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                    <text>Banco Internacional é Hipotecario de México.
Gir os por Cable,
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Ca-rtas Circular es de Crédito, Créditos en cuenta coi•rle:n.te.

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por doble v• lor d e .,¡uél.
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El Banco facilitará toda. clase de Informes escritos, relativos á. las diversas operac ones e su ms
,
Aquien lo solicite en sus otlcmas.

TOMOII

M .EXICO, DOMINGO .L9 DE JULIO DE 1896.

Cajero,

Presidente,

JoAQUI N DE TRUEBA.

J osÉ DE TERESA y MIRANDA.

18 DE JULIO DE 1896.
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TELEFONO. NUll. 38.

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L

BEN ITO JUAREZ.

NUMER03

�19 Juuo, 1896.

EL MUNDO.

34

,l. una
BEIU.NARJO ILUSTRADO,
DLivoNo

434. -2~ de las Damas núm. 4,-APARTADO 87 B.
MEXICO,

Toda la correspondencia, debe dirigirse
al Gerente de este periódico.

La euecrición á EL MUNDO vale $1.25 centavos al mes,
y se cobra por trimestres. adelantndos.
Números sueltos, 50 centavos.
A.vi.sos: á razón de $30 plana por cada publ•cac:ón.
Todo pago debe ser precisamente adelantado.
RÉGISTRADO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.

•AgentPs exclusivos para los Estados Unidos y Cana-

dá. The Spanis American Newspaper Company, 136 Li~
berty St. New York, E. U.»

'

-.ota, é!Ebitorhtlt,.
18 bt JJttlfo.
Cada año el pneblo mexicano, inspirado en santos y
legítimos eentimientos, va ante la tumba del gran patricio de Guelatao á ofrecer en míetica oblación las flor!)!!
de su gratitud y el homenaje de su admiración al plebeyo sublim.i, que como en fantástico espPjismo crece y se
agiganta á medida que el tiempo nos aleja de él y· 110s lo
muestra en su prfFtina grandeza.
Al acercarnos nosotros á depositar nuestra ofrenda snbre el marmol que guarda sus despojos venerados, no llegamos con la devoción acendrada, 1ayana en ciego fanatismo, del correligionario y el amigo que participaron de
la cruenta lucha y ee culmeron con el polvo de aqnellos
combatPs de titanes en épocas pasadas; no nos aguijonea
tampoco la emulación de otros días que en franca y
abierta competencia pudo separará los que rodearon al
repútlico; ni mucho menos, venimos con el amargo dejo
de la derrota, que aun llevan en su corazón los vencidos
en Calpulálpam y los desengañados en el Cerro de las
Campanas.
Nacidos ayer, cuando el fragor de la batalla había paeado y no había en el viento cánticos de guerra, ni se
percibía ya el olor picante de la pólvora, llegados, cuando sólo se oía, allá á Jo lejos, los últimos estruendos de
deshechas tempestadeR, y en las almas germinaba la concordiit en lugar de las fermentaciones de odio y arrebatos de rencQr, nuestro espíritu está más sereno, y por
ende, capaz de juzgar la altura gigantesca del heroe, la
soberana grandeza del caudillo, la inmaculadá figura de
gobernante.
Y mientras más nos detenemos á contemplarla, nos
convencemos más de su perdurable significación en nuestra historia política.
·
Juárez terminó la obra que le correspondía en el desenvolvimiento de la República, y puede d~ecansar satisfecho en su tálamo de flores que la admiración riega y la
gratitud con;;agra. Nosotros, si queremos hacernos diguos de su grandeza, tratemos de continuar la tarea, perfeccionando la obra del Reformador y adaptándola á las
nuevas faaei1 de nuestra natural evoluci:'ón.

bama.

No son gotas de rocío las que hoy ~alpic9:n las florl:s
frescas: son lágrimas.-Allá, en el vieJo cast1I lo que mira al cielo1 arriba de las eneltas cabelleras de los ahuehuetes la fiesta uo abre sus notlU' :uatizada0 , no inunda
el sol tan alegremente como én otros días la tibia mañann: es que háy un ·1ugar vacío en la serena morad!1, una
rruma de duelo en la alma clara. Quien tanto bien ha
derramado, parecía estar escudada C?Ontra el mal. Los
desheredados de la vida, los que la piedad de los buenos
ha redimido del 'sufrimiento, como que formaran con sus
espíritus una barrera infranqueable P?r donde n&lt;? pe1!etrase el dolor humano.--Y de improviso, en el silencio,
la hada negra penetra en el palacio de la had~ l)lanca y
la hiere traidoramente.-.Por es9 jloy .no eal'?1can got,as
de rocío las flores frescas: son lágrimas; por eso nuestra
félicitación, tardía y pobre, no Jlpga al viejo castill9 que
mira al cielo en mE'dio de la fiesta que abre al ePpac10 sns
n0tas matizada~. Hay bruma de duelo en la serena morada, hay menos flechazos de lnz en los rayo~ con que el
eol iounda la tibia mañana. NuE'stro homena¡e á la espoea
del señor Presidente de la República, va circuido de una
orla negra. ¡Qt1e la noble señora acepte nuedtro reepetut&gt;so ealudo!

remos que pesa más si el oro ó la plata, aunque sea en la.
proporción de uno á diez y Peis. .
.
.
Entre tanto, ¡qué admirable _s1tuac1ón la de México,
que contempla con interés crec1ehte el fin de esa lu_cha.
gigantesca! Quien quiera que triunfe saldrá favc,rec1~0.
Ba sabido colocarse en una base tan firme, y tan sabiamente adaptada á sus legítimos y genuinos intereses, que
á todo evento en la marcha mercantil y financiera en
cualesquier circunstancias de la ge~tión monPtari:' en la
Unión Americana, nada padece m la hará desviarse de
su rumbo definido

,o(tti,a genrral.
RESIJllEN.-El programa de los demó('ratas en la C, nvención de Chicago.--Atentado contra el Preijidt"ntede Francia

Como io habiamo3 anunciado, la ola creciente y gigantesca de los partidarios de la plata barrió con poderoso
empuje fa Convención nacional democrática de Chicago.
A vuelta. de varias declaraciones de canícter eminentemente político que forman y han formado el credo del
partido démóc1ata, y qt~e se refieren á llls libertades c&lt;;mstitucionales del penearu1E&gt;nto, de la prenFa y de la conciencia· tras de ciertas manifestaciones encaminadas á reforzar1l,1, soberanía de los Estados contra las excesivas tendencias de la centralización de todo poder; sobre algunos
punt,c,s prácticos dirigidos á efE'cto de desterrar los empleos vitalicios en la administración pública, el progra•
ma aprobado en la Convención y que forma por decirlo aef
el patrón á que habrán de sujetarse los tlegidos dE'I pueblo, según el criterio de la mayoría de los congrPgados en
Chicago, se distingue principalmente por su plan financiero y por el modo cerno resuelve la cuestión monetaria
en la vecina· república.
Restablecimiento de la plata como monecla legal, libre
acuñación del metal blanco, :í igual del oro, en la proporción de uno á diez y seis; restablecimiento en nomtre de
la ley del poder adquisitivo del metal ahora depreciado,
pudienao tener circulación forzosa en su valor representativo en las deudas públicas y privadas: son las bases
de las soluciones en la cuestión monetaria.
Prohibición al gobierno de emitir bonos con intere@rs
en tiempo de -paz, y condenación de arreglos con sindicatos financieros que supeditan después al poder público
y lo esclavizan y ponen á merced de los agiotistas y lo
obligan á sE'guir la política de un monometalismo forzado: son los puntos salientes en el plan financiero.
Rebaja de tarifas hasta reducirlas á lo neceeario, á las
necesidades publicas, y prohibición de todo impuesto que
no sea reclamado con urgencia por la misma necesidad:
tal es el eje de su política administrativa.
Una declaración cuasi platónica de simpatía por los rebeldes cubanos, una abierta oposición á la intervención
Se acaban de verificar las elecciones generales en toda del gobierno federal en los asunto9 interiores de los Esla República, con la ausencia de ese púeblo ideal, intelitados, y á una eE'gunda reelección de Mr. Clev.eland y de
gente y virtuoso, con que sueñan los románticos de la cualesquiera de sus sucesores: completan lo más impormás pnra Democracia.-¡Coincidencia extraña y prove- tante de la plataforma democrática.
chosa! Al mismo tiempo, los grupos populares de lagran
Halagando de ese modo los intereses de los Estados de
nación del Norte se aprestan á la lucha, convirtiend() el Occidente y del Sur; concentrando en su redeior los dis•
paUadíum de la cosa pública en un mercado al aire libre persas elementos del Centro y del Nordeste que no puen el que el tripotage, el tráfico ruidoso de los votos, el dieron afiliarse bajo las banderas de Mc• .Kinley; unienlicor, los dollars, los golpes y los discur!!os corren como do y apretando bajo el credo democrático las fuerzas más
un licor embriagante. ¿En dónde está esa conciencia co- poderosas del llamado Partido del Pueblo, no es raro VE'r
lectiva, limpia y serena, osada y luminosa, materia pri- que hoy se alcen orgullosos los demócratas y se pavoma de ese supremo hecho que se llama la soberanía po- neen confiados en los comicios de Noviembre que le&amp; da1
pular?
ntn el dt-finitivo triunfo.
En los comicios luchan las ambiciones, combaten las
¿Y á dónde van esos partidos? á dónde arrastran á Pse
concupiscencias, se agitan las avaricias...... los aJb"s sen- put-blo viril y vigoroso eso~ directoreP de la política, puntimientos, las levantadas aspiraciones, los nobles desE'os zados, aguijoneados y feb1iles por la sagrada hambl'e del
sollados por alg1rnos publicistas, ciegos voluntarios que oro, que dijo el poPta'i'
no quieren observar lo que pasa Pn torno snyo, todo ese
Allá, donde se alzan loA campamentos republicanos, la
programa de virtudes y heroismos en acción, permanece prtipoqdera11cia del capital extranjti)ro, 1:\ inmensa pesasin reallzar!!e.
.
dumbre de los tenedores de bonos del Estado, rabiosos
Pero si ese pueblo ideal, esa gran masa anónima no ha por mantener el talón NO, y ebrios ya al soñar en un protomado parte en las elecciones; ai esas escenas y ¡sos eA- teccionismo '.lesmedido; acá, del lado de los demócratas,
cándalos, esas prevaricaciones y esos tumultos con que la influencia no corta ni mezquina de los mineros de Cose da á co~ocer la voluntad nacional en otros países, no lorado y de Nevada, la no escasa ni ruín ni avarienta mase uan registrado en la semana que acaba de tranecnrrir
no de los cultivadores de la tierra pn las fértiles vegas
los elementos vigorosr,s, los activos, los que en todo tiem~ del !llisisipí yen las vastas llanuras df&gt; California y Aripo han iniciado el progreso y de los que han surgido to- zona, peusai,do ya en la evolución forzada del metal
das nuestras libertades p1íblicas, sí han prestado su apo- blanco y en Pl libre cambio qne favon,ciendo sus indusyo firme y sólido á la candidatura triunfante.
trie que necesitan de materias primae, facilitan la. expor1Jn publicista ha demostrado que en México, como en tación de sns productos. De aqnel lado, oro y gnPrra de
todo país del planeta, todo gobierno que lesiona intere- tarifas; de este plata, hasta hacer reventar las arcas de
ses, cae invariablemente, y que cada acto popular ba si- todas las tesorerías, y un gobierno con rib!'tes de libredo un acto liquidatario de un insostenible estado econó- cambista, pero ·c on tendencias marcadas al individualismico. El acuerdo entre los grandes intereses generales y
mo de los Estados, y por ende resbalando en una penla política de una administración, pePa más en la suerte &lt;1iE'nte socialista.
de un país que los votos arrancados á C')pas de wiske11 y
La Fuerte está echada: Frente al fnerte Me. Kinley campu!lados de monedas por un leade:r orador del partido peón de las tarifas altas, y ya célebre por su famosa ley,
proteccionista amE'ricano, que subordinará á sus apetitos e~tá William Jennins Bryan, atleta de la palabra, vellcela prosperidad de su patria.
dor en el ougilato del pensamiento, coronado en Chicago
:Mientras esa soberanía popular no se encuentre fun- con los laureles del trilmfo, gracias á su álerza incompadada en criterio más sano y en sentimientos más altos
rable en el bo.~ de la retórica. -Que decidan los vot.anteii
será preciso aceptar esa forma de tulPla 1•oltmtmia, qne E'~ Pn la~ nrnas electnralt&gt;s del pr6icimo NoviembrP. RsM. ,í,
la qne ha dotado á la uación de prosperidad y bienestar.
remate la dir.;ccióu de la gran República del Xorte. Ye-

1ras tlr.c.cionts.

*

La celebración del 14 de juiio en la capit,al de la Rerública Francesa con ese lujo de entnFiaemo y derroche
de patriotismo c~n que cada a_ño se ~eJ.,bra pn_r, los hijos
de Thiers y de Sadi Carnot, d1~ mot•)".º y oca0 1on á ~na
nueYa manifestación de neurosis pohtica, de P11agenac1ón
mental sncialista contra la casi anguFta pel'l'o11a del Presidente Faure. Un loco un desequilibrado, nn soñador
en ideales imposibles, 'un ll11mado En~Pnio Fra~cisco,
hizo fuego con mano aleve cont,ra_P! pruner \'lng!stradode la República, cuando éste se dmgfa en &lt;'arrua¡e descubierto á presenciar la revista milit-ar en los campos de
Long-Champs.
Afortunadamente el Pr!'sidente salió ileso, y el desgraciado accidente sólo sirvi~ para que la m\1ltitud, _frenética y delirante, prorrumpie:a en E'PtrUPJJd~sa mamfestación gritanJo vivas á Francia, á la Repnbhca Y á Mr.
Faure' v para que los jefes de las nacionee amigas, y aun
de las'iío amigas, hicieran presPntes á la nación sus congratulaciones por el pasado incijente.
.
.
¡Qué obFcuros génesis tendran eeas mamfeetac1ones
morbosas de extravíos mental~s! A qué podrán ob_edecer PFas manías de grandeza, qne bnscnn la celebndad
en el crfmen .ruidoso y resouante! ¡Quién eabel pero no
PB ni pnede ser engendro mnamente polítir.o, PI crfmen
de Pse géuero, que arma la diestra ~e los Oaserio Santo,
y arroja bombas mortífens ,í los pies _de los potentad~s
de la tierra. Raro y espantoso especunen de pato logia.
social.

X.X.X.

16 de Jnlio de 1896.

Nuestros Grabados.

"EXPEOTATIVA" ......
Composición y Dibujo de M artlnez Carrión.

La pompa de jabón! he ahí un hermos() eimbolismo.
Un grupo de chicuelos, en el dibujo Je MartínPz Carrión,
aguarda, con esa ansiedad curiorn de los niño~, qne surja
del tubo que uno de ellos mantiene aplicado á su boca,
la deslumbrante esfera irisada que henderá los aires, vestida de todos los colores y estallar&lt;t pnr fin, Pin dejar
huella de su paso. Como ese grupo de niños, laj11ventud,
qué digo! la humanidad entera, mantiénPse Pn éxtasis
ante esa otra pompa de jabón que Pe llama iln~ión, que
surge también vestida de íris, qne hiende también, como
globo de cristal el espacio, }'. que se disn, 1ve en el éter
sin dejar hnella. Después viene otra y otra nHÍs tarde,
hasta que surge la última. .A ésta mirámoPla temblando:
va con ella nuestro postrer esfuerzo, con PI la va nuestra.
postrer esperanza...... Se desvanecer~ tambié1,? ~í, el g lobo de luz se balancea un momento, a1rnso, y In, go se deshace. Trás él, suele irse el último aliento del hon1bre.

BUENA MANO.
Composición y Dibujo de L~andro Izaguirre.

Es indndnble que las peluquerías conPtitnyén, á pesar
de la habilidad de los «artistas,»-como pomposamente
se llaman entre sí nuestros peluqueros-un purgatorio
para las mejillas delicadas: el ca116nquesalta, el poro ir ritado que suda sangre, el cauterio del alcohol, son los di•
versos potros de tormento de ese purgatorio.
Pero en todos los tormentos hay grados y quien deseehacerse acreedor á un lugar distinguido en PI martirologio, que vaya á una peluquería de fegundo ordPn, y verá
rFproducirse en su persona, la actitud y el gPPto de la.
figura principal del dibujo de Izagnirre; jnzgamos qne ni
Diocleciano pudo inventar un tormento stini .. jante al quecauEa una navaja dura, como dice la jerga del oficio.
Qnien, ante un instrumento de martirio semPjante,
permanezca impasible, merece que lo canonicl.'n,

"CINERARIA."
POR D. ANTONIO Ct;Y.ÁS,

Nos permitimos llamar la atención de nuPRfros lectores sobre la página musical que con el tftnlo de estas lineas publicamos en la 4~ página Je E1. !\luNno, página
cuyo autor es el profesor Sr. D. A,,tonio Cuyás, completamente inédita y compuesta exprof~so para la fecha que·
se conmemora.

Nuestro folletín.
Recordamoc: á nuestros lectores qce no,
obstante el pliego excedente de
FLOR DE NIZ.A.
que acompañamos á cada número de "EL.
l\1 UNDO," seguiremos repartiendo mensual-mente las ciento veintiocho páginas.
del fullet:n acostumbrado.

19 JULIO, 1896.

35

EL ~fUNDO.

NUESTRO CONCURSO DE ZARZUELAS.
Aun cuando, según dijimos, tenemos yaen nuestro poder la~ partituras de la zarzuela Sobre el Océano hemos
creído oportuno reservarlas hasta que se les una'n las de
la zar~uela Por ttn(t Deu~a, co_n el fin de enviar unas y
o_tr~s Juntas al Jurado D1ctail!mador, lo cual nos permitJra hacer saber á todos los mteresados cuáles son las
partituras premiadas.
PrPvia esta indicación, no extrañarán los autores de
la múoica de Sobre el O·énno que se retarde por breves
días la noticia del resultado final del concurso.

ESPECTACULO~A~nradill'!s se han de wr hoy los que se dedican en
1\Iéxico á la rngrata_ tarea de escribir crónicas y rPSPña'i
teatral~s. El material no es abundante ni mucho mcnoF.
El hor1z_on~e est.l lleno do pro1nt&gt;sas: :\Iaggi qne vol verá
acaso, S1em que nos traerá en el invierno un buen cnadro de ópera; pero el porvenir no da asnnto para crónicas y los acontecimientos teatrales del presente como el
romano brillan por Pll ausencia.
'
Las tandas,. los d~amas terroríficos del teatro Hidalgo
y la zarzuela mfantil del Arbeu, t·oila tout!
De vez en cuando, recibimos con placer el anuncio de
una audición de música de cámara ea el elegaute salón
de los Si:es. Wagner y Levi~n, que es hoy por hoy el único refugio del a~te_ en México, más salvo esas excepcionales veladas, v1y1 nos.en plena vulgaridad artística.
La Compañía mfant1l del Arbeu agrada al público· la
pequeña troupe se porta bien, hace lo que puede más ~ee
e~pectáculo que á duras penas podría calificarse'de artíshco por más que sea agradable, no basta. N"ecesitamos
buena música y buen drnma ...... aunque sea para hacer
quebrará quienes nos los proporcionen!

***

~ á propósito de Música de Cámara, el miércoles se
venficó el octavo c_oncierto de la serie que se está dando
en el !'lmacén musical de los Sres Wagner y Levien, ya
menc1o_nado. En él tomaron parte el distingnido pianista me~cano, D. Carlos Meneses, los Sres. Saloma, primer violín; y del An~el, segundo violín; R. Galindo Y. F.
Velázquez, vi?loncehstas, y N. Palomo y J. Carrillo,
maestros de viola; _formando el conjunto un magnífica
orquesta. La señorita Amparo Pardo, dPbittó en el mencionado ~oncierto. Es discípula aventajada del Sr. }fenet!es, y orJUnda de Veracruz.

PERSONAL.
El Sr. Abad Plancarte, restablecido ya de eus males
p_arti6 en compañía de Don Pedro Escnd"lro, para la Ha~
c1enda de este señor, donde permanecerá varias semanas.
El Illmo. Sr. Amézquita, Obiepo de Tabasco, ha sido
nombrado Teólogo consultor del Arzobi&amp;pado Qe México
en el próximo concilio provincial mexicano.
'
~e encuentra en esta ca pita! el Illmo Sr. Arzobispo de
M1choacán, Dr. lJ. José Ignacio Arciga
Está alojado en la casa de D. Tir!!o Sanz, en San Cosme.

COCHE EN QC:E JUARBZ HlZO SU PEREGRINACIÓN Á PASO DEL NORTE, EXISTEl&lt;TE EN EL MUSEO NACIONAL,

Ha quedado definitivamente eetat&gt;lecida en el Arsenal
de Veracru7, situado en la fortaleza de Ulúa la escuela
para maquinistas navales, bajo la dirección del Coronel
D. Flaviano Paliza.

Los cantineros de la capital, con motivo del cambio
rentístico, pusiéronse de acuerdo para aumentar á quince centavos el valor de las copas.

El día~ del corriente se dió principio en Tampico á la
construcción del muelle, clavándose la primera estaca.
Dirige los trabajos el Ingeniero A. A. Robinson.

FranciEco Mallen, Cónsul de México en el Paso Texas
llegó á esta capital y tuvo una entrevista con E'i seño~
Presidente de la República, la cual versó acerca de ,a
presa internacional construida entre el Paso Texas y Paso
del Norte.

La ~iedad de_ Ingen_ieros y Arquitectos celebró el
lunes ultimo el amversario de su fundación.
En la ciudad de Córdoba, Yeracruz, se ha formado una
compañía con el objeto de introducir el agua potable.
Han quedado concluidas las restauraciones de ornato
que hace como un mes se comenzaron en el Palacio Nacional, ~n !a escalera que está á la entrada principal del
gran edificio.
En la actualidad se están haciendo reetauraciones de
or~ato, en los corredores de la planta baja de dicho Palacio.

NOTAS DE LA SEMANA

~gún recie_ntes datos, ya á formarse una congregación
d_e 1~p_ortanc1a en_ el antiguo rancho del Huachicil, Jurisdicción de la Villa de A.rteaga, Coahuila.
Esta comarca posee muy b11euos terrenos para el criadero y la agricul~ura, circunstancias muy faTorables para
que progrese rápidamente la nueva congrE&gt;gacion.

B_n uno d~ _los baluartes del Palacio Nacional, dos ingemei:os_ m1htares van á construir una torrecilla estilo
rE:nac1m1ento! en la cual se colocará la campana de la
Libertad, recientemente traída de Dolores Hidalgo.

El Sr. Lic. D. Matfas Romero partió para el Istmo de
Tehuantepec, á visitar sns plantaciones de café.
~ acompañan el Sr. Ministro de Guatemala y el Sr.
M1mstro del Salvador.

Sigue efectuándose, minuciosamente, la entrega á la
n_ueva compañía _de Ferrocarriles dPl Distrito, del matenal rodante de dichos Ferrocarriles.

. Murió en Veracruz el apreciable jurisconsulto D. Francisco (_,onzález Llorca, á la temprana edad de 30" añoc.
Reciban sus allegados nuestro péEi:.me.

La comisión del comercio de Veracrm;, que vino 1íltima~ente á. esta ca~ital con el fin de hablar con el señor
Presidente de. las d1ficultad_es que han su_rgido en aquel
pnert-9, á ca~a d!&gt;I nu_evo sistema rentístico, conferencih
con dicho pruner Mag1str:vlo, retirándose complaci&lt;la, en
espera del pronto arreglo del asunto que originó su viaje.

Co_nócense ya las li~ta~ complet~s tie los Diputados que
fungirán durante el biemo que se rnaugnra. La candidatura del Sr. Gral. Díaz para ocupar la primera m11 istra9 tetura en el pr?~imo cu!ltrienio cunstitucional, segun
legramas _rec1b1dos, triunfó en toda la extensión del país.
Los co!eg1os el~c_torales de _la capital, para felicitarlo por
este tnunfo, h1c1éronle obJeto de una manifestación en
Chapult~pec, en la cual lllevó la palabra el Sr. Do~dé,
respondiendo, conmovido, el Sr. Gral. Dfaz.

En la hacienda del Hoyo, inmt&gt;diata :t esta capital se
declaró e! lunes un in?endio que hizo muchos destro~os.
Las pérdidas son considerables.
El Ayuntamiento ha rescindido el contrato celebrado
con los Sres. Chon~_al y compañía para el abastecimiento
de agua de esta capital.
He aquí l~ lista de las personas qne el martf's fueron
~lectrs. Magistrados de. la Suprema Corte de Justicia d
la ~ación:
e
5? _Propietario.-Lic. P11denciano DorantPP.
Pnmer supernumerario.- Lic. Manuel García Mén.dE'z.
2'.'-Sr. Julio Zárate.
3?-Lic. Andrés Horcasit.'ls.
4?-Lic.-Eduardo Novoa.
Los colegios electorales ee vieron poco concurridos.
llfodificado y adi~ionado, es ya lfy en Michoacán el
contrato que el Gobierno de aquella Entidad federativa
celebró con P! Sr. Lni,i Si liceo, para la c.,Jouización de
terreno~ particulares para la compra-venta, adjudicación
Y colom~a.c1!'m de los que pertenezcan al Gobierno y á
los mumc1pios.
El miércoles últi_m_o se efectuó en la ColPgiata de Guadalupe la fiesta religiosa de la Diócesis de Querétaro ante numerosos romeros.
'

Continúan practicándose diligencias importantes en el
asunto Pouc~l-Enrfquez. Este último no se ha presentado á la autoridad, y se cree que se halla fuera de la capita). ½ muerte de RupP,rto Ortíz ha añadido nuevas comp_hcac1ones al asunto. Poucel sigue mejorando de sus hendas.
Miguel_ Fernando ~ca~a, convicto de ei&lt;tafa y que se había refng1ado en Paria, fué extraído de Pq uella capital y
se ha reanudado el proceso que se le seguía.
Con motivo de la inauguración de nna eFcnela en el
p_ue?lo de Ticu~an_, dist~ito de ~uadal, pe Hidalgo, se
s1rv1ó el m~rtes ultimo, d1a de la maugnración, un banquete en dicho pueblo, al cual concurrieron más de 60
per_sona~, encontrándose entre el lao lo~ Sres. Dr. Luis E.
Ru1z, D1re~t?r de Instrucción pública y D. Eduardo Yelázquee;, Y1s1tador de prefecturas.
Ha salido de esta capital el l'éi'ior Con•nl GPneral de
los Est:;1dos Uoidos en México, GenPral Cr1ttende11 rumbo s¡J l'.orte, acompañado de su familia.
'
Terminato!l en San Juan del Rio las fiestas que anualm~nte se verifican y que esta vez estuvieron muy concurri~as, agra~ndo so?re tod() la expnsición de productos
agnco1as, mrneros é mdustriales del Distrito.

