francés rudo golpeen su segundo proce:;o, cuando un incidente inesperado viene á exitltar los ánimos, á agitar los~spíritus, !\ sembrar dudas por todas partes y á
hacer que el asunto Dreyfus reviva en todo su
interés y sacuda el suelo ruismo de la F rancia.
Absuelto d conde d ll Esterhazy por un consejo de investigiwión que no pudo encontrar, en su.
~
conducta como militar y en sus procedimientos
A la vez que un militarismo ruinoso y agresi- como acusador del capitán Dreyfus, nada censuvo provoca en el antiguo continente la tentati\·a r11 blti ni que pudiera caer bajo la acción penal,.
de aesarme, iniciada por Nicolás II, México apren- se averigua. que uno d-, los documentos presentade en la modesta y fecunda l-abor de cuatro lus- tados como pieza de couvicción y que sírviaron
tros, á cime11tar democráticamente en la concor- para opoutr~e á todGI, rt:visión en el vieJo procese&gt;,
Ha bvspechoso de folisifwación; se procede al
dia del iudustrfalisruo la estabilidad social.
El plantel militar y técai~o de Chapultepec anei'lo del teniente coronel Henry, uno de los.
forma el tipo del soJda&lt;lo liberal que conti11úa la acusadores ruás ttnact-s dt:l infeliz· judío; el protradición •!e nuestros nérocs, militares por patrio- cesado confiesa su delitl•; declara yue esa carta
había sido falí,ificada por él, llfirma que la pretismo y ciudadanos por instinto.
La ( ducación práctica inspirada en el amor seutó porque teniendo en 1:,u co11ciencia ia con vicdel progreso, lleva á nuestros jóvenes cadetes á ción inquebrantable de que Dreyfusno es inocenla comunidad de aspiraciones con el pueblo; no te, para que no se int1:ntara la revisión de su ,propretenderán jamás repudi,,r la libertad porque ctso, ofrecía aquel documento que calmaría la
saben amarla y han sentido sus divinos entu- inquietud de los esrírítus y 11callaria los clamoresde los que abogan en favor del traidor declaradosiasmos.
Robustecen su espíritu en una religión,-ladel por tribunal competente.
Después de esas mauifestaciones, atendiendo, sepatriotismo heroico que cubren con su follaje los
gún se dice, á consejus venidos de sus superiocentenarios ahuehuetes.
res, después de haolar l11rgame11te con un emplea~
do del l\1i11isterio de la Guerra en el departamen•
La diafanidad de nuestro cielo se ha opacado to de Estado Mayor, cuando se queda aislado,
en estos días grist:s. Estas nieblas son parisien- solo con su conciencia, en la tristeza y el retirose:;, decía ayer un lagartijo impúbero que habla de Ja celd11 que se le había seflalado en la prisustituyendo lar cou una·g que él juzga del me- sión del Monte Valeriano, con pulso firme y
usando una navaja de barba, se degüella dejando,
jor tono en un ciudadano de Cosmópolis.
Esag impertinente sugiere reflexiones útiles, y aos cartas diligidas á sus antigm,s jefes.
entre otra1:1 esta que recomiendo i\ los que tienen
que sufrir retardo cuando pasan por la Avenida
***
de San Francisco: la oportunidad y conveniencia
Digno de notarse es el nuevo giro que toma un
de un ukase que disperse las parvadas de ociusos
asunto,
que por tanto tiempo ha ruanteuido en
que instllla11 sus inútiles perso11as «desde hr estensión
el es¡íritu público. de la República franquina de la Sorpresa hasta la puerta del Jockey
cesa. La _boca del teniente coronel Henry, sellaClub.»
Oh! si el feminismo imperara en México. cuán- da par11. s1empr~ por la mano del suicida; su inesto tiempo ha que los stñores lagartijos buscarían perada resolución en el momento en que más se.
tmpleo á su a1.:tividad en o:ras tareas menos per- necesitaba su palabra; un momento de debilidad
judiciales para las damas, que la fácil elabo- ó acaso de supremo heroísmo, en un oficial de es:
ración de e:;a and1rnada de ruadrigales tontos que te temple, que por varios afios había sostenidooyen al paso todas 111.s que tuvieron la desg1·acia con lirmeza su actitud, que había Jevant1.&gt;do la
voz contra Emilio Zola en la deshecha tormenta
de nacer hermosas.
que provocó su proceso, que acusó de infidencia al coronel Picquart, y después de las sesionesU_na asociación de profesores se propone or- del tribunal, fué al campo del hOll\Jr con BU acugamzar conferencias científicas para vulgarizar s11do, en el cual lance rusultó herido de cierta gralos e~•-10cimientos más útiles, y podría decirse vedad; un hombre que ha resistido con c:1tereza
todo el oleaje de la campaiia_que se dice semítitamb1en, los m~s olvidados generalmente.
ca
en favur de Dreyfu~: es couvieto de falsedad
Hay en lo.s países latinos cierta tendencia á
desp1:eciar precisamente las nociones que más se no queda tiempo para echarle en carll su falta d¿
relacionan con nuestras necesidades. Parece co- probidad en un asunto de esta trascendencia, y
mo que deslustran las ciencias útiles y que un para. zanjar todas las dificuaades, para evadí!."
contacto directo con la realidad es de mal tono. todos los compromisos, acaso para acallar los gri¿No hau perseguido en Francia á un literato tos de su conciencia acusadora, corta por propia
pon¡ue pretendía desacreditar falsedades y pa- mano el hilo de su existencia, y arroja á ias multraiias? Y otro escritor que organizó una campa- titudes hambrientas de informac~ón, lanza á los.
ña contra la enseñanza clásica en nombre de la que piden justicia, á los que reclaman revindiciencia y en favor de las lenguas modernas en cación del derecho, un cadáver palpitante marcanombre de la utilidad, ha sufrido todas las iras do con el estigma del suicida.
del vulgo literario.
*
Afortunadamente aquí no somos tan lrrtinos y
**
el buen sentido ha impuesto una instrucción me¿Se habrá hecho justicia Henry considerAndo1e.
nos decorativa.
culpable? ó solamente se habrá sacrificado en aras
Dick.
del sigilo profesional, por guardar secretos de su~
superiores, que á nadie, ni a.sus jueces debía revelar? Quién sabe! pero los resultados no se han hecho
esperar. El general Boisdeffre, jefe del Estado Mayor del ejército francés, ha renunciado su alto puesRESUMEN.- Otra vez el asunto Dreyfus. -Las re,·ela- to; el general Gonse, sub- jefe en ese departamenclones de lltmry.-.Kl secreto de un suicidio - Rell- to, ha presentado también su dimisión· largas,y
ros y dimisiones - El ferm~nto de nue,·as agltaclones. - Ln revisión del proceso. - La actitud del Go- reftidas conferencias se han celebrado ~n el senobierno. -Luz y J ustlcla. - Matanzas en Candi a - Otra del gabinete; el presidente Brissón se ha inclinav•z la cuestión de Creta. - Intervención inglesa.- do del lado de los que piden la revisión del proTemores de 1111 confllcto.-El desarme general.-Las ceso; todos los demás ministros se han adherido
:dells del Czar.-La prensa francesa y la pre~sa ale• de buen grado á est11, opinión, y sólo l\I. Cavaigmana. - Siempre Alsacla y Lorena. - El nudo gor&lt;lian~c, ~i,_libtro de la Guerra, firme en sus antiguas
uo.-Dreyfus y la guerra. - Conclusión.
convicc1cnes, consecuente con las declarac~ones
Acababa de ser condenado Emilio Zola, por pe- que hizo ante la C¡í.mara de representantes en el
dir en términos violentos en su tremendo J ' acusse! pasado julio, inquebrantable en su creencia de.
-la revisión del proceso de Drey rus, lanzando acu- considerar á Drey!us merecidamente condenado
_saciones terribles contra el consejo de guerra ha opuesto ruda resistencia á sus colegas; y cuan:
que había condenado poi· traidor al desterra!lo do v1ó levantarse la opinión pública en su contra
de lll Isla del Diablo, cuntrn los altos dignatarios cuando se vió a1-ro!lado por la decisión de su;
del ejército que habían org1rnizado ese consejo, y compañeros de gabinete, cuando vió que la prenVivían como al margen de la sociedad, en el
aislamiento y la inercia.
Petrificados en el iirte tomaban en toJ.a su
exactitud literlll los símbolos del ditirambo académico, que corona la frente de los poetas.
Quién hablaba así de los bohemios? Uno de
ellos que ha dicho: «Para esos cándid.:is, el arte
consiste en divinizarse mutuamente y tenderse á
lo largo mientras lleg a la hora de que los pedestales surjan b11jo sus pies» .. . .

"""'

nomln¡ro 11 ile Reptiembre de 1898
sa hacía un cuarto de conversión, poniéndose del
lado de los revisionistas, cuando vió su im potencia para llevar al seno del gc.bierno responsable
sus ideas sobre lo impolítico del paso que se meditaba, presentó su dimisión, huyó de la tormenta y se retiró tranquiiamente á esperar los acontecimientos.

203

F.L MUNTlO.

contra los factores de estos c1 ímene3 tnauditos
que 11e cometen en territorio europeo.
Como embriagados con sus tri011fos sobre los
griegos, quietos se habfan quedado los súbditos
del Sultán por más de un añ0; ni una palubra se
hablaba de sus crueldades, ni una nota. se recibía
de sussangrientas hazañas, hasta hoy en que, turbando la paz general, se dejan escuchar bU-! ru•
gidos de hienas hambrientas, y sus alaridos de
salv11jes. Las matanzas de Candí-t y la muerte de
algunos oficiales ingleses reclaman una pn uta y
activa intervención. Volverá á hablarse de la autonomía de Creta, los gabinetes europeos volverán á discutir los asuntos turcos, y se presentarán
otra vez candidatos para el gobiJrno de la isla.
Pero no parece tan liso y 111:1110 este camino: oosible es que el incidente dé ocasión il que la Gran
Bretaña, siempre dispuesta á nuev11s aventuras,
tome á su c11rgo la revindicacióu de los creteuses,
y punga á su ampar0 111. revuelta isla que en
tiempos pasados condujo al sacrificio al reino de
los helenos. Posible es yue, sin esperar 1·xtrail.as
autorizaciones proceda el gobierno de Londres
por su propia cuenta y bill contar con la cooperación
de las otras Potenci11s; pero también es posible
que el Imperio otolllano ensoberbecido con sus
triunfos recientes, ufano con sus fáciles victorias de Tesaha, orgulloso
de hllb&lt;:r logradocon suastuciaromper el concierto europeo que ma4uina b11 contra él, oponga su veto
á esa i11tervención y quiera rechazar la fuerza con la fuerza, pretendiendo asentar la 11ueva idea de que
ya no es el hombre enfermo de Eu~
ropa, de que se basta A sí mismo
para acudir á las necesidades de
rns ~úbditos, y de que no m cesita
ya de auxilios txtraños pua sc.focar motines y vencer rebeliones, siqu:era sea ahogá11dolos en torren.es de s11n~re.
Y el problema oriental, que parecill resuelto ú olvidado, volvtrá á
estar á discusión y figurar en la orden del dia y entre los asuntos que
ha de resolver la próxima twnferencia in~ernacional de l'etersburgo.

***
¡Cuánta s revelaciones se esperan, hoy que el
cable nos comunica que está decidida la revisión
del famoso p::oceso! C'uAntas sorpresas nos aguardan, si llegan ft descubrirse los secretos que basta
hoy permanecen ocultos, los misterios que quedan gu11rdados, los nrcanos que se esconden en la
sombra! Luz. mucha luz! gritan los que quieren
ver claro en el asuntn; justicia, siempre justicia!
reclama la Sr11. Dreyfus, que llspira á la rehabilitación de su esposo. Justicia! dicen también alSr. General Juan Villegas,
gunos jefes del Pjército que rechazan indi,,.nados
0
Director del Colegto Militar.
toda sospecha contra la institución, en la que se
:;ipoya la República, en la que tiene sus legítimas
esperanz11s el pueblo, en quien confía el país su:1 el seno mismo de la Europa, y aéarn tenga
más sagrados inter: ses.
sus graves consecuencias. Accidental ó delibera,
Y la revisión se hará, y se abrirá de nuevo el &lt;lamente, un tiro lanzado por un sol&lt;lado ingl ésjuicio público y aparecerá otra vez ante las que hacia centinela en su cuartel de Candfa, ha
;.bsortas multitudes, la figura dantesca de Alfre- sido la chispa que encendió la hoguera y calcina
do Dreyfus, que ha recibido en su
cara las injurias del populacho, que
presenció su degradacjón con la
frente humillada y los ojos inundados de lágrimas, que partió para su
destierro con hondas amarguras en
su corazón, lltvando tal vez en su
alma la certidumbre de su inocencia; que ha permanecido cuatro alios
en el lugar de su martirio, esperando, esperando á que algún día so
Je hiciera. justicia, sin acudir, C')mo
Henry, al expediente dP.l suicidio en
cuyas ondas negras no quizo arrojarse.
Vendrá también Zola de su des•
t ierrovoluntario; y acaso puena verse entonces, que las muchedumbres
que pedían su muerte y lo ensuciaban con el dicterio y lo salpicaban
con el fango de la injuria y con el
lodo de la diatriba, lo reciban en
medio de aclamaciones frenéticas,
***
porque al fin su palabra ha prevaPoco á poco se va sabiendo por
lecido por encima de las pasiones,
lo que publica la pre¡¡sa europea, la
por encima de los odios, por encima
disposición en que se hallan las nade los intereses. Tal vez con térmiciones
de la monárquica Europa, en
nos violentos y con frases duras se
Colegio militar en Chapultepec. - Instrucci6n de artillería.
cuanto se refiere á las ideas del
presentó ante la opinión públice y
Czar. Francia, que parece la más inse concitó las iras de sus acusados;
pero en el fondo, su reclamación ha sido oída, su con sus rojas lenguas de fuego la sacudida tierra teresada, guarda una prudente reserva y sólo se
solicitud o bseq uia&lt;la y puede estar tr.anquil-0, por- de Cret3. Los mahometanos i;e han lanzado á la -&amp;ah.e por la voz de sus diarios, que cree indisrenque después de tantas persecuciones, no han sido matanza y al pil111je contra los cristianos; los sol- sable para proceder al desarme, según las aspiradados del Sultán han permanecido impasibles, ó ciones dl'l pueblofraneés, que antes se resuelva la
estériles sus esfuerzos.
no han tenido fuerzas para sofocar el motín, la suerte y los destinos futuros de Alsacia y de Lopatria de Minos se ha empapado otra vez con la rena.
*
**
sangre de sus hijos, los soldados ingleses han te.
."~o valia la pena,--dice un diario en su paEn los momentos en que es objeto de discusión nido que defenderse, y los buques anclados en la
triótico
desencanto-no valia la pena haber abierbahía
han
bombardeado
la
ciudad
para
restablela filantrópica iniciativa del Czar de Rusia, para
definir los medios positivos de un desarme ge- cer el orden. Más de dos mil cadáveres en las ca- to nuestros brazos á Rusia y nuestro corazón, haneral y lograr la paz sobre la tierra, un inci• lles de la ciudad y en los campos vecinos claman berle propotcionado nuestros ahorros y confiado
dente inesperado viene á encender la guerra en venganza al cielo y piden justicia Alas potencias, en su grandeza, para que hoy nos obligue á re-

Politira &lt;5.en.erttl.

Col&lt;&gt;gio militar en Cha1mltepec. - Clase de esgrima.

Colegio militar en Chapultepec.-Dormitorlo.

�•
Domingo 11 de Septiembre de 1898
ELMU:'JDO

_ __
n_o,;;;min~g~o;..;;;ll;;..,;;.de;;.;;;8;;;,epr,;,;t;;;ie:;;;m;;;:b~r;;e;,.;d;;;;e;,;1~898~====--=========,,...:,;'.L~,:;;M~UND~,;,;0;:;...=~===~=~~~~----=========~~º5

::r~~~i~:

Sería de ver que, después .de la !nteli~;n:::íc~~~::Sl
~!~
tuas concesiones e~ la cuestión ~hmafl.f se hap conjurado todo temor
intereses entre Rusia y la Gran reta '
.
Francia en el mode conflicto, estallara la guerr: efi!;a~:::n;:Jnciarse 1a' autonomía
mento m~nos esperado y cua~ ~l de una vez la eterna manzana de
de Alsac1a--Lorena, para amqu1 ar
la discordia.
X. X. X.
8 de Septiembre .de-189.8.

COLEGIO MILITAR
.
--b!mente e1 Colegio Militar en
Con motivo·de la c6remoma que c_ele ra anua defepsa de la Patria, publíhonor de los alumnos muertos her~icamente ~~ntel tan simpático al publico
camos hoy algunos grablaSdoñs replativ_°cte!t~ª~f1a República una especial pro•
mexicano y que debe a e or !es1
·
tección. ·
. st. . . d
"Escuela de Cad1&gt;tes" sienEl año de 1824 se decretó la m it~ic~on
Gne~eral V•ctoria y Mini~tro de
do á la sazón President~ de la Repub hca el. en Perot·e la nue\·a escuela
la Guer:-a el General M1er y Terán. 1neta ose
d
11
bajo la Dirección d~l Coronel ~o,é M. Co~tés ?:di~fci~·
de Betlemitas huta
A poco pasó á México el Colegio, ocur-!1 o e
el año d!l ld833, eB q1~ 1si79:;t::/efª;.1¡an~~f\n Chapultepec. J;,a _ocupación
ue1 ano e 43 a1
. ,r
•
tif'
del establec1m1ento y por
americana destruyó ó extravió los ut1les c1e~ icos al del pais quedó claueste motivo y ot~OS relacionados :¡on¡el d:r~g~~~~:raüo reanudó SUB tareas,
surado el Colegio hasta que en u~.o
d "dió que volviese á Cha•
ocupando San Lúcas por algunos meses mientras se eci
9
pult~pec lo que se efectuó el año de. ltl4 •
0 e a gloriosa el ColeYa durante la invasión norte:americana había escnto !~!~o~ {1gunos de los cuagio Militar, ofreciendo á la patria Ia sangre pura d! :!~riflcio qu~ ¡08 hizo inmortales.
lee, muertos en el camp_o de. bat!'-11a, ~onsumaron u
BI
atacó la plaza de MéEl año de l85j el distmgui~o Jef_e hberal Don Mlgu~l
aneo im erdonable desaca1
xico defendida por los re11:cc onarios, los cuale~ cGe~~erd: s:n cEsme fuera cubier•
g::;r~tfüt~~~E~:~sd~e~fstie~on
bizarria _el empuje de las faer-

f

,..
Colegio militar en Chapultepec.-Clase de artillería.
nunciar para siempre á lo ·que ha sido el objeto de nuestrvs anhelos Y
el fin de todas nuestras labores."
"Para llegar A esta solución-dice otro periódico-no necesitabamos
haber ido á San Petersburgo."
·
Y sir. embargo, nótase en general, un tono moderado en la prensa
francesa, en que se trata de alhagar al imperio moscovita. No quieren ~e
ningún modo rechazar precipitadamente y, sin maduro exámen_y sin
pesar todas las condiciones políticas que abarca el gran pensamiento,
que encierra li&gt; noble iniciativa del emperador Nicolás II.
.
Entre tanto los órganos de la opinión en los dominios de Guillermo
II casi se ufanan y se deshacen en alabanzas por la nota del Czar. Alg~no, cuando más, lamenta que no haya sido el poderoso Hohenzollern quien lanz11ra al mundo esa idea, que por lo grandiosa merecía
haberbrotado en el cerebro del Kaiser.
Pero no llega su entusiasmo al extremo de aceptar sin restricciones la
iniciativa Moscovita. "No podremos renunciar A nuestros arm11mentos;
permaneceremos de guardia al pié de nuestras fortalezas, mientras
Francia no convierta sus armas en rejas de 11rado." Así se expresa un
periódico que se dice inspirado en fut:ntes oficiales; y cuando se analizan las pala9ras del mismo Emper11dor pronunciadas recienteme en un
banquete de agricultores de Westfalia, se comprende que el nudo gor•
diano en la cuestión de la paz, que el gran escollo que ha de encon•
trarse en el desarme general, será la cuestión de fronteras entre Francia y Alemania.

:~ t~:~t~~a:o:i~t

ª!~:

Casi todas las casas están edificadas sobre estacas, por lo que suele decirse
que la clu&lt;1ad de Amsterdam, vuelta del revés, presentarla el aspecto de un
gran bosque sin hojas y sin ramas, y casi todos los canales están flanqueados
por dos anchas aceras y dos largas filas de tilos
Esta regularidad de ~orma, m11diante la cual puede extenderse la vista por
todas partes, ~a á la cmdad un aspecto maravillosamente grandioso. Al volver cada ~squma, se ven en la nueva dirección, tres, cuatro, hasta seis puen.
tes le~ad1zos. unos alzados, otros bajos, otros en movimiento, que ofrecen
á la vista una fuga de puertaa y una confusión inexplicable de maderos y
cadenas, que á cualquiera le hacen pensar que Amsterdam se compone de
barrios enemigos fortificados uoos contra otros. Los canales grandes como
ríos, forman aquí y allá vueltas y remansos espaciosos á los que se da vuelta
pasando por una sucesión de puentes unidos los unos con los otros De todas
las encrucijadas se ven _pe~spectivas lejanas de otros puentes: de otros
canales, de buques, de ed1flc1os velados por una ligera niebla, que hace pa•
recer mayor la lontananza.
Las casas, casi todas altísimas, respecto á laR de las demás ciudada., holandesas, negras, con las ve11tanas y las puertas contorneadas de blanco,con fa.
chadas de puntos y en escalones, ad(¡rnadas de bajos relieves que representan urnas flo~es y anim11!es; están casi protegidas por la parte de delante, por colummtas. balaustradas, cadenas, b&gt;1rras de hierro y separadas
unaa de otras porunamurallita y dentro de estas fortalezas avanzadab quti
o_cupan gran parte de la calle, hay veladores, macetas, sillones, sll1as, carrt&gt;•
tillas, cestas, r~stos de muebles viejos, así es que, mirando la calle desde una
de sus extremidades, parece que los habitantes de las casas han convenido
en echarlo todo fuera y tenerlo amontonado. Muchísimas casas tienen un
piso más bajo que·el nivel dela calle, al que se baja por una escalerilla de madera ó de piedra; y en aquel espacio entre la calle y los muros, hay más
macetas de fwre~,mercaLclas puestas á la venta, gente que trabaja una vida
confusa y obscura que bulle al pié del transeunte
'
Las calles principales ofrecen un espectáculo único en el mundo. Los cana•
les están cubiertos de buques y de gabarras, y en las calles laterales se ven
á un lado 1!10nto~es de barricas, de sacos, de c11jas y de fardos; al otro una hilera de luJosas tiendas. Aqui hormiguea la gente bien vestida las señora11
las criadas, los merca~eres ambulantes, los tenderos; allá el puebio rudo y vá'.
gabundo de los m~rmeros_ y barqueros, con sus mujeres y sus hijos. A la
derecha se oye el vivo cuchicheo de los ciudadanos, á la izquierda los gritos
agudos y lentos de 1!1- gente de mar. En un lado se sientA el' perfume de lu
flores y el olor apetitoso de las fondas: en el otro el hedor del alquitrán y el
humo de las pobres cocinas de los barcos de vela. Aqul se alza un puentti
levadizo para dar paso á un buque, allá se amontona la gente para pasar

*

*

Colegio militar en Chapnltepec.-Clase de mecánl~a.

Colegio militar en Chapultepec.-lJn c-.irso de matemáticas.
zas liberales que atacaron el punto y no volvieron ni un i~s~ante la espalda, por más
que fuera cruel y bárbaro obli_garlos á pelear en ~uerra c1lv1l. 1861 baJ·o la dirección
En 1860 se clausuró el Colegio para volver á abnr sus au as en
de Don José Justo Alvarez.
- d 1863 al de 1869 es•
Durante el erlodo de disturbios comprendido entre los anos e
.
tuvo eerrado ~l Colegio Militar y el mes de ~nero del últimot a~o e~~iCat~~~as;::~
organizó de nuevo acupando durante tre¡; meses el conven o e • an
.
pasar en segu'da ai Ex:-Arzobispado de Tacubaya.
.
ó 1C 1 gio
El año de 1882, siendo el Director General Don Sóstenes Roc~a,. maugur e hºa. eha•
Militar el edificio que hoy ocupa en Chapulte¡&gt;ec. _Durante los ult1mos años n_on
como
bido interrupción en las meJoras con que el Gobierno hace progresar tan. u 1
simpático plantel.
·é
bli
Et director actual, General Don Juan Villegas, cu_yoretrato tamb1fl 1¡u8 :
camos, es un militar facultativo, que consagra su ..-ida con amor _Y a
tenimiento y progresos de un Colegio que ho~ra al pals Yª! gobierno !ª1:1 0
por la instrucción técnica que en él recibe la Juventud laboriosa Y ené.gtc!lque ¡0 integra, como por la moralidad, disciplina y pundonor que caracterizan á sus alumnos.

8

ºf

-------~---------

.AMST.ERD.AM.
L! CIUDAD EN DONDE FUE C9RONA.DA. L! REINA DE HOLANDA

Colegio militar

en Chapultepec.- Clase de Qutmlca.

ob~ervada; iglesias para los luteranos de la co1•fesión de Augaburg·o, observada con
latitud; para los mtmuonitos, para los walones, para los inglebtil! episcopales, para los
i11gleH:11 presbiterianos, para los católicos, para los cismáticos griegos: y cada uno
de t' ► t s templos alza al cielo una torre que, arece hecha para veucn á las demás en
originalidad y rareza. Lo que dice Víctor Hugo de los iHquitectos flamencos que fabricaron campanarios poni,.ndo una ens11lad, ra boca abajo bObre un birrete de iuez,
un azucarl'ro eobre la en¡¡alad,ra. una botella sobre el azucarero y otro chisme
sobre la bot1-lla, puede referirse en parte á los campanarios de Ameterdam. Algunos
están fo:mados de kioscos ó templetes superpuestos; otros de mu chas torre cillas que
parecen sac,.das más de dentro de las ot. as, de modo qut: dando uo golpe á la más alta. todo el campanario d, be embutirse C(JlliO un anteojo, otros son sutiles
como minaretes, casi entnamente construidos de nierro, adornados, dorados,
calados, trasparentes; otros coronados de medio arriba de balau. tr..ida!l, terrados, arcos y columnas; casi todos remataaos por un globo ó una corona
de hi~rro d-e forma de ct:bolla, qu ... sostiene á su vez una b?la y ésta un
hasta-bandna, sobre la que suele haber aún cualquier objeto, que acaso tam•
poco 11s el último, lo milnno que la&amp; torrecillas que hacen los uiños, superpo•
niendo te,do lo que tienen á mano.
* -

**

Será una exageración, pero hay quienes afirmen entre los persona•
jes de influencia de Francia, que el embrollo Dreyfus, que. acaba de
entrar en una nueva fase, puede dar ocas~ón Aun rompimiento entre las
dos aborrecidas rivales. Siempre se ha dicho por lo bajo y se ha mur·murado entre 103 b 1stidores políticos,• que la traición atribuida A
Dreyfus y por la cual sufre los martirios del destierro, del aislamieuto y de la soledad; por la cual está todavía marcado con el estigma
candente de la reprobación general, había sido por revelar secretos á
los agentes de Alemania. Si el Gabinete que preside M. Briisón está
resuelto A rasgar todos los misterios del proceso, y á. abrir puerta franca á todas las declaraciones que hasta ahora se han callado en nombre
del secreto profesional de los funcionarios del Estado, no sería difícil
que surgieran graves complicaciones, que no podrían conjárar .n_i las
·palabras del apóstol que predica la paz desde San Petersburgo, m las
amonestaciones del Santo Padre que pide la concordia desde el Vaticano.
y sería de ver que, por extrafio modo y en virtud de agitaciones
interiores que .3acuden al pueblo francés, estallara la temida conflagración que ha tratado de evitar Nicol:ls II con su nota de paz y de concordia.

Colegio militar en Chapnltepec.-C,Uedra de física.

El primer efecto que produce e~ta ciudad, ap~nas se ~an recorrido algu·
nas calles, es dificil de manifestar. Parece ~na ctudad mme1_1sa y de~ordenada; Venecia agigantada. y afeada; una ctudad holandesa s1, pe~o vista á
través de una lente que la hace parecer tres vec~s mayor, la Capital ~e UD!'
Holanda imaginaria de cincuenta millones de habitantes; una metrópoh antigua. fundadll por un pueblo de gigantes ~n el ~elta de un rio . descomu~al,
para servir de puerto á una escuadra de diez mll n~v!os; una ciudad maJeB·
tuosa, severa, casi lúgubre, que produce un sentimiento de esmpor que
obliga á meditar.
La ciudad está fundada sobre noventa islas, casi todas de figura rectan·
guiar que se comunica'R por medio de trescientos cincuenta pueniee. Su
figur~ es ·.:m perfecto semicirculo, surcado por canales concéntricos, con relación al que rodea la ciudad, y atravesados por otros.convergentes alcen·
tro como los hilos de una tela de araña. Una ancha corriente de agua, llama·
da 'Amstel (q.ue con la palabra dam, dique, forma el nombre de Amsterdam),
divide la ciudad en dos partes casi iguales y va á desembocar en el Y.

por un puente abierto que se está cerrando; m4s lejos. una balsa pasa un
grupo de personas de unn_ nrila A por del canal; en el fondo de la calle parte un vapor; por la extremidad opueFta entra una fila dA barcazas parg~ das·
aqui se abre una compuerta; allá se desliza un trekschuit· á poca distanci~
gira un molino, y más "b;ijo se clavan estacas para una c~sa. El chirrido de
las cadenas de los puentes se confunde con el ruido de los carros· el ;;ilbido
de los vapores interrumpe la música de los relojPs de torre: las ;uerdR8 de
los buques se e_nlazan co~ las ramas de los árboles; el carruaje pasa junto
á la bar~a, la tI_enda se mua en el canal; las velas se reflejan en las vidrieras; la vida de tierra y la de PJar se rozan, ~e cruzan, pasando la una sobre la
ot~a, y se confunden en un espectáculo uuevo y alt'gre, como una fiesta de
alianza y de paz.
Si de las calles principales se interna uno en los barrios antiguos el espec~áculo cambia por completo. Las calles más estrechas de Toledo.'los calleJOnes más obscuros de Génovll, las casas más desiquilbradas de Rotterdam
no v~len nl!-da al lado de la estrechez, de la obscuridad y de! desbarajust~
arquitectónico que se ve en aquellos barrios Las calles parecen grietas II biertas por un terremoto. Las casas altas y negruzcas. medio ocultas por Josba•
ra_pos quA cuelgan de las ventanas y de cuerdas,. están tan inclinadas que da
miedo; algunas se hallan replegada11 sobre si mismas, como Fi estuvit&gt;ran á
punto de hundirse, otras casi se tocan con los tejados, no dejando ver más
que un hili~o de cielo; ot~as se inclinan á dos partes opuestas, y parecen casas
de· escenario cuando se muda la decoración. ¿Fueron comtruid11s as!, por
ca~sa de las ag~as vertien~es, ó se inclinaron porque cedió el terreno? Ha.v
qmen cree lo primero y quien cree lo segundo; pero los más piensan las dos
cosas, lo que me parece más racional. Hasta en aquellos laberintos donde
hormiguea gente pálida y triste, para· la que un rayo de sol es uua bendición
de Dios, se ven macetas de flores, espejitos y cortinillu en las ventanas, que
revelan unll pobreza acomp11ñada d&lt;&gt;l cariñoso amcr del hog11r.
La parte más pintoresca de la ciudad, es la comprendida en la curva del
Amstel,alrededorde la gra!l plaza del mercado nuevo. Vénse allf encrucijadas de calles tenebrosas y de canales deslertoF; plazolEJtas solitarias rodeadas
de paredes chorreando agua; casas mohosas, destartaladas decrépitas, bañadas por aguas mu1&gt;rtas é inmundas; vastos almacenes con todas las puertas y
ventanas cerradas; barcas y gabarras abandonadas en el fondo de canales
sin salida, que parecen esperar conjurados ó brujad, montones de materiales
de construcción que remedan avanzadas de incendio ó de ruinas; remansos
fangosos y asquerosos charcos; mures, agua, puentes, todo tan negro y tétrico, que produce en el que pasa la primera vez por alli, un sentimiento de
inQuíetud como si le amenazase alguna desgr,iCia.
Volviendo á la ciudad para observar paticularrmente los edificios, lo primero que llama la atención son los campanarios, En Amsterdam hay templos
de todas las religiones: sinagogas, iglesias para los reformados calvinistas,
Iglesias para los luteranos de la confesión de Augsburgo, rig·urosamente

Entre los edificios monumentales-que no son muchos-fignra el Palacio
Real, el primero C:e Jo¡¡ p11l~cios deilolanda, edificado entre 1648 .v 1655 sobre
trece mil seiscientas cincueLta y nueve estacas. grandioso, pt'sado v obscuro cu ro m!l.~·or ornamento 1&gt;s una sala de baile, considerada la má.s grande de Europa; y su mayor cl11focto no tener portal por lo que se llama comunmente la ca8a ~in punta, r·ara contraste. el edificio de la Bolsa. que se
eleva en frente fuudado rnbre trl'inta y cuatro ciil e;;tacas, se llama la puerta
sin casa, porque uo tienA nada notable á no ser un peristiro de diez y siete
cohlm11as; juego de palahraR que todos los holandeSE\o dicen á los extranjeros, sonriendo imperceptibl«&gt;m~nte cnn 1&gt;l borde de los labios. El que llegll á
Amsterdam en la primna semana de la Kermesse, que es el Carnaval de Holanda, pucde ver en este edific10 un e~pectáculo curios!Rimo. Durante siete dlaR á las horas en que no se negocia, está abierta la Bolsa para toda la
chiquillerla de la ciudad que la invade, haciendo un ruido infernal con pitos,
tamb res y gritos; licencia qu1&gt;, si dice verdad la tradición, ha sido concedida
por el Municipio en honor de algunos muchachos que jugando cerca de la
anti,rua Bolsa en tiempo de la guerrad11 la Independencia, descubrieron á. los
españoles que se preparaban á volar el edificio con un pontón IIPno de [ólvora. y corrieron ó. avisará los ciudaclaoos, fruetraBdo así el intento de enemigo Además del Palacio Real y la Bolsa, son bellos ornamentos de Amster~am, l~ catedral cons~ruida de cristal y de hierro, y rematando por una cúpula
h!!"eris1ma que de l!'JOS, cuando le da el sol parece u.na gran mezquita, y
como monumtntos históricos, las vit'jas torres que se elevan en las riberas
del puerto.
F.n~rP _estas torres hay una que Fe llama TLrre del rincón de los llorosos ó Torre de
las lagrimas, porque allí se embarcaban en otro tiempo los marinos h(¡landeses para
sus larguísimos viajes, y sus familias iban junto aquella torre pa•a saludarlos y
verlos partir. y lloraban Snbre la puerta hay un tosco bajo-relieve, marcado con la
fech,a de 1569, que representa el puerto. una nave que parte y una mujer que llora
y fué puesto alll en coumemoración de la mujer de un marinero, que murió del dolo~
causado por la marcha de su marido.
Casi todos lo~ extranjeros que VRn ii. ver aquella torrEJ, d1&gt;spuée de haber e~hado
una ojeada al be jo-relieve y á la Guía que Pxplica su significado, se vuelven hacia
el mar como buscando el buque que parte, y se quedan pensativos. ¿En qué piensan?
Acaso en lo que pensé yo mirm~.

Colegio militar en Chapultepec. - Biblioteca.

�•
Domingo 11 d• S•ptlembre de 1898

EL MUNDO,

206

Domingo 11 de Septiembre de 1898.

EL MUNDO.

Los coches son grandes vehlculos con imperial que
PoP.teriormente, y ya en vlaa de ejecución las obras, por la Reina Regente, la Princesa Guillermina rea· pueden contener ó6 viajeros: 4 en la plataforma, 24
pondló:
~modificóse el proyecto para dar otra dtaposteión y
- " Yo no qui~ro esposo. Reinaré sola, como Isabel en el interior y 28 en la Imperial.
mayor amplitud, principalmente á los salonea de Ju•
Paede reprocbárseles sus dimensiones excealva•
de
Joglaterr&amp;. Y en todo caso, jRmAs me ci..saré con
:rados, ocupándose el Sr. de la Barra de dicbae modifi•
mente grandee; ea prefArible pttra un buen servicio
11
alguno
A
quien
no
ame
caciones. El provf'cto general de reformas del edifiLoe holandeses se someterán á. la voluntad de su que los cochea sean pequAños y que hagan un servlcio de la Cárcel 'Municipal formado por el Sr. Torres
reina
aunque muestran arraigadas prevenciones cio rob fre~uente Presdnditmdo &lt;1e ésto, loa que &amp;C•
Torija, subsiste tKI como lo formó el Director de
contr~
l&amp;
idea de que el Prlncipe consorte fuera de taalmente se usan tien,.n muchos aparatos perfeccfo•
~Obras Públicas por acuerdo de la Secretarlc1 de Gon -1dos· descansan sobre trucks articularios que permiten
origen
alemAn.
bernKción.
utiliz~t la adherencia &amp;obre los dos eies motores.
La parte del edificio destinada é. Palacio de Justl•
Cad•l tje motor recibe el impulso de un motor eléc•
cla del Ramo criminal, costará según el presupuesto
El pueblo que va á gobernar la Reina Guillermina,
trice, de 25 eabalks. Los empleados encargados de
aprobado S 72.tJOO. Tendrá tres pisos y ocupará una tiene por ella una gran adoración, y la miam~ que ha las m~io~ras de los diversos aparatos, ocupan un Ju.
superficie ue mil menos cuadrados aproximadamente, tenido por todos los descendiente&amp; de la familia Oran• g11r en las plataformas ant~r.ior y posterior. No olvi•
En las dos alas del piso bajo estad.u los .. aloues de ge NassMu
demos mencionar los deposttos de arena ~ue lleva
.
Jurados, de loa cual ea el de mayor capacidad po irá
No hay grandes luchas entre los partidos poltt1cos. cada coche pua derramarla sobre la viM- 1 s1 esto ea
Klojar basta mil personas. En comunicación c ... n di - El cooservtt.dor, reprtlaentado por los grupos Católi- necesario· además hay frenos ordinarios y electrochos 1:1alonea, habrá salas para las deliberaciones de co y Luterano, es una traJición
magnétlc~R- Est?s último, han permitido detener un
lo~ jurados y departamentos deetin&amp;dos á. testigos.
Los que prevalecen son el liberal y el_ r11dical, que coche cnrgado con 4 tonelRdas en una distRoci~ me•
En el segundo piso stdnstahirán los cinco Juzga· tienen sus representantes en los ocho m1nla&amp;ros dt, la nor de 14 metros sobre una pendiente de 24 mtlfme•
dos Correccionales, que comtaráu cada una de cUH.· corona y en la moyoria de los E:;t_adoe Gener.ales ..
trbs por metro y Levando una velocidad de 20 kiló•
tropiezas; una para los abo~adcs, queios1.1s etc., otra
El reino de Holanda tiene colomaa en el Asia Orien- metros por hora.
.
para la. SecretarWl, la tercera para declaraciones, y tal y en A~éric-a cun territorios 17 _veces más .~ra~Lo! acumuladores 110n dA 224 elementos, de B1ete
)a última para rl~spacho del Jnt&gt;z.
dcs que el d~ Holanda propiamente dicho y con 35 mt· plac11s, de unR capacidad de 3~amperes por bor&amp;, Lae
Igual dit,posición tienen los Juzgados de lo Crimi• Bones de habitantes, ~n su miLyoria de raza malaya. placas est4n encerradas en caJas ~e ebonita; la que
,na1 que ocupan el tercer piso
El rápido desarrollo del pais se debe en grtt.n par• encierra ll\ batería colocada debaJO del coche es de
Habrá amplias y cómod~s oficinas para el Ministe- te al poderoso esfuerzo d~I gobierno de la Reina R~· cerca de dos metros de largo por menos de uno de
rio PUblico y una sei!ción destinada a los peritos mé· gente que será ein duda continuado por la actu11l so· anchura
dico-legistas.
b1-1rau~. Holanda es uno de los patees más libre.:1 de
El equipo eléctrico de los cochea permite enviar a
El Gabinete antropométrico ocupará un sl$io ade- Europa· Jibertad cowpletil de religión, de prensa¡ to- cada uno de ellos ya 111. corriente de los acumulado•
•cuado en el terce: piso, en el que también tte instala- dos los derechos de asamb ie&amp; ,. de ptlticióu estAn ga- res, yA la dPl trolley pua moverla y á la vez cargar
rá la oficina del nrct1ivo
rantizados por las leyes constitucionales.
la bateria de acumuladorAs.
Seglin los informes que publica la prensR di11.ria, el
Sus principales ceutros com~rciale~ 1 son Amstorda1:'1
CaJ.a coche e=tá alumbrado por 10 lámparas innuevo edificio se inaugurar&amp; ~entro de ocho meses. y Rotterdam. En ambae se ha mverttdo gatttos cons1• candescentes dP 16 bujh.s.
L11 generaciéln de energia eléctrica está. situada en
derables, con objeto d" facilitar la n1tvegación_y me
jorar las condtciones de loa puertos, asf, por eJemplo, Aubet'villiers H&gt;Ly tres caldera11.multitubulares Roaer
a1ólo en el citnal lh1.m.,do canal de Rotterctam 1 a1e lun con nna i1U¡pe1 ftcie de calefacción de 193 metros cu&amp;•
drR.do11; 111.s mlt.quinas de v~nor son tres de un solo cigastado 20 millones en loa Ultimas años.
Hoy, edttt puerto es el tercero de .l!:uropa, en cuanto Jiudro y horizont11les 9,e ~50 Mballos y 75 1evolucio•
nea por minuto. Cada. una de éstu mueve por medio
á 11' lUilplimd de c.1u entrada.
.
Los últimos vttinte años se han marcado también de correas un dinamo Thomson-Houston de 6 polos
En despachos transmitidos por el cable y publica• por el d~sarrollo de las 10dustrias holaud~daa, Como de 160 watts y 400 revoluciones por_minuto
doa por el Imvarcial y El ltfundo 11e han reí e , ido t&gt;,QO&amp;
una prueba del arlelauto dd la iudu,tria, se puede ci·
Dos circuito"' principalflB parten nel cuadro de di&amp;•
•diarios á la coronación ue lamina Gu1Uermina de Ho· tar el hecho de q11e, una gran parte del mKteria.l para tribución, uno de 550 volts para la alimentación del
landa, la soberana má~ joven de Europa.
la armada nacional, anti;,1:1 construido sólo en lngla- trolley y el orro de 575 psra la carga de la ruta.
A las noticias que ya conocen nueatros habituales terra, hoy se construye en el pals.
lectores, vamos a "gregar algunos datos retativos á
este acontecimiento, y al Eiltado europeo que comienLa cer.-monla del dta 8 en Chapnltepec.
za a goberuar la nueva rema
El ejército consta de 80,000 hombres ~n pié de gueLa hija del difunto rey Gulllermo nr, de Holand11,
Ll11mamoB la atención sobre nuestraprimerA plana,
rra. .l!..J servic .o militar ed obllga&amp;0r10 dl!od6 loe 19
;y de susegunela esposa Emma, la Prmceaa Guillermi
tomada d,.el nRtural, por lit. que sa verá cómo procura•
años,
y
una
ley
reciente,
ha
ab_olit.1.o
~¡ 1:listema ele 1~11
:u&amp; acabM de subir al trono A los 18 "ños de ~dad.
moa satisfacer é. nuestros Kbonados.
Las ceremonias de la C lll onación se efectuaron en substitutos1 que antes libraba a Joa rtcos _de_ cumplir
con
uno
de
sus
mAs
caros
dl!ber"s
patrióticos.
Hay
Amaterdam, y en ellas, couforme á los deseos de la construiitas fortificacioued modernaa 611 AnsterdKm y
A.mor silvestre.
.Reina Regente y de su hija, los ritualea se slmplifi~a- en
diferentes
pul)tOs
á
lo
largo
de
ltt.
costa,
y
A
la
euron basta lo posibl~ Como no hay en Amsterdam ni
en el H•ya un dignatario eclesiáetlco competente pa• trada de los puerrns La escuela militar par&amp; la edu•
Pocas veces habremos podido dar un grabado que
.ra coronu á lM reina y tom1trle el juramento, como cación de lus oficiales del ejército, cuenta cerca de llene t11nto como la ilustración de arte que aparece
~000
alumnos.
El
ejérciro
colonial
tt.scitm~e
é.
4u.OOO
en nuestra edición de hoy, el gusto exquisito de
l&amp;&amp; leyes del país se o Ponen á. que l&amp; reiua :eciba la
y 1500 oficiales, todos vo:unt~no~, pues_Ja nuestros fa?orecedous.
•corona de manos de la Reina R~gente, entre las cere- a01dtt.dos
constitución
hob,nd~sa
prohibe
que
el
eJérc1to
nac10•
Amor silvestre es un cuadro de mérito que le ha
.moniae no figura precl11amonte Ja coronación. sino n&amp;l salga del pais, sino que debe s~r con11agrado univalido A eu autor un triun o merecido y la reproduc•
•que consisten en la tom11 del juramento ante el Con· :&gt;amente pu&amp; defonsa di;,J ti,rritorio d~ HoIMnda.
-aejo de Estado y el Cuerpo Diplomático.
ción en varias colecciones selectas de estampu.
Se babia prOpuesto que la reina misma se coronase
como ha sucedido con Klguuoo otros soberanos, pero
oeta proposición no lué uprob•da.
La tracción eléctrica en París.
El local escogido para la cerem r&gt;Dl&amp; fué la Niewe
El Sr. Emilio G. Lobato,
X.erck, el templo mé.s smituoso d., Amatersaum, pero
de San Lnta Potosi.
en el cual dihcilmente pudieran iue,alarse las dos
H1ce poco se ldzo en Paria un&amp; interesante aplica•
mil personas invitadas.
Por un olvido no hicimos constar en nuestro núme•
cióu de la tracción eléctrica.
Deapués, la reina recorrió las calles de Amsterdo.m,
En la capital de Francia los tranvias funcionan por ro Ultimo que las vistas relativas á los funeralea del
-eiendo aclamada hasta el delirio por el pueblo d6 Ho- medio de acumuladores y fuera, por el trolley aé- Sr. Gobernador de S1mLuis Potoaifueron tomadas de
landa que adora A su reina.
fotografías originales del Sr. Dn. Emilio G. Lobato
reo.
.
Dut11nte dos semanas, el pueblo de Amsterdam y el
Las Hneas de A ubervillif&gt;rs y d~ Pantfn tienen un intt,llgente y bondadoso colaborador artlatlco de 11El
.Haya van á e:tar en contacto con su reiua, pues todo trayecto t&lt;&gt;tal de 6, 2 y 6, 75 kilómetros, respectiva• Mondo Ilustrado 11
el f&amp;tlval tiene un carácter democrá0co, y la mKyor
Con un empeño por el que le damos aquí un teatl·
mente. La via fué iDl!talada por la Compañia de tranp&amp;rte de las ~iestas son popularee.
vlaa de Paria y del Departamento del Sena; PstA for• monio público de nuestro agradecimiento, trabajó el
mada por rieles Broca que pesan 44 kilógramos por Sr. Lobat,l para proporcionarnos Iu vistas publica•
meiro, cuando l" via ocupa el centro de la calzada, y das. cuyo mérito nos eR satfsfactorio 1econocer para
satisfacción del aventajado arthta potoslno.
por rieles Vigorle cuando va á los lados.
El banquete oficial fué solemne; á él asistieron 250
invitados. H11bo también una fieeta t'n el mejor tea•
tro de Amsterdam, y un baile de corte en el palacio
del Haya.
La reina irá á habitar probablemente el palacio de
Amsterdam, que puece, por su exterior, mls bien.un
edificio oficial que una residencia re•l. El interior,
&amp;in embargo, es magnifico. Fué construido en 1808 y
regalado A Luis Bonaparte cuando fué hecho rey.
La residencia favorita de la jovtSn soberana es el
pequeño ptt.lacio del Haya, donds paaó casi toda su infanci11.. Otro de los lugares que más la P gradan, es la
,que se conoce por 11 ÜH.&amp;a del Boeque, 11 con todas las
apariencias de un caetUlo feudal, rodeada por un par•
,que bermosfaimo y cuya cons"ucción dat, de princi•
,píos del siglo XV1r. Hay tambi~n un retiro en la par•
ite Norte dtS Utrecht -el castillo de Soestdyk, á donde
,la Reina gusia ir á 'pasar temporadas cortas, alejada
,de loa asuutos oficiales, y enteramente libre de la 6'i·
queta y restricciones de la corte,
Uno de loe 6SJ?8ZtAculos más bonl~oe, fué_ el enyio
•de las p•lomas viajeras. Cuando la reina Gmllermma
apareció en las puertas de Niewe Knrck, después d6
·haber hecho el juramento, de las azoteas del Ryx Mu•
-eeum, se desprendieron b ·1ndadas de palomas que
,fueron á llevar la grata hueva A todos loa confines
del reino. Seis mil de estas aves fueron traidaa de to•
das partea de Holanda y encerradas en cestas en el
-museo. Y todas ellas emprendieron el vuelo al pre·
sentarse la soberana ante el pueblo, radiante de entu•
siasmo.
El programa de las fiestas, aunque está. lleno de notas aJegree, parece sin embargo un poco reservado.
Creécie que el pueblo holandés g11ard.:1 una parte de
80 entusiasmo para cuando la reiua se case
Por hoy está remota ea&amp; circunfltancia: la reina
quier,e permanecer soltera, y sus dech.racionea maní•
Cttlltan que para au matrimonio atended., antes que
itodo á sus propias inclinaciones.
Ferrocarril eléctrico en Pnrls.
Se r~flere que, no ha muctio tiPmpo, interrogad&amp;

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Gnillermina de Holanda.

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Proyeeto del Palacio de J"nsttcla del Ramo Criminal
El General Z.u.rlinden.
Siguen á aquella embarcación á los mares á.rtico&amp;, ~
la pesca de la bRllena ó en bmca da un nuevo CH.mt·
El actual Ministro de la Guerra de Gabinete franno para las Indias, y en su mente se desarr.olla como
una visión Ja epopeya tremenda de la marma hol:m- cés, ocupa:el pueRto que dt'j'\ vacante cou su renun·
deaa en medio de los horrores del polo: los mar~B lle- cia. el conocido M Cavatrnac.
Sabido es que Cavatgoac se oponta de una manera
nos de hielo 1 el frio que hace caer á. pedazos la piel de
Jaa manos y de la cara¡ los osos blancos que s~ arrojan sobre los marineros y desped1:tZMD laa armas con
los dientes; los caballos m11·rinos que acuden en ~11 0•
dadas para volver las chalupas, las roe11s de hielo
atremolinad11s pbr las olas v por el viento, Y las vas·
us Jlanurae heladas é inmóviles queaprisionanydestrozan las flotH· Id islas de~iertas, sembradas _de
cadáveresdemarineros,de esqueleros de naves, de cm·
turones de cuero, roídos por los hambrientos náufrago3
en la desetperaclón de !1t agonia¡ las manad!"s dd ba•
' llenas que giran en torno de tas embarca~1ones, las
formidables contorsiones dt&gt;l monstruo herido en las
i ensangrentadas R.guas, las lanchas volcadas de un co·
letazo, los náufragos vagando medio desnudos ~ntre
la niebla y las tinieblas, las chozas cavadas en la nie·
ve, y los sueños gue acaban en Id. muerte. Después,
inmecsas soledades blancas y brumotias, donde no se
oye más ruido.. que el de los remos de las lanchas1 repercutido por las caverna11, y los gritos h1mentables de
las focas, otros desiertos donie no hay ni Reñ~les de
vid'!. las montañas de hielo descomunales, los mmen•
sos ~spacios desconocidos, las nieves secubtres, el invierno eterno, la tristeza solemne de lila noc_hes del
-polo 1 el infinito siltncio que da pavur11. al ámmo, los
marl neroa consumidos, d~sfigur11di&gt;s, delinnte.s, que
se arrodillan en el puente .v t[enden las manos Juntas
hacia el horizonte encendido por la aurora boreal, pirliendo á. Uios les conceda ver otra vez el sol y la pa ·
tria.
¡Hombree de cienciR, comerc1 antes, poetas, todos se
inclinan ante las humildes avanzitdas que han traza•
do con sus esqueletoa sobre las inmaculadas nieves
del polo, el pruuer senctero de la vida!
E. DB AMICIB.

El General Zurllnden,
Ministro de ta Guerra. [Vn.ncta).

obstln•da á la revisión del proceso Dreyl111, alegando
razones de orden ptiblico, más e1pecloaa1 que con•
cluventes. Ahora blen, eot.::o tAdos 101 otros ministtOI
dt-t'GabineteBri11:u,n desean que ese proceso. se re•
vise para satiafacer los clamores de un sentimiento
de equida.d, repaundo los errores que no es poatble
ya d.-jar en pié después de laa revelaciones y el auicl·
dio de Henrv Cavatgnac debla retirarse y ee rf'tt.Ñ
para que ent;11ra a subtcitulrlo un funcionario conforme con la politica adoptada pcr loa mioistroe del Presidente Faure.
El nombramiento p ·r• la cartera de guerra ha fa•
vort!cido al General Zurlinden, cuyo retrato publlea•
moa.
rll
Este jefe tué designado para Gobernador de Pa
cuando se retiró el General Saun1er que era como ••
sabe. Comandante en jefe del Ejército francés.
Zuilinden es als11ciano, t1fln~ mb de seaenta añoa;
f&gt;ntró a servir al t&gt;jército en 1856 y E"ra CMpitán cuando
se declaró la guerra franco-prusiana.
Fué hecho prisionero ,eu Metz y logró evadirse de
la fortaleza d~ Spandau
El G~neu,I Z11rlinden ha desempeñado ya en otra
ocKsión lM cartera de guerra, bajo la Presidencia de
Faure y siendo Jde dul Gablne,e M Ribot.

El palacio de J"nstlcla del Ramo CrlmlnaL
Por orden de la SeeretarlA de Gobernación al Dlreotor de Obras Públicas Sr. Ingeniero Antonio Torrea
Torija, hizo un proyecto de reformas para el departamemo dt, Juzgados dela Cárcel Municipal,elcqal tu6
aceptado.
D61!pués la Secretarla de Juattcia peoaó dAr m11yor
impor-ancia al departamento judicial del edificio, 1
al efecto se estuiiiaron otros proyecto&amp;, recibiendo o,.
den el señor Director de Obra• Públicas de relacto•
nar la reforma de dicho departamento con una reforma general de la Circe! Municipal que so ha decidido
Heva!' á cabo
ComisionRdo el Sr. Ignacio de la Barra para hacer
la locbada del edilicio deetlnado i l'alaclo de Juatl·
eta dsl Ramo Criminal, la Secr~t.arta de Justicia ••
sirvió aceptar el proyecto rHpectivo, disponiend&amp;
que ~l mencionado Ingeniero procediera A encargar•
se de loa trabajos.

207

•••

�Domhlgo 11 de Septiembre de 1898

EL MUNDO,

209

.11'.L MUNDO

Domingo 11 de Septiembre de 1898

EL f\PRISOO
-¿Qué ed11d tiene el pequ, 110 1 señora?
A e,ta pregunta l&amp; madre mir&amp; al niño, con l&amp; mir&amp;•
da con que st1 ~usca en ~l reloj l&amp; hpra, y responde:
-¿Pedro? Tiene veintmueve meses, se!iora.
Edt0 vale_ tao~o como deci,; dos años y l\\}edio; pero,
como fedr1to tiene portenteso ingenio, y hace cosas
marav1llosas para su ed&amp;d, es de temerdeque las otr is
madres no se sientan muy celosas si se les presenta
!Ilás grande de lo que e11, en cuyo caso no seria ya su
10genlo tan asombroso.
Por otra parte, ella no consiente que se agregue ni
un solo dia A la edad de su niño. Ah!
quisiera tenerlo siempre asl, p11queñito, hecho utt bebé .... Sient1, que
mientras mb grandt1 se haga ml'I·
nosserásu hij 11;que se le escapará
poco á poco Ay! solo procuTlln desligarse ~8tos ingratos! La primera
11epar11c1ón data •ie su nacimitmto
Entonces ,1 es hermoso ser su madre; no hay sino un seno· y dos bra•
zos para rt-tenerlo•.
Todo esto hace que Pedro tenga
~xactamenti, veintinueve mes es,
edad encant11dora que me inspira
11rofundo interés. Tengo varios amig·ultos cuyo discernimiento es admirabl~; pero ninguno de ellos tiene
la ima~inación de Pedro: éste evo
ca las ideas con extraordinaria hcllldlld y pone en ellas mucho de
fantasía.

•*•

Se acuerda de cosas pllsada•; reconoct roFtros que
han estado am1entes más de un mes; descubre en las
estampas i!umi~adas mil particularidades que le
encantan é inqmetan; cuando hojea cierto libro ilustr!ldo que ado~~- y cuya@ pá¡z-in11s h~ rasgado por la
mitad, 11us meJtllas ae coloran de roJ0 y un vivo resplandor pasa por sus ojos.
La madre se • saeta de esta l11z y de ese sonrojo
cr~e que el mucho trabajo puede fatigar esa pequeñ~
cabecita, tlernot PÚn;temelafiebre,lo teme todo Asú11tase á la idea dé llevar la d"sgracia al hijo de que
tanto @e enorgullece Casi desea que su pequeño se
pueciese al hijo del panadero que ve todos los dlas
111 pa~ar por la ti~nda: con un&amp; car&amp; enorme v plana:
d9s o¡o~ azules sm mirada, I&amp; boca perdida entre
lne carrillos, y aquel aire de san&amp;. bestezuela Al menos ese no da inquietudt-sl Miemru que Pedro! ...

-cambia de color á cada instante, tiene las manecitas
ardientes y duerme en su cuna en medio del más
agitado sueño.
El medico no quiere que nuestro amiguito mire ya
etitampas; recomiend.il&amp;c&amp;lma de ide&amp;S,ydice:- 11H11y
que educarlo como á un perrito; lo que por otr&amp; parte no es dificil.
En esto se engaña; es por el contrario, muy dificil.
El doctor no tiene ni l&amp; más remot&amp; ide&amp; de la paico·
logia de un chiq uitln de veintiuueve m~ses. Y des
puéa ¿está seguro el doctor de que los perrillos viven
en completa calma de peusamlentol' Yo conocl uno,
de seis semanas poco más ó menos, que soñaba toda
ll\ noche, pasando de la alegria á las lágrimaij con
una rapidez increíble Llenaba mi cuarto con el ruido delas expansiones más desordenadas ¿Era esto
calm&amp; acaso? No por cierto. También al animalito
le sucedla lo que a Pedro: enfl&amp;quecia, viviendo sin
embargo. Pedro llev&amp; los gé:menes de un&amp; vida ge
nerosa. No tiene dañado ningún organo eseuci&amp;l, pe•
ro se querría verlo menos delgado y no tan palidu•
cho.

*
••

Parls sienta mal á este pe•
queño parisiense. Y no es que
él esté tr·ste, 111 contrario, se
di7iti·te mucho; las formas,
los colores y los movimientos
le at;-aen: comprende y siente
demasiado; SI\ fatiga.
En el mes -de Julio, su ma•
dre lo llevó. mil&amp; pálido y enflaquecido, á un rioconcito de
la Suiza, en un valle tibio donde habla. yerba y vacas. Vela,
extasiado, las hermosas vacas,
cuya e@pumosa leche bebls, y
la llromática yerba que compo•
nia esa leche; todo ésto era un
delicioso espectáculo.
Ese reposo en el seno de ·
la tranquila y dulce nodri•

z&amp; duró tres meaes, tres meses llenos de imágenes ri~ueña11, y en 1011 que se s11boreó mucho pan moreno.
Y, en lOd primeros dias de O~tubre, vi volver un Pe•
drlto nuevo, regenerado; un Pedrito b~uñldo, dorado,
cocido,. casi mofl~tudo, las manos negras, la voz gruesa, la r1sa estrep1rosa....
.
-Mirad cuán inconoc1ble estfl mi Pc1dro,-dice la
ma&lt;ire con regocijo; -tiene los colores de un mut'leco
de á. veintinueve 11ueldosl
Pero .... no dnr1tn mucho estos coloree. Bebé pali•
dec-,, tórnase nervioso, delicado, tieue sensibilldad-,s

f'Xtraordinllrlamente rf'finadas Paria recobra PU in•
fluencia: es decir. el P,uis espiritual que no está en
ninguna p,ute y que e~tá en todo. el P&amp;ría QUl'I in~pira .,¡ g-usto y el ingenio, que turb,, y que obliga á
discurrir aun cuando Pe es peq 11, ñri He aquí á Pedro
palidE'ciPndo de nuevo y enrojeciendo á la vista de
las estampae.

cuyc forraje hecho de virutas remeda un cono, exclamó: Pin! Plu 1

•*•

Esto fué. para su madre, una revelación. J amis habrla ella encontrado el parecido Y, sin embargo, un
árbol verde, en form'l. de cono. con un tronco recto
es c!~rtamente, un 11.beto. PE'ro preciso era que Pedr¿
lo d1Jese pua qui, ella lo comprendiera -¡Au¡z-elito! ..
~ lo abrazó tan ful'lrte, que el aprisco vino abajo en
sus tres cuutas partes.
8lu embargo, Pedro descubrió en
los á.rbole~ de la csj11, un gran parPcldo con otros arboles que hablll
visto allá, entr~ la yerba e@pes&amp; y e!
l\ire fresco. Y ve!~ otras cosas que
su mamá no vela. Todos ePtos peda.cillos de madera plnt11rrajead1t ha•
rlanle evocar imágeneR tierna~. Dó·
, bido á elloP, volvla á vivir en la naturaleza alpina, y Rtt PPntl&amp; por
· ~etunda vl'z en aquella Suiza que
lo habla alimentado l!'enero~Amente ... . Entonces las idt-as se li,2'aron
una!! con otras. pf'mó en com'!r y
exclamó-Leche! Pan!
·
Y comió con toda 111 satisfacción
de un apetito despierto. y cenó en
, 1&amp; noche como habla almorzado en
.
la mañana Al otro dfa, de nuevo
Plnt1ó hambre á. la vista del aprisco. ¡Lo que es tener
imaginación!. .....
Quince días después, era PAdrito un robusto chicueln ....Su madre estaba radiante y decía:
-¡Mir11d qui\ colores. un verdadero muiieco de á
trece sueldos! Es Al aprisco de ese pobre M X ....•
el que ha hecho eeto.
ANATOLE FRAJ)IOID,

•

* •

Hacia fines de Diciembre, lo encontré nervioso. con
los dc1s e1.Lorwe11 y l11s maw·citas enfl&amp;c.¡Ut'cidas. Dor·
mi&amp; mal y habla ctirrado la b.ic11 á. todo alimento. El
medico dt-cl11:
- -Nada t1eue; hacedle comi,rl
Pero ¿cuál11s 1:ran 1011 medio~? Su pobre madre lo
babia eusayado todo, y nad&amp; babia cou11eguido. Ella
llor&amp;b&amp; y Pedro no comla.
La noche de Navidad lleváronlc1 po1ichinelae, caball'&gt;s, soldados, todo E'n gran número. Y á II\ m11ña1.1a siguiente. delante d!! 111. chim&lt;1ut111. envuelta en el pei1.ll\dor, 1&amp;11 m11.no~ c,tldKs, la ml\dre miraba con desconfianza todK11 estas fi:curillae gesticulantes.
.Esto va á t-xcitarlo! se dijo al tm. Es demasiado
Y, su&amp;ve0111ute, para no ae,pertar á Pedro, tomó en
sus brazos al polichlnela-qut1 tt&gt;nl&amp; un aire perverso
-á loa soldado~, á quleue. t11mll\. creyéndolos muy
capar.es d11 a.rrai,uar A su hijo á l11s batallas, al mibmo
caballo pacifico ¡,intotdo de rojo, y aal. caminando sobre l&amp; puuta de loe piéd, lué á esconder estos juguetes en uo armarlo. No dt&gt;jó en la cbiminea l!ino 1&amp;
caja de madera blanca, rega10 de un pobrA hombre:
un aprisco de tr11inta y uueve sueldo11 Después la
colocó ddante del pequeño lecho y quedóse mirando
dormirá su 11iño Como wujer que era. hlzola reir el
airecillo de fraude que su 1&gt;ue11&amp; acción teul&amp;. pero,
mir11ndo los párpados azulados del bebé dd nuevo
pensó.-iE-1 horrible que no se pueda hacer comerá
este niñol
Apéoas se le hubo vestido, Pedrito abrió la caja y
vló los borregos, las vacas, los caballos, los árboles,
unos ár &gt;oles rizados ...... Más que un &amp;prisco era,
hablando propiKmente, uu&amp; granja. V1ó el labrador y
su mujer, el 111.brador con un&amp; hoz en l&amp; mano. la mujer con un rastrillo. Los dos yendo al prado á cortl\r
heno. por mh que no p&gt;1rec1eee que caminaban. La
mujer con un stmbrero de paja y un vestido rojo. Pedro le daba mil besos, y ella le pintorre11ba las mejillas Vió tm1bién !a c11.s&amp;, pequdi-. y tan baja, que la
mujer no habrili cabido en ella. puesta de pié pero
est11. caa&amp; ienia un&amp; puerta y por ella pudo Pedro reconocerla como una casa.
¿Cómo estas figur11s pintadas tomaron forma real
11nte la mir11.da fria é inconsciente de un niño? No se
a11be, pero fué como uu&amp; magia Loa apretó con sus
pequE'ñ JB polios, y después los extendió sobre la mesita llamándnlos por su nombre con un acento ap&amp;·
sionado: DadAI Tutti! Mumeel Y tomando uno de estos extraños Arbole!! verde!!, de tronco liso y 1·ecto,

,,

lJ

MARGARITA.
M~rgar!ta es una vieja amiga, eternamente joven,
á qu111u siempre volvemos á vn con alegria. Tiene
parll Luestr&amp; mPmoria el atractivo de l&amp;s mujeres con
quien tuvimos la• primer1ts aventuras amorosas La
recordamos como recuerda el e~tud1ante á la muchacha por cuyos lindos ojos t!Alla á escon.did11s de su
cel~a, atravt&gt;_aab;1 el cl&amp;Udtro del colegio .Y aaltab.1 las
tapias á media noche. Por ella le reprendió cien veces el prefecto, y el ·ector le llamó aparte para decirle uu tremendo sermon ·
.
De e@&amp; manera leimos ó más bien. dA es&amp; m&amp;qera
amamos á la '_'Dama de la~ Camelias." Era para nosotroR de esos libros que se escondt&gt;n deb11jo de la almoh11d&amp; y que se leet. á hurtadillas, levantándose
temprano para aprovechar Id horas eu que todavía
duermen los dl'más ó robándose un cabo de estearina para encenderlo á media noche.
·
Una gran dllm!l del siglo XV[CI decla al toml\r una fresa.: ''.lástima que no sea pecado!" Pues
bien. !&amp; "Dama de las 1.Jameli11s" tuvo para nosotros
el atractivo incitotnte del pt&gt;cado. Nos 'decian que era
inmoral, muy inmor11I y francamenie á. mi también me
p.ireció Ahora. después d11 haber recorrido la novela
moderna, ese boulevard lleno de SKfos y de Nanáa
por el que debiera pasar de cuando en cul\udo el prefecto de policla. merlo de mi candor. Ya hemos atravesado 61!6 Cerámico de la moderna Atenis, de brazo
de Guy de Maupassant, v con
los Goncourt, con Paul Bourget. Nosotros calentamos nuestra juventud en fuego menos
ardiente. l\uestro poeta favorito, el pobre l\In@set, parece
ahora un seminarista enamo1 ado. La poeFia de Richepin,
cruzada por bacantes desmelenad&amp;&amp;, trae á la memoria el
culto !alaco ó aquel pa$aje ·en
que Cátulo de11crlbe una de
l11s fiestas lupercales. "Los
compañeros del dios ebrios de
santo delirio corren por todAs
partee cantantlo 1Evocl ¡Evocl
, r.!A-XUIDL GUTIÉRREZ

NÁJlllRA,

�Domingo 11 de Septiembre de 189i:s

~-

~,.-a;:;:_~i

La vasta y magnífica posesesión rural en que
paso ahora con mi esposa y mis hijos las temporadas veraniegas, no fué construida por mí n_i por
mis antepasados. Yo en mís primeros afl.os no fui
más que un pelagatos, sabio eso sí, t~n sabio que
causaba el asombro de mis condiscípulos y profesores, pero sin una peseta ni de donde tomal'!a.
.Así es que cuando supe que el rico banquerci
Fourbes me había escogido para profesor de sus
hijos, la alegría más grande me embargó el corazón, y me propuse llenar cumplidamente mis
deberes para no perder la buena pensión que por
mi trabaJo se me había sefl.alado.
.
Los hijos de Fourbes eran dos: un mocetón de
veinte años á quien faltaba solamente perfeccionarlo en las matemáticas, el griego y el inglés, y
una niña de trece, bella como un ensueilo y con
tanto talento como belleza, á la cual debía enseilar todos los ramos de instrucción superior compatibles con su sexo.
En breve tiempo me capté la estimación de toda la familia, y casi sin saber cómo, el amor de mi discípula, á
la que yo también amaba tan profundamente que ella fué y ha sido mi primero y mi único amor, causa de todas
mis pasajeras pero dolorosas de~gracias y demilarga y duradera felicidad.
Una mailana de Abril en que el cielo estaba muy azul y el ambiente tibio
y apacible, el se:fl.or Fourbesme llamó
á. su despacho, cerró con llave la puerta, se sentó, me invitó á hacer lo mismo y me dijo con voz afectuosa:
-Tengo un capital de cinco millones perfectamente colocado de manera que no corre peligro de perderse:
¿Lo sabía usted?
-No, seilor. Sabía que era usted
muy rico pero no conocía el monto de
sus riquezas.
-No le debo nada á nadie; y á. mi
muerte, ó antes si toman estado, este
capital pasará integro á las manos de
mis hijos.
El se:fl.or Fourbes hizo una pausa y
me miró fijamente. Como yo no contestara, él ailadió:
-Lo digo porque he notado que usted y mi hija se aman y como faltan
pocos meses para que cumpla su mayor
edad, no quiero que cegados por el
amor vayan i\ cometer una locura.
Debí habennc puesto muy pálido y
debió expresar de tal modo mi cara
las agonías de mi corazón, que él dulcificando la voz continuó:
-No, si nunca los creí á ustedes
capaces de casarse en contra de mi
voluntad, pero ....
-Pero usted se opone ¿no es así?
-Oponerme de un modo absoluto,
no, pero quiero imponerles á ambos
ciertas condiciones con las cuales ella
está ya de acuerdo como lo va usted
A oír de su boca.
Abrió la puerta, llamó á su hija que
vino muy pálida y que me sonrió al
verme, como con el fin de darme áni•
mo en el difícil trance porque estabamos pasando.
-He dicho á Emilia, prosiguió el
hanquero, que desde hace más de dos
a:fl.os descubrí que ustedes se amaban

v he venido observando constantemente la con• piensa que eso será dentro de cinco ailos y te fiducta de usted que me ha parecido la de un jo- ja ese plazo ¿Estas conforme?
Tan d1screta, tan carifl.osa, tan noble proposiven honrado, respetuoso y sincero. Sus antecedentes de fomilia 1 su gran talento y rara instruc- ción halló en mi la acogida que era de esperarción hacen de usted un yerno tal, que se necesitaría se, ofrecí hacer prodigios para labrarme una posición, recogí de Amelia el juramento de que me
ser muy exigente para desear cosa mejor.
Yo sentí que el corazón se me ensanchaba; fijé sería fiel, y con ese juramento y con la bendición
los ojos en Emilia. que de pié frente á. nosott·os y de mi futuro suegro emprendí un viaje á Bélgica
sin atreverse á levantar los ojos del suelo jugnba dende se había abierto un concurso para los incon los pliegues de su falda de seda. El se:fl.or genieros que quisieran presentar proyectos para
un puente que debía unir dos poblaciones qu~ esFourbes continuó:
-Pero no tiene usted una peseta y no quiero taban separadas por \1.n río.
De los treinta y cuatro planos que se presenque la sociedad, ni Emilia, ni uated mismo, puedan algún día atribuirá cuestión de intereses pe- taron ninguno superaba al mío, ni lo igualaba sicuniarios el enlace de ustedes, améo del p11pel de quiera, por la brillantez y novedad del pensainferioridad que guardalÍa usted en la casa por- miento, y sobre todo, porque descllnsabaen principios científicos que por primera vez se aplicaque así pasa. en el mundo de~graciadamente.
-Entonces el matrimonio es imposible .... di- ban á esa clase de construcciones y que yo llamé
ce usted muy bien, imposible, exclamé yo baila- de suspensión aerea. Sin embargo, con gran nsomdo en lágrim&amp;s, en tanto que Emilia, llorosa tam- bro de los sabios y de la prensa que se habían
bién, avanzaba para decirme:
vuelto lenguas en favor de mi proyecto, este fué
-No Juan, no, y haces mal en desconfiar así desechado y se aprobó el presentado por un yerdel porvenir: ya me dijo papá que eres un sabio, no de la prima del Ministro de obras públicas.
que con tu ciencia puedes labrarte en corto Sólo que se le hizo una ligera modificación camtiempo una fortuna aunque sea modesta y que biándole la 1 bases de sustentación por otras de
tan pronto ~omo la tengas nos casar.:mos. Papá -suspensión aerea copiadas Ji.e mi plano. Es decir
se me robaba inicuamente.
'
Comprendiendo la inutilidad de una
lucha con quien tan poderosos apoyos tenía, emprendí un viaje á Holanda donde se proyectaban gran des obras
hidráulicas por cuenta del Gobierno y
allí no fui más afortunado.
Ioútil seria describir como recorrí
todas las principales ciudades de Europa pregonando mis conocimientos:
los sabios me trataban de loco, los
necios, de mentecato, y pasaron tres
a:fl.os de los cinco de plazo, sin que hubiera conseguido más que mermar de
un modo lamentable, los reducidos
fondos con que emprendí lleno de ilusiones mi viaje en busca de fortuna.
Tocaban estos á su f:n, y estaba yo en
Espafla, cuando llegó por casualidad
á mis manos un periódico en que aparecía la convocatoria del primer Lord
del .Almirantazgo del Reino Unido, en
que ofrecía un premio de veinte mil li
bras esterlinas al que descubriera el
más mínimo error en las tablas de logaritmos que acababa de publicar.
Al leer este aviso me dió un vuelco
el corazón, corrí á !? omprar el libro y
me puse á verificar todas sus operaciones, hallando al fin (¡oh alegría! solo á
la de una resurrección comparable)
que el tal error existía, cl!iro, perceptible, comprobado, innegable, en la
operación 1015 dela tabla XXV.
En el acto emprendí lleno de alegría el viaje á Londres y acudí sin
tardanza en solicitud del primer Lorcl ·
del .Almirantazgo; pero ponerse al habla con tan encumbrndo personaje era.
mucho más difícil de lo que yo creía,
y en vano gasté días y meses en las
antesalas c:Jel palacio sin haber conseguido conocer siquiera al ayuda de Cámara de Su Excelencia.
Diversas cartas escribí sin obtener
resultado alguno y acudí por último á
un periodista que puso un comunicado
en el Times anunciando mi descubrimiento. Como consecuencia la .Academia Real de Ciencias Exactas, declaró
oficialmente que solamente un ignorante ó un loco podía suponer que existiera error alguno en el incomparable
trabajo del primer Lord, y que no me-

EL MUNDO.

2!1

un lecho para mí, y sillones para los médiéos que dia y noche deberían vigilarme
y tomar nota de los cambios que fuere yo sufriendo con el método de alimentación á que se me sujetaba. Tenía yo permiso para ieer, escribir, pasear por el
jardín (siP-mpre acompañado de los médicos) y tomar al día hasta cuatro tarros
de cerveza blanca ó negra, á mi elección.
Poca concurrencia asistió a presenciar mis primeras comidas; pero desde que
transcurrió una semana, y la preusa hizo saber por medio de los boletines de los médicos, el cambio que se operaba en mi salud, las localidades eran pocas para la muchedumbre que las solicitaba pagá.ndolas
al posadero á precios fabnlosos. Yo ya me habfaacostumbrado á co~er
en presencia de la multitud mi pichón asado que uno de los médicos
descarnaba cuidadosamente no dejando más que los huesos
limpios en el plato y dándome todo lo demás con ejemplar
paciencia. DP, tie upo en tiempo se detenfa, me tomaba el
pulso, me observaba la conjuntiva y continuaba impasible
alimentAndome hasta trasladar á mi estómago la última
partícula de pichón que había en el pli.to.
Desde el día vigésimo quinto do la experiencia, mis comidas empezaron á presentar inusitado interés para la concurrencia; las primeras filas eran ocupadas por rubias .Misses
que me contemplaban i;in ces11r, y todo el resto del salón, y
la posada entera, y la calle misma, se llenaban de curiosos.
Cada comida era para mí un verdadero tormento de increíble intensidad y la sola vista del plato en que traían el pichón, me ocasionaba sacudidas r:t,rviosas. Para poder tragar
los bocados, necesitaba yo taparme las narices (tanto así
me repugnaba el olor del manjar maldito) y á fin de contener las náuseas que me provocaba, el Doctor hacía que me
pusieran con frecuencia en la cabeza y sobre el estómago,
lienzos empapados con agua helada.
Cuando llegó el último día de la prueba yo ya no era un
;~~.~
. !j
hombre, sino una espec;e de harapo sucio botado scbre aquel
lecho testigo de mis más crueles torturas, pues hacía cuatro
., !
días
que ni para comer me podía levantar. Había perdido el
¡
,. -~l
habla, respiraba difícilmente, una fiebre nerviosa me produ:r t ~
)
cía frecuentes convulsiones y hasta la i,nergía que hasta allí
~¡.;·
me había acompaile.do, empezaba á ser susbtituida por una
atonía imbécil.
El postrer pichón que me correspondía engullir tardó cinco
horas en ser comido, y qué tales y tan desgarradores serían mis sufrimientos, 'lUe cuando apenas había llegado á la
mitad, una ola de compasión invadió la sala y los concurrentes todos IJorando amenazaban á los médicos con los pu:fl.os cerrados y gritaban: ya no ... ya no más ... esto es inícuo!!
Sin embargo, seguí comiendo, y á las 11 h. 24 m. 15 s. p.
r ecia mi insinuación ni los honores de ser discu-Entónces le es á. usted indiferen- m. según observó cuidado,amente en su cronómetro el Setida.
te cualquier género de muerte.
cretario de la Real .Asociación, tragué el último bocado.
.A la sazón se me habían ag.otado enteramtnte
-Ab:1olutamente indiferente.
La sa!t1, la posada, la calle, el barrio, la ciudad entera
JoR fondos hasta el extremo de no tener ni con
-En ese caso estamos salvados. Se- estallaron entonces en un hurra formidable, la música mique pagar los gastos de mi mantención y aloja- pa usted que la Real Asociación de litar lanzó al aire las notas marciales del Good save the
miento en la posada del Cnei-no de Oro que era estudios fisiológicos tiene ofrecida una qucen y quedé convertido en el héroe del día.
donde yo vivia.
prima de quince mil libras al que duDesde ese momento, las más diHinguidas personalidades
Entonces tomé la dolorosa resolución de suici- rante treinta días coma pichones por de la ~orte se disputaban el honor de estrechar mi mano y todarme; y para el efecto, metí á escondidas en mi único alimento, siendo tres pichones dos querían llevarme á sus salones y presentarme á su famicuarto cuanto carbón pude, tapé cuidadosamente
por día el mínimo de los que deba co• lia y amigos; mi primera visita fué para la Reina y su grael cal1óh de la chiminea, escribí á Emilia y á su roer.
ciosa Majestad llevó su benevolencia al extremo de felicitarpadre n.na despedida patética, y cubriendo todas
Yo creí que se había vuelto loco el me y darme á besar su real mano.
las j11nturas é intersticios de las puertas que pu- posadero, pero habiendo salido de mi
.A los pocos meses, no sin haber antes demostrado en una
díeran dar paso al aire, encendí el fuego y me aposento por breves instantes, trajo el de mis vi,itas al Lord del Almirantazgo el error de sus Taacosté en mi lecho, dispuesto á perecer asfixiado. periódico en que se ofrecía la prima, blas de Logaritmos (cobrándole por su¡:mesto la apuesta) saPero no contaba yo con la curriosid:1d impla• , y hube de ceier á In evidencia.
lí de Londres con dirección á París. Por fortuna en la posacable de los posaderos. El del Citerno de Oro tan
-Dos han muerto en la prueba co- da del Cuerno de Oro me había yo inscrito con nowbre
pronto como le di mi carta para ponerla en el bu- mo envenenados y otros la han abany ni mi suegra ni mi novia supieron entonces ni
zón la abrió para enterarse de su contenido, y donado más ó menos cerca del fin, me supuesto
después que el origen de la fortuna con que volví, fué el preenfureciéndose como 110 energúmeno, volvió, informó el posadero, así es que si us- mio de los pichones.
echó la puerta abajo, abrió las ventanas y me hi- · t~d se atreve, n0 tiene más que dejarzo volverá la vida, cuando apenas empezaba mi me hacer y saldrá de aquí muerto ó
espíritu á. penetrar por las antecámaras del sue- rico con gran honra para mi posada.
f!.o que jamás termina.
Le dejé obrar como quisiera y en el
-¡Ladrón, decía empuilando un cuchillo enor- acto me cambió al más lujoso deparme de cocina; ladrón que no contento con robar- tamento del edificio. en el cual habfa
me llevandóselo á la eternidad el pupilaje de una un salón que bien podía. contener tressemana, quería deshonrar mi posad11 suicidá.ndo· cientas personas; acudió á la R eal Asociación dándole aviso de haber u11 nuese en ella!
Y blandía el cuchillo con ademán tan amena- vo candidato y proponiéndole El Citer·
zador que yo quedé contentísimo al ver que siem- no de Oro para lugar de los experimenpre mi fin estaba seguro aunque con diferente tos.
En ese mismo día vinieron á visita'!'género de muerte.
Pero pasado el primer arrebato de fu.ror entró me tres empingorotados personajes de
conmigo ert explicaciones con el afan de ver si caras escuá.lidas, vientres ricos, patipodía ponerme en posesión de pagarle lo que le llas rubias y lacias, ojos grandeo, az11les y sin expresión, labios delgados y
debía.
-Ya ví por 111 carta que sabe usted mucho,pe- manos como disciplinas. Venían sus
Seilorías acompafiados de un médico
ro ¿qué es lo que eabtl usted?
-Lenguas muertas y vivas, astronomía, medi- q!te gozaba gran fama e11 las tres Iscina, inginieria en todos sus ramos, historia natu• las del Reino Unido y que me reconoció escrupulosamente, declarando en
ral, filosofía, fisiología, psicología ..... .
-Nada de eso vale nada ¿no tiene usted algún seguida que gozaba yo de una excelente s1dud.
oficio?
.
Contesté avergonzado que no y el hombre queSe seilaló el domingo siguiente (esYo también he procurado olvidarle: pero muchas veces
dó pensativo por largo rato.
to pasaba un jneves) para empezar la rodeado_ de mi esposa Y_ mis hijos, entre las comodidades que
-Ya le tengo, exclamó de pronto, dándose una experiencia y se procedió inmediata- pro_porc1ona la opolunc1a, al abrigo de estas mis vastas popalmada en la frente; ya tengo mi dinero.
mente á preparar la calla, convirtien- sesiones en que yaso las temporadas veraniegas, pienso con
-Usted estaba bien resuelto á. morir, me dijo, do el salón en una especie de teatro con honda melancolia cuán poco me sirvió ser sabio para conse¿no es verdad?
asientos y galerías para los espectado- guir todo esto.
-Enteramente resuelto.
res: en el fondo se coloco una mesa y
ALEJANDRO D m IÁS,

�DomtnitC' 11 de Septiembre de 11$98

EL MUNDO

2l2

DESDE MI VENTANA.
¡Qué triste es ese wa!sl Suena lejano,
de~fallecido, lento;
surge, fresco y sonoro, d.el piano
v derrama en la clAmide del viento
'Fus notas ue cristal -viva,s y aladás,
que llegan. como aves fat·gadas,
.. n bUPca de un asilo á mi 11po~ento.
La calhi está. desierta;
la luna blanca. y el ínbiente puro,
dormida 111 ciudad, y en lo distante,
rntre penumbras la ventana abierta,
como una maucha roja y fulgurante
en la medrosa obscuridad dt,I muro.
Hay Psplendores rAp;dos: cbi~pea
en medio de las ~ombraR m1ster1osas,
una linea de plata qJe blanquea
los inciertos contornos de 111s cosas.
En el confin r .. moto centellea
la cúpula det templo, erguida y alta.,
y tras la curva rlgida del moute.
una ePrena claridad esmalta
la pa1idez azul d1d hori~onte.
¡Qué triste f'S Pose w 1ls! Y con qué anhelo
escucho su ·cadencia fugitiva
mientras se pone mi alma pensativa
á contemplar el cielo.
Me hundo P.n un mar dP. sueños imposibles,
olvido el libro que en la wesa abierto
me convida. al e,;tudio,
·
v oigo h.rmonlas, dulces y anlacibles,
cual ~i tocasen harpas invisibles
un cPlestial prdudio
Besos que estdlan y el aire espiran;
nlas que tiemblan y el foll~je rozan;
oid; son mis recuerdos que Ru8pinn;
oid; son mis tri.t~zas que sollozan
J,!Re es el mismo wals que nos decla:
"El nlma en primavera tit,ne efluvios
que no tornan, amaos todavía;
Ja dicha pasa y el do lor agovía" .........
y yo bPsaba los cabellos rubios
y los ojos asules de mi 1,ovia....... ..
Lurs G. URBINA,

DE "AClJA.RELA.S"
Sobre la sierra. henchida de mistico sosiego,
se levantó la luna, cual circulo de plati;
y hacia el oca~o, tinto de vívidn escarlata,
un nubarrón difunde su resplaL&lt;dor de fuego.

ASUNCION SAURI.
Chonita, como se la llama citrillosamente en el
mundo del arte, aunque penetra apenas en la
senda florida de la juventud, ha pasado ya por
el templo de la gloria.
Vestía corto cuando vino A México y S3 iru.cribió como alumna del Conservatorio Nacional de

DomiBgo 11 de Septiembre de 1898

Muy lejos. en la cuesta de la húmeda cañadaÍ
en donde el blanco e~plende de la tranquila a dea,
la esquila de la iglesia, que mi~a al sol, voltea,
y vibra en el ambiente su limpia campanada,
Es la oración: Al cielo los refulgentes ojos,
y en medio á la ll"nura. sómbria y sol_itaria,
como una mariposa, palpita la p)egar\a
d.e la pastora núbil entre los labios roJOS,
En torno de ella, blanco, como plumón de nieve,
y bajo el trhte cielo, de sin Igual pureza,
dormita ya el !'ebaño. doblando su cabezi..
y hundioo en Jo., ¡;ramales, cowo en alfvmbra leve.
La racha del invierno, quA el fértil valle airea,
pasa, rizando apt'nas el vellón fiel ganado,
y clama la pastora, los ojos al poblado._
"¡fPlices los que duermPn en la tranquila aldea! 11
México, Aggsto dt1 1898.
JOSÉ BECBRRA,

A una artista.
Cuando tocan el lienzo tus pinceles,
Dignos hi1os de Apeles,
Quisiera ser el vago colorido
Que fijas en el lienzo á tu pintura,
Poi copiar tu hermosura
Y con ella quedar ah! prendido.
Cuando pasas tu vista por las flores
Y 11dmiras sus colores,
Quisiera ser la luz que rebervera
'lonos en lirios y botone~ rojos,
Para besar tus o¡os
En un beso dejando el alma entera.
Cuando lees y vuelves dePcuidada
Tu angélica mirada
Al cielo azul. un Atomo disperso
c.¿uisiera ser flotando al infinito,
O el magistral escrito
Que en tu cerebro vibra verso á verso.
S11r sol para dorar tu cabellera;
Aura de primavera
Para besar tu mórbida garganta;
O cuando el alma con amor se inspira.
Al eco de mi lira,
Humilde vate que te adora y canta.

213

EL MUNDO

COSAS BLANCAS.
Y las pál'das notas que gemian
sollozaudo morian;
.
y otras notaP des pues cual las pruneras
1,us alas ateridas entreabriendo,
eran besos de tibias prim~':eras,
caricias de esperanzas prisioneras .
que quierPn luz, y que st1 están muriendo.
Adios .... adios ..... en su dolor decian,
y Juego se morlan,
y mi t,Bpíricu enfermo y abatido,
se arroJaba llorando en el pasado,
por el war sin ribdras del olvido._
sintiPndo sueños que ya habla sonado,
al ver abrirse el misterioso nido
de aquel amor ideal que habla cantado.
Entre tanto su mano
ju o-aba con las teclas del piano,
y ~I escuchar, tal vez, e, alma mia
me dijo en esds notas desmayadaF, .
los sui:ños que al. pensar e~ mi seuua.
y también al besarla mis miradas.
y el p;auo ensordeció; y á. su ventana
me acerqué tt1meroso
.
.
y la mire y le hablé ..... .lanzo un sollozo,
i,U ro&amp;tro blanco se tiñó de grana,
y sus ojos miré con tal f1jt1za,
que ella bajando la impt1ria_l cabeza
cQn voz apasionada mil decia:
yo también te querla,
y tambiéu como tú, tenia tr!steza.
Y tuve que partir . ... vol".ió l'U mano
á. jugar con las tPclas del piano,
mas ya en sus notllS trémulas decla
algo tan dulct&gt;, celestial y suave,
que t11.n solo mi esplritu sahia
y que su alma, la hei:mana d_e la mia
cuando delira y suena también sabe.
MIGUEL

E. PllREYRA.

Es una fortuna pnra u n ioven que su padre sea hom•
bre célebre· pero es más raro y satisfactorio para un
hombre cél~bre que su hijo valga más que él.

..

*

*

Literatura.-Un arte del que la democracia hace
un oficio.
BERGERAT.

HERIBERTO AGUIRRE Y FJERRO.

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGINAL DE MA.RC DE CH.A.NDFLAIX-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 11
Oh! si Juan se arrojara sobre ella! si la apreta- lo creo y los móviles secretos que me impulsaban
Ta entre sus brazos pidiéndole perdón ¿lo recha- se me aparecen con mAs claridad aun que á usted
zaría? ¿no se secarían muy pronto esas lágrimas, .... ya ve usted que no puedo llevar mAs lejos
esas lágrimas de despecho y de ira que mAs bien mi franqueza y que estoy resuelta á no volver á
eran del pensamiento que no del sentimiento?
ver á usted nunca mAs .... Si estuviera en mi caHizo ademAn de arrodillarse y avanzaba ya sa le suplicaría á usted que saliera, pero como
sus m anos conmovidas y trémulas para separar estoy en la de usted, no me queda más que el
del r ostro de la joven los dedos afilados y blan- recurso de retirarme yo. ¿Quiere usted facilitar•
cos con que se cubría los ojos, cuando el Doctor, me los medios para que lo baga?
en quien ninguno de los dos se fijaba desde ba-Nelly: se lo suplico á usted no me abrume.
cía rato y que sin decir palabra había con mano Es imposible que nos separemos así. . Ya reflexio•
hábil y l igera terminado la curación, se levantó nará usted con calma y será más jus·a, y comy a partó bruscamente al Comandanie.
prender¡\ mis temore1,, mis vacilaciones mismas
-Déjela usted, le dijo con autoridad: aléjese que no nacen sino del amor.
un momento .... 6 permanezca aquí si quiere, peElla le intern.mpió con arrebato.
ro en la s0m bra, de modo que ella no vea á us-Miente usted! No es el amor el que le liga
ted d esde lut&gt;go al volver en sí..
conmigo, &amp;ino la c~mplicidad -de una falta, cuyo
Y como Juan se resistier11, 11iladió:
peso es demasiado para usted . . .. Sea, asumo la.
- ¿No ve usted que está desmayada?
responsabilidad completa. Equivoqué el call)ino
P or u n sentimiento de celos, Juan que no habría y sabré &amp;oportar con entereza las consecuencias
querido que Lerbon pusiera la!! manos sobre la de mi error.
joven, exclamó:
Luego, cambiando de tono y dulcifi,.fmdose:
-Dígame usted lo que h11y
que ha &lt;;er y yo la cuidaré.
- No hay que hacer nada: es
joven y vigorosa y pronto sin
aux ilio alguno, recobrará lod
sentidos.
- ;,Y la herida?
~
s .,
•'
.
-Eso tampoco es de cuida.;&gt;,-,_ . h\~1 ~.. ~
·,.~k~'l •·f'-..,\~
\
d o: un a r ai'l.azo como ella mis_;,:_;,,\' ·ii_.
~..,__¡,..,:..,..:.\.. ~,¡t..,..~.......-;.
ma dijo y que tiene todas las
• l;". ·,, . . ~\o . ·., .· -~
trazas de habt:r sido hecho exprofeiio y por su propia mano.
- P or BU propia mano, una
herida en el pié, y ccn qué

~--

fin?

sición pecuniaria, sólo luce sus habilidades artísticas, 6. gratuitamente 6 cuando los productos
son para obras de beneficencia.
En su trato familiar, Chonita es afable, jovial,
hacendosa y de gustos inocentes y sencillos: toca
el piano con perfección y canta de un modo delicioso y expresivo, de preferencia, las canciones
regionales: couplets franceses, baladas escocesas,
canzonetas napolitanas, ma lagueflas y peteneras
espaflolas y danzas cubanas.
Todo con naturalidad encantadora, como para
divertirse y divertir A los que la oyen, sintiendo
y haciendo sentir.
Música, en cuyo plal'Cuando toma. el violín es otra cosa; cesa de reír
tel hi-zo con gran a pro• porque va á oficiar, y se pone de pié con el cuervechamiento el estu- po erguido y la frente alta como una inspirada.
dio de las materias que El violín y el arco en ·sus manos, no parecen oballí se cursan, distin- jetos inanimados, sino complemento de su persoguiéndose en los ins• na, algo que vive y palpita con ella, por ella y
trumentos de cuerda para ella, algo sobrenatural de donde irradfo
y muy especialmente una aureola.
en el violín. Como vioSe la oye con recogimiento y se la contempla
Jinista formó parte de en éxtasis: aquellos ojos grandes y claros parece
la orquesta del esta- que al través de los espAcios están IJ?irando algo
blecimiento, y cuando del mundo de los ensueflos; y que de allA, de
se dieron., hace cinco muy lejos, donde viven las alm!tas de los niños
6 seis aflos, los gran- que se fueron, y donde flotan los besos de los
des conciertos d. e 1 amores inmortales y las lágrimas de los d0lores
Teatro Nacional, se supremos, de allá vienen esas notas, esos ayes,
dió á conocer como esas risas, esas harmonías que pasan del arco al
solista al público me- violín, y que impresionan profundamente á la
xicano, que la aplau•
artista.
dió con frenesí. La
Ahora, Chonita que regresó hace poco tiempo
prensa desde entonces
dijo que la Srita. Sau- de Paris, se ha dedicado ,\ la en leflanza de su
arte, y abrió en Mérida una aca&lt;lemia con el con•
ri no era ya uoa esperanza del arte sino arrecurso de los más notables músicos de la capit'll
batadora realidad.
yuca
teca.
Apenas terminados aquí sus estudios, Chon~ta
De desearse es que los discípulos alcancen el
hizo un viaje triunfal A Europa, donde recibió
leccíones de los mejores maestro3, y aun tocó, méri,o artístico de la joven profesora.
acompaflada de algunos de ellos, en audiciones
particulares y públicas, pero nunca en funciones
de paga, pues como goza de una d·e sabogada po-

-------•--------

-¡Qué sé yo! contestó secamente Lerbon.
,-,.? . .
Luego, como si estuviera
~-\F r- z,- ~t.,,"'·.
muy tranquilo, él que ,icabiiba
, ~..,P·-), ,
de pasar por tan dura prueba,
\.i' ' -,1_;¡ 'l'; ·-( ---.
v iendo destruidas para siem. &lt;', •,t."''1~{~
/1~:~ \_
pre sus espen,nz11s 1 y como si
hallara placer en deslizar nuevat1 dudas en el espíri tu del
Coma ndante, agrel!"ó:
- ¿Quién sabe? l'al vez para h acerse interesante. ... pero
seguramente no tardará en
decírnoslo ell11 misma.
Ju an se encogió de h0mbMs
y fu é á sentarse del lado por
d ond e estaba la cabeza de Nelly, lejos de ella; con las ma- ·
nos apoyad11s en l11s rodil lAs,
inmóvil y sin ap11rtar sus 0jos
d el d iván, en tanto que el Doctor , grave y sereno, impartía
los a uxilios facultativos co11 el mismo ademán
con que lo habría hecho junto á la cama de un
h ospital.
A poco, NelJy abrió los 0jos y preguntó
- ¿Dónde está él?
L uego estrechando la mano al Doctor, pro•
siguió:
- Usted es bueno, Sei'l.or Lerbón yle vivo muy
ag r adecida. Pero ¿dónde está Juan? Quisiera verlo, porque aún me queda algo que decirle y
a hora estoy calmada, tranquila, no tema usted.
J u an se presentó y dijo '!onmovido:
- Perdóneme usted Nelly, olvide mis palabras . .. .. .
E lla ie interrumpió:
-No quiero ni puedo olvidArlas, y usted mismo
n o las olvidará jamAs. Observe usted que le creo
ca paz de volver otra vez dentro de tres meses á
ofrecerme su mano. En esta convicción, le adv ierto que tengo demasiado orgullo para aceptar
un marido de quien be perdido de antemano el
el a mor. Sí: yo quería en verdad un marido, pero
soy m ucho mAs exigente todavía de lo que usted se ha imaginado: quería ademas su amor yno
tenía en c,1mbio mAs que amor para darle. !llientr 11s usted se conservó persuadiéndome de que
me 11mqha un poco,)'º crrí,, y con toda sinceri&lt;1nd, qu~ awaba á u~Led igu;; l111e1,t1· . .Ahort1 ya no

•. " &lt;,{~'

::

bertad, pero aun no se apagaba su amor por tan
ta juventud y tanta hermosura de que hacía gala
Nelly y devoraba un dolor mezcla de remordí•
mientos. vergüenza y c'!los. Luego le invadía
cierto terror comprendiendo que ella tenía razón,
que habían concluido para sí las últimas ilusiones y entraba solo y abandonado al desierto de
la vejez.
Y daba vueltas alrededor de Nelly, triste, humillado, inclinada la cabeza, como un vencido,
demasiado conmovido y agitado para poder hablar.
Nelly frente al espPjo se ponía lentamer.te su
sombrero en la misma posición en que Juan la admiró el día que fueron ju11tos al banquete &lt;le Ambohimarina. Volvió la cabeza á tiempo que él levantaba los ojos y ambos cambiaron una mirada
profunda en la cual pareció brillarun relámpago
de amor, de arrepenLimiento. de reconciliaciór.,
pero en el instante se apegó á la presenci!l de un
marino que entró y dijv:
-Lista la lancha, Comandate.
-Bien: contestó de Chalmont.
.
-;,Viene usted conmigo?
dijo NeJly al Doctor.
Lerbon que ya había dado
órdenes al criado para que
desembarcara todo su equipaje, ofreció el brazo á lit j&lt;&gt;ven.
Juan se acercó entonces ten•
diendo la mano.
- Nelly, dijo, perdóneme
usted sirealmente me ha am11 do como la be amado yo y
como la amaría siempre sin
la duda que me atenacea el
cor11zón. Hoy hemos hablado
b~jo el choque de eruocione3
violentas y hemos ido mús allá
de nuestros pensamientos; pero toda la amargura conte11ida PD 11uestros corazones ha
(~~~~ITTJ!i:zl
~~-;¿:-~ salido ya, y la franqueza y la
generosidad de usted me da11
para el porvenir esperanza,¡
buperiores á las pruebas m~s
palpitantes de amor que pudi&lt;..ra drecerme. Después de lo
":.;...
'--,~ .)
que me ha dicho usted no ten•
.. f~::-"''r"' -~,, ,.
.. , ,',
go derecho para hablar de es""
·- i.......~.-: ..
•
. - - '
- .
peranzc1~, Ps verdad, pero si
". :.-- ..¿-· '· -~ ;_• .... ·-...
.
drjaruos al tiempo el cuidadv
.
de calmarnos pod1 í unos entendernos mejor. Parto mafiana en la tarde. Autoríceme usted á escribirle y seré franco,
so lo juro, esperando que usted será franca también cuando me esciiba. Autoríceme usted también á ver-Perdóneme usted esta escen11, Comandante, la antes de mi partida.
y usted también Doctor querido; no conjuga con
Nelly q~e. estuvo á punto de contestar largami carActer y habría querido evitarla.
mente, vacilo y despué, decidiéodosc á estrechar
Por eso fué que después de haber oído la con ver7 la mano de Juan úejó caer solu estas palabras.
sación de ustedes fui al bailo y me herí el pié de
-¡Hasta la vista!
propósiLo y con cuidado de b11cerlo ligeramente
El día siguiente era el último que debü pasar
pues eso explicaría mi actitud, mi e~oción y daría en Mohelia el Colib1·l. A las cinco de la tarde Sú
un pretexto para irme á casa sin tardar. Nohabrfo embarcaría el Sultán, á l1ts once zarp11rían y al
dicho nada; habría dejado.partir el b~rco y luego :ponerse el sol del_otro día se quedarí11. en Anhabría escrito á usted que renunciaba al matri- . Jouan el rey destronado. Era probable; que Juan
monio por haber hecho otra elección, á Mr. To- no volvería nunca á Mohelia esta bla embalsamamAs Pool, por ejemplo, á quien me parece que da- que nunca le había parecido tan bella como al
no le soy indirerente. Pero esto era demasi11do contemplarla por última vez.
heroico y he sentido algún alivio explicándome
A lo lejos, sobre una colina, podfa distinguirse
con franqueza . Aqios..... Ya es usted libre otra nesde el barco, la vasta fábrica de llfr. Tomas Poovez; pero quedaré vengada (sin desearlo) porque le, sus inmensos plantíos de cafta de azúcar, de uu
no me olvidará usted nunca y sufrirá buscando v_erde claro y fresco, sus bosques profundos y u11
en va110 amor que le consuele.
r111chuelo argentado que venia á desembocar eu
Luego, tranquila en apariencia se inclinó, cal• el mar.
zó su pié con una pantufla que le trajo Lerbon y
¡Qué dicha podía alcaDzarse en esta isla tan
dió algunos pasos para ver si podía andar bien: lejos de las exig ~ncias mu:1 dana~, con N ell/ por
El Doctor preguntó:
·
compaftera, á ser posible romper de golpe con to•
-¿Me permite usted, Comandante, mandar bo• do un pasado, una educación, costumbres adq uü ¡.
tar la lancha?
das y gustos creados!
- Como ustedes gusten, contestó Juan seca¡Cuánto darí... Juitn por encontr~rse en lu,,..1r
0
mente.
del filósofo Tomás Pool.
En efecto, se sentía aliviado al recobrar la liSí: la dicha estaba all{sin &lt;lula, á condic :v 1-

.'"'\' . ;

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..

_,,;-.

�Domtn,t"o 11 lle SepttembTe de 1898

EL MtJN!'O

214

Seguramente olvidar y tal vez pronto. ¡Es tan imde no dejiir nunca este país, de conservar 1\ Nelly
presionable! pero yo, ya no me cas11ré con ella.
en este medio tan propicio á su independencia,
De Cbalmont fijó una mirada sobre el Doctor
en este cuadro de inmarci:.sibles verduras que
y su cara expresaba una tristeza t~n profunda,
convenfa tanto á su gracia de hija de la naturaun dolor tan sincero que se conmovió á pesar del
leza como ella se llamab11. á sí misma.
lado riFible que presentaba esta pena.
Lerbon, comprendiéndolo había pensado llevar
-1.Me perdonará usted?
á Nellv á las Seycl1&gt;llas que son muy semejantes
- La amo tanto, que si se casara usted con
á Mobelia.
.,...ffi:'
ella. le perdonaría.
Pero en Francia eso no es posible. Toda la noJuan guardó silencio.
che Juan lo había ptnsado así con dolor y veía
-Pero, prosiguió Lerbon ¿quién sabt-? Tal vez
que tan cruel situación solo t?nía un recurs'~, ~uir
sea sincera 111 rechazar la mano de usted. No vensia piedad y vivir (ay! eso si) con remordimienga usted A verla esta tarde porque seria inút~I,
to~.
ni le escriba. Tenga usted esta c11rta que me dió
Los dos caflonazos que se disparan á bordo top11ra usted.
das lasm ·,flanas á tiem:,o de enarbol1use l\ bandeLa c11rta decía:
ra de popa, vinieron á anancar á Juan de sus pe«No me escriba usted antes de recibir carta
nosi&gt;s reflexiones. Se volvió hacia la bandera, lP,
mía.
Yo le escribiré á usted dentro de dos ó tres
hiz) el saludo militar, y luego no pudiendo decimeses
antes de que parta para Francia ó antes
dirse á esperar má!l, hizo botar al agua la chnlupa
de
que
vuelva usted aquí.
y se embarcó rápidamente.
·
·
.
NELLY,&gt;
L,i víspe1·a, en el JUl)lll"nto de la separac1ón,le
J1rnn ensefió este billete al Poctor como para
había sorprendido la calnn de Nelly y hasta sinpedirle su opinión.
tió el temor de que esa calma fuera precursora de
,
-Ya lo leí dijo el Doctor, y no lo be comprenala-una escena violenta que hiciera terminar en
-~
,-; dido.
tr:gedia la comedia qi: e él le había 'réprochado.
:~·;:;:c·-:.•,:JJ.~ce. :.,. f:_,. Despues, sin hablar siguieron caminando.
l&lt;'t-lizmente el Doctor la acompafló basta su casa
2
y ein duda la vigiló con solicitud.
~,,.,.
·.f ...,·•.. i·;··· ·•. , ·f
Cuando llegaron al muelle Juau preguntó á
Por otra parte, debía aún conservar esperan@ ' , ·· ••"' -~~ Lerbon.
_-/t,:Z'':~:·::- ~-; " _,y
usted me escribirá?
zas rero todo era de temer.:;e en su e,píritu rof,
ma~esco, y esta sospecha apenas iniciada por la
'.t,~
~;
•, { ·'
-Se lo pr~meto.
.
• ;-""',.i."t,-'&amp;
/ -:l Y sin a:fiadir una palabra se estrecharon efusi11ochellegó át0marcon elcur.:;o de las horas cuer;, ' vamente las manos, conmovidos al separarse y
po de positiva preocupación.
tratando de ocultar su emoción.
Y se apresurll ha empujado por los presentimienPrince había venido nadando en busca de su
tos más sombríos. Al llegará los plantíos, distin...
amo
y acababa de 11égar, y si los dos franceses
guió á Mr. Tomas Poole en compaflía de su Ad-~~-- · •
hubieran
seguido la dirección de su mirada inteli
ministrador Stephenson y moderó el paso para
gente, habrían tal vez distinguido en una ventanacalmar las palpitaciones de su corazón. También
de la casa de. Mr. Tomás Poole á Nelly, apenas
los ingleses le vieron y avanzaron hacia él con
l .
vestida y fijando sus ojos en el lejano Colibri.
111 sonrisa en los labios preguntándole con mucha
Ojos fijos, inmóviles, vacíos de pensamientos y lle•
corrección á qué debían el honor de una viJita
uos de lágrimas.
.
tan ma1i1111l.
Nelly no dejó la ventana hasta que perdió de
Esta sonrisa y esta. acojida, tranquilizaron á
vista la chalupa en que se embarnó Juan. Luego
Juan desde luego, y explicó, aunque con cierto
observó que el Doctor regresaba, y se enjugó
emharazü que habiéndose last:mado el pié Nelly afladió dirigiendo ai Comandante una mirada rá- las lágrimas y se metió apresurada en el lecho.
Ja Yispera, había t&lt;'nido prisa de saber como es- pida.
Algunos minutos después oyó que llamabaná
taba; que además iba á zarpar _esa.misma ~oche
-Oh! se resolvió á decir Mr. Tomás Poole en su puerta.
y había temido que sus ocupacion~s del d1a, le su jerga anglo francesa; aquí la fiebre no es pe•
-Entre usted, dijo.
.impid!esen despedirse del Mayor.
.
.
ligrosa. Estoy tranquilo.
No era el Doctor sino Mr. Tomás Poole, que dijo
Stephenson se manifestó muy agradecido, d1ó
-¿Y si trajo la mal11ria de Madagascar? pre- con mucha timidez:
111 ComandRnte un vig-oroso apretón de manos, y guntó Stephenson.
-Perdóneme usted, seflorita, que haya en~rado
de acuerdo con Mr. Tomás Poole propuso en el
-Es probable, dijo el Doctor.
así, pero el Doctor nos dijo .... y estaba yo tan
acto dirigirse á la baoitáción donde se tomarfa.
Llegaron al cobertizo y se prepararon los cock- inquieto ..... .
un ain-cock-tail al abrigo del sol bajo el coberti- tailes.
Un poco sorprendida Nelly observó detenidazo 11dornado de flores.
Juan habría querido informes más completos; mente al genllemen y tendiéndole al fin la mano
En cuanto á Nelly su heridll no tenía importan- sospechaba que el Doctor ro decía toda la ver- le contestó con ac~nto de politíca banal muy
cia, pero en estos países pantanosos la menor fa- dad pero no se atrevía á hacer más preguntas.
frío:
-Quedo muy apenado por no haber visto á la
tio-a t~ae algo de fiebre y el Doctor ordenó repo-Es usted muy amable, seflor, pero no esperaba
s; y dieta. Y vea usted lo que había sucedido! e-1 sE-ñorita, dijo Juan, y ruego á usted, Mayor, le ex- la visita de usted sino acompaflado de mi padre
excelente Doctor con gran alegría de Mr. Tomás prese mi sentimiento. Escribiré á ustedes desde ó del Doctor. Estoy mejor, y espero podré salir
Pocle había decidido plantar su tienda en Mohe- Madagascar.
mafiana.
·
-Será muy grato para nosotros, contestó Ste1ia á fin de terminar en lll isla sus estudios sobre
Muy mortificado el inglés se excusó: .
J11s araflas-. Er-a, para el país en general, una for- penson acabando de hacer sus mixturas.
-Perdóneme usted: el Doctor está ausente, el
-En cuanto á usted, Doctor querido, prosiguió M-tyor duerme, y temí que necesitara usted algo.
tuna esta resolución, y un especial placer p11ra
:Mr. Poole y su administrador contar con tan Juan, quedaré muy reconocido si me lleva usted ¿Podría str útil á ustedi'
á bordo noticias de la seftorita Nelly en el resto
buen amigo y tan buen médico cerca.
-No, gracias, contestó ella secamente.
Como miel!tras se hablaba de esto Lerbon ha-. del día.
-Siguió un pesado y desconcertador silencio
-Iré con mucho gusto, per0 aB1'guro á usted que l\lr. Poole se decidió por fin á romper.
tía )legado, Ju1rn le estu.iiaba la fisonomía y le
que no .hay p~ligro alguno.
preguntó con ansiedad.
-¿l~stá usted contenta aquí, sefiorita?
..:...Tanto mejor, dij~ Tomás Poole que buscaba
-¿Cómo sigue la sellorita Nelly?
.
-Mucho.
-No muy mal, no muy mal, respondió el Doc- una frase. , A la salud, pues, de Ja seflorita y á la
-Eso me hace fdiz, muy feliz, exclamó Mr.
tor tranquilamer:te. Espero qu" en ocho días que- de usted Comandante.
Pool con energía. Adios, seflvrita N elly.
Juan pretextó la necesidad de dar algunas órdará enteramente curada.
-Adios contestó t-lla siguiendo con los ojos al
-Cómo! ocho días .... exclamó de Cbalmont. denes y se despidió de los ingleses. Luego volvién- tímido gentlemen que sealejabapoco flpococomo
E,tos seftores me decían hace un momento .... dose á Lerbon le dijo:
apesar 1:iuyo.
-¿Me acompafla usted basta el muelle?
-¿Se habrá agravado de pronto? preguntó soPero los ojos de Nelly ya no tenían la atonía
-Iba á proponérselo á uHed.
del dolor.
lícito el Mayor.
-Nosotros tambien, dijeron Skphénson y ToHabía tornado el pensamiento; y si los envolvía
En cuanto á Mr. Tomá3 Poole, era demasiado más Poole.
correcto para dejar versus sentimientos y se conPero Juan les suplicó que IJO dejaran sqla á la aún el velo de la tristeza, brillaban sin embargo
como esas estrellas que emergen del seno de las
formó con dirigir á Lerbon una mirada interro- seflorita y entonces ya no insistieron.
gadora.
Cuando el Docto1· y Juan ya estaban lejos, és• nubes en un cielo de tempestad ..... .
-Sí, prosiguió éste. Ayer tarde pensaba yo te ·preguntó:
que una noche de reposo b!staría, pero en estos
-¿Deveras no hay temor? ¿La-fiebre es ligera?
IX
países cálidos no hay segundad alguna y nunca
-No hay temor.
son exageradas las precauciones. Esta mañana
'-¿Y la herida?
F.PEIRA MAURICIA.
Yí á la enferma y noté que la fiebre no ha cedido
-No es nada. Lo que tiene es la emoción, la
sino más bien aumenta algo con un poco de deli- exaltación del corazón y la tensión nerviosa.' Ama
El Doctor cumplió su palabra. Püco después de
rio. Pero tranquilícese usted, Sefior Stephenson, á usted y á la vez lo detesta profundamente, de la partida del Colibri escribió á de Chalmont una
no hay gravedad y respondo de ellv, con tal de modo que no se comprende Jo que pasa en su es- carta b11stante breve -para tra-nquilizarlore&amp;pecto
que la sefiorita sea obediente.
píritu. Esta maflana tuvo una crisis: primero que- á la salud de Nelly.
Juan contestó detenidamente dicié 1dole que
Figúrense ustedes que se había encaprichado ría ver á usted y luego ya no. Ayer hasta tuve
en levantarse hoy! pero al fín la hice entrar en .miedo de que se suicidara y le quité el famoso había sido un loco, pero luPgo iluminado por la
razón· y después de una bebida calmante está perfume indio que es un veneno. Tiene uno de- ausencia, había comprendido que no podfa olvidurmíendo ahora como un nifio. Como es muy i:repente esos temores pueriles: pero eso no esta dará Nelly, la cual era necesaria á la tranquilidad
nerviorn, interesa sobre todo evitarle emociones, en su temperamento. No pienso lo que hará .... de su vida y al reposo de su conciencia.
4

•

•

Domtn,ro 11 de Septiembre de 1898.
El Doctor ensefló la carta á Nelly, pero la jo-ven moviendo tristemente la cabeza dijo:
-Lo conozco mejor de lo que él se conoce á sí
mismo, Juego se arrepentiría de su buena acción
y me la reprocharfa, con lo cual uno y otro st.riamos desgraciadoe. Enestaslíneasse descubre que
no me ama ya, y que sólo lo inquieta el reposo de
su conciencia. Si sufre, tanto mejor, yo tampoco
le amo.
Aunque el Doctor cuidó de insi~tir y apelar á
la dii,creción y al corazón de Ndly, nada pudo
contra un11 resolución inquebrantable cuyo mó·vil no podía comprencter.
·
T11rdó pues en escribir de nuevo á Juan de
-quien recibió varias cartas reveladoras del mis-mo sentimiento, no amor irreflexivo sino tristezas, remordimi,mtos, deseos de calmar una conciPncia turbada.
Tor!as las ensefió á Nelly, sin obtener nunca
más que la mii:ma respuesta melancólica:
- No: todo ha terminado y yo ya no le amo.
•Si sufre, tant0 mejor; pero un matrimonio solamente por deber. por lástima .... yo no quiero eso.
Una vez afiadió:
-El tiempo le curará y yo ayudaré á la obra
del tiempo.
El s11bio LPrbon, tan hábil para adivinar el se·creto de las Epeiras 110 comprendía nadade este,
Pn que una mujer soltaba su presa despues dehaoer•e dado uu enorme trabajo para apoderarse
-de ella.
Y es que Nelly pertenecía á una raza resuelta,
a mbiciosa y caballn1·sca, cuyas prontas decisio11es, apetitos y delic1&lt;dezaR escapaban á la penetr11ción del sabio Doctor. Nelly amaba á Juan. le
había ido amando poco á poco, y al verle sufrir
la piedad y el desconsuelo de no poder hacerlo
complet11mente feliz. habían fundado su resolu·ción de volverle la libertad.
Ybabíitqueridomásaún,yerano ser sentida, y
-curar bien y pronto la herida que causó, urdiendo pna couseguirlo, una nueva red contra una
J&gt;resa que no 11maba. Renunciando á conciliarla ambición y el ¡¡mor, concibió unnuevoproyectoque
le prometía algtmas alegrías para su modesta
existencia, en esta isla perdida enmediodeloceáno, junto á Bll padre que la amaba tan poco y 1.fr.
'Tomás Poole á quién ella no 11maría jamás.
Un día Lerbo11 recibió una nueva carta de Juan
muy brevt-, en que le anunciaba que estaba termL
nada ya su comisión y que dentro de tres serna.
11as á lo más llegaría á Mobelia.

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ELMUNDO.
mientras su padre y 1.fr. Tomás Poole Jugaban una
partida de ajedrez, Nelly llevó al Doctor a~ salón
y Je dijo en voz baja:
-He contestado yo misma. Vea usted mi c11rta. Pero qui.,ro pedirle á usted un gran servicio,
mi querido Doctor: Esta ca1:ta no quiP.ro confiarla á nadie más que á usted, y como 1-J correo no
pasa por aquí, seri,. necesario llevarla r.. Moyotta
antes de tres días. Mr. Tomás Poole envía maflana
su lancha de vapor á esa isla, yo quiero que lleve ustt3d mi e 1rta y que no !R. lea sino cuando
h11ya llegado á l\1ayotta. Luego la pegará usted
cuidadosamente y la pondrá en el Cl·rreo.
Lerbon fijó en N elJy ·una mirada llena de preguntas, y la joven le dijo resueltPmente:
-Ruego á usted que no me pregunte. En Mayotta, Fabrá usted todo. Júreme no leP.r mi carta
antes de llegar allí.
Lerbon juró, y Nelly, saltándole al cuello Je
besó y le ahriizó tiernamente como si ~unca lo
hubiera de volver á ver.
Admirado por este acceso de ternura, se quedó mirando atentamente á la joven, pero ella
riéndose á carcajadas le dijo:
-¡Cómo! ~Pues qué no adivina usted?
Después volvió al comedor, besó á su piidre,
se despidió di" Mr. Tomás Poole, que Je estrechó
la mano ruborizándose; y se retiró á su aposento,
donde cobardemente, con los nervios sobreexitados, se arrojó vestida en su lecho y rompió á Horar ahogando su~ sollozos con el pafluelo.
'·-..,
Entre tanto, Lerbon anunciaba á los dos ingleses su viaje t\ Mavotta para el dia siguiente.
- Bien ·Doctor; dijo 1.1r. Tomas Pool e pero no
deje usted de regresar dentro de tres días, pues
tengo algo interesante que confiarle. Buenas noches, querido Doctor.
No, el Doctor no había adivinado nada y un
poco inquieto por lns actitudes deNelly, no pudo
resistir á la tentación de leer la carta y tan pronto como llegó á su casa la abrió, y de un solo golpe, casi sin quererlo, la leyó toda entera y quedó
un momento asombrado. Después él t11mbién se
echó á reir como acababa de hacerlo Nelly, y colocando la boja perfuma.la en un sobre, exclamó
con aire de disgusto.
-Epeira, decididamente Epeira Mauritia.
Tres días después, Lerbon puso la carta en la
oficina de correos de Mayotta que la envió en el
inmediato va por á Diego Suárez. AUí el contramaestre del Colibri la metió en un saco junta con

~:~1~:fJi~'[~f,t1gf~~\:::::::: /

5

.,/&lt;":3,J j•

·rt[:~,

otras varias, y algunos minutos después la entregó al Comandante.
En cuanto 111 Doctor Lerbon, no regresó ya
nunca á Mohelia sino que escribió á Mr. Tomas
Poole, que acababa de recibir malas noticias las
que le obligaban á partir para Francia inmediatamente.
He aquí lo que decía la embustera cartita perfumada:
"Comandante:
"Usted que alguna vez me acusó de faltar á la
sinceridad, no podrá ahora dirigirme el mismo
reproche. 1.fr. Tomas Poole es mi amante, pero
dentro de quince días ya estaré casada con el.
NELLY,"

¿Poi,' qué mentfa así?
No: no había sido tan tonta para caer en una
nueva f,ilta, y precisamente pvr eso ibA á ser esposa del rico propietl\rio inglés.
¿Por qué pues había mentido? ¿Para lastimar
á Juan más cruelmente ó para curarlo mi\s pronto como hace el b!sturí con ciertllsllagas profun•
das?
J us.n leyó y releyó esta carta en la cual crevó enteramente y qued6 abrumado, como si
hubiera recibid.:&gt; una puflalada, pero su abatimiento no fué de larga duración. Se levantó, arrojó al .rnelo la carta con un gesto de disgusto y
lanzó un juramento; luego la recogió, la desg11rró
en pt&gt;queflos fragmentos y la arrojó al mar ....
al mar que amaba tanto y del que no se separaría ya ....
Prince seguía con ojo inquieto todos los movimientos de su amo, y Ju·rn al fin huoo de notarlo. Entonces se mirararon fijamente los dos. Juan
lloraba.
' ·
Se acordaba del iimor, entrevi~to por última
vez acaso, en la cumbre de Ambohimarin11, y de
sus pasajeras ilusiones, pero el despecho srcó
pronto esas lágrimas egolstas y se quedó contemplando estas tierras de Madag11scar que presen·
ciaron su falta y que en breve ibaá abandon11r.
La noche se aproximaba: la brisa estaba dor•
mida y las olas soflolientas, y 'Juan sentia apaciguarse su corazón -0on una impresión de bienes•
tar que no sentía desde hacía mucho tiempo ....
y con la idea de volver A Francia, una nueva
esperanza aparecía en su alma cii;1tilando como
esa estrella pálida que por las tardes aparece de
improviso en el cielo.
Y Nelly ¿alcanzaría algún día lafelicidad?
Tal vez ....
MARC DE CRANDPLAIX.

FIN.

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�216

Domingo 11 de Sepüembre de 1898

EL MUNDO.

Domingo 11 de Septiembre df'I 1898.

..

REMINISCENCIAS.
En una habitación apartada, donde apenas llegaba
el rumor de las cadencias de la orquesta, hablan buscado rPfa~io varias pers~nas, que ya por s.u edad, yi,.
por fastidio, hulan del baJle. La c:-nversac1ón era general en los grupos de las mamás, que procuraban
por eFte medio engañar el sueño. Hablaban de cas~•
miento11, de males. del último escándalo de la fulam•
ta de la careslfa de los vlveres y otras banahdades
p~r el estilo, ba•e y fundamento de la charla de nue~tras burgut.&gt;sas americanas. En uno s_olo de los corrillos p11recla reinar buen humor, segun eran de frecuentes J11s risas diecretas de las personas que lo formaban. 11 iendo de notarse que todas ellas eran por lo
mPnos cuarPntonas.
Vov á. referirá ustpdes-decla el G~11eral Pére~un 1a·nce amoro110 de que fué prot~gomsta 1m amigo
mio muy querido hace más de vemte años, El asunto
tuvo por cuadro 'el lindo puerto de Puntarenas, el
cu11l 66 hall11ba por ese tiempo ~n todo su e11plendor
comPrcial. Ese amigo mio á. qu1Pn llamaré Carlos, y
vo vivfamos en aquPI entoucPs allf, con la espnanza
de hacer fortuna. No lo pasábamo11 del todo mai, trabajando mucho y divirtién·
donos como Dios manda. sobrt, todo, en la temporada de
]os haños. allá nor los meP"S
Febrero y Marzo. El 11ño
65. si mal no recuPrdl', fueron muchos los bañiFta11 que
ncurriPron del interior de la
República, á E&lt;ecar al amor
de aqnel sol de fuP~o sus
miembros entumecidos por
la hnmedad de seis mP11Ps de
lluvia. Apenas nos alcanzaba el tiPmpo para g&lt;lz11r; un
dla era un baile. otro una gira ó 11na Pxpedición por el
golfo de Nicoya de 11in rival
belleza, con su11 verde11 islas
v 11n mar de zafiro, todo poblado de alegres y juguetones delfines.
-GenPral. e11tá. uste poetizan d o-jnterrumpió una
dama
-Siempre que hablo dPI
golfo de Nicoya me sucede
Jo mi11mo-replicó el militar.
Aquello Ps una maravilla.
Pero vuelvo á. mi aventura.
ó m1&lt;jor dicho. á la de mi
amigo Carlos. Sucedió que
Pntre las muchas hermo11as
bañistaA que concurrieron
aquel año á Puntarenas. había nna que era un portento. ¡Qué mujn Doña Soledad. qué mujer! ¡qué talle
así (y el genernl formó un
clrcnlo con los dedos Indice
v pulgar de 1111smano~);unos
dienteP más lindos qu11 las
perlas del j!'olfo, y unos ojos...
no hallo cómo pintarlos, en
fin j!'randisimos, nPgros co •
mo dos cajas de betún.
~¡Vaya una comp11raciónl
--Qué quiPre usted, 11sf me
Jo part cieron, y á. mi amigo
Carlos también, que todofoé
verlos v enamorarse locamente de . . .. ya no recnerno cómo se llamaba su dueña La puión de Carlos na
criminal. como ª" dice en los
dramas, porque la bella era
casada; si 11~ñores. casaua
con un caballero gordo, rico,
de muy buen apetito, en fin
toda una persona decente,
pero á mi juicio indigna de
poseer ~emejante alhaja. A
pesar de esto. era ella t11n
recatada. su porte rev11laba
tanta madestia y virtud que
bastaba á descor11zonar al
miPmo Lovelace. Carlos, no
pud;endo hacer otra cosa
mejor, se limitó á adora1Ja en secreto, sin dPjar por
esto de enderezarle 1m11 baterías
Bien pronto, merced á PUS delicadas atenciones, logró captarse la buena voluntad del marido yun poco
también l:i de ella El pobre muchacho se desvivla
zanqueando la ciudad á. caza de frutas, flores y conchas. para obsequiará su amada; vera completamente feliz cuando ella le dPcfa, ahuecando en una sonrisa los divinos hoyuelos que tenla en la boca: Mil graci11s por los marañones que nos mandó uste ayer Estaban ricos. O si no: ¡Qué amable en usted! No se puede imaginar cuanto le agradeció mi marido los cocos.
Cuatro se ha comido hoy; temo que se enferme.
Cualquiera frase de est8s ponla á Carlos de buen
humor por vP.inticuatro horas lo menos Sin embarl!'o,
durante sus largas noches de vigilia, se reprochaba
amargamente su tonterfa, 1111 ridfcula timidez, apenas
propia de un adolescente. Entonces hacia grandes y
arr'esgsdoa nroyectos. Sí. él la hablarla resueltamente. dPclarAnd11Je FU loca pi.sión; y con t11le11 colores se
la iba á. pintar, qu11 A mi&gt;no11 ~ b6r ella inaP111~ible como una piedra, habrla de ablandarse. l'tro todo P.ra
Pncontr11rse á PU )Han, que sus pl11np~ se di,svanl'cfan
como el humo azul de un cigarro. Su resolución se

estrellaba contra 11quella carita de madon11.. q~e respiraba honradez y virtud¡ le temblaban las piernas,
se le en•umia la lengua .•.. vamo~ que el muchacho
tenla menos ánimo que una colegiala.
Asl las cosas llegó el dia señai11.do para una excursión por el Estero. A las cuatro de la tarde, calm~dos
en parte los rayos del sol, nos embarcamos _en cmco
lanchas de buen tama:io. Atravps11mos rápidamente
la. parte ancha del eFtero, pero 111 lleg~r á los canales
continuamos bog»ndo con mucha le11t1tud. Yo no he
estado nunca en Venecia, pero dutlo mucho que sus
&lt;'anales famosos superen {I los del Estt1ro de Puntarenas; porque si bien es cierto que és_tos ci..recen de_palacios rt·emplézanlos con ventaJa 1011 más ricos
dones' de !11 nat1,raleza. Juncos, palmeras y helechos
crecen alli c~n extraordinario vigor, En los árbolP.s
frondosos y corpulentos, se anidan orquídeas mult1colore11 y los arbustos se pliegan en busca de frescura, meti't·ndo las ramas deutro del a_gua. Cad!I- VPzque
dábamos vuelta á un recodo, h11crnmts huir á una
bandada de gHzas; blancas como 11!godón 188 u_nas,
grist-s ó color de rosa las otr11s, qu" Ju ..go ª"' iban

º"'

LA MUSA DEL DOLOR.
má~ allá á continuar la ír11sca interrumpida. El $O] se
babia hecho inofensivo po:- la eepesura d"' los follajes.
De repente vibró en el aire una nota clara, penetrante, pero al propio tiempo llena de dulzura y voluptuosidad; era la voz sonora de la marimba, compañera
indi11pensable en las fiestabpuntareneñas. Un gritOPS•
po1,táneo de aleg, fa saludó al popular y bullicioso
instrumento; habíamos llegado al término de nuestro
viaie, un precioeo rinconcito cubierto de césped y en•
toldado por una enramada de palmas y hojas de ba•
nanero. Saltamcs á tierrra y luego comenzaron á. esta.llar los corchos del champaña.
Pasamos una tarde deliciosa, pareciéndonos más á.
una tropa de niños, que á gente seria. CRrlos se aprovechó de Jo muy ocupado que estaba cada cual en divertirse, para. cortejará su adorada,confiando en que
no seria nota.da su asiduidad. Ella pareció más comunicativ11 que de costumbre, h11ciendo mil mohines cada vez que mi amigo se empPñaba en hacerla beber
otra copa de champaña, ese vino pél'fido, enemil!'o encarnizado de la virtud, y cuyos efectos son diabólicos
en las muj•res. LIPgó lit hora dp,J rPgreso con verda
dnR ren" para toduF. Nadie q11Pri11. poner puuto final á t:m linda fiest:i; p~ro al fin fué preciso rebig'•

narse porque la obscuridad se nos venia. encima. con,
e 11a r~pidez con que se oculta y aparece el POI en los
trópicos. Carlo¡ tomó asiento_ al lado de P_lla, 1:n la última lancha, mientras el m11r1do, muy chispo, se empeñaba en quitar el remo á. uno de los bogas. Alborotó un rato por 111 negativa del hombrn, quedá.ndosedePpués profundamente dormido.
A la bulla y algazara de la fiesta, sucedió el silPncio. Todos callaban, adormecidos p_or el suave balanceo de las embarcaciones y el rítmico golpear de los
remos, que ha.clan brotar placas a•zulosas c8da vez:
que berlan el agua. De las or,llas llegab .. n á. bocana.das efluvio11 preñados de aromas tropicales entre los.
que dominaba el voluptuoso perfume de las resed11s.
Apenas podian distinguirse ya Pn la pP~umbrR las.
manchas negras de las embarcaciones qne 1b11n delante· los sonidos de la. marimba se oi11n cada vez más.
di~tantes, Carlos contemplaba á su be•mo11a compañera que parecia a.bsort~. y cerraba ~e. vez en cuando
los ojos como perslgmendo una vmón. Pasado un
gr11n rato, ella se puso á mirar las luceR que poni11n,
los remos en el agua, y curiosa de prob~r el ~fecto
por si misma, mtento golpearla con la mano. Carlos.
se la arrebató, dicil\ndole PU
voz baji¡. y ap11sionada: •E~ .
mucha imprudencill: Petas.
aguas e11ti\n llPnas de tiburones. • Ella no contestó nada, ni tampoco retiró la mano que Carlos conservaba
entre las suyas. Entonces desopetón. sin prt&gt;ámbulo alguno, Ca.rlo11 Re lo dijo todo:su amor inRensato, sus p11nas. sus ·eFperanzas. Ella
temblaba. mirándole con susPj11zos nPgros, que resplanrlpcian 11n la noche con 1111
d ,stello aterciopPlado y I]..,.
110 de c"ricias. Un sacudimiento delalan&lt;'hales an11ndó qne hablan llPgado. CarJos,ebrio de pasión, mnrmuróuna súplica á. su oido: ella
procuraba resistir, nPgar Jo
que su amante le pPdfa. nosé qué de ventana abierta á
media nocb11; pPro en el momento de saltará tiPrra . conteFtó que si con voz desfallPcida, casi angn~tiada
Pero veo-continuó PI general, qul'I esta hi&amp;toria 11eha bPcbo dema11iado larga y
voy á. pro~urar abreviarl11..
El rPsultad·o fué que mi amigo Carlos obtuvo uo11 cita
para aquella nncbe Ya supondréis Pi E'!,tuvo puntual'
á la hora convenida; pero el
pobre se tmcoritró con la vPn•
tana cerrada. Tocó di11l'rPta•
mente para anunciar tu prt!•
s11ncfa, v por toda rePpui,sta,
obtuvo los vigorosos ronq11irloq del dicho~lsimo marido.
"Vamos, pen~ó el burlado seductor. :va. pasó la primera
impresión " A la m11ñana siguiente. la bella babia de~11parPcido.
-Esa historia que acaba.
de contar el gPneral-interrum.pió, con sorpresa de todos, una señora que habla
intentado marcharse al principio de ella., y á la cual llam11ban Maria-me fué uferida en aquella misma época
por la persona á. quien ocurrió y que y11 nP exietfl. De
mAnern que la C0DC?C0 tan
bién CPmo PI general, y tal
vPz mPjor. Voy, pues, A. rPctificar su deeenlace, que h11
sido un tanto alterado por
RU narrador, el cual Pn todolo demás se ha ceñido ií la
más ePtricta vPrdad. Eaa pobre amiga mia, que estuvo en un tris de dar un mal
paso, llevo su locura al extremo dfl dPj•r su ventana
abierta, Cl'mO lo habla prometido; pPro el 11eductor, á
no dudarlo, compadecido de 1111 debilidad J inPXpPriencia, pues apenas tenla veinte años. no acudió á
la cita. Después de eete lance dePgraciado, 11rrepentida. y abochornada. de su conducta, mi amiga fué
siempre modelo de honradez.
-Si fuéramos á cenar: son las dos -dijo á.lguien.
Buena idea, re!pondióel General. poniéndosedep;é.
Todos hicieron lo n im10 1 encaminándose al salón
donde estaba dispuesta la cen11.. El general cerró la.
marcha. dando el brazo á. la sPñora que le había interrumpido. Cuando se convenció de que nadie les po•
dría escuchar, le prPguntó al oido:
--Dfgame usted la verdad, María, ¿es cierto que dejara ustPd la ventan-a abierta?
-SI, General; y toda la vida he de agradecerle Sil
generoso proceder.
·-Pues no me Bgradezca mted n11da, porque laq co11aR pasaron como las he rPferido. Sin rlnda eqnivo qul\ la vúntnna No er L la. ~Pg11nd11 "entlohic-ia1&gt;lm•r'&gt;
-- :,.¡o, g ... 1,er11J. la tPrc"rH: 1-1,a otra era la de mi 111 rido.-.R10.11&lt;00 FE1tNÁ:-m1cz GUAllDJ A.