El miércoles en la mañana fué aprE&gt;hendido en su casa
habitación de esta capital el Sr. Chas L. Me. Carth y, por
el jefe de la po_licía resE:r~ada Sr. Oc~mpo. Dícese que este arresto se hizo á pet1c1ón del Gobierno de los EEtados
Unidos que acusa á Me. Carthy de haber malversado fondos fec.erales i,n Nueva York.
El Sr. Ministro de Gobernación se ocupa actualmente
en estudiar, artículo por artfcul0, el nuevo proyecto de
reglamento de pulquerías presentado por el Sr. Visitador
de Prefecturas D. Eduardo Velázquez y tan luego como
haya sido aprobada se pondrá en vigor.
Dícese que la Enpre~ión de la E'ección &lt;'e Correos en e
M~fl;isterio de Comunicacfones está resuelta, y que la comisión de_ r~forma~ al Código. estudia la manera de arregla~ definitivamente la sección del ramo y otros puntos
de mterés.
El jefe de esa s~ción D. José Jacinto Jiménez, ocupaní.
otro puesto con iguales emolumento~. Los demás empleados que no cesan se repartirán en las otras secciones.
Sa acaba de publicar un cuadro dA la criminalidad en
México que compr~nde de 1885 á 1895, y en el que leemos
que durante ese ~iempo se. aprehendió á 341,421 hombres Y 107,202 mu¡eres; la cifra de cad,íveres asciende ,í,
3,170, de los cuales fueron 186 de suicidas.
Según el cuadro, ha habido 1,117 abusos de confianza
estafa y f!3ude; 62 incendios; 1,483 homicidios; 106 en~
v_enenam1~!1tos; 433 adulte_rios; 13,438 robos; 95,876 les~o~es y rm_~s; 281,002 ebrios escandalosos; 133 infanticidios y 1,3Jo estupros y raptos.
El jue_ves,. el Sr. Pr~sidente de la República conc13dió
u_na aud1~nc1a á los miembros de la excu1 ~ión norteamericana H1ll, compuesta de personas prominentes de Texas.

Otro pago de $1,250 de "La Mutua."
Toluca, Jnlio 7 de 1896
Sr. Don Carlos Sommer, Director general de «La Úutua.»
l\Iéxico.
Muy señor mío:
Ag_radeci~~ á la_etic_acia de vd. para el p::go de la Póli~a 11umer? 092,8-11 ~a¡o .!ª cua_t, en e~a estuvo asegurado
a favor mrn y de mis h1¡os m1 fiuado esporn el Sr Dou
C11le~o_Yfio Vieyra ( Q. E. l'. D. )
·
D1r1Jo á vd. la ptedente manifestando para conocimien~ de todos los que la presente vieren, que hoy ante el
~r. D. Juan N. l:(omero, Notario Público, he r~cibido d.-1
l:&gt;~. Dar10 Valdés, B~n~?ero dE: esa ycmpañía, t:n eFla
Cmdad la suma de ($1,l!a0.80 mil dosc1eutu~ ciueuruta ¡, 0 .

so~, ochenta reutavos.

Siendo por importe del Seguro................ 1,000 oo
Y P?r la devolución de premios que vagú
m1 finado esposo ................................ .
2,'50 80
.

$

1200 80

, _Qnedo 1g11almente agra&lt;lecifa al Sr. D. Euuardv Caeso
, 1llalvaz:o Agente especial de d:cha Co11,pañfa por su
cooperación para llevar á cabo el levantamiento de pruebas de muerte y _pago del Seguro.
De vd. afectísimo v S. S.-Por la señora mi madre y
her.nanos, V1c ~XTE , ·rEYnA.

�19

EL MUNDO.

36

JULIO,

1896.

]9

JULIO,

1896.

EL MUNDO.
37
-===========e=============== = == = ========~-·Inauguración de un monumento á
Guillermo l.

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Largo sostenuto

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MASCARILLA DEL LIC. D. BE:',lTO JCAREZ, EXISTEXTE EN EL MF14EO XAClO~AL.

í}louimienfo tlcttorai cu los CC:.stabo.s Uoibo.s.
Publicamos hoy los retratos de los principales competidores en la compaña electoral del campo democrático:
el de Mr. William Jennins Bryan y el de Mr. Richard P.
Bland.
· La Convención naciónal democrática de los Estados
Unidos, reunida en Chicago la semana pasada, ofrecfa nada menos que dieciséis aspirantes á la candidatura de la
presidencia.
Yiejos encanecidos en las luchas políticas; serndos senadores, machuchos hombres públicos, dignos de haber
ocupado gobiernos de importantes Estados, hábiles financieros, partidarios del metal blanco, y hastá prófugos
del partido republicano,. se presentaban ante el imponente meeting de los demócratas, con la esperanza de ser designados para la candidatura del 1dto puesto por los de-

fensores de la libre acuñación de la plata, pero nadie tenía las probabilidades que l\Ir. Bland.
1
í entre todos ellos un joven fogoso y atrevido, un simple ex-diputado y senador en agraz, dos veces derrotado
por los republicanos, fué el elegido. William Jennine
Bryan, hoy elevado sobre el pavés, supo dominar al auditorio por elocuente discurso, en defensa de la plataforma ó programa democrático, y aunCJ,ue ocupaba el
cuarto ó quinto lugar en el primer escrutmio, al tercero,
la ola del entusiasmo subía y subía: avasalladora y al
quinto, era aclamado por unanimidad, aun por los mismos que hacía un momento se le c,ponfan y habían sido
subyugados por aquella elocuencia un tanto socialista de
última hora.
Los adictos á Mr. Bland, el que obtuvo más sufragios
en los primeros esctutinios, tuvieron que amainar velas,
y hoy son los más celosos defensores del elegido por la
Convención.

El dia 18 de Junio último, efectnose en Alema11ia la
inauguración de un monumento elevado á la memona de
Guillermo I,
Loa gastos de este monumento eleváronse á la suma de
más de un millón de marcos y fueron cubiertos por las
su~criciones de las asociaciones de antiguos militares. J&lt;'ué
erigido en la cima del KiffhUJuser, montaña poetizada
por la leye?.da de Federico Barb!lrroja.
El emperador asístió á la ceremoni.. con los representantes soberanos de todos 111s Estados alemanes, entre
los &lt;males se hallaba el rey de Wurtenberg y los grandes
duques de Saxe-\\'eimar y de Baden.
Diez y seis mil asociaciones de antiguos militares, estaban represe1,tadas.
·
El emperador llegó al medio día de la fecha indicada,
al monumento, y fué act.gido con entusiasmo por la multitud y por los antiguos militares que formaban valla.
Dirigiose con los otros soberanos á. la plataforma del
pórtico.
·
Ahí el general Spit1:, presidente del comité del monumento, le dió las gracias por haber asistido á la ceremonia, y le testificó la fidelidad de log antiguos soldados.
El profesor \Vestphal, capitán de la réserva, pronunció en seguida el discurso de inaugul'ación.
Discurso del rmpnarlor Onillermo IL
' El emperador Guillermo II, respondió en los siguientes términos:
·
11Experimento una alegre emoción al encontrarme en
medio de vosotros, con los augustos soberanos confederados, para inaugurar el monumento que centenares de millares de antiguos soldados de todas l~s partes de Alemania, han consagrado, merced á una cooperación unánime, á la memoria de m i augnsto abuelo, Su Majestad
el emperador y rey Guillermo I, sobre esta montal1a rodeada de recuerdo'! del tiempo pasado.
La~inauguración de este monumento, es el digno epílogo de la@ fiestas conmemorativas de las victorias de la
gran guerra.
Yo doy las gracias á todos aquellos que han imaginado, favorecido 6 realizado esta obra incomparable, y en
primer li1gar al serenísimo soberano que ee dignó colo•
carla bajo su protección esoecial. Yo sé que el recuerdo
del gran emperador es guardado religiosamente hasta el
último suspiro por aquellos á quienes les fué dado eeguir
sus esti.ndartes victoriosos y exponer con él su vida por
!a unidad de nuestra cara patria.
Et monumento aquí erigido es un símbolo imperecedero de ese sentimiento, pero le está asignado aún un
papel uiás elevado y más noble: él deberá. ser para l:lS
generaciones futuras una exhortación á permanecer uni·
das y á. ser fieles y devotas del soberano y del país; á es•
t.ar firmemente unidas á aquel que ha hecho la grandeza
de la patria, á poner el honor de Alemania por encima
de todas las liga~ de la tierra.
Si el espíritu que ha creado este monumento permanece vivaz t n el pueblo alemán, gracias á la bendición

$1 {l!}ot,imiento $le.dor al en los Sstaaos Uniaos.

\

1/.

?/

....

'

\\·TJ.1.TA)[ ,TE'S~l~R BRYAN.

Rl:::IlA !l.D P. B LAND,

Candldau, del partido demcc,1Uico á la pr&lt;~idencia •l~ los Estado~ [ n idos.

Competido r de Brya n en la can1}'8Í\e. clectoral r'e'. fmnpo c"emocrí.tico.

�19

EL MUNDO.

JULIO,

1896.

11

APLICACION INDUSTRIAL DE LOS RAYOS X.

del Todo Poderoso qne yo imploro, la patria afrontará,
con una cot1fianza inquebrantable, todas las tempestades
que el porvenir pueda reservarle y la vista del monumento elevado hoy como un símbolo, producirá los efectos
esperado~ por los fundadores de la obra. .
Con una verdader a satisfacción he recibido el nuevo
juramento de fidelid1\d de mis antiguos soldad?9. ~o sé
que su divisa: Con Dios por el empetado,· y eJ, 1mpmo no
es una palabra vac!a ~e sentid?·
. .
.
I'ueda este sentmuento amruar siempre á la.a asociacionee de antiguos militare11 y ·perpetnar;:e hasta el !ná~
apar-tado porvenir, propagándose po~ tocia la nación.
Pueda el pueblo alemán no C\lrecer ¡~má11 de h~m~res
que igualen por sn fidelidad. su espíntu ~e s~cnfic10 Y
sn patriotismo, á los que han servido ba¡o las órde~es
del gran emperador, y á los cuales de tal suerre l~a sido
dado contribuirá la realización de la obra de sn vida: el
restablecimiento del imperio alemán. Dios lo quiera!»

Fuera da loa experimentos de laboratorio, las nuevas
propiedades de las radiaciones de los tubos de Crookes
tan m~ist~lmente reveladas .P?r el profesor Rontgen,
no hab1an sido hasta ahora ut1hzadas más que para inwstigaciones de osteo!ogfa ó para indicaciones quirúr·
gicas en extremo interesantes. Ahora se ha propuesto la
:1plicaci?n de los rayos Rontgen para comprobar la ho11!og;eue1dad de las planchas 1nehílicas y para el reconoc1m1ento de la naturaleza de los objetos, opacos para los
rayos X, encerrados en una caja sellada.
Sabido es también que esos rayos permiten distinguir
con la mayor facilidad los diamantes ialsos de ios verdaderos, que reeu:tan tranMparentes éstos y opacos aquellos.
Un periódico técnico londinense, la Electrical Re1•1iev.·,
proponE: que se utilicen los rayos X para examinar las
111atalac1ones interiores de las canalizaciones eiéctricas.
Sin abrir las moldura.q y sin quitar las partes aisladoras
de los h1los, los rayos X permitirán apreciar el grueso de
los hil.os,. las ju;ituras. y sus imperfocciones·: se podrá saher as1m1smo s1 los hilos están ó no soldados, s1 las Ugaduras están ó no enrolladas regularmente, etc.
Ya se comprenderá que esta aplicación no tendría nada de práctica si hubiera qne tomar cada vez una sombra
1·adiográfica por medie de una placa sensible; por esto lo
11!ejor es utiliz~r las propiedades fluorescentes del platinocianuro de bario: este cuerpo, finamenw pnlveriz ido en
un m,&gt;rtero de ágata, se pone en suspensión en un mucílago ó en colodión normal y se extie11de en gruesa capa
• obre un cartón bristol bastante espeso. E1 papel asf pre·
Jlarado se hace fluorescente y bajo ,a influencia de los ra~·os X dá imágenes instantáneas muy clarmi de los obj~tós
interpuestos entre él y la ampolla: ésta debe ser cubierta
con un palio ó un papel negro y el cartón debe colocarse
de manera que la cara no cubierta de platino·cianuro mire á la ampolla. El observador se coloca al ovo lado del
bristol como si quisiera ver la ampolla al través del cartón. La limpieza de la imágen así obtenida, depende del
estado del tubo de Crookes y d~ la distancia del cartón á
la ampolla. La fluorescencia desaparece con la excitación
Je! tubo, y el cartón fluorescente sirve indefinidamente
para los experimentos qutt, presentados de esta suerte
son más econ·ómicos, sorprendentes, rápidos y variados:
q·:e con el procedimiento de las placas sensibles, útil solamente cuando se trata de conservar las imágenes obtenidas.
·
Si hemos de dar crédito á un telegrama dirigido hace
poco desde Nueva York por Edisson á lord Kelvin de Glas
cow, el tungstato éle cal cristalizado produce efectos fluore~~enteH mucho más intensos que el platino-cianuro de
bano.-M.

***

Ofrecemos á nuestr&lt;'s lectores nna fotograff:i del monumento y la legendaria montaña en que está colocado.
EL NAID'RAGIO

DEL "ORUMMON D-CASTLE. t&gt;

•

De cuando en cuando como para demostrarnos· que el
mar ese giua11te eterna~ente indomable, no duerme, llega á nosot~os, estremeciéndonos, la noticia del extrago
causado por sus iras. No hace dos afias aun, EL MuND0 daba á sus lectores 1~ noticia detallada del horroroso
naufragi.:, del (;olima, hermoso vapor de la Compañía
«La Mala,n del Pacífico, ocurrido en nuestras aguas occidentales. Hoy deberemos eslabonar á aqueUa hi~toria
lamentable, una historia más: la del naufragio del Drumimmd-Castle, magnífico vapor mercante de una Compañía inglesa.
Y no será, nó, la última catástrofe: el mar, el rebelde
perpetuo, no descansa.
Los raros v1aJeros que en la primavera no temen tomar el vapor postal del Conquet, que se dirige á las islas sorpréndense mucho del gran número de vapores de
qu~ á toda hora del dia y de la noche está poblado el
horizonte.
Todos lo3 buques que entran á la Mancha, van en efecto á buscar en esa roca, centinela avanzada del antiguo
continente, un punto de tregua, indispeusable, que les
permita reconocer su situación y proseguir con fijeza su
destino.
De ahí 35e vagar constante de humos ligeros, de estrellas rojas ó verdes, que apenas entrevistas parecen huir
como espantadas y desaparecer en la bruma ...... Oh! la
bruma...... ella es, más que la tempestad, la enemiga de
los navegantes en esos parajes. Solapada y silenciosa, corre, se extiende, se espeea al rededor del buque momentos antes seguro de su ruta. En vano mugen las sirenas!
en vano los faros eléctricos proyectan sus fulgores deslumbrantes. Ni el sonido ni la luz pueden.atravesar aquella cortina de sombra. Ya nadie canta á bordo la vuelta
á la patria. Los más enérgicos se sienten ahogados por
tnortal angustia ante el peligro, tanto más inquietante,
cuanto que ninguna lucha es posible. El Fromveur está
muy cerca, el From1,eur, ese estrecho ó canal que se extiende entre la isla y la costa, erizado de rocas agudas y
cortantes, invisibles, á flor de agua, donde espantosascorrientee levantan aun cuando el mar esté tranquilo, olas
gigantescas.
El buque des\'iado poco á poco de su ruta, que ya no
puede rectificar, es arrastrado, y súbitamente se produce
el choque fatal, el espantoso desgarramiento del casco
ventrudo, el deslizamiento rápido ó lento, pero siempre
segnro por el agua negra q11e sofoca los gritos de la desesperación con la vida. Y cuando la bruma se remonta á
las nubes, el Fromveur aparece impasible...... Unicamente, nllá en el fóndo, las vergas del buqne desaparecido,
han all.adido nueva&lt;ocrnces al cementerio en q ue yacen
tantos restos acumulados desde hace siglos!

YIAJE!AL ,POLO NORTE E~ GLOBO.

•

.

t

1

L'l alegría del regreso.-El camino

cu la muerte.

l\foy pronto, dentro da unas cuantas horas, iba á dis•
tingui r~e la costa inglesa. La espectación 'hacía que permaneciesen snbre el p11ente numerosos pasajeros y para
hacer agra.dables las últimas hora.'! de travesía, ~e habia
organi1..ado en lunch y un baile, aun cuando el calor era sofocante.
·

EL «DRUMMOND-CASTLEn EN LOS MOMENTOS DEL NAUFRAGIO.

MONUMENTO 11:RIGIDO) GUILLERMO l. EN KIFFH&lt;EUSBR.

El «D,•u,rirn?nd-C&lt;ntle.»:La tripulaci6njffos pasajero$.
El martes 16 de Junio, á e~o de las once y media de la
nache, el vapor Dru,nmond Ca.stle, de laCompafiía•Correo
de Londres, 3cababa &lt;le reconocer los fuegos Ouess'\nl.
Ese gran atea1ner de 30&gt; pies de largo 7. de 3,663 toneladas, dejó á Capetown el 28 de Mayo ultimo, en camino
para Londres, con escalas en Delagoa, Nata.!, East--London, Port Elisabethy Las Palmas. Llevabacienhombres
de tripulación, y tenía por oficiales: á Pearce, capitán·
Brown y Wayman, primeros oficiales; Hisck@, oficml se:
gundo, Ellis, oficial terceró, el doctor Tallen, médico· Elbro, contramaestre; Eyre, primer mecánico; Holmes' segundo mecánico; Beattle, tercer mecánico; Mac Alpine
c•tart,n mecánico y Palmar, quinto mecánico.
'
El Drummon.d-Castle llevaba además como doscientos
pasaj~ros, colonos y plant:.dores de té. Entre ellos se encontrnban algnnos soldados ó secuaces de Jameson ·re·
cienternente implicados en los acontecimientos del A.frica del Sur, condenados y agraciados por el presidente
Krngl'r.
La 111ayor parte de los colonos llevab:in á sus famfüas·
la'I mnjere@ y los nil'ios eran numerosos á bordo, y n~
damos la lista de los ¡,asajeros por ser fastidiosa para
nueetros lectores que los desconocen.

39

EL 1'iUNDO.

19.Juuo, 1896.

Caía una lluvia fina, pero muy nutrida, q~e obsourecía
un poco los fuegos de la costa, haciendo necesaria. una
extrema prud:mcia. Está comprobado que la velocidad
del steamer era, sin embargo entonces, de 15 á 16 nudos,
lo que en circunstPncias semejantes parece excesivo y
· hasta temerario. ¿Cómo aconteció que el capitán del
Drumnwnd- Gastle se hubiese a. venturado por el Fromveur
en lugar de pasar ,l lo largo de OueEsant, como la pru•
dencia y el camino que debía seguir lo exig,an?
He aquí lo qne ning.ún marinero pudo explicarse ,por·
que los fuegoM del Creac'h y del Stijf SP. habían percibido
sin duda alguna apeear de la lluvia y si t:se movimiento
erróneo se había ya cometido era facil rectificarlo. Se ha
hecho una suposición acaso ligera. Se ha dicho que el regreso á la patria fué demasiado festejado ..... .
La verdari, no se conocerá jamás.
.
Los sobrevivientes de la catástrofe, quedaron demasiado trastornadas.por el terrible drama al cual asistieron,
para que hayan conservado una noción exacta de los hechos, y hay en sus relatos contradicciones que no permiten admitir la versión de unos mejor que la de otros.
De cual ¡uier modo que sea la culpa, si la hay, fué pa•
gada muy caro ..... .. ,.
Sobre las roc(l8 verdes. El naufragio.
A las doce menoq cinco minutos de la noche, en el momento en que eu el puente el regocijo llegaba al colmo,
una conmoción violenta acompafiada. de un ruido aterrorizador, derribó á marinos y pasajeros, en medio defardos trastornados y de l&amp; arboladura que se hundía.
El Dru.mino11d-Castle a&lt;'1tb1tba de arrojarse sobre las rocas verde3, [en breton Koc' h-Jfrlen] el!!ollos peligrosos

que se encuentran entre las islas de OueSljant y de Mele!ie
y cuyos )?icos se descubren apenas cuando la m 3rea baJa.
Inmediatamente el buque comenzó á agujerearse en la
popa; pero el capitán Pearce, creyendo qt:.e podría contar
con los tabiques aatancados de que el b uque estaba provisto, mandó aue se diera contra máquina para salir á flote. Desde lo alto del puente gritó á la. tripulación que
permaneciese en su puesto y á los pasajeros q ue condervasen ~ sangre fria.
Intentase botar á las lanchas ¡;,ero no se pudo lograr.
Entonces, ante la muerte inminente, el desorden fué
completo. Los ~asajeros enloquecidos se llamaba!l,. se
buscaban con gritos de tenor. Las madres se precipita·
ban en los camarotes para morir cuando menos. cou sus
hijos que apaciblemente dormían.
•
Bruscanient-e el steamer cayó comoun·plomo á una.profnndidad de cincuenta metros y los sobrevivientes mterrogados algunas horas después de su desembarque,. hablaban del horror que sucedió á los desgarradores gritos,
del silencio mortal que cayó sobre las olas que se cerraban sobre su presa, eu tanto que la corriente lo! a rrastraba á ellos mismos con los restos á los cuales se afian•
zaban desesperadamente.
Los sobrevivientes. Siete horas sobre una ta·,za.

Los habitantes de las islas, los guarda-far06, los vigías
semaf.óricos, no tuvieron conocimiento alguno del nau•
fragio que se efectuaba á algunos cables de la costa.
Hasta el dia siguiente á las siete de la mafiana, los pes·
cadores de Meléne que iban á ver sus redes, encontraron
arrastrados á lo largo á los dos marineros James Wood Y

William Godbolt que hab1an logrado mantenerse sobre
un fragmento de escotiUa á pesar de los calambres que los
paralizaban.
Eu tanto que los marinos de la Coro1ta de Maria salvava~ á los náufragos despojándose de sus vestido8 para cubrirlos, otros pescadores percibían :i un pasajero Charlie .M:ackar, al cual un aparato de •.mlvamento at~do sobre las arca.a, sostenía completamente desvanecido soore
~¡ abismo. A fuerza de cuidados ee le reanimó.

Las corrientes los arrastraron entonces ya á lo largo
donde vagaron algunas semanas, ya á 1~ pl~as de 1~
costa Noroeste de Finietere. Los remolcadoréé, los torpederos y numerosas barcas exploran los eecollos y cada día se hacen nuevos descubrimientos. Pero r:iuchos
?uerpos permanecerán en el abismo y no reaparecerán
Jamás.
Ea tierra bendita.

Los cadáveres recogidos.

Para aquellos que han reaparecido, las poblaciones de
las islas han tenido la más grande piedad.
Los muertos, envueltos en gruesas lonl,lll, por falta de
ata0:aes, son velados al fulg'?r de humildes cirios, por los
habitantes de Ouessant, dolidos ante el dulce y pensativo rostro de las viudas futuras.
Loa campos.de margaritas salvijjes, de perfume amargo de crisantemas, que alegran aquí y aUá; las rocas
desoladas, han proporcionado blancas coronas á los pequefiuelos babys, -á las jóvenes mÜ!ses, cuyos despojos ha
devuelto PI .Fromveur.
Los enterradores y los cargadores son pescadores ro.dos, que en las tempel!tades disputan al mar su presa, y
cuya tumba, maflana acaso, lamerán las olas.
A.1te toda la parroqnia reunida, en la pequel'ia iglesia
sacudida por los vientos furiosos, el venerable cura de
Ouessant, bendijo antes de darles su último adiós, á esos
pobres náufragos de otro culto. herlI!anoe de dolor á
quienes tantas familias desesperada.a lloran, allá, lejos,
del otro lado de la Mancha.
.

La flotilla de los ~scadores de las islas bien pronto
reunida ~da, no deüia encontrar más que c'adáveres. Ent re los primeros que fueron &lt;iescubiertoe se encontra!Ja
M Téllez, 2'? oficial, cuyo corazón latía a~n débilmente
pero que no pudo. ser vuelto á la vida; -después un niñ~
.a.e un afi_o; una ni.lia de tre&amp; afios, cuyo padre; propietario de mmas de diamante en el Cabo, fué reconocido más
tarde; una hermosa joven, Miss. Freda .Mgee cuya opulenta cabellera rubia flotaba sobre las olas ~orno la de
-Ofelia......... D.ispués muchos desconocidos.
Casi todos estus desgraciados habi9.n tenido tiempo de
rod~r á. S? cintura el a¡:-ar:1to de salvamento que p nen
á d1spos1c1ón de cada pasaJero las compafiias de n.avega-ción. Pero tal aparato, del cual esperaban la salud no
hizo sino prolongar su agonía, porque los golpes de ~ar
pasando sobre ellos, los habían asfixiado. Algunos W:
nían el rostro y las manes r.scoriados, sin duda por el
-choque contra las rocas, á las cuales habían intentado
~n \'ano encaramarse.
C.1dá'\leres más numerosos fneron encontrados durante
:algunos diai!, cr1a:1Llu l,1 ut&gt;.compo,ició11 cvmenzú su obra.

":::c)J_.~

En E'i ~alón de sesiones de la Sociedad de Geoloafa y
Geografía de Estockolmo, se ha celebrado últiman~ente
una reunión en favor de la expedición polar en globo
proyectada por M. Andrée. En ella ha dado éste cuent~
de lo adelanr.ados que lleva sus preparativos de viaje.
Por lo qu,. respecta al globo, están ya terminados los trl's
pi!!OS del cobertizo en que se le debe conservar hasta la
partida, y en brevé. lo estará el generador de gas hidrógeno. El vaporcito la Virgen, se halla · terminado en el
dock de Gothemburgo: este pequeño barco es de palastro, puedP. llevar tres personas y 600 kilógramos de pro- ·
visiones y se dobl_!\, de suert~ que se le puede izar á las
redes del &lt;;írculo &lt;1el globo. Se ha constru(do una cocina
en la cnal se puede calentar los víveres á diez metros d~
distancia del suelo de la barquilla. La expedición saldrá
de Gothemburgo el 7 de Junio y llegará á Spitzberg el 17
ó 18. Per~ á partir de este momento, ~I. Andrée no puede pre_decir lo que sucederá: no sabe s1 podrá continuar
su via¡e en globo ó tendrá que hacerlo en barco ó trineo.
Los instrumentos científicos que llevará la expedición
soo: tres sextantes, un horizonte artificial de mercurio
dos crQnómetros, dos crono3copios, cartas m31?nética;
aproximativas de la región inexplorada, una brújula especial, un psicrómetro, un actinómetro de Arago, nueve
brújulas, un anemómetro, tres anteojos, dos aparatos fotográficos, un E&lt;lectrómetro, un aparato para recoger bacterias y otro para analizar el agua.
SEB.VIClO AEREO DE CORREOS.