217

EL MUNDO.

PAGINAS DE LA MODA
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Fig I.-Traje parisiense de recepción y frock para niña.

Lect.uras para las damas.
EL Cl.GA.RBO.

Habiendo recientemente f)rohibido la Emrratriz
-de Rusia que las señoras fumen en su corte, a pren1:8 rnropea ha participado de las sorpresas de las da-

mas de honor de ese palacio, Des_de los t!empos !Dás
remotos la mujer en Rusia ha tPntdo afición 11! cigarro y Ja costumbre de fumar. Además, es un hecho
que en todas las cortes de Europs el cigarro eFtá de
moda no sólo entre los hombres sino entre el bello
sexo.
· v ¡uLa princesa Tbyra, hermana d11 1a Em pe~a t nz
da, de Rusia, la Princesa Enrlqueta. de Prue1a, herma•

na de 111 esposa de Nicolás II, la Emperatriz de Austria, la Reina Re¡rente de Españ~, la Condesa ~e París, la R"'ind. de Portugal, la Rema de Rumama ....
fuman.
Se rPcUflrda á !a intrépida Reina de Ná.poleP, Maria de Wittelshach, que tomó una parte tan activa en
Ja defensR de Gaeta. Bien señida con el uniforme de
uno de _ los regimientos de infanteri&amp; de su ea-

�EL MUNDO

218

Mujeres electoras.

pnrn. marchaba al ful'¡ro con el crguro f'n los labios.
Pero PB de confesarse que en Rmia se bre todo, es
dond11 se ven hoy má~ mujeres de alta posición, compitiendo con los hombres en el arte de torcer cigarros
Los JUFOF que viaja u y puan tl'mporad11s en Euro•
pa. dice Maurire Ll'udet, son la gente más seductora
nel univt'rso. Se compr,nde pues su influencia positiva sobre las coFtumbres francesas. Su alianza tan
de~eada ha producido efectos indiscutibles en las
pPqu~ñaa como f'n las grandes cosas.
Bajo el se#!'undo ImpPrio, era la influencia española la que se hacia sentir. Casi todos los señor!'~ d11!
séquito de la Emperatriz fumaban. La soberana se
permitfa. flé6 vicio. pero con gran discreción-Jo que
no sucedía con Napoleón ll, uno de 1011 fumadorf's
mAs Pndia blados de la época. El Emperador y la Em·
peratriz tenían pred'lección por los cigarros mojRdoe
Pn té, y en la Corte de las TullerfaR hablan encontra•
do cinto número de imitadores Hny dfa todo se ha
democratizado. Las mujeres que fum11n forman¡,.
gión. Entre los burgueseR. el cil!'arro se ha p11e11to de
moda como bajo Luis XIV la larga pira· Abrsihsim
Bos11, el célebre grabador y pintor de siglo XVIII,
ha reprPsentado en muchas de .us obras, mujeres fu•
mando la pipa. En esta época era muy bien visto. Actnalmente se encuentra todavía en ciertas partes de
Holanda, excPlentes marlres de familia quienes al
at.. nder á las faenas diarias, llenan de tabaco pipas
colos11IP11.
·
Si bien es poco probable que renazca lll moda de
lo" tiPmpos d11 Luis XIV, el cigarro por contra ha adquirido derecho de ciudad entre las mujere@. Ya no
Fe cita como l'Xcepcional la co@tumbre d11 G11or¡re
S11nd. etc., etc. Y reflexionando bien, si la humanidad
Fólo tuvina ese vicio que reprocharse, no estarla lejos del ideal de la perfección.

TABACO PERFUMADO.
Tlu1. Lancet, diario inglés que ~e ocupa de medicina, publtca un interesante articulo sobre el tabaco
pnfumado y eus inconveniente~.
Nue8tras lectoras encontrarán en ese articulo explicadas en parte las razones por las cuales se nota
en algunos de los cigarros y cigar·illos que fumamos
un gusto más 6 menos desagradable pero indud11blementu no es del tabaco.
Dice The Lancet:
"Serias razones tenemos para creer que la agregación,
en la preparación del tabaco,
de productos perfumados ó
a1 omá tico@, puede ser muy
perjudicial á la salud, y que
e11te asunto merece que se le
tome seriamente en coneide. ración, teniendo en cuenta la
g:-an cantidad .de cigarrillos
baratos que se venden entre
lo~ jóveoes."
Un corresponsal nos envió
recientemente algunos ci!?'arrillos anunciados como del
mejor "birdseye." y cuyo pre•
cio era d.e 1-10 d. el 100. Como
debia suponerse, teniendo en
cuenta su bajo precio, estos
cig-arrfllos eran detestables,
y tenían un gusto aromático
completamente distinco al tabaco.
Habiendo consultado algunos de estos libros misteriosos, aun9ue útiles que encierran varios m!les de recetas,
encontramos gran cantidad
de fórmulas variadas pararemediar la falta de aroma y corregir el gasto desagradable
del tabaco de calidad inferior.
Para operar, bé aqui los diferentes productos indicados:
rafees de iris, habas de Tonka: bayns de Ginebra, semillas de cilantro, styux, corte-"""
za de cascarilla, raíces de angélica, ~lores de canela, anís
de China, clavo de especia,
salitre, cuasi, glicerina, raíz
de régalis, palo de rosa, azúcar, hojas de laurel cerezo, hojas de no¡ral, naranjas verdes, extract'o de
limón, ámbar, vainilla, bergamota, balsamina, cardamomo, cubeba, sasafrás, raiz de caña, extracto de
violeta, etc.
No es imposible que una ú otra de las substancias
de esta lista verdacteramente formidable, sobre todo
si el uso· del tabaco es excesivo, dé nacimiento á
má;; de una enfermedad.

lJn nue-vo modo de conservar la carne.
El zoologista A Fjel~trup, aconseja lo siguiente:
"Se mata el animal de modo de que el cerebro no
se toquP; un ayudante de@prende al momento el corazón abrié11dole un ventriculo para que la evacuación complete el de?angre que se efectúe. Este pro•
ceder tiene por base que la descomposión de la sangre es la principal cauPa de la putrefacción prematura de carnes frescae. Inmediatamentedespuésdeesta
operacibn se inyecta, con una geringa, en el sistema
venoso y por el ventriculo no abierto. una disolución
~alina más 6 ménos concentrada, según el tiempo que
dPbe conservarse la carne.
La operación dura uno• cuantos minutos Se ha.
pr11cticado con gran éxito durante tres meses en un
raetr.o danés.

Domingo 11 de Septiembre de 1898

Fig 2. Traje francés para paseo.
LAS NUllES Y LA'I PLANTAS

_Las nubeP. son masas de vapor acuoso que, suspendido en el aue no e.. pera má$ que una oportunidad
para desh"c..,,se en benéficas lluvias 6 en terribles y
espanto~as temp11stades. En atención á su naturaleza, cuantas causas favorecen la evaporación, tanta1:1
son las que contribuyen á su génesis y por tanto, á
las irril!'aciones per:ódicas del globo terráqueo. La
experiencia ha demostrado que los vegetales emitea
por el foll,,je y por la sup .. rlicie d,; sus tallos, en forma d_e vapor, la mayor parte de las aguas que han
servid~ para: su 1;iego, y que A vecPs esa función es
tan activa, que aun towa otra cautidad del subsuelo
la cual uniéndose á la primera. se vierte en una at~
mó~fera reseca ó muy di~tante del punto de la evaporación. Tal su(.'ede en las grandes s11qulas 6 en aquellos lugares donde los árboles existen al parecer
sin la influencia de las aguas, pero en estos casos
por efecto de las ralees profundas el liquido es ab'.
sorbido de las capas terrestres inferiores y después
de RPrvir al sostenimiento del vegetal que le absorve
se difande "º los aire11, • JimPnta á las plantas de raí;
superficial y diRminuye h11 pérdi&lt;ias acuosas que los
animales experimentan por la pid y los pulmont"s.

Por la primera vez se celebró en Francia una elección de este sexo, últimamente, para. nombrar una.
sPñorita que rPpresentara en el aniversario de "Michelt&gt;t" la Mu~a. E;ta. debla coronar el b"usto del insigne
autor con dos acompa.ñantl's. La idea nació en el ce•
rebro del músiro Gustavo Charpentier, quien aomPtiósu proyecto al Honorable Ayuntamiento y esta Corporación, por un mil11gro ~ingular, lo aprobó con dispensa de trámites, y lo que ed más estraño, concedió
fondos para su realización.
Se reuninon, pues, en .el anfiteatro de la "Bolsa
.:er Trabajo" cuanta@ mucbRehas bonitas se pudieron conocer presentándose 147, bien vestidas, encanta.doras, con· carácter de electoras y candidatas.
Al piincipia.r la sesión se mostraron prudentes y
hasta tlmidas. Aplaudieron á Bellán, síndico del Consejo, cuando les participó cuales eran los deberes de
la Musa. Se 11presuraron á votar olfateando la urna.
en que debfan depositar rn voto.
El ~eñor Montarqui11l ante? de que se procediera á.
tan imponente acto, dij'&gt; á las simpáticss jóvenes, que
dPbian haber nacido tc,das en Par!@, traer de 16 á
20 años de edad, ser laboriosas y vivir con sus padres;
"caso contrario, añadió, 'a que resultare electa. deberá reemplazarse por aquella que después de ella. hay a conseguido más votos"
Todas las prPsentes alzaron la trente con aquello
como declarando que las 147 llenaban los requisitos
que se exigiau.
¡A votar pues!
¡Como la mayor parte de l'sas señoritas no se c,noclan, se les suplicó se prendieran con un alfiler sobre
el pecho, un pedazo de papel sobr11 el cual pudieran
leerse los números desde el 1 al 147.
La del número 69 era encant!l.dora, desde luego conquistó 15 votos.
P11ro al proclamar este
reRultado 111s votantes seenfureciernn y se pusieron
á gritar: ¡Abajo el 69!
La pobre muchacha que
llevaba ese número semostró al principio muy altanera; después, asustada.
con tantos gritos se escon•
dió y se puso á llorar.
Sin embargo, las que habían votado por ellalaanimaron y volviendo á tomar
un aire de Emperatriz sostuvo todas las miradas.
¡Muera la calle de "La
Palx." gritó una joven.¡Es la. calle de"LaPaix" es
vuestra ca0 a de comercio
la que ha pagado vuestro
traJel
Los señores que ocupaban la tribuna como jueces, no sabían que hacer.
Ellos hablan fijado 11us miradas sobre una rubia en•
cantadora., la número 41,
de casto sembiante.
Tan legales fueron hs
elecciones que la. predilec. ta del jurado no obtuvo ni
un voto. Se habían formado, sin sentir, dos partidos,
uno que gritaba: ¡Fuera el
69! y otro que gritaba A la
izquierda: 11Fttera el 4111
En vano el Presidente
manifestó con elocuentes
palabr..s, que se habla esperado más respeto al sufragio uruversal.
-¡Nada tenemos que ver
con eso! exclamaron las votantes, pero no queremos
que sean electas ni la del
vestido de malva ni la del
vestido aznll En cuanto 111
númere 112 que ha ganado
algunos votos, está pintadul
Al momento la señorita.
núme-o 112 pasa frenética•
mente su pañuelo por sus
mejillas y ló presenta. inmaculado á las calumniadora,.
Fué por fin ell'cta rifosa la señorita Ernestina Curnt. con dos costureritas simpáticas por compañeras.
Habiendo llovido en el momento en que esas tres
gracias deblan coronar al t&gt;scritor que sin duda poco
conocían por sus obras, se vieron condenadas á tener la honra con que se vana.glorian muchos de nuestros diputa.dos: Ser nombrados y no hablar."

Oomlniro 11 de Septiembre d6 1898

LA EDUCACION DE LA MUJER.

EL MUNDO
Jamás llegan á form&amp;.r un hogar propiamente dicho
y lo que debla. ser u11 cielo, 1,e convitlrte en un infierno.
Sobre lo anterior podrlan presentarse muchos ejem·
plos de los qutl algun,s novelistas han pintado con vivido~ colores
A la mujer debe enseñarsEl aquello que pueda serle útil para. brillar en sociedad. hasta eie.·to limite, pero con especial;dad Jo que pueda y deba servir para
instruir, moralizar .V ecoaumizar en el hogar para
cuyc fin está llamada
La exhuberancia d11 conocimientos puede crear la
exhuberancia de faltas.
Poniendo el caso de que la mujer no forme hogar,
oebe enstiñársele un medio de ~•.tbdiot•r honradamente; pero adecuado a sus condiciuu11s físicas, moraltls
y ~ociales.
En la República del Norte es d,mde se cuentan los
mayores casos de divorcio: debe buscarse la causa.
Las mujeres sabia,; dei!deñu.n los trabajos mecánicos
de la casa.
En Alemania se han estableci do c~saR de instrucción de manera que sean vistas p'lr el público, lo que
en ellas se enseñi. es á co.ier, r-,mendar, confeccionar los alimectos, hacer pan, etc, etc.
Y es natural, son más loo pobres que se casan, que
loR ricos
Conclui,ión: á la esposa debe instruirsele para ma dre.

Este problema ha preocupado á los grandes hombres sin haber llegado h,lsta hoy á una solución satisfactoria Métodos á cual má~ brillantes se hRn puesto
en práctica dejando todos ellos grandes lagunas que
no se han llenado.
Balzac ha dicho "La mujer es un ab,smo sin fonuo"
y precisamente aquellos que menos puedan compren•
derla son los que más se han preocupado por cono•
cerla.
·
Et hombre desde su infancia manifiesta su tenden•
ch á algo determinado en la vida.
Al hombr~ se le com!lran cañones, so_ldados. máquina.i, herramrnntas d!l diversas arted é rndustrias 1:1us
jueg,&gt;i! predilectos demuedtran sus inclinaciones'.
A la mujer se le compran 1orraR, que arruya v pretende crear, muñecas que viste, peina, adorna y hace
hablar: casas que amu11bla y conotantemente cambia
de distrihución y asea.
La mujer nació para el hogar; así á la mujer se le
debfl dar una educación arreglada á sus inclinaciones Se le ha querido igualar al hombre, cosa imposible, toda vez que la naturaleza les ha he ello diforentes
La muje~, I?~s impresivnable que el hombre, puede
llegar al m1st1s1mo en lo que apren ia, si no se hace
con mét••do. No por eso se debe dPjar á la mujer .;in
instrucción, e11ta idea. d••be desecharse por ab,mrda·
pero no deb &gt;1 instrulrsele demasiado porque se arre~
bata~¡ hogar un ángel para crear una marisabidilla
que poco 6. nin¡n~n provecho deja á la sociedad.
Es más fácil conquistar que com 1render el corazón
Laq marisabidillas son á no dudar la prostitucián de las mujeres.
de los hijos.
JUAN PABLO RICHTER,

219
CONTRA LAS HORMIGAS

En una de las ~esiones de la sociedad Nac'onal de
Ho1 ti cultura cte F,aocia, uuo de sus miembros declaró que &lt;1e,tr11y11 !01:1 hormigueros, introduciendo en
ellotl un~ espo,,ja moja~a con miel, cuaudo la e11ponja.
e,tá c11h1erta &lt;te hormigas Ja saca para meterla tin
a!!'ua hirviendo
·
.
'Se ( btienen los mismos resuh:dos. sirviéndose en
lugar de la esponjd, de un cangrejo mut-1 to, de un
pe•c~do 6 de u11a pata de buey, que se colocan en los
horm1g·uer_os y cua11do eutrau eu putdr11cci611 atrae11
á las ho1:m1.ga.:1 q11rl .t1A _ le.:1 .a5 Jomtinrn. St1 quitan del
horm1gu_"1'.º con uuas plll&amp;as ~sos objcitos, y Btl llevan
á un rec1p1ente de agua hirviendo.
CONSERVACIÓN DE LOS MELONES

Esta fruta debe come1se tan ilH'"'º rom'o t&gt;Ff é mRdura, porque se cons_erva mu.v mal pierde de un día
para otro sus preciosas cualidades.
Hay dos proci,dimientos poco conoriilo11 aún, 1 or
los cuall's se pueden conservar esas cucurbitáceas
. Cuando se quieren guRrdar los melon~s, es nece~ar10_ cortarlos a.r,tl\~ ile que estén maduro~. y dejarl&lt;&gt;s
enrntar unas 18 o 2-! horaF; despues se le11 coloca en
un tonel lle1•0 de ar+'ua, 6 de serrín mezclado con CRrbón en polvo, todo b' en ~eco. Es necPsario que Pl tonl'l 110 esté t&gt;Xpue~to al frlo; á la luz niála buml'dad.
Por este sencillo procedimiento se pueden conservar
los melones unos veinte d!as
Cuando se trata de couservar los melones complet~meute maduros, el único medio que se puede l'ID·
p1ear, es colocarlos en un refrigerador, donde pueden
durar fresros mAs d0 un me@.

y

MODO DE ECONOMIZAR LA CEB.\DA

Para economizar la. cebada que se da como forraje
A los animales, se le pone á remojar durante alguna!!
horas Pn el agua, La experiencia ha demostrado que
con esta costumbre se puede disminuir una tercera.
parte de la cantidad de cebada. A los caballos espe·
cialmente, se les gastan mucho los dientes masticaudo la. cebada, y de alli que trituren muy mal v que
algunos por la mucha avidez con que la comen; ia traguen en su mayor parte entera, esto constituye una
pérdida completa para. la. digestión. La maceración
de 1~ cebada _en el agua, durante tres horas, remedia
11se rn.:onven1,.ntP, pues el grano se hihcha se ablanda, y los animales lo mastican y lo digieren mPjor.

FJg. 3. Traje de:foulard.

FJg. 4. Traje:de casa, nue-vo .modelo.

FJg. 3. Traje de piqué.

�Domingc 11 de Septiembre de 11:!91'

EL MUNDO

220

Cuerpo ligeramente ablusado, con hermosas aplicaciones de blon•
da, cerrado á la. izquierda por dos rosetone11!
FJG. 4-TRAJEl Dlll CASA. NUEVO ~iODELO

La falda es de tafetán negro con aplicación completa de punto
de seda bordado de grandes gulas de no me olvide@.
Cuerpo blusa de escocés de lana y seda, ceñido por un cinturón .
de raso.
Aplicación de avalario á ambos lados del frente de la blusa, muy
el Pea nte.
Jockeys avolantados y manga jus•a..
FIG

5 -TRAJE Dlll PJQUÉ

TOMO II

MEXICO, SEPTIEMBRE 18 DE 1898

PARA MEDIA

ESTACIÓN.

La falda es completamentfl lisa.
El cueroo ablusado, va ceñido por un
cinturón de r&gt;1so negro, con elegante ro·
setón á la iz.:¡uierda, y tiene una graq
aplicación bordada en el frente.
FIG 6.-BATA Y JACQUET !'MOKING PARA
CABALLERO,

Es de paño a~argado, figurado elegan·
temente el pJimero. LoR revesPs del cue·
llo .v de las mangas no llevan figura.
Ell•gante cordoncillo de seda orla los
bordes y un gran cordón de lo mismo, ciñe la bata.
El jacquft smoking de paño pero con
galones de seda obecura en forma de alamare&amp;.
FIG, 7-ULSTER PARA NIÑA DE 13 Á 14 AÑOS,

Es de p11ñete dibujado de 11marillo y
oro y gris acero de un encantador e.ecto,

Fig 7-fflster para niña de 13 á14. aílos.

Fig, 6. -Bata y Jacquet smoking para .caballero.

.¡

Nuestros Grabados.
FIG, 1-TRAJE PARISIENSE DE RECEPCIÓN Y FROCK
PARA NIÑA

Es de gros gris ace10 con una profu@a aplicación
bordada, formando llorones y guias de un exquisito
exotismo, asi en la falda e mo en el corpiño que se
abre sobre una bellislma chifoné dti muselina de seda
blanca, rematada en un fantástico rosetón delseda.
· J ocqueys sin bordado, muy sencillos.
;
El frock e&amp; de piqué con capelina figuri.da y alter·
nados oe muselina chifoneada
.
Un elegaot.~ cinturc:mcito de tul, con los mismos al• ,.
ternados Jo eme graciosamente.
_:,

FIG.11.-FROCK PARA NiÑA
DE 8 A \1 AÑOS.

Es de piquP- rojo, con un
jokey cuadri,do, de bordado.
La falda es plana, gra•
ciosl}mente plissé
Mangas justas con elegantes abullonados.
Cinturón del mismo género, sin hebilla.

FIG, 2-TRAJE FRANCES PARA PASEO,

Es de foulard de seda finísima, moteado de
floja.
, ..
Gran sobrefalda chifonóada, de sumo efecto.
,i,,1
Cuerpo dragón con coselete á 1:&gt;andas de raso ne• ...--$
gro, alternadas de cho~s de muselina de seda, todo :'%;
sobre un fondo de la misma.
·,,i
Jockey capti•:hoso y mangas del mismo estilo que ·
la sobrefalda,

Modo de limpiar las telas
de seda.

Azul pálido figurado con elegantes guias ligera•
mente realzadas.
Dos volantes eu eepiral, ornan la falda y otro corre por su extremidad mterior en toda su longitud.

-- :

V

Para limpiar y lavRr una
tela de seda, de color ó
blanca, y darle el lustre de
nueva, se le moja, frotándola con cuidado, con claras de huevo. Se forma sobrl' la tela una especie de
espuma, que oora so~re el
tejido mejor que el jabón.
Cuando la tela ebtá limpia,
se Je mete en II gua fria
que se remueva hasta que
quede llmpida. Se pone á
orearla tela de seña enun
tr po limpio, y se le aplancha, cuando todavia está.
húmeda.

FIG. 3-TRAJE DE FOULARD.

...

jacquet deg:-ansolapa bordada que puede ir cerrado
ó abierto sobre una gran
camisa de muselina de se•
da e:egantemente chifo •
nea.da. sencillos galones de
gusanillo en lineas decres•
centes. ornan los lados y
la espalda del jacquet y
forman guias elegantisimas á los lados v cerca del
remate de la falda.

. .:-

~ .......
..,;:;,-:'.:

~

_

-- --~
...

_ _ .. =;. \---~ -

Frock para ntn.a de 10 á 11 anos.

-

Fig. O. Traje para niilo de
4 á5anos.

con dos filas de botones fantasia, y capelina de
doble aleta, lig-eramente plegada.
FlG. 8-FROCK PA'!tA NIÑA DE 10 A

11 AÑlS,

Es de sarga azul obscuro, adornada con bandas
de galón bordaClo.
Jockey cuadrado. Jockeys muy elegantes
cuadrados también
Blusita justa, plissé, ceñida por cinturón
de galón.
FIG 9-TRAJI!) PARA NIÑO DE 4 Á

5 AÑOS.

Es de brown diagonal y consiste en una
blusita larga, de cuello marinero, ceñida por
un bonito cinturón y en pantaloncito aja.reta•
do, sin ningún adorno.
Las solapas de piqué ligero, llevan bonitos
galones como adorno.
FIG. 10-TRAJ81 DE OTOÑO CON JACQUET
A'llllilR1'0 Ó CERRADO, DELANTERO Y ES PA.LDA

Es de paño amarillo humo y consiste en un

Flg. 10. Traje de otoff.o, con Jacquet abierto ó cerrado, Delantero y espald;,

~ _ ,i:\ a;a;1JJ.,11--11üJ..u..uw
Flg.1!,-Frock para nUla de 8 á Oallos.

MONUMENTO A LA INDEPENDENCIA
Inaugurado en Puebla el 16 del actual.

•

NUMERO 12

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domliuro 21 de Ago■to de 1898

Jl!L MUNDO

180

FIG 5.-TBAJB DJII CALLlll,

Es de alpaca azul, con gran aplica•
ción de t11fetán escocés en la par·
te inferior de la falda unida á ésta
por cinta de tafetán. J aquet fantasía
con reminiscencia de bolero, grandes
solapas doublé de dril de lino finislmo.
Chaleco de lino también y camisa de
batista acordoneada. Gran corbata de
raso negro y collar de m~selina de_seda. En las mangas, muy JUetae, aphcación de escocés como el de la falda,
hasta el antebrazo

•

NUMERO 10

MEXICO, SEPTIEMBRE 4 DE 1 898

TOMO II

FIG. 6.-TOCA CHlllffilllL,
Toqueta de tieeú de seda rosa tierno
con fondo béret, rodeado de una draperia muselina del fondo en que está
retenida por una tortuga de atraes. A
la izquierda la draper!a fo~ma torealee
al rededor de una pluma blanca y rosa.

~-

.

té~tit: ::::\\

i ·-

•

FIG, 7.-Cl'ERPO BORDADO.

FJg. 13 -Angulo de pailuelo.

Ee todo blanco, con grandes guias y
ciutae ondulantes. Solapa fantasla que
se abre sobre una camisa de batista
acordeón que muestra una 1:,ncantadora corbata de seda ribeteada de ligeros volantes El jaquet se cierra por un
cinturón de piel de Suecia.

-------------------------------------------------- Nuestros Grabados.
Está
FIG. 1.-TRAJIII Dlll LUTO PARA CALLE,

Es de surah negro formando una gran veste cemda gracloeament11 por un lazo de tafetán negro. Un
yoke redondo, hecho de surah negro y b Jrdado, luce al rededor de los hombros. mostrando una doble
fila de ruches de surah. Al rededor del cuello hay otro
doble ruche de surah formando un ancho ruff. El
cuerpo es de brocado surah tan transparente que
muestra el doublee que es de satln ligeramente asalmonado. No hay un sulo botón en la toilette. Una dt
las grandes particularidades de ésta, nótase en las
mangas hechas de surah negro pleno, en acordeón y
cayendo amplias y luengas de los hombros.
PIG. 2 -TOILETTE DE VfolTA PARA SEÑCRITA,
Modelo en crepé de china gris plata, bordado ó.e
seda negra.
La espalda y el frente del c'lrpiño, están guarnecidas de una especie de. plastrón
Crepé de china bordado de cadwilla que forma espaldas.
Los bordes de ese plastrón están cortados en festonee de terciopelo: sobre un bordado de tejido, simulando un doble plastrón.
El tablero de la falda continúa la gu~rnición del
corpiño. Esta falda está tallada en forma.
FIOS, 3 Y 4 . -DOS MODELOS DB PIIIINADOS,

Damos ba.jo estos dos números dos modelos de peinados de suma. elegancia y de alta novedad.

FIG. 8-CUERPO FANTASÍA..

hecho en combinación con batista
azul pálido bordada y muselina de seda azul.
El bordado forma el corpiño y gran parte de
las mangas. u.ándo8e la muselioa para los
pufs y el plastrón y ascendiendo hasta formar un collar recto.
FIGS. 9,

10 Y 11. -TRES TRA,TBIS PA.B A NIÑAS,
Damos, comprendidos en estos tres números, tres encantadores modelos para niñas.
El número 9 és un lindo frock de challi, blanco y rojo, figurado con un plastroncito de
muselina de seda acordeón y jockeys ribetea.dos de blonda. Es,á ceñida por un cinturón de eatln. El número 10 es de nansú, con
cuerpecito blusa y un elegante joke con
aplicación de cinta bordada. En cuanto al
número 11 es todo de fulard, con plastrón
de guipure y galones en forma de cuadrados
~ue corresponde á aplicaciones de guipure.
Elegantes Jockeys v abullonados en los hombros y en 'el centro de las mangas, manguetas de_mue~lina con aplicacióu de galón
de seda. Cmturon de satín con un gracioso
lazo á la izquierda.

&lt;,·,&lt;/c.'

.FIG, 12,-TRAJE D!!I PASEO

Es de gr anadina, á lineas ondulantes, alternad!!&gt; en ll falda y el cuerpo por galonee
de blonda paralelos. El cuerpo muestra ua
plastrón pleno de falla blanca con radios
puntados, collar de lo mismo, pnntado también, una aplicación de blonda une el corpiño al plastrón.
FIG 13.-ÁNGULL D!" PAÑUELO.

Es de encaje y se ejecuta
con lacet inglés
El dibujo está. reproducido
sobre papel ó sobre una tela
encerada y se arregla el lacet
siguiendo los contornos.
Unense los di versos motivos
con bridas; comolfdanse tod11s
las parte3 del dibujo éon mu
cha limpieza y cuidado des•
pués se retira el bo1 dad~ del
papel ó de la tela encerada
se aplica c11da ángulo sobre ei
cuadrado de bat•sta preparado para el pañuelo y se guarnece de linda blonda de hilo.

FJg 12.-Traje de paseo.

-:~\~~ t~-.
:·~·.,•

~

.: •¡., ••·

-~(!:;:\
&amp;S\ ,,

He aqui tres combinaciones muy lindas.,
La una es un cortinaje de seda japón cruda con blonda !n•
cru8tada.
La cortina está drapeada á la izquierda bajo un nudo de cinta.
El segundo modelo 68 de muselina Liberty, con un hermoso
dibujo.
El tercero 68 pliesé á pliegues redondos y guarnecido de una
incrustación que forma dientes.
E n la punta dfl cada diente hay un anillito dorado.

' .-~,::,
~-:

' . ·:~-

.

\}t:&gt;: _
:-~

FIG, 1 4 ,-BOLSA ELEG ANTEl.

El número catorce rPpreeenta la bolea completa. Et fondo
ee de cartón recubierto de seda drapeada. La bolea está
hecha de Eatln doublé de la
miEmlf seda. Se hace esta bolsa más alta y más larga que el
fondo, p_ara darle la amplitud
necesaria.
La parte superior está extendida pero se forman pliegued en la parte baja. C:-mo
guarnición lleva un torsal de
cinta en la parte alta y unvola11te de bloma y un aconchado en los costados. Los lazos
son de cinta y hay tres nudos
de la mioma cinta mezclados
con la guarnición.

..
1

$

LLAMADOS "MISTERIO."

,

Fig. IIJ,-Pequeños cortinajes llamados ".Misterio."

Guillerm ino, Neina ae }(olanaa.

Se coronará solemnt'mente el d1a 6 del actual.

FIG.15-Pll:QUEÑOS CORT INAJES

La moda de los pequeños
cortinajes "misterio" cada dia
está más en privanza y todos
se ingenian para variar los
modelos.

ro.

FJg, 14.-Bolsa ele¡ante.

( Véast el texto.)

�182

EL MUNDO

LASEMANA
¿Por qué razón-si puede haberla en estas preferencias del gusto público-todos los que han
visto con cierta placidez indiferente, obras como
sFausto» y «Aida» más ó menos tolerablemente
interpretadas en la temporada del Nacional, exijen c;le los jóvenes artistas mayores e~fuerzos en
la presentación de «La vida de Bohemia?»
El hábito gasta los prestigios del genio y vulgariza lo sublime. Si es cierto que no hay grande hombre que lo sea para su criado, sucede también que á la larga tuteamos á Otelo y poco se
nos da que Memistófeles se presente con barriga
de Sancho Panza y carcaje.das de l1tbriego.
Pero «La Bohemia,» ¡oh! «La Bohemia .... »
dicen en tono de galán del Teatro Hidalgo los
condottieri del aplauso en las butacas.
Para esos paladares exquisitos no hay f11lsificaciones suficientemente engañadoras. Es cierto
que tolerarían el Rhin menos auténtico; ¡qué im_porta que Margarita tenga trenzas rubias ó peinado griego!
Pero Mussette ha de ser por fuerza la que -vió
Mürger y soñó Puccinl. Snobismo inédito en que
sobreviven los delirios románticos del afio 30....
Para muchos ae los que llevarían de buena gana el chaleco verde que usó Gautier la noche del estreno de Hernani, el Arte no es todo el arte sino ....
«La Bohemia.»

"""

El Club Dramático mexicano ha hecho una nueva aparición en el Teatro de Vergara la noche
del martes.
Público? Uu público sui gene1'is por no decir
el público ideal.
Por otra parte, ese es el que necesitan los que
aman el arte; lo saben los jóvenes artistas del
Club y por eso lo invitan.
La concurrencia,naturalmente,aplaude; pero si
haciéndolo asi por indulgencia obraría galantemente, al aplaudfr por convicción es á la vez que
justiciera, inconsciente factor de un resultado que
ya debemos esperar como verdadera revelación
artística.
Sólo un misántropo puede negar estímuios á
esos entusiastas. En México hay muchos sedientos de ideal que dicen á todos los que llegan
¡adelante! pero hace falta, ó para hablar con precisión, hacía faita otra cosa: seilalar el camino.
El Club Dramático ha encontrado ese camino,
el más recto y el más amplio para to.dos los talentos.
Ojalá que sigan por él, y seguirán, pues todo lo
tienen,-fé en el arte y la simpatía pública que
aplaude su triunfal iniciación.

mar elocuente porque salva de la última pena al
criminal más peligroso. Y los mismos á quienes
salvó el gendarme con su heroísmo co saben su
nombre y repiten la arenga pomposa del hábil
defensc..r.

,,,,.

Un excelente observador admirábase no hace
mncho deque hqbiese tanta gente que c?Ienta como único recurso con esos «medios de vivir que
no dan para vivir» de que hablaba Larra.
Sucede es~o en tod11s l11s capitales? No creo que
Londres y París estén menos provistas de una
dotación suficiente de vagos sin otra función social reconocida que el parasitismo descarado ó
vergonz,111te; pero en pocos países se verá tanto
empeilo para establecer una ecuación perfecta entre un minimun de trabajo y un minimun de necesidades.
Hay levitas rní&lt;las, lP.vitas ociosas y miserab:es que pudieran ser blusas útiles y decentes.
Mientras los hacendados de la frontera pierden
sus algodones en flor por falta de hombres que
recojan el blanco copo, prtfieren los proietarios
al jornal reoumerador de los campos ayunar
entre expedientes.
De mil que pasan la vida dtclamando sobre
los recursos naturales del país, hay apenas uno
que intente algo positivo y práctico.
El est11blecimiento de una exposición perma•
nente de los productos de la industria nacional,
será una obra benéfica.
¿Quién que no sea un presuntuoso, ó no haya
viajado, estará satisfecho de sus conocimientos al
grado de creer que no son para él un misterio
gran número de los recursos de nuestro vasto territorio?
Al museo acudiremos á recibir,-los más,-la
iniciación de un aprendizaje sin el que nada valen las nomenclaturas y los conocimientos verbales, ú.nico y pobre bagaje con que emprendemos
la vida práctica.

,,,,.

'

Divagaciones y mariposeos.
I.

NUESTRA SEÑORA LA MODA.
No faltan, y aun dirfa qne rnbran, criterios rectilineos, enca~tillados en polvosas idea~, que ven, con,
cierto de~ctén compasivo. lo que llaman "caprichos de
la toilette" y con profundo menosprecio á las mujeres del grau mnndo que dedican su vida, que consagran sud energías, que c:rcunscriben su esfera de
acción al veleidoso campo de la Moda y en él respiran
y viven tan á gusto como el pez en et agua. Una lionne del gran mundo es para esos criterios tallados en
bloc, alg·o antibumano ó pernicioso que jamás puede
compadticerse ni con la tranqui!Mad del hogar ni con
la dignidad del matrimonio ni con otras muchas cosasque ~on nectisarias para la normalidad y dicha de la
exist.. ncia.
0dariamos decir que esos criterios rectilíneos hierran gravemente? No por cierto Afirmaremos sólo
que su punto de vütano varia jamás. que es demasiada
rtistringida su ma.ntira de apreciac.ión y que si para el
burgué~ la.Moda es la naturalenemiga de toda economía y de toda paz, para el poeta, para el colorista, para el escultor, para el novelib,a, para el filósofo, la..
Moda es tesoro inagotablti de inspiraciones y ense-•
ñanz11s.
Para nosotros constituye nada menos que el' emblema magnifico de la civilización humana, de la digni•
ficación del hombre-y hombre escribimos en el sen•
tido lato de la palabra, que connota á los dos sexos•.
Véamos por que pensamos a.si y para verlo retrocedamos un poco en la vida del planeta-un poco ~ignifica a.qui centenares de millares de años; que son bien•
corta etapa si se comparan con la vida milenaria de)1
cosmol: Tudu e,, nuevo; sólp la naturaleza es v-¡Bja.. . . .

*

,,,,.

!

tienen siquiera sea uno de esos áureos granitosde buen sentido que derrama Sarcey, sienten alivio al pensar que vamos olvidando los sucesos de
la guerra hispano-americi.rni., esa pesadilla que·
agitó tantas imaginaciones delirantes.
Dick.

**
Si creemos lo que dicen los periúdi~os de un
La aparición del sér humano sobre la tierra, seEstado remoto, el anunc10 mercantil no cabe ya
pierde en las ntibulos1dades de los primeros periodosen el recinto de las ciudades; tan estrechas son geoló~icos y sus huellas son difíciles de encontrar.
para contenerlo que se lla hecho agreste y ha co- Sabemos empero q ,1 e, físicamente poderoso, pero in,
me11zado á instalarse á lo largo de las líneas fe- telectualmente misero, el hombre primitivo sufrió mu,chos siglos una pasión inuenarrable.
rrocarrileras.
El grito ina1 ticulado, única expresión de sus angus•·
Como en los Estados Unidos, cada cien metros tias,
repercutla lúgubremente en el seno de las flotropieza la mirada del viajero, que contempla los restas opulentas que parecían rasgar el azul intenso
paisajes desolados ó risue11os del tránsito, con un de una atmó,fera cargada de ozono, -, que eran silenposte en el que hay tablas embadurnadas de fi- c1osos testigos de sus luchas con el leon saepelius, con
gran tigre predecesor del actual y con el mamouth
guras extravagantes y letreros grandes como el
de formidablPs defensas de marfil, ante el cual nuescasas.
tro pobre elefante seria como un perro ante un caa•
Ya es la musa de la terapéutica ofreciendo pol- bailo, en relación de fuerza y de corpulencia.
En aquellas titanom11quias portentosas-qué estre•
vos infalibles para todas las perturbaciones inmecimiento deleitable hubiera dado su espectáculo á,
testinales.
los latinos del bajo Imperio y á los latinos de ParislYa es un sastre que ostenta sus prendas ingle- el hombre primit:vo era casi siempre el vencido. SusUn amable revistero dice que los actores del sas y dice:
huesos crujlan entre la garras del felino y bajo la moTeatro Arbeu no comprenden el teatro francés.
-Seilores, los que quieran agradar al bello le del paquidermo, y regueros de cadáveres servían,
de pasto á la voracidad de las grandes aves de raEl teatro francés, efectivamente, reclama algo sexo, ocurran á la «Reina de la elegancia»
piña .....
más que la buena voluntad que no puede negárY no será. esto todo. Falta que como hace alguY la fuerza proseguía su obra oculta y misteriosa.
seles á esos discretos artistas, para llevará la es- nos años aproveche el mercantilismo los tiem- á través de las hecatombes .... ante las indiferentee.
cena obras como Frou-Frou y la Question d~ pos de gruesas nieblas para proyectar sobre las constelaciones geométricas, luminosas y enigmática¡,.
l'Argent.
nubes con ayuda de aparatos formidables, anun- espectadoras.
Cuántas especies destinadas acaso á un porvenir dePero como todo se compensa, dice también el cios en los que lean todos los habitantes de una. mayor intelectualidad que la nueHtra, pereciMon así~
mismo rev!stero que los autores dramáticos no ciudad el nombre y las principa.es virtudes del en el obscuro recinto dti una selva cuaternaria ó en la.
comprenden las costumbres nacionales.
especifico más solicitado ó tl título de las obras arena candente de algún circo prehistórico circundado de inmonsos monolito~ conmovidos á cada paso,
Ante ese escollo ¿qué hacer?
que estrenan en los teatros.
por las fuerzas plutónicas? El planeta ha guardado,
Ya el público ha encontrado la wlución y.se
El porvenir estA ll6no de promesas, sobre todo su secreto.....
resigna, y entre el extremo de que le den ccme- cuando el interés comercial deja libre el vuelo
*
dias sin actores ó actores sin comedia, prefiere lo de su ngenio retozón.
**
primero, y hace bien.
¿No ha inventado los neologismos m&amp;.s raros
Mas un día el hombre poseyó la máquit,a, lamáqulpara detener las miradas cte los lectores en la na absolutamente rudimentaria, pero la máquina en
fin. Esta posesión fué sin duda el fruto de seculares
última plana de los diarios:.
esfuerzos de un cerebro casi protoplasmático.
No
hace
muchos
días
aún,
cierto
fabricante
de
En una pieza cómica nacional rien los espectaEntre la idea de que una rama de árbol, delgad11,
dores celebrando con ruidosos movimientos de calzado tomó para las boti.s que pr1,duce, el nom- tenia punta y la idea de aguzar una rama de árbol~
debieron transcurrir muchos siglos, dice un sabioregocijo las burlas que se hacen del gendarme. bre de una sociedad respetabilísima de senoras, prehistoriógrafo.
que
se
dedican
á no sé cuantas especulaciones
Faltaría carácter nacional, si no apareciera allí
Pero la úJdma idea surgió al fin y el hombre primiel gendarme con su eterna máscara de bufón im- científicas, y cerno naturalmente el Consejo de tivo fué desde entonces el más fuerte porque ya po•
la corporación protestó contra tamafl.a irreveren- sela el basto y la lanza ....
pasible.
Otra idea asocittda proporcionó más tarde el sil~x.
Y ese payaso de las vecindades es el héroe mo- cia, el travieso .zapatero publicó en todos los pe- puntiagudo,
y más tarde .el .hacha da piedra . ... i,;1 cede.sto y anónimo _de .nuestra :v:ida-Civil. Acatio el riódicos de los Estados Unidos una carta pi- _rebro, _poseedor del primer germen de invención, em•
exeusas y . . . . recomendando de paso -sudesprecio con que lo 111ira el lépero rerudor de diendo
pezaba á abrirse como una f1or mila~rosa.
mercancía.
El hombre-no ya antropoide--deJó sus cav~rnas,
pulquería forma el cordón sanitario para su moabandonó sus viva.es y emigró de los grandes bosralidad que surge depurada del medio adverso á
ques y de las e@quivas torrenteras, hacia los planes.
las ideas del bien social.
La rehabilitación del Capitán Dreyfus, enjaula- abiertos, dondo las campañas dormitaban en el oroPor una ironía que no alcanza A herir nuestro do como fiera en la Isla-del Diablo, por obra de de las tardes estivales .... haeia las márgeneo1 de loe.
indiferentismo, pasa anadvertido el atrevimento intrigantes desalmados, es algo así como un des- ríos, de los lagos y de los mares, dejando los seculadel gendarme que arriesgando la vida se arroja enlace de melodrama, de esos en los que la vícti- res y tristes refugios de su miseria, ya que la máquina le permitia afrontar los peligros ffl1 calÍlpo abierto
sobre dos caballos en rápida carrera y los detie- ma triunfa y el traidor cae en·poder de la justi- y bajo el pleno palio de los cielos.
ne en medio de. una calle céntrica; en tanto el há- cia ó se auicida. N11die habla sino ae la gigantesca
Vino entonces la época lacustre. La horda hincó.
-bll defensor de un reo de homicidio se hace lla- madeJa que está desenredándose y todos los que ramas de árbol en el légamo tibio de los lagos y sobre:
los troncos fundó la cabaña¡ merced al silex y al fue-

"""

I'1

Domingo 4 de Septiembre de 189&amp;

Domingo 4 de Septiembre de 1898.

EL MTTNDO.

go, ahuecó el tronco d11 los gigantes de la selva y la
piragua surgió grácil, esbelta, sobre las ondas
Los varones fuéronse á la pesca y li\s mujeres quedáronse en la cabañil; el ocio las afinó, el abrigo blando de la choza blanqueó su piel. Sus lineas empezaron á. adquirir blanduras y barmonias nunca vistas...
La civilización comenzaba á. creará la belleza, eterna
inspirado!ª de los poetas ... .
Et mulur f acta est. .... .
**•
Una noche el jefe de la tribu-yáno horda-tornó
á la cabaña con un botln prncioso que lucia en el
fondo de la piragua, entre los palpitimtes pece11 de
plata ....
Eran unas conchás de irisaciones maravillosas, encontradas entre la arena de la playa .... El cauaillo
las ofreció ingenuamente á su amada y ella his taladró con un fragmento de 11ilex, pa~ó a travé,; delos
taladros uno de los más resilltentes filamento:1 vPgtitales, y rodeó con el prím&amp;r collar su blando cuello.
Después, otro guerrero; vencedor en la lucba con
una fiera, llevó á su novia los lucit,ntes colmillos
marfilinos de un tigre y la novia, á. iwitación de la
primera, los ató y rodeó con ellos su gar?:anta ....
Más tarde, un mancebo de la t"1bu tornó á la choza
con la fina piel dti un cachorro de pantera é hizo pre
sente de ella, á su esclava .....
Y un dfa, un artista ignorado que pulia un homó
plato de luciente hueso, halló que su imagen se refleJaba en él como en las aguas tranquilas de u0a fnf'n•
te, y donó á la más hermosa de sus sierva.11 el primer
espejo.
Nuestra Señora la Moda habla nacido é iniciaba su
triunfal carrera á travée de las civilizaciones ....
La Moda ha sido pues el símbolo casi divino de h
Redencion del Hombre ... . de su intt·ligencia y de su
dignidad y, coqueta y ligera, sabe sin t&gt;mburgo elevarnos á una serena y alta concepción del Uu1vtirso.

183

'

SR, INGENIERO D. BLAS ESCONTRIA,
Gobernador interino de San Luis Potosi.

***

Vino la edad del bronce, al son triunfal de las vie- tauración, la moda volvió al bl11nco: flcres de lis. esjas trompeta@orientales; los pastores se convertlan carpa! y cocarctas, sombreros á la Fnriqu IV, proen reye11, y Salomón se mostraba vestido de pompa, viFtos de penachos blancos, capotas de crepé, etc.
como un lirio del valle.
Hoy la Moda parece insplrarbe soln en el pasado, y
La reiua de_Saba, nigr!l sed formosa, llegaba á rPn- peregrina á través de las edades pintorescas, recodirll: homenaJe al pa~o tardo ae sus cam ..Jlos, vestida giendo elegancias y exotismos .... Mad su imperio no
de tumca de seda purpura, calzada con ~andalias de por eso es menos unive-sal y efectivo
Bendiganla los coloristas y los poetas. A ella debeoro, cubierta con manto resplandeciente, bajo el paramos esa agresiva fiesta de co1oret1 que pone not11s visol multicoloro de susurrant~s plumas ... .
De entonces más la mujer era soberana .... Para ella, vas en el gris trivial de nue~t"MS civilizaciones mo•
cavarian los esclavos de bronce las tortuosas vetas de dernas; el111 es la suprema orfebre, que hace nna joya
las minas; para ella. descenuerfan los buzo11 álos ban• de la muj"'r para el encanto del hombre .. ....Y es ella
cos de_perlas y cú_rales del misterioso Oceáno, para la tremenda rival nuestra en el corazón de las amaella teJerhtn las hilanderas los ténues filamentos de das .... pero es también el alma de la civilización y la
los linos, y fas naves fantásticas emprenderían su vue- perpetua productora del Arte.
lo de lona para llevarle el oro de Ofir y las gomas de
DxMETRYOS.
.Arabia ....
La mitra, fingiendo un creciente de luna, oroaria"su
cabeza; los ungüentos aromáticos ungirían sus miembros, las más hermosas tintas vegetitl,s, colorearían
sus pómulos y los pétaloi de sus labios ....
En los grandes imperios medo y persa, griego yroD!'ln&lt;?, la moda pasó por todosJos avatare11, sitindo Jiturg1ca y sagrada en las hieráticas civilizaciones
asi~iu. ligera y plástica en el divino Archipiélago, RESUMEN.-lJna proclama del Czar.-El desarme de
las potencias y la paz de I&lt;:uropa.-Las aspiraciones
ref10ada y sen1mal en la hnoica Italia ....
de los pueblos y los ideales de Nicolás 11. - Viejas ren•
.Cayó el Imperio de Occidente y llegó la f'dlld mecillas - Odios antiguos. - Francia y Alemania - La
dia con los pavores y tristeza¡¡ del Milenario, con
Alsacla y la Lorena y la reacción general.-lmposllas severidades de la doctrina. La catedral ~ótica se
bllldad de vencer al tlempo.- Los hechos consuma•
levantó de los valles como una oracion de piedra . ....
dos -La fuerza y la raz6n.-Nuestras esperanzas.Y la Moda tornóse augusta y melancólica.
Nuestros anhelos.- Conclusl6n.
Moldeaba los bustos el justillo denegro tereiopelo,
cubría el pecho el plastrón obscuro de heráldicos borAun no termina definitivamente el conflicto
dados, caía con elegante sencillez la manga anchurosa rematada en punta, 11emi-ocultando las nfveás hispano-americano, y los pueblos europeos se
manos ducales ..... y la corneta, maravillosa como un sientan tranquilamente á mirar como se desenlirio i_n vertido, era adoptada por las magas de varita vuelve el epílogo que se anuncia en las conf erende cristal, que vagaban en las selva11 pobladas de
cías de París, aún quedan todavía en las granalhalÍ/J de cazadores.
de8 Antillas altos problemas -que deben resolver,
primero los comisionados para el retiro do tropas
Pero elRenacimiento resucitó los explendores idos: osp11liolas, y deEpués l.:is plenipontenciarios que
torn~ron las sedas orientales, las pieles blondas, los han de dirigir la cuestión completa de la paz,
unguentos aromáticos ......y la sencillez feudal que cuando se oye la voz de uno de los poderosos de
debla renacer, m-,rced al capricho de la elegancia la tierra, cuando se deja escuchar la voz soberamundana, se perdió por entonceH en la penumbra de
na del Czar de todas las Rusias, predicando la
sus castillos y catedralee ..... .
"L~s épocas tranquilas ó turbulentas que la mujer paz y la concordia universal, reclamando la bueatraviesa-dice un autor-influyen en ella, y la Moda na voluntad entre los príncipes y jefes de Estado,
9ue crea, no siendo más que el reflejo de sus costum- llamando A las nRciones á un congreso que h11ga
ores gravts ó corrompidas, se manifiesta bajo sus di- cesar la preponderancia de los armamentos so•
versos aspectos, austera ó disoluta.
"Después de la Revolución que querfa introducir bre las grandes aspiraciones de la humanidad.
en. Francia la severidad de las leyes sociales de los
Si alguna vez ha merecido loor y alabanza un
pnmeros romanos, las francesas no pensaban más príncipe cristiano, es sin duda en estas circunsque en agradar y_ su poder de sedución fué más fuer- tancias en que todo concurría á hacer temer una
te que todos los decretos y las medidas tomadas para
reglamentar la virtud. Orfanlzábanse bailes en to- conflagración universal. El Emperador de Rusia
dos lo, puntos de la capita y las jóvenes rivalizaban se desentiende por un momento de las dificultaen toilettes y t&gt;n gracia.11
des que las concupi;;cencias han provocado en el
Aparecieron entonces las primeras túnicas, las clámidt&gt;a, las ropas de gasa ó de linón y tornó el cotur- Extremo Oriente; aparta sus ojos de las t~nden•
cias absorbentes que la Gran Bretalia manifiesta
no, con sus encantadoras cintas atadas al tobillo.
"Como nada quedaba del yasado y no-podíaimprovi- JlOl' dtversos modos en el Continente africano;
aaree. en un dfa una sociedad con conveniencias, usos deja á un lado las vit&gt;jas rencillas que por mAs
Y traJes enteramente inéditos, se tomó todo de la his- de cinco lustros han apartado á dos grandes po•
t~rfa antigua y de laa naciones desparecidas."
tencias en el centro de Europa; cierra lo!! ojos
ante los problemas que las diversas razas y opuesA principios del siglo, l'Stuvo en gran toga el dis- tos intereses han formulado en el extremo Sur
fraz y la licencia en los trajes llt&gt;gó al t'Xceso pero del .Africa; se desentiende.en un momento de la
en breve la toilette tornó sobre sus-pasos. Bajo ei Uon• influencia que pueda tener en los destinos eurosulado. la moda prescribió JueDgH faldas de percal peos la tendencia decidida, la manifiesta actitud
de las Indias de una finura extrem!l, con media cau- de los Estados Unidos, constituidos ya en una
da bordados al rededor. Bajo el primer Imperio, obtuvieron favor inmenso las telaa d.e oro y plata y los potencia marítima y contir,ental; no mira las inPandes turb«ntes sembrados de oro, y bajo la Rea- . clinaciones de Europa hacia el imperio de Ma0

politirn ®.en.eral.

....

•••

r

rruecos; nada significan para él la nueva constitución de las Islas Hawai, el repartimiento de
Samoa, la suerte de l!"'ilipinas, la conquista del
Soudan, la soberanía dc:.l Transvaal, el engrandecimiento de Abisinia, el destino de Zanzibar,
las inquietudes &lt;le Afganistán, la humillación de
Grecia, las derrotas de Espafta, el sueño en la
revancha de Francia, la preponderancia de Alero ania fn la Europa central: no piensa en nada
de eso, y guilldo por altíeimos sentimfentos humanitarios, busca el remedio de una enfermedad
gen eral que aqueja y debilita á las viejas monarquías, y quiere congregar, al son de sus trompetas soberanas, á lo:s pueblos todos de la tierra
para la paz y la concordia.

Ha escuchado las quejns lastimeras que brotan
de las cabañas y se ele.van hasta los palacios; ha
oído los lamentos desgarradores que lanzan los
oprimidos desde el fondo de sus tugurios y desde la humildad de su miseria; ha entendido el rumor subterráneo que mina y socava los cimientos en que se asientan ahora las modernas sociedades; ha visto á los pueblos agobiados por lainmerisa pesadumbre de la paz armada; ha observado á las naciones rindiéndose vencidas biljo
el and1tmiaje de una situación insostenible; percibe claramente los clamores que parten, en son
de guerra, de las clases inferiores, pugnando por
sacudir la esclavitud á que se hallan SPjetas por
odios afl.ejos, rivalidades obscuras y competencias
no comprendidas. Adivina la angustia infinita
en que gimen todos los desheredados, viendo que
se les pide su ahorro p'.lra el presupuesto, su sudor y st1 sangre para lavarrencores que no comprenden, y los pedazos más caros de su corazón
para arrojarlos ante las aras de ese implacable
Moloc que se llama el armamento de la paz. Todo eso ha visto como cristiano, todo eso ha sentido como hombre, todo eso ha comprendido como estadista, y arrebatado de un entusiasmo que
nunca será bien alabado, que jamás recibirá su•
ficientes elogios, acude á los jefes de Estado, se
presenta ante los poderosos de la tierra, y exige
de los soberanos un contingente que nadie puede
negarle, para proceder el desarme general, para
preparar el reinado de la paz, para aliviar las
cargas innecesarias que pesan sobre loR pueblos,
para acudir en favor de los oprimidos, p11ra acallar viejos rencores, para borrar antiguas rivalidades, para olvidar odios y hacer que renazca
el amor y la concordia entre los hombres de buena voluntad.

*

**

¡Qué grande aparece, á los ojos del que piensa
y del que 1&gt;iente, el autócrata de todas las Rusias,
el padre de un gran pueblo, el señor de millones
de súbditos, el jefe de innúmeros ejércitos, el sooerano de una gran potencia, al rededor de la
cual hacen la corte los fuertes y los poderosos!
qué grande aparece, cuando olvidando su grandeza, haciendo á un lado su inmenso poderío, deja la armadura de combate y echa sobre sus
hombros el sayal del apóstol, toma en sus manos la cruz del predicad Jr y se 1tdelanta emre
las gentes y naciones predicando la buena nueva!
Si Nicolás II r ..ipresentara intereses illferiores,
si no fuera el jefe de un poderoso imperio, si no
se le hubiera visto cruzar por entre la3 capitales
de Europa, recibiendo homenajes de los pueblos
y agasajos de los soberanos, podría creerse que
su inicintiva se perdería en el vacío é iría á unirse en el polvo de los archivos, junta con los consejos platónicos que han formulado á la continua
los congresos de la paz de las diversas naciones.
Pero el Emperador de Rusia, aparte de llevar en
su bandera una. idea humanitsuia y digna de
aplauso por mil títulos, significa también la fuerza, significa también el equilibrio, pues, astro de
primera magnitud, hacia su centro han gravitado los gabinetes, en derredor de su grandeza se
han agitado las potencias, y los grandes y los
poderosos de la tierra se han disputado el honor
de llamarse sus amigos- y apellidarse sus aliados,

*

**

'

Cierto es que á las manifestaciones de Crollstadt correspondieron los agasajos de Tolón, que
al delil'io y al entusiasmo de París contestaron los
homenajes de Peterhoff; que como temiendo una inteligencia en Breslauáfavordel orgulloso Hohenzollern, el pueblo fran&lt;:és agotó sus testimonios de
1tdhesión en pro del autócrata moscovita; es verdad
que detrás de todos estos supremos arti!icios chi

�Domhuro 4 de 8Aotiembre de 1898

18.'í

EL MUNDO

nomtngo 4 de Septi(lmbre de 1898

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�EL MUNDO

186

Domingo 4 de Septiembre de 1898.

Domingo 4 de Septiembre de 1892

l)edazo de cielo azul en medio de este desmoronamiento general de creencias, de este aniquilamiento de ideales, de este hundimiento de aspiraeiones poéticss? ¿Porqué no hemos de llegará :a
meta de que nos han hablado lus poetas en sus
cánticos y los filósofos en sus predicaciones?
Quién sabe! Mientrns la estatua de Strasburgo
.a-eciba en París protestas en forma de coronas '.de
encina y de laurel, mientras la estatuade·Germania reeiba amenazas en forma de hermosas ofren·das, ]_o s grandes ideales del Czar encontrarán obstáculos que vencer; pero él representa la razón,
representa la fuerza, encarna la aspiración de
Jas multitudes ¿por qué no ha de triunfar?

dustria de la guerra pueden quedar sin trabajo;
millares de trabajadores que encuentran honrada ocupación en los arsenales y maestranzas, hallaránse de la maftana á la noche con las manos va
~ ías y sin tener en qué emplear sus actividades;
millones de hombres que se consumen en el cua1·tel y en las fortalezas, que_ agotan sus energías haciendo interminable centmelacon el arma al brazo, se verán privados de los medios de subsistencia. Es verdad; pero hace afias que los talleres
;:e sienten exangües, que los camp_o s rec(aman
la concurrencia de brazos, quo las mdustnas todas piden á gritos nuevos elementos para su des
arrollo: allí pueden dirigirse todos los . d_esocupados, allí encontrarán cam~o á sus act1v1~ades
todos los licenciados, y los inmensos capitales,
cuyas poderosas energías se dedicaban á los
aprestos de guerra, podrán encontrar natural y
fructífera aplicación en los 'altares de la paz.

X.X.X.
2 de Septiembre de 1898,

*

El cadáver del General Diez Gutiérrez en la capilla ardiente. ·
un gobierno y de un puebl~, s~ vi~l~mbra. el deseo de la venganza y la revmdicae10n; nad:? ~uda que detrás de la alianza rusa, la Repubhca
francesa, representada por &amp;u gobierno y encarnando las aspiracioness del pueblo, cree encontrar la softada restitución dtl las provincias perdidas después de la catástrofe lle 1870; pero no
son éstas, al parecer, las c:nsideracio11es que ha
pesado el Czar para lanzar á _los c~atro vientos
de la publicidad y á la cons1derac1ón ~e todos
los gabinetes, su proclama de la paz umvers~ y
su iniciativa del desarme gradual y progresivo.
Si tuviera en cuenta la devolución de Alsacia y
de Lorena, ¿por qué no habría de _tomar en c~~sideración la restitución de Holstem, la rehabilitación de la casa de .Austria, la devolución de
las provincias Balkánicas á Tur~uía, la r~integración de los dP-part~mentos 3:1p1_nos á !taha, la
desintegración del remo const1tu1do por la casa
de Sabaya, la reconstitución ele! poder temporal
del Papa, y en general, la reposición de las cosas
y el restablecimiento de los Estados tal y come,
estaban constituidos hace treinta años? ¿Por qué
Nicolás II no habría de intentar el retrotraimiento del tiempo y la reconstrucción del mapa de
Europa tal y como se había marcado en nombre
de la fuerza antes de la guerra franco-alemana? .
Porque con semejantes tendencias su obra se
habría considerado puramente ilusoria y sus pa•
Jabras se habrían perdido en el vacío, como las
creaciones de una imaginación calenturienta ó
las fantasías de un soñador insensato,

do trance, pidiendo un descanso en su t~rea abru•
madora, pidiendo la disminución de los impuestos
que pesan cada vez más sobre las clases traba·
jadoras, el recorte de los presu,n~estos de guerra
y marina, que lanzan á las naciones.~ _competancias indefinidas, por medio de sacnfic1os extraordinarios, reclam,u.los rrincipalmente del proletario y del contribuyente. Lo que debe de temerse, ante todo, ,es la revolución soc~al que se
oye como un canto fúnebre entre los lumnos de
grandeza, que se escucha co~o nota discord~nte
entre los himnos de la apoteosis: y pur eso se pide,
se ruega y se suplica el desarme gradual y pro'
gresivo, la cesación de los. déficits que alte~an
las finanzas de todos los gobiernos, la suspensión
de los armamentos indefinidos que conducen á
los pueblos á un estado de tensió~ insostenible,
más""ccstoso, más difícil, más trabaJoso que el estado de guerra.
Por eso creemos que al llamamiento del
Czar acudirán todos afanosos, porque el Czar
significa la fuerza y porque representa la razón;
y él, el autócrata, habla en nombre de los mise•
rabies y de los pobres, de los desheredado_s, de
los que no tienen voz ni voto en los conceJos de
las nacivnes.
*
* *
.Aparte del problema de ~a paz y la concord~a,
hay el problema económico que corre pareJas
con la solución impuesta por el autocrata moscovita. Millares de obreros que• se dedican á la tn-

"' *
.Al~uien dirá que nos dejamos arrebatar por locas fantasías, que deslum_brados por la grandeza
de la idea que sólo ha podido formular al Czar
de Rusia cerramos los ojos ante todas las dificualtade~ y vemos lisc y llano el camino para la
realización de un bello ideal. No es verdad; no se
nos ocultan los obstáculos que hay que vencer,
no se nos esconden los problemas de diverso género que han de resolverse antes de aceptar el
gran pensamiento del filantrópico Romanoff; pe•
ro tenemos fé en la humanidad, creemos en los
inspirados, esperamos en los privilegiados, amamos á los videntes, tene!Dos confianza en los que
se adelantan á su época y son capaces de desafiar el medio ambiente, para hacer triunfar sus
ideales.
Por algo han existido los mártires y los apóstoles,
No siempre la luz ha de brotar del fondo: á veces llueve des.de lo alto y penetra como rocío del
cielo á confortar los corazones que lloran, á consolar las almas que sufren, á levantar los espíritus que caen.
***
Extraña coincidencia. Envuelto en su manto
medioeval, acaba de caer en el sepulcro el princepe de Bismarck, que encarnó en su espíritu poderoso el tremendo principio de que la fuerza
está por encima del derecho-Za fo1'ce prime le d1'oit
-aci.ba de extinguirse una existencia que como
montana de granito pesaba soore los pueblos, é
imponía á las naciones el reinado de la fuerza; ec
bisma1·ckismo se respiraba en la atmósfera, y
formaba parte de las ideas dominantes en todos
los gobiernos. ¿Por que no ha de cesar ese reina•
do? Porqué no ha de escucharse el dictado de la
razón.Por qué no ha de cegarse el abismo hacia
el cual caminan todos los pueblos y en cuyas fauces negras amenazan hundirse todas las naciones? ¿Por qué no se han de detener todas las gentes en el camino que les marcó la política de
Bismarck y la espada de Moltke? ¿Por qué no ha
de haber una tregua, un descanso siquiera en esa
lucha tenaz, en esa competencia de los pueblos
contra los pueblos? ¿Porqué no hemos de ¡ver un

*

**
Piensan algunos que, antes de hacer su proposición á los gabinetes europeos, ha consultado
con su aliada la República Frances!.l. Si ha existido está consulta ó no, 110 es preciso averiguar•
Jo: ha aceptado los hechos consumados; no puede
oponerse á la corriente general; es impotente para iniciar una reacción imposible que cambie las
fronteras y trastorne las actuales relaciones de
los gobiernos; no puede pretender que .Alemania
renuncie á sus conquistas, porque él tampoco
puede abdicar de sus expansiones en el Oriente,
ni renunciar á sus dominios en el Sur. Después
del tratado de Francfort •sur· l\f eine, está la
convención de Berlín; simultáneamente con el sitio de París, está la entrada de Víctor Manuel á
la Roma de los Papas; después de la germaniza•
ción de la .Alsacia y la Lorena, está la creación
de los Estados balkánicos con menoscabo del imperio · turco; después de la derrota de ]'rancia,
está la unidad de Italia; y tras de la unidad de
Italia está la erección del poderoso imperio de
los Hohenzollem. Imposible volver á los tiempos
pasados, imposible retroceder á condiciones que
casi se han olvidado en la débil memória de los
gabinetes. Lo que hay ahora, lo que reclama el
concurso de los fuertes y la cooperación de los
poderosos es el clamor que se levanta de las cla•
ses productoras, pidiendo un alivio en su apura-

187

EL MUNDO.

La próxima coronación
DE LA REINA. GUILLERMINA. DE HOLA.NDA.•
Al entrar en la mayoría de edad el 31 de .Agosto,
-Guillermina, la reina de Holanda, entra en po~esión
de su titulo y de su trono.
El reino d11 Holanda.sólo exite-desdelos años de 1806
á 1815 cuando Luis Bvnaparte fué hecho rey de tiste
,pais. Después, tres reyes s11 han sentado 11n ei trono holandés, los tres Guillermos, los Principes de Orange,
-descendientes del famoso Gui1lermo de Nassau, el
ilustre patriota y campeón de las lib ~rtades de Hol11nda y que, en el siglo XVI dirigió el Estatúd~r, y con•dujo todos los asuutoe militares y politicos del pais.
Todos los vástagos de esta familia han sido notables
,como gobernante~, diplomáticos ó guerreros. El priPrincipe de Orange, murió 11sesinado en lJelft en 1534;
.su hijo Mauricio fué el más notable guerrero de su
,tiempo. Federico Enrique, durante la guerra de treinta
años levantó su rais á una altura considerable. El
rey Guillermo II de Inglaterra era descendiente de
•esta ilustre casa.
En el sig10 presente, Guillermo II de Holanda se
distinguió durante las guerras napoleónicas, y fué
-quien preparó, por su dt-rrota álos frances11s en Qua•tre Bras, la victoria de Waterloo
La actual reina es el último heredero de la familia
de Nassau, que pretende ser la más antigua de las
reinantes. Su padre Guillermo III. fué casado primero
,con Sofla, hija del Príncipe de Wurtemburgo, que
murió sin deiar sucesión. A la edad de 6211 ños preten•
•dió la mano de la Princesa Emma de Waldeck Pyrmnot,
con quien contrajo matrimonio. Al cabo de un año nació la Princesa Guillermina, que actualmente va á
_goberm,r Hol3:nda.
La coronacion de ésta se celebrará en Amsterdan
el próximo día 6 y ocupará el trono, cuando apenas
tiene dieciocho años.
Indudablemente las ceremonias imponentes, la so•
Jemnidad de la coronación, impresionarán á esta niña
educada por la reina viuda en la sencillez más com•
pleta.
La joven reina partiri\ del Haya donde ha pasado
,su cumpleaños en compañia de su madre, el dia5, se.guida por el séquito que tomará parte y asistirá álas
ceremonias.
La coronaeián 86 hará en Nienwe Kerk, que ~e
-el templo más importante de Amsterdan, aunque
no tiene el carácter de catedral y seguramente es poco
amplio.
La más interesante de las ceremonias será cuando
.la Reina pronuncie el juramento concebido en estos
términos.
«Juro al pueblo holandés que observaré y manten•
-dré siempre la constitución. Juro que defenderé y
_guardaré con todo mi poder_l&lt;1. independencia 1, e_l territorio del remo; que proteJeré los derechos pubhcos
:s privadC78 de todo11 mis súbditos y que emplearé to'&lt;los los medios que la ley me confía para cuidar y sos
tener el bienestar nacional é individual, como debe
hacer una buena soberana. Y que Dios me ayude.•

Sr. D. Deltin Sánchez Ramos,
+ EL DIA 26 Dlll AGOSTO Ú LTIMO,
Al terminar la ceremonia se envian miles de palomas correos preparadas de antemano, paraquevayan
á llevar la noticia á toctas partes anunciando que Holanda tiene nueva reina.
La fiestas públicas durarán varios días, al cabo de
los cuales, la Reina regresará á su pali.cio de la Haya,
donde ha pasado su infancia y ha sido educada bajo
la inmediata dirección de la Rdna rege1•te, que ha
sido su principal maestra, y se conduela con ella, de•
cia, como cualquiera maestra, con no importa que
discípula.
Además, duraute las lecciones, la Reina Regente
prohibió que se le diera el tratamiento de Alteza. La
labor de esta educación hatenidoporpuntodevistala
sencillez un poco democrática, Qin perder de vista los
futuros destino de la Princesa. Se cuenta que la Rei•
na Regente no tenia reparo en permitirá su hija _jug-ar con otras niñas. Durante un dia de invierno, la
Reina Regente paseaba en tren•es, con su hija que entonces tenia 10 años, cuando encontraron un grupo
de niños que jugaban arrojándose unos á otros bolas
de nieve, La Prmcesa obtuvo permiso para reunirse
al grupo de niños y dur11nte media hora la futura Reina de Holanda estuvo dando y r11cibittndo golpes en
medio de la turba de niños que no sedaban cuenta de
quien estaba entre ellos.
La primera aya de la Princesa fué una francesa, Mil e
Siotard, quien le habló en su idioma desde quetuvo4
años. Aprendió el inglé~ y algunos otros idiomas, pero
no el alemán, porq u11 el rey Guillermo III tenia posíti vo horror á esta lengua
.
Una de las cuestiones más interesantes es la que se
refiere al matrimonio de la joven Reina, quien, según
se asegura, aun piensa permanecer soltera, y parece
resuelta á hacer un casamiento de corazón cuando
llegue el caso.
.
Las colonias se han apresurado á mandar regalos
con que ccntribuyen al esplendor de la coronación
La Reina Guillermina es una de las más ricas, si no
la más rica de las soberanas de Europa, pues la lista
civil de Holanda, agregada á las rentas coloniales, alcanza á 15 millones d11 pesos por año.

esperaba la asunción A la libertad cuando ciñera su
frente la corona del Imperio moscovita.
A la inteligencia de su padre se adunaban en el futuro Czar las perfeccione~ de su madre la Czarlna
Maria, princesa de _Hesse. Fué educado por ~xtranjeros
y en pais extranJero: era en consecuencia, un cosmopolit11. y uu hombre de sociedad: su tacto, sus conocimientos y su amabilidad le valían una gran influencia sobre todas las personas á quienes trataba,
Nada más natural que su novia, la princesa Da groar, lo
amara.
Alejandro. hermano de Nicolás. no tenia ninguno
de los at:activos que á éste distinguían Su tipo era
bien diferente, el de un rudo soldado moscovita.
Los dos hermanos se queri11n mucho, y un dla que
estaban hacis11do ejercicios de.funza, Alejandro que
era el más robusto, dió tal golpe con su manaza de
martillo á Nicolás, que el Czarvich cayó en cama y
murió de ah! á poco.
Alejandro lo acompañó hasta 1&gt;l último momento;
juoto al lEicho de mu11rte de Nicolás, conocró á la princesa Dagmar, llamada para que acompañase á su novio durante su enftrmedad
La familia imperial y la corte rusa, sintieron hondl\
tristeza al pensar que la corona de los Czares estaba
destinada á Alejandro: todos lo respetaban por su
rectitud y sus cualidades militares. pero comprendlan que no P11taba preparado para a11umir la inmensa responsabilidad de Jefe de un gran Estado.
Pensaron desde luego en darle á. la prometida de
su hermano ya que iba á ocupar el lugar que le correPpondia como heredero del trono.
El matrimonio asi conc~rtAdo fué extraordinariamente feliz, y cuando murió AIEljandro II, lo sucedió
en el t~ono su hijo Alejandro III.
Este descuidó la educación de su hijo mayor Nicolá3, pues la Cz 1rina ocupó en su esplritu el lugar quEI
correspondía al hert1dero del trono y nunca pensó en
darle esa preparación especial que requiere el ejercicio de un poder supremo y absoluto
La princesa elegida para consorte del futuro Czar
Nicolás, fué una de la casa de Hesse-Darmstadt. La
elección agradó á todos, excepto á la elegida: era luterana y debía convertirse á la religión griega ortodoxa. y además el Czar vi ch no poseia ninguna •le las
cualidades que ella a&lt;lmiraba. Sin embargo, como una
mujer de su alcurnia tieue que sacrificar sus ~enti·
mi11ntos á los intereses dinásticos.cedió l1t joven prin
cesa, y despué3 de haber sido instruida en los dogmas y ritos de la Iglesia de Oriente se casó con el
príncipe Nicolás.
Se dice que la Czarina ejerce una gran influencia
en la conductadesumarido, y que ha sabido comprender sus deberes de emperatriz de una autocracia, haciendo mil esfuerzos en pro de la civilización del Imperio moscovita.
El hermano del Czar, el Gran Duque Nicolás, es un
joven de mucho talento. Como su tío Nicolás, fué educado por extranjeros y en el extranjero.
Durante muchos años su salud fué tan delicada
que se temía su muerte; pero poco á poco se tué ro•
busteciendo. Es aún el heredero presunto del trono,
porque el Czar sólo ha tenido hijas
El Gran Duque Miguel, tercer hijo del difunto Czar
es un soldado de diez y nueve años. E8tá perfeccionando su educación y poco ó nada sabe el mundo de
lo que prometti para el¡orvenir.
Es difícil considerar Rusia é Inglaterra como enemigas conociendo los vínculos de sangre y afectos
que l'gan á las familias reinanteR' de ambos países.
Entre el Duque de York y el Czar. primos hermano!!, existe una semejanza fisonómica sorprendente
y una amistad fnternal.
Por otra parte, la Czarina es la nieta predilecta de
la Rema Victoria.

LA CASA IMPERIAL DE RUSIA.

Nuestros Grabados.

Siendo muy joven la princesa Maria Dagmar de
Dinamarca, fué solemnemente prometida en matrimonio al joven Nicolás. heredero del trono de Rus;a
é hijo mayor dtil Czar Alejandro H de Rusia.
El príncipe Nicolás era el idolo de su pueblo que

La Reina Guillermina.

'

Joven, inteligente y agraciada. Hermosos cabellos
de un rubio ceniciento, 1.jos expresivo11; color de una
frescura suavisima-esEI color de la pl11I de las holandesas;-fisonomia simpática que á la vez revela energía de carácter, talla mediana y maneras exquisitas.
Ha recibido una educación cuya base es el desarrollo de las cualidades que el pueblo holandés ha elevado á la altura de virtudes primordiales.
La Reina Regente daba á Gnillermina uria sul'üa
de dinero cada semana pa.-a sus gastos p('rsonales; de
ella tomaba para comprar los regalos que hacia á los
otros niños de_P!Lla~io ! cuando le faltaba lo necesario,
compraba los utilesmd1speosables,y ella con sus propias
manos bordaba ó tejla los objetos con que deseaba obseqmar á sus !'-migmtas, Sabe coser en máquina y conoce los precios de las telas y adornos de sus vestidos.
Como todos los objetos de su uso personal, coches
caballos, etc., han ~ido suyos. á l, manera como en~
tienden el derecho de propiedad, los que tienen una
riqueza limitada, no es para ella indefinido y vago
ta[ derecho: lo reconocen en los demás con una conciencia clara de lo que vale ese reconocimtento.
Cuéntase que hace poco visitaba unas minas, y como
le agradaee una muestra de carbón de piedra, en vez
de ordenar que se la llavasen, preguntó con adorable
sencillez: Podría llevar esto?

•*•

Cementerio del Saucito, donde fué inhumado el cadáver del General Diez Gutlérrez.

P•~ente de transborde eJJ el puerto de Bizerte.

, Guil!ermina ha sido una niñ~ aplicada al estudio y me•
todiza tanto sus horas de ka bajo que ha podido sacar el
máximum de utilidad, sin cansar su espíritu ni enÍPr·
maree. Se levanta invariablemente á las siete, á las
ocho almuerza y á las nueve empieza á trabajar. Loa

�Domingo 4 de Septiembre de 1898.

EL MUNDO

188

El Presidente McKlnley y su Gabinete, discutiendo las condiciones de la paz.
maestros deben prE'sentarse al gabinete de estudio.
algunos minutos antes de la hora señalada y al sonar
ésta se presenta la reina, da su lección y si el tiempo
no alcanza, al minuto preci~o en que debe acabar la
clase, da los buenos dias al profesor y empieza con la
clase siguiente. Asi se suceden las lecciones hasta
la11 once y media.
· Guillermina habla varios idiomas, y tiene además
conocimientos cientlficos y literarios, toca, pinta á la
acuarela; en una palabra; sigue el camino que lleva
á la alta cultura.

Sala de Sesiones de la LE'gislatura de San Luh1, Y el
cortejo que acompañó al cadáver del difunto Gobernador al cementerio del Saucito.
Nuestros lectores conocen ya en todos sus detalles
las escenas á que estos grabados se refieren,

Puente de transbordes en Blzerte.

Bizerte el Brest del Africa dlll Norte, está destinado á ser,' gracias á su situación ~eográfica y á los
trabajos que últimamente se han E'Jecutado, uno de
Las relaciones entre la Reina Regente y Guil1ermi- · los yunto1 más importantes del Mediterrántio.
na son cariñosisimas. Cunndo la lluvia no lt'B permite
E antijl'uo puerto puede abrigar ahora una flota
salir pasan sus horas de descanso en pláticas intl- entl'ra. Hace dos años se iniciaron los trabajos de
mae;' pero las manos no están· ociosas, mientras ha• restauración; antes Bizerte era uuo de los puertos
blan madreé hija, ocúpanse en alguna labor.
más inseguros, y_ sólo en la estación de bonanza lo
Los negocios de Estado retienen á la Reina madre visitaban barcos de cabotaje.
la mayor parte del tiempo en el ConsE'jo y sólo brePara entrará la rada hay entre. Zu:iiouna y la ciuves horas puede consagrará su hija á laque ama con dad nuev11, uncanalsuficientementecómodo que pueternura it1fí11ita.
·
den franquear los buques de mayor calado.
.
La gente de la co,:te ve muy pocas veces á GuillerLa particularidad del puerto de Blzerte comnste
miua. La madre ha querido preservarla de las intri• en el puente de transborde sistema Arnodin y Palagas cortesanas hasta que, sana de espíritu y robuste- cio.
cida por una educación completa, pueda afrontar los
Este siEtema funciona ya en E~paña en la desempeligros de su elevada p_oeic1ón.
. . .
bocadura del Nervión entre las Ar1:nas y Portugalete.
Ha habido peculiar cmdado en su régimen h1g1é01•
Eil un puente colg..nte de cuarenta y cinco metros
co. Por nada se desvla del método impuesto para la lie altura sobre PI nivel del agua, á fin de que no escenservación de su salud. Ni cuando ha recibido la tor'l)e el paso de los paquebot¡¡.
corte de Holanda huéspedes regios deja su sistema.
Tiene una canastilla tirada por cables y una máquiUna noche debla de haber iluminación y desfile en na fija de vapor
honor del Emperador Guillermo y de la Joven reina;
El niv.-1 de la plataforma coincide con el de les
aquél pidió permiso á la Regente para que la sobera- muelles de cada fado del canal.
na p_rel!enciara el espectáculo:
Du eete modo el embarque y desembarque se prac•No . dijo la Reina Emma,-el descanso debe prefe• tica con extraordinaria facilidad y rapidez suma.
rirse á la d,stracción y la obediencia vale más que
una tolerancia acaso perjudicial."

.....

El Presidente .McKlnley y su Gabinete.
El Sr. Ingeniero D. Bias ES(lontria.
El Gobernador interino del Estado de San Luis Po•
tosi es un ciudadano distinguido 9ue debe á sus al•
tag cualidadas personales, la posiciónpoli~ica quehoy
ocupa.
Durante muchos años ha sido el Sr. Escontria Di·
rector d.e.l Instituto Je Cie11cias y ha ocupado otros
puestos públicos, señalándose en todos elfos su acción como hombre ilustrado, prudente y sereno.
La sociedad potoslna di•pensa al Sr. Escontda vivos sentimientos de respeto y Eimpatia.

Las honras f6.nebres del Sr. General
Diez Gntlérrez.

La tra~cendencia del protocolo firmado por el Presidente de los E~ta~os Unidos y M. Jules Cambon, en
representac:ón aquel dti la Nación que Gobierna y
éste de la española, para arreglar los prelimin11res de
la paz entre ambas potencias, det ..rminó necesariamente serias conferencias en el gabinete de Washington, especialmente con.tituido en consejo_l)_ar~ diBC'!l·
tir la situación. En nue11tro grabi.do aparecen las figuras prominentes que condujeron la polltica americana en la úl•
tima lucha, CIJ\YO resultado definitivo será el que tenga la conferencia de París.

Hay mnchos que todos lo esperan y nÓ trabajan por
merecer algo.
STOUT

Por no haber llflgado á tiempo no publicamos en
nuestro número anterior los gr11bado11 qne represtm ·
san las honra11 tributadas al Sr. Diez Gutiérrez, en la

Hay espirltus para todae las necedades y necedr,·
des p1tra todo~ los espíritus.
CHRY8('8,

Don Deltln Slinchez Ramos.
Mutió este distinguido miembro de la Colonia Española, muy conocido como uno de los millonarios
más empre'ndedores de nuestro pals. Publicamos hoy
su retrato y algunos rasgos de su vida.
Nació en Alba de Tormes, provincia de Salamanca,
el año de 1838. Sus padres, D. Andrés y Doña Isabel traneladaron su reoidencia á Santander, en donde
vivieron muchos años.
Nombrado Administrador deRentas Estancadas de
Cabezón de la Sal, el padre de D. Delfin, alli trasladó
á-11u ramilla, é ingrPsando el Sr. Sánchez Ramos al
famoso ColP~io de Villacarriedo, donde con notable
aprovechamiento, cursó durante siete años lo~ estudios de ciencias v letra~, necesarios hasta obtener el
titulo de bachiller en artes.
El año de 1856, llegó D. Delfín á la Isla de Cuba,
donde dedicado al comercio estuvo hasta 1864 en que
di~ouso trasladn11e á' nuestro piis.
Recién llegado á México, trabó intimas relaciones
con el acaudalado comerciante D. Vicente de la Fuen •
te el qne conocedor de las buenas dotes y aptitudes
d~l Sr Sánchez, Jo asoció desde luego á sus-negocios,
coBfiándole su gerPncia y dirección, hasta que por
muerte de dicho Señor de la Fuente, fué disuelta la
sociedad y se dedicó por su cuenta á diferentes ne•
gocios.
En 1868 contrajo matrimonio con la Señorita Felicitas Juárez, hija del benemérito D Benito, entonce•
Presidente de la República, y de cuya unión hubo
dos hijaR. Cármen é ldabel, caRadas hoy con los Sres.
Don Javier Algara y D. Ramón Corona, respectivamflnte.
Hombre activo y emprendor, D. Delfln Sánchez,
acometió grandPB empre~as de positiva utilidad para
el pais siendo la;; más importautes la construcción
del fe;rocarril llamado de Morelos, hoy Interoceánico. y el de Teb.uantepec,
En la época en que et Sr Sánchez se hallaba en los
terrenos del Itsmo, comenza~do los trabajos dtl ferrocarril de Salina Cruz á Coatzacoalcos fué atac11do
del calera, epidemia que causó tantos estragos en
aquellas comarcl\s en el año de 1882.
Por Pervicios á su pafs y al nuest1·0, mereció el Sr.
D. Delfín Sánchez diatincioneR va1iaR, entre otras la
que.alcanzó dll la coronl\- de España: la Gran Cruz de
la Real y distinguida Orden Americana de Isabel ta
Católica, cuyas insignias jamás ostentó. por natural
mode~tla.
Pudo contarse el Sr. Sánchez entre los amigos más
distinguidos del Señor Presidente de la Rt,pública,
quien le dió buenas muest:.-as de su aprecio en muy
diversas ocasionf's.
.
La muerte del Sr. Sáu.c hez causó positiva sensación
en todos los circulos s'Jciales. Su entierro fué, por la
comitiva principalmente, uno delos más suntuosos que
se han vitto en México
Enviamns nuePtro pésame más sincero á su respetable familia, y con f'SpPcialidad á nuebtro distinguido amigo Don Jos6 Sánchez Ramos.

EL MUNDO.

Domingo 4 de Septiembre de 1898.

La ·s eñorita de Noyan.
Al declinllr la tude del 25 de Abril de 1~25, una ca:rrosa blasona11a, tirada por dos caballos blancos, en
·tró en el patio de honor del Palacio del Luxemburgo
y se colocó detrás de los carruajes que la habían pre·
·cedido. El lacayo saltó de su, sitio y acercándose á la
escalera dijo á los húsares de servicio
-Haced avisará Su Señoría el Marquéa de Noyan
•que la señorita de Nuyan le aguarda
.
Al oir este nombre que era el de un&lt;! de los mi~~bros de la Cámara alta, uno de los h'D;sares tlorno _á
cumplir el encrgo mientras el lacayo Junto á la reJa
esperaba su regreso. Poco tuvo que aguardar pues
en breves minutos volvió el comisionado y siguién·dolo vino grave y erguido un anciano que vestla levita larga obscura b11jo euyas faldas se descubrlan
-calzas del mtsmo color: llevaba chaleco blanco y me•dias negras restiradas sobre unas J?antorrill!lB fin11s
y vigorosas; calnba zapatos de hebilla y opr1mia sus
sienes con un sombrero ae anchas alas.
Era el Marqués de N oyan. Emigrado durante la Re-volución y el imperio y apa:,ionado de la mOn!f,rqufa,
nada babia aprendído ni olvidado en el destierro. y
regresó en 1814 con Luis xyrrr que lo c~lmó de distinciones. Coronel en los tiempos de Lms XVI y Mariscal del ejército de Condé, al V?lver los Borbon~s
'fué nombrado par de Francia. m16mbro del ConseJo
del Rey y g11nt1l-hombre de Cámara.
.
Parecía, pues, que colmadas sus aspiraciones por la
,munificencia rea! nada ten&lt;lria que desear, y sm embargo llevaba E'n el co~azón un triple duel~, pues en
el.destierro habli,. perdido 11. su nutira, á su esp_osa y
á 11u hijo único y no le quedaba más que una meta á
. •quien adoraba, sin que e~te amor le consolara de la
pena de no tener un heredP,TO varón, lo cual le hacia
inquieto, su'dpicáz. escéptico é implacable con los ene•
migos dPl trono. Sólo la niña podia vanagloriarse de
•ejercer cierta influencia sobre este corazón acoraza·do dentro de sus rtescPpciones, y su '\'anidad: con ella
·el anciano se dulcificaba.
Cuando llegó á la reja, su fisonomia cambió, y sus
•ojos se iluminaron ccn un relámpago de al~~rla al
distinguirá Amelía (este na el nombre de la señori·
ta de Noyan) que 11som,.ba á la portezuela d~ la ~arroza una cabecita coronada de cabellos rubios suJe•
tos por un sombrero á la moda. Saludándola de_sde
lejos admiró s,L fisonomia grave y dulce tan semeJan·te á la dt'I 11.,radc hijo y luego vino á sentarsti al lado
de Amelia.
. ?
.
-1.L.e hice e•perar á usted mucho ahu.ehto preguntó ellll besándole la mano.
.
..
-No querida niña, llegaste al termmar la eesion.
.¿Dónde dP~eas ir?
. .
-La 8eñora Duquesa de Berry me aviso que hoy
me aguardll.
-A las TulleriaP! ordenó el Marqués al lacay-o y
luego 11ñadió dirigiéndose á ~~ hija: Mientr3:s tu es_tas con la Dnq uesa yo iré á v1s1tar 111 rey; qmero ~"·
iblarle del dtbate que acabamos de sostener en la Uá-

abuelito en tanto que las gentes se agrupaban en
•orno de' ella preguntándole si no est11ba heridll. Con
deseos de dar las gra•:ias á su salvador, pedía informes de él, cuando se:10 enseñaron traído en brazos de
algunas persor as que acaba_ba_n de levantarlo d~l
suelo, á donde cayó sin conoc1m16nto herido en m1•
tad del pecho por la lanza del coche en el momento
en que detuvo los·caballos
-1.E~tá muerto? preguntó E'lla tembJando.
--Respira aún, señorita, le respondieron.
El Marqués se aproximó
-¿No hay por aqui un hospital donde pueda llevarse á ese infeliz? preguntó,
-Oh, papá! ¡Enviará un hospital al q1le nos salvó
la vi dal gritó la señorita de Noyan.
.
-¿Y d·ó nde crees que ~e !e puude atender meJor?
"La
~
-En mi casa: en e1 palacio de .Noyan.
carrera se gula vertiginosa y en una de 1a~. sacud'1-Há~ase como lo quieres,
dat1 que sufrió la carroza, el cochero fué arroJado del
y resignándose de mala gana, dió sus órdene~ á
p ..sc&gt;1.nt ,. Amelía Je vió caer. levantarse y correr en
pos de las bestias sin acertar á contenerlas Algunos los desconocidos que lo rodeaban. Pronto, _en sus~1t_uhomb·reR valerosos que quisieron avu_darle, no fue• ción del coche que habla quedado inservible, vm1eron más afortuna los. En todo el tránsito las ge_ntes -ron dos fiacres de alquiler y en uno de ellos 116 colose apartaban espantadas alzando los braz~s al cielo, có al herido siempre desmayado y á su lado Y para
pues parecían destinad?s 11. p11recer esA a~C(~no Y esa sostenerlo, un médico que llegó _oportunamente. En
niña cuyo perfil se destmguia como la v1s1on de un . el otro, subió el Marqué11 con su meta.
Naturalmente, la multitud les seguía, 1~ que tenf_a
ensueño.
Algunos minutos nada más y el coche, arrebatado muy contrariado al Marqués, y si 11e hubiera atrevt•
como por un torbellino, iba á llegar al male~on pues do, habría hecho que la policla diso!viera ese_ grupo
cuyaR simpatías eran todas para el Joven heró1co_ que
estaba ya al fiu de la call11 dP.I Sena que entonces co
mo hoy lamia los muros del Instituto Alli estaba el 86 habla sacrificado por salvará un vs desc_onoc1dos.
peligro. en ese muro contra el cu~l los c_a!Jallos se Afortunadamente pronto se llegó al palaew, ~uyas •
estrellarlan y estrellarian el carruaJe de'lnhtado ya puertas se abrieron para dar paso á los carruaJes en
el patio, y ee cerraron para impedir la entrada á los
po.· loR golp"s del camino.
.
.
.
El Marqués y su nieta~con 11~a simple OJeada mi- curiosos
Los -criados del Marqués transportaron inm~d1!ltadieron este peligro y la niña d1Jo:
-Abrac?monos, padre mio, y encomendemos nues- mente al herido (que aún no recobraba el conoc1m1en•
to) á un salón dtil piso bHjo mientras se le preparaba
tras alrnas á Dios.
.
-1Mi fortuna para quiur. la s11Ive! gritó él tlespren- departamento má~ apropiado.
El señor de Noyan y Amelia. observaban con audiéndose de los brazos de la niñil y asom9:ndo po~ la
portezuela su basto con los brazos extendidos é im- siedad al médico mientras éste palpaba y auscultaba
al herido, y se sintieron _consolados cuando é,te les
plorando 11ocorro.
·
..
SintiéJdose perdida Amella, se rPfug10 ~l !ondo del informó que no habla ijenales de fractura algun11, Y
..
coche y cubrió con las manos su r.ostro, hy1do por el que .,n pocos dias serl,l hecha la curación.
Aqui quedará hasta que se restabiezcs, d1JO la
terror. Esperabn el choque segura de morir Y rezaba
señorita de Noyan ¿no es as!, papá?
.
en voz baja sus oracioner.
-Y JuejZ'o ie recompensaremos dignamente, añadió
De pronto el carruaje se detuvo por una violenta
d" A
.
parada de los caballos y á derecha é izquierda. las el M'trq11és
-Es preciso averiguar su ~ombre, IJO me11a, Y
portezuelPs fueron abintas y el Marqués y @u me~a
si
tiene
padres,
mandarles
avisa~.
.
..
fueron pue~tos en la calle- por manos salvadoras sm
-Podemos preguntarlo á él mismo, 10terrump10 el
haber sufrido lesión alguoa
.
Pronto supieron los testigoP de esta escen3: conmo- médico. sorque ya vuelve en si. .
. -Bendito sf'a Díos! "xclamó 1~ JOv~n
vedora. que en moment" de chocar.el carruaJe con e l
y transfigurada, ruAs cnnmov_1da aun q~e cuando le
muro un joven se abalanzó á los caballos y !uchó Y
se debatió hasta que derribado el uno arrastro al otro creyó muerto, contempló á t;•tP J.01:en de f1s.~nomia Ala
E'n ~u caida Los transeuntes, electrizados. por este VE'Z altiva y dulce, p~hdo émmov1I. El abr1osus.!?'.ran1&gt;jemplo, corrieron á ayudarlo y quedó conJurada asi de11 oios obscuros llenos de admiración y los f1Jo en
las personas pre8entes.
la rl"Fgracia.
-¿Qué me ha sucedido pues? preguntó.
TrauQuilizada Amelia, busca•a con le&gt;s ojos á 11u

mara de los pares El Conde de Vi!Íele es un ministro deplorable.
S:ilió el ce,che y tomó á buen paso por la calle de
Tounion, Derr,pente se espat1taron los caballo~ á
causa de un carretón que pasaba á s11 lado con V!O·
len~ia; se encabr.taron al sentir el choque, y part1e•
ron desbocados.
.
Bajando el cristal 'delantero el Marqués mterpeló
al cochero.
·
-¿No puedes dominará tus caballos, Gaspar?_
No obtuvo respuesta y se puso á ver ccn mquietud
á la niña
-No tengo miedo, Abuelito, dijo ella
Y un poco pálid&gt;1, con la i;nano. en la mano dPl Marqué,, apareció más tranquila de lo que era de espe-

,

�· EL MUNDO

190
El Marqués se inclinó cerca de él.
-Al socorrernos á mi hija y á mi, ha sido
usted victima de su valor, pero fellzmeute el
Doctor asegura que dentro de pocos dias estará usted reFt•b1ecido.
-Pero quién es usted. señor?
-Soy el marqués de Noyan.
Al oir eftti IJOmbre. el joven se estremeció
y sus faccion~s se contrajeron con una ex•
presión &lt;I~ cólera y de tt:rror. Luego se levantó exclBmando:
-Que se me. lleve de aqui! no quiero estar
en esta cssa. no quiero.
Y Pe debatla en los brazos del médico que
se esforzaba por sujetarlo. De improviso sus
miradas se fiJaron en la cara de Amelia conmovida y bañada en lágrimas. y entonces se
cruzó dA hrazos y seleO) ó murmurar:
-¡Suh'ja!
Apaciguada la excitación. sus facciones
conservaban todavía cierta• xprPe.ión de sorpresa y desconfianza, pero se habla bor:ado la primera expres:ón de horror.
Amelia le dijo:
-Se diria que el nombre de mi abuelito le
ha traido á usted algún penoso recuerdo!
-Es la primera vez que lo oigo pronunciar
contestó él con firmeza.
-¿Por qué entonces quiere usted dejarnos?
·
-¿He dicho que quiero irme? preguntó,
dueño y a ·d'e si mte.mo y cerno si ·la1&gt;reg-un-·
ta le admirara. Entonces babia pt:rdido la
razón. No siento sino gratitud por les cuidadoe. de que soy objeto
Estas palabras y la declaración del Doctor de que el golpe debía haber producido
una momentánea perturb• clón cerebral. convencieron fácilmente al Marqués y su nieta.
-¿No podremos saber quiAn es mted? ¿No
quiere hacer venir á su familia?
-No tengo familia, replicó duramentA el
herido: soy solo en el mundo, me llamo Durosnt&gt;l y estoy estudiando derecho ......
-No h11ble usted más, ordenó el médico
con dulzura. Vamos á llevarlo á usted al aposento que se le ha preparado, y si es usted
dócil en tres dias se pone bueno.
Pero Durosnel parecia no haber oido y seguia con ojos obstiJ,ados á la señorita que
por una seña del Marqués se retiraba, y en esas miradas que Amelia sentia pesar sobre ella, habla á la
ve~ ódio y admiración.

*
**
El accidente ocurrido al Marqués tuvo muchos tes•
tlgos y entre ellos los pares de Francia que salian del
Luxemburg&lt;&gt;; la noticia voló pues por Parle y durante todo el r"sto del dla afluyeron las visitas al palac:o
de Noyan. Hasta después de media noche fué cuando
Amelía pudo retirarse á su aposento. pensar á solas
en las emociones sufrida11. y acordarse libremente del
joven que en circunstsncias tan dramáticas habla ve•
nMo á su casa
Al vnlo, cuando lo levantaron inanimado en la ca•
lle, se sintió á la vt-z penetr11do de gratitud por su heroica abnegación y favorablemente impresionada por
su juventud y por la eh•gancia natural que ostentaba. Aunque viviera muchoM años, conservarla siem·
pre en su memoria la visión de esa cara pálida y sin
vida cuyos negros cabellos bacian resultar la blancura mate del cútis. T11mbién recordaba la impresión
que causó al herido oír el nombre de Noyan; y por
más que luego hubiere tratado él de hacerla olvi·
dar, Amelia no dudaba que aunque su salvador y su

abuelo no se hubieran visto nunca, había algún miste•
río que ella ignoraba v que habla dejado en el cora•
zón de Durosnel una huella dolqrosa y pro unda..
Peneó en interrogar al M •rqués sobre e11te particu•
lar, pero prescindió de esta idea convencida de que
no podía contar sinn con sus propios e&amp;fuerzos para
inquiri- la v1-i dad. Lo mPjor era entender11e directa•
mente con Durosnel.
Tomada su resolución. pemó en las dificultades
que se le pres!'ntarlan para llevarle &lt;l cabo. En cierta
posición, las existencias se complican por una red de
costumbres, de uso11 y de conveniencias que no se
pueden romper, y á la joven le seria dificil una entrevista á solas con el l1erido. No babia más que un medio de realizar su propósito y era ir en el acto al apo•
sento de Durosnel, donde solo habla quedado para
velarlo un criado en cuyo carino y adhesión tenia
Amella plena confianza.
Tomó, pues, en la mano una bujla y salió á cumplir
su propósito.
·
A la misma hora, Durosnel que habla dormido ya
bastante, despertó y vinieron á su memoria los recuerdos detdia.
· ,'
Se vela de nuevo en la calle dPI Sena, sorprendido
por el espectáculo de los caballos desbocados que

Domingo 4 de Septiembre de 1~
arrastraban ·una carroza blasonada, y recordaba haberse lanzado de un salto á dett1•
nerlos. Luego el golpe en el pecho ·y al fin,
de11pués del desmayo la aparición á su lado
de un &lt;1.nciano y una bellísima joven.
-El Marqués de Noyanl dijo, y otra vez.
sintió una oleada de odio invadir su cor11zón.
sin que la memoria de la señorita dulcificara esa sensación.
-Noyan! el hombre fata! por quien muriómi padre! se decía ¿qué irania del destino .
me llevó á salvarlo con su hija de la muerte?Luego, recordando el acto de d!'bilidad
que cometio deslumbrado por la belleza d6la 11eñorita, se decia:
-Hice mal. Debi haber arrojado mi legitima
indignación á la cara insolente de ese siniestro personaie.
Pero luego pensó en la joven cuya belleza
habla disipado su enojo y la veía en todo el
esplendor de la juventud, con la emoción en
los ojos rleslumbradores velados por
lá¡?rimas de simpatia y piedad!
Agitado por estos pensamientos s&amp;incorporó .en el lecho notando con admiración que lo hacia con facilidad, y
no sentla sino un ligero dolor en el
pecho.
El criado salió de su soñolencia y Tino á.
preguntarle si necesitaba de sus cuidados,
pero el e11fern:io contestó que se sentía muy
bien y que quería quedarse solo el resto de
!a noche
Después de varios esfuerzos para imponer
sus buenos oficios, el criado se retiró, y D11·
rosnel otra vez cayó en sus reflexiones que
exaltaban su resentimiento ahora desencadenado. El marqués de Noyan h11bla presidido el Consejo de guerra que hizo fusilar á..
su padre 1.1or haberse afiliado á Napoleóu
siendo soldado del real ejército.
Y este recuArdo, que llenabadesomhras la..
juventud de Durosnel, encendia en su alma
un violento deseo de venganza, de esa venganza en que venía Roñando desd!' hacia.
diez años, deede el. día en que recibió de·
su padre los últimos adioses y solemnes recomendaciones.
- -N oyan es quien me mata, le dijo el sentenciado: no lo olvides y véngame.
Y él juró obedecer; y al correr los años y hacerse
hombre, su resolución se fortificó, primero en el aislamiento de su provincia y luego en París á dond&amp;habla llegado algunos mel!es antes con el pretexto de
terminar sus estudios, y en realidad para cumplir
su juramento. Pero ¿y cómo cumplirlo? Se levantaba
y se acostaba todos los dlas sin hallar el medio deseado, y ahora al hallarse frente á frente de él, se preguntaba por qué no mató á su enemigo.
De pronto su semblante se iluminó con una risa maligna. Pensó en la señorita de Noyan, en vengarse
seduciéndola é imprimir asi una mancha vergonzosa.
en el nombre de &lt;&gt;u enemi~o.
At!lcar al ab1;1elo rn la meta...... 1qué castfgol ¡qué.
medio más eficaz para desahogar su odio! Pero
casi al mismo tiempo sintió remordimientos. vergüenza y un g-ran disg-usto de' si mismo, aterrado de haber podido concebir esta acción abominable y lloró
al consid ..rar que la gracia virginal de la señorita ló,
dejaba sin fuerza para herir.
•
-¿Qué hacer, qué decir? murmuraba.
Vete, le decían su conciencia y su razón. No debPs.
aceptar la hospitalidad del hombre á quien dete~ta~
y cuyadesgraciaanslas. Quedarte es exponerte á cat'r·
en la infamia. Vete!
Tanto poder tuvo sobre él esta reflexión. que se le•
vantó para huir aunque todavla ni sabia cómo· y rAnunciando á la venganza que en estos momentos estaba tan cerca de sus manos. 11e vistió y abrió las hojas.
de una ventantt que daba al jardin del palacio.
Saltar de la ventana que apenas distaba del suelo
unos dos metros, atravesar el jardín protegido por Iw
sQmbra.d.e los árboles y franquear el muro, no seria.
gran d1f1c~ltad y por consiguiente si quería partir
tenla el.éxito asegurado. Tr!inquilizado por el!ta par~
te, cerro la ventana, encendió una bujla y habiendo,
encontrado en lll mesa recado de escribir, puso esta.
carta al Marqué,.
"Me preguntó ueted mi nombr11 y le menti. No soy
Durosnel: me llamo Eduardo Fortín y s.:&gt;y hijo dfll'
General Fortín, fusilado por orden de usted en 1815,
Cuando salvé de la muerte á usted y á su nieta no los.
conocla; que de conocerlos, habria dejado obrar á la
fa~ali?a_d. El cie_lo no lo quiso y pueda esto servir de·
pr10c1p-111 p_ara mi venganza. Pero no renuncio á su..
fin que tendrá lugar el dia y bajo la forma más apro•
piada á torturar el corazón de usted tanto como usted ha torturado el mio.
"Por eso renuncio á la hospitalidad de usted pues
de aceptarla temerla que se debilitara mi dere¿ho de
hacer á usted expiar su crimen, derecho legitimo y
sagrado que tarde ó temprano ejerceré.
.
"Si no me vengo asta misma noche, es porque me ha.
c~nmovido y causado piedad la presencia de la setio-r1ta de Noyan y resulto más humano que usted cuyo.
implacable .rigor me dejó huérfano. Agradezca' usted
pues á su me~a el haberlo protegido esta vez, pero no•
espere que siemp1eserá lo mismo."
~scrita y firmada esta carta Eduardo Fortin, sin,
c~udar de cerrarla, la puso en la mesa de un modovi•
sible, luego ~pagó la vela y aproximándose á Ja v.en•
tana la abrió. Rabia llegado la hora de partir y ya
se apresuraba á saltar cuando OJÓ un ruido á. sus ~s-paldas y l!e volvió vivamente.
Petrif.ir,ado 9u~dó al distinguir en el marco dt, la.
puerta a la Renor1ta Noyan con su bujla en la man ••
que estup.,facta y pálida lo sorprendió vebtido y , n,
t:n el mornenLO de huir.

Domingo 4 de Septiembre de 1898.

1

•

191

EL MUNDO.

Solos, á media noche, en. este ·.aposento silencioso, cuando acababan de conocer·
se.se encontraron. confundidos. sm voz ni aliento y contemplándose con ansiedad.
Amella fué la primera en recobrar su sangre fria· avanzó hacia la mesa depositó
en ella el candelero con la bujla y dijo á Eduardo Fortin con dulzura:
'
-Slrvase usted cerrar la ventana, señor,
Aunque lo habla s?rprendldo. mucb,, la lnopinada presentación de la joven, más
todavia lo sorprendió la serenidad con que le dió esta orden conservando tanto imperio sobre si misma en tanto que él estaba todo turbado ... ¿Qué querla1 ¿Qué motivos poderosos la hablan decidido á venir?
Una vez cerrada la ventana, el joven le dijo no sin cierta altivez:
-1.Tiene usted que habl'lr conmigo, señorit~?
-Suponia yo á usted dormido, creia encontrará un criado velándolo á usted y vine para pregu1!~ar á éste si estaba usted más tranquilo. La agitación de usted y las
palabras que d1Jo al volver e1;1 sf, me tenían alarmada.
-Fueron motivadas, señorita, por una crisis pasajera y ya estoy enteramente
bien como usted lo ve.
-SI, y esto m"' ha causado tanta ad1:11ira.ajón como : legrla, aunque querlé sor·
prendida de ballar á usted pronto á partir. Porque usted estaba e11 momentos de irse
¿no es verdad?
-Es verdad.
Sin desconcertarl!e por la franqueza de se~ejante conte~tación, Amelia proPiguió:
-;-¿Y por q_ué e~ta premura para t:scapar, sm tomaren cuenta el deFpr~cio á nuestra
grl!-titud que impltc~ba S? fuga? Un hueRpPd de la casa del Marqués de Noyan ¿debe
saltr de noche esqmvánaose como un foragidn?
'
Estas palabras parecieron herir en lo vivo á Eduardo Fortín.
.
· -Como no s:iy ge!)tilhombre•. dijo, no he ten~do escrúpulos y he peDFado en ml 80•
lamente. No me conviene ser obJrto por más tiempo de los favorPs del señor de Noyan, me voy, y eso es todo. No daré cuenta de mi conducta á n11die ni menos al señor
su padre de usted, y de todos modos no creo ser yo el obligado.
-¡Qué duramente me habla usted, st&gt;fiorl
Esta qut&gt;ja abrió ála piedad el corazón de Eduardo.
-Perdón,•señerita, dijo. ¿Pero por qué esta visita tan contraria al orgullo de usted
y por qué estas preguntas tan contrarias al mio?
.
-Voy_ á decirlv: cuando mi padre apareció frente á mted, y'o conocl el odio en las
mtradas de usted y en sus palabras, como e: nuestro nombre lo hubiera provocado No
puedo enga?1arme, lo presiento, hay un misterio aqui y vengo á averiguarlo. ¿Por
qué nos odia usted?
-Yo no odio á usted, señorita, la re~peto, la admiro la estimo y me sientofelfz
por haberle hecho un pPqueño Eervicio:
'
-Ya sé que yo no le he ofendido á mted nunca .... ¿Pero mi abuelo?
- Y como el joven callara, ella a ¡regó:
-Veo que mis sospechas eran fundadas.
Bañada en légrimas se dejó caer en un divánjuntoá la mesa. De pronto vió la car•
ta y se apoderó de ella.
-No lea usted, no lea usted, señorita.
Pero ella no atendió y en un instante descubrió todo el secreto.
-Esto es muy triste, señor, dijo ella, pero bit:n comprenderá usted
que el Marqués no hizo más que. su deber.
-No hable usted asl. La falta de mi padre fué de las que son ocasionadas á la clem~ncia, y el~arqué3 no se dejó c~nmover;y cuando los amigos d~l sentencil!-do obt1;1vie:-on .unaconmutaoion de pena. ya era tarde: el
verdugo se babia ant1c1pado. ¿Puedo yo aceptar la hospitalidad de ese
verdugo, después de haber jurado que le he de matar?
-Perdone usted, es lo más noble.
·
-1Jamás, jamás!
-Entonces, vénguese ·usted en mi. Aquí estoy.
-Ven~arme en usted .... ya lo habla pensado, pero seria infame hacerle i-xplar .una falta qne no ha cometido .. No: lo que deba ser, será.
-Pues bien; siempre estaré frente á m1 abuelo y para herirle necesitará usted. herirme, pasar sobre mi dolor, acaso sobre mi cadáver. ¿No lo ha
comprendido usted?
·
Y llorando y be@á.ndole las manos.
-Piedad, piedad, decla, no se apr.opie'usted el derecho de casti&lt;&gt;'ar no
usurpe facultades de la justicia divina. Piedad, piPdadl
e
Y lut&gt;g&lt;?, añadió obse~vando que t,I jo~en esta~a muy conmovido:
-A~!. ~1 cede usted, si me da esta alegria, esta mmensa alegría, todos
los sacrih~ios.m~ parecerlan pequeños para demostrarle mi gratitud.
La resistencia de Eduardo se quebrantaba ante las lágrimas de la adorable criRtura que se arra&amp;traba á sus pié~.
·
-;Si usted perdona, toda ~i vida la consagraré á ado,.ar á usted.
-¿Se casarla usted conmigo, pobre, obscuro, infeliz, usted la altiva
descendiente de los Noyan?
-Sil
-1.Pero su abuelo de usted consentfrla?
-Seré dentro de un año ZJayor de edad.
·- Y ;,eso es lo que llama usted un sacrificio?
-No; u!1~ felicidad, porque yo serla feliz casándome con un hombre
de alma suficientem~!1te generosa. para obrar como quiero que obre usted.
Y al hablar así, f1}aba en Eduardo sus grandes ojos llenos de prome•
sas y_ le ilOnreia con la senrisa irresistible de la tentación. Eduardo fué
vencido ..... .
Sin decir nada, hizo pedazos la carta, beso á Amelia respetuosamente
la mano y con voz opacada por las lágrimas, le dijo:
-Gracias, señorita, gracias y adiosl
-1.Se va usted?
.
-Sí: si sigo viendo á usted, cometerla la debilidad de aceptar el yrecio de mi perdón, ácosta de la dicha de usted, y aunque se me parta e co•
razón, me voy y nunca, nunca volverá usted á oir hablar de mi.
Tenia un deber, un gran deber que cumplir, y á esa misión estaban
co_nsagradas tod~B .l~s aspiraciones de m~ espíritu y todos los vigoree de
m1 vida. En la vigiha concebia y perfeccionaba mis proyectos de venganza y eu el sueño gozaba inefables delicias creyéndolos realizados
Aho~a ¡corazón débil y cobarde! al lle~ar á la meta me deten{fo, y·¡¿ h~
perdido todo, hasta la esperanza y ya m1 existencia no tiene obJeto.
Tiene uno, dijo Amelía envolviéndolo en una miradi. enloquecedora.
-¿Cuál?
-1Amarl
-¿A:mar? _iAbl no: qué horror! yo sólo puedo amar á usted, y usted para
mi es 1mposible......... l
Y se precipitó por la ventana sin que Ameliahubiera tenido tiempo de
detenerlo. A la luz de las estrellas ella le vió atravesar el jardin y saltar
el muro.
Entonces un gran dolor, enorme y profundo, como si se le hubiera ido
toda la felicidad de la vida, P.enet~ó en _s u alma. Luego, cuan.!o el rumo·
h:iibo cesa do, y el augus.to silencio de la noche reinó en la tierra y en el
CJelo. algo como 1~ caricia de una esperanza le refrescó las sienes. y son
riendo con la sonrisa de los ángeles, exclamó en un arrebato profético d,1
amor:
•
-Volverá.... vaya si volverá!.
ERNESTO DAUDET.

�Domingo 4 de Se¡&gt;tlembre de 1898.

EL MUNDO,

192

193

EL MUNDO

Domina-o 4 de Septiembre de 1898

¡POR UN MARIDO!
ADORACION

NO-VE'I:.A OIUGINAL DE-MARC DE CHAND:P:hABr-1-:E.l:rW.FB-AGIG-NES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

I
Como en un relicario precioso
incru~tado en el fo11do del alma,
dt1 tu imágen divina conservo
las helénica" formas graba&lt;ias.
!!:res tú en mis noches insomnes
h que grato consuelo derrama,
aliviando mi penas agudas
y calmando mis intimas an@ias.
E.res astro que alumbra mi cielo,
eres rayo fulgente del alba,
ereo toque de gloria. que a.nuncia
diaR mejores de dicha soñada.
Blanca antorcha de luz inefable,
grato faro de dulc,1 esp"r&amp;nza,
ramillete de olímpicas flores
que embriaganttis perfumes exhalan.
Voz de mú~ica dulce v 8entida
cuvas notas deleitan el alma,
y despiertan dormidas quimeras
y pasiones fogosas t-xaltan
En mi cielo de sutiñ.os dorados,
eres angel de nitidas alas,
que por senda f orida me llevR
del supremo dP-lt&gt;ite á la estancia.
Eres ave de mágicos trinos
que consuelan mi, horas amargas,
amuleto que avaro atesoro
como perla en.estuche de nácar.
Eres tú la reliquia mb bella
que mi pecho fanático guarda,
donde no la profa· en del mundo
las impías falaces miradas.

Densa nube de incienso que borra
Del altar las imágines santas,
En volutRS fugaces asciend11, .
Se esparce en los aires y se hunde en la nada
¡.Dónde vas, blanca nube de inclensoil
¿Qué regiones del cielo traspasas
Conduciendo en tu sér vaporoso
.
Temblor de su~piros, fervor de plegarias?
II
Casto velo de novia que rueda
En raudales copiosos de gasa,
Sobre curv11s de carne marmórea¡Capaz del martirio, capaz de la falta!B!Rnca gruta dé tules, ¿qué enigma
De ventura ó depdichas encarna
_¡,;sa estátua de mármol viviente
Que tiembla, que gime, q ,1e que sueña, que abrasa?

III
Tierno beso de niña engendrado
Sobre dedos de puntas rosadas,
Que te lanzas al aire-1paloma
Que busc11 en la selva su nido de ramas!¿Dónde vas, dónde vas peregrino
De no sé qué amoros,i cruzaaa?
;.Qué prett&lt;ndes, pasión sin objeto,
Flechazo sin rumbo, caricia con alas?

Número 10
-A esto: bien seriRmente -6 bien en broma
{más me inclino á esto último) usted aparentaba
creer que me consideraba enamorado de la Se·ftorita Nelly á mí también ........ No me inte•
rrumpa usted todavía, se lo ruego, ni se ría, ni
-se burle otra vez .... Pues bien, es verdad, usted
adivinó: amo á esa seilorita.
Juan quiso lanzar una exclamación burlesca,
pero fué bastante dueilo de sí mismo para contenerse, para no sonreír ni
-estremecerse, y con una mirada tranquila estimuló al
Doctor para que pro'.iiguiera
El Doctor lo hizo así:
-Ya ve usted que uso y
.aún abuso tal vez de la in•
vitación á ser franco que
ma hizo usted, sin temor al

sus intenciones no han cambiado, y le sup:ico me
dé sus informes sobre este particular.
El Comandante, á cada momento máJ admi•
rado, tuvo esta vez un gesto de cólera, y estuvo
á punto de responder con vivacidad, mientras
que el buen Doctor permanecía impasible en su
silla. Hizo, sin embargo, un esfuerzo para domi•
narse, y procurando sonreír, se conformó con decir secamente:

usted herida alguna, sino que, por el contrario,
más bien, más bien .... En fin, si quiere usted
que le diga, ~e parece .... mejor dicho, estoy
cierto de que el amor de usted no es muy profundo y que hasta ha llegado el caso de que ahora lamenta usted .... y esto es lo que me ha dado valor, lo que me ha animado y resuelto á ....
-¿Y de dónde deduce usted eso? interrumpió
el Comandante con interé3.
-De mil detalles, contestó Lerbon con voz más serena. Los celos lo hacen
á uno clarividente. Pero
ante todo, hágame usted la
justicia de confesar que
he sabido admirablemente

IV

"'
Para amar esRs gracias excelsas
y adorar 681\ imágen sagrada,
tiene luces de aurora mi mente
y vibrantes acordes mfharpa.
Tienen grato perfume mi~ flores,
y mi ooca sentidas palabras,
y ,mis 1..bios sus besos de fuego,
y ternisimos ayes mi alma.
Tiene ritmo la sangre hervorosa
que candente mis venas aprasa,
y suspiros dolientes mi pecho
y mis ojos raudale11 de lagrimas.

Sacudida nervioFa que : nuncia
Con profético acierto que espanta.Del dolor pitot:isa invlsiblt Peligro que viene, traición que amenaza,
Conmoción instantánea que avisas
Del espacio á través, la desgracia.
¿Qué potencia inicial te produce,
Qué mano sin brazo, qué voz sin palabra?
V

Torva idea que surge de pronto
Del cerebro en las frágile~ mallas,
Y lo colma, y_ lo absorbe, y lo atrofia
Cual huésped perverso que incendia la casa,
Centinela perenne, ¿qué quieres?
La razón de tu ser, ¿de quién sacas?
¡Si tú misma cegaste la fuente
Que torvas ideas ó !impidas, mana!

*
Alli mudo y fehz te contemplo
de rodillas, mi fe se agiganta
reverente y humilde te mvoca
y te eleva fervientes plegarias.
Porque tú éres el Dios que venero,
la deidad que mis labios aclaman,
y á quien culto exaltado y ardiente
1,1i alma s.ltiva, sumisa consagra.
¡Yo·te adoro! No hav sér enla tierra,
Tli en las ondas brillan.tes del agua,
IJi en el !impido azul de los ciefos,
ni en la glotia al creyente tan grata;
que merezca ese culto ardoroso
que tu ideal hermosura demanda,
'}U6 anhelante germina en mi pecho,
)' rendido mi amor te levanta!
Porque tú eres mi sola delicia.
mi ilusión, mi placer, mi esperanza,
mi delirio, mi fe, mi ventura
y mi única gloria soñada.
RAFAEL NÁJERA,

BAJO LA BANDERA
I
Ya que la vida es un inmenRo foco
de energías sin fm. bravas y fieras;
ya que en tus ambicfo11es perseveras
y para tu designio el mundo es poco,
Lucha, si asilo quieres, y en el loco
furor de t.i avidez, y en tus arteras
acciones, hiere si con ello esperas
lograr un bien que para mi no invoco.
No descanses! Arrasa, hiere, oprime:
para apagar la.; voces del que gime
bastará la embriaguez de tu existencia;
que sólo al dar tu cuerpo la caida
final, :para epitafio de tu vida
escupirá en tu losa la conciencia!

Y tú, de quien adquiere el pensamiento
la forma más augusta y verdadera;
tú, 11I militant11 fiel de la ba11dera
más atrevida y noble; el sentimiento,
Abre harmonioso tu plumaje al viento,
proclama la razón, la placentera
verdad, y no permitas que te hiera '
embtzado y traidor el desaliento.
Caerás al embate de los viles:
porque la sombra funde proyectiles
para todas la al~s que se elevan .. . .
Miasmas de muerte engendran los pantanos
para el sér, y cadenas loa humanos
para ahern,jar á la cocciencia llevan.
GONZÁLEZ CARRASCO.

VI

LA REINA DE LOS SALONES.

Inocente recuerdo de niño
Que tenaz en la mente se clava,
Resistiendo las iras dPl tiempo
Cuando otras memorias tan trllgicas pas,,n?
Remembranza pueril ¿cómo ~iVt'K
Entre aquellos que alegran ó espant11n?
Pincelazo del luz del pa~ado
¿Qué mano divina te impuso en las almas?

~ I VERSO.
Querría que mi verso, de guijarro
en gema se trocase y en joyero;
que fuera ent?:e mis manos como el barro
en la mano genial del alfarero;
Que lo mhmo que el barro, que á los fines
del artifice pliega su11 arcillds,
fuese cáli;;; de amor en loe festines
y lámpara de aceite en las capillas;
Que dócil á mi afán tomase todas
las formas que mi númen ha soñado,
siendo alianza en el rito de las bodas,
pastoml en el index del prelado,
.
Lima noble que un grillo desmorona
ó eslabón que remata una cadena,
crucifijo de paz que 110s perdona
ó gran timbre de rey que nos condena;
Que fingiese á mi a11tojo con sus claras
facetas en que tremen los destellos,
florones para todas las tYaras
y broches para todos los cabellos;
Emblemas para todos los l\mores,
espejos para todos los encantos
y coronas de astrales resplandores
para todos los genios y los santos ....
Yo trabajo; mi fe no se mitiga
y he de acuñar estrofas con mi sello!
Y un verso he de labrar del que Pe diga:
11Tu verso es como el oro sin la liga:
Bril'ante, dúctil, poliforme y bello!"
.AMADO NERVO,

SIN ESPER..l.NZA.

A.

Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Al antro en que me es con do con mis penas
Llega un rayo de luz alegre y pura:
Sé que otro amor enciende tu ternura
Y gue con él gozosa te enagenas.
Si eso es verdad; si gratas y serenas
Para ti llegan horas de ventura.
¡Bendito quién adora tu hermosura,
Y la p11sión con que tu pecho llenu!
Se feliz, se feliz mientras me !-undo
En la noche sin astros muda y fria
Del aislamiento y el dolor profundo.
• Ya sólC' tengo un goce: tu alegria,
Y te alegra otro amor .... ¿Hay en el mundo
Desventura más grandE'I que la mía?
.

JAVIER SANTA MARÍA,

YII

..

Atavismo de raza que llegas
En las horas de honor en la raza.
A poner la vergüenza en las frentes .....•
¡Hefor deI establo.que i11v,.de la salal
¿l'or qué surges, crueldad del pasado,
Cuando todo es estética y g-racia?
¡Viejo ro8tro de mono rit·ndo
Detrál! de la. noble cabeza de Palas!
VII
Vocación repentina que tuerce
Dl3 una vida complet ~ la marcha;
Que rt:'toca I s almas, á guisa
J &gt;e autr,r indeciso que borra sus dramas,
¡Florescencia inveruHI de la mentel
¡Aosiedadt&gt;s seniles de fama!
¡(.Juién os puso en mi. pecho, lo mismo
Que. en páramo yerto semilla de plantas!

IX
Intuición del progreso que yace
Cual simiente de fut-go en las almul
Atracción imperiosa, querube
1,¿ue mue ..tra en la sombra laureles de plata!
A~icate de acero que azuza
La carrera de luz de la fauna,
Y coloca los séred de modo
Que el sol de la vida les tiña las carae.
X

Comezón de vivir, de ser siemp,e,
De ePealar de una vez la montllñ&amp;!
¿Quién os puso en la sangre? ¿qué objeto
Tendrán lus deseos, tendrá la esperanza?
Cuando vivan la vida sin mu1&gt;rte
Pnfectas, y ~temas, y libreH las razas,
¡.Volverán, otra vez, á. la sombra
Como a11tes maldi1ifle, como antes esclavas?
ALMAFUERTE.

ridículo: y para obrar así,
ya comprenderá usted sin
esfuerzo, que se necesita
-que me mueva un motivo
bastante serio.
-En efecto; ynome explico cómo, después de mi
-confidencia y la deNelly ..
-Sí, mi conducta dP.be
parecer á usted incorrecta, pero mis intenciones son excelentes y ha
sido necesaria toda la simpatía que tengo por us•
ted y toda la que nsted siempre me ha demostra•
do, para resolverme á una explicación que podía
haber reservado para más tarde, puesto que según creo, estamos próximos iL partir. ¿No es así?
-Mailana en la noche 6 pasado mailana al amanecer: ya no me retiene aquí ningún asunto del
servicio.
-Pues bien, antes de dejar 1\fohelia quiero sa•
ber si el amor de usted es siempre el mismo, si

-¡Ah! Doctor. Pero es un verdadero interrogatorio al que me está usted sujetand", y en efecto, pienso que traspasa usted los limites de ia
discreción.
-Excú,eme usted: no se explicarme bien y
comprendo que tiene usted razón al sorprendf\rse, pero atiénd1\me usted: si por lo común hablo
poco, en compensación observo mucho, y me
imaginaba que en el estado de ánimo en que usted sé halla, mis confesiones y las proposiciones
que van á ser su consecuencia, no causarán á

guardar mi secreto hasta
estos momentos, y que no
he dejado vislumbrar nada
de mis impresiones cada v1 z
que b~ visto á usted cerca
de la seilorita Nelly; que
me he apresurado á dejar á
ambos solos para que ,rozaran completa libertad, y
que he evitadJ todas las
ocasiones de verme con esta joven lejos de la
presencia de usted, sin embargo de que es•
tas ocasiones han sido muy frecuentes en 1\Iohclia donde yo nada tenía que hacer. Y esto en circunstancias en que era muy notable y digno de
llamar la atención, que si usted hubiera querido,
á pesar de sus &lt;; cupaciones políticas y de sus er.trevistas con el Sultán y los jefes de la rebelión,
se habría usted dejado algunos mon:.entos para ir
á visitar á su novia. Es, pues, indis~utible, que
usted no ha hecho otra cosa sino tratar de hu:r

�19!