Se acaban de unir la isla de la Magd1lena y el puerto
de Cagliari, es decir, las extremidadeP Norte y Sur de
Cerdeña, con la costa de Italia, por medio de un servicio
de correos...... de palomas mensajPras. La distancia entre Roma y la Magdalena es de 270 kilómetros, que los
pichones recorren en un espacio de 4 horas 50 minutos.
La velocidad media, es, pues, de 45 kilómetros por hora.

El salario de los marinos que descubrieron la Amérit',a.
. Un economis~a ha llegado á descJ?brir las hojas de re¡nst~o de la flotilla de Colón. Las cifras que se ·desprenden.de estos documentos son verdaderamente curiosas
Los marineros, según su clase, ganaban de dQs á tres pe:
sos, por mes, más la alimentación; los capitanes de las
carabelas 16 pesos mensuales y los alimentos. Cristóbal
Colón, con el grado de almirante, tenía un sueldo anual
de 320 pesos.
No ea muy caro, si se tiene en cuenta el descabrimiento de .Améri_ca. Verda_d es que hay que tener en cuenta
t~rub1én el valor del d1oero en el siglo XV en co:nparac1ón con el actual.

�19 J ULlt &gt;, 1~00.

EL MUN,DO.

40

~1~9~J:,,;;UL~I~O~,~18~9~6·~=============~E~L~MU~;,:,N,;,;;;D~O~.~===============

EL 14· DE JULIO ::)E 1896.

LAS SOLTERONAS.
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&amp;l (rasino ~rancés en la noclte ael 1~ ae ,Sulio ae 18')~.
[Tomado del natural por Leandro Izaguirre,]

EL 14 DE JULIO.
EN EL CIRCULO FRANCES.
T'rovervial es ya el espiritual buen humor de los nobles
hijos de la gloriosa Francia y nadie extrañará por lo mis•
moque la celebración del 14 de Julio en esta capital haya.estado por demás animada y encantadora. Ahí donde
hay un grupo de franceees, ahí está la Francia y los que
forman la prósp&lt; ra. colonia de esta capital, nnidos íntimamente como están, no podían meno3 c' e dará su gran
fiesta el brillo que me!'ecía.

Todos los establecimientos franceses, que son muchos,
y algunos mexicanos, engalanáronse vistosamente el mar•
tes último, sobresaliendo por su adorno «El Palacio de
Hierro,» «El Puerto de-Veracmz,» «Las Novedades,» «El
Gran Orientaln y la «Ciudad de Londres.»
La Kermesse efectuada en el Tívoli del Elíseo estuvo
animadísima. La entrada del Tívoli estaba adorn,lda con
mucbo gusto llovía conffelli de todas partes y la concurrencia era muy nuineroea. Nuestros lectores conocieron
á su dtibido tiempo el programa. Baste añadir que se amplió con lucimiento en todas sus partee.

El baile efectuadÓ en la noche en el Casíno Francés
[del exterior del cual damos un grabado] fué el brillante
remate de los regocijos del día.
La alegria sentó sus reales en los hermosos salon€B pa·
rano abandonarlos sino con las últimas ;,ombrae de la
noche. Inicio~e la fiesta con los viriles y conmovedores
acordes de la :'.\Iareelleea y prosiguió encantadora hasta el

fi.n.

4L_

Ntwstro~ pl;ícerr es r. l 1 laborins, 1olonia F1 ancesa, por
el b.ien éxito tle su l atriótica celebración.

..

O.NOCI, hace muchos años, tree solterooM, á qnienes se llam:iba en su pueb)o
las señoritas Griftóo. Parecían, aun cuando hubiese entre ellas nna diferencia
notable de edad, haber hecho el mismo día, en tiempos m11y lejJnos, una silenciosa entrada en la vida. Parecía asimismo-de tal sueree estaban emparedadas en sus costumbres y de tal suerte er.111 ne~esaria'! cada una á Jas otra;¡ dos-que
deberían morir el mismo día y á la mism~ h'&gt;ra, después de haber, como de costumbre puesto en orden su casa, limpiado sus muebles y cepillado su ropa.
'Yo recuerdo que me quisieron. L'.ls m'&gt;lesté muy frec.ientem~nte, cuando entraba
á sn casa, haciendo cabriolas como un gato que m~rodéa, por la ven~ana d~ la planta
baja. Y me agrada recordar, sobre todo, con cierta pena mezclada aun de piedad y de
bur a afectuosa, que era la señorita Nina la más desgraciada de las tres hermana~: persona nerviosa y tímida, humilde y meticu.osa basta el exces_o, á la cuál me compla~~a
en atormentar. B.1stábame deslizarme detrás de ella de puntillas, lo cual se me fac1htaba porque era distraída y un poco sorda, y después, bruscamente, en voz alta, llamarla p¿r su nombre. Yolvíase hacia mí lanzando un grito, levantando los brazos con un
sobresalto de h'lrror, que daba á su semblante lll ex:presión más per&lt;'gri~a, hacié11d_ome reír. Ptiro la señorita Nina no sabía enfadarae. No hay manera dti pmtar su resignada mansedumbre, cuando menéaba la cabeza dulcemente, y decía: «Kstos muchachos!.. .... » sin sonreírse como yo lo hago á la sombra de ese recuerdo. Entonces, la
señorita Luisa, la más vieja, me amenazaba, pero sin convicción, con la1 tenazasó con
el atizador. L1 señorita Clara, la menor, ensayaba una reprimenda severa. Yo peclfa
hipócritamente un perdón siempre acordado. Se hacía la paz y me sei:itaba cerc!l de_
ellas en un taburete, frente al fuego. Una de ellas refería entonces, haciendo al m1s~o
tiempo ovillos. candorosas historias que m~ encantabln, porque tenían las buenas viejas una a1ma ingenua é. infantil, que las ªl?rox:imaba á los nift~s,
Yivfan de su traba¡o, bordando y haciendo punto de media todo el d1a, y de 1;rna
renta miserable que les arrojaba coJ soberbia un hermano qu~ tenían, el cual era neo.
Trozo de pan necesario y duramente adquirido con humillaci"ne~, periódicas como
los trismestres de su pensión. En la intimidad, cuando estaban solas, y á puerta cerrada, las tres hermanas osaban confiarse ~u pensalniento. Acusaban á su he~ml!'no de
orgullo; decían que ellas no pedían más qu.i amarlo, pero qu~ eso era muy d1f!c1I; que
él jamás había sido bueno con ellas, como ellas lo habrían !l!do para con él s1 D10s le
hnbiese dejado póbre y á ellas las lrnbiese hecho ricas, pero que Dios h:1-bía hecho que
los cuatro naciesen de la misma madre.-Ante los extrafios, al contrano, hablaban de
aquel glorioso hermano con respetuosa altivez..
.
.
.
Et iba á verlas cuatro veces por año y se rngemaban para tratarle bien. Presidía
en sn mesa, se dejaba ser,ir coi:no un nabab, examinaba todo y todo lo.censurab:i-: la
c,11nida, que había costado muy cara, la ropa, que ya encontraba demasiado humilde,
ya demasiado rfoa. Después, ya al partir, magestuoso, apaciguado, un poco_ menos ce•
ñudo, dignábase humanizarse y decirles algunas palabras amables, al subir~ su Jan·
dau, pesado, tirado por dos caballos bien nutridos que conducía ¡¡n cochero hmchado
dt- toda la grandeza de su amo. Y las tres herwanas, desde el umbr~l de su pu~rta
mirapan, con un eu~piro de envidia sin hiel el tren que deEcendía, ale¡ándose rápidamente por el camino.
Su vida era humilde y retirada. Oían todas las mañanas su misa, cocinaban ellas
mismas y pai-a comer como para don.uir encerrábanse con dos vueltas de llave. En la
sala enladrillada donde se instalaban dura11te \argae hqras, para trabaj.ar, miraban de:
trás de las corti1Ías á los campesinos qne iban al pueblo, los coches y los caballos: ~i
al"una comadre pMaba, atraíanla hábilmente para interrogarla sin demostrar cunos1d;~d, con finezas de diplomático, porque gustaban de saber noticias. Y las reciblan de
tolas pe,rtes sin tener intimidad~s con. nadie, discreción bien conocida q~e les valía
confidencias con las cuales se sentía halagada su vnnidad. St1 catacteríst1ca era una
timidez temerosa y una prudencia proverbial. En un tiempo les .aconteció mezcla~e
neciamente en los chismes del pueblo. Pero su hermano, advertido de ello, le~ d1¡0
. redondamente que á la primera reincidencia les quitaría sin J.&gt;iedad la mesada, misera•
ble hilillo de agua en que bebían la gota necesaria para su existencia. Y la lección ha·
bía sido tan dura, que con gran terror cosieron sus labios y cerraron sus puertas para
todo el resto de sus días.
Clara era el espíritu fuerte, la ama indiscutible de la casa. Ella era quien reglamentaba las compras, escribía las cuatro ó cinco cartas que se escribían cada ali~ y
pr.-sidía en los raros debates de familia. Nina aprobaba·, convenía en todo. Lmsa
aconsejaba. Esta era flaca, rugosa y, vagamente, su faz, bajo sus cabellos grises recordaba la de un viejo barbndo.
Nioa tenía. gruesas y burdas facciones, una cara parecida al mascarón de una
fuente.
Jamás he sabido si esas pobres mujeres pensaban en algo cuando trabajaban, ni ~i
alguna de ellas podía tener en propiedad una idea que no fuese de las otras dos. Su vida era como un humilde péndulo de tres cuadrantes, cuyas agujas marcaban la misma hora y giraban en un círculo igual sin detenerse ni
apresurarse bajo su delgado
vidrio. Oomo su casa, su c~
rt&gt;bro estaba amueblado, mutati.~ ,nmandis,_..de-·muebles
vitijos y -mézquinos, pero
apropiados á sus destinos y
apreciados por sn Targo uso.
Los pensamientosfiltrábanse
gota á gota y cuando yo las
oía hablar entre sí en tanto
que movían la aguja, parecfame ver caer de sus palabras una nube de cenizas
grises cuya monotonía adormecía.
Ahora bien, aun cuando
pareciese tan vieja como sus
dos hermanas, la señorita
Clara había sido joven, en
un tiempo-iy milagro!-había amado, esperado y sufrido.
En tiempos lejanos había pasado por G ...... un receptor de contribuciones. No
dejó recuerdos muy precisos en el Pspíritu de aquellos que le conocieron. Llamábase
José Boro y no permaneció mucho tiempo en el pueblo.
B&lt;?ro no era ni grande, ni pequeño, ni he1·moso, ni feo ni natla. Su faz, su talla y
S!} actitud, parecían pertenecerá todo el mundo. En lo moral, lo mismo que en lo físico, no tenía fisonomía alguna especial, cualidad ó defecto, Yicio ó manía en él á la
cu1l pudiera basarse un inicio. una ant-ipatía ó una amistad. Era nn hombre.de temperamento tranquilo, de un apacible buen humor, de una int,..Ji¡?.,ncia orcii naria ni
franco por completo, ni por completo reePr\'lldo, dti una honradt&gt;?. de b·m·..go. Seguía
tranquilamente su carrera, ni mejor ni máA m I que muchos otros y marchaba con un
paso no menoq tranquilo á lo largo del camino de. la vida.
Boro.conoció á la señorita Clara. ParPc..-qne no era fea entonces. T,rnía veinticinco
años, cierta frescura, y una apetitosa robustez.

¿Cómo ese ~uncionariocumpl ido,
cu y as opinio 1es
eran razona oles,
los juicios siempre
medidos, la c,n·
ducta de una prudente cordura, cometió la inconcebible locura de enamorarse de una
muchacha sin dote?
Nada hay que responderá ésto sino que lo inverosímil puede llPgar.. En el pueblo y en tres leguas á la redonda Ilo_había en aquel momento otra señ~l'"!ta. _casadera.
Boro tikn pobre como ella y no temendo más que su empleo para v1v1r, _se encontrab~ fastidiado de vivir solo, y de comer solo. Por estas .ra~ones qms.o tomar
mujer pues era un severo moralista, al cual una salu~able t1m1dez 11abía preservado de las pasiones. Pidió la mano de Clara, que se la d1ó de todo corazón, y tan sorprendida cuanto conmovida, t~n asustada cuanto embelesada, la pol;&gt;re muchacha se
derritió en lágrimas y le amo bien pronto con toda su alma.

***
Cuando yo era niño, y mi tía Emilia en las tardes estivales se paseaba en nuestro
jardín yo le preguntaba algnnas veces:
-Dime pronto, tía E111ilia, que pájaro es el que canta.tan bien, allá lejos, del otro
lado del vivero, sobre el rosal, cerca del muro?
.
Ella escuchaba, movía la cabeza y me re~pondía sonriendo: .
.
-Debe ser el ruiseñor, porque ya _en el tiempo en que yo era ¡nyen hacía su mdo
ahí todos los años. ~:eta noche, si el tiempo. está bueno, canta1,l b~¡o nuestros balcones. Pero tu, tú no lo oyes todavía porque duermes y yo, yo no lo oigo ya porque eoy
vieja.
.
.
? Q p1"é n
Dónde está el hombre dónde la h1imilde C!'latura
que no h a o ído a 1 ruuiefior
dé nosotros pnede volv;rse hacia su j11ventud sin eucontrnr una dti eeas horas en que
todas nuestros pensamientos cantab~n como pájaros en~motados, en que ap~nas tocaban la tierra,&gt;' en que nuestro espír.1tu se halla~a embriagado; en que hab1a al re~edor de nosót'ros como un perfu-me ligero de oxiacanto extendido sobre nuestra ex_1stencia? Que beJl11 es nuestra vida mtilancólica bajo esas fala~es fi.,res de Mayo! . Oh ¡oven esperanza, hada preQtigiosa! La dicha-, el amor, !a.gloria, t?do parece fácil, _todo
· es séguro. 1,os n1ás hérmosos auefio~ ,de las m_usit~. d1VI?as, se 1lumma·n, ~n r~d1osos
espejismos. Nobles rostros nos.sonnen! ~ rntehgenc1a más obtusa se 1lumma, se
· abre temblorosa y el corazón brmca, henchido de ternura, ante todas las .alegrías de
la vida.
·
y esto es lo más luminoso de la dicha. Y el q11e ha encontradonna de e~as horas,
· puéde moril', porque ya ha vivido.'-Glara amaba y eotaba· loca. En~el;humilde Jardín
de.su víña el rniseñor había•ido á posarse, y desde la mañana hasta la t11rde, la pobre
muchacba'lo escuchaba perdida de amor. Ya no vivía más que para ofrb, y c:ontaba
Jaa botas {&gt;0r sull cantos. Clara se abandonaba sin reserva á esta dicha sin medida, que
se iba para no volver.
.
..
: Nina tenía más de treinta años, y Luisa cerca de cuarenta, cuando se dec1d1ó el. matrimonio. Muchos años hacía que vivían ~olas en aquella casa: su heredad y su umver. so y eran para cada una las otras dos, toda la familia.
·
' Como su padre había muerto y su hermano estaba lejos, la señori.ta Luisa se había
enc_ontrado á l&lt;'i!! veinte años con que debía ser la madre am_orosa y tierna de RUS dos
· huérfanas. No se sabía á cual de las trPs amaba con más profunda dilección. Si había
alguna que fuese má~ mimada, era preci~:imente Clara, edu?ada por sns dos hermanas
mayores. Sin embargo, ahora.no se regoc1¡ab!ln éstas de la d1c?a d!l su ber':llana menor.
Se necesitaría el arte sutil de Lamb, su ironía y su estud10 m1croscóp1co de los reflejos movimientos del alma, para enconLrar y tocar con ~I dedo el punt? jusi.o en que
el egoísmo comienza y el puro aft,Cto acaba. Habían ~nido ellas en su a1slam1ento ene
~ horas de ensnefto taciturno.
Había momentos de fast1d10 en que huían. la una de la
otra porque les venían p!;!nsamientoa de esos que se guardan en lo más profundo de sí
mísmo como en urna querida y melancólica. El porvenir estaba cerrado para ellas, así
·como el pasado estaba vacío. Sin embargo ~u corazón se arrullaba algu!las veces con ensueflos tlmidos, se llenaba de vagas languideces, se abandonaba á tristes ternuras, y
una imposible esperanza ~travesaba sus almas candorosas.

***
Cuando Boro después de la entrevista decisiva hubo salido de la casita, Clara fue•
se á la vent~na q~e daba á la calle y apartó las cortinas á fin de seguirle largo tiempo
con la mirada. Aturdida por la dicha se preguntaba si aquello era posible y si en realidad se trataba de ella.
El había l1egado como pretendiente y se había despedido como novio formal. Ella
oía su voz como en un suefto, seguíalo admirando como si estuviese ahí, y aun cuando
osó apenas mirarle, sn rostro y su coJttinente grave, su enternecimiento, loa menores
detalles de el traje que llevaba en aquella solemne ocasión, quedaron fijos en su memo•
ria dPslumbrada.
Había recibido de él un beso, el beso de los desposorios, el primero...... Cuando se
encontró de nuevo con sus hermanas, radiosa y con los ojos llenos de lágrimas, saltó
al cuello de Luisa que ·se dej6 abrazar friamente.
Admiraéla entonces, volviose hacia Nina, pero Nina ·habj'a desaparecido. Ilabfa
huido al jardín, refugio acostumbrado de sns penas y lloraba calientes lágrimas, haciendo para descargo de su conciencia, votos doloridos aunque sinceros por la dicha de
la hermana infiel.
Celosa&amp;!, ..... Se habrian a~ijido si se les hubiese revelado que en efecto un celo in.consciente se agitaba en sus pobres corazones. Dd una manera obscura se hacían jus.ticia y enc,optrabaa natural en el fondo, 1ue Boro, cuando iba á verlas no tuviese atenciones delicadas, palabras y ojos tiernos sino para la hermana menor. Eso era natural
pero cruel: Porque nos sentimos lastima•los con la dicha de los otros cuando 11osot1os
no somos dichosos; y ellas decíause para sí qne ño tendrían fortuna semejante y que-

�42

EL MUNDO.

19 JULIO, HS~6.

-Y cuando la he dicho que examine, que reflexione bien, que e11pere ¡me ha respondido de un modo!. ....... .
-Nada se le puede.~ecir.. ¡Le salta á una á la cara como un gallol
-1Clara! ¡Clara I d1Jo L1;11sa con amargura, deseo que no tengas nada que sufrir.
Así es como pagan á una, Nma!. .. ... ¡Elevarla como lo hemos hecho, sacrificarse por
una ingrata! ¡Ya se da importancia de sefioral
-No, dijo Nina enojada, todavía no es seño~.

***
.Ni.na no creía expresarse tan bien! Una tarde de Mayo, Boro estaba sentado con su
novia ¡unt.o á la ven~ana que daba á la. calle. Hablaban del porvenir, arreglaban con
el p1:m~am1ento su vida y por Ja centésima vez Boro exponía lo que era y lo que valía,
es decir, su fortuna y sus esperanzas. Hablaba de sus buenos billetes y de su segu,opr9~reso, de algunas ec~nomías qu~ ba~ía hecho y de un tío viejo, rico y solterón á
qmen acabab'\ de anunciar su matr1momo. Este tío de seguro les haría un buen regalo de bodas y dejaría algo al morir.
. En aqu~llos .momen~os se presentó el car~ro. Vió á Boro y le tendió un cartapaC!O con la d1recc.1ón es~r1ta en letra desconocida. Boro rompió el sobre con n€gligeucia, pero de súbito se mmutó y Clara lo contempló con tierna inquietud. El rostro del
l~ctor se había p:.est? descolorido .por una fuerte .emoción, las ventanas de su nariz se
dilataban y ell: sus OJOS opacos brillaba una clandad desconocida. El papel temblaba
en su mano cnspada.
-¿Qué es? ¿qué sucede? ¿alguna des~racia? preguntó ella.
. -No, no, no! gritó él con fE:rocidad mconscie!lte· ¡Un vaso de agua, por amor de
Dios! ¡Me ahogo! ¡Una desgracia!.. .... Al contrario...... El!.. .... él ha muerto!
-¿Quién, seíior?
'
-M.i tío, y creo...... sí, se dice que tal vez lo herede.
¿De veras? replicó Clara. ¡Pobre seflor! Se acordó de usted, antes de morir. Voy
á ~e?:ar mucho por el descanso de su alma. Pero...... ¿le ha dejado á usted algo?
-Tod~, !l'ruñó Boro, y desapareció como un loco, dejando su sombrero.
La no~1cm se confirmó. ~oro herP;daba.. El tío, ya encerrado en el ataud, debidamen.te rociado de agua bend!ta, cambiaba sus vastos dominios, los trigos, las viñas, el
cast1!lo sec?la1:, los. bosq~es 1¡i-ualmente se.cull;'res, que pocas horas antes poseía, por la
prop1ed'.1d md1_scut1ble é mahenable de seis pies cuadrados de tierra negra, rodeada de
1JDa -verJa de lrierro. E~ sus· sueiios-más fantásticos Boro, el sobrino querido, á quien
se esperaba para el entierro, nunca había aguardado semejante suerte. Esa fortuna tan
grande, venía á caerle en la cabeza de una manera tan ruda é imprevista que pocofaltó para aturdirlo.
·
El tío,. á quien.ºº habia v.isto veinte veces en su vida, solitario misántropo á quien
creía.~amaco, ego1sta de qmen no había recibido nada más qne buenos consejos y
l:&gt;end1c1ones gan~osas, aquel ~ombre.venerado babia elegido á Boro como único heredero, de prefenc1a á otros vem~ par.1entes que. lo habían cuidado con importuna ternura_. El b~en tío era hombre rngemoso. Hab1a sospechado que las atenciones de sus
sobrmos ol! !1 un poco á sepulturero.
La noticia estalló c9mo una ~omba. Desde la maflana la sabían dos ó tres personas; en la tarde no ~abia en la ciudad muchacho de escuela que no supiese que el se•
flor receptor ~r~ millonario. Los perros callejeros debían al encontrarse repetir fil
asunto en. su 1di?!Dª• de ~a~ manera habí~ rodado en las conversaciones de sus dueflos.
Las _seflor1tas G1;mon rec1b1eron más de cmcuenta visitas¡ todas abrazaban á Clara con
efusiones de an;Hstad que ella tuvo el buen tino de no creer sinceras.
.
. i:S:38ta sus hermanas eran de verse! Clara se hacía gran seflora y comenzaban á.
hsonJearla. Cu~ndo se encontraron solas, Luisa dijo á Nina:
-Es una dicha para. nosotras, y como es muy grande para ella, me regocijo de todo corazón. Pe!o ¿has 01do cómo habla? No son aires de seflora. Va tomando el aspecto de una prmcesa.

Clara era muy feliz.-Y en tanto que esta se e~capaba á PU cuarto, loca de alegría, li·
gera como una alondra, Lnirn puso en silencio la mesa. Nina entró de nuevo. Tenia los
ojos enrojecidos, lo que la ponía más fea aún. Al encontrarse sus miradas, ambas se
comprendieron y se abrazaron en silencio.
Cuando su primer alPgria se calmó un poco, Clara advirtió que estaba sola para saborearla. Al principio se afligió, después se indignó é hizo ver su indignación á sus
hermanas. Entonces la desconfianza reinó en la casa; con su acomraflamiento de secretos que se cuchichea entre aliadas, con las palabras de doble sentido y las reflexiones agri-dulces.
·
·
11.-- ~
Ya La Rochefoucauld ha tratado de investigar si es por ellas ó por nosotros mismos, por lo que amamos á nuestras gentes más all~gadas. No hay más que un padre,
no hay, sobre todo mas que una madre y rar.os amantes acaso, que vayan más allá de
las mezquind~des de la vida1 llevados _po~ alguna abnegación heroica y que sean capaces
de hacer sonriendo el sangriento sacrificio de su corazón.-Ellas lo halirian becho si hubiese sido pr~iso_. -Y: aún_parecíaies por momentos que consumaban, sin decir una palabra, ese sac~1fic10 Jlueono, pero resentían una a1,¡arga _pena que se reflejaba sobré su
rostr~. Clar:a iba á abandon3:rlas. Y qué sería de ellas srn aquella ingrata necesaria á
P11 ex1stenc1a? Cómo normahzar de nuevo sus hábitos trr.stornados por su abandóno?
Y como vivir en aquella casa que sin ella se convertiría en un desierto?
La amistad de las dos abandonadas se volvió inmediatamente más estrecha. Ocupábanse ellas de los quehaceres domésticos y se bacian, en voz baja interminables confidenci~. -Y Clara, herida por aqnel!a exclusión, afectaba tomar su partido con una Ji.
ge.reza md1ferente que á sn vez las hería en lo mas vivo.
Boro iba á verla todos los dias; sentábase en la salita donde babia corrido la vida
de las tres hermanas, y hablaban con un tono apacible. Boro carecía de elocuencia:
par!!- élla era ?na alma humilde y dulce, de inteligencia mediana y de estrecha imaginsción. ¡No importa! No hay dos ma.neras de amar.
--:-Perman~ían solo~, con las p_uertas abiertas. Ella oía Ji.abiar á su novio y le respondia con tímidas sonrisas, ruborizándose hasta los cabellos cuando Luisa ó Nina entrahau para salir inmediatamente y vigilar con disimulo, porque la seflorita Luisa se
había metido en la.cabeza la idea de que había que vigilará a&lt;1uellos enamorados que
su deber de madre era no perderlos nunca de vista.
'
Un día dijo á Nina:
-He 9-quí á nuestra hermQ.na que se casa. Vale tanto como decir que se caso, pues
to que nos abandon.irá dentro de un mes.
-Yo no lo ~ubiera creído de ella! respondió Nina ingenuamente.
-~ué necesidad tenía de casar~e? Nosotras la queremos tanto, vi vimos aquí tan
tranquilas!.. ....... Y luego convino en ell0, si11 reflexionar cinco minutos, sin consultarnos á nosotras, sus hermanas mayores ......... en fin!
Nina era un eco fiel. Repitió, pues, como sú hermana:
-En fin!
·
-Nos. vamos á qaed_ar, .pue~,. solas! se dijeron con las lágrimas en los ojos.-Y bien,
¡que sea dichosa! Oye, s1gmó Lmsa abrazando á Ja otra; prométeme que no harás nunca lo que ella! promé•eme que no te casarás!
Niua lo prometió llorando, podía ciertamente prometerlo, y continuaron queján•
dose.
- Bu Boro! á ver, con la mano en el corazón, ¿cómo ln encuentras tú, Nina?
-Yo ......... qué sé, parece ser hombre muy cumplido.
-Y? nada tengo que decir contra él, añ~ió. Luisa co~ to_no dead4:;ñoso. Co_nvengo
!'n qt~e tiene buenas maneras. Pero las apar1enc1as nada significaµ, m1 pobre Nma.' Lo
rnter10r ee lo que hay que conocer, ¿y lo conocemos nosotras acaso? Es una feliz con no
casarsl'. Hay tantos matrimonios oue dan miedo. En otros tiempos yo nada diría.
Eran todos pru&lt;lentl&gt;", más discretos! pero el mum}o ha cambiado mucho. Esos seil.oritos dP. hoy todoP son falsos.
-Todos son falsos, repiiió el eco.