EL MUNDO

Domingo 4 de Septiembre de 1898

Domla~o 4 de Septiembre de 1898

fl'..L MUNDO

195

==~========- ========~:::::..,~.::::::::::.====~==""'====~_;_-

de la Sefiorita Nelly, 6 por Jo menos encontrarse
con ella el menor número de veces posible; ahora mismo, durante el almuerzo, estaban ambos
haciéndose violencia para fingir 11aturalidad, y
esto no parece natural deFpué$ ele las r~ciproc'ls
confidencias que· ya me habíiui hecho. Sí: aigún
cambio ha ocurrido en las relaciones de ustedes
tlespués del día en que hice d descubrimiento
del secreto de la Epeira . ..... No se ría u sted:
ese día constituye época en mi vida, porque fué
cuando usted y la Señorita Nelly se declararon
delante de mí su múmo amor, y por el dolor
profundo que sentí, hube de comprender en el
mismo instante que yo también estaba enamorado, que había incurrido en la locura de amar á
esa joven .... y con más fuerza que usted, puesto que á pesar de todo, á pesar de SU3 coLfidencias, á pesar de su ed:1d, á pesar de la mía, á pes,u· de todos lus c,bstáculos reaies y aparentes
que nos separan, he continuado abrigando mi
ensuen.o sin desesperar com¡.,letamente de que
algún día se realice.
-¿Tiene usted entonces algún motivo de esperanza? Acaso la Señorita Ndlyr .....
-Tranquilícese usted, dijv el Doctor pes11nclo
todas sus pJlabras: la P,Speranza me viene solamente de mis inducciones que bien puieran ser
falsas . .. . . . Nelly ama á u,,te&lt;l, estoy ciel'lo de
ello, pero lo que busca ante todo, según creo, es
un marido. Preferiría que este marido fuese usted, no hay duda; pero á falta de usted y por
despecho, estoy persuadido de que se conformaría conmigo como con cualquiera otro, no importa quién. He creído observar así mi~mo, que
usted á su vez ha valorizado en ese punto los
se1itimientos de la joven en igual sentido que y0,
y supongo que tal descubrimiento habrá aflojado
y dejado á punto &lt;le desatarse los lazos de su
amor. He uquí mi.s inducciones: es dec:r, mis
primeras inducciones, pues me queda todavía lo
más difícil por decir ....
El Doctor hizo una pausa; se enjugó la frente
que estaba cubierta ele suior, y fijó una mirada
mterrogndora en el semblante ele Juan donde leyó suguramente la indulgencia que desde un
principio había reclamado, pues continuó muy
decidido á obtener una respuesta.
-Por otra parte, las reticencias de usted, su
defeo de que el padre no tuviera conocimiento
de lo que cotaba pasando, su afán de ganar tiempo alargando plazos, y en fin, la poca prisa que
se ha d.ado usted para los negocios en 1m~stra
permanencia en .l\Iohelia, me han hecho cree!: (¡se
.cree tan fácilmente lo que se dese11!) que usted
lamenta y deplora ya los compromisos contraídos .... tan á la ligera .... y que cuenta usted
con el alejamiento y con la ausencia, para irse
borrando y libertarse insensiblemente. Dios mío!
no me habré equivocado en mis conjeturns? Rue~o á usted, Comaud11nte, que tenga en mí la confianza misma de que yu acabo de darle tan palpables pruebas, convencido de que, como ya se
lo he dicho, c:l ridículo 110 me espanta, y de que
no se llega cm valor á este fin, sino cuando está
uno armado de un sentimiento verdadero . . ... .
Todas mis reflexiones están hechas: estoy firmemente resuelto y según la contestación de usted,
obraré.
Junn v11ciló. ¿Qué iba á decir cuandu d · él·
mismo estaba seguro de sus propios sentimientos?
Por otra parte, los vínculos que Je ligaban á Nelly ¿podían romperse abora, podía siquiera hablarle de ellos con franqi¡eza al Doctor? l'odía,
en fin, dar una contestación, cualquiera que f.uese, sin traicionarse 6 sin mentir,
Es verdad que tenía positiva necesidad de confiarse á. alguien, pero un secreto semejante al
suyo sólo se deposita en la conciencia de un pa•
dre ó de un hermano.
Puesto sin embargo en el disparadero de responder, ese11pó todavía haciendo á su vez una
pregunta al Doctor que esperaba con creciente
ansiedad.
-¿Y de qué modo piensa usted obrar, qué va
á hacer? le dijo.
-Eso depende de la decisión de usted. Si es
ci~rto lo que me he imaginado respecto á que no
desea ust~ dar cima á sus anteriores proyectos,
desembarciiré aquí en .l\fohelia y dejaré ft usted
partir solo. Durante la ausencia de usted, con
muchas precauciones y miramientos iré preparando á la señorita Nelly para que al llegar un
momento oportuno le revele la verdad, toda la
Yerda.d en lo que á usted se refiere, siempre que
usted rce d&lt;·j~ !&gt;U autoríz,1 ción para ello. Después,

un poco más tarde, le ofreceré sencillamente mi
mano.
Sí: esta sería en verdad una solución satisfactoria para. 103 tres . . . . y · siempre admirando el
valor del Doctor, y con alguna pena de su. parte
Juan, eu semejantes condiciones, aceptaría sin duda las proposiciones que se Je acababan de hacer y se resolverfa de cididamente á la fuga, si
la fuga fuera posible tod11 vía ....
Y era ya demasiado tarde.
Pero apesar de esta imposibilidad Juan pensaba obstinadamente desde hace tiempo en huir como recurso supremo y 1 , pensaba más que 11u11ca desde que el Doctor : rbon le ctijo en alta voz
con implacable convicc II de sabio, las mismas
palabrab desiluciona&lt;l" s y frías que su razón
haoía ya murmurado 1uy por lo bajo. Mucho
tiempo antes que el D e .lr, casi desde el m')mento en que conoció á Ndly, Juan había comprendido que lo que la joven ansiaba era conquistarse un marido, pero luego tl placer, el amor pro•
pío, la necesidad que sienten los fdices de creer,
le hicieron cegarse y hasta trató de quedar convencido como un soñador de veinte años ó como
un anciano candoroso, de que so le amaba no más
que por sí mismo. :Mordió pues los sucesivos anzuelos que Nelly le foé presentando y Ndly en
consecuencia lo manejó á Stl antojo, enloqueciéudolo, embriagándolo y temiendo que estos arranques de vertiginos0 entusiasmo no bastasen para
evitar que se ie escapara la presll, se decidió al
recurso supremo y se le entregó como se entrega
por estratagema una ciudad sitiada, &amp;imulando
el desaliento, el abandono y la derrota, pero dejándose una ·p uerta por donde volver y co)er en
seguida prisioneros á los imprudentes que penetraron ereyéndose victoriosos.
Pero todo esto que pens.1ba, no podía Juan decirlo ámenos que se resolviera á hacer una confidencia completa. Sin embargo, era preci~o res•
ponder y ¿qué respondería? ¿que amaba á Nelly
profundamente y que se conceptuaría feliz cumpliéndole sus promesas?
¿Y si no las cumplía después? El momento deveras que era decisivo, pues Je, más insignificante, lo imprevisto podía inclinar en uno 6 en otro
sentido la balanza en que oscilaban sus resoluciones y si tomaba el partido de no cumplir el
Doctor ocurriría entonces á Nelly que se senti•
ría feliz al encontrar un m11rido despué;; de tal
abandono,.
Y s1 Lcrbon se casaba sin que ella le confesara
su falta ¿no quedaría Juan convertjdo en cómplice innoble de esta superchería, ¿Debía aceptar
este papel?
Pero su resolución había tardado mucho en elegir un camino y como no estaba acostumbrado
á disfrazar lo que sentía, sin dud11. su cara reveló
una parte de la verdad, pues el Doctor levantándose de su af!iento, le tomó unR. mano al Coman·
dante y en un rapto de alegría exclamó con vivacidad:
-Veo que había adivinado, querido amigo: su
amor de usted á la sefiorita Nelly si existe todavía no es muy profundo que digamos. Dd otro
modo, en lugar de tantos distingos internos, du•
das y vacilaciones, hace ya mucho rato que habría usted dicho: «Está usted Ioco,Doctor, al proponerme tantas cuestione~. ¡Vaya usted al diablo

con su pas:ón senil! amo á Nelly, ella me ama y
11u.,s1ro más vivo deseo es cas11rnos, mientras más
pront) mejor. » He aquí cómo habría ustedhablaLlo, 4ue ai,í es como habla el corazón. Pero puesto que se calló usted no ama y lo que le impide
confesármelo es la palabra que tiene comprometida: no obstante, en e30 se equívoca usted, porque los juramentos de amor como los tratados entre las nadones se hacen para quebrantarlos cuando sea necesario haciendo el ultimatitm col'respondiente lo q11e resulta más honrado que romperlos si I dar aviso alguno.
-Doctor, dijo Juan, usted se deja llevar por
su imaginación que .... usted también se engaña.
y si es vor&lt;lad que he vacilado .. ..
- Cuando se tiene el estado de ánimo de que
está usted dando señales, cuando no se ama, vale mAs abstenerse de una vez puesto que al fin
vendrá el momento de a&lt;abar de todos modos
por allí.
Juan, temiendo que Nelly hubiera escuchado
la conversación se levantó, se dirigió al salón, levantó la cortina que cubría la puerta y viendo
que ésta continuaba cerrada, volvió á tomar asiento, invitó á Lerbon á. que lo imitara, y le dijo á
media voz.
-Vacilo .... vea usted . . .. vacilo, porque Nelly me ha ~onfesado que es hija natural y que su
madre era la última de las criaturas.
El Doctor sonrió.
-Ese es el gran se:!reto que estuvo á punto de
escapá.rs..ile uu dfa delante mí, cuando usted no
la dejó seguir hablando: usted· lo conocía entonces ya y eso no evitó que le reiterara sus juramen_to.3 de amor. llay más: si usted estuviera resuelto e:i difiniti va á casarse con la sefiorita :N' elly, hubiera puesto todos los medios para que ni
yo ni nadie conociera la existencia de esa mancha de familia; lejos de revelarla impediría que
se supiera. No, no: la verdad es que no ama usted á Nelly ó que está usted dejando de amarla,
Jo cual viene á ser lo mi~mo y en ese caso tiene
usted razón para no casarse con ella. Luego siendo así, obrará usted '!-omo es natural que obre,
poniendo la ausencia de por medio y yo quedaré
y me casaré.
Juan debió apresurarse á gritar: "No be dicho
á usted que renuncio á casarme. 11
Pero respondió:
-Veo Doctor, que usted tiene los valores y que
no se espanta como yo me he espantado después
de maduras reflexiones por las costumhres libres,
independientes de esta criatura, por su juventud
experi'mentada. Dígame, Doctor, ¿usted cree en
la ley de la herencia?
-Descuide usted, yo viviré vigilante; y en mis
posesiones &lt;le las Islas Seychellas, donde además
las tentaciones serán escasas, la rodearé de tanto
bienestar y de tantas afec~iones, que espero no
se arrepentir,\ de haberme ádmitido por esposo.
Queda resuelto, no tema usted nada .. . . me quedo y le explicaré todo.
Al oír e: tono tranquilo y firme de Lerbon,
Juan se apercibió de que sin haberle dicho, francamente que renunciaba á sus proyectos de matrimonio, todas sus palabras, sus actitudes, sus
silencios, sus revelaciones lo habian declarado de
un modo ind:iseutible; y ahora, como nubes lige-

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ras, razonamientos sutiles se entremezclaban en
su cerebro y le perturbaban la concienci11.
Pensaba: Si; lo mejor seria que Nelly encontrara un marido que no fuera yo. En 1os prim~ros momentos me causaría dolor saber que pertenecía. á otro y que era,: de otro su belleza. su juventud, sus caricias. Pero la separación es posible aún sin que ese dolor sea demasiado vivo ni
demasiado durable, en tanto que los celos y las
sospechas me torturarían toda la vida si tuviera
yo la debilidad, la lealtad .... 6 el candor de tomarla por espos:i.
El marido ya pareció: helo aquí, ante mis ojos
r idículo y digno de lástima por su pasión. No tengo necesidad más que de callarme y él obrará.
¿Puedo hacer otra cosa que no sea callar?
Sin embargo, en un esfuerzo último, la conciencia más bien que el amor le arrancó estas palabras:
- No, Dor.tor, no permanezca usted en Mohelia;
partamos juntos pasado mañana y un poco mis
tarde con espíritu más frio y m ás libre de parte
de uno y otro conversaremos discretamente sobre el particu:ar. Me ha sorprendido usted en un
momento de turbación, cuando estaba yo agitado
y vacilante y aún no be dicho todo porque no
todo se puede decir.
-¿Por qué?
- ...... P or razones person ales, razones de fami!ia ..... .

1

Es necesario que tome infor de separaruos. Quedo enteramente apenado por
mes, que escriba á mi hermana- esta separación S&lt;Jbre tono por las circunstancias
y ... . la verdad, no sé todavía lo en que ocurre, pero le veo á usted muy resuelto
que haré, no lo sé con exacti- y nada puedo agregar bastante para hacerlo camtud .... . . necesito de la ausen- biar de opinión. No, nada, nada, afirmó después
cia como ya se lo dije á usted de una nueva honrada vacilación . . .... Solo que
una vez, para penetrar mejor en acuérdese usted de su proinc:isu: ni una palabra á
mí mismo y poder fijar mis re- Nelly hasta que ....
-Hasta que usted me haya escrito? preguntó
~ ~;• soluciones. No se quede usted ..
partamos.
Lerbon en tono de duda.
-Sí.
El Dc,ctor contestó:
- ¿Pues qué vaná separarse ustedes? 'dijo de
-Esa vez dijo uste.d en efecto que la ausencia
era necesaria, pero no para usted sino para la pronto en la puerta del salón una voz joven y
sefiorita N elly ... . Está bien: yo haré lo que ella, fresca, bien conocida que parecía ahogada por
-esperaré también, pero después d~ las confiden• la emodóa.
Los dos amigos que no habían oído abrir la
cías que acabo de hacer, no quiero,no puedo per•
rnanecer á bordo por más tiempo aquí, cerca de puerta se volvieron rápidamente y vieron á Xelly
usted. .l\.Iafiana, tal vez esta misma tarde, desem- muy pálida que avanzaba háciaellos penosamenbarcaré y me instalaré en .l\fohelia. Su misión de te y cojeando.
En vez de contestarle, ambos se precipitarón
usted como Comandante del Colibri concluye dentro de tres meses y usted ha prometido volv:er al á recibirla preguntándole con ansiedad:
-¿Pero qué tiene usted?
terminar ese plazo. Hasta entonces nada diré á
Nell y se apoyó en ellos, estrechó cordialmente
Nelly, se lo juro á usted, pero respecto á usted ya
tengo perfectamente fijada mi cc,nvicción: no le la mano al Doctor, y levantándose la falda del
vestido, ensefió sonriendo uno de sus piecesitos
veremos volver.
Contrariado contando conque el tiempo y la re- rodeado de una toalla salpicada á trechos con
flexión normarian su conducta, Juan respondió sangre.
Los dos se tranquilizarón en el acto al verla
secamente, como un hombre que no quiere revesonreir; pero observando que no podfo andar y
lar el fondo de sus pensamientos:
-Es posible! Pero Nelly á quien me propongo que estaba muy pálida Juan la tornó en brazos y
escribir en todo caso, dará á usted noticias fide- la llevó al canapé del salón.
Nelly se acomodó en los cojines y entre risa y
dignas sobre si voy 6 no á regresar.
Luego, haciendo un llamamiento á toda susan- llanto dijo:
-8oy una chicuela: no tengo más que una degrc fría y deseoso de terminar una conferencia
penosa que no podía en esos momentos llegar ii bilidad pero que me domina sin remedio; no hago
un desenlace final, y basta temiendo que Nelly más que ver sangre y me desvanezco. Es una desviniera y se enterara de algo, se levantó, tendió gracia ser tan cobarde ..... .
Juan se sentó á su lado, y pasando un brazo
la mano á Lerbon y añadió.
-También á usted le escribiré, Doctor, pueEto alrededor de su talle parasortenerlB, le preguntó:
-Pero qué tiene usted? Cómo se hizo esa herique decididamente quiere dejarme y que nada,
nada consiguiría retenerlo Rq ui y esp!.lrar antes da? dígalo usted por favor.

�196

-Oh! no t!S nada, respondió ella en tanto que
los colores empezan á reapurecer en sn rostro: al
salir del bai'l.o puse torpemente el pie sobre las tijeras que estaban abiertas, y me lastiméperdiendo tanta sangre qne me-iIBntí mal&amp;-. Por pa.eo me
desmayo . . .... pero ahora ya pasó todo por fortuna.
Sin decir nna palabra el Doctor se arrodilló
apresurado, tomó en las manos el pié de Nelly y
comenzó á desprender con mano ligera los alfileres que sugetaban la toalla, pero arrepintiéndose de improTiso se levantó y dijo al Comandante:
-Suplique usted á la seiiorita que se tienda en
el canapé para que repose su piecesito, y siga usted la obra que hitbía yo empezado, mientritsvoy
á traer vendas y mi estuche: si la toalla se ha pegado ya con la sangre, no la arranca usted: espéreme.
Desde que se rué Lerbon, Juan concuidado de
padre instaló á Nelly en el divan, le puso un apoyo de cojines á la espalda, y tomando á su vez
el pié de la joven comenzó con mano trémula á
quitar la toalla en tanto que decía en voz baja:
-Oh! Nelly, ¡Que susto me ha dado ustedi'
¿porqué no llamó usted desde luegoi'
-Si hubiera tenido certeza deque estaba usted
solo le habría llamado ¡ya lo creo! así estab:t yo
de espantada ...... pero oía que conversaban usted y el Doctor, y no atreví. ..... ¿deveras se
asustó usted al verme?
Juan dijo:
-Estaba usted tanpálid11!. ... ..
Luego un pensamiento le cruzó por la imaginación y aiiadió:
-¿Cuando le ocurrió á. usted el accidente, dice
que me estaba oyeudo convers1;1r con el Doctor?
- Si, contestó ella. Casi no he dormido: poco
después que se separó usted de mi fuí al cuarto
de baiic y al salir de la tina fué cuando mi pié se
encontró con las malditas tijeras colocadas justamente con las puntas para arriba, contra el escabel por una mAldita casualidad . . .. Ay! ay! gritó,
de pronto er.forzándose por sonreír: me está usted l ..stimando, Comandante; dijo el Doctor que
no se debe arrancar la toalla.
Juan acababa de descubrir la herida y algunas gotas de sangre le mancharon los dedos, por
lo cual se apresuró á contener la hemorragia
aplicando la toalla contra la piel; luego, fijando
una mirada amorosa en Nelly, le preguntó:
-¿Hice á usted mucho mal, amada mía?
Nelly que tenía lágrimas en los ojos y sonrisas
en los labios, respondió volviendo la cabeza:
-Decididamente soy muy cobarde ...... y me
creía más valiente. No, no fué gran cosa el daiio
que me hizo usted, Es que estoy tan nerviosa....
y además ... .
En estos momentos Juan posó los labios sobre
el piecesito que tenía en las manos, y ella aiiadió
cou un tono de amargura que contrastaba con sus
palabras:
-Y además, he ahí el bálsamo.
Juan habría querido besar también los dos brazos blaucos que se encorvaban con elegancia para sostener en el cojin una cabecita muy rubia,
y dos ojos verdes que le parecían más encantadores que nunca con la expresión de tristeza y
de pudor que atenuaba su brillo, pero tales besos
serían impíos desde que ideas de. abandono
y proyectos ne fuga se apoderaron de su imaginación sin que le fuera dable conseguir arrojarlos, sobre todo, después de la conversación interesante que acababa de tener con el Doctor. Sin
embargo, como siempre hay contemporizaciones
con la conciencia, besó de nuevo con ternura, como se besa á los niilos, el pié desnudo de la joven,
en tanto que pensaba muy inquieto.
-Habrá oído lo que estábamos conversando
el Doctor y yo?
Justamente, como si contestara á este pensamiento Nelly preguntó:
-Bueno, y qué conversaba usted con el Doctor cuando éste parecía haber estado antes tan
resuelto á dormir? Parecía que estaban los dos
muy animados, pero el rumor· del agua en la tina
del baflo me impedía oír bien. Es seguro no obstant3 que pronunciaron ustedes mi nombre.
Juau respondió hipócrita.mente:
-Bien sabido y averiguado es que usted constituye el asunto de todas mis conversaciones ¡la
amo tanto!
Nelly se estremeció.
Pero Juan de improviso, avergonzado de la
respuesta traidora que acababa de dar, exclamó
con brío:

EL MUNDO

-Pues sí; he estado ablando de tí. ... Te amo,
es verdad, pero me pregunto si 11 0 te odio, si no
te detesto más de lo que te amo. . . . Te has a poder a do de mí, y quisiera y quiero arrancarte de
mi coFa-zón porque presiento que voy á ser muy
desgraciado te.da mi vida por causa ~uy~ ... • • •
pienso q.ie tu alma no es más que una 1lus1ón ... .
Ah! si supiera que dcveras me amabas! ¿l'lfe amas,
me amas tú? Dilo, respóndeme! Tú me has dado
toda suerte de pruebas y dudo Acaso por las pruebas mismas .... No te creo, no te creo ni podré
nunca creerte más, porque cuando trata uno de
probar mucho es que intenta ocultar el engaiio
y tú me has mentido, tú me has engaiiado: no soy
yo quien ....
El Doctor llegó en este momento y Juan calló.
Nelly muy palida pero muy resuelta, irguió su
busto y dijo. ·
-Sigue...... sigue ... . .. Es necesario que el
Doctor sepa todo puesto que él me ama .... Aca•
bo de oil' la conversación de ustedes, no toda pe·
ro algunas palabras .... las más c,·ueles para mí!
y como el Doctor, he comprendido que no me
amas ya, que todo ha terminado, que todo ha concluido entre nosotros para siempre ...... Pero
puesto que el Doctor quiere casarse conmigo es
indispensable qt1.e sepa que soy tu .... Dilo, dilo
tú, yo no acierto á pronunciar la palabra infa:
mante. Acaba la frase que habfas comenzad.o, d1
que no fuiste tú quien me sedujo sin9 yo á tí.
l:'ues bien; es verdad; sí; yo 11oy quien te ha robado á tí mismo y merezco toda mi v~rgüenza y
también todos mis sufrimientos por nv haberte
sabido amar como era preciso, como habría debido, y sin embargo te amo, te amo á pesar de tu
abandono y prefiero la confesión franca que se
te acaba de escapar en vez rle las palabras hipócritas que habrían presedido á la fuga que meditabas, á esa fuga traidora que ya habría adivinado mi previsión.
Juan inclinó la cabeza y maquinalmente cedió
1m sitió al Doctor que le indicó con un gesto se
separara y sin una palabra, sin un estremecimiento, como si nada hubiera oído, como si se tratara
de cualquier otro entermo y no absorviera más
que el deber toda su atención, tomó el pié de la
joven y le desprendió con su habilidad acostumbrada el lienzo que le cubría la herida.
Nelly olvidaba su dolor físico ante l,1, presencia del Doctor y de Juan, y le parecía como que
se le había abierto en el pecho una enorme cavidad y que por allí se le salían juntos y á chorros la dicha, la esperanza y el amor; que su corazón estaba vacío, vacía la tierra y que había
quedado sola, enteramente sola, perdida en medio del universo inifereute, vasto y sombrío.
Los ensueiios, los deseos, los recuerdos que en
tropel encantador poblaron sus días desde que
conoció al cf-icial francés, todo desaparecía de
imoroviso. ¡Y había vivido en pensumiento tanto
tiempo con ese hombre! Le parecía haberlo conocido siempre, desde hace mucho tiempo, tal vez
en otros mundos y en existencias anteriores, y
que no iban á separarse ya nunca ni por nada, y he aqui como ahora se le convertía en un
extraiio, en un desconocido que no hablaba su
idioma y que renunciaba á penetrar en su ll0razón en el momento mismo eo que los mejores sentimientos sembrados por él y para él, empezaban
á florecer ....
¡Y acababa de decir que la odiaba, que la detestaba! Espantada por los descubrimientos que
había hecho en un instante, herida por los tormentos sufridos y por el esfuerzo que le había
arrancado bruscamente dolorosas confesiones públicas, Nelly dejó caer la cabeza sobre los cojines, indiferente á todo y lloraba, lloraba sollozando, y á mares, como un nifi.o pequeñito.
Juan le tomó la mano y oprimiéndola suavemente, imploró en silencio su perdón.
Habría bastado, habría bastado en este momento que ella abriera sus brazos y lo recibiera en
ellos dulcemente, que uniera sus labios con los
de Juan en un beso de perdón y de olvido, para
qu~ quedaran y para siempre más ligados que
nunca.
¿Por qué no lo hizo?
No: como si no hubiera concebido esta idea ó
como si después de concebirla hal!ara desgarrador placer en repulsarla, movió la cabeza y dijo
con una triste sonrisa.
-Después de todo, tienes razón .... desde que
estoy en Mohelia me he dado cuenta mejor de tu
carácter débil y de .... la falta que he cometido.
Comentando sobre ella casi á sangre fría,he comprendido que acaso delinquí Ill.á~ por ambición

Domingo 4 de St&gt;ptlembre de 1898

que por pasión .... Es posible y sin embargo, yo
creía haber hecho un sacrificio de gran tamaiio
probándote toda la confianza que tenia en ti Y
esto constituye toda mi excusa.
.
Me imaginaba1 al apretllrte contra m1 seno en
estrecho abrazo que quedaban destruidos, hechos
polvo, tollos los obstáculos alzados. entre nosotros, no por pecados míos sino de mis padres; y
mientras, estaba yo creando otro ?bstáculo más
temible, más insuperable, inmate~1al, que se esconde maccesible en el pensamiento Y es de
aquellos que nada ni nadie puede destruir: _1:1~rojaba en tu alma excéptica ¡-ty! por ~ue ha v1v1do
mucho y acaso sufrido mucho también, dos males
incurables: la duda y el temor.
Un incrédulo no acepta sino lo que ve y ¿cómo
puede hacerse visible el amor? Tú lo has dicho
alguna vez: «se es amado cuando se ere~ serlo»
y tú, tú, no podías nunca creer porque mis antecedentes me condenan porque pesa sobre mí la
ley fatal del atavismo
no habrías podido ser
feliz conmigo por el amor cuando yo no tengo
má3 que amor para ofrecer ....
Nelly se detuvo unos instantes y_una vez que
enjugó sus h\grimas dirigió una mirada á ~uan
que en su sorpresa, aguijoneado por los. sentidos
y abrumado por los sentimientos, no hab1a encontrado una palabra que decir.
Luego, más duella. de sí misma, Nelly prosiguió
con acento de ligera iron:a:
-¿Te sorprendes de o~rme_ hablar así? Tú me
considerabas como un ammahto ó cuando más
como un nillo incapaz de sentir otra cosa que
senSl\ciones .. . . pues te equivocas: en las mujeres jóvenes ó viejas son los sentimientos los que
dirigen y determinan las sensaciones. Des~e 9ue
te amo, y sobre todo, desde que losremord1m1entos han comenzado á atenacearme, he comprendido muy bien todas estas cosas. Los remordimientos traen cvmo comitiva bastantes cavilaciones y sufrimientos que hacen madurar . el juicio
en breve tiempo. Y por eso he descubierto que
la duda que 1:ació en _el fondo de tu espíritu con
motivos racionales, no podrá con el tiempo más
qu6 crecer y desarrollarse: nunca la conseguiría
yo uhogar y una palabra_que en este _momento
mismo adivino en tus labios, vendría siempre á
arroJar la amargura en medio de tus alegrías y
á insultarme secretamente: «comedianta.»
Juan hizo un gesto como para protestar, conmovido, pero en efecto, hasta en ese instante dudaba preguntánnose qué fiebre óquéremembranza de lecturas romanescas hacían tan elocuente
á esta chiquilla.
.
-No lo uiegues, agregó ella, podemos decirnos todo francamente hoy que es e.l último día
de nuestra vida que pasamos juntos. ¡Casarme
contigo .... 1 no lo quiero; te he repetido siempre
que podías entregarte sin temor á tus simpatías
h!l.cia mi, y de ello nunca quise que te resultara
sufrimiento alguno. Si alguna vez te he dicho 6
dado á entender otra cosa, entonces sí mentíA; y
en fin, puedes creer si quieres que te he mentido
en todo menos en eso que es tan interesante para
tu amor propio, para tu egoísmo ....
No me queda más que un solo medio de probarte si no la sinceridad, al menos el desiuterés
de mi amor: rehusar tu mano si acaso insistes en
ofrecérmela. Y eso, eso es lo que haré .... l
Luego, con exaltación, levantando la voz y
presa de una cruel tensión nerviosa, concluyó:
Y no tengo ni el mérito del sacrificio. Es decir,
no quiero tener ninguno, porque yo á mi vez,
también te de detesto, te desprecio y te odio!
¡Vete. . . . vete. . . . vete!!
.
LA energía que hasta entones la había sostenido se desvaneció de súbito y Nelly, cubriéndose
la cara con las manos se puso á llorar y sollozar
ruidosamente. Hn~ía en su voz como rugidos de
fiera. su pecho se agitaba como para estallar y
temblaba todo su cuerpo con extremecimientos
convulsivos.
Lo que es la duda ... . A pesar de los naturales arranques ele piedad, á pesar de la sobrecxitación que en sus sentidos ejercían estos sollozos,
á pesar de la deslumbradora belleza de esta joven
reclinada ah1.-ra en el diván y que había sido suya, Juan se preguntaba todavía: ¿No será este
un nuevo lazo?
Luego Nelly calló y su cuerpo no se movía más
que por unos leves espasmos que le levantaban el
pecho.

Dnmfngo 4 de Septiembre de 1898.

EL MUNDO.

197

.

.

PAGINAS DE LA MODA

y

(Oontinum·áJ

Flgs, I, 2, 3 y 4.-Grupo de sombrero.!! para nlñ().!J,

Una-revolución en la moda

•Incomparable par de zarcillos:-Atención y obediencia•
Con estos pendientes, gustosa aprenderás sabias lecciones.
«Incomparable par de brazaletes:•-•Orden é industria.•
fón~elos cuidadosamente dia por dia, porque á. tus obras darm
ef1cac1a.
«Un cinturón elástico:•-•La paciencia.•
Cuanto más se usa, más brillante se pone, aunque su mayor
mérito no e1, la ostentación.
.
•Un collar de riquísimas perlas:• -•La resignación.•
Este ornamento emb0llece á las hermosas y las enseña á sobrelle~ar los males de la vida.
•Una graciosa cinta:-La cortesla.•
Puesta con !fracia en la cabeza, inspira admiración y respeto.
•La mejor d1adema:»-«La piedad.•
Quien quiera que esta diadema posea, se asegura una corona
eterna.
«Hermoseador:-Buen genio•
Con este dt&gt;licado filtro humedece
suavemente tus labios, y los encantos de la juventud circularán por
todo tu rostro.

Suiza es la tierra clásicll de la fraternidad. Florecen en esa tie•
:irra las asociaciooeR de todas clases, pero los hijos de Teleno 11e
-unen sólo para tirar al bli.nco ó hacer resonar las montañas con
·el estrepito de sus fanfarrias municipales.
A veces tienen sus asociaciones un fin más noble, este es, por
f'jemplo, el caso d., la «Liga contra las plumas y aves como adornos para sombreros,• este titulo es todo su programa y las mu_jeres que se proponen desarrollar, lo merecen citare~ como modelo de aonegacióo y piedad ......... Sobre todo si son Jóvenes y bo•
nitas.

Sm.i excitativas han 11ido escuchadas y los periódicos del pals
ent.ero reproducen el texto de su famoso com1micado que transcribimos á continuación:
.
«foformamCls á las damas que la. «Unión de las sociedades protectoras de animales• ha emitido un
voto de aprobación para los traba_jos de la «Liga contra las plumas y
aves como adornes par1 sombreros -.
por lo que esta úl1ima ba acordado
~on@tituirse ddinitivameote extendiendo sus trab11j ~s á todos los can·tones. La peticióu y los estatutos se
'publicarán p1 óximamente y se hará
Hber al público, A partir de qué fe- (
~ha podran firmar sus solicitudes
las dam&gt;is que deseen formar parte
de la Liga•
Uniendo la práctica á la tPoria, la
revu1tera de modas de la «Semana
Literarilu de Ginebra, ya no hablará. i,n lo sucesivo sino de sombreros
con flores, quedando definitivamen·te proscripta en Suiza la moda de
11ombreros adornados de plumas y
de pajaritos.

Figura¡¡_

Una "H" de más,
En el año de 1845 la joven Reina
Victoria de Inglat1&gt;rra en compañia
del 1:rl~clpe Alb_erto su esposo1blzo
un v1aJe al Contmente con el fm
de
visitar á •us primos en los dem!a
tronos de Europa. Pasá.ron:se algunos dlas en los Paises Bajos y la gran
metrópoli del comercio Holandés,
Amsterdam, obsequió al matrimonio real con una espléndida iluminación
El número grandísimo de transparentes con inscripciones, fuegos
artificiales, etc., fué mucho tiempo
el objeto de los periódicos,pero nin•

------ señorita.

El mejor tocador de

un ■

•El espejo eocantado:-Conócete

á ti misma.•

1!:ste curioso objPto h11rá ref!Pjar
1t11s faltas, pero al mismo tiempo hara brillar con mayor fuerza tus vir·
1tudes.

,,
;,t'

-,~

g- ·

~
~

'

~--

':-t:~-

\

.

:\

Figura 6.

•Loción p11ra suavizar las arru;g11s -Contentamiento·•
El uso dlario de esta esencia bará
·de11aparecer las arrugas y manten·drá el suPño tranq11i10.
•Pomada para los labios:-Veraci•dad •
Los labios tomarán color de car•mtn y despedirán suave aroma con
t&gt;l UPO diario de este precioso tinte.
•Cordial para dulcificar la voz:lL or11clón.•
Toma de esta esencia ~tre11 dosis
-al dl!i, y rica y me•o ~1osa ae tornará
ttu voz.

&lt;

:( .;

.

Flg. 8.-TraJe de paseo, de gran novedad.

~.--i
•- ···'!".:'~-~ .. -

"l.,. "." ,_••

-

~-

~-

Flg. 9.-Traje sastre para media estación.

Figura 7.

gún transp11rente babia llamado tanto la atención como e! de un simple
tendero Este ciudadano querla honrar muy especialmente a la augusta huéspedR de su ciudad nital con
la inscripción muy conocida en todo el mundo: God save the Queen;
pero desgraciadamente había enc_arg~do le ejecución deestllm&amp;gnif1ca idea á uu pintor, quien tenla
más conocimiento del arte de Murillo, que dela orto~rafla inglesa. Re '
sultó la inscripción en el transpa.'

�EL MUNDO,

l!l8

LA LIMPIEZA DE L AS LÁ.'\IPARAS,

Conocimientos útiles.
Cuanto á Jo~ guantes, los blancos de hilo son,
la l'xtrema e'egirncia.
Los velos deben ser de igual color que los.
adornos del sombrero.
Usase mucho las nplieaciones de cbantilly sobre muselinns de seda, lo mismo que en los sombreros adoptando la forma de un turbante.
Parece ser que 11hora volveremos á ver los.
corpiños de talle largo formando un angulo
a"'udo l'D la terminación del de!Rnt,ro, lo cual,
p~rmithá resucitnr )ns coquetas modas Lui_s
XV sin que por eso se usen laP famosas papalinas' que tanto afeaban á las corte,a1ias de la,
época.
LAS GALLINAS QUE SE DESPLl' MAN

Algunas veces las gallinas se picote11n una~ á,
otras para quitarse la vermina. Toman por in•·
sl'lcto el cañón de una pluma que E'mpieza á ere•
eer, y lo arrancan. Después atraídas por la pP.quefia gota de sangre que viPne al extrf'mo de
la pluma. redoblan los piqul'teP sobre la herida.
producida y acaban por matará la defgraciada
virtima.
.
La costumbre de Rrrancarse 111s plnm:111, provieJae al principio, de la aglomeración de animales en lug-ares es•rechoR. Se ha obRP.rvaclo.
que, cu11ndo los animales diPponPn de libertad•
y espacio r.11ficiPntPs. no Re pic11tP11n.
Es precifO dar á toda9 las gallinas, la mayor·
Jibert11d posibll'.
Probablemente también proviene esta coRtumbre, de laneei,sidad de reparar el empobrecimiento producido por la muda.
Se ha hecho la experiencia de dará laR gallinas cnando se,
arrancau las plumas, cierta cantidad de éstas: cuando los animales se sacian dejan de picarse. De alli se d~ducl-', rine la~
gallinas buscan en las plumas, l'l azufre nt'Cesario par11 formarotras nuevas; pues, en eft'cto, en el momento de la mud •. lag
gallinas comen con gusto la ft0r de azufre que se les arr, ja eu
el suelo.
Se puedi, dará las gallinaR en lugar de las plumas: algún alimentJ sulfaroso, como· la cQI. que ocupa el primer lug-ar. en
este s 0 ntido Es conveniente colgar las coles á una altura re•
guiar, de manera que se balanceen al momento de qul'I unagitllina las toque. EstoR veget11ll'S til'uen la ·.rent~i~ d&lt;&gt; tsf'r un
· magnifico -alimento para las galliuas, y una diversióu muyEn una reunión, una de laR mu• - útil.
chas que hay en Paria, reunión de
confianza (¡1) l'ntre personas que se
Vl'll por la primera vl'z. diFcutiase
calnroFamente la cauPa del celibato
en Francia. 1'11 miedo que impira el
matrimonio tanto á la mujer como
al hombre.
~I corav.ón de la mujer parisienae
sui,le ser egoipta y como 11qui ella
traba;a tanto ó más que PI hombre,
la mujer cuya mente debiera sólo
concebir la poesla llena su calPtre
.' ;
de cálculoa y cifras y su corazón es
it ·; f .
una balnnza donde el pro es venci~
do por el contra.
l ;•~
•:.
El feminismo hállase á la orden
del dia. las feministas (generalml'n•
:_;i¡
te viejas solteronaF) declaman y dis1 h'
cursean contra el hombre acaso
·ff )·
porque en su belleza no ha sabido
mteresarle
.,&gt;
,, :.
Al casarse; la mujer debe asegu
rarse un bienestar material; pero,
!i,
también debe gozar del amor.
d:
Ellas. las feministas. atrevidas é
i?•
indep.,ndientes, razonan como Pi
gue: No es nl'eesario el matrimo~io
~·
para (•onocer el amor. La unión libre no nos asusta. Nosotras t~abt jaremos y, al ser libres podremo~
escc,jer nuestro amigo y cam11rada
~;.
como y donde nos convenga. di~frutando asi de nuestra libertad sin PPr
explotada,, y gozando de esas delicias tan cacarl'adas del amor.
Pt11ro el amor ea uu sentimil'nto
espiritual que no debemos eonfun dir con la» tracción d•· sexos: Ja.,p11r1sienses calculadoras están en uu
error.
Más, bu no l'S advertir qu'\ quil'n
asi razom1ba era una solterona. vie·
ja v fea.
Razonamientos del despecho; derecho del pataleo.

La cuestión del celibato.

FJgs. dellO al U~.--:-Gr°upo de prendas de luto.
rente con una 11h 11 de más y en consecuencia ee leyó: 11Goshave the Queen. 11 Como con la mejor voluntau estas palabras no se pueden traducir de otra manera, que: "Dios afeite á la reina;" es de figurarse qué alegria causó esta ovación tan rara á la Rdna Victoria.

r

~

Llevaba un filósofo muy c11bierta una canasta: hallóle
cierto mancebo y le preguntó curioso:
-¿Qué va en esa cestai'
-Para que tú no lo sepas va tan tapada, respondió el fi•
lósofo.

199

EL MUNDO.

Dpmingo 4 de Septiembre de 1898.

Domingo 4 de SepUembre de 1898.

En las poblaciones en que no hay todavía alumbrado de gas to•
das las casas t!enen varias lámparas de petróleo con las cuale~ se
alumbran los miembros de la familia varias ho:as cada noche. Y
pues, que las lámparas se usau á diario y contribuyen tanto á la
comodidad y bieuestar de la familia, parece lo más natural el
que las amas de casa pongan esmero en tenerlas siempre bien
arregladas, pero es, sin embargo, muy frecuente el verlas aban•
de.nadas, hediondas y sucias, con la bombilla cubierta. de humo
acusando la decidía que reina en 11lgunos hogares. Tales lámpa'.
ras no son solamente repulsivas, sino también mal eanas, porque
el olor que de ellas se desprende ataca á los órganos de la respiración.
Las lámparas se deben limpiar y poner en orden todos los dias
y para que no se olvicle, b~y que encargar de ello á una persona
que se haga responsable de su aseo. Una vez cada semana se vaeia el depó11ito de petróleo y se lleoa de agua ca•iente en que se
haya disuelto un poco de soda y un pedazo de jabón
Con esta misma 11gua Fe lavan la bomoilla, el quemRdor y demás piezas, con lo cual se ponen muy limpias y brillantes, maxi•
me si ~e frotan con unos pedazos de ¡:eriodicos.
La limpieza diaria consi11t~ en quitt,rles con un trapo ó con
un pPdazo de papel el carbón de la mecha, llenar el depósito con
petróleo hasta el c-:iello y frotar la bombill1l por dentro y por fue•
ra con un trapo limpio: De esttt modo ,a luz será 11iempre buena,
las lámvrras no despedirán mal olor y la llama será uniforme. Co•
mo se ve, ninguna de estas operacfone~ cuesta mucho tiempo ni
trabajo y pues. que la cosa es tan Rencilla, no hay razón alguna
para abandenar las himparas y pas11rse larga3 horas todas las no·
ches en una habitación mal alumbraba y cuya atm6Pfera marea,
porque está. cargada de gaces nocivos hasta para el hombte más
saludable.
·
ZAPATOS IMPER~EABLlfS.

He aqui una nueva receca para hacer impermeables los zapato@.
Se ponen Pn 110 jarro las substancias siguientes:
Ael'ite de adormidera ........ 1()0 gramos.
Cebo de borrl'go... .. . . .. . . . 25
11
Cera ·a marilla............... 25
11
Brea ordinaria.............. 1
,,
_ Se calientan juntas esas diversas substancias removiéndolas
bil'n. Cuand&lt;&gt; está. hecha la mezcla se aplica tibia al calzado, bien
seco.
Entre cónyugPs.
-No me Eongañee; tú vienes de al lado de una mlljer.
-Te digo qul'I no.
-;,Pues de que eon esos polvos qul'I traes en la cara?
-Es que be estado en una fábrica de harina.
-Pl'lrO es que hueles á heliotropo.
-Mujer, es que......... al lado hay una perfumería

-~----

Nuestros Grabados.
FIGS. 1, 2. 3 4, 5. 6 y 7 -GRU!'O Dlll SOMBREROS PARA NIÑOS.
Todos de la más nueva originalidad, de paja de Francia obscu•
ra ó blanca y de muselina con arm8zón de alambre, y adornados
de lazos claros de museJ'na de seda bordada y de listones de "se•
da mate.
FlG. 8 .-TRAJE DE PASRO DE GRAN NOVEDAD.

Es de estilo sllstre. de sarga de seda gris acero. Sobre falda ple•
na abriéndose en dos ondas avolant1ulas sobre una aplic11ción
de satín bla11co bordaóo l'xóiicamente. Jacquet acuchillado en la
parte :rferior, á derecha é izquierda. en la medianfa de la e11palda, abriéndose sobre llll cbalt'CO de dril de lino blanco que tiene
aplicadas dos finas . rnl8pas de raFo nPgro y se abre á su vez sobre una camisa de mus~lina de seda plissé. Gran corbatafantasia.
FW 9 .-FnlLO ~AE.TR'lll PARA MEDIA ESTACIÓN.

E@tilo sastre tamblen, muy á propó~ito para las -actuales tr1rnsiciones de tempera tura; de casimir para damas dibujado á cuadros.

Fig. 19.-Traje de paseo.

Fig. 20.-Frock para niñita

Falda plPna con tres pliegueA elegantes en la parte posterior y un gran ga•
lón capricbo~o de cordón de seda d~ntado. eu tres órdf'nes que se combinan
A derecha é '!/l:¡u.erda. Jacquet abierto con adorno del mismo galón sobre
un chaleco de. seda blanca que forma en el centro dos graciosas aletas'. Plas•
trón de muselina á rayns. Cuello americano.
FIGS, 10, 11, 12, 13, 14 y 15.
Vn grupo de tocas, sombreros, corbatas y lazos de los que mas se están
usand_o para lutos y e:uyos diver~os eHilos recomen.damos á nuestras lectoras.
Materiales: vtllo de viuda, muselina de seda, crespon y linón figurado.
FiG. 16,-DOS TRAJES PARA N!ÑA DE 8 Á 10 AÑOS.
. El uno es de percal gris acero figurado con lig~ras guias, con un plastronc1to bordado que r.bett-a un volante, f~rmando ¡ockeys en las mangas. El
otro es de sarga de lana azul obscuro abierto sobre lln chaleco de lino ador•
nado con cintas, con tres órdenes de jockeys el último de los cuales es del
mismo l!'énero del chaleco Cinturón de raso azul mate y una banda de Jo mis•
mo adornando la parte ii.ferior de la falda,

0

FIG. 17.-TRAJE PARA !'IIÑO DE
SEIS Ai:OS.

Es de paño de l'lstio asargado con
plil'lgues rectos, formando una blupajusta Ct'ñida por cinturón delmi~mo gt\nero. Pantaloncito ajaretado
con dos órdenes de botones en la
linea exterior de cada pierna. Boina
de paño.

LAS trLTIMAS MODAS.

Fig.16. -Dos trajel!I pura 11lií.ode S á IOañ:&gt;s.

En cuestión de modas, decidida•
mente corre@pondela boga á las fal•
das de pañete, durante l'steverano.
Adórnanse con puntillas incrus•
tadas que las dán un airn li¡!'ero v
elegante: pero el corte de sastre si·
gue sil'ludo el de mejor tono, lo mismo en Japlayaque en la villa.
A este propósito debo decir que
acaba de inventarse un ruedo de
CAOutchuc que impide el roce dl'I la.
t•·la _v 4110 arma muy bien estas fa[.
das eHilo saet1 e.

FIG, 18.-TRAJE PARA NIÑA D:i::

Flg. 17.-Traje para nlllo de AP.IR anos -Flg. 18,•-Traje- para nrn:ll.
de 12 á u anos

Flg.21. - Capaparavla¡e.

F ig. l.:2.-.Jacket Jtara seiiorHas.

12 Á 14 AÑOS.
Es de sarga de lana gris perla con
falua lisa adornada sencillamente
de cinta. de lana más obscura
Cuerpo blusa marinero. doublé
de dril de lino muy leve, y alterna-

Fig 23 - Dos elegantes conets.

�Domingo 4 de St&gt;ptiembre de lW&amp; _

EL MUNDO

200

do con dotas obscuras. Un
elegante lazo une los plissés
alternados también cou cinta
de plastrón.

FIG. ]9.-TRAJ.111 DE PASEO.

Es de foulard, azul y blanco
figurado, con uua serie de
cuatro volantes, dos de los
cuate, se t'Urollan al :-ededot
de la falda en elegante espiral,
y los otros dos la bJrdanen su
parte inferior.
El corpiño está drapeado
formando dos el..gantes solapas con guias de sed... y Pe
abre sobre un chaleco de satín
blanco marfil. Un el..gantlsimo lazo ari:ul pálido se prende
á. la 1z1uierda.

MEXICO, SEPTIEMBRE 11 DE 1898

TOMO 11

•

NUMERO 11

LA CEREMONIA DEL 8 DE SEPTIEMBRE EN CHAPULTEPEC

FIG, 20.-FROCK PARA NIÑITA,

Es de chally azul pálido, con
falda sencilla y un cuerpecito
blusa que muestra un escote
&lt;le blonda ·en volante y cinta
bordada abierta sobre dos
bandas de inserción, de mu8e•
Fig. 23,-Frock para niña c1.. S á, 10 años. lina de seda, qu" se cruzan
. Delantero y espalda,
sobre el pecho.

Fig. !M~ - Grupo de lencería.
Feo. 21.-CAPA PARA VIAJE.
F:e de paño de estlo, muy propio para la estación, y de una fantasía not~blt', Cae en dos alas .:ircull\res frunciil,is graciosamente, de suerte que
forman como dos volantes holgados, y U, va como adorno dos galones de
seda circulareR también y uua capelin11 f1gura1a a.si mismo con galones
y cerrada por dos broches sencillos del mismo género. J!;t cuello, doblado
en la parte del fr11nte, se levanta atráR con mucha gracia y va aJornado
de varios órdenes de cintas paralela@.
FIG. 22-JACKET PARA SEÑ1 RITAS,

;

· ...

·

Es muy sobrio y elegante.de paño de ePtlo t~mbi('n, completamente recto y muy ceñido, con tres órdenes de solapas dt1 rnerte que las dos del
fondo se revuelven 11tráR en una ligera capelina. Está.cerrada á. la izquier•
da por tres órdenes de brochecitos de strass.

•

FIG. 23.-DOS ELEG~NTES CORSETS.

Ti&amp;nen ambos modelos laboriosaR inserciones de cinta el¡,gantemente
dibujada, alternada con lazos de seda azul pálido ó rosa mate y están pri•
vando mucho.
·
FIG. 24. -GRUPO DE LESCERÍA,

Damos varios modelos de camisas y ot:as prendas p11ra hombre, de los
estilos ·que más privan en la actualidad
FIG, 25.-FRO:K PARA Ji,IÑA DE 8 Á lÜ AÑOS, DELANTERO Y ESPALDA,
'Es de una encantadora secillez, de percal azul acero, todo plissé y con
un bonito plastrón de liuo bordado. Mangas abullonadas. Collar alto con
un elegante lazo detrás.

...

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. Fig. 26.-Jacquet fantasía. Delantero
y espalda.

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1

FIG, 26.-JACQUET FANTASí.\, DELANTERO Y ESPALDA,

Es de un~ forma muy elegant8, de paño de estlo azargado con adornos
de ancha cmta acordonada: de seda, solapas triangul11res con galones
transversales y bonito cuello alto.
Seis botones fantasia ornan el frente.
FIG. 27.-"'LEGANTIE TOILETTE DE CASA.

Fig. 27~Elegante toilette de 'Jasa.

_I~e sarga de ~eda gris acero con un am¡.,lio volante de blonda holande11a
y1eJa1 descendiendo de ambos lados del frente hasta unirse en la parte
mfenor del ~elantero. La fald11 se p_l_iega en cinco grandes pliegues en la
pa~te posterior. ~ue.-po de paño beiJe bordado todo con elegantes guias,
abierto en amplio escote sobre un plastrón de muselina de seda plissé. Dos
g~a_ndes gulas de rosas con ~~a transversal, borde!lndo el escote y descendiendo á. lo largo del co:-pmo hasta perderse baJo el cinturón de raso
completan 1&gt;l atavlo.
•

..

EL SR. PRESIDENTE DE LA REPUBLICA
depositando una corona
el monumento á- los alumnos del Colegio Militar que murieron por la Patria.

en

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Casa Imperial de Rusia</name>
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                    <text>160
EL MUNDO.

Domingo 21 de Agosto de 1889,

didos
de plata. Estos se repiten en el corpiño sobre las bandas de piel de eda que al
ternancon
conhebillas
el crespón
8
Elegantísimo
modelo
es
este
que
tiene
detalles
ñe
adorno
como
el
de
las
mangas,
de una suprema originalidad.

/?-T-,

~.7.;:,

.

&gt;•

_,,d,:' /

,;:~ .-t~- 0::.·

FIG.5,-TOILETTE PARA PASEO.

,,

Es un modAlo elegante de velo de parma, guarnecido de malinas y de pequeñas vueltas de satin
cielo.
Eetá compuesto de una falda con tablero, que proporciona el volante.
Este eetli coronado de uua blonda que asciende por
el corpiño de manera que simula un del,mtc&gt;ro abierto sobre un chaleco formado por una linea de botones.
El corpiño está hecho de una espalda tendida y de
delantero fruncido en el talle,
La parte superior del delantero se repliega para
formar dos vueltas que se recubren de satin incrustado de encaje.
Un pequeño empieza.miento de satln, forma una de
las aplicaciones más graciosas.

,

'Í.

:·/

i

L

MEXICO, AGOSTO

TOMO II

28

DE 1898

FIG 6-UN GRUPO DE MODELOS PARA ESTÍO,

Nanzuk, beng111ina, foulard y escocés de algodón:
he aqui los grandes compoaentes de los trajes que

F!G. 9 -FORRO DE SACHRIT,

forman el encantador grupo que ofrecemos. ·hoy á
nuestras lectoras.
Todos son de una factura tan sencilla c?mo ligera
y elegante y de colores medianamente vivos, tal cual
se estilan para trajes de esta estación.
Elijan nuestras lectoras, que hay de sobra dontle
elegí: en grupo tan harmonioso y lleno de novedad.
FIGURAS 7, 8 1 9 y 10,
Incluimos en este grupo una serie de labores para
damas, propias para los largos días del estlo, en el
que figuran verdaderos tours de coqu~teria y de gracia, y una colección de modelos para trajes de casa
de formas sencillas: delantales, un jacquet de dril, una
bata de escocé$ de algodón claro, una de sarga obscura y la espalda de la propia bata de escocé¡¡,
Hemos elegido los-modelos- más- en boga.

~ La educacion es un cepilJo que alisa los ángulo;;,
pero que no puede mejorar la madera
A HOUSAYE.

FIG, 6-UN GRUPO DB .MODEL• 8 PARA EL .ESTÍO

La incf'rtidumbre de la felfci-lad es más cruel que
la certidumbre de la desgracia.
Si todos nuestroR sueños se rei.lizaran, muv p10•1to
acaba.riamos de soñar.
•
No se duerme sin soñar sino cuando se. vive Ein esperanza.

Hay en la vida horas mortalmente tristf's en que ni
el amor puede darnos un recuerdo siquiera,
Todas nuestras alrgrias están hech-as d-e dolores
porque lo mejo,- que tienen es el deseo.
.
'
H.

ÜONSCIENS.lll,

En materia de moral, la moda es para el mundo el
más intolerante de los censores.
A.

FIG, 10- TAPICERIA PARA BILLAS,

SOR.lll.L,

Con el próximo número se
repartirá á los señores abonados de este periódico, la novela que como prin1a corresponde al mes de Agosto.

(2
~1'.

General

ek. (t arlos

Diez Gutiérrez,

Gobernador de San Luis Potosi.

+ el 21 de Agosto.

•

NUMERO 9

�EL MUNDO

162

LASEMANA.
Tt·istes nuevas nos ha comunicado el telégrafo
esta semana. U na existencia más, consagrada
al bien social, se ha extinguido.
Don Carlo, Diez Gutiérrez, jefe del Estado de
San Luis y eminente figura del partido liberal,
fué en la entid&gt;1d que go.b croaba fiel y afortunado
representante de los aubelos de reconstitución social y de adelanto.
Luchó como soldado, y como hombre de administración siguió la ruta abierta A los destinos de
la Nación por su Jefe Supremo; dió nuevos impulsos á las aspiraciones de la época. y cimentación á las conquistns de la paz y el trabajo.
La gratitud popular lué elocuente en sus demostraciones, impregnúndolas con suaves perfumes de amor y piedacl. Veinticinco mil dolientes
siguieron el cortejo que conducía el cada.verá su
cripta bizantina del Saucito, y la honda emoción
ele! pueblo atestigu&gt;1ba que no eran aquellas las
,,ompas fúnebres decretadas por el duelo oficial
en honor de un gobernante, sino el homenaje justo
y expon té.neo que se tributa á un ciudadano grande y benemérito.

~

ol~idar sus ocupaciones más urgentes para seguir_ A,_nn grupo, A donde quiera que este grupo
se dtr1Ja, para silbar, gritar y apedrear siempre
que ha.ya una ocasión propicia .. . .
Un _cente_nar de operarios resuelve suspender sus
trabaJos mientras se decide esta 6 la otra cuestión do salarios, y se encaminan A las oficinas de
la empresa para zanjar la diterencia.
Un economista objetaría al movimiento de los
h?elguistas que por mucha razón que tengan, más
pi_erden que ganan, abandonando sus tare~s1 pu1:1s
aun en el caso de que el arreglo sea satif:fdctorio,
sobre ellos cae el déficit del tiempo que no trab•¡an.
Pero la gente que encuentran al paso, piensa
de otro modo, ó mejor dicho, no piensa: siente la
necesidad del alhoroto, y abandonada al instinto
de motinero latente, ullá Vll 1 empujada por impulsos irrefrenables, inconscientes.
Silb11r1 gritar mueras ó vivll~, arrojar piedras ..
Y ese es el ciudadano de una autrusta democracia;,e! eterno revoltoio que, á te~er voz política,
pedma una Constitución que aboliera la policía ..

~

Todos los quo por falta de una iniciación suficie?te en los misterios del reporterismo, leen con
senedad las notas escaod11lo.sas de los diarios
creen á estas horas que la sociedad mexicana es:
tA de~quiciándose, y que las virtudes femeninas
m!\s excelsas, el pudor y la sumi:üón, no existen
y a ó desn parecen violentamente.
Ahoguemos el pesimismo y fllera temores: el
peligro de las selloritas ráptoras no es tan inmi•
nente como se cree; la seguridat.1 personal del
sexo que suponiamos amen11zado, no sufrirá los
ataques gravísimos que tanto nos ht1bí1:1.n preocupado.
Por u~ exceso d~ celo profesional, los reporters, olvidaron decir que el último rapto anti-mús•
culi~o, tenía por ejecutante á las mismas protagomstas de anteriores fechorias. Dos, sólo dos,
so~ l~s sefioritas raptoras, y según mis noticias,
la ulttma empresa que acometieron salió fallida
. al vulor .y sangre fría de la ' víctima, dis-'
graci1ts
cretamente d esignada por iniciales y alo-unas
0
sefi.rts car,acteristas en los reportazgos.
No estamos en el caso de recurrir á medid1ts
extremas; para dos raptoras el remedio es defácil
aplicación1 aun suponiendo tan recalcitrantes á
las entusiastas feministas que no sean con ellas
eficaces los recursos de un tratumienso domé3tico.
Aunque no sea sino por honor del s~xo emprend.edor y aventur ero, consigno con jú.bilo que no son
siempre ellas las que recluman la iniciativa de
la a ventura: la que corrieron dos colegrnlitas
escapadas con un joven imberbe 1 supone en éste
facultades excepcionales que restablecen el equilibrio social.
Para un raptor hay cárceles; pero ¿qué castigo
merece el hombre que se deja raptar?

En materia de convencionalismos estamos como
el primer día. peor aú.n¡ porque al fin ltts tribus
merodeadoras de los tiempos prehistóricos nos
avent!ljaban en la superioridad de una virmd
que hemos perdido 1 ó poco menos 1 -la sinceridad.
Tt'.nian, como nosotros, el culto de los héroes,
aceptndo; pero eran héroes inmediatos 1 parientes
ó be~nefactores directos de los ofrniantes¡ adorábanlos en recuerdo, en efigie 1 en su túm ulo y á
veces en su mismo hogar tmtre las reliquias de
~u v ida1 que acá para inte r nos, no era siempre
de lo mAs ejemplar.
Así iban las cosas, hastl que cambiando los
tiempos, nuevos vínculos de rttZ&amp; y otro medio
físico, hacían A un l11do loe primitivos semi•
d.ioses1 suplantAndolos ou·os de factura más moder'tHl. y· proezas más relacionadas con las condiciones existentes.
Ese es el mundo y no .queremos creerlo·' nos
empefiamos en clavar sóhdameate sentimientos
qne pasan, atribuyéndoles una perpetuidad imvosible.
.
No estoy rellido con el culto de los hombres
extrao~d.inarios. Culto he dicho y tentado estoy
de rccuhcar I porque el culto supone una creencia
y un amor: creencia bien difícil en tiempos de libre examen y 1:1.~or muy &lt;lébil si se re¡,arte á
prorrata entre los grandes paladines de la humanidad.
Cuda hombre tiene su capilla y en ella los ídolos que adorai pero la vehemencia de este celo
religioso está en razón in versa de la distancia y
directa de la semejanztt moral.
De cien mexicanos, creo que noventa y nueve
nueve décimos 1 se interesan más por el mitic~
Homero que por el auténtico y ~utóctono NetzaDeslizase el raudal de los delitos más violenbualcoyotl puesto al alcance de los menos po!í• tos á nuestra vista, sin que sean parte á sorprenglotas por el Sr. D. Joaquin Pesado.
dernos y a ni su número ni la atrocidad que los
¿Y diré sin que se ofendan los hiprresté.ücos particuhtriza.
que S.M. Cuauhtemoc, celebrado anualmente en
l!n l~ombre, un lépero cualquiera, insulta Auna
clásico nahuatl por dos ó tres filólogos no enar- muJer Joven y bella cuyo hermano reclamaexcudece.tanto como fuera de desearse nuestro ya s~s por la ofens::.; y cuando vuelve la espalda,
caldeado civismo?
disgustado del soez galanteador, siente un golpe
. Y~ admiro, como todos en esta tierra, la egre- brutal y cae asesinado.
gia f1g~r~ del guerrero azteca; pero desearía que
_Y_ este.hombre dominado por instintos que holo adnuraramos en espafl.ol, aunque esto sea me- rripilan uá ante un jurado 1 Sd debatirá. el hecho
nos aparatoso y académico .
prolijamente, con argucias sutiles por parte de la
_O 111 me~os,-_y-a que_ el idioma nacional y co- detensa, y los sen.ores jurados, olvidando el senr~1e11te se Juzga 1mprop10 de la majestuosa solem- timiento de la solidaridad social perdonarAn acamdad,-¿por qué no se reparte entre los asisten- so una vida que sólo pueden co~servar la piedad
tes traduc~iones .de los discursos, para que cada extraviada y las precupaciones de una filimtrouno, ol mismo tiempo que se deleita cvn la mu- pia tau incomprensible como peligrosu.
s_ical peroración mexica, pueda ir leyendo en su
ilbreto Jo que dice el sibilino orador?
Sé de alguien que se propone poner A la venta,
Y en _tanto que los sen.ores asesinos riegan con
anu~lmente con toda oportunidad, libretos para sangre mocente las calles de la Capital, llegan de
los Estados remotos, narraciones de increib1es
la fiesta de Cuauhtemoc.
perversidades. El siglo acaba y aún se perpetüa
la fisonomía del bárbRro encomendero en Jos
¿Qué es una huelga?No cabe ciertamente en la amos y los capataces de las haciendas. El indio
ri.gidez de una definición doctrinal la ruidosa y ba sido sustituido por el enganchado, A quien con
pmtoresca multitud que inundó la Avenida Juá- aman.os y promesas se arranca de su tierra y en
otra lejana, inhospitalaria y cruel, si:, le esclarez el martes Ultimo.
Menos aún podía decir lo que es un huelguista. viza, se le apalea y se 16 mata de hambre. Ni las
Un huelguista es .... todo el mundo, en México· mujeres escapan de la ferocidad de los explotaes decir, los incontables callejeros que se halla~ dores del hombre-acémila de ~uestros campos.
Y nuestras leyes humanitarias son impotentes
siempre dispuestos A desviarse de su camino, á

~

,..,

,..,

Domingo 28 de Agosto do 1891!
y la acción protector. de Jos gobiernos 110 llega
A donde imploran su justa int~rvención los miserables y los desamparados.
No hay rigores que valgan contra el malhechor
que esconde sus crímenes en los abruptos picos de
la montana., guarida legendaria en donde anidan,
ausentes de la civilización, supervivencias de un
pasado ensombrecido por todas las barbaries de
la colonia brutal. .. .
Dick.

l)olitica ©tntral.
RESIJllEY,-El protocolo de la paz,-La crisis espafto•
la.-Convocatorla de las Cortes.-El Ministerio Sagasta ante ta representación nacional,

Aceptadas por Espalla las bases de la paz en
protuco:o firmado por ?ti. Cambon en representación del gobieruo responsable de la monarquía
espa~ola, prepAranse en Wáshington y en Ma·
drid A dRr touas las instrucciones necesarias á
los comisionados que han de arreglar la m anera
de cumplír r.on alguna de las prescripciones sefl.aladas en el mismo protocolo. Por una y otra
parte se han nombrado ya los miembros que deben constituir el comité internacional, que determine puntualmente de qué modo se han de r etirar y en qué tiempo, las tropas que gua r necen
Cuba y Puerto Rico; de qué modo las g uarniciones de las principales plazas en las Antillas han
de abandonar sus puestos en dondt, hicieron guar dia duranle toda la guerra de insurrección, y donde permanecier on con el arma ni brazo esper an ·
do las fuerzas invasoras. OcUpanse ya también
los gobiernos espafiol y americano 1 en buscar ltts
rersonas distinguidas A quienes se confiará. la alta misión de concluir el trntado difinitivo de paz,
á quienes corresponde principalme11te, determinar la cuestión filipinll 1 en donde aparece más de
un punto obscuro 1 á causa de acontecimientos
supervinientes después de firmado el protocolo.
No babia recibido el jete americano que dirigía el
sitio de Manila,ni podía h•ber llegado á su conocimiento en tiempo oportuno la suspensión de hostilidades,cuaudo lanzó las fuerzas combinadas de mar
y tierra sobre la capital del Archipiélago filipino
en dont..le por mús de tres meses, falto de auxi i JB
y en situación desesperada, se había sostenido el
General Augusti.Comenzó el bombardeo por la eicuadra de Dewey sobre las fortificaciones de la
ciudad nmurallada; cuando callaron los caflones
de las fortalezlls, lnnzáronse al asalto los regimientos del Gral. Merrit, y aquella guarmción
l1eroicn que había resistido por tanto tiempo, sola y desamparada1 sin tener recursos, sin esperar auxilios, tuvo que sucumbir á fuerzas superiores. Una capitulación honrosa para el Gener al
JAudenes lué el re,ultado del as•lto, y desde el
di• 13 de Agosto ondea sobre la capital del Arcl1ipiétago el pabellón de lt1.s estrellas.
Ap11.rte de este hecho de armas que pene á los
invasores en posesión de una plaza tan importante, Dewey hab.ia iniciado movimientos agresivos contra lt1s costas vecinas, enviimdo sus cruceros A Ilo llo y A Panay, para capturar los
calloneros espalloles que allí se habían r elngiado y para someter, si era posibie, la prov incia
de las Visaya. Aunque se h• restablecido la comunicación directa con Manila por la vía de
Hong-Kong 1 no ije tienen noticias ni en Washington ni en Madrid, del resultado de esas expedí,
ciones; y si es cierto que oportunamente secomunicaron las órdenes para la suspensión de hostilidades, los buquts americanos, en alta mar y
faltos de comunicacion~s, 110 hnn podido r ecibir
contra órdenes y habrán seguido adelante su misión ofensivo. sobre lns plazus del litoral.

*
••

Entre tanto, cediendo A los clamores de la prensa, acatando sumiso los preceptos de la constitu•
ción 1 y queriendo quizá depurar su conducta y librarse de toda resp9nsab1.1dad en la crisis actual
en que ha habido que sacrificar en medio de an~
gustias terribles una parte del territo rio1 que
ceder s.l enemigo la isla de Puerto Rico, siempre
fiel á la tradición monárquica, que abandonar
toda soberanía sobre la is'.a de Cuba, y que exponerse acaso A una pérdida considerable en el rico
archipiélago, descubierto por Magallanes y conqmstado por Legazp1, en aquellos tiempos en que
el pendón victorioso de Castilla se paseaba altanero por los mares conocidos y buscaba los des-

O,

11 1 '\

&lt;:onocidos para extender el peder de aquel manare~ que .P?do exclamar: :•el sol no se pone
en mis domm1os, 11 ha convemdo el ministerio S.1...gasta en llat~ar A la rep_resentación nacional para.
que ella dectda los destmos de la patria, antes que
sea un hecho el tratado de paz.
Acaba de expedirse por la Reina Regente el
&lt;lecreto que convoca á las Cortes espaftolas para
que reauuden sus labores en el actual periodo de
prueba por que atraviesa la monarquía, por proJlios y por extrallos combatida.
Awenazado por dentro con los rugidos del carl ismo, que desde las abruptas montttftas navarras
trata de lanzs.rse sobre los campos de Cttstilla·
amagado por las huestes del Pre:endiente qu¿
aspira á, enarbolar su bandera i:iangrienttt ag'itar
la tea de la discordia y entrar á saugre luego
y asentars.~, aunque sea sobre ruinas, entre l11s
]lamas roJtZas de ]a guerra civil, en el trono
.ambicjonndo; agitado por las dispersas fuerzas
r epublicanas que aspiran también, aunque sin tener elementos suficientes á derribar la dinastía·
-compelido en el exterior, por meLlio de la ruerz;
abrumadora, á aceptar las bases de una paz doloTosa, por la que A falt&gt;1 de indemnizaeión pecuniar ia de guerrR. se la exigen sacrificios de territorio á los que difícilmente se resignará el pueblo:
-el gobierno de E;p1t:lia que prelitle el Sr. Sagasta
y_ q ue por tanto tiempo ba sostenido bajo su propia responsabthdad moral todas las dilicultades
de la c,1mpafl.a, to&lt;los los trabajos de la or1ranización de los ejércitos de mar y tierra en u;a lucha tan poco espernda, llama A los elegidos del
pueblo para representarlo en las Cortes, á fin de
compar ti r con ellos las dificultades de la situa-eión, acud~ á la re~r~sentución nacional después
&lt;le haber 01do la op1món de los jales de partido
de los caudillos y coriteos, esperando de ello, el
.ap oyo moral y material de que tirnto h&gt;1. necesitado en la tremenda crisis.
No todos h&gt;1n respondido al llamamiento pa·
triótico que-les hiciera el Presidente del Consejo.
Alg uien ha habido como el General Weyler, que
á pretexto de un catarro se hu excusado de concurrir, y sin poderlo remediar nos recuerda A la
zorra de la fabula. Ocros, como el jete de la minoría republicana1 han rechazado toda participa-eion en el asunto, rehuído toda responsabilid11d
y remitido su opinión para ante las Cortes reuni:
d_as. Algunos, e.o fin, se han declarado partida11·1os r esueltos de la guerra á todo trance de la
lucha.sin cuartel, del sacrificio del país h~:Jta el
sui cidio, con tal de no aceptar lo que llaman una
tr ansacción vergonzosa con el enemigo.
No todos se han mo·s trado tan implacables con
el gabinete liberal. Los correligionarios están listos para la lucha, y cualesquiera que sean sus as•
piraciones, se disponen á seguir en apretadas tilas al lado de su jefe. El General Martioez Campos se ha cobcado decididamente dellado de los
que_sostien~n la conveniencia de defender, por
ser 1rrem~dtable, la solución que Sagasta ha dado _A la cr1s1s actual. Silvela, representante de la
um~n conse~vadora, la ha aceptado también, prometiendo, sm embargo, levantar la voz en nombre de su partido, cuando llegue la hora de exig ir r esponsabilidades A los que han traído al
pais á este tr!ste doloroso extremo. Los más, en
-~eneral, ~e . ha°: 19:vado las manos, dejando al
¡efe del mm1ster10 hberal la respocsabilidad tremenda de sus actos. ¡Cuánta política en los momentos actuale~, en que el pa.is, lo único que cxi.ge, es a bn_e gación y patriotismo, guiados por el
buen sent,dol ¡A. qué pruebas tan rudas ha dehi•
&lt;lo sujetarse el esforzado campeón de ih Espaila
liberal!

y

•
••

163

1:LMTJNDO

p =B l~ Agosto de 1898.

Casi simultAneamente se reunirán enla Ilabana
Y en S~n:Juan de Puerto Rico, las comisiones para
la r etirada del ejército, se abriran las Cortes
-del reino para resolver la crisis conforme á las
pr evisiones y promesas del Gobierno y se celebrarán en París las sesiones de los representantes de Espolia y Estados Unidos, para formular
en definitiva el tratado de paz. ¿Prevalecerí,
e~ esa luch;\ parlamentaria la disciplina que
rige~ los partidos militantes, y se dejarán guiar
los d1 potados y los senadores por las promesas
que at.gún jete ha hecho al sellar Sagasta?
Los grrtos de angustia y de dolor que salen de
las tilas del pueblu, los clamores de pena, los
ayes desgarradores de las madres y de los huérfanos que han visto á los pednzos de su corazón
destrozados por la guerra ¿no encenderán los pe-

chos de patriotismo, exigiendo de modo fiero res•
ponsabilid&gt;1des A los mini,tros y A los jefes milita:es que han tomado parte en la lucha? ¿PredommarA en esa conflagtación de intereses en esa
e.xplosión de patriotismo, el sentimiento
fidehdad por la dinastía reinante, de obediencia A las
inslituciones actuales, de disciplina A las exigencias de partido, sobre los deseos de venganza
sobre la fiebre de represalias que enardece algu'.
nos corazones y los lleva ht1sta rechazar todo avenimiento, y los empuj.._ á querer untl lucl.ia sin
tregu~? ¿Encontrar• el Sr. Sagasta el apoyo que
necesita para que prevalezca la resignación á
que él ha llegado? ¿Pvdrá convencerse el país,
cuando las Cc,rtes aprueben el decreto de indem•
nidad sancionando lt1s determinaciones del Ministerio liberal, de que por encimi rie todas las
aspiraciones están los ft1.llos inexorables de la
necesidad?
9uién sabe! Pero serA interesante ver y segmr P•~•. á paso las fases por las que ha de pasar fa. cr1s1s espafl.ola, discutida simultáneamente
en _el seno d~ las Cámarns colegisladoras en la
captt~l del :emo y pesada tttmbién y juzgada
al ~1smo tiempo por los comisionados que en
P,m, han de acorda~ el tratadodelinitivo de paz.

de

X.X.X.
25 de Agosto de 1898.

BELLAS ARTES
Una Exposición en perspeclirn

homogénea, componentes todas de lo que puede lhl.·
m"rse arte nacioual y propio.
El arte hispano, ea su ira.splantaclón á est11 Amérl•
ca nuestra, uo sufrió modific&amp;ción alguna, y fué cultivado con suma aegltgenci&amp; aguend~ los mares por
que-entre otras cauui:1 de menor peso-no llegó á
sentlr11ele btteta.ntemisnte. Lo que no podia ser de o&amp;ro
modo, dado que el arte es reisultado de muchos é ine•
l~dibles factort,s iudependientiss de la vol notad indivu1~a1, y nunca pueds St,r ni expontáneo ni arbitnr10
La Religión y el Rey amamantaban al arte por aquel
entonces y _t,Hos aie eucargaron de sosienerle en ebtas
nuev~s r .. g10nes. Mad, ya t1e&amp; porque los españoles de
A 1n.é:1"ica fo.eran ho_wb.res más dados al aeaparamlenio
¡e riquezas pecuu.1ar1as 4.ue A las cristalizaciones de
8: Beue.t.a y en consecuencia fueran poco artistas, ó
bien que édtos con j L11tlsima razón but1caran y encon•
traran en la Metrópoli mayores glorias para sus t&amp;•
lentos¡ eis e! caso que hl.s obrita d~ arts que nos leg11.rott, m son tamas ui t&amp;n bllenas, como suele pret"'nderlo un mal fundado orgullo n&amp;Bional (t).
Una vez alc1mzadit. nuedtra em,rnc1p1tc1ón politica
todaM,n0:estr1ts energhu nacionales cuucrttArouse i
cousttiuLr la !'airta cunquistada, y el cultivo del Arte
entt·e nosotros sólo tuyo vergonzi,.ntes rel!impagueos
pu~s lll ~spada .embargó lai; manos aptas para empu:
llar buriles y pinceles y la. épica glorü, di, los justos
combates, mouopo izó tas caricias ue todas Dllessras
frentes al tai;.
Muy poco t.iempo hace que la pRZ nos 11briga, y lu
mano~ guerrerais 4 ue tlm g1Dgutarmeote hau sabido
maneJu.r ~¡ arado y el martillo hálhms.e torpes para
el trat~m1ento de l1t. arcilla. p!Adtlca.¡ los elegidos del
A;rte siéntense sobre un fali;u terrt,nO y ghnen au-o.
b1udos por la Jlbsoluta imposibilidad de satista.~er
¡,or m~do _inmediato suó altos anhelos y su noble
1mpac1enc1a
J!;s put:s t;id~P? de que la lucha. empiece y opo'rtuna
es la dlspos1c1oa. de uuestro gobierno que motiva
estas line:-s, p11es ademát1 de estimular grandemente
las energ1as ~n acción, ella nos permitirá. juzgar del
estado eu que se eacuisnt ..an las artes plásttcas ea Méxlco1 la cual coustancia servirá de punto de partida
pua los f1uuros esfuerzos que é. ella h~yan de den.icarse.
No vamoo ya ea pos de un arte nacional¡ somos un
pueblo absolutameie nuevo, y estamos obligados á
rncorporarnos á las tendencias anisticas de los pueblos mh avanza.dos en la materia.
No nos falta edplntu artbtico; si la obra !::.a sido exig.ua, por obo;ácutos-dt,l módw, no asi Jo.:t esf-u~rzos
~1sl1t~os y ~astantes para d~mostrar que ese espiritu
art.is&amp;1co existe enire uoRotros: aun htimos tenido en
la époc1:1 nu6va personalidades artisticas clara.men,e
&lt;lis.termina.das, como Villanueva y Gutiérrez Nájera.
(Cito sólo mut,rtoP, porque la suscepubilidad suele
enmudecer ante la tuuene).
. Podemos, puea, eeperar mucho de los tiempos ve•
mderos.

Tene'D_os en psrspectiv&amp; y muy próxim&amp; ya una
exposicion de aries pl&amp;siicas en la Eicusla N. d6 Be}lai¡ Artes, rrganizada por nuet1tro Gobierno para fomento del gu6tO a.rtit1tico y para estimulo de los que
al nuble cu.mvo dd nrie se dedican.
P~~ mát1 que será.o humildes los frutos que tal ex•
J?On1c1óu produz.ctt, en razón de que estaruos mu.y le•
JOB de iser un pa1t1 productor en acoaques de arte ella
mer~ce tod,ll nuestra attmcióa puessu que cooAti'u1 ye
un..ac~utecunhmto artístico e'n ouestru medio, H.COil•
tt,.,1m1euto que puede ser de muy benéfica n:tscea•
denc11t. 1 hoy- que al amparo de unit paz de que por
1lleugos anos carecimo11, hemo:3 entri:tdo en una era
propicia al florecimiento del arte, que nos proporciouara elevados y nobflitlimos goces, por nuestra crsc1ente cultura reclamados cou urgeucia
•
El Art~, el cultivo de lo bello, ed en efecto una nec~sidad p;1.ra los pueblos. puesto que las inteligenTropiézase con un ob3tá.culo que halná de exigir
c~,,s hnn menester, lo mismo q11s los ebtómagod de m11.yor~ d.-11velos para el t:i11nfu: la m!l.yorla de uuisscierta dosiis d~ alimentos dulce~; pero es uaM nec'esl· tra sociedad carece de educación artlstica.
dnd secundnr1a, só1~ atendible de parte d~ los GobierEs fácilme.nt_e.comprensible la. trasctmdeacia que
nos, Cllando las terrtbles criepacloues polfticas ceden par1t el def11nt1vo progreso de nuestro arte tiene tal
el c~mP&lt;? _A la proflcua quiet11d q11e consigo trae la hecho.
reahzacion de_ los idea1e\ y la efectuadit conquista
.P11_ra el desarrollo material de la tarea artistica¡ es
de ;os pnmord1ales derechos de la exlsteocia.
pr~c1so que édt&amp; tenga demanda,. y la sociedad es
r.::I. Arte, pa.ru los pueblos, es unil m,cceida.d de per- qmen la consume¡. ahora bien,. por Jas miemas eepe·
feccionanuento, no de constitución, y por encte, C1ebe c~&amp;~eg..circuutita.&amp;Wl&amp;S que he a.puntado ya y que pre11er pospuet1tt1. á todas 11:Ls di, esta últimit índole.
s1d1eron á ~uecstra conslitución l:lOcial, obltgáudouos,
Pero ~011. vez q11e el edificio está. cuncluido órnalo "t"D asuntos 1Dtelectuales, é. "ntrar de i;Úbito en la órel a~qu1tecto con delicados relieves que mé.s á. la. per- btta de adelanto de los pueblos mAs cultos dase ec.
fecc1on _le a.cerquen, v no de otra s11erte proceden Mé~tco el singul~r caso de q11e puede ha.b~r eximios
los Gobiernos al tender un pliegue de su manto pro- art1t1ta~ en me~10 de un_a 11oc1edad artlilticamente
tector sobre las f!lªDitestacioues de l1t Bellez11. tan analfaoeta, pudiendo ~eallz&amp;rse asi positivamente el
l~~go como han c1m~ntado lo indispensable. E~ Mé· en otras ~ll.rt;es paradog.co fenómeno de losgeniosno
xtco ha habido repetidas veces ~x.pusictones de pin- cmn,prendid_os. La. adivrnación in11tintiva de tal estli.·
tura y de escultura, y si bieu es cierto que en ellas do patológico de nuestro medio artiatico trae consihemos "."isto ob~as de mérito, eotas han sido muy po• go el lamentable efecto de servir de con~ol1:1.dora hincas. y nmguna verdaderamente notable
chazdn é. much~s insufribles nulidades.
Tal conuancia no debe desanimarnos· porque está
.Para normahzar nueistra pr1.1ducción artfstica es
dentro ~e las invariables leyes de la so~ioloD" 1a y no menet-ter esperar que en nuestra 1wcied1td surja y
acusa, m mucho_ menos. impotencia 11.rtlstlca de 'ta ra- prospere la 6ducacióo arUstica y á este f10 deben teuztt El arte nacional, nuestro verdadero arte nacio- der 1011 primeros esfuerzos de los ami..ntes del arte
nal, murió á los golpes de las tizonas conquistadoras
La exposición ~e la Escuela de Bella~ Artes será {in
que apénas nos dejaron las indispensable~ ruinas pa• paso en_ese senttdo pero es preciso que se la haga
1
ra _as~ctar hoy con fundamento y prueba, que aquél una rac1or,.al. propaganda.
e~1~t1ó Y. muy; delanta.do. Trajéroauos los iberos su
Con tal obJet;O creo ser oportuno iniciando en estas
c1v11izac1ón europea y destruyeron la autóctona para colnmnas una ~eris de a_rti~ulos que preparen al púimplantttr la suya; desdeñaron por completo los ele- bllco á 1~ ~eJor aprec1ac•ón de los trabajod que en
mento~ aprovecbn bles de aquella, como despreciaron es&amp; expos1c1ón se pres en tea, narrando brevemente
Y en$'nllaron la raza aborigen, y diéronse á crear un las diferentes etapas de dissttrrollo de las arted pl&amp;smedio ~nevo para una r~z11. nueva. ¿Para unH. raza ttcas! estudiando someramente las obue maestras
nueva?, ... No, ésta, b cr10Jla, no h1. presintieron los que ellas h.,. a producido en todos loe tt~mpos y tmu•
iberos, y á ello se debe que tan duramente trataran á merando las poquisimas de mérito que nuestro p!!:ia
la r/\za conquistttda, impeliéndola bacía el mb com- posee.
pleto retroci:,so y borrando á cañonazos toda huella
¡Ojalá que el.p~blico, conociendo á grandes rasgos
de su1;1. esfue.rzo~ ascendentes; á ello se debe .. .. ¿por los vastos dom1n10, del arte, sepa aprt:cinr sus rtoraqué no dec1rlot .... que el transcurso de cuatro si- cin?es por si mismo., sin deja.rae sugaetrnnar por ponglos haya bastado para que todas ltts colonias 11meri• tlfices absolutistas 11i por impecables tticnü;ns.
canas se desprendiesen de España muy naturalmenPorqua si el Arte es uno. mültiples sou en cambio
te, como la fruta madura del árbol
sn.s manifestaciones y procedimientos, y en él no hay
Al sentar sus reales en estas tierras nmericanas mls dios que el Arte mismo.
los espttfi~les e_ntendieron colonizarlas por ellos mis~
ÜSCAR HEez.
mos, previo aniquilamiento de la u.za autóctona 1 de
suerte que en el tram1curso de los tiempos ftlerna las
n_uev~s poseaiones no colooiae proplamem;e dichas
srno tu,rras de absoluto dominio ibero y exclusiva~
mente_pobladas por iberos No obstante la agonla
aue, s1emp~e _creciep.~e. fué desde l11ego patrimonio
e_ La raza md1a, surgió la raza nueva, la cruzada la
Con el presente número repartimos el primer
crioll~ q~e es la nuestra; muy diferente dela iber~y
de la 10d1a1 con singular amalgama de elementos de volumen de la preciosa novela de Al!Jnso Dauam~ 1s, un tanto bib_rida y en. consecuencia sin persou:thsmo marcado 1 m tendencia genuina, ni tradición det, titulada: CABEZA DE FAMILIA.

••

A nuestros suscritores.

�EL MlTNDO

Domingo 28 de Agosto .de 1898.

J)ominfo 28 de Agosto de 1898.

EL MUNDO.

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i!a guerra }iispanc-americana.-Una ba~aera ae parlamento.

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EL MUNDO

166

-=º=º=m.,.tn2 g5:o=2=8===d=e==A=e=º=P=to====d==11=lR9R==================E;:;;L;;;,;MUND~~º~========================l67_
Notas y m\mero

Diámetro.

&lt;1e orden.

CURIOSIDADES CIENTIFICAS

lm.,50
lm,25
lm.,20
lm_,15
lm.,05
0m..98
0m.,92
0m·,87
9 ºº········· ····· ··· 0m.,82
10 Do sostenido ..... . 0m,,77
11 Re ............... . 0m,75
1 Do ... . ...•.... .. .
2 Re ................ .
3 Mi............ .. l ..
4 Fa............. ... .
5 Sol. ... . .......... .
6 La......... . ........ .
7 La sostenida...... .
8 Si.,. :-............... .

Un nuevo alumbrado de luz eléctrica
LA. LlJZ FRIA. ES EL DESIDER..l.TlJ.M
TEORIA,

La luz artificial dPbe acPrci1rse cuanto· sea J'OSible
como est:1 última. conv1.-ne que 8t1a
difusa y que se reparta un1formPmente en 111 medio
que ilumina sin conce11trar.e "º 11n pequeño foco. Por
otra partl', toda la energla obsorbirla po, el aparaw
luminoso, debe convertir~e en luz y no en calor.
La lámpara incandesc~nt' no lle.na estas condici_o•
nes: su luz ee muy concPntrada, produce calor en demaeia y en proporción á la l'Dergia que ab$Orbt1, la
fuerza luminosa es insignificante.

a la luz del día:

*
**
La revista de "Las grandes fábricas-" ha publicatlo
un estudio completo del nuevo sistema de alu,ubrado
que intentamos dará conocer someramentti á nuet1 ·
tros lectores.
Conocidos son los tubos Gehsler. Son tubos de vidrio que contienen en su interior gases enrarecido~
atravesados por una corriPntt1 de do~ eléctrodo sunidos á los extremos de una bobina de Rub.mkórff.
Al establecerse la corriPnte los ga~es encerrados
•en el tubo be hacen luminieentes, y la luz. que produce
es fria.
La transformación de la enPTgiaeléctricaen fuerza
luminosa efectúase dfrectam•nte, sin intervemión de
calo1· ni de cuerpos incandeceutes y en t~I. virtud PI
rendi:,,iento del aparato es muy considerable. Porotr11,
parte, la luz se produce en toda la extensión del tubo,
de modo qu~ cambiando la forma y dimensiones de
es.te último, ~e puede hacer que varíe la superficie lummosa.

***

'

***

•

1.- l. APARATO I2'{TERRUJlTOR. 2.

DISPOSICIÓN GENERAL.

APLICACIÓN PRÁCTICA,

Hasta últimas fechaP, los tubos GeisPeler no hablen
tenido aplicacionPe práctricas porque la luz que eoii·
tian era muy débil y todos los esfuerzos empleados
en darles una intensidad suficiente habian sido inÚ•
tiles.
-Hace algunos años M. Tesla. con el auxilio d11 corrientes de gran intensidad y extrao!'dinaria frecuf'n•
cia logró comunicar una alta potencia luminira
á lÓs tubos de gas enrar1•cido; pero su método exigía aparatos muy voluminosos y compllcados, y en
consecuencia era costosísimo.
Un electrit'.~sta americano. Mr. Moore, llegó á obte•
ner U\J excelente me-lío d~ alumbrado de e11tos tubos,
valiéndose de 11paratos sumamente sencillos. Para
comprender el m11canismo'y f'fectos de tales aparatos,
ei, necesario previamente indicar eómo se produce la
luz en los tubos (}eissler.
·

1

FIG.

Empleue ordinariamente con eFte fin una bobina
Rub.mkorff con un interruptor automático de resorte:
la intensidad de la luz está en función de la potencia
de la corriente primad&amp;, del número de vu·eltas de 111
espiral secundaria, de la frecuencia de oscilaciones
del interruptor y sobre.todo dt, 18 rapidez con que se
efectúe la interrupción da la corri,mte en cada periodo de oscilacióu del interruptor. A medida que es
más violenta la int11rrupción es más viva la luz; ahora bien, mientras más corta es la cb.isp11 en.t re las corrientes del interruptor, más rápida es lainterrupción.
Si pues laf chispas se producen en el vacío, basta para
la mterrum~ción completa de la corden\eunadistancia insignificante entre los contactoe, un tiempo mínimo por cons,·cueucia.
•

Mr Moore realiza Asta t&gt;o11ilición por medio d., un
aparato repr1111Pntado Pn la figura número l. Es un
interruptor ordin~rio de rP.sorte, colocarlo dentro d11
un tubito de vidrio, cerrado en sus PXtremos, y en PI
que SP lleva el vaclo al último grado poRible. El número 2 indica la disposición rlel 011evo interruptor en
presencia de un pt&gt;queño electro imán que prodnM
l1111 oscilacione~. Al ligarsfl las f'xtrProiriades de • rollo del imán con 1011 do&amp; eléctrodoR del tubo, este último emite una hlz blanca muy brillanre
El interruptor quP. oscil!J, en el vllclo con11tituye el
elemento esencial del aparato de Moore. Para que
responda po!' completo á RU fin debe conQtruir•e con
escrupulosa preci1,ión. Tienf'n gran influencia la
longitud y el espei or del rf'sorte, y al mismo tiempo
es prPcieo que el electro-imán se escoja con sumo
cuidado.
Han sido construidos otro11 interruptores más complicados, como se ve en el número 3 Estas dos figuIas muestran que se pued11 unir los tubos no ~ólo con
las extremidades del rollo del imáo, sino también con
las extremidades de la armarlura del interruptor. obte01éudose el mismo resultado (núm. 2) Por último,
si uu eléctrorio &lt;le! vibrador ee li~a 4 una tlA lás Pxtre•
midadPs de un hilo' conductor soldado en el interior del
·tubo, llénase é~t" de una luz blanca y lechosa. Puédensf' emplear con este fin los ¡rlobos ordinarios de
laM lámpa~as in&lt;'andesr.Pntes f\Fta es otra aplicación
del apar11tv· de Moore (figura 2)

***

Los tubo" emplt&gt;ados en el alumbra.do no tienen
eléctrodos intniores evitándose asi la. e~tratificacion
propia de !01&lt; tuboM Geissler y aumentándo su resistencia y su duración.

3.

OTROS ARRBlGLOS

4.

INTERRUPTOR OSCILA~TE

Los condnctorPs se enrollan en los extrf&gt;mos lle los
tubos cubriéndoles pr1wiamente &lt;le goma laca mezclada' con polvo de aluminio. Mr Moore ha empleado,
p'lra el alumbrado di' locales amplios tubos de dot1
metros 30 centimetroij de longitud por 44 milimf'tros
rle diámetro. Absorben la misma energfa que una.
lámp1tn fn('andescP.nte de 16 b11gías es d11cir. cu,ll•
renta watts aproxima mente. No se han h&lt;'cho auo
con torlll precMón medidas fotométricas porque et1
muy díficrl comparar la. luz de un11 bug'ia ó de u~a,
Jámp1tra incancescente con la luz del tubo, tan d I!·
tinta por su calor y 11u carácter propio.

*

**
Según laR ú'timas noticias Mr. Moore organizó f'n

New York el met1 de Julit, último una Ei,p0Hic.ió11 d..,
su sistPma en un local de diez metros de lar¡ro por .J
de anchur,. La luz se produjo por _m edio df' si~te t11bos y el alumbrndo era tal qu" podía leerse fácilm11n•
te á favor de él haciéndose Cotografias mediante tX·
posiciones de 30 segundos.
El interruntor oscilan.te 11e su11tituyA pnr uno rotat:vo (figura 1 número 4) que produce f.0.000 iuterrup•
clones.

EL CAMPANARIO
DE

S. GERMAN L'AUXERllOIS.
Desde hace '8lgunos años vuelven los campana.riosá merecer tl favor púbilco. Sabido es q,ue m11chas
ciudades de Bélgica y del Norte de Franda tieneo
en sus campanarios verdadera11 '!rq11est11R de campa•
na¡¡ que datan de los siglos XVII y XVIII Por incuria no pocas de esas mlltavillas se fueron aeti&gt;rierando, quedando en 110 estado deplorable hasta. qnA t-1
abate Van Wooreubecek, benefactor de Santa ·GArtrudis de Lovaina inició una obra de rt-snauracióu
general en Diest,. en O;;tende, Oudenarde, Rouders, etc.
El mismo celo se manifestó también en Francia,con
esta. diforencia, que siendo laicas las municipalidad1::s
de este pals, la al.l~oridad eclesiástica ha erogado todos los ga11tos de instalación ó restauraclon de loo
campanarios, como se ha. visto en Dax, Pontmaiu,
Cambrai y Valenciennes. Una excepción á esta rtt•
gla es la municipalidad de Pari~ la cual votó los fo11 •
dl)s necesario;; para. la. restauración del campanari-&gt;•
de San ~erman l'Auxerrois.
Ciertamente, este campa11ario es una obra soberbi, ~
-y PU tal virtud no era mucho que se gastara en el
5.000 francos á duras penas obtenido~ del Ayuut&lt;A·
mitiuto por el arquitecto municipal.

FH'I. 2-1.ÁMPAR\S lNCAND~SCEl\TES MOORE,

Las campanas instaladas en la-torre de S11n Germán son treinta y ocho, ocupa.o un lugar considtlrn ·
ble y pesan 10000 kilógramos: la mayor que da l:t, ..
ta do pesa 2,000 kilógramos. He aquí las dimen11~oues
de las notas principale&amp;:

Peso.

2 000 kilógramos.
1500
11
1,000
11
850
600
450
350

11
11
11

325-

"

250

11

200

"

2'25

11

11

Cada nota tiene cuatro martillos m.:ividos por un
engranaje de ruedas particular é Independiente; sólo
la campa.na mayor carece de martillos, aunque como,
las otras está ligada á un mecanismo y no toca más
quf'_para dar las horas del reloj En conjunto el campanario consta de 148 martillos con otras tantas cuer•
daR de movimiento y 152 c·abos de martillo.
El toque de las campanas se hace automáticamente
ó á la m,no: aquel depende de un cilindro de acero
de lm ..m de longitud por 0m.,40 de diám1-tro y 4 milimetros de espesor1 cou 29,184 ~gujeros dispuestos en
228 vueltas de espiral. El reloJ de la torre se combina
con ~l :los v~c~s al dla, _á las once y á las cuatro, y
pone en mov1m1ento un sistema de ruedas que hace
girar el cilindro guarnecido de puas que corresponden á las d.iveri!as pieza~ dA ejecución Estas son tres
á la fecha: la marcha de Turenne, de C'ulli, el Tambourin, de Rameau y una antigua canción francesa.
La cadencia de estos aires corresponde al 76 del metrónomo, y en valores dfl campana.e represeutau res·
. pectivau,ente 320, 224 y 120 unidades
Será muy fácil cambiar las piezas á voluntad dán
doles nueva colocación á las púas ó poniendo otras
nuevas. Cada una i:lE, ellas se compone de una parte
exterior de siete milimetros más ó menos; al pasar,
ldvantan las palancas que corresponden á la O')ta que
ha de sonar. La palanca pone en movimiento las ruedas de llU campana, leváatase el martillo y da un gol•
pe. Hemos dicho que el mecanismo de ca.da campa.na
pone en acción cuatro cabos de martillo. La. disposición en que se hallan éstos ante los dos lados de la
campana es tal, que uno de ellos está sit&gt;mpre dispuesto para dar el golpe. dos en preparación más ó
menos avanzada. y el último en reposo.
En virtud de ese arreglo, el campanero que ejecuta en el teclado Je! campanario puede tocar piezas
'rápidas. Los grabados permiten al lector darse cuenta del conjunto pintoresco del mecanismo que describimos.

·•

campo, á las ¡!'randes cacería~, y su amor á los anima.·
les era tal y tan hondas ralees había echado en él,
que prefe1ia muy á'menudo la sociedad dti sus perros,
sus insepar11bles, á la de sus compañero11 de Uni ver•
sidad .
Merece ser contada 111 historia de su primer cor.flicto con el Rector de la Universidad, y que demut:atra
el carácter del joven Otto.
Cuando fué recibido como miembro de la corporación •Hannoveriana.• el estudiante cre,·ó de su deber festP j::ir la admis1on con un banqu~tP, .V asilo hizo. Bebióse aquel dia con exageración, como en todas
las reuniones de I ste géuero, y Bismarck, durante.
una discusión acaloradi~ima. arro;ó en un momento
de exaltación, por la v~nta.'la abiPTtll, un irasco va•
clo. Un transeunte, que sin duda fué herido. quPjóse
en seguida, y como la frasca hubie11t1 te11icfo lugar en
la misma casa de Bl.marck, cerca de 1as murallas.
nuestro PStudia11te recibió una cita para comparecer
ante el Rector.
Estaba aún aco¡:tado, cua1;do la cit:i. llegó á sus
manos con la si_guienta inscripción;
"Dominus Bi,;marck"
El joven dominus II ba.ndonó el h.cbn. FA vistió con
una bata, calzósti cc,n sus kanonenst,iefel (botas de
cBñon) colocó un e lindro sobre su cabeza. y con tan
extraño aparato dirig óse A la. casa del Rector, oprimiendo la pipa entre los dientes y ijeguidu de un
enorme perro inglés.
El rector, intimidado al ve- al animal, parapetóse
detrás del escritorio y procedió en ~eguida á condenar al joven domirius á cinco thalers de ruulta, para.
enseñarle á µreijentarse en trajti más conveniente an. te el tribunal académico De Fp ués, y duraLte el iute. rrogatorio, Bismarck empeñó,e en probar que el frasco pudo haber volado por si solo hasta la calle. y
pretendió á manera de demostración, hacer tomar
igual camino al tintero del Rector, lo cual le valió al
cabo, que la pena ímput&gt;sta Fe extendie¡:e hast11. tres
dlas dti calabozo; pena que sufrió eu seguida el dominus.
uespués de este acontecimiento, las visitas de Bism~rck al calabozo hicíéron·se más frecuentes; pues él
nn~mo pretende haber pasado hasta dit·cisiete días
eu el t&gt;ncierro, tanto en Berilo como en Goettinga.
Sea lo qntt fuere, todavía Pe ve en Gc,t:tt nga una
putll ta de calabozo en que el nombre de BiemArck
11~arece baE.tant, legiblt; se debe sin embargo agre•
1
gar que por ha her transcur:ido desde eLtonct-s la
friolera de setenta años, algunos bió~rafos han emitido duda:,i res11ecto á la autenticidau de este documento.

**..

La ejecución artística se obtiene por medio de un
Campanas y baterfa del campanario
t11clado abso1utam~nte semejante a.L. de·un piano. To--- -----------------~~-~=--~-~~~~~~_: __________________ _
do lo que se necesita es alguna fuerza. pitra herir las
teclas. Estas son 46, de las cuales ocho no corresponla amplitud de la frente, la forma· dPJicada. de la na·
de~ á ninguna campana y una pone en acción el roriz, de 'fentanas bien arquPadas, y la, barba cuadrada
daJe del do más grave que no tiene bateriRB de mar•
firme y poderosa, verdadtlro rostro de titán a l cual
tillos. El campanero puede utilizar. pues, 37 teclas y
el grabado y la caricatura han popularizado bastante
El General Lle. D. Carlos Diez Gutlerrez.
ejecutar las piezas que permiten: la misma nota es
y mucho tiempo ha, para dispene~rnos &lt;iti insilltir
suceptible hasta de cinco repeticiones por segundo.
Por aqut1l entonces. un crecimiento dPmasiado preLas teclas obran sobre las palancas del mismo modo
Publicamos en la primera plana de nuPFtro semamaturo había casi espiritu11lizado las facciones d..J Isque las púas del cilindro.
nario el r1 trato del Gobernador de San Luis, cu.va
tudiante, á quien sus pr&lt; ft&gt;SOl'eS han rP presentado
muerttl, acaecida el último domingo, puso fin á una
como á un muchacho d" PStatur,. y flaqu"zª f'Xtrañas.
*
enfermedad que pi obó con los más duros y agobiado•
La vida del estudiante Otto de B;Rmark,por lo deml s ,
El conjunto del sistem; e~ extremadamente volures padecimi~n1011 uurante un mes ccnsecuuvo la re•
fué la de todos sus iguales: la vida d« col.,gial afecto
minoso y tiene 20 metros de altura sobre una supershtencia del dhtinguido potosino.
á disputas y camorras que dPjaban poco tit ropo para
ficie de 10 metros cuadrados, lo que hace un espaNuestros diarios han dado una información porme•
el estudio y que,á poco mb, habri~n comprometido se•
de 200 metros
noiizada acerca de loR funerales del Sr. Diez Gutiériamtmte su ingreso á la carrera á que fué dedicado.
· La im talación es única en su género. El campanarrez y de la inhumación del cadáver en la elegantísiSin embargo, hay que advertir que no era Psta disi•
rio de Slin Germán fué acabado en 1878, b.abiendo
ma cripta bizantina que posee la familia do ef Sa.ucipada existencia la que rntisfacia eFpecialmeLte rns
tardado su construcción quince años. El mecanismo
to SHntuario situado á inmeniaci-0nes de la. ciudad de
gustos: Otto de Bismarck. por el contrario, abrigaba.
es obra del reloje.-o M. Collhi, ·quien antes de presenSan Luis Potosi.
yaen eiita época un verdadero culto ála naturalez , al
tar el sist·ema définitivo, hizo numeroslsimas expe•
riencias ante una comisión formada por M. Ballu arquitecto promotor de la idea; M. Cb.aix d'Est A~ge
e_l músico Bozzozi, M Barksr y M. Lepante. Los pa~
risienses !1º han podido apreciar su hermoslsimo
campanario, porque apenas construido se abandonó
enmudeciendo durante veinte años. La obra de res~
tauración quedó oficialme.ate consumada el 7 de Julio último.

Nuestros Grabados.

***

. Para dar una idea del. valor de la joya que guarda la torre_ de S_a1;1 Germán, dirsmo~ que el constru~tor Collin, rec1b1ó .,or su trabijo 'N,960 francos;
casi Igual suma cobró el fundidor de las campanas y
el barómetro, el termómetro y el rAloj de la tor;e,
costaron 27.00&lt;? francos. Los 200 000 francos que suman estas cantidades y el costo de la torre, construida. exprofeso para el mecanismo descrito nos indican
las pr?babi!idades que tendremos de ver' y oir algo
parecido s1 no nos tomamos el trabajo de cruzar el
Atlántico,

BISMARCK ESTUDIANTE.
. Fué en la Universidad de Goettinga en dondo el
J!&gt;ven Otto de Bismarck se matriculó por vez primera.
.1!.tra en aq~el ~ntonces un r~paz bien parecido, de cabellos rubros hgera.mente rizados y ojos claros y pro!undo~ que so agitaban constantemente en su rostro
mmób1l, pareciendo recolit'er y conservar fielmente
todo aquello que veían, -en contraste patente con
esa inalterabilidad del semblante que es un rasgo al
~arecer congénito:- reflejaba·. en ellos toda la vida
el alma\ toda!ª vida dH penB11miento y de volición,
con u1;1a 1ntens1d~d de expresiónnotable Ya.entonces
ap~ecrábase la misma armonía de lln11as que disting_ureron _más tarde las facciones del Canciller Imperial; facciones notables por su simetría bilateral, por

Teclado, cilindro y mecanismo del cam1,anarlo de S Germá.n.

�•
Domln~ 28 de Agosto de 1'398

EL MUNDO

168

LA C!RIC!TUR1 EN EL EXTRANJERO.
•

F.L MUNDO.
,

.

•

l

•

I

BISMARCK.

Buen tiempo.

,ariable.

Tempestad·

LOS TRKS CABELLOS OFlL GRAN CANCILLF,R.

( /i.ladderadatsch, Berilo).

EL SUEÑO DE BISMARCK.

C11ando corrió el rumor d, que el ex-canciller yolvería á sus antig11as fu,nciones, soñó que se le rectl-la
triunfalmente.
(St,·ehoza, San Petersburgo, 1891)

!

.

1Jna 1&gt;arlida de ciclistas americanas en Inglaterra.
~

Al día síguiento de la defunción, fué conducido el
ilustre muerto á la Sala d1-1 flesionl'~ de la L1&gt;gislatura del E•tado, convertida en t:ip1lla ardie1•te, y 111li
se le tributaron los h•more~ oficiH\Ps que como Gobern11dor le corre~pondlan, y acto continuo una comisión nom]:&gt;rada por la fawilia crnó el féretro, llevándolo á la CatPdral.
Solemnes fnncn las ceremoniaR ecl11~íá•tica11 preRididas por el OblRpo de Ran Lais y pres1&gt;nc1aifas por
una concurrenc~ aristocrática. comoneRta 1&gt;xclusivamente de perBnnas invitadas privadamente por la fa milia del difunto
De la Catedral partió el cort1&gt;jo sej?uido de una
multitud que Regún dicen los tel1&gt;gra-mas 111&gt;1?11 ba á
veinticinco mil almas y quti acompañó al cadll.ve, hasta el S1ucito.
En este lu"'ar esp1&gt;r11ba ya el Obi11po de San Luis
para pronun~iar las últimas oraciones en el momento
de la inhumación.
El juicio de Paris.
Es graciosa por 1~ ironía esta. in~antil escena en la
que Paria, - un Paria rorro-ad1ud1ca la manzana de
la eterna di@cordia femenina, á la más bella,-una
Venus inocente y mofletuda.
•
Notarán nuestros ll'ctores la prPdilrcción nuestra
por los grabados artísticos que tienen por asunto epiaodio11 cfo la infancia.
"El Mundo Ilustrado" pntendA ante todo. ser una
publicación para el ho¡rar, y á "ªª mira ajustamos la
elección entre los más bellos y acabados modelos del
arte contemporáneo.

lJna bandera de parlamento en el Caney.
No hubiéramos insistido mh en dar grabRdos con
· asuntos de la última guem1. si el que hoy ofrecemos

á ntl!IRtros favorec11dore11 no Jlflvara un Rello peculiar

q11" lo hace d1¡¡-oo d•• figurRr Pn las colecciones.
Reprt111enta la primP.ra embaja.da de paz, después
d11 los Ppl•odioR cru .. ntos jiel CanPy PU los que por
una y otra part.._ hubo hnroismo• nobilisimos y pérdidaR ite conRíd11ración.
Nuestro grabi.do 11s 11n cierta manna simbólico, Y
muestra cómo f'.n las crlRls niáR intPn11as de los sentimiento~ humanitarios de nue~tra civilización, sobrevive y florPce opulento y perfumado el instinto del
bi1m aocial y de la fraternidad humana.

-~ --i ;-=

DESPUBl::! DE L.O. RECONCILIACIÓN

El prlricipe dejl\ crecer cul\tro Cl\b.ellos para que
formen la inicial del Emperador-W.
tDer Floh, Viena 189 t)

CAPRICHOS.

lJna excursión de ciclistas norte•
americanas.
DPsde "que la bicicleta ha lleglld'&gt; á ser el sport favorito, se multiplicaron las aventuras, audaces unas,
y otras di venidas, dti las que ti! ciclismo es móvil y
_aliciente.
Libros enteros se han escrito de viajes en bicicleta
á través de todos los p.-i~es civillzl\dos.
Una joven norte am'lricana llegó hasta á publicar
en un conocidisimo Magazine, largos artículos en los
que exita á su~ compittriotas á recorrer los antignos
países europeos en bicicltita, insistiendo en la baratuu de la expedición y sus atractivos.
Natur11lmente Iuglaterra es el pais predllecto de
las misses para sus viajes de recreo y fatiga. y ya las
últimits l\ldeas británica. mir1Ln sln asombro á las em•
prPndedoras hijas de la América del Norte crunr
sus calles solitari11.s y perderae en las lejanías del horizonte.
Lo que puede verae en la cara de BiamaNk,
(Por Moch )

El niflo salió temprano, despué3 de h!l.ber reE,tab1 decidid ) 1 lo había jurado in p 0.tto, miel\-·
dbido el beso maternal sobre la fresc1 m ejilla. tr11.s, en pié, jClnto al sillón de la abuela, mudo,
-Salió calladamente, ale~re, contemplativo y ri- arrepeCltido, tembloroso, en lucha iCltima con las
-s uefio, mirando, con fijeza distraída, cómo p'l.• lágrimu rebelde:11 sentía la se'!a mano de la aniidecía en elhorizonte el rosicler de la m 1ñ1na. El · ciana posar sobre su cabeza, en delicada caricia,
aire estaba frag'\nte y sacufüa entre lns ciClcela- como se posa un ave en el nido, y oía la voz ·
duras del follaje los primeros rayos de sol. .Aú t ~lulce, SQ.plicativa, con entoClaciones de plegaria,
los estambre'i de las eClred'l.dcras temblaban con decir el tierno estribillo: hijo, sé bueno; ve A la
ia lluvia de cristal del rocío. L')s p áj iros salían, escuela!
en pufi.ados, de las copas húmed,1s y se de3gra***
naban á la vera del camino. El muchacho camiY sí que irfa.l ,B:ieno, eran los amigos paraim- ·
naba, pensando, como el Dio3 biblic:&gt;, qu~ lo pedirlo! Nada; yano m \s ver la cometa incruscri11 do era bueno. Y seguí~ su mucha con leCltitud ' tar:1e, susur.r;ando en el azul del horizonte; ya no
-y uniformidad, seguro de que ibil A ser delos pri- más arrojar la peonza sobre el terrafo para que
meros en sombrearse bajo la vieja po1·talada, en su vértigo levante microscópico, torbelliClos de
espera de que el semblante rugo30 del dómine, polvo; ,tdi63 iris delas canicas;11.dio3 1 ave d el paasomando por el entreabierto pos~i.;o, anunciua uí,o de la rllquetal
la hora de la clase.
El muchac.hu va palpando con dichosa fruición

la bolsa de los libros; allí la lleva; e1 el mismo
sitio donde lo3 guerreros y lo,trovalJres de sus
cuentos, llevaban la espadi y el laui. A!lor,~ si estA. seguro¡ la n'lclle anterior, al C0Clcluir el rezo,
había preparado la lección, y casi resuelto el
problema de aritmética, plar1teado, después de
larga meditación por el sabio vejete de la escuela.
¡Qué hermoso día! L'\ luz clara, virgiClal y fresca, se filtraba por todos los porns del alegre caminante, hasta llenar su alma de resplandores y
'a lumbrar inte-riortnente aquella c 1bez t pensativa llena de números y preceptos científico i.

*

* * hora; pasó junto al
Llegó á la aldea, á buena
Abside d el templo, en cuya cornisa destartalada
las golondriClas que charlaban, reco nociéndole,
abrieron las alas azules; y él creyó que le de•
cíirn: vamos, amiguito, á la escuela. Torcía las

�Domlnl?'o 28 rlP A2"011to rlfl 1898.

EL MUNDO.

170

ante la tapia del hog9.r por donde asomab3: un,
ciprés que se movía, cabeceando, como mano ,
• que a~enaza. Entonces él, arrepentido, sintió el
zarpazo del remordimiento, y tembloroso, mudo,
luchando con las lágrimas rebeldes, al levantar
el brazo para tocar la puerta, exp~ri!Dentó sobre
su cabeza la sensación de una caricia suave, y
escuchó una voz dulce, suplicati va, con entonaciones de pleg11ria, que cantaba el tierno estribillo: sé bueno, vé á la escuela! ....

callejas, saludaba á los transeuntes, andaba listo,
radiante, con el cuello erguido y la gorra levantada, para que pudieran ver en su frente la estrellita uel estudio.
Poco falt11ba, cien pasos á lo más, cuando de
la plazoleta vecina salió una explosión de risas
chillantes y de gritos 11gudos; un tr&amp;queteo de
chiquillería desenfrenada. Y el buen muchacho
se detuvo bruscamente como si algún obstáculo
invisible le impidiera el p11so. Había reconocido
á sus camaradas, á su traviesa banda, á su cuadrilla regocijada.

Así. amiga mía-¿lo ***
ves?-así he sido yo toda
la vida. ¡Cuántos propósitos ~e he hecho! ¡~ué raudal de juramentos he vertido! Voy de pnsa
hacia la Gloria, hacia el Bien, hacia la Verdad;
Pstoy firmemente decidido y me empefio en seguir adelante. Héme ya en camin?, con p_as~ seguro enérgico, sereno; he prometido á. mis 1de~les '10s que me acariciitn y reprenden, cumplir
co~ los deberes que me han impuesto.

*
*.*
El era del enjambre, y de pronto, una ola ele
deseo, viva, furiosa, enérgica, se levantó en su
pensamiento, y el joyero de la memoria, abierto
de par en par, le presentó las riquezas de los días
felices, hurtndos al rincón obscuro de la escuela.
al pupitre raspado, al tintero que se volcaba sobre la banca grasienta, al libro que se despanzaba echado perezosamente en la palma de la
mnno, al rostro de abate irascible uel maestro.
Aquellas ris11s, aquellas exclamaciones, aquellos
gritos eran la música a1Tulladora de placeres
queridos; le h11cían ver llanos empapados de ,sol;
árboles cargados de frut~s, zanjas de agua verdosa, colinas escarpadas y en todas partes, la
banda de chicuelos colgada de las ramas, bafiándose en los arroyos, apedreando á los pájaros,
persiguiendo á los reptiles.
¿Cómo fué que tan luego se hubiese podido
destruir la firme catedral de su., propósitos? ¿Qué
soplo apagó el incendio de su fé? GQué viento
arrasó la pirámide de su arrepentimiento? Un
inst11nte de indecisión, un minuto de angustia, un
combate de titanes en el reducido espaciu de
aquella almita, y en seguida .. . ... el saludo dé
un rezagado de la fiesta, los aplausos de bien
venido, la discusión de las excursiones, el eJér-

*

,r-

cito en camino, la caravana bulliciosa, corriendo
libre y olvidada de todo, á. través de las llanuras
sin límites y bajo la sereuidad de los cielos.

***

.... Cuando el muchacho volvió á la ca.sa, después de cazar nidos, bailar pionzas y aventar el
ave del paraíso de 1a raqueta, se paró, para ocultar su agitación y limpiarse el sudor de la frente

* *de una risa, el rumor de
Mas de repente, el eco
un beso, la música de una palabra carifiosa, me
detienen; allí están mis camaradas, allí está.o las
pasiones que me dijeron: vuelve; allíestá.el amor
ligero, alado y olvidadizo que cuando pasea conmicro suele ponerse serio; allí están las frágiles
est;ofas que se rompen, y los ensueilos luminosos que sc, desvanecen; allí están los amigos de
un día, la amada de una hora, el placer de un
instante . . .. y yo con ellos sin acordarme de mi3
promesas.
Y cuando vuelvo á tí, encarnación de mis supremos ideales, símbolo puro de mis ~u~ilos, llego cobarde, pem,ativo, y: mudo, srntiendo en
mi espíritu la caricia de tu mirada, y oyendo en.
él tu voz dulce, consoladora, suplicativa; sé bueno; vé á la escuela! ..... .
LUIS

G.

,~;;.;..;.i;c-.;.:,
·"':::;~.::...~c:;.;...
"".,._, . _,"=·~=-==.:·_-_
~

URBINA.

_______ _________

bia dualizado?

,.

Fué ya inevitable; él había repetido sus burlas punzentes toda la noche, yo prometí castigarle si reincidia. Repitió ..u inaulto, y en presencia de los amigos, á la aalida del Teatro, le abofeteé. •
Mucha gente lo vió; entre ellos, su novia. El lance
era indudable. Nombró sus padrinos y yo los mios.
Cuando ya en la madrugada me separé de los amigos para retirarme á mi casa, sentí, ¿por qué no confesarlo? un miedo grande, muy grande.
Apresuré el paso; sentía recorrer mi cuerpo un fuerte escalosfrio que me hacia estremecer. En las calles
desiertas, resonaban mis pasos como en el interior de
una caja; hubo un momento en que oí ciar~ y distintamente los pasos de un hombre que corria en seguimitmto, de puntillas, por cautela, después, una mano
se poeaba en mi cuello; me volvi violentamente; nadie; y sin e;:;ibargoyo le habia sentido á mis espaldas,
corriendo tras de mi. Traté de convencerme de que
el ruido babia sido causado por un un papel que
arrastraba el viento por las baldosas de la aceca. Una
silueta se dibujó en la pared, y me horroricé ¡Babi
quizá hubiera sido mi propia sombra; acababa de dejar á mis espaldas un foco de luz eléctrica. Me habría olvidado de que tenia sombra, pero creo que no;
aquella era larguísima y flaca, muy flaca.
Para dar vuelta á una esquina fui basta la mitad
del arroyo, el miedo que sentia eradealgoindefinido,
de algo no, de todo, pero de todo vago.
Me encerré en mi cuarto.
Seguía sin tiendo mucho frio, el friodel miedo; pareeta que alll en el interior de mi recámara nevaba
miedo.
Quise leer, ya arropado en el lecho, para entrar en
calor; pero habria necesitado unas ropas de sertinidad
para calt,ntarme.
Castañeteando los dientes lei algunos renglones. Alf(o se dibujó en la pared, alg~ siniestro; lovi de soslayo,
al Tolver la cara desapareció; volvi á leer, y volvió á
aparecer aquello moviéndose, como temblando- al dejar caer la mano se me ocurrió que podia ser e1libro;
eso era, ya lo sabia, y aún volví á colocarme en laposición en que estaba, para convencerme de que era
el libro.
La vida de la vela se exth1guló; lanzó un sUS'!)iro
de luz, una llamita que se fué, que voló quién sabe á
donde.
En la obscuridad de la pieza, habia muchas Juces
de variados colores y figuras azuladas, como violetas
luminosas; amarille11tas, como lunas; rojas, como gló-

bulos de sangre ígneos; blancas, de· todos colores, y
varias incoloras. Baj11ban en hilillos, como &amp;i del techo
las arrojaran en cohetes, y i-.travesando el suelo, ib,_m
á estallar .en chispas de obscuridad abajo,muy abaJo,
muy lejos.
Yo quería "er la obscuridad, nada más la obscuridad, y me eubri la cara y la apreté -contra las almohadas, pero los ojos seguían viendo todo aquello.
Después, como en kaleidoscopio, pasaban muchos
ro~tros h11ciéndome muecas, el de una joven, el de un
niño, el de un vil'jo, el de otro, y otro más. todos viejos pero distintos, y se reían de mi angustia; dl'bO haber estado ridicnlo en mt&gt;dio de mi espanto; sus carcajadas comenzaban ensordecedoras y se iban amortiguando hasta hundirse en el silencio, pero aún se oía,
ya casi callada, la del viejo, cuando surgia la de una
niña.
Después siguió el silencio y ola yo un rumor sordo,
indifmible: ef ruido del silencio. El silencio estaba formado por multitud d1-1 ruidos, que chocaban y se deshacían. Queria huir de todo, hasta de ml mismo, ¡Oh,
mi ideal! poder huir de mt mismo. Putné en vano por
levan tarmt'; parecía de hierro mi CUt'rpo, ¡·de pronto 98
alargó mucho, sobre todo las piernas, lo lejos se
veian conTertidas en dos puntos las extremidades'
¡que ansiedad! yo queria recojerme;¡¡lfin lo conseguí
y fué más de lo que yo deseaba. El cuerpo se metió
en la cabeza, lo sentl muy bien;entonces podiayomenos levantarme; no ttlnla más qutl la cabeza que salia de las sábanas; más tarde y a sentl cuerpo, pero un
cuerpo de aire. Vino un soplo, no sé de dónde y me
impelió; ya estaba en pié.
El cráneo que estaba en mi buró me miraba, asi
como estaba siempre, sin ojos, pero yo sentía sus miradas abatiendo las mias, y ola 1a respiración de la
maldita cabeza hueca; ya no estaba g,is[ada, tenla su
cuerpo, un cuerpo luminoso, fosforescente, qull se incrustaba tendido sobre el buró, prolongado an el intllrior de la pared, era un cuerpo hermoso, formado
por lineas, por cu_rvas, nada más por curvas, ni una
recta, era de muJer.
Junto á mi se oia un ruido, como si latiera un corazón, pero no era el mio, era probablemente el de la
maldita mujer.
En el fondo de la pieza se oyó un golpe; no era el
de la puerta, á pesar de todo la abri, nada, y sin embargo, al volverme ya estaban sentados, esperando
á que mearreglase, mis padrinos vestidos de luto.
Entoncl!S me serené. Juro que ya no tuve miedo. Yo
mismo me asombraba de mi valor.B;en pronto meencontre en el campo. Apen&lt;1s babia luz. Pasaban los ga-

_..;;;::,,__

. . _~;;;;:~7.._ . ~

yo llevaba los de dos personas iigualef con un mismo
yo con una misma almai' ¿éramos dos personu dlsiU:t11s y un solo yo? Si yo habla muerto, yo quien
era? .... Y corri á go_l.,ear las puerta!' que hablan cerrado mis deudos, mis dolientes, g,1tándoles: ábranme áhanme, ¿quién soy yo? ¡eh! ¿quién soy yo?"
Al fin, se abrió la puerta y dos pariente~ mios salieron, y Juego otros más, y entre todos, ¡vahentes cobardes! trataron de asegurarme; me _-~esisti, mas el
número me venció. Uno de ellos me d1Jo, lo oi como
entre sneños; "es necesario que se calme usted, váy ase." Yo podfa atender á todo. en aquellos mome~tos vivía mucho, pero con esa vida acelerada, ~alp1tante y muriente de los fragmentos de una serpiente
acabada de despedazar. ¡.St1rian los últimos restos de
vida. del alma de aquel mi cuerpo muerto, que se ba-

¿QUIEN SOY Y O ?
I

l'il

Domingo 28 de Agosto de 1898

"Bueno, pero ¿,vo quién soy? díganme y haré todo
lo que ustedes quieran 11
Entónces alguien dijo á mis espaldae-¡cuánto siento no saber quien fué!-•está loco,• "está loco."
Llamaron á. un guardia, ese atrajo con su silbato á
otro v otro más, y á muchos curiosos.
Y~ "seguía preguntándoles: ¡.quién soy yo? pero
aqu ellos imbéciles que me _creían loco, ya lo habían
dicho,-solo procuraban l'UJetarme._
.
Mis parientes1 ¡Pfempre los malrl1tos parientes! hablaron algo con Pl lnRpector, y ~i. él, ni los t'scribientes ni los practicantes me quisieron oir; unos, much¿s de los curiosos, se retan de mi. y me silbaban,
algnnos me veían con horror. otros me com¡,adeci~n.
"Un espejo, un espe~o" grité; se me babi_a acuri:1do
que era lo único que podla salvarme; él s1 me dula
cual era mi exterior.
No me ha clan caso, v eso que con piés y manos golpeaba la puert,i de mi"en_cierro.
..
Al fin quizá por ver s1 mfl tranquthzaba. un poco
me llevaron un espejito, de esos d~ bols1llo ¡al fin
iba yo á conocerme! Encendí una cenlla .... ¡Qué horror! ¡yo era mi primo! es dflcir. el cuerpo que !_levaba yo, era el del que habla dado muerte á m1 otro
cuerpo, al verdaderamente mio. ¡Caso extyaño! ,vo me
habla matado, y sin embargo no era 11;n smcida. Aquella mano gue entónces era mla, al disparar sobre mi
cner po, aun no me pertenecil!-· fl cómo fué aq~ello?
¡Habíamos muPrto los dos, m1 p_r1mo Y. yo. Y babia resucitado su cuerpo, pero con m1 alma? Si, eso debla
ser; ltabla habido en los cuerpos una muerte, la dt1l
mio, y una separación de alma, 11!- de la suya. En el
cuerpo de mi primo, no ha~ia habt~o muerte; se habla verificado una suspensión, de vida, mientras babia estado sin alma, y lut1go v1via ya su cuerpo, pero
con una vida que era mia.. ¿Y el alma de m1 prim_o?
¡.Habrill ido á meterse en m1 cuerpo? No: era un avatar, avatar expontáneo, mcompleto: aqµél cuerpo que
yo habfa visto era un cadáver; no tenla nlma; e~ el
fondo de aquellos ojos no la habla; me _hablan ~1st?,
como ven los ojos de los retratos, los OJOS de v1d.r10
de los muñecos
Pensé en suicidarme, era el mejor medio de libertará mi alma; pero reflexioné; déspuésdetodo al que
daba yo su independencia, porque era el esclavo, era
al cuerpo. No. ese no era el me~lo de vengarme de
mi matador, dPbla yo sujetará mt cu~rpo_ á ~ucbos
sufrimientos. ¡Cómo iba á golpeará m1.~r1mol ,Cuánto iba ha hacerle sufrir! Hambres, vfg1has, enfermedades, todo lo sufrirla con gusto, sólo porque era en
el cuerpo de mi matador!. . . .
. .
.
A la mañana siguieme, tampoco ~ms1eron 01rme,
"loco, Joco" repetían todos, y me traJeron á. esta casa,
donde--¡no lo saben bit1nl-me dan gusto, porque me
m11ltr11t,in.
.
.
Sólo A vPces rnfro y entonces s1 soy ~o qmen sufrfl. rorquP- pienso: y si no ha,v al.T-~, .V bl tod_lf_A snn
manifestaciones de la materrn, e1.to11ces ¿quien soy

nados, silbaban las fábricas, ya se ve que podía fijarmfl en todos los det,illes.
Se midieron las distancias, y se nos entregaron las
armas . ... Hicimos fuegos á lll señal, y cai sintiendo
un dolor en la cabeza.

II
Al despertar, porque aquello sin liuda fuédespertar
me hallé en un cuarto de un µotel; tenia el sello especial que tienen los cuartos de los hoteles. Los ruidos
llegaban amortiguados hasta mi, como llegan á la recámara de un enfermo: el toque de oración, la música de un organillo, los gritos de alguno• vendfldores.
En casa deblan de creer que yo habla muerto,Meapresuré á llegar para desengañarles. ;\fi madre sufrirla
mulhO en aquellos momentos: era lo que más dolor
me causaba, porque yo la amaba mucho, aún cuando
ella no lo creta, porque á pesar de las súplicas suyas
yo segula tomando alcohol y seguia inyectándome
morfina.....
Las puertaa estaban abiertas todas; había mucha
luz en mi recámara. Muchas personas estaban sentadaR frente á ella.
Mis padres, que se hallaban en el corredor, al verme co1rieron á esconderse en su alcoba y cerraronla
puerta. ¿Tan irritados estarían contra mi?
En mi recámara alguien rezaba.
En una cama, sobre las tablas desnudRs, había un
cadáver alumbrado por cuatro cirios. Al verme, huveron gritando los que rezaban ¿Por qué me huían?
'y aquel cadáver ¿de quién era?
Resolví levantar el lienzo humedecido que Je cubría el rostro. Aquello erll terrible, para vol verse Joco!
¡El muerto era yo! Es decir, aquel era mi cadáver. Le
alcé los pll.rpados, nos vimos, pero nada más, no nos
miramos, aquellos ojos eataban triatt1s, opacos, mudos,
muertos
No sé de dónde me habla llegado calma. Le tomé
el pulso á aquel cuerpo; no había pulso y estaba frío,
rlgido, no citbia duda, estaba mue1to, ·1y era el mio!
Entonces yo que estaba alll, yo qui• le buscaba el pulso al calláver ¿quién era? Y levanté de nuevo el paño
de la cara; sin duda, era mi cuerpo.
Mi inteligencia, e&amp;taba como una máquina eléctrica en acción. y relampagueaba pensamientos. ¿Eramos aquel cuerpo y yo,-quiero decir el que yo tenia en esos momentos vivo,-dos sinóninios materialmente? Yo tenia cabales todos mis sentidos, completo cada unó¡ luego ¿eran el cuerpo muerto y el que

u

-

yo? ¿qué me ha sucedido? ¡Oh! pero no quiero pensar
en eso; entónces si me volverla loco,
F'lANCIFCO ZÁRAT~ Ru1z.

LOS SONETOS

DEL ILMO. SR. DON JOAQUIN ARCADIO PAGAZA,
OBISPO DE VERA.CRUZ.
Máxico, á 24 de Agosto de 1898.
Al f3eñor Director de EL Mmmo.
Presente.
Muy estimado amigo:
Recientemente llegado de Jalapa, tengo el gusto de
enviar á mted un ramillete de la~ más esqu1sitas rosas que florecen en aquello\ poética ciudad: un grupo
de sonetos de D. Joaquín Arcadio Pagaza, cincelados
como ánforas de plat!l de Benvenuto Cellini.
Si el mejor poeta clá~ico es aqu11l que expreAa de la
manera más sencilla los pensam1entod mll.d dUblimes,
y asi se aproxima Jo más posible á la perfecctón del
arte, entendiendo por esta perfección el consorcio del
fondo con la forma, del pensamiento con la expresión,
de la imaginación co.n la razón y de la grandeza con
la verosimilitud y la sensatez, todo esto co1,Dbinado
con un profundo amor al buen gusto, creo que pocos
pueden rivalizar en el género clásico con el árc1tde
Obil!po de Veracruz cuyo estilo es la naturalidad
misma, cuyo gusto es de una purezll intachable y cuya versificación, fácil y fluida, tiene uua harmonía,
correspondiente al asunto, en extremo delicada.
Lejanos t'Stá.n los siglos ele Pe:-1cl :s, dfl Augusto y
de Luis XIV, los tieQ1po,1 de Platón y S6foc1es,-la
abeja ática, -de Horacio y Virgilio, de Bossu, t, Racine. Moliére y La Foutaine, autores de eter. a juventud;·pero el clasicismo no puede morir, y má3 tarde,
más temprano. se volverá á escribir imitando la majestuosa antigüPdad griega y latina; porque la lheratura clásica será, como Ilión, "arrasada dos veces y
1,tras tantas levantada altivamente sobre los 10udos
c~minos. 11
Ecléctico por temperamento. plácenme en grado sumo esas hermosas revo:uciones que hoy expMimenta
el arte literario, lo que no empece para que siga sien•
do constante admirador de la vieja poesia, que ha de
perdurar c:.mo quedan las estrellas cintilando sobre
el terciopelo sombrio del cielo des pues de las más gigantescas borrascas, como permanece el manantial,
claro y bello, por más que el torrente arroje al cielo el
agua encolerizada, como brillaron las blancas alas de
la paloma del arca en medio del negro diluvio.
El autor de los sonPtos que envio á usted es un devoto admirador de Horacio y su fiel traductc,r. Hablando con él de los imitadort1s del inmortal poeta romano, movió la cabeza en ademán de suprema duda,
ó, más bien, en señal de la vrofunaa convicción que
alienta de que nadie volverá á escribir iguales mouu•
mantos para la eternidad:
Exegi nw,wmentum rere perenniu.,
Piensa el Señor Pagaza. respecto d~ Horacio, lo
que éete creía acerca de Pfndaro, que riva,lzar cou
él es querer repetir con alas de cera el vuelo de Tcaro. Tal adhesión á. las cosas antiguas me recordó la,
de ERqullo, quien, exhortado á rehacer el pP.án de
Tlnnico con que solla darse principio á los j11egos,
"Excelente," respondió, "es este himno y componiendo
uno nuevo temería Je sucediese lo que á las nuevas
estatullR comparadas con las antiguas; ~iues estas. en
su tu .. ca sencillez, 1:;on tenidas por divinas, al paso

que las nuevas, más artificiosas, se admiran, pero
ninguno descubre en ellas áJa Divinidad"
Acaso por tan singular prúpensión á volver el rostro hacia atrás, abriga el .:&gt;t&gt;ñor Pagaza tauta fé en
su corazón tanta e3peranza en el progreso de nuestra literatura; sutlña con tiempos mejores y desea ardi..ntemente poderlos revivir, juzgando que México si
puede aliar sus concepciones á una forma acabada y
que no le pasará á nuestro paid lo que, segúu una f;a.
se célebre le pasó á Egipto, que hizo colosos como los
asirios, pero no estatuas como los griegos.
Al poeta de quien hablo sólo se lt1 puede en justicia
formular un cargo: el de excederse uu poco en la
ele.!ción de voces y de frases, en el edcogimiento de
exquisiteces de lenguaje; pero hay que decir en su
abono que tal "'~mero y semt'jante a1 tificio .no le hacen perder la d1lzura y grac111. vir~ilianas de su esti•
lo, ni la naturalidad de ideas y propieda... de expresión que traen á la memoria las elegías de Ovidio ni
su ingenio y gusto horacianos, ni la música de los 'sonidos t1spondáicos y dó1icas mtllodias quu se escuchan siempre en el curdo maje.. tuoso de sus endecasílabos.
El autor dl'•los "Murmurios dela selva" canta en los
sonetos que entrego hoy á la publicidad el cielo del
Eetado de Veracruz. lavade por c&lt;,utinuas tempesta•
des; cama el Papaloápan, que besa las deliciosas riberas de Tlacotá1p ,1.11, haciendo rodar sus aguas claras, azules y profuudas, entre el gorjeo de la$ aves
que desgranan su gama de notas 11rgentin11s; canta el
cerro de l\iacuiltépetl, que toma tintes color de malva
bajo la lluvia de oro del B!ll de Jalapa, cuya luz dora
los caminos poblados de valles de flores y de rosales·
canta las perfumadas noches de los trópicos que dad
vigor ul pecho y fort11J~za al pensamitmto, y todo esto lo cama ti vbispo po~ta t1n versos puros como el
grumo de cera q ut1 rodea las llamas de los cirios &lt;le Ja
Catedral j~lapeña, como t&gt;l agua que brota, fresca y
limpia, del ag-rio peñón de la sierra ......
De usted aftmv. amigo S. S.
ADALBERTO A ESTEVA.