***
Entre .tanto, Boro no ~s~ribía. C_lara no había recibido sino pocas palabras eriz~das de cifras en que anuncmba o~c1alwente la gloriosa hexencia. Ya hacia qui11ctt
dms que esperaba una carta más tierna y más larga, una verdadera carta de novi&lt;&gt;
ausente. Soñaba en ~I~ desde la maflana hasta la noche, y aunque tuviese poca fan·
tasía se recreaba ant1c1padamente en las frases enamoradas de EU prometido. Dict11 b:~ •
hast~ las frases_ más pequeil.as de la carta esperada y se ruborizaba de sus propios ¡wnsam1entos: .Pe.o la carta no llega~a. Dura1:1te a.lgunos dias la esperó con pacienc·ia;
&lt;lespues vm1erone~ aso~br?, la tnsteza, la mqu1etud, los mil tormentos de la espna.
Clara ~e puso nerviosa é 1rntable. 1:!na noche a.l lev3:ntarse de la mesa, Luirn la dijo:
-¡Pobre h~rmaaa .mía! Ya lo t1eneR demasrndo rico...... para tf.
Y esta lección la h1~0 estremecer. Tuvo entonces un acceso de desaliento tal, que
creyó que lo babia perdido todo. 'Deseaba acabar, caer enferma morir! El era tan rico y ella tan pobre)
'
¡Qué muchacha tan humilde! t~n indigna de él! ¡ni siquiera bonita! ¿Dónde estará
la compañe~a df: este ~ombre supenor? Porque la característica del amor verdadnP,
es la adoración 1dol~tnca. Medía estremeci~a la altura que . los separaba y se aturdía
reco1:cta1:1do la embriaguez que le había ocasionado la herencia. ¡Ay Dios! ¿Por qué n&lt;&gt;
segma siendo pobre? Y luego se reprochaba suspirando este pensamiento Egoísta._ l;'c&gt;nsa~ en su alma grande, en su noble co~azón, en la inaudita generosidad que había.
temdo al amarla, se acusaba de calnmnmrlo por sus temores y se indignaba por su.¼
sobresaltos.
Por fin, le escribió Clara.
Su carta, poco hábil, era casi
el~nente a.e ternura y de inqmetud. Diez largos días tardó la respuepta, durante los
cuales la infeliz se sentía morir.. ~lara no tenía fuerza para 1rr1tarse, y en su desolaci~n silencioea, no comía, dorm1_a poco, y comenzaba á langmdecer. Las quimeras más
~ombrí~s de la angustia, lo
1ruprev1sto, la enfermedad, la -=!11uert~. todo lo po&lt;1ib1e y lo
.
imposible, mal combatidos por esperanzas breves chocaban en su imaginición en fer•
ma como lú.gubres pesadillas.
. Por enc1~a de todo esto se sentía roida por aquella reflexión de su hermana imP0s1ble de sahr de .su cerebro: que se habia vuelto demasiado rico p·ara casara~ con
e a, )'. por el fantasma de un abandono ridículo y desesperante. Le parecía que la luz
si/ 1e¡a~a l~nt-amente de ella y que dia á día, hora por hora, Fe sentía hundida en un,
a ismo e 1.mplacable soledad.. Por último un día, que, ·cansada de sufrir, se eentíá
tra1.mla, á fuerza de laxitud y de abandono, en una tarde dé estío cuyo esplenl oh~en 10nal se cubría P.ara ~lla, para ella sola, de-pálida languidez, un aldabonazo
izo es~remecer: apareció Nma y la entregó en silenció una carta que Clara tomó
0
~
un ~1to de loca alegría y luego de terror. ¡Era de él! Clara rompió el sobre y dese as rnmeras palabras se transformó en una estatua. Boro la escribía ex.ponía en
Sºca1 meas, llenas de noble tristeza, que se veía obligado á recobrar su 'biberta&lt;l que
evo vía á Clara la suya y hacia Vl?f~s P?r su di(:ba. Alegaba la iormal y últim~ sagrada v_olun~ad de su tío. No ternuno; d16 un gnto desgarrador, giró sobre sí misma
Y rodó 1nammada por el pavimento.
*
~ntre tanto, el Sr. Boro entraba en pis:sión de su papel de castellano. :&amp;&lt;-corría
~s t1er1as, ordenaba cortes de madera, oía las noticias de los gnardas y se aprovechaa de. 1~ buenas bodegas del difunto. Quizás pensaba en la abandonada, con vagos remord1m1entos. A las veces creía ver sus ojos llenos de lágrimas, fijE&gt;s en él ~on tula ter-

:fál!
ª

1

19 JULIO, HS~6.

nura que lo avergonzába, y su p~nsamiento se apartaba á realidades más agradables.
Otras creía de buena fe, aparte de toda fatuidad, que Clara se consolaría pronto.
Hay traiciones difíciles de denunciar de vi va voz, asesinatos imposibles de cometer cuando la víctima está aún palpitante, que por el correo no significan nada. Boro
pertenecía á esa raza de hombres, muy sensibles al mal que reciben, que se persuaden
con toda ingenuidad de que la 1..iayor parte de los peESres de los otros son exagerados
ó quiméricos, indignos de las gentes razonables é imposibles de tomarse en serio.
Al grito que la desgraciada dió, acudieron sus dos hermanas, la encontraron desvanecida, rígida y fría como una muerta. No queriendo dar á los vecinos el espectáculo de aquella desesperación, la tomaron, una por los hombros y otra por las piernas, y
la llevaron, cc,mo pudieron, al cuarto de Nina, situado en el piso ba¡o.
Después de haber tratado en vano de reanimarla y de haberla llamado entre sollozos con las palabras más tiernas, Nina salió apresurada y regres6 á poco con t&gt;l médico,
que movió la cabeza con ademán indeciso. Cu~ndo Clara volvió en sí, tenía la cabeza
aruiente, brillaban SUB ojos con un brillo febril y comenzó á delirar. Entonces Nina y
Luisa la cuidaron con admirable solicitud. Una madre no se siente más inquieta, no se
inclina con mayor ternura ni con más pacientf&gt;s cuidados como los de aquellas pobr.es
criaturas á la cabecera de sn hermana moribunda. Porque su enfermedad era de mnerte. Después de accesos de furioso delirio, cayó en un sueño pesado, del que sólo salia
por momentos para abrir los ojos azorarlos. Cuando la enferma se despertab-\ así, siempre veia á su alrededor dos caras feas, bañadas de lágrimas, flacas y consumidas por .a
fatiga, porque allí eetaban eiempre sus hermanas, relevándose para velarla. Al verlas,
se babia dicho que eran dos sombras que el terror, la piedad y la angustia animaban
todavía,
Un dia se despertó completamente. ¿Dónde estaba y qué la sucedía? ¿Por qué Nina
y Luisa lloraban al verla, con las ll.)anos juntas, como si acabase de salir por favor divino de un peligro desconocido? No lo sabía, no podia comprenderlo. Se aentia débil,
tan débil, que le parecia qne la vida se le escapaba; pero en esta laxitud, Clara seutia
un bienestar extrallo, y aquel pensamiento no la asustaba. Cerró los párpados, hizo un
('@fuerzo para recordar, y al volver el recuerdo no la llevó otra vez al dólor. ~o sufría
ni de cuerpo ni de alma; pero experimentaba una especie de aniquilamiento resignado
con dejos de dulzura. Cuando volvió á abrir los ojos, vió distintamente á sus dos tieles
compafleras que la sonreían á traYés de sus lágrimas, y ella también tuvo mm pálida
sonrisa. A poro les pudo tender los brazos, en donde las reunió sollozan ces ttn el mismo abrazo.silencioso. Después se durmió de nuevo, teniendo entre PUS n,anoe la de su
hermana la mayor. Entonces Nina, con precauciones ir.finitas, salió de puntillas, y

COBARDIA.

~t
~Jl

43

EL MUNDO.

dos hombres abandonaron la pieza. Et médico, alegre en manera alguna
impr.esion~do de los sufrimientos de otro-tantos veía ar{ diario y desde hat- cía tanto tiempo, que ya no se apiadaba de las miserias bumanas;-Jorge, en-... corvado y con la frente llena de sombra.
Y~ en el descanso de !a eEcalera, crexendo que ella no podía oírle, el joven hizo la
angust10Ea pregunta:
- Y bien, doctor?
- Y bien, amigo mío.. .... ya nada queda que hacer.
-.Tamás voh·erá á andar?
-.TamáP, ni á moverse tampoco.
. -Oh! !)ios 111ío. ba.l.buceó él desesperado, esto es imposible...... Usted, de quien se
nt.an c 11rac10nes marav11loeas, nada puede? ..... .
-No, nada.
-Oh, Dios mfo, repitió .
. , El doctor hizo un gesto dudoso, que podía traducirse comQ muestra de conmiserac1on, y con su f,::rnqueza rnda de sabio, di~paró !'l tíltimo golpe:
-Todavfas1 se mantuviese aeí! Pero la ¡,arálisis sube, ya lo s11be usted. Llegará á
la lengua, después al cerebro, y de la compaflera de su existecia no quedará nada· Matt,ria qne vive, he ahí todo.
'
·
.~or¡z_e se pasó la mano por la frente, como para arroj&lt;lf de suespí,;tn la abominable
precl1cc1,m. En cnanto al doctor, en tanto que consultaba su reloj aqadió:
- No es la vida muy alegre que digamos; hay que tener valor'. ..... Conque, buenas
noches!
Y bajó rápidamente la escalera.
Por un inst'.1nte, .J?rge, q_'l~Ó tan tur~ado, que no oeaba volverá la pieza, temiendo que eu emoción h1c1ese ad1vmar á Mat1lde el irrevocable diagnóstico. Después decidié,,dofe, abrió la puerta.
'
Sentada en pesada actitud sobre su silla, con aquella carne de nervios muertos cor~nada por una cabeza ~uy pálida que llarecía haber rocogid~ t&lt;;&gt;da la vida del ~rga:m;mo, dando á cada pliegue, á cada relieve del rostro un moV1m1ento una fisonomía
la p,Lralftica le esperaba.
'
'
No le prE'guntó nada. Unicamente le miró con fijeza con sus ojos enormes, agrandados bajo la impresión deI dolor.
Entonce11, sintiendo él que no iba á poder, si ella le interrogaba, disimularle la ver-

Luisa, sin retirar su mano, se sentó en el sillón, donde bacía,doltmeses que velaba día
y~

•

Cuando Clara se levantó por la primera vez y pudo, en bra os de sus amigas, bajó
la escalera, vacilando sobre sus piernas, y se encontró sentada en la mesa en que había
caído desmayada. Parecíala que en dos meses había vivido más de veinte aiiod, que sus
esponsales, la traición y el desengaño que estuvieron á punto de costarle la vida, eran
acontecimientos que habían ocurrido bacía mucho tiempo, casi hundidos en el olvido.
Parecíale que su jnventud había muerto, que había sido sepultada. Pidió un espejo y se miró con sorpresa, pero sin pena, encontrándose vieja. Estaba delgada, los cabellos le caían sobre la frente marcada de precoces arrugas. ¡Solterona! Esta palabra
se alzó repentinamente sobre su cabeza como una sentencia del destino, y experimentó
el deseo de envejecer más todavía, de convertirae bruscamente en 11na anciana, en virtud de una mágica metamórfosis, una octogenaria adormecida en pequeños, pero plácidos pensamientos.
Fué á sentarse junto al fuego sostenida por Luisa y Nina. Llovía. . Era un domingo
de otoño, la hora d.a las vísperas, la iglesia de la ciudad llamaba á los fieles con su campana de timbre poderoso, cuyas solemnes vibraciones se prolongaban. en el espacio,
de~de lo alto de la torre. Su espíritu se elevó allá, muy alto; oró y se sinUó regenerado.
La tarde se desvanecía y la calle estaba triste y silenciosa. Como la luz de la habitación,
como la juventud de su cuerpo, el dolor se retiraba de su alma, no dejando en ella sino
un tranquilo adormPcimiento. Sus esperanzas por siempre muertas y sus dblorosos recuerdos, se cubrían lentamente de cenizas. Y sn monótona vida se hizo semejartte á la
pieza de paredes desnudas, con ladrillos fríos y ventanas entrecerradai¡, en la que yo
jugué cerca de treint-a años más tarde.
Luego, las trt-s no tuvieron sino una sola voluntad y una alma 1ínica. Vivieron una
existencia siempre semejAnte, siempre resignada, sin placeres, pero también sin grandes tristezas. La Providencia soberana que equilibra los bienes y los mal e~, dispensa á
los mísnos destinos sus recogimieotoa.tranqnilos. Y además, ¿al que tiene ojos, qué
importan la pequéñez y la humildad de la vida7 En cualquier alma la vi.la lo tiene
todo, con su atractivo profundo y solemne, con las invisibles flores de ternura y adhe.
sión que forman la dignidad y la hermosúra. Las tres se amaron hasta el último mo
mento, y la muerte fué para ellas clemente: no se se extinguieron. al mismo tiempo·
pero se sigttieron tan de cerca, que el viaje de la primera pareció preparar los otros dos·'
CARLOS

DE

BoP.oEu.

dad, y q ne en Iugar de reconfortarla con la esperanza, presa de la pena, lloraría con
ella¡ Eeparando la cortina de la vidriera, pegó su frente al vidrio húmedo, viendo obstinadamente las lozas del patio, viejas lozas abolladas completamente, entre las cuales
crecía una hierba mal sana, que ante la amenazante lluvia, parecía ensanGharse.
-Jorge!
Al oír su voz, sobrnsaltóse lleno de miedo. Hundido en su pena, había acabad)
por olvidará la víctima bien amada.
-Querida mía?
-Jorge, repitió élla con voz grave.-¿Qoé dijo el médico?
Jorge balbuceó:
-El médico, el médico, pues...... nada ...... que con cuidado, tus fuerzas ..... .
-Estás mintiendo!
·
-No...... no...... ¿por qué?
-Apruximóse á ella, tomóle las manos, y hablándole muy cerca del rostro, le dijo:
-No hay que asustarse...... ya sabea ........ .
-Es inútil, le interrumpió ella. ·Todo lo he oído: jamás, jamás curaré, y llegará un
día en que mi lengua......
·
No pud;) continuar. Inclinó la cabeza y se puso á llorar silenciosamente. AquPllo
había acabado. No sanaría. Hasta entonces había e~perado, persuadiéndose de que la
parálisis qne una mañana, súbitamente la había herido, cedería ante la ciencia, qi¡e tornaría la vida á ens miembros y que resurgiría la antigua existencia, aquella existencia
de diez a1ios en 1ue habían vivido el uno al lado del otro, sin abandonarse, por decirlo
así, jamás; corriendo. siempre del brazo, como niflos alegres, por la ciudad en el invier•
no y por el campo en el verano. Ya aquello había concluido, irrevocablemente.
En el paroxim-0 de su dolor, en medio de sollozos, exclamó:
-Ob! Dios mío, quién hubiera creído que nuestra hiAtoria acabaría así!
-Querida mía; te ruPgo que no tedesconeueles, le dijo él suplicante. El médico se
engalla; sanará!: porque lo queremos, y la voluntad de dos seres, dtbe dominará la na
turaleza.
Con nn ei;fllerzo que le crispó la faz-tan coni;iderable era-intentó la enferma llevarse las manos á las mejillas, que le qnemabau las lágrimas. Pero ante la imposibililidad dP levantar los brazos más arriba del cuello, desalentada de ante mano, so'lozó:
-No, no, ya lo ves; esto ha concluido Lfmpiame la cara!
El, tomó su pañuelo, y suavemente limpió aquellos ojos adorados, en los cuáles se
había mirado tantas veces. Después, lleno de bondad, inclinando el cuerpo, enlazó con
sus brazos aquella J?Obre cabeza desolada, arrullándola con palabras tiernas, sui;urradas
dulcemente, acariciadoras.
-No te dePconsueles1 le deéfa; yo te quiero y te querré siempre. ¿Te acuerdas..... ?
Te lo he jurado, te lo he Jurado!.. ....
E inclinándose más, le cerró los ojos humedl'cidos eón un beso.
-Ah I snapiró ella¡ si la muerte pudiese sorprendernos así! ..... .
-La muerte! dijo él extremeciéndóse; ¿luego deseas morir?
-Sí; querría que juntos, de un mismo go!pe, nos hiriera la muerte.
-¿.Por qué?
-Yo ya no 8-0y más que un cerebro. Pronto, no seré más que carne que vive. li:ntonces, fatalmentt&gt;, ya no me querr.is; en tllnto que en :a otra vida, podríamos proseguir nuestros eueños de teruura.... Te acuerdas q,1e me prometiste amarme siempre? Yo
me acuerdo qne juraste no sobrevivirme. Si yo muriese, mantendrías tu promesa?
El la mi•·ó un poco asustado, i nconseíentemente rebelado ante la idea de que pudiese interrumpirse el curso de su existencia. Pno, en una visión rápida, se dió cuenta de
que muerta ella, se quedaría la casa vac;ía, helada, y respondié, convencido:
-Si; si tú murieras me mataría.
-Gracias, gracirs.
Y en un trasporte de fe juntáronee sus·manos, y eus ojos, sus ojos agrandados por
el dolor. eleváron~e al cielo, en tanto que sns labios murmuraban una plegaria:
-Sef'lor, Seflor, ten piedad de mi amorosa pena, y haz que el mismo viento de
muerte nos dt&gt;rribe á los dos.
Pero la ventana se Pntreabrió; un soplo perfumado de florescencias primaverales
!~11 llevó, traídos sin duda del balcón vecino, risas de gentes felices que cambiaban besos
tiernos.
8e miraron llenos de desei,peración, avivada su pena por la alpgrfa de otros. Ellos
también babíao sido felicl's; ellos también habían cambiado caricias locas. Poro esofné
en otro tiempo. Ahora ~1 cuerpo flojo de Matilde, mostr:ibaae horribie en su inmovilidad, quitándoles toda idea de. alegría. Entonces vínoles la idea, muy precisa, de que
con 9-quella esperanza de curac16n, huída, aquella esperanza que les permitía creer en
el porvenir, la vida iba á ser espantos'.l para ellos.
De nuevo, Mat1lde se echó á llorar. Fatalment-e, aun cuando él la rodease de solicitudes que jamás parecían fatigarle, estando el sacrificio continuo por encima de las
fuerzas l,umanas, acabaría Jorge por cansarse de ser enfermero y la abandonaría.
En el mundo encontraría mujeres jó,·enes que le sonriesen y le agradasen• las amaría y olvidaría, quizás no á la amiga de otro tiempo que había ocupado un Íugar tan
ímportante en eu vida, pero sí á la enferma que, clavada en un sillón, era ya sólo una
cabeza sobre un cuerpo muerto. Y esta idea era tan dolorosa para su corazón de amante que latía vibrante y celoso, que casi gritó:
-)lorir! matarnos los dos!

�] 9 JULIO, 18~6.

EL MUNDO.

44

-Qué dice~?
-Si fué~emos los enamorados de otro tiempo, los dos nos ,mataríamos.
El hizo un gesto de repnlsión.
-Matarnos!
-La vida en adelante no será para nosotros más que, sufrimiento; esta es la última alegría que nos queda. Oh! Jorge, Jorge, si tu quisieras, nos iríamos para siem•
pre ahora que tenemos aún el recuerdo de las dichas muertas. No esperemos la hora de los disgustos y de los desfallecimientos ......... Oh! Jorge, Jorge, si tu quisieras ........ .
Decía ésto con una exaltación tan convincente que él, á pesar de su miedo, SP.
preguntó si tendría razón. Algunas veces sentía, aunque su delicadeza y su hoRradez se rebelasen, aproxímarse las cobardías, los deseos de irse, de huir de aquel cuadro melancólico y ~ria de hospital, de aquella atmósfera penosa de dolor perpeLuo, y
encontrando sus o¡os un alegre rayo de Elbl, que llegaba después de la lluvia y hermoseaba el patio, vínole la idea de que debía sentirse uno bien allá afuera, con el rostro
acariciado por el aire suave, y se preguntó si un dia su horror á la enferma, su necesidad de libertad no le dominarían de una manera tan imperiosa que le hiciesen abandonar á la desgraciada en su horrible inmovilidad, para correr con otras por las ca·
!les animadas ó por el campo florido! Oh! eso sería malo, cobarde, indigno de el.. ....
Pero no teniendo la conviccióp de que no sucedería .y oyendo á Matilde repetir: «Ah!
Jorge, Jorge, si tu quisieras morir, sería esta nuestra postrer alegría!» él murmuró
muy bajo, como temiendo oírlo él mismo:
·
-Sí qui&amp;o.
La faz de la enferma púsose radiante, y Je pareció que por su cuerpo inerte corría
un extremeciroiento bienhechor. Esa era la victoria última y suprema de su amor. Casi cadaver triunfaba aún! Y para no dejará Jorge tiempo de reflexionar, ordenó:
-Ahí, en el cajón, está la caja de pistolas ........ .

MORIBUND.A.
Yo tengo una celda ruinosa y callada,
Tan n..gra y tau honda, que allí solo existe
Mi alma, la páliJa enferma enlutada .
Que busca la sombra porque ama lo triste.
Allí, los dolores, cual tristes hambrientos,
J!;ucienden sus torvas pupilas huraí'ías,
D~jando tan sólo despo¡os sangrientos
D&lt;J seres amados y cosas extrañas.
Y mi alma, la buena, la blanca enfermita
Levanta sus tristes miradas inciertas,
Sintiend., la honda nostalgia infinita
Del sutlño que duermen las vírgenes muertas.

..

•,,.

El obedeció, sin excitación, pero de prisa, como con rnied•1 á aqnP-lla vida anormal, teniendo la convicción de que sólo ese acto detin'ltivo ltl illlpt-diría cometer la fa.
tal cobardía.
Ya con las armas, dijo valerosamente la enferma:
-Mát:&gt;-me, después te matas tú.
.
Espantóse él anre eEta idea. No debía pedirle eso; disparar sobre ella ...... jamás. Mejor renunciaba.
-Entonces juntos, quieres?
-Sí
Y decidido, queriendo acabar cuanto antes con aquellos preparativos que amenguaban la intensidad del acto que querían realizar, pu8o una de las armas en la mano de
su esposa, con el cañón vuelto hacia su pecho, y retrocedió dos pasos, febrilmente, preguntando:
-Estás lista?
Después, sin esperar respuesta, ansioso por terminar, disparó. Cayó como una
masa, con la sien derecha destrozada, á los pies de la para! ítica, salpicándola de sangre. Ella, con el brazo levantado, lista para disparar, permaneció atontada ante el acto realizado.
Desde la silla donde descansaba su carne de nervios muertos, mirab!l al de~graciado debatirse girnit&gt;ndo, en los horrores de ia agonía, sin que sus ojos pudiesen dt-jar de
ver el espantoso espectáculo que seguían con doloroso encarnizamiento.
Cuando ~l suicida dejó de moverse, ella, que le había impulsarlo al cumplim iento
de aquel acto supremo, sintió que toda su carne se rebelaba Snfrir como él, extrernecerse como él en espasmos dolorosos......... no, no! eso era horrible!
Y_ olvidando su vida mísera de para1ítica, su cuerpo inerte, la lengua y el cerebro,
que bien pronto se atrofiarían; abriendo los dedos, dejó caer la pistola.
DANIEL Rico.

.Los sueños febriles, las hondas miserias
Y elabora, con ellos los gritos
Que, á veces, revientan
Como un largo clamor, cuando el viento
Huyendo atontado se arrastra ó se estrella,
Y por eso mi espíritu hastiado
Se anima y despierta
Al sentir que las sombras invaden
En ronda gigante mis negras ideas,
El conoce el lenguaje sombrío
Que dicen las nieblas,
El comprende la voz de las sombras
Y sabe loa gritos que flotan en ellas;
El recibe los ásperos besos,
Las rudas ternezas

De esos seres deformes que cruzan
Las sombras nocturnas de tropae inmensas.
¡Pobres seres! Engendros malsanos
De muchas demencias,
Concepciones absurdas que viven
Una vida fictiqia, parcial, incompleta ..... .
Ya es de nochj!; ya puedo reírme
Con risa siniestra,
Y esperar que las sombras invadan
En ronda gigante mis locas ideas.
ANT.11:NOR LESCANO.

Julio de 1896.

Pero hay una reina de rara belleza
Que cuida de mi a lma la senda sombría;.
Y quedo le dice: yo soy la tristeza
Y tú eres la amada, ia enferma, hija mía,
Yo soy la enlutada, la musa doliente
Q11e sueña en lejanas comarcas brumosas,
La pálida virgen que enreda á su frente
Guirnaldas marchitas dtl anémicas rosas.
L'\ eterna implacable se acerca á quitarte
Dll tod:i.s tus penas el trágicQ peso ....... .:.
La noche desciende...... ya puedes llevarte
La fü¡r enfermiza de mi último beso.
BENITO FE!i.TANFS.

Cosamaloapan, Julio de 1896.

LA SAN DCNGA.
Cuando en la calma de la noche quieta
Triste y doliente la Sandunga gims,
D n sus pi ro en mi pPcho se reprime
Y siento de llorar ansia secreta.
¡Cómo en notas sentidas interpreta
Esta angustia infinita que me oprime:
E l que escribió esa música sublime
Fué un gran compositor y un gran poeta!
Cuando se llegue el suspirado día
En que con dedo compasirn y yerto,
Cierre por fin mis ojos la agonía;
La Sandunga.toe.id: si no despierto
Al qut.&gt;joso rumor de esa armonía,
Dejad1ue descansai· que estaré muerto! ......
RODULFQ F!GU.&amp;ROA.

Julio de 1896.

ASONANCIAS.
Ya es de noche: ya van por el cielo
Lhirosas y trémulas,
Como uu coro de vírgenes blancas
Q11e llora la muerte del sol, las estrellas;
Y a es de noche: las vírgenes duermen
Los sueños despiertan,
'
Y en sus castos oídos dtlBtilan
Rumores de beso::1 y ardientes demencias·
Ya el amante se fué; sus palabras,
'
Tan sólo, se quedan
E·,g•rndrando tenaces visiones
Que oesan. con besos que manchan y queman;
Lus mendigos, cansados, se arrojan
En su honda miseria
Y se agitan sintiendo en el alma
El rudo ch 1squido de inútil blasfemia,
Mientras van vacilando en la sombra
Y en ella tropiezan
Al impulso potente del vértigo
Que deja ell sus sienes la pálida anemia.

io·h·:. "i.~. ;;~~¡~~ ·¿~. ~;; ·~·~;;~·. ~oo~i~· .................
Las vocf"s dispersas,
Los suspiros ardientes que pasan
Quemando á su paso las bocas abiertas
Los aullirloq del viento, qu"' ha visto '
Angmtias inmensas
Y la voz de las sombras que envuelven

A. PO CAL IPT.I:CA.
Y juró por El que vive en los
siglos de los siglos, que el tiem·
po no ser~ más........ .

. ..... Y ví las sombras de los que fueron
En sus Fepulcros, y así clamaron:
'
uAy de loR vientres que concibieron!
.A y de. los senos que amamantaron!»
uLa noche asperja los cielos de oro,
Mas cada estrella del negro manto,
Es una gota de nuestro lloro........ .
¿Verdad que hay muchas? Lloramod tanto!"
«Ay de loa seres que se quisieron
Y en mala hora nos~ngendraron!
Ay de /o.~ vientres que concibieron 1
Ay de los senos que mrurmantaron!»

*

Huí angustiado, lleno de horrores·
Pero la turba conmigo huía
'
Y con sollozos desgarradores
Su ritornello feroz seguía:
"AY de los seres que se quisieron
Y eu mala horn nos engendraron!
A 11 de los 1'ientres que concibieron!
Ay de los senos que amamantaron!»

*

... Y he aquí los astros,-chispas de fraguas
Del viejo Cosmos-que descendían,
Y al apagarse sobre las agua~,
En hiel y absintio las convertían.
Y á loa fantasmas su voz unieron
Los Siete truenos, extremecieron
El infinito y así clamaron:
«¡ Ay de los vientres que coneibiRron!
~.11 de lo.~ senos que amamanta.ron!»
Julio de 1896.
Al!ADO NERVO.

19 JULIO, 1896.

45

EL MUNDO.

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�1n .TULio, 1896.

EL MUNDO.

46

19 Juuo, 189fi.

EL MrTNOO.

Tomado de "El r1dversal" de la c iudad de ~ éxico.

47

&lt;raza ingeniosa.

Purúúmn del Rincón,
Marzo 20 de 1896.
1'm: SYDXEY Ross Co.,
New York.
Muy Señores mios:
Con gusto les suminl!tro á. Vdes.
dos casos que se han curado con sud
Pildoras de Vida del Dr. Rose.
La Seño1·a. Maria Rodriguez de 52
años de edad y de un temperame.'lto
l ,ilioso, padecia un dolor hepático q uo
la ponia de muerte y habiendo ya.
agotado toda la ciencia médica me
resolví á. recetarle las Píldoras dt 1
Dr. Rcss con lo que ha sido curadu.
enteramente y el dolor que ya hacia
mRs de 10 afies padecía.
La Señorita Francisca Hernández
·vino á verme para recetarla pues
. -.
...
sufria una gast:!'itis intestínal acompañade. de neuralgia aguda. Recono- · ·
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puntas bordadas, están arregladas dos órdenes de blondas,
nna que completa graciosamente los picos de la falda, y
la otra lQs de la blusa; ésta va ajustada á la cintura por
un gran lazo de raso.
El figurín n? 3 t-s un elegante traje de calle. La falda
casi lisa, de muselina ó eeda, con dibujo sencillo, tien~
nn hermoso bordado en la orla. El cuerpo lleva, rnbre
fondo de satín, un coselete bordado con orla de tul.
Pur úl~imo, el modelo n&lt;.' 4 es una primorosa capota,
tan sen~11la como. elegante, de lo más artístico que en ~sta estación ha sahdo en las casas de confecciones. Su factura es muy sencilla.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>•

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Paseo por e1 ~osque .
(Dibujo de Leandro Izaguirre,)

�18

12 JULIO, 1896.

EL:UUNDO.
¡;i;EL MUNDO."
SEMANARIO ILUSTRADO.

TniFoNo 434. -~ de las Damas núm. 4.-APARTADo 87 11.
MEXICO.

Toda la correspondencia, debe dlrlginle
al Gerente de este periódico.

La suscrición á. EL }IUNDO vale $1.25 centavos al mes,
y se cobra por trimestres adelanti.dos.
Números sueltos, 50 centavos.
. .
Avisos: á razón de $30 plana por cada publ 1 cac:6n.

Todo pago debe ser precisamente adelantado.

y cuando el salario que se paga á un ho!Dbre ea inferior
á la función qne de él se reclama, la calidad .del prod~o
se ha dti demtiritar necesariamente. A esta circunst_anc1a
se debe que el servicio de la gendarmería sea deficiente.
Así, el sistema que pro~ne_el Sr. 1fa~edo, daría ó no
provechosos resultados á la sociedad, segun llenase las con•
diciones económica-s que lo hace1;1 r(lcomend~ble. .De esta condición depende el buen éxito de la policía preven•
ti va y la seguridad y garantías sociales. •

QfsrtínbnltJs sorialt,.

BKGISTRADO COMO ABTlCULO DE SEGUNDA CLASE.

Se ha producido. en esta última se1;1ana, uno de esos
esc,tudalo,; que revelan el hu,.,or agresivo, resue!tame~te
antisocial, tlti un grnpo de uuestraa cl.aees super1?res: ID·
sultos, g,&gt;lpetr, piswlas que relucen, 0:1sparos, henda;i..... .
toda la mise en sclm.e que nos caracteriza.
Eu ;\léxico una minoría pacífica es la única que vive
tranquilarnente, sin agredirá nadie, ni estar dispues~a á
emprender singular batalla á cada vuelta de una esquma.
Cierto es qne ei los esforzados caballeros que andan á caza de pendencias prosig-uen sus hazañas, la gente sensata corre el rieego de encontrarse á merced de los hom2{
bres demasiado hombres, dispuestos á sostener á cada
1uo1~eato he1oicas aventuras.
Politirn po.sitiu11.
En el caso presente fl e~cándalo tuvo por teatro una
l'asa uon s,mcta, lugar~s en los que d~be ejercerse una viNo hace muchos días un diario de esta ciudad ee en- gilancia más activa, haciendo respo~sables á las dueñas
tregaba con deleitosa fruición á una estadística electoral, de todas la,; culpas que el esclarecimiento de los hechos
tratando de demostrar que la euma de las firmas conte· arroje sobre de ella,; Y decimos esto, porque gen~ra[•
nidaE en un documento apoyando la candidatura dt'I llene meur.e ]a tolerancia quti é.tas manifiestan1 la_ ~mplia h.ral Díaz, en compar~ción con el total de lo,s h~bi(antes b..rtad para abrir las puertas á todos los md1v1du?s, en
de la ReJ¡&gt;ública, equivale á una gota de roc10 d1lu1da en cualquier estado en que se encuentren, es un ad!111:3ble
' una barrica de agua; y ante el resnltado de la falsa rnla· preparativo para escenas como la que la prensa diana ha
ción encontrada entre estos dos términos, batía las pal- deEcrito en eetos días con todos sus detalles.
mas altamente satisfecho de su feliz descubrimiento.
Eu estos locales el consumo de los licores se hace en
N~cesario es destruir este pequeño juegc, de iugenio grande escala; las mismas dueñas de las casas están inexhibido al público con la aparatosa pompa de un in- tereeadas en que se determinen escándalos, seguidos de
flexible hecho anti-democrático: el sufragio universal, en fuertes destrozos, toda vez que el menor objeto estropeala extensión en que lo supone este diario, 1.10 e~iste en do se hace pagar allí al doble.. En una palabra, ha_y un
ninguna parte dl:!Lmundo! El buen colega 1mag111a que positivo interés en que seme¡antes hechos se realicen,
cuando de sufragio se trata, interviene todo el pueblo, y porque ellos son una utilidad más que agregar á los be·
todo el pueblo...... es mucha gente, demasiada gent.. t
neficios del establecimiento.
En materia &lt;le Aufragio, el pueblo, el gran mudo, como
:Si en la historia de la anterior semana una persona de
le llama Emilfo Zola en su reciente «Roma.n no ha llega- buena voluntad se hubiese arrojado á detener los impuldo á ese milagro de actividad política con que suefla el sos ::!e la disputa cortándola en sus preliminares; si anexcelente diario á que nos venimos refiriendo.-Preci'sa- tes de llegará la~ manos, se hubiera separado á los dos
mente, un publicista francés acaba de dará conocer al· contendientes, no se tendría que lamentar la muerte de
gunos curiosos detalles acerca del movimiento electoral una persona, agena comp-letamente á la polémica. No ee
en Francia; después de un siglo de ernarceos democráti- hizo as1 porque jamás en esas casas sale una voz qe alarcos, la proporción de ciudadanos quti ejercitan sus dere- ma, nna'demanda de auxilio á la autoridad; porque con•
chos electorales solo se eleva á una quinta parte de la viene que esas escenas queden ahogadas en el antro, pa•
población total; únicamente se reclutan veinte votos so• ra hacerlas pagar á una tarifa exhorbitante.
bre un grupo de 100 habitantes!
Se necesita desplegar una mayor energía contra las
El sufragio universal se encuentra todavía en la infan- turbulencias ocurridas en esos lugares, tener la mano secia en Europa; ali/, en donde la cuantfa de intereses en vera y, eobre todo, m~strarse inflexible con esa especie
lucha y la apreciación de estos intereses, es superior á de insultadores gratmtos que, al amparo de unas cuantas
los de las nuevas nacionalidades de instituciones repu- copas-¡be!Ja disculpa por cierto!-se complacen en problicanas.-La extensión de la voluntad popular, es un vocará las gentes. Hoy fué en una mancebía, ayer en un
problema que se discute actualme11te, y de los estudios café mañana tal vez en un teatro, más tarde en Iá vía
que se han hecho surge esta verdad indiscutible: el su- púbiica, por capricho, por humorada, por exhibirse ante
fragio universal no es la suma de las voluntades indivi- la admiración popular, como personas de brío y resoduales.
lución.
Ni podría serlo: lo que ocurre en Fiancia sucede también en todos los demás países que se apoyan en la soberanía del pueblo. Repúblicas como las imagina el diario
á que aludimos, no han exi3tido, no existen, no existirán en lugar alguno del planeta. Hay, sí, grupos directores, clases q1ie toman la iniciativa, porciones popula- RESmlEN.-Notas breves.-Ona declaración df'l Emperador Guillermo y un libro de Charles Dilke.-Antinomias
res que t.oman parte en la coea pública, y esos grupos,
eecas clases, esas porciones son las que estampan sus firde las potcnrias.-Proclama de un pre~idente revolnciocionart0.-¿Q,né dicen los soñadores?.
masen un documento lasque amparan candidaturas, mientras el gran mudo permanece en su actitud hierática é indiferente.
Si apartamos la vista de la populosa ciudad de Chicago donde en estos momentos se libra la gran batalla que
La got,a, de rocío que se disuelve en una barrica de agua,
es una gota de anilina dando color á un gran volumen de ha de decidir de la futura gestión financiera en la gran
agua clara.
República del Norte; si nos desatendemos de los grandes
intereses políticos y mercantiles que allí se juegan, y que
af~ctan no sólo al pueblo americano directamente comUn prittter ensal}o ile policía prtuenttua.
prometido en la cuestión electoral, sino al mundo entero
del comercio y de la banca, pendiente de la solución que
Próximas á terminarse las obras de la Penitenciaría,
p::ede darse por el partido democrático á la ~e1:&gt;atida
hemos leído un informe que el Sr. Lic. Miguel S. Mace- cuestión de lll plata, apenas hay en los acontec1m1entos
do acaba de dirigir á la Secretaría de Gobernación, rela- diarios del mundo poiítico, que dan la nota dominante á
tivo á las reformas que es necesaric, introducir en el Có- nuestras crónicas, asunto bastante á entretener la atendigo Penal, para adaptarlo al sistema penitenciario.
ción de nnest,os lect.ores.
No somos de los más entusiastas admiradores de las
**~
P~nitenciarías, cuyos efectos de supuesta regeneración
El reciente lanzamiento al agua del nuevo acorazado
han podido ser rectificados en la práctica; pero creemos alemán «Federico III,» el más formidable de los nuevos
que cualquier régimen de reclusión ea preferible á nues- buques de las imperiales escuadras, dió ocasión al empe·
tra cárcel de Belén, que tiene en su contra el hecho de no
rador Gnillermo para declarar ante el mundo, en el imseguir ningún sistema.
prescindible di~curso que pronunció en la ceremonia,
A reserva de referirnos con mayor amplitud á las re- que está resuelto á engrandecer su marina de guerra, y
formas propuestas, cuando sean elevadas á la categoría excitando el patriotismo del pueblo que gobierna, dijo
de ley, vamos á referirnos á un punto importante que e¡_ue esperaba lo ayudarían todas las cl!ises sociales á coanotamo3 en el trabajo del Sr. MacEdo: la vigilancia, real locarla á la altura del ejército de tierra, tan temido y resy positiva, de los reos que hayan obtenido su libertad petado por su actual organización.
preparatoria.
Entre tanto, un e3taLlieta inglés de gran significación
Como se ve, lo que el informante propone es la creaun pensador que ni se alucina con halagadores
ción de una policía preventiva, encargada, no ya de per- política,
ni se acobarda ante realidades descom,oladoseguir á los delincuentes, sino de anticiparse y prt&gt;caver espejismos,
Sir Charlea Dilke, acaba de publicar un libro en que
la comisión de los delitos.-En Francia y otros países, la áras,
vuelta d~ serias consideraciones sobre el eetado de áiS•
vigilancia que la autoridad ejerce sobre los delincuentes,
!amiento en que ha 1nerido colocarse la Gran :Bretafla, y
despúés de haber éstos extinguido su condena, es muy por virtud de sus tendencias y de su tradicional política
activa, pudiendo seguirse paso á paso la vida del reo,
colonización en toda la redondez de la tierra, llegará
cuando las puertas de la caree! le han sido libremente ádecolocarse
¿n plazo no remoto, frente á frente de Rlil!la,
franqueadas.
y Alemania, unidas en.Jilia!pidable alianza, que á
Ahora bien, para que el sistema de policía preventiva Francia
de :a cuestión egipci~rarán la guerra á la
que propone el Sr. Macedo cumpla en reaiidad el objeto pretexto
primera potencia marítima del mundo.__ Para renllir á tan
á que está destinado, se necesita disponer d., un personal inteligente y activo, y esto no se logrará ai no es do- deegraciado evento, urge Mr. Dilke al gobierno inglés patando al agente con un sueldo que dé derecho para exi- ra que, conservando la nación e! rango que le éOrrél!ponen' el imperio de ·ios mares, ,se mejore y o~ice ei
gir de él un trabajo con;ipetente. El trabajo humano, co- de
ejército de tierra, para ponerlo á la altura de lae lleCeeimo cualquiera otra m ercancía, está sujeto á la ley del valor,
dades en lit terrible competencia que le espera.
«Agentes exclmiivos para los Estados Unidos y Can~dá. The Spanis American Newspaper ~ompany, 136 L1berty St. New York, E. U.n

Motas &lt;!Ebitorialt.s.

µro-µdsito be dtcciont,.

,oiítira general.

Raras é inexplicables contradicciones las que ocurre~ á.
las grandes potenc.i.as en ~tos tiempos de ~ompetenciasinauditas y emulaciones gigantescas.
Inglaterra que sostiene la ma!ioa más poder?ªª ~ue. se
baña en aguas sublunares, aspira~ tener un e¡érc1to ID;~
compatible con en modo de ser social. No comprende u
olvida el estadista inglés que tales cosas pretende que losgrandes ejércitos europeos que abruman con su peso los
presupuestos de las potencias continentales se forman á
favor del servicio obligatorio, y con m~ngua del taller Y
de la alquería que pierden en ese contingente que se lesexige sus fuerzas productoras más lozanas.
.
y el monarca teutón deslumbrado por el brillo esplendoróso de sus ejércitos de tierra, pretende echar sobre los
y a fatigados hombros de sus pueblos el peso de una marina poderosa, capaz de competir por sí sola con la de
Francia, su odiada ri".ª!·
.
.
Si loe partidos quedmgenalte!n~tivamen.te la polft1ca,
británica hacen caso de las predicciones más ó menos fundada de Sir Charles Dilke y se preocupan de sus.tE;~ores si el Reiechtag alemán á quien en breve se_ dmgirá
el Emperador para solicitar los crédito~ necesa!1os á sus
proyectos de grandeza, secunda las miras del ¡oyen Hohenzolern, ya tienen dos grandes pueblos _motivos para gemir bajo las nuevas cargas que ee les imponen. •
Y con estos factores que caen directamente sobre ~l miferable y el dtisvalido ¿quien ha de_ extrañar que_ la ignorancia oprimida y el proletariado sm amparo ru¡a~ á las.
veces en sordas manifestaciones? ¿á q!)i~n extranarán,
repetimos, las soñadas nt~píaf' del socialismo y los sal·
vajes ahullidos del anary,msmo desatentado? ........ .

*

* * ~sombr_o vimos
.
h a poc&lt;&gt;
No con sorpresa, con verdadero
un mensaje comunicado por la Companía Cablegráfica.
Mexicana á la prensa diaria,. en que se '.'-8entaba que el
seflor Cisneros Betancourt, titulado presidente de la República Cubana[?] había expedido una proclama en fa.
vor de un protectorado de los Estados U uiqos y•am~ de
anexiou á)a gran República, cuando e~tuv1era term!Dl\·
da la independencia de la revuelta A1,t1lla.
Si hemos de dar fe á la estupenda noticia-y hay q,ue
creer lo que dice una agencia que á diario nos comumca
nuevas favorables á la causa de los insurrectos--podemosdecir que esta vez se presenta la causa de los rebeldes
desnuda de pompas artificiosas y en ~u espantos'.' des~udez nos muestra las secretas tendencias de los ¡efes ID·
surrectos.
. .
¿Qué dirán á esto los que sueflan.y acarician los hermosos ideales republicanos para seres mcapaces de compren·
derlos?
·
.
¿Qué contestarán los que se creen ofendidos cuando de•
cimos que en aquel terreno sólo pueden f'.&gt;mentar los gér·.
menes mo1 bosos de las cajrerías democráticas, y la levadura de la pandilla y el caudillaje?
. .
Hay que desengañarse: hoy por hoy, lo que conviene
á la infeliz Cuba, es aceptar la autonomía que está para
ofrecer España, cuando haga suficiente ostentación de
sus derechos de soberanía.
X.X.X.
9 de Julio de 1896.
Nuestroos grabados.

PASEO POR EL BO S QUE.
México tiene tres cosas muy bellas: su cielo, sus volcanes y su bosque. El .primero extiende sobre el Valle,
como un pa.l,o real, su inmenso y purísimo azul. Los se·
gundos, yerguen sus moles blancas, perennE:mente ?lan•
cas, ante ese azul diáfano, embelesando la mirada; t1flense de púrpura en los ocasos y d&amp; oro en las auroras, Y
cuando la luna ¡;urge amarillenta del. Ixtlacihuatl, ~ácelo semejarse, según la galana expres1on de Justo S1er~a,
á un gigantesco wausoleo de mármol, alumbrado por 1~roensa antorcha sepulcral. En cuanto al B~qu~, es el 01 do de todas las frescuras y de todos los misterio~; ex~-·
riméntase sir,gular alivio al dejar la atmó~.fera m1asmátl•
ca de la ciudad, é internarse por las ámphas calles, sombreadas por los ahuehuetes, por los euca;iptos y por I.o&amp;
fresnos entre los cuales parlotean descmdados los pá¡a.
ros; y ¡s bello hablar en ese retiro de cosas ti~rnas, de
a more&amp; idos, de esperanzas castru,, De algo seme¡ante h ablarán sin duda esas parej..a que recorren l~ntamente la.
calzada umbrática, y que el pincel de Izagmrre trasladóal cartón.

Haciendo labor ..•...
Las mujeres pueden trabajar en tanto qne el pensa•
miento, como paloma viajera, emigra. No así el hof!lb:e,
obligado á consagrar todas sus energías á la tarea diaria..
He ahí una joven que trabaja y piensa. La sombra deuna sonrisa vaga por eea faz dibujada por ~in.e~! m_aes·
tro. Piensa sí y en cosas muy bellas: en el 1d1ho m1steripeo que, b&amp;jo el hogar-inaugurará la noc~1e; en las sonrisas argentinas del qnembin que se dormirá en sus bra·
zo~, en todo eso que se llama•dicha, tel'nura y amor, y la.
labor avanza maquinalmente. No resultará acaso maestra, pero el tnsueflo no será por eso menos hermoso.

Gna publicación lh1usical.
1\1uy pronto se repartirán los prospectos.
de la que va á editar en esta capital el conocido profesor D. Antonio Cuyás. Sabemos.
que, ameno y variado el nuevo periodico mu-·
sical, llenará el vacío que se nota en nuestra
prensa técnica, y por tanto nos atrevemos á
augurar un buen éxito al futuro colega.

12

JULIO,

1896.

EL MUNDO.

Nuestros (!oncursos ae Zarzuelas.

Muy válido circula el rumor en los círculos militares,
de que para fin&lt;ls del mes.en curso, vendrá á la_ Metrópo•.
li el Sr. General D. Ignacio Escudero, ex-Oficial Mayor
del Ministerio de la Guerra.

~

El día 30 del mes próximo pasado terminó el segundo
plazo concedido á los profesore11 que aspiraron al premio
que ofrecimos para el·autor de la mejor música adapta•
ble al libreto de la zarzuela uSobre el Oceano. n
Hoy tenemos el gusto de anunciar á nuestros lectores
en general y muy particularmente á las p~rsonas intere·
sadas en el concurso, que respondiendo con creces á lo
que esperábamos de nuestra convocatoria, se han pre·
sentado cuatro partituras de otros tantos autores, ocultos bajo las siguientes contraseñas: A. B. C., A. B. G.,
Aroldo, v **""'*F.
Damos las gracias á los que nuevamente nos han favorecido con eu confianza, y les advertimo~ que en breve
publicaremos la decisión del Jurado Calificador.

ESPECTACULOS.La sola nota simpática de la semana ha siqo la 1&gt;,res~~tación en el Arbeu de una nueva Compafl(a mfant1I dirigida por el maestro Anstri. EL domingo, el miércoles y el
jueves, puso en escena la pequefia troupe, Jlarina, Chateau MargaUJ; y la Verbena, sobresaliendo en estas piezas,
en la segunda sobre todo, Delfina Arce, nna tipl_e men~da de lo mejor que se ha visto por acá. El tenorc1to, Lms
Avila, se hizo aplaudir mucho.
Los niños trabajan con discreción y gracia, la Compafiía está bien organizada yes de creerse que atraerá nuestro público.

PERSONAL.
Sr. Don J11sé Ortíz lllonasterio.
Acaba de morir en esta capital el Sr. Coronel D. José
O r ti z Monasterio,
cuyo retrato ilustra
estas líneas.
Era el Sr. Monasterio hermano del
actual distinguido
Comandante de la
Corberta Zaragoza;
educóse como él en
Espafla y prestó útiles servicios á lamarina mexicana y á la
Instrucción Pública
en el acreditado Instituto «Monasterio»
que dirijía.
Lamentamos sinceramente su muer•
te, y enviamos por
ella la expresión de
m¡estra condolencia
al Sr. Brigadier de
Marina, Don Angel
Ortíz Monasterio.
El Sr. Dr. D. Gregorio Mendizábal, ha sido nombrado
Director del Hospital Juárez.
El Sr. Dr. D. Alberto López Hermosa, ha sido nombrado para cubrir la vacante qut.- dejó el Sr. Dr. Vado en
el Hospital de Mujeres Dementes.
Diversas personas que acaban de llegar de las ciudades fronterizas y que tuvieron oportunidad de hablar con
la célebre Teresita Urrea, la Santa de Cabora, dicen que
ésta se ha resuelto por fin venir á México con los :miem·
broa de su familia.

GRAL- D- JOSE M. DE LA VEGA
El martes por la
tarde, el Sr. Presi·
dente de la República firmó en Chapultepec el nombramiento de Brigadier de la Armada Mexi&lt;'ana á favor del Sr. D. José
1\1. de la Vega, gent&gt;ral graduado y
capitán de navfo.
El señor de la V ega ingresó al Colegio Militaren 1869,
ha hecho por rigurosa eHcalasu carrera y ha prestado numerosos servicios á
la Marina Nacio·
nal.

-El Sr. Ministro Limantour se encontraba el jueves
en Nueva York.
En Nuevo Laredo y Laredo Texas fué obsequiado con
banquetea.
El Sr. D. Santiago Méndez, Oficial Mayor del :\Iinisterio de Comunicacione&lt;&gt; y Obra@ Públicas, BC&lt;'mpañado de
su familia, salió en la noche del últimc, sabado, de esta
ciudad para Paso del Norte.
El Sr. D. Matíae Romero estuvo últimamente en Oaxa:xaca y regresó ya esta capital.

El Sr. Porfirio Díaz (hijo'.
Damos el retrato del joven hijo del primer Magistrado
de la Nación que después de concienzudo examen acaba
de obternir s{1 despacho de ingeniero militar, y lt: enviamos nuestra felicitación porque ha visto premiada su
constancia en el estudio, deseándole u11a brillante carrera.