LOS PANTANOS.
Soy admirador apa@ionado del agua: PI mar demasiado grande, demasiado vivo, de imposible posesión:
los rios que pasan, qufl hu ven, que se van. y sobre
todo, los 1-'antanos en que bulle la vida indescifrable
de los aaimales acuáticos. Un pantano es un mundo
sobre la tierra, un mundo aparte, con vida propia, con
pobladores permanentes y con habitantes de un db·
con sus ruidos, con sus voces, y singularmente co~
un caracterlstico mtsterio; nada que tanto co11turbe
que t·,nto inquü t }, que tanto asuste algnnas veces:
¿Por qué ese miedo singular que se siente en esas
llanuras cubiertas de agua? ¿Será por el rumor vao-0
de las aguas por los fuagos fatuos, por el sileni'¡ 0
p~ofuudo que \as envuelve eolias noches de calma, por
la bruma caprichosa que viste con sud.1rio de muerte
á los juncos, por el htlrvor cuasi imperct1ptible de
aquel mundo tan dulce, tan fugaz, pero más aterrador á veces que el estruen1o de los cañones de los
hombres yde las tempeatades del cielo? ¿Qué, será por
lo que semPja los pa11tanos á los paf ses del ensueño
á eslls regione11 eEpantables que ocultan un secret~
inescrutable y peligroso?
No. Otra cosa es lo que de alli se desprende; un misterio mi\s profundo, más grave, el que flota sobre
aquellas b"umas, ¡el misterio mismo de la creación
qt,izásl-GUY DE MAUPASSANT,

�Domingo 28 de A!Z'o•to itA 1R9R

EL MUNDO

173

EL MUNDO.

Domingo 28 de Agosto de 1898.

172

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGL~.A.L DE MARO DE CH.A.NDPL.A.IX-ILUSTR.ACIONES GR.A.B.A.D.A.8 EN NUESTROS TALLERES.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 9

A Don JosB María Roa Bárcena.

AL CITLALTEPETL.

Arribé apenas por querer del hado
Benigno y dulce á las campifiaR bellas
y boS"t¡ues de Jalapa, y ya tus huellas
Buscaba en este verdecido prado.
Subí de Macuiltépetl al collado,
Anhelante, al clarur de las estrellas
y de Pacho á los montes, las querellas
De Cedeiio después que hube escuchado.
Que te llamaban con amor y e~npeño
Parecióme entender, la helada sierra
y Pacho y Macuiltépetl y Cedeño;
y qud decürn: «¡Mísero e~ que yerra
«En míser11 labor sin paz n1 sueño
«Del hogar lejos y nativa tierra!»

DP. madrugiida á. la ft\raz pradrera
Salir hollando el matinal rocío
Con ágil planta hasta llegar al río
y allí tender el vuelo .... ¡quién pudiera!
No del mar cristalino la ribera,
No de Orizab'l. el amplio caserío,
No de Alvarado el cucotal sombrío
Buscara n; su tímida barrera.
:Uel Citlaltépetl que en el 1:°i~n:o cielo
La frente encaja, raudo opnmiria
Aquel eterno inmensurable hielo;.
Y con mirada présaga y sombna
Los caros montes del nativo suelo
En el ancho horizonte buscaría.

..

EL COFRE.

Magestuoso y zafíreo se levanta
Solo entre mil á la serena altura
Dejado el mm,lle lecho de verdura
y viendo el mar atlúntico á. s~ planta;
Las canecidas sienes le abrillanta
Cerco real de inmaculada albura;
y en desorden Ja barba se apresura_
A cubrirle mejillas y garganta;
En los calores míra&lt;,e tendido
Gris nublado sobre él, que se ave~na
y Je asombra el semblante desab~1do;
.Anhelante en su manto de 1;1eblrna
Envuélvese, rebrama enfurecido, .
Piedra arroja, estremécese y fulmrna.

EN LAS SELVAS DE PACHO.
Salve, oh dulces y castas Oreades
Que solas habitáis e~te sagrado
Donde jamás un bállto ~afiado_
Puso en fuga á. las rústicas deidades.
Aun danzais en aquestas soledades
Húmidas y musgosas, y os h~ dado
Con virgen piar.ta bolla~ el v!rgen prado,
Sin tedio, sin zozobra m a~siedades.
·Quién me diera allegar siempre la boca
Se~ienta á los cristales de la fuente
Que de la entraila fluye de esa ro~al
y ¡quién me diera, si el dolor rngent~
Con su mano de plomo el alma toca,
En estos troncos apoyar la frente!

AL OEDE~OHumilde río de gramosa orilla,
De airosos giros, de correr violento,
De blonda e.spuma, de sonoro acento,
De álveo arenoso que cual plata: brilla.
Beba de tí la agreste cervatilla;
De la torcaz aduérmate el lamento;
Y el lucio y ágil toro pazca lento
A tu margen, dorada manzanilla.
En donde arranca el Cofre soberano
Sacudes hacia atrá.s la nívea greña
Y raudo corres á bafi.ar el llano;
.Al labrador Je brindas que en tí sueila
Frutos opimos y de fértil grano
Henchida titnes la insaciab;e aceiia.

Al ver el mar DOr vez Drillltlra.
Tu transparencia é inmensidad, tu acento
Dulce y terrible, aquesa tropelía
De tus olas plomizas, tu porfía,
No me sorprenden, ni tu blando aliento.
Vi en alas de mi ardiente pensamiento
Que de tu vítreo dorso el sol nacía
'l'remulante, y que dabas áurea vía
A Delia casta de aire sofi.oliento.
Vi medio hundidas las ferradas naves
Y resbalar la góndola ligera
Del pescador sobre tus linfas graves;
Y al pelícano y garza venturera
Con las gaviotas y nevadas aves
Cernerse en el z1:1firo de tu esfera.

..l.L M..l.CUILTEPETL.

Sultá.n de esta región, levanta el brazo;
Levántale, incorpóráte en el lecho
y deja contemplar latiente el pesiho
.A l.\ reina que duerme en tu regazo.
Forman tu solio el índico lampazo
Ceiba y bambú y arborescente helecho;
Y juntos bajan del florido tecb.o
La hiedra y trébol en fragante lazo.
A través de tu verde celosía
O envuelto en el vapor de la m1fi.ana,
Todo es en ti belleza y poesía.
-Duerma, duerma en tu seno la sultana
Que te da cetro, brillo y nombradía
En cambio de tu~ linfas, poma y grana.

AL PAPALOAPAN.
Escucho aún tu plácida quejumbre
Gigante río; 1:ímpida guirnalda
Tu sien orne, y del médano la falda
Cíilas con aparente mansedumbre!
Del sol hermoso la divina lumbre
Retrá.tese en tu linfa de esmeulda;
Y en tíse vea, tint'l. de oro y gualda
Del Oitlaltepetl la nevada cumbre.
De tus riberas el papayo rico
La poma ostente en nido de verdura
Del tordo herida por el rojo pico
Y mézcanse tus palmas en la altura
Blandamente a_gitando el abanico
Qun al dulce Tlacotalpan da frescura.

LOS DOS HERMANOS.
¡Mapre infelízl. .En lúg·ubre mail.ana
A los dos hijos todo su consuelo,
Envuelve y hunde bajo turbio cielo
La nína espuma de la mar cercana.
Empínase y abátese la insana
Linfa, del Bóreas al sentir el vuelo,
Cuando echaban tranquilos red y anzuelo
De leve esquife, Plácido y Elcana.
Ser padrón dt: tamaiia desventura
Pregonan los dos montes no lej,rnos
Que suben coniformes á la altnra.
Hacia ellos tiende la'&gt; cansadlis manos
Del terso ponto en la desierta ancb.ura
El nauta al divisar Los d~s Hermanos,

(JOAQUÍN ARCADIO PAGAU.)

Desde que quedaron fuera del alcance de las
,niradas de los marineros que les habían condu-cido, Nelly se sentó en una roca y Juan se colocó
á su lado; por un movimiento instintivo en ambos
se tomaron las manos y permanecieron contemplándose en éxtasis y sin atreverse á pronunciar
runa palabra.
Nelly fué la que rompió el silencio, diciendo
-en voz muy baja y con la frente inclinada:
- Y ya crees que te amo, estll.s bien seguro de
-ello?
Esta frase descorazonó á Juan, pues parecía
revelar que la joven no había cedido á amorosos
impulsos sino á proyectos por largo tiempo premeditados; y recordó entonces aquella fr;1se «yo
sabré probarte que no sor una chicuela,» pronun•ciada por Nelly en presencia del Doctor y que se
relacionaba con lo acontecido despué3, De todo
lo cual re11ultaba que había en efecto una víctima
y que no era sino él á quien correspondía este
papel. Desde el primer día en que se conocieron,
Nelly se apoderó de su espír:tu y de todo su ser,
y Juan no había · sido en aquellas manecitas encantadoras más que un juguete; se nececitaba hal&gt;er estado muy ciego para no descubrirlo sino
hasta este momento.
Por la mafl.ana, á pesar de
la alegría que le inundaba, se
8CU ~aba de haber cometido una
:mala acción.
¿Una mala acción? Era preferible que así fuese, porque
-en sus manos estaba la posibilidad de repararlo y esto le hubiera causado un gran placer,
pero estaba resultando ahora
que Juan podía haber incurri•do en una simpleza y eso era
irreparable.
- ¿Y ahora ya crees que te
.amo? repitió Nelly que lo veía
pensativo y ¿crees que soy tu_ya para siempre? aftadió ci11.éndolo en estrecho abrazo.
Juan estuvo á punto de desprenderse dulcemente, pero
•ella insistió y apretándose más
-eontra él, le dijo al oído en voz
,suave, ahogada, muy conmuvi,da, com&lt;&gt; fÍ fuera á romper en
sollozos:
- Respóndeme. . . . respón-deme.
Al contacto de estos brazos
blancos y mórbidos, sintiendo
.'en iius méjfllas el aliento ar-diente de la joven, Juan, como
.la víspera, se sintió subyugado
y cobardemente, á pesar de sus dud1:1s, exclamó:
-Sí amada mía, estoy seguro de tu amor.
Después continuaron su paseo sin decirse nada
-de lo que tenían en el fondo obscuro de sus pensamientos, sii1 revelarse sus preocupaciones y no
pronunciando más que palabras de ternura.
En la aldea entraron á la tienda de un célebre
joyero árabe muy conocido de todos los mal'inos
y allí compró Juan un brazalete muy original y
lo colocó en el brazo de N elly.
-No me lo quitaré nunca, dijo la joven sin
dar las gracias, como si fuese ya la esposa del
-Comandante, no me lo quitaré ni por las noches.
Después escogió dos sortijas de oro y sin piedra alguna de las que se obstinó en pagar el valor de la más grande que deslizó en un dedo de
la mano izquierda de Juan ante las mfradasrisue-Jlas y benévolas del joyero que parecía un personaje de la Biblia con su ancha túnica azul y su
barba blanca.
Durante esta operación, N elly tomó un aire modesto como si hubiera estado en una iglesia, y
acaso hasta rezó interiormente.
Más tarde á través del bo8que, llevando las
manos enlazadas, felices los dos, ella había acabado por perdonarse y él por no pensar en el poi·•

venir y así llegaron al punto donde la lancha los na3, vuelven más obstinadas, mis dolorasas tan
pronto como se detiene el soplo benéfico que las
esperaba y regresaron á. comer en ei Oolibri.
Al día siguiente era necesario dejar Ma yotta, había por un momento alejado.
partir, partir siempre y proseguir la misión diplomática que apenas estaba comenzándose.
VIII
Ahora, en esta hora crepuscular, melancólica y
DIPLOMACIA
tranquila, apenas acabado de desparecer el sol
en rápido descenso, Juan pensaba en todo esto
Ya llevaba el Oolibrt quince días de fandeado
reclinado en el pasamanos del puente, con los
.en
Mohelia, y durante estas dos largas semanas
ojos fijos en la dirección de Anjouan donde llegai'ían al amanecer: en la tarde daríun fondo en Juan había visto apenas dos veces á. Nelly en caMohelia y luego llegaría el momento de la sepa- sa de .Mr. Tomás Poole, y eso, apresuradamente
ración. Pero no tardaría en volver porque así de- y delante de todos sin haber podido cambiar ml1s
bería hacerlo, no tardaría en volver á buscará que miradas, sonrisas, fugitivos apretones de masu novia, más bien dicbo, á su mujer. En verdad nos y alguna que otra palabra tierna al descuido.
Bien habría querido por lo mismo Nelly ir
que asi debe1·ia hace1·lo y su corazón ni aun sosá.
bordo,
pero no se atrevía á pesar de su audaz
¡.,echaba que fuera discutible ese deber. Pero
cuánta amargura producían ya estas simples pa- serenidad de otros tiempos, y esperaba impaciente que de él saliera la proposición. Se podía penlabras formuladas en su pensamiento:
sar que era más reservada ahora que su fin pa-E3 mi deber!
recía alcanzado, y que estaba acaso más entrisPrince á. sus piés dormitaba .... Prince, ese tecida por una más completa revelación de la vi•
pobre perro bastardo de quien nadie se cuidaba da. Además, sabía que Juan tenía absorvido el
desde algunos días antes.
tiempo por grandes ocupaciones ....
Una vocesita llamó:
Y esperaba, esperaba dolorosamente impaciente, creyendo que se haría amar más dejándose
-Prince, Frince!
desear y pasaba por alternativas de alegría y de desesperación que vigorizaban su cerebro, como se maduran los rE'•
nuevos á la sonrisa y las lágri•
mas del cielc de Abril:
Los cuidados y las ocupaciones no habían escaseado, en
tfecto, para el Comandante de
Chalmont, pues á su llegada
encontró á toda 111 población
levantada en armas, rebelada
contra el Sultán Ornar, quien
era demasiado débil é incapaz
-~,
de reprimir la rebelión. Se ha.",f'
bían abandonado las labores
del campo; los caminos estaban
infestados por bandas de mal,,., ./, hechores que aprovechaban la
.,
revuelta para entregarse A los
,.,- :'
mayores excesos, y todo era
de temerse como consecuencia
en este país tan apacible por lo
común.
Inmediatamente Juan hizo
bajar á. tierra una parte de su
tripulación con dos piezas de
artillería ligera, y ocupó y fortificó el palacio. El Colibri se
aproximó á. la playa tanto como le fué posible sin peligro
.
de los arrecifes madrepóricos
Prince paró las orejas, levantó la cabeza y mi- y tenía la ciudad bajo el fuego de sus caiiones.
Pero las fuerzas de que el Comandante podía
rando á. su amo p11recía preguntar:
disponer, eran bien débiles y no dejllba de com-¿Qué sucede? ¿Voy?
-Prince, Prince! llamó con más fuerza la voz prender que no podría conseguir que se reco b:-ara
la tranquilidad pública, sino por medios pruden•
que se aproximaba ¿vienes por fin?
Y había tanta dulzura y tanta fuerza en esa vo- tes, enérgicc,s y llenos de diplomacia.
cesita, que el perro, decidiéndose se levantó brusDespués de expedir una proclama en que hacamente y de un salto se lanzó regocijado por el cía ver el espíritu de justicia que animab~ á Franpuente.
cia, bajo el protectorado de la cual la isla por su
Parecía también qne un aliento benéfico se ex- propia voluntad se había colocado, reunió á los
halaba de esa voz y en ese soplo de aire perfu- notables y á. los jefes de la insurrección en un
. mado volaban todas las penas que le roían á punto fuera de la ciudad, y solo y sin armas fué
á. conferenciar con ellos.
Juan el corazón.
Dirigió una mirada hacia el horizonte claro en
Toda la plobación le aclamaba al paso como
el que algunas estrellas coqueteaban mirándose un libertador y los principales revolucionarios,
al espejo de la mar apacible, y como sabia que conmovidos por esta demostración de confianza.,
por aquellos sitios tan poco frecuentados no cru- vinieron á inclinarse ante él y á. poner de un mozaba barco alguno ni había escollos que temer si- do respetuoso en manos del jefe francés, su causa
no en la proximid11d de Anjouan, arrancándose que consideraban excelente.
á sus reflexiones y penetrado poco á poco por la
Hasta allí, en efecto, se habían conducido con .
calma que descendía del cielo, se dirigió-tam- mucha moderación. Estaba á. la cabeza de ellos
bién alegremente-entre .la sombra al lugar de el hijo del difunto sultán .Ahmed, el joven .Alídonde la vocesita había salido, mientras se agita• ben-Ahmed, que era muy valiente, muy genero•
ban a penas las olas azules en la silenciosa majes- so y muy popular, y había logrado impedir á los
tad de esta nocb.e.
alboratadores atentar contra la vida de Omar,
Pero las penas son como las moscas importu- que consideraba como el elegido de Francia. Ali

.,,.

�EL MUNDO

174

Domingo 28 de Agosto de 1898

Domiugo 28 de Agosto de 1898
# •••

de sus súbditos, ni Francia ni nadie se los podía devolver.
Como amigo privado y sincer0, el Comandante le aconsejaba que abdicara voluntariamente,
puesto que el Oolibri no había de estar siempre
anclado en Mohelia., y en cuanto zarpara de nada
se podfa responder, porque la insurrección era
fuerte, y no digo su palacio que estaba poco defendido, sino hasta los mejor guardados no ponían á un rey impopular, en seguridad Mntra el
acero, el veneno ó el fuego.
· Por poco que amara su vida, lo prndente, discreto y
hasta. necesirrio era que abdicara. Después de todo ¿no había abdicado en realidad desde que estalló la rebelión,.puesto que ni él gobernaba, ni na- .

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EL MUNDO

Libre ya en consecuencia de toda preocupación diplomática y habiendo co11seguido desenredar á. su entera satisfacción los complicados
asuntos de Mohelia., Juan no pensó ya más que
en los suyos propios.
Como de costumbre, la víspera al acodtarse y
ese día al despertar, las mismas reflexiones penosas más bien que dulces se apoderaron de él.
Cierto es que se sentía feliz con la idea de que
podía bajará tierra á la hora que quisiera y acercarse á Nelly .... Era preciso hacerlo y tener

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175
resolución resultante ¿lo conduciría deveras á la
felicidad?
Honor, amor, deber, conciencia y razón, ¡felices en la tierra las almas sencillas que logran poneros de acuerdo! Son las únicas que viven bien
aquí y más ali:\ de la tumba.
En e&amp;to pensaba esperando que sirvieran el almuerzo cuando se le presentó Nelly; inopinadamente y sin aviso· previo, la joven vino á bordo.
No había podido resistir más á la inquietud que
la atormentaba; pero aún cuRndo todavía no habían cambiado dos palahras se tranquilizó ante
la mirada de amor conque
fué acojida.
Apenas llegó, se sentarón á la mesa y se almorzó como e11 los buenos
tiempos cuando todavía
nv los ligaba ningun lazo.

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no quería la muerte del culpable sino sencillamente su caída, después de la cual, los notables
reunidos en asamblea, elegirían un príncipe para
ocupar el trono, elección que sería sometida á la
ratificae.ión del Presidente de la República Francesa y si no era de su agrado, Francia designaría el que quisiera.
Al hacer estas declaraciones, A'.í por medio de
un juramento solemne se excluyó de la sucesión
por más que sus derechos fueran mejores que los
de cualquiera otro príncipe por ser hijo de Ahmed,
de quien el actJual Sultán había sido Visir.
Omar, en efecto,no era de raza noble y sehabfa
elevado solamente por medio dé artificios, embustes é intrigas, primero, á elevadas dignidades,
y por último, al supremo poder. Poseyó un gran
dominio sobre Ahmed de quien halagaba las pasiones, lo persuadió de que su hijo Alí conspiraba y logró que éste fuera expatriado, consiguiendo después queAbmed, abdicara en favor del autor de todas estas atrocidades.
Una vez amo absoluto, su reinado no había sido más que una. larga serie de injusticias, exacciones y abusos; y los notables presentaron sobre ese particular un voluminoso informe al Comandante.
Este, que había estudiado ya bien la situación
política de la isla, sabfa que las reclamaciones
del pueblo eran fundadas, pero no se apresuraba á darlo á conocer y se contentó con asegurar

á los jefes que examinaría con la mayor atencióo la memoria que le fué confiada, y pidió que
las armas se depusieran, comprometiendo su palabra de que cualqui~ra que fuese la solución definitiva, no se haría represalia de ninguna suerte.
Alí-ben-Abmed ofreció el des11.rme y lo cumplió.
Más tarde, después de haber leído todos los
documentos que se pusieron en sus manos, eL Comandante reconoció la necesidad absoluta que
había de derrl car al Sultán; pues sólo á este precio podría el país recobrar una completa tranquilidad.
Pero se presentaba una-dificultad: derrocar al
Sultán por la fuerza, ¿no era dará la rebelión una
potencia que acaso mego fuera perjudicial al
principio de autoridad? Por otra parte, Omar, á
pesar de todo, disponía de una milicia fiel, podía
resistir primero ó sublevarse con ella mAs tarde,
y lo mejor era evitar de antemano toda efusión
de sangre.
En vista de esto, se esforzó en llegar á su fin
por el camino de la persuación, tarea tardía y
enojosa, y en las conferencias que había tenido
que promover y aceptar, el tiempo había pasado
casi insensiblemente.
No obstante todo esto, cuando por las noches
traspasaba Juan el dintel de su dormitorio y dejaba en reposo los acontecimientos del día, una imagen se presentaba á sus ojos: la de Nelly; su no-

via, su esposa casi, porque poco tiempo faltaba.
para que lo fuera.
Y discutía en su interior este punto interesantísimo:
¿Debería en efecto casarse con esta mujercita ligera., coqueta y engaftadora?
¿Era ese de veras su deber?
Y seacordabade que Nelly había cometidouna
falta, pero se acordaba también de los hermosos días pasados, de las creencias adquiridas,
de las alegrías cambiadas, de las emociones sentidas y se dormía, y al día siguiente el cuidado
de su misión le absorvía de nuevo, y ponía todo
su afán en llevarla á buen fin.
Y así i;e deslizaban los días.
Poco á poco los asuntos políticos le habían ido
causando menos disgustos, y á fuerza de persistencia llegó á dominar las irresoluciones del Sultán. Le mostró todas las acusaciones y Jns pruebas irrefutables que había contra él, y le dijo y
le repitió de todas maneras, que si bien es verdad que como soberano aliado estaba bajo el
protectorado de Francia, no lo estaba menos el
pueblo de Mohelia; que si cuando este protectorndo se inició, es cierto que un Sultán llamado
Omar, estaba en el trouo, y en él se le había dejado, Francia no era quien lo había elegido ni tenía compromiso de conservarle el trono á toda
costa, A él sólo le tecaba entenderse con su pueblo, y si había perdido el afecto y la confianzii

die le obedecía, .ni aún se
atrevía á salir del palacio?
Que la abdicación se hiciera pues pública y solemne, y dejaría el trono
de una manera digna. Juan
de Chalmont le transportaría con honores reales á Anjouan, llevando su
familia toda y todos sus bienes, y. . . . ¡quién sa.be! los pueblos son tan variables! llegaría un dfa
en que el suyo lo llamase á gobernarlo de nuevo.
Ornar acabó por ceder.
Convocó á la asamblea, y solem"lem ·mte, con eSI\
dignidad que es instintiva en todos los árabes, le
a1iuució que renunci1.tb11. á sus derechos y en la
misma sesión declaró la asamblea que puesto que
Alí-ben-Abmed no quería el poder, se le confería,
con acuerdo de Francia., á la hija de Fathima,
reina célebre de otros tiempos de l\fohelia, á la
joven Ioumba Fathima que á la sazón vivía retirada en un convento de Mayotta.
No restaba, en consecuenda, mAs que poner
provisoriamente el poder en manos del primer
Ministro y conducir á Anjouan al rey caído, ha·
biéndosele dado á éste tres días para sus preparativos de viaje.

con ella una larga e11tr~v-1sLa que fijara de un modo definitivo el porvenir. ¿Por qué, después de
todo, no había de tener el valor de decirle lealmente todo lo que penSAba? ¿Qué temer? ¿Sus lágrimas, su cóleril, algún arrebRto sentimental?
Nada de e.sto le eipintaba. Había procurndo en
su fuero interno echar sobre ella toda la responsabilidad de la falta cometida sin aceptar que
también tuviera su parte de culpa él, que tenía
mejores luces sobre las consecuencias de un mal
paso y que contaba con armas más idóneas para
la lucha.
Pensaba que luchó y fué vencido y ¿no es al
vencido á quien cc:,nesponde pagar? Su nombre
erit el precio de la victoria y ¿qué podría proponer en vez de su nombre si no qt1aria cumplir el
compromiso de honor que había contraído?
¿Qué diría en esa entrevista que deseaba y temía al mismo tiempo? Y cualquiera que fuese su

Nell.v sin embargo p9.recia
un poco triste.
¿Habría resentido algo por
la a parente indiferencia á que
se había visto obligado Juan
durante sv. perma.ne1Jcia en
Mohelia?
Sí: había tenido sus dudas con todo y que su
padre y Mr. Tomás Pool e la habían estado informando de las graves tareas del Comandante y
con todo y que debía explicarse su discreción por
razones de delicadeza que le hadan más awable.
Hasta estuvo á punto de venir desde la víspera
en cuanto supo que el Comandante se había embarcado, pero no se atrevió.
En el Colibri, durante la travesía qu~ habían
hecho, se sentía embriagada por el trato frecuente de Juan por la prosecución del ensueño que se
hrmó desde la vez que le conoció en Ambohimarina, por la ilusión del matrimonio que desde entonces so le clavó en el cerebro, y su caída le había parecido natural y no le produjo casi remordimientos. Pero ya en tierra y en la casa de Mr.
Tomas Poole, había. reflexionado más que nunca

•

�-

en su vida, y pensamientos nuevos acudieron A
su espirltu y los remordimientos que juzgaba desapareeidoi:s volvieron levantándose precisos ante
sus ojos.
Franca entonces consigo misma, se confesó que
fné la ambición la que determinó su caída.
Y sin embargo, ¿amaba il Juan?
Sí: Je amaba un poco en otro tiempo y ahora
mAs porque le sentía necesario nl reposo de su
conciencia. Y por eso era que le venían los rnmordimientos, y mejoriluminadasobre su conducta adivinaba algunosde los pensamientos queentristecian á Juan.
Con todo y que el Doctor había recibido las
confidencias de ambos y no podía admirarse de
sus familiaridades, el recuerdo de su falta y ]a
natural tendencia de ocultarla, les hizo más circunspectos que otras veces delante de él, y el al•
muerzo pasó sin que hubiesen eambi,do palabras
de amor. La converttación acabó porlaqguidecer,
como si estuvieran cansados de reprimirse y Lerbon que como buen criollo tenía tal vez verdade•
ros deseos de reposar en la siesta, dijo sonriendo.

-Ah! ¿están ustedes enojados? Se diria eso ó
que ya llevan tiempo de haberse casado, porque
no creo que yo les estorbe. Por otra parte, voy á

pedir á ustedes permiso para dejarlos, porque en
estos países de la malaria y el calor, ha)' algo mejor que el bailo y la quinina, la siesta. He conocido personas que murieron por no haber creído
en esto, y como no tengo muchas ganas de morir,
voy A administrarme unR. dosis. Debería usted
hacer otrotnnto, seilorita NeHy, yendo como otras

veces al canapé del salón, y el Comandante lapa·
seria bien aquí en el comedor,p11es tambiénleveo
ganas de dormir.

•

EL MUNDO

176

-Será verdad, Comandante? preguntó Nelly,
-~•fo crea usted una pal&gt;t.bra, respondió ;Juan;
el Doctor babi• aei por hacerme rabiar. Vaya.
usted á acostarse y deje en paz A los demás, Doctor leo.
-Voy, voy, eontestó Lerbón.
-Sin embargo, si Kelly también quiere reposar ..... .
Lerbon se lué y Nelly como respuesta tomó la
mano al Comandante y ruborizada y mirándolo
con ternura le dijo:
-Vamos al salón juntos. Allí hay más aire y
estaremos más lejos del Doctor.
Juan la llevó al salón er. el eual entraban bo•
eanadas de 11ire caliente un poeo húmedo que floreaba el rostro con manchas rojas. Se sentaron
en el div,\n y ella apoyó la eabeza en el bombro
de Juan en esa postura indolente y confiada de
los ni.fl.1s que tienen sue:ft.o.
Juan siempre combatido por su lucha entre
Ja pasión, la conciencia y la razón, no habría podido decirle mí,s que palabras de amor que Je subían del enrazón á los labios, quejas y reproches
que le inspiraba su despecho de sentirse vencido,
ideas de fuga que revolaban en su mente, y mejor eall•ba. Qué!. ... mentir todavía? ¿Dejarla
en la creencia de que la amaba lo suficiente pa•
ra hacerla su esposa y luego, una vez lejos, aclararle al fin la verdad?
Ese procedimiento le avergonzaba por indigno
y guardaba silencio.
Derrepente sintió en su cuello los labios de Nel!y é inclinándose depositó en cambio un beso
en la frente coronada de rizos de oro delajoven.
La besó y esta idea pasó por su mente.
-Y si se muriera! ..... .
Porque preferiría verla muerta y no en brazos
de otro, sobre todo si ese otro era su amante.
Pensaba que si abandonaba áNelly, ésta más tarde tendría que pertenecer fatalmente á otro; bien
un nuevo amante ó bien un marido, porque en
estos paises, cálidos y semi salvajes están un po•
co rlesleidas las ideas referentes á la moral.
Pero pronto rechazó este pensamiento y sus
labios descendieron con más fruición sobre la
frente y los ojos y los labios de la joven, la eual
Je contempló con una mirada de gratitud t,m profunda y tan reveladora de haber adivinado los
pensamientos de su amante, que este quedó más
a \"ergonzado de sí mismo y más débil en su re•
solución.
Por un arrebato irresistible, Juan cayó por un
momento de rodillas y siguió besando eon ternura l•s manos de Nelly.
Ella rompió al fin en silencio.
-}ye, Je dijo ámediavoz:haymuehaluz aquí
y me duelen los ojos.
Juan se puso en pié y Je dijo.

-Estarlas m•jor en mi camarote para que descanses algm,os minutos.
Y-la precedió; y como Nelly \'aeilara sin atreverse á despedirlo, él 1... tomó en sus brazos como si tuera un nib.0 1 la colocó en el lecho que es•
taba cubierto por una estera muy fresca, le arre-

gló las almohadas y Je arregló los vestidos eon
cuidados de madre mh bien que de enamorado.
Después la besó en la frente y Je dijo:
-Duerme ahora. Cuando despiertes h•llarAs
en el tocador todo lo que necesites para arre-

glarte, hasta ganchos de sujetar los ea bellos, pues
reeoj( los que quedaron cuando te luiste. En !rente, como tu recordarás estA el cuarto de ba:ft.o.

Ya conoces, bien mío, esta casa que es la tuya,
pero no duermas mucho. A las cuatro á más tardilr iremos á tierra los dos.

Nelly tenla impulsos de preguntarle:
-¿Y tú que vas ha bacer? ¿Me vas á dejar?
¿dónde vas? ¿No estarlas mejor aquí junto á mi
corazón que está lleno de tu amor? ¡Tenia tantas

cosas que decirte! ¿Cuándo hablaremos al !in sin•
ceramente como yo quería antes de esa partida
tan próxima? No, no creaf: me falta fé .... ahora
que he reflexionado ¡comprendo tantNS cosas! y
te amo, te amo tanto. . . . Se diría que temes prJ•
nunciar nuevos juramentos, que tienes miedo de

repetir esas palabras de amor de que tengo tanta
necesidad para excusarme y acallar un poeo á mi

rido arrojar sobro ella toda la !alta y no piensas

de ]azos en voz baja para nn caer en ridículo si
que se ve, que se conoce, no son tal celada ni tal
experiencia ni perspicacia. Hay mil maneras
se llevar por viento y corriente si empujan en di-

reeeión del escollo. Esto último es Jo que has
hecho, y quien obra asi ó es un neeio ó lo hace
porque le conviene. Porque. . . . dices bien, es
una tontería, pero reparable en ciertos cases, y el
presente es uno de ellos. Eres solo, sin tNmilia,

ya tienes cerea la vejez y no te quejarás de poseer una mujer encantadora, amorosa, agradeci•

mores que proseguían.

-¿Qué le reprochas? ¿Dices que su cAleulo?
¿Pero el tuyo no es también repugnante? El suyo,
su sueno, m,s propiamente hablando, su ambi-

clamores.

en un medio ideal en que todo parece transpa•
rente.

Nelly cuyo corazón estaba entreabierto por el
sufrimiento al amor sincero, no leyó en los ojos
de Juan sino sentimientos de inmaterial ternura
á los que consideró que obedecía, y ese nombre
de "mi prometida 11 li\ confirmó en su creencia

quedándole agradeeidapor haberlo pronunciado,
y después de sus dudas y después de haber implorado caricias, ahora se sentía más feliz y mAs
conmovida A causa del respeto que le demostra-

ba Juan de lo que se habría sentido eon los más

quiera.

Y eomo de Cba:mont vaeilaba, siguieron los
-Bah! todas las excusas, todas las indulgencias

del mundo, serán para tí 1 porque la moral humana sólo es implaeable eon las nillas y tiene ra-

zón .... Pregunta, pregunta. y Jo verás ....
Sí, Juan había querido hacer sus eonlideneiaa
pero ;.il quién? Su secreto era uno de aquellos
que un caballero no puede divulgar.
En los momentos en que p~nsaba esto, una ma-

no se apoyó en su hombro y al vol ver él la eara,
vió al Doctor- amigo i11dulgente-q11e Je dijo eon
voz afectuosa:

-No ha podido usted dormir. ¿Qué tiene usted? ¿por qué sufre?
Juan respondió sonriendo:
-¿Y por qué diablos quiere usted que sufra yo?
-No lo quiero, pero lo veo,

-Bah! me espanta usted eon su perspieae!a y
es us,ed capaz de convencerme de que estoy en-

fermo aunque no tenga nada.
Lerbon se sentó y eontemplando !rente á !renNo intentó, pues, detenerlo más y cerró dulcete
al Comandante, agregó:
mente los ojos1 no para dormir sino para fijar me-Oígame usted, Comandante: tengo algo que
jor su sueno.
pre11untarle, algo dilíeil de deeiryen verdad que
El volvió al comedor, lejos de la adorable ene- no sé eómo lo diga .... Pero apelo á toda su inmiga de su reposo, y se tendió en la silla de pa- dulgencia y A toda su amistad. Oigame: se Jo suja donde tan bién dormía en tiempos anteriores,
pero no duró alli mueho tiempo pues estaba. de- plio.o.
-Hable usted, contestó Juan muy muy Interemasiado agitado para poder dormir; y vol viendo sado. Mi amistad, ya usted Jo sabe, Je pertenece
sobre sus pasos regresó al salón, dirigió una mi- y en cuanto A mi indulgencia, no la necesita us•
rada al camarote que ocupaba Nelly y estuvo A ted y estoy seguro que ....
punto de aproximarse y eseuehar. Luego se re-Sí, si, insistió Lerhon humildemente, y para
prochó este intento y casi corriendo tornó al co- predisponer li usted A mi favor, Je recordaré que
medor, cerró la, puerta del sulón, se sentó junto
fué usted quien solicitó mis confidencias.
á la mesa y sonrió burlándose de si mismo.
-¿Qué eonfideneias?
No: decididamente se conducía como un niilo
-Usted me dijo una vez, no haee mucho tiemque no sabe ni lo que quiere, y no obstante senpo, en Mayotta. •~Conque de su parte no es usted

ardientes y apasionados besos.

tía que un pensamiento oculto todavía r,o bien
delineado entre el tumulto de sus pasiones, recuerdos y esperanzas, se adivinaba como se vis-

lumbra el sol A través de las nubes que lo cubren. Todas sus sensaciones iJ.ternas le decían

que se casara eon Nelly, pr,mero porque la amaba y nunca podr(a soportar q ne fuera de otro, y
luego porque era su deber. Para probarle esto
último abundaban las razones que apelaban á la
moral, á la religión, á la generosidad, il los juramentos, á las cosas más santas y desafiaban al
pensamiento oculto para que presentara abogados semejantes. Pero b!'uscR.mente aquel pensamiento aparecía y murmuraba: «Como Nelly te
bA. engafl.ado contigo mismo, te engaflarA más tarde con otros: no se casa uno con la mujer de
quien es amante; acuérdate cuanto te has burla-

do de los que han beebo ese disparate.•
Pero pronto las nubes volvían y una voz que
salía de su interior le gritaba:

-¿Y puedes comparar? Esta mujer no más á
tí te ha pertenecido y esa es ya una diferencia
eapital como Jo sabes muy bien .... Tú has que-

ga El &lt;J,,rreo d, la Ta,•d,. de Mazatláo.

de evitar un escollo, ¿no Jo sabes, hábil navegante? y hay una infalible de tropezar con él: dejar-

de un llamamiento mudo.
Juan tuvo unos instantes de vacilación, pero
pensando en que toda debilidad era una vileza

-Duerme mi bien, mi prometida, duerme.
Cuando se ama sinceramente no se atribuyen al
ser querido sino pensamientos delicados y se ima•
gina uno que puede leer en su alma porque se vive

Es asunto i'!Dportante el que §.6 trata en el si,guiPnte articulo, ffUPJ tomamos de nu~1:1tro cole-

lazo, y li ti para ver y conocer es9 no te faltan

-Pero no dijo nada y mientras sentía que una
lágrima rebelde le temblaba en las pestallas, sonrió tiernamente y tendió los brazos en la actitud

en el estndo de ánimo en que se hallaba, Je dijo
eon dulzura después de darle un beso en la !rente ....

El matrimonio en"peligro

Jo decias en alta voz .... Un lazo, una celada

eiún si quieres, está llena de excusas. Te babias
comprometido con ella y ella ha liado en tu palabra sin garantía alguna. ¿Puedes considerarlo
eomo crimen? Ahora quieres escaparte. ¿Quién
de los dos es el despreciable? Pregúntalo á cual-

conciencia.

PAGINAS DE LA ..MODA

en que es una acción vil, la más vil de todas, se-

ducir á una nilla, por más que Intentes disculparte eon que lué ella quien te sedujo li ti y hables

da, que te deberli toda su dicha y de la que habrás
sido el primero y el último amor.
-¡Quién sabe! se contestaba á si mismo Jaeó•
nicAmente en lo profundo de la conciencia.
Pero esa exclamación lné ahogada por los cla-

enteramente franco conmigo en momentos en

que no puedo ocultarle li usted nada? Pues bien:
es verdad: usted ha adivinado: estoy, yo por Jo
menos. enamorado de la seflorita Nelly.»

-SI, me acuerdo perfectamente, dijo Juan eon
embarazo, los recuerdos de usted son exactos.

Lerbon prosiguió después de una pequella pausa.
-Si los de usted lo son igualmente también
reeorderá que acentuó usted mucho las palabras
referentes:\ la lr,,nqueza que de mi reclamaba
en compensación A 1ft suya.

-Mi memoria, querido Doctor; no llega A tanto: pero ¿donae va usted á parar?

(ContinuardJ

177

EL MllNDO.

Domingo 28 de Agosto de 1898.

Domingo 28 de Ago•to de lt!91!

•

11El matrimonio mod~rno J,a sido condenado
•como opresivo y añejo por un partido femenino
de alguna fmportancia 1 y los ingleses estudian
con que reemplazarlo.
Dos partidos habla qué tomar. Ensayar el
salvamento del mat.rimooio rejuveneciéndolo
y recomendándolo, ó suprimirlo, pero no bru~
talmente de un golpe Fino por medio de un1t
aerie de med•das transitorias que acostumbrarlan poco á poco á pasarse Aio é l. Alguuas per•
sonas tlmidas ó s'n reflexión se inclina.b1m hacia una compostura que no chocara. dem..tsiado
.á, las buena~ gentes ,·lctimas de preocupaciones Las muJeres que aaben y se •tre\'tm á ir
al cabo de una idea hao admitido sin titubeHr la doctrina
•que se llama del 11 bloc. 11 Se 1.. s
dice: El matrimonio caerá. si
se le mete una cuña.11 y Pilas
contestan! º¡Pues que c11igal
.¡Barramos Jos pedazos y no
hablemos máa de élP'
Es en la puritana Inglaterra donde se ataca el m11trimonio con tal desenvoltura.
.Arvé de B,1rine1 escritor francés ha ido expreAamente á.
presenciar esecombate,y ao;:e.
gura que la tésiA d1·d escobazo es la predilecta actualmente en la literatura brJtáoica
LRB mujeres domiaan entr6
los defensores, y una de las
más rMuelhs es .Mona Chdrd.
Esta bella persona admite
que habré. probttblemeote desastres el dla en que la lrgisJación sobre el matrimoui("I
sea 11seri11.mentealterada: 1 No
Je imagina tampoco ni por un
m,mento, que Ja "independencia eco11ómlca 11 de la mujer, preludio obligado de to• 1
das las reformas, sólo trHerfa
beneficios á su sexo. Pero no
debe uno dejarse detener p,r
el temor del porvenir cuando
un gran principio eatá en juego. La.a mujeres además, co
pueden perder en el cambio:
1u suerte es demasiado cruda. ¡Que sigan Hdijl&amp;ntA1 "u•c-:,da lo que sucediere! En
cuanto álos hombres que pretenden a todo tran~e prot~•
gerlas contra su imprudencia
la en~antadora Mona Cldird
los dtapensa de ello: coaaidera su solfci&amp;nd como un nue vo ultraje.
E~o era bueno en otros tlempoa: La mujer modernau 110
quiere que se le proteja, Ya
no. admite se la true como
chicuela; pretende en Jo futuro s"r la autora d.., su vida como los hombres Jo son y 80 .
bre un P!é de igualdad/ Esto
va á su riesgo y costas. Si hay
imprudencia, es asunto que
i el.la solo concierne "Si 1&amp;1
muJeres reclaman, como si.-odo natural y humano, el derecho de tomar Hu parte en
laa buenas ó malas probabilidades que el mub.do puede
pre_senhr¡ s_i deiteao el privilegio de la mdependencia ¿á
nomb~e de qu é se ?o ne,c~ria
la sociedad? Sucede todos los
días q~e los hombres ll t,van
mala v1da. 1 cometen acciones
que comprometen el bienestar de In raza; ¿en virtud de
qu~ principio se ataría Alas
~UJer~s de manos, A las m1.1Jeres ur!l~a_ment_eí' ¿Por qné
·ese sacr1f1cio umlHteral? ¿Por
q.ué esa dei,fgnación Hrbitra
ri.a de vfctima11 sacríficadu Al

Es 1~ solución que el s~ciallata Bebel ha preconizado y profp,tizado,
hará qumce años. 11 La muJer, esccibia él, sólo tendrá consideración l\ su
propia incl!nación en el acto de celebrar su unión. Esta consistirá en un
t·ontrato privado, sin intcorvención de funcionario alguno. Los Instintos
del sér humano, Pólo á él Je interesan. con tal que su satisfacción no cause p~rjuicio á nadfP.. 11 Deben compreDderse aquí todos los instintos natuJep, ~m excepción. 11En caso 4.e incomp,ttbllidad, proseguía Bebel, de deailuc1ón ó de simpatla entre los cónyUJ6B la moral ordenará se des11te un
)uzo que se ha vuelto contrario á la naiuraleza, y por consiguiente 1 inmoral.••
Todo lo que antecPde es poco, en comparación á lo que sigue.
Acaba de t1alir á. luz un opúsculo escrito por un socialista Crancé, en el
que se lee. Entre las coHs que @onde desearse y son posibles d'e su11tra_~rse casi por completo a1 tm_perio de la ley, tenemos que contar la
1m1ón del hombre con la mujer:' .I_,¡a sociedad no tiene el derecho de imponer un compro~_iso por toda la vida á dos seres que pueden ser enga- .
fiados en PU elecc100 y descubrir f'ln el curso de RU existencia común exc~lenteEI razo~es_ para separarse. No tiene la sociedad el derecho cte 'exi~ir. el c~ns,mt1m1ento de los padres. Lo mismo que no será necesnio autor1zac1ón. nlguna para caSRrse idéntrcamente lo mismo la voluntad claramente _e:z:presHda por uno de los cónyuges. bHstará p&amp;ra romper el lazo
voluntario que habrán creado entre 8llos.
11

11

11

bien de la humanidad

ó á ¡0

Conversaciones del Doctor
DOS EFECTOS DE PRIMERA NECESIDAD.
L, sal de cocina no solamente es un alimento Pino que ayud1t á. la d1gPstió~. Su sabor que guataá_ todcs, 8umenta la secreció1_1 dt, 111. saliva; del jug~ gádtrlco y de otros productos de
Aecrec1ón, neceHrios á la d1so1ució0 y á la digestión de los ali•
mentos
La sal se s11c.a del agu11. de mar ó de las minns. La eal que
R~ saca de las mm~s se llama sal genimá Para el uso de la corrna es mucho mPJor l1t &amp;Hl que se ea.ca del ngua del mar porque ét't&amp; es mas rica en cl&lt;ruro de m1tgneaio, subst,_mcla q_ue en el estómago se deacompone en magneF1a .V ácido clorhldrico, que ea el Acido del estómago
y que e~ tan necesario para la dige;atión
Quim.tcameute la sal si;, llama cloruro de sodi-0.
No soh1mPnte lR ul 11.yudl'l
la digt-stión sino que aunienta
tamb én los glóbulos rojos de
111 i.:iangre, y cont:·ibuye ul á
fortalecer nue ~tro organismo.
No eetá todavía Aprobado
&lt;¡lle los animales herviboros
1,umenten de peso con el uso
rle la sal, pero es cinto que
#tozan de mf'jor salud tienen
11l piel mAs lúcida y sus carnes
son mé.s sn bro@aR.
La sal defiende de la escrófnh1. y mejora, basta que puerte Hn~rl_a; por --eso hay que
liacer v1v1r á los niños escrofnlo11os y débiles en una ciudad m11rina. La s1tl se encuentra en mucha cantidad en el
,dre marino y es por esta razón que los marineros ó los
que viven en las orillas del
mar. respirando un aire muy
lfco rn sal, tienen muy buen
1tp..-tlto y gozan de ópima sa·
lurl

Hll&amp;tli la tuberculosis mPjn•
r&amp; mucho en los que viven en
el OCf'áno ó en PUB erill&amp;s
DPjad por lo tanto qu~ loa
niños y los hombres pongan
1.-al en sue alimento¡.
El azúcar es un alimento y
Pe ha dicho que PI 11-zú cu P.S la sal de los niños como
H, tin.o es la leche de los 'anciatios. El azúcar en Pl organtamn se convierte en gr1ua.
Todo el almidón lfU6 comemo~ con_ alimentos vegetales
HA cambia PO azúcar bfljo la
~afluencia de h\ saliva y del
Jugo pancrático. E~te azúcar
t-6 almacen~ en el higndo (que
yiuede cuns1derarse como una
verdadera csja de ahorro de
t&gt;-Fte alimento) y en PI curso
dt11 dia poco á poco pasa á la
snngre.
El azúcar también es un PX•
celen te 1:xit1rnte d A las funciones a.igestivas. Un vttso de
agu,1. fria ó calieotA (no tibia)
con un po(o de azúcn ayuda
al trabajo quimico de la di-

que ee supone serlo?" Las ve•
tuS t.8 S leyendns nferentes á
ge,tlón.
Por consiguiente el café que
las Jóvenes doncellas que cada año se elegia para ser enPe tomR después dela comida
cadenadas á una roca de Ja
tiene que Per con azúc11r¡ eÍ
Flg. 1-Trale de luto para calle.
p)aya, con el fin de que los
c&amp;íé con azúcar acelera Ja didioses ó loa monstruos mari•
.
gestión: al contr,uio el café
dos tueran. propicios, no him perdido aún ;¡u actnalidaii
s¡ n 11zucar, 1a entorpece y ret11rd11.
No es cierto 9.ue el azúcar produzca lombrices en los niños y hmpoco es ciersione: J~~~edad ~1itá, P!J68, obligada en rigurosa justicl~ A atender A 111.s pretenménos ie·ao~ muJeres _sin detenerse en las consecuencias Si en un futuro más ó !º ~ue dañe los die~tes y los predisponga la carie Para que el azúcA.r pueda perla unión ~ibr 1 ~sas ~x~fenc!as tienden á reemplaur el antiguo matrimonio por JUd car, ea .necesar10 ahusar de él. Pero es sabido que de nada hay que abusar,
po pero al ~' 11 op m n publica deber&amp; acostumbrari:1e á ello. Quizá pase tlem- ni de la 11zucar, ni de la ad, y ddl p\n mhm1.
Verdaderamente en loa trópicos se abusa del azúcar, ó por menos se usa mucit'ivou en f~~ dli se llrgará., á buen seguro, á no admitir més 11 el elemento coer•
C!,)menzarán á :nbÍato que debe ser libre entre todos. ºCon el tlPmpo, las gentes cho Esta es una de las razones por qu~ 11.lli l&amp; gente y las señoras 68pecialmente
dos Ene
u evaref' contra la ingerencia del Estado ,o sus asuntos privH- son muy ¡;rruesas. Y11. he dicho que el azúc11r se convierte eu gra;¡a en el organis-c o~tra d~ntrar1n padrtiNcularmente nocivo que se les obligue á v'vir juntos en mo. Por consiguiente, los que no q•tleran ponerse dema.siado gra.e~os hag&amp;n un
tuvo unta . o considera1án esa obligación como sagrada, 11
limitado uao del azúcar. Uu poco menos de azúcar y un poco di;, sal. '

•

�Domingo 28 de Agosto de 1898.

EL MUNDO

178

Domingo 28 de Agosto de 1898

PRECEPTOS.DE HIGIENE.
ALU1'1BRADO ARTIFICIAL

El alumbrado artificial debe parecerse en todas
sus propiedades al alumbrado natural, esta es la condición que debe procurar alcanzar.
Algunos autores t.stablecenla~ diferE'.ncias siguientes entre los alumbrados natural y artificial: en cuanto é. la cantidan es axcesivamente débil la del artificial; esto se comprueba por la poca claridad que despide el foco luminoFo más fuerte, en medio de la luz
del dia; el alumbrado artificial apenas llega á ser suficiente, y no porque los niños pequeño~ lo buscan
á la hora que el sol se oculta, se debe establece,r entre la luz natural y la artificial una semejanza que en
realidad no existe.
Los aparatos de alumbrado deben llenar d~e indicaciones importantísimas: dar una luz convemente y
quemar todos los productos de la combustión. . .
La luz que se acompaña de mucho calor es perJud1cial.
Los ojos deben ver el objeto alumbrado y no el foco luminoso; el ejemplo de esto lo da el sol. que por
medio de rayoe oblicuos alumbra todo, esrando cu•
bierto muchfsimas veces é nuestras miradas.
Los antiguos hacían uso de la recina para el alum ·
brado: más tarde emplearon los cuerpos grasoso•,
muy especialmente el sebo, pero las velas de
sebo tienen muchos inconvenientes: la luz
es poco clara, es vacilante. amarillenta, con
intermitencias cada vez que crece el pábilo, la combubtión es incompleta; y además
I d
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del humo, el mal olor, etc., como la mecha no
Fig. 3.-Mod e O e pe a 0 • se quema bien, es indispensable e~tarla tecortando con muchísima frecuencia. Despren •
dE', además, algunos productos dañosos á la re~piración.
Hoy se usan, de preferencia, las velas de estearina. de cera, de esperma, de parafina. etc; la luz es más viva, blanca, de~prende poco calor, y la combustión es
más completa.

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Fig. 7'.-CJnerpo bordado.

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Fig. 8.-CJnerpo fantasía.

El lenguaje de los timbres posta.les.

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Flg. 2.-Toilette de -visita para señorita.

Amor á la familia en las testas coronadas.
Un diplomático muy bien informado y dotado de
una memoria excelente, recorda&amp;a un incidente que
pasó entr!l el Emperador Guillermo y su hermana la
princesa Sofia de Grecia.
E~ un error creer que el disgusto entre los des data del dia del casamiento y de la conversión de la Duquesa de Esparta.
Este abori ecimiento es mb antiguo: viene desde
aquel dia en que, en San Remo, se encontraron en•
frente á,· 1,u padre ya muy enfermo.
Guillermo, que entonces se consideraba separado
por dos escalones del trono imperial, veia con irrespetuosa impaciencia que se prolongaba la vida de su
padre. Fué á Sat Remo por un solo dia y demostró
una frialdad tan grande que hizo llorará l&lt;'ederico:
La princesa Soffa que adoraba á su padre y la prm ·
cesa Irene de Heeee le hicieron duros reproches, que
terminaron por el s'guiente apóstrofe lanzado en inglés:
"Eres tan cruel ahora, como cuando te complacías
en golpearnos siendo niñas."
El futuro Emperador escuchó impasible aquellas
terribles palabras y, alzando los hombros, salió sin
pronuncial' palabra y tomó el ferrocarril para regresar á Berlin.
La pobre madre de Guillermo ha sufrido horriblemente por el orgullo ,te su hijo, al extremo da querer
volver al lado de su propia madre. la Reina Victorf.t,
abandonando aquel palacio imperial que es para ella
una verdadera cárcel dorada.

•••

Es malo leer estando acostado, porque se conges•
tionan los ojos y se someten los musculos del ojo a un
trabajo excesivo.
Es malo leer en el ferrocarril, andando el tren, el
movimiento hace trab11jar demasiado áloe músculos
fijadores del ojo.
Es muy malo emplear espejuAlos que tengan vi•
drios de números no eaecuados á la vista.
BARNIZ NEGRO IMPERMEABLE

Los tres cuerpos que entran en la preparación s1,n
tanino, alquitrán y per sulfato de hierro, resultando
el barniz más ó menos reluciente é impermeable, según eean las proporciones de estos tres ingredientes
que se mezclan en una vasija á propósito sometida
á la acción del calor
Se aplica este barniz en caliente, á manera de pintura, sobre el papel de embalar, sobre la madera, lo•
na y en general á todo lo que convenga hacer i::.;per•
meable.
~l que no toma consejo de loe más entendidos, se
expone á errar.

•*•

Los insultos de los necios, son como los ladridos de
los canes á la luna.

Flg.10.-Frock blancoparanlña
de:6)i 7',ailos.

LOS OJOS.
Nuestros ojos es pr6ciso preservarlos de la acción
del viento, del polvo y del liumo.
No debemos pasar repentinamente de una habitación candente a una admósfera fria.
No debemos abrir los ojos bajo el agua, sobre todo
t-n el baño salado.
..,_•
No debemos mirar fijamente una luz fuerte, como
la luz eléctrica.
No debemos forzar la vista leyendo ó cosiendo con
una luz insuficiente.
.
Si los ojos estiln inflamados no debemos !abarloe
con agua cruda, lo mejor el lavarlos con agua previamente hervida y algo caliente.
. El reposo es uno de los factores más importantes en
el tratamiento higiénico delos ojos: reposo de los ojos,
reposo del cuerpo, reposo del espiritu.
Los borrachos pierden la vista muy pronto 6 su mal
es casi siempre incurable; se quedan ciegos y degradados.
Es preciso no ponerse A leer con luz pálida ó cre-

Para un corazón recto y sincero es menos odiado
el crimen que la adulación y la bajeza.
Los que viven encenegado11 en el vicio, jamás pue•
den comprender:-.ei-valor y la virtud,

Fig. 6.-Toca chelrel.

La posición de las estampillas en· el sobre quiere
decir lo siguiente:
En la esquina derecha, arriba, y el timbre derecho:
Deseo tu amistad.
Esquina derecha, arriba, timbre al revés: Ya no es•
cribas más.
Esquina derecha, arriba, timbre acostado: Escribeme inmediatamente.
.
Esquina izquierda, arriba, timbre derecho: Te amo.
Esquina izquierda, arriba, rimbre al revés: Quiero
á otro.
Esquina izquierda, arriba, timbre acostado: Todo
marcha bien.
Esquina- derecha, de abajo, timbre derecho: Tu
amor me hace feliz
Esquina derecha, abajo, timbre al revés: No vales
nada.
Esquina derecha abajo, timbre acostaito: Me hiciste
enojar.
·
Esquina izquierda, abajo, timbre derecho: Premia•
ré tu fidelidad.
Esquina izquierda, abajo, timbre al revés: He probado tu amor.
Esquina izquierda, abajo, timbre aco1,tado: Déjame
sólo en mi dolor.
En medio de la orilla superior: Silencio.
En medio de la orilla inferio1: No me ocultes nada.
En una linea con el ape11ido, timbre derecho: Acep•
ie mi cariño.
En una linea con el apellido, timbre al revés: Tengo mucho anhelo para ti.

Fig. 4.-Modelo de peinado~

puscular.

La luz para leer, escribir y coser debe llegar por el
Flg. 9.-Frock para nfila de 10 á 12 anos. lado izquierdo.

Flg. 11.-Frockdefoulard para nHla.

�Domliuro 21 de Ago■to de 1898

Jl!L MUNDO

180

FIG 5.-TBAJB DJII CALLlll,

Es de alpaca azul, con gran aplica•
ción de t11fetán escocés en la par·
te inferior de la falda unida á ésta
por cinta de tafetán. J aquet fantasía
con reminiscencia de bolero, grandes
solapas doublé de dril de lino finislmo.
Chaleco de lino también y camisa de
batista acordoneada. Gran corbata de
raso negro y collar de m~selina de_seda. En las mangas, muy JUetae, aphcación de escocés como el de la falda,
hasta el antebrazo

•

NUMERO 10

MEXICO, SEPTIEMBRE 4 DE 1 898

TOMO II

FIG. 6.-TOCA CHlllffilllL,
Toqueta de tieeú de seda rosa tierno
con fondo béret, rodeado de una draperia muselina del fondo en que está
retenida por una tortuga de atraes. A
la izquierda la draper!a fo~ma torealee
al rededor de una pluma blanca y rosa.

~-

.

té~tit: ::::\\

i ·-

•

FIG, 7.-Cl'ERPO BORDADO.

FJg. 13 -Angulo de pailuelo.

Ee todo blanco, con grandes guias y
ciutae ondulantes. Solapa fantasla que
se abre sobre una camisa de batista
acordeón que muestra una 1:,ncantadora corbata de seda ribeteada de ligeros volantes El jaquet se cierra por un
cinturón de piel de Suecia.

-------------------------------------------------- Nuestros Grabados.
Está
FIG. 1.-TRAJIII Dlll LUTO PARA CALLE,

Es de surah negro formando una gran veste cemda gracloeament11 por un lazo de tafetán negro. Un
yoke redondo, hecho de surah negro y b Jrdado, luce al rededor de los hombros. mostrando una doble
fila de ruches de surah. Al rededor del cuello hay otro
doble ruche de surah formando un ancho ruff. El
cuerpo es de brocado surah tan transparente que
muestra el doublee que es de satln ligeramente asalmonado. No hay un sulo botón en la toilette. Una dt
las grandes particularidades de ésta, nótase en las
mangas hechas de surah negro pleno, en acordeón y
cayendo amplias y luengas de los hombros.
PIG. 2 -TOILETTE DE VfolTA PARA SEÑCRITA,
Modelo en crepé de china gris plata, bordado ó.e
seda negra.
La espalda y el frente del c'lrpiño, están guarnecidas de una especie de. plastrón
Crepé de china bordado de cadwilla que forma espaldas.
Los bordes de ese plastrón están cortados en festonee de terciopelo: sobre un bordado de tejido, simulando un doble plastrón.
El tablero de la falda continúa la gu~rnición del
corpiño. Esta falda está tallada en forma.
FIOS, 3 Y 4 . -DOS MODELOS DB PIIIINADOS,

Damos ba.jo estos dos números dos modelos de peinados de suma. elegancia y de alta novedad.

FIG. 8-CUERPO FANTASÍA..

hecho en combinación con batista
azul pálido bordada y muselina de seda azul.
El bordado forma el corpiño y gran parte de
las mangas. u.ándo8e la muselioa para los
pufs y el plastrón y ascendiendo hasta formar un collar recto.
FIGS. 9,

10 Y 11. -TRES TRA,TBIS PA.B A NIÑAS,
Damos, comprendidos en estos tres números, tres encantadores modelos para niñas.
El número 9 és un lindo frock de challi, blanco y rojo, figurado con un plastroncito de
muselina de seda acordeón y jockeys ribetea.dos de blonda. Es,á ceñida por un cinturón de eatln. El número 10 es de nansú, con
cuerpecito blusa y un elegante joke con
aplicación de cinta bordada. En cuanto al
número 11 es todo de fulard, con plastrón
de guipure y galones en forma de cuadrados
~ue corresponde á aplicaciones de guipure.
Elegantes Jockeys v abullonados en los hombros y en 'el centro de las mangas, manguetas de_mue~lina con aplicacióu de galón
de seda. Cmturon de satín con un gracioso
lazo á la izquierda.

&lt;,·,&lt;/c.'

.FIG, 12,-TRAJE D!!I PASEO

Es de gr anadina, á lineas ondulantes, alternad!!&gt; en ll falda y el cuerpo por galonee
de blonda paralelos. El cuerpo muestra ua
plastrón pleno de falla blanca con radios
puntados, collar de lo mismo, pnntado también, una aplicación de blonda une el corpiño al plastrón.
FIG 13.-ÁNGULL D!" PAÑUELO.

Es de encaje y se ejecuta
con lacet inglés
El dibujo está. reproducido
sobre papel ó sobre una tela
encerada y se arregla el lacet
siguiendo los contornos.
Unense los di versos motivos
con bridas; comolfdanse tod11s
las parte3 del dibujo éon mu
cha limpieza y cuidado des•
pués se retira el bo1 dad~ del
papel ó de la tela encerada
se aplica c11da ángulo sobre ei
cuadrado de bat•sta preparado para el pañuelo y se guarnece de linda blonda de hilo.

FJg 12.-Traje de paseo.

-:~\~~ t~-.
:·~·.,•

~

.: •¡., ••·

-~(!:;:\
&amp;S\ ,,

He aqui tres combinaciones muy lindas.,
La una es un cortinaje de seda japón cruda con blonda !n•
cru8tada.
La cortina está drapeada á la izquierda bajo un nudo de cinta.
El segundo modelo 68 de muselina Liberty, con un hermoso
dibujo.
El tercero 68 pliesé á pliegues redondos y guarnecido de una
incrustación que forma dientes.
E n la punta dfl cada diente hay un anillito dorado.

' .-~,::,
~-:

' . ·:~-

.

\}t:&gt;: _
:-~

FIG, 1 4 ,-BOLSA ELEG ANTEl.

El número catorce rPpreeenta la bolea completa. Et fondo
ee de cartón recubierto de seda drapeada. La bolea está
hecha de Eatln doublé de la
miEmlf seda. Se hace esta bolsa más alta y más larga que el
fondo, p_ara darle la amplitud
necesaria.
La parte superior está extendida pero se forman pliegued en la parte baja. C:-mo
guarnición lleva un torsal de
cinta en la parte alta y unvola11te de bloma y un aconchado en los costados. Los lazos
son de cinta y hay tres nudos
de la mioma cinta mezclados
con la guarnición.

..
1

$

LLAMADOS "MISTERIO."

,

Fig. IIJ,-Pequeños cortinajes llamados ".Misterio."

Guillerm ino, Neina ae }(olanaa.

Se coronará solemnt'mente el d1a 6 del actual.

FIG.15-Pll:QUEÑOS CORT INAJES

La moda de los pequeños
cortinajes "misterio" cada dia
está más en privanza y todos
se ingenian para variar los
modelos.

ro.

FJg, 14.-Bolsa ele¡ante.

( Véast el texto.)

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>La Karatina

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11

•

-La paz, nin.a, con las últimas noticias de la guerra.

•

NUMERO 8

�li!L MUNDO

142

LASEMANA ..
Dicen por ahí que el aniwoso parlamentario D?n
Ju11n ~fateos escribe la historia de la guerra h1sp11no uroericana para apoy11r una iniciativa que
se propone encomend11r á la deliber,1ción del
pró:ximo Congreso constitucionnl. Entret~n~o,
abre una campaña periodística contra el ciclis•
mo de11unciando los inconvenientes que trae
ap;rc jado t:I nuevo sistema de locoll'.1oció~. La
bicicleta, sin t-mbargo, debería ser simpática al
Sr. Mateos por la infiuencia sori11l que le reconocen los dt-mócratas del Viejo Mundo, (los del
NuE'vo Mundo no EOD tan sutiles para preocupnrse por esas minucias). Antes no había en Europa
pu·ntos de contacto entre los nobles y altos burgueses y la gente llana; cada casta ~onservab~
sus placeres y sus medios de locomomónexelusivos: el rico te11fa caballos de raza y cupé muelle,
mientras el pobre caminaba á pié 6 en la imperial de un ómnibus· ahora todo el mundo pedlllea
fraterr.almente, m~nos los curas. Ha visto el
Sr. Mateos un cura en bicicleta?

paftola en la isla desprendida de la dominación
ibérica? Una víctima más del fanatismo, que ha.
arrib11do {l nuestras playas hospit11larias, para dejar tal vez en ellas se¡iultada la última creencia
de su vida.
f"'W

Chnrubu~co congrega á un paeblo que en el jubiloso deFpertllr de la esper11nza no olvida los
días lúgubres. Hay un acto de valor en esta conmemora eión de los desastres nacionales; los
triunfos engríen y envanecen el espíritu sitmp,·e
inf,rntil de los pueblú~, y la derrota es una enseftanza que restituye á la rliZón sus fueros y al
carácter sus brfos. No fueron nuestres muertos,
mártins de la patria; hay en su sacriricio algo
más grlrnde y algo más triste que la inmolación
estoica al deber. Perecieron sacrificados impfa.mente por los revoltosos de todos los partido,,
que incapaces de ese análisis concienzudo de la
responsabilidad que implica la dirección de un ·
pueblo, 11 os arrojaron á un11 guerra que pudo evitar la prudencia y hncer menos funesto el patriotismo. Sin la fuerza l!ohesiva de la organización,
un pueblo no puede lucbar: luchamos sin jefe ni
concierto, y fuimos vencidos. La memoria de
N
esas hecatombes inútiles, y porinútilescriminales,
Los apasionados del arte nacional están gozo- inspira los alientos con que caminamos hacia un
sos por el próximo estreno de la Vecindad de la porve11ir fecundo y pacífico. l;l quijotismo baPuri.sima, cuyo autor es al mismo tiempo empre- tallador está de¡;acreditado para siempre.
sario del Teatro Arben. Por definición, un emN
presario es ó debe ser un psicólogo de la multitu_d
Mátala! ha dicho el dialéctico mAs hábil entre
-necesariamente he~erogénea-que forma su publico, y esto J1ace dos veces delicado el problema todos los que modelan la materia plástica de las
cuy as incógnitas son las incertidumbres del autor altas cuestiones dC&gt;I alma con un fin estético más
que preseuta una obra nueva, cuando e~e autor que moralizador. Para el simplista y genial sigestá al mismo tiempo interesado en satisfacer á natario de la epístola soore «La cuestión del disu clientela. Dejemos al público y al empresari0, vorcio» ha habido sólo unll solución extrema: la
sin anticipar suces0s, y pues mútuamente se co- que se condensa en el crimen pasional mAs cxcenocen, uno y otro sabrán ya si la Vecindad de la crable. Una mujer que cae, no es siempre el ser
Purísima es la -obra ideal que prometen estas dos abyecto y monstruoso que cede á los impulsos
palabras, fánáticamento asociadas á un senti· satánicos de una fisiología anómala. A veces la
miento de patriotismo mí;;tico, arte nacion_al. El culpable ha sido víctima y el vengador la ha cotraído y llevado arte nacional ha iuspirailo ul• ·rrompido, la ha impulsado al olvido del deber.
trajes plebeyos contra este o~ro seftoró~ d~ pro- ¿Luego el perdón resuelve el drama trágico en
sapia que se llama, con sencillez de anstocrnta una expiación que redime? No, y en esto el mágico poeta df·l Nabab es tan iluso creyendo en la
verdadero, el Arte.
fuerza salvadora de la misericordia, como el que
N
pone en lit mano del esposo engaftado el revólver
Pero esta es una palabra que se dispersa en asesino. Expúlsala! Aconsej~ el anafüta del Dismil combinaciones. Hay arte de Cúchares y ar- cípulo,
te .... Yo no sé como se llama el arte que cultiSi al menos llevaran los hombres una teoría,
van y explotan los ~elotaris. ~e leí~o la «h!storia
de un p elotari» de Pi_erre Lotl y el tipo es i~tere- buena ó mala, cuando sienten sobre su cráneo el
santísimo; pero moviéndose e~ el escena~10 de desplome de todas liis ilusiones ... Perq,qué prinlas aldeas pirenaicas, en las riberas del. Btdasoa cipio filosófico enlazará en un haz de resolucioque ritma con ~l. murmullo ~e su _corriente las nes lógicas la conducta del loco que sigue, al azar
canciones primitivas que repiten aun los vásta- d~ todas las imprevistas sugestiones de la pagos de esa raza de aventureros y softadores. Ti- sión, la ruta de sus desencantos? La sociedad
. pos de opereta que aparecen co~o desteñidos en tiene el derecho de ignorar esas teorías puesto
]as avenidas de las grandes capitales, en donde que el delincuente las olvida y por esto no hay
pierden el atractivo l~terario y pintore_sco de piedades pusilánimes ante la necesidad del casaquella patria legendaria. Pero los que asisten al tio-o ni el Otelo feroz modera sus ímpetus en la
Frontón no sun contemplativos ni van en busca c:'misa de fuerza de uua filosofía de perdón 6 inde emociones librescas, los atrae e~ cxitante de dulgencia. Entre el hombre de pensamiento que
la apuesta, como en el turf, de una estética tan fábrica cóc!igos de moral y el insensato que percGmplicada y exquisita. En el jueg~ de los pelo- sigue á la mujf'r desleal, y la injuria, y la abofetaris pierden á veces los dos partidos, cuando tea y la mata, habrá siempre infranqueables abis•
hay por ahí algún corredor que desaparece con mo3 de ignorancia, de heredismo criminal 6 de
locura. Dejemos al pensador sus ideas y seamos
las apuestas.
rígidos con el criminal, Es la fatalidad humana.
f"'W

N

La visita del General Pando y su breve y furtiva estancia en nuestra capital, seftalan un aspecto adyacente, pero curioso, de la guerra. L~ psicologia de esos hombres poseídos de una pa~i?n que
lleva al arrebato delírante y que desqm_~rn los
espíritus, interesa más ~ue las charcas roJtzas en
que espiran los combatientes. ¿Qué tempestad de
údios y de ambiciones, de quiméricos su~ftos y
&lt;le insanias habrá deshecho en los arrecifes del
delirio al bravo general que abandona sus bizarras columnas para precipitarse quizá en las emprPsas imposibles de la conspiración? Sus facciones alteradas, la incoherencia de la frase y la
obsesión política, asomándose en cada palabra,
acusan la ruptura de la dinámica mental. Aún
hay hombres ofuscados por los irreales vasallajt&gt;s de la utopía qo.e sustraen las fuerzas de su
espíritu á los imperativos del deber; no saben, no
pueden encauzarlas en el raud!ll de las aspi~lle'ones generales de nuestro _tiempo. La desvia1!lón de las falsas perspectivas históricas, hace
&lt;·un&lt;'-"bir 11caso á este hombre la necesidad de una
}'auia cubana, desprendida del seftorí~ de E~pafla, .pero extrnfta y hostil al norte-am~ricano. ¿Irá
-A coronarse rey ó A proclamar una dictadura es-

Otro drama quizá menos aparatoso que el de
la Piedad, el encarcelamiento y la deshonra del
jov1•n ciijero de una Compañ.ía. Es esta una vieja histuria, siempre nueva. ¿Qué es entonces la
honradez sino una resultante, casi mecánica, de
contrarios impulsos? Ese joven era honrado, merecía la confianza de sus jefes; pero un día, por
descuido, pierde fondos ajenos y pan pagar el
déficit desnivela su presupuesto, contrae deudas
y sacrifica su bienestar. Y en tanto que su familia carece de lo necesario, la caja de la Compaflía
está repleta de billetes, toma uno, lo aventura en
la casa de juego y la suerte no le favorece; vuelve por otro, y otro, hasta abrir en sus cuentas
una brecha que no se oculta. Por insensible deslizamiento ha llegado al delito una probidad
ayer innegable; del delito á la cárcel y después .... ¿quién tiende la mano al que una vez
ha delinquido?
Dlek.

DomlBgo 21 de Agosto de 1898

NOTAS A TODO VAPOR
La postrer Jornada
No había más remedio: yo he siilo siempre hombre
muv formal ba~ta cuando fui poPta-sabido es que en
Jod ·poetari l¡ informll.lidad es profesional, y á fuer de
formal tenia que cumplir mi compromiso de abrir un
periodo de exámenes de historia el dia cuatro de Noviembre y fil dia cuatro de Noviembre debía estar y
estuve en México-me fué imposible arrastrar en pos
rola á mi inmPjorable compañero de viaje y dejar de
vi@itar PuUmann City ciudad• fábrica, que deseaba
ver desde que el excdente Doctor Liceaga me hizo
una pintura admirativa de ella, á la vuelta de su pri•
mer viaje á estas comarcas en compañia del General
Diaz y su familia.
No habla remedio; nos despedimos del amabilisimo
FelipA Berriozábal que n·•s habla acompañado de una
estación á otra, dentro de Chicago misma y adelante.
Entré v11lientemente en mi camarott&gt; con ánimo de
dormir Pero como no se. duerme con el ánimo (¿con
qué se duerme?) me entregué á. la contemplación 1el
paisAje que pensaba, porque apen!1s se vela, gr11:cias
á una luna pudorosamente arrebuJada en los primeros celajes del invierno. Y la te,a sin fin que se desarrollaba ante mis cri~tales era tan igual, tan igual,
tan igual q)le acabó po~ hipnotiz';lrme; prRderas sin
término. como que el Illmo1s ha sido llamado el Esta·
do Pradera.
¿Praderas sembradas? ¿cultivadas? Supongo que si;
á. veces pasábamos un puente, de improviso cruzábamos un cbar~o, laguneta ó cosa parecida sobre gran•
d!'R estacas; acá y allá parecia que la luna habla dejado caer un trozo de su cristal al suelo, era nieve
congelada desde el dia antiirior. Grupos de farol3:s
eléctricas manchaban de luz la oruma y con la rapidez de nuestra carrera las veíamos formar ruedas en
movimiento, girándulas fantáRticas de brillo lastimador. Esta llanada inmensa del IUinois con su cintura
de lagos y de rios, es un granero inagotabla en el
suelo y un hullero inacabable en el subsuelo; el territorio de los Estados Unidos, me decía yo casi durmiendo, podla representarse por _una serie de billetes
de lotería premiados con el premio gordo ....

Despertf!I corriendo en linea recta hacia el Missouri
rumbo á Kansas City; lo que habJa e1:trevisto en la
nocbt.1, lo veía ahora y seguia no diver,tiéndome. A;quel
paisaje suculento, me. parecia una e~orme foJa de
expediente de estadistica hecho más bien con datos
que con colores, un paisaje de economia politlca. en
fin. Sólo Bulnes con su prodigiosa fantasia ha podid?
encontrar el modo de hacer pintores~a la estadistica
y fingir poiicron:_i{as orientales con columnas de gu~rismos; en cambw, un poeta de fond en comble, Luis
Urbina hace años que se bate con las sumas de la
sexta ~ección del ministerio de Hacienda, sin poder
hallarles consonante. Estos gravísimos pensamientos
me tratan por fáciles asociaciones de ideas el recuerdo de la Patria.
El Señor Romero hllbla tenido la bondad de enviarme periódicos de Méjico que aún no lela yo .... Lo hice con cierta emoción. ¿Y cómo no? En uno de ello;;
me encontré un discursl).de un mi antiquísimo amigo,
en que me retrataba, di¡:-iriendo mi sueldo deflamante magistrado á orilla, del Niágara ...... Por más que
esté uno aco!ltumbrado á estos afectuosos recue~cos de los amigos, aquel me trajo las lágrimas á los
ojos.
.
.
Pasamos fil Missouri; á nuestra vista, un poco leJos,
estaba Kansas City. una ciudad doble que está parte
sobre el Missouri y parte sobre el Kansas; que nació
ayer y nació de golpe con sus edificios, sus fábricas,
sus tranvías. sus rastros que rivalizan con los deCbi•
cago, etc. ¿Queréis, lectores, queos las describa? Nada más fácil; aquí á mano tengo una buena descripéión hecha por un ~iajero, ..Y Kansas City es muy
conocida por lostouristasmeJ1canos. Pero yo no la vi,
sino de paso: Kansas Oity,noedijoelnegroquenosservia en el carro-comedor. . . . ¡Ah!. . . . Hasta luego,
repusimos y seguimos comiendo. De esta prosaica
manera pasamos por el centro geográfico de los Estados Unidos, por el ombligo de la Federación, como
habría dicho Esquilo.
Un amigo mio decía que percibía el movimiento de
rotación de la tierra y que eso lo tenia neurasténico,
(no se decia as! cuando vivia m_i amigo¡ pero esto m_e
queria decir) y cansado de la vida. Ya o creo: me fl.
guro su tormento, pensando en el supllcio mio; tengo
á. la vista un paisaje que no dice nada, un cielo de
acuarela de princi1¡&gt;iante y una luz . cualquleri., una
luz chillona y dommguera sin c!lrá.cter, sin_ estilo, sin
chiste. Y vamos corriendo, corriendo, corriendo por
este desierto sin dignidad y 11in gracia. y hasta sin
melancolia, y asl, inmóviles y moviéndonos furiosamente á la vez, sentimos que él fastidio nos lleva al
idiotismo, quisiéra?3-0S parar, quis~éramos correr_por
nosot1os mismos, digámoslo asl,qwsiéramos no asistir
á. este implacable desmenuzamiento de nuestra personalidad en el espacio, en la distancia.
El tren seguía devorando millas, mascándolas con
susenormesmandibu'as de fierro, cuyo chocar perpetuo nos dilaceraba los nervios digiriéndolas y excre•
tándolas instantáneamente en forma de solitllria sin fin

EL MUNDO.

Domingo 21 de Agosto de 1898.

143

dobladillada de acero. Por el di&amp;, casi blasfemRndo de- ceptos y vocablos, que en el fondo son inofensivos, nes y de las Ideas. Oh! la im11ginación, la loca de la
eiayo: ¿nos pararemos,conmildiablo~?Yporlanoche, convengo en ello, pero que de pronto atemorizan co- Cba,
cuando volvía á la conciencia de mi mismo después mo ojo11 de gato vistos en la sumbra; en donde, digo,
*
de algunos momentos de entresueño, clamaba yo: suel1&gt;n hallar esa1:1 metáforas tan voluptuosas,tan tris·
.
' *
¿nos pararemos, Diod wloi' Y era la voz que clamaba tes, de cout.ornosimprecisos, esfumadod por el ensueño.
Por &amp;qui, por e'!til,- ampa •le Mnte _,ares de legu¡¡s su•
en el desierto
que les sirven para traducir la sensaclon de la noche? be maje.teo11am11me á la11 ¡lf~•a.-1 Ult'Jtcanas ó trepando
Cuando amaneció el di.a de muertos, la forma de los !Je molde me vendría ahora una de esas metáf&lt;&gt;ras; y serpeando poi las cordillera11 que forman sus bordes
ceiajes indicaba la proximidad dt1 las m, ntañas; allí mas no de 111.s que expre11an el afán de infinito y de titánil.:os, han mucltado sin cesar la11 razas abo rige•
estaban efectivaq¡ente y ,i hubiera tenido humor de vuelo que fluye de las noches trágicas, en que el re- nes basta que quedaron comp1imidu, iumovilizada11
Ter algo, las habría per ·ilii&lt;lo d111,d-1 que pasamos el lámpago revi,la la pasmosa cantidad de luz latente y velozmeuteahogadas, ó leutam11uteatrofiadas por las
Arkansas y llegamos á Zq.~ Ve.ga~, .,n Nuevo Ml'jico. en la bumbra; no tampoco de. esas que parecen com
dos corrientes de la11 raza➔ blauc s Uuas no renun•
Yo no cambio las montll.na• por lll. mar; pero cuando puestas de tinieb:a, de abismo y de anhelo doloru110 ciaron j11más al movimi.. uto, e~ decir, á la libertad Y
no hay mar. ¡obl dio11es, montañas, si, montañn11, no la de más allá, ni de esas que producen algo asi como del Cl,icbim,,ca al Pid Roja, ha11 ido Y v .. nido estre•
mar de tierral Las Roc11llosae recortaban con em per- la fugaz iutuición del UJJiverso y que nos hacen adi- liándose en las ciud«de~ 4ue la religión creó para los
filas extraños el horizonte á nuestra derecha. El rio vinar que las constelacioues son hieroglitos sin clave, 11edeutarios eu torno d"1 lu11 teocali11 11agrados. Otros...
Pecos y el Rio Grande (Bravo) bañan unas zonas exí- por dei:;ventura. No, nada de esto: qm11iera una figuNQ, mis lectored, 11e dormirá.u sobre e11tas bojas posguas de eFtas áridas cowarcas: entramos de nuevo en ra, un tropo que trasladara A la palabra por compa· treras con otro mrtivo, nu cou el de que les baya trai•
el país de lll. sed. ¿Pero cómo vinieron a qui l~s babi• ración, esta mist,•riosa impresión de paz sepulcral duramente deslizRdo una meditacióu hit1tórica para
tantea de los grandes pueblos, grandes como ciuda- que derrama desde su globo deslustrado esta divina cerrar con broche de oro. como se dice en füeratura
des, que han dejado tanta~ monótonas y tristeR y cu- veladora de la noche y que expresara cómo nos su11- ,te brindid, este vi11j.i.
riosas ruinas en este cuadrilátero neo-mexicano? trae de lo material y de lo que pasa la claridad de la
Pt.1ro si me perdonarán (ó no me perdonarán, es lo
¿Cómo creció v semultiplicóaqnientre la civilización luna lentamente traspasada al alma, mientras su res• mismo) que yo aclibe por dos minutos de exAmen de
rudimentaria de los mou11t-builders y la civilización plandor frio parece congelar las estrellas y apagar• conciencia A~i diib~n aJabar11e toda8 las jornadas de
plena de los nahoes de 11ue81ra Me11a Central, este hll· las luego en leutas agonías.
que la vida se compone st'gún l'itágoras, Séneca,
cinamiento de grupos sedentarios y a~ricolas que ha
Et trt'n habla anclado en pleno desierto á las nueve Marco -Aurelio y S.1.u A~udtin,-verifiquense las ci•
dejado regado de los vestigios d~ 11u alfarerla la área de la n&lt;.cil.e, con la locomotiva rota; antes de dos ó tas-¿Qué he sacado de mi vi11j, á los E:1tados Uni•
eno::-me dt&gt; Utah, de Arizona de Nuevo Méjico? ¿Se· tres horas no llegarla la que se babia pedido al Paso. do~? Poco, nada. ¿Supe verr A¡,enas. ¿Supe mirar?
rá cierto que el blanco trBjo aquí la sed con la tale. Aprovechando la forzosa inmovilidad de los carros, ¡Tampoco! ¿Snpe didcP.rnir? No pude ¿Q 11é me queda?
implacable del boeque; la se&lt;l y la muerte? Si ebto los pasajero11 se habill.~ dedicado á dormir; aunque ¿Cómo me explicare? ~PI- queda una especie_ ~e zum•
parece el cement,rio de las razas. Alli arriba en la11 no á pierna suelta, cosa que ni ese Puck que se firma bido de oídos e.i el espmtu; una suerte de v1s1óu apohoquedades de las sierra11 qut&gt; nos acompañan eu pro- Micrós, lograría en un SteP.ping-car.
caliptica, algo como una serie de fragmentos de una
cesión fJ1.ntasm11górica, est\n los depó11itos de agua,
Uno de tos conductores y yo nos echamos á andar espiral de fierro, cuy is vuelt,,s me ocultan.las brumu
las tinajas. y acá abajo ePtá la admirable tiflrra sea- via aoelante, pisando (sin retruécano) las cabezas de
del horizonte y CUj os extremos se pierden, arriba en
rreada por los torrentes pluviales de las m o n t a - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - la irradiación dt'l cielo_y abajo eu lit noche del in•
ñ11s desnudas ya, y que uebe ser 011omlwosamente
fierno .. . . Por esos frngmentos de tramos. corre la
f P-rtil, qufl lo es en cuanto, como en la:; Vegas, la toca
gente sin cesar, sin cesar, go ahead, go ahead .. ..
el agua. Ya el yankee emprendedor puijo su ojo y
NE1; vengamos del apoca1ip_!!id 11.-1a- tierra; si yo
su espíritu frente al proolema de la iJ rigación de
pudiera. personifica.r_á e~te pueblo, y así me lo
esta comarca¡ :va puso la mano y el'doUar en la sofiguro siempre, lo-pmtaria en forma de atleta'. d&amp;
lución del p-oblflm&amp;. lo que quiere decir q'.le rerá
púgil, Hs:o para romper los huesos de los Corbett
resuelto indefectiblemente, &amp;qui primero y en Mé·
ó Fitz11imons que se le pongan delante. ¡Vamo.;.
jico después.
á vetl Helo aqui plantado Hagamos como las mis,,.**
ses de ~ew York ó de Boston, que siguiendo el:.
Para mi compañero y para mi, él de estómago
.-jemplo de la riqulsima Mrs. Jackgardner de Bosexigente y de t'XigentEI paladar yo, el problema
ton, la amiga de Paul Bourget, se .-ntregan á una
conslstia en huir de las fondas en donde en un mispersonal examination de l08 mú.culos de los bomo plato se comen diez inuefinibles manjares de
xeadores. E~te es admirablemPnte desarrollado:
cuello, brazo~. pierna@. torso y dorso, protubi:ran8808 que provocan en los comien11os mismos ds
una encrespada digestión, esta preg«nta: qué fué
tes de músculod duros se amontonan bajo la tur•
lo que comimos? Pero para realir;ar esta fuga, era
getcia de la piel slanca, enrojecida por las dupreciso, ayl cai,r en la cocina de carne y de legumchal' frias y dorada por el fOI, 1.Y la cabeza? Desbres conservadas del buffet dl'I los carros dormitoarrollada por la voluntad. ¿Y el rostro? Armado,
ríos, si sabrosa al paladar, fatal at estómago y
de ojos duros y de mandíbulas de fieno por el ape••
mo,·tal al bolFillo. Pero no había remedio, por ella
tito insaciado. La vida mental y la alimentación.
nos decidimos; por ocho ó diez pPSOB mexicanos toá outrat1oe enfermJrán del e~tómago á este atltt11,.
roamos un plato de cornea beef. otro de Bostonlo harán neul'asténico y vendrán terribles desebeans con tocino. unos ehpárragos y una botella de
quilibrios... Ved los prodromos; una tiemocra•
Zinfandel de California, de sabor ligeramente farcia que a1,pira á la gloria militar y caerá en el cemacópico.
sarismo; una démocracia facticia que está domi***
nada por una plutocracia de cuatro mil millonarios,
Al mediar el día llegamos al Paso; el Bravo nos
que la tiene á 11us piés y de quien.sumisa ó rabiopareció un poco menos manso aqul qae en Eagler
sa, es esclava. Uns. plutocracia que quiere conjuPass A nllesta salida de la República, h.. cia má11 de
rar el odio de cincurnta millones de pobres. dánun mes Nuestro viaje había concluido; el territorio
doles la limosna de los hospitales, de los asilos
queibamos á pisar, vuto. despoblado, inculto en I
Y de maravillosos institutos de imtruccion púsu mavor extensióll, ejercla sobre nosotros una fas- 4
blica, que pondrán armas terribles en manos de
cinación extraña, completamente subjetiva, pero
suR adversarios ...... Y las mujeres deseando ser
ab8 o!utamente dominadora; nos parecla que allí ,
hombre~ para luch&gt;ir también por la vida, es decir
en la orilta derecha de este rto que completa los •
por el luju y el comfort, y corriendo al través dei
limit.es j!'eodésícos que estos fuertes nos impusie•
matrimon'o Y del divorcio como en un steeple-cha1
ron en 48 estaba reconcentrada en un puñado de
se, pa~a con seguir una folicidad sin reposo, sin ho
tierra., toda la RP.públic&amp; nuestra, toda la Patria
gar, BID alma.••
nuestra aúo. y un latido de emoción, y un conato
Todos estos pesimismos me vienen de los libros
delAgrimas nos invad'ó instantaneamenre; en sique be leido sobre la sociedad americana, son lilencio tomamos nuestras maletas, y con ansiedad
brescas; yo 110 vi bien. entrflvi un gran pueblo....
singular como si hubiéstmos estado ausentes cien
y adquirí una convicción, que la libertad es un air6
años, entramos en el wagon que nos condujo á lo
respirable.
lllrgo ilfl un hermoso puente, desde la aduana del
***
Paso Texas A la del Paso Juárez; cosa extraña:
,41,,,.,,,,sL;eri,,
Una horda, no de chichimecall, sino de coyoteª
venia yo del país de la libertad y me parecia que
que ululaban como hienas, nos hizo volver de
la recobraba al salir de él; la enorme actividad, la
priea al tren y media hora después el tren voobra enorme del pueblo de que me separaban
Geaeral Manuel Rinc6n,
laba, recuperando el tiempo perdido. Adios pues
cincuenta metros, en aquel instante me habla heD!IIFENSOR EN JEFE DE CHURUBusco _ 1847
¡oh! tierra de lo repentino, ds lo colosal de' lo es:
cho en el espiritu el efecto que diez arrobas ,le
tupendo; naciste ayer y has crecido en ~na hora·
aci;ro sobre el oecbo.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - brotan tus ciudade¡¡ en los pantanos, en los desier~
Bajamos del wagon frPnte á la aduana mejicana y los durmientes. A quinientos metros, el tren me pa- tos, en los bosques como pasmosos hongos de hierro
yo cai en ¡08 brazos de Javier Osorno, tan feo como recia uno de esos colosales cetaceos ae los maresgeo- Me voy á la tierra de las horribles chozas de adobe·
yo pP-ro tan correcto, tan eleg1mte, tan último corte lógicos, varad~ en las playas del tiempo, 9.ue nos se- de las casas bajas,banales y sin comfort; á la tierr~
en' el traje, tan bien ba~nizado ~n la piel d~ Rusia del guia con su OJO de llama en aquellas soledades amor- de las personas lentas, negligentes, anémicas· de la
borceguí roiizo como bien tendido en la piel de Sue· tajadas por la luna.
·
temperatura enervante y dulce, del cielo tran~ado de
ciado ¡08 guitntes marran abotonados de oro. ¡Medió
Mº1
b 810
.
dO
. d
luz. Esa tierra á donde vov me gusta más· pobres
1
un gusto verlo! Y al gordo y simpático Bauche, admi•
companero que parª ª
mie
y ·sm escan• pequeños é inactivos, los pueblos á q~e p~rtenezc~
n:strador de la Aduana y al bizarro Marcelo Leon con so un español capaz de sacar callos, por erizado de se han apropiado un lote mejor en la batalla de la
su cara dfl último A bencerrajl', y su noble corazón de guijarros. si11tió la influencia enmu&lt;1ecedora de la no• vida; á hormiguear indefinidamente en t:-rno de mi'é
d b
che, y respetando mi silencio, me hizo el obsequio del
. h
f d
amigo y de papá.¡Ob! qu p,acer encontrarse e ue- suyo; la verdad es que daba miedo interrumpir el de gaJas, emos pre eri o cantar al ·sol como las ciganas á primeras con tanta buena gente. y tan am11 b)e, la inmensidad, Hablamos andado dos kilómetros, nos rras de la fábula. Bah! séamoslo siempre cantemos
tan franca. de idioma tan dulce .::omolas UV';\S demtel
siempre, puesto que todo es ilusión.
'
de ¡011 viñedos cercanos! Me despedí con tristeza de detuvimos, mi compañero colocó su linterna en el
Sólo el amor es cierto, con su divina certeza de un
.
d
d
suelo
y
nc&gt;s
sentamos
sobre
unos
troncos
medio
carM
b
flstos viejos a_migos, y A__1as cinco e Iatar e empren- bonizados, restos de una anti'}uisima fogata de cam- minuto. añana f)rraré con mis besos las lágrimas
dimos el citmmo de MéJico, regresando á los Estados
f
.
D r i
. ló •
dt los rubios que me aguardan en mi bogar y cam•
Unidos bajo las especies del ..terno Pullman-car, á pamento erroviario.
e Ic oso momento psico gico; bio feliz los millares do sensaciones que he r~sentido
del
Imperio
Chino,
en
forma
de
cocineros
chisen
tia
que
la
conciencia
definida
en
todo
mi
ser,
·se
en mi rápido vi11J·e por la emoción de mañana.
través
redu-:ia, como el dolor bajo la influencia de la morfi1
0
noR Yde manjares que merecen ser •
na á un solo punto casi ~mperceptible; mi yo deseanJusto Sierra.
Bllndémonoe pues de paciencia Y de sueño · · · · · saba en la invisible punta. de aguja del átomo y p&amp;•
¿Y contra el poi vo qué blindaje hay? Hay uno; leo en
i
ºb.
á
b
b
d
y
¡
e&amp;tfl in11t11nte qufl un señor Green, hijo de la famosa rec ª que 1 ª rea sor erse en e1 to o.
e campo
archimiilonaria Hetty Green. ha intentado el modo de que la conciencia abandonaba, lo ocu_paba no sé aué
La serie de artículos «En Tierra Yankee»
colocar en las ventanillas de los wagon es dos hojas de fuer:..a ó qué energía esparcida en el Cosn¡os, yo sen¡
h
tia que eso que se llama la naturaleza, la vida uní- del Sr. Sierra, por los cuales ha recibido El
tela metálica finísima, entre as que ace pasar una versal, compuesta de indefinido número de muertes
corriente de agua vaporizada por un ventilador, y
b d
i y
b 'ó
Mundo tantas y tan sinceras felicitaciones,
¡ad'óe calor! y ¡adiós polvo! SI, pero cuándo 88 aphca- parciales, se enseñorea a e m .
esta 1ucu raci n
rá. á los Wll"'Onea mexicanos esta invención bendita? no será correcta en Epsicologla (¡oh! cruel Acade- terminó en este número; pero ofrecemos á
,..
1 ó¡
·
mi11) y temo el s'lño fruncido de mi t&gt;abio Ezequiel,
La noche aplacó el polvo Y nos ap ac Oij nervios.
pero ¡qué fruición deliciosa! Por desgracia esta ca- nuestros lectores otras producciones inéditas
talepsia del espJritu esta iniciación en 1011 supremos del mismo eximio literato.
goces del nirvana, es fugaz; la imaginación que sigue
***
El Sr. Sierra hará un tomo reuniendo di¿En dónde diablos encuentran mis jóvenés amigos automáticamente su trabajo de combinar eu nuestro
los simbolistas. delicadísimos artistas que tienen la espíritu nuevas y viejas placas fotográficas, excita chos artículos; anunciareml)s oportunamente
ASpeluznante mitnia de escandalizarnos ~ lo~ :omán• de nuevo la actividad de nuestro yo casi perdido, y el día en que se ponga á la venta.
i:coa viejos y á 1011 viejoil a&lt;:adémicos, con giros, con· lo hace reentrar en et torbellinó de las impresio-

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�144

EL MUNDO.

Domingo 21 de Agosto de 18 98

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145

EL MUNDO

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la canción de las ilusiones.--Cuadro de Hoe:flinger.

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�Domingo 21 de Agosto de 1898

EL MUNDO

146

Jolitica ®tnerttl.
Rl!:SlJME.N.-Temores de un conflicto anglo ru~o. - T,os
Intereses europeos en e1 extremo Orlente.-EI Imperio Chino abierto á todas las ambiciones. -Tocios
satlsfecbos.-Fln de la guerra hispano-americana. Los preliminares de la paz.- L:1s bases del protocolo
-Porvenir de las colonias espafiolas.-Puerto Rico,
territorio amerlcano.-Cuba.-¡,Anexlón ó lndependencla?-Los elementos conservadores J los rcloluclonarlos.-La promesa de McKlnley.-La suerte &lt;le
Filipinas. - Intervención europea.-t'oncl uslón.

Mucho se ha habllldo en estos últimos días de
un rompimiento posible entre el Reino Unido de
la Gran Bretafia y el poderoso Imperio Moscovi•
ta. Pensando que están frente á frente los intereses de los dos dilatados Imperios en el extremo Oriente, y que las rivalidades se han exacerbado y que las competencias se han desarrollado
de modo notable, afirmase que las dificultades
ocurridas últimamente, podrían resol verse por
una contienda armada.
Nada más falso que esos temores, nada más
fantástico que esas amenazas. Es verdad que
desde ha tiempo es el territorio chino la manz,ina de la discordia arrojada á las concupiscencius
de las naciones continentales de Europa; es cier•
to que allí se han dado cita todas las ambiciones,
y que la preponderancia entre el Czar y el Gobierno de Londres es una disputa continuada para someterá su talante y voluntad Ja política de
los mandarines que rodean al hijo del cielo. Cierto es que, desde que los triunfos del Japón sobre
China revelaron al mundo Occidental la debilidad de ese coloso de pié, de barro, todos se disputan á porfía el botín, y el Gobierno de San Petersburgo interponiendo su influencia poderosa
entre la espada del vencedor, ha podido adquirir
gran ascendiente, y en cierta manera buscando
la cooperación de Francia y Alemania, imponer
su omnipotente voluntad en los destinos del Celeste Impericl-; No cabe duda en que esos avances
han tenido que tropezar, y en efecto han chocado
contra la antigua influencia de Ja vieja Inglaterra, que de tiempo atrás venía ejerciendo un verdadero monopolio en los negocios chinos.
Esa lucha, esa competencia, se han manifestado últimamente y se han acentuado al grado de
temer que se turbe la paz europea, á propósito
de una línea ferroviaria de Tien Tsin á Chan
Hai Kwan, que quiere prolongar la China hasta
Nueva Chan, puerto libre de la Manchuria. El
director chino de este. ferrocarril, se dirigió al
banco inglés de Hovg Kong y Shangai, q11e ha
suministrado el capital para la parte de línea
construida, y ese establecimiento financiero aceptó en un contrato preliminar, adelantar el dinero
necesario para la conclusión de la línea. El Ministro de Rusia se ha opuesto á esta transacción

Gener&amp;I Wheeler.

Coronel Wood.

General L&amp;wton

Cor-&gt;nei Rooseveit

lJn Consejo de Guerra delante de Santiago
apoyada por el Ministro de Inglaterra. En ese es-tado los negocios, el Marqués de Salisbur.v ha
declarado ante d Gobiern0 Chino que la Gran
Bretafia ,lyudaria á resistir la agresión de cualquiera potenda que se opusiera á la autorización
concedida á los ~úoditos bt·itímicos. El &amp;gente
rusg ha renovado sus protestas, y por fín ha obtenitlo un verdadero éxito suspendiéndose los
tfectos de la antigua concesión.
De estos pretextos, tanpequeños al parecer, se
han valido los políticos que pretenden descubrir
los misterios del porvenir, para lanzar ii los cuatro vientos de la publicidad los temores de un
ccnflicto armado entre RuFia é Inglaterra. Decididas las Potencills á ir tomando paso á paso posesión del territorio chino y á hacer prevalecer
cada una su influencia con perjuicio de las demás, si es posible, no son de extra:llarse estas
peque:llas diferencias; pero sí extrafi.aría que por
razones de t1rn po~a importancia, como las que
se aducen hasta ahora, se lanzaran en formidable
lucha la primera Potenci,. continental y la primera mnrítima de la vieja Europa.
Rusia ha logrado extender su influencia activa
hasta los confines de Manchuria, ha tomado posesión de Puerto Artur, desde donde puede desafiar con esa importante base de operaciones,
la influencfa. 1.:ombinada de otras potencias. In-

glaterra se ha apoderado de W ey Hay W ey inmediatamente después que el Mikado lo abandonó,
pagada la indemnización de la últim i guerra.
Tiene á su cargo la administración del gran Valle
de Yang Toe con un millón ochocientos mil kilómetros cuadrados, y con semejante punto de
apoyo, puede esperar nuevas concesiones para loporvenir. Alemania ha tomado posesión del puerto y la bahía de Kiao Chao con los territorios.
adyacentes. Francia desde su colonia de Ton
King, vigila cuidadosa los cambios en aquellas.
regiones y se dispone á invadir la isla de Hay
Nao. Japón se conforma con dividir _pacíficamente su influencia en Corea, con los ageutes.moscovitus. Todos los que de cerca ó de lejos, tienen
inte::eses en aquellas ricas comarcas, han tomado
su parte en el botín, mie11tras se prepara el gran
desmembramiento ya decidido en los consejos
supremos de los poderoFos de la tierra.
¿A qué pues esos conflictos armados? ¿Con qué
objeto un rompimiento capnz de encender :aguerra universal, sin que puedan preveerse los resultados de la lucha? ¿A qué lanzarse á una guerra que s.ería formidable entre dos poderosas y
ricas naciones, cuando por medio de la diplomacia, por los manejos secretos de los comerci'lntes.
y los misioneros van entrando todos en pacífica
posesión de la presa codiciada?
No, el asunto de un ferrocarril en China, no es
causa bastante para romper el equilibrio europeo. Rusia é Inglaterra, Francia y Alemania, que
tienen rivalidades en Europa, se entienden admirablemente, se comprenden á maravilla, cuando
tratan de definir la suerte del caduco Imperio
Chino. Esperemos que por hoy no se turbará la
paz de las grandes potencias.

***

El servicio postal del cuerpo expedicionario amerJcano.

Esa palabra ha sido pronunciada en lo más
acre de la lucha, entre Espa:lla y los Estados Unidos. Después de las catástrofes de Manila y de
Cavite, el Gabinete español aun venciendo las
resistencias que oponían las clases militares, y
oyendo los clamores de los pobres que más sufren en las grandes cl'isis nacionales, se decidió
á. pedir la paz, que ha sido concedida mediante
condiciones dolorosas por el vencedor.
Los preliminares han sido firmados ya por los
respectivC's representantes de Espa:lla y delos Estados Unidos, en d salón de recepciones dela Casa Blanca. En ellos se ha acordado la renuncia
de toda soberanía y dominio de España sobre la
isla de Cuba y la cesión de Puerto Rico y de las
islas adyacentes del dominio espafiol, á los Estanos Unidos, la entrega de Manila con el territorio
circunvecino, en tanto que se decide la futura suerte de las Filipinas, y se acuerda también el nombramiento de comisionados para arreglar la in•
mediata evacuación de las fuerzas espafiolas que
hoy guarm.cen las colonias antillanas, y la reunión de una comisión del tratado de paz definitivo, que debe celebrar sus sesiones en París, á
mástardarde&amp;de el primero de Cctubre próximo.

Domfngo 21 de Agosto de 1898

EL lr.JNDO

Queremos suponer quue ningunas difi&lt;inltades se opondrán á la celebración de
un tratado de paz sobre las bases concertadas, queremos creer que por parte.
d~l pueblo ~spafiol no h11 brá protestas
violentas, m entre los partidnrios qe la
din~.stí~ reinante ni entre los republicanos., . m tampoco entre los que pudieran
seguir la bandera del pretendiente. Esperamos tambien que la representación
nacional en las Cortes, no opondrá ningunas dificultades á la aprobación deltratado, ó bien, q~e la oposición abierta en
la tribuna parlamentaria, quedará equilibrada por la mayoría de que dispone el
Minist~rio Sagasta en el Parlamento. Pensamos también que en el Senado americano no habrá dificultades, porque Me Kinley ha tenido siempre Ja·confianza entera
delpueblo amerícano.Pero aún así ¿,cuál
es la suerte que aguarda á las co'1ónias
españpl~s _segrt&gt;gadas en todo ó en parte
del domm10 de Ja metrópoli?
Nada hay que decir respecto á Puerto
Rico, señala~o d~sde un principio como ur.a especie de mdemnización territorial por gastos de !aguerra, á favor de
los Estados Unidos;seestablecerá alli un
gobierno militar mientras baya gérmenes
de oposición armada al nuevo orden de
cosas, se organizará después como un
territorio federal, para que mientras se
hace la asimilación, mientras se americaniza el país, se prepare debidamente
á formar parte y á brillar como una estrella en la constelación americana.
¿Qué hará el Gobierno americano de
la perla de las Antillas? ¿Cómo se manejará con ese pueblo que en tres ailos de
lucha desesperada por su independencia
Bismarck en los distintos períodos de su vida
en tres añus de combates sin tregua po;
s~ libertad,?ª aspirado á d1irse un gobierno _propio? ¿Cómo cumplirá el compromíso de hostilidad.es, el puerto y la ciudad, asediados
contra1do a~te el mundo civilizado después de por 1:11~ª d~ tres meses, han caído en poder, por
l~s declarac:ones de McKinley y de las resolu- ren~1c1ón mcondicional, del Gral. .M:errit y del
ciones aprobadas por el Senado y la Cámara de Almirante Dewey. Son ahora los americano:. duerepresentantes? ¿Cómo corresponderá á los de- ños de la capit~l del archipiélago, y tienen en su
seos y á las índicaciones ae la opinión, manifes- poder á las pnmeras autoridades de la colonia.
tad!s en la pr_ensa y en la tribuna, de dar sobe- Más duras tendrán que ser ahora las condicior~~l~ á la antigua colonia? He aquí un problema
nes de la paz, y más en su poder quedará la suerdificil de resolver.
te de la colonia.
Los elementos superiores de la revuelta AntiY en tanto la Europa, que se interpuso entre
lla, los que constituyen la clase conservadora de el Japón vencedor y la China vencida, que detula soci&lt;Jdad, por su riqueza y su posición socia1 vo el golpe fulmíneo del&amp;. espada de Skobeleff
Y. que apoyaron mientras pudieron, la domina'. sobre los vencidos de Plewna, que discutió las conc1ón espail.ola, no tienen intenciones de someter- diciones de paz en el-tratado de Berlín verá con
se á un gobierno _emanacto de la revolución, y la mi~ma indiferencia la desaparición del poder
formado con los Jefes más distinguidos entre las colomal de E-,paña? No acudirá presurosa á ver
huestes separatistas. 11}1 elemento espail.ol en cu- qué le toca á la hora del reparto? No serán las di!ªª ma~os estl1. la riqueza territorial, mercantil é ficultades en los mares de China, ocasión para que
mdustrial _de la colonia, busca amparo á sus in- s~ mezclen en el tratado de paz, y quieran decitereses baJo el ~ominio americano directo, y re- dir eu su propio beneficio, el porvenir de las Iscba~a ext"emecid~ un gobierno revoluciunario, las Filipinas?
te~iendo por sus mtereses. Los jefes de la reb~hón que se ?ªn sacrificado por crear una patria cubana, tien~n- derecho á ser oídos, y son
acreedores á p"rtic1par activamente en las labores
de la c~nstmccian de la colonia. Unos aspiran á
la anexión, otros pretenden la absoluta é incondicional independencia. Para satisfacer todas las
aspiraciones, para conciliar todas las voluntades
para acallar sus propios intereses, para cumplí;
sus solemnes promesas, el Gobierno de Washington ten~rá, pues, que luchar y discutir muy seria
Y detenidamente, con propias y agenas opiniones,. antes de decidir la futura suerte de Cuba.
Piensan muchos que pasando por encima de
t~das las fórmulas, se establecerá como único medio un gobierno militar, para pasar de frente á
la anexión definitiva. Por nuestra parte, tenemos fé en la palabra de McKinley, y esperaD:1~s que de acuerdo con todos los elementos poht1cos de la isla, de conformidad con sus vitales
energías, proceda á reeonstruir .un gobierno indepe1;1diente siquiera sea bajo el protectorado
americano, y así habrá cumplido la misión que
se pro!)uso al intervenir con las armas en la mano, en la revolución separatista.

***

¿Y quién definirá el porvenir de Filipinas? Como una _concesión se pedía la entrega y rendicíón
de Mamla á las fuerzas americanas en los prelíminares d~ la paz; pero antes de que llegara á aquellas regiones apartadas, la órden de suspensión

Pozo artesiano en Le6n.

ll7
Quién sabe! Pero si ahora qumeran
!nt, rv~nir l11s que no fueron capaces dP.
impedir el conflicto armado, es posible
que se encuentren·con lit arrogancia del
vencedor, que ha recb11zado hasta ahrra,
y parece resuelto á rechazar en lo sucesivo, toda intervención extraña. Nos sugiere esta idea la noticia circulada ú ltim11mente, de que la e3cuadra de Watrnn destin11daáatacar las costas españolas,
"~_P~epara ya á zarpar rumbo á las aguas
fl11pmas, no p11ra ddender los intereses
amt:ricanos que hoy están á salvJ de cual•
quier golpe de mano por parte de España, sino tal vez para hacer una ostentación de fuerza contra cualquier intento de
una potencia extranjera. Y nos afirmamos
en esta creencia, cuando se acaba de
anunciar que los Est11dos Unidos se preparan á reforzllr con nuevos elementos
de combate, su ya respetable escuadra
vencedora en Manila y en las costas de
Cuba.
X. X. X.
19 de Agosto de 1898.

El ~eneral Don Manuel Rlnc6n.
El defensor de ChurubuEco, glorios11mente derrotado hace cincuenta y un años pot·
las fuerzas l!-mnic11na~1 merecA los respetos
de l_a ~oster1dad, porque supo resistir hasta
e\ ult11?0 extremo.~ ven•iido se entrt'gó á
d1~crec1ón con esto1c1smo heróico.
El y los demás jefes m~xicanos de la jornada deChurubuijco recibie1on los testimonios de aprecio del jefe vencedor y fueror
tr ~tados por_ ést~ cou el rePpecto y Jo,; mira•
mientos que mspiran el infortuuio no merecido y el valor mi'.itar.
· Un consejo de guerra delante de
Santiago..
Concluida la guerra, faltá.banos algo interesante de su historia para que la colección
~º grabados de El Mundo Ilus1,rado consl'r·
ve los tipos. •as escenas y las si-tuaciones más caracterfstic11s de los últimos sucesoP.
Inútil parec~rfa insistir ~p. el valor de estos grabados como med10 de sugebt1on retroFpectiva.
. En la eecena ~el mundo_ pronto pasará, ó ha pasado
ya, c?mo actuahdad palpitante el conflicto hispanoameucano; pero será. grato á. los coleccionadores encontrar en cualquier tiempo en los volúmenes de
nueRtro semanari? la !'vocación de acontecimientos
cuyos detalles se 1ráu borrando en la memoria de los
contemperAneos.
El servicio postal
del Ejéreito expedicionario amer•cano.
No podia p~sarse el ejército expedicionario de
e@as dos neces1d~~es supre_mas de su espíritu, la lectura de mformac1on P,er1ód1ca y la comunicación epiFtolar. Desde luego u.ií peridista audaz fundó sobre el
campamento, entre las balas, una publicación quedaba al dia, 11s decir al momento. todas las notas de Ja
~udable Rituación A poco ya_ nabla también estable:
c1do á lo largo de las lineasm1l;iares todo un servicio
r,·gular de correos que por la festinación natural de
las circunstancias aprovechaba los árboles cl11v&gt;1ndo
e_~ ellos sus buzones á falta de tiempo para hactir y
f1Jar postes.
Bismarck en los períodos sucesivos de
su Tida.
El (?anciller von Bismarck pasa á. la historia con
U!3&amp; f1sonomla que no alteran las diversas y variadas
urcunstant ias de su agitada existencia.
_Esta penistencia del tipo á través de cambios infil!u~s e11 el. transcuso·de los años. es una de las pecuhandades más salientes del Canciller de Hierro.
_Nuestros l~ctores_ verán en el grupo de retratos de
Bismar_&lt;·k, _como _el Joveu un~versitario y el corifeo de
la ~olit1ca 1mper1al, fon el mismo hombre de ojos vivos
Y fisonomía ill11lterable que dominó todas las borrascas de una época y marcó úna pauta á la historia europea contemporánea.
Pozo artesiano de Le6n.
E~ta oora fuéllevadaá.cabo por o~den del Sr. Obregón González, Gobernador del Estado.
El ~la 1° de Marzo del año en curso iniciáronse los
traba;cs llegando á.su terminación el 2deJulio último.
Los gl;I-Ftos de perforación suman $4 400 y la tuberfa costo $1,500.
'
Produce este pozo en 24 horas,548 640 litros deagua
Su p~oft\ndidad es de 255 metros 70 centfmetros. ·
Pubhca1!1os este grabado, haciendo notar que este
po_zo artesiano es uno de los más notables de la Repúbhca, por la profundidad á. que fué necesario llegar
y por- la cantidad de agu,a que se obtuvo.
'
- El maestro Meneses y sus discípulos
EL ~fuNoo ILUSTRADO rinde públicamente sus ho~f~~Jes al M~estr? que ha sabido consumar una obra
c1v1!Jzadora 1mpr1miendo vuelos artísticos al grupo
selecto de alumnos y alumnas que con tanta pasión y
&lt;'OD talento innegable, forman ya una escuela de verdad1:ros arti~t~s, encargados de sostener y enseñar en
Méx1co la mus1ca moderna.
Damos e.o este número los retratos del Sr. Meneses
Y de _los d1scipulos suyos que tomaron parte en los
C(!DC1ertos últimamente verificados en la Cámara de
Diputados.

•

�FL MUNDO

Domin~o 21'de Agosto de 1899

149

EL MUNDO

Domingo 21 de Agosto de 1898

LOS 1JLTDIOS CO:XCIERTOS MENESES

Lf\ HlOUERf\ D5 LILOT

RAFAELA PARRA,
PJIIDRO OGAZÓN.
GRBGORIO ORIVJD.
EDUARDO REGUJCR

MANt'lllLA MALANCHlll
FlllRNANDO PEÑA.
lllNRIQUlllTA N9ZARI.
INBS BRISl!'ÑO,
FlllLIPA MUNGUIA.

Prof. Carlos J.

ALBA HERRERA Y OGAZÓ!f,
LUlll M.OCT.BZUM.A
Meneses.
MARJAMILÁN
CARMEN llUNGUIA.
OTILlA AYALA.

ESTHEK ltUt,ALmS.
CAJtLOS DBL CASTILLO.
ALFONSO HARRON.
JOAQUÍN VILLALOBOS

No era precisamente un lince el joven heredero de
Biremus. ¡Ah, no! En la escuela no pasó nunca del silabario y las ideas no parecían florecer en su mente
sino como ciertos musgos del polo; cuando la primavera e1 a excepcional.
Pero si no podia coronarse á Lilot con el laurel del
sabio, era en compensación tan vigoroso que á los
quince años cargaba sacos de m1dz como un molíne•
ro, á los diez y seis levantab a entre los dientes una
mesa de seis cubiertos y sus padres cuando le
veían hermoso y gallardo hacer estas haz11ñas
probaban algo dtl aquella satisfacción que sintieron al vender en q&amp;inientos francos .v en la
feria de Laboubeyre al fam1,so Zéfiro III, po ·
tro de las cuadras de la heredad.
¡Y en verdad que era airoso el tal Lilotl ¡Y
qué salud, Dios poderoso! Pulmones Fólidos como fuelles ele fragua, corazón arreglado como
el relox de la pRrroquia, movimientos sueltos y
ágiles: si por desg-racia recibia un arañazo, no
hacia más que lamerse á gui~a de perro y á las
dos pasadas de lengua querilLba como nuevo.
Lilot sabia la causa de su vigor, la cual era
que su arbol gozaba de excelente salud, porque
Lilot como la mayor parte de sus compa,riotas tenia su arbol En su país, los labradores
acostumbran plantar un arbol cada vez que
les nace un niño y tienen fe en que el vegetal
y el rorro correrán la misma suerte: si el ar bol
prospera sucederá lo mismo con el niño y languidecerá si la P.lanta se marchita.
El árbol de Lilot era una higuera que @e ha.lfa
plantado cerca de un lagunato á fin de que tu·
vieran ;;us raíces jugo suficiente, y se encont~aba bien el muy goloso. Era frondoso, enor•
me, cargado de frutas y protegido por una corteza lisa como la -piel de una doncella. ¡Qué
buena sávia absorvia al borde de ese lagunato
al gue las aguas pluviales traían los abonos de
todas las colinas del contorno!
Además Lilot lo cuidaba con empeño: iba á
vilntarlo frecuentemente, casi todos los domin·
gos, lo descargaba de hormig-as y de caracoles, sobrevigilaba el brote de los renuevos y curaba con limón las heridas que le quedaban
cuando la tempestad le arrancaba algu-oas ra•
mas. Gracias á tantos mimos, la higuera engordaba como un canónigo mostrando un tronco hinchado por la savia, rodeado de ramas vi- e
gorosas como brazos deHércules que extendian
71
su sombra sobre los árboles circunvecinos.
P11es bien: á la otra orilla del lagunato, en
tierras de las Cazerotte, tejedoras de la parro- {
quia, babia un ciruelo raquítico. un pobre día- l
blo de ciruelo que no prosperaba. La higue1a.
de Lilot tenla el aspecto de ahogarlo, de sofo·
cario con el peso de una rama enorme que alargaba en aquella dirección como un puño amenazante.
Una tarde Lilot, que por entonces tenla diez
d seis años, vió venir á una chiquilla, morenita
yelicada, con ojos de capulines y un pañuelo
rojo anudado en derredor del cuello, lacual era
Totina Cazerotte, hija de la tejedora. Brincó el

arroyuelo surtidor del Jagunato, ligeramente, como
una cabra que retoza y 11e aproximó á la higuera,
un poco avergonzada, mostrando en su rostro una
sonrisa conciliadora, una bella sonrisa que abría el
apetito como una tajada de pan con mantequilla.
-Buenos días Lilot.
-Buenos dlas, Totioa.
-¿,Cómo es que no podas la higuera?
-Si, vecina, la podo.

Totina inclinó la cabez11 y su sonrisa se extin~uia
como ~i tuviera algo serio que deciI, al mismo t1emp? que sus labios con movimientes insólitos dejaban
adivinar qui: un torrente de p11labras estaba próximo
á. salir de aquella boquita.
De pronto, armándose de v11lor dijo ruborizada:
-Lilor, venia á traerte un recado.
-¿Cuál?
-Mamá me encargó te dijera que serias mu:v amable, pero muy amable, si cortaras á tu higuera
una rama.
-Cómo! exclamó i-1 muchacho con entonación
ho~til, ¡cortar una rama á mi higueral
-SI. ... esta grande, mira; esta que cae á
nue,sro jardín y que nos hace sombra.
-Ahl ¿Les hace sombra? Tanto peor, tanto
pror
--No hay medio de lograr en nuestro jardín
una lechuga.
- ;,Dtl veras?
-Las zanahorias no se dan, ni las cebollas,
ni la11 patatas
-E~ un gran oerjuicio
-¿ Y qué me dices de nue~tros á1boles frutales? Re mueren todos.
-Bah!
-Mira, Lilot mira un peco la facha de ese eiruelo que está. al otro l11do del agua,
-Ahl ese si. ese si tiene una triste figura ....
-No le quedan dos años de vida.
-Eb posible: pero ¡qué te importa esol ¿Te
gustan mucho las ciruelas?
.
-Me enloquecen.
-No tienes buen gusto. Las ciruelas no sirven, en tanto que los higos .... 1
-No te burles, Lilet, te ase.guro que soy muy
desgraciada!
- ¿A causa de esta rama?
-Sí. si no la cortas. voy á caer enferma, lo
presiento. 1Córtalal ¿Si?
-Pero ,,¡ no p11edo.
-¿Y por qué?
-Porque... ¿eres mi amiga, Totina? ¿me
prometrs no decirle nada á nadie? Pues bien
eEta higuera es mi árbol.
:
- ¿Tu árbol, Lilot?
-Si, lo plantaron el día de mi nacimiento.
Ahora comprenderás que no debo, que no puedo tocar una sola de sus hojas.
¡ -Totina se echó á llorar.
-Bueno, pues el ciruelo es mi árbol, dijo en, tre su~ snllozc&gt;s.
-Ah! Babi
- Lo plantó mi padre cuando·naci y tu higuera lo mata, Lllot, y yo también moriré pronto
por cama tuya .... yo que habría querido alcanzar los veinte años.
Y la niña, tan ~uperticiosa como su vecino,
lloraba á mares _y sus breves hombros temblaban con estremecimientos convulsivos.
Lilot estaba abrumado.
-Tu arbol. ... tu a.roo!..; repetía con voz sorda .. ¿y por qué día blos lo plantó tu padre aqui?
-Por el agua. Todo crecía muy bien aquf,

�150

EL MUNDO.

antt1s de que adquiriera tanto desarrollo tu maldita.
-¿Qué tienes muchacho? Algo malo rc,es desde hace
h1g-uera: ¡qué desgraciada soy!
ClfllR,
Sí que Jo era y Lilot no lo dudaba. pero ¿qué podla
Y era ve!'dad Lilot se veía en los espejos pálido y
hacer? Nada. porquti seria atentar contra. su persona, demacrado. y cuando quiso levantar una mesa con los
seria como corta.rae un brazo.
diP.ntP.s, cayó dP. boca ~ se lastimó
El muchacho se pasó la. mano por la frente para faTotina.en cambto.esta.ba-resplandeciente,crecida, becil,tar la. eclosion de alguna buena idea que se rtivol- lla y vigorosa.. Si: de seguro 9ue algo babi" en eso]
via a.111 y dij'):
Mes por mes sus ojos pnrec1an más brillantes y sus
-Babi No es enteramecte seguro que la muerte de formas más correctas, sin que con todo y eso se viera
t~ ciruelo t~ pueda traer desgracias; las gentes que que el ciruelo mejoraba maldita la cosa.
d'.cen eso dicen tontem1s; pero el ma.istro de la escue~ilot a brl&lt;l los ojos espantado sin encontrar la exla que no era nada lerdo, condenaba eaa.s preocupa• phcación de esta doble metamó~fosis y mientras más
ciones. No llores. Totina Ademá,. aunque rl ciruelo vela á Totina m4s pensativo quedaba y más descon•
esté enferm'J tú tienes más salu&lt;i que uua primavera. tento de ~i mismo.
Ya ves quti el árbol no tiene que ver con uno.
J.No habla est,1do. en efecto, demasiado duro con la
-,-Pues entonces; ¿por qué no dejas tocar tu ár- niña? Despues de todo ella no era mala; bastaba para
bol?
convencerse con ver su sonrisa r asi debían pensnrlo
Esta con~estación dejó mudo al heredero de Bire- los muchachns de la aldea que la perseguían todas
mus.
.
las tardes cuando iba á la fuentA. Ah! pillos: de buen&gt;t
Se volvió á pasar. la mano por la frente, pero nada gana les arroj,1ria pictdras Lilot. p,.r lo demás, á pesar
pudo sacar de alli.
suyo, y Rin duda inspirado por el dAmonio él, como
-¿Quieres, Lilot? ¿quiéres? preguntaba. la chiquilla loe demás, tambien iba á esperar á Totina detrás de
zalamera mostnndo su sonri:1a apetitosa. como una los árboles P.n el eaminito de la fuente, pero se ocultajada de pan con mantequilla.
taba enrojeciendo hasta las orejas, cuando la joven
Pero el la rechazó.
SA acercaba; y cuando sus pasos se dejaban oir muy
-No: le dijo, no quiP.ro, no quiero!
.
cerca, Lilot temblaba y
, -¿Es to Última palabra?
Penti I como si cada paso
-Si, dejamt1 en paz.
fuera un golpe sobre su
-Pues bien, a.dios replicó ella picada enlo más vivo. corazóu.
Ah! ¿no quiéres pelder una. rama? Pues ten cuidado!
¿Q·1é le pasaba? E,ta.no sea que las pierdas todas. Y,¡ te arrepentirás.
ba enfermo, se volvialo•
Lilot palideció con esta a.mena.za.
co, espiritus malig-nos
-¿Que quier.-s decir? preguntó
debían haber soplado
-Yo me entiendo, murmuró Totiria y atravesó et sf'bre su cerebro y Je
arroyuelo leva.utándose el ve1:1tido y dt'j&amp;ndo ver unas trastornaron todas PllS
piernas bla.nca11 ya. bien desarrolla1las que se espe- ideas como una ráfajaban en el a.gua murmuradora.
ga de aire revuelve las
11
Ya te arrepentirás" parecían decir esos murmullos hojas de la encina,
"ya te arrepentirás"
A veces, por la noche,
Lilot temblaba de· cólera.
se quedaba con-¿i:,msa·á a.caso matar mi árbol? se preguntaba, Lilot
templando horas enteras
Ah ¡miserable.... !
Y sentia. impulsos de cojer á la. chica por las orejas un hilito de luz amarilla
y tratarla como se merecía 1Qué abominación! Iba en que le lleg-aba al través
de los árboles, desde la.
el acto á dar aviso á la gendarmeria ..... .
de Totina v
Pero Lilot se detuvo, .tpenas habla ar.dado algunos habitación
no era. por defender su
pasos.
higuera por lo que así se
¿Y si los gendarmes no lo creían?
Son gentes ignorantes que vienen de palses Jrjauos desvelaba. oh! no, haen que no se s_abe nada dt: eetas cosas y se burlarían bria. por el contrario side él, Era meJor no ocurnr á ellos y sobrevigilar á do m11y feliz si hubiera
venido la joven á derriTotina.. Eso sil
A partir de este momento Lllot venia varias veces bar alg•mas ramas. porcada ~1" á vi~itar ta higuera armado de un solido ga- que en suma eso no harrote: mspecc10naba el árb.ol minuciosamente, contaba bría. perjudicado á su
las ramas con los dedos, y reconocia particularmei..te arbol gran coda ttenia
la que daba sobre el cimelo vecino. Algunas veces tant1ts rama.si y hasta
haeta revolvla la tierra al rededor del tronco para exa- puede ser que quttándolevarias hubiera que·
minar J,¡s raic es.
De vez en cuando al hacer estas inspecciones veia dado más bonita.
-Ah! si me atreviera,
á_Totina_ ?el otro la.do d~t lagunato, burlesca y con
OJOS ma.hc10sos que parec1an decirle "ya te arrepenti- p msaba Lilot rascándorás" y este aire agresivo de la muchacha. le ponla Ja se la oreja, si me atreviera á cortarlas yo miscarne de gallina.
-Tiene en la cabecita. algon mal proyecto, se decia mo para hacer las paces
él y hasta creyó necesario empezará vigilar por ,a.a con Totina, y merecer
nuevo aquellas sonnoches, lo cual le ocasionó un catarro abundante· y de
com~ no se al_iviaba se alarmó. Seguramente el árbol risas de ·o tros tiempos .
sufr1a, le hab1&amp;n hecho algo ......y ápesar de pacien- que hadan 811 can-ap-etitosa como una tajada
tes investigaciones nada pudo descubrir
-Ah! la maldita! ... . murmuraba mostrando et puño de pan con mantequilla.
Una noche Litot descerra.do en dirección á la. caRa. de las tejedoras
De noche. desperta\i11 sobresaltndo creyendo oir pertó sobresaltado. ¿Qué
hachazos y como dormía mal com .. nzó á enflaquecer, ola? ;Hachazos? Sil v
venlan del laguna.to, Le
y su padre le preguntaba inquieto:
estaban derribando · su
higuera!

Domingo 21 de Agosto de 1889.

Domingo 21 de Agosto de 1898.

Se levantó, se vistió, tomo su garrote y salió en tan•
to que los g-olpes se oian aún. P ..recian vacilantes, ti·
roídos, casi vergonzosos.
Lilot marchó con rapidez y sin ruido bajo los ár•
boles á la claridad dudosa de la luna creciente que
bogaba en el horizonte como un barco lejano.
Si, era su higuera la que ee cortaba y Lilot distlnguia ya la silueta de una mujer en el extremo tle una
escala, una mujer cuyo brazo se levantaba y se abatía sobre la. rama principal del árbol, la. que era perjudicial al ciruelo de las Cazerotte.
Es Totina! excl.. mó palidec.endo de alegria y perdonándole desde el fondo del corazón. Habria. querido correr á darle las gracias pero le temblaban las
piernas y vacilante, deslumbrado, cohibido, como si
marchara en una nube, se aproximó ála joven que no
le babia visto venir y continuaba cortando pronto,
pronto como si tuviera miedo de ser sorprendida. Lilot se acercó aún conmovido y dijo en voz dulce.
-Buenas noches, Totina
Ella le respondió con un grito. un agudo grito de eepaoto que dePpertó los ecos de la. aldea!
-Socorro! socorro! al asesino! clamaba la joven con
terror
Y como quisiera bajar con demasiada rapidez, cayó de la escalera.
Lilot también gritó al verla caer.
-Dios mio! ¿~e ha hecho usted daño? dijo precipitándose á su lado.
- Socorro! al asesino! seguia gritando Totina que
crrla llegada su última hora.
lnetintívamtnte quiso levantarse y huir, pero le faltaron tas fuerzas cenó ,os ojos y se desmayó. Litot
temblaba.
-Totina. decii,. con voz sorda ¿no me &lt;&gt;yes? Perdóname¡ te aseguro que no iba. á hacerte daño¡ respónrteme-, Totina; no puede ser, no puede ser que te muer11s tac prouto!
Y se arrodilló llorando junto a.l cuerpo inmóvil de
Totina.
Pero de súbito fie levantó, la tomó en sus brazos ro•
bustos y la llevó á la aldea para que la curaran y pudiera volverá abrir sus lindos ojos negros como capulines y sonreil' con sus labios que olían &lt;i fresas. Y
al cont11cto de eHe amado cuerpecito, Lilot sentía
que se estaba fundiendo como !a nieve al calor del
sol.
-Totina. murmuraba ext1i.siado, apretándola contra su pecho y lut&gt;go, sin pensarlo, por movimiento
irresisti-ble se inclinó y poaó un.. lteso ardiente y prolongado en ms labios olientes á fresas.
Ella se estremeció, entreabrió los párpados y viendo al que la llevaba en sus brazos volvió á gritar:
-Socorro! socorro!
Y de un salto escapó, entró en su casa y cerró la
puerta con violencia..
Lilot no durmió en el resto de la noche¡ le apenaba
verse odiado de Totlna.. Tempranito se levantó y fué
á la. casa. de las tejedoras.
-¿Cómo sigue Totina? preguntó con voz tlmida á
la viPja que salió á abrirle
-Muy mal, le contestaron. Ya verás lo que resulta
de haberla hecho caer de lo alto de una esca.la.
Y le cerraron la puerta en las narices.
Al medio dia volvió á preguntar y le dieron la misma respueFtil.
Luego vió entrar al médico y se alarmó más toda vía.

-¿Estaba realmente grave Totina? ¿qué iba á ser

-de ella con un árbol tan raquítico c.&gt;mo el suyo?

Corrió á ver el ciruelo y lo encontró en un estado
-dep~ora.ble. El tronc~ se torcia como el espinazo de
11n Jorobado para hmr de la higuera. que Je oprimla y
_ya sus ramas estaban muertas. Esta higuera esparcía
Ja. muerte en torno suyo con sus ralees glotonas que
-chupa_ban todo el jugo de la tierra. ¡Qué ogro! No habría s1_dq bastan~e cortar l1&lt;. rama. principal para que
se reviviera el ciruelo. ¡Pobre Totina!
,Y los ojos de Lilot se humedecieron, creyó sentir
aun en sus brazos el cuerpecito de la niña ese cuer.po que pronto se iba á enf.iar.
'
-Oh! 110. dij•&gt;, no. Y un pensamiento dulce irradió
de su fr,mte obscura: el ciruelo vivirá y ella también.
Yo sé cómo.
Por la tarde fué á ver a.1 Cura, se confesó largamente en la iglesia invadida por las sombras crepu!I•
cu1ares, y a.si que sintió su alma bien pura, regresó
-A su casa. Asi que todos se durmieron, tomó un hacha
y se dirigió á la higuera bajo 'a luz mortecina de la
luna, un poco menos pálitia. que la noche anterior.
¡L1Jot levantó el hacha y la dPjó caer sobre su ar-0ol! _Si, lo cortaba. por9ue en su opinión era. el único
medio de salvará Totma. Y cortaba. sin pena esta higuera querida, Pernbra.da por su padre y de la que
dependia. su propia existencia
Para que no le faltaran las fuerzas pensaba en Toitlna. y cortaba, cortaba haciendo retumbar los ecos
-en el silencio de la noche.
Y cuando el árbol vacilando crujía ya, Lilot o:, ó
_pasos, len~os, breves, que parecían pesar apP.nas so-bre las hoJas secas. Se volvió y distinguió á 'Potina.
-¿Eres tú? preguntó tembl1rndo de piés á cabeza.
-Oh! Lilot, dijo ella junt1mdo las manos en señal
-dt- aflicción, ¿qué haces, qué haces?
-Ya lo ves, cc-rto mi á.rbol.
-¿Para. qué?
-Para. que prospere el tuyo, para que vivas largo
'tiempo y seas feliz porque te amo.
-Oh! Lilot, ¿qué dices, me amas deveras?
-Si.
-¿Y por mi cortas tu árbol, porque me• creiaa enferma? Pues no lo e11taba. Era por asustarte. Pero me
amas y esto me regocija. ¿Por qué no lo babias
-dicho?
-Porque no me a.trevia. Te has puesto tan linda . . .
.¿Y tú, me quieres un poqúito?
-Que si te quiero! Toma, toma y mira si te quiero.

151

EL MUNDO.

Y le besó repetidas veces en los ojos, con su11 labios olientes á fresas. MiehtraP, el alma de Lilot temblaba toda. ¡Qué sabrosos eran los besos de Totina!
Suspiró y creyó morir du1cemente junto á su hermana la higuera que acababa de abatir.

-Puesto que me amas, Lilot, dijo ella con voz que
parecía. venir de muy lejos, pídeme en matrimonio y
nos casaremos para la. pascua.
Los ojos de Lilot se abrieron, se fijaron en la joven
y sti llenaron de lágrimas
-¡Casarme! bien lo hubiera querido, pero ya no
puedo.
-¿Por qué?
-Porque voy á morir.
-¿A cau11a. de la higuera?
-1:,i, mira, ya está al Cl\er.
-Oh! Es verdad, dijo Totina palideciendo ¿qué has
hecho, de.agraciado?
Y retrocedió de un salto. Sin un soplo de viento, ta
higuera se inclinaba y se ohm crugir sus últimas fi.
bras; luego con un gran estruendo se a.batió, revolviendo con SUR pesadas rama! hasta el fondo del agua
Totina lanzó un grito y coutempló á Lilot que temblaba.
-Ahora., dijo con débil voz, soy yo el que moriré,
pero uo tengo miedo, Totina., esta tard"I me confesé y
recibi la absolución.
Entonces, pensando que ya no iba. á vivir más, se
ttindió o.,n la yerba y cerró los ojos.
-Y deveras vas á morir? Socorro, socorro! gritó la
joven aterrada, y corrió hacia la casa de Biremus,
golpeando la puerta con todas sus fuerzas.
-Despertad, gritó: vuestro liijo se muere.
E! pad~e de Lilot y toda la familia. se levantaron al
momtmto y corriendo al lado de la h;guera a.batida
levantaron al joven y lo trajeron á su lecho.
'
Al dla. siguiente 1espiraba aún.
-Dios mio! qué hambre tengo! gritó á las diez.
Al medio día querieudo medir sus fuerzas, observó
que podia levantar con los dientes la mesa de seis cubiertos.
-Vaya, va.ya. se dijo, puede que el viejo maestro
de escuela tenga razón.
Y sus antiguas creencias sobre el poder de los árboles, dieron una. voltereta.
A los seis meses, como segula viviendo apesar de
t~da.s las preocupacione_s, fué á pedir la mano de Totlna, que por su parte, viendo que el ciruelo 11e obstinaba en no dar fruto, lo habla mandado también dercibar.....
-¡Qué lástima! las virtudes maravillosas de lo~ árboles, se van!
JEAN

R.Al!EAU,

EL ·AB-I SMO.

l

Ella puso á un lado el periódico que habla estado
leyendo. El sin notarlo, continuó absorto ea la 1ec1ura de su libro.
Afuera bramaba el viento del invierno y eacudia.
impetuoso las ventanas, mientras que en el interior
el fuego de la chimenea calentaba el aposento, ilumir ando el suelo con un color rojizo. La lámpara dibu,jaba un circulo de suave luz sobre la mesa, en torno
de la cual obscuras butacas Pxtendiansusbrazosconvidando al reposo. En el rincón, el pendiente reloj
,ha.cía oir su a.compad&amp;do tic- tac. El silencio era. tan
profundo, que podian contarse las oscilaciones del
i)éndulo.
Sintióse de pronto el redob'ar d.el viento. El viejo
cancionero clamaba, grit11b11, gemia en el cañón de
la chimenea. La joven escuchaba con at!'nción. No de
·otro modo deb·ó sopla:r el viento durante la noche en
.la cual sucumbieron los dos p1 otagonistas de la historia. que acababa de leer. Era. una de tantas crónicas
-como de ordinario aparecen en los diarios. Se las
lee, en lo general, con indiferencia, algunas veces
con cierto interés Dos personas llevadas á la desesperación por la miseria, escapan de la vida por el ~amino dtil suicidio. A! día siguiente la Gaceta alude á
la autopsia. de los cadáveres, á rn entierro; y el epi:sodio ha cor.cluido asi. En seguida viene el olvido.
Pero la mujer que ahora junta. sus manos y fija.
.ávidamente sus miradas sobre el periódico, parece
singularmente conmovid:i.. No le es dable aparta.1 su
pensamiento de aquel breve relato. Su meditación silenciosa levanta en alto sus luces, para iluminar el
eua.dro en todos sus aspectos Se trata de una pareja
que se ha suicidado dándose la. muerte por medio de
la asfixia. No eran jQvenes, y los años habían recrudecido los males de la miseria¡ pero ésta, aunque cruel,
no babia sido bastante'á separarlos. $e hablan sustr8ido al dolor por el suicidio. Y sin embargo, la mujer habria podi1o aún asirse á la ribera, y tal vez
salvarse. Tenia amigos y parientes que pudieron
ofreeerle un asilo. Su marido, por otra parte se babia hecho en cierto modo culpable por la mala. dirección de sus negocios. ELio no obstante. la mujer no
quiso abandonar á su marido: sin quejas, y a.un con
buena voluntad, prefirió acompañarlo también en la
muerte. Se 1tbraza1 on para hundirse en la sombra de
la tumba. como años atrás, jóvenes y felices, se hablan abrazado bajo la bendición del sacerdote para
marchar al tálamo cubierto de rosas Juntos hablan
f\Dtra.do en el pais de lo desconoC'ido, donde jamás
debían separarse. La tempestad que afuera bramaba
amenaza.dora, ya no podiP. nadll contra. ellos. Se poseian el una al otro para siempre, y hablan triunfado
de los dolores de la vida con el sentimiento de una
inquebrantable fidelidad.
La joven que acaba. de leer esta historia, toma et
papel que la relat!l, y lo estruja C&lt;'n crispada mano.

Dolor punzante hiere su corazón, y está á punto de
estallar en lágrimas . .Pobre y desnudo debió ser el
cuarto donde se consumó el drama. Tiempo hacia que
su modesto mobiliario estaba en el Monte de Piedad.
En la. edtufa bri.la la siniestra brasa cuyos gases han
de traer la inviaible y silenciosa muerte. Pero la mujer se siente segura en los brazos de su esposo; ahora.
y para. siempre se pertenecen el uno al otro. "¡Cuán
he!'moso debe ser esto'." se dice mentalmente la joven; un suspiro se escapa de ~u pecho. "¡Oh:11 continúa, "¡quién pudiera t1strechar entre sus brazos un
corazón fiel1 11 Mira á su marido, que está sentado· al
frente, pero no le extiende los brazos. Hace largo
tiempo que viven de eote modo. Ella contempla aquel
b'el!o y va.r~nil semblante quo tiene grabado en el
fondo de su alma., conoce todas sus diversas expresiones y hasta eab!' cuál será su movimiento a.l voltear la hoja del libro que está leyendo Se hallan tan
cercanog el uno del otro. que sus vestidos se rozan; y
sin embargo ella. no le extiende los brazos. Están juntos, y, no obsta.11te, ·m11dia entre ellos una incomensurable distancia. Mira.lo fijamente, ca,i sin conciencia¡
él levanta por casualidad sus ojos del libro cuya :ectura lo absorbe; las mira.das se cruzan, ambas frias,
indiferentes, v frias é indeferentes también se apartan en seguida. Tan juntos están y al mismo tiempo
tan distantes.
Con horror, con estremecimiento contempla la joven el abi¿mo que h1ty entre ellos y que acaso los sepa.re eternamente. Viven juntos, pero sin cambiar una
palabra cordial y de confianza. Mútuamente se miran
mdolentes y frios, y en ocasiones esquivan mirarse.
Son extraños entre si, y cada uno lleva una máscara.
rígida, impenetrable. Media entre el!os alg-o invisiblque nadie sospecha, que ellos mismos jamát1 mencionan, aunqu., lo conocen bien; el abismo, el ancho tenebroso abismo.
A -veces llegan amigos: se conversa., se ríe, se toca.
y se canta. Los extraños creen que estos dos anean•
tados ee pertenecen; ellos conversan también, ríen y
hasta se miran con afabilidad. Pero saben muy bien
que es pura comedia. Cuando qued.a.n solos el abismo·
reaparece Lentamente se enfrian se entumecen y se
asus,an de esta soledad á cuatro manos como antes.
Hace a)gunas semanas les vino una buena noticia.
El ma1ido obtuvo un empleo honroso q11e trajo á la
casa un modesto bienestar. La suegra fué la primera
en participarla. 11Alegra.os, hijos mios!" les dijo. De
todas partes vinieron felicitaciones, se alquiló una
casa más cómoda. &amp;e compraron muebles más confortables y ocu:rieron otras cosas semejantes. Estas gratas sensaciones volvieron á serles comunes, y por un
momento comprendieron de nuevo que se poseían
mútuamente. La vida tornó á parecerles dulce y más
bella bajo una nueva luz. Rabia tanto que consultar•
se entre si! Se sorprendlan con miradas afables, soli-

cita.e, cariñosas. Parecía que una corriente invisib
los unia de nuevo el uno a.l otro como ruente mista
rioso donde, á la luz de lvs astros de amor, dos a
mas que se comprenden cantan á duo la más bell·
canción de la vida. El abismo se hacia. pues más pe
queño y podia salvarse de un solo paso.
'
Bajo estos auspicios se instalaron en la. nueva habitación, pero á poco andar. los brillantes dias palirlecieron y las cos1ts recobraron eu anterior aspecto.
Cada uno de los dos creia. que era. el otro quien debia
dar el primer p~so. :":aperaban '!-l~tuam~nte, _pero en
vano. ¿Era ob ➔t1Dac10 1, pusila.mmidad, mdec1sa lucha
interior? En medio de sus nuevas habitaciones de sus
recien amueblados cuartos, a.nubláb1tnse de' nuevo
sus semblant"'s, recaían en laindefer1::ncia. el antiguo
abismo se agrandaba: perdieron el va or, la esperanza, el renaciente calor de la. mañana. La tarde los en•
coi:itraba otra vez fríos entumecidas sus almas. El
abismo bostez-i.ba entre tillos como anteR.
Asi tramcurrieron algunas serna.nas. En ocasiones
esta fria calma era interrumpida por él con una palabra en la que se sentia la cólera: olla lo dejaba ir casi sin advertirlo, de todos modos sin conmc.ver~e y
dando por cierto que lo que le pasaba entonces debla
repetirse indefinidamentr. ¿Era e~to verdad? ¿La escena no debía cambiar? ¿Habla sido siempre asi?
Reflexionó: no; el paRado había sido muy diferente
En otro tiemp? reclinaba la cabeza en el amante pecho de su marido. La. voz que ahora le replica con
dureza se suavizaba singularmeute a, sonar la suya
Sus miradas se confuodian Pn mutuas promesas: n¿
sólo edtaban juntos sino que estaban también unidos
¡Qué lejano le pa,·eció aquel tiempo. vago y encanta~
dor como un sueño! Apenas podía darse cuenta de la
realidau de aquellos días. ¿Cómo se habla operado este cambio?
En el verano ligeras nubeR oscurecen el sol se disipan, rea.parecen, y de pronto uegra v dens~ nube
cuaja la tempestad sin que pneda explicarse Ja. rapidez de esta transform,.ción. Ellos también, en el cielo de su vida, hablan visto deslizarse pardas nubecillas disipadas bien pronto para condensarse después
El era inclinado á la ira y dl'jaba escapar con faci:
lidad palabra.e duras, agresivas, amargas. Ella. no lo
notó ni en el noviazgo, ni en la luna de miel porque
él se contenía. cuidadosamente; ahora cedia facilment6 á sus impulsos, y en pocas ocasionP.s bastaba la
más ligera contradicción, el más leve contratiempo
para estallar en cólera y prorrumpir en palabras
ofensivae. Ella se lastimaba profundamente, no olvidaba. ni podia perdona.e. Se r11pleg-aha. sobre si misma, se hacia más intima, cas: impenetrable. silenciosa en su exterior, menos amante y tierna. El la. ob•
servabaconrencoryencono,porquenosabfa.perdonar
una palabra proferida de ligero. Gradualmente se
iba. levantando entre el1os algo como una mampara

�152

Domingo 21 de Agosto de 1898

EL MUNDO

''CE QUE JE VEtl'X"
[A Luis G. Urblna.]

No los versos seucillos de Anacreonte
rimados en laúd de filigrana;
ni los suAves acentos pastorlleR
del dulce y tielllo trov11dor de Mantua·
No las tistrofas pobres Je energía
'
que dan los tristes ritmos de las hupas
cuyas vibrantes cuerdas han so1Jado '
con la misma canción; la misma esenia·
~o los flébil~s tonos, las imáienes
'
mconE'xas, sm arte, que no nablan
cual siluetas de sueños, vaporosas '
oue e~ los profundos tenebrarios nasan ....
Yo quiero para mi la eterna estrofa
de cadencias homéricas, que cantan
guerreros trovador11s en la breg-a
y que el cincel en pórfidos ':'eincarnal
yo quiero ~ara m1·1a et11rna e~trofa
por Tólstoi y Verlaine, feliz. crfll\da,
de contornos robustos cual las formHs
del Hércules que en mármol se retrata!. ...
¡Dadme Vt'rso&amp; con vida, dó la sangre
se sienta circular en cada estancia
versos cuyRs imágenes desnudas '
muePtren la forma que el buril realza!
!Que el número sonoro, 110 el oido
repita el clamoreo de la batalla!. ...
versos que estén batidos en la forja
aonde el estro inmortal siempre se inflama.
No los cant11res pá idos, sin furrza,
que v!bran hoy para morir mañana;
dadme es~rofas dó el músculo se adune
A. la belleza ideal de la obra plástica!
¡Yo quiero para mi la eterna estrofa
que lleve sav•a ard,ente en las Pntrañae .. . .
versos de cuyas notas se desprenda
la risa ó f'I ilnfn,._ i'l''P t n'?'lln .olmq,!
0

DA.MAS DISTINGUIDAS.

Srita. Carlota Clayton
RESIDENTE EN MÉXICO

(Fot. Valleto)

En su Interior una voz triPte murmura la melancólica canelón de lo que fué. ¡Es tan triste el aislamiento, y tan bella y sonriente 'a comunidad del amor. ¿Y
esto ha de perpetuarse? Nó: seémos fuertes y_ olvidemos. Ulvidt'mos que este abismo ha surgido entre
nosotroP. Nos amábamos y ér11mos felices; lo que intervino fué una peeadilla! ¡Qué vuelva á ser todo co•
mo antes!
Pero i!UII labios, que debían murmurar estas cosa~,
permanPcen cerrados: ¿Por qué noPedesplegan para
decirlas? Ella misma no lo eabe. Vuelve á Puspirar
profundamente, pero él no oye ese suspiro. Hace ya
mucho t•empo que sus almas no go;;an de la dulce
fruición de semejantes citas.
El fuego lan~uidece en la chlmene11, el viento aletea con menos fuerza en las ventanas, y las calles de
la ciudad están silenciosas. El reloj anuncia la hora

¡Trovadore~ guerreros: la Epopeya,
desde la cumbre -ie Helicón, os llama!. ...
¡Templad la lira de oro, y que el espacio
pu11blen las notas de inmortal hosanal
México, Julio de 1898.
LUIS EMILIO LEPINJII.
SOMBRAS.

A mis padres.

Hay en el alma lívidas visiones
de ausentes seres, que espirando vimos,
al compás de profundas oraciones:
seres, ay! que queremos y quisimos.
Tienen rugosas r dolientes faces;
y vierten de sus OJOS empañados,
una cinta de luz, como esos haces
con que raya ei invierno los nublados.
Lividas, tristes, de la noche, hermana.
del sueño, en torno giran;
y á la primera luz de la m11ñana,
tan tristes cual llegaron, se retiran,
Pobres, pobres, que lloran cosas idas
que se refugian en la noche obscura;
y sus alas, sus alas desteñidas,
caen plegadas en su amplia vestidura.
Amo esas tristes sombra¡¡ desoladas,
y tal cariño siento para ellas,
9.ue en mi alma, y en mis sueños sus miradas,
tiemblan, como en las ondas agitadas
el salpique de luz de las estrellas.
México, 189d.
MIGUEL E. PEREYRA,

del sueño El se levanta y enciende una bujla cuya luz alumbra su rostro varonil, serioé inmóvil. Ella tiembla de susto y de congoja: parécele que él va á all'jarse para siempre. Su pensamiento íutimo, fijo y concentrado en él mientras estaban sentados, siente que se rompe como la malla de una red que
deja en el fcndo del Océano un tesore inapreciable.
Su corazón late con precipitación, como
un reloj que apresura locamente su movimiento. Si encerrado en su cuarto aquel ga11
mortlfero llegara á asfixiarlo, si se perdiera
de su vista hundiénd1.se en las sombras, si
trau11curridos algunos minutos funa ya demasiado tarde y l'I sueño se deevaneciera
para siempre ...... Y aun cuando nada de esto
ocurra y el mañana sea como el hoy, ¿vale la
pena de seguir viviendo asi?,¡Con qué horror
contempla ahora este género de vida! "¿Cómo be podido soportarlo?" se pregunta.
RePurge en su imaginación el matrimonio
suicida, el pobre y vacio cuarto •:uya miseria 1~ parece una opulencia comprada con
la mlderia de su bienestRr. Al lado de ella,
joven floreciente y rica, ¡cuán felices y verdaderamente ricos le parecen aquello!! desgraciados! La imagen de estos muertos no
la abandonará ya más y la acompañará siempre como hado amonestador atizando en su
alma el tantál'co deseo de un amor y una coufianza compartidas.
El toma su libro y se dirige á la puerta; ni
siquiera le dice ahora, precisamente ahora,
aquel frio saludo de "t,uenas noches" con
que hace tiempo acostumbra deFpedirse de
ella. Se va. Por un movimiento irresistible,
casi inconsciente, se apresura á erguirlo~
1ahora ó nunca! Pero ¿qué quiere? ¿qué va
á hacer? Ella misma lo ignora.
El oye sus pasos, el roce de sus vestidos,
· y mira atrás Su mi•ada asombrada é interrogativa encuentra la de la joven. Ella Pe
detiene algunos pasos delante de él. El abismo está entre los dos; no pueden salvarlo, ¡im
posible! Un frío mortal invade E.U cuerpo i~nora que lar lágrimas inundan su rostro. En
aquel instante él avanza un paso, uno sólo la.
bugia cae de sus manos, y la luz se extingue. Un sollozo eHalla en su pecho y depga.
rra su gargauta como fuerza incontenible y
podernsa que sale á la superficie.
Quién fué el primero eo. abrir les brazos?
Nadie lo sabe, ni lo dejaron ver las lágrima@;.
pero el abismo está colmado. Dos brazos la
han atraido dulcemente sobre un pecho bajo
el cual el corazón • eeucitado por el amor toca la diana de la nueva -;ida.
Afuera el silencio e11 absoluto Sobre las dens11s tinieblas brillan aquí y allá las luces de los faroles, yen lo alto, en un frag-mento dtil pálido ciel.. del invierno, grupos de estrellas miran como testi'!'O➔ eternamente indiferentes los pasajeros dolores v alegrías.
de aqui abajo.
"
FRANCISCA DE EASCUTHER.

"Los mejores circulos no son los mayores; sino los
más exactamente trazados; asimismo la mejor vida.
no es la má, larga; es la más rica en buenas acciones.
Waller.

Al partir.

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGL~AL DE MA.RC DE CHA.NDPLAIX-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.
Versión espaXola de "El Mundo Ilustrado"

Número 8.
Pues el famoso hilo blanco plateado puesto en
:zig-zag· en medio de la truma y del cual ningún
sabio había podido descubrir la utilidad. ¡Como
·si la naturaleza pudiera producir nada inútil! Es~te hilo por consiguiente es útil y de 11\ mayor utilidad, porque se emplea en los casos extremos,
en las circunstancias graves, para ligar y dejar
sin movimiento una presa cuya. magnitud apenas hace creíble que la arafta pueda contra semejante enormidad. Pues todo se logra con ese
hilo que pre1Serva la tela contra cualquier choque
demasiado violento. Es una especie de cable de
salvación, es el recurso supremo, es ....
El Doctor se detuvo de pronto y sonriendo y
1fijando en la joven su mirada apacible y bundadoss, le dijo:
-Pero estoy fastidiando 1\ usted, sen.orita, y
hasta me parece que se defiende usted contra mi
relato pensAndo en otras cosas mientras hablo.
:Excúseme ulted .... perdone mi manía ó más
propiamente dichú, mi monamanía.
-Al contrario; me ha sido
muy interesante saber por boca
•de usted que las arafl.as no son
tan tontas como yo creía.
-Siempre hay algo qne apren•
"·
•der de ellas, dijo Lerbon, porque
poseen en grado supremo una
-.irtud que conduce á todos los
•éxitos: la paciencia.
-AhlsuspiróNellycómicamente, dirigiendo á Juan una rápida
:mirada de inteligencia: he aquí
una virtud que yo no tendré ja-

-.