NOTAS DE LA SEMANA
Están haciéndose muy frecuentes ensayos de alumbrado con luz eléctrica en las oficinas de las adminitraciones
general y local de correos, y es casi segnro que. proximamente quedará instalada la iluminación con dicha luz
en esas oficinas.
Ha quedado abierta al servicio público la extensa y
amplia calzada qne une la sextá glorieta del Paseo de la
Reforma con la ciurlad deTacubaya, y se estií.trabajando
con mucha actividad en la que deberá unir la calzada de
la Verónica t la Reforma.
El sabado 4 del corriente, el Lic. D. Alvaro Yarza, en
representación de los herederc,s ne! Sr. D. Amadeo Boun,
presentó al Juzgado 1? de Distrito, demanda en forma
contra la Empresa de Ferrocarriles del Distrito, por los
daiios y perjuicios acasionados á la familia del citado se•
ñor, muerto por un coche del Ferrocarril del Valle.
Eftá casi concluido, y muy pronto quedará al servicio
público el nuevo faro de Salina Cruz, situado en la punta Noroeste de ese puerto. H!l llegado todo el matenal y
se terminó de instalar ya el akjamiento del vigía y la torre de fierro que deberá. sostener el faro.
El lunes á altas horas de la noehe rifleron en una casa
de asignación de Santa Isabel, el Coronel Fernando Poucei y el Lic. Ernesto Enriquez, debido á al~unns provocaciones del primero. Poucel ·y Enriquez d1sparáronse á
lo que se dice sus revólvers y resultaron heridos el Coronel Poucel y Ruperto Orfo;, testigo del lance, que intentó
intervenir. Este último de gravedad. Enriquez huyó,
pero se decía que seríá presentado á la autoridad por su
defensor. Este ha sido el asnnto de la semana.
Efectuose el jurado de Luis Basurto, defraudador del
Banco Hipotecario, y fué condenado á tres años de prisión y mil pesos de multa.
El buque-escuela «Zaragoza,n que hace algunas semanas salió de San Francisco California al mando del Gral.
D. Angel Ortiz Monasterio, se encuentra en la actualidad en Alta Mar, rumbo á Manila, capital de Filipinas.
Muy pronto tocant esas islas, para seguir después su viaje de circunavegación.
El martes se sintió en esta capital, á las 10 y minutos
de la noche, un ligero temblor o~cilatorio.
En Septiembre próximo empezará la construcción del
ferrocarril de Jimenez al Parral, Chihuahua.
En la primera de esas poblaciont&gt;s hay ya una gran can•
tidad de rieles para empezar la obra.
La Compaiiia del Ferrocarril de l\1ichoacán y el Pacífico, que tenía tendida su línea hasta el pueblo de Ocam:po, en el Distrito de Zitácuaro, ha avanzado sutt traba¡os hasta el rancho de Jacuarillo, entre el camino que
conduce de Túxpam á Zitácuaro.
Uno de los fuertes nortee que han soplado en estos últimos dias en Veracruz, . t r ó hasta tocar con un arrecife la draga qoe estaba
·onanJo en las obras que se
están haciendo en el puerto.
La draga, en el percance, enfrió desperfectos de importancia y tal vez haya necesidad de llevarla á Nueva
Orleans para que sea- repuesta. Oíra draga füncionará
entretanto, y de esta segunda se dice que es fabulosa la
cantidad de arena que saca del seno de las aguas.

He aquí el programa con arreglo al cual se efectuará en
esta capital la celebración del 14 de Julio:
.
A las 8 a. m. reunión de todos los miembros de la eoc1edad francesa organizadora de las carreras "Velo--Club•·
Touriste,» ei:{ el Círculo Francés, y partida para el Velódromo.
Las bicicletas estarán adornadas con una cinta tricolor.
A las 8 y media llegada al Velódromo.
Carreras.
Distribución de premios.
En la tarde Kermes en el Elíseo.
Se instalarán en el jardín varias ruedas de la Fortuna
y se reserrnn varias sorpresas á los concurre11te~.
La sociedad coral "Lyre Gau!Qise» ejecutan!. cantos
· patrióticos, así como los himnos nacionales mexicano y
francés.
•.
A las tres y media p. m., distribución de banderas á
los niños, quienes se forma,rán en segui&lt;la en columna.
por pare¡as de niño y niña y se dirigirán oon una mtísica.
al salón destinado al baile.
A las 5 ee elevar!n 6 grandes glc,bos, dos eon los colores franceses y mexicanos y cuatro represeotando un
león, un reloj, un perico y un payaso.
A las 6 y media fuegos art.ificiales compuestos de.4 pie•
zas principales y un eobPrbio bouquet. Una de las piN:as
representará la fachada de la batalla y se simulará el fuego de los asaltantes.
La serie terminará con la iluminación general del
Parque.
Por la noche, á las nueve, gran baile en el Circulo
Francés.
:Benigna de la Parra fué puesta en libertad.
El capitán Rogers, de Texas, aprehendió últimamente
en la estaci6n de Benavides á un hombre llamado Inés
Ruiz, quefué compañero de Catarino Garza. Este hombre probablemente será traído á México, para ser juzgado, pues se va á pedir su extradición.
El miercoles fué suscrito cuatro veces el depósito de
$5.000,000 que se exigía para la formación de uu nuevo
Banco, qne lleva el nombre de «Barreo de Londres y Mé•
xico.»
Está habiendo conferencias en la Secretaría de Gobernación, entre los miembros del Aynntamiento á quienes
toca el asunto y el señor Ministro, sobre el urgente é importante asunto del abastecimiento de agu1 de la Ca¡,i•al.
El miercoles, por la línea del Ferrocarril Mexicano,
llegó á esta cindad una Comisión de comerciantes veracruzanos, compuesta de los Sres. D. José O. Aragón, D.
Juan Benito, D. Alfredo Sierra, D. Ruperto Vera, D. 111.
Pardo, D. B. Valdéz. D. José Ituarte, D. Juan G6mez
y Orejón, D. Adolfo Espinosa, D.. Adrián Carranza, D.
Laureano Alvarez, D. Leopoldo Galezuela, D. S. Serralta,
D. Diego Santa Cruz, D. C. Cos y los Sres. Mirón y Mosquera, alojándose todos en el Hotel de San Carlos.
Dicha Comisión viene á hablar con el señor Presidente de la República, acerca de las dificultades que se han
presentado en el puerto al ponerse en práctica las nuevas leyes hacendadas sobre la importación de efectos extranjeros, y que han originado diferencias entre el gobierno de Veracruz y el Administrador de la Aduana Marí•
tima.
Los sei'íores Ingenieros militares, Coronel D. Adolfo
Obregón y D. Rafael Pacheco, levantarán sobre el baluarte izquierdo del Palacio Nacional, una torre, com.
puesta de un hermoso pedestal y dos cuerpos, destinado
el primero al reloj público y el segundo á la Campana de
la Independencia..
Dícese que esta torrecilla, que será del estilo Renacimiento, fabricada con chiluca y hierro, se inaugurará el
15 del próximo Septiembre.
Se asegura que se trata de adquirir la manzana en que
está el faro de luz eléctrica en el Paseo de la Reforma, ó
eea la de la antigua Penitenciaría, para construir allí el
Palacio en proyecto destinado al Congreso.
El eefior Presbítero Don Agustín Hunt y Olrtés ha.
abierto un orfanatorio en .a calle del Montepío Viejo número 14. El nuevo establecimiento se llama «El Hogar
de los niños pobres,» y ha merecido la aprobación del
Illmo. Sr. Arzobispo Alarcón.
En ese orfanatorio podrán guarei:~rse, cenar y .d ormir gratis los papeleros, billeteros, etc., siempre que se
sujeten al reglamento.

EL SEGURO SOBRlll LA VIDA Y EL FISCO.
«La Mutuan pagó $5,000 al Fisco, por haber renunciado
sus derechos los hered.e ros del asegurado.
.Esta Compañia cnmple siempre las obligaciones lt&gt;gales que contrae.
Con el carácter de represente legal del Fisco del Esta•
do, hoy me fué pagada la póliza número 676,003, por valor de ($6,000) cinco mil pesos, cantidad en que estaba
asegurado en La Mutua" de Nueva York el Sr. Francisco
Regalad,,, quien fué asesinado en la Parrilla el 4 de Abril
de 1895, y declarado heredero de sus bienes el Fisco del
Estado.
Reconocidos por la Compaflfa los derechos del Fieco,
fué pagada la referida póliza con intervención del eelior
Carlos Valle sin dificultad alguna.
Libertad y Constitución. Durango, Junio 22 de 1896.
-El Director de Rentas, JosÉ ÜI.Aru::.-Ss. CARLOS SoM1,um, Drrector General de «La Mutua.»-México.

�12 JuLio, 1896.

EL MUNDO.

20

107 Aniversario de la torna de la Bastilla~

12 Juuo, 1896.

EL MUNDO.

21
$1 &lt;Teniente General I@orrHo.

El 107 aniversario de la toma de la
Bastilla.

Conocidos son los hechos en que ha intervei1ido este
jefe del ejérr.ito español.
.A. raíz de las elecciones al Senado, este cuerpo clt&gt;claró
nula el acta uel Teniente C..eneral Borrero, dando motivo
á que éste, creyendo que el General Martinez Campos había intervenido en el asunto, dirijiera al ex-Capitán General de la Isla de Cnba una carta en laque le pro\'ocaba.
á un duelo.
Pactadaa las condiciones dP. éste, se presentaron las
autoridades militares suspendiendo el acto. Por la intervención de altaa personalidades y aún se dice que de la
misma Reina Regente de España, el desafío no se ha llevado á efecto.
El Teniente General Borrero es un viejo soldado que
ha prest!ldo buenos servicios á su patria.
La personalidad del General l\fartinez Campos es de sobra conocida para que nos detengamos á trazar algunaslíneas biográficas acerca de este personaje.

El martes próximo h~r~ lOí aiios que el pueblo deFrancia, sacudiendo el vieJo y pesa.do yugo de un~ mo
narquía relajada, abriq nuevos honzontes á las n~cwneR
impulsándolas por la moderna vía de la democracia¡ con
tal motivo no estará de más exhumar algunos recuer~os
. históri_cos, y lo hacemos pu~licando fotvg-rafí11:8 de l!ttio_i,
y monumentos áque van .~mdos. Las ~epúbhcas am:mcanas se asocian al regoc1Jo d~ la gloriosa madre. Fiancia, en ese día en que .ie señaló al m?Ando el camrno de
la 1ibertad.

LAS APARICIONES DE TILLY-SUR-SEULLE~~
EL MUNDO habló ya de este curioso asunto extensamente, mas corno ha ocurrido algo nuevo, á saber que la pretendida aparición de la Virgen se ha hecho visible al
pueblo, parécenos oportuno afiadir algunas palabras,
ofreciendo á nuestros lectores una ilustracion más.
Hace poco tiempo una v.ersonaque firmaba con el nombre de Vizconde de Grav1lle, publicó un foil eto intitula«Los Videntes de Tilly-sur-Seulles,» [lugar cercano á
Caen.]
A la cabeza del folleto estaba impresa la profecía hecha en 1839, po't un hombre llamado Vintras, nativo de
Tilly-sur-Seulles, relativa á que en el afio de 1896 habría.
numerosas apariciones.
Vintras fué castigado como herético y murió en Marzo último.
Pocas semanas después, se dijo que se había efectuado una aparición en Tilly sur-Seulles. El folleto fué con-.
denado por la iglesia, y puesto en el índice de los libros
prohibidos; pero la fama de la aparición siguió cundiendo. Un representante de un periódico anglo-americano
que se publica en París, fué enviado á rnvestigar las dichas apariciones de la Virgen, que se decía eran más frecuentes, bajo un álamo, en un campo, en la cumbre de
una pequeña eminencia.
La aparición-dijo este periodista-ha sido vista por
varias gentes.
La forma observada fué la de la Vir~en con tl nifio en
los brazo~.
Millares de gentes dirigiéronse al paraje y muchos se
convencieron de la aparición. Hoy las fotografías del sitio, [una de las cuales publicamos,] se venden por millares.

cama de Maria Ant\)nieta en ~1 Palacio de Fontalnebleau.

PARl.S.
Vistas electro-:fo~g1•áfioas de todo lo
bello, 1na1.•avilloso ·
é 1nte1.•esante de esta famosa :rnetrópoll.

.·

COLUMNA DE ,JULIO EN LA PT,AZA DE LA BASTILLA, •

Este es el título que lleva nn p_rimoroso álbu~ im_preso á todo lnjo, con pasta elegantísima y gu~ cont~en~ una
colección de vistas hechas por el proce_d!m1e11:to 111:dicado
arriba. E,tas han sido preparadas ba¡o la d1r~cc1ón del
fotógrafo especial del Gobierno frai:icés, Mona1eur Adolphus Pepper, y cada cual lleva consigo una hermosa explicación, debida á la elegante pluma del Ho~orable
Monsieur du Taigny, del Departamento exter10r d,i
Francia.
Principia la ohra con un espléndido, retrat&lt;? ~e.Napoleón I· sigue una breve historia de Pana, y se m1c1a después 1~ serie primororn de vistas electro-fotográficas. T~do París desfila ante los ojos del lector, que hac~, _s m
moverse de su asiento el más seductor de los v1a¡es.
Los palacios, la;; plazas,' los i,rincipales edificios, los museos las grandes e~cu !turas y los grandes cuadros, todo
se s~cede, produciendo g1atísimas impresiones.
Constit,uye esta galería el mejor adorno y solaz de un
hogar, perfectamente acabada como está.
Son agentes de la obl'a los Sres. Dobson y Donly.Apartado 332, ó 2~ de Balderas 2.-Mé.x:ico.

MOVDIIENTO ELECTOUAL
EN LOS

.Estados Unidos.
GARRE'l' A. HOBAR'.r.

LOS ANARQUISTAS EN ESPARA,

El atentado de Barcelona.

LOS ANARQUISTAS EN ESPAÑA.
EL .A.TENTADO DE BARCELONA.

BOUDOIR DE MARIA A~'TO:-IIETA JiN EL TRIA.NON, VERSAILLES.

PALACIO:nE VERSAILLLEB,

La fotografía que publicamos hoy, relativa al siniestro
atentado perpetrado en Barcelona, el Jueves de Corpus, está inspirado en el relato de un testigo ocular del
acontecimiento.
He aquí algunas palabras tomadas de la palpitante narración:
,
«Son las nueve de la noche. En una calle estrecha, irregular, caprichosa, que conduce á la iglesia de Santa María del Mar, se agita una ansiosa muchedumbre. Llena
las aceras, el empedrado, se instala en las puertas de las
tiendas, en las que se han colocado taburetes y sillas; lle·
na los balcones y los miradores, que iluminan una profusión de antorchas y de linternas. En las rejas de fierro
se despliegan mantones de Manila de colores chillones
que mañana adornarán los palcos de la Plaza de Toros.
Los balcones ostentan colchas, cortinas, banderolas de
papel, flores artificiales, palmae...... En lo alto, aparece
el cielo profundo, infinito, sembrado de estrellas.
«La procesión del Corpus va á pasar. Se la espera con
impaciencia. Va á acercarse, anunciada ya por las campanas de Santa María del Mar. Un momento después el
sonid•&gt; de las trompetas se mezcla al de las campanas.'
«El cortejo, envuelto en una nube de incienso se adelanta en un desórden que atestigua el cansancio 'general.
«.A. la cabeza el estandarte de la Virgen; en torno de
ella, un grupo de niños, vestidos con los trajes de los
personajes de la Pasión: Jesús, llevando la cruz; San Juan
Bautista en el desierto; una l\:later Dolorosa ...... Luego,
otro grupo de niñas entonando cánticos; peregrinos de
largos hábitos, c~hi1:rtas las cara&amp; con sus cogullas: Y
nuerns nubes de mc1enso, otros estandartes, canastillas
de flor~s artificiales. Ya llega~¡ personal de,Ia parroquia
. pnced1da de una nube de acólitos, cuyas tunicas encarnadas parecen despedir llamas á la luz de los cirios.

«A continuación se adelantan los maceros, solemnes y
graves, clérigos que llevan fanales de plata, sacerdotes
de las parroquias vecinas, con sus amplias casullas, color
de rosa y malva, bordadas de oro. Bajo sedas brillantes,
el cura de Santa María hace oscilar el incensario cubii,rto de pedrerías.
«En este instante reina un solemne silencio. La multitud se arrodilla; las mujeres se persignan, las madres
ele ,an á sus hijos en sus brazos, cual si quiEieran enseñarlos á Dios, para atraer sobre ellos la~ miradas del Altísimo.
«La custodia ha pasado; todos se levantan, los abanicos
se ponen ·en movimiento, y el pueblo admira al Capitán
General de Cataluiia que escolta al Santo Sacramento,
rodeado de su estado mavor.
«Repentinamente, surge un gran resplandor de tierra,
una detonación, un estrépito de vidrieras rotas, un huracán de gritos y lamentos...... Las ventanas sti cierran,
hombres y mujeres se precipitan en el interior de sus casas, el pánico se apodera de la muchedumbre.
«En la calle, las luces que la explosión no ha apagado,
ilnminan despojos sangrientos, cadaveres des6guradoe;
los herido3 se retuercen pidiendo auxilio, ein que nadie
tenga el valor de socorrerlos.
«Una bomba lanzada desde una ventana es la que ha
producido la catástrofe.
«Sin embargo, los sacerdotes han regresado al lugar de
la tragedia é imparten los auxilios espirituales á los moribundos. Muy pronto acuden oficiales, civiles y otras
:pen,onas de todas las clases de la sociedad, que han de¡ado allí pariP.ntes, aP.Jigos ......
«Y en todas partes hácense oír imprecaciones, gemidos, se producen escenas de desesperación infinita, de
dolor supremo» .........
Tal es el cuadro que ha inspirado al dibujante el grabado que ofrecemos en esta misma página á nuestros
abonados.

Publicamos hoy el retrato de Mr. Garret, candidato
para la Vicepresidencia de los EHtados Unidos, proclamado por el partido republicano en la Convención Nacional de St. Louis.

TENIENTE GENERAL BORRK!!O.

Retador del General Martinez Campos.

��24

EL MUNDO.

12 JULIO, 1896.

¡Con el agna, á la temperaY no es maravilla; porque el trabajo mecánico, 6 si se
tura ordinaria, fundir meta- quier-e la energía, nunca se anula, es inalterab1e, y toda
les; con un río, que acaso vie- , la energía de la catarata-quizás cien caballos de vapor
ne de una nevera, crear tem- -está metida, por decido de este modo, entre las dos
peraturas de mil 6 mil qui- puntas de carbón del arco volático, saltando de u.na á. otra
nientos grados; convertir las por Jo atmósfera de carbón volatilizado; y tanta energía
blancas espumas en borboto- en tan apretada faena, ya que no pueda convertirse en
nes hirvientes de metal! ¿No otra cosa, se convierte en centenares de calorías, que prees pretender tales cosas, pre- gonan su potencia interna con los 3,500 grados del tertender, más que lo imposi- mómetro.
ble, lo absurdo?

***

.

■AI.IIRllA AIITIIITIIIR~

***
Un distinguido escritor observa con fundamento, que
la metalurgia tiende á dar un salto atrás, al menos en lo
que á la forma de sus procedimientos se refiere.
En un principio dominaban nuestras clásicas y famosas forjas catalanas. El hogar era pequeño; pero sobre él
se ,anzaba una gran corriente de aire, alimentada precisamente por µna caída de agua.
Había algo de profético en estas nobles forjas catalanas.
No es que la catarata engendrase el calor, que el calor lo
engendraba el combustible; pero, al menos, la fuerza hidráulica contribuía al movimiento de los fuelles y era
causa determinante, si no causa efectiva, de una más viva y reconcentrada combustión.
Después, la metalurgfa ~mple6 altos hornos, cubilotes
coloeales, gigantes de la industria, en cuyas entrañas ardían montañas de hulla.
Pues hoy se marca una tendencia contraria. Parece como que se vuelve á la forja catalana, pero eléctrica. Un
pequeño espacio, hecho de substancia refractaria, y un
arco voltáico, bastan para fundir todos lo.s metales. Sólo
que al fuelle de la forja catalana Je ha sustituido el dinamo; y la caída de agna ya no manda una corriente de aire,
sino que manda ese aire maravilloso que se llama corriente eléctrica.
Por lo demás, bien se comprende que hablamos en términos generales, y sin entrar en pormenores técnicos,
que. harían excesivamente árido nuestro trabajo.

Pues este imposible evidente, este absurd() imaginado,
no solo es ya una posibilidad,
sino que es la réalidad misma; y en Suiza y en otros
~·
puntos hay verdaderas fundiciones en que para nada se
emplea el carbón.
Empléase una de aquellas
soberbias y holgazanas cataratas, que durante siglos y
siglos no habían hecho otra
cosa que correr por las quebradas del monte, lamer en
ocasiones témpanos de hielo,
esponjar sus espumas á los
rayos del sol, ó adornarse á
veces con pedazos del arco
iris como irisadas cintas del
espacio.
Holgazanas y vanidosas
fueron; pero les llegó su hora: ¡ya tienen que trabajar!
Hoy alimentan hornos y
LA CAMPANA COLOCADA EN EL CARRO.
hornillos y crisoles en qne
fundido el 28 de Julio de 1768. Mide 1 metro 77 centíse eleva la temperatura á. 3,000 y 3,500 grados y á 4,000 á
metros desde la orilla de la boca de la campana hasta la
veces; lo cual no había podido conseguirse;quemando carparte superior del contrapeso de madera, 1 metro ó c~nbón.
tímetros de diámetro y, 9 centí[Jlet1os de grueso. Pesa
¿Y cómo se consigue? ¿Cómo se realiza .este prodigio?
150 arrobaF.
¿Cómo, por medio de una masa de agua qu'l cae de cierAl prac~icarse el decenso se le hicieron los honores por
ta elevación, pueden obtenerse temperaturas capaces de
la fuerza dPI ler. Batallón de Guanajnato.
convertir barras de h:e:ro y acero en blanda cera; de
El .Lic. Franciec,, González Caballero hizo entrega de
crear multitud de piedras preciosos por la fusión de sus
la campana á la comisión nombrada por el Sr. Presidenco·nponentes; de volatizar el carbono y hasta de forjar
te quien se dió por recibida, dispuso Bu traslado á-la Es·
cristalitos de diamante?
sación y de allí para la Capital de la República.
Ya queda dicho: por medio del dinamo, que, como
Está depositada en el Museo de Artillería.
tantas veces hemos explicado, no es más que un manojo
de hilos de cobre girando al rededor de un imán ó de un
electro- imán.
APLICACIONES DE LA ELECTRWIDAD.
Aquí está todo el misterio. La catarata se recoge en
una turbina, la turbina hace girar ei dinamo, y toda la
Los grandes decubrimientos traen consigo grandes eorenergía de la marn lfqui'da, al desp.lomarse, se transforpresas, y á veces grandes contradicciones.
ma, ee espiritualiza, por decirlo asf; en suma, se con- •
Es algo de Jo que sucede al descubrir nue, as tierras y
vierte en CMriente eléctrica.
•
nuevos mundos.
Sus ondas, sus espumas, Bus espumarajos en la caída,
¿Qué vegetación tan extrafla! ¡Qué animales tan singusus torbellinos en el fondo, Bus láminas de cristal en lo
.lares! ¡Todo cambia: hasta el cielo! ¡Nuevas estrellas apaalto, sus fria en el eEpacio, su alma, en fin-si la imágen
recen, nunca ·vistas! ¡La estrella polar se hunde en el hoes pern,itida-se ha desprendido de la envolvente materizonte, y desde el horizonte sube la Cruz del Sur!
ria formada de gotas, y del dinamoeale hecha impalpable
A poco que se medite, se cae en la cuenta de que los
e1,encia á que, por darle algún nombre, le llamamos cohombres an:'lan cabeza abajo, si las nuevas regiones son
rriente eléctrico, y por a:poyarló en alguna imágen, supoantípodas de:las nuestras.
nemos que ea la vibración ó movimiento del éter.
A veces diríase qne las leyes de la Naturaleza han camYa tenemos la corriente eléctrica; pero ¿cómo por mebiado por completo.
dio de la corriente eléctrica ee pueden obtener esas eno1·Pues esto mismo_ sucede en la ciencia y en la industria,
mes temperaturas que con la del sol pretenden homcuando se realiza uno de esos descubrimientos que como
brearse si la palabra vale?
Yulgarmente·se dice, hacen época. Tal es, entre ot~os la
*
invención del dinamo.
'
* * pueden reducirse, en suHay muchos sistemas; pero
Supongamos que á uno de los mayores sabios de la an·
ma á. dos fundamentales. O una resistencia grande in ter•
tigüedad _se le hubiese llevado al. pie de una catarata, y
puesta en la corriente, ó un arco voltá.ico en que las pun~e le hubiese propuesto este problema: fundir cualquier
tas de los carbones ee bailen á. gran distancia también, lo
metal, una barra de hierro, por ejemplo, sólo por Ja accual, en el fondo, es oponer una enorme resistencia al
ción de la lámina líquida, que desde su altura caía despaso de la ccrriente.
hecha en espumas.
RECUERDOS DE DOLORES HIDALGO.
Porque la corriente eléctrica al pasar por un conductor
Aeí se llamase Platón, Aristóteles ó Arquímedes ¿qué
cualquiera, va convirtiendo su energía en calor. Por eso Confesionario que pert.eneció al Sr. Curallidalgo y que se encuentra,
m{1S? así se llamase, viniendo á siglos que lindan c¿n los
en la casa que habitó.
á veces, cuando no son bastante gruesos los alambres, ó
nuestro9, Newton ó Leibnitz, diría que ern imposible: y
cuando hay un corto circuito, se enrojecen los conducaunque haciendo un esfuerzo supremo forjara una teoría
tores.
Decimos que la corriente eléctrica puede engendrar
p_ar~ nsolver el problema, tendría el profundo convenSiempre que el agua corre por un cauce liso y regular, temperaturas tnuy snperiores á. la que obtenía la antigua
•C1m1e11to de que jamás tal problema sería práctico.
deslfzase mansamente; y más que agua que corre, pare- metalurgia, y esto en un pequeño espacio; pero no deci •
ce uóa barra de cristal pues- mos máe, ni nos ocupamos de cómo por este método pue~
d~n obtenerse graude0 cantidades de metal en fusión.
ta en un estnche.
Pero si el lecho es irregular, lleno de asperezas y de
***
guijarros y de piedras, blagua
Hablamos, al empezar, de las sorpresas y aun de J0a,
ya no corre con la facilidad asombros que los nuevüs inventos engendran á veces. Y
que antes; cuoca, retrocede, vamos á terminar este artículo con una afirmación estuse retuerce en torbellinos y penda, que si bien hoy es puramente teórica, ¡quién sabe·
se cubre de espumas, como lo qne será en el porvenir!
boca de caballo que tasca el
Yo digo. que no sólo por medio de una catarata, que al
freno que le contiene; y si fin y al cabo es una fuerza, y representa y lleva consigoP.Udil'ramos enwlear termó- muchos caballos de vapor, pueden consPguirse altísimas
met~os bastante sutiles, ve- temperaturas; sino que con el hielo, que es, al parecer,
ríamos que su temperatura masa inerte, que no ei, agua que cae, sino que es agua cony la temperatura del cauce gelada y muerta, que do1,de la dejan &amp;e está, más que
se elevan.
fría, helada; con el hielo, repito, se pueden crear tempePues esto sucede con la elec· raturas capaces de caldear un espacio. Contradicción, al
tricidad.
parecer, estupenda; paradoja_ coi:i ri~etes de ridícula, y
Cuando corre por un alam- que, sin embargo, es verdad md1scut1ble, como probarebre- que es sn cauce-tam- mos cuando llegue la ocasión. Por hoy, como no se trata
bién encuentra : resistencias de nada práctico, dejaremos en suspen~ el problema,
mayores ó menores, según terminando este artículo como Jerónimo Paturot termilos casos; y cuando esta resis- naba su folletín.
tencia es mny g rande y la
¿De quién serfa aquella mano? ¿De quién sería aquella
corriente eléctrica es muy po- cabeza? Que es, en nuestro caso, como decir: ¿de qué moderosa se embravece contra do con el hielo puede elevarse la tem peratura de una ha·
el obstáculo, y lo caldea, y
hitación, siquiera á 20º?
lo enciendP, -y lo funde, y lo
JOSÉ EcrrEGARAo~.
volatiliza; y crea esas temperaturas dignas del sol ó digLA CAMPANA, LAS COMISIONES Y ESCOLTA EN LA l!STACIÓN DE DOLORES BID.ALGO
nas de los abismos geológicos.
; A

25

EL MUNDO.

7

-l

/

J{adenao labor.~u&lt;ruaaro

ae

Roaolfo J-CausleHqner.

[Grabado en los talleres de "EL

MUNDO,"]

�12

EL~UNDO.

Juuo, 18$16.

'-h•h r,.,..... d había avanzado y casi con vergüenza, con un tonoBruscamente, e 1 ª""""
=t;rnn
humilde murmuró:
. ..
• e usted que yo........?
·
-No tengo ni muj~r DI h9oe, ¿qu.1er tía en el cura, todo lleno de rubor y ansioso
La mirada del oficial se 6¡6 con simpa
de respuesta.
.
•
1 capitán dijo por fin:
.
b.
Después de un momento de s1 1e~cio, e d Usted es joven aún... Reflex16ne1o 1en.
_ Es grave eel\or, eso que me pide uS t e ·
.
-Se Jo suplico....... .
,
, scribir. En seguida se levantó y le tendió una
~in responder el capitán, pusose a e
hoja,de papel:
..
d
poner en libertad al llamado Leroy, en lugar de
-Aqm esti\, d1¡0, la or en para

usted.

.
n d·ó·
h
·
•&gt;
y con voz grave y triste, 'l a 1 ·
n honor? Quiere usted estrec ar m1 mane,;
-Quiere usted, 11eñor cura, hacerme u y con movimiento leal y generoso ei,trl'chu
El padre tendió francamente su mano,
. .
)a del atemán.
.
acrificio que sin cuidarse de su d1gmdacl
Después, con paso ligero ( tdnd~e\1~ por
e11cuela 'donde se hallaban encerraf';'
echó á correr), el abate u-gran
\~;gw~earrastraba c~n gran ruido su sable frente, a
los condenados. El carcelero, un u ano,
.
puerta
co
ió
brutalmente
la
hoJa
de papel. PeSi~ dignarse rosponder al ealu&lt;lo ~-e 1 dEtd~re~a de su rostro se atenuó, su alta talla
ro después de haberla leído, la exp,es10l dijo con respeto:
enderezóse y con los dedos en su se iaps ,,
-Entre u~ted, señor.
:u, rand idió al oficial que llamase á Leroy.
Ya en la puerta d.e las aulas, el a~;1te fste apfetó la mano del cura, murmurando:
Aniquilado, ~on lo~ OJO!' lleno~.~e liíg11mas,
-Mi muJer, 1ms pobres h1¡1tos.
.
-Ten valor, amigo mío, eRper~.
.' cin feli rea que se Je había ccnce~1do
y con ci~rtos rodeos, el ~ura h.1~0 FE~riro~1bre e1ft0nces se puso á reíri ~ .bailar, •
gracia, atendiendo á que tema fam1lta. 1 dr le 'calmó. Por fin los dos dmg1éronse
casi loco. Qnerfa correr á eu casa. pero /~o· e
1l ; r
á un Jugar apartado, y el abate Legran
.
-Qu(,date aquí, voy á prevemr á
.mu¡e . ujer de Leroy rodeada de BUS mños
En el fondo del corredor, en nna e ;oza,t ~ ~:diante dEl cu;a se lo dijo todo:
silencio8os, trabajaba, llorando. Pero e ros r
-Está libre!
Sin responder, el padre sonreía.
-Quiero verlo.
-Ya
á venir.
Apenas
dichl\S estas palab ras, e 11101~bre ..v la
• mujer se arrojaron uno en bra_zos del

:'i}

J

r

1
otro. Mejilla contra mt-jilla, y llodralron s1le.~~10Jf¡·~ep~/i1n
el hombre.
_ y 110 le hemos dado á nste a~ graci •
El padre respondió muy co~movido:
\.mense siempre bien. Son ustedes gen-La dicha de ustedes es m1 recompensa. ,

tes honradas.
Estrechó la mano de 1O!.! esposos, a b r azó
• á los niños y volvió apresuradamente ií la
casa de la escuela.
t La deur un viejo soldado de Crimea
En un rincón de la clase, el gnarda-cai~rn~ab: es;oicar::iente su pipa. Cerca .de él,
y de Italia, feroz, con los brar.os cruzadoS,
be a entre las manos parecfa dormir.
Vincent, joven de diez y ocho años, fºn la ~ :do~. Sus exhortadiones y sus fraf!es de
El abate Legrand se senil&gt; ent.re os con en . b El adre tomó á cadi-. uno por
aliento hicieron sollozar al joven; Lardet~r suspira a.
di"o·
un bra;o, y sabie.ndo que nadie se comumca~~dI,:~13!~/~os l~rá el ejemplo, usted
-Es neeesano mantenernos con va1or. ,.
que es un valiente viejo.
?
ntó el guarda-campestre.
-Luego, usted se quedará entre no~ft{ºJ E:pg~ende...... el tiene mujer é hijos ..... .
-Sf, señor, en lugar de I~roy...... use e
.
Enloqnecido pc:,r el entus1asmo, Lardheurbex~lsfyó¿ hubiera podido matar á uno de
-Trueno de Dios! es ueted todo un om re.
esos gorriones..... Sin mis reuómlatbismosh..... b e Después preguntó á Vincent si quería
Sonriendo el padre, cl!-111! a uen om r confesarse. El jov~n consmt1ó en ello.
_ y ueted, Lardear?
-Ah! yo, ya sabe usted que no soy devoto.
-Haga eso por mf.
d , 1 •ó á la eacrietfa: La luz tierna de un
-Vamos· eso le proporcionará gusto?
.
ESPUES de 1,11 misa, el cnra Leg!an .:º vi
vidrios de la única ventan~.
1
cielo deNoviembr~ se filtra~a .~ te~}:~~e~~~cto lamentable con s.u cbal~i-Mucho'.gusto,
améigo
mí1?·6
1
da•cam=&lt;&gt;tre
tirando
de
sus
mangas,
como si
-Pues bien, lo bar , rep 1c e guar
y=• ,
De la@ombra ~~rg16 unt mu¡er.
t o inundado de lágrimas; arro¡oee á ,os
llo anudado ba¡o la bar-ua, y su ros r
quisiera deecargarse de un bb':1rd? pe,so.
habfa obtenido permiso de permanecer ¡¡.
pies del padre y gritó:
Ya de vuelta en,el.pree d1.ter10! \porqu)e 1 e a pidió al sacristán que convocáee á tob e para tomar sus ultimas 1spos1c1ones e ur
d
Lo van ,i fneilar!
1
-A hIBilarl Quién.•·•:···· .
olloz_0 ahogó las palabras á la desventurada. d~s los habitantes del pueblo, á la Iglesia, para las tres de. a tar e ............................ .
-Loe Prusia~os, á m1 m11nd~.~6··!¡~:r:;ente su caliz sobn, una mesa y tomandoen· ·· · · ·Sigui~~·d~.~~ ·~·~~·i:~·;b~~; ·¿~;;p~é~. d~.~·1·~~¡.~ar el abate ~~~r1~atc!Z d~i;a;[i:º;
liny connl1ov1dooesl
b~eºmujer la hizo levantarse.
tre las suyas as man
. ?
'
•
de pan y de ar.ucar, y se fué al corraiedeí s~ casa.z !fe;e~~~~:da eobre su piel gris. El en•.
narices atercio~ladas•
.:..Pero, como ......... thulmar1do. rtos ayer por los franco-tiradoree..... Los prus1a- avanzó hacia él. Hermosa Y fuerte, n a c.ru
6
-Sf, á causa de los u anos mue
.
r.. rodeó con sus brazos el pescuezo de .1:, p~h.n~y ;~:~~1be:~i~!
mi buena bestia!»
y
tibias,
con
la
palma
de
su
mano,
rep1
1en
o.
•·
1
nos han echado euertes esta m.anana ...... ,:. cent Lardeur y mi marfdo......... Sálvelo
Son tres los que van á fusilar......... in
•
usted, sel\or cura.
d
d.6 el ea~erdote con un gesto de deSl\liento.
á
-Pero yo nada. pue o, respon ..1lla ar oyó la frente sobre la mano y ae pueo reRodó una lágnma ¡:or su me¡1 , ,
flexionar.
1 d F racia qne herfaá sus ft:"li¡rreses Y anSu corazón ~e desped:tzab~ al peasar "o~r:r áes~s owjas, por las cuales se prodiga•
te la idea de en impotencia. Nf pod~J ~~ }'ero ¿dt-jaría partir aeí á aquella mu¡er d~eoba sin cesar, abnee;ado has.ta e eacr1 c10.d ? Es fue, za que yo la sal ve á todo precio,"
1
lada que iba á pedirle la vida .de su '!'ari o. •
pensó y di rigiéndose á la mu¡erle d1¡0:
Ten valor, espera!
.
.
d
dirigió á las consiPtoriales doné!P
Quitóse rápidamente las vestiduras @agra as y ªde uhlanosenviadode avanzada. } 1
6
nd
estaba inetaiado el capitán que ma aba un pelo\ ~%e m·ís más lívido i\ medida q11"
rostro naturnln:iente _pálido 1.del cura Leg~~:~~b': entre~•ieia le hacfa tell'!blar de emu•
di&lt;•minnía la d1~tanc1.a. I.a :¡ea d~
Se le introd•Jjo t-n la sala de Fes11.mes del Co11I ,
ci6n, pero PU exaltación ma su timi ez. 1 capit-in firm·iba papeles. Miró fijamente la
11
cejo l\Iunicipal. Sentado a~~ una Je~~~eque te1;1fa dij~ en francés, con una voz bruseu:
cara al padre, y para pre.ve•. irunaeup 1
,
_ Qné quiere usted, sefior?
El cnm balbuc~ó:
. Para los habitantes de esta población ........
.
-\'engo
á. oed1r á usted ......... gracia
.

E

UN1HOMBRE.

.
l

.

s:1:epo,

ª

.l

agd~

Son inocente!'.......
.d 8 d
bominable• respondí(, el capitan ......... Sus t1rad,1•
-La gnerra t1ef!e nece~1
es a
tan d-~ diario una porción de hombres. Hay
res de ustedes, esos improvisados, nos
oblaciones que let! dan hospitalida~!
que acabar co1;1 ellos. Tanto peor para ~
us razones se estrellaban en la 1mplac:iEl padre mtentl1 argumentar, per?d das s impotencia ensayó únicamente salvar
ble lógica del al.e~án. Al fin, convenc1 o e su
••
.
á uno de lo" pris1oner0!'.
.
a Leroy
Tiene tres hijitos y su muJer
-Concédame u1&gt;ted al menos gracia par
· · ··· ·
.

ia:

efltá

itc~ini~~n mostró un gesto de piedad pero respondió sef!alando un papel que esta-

ba sobre fa meea:
T • • arfa á mi deber de soldado. rsted debe
-Las órdenes son formales......... radic:n
Nos han muerto tres uhlanos, nececomprenderme, ~efior, usted que es sacer o ...... •

sitamos tres vfct1mas.
que volverse por donde habfa ido; sin embargo, no
El cum no tení.a ya ma¡ recu:o De&amp; és de haber reconocido algunas notas de conse
movió.
El
sil~~_::iohs~
prto
oºnangar
su·s
dedE: con movimiento de impaciencia.
tabilidad, el cap1 ...n izo r

~\

12 Juuo, 1896.

i:;11 ternura pe extendia ,í los auiinalefl, HJ@ co111puiieros dt:: soledad y é,;tos, domesticados por ,u e:uraña dulzura, Fe pn:,1a1Ja11 á &gt;US caricias.
Siu trnbargo, la borrica habla e~quivatlo la cabeza y daba vueltas ~1 rededor de su
amo, olfateándolo; aespués ,e \)URO á r.1:buznar.
-Golo11a, qué es lo que quieres? d1¡0 el cura eacando de su sotana un trozo ~e pan.
De pronto, á sus piel! hubo cloqueos y ruido de alas, qn&lt;: llamaron su atención. Inclinóse y gallos y gallinas fueron ti picotear su mano; sus cone¡os no quedaron olvidados.
Al darles salvado, pa.Qábales lentamente los dedoe por la piel de sus redondo~ lomos.
Como la borrica le habfa seguido, el cura le tendi.ó un ~rozo d~ azuc.~r; 1:1 be~tia se pu•
80 á mascarlo moviendo las orejas cnn nna sat1efacc1ón v1e1b.e. S_ll ~Jos redo.ndos y
dulces parecían mirar á su amo con ternura. El abate Legrand e~ srnt1ó sacud1~0 por
un extremecimiento y con la cabeza inclinada y las manos hacia atrál!, volvió á su
jardin.
.
.
. .
lf b d d
Entre los lotes de tierra, brillaban ht~ avemdas hmp1ec1ta.q, a oro ra as e arena
leve: los peralt-s, sin hojas, extendían su11 ramas rt-gulares y paralelas contra el muro
del chiquero tt&gt;chado de paja.
.
.
El padre afiauzó con un mimbr~ una rama rota y, pensativo, contmuó su paseo ií
Jo largo del muro, al rayo dt.-1 mi y ab1ió una puertecita que daba al cau_ipo.
Silencioso bailado en luz y .. n humedad, el plan Ee extendía á lo lt-Jos. Aquf y ah(
•los haces de e~pigas, redonda, como palomares ó Pl'mt'janteR á cabaflae, formaban ca~erfos de paja. A la izquierda un espl'so bosque de hayas enlazaba los bc•sques de abetos que barrian el horizonte.
. .
. .
.
Largo ~iempo fijó el padre RUS ojos en aquel pa1sa¡e fam1har como para unpregnaree de él; despu(,s Cl'rró la puerta. Ptro su mirada, franqueand? los muros, Pede~uvoen
el reloj de la iglesia. El pequeño horario avanzaba entre las cifras I y II; el m111utero
había pasado ya de la mitad del cuadrante.
. . .
ul&gt;entro de trel! horas habré muerto, • penFó el abate de pronto, é_ 1n~trntH·amente
cruzó los brazos sobre el pecho, como para protegerlo de las balas. t:ius dedos palpaban su cuerpo sorprendidos de no sentir correr la ~angre.
.
Tres horas más y yn no Pería mas que un cadáver clavado ~n un ataud para ~oda
la eternidad. Presa de una alucinación, el padre creyó oír el ruido Rordo de las pnmerns paletadas de tit•rra wbrt&gt; la madera.
.
.
l\Iorir asf, á )&lt;.,, cuarenta aiio8, en plena Ralud, ~n plena .nda .._. ... ~ra ern pM1 bl~?
Cuantas alegrías humildes le acomp~ñab~n .en su d.1d1&lt;;&gt;sa ex18~encia em de~t-os y sin
ambiciones!: deberes de su fBCerdoc1&lt;?, ahv10 de m1senas, C?trnda_s con su.s co111pañeros, cuidado de sus animales y de su ¡ardfn ...... Ah! porque hub1a co111et1d&lt;? la Ir cu,a
de rncrificarse? Lleno de angu&amp;tia ee lanzó de un golpe á la puerta y la abrió brusca111ente.
.
.
Su mirada siguió con obstinnci6n el Fendero re,·erdec1do por la \11erba, qn_e desde
.-1 pie del muro, t::ntre las l~bor~.•• iba hn8ta la carretera. ~u pensamiento .corna por el
enmino, Ee lanzaba en sl'gmda a través de los bosques P.ºr Penderos conoc1doi,. .Allá !eje~, á algunos kilómetros, ~e encontraba una estación ~e ca111111? ~e fi.-rro. El .Padre
:11·anzó la cabeza; el campo estaba desi.erto !~asta el hon.zonte. _Na?1e le ~·e:fn hu!r; lle;
gurfn á la l'~tación, tomarfa PI tren, se iría leJos, muy leJos, sena hl&gt;re, v1v1rfa, v1v1ría.
Vuelto loco, iba :í. lnn arse, con la cabeza desnuda ...... pero...... y su palabra?..... .
pero...... y Lerov?
.
.
Exhalando Ün sollozo, el abate Legrand empujó la puerta}'. de rodillas en }•erra,
11:\mó en su avnda con toda.~ las fuerzas de, su fe y deen ier, al Critto, que al apro:x 1mar~e
Rn muerte babfa tl'mbién conocido en el jardfn de los olivos, todos los horrores, todoR
loE miedrn!, sudando agua y sangre y agonizando de antemano, y le suplicó que Je asiHt iese hastn el J:in y le mi viece el va.lor.
_
.
D,·~puée, fortalecido, comprendiendo que la FOledad y el ensueno le acon,e¡aban
Folo cobardfaP, se apresurú á volverá su casa.
Hechas exactaniente sus cuentaP, clasificados y valuados eus \'alores-alguna~ obligncioneb de ~aminos de. fierro y ~ítnlos de .renta-hizo testamento dando á las gentes
de la comumdad más dignas de rnterés, cien perns, doscientos pePos, una verdadera
fortuna. ~nmerosos f~ligreses recibi1:ron comorec~erdo 1111 .libro, un Cristo; otros ~m
viejo cubierto y por frn, legó su bornea á gentes neas, s11phc1tndoles que no la vendieran nunca á fin' de que no arrastrase miserablemente su vejez por las calles, tirando
de la galer~ de algún forastero.
•
El abate Leitnmd se vistió en seguida; afeito:se con cuidado, se pueo su sotana nueva, sus zapatos éle hebillas y tomó sus guantee.
,
Largo tiempo oró á Dios con fervor, con amor, pidiéndole perdón de sus culpas, y
abandonándose por lo demás á su bondad y misericordia y ií su ju~ticin. Como d~ban
las tree bajó por la et!calera de eu Ca@S. Las nubes obscurecían el cielo cuando abnósu
puerta,'y como hombre prudente, el cura volvió por su paragüas .
La iglesia estaba llena como en las fiestae campanudaP, como en Todos Santos.
Ante la desgracia que abrumaba á la población, los más incrédulos habian ido á
agrupárse al rededor del hombre que repreeentaba la más alta autoridad moral. Yestido de sobrepelliz, el abate atravesó la multitud de fieles y franqueó las gradas del
púlpito y después de haberee santigüado y recogido, habló asf:

MARIA

ANT ONIETA.

Yo alcancé aquel tiempo de ruinas, de horror, de combate sin descaill!o, de odio, de odio y amor á un tiempo;
amor sí; en el fondo de todo corazón palpitaba una sed
irreeifltible de fraternidad y de concordia; l\1. de Saint.rust, ese l\larat de marmol, había iegalado, en un arranque de amor al género humano, su fortuna á lo;; pobre8;
era el tiempo en que Robespiene amaba. Yo alcancé
aquel tiempo; yo ví desmoronarse un mundo, yo sentí
los primeros movimientvs del mundo nuevo en sus panales humildes, bordados por las manos de nuestrae madre~, las pobres mujeres del puPblo. Yo he visto ¡oh! pie•
dad, el vaso de eangre humana apurado por l\llle. de
bombreuil, yo he visto, pálida y pura, en la punta de una
pica, la cabeza de reina de María de Lamballe.
En los eomienzoe, sin embargo, eólo pan y libertad pedíamos; loe que nos negaban el pan de&amp;aparecfan bajo
nuestros pie~. en un momento, en el lodo eneangrentado
de las calles de Parf~. Solfamos levantarlos, yacadavert's,
y algunos infelices que refan con la nervioea ri&amp;&gt; del
hambre, los colgaban de los farol&amp;&gt;. Estallaba entonces
una carcajada gene~!, y jóvenes, vit-jos, niños y mujeree,
nos dábamos las manos y danzábamos frenéticas rondas,
cantando sin cesar el all'gre estribillo de las E:fperanzas
dd hermoso país de Fr.1ncia: g1i ira, gr,, ira, ir., ari,,(ocratn á In la11l1'Tne.

En cambio cuantos nos ofrecfnn la libertad eran nuestro,-; dioses; quitábamoF de las cab.-zas de nuestras mujeres y nuestras hijas las cintas con que se ador11absn los
días de fie~ta y las entrelazábam0t, á las crinea doradas
del cabnllo blanco de l\1. de Lafayette, el libertador de
dos mundos.
¡Ah! tiempo feliz, tiempo bendito de hambre y de misericordia, de frio y de perdón, de mieericol'dia y de
amorl ~uestra bandera flotaba ein ceEar eobre nuestras
cabezas; era la bandera nueva, la bandera de Parfl!, el
uul y el rojo de nuestra Comuna, aprisionando el blanco
de la monarqufa. Habíamos aprendido unas palabra"
muy belllll!, ruuy grandes; un corte~ano que tenía uua

27

EL l\IUNDO.

}Ii~ neridos hermano,· sov muv feli,: al vero~ J'l'nnirlr,,: Pn t:in grnn n1ímero.
Yam~ á p;dir juntos por los -~011Íle11ado,. Se me ha COl!Cedido gracia JJª!:\ U rof ne·
ro no pude obtenerla P!'-~ Lardeur y Yínce!1t; ~o!' he nsto, los 1,e a~1Plldo, .-,um lfltos para morir como cr1st1anoe y como pntnorn..
·t1 . .
Sin o~tentación, con mucha Pimplicídatl, hablú sobre el deber, el eacn c10 ) e.1
amor á la patria.
• 1
1· · b l
r a•
Sus alabras hicieron extremecer á la asamblea. cnyo idea se 1m1\a n &lt;e nrt 111,
rio á lo~ rntere~es mat.t-rialee. Sin embargo, una mnjer h1n1.ÍI un gr:in, gr1to;1ttdlad
dre de Yincent que se dePvanecfs. Sacáronla Í(1~ra y p:ira ocupar IJ a mu I u
"
cual ~nrgían rumores confnPos, el padre annnc10: .
•
•
-Yamos á cantar el oficio de los muerto•; yo diré un versfculo y IM 6 e1ee re. pon
derán
· ¡· "
·1
En ~1 coro vuelto hacia el altar. entonó con
f11PrtP. FI I&gt;c pr•/)1111, :s. 1•,n. ~eg,!1&lt; a.
bendijo 1\ Ja Asamblea y la exhortó, con mucha tl1~11i,L1,I, ,i l.i cal11,a y a la re,;1gnac1ón,
invitando ii torio!&lt; 1L que volvieran á ~u casa y 8e .,1,cl·rnw,11.
Vií,~ele dirijir~e hacia la
escuela, engna 11tado y con sn
paraguas en la mano........ .

UI~

,·oz

... :.ú d¡~·~·ig;; ¡~·~:·e:··1~;- ·¡;;;b¡:
tante~ de la población flllpieron que fil cnm nabía sido
fusilado por los alemanes.
l\lAt:RlcIO Lu11mcn:R.

•
frente inmensa y que, con su junco de Indias de pui!o
de oro, habfa azotado sin piedad las espaldas del clero,
nos hab(a ensenado una palabra mágica: libertad. Cuando este cortesano murió y la Asamblea decretó su apoteosis, llevamos sus restos á nuestro gran templo cívico,
al Panteón, entre el incienso y las flores, y nos arrodillamos delante dP su ataúd y llorando de admiración ensenábamos á nuestras hijos el nombre de Vo//air,.
Pero ese nombre no era el más querido, había otro;
había otro adorado entre todos los nombres de !a tierra,
porque era el de un hermano nue~tro, que hab(a vivido
con noRotr0!&lt;, que habfa tenido, como nosotros, hambre,
que había sido escarnecido, humillado, apedreado; que
había sido lacayo como nosotros y nos había dado nuestro evangelio nuevo, que había predicho el porvenir y
había muerto, olvidado y triste, con la mirada perdida
en la última luz delcrepúeculo. Ese hombl'eerael maestro de nuestros apóstoles, era el maestro de nuestros @autos. Robespierre se descubría al pronunciar su nombre,
8t. ,Just pensaba en la guillotina para vengarle y su recuerdo arrancaba de las profundidades lúgubrt-s del corazón de ::\Iarat una lágrima que apuntaba entre su,; pestañas como una gota de hiel. Aquel Cristo de nuestra
gran rernlución se llamaba Jnan Jacobo Rousseau; de
sus labios habfa bajado esta otra divina palabra: lg11alclad.

Yo me llamaba Pueblo; este nomb110pronnnciadopor la
boca de bronce de )Iirabenu, que parecfa la de la mllEcara
de la tragedia antigua, había berho crujir los tronos, como árbulos delas rafees podridas. Esta palabra, apena,
balbuceada por nuestros padres en los siglos de tormento, de ignorancia, de esc!avitud; apenas deletreada en el
fo11d11 de la tumba social en que Y.Reían, había tomado
con el timbre de la gran voz del tnbuno, el tono de una
tempeHad rebotando entre las cimas de granito de las
monta.i!aia. Desde que esa voz eonó, la monarquía, la nobleza, el clero, el rey, el duque y el obi~p0 se habfan puesto pfüdos para siempre; con esa inmutable palidez iban
á .s•1bir las gradas de la guillotina.
~ólo una mnjer no se había puesto pálida, sólo un roe-

tro ae había encendido de ira y odio; esa mujer divina y
aborrecible se llamaba.lrt r,i,w; eral\,faríaAntonieta. ¡Oh!
dejadme recordar esos días de dolor y redención, eiroa dillt!
de muerte y de inefable gozo, en que Francia, eAcudiendo el del:'garrado manto, el manto ~n que ocho @i~loe de
monarquía habían derramado el vmo de sus org1as perennes se levantaba á la voz de la filosofía y la elocuencia y d~ba su sangre á la resurreción de América y presentaba i;u corazón it todos los p.ueblos, llamándolos sus
hermanos. Dejad que los recuerd~. _Como una visión prodigioRa se dibujan :l mi vi~ta. Alla abajo rugía y cautab.i
París, la grande, la inm,m.sa Parfs que vivía en 11!- c~lle,
que había olvidado el camrnodel hog;1r, q,ue p~rec1a ~1~mpre lista para t:mprender una peregrmac16n BID térn11110,
con el @aco de viaje á la espalda y en las manos la pica,
la pica que iba á abrir á la Revolución las puertas dd
n,undo en Jemmapes.
Como un rellejo de nuestros vértigos, de nuestras aspíracione~, como un eco de aquel mar preñado de tormentas que se llan,ata 1'11rís, se oía sobre nuestras cabezas el murmullo de un ~rupo de gigantes: era. la ..\~amblea :-iacional. En medio de ese grupo, un rugido de león
resonaba en los grandes monlentos; era un antiguo noble, 11n antiguo llbertino,. 1111 antiguo presidiario .que hablaba cnando rn exi~tenc1a de placer se lo permitía; era
lll voz convulsiva del porvenir promulgando la sentencia
de muerte del antiguo régimen; era la palabra de ~lirabeau que envenenaba á la monarqufacon su aliento mientras la~ flores lo envenenaban á él con su perfume. Y
desde que esa palabra estalló, comenzó el estremecimiento dt:l suelo de Fmncia; dura todavía. :Frente á la Aeamblea, frenw, al E,tado llano, brillaba la Corte, P.n derredor del suntuo~o y simétrico Versalles habitado por las
Hombras de todas las grandezas y maculado por las rl'liquias de todas las corrupciones de la vieja Francia. Era
aquel un mundo vestido de ~eda y oro, qué sentía que iba
á morir y vertí:\ en su coga de deleite las últimas gotas
de aromr de la.i;, flores de ,is de la monarquía. To&lt;lo era
elt&gt;gante y delicioeo; los guardias de corps perlnmabun
,us dclicadai:. manos con agua de ámbar, para haeer su

�•
12 Juuo, 1896.