lJD.!\S,

-Por lo mismo no quiero abuf
- sar de usted y voy ... .
Para retener al Doctor bastó
que Nelly le pusiera brevemen;te su mano en un hombro, en tan'to que le decía.
l
·•.
~
-No es eso lo que quería decir
¡
! e,'
y c:nvidio las distracciones que
f
halla usted en el estudio. Lo que
.sucede es que esto . me recuerda
un suefl.o que tuve.
-¿Qué sueno? preguntó el Comandante interesándose en la
-conversación,
-¿Se acuerdan ustedesdemis
dos hadas, una que me auguraba
•que amaría yo sin ser ~orrespondida .... ?
.
-Y otra que ofrecía el estudio
• como remedio contra las amar~t,. . . ..~
~~~~-.
,guras de amor, concluyó el Doc•
.{ ~f-;
tor. Pues las dos engaftaron á usY
✓--~
"./;.._.... ~n..J,
~,.,• ~\
· ted. El estudio es un anestésico
-que ....
-Preciosa frase, dijo de Chal1mont.
-Qne adormece de tiempo en tiempo pero que
1no cura. En cuanto á no ser amada .... eso es
•impoaible tratándose de usted.
-Eso no es más que una galantería, Doctor, y
·una galantería nada prueba. Puede uno estar
,segura de ser amada aun cuando .así se le asegure? Vamos .... usted que es un sabio profundo
.¿podría decirme-hablemos de un hombre y la
cuestión será más facil para usted-¿podría de·eirme que es lo que puede dar á un hombre la
-convicción de que es amado, sinceramente amado, sin que quede iugar á duda?
El buen Doctor sonreía frotándose las manos.
-Tenemos trazas de convertirnos en tribunal
-de amor-dijo-debemos sentarnos y mientras
que mi arana acaba de comer voy á intentar responder aunque no soy perito en la materia; pero
acaso valiéndome de las luces del Comandante.....
-A fé mía, dijo éste, uno está seguro, absolutamente seguro de ser amado, cuando cree serlo.
-Eso, exclamó Lerbon, esol Clemencia Isaurl\
misma no habría contestado mejo1·. El amor es
ona religión y necesita apoyarse en la fé; El ere-

!

~

:;,

Es hora de partir; al fin me alPjo;
Quizá no VUE)lvaya, tú lo has q11erido.
Sólo recuerdos de mi amor te dPjo,
Que morirán mañana en el olvido.
No lo extrañes, mujer, esa eR la vida;
Soñar, ebrios de amor y de contl'nto,
Y ver nuestra ilmión ctesvanrcida
Cual nube blanca que disipa el viento.
Pasaron ya los venturos,,s días
En que al primer albor de la m11ñana,
Temblando de placf'r me sonr,1las
Tras el limpio cristal de tu ventana.
Las tardes silenciosas en qu,i hablabas
De azules lirios y botones roj"s,
Y una historia de amores me contabas
Con las pupilas 11egras de tus ojos.
Las horas, en que humilde. penitrr cia.
Te obligabas á hacer en el santuario,
Revisando callada tu conciencia
Al repasar las cuentas del rosario.
Las noches mageFtuosas en que bufa
De cualquiera mirada inoportuua,
Y bajo de las frondas, me esconoia
Del imprudente beso de la luna.
Las veladas sencillas de mi estancia, ·
Do sumergido en gratas reflexiones,
Jamás penseque es dardo la in&lt; onstancia,
Que hiere sin piedad les corazo1Jes.
Todo pasó, como el placer, volando;
Porque es la vida, vegetar creyrndo
En mil sueños de amor; dormir eoñax:do,
Y de~pertar, para vivir sufriendo.
HERIBE.RTO AGCIRRE Y Fil!IRRO.

153

EL MUNDO

llomtnJl'O 21 ile Agosto de 1898

invisible La palabra no partla de su11 labios
con la espontánea cordialtdadde otroatiempos; cada uno ae ellos hacia sus reservas las
acariciaba, y por decirlo asl, las rumiabR¡ cada uno pesaba las culpas del otro y la,i propias. y liallaba su platillo el más liviano.
Solirevino al fin una hora fatal. El habla
llegado áfü casa contrariado por algún des
arreglo en sus negocios. Ella sabia que en
semejante estado de ánimo bastaba una mera palabra para colmar su irrlación; pero
quiso la casualidad que se traspapelase un
documento importante que él necesitaba con
urgencia: la joven no acertó á encontr&gt;&lt;rlo
y fué reprendida con dureza. Ella se irguió
esta vez y lo reconvino con amargura y desdén. Dos manos crispadas cayeron sobre sus
hombros y la sacudieron con violt1nci11. Ella
no se quejó, no profuió una palabra, drjó la
casa de su marido y se fué á refu~iar tm la
de sus padres de quienes, como hija única,
era adorada.
El esposo fué á solicitarla alli sin pérdida
&lt;!e tiempo, le pidió pt&gt;rdón y juntos se restituyeron á la casa. Ella no pudo h9cer otra
cosa en vista de sus súplicas, ainn á riesgo
de parecer obstinada y terca; pero no hab1a
podido perdonarlo sino á medlas. y una retonciliación efusiva, sincera, del corazón,
era por el momento imposible. A~i Jo comprendió él, advirtiendo que habla sido estérll el sacrificio de su humillación. Porque
cuando en la siguiente noc!J.e se sentaron el
uno frente al otro, las manos enlazadas, ella
sintió hien á pesar de la ternura que él le
manifestaba, que )1,s cosas no eran ya como
antes En apariencia todo eFtaba reparado.
pero en el fondo ambo¡¡ comprendian que
11u ternura no era ya genuina, y sin c.¡ue
desde entonces otra nube se hubiese interpuesto ent7tl ellos, el amor vacilaba en sus
pechos como la llama de una lámpara que
está á punto de consumir el aceite que la ali·
menta. Alli estabn el abismo, ensanchándose dia é. dia en medio de dos corazones des•
fallecientes y paralizados.
Hace mucho tiempo que esto sucede. En
aquel instante la joven parece contemplar el
abismo, se horroriza y se pregunta cómo ei:1
posible que las cosas continúen asl. ¡Se amaban tanto antes! y ahora? .... No tiene él t:.davia suficiente poder sobre su alma puesto que todavi a la fascina y encanta? El levanta lamirada, pero no para fijarse en ella;
ve la lámpara, redobla la actividad de su
luz y voltea otra hoja del libro en que lee.
¿Qué pasa en aquella alm11? ¿Comprende su
ai~lamiento? ¿Está conforme con él? ¿Está
aún contento? ¿Piensa que esto puede Y, SObre todo
debe cambiar? Ella nadaeabedc. todo esto: el inteno~
de aquella otra alma es tan impenetrable como p) de
la suya propia. Ambos á dos son enigmas dolorosos
que el orgullo hace indescifrables. que sólo el amor
podrá aclarar y resolver. Ella ll•·ga á comprender
has~a. con horror que los dos son extraños entre si. El
la dmge algu~as VPces ~n~mir!1dasombria. ¿Quésign_ifica esta. mirada~ ¿od10, ira, o queja y dolor? ¡Ah!
s1 ella pudiera arroJarse otra vez en sus brazos y con•
templarlo dichoso como en mejores diasl Al pensarlo
se estremece con delicia: muchas veces ha e,entido
este impulso, y el pensamiento ha pasado por su ah11a
como un hermoso sueño .Pero una vez al frente de
su marido, el abismo se abre de nuevo se siente paralizada, y 1011 brazos que quiere tend~rle permanecen i~ertes á lo largo de su cuerpo.

-9

---

vacilar, pero de improviso con una especie de
arrebato que no le era habitual, con gran sorpresa para sus amigos prosiguió:
.
-Excúseme usted, Comandante, y usted también, selloritaNelly, pero ¿quiéren que se los diga?
Se está.o burlando ustedes de mí. ¡Ay! Ustedes
creen que no soy capaz de adivinar más secretos
que los de lns araftas. . . . ¡Pues bien; el de la
Epeira era más obscuro que el de ustedes y aunque no sea yo un perito para leer en las almas,
ya lo he dicho, se necesitaría que fuese ciego
para no haberme apercibido de que se aman locamente ustedes dos y que se atormentan con luchas, dudas, esperanzas y vacilaciones, á menos
que no lo estén fingiendo los dos ...... Amense
pues, como todo el mundo, cá.sense y tengan muchos hijos y no me sigan haciendo decir tonterías!
El Comandante se puso en pié y con aspecto en•
tre enojado y risuetlo respondió:
-Doctor: desde que vivimos juntos he comenzado á conocer á usted mejor y á d.('.}recillr el ardor que se oculta bajo su frialdad aparente y sin embargo, el
tono de sus últimas palabras confieso que me deja sorprendidc, y
acaso.yo también adivino nlgo. .".•
Lerbon interrumpió:
-¿Qué quiere usted decir?
-Nada.
El Doctor insistió:
-Pero que quiere usted decir?
-Nada. Y para que de su parte sea usted igualmente franco
conmigo, le confesaré que (aunque secreto de dos no tenga solo
un duello) que, lo que usted ha
sospechado es verdad..... á lo
menos de mi parte, pues amo á.
Nelly.
-¡Que feo es hablara si, interrumpió Nelly.
-La amo profunda y sinceramente, como se ama á la edad
de usted Doctor, como se ama á.
mi edad cuando se siente que es
el último amor. Pero ella que es
) tan joven ¿no puede estar equivocada?
-¡Y todavía duda! dijo Nelly
melancólica y entristecida .... Y
&gt;
nudará. siempre, Fiempre ... .
¿Cómo probarle?
-Dentro de dos ó tres días.
aft;;.dió Juan, vamos á separar✓;¡,.. 4-&lt;"
nos, forzosamente, y no será po•
. ;~~-;;...✓
sible que volvamos á vernos si:"~
no después que entregue á mi
.,,,..
sucesor el mando del Colib1·í. La
ausencia nos iluminará.
El Doctor que había recobra•
cumplir en una imposibilidad física, leer á través do su calma habitual preguntó sonl'iendo:
-¿Por qué díce usted «nos iluminará&gt; si está.
de un cuerpo opaco una frase que no ha sido esseguro tle sí mismo?
crita.
-Quise decir: ''la ausencia hará luz" rectificó
-Bravo, dijo el Comandante, bravo, Doctor!
el Comandante.
A lo menos tiene usted la vocación.
Si el Doctor hubiera querido revelar el pensa•
-En mialegría de haber descubierto el secreto
de la Epeira, me sien o con vocación para todo;y miento que pasó por su cerebro en ese momento
por agradar á la seftorita he querido salir una y lo alumbró con claridad de esperanza, habría
vez siquiera del dominio científico en el cual el dicho: "Cuando se vacila así, cuando se prepara
amor se trata de un modo má.s simple, más prác- una puerta de salida, es que no hay resolución firme y debe uno andarse con cuidado porque un
tico y es fuerza reconocer que más justo.
-Es muy malo, Doctor, muy malo eso que está soplo, cualquier cosa puede cerrar esa puerta.....
usted diciendo. Y yo que escuchaba de tan bue• Conozco hombres de más edad que usted, los cuana fe . ... pero desgraciadamente los sacrificios les ..... .
Pero Lerbon no quise revelar su pensamiento
no están al alcance de todo el mundo y yo no poá nadie, ni aún á si mismo y Mlló mientras N elly
dría ¡ayl hacer ninguno.
-¡Quién sabe! Los sacrificios no son sino for- reflexionaba: "Sí: vacila, y apesar de sus juramas diversas que toma l1L c11ridad yno hay quien mentos se guarda algunas reservas; lejos de mi
carezca de ocasión para ejercer esta vil'tud aun- cavilará y la razón es fría de por si. ...
¿Cómo convencerlo de mi amor? ¿Cómo ligar•
que sea humildemente puesto que no siempre lo
lo? ..... .
más valioso es lo más meritorio.
Y no teniendo para callar los mismos m )tivos
Se detuvo un momento mientras que Juan y
Nelly sonreían: luego los contempló y pareció que el Doctor, replicó:
yente al comulgar, cr,ae firmemente que es á Dios
á quien recibe.
Y luego agregó con seriedad cómica.
- Y la mujer que ama se conoce por ciertas seftales que en algo se parecen á la locura: tiene
una idea fija, rechaza cualquiera otro sentimiento que no tenga por objetivo á. ilU dios; se abandona por completo á él y está por él pronta á. •odas las abnegaciones, á. todús los sacrificios, á toaos los martirios .... ¿Se espanta usted seftorita
Nelly? ¿No tiene asted vocación para el caso?
-No, dijo ella riendo. Lo que sucede es que
no comprende esas palabras rntumbantes. Amar
me parece muy sencillo, muy dulce; y eso que
usted llama sacrificios no pueden ser sino una
alegría si el fin es hace1· feliz al 1Sér amad().
- Pues tiene usted razón, replicó Lcrbon, puesto que el sacrificio cuando es útil es la prueba
cierta del amor, la seguridad de procurar á quien
se ama una gran sum1L de dicha terrestre, hacerle
realizar un iiuefto, penetrar en un pensamiento,

l

~~·~-

---

_;,jJ

�151

EL MUNDO

-¿No be sufrido ya la prueba de la ausencia? ¿No podríamos vernos antes de tan
lRrgo plazo? Si la ausencia es necesaria lo será por usted pero no para mí que con
ei;:te amor satibfago á la vez mi corazón, mi razon y mi orgullo en tanto que usted .... l oh! que no pueda yo con uno de esos sacrificios á que aludía el Doctor
probar á usted toda mi adbesiónl La ausencia que de nuevo va á separarno.s y por
tanto tiempo, será en verdad una prueba cruel pero yo la soportaré con valor sin
tener nada que temer de mis propios sentimientos aunque tenga que temer algo por
los de usted. Sin embargo, abrigo cierta confianza . .. . ¡Es tan comunicativo el amor!
Juan le tcmó las manos comü una muda demostración pero Nelly se desprendió
del dulce lazo, y mientras el Doctor la ob~ervaba con tanta curlosidai. como si examinara una Epeira, ella aiiadió con exaltación.
-Decididamente no quiero promesa alguna;las que me ha hecho usted se las de•
vuelvo, pues no quiero conservar mAs que mi esperanza. Sea lo que fue1 e el por ve•
nir ¿me comprende usted bien? sea lo que fuere recordaré á usted con et1::1n-1. gratitud por haber insistido en amará una joven como yo·, después de lo que le he refe•
rirl.o .. ...... .
El Doctor sorprendido; no pudo menos que pre&amp;'untar:
-¿Y qué puede usted, seilorita, haber referido que sea grave?
Nelly iba á responder acaso con franqueza y á rtvelar su nacimiento, por lo cual
de Chnlm0nt se apresuró á cortarle la palabra.
-Niflerías, dijo, intentando sonreir,niilerías, porque
la seilorita Nelly, como ya lo tengo dicho, no es más que
una chicuela y estoy admirado de que nuestra convers11ción esté tomaudo este tono de seriedad delante de
usted, querido amigo:
-No, yo no soy una chiquilla, declaró Nelly con energía, y sab1é probarlo oportunamente .... pero como
usted, ruego al Doctor no1 perdone por haberle hecho
presenciar esta eseena ....
-De famLi1t, concluyó Lerbon, de familia, porque
tengo mucho afecto al Comand:lnte y usted me inspira
una simpatía sincera por más que mi carácter sea poco
comunicativo.
Juan contestó:
- Gracias, Doctor, gracias, y fiado en esa amistad,
ocurro á ella para suplicar á usted no revele un secreto del cual ha descubier~o usted la mitad y que nosotros le hemos revelado por entero. El Mayor Stephenson no sabe nada todavía y es necesario que no coi;oz.
ca nuestros proyectos más
que cuando se los demos
nosotros mismos á conocer.
-Ah! dijo Lerbon. ¿No
le han dicho ustedes nada?
Y fija11do en N~lly una

Domiugo 21 de Agosto de 1898.

EL MUNDO.

Domingo 21 de Agosto de 1898,

•

mirada profunda por encima de les anteojos que velaban
sus indagadoras y penetrantes pupilas, preguntó:
-¿Y está bien eso, seilorita? ¿Pues qué aguarda usted?
Nelly se ruborizó un poco, (lo que después de todo era
natural) y fué el Comandante quien por
ella dió la contestación:
-Esperamos mi regreso, diju, pu~s
Nelly lo ha q uertdo así.
Lerbon tuvo una idea que no expresó
en voz alta.
-Es curioso, pensaba para sí, es curio·
so cómo poco á poco etita joven me va
pareciendo muy d iferente de lo
que me pareció en un principio ...
Seré ahora m!\s clari vi den te ó estaré más ciego que entonces? ·
Y en voz alta agregó:
-Dt&gt;cididamente uo comprendo á ninguno de los dos, pero
ustedes se entienden y eso es Jo
que interesa; por mi parte doy
mi palabra de que á nadie diré
nada y pueden ustedes estar se-

~

•..

.,

.'.;\
.:t\
\o;. ..

·2

guros de que la cumpliré. La confesión que me han hecho lf s permitirá cuidarse de mi menos que antes y en esa confianza, me re
tiro; vov á ver á mi Epeira que tal vez tenga otros secretos á mi
disposición.
-Ya hny pruebas evidentes de que los secretos no lo son para
usted, Doctor, dijo Nelly con una sonrisa arrebatadora.
-Muy bien podría ser! contestó Lerbon levantando la cortina
que cubría la puerta de su cuarto, muy bien prodría ser...... .
Adios, sefiorita, hasta la vista, Comandante, voy á arreglarme un
poco el traje para bajar A l\Iayotta donde permaneceré basta cer•
ca de la hora del almuerzo.
Y dejando caer la cortina se metió á su huronera.
Entonces Nelly dando un beso al Comandantele dijo:
-Ya te probaré, ya te probaré que no sov unacbiquilla.
Iba él á pedir explicación de estas palabras pero Nelly se escapó de sus brazos y se fué corriendo al camarote de su padre.
-Adios, dijo con alegría venida dflimprovit,0 1 yo también, Comandante, le devuelvo á usted su preciosa libertad y .... ¿sabe
usted lo que debería hacer de ella? pues aprovecharla para irá la
casa del Gobernador. Entre tanto, daré á papá los buenos días y
me embeJ:eceré para esperar la vuelta de usted. Regrese pronto,
pronto ... Es tan agradable esta vida y nos va á durar tan poco ...
VII.

PRUDENCIA, ADIOS!
Despues de permanecer dos días en Mayotta el Colibri aprovechando las últimas luces de la tarde, franqueó los pasos sinuoso;;
de ]a salida y se Jirijió á Anjouan donde esperaba dar fondo á la
'
manana siguiente. Pasaría allí el día y por la tarde iría al fin á
"-':,.
auclar frente á Mohelia.--- ..
Es cierto que el Mayor y su hija no desemb·\rcarían apeMs lle·. · ·
" '.,::-:,· ·
gados y en plenas tinieblas en un país en que la noche llega con
·. _-,. ·
tantl\ rapidez y esperarían al otl'O día, pero este día ¡estaba tan cercano! y luego partiría esta. joven que llenaba el barco de alegría, de sonrisas de
amor .... El Colibrí tendría que permanecer tal vez una semana en Mohelia, donde el Sultán y el pueblo estaban en desacuerdo, pero Nelly no seguiría
á bordo sino en tierra, en las posesiones de Tomás Pool esquire y esto no era lo mismo. Juan no la vería al despertar como aquí, no se sentaría en la
mesa á su lado, ni la sentiría muy cer~aá cada instante, ni hllría con ella largos pascoF por el campo, entre las rocas agrestes á-la orilla del mar como lo
J,11 híR hPcho en Mayotta y en Nossi--Be ...... Por la noche, no tstaría ella en la puerta - &lt;IBl comedor pr-esentá.ndole los labios para recibil· el beso de
despedida.

/

�156

Con que íntima dulzura guardaría en su corazón y en su memoria ta n preciosos recuerdos si
los sucesos no hubieran venido á un punto en que
el remordimiento empezó á cumplir sumartirizadora labor.
Stephenson, un poco ébrio, como todas las noches, se acostó muy temprano, y el Doctor, despucs
de pasear un rato por d puente con el Comandante y Nelly, se fué á reun ir á sus arnfl.as. Entonces los dos amantes se sentaron en un banco
á proa de la embarcación. Del cielo claro y luciente se deslizaban como fuegos artificiales las
estrellas errantes, el mar presentaba á trechos
surcos fosforecentes; las luciérnagas venidas de
la costa parecían inmóviles en el aire: se habría
dicho que había faego en esa atmósfera que ningún soplo agitaba y sin embargo comparada con
el calor abrumador del día, ¡que fresca y grata se
sentía la noche!
Ningún rumor llegaba de la cercana costa; á
bordo no se oía más que el chlrrido de la rueda
manejada por el timonel, quien á intervalos regulares picaba la hora en la campana de bronce que
vibraba largamente.
Para reanudílr la conversacion interrumpida al
partir el Doctor, Juan soltó esta frase banal pero
que hace siempre estremec~1;se profundamente á
los corazones enamorados:
-¡Que hermosa noche, amada mía! .
Nelly no respondio: tembló toda, aproximó al
cuerpo de Ju11n, su cuerpecito envuelto en un lijero peinador blanco, tomó la mano del marino,
reclinó la frente en su hombro y cerró los ojos.
El no osába hablar, ni moverse para no interrumpir los ensueños de la joven y sonreía feliz,
al sentirla tan completamente suya enmedio de
esta soledad profunda y á la luz de las cintilantes
estrellas.
Aunque Nelly parecía también enteramente feliz, Juan creyó sorprender en sus ojos el brillo
de una lágrima, inclinó la cabeza para asegurarse y posó los labios en su megilla.
No se había equivocado; la joven lloraba dulce
y silenciosamente bajo una emoción profunda en
la embriaguez de su amor.
Más conmovido por estas lágrimas que si le húbiera dado un beso, preguntó tiernamente:
-Y por qué lloras tú?
Ella entonces como disgu3tada por haber sido
·sorprendida, se levantó bruscamente, enjugó sus
ojos y respondió en tono burlesco.
-Con que usted creyó que estaba yo llorando?
Pues no. Dormía, so:fiaba y era feliz. ¡Si usted supiera! Hizo usted mal en despertarme. Adios,
buenas noches, me voy á recoger.
Juan la siguió sin explicarse la situación y en
la puerta del camarote le dijo, tendiéndole lamano y con voz suplicante:
-Me perdona usted? Ha sido muy severa conmigo y me está castigando cruelmente. Por qué
se retira usted tan pronto? Estábamos tan bien
allá arriba! No piensa usted en el precio de las
pocas horas que nos quedan de estar juntos?
Por un largo espacio de tiempo, ellá le retuvo
la mano, apretándosela como para 110 dejarlo ir,
y no hablaba y temblaba y seguramente de un
modo inconsciente lo atrajo hácia ella en un movimiento nervioso como para hacerle franquear el
dintel de la puerta.
-Tiene usted razón, diJo luego, soy una tonta:
hay días en que no hace uno lo que quisiera. No
sé lo que tengo esta noche, estoy nerviosa, agitada, contrariada y enojosa, y tengo miedo. Es mejor que me quede yo sola. Déjeme usted, déjeme
usted Comandante, buenas noches, duerma bien,
si puede.
Juan presintió que el momento era grave y
trató de bromear, apesar de que se sentía con
fiebre.
-Decididamente, estamos reñídos? le dijo, no
me da usted esta noche el beso de despedida como lo hacen los ni:fios bion educados''
'
Ella a~ contr_ario, como un chico rebelde, dijo
con voz 1mpacie11te.
-¡Déjeme usted, no. ahora no, déjeme usted!
Y l1u•go a:fiadió amorosa:
-Y sin embargo, no estamos refl.idos, allá va
la prueba.
Y con las puntas de los dedos le envió un beso
volado. Luego alzando la cortina muy rápidamente, penetró al fin de un salto en su camarote.
Junn permaneció un momento inmóvil detrás
de esa tela leve que le separaba de su amada,
conservando el brazo en la misma actitud en que
quedó cuando también con un beso volado le devolvió el suyo, y después hizo intención de par-

EL MUNDO

tir, pero apenas dados algunos pasos, volvió sin
ruido y al través del tejido transparente vió á
Nelly sentada en una silla, apovando la frente en
sus m anos y llorando todavía. El tuvo impulsos
d e precipitarse y arrodillándose á sus piés, enjugar con besos aquellas lágrimas, pero en ese
momento Nelly se leva ntó, dirigiéndose hdcia esa
cortina, breve barrera que los separaba.
A pun ·o de levantarla vaciló como indecisa y
espantada.
Juan quería huir, pero la curiosidad le tenía
clavado en aquel sitio todavía.
¿Creería ella que Juan estaba allí? No era de
pensarse, pues le oy-ó irse y debió suponer que
entró en su cámara al lado de la de N elly y que
e3tarí!l. leyendo ó habría subido al puente sin resolverse aún á dormir. Juan veía, adivinaba los
combates de esta alma débil como la suya, y observaba que la pobre nilla tenía como miedo de
sí misma.
El Comandante se decidió al fin á partir; y de
puntillas para no hacer ruido, atravesó á tientas
el comedor obscuro, guiado no más por la lámpara que ardía en el camarote de Nelly y que
dejaba filtrar una tenue luz á travé3 de la cortina. Así buscaba su camino, para subir por la escalera á cubierta, bajo el cielo tranquilo, pero
tropezó con un mueble y se detuvo.
Nelly de un salto se asomó á la puerta y envolviendo su cuerpo en la cortina y asomando
no más la cabeza, preguntó con voz á la vez inquieta y amorosa:
-¿Quién anda por aquí? ¿Es usted, Juan?.
-Sí, Nelly. ¿Aún no se recoje ustedi'
-¿Donde va usted?
·-Al puente, solo, puesto que usted me h.a
abandonado ¡ingrata!
-Pues vamos.
Y volvieron al puente .l os dos.
Empezaba á amanecer cuando ambos, ebrios
de felicidad volvieron cada uno á su camarote.
A la hora del almuerzo, como si nada hubiera
sucedido tendió la mano Nelly á Juan sin ninguna conmoción aparente, y sin embargo, el corazón
le palpitaba con fuerza y apenas habló al principio: luei;o pensó que esta actitud tan poco común
en ella iba á venderla, pues el Doctor l,L observaba ya con ojos de sabio escudrilladores y empezó
á cilarlar con volubilidad no importa sobre que y
á reir con cualquier motivo.
El Doctor no la observaba menos atentamente
que cuando estaba silenciosa, y muy sorprendido
y ligeramente .inquieto se preguntaba si no estaría l'U amiguita con fiebre. Tal vez hasta adivinaba algo más. El buen Doctor tan taciturno cuando las arañas se le conservaban reservadas y
misteriosas, lo estaba ahora más aún y.conformándose con sonreír á las travesuras de Nelly, behió
á grandes sorbos su café y se retiró á su laboratorio pretex !ando la necesidad de escribir algunas cartas.
Stephenson habfa permanecido más tiempo con
su hija y -.:on el Comandant~, no porque la conversación le interesara gran cosa, pues casi ni
escuchaba lo que decían, sino porque como se había dado prisa con el primer vaso de cognac,
quería ser más parsimonioso con los siguientes.
l'ara este fin, se tendió en un sillón de paja, y cerrando á medias los ojos, gozaba de su ·placer
favorito hasta que se durmió,
Entonces Nelly que había estado hablando de
cosas que le eran absolutamente indiferentes, tomó á Juan,~ mano y se la estrechó conmovida;
Juan le dijo con el tono más natural que le fué
posible:
-Nelly, hoy no hemos ido á nuestro paseo de
costumbre ¿quiere usted que vayamos cuando
haga menos calor?
Nelly respondió en voz muy baja y escondiéndole los ojos.
-Y11 sabe usted bien que·yo quiero .... todo
lo que tu quieras, amor mío!
Luego, después de una vacilación aiiadió más
quedo todavía.
- Ya es mi deber ahora .... y un deber muy
agradable por cierto. No ves que soy ..... .
El le cerró los labios con un beso, más bien
que para acariciarla para impedirle que hablara
pero Nelly concluy ó.
·-No ves que so y ya tu mujer?
Al oír estas palabras Juan sintió una especie
de estremecimiento interior y dirigiendo una mirada al Mayor Stepilenson y observando que seguía durmiendo tranquilamente, posó por segunda vez sus labios sobre los labios de Nelly que

estaba ruborosa; pero cohibido por la presencia
del padre, pronto tomó una actitud natural.
-Oyeme N'elly, dijo en seg uida : en tierra hablaremos con más libertad, porque tenemos mucho que hablar y seriamente, amor mío. Anda á
dormir tu siesta habitual y te iré á buscar á tu
camarote esta tarde á las cuatro.
N elly se atrevió esta vez á fijar en él sus ojos,
y habría querido leer en ellos de antewano lo
que intenta ba decirle durante este paseo; y luego tranquilizada sin duda por el aspecto de Juan
contestó haciendo una reverencia, aquella gran
reverencia aprendida en el convento de Montreal:
-Obedezco, seiior, pues ya no tengo derecho
de hacer otra cosa. Hasta la vista!
Y enviándole con las puntas de los dedos un
beso volado, y . haciendo una mueca infantil y
graciosa que le era característica, entró en su
cuarto y después, sin ganai;i de dormir se sentó
en un sillón y se puso á soñar con los ojos abiertos.
Juan no quería ni permanecer en el comedor
ni ir al salón y refugiarse á su cámara que estab11. tan cerca de la de N elly .... . . Deseaba sustraerse á su influencia que le hacía débil y cobarde; y ahora, cuan:io ya no había remedio comenzaba á tener conciencia de sus actos, y una.
mezcla indifinible de alegrías, de temores y de
remordimientos le Henaba el corazón. Para poner
en orden este enjambre de ideas tumultuosas necesitaba reflexionar y encendiendo un cigarro se
puso á pasear pensativo por el puente á la. sJm•
bra de la toldilla.
Por unos instantes Nelly oyó los pasos de Juan
sobre su camarote y después comprendió que se
había pasado al otro extremo seguramente por
no despertarla. Aunque no podía ser vista por él
la joven sonrió y levantando la. cabeza le envió
un beso .... oh! en verdad que no tenía intenciones de dormir; era demasiado feliz y se sentía febricitante. Aún no sentia remordimientos y la
cortedad de p1·esentarse delante de la gente que
sintió al principio, había empezado á disiparse.
Tan frecuentemente pensaba en Juan, se sentía de tal modo e5posa suya que estaba regocijada y como orgullosa de habérsele sacrificado.
"No hay nadie tan pobre -habia dicho el Doctor-que no pueda consumar un sacrificio en un
momento dado y habría podido agregar: "los mejores pensamientos pueden motivar los peores ac•
tos según el corazón de cada persona,» Porque
Nelly se había apoderado de las palabras de Lerbon y con ellas se había narcotizado como hubiera podido hacerlo con un ramo de amapolas ó con
el perfume de la reina Binao, borrando así sus
escrúpulos de conciencia.
¡Qué feliz se sentía de haberle dado una gran
prueba de abnegación! Ella h&gt;tbia dudado, dudaba aún de que Juan le cumpliera sus promesas,
y de cons:guiente, ningún pensamiento calculista ó interesado normnba sus actos. Esto suponía.
Nelly creyéndose sincera. ¡Qué talento tenemos
todos para vestir y engalanar los espectros de
nuestras faltas, que nos espantarían de fijo si se
nos presentaran en su odiosa desnudez!
¿Pero qué llama era la que brillaba en los ojos
de la coqueta joven, por más que1o dudara, sino
la de la ambición? Si solo el amor la hubiera impulsado no estaría tan triunfante y feliz; lamentaciones y dolores se mezclarían á su alegría y
sus sonrisas se mojarían con lágrimas.
La satisfacción del bien alcanzado y el orgullo
de la victoria era Jo que le hacía olvidar al dolor
de laca1da. No: su mirada no era la mirada lánguida y pudorosa del amor vencido pasando al travé; de sus p1::stañas de oro, y no era la expresión
de la resignación lo que contraía sus labios; pero
pronto esa llamarada se habría extinguido en sus.
ojos y habría des a parecido esa triunfal sonrisa, si
hubiera Nelly podido observar las rebeliones que
se agitaban y a y rugían en aquel corazón que
ella juzgaba completamente subyugada.
Exactc., á su cita, Juan a cudió á las cuatro de
la tarde par/\ llevar á su amada al paseo prometido y se hicieron llevar con la lancha á una bahía pequeiia y desierta en la que había árboles
que bañaba n sus troncos en lils olas. Dije1·on al
patrón que les esperara allí y desembarcaron tomando luego el único sendero practicable que
había á través de los á rboles y que se dirigía á
una aldea que erguía á lo lejos sus casas pintadaa
de blanco.

(Oontinua1·á)

157

EL MUNDO

Domingo 21 de Agosto de 1&gt;198

Domtngc 21 de Ag oeto de 1~

PAGINAS DE LA MODA
•

FlG, 1-SC'MBRERO D UQUESA.

1a educación b~o su doble asDccto de utilidad y ornato.
Que es una necesidad imperiosa la completa educación femenina en loe tiempos por nosotros alcanza.·dos, es cosa que nadie ha pensado ponerlo en duda,
y que el orden y ta cto que esa educación exige. es
cosa principalisima de estudio para las madres prudentes y cariñosas, tenem"s ocasión de comprobarlo
infinitas veces en el variado transcurso de loe diae.
Ahora bien: tratados de educación se han escrito
muchos; todos son incompletos, dejan bastante q1,1é
desear y la mayorla de ellos sumergen en un cúmulo
-de dudas á la persona, madre ó deudo. que se ve en
el caso de arrostrar las graves responsabilidades anexas á la formación, por decirlo asi, moral de una joven, ¿Por qué? Muy sencillo; porque en modo alguno un mismo patrón puede ad31&gt;taree á la infinita vaTiedad de caracteres, poeicicnes é inteligencias que
forman el núcleo femenino Lo sano y lo lógico estriba pues en sentar reglas generales acertadas; los pormenores y detalles quedan á ladiscreción de cuantos

en una educación intervengan, y aún juzgo que pueden proporcionarlos mejor las circunstancias especiales que rodee11 á l&lt;1. educanda
Desde un prindpio importa englobar el tema bajo
sus dos esencialleimne únicos a~pecto•: la educación
de utilidad y la de ornato, no "acilando á renglón s~gui do en asegurar que por mil causas, la primera ha
de ser más importante que la segunda. Lo qu-3 tenga
positivamente de útil la educación de uua muJer, re•
dundará en provecho de ella misma y de cuaut11e
evolucionen en torno suyo, padres, hermanos. maridos, hijos; por lo tanto, y a que á los mencionados ex•
tienden su bienhechora influcencia, natural nos parece que lo que asi influye en el porvenir, tienda á
ser consider11do con todo esmero y diligencia Lo ú til
á la educación femPnina es cuanto se relaciona con
el hog-ar, el conocimiento exacto de los deberes, y
además lo que concierne al empleo del tiempo y á la
manera de ordenar loa at toe de la v1d11. Todos estod
elementos educativos utillsimoe, han de ser transmitidos á la mujer desde su infancia, presid'endo á. su
ordeuación un conocimiento del mundo y del alma,
cuanto más perfecto ¡;iea posible; por eso deseamos en
las madres, además de un gran caudal de amor, una

ilustración vasta, pero apropósito para ser transmitida dulcemente sin empalagosa«! disquisiciones.
Respecto á la parte de educación que ..:ondensa el
ornato felllenino, sin quP de él en absoluto deba carecer mujer alguna, bien podemos decir que es susceptible sin peligro de imp'&gt;rtantee redtricciones,
cu11ndo Ja posición social las hace necesarias. y de
amplitud infinita t11mbién en caso contrario Música,
idiomas, literatura, dibujo, pintura, nociones de arte
y laboree de fanta¡¡ia: he aqut lo que ~ntendemoe los
mode~nos por educación de ornat&lt;&gt; Pues bien; suele
suceder que abarcando tantas materias, la edad c.ducati va es corta. para posarlas aunque sea de un modo
imperfecto. ¿Cómo no ser aei si sólo lo mencionado
no basta una vida entera para asimilarlo? Queda,
pues, sentado, que la mujer recibe nociones más ó menos ciertas de mucho, pero no llega et posesionamiento del todo.
Y ahora nuestras lectoras nos permitirán que intro~uzcamoe á este est udio general una opinión particularlsima nuestra. Admitiendo la posibilidad de
que una familia pueda otorgar á una joven la educación brillante y envidiable, que no repara en sacrificios pecuniarios, lo más cuerdo seria consi derar para

�158

Domingo 21 de Agosto de 1898

Ji'.L MUNDO

que se reuna más, mejores aptitudes, bien sea la música, la pintura,
las letras, etc., y encausar por ese
sendero el plan de educación de ornato, pues de esta manera, ni se
pondria á prueba la p11ciencia ile la
educanda, impeliéndola á et1tudios
que no fueran de su agrado, ni se
tiraría inútilmente el dinero contrariando vocaciones y guetos.
La educación del adorno circunscrita á los elementos que permiten
brillar en sociedad resulta casi siempre deficiente, cuando no inútil; apt1·
naslamujer;asi educada se casa y
penetra-si es buena - de todo corazón y con todo el emusiasmo dt1
que es capaz, en los problemas arduos de la familia y del hogar, esas
doradas frivolidades á tanta costa
adquiridas, se desvanecen como el
humo; prueba evidente de que no
son necesarias. Lo útil, por agole·
mo prop· o, procura el individuo
conservar'o. Creedme, queridas lectoras miae, lo que queda en pié de
la edución de una muier, pobre
ó rica, para el caso es igual, siempre viene á ser la educación práctica, la que al hogar, á la familia y
al deber hace relación. A elh, á ese
capitulo importantlsimo de la dicha
humana, deben encausar las madres sus perseverantes esfoerzos,
toda la p?-evi•ora ternura de que
es eu11ceptible su amante corazón
y su clara inteligencia.
Aquellas madres que por vanidad, sólo en concepto de lujo e:, afanan porque en sus hijas se sobre·
ponga la educación de ornato á la
de utilidad, se hallan en un lamentable error, que no podrán ,:orregir á tiempo, pues form11.ndo la educación la ba1,e de nuestro carácter
y nuestras costumbres, una vez cona•
tituidJ el ser moral femenino, nadie
puede torcer los emprendidos rumbos, y el hogar donde domine la
mujer de educaciónimperfecta,será
la primera victima dti la imprevisión de una madr., vanidosa ó poco
experta.
Partamos seriamente siempre del
principio salvador, de que la mujer
ha nacido, en primer lugar. para hacer la felicidad de su marido: para
conseguir esto no son necesarios
los elementos de adorno. sino lo
práctico de la vida, amalgamado
con la pura moral y las nociones
de cuanto nos permite conocer el
mundo y los séree bajo su verdadero aspecto, porque asi, con escaso
esfuerzo, evitaremos desengaños y
peligros.
De una mujer educada bajo los
austeros principios del debe~ y de la
utilidad práctica, puede esperarse

Do mingo 21 de Agosto de 1898.

169

EL MUNDO.

Los enemigos de los tomates

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FIG, 2-TRAJE DE PASEO

t?do, de aqutlil3: que cifrara sus efimeros éxitos soc_1ale~ en _el conJunto de frivolidades que tantos parti~_arios tiene en la época moderna, nada ó casi nada.
f1Jémono~ en las ventajas que ofrece lo uno y en loe
mconvementes propios de lo otro, y considerando en
globo la educación femenina en toda la inmensa
traFcende!]~ia que entraña para el progreso delmun
do y la_ fehc1d~d del hogar, invitemos á las madres á
q_ue midan la importancia de la labor moral y material que les está encomendada. Un hábil jardinero Be
desv1ve_por lograr, aún bsjo climas contrarios, el
espléndido desarrollo de nna flor: flores son también
las. mujeres en la feliz adolescencia, y de ellas ha de
cu!dar la madre con amor y con constancia infinita,
á fm de que un dia pueda eentirse orgullosa de sus
desvelos. No importa que tRmbién en la atmósfera
poco sana del mundo, cueste arraigar lo noble¡ 10
~ueno: dentro de una sociedad perfecta, la virtu no
sobresaldrla por ser regla general. Formar mujeres
virtuosas y sólidamente ilustradas en las postrime•
rias de un shdo que t~nto tiende á renovación y mescolanza es la dulce y santa tarea que la sociedad encarga á las madres, tendiendo con podereso anhtilo al
mejoramiento dti las razas.
JOSJ.FA

Los tomates son una fruta que se
estima en todas partes por su buen
gusto y por la infinita variedad de
platos que se pueden confeccionarcon ellos. Su cultivo es, además,
bastante fácil, pero sin embargo de:
su vigor y resistencia las plantas
sufren de vez en cuando ciertas
enfermedades que las debilltan ó el
ataque de los insectos que las destrozan. Estas enfermadades y estos
insectos son el enemigo con quien
tiene que luchar el hortelano que
quiera !!&amp;car de los tomates el provecho que pueden dejarle. La más
frecuente de las enfermedades es e~
tizón, la c:ial se manifiesta en forma de una mancha negra en el punto de los tomates donde estaba la..
flor y que poco á poco se va exten diendo hasta que por fin cubre toda.
la superficie. Generalmente esta enfermedad ataca á los tomates más
temprano y á medida que la estación avanza va desapareciendo. La
causa de ella parece ser el abonoque se echa en la huerta sin haberse descompuesto por completo. El
remedio consiste en abonar exclusivamente con abono bien maduro,
al cual se añade un poc:&gt; de nitrato
de soda y cenizas de leña.
Otras veces, el mal ataca á los tallos de las plantas, cerca del suelo,
y entonces se marchitan, las hoja!!
se ponen amarillas y al cabo mueren. 'La causa y el remedio de esta. variedad del mal son los mismos
que dejamos indicados más arriba.
El gusano verde (Phegethontinus
celus) que ataca los tallos y las hojas procede de huevos que ha. dejado en ellos la hormosa estinge. Estos gu!!anos, siempre voraces, se deben coger uno por uno para mat11rlos tan luego como aparecen, Hay
también otros gusanos, de color
pardo amarillento y hasta de una
ó dos pulgadas de largo, que cor•
tan las plantas cerca del pié. Las
muiposas que ponen los huevos de
que éstos salen son nocturnas, abundan en el verano y cada una pone
de 200 á 500huevo.s Luego que corta la planta, los gusanos se ocultan
en el suelo cerca de ella. y escarbando tm poco se descubren para
matarlo!!.
El insecto de las patatas suele bacer también bastante daño á los·
tomates, pues ataca á los tallos para alimentarse de ellos. Si abundan
mucho, lo mejo.. es destruirlos rociando las plantas con una solución
de verde de Parla. lo mismo que se
hace con las patatas.
En tiempo húmedo ó de frecuentes lluvias, los tomates suelen rajar•
se mucho, especialmente los que
e~tán madurando y algunas especies más que otras.
Para este mal no hay otro remedioque _el de recogtr el fruto luego que
e~y1eza á madurar, antes que la
pie se rasgue por el exceso de agua.
que las plantas absorven.
Algnnos de los tomates muy bue,
nos que se quieran guardar para.
semilla, etc., se pueden proteger ta•

.~

..

,n,

FIG, 4-TRAJlll DE REOEPCIÓN Ó GARDEN PARTY
PIG. f&gt;-TOILETTJll

pándolos con una caja ó con una esiera, pero, naturalmente no siempre se
puede hacer con todas las l'lantas.

FIG, !-SOMBRERO DUQUESA,

Muy lindo sombrero de paja tabaco,
mostrando delante un elegante nudo
Luis XV, de cinta de terciopelo negro.
A la izquierda touffe de rosas the,
rosa pálido y rubia claro con follajes y
botones apretados en un nudo de blonda antigua que se drapea- detrás y sobre el costado derecho.

La prensa y el divorcio.
Los periódicos franceses se ocupan
de la reconciliación de la célebre ac•
triz Mad. Réjane y su esposo Monsieur
Porel, director de un teatro de Paria.
Mad. Réjane entabló demanda. de di•
vorcio, y varios de los más ilustres cronistas de la px:ensa parisiense publicaron largos articulos para. convencer á
la gran actriz de lo inconveniente de
su petición.
Emmanuel Arene y Edmond Lepelletier han hecho una brillante campaña para lograr la reconciliación de 1os
esp_osos.
Varios diarios de Paria dicen que
en vista deque son pocos los conyuges
que se reconcilian fºr los consejos de
los tribunales y de excelente resultado alcanzado por los cronistas, la prensa debe interponer sus buenos oficios
cerca de los matrimonios mal avenidos para evitar el divorcio.
Pues ya es tarea.

FIG. 2,-TRAJE DE PASEO,

Es de muselina á rayas diagonales,
con gran aplicación bordada en la falda y en el cuerpo, formando en este
último, un semi- bolero muy gracioso,
prendido por un elegante lazo y que
se arre sobre un p1astrón triangular
ligeramente chifoneado. Cinturón de
raso negro, ¡,rendido con una hebilla
fantasia.
FIG, 3-CUERPO ÚLTIMA NOVEDAD,

Es de sar~a lle seda crema, con
adornos de CJnta bordada alternados
con pliesés ligeros en bandas paralelas.
Una gran corbata fantasía, estilo papillón, figurada y tres órdenes de ¡ockeys constituyen los adornos prmci•
pales de la prenda.
Cinturón de satin crema también con
elegante lazo á la izquierda y grandes
volastes ornad~s de blonda, en el remate de las mangas.

nos engañan.

•**

El dinero es la última palabra del
mundo civilizado; un puñado de oro tiene más probabilidades de alcanzar lo
que se desea que un puñado de verdades.

FIG. 4-TRAJE DE RECEPCIÓN Ó
GARDJllN PARTY,

•*•

FIG, 7-ClllSTO PARA ESCRITORIO

PARA PASEO

Nuestro&amp; Grabados.

No hablemos mal de nuestros enemi-

P. Dlll COLLADO,

Un poco de tiza pulverizada y unas gotas de amoniaco quitan fácilmente las manchas que los sedimentos del agua dejan en Jo3 -lavamanos de mármol

- ~~'¡

gos, porque son loa únicos que jamás

UNA RECETA.

FIG, 3-CUE~PO ÚLTIMA NOVEDAD

.

Jamás serán tan elocuentes en la
tribuna los hombres politicos de todas
las naciones, como lv es la madre de
familia en su casa.

FI.G 8-TRAJES DE CASJ\,

Es todo de crespón y piel de seda, la
cual forma una faldeta de fantasiaesti•
lo colombina con puntas que en su in•
tersección th nen elegantes lazos pren-

�160
EL MUNDO.

Domingo 21 de Agosto de 1889,

didos
de plata. Estos se repiten en el corpiño sobre las bandas de piel de eda que al
ternancon
conhebillas
el crespón
8
Elegantísimo
modelo
es
este
que
tiene
detalles
ñe
adorno
como
el
de
las
mangas,
de una suprema originalidad.

/?-T-,

~.7.;:,

.

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FIG.5,-TOILETTE PARA PASEO.

,,

Es un modAlo elegante de velo de parma, guarnecido de malinas y de pequeñas vueltas de satin
cielo.
Eetá compuesto de una falda con tablero, que proporciona el volante.
Este eetli coronado de uua blonda que asciende por
el corpiño de manera que simula un del,mtc&gt;ro abierto sobre un chaleco formado por una linea de botones.
El corpiño está hecho de una espalda tendida y de
delantero fruncido en el talle,
La parte superior del delantero se repliega para
formar dos vueltas que se recubren de satin incrustado de encaje.
Un pequeño empieza.miento de satln, forma una de
las aplicaciones más graciosas.

,

'Í.

:·/

i

L

MEXICO, AGOSTO

TOMO II

28

DE 1898

FIG 6-UN GRUPO DE MODELOS PARA ESTÍO,

Nanzuk, beng111ina, foulard y escocés de algodón:
he aqui los grandes compoaentes de los trajes que

F!G. 9 -FORRO DE SACHRIT,

forman el encantador grupo que ofrecemos. ·hoy á
nuestras lectoras.
Todos son de una factura tan sencilla c?mo ligera
y elegante y de colores medianamente vivos, tal cual
se estilan para trajes de esta estación.
Elijan nuestras lectoras, que hay de sobra dontle
elegí: en grupo tan harmonioso y lleno de novedad.
FIGURAS 7, 8 1 9 y 10,
Incluimos en este grupo una serie de labores para
damas, propias para los largos días del estlo, en el
que figuran verdaderos tours de coqu~teria y de gracia, y una colección de modelos para trajes de casa
de formas sencillas: delantales, un jacquet de dril, una
bata de escocé$ de algodón claro, una de sarga obscura y la espalda de la propia bata de escocé¡¡,
Hemos elegido los-modelos- más- en boga.

~ La educacion es un cepilJo que alisa los ángulo;;,
pero que no puede mejorar la madera
A HOUSAYE.

FIG, 6-UN GRUPO DB .MODEL• 8 PARA EL .ESTÍO

La incf'rtidumbre de la felfci-lad es más cruel que
la certidumbre de la desgracia.
Si todos nuestroR sueños se rei.lizaran, muv p10•1to
acaba.riamos de soñar.
•
No se duerme sin soñar sino cuando se. vive Ein esperanza.

Hay en la vida horas mortalmente tristf's en que ni
el amor puede darnos un recuerdo siquiera,
Todas nuestras alrgrias están hech-as d-e dolores
porque lo mejo,- que tienen es el deseo.
.
'
H.

ÜONSCIENS.lll,

En materia de moral, la moda es para el mundo el
más intolerante de los censores.
A.

FIG, 10- TAPICERIA PARA BILLAS,

SOR.lll.L,

Con el próximo número se
repartirá á los señores abonados de este periódico, la novela que como prin1a corresponde al mes de Agosto.

(2
~1'.

General

ek. (t arlos

Diez Gutiérrez,

Gobernador de San Luis Potosi.

+ el 21 de Agosto.

•

NUMERO 9

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 7 de Agosto de 1898

EL MUNDO

120

Cada. uno sa.be donde,

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,,J;,%., },f

1

Un pobre desea~a separase de
su esposa, con quien basta entonces babia vivido, al parecer
en paz y en gracia de Dios.
El juez conocía á los esposos,
y preguntó al marido:
-¿Por qué se quiere usted separar de su mujeri' ¿No es virtuosa?
- Si, señor.
-1.No es trabajadora?
- Si. señor.
';j, ,'f-?
-¿No es buena madre?
-Si. señor.
.
'
&amp; ,. ?~~~
, ~-~-. .:, -Entonces si tiene tan buenas
,•-· .._,....·,:-:·-·
cualidades ¿cómo quiere usted
•.-..~,::_
dejarla?
' ;
Al llegar a qui se quitó el hombre un zapato:
/;'
- ¿Ve us.ed este zapato, señor
. ·• juezi'
;;~;\
,¡1,_. J -Si, señor.
-¿No es nuevo?
},~,1Í
-si: señor.
//'
-1.N o está bien hecho?
-SI, señnr.
-¿No ei; buena suela y buen
becerro?
-SI, señor.
-l'ues sin embargo, este zapato me aprieta.

TO.M:ou

.MEXICO, .AGOSTO 14 DE 1898

EL GRAN TEATRO JUAREZ EN GUANAJUATO

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-¡Ya!

-Y lo mismo me pasa con mi
m'ujer. CADA UNO SABE DONDlll Llll
APRIETA ~L Z4PATO.

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I

...

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Torta. de cama.rones enteros

-:~¡~~

~· -/::""\(~

FJG.

5-CALZONES PARA NIÑAS DE 6 Á 13 AÑOS

jacquet es redondo, con jockeys y mangas an~ostas,
con aplicación en la parte inferior de muselma de
seda.
Falda plena de satín crema leve con gran adorno de
guias y flores adornos.

FIG, 2-TRAJE DE GASA,

ulo de los más hermosos modeh,s para el estío, con
cuerpo blusa cerrado en bandas, abnénclosesobre un
plastrón de tafetán finisimo, cruzado en bandas también.
Cinto de raso en lazos caprichosos ornando el _rordo superior de la blusa y la falda, con lazos caprichosos.

Se frien en manteca ajos y gitomates picados, y se les ponen
clavo, azafrán, canela y pimienta en polvo,estandosazonadaesta salsa, se le añaden alcaparras,
pasas, almendras, sal, vinagre,
un pedacito de azúcar, perejil
deshojado y los camarones limpios y cocidos; cuando esté de
buen punto, se &amp;},arta del fuego
y se revuelve la pasta con huevos
batidos, poniéndose todo en una
cazuela con manteca, encima se
le ponen rueditas de betabeles
cocidos, y en seguida se añade
gitomates y cebollas rebanadas,
cubriéndose todo con el resto de
los huevos y pasta, y poniéndo•
se á cocer á dos fuegos. Se puede servir con salsa de chile.

; ~ &lt;1&gt;.'-~f~--~ .

( .\~t(

•

Vista de uno de los ángulos del foyer.

LOS PESCADORES DE SIRENAS.
FIG. 4--TOILETTE DE PASEO.

CURIOSIDADES
La mujer sabe de eso-Papá, preguntó un niño á su
padre, ¿de cuántas palabras se compone el idioma ca3tellano?
Tu madre es quien entiende de eso, hije mio. Pre•
gúntale á ella.
-La pequeñez del hombre es la base de su soberbia. por eso los más soberbios son los más pequeños.
_:_Una fuerza de ~ien mil bayonetas puede ser vencida por otra de ciento cincuenta mil. Una idea santa,
san~amente pra-cticada, no hay poder que la venza.
-El mérito de las mujeres no brilla sino después
que ha pasado la luna de miel: es l&gt;reciso casarse con
ella~ para saber lo que valen" -Richtev.
-El matrimonio á los 20 años, es un peligro; á los
30 una esperanza; á los 40 una necesidad.
Los unos Pura te nombran
Los otros Concha te llaman,
yo, en vista de tu dureza,
tus tretas y tus escamas,
opino que Concha Pura
es el nombre que te cuadra.
11

Péscame una, oh egipan pescador, que tenga en sus escamas
ardientes la irrisada riqueza metálica que decora los admirables arenq~e&amp;. Péscame
una, cuya cola bifurcada puede_hacersonar.en el pav~
real marino y cuyos costado~ fmos y reluc~entes tengan aletas semejantes á orientales abamcos dA pe•
dreria; péscame una que tenga Terde_s los cabellos,
cerno debe tenerlos Lorelay, y cuyos 01ostengan fos·
forescencias raras y mágicas chispas; cuya-bo&lt;:a salada bese y muerda, cuando no c~nte las canciones
que pudieran triunfar de la astuc1_a de Ullses; cuyos
senos marmórP.os culminen, flore~i~os de_ rosa Y cuyos brazos, como dos albo~ y divrnus p1thones me
aten para llevarme á un abismo de ardie~tes placeres. en el país recóndito en donde los palacios son hechÓs de perla, de coral y de concha de nácar.
Mo s esos dos sátiros que se divierten en la costa de
alguna ignorada Lesbos, Tempo ó Amatunte, son
clertitmente malos pescadores. El uno viejo y fornido,
se apoya en un grueso palo nudoso, y mira con_ cómica 11strañeza la sirena asustada y poco apetecible
que su compañero ha pescado, Este saca la red y no
parece muy satisfecho de su pesca. De la red, de los
cabellos de la sirena, chorrea el agua formando en el
mar clrculos concéntricos. Sobre las testas bicornes y
peludas, se extiend~ al beso d~l dla, un fresco follaje,
mientras rema en su fiesta de oro, sobre nubes, tierras y olas, la antorcha del Sol.

FIG 6-0AMISAS DE NOCHE PARA NIÑAS Dlll 8 Á 14 AÑOS
FIG, 3-NUEVO MODELO DE TOCA,
La originalidad de esta toca, más que en @u escarapela de seda, más que su elegante penacho de plumas
y su hebilla fantasia, está en los manojos de cerezas
que alternan graciosamente coB chifones de raso.
Lo recomendamos especialmente á nuestras lectoras.
FIG, 4-TOILETTlll Dlll PASlllO.
Falda de sarga azul guarnecida de galones azules
y metal, doublé de seda azul.
Cuerpo ornado de los mismos galontis y abierto sobre ui: plastrón de satín blanco rayado de ne~ro.
Corbata de encaje. Cjnturon anudado á la izquierda, de tafetán violeta Mangas justas con pequeños
yockeys ornados de galones.
FIGURAS 5, 6, 7 y 8.
INTJllRIOR PARA SEÑORAS,
Cumplimos nuestro propósito de dar con intervalos regulares, esta sección que ofrece modelos graciosos de labores de casa y ropa interior.
Damos hoy lindos modelos de calzones y camisas
para niñas y de chambritas de lino y batista de encantadora novedad.
ROPA

•.

1
1

l

!

NUESTROS GRABADOS

·1
FIG, 7-0A!USAS PARA NIÑAS Dlll 10 Á 14 AÑOS

FtG. 1-TRAJlll PARISIENSE PARA VERANO
Desde ~e empezó el verano, las novedades que inauguró fueron, con toda especialidad, los jacquets de se1ia ó de satin, hechos regularmente de color negro;
á medida que ~a est~ción avanza, la popularidad de estos tra1es es _mayor; el que
señalamos en IR figura numero 1, es de la
casa Félix de Paria y de un efecto admirable. El jitcquet negro y ceñido . de salón,
"e abre en dos solapas elegantis1mas, dcublée de satín &amp;la.neo sobre el pecho. Como
adorno lleva galones de felpa de ~eda. El

FIG, 8-0AMISETA Y OALZONlllS PARA NIÑITAS

Gran escalera en el vesU:bulo

•·

NUMERO '1'

�EL MUNDO,

122

LASEMANA
Es ya cosa corriente que París carece de
atractivos duranteiosme3es de verano; pero atractivos no quiere decir sucesos, y así se explica que
vengan henchidas de notas, á cual más curiosa,
las revistas de la gran capital. ¿Es en alguna de
ellas ó en las columnas de nuestro pobre noticierismo,-que con razón llamamos Crónica neg1·a,
-donde be encontrado ese refinamiento supremo del crimen,-el crimen filosófico y doctrinario? :Marcos López es un simple carrero y puedo
asegurar que hasta la fecha en que fué consignado á los tribunales no había leído, ni imaginado
leer, una sola página deloe flamantes teóricos de
las escuelas anárquico-socialist1:ts; y aún creo que
ni de nombre conocía á Ravacholl, Vaillant v
sus secm,ces. Prueba evidente de que las inteligencias extraordinarias,-así se alojen en el ce•
rebro inculto de este carrero ó de aquel gaftán,no necesiten de una educación especial para concebir, desarrollar, y aun para aplicar y propagar
una teoría, es qe Márcos López al ser aprehendido por robo de un tercio de azúcar, alegó que había cometido el hurto porque .... el duefto del
azúcar es hombre rico, y según el credo moral
del delincuente López la propiedad es el robo. Ya
imaginais los resultados de la misión apostólica
de .lllárcos López en ese foco de cultura que se
llama Belén: su propaganda nos proporcionará la
fortuna de contar dentro de poco tiempo con una
poderosafalanje de comunistas y anarquistas, tanto
mejor dispuestos á la propaganda por la acción,
cuanto · que no habrán •derivado su sistema
de una teoría, sino de un hecho,-la pena que impongan las autoridades al futuro jefe de los enemigos de la sociedad.

,_

Pero si por un concurso de fatalidades que
asombran, nuestro pueblo manifiesta algunas tendencias al crímen, en sus formas violentas, en
cambio, las clases media y superior, no admiran
precisamente por un olvido e4 traordinario de la
propia conservación. Cayó el. duelo en desuso, el
duelo-tragedia, y hoy el duelo farsa no se desen
laza en la Concordia sino en et Juzgado; los conocidos caballeros J. O. y M. H., apadrinados por
otras cuatro iniciales, dirimen sus querellas en
un acta y para salvagnardia de su honor conservan en sus gavetas el párrafo de gacetilla correspondiente. La. riña trágica no es el sucedaneo necesario del duelo. ¿Quíén piensa en arriesgar la
vida en esta tierra felíz de la eterna primavera?
Ni aun los que van á Sll!ciclarse están al cabo de
su determinación. Matarse .... y para qué, si la
comisaría se encarga de impedirlo? Un joven, impulsado acaso por una de esas negras melanco•
lías que nublan el espíritu de los pollos imberbes
á quienes el papá echa en cara sus hábitos depravados y su holgazanería incurable, huye de la
casa paterna y á poco envía un ultimatum en el
que ha garrapateado con ortagrafía que excusan
las ·c ircunstancias su resolución definitiva, el suicidio. Mientras la madre y las h6rmanas lloran,
rezan y sufren síncopes, el hermano del suicida
corre á recoger su cadáver el cual vuelve por su
pr0pio pié, sano, salvo y acaso satisfecho de su
comedia. Habrá que agregarle á l¡i. estadística
una partida,-suicidios frustrados,- y será la
más numerosa.. .
'

,_

Creamos á los periodistas franceses. Los microbios y los automóviles son los grandes enemigos de la existencia humana. En París, por ejemplo, ya nadie piensa en vivir desde que los
chauffeurs surcan ld.s calles en sus máquinas
vertiginosas, derribando á éste, aplastando al
otro y aterrorizando por todas partes á los indefensos transeuntes de infantería, que ya no van
al Bosque ni se aventuran por los bulevares temerosos de regresará casa con el cráneo hendido ó algunas costillas menos. En México nos contentamos,-buenos burgueses tradicionales -con
las antiguas plagas endémicas. sin pedir á Ía civiJizaci&lt;in procedimientos destructores inéditos. A
título de curiosidad tenemos un ejemplar de automóvil en la persona de cierto americano grave y tieso, infatigable chauffeur que á bordo de
su auto-ciclo recorre la ciudad en todos sentidos
y á todas horas con una velocidad uniforme de
cuarenta kilómetros por hora. Va usted al Paseo
de la Reforma? pues á poco aparece en un extremo de la Calzada nuestro ·hombre, digo, nuestra mAquina; pasa, y se pierde á lo lt&gt;jos en un

abrir y cerrar de ojos; y así en todas partes,
frente al Correo, en Plateros, en Buenavista, en
Belen, el moto ciclo zumba, rt&gt;pica, aturde, y deja á los transeuntes boqui-abiertos. Ese hombre
y esa máquina, ubicuos y semi-fantásticos, son
un conjunto inseparll.ble, forman una pieza que
nunca se dt sarma, y á fuerza de verlos tau to
creeis en una entidad, una representación abstracta del reclame, puesta. al servicio de alguna
casa constructora de automóviles. Evocais el personaje misterioso de .Julio Verne, aquel inventor
de una máquina para volar A quien vió una maftana París asombrado, evolucionar por los aires
y sentarse luego en las torres de Nuestra Se:fl.ora
y en la cúpula de la columna Vendome. A diferencia del novelesco nadador aereo, el hombre
auto-ciclo ele México un día dejó de ser el prodigio de nuestra vida callejera, y los curiosos de
Plateros rieron de buena gana al ver un automóvil d~sbocaclo, y tras del automóvil á su duefio y
parte complementaria corriendo desesperadamente hasta alcanzarlo. Adios prestigio! un autociclo que se desboca-como cualquier bruto pursang - no sale ganando con la comparación,
no satisface los ideales estéticos de nuestro pueblo ginete y dumador. ,_
P.or lo visto los que no van al teatro obran
cuerdamtonte, porque más divierte una escena callejera por anodina que sea que el monótono desfile de las mismas figuras, eternamente iguales á
sí mismas, entre los frisos y la rampa. Y no hablo de Mésmeris ¡si al menos todos se transfo1·•
maran como él al presentarse ante su público!
Pero ni Pepe Vigil con toda la f11stuosa varied~d- cle su indumentaria deja dp. ser el mismo Pepe
V1g1! en todas sus obras y papeles. Y los coristas .... por le menos de ellas quisiera hablnr con
todo ~l respe~o qu~ merecen esas sexagenarias,
que s1 cantan mal tienen la disculpa de su edad
valetudinaria y que compensan su cruel entonación con supremas ventajas decorativas. Lo exótico, ó por mejor decil', lo anacrónico, encanta,
l?º un gran este~a contemporáneo viste jubón y
c1:fl.e espada med10eval para escribir novelas moder_nísimas? Así las antiguas coristas y i.ntiguas
muJeres de nuestros _teatros; hay peto que pasa
del busto de una sacerdotisa á las carnes adiposas _de·una burgu~sa Renacimiento, y falda campesrna qu~ se aphca á lucir los primores de una
bayadera. Y los hombres .... Un amable espectador vecino mío creía reconocer entre ellos antiguos subalternos de Yamagata, reconcentrados
desertor~s de las filas de Aguinaldo, y todo ·¡~
que la Micronesia, Polinesia y Melanesia produce
do ~ás rar? ! est!ambótico en materia de singularidades f1S1ológ1cas. El anuncio azul que habla
de la fusión de varios cuerpos corales promete
má~ de lo que im~gmaron los fecundos · empresanos. Una colección de ochenta variedades ....
Deberfon repartir en dos ó más funciones el espectáculo.
,_
. Y el p~blico lo verá con agrado; porque al
f~n las constas _tienen un mérito,-aunque negativo, no son afici'onados. Oh! los aficionados ....
Desde que hacen su primera salida á los verdes
campos de lo lírico, helos ahí convertidos en gallardos pa_vos reales, autores, oficiantes y narcisos á un tiempo ~e su incipiente gloria. El ilogismo más que la risa caracteriza específicamente á
la humanidad, y si nó ¿por qué esos aficionados
que escuchan un aplauso de estímulo quieren ver
er. la corte3ia del público algv como una sanción
conmemorativa? No, mis queridos especialistas
el espectador imparcial de las butacas os din\
que un público· que ha llegado en su tolerancia á
d~jar inadvertido~ los defectos para que el principia~te cobre ánu~o, no autoriza estos pecados
capit~Ies de la vamdad de ciertos artistas. Los
qu_e tienen el talento y la fortuna de vencer las
pnm~ras jornadas sin pagarse de triunfos ..•
relativos,-muy fáciles en ail.os de esterilidad _
son los únícos merecedores de la simpatía popular; p_ero por d~sgracia es contado el número de
los discretos.

,_

No hay razón para extremar los pesimismos.
li:l arte ofrece á los selecto~ la solemnidad de sus
r~~os augustos. Después de las audiciones exquisitas de Meneses la velada fúnebre de Bismarck
en la que volvió el maestro á empu:fl.ar su irre~
prochable batuta, Profunda significación yacentua~o sabor germánico el de esa conmemoración,
sabia! noblemente impregnada de los perfumes
artísticos de la Patri!\ alemana A la quedió el di-

Domingo 14 dt&gt; Agosto de 1889.

Dómin!Z'n 14 de AJroeto de 1898.

funto Canciller nueva organización dentro de lo~
viejos m0ldes, cerrando los eslabones dela cadena imperial con la masa que esgrimía en su brazonervudo Martel el osado. Los hombres como Bismarck no pertenecen á la humanidad, por más
que su nombre y sus hazanas sean de la historia;·
pertenecen á un pueblo, representan sus tradiciones, esclavizan á ella y á los destinos de la
Patria sus esfuerzos, y la Patria los santifica en
el recuerd o y los consagra como héroes ó semidioses . . Pe10 la humanidad, poniéndose fuera,
de las ideas dogmáticas de un convencionalismo,
los declara justiciables ante la amplitud del criterio sin vasallajes. Los alemanes han hecho de
la solemnidad bismarckina un acto esencialmente patriótico, religioso, encerrándose en la capilla de sus creencias para dar forma á la expresión de sus dolientes recuerdos y de sus altivas
aspiraciones nacionales.

,,.,,,
Dos raptos la semana pasada y tres en ésta.
Es mucho, pero no es todo; lo curioso esla rabiosa
huelga de h#os que escandaliza y divierte á nuestra socie'dad, el toque maestro está en las nuevas Bplicaciones invers11.s del Código Penal. El
feminismo hace su aparición en México de una.,
manera original. Una doncella ha tenido la hu•
morada de cometer un t1·iple rapto contra :a voluntad de sus victimas, y lo más adorable de la,
aveutura es que los raptados, acaso sin compensación de ninguna especie, van á ser huéspedes.
de Belen. La raptora merece algo más queuna encerrona en las Vizcaínas, destino que le ha asignado la voluntad paterna. Cuidado, caballeros!·
el caso puede repetirse y .no sería malo reformar
·el Código en el capítulo respectivo; nuestra h onra y nuestra tranquilidad están amenazadas por·
las sef/.oritas rapto1·as. A defenderlas contra la
ola ascendente del movimiento feminista.

DICK,

RESUMEN-Fin del confflcto htspano-amerlcano.-Las:
condiciones de paz.- Espana acepta las bases Impuestas por el venee1lor.-Los partidarios de la guerra. _
Vanas esperanzas.-La sltualllón de Espana.-;,(lué
ha hecho el partido llberal't-La fuer,a de las cosas
-La obra de Sagasta,-Los partidos. -La voz del pue-h
blo.-Concluslón,
Después de prolongadas meditaciones y de consultas repetidas con los diferentes corifeos de 103
partidos políticos; después de analizar detenidamente la situación donde no se encuentra un rayo•
de luz, y convencerse de que la lucha por desespe!ada que sea, por más que se cuente con el he:01smo de los soldados, tendrá que ser estéril érnfe~unda para la causa espaftola, el gabinete q u~
preside ~l Sr. Sagasta, autorizando debidamente
al Em_baJador de Francia cerca del Gobierno d eW~shmgtou para representar los intereses del
rem~, ha decidido admitir las condiciones depaz impuestas por el presidente Me. Kinley.
Presentada la contestación de Espa:fl.a por M.
~ambon ante la Casa Blanca, hubo breve discusión sobre pequeftos detalles, se discurrió un po~o _sobre Ugeros incidentes, y quedó convenido,
ult1mamente, según las noticias que nos comunican las agencias cablegráficas, que, aceptadas.
en lo fundamental las proposiciones de paz formuladas por la Casa Blanca, pronto se hariai)
constar en un protocolo firmado por los respectivos representantes, constituyendo así las bases á.
que_ se han de sujetar los comisionados de ambas
naciones, que han de reunirse á la breveJad pJ-

•

123

de restaurar las fuerzas agotadas en lucha
DAMAS DISTI.NGlJIDAS.
sible en París, para convenir el tratado de
paz definitiv!\.
desigual.
*
* * los que sostienen
***
Digan cuanto quieran
Grande es !'a responsabilidad
que tiene
toda vía la guerra á cualquier precio, los que
ante la nación espaftola el ministerio Sa•
pretenden que Espafta se desangre hasta Jo
gasta; grandes han sido las dificultades con
último en una lucha desigual, los que anheque ha tenido que luchar en el interior y
lan que el pueblo espaftol llegue al mayor
fuera del país. En el interior las facciones
extremo de sus sacrificios; digan cuanto
republicana y carlista, se aprestan á la luquieran los que abogan por una resistencia
cha, pretendiendo aprovecharse del deseontenaz, heroica y sin límites, es lo cierto que
tento general, que oe11siona la derrota, pael gabinete esp11ftol ha obrado en esta ocar a derrivar la dinastía en provecho propio.
sión ur~ido por las circunstanci11s. Al acepPor fuera un enemigo fuerte, poderoso y
tar la situación que heredó del partido conenorg-ullecido con sus victorias, exigiendo
servador, no se ocultaban al Sr. Sagasta y
sacrificios de territorio, ya que no puede
á sus partidarios, las dificultades con que
cobrar indemnizaciones en numerario; y e~
tendrían que Juchar; oíanse y a los rumores
medio de estas angustias, la voz del pueblo
sordos de próxima tempestad, relámpagos
exaltada por los agitadores de oficio, acucárdenos surcaban el horizonte anunciando
sándolo y haciéndolo respons11,ble de la gran
te~l'ible tormenta, el suelo mismo de la pacatástrofe. Se necesita de la energía del antria cspaftola se hallaba sacudido y agitado
ciano liberal, para permanecer enhiesto, firpor convulsiones tremendas. La insurrecme en el puesto que se le ha confiado, y
ción cubana combatida á sangre y fuego por
resistiendo el vendaval que en su torno se
e.l Gral. Weyler, no había sido sofocad11.
desata.
Muertos algunos de los principales caudiSi alguna vez se exigen responsabilidades
llos de la revolución, brotaban nuevos camcreemos que se hará justicia al jefe del parpeones que sostenían en la manigua la bantido liberal.
dera insurrecta. Firmado en Bit1cnabató un
X.X.X.
convenio entre los jefes tagalos y el Capitán
Agosto 11 de 1898.
General de Filipinas: dá.base poi· concluido
y fracasado el intento de Aguinaldo y sus
socios en el Archipiélago Magallánico, por
más que se sentía cierto descontento que
no había podido ser arrancado de raíz.
Entre tanto los trabajos de las juntas' re•
volucionarias cubanas · no cesaban en los
Estados Unidos, allegando elementos y con,
citando voluntades áfavor de su causa; y podía c1c1lcularse, sin necesidad de vista pro--NOTAS A TODO VAPOR
fétic.c\, que en tiempo no remoto, era de teSeñora Esperanza Navarrete,
merse la intervención armada de la Unión
MARQUESA DE LARRINAGA,
americana, contra el dominio español en las
RUINAS
[Residente en México.]
tierras antillanas.
Dos guerras coloniales en apartadas v remotas muros de Cavite, y acaban en la capitulación de
_Estasform!dables ciudades americanas no son para
regiones. habían necesitado de innúme;os sacri- Santiago de Cuba, bajo unas bases que habría -vrstasendos o tres días; se hacinan de tal modo en el senficios en sangre y en· dinero, por parte de la Me- rechazado en otras condiciones elpatriotismo es- sorio las imágenes y las impresiones.y cansan por tal extrópoli; ya la opinión se sentía vacilar, y no fal- pañol, pero que fueron impuestas con dureza por tremo los esfuerzos para retenerlas que acaba cualQuiera por sentirse enfermo. Este Chicago renaJido destaba quien aconsejase el abandono de Cuba, para el implacable vencedor. Todavía habremos de pués del incendio de 1872 como por ensalmo-selibrarse de posibles complicaciones y aligerar al ver en juicios posteriores, la depuración de la senta mil edificios en treinta años-con sus avenidas
Estado de la pes!lda carga de una guerra larga, conducta del general Montojo por su derrota de interminables, mal pavimentadas, bordadas de altísimuros cuadriculados por aberturaR iguales, sin
costosa, que hab1a sembrado ya el luto en mu- Filipinas, y del general Toral por su rendición mos
ornamentación ninguna, especie de murallas ciclópichos bogares, y aún la miseria en muchos terri- en Santiago.
cas que se suceden dti manzana en manzana, á veces
torios.
interrumpidas por edificiotes obscuros ricamente columnados de mármol ó pórfido, ó por brechas ceTal era el estado en que recibió el poder el Sr.
***
rradas por maderos y donde aún no hay construcciones
Sagasta. Los acontecimientos se precipitaron; el
Pero faltos de medios de combate, deshechas las ó por casas en vla d"' erección y que asi, en in~
desgraciado incidente del «Maine,» exaltó los ániescuadras
de que podía disponer el gc,bierno es- mensos bloques y por medio de mecanismos que funmos de los que abogaban en el Capitolio por la intercionan admirablemente, se elevan á muchos metros
paftol,
imposibilitado
de desprenderse de los últi- sobre el nivel del suelo para dar entrada á dos ó más
vención; se desechó como inútil el expediente de
reconocer derechos de beligerancia á los insu- mos elementos navales que le quedan para la de- cuerP.OS nuevos; este Chicago parece á propósito para deJar en el cerebro la impresión y el recuerdo de
rrectos, se discutió la independencia de Cuba y fensa de las costas peninsulares, sin poder remitir una Babel de las regiones frias.
auxilios
de
ninguna
clase
ni
socorros
al
apartado
se llegó á un acuerno, cuando las dos Cámaras
Y como van y como vienen y como parece que no
colegisladoras convinieron en pedil' á Espa:fl..a archipiélago de Filipinas, lo mismo que á las An- se paran nunca, los wagones. los carros, loe coches la
el retiro de sus fuerzas navales y marítimas, au- tillas; abandonados á sus propios recursos y á sus gente, todo trabajosamente encajonado en el cauce'de
aquellas ampliascalles y desbordándose en las esquinas
torizando al presidente para emplear las fuerzas solas fuerzas los Capitanes Generales de las colo- con ímpetus de torrente y rumores mayarescos. Alde mar y tierra de los Estados Unidos, á fin de nias antillanas y del Archipiélago Magallánico, gunas yeces tomábamos sin qutirer el paso de ataque de
llevará cabo esta determinación, y hacer que el bloqueados los puertos todos de Cuba y Puerto la cori:1ente humana que nos ?ompr.mia y arrastraba,
pero s1 alguna cosa logrará siempre no mexic•mo es
pueblo de Cuba se diera el gobierno á que tenía Rico por numerosa escuadra que impide que ven- la
de ser perezoso en medio de la actividad de' un
derecho. La guerra fué inevitable, el ministerio ga de fuera cualquier auxilio, cercado en Manila mundo y la de vagar negligentemente en medio de
el
general
Augus"ti,
reducido
al
recinto
de
sus
liberal la aceptó como una necesidad imprescincien mil individuos que corren montados y espoleadible: fué á ella no por su propia voluntad, sino fortificaciones y· acosado por las tribus tagalas, dos por el jockey impasible é implacable del amor al
Nuestro compañero de paseo nos enseñaba
obligado por las circunstancias, urgido hasta el en tanto que el contra almirante Dewey recibe dollar.
numerosoe refuerzos en hombres y provisiones en esta Calle del Estado que vo crefa que terminaba
último extremo, después de haber agotado cuanen San Luis Missouri, el limite á donde habla llegado
tos recursos le ofreció la diplomacia. Las poten- de guerra, ¿á donde iba el gobierno prolongando el incendio en 1861
la
lucha?¿
Con
qué
objeto
dejar
perecer
en
el
comY un recuerdo me bailaba en mi memoria. A mi me
cias europeas en quienes pudo confiar un mo~_ran impresión este incendio porque lei su des•
. mento, vieron desarrollarse los acontecimientos bate á millares de soldados heroicos; que con ad- hi~o
cr1pc1on en El Journal des Debats. que recibía el excon pasmosa indiferencia y frialdad nunca vista, mirable valor han hecho prolongada centinela en celente y paternal anciano M. Guilbault, director pey fué preciso abandonar toda esperanza en la in- los muros de las plazas fortificadas en Cuba, en ritlsimo del Liceo franco-mezicano en donde yo vivía
terposición de sus buenos oficios. La misma voz Puerto Rico y en .filipinas? ¿Eµ qué fundarse pa- á la sazón.
La descripción, si no recuerdo mal, venia firmada
del Papa que hablaba en nombre de la cristian- ra llegar al extremo de dejarlos perecer en el despor el brillante é infortunado Prevost-Paradol; haamparo,
sin
tener
medios
para
auxiliarlos?
¿Por
dad fué desoída; las palabras del lwmbre .blanco
qué no acudir á tiempo para ahorrarles nuevos blaba del inmenso primer tren de auxilio formado en
del Vaticano se perdieron en el espacio, entre el
para socorrer á Chicago que ardla; el tren
sacrificios,
para economizar 1:1angre, para dispu- aNew-York
·todo vapor pa1tió y llegó á la ciudad incendiada
rumor bélico de los grandes aprestos que hacía
tarle vidas preciosa., al monstruo de la guerra? después de arrojará eu paso centenares de miles de
la Unión Americana.
¿Por qué no evitar el rubor de nuevas derrotas, llamamient1s al pueblo americano para que se apresacaso sin combates y solo por el aislamiento y tase á socorrer á la hermana abrasada; inútil es decir que esta voz no clamó en el desierto; fué oída y al
*
la miseria?
calor de estos actos de solidaridad·humana. ha in*
*
Eso es lo que ha visto Sagasta, eso es lo que cubado la enorme confusión de razas, lengllas y cosSi hay que achacar algún error lo mismo al gabinete liberal que al gobierno conservador, es de ha pesado su ministerio, eso es lo que ha discu- tumbres que se llama los Estados Unidos, esa alma
es la Patria
no haber vivido prevenidos á cualquier evento y tido en largas conferencias con los jefes de par- que
Poco antes de llegar á Chicago el tren paró; la via
no haber creído en la posibilidad de la guerra, tido, y por eso se han decidido á aceptar las con- atravesaba un bosque espeso que era presa en aquepor más que veían los preparativos que se hacían diciones impuestas por el vencedor, duras, es llos instantes de una fo1·midable conflagración tampor el gobierno americano. Ese error, esa impre- verdad, y dolorosas, pero que al fin evitan nue- bién. Obstáculo inesperado é insuperable. ¿Qué havisión, han sido causa de que al estallar la gue- vos dolores, nn,evos sacrificios, y dejan al país cer? Pregunta del conductor. ¿Los durmientes están
quemados?Contestación:empiezan á quemarse. La exrra, solo se hayan visto series continuadas de con vigor para trabajar . en esa obra gigantesca citación profunda que causa ene! frlo temperamento
descalabros y catástrofes, qtl.e empiezan con la de reconstruir todo un estado social, de cicatrizar de loe anglo-sajones la presencia de un gran pelidestrucción de la escuadra espaftola frente á ' los hondas heridas, de enjugar raudales de lágrimas, gro, se ha conver.tido en el yankee, en el deseo inven-

L

,,.,,,
El Principal es ya una Corte de los Milagros·
aunque de buen tono¡ duelos á navajazo vil en
el for_o, duelos entre coristas hembras, duelos entre c~banos y espa:fl.oles, entre bonánsulos y Ric~u:ditos. Hay en ese teatro un espíritu de ~ombativ1dad que va opacando el brillante contingentede _escándalo de las verbenas populares. Lo3 mo~ahstas que concurren al Principal están perpteJ?s y no h~llan á qué causa atribuir la impetuosidad erótica y guerrera de los beligerantes. Si
la paz entre Espaiia y los Estados Unidos no lo,
remedia, y mientras cambia la estación convendría operar un descenso artificial de la' temperatura. Seria de una novedad deliciosa y tranquilizadora este anuncio: Sábado en la noche, tandas,
con refrige1·ador.

EL MUNDO.

�124

Domingo 14 de Agosto de 1898

n,mtr.go 14 de Ago!lto de 1898_

EL MUNDO

cible de sobreponerse al obstáculo poniendo dA su
parte á ;fuerza de audMia, el azar, ó lo quA llamamos
así. El conductor del tren pronunció .el All right sacramental y Go ahead .... adelante, adelante, adelante, besados, lamidos, mordidos por las llamas, so•
focados casi y adelante, adelante ...... á todo vapor, á
todo vértigo .... y llegó el tren á la in1:1ensa ~oguera
de Chicago saludado por un hurrah sm térmuio.
El escritor francés presentaba á los latinos como
ejemplo este hecho; asl, les dicA, ael debemos movernos, asi se hace asl 11e vence. Es verdad, asi hay que
moverse para no quedarse atrás, hay que pasarse l!'
vida moviéndose, moviéndose y moviéndose 1Qué v1
da tan hermosa y tan t~rrible e~ta vida yankee, Dios
mio! Cuand'l Prevost Paradol. nombrado m,nistro de
Francia en Washington la vló de cercá, se pegó un
tiro. El maestro Spencer (desde entonces lo quiero
más) interpelado en un b11nq uete en N eW' York. para
que, en vittud de sus observaciones, formulas.e. u!l
consejo al pueblo americano, coutestó: este es m1 um•
co con.,ejo: sefíored, sentaos.

***
El frio se acentuaba en aquellos po~treros dlas ~e
Octubre; muy divertido cuaudo se traduce por la cns·
talizaclón de todas las molécul11s de agua de la atmósfora y su precipitación en f,ores de inmac,ulada
espuma como hace dos dias en la nevada del Niága
ra ó mu'y agradable cuando el aire inmóvil y glaci•l
baja como un bloque inmenso y en él inmerge el cuerpo que se deia picar y morder vc,luptoosamente en la
p'el y flota ágil y vivo en la masa aer11a, como un na·
dadur en el agua fria y transparente; eR abominable
cuando el vi11nto sopla y fustigan las rAfagas y pare
ce penetrar en los tubos de los huesoe, cumo el que
nos regaló el,Michígan mientras en un ligerlsimo carru11je r11corriamos E&gt;l Parque Jaeksou en que flo•
reció en gigantesca flora de yeso, de piedra y de hie·
rro, lo Exposición, la Feria del mimdo como aqui la
llaman, y que hoy es un cam¡,o de i·uina, ·aunque no
dt' soledad; no b.ay modo, pues, de ~itar la Elegía á
las ruinas de Itálica.
• ,
Un ejército de trabajadores recogía los restos de los
eflmeros y ostentosos palacios que doro yankee agio•
meró en breve tiempo á orillas del lago y que en
unas cuantas horas deshizo el incendio; por todas
partes llenaban de escombros e , vastlsimo parque,
fragmentos de madera, de hierro, de piedra artificia),
que aqul y ;.llá formaban tristes monliículos; avanzando, uh poco, vimos l.as' enormes masas de hierro
del Palacio de las máqumas, deformadas y torcidas
por el fuego, y formando un brutal y espantoso con•
Junto, como si una mano 11atánica hubiera hecho un
amasijo de zócalos, columnas, traves y techumbres y
con él hubiese bombardeado la tierra de11de un circulo del Infierno. Ma• allá de aquellas torres Eiffel .
convertidas en tirabuzones, tomamos la vía monumental que conduela al primoroso la,guillo que estaba al
pié del edificio principal de la Exposición, incinerado casi por la hoguera formidable; la estátua rigida
de la República; que surgla del agua, está ah!, toda•
via despostillada y lúgubrei ahl estan las grandes estátuas de ~nimales que boraaban la vla, ahi el colosal
marino y el enorme labrador; todo muestra ya la osa•
menta bajo la deleznable muscul11,cíón de Staff. todo
va á desaparecer, todo está en agonía IY qué agonial
la infinitamente lívida agonía del yeso y del cartón
piedra.
Un espectáculo angustioso: el convento de la Rá·
bida, copiado con .notable exactitud á ·or1llas del Mi·
chigan para hacer más característica la Exposición
Colombma, aún está en pié; alza tristemente en aquel
crepúsculo de ópalo sus parede11 que nacieron viejas
y sus esquinas gastadas, y abre sus puertas y ventanas sin ornato, frias y sin luz como los ojos de un ca•
dáver......... Al pié del convento está amarrada una

-.

-del sol ee babia apagado en la sombra de abismo de
la noche.
Tenia yo tal seguridad de no encontrar una sola
-estrella en el cielo que ui por un momento tuve la
-ocurrencia de levantar los 0J0B. Preferla ver los primorosos juegos de luz eléctrica que los anunciadores multiplican en las calles. En un café de irlandei,es, ó en aonde cantaban irlandeses. hicimos alto.
Una especie de cleriguillo pálido y ardiente, como un
jesuita regicida, declamaba más bien que cantaba
una imprecación terrible contra los opresores ingleses; era la voz de la Irlanda norte •americana que recordaba el gran apóstrofe de Walt Whitman: "¡Oh!
11
• Irlanda, '¡oh! anciana madre, una palabra: alzate del
"suelo so'lre que yaces abatida. con la frente hundi"da entre las rodillas; levanta el velo d11 tus blancos
·"cabellos en desorden, porque sábelo, ese por quien
"lloras no está en esa tumba, es una ilusión; el he"redero, el hijo que amas no ha muerto aúu; el Señor
11
• no ha muerto, vigoroso y joven ha resucitado en otro
11
• Pais. Mientras que llorabas junto á tu harpa rota,
"junto á tu harpa regia, muda ya sobre este sepulcro.
'"El que llorabas ha sido trasportado á lo lejos; vientos
"'propicios, lo empujaron por la mar, y hoy, henchidas
·"las venas con sangre de nuevo joven, prospera y ere•
11
• ce gigante en la tierra de una Patria nueva."
Salimos, y en la primera encrucijada que a.tra"''}·
.samos, presenciamos un espectáculo con el que ya
estábamos casi familiarizadús; en New York lo habiamos presenciado con frecuencia mis compañeros
.YYº·
Un grupo de seis ú ocho perllona.s se hablan insta.lado bajo un fanal eléctrico; treinta ó cuarenta cir-cunstantes formábamos el obligatorio público de bobos con que cuenta toda manifestación al aire libre.
Les actores de esta pequen.a comedia característica,
eran verdaderos tipos de impavidez. Uno de ellos )levaba una banderá, otro un fanal semi-chinee~o, el
'tercero un banco que pudiera servir de tribuna, otros
&lt;loe tocaban de acuerdo sendos acordeones. Cada. uno
de estos individuos era al mismo tiempo oradcr, co•
;rista, músico y porta-faros ó porta-estandarte: era
una sección ael salvation army, del ej6rcito de salva•
ció n. E.n aquellos momentos tresciento1.1 ó quinientos
grupos idént!cos á édte funcionaban enChicago. Des·
JJUés de un 'himno ó salmo cantado con la música de
uno de los aires en boga, sube uno de los ocho indi•
-victu.os; todos llevan una especiedeuniformequecon.siste en una levita larga en guisa de sotana, y un casquete como los de los jockeys ó ciclistas y prorrumpe
en un discurso lento primero,precipitado y vehemente al fin; tal fué el que nos tocó o¡r. Pintó el orador
loa estragos cada vez mayores que el vicio hacia en
-Cb.icago é :nvitó á los que olan á afiliarse en el Ejér,cito de salud. Despué3 d , l discureo los dos individuos
que delante del orador mantenían tendida la bandera
~mericana, reco¡?"ieron su lienzo, moviérorise los acordeones ae lo lindo, el faro se levantó en alto, el jefe
,ó capitAn entonó una ferviente jaculatoria, al que
hicieron todos coro con la música del after the baU y
&lt;i':lspuée de recibir algunos óbolos, entre ellos loe
nuestros, continuaron su excursión.
Tengo muy pocos instintos militares; cuando lei "El
()onsulado y el Imperio me ere! General; ¡qué diablo!
M. Thiere, era un mariscal de Francia, s'n haber es•
.,grimido en su vida otras armas que la lengua, la pluma
y el tenedor; tan general me ere!, qne un general de
veras, mi respetable amigo el Sr. Berriozábal estuvo
-á punto de hacerme Coronel provisorio durante el pe•
riodo en que el S·. Iglesias se empeñó en constitucionalizar la oposición invencible del país á la reeleceión de un ilustre y obcecado repúblico. Pudo ha-c-erme Coronel, ero soldado nunca. Pero admiro á
los soldados en e sacrificio, me encantan en forma de
-defensores heróicos de las causas buenas y á veces
hasta de las malas, son mi delida desfilando pfntorescamente al son de las fanfarrias bélicas y les tPngo
-cariño bajo las especies d':l alumnos del Colegio Mili•

f

Fachada del Teatro .Tmtrez

Teatro .Tmirez.-•El Salón visto desde los pateos primeros.
tar. Y m11 parec11 di~no de loa esta idea deun barbón
puritano inglés, Mr. Booth de redimir df'l vicio á la sociedad, formando, por medio de una mú!lica de quin•
to orden, de una elocnencla de sextn, y de un desprecio al ridlculo de primera calidad. una giganttisca
guardia social que cuenta sus soldados por centenares de mil, que arrostran las lapidaciones de las multi
tudes y las censuras de los sabios y los prudentes.

reproduccióa de la Santa Maria; la caravela no se balancea, no se mueve; p,uece un ataúd saque!ldo, quieto y lamentablemente solo en aquel rlncóu abrigadó
del vfonto que apenas plegaba las olas como con un
hálito fatigado de moribundo.
El cuadro era sinie~tro; parecla aquello un nitufragío en que se hubiesen CC'mplicado en lúgubre conjura el tiempo y el e~pacio, los siglos. el olvido, el desprecio y aquel sitio mortuorio y aqu11l Rgonizar de
dia de otoño. Los empresarioR de la Feria llamaron á
España para decorarfe con ella, con el empeño con
que los advenedizos colocan en sus salones un viejo
mueble hli!tórico; Espafla coqueteó con aquel pueblo
musc~loso y ro bu.to, d"' quien t11mla y prevela un
ultraJ11 supremo. Mandó sus tesoros artlsticos y arqueológicos, y todo lo que simbolizaba el mágico enc,into áe su pa~arfo he1·oicamente aventurero, las ca•
ray, Jas de Colón y todo cuanto en_carnaba la gracia
aristocrática de su presente, la prmcf'sa Eula1ia· el
robusto y brutal mocetón se quitó ante todo estd !IU
gorra de marino, saludó y se sintió con más apetito
que nunca.
·
Un pabellón alemán, un templo japonés,' perfectamente cpnser,ados, bonitoR .v vulgres formarán parte de la oroamen•ación defin tiva tl.11 e¡te parque que
va á ser poblado de árboles y flores y ser;l 1 de s~o-u~
0
ro, una maravilla deotro de r•ocos ario~ Lo más h er•
mo.so de todo cuanto perdonó el incendio y será consolidado y traducido en la ete.roidad de la1iedra y
del mármol. &lt;'S este palacio d11 las Bell11s , tes en
que un a, quitiicto europeo, según mis informes 'sumó con verdadera ele~ ancia y buen gusto alg~nas
imitaciones muy puras de i.,s monumentos helénicos;
e~e será el Museo artístico del Parque nuevo. super!or, como aep_ecto, al fa'!loso metropolitano de New
í ork, y soberbiamente situado Pntre jardines que
sirven de marco al. espejo vivo del lago.

El vesUbulo de.sde·la puerta de cu tralla. al salón del patlo

Las ciudades de Europa y los Estados Unidos han
silbado despiadadamente las procesiones ruidosas del
Ejército de salvación, arrastrado por el lodo sus ban•
deras de Circo, despanzurrado sus tambores y apedreado sus insignias. Bieu ¿por qué? Convengo en
que esa promiscuidad de entusiasmos súbitos de hombre.. y mujeres en favor de la regeneración social y
la forma que toman se presta á la explotación de unos
muchos por unos cuantos. ¡Vaya una novedad! Casi,
casi, pudiera decirse que esta es la forma de toda organización social y el Siglo que ha jnventado puede
decirse. las sociedade11 anónimas, no puede 1trrojar la
primera piedra.
Mas vo me siento desarmado ante la tenacidad de
estas valientes prédica•s contra la. borrachera y la
prostitución...
·
En un café de gente non sancta en Chicago, se presenta uua muchacha bonita, una antigua hetaira; risas generales. curiosidad uuánime;la muchacha sube
tranquilamente á una mesa, toca en su violín una sonata ti'erna de esas que conmueven mucho á los sajones; murmullos. La muchacha en seguida cuenta
su historia (la histoda de Magdalena) é invita con la
voz inpregnada de sollozos á sus antiguas compañeras á hacer lo mismo que ella. Silencio general.
A eso me resigno a r, te ePta asociación ya enorme yrica y tolerada; ya no silbadd., ya no lapidada, al silencio. ¡Ay! el silencio; pensar en el silencio teniendo
en perspectiva cinco días de ferrocarril continuo, es
un horrible suplicio,

.Tusto Sierra.

El desastre de "La Bourgogne."
lRelatadopor la señora V. Lacasse, única dama del pasaje
que se salvó del naufragio).

*

.
**
Dispomamos
ya de poqui•lsimo
tiAmpo, debíamos
tomar el tren directo para el Paao a11tes de las nueve
de la noche y el crepú3culo, la· gran aureola palida

125

EL MUNDO

{)antina. al lado del -vest1bnlo.

Aun no despuntaba el primer albor de la mañanadel
dia cuatro de Julio, cuando me dl'spertó e áspero soni
do de la trompeta de bruma. La exitación que en mis
nervios produjo impi&lt;:lióme volver á conciliar el sue•
ño y medio vestida volvi a1 lecho.
'
Cerca de las cinco, ·un crujido horrible trajo á mi
espiritu la idea de una probable catástrofe y temblando de miedo salté de la cama y rompí á llo!'ar.
Mientras yo me vestla, mi esposo precipitábitse á la
cubierta á fi!J- de inquirir lo que ocurría.

�'
EL MUND~O~=======~=======,;;D;;;o;,;;m;;;in;;¡g¡,;o;,:1;;;;4=d;;;e;,,;A=·ggo=s==to==d=e=189-=8-·_

1!6

mente, para su~ergirse por el la~o ~~ proa, produciendo un ruido rnfernal é indescriptible
El hundimiento determinó en aquel lugar la formación de un maelstrom, cuya fuerza de succión atrajotoda la masa de náufragos, ahogados unos, y luchando con la muerte otros. NueFtra frágil balsa, obedeciendo á esa ley fisica, también siguió h linea de
hundimiento de "La Bourgogne, 11 pero por una mera
casuahdad al desprenderse un enorme trozo de obra
muerta, en su fuerza ascenc:onal oblicua, f_ué á darle
en un lado, arrojándonos asi fuera del radio que formaba el rnaelstrom ..... .
En nuestro derredor escuchábanse lastimeras ~oces implorando auxilies que, por las circunstancias
del'momento, nadie podía impartir. Cada fragmento
de madera que del fondo del mar llegaba á la superficie, era invadido por aquella turba de desesperados,
que con su peso hacían zozobrar el leño Falvador.
La bruma que tan demamente nos había envuelto
se iba disipando por momentos y. el_ sol alumbró por
fin el teatro del desastre, donde umcamente quedaban t•es balsas y un bote, éste con el fondo vuelto
hacia arriba y con más de treinta náufragos que ansiosos luchaban por asirse á él.
Otros dos botes ya estaban á Jerga distancia del lugar de la catástr..ife y un pequeño esquife lleno de
mujeres y niños, infortunadamente fué tocado por un
ventilador del "Bourg_ogne," en los momentos que se
hundía, y se fué á. pique con su carga humana, en
medio de los ayes más desgarradores y tiernos que
jamás escuché.
·
No lejos de nosotros también hundiase otro bote,
debido al gran número de los que en él querían escapar de la muerte.
Nunca podria yo describir tan espantoso cuadro.
Muchas y trist!simas paginas se requieren par~ ese·
patético suceso! ¡Que el Dios de los buenos se encargue de llevar el consuelo á los que hoy sufren, y acoja en su inmensa bondad á 1011 ya muertos! ........ .
Por espacio de dos horas ningún buque pasó al al•
canee de nuestra vista, yhubierasid9 verdaderamente imposible pasar la noche sobre la balsa que con
bastante dificultad nos contenia, pues los que no cupieron se asian á ella, con todo el cuerpo suml'rgido
en el mar, y ya estaban casi yertos de frio. ¡Que eternos son los momentos de aquellos qu.e en su inmensa
desgracia se ven obligados á esperar!
De pronto uno de los que tripulaban la balsa exclamó·-•Allil .... allil .... -seña !ando el horizonte co11-

Teatro Juárez --El sal6n visto desde el proseenio.
Breve fué el tiempo que tardó en regr_esar; su rostro estaba lívido, aus miembros agitábanse convulsiva.mente y con dificultad pudo balbutir las siguientes aterradoras palabras:- 11 Victoire, nos hundimos! ...
¡Corre!. . .. ¡Ven l. ... 11
¡Los instantes eran supremos y no babia tiempo
que perder!
Sin 41oncluir mi tocado, volé á reunirme con mi esposo y ya sobre cubierta, nos dimos prisa para pnnernos los salvavidas, ayudando á. o.ras familias para
que hicieran lo mismo, pues todas estaban poseídas
á tal grado por el pánico, que no hacían otra cosa que
ir y venir, al acaso, sin darse cuenta de que "La
Bourgogne" se hundía con suma rapidtiz. ·
En un instante la cubierta quedó oculta bajo la revuelta multitud de pasajeros: unos gritaban desespe•
radamente, pálidos y con el terror pintado en el semblante, otros permanecian cual si hubiesen sido clavados en la obra muerta, agitando las manos con febril ansiedad, inconscientes del inmenso peligro que
nos amenazaba.
Entre los pasajeros babia varios sacerdotes: uno de
ellos multiplicábase en todas partes, repartiendo sus
últimas bendiciones entre aquella masa de gente que,
en tan angustiosa situación, arrodillábase ante él implC1rando salvación y valor para resignarse con la
suerte que le esperaba.
8:ste noble ipóstol, sereno, resignado y sublime
consolaba á todos, yendo y viniendo de un lado al
otro del buque, sin demostrar el terror que á los demás agitaba, y sin pensar en procurarse un salvavidas.

El Capitán desde el puente daba órdenes, más su
voz se perdía entre los clamores de la multit11d: su fi •
gura destacé.base en el obscuro fondo del cielo, y valiente esperó el trágico fin de la "Bourgogne. 11
Súbitamente se inclinó el buque sc.bre fa. banda de
estribor, formando la cubierta un ángulo agudo con
el mar, y siendo ya imposible el mantenernos en pié,
entramos en un bote que, aunque estaba amarrado
todavia al costa.do del buque ya no podla contenerla
gente que á él habla acudido para salvarse.
Pocos momentos permanecimos en el bote, pues
no obstante c¡ue el vapor se sumergia, la pequeña.lancha estaba bien afianzada de sus ganchos y no daban
traza de cortar loe amarres.
Al ver esto mi esposo, con suma dificultad me arras
tró haci11. una balsa que se hallaba en la popa: y justamente llegamos á ella en los momentos en que la
embarcación acababa de inclinarse sobre su co11tado
de estribor, y las olas saltaban de un lado al otro del
maderamen arrojándonos al mar con nuestra balsa.
Con esfuerzos inauditos logramos ponernos á flote
sobre las mal unidas tablas, las que fueron asaltadas
por una veintena de nadadores. El peao de ellos, mayor que la fuerza de flotación, causó el hundimiento
de la balsa, y todos quedamos suspensos en las olas
esperando el ansiado retorno del precioso leño. No se
hizo e3perar mucho, y en seguida volvimos, aunque
ya en número más reducido, á ocuparle, arrodillándome yo en el centro pa:·a guardar mejor el equiiibrio.
"La Bourgogne" que habla empezado a sumergirse siguiendo un plano inclinado, según la posición
antes descrita, ahora el0vaba su proa, y desviándose
un poco de su sitio, trazó un zig-zag longitudinal-

Domfn¡ro 14 de Ago11to de 1898,
su brazo extendidohay algo que parece
un buque!. ... •
Al ¡,rincipio nadie
tiió crédito á sus palabras, pues nuestra vista se habla acostumbrado á ver tantos
muertos, que la idea
de una próxima s..11va&lt;.ión era para nosotro e una paradoja
inadmisible; más pronto nos pudimos convencer de nuestro error,
viendo á lo lejos las
nubecillas tie hum o
que se escapaban de
las chimeneas de un
buque.
Con la esperanza del
socorro, J!lresto adquirieron nuestros ateridos múrculos las energías perdidas en tan
horrenda lucha.
Todos nos apre¡¡ta·
mos á bogar en direcció~ al vapor, de la
meJor manera que pudimos, y nueetra ansiedad crecla por momentos al pen~ar qu.e
podíamos quedar
abandonados en me'
dio del océano si el vigla no noR avistaba
con oportunidad
¡Dios mio, ¡qué instantes aquellos tan angustlosoo!
La cabeza de algún
compañero de balea
con seguridad ha de
haber encanecido en
esa tan angustiosa mañana!
Poco a poco el punto
negro que á lo lejos
veían nuestros inyecta dos ojos tomando
forma, y dos horas después pudimos, con bastante gusto nuestro
distinguían alSteame,!
·que babia causado el
desastre de "La Bourgogne", pues trala la
proa deformada.
~
Los pocos naufragos que habíamos quedado en la balsa nos
volvimos locos de júbilo cuando el "Cromartyshire" echaba al
agua sus bates para
impartirnos el tan desea ~o socorro. Se
arroJaron los ca bles
y después de alguna~
dificultades y no po~os baños, quedamos
mstalados en diversos
camarotes. ha biéndome tocado· el del Capitán.
¡Jamás he experimentado m11yor bienestar_ y alegria que
cuanoo entré al camarote en compañia de
la eaposa del Capitán
del buque que causara nuestra inmensa
desgrac:a! Empecé á
tocar las paredes,y todo, todo lo que en mi
alrededor babia no
estando convencida aún de mi salvación: y pi.ra comfllemento de mi dicha se me antojó que los fajarilºs, con sus cantos dulces, celebraban, acaso, e triuno que había obtenido de la muerte cuerpo á cuerpo!
¡Cuán agradables pareciéronme las flores!. ...
***
Cuatro horas de3pués de que fuimos recogidos á.
bordo, "El Grac;:ian" era avistado, y una vez eambiadas las señales del caso,
dirigió su proa hacia nosotros, remolcó al buque
averiado y nos condujo
al puerto de Halifax donde desembarcamos el dia
se;s de Julio.
¡Nunca podré olvidar lo
confortable. lo hermoea
1 y hospitalaria quema pa•
reció la tierra firme de
los Bancos de Nueva Escocia!
¡Aún el vértigo me atrae
con su desconocida fuerza!. ... ¡Y mi retina guardará. por mucho tiempo
las negras sombras que
:Mme. Vlctolre Lacasse. la muerte produjo en torno mio!

lJn sal6n contiguo al foyer.

EL MUNDO.

127

@u regreso más que
armar las estructuras
de fit·rro, colocar la
ornamentación de Japili 11uevo (f:'reproof)
la cnpinter!a, muebles y cortinajes.
Cuanto se tr11jo para
el teatro fué confeccionadu en E,tados Unidos. por las mPjores
casas especiafütas de
Chicago y Nt·w York.
Algunas otras cos11s,
como muebles del foyer, telón y manto de
arlequín, 11si como el
gran candil, son hel'hOs en París por los
señores Bertraud, Tailet y el telón pintado
por el gran pintor escenógrafo señor Lavasta del Teatro 'de la
OperaCómicadttParis.
Todas las obras, tanto de ingenieria como
de ornato, fueron terminadas en Guanajuato bajo la dirección de
los señores Malo y Rivas Mercado.
La ornamentación
traida de Chiaago la
colocó el señor J. Cabrera (hijo).deMéxico.
Y este señor también
ejrcuti&gt; la parte de
pintura, siguiendo en
todo las instrucciones
dadas por el arquitecto Rivae é ingeniero
Malo.
En un principio, por
indicación de estos señoree, se pensó en
traer las decoraciones
tales como vistas y
previstas, rompimientos y telones de fondo,
bambalinas de Italia y
Pari~, pues sabido es
que á la gran perfección y habiliaad de los
pintores escenógrafos
de esos paises, se reune la gt·an ventaja de
la baratura en el precio; pero elseñor Obregón González creyó
poder por medio de un
concurso entre los señores Américo, Herrera y Pérez, obtenerlas
aqui reuniendo buenas
condicionrs de pre cio y de savoir {aire.
Al efecto nombró
una comisión de personas nota bles de Guanajuato, entre los que
figuraban los Sres. Alcázar y Castañeda para que hicieran un contrato por terceras par•
tes de la decoración
que se necesitaba, con
cada uno de esos señores pintores ya nombrados.
El Teatro ocupa una
manzana aislada. Su
frente ve al Oriente y
ostenta un pórt,co
monumental formado
por una gran columBl desastre de "LaBoorgogne''
nata que abarca dos
'
pisos.
' ~Cinco grandes entradas dan acceso al público de
patio y palcos.
Las galerias y palcos terceros tienen sus entradas,
Muy cerca está el dla en que debe inaugurarse el escaleras y expendios de boletos especiales, complegran teatro Juárez construido en Guanajuato, y cree- tamente independientes.
mos conveniente anticipar á. nuestros lecto!"es el coEl Ayuntamiento y Gobernador tienen i~ualmente
nocimiento de alguno« detalles de esta primorosa obra por las calles laterales sus entradas y-e,caleras para
de arte, cuya terminación se debe al progresista éin- lleg11r á sus respectivos palcos.
teligente Lic. D. J oaquln Obregón González. Cuando
Hay además otras cuatro puertas de salida para el
se Inaugure tendremos el gusto de publicar cada una público en caso de incendio.
de las maravillas de este edificio.
El servicio de los artistas, entrada y salida de ma•
Su costo total fué de $600,000 más ó menos, v lama• terial de la escena, queda asegurado por detrás con
yor parte de esta cantidad fué gastada por el Gral. D. entrada especial.
Manuel González en su época, siendo la otra, y no
Como el edificio tiene numerosos balcones en cada
pequeña, la q_ue ha empleado el actual Sr. Gobernador para deJar completamente terminada la obra. uno de sus pisos que dan á las calles laterales, hay
Comenzada en la administrción del Gi"al. Aotillón, también escaleras de salvamento, de acero, colocadas
fué después abandonada la obra durante 18 años has- al exterior.
SI á esto se agrega que el telón de asbestos inte•
ta que el Gral. González, coutando con los recursos
rrumpe toda comunicación con el foro y que todo el
suficientes, determinó concluirla.
Al efectv pidió al arquitecto Sr. Antonio Rivas Mer- Teatro está provisto de agua, con presión de varias
cado, el proyecto y presupuesto respectivos para tt\r· atmósferas, se comprenderá que un incendio nocauminar la obra, introduciendo grandes reformas y ba• · saria desgracias ni grandes desperfectos materiales.
La ventilación por medio de tanto balcón que da
jo uµ plan más lujoso y más de acuerdo con la i~ea
moderna de seguridad y salubridad requeridas pa- al exterior, si se quiere, será directa é inmediata;
pero además, el foro y la sala, tienen su ventilación
ra esta clase de edificios,
Aprobados que fueron los planos del arquitecto y tomas de aire perfectamente establecidas,
En cuanto á lo verdaderamente notable de este
Rivas Mercado, éste, asociado del ingeniero Alberto
Malo, fueron á los Estados Unidos á contratar y ha- Teatro¡ es la .Parte artfstica; llama sobre todo la atencer ejecutar bajo su dirección, todo lo necesario pa- ción e interior de la sala de espectáculos. Es de ar•
ra el Teatro, asi como el de Silao, á fin de no tener á ~uitectura morisca,

Teatro de Guanajuato.

�EL MUNDO

128

Grnpo de alumnos ciclistas del Liceo Francés
~

El desarrollo nstco en los nilios
El dig~o y culto director del Licto Francés M F é·
lix Weill y su intellge11te y activo colabor3:dor M.
Dupargue, han tenido una feliz idea org~mzando
lln ese establecimiento que cada dla adquiere. más
créclito entre las familias mexicanas y ext~a1,Jeras
de la Capital, un grupo de alumnos ciclLtas, 9~e funciona plenamente en los diae de con,qé y que d10 mues·
tra~ de suma habilidad en el manejo del moderno
aparato en las carreras que tuvieron verifícativo el
14 de Julio último, dla en que ese que podriam~s llamar Club infantil de cidistas, se estrenó con éxito.
Publicamos con estas notas una fotografla del gra ·
closo grupo á la derecha d ~ la cual aparece M. W eill Y
á la izquierda M. Duparque.
.
Como verán nuestros lectores, el núcleo de petits
sportmen es nutr~do_y en él figuran niños d~ todas las
edades intermediaruis entre los 6 y los 16 anos
Causa placentero asombro ':er laelegantt: facilidad
"ºº que Eisoe chicuelos maneJan sus máqurnae, roer•
ced á prévios y pacientes ejercicioo en qut:1 M Dup_ar·
que, Presidente como si dijéramoa del Club. ~a sido
iufatigable, y en que las palabras de aprobación de1
señor Director del colegio sirvieron de poderoso estimulo. Cualquiera diria al ver la hel'mosa fotografia,
que tiene por fondo el rarq ue umbroso y pródigo
de brisas e dudables rle Colegio, que los ciclistas
..dolescentee Hon los más hábiles á juzgar por su con-

Domingo 14 de Agosto de 1898

129

EL MUNDO.

Clement Petit, Maure!, Marron, Pérez, Guill~n, Montauriol García Manrique, Couttolene, Garcidueñas
Nelson', Tumoine, Ponce, Burgos, Vent, Laborde y
Linder.
d 1 ·
El Sr. Weill y el Sr. D~parqu~, dando to a .ª importancia debida á la eábia máxima m_~ sa"!a in cor_pore sano alternan hábilmente por mtm~terio de_l ciclismo el' ejercicio vigorizador con las tare~s mtelectualee, y merecen por ello nuestro más smceroaplauso.

La policía de Madrid impide la eiHttlaei6n
de peri6dicos.
Cuando llegaron á Madrid las noticias ~el. denetre
de Cavite ocurrido el lº de Mayo, loe periócuc.oe de la
capital de España, admirables por la oportuntdad de
su informacion, dieron á la estampa todos los pormenores de tan grave acontecimiento.
La policía de Madrid, llevada de un celo taJ?, importuno como necio quiso ~uepender, y d_e h_echo impedía
en las callee,la circulac19n de loe per1_ódicos que contenían noticias de loe sucesos de Cavite.
Pronto tuviPron conocimiento de loe desmanes de
la policia las autoridades superiores. y de~de lu~go
ordenaron el restablecimiento de la hbro circulación
de loe papelee públicos.

Sra. Lucrecla A..llen de Romero.
+ en Nueva York.
Sus palcos volados llevan á guisa de barandillas,
unas filigranas de oro de un gran efecto. El arco de
pro•cenio es riquisimo, de bellas proporciones y brillantes coloree.
La profusión de toqutis de metales de todos eones,
asi como las 400 luces incandescentes que alumbran
la sala, dan un conjunto feérico.
Hay en el primer cuerpo un hermoso foyer, salón
de toilette y bufett para las damas, situado en el
Gran. Patio de cristales.
Este teatro puede contener unas 1,500 localidades.
Todos sus asientos son americanos y apropiados á
lo caluroso del clima.

!Jópezanza {jutiéztez· 8T6enoez.
Vino del país donde florecen loe naranjos ......... del encantado país que envuelve
el sol en llamaradas de oro; vino, y se trajo consigo guardados cuidadosamente en
lo intimo de su alma, murmurios de olas y cantos de ruiseñores, eu~piros de brisas y
arruyo,, de frondas, to•lo ese conjunto de rumoree. misterioso y solemne, que puebla
las selvas al mar vecinas, en las transparentes noches tropicales
Ese era su tesoro de artista, su tesoro amado que le hacia arder la sangre en las
venas y- que le encendiay avivab'.I el fuego de la inspiración. Pero todne loe amores, como las religiones, nece, itan culto, y el culto de loe ideales harmónicos es la música como
el de los ideales luminosos es la pintura y como el de loe ideales infinitos es la poeeia. '
Esperanza ~oñó en la mú~ica y ~eepertó de.~'!! sueño arrancan~o i'aurele·e á la gloria, y aplau•
,os á la fama. El Conservatorio Nacional la acoJ10 en su seno, y ano por año la concedió las más
altas distinciones y prt mios en toda la época de su aprendizaje.
.
Dicen que el estudio del piano es lento y dificil. Así debe creerse. Ese impasible, se resiste á
las instigaciones de loe frlvoloe y no entra en comunicación con las almas vulgares ni lo con~-_
mueven fas . súplicas, ni !º ablanda 13: constancia, ni el amor mismo. tiene poder sob~e él, como
no sea dommador y altivo. A semeJanza de las mundanas capr1choeae, el piano se burla de
todoir á t dos atrae y loe deeeeper3: y martiriza, sin concederles más que ineipidoe favores: pero
llega su !!legido, su amad~ de! corazón, su señor, y la fiera se amanea y viene á lamer las manos que la castigaron, y á g~mil y sollozar de felicidad al contacto de una caricia.
El piano! ......... máquma imponente se os ríe á las barb11e con sus teclas blancas y grandes, que pal'ecen los dientes de una enorme boca de clown · pero llega
el artista y reeul_ta que esa máquina tie¿e alma y nervios y delicadezas de ~iño mimado y _arre~atoe de gladia~or enfurecido. Piano y pianista se ~strechan en
abrazo convulsivo, se besan con felina desesperación, se desprenden de la tierra y roban al mfimto la augusta emfonia de los astros.
Cuando un artista viene, es Puk, el perseguido de las abeJae1 quien baila sobre sus manos y las hace recorrer el teclado. produciendo músicas deliciosas; y mientras toca el artista sigue Puk derroclíando el caudal de sus gorgeoe, aprendidos durante muchos ~fgloe en las selvas que ha llenado de encanto el reir de loe
manantiales y el parlotea1 de los nidos. Pero si no es artista quien llega, Puk vuela, vuela con sus ahtae de duende y se va á seguir jugaudo con Flor de Chícharo
y Tela de Araña.
-Está usted solo? preguntaban una vez á Mozart.
-No, contestó; estoy con mi clavicordio.
Y en efecto, los pianistas no están solos nunca. El pie.no, gran amigo de todas la_s horas, guar~a !11 capital de loe recuerdos y siempre cariñoso y lleno de inefables ternuras, suele, entre las cenizas de alguna memoria muerta, encender la chispa de una ilusión venturosa.
E~peranza sabe todo eso porque es artista de corazón y ha conseguido, como la pareja enamorada de que habla Victor Rugo, prender al .silfo por las alas y
no deJarlo que se vaya nunca.

VIEJOS ROMAN·r lOISMOS

DE "ACUARELAS"

ae ~ruselas

Det museo Snternaéional

AVES
A Jesús E. Valenzuela.

Para Bernardelll, dlrect.or artístico
de la

L
Niña! .. Qué hondo recuerdo arrancas
Era un alero mi corazón
cuajado siempre de aves blancas
cuando en mi cielo nacía el eoL
ExuberanciJ.s. vida, firmeza,
todo le trajo la juventud.
Ayl pero huyeron de su belleza
as e.ves blancas de la pureza
como espantadas de tanta luz.

-~·

l

La Sra. A..llen de Romero
Una de las damas más distinguidas que figuró en
esta capital y en la de los Estados Unidoij.
Esposa de nuestro representante en Waehigton ha
dejado al morir un desconsuelo inmenso entre las
damas de las dos naciones vecinas, de las que fuá
honra y ornato.
Norte americana por nacimiento, por su matrimonio con el Sr. Romero adquirió la nacionalidad mexicana y nuestra tierra recojerá su cadáver
Las honras fúnebres que se h'cieron en Washington
á la distinguida señora y las que se le preparan en
México, indican el alto y gran aprecio que disfrutaba en ambos países, por sus mérito@ y virtudes eminentes.

Domingo 14 de Agosto de 1898,

Lapollctade Madrid impide lacirculaci6nde peri6dicos.
fin da aGtitud junto á sus máquinas Empero los cicfütas niños compiten con ellos m,1y ventajosamente
á las veces, batiendo records proporcionados á su
edad y dando muestras de una soltura admirable.
Mencionaremos los nombres de los niños que figu·
ran en el grabado, estampando de paso un elogio pa- ·
ra su uniforme de campaña, muy elegante Y. gracioso:
Moreau, Bourlon, Combaluzier, Huguenin, Dublan,

**,.
mayor prodigalidad

La pereza es la
del mundo.
Pierde lo incalculable en relación á lo que se podría
hacer en el presente, lo que es irreparable una vez
pasada la hora; porque la hora es imposible volverá
encontrarla por poder ninguno del arte ó de la naturaleza.
Jeremías Taylor.

IT
Y fue más tarde, de aromas suaver,
árbol umbroso mi corazón,
donde.cantaban azules aves
cuando en mi cielo eubia el sol.
El sol se puso vino la obscura
y negra noche de mi dolor,
•/
y se perdieron en la espesura
las harmonias de mi ventura,
aves azulee de la ilusión.
III.
¡Sol de mi cielo, ya no me alegras!
Es templo en ruinas mi corazón,
lúgubre nido de aves negras
(
entre las sombras de m1 dolor:
,,
Un misterioso rayo de luna,
pálido y leve hilo de luz,
esta tiniebla sólo inportuna ....
¡Que no se apague! . ... Es mi fortuna,
es un recuerdo de juventud!

{ i;\
·,

I
Y de pronto loe negros nubarrones
se abren, como boca de caverna;
y aparece €ID el fondo del espacio,
transparente y azul, la luna llena.
Matizan;,e las nubes desgarradas
con coloree de ámbar y de perla,
y la luz, en loe gruesos ~oteroneR,
simula un vivo chaparrón de e~trnllas.
El chubaRco del Sur silvando a;ia,ta,
los pinos Reculares d" la, Rierra;
y rompe con estruendo el ole11je
sobre del peñallcal de la ribera.
II
No lejos del recodo en g11e amontona
el vaivén de la mar, mPnuda. arena,
sobre la que, en lati noche~ estrellad1s
Re recuestan y saltan la8 NPrP.i1las ... .'
En fluctuación que á zozobrar lo empuja,
va la barquilla frágil y ligera
sobre las olas turbias y encree'padas
que en espumajes de furor revientán.
Y en tanto que en la barca combatida
· un pescador anciano rema, y rema,
la huerfanita, con las manos juntas,
sobre la playa arrodillada, reza!. ...

JOSÉ B E CERRA

J)

NIEVE TA.BDIA.

Grupo de alumnos ciclistas del Liceo Francés.

OCCIDENTAL

III
Súbito, retorciéndose espantosa,
se alzó la mar, como montaña inmensa,
-!espedazó el timón de la barquilla,
y una racha terrible abrió la vela . ...
-Oh Dios! Entonces convulsiva y loca
se puso en pié la niña macilenta,
# á tiempo que el anciano la bendijo,
,, le-vantando á los cielos la cabeza . . ..
) ¡Después abrióee el espantoso abismo
,, eo~bió la ba·r ca y se cerró trae ella! ... :
,i?.• ¡La niña alzó loe brazos, y en seguio.a
,.,;, cayó, como un cadáver,en la arenal

IV.
!Oh tiempo! Dejo las puertas francae;
veloz penetra, que si es verdad
que todo arruinas, que todo arrancas,
cual la" azulee. como las blancas,
le.e aves negras te llevarás!
LUIS G. URBINA.

Trae de vernal temperatura, nieva.
En los recien reverdecidos campos
tiende la nieve silenciosos ampos
sin que las hojas ni los tallos mueva.
Mae, presto, el sol á deslizarse prueba
por fugaces y súbitos escampos,
y ~e trasluce, á los inciertos lampos,
baJo el copo sutil, la fronda nueva.
L11 nevasca en las sendas derretida,
en árboles y cuadros permanece;
y en medio á su blancura esplendorosa,
verdeguea la yerba humecida,
surgen violas moradas y se mece
con nieve entre sus pétalos la rosa.
J. GARCÍA RonRiíGUEZ.

EsTa&amp;LLA

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--~_;-fl•

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LA SEGADORA-Cu.adro de Reabur.

L.A. PODA

Antes de que la gaya primavera
loe despojados árboles del huerto
vista otra vez, cultivador alerto
empuña la sonante podadera.
Guiada entre el ramaje la tijera
por mano vi~orosa y ojo experto,
corta la inútil yema, el ramo muert.:,
y la flor que aparece tempranera.
Y cuando en loe manzanos y rosallls.
al soplo de las auras matinales;
vuelvan á susurrar hojas lozanas,
loe que hoy sufren heridas dolorosas,
serán loe que más bellas den las rosas
y más grandes y dulces las manzanas.
J. GARCIA RODRIGUBZ.

�130

EL ?tfilNDO

Domingo f4 de Agosto de 1898.

CUENTOS DE SOBREMESA
-Mis quer'dos a1,1igos-dijo el Doctor Poupardot,
poniendo su tazll en el platillo y arrojando UDI\ bocanada de hum&gt; del excelente cigarro que fumaba,-es
muy bonito el concurso general, las distribuciones de
premios y los recuerdos de colegio, pero no es todo
color de rosa en el oficio de antiguo camarada de clase, según la experiencia que hice el mes pasado,
-¿Cómo? le pregunté,
-Con aquel animal de Galimard
-¿Cuál Galimard? ¿el que estuvo connosotros en el
liceo?
-El mismo.
-Vamos! y qué se ha hecho aquel buen Galimard?
-Se ha vuelto muy viejo.
-Cómo, muy vie¡o? Supongo que no lo será más
que nosotros. Éramos de la misma edad aproximadamente.
-Pues bien, querido Galimard tiene hoy cuarenta
años más que nosotros.
-¡Que bromal
-No es una broma, vais á verlo.
-Sell. Pero al menos nos dirás cómo se ha operado
ese milagro.
-Figuraos que el mes- pas-ado Galimard llegó súbit1tme'lte á Parle. Porqué? Por una razón bien sencilla.
Hacia quince años que plantaba coles en su provincia
c:uando una bella mañana se imaginó que en aquel
penoso oficio habia contraído una enfermedad mortal.
No comía, no bebla, no dormla, asilo afirmaba, y
sintiéndose perdido, una idea cruzó por su genial cerebro.
-¡Vaya!-se dijo golpeándose la frente-ya tengo
lo que me hace falta!
Poupardot, mi amigo Poupardot que se ha establecido en París como médico,_!}o dejará morir as! como
asi á un antiguo camarada Me examinará, me cuidará,
me salvará. Corramos á verá Poupardot.
Y vino á verlo Es decir, que llegó á mi casa un domingo á Jaij siete de la mañana, al baj,u del tren, y
me declaró tranquilamente que teniendo necesidad
de mis más asiduos y atentos cuidados, no se moverla
de mi casa hasta que estuviera radicalmente curado,
Ya me conoceis cuán débil soy.
Me describió minuciosamente todos sus males fiei-

coa y morales, eUB tristezas y sus esperanzas, su pasado, su presente y su porvenir. En asuntos de intereses no andaba mal, pues no solumente conservaba
su heredad sino q11e la habla mejorado notablemente,
agregándole extensas porciones de terreno, compra-

do á sus convecinos Para. completar su ventura, un de París Cada cuarto de !:!ora, drin drin, era la cambuen matrimonio lo habla pue~to en po•eeión deotras panilla del teléfono queme llamaba y Galimard,siemtierras y una abundant11 sumll de dinero en tltu!os de pre Galimard pidiendo hablarme
A la vigésima cuarta vez rompi.rabioso, mi aparato.
la deuda pública que formaban la dote de su mujer
Esta er11 lo que se llama una alma de DioP¡ tenia Aquello me costó cien francos de reparación y una
ocho años menod que él, carácter blando y jovial, be- docena de visitas á que no concurrí por no haber sido
lleza sana y atractiva y otras muchas cualidades '1D· advertido á tiempo.
Al dia siguiente tocó el turno á los relojes neumá .
tre las que descollaba su habilidad para hacer paeteles de liebre y compotas de manzana que se comia
uno los dedos tras el bocado.
Ahora A~taba en cama todavia á consecuencia del
último alumbramiento; un chiquitín, tamaño de gor
do, el aéptimo de la Bf'rie, pero pa:1ados los cuarenta
diae la baria venir á Paria con todos eue váetago~,para que yo la cenociera y ella conociera la capital.
Entre tanto, él ee instalaba conmigo y yo mismo le
cuidarla, put&gt;s de e1,e modo y fiado en mi antigua
amistad estaba mas &amp;1'11,'uro del rPeultado.
No me atrevi á ponerlo á la puerta; un cuarto de
hora despuee estaba instalado en una cámara al lado
de la mi11 y al,i ePtuviera aún si al cabo de quincedias
no hubiera encontrado el medio de librarme de él.
-¿Era molesto?
-¡,Mo1esto? es poco. decid que mi casa se habfa vuAlto inhabitable: imaginaos un mocetót: que andaba
por todas partes como en su casa que lo desarreglaba todo, quA ocupaba á mle tres criados para eu ser•
vicio, cambiaba las horas de mis comidas. se instalaba
en mi gabinete cuando daba con~ulta á un cliente, y para coronar su obra entr11ba á las dos de la mañana
h-ciendo un ruido terrible con las puertas.
-¿Y su enfermedad?
-No tenia ninguna. Galimard se habla cuidado y
nutrido muy bien durante muchos años, y ;;u enferme
dad era sencillamente un exceso de salud.
-¿Entonces? . .... .
-Entonces, el movimiento que se daba en Parle su
:primia la causa de su malestar, se sentia cada vez meJor y no pensaba en regresarse.
Hasta llegó á pensar en lo conveniente que seria no
llevará cabo el viaje de su mujer, porqnt,-me reveló en confian:&gt;ia-habia tropezado casualmente con
una joven, modelo de virtudes y linda como una amapola, á quien le habla hecho creer que erR soltero y
con la cual teni11 relaciones honestas desde hacia una
semana.
Como me rPfiriera que esa virtuosa joven trabajaba en un café cantante echando al aire coplas de color subido y bl.'itando jotas y boleras, traté de desvanecer su error haciéndole ver era dificil si no imposi- ticos. Al principio _no los había notado creyendo que
ble que ninguna virtuu genuiJa, pero ni siquiera eran como los reloJes co_munes, pero una mañana, á
falsificada pudiera txistir ni subsistir en establt&gt;ci- consecuencia _de un acc1~ente sobrevenido á un tubo,
mientos de esa categoria. Pero ¡qué babia de conven- todos los r eloJes del barrio se detuvieron á la ve,z
cerlo! por el contrario montó eu cólera, me tachó de
?'allmard pr&lt;'guntó }a causa y yo pasé dos horas exenvidioso y á no sl'r por la habilidad con que supe phcándole ~ómo funC\ODaban aquellos aparatos.
apaciguarlo haciéndote ver que podla yo estar equiF1;1é precu,~ C?nduc1rlo al tal_ler donde se fabrica
vocado, creo que me rompe una silla en la cabeza
el aire compr1m1do que se arroJ&amp; en seguida á Jos tuLo dejé, pues, con rn capricho que en último análi- bos, mostrarle aquellos tubos que corren subterrásis me libertaba del peligro de que un bello dia ama- neos en t~do Parle y alimentan á millares de relojes cuneciera en mi casa con to1a su familia, v procuré no yas aguJas marchan lgualt&gt;e . ~ada mi_nuto, es decir,
preocuparme m ie por lo que le ocurriera en el mal cada vez que una nueva porc10n de aire se introduce
camin~ á que podían llevar!o su natural fogoso y su á los tubos.
carencia absoluta de conocimiento de la localidad.
Pero cuando supo que aquel sistemR lo tenia en
Además, Parle lo divertia enormemente; como en su casa, aquello fué o~ra C?sa, "¿Cómo, el rf'll&lt;'j que estaba
vida babia venido, todo era nuevo para él: los monu- alli, sobre su propia chimenea, en en propi11 cámara
mentos, las calles, las plazas los jardines públicos lo~ marcab~ IR hora que le enviaban de allá abajo, po;
picos de gas, la luz eléctrica, ¿qué se yoi' ...... E;t t~lé- 11quel boplo de ¡ilre reg ul11r e.:b.ado en los tubos cada
fono, sob!'e todo. le producía una admiración profun- minuto? ¡Ohl era verdaderamente prodigiosolRecibir
da. Tengo uno en mi gabinete. Un dia Galimard que el agua y e! gas á domicilio por tubos subterráneos,
andaba de paseo encontró una distracción inteligente: ya_ era ~dm\rable, pero ¡la hora!. . . . aquello confundia
consistía en platicar •~onmigo desde todos los puntos la imagmaciónl

Domingo 14 de Agosto de 1898

131

EL MUNDO

Era media noche y_ yo me retiré dejándolo en con- permaneció sentado, abriendo desmesuradamente los
temrlación delante de BU chimenea.
ojos, entonces exclamé con un grito de estupor.
A día siguiente, mi criado que había entrado en la
-¡Dios mio! ¿qué te ha sucedido? ¡estás completacámara de Galimard, me comunicó que babia roto el mente cano!
tubo de su reloj, sin duda mirando cómo funcionaba
-¿CompletamentA cano? repitió con aire de espanto.
Una idea infernal surgió en ml esplritu.
·
- -Enteramente. Mirat.,
:- ¿Está roto el tubo de su reloj? pregunté á mi
Dócilmente saltó de la cama y corrió hacia el especriado.
jo de la chimenea.
-Si, señor, enteramente.
Al contemplarse eé estremeció todo su cuerpo
-¿Y qué hace ahora?
-¿Ed posible? exclamó.
-¿El Señor Galimard? Duerme.
-¿Está bien dormido?
- Profundamente.
Me levanté de mi
escritorio, pasé á
mi gabinete tocador y tome un paquete de polvos de
arroz y una borla,
luego, de puntillas;
me dirigl al cuarto
&lt;le Gahmard. Abri
la puerta con pre-caución: Galim11rd
en medio de la rama y boca arriba
-dormia el sueño de
la inocencia; me
acerqué é impregnando la borla ae
polvo de arroz, con
mano ligera, ineent1ible, para no hacer le cosquillas, le
empolvé pacientemente loe cabellos
y la barba..
Poco á poco, bajo
la finalluviadepolvo, su barba y cabellos tomaron un
tinte g~ie qui' acen •
tué gradualmente
basta el blanco más
puro. Cuando juz
gué completa mi obra, gu'ardé la pnlvera en mi bolsiDetrás de él yo hacia &lt;?estos como un hombre dello y tocando á Galimard en el hombro, exclamé con sespAra do.
voz natural: ,"y; - '¡
-Pero en fin, le dije, ¿qué b.ae hecho, qné te ha su-Y bie11, mi viejo, ¿cómo va esta mañana?
cedido?
-¿Acaso lo sé? contestó enloquecido.
Despertó sobresaltado, se incorporó en su lecho y

Me babia aproximado á la chimenea.
-¡Ab.! dije bruscamente, ya caigo! ¡Desgraciado,
tú has tocado este reloj!
-¡Si! murmuró Galimard, cuya voz no era más que
un soplo
-Y lo has deell.rregladol mira el tubo, está roto.
-;.Y bien ... ?
-Pues bien, triple imprudente ¿no comprendes lo
que te ha sucedido?
-No.
-Y. sin embargo;
es bien sencillo, supongamos que e~e
•·
tubo, es de gas, si
lo rompes¿qué efecto se produce?
-¡Tomalun e1,cape de gas.
-Pues bient lo
que llega por ese
tubo no es gas, sino
horas.
-¿Y qué?
-Que has tenido
toda la noche un es•
cape de horas eu tu
cámara, y tan to,
queahor11 ... .
-¿Ahora .... ?
-¿A quéhorahas
roto esoY le dije, sacando mi reloj.
-No recuerdó,
pero ere,; que fué á
media noche.
Miré mi reloj y
movi los labios como si estuviera haciendo un cálculo.
-Ahora, le dije
fríamente, tú tienes
ses ental siete años!
Arroj un grito
de terror, se precipitó sobre su pantalón que se pnso
con febril rapidez y
cinco minutos des pué~, con eu maleta en la mano. bajaba de cuatro en cuatro, los escalones de la casa.
Nunca lo he vuelto á ver.
JOSlllPH McNT~T.

LOS VIEJECITOS
I

La señorita d'Outreval vivia en el extremo de la calle de Recoletos. en una casita que cubrían con su
.sombra. las altas torres de la Catedral. Muy cascada,
muy arrugada, no teniendo fuerzas más que para
arrastrarse de un sillón á otro, pasaba las horas atizando el fuego con sus tembloroPae manos cubiertas
con mitones¡ adormeciéndo~e en dulces y vagas somnole1,1ci«e, en que los recuerdos del pasado le fluían
al corazón oyendo á una cotorra verde que. con eu
voz aguda gangueaba sin cesar las mismas frases: y
cuando el eolhacia 1•1 mPdio dla, iluminaba por un ine•
tante los empolvados vidrios, observando loR carruajes que rodaban afuera. sobre la• grandes y húmedas
ba1dosas.
Ella no echaba de menos ninguna fPlicidad, ni tenia. nostalgia alguna y aguardaba su fin con la altiva indiforencia de: creyente que entrevé el eterno
descanso á travé3 de lae estrellas
No habla en el silencioso ea.Ión ningun reloj qu"'
marcara la huida del tiempo.
Sola en el mundo, la última de su nombre, no contando los años que se agregaban á lo.i años y que le
abrumaban con eu peso¡ la solterona estaba reducida
á la compañia de su sirvienta casi tan vieja como ella
y de un pobre caballero de Malt11.1 que la habla adorado en otro tiempo en Combletz; y que c!l-da tard~,
-como un devoto que va piados9 mPnte á recitar su oficio á la iglesia, descendla cojeando desde el otro extremo de la ciudad con su bastón de puño de oro y
sue zapatos de lazos, á tomar una taza de té y á hacer una partida de pharaón de á dos centavos.
Entre estos dos abuelos, esta amistad era CJnfiada,
apacible, tan suave como el olor de esas frias rosas
de invierno cuyos pétalos deshojados dejan sentir al
menor contacto cierta impresión de hielo.
Ellos no reñian jamás; tenían el uno para el otro
esas delicadezas del corazón tan entemecedoras y
casi infantiles. Se olvidaban al~nas veces de su
edad y chocheaban exquisitas cosas, sonriendo como
.A lejanas visiones entreviatd8 en la nieve.
S1lvina babia llenado la e~trech11 habitación del señor de Nauvicourt de baratijas que ostentaban las
consolas, de cuadros de sederlas, de bordados simbólicos, de sentimentales grabados, según la moda de
antes.
El caballero, por su parte, se privaba de ~u rapé
economizaba sus mezq_uinas rentas para de tiempo en
tiempo llevar á. su amiga un ramo de violetas ó un
cartucb.o de almendras que juntos roían después con
sus bocas desdentada¡¡. .
II
Hubiera sido preciso verlos bajo el resplandor amarillo de la lámpara que cubría una gran ~antaya de
guipur antiguo con sus sllut-tas de pájaros cuya
sombra se movia sobre las paredes, sus dedos huesosos que temblaban al arrojar las cartas, y sus anteojos que se deslizaban á cada instante.

El vapor del té subía por encima de lae tazas; ellos
reflexion11ban gravemente, titubeaban; contaban los
puntos á media voz. ee animitban, se despertaban poco á poco dA la alucinación de todas esas figuras que
danzaban delante de ~us cansados ojos. y 111 fin de la
partida, el caballero aproximaba su silla con un aire
desembarazado, char111ba, aventuraba un cumplimiento sobre el aroma de ioe polvos ó el color de las
cintas, se inclinaba. besaba -por encima de los mitones
las manos que la señorita d'Outreval le abandonaba,
moviendo 111 cabeza, y entonces decia con inflexiones
tiernas:
-¿Od acordáis, corazón mio, cuán cruel fuisteis
conmi2'o?
Ella suspiraba sin responder nada y pensaba entonces en que b.abian sido jóvenes, en que sus corazones hablan lattdo en unldono, en que demasiado
coqueta y demasiado romántica, habta ella de repente vuelto á otro lado la cabeza y cantado una nueva
canción.
Se acordaban de las frias ciudades de Alemania en
donde tiritaban, de las batallas iuútiles, de las escarapelas blancas que prendían á los remendados vestidos de Corte¡ del destierro tan largo, en el cual, ein
embargo, ee hi,,bla tan arrogantemente luchado contra la mala suerte; bosquejado tan tiernas aventuras
y roto mucb.as espadas, tanto por la buena causa como por los lindos ojos de las hdllas emigradas.
-¡Cómo bailaba este audaz cornet.t de Dragones!
¡Cómo hablaba de las mujeres con el insolente aplomo de eus veinte añoel ¡Vómo sabia hacer sonar sus
espuelas en loe corre&lt;1ores é implorar por lo bajo una
cita!
•
EIIR, ¡cómo había sufrido y llorado para resistir á
la tentación de est11 dulce voz 11rdorosa y vibrante
que la suplicaba, para ser la más fuerte y encerrarse en su orgullo como en una torre iuaccesiblel
1Cómo le babia él idolatrado! ¡Cómo habla deseado
cerrar con sue incesantes y deliciosos be&amp;os sus grandes ojos de terciopelo, donde por momentos ardia no
sé que luz eep,ritual y turoadoral y puesto que ella
lo deaecuaba y lo ridiculizaba, con su sonrisa incrédula, puesto que ella tarareaba una copla burlesca
cuando él pretendía supremos asaltos, él había huido
y en veinte batallas habla jugado su piel como se
Jut&gt;ga un luis.
¡Qué cruel fuisteis conmigo, Silvinal repetía él con
la mirada perdida en el vacio; y la señorita d'Outreval ropetia muy dulcemente:
-¿S11rlamoe los mismos buenos amigos que somos
ahora, mi querido caballero?
Después, ella llamaba á eu sirvienta: se dejaba besar aún la punta de los dedos, acompañaba al señor de
Nauvicourt hasta la puerta, y mientras él baJaba la
escalera, a.poyándose en el p.isamanos de fierro, exclamaba con voz inquieta y paternal:
-Sobre todo, tened mucho cuidado en el último
escalón.

III
Pues una noche, 11lloe charlaron un largo t:empo,
bPbieron, s'n apercibirae de ello, tantas t11Zas de té
que poco á poco sus ojos se cerraron y se durmieron
en mitad de sus ensueños acostumbrado•, la boca entreabierta y las manos caldas y oecilllndo, como dos
buenos viPjos que han velado b.aRta demasiado tarde.
La sirvienta. á quien no llamaban, continuaba su
s_u eño en la cocina. Lae bujtas s3 consumieron hasta
el candelero: e! fuego ~e apagaba.
El día penetraba eutre las cerradas persianas¡ loe
pájaros cantaban en loe árboles del jHrdln, y de repente el repique que anunciaba la primera misa, la
misa de los slrvh,ntes. de la gente pobrP, estalló fuera. concluyendo bruscamente en una lluviii de notas
agudas y sonoras que sacudió loe vidrios. La ulle se
despertaba. Los carros de los hortt&gt;lanos deecendian
á gran trote por la plaza del Mercado
La señorita d'Outreval entrt&gt;abrió los párJlados. se
estiró, bost1::zó ,Y &lt;tió un gran grito de estupor al ver
al caballttro que roncuba apaciblemente en el fondo
de su sillón con la peluca al través y lll corbata desatada.
El grito hizo enderezarse sobres11ltado sobre sue
poco seguraij piernas al Sr. de Navicourt
Se miraron con un azoramiento cómico de culpables á quienes un marido celoso acaba de sorprender
y que avergonzados, no osan articular palabra.
-¿Era eeo posible?
¡Et caballero habla pasado toda la noche alli.
¿Qué irhn á suponer? ¿qué irían á decir las perversas comadres, las buscadoras de escándalos?
¡Ella seria la fábula de la ciudad! ¡Estaba irremeciiableplente comprometida! ¡ella, la inmaculada que
no habla jamás cometido ni un pecado venial! '
¿Cómo saldrla él á esa hora, en pleno dia sin ser
visto de los vecinos y los canónigos que iba~ á Maitines? ¿qué pensarla la dirvienta?
La pobre vieja se desesperaba, sollozaba en su pañuelo de encajes, y murmuraba con un tono lamen tahle:
--¡Qué desgracia! ¡qué desgracia!
Mientras tanto. el Sr. Nauvicourt habiendo arre•
glado el _lazo d~ BU larga corbata y arreglado eu pefl!ca, tosió como un hom1:Jre que se prepara á pronunciar un gran discurso, bien que mal, enderezó el torso, y muy conmovi•to, con entrecortadas palabras.
-Habría un m~dio, s~ñor,ta . ..._un medio_de reparar .... nuestra distracción . ... decid, ¿queréis concederme vuestra mano? ....
Silvina Je miró fijamente y tembló todo su cuerpo.
elloa se abrazaron dulcemente sin decir nada.
Y hé aqul por qué la señorita d'Outreval ee casó á
los ochenta y cuutro años con el caballero de Nauvicourt, y no llevará en su entierro las blancas vestiduras que hacen pensar en las alas de los ángeles y en el b rote de lao azucenas.
RENÉ MAIZEROY,

�Domfn,rc 14 dt- Agosto de 1~

EL MUNDO

132

D omingo 14 de Agosto de 1898.

133

EL MUNDO.

¡POR UN_ MARIDO!
NOVELA. ORIGL""TAL DE MARC DE CHANDPLA.IX-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 7.
-Sí: ese frasco tiene un perfume muy vivo que
posee propiedades particulares y me ha traído á
1un descubrimiento importante.
Binao dijo:
-Es un perfume indio: contiene aceite de pal1mero, sándalo y el jugo de una planta.
-Quisiera conocer esa planta, dijo el Doctor
y la conoceré. Pues este frasco se dejó destapa·do en mi camarote que cedí á la reina anoche; y
1
lioy al recobrarlo tuve una dolorosa sorpresa hallando á mis araiias muertas todas en torno del
frasco. Así lo creí de pronto pero luego noté que
no estaban sino adormecidas y mientras pensaba
en esto, como el perfume me mareaba, tapé el
!frasco y A poco las araiias empezaron á caminar.
Entonces, el perfume las narcotizaba! Para estar
cierto llamé á Prince, le dí á oler el frasco y se
·durmió también.
-¿Y usted? _preguntó~elly sonriendo.
-Yo sentía más bien cierto bienestar.
-Sí, dijo Binao, este perfume atrae á los
insectos y los adormece. Los indios dicen
•que se hace uno amar poniéndoselo en todo
-el cuerpo.
El Doctor dijo riendo á Binao.
-En ese caso regálame un
tfrasco.
- Y á mí otro, aiiadió el Comandante.
-Ese efecto sólo lo produce
-en las mujeres, respondió seriamente Binao.
-Déjeme usted, pues, éste, di.jo Nelly.
-Si lo quieres. . . . pero tú
no necesitas de eso.
-Exacto, concluyó el Coman·dante. Pero ahora que el asunto
·del perfume estl\ agotado ¿no me
dirá usted Nelly por qué está
aquí?
-Pues bien, mi padre y yo,
·como la reina Binao, hemos sido
·expulsados por los hovas.
-¿Expulsados? dijo el Coman-dante.
- Oh! yo! dijo Binao, partí por-que quise.
Pues á nosotros se nos puso á
la puerta y sin pagar á mi padre
'lo que se le debía.
-¿Y qué va á hacer ahora?
-, .
preguntó el Comandante.
é '. \
-¿Porquélos expulsaron?pre- ,
~.. ,
~untó el Doctor.
,,~
-Pues yo por mi aturdimiento
~,
tuve la culpa, Re~ordará usted,
/ ...,,
'Comandante, que le ofrecí un plano de Madagas·car que había sido levantado por mi padre y contenía un intinerario secreto; para cumplir mi ofre-cimiento, puse de mi propia letra:
«Homenaje del 1tutor al Comandante del Co1

TRITONIADA.
Cómo surgen mis memorias ante d Mar alborotado! ·
El Mar es mi padre augusto .... Deja, deja que recuerde ....
En los viejos episodios fui tritón enamorado
de un11 joven oceánida oji-verde.
Sus cabellos impregnaban de su olor mi cuerpo todo,
cuando trémulos mis brazos musculosos la ceiiían;
sus cabellos eran alga 1 verdinegras, que de iodo
y de ozono los perfumes embriagantes despedían.
Qué dichoso si los besos de sus labios escarlata
se posaban en mis labios, descendían por mi tronco
y erizando de deleite mis escamas de oro y plata,
inspiraban A mi oblicuo caracol su canto ronco . . . .
¡Cuántas veces, en la noche, de la luna á los reflejos,
en la roca hospitalaria más distante y más esq_uiva
constelada de rojizos carapachos de cangrejos,
entregábase á mis ansias, ardorosa ó pensativa!

EL ORGULLO DEL VENCIDO.
L
-¡Avanza! Aunque es muy áspero el camino,
Siguele con valor
De la jornada al fin puso el destino
El fin de tu dolor.
Rompe las ligaduras de la tierra
Que encadenan tus piés ....
Toda eeoeranza el porvenir te cierra
• Si dudas . ... ¡Anda, puée! ... . . .
Ya sé que es fatigosa la penditnte
Que tienes que subir;
Mas el que siente lo que tu alma siente,
Por ella tiene que ir.
No vuelvas la cabeza y sigue andando ....
Pararse es vacilar.
¿Qué tardas mucho?-Llegaráe . . . . .¿Qué cuándo?
· ¡Cuándo debas llegar!
¿Brota la sangre de tu piel? ¡Qué importa
Si vas hacia un edén!
¡La jornada más larga es siempre corta
Si se camina al bien!
Yo te aseguro que tus tristes quejas
Pronto han de tener fin ....
Olvida tu pasado .... ¡Lo que dejas
Es tan pobre...... tan ruin!
Pasiones bajas que tu eér ligaron..... .
Estúl)ida ilusión ....
Ansias locas é mnobles que dejaron
Seco tu corazón.
¿Y qué hal'aste? ¿Qué dicha te dió el mundo
A cambió de tu afán?
Ninguna, Con el impetuo profundo
Que tiene el huracán,
Arrancó la esperanza mantenida
Por un fatal error,
Logrando que en el árbol de tu vida
No quedase una ilor.
Justo es, por tanto, que tu amor le niegues.
¡No lo supo apreciar!
¡Ya verás su mideria cuando llegues ...•
Donde debes llegar! ... .

II

-Tienes razón . . .. ¿Qué importa la fat'ga
Que consume mi sér?
Sólo un afán mi corazón abriga:
¡El poderla vencer!. .....
No supongas que el áspero sendero
Me da espanto. No tal. ...
Quien quiere con el ansia que yo quiero,
Lucha y llega al final.
Me atrae aquella luz resplandeciente,
Y hasta ella tengo que ir...

Cómo hendíamos las olas irritadas ó serenas,
con su mano entre mis manos y en la suya mi pu.pila,
y qué dulces serenai.as nos brindaban las sirenas
en los hoscos arrecifes de Caribdis y de Scila!

...................... ......................................
Quién dió muerte á mis venturas? Un delfín gallardo y bruno.
-Te burlaron?-Me burlaron.-Te vengaste?-Sabiamente:
Demandando su tridente formidable al dios Neptuno,
los clavé sobre mi lecho de coral con el tridente . .. .
Cómo surgen mis memorias ante el Mar alborotado!
El Mar es mi padre augusto . . . . Deja, deja que recuerde:
En los viejos episodios fuí tritón, enamorado
de una joven oceánida oji-verde.
.AMADO NERVO.
México, 1898.

Bien dices ... :Aunque es ruda la pendiente,
Pararse es sucumbir.
La blandura del suelo me sujeta;
Quiere hundirme quizás.
Mas siento la arrogancia del atleta
Que no se vuelve atrás!
Tienes razón .... El mundo ha despreciado
Todo lo que le di. .....
Con su desdén mi rabia ha despertado ....
¡Y ahora me vengo asil
Sigo .. ¿no he de seguir? Lo que era un sueño
A realizarlo voy,
Y el mundo, que me tuvo por pequeño,
Ha de ver lo que soy.
¿Qué importan la fatiga y el trabajo
Si se han de compensar
Con el placer que vean los de abajo
Que al fin puede llegar? ...,

III
-.Espera .. .. Ya es inútil. ... Te has vendido ....
No sigas .. Me engañé...
Loco estás .. No cambiaste ....Yo he creído
Que tu orgullo era fé.
Vuelve dt nuevo al mundo que encadena
Tu vida y porvenir,
Porque resulta estéril tu faena ........ .
¡Nadie te ve subir!
-,¡Nadfe?-No.-Pues entónces imagino
Que es una insensatez
Luchar con la aspereza del camino,
¡Y me vuelvo otra vez!
LUIS DE ANSORENA.

Quién es Gliffnéh.•. ?
Al Lic. Manuel Marrón.

Gliffnéh es la dulce niña de blonda cabellera
Que en mágicos ensueños el bardo concibió
Cual una de esas sllfides que surcan la pradera
A las cadencias lánguidas de amante ruiseñor.
Ella es la que rompiendo mis negras nostalgias
Llevóme con sus alas al reino de lo azul
Donde al brindarme suaves é ignotas si~fonfas
Vibrar hizo de nuevo mi tétrico laud.
La v:rgen, que al abrigo de rosas perfumadas
Que forman como un manto teñido tm arrebol
Cambió por frescas flores mis flores deshojadas
Y al corazón ya muerto con besos despertó.
Por eso yo la adoro!; por eso cuando tiende
Sus alas-rosa y oro-la brisa matinal
Y á los nivosos pc\talos de las camelia; prende
Millares de perlitas de limpido cristal,
Mis pasos inseguros dirijo con anhelo
En pos de su adorable poético jardin
Y corto las campánulas, azules como el cielo
Para alfombrar con ellas su regio camarín. '
Y entonce entre las ramas de colosal parota
Desgrana sus melifluos arpegios el turpial '
Y canta enamorada la pálida chiltota
'
Mirando á los polluelos que pronto volarán.

i{bri.»

Las ondas del torrevte se ocultan fugitivas
Entre los terebintos pintados de carmin,
Entreabren sus corolas soberbias sensitivas
Y el sol surge entre nubes de gasa carmesi.

SONETO
(PENSAMIENTO DEI AiUlAND SILVESTRE.)

¿Todo en el mundo, abismo de amargura
cambia, desaparece ó cae vencido;
'
todo se precipita en el olvido
ó en el seno de negra sepultura?
No: que hay algo eternal, algo que dura
at través de la edad, firme y erguido:
el corazón del hombre, combatido,
y de las hijas de Eva la hermosura.
Si; la belleza, fuente de poesía,
que en el pagano altar brilló sin velos,
sigue retando al esplendor del dia;
Y ardiendo en fiebres. cóleras y anhelos
el corazón del hombre desafía
'
hoy como ayer, las iras de los 'cielos.
MANUEL REINA.

¡Oh reina! ¡oh soñadora! ¡princesa de un pasado
Que de~hoj&amp;ste lirios al pié de un ataudl....
~
Magnifica corona los elfos me han mostrado
Con que ceñir anhelan tus sienea de querub.

............. ... ····················· .............. .

E&amp; ella, la que en noches calladas y tranquilas
Cuando la luna vierte mirifico esplendor
'
Descien?e hasta mi alcoba que alumbra~ sus pupilas
Y entusiasmada vuelca la copa del amor.
La que me arrulla cuando letal melancolfa
Acerba y punzadora se adueña de mi ser
L~ rubia por q:uien tengo inmensa idolat~fa,
M1 ensueno, mi esperanza ...• esa es, esa es Glüfnéhr
EDUARDO MELO Y ANDRADE,

,.

Pues yo no supe donde puse el tal plano, que
estuvo á punto de dejarme sin despedirme de us:
tedes porque había ofrecido llevárselo al Coman. -dante al tiempo de partir. El caso es que á pocos
·días, el Gobernador mandó llamar á mi padre y
-con el plano en la mano le dijo: «Mayor, ya no
necesitamos de los servicios de usted. Volanabé
-porque allí estaba Volanabé, más sonriente y
·empomadado que nunca-va á dar orden de que
·se preparen los fitakones para conducir á usted
á Diego y dejarlo con sus amigos los franceses.»
Mi padre quiso dar explicaciones, pero le fué
'imposible hacerse entender de esos brutos.
-¿Pero cómo_ cayó ese documento en las manos del Gobernador? preguntó el Doctor miei:i'tras de Chalmont reflexionaba.
-Eso es lo que nunca pudimos averiguar. ¿Sa'ben ustedes lo que dicen ellos? que lo encontraron en la casa que ocuparon ustedes en Ambolbimarina.
-Imposible, dijo el Comandante.

-Sin embargo, es lo que pretenden, y como
decía Ivon, en esto se debe ver la mano de Volanabé, pero esta nueva picardía no le ganará el
paraíso y el viejo Ivon es un valiente á quien
siempre le conservaré gratitud
-Por qué? preguntó Lerbon mientras Juan
seguía preocupado.
-Volanabé nos condujo g, Diego; y como no
estaoa11 ustedes ya allí, (lo que fué para nosotr Js
una gran decepción) pensamos en el viejo marino y lo fuimos á ver, refiriéndole lo que nos había sucedido. El se indignó, nos instaló en su casa y fué á ver al Gobernador francés para que
nos concediera una entrevista. Nosotros entre tanto fuimos á' la playa cavilando en nuestra desdicha. l\ri padre estaba abrumado, pues aunque el
Gobernador consintiera en repatriarnos ¿qué iba
á hacer él en el Canadá? Yo le consolaba dicien_.--·-- ~ --:··- .

.....

/·,=,../__ · .~'""·,

Mora Foutssy que apenas volvía de su terror nos
contó la escena que acababa de presenciar.
-¡Bravo por Ivon, bravo! exclamó Binao, ese
trato se merecen todos los hovas.
El Comandante y el Doctor no pudieron prescindir de reírse de la salida de Binao, mientras
Nelly continuó:
Lo que más nos interesaba era la respuesta del
Gob¿rnador y como Ivon lo comprendía así cor•
tó el relato de su mujer y nos dijo: «El Goberna•
dor espera á ustedes y tiene una colocación para
el Mayor.-¿Aquí? interrogó mi padre.-No, pero
cerca, en las islas Qomoras con un inglés muy rico que vive solo en sus tierras, se fastidia y necesita un dependiente.» Todo esfo era bastante
vago é inesperado; pero el Gobernador nos dió
informes más precisos y mi padre, instigado por
mí, aceptó. Por el camino daré á ustedes más detalles, porque ya es tiempo de que vayamos á tierra; mande usted echar al agua la
lancha.

.·¡· /l t~ /j¡·."'-"-.,
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do que mis conocimientos me permitían dar clases de canto, piano, dibujo y otras materias y
que sus parientes de allí podían ayudarlo á colocarse; pero lo que me desolaba era partir sin
despedirme de ustedes.
- Seil.orita, dijo PI Comandante, no puede usted figurartie lo apenado que estoy por la parte
que tengo en ese d1:sastre.
-No lamente usted nada, pues ya las cosaf se
arreglaron conforme á mis deseos. Pero déjenme
continuar, y mientras, mande usted, Comandante,
preparar 111 lancha que nos va A llevar á tierra á usted á la reina y á mí. Pues bien, mientras
nosotros paseábamos Ivon volvió á su casa y encontrando allí á Volanabé, objeto de sus odios y
rencores, le dijo: «Al fin te cojí, perro ladrón y
ladrón de perros,» y sin darle tiempo de escapar
tomó un rebenque y le administró una tunda de
mano maestra. Mora Foutsy no se atrevió á pedir gracia para su compatriota sobre el cual llovían los golpes. En estos momentos llegamos mi
padre y yo y entonces pu.lo escapar el ecnpomadado Volanabé á quien no quedó ni un dieute para sonreír, porque todos cayeron en la golpiza y
que salió baiiado en sangre, arrastrando una
pierna y en estado desastroso. Ivon, radioso dejó su rebenque, nos estrechó las manos y luego,

El Comandante llam_ó, y mientras daba
sus órdenes, Nelly ail.adia:
'·
.A los pocos días un barco nos
J. \,, \
trajo aquí; pero como ninguna lí·
\
nearegularuneá11Iadagascar con
las Comor'as, el Jefe de La División Naval nos autorizó á tomar
pasaje en el Colibri que se dirige
á esas islas.
-.Aquí, en el Colibl'i.2 pregun•
tó Juau sorprendido.
-Aquí, para ir á. una isla, se
necesita un barco, dijo Nelly
1 riendo del efecto que la noticia
causó al Comandante, y aiiad.ió:
se diría que eso le es á usted
desagradable. .A mi! estuvo á
punto de gritar el Comandant~
en un arrebato que le habría traicionado, pero se contentó con
decir:
-Me será muy satisfactorio,
seil.orita, contribuir á que olvide
usted los disgustos que sufrió con
morivo de nuestra visita á .Ambohimarina.
-Yo, declaró el Doctor, estoy encantado y siento que el
viaje que vamos á hacer con usted seiiorita,
no sea alrededor del mundo. ¿Cuándo se
embarcan ustedes?
-Pienso que será dentro de dos ó tres
días, y entre tanto espero que tendré el gusto de verá ustedP,s con frecuencia. .Además,
creo que el Colibri no va di!'ectamente á
Mohelia que es donde debemos desembarcar, sino que va antes á Mayotta; luego se detendrá en
.Anjouan y por último en Diego, según he oído
decirlo al Jefe de la División N1lval. El Comandante va ahora á recibir del Gobernadorinstrucciones sobreel particular. Diga ust,id Doctor:
¿qué es Mohelia? Loignoro, pero mejor no me lo
diga usted. No he sido tan halagada por Madagascar que lamente dejar esta tierra. Lo que me
tiene encantada es hacer una travesía en un buque de guerra y además, si no le agradamos á
Mr. Thomas Poole, (así se llama el propietario)
regresaremqs al Canadá llevando una buena provisión de recuerdos.
TerminabaNellyestasexplicaciones cuando vino un marinero á avisar que la lancha estaba lista. Binao, Nelly y el Comandante escoltados por
Prince que no sabía á quien seguir de estos dos,
descendieron á tierra y se presentaron al Gobernador q 11e los recibió muy afablemente.

V
DO~DE EL DOCTOR EMPIEZA Á VER CLARO
-¡Diablo! dijo ei Doctor tomando á peqe:flos
sorbos su café hirviendo. Decididamente el café
helado sería mejor y es de sentirse que mi imbé-

•

�EL MUNDO,

134

Vomlngo 14 de Agosto de 1898

lugar en que estaba se raya con estrías rápidas,
cil criado haya'roto la máquina de refrigerar que
como relámpagos que producen la ilusión de:
funcionaba tan bien.
crepitaciones lejanas.
-¿Fué su criado de usted? Yo creí que había
La frente del sol emerge deslumbradora; y súsido el mío.
·
bitamente de un solo golpe el cielo y la mar se•
-En fin, quien quiera que sea,la máquina está
inundan de claridades . .... .
inservible y es absolutumente necesario que tenAllá á lo lejos en la superficie de las aguas que
gamos otra esta misma tarde: hizo usted bien al
parecía ilimitada y desierta , aparecieron un is•
recordármelo.
lote primero y luego otro y otro y otro aún .....
-Es indispensable, y voy á tierra á procurarA medida que el barco avanzaba, más islotes.
me una.
aparecían, se soldaban entre sí y tomaban nue-¿Con este calor? Ni lo piense usted, amigo mío,
vas formas: luego se vió que eran las cimas de
voy á enviará Jacques.
un mismo país del cual aún no se perfilaban las.
-¡El calor' estoy acostumbrado; y con mi quicostas. Una de estas cimas era bien característita-sol y mi casco no le temo. Déjeme usted, Coca, con su cúoula redondeada y sus pendientes
mandante, pues prefiero ir yo mismo porque los
rápidas incliñadas por igual en todos sentidos, un
recurscs no abundan en Nossi-Be y Jacques nada
verdadero pilón de azúcar ligeramente inclinado..
encontraría, en tanto que yo no volveré con las
como si la base hubiérase carcomido por un cosmanos vacías.
tado.
Si se trajera usted también algunas flores. : . . .
El Mayor Stephenson, indiferente á las belle-Es verdad, y aguas de t0cador, y perfumes:
zas de la naturaleza dormía en su camarote con
-Decididamente piensa usted en todo: pero
sueilo profundo; el Doctor acababa apenas de leella tiene el precioso perfume de la reina Binao
vantarse y estaba tomando una taza de café para.
que narcotiza los mosquitos .. . . . .
ponerse inmediatamente á ernribir, siguiendo su
- Y que provoca al amor, concluyó sonriendo.
costumbre de dejar listas con la primera luz maLerbon. ¿A qué hora viene con su padre?
tinal, dos ó tres páginai, respecto á las araftas; Ne'¾:~
lly con traje de ma:liana blan-Esta noche, á las ocho ó á las
-"\.
co de fra?1ela, y un abrigo de
nueve, pues ya sabe usted que zar-,-: -\
seda,azul, se apoyaba en el paparemos á las diez.
samanos del puente al lado de
-Pensaba que comerían aquí.
de Chalmont. Maravillada por
-No quisieron, ó más bien, no
la belleza del espectáculo, olpudieron, pues aún les quedaban
vidando la presencia de los
por hacer algunos prepara.tivos; ademarinos que les rodeaban, se
más, tenían invitada á la reina Biestrechó contra Juan y reclinao que se ha apasionado terriblenando la cabeza en el pecho
mente de Nelly y también me hadel marino, le dijo.
bían invitado, perono
-¡Qué bello, qué bello es.
prometí que iría y me
esto y qué feliz soy!
propongo permanecer
Luego, volviéndo en sí seá bordo.
separó de Juan vivamente y·
- Hará usted mal,
porque apenaría á Nele preguntó:
que es tan afectuo-¿Qué cima es esa?
sa. ¡Vaya una criatu- Esa, le contestó el Comanra encantadora! . . ...
dante es el Ouchon- gui que.
Valiente, adicta, resignifica pilón de azúcar.
suelta, instruida y so-Y éste otro?
bre todo, bella. Será
-"' t
-El cerro cuadrado.
feliz quien la logre por
.¡_.?
La isla entera era Mayotta,
esposa.
una
isla gallarda y riente que- -:_.....•E.. -¡Qué entusiasmo,
ocupa un sitio equidistante entre Africa y
Doctor! ¿Piensa usted
. , _
Madagascar y que es producto volcánico.
ofrecerle su mano?
. '
como las Comoras brotadas de una in-Ay! si tuviera yo
-,; ,h,..._
mensa erupción.
la edad de usted! Si
_ j,l!:1.:p · ·"
Acercándose, todo aparecía sereno, repo-yo fuera usted . ...
?::il~=""'~·
sado y agradable y había en casi todas di-Juan se ruborizó.
recciones grandes árboles entrelazados por ·
-Pero no hay gran
lianas de flores brillantes; una bóveda de diferencia entre usted
verdura sombría que recortaban aquí y allí con
barque
del
Mayor
y
su
hija:
en
primer
lugar,
Mr.
y yo, Doctor.
-Enorme .. . . diez ailos por lo menos, y ade- Thomas Poole, el rico propietario de Mohelia ha- manchones de un verde más claro, vastos plan-bía sido muy correcto dirigiéndose á las autori- tíos de caña de azúcar. En algunos raros sitios.
más, está enamorada de usted.
dades francesas para que le designaran la perso- aparecía la roca volcánica lustrosa, guinda, so•
El Comandante intentó sonreír.
na
á quien debería llevar á su lado, con la con- bre una tierra roja y muy fértil en que surgían,
-No se ría usted, amigo mio, eso es bastante
visible para que no lo baya notado un viejo como dición si de que fuera de origen anglo-¡¡mericano, al capricho altos cocoteros cuyo tronco desnudoyo, y si se lo digo no es para preocuparlo, sino Stepbenson, que tenía ligas con los franceses, que y esbelto coronado de soberbios abanicos, rom-para im¡pirarle confianza y que no se oculten de el Gobierno inglés desconfiaba de él y que se pía la monotonía del paisaje.
El barco avanzaba con rapidez y todos los de-había malquistado con los hovas, sería un agente
mí.
-¡Es que usted es el enamorado y está ce- con quien podría contarse en caso dado y por talles empezaban á mostrarse bañados por la reseso lo escogieron aunque tenía reputación de be- plandeciente luz: los islotes cincelados, esparci. loso!
dos en torno de la isla principal; las recortaduras
bedor, pero también la tenía de honrado.
El Doctor se ruborizó á su vez y exclamó:
Esto complació á Juan, pues Nelly no le min- de la playa cubiertas de arena dorada: algunas.
-Yo, Dios me libre! pero le tengo á usted envidia .... Y si algún día tuviere usted contrarie- tió puesto que su padre fué dado de baja por em- casas blanqueadas con cal al uso árabe tachonadades y tristezas y necesitase de apoyo moral y briaguez solamente y no por embriaguez y robo ban con puntos blancos el follaje, y al rededor deese conjunto, bastante lejos ne la orilla, el ancho
consejos, no siga siendo reservado y tenga fe en mí. como Juan temía.
Stephenson es honrado, decía el Jefe Naval y cinturón de coral, dique natural apenas visible,
- Sí, pero usted no sabe todo lo que yo sé sobre el padre, sobre la madre y sobre la niila mis- su palabra era para el Comandante un Evangelio. al ras de las olas que se revolvían sobre él, rebo-Largo espacio de tiempo permaneció pensati- sando espumas hlancas.
ma; usted no ha oído sus palabras atrevidas, amorosas, experimentadas ya; usted no conoce la vo en un sillón, abrumado por el calor sofocante
Más allá de estas rompientes, en el interior deturb'.\ción, el miedo y el encanto ¡ay! el encanto de la tarde, y después llamó á Jacques y le dió la corona. dormitaba un pequeilo Mediterráneo,.
orden de que le alistara un traje de paisano.
omnipotente que ejerce en mí, deseó decirle.
un lago apacible sembrado de islotes fragantes.
Apesar del rigor de la temperatura, apesar de colocados allí como cestos de flores.
Pero nada dijo; y más contento que disgustado
del descubrimiento de su amigo, no quiso enta- la lluvia que se preparaba ya, impacientado por
-Oh! qué feliz soy! qué feliz soy! gritaba Neblar discusión y se abandonó á la grata idea de la espera enervante, se dirigió á la casa del Ma- lly cuyas miradas s~ cruzaban á cada instanteyor, no sin prevenir á Jacques que no vendría á con las de Juan; y á veces añadía en voz muy
que no tardaría Nelly en venir al barco.
-Entonces, ha.ata la noche, dijo el Doctor. No comer y que regresaría al bar.co á las nueve con baja: y cuánto te amo!
me espere usted á comer, pues estoy invitado por el Doctor, el Mayor Stephenson y su bija.
Era el momento de la baja mar y el agua esmi compailero el Director del Hospital y volveré
taba agitada por una ondulación que al retirarsaVI
con el Mayor y su hija en el bote que mande usdejil. ba ver por breve espacio algunas cimas de la
ted para ellos.
corona madrepórica, de modo que parecía impo-AMOR,
REY
DEL
UNIVERSO
....
-Desde á las ocho estará en.el muelle á la dissible que barco alguno pudiera penetrar mas allá
posición de ustedes.
No más una ligera tinta rosada en el horizon- y llegar al mar inter_ior tan sereno, tan apacible,.
Cuando el Doctor se fné, el Comandante acu•
te indicaba la próxima salida del sol. En esos tan atractivo.
dió personalmente á ver si todo estaba en orden
No obstante, fijánd0se bien, se distinguía quepaists no hay aurora ni crepúsculo-Todo es ráen el comedor y el salón que iba á poner, con sus ·
pido. Venus se apaga de improviso como si un en determinada extensión las olas no reventaban,.
camarotes á disposición del Mayor y de su hija.
soplo poderoso hubiera pasado sobre ella; y el el agua permanecía azul como la profundidad deLuego volvió al salón, releyó las instrucc:ones
que había recibido de su jefe y se puso á estudiar
en su colección de cartas marítimas, la ruta que
iba á seguir.
Nelly había sido bien inforn;iada. Aunque el
Comanaante debía aceptar como pasajeros al Mayor y su hija, no por esto debía modificar el itinerario, fijado de antemano, sino ir á I\layott;. y
permanecer allí uno ó dos días informándose del
Gobernador si tenía comunicaciones para los sultanes de las Comoras que acababan de someterse
al protectorado francés; luego irían á Anjonan
donde conferenciaría con el sultán y en seguida á
Mohelia donde podía quedarse algunos días; pues
allí había peligre de una rebelión contra el sultán y era necesari'J restablecer la paz sobre bases sólidas. Terminada esta misiva, iría á la gran
Comora y volvería á Mayotta y á Diego Suárez,
donde daría cuenta.al Jefe de la División Naval.
En una carta amistosa este Jefe ampliaba sus
instrucciones y explicaba por qué autorizó el em-

11r

~t!:

lr.T, MTThJOO

Domingo 14 de Agosto de 1898

los cielos y allí estaba «el paso» hacia la cual, mando. ¿Sabes que me intimidas cuando tomas
sin ocuparse porelmomento de Nelly, dirigía cui- esa ¡¡ctitud?
- Vamos, no te burles de mí: eso no está bien,
dadosamente su barco de Cha!mont.
·
-Cuidado, decía á los marinos encarg11dos do amada mía.
-Pero si esto es serio, muy serio; te encuentro
la maniobra, atención todos. Rectos, sobre el alinea.mento de las pirámides.-A babor, más á ba- tan superior á todo el mundo que me das miedo
bor.-Hay que desconfiar de la corriente. Bien, á á veces y basta me pregunto cómo ba1&gt; podido
virar ahora. A estribor rápidamente, toda la ba- hacer caso de mí y si es verdad eso de que nunca me olvidarás y que me seguirás amando así.
rra, toda sin miedo. A estribor.
El Oolibri, obediente, seguía por todas las si• Dime, dime si es verdad.
- Locuela! Bien sabes que sí, y basta me imanuosidades del paso, enmedio de los arrecifes
y pronto hubo de penetrar al mar interior, ese gino que be vivido amandote toda la vida.
-Así me sucede; y apesar de cuanto se diga
lago apacible lleno de islas que semejaban canastillas de flores. Ya no quedaba pues por qué preo- en contrario, no creo que sea pecaminoso amarcuparse, pues quedaba el barco al abrigo de la se así. ¿Qué piensas sobre eso? A veces me vietempestad y de todo peligro en esa rada maravi- nen escrúpulos porqu! la religión nos ordena
llosa que los ciclones no visitan nunca y donde amará Dios sobre todo. Pues bien. . . . yo ....
la linfa transparente no sabe lo qne son olas ui No, no: decididamentt: es muy malo e8o que iba
á decir. Oyeme, ayer al regresar del paseo,
espumas.
No se necesitaba sino aproximarse á IR peqne- cuando me dejaste para ir al hospital á buscar al
1!.a isla de Zavuclzi donde habita el Gobernador Doctor, entré á la iglesia. Era yo tan feliz que
y echar el an.c!a muy cerca de tierra, casi á la tenía ganas de llorar, de orar, y ví al cura que
sombra de los gre.ndes árboles que reflejan su estaba á punto de salir y le rogué que me confesara .... le conté todo, todo lo que pensaba y me
silueta alargada en el cristal del fondeadero.
regail.6 repitiendo varias veces.
- Fondo, gritó el Comandante.
-Es preciso amará Dios más que á sus criatuEran apenas las siete de la mailana y no podía de consiguiente pensarse todavía en la visita ras y así él bendecirá vuestra unión. Luego se
al Gobernador. El Comand11nte terminó de dar dulcificó un poco, me preguntó cuándo sería el
sus ordenes y para huir del baldeo que iba á co- matrimonio y le respondí que dentro de tres meses ¿te parece mucho tiempo?
menzar, bajó al aalór. acomµailado de Nelly.
-Bueno, dentro de tres meses: tan pronto coPero á punto de entrar le dijo con voz muy ba•
ja seilalándole la cortina que cubría la puerta del mo venga el oficial que deba remplazarme, te
iré á buscará Mohelia, bien que no está lejos y
camarote del Doctor:
- Silencio: no interrumpamos á nuestro amigo vendremos a Mayotta y nos casaremos allí, en
en el calor de sus inspiraciones; vamos mejor á esa modesta iglesia que se divisa desde aquí: mí
la cámara de usted y luego le enseilaré la mía; rala! Luego esperaremos el paso del vapor-e.o
v erá usted que bien instalada estoy.
· rreo y volveremos á Francia con derecho de amarnos y a á toda luz.
El la hizo entrar.
-Ob! qué bueno, qué bueno!. ... y no nos vol - Oh!, dijo ella, ¡qué lindo está todo esto! ¿sabe
usted seilor que es usted muy coqueto? Esos ta- veremos á separar. Eso me hace el efecto de un
pices de Turquía, ede aubre-cama, ese espejo ve- sueilo, y tengo miedo de despertar. ¡Que no sea
neciano, ese bronce.......... qué admirable mailana ese día bendito de nuestra unión! ¡Cuánto amo esta isla! Pero si me olvidas en ese tiempo!
bronce!
Tres meses tienen muchos días, muchos. r,Qué
-Es Diana, la casta Diana.
- ¿ Y esta mujer que está en este cuadro?
- .1!:s mi hermana, vive en Rusia y hace tiempo
que no la veo.
- ¿No tiene usted más parientes?
-Ninguno .
-¡Pobre amigo mío! Entonces usted es más
digno de compasión que yo! Al menos tengo á
mi padre.
Esta soledad de usted me hace amarlo más ...
Pero ¡que digo! si ya no es posible que crezca mi
amor .... Tú ocupas todos mis pensamientos, todos, y á veces en esta obsesión, me imagino que
tengo aspecto de loca y que todos leen en mi pensamiento. Figúrate, el otro día en Nossi-Bé,cu11ndo jugaba yo con ef chico del Gobernador, de improvisó lo abracé con delirio yledije. ¡«AyJuan,
J uan, cuanto te amo.» Su madre riendo me dijo:
«Cuánta ternura, seilorita Nelly, pP.ro nose llama
J uan sino Eduardo.» Entonces me ruboricé como
u na colegiala y no supe quP. contestar .... y me
reprochaba en secreto mi acción y te culpaba. también un poquito.
- Vida mía .... Ven para que te abrace yo como abrazabas á Eduardo.
Juan se sentó en un sillón y ella saltó á sus rodillas y le enlazó el cuello en dulce abrazo, diciéndole:
- Y me amarás siempre así, siempre, siempre?
¡Qué b~llo será vivir juntos y poder estarse besando todo el día sin que me den remordimientos!
porque esto que hacemos ahora es malo ¿sa•
bes? .... Me parece que estoy soilando desde que
vine á Nossi-Be, porque estaba segura de verte y
te vi al fin. Luego, no nos hemos separado: digo,
· sí, perv anoche, la noche solamente. Y luego, como no más un tabique me separaba de tí ..... .
quise salir y acecharte, ver cómo dormías y me
vestí y salí y .... ¡qué cosa tan particular ¡t:ú tenías el mismo pensamiento y nos encontramos á
medio camino. Entonces corrí, me volví al lecho
y cerré ha.gta la escotilla á pesar del calor ¡qué
calor hacía! ¿Verdad? Y me dormí más dichosa.
- ¿Dormiste bien?
-Como una reina ...... que duerme tranquila. No deEperté sino hasta esta mailana cuando
llamaste á mi puerta para preguntarme si quería
ver la entrada de M:ayotta. De un salto me levante y salí y pude abrazarte antes de que salieras
al puente. Qué hermoso estaba todo en el cielo y
el mar, qué liermoso, pero no tanto como tú. Se
te veía soberbio, y magnílico al dar tres voces de

..

135
vas ha hacer mientras pasan? ¿Por qué no? ....
pero iba á decir una tontería; eso no es po~ible,
hay formiílidades que llenar y aquí no es como
en América donde se casa uno con tanta facilidRd; y además, mientras estés á bordo no es posible. Mailana ó al otro día, me dejas en M:ohelia
y te vas ....
-¿Crees que regresarás algunas ocasiones dentro de esos tres meses?
- No; es muy raro que venga yo á las Como•
rRs .. .. Pero ahora, voy á estar algunos días en
MohelÍil.
-¡Cómo volarán estos tres meses! ;,Pensarás
mucho tiempo en mí? y si me olvidas! Desde que
te conozco, lils mismas ideas, las mismas, están
dando vueltas en mi cabeza como un caballo en •
el circo. ¡Qué miedo dan las separaciones cuan·
do se amll ! ¡Cómo haría yo para que me recordaras noche y dia , teniéndome sin cesar en tu cabeza y en tu corazón como yo· te tengo á tí! Sí
pudiera irme desde luego contigo ....
Y lo contemplaba pensativa mientras él cubría
de besos sus manecitas.
-Oye: le dijo luego. Voy á darte mi retrato,
un retrato que me hice para tí expre~amente cuando estuve en Diego-Suárez. Me puse el traje que
te agrada; aquel con que concurrí al banqnete
del Gobernador de Ambohimarina. Tú, me darás
el tuyo y de día lo llevaré conmigo á donde vaya y de noche.....
Nelly se interrumpió vacilando; él la pre~untó:
-Y de noche? qué harás de noche?
Pero ella no le contestó, sino que prestó atención á un rumor de voces que se oía afuera.
-Silencio! dijo: oigo al Doctor y creo que está en el salón.
-¿No será tu padre? interrogó el Comandante
algo intranquilo.
- Va mus á ver, dijo ella muy serena. ¡Pobre
de papá! hace ya tiempo que no me ocupo de él
porque mis pensamientos son todos para tí.
En los momentos de salir de la cámara, Juan
preguntó:

�136

-Apropósito de tu padre. ¿Qué le has dicho?
¿Le has lla.&amp;lado ya de nuestros proyectos?
-Para qué? No se usa eso entre nosotros. Ya
habrá tiempo de decírselo más tarde, cuando sea
necesario. ¿No es más bello amarse así, sin que
nadie lo sepa y sin deberse á nadie más que á
uno mismo? Está uno más cohibido cuando sus
padres están al tanto ...... ¿no eres de mi opinión?
~ .Sin explicarse por qué, Juan prefería también
que no se lo dijera al Mayor Stephenson.
-Es cierto, dijo sonriendo, tú siempre tienes razón: déjame besarte una
vez más.
Y luege entraron al salcín.
No era el Mayor quien hablaba. Como la víspera había bebido mucho,
dormía aún apesar de los ruidos formidables que se producen siempre al llegar á puerto una embarcación de vapor.
.-::-Era Lerbón, que detrás de su cortina se
entregaba á un monólo•
go muy animado.
-¡Sorprendente,
sorprendente, sorprendente! decía; nunca hubiera creído que una
presa tan grande ......
¡;;. Nelly interrumpió el
monólogo sacudiendo la
cortina y diciendo desde afuera alegremente:
-Eh! Buenos días, ,
Doctor querido, ¿qué le .
sucede á usted que á

.EL MUNDO

sopechaba sino imperfectamente, en tanto que
nhora tengo ya uua certidumbre absoluta, indis•
cutible.
-Sobre qué? preguntaron á la vez el Comandante y la joven, vagamente inquietos por el temor de que su conversació~ hubiera sido oída.

Domingo iJ.4 de Agosto de 1898
marote que ocupa usted, pero desde hace dos días
la transladó á este otro, sin duda también en una
escotilla.
-Sí, dijo Lerbon y este animalito tan benéfico
como interesante, me ha tejido en breves horas
un mosquitero diáfano, y tapando con su tela la
boca de la escotilla y sin privarme de aire ni de
luz, atrapa al paso moscos y mos•
quitos.
-Yo, dijo Nelly, para librarme
de esos enemigos, tengo
cosa mejor: el
perfume de
Binao.
-Es verdad, dijo Lerbón, pero la

Domingo 14 de Agosto de 1~

137

EL MUNDO

PAGINAS DE LA MODA

FIG. 1-DOS TRAJES PARA JilL E'-TÍú

Lectura para lallil damas
Las labores manuales
. Entre los conocimientos lndiRpensables á toda mu~er que quiera poner en práctica los principios más
importantes de la economia doméstica, se encuentra,

~ hora como esta no ha salido de su concha?

Pero el Doctor nada había maliciado ó á lo
No tiene usted vergüenza! ¿A.caso ignora usted menos así lo creyeron ellos cuando les dijo con
que hace ya tiempo que hemos dado fondo fren- aire de triunfo:
te Mayotta?
1
-Ya sé por fin ahora para qué sirve el hilo de
Lerbón levantó la cortina y salió al salón. Lue- plata en ziz-zag. L~ Epeira Mauricia se ha decigo tomó la manecita de Nelly y la besó galante• dido por fin á revelarme su secreto.
mente sin apresurarse, como quien saborea una
Como Nelly parecía no comprender, el Comanfruta delicada y después dijo c·o n acento de cun- dante le dijo sonriendo:
.
vicción:
-Es bueno, sepa usted que el doctor ha con-Pero querida seiiorita, decididamente usted seguido domesticar una araila grande de jardín á
me trae la dicha. Imagínese que acabo al fin de la que los sabios llaman Epeira Mauricia. Prime•
descubrir lo que tanto había buscado y que no ro la hizo construir su tela en la escotilla del ca-

Epeira es mejor porque no se limita A desembarazarme de esos dípteros: figúrese usted .....•
pero no va. á creerme ...... figúrese usted que
en este momento está en vía de comerse una de
las más corpulentas mariposas crepuscularei!:-una.
esfinje! ¿Cómo 111. capturó? Es fácil de verse, por
que la infeliz presa está rodeada aán del lazo de
que se sirvió su matadora. ¿Y sabe' usted cuál es
este lazo, Comandante?
(Continuará)
FIG. 2-TRAJ E PARA NIÑO

sin duda alg,una, el conoeimi.-nto perfecto y amplio
de las labores manuales. Ba~ta. para comprobar edto,
fijarnos en la diforencia notable que existe entre el
hogar de una madre de familia. que no tien11 conocimientos en las labores manuales y el de aquella qµe
ha tenido la felicidad de cursar dicha asignatura. Alli
todo es desaseo, gasto excesivo y falta de atractivo;
aqui puede verse la economía, el buen gusto y la corrección en el corte, pero sin derroche.
·
Desgraciadamente, á pesar de la gran Importancia
que tienen las labores manuales. su enseñanza está erateramente descuidada en las escuelas, pues aunque
año por año, acudimos alli para admirar las suntuoFas exposiciones de costuras hechas por las alumnas,
hay que advertir que esos trabajos han sido dirigidos
por perso!las que no se cuidan tanto como debieran,
por seguir una metodologla convenientemente en sus
clases.
Una lección de costura en nuestras eFcuelas primarias, bien puede tomarse como i,J tip,:&gt; de la más completa anarquía, en donde los conocimientu adquiridos son ficticios y pasajeros, pues se han dado sin orden y sin método; por más que éste sea preconizado
por todos, descuidado por !a mayoría y necesario para el éxito de nuestros trabajos. L.t elección de las
labores que han de hacer las alumnas durante el año,
queda al capricho de cada una de ellas ó al gusto de
los padres de familia, transformándose.dicha clase en
una especie de aquelarre de primorosas hadas, que
hacen brotar de entre sus manos, como por arte
mágico, las blancas garzas bordadas en seda y oro
para los biombos al estilo oiient&gt;al, las flores de nacarados pétalos y la rizada espuma del finísimo encaje
de bruselas. Esta profusión de quehaceres heterogéneos. tiAne algunos inconvenientes, entre ellos. perjuicio para sus discípulas, que se dedican á las lt bo•

res que más son de su agrado. descuidando quizá las
que le serán indispeusablt&gt;s más tarde y por otra parte, ut. trabajo ímprobo é infructuoso tal vez para la
maestra, qnEI no puede mutiplicar su, tención, para
atender il todas debidami,nte. Así, pues laenst:ñanza
de las labores manuales, debe ser slm11ltá.neamtlnte,

FIG 3-TRAJ E PARA NIÑO

�138

EL MUNDO

recibió hospedaje en casa de un caritativo boticario
amante de imprevistos y de novedadee.
Los bicicletistas tienen el esplritu de cuerpo. El
señor Bonvalot pretende que cuando su "Club" se encapricha en pedir algo, no hay fuerza humana que
le resista.
En el caso presente, se ha demostrado que se es 11nglo•11Bjón ó no se es. El dueño del "Caballo blanco"
pr~tendió ser amo de su casa. y no tenie~do que _c01:~tar con su diputado ni con H . .Ayuntamiento, dificil
fué "hacerlo andar." Según la ley inglesa habla un
sólo modo de molestarlo; este es acusarlo de
"haber faltado á sus
ob!igllciones de hotelero," rehusando alimento y hn~ar á una
señora ciclista bajo ,
pretexto que llevaba
un traje que vestía separadamente cada uno
de sus miembros. Esto significa calzones,
palabra que la buena
sociedad inglesa no
permite se pronuncie.
Las palabras que sirven para designar el
contenido de ese contenientes siendo por
completo prohibidas,
habrá que usar é in•
ventar cantidad de efemismos para defender
ante los tribunales un
asunt" en que sólo es
cuestión de objetos
queno11epueden mencionar.
Un repórter ha ido á
entrevistar al dueño
del 11 Caballo blanco"
quien le manifestó que
el pleito que se le promueve lo tiene sin cuidado y que exigirá se
presente la señora ante los magistrados de
la Ley, con el traje que
llevaba, seguro que
admitirán que tenia
razón en criticarlo.
Apenas circuló la
noticia de ese incidente cuando la prensa
inglesa comenzó á. re ·
cibir infinidad de cartas referentes á la
11~ran cuP;stión de Darkrng." La mayorla de
los ingle11ee está en
contra del hotelero por
amar al principio.
Son anglo-s,ijones y
no menos quisquillo ·
sos sobre el capitulo
de la independencia.
Pretenden vestirse co ·
mo bien les parece, y
rechazan el d~recho
de censura en los hoteleros.
¿En qué se mete ese
hombre? ...... ¡que lo
abandone desde luego toda su clientela!
Algunas mujeres se
rebajan hasta usarles
y dicen más ó menos.
FIG. 4-ELEGANTE MODELO DE VERANO
3:1 «traje racional&gt; no
es una especialidad
homogénea y desarrollarse por medio de ejercicio~ de los bicicletistas. Es el traje del p_orvenir. Se busprogre11ivos. Seria además conveniente, que una mis- ca su forma definitiva desde hace anos en los Estama profesora dirigiera á las alumnas en todos los cur- dos Unidos y en la Gran Bretaña_ por ~edio de sosos en que se subdividiera la ensefünza de las labo- ciedad de muje:·es inteligentes é mst~mdas que se
res manuales. Si atendiendo á estas ref.irmas, se pro- preocupan de la higiene y de las necesidades modercurase dar la preferencia á lo úcil y á lo indispensable nas engendradas por nuevas actividades_ Las ena- .
aRtes que á lo vistoso y superficial, es seguro que ca- guas largas recogen loa microbios. Con~tituyen un
da alumna al cerrarse para ella las puertas de la es- estorbo y á veces un peligro para las muJer~s que se
cuela, quedaría habilitada competentemente para el entregan á los juegos de los hombres. El traJe ae !_as
establecimiento de un nuevo hogar, feliz en lo que á «señoras bicicletistas• represen~a unl!- de las. soluciones del problema y quizá la meJor Aun considerando
esta parte de la economía pudiera corresponderle.
que la solución fllera mala, nada tiene que vei: con el
MARÍA M. ROSALES.
hotelero sin 1 con las diversas ligas que trabaJan de
ambos !~dos del océano para substituir U!} traje práctico á nuestros atavíos de animales de luJo,
Liga del traje para mujeres ciclistas.
Los ín~leses, menospreciando la política d~l. día,
las comphcaciones 9-ue pu_ede atrae1 la gu~rraH1spano .Americana, sus rntenc1ones secretas con relación
Hay ~ran alboroto en Inglaterra entre las señoras á las propiedades españolas que van próximamente á
y señoritas bicicletistas. I..;a "liga dd fraje-1·acional" ponerse en subasta pública secreta, bajo el martillo
se ve obligada á tomar en mano la causa de la vic- de la diplomacia, han gastado saliva. tinta y algo de
tima 11
talento en sus ataques contra el Caballo Blanco y en
El escritor .Arbe de Barine ha tomado apuntes so- su defAnsa.
bre tan interesante cuestión y cuenta su erigen y
En el siglo tres los Padres de la Iglesia se opusieconsecuencias.
Una pareja legitim~mente unida por los lazos del ron enérgicamente á que los hombres recortaran sus
matrimonio salió de Londres en 11tandem11 y pretendió «tunicas• considerando como muy afeminados aquepasar la noche en la. pequeña ciudad de Darking que llos que «adoptaban el traje bifurco, importado de
Persia.•
sólo posee dos hoteles decentes.
El "León colorado" se negó muy civilmente á reciEn Oriente, las mujeres usan aún ese t•aje con~ebir los pasajeros, pero no escondió que era con mo- nado. La justicia inglesa no se ha pronunciado 11un,
tivo de los pantalones cortos de la señora. El "Caba- no da su sentencia. .Algunos pretenden ~ue si la mullo blanco" no puso formalidad al~una en su negativa jer es bien formada, los calzones sondehciosos. Unas
y cerró la puerta sobre las narices de la cansada pa- maestras de escuela se quejan que el uso de esas funreja: "¡No recibimos señoras en trajes de fantasial" das, convierten sus disclpulae en hombres.
exclamó el hotelero.
Muerta de frío, mojada y desfalleciente, la pareja

Domingo 14 de Agosto de 1898.

Domingo U de Agosto de 1898

139

EL MUNDO

Plantas -venenosas

Nuestro• Grabados.

Muchas hay que tocamos diariamente y creemos son
inofensivas. Para enumerarlas tendríamos que hablar
no en griego sino en latín, tomando en cuenta que
aquí se bautizan las flores, los arbustos con entera
libertad.
Lo que no necesita griego ni latln es el germen de
la papa el cual contiene un veneno temible. Este se
llama solanina, se encuentra en las hoj&lt;ls de la planta
y sólo el tubérculo bien 11eparado de su vástago está
exento de él.
Debe cuidarse quitar á las papas la base del germen, con buen cuchillo y cuidadosamente. Esto se
llama el ojo de la papa
Es muy general pelar las papas sin.extraer ese germen Cuando las papas maduran en sacos. en cajll.s ó
en almacén, deben recortárseles todas las partes verdes.
La solanina causa males de estómago é irritaciones
de intestinos que siempre se atribuyen é otras caueas.

FlG. 1-D0S TRAJES PARA EL ESTÍO,
Hermosos y ligeros, el primero de bengaliua á gra~des rayas, con cuerpo bolero, ornado de J.na capeh•
na de gasa btanca pfüsé y abierto sobre un plastrón
plissé t.-mbién de la misma; cinturón de seda asargada y mangas juntas con un pequeño volante en el remate.
El segundo, de gasa figurada con blusa de plissé,
abierta sobre una pechera de lino semi-cubierta fOr
gran corbata fantasía, y con dos solapas triangulares
muy elegantes, doublees de seda, cinturón negro de
seda acordonada.
Hombreras ligeras ornadas de pequeños volantes
ó cintas que se repiten en la basquiña y en el remate
de las mangas.
FIGURA.S 2 y 3-0')S TR\-TIB P \R \ Nc'io.
Un frock, delantero y espalda, de sarga con
blusita marinera y ci11turón blanco y un trajecito sastre de sarga también. formado por una
blusita de gran novedad y pantaloncito de bombacho.
FlG. 4-ELEGANTE MODELO PARA VERANO,
Es un traie de piel de seda de una encantadora originalidad. .Asciende la falda hasta formar
un elegante coeeleto y se abre á todo lo largo
sobre un fondo de 9atln bordado y en el cuerpo
sobre un gr11n plastrón de muselina obscura
pli~~é.
Un medio jacquet con tendAncias á. estilo bolero, que es una primorosa aplicación de bordado, asciende formando un cuello Médicis, alterna con yockeys en los hombros; muestra mangu ajustadas can aplicación de cintas de seda
negra.
Un pequeño volante de m11selina de seda orna la parte inferior de las mangas.
FlG, Ó-TRAJEDE CALLE-DELANTERO Y F$PALllA.
El corpiño es fantasía, hecho todo de tafetán
y muselina de seda, la cual asoma asi en el peto
como en las mangas, á través de ligeras bandas
cruzadas por galoncitos de beda en ángulos.
Gran plastrón plissé de m11Selina con gola
Médicis.
Dos bandas de la misma á ambos lados de la
blusa, prendidas á los hombros por elegantes
rosetones.

FIG. 5-TRAJ"El DE CAL!:E. DELANTERO Y ESPALDA

,.**
Creemos que más vale que la mujer quede mujerr
pues al convertirse en hombre, pobre de nosotro&amp;
!Ya nos da bastante trab11jo!

--------·--------

FlG. 7

Precio dela mujer
Cierto sabio italiano se l1a dedicado á. reunir con•
cienzudos datos acerca del precio que alcanzan las
mujeres en los paises en que su venta es todavía co·
rriente.
Entre los cafres una mujer hermosa acostumbra
valer 70 cabtzas de ganado lanar.
l!:n el Estad o de Mishmi en la India, vale 20 cabezas de cerdo.
En Tin:.or se dan por u11a esposa 200 ó 300 búfalos y
ademas una infinidad de ovejas.
Entre los Samoyedos una joven soltera de elevada
familia se paga con cuarónta rublos de plata, do,¡
pieles de zorra, seis metrcs de paño rojo, una cace10la de hierro y cuatro pides de castor. Como ca~i la totalidad de los hombres no pueden dar todas estas cosas, muchos toman un partido más .... -económico
pordecirlo asi- de robará las mujeres.
Los esquimales las pagan C&lt;'n 100 á 150 rengíferos.
Los orampos dan por una mujer dos vacas Uu pretendiente ricQ paga adómás tres bueyes.
Los Balakeles, en el Africa ecuatorial, compran la
mujer con algunos dientes de elefante.

Las mujeres médicas

FIGURA 6
Otro frock para niña de 2 á 3 años, de muselina de seda, ceñido arriba del talle por un lacito de seda rosa y adornado de tiras bordadas,
prendidas sobre loe homt&gt;ros, á derecha é izquierda por '.azos de seda rosa también.

Se estan multiplicando en los Estados Unidos en
proporción extraordinaria. En el año de l&amp;fü se contaban 527, se cuentan ahora 4,5001
Parece que muchos de esos honorables practicantes tienen productivas clientelas y algun&amp;J de ellas,
que no eon seis pero pasan de tres, ganan fácilmentesus $5,000 oro anuales.
Conociendo nuestra afición á lo nuevo y á lo desconocido, no creemos errar al opinar en que algunas dec
esas Doctoras. sobre todo siendo bonitas, establecerlan.
en nuestra Metrópoli unagrancompetencia médica, si
se resolviera avisitarnos.Hay que recordar que mucho&amp;
enfermos sanan ó cuando menos se alivian á la vista.
de un Doctor que les simpatiza. En el dolor de muelas, es caso tan frecuente, que ni debe mencionarae.

FIGURAS 7 y 8
Seis prendas de ropa blanca para niños, propias para labores de mano de señora3, Da senc1lla factura y última novedad.
' FlG. 9-TRAJE SASTRE PARA VIAJE
Es todo de sarga gris acero, en forma de
bata, con falda plena y adornado con cintas
paralelas de seda clara.
Dos filas de botones fantasía ornan el peto
hasta la basquiña.
Dos alas de mariposa de falla blanca figurada, forman elegante solapa á la derecha
Manga justa con varias órdenes de pequti·
ños yockeys.
FlG 9-TRAJE SASTRE PARA VIAJE

FIG.8

,,,,............................................................................, .....................................................................

La escena en santiago de Cuba.
FIG. 6.

(Kladderadatsch, Berlin.)

Después de una minuciosa investigación, las potencias deciden que Tío
Samuel no es un mal cliente.
.
(Puck, N. York)

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11

•

-La paz, nin.a, con las últimas noticias de la guerra.

•

NUMERO 8

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo, 1898, Tomo 2, No 7, Agosto 14</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Oomln¡¡!'G 3l de Jul;o de 1898

EL MUNDO

100

denuncian mis leales primorl's. Tú acechas, tú aco·
mt:tes sin dar la cara A tus victimas, q11e agonizan
maldiciéndote porque hieres y no curas, porque ma•
tas y no mueres.
-Calla, to11ta. que tires del engaño em_blema. Mira
tus vivos colores; polvo vano que en mis manos se
deshace, asl t os halagos, asl los giros bellos con que
facinas las almas ingenuas
-Razó n tienes, rHpaz ladino Mi belleza es polvo
si la palpan. En cambio, si tú tocas lo~ corazo1:1es, l_os
conviertes en llamas v l11ego en ce111zas. DéJame 1r,
que á nadie ofendo. Yo no iré á denunciar tu Kcecho,
pero si á las zagalas Ancuentro les diré. 11 011,zadorcitl\8 de mariposas, segidme. que eo_v la tlmida iJuijión.
Huid del Amor, q11e t1s audllZ y traidor"
N.

FIGS.

10 Y 11-DOS MODELOS

BOLET

TOMO U

MEXICO, AGOSTO 7 DE 1898

PERAZA.

DEI JACQUETS

RIFA DE MUJERES

FJG, 7-Tll.AJ"l!I DE CICLISTA

Es por dl'máe curiosa la costumbre que cay en al~unae_poblacioutie de la provincia de Smoleoeko, del
1mper10 ruso.
· .
Cada ti;es meses se escoge una joven bellR r, virtuosa con objeto de rifarla; se emiten 5,000 billetes
de á rublo cada uno, 11. loe que tienen derecho los jóvenes y viudos de la población y de las localidade11
vecinas
Hecho el sorteo, el agraciado puede casarse con la
joven ó ceder sus derechos á algún amigo
Aei mismo la rifada puede rehusar al favorecido
por la suerte.
La joven recibe loe 5 000 rublos que produjo la rifa
como dote, y en l'l caso de que no se verifique el en•
lace, se reparte la mitad á cada uno y en paz.
Por lo general lns jóvenes rifadas aceptan como marido al dee:gnado por la suerte, siendo esos matrimonios un modelo de felicidad conyugal.
FIG, 9-TRAJE SASTRE

Lectura para las da'Dlas

EL SERVICIO DOMESTICO
LOS QUE SUBEN ·y BAJAN

Una gota de agua que babia eet11do millares de
años con 1: e demás en un 111~0. sintió de pronto que
se transformaba y adquiría ligereza extraordinaria.
Estaba evaporándose.
-¡Tengo alae!-dijo flotando sobre el lago-Adios
amigas Ya babia presentido muchas veces que mi
naturaleza era distinta de la vuestra. Voy II las altu•
rae, al pala de las nubed y de las águilas. Ya no nos
veremos más.
.-:-No te enorgullezcas-le dijo otra gota que habla
VIaJado mucbo.-Yo be estado en esas altas regionl'e
y sé que no se permanece en ellas mucho tiempo. Pide á Dios que cuand" caigas, quizás hoy mismo, te
deje volver á e~te lago tranquilo. Eres como todas
nosotras: un poco de calor te eleva; un ligero enfriamiento te hace descender.
-Aunque eso sea-repuso la soberbia partlcula de
vapor. Hil. llegado mi época feliz.
-¿Quién sabe? Acaso esta.a destinada á hundi.rte en el terreno y encerrarte para siempre en una
cueva obscura.
.
Algunos días después, la gota, condensada, caía
sobre una hoja, resbalando por ella temblaba, resi~tiéndose á deepnmderRe.
Venia de loe cielos: iba fatalmente á rodar sobre la
tierra.
FElRNÁNDEZ BREMON,

AMOR E ILUSION

Quieta te has de quedar, voluble alada; le dice el
niño: aleve á la traviesa mariposa. ¡,A qué ir de flor
en flor diciendo á torlas que las amas, para luego dejarlas engañadas y tristes?
Y la mariposilla, irónica. le responde:
-Dame, nifio tu constancia; dame tu quietud, dame
tu fe. Sentado estás en el brocal de esta fuente, aguardando á las zagalas l!encillae que no han amado para
herirlas en el corazón, una ahora, otra después, y á
todas sin píl'dad. Te finges cingo y no yerraslo~inocentee pechos A que disparas. Yo beso á las flores, tú enloqu11ces á las donctlllaP. Yo vuelo por doquiera y me

FJG 8 -MODEL() DE

PRUIA\"ERA

Qu~janee y con justa razón muchas famili its de la desmoralización que hay e11trt1 los criados. Raro A~, en
efecto, el que cumple honradamente con eu11 obliga•
ciones y que puede llamarse un buen eirvie11te, pnee
generalmente sucede que loe que se ofrecl'n á de1 empPñar el ?fido de cliados. tengan defectos y viciosque constituyen un verdadero tormento para las familias Inveterad.o es el vicio de sisar, dt suerte que
ya no llama la atención y por lo mismo no es á él al
que nos rPferimoe, sino á otros más graves y trafcendentales. Entre la gente de nueftro pueblo no es por
fortuna frecuente l'l rc.bo, pero en cambio son muy
comunes loe caeos de hurto, cometidQe en las casas
casi ~iempre por loe criados, que como no son cogidos infraganti niegan desc1tradaml'nte l'l hecho, y
basta se atreven á amenaza,. con dejar el Jervicio, desuerte que los amos trae de haber perdido su rlinero,
ropa ó alhajas se quedan sin sirvientes. La embria.
guez que los insolenta. loe hace i11eubordinados v
perder el respeto y la obediencia, única cualidad qu·e
conserva la di8c;pfina doméstica; puede decir~e pQr lomismó que es muy raro el sirviente que no es altanero é irrespetuo110 ocasionando disgustos a las familias que por no ver8e pri ;adao de sus servicios tienen
necesidad de sufrirlo con vicios y todo A estos malesdebe agregrrse el más funesto, el más perjudicial. el
que causa más escándalo y del cual adoll'cen las criadas. Cas-i todas ellas eje cen la prostitucióti clande~ti•
na, siendo el vehículo para propagar las enfermedades i'1feccioeas que hacen sus vlctlmae á jóveoes
inexpertos ó poco escrupulosoR quti no temen contraer
tales enfermedades, ignorando fin duda, que mman
su existencia y la de sus descendientes.
No exageramos asegurando que los que se dedican
al servicio doméstir,o constituyen una verdadera plaga social que t~n.emos la desgracia no ya de tolerar
&amp;loo hasta de d1e1mular, puesto que necesnriamPnte
tenemos que recurrir á ella para los trabajos domésticos. Pero si es inevitable, eremos que puede remed_iarse ha~ta donde sea posible haciendo que la autor:dad expida u ... reglamento sobre criadoes y expidié~~olee boletas que sean una garantla para las
fam1hae De este modo, lo repetimos, si no se evitan
Pe remPdian al menos los male, que li"'"ramente
he0
mos señalKdo.

•

EL PRIN01F6 D6 Bl8Mf\ROK
(De una fotograna de Pllartz, tomada en Klsslngen.)

•

NUMERO 6

�102

LASEMANA
SUMARIO-Mendicidad latina y mendicidad anglo-sajona.-ProceHmiento oratorio y procedimiento ejecutivo.-Dos razas y un abismo.-Cubierto adicional en
todas las meiall.-Rapto y atrapamiento.-Una pianista enamorada.-Escuela de cadetes.

EL MUNDO
Ante procedimientos de esta índole se estrella
nuestra oratoria, se despista nuestra dialéctica;
el anglo-sajón, que tiene el buen sentido de no
hablar, tiene el talento de no escuchar y no nos
queda más que uno de dos recursos: llamar al
gendarme, cosa que importuna nuestra pereza, ó
bien, y esto es lo más práctico, poner de hoy en
adelante un cubierto suplementario en nuestra
mesa.

*

Domingo 7 de Ago8to de 1898
mentos de la historia de la humanidad v al arquitecto para remontar hasta los orígenes de los tipos primarios derivando de ellos inspiraciones para la moderna construcción.
Dice el señor Salazar: "ea la actualidad nada puede hacer producir ni dará luz una arquitectura completamente nueva, enteramente original, puesto que
no hay por ahora ninguna raza nueva que traiga un
sentimiento que interpretar, desconocido actuah;nente. Lo original, lo inventado, lo nuevo, si se produce,
está conc11bido con elementos preexistentes, siendo
incueationab'e qu~ nada st1 puede crear de la nada.'•
La arquitectura de un pueblo no es un producto
aislado y ~in relaciones con la vida y costumbres de
la sociedad: resulta del temperamento de la raza y de
las condicior:e¡; especiales e'l que se desarrolla ese
pueblo dentro de su medl 'l, Si las condicienes localesdel medio no varían, es lógico que todos los países
constituyan con elemento~ é inspiraciones de los diversos periodos d_e su arquitectura un ~stilo propio
moderno por medio de una transhrmacrón sucesiva.
é insensibles trausiciones.
Es mauifiesta la afinidad de las antiguas construcciones mexicanas con las del antiguo oriente; los monumentos de Yucatán, Chiapas, Oaxaca, etc, traen á,
la memoria los de Egipto y Asiria, y con su riqueza
exuberante pueden proporcionar los elementos de
una ornamentación fecunda y flexible Los grandes
muros incrustado~ de ~eandro8, relieves y geroglificos-labores prec1osis1mas-de los fastuosos edificios
de Uxmal, Kabah_y Chicheultza,son elementos originales para formar nuevos modelos dt1 una arquitectu•
ra ti pica nacional. 'l:n esta parte de su estudio pasa el
autor del terreno abstracto al concreto, de la teoiia
á la demostración aduciendo tres ejemplos que son:
l. 0 el monumento conmemorativo de Cuauhtemoc en
el Paseo de la Reforma, obra del señor Francisco M.
Jiménez; 2 ° el pabellón de México en la Exposición
Universal de 1889, del arquitecto Don Antonio M Auzit con la colabura-:ión del Dr. Antonio Peñafiel y
3.0 un proyecto para el mismo edificio he•:ho por ios
señores Vicente Reyes, José M. Alva y Luis Salazar.
El monumento de Cuahtemoc, acaso el menos puro
arqueológicamente, de los tres mencionados, está sin
embargo lleno de vida y parece que surge naturalmente del medio deccrativo que lo rodea: desde luego se vé que ese y no otro alguno debe ser el género
arquitectualque cuadra con la calzada y con los opulentos ramajes de los árboles que le dan sombra.
El Pabellón Mexicano de la Exposición de París
que todos velan con curiosidad-y en el q_ue sin duda
nadie habría parado mientes si hu bien sido concebido en el estilo neo-clásico,-fué una aplicación del arte tlahuica, ostentaba.el simbolismo del teocalli 1 reproduciendo integro el lineamiento exterior y la silueta
del antiguo tipo monumental.
El otro proyecto era una aplicación habilisima de
los elemen~o~ :lrquitecturales. de1Palll1:lque y de Mitla
para un ed1f1c10 que respondiese á exigencias exclusivamente modernas.
Estos tres ensayos de arquitectura nacional son por
demás signtficativos, son tres soluciones distintas de
la ecuación teórica desarrollada y documentada por
el Sr. Salazar en su estudio. Pero ¿por qué esa ecl.ación no ha tenido un número infinito de soluciones?

**
Para medir la profundidad del abismo que seU na pianista enamorada no es un fenómeno
para las razas latina, si es que la hay, y anglosajona, basta un botón. Todo el hombre, decía extraordinario y á la inversa el hecho es igualun pensador, está en cada uno de sus actos y lo mente real: no conozco, en efecto, una enamomismo se disciernen el pensamiento, el carácter, rada que no sea más ó menos pianista. Amar, llolas propensiones y los ideales de una raza y de rar, suspirar; fundir en otra la propia existencia,
un pueblo en las proezas de su historia, en la es- darse cita dos almas en el idE&gt;al, ¿qué significa, á.
tructura de sus instituciones, en las formas y pro• qué ccnduce, de qué sirve si no se está en capacidad
cedimientos de su literatura y de su arte, que en de ejecutar al clave en los ratos de melancolía
su vestido y sliste,nto, en sus usos y costumbres La Stella confidente ó no se puede acompailar en
familiares y basta en la forma en que practican tono menor aquello de
la mendicidad.
Soñé y o un ángel
Cuando un latino, y especialmente-un mexicaDe luz cubierto ....
no, y particularmente un indígena, tiene hambre
ó necesita dinero para pulque ó mezcal, aborda á
No bien, pues, una mexicana se ·e namora, coun transeunte, se reviste de un aspecto de,doloro- mienza para los vecinos el tormente; se sienta al
sa compunción, baja dulcemente los ojos y en tono piano, comienza á sacar de oido el vals lánguiplaftidero, casi en canto de letanía, comienza: Ni- do que bailó con él, la danza palpitante á cuyo
fi.ito, por los buesesitos de su madrecita y las ce- compás le declararon su atrevido pensamiento, el
nizas de su papacito, por lasnifütas, por los siete acompañamiento de M'amasti mai! deNonm'ama
dolores de María Santísima Virgen, por la Divina piu! ó más simplemente de T'amo ....
Infantita, por el Santo Nillo de Atocha, un centa viSi la cosa apura, se toma UQ profesor y van á
to para mi pan! Dios le dará á usted más, la Di- medias Kramer y Tosti, Bertini y Tito M:attei,
vina Majestad se lo pagará, las santas ánimas ben- Eslava y Alejo Infante. Y dan las diez, las once
ditas se lo agradecerán! Niño, por vida suyita, y las doce, y la niña al piano y los vecinos en peun centavito! ..... y así sucesivamente durante pitoria.
diez kilómetros. Si obtienen, nueva letanía y acEsto es lo habitual, lo general, y repito que no
ción de gracias interminable y pegajosa como hay que asombrarse de ello. Pero lo que sí sale
lombriz solitaria.
de lo común, lo que puede consolidar la gloria
Esta invocación á toda la corte celestial, esa de cualquiera pianista y crearle una fama de otro
avanlancha de diminutivos que va hasta formar- género é igualmente ruidosa que la de su habile uno ad hoc al pronombre posesivo suyo, esta lidad dactilea, es vestirse de hombre, abandonar
humilde cantilena susurrada casi sin voz, descu- el hogar patP.rno y emprenderla á San Luis con
bren el temperamento oratorio, suplicante y com- un cadete. Este plan abortó por completo; el conpasivo de la raza y revelan la fé en el discurso,
fidente, un. confidente con moralidad y sentido
la confianza en la palabra, la convicción de que común (!) dió el soplo á los papás de la.s dos fugila compasión y el sentimentalismo excitados son tivas, porque eran dos y las dos evidentemente
el móvil de la conducta latina y de que el verbo pianistas, y raptores y raptadas fueron sorpreues el primer motor de toda la actividad de una didos y reintegradas éstas á su domicilio con gran
raza. El corazón y el espíritu latinos son volca- contentamiento de padres, tutores y superiores
nes en actividad, calderas en ebullición, pero que
gerárquicos.
tienen un cráter: la boca, y una válvula de seguEste idilio manqué me sugiere la filantrópica
ridad: la lengua, por donde se escapnn las lavas idea de aconsejar á las pianistas enamoradas, es
y los vapores; una vez que hemos hablado, re- decir, á todas las pianistas, que en 111ateria de fu•
cobramos la calma, la tranquilidad del espíritu, gas no cultiven sino las de Sebastian Bach, que
En el mismo Congreso de Amerieanistas al que nos
la serenidad de nuestra conciencia: hemos cum- no practiquen otras escalas que las cromáticas y· hemos referido, decía enfaticamente Don Teodoro
plido cc,n nuestro deber. Hablar nos dispensade
las naturales, que no tengan más aspÍ'raciones Juárez hablando en pura lengua nahuatl: .. . . "Solo
obrar; cuando hemos dicho lo que queríamos, ya que las indicadas en la pauta, que hagan silen- México, por no sé qué maldición del cielo, no ha tenido quien fomente su lenguaje, desarrollando y culpodemos prescindir de lograrlo.
cios completos cuando se les propongan raptos y tivando la lengua azteca, dulcísimo idioma de los meToral, después de haber dicho que la, palabra
calderones prolongados mientras la dominante xicanos" ... .
rendición no se conoce en el diccionario castellaLit misma fatalidad persigue á la arquitectura abono resuene en la Vicaría ó en el Registro Cino, ya no tuvo necesidad de batirse y con ese
rigena; porque si es muy larga la serie de los monuvil.
mentos arqueológicos, es pobre en extremo la de los
rasgo oratorio y con echar d$lspués ln culpa á la
Siguiendo este método que podía !!amarse de la arquitectónicos. Lord Kingseorough, Waldeck Dufatalidad, ya podfa rendirse sin esc1•úpulo; había
perfecta pianista enamora.d a, no tendrán que te- paix, Chamay, etc. fueron analista¡¡ de las ruina~ mecumplido como buen latino.
mer nada de sus amados padres ni de la moral xicanas; pero aún no ha habido [quien haga grandes
Lo más florido y granado delaguerrabispanosintéticas de los antiguos v1istigios
indignada, ni correrán el peligro de fundar ·es- . reconstrucciones
discifrados por aquellos.
amer:cana, por parte de España, han sido los edicuelas de cadetes en vez de propagar las buenas
Si México hubiera tenido un Vitrubio ó un Vignola.
toriales de los periódicos, los discursos en las
c_ue con el auxilio de las indagaciones arqueológicas
cortes, las proclamas de los Almirantes y de los escuelas musicales.
Por lo demás, todo acabará bien y el cura no coordinara y clasificara sus resultados, componiendo
Generales, terreno fecundo en que las papas frucun tratado, una gramática de aquellas formas arquitardará
en marcar un compasillo lento sobrelasca- tecturales,
cuántas derivaciones, cuántos números se
tificaron y se multiplicarou como la semilla del
formarían con las unidades y elementos esparcidos y
tibico. Después de haber hablado ¡que más daba bezas de las pianistas y las de sus adoradores.
aún no·catalogados! Antes deque sehubif senacumulavencer ó ser vencido!
LOPEZ l.
do en un Gran Museo Nacional todos los tesoros arVolviendo á nuestro tema: Cuando un amequeológicos mt1xican, s,-con un procedimiento sabio
en demasia-á muy pocos era dado estudiar las prericano tiene hambre, busca una casa de bueciosa~ ~uinas del pais y eso á costa de largos y penona apariencia, aspira desde la calle las emasos VUIJ6S.
naciones culinarias que de ella se desprenEl mundo de los estudiantes de historia y arquitecden; hecha su elección, entra resueltamente, sube
tura conoce y aun está familiarizando con las ruinas
del Acrópolis de Atenas, pero quién há visitado ese ot1o
las escaleras sin saludar al portero, llega al coAcrópolis occidental de Yucatán?
medor, suelta apeni.s un « ••. d m01·ning!» lacónico y
El Ingeniero D. Luis Salazar acaba de publicar una
Los vestigios verdaderamente originales de la ardespreciativo, toma asiento, se sirve y devora en memoria
que había presentado a! Congreso de Ame- quitectura griega_ son bien pocos; los iniciados los asilencio la comida del amo, y una vez satisfecho, ricanistas y que tiene por titulo "La Arquitectura y ben y saben también, que casi no hay dos ejemplares
se retira dejando á la familia sumida en la más la Arqueologia.11 El estudio del señor Salazar es muy d(: la t~ab~zón corintia ó de la base áti~a. Las mil y
profur;ida de las estupefacciones. Esto es rápido, si- ínteres¡¡nte porque señala nuevos rumbos á la arqui- mil aphcacrones de esas formaii son derivaciones dedel porvenir y dilucida con éxito la siguiente bidas á la propagación clásica y literaria quede ellas
lencioso y práctico, como todo lo que es sajón; tectura
tesis: 11Si México ha visto nacer y morir una arqui- se ha hecho, al constituirlas en ley-es y reglas teóriesta raza va derecha á su fin y pone la mano so- tectura llena de originalidad, es posible resucitar en cas. Y podrfa afirmarse que el numero de vestigios
bre su objeto con lafirmeza con que el balcón cla- nuestro país formas arquitectónicas eminentemente auténticos de la arquitectura helénica no es con
',_
mucho superior á los restos del arte de los mayas .
va su garrs. enlapaloma.Desdeftosoelsajóndelas nacionales."
El autor trata la cuestión teórica y prácticamente.
Esto no siO'nifica de ningún modo que la perfección
figuras 'de retórica, de los tropos y artificios de Afirma
que asi como la arquitectura antigua auxilia la intensidaa estética de la arquitectura helénica puela oratoria y de la poética, menospreciando al eficazmenie á la ciencia arqueoló¡~'ica,, la arqueolo- da compararse con las formas trapezoidales de UxDios Logos y tributando culto al Dios Opus, lle- gía á su vez puede ser un factor de importancia para • mal.
Tal comparación corres~onde á otro orden de ideas·
ga, ve y vence, devora nuestro alimento, consu- el arquitecto moderno. El análisis de los monumentos
antiguos es una fuente de reminiscencias sugestivas: pero no perjudica á la tesis de nuestra estudio coX:
menuestrovino y seretira conun «••• dbay!» instan- la
interpretación de los diversos estilos y su corre- la cual se demuestra que asi como existe, por eje::Oplo
táneo, devorando de paso en la despedida una lación con las formas sociales de la época que los un arte árabe, bien determinado en sus formas típi:
palabra entera, como lu hizo en el saludo.
produjo, sirven al arqueólogo para descubrir los ele- cas irredu~tibles y susce¡,tible de indefinidas, mttg-

~a arquitectura nacional

103

EL MUNDO.

Oommgo 7 de Agosto de 1898,
nffícas derivaciones, del mismo modo deberla de haber un estilo mexicano con toda una seri11 de aplicaciones posibles.
Objétase principalmente á estit resurrección que el
gusto estético y las exigencias de la vida. moderna,
son esencialmente diversas del gusto y de las necesidades que privaron en los tiempos remotos; pero esta
objeción no tiene fuerza, pues aunque las condiciones
sociales y los usos del tiempo de Pericles, difieren de
los del tiempo presente, por una serie de transformaciones sucesivas, se ba llegado de las enormes columnas dóricas del Pa1·tenon al simple t1nlazamiento toscano que informa las columnatas de los patios burgueses.
Y en lo que se refiere á la adaptación de las formas antiguas al gusto moderno, sin salir de los ejemplos indicados, pregnntamos ¿quién hay que al pasear
por la calzada de la Reforma no pretiera el monumen
to de Cuaub.temoc al de Colón,-éste, de gusto académico moderno. aquél, inspirado en el antiguo estilo
de los mexica?
***
De algún tiempo á esta parte vuelve á debatirse en
las revistas europeas la cuestión de "la Arquitectura
del porvenir." La revolución del sistema de conHrucciones es un hecb.:, consumado: se ha introducido definitivamente la armazón de hierro y acero, del mis-

Las columnas, los frontones, las balaustradas, etc.,
quedarán para los edificios monumentales de cará~ter err.inentemente público: lo demás será una arqut•
tectura, por decir asi, de incrustación puramente de
curaóiva.
El arquitecto del porvenir que pondrá una ·colum•
nata en el segundo piso sin sost,mes en el primero
-aunque esté apoyada en cariátidt1s aladas ó sin
alas,-provocará á risa, como quien quisiese )?ll\ntar
una fila de plátano~ mucho mts altos que el nivel de
la calle, suspendidos ó sostenidos con vasos de la al ·
t ura de un primer piso.
La arquitectura 11t1l futuro deberá, pues, abandonar el engrane clásico que no tiene ya razón de ser
más que para determrnados Adificios; deb&lt;&gt;rá libertarse de la imitación de un estilo dado en su cenjunto; deberá atenerse al puro esplritu decorativo del
mismo. desarrollando 1011 puros elementos originales.
Hasta hoy se ha procedido de lo general á lo particular, del andamiaje á las formas ornamentales, y será
preciso hacer todo lo contrario.
Y aquí surge naturalmente la pregunta: ¿seria posible redimirse de los antiguos estilos y buscar moti·
Ji.OS nuevos fuera de aquellas fuenttos de un arte palado y muerto?
·
Mas es negittiva la respuesta, pues lit arquitectura
se repliega sobre si misma, valga la frase: la pintura
y la escultura tienen por modelo, por fuente de ina·

yectando sus reflejos so~re los futu~os ed~ficios de
ladrillo acero y mayóhca. ¿Qué d1ferenc1a habría
pues. e~tre formar el ti¡ o decorativo con elPme~tos
árabes, griegos, egipcios, ó con los del a_rte tlahuica?
En tal virtud pod·án renacer las creacroneij exube·
rantes de los siglos olvidados y de lo~ primeros ingenieros aborlgenas. Y México podrá asi ~norgull_ecerse con justo titulo de no _pedir prebta das msp1rar1?nes
para sus monumentos, smo que tendrá una propia y
verdadera arquitectura nacional.
ADAMO BOARI

Jolitim {jttttral.
La muerte de Bismarck.

Después de ochenta y tres aftos de luchar y
combatir con sus ideales, a(',aba de extinguirse
una gran vida que forma por sí sola. la historia
toda del moderno Imperio Alemán. Bismarck ha
muerto en su retiro de Friederichsruhe, solo, triste,

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Croquis de la Isla de Puerto Rico.
mo modo que se sustituyen los puentes férreos á los
de madera y á los de cal y canto, tan costosos éstos, y
aque1los tan provisionales y frágiles. Los muros no
son hechos ya para sostener, sino para ser sostenidos.
La "steel constructión " ha empezado á emplearse en
México, tímidamente si se quiere; pe·o á no dudarlo,
aentro de pocos aiios tendrá toda suerte de aplicaciones en este país. Aparte de las razones de economía y de su mayor adaptación á lo¡¡ usos modernos,
hay una ventaja estática enorme en favor de la construcción de hie~ro y acero por las condiciones peculiares de México, país amenazado constantemente por
las oscilacioneR eeismicas y quizá por los terremotos.
La construcción de ladrillo y acero, por cuanto con
ella se puede hacer de los edificios sistemas rlgidos,
soporta perfectamente las oscilaciones más violentas, reumendo á esta ventaja que ya es inmensa la11
de poder hacerlos á prueba de fuego, "fire froofing.
Ciertamente, si la construcción americana toma auge en -México, esto no quiere d..:cir que arraigue a9.ui
el gusto americano; el sistema de fabricación no tiene que ver nada con la forma estética exterior. Siendo
un hecho que el ladrillo está destinado á suplantar la
piedra costosa y rebelde al labrado. este país, donde
reina el sentido de la ornamentación, podrá á su antojo dar vuelo á sus gustos sin sufrir las restricciones
del torpe cincel.
Una vez aceptada. la "steel and brick constructión,11
debe necesariamente cesar el ordenamiento clásico.

gotable imitación la verdadera naturaleza; la arquitectura, en ca!llbio, tiene por modelo, por inspiración,
por modelo unicamente los productos del mismo arte arquitectónico del pasado.
Aquellos que creen posible intentar una decoración enteramente nueva, realista, sin preocupación
de las formas del pasado, serán escultores d11 rica
imaginación, pero nunca arquitectos. Toda tentativa
en ese sentido ha fracasado.
En la Exposición Universal de Chicago habla un
"Palacio de la Pesca" del arquitecto ! ves Cobb, en
el cual todo el decorado se componía de reproduccioses de la flora y la fauna marina; pero aquellas anguilas enredadas en las columnas, los peces y ranas
agrupados en los éapiteles, nada tenían que ver con
el naturalismo de las hermosas catedrales francesas
de Souíllac y Avallon. Más reciente todavía Bolberg
ha pretendido aplicar en Stokolmo el estilo floral á la
arquitectura: la misma dirección siguió 'vVelgreen en
sus obras decorativas; por ejemplo, en el camino de
piedra en el que hay damas veladas, danzando entre
flores.
Pero todas estas pruebas han resultado grotescas
porque la arquitectura vive de si misma, vive del pa'.
sado, y una vez que se elimine el escollo de la inte•
gración compleja, la dlf[cultad del lineamiento general, el arquitecto del porvenir podrá con mayor
aplomo ?iscernir y_aprOV(:C~ar los elementos simples
de los diversos estilos, asimilar sus cualidades, pro-

rodeado de sus hijos y de sus nietos, y lejos de
las pompas imperiales que lo acompaftaron cuanexplendía en el pináculo del poder.
Su ocaso no ha sido como el del astro rey que
se extingue entrenubes de púrpura que le forman
cortinaje, y mares iie nacar que le preparan su
sepultura. Se ha apagado la luz de su inteligencia en la soledad de su retiro, en el castillo fabricado sobre la dura roca, nido de águila desde
donde desafiaba las últimas ondulaciones del mar
de la política, que iban á perderse al pié de sus
murallas seculares. Él, que guardó en su cerebr"
el pensamiento germánico, que encarnó en su espíritu gigantesco la idea de una patria alemana,
que hizo br otar de su cerebro como brotó Palas
Atenea del cerebro de Júpiter, la gran Germanía
armada y esplendorosa que recibió el homenage
de todos los de su raza, y que casi llegó al apoteosis en vida, cae en el abismo de lo desconocido, provocando el duelo nacional, haciendo aparecer lágrimas en muchos ojos; pero fué tan firme
su obra, tan ruda su labor, tan eficaz su trabajo
al fundar los cimientos del Imperio, al levantar
ese edificio colosal donde, modernos césares ro-

�104

EL MUNDO,

EL MUNDO

Domln2'0 7 de Agosto de 1898

105

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�EL MUNDO.

106
manos, se hnllun sent11dos los Hohenzollern, que
no se ha alterado .en nnt.la ni se echa de me11o.s la
falta del gran estadista en el mecanismo guber1iamcntul que dirige solo Guillermo II.

***
Cuando se contempla ern figurn gigantesca que
llena por sí sola :a historia del prPsente siglo en
la gran Germanía, se pueden i,dmirnr sus deli11Paruientcs de titán, sus partes forjadas á martillo, sus contornos ciclópeos, fundidos al fragor de
]As tormentas, sus facciones broncíneas eincelad11s por el rayo de la guerra y la expresión adusta de surostro, modelada eutre el fragor de tod11s las tempestades.
No es Bismnrck un personaje del s:glo XL"'\..
Pertenece á las edades medioevnle3, á los puriodos feudales en que la lucha entre los pueblos
vecinos y las razas comarc,rnas, ern una lucha de
muerte; pertenece á les tiempos en que los burgos se mnnumitfon de los barones, en que los
siervos de la Gleba gemían bajo el duro yugo de
los seilores de horca y cuchillo, en que los margraves defendían á filo de espada con sus mesnadas, su dominio sobre el terruiio; y en que los
burgraves simguinarios, arrollaban ;'t sus rivales
y ahogaban las ;;spiruciones del pueblo y de los
nobles inferiores, en torrentes de sangre a l resplandor de los incendios.
No pertenece Bismat ck á 1a era moderna que f/e
enorgullece con la conquista de todos los deí echos, que se ufana con el parlamentarismo, que
se ennoblece con las libertades, que levanta á
los humildes, que redime á los oprimidos, que ensalza á los miserables, que establece la igualdad
legal entre los hidalgos y los pecheros, entre los
nobles y los villanos; á esta era que ha l1orrado
it golpe de zapa el c¡arcomido edificio del derecho
divino de los reyes, que ha levantado sobre lamermada soberanía de los monarcas absolutos la augusta soberanía de todos los pueblos. No, Bismarck
no pertenece á esta época del jurado popular y
del sufragio universal: pertenece ít la época del
absolutismo. y todas sus miras, todos sus conatos,
todas sus luchas titánicas, toda su labor, las dedicó á la resurrección del sacro romano imperio,
ll!'rebatando para Prusia, lo que los siglos habían
dado á los hjjos de Rodolfo de Hapsburgo.

Difícil seria seguir paso á paso al estadista alemán que acaba de morir, en su grande y gloriosa carrera política; pero se impone de tal maner a su grandeza, tan grande ha sido su significación en la historia contemporánea, que mal que
nos pese, tendremos que bosquejar los hechos
principales de esa vida que nos d11rán á conocer
d carácter indomable del que tuvo á orgullo
llamarse el Canciller de hiecro.
Desde que se sentó por primera vez en los escaftos de la dieta prusiana, ha~ta que, due:flo absoluto de los destinos de Alemania, después de
la victoria en Sedan y de la coronacién de Guillermo I en el palacio de Versalles como Emperador de Alemania, su voz nunca se levantó para
dt:fender los derechos del pueblo. Amigo de los
privilegios y de las prerrogativas de la Corona sobre las aspiraciones del pueblo, siempre opuso el
valladar de su pecho robusto, á la palabra de los
apóstoles de la buena nueva, y á la semilla de los
filósofos que habían depositado en el surco los
gérmenes de una Alemania Nueva, pero protegida por la sombra de la libertad. El choque formidable de las guerras napoleónicas había des .
pertado el espíritu germánico á una nueva vida,
se sentía por todas partes el deseo de respirar
llnevos aires; la ansia de constituir nuevas socied&lt;1des, la sed inextinguible de beber en fuentes
claras, el espíritu moderno. La losa pesada del
feudalismo, había pesado con pesadumbre inmen.
tia sobre los hijos de Arminio, la raza potente y
vigorosa pugnaba por romper los lazos que la
ataban á las viejas tradiciones y, un sent:miepto
general de constituir una nueva patria fuerte y
JJOderosa, era fruto del ehoque más formidable
que había habido entre las ideas dela revolución
que llevaban los soldados franceses con su espada y su fusil, y los sedimentos de la tradición,
que habían formado hasta entonces la vida del
pueblo.
'rodo astaba preparado para la evolución pacífica. La multitud de régulos y príncipes que gravitaban como satélites en torno de la casa de
.Austria, también aspiraban ellos mismos á un

nuevo orden de cosas. Bismarck concibió el pensamiento de recoger todos esos elementos dispersos, de encauzar todas esas fuerzas vivas, de dirigir á uu objeto todas esas potentes energías, y
á la realización de eso que parecía un sueño, dedicó los aflos mejores de su vida.
El Gr1m I&lt;'ederieo, el Rey Sargento, había puesto ~•a los fundamentos de la potencia militar
de Prusia; su monarquía se constituyó en un campamento, su palacio en un cuartel, sus ministros
en oficiales, sus agentes en soldados, su actividad
toda se dedicó á constituir el ejército. Frescos
torlavía y envidiados los laureles de Blucher, era
preciso buscar la grandeza por la conquista; tendió los ojos por t0das partes el director de la política prusiana, y se dirigió contra Dinamarca
que, incapaz de resistir, dejó como trofeos de la
victcria los ducados de Holstein y de Schleswig,
entre las bayonetas de Federico Guillermo. Después de esos triunfos, Prusia quedó dueña del
Bá llico.
La revolución de 1848 que como hoguera resplaud~ciente había estallado en las calles de Pa•
rís, se propagó á Alemania; los pueblos reclama•
ron de la casa de Austria la supresión de la pohtica absolutista de .Meternich, sancionada al
parecer de una manera permanente, después de
los conciliábulos odiosos de la Santa Alianza. L11.
idea de libertad había germinado en la Alema•
nia del Norte, era preciso segregar aquellos do·
minios del cetro de los llapsburgos, para constituir con ellos la joven nación, siquiera hubieran de pasar del dominio austriaco á lahegemonia
prusiana.
Hábilmente el en~onces conde de Bismarck,
Embajador de Prusia en las Tullerías, acalló todas lns suspicacias del tercero de los X apoleones.
Aseguró su neutralidad y en el caso necesario
hasta su misma alianza, con refinada astucia engañó al que entónces se llamaba árbitro de los
destinos de Europa; atrajo á sus filas las huestes
Yictoriosas de Víctor Manuel que luchaban también por constituir una nueva Italia, y venció al
Austria en la terrible y fulminea batalla de
Sadowa.
Ya estaba alcanzada la supremacía de Prusia
sobre los pueblos germánicos; era. necesario que
e3a supremacía se transfigurara en un Tabor, se
engrandeciera con una nueva conquista, llenara
el mundo con el himno de sus victorias, y otra
vez la diplomacia prusiana con motivo de la revolución de Espafla que derribó el trono de los
Borbones y expulsó de su patria á Isabel segunda, obliga á .1:&lt;'rancia á una guerra desastrosa.
Prusia estaba. armada de punta en blanco; Francia entregada á las fiestas del cesarismo. se en•
con traba desprevenida: las jornadas de Sedan y de
i\[etz abrieron á los soldados de l\falthe las puertas de París y el Rey Guillermo pudo ser proclamado Emperador de Alemania en el Palacio histórico de Luis XIV.

Entre tanto, el pueblo alemán deslumbrado
con tantos resplandores de gloria, hipnotizado
ante los fulgores de tanta grandeza creada en pocos aflos, no se cuidaba de ver que cad11. paso dado hacia la unidad alemana, era cercenándole derechos y esca.timándole prerrogativas.
Fundose el Imperi@ Alemán sostenido por la espada de Mo'.tke y la intelig1mcia deBismarck, dióse una constitución que templaba la autoridad
absoluta del monarca teutón, se abrieron las cámaras dei Imperio y la3 dietas del reino de Prusia; pero una nación que se había constituido so•
ore la base de !as glorias militares, tenía que propender necesariamente al cesarismo que apenas
mitigaban las voces de los diputados del Heichstag, que eran ahogadas cor. lus cantos del vivac
en que vivía el Imperio.
La obra de Bismarck estaba concluida. Los primeros aiios fueron dedicados á afirmarla, á sostenerla, á cimentarla en sus fundamentos seculares.
Mientras vivió el viejo rey Guillermo, primer
césar germánico, á su lado estuvo el viejo batallador; imposible romper la comunión del anciano cés&amp;r con fü viejo canciller. Juntos habían
alcanzado el triunfo, y debían estar cobijados
los dos bajo el só!io del Imperio. Entre ellos no
cabían rivalidades, entre los dos eran imposibles
las envidias, juntos impusieron su soberana voluntad en el Congrcrn de Berlín, para hacer pesar por primera vez la supremacía del nuevo Imperio en los destinos de Europa.

Domingo 7 de Agosto de 1898

*

**
Había cumplido su misión el águila deSchoen-.
haussen, ya estaban vigorosos sus polluelos y
podía retirarse á su nido construido en las abruptas rocas.
Después de cerrar los ojos á su augusto compaflero de luchas, el viejo Emperador Guillermo,
después de presenciar el efímero reinado de Fed,erico el Noble, en el que muchos esperaban algo
de reacción liberal¡ pero que llevaba el gérmen
de muerte al ascender al trono, el Emperador
Guillermo Segundo, joven, altivo, orgulloso, anhelando seflalarse y distinguirse de sus progenitores, y dueiio absoluto de su soberana voluntad,
nL1 podía consentirá su lado tanta grandeza, ni
tolerar otra energía más que la suya en la dirección del Imperio.
Bismarck •e retira A su ..:astillo solitario dP Fre drischsrue, desde donde á las veces se dejaba escuchar su voz autoritari.:l., pero á donde iban á
morir, callauas las olas de la política a:emana.
Su misión estaba concluida, pudo envolverse
en su manto de príncipe y esconderse en su TP.•
tiro sin que un momento se conmoviera. el edificio gubernamentol del Imperio. -Desde el punto
en que Caprivi fué creado canciller, Bismarck
babia muerto para la política.
·
Sus últimos aflos son los de un viejo burgués
que se dedica á gozar de las dulzuras del bogaren medio de la opulencia y comodidad que le
han proporcionado los ahorros de su joventud.
A veces se escucha como el bramido dPl león,
se siente el zarpazo de sus múseuloR de acero:
cuando revela á los ojos atónitos de Europ~. que
la alianza franco-rusa en que hoy se apoya el
equilibrio europeo y los partidarios de la p11z, fué ·
arreglada por él en buen tiempo, y la dej&gt;lrou escapar los sucesoros de su viejo compailcro.

***
Tal es la figura de bronce que acaba de caer
en las sombras de lo desconocido. Fundida de
una pieza, modelada á golpes de martillo, se erguirá serena sobre pedestal de granito, proclamando la grandeza de un pueblo que quiere
constituirse, ia. sereuidad de un cáracter indomable en sus aspir'aciones, inflexible en sus destinos.
que camina frío y sereno á la realizacíón de un
ideal.
Que Bisma::ck sirvió :\. la monarquía, puso sus
actividades á disposición del Trono más que á
favor de los pueblos, no importa ;eso no amengua.
su grandeza. Contribuyó á la cristalización de
un gran Imperio, que entra por mucho en el coneier-•
to de los pueblos civilizados, y eso basta para.
que tenga derecho á la inmortalidad.

X.X.X.
.Agosto 5 de 1898.

EL PRINCIPE OTTO VON BISMARCK
Por una extraña coincidencia el Canciller de Hierrl).
murió en las últimas horas del dia que la Iglesia conmemora como aniversario de la muerte ne San I••nacio de Loyola, fundador de la Compañia de Je~ús.contra la cual sostuvo Bismarck la más ruda camp11ña..
de su hrga exidtencia de batall11dor. Bismarrk y Loyola, separados como están por abismos profundos
tienen un punto de contacto: si aquél fué el palad1t.:_'
del derecho divino de los reyes contra los derechoR
del pueblo y éste eostuvo con tezón la supremacla deL
Pontificado sobr11 los reyes y emperadores, ambos.
co1..isagraron su vida á un lema semejante "absoluta.
sumisión á un jefe, llevada hasta el extremo de diri•
gir eu conducta para hacerle adquirir una suma mayor •le poder "
Bismarck nació en un pueblo de Prusia el dial.º de
~bril de 1815, algunas semanas antes de que llega.ra
as~ ocas!&gt; en ~aterloo, la estrella de Nap••león. En.
su mfancia lo mismo que en la Universidad en laquepa,ó los primeros años de su juventud. el 'futuro di-plomático rePpirabacon el aire el esplritu de reacción
contra las afirmaciones de la causa popular. com11cuencia ln!llediata de la caí-la del Emper11dor. Et
p~dr~ de Bismarck er!' un hidalgo prusiano, oficial del
eJérc1to que pronunciaba con más reverencia la palabra rey qne la palabra patria, y asi no es de extrañar quela "Voelker l!ruehling" (primavera de los pueblos) no iluminara el espiritu del joven alemán sustraído por completo á la influPncia liberal del ~Ppiritu fI ancés importado á Alemania y aclimatado alli durante la efímera dominación napoleónica.
E~uca_do como los nobles de su tiempo, @u vida uni-versttaria no salia de los clrculos aristocráticos que
repudiaban los idealPs republicanos de algunos de
sus pr~feso~es; siguió_ la carrera judicial y luego la.
adm1mstrat1va, al servicfo del Estado pensillno después de haber desempPñado sus deberes milita/es en..
un regimiento de arisiócratas.

Domingc 7 de Agosto d11 H,~

107

EL MUNDO

como premio á sm serviSe hizo cargo de la posecios, la diguidad de_Duque
sión que tenta por su pade Lauenburgo.
dre en Shoenhan~t&gt;n, lugar
Desae entour.es vivió el
de su nacimiento, admi•
Príncipe de Bismarck e1t
nistrando esa tierra, y á los
su retiro, sin tomar parte
treinta y dos años entró
en los negocies públicos, los
á la vida politica como
que sin embargo no podfau
miembro de la A,amblea
&amp;erle índifer11ntes al autor
provincial y desde luego
del Poder imperial alemán,
llamó la atención por su~
cuyo jefe reinarite, sintiénexageradas teu denci a~
dose fuerte y capaz de
r e11ccionarias
o &gt;rar con independencia,
Protestó enérgicamentP
d'ó de @ano al Jea! servicontra la idea, tan cara A
dor de su abuelo Guillerlos corazones alemanes, de
mo T.
que la emancipación poNo se obscureció Bi~litica fué el objeto del 11-'marck en su nueva vida ni
vant»miento popular di-'
dejó de ser por un momen1813 loU&gt; é insistió en qutto el que babia Rido duranloa prusianos comt-atierou
te el periodo activo de s ,l
pr imero por su rey y en seexistencia,--un hábil diplogundo lugar por la patria
ma tico capaz de revolucioLa historia verá en aqu, lh
nar el mundo entero con sus
iniciación ¡,olftica d11l esta•
manejos sutileF;-más dti
dista la clave de la obra de
una vez se estremecieron
toda su vida.
pueblo. parlamento y sobe•
Durante la época revohtrHno con, Bus inte1tcionacionaria de la insurreccióu
das revel~cionPs, alg-u11as
contra los reyes y prlnci
de ellas verdaderas indid ·
pes alemanes mantuvo la
crecionee.
m1sma 11ctitnd anti-libe
Ahora que su vida se ha
ral clamat1do contra tal mao' extinguido pasan 11us hPclpaciÓJl del pueblo. Sostu•.
chos y su nombre al dom'vo con firmeza que la mo
nio de la historia,-!.. Ju~tinarquia era la única forciera, la Implacable. Ella
ma de gobierno acPptab lP:
medirá su talla y apreciaujamás se inclinó su espiri
do la moralidad de su obra
tu II nte el principio de la
dirá friamente lo qúe fué
soberanla pop11lar.
para su p11tria, para su siEl año de 1851, su rey 1,,
glo y para Europa ese homconfirió un cargo con el
bre extraordin11rio.
que asumla la. repr111111n
tación de Prusia en el Go
bierno de lll. Confederación
Alemana. Hizo rápidos pro
Croquis de la
g resos en 11u carrera diplo
Isla de Puerto R i&lt;'o
mática. Reconociendo I a
debilidad de la Conleder:.Las operacioneq del Geción tuvo el proyecto d,·
neral Miles en la I~la de
aprovecharla en benPfici"
Puerto Rico continúan á
del r eino de Prusia dPI qu11
pesar de lasnegociaciones
quiso hacer una nación pode p11z entablada1;1 entre el
derosa para que se aduc Presidente Me. Kinle.v y el
ñara de la hegarmonía d ·
Sr. Camben, l\liniPtro do
los paises germánicos y lll• ·
Francia en Wuashington
R"ara por último su rPy á
y actualmente PlenipotenEmperador hereditario.
ciario de España y su reCc,n estos propósitos en·
presentante en las confetró al servicio dela casad!'
rencias diplomáticas de la
Hohenzorlern, y nunca 11e
Casa Blanca.
ha visto un ag11nte má~
Y dado que las hostilidal11al ni más empeñosa que
des se suspendan, para liien
Bismarck por el engrande
de los paises contendientes
cimiento y poderlo del so•
y de la humanidad, el ma•
berano á cuvos intPr"'~e~
pa que aparece en nuesconsagró su eiistenciB. D ·• tri¡. tercera plana será de
empeñó su ~apel con tan11Uma utilidad á los 11,,ctores
to ahinco que á veces ~"
de "EL l\frNDO ILUSTRADO,
desentendía de la voluntad
para que sigan los acondel rey y aún la contrariatedmientoe, mi litarrs ó de
ba en pro de los fines lle la
El Príncipe de Bismarck en la Estación de A.uhalt en Berlfn.
otro orden, que ha~au de
din astía.
[De un cuadro ori;¡lnal de Fritz Werner]
desarrollarreen la hermosa
El año de 1862 ocupó un
isla antillana.
puePto distinguiuo en el
gobierno prm,iano al que habla representado como neral cuando loa ejércitos alemanes pasaron la fronembajador en San Petersburgo y Paria. Ya se habla. tera; celebró con el Emperador Napoleón la conferenEcos de la guerra
preparado para su obra magna y con toda la ,mer~ia cia de Frenois después de Sedán; trata con Favre en
de su carácter y la fuerza de su inteligencia. auxilia- FerriereR. imponiendo al representante dfl la "Defensa
La lectura de los sombrios despachos de la g-uerra
dos por su vigor flsico extraordinario, empezó la ca- ,Nacionnl 11 condicionPs quP hacían la ¡;az imposible. y y l:l impresión que esa. lectura ha causado en Esp,tña,
rrera de ePtadista que pocos como él han sabido se- por último, hacA en Vtirsalles la coronación de Gui- Pugiere á los artistas de dos publicacione11 peniu~uR'Uir, venci11ndo dificultades inauditas para coronar- llermo, Rey de Prusia, como Emperador dinástico do 1» res los dibujos que por artisticos, inspirados y sigAlemania. firma un armi~ticio y los preli:nin&amp;res de nificativos, rt,produce hoy nuestro Semanario
la con el éxito más completo de sus planes politicos.
Su primera tentativa consistió en debelar á los re• la paz de VPTsalles v el tratado definit;vo de 1 rancInútil Pxnlicarlos. El comentario huelga donde hay
preRentantfl~ di&gt;! pueblo con el fin de robustecer la fort cuy1111 ratificaciones fueron canR"eadas el 20 de tal intensidad de expresión artística.
r egia autoridad, y para lograr su intento, hizo que se Mayo de 1871 Entre tanto la gratitud de su s,1berano
Al r!'unirloR en una composición nos propusimos dar
le dies3 gran importancia á los elementos militares le dispensó el titulo de Principt1 y una dotación con- ánuestros lerto res una impresión de conjunto que redel gobierno. Cuando los medios normales eran ine• siderable.
sulta admirable, pues los cuatro grabados se cumplef.caces, h&gt;tcla s11spender la Constitución y gobernanVencida Francia, los esfuerzos de Bismarck tien. tan acentuando lo que cada uno de ellos dicP; muda
do sin curar8e de los derechos del ¡.,ueblo para decr11- den á lograr un aumento constante del e1é:cito ale- y patética historia de un duPle nacional! quien vea
tar por el voto de sus representantes los gastos pú- mán, suRcitándose con tal motivo grav11s conflictos con atención esa plana de nuestro semanario comblicos. pasaba por sobre la oposición liberal y su entre el Canc.ller y el Parlamento. A fin de no verse prenderá á fondo la realidad de la actual situacióu
dictadura no respetaba ni aú11 los fueros de la no- obligado á sostener anualmente una lucha contra las del pueblo ibero y laR calamidades que lo entristt&gt;cen.
blPza.
Los originales d11 donde tomamos nuestro graba.do
resistencias parlam11ntadas inicia la combinación llaDesatendiéndose del aspecto amenazador de la opi- mada .~eptenato según la cual, el prl'supuesto militar valen mucho. por el art11 y la Pjecnción técnica de lo~
nión del pueb,o prusiano, inició si¡. politica agresiva se vota por periodos de siete años Despué~ de la cri- grabados de "Blanco y Negro" y "Barcelona Oómica, 11
contra el Austria y los Estados alemanes E¡ue preten• sis de 1887 disuelve el Parlamento y el que le sucede, el público dirá si han desmerecido al pasar á nuesdfan favorecer 11us intereaes en la Dieta, jugando con vota un a11mento del efectivo dPI ejército en tiempo tra publicación.
tal habilidad que de11poseyó á Dinamarca de los du- de paz. Ohtiene lai, leyes militares mostrando los pecano11 d11 SchlesviR" Holstein en provecho de Prusia, y ligros con que amenaza á Alemania el Imperio mosNOTA.S E IMPRESIONES
el 3 de Julio de 1867, después de la batalla de Sadowa covita y divulga por medio de rns periódicos, el traquedó Austria á discrecf(ln de las amhiciones prusia- tado de 1878, basta entonces secreto y que constituia
nas. Est11 es el principio del papel verdaderamente ac• la alianza Austro -Alemana contra Rusia.
El hombre que tenga necesidad de mi es el hombre
tivo de Bismarck.
La 11cción diplomática del Principe, siempre omni- que yo necesito.
potente, Re distinguió por la accesión de Italia á esa
Th.ADAM.
alianza, formándose en tal virtud la Triplice.
•*
,.**
La mue,·te del Emperador Guillermo debía ser faEl año de 1867 se organizó la Confederación de la
Qué feliz me siento por no ser irlandesa! Odiarla
tal
para
el
poder
ilimitado
del
creador
y
Canciller
del
Alemania del Norte, integrada por veititidos Est.1do:J
demasiado á Inglaterra.
que representaban una poblaeión de 29 millones d-e Imperio alemán: paFÓ el breve reinndo de Federico
LADY FULLBRTON.
ITI
y
su
hijo
y
sucesor,
Guillermo
II,
no
hizo
nada
al
habitante11 Discernida la Presidencia de la Confedeprincipio
que
pudiera
señalar¡¡e
como
una
11firmación
* •
r ación al Re;r de Prusia, Bismarck fué nombrado CanNo es tan fácil como se cree tener imparcialidad y
contra el autoritario minlstro El año de 1889. transcuclll11r y Presidente del Consejo Federal.
0
En la lucha entre Franela y Alemania, cuyos ante• rrió sin incidentes; pero el 1. de Febrero de 1890, le b~nevolencia, cuando hay algún interés de por me•
cedentes son demasiado conocidos para que nos de- fué aceptada la dimisión de Ministro de Comercio é dio.
AL!''JANDRO Du.&amp;!AS.
tengamos á pormenorizarlos, los acontecimientos mi- Industria del Reino; conservó durat te alirinas semalitares afPctan una importancia capital; pero no obs- nas la. cancillería del Imperio, el Ministerio de Rela**•
tante, el Conde Blsmarck no deja ni por un momento ciones Exteriores y la Presidencia del Consejo de Mi•
El efecto de una educación muy intensa es impo·
de ser PI alma y el primer personaje de la situac!?º nistro de Prusia, v finalmente, el 20 de Marzo renun- ner al 11epiritu una tensión tal que la realidad se h~ cti
como Minhtro director y como diplomático; su acc1ou ció á t!'dos eso11 titulos y funciones. retirándos11 á invisible.
personal en todo se hace sentir: sigue al Cuartel Ge- Fríedrichsruhe. Uua orden del gabinetll le confirió,
En LOCKROY.

..

•

•

�109

EL MUNDO

Domingo 7 de Agosto de 1898,

LA CA.RICA.TURA. EN EL EXTRANJERO

- ___

...

-

EGOS DB Lft OUERRft

Los infortunios que ha
lamentado España en su
lucha contra los Estados
Unidos, imponen silencioá
la verba de los caricaturistas de la República del
Norte, y aunque no sea sino por breves días dejan
en paz al enemigo postergado para romper lanzas
con el pro·lable enemigo
de mañana. España no es,
ni puede ser ., ·a para los
Estados Unidos un adversario y mucho será si los
tratados de paz no han de
señalar en la historia la
formación de una nueva
corriente de simpatías en•
tre vencedores y vencidos.
Mucho se ha hablado ya en
loa Estados Unidos y la
prensa. de ese pais ha he•
cho declaraciones significativas acerca de los sen·tlmientos de concordia que
substituyen con frecuencia
en los encuentro~ •le pueblos enemigos á los odios
más 3:rraigadoa; s.i la guerra sirve para algo será
ciertamente para poner en
contacto á hombres que
creyéndose fieras, acaban
por llegar al convencimien.
to de que sus enemigos
abrigan sentimientos dignos de alabanza y que no
hay ni una huella en ellos
de la barbar:e ó de la fero.
cldad qne antes les atri·
buian.
Sea cual fuere la solución que se le dé al problema filipino. Alzase ante los
I&gt;!_anes del gabinete de
w ...shington, madurados
acaso de acuerdo con la
co·te de Saint James, la
actitud un 1,i es no es ame•
nazadora del Emperador
Guillermo II, ese hombre
que pretende· aparecer en
Europa como heredero y
representante de loa jefes
más conspicuos que han
impuesto ála historia como
realidad el sueño portentoso de un Sacro Romano
Imperio Germánico. Natu•
ral es que la democracia
americana, - acostumbrada como está y hecha á ma •
ravillas menos facticias y
formales quelae realizadas
por el genio y el poderío
militar de loa emperadores
germánicos, - natural es,
df'cimoa, que rompan á reir
dudando mucho que la expansión natural de las sociedades modernas. orientadas hacia un ideal de per•
feccionamiento y bienestar
dentro de las mayores libertades posibles, encuen •
tre un obstác..tlo serio en
las violentas afirmacionP-s
de ambición insaciable que
nos prepara, acaso para un
porvemr muy próximo. el
Joven heredero dela coro•
na imperial de los Roben•
zollern.
Tras de ese desprecio con
que miran los periodistas
yankees á Guillermo, tratándolo como á un niño voluntarioso, ocúltase quizá
la sugestión inglesa: ¿quién
sabe? Lo cierto es que de
bambalinas afuera 110 aparece en el juego escénico
más que ese personaje extraño, nuevo en la historia,
más nuevo en la diplomacia y hace dos meoes aún,
desconocido por completo
en la cuestión del Extremo
Oriente: el yankee.
La índole de esta publicaCLón nos veda toda par•
cialidad y aun la simple
complacencia de dilettantti
divertidos, para que pudiéramos hacernos cómplices
del fun que ocultan estas
caricaturas: les damos ca•
bida en nuestras col,1mnaa
como curiosidad, y á titulo
de revisteros !ro.personales que comentan loa acontecimientos sin curarse de
eus consecuencias remotas
en la historia, nos permitimos subrayar esta aitua•
ción extrafia é inusitada

i

,

--

,~,

1

'

eu los antecedentes de las
vit•jas Cancillerlas,
(.!ué sorpresas tan desconcertadoras presenta la
vida! Una república del
Nueve Mundo, ayer in~ignificante, entrando en pri·
m~ra fila y deungolpe, a la
palestra en que miden sus
armas las potencias del
Congr~o de Viena y de la
Tripüce ........ .

~
, ..

Anécdotas Bisma.rkinas.

.

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¡CUIDAI.&gt;O!
Tio Samuel advierte al Emperador de Alemania del peligro de tocar esa sierra.
(N. Y. Herald)

Muere un hombre ilustre
y se abre para la prensa el
filón de la;; anécdotas, filón
tanto más rico cuanto que
como nadie responde de Ja
autenticidad de la literatura anecdótica, todos loa que
tienen más ó menos inge•
nio llevan á ella su ('Ontm·
gente amparado por el anóuimo.
El viaje que hizo Biamark
á Paria el año de 11:67 d1ó
ocasión á 1011 caricaturistas
europeos para hacrer de las
suya~ á expensas del famoso diplomático prusiano.
Loij fraucese;; no se entusiasmarou grandemente
con la vi;;ita que le haclan
á Napoleóu el Rey de Prucia y i;u .Primer Ministro, á
pesar d.e los deseos que te11la el Emperador de hacer
á ~us hué;;pedea uua mag•
nlfica rec~pción.
Guillermo acaso pudo
creer sinceras las manifes•
taciones oficiales y nada
expontáneas de 1011 pari·
aieusea; peroBiemarck vela
claro y no se dejaba enga•
ñar.
Un embajador quería perauadir1e de que· en la revista de 1aa Tullerias, tl
pueblo habla gritado muchas veces:
-"Viva Bismark. 11
El ministro de Guillermo
contestó fríamente:
-Os equivocais no gritaba el pue1:&gt;Jo11Viva Bismark"
sino 11V'Ja Biemark" ( ah!
está Biamarck); no es lo
mismo que decis, pe1 o eso
me halaga tanto como un
''viva."

***

Cuaudo el conde Bismark repreaantaba al Reino de Prusia en la Embajada de San Petersburgo,
fué una noche á cenar á la
casa del Primer Ministro
moscovita.
La noche estaba obscura
y al salir d, la casa fu é
asaltado Bi;;mark en medio
del patio por U!J perro quo
se vino ladrando tras él.
Inmemediatameute salió
al balcón el dueño de la
casa, que no era otro que
el Priocipe Gortschacoff, el
cual gritó:
- Señor Conde, señor Conde, por favor no muerda
usted á mi perro!
La anécdota no ser! autentica, pero pasó por tal
haciendo las delicias del
público y de loa salones de
San Petersburgo du!'ante
muchos años.

***

Una vieja adivinadora española dice:1a buena ventura al joven Emperador de Alemania.-Veo á un
vejete alto con una mota cana en la barba. Usa chaleco con eat:rellaa y pantalón rayado de rojo.
Cuidado con él, Guillermito; no intantes pegarle con tu guantelete caballeresco, porque tendrás mucho trabajo.
[N. Y. Journal)

Un diplomático inglés
lord F.. . . se hallaba dé
visita en un salón parisiense. Uno de loa nifü.s de la
casa derribó un velador
"Pillete" le dijo la madr~
(petitpolisson,) reprendiéu&lt;lolo. El diplomático preguntó qué significaba
aquella palabra y la seño•
ra, confusa y avergonzada
de haberla empleado en
presencia de personas ex~añaa, le dijo que petit p olisson era un niño 1nge11ioso é inteligente.
En eso ~ntra Blamark y
al serle presentado al inglés, éste le dijo:
-Señor de Biamark, ten•
go el honor de saludar al
pillo más grande de Europa (GTand polieson).

�EL MUNDO,

110

Domingo 7 de A1rost.o de 1898

Domingo 7 de Agosto de 1R98

111

EL MUNDO
cación. Durante el santo sacrificio, renovó muy

I.
La pequella capilla de
Nuestra Se!lora de la Castidad, era la preterida en
la iglesia parroquial de
Tlauzingo. A toda hora del día, veíase repleta
de orantes, pues que la fama milagrosa de la santa imágen habíase propagado por muchas leguas
á la redonda y no sólo era venerada por los buenos vecinos tlauzinguenses, sino también por los

bajo la · advocación que reza el letrero de
l~ esquina i11ferior derecha. »
No estaba firmada tal epístola, mas acompafláb1mla cuatro notas bancarias de A quinientos duros, que el Cura Don Abundio
_estrujó entre sus manns presa degozo, pues
de tiempo atrás acAriciabx Ja idea de hacer una
capilla lateral en la iglesia, para eternizar con
ella su paso por aquel curato. De fijo que él habría dedicado su proyectada capilla al muy glorioso Senor SBn Expedito, santo con quien simpatizaba singularmente, pues contra el natural'

de los villorios circunstantes; y aun dP. la no lejina ciudad, solían ir peregrinac:ones de damas
elegantes, cuyos lujosot1 atavíos volvían locos A

los del lugar, encantados y enorgullecidos al ver
que su vi!"gencita querida, recibía homenaje de
tan linajudas gentes.
No databa de antallo la atracción de la parro-

miembros, que más hubieran cuadrado á rudo t,borador de la tierra proficua, que á bisollo cleriguillo.
Mostróle D. Abundio los cuatro billetes y la mi·
si va, y con infantil alegria y dándole palmadas
en la espalda, le dijo:
-Anda, muchacho, trae pronto un martillo para abrir la caja. ¿Qué santo será? iA que ha hecho completo el milagro la Providencia y nos ha
enviado un San Expedito!
No era San Expedito el lienzo, encuadrado en
rico anaquel tlorentino de gran primor.
Sobre fondo muy obscuro, Como evocación de quién sabe qué sombrías profundidades, destacábase una gran mancha blan•
ca, modelando los contornos de un cúerpo de
inmaculada horra. La
doncella que representaba á la Santa Vír6 en
inviolada é inviolable,
ergulase esbeltamente
en suave actitud uncia

quia tla1;1-zinguense: algunos aftas apenas haeia 1
que en c1ertc.. maftana, llegara un carro á la casa
cural, cargado con una caja de madera, y el conductor entrególa al cura juntamente con una car-

ta que para él traía.
El bueno del padse Abundio, por más que en
el sobrescrito leyera: Al Senor Cura de Tlauzingo.-Con una caja,-dudó que el enviofueserealmente para él, así estaba de poco acostumbrado
á_ recíbi_r misi_vas y oosequios. Pero á las categóricas ahrmac1ones del d.Uriga conductor decidíoee al fin á abrir la carta 1 y vió que decí~ así:
« Un artista que ama el rU➔tico recoO'imiento de
la iglesia parroquial de Tlauzingo, :nvía en donación para ella la imagen adjunta, suplicando
al Sellor Cura, disponga que sea colocada en altar especial y obtenga del Illmo. Sellor Obispo,
el permiso necesario para que sea venerada

de los clérigos rusticanos, Don Aba.ndio nunca
d?jaba las cos11s para el otro día; pero ya que su

p1q suello tardaba en realizarse por falta de dineros, se conformaba de buen grado con que la
capilla fuese dPdicada á esa anónima donación
. siempre que el Setioi Obispo otorgara su Jicencia:

l

Ya le llegada su torno al muy glorioso
santo que firma Hodie.
Al P. Abundio poco le importaba conocer la procedencia del envio; tenía profundo convencimiento de que, mientras
más inexplicables son los hechos, más anda en ellos la intervención providencial;
y así, nada halló de extrallo en que hubiese alguien que, sin prurito de accionar
graci,s ni de pedir mercedes y por pura
sunpatía artística pRra el templo de
aquel humilde lugarejo, fuese capaz de
desprenderse de dos talegas de pesos y
de enviarle un cuadro.
Porque era indudable que la imagen á
que la ca-rta aludfa, era pictórica: amen
de la advertencia epistolar referente al rótulo colucado en una esquina, pregonábalo á las claras lar )rma alargada y ma.
gra de la caja.
Repuesto de su placer el ;ura, dióse a
llamtir A grandes voces al vicario, en
tanto que el automedonte, cumplido su
encargo, se perdía entre una nube de
polvo, al trote dé sus rocines.
-Padre Luis, criatura, venáver lo que
nos manda Nuestro Sellor para la Iglesíal
Acudió el P. Luis, flamante vicario de
Tlauzingo. Era un garrido mozo de equilibrada salud, sin coloraciones ultra-sangíneas, pero sólidamente crecido y robusto, mal caía la sotana sobre sus recios

sa. Vestía alba túnicR amplitlotante que por m, .
do castísimo esbozaba las venéreas curvas yqne
cerrándose de súbito en el cuello y en los pui\m,:
sólo ~ostraba de aquella carne núbil, el rostro
de prima veral frescura, y las manos mifionas y
ducales. Abajo, la veste perdí.ae en las sombras
A manera de paulatina incrustación.
Del estrecho enlazamiento de las manos, 1ll~adas A _la altura del sene, surgía con chocante
msolen;-ia una ama~ola; capricho de pince · 1i:,1a
que qmere poner ro¡o sobre blanco.
La gran mancha blanca daba sensación de algo
muy puro y producía deslumbramiento de albura, que aumentaba en intensidad con la contero·
plación del rostro de aquella á modo de visión
celeste, rodeado de opulentas crenchas rubias. como chorros de oro. Partlase la cabellera por me•
dio de la cabeza y caía luego sobre los hombros
en harmónicas ondulaciones. Sin diademas ni au reolas la virgen, parecía resplandecer su flavo
cab~llo con luminoso nimbo, y rayos de luz desped1an los OJOS, grandes ojos obscuros que miraban honda ! derechamente con ingénua curiosidad. Una etnta, blanca también, atravesando con
tersu~a la frente de sien A sien, evocaba el estilo
de Siena Y de Florencia, con Botticelli y Bcnozzo y Fra Angélico.
Al ~escubrir el cuanro, exclamó elPadre Luis
extático:
- TU,rris eburnea!

El letrero á que aludía la carta del incógnito
donante, era este:

«Nuestra Sellora de la Castidad.•

enérgicamente sos protestas de amor y de pureza
y apodóse maldito y maldecido si A ellas hubiere
de faltar.
Era un pro~igio de meticuloso cuidado !acapilla de Nuestra Sel!ora de la Castidad, en la parroquial iglesia de Tlauzingo; había siempre tlores
frescas y húmedas, muchas flores por todas par tee:, en los jarrones del altar y en los vasos dela!'i
cornisas; pendía de lucientes eslabones un lampadario de oro, sin interrumpción ardiente¡ quemá•
banse en broncíneas Anforas ricas refinas surianas de aroma suavemente capitoso .. .. . .
Todo eso era la materialización del culto que
absorbia al P. Luis.
Y al caer la tarde, á I, hora del crepúsculo vespertino que es para las almas solladoras la de los
regocijos íntimos; cuando el último beso del sol
muriente engendra misteriosas penumbras en las
lejanías de los campos, y alarga sobre el pavimento de las iglesias la policromía de los vitrales
góticos; cuando el cesar de los ruidos callejeros
anuncia la ascención de la noche y se alegran los
bogares con el descanso y se vacían los templos
para que lC's hogares se completen, el joven vica•
r~o acudía á la capilla de su bien amada virgencita y se entregaba á la oración. Cumplía primero las preces que la Santa Sede tiene impuestas á
· los sacerdotes, y en seguida entregAbase á sus
propias iPspiraciones y decía á la Virgen cosas
que más que oraciones, eran confidencias y char•
las.
Narrábale con largueza todos los pensamientos
que habían atravesado su mente durante el día,

II
Torre de marfil fué, en efecto, para el joven
vicario de Tlauzingo, y en ellaencerró el perfume todo de sus amores.
El amor á la madre de Cristo, creación sábiamente femenil sin cunalidades, e~ la atracción
suprema de los seminarios y enciende en vivas
llamaradas de entusiasmo el alma de los garzones místicos que hallan en la Siempre Virgen
ternuras de mayor humanidad que en el Crucifijo. Creen ellos amarla por modo reflejo· creen
y firmemente, que en ella aman á 111. madre dei
Cordero, y que la aman por electa de Dios y como amada Suya¡ mas en realidad es para ellos
una deidad por sí, equipotente á Cristo austero
y más accesible y allegada por materos! y feme'.
nina. Las tocas monjiles, en CRmbio, més se prostern11n ante el Crucificado. D~ la misma suer•
te, en la familia humana, obra el sexo. Eso es
eterno y ineludible. Tuvo Zeus, en el paganismo,
sacerdotizas, y camUos Atenei\.
Y muy especialmente y dc,sde jovenzuelo. nutrió el P. Luis ese santo amor por la Madona, y
ointióle mayor y más vehemeate á medida que iba
aprox.imá.ndose el día de su tonsura.
Cuando por vez primi'ra, allá en el seminario,
habí&gt;t. sentido los aguijones mundanos, aeertó A
vencerlos con facilidad á tuerza de jaculatorias
marianas, y A MariA. prometió solemnemente su
pureza y ofrendó sus diarios combates contra el
más cruento é invencible de los enemigos del
alma. Vivía en Ella y por Ella, y era todo Suyo.
De todas las Rd vocaciones y representaciones
-comunes de la Virgen, ninguna llenaba, empero,
sus propios altísimos anhelos;antojAbanseletodas
easi vulgares y casi pedestres.
Por eso encantóle el cuadro de Nuestra Se!lora
de la Castidad, y prometióse desde luego dedicarle todas sus energías y toiios sus sentimientos, felicitAb•la por la afluencia
ya que pintura y advocación respondían tan jus- de fieles en IR capilla ó por
el nuevo ex-voto prendido
tamente A sus ensuefios.
Sin duda, e!Se!lor Obispo mostróseescrupuloso en los manteles del altar,
para autorizar el nuevo culto y aun infinuó que prometíale funciones y de A su juicio era ese asunto que A Roma competía; vociones, y reiteraba, cada
más el P. Luis, con la ayuda de cierto notario día. los juramentos ·de su
eclesiástico, asAz bisbiringo y de talentosa faDla, propia dedicación en cuerlogró convencer á Su Uustrísima de que la nueva po y alma.
1Y cuán dulcemente pre- •
adv0cación 1 en resumidas cuentas, no era otra
que la muy antigua dt la Purísima Concepción miaba la Santa Se!lora ta·
les ternuras! El P. Luis sende María.
Consintió, pues, el :)bispo y procedióse á cons- tía la paz en ,u corazón y la
truir la capilla requerida; mas como se viera que tranquilidad en su concienlos dos mil duros del donante no bastaran para la cia, y su vida era un rosaobra, con todo deleite de su corazón presentose rio de dias felices y de inal P. Luis oportuuidad deservir á la Santa Se!lora efables goces. Su mundo
é hizo vender unas parcelas de panllevor, quepo- era la cap'lla, y en él disfrutaba plena venturanza.
seía por ftt.miliar herencia.
El Cura D. Abundio bro
Con presteza concluyóse la capilla, merced á
meaba
á menudo con su vi•
la eficacia y atención del vicario, y con supremos
éxtasis cantó él mismo la solemne misa de dedi- cario:

Oye, P. Luis, hoy no te inclinaste al pasar tren·
te al tabernáculo. Ya con tu Virgen no te das
tiempo ni atención para nada, y ten por segnro
que eso llace dallo A tu alma.
Pero un dia esas bromas cesaron, porque el vi•
cario respondió &lt;le mal modo.
-Padre, yo sé lo que hago! Déjeme usted con
mi devoción, pues por elia soy capaz de dar mi
sangre . . .. . .
Y D. Abundio pensó para sus adentros:
-¡Qáspita, esto parece ser más serio de Jo que
yo me imaginaba!
Y sonrió dulcemente.

III

. ..... .. . . . , .. .. ............. .............. .

....... . ......... ...........................

La noche estaba tría y lluviosa.
Hetirábase el P. Luis después de sus vespP.rtinas oraciones, cuando al entrar a ltt. sacristfa fué
detenido por alguien que precipitadamente preguntó:
-¿lss usted sacerdote? ..... .
-¿Si?
Pues. padre, venga conmigo un momento y dígnese escucharme.
Sintió el vicario que le tomaban del brazo y
le conducían hacia el circulo de luz que sobre el
pavimento vertía la !Ampara sacramental. Pudo
ver ~ntónces á su interlocutor, y reconocerle va•
gamente: era el caballero que la víspera habfaído
á buscarle solicitando pRra una moribunda confesión y viático. El cual, á su vez, mirando el ros•
tro del vicario:
-Ah, es usted mismo, pndre! No sé su nombre,
de otro modo á usted hubiera buscado directamente, porque 1 en fin, usted debe saber cuAn buena era su alma, puesto que usted la confesó . ...
Li víspera, esa misma voz que ahora le hablablaba-pero con unaespresión de tortura-había
le suplicado que fuera presto á asistir á la muriente que pt!dia los auxilios religiosos.
-Dónde es la casa? . .. . Iré luego, sólo necesito el tiempo necesario para renovar el aceite de
unR lámpara que se está acabando ....
Era·Ja horade sus rezos en la capilla de la Castidad. Pero el otro, insistió con energin:
-No, padre! Venga usted conmigo luego, está.
algo lejos, es allá en el Castillo, y pide con insistenci4 un sacerdote . . ... .
A orill11.s del pueblo, derrumbábase lentamente
un caserón de señorial abolengo que, por su leuda! aspecto, la gente llam,iba el Castillo. Dc•habitado de tiempos Atrás, habhllo ocupado desde
hacía pocos ataos una rareja, cuyo misterioso pro•
ceder traía á mal trn.er i~ todas las imaginaciones
del lugar, mayormente cuando supierou los tlauzinguenses, que los que ayuntados vivían en el
Castillv, ¡no habían pasado p01· el santo sacramento del matrimonio!
El cnserón surgía en medio de un parque, de
un parque hirsuto y a1Jandonttdo, con estanques
secos y mármoles polvosos, como soñó d 1 Annunz10. Y e11os, sus habitantes, jamás cruzaban por las callejtis de
Tbtuzingo: bastAbales el parque para sus paseos. El senor
sulia tomu los trenes dt tiempo en tiempo, con rumbo &amp; 1~
ciudad vecina, y regresaba cargado de telas, de bastidores y
de brochas; en cuanto á ella, aparte de una vieja que consigo
tr~jertt11 A su venida,-vieja silenciosa y discreta,-quien les
servia y les cocinabt1., nadie en el pueblo la conocía . ...
Cu•ndo llegó el P. Luis, la enferma agouizaba; eu la obscu-

�112

rielad del cuarto no pudo el sacerdote verla el rostro; más escuchó sus euipas, las eulp11 s de una
pecadora arrepentidu, dichas entre sollozos humanos y temores de ultratumba, y conforme ~l
ritual, casó á los descarrindos, in artículo mortis.
Después ella había muerto. Aún estaba en el
centro de la parroquia el caU1falco que babia s~stentado su ataúd, esa mañana, durante la misa
de requiero.
..
. .
-Y bien ¿qué se ofrece?-d1Jo el vicario al
viudo.-Estoy á sus órdenes ..... .
-Pttdre, la prometí que roe confesaría hoy, !
quiero cumplirlo ...... Me lo pidió tanto: agomzante, que no pude negárselo. Pero n? quiero engañar á nadie: sólo ven~o por cumphr la promesa, más no i;oy creyente .... Voy á contarle á usted mis yerros, mis yerros que usted .conoce ya
por ell11 misma, puesto que fuero11 nuestros yerros ...... ¿Yerros? Padre se puede llamar falta
el haberse amado mucho?
Y el vicario dulcemente:
· -El amor no es pecado, .... . . por el contrario, es precepto. Pero precisa amar santamente ... . .. La esposa de usted, está ya con el Seiior
que todo lo perdona; ¿por qué no sigue usted su
ejemplo y se reconcilia con la iglesia? Ell~, h1
muerta, se lo pidió a usted, y usted se l_o tiene
prometido. mas no una confesión convencional Y
sin fé, que no es confesión y que nin~ú_n sac~rdote puede conceder, sino un arrepentimiento sincero y profundo de las faltas come1idas y una
confianza ciega en la misericordia de Dios 'y en
las atribuciones de su iglesia ..... .
-No puedo, padre.
-¿Y por qué?
-Porque no creo.
El P. Luis sonrió para sus adentros. Opinaba
en efecto como opinan todos los que siempre han
sido receptáculos de fe, que la no creencia es más
una ocupación moderna, una auto-mistificación,
que un sentimiento real y sincero. P;i,ra él, todo
ateo e"a jacobino, no conocía-¡qué iba é conocer él, que 'ele las faldas maternales pasó al stiminario de Pradela, y del seminario de Prao.ela ~
la parroquia de Tlauzingo! ni la frialdad analltiea que des_trnye, ni la reconstrnccion afirmati ya
del positivismo. Y tenía el vicario plena convicción de que en esot. espíritus ap11rtados de la
senda religiosa, se puede operar fácilmente c?n
palabras dulces y obtener asombrosas convers10nes. ¡.Ah, y para conversi9pes, ahí estaba el milagroso poder de Nuestra Se.flora de la Castidad!
¿Pues no con ella había convertido al mismísimo
Juez del Registro Civii, ex-coronel Chinaco y
blusa roja, que hoy era porta-estandarte de las
"Hermanas del Santísimo?"
Y formó luego su plan para volver al redil á
aqnella oveja descarriada: prepararía su corazón
á bienhechoras ternuras por medios puramente
humanos, y luego le llevaría á la capilla de la
Castidad; allí la Inviolada J)oncella baríaelresto.
Y así:
-Creer es muy fácil cuando se tiene voluntad ,
para ello. La promesa que tiene u,;ted hecha

EL MUNDO

n, mingo 7 de AgoHto de 1898

Domingo 7 de AgnFto ,1 .. 1!,IQ,II

no debe tomarla com0 referente nl hecho concreto de
ta confesión; es promesa tácita de creer, y ~ebe u~ted
cumplirla puesto que dice que tanto amó á quien la tien&lt;:
hecha . .... .
Y el otro, febricitante:
-¿Que si la amé? Ah, padre: uste~
no sabe cuán10! ¡Si era ella parte de m1
ser! llfire, padre: me parece que desde
que ella se fué, yo ya no vivo; me parece que eila se llevó mi alma; la amé co_n
todos mis sentimientos y con todos mis
sentidos, y fní suyo como ella
fué mía: sin reservas. Y hoy,
padre, ya mi vida no será
más que un luto eterno, no sen\ más que una noche eterna
y obscura ....
Un sollozo enorme interrumpió sus frases y de sus ojos se
desliza1·0n sendas iítgrimas
que el P. Luis vió temblar trágicamente brillantes, so. bre su3 pestañas largas y
negras. El momento propicio, según el vicario,
había llegadú. Tomó del
brazo al viudo, que se
dejó conducil' como un
niiio, y con paso firme
le encaminó hácia la capilla de la Castidad.
Mientras encendía
las velas y el otro
contenía sus soll0zos pegando la frente á los helados muros de la capilla, el
...
P. Luis daba gracias al cielo porque le había sido dado poner su vaba aún en las manos; por lo cual y por la
propio amor en aigo eterno, perdurnble y no en &lt;'pinión del médico adscrito á este Juzgado, no pucriatura mortal y transitoria. Y profusamente do dudarse de que se trataba de un sui~idio. Inteiluminada la capilla, miró el cuadro que hacía r1'ogado el Cura Pár1'oco, manifestó que ésta e1·a
destacar sobre su fondo obscuro la mancha blan- su opinión igualmente, pues le constaba que la noca y diáfana de la Virgen. Y sonriente:
che ante1·io1· el vicario se habia 1·ecogido como de
-Anda, 1:iña mía, salva esta alma!
costumb1·e después de acornpaffar al decla1·ant&amp;
Fué hacía el pecador y rodeánaole con sus bra- hasta m1ty entrada la noche y que le habla pedido,
zos, buscó las entonaciones más dulces y las fra- las llaves del templo, manifestándole haber olvidases más tiernas para decirle:
do 1·enovar el aceite de una lámpm·a; que conoció
-Ea, aquí está la Todopoderosa, la madre de al mum·to desde muy joven en el Seminario dePraDios; mírala y no tardarás en caer de rodillas.
dela. y que era y habia sido siemp1·e de tempera-

.......... .. .................... ............

mento extremadamente ne1·vioso é imp1·esiona-

........ . ................ . . ·•· ............. . ble . ............................. "

Púsose lívido como un cadáver y estremccióse
como por choque eléctrico, el viudo, cuando
vió el cuadro. Y gritó:
-Pero, padre: ¿por qué traerme aquí? ¿quiére
usted matar!Ile acaso? . ... Ah, no, usted no puede
saberlo. porque nadie lo sa.be: pero yo voy á decírselo. Esta imágen es su retrato, lo pinté yo mismo y lo doné ~í esta Iglesia porque quise que todos se arrodillaran ante ella. Sí,padre, y lallamé
casta porque lo era! Sólo fué mía y guardó mi
amor como una reliquia. Ah, padre, ¿para qué
vendría á verle? Este cuadro me desespera: mis
labios buscan sus labios y mis ojos sus ojos .... y
t:.stá muerta, padl'e, está muerta! .Ah, quiero que
esos cabellos me cubran otra vez, quiero que mi
cabeza descanse. sobre ese seno como tantas
veces .... . .
Y, loco, se aproximó al cuadro, ascendiendo
, por las gradas ael altar. Mas el vicario le detuvo
con férrea mano y lo arrojó basta el fondo.de la
capilla. Eu.tonces el pintor, dijo:
-¿Le parece sacrilegio, padre? ...... .
Pues bien, me voy. Allí dejo el cuadro,
adórenlo .... Ella la verdadera, fué mía,
sólo mía, y .... ha muerto .... ha muerto!
Y sacudido por nuevos sollozos, el artista atravesó la iglesia y se perdió en
las sombras de la calle ............... .

................. . .............

Este es un fragmento de un aeta
que levantó al día siguiente el Juez
menor de la villa de Tlauzingo:

" .......... en la capilla
llamada de Nuestra Sefl.ora
de la Castidad del templo
parroqaial, de esta villa, el
cadáver del vicario Luis X.,
estrangulado con una esto•
la, cuyos extremos con ser

El sacristán de Tlauzingo, que lloró muy de
veras al padre vicario, tuvo, sin embargo, un
consuelo: para sus exequias no fué preciso armareatafalco, pues aún estaba allí el que acababa.
de servir para la muerta del Castillo.
¡Y es tan broruoso armar catafalcos!
JUAN SÁNCHEZ .AzcoN.A..

-------"•-·------HISTORIA VULGAR
¡Oh., cómo en mi mente gravosa e.1 recuerdo!
¡La ira hizo eterna su triste impresión!
En un mar de fuego, detrás de los montes,
hablase hundido la gloria del Sol,
y en negra bandada las sombras noctumas
cubrian !a tierra de luto y pavor,
salitmdo medrosas de sucias callejas,
de obscuros follajes, de viejo torreón.
La esquila doblaba .... Su lengua de b~onc&amp;
llamaba á las gentes á hacer oración,
algunos transeuntes cruzaban las calles,
alzaban los coches confuso rumor.
Liorosa mendiga de harapos cubierta
tendiendo la mano que el cierzo entu~ió
á algunos señores con débil acento,
'
pidió una limosna . ... ¡en nombre de Dios!
¡Ob., cuánta vergüen;;a pedir le eausabat
Yo vi en sus mejillas arder el rubor,
brillar en sus ojos hundidos el llanto
y temblar su mano y gemir su voz!
¡Quién sabe si sób ptinsando en sus hijos
sufría animosa tan duro baldón,
sus hijos que acaso en sucia guardilla
se ~sta_bau muriendo sin pan ni calor!
S1gu1eron hablando los nobles señores;
la triste demanda ninguno escuchó ... .
¿Quién obliga al prócer que vive en la holgura.
en sucios harapos fijar la atenciónl
JJe nuevo sus_quejas alzó la cmtada,
de nuevo hacia ellos la mano tendió
y_eo_n voz qu~ ahogaban rebeldes sollozos,
g1m1ó: ¡una lunosna por amor de Dios!
¡Punible osadía!. ... ¡La pálida mano
gue pan imploraba un traje manchó . ...
La escoria, el andrajo, no tiene derechos
¿cómo es que insolente molesta al señor?
Un l•ombre de aquelloR miró á la mendiga
y en justo castigo la dió un bofetón......
¡Un rayo de luna, cayendo del cielo
Chispeó en diamante que el rostro ;asgóf
ANDRÉS CAL-.:ÁNEO Y DIAz

-POR UN MARIDO!

•

'NOVELA. ORIGINAL DE HA.RO DE OHANDPLAIX.

Ilustraciones grabadas en nuestros talleres.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 6.
Y Nelly rodeó con sus brazos el cuello del Comandante Y le d:.ó
•en los labios un beso largo y apasionado.
..
Después se aproximó al viejo Bretón y le d1Jo: .
Ivon, ye le perdono á usted pero no le doy mi perro, p~rque
-estuvo usted muy duro conmigo la primera vez que nos vimos,
pero se lo regalo al Comandante y así la victoria queda de todos
modos á. la Francia.
Ivc-n sorprendido quedó mudo por unos instantes y luego, en
'Un arrebato de entusiasmo exclamó:
-Bravo, sefiorita Nelly, viva Francia ..... ! usted merecía ser
.francesa.
.
Ella tendió su manecita al Doctor que ya estab!t mstalado en
·su fitakon y después de una muy afectuosa despedi~a, cuando la
caravana estaba en camino, Nell-y se puso de rodillas, arrancó
1ma flor de las muchas que había cerea de ella, la besó y luego
la arrojó con tanta habilidad que fué á caer en las manos del
Doctor.
.
He aquí todo lo que el Comandante había visto en 1os momentos
-de partir de Ambohimarina, y he aquí enlo que pensaba al entrar
ensueamarote preguntándose si todo ese pasado era un sueiio y
:si verdaderamente había estado fuera de su barco.
Prince olfateando por todos los rincones y llaman~o á su ama
-con ahogados gritos. le trajo al sentimiento de la-rea-hdad.
Era una verdad t¿do lo que había visto.
.
Pero lo que no vió es que despu_és ~e la p~rt1~a de los v1aJeros, Nelly entró en la casa que hab1a sido habitación del Co~an-dante y se puso :\ llorar: luego, pensando en _que los p~opuital'ios legítimos de la humilde morad~ no tardar1an en vemr, sacó

EL MUNDO

113

�EL MUNDO,

114

de su bolsa un paquete, lo dapositó sobre la cama con mano trémula y se escapó espantada y
corriendo.
Sus sienes ardían, su frente estaba empapada
de sudor, su corazón palpitaba tan fuertemente
que sintió un dolor físico y se vió obligada á andar con más lentitud. Hasta se detuvo un momento y dirigió una mirada a I sitio de donde acababa de separarse, como si estuviera pronta á
volver sobre sus pasos.
Pero después de una corta vacilación, hizo un
gesto decisivo y tranquila entró en su casa, atravesó la sala donde su padre dormía en un sillón
y fué á encerrarse en su cuarto y á pesar de la
emoción que la agitaba tcdavfa, recordó que babia prometido á de Chalmont escribirle y tomando papel y pluma empezó la redacción de un diario sincero como lo son todos los diarios.
Durante este tiempo los propietarios de la casa
que había sido prestada al Comandante, volvieron
y la recorrieron ansiosos de ver ü algo se les babia perdido, pero ePcontraron todo completo y en
orden y descubrieron además sobre el lecho un
paquete de papeles cubierto con un eobre
en el que había escritas palabras para
ellos incomprensibles.
Este paquete era el obsequio que Nelly había dado por perdido, y estas palabras decían:
«Itinerario secreto de Majunga á Tananarive por el Mayor H. Stephenson.&gt;
«Homenaje del autor al Comandante
del Colibri.»
Estas buenas gentes reunidas en Consejo de familia ante el hallazgo, resolvie
ron enviarlo al Gobernador y asilo hicieron sin perder ni un instante.

blicaron una traducción los periódicos de aquellos días.
Mientras ella escribía, de Cbalmont reflexionaba en que de seguro la jovencita, que reinaba en
Passandava, tendría un gran éxito en Paria, no
precisamente cerca del gobierno, sino entre lapoblación, porque era una negrita mizy linda y llevaba su elegante traje Ara be con una majestad
natural templada por la encantadora languidez
criolla.
A. pesar de su origen Ara be, las mujeres sacalavas n0 se cubren el rostro, lo cual era circunstancia favorable, tratándose del de Binao que era
dignJ de ser visto y aun admirado; ni blanco ni
cobrizo, sino más bien como dorado por un rayo
de sol, ostentaba dos ojos muy negros y muy
grandes coronados por largas y rizadas pestai'ias,
tenía las manos pequei'ias, los piés desnudos
sobre las sandalias que. se ligaban á las piernas
mórbidas con cintas de oro, y un cuerpecito robusto, gallardo, flexible y tentador hajo las telas
leves que lo cubrfan. ·
De Cbalmont la veía escrib;endo; pero pronto

..

_~ ~~ ~~

,ir ...

IV

LA REINA. BINA.O
Dos meses habfan pasado desde que el
Colibri zarpó de la rada de Diego Suárez.
Al día siguiente de su regreso de Ambobimarina, el Comandante de Chalmont
recibió una carta oficial del jefe de la División Naval en que le ordenaba prescindir de su viaje á las Comoras y dirigirse
sin tardar Ala bahía de Passandova, soberbia recortadura de un país fértil y
boscoso que perteneció á los Sacalavos y
que habría pertenecido luego á Francia,
si razones políticas no le hubieran hecho
preferir tratar con los hovas, siendo por
consecuencia de ese tratado el Gobierno
de los Hovas, el único á quien Francia
reconoció como legitimo y aun exhortó
á los Sacalavos á someterse á la reina
Ranavalo, bajo el protectorado francés.
L os Sacalavos no entendiendo de sutilezas diplomáticas, lo que vieron claramente fué que la Corte de Esmirna envió A su territorio basta allí independiente una multitud de funcionarios hovas
que substituían á los de su propia raza,
raza fuerte y leal, descendiente do los
oficiales de Mahoma, y que Bínao misma, la reina Sacalava, no era sino uno de
los súbditos de Ranavalo á quien detestaban.
Sin el apoyo de Francia, ni los jefes Sacalavos
ni su soberana se atrevieron á resistir con la.. armas,
pero enarbolaron e: pebellón francés como para
desafiar á los hovas á arriarlo. Los hovas no se
atrevieron y se contentaron con sei'ialar al Gobierno francés esta situación irregular decidiéndose
entonces que fueran los franceses mismos los que
hicieren esa operación.
El Comandante del Colibrí fué comisionado para esa triste misión, así como para exhortar á los
Sacalavos A someterse, haciéndoles comprender
que bajo la autoridad hova estaba Ja mano oculta de Francia y que no quedarían abandonados.
Esta declaración no bastó para tranquilizar A
la reina Binao cuando de Chalmont se 1a hizo, y
ba:llada en llanto le suplicó que la condujera á
París donde quería arrojarse á los piés del rey y
pedirle justicia. De Cbalmont n@ intentó convencerla de que el Jefe de Estado de Francia no es
un rey; pero lo hizo comprender que tan largo
viaje no se podía resolver de improviso, y era mejor escribir y esperar la respuesta.
Binao era de resoluciones firmes: aprobó la
idea y escribió una carta conmovedora que fué
en efecto enviada á Afr. Grevy y de la cual pu-

dejó de verla y apareció en su lugar una joven
b:anca, sí blanca, en traje descotado y que le
sonreía diciendo: «te amo.»
Era ya ridícula esta obsesión que llevaba dos
me,es de estarlo persiguiendo, apesar de sus esfnerzos por olvidar.
¡Decir que había tenido á Nelly en sus brazos,
que la había besado y que si se hubiera quedado
esta felicidad duraría aún ...... 1
Pero no: hizo bien partiendo, alejándose y, haría mejor evitando tornar á ponerse bajo el encanto de esos ojos dominadores, de esos labios
rojos, de esos dientes brillantes, de ese cuerpo
tan blanco y tan arrebatador.
¿Y por qué entónces la escribió?
10hl una carta banal, muy estudiada, meditada
largamente para que no llevara esperanzas ni promesas. En cambio, él había recibido cuatro, cada
una de doce ó más páginas, verdadero diario en
que estaban todos los actos de Nelly, sus pensamientos, sus deseos y sus suei'ios, donde le instaba á volver y en donde alguna vez surgía un ardoroso «te amo» entre mil frases de apasionada
ternura. Cartas que la mostraban viviente conmo-

Domlniro 7 de Agosto de lll 8'

vida, candorosa y apasionada, cartas que Juan
leía y releía sin cesar.....
Estos pensamientos eran una obsesión ridícula.
para un diplomático que en esos momentos estaba frente á una pobre reina afligida que necesitaba algún consuelo, reina negra, es verdad, pero,
bella, noble y graciosa.
Terminada la carta, Binao vino á decirle:
-Escucha: aquí está mi carta, te la leeré en tu,
barco y luego la enviarás á tu rey.
-Al Presidente, dijo de Chalmont, sonriendo,
¿y por qué no me la lees aquí?
-Porque no quiero, porque no puedo permanecer aquí ni un momento más: hay muchos hovas, yo te ruego que me lleves á Nossi-Be que es.
población francesa y allí permaneceré basta que·
llegue el día de mi viaje á París.
El Comandante reflexionó sobre este proyectode 1.. joven, y basta temió que pudiera acarreardificultades al gobernador de Nossi Be, pero pesando en su ánimo el caso, vir.o á convenir en
que era ésta una buena solución y en que el Gobernador no se la tomaría á mal. A.si pues, dijoá Binao:
-Dices bien y comprendo tus sentimientos. Eres una reina digna. Ven entrenosotros y nos será honroso recibirte..
l\1i barco no es muy grande pero NossiBe no está lejo11; partiremos ma:ilana á la.
hora que quieras y llegaremos allá tres.
horas más tarde.
-Eres bueno, le contestó Bínao. Ahora no podremos partir porque falta pocopara que anochezca; pero oye, llévame
á bordo esta misma tarde porque no quiero dormir aquí, pues les tengo miedo á,
los hovas y á sus venenos, y tengo miedo de todo. Voy á dar órdenes á mi hermana Otavi para que dentro de pocos.
días se me reuna llevando lo que nos pertenece y entre tanto me contentaré con.
lo que puede llevarse en una maleta. Ven
á buscarme dentro de dos horas, y ya.
estaré lista. Mira, no voy A serte enojosa
y para no ocupar mucho sitio en tu barco, me haré muy pequeliita, muy pequei'iita.
Pobre magestad caída! para apoyar su
súplica, se arrojó á los brazos del Comandante, ensayando la manera de hacerse
muy pequei'iita, y Juan la abrazó, la besó en s_u~ ojos de gacela y se despidió
tranqmhzándola y ofreciendo volver dos.
horas debpués, quedando ella desde luego al amparo del pabellón francés.
Cuando salió á la puerta, se encontrócon Prince que lo aguardaba· Prince ese
perrillo tan feo que fué caus'a de nu~ un•
francés y una americana se encontraran
ciert~ noche en una posesión malgRcha.. ,.
Prmce había contraído por su nuevo
amo una gran afición y le segi..ía por todas partes; así es que ahora que le dejóen e1 barco, se había impacientado y después de una hora de espera, rompió con.
toda consideración, se arrojó al mar y vino violentamente á la playa. Realizado
su dese~ de encontrará Juan, expresaba.
su al~gna de la manera J?ás entusiasta.
Quién sabe cómo la imaginación de
Juan, fué vagando desde el origen desconocido
de este perro al orígen bastardo de Nelly, yacabó por. p_r~gunt1lrse como quien combate contra.
un preJu1c10: ¿pues qué en el fondo no todos los
seres venimos á resultar hijos naturales?
Pero esto está bueno p~ra dicho en tésis general; concretando la cuestión quedaba planteada
así: ¿debe uno ó no, casarse con una hija natural?
Definitivamente, no!
Y sin embargo ¿por que? Desde el instante
que es P? bre, no puede du_rgir la acusación de q::
el casamiento sea promovido
.
. por el interés s·IDO
que por el cont rano, constituye un acto de ge .
rosidad, de desprendimiento, pero estas virtud~!
en este caso son de aquellas que más vale no te~
nerlas.
Juan !1º quiso h~ndirse más en estas cavilacio•
nes; f viendo á Prmce que después de haber per~
seguido á un gato, Ja emprendía con las galli
de la vecindad, lo llamó enfadado.
nas,
-Ven acá, perro feol Es preciso no retozarmás que ~on los otros perros y dejar en paz á los.
demás animales, pues el dfa que sus dueftos tematen á palos, harán muy bien.

Domingo 7 de Agosto de 1898.
Prince inclinó la cabeza unos instantes como
para reflexi~nar sobre tan sabio consejo y luego,
fijando los OJOS en su amo, parecía decirle:
-Todo eso seria muy discreto; pero ¿qué hacemos aquí, parados junto á esta puerta? Regresemos al barco, ya que en tierra hay tantos peligros.
-Tienes razóu, Princc; á bordo está. uno tranquilo y los escollos más peligrosos no están en el
agua, pero no podemos regresar al
barco desde luego,
porque espero á
Binao, reina de los
esca l a v o s ~on
quien espero serás
muy atento. Aho-

ra pienso en que hay que
dar algunas órdenes previas á la recepción de esta
encumbrada personita: vamos á la playa.
Allí encontró un botecito de á bordo que le esperaba.
-Madic, dijo al patrón, vuelve á
bordo en el acto y dile al Teniente que
me envíe la lancha grande, tripulada
por gente vestida de gala para conducir al barco á la reina de los escalavos. A nuestra llegada, toda la tripulación formará en los
puntos acostumbrados, se izará el pabellón y se
dispararán veintiún cai'ionazos. ¿!las comprendido
bien, hijo mío?
-Sí, Comandante.
-Pues bien, date prisa.
Madic saltó ágilmente al bote que llevado por
cuatro remos vigorosos, voló sobre las aguas
tranquilas de la bahia.
-Buenos muchachos! decía el Comandante,
mientras el bote se alejaba: esa, esa es la única
familia que un marino debe tener.
Después se dirigió bácia la aldea por la cual

EL MUNDO.

anduvo vagando antes de volver á la casa de Einao, á fin de dar tiempo para que viniera la lancha que había pedido.
Por el camino siguió pensando en Xelly, y recorrió otra vez en su imaginación el problema
del matrimonio; las diferentes clases sociales que
hay, la grave cuestión de los hijos naturales y
hasta la ley de la herencia, en tanto que Prince
sin tener en cuenta los consejos que le habían si-

do dados, corría hacia todas las gallinas y gatos
que encontraba por el camino.
Cuando llegó á la puerta de Einao, el Comandante estaba convencido ya de que un marino francés podía casarse con una hija natural como Nelly, sobre todo si mediaban ciertas reservas. De
pronto en Francia liabía que presentarla como
huérfana, y además de que no habría motivos para sospechar su origen ¡qué salón había de cerrársele cuando se llamara la Condesa de Chalmont?
Pero se necesitaba también que el Conde aumentara su fortuna para rodear á la joven de lujo y comod:dades y que presentara su dimisión

115

para no verse en la necesidad de dejar sola con
frecuencia á su esposa .... era preciso que ella
rompiese con el atavismo y que la hija no resultara por el estilo de la madre ¡y estaba tan dispuesta á parecérsele!
Se necesitaba también (¡ay! estoera imposible)
que Juan fuera más joven .... No, en definitiva
era una locura eso del matrimonio en semejantes
condiciones.
En todas estas cosas iba pensando al llegar á la casa de Binao. Sin reflexionar lo que hacía,
empujó la puerta y encontró á la
joven reina que, bañada en lágrimas daba sus instrucciones á su
hermana Ottaví, pero que en cuanto vió al Comandante eniugó altiva su llanto y· diJ~ tiODriendo y con gesto ue resignación.

-Estoy pronta y me entrego confiada!\ tí como
A un hermano. Cuando
quieras partiremos.
-Entoncee, desde luego, contestó
Juan que creyó preferible abreviar
las despedidas.
Binao hizo una se:llal á dos sacalavos para que tomaran los rquipajes que estaban listos ya, dió un beso á su hermana r ogándole que no
la acompai'iara, y sin llevar consigo más que una
criada, modestamente á pié-¡pobre reina caitla!
siguió al Comandonte á través de las arenas ardientes de Passandava.
Con la movilidad de impresiones propias de
su edad y de su poca cultura, Binao se consoló prontamente al llegar á bordo, halagada por los honores militares que se le hicieron y que la llenaron
de orgullo tranquilizándola contra los atentadcs
de sus enemigos los hovas. Comió con buen apetito acompa:ilada de Juan y del Doctor que se divirtieron mucho con sus preguntas inocentes, y
bebió con gusto el champagne conviniendo sin
embargo, en que esta bebida es de las que prolli-

�116

be el profeta Mahoma. El excelente Lerbon, ga•
}ante E&gt;iempre con las ·damas de todos los colores, con tal de que fuesen jóvenes y bien formadaF, no permitió que Binao pasara, trabájos en el
salón y le cedió su propio camarote·p asándose ~l
11.l comedor, donde se coñformó con poner una
hamaca; pero recordando sus colecciones que
estaban esparcidas por todos los muebles, y lamentando su 11mabilidad, no pudo dormir en toda la noche.
T11mpoco la reina durmió. El-Doctor la oía gemir y suspirar y más de una vez tuvo intenciones de acudir á consolarla y á ver de paso sus
colecciones. ¿Lo hizo? El Comandante no lo supo nunca, pues le traía preocúpado el recuerdo
de Nelly.
Al día siguiente, tempranQ, todo el mundo estaba en pié á bordo del Colibri. El Comandante
subió al puente para dar la orden de zarpar y
Binao colocánµose á su lado dió su adiós á la playa, y el Doctor entre tanto entrnndo al camarote
pudo convencerse de que estaban muertas ya todas i-us araflas, suceso que le habría desolado si
no fuera porque en ese instante recordó que estaba en vía el.e un importante descubrimiento que
iba á añadir una página importante á su obra y
se puso á escribir.
Dos horas después de su salida de Passandava
el Uolil&gt;ri franqueaba el pintoresco canal que separa Nossi-Bé de Nossi-Comba,y echaba el ancla
en el puertecillo de Hell-Ville en el fondo de esta maravillosa rada que no sin razón comp«ran
los mttrinos con la famosa de Hío Janeiro.
Encantados por los paisajes que se ofrecían á
su vista, Bina o olvidaba su odio á los hovas y el
Comandante su amor á Nelly, y ambos permanecían en el puente sentados, mirando sin ha'blar,
cuando su atención fué atraída al mismo tiempo
por una piragua del pa1s que parecía venir al
barco.
-Se diría que dentro hay una mujer, observó
Binao estendiendo su brazo desnudo circundado
por un brazalete de oro.
-Es posible, respondió el Comandante, sin
duda alguna lavandera que viene á solicitar ropa
interior, ó alguna vendedora de .. . .
Pero no acabó la frase pues viendo mejor, palideció y tomó febrilmente el anteojo.
-No; no es nada de eso, dijo Binao, sino una
mujer blanca y rica,
Binao tenía razón.
La piragua avanzó rápidamente y ya sin necesidad del anteojo se distinguía á una joven blanca, que impacitnte excitaba á remar con rapidez
al negro que la conducía.
Juan de Chalmont sintió que su corazón palpitaba violentamente .... No soflaba, no. Era ella,
en qui"'n estaba pensando sin cesar desde hacía
dos meses. No podía imaginarse por qué suce•
sión de acontecimientos habría venido, pero el
hecho es que estaba allí y le sonreía tiernamente.
Desde su partida de Ambohimarina, Juan estaba como un enfermo que sufre, se agita y desespera de recobrar la salud, y he aquí que de improviso la salud viene. Ya no padtcía, ni era viejo; y los paisajes que le rodeaban eran maravillosos y la vida era bella porque amaba, sí, amaba ..... .
Pero era necesario evitar e1 ridículo y no olvidar en el puente de ese barco, que era su Comandante.
La piragua iba á atracar.
El Comandante entonces, con voz tranquila dijo á Binao.
- Yo conozco á esta joven; excúseme usted,
voy á recibirla.
Y gravemente avanzó há.cia la .escala á donde
Nelly se había lanzado ya valientemente.
Juan sintió impulsos de abrirle los brazos y
estrecharla contra su pe~ho y de decirle "¿si vieras con que afán te esperaba?" Pero descubriéndose ceremoniosamente le tendió la mano y le
dijo:
•-Sefiorita: es un gran placer para mí volverá
ver á usted; sírvase .subir y decirme á qué debo
su inesperada visita que espero no será motivada por contratiempo alguno. ¿El 1\fayor no está
peor de sus males?
-Oh! no, ningún contratiempo y papá sigue
muy bien con las medicinas del Doctor Lerbon.
¿Pero como se entra aquí? No entiendo esto de
los barcos.
-Tome usted mi brazo; se lo suplico.
Y sin pensar más en Binao en la cual ni aún se
fijó Nelly, Juan pasó entre los marinos respetuosos
y bajó á su cámara acompafiado de la joven. El

EL MUNDO.

Doctor ocupado en sus labores de sabio ni les oyó
-pasar.
Nelly sonrien:io dirigió una mirada en torno
.suyo y preguntó:
-¿Estamos solos aquí?
-Solos.
Entonces ella le abrió los brazos y awbos se
estrecharon con efusión.
-Oh! qué dicha, decía, es e,;ta de volverse á
ver. He pensado tanto en tí! Cuando partistes
de .A.mbohimarina creía que te olvidaría fácilmP.nte y que no tendría intento alguno de rebelarme contra el destino qu~ nos separaba, pero
luego comprendí que era imposible. Yivía en tí,
constantementP, como si tuviera derecho para
ello, como si fuera tu mujer ó tu bijR. ó un ser
creado por tí y p11ra tí ¡ay! amándote de un modo que nunca soflé fuera t,rn profundo. Te amo:
y si esto te enoj&lt;1, Eé caritativo y no me dejes
sospechar tu des,·ío. Calla, c11lla todavfa y no me
mires con esos ojos de cólera que me d,m ruiedo.
Ya sé que me porto como un chico mitlcriado y
que merezco que se me rilla muy fuerte, muy
fuerte ..... .
El la besaba no pudiendo resistir á los impulsos de su corazón.
-Ne!Jy, Ne:ly mía, te amo, yo también te amo
así, con toda la vida; pero es una locura todo esto que hacemos y que decimos ....
-Tiene usted r11zón, mi Comandante, contestó Nelly esquivando las caricias, pero es tan agradable ~er loco así de cuando en cuando!
Luego se alejó, se sentó ~n el divAn y dijo:
-Vamos ... . y a estoy muy formal ita con todo
y mi dicha ¿está bien así?
-Ya sabe usted Nelly cuanto la amo y que no
puedo ni un momento ocultárselo apesar de que
podría yo ser su ....
-Chut .... calle usteJ, pues ni usted mismo
cree lo que va á decir: a su edad todo hombre
es joven y yo ya soy una mujer. Nos amamos
¿porque no nos lo hemos de decir? ¿qué mal hacemos?
-Sí, ¿pero después?
-¿;Después? La pregunta es cruel . ... ¿pero
por qué amargar con esos pensamientos nuet1tra
dicha y llorar la próxima separación cuando apenas nos estamos reuniendo otra vez?
-Es verdad, Nelly, pero me espantan los progresos que hace mi amor, y siento algo como remordimientos ante la idea de ligar la juventud
de usted á ....
-Ah! si no hubiera más que esta razón .... y
Juego ...... la partida está tan próxima otra vez!
Yo estoy aquí de paso y tal vez me iré esta tarde. ¿Cu&lt;rndo volYeré á ver á usted?
-Calle usted, se Jo ruego. En la alegría de
volver á verla, no había pensado en eso. Dice
usted bien, gocemos del momento presente y Dios
hará lo que quiera del porvenlr.
Entonces el111. se sonrió, le echó los brazos al
cuello y prosiguió en voz baja:
-Oye! déjame ocultar la cara contra tu pecho
para decir esto: "te amo, te amo".
Juan le tomó amb'11.s sienes, le levantó la cabeza, le vió l1ugo rato los ojos entrPcerrados por la
emoción y le dió un bP~o en los 1~ biM.
En este momento Nelly retrocedió. lanzó un
grito de horror y tendiendo el brazo hacia la puerta exclamó:
-¿Quién es esa mujer y por qué viene aquí?
Binao que se había fastidiado sola en el puente, vino para preguntar al Comandante á que hora la llevaba á la casa del Gobernador. Sin ruido, porque calzaba sandalias, avanzó Y. permanecía sonrien•e en el marco de la puerta, en actitud de estátu11. con el brazo levantado que sostenía
la cortina. Viend') 111. impresión que había causado, se aproximó á Kelly, le tomó la mano y se
la besó humildemente como para excusarse. Luego con mucha dulzura le preguntó:
-Lo amas tu?
Nelly no sabía que responder y ruborizándose
. dirigió al Comandante una mirada interrogadora.
_Este, dirigiéndose á Binao le dijo:
-Oye, Binao, si en algo me estimas por el pequeflo servicio que he tenido la dicha de hacerttl,
me vas á jurar que no diras á nadie lo que acabas de ver aqui.
-¿Pues qué es casada ella? preguntó Binao
con su lógica de chicuela inculta.
-No.
-¿Y tú?
-Tampoco.
-Entonces ¿de que tienen miedo?

Domingo 7 de Agosto de 1898

DomJngo 7 de Agosto de J '&lt;98.
-No puedes comprenderlo. Júrame que nado&amp;
dirás.
-Lo juro, dijo Binao poniéndose la mano en el
corazón.
-¿Quién es y por que esta aquí? insistió Nelly
en prPguntar.
-Es la reina de los sacalavos, dijo tristemente
de Chalmont, pues t!'aido A la realidad recordó
que tenia que ir á la casa del Gobernador y luego partirá Diego, tan triste ahora que ya Nelly
bahía salido de Ambohomarina.
Y á todo esto ¿por qué Nelly estaba en NossiBe? nihabia pensado en preguntárselo.
-Es la reina de los sacala vos, repitió: desposeída
por los hovas prtfiere emigrar en vez de vivir
entre sus antiguos enemigos y viene á Nosei-Be
en demanda de la hospitalidad francesa. La tomé
en Passandovil esta maflana y la voy állevar ante
el Gobernador; luego volveré á bordo y seguiré
viaje á DiPgo donde deberé aguardar al jefe de la
División Naval ámenos de que aquí reciba yo
nuevas ordenes. Pero ustedNelly; ¿cómo salió de
Am bohimarina?
-No tengo prisa de irá tierra, interrumpió
Binao, quédate aun con tu amigo, me es grato
verlos felices á los dos.
- ,Qué buena es usted, seflorita, dijo N elly muy
respetuosa estrechando las manecitas de la reina,
qué buena es usted que piensa en los otros cuando debe estar t,m afligida! Pero no quiero retar•
dar su marcha y si usted consiente descenderemos á tierra los tres. El Comandante no va á
zarpar tan pronto como se fig11ra.
-¿Qué sabe usted Nelly?
•
- Que va usted en efecto á encontrar nuevas
órdenes en casa del Gobernador.
-¿Cuáles? ¿Y usted está de paso aquí? ¿Va us,
ted á Diego? ¿Cuándv?
- ¡Cuántas preguntas! Hace un momento no
las hacía usted.
-Es cierto; cuando después de larga ausencia
vuelve uno á verse, no hay de pronto más idea
que la de verse juntos otra vez.
-Es cierto. Y esa poca curiosidad y su actitud de usted son lo que me ha tranquilizado a pesar de su 1 palabras desconsoladoras. Temía que
me hubiestl usted olvidado ...... su carta era tan
corta y reservada! no como las mías en que dejé
hablar al corazón. Pero estamos abusando de usted, reina, dijo volviéndose á Binao: vamos, y por
el camino referiré á ustedes por qué estoy aquí.
Binao la escuchaba sonriente y asombrada.
-No; no abusan ustedes. Estoy enc1rntada de
oír cómo hablan las mujeres blancas, cosas tan
lindas.
·-Cuando amamos. Ame usted Binao y hablará C')mO ye, y ni aún pensaría en la corona per•
dida.
Juan besó á Nelly tiernamente y le dijo:
-¿Pe1 o es verdad que voy á permanecer aquí
conti~o? Dime todo lo que sabes.
-Si es cierto y más todavía ... . figúrate ...•
figúrense ustedes que ..... .
Pero decididamente el Comandante no debía
11ún saber la verdad, por que en este momento
llamaron á la puer1a y Nelly, desprendiéndose
de sus brazos, fué á sentarse al lado de la reina.
Adelinte, dijo de Chalmont.
La puerta se abrió y apareció el Doctor Lerbon teniendo sati~fecho en la mano un frasco destapado. Prince que sin duda se había encerrado
con él le seguía con la cara de quien acaba de
despertar de un largo sueflo. Viendo que el Comandante no estaba solo, hombre y perro se de•
tuviP-ron un instante; pero Princetuvo la decisión
más rápida y abriendo mucho los ojos y agitantando la cola, se lanzó sobre la~ rodillas de Nelly y la empezó á acariciar.
-Todo el mundo te ama, dijo Binao, hasta loa
animales .... ¡Eres tan dulce y tan bella!
Nelly hizo una encantadora mueca de gratitud
y desembarazándose de Prince, tendió las manos
al Doctor que sorprendido no sabía que hacer con
el frasco.
-¿Cómo, Doctor, no me reconoce usted?
-Ya lo creo! pero no tengo la decisión tan rápida como Prince, ni puedo portarme como él, lo
cual en verdad que me es muy sensible.
-Déjese de cumplimientos, ponga en ese frasco en 1a mesa y venga usted á abrazará su amiga.
Lerbón dejó el frasco y abrazó á Nelly afect110samente.
-Le veo á usted muy contento, Doctor, dijo
ella.
Oontinuard,

EL MUNDO

117

UN VIÁJE DESÁGRÁDÁBLE
Esperaba yo á mi amigo Révol en la estación del ferrocarril Je Lyon. Llegó el tren; fren•
'te á mi comeuzó á vaciarse un wagón, pero yo no percibía á mi amigo. Salieron suce@ivamente un hombre gordo y una mujer gorda, dos niños gordos arrastrando abrigos y maletas, una nodriza gorda llevandn en sus brazos un niño gordo, luego paquetes, una jaula
eon canarios, una máquina de coser y por último un perro gordo que sacaron de un asiento
bajo el cual dormía. Al fin apareció Rebol que delgado como era,pareclaaún más detrás de
aquel cargamento humano.
-¡Pob!'e amigo! le dije
-Nó. me respondió. no me compadezcas, por el contrario, bendigo á estas gentes. Si
supieras el consuelo que he tenido de verlos subirá mi wagón! Su salud y robust11z me han
compe11sado del riesgo que he corrido de morir ámanos de un loco que durante media hora
me ha tenido bajo el cañón de su revólver.
-¡Un locol exclamé. Si, un loco, un Joco de atar. Yo te contaré todo en el coche.
-Ahora me ve11 reir, pero entonces ....
Hicimos tra@ladar su maleta á un carruaje y poniéndonos en marcha me dijo!
Subí en Laroche á un compartimento de primera, donde no habla @ino un viajero
que en el rincón opue~to mi·aba por la portezuela. Partió el tren y el h 1mbre se volvió hacia mi: su mirada y su sonrisa me prod11jeron una impresión extrem~damente desag.·adable
sin que, de pronto, pudiera explicarme la causa. Tenia la cara larga, en figura de rombo y
su parte inferior terminaba en una barbicha punteaguda. Ni un solo cabello en el cráneo; sus
ojos, de un verde marcado y su soi,risa, tenían una fijeza inquietante. Sin embargo, me pa•
reció que procuraba ser ama ble.
-¿No le incomoda á usted el olor? me preguntó.
Creí que solicitaba permi@o de fumar, pero en sus manos no vela cigarro alguno y me
limité á centestarle con un ademRn tan vago como su pregunta.
-¿Percibe usted olor á mosca? dijo cortesmente, no es desagradable, pero es necesario
estar acostumbrado. ¿Es usted médico?
Le hice señal que nó Pareció dudar de mi respueata, me examinó con atención perspicaz y desconfiada y repuso.
-Yo al lo sc,y. He hecho un estudio sobre los animales quevuel~n,son los únicos que me
'interesan por el batimiento que sus alas propaga en esas ondas oduriferas el efluvio absoluto.
-¡Ohl dije con inquietud.
Ya ~abia á qué atenerme. Miré el ventanillo, el tren corria á ¡?ran velocidad. Consulté
el indicador; durante una hora, hasta Joigny, no habla parado. Busqué la campana de alarma pero justamente se encontraba arriba de la cabeza del loco que -co me quitaba la vista
-de encima siguiei:;do la dirección de mis miradas, de pronto exclamó con tono imperioso:
-¿Es usted médico?
-No, señor, no soy méd,co?
-Entonces, dijo con aquella lógica desconcertante que á veces tienen los locos, ¿por qué
mira usted la rampaniila? ....
Desabr,tonó su paletot, un buen paletot con cuello y mangas de p!eles, y sacó un revolver de bolsillo.
-¿Es usted médico? repitió.
-No, señor, contesté con desesperada sinceridad y vacilando entre el partido de arrojar•
me sobre él y arrancarle su arma, á riesgo de que me matara, ó ablandarlo por la dulzura.
El Joco me dijo con tono melancólico:
-¡Vaya! Está ustPdloco, le compadezco Y agregó.
-No me gustan los locos; sin flmbargo, ,os cuido por pura caridad porque ten¡;o buen
eorazón. En mi hoepital cuido cuatro mil quinientos veinti.;1ete, digo, cuatro mil qumientos
veintisels. Olvidaba que uno de ellos murió ayer
-¡Ah! .... y ¿cómo murió? le dije fingiendo ur. interés que estaba bien lejos de sentir.
-Muy fácilmente, dijo el loco, 10 maté.
Y haciendo funcionar su revólver envió una bala sobre uno de los vidrios, se volvió
lentamente teniendo su revólver en mi dirección, á la defensiva, el compartimento se habla
llenado de un humo azul que se disipaba poco á poco y el ruido de la detonación se había
perdido en el que producía el tren.
- Le digo á usted esto, continúo con satisfacclóu. para probarle q•1e no Je temo á los locos. ;.Tendría usted la extrema amabilidad de cantarme un aire de ópera?
Su voz era dulce, insidiosa y persuasiva; pero á través de sus párparlos medio cerrados,
me espiaban sus ojos como los de un gato en acecho.
-No sé cantar, me atreví á decirle.
-¡Sil exclamó el loco con voz tonante, usted sabe, sabe y quiere engañarme, como lo
hacen todc,s.
¡Cllnte!, me ordenó. Y no mire de ese modo la puerta ni la campanilla de a.larma!
-Se~a usted que no h_ay nadie en el compartimento de al lado, lo he visto bien antes de
montar a. tren. Cante, porque adoro la música.
Y dirigiendo negligentemente su revólver hacia á mi, continúo:
-Voy á contar liasta diez: uno .... des .... tres ....
No esperé que llegara sino hasta el siete y me puse á cantar con todas mis fuerzas la can•
cioncil!a de 111\ialbrouk.11 El loco balanceaba, á compás la cabeza y parecla gozar con delicia.
-No está mal. dijo al fin de la segunda copla. ¿Sabe usted ~olar?
Lo miré con estupefacción y terror.
-Volar, explicó agitando sus dedos con gracia, volar en el aire?
Vacilé en comprometerme ignorando si mi respuesta me atraerla una bala en mitad del
pecho. La mirada del Joco resplandecia de piedad y de triunfo.
- Yo si sé, me dijo.
Un rayo de esperanza me animó y simulé la más viva admiración.
-Eso le sorprende! dijo con ironía, no sospechaba usted semejante cosa, se habla usted
dicho: "heaqui un pobre diablo que no conoce nada de la vida, un bobo, un necio;" no eedisculpe usted, porque ha tenido esa idea, la estoy mlr1mdo ....
¡Pum! Se oyó otra detonación, el loco habla disparado.
-Mirad vuestra idea; la he matado al vuelo. Y agregó severamente:-¡Cuidado con otra!
-¿Habéis hablado de volar? aventuré, ¡oh, 4.ué feliz seria si viera una cosa tan bellal
¡Qué descubrimiento tan admirable! ¡Cómo quisiera veros volar!
Juntaba las manos con admiración. El loco me lanzó una mirada inepirada:
-¿Lo desea usted sincE'ram_ente, J?rofundam_ente, absolutamente? Su voz tenia una entonación solPmne, Ul'l fervor mlst,co ammaba su f1sonomla.
-Mirad! me dijo:
y se inclinó, descorrló el pasador de la portezuela, la abrió, tomó empuje y añadió con
acento de sospecha: Ueted es médico!
Vió en mi semblante tal desesperación tan estúpida y horrible angustia que se conmo·
vió y dijo:
-No, no es usted médico: lo calumniaba, ya veo que es usted un Joco.
Pu~s bien, si yo he aprendido á volar es por la salud de los locos que de esa manera podrán evadirse de sus en~ierros; es para el alivio de los miserables; para que los obreros puedan transladarse sin fatiga á su trabajo, mi descubrimiento está consagrado al mayor bien de la humanidad. Voy á lanzarme, va usted á verlo y volando á lo largo del camino llegaré á Montereau antes que usted: ¡atención!
Sus ojos estaban llenos de fé y de caridad, un éxtasis de iluminado brillaba en su largucho eemblante. Me invadió profunda piedad, y le dije:
-Esperad, todavfa. Yo le creo, le creo á ojos cerrados, pero los demás ... , . .la multi
tud ...... tendrá dudas. Vamos á llegará la estación ..... .
Consultó su reloj y exclamó: -En once minutos.
-Vamos á llegar á la estación, insisti, alll os lanzareis, aqcendereis al espacio y todo el
mundo se prosternRrá al veros, el jefe de estación blandirá en vuestro honor su cachucha
galoneada y yo gritaré tbravo! con todas mis fuerzas.
-Si, . ..... si. ..... decía el loco, e! jefe de estación ...... ust~d gritará bravo! hurra l. ... ..
y en su entusiasmo comenzó á quitarse los botines que arroJó por la ventana, im pantalón
siguió el mism? camino y s~s calzoncillos volaban tam_bién en momentos en que el tren silbaba· entonces se detuvo: -He aqui e 1 momento di'o· ¡oh q
ltl
tud! ya veo al Jefe de estación, los veo á todos, ate~món que voy á lanzarme!
'
,
J ·
ue gran mu ·
y al precipitarse cayó en loe brazos de dos guardianes y un médico que avisados de su fuga le esperaban y ¡0 recogieron apresuradamente
-Entonces fué, con_cluyó Révol, cuando. todas esas gentes gordas y sus grandes pa1uetes invadieron mi compartamiento. Con paternal sol!citud ad é á ¡
dri
2a á colocarse y acaricie al perro cuyos OJOS humanos y dulces me tranquilizaban.
uy
a no •
p AUL MARGUERIT'r.E,

�118

EL MUNDO,

Uomlnlfo 7 de Agosto de 1~

Domingo 7 de Agosto de 1898

EL MUNDO

119

cepto una, han sido ébrios consuetudinarios, y que aún alguno de ellos ha muerto ya á consecuencia de su vicio.
El hombre, pues, que, al buscar su cara y dulce mitad, obra con prudencia á
fin de evitar uncasodeatavismofotal,se preocupa ya por la educación de sud hijos.
Si la Pedagogía toma en cuenta lad lt&lt;yes del atavismo ó de la hereneia y nos
hace reflexi,:&gt;nar sobre ella, si nos pone de manifiesto que el trato dado por el marido á la mujer tendrá futura resonancia sobre el carácter de esos seres tan queridos que han de llevar nuestro nombre y por quienes somos capaces de los mayores
sacrificios si lleva á nuestro espíritu la convíccic&gt;n de que la labor educativa puede comeuzar desde los albores de la vida del niño, si nos da luces para sentar conveniente y sólidamente los cimientos del im¡;ortante edificio de la educación 4110,
según sea bien ó mal dirigida, hará á nuestros hijos felices ó de11graciados, y si
todo~, por regla g,\neral. estamos llamados á. ser padres de familia, es evidente
que el dominio de la Pedagogla se extiende mucho mAs allá de los linderos de la
escuela y que su est11dio puede interesar no sólo al profesor de instrucción primaria sino á todos los hombres en general.
No es por cierto mi humilde y dt1sautorizada voz la primera que se alza para
afh mar que el estudio de la Pedagogía es de interés general. Herbert Spencer
con inimitable elocuencia hace notar, en su interesante obra sobre la educación,
cuán 11bsurdo, cuán incomprensible es que el hombre se aficione preferentemente
á cuidar la prole de los animales más bien que la huya propia En efecto, señores,
es muy extraño qne mientras uos interesa vivameute lo relativo á la crla y ceba
de las reses, al adiestramiento de los perros de caza y á la producción de soberbios caballos de silla ó de tiro; manifestemos el más alto desdén por las cueEtiones
que atañen á la crianza y educación de los niños, como si un hombre valiera meno~ que un animal y como si la raza anglo-sajona no nos estuviera gritando, por
decirlo así, á voz e:a cuello, cuanto vale un país de hombres vigorosos é ilustrados.
Concluiré mis razonamientos con las ,igulentes palabras del ya citado Spencer: «Seriamente hablando, dice, ¿no es un hecho sorprendente el que, aún dependiendo del tr~tamiento demos á nuestros hijos, su vida ó su muerte, i&lt;u ruina ó ~u
bienestar moral y físico, sin embargo, 110 concedamos ni una palabra de instruc•
ción espPcial á aq_uellos que más tarde habrán de cumplir con los deberes del padre de famllia? ¿No es monstruoso pemar que el destino de la nueva generación
haya de dejarse á merced de irreflesivas costumbres. impulsos ó caprhhos uni•
dos á las sugestiones de ignora11tes nodrizas y á laR preocupaciones de las abuelas? Si un comerciante iniciara sus negocios
sin conocimiento de la aritmética y de la tenaduria de llbros,
protestaríamos contra su indiscreción y esperaríamos ver las
funestas consecuencias.. O si un hombre, antes de estudiar
anatomía, se estableciese como cirujano, nos sorprenderíamos
de su audacia y compadeceríamos á sus pacientes. Sin embar~o, el que los padres !!omiecen la difieil tarea de educará sus
hijos, sin tener idea ninguna de los principios fisicoP, morales é intelectuales que deben guiarles, eso ni causa sorpresa
con respecto á los autores, ni inspira lástima p:ira sus victimas A los miles de niños que ya han muerto, agréguense los
cientos de miles que aún existen con delicada y raqultica
constitución, y los millones que crecen y no ~on tan suficientemente robustos como debieran serlo; y entónces se tendrá.
idea del mal ocasionado al géner6' humano por los padres que
ignoran las leyes de la vida_."

PAGINAS D.E LA MODA

DIA DE PRIMAVERA
PARA MADEMOl&lt;1ELLE . . ..

Cerca del blanco tronco de la haya, estarías vos, señorita con
vuestro sombrero blanco, vuestro vestido blanco, vuestra alma
blanca. Yo tendría mi negro dolor. Procura ria ha ceros soñar
dulces sueños, y el laúd no tendría para vos sino los más acariciadores sonidos.
-Si, dice ella-más esa villa italiana ¿no será la morada de
la más infeliz de las mujeres? Los árboles sombríos forman un
misterioso recinto de duelo. El agua de los arroyos parece monologar extrañas historias de amores difuntos. El ere púsculo
inunda con su ténue tinta. de melancolía todo el pa·saje. El anciano que contemp1a meditabundo las linfas parece la encarn!lción de un triste pasado. Los mhmos niños que juegan cerca de la "villa" no alcanzan á hacer que mi alma encuentre una
sola nota de alegría.
-Nuestra alma, á veces, contagia con sus males el alma de las
cosas.
RUBEN DARio.

FI«. 2-TRAJEDE GASA

L ectura para las dainas

LAS BEGONIAS

FIG, 1-TRAJE PARISIENSE PARA VERA;O

Las flores son una de las cosas que más contribuyen á hacer atractiv.1 Ia vida en el campo, pues no solamente embellecen el panorama que se presenta á la
vist a por todas partes, sino que embalsama el aire que
se respira. Por eso es que, á nuestro juicio, las florea
no deben faltar en ninguna finca, ya sea. grande, ya
pequeña, ni tampoco en las casas que dispongan de
algún terreno en que poder formar un jardín por pequeño que sea, y aún en los casos extremos, s~ deben
tener algunas en macetas puestas en cualqwer vent ana en que dé el sol.
Como son tantas y tan diversas las plantas de flores
y las de hermoso follaje que hoy se cultivan en los jardiues, cada floricultor y cada individuo tien sus favo ·
ritas, pero hay algunas que no pueden menos de agradar y convertir en admiradores á cuantos las ven.
Entre las flores, es reina la rosa porque á su gran
tamaño, hermosos tintes y grato aroma aduna una variedad infinita de formas y colores; pe~o enti:e !as
plantas curiosas y elegantes por su follaJe, .se dist,n·
g'llen decididamente las begonias, introducidas e~ la
botánica por el sábio francés Miguel Begón, de qmen
ha tomado su nombre.
La extraordinaria belleza del follaje de muchas de
las variedades de esta especie de plantas, justifica la
gran estimación de que goza toda la familia entre los
floricultores y la generaU~ad del· público, ~de'!1ás,
hay también algunas especies cuyas flores rivahzan
oon los geranios en exhuberancia y variedad de tinte11.
Otra de las cualid~des que distinguen á las bego-

nías es que v.iven y medran en condiciones y circunstancias que serian fatales para otras plantas, por ejemplo, cuando "ª pone en algún tiesto en alguna ventana del lado Este, donde no reciben casi nada de la
luz del sol. Aún la exposición al Norte. donde la luz
del sol no les da nunca, no es obstáculo para su desarrollo, con tal que la temperatura no baje de Mi grados F, pero siempre conviene sacarlas al sol de vez
en cuando.

El tramiento one dBbB darse álos hijos.
HEREOÍAS.

De una importante conferencia peda&lt;&gt;'ica dada en
Guanajuato, tomamos los siguientes interesantes datos útiles á los matrimonios y á las madres de familia.
Hay un hecho existente desde hace si¡los en la
conciencia de la humanidad, según lo comprueban
algun?B proverbios de uso com~!1· como de tal palo,
taí astilla, á tales padres, tales h1Jos, etc.
·
La antropologla, ciencia qu~ sirve de base á la Pedagogía, hi hecho estudios profundos y serios sobre
este asunto. ha llamado en su a•u:ilio á la estadlstica
y ha patentizado que existen geneologlas enteras de
desequilibrados, de hombres perversos, de criminales
que han ido transmitiendo fatalmente á ~us hijos, como ter~ible herencia, un organismo predispuesto al
vicio y al crimen Esto es lo que se llama la ley del
atavismo. Pero no sólo los cónyuges viciosos pueden tener una descendencia perversa; puede ésta generarse igualmente de los histéricos v de los epilépticos. El Sr. Dr. Manuel F lores aseg:111:a en au "Tratado elemental de Pedagogia" haoer conocido á una
histérica., cuyos hijos toao3, hombres y mujeres, ex-

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3 - NUEVO :MODELO DE TOCA

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�Domingo 7 de Agosto de 1898

EL MUNDO

120

Cada. uno sa.be donde,

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Un pobre desea~a separase de
su esposa, con quien basta entonces babia vivido, al parecer
en paz y en gracia de Dios.
El juez conocía á los esposos,
y preguntó al marido:
-¿Por qué se quiere usted separar de su mujeri' ¿No es virtuosa?
- Si, señor.
-1.No es trabajadora?
- Si. señor.
';j, ,'f-?
-¿No es buena madre?
-Si. señor.
.
'
&amp; ,. ?~~~
, ~-~-. .:, -Entonces si tiene tan buenas
,•-· .._,....·,:-:·-·
cualidades ¿cómo quiere usted
•.-..~,::_
dejarla?
' ;
Al llegar a qui se quitó el hombre un zapato:
/;'
- ¿Ve us.ed este zapato, señor
. ·• juezi'
;;~;\
,¡1,_. J -Si, señor.
-¿No es nuevo?
},~,1Í
-si: señor.
//'
-1.N o está bien hecho?
-SI, señnr.
-¿No ei; buena suela y buen
becerro?
-SI, señor.
-l'ues sin embargo, este zapato me aprieta.

TO.M:ou

.MEXICO, .AGOSTO 14 DE 1898

EL GRAN TEATRO JUAREZ EN GUANAJUATO

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-¡Ya!

-Y lo mismo me pasa con mi
m'ujer. CADA UNO SABE DONDlll Llll
APRIETA ~L Z4PATO.

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Torta. de cama.rones enteros

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FJG.

5-CALZONES PARA NIÑAS DE 6 Á 13 AÑOS

jacquet es redondo, con jockeys y mangas an~ostas,
con aplicación en la parte inferior de muselma de
seda.
Falda plena de satín crema leve con gran adorno de
guias y flores adornos.

FIG, 2-TRAJE DE GASA,

ulo de los más hermosos modeh,s para el estío, con
cuerpo blusa cerrado en bandas, abnénclosesobre un
plastrón de tafetán finisimo, cruzado en bandas también.
Cinto de raso en lazos caprichosos ornando el _rordo superior de la blusa y la falda, con lazos caprichosos.

Se frien en manteca ajos y gitomates picados, y se les ponen
clavo, azafrán, canela y pimienta en polvo,estandosazonadaesta salsa, se le añaden alcaparras,
pasas, almendras, sal, vinagre,
un pedacito de azúcar, perejil
deshojado y los camarones limpios y cocidos; cuando esté de
buen punto, se &amp;},arta del fuego
y se revuelve la pasta con huevos
batidos, poniéndose todo en una
cazuela con manteca, encima se
le ponen rueditas de betabeles
cocidos, y en seguida se añade
gitomates y cebollas rebanadas,
cubriéndose todo con el resto de
los huevos y pasta, y poniéndo•
se á cocer á dos fuegos. Se puede servir con salsa de chile.

; ~ &lt;1&gt;.'-~f~--~ .

( .\~t(

•

Vista de uno de los ángulos del foyer.

LOS PESCADORES DE SIRENAS.
FIG. 4--TOILETTE DE PASEO.

CURIOSIDADES
La mujer sabe de eso-Papá, preguntó un niño á su
padre, ¿de cuántas palabras se compone el idioma ca3tellano?
Tu madre es quien entiende de eso, hije mio. Pre•
gúntale á ella.
-La pequeñez del hombre es la base de su soberbia. por eso los más soberbios son los más pequeños.
_:_Una fuerza de ~ien mil bayonetas puede ser vencida por otra de ciento cincuenta mil. Una idea santa,
san~amente pra-cticada, no hay poder que la venza.
-El mérito de las mujeres no brilla sino después
que ha pasado la luna de miel: es l&gt;reciso casarse con
ella~ para saber lo que valen" -Richtev.
-El matrimonio á los 20 años, es un peligro; á los
30 una esperanza; á los 40 una necesidad.
Los unos Pura te nombran
Los otros Concha te llaman,
yo, en vista de tu dureza,
tus tretas y tus escamas,
opino que Concha Pura
es el nombre que te cuadra.
11

Péscame una, oh egipan pescador, que tenga en sus escamas
ardientes la irrisada riqueza metálica que decora los admirables arenq~e&amp;. Péscame
una, cuya cola bifurcada puede_hacersonar.en el pav~
real marino y cuyos costado~ fmos y reluc~entes tengan aletas semejantes á orientales abamcos dA pe•
dreria; péscame una que tenga Terde_s los cabellos,
cerno debe tenerlos Lorelay, y cuyos 01ostengan fos·
forescencias raras y mágicas chispas; cuya-bo&lt;:a salada bese y muerda, cuando no c~nte las canciones
que pudieran triunfar de la astuc1_a de Ullses; cuyos
senos marmórP.os culminen, flore~i~os de_ rosa Y cuyos brazos, como dos albo~ y divrnus p1thones me
aten para llevarme á un abismo de ardie~tes placeres. en el país recóndito en donde los palacios son hechÓs de perla, de coral y de concha de nácar.
Mo s esos dos sátiros que se divierten en la costa de
alguna ignorada Lesbos, Tempo ó Amatunte, son
clertitmente malos pescadores. El uno viejo y fornido,
se apoya en un grueso palo nudoso, y mira con_ cómica 11strañeza la sirena asustada y poco apetecible
que su compañero ha pescado, Este saca la red y no
parece muy satisfecho de su pesca. De la red, de los
cabellos de la sirena, chorrea el agua formando en el
mar clrculos concéntricos. Sobre las testas bicornes y
peludas, se extiend~ al beso d~l dla, un fresco follaje,
mientras rema en su fiesta de oro, sobre nubes, tierras y olas, la antorcha del Sol.

FIG 6-0AMISAS DE NOCHE PARA NIÑAS Dlll 8 Á 14 AÑOS
FIG, 3-NUEVO MODELO DE TOCA,
La originalidad de esta toca, más que en @u escarapela de seda, más que su elegante penacho de plumas
y su hebilla fantasia, está en los manojos de cerezas
que alternan graciosamente coB chifones de raso.
Lo recomendamos especialmente á nuestras lectoras.
FIG, 4-TOILETTlll Dlll PASlllO.
Falda de sarga azul guarnecida de galones azules
y metal, doublé de seda azul.
Cuerpo ornado de los mismos galontis y abierto sobre ui: plastrón de satín blanco rayado de ne~ro.
Corbata de encaje. Cjnturon anudado á la izquierda, de tafetán violeta Mangas justas con pequeños
yockeys ornados de galones.
FIGURAS 5, 6, 7 y 8.
INTJllRIOR PARA SEÑORAS,
Cumplimos nuestro propósito de dar con intervalos regulares, esta sección que ofrece modelos graciosos de labores de casa y ropa interior.
Damos hoy lindos modelos de calzones y camisas
para niñas y de chambritas de lino y batista de encantadora novedad.
ROPA

•.

1
1

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!

NUESTROS GRABADOS

·1
FIG, 7-0A!USAS PARA NIÑAS Dlll 10 Á 14 AÑOS

FtG. 1-TRAJlll PARISIENSE PARA VERANO
Desde ~e empezó el verano, las novedades que inauguró fueron, con toda especialidad, los jacquets de se1ia ó de satin, hechos regularmente de color negro;
á medida que ~a est~ción avanza, la popularidad de estos tra1es es _mayor; el que
señalamos en IR figura numero 1, es de la
casa Félix de Paria y de un efecto admirable. El jitcquet negro y ceñido . de salón,
"e abre en dos solapas elegantis1mas, dcublée de satín &amp;la.neo sobre el pecho. Como
adorno lleva galones de felpa de ~eda. El

FIG, 8-0AMISETA Y OALZONlllS PARA NIÑITAS

Gran escalera en el vesU:bulo

•·

NUMERO '1'

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Caricatura en el extranjero</name>
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        <name>Las begonias</name>
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                    <text>'TOMO U

FIG, 10-CREPÉ DE CRINA, AMARILLO, CON BLONDA
DE CHANTILLY

Nue¡;¡ztros e-ra.b a.dos
FIG. }-TRAJE PARISIENSE DE TAFETÁN Y GUIPURE,

Las modistas tienen e~pecial cuidado de que los
trajes para campo, sean de géneros vistosos á la vez
que ligeros, e_sco&amp;'iendo para e~to con el mayor cuidado las combmac1ones necesarias.
El traje que señala nuestro número 1,
es de tafetán malva, con amplia aplica•
.
.
ción de guipure.
El cuerpo tiene un yoke cuadrado
,;
del mejor efecto con plissés finos que
¡
van del uno al otro lado; bajo el yoke
hay utJa banda de guipure crema, con
otra pequeña aplicacion punt~ada y el
'1;'"":t.;&gt;..
corpiño tiene delicados fruncidos que
vuelven á repetirse bajo la basquiña al·
¿_;~., .i:?~~;;{
ternando con un gran plissé que rodea
r.:::=' :.;:.a::/
toda la falda. entre dos nueva11 bandas
de ~uipure, una ampllsima, en el borde
de 1a falda y otra en la medianla, más
angosta

flores y en el segundo alternan en guias y lineas paralelas. Museta ligera en el segundo dejando ver un
plastrón acordeón Sombreros de paja de Francia con
grand s aplicaciones de tul blanco y borlas el primero Y. el i!egundo de blonda y plumas rizadas.
0

FIG. 8-CAPOTA

y

JA"QUET.

Dos elegantes val'iaciones, de los descritos frecuen•
temente y cuya descripción h.olgaria.
FIG. 9-PAÑn ROJO Y SATíN NEGRO,

1Jna hermosa combinación que no
rleJa de estar de moda para rubias y
morenas
Este tiene plena ralda con cinco pliegues en la parte posterior y tres órde•
' nes de cintas de satin negro en el re•
, 11rnte de la misma.
El bolero tiene también ribete am•
plio de satín, oue se aplica así mil!mO
i,n dos hermosas bandas á izquierda y
derecha.
Peto de blonda de Bruselas con dos
¡?randes volantes superpuestos cubier•
ta de muselina d!l seda papillón.

FIG, 2 -UN fil!IRMOSO GRUPO DE
NOVEDADES.

FJG. 10-CREPÉ DE CHINA AMARlLLO CON
BLONDA Dlll CHANTJLLY

Compónenlo: Un frock para niña de

La falda e11 completamente lisa sin
más aplicación que la de chantilly en
el borde inferior
Bolero elegantísimo, todo cubierto
de la misma blonda; gran cinturón
Alternado con otra banda de chantilly
y plastrón-de muselina de seda-collar con elegante lazo á la izquierda.
Mangas muy aj11stadíiscon abullonado
muy ligero.

3 á 4 anos, un hermoso traje de foulard

estilo escocés, sin más adorno que apli•
cación de cadenillas de seda, un plastrón plissé de muselina blanca; yockey
ligeros y un cinturón de satfn obrnuro:
y un frock para niña de 8 á 9 años de
adorable elegancia.
FIGt'RAS 3 y 4.
La figura tres nos muestra dos mo•
delos de cuerpos de muselina blanca,
para casa y c3mpo con ade,rnos de
cinta.
·
La figura cuatro un traje de campo
también, para dama y otro de dril asar•
gado para señorita.
El primero es de sarga de seda figurada con sobrefalda y cuerpo ribeteados de chenill•1 de seda negra, cuyo
dibujo á rombos sirve también de tema
en las mangas, tm la parte posterior
del cuello -y el talle. E1 segundo sólo
lleva una ligera aplicación bordado en
el jacquet, en cuatro parlllelas y en
los bordes del jacquet y la falda.
FIGURA 5,
Prenda interior para dama, de alpa•
ca con cintas de felpilla.

FIG, 11-TRAJE PRINCESA

Cna11:do un traje de estilo princesa
eeti\. bien hecho, luce extraordinaria•
mente: pero requiértlse suma habilidad
en la factura
Este que ofrecemos á nuestras lec•
toras, es de una gentil originalidad.
Todo de l'gera cachemira violeta de
parma, muy ceñido, con aplicaciones
de guipure en todo el frente de la fal•
da y en el cuerpo, aef como en los n.
ger()s yockeys de las mangas y en el
cuello.
FJu. 12-TRAJE DE TAFETÁN AZUL.

FJG. 6-TOILE'rTE DE PASEO.

Es de paño de estlo azul mate coro•
puesta de una gran falda plissé en for ·
ma á la altura de un volante.
Cuerpo plissé de la misma suerte
con pliegues separados y guarnecidos
de bordados de seda á la altura del peto.

FIG, 12-TIUJEl Dlll TAPJHÁN AZUL,

FIG, 11-TRAJE PRINCESA

El corpiño se abre sobre un peto de muselina de
seda azul fincé y rematado por una gran corbata pa·
pillón.
FIG 7- l'OS TRAJES DE PASEO,
De gasa acordonada ambos, variando de muy di•
versa manera los dibujos que en el primero recuer•
dan el estilo escocés, itera más grande cordones de
Eeda atados junto á los hombros formando grandes

MEXICO, JULIO 31 DE 1898

FIG, 8-CAPOTA Y JAQUET,

Falda de merlia vuelta con tre~ órde_nes de bandas ondulantes figuradas y
dos grandes.
Yockey pleno con hermosos plisséa
agajados, de muselina de seda blanca.
Peto orlado por dos bandas ondulan•
tes de la misma forma que las de la fal•
da. Mangas ang-ostasligeramente fruncidas con ligerlsimo bullón,

Nelson

Gt.

lbliles,

GENERALÍSTYIO DEL EJERCITO DE L'lS E3TADOS U~ID03

•

NUMER05

�8:?

LASEMANA
RESUMEN-Seis ejecudones capitales Pn Oaxaca.-Te,
rrible ejemplo.- La lucha entre el criminal y la sociedad.-Armas iguales.-Adulterio y asesinato.-La
más negra de bs traiciones.-Esa mujer no debe 8tr

EL MUNDO.

nnmtniro 31 do Julio 1898
Oomlngo 31 de Julio de 1898.

ven Juan C. Vazquez, miembro de una distinguida familia de Mazatlan.
No tiene duda, esos hombres eran carne de
horca; no debemos llorarlos, antes felicitar á Ja
Justicia de Oaxaca por su recdtud y su entereza.

83

t9olitica Obtntral.
LA GUERRA HISPANO·AMERIC.ANA.-Los PRELIMINA..-

R ES DE LA PAZ.

*

**

Por fío ya es un hecho que el Gobierno Espafiol se ha resuelto á pedir al de Washington las.
Y á proposito ¿qué género de pena, que espe- condiciones de paz. El Embajador de Francia.
La Justicia del Estado de Oaxaca ha d11do terrible ejemplo á todos los delincuentes del país, cie de castigo merece Casino del R11.so, asesino ante la Casa Blanca ha sido el encargado por el,!
enviando al p11tíbulo y ejecutando de un solo gol- del Presidente Municipal de Santa Cruz, en Tlax- Gabinete .de Madrid de entablar las negociaciope á seis delincuentes de la peor especie, á los cala? Protegido, colmado de favores y de distin- nes preliminares para el arreglo de la paz.
Los que hemos visto con dolor cómo se derra-.
asesinos crueles, traidores y alevosos del Sr. Tro- éiones por su víctima, estimado y considerado por
ella, casi de la familia, del Raso, hombre nada maba la sangre á torrentes, cómo se derrochaba
va mala.
La primera impresión que una hecatombe de vulgar y que ha recibido alguna instrucción, el din~ro en Ja lucha terrible entablada por dos.
esa naturaleza pr!&gt;voca, es la del horror, y las pri- no encuentra mejor manera de pagar los servi- pueblos que representan los intereees de distinmeras reflexiones que acuden al espíritu, son las cios recibidos, que enamorar, seducit, hacerse el tas razas, los que hemos seguido paso á paso los.
de un sentimentalidmo extraviado y los de una amante de la esposa de su proLector; sorprendido episodios de esa lucha desigual en que las ventadeclamatoria tan elocuente como hueca. ¡Cómo! una noche en brnzos de la adultera debió, estoico, jas han estado constantemente por parte de los.
en pleno siglo diez y nueve, en sus gloriosas pos- impasible esperar la muerte ó interponerse caba- americanos, y hemos admirado el heroísmo del,
trimerías, se lava aún la sangre con la sang-re! llerosamente entre el esposo airado y Ja cómplice pueblo espafl.ol ofrecido en holocausto poreltriun¿Es remedio al homicidio, la pena capital? Para de su delito, é implorar para si la muerte y para fo de una idea, m&gt;1.rchando ciego al comoate sin
vengar la muerte de un hombre se sacrirican seis, ella el perdón. Cuando un hombre de mediano aquilatar lo, peligros, sin medir los obstáculos,
¿y eso se :Jama proteger la vida humana? A tan- corazón se ve arrxotraio por pasión irrefrenable sin ver loe&lt; abismos abiertos a sus pies, sino sóloá los brazos de una mujer casada, debe dar por fijos los ojos en su bandera orlada con los nimto equivale ese bárbaro proceder como á
firmada su sentenc:a de muerte, hacer á su extra• bos de gloria que han cantado sus poetas y sus.
vio el holocausto de su vida y saber morir. Pero historiadores; loR que hemos percibido desde nuesquita1' el dolo1· de la cabeza
del Raso pertenece á la peor categoría de los tra tierra apartada las lamentaciones del huérfaquitando la cabeza que lo siente.
hombres perversos, á la de 103 ingratos; tal vez no, los ayes de la viuda, las dolorid:ts quejas de
es un cobarde, y al ver aparecer al esposo, an- la madre, los gemidos sofocados de la esposa queUna madura reflexión sobre el problema resti- tes que éste tenga tiempo de reconocerlo y de satuye el problema á su verdadero punto de vista y ber de qué se trata, hace fuego sobre él y k, hiere han visto desaporecer en las fauces insaciables.
del Moloc de la guerra á los seres más queridos,
lo reduce á las proporciones de una operación de muerte.
á los pedazos más caros de su corazón; los quequirúrgica repugnante, sangrienta, dolorosa; peEl esposo ultrajado, casi agonizante, tiene to- sin prevenciones ni prejuicios, sin preocupacioro preservadora y salvadora del vigor y de la
vida del organismo social. Nada m~s odioso que da vía el tormento de ver cómo su desleal compa- nes de ningún género, sin apasionamientos de
una cauterización con el hierro canden té; las car- ftera y su iof11.me asesino lo desoalijan, se apo- ninguna. naturaleza hemos comparado fríamentenes humean, la sangre hierve con siniestros chi- deran de su dinero y de sus joyas y huyen á ocul- los elementos con que cuenta Ja Unión .Americarridos, un vapor nauseabundo se esparce y pro- tar, sabe Dios en qué antro, sus criminales amo- na en pleno gocP de su fuerza y poderío, con los.
que tiene á su disposición la Monarquía espaflola
voca vértigos, escaras negruzcas aparecen y de res.
lo que !ué organismo vivo, palpitante, activo, deYo quisiera ver desde aquí la cara que pondrán agotada por tres años de guerras coloniales; ameja solo placas de escoria, tizones negruscos, in- los filántropos y abolicionistas de la pena de nazada de divi~iones, cprrofda por los partidos,
sensibles é inertes. Pero la operación, cruel en muerte al relato de tan infame crimen! ¿No les acosada por las rivalidades interiores, amenazasí misma, cuando se ejecuta en úlceras infeccio- parece que 1v mejor sería Ha.mar á los fugitivos, da por la guerra civil y sola y abandonada en Slh
sas, en cánceres corrosivos, es fecunda en bienes amonestarlos uulcemente, hacerles prometer que congoja por las Potencias Europeas .... los quey salvadora de vidas. El organismo desembara- no volverán á hace1·lo; exhortarlos al bien y á todo esto hemos visto, sentimos una especie de sazado de gérmenes nocivos y de tejidos dafütdos, Ja v:rtud, casarl:&gt;s, especialmente por 111 Iglesia, tisfacción al ver aproximarse el fín de todas esrecobra Ja fuerza y lit salud, la dicha de vivir; unc1, vez muerto el Sefior Rosario; buscar la re- tas angustias y llegar á una resolución honrosa.
desaparecen los dolores agudos, lor ardores que- productiva inversión de sus economías v esperar para entrambos brligerantes.
L"os pueblos no están obl:gados á alcanzar la.
mantes, l11s punza.das asesinas y e] sacrificio de sentados su regeneración y ~nmienda? Procedien•
una colonia de celdillas dafünas basta para curar do así no se corre riesgo de agregar una gota de victoria. Los ejércitos y las escuadras que marmales mortales.
su sangre impura á la generosa del Seftor Rosa- chan al combate nunca van con las seguridades.
Lo mismo en sociedad: el criminal, el bando- rio que con tanta profusión derramaron. í ya que del triunfo. No son los triunfos modernos los delero, el hombre desnaturalizado que no respeta al esposo le llegó su ho1·a y que la fatalidad lo con- la , i~ja Esparta en que la estratega y el soldavidas ni haciendas, el asesino, como en el caso dena á la muerte ó á la desgracia, siquiera que do que salfa en defensa de Ja patría tenían el dede Trovamala, de un anciano impotente, ciego, la intempestiva intervención de la justicia no ba- ber ineludible de volverá sus hogares con su essolo, confiado; el cruel destructor de vidas hono- g... dos víctimas más; ya tenemos bastaL t} con cudo cargado con ]03 laureles dtJl triunfo, ósobresu escudo en vuelto con los sudarios de la muerte•.
rables que machete y garrote en mano viola el una!
hogar, hace irrupción en el sagrado de la alcoba,
En este terrible crimen no se sabe á punto fijo Menos asperas nuestras costumbres, menos exise congrega en bandas numerosas y desenfrena- quién es más culpable, si la mujer ó el amante. gentes nuestros deseos, basta á los combatientes.
das y hiere y golpea y tortura y destruye, no es
La mujer que viola la fé jurada, que mancha el cumplir como b:ienos las leyes militares, basta á
un hombre, es una fiera; no es nuestro semejan- tálamo, que pone sobre la frente de sus hijos un los pueblos ofrecer las resistencias que impone
te, es nuestro enemigo; y si forma cuadrilla debe estigma de infamia y de vergüenza, que, como di- el Qódi¡ro de honor, basta á las naciones cumplirexterminársele con mayor razón que si delinque ría Otelo, hace ruborizar al pudor mismo, que en la e~fera de su actividad y en el orden lle Jo
solo.
paga con falsías y con traiciones la protección, posible las aspiraciones populares, par1t que seLos partidarios de la abolición de la pena de el amparo y el amor del esposo, no debe en con. consideren libres de toda responsabilidad.
muerte nos dan envidia; ¡quién, como ellos, pu- . trar para su culpa remisión. El matrimonio es
Ya otra vez Jo hemos dicho: no existen los suidiera creer que los hombres son todos buenos; una institución sagrada que uniendo á un solo cidios colectivos; es cruel y t~rrible empujar ab
que la dulzura y Ja convicción son los mejores hombre con una mujer, redime en lo posible al ser sacrificio, y al sacrificio estéril, álas ciegas mulcorrectivos del delito y del crímen; que cebándo- humano de las fatalidades animales á que Jo con- titudes que se deslumbran con oropeles, que selos en las Penitenciarías se apaga su hambre de dena Ja Naturaleza, que corre un poderoso velo sugestionan por vanos resplandores, qµe se pamalsanos placeres y su sed de criminales aten- sobre nuestras más necesarias é intimas miserias, gan mucho de 10s impulsos instintivos, y sólo á.
tados, que su corazón, tierno como de paloma, se que encubre y suaviza las brutalidades del ins
fuerza de desengaflos atienden á los dictados deabrirá a las predicaciones de, misionero, á las su- tinto, que idealiza y ennoblece una función y que la razón.
gestiones del moralista, á las aspiraciones del fi. hace al hombre menos animal y más espiritual.
Las clases directoras, los grupos pensa.dorPs,
lántropo y que el crímen desaparecerá el día que Es la mujer quien menos debe romper ese pacto los que representan los intereses legítimos de E:1,
desaparezca el castigo!
que hace compatible su fanción suprema de ma- pafia, há tiempo que abogan por la paz, há tiempo que reclaman la suspensión de tantos y tan
Desgraciadamente nada de esto es verdad; hay dre con su noble pudor de ser civilizado.
estériles sacrificios, há tiempo que reclllman una
hombres fieras como hay hombres corderos, por
La esposa que rompe el pacto vuelve á la cateinstinto, por organización, por naturaleza, por goría de hembra; se prodiga cuando del:iía reser- dirección nueva en las actividades y energías dell
atavismo; una fatalidad comparable sólo á la que varse y se entrega cuando debía guardarse. Y so- país, para enjugar tantas lágrimas vertidas, para.
rige la vida del tigre inclina á aquellos al mal, bre todo si es madre, su delito ni tiene ni puede cicatrizar tant1ts heridas sangrientas, parn c,..garcomo A estos al bien, educación, buen ejemplo, tener redención. En cuanto al amante, no hay para tantos abismos abiertos, para llama1· tantos ob3,
principios, consejos, nada vale, nada puede con- él pena bastante severa; quien nos roba Ja espo- táculos levantados á Ja regeneración y á la reconstra sus tendencias á la destrucción; A estos se les sa nos debe su vid!l; quien nos quita A la vez la trucción de un pueblo quq se siente fatigado dedebe sacrificar, suprimir, eliminar para defender mujer y la vida .... ! lástima que sólo pueda me- la lucha. cansado del combate, agotado por el,
sacrificio.
á la sociedad contra.sus atentados, y para que no recer Ja muerte.
difund1m en ella la mala semilla.
A eso tienden las negociaciones que por fin seY tan es así que uno de los fusilados de Oaxaca,
LOPEZ l.
ha decidido á entabl&gt;tr el sefl.or Sagasta. ArrastraRafael Castellanos, asesinó en la carcel al preso
do á lá guerra contra su propia voluntad, jefe de
l&lt;'rnncisco Gonzalez y otro, Marcos Vela seo, comeuna situación quP. él no había creado, enfl'ente
tió un homicidio proditorio en la persona del jode una crisis que no pudo evitar, convencido a,i
fin de Jo inútil y estéril de todas sus tentativa&amp;.

madre.

EL MUNDO

Don C!arlos ae @?rbón, Duque ae roaaria,

i!a Princesa rouia

PRETJiNDlENlE Á LA CORONA DE ESPAÑA

para contrastar y vencer á un enemigo superior, Muy de prisa, tuvimos tiPmpo apena~ d~ ~~ihr ~\
se decide á pedir lt1. paz, después de las catástro- enorme Hottil Palruer, el glga!ltesco Atu.litonum: mis
lectores creerán quti soy vród1go en eplttitod de aufes por tierra y mar en Cavite y en Santiago de mento· la verdad ec que los E,tados U nidos en s11 conCuba.
junto ysus detalles 1J.Jerecen los susodichos epit~tos
¿Que, hay que hacer nuevos sacri~icios~ ¿q~e, no y no merecen otros.' .h:I Auditorium, mlls granrl1oso
debe esperarse nada de un enemigo v1ctonoso? quizás, que los hoieles de primer orden de N~w York,
con su tt:atro que puede conteuer algunos millares_de
¿que, ha de conseguirse poco de un ~u~blo nuevo personas cart:ce dtil supremo lujo de confort artlst1co
que arroja osado el guante á las vieJas monar- del Waldorf, que tistá á punto también de tt1ner s~
quías? .... Pues por csv; por eso hay que apresu- teatro y cuyo jardín es ya. uno de los centro3 de reu
. .
rarse á entablar las negociaciones de paz, para niór dti1 Nt:w York eltigaote.
Nuestro amable cicerone quería que. v1s_it~ramos ~¡
que las pérdidas sean menores, par~ que cese de edificio
en q11t1 se halla el palacio de J11st1c1a· no qmcorrer ese río de sangre y de lágrimas que em- ~e. Cuando pienso en la _ignominio~~ c~;serna que e~
papa el suelo espafl.oJ y salpica los hogares de Méjico llamamos "Palacio de J11st1c1a. no mti que
luto; para que el territorio sufra menos ~olorosas dau ganas de hacer compa1·aciones en detr1m,mto de
biliario.
.
amputaciones; para que todas las energias laten- miElequilibrio
cielo seguía gris; atravesábamos_ una es_pec1e de
tes que quedan al país se dediquen con amor, atmósfera de ag ..a. porfirizada. reducida á impalpadespués de tan dolorosa exp~riencia, á la alta_ Y ble polvo que no ocultaba lod ~dificios, q 110 sólo los esmeritísima tarea de reconstruir toda una patria, fumaba en laa aristas elevadas, en lo~ balaustres de las
corn1zas y lo,¡ remates de 'as mansarr.a~. E\ lago acot1de restablecer en sano equilibrio, después de las tado
á nutistra izquierda, sin un sollozo, Sin :un mursaludables enseftanzas de la pasada luch~, todo murio escamlldo 1evls1mamente de plata páh~a.. nos
enfriaba con su aliento húmedo; un barco d1buJaba
un nuevo estado social, político y económico.
Es llegado el momento supremo de las pru~- su fantá1:tica silueta en la ntibhna del horizonte.
bas ahora es cuando se va á ver en las clases di:r**
rectoras y en los partidos y fracci~nes políticas
Entramos
por
un
largo
viaducto de madera desde
que se disputan el poder en l~ atribulada _E~pafta, quiénes son los que se gman por ~e~timien- donde dominábamos los campos que l?ºr aquel lado
limitan la ciudad, convertidos en v:astis11,1os t~bleros
tos vinculados en el verdadero patriotismo, Y en cuyas casillas acotadas por r~c1os travesanos de
quiénes se dedican impíos_ á medr~r bajo la som- palo, se clasifican diariamente millares de r~ses
A ciertas horas del dla toman éstaq ~l cammo de las
bra de un falso amor patrio, empuJ1td011 por torgalerías puentes que nosJtros segu1amos en aquel
pes egoísmos.
momento y penetran en el matRdero; todo está muy
X.X.X.
limpio lavado y restregado á porfia, pero todo per29 de Julio de 1898.
manec'e resbaloso, grasoso á fuerza de ~augre Y unto
derr,..mado por doquiera; un tufo de e3t1ércol, de carne viva y de animal muerto se cuela ror las vías resiratorias y determina desde aque momento ha_sta
fa vuelta al aire puro un estado de nausea cootemda
qu11 no tiene nada de paradls•aco.
.
El escenario de los primeros pasos d!' esta roJa Y
hedionde tragedia, es muy poco comphcado; un alto
envarillado de hierro que recorre. l?s cuatro lados de
una pieza que tendrá cuatro ó qumiento3 metros cuadrados· de las varillas cuelgan en ar!?oilas, p1ra due
pueda~ correr sin tropiezo é inceunt11mente, sen 0:1
NOTAS A TODO VAPOR
garfios de hierro. A un lado la entradll de las reséS
que se precipitan en una especie de estrecha canal de
CARNE
madera; á un lado de esta canal funcionan dos ó trns
hombres fuertemente muscullldos .Y armados ?,6 maMuv temprano emprendimos el viaje; ibamos. á ver zos de hierro pasando por un p,w1mento pegaJoso de
sangre y bab~; subimos á un balcón desde donde se
lo más caracteridtico de este repent1!10 y prodigioso
.
emporio de los granos y dela carne; 1bamos ver los domina toda la escena.
Entran las reses. encajónanse golas, r~c1ben sendos
estable,.irnientos de matanza de Armor &amp; C. , uno de
golpe•
secos
11n
el
testuz
y
ruedan
fulm1_nad_os.
por un
los excell'los emperadores de la mai;,teca y del Jamón;
aqni fllt Chi,.ago P.ntTa un Tio de m11fz y sale conver- plano inclinado de donde, atadas rapidl81mamente
t,do eu carue cte puerco (puesto que este gr~no es el por las patas traseras, son enganchadas y levant_adas
alimento principal del risible y solemne ammal con- á la altnra de las varillas y _a:Jl quedan BUApend1das,
denado por el hombre 111 pecado capital de la gula) convulsas aúu y con el hocico embadurnado de mu-

t

ae

Roltan,

ESPOSA D.El DON CARLO:!

cocidad y sangre TJ lo ~:.to es m 1mentllneo; _cien ó
do:1cient·1s re-1e:1 son S&gt;lcrmcada:1 tin ali;-11no:1 mtnut,H
y no bien se le:1 ve iz idas, cuando ha.ciéod?las corr.ir
por lai v Lriila:1 qued-rn dt1la:-1te de lo-1 eu11h11ler~a: C·&gt;n
uu solo movimien,o de es,;oa artistas la yug.1lac1ón se
verifica y dej rndo correr la sangre á negros ~orbow ·
nes de la Pnorm" hnida, las resesson empllJl\das á
otra sección en donde, ya casi exangües, se les d11d•
pr¡j i de las vhceras en un: s_a~tiamén_, y luego _Pon
de:1pPllejadas por otro regimiento hediondo, y roJo y
as! llegan á la cuarta varilla en donde div_idida ~u
dos cada Ms v enju 00ada con eriormes espon¡as, baJ i
del g ..11cho á' uoo-1 ºcarros ad hoc q11e violentamen&amp;e
las llevan á los refrigt1radores ¿El suelo quedará con•
vertido en un hacinamiento ho~rible de eacombr&lt;&gt;s
animales? No· la limpia se verifica con singular pr.&gt;steza; l1L sangr~ corre por las canales del piso, las vl~cAras, las cabezas, las pezuifas, las pieles, son recogidas instantáneamente y lltiv&gt;ld&amp;i á departamento:1
e"peciales en q11e todo se aprovecha¡ de la sangre se
obtiene una sub:1tancia de que se hacen objetos s~mtijante;; á los de goma laea._coo los vellos ~e lupitl•
les se !lacen pinceles, y las pieles. la mater,1a córnna
y las pezuña.e de los carneros van al Japon y todo:1
los intestinos y todo, t(Jdo se utiliza. El ingen·o de e:1te pueblo para dividir el trabajo y para obtener ~e la
industrialiZ&gt;lción de un producto natural el maximun
de rendimiento es pasmoso.
Mis compañero:1 se, empeñ iiron en verlo todo; yo qn ~
tengo una evidente vocación al marti_rio con tRl q11_e
se pueda irá él cómodamente, es decir, que yo 9111zás subirla al Ca.vario si pudiera hacerlo en fumcnlar, me dejé guiar. Fuimos, pues á_ver mataralgunoi
centenares de carneros; pobres victimas, con sus grandes ojos humanos, llorosos, re:1ignados; era aqu!'lla
una d"go llación de inocentes, de slmbolos de lamocencia, yo tenla lmpetus de romperleala c11,beza á sus
herodes. Luego pen.etramos en otro _matadero, el &lt;l"
los cArdos, el i'1Agocio supremo en Ch1c:•go ;.no le llaman Porcopoli$? ¿No es la tierra del Jamón y de la
trichinal'
Tristes animl\les, mueren sin dignidad, mueren en
caricatura; sus chillidos, después del silen~io de lo:1
otros sacrificados, irrita; sus actitudes, su f1sonomla,
por decirlo asl, son cómicas. Y luego c11ando se los
ve pasar en una cadena sin fin por las ~anales llen~s
de aguR caliente con unas figuras furiosamente r1•
dlculas, para ser epilados, pri~t1ro, y despe)lej~d.os
después, la risa se vueive carcaJada. 1Qué ii:i1ustic1al
Era la nuestra una risa que tenla algo_ de lugubre y
noi dejaba desc:mtentos de nosotros mismos.
Despué:1 vlsitll.mos los departamentos en que doscientas muchachas. hermosas algunas de ellas, hl!-cen
paquetes de picadillo que olf_a muy bien y á m.1 !11ª
produjo náuseas. En sPguida v1mo:1 hacer mantequilla
con aceite anim,i.1,-m ugarina-y un poco de crema.
De la 1tolicuación de estas gra~as resulta la mante•
quilla que comen las tres cuartas partes de los yankees y que est:\.n comenzando á hacernos comer ~
nosotros. E3 infame; cuando al calor de la boca se ltqulda, se siente que es aceite; es una iniquidad. . Yo
decla para mi coleto: con 811 pan se lo coman. y_Juré
no volverá comer mantequilla en los Estados U01doR.
y lo cumpll. Pasamoa por los refrigeradores, inmeL -

�EL MUNDO

84
sas catedralPs de carne formadas de diez ó doce naves cuyos r,,jizos, calados muros están he chos rle •millares de mita'Cles de reses colg adas en intermin11blll11
hileras, bajo -uu frio polar; no11 enseñaron un trozo ne
carne incorrupta que tenia vei te años. Tiritando,
estrangulado el estómago por el horror y el asco, im
pre.siouado por el tono neutro de muerte industrial
que alli reinaba, pensando que la premisa obligatori L
de todo jamón sabroso era el martirio de uno de esos
gordos y ventrudos per.:onajtls, cuyo risible martl·
rio acababa yo de prt&gt;1seuciar, sal! del me t-1.dero, de
jándome referir que en i,.a sola casa de Armar and
Cº St' habían matado ese dia cinco mil coch1uos y pueden matarse dit&gt;Z y seis; tres mil cu11trocientos carneroR y siete mil doscient~s resPs Supe también que los
ochocientos ó mil obreros que alll tfllbajau ganan diez
ó quince centavos por hora. que las rayas y gastoe suben á 120,000 .,esos mensualt&gt;s y otru cosa11 que he
oh·idado; mi rnemoria no tenia en aquellos momentos
su plasticidad acostumbrada.
Toda la ciudad me parrcia hecha de carne grasosa
y sanguinolenta; cuando en los apar.. doreR de la~
tiend11s de come~tibles ó "" las puertas de los r e.~taurants vela vo, y t&lt;l!tO se v,i A cada veintl.l pasos, un
gran carnero nesollado, purpurtlo, r1c•&gt;, en tornasolea
dos músculos envueltos en su aponeurosis, gruesa malla de adiposidad muerta. me invadia un a~co inefablfl.
Mlentr11s mis compañeros, bajo la hábil dirección de
Berriozábal, comian copios.. mente en uu inmenso
salón cuyos muros y techos eran espejos, Y? tUYf'." &lt;JUe
circunscribirme á una taza de té y á una mdefm1da
repetición del valsecillo de modll, tocado por una or-

Domingo /ll de Julio de 1898

Oomfn,rn 31 dP .Tulio de 1898.

EL MUNDO.

Ofelia ó con el pecado sentimental de Gretchen, no
:a:*•
con este animallsmo erótico de las regiones que el
Pe_nll_ando en estas i;:oeas semi -tristes, entré en un desierto lHme con su lengua de fuego.
café cantante (llamémoslo así.) Abajo babia una gran
Oos muchachas si11mes11s simpll.ticas, ris™'ñas, bes,
cervecl.lria en que 1:1ntraban y salían nlegreme11te mu- tialee, de abultado estrapentin, c&lt;'mo las hotentotas
chas Rt-ñoritas que ahf desembarcan de todos los con- que llevan li. la espalda á sus hijos parados, en vertitin,mttlS, sabiendo que Chicago es uno de los princi- calidad perfecta. maravillas de esteatopigia, cantaron
pales mercados de carne del mundo.
acump11ñadas de guitarras primitivas, guiEn aquel teatro asistimos á unas tandas divertidlsi- tarrbién.
d11 la época cuaternaria, unas melopeyas lenmag; en primer lugar porque no babia cantos de ne- tarras
111.nguidas y opae:as.
gros. capaces de sugerir el suicidio con su monotonía t&amp;R,
Tenian, desde medio muslo, las plernlls y los piée
:.,oológicamente melancólica. En seguudo lugar por- desnudos. con unas ajor.:as en los tobillos, ca paces de
que en vez de cantos negros, escuchamos cantares e.-rvir de cintura floja á la menos esbelta de nuestras
irlandeses.
aquella pareja de paquidermos
Nos arecieron llenos de melancolia ardiepte, dig- pollas. Y sin embargo,
se movia con cierta graciosa agiliaad
nos de pais del arpa; dignos de la isla verde; dignos adoleecentPS
Robre sus bae1-1e que parecian atacados de elefanciasis.
del verde mar; y los bai113sf Tan simples, quiero dt1ci:1 Hondamente
fastidiados, causadoey;enervados, abantan sencillos, tan inocentes, como bailes de niños, encantadoramente ineipldos ¡qué bonito todo esto! Yo dopamos aquel lugar ..... .
tengo una gota de sangre irlande,ia en las venas y
aquella guta me tiñó de irlandés toda la b&amp;ngre
al oír e¡¡os cantares y, al ver á las caut?doras, dos
De focos como estos irradian las lineas negras de
de ellas, sobre todo. eran p1•r la armonía perfecta de las liof'&amp;S, por el color suavisimamente rosado una lnme,,sa red de impureza cosmopolita que ende la pit'I y del cabello.por la profunda obscuridad de vut-lve al Chicago nocturno.
Centenares, millares de sacerdotiza~ de la Astarté
los O(·eauicos ojos 11.zules. verdaderos tipos dti belleza.
E~ta raza céltica hace más f,na \ mái poética, diga- internaci"nal, vagan eutre la sombra ó se reconcenmos, á la raza sajona cuando con ella se mezcla. y tran en E»l bajo y pestilente tugurio negro ó en magniaqui en loe Estados Unidos crece y se multiplica con ficos palaciod d"II pecado donde los opulentos retretes
tal vigor, que acabará p )r abeorver,e toda la savia en que se sacrifica á todos los vicios en todas las force! Ar bol s11jón, ó la mitad de esa 1&gt;avia; la ,,tramitad mas, semejan fragmentos vivos d~I Festin de Babilocorre dti Ctlenta d11 ,os alemanes. Ya verá Iuglatt-rra nia de Rocht'grosse.
Un joven médico americano que ha estado en Méun dla, lo qu11 de todo estort&gt;1sultará; Irlanda está.destinada A ser la cuestión de Cuba de mediados del si- jico y que nos acompañaba á nuestro hotel, nos det liaba lus ritos de estoo nefaudos cultos y que seria
glo próximo,

1

EN UN PUERTO FORTIFICADO. -'Bt:QUE .MERCANTE DET:RlNIDO

questa más ó mf'nos italiana ó húngara, flanqueada
por un mlstico harrnonium. Hubo al_go menos monótono por fortw,a: un grupo de jóvenes de la flamame
Universidad de Cbicago invadió 1,l restaurant armados de pintoreecos garrotes con moños del color distintivo de éste, queserá un plantel maravilloso, y cantando en coro no sé que breve, guturaly jocoso estribillo; se sentaron en derredor de una g-r an mesa y se
dispusieron á comer alegeremente: aquellos muchachos, 11. pesar de ser sajones, tenían la sangre efervescente como los Tinos espumosos; no hay me,or
Champa;;ne que la ju.ventud.
Las grandes Universidades hoy- en plena actividarl aqui y las en formación de Cb1cago y San Francisco, cuyos egresos superarán á cuanto gasta nuestf'O gobierno en la Instrucción Pública, pondrán
rápidamente á los E~tados Unidos en la categoria de
los grandes pueblos creadores de civilización. Aquí repitiendo como estribillo eso de que el pueblo americano es un pueblo esencialmente práctico, queremos
decir que los yankees desprecian todo cuanto es teoria y ciencia pura ó encumbrada filosofía, Error inmenso; los centros de enseñanza superi,,rentre nuestros vecinos, son laboratorios tan admirablemente dotados de inetrumt'ntoe de progreso intelectual que estos
diablos de hombree qne lo ambicionan todo y todo lo
logran, que en el siglo futuro el centro de gravedad
de la elaboración de la Teoria, será probablemente
norte-americano. Cuándo tendremos nosotros no ya
una universidad de Chlcago, sino una escuela superior, una sol&amp;!

En segundo lugar uoa orquesta árabe dejó oir sus imposible trascribir, ni en latin siquiera. La civiliza•
expresivas y desa1;1acibles inarmonla11; no sé para qué ción tiene sus inmensas cloacaR á donde va todo lo
las dejó oir; esa musica debla siempre ser subjetiva, que ella t·it¡¡ra, desorganiz&gt;\ y defoca, para hacer la
exist.ren el fuero intimo, como loe casulstas decimos,y dt~ha precaria d11 unoij cuantos grupos selectos; es el
alli permanecer inviolable y muda. Acompásdeaque- sistema de tout a l'egout. En ese albañal florece. hija
llos agrios atabales y roncas guzlas empezó á mover- de la miseria y de la noche, la espléndida fLr · negra
se una mujer, lentamente primero, en girada rapidí- del vic,o..
sima. después y al fin vertiginosamente, en que
JUSTO SIERRA,
ci.si no se vela la figura y pólo .se ad vertía el mo vi•
miento; cuando la joven rotatoria terminó su danza
inveroslmil nuestra situación era imposible, esti\.bamos co11tagiados, nuestros nervios hablan l111gado á
una tensión dolorosa, ib11mos á ponernos 11. bailar tam- La escuadra del Almirante Cámara
bién, nos explicábamos las rondas prodigiosas de los
derviches en las mezquitas de Oriente.
'Viuo luego el cuchi-cuchi, la famosa danza del vien•
L!'- última flota de guerr~ que pos~e España, la del
tie, bailada ó expresada., diremos, por una egipcia almirante Cll.mara, encammóse hacta Manila á fines
de g-randes ojos urentes, negros como un brasero del de Junio por la ruta del Canal de Suez para vo,ver en
infierno. de gran boca roja, ámanera de herida abier- seguida á lo.a costas españolas desistiendo de su reta, y espantobamente sen:mal sobre la dentRdura de mota exped'ción.
marfil africano. A compás de un r,tmico movimiento
Dos veces pagó la flota loe dere.chos de portazgo en
de caderas, el vientre desnudo comienza pot· ~legar- el canai, que ascendieron 11. $3:20 000 duros, oro con
se en ondas concéntricas y acaba por verdaderas loe que se gravG inútilmente el Tesoro de Espada.
gesticulaciones convulsivas que le daban un einies•
Parece que hubo en Madrid algunas vacilaciones
tro aspecto de maecarón de fauno epilAptico: no he sobre el destino que deb1a darae á esa flota y que las
visto nada ni más curioso ni más horrible. A seguida opiniones anduvieron muy divididas: el hec'ho conouna blondin&amp; y enjuta americana se presentó á hacer cido para todos es que tras de algunas aventuras cu•
10 mismo, y á pesar de sus abominables contorsiones
rioeas que en seguida reseñaremos, la flota de Cáno logró sino hacer reir; era la caricatura odiosa y mara regresó á los puertos patrios, abandonándose
repugnante del cuchi-cuchi. No, los cabellos rubios definitivamente por el gobierno español todo plan de
no casan, sino con el sensualismo inconsciente de ataque naval contra loe americanos en aguas asiáU-

Duke reclamo

E

�86

cas ó americanas. Tal vez los
rumores de la expeaición de
Watson al Mediterráneo djeron consistencia al plan de
una defensa bien orgimizada
que hubiera sido imposible si
se distrae la única escuadra
hábil antes del desastre de
Cervera v la única en térmi •
nos absolutos, despuée de la
batalla del :3 deJulio, para enviarla A alguna de lascoloniaR
amagadas, desamparando la
metrópoli.
El 26 d~ Junio último, á las
9 de la mañana:, el vigla de l11s
oficinas de la Com¡;añia del
Canal de Suez enPuerto Sard,
anunció el arribo rle los doce
navlos del Almirante Cámar11:
inmediatamente que se supo
la nueva, la multitud ansiosa
de acontecimientos extraordinarios, invadió los muelles
presenciando el desfile de la
escuadra El Ptlayo con el pabellón almirante amarró el primero frente al consulado de
E~paña, el Carlos V veDia en
po., de JI v se dir:g-ió al Cherif; él Patriota, el Buenos Ai
res, el Audaz, el Rdpido, el Colón el Proserpina, til O.,ado, el
San FranC-.:sco, etc, etc., fueron tomando los lugares má3
conveniente@ en el puerto.
El recibimiento que se hizo
á los marinos españoies fué
cordial. A eso de laa cuatro de
la tarde la música Intornacio•
nal, bajo la dirección &lt;lel maestro Portirli, tocó la Marcha de
Cddiz en medio de la multitud
quese amontonaba frente al
consulado de España y que
&amp;?laudia frenéticamente. Sin
embargo á las cinco corría va
el rumor de que haolan surgido dificultades entre el cónsul
de España y el gobierno del
KhPdive sobre el aprovisionamiento de careón de la flota.
La policla estaba sobre las
a r mas, aprestándose para impedir manu militari, que las
casas de comercio vendiesen
carbón á la escuadra. Los únl cos 1lepósitos de combustible
en Puerto Said están en poder
de Worms y Cª, Sa.,on-Baztn, Wills y C.ª y de la Coal
Compay; todas estas casas recibieron la siguiente circular.

•

EL MUNDO.

Domingo 31 dP Julio de 1~
que daba cuenta de su viaje
con motivo de la
últnua guerra entre el Imperio del Sultán y el Rdno de
Grecia, En ese estudio resaltan por modo .singular las fa.
cultades de observación d, L
espíritu anglo-sajón y la frialdad con que los soldados yanketis, aun los más entusiastas.
para la técnica de la guerra,
miran 1011 asuntos que A esta
se refieren. sin deseu tenderse
jamás delas condicioues sociales de otro orden á que están
subordinad11s ni e11castill11rse
en la torre de su especialidad,
pues antes bien adwira cómo
son antes que guerrerros, hom.
bres práctico11 dispuestos Areconocer que la humauidad no
tiene por fiu ú ltimo la discordia nerenne 11ino las actividades· pacificas productoras de
dicha y bienestar.

a. Turquía

r

Don Carlos de B9rbdn, Duque-

de Madrid y su esposa.

· La Rgitaclón Carlista de España va á encontrar un cama
po fecundo para sus propó11itosiniestros en el aniqui!Hmiento de España y la relativ,. debilidad de su gobierno tru
una lucha bien larga y la 110lución desfavorable del conflicto internac·onal.
Las reivi11dic11ciones que intent!l. el preteuuiente, son de
aquellas que sólo pueden hallar eco en el fondo de conciencias entenebrecidas por la ignorancia ó la maldad, pues no
son de nuestro siglo ni merecen respeto esos merodeadores delll poUtica que al amparo
dA una :radición desacreditada ante el bueu sentido, se
erigen aute si y ante las turbas estúpidaa como rt&gt;presentantes de aupuestos designios
providenciales. Jamás han
pensado estos fanáticos ó mistifica dores alegar méritos perrnnales para suplantar gobier.
nos estable~idos y retr, traer
la historia de un pueblo á sus
dlas do embrutecimiento: no,
su propaganda y su acción
no son ni la difusión de un
sistema racional de gobierno
Port SaYd, 26 de
ni el e11fuerzo fecundo de los
Junio de 1898.
lucha•lores del progreso. AcaSeñor: Tengo el honor de
so les falte, como al pretenponer en conocimientc de usdiente Don Catlos hasta esa
ted que el gobierno de S. A.
autoridad moral que hace de
el Khedive examina en este
les fanáticos seres vigorosos
momento si hay lugar á que
esclavizados á un ideal, respese autorice el embarque de
tables aun en sus extravíos y
carbón para los buques de la
LA CLASE MEDIA EN EL CAFÉ COLÓN, PASEO DE LA REFORM-.
duelios de si mismos, para imescuadra española y se opon•
poner silencio A toda pasión
drá por la fuerza á que se le@ prove.1 de combustible en Suez, recibiendo ali! órdenes terminantes parR que
que no sea la de su misióu y
antes de que se haya tomado una resolución defini- abandonase el puerto dentro de las veinticuatro ho- á todo apetito que la desvirtúe ó contrario sus
fine~.
tiva.
ras, y por ningún motivo hiciese carbón en aguas suSoy, etc.
jetas á Ru autoridad
Don Carlos ha sido un calavera y aun en Venecia
Ya en otras ocasionPs hPmos hablado de la escuadra hizo figura como Tenorio, contrastando singularHussein Oassif (firmado)
Cámara, de sus unidades de combate y de la fu!lr- mente su conducta con la de su primera esposa la
Esta circular escrita en términos de sobra enérgi- de naval
que representan. Con ella iban cinco traus- au11tera y noble princesa Margarita de Parma. Viudo
cos era tan~o más grave, cuanto que fué redactada á za
portes, antiguos tran.11a•lánticos de la española, que se ca~ó con una hija de la orgullosa casa de Roban;
consecuenc_ia_ de un despac~o en lenArna ár11be dirigi- conduelan á bordo fuerzas de tierra dPstinadas á uuir- cuyo lema es "No puedo ser rey; desprecio la dig1.1ido por el M1mstro del Int,.r,or á S. E. Hussein P1tehá se á las del Capitán General de las Filipinas.
dad de Principe; soy un Rohan.11 Joven, bella y altiva
Oassif, y_ que ~J Ministro del interior está bajo la dela
espoPa de Don Carlos, es tal v11z demasiado altiva
pendencia casi a.b~oluta de lord Cromer, es decir, de
para qu11 sus hijastras no vean con disgusto á la que
Inglaterra. Por ultimo, en el veto del Ministro habla
deben 11cat11r como madre creyéndose superiores á
una frase que caracterizaba el mensaje; la frase deell~ en alcurnia. ¿Deriva de este sent;miento la resocía asi: "Se le dardn todos los elementos á la escuadra
NUESTROS GRABADOS
lu~1ón fatal de Doña Elvira, y hay que a•ribuirle el
en caso de que vuelva á España. 11
origen de la aventura toscamente ridicula de la hija
En vista de esta actitud, el Almirante Cámara, por
El Oeneral Nclson A. Mlles.
de Don qarlos? El pretendiente á la corona de Espaconducto del Consul&amp;do. elevó una @ollcitJd al Ge ña no qmso, á !o que parece buscar explicaciones ni
bernador General pidiéndole que le permitiera surtirDesde los primeros anuncios del conflicto empezó paliativos; y para condenar enfAtieamente á Doña El•
se de carbón, y como no se accediera li lo que deseaba, á sobresalir
fig.ira de este vetuvo que hacer su embarque de combustible en alta terano de lalaguerra
eeparatieta,
.
mar valiéndose de mil arbij;rlos.
jefe de los más distlnguitfos del ··re=-~-=:,:-,-::
\ Hubo algün incidente diplomático con motivo del Pjército norte americano que por
paso de la escuadra orden de antigüedad en el serviy de su e~ tación en cio, no menos que por prooios
Puerto Sard y Suez. méritos y una df di&lt;'ación asidua
SPgún las capitula- á su c.1rrera, llegó á ocupar el
ciones khedivales no puesto de Generallsimo de Jaq
puede comunicars1 á fuerzas de tierra de aquella Relos eurcpeos ningu- pública
na orden sino por
M11nda actualmPnte la expedicc;nductc de sus res. ción de PuPrto Rico en donde
pectivos cón.11ules y •in duda, á juzgar por el SPsgo
en el caso, Hmsein diplomático que va tomar.do la
Oassif, obedeciendo cuestión, poco tPndrá que hacer
instrucciones preci- como s.o ldado el General Miles y
sas hizo á un lado esa mucho acaso como organizador
dispoRicfón, lo que si la isla gu11 ha invadido en son
motivó una protesta de guerra pasa ¡:orun tratado de
del Cónsul de Es- cesión á poder de los Estados
paña.
Unidos.
Una vez que la esUnll de las revistas mensuales
cuadra hubo pasado de mRyor crédito y circulación,
el canal rumbo al publicó bar.e pocas semanas un
PROFESOR D. CARLOS J. MENESES OrientP, hizo estación
estudio del General Miles en t:l
SANTIAGO DE CUBA-PALACIO DEL GOBlllRNADOR

Domingr 3l de Jallo de 1~

87

EL MUNDO

vira, repartió esquelas de luto anunciando la defunción de la culpable.
Pero ni este escándalo, ni los que él ha dRdo á (jiario durante tantos años, llenando de anécdotas los
periódicos del mundo entero, desvi1tn á este ambicioso de sus sueños autocráticos que ofenden la cultura
de España como la ofenderla un asalto polltico capitaneado por musulmanes.
Afortunadamente más de uno de esos representantes del derecho divino figurarfa al lado del novelesco Cristian de Iliria, tipo acabado y cómico del soberano sin corona y sin el prestigio del mérito que reclama nuestro siglo á todos los que pretentien
gobernar pueblos.
Desde el fuerte
La elocuencia de los artilleros es de las quq más
se insinúan. Un cañonazo de aviso, ¿no se detiene el
buque? Me le dispara otro con punterta más próxima
al blanco, y otro y otros más que lo destruirán si la
desobediencia del buque mercante no cede ante tan
significativas demost:aciones.
Dulce reclamo
En más de una ocasión habrán observado nuestros
abonados que las ilustraciones artlsticas de este semanario aunan al mérito real de las obra!! que les sirven de modelo una cualidad que las hace doblemente
valiosas en una colección destinada á los hogares.
Casi siemnre buscamos esas escenas dtl interior en
las que todo es gracia, sonrisas juegos infantiles. La
preciosa niñita de nuestro grabado no puede ser más
mteresante y adorable: esa. niña es la infancia candorosa, la vida del corazón en sus revelaciones aurorales
La clase media en el café Colón
Entendám'.lnos en cuanto al término para conocer
lo que designa. ¿Qué clase social es la que aqul llamamos clase media?
En lenguaje serio de prensa ó de academia la clase
que vive entre la que blasona titulos ó posee millones
arriba de ella y la que subsiste penosamente con el
producto exiguo de su trabajo personal abajo, esa
es la clase media; es decir, esa masa activa, laboriosa, inteligente, previsora y rica si no opulen.ta: _la de
los propietarios modestos, la de los profes1on~stas.
funcionarios, industriales etc, etc, En lenguaJe corriente llamamos claAe media la de los inclasificados
que no visten chaqueta pero que no saben llevar bien
puesta la levita; la de las niñas cuyo sombrero denota falta de recursos pecuniarios y de gusto para aderazar adornos; la de la matrona solemne que ha~la de
Echegaray y entiende diflcilmente á Pérez Escnch.
De ese mundo son los tipos y á él debe referirse la
Pscena de nuestro grabado, reproducción del Café
del Paseo en uno de los dias de Carnaval
El Maestro Meneses
"Un supremo artistk que ha llegado al más alto grado de la estimación de los amantes de la música; uno
de los los pocos sostenedores del arte en nuestro
pais. 11
La presentación que hace el gran pianista de sus
dicipulos en el local de la Cámara de Diputados, ha
demostrado que el Sr. Meneses es un JJ.:faestro, que ha
hecho escuela y que es cor: juetica acreedor á la inmensa reputación que tiene su nombre en el mundo
del arte.

LA GUERRA MODERXA-EMBARQUE DE CAÑONES

Si como oimos y admiramos A sus discipulos,
pudiéramos escuchar su maravillosa, inspirada
ejecución ....... .
Casa del Oobernador de Santiago
Pronto pasará, con el desenlace del conflicto Hspano-americauo, el interés que despiertan los lugares en que se desarrollan los acontecimientos militares que hemos seguido paso
á paso.
Antes de que acabe el último acto de la tragedia hemos querido reproducir aqul los sitios
más importantes de la provincia de Santiago de
Cuba, asi como los edificios públicos y particulares que tengan especial interés:
Embarque de cañones.

La movilización de los ejércitos y del material rle guerra es uno de los problemas más graves de la guerra moderna, La de 1870 maravilló al mundo por la prodigiosa celeridad con
que puso .H.lemania un ejército sobre el campo
de batalla, movilizándolo con una exactitud de
concepción y una ejecución tan mecánicamente
precisa que en seis semanas no babia un soldado fuera de su puesto estratégico.
Et transporte de tropas y artillería por mar,
centuplica las dificultades: nuestro grabado representa con pasmosa realidad el esfuerzo de
mgenio y disciplina con que el hombre ha logrado vencerlas.
El parabo en la tierra seriiL esto: los padres
siempre jóvenes; los hijos siempre niños.
Victor Hugo.

L.A. ESCU.&amp;DRA DEL ALMIR.Ali!TE CÁMARA EN PUERTO SAID

En el mundo del alma, la segunda floración
difunde más perfume.
Mauricio Paleól,ogo.

�DomlDJ" 81 de Julio de 189,,. •

1!.L MUNDO,

~,~~~l

11

'Estamos en plena temporad11. de lluvias. Algunas
publicaciones cientiflcas se han ocupado en la11 nuevas defen&amp;as inventadas contra las &lt;lescargaa eléctrl·
cas, y no creemos inoportuno resumir en pocas pala•
bras el estado actual de la cuestión
Créese generalmente que un p&gt;t rarrayoa se forma
de una varllla meté.lica de hierro ó cobre tan alta co•
mo sea posible1 con su extremidad superior de platl·
no, aguzada, y unida por buenos conductores á u11as
placas metáhcaa coloca.das bajo de tierra para establtcer la comunicac:ón.
Resulta de esta diilposicióu que si durante una tempestad ocurre una descarga. eléctrica entre una nube
y el pararrayos, la descarga seJuirñ el conductor, difuud1éndose Pn la tierra, á condición de que se hayan
observado todas las precauciones necesarias.
Una creencia errónea, n¡iuy generalb.ada todavla 1
atribuye al puarr&amp;yos un espacio eficaz de protección comprendido en un cono de revolución con su
punta en la del pararrayos, sien io su eje la varilla y
11u radio de base el doble de la altura del aparatiJ.
Una multitud de casos han demostrado palmariamente que ea&amp; hipótesis no se fundaba tttn ningtin h~cho
cierto y estaba muy lejos de responder con exartitud
á la realidtt.d No puede indicarse la distancia á qut,
llega l&amp; esfera de acc:ón de un para-rayos¡ es deseo•
nocida y depende de una serie de circunstancias ina•
preciablea
Las varillas de los pararrayos son pe 0 adas, estorban y Aveces sonmá.11 peligrosas queütilesycast sif'im·
pre alraea lae df&gt;scargas atmosféricas. Si el conjunto
del aparato se halla en buen estado, no hay que temer
accidentes deplorables; pero si el conductor es débil,
si está desprendido ó tiene @oluciones de continuidad
los p ~Ugros son graví11imos.

I

I

1

__ ....... _, , /

1

\ ... _________ ___
e ,.,.

1
I

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v,11• .
L/lf'"-dv s~

-Condueteur. -- - -Condvet•ur en tranc:Mto. -CouU.iire.
o Pointe . !DlSouelitcr."eheminh av•e t.uJ'&amp;u •"' t.Ole.

RED D111 CINTAS DB OOBRBI INSTALADA EN EL TJIIOHO

Las dieposicioBes tomadas por los mé.s escrupulo•
so1 y acreditados constructores de pararrayos, supri·
men por completo las .grandes! varillas, empleando
puntas de pequeña longitud y uniéndolas entre et por
medio de láminas de cobre rojo, para hac~rdel edi·
ficio que quiere protegerse, una é. modo -le jaula. La
armadura metálica constituye una pantalla que detie•
en todas las descargas eléttrlc11.s.
Inspirándose en fas instrucciones de la Academfa
de Ciencia&amp;, alguuos constructores han reemplazado
las puntaa agudas de platino, que eran malas por un
cilindro de cobre rojo de cincu,nta centlmetroe de
long.tud y cu:va f.arte superior forma un ángulo de
15º con la vertica .
En nueetras ilustraciones aparece la. vista g-eneral
de una casa rle los alrededores de Paris, proTista del
pararrayos MHdé. La figura muestra toda la red

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89

EL MUNDO

.gulador A que manea la palanca B mientras no ha sipara dirigirse, por uu&amp; parte-A. la extremidad sur de do arrojad&amp; por uc pistón cierta cantidad de aceite,
New York, Exchange Office, e3:.tendiéndose una rama en el concepto de que el aceite tarda en salir ese tiempequeña hé.cia el este, y tres más grandes, casi para•
jti.etamente.
lelas, al norte, para elserviciodelainmenea peninSula poExammemos
ahora los receptores que permiten seEmpleando audf!,z_ metáfor,a,. designase en Paria con en que se asienta la gran ciudad norte-am~rlcana.
parar
t-1 cilindro á su llegada: difierer. en la of1cina
•el nombre de servicio tel,egrafico el envio violento de Habrá., además, una linea especial que, pasando por
cart&amp;B por medio de cilindros que ee deslizan en el el puente de Brooklin llegará al barrio de este nom• central y en las subalternas. En ~stas el cilindro llega
velozmente á. una sección de tubo R. que tiene dos
interior _de un tubo baj~ la ac~191:1 del aire comprimí•
veces ijU longitud, y que oscila sobre goznes coloca.
do. No sm razón se queJa el pubhco de esos mensajes bre.
Ya están terminadas dos de e&amp;RS lineas, la del
-neumdticos, como se les llama actualmeñt~ porque Exchange
Office y una del Norte que
en relación al servicio postal ordinario no economizan llega á la altura
de 111. calle 42.
-el tiempo que se gana utilizando el telégrafo.
Los tubos tienen un diámetro de 203
milimetroe; cada linea esté. formarla
por dos conductos que corresponden A
los dos sentido,&amp; de la circulación. ha116.ndose fijos uno al lado del otro y á
una profundidad del suelo de O,m91 á
2m:M para reunirse á las extremidades
del tr~yecto como lo indica la figura
schemdtii-a reproducida dela excefente
3-INSTALACIÓN SEHIOllATICA
pub1ieación Scierúific Am~1ican.
Los cilind~os conductores se mueven
con una velocidad de 48 kilómetros por
dos en su parte med[a; el cilindro comprime el aire
hora aproxiqiadamente (haciéndose losenvios de co• de:ante de si, lo que juntamAnte con una placa de rerreepondenc1a cada 121{2 segundos) por la canaliza• sorte dispueEta ad. hoc contribuye Aamortig-uar el cho•
ción indieada en el acherna, y segúu la dirección de que, y cuando ha entrado al receptor el aire comprilas flechas parte el airt, di:,) compreacrjpara volver áél. mido sigue pasando por loe conductos A para volver
El compresor c instaiado Qn la Oficina Central en · al transmisor y termmar su ciclo. Por otra parte, la
via el aire á a bajo una presión de 12 kilógramoe por llegada del cilindro abre una válvula que impide la
declmetro cuadrado en el tubo de lanzamiento: el ai- proyección de retroceso del cilindro mientras uoa
re se precipita con velocidad creciente Y presión de• parte del aire de escape pone en acción el pistón D
creciente, reducida A menos de 20 kilógramos en la
que hace oscilar R de tal modo que el cilindro se des·
estación de arribo B de la oficina receptora; pero lice en E: el empleado puede apoderarse de él tanto
1-UN TRANSMISOR
vuelve por el segundo tt1bo para Uegar por Ultimo al más fé.cilmente cuanto que el platillo de contrapeso
receptAculo en que se efecttia la aspiración del com- cae al choque.. se coloca horizontalmente y presenta
No obstante, si la aplicsción es poco feliz en el su• presor.
por decirlo asl su carga al agente de Pervicio Cuan•
El cilindro es de acero deun eepP.sor de08de mili- do el platillo vuelve A tomar su posici(m en 3 ó 4 se-puesto que se quiera reemplazar el telégrafo con el
metro:
como
en
los
servicios
pneuma.ticos
ordinarios,
gu.ndos. tod.&gt; queda dispuesto para otra operación co•
'tubo neumAtico, en principio este género de trans•
pÍ'ovisto de dos anillos que aseguren su contacto mola descrita. Haremos notar que el tubo R, tiene en
misión de correspondencia ea de lo más int"'resan· e11té.
intimo
con
el
tubo
para
impedir
que
el
aire
se
escape,
la t-xtremidad una superficie curva P que ciete y puede prestar grandes servicios para la acumu•
rra absolutamente la canalización cuando R se
lación de las cartas y bultos postales, en el ceo•
"tro de las ciudades extensas. Las piezas ordiinclina.
El receptor de la Oficina central difiere algo
narias, cartas y pliegos de t , da clase, que tan
de este tipo. El wagonciJio conductor llega á
difícilmente se recoje rle las oflcinalf' eeeunda•
una cámara con una puerta vertical ·p1 y ami Ti&amp;B para reconcentrarlas en una oficina princinora su velocidad comprimiendo el a re que
'l)al y enviarlas á sus destinos respectivos,
hay delante, y en cuanto al aire de la canaliza•
-exigen para su transporte coches ó carteros
ción vu.elve a, recep¡i\culo y al compresor por
•que cuestan mucho y proceden cou demasiada
e,scapes que le dan acceso á un tubo vertical.
lentitud.
Una parte del aire comprimido por el cilindro
sigue d tnyecto indicado por una flecha en el
grabado,y deprime un pistoncillo B levantado
Es evidente que una instalación pneumé.tiea
por un resorte que obra en sentido opuesto¡ es·
de este género sel'ia semejante á. las que hay
te moYimiento 11aca el cajón de un gran pi1tón
-destinadas al servicio de cartas •telegramas en
pne&amp;mático vertical A que puede verse sobre
Paria, Londres, Viena, Lyon, Marsella, etc, etc
la puerta P.
El tubo parte del compresor volviendo á él el
El aire que "Tiene del compresor se encuentra
-('otro extremo, de suerte que el aparato empuja.
asi admitido en A que se levanta. La presión
.Y atrae á. la vez un cilindre que recorre el tt.bo.
ligera que se ejerce tras el cilindro lo lleva has•
Esta idea á lo que parece data de dos siglos
ta. el tapón J y se puede recogerlo y abrirlo; de
atrás, puesto que Dionisia Papin, en 1667 eome•
paso ha tocado el dedo D que sube el cajón de
'tió un proyecto semejante a la Sociedad real
A de suerte que éste bRja cerrando P.
de Londres; Van Estln, imaginó algo an6.golo á
Como se ve por las explicaciones que hemos
fines del siglo pa.sado 1 y Medhurst el año de
dado, este sistema 11.e comunicaciones postales
1810 llegó á. proponer que bJ1.rla el transporte de
ttende A. operar una verdadera revolución en el
-viajeros por un tubo neumltico. En 1867 Beach
servicio urbano de correos. Doede luego, y
instaló en N ew York una linea que debla reciprescindiendo del tiempo que se gana, hav que
bir directamente las cartas depositadas en los
tener en cuenta de una manera especial pro•
buzones
greso realizado con la supresión de un ejército
El año de lb93 se creó por primera vez un ser·
ae intermediarios que por muy aptos y leales
vicio complPto de tubos postales en grande es que se les suponga no tendrán nunca la exac•
cala haciendo la instl:ll&amp;ción en FiJadelfia la
tltud impersonal ni presentan las seguridades
.BatcheUer pneumatic Tube Company. la cual es·
del wagoncilo pneumátic_o.
tableció !a comunicación entre la Oficina Cen·
Otra consecuencia y no muy despr"'ciable se
tral de Correos y la oficina colectora. de Ches•
deriva del nuevo sistema: no sólo la&amp; oficinas
nut Street, distantes una de otra un kilómetro.
postalfls pueden recojer sus beneficios; una in- Los tubos tenlan Om, 152 de diá.m ·troy podían
4-0FICINA SlllCtnrDA.RIA RECIBI~NOO
finidaddeinetiuciones ganar&amp;n tiempo y econopor consecuencia servir para un movimiento
mizaran molestias y trastornos eetablecieodo sus tu..
•considerable de correspondencia.
y_ por último la parte dehmtera se cubre con un tRpón
bos de comunicación · con el correo Los bancos, las
de fieltro¡, cobre que amortigua los choques á la lle- oficinas públicas, los periódicos están en el caso y
gada. Na a t!ene de p~rtícular por otra parte, si no ea muy en breve aprovechad.o el resultado de tan Util
su magnitud, pues debiendo ser de la mlyor capaci• invenC'ión, tanto má.s Util cuanto que esté. perfecciona•
El éxito ha sido posteriormente tan completo • que dad posible mide eu longitud 51 centimetros. La tapa da hasta lo último.
-cuando se autorizóá la Tubular Dispatech Co. de New es de visagras y se asegura con un fuerte pasador;
Y no sólo emplearlo los tubos neumáticos en el ser•
York. para que estableciese un sistema aná.logo entre cuando no cierra bien, el cilindro no puede deslizarse
vicio postal sino que por esa fecundidad de aplicaciones
la GineraL Post Office y algunas sucursales, se deci• -por el tubo.
-dió copiar la instalación de Filadelfia. Por otra parte,
Como el aire circula constaBtemente por la canali- que caracterizan el ingenio cientlfi"o de nuestra ciel plan que se quiere ejecutar ee :realmente de gran- zación, necesario es hacer uso de apa~ atoe tranemiso • vilizaciórl, se les irAn encontrando usos que tihora ni
des proporciones: trátase de un sistema de tuhos que res y rectptores para que &amp;la partida se pueda colo- aun sospechamos. pero que no sorprenderAn dentro
j&gt;&amp;rtan de la G.P. O. (abrev:atura con que se desi~na car en el tubo el cilii1dro, ó quitarlo cuando llegue. de poco. Ya en algunos almacenes se emplean wa•
para el transporte de pequeño@ bultos de
la Oficina General de Corroas, General Post Office) Los transmisores designados con las lecras a y n en goncillos
nuestro echema son toO.os del mismo tipo. Dispuestos uno á. otro lugar del e&amp;tablecimiento, sólo falta amsobre el tubo pneumUico tienen una sección móvil pliar y perfeccionar el procedimiento.
de dicho tubo la que se transforma, haciéndola oscilar en un eje horizontal E, en partb integr~nte del canal, pudiéndose también separar como si fuese un
'
fragmento del tubo hecho con un doble
corte de sierra. Las extremidades de la
o
A
sección móvil esté.u ajustadas de l,na ma•
nera tau completa que las junturasno de·
jan escapar el aire.
Regularmente el transmisor en la posición de espera no forma parte integrante
de la canalización, el tubo receptor se ha
. movido hacia adelante mientras que dos
18.minas por un movimiento solidario, cie•
rran los dos orificios libres de la canalización: cl aire circula entonces por el tu•
bo en forma de U marcado con la letra
o
F. Cuando se haya deslizado un cilindro
conductor en el tubo receptor y se quiera
poner éste en linea con la canalización
para que el aire ~mpnje el wagoncillo, se
moverá con la palanca B un cilindro pneumAtico inclinado b. La regularidad de los
envíos que se hacen cada 121/ 1 segundos
-f&gt; RH.OltPCIÓN RN LA OFICINA CENTRAL
s
e obtiene por medio de un aparatito re2-UN RECEPTOR Dlll OFICINA BlllCUNDAR-IA
'-OS TUBOS NEUIIATICOS POSTALES DE NEW YORK.

CURIOSIDADES CIENTIFIOAS
Ull IIUEVO PARARRAYOS

Domingo 31 de J olio do 18911

Diremos, para terii.tnar; que las nuevas iDB·
talaciones ► On mucho más económicas que
lae antiguas do larga varilla y que d .. de
hace elgunos sños todas las experiencias
que se han hechopara probar su eficacia, dan
resultados utisiactorlos.
EL CAÑONERO "VlSUBIUS"

J

Desde que el 11 Ve.subins 11 ha tomado una
parte activa en la guerra actual, empleando
obu11es cargados con algodón pólvora y dis
parAndolos con éxito contra las fortificaeio •
ne11 enemigas, se ha reconocido que el 11 V#subinst como unidad de combate, es todo un
éxito.
El calificativo 11dinamitero 11 que He ha apll·
cKdo á este barco, es del todo erróneo, pues
el II Veaubins 11 jamás ha urojado :proyectiles
de dinamita. l ué construido para la ddensa
de los puertoa y debió disparar obuses car•
gados con dinamita.
Es un barquito tan esbelto y_ gracioso como un yacht y mh rápido que la mayor par•
te de esos barcos de placer.
Su velocidad es de 21 n:idos I poco más
ó menos 25 JJ1illas inglesas por hora. Tiene
250 pies de longitud, deaplazA 95() toneladas
y sus mé.quinas deParrolh&amp;n 4 000 caballos de
UNA CASA CON PARARRAYOS MILDÉ
.tuerza; cuando está descargado, cala 10 piea
dA cintas dft cobre instaladas sobre el techo: las tres 11 pulgadas.
.l!;sU. armado con tres caflones de dinamita que son
puntas está.o unidas entre si y ael mismo lo esté.o &amp;
loo conduetores troncales delas chi •11eneas con tubos de en r~alidad tres tubos fijos que salen del puente de•
palafltio. También as canales metá.licas est&amp;n unidas lantero á ángulo agudo; estos tubos miden 55 pies
al l!listt1ma en diversos punto:,. Loa conduc.ores que do largo por 15 pulgadas do diimetro. El corto lonba1an A lo largo del edificio en dos puntos opuestos gitudinal adjunto, muestra cómo están colocados PSse ponen en contacto con la canalización de aguas de tos cañones. Son fijos y no pueden ser desplazados
en ningú~, sentido1de manera que,para apuntarlos,es
la ciudad.
A este respecto recordamos que la Academia de
Cienttas, en una memoria e,epeoial. reconoce que pa•
ra realizar de la manera mis prudenta la mejor pre•
1ervaclón de los efectos del rayo, es .ndisp,msable
establecer b•tenas comunicaciones entre el aparato
del para-nyoe y todas la&amp; piezas metálic&amp;s de cierta
importancia, tanto interiores
como exteriores, conductos de
a~ua, de gas etc.. Ptc En laa
c111dlldes la comunicación se
obtienfl en mPjores condicio·
nea eu lo relativo á conductos de sgua los que presentan granae1 superficies metá•
licas, acarrflando un volúmen
dft agu" considerable.
En la figura primera la inshlaciónse vé en una chimenea,
con un remate de 60 A 80 centímetros. Con la11 di venas die·
po&amp;lcionee que aca.bamos de
indicar, se asegura un paso
fé.cll A la corrientfl, sin provo•
car deicargas en lA.s rPgiones
superiores de la atmósfera.
Los conductor011 exteriores
ltL 11 Val!IUB[U811
que comunican con el Puelo la
r~d instalada en el techo 1 de•
el barco. Por esta razón seria di·
ben ser objeto de euidados prolijos y mtnuclosns, ha• necesario mnver
11
11
ciendo que presen~en la mayor•--superficle y sobre to• fleil para el Vesubius bacPr blanco en un objt-to en
do una masa suficiente AIln de que resistan los etec• movimiento; pero le eaJ4cil, según se experimento
toa de fusión de las fuertes descargas. Muchos son, ya, hacer un eficéz fuego contra las baterlas de tieen efecto, los accidentes que han ocurrido por fu. rra. Los proyectiles empleados en estos cai\ones son
do 10'/, pulgadas do diAmetl:O y de 9 ples do largo,
sión d,j los conductores.
Emplease la cinta de cobre estañado de tres centi- afectando la forma de un cigarro monstruo. Son bue•
metros de anchura por dos milimetros de espesor. cos y la materia explosiva, ordinariamente algodón
Estas cintas ee fijan á los muros aprovechando las pólvora, de que esté.o cargados, se Inflama por un
molduras y salientes de su superficie. Remata el pa· fu.lmtnante que estalla al cltocar el proyectil contra
rarrayoe en Uerra una espiral de 15 metros hecha con un cuerpo duro ó por un mecanismo que puede ser
un conductor formado de un alma de cobre rojo esta• regulado antes de hacer el disparo.
La fuerza empleada para di11parar ea la del airA
ñado cubierto por una envoltura de plomo antimonioso. Tiene la ventaja de que no se oxida jamAs,cual• ccmprlmldo; un manómetro fija la cantidad de aire
quiera que sea la naturaleza del suel(!, y e&amp;tf.\ es ya necesario para lanzar el proyectll á. la distancia re•
·
un !'vanee de la mayor importancia. La altura de la querida.
El disparo se hace por medio de palancas; el proespiral es de 8 á. 10 centimetros¡ es posible en conseyectil
sube
ré.pidaml
nte á una altura de 3IO pies y
cuencia establecerlo en el fondo de un pozo que ten- ~
ga sólo de 15 • 20 eentlmetros de agua de nivel cons• en seguida camina horizontalmente en perfecta line'a
recta y por fin desciende y da en el blanco.
ta.nte.

•

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CÁMARA D111 LA8 MÁQUINAS

TUBOS OA1tONB8 SOBRlll 'BL PUENTE DBL

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Domingo 31 de Julio de 1898

EL MUNDO

La última noche de la novia.

1
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11

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. ,, 'lí',

,

U ANDO Rosita despertó toda medrosa y
extremecida, el ruido babia cesado, pero á
poc&lt;• volvió á comenzar máR sonoro, más
redoblado, más persistente Era algún ratoncillo travieso que devoraba algo en el
inte-ior del antiguo armario normando; si,
no cabe duda: er • 11lgún ratón:
Rosita se incorporó lentamente en su gran
lecho de madera esculpida: lecho suntuoso,
rodeado de anchas colgaduras de seda que
le daban aspecto de dosel, frotó sus párpados con dedod perezosos. tosió y be puso &lt;\
-~ escuchar
.
•
Siguió otro intJrvalo de silencio.
Al travéd de los cristales de la ventana se
distin~uia una espléndida claridad de luna;
y p_e naiente del techo la antigua lámpara de
aceite velada por numerosos encajes colór
de rosa, enviaba sobre el lecho sus rayos
.'
misteriosos No había que temerá la'-bscundad. Cabalgando en la s0111bra no podían venir los duendes y los vestiglos á in·
vadir el viej~ castillo s~ñorial. Los habitantes s·niestros de la selva negra se quedarían allá, f1ltra_ndo el Jugo de plantas venenoRa~, tamizando polv&lt;&gt; de huesos
huma~os. y haciendo con tales ingredientf's hervidos en sangre de niños, esos
brevaJes mfernales que permiten leer claro en el libro de la naturaleza.
Las hadas y los silfos si podían venir, pero esos no espantan, sacuden sobre los
lechos polem de amapolas, y luego cantan canciones apacibles que i,,spiran ensueños dulces de felicidad ....
El ruido volvió á comenzar.
pecididamen~e R!Jsita no p~dia ~ormir. L" parecia eEtar oyendo que allá. á lo
leJos, un gran t&gt;Jérc1to marchat&gt;a siguiendo á los tambores que redoblaban sus
toques militares.
Por otra parte; la idea de su matrimonio la desvE&gt;-laba también. Eso de ir á cas_arsP, ella qu_e desde cuatro años antes tomó la resolución de quedarse para vestirá Santa Rita! y luego, casarse con un aldeano vigoroso y mofletudo, aleg-re
. c~n eter~a alegria vulgar y orondo como los manzanos de sus propiedades de
m11lonar10 ... .
1' ,,_.,,.

BALADA DE KLINGSOR

Pero era nt&gt;ceEario obedecerá su tia qi..e la recogió de~de pequeña, la ci:ió y educó con maternal ternura y se desvivió siempre por hacerla feliz. Ahora l:&gt; tia estaba ya con un pié en H1. sepultura, y quería ¡pobre anciana! colocar á su sobrina antes de saldar sus cuentas con la vida.
En todo esto pensaba Rosita, ó talvez no peneaba en nada, viendo sobre el
mármol de la chimenea un gallardo músico de porcelana que eEtaba en actitud.
de tocar el violin y sucedió que entonces el ruido del ratón volvió á sacarla de.
sus cavilaciones Levantó la colcha de seca ornada de pájaros azules y flores.
bordadas, retiró las ricas sábanas de lino, y al de;-lizarse del lecho, apenas envuelta en su leve y
vaporoso traje de
dorm;r, sintió un delicioso es treme:: imiento, y sin cuidarse de Clllzar sus piéR
sonrosados. e o r rió
sobre la alfombra y
fué á abrir la puerta de encina del antiguo armario,
Había alh trajes de
marquesas de dos
cientos años ,te antigüedad, telas y terciopelos de ramazones que nose tocaban
nunca; y levantando una saya del siglo XVT, deseubrió Rosita una linda chinela.
de, ras_o de donde salió d;lndo u~ salto, el ~atoncillo gris de_ cola sedosa, autor
de, ruido y que se quedo unos mstantes mirándola con sus OJOS de cristal penetrantes y vivos.
'
R_osita lanzó un ligero grito de terror; pero luego, medio tranquilizada y mediocuriosa, tomó la chinela y rt-gre1&gt;ó y deslizó su cuerpo delicado y friolento entre.
los corbertores de la cama calientes aún
P~ro au!lque hubiera cesado todo ruido, Rosita no podía conciliar el sueño. Coloco la chrnela en la mesa de noche v se puso á vestirse lentllmente, con la esperanza de que esta monótona labor la adormecería; luego tomó un libro místicoy se fué á. sentar junto á la ventana con intención de leer á la luz com'.Jiuada dela lámpara y de la luna.
_Tampoco pudo leer. Al lado de la ventana estaba
aun la me~a que se trajo al aposento para que cenara. alli Rosita que no habiil _querido esa noche concurru· al co~edor y que hab1a pretextado eHar enferma p~r_a librarse de la conversación de las numerosas v1s1ta~ que est11ban en d castUlo con modvo de
su casamiento.
Sobre 1~ mE&gt;sa no quedaban má.s que algunos platos, la caJa de dulces, copas, la bote11a de vino y la.
garrafa de agua. ¡Cosa curiosa! en el centro de efta
garrafa, por una rara combinación de la luz se vela.
como flotand? entre dos aguas al vi,,Jinista d~ porcelana de la ch1me_nea, pero no esbelto v gallardo como era él, sino r1dictUamente enano barrigón y mofletudo.
'
Rosita sintió un arrebato de ira contra la garrafa.
lE avan~ó á la mesa para romper ese cristal que asi
e de~f1gurab~ s;u más que~i?o bibelot, pero apenas
caro bi? ,de pos1cion deeapl!-uc1ó del agua Ja figura,
Y surg10 d~ nuevo en la chimenea hermosa y atracti-•
va coro? s1e':[lpre, tocando su violín de sonidos dulces y m1stenosos,
;.Era en ef~cto ese violín el que sonaba?
Rosita_ª"· r~ó de sus preocupaciones. 1·Tocar deveras un v10hmsta de porcelana!
Esa. IJ?ÚBica q~e se oía en el aposento, debía sn·
el dehcioso conJunto de los ruMos noctarnos pene~rando por la vE&gt;ntana entreabierta: canto de ruisenores en_amorndo.s, chirrido de grillos filarmónicos,.
murmur1? de arroyuelos, susurro de auras entre la
fronda, piar de mdos desvelados, serenatas de los silfos desde las corolas ....
fero no; la.':llúsica V(;nia justamente del lado de la.
c~1menea 'f fJJándos~ bien, se vela que el violinista..
m1croscóp1co ¡qué miedo! movía ágilmente su arco v
hE;rfa con él las cuE;rdas doradas del instrumento dimmuto. Como Ros1ti. no quería seguir vieudo cerró
llena de tE;rr_ores la ventana, corr;ó á su cama, ~e desnudó prec1p1tamente. se ocultó bajo las sábanas y cobertores apretando mucho los párpados y tapándo•
con las manos los oídos.
.e
A -e~co se durmió y empezó á soñar.
Sono qu~ e_ra otra vez una chicuela de vestido corto; y que vm1endo de la alde!l cercana, habla encontrado por E;I _cam_l~o á su vecino Verneuil; que le dió,
tanta _mort1f1cac1on verlo, que al pasar el puenter.íllo
de_ Sarnt Ormand estuvo á punto de perder el equilibr1~ y caer. Entonces tendió la mano, tomó la de su
vecmo ... y despertó.
·
Rosita entre ~ueños hl!-bfa en efecto tendido el brazo, habla tomado la chmela que estaba ·en la mesa..
de noche, y cuando despertó quedó admirada del
asombrosa e~cadenamiento que tienen todas las e 0 .
sas de esta vida.
. Esta_ &lt;:hinela de raso blanco que acababa de haber
• .
sido v1s1tada por un ratóu, vino al mundo en tie
pasados bordadacuidadcsamente de manos dt&gt;Rosita, manos delicadaR v dieiosque dejaron sobre la tela lilas y campánulas de primoroRo colorido Todo eÍ ras.
sa?oentr~stecedorquedespertabalachinela, revivió de improviso ~n el alma
la Jov~n inocente y. turbada
eRosita entone.e~ como ahora, habita?ª en el antiguo casfllo de su tia, Ja cual
era toda su fam1ha a un lado del cast1llo, apenas á medio kilo metro de dista •
tenían los Verneuil su casa de campo, techada de tejas rojas en medio de u hncia,
to con tantas rosa,¡ que pareciajardln ó con tantos perales. manzanosLv av~ll:er~os que pareciahuerto.Por aquellos tiempos vino de Paria á visitarlos un p• rle~t
Joven que también se apellidaba Verneuil y se quegó á pasar las vacaciones e e
la casa de campo_ ~sto sirvió de pretexto primero para reuniones ceremoniosa!
entre ambas famillas y luego para una dulce intimirtad.
Cuan~o la tia n~ llevaba á su bella sobrinita á e.omer ciruelas al huertc de los.
Verneml, era el primo, elegantemente vestido y en~uantado con corbata blan
Y crJ;sant~ma en el oj9:ldelalevita, quien venia á visitarlas. La tia se ponla á e~~
Fer o á teJer por si m1Fma sus Il'E'dias de hilo de Escocia ó bien~ e ocu ba
alguna criada los deFpojos de antiguos trajes de pastoras del Trianon qife: A f;~~

Pt

Domingo 31 de Julio de 1898.

91

EL MUNDO

Rosita deslumbrada ante las mil galanterías y distinciones que tuvo para con ella, se enorgulleció de
lucirlo como adorador; y toda trémula y emocionada
se dejaba arrastrar por la diclta al bailar con él.
Ese dia fué cuando Verneuil la dió su primer beso
en la mejilla y como ella en vez de resistí~ se dejó
llevar en delicioso abandono, la besó también en los
labios.
Tres dias después el apuesto y encan~ador jóven
fué á. dar su tierna y respetuosa despe&lt;!Ida á to~os
los vecinos prometiendo Vl)iver muy pronto. Ro~1ta
llorosa vfó aesde su ventana, salir de la ca~a de campo al sobrino del señor Verneuil en la calesa de dos
caballoR que le condujo por la avenida sembrada de
álamos, agitó desde a1ll su pañuelo blanc~ en se_ñal
de "adiob" , turnó á sutl labores domé:1t1c11s, triste
pero pensando en que, en efecto, p_onto regresaría
ue Parle su novio para casarse con ella.
De todo ese ~-ran poema de amor, Rosita no conser•
vaba más objetos materiales como recuerdo, que algunas flores secas y una de la3 dos chinelas de raso,
pues la otra se habia ido con Verneuil. Los dias pasaron.
y las flores fueron palideciendo. ~I ~igui~nte estlo Veri:euil no vino á pa~ar 1.. s vacaciones, m los estios sucesivos tampoco, y lentamente has~a l .s rememb!anzas de esa época feliz se fueron pomendo descolor1das
como los hilos de seda de ia chinela de rato blanco
que acababa de sn visitada por un ratón,
Y la bella, sentimental y soñadora joven ~mpezó á.
dedicarstt sin gran dolor á vestir á Santa Rita, y ha
bria pasado en esa tarea lo':! años que de vida Le qui'•
dab11n, p,,rque el novio á qu,en esperaba no volvió
nunca.
O más bien si vino, gracias á la
amante solicitad de la tia que con
la edad se habla vuelto muy cuidadosa y que no queriendo morir dejando sola á Rosita, se lo presentó
una bella mañana bajo la forma de
uno de esos aldeanos ricos de levita muy corta, zapatos muy largo~,
de appecto desmade.ado que sequ1tan obsPquiosamente el sombrero
con el más fútil motivo y que tienen
siempre muchas vacas en sus establos y más piezas de ?ro en su
bolsa de cuero que sonrisas en sus
labioP. El tal pretendiente le agradó á Rosita Jo mismo que cualquie•
ra otro de su calaña; y con el hábito que tenia, de obedecer siei.Dpre
á su anciana tia, aceptó el ca~ade l&gt;uenas rentas le hablan IE&gt;gado aquellos abu11los mlento sin protestar, y ya hasta eijinmóvile&amp;y unifOrIJ?a~os que ador~aban en cuadros taba listo el traje de novia.
pomposos la sala pr1ne1pal de\ cast11lo. Duran~e este
Y he aqui ~ue la noche víspera
tiempo Verneuil acaso por distraerse, y Rosita del de ,a boda, Dios quiso, ó acaso el
modo más inégsuo, se hablan ido aproximando de diablo travieso, que un ratoncillo
modo que sus corazones q11edaran muy cerca. lo ~ás desvelado viniera á deFoena~ y recerca posible el uno ~"l otro. Y estas er11-n sonn~llB vivir en el corazón de Rosita todo
y
por una flor que cambiaban, y ~s~as erau conv11rsac~o- el mundo de sus recuerdos y de sus
nes interminables por los más fut1les motivos, Y d1s- tristezas, al reapue1er la. chinelita de raso blanco
cusionesacaloradas sobre si parll el sombrero tal t&gt;ra quH te· fa casi o! vidada..
mejor pluma negra ó blanca. ó si en el volante cuál
Como una procesión fantástica aparecida del foco
debían ponerse blondas de Malinas ó punto de A~en- de una linterna mágica, pasaban frente á los ojos dei
son, y riñas y rabietas por nada y ~!Lda, y ese conJu~- . Rosita, mezclándose á veces y confundiéndose. los
to en fin de amargas y dulces nmerias que conFt1- cuadros de ,m pasado y de su presente sin. qu" putuye eso tan adorable que se ~a convenido t&gt;n lla- diera, á peHar de sus esfuerzos, conciliar el sueño. y
llevaba ya muclto tiempo (de·de que a'pagó la luz) de
m11.r amor.
Precisamente por estos dias venturosos fué cuando tener los párp:idos fuertemente cerrados para escllRoilita para corresponderá un deseo del primo de los par ¡loca ideal más fá.cilment11 aEi de 1tquellas visiones.
Verne;il, habla b •rdado las chinelas de rllso, de l~s
Viendo que ni asi lo~raba_el anhelado reposo, buscuales una era la que acababa de sacar del armar.10 có á tit1ntas una cer• 11la, hizo frotándola contra el
de nogal y que muchas veces colo&lt;:ó entonceR: V aun muro nn pequeño arcoiriP, la desea bezó, tomó otra y
después con amoroso celo en sus p1és pequeñitos que á poco un botón de oro lució en el extrE'mo de la buse embellecían más aun dentro de ese calzado V se- jia rosada que había en su mesa de noche.
mejaban los de una had:i. que el encantado_r ~erlin
Como los niños pequeñitos que nn pueden rE&gt;si•, tir
hubiera dejado olvidada en aql?-el obscuro ~mcon de al deseo de ver lo que les asusta. Ro~ita lo primero
provincia. Ro1&gt;ita llevó sus chmelas al bail_e de los que hizo fué dirigir sus miradas á la chimenea.
de Cantarive donde el ahijado de los Chavmevrnnt
¡No estaba ali! el microscópico violinista de porcetocó la flauta' el Señor de Verneuil el clavicordio y lana!
_
11u gallardo y' elegan_te P~bríno _el harpa de p~dales,
Se había ido con otros músicos á un rincón del apoEste, lo mismo que s1 hubiera sido para un ha.1le de sento y les conversaba alegremente. ¿~uiénes eran
Parla, aprisionó su pescuezo en un ~i;iorm11 Y r_esplan- esos músicos? Ah! si. los conocla muy bien, eran andeciente cuello de camis11., se embut10 t1n el aristocrá- til!:'U0B amigos. Empezaron á tocu una especie de
tico frac y llevó en fin todas las prendas del gran ¡,olka ó gavota, de bellas combiuaciones musicales:
vestido de etiqueta

Cantaba la flauta. le respondía el viollo y entraban
luego el clavicordio y el harpa de ped,ües, formando
todos un concierto delicioso. El aposento, tranef!)1·m~do en salón de baile tenla luz, mucha luz que 1lum1naba. á las alegres parejas de bailadorel!, que danza•
han emocionados.
Derrepente la música cesó y las parejas se rletuvieron.
..
-Toca ustedlaflauta como un Marcyas, d1Jouna voz.
-Y usted m11ravillosamente el Clavico~dio, stñur de
Verneuil, añadió otra l'0Z.
Pero las mayores alabanzas eran para el harpista.,
el Pobrino del señor de Verneuil
Rosita, que estaba en el salón de baile, vistiendo
su tra.je de boda, se acercó 11.l ijitio e11 que los mus1cos eonveri1ab11n, y entonct&gt;B Verueuil, el haryista,
vino á ofr11cerle una rosa que ella se colocó eu el
pecho.
Luego los otros músicos preludinron un wals que
Rosita y Verneuil se lanzaron á bailar. Ro,ita se sentia esbelta y ligera como un niño, giraba rápidamente llevada por SUR chinelitas de raso blanco bordadas
que h-abia v uelto d e:,trenar, y se estrechab&amp;;t mucho
contra su compañtiro. Después cesaron de bailar aun·
que la música seg!lia y se fueron á reclinar l!-1 balcón
desde rlonde se veian los gran~es árbole, casi neg_ros,
las silueta:1 de los montes le.1anos, y arnba el c10lo
Ieutejuelado de estrellas parpadeantes
Hacia un airecillo fresco y perfumado, Rosita sentia quo le latía el r.orazón como si tistuviera á pu ato
de rompér11el1&lt; y Verneuil la tomó por la cintura e.1
amoroso abrazo, se inclinó lentamente y la be, ó con
beso feor I y apasionado, en el cuello, abajo de la ore-

ja, en el punto mismo en que Rosita tenia unos rizos
muy suaves y sedosos
-Rosita ......... te amo, te amo, te amo!
Rosita se , xtremeció toda en una eFpecfe de éxtasis voluptuoso v extraño ... .IR música, no .... el violín solamente, continuaba tocando en sordina y entre tanto los labios seguían apretados al cuello sobre los rizos, transmitiendo p11ra lo más intimo del
cuerpo un fluido tibio que penetraba adentro, II!UY
adentro hasta lo profundo del alma, y la música sPguia, segula, y el fluido penPtraba, haEta que de súbito y con estallido seco y doloroso una cuerda dd
violin reventó .. . .

.............. ········ ........... ....... .................. .
'

A la siguiente mañana, la tia, de~pués de oír PU misa y rezar su rosario, vino á. llamar con mano temblorosa á las puertas del aposento de Rosita, Pntró IUP-·
I!:'º .v halló la bugla extinguida Pn el candelero, E'l
violinista de p1rcelana despedazado sobre la chimenP.a, y á Rosita en su cama, muerta y con una chinPla de raso blanco que apretaba con la mano contra
su Reno.
Rosita murió de la ruptura de una aneurisma.
·

JAVIl!R SANTA MARÍA.

�EL MUNDO,

. 9i!

llnmtnro 31 ~~ Jnho 11198

Lo que no pude hacer al día 11lgutente; lo
hubiera hecho al otro, y estaba resuelto á
matarme si la desgracia seguía persiguién•
dome. Pero me ha faltado tiempo para realizar mis propósitos.
El Presidente le escuchaba con extraordinaria atención. ·
-Señor- continuó Lavardin-tengo una
madre enferma y anciana, que vive lejos de
Parle Cada mes le enviaba la mitad de mi
sueldo, y la infeliz ignora mi falta ymi detención. Si se me condena, la pobre vieja morirá de desesperación y de vergüenza ....
El abogado defensor estuvo elocuentlsimo,
y t&gt;l Presidente le animaba agitando maquinalmente la cabeza en señal de aprobación.
El Fiscal pidió contra Lavardin la aplicación de la ley.
El Presidente guarda silencio. Ha de resumir el debate, y teme no tener fuerzas para
ello.
Al fin se resuelve á cumr lir con su deber,
y, sin quererlo, hace hábtlmente la defensa
dPI acusado.
Después de haber formulado las preguntas á las cuales debe el Jurado contestar,
abandona consternado el ealón de la Audiencia.
_T ranscurren algunos minutos y luego se
O} ó un campanillazo .
. E~ Jurado considera culpable A Lavardln,
s1 bien reconoce ale-unas circunstancias atenuantes en su favor.
El Presidente está agitadisimo y sus ojos
b..illan con si:rigulares resplandores
Sus movimientos son bruscos é irreflexivos y nada hay de magestuoso ni de digno
en su actitud.
Con voz trémula y apagada dijo al fin:
-En atención á ]as circunstancias atenuantes que militan en favor del acusado ...•
Su acento era cada vez más débil, y apenas se le oyeron estas palabra&amp;:
- ...... El Tribunal condena á Andrés Lavardin á dos años de cincel y al pago de las
cust&amp;A.
.
-El Presidente debe estar enfermo-decian los abogados al salir del Palacio de
Jmticia.
Chaverny regresó inmediatamente á su
casa! al He.gar A elh:1. no correspondió á las
Margarita, Condesa de Casa Romero
mh.mfestac1ones de cariñ1' de su esposa ni
RES1DB_NT111 EN LA CAPJTAL.
á. los besos de su hija, 7 se lcostó rendido
por una f:ebre iutensls1ma.
.
Hab'a cumplido con su deber; pero-su deJorge. Nada ha cambiado, solo se cuenta c'&gt;n un la• ber iba á matarle.
Sin embargo. al dla siguiente se levantó
drón más
Salió á. la calle, se prespntó en el El'seo y celebró
Por la no~be en el Circ?lo paga su deuda de la vrs, ·
tera; á mAdla noche empieza á tallar y al rayar el al • con el !'residente de la República una entrevista que
a, cuandt? sale del establecimiento, ebrio de gozo. duró una hora.
l_leva consigo cincuenta mil francos que ha ganado al
Al dia siguien~e se lela en el Diario Ql'icial el indulto de Lavardm.
''
JUPgO.
1
A las diez de la mañana, los treinta b lletes vuelven
Pero aquella miama noche fué Chaverny victima
á estar en la caja. Todo b" terminado y nada hay que de un ataque cerebral.
temer, nadA. mis que el recuerdo dA lo ocurrido.
En. uno. de los ~omentos de lucidez que tuvo, se
Durante todo el dta estuvo nervioso v decla para si: volvió hac1~ su hiJo, lo mismo q11e en otro tiempo su
- ¡Si Mr La!)ce hubiese vuelto de pr"onto! ¡Si se hu•
padre, y diJo:
.
biese deecubterto el robo, estaba yo perdido p...ra
-¡La. coucjencía! ¡La. conciencia!
siempre!
Eatas fuPro1, las últimae palabras del infortunado
Jorge de Chaverny.
IV
A. DAUDE.T.
DAMAS DISTINGUIDAS

EL SECRETO
I
Jorge de Chaverny babia terminado la ca-

rrera de Derecho. Su familia le habla legado un nombre sin mancha; pero su padre
magistrado de provincia, carecla de fortun~
por haber preferido casarse por amor á casarse con una dote.
Hacia mucho tiempo que babia muerto la
madre de Jorge y en cuanto al Conde de Cha•
verny, cuando se convenció de que iba á
morir, llamó a Jorge y le dijo:
-Note ~ejo ninguna deuda pendiente. Esa
es tod11. mt fortuna. Has terminado con apro•
vecbamiento tus estudios. Vé a. Paris y presenta esta carta al abogado Mr. Lance· es
amigo mio y te admitirá. en su despa~ho
donde ganarás lo suficiente para atender A
tus nect:Sidades Si llegas A ser magistrado
no olvides que tu padre murió con el alm~
tranquila, por9ue ~iempre sigui~ los impulSOFI de su coc(:1enc1a. ¡Dame el ultimo beso!
Jorg~ besó la helada frente de su padre.
El anciano perdió el conocimiento· pero al
cabo de una hora recobró el ReJtid~ y murmuró afanoso, mirando á su hijo:
- ¡Lct. conciencia! ¡La conciencia!
. A los pocos instantes exhaló el último suspiro.

II
. Al cabo de uu mes, Jorg-e ejercia las func1nnes de pasante de Mr.Lance.
El ti bogado era un tipo que compensaba
con su silencio en la casa, el flujo de su palabr,a. E&gt;n la AudienciA..
H~mbre de erudición, muy elocuente. in~en1oso y malévolo en una pieza todo el
mundo le temfa y nadie le profesaba afecto
alguno.
. Jorge de CbA.veroy ganaba en su casa quimeatos francos al mes. Mucho m!ls de lo que
necesitaba para vivir modestamente.
Dotado de una fisonomia seductora alto
distinguido. no pudo resistir A las ten'tacio:
n_es di:, to.do género qnA ofrece la vida de Pana. J Ul(•&gt;, gauó y perdió, :·E'lcorriendo con
arreglo á ia~s ganancias y pérdida1, la 'escala de 1~11 v10lentas emociones que acompafian al Juego.
Un11. mañana entró (?baverny en el despacho deMr. Lance, plhdo 1 extenuado, convulso. Rabia
pasado la noche ~n el Circulo, donde había perdido
to~as sus gA.nanc1as y además veinticinco mil francos
baJo pal11bra de honor. No babia más remedio que
pagarlos iutes del,térmiuo de veinticuatro horas.
Y ~lli: eu su gabmete, se hallaba Jorge con los ojos
enr0Jec1~os y la barba en la mano, pensando en lo
que debu~ra hacer y en lo que pudiera ocurrir
¿Ganarlo~? ¿Cóm~? ¿Pe~irlos preRtados? ¿A quién?
¿!',. su prlnc1pa_I._ al mtrans1g_ente abogado que no vac1larla en sacr1f1carle á. sus iras en vez dA salvarle generosamente?
Y sus ojos se dirigían hacia la caja cuya llave tenia en @u poder y en la que babia cincuenta mil francos. AIU estaba su salvación, pero á costa de un
crimen
Mr. Lance Iba y venia de su despacho al de Chaverny.
Tan pálido estaba el pasante, tan extraña era su mirada, que el _ahogarlo le preguntó bruscamente:
-¡,E.stá. us1ed enfermo?
-No, se~or, ~ontestó Jorge con voz temblorosa.
Salió el rn.fehz á las once con objeto de almorzar·
pero le fué imposible probar bocado
'
Entonces. se puso A divag_ar por los muelles, con la
cabez&amp; ard1endu y perséguido por la obstinada idea
del robo
¿Pero lo ~r&amp; acaso? No. Se trataba únicamente de
u~ empréstito ignorado y nada ml\s. Cogería treinta
mil trancos; pagarla su deuda y Pro baria fortuna c.. n
los cmco Ulll francos restantes. Y una voz le decta en
el fondo del alma:
-¡Ganarás al juego. reemholsarás la cantidad sustraída y te salvarás! ¡No Vllciles!
0

III
A las dos de la tarde vuelve A estar Chaverny en
su despacho.
Todo cuanto hay de honrado en él lucha contra su
funesto proyecto.
. Entr~ de pronto Mr. Lance, examina algunos legaJOS, y dice después á. Jorge:
~algo para Chateauroux, donde tengo una vista
Edaré ausente tres dias. Adiós.
·
Al e:abo de media hora Jorge estaba solo sin temor
á testi~o alguno: y la caja excitaba m&amp;s' y más su
tentación con su promeH de Hlvnle
Chaverny cierra CA.utelosamente la i,uerta dejando
la llave en la cerrad11ra para evitar toda mirada indistreta, y baja las cortiuas de las ventanas.
Eatá resuelt&lt;;l á Wdo y no hay nadie en la casa.
S11.s manos t1emblan pero su corazón ha deja1lo de
palpttar con violencia. El sudor inunda su frente .....
Cuando abre la pesada puerta de la caja, retroc"de
porque h_a creido ver un roetro amarillento que le mira y le dice:
-¡La conciencia!. ...
Chaverny se enjuga la frente y se echa á reir. Sus
mano~ se apodera.o de treinta billetes de mil francos.
La CA]&amp; está cerrada; vuelven á levantarse las cortinas de las ventanas y el sol inunda el despacho de

Han transcurrido veinte años. Mr Lance ha muerto y _Jorge de Cbaverny ~e ha casado despué:1 de haber mg!'esado en la magutratura
E~tA fati~~do por el trabajo, tiene la cabeza cana y
ha de pres1d1r er. breve un, vista en los tribunales de
Paria.
Su mujer vive todavía, y causan las delicias de
aquel matrimonio una hijA. ~· un hijo, que, como Jorge
y como su abuelo, está destinado A. la magistratura.
Cbaverny es complet~mente feliz.
La vista n~ ofrece ningún asunto interesante Chaverny examma los autos que le han presentado y en
los que sólo se trata de cuatro robos y de una estafa.
Sin embargo, entre los primeros fig11!"aba un proceso que le llama prpfundamectl', la atención.
Cuando ha recorrido el legajo se levanta sobresaltado y se Jleva las manos á la cabeza.
Cree haber leido mal y reanuda su lectura. No, no
se ha eq~lvocAdo. Lav~rdfn, cajero de la casa Canselme,1 era Jugador _¡Lo m1s~o que Jorge en otros tiempos. Vn dia perdió~ perdió y robó cinco mil francos de
la c11Ja _de su principal con la esperanza de ganar y
de res.t1tuirlos sln des~~rtar la más minima so!-pecba.
¡Lo m1~:110 que Jorge! Lavardin babia perdido, sin hab~r poa1do reembolsar¡ se h.. bia descubierto el robo,
é iba á compare.cer ante el Tribunal.
. -;Y voy yoáJuzgarle!-murmuró Cbaverny aterror1za~o.-¡Es.postblt,I ¿Estoy soñ mdo acaso? ¿En qué
~e d1ferenc11t. de mi ese hombre, de mi que soy su
Juez? Su crimen es el mio. ¿Puedo 1 por lo tanto condenarle?
'
Chaverny sintió deseo de presentar su dimisión.
Pero ¿por qué razón? Otro más severo que él podria
condenar A Lavardin al mAximun de la pena. ¿No tenia, por el contr.ario, el deber de seguir en su puecto
para mostrar&amp;e mdulgente con aquel desdicha . . . o? ,

v.
Llegó el dia de la vista.
Lavardin se. presentó casi sereno ante el Magistra•
do q_l!e debía Juzgarle.
-No tuve intención de robar-dijo Lavardin llorando.-Crei ganar y restituir el dinero é. ml principal antes de que pudiera abrigar la menor sospecha.

LEJANIA

Tú_derramas en torno de las cosas

un ahentu de tibiu primavera·

Y llevan como tú también la; rosas

el alma del pe1 fume prisionera.

Relicario de un sueño, en que se inclina
_la luna como plA.clda azucena
mlentr~s el alba dora la nebli~a
Y convierte la luna soñadora
en algo triste que á n;torir camina,
Apare~es como algo que se aleja
que acaricia el oído
'
que ~.rrulla, que su~pira y que se queja
tan suave. tan dulce, que semeja
el arrullo de un pájaro en t-1 nido.
Y te vuelvo á mirar ~ortando flores
allá en lc,s campos húmedos y tersos
donde be@é en tu frente á los amorea
Y me besaron los primeros veraos.
Torna, torna de nuevo¡ ahora que be vi 8 t0
cómo el ala t.lel negro sufrimiento
me cubre arrodillándome ante el Cristo
y también ante u~~ejo pensamiento,
Tengo anhelos de fé, de té sincera
de pensar como entonces;
tan solo en ti, desde la luz primera
hasta el toque selemne de los broncep.
To!ºª de nuevo; como en otras veces
enséname á soñar, pues lo he ol vid JI.do·
como ens~ña la madre junto al lecho '
al débil mño las primeras p:eces
sobre el muelle colchón arrodillado
y con lae nuuos jun,as en el pecho.
M. E. PEREYRA.

93

ELMIJNDO.

Domingo 31 de JnHo de 1898.

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGINAL DE MARC DE CHANDPLAIX-ILUSTRACJONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES,
Versión española de uEl Mundo Ilustrado"

Número ó.

:

sns labios se unieron en un beso oprimido y prosolemne, bajo la mirada lejana de los astros bri- longado y lnego como si estuviera deliciosamente
¡Qué feliz se sen tia de que la hubieran conviaterrado, murmuró quedo, muy qnedo:
dado á esta fiesta! y con todo y eso vela sin pe- llantes.
Y se oprimía contra Juan, con los ojos medio
-Te amo Nelly, te amo .... !
sar que se acercaba su término, para huir de la
cerrados, la frente ardiendo, el corazón palpitan·
SI: Juan estaba aterrado y feliz al mismo liemcompall.la de tanto negro incorrecto!
do de modo qne parecía qnerer sallrsele del pe- po; feliz porque sentía esos traneportes cuya épo·
El Comandante la acompall.arla seguramente,
cho, los oídos atentos á la frase qne ansiaba ..... ca parecía haher pRsado para él; feliz por haber
contento también de sustraerse á la orgía de los
Pronto se distinguió la casa del Mayor, junto sentido la presión celeste que mezcla las almas más
hovas qne empezaba á ponerse repugnante y as!
al templo en cuya pnerta habla tres gradas.
de lo que pueden ligar.e los cuerpos, pero aterrado
no se separarían; y para no abreviar los pocos
lban á separarse asi?
enisu honradez por el grave compromiso que acamomentos que les quedaban de estarjnntos darían
Nelly dijo:
baba de contraer haciendo sn confesión.
un paseo, lo que les permitirla respirar un poco y
La solemnidad de su acento al pronunciar aquedesembarazarse de esas exhalaciones de que sen•- -Hace calor: quiere usted que nos sectemos
tía impregnados sus vestidos, por más cuidado aquí? ¡Son tan bellas las noches después de estos lla frase trascendental en medio del silencio imque había tenido de alejarse de su vecino el Co- días estivales! Lueg@, entraré á casa y devolveré ponente de la noche, arrojaba el espanto en todo
A nsted su libertad ....
su ser.
ronel .
. Bruscamente desprendió sus labios de los de
Y pensaba, pensaba levantando en el aire castiEl Comandante le contestó con voz acaricia•
su amada, y se irguió. Ella entonces echó los dos
llo sobre castillo; el corazón deliciosamente redora:
brazos desnudos al cuello del marino, y con liemovido por el amor y por la esperanza, las mi-Si nos sentamos, el aire de la noche y la falradas perdidas en el infinito aunque fijos los ojos ta de movimiento le darán á usted frío: es prefe- bre, con amor, con delirante arrebato, exclamó:
-Oh! Juan, No se arrepienta usted de lo que
en la faz augusta de SnExcelencia el Gobernacaminar.
acaba de decir; leo en el alma de usted y por eso
dor, y pensaba .... cuando la trajo á las reali- rible
-Frío! exclamó Nelly, sinliendo que echaban
te amo tanto; no se arrepienta usted de sus paladades de la tierra un criado amarillo que la tocó
llamas su cabeza y su corazón.
bras y rcpítalas porque ¡si viera usted cómo me
casualmente al pasar.
Y soltando el brazo en qne iba apoyada, se
hacen feliz! El recuerdo más
Pronto iba á concluir la comida: los servidobrillante d~ mi vida entera
res ruidosos desembarazaserá siempre el de esta no ban la m.Jsa y se servia el té
,.'.·.
che en que un grito sinceá la inglesa y unR intermi1 '
ro exhalado de nna alma
nable serie de licores, delos
leal, vino á ball.ar de lnz y
que el Coronel hova no dede felicidad el alma mía.
jó de hacer provisiones pues
"
Msll.aca se va usted y ya
iba prevenido para tomar y
no vol veremos á vernos nunllevar.
ca!. . . . Déjese usted sin
Advertido el Comandante
,_, preocupación arrebatar por
del proyecto de N elly lo
sus sentimientos, y repita
agradeció vivamente; y noque me ama. . . . y lnego
tando que ya se ponía luego
uos separaremos llevando
A varios cigarros se lo avidulces memorias que, por
só á la nill.a que levantán•
lo menos á mí, nada ni nadose con resignación se didie me arrancará.
rigió al lngar donde se ha-Si, Nelly: yo la amo á
llaha el Gobernador, acoro ·
usted desde qne la vi; y si
pall.ada de Juan. Apeló á
lamentohabérselo dicho, es
todos sus conocimientos en
porque después de estos corel idioma del pajs para dar
tos instantes de ventura,
á Su Excelencia las gracias
nuestros deberes respectien su nombre y en el del
vos van á apartarnos para
Comandante; alabó la comisiempre.
da, los vinos y la elocnenLa joven sonrió con triseiadel fu.ncionario 1 y cuanto
teza y respondió:
habla hecho y dicho en to·
- Cuando se ama uno
da su vida.
bien, sabe siempre enconPor mny poca analogfa
que tuviera Su Exct'lencia
qnitó el abrigo y corrió á sentarse en las gradas trarse. A.unqne -sea por un minuto me ha amacon el pavo estúpido y vanidoso, pne11 era de piedra.
• do usled y yo le qnedo agradecida cualquiera
en el fondo una buena persona, quedó mny pa-Imprudente! le dijo Jnan renniéndosele: de- que fuere mi destino .... No me interrumpa usgado de tales ala bauzas; y si no insistió sino muy me nsted ese abrigo.
ted .... Yo tengo en electo sed de ternezas y de
débilmente en detener á los europeos, ha de
Nelly ooedeció, dominada como un nill.o, por amor, y desde el principio me hizo usted comhaber sido sin dnda porqne ya tenía como sus e\ tono de autoridad afectuosa con que Juan le prender que no se casarla con una chiquilla de
otros convidados, necesidad de dar suelta A los habló.
mi edad, ni menos sin saber quién soy ni de dónbotones de sn uniforme.
Entónces lentamente y con mil precauciones de de vengo; hace nsted bien, no debe nsted incuLos demas hovas, ebrios ya, ni notaron la par- ternura, volvió á ponerle el abrigo, le arregló los rrir en esa locura ó á lo menos yo no debo pertida de Nelly y del Comandante.
lazos sobre el pecho, le levantó el cnello y sen- mitirls; pero todo esto no por los motivos que nsAfuera, la noche era profllnda .en la tierra, pe- t~ndose A su lado, en un primer movimiento ins- ted piensa de que sea yo demasiado joven para
ro alegre y estrellada en el espacio qne los dos tintivo de que no lué duell.o, extendió el brazo usted ó que sea uRted demasiado viejo para mí;
enamorados contemplaron sintiendo la turbación para estrecharla contra su pecho, acariciarla y creame: si alguna vez encuentra, en condiciones
diferentes de las mías, una mujer de mi edad qne
misteriosa de lo infinito. Luego sus mir:adas se abrigarla.
encontraron, sonriendo los dos, y sus manos se enPero vino la reflexión, lnz de previsión ó de le ame tan lealmente como yo, mAs por nstedque
trelazaron como para hacer un pacto de unión. prudencia y contuvo sn brazo á medio camino, y por si misma, que esté pronta y feliz como yo paEsto no duro mAs qne nnos instantes, pero fué la mang tímida, avergonzada, se contentó con ra consagrarle toda su vida, su corazón y sus pensuficiente para transmitirá sus cerebros el himno a poyarse en la piedra á espaldas de la jtiven.
samientos en cambio de e~,q Rte(•.ción grave, se~
de pasión que vibraba en sus corazones.
A pesar de eso, como si la iniciación de e~e rill y profunda que he sos¡, ,;: e- i.,&lt;t.o en usted, no
Nelly en seguida se apoyó en el brazo de su movimiento hubiera transmitido una irresistible V.Acile: cAsese.
amigo y silenciosos y felices iban vagando al azar
Nelly pronunció su discurso como persona que
atracción, Nelly se reclinó sobre el pecho de Juan,
á través de la aldea dormida y dirigiéndose sin
y lijando en él miradas de pasión, parecía decir- ha reflexionado largamente sobre su situación y
darse cuenta de ello á la casa del Mayor.
le sonriente y agradecida: "¡qué feliz soy!" Se sobre el amor; que siente de veras lo que dice y
Para qué hablar?
entreabieron sus labios y dejaron deslizarse la que aunque se emociona al explicarlo llena así
Nada de cnanto hubieran podido decir habría palabra ºgracias" con tal entonación, con tal dul- un deber. Evitó ante todo tomar un tono lacrimotenido ni el poder ni el encanto de aqnel apretón zura, que equivalió á ese te amo que brota de los so, sentimental ó ingénuo que no habría cst•do
de acuerdo con sus maneras independientes y que
de manos. Habría sido imitilóembnsteradespnés corazones verdaderamente apasionados.
1
no convenía A relaciones nuevas, por mucho q11e
El
Comandante
inclinó
la
cabeza
abrumado
por
de eso, toda lrase que no fuera: "te runo'
hubiesen andado largo camino en corto tiempo
la
tempestad
de
apasionados
deseos
que
en
ella
Pero una vez pronunciada esa frase no podía
gracias A la complicidad de circunstancias excepse
agitaban;
y
poseído
él
también
de
gratitud
y
ser recogida y tendría la significación de un jucionales. Por el contrario, si al concluir de hacasi
sin
conciencia
de
lo
que
Fucedia,
lentamente
ramente eterno ... . Nelly no se resolvía ádecirla,
blar
tomó las manos de Juan, lué de un modo
pero quería escucharla en medio de esta noche filé acercando sn boca á la de Nelly hasta que

r:·-;:o-.·:

'

�94
cordial, enteramente cordial como las estrechó;
su voz se había serenado y un relámpago de alegrta iluminó su faz. Parecía un amigo, un amigo
ijiqcero que da consejos desinteresados sin gran
esperanza de que se le baga ca&amp;o.
Juan, aunque extraviado por la fiebre, conservaba suficiente criterio para comprender que no
estaba en un camino muy seguro por más que
fuera muy sgradll ble y 1,Hfirió ese tono ligero
en materii1sgravcs, aunque al mismo tiempo le
preocuparan las reticencias inexplicables que
contenía el discurso de .Nelly. «No debe usted
casarse conmigo&gt;-«No debo permitirlo&gt;- «Otra
joven que no esté en mis condiciones» ....
Mientras se aclaraba un poco el problema, Juan
cubrió de besos la mano amiga que se le tendia
y dijo:
-Gracias por el consejo, sef!.orita Nelly, pero
pienso que correrá la misma suerte que la mayor
parte de los consejos. Ya comprenderá usted que
cuando la víspera de una separación hemos cometido la imprudencia ....
Nelly hizo ademán de interrumpir esta frase
pero éi no ie dió tiempo y sigu:ó muy resuelto
acentuando mucbo ciertas palabras:
-La imprudeucia de confesarnos nuestro amor:
yo, á pesar de mis ideas bien definidas, y usted,
a pesar de sus razones que ignoro, no habiendo
obrado hoy en el sentido de su indicación es probable que no loha1 é nunca, ni podría, puesto que
usted se pone fuera de su consejo.
-En decto, contestó ella, nuestra conducta,
aobre todo lamia, ha sido loca. Usted á despecl!o de sus resoluciones ha cedido á mi atracción,
en un arrebato de amor siu ninguna idea de cálculo, sin premeditación (y esto me enorgullecerá
eternamente) pero las reflexiones no tardaron en
venir, llegaron ya y por eso he querido ser yo
quien ponga punto á la novela antes de que usted cierre el libro. ¿Y habla usted de imprudenciasi' Usted ha comeLido una, pero yo oé á donde voy
y sé que ni se casará usted conmigo ni haría bieu
si se casara, de :o cual 11e convencerá cuando le
diga las uzones graves en que me fundo, más
serias que la diferencia de edlid. «Sé bien que
no puedo aspirará un hombre como usted; y que
sólo me casaré (~i me Mso) en una clase iuferior.
Eso es todo. Sin embargo, amé á usted desde que
le vi, lo confieso francamente como digo todo, y he
ansiado que me amara usted también y que me
lo dijera; pero á eso he limitado toda mi ambi•
ción y todo mi ensutflo. No pido más.»
Cada vez entendía menos Juan esta situación
y se preguntaba quién seria entre él y la nifla el
más loco de los dos. Tranquilizado sin emblirgo,
y dejándose arrastrar por ia embriaguez del momento dijo:
-Si, Nelly, la amo á uated mucho, mucho.
Ella le apretó la mano en muestra de gratitud
y agregó:
-Si, esto es loco, es una fantasía de chiquilla
sof!.adora. No me ritla usted ahora ya que partirá maJlana; aleje to&lt;10 escrúpulo puesto que me
ha dado una gran alegría que no será seguida de
dolor alguno. Por mi parte no creo haber hecho
á usted ningún mal porque su amor, por i.iucero
qPe sea, no es bastante profundo para hacerle
padecer largo tiempo si llCaso le hiciera pade•
cer ....
Luego abandonó de improviso la mano 'lUe
había tenido entre las suyas, y con labios ardientes besó en los labios al marino con uu beso de
despedic!a.
-Oh! diga usted, diga usted sin temor y sin
pena, diga otra vez que me ama!
-Te amo, te amo, te amo, repetía él ya enloquecido y cubriéndola de caricilis.
Entonces ella se desprendió del abrazo, se levantó, y poniendo las dos manos sobre los hombros de Juan para impedirle que la siguiera, le
dijo mirándolo con ojos suplicautes y cobardes
á la vez.
-Quédese usted aquí, amigo mío, tenga piedad
de mi y déjeme el tesoro de esas palabras de
amor, que pienso no repetirá usted cuando sepa
que soy una hija natural recojida por caridad en
el Convento de Montreal, que mi madre era la úl•
tima de las criaturas, que mi padre esun antiguo
sub-oficial arrojado por ébrio del ejército inglés .... Oh! ruego á usted que por compasión
no diga ahora una palabra más.
·
Y luego cerrando con un nuevo beso más tierno, más apasionado, los labios de Juan para impedirle que hablara, le abandonó de improviso y
dió á correr hacia su casa.

EL MUNDO,

Juan no pensó en seguirla.
Se pasó las manos por la frente, se restregó los
ojos para asegurarse de que estaba despierto y
luego se echó á reir.
-Qué! Estaba loca esta chiquilla; loca de atar,
ó qué demonios pretendía?
Qué pretendía? Sus ideas no estaban bastante
claras para permitirle responder á esta pregunta.
Puede ser que ambos hubieran bebido más de
lo regular en el intemperante banquete de los hovas; y pensando en esto tomó rápidamente el camino de su casa, encantado de poder dirigir na•
da más que ese reproche á su conducta para con
la bella inglesita.
Entre tanto, Nelly en su aposento se desvestía
lentemente sonriendo frente al espejo.
Loca la hermosa Nelly?
Ah! no. Había comprendido bien que ciertas
cosas debe uno decirlas por sí miemo, antes de
que bocas indiferentes las relaten de mala mane•
ra. Además, su confesión tenía el mérito de la
sinceridad y se sentía como aliviada del peso de
un remordimiento.
Luego, en su imaginación fértil se había desarrollado súbitamente todo un plan que le hacía esperar que volvería á verá Juan y que ac11so se apoderaría nuevamente de él, cuyo plan según su propio criterio era inspira.do únicamente
por su amor. Y por eso era por lo que la hermo
sa Nt·lly sQnreía voluptuosamente á su espejo desvistiéndose poco á poco y admirando su cuerpo
de estátua,
Apenas regresó á su casa, el Comandante fué
á llamar á la puerta del Doctor que no dormía,
pero que se sentía mejorado y hasta preveía que
al día siguiente iba á tener un apetito voraz, regocijándole la idea de ir á almorzará la casa del
Mayor y de la sefl.orita Nelly.
-Qué criatura tan fresca y tan encantadora!
Un regalo de los ojos. Verdad?
El Comandante hizo un signo de aprobación
pero siu manifestar demasiado interés y le con•
sultó si dos ó tres horas después del almuerzo no
sería prudente regresar á Diego, aunque temía
que el viaje fuera fatigoso para. Lerbon y por po
ca que fuera la fatiga ninguna razón les obligliba
á partir desde luego pudiendo diferirse la marcha
pAra el siguiente día.
El Doctor á punto de acordar la prórrog:1. se
arrepintió, pues le desolaba la idea de que por
su causa se alterara el programa del viaje. El reposo de la noche le repondría y además, salvo el
descenso por las escalas, todo el camino en fita •
kon era más bien para dormir que para cansarse.
Insistió de Chalmont declarando que en eeta es•
tación no le preocupaba el Colibrí y que por la.
salud dd Doctor consentiría sin la menor pena en
quedarse dos días más. Pero Lerbon insistió en
la partida y no habiendo má.s que decir arubos
amigos se recojieron.
Pero el Comandante no podía conciliar el suefl.o y tardó dos largas horas en dormirse. Durante
ese tiempo cuAntas reflexiones! No tendrían consecuencias las palabras de amor que acababa de
•pronuncilir? En verdad, una bija natural, cuya
madre había sido una perdida y el padre un éblio
arrojado del ejército, no era un brillante parlido.
Así lo habla comprendido ella misma y cor,f&lt;Jsó
su amor sin temer que su confesión comprometiera al Comandante, lo cual era de agradecérsele
por la responsabilidad que ql1edaba suprimida así.
Pero si bien se ahorraba todo lazo también &amp;e
prescindía del placer de ese amor, tan embrit1gador y atractivo ...... De todos modos, lo mejor
era partir y no pensar más en este asunto.
Sin embargo, siguió pensando ...... Pensaba
que toda joven es sof!.adaray que vale mucho esa
flor de lo ideal que embalsama la vid11 y que
puede cultivarse aun teniendo mucha rectitud de
espíritu.
Nelly había deseado oír el grito de pasión de
un hombre que estuviera más arriba de sus aspiraciones. Era esto un capricho de sofl.adora? Puede ser, pero era capriclrn peligroso. ·
En estos momentos, también ella se desvelaba
preocupada por su aventura reciente? Cuál era
su propós~to real, aquél que reside en lo íntimo y
que no suele uno coufesarse á ~í mismo?
Todas estas cavilaciones hacían pasar ante sus
ojos una procesión encantada de cuadros vivos como los que torturaron á San Antonio en tiempos
pasados. Y si no rechazaba sus visiones con la feroz
energía que le valió la gloria al bienaventurado,
deseaba ardientemente á lo menos que el sueno
las borrara de su cabeza!

Domingo 31 de Julio de 189b.

Al día siguiente, en vista de que Lerbon estaba ya restablecido, de Chalmont mandó llamar á
Ivon y le ordenó que de acuerdo con Volanabé
arreglara la partida para salir A las dos del~ tarde· si á las dos y media. las mulas estaban hst8Ben' la aldea del Pié, á las siete llegarían á Diego y
á las ocho cenarían en el Colil&gt;ri.
Jacques bajo la dirección del Docto~ ~arfa los
equipajes y entre tanto el Comandante m~ á despedirse del Gobernador y otros personaJes; volvería á las diez, y á las once estarían en la casa
del Mayor.
Dadas estas órdenes salió; y corriendo como si
tuviera mucha prisa, hizo su visita á las autoridades. Cuando regresó, encontró á Nf,l)y en gran
conferencia con el Doctor, pues habfa venido á
informarse del estado de su salud y hallándolo
bien trabó con él conversación y presa de un súbito deseo de aprender botánica é historia natural, hasta le pidió libros para estudi!lr.
Con mucha naturalidad, sin la menor timidez
y como si nada extraordinario hubiera ocurrido
la vi~pera, Nelly estrechó al Comandante lamano y siguiendo su conversación con el Doctor,
manifestó que el deseo de instruirse le había venido de un suelio que tuvo la I!Oche anterior.
¡Vaya un suefl.o raro y espantoso! Una hada
se le había ...parecido, joven y bella, pero con los
ojos sin iris ni pupila, solameute unos globos blancos, inmóviles, como los que tienen las estátuas
de mármol. Se acercó á Nelly la besó en el seno
sobre el corazón, con labios al'dientes y causándole dolores atroces: «be perdido mis ojos áfuerza de llorar, le dijo, y quiero que sufras como
yo .... amarás y no te amarán á tí." Luego se
fué volando por la ventana entreabierta.
Inmediatamente vino otra hada también muy
bella, pero tenia los cabellos blancos y le surca•
ba la frente una honda arruga, apesar de que en
todo su cuerpo brillaban las morbideces de la
juventud. Esta besó á Nellv la frente haciéndola
sentir emoción deliciosa y ie dijo: «Yo te traigo
el remedio contra las angustias torturadoras del
amor; el consuelo y el olvido están en la ciencia .... hazte sabia!•
Este lindo cuentecillo de hadas lo terminó Nellycomo convenía, riendo, y cerró tan bruscamente un libro de botánica que á ser otra persona
quien así lo cerró, habría sufrido una reprimenda del DJctor, pero la joven ¡lo hizo con tanta
graciA!
-Ya. es hora, dijo Nelly; vamos á verá papá?
Y mientras el Doctor acomodaba cuidadosamente sus libros, ella se llevó á Juan aparte y le
dijo:
-Tvda la noche estuve sotlando cou usted ....
no creía amarlo tanto.
De Chalmont, no hallando qué contestarle se
conformó con estrecharle la mano carinosamente.
Ella afl.adió sonriendo:
-Pero estoy resignada y seguiré el consejo
de la hAda protectora: trabajaré.
Y como ae Chalmont. sonriente iba a. contestar
en tono de broma, ella le interrumpió gravemente diciéndole:
-Silencio! no se burle usted de mí. y déjeme
creer hasta el fin que me ama usted algo todavía
apesar de mii cor,f ,siones y apesar de todo. Va
á srr tan pronto la partida! ..... .
Y par11. evitar una respuesta ó para aprovecharse del limoso "quien calla otorga" agregó en
v::iz alta y alegremente.
-Bueno, Doctor, ¿ya está usted listo? ¿qué
aguarda usted para ofrecerme su brazo~
Abandonando libros, insectos y cuanto tenfa
Ler~on vino solícitCI y quedó t,m encantado d¿
sentir apoyarse en ~l la manecita blanca y suave
de N elly, que no vió cómo una Epeira Mauricia
se estaba escapando de la caja.
En casa de Nelly el Mayor estaba esperando y
en cuanto vió venir á &amp;us invitados se adelantó
á ~e~ibirlos, manifestando que se encontraba muy
ahviado.
- Si, si, dijo ~erbon, esto va bien, pero acuérdese usted de mi recomendac:ón: nada de alcohol!. ...
No la olvido, Doctor.
.~er? _n? bien habían entrado al salón cuando
diJo dmgiéndose á su hija:
~Nelly: haz.el favor de traer 1&gt;l Vermouth.
Nelly lo traJo y obsequió A l11s visitas y Stephenson '.'ªció tqn rápidamente su vaso, que hubo_ necesidad de llenárselo de nuevo para que
brmdara con sus nuevos amigos.

Domingo 31 d&amp; Julio de 1898

95

EL MUNDO

-

- ------~¡
-1

.¡
¡,

glés me ha prometido un empleo en Canadá si le
llevo de Madagascar ciertos informes ....
- ;,Militares? dijo negligentemente de Chal·
mort.
-Comerciales más bien? preguntó el Doctor.
El Mayor observó A los dos franceses, vaciló Y
luego dijo:
.
-Si, comerciales, puesto que Inglaterr~ no tiene sobre esta isla ninguna idea de conquista.
-Así lo creo, dijo el Comandantx_puesto que
la isla está bajo el protectorado de .I&lt;'rancia, pero de todos modos y aunque no sea sino á título
de mera curiosiosidad, siempre es útil recojer
datos militares ... .
-Y guardarlos, agregó riendo Lerbon.
-Bah! lo que yo poseo en este particular, carece de importancia, d eclaró modestamente el
Mayor. De todos los pu~blos, el fran~és es el que
ha explorado mejor la isla y el que tiene de consiguiente datos más precisos. sobre sus elementos
militares.
Nelly que había llegado oportunamente, oyó
esta conversación con interés; y sin embargo no
tomó parte en ella y se limitó á decir al Mayor,
que el almuerzo estaba. servido.
.
.
El almuerzo no fué alegre ni expansivo, pues
el Mayor no brillaba por su inteligencia . Y no
pensaba sino en beber sin llamar la atención; el
Comandante parecía preocupado; Nelly tris~
seguramente por la partida de sus nuevos ami-

gos, en vano se esforzaba por
aparecer galante y solo el Doctor contento y rejuvenecido
aparecía con rosto tan radiante como el día en que descubrio que había araftas diurnas
y araf!.as nocturnas.
Cuando pasaron á la sala á
tomar el café, Nelly desapare•
ció un momento y fué A su
cuarto de donde sacó un paquete cerrado que decía en la
cubierta:
«Itinerario secreto de Majunga á Tananari ve por el Mayor.H. Stephenson»
Tomó la' pluma. y escribió abajo: Recuerdo del
autor ·al Coinandante del Colibri. Luego volvió
á la sala, guió há.bilmente la converaación á. tr~tar de los orígenes de la raza hova, y cuando vió
que su padre y el Doctor se arrojaron con ardor
en ese asunto, dijo en voz alta:
-Comandante: mientras estos sei'lores discuten ¿quiere usted d11,rme su opinión sobre unas
acuarelas que he pintado? Venga usted A verlas.
-Con mucho gusto, Sefl.orita; dijo el Comandante sonriendo aunque le alarmaba la idea de
una entrevista tan peligrosa como la de la vi spera.
Ya que ella tuvo la generosidad de no abusar

de su triunfo pues comprendía que no podía ha•
ber matrimonio entre ambos, habría sido mejor
evitar toda confidencia y separarse de golpe sin
una nueva lucha. De antemano temía él la fascinación que Nelly ejercía s?bresu espirítu, qu~ lo
embriagaba y lo enloquecia. Pero ¿cómo evitar
ese peligro?
.
.
. .
. .
El Doctor los vió partir con envidia, casi sm•
tió celos, y lamentó haberse dejado aprisionar en
las ruedas de la etnología;perotuvoquequedarse
con el Mayor, el cual aprovechó al instan~e la
salida de su hija para beberse un vaso de wh1skY'.·
Una vez en su cuarto, Nelly se puso á volti·
jear nerviosa, cortad11, como quien no sabe lo
que quiere, y luego, súbitameoteresuelta, un tan-

�to pA!ida y con los ojos bajos abriendo el csjón de
nna cómoda:
-Aquí están mis horribles acuarelas de colegiala, pero no lo traje I!. usted para enseliárselas,
no! Dentro de nnas horas va usted á partir y es
casi seguro que no ~os volvamos A ver nunca.
Nada tenemos ya que esperar el uno del otro, ni
nada tampoco que temer ...... Déjeme acabar, se
lo suplico ..... , Nada que temer. Lo digo sobre
todo por mi, pues una vez hecha nuestra confesión reciproca y después de mis revelaciones,
mucho tendría que temer si usted se quedara,
pero nada si se va. , . . . Respecto á usted guardarl!. nn recuerdo de sabor especial en el depósito de sus otros recuerdos ...... primero con un
poco de remordimiento que se irá borrando hasta
que venga el total olvido ... .luego se casará. usted en Francia ..
-Pero Nelly, querida Nelly
¿estA usted loca? ¡Qué está us-

ción del Mayor, y luego ...... qué me habla usted de itinerarios en estos momentos en que sólo
me preocupa el amor?
-Tiene usted razón: dejemos eso y vamos á la
sala. Después lo llevaré á la casa de usted y eso
me dará pretexto para verlo una vez mas. ¡Qué
feliz me hace la convicción de que me escribirá
usted! Vamos ..... .
Al pasar frente al espejo, Nelly se arregló rápidamente el traje y los cabellos, luego abrió la
puerta y se dirigió 1\ la sala.
Juan que estaba como embriagado por la felicidad, recobró su sangre fria al ver al Mayor y
como si tuviera prisa de retirarse, dijo alegremente:
-Pienso, Selior Stephenson, que habrá usted

ted diciendo así!

- 'Comprendo su admiración.
No está usted habituadoá oir hablar así á las nilias de mi edad
pero eso es porque su situación
difiere mucho de la mía, lo cual
es una bendición de Dios para
e-111\s que no tienen ni mi corazón
ni mis deseos ó que aparentan
110 tec.erlos pues quedarían de•oladas si alguien sospechara que
s1t bían ciertas cosas .... que sin
embargo no ignoran. Pero el tiempo vuela, mí querido Juan; no
tP1•go intenciones de quejarme
11' de llorar; amo á usted y .....
Sintiendo que las pasiones rujian en suinterior, conmovido por
este amor doloroso y vibrante
que veía en ella y que juzgaba
sincero, en estos momentos de
eterna despedida, Juan la inte-

•

-Es nna locura decir esto al
partir, pero yo también amo á usted, nifla, como nunca me había
creído capaz de amar.
-Justamente porque nos estamos despidiendo me he atrevido
á decir á usted que le amo, pues
comprendo que en otra ocasión
tal vez no me creería. Pero ahora no duda usted ¿verdad que
no duda?
-No, Nelly: te creo y te amo,
Y la estrechó nerviosamente
entre sus brazos.
Ella se dejó acariciar; y con
la cabeza reclinada en el pecho
de Juan prosiguió á media voz:
-Quisiera ser fuerte, pero no
pnt-clo contenermis lAgrimas;qué
feliz soy! Mi confesión creída por
ust,.cl contiene la discuJpa de mi
tondncta tnn condenable en apariencia. -No me juzgue usted
con rigor ...... si me he dejado
1urastrar sin resistencia en esta
pendiente, es porque sabfa yo
que se iba usted y no qnlse que
J.P. NWRPAra la única hora feliz
de mi vida.
-¡Que encantfl 'tiene tu voz,
Nelly, y que dulzura tienen tus labios! Te amo,
te amo, te amo .. . .. .
. Y brnscamenr_e desatando el abrazo que los
hgaba, retrocedió algunos pasos y dijo con fir.
meza:
-Te amo, y me quedo.
Un relámpago de alegria pasó por los ojos de
Nelly, pero conteniéndose tomó con efusión la
mano de Juan y le dijo,
-No: no puedo consentir eso. Es preciso que
parta usted en seguida y que vuelva á su barco.
Allí lo pensa":á usted, y si es cierto que me ama,
ya encontrará usted la manera de volver A ver·
me. Pero lo que mas le conviene á usted es olvidar todo esto y no buscarme mas.
-lile autoriza usted á escribirle algnnas veces?
-Y contestaré con exactitud. Pero vamos á la
sala A ver al Doctor. Ah! me olvidaba: vea usted
esto, es un itinerario que mi padre juzga muy importante y que le regalo á u•ted con una dedicatoria de mi letra.
-No, Nelly, no puedo aceptarlo sin autoriza-

El Mayor dió las gracias y se excusó de no.
acompaliar á ans invitados, en tanto que Nelly·
murmuraba:
-¡Quién sabe!
Luego la joven estrechó la mano á_ sus amigos.
y luego permaneció en la puerta s1gméndol?scon,
la mirada hasta que desaparecieron I!. lo le¡os.
Cuando esto fué, corrió á su aposento, se dejó,
caer en un síllón y lloró .. . ... Por qué?
¿Alegria, tristeza, emoción, inquietud? De todo,
había un poco .en las lagrimas de Nelly.

0 om.Jngo 31 de Jubo 4e 1898.

EL PLAN DE NELLY.

En la noche de ese mismo día, .
á las ocho, un bote conducía dela rada de Diego SuArez A bordo,
del Colibrial Comandante, al Doctor y Prince.
Prince?
SI, Prince también.
El pobre perro errante, cambiaba otra vez de duelio y venía á la población en que nació;,
,
sin
demostrar por esto último la
,
menor alegría. · Por el contrario,
lloraba y olfateando sin cesar portodos los camarotes, arrojaba gri' tos cortos y pla:ttideros, lo cual•
··t. '
duró toda la noche.
He aquí lo quehablasucedido:,
Algunos minutos antes de que
la caravana saliera de Ambohimarina, mientras Jacques, lvon
y el Doctor mismo, despachx ban,
los equipajes, Nelly acompallada.
de Prince, llegó muy fatigada y
encontrando al Comandante soloen el patio, le explicó por qué babi-a venido tan tarde, á pesar suyo, para despedirse. Por mAsque habla empleado horas ,v mAshoras en buscar el itinerario, se·
le había extraviado y por hO no
lo pudo traer como tenía prometido. Quién lo habría tomado?
Seria Volanabé que estuvo en su,
casa en el breve rato empleado
por ella para orar en el te10plo
por el buen viaje de sus amigos?·
.
""
No es posible que se hubiera
~
atrevido á entrar al aposento de
*'
Nelly. Acaso ella misma, que con
lo de la partida tenla la cabeza
á pájaros, hubiera guardado el•
'
paquete quién sabe á dónde.
Juan le dijo:
-Es usted una chiquilla. Cree que tengo necesidad de algún objeto para acordarme de usted?
De todas maneras, Nelly decía..
que le era muy doloroso haber
perdido tan preciosos apuntes y·
eso en momentos en que la partida era inmediata y no volverían.,
á verse más.
,,
,,,.; \ .
-Pot qué no hemos derennir- ·. . .
nos otra vez? dijo Juan: no lo.,,--:,
~
prometo, porque no puedo: pero,
quién sabe?
-No quiero esperar, contestó Nelly, y me resigno convencida de antemano. Pe-ro pido una sola cosa: cumpla usted su promesa
de escribirme siquiera una carta.
Acababa de decir estas palabras, cuando seoyó (,, Ivon que decía desde atuera
-Faltan cinco minutos para las dos: v~y á •.
avisar que todo esta listo, vámonos.
Nelly había oldo bien: quedaban no mas quecinco minutos. Entónces se dió prisa y enjugando una lágrima, murmuró:
-Juan: hágame usted un favor muy grande. .
Va usted á decir otra vez que soy una chicuela
pero ¡me haría usted tanto bien aceptando .... 1•
Quiero que se lleve usted consigo á Prince y que
tenga usted presente que lo he abrazado mucho y le profeso un gran caril!o. Esto es una tontería,
pero no rehuse usted, se lo suplico, el tiempo co- ,
rre, Ivon va á venir, y aún falta que me despida
yo del Doctor: tranquíllcese usted, soy fuerte y
no lloraré, sonreiré si fuere necesariJ 1 ya verA .
uste~ .... AbrAceme pronto, pronto ¡oh! cuántole ame! Con todo mi corazón.-(ContinuardJ

- ~-1
•

/"l
~

_,

encontrado grata la compal!ía de mi amigo, pero
el tiempo ha volado y me veo en la necesidad de
despedirme de usted y de la Seliorita Nelly. No
olvido la galante hospitalidad de usledes y espero que la próxima vez que venga yo á Diego, me
pagarán mi visita.
-Ay! no puedo prometerlo, porque los hovas
no me consienten mucha libertad. . . . . . Sin em•
bargo ....
-Sin embargo, heremos todo lo posible, ·aliadió Nelly, notando que ya la lengua de su padre
no estaba muy expedita. Me agradar!\ mucho visitar nn barco de guerra y ver además la rica colección de aralias del Doctor Lerbon.
Al decir esto último, dirigió al sabio nna de
sus má.s arrebatadoras sonrisas.
-Seliorita Nelly, dijo amablemente el Doctor:
la visita de usted será para mis aralias y para mi
nn gran favor. Adios, y no hay que creer en •uelios. Quién no ha de amar á usted? Adios, selior
Stephenson; de Diego enviaré A usted las drogas
prometidas.

l!:L MUNDO

rn.

.

rrumpió diciendo:

97

Domingo 31 de Julio de l!lll'

EL MUNDO.

A

Gli:ffoéh

La siesta
[A BUbéD M. campos.)

Dt&gt;ecama, es la hora . n
. e lo .alto. desciende
en sueltoR gironee la ro13: cahn!l, d
el Sol-tgneo loto-su cáhz enc1en ~lcina.
y t&gt;l fuego que. esp arcd~~~~~~t;~ ces hor~:
Descanll&amp; m1 re 1011..
•
la tierra vomita su alient~ tie fragua,
ya tedas lns flort.'S marchitas es~áe~fi~~a
el pez-áurea flecha-nervioso
\ag ondas del Agu~, 1
y sale á loa bancos de arena el ca1m&amp;n.

•••

Su oliente resir.a surlc\ el lii:¡uid~mbar
-11roma enerva.nta, selvático yd rl~bar
perfumt'S e
Y el aire. con ténues
it 1I sedeño abamco.
1
r;e'f!~º ~~rd~ ~~p a!!iente. no tardes. t~ espero,
l bam~ca á. la sombra del plátano use1la,
a.
6 el toldo de un gran parasol. ...
;~ ~~!~e flauta del ind1.o h~maq~ero · · · ·
¡Oh ven, m1 tranqm a,
mi tierna, mi dulce toNaz torna~ol.1

!a

•••

dJ~~~~ ~~:~e:i:.~ t:~I ~Th~!bl~n•f~if•~f~,°he
tu ob~curo cabello P.be::li ~~s~lba triunfante.
que enreda sus aom
. .d f
¡Tus ojost-En ellos con fulgt o tego,
Amor-mariposa voluble-hace ga ~
batiendo do~ pétalos de orol y ~z11~,
1
en ellos un vivo¡~~cd¡zv;!e~~
Ala . . , . ..
·en ellos esplende la lumbre del Sur!

'

.

[Del álbum del Sr. Edua.rdo Me1o y Andrade.]

.
d
ue vudve del torneo
Belleza tmrnfa 0 r8: q
b ' t de et1plendor
Con el es.:udo heráldico cu
•;eteo
Detente: tJOy poi,t~I escus!: :11:s el trofeo
De mis galantes r1mae:~antaF· cantando en tu loor.
,
Q ue traigo b&amp;iSta tus P
o vi tu triunfo,
olfmpicl_l grand eza.'
Yo v t · · · · Y
cicias A tus p1és,
y vi como rodaron Vt\~
'
de bellez 1,
Deidades con teiSoros rnmeusoes realeza
Altivos y potenltes bl}z~nsi~ trillo el ·ancho frés.
Manchados ya os gu 6 ·
.
;-ue intrépida esgrimiste:
Yo vi las reg1as ar_ma t~ altivo porte real,
T11 rostro de c"uc&amp;:SIC · aetas ue encendiste
Los "'.'ayos de tul! ºJºt;i1a
y 1uigo convertiijte
En luz de alguna 68 ;eño 'que vuela al ideal.
Ea llamas d" un en1:1
d- - gentil cla.rineria.,
y oi que la estruen ºS:himno triunfador,
Regó sus notas_ de ore. e
•ada de barmonia
y al eco des~ idmeasb c~gc Un beso con que ungía
Siguió ~I cruJtrlb efunnt:s d~..diosa. d~l amor.
L&amp; g1orl&amp; tu a a re __
vuelves del noble y leal torneo
y ahora quehya Aldico cubh,rto de eSplendor,
Con el e"cu.do er
lleva mi trofeo:
¡Oh, Rcünal pasa·· · · pas~~ ti mido aleteo
Las rima.e qude ru_mo1~: cantando en tu loor!
Acá dentro e m1 a
,

tet

'

Luis FntA.s FERNÁNDEZ.

~f

La funeraria

••

Pareces querube tendido en la cuoa

. •CA oyendo de c:clóglcos sor es,
1a muSl
t
vito de luna

ó bien. tremu\an e rad,.., l&amp;cteos bollones.
prendido en U'!-- co_po deRc&amp;nP.&amp;. ya es hora:
Desc1tnsa, m1 rema.
d h
o
la tlerra vomita su ahento . e o~nn~ flor
"todo se A.duerme, no se irgue u
....
¡118. entre las ramas el ave ct1.nora
sacude el bochorno,
y t-n tanto, yo arrullo tu ensueño de amor .
JUAN

B.

DELGA~O.

J:~~~

lal:~:~~~{::to

;i:l

!,a canción del nauta, del mar y de la onda.
Un barco!: ta.u sing~lar,
ue finge A la mente rncautR.
i a. visión de uu sueño nauta,
peregrino del azar • • • •
De su prora, si el bramar
del viento no las ab_oga.
surge una voz que rnterrrga,
surge otra voz_ que resp~nde:
una voz que dice: ¡dónde
y otra voz que ordena: ¡boga.1

8

Cae la somb r a
: 0 ~~i~:~c:éerfano
como un man10
b d o
e doblea-a el pesar del a an . on
qu
:, d enorm~s desahentos.
co(}b8 ~~:~gt~isie es el llanto de lo,4 hijos
,
da.mente sobre el féretro. .
due cae s3.r ! cu&amp;n triiStea son las lluvias
e los 1t11.u!~:a que segó el Invieri:i,o!
ªºt~emuerte llega VKcilante y pálida,
cubierto el rostro por el manto uegro,
como uu visitante que tmrortunu.
y . nt&amp; silenciosa sobre e lecho.
se.
moribUt!do, qul e
rueba a, esquivar e sop .
pque le hiela ,as sienes, y se ierlgue
asido á su11 cabe ,os.
con t l terror
as! El cada.ver,
Qué noche de amarg11r
en la torva quiíltud del aposento,
medita en 111.s eternas soledades
i1 8.rbPl caldo en el desierto.
coy~:•torno.del difunto se congrega,
b .0 las lucf's de los cirios trémulos,
&amp;J un collar de Uvidas bacantes
com 0
O dó recuerdos.
u{)~ºP:!:~;¡~~~~8 la luz de los blandones
ba·11.~do temblorosa. sobre el velo
dellas siniestras viudas solloz~nt(s
q ui, atenacea sin cesar el vé~t,go
leteando los suspiroiS
que puebla el desconsuelo,
:~mo arvada de nocturu~s av:es
hi"as
la Tiniebl)t. y el Misterio.
~ la exaltada m,;:,nte qu~ ºª~!raga
de la pavura en el pr?fundo .pielago,
ve surgir cien diabóhCHS qutmeras
arvada dó vora · es cuerv_os_.
0
cCJÚh ~uá.n triste es la marcha s1g.1\osa
'uesi ue al cadA.ver el corteJo!
coé.nq enstivos mécense los s~uces
cu
uietud del cementerIOI
en~ªcuri: ~ristes las flores de las tumbas!
los cipreses del jardtn, qué tétricos!
¡"610 el ave gorjea (acaso el ave )
osee de 111. muerte los secretos
p y la tierra ha caldo poco A pow
con su redoble de sonidos huecos,
y las corona.a cubren el sepul~ro,
los pasos &amp;8 pierden á. lo leJos.
y y despertando las tinieblas, miran
ómo en fecunda inspiración el vienta.
~a entonando un solemne De Profun_ is
del mustio sauce en lo ... sonoros nervios.

cí:::fa.:cia

•••
Hincha1 rugie~do, el tit&amp;n
Atlante su ola hera,
f
como un gran vi1-1ntre que uera.
¡, parir á Leviatb&amp;n;
entre los soplos que van
ca~bando el mar q~e se azoga,
surge una voz que mterrog1t,
surge otra voz que rerpodn1e:
una "ºz que clama: ¡dón e.
y otra voz que ordena: ¡boga!

•••
Pobre ánima que avanza
con su galerR. por lo~
océanos h&amp;cia un Dios
t
Un rib'azo . ... que no alcanza
y Vanamente s~ esperanza
con el abiemo d1alo~a. • • · · ·
surge una voz que mterroiª'
surge otra voz. que. respof e:
una voz que gime: idónde. t
y otra voz que ordena: ¡boga.
AlUDO NERVO,

fe

fi

AURELIO

G ONZALEZ CARRASCO,

�98

EL MUNDO.

Domingo 31 de Julío 1898

PAGINAS DE LA MODA

Dolaj.ngo 31 de Julio de 1898
del prójimo, tildando A las de su sexo que visten el
sencillo ropaje de la mode,tia.
La niña que reciba en el hogar la educación, que
le dA una madre cariñosa y buena,quese desvela por
tener buenos 11jemplos y A quien se la inculca el desprendimiento y el desinterés, la modestia y el pudor.
será una mujer respetable y respetada, merecerá la
consideración de todo hombre honrado; la estimación
que se captará no se limitará á los suyos solamente,
f'i que tRmbién se hará extensiva entre todos los que
la traten y vean con los ojos del desinteréd sus buenos sentimientos, si e,s pobre. tendrá conformidad en
las necesidades que indudablemente la pondrán en
Ja lucha constante con las tentaciones de los hombres
buscará con el trabajo honroso el modo de hacer llevar la vida honestamente: desoreciarA toda riqueza
que no sea adquirida co,1 delicadeza y sin detrimento del honor y la virtud. si la dePgracla se empeña en
aembrar eeprnas de d!s,gusto en el corazón, sumiéndola en el infortunio en donde será victima de los
males y precipititda enla sima del descrédito, y vién •
dose agobiada por la fatiga tengan que sollcitar la
protección de las almas caritativas, lo hará con deli•
cadlbima modestia: demostrará. con firme abnegación
que no hay poder humano que pueda quebrantar una
voluntad enérgica y mucho menos corromper los sentimientos cuando é;tos se han formado en la escuela
del pundonor: si es favorecida por la fortuna. prestará. todo género de alivio al necesitado, prodigará con
desprend·miento las buenas obras, solicitará. 111 me•
nesteroso para apagar su eed de alivio con el bálsamo del consuelo.
¡Ah! mucho puede influir la modestia en el norvenir d,, la mujer; ella puede evitar múltiples sufrimientos y las grandes penalidades á. que está expuesta
por la debilidad de su sexo y la veleidad de su carácter
Ninguna mujPr puede presumir de que con su be•
lleza, ijUS atractivos y coquetismos basta para que el
hombre se prosterne y la rinda llmoroso culto, no el!
pre.:iso reunir aquellas cualidades que forman las
delicias del corazón y llenan al espirita de consoladoras mi•iones ensanchando el alm.l con grata é inefable ilu8ión.
Penetremos en ·.m lu~ar en donde la de•gracia ha
sumido en la pobreza a una familia, en éf hay una
madre anciana, y fatigada por el peso de los alío~,
más aún, por el infortunio; el hueu esposo y excelente

99

EL MUNDO
padre que la sostenla, murió dejando con su dulce
compañera, tre~ hijas en la mas completa orfandad;
á la anciana como toda buena madre, es natural que
la preocupe el porvenir de su11 hijas, ella sabe que
estas están bajo la vijilancla de un juez severo, que
castiga sin contemplaciones. y muchas veces con dema~iada injusticia -la sociedad: también conoce por
experiencia las murmuraciones del vecino, que con
ojo malicioso escrudiña todo lo que p.iede servirle de
cróuica pRra divulgarlo en calidad de secreto; pero
desgra.ciada11ente dicho secreto se l-lxtiende por todas partes haciendo blanco de calumnia A las rná~
puras reputaciones; pues s ..bido 11s gue cada cual
quita y le aumenta según su capricho. lntl-lrroguemos
á 11111 jóvenes, veámos en qué eatado se nallan
sus ánimos.
Ah lector! no lo dudeis, si la modestia ha Rido
inculcada en sus corazones, oiremos palabras
de resignación y conformidad, sus casti~imos
labios serAn incapaces de proferir una blasfemia; ocultarán sus males con dignidad y pudor;
rehusarán adoptar una
mejora en sus sufrimientos si esta puede lastimar enlo intuno de sus
sentimientos: mas si por
el contrario descuidada
ha sido la educación, llena de mimo y toleran•
cia .... entonce~ ¡ay l so·
lo veremos act ,1s deverg on zosas impúdicas,
que nos horrizarán
porque la inmoralidad
pen11tra en donde no ha
habido f,eno para tener
las pasiones, las niñas
educadas en la escuela
~
del interés. que ven malos ejemplos en sus ma
vore~, no tendrán pudor ni mucho menos modestia; el materialismo
metalizar&gt;\ sus corazo•
nes,ensus ojosnoha.brá
!Agrimas porque gus sentimientos estarán· disec~dos por la indiferencia,

FIG,

Las primeras podrán tener penalidades múltiples en
la vida, pero bajarán á. la tumba con la paz del alma y
conciencia Jimpla. Las segundas satisfacen sus mun ·
danales caprichos, colmarán sus deseos, gozarán de
todos los gustos que pueda haber en la tierra, mR' el
dia. fun11stls,mo dtil aesengaño, cuántas van á exh~lar
el ultimo suspiro.en el misero lecho de un hoPpllal,
olvidadas completamenttl y lamentando no h» ber sido
modestas sufren cruentltimo11 remordimientos.
Puede que haya alguien quien nos juzgue exajerados en nuestros escritos, puede que sean muchos
los,que los desaprueben en todos sus sentidos; emP.ero, deseamo11 contribuir al perfeccionamiento de la
humana especie de la cual formamos parte; y en efte
concepto, nada; m nadie podrá ha.cernos retroceder;
hemos experimentado todo género de desengHños;
hemos sentido y llorado con nue~tra buena madre
multiplicad11s c11lamidades en medio de la
desesperación; á ella, y sólo A ella debemos
aquellos consejos que nos han desviado del
mal; ella nos ha infundido el respeto que
siempre hemos tenido por la mujer modesta; ella n.&gt;s ha recomendado la. moderacion
en todos nuestros actos, ella constantemente
nos exhorta pua que no desmayemos en inculcar buenos ejemplos en la incipiente juventud, y ella en fin, es la que ha formado
nuestro corazón. siempre humilde ante la razóni siempre sensible
por las agenasaes~racias, y muy
en particular por la mujer que
reune las bellisimas dotes de la
modestia.
"Siempre se puede hacer el bien
aún en la indigencia." Asl pueP,
creemos hacer un bien á alfunat•
madres recordándoles que .o pri
mero que deben enseflar á. suf _,,. - ·
hijas es el ser modestas, de mane
ra que puedan !'vitar en todo
tiempo y circunstnncias, caer en
el proceloso mar del descrédito

FJG. 1.-TRAJE PARHIE:SSE DB ESTÍO

La mujer modesta
El talento de la. mujer
consl~te en saber ser
modesta.
L. l. A.

Los padres que anhelan para sus hijas un porv11nir lleno de contento. y dt1licia, que abrigan la Jisongera esperanza de que sean el fuerte báculo que lo

sostenga en la edad decrépita, los cuiden con cariño- hace á las niñas acostumbrarse á la malicia: cuando
sa solicitud cuando se encuentran postrados en el le- lleguen
á ser unas señoritas nad·1 eabrán hacer que
cho del dolo1 , abatidos por las er:fermedadeR d11l cuer , sea de provecho:
acostumbran A e•pPr11rlo todo de
po, y les prodiguen sus consuelos en los sufrimientos sus padres, d~ Russehermanos
y muchaR veces ),asta
del esp!r1tu y el tedio del alma., deb1minculcarles des- del extraño: s1 lle~an á casarse_precipitá~
al espo,o
d11 la mñez los bellos sentimientos del pudor el amor Y lo hacen contraer compromisos 1rnper1ores
A sud
al trabajo y á la virtud, alardeanao slemr,re·'con can- . fujlrzas, sólo por safüfacer RUR caprichos; descaradadorosa modeetia.
demol'trarán. R_u disgusto por los trRbajos doUna educación demasiado descuidada y tolerante, ment11
mésticos; serán envidiosas y egoístas, y murmurarán

4 -TRAJlll SA!!Tltlll

FIG, 2 - TRAJlll Dlll PIQUÉ

FIG, 3 - TRAJE DEI PAÑO AMARlLLO

EMILIO GrnoN S.

FIG. 5-TRAJlll PARA NIÑA.

�Oomln¡¡!'G 3l de Jul;o de 1898

EL MUNDO

100

denuncian mis leales primorl's. Tú acechas, tú aco·
mt:tes sin dar la cara A tus victimas, q11e agonizan
maldiciéndote porque hieres y no curas, porque ma•
tas y no mueres.
-Calla, to11ta. que tires del engaño em_blema. Mira
tus vivos colores; polvo vano que en mis manos se
deshace, asl t os halagos, asl los giros bellos con que
facinas las almas ingenuas
-Razó n tienes, rHpaz ladino Mi belleza es polvo
si la palpan. En cambio, si tú tocas lo~ corazo1:1es, l_os
conviertes en llamas v l11ego en ce111zas. DéJame 1r,
que á nadie ofendo. Yo no iré á denunciar tu Kcecho,
pero si á las zagalas Ancuentro les diré. 11 011,zadorcitl\8 de mariposas, segidme. que eo_v la tlmida iJuijión.
Huid del Amor, q11e t1s audllZ y traidor"
N.

FIGS.

10 Y 11-DOS MODELOS

BOLET

TOMO U

MEXICO, AGOSTO 7 DE 1898

PERAZA.

DEI JACQUETS

RIFA DE MUJERES

FJG, 7-Tll.AJ"l!I DE CICLISTA

Es por dl'máe curiosa la costumbre que cay en al~unae_poblacioutie de la provincia de Smoleoeko, del
1mper10 ruso.
· .
Cada ti;es meses se escoge una joven bellR r, virtuosa con objeto de rifarla; se emiten 5,000 billetes
de á rublo cada uno, 11. loe que tienen derecho los jóvenes y viudos de la población y de las localidade11
vecinas
Hecho el sorteo, el agraciado puede casarse con la
joven ó ceder sus derechos á algún amigo
Aei mismo la rifada puede rehusar al favorecido
por la suerte.
La joven recibe loe 5 000 rublos que produjo la rifa
como dote, y en l'l caso de que no se verifique el en•
lace, se reparte la mitad á cada uno y en paz.
Por lo general lns jóvenes rifadas aceptan como marido al dee:gnado por la suerte, siendo esos matrimonios un modelo de felicidad conyugal.
FIG, 9-TRAJE SASTRE

Lectura para las da'Dlas

EL SERVICIO DOMESTICO
LOS QUE SUBEN ·y BAJAN

Una gota de agua que babia eet11do millares de
años con 1: e demás en un 111~0. sintió de pronto que
se transformaba y adquiría ligereza extraordinaria.
Estaba evaporándose.
-¡Tengo alae!-dijo flotando sobre el lago-Adios
amigas Ya babia presentido muchas veces que mi
naturaleza era distinta de la vuestra. Voy II las altu•
rae, al pala de las nubed y de las águilas. Ya no nos
veremos más.
.-:-No te enorgullezcas-le dijo otra gota que habla
VIaJado mucbo.-Yo be estado en esas altas regionl'e
y sé que no se permanece en ellas mucho tiempo. Pide á Dios que cuand" caigas, quizás hoy mismo, te
deje volver á e~te lago tranquilo. Eres como todas
nosotras: un poco de calor te eleva; un ligero enfriamiento te hace descender.
-Aunque eso sea-repuso la soberbia partlcula de
vapor. Hil. llegado mi época feliz.
-¿Quién sabe? Acaso esta.a destinada á hundi.rte en el terreno y encerrarte para siempre en una
cueva obscura.
.
Algunos días después, la gota, condensada, caía
sobre una hoja, resbalando por ella temblaba, resi~tiéndose á deepnmderRe.
Venia de loe cielos: iba fatalmente á rodar sobre la
tierra.
FElRNÁNDEZ BREMON,

AMOR E ILUSION

Quieta te has de quedar, voluble alada; le dice el
niño: aleve á la traviesa mariposa. ¡,A qué ir de flor
en flor diciendo á torlas que las amas, para luego dejarlas engañadas y tristes?
Y la mariposilla, irónica. le responde:
-Dame, nifio tu constancia; dame tu quietud, dame
tu fe. Sentado estás en el brocal de esta fuente, aguardando á las zagalas l!encillae que no han amado para
herirlas en el corazón, una ahora, otra después, y á
todas sin píl'dad. Te finges cingo y no yerraslo~inocentee pechos A que disparas. Yo beso á las flores, tú enloqu11ces á las donctlllaP. Yo vuelo por doquiera y me

FJG 8 -MODEL() DE

PRUIA\"ERA

Qu~janee y con justa razón muchas famili its de la desmoralización que hay e11trt1 los criados. Raro A~, en
efecto, el que cumple honradamente con eu11 obliga•
ciones y que puede llamarse un buen eirvie11te, pnee
generalmente sucede que loe que se ofrecl'n á de1 empPñar el ?fido de cliados. tengan defectos y viciosque constituyen un verdadero tormento para las familias Inveterad.o es el vicio de sisar, dt suerte que
ya no llama la atención y por lo mismo no es á él al
que nos rPferimoe, sino á otros más graves y trafcendentales. Entre la gente de nueftro pueblo no es por
fortuna frecuente l'l rc.bo, pero en cambio son muy
comunes loe caeos de hurto, cometidQe en las casas
casi ~iempre por loe criados, que como no son cogidos infraganti niegan desc1tradaml'nte l'l hecho, y
basta se atreven á amenaza,. con dejar el Jervicio, desuerte que los amos trae de haber perdido su rlinero,
ropa ó alhajas se quedan sin sirvientes. La embria.
guez que los insolenta. loe hace i11eubordinados v
perder el respeto y la obediencia, única cualidad qu·e
conserva la di8c;pfina doméstica; puede decir~e pQr lomismó que es muy raro el sirviente que no es altanero é irrespetuo110 ocasionando disgustos a las familias que por no ver8e pri ;adao de sus servicios tienen
necesidad de sufrirlo con vicios y todo A estos malesdebe agregrrse el más funesto, el más perjudicial. el
que causa más escándalo y del cual adoll'cen las criadas. Cas-i todas ellas eje cen la prostitucióti clande~ti•
na, siendo el vehículo para propagar las enfermedades i'1feccioeas que hacen sus vlctlmae á jóveoes
inexpertos ó poco escrupulosoR quti no temen contraer
tales enfermedades, ignorando fin duda, que mman
su existencia y la de sus descendientes.
No exageramos asegurando que los que se dedican
al servicio doméstir,o constituyen una verdadera plaga social que t~n.emos la desgracia no ya de tolerar
&amp;loo hasta de d1e1mular, puesto que necesnriamPnte
tenemos que recurrir á ella para los trabajos domésticos. Pero si es inevitable, eremos que puede remed_iarse ha~ta donde sea posible haciendo que la autor:dad expida u ... reglamento sobre criadoes y expidié~~olee boletas que sean una garantla para las
fam1hae De este modo, lo repetimos, si no se evitan
Pe remPdian al menos los male, que li"'"ramente
he0
mos señalKdo.

•

EL PRIN01F6 D6 Bl8Mf\ROK
(De una fotograna de Pllartz, tomada en Klsslngen.)

•

NUMERO 6

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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