EL MUNDO.
cuarto de centinela en la puerta de la alcoba ~e
la reina; los abates se batían en. duelo; loe ob1a•
po3 firmaban las protestas en contra de la pre•
minencia que se daba en el memut de honor en
Y ersalles á la seBorita de Lorena y loe cardenales se enamoraban de la reina.
Todo era allí artificio, nadie creía en Dios, ni
las mujeres; es ciert,• que una que otra vez
creían en el diablo bajo las especies de Cagliostro ó de l\1esmer. Los padres vendían á sus
hijas los hermanos traficaban con sus hermanas ~ todos los cortesanos aplaudían febrilmente á ·Fígaro que les escupía en el rostro toda su
ignominia.
En el centro de todas eeas figuras de porcelana cuyos perfiles dulces y fatigados se destaca han en el esma1te azul J.e un cielo en cuyo
horizonte hume¡\ba ya la llama del incendio,
estaba sentado un buen hombre robusto y plácido, glotón ~ inofensivo, d~bil y rubieundo:
Luis X\'I, y ¡unto á él, de pie, una hermosa y
altiva mujer, qne entonces se llamaba Madame
T'eto. Algunos empezaban á decirle la austriaca· su uombre de bautismo fué :\Iaría Anto•
nieta archiduquesa de Austria; su nombre de
muerte está. etcrito en el registro de inhumaciones de la Magdalena, helo aquí: Por ~,i ataúd
para la 1•iu,da Capelo, 7 fta_n,·o.~.. Era prec1~0 p3:ra
llamar Capeto á esta mu¡er, v10lar la lu~tor1a;
no importaba. Capeto era el nombre de1 fu.ndador de la monarquía y los dos que expiaron los crímenes de la mona1quía debían llevar el {iombre del fundador, lo que quería decir que en ellos se mataba la institución. Así
al menos lo explicaba un hombre elocuente que
fué el primero que aplicó al último monarca.el
.apellido del primero: este hombre era Camilo
Desmoulin~.
La reina de Francia era bellísima, era, ya lo
dije, odiosamente bel,3:, p~rque así como su lujo insultaba nuestra miseria, así como ous bimquetes en que se repartía l::i escarapela negra de
la contr,1reYolución, insultaban nuestra ham•
bre así su belleza insultaba nuestra fealdad.
¿Q,;é derecho tenía ese mon'struo á la hermosura cuando Teresa, la mujer de Rousseau, había
sido tan fea? Su caballera de oro pálido como
el sol de Alemania, sus ojos azules como el
Danubio, la cm va mórbida de sus labios austriacos, su inl)1aculada frente, su talle de hada, su porte de diosa aérea, suave y pura, todo,
basta las lágrimas que venian á sus ojos cuan-do besaba á sus hijos, todo estaba diciendo claramente la horrible iniquidad que encerraba el
corazón de esa hiena que, para conservar la.tersura de su piel, se bañaba en sangre de mños
recién n·acidos, como nos lo aseguraba Marat,
el amigo del Pueblo, con su acento ronco y sublime.

~amas distin9uidas de

Desde el día que tomamos la Bastilla el terremoto cre,ció; todos los viejos edificios se desmo~onaban; el s~elo
-de Francia se movía como una báscula rnmenrn, y 1mentras nosotros los de abajo subíamos, el rey, la reina, Ver·
salles la corte, descendían rápidamente al abismo. To·
dos h~ían, todos temblaban, todos se miraban despavoridos menos ella. ¡Oh fatal, abominable mujer que acon-sejab~ la resistencia á Luis Capeto, que intrigaba con sus
cortesanes para degollar á nuestros hijos, que aglomeraba el pan en Versalle~ :para ma_tamos de ~u~mbre, que
l1abía jurado el extermm10 de touos los par1s1enses, que
llamaba á su hermano primero y á su so~rino despu~s
-traidora!-para que acabasen con Francia y con la libertad.
¡Con qué gusto la buscamos en Yersalles para insultarla!
Entramosen su alcoba; todo era blanco, limpio, puro, trascendía á. teinplo aque1 cubil de pantera; la sangre de sus
genízaros que se atrevieron á morir sonriendo al pie del
lecho de su sefiora, manchó la cuna de sus hijos. Y ella
los llamaba; Antonieta llamaba con suprema angustia á
sus hijos; la austriaca fingía ser madre buena; ¿para qué?
¿Por qué aquella voz de agonía, J?Or qué aquella desesperación maternal? ¿Qué derecbot1enen los reyes parasentircomo los demás hombres? ¿No son los enemigos de la
humanidad?
Llegó un día épico; la monarquía desapareció con sólo
el rumor de nuestros cantares:

Para un 14 &lt;le Julio.
I

EL MINUE.

;-

De.raso azul vestidas están las bellas damas,
entre tapices llenos de asuntos de \Vatteau;
la reina danza alegre, i;¡us ojos son dos llamas;
habrá litios como ellll, pero más blancos, no.
Para ella el mirto brota las hojas de sus ramas,
para ella el padre Apolo las rimas inventó,
por ella son hermosos los regios oriflamas,
Versalles y el Elíseo, Louvre y Fontainebleau.
Gentil t&gt;l paso mide, su cuello real erguido,
sonriente y desdeñosa su linda boca en flor;
paloma de alabastro que tiene de oro el nido,
Por sólo afán el gozo y el triunfo y el amor,
~l gran reino d~ Francia posee á sus piee rendido:
el pueblo está. ailá abajo y arriba está el Señor.

II

EL LEON.
Un trueno formidable París inmenso llena.
Qué tempestad avanza? qué nube, qué volcán

Nosotws estábamos en el otro extremo de la
báscula, muy altos, dominándolo todo_. A. ese
trono le pusimos un nombre: la gu1llotma;
nuestro pedestal era el cadalso. ~1?-ogamos en
nuestro interior los gérmenes. viciados de_ la
compasión, y el juego 4e1 cuchillo de la. guillotina empezó la renovac1{m de la humamdad, el
A migo del Pueblo era fehz.
Era un día de otoño; la muchedumbre efervescía como el mar en derredor de una roca, en
torno del patíbulo en la plaza de la Revolución . .
Los soldados de la comuna y las calceteras de
1 Robespierre,
bailaban rond~s el! torno de la guillotina. Las picas, aun no hm~ias de la sangre
de Septiembre del año antenor, parecf_an un
bosque agi~ado por el huracá1?. Un grito de
rabia y de implacable furor saha dE: todas las
bocas. Era el día 6 de Octubre; la vmda Capeto iba á morir.
.
Los traidores realistas habían prOp3'.lad_o la
leyenda de su infortunio; referían su d1gmdad
en la hora del peligro, sus adioseb tiernísimos
al rey su desesperación y sus lágri!llas cuando le ~rrebatarnn á su hijo, su resignación santa y dolorosa en la Conser;iería, los ultrajes que
se le habían inferido; hablaban de sus cabellos
&lt;!BCanecidos en pocos días, de su desnudez, de
sus enfermedades, de su hambre, y repetían
yalabras de P~!dón que bahía dej~do como he1·encia ásu.s b1JoS. No, no; eso deb1adeser mentira eso era imposible, nuestros jueces eran
just~s, nuestros municipales eran b~enos, n~,
los realistas querían hacer una má.rt1r 4e la tigre imperial de Austria. !María Antometa tener corazón de esposa, de madre! Mari~ Anto11iéta perdonar! Sueño, locura: los en~m1gos del
pueblo no son hombres, no son mu¡eres, son
monstruos.
La carreta apareció en la gran plaza; la actflnpafiaban las vociferaciones de la rnuchedu~b~e;
silbidos, ultrajes, salivas, lodo, no había ~1 ignominia ni inmundicia que no se arro¡ase á
aquella frente, antes ceñida por la corona. de
ocho siglos de grandeza, hoy por una humilde
cofia de lino blanco que dejaba entrever lo~. cabellos canos cortados brutalmente por la t1¡era
del verdugo. La Veto, con las manos atadas á
la espalda, hacía esfuerzos para perm~necer derecha en vuelta en su estrecho vestido negro.
Cuando vacilaba, la punta de una pica ó de un
sable la sostenía...... Así iba subiendo á su Calvario, decían los realistas.
¡ Maldición! ¿Por qué estaba ?1n serena esa
mujer? Sil cabellera ha encanecido de dolor, es
cierto ...... ¡Bah! que sufra por todo lo que ha
hecho sufrir al pueblo...... Ya llega, ya sube......
Yo era el ayudante del verdugo; yo iba á beber eu sangre. Hela aquí; pone un pie en la.61!calera fatal, vacila, va á caer...... Me prec1p1to á sostenerla. EÍla sonríe y me dice con un acento de
desolación suprema: Gracias, amigo, hermano mío!
¡Yo el hermano de la Austriaca! ¡Yo! Dios mío, sentí
un dolor inmenso en el corazón y permanecí clavado en
aquel luaar fatídico ...... ¿Luego esa fiera podía perdonar?
¿Luego :ra una mujer? Sentía que el vértigo se apoderaba de mí.....,
,
.
. f
Un silencio protundo rodeo un rnstante la g!11llot na,
sólo se percibía el latido del corazón de la multitud. Entonces se escuchó u na voz l1ngelical y triste que .decía:
«Adiós, adiós una vez más, hijos míos, voy á umrme ~
vuestro padre»...... Un grito, un sollozo se escapó de. m1
pecho· corrí hacia el cuchillo fatal exclamando: «¡Dei.ad. la vivir. dejadla vivir, no es la austriaca, es una mu¡er,
es una madre, es mi madre!.·····" La mano del verdu•
go cerró mi boca, aquella mano estaba empapada en sangre, era la rnngre de la pobre mártir..
.
Sofocado por el dolor y por las lágrimas, caí al p1e..de
la guillotina; me figuraba que u°: mundo _oesaba sobre
mis espaldas, y Francia me pareció sumerg1aa en. un lago
de sangre sin riberas. Cuando volví en mí, la muchedumbre se había dispersado, el patíbulo estaba so)o, la noche
profundamente obscura y fría. Levanté los OJOf! y ví una
gran fantasma dominando el cadalso, la Francia, la humanidad, blanca, inmaculada, inmutable: era la estatua
·de la libertad........ .

la República.

$rita. Nardsa {blcguel Novelo.
[DE MERIDA.)

Allons, enfants de la Patrie,
Le jour de gloire ·est anivé ....... ..
Era el himno del Rhin, era el canto de nuestros marselleses era el sublime grito de guerra del 10 de Agm,to.
Un e~tremo de la báeculase había perdido en la sombra para simpre. El trono, la -nobleza, la Igl~eia, todas
las aBejas invenciones de otra edad, todos los mstrume~tos de tortura inventados para el pueblo, todo se redu¡o
á polvo. Un poco de sangre, un poco de humo ......... y el
pasado había vuelto al no ser. Día bendito, yo me arrodillo para adorarte al través de los años; ese día el mundo moderno encont~ó su cuna en los brazos de un pueblo
ebrio con su victoria inmensa.
No, el vencido no era Luis XVI, no era la víctima María Antonieta· el vencido era el pasado; el vencedor el
género huma~o; sentimos eobre 1!ueetras cabezas la mano de Dios que no¡¡ bendecía. Miramos á todos loll puntos del horizonte y vimos Purgir de las tumbas, rle las
hogueras, de los calabozos, de los campos de batalla, de
los templos, de lat1 escuelas, de los laboratorios del pensamiento, de los talleres sepulcrales de los obreros, del
cora~6n de loe siervos de la gleba, del pecho de los encadenados, un grito soberano de emancipación, un infinito clamor triunfal: y aquel rumor ilimitado se concretaba se volvía una armonía divina en una palabra sola,
en e;ta palabra de concordia, de porvenir y de paz: ¡República! La fórmula de la verdad social estaba encoatrada.

sobre la faz del orbe y el alto abismo truena?
qué ráfaga se agita? qué soplo, qué huracán?
El pueblo al fin ha roto su:secular cadena,
con fuerza de torrente, con brazos de titán;
derroca la Bastilla y el ronco clarín suena ·
que anuncia los incendios que el mundo salvarán.
Del trono fr11casado se oye el crujir violento:
el hombre es libre y canta del libre la c~nción,
haciendo conmoverse la Francia en su cimiento.
Rugiente abre sus fauces el león-Revolución,
y baja de la altura como un sagrado viento,
que hace temblar y encrespa las crines del león.

JJJ..

EL OUELLO BLANCO.
La du Ice y real paloma subió á la guillotina,
es cabellera caDa la que opulenta fu.é;
el cuello de azucena feroz verdugo inclina
delante el pueblo todo que el sacrificio ve.
¡Oh Maria Antonietal ¡Cuán otra tu divina
figura en los graciosos compases del minué,
cuando eras un diosa de mano alabastrina,
de labios encendidos y de ligero pie!
El misterioso sino la m¡1jestad humilla,

JUSTO SIERRA.

oh Clovis, oh gran CaFlos, oh hnesos de San Luis!
la tempestad del mundo brotó de la Bastilla,
Como un trop.;I de truenos se despert4'.&gt; en París.
Dios deja que ese cuello lo corte la cuchilla
y que callosas manos ajen la flor de lis.

lY

SUPREMALEX
Sí· Dios lo quiere á veces. La sangre, las matanzasvien~n como una triste y aterradora ley;
señala lo infinito, momentos de venganzas:
rompe la jaula el ~uila, quebranta el yugo e: buey.
Terrible es la tormenta que tráelas acechanzas,
la rabia del rebafio, las. iras de.la.grey;
que pone las cabezas sangrientas en las lanzas,
y•rranca con la vida la púrpura del rey.
.
~ Dios 11&gt; quiere á veces; y envía el cataclismo,
hace brotar del fondo siniestro del abismo
1118 lívidas borrascas, la negra tempestad,
.
Para 9.ue surja en medio de la árdua noche tdg1oa,
como divina enseña, como corona mágica,
tu nimbo coll!ltelado de luz, oh Libertad!
RUBEN DARÍO,

12

JULIO,

1896,

EL;MUNDO.

Croce; fué 'á entregar su trabajo, y los padres Je di!:.ron
como recompenea un ramillete de rosas. También dejó
(lllSTÓRICO)
caer las flores 1Sobre la desnuda tarima, y la blanca Giacinta, su mujer, fué heshojándolas en los platos ,acíos, y
Yoy á referiros una breve y triste historia, y voy á re- cuando ya no hubo más pétalos, dijo al esposo y á los
ferirla porque hoy habrá muchos semblantes risueños hijos:
-en las 'calles, y es bueno que los alegres, los felices se
--Venid: ya esH la cena.
acuerden de que hay algunos, muchos desgraciados. Es
Un instante después moría de hambre.
un episodio del 14 de Julio, pero no del 1-1 de Julio de
La mexicana sí h:ibfa Teunido ya algo más de un franlí8J, sino del 14 de Julio de 1890. Y la heroína e~ una co para pasar el día 1-1. Todos juntos Ealiernn á la calle
paisana nuestra, una hermosa y desventurada mexicana. para que los niños pasC'a!'an. ¡Qué alegría! ¡Qué esplenAh! de ella hablaron mucho los diarios de París hace dos dor!
afios, más que de M:me !turbe y de sus trajes, más que de
Los muchachitos débiles y enfermos, al pasar por fren•
la sefiorita Escandón y su boda. Arsenio Houssaye, ese te á los apar~.dores, decían:
anciano coronado de rosas, le dedicó una página brillan-Mamá, ¿qué hay en el cielo pollo asado?
te una aureóla de oro, como esas que circundan las sie-¿Y jamón?
n~s de los mártires. La piedad la amó un momento, un
-¿ Y pasteles?
momento nada más, porque la pieiad tiene siempre muLa muchacha más grande, la de catorce añ0s, veía con
chísimo que hacer. Y ahora que miro esas banderas, esas tristeza los escaparates de las tiendas de moda. ¡Era herflarnulas, esos gallardetes, símbolos de noble regocijo, mosa y se iba sin que el mundo la hubiera conocido! Tal
pienso en la pobre mexicana que pasó en París el 14 ele vez la pobreci_ta no creía en el "ielo; pero en la muerte
.Ju Iio de 1890.
hospedadora sí. No engañaron sus oídos las músicas de
E~taba casada con un francés que vino á nuestra tierra viento; no engañaron sus vjos los fuegos artificiales; no
cnando la malhadada intervención. Aquí tuvo seis hi- engañaron su imaginación las pro··,esas del cielo. Sí, el
jos ...... ¡Ya sabéis que la pobreza es-muy fecunda! Vivían cohete sube, también 1·esplandeci, . u quiere llegará las
penosamente, y el marido, esperanzado en ~aliar protec- estrellas...... pero en el aire se ap l , . Lo cierto es el arción más ampha en su país,. regresó á Franc1~con su mu- mazón1 es el esqueleto del «castillo,, que en un momento
jt'r y su media docena de criaturas. El era pmtor, deco- fulguro. Y lo cierto es la noche densamente negra.
raba hacía cuadritos de flores y de frutas para comedor,
Ella fué la primera que dijo:
ilum'inaba retratos, y tenía buena voluntad para admitir
-¿Ya nos vamos?
cualquier trabajo honesto. Pero he aquí lo que no baila•
Y los niños más chicos, en coro, repitieron:
ba. ¡ Es tan grande París! ¡Hay en sus calles tanto ruido!
-Sí, papacito, vámonos al cielo.
¡ Es tan difícil percibir allí la voz de un hombre!
En el camino compraron un pan. Tenían más hambre,
Altivo, orgulloso como era, jamás se habría resignado mucha hambre. En su tabuco devoraron aquel pan. El
á poreliosear. La miseria, enamorada sempiterna del orpadre no; no pudo. Lo maelre no; no quiso.
gullo, vino á acompafiarle.
Pero en ese pan babfase empleado hasta el último cénUna noche, agotados ya todos sus recurso8, dijo:
timo. Y para dormir bien, para dormir como ellos que-Es preciso morir.
,
rían; el carbón era indispensable.
Le oyó el más pequefio de sus hijos, y pregunto enton-¡ A.b, no hay cuidado! dijo la mayor. la portera me
ces á la madre:
fía.
-Mamá, ¿qué cosa es morir?
Y salió. Y lo trajo.
,
-)Iorir, hijito, es irse al cielo.
No l,nbo necesidad de que apagaran la vela. También
-¿Y cómo será el cielo? ¿como el mar?
ella se apagó. Ardía el carbón, y su f.vlgor dantescQ, se-.No; el cielo es un jardín en donde hay muchas flo- mejaba un boquete del infierno asomando en la sombra.
res y muchas frutas, y muchos juguetes para los niños. ¿Quién llora? ¿Quién solloza? ¿Quién ee queja? ¿Quién se
-Sí, pero no serán para mL También aquí hay todo retuerce? ¿Quién sofoca blasfemias? ¿Qujén se aho.~a?
eso v nada es mío.
La asfixia se lleva primero al niñito de pecho; amorda_:En el cielo cogen los niños que no son traviesos cuan- za á los más débiles; amarra á los padres paraquepresento quieren,
cien impotentes la agonía de sus hijos; y en medio de es-~famá. ¡vamos al cielo!
te horror y de esta espantosa lucha muda, rasga el silenLa muchachita, que escuchaba atent!l, terció entonces cio la "OZ de la hija mayor:
-en la pltítica:
-¡Ya no! ¡Ya no quiero morir! ¡Padre, perdóname!
-Pero el viaje ha de ser largo, muy largo...... ¡De aquí
al cielo...... !
Al día siguiente un vecino rompió la puerta; dentro es-No. mucho más cómodo y más rápido que el de Mé- taban los cadáveres. Los PI.lean al ai_re, nacen esfuerzos
xico á Francia. Se duerme uno, y cuando despierta, está inauditos...... ¡Todo inútil!
-en el cielo.
¿Verdad que ese cuadro debió ser horrible? La vida in-¿Y allá hay fiestas como la de mañana, con fuegos ventó un castigo, inventó un suplicio que no había soñaactiticiales y con músicas?
do el Dante: ¡La madre estaba viva!
-Todo el año.
¡Ah, éste ~í que excede á todos los tormentos! Ugolino
-Pues iremos.
devora á sus hijos, pero los lleva dentro de sí. Y Ugolino
Y aquellas criaturas, para quienes la tierra era tan du- muere. A aquella madre no le quiso la muerte.
ra. se alborotaron con la idea de ir al cielo.
-¡ ~iorir! ¡Qué hermosa palabra! Sonaba en sus oídos,
¿En dónde está? ¿No se ha aplacado Dios? ¿No ha permido
,como suenan cantando en los de al~unos hombres.
que muera? ¡Santo cielo! cuando asisto á las fiestas de ese
-Pero no nos iremos todavía, di¡o otro de los niños. día, cuando miro reír y j11guetear en la kermesse á tantos
l\laiiana es el 14 de Julio. Quiero ver los fuegos.
niños bien vestidos, pienso en las inocentes criaturas,
Padre y madre cruzaron una mirada suplicante.
que hambrientas y asfixiadas, perecieron hace dos años,
-¡ Esperaremos!
y digo á las almas buenas:
Ca~i habían olvidado ya su hambre con la esperanza
-¡Una caridad por amor de Dios!
-de ir al cielo, y se durmieron soBanelo en rehiletes de es-Señor, ¿en dónde está la probre mexicana? Si vive
trellas y en jugueterías de porcelana blanca, atendidas aún, dale la muerte de limosna!
por ángeles. S6'.o la más chiquita, que no había entendiM. GUTÍÉRREZ Ni.JERA.
•do, dijo con voz desfalleciente:
-~1amá, papá.
Los dos esposos se miraban sin hablar. ¿Cómo esperar
á mai\ana?
-Yo puedo todavía, vendiendo lo último, juntar un
franco. ¡Pedro, quiere Juanito ver !os fuegos!
DOCTOR FRANGESY aguardaron ...... Sería blasfemia escribir: esperaron.
Especialista para la curación
El padre tenía una tablita de flores pintadas que no había podido vender. Iba á regalársela á la buena señora
del est&amp;nquillo. ¡Tal vez Je diera algo!
DZ LAS ENFER!IEDADES DE LA CINTURA.
Muy tempran0 fué. Ya cantaba la fiesta su himno triunPREMIADO CON MEDALLA DE EIONOR
fal en plazas y bulevares.
A poco abríase de nuevo la puerta del tabuco, y el pinPOR EL GOBJERNO FRANGES.
tor entraba de regreso.
-¿Qué te dieron?
&lt;rallejón ael $spíritu Santo núm~ro a.
Aquél, vencido y sin desplegar los labios, dejó caer al
suelo unas cuantas estampas.
EXTRACCION GARANTIZADA DE LA SOLITA.RIA.
-Eso...... para que los niños se diviertan ¿No recor3~ A.Ñ"OS DE PRACTICA..
d.\i., la historia de Scbiavone? Aquel pintor veneciano
t.•rn~ ién tenía mujer, seis hijos y hambre. También era
-soo~: bio. Y pintó no se qué para los padres de la Santa Horas de consulta de 9 á 12 a m y de 3 á 6 p m.

UN 14 DE JULIO.

LUISCLEMENT

29
(Tomado de "El Universal" de la. Ciudad
de México.)

Tratamiento severo de un hou. bre
Por el Dr. A:SSEL310 SEQUEIRA,
Ex-Interno del Hospital General &lt;le Guatemala.

Asistía yo_á un sujeto bastante vigoroso, de
afectado de hepatitis, que pllr un exi111en atento conceptnú localizaela en h zona
aaterior del lrgano secretor üe la Liiis hacía
m'1s de un año.
Permanecían con tinte icté:-ico la piel y lu
escler0ticas, las deyecciones albinas muy irregulares, casi siempre presentaban, como dico
Frerichs en estos casos, &lt;&gt;olor amarillento intenso por la presencia de la bilis más ó ménos
alterada; bilifulvina, colesterina en forma. ele
cstercorina, biliverdina, etc. etc.
El color de la lengua, también ictérico, el
pulso oscilaba. entre 70 y 80 latielos y anunciaba el termómetro poca diferencia en la mar.
ca calorimetra normal.
Era. indudable, á priori, que el diagnóstico
no admitía error y la primera. idea fué la a•
plicación de un moxa y propinar cada cuatro
c1ias nn drástico de píldoras antibiliosas unas
veces y otras un purgante
No se advertía cambio en el mal y el moxa
clió lugar á una llaga superficial sobre el mismo lugar enfermo, que se estuvo curando con
unguento y sa.n6 á loa diez dias.
Permanedendo estacionario el mal con un
cortejo de síntomas, instituí el siguiente tratamiento.
Con un dia. de por medio hice que tomara.
por la noche de cinco á siete Píldoras del Dr.
Rosa y que en seguida. de Je. primera deyeeción consiguiente, se le administrara. sopa sazonada de buena carne de huesos; que toma.
ra después de la cesación del efecto catártico,
una cucharadita ele Polvos de Seltzer en tres
cucharadas de egua aromatizada., que debía.
repetir dos ó tres veces con intérvalo; que el
füa quono tomase las pildoras, tomase vino
viejo generoso para comer y una píldora ferruginosa (Píldoras del Dr. Peck) inmeeliatamen•
te despues de cada almuerzo y comida frugagales; en virtuel de que el paciente se encontraba un poco anémico evide1.1temente.
La mejoría comenzó en breve á establecerse y queriendo comprobar á Jo que era debida
hice euspender el uso cTe las Píldoras de Rosa
y surjía el mal Rin tardanza y con nueva fuer.
za debilitaba al paciente.
Restablecí en su virtud el uso de dichas Píldoras, nc:;:egando alternaelos baños muy rápidos, rnlfurosos y salinos.
Cosa notable; el enfermo eruaciado, anoré•
xico, dispéptico, discrásico se levantó y recuperó prontamente las fuerzas y clespm'is de dos
meses de invierno en este pais intertropical,
siguienelo el tratamiento de referent&gt;ia, él ha
sanado por completo y está en buena salúd, y
es de rigurosa lúgica y justicia atribuir esta.
curación :'das Píldoras de Vida del Dr. Ross.
Naturam Morboruru Curatio1.1es Ostendunt
et M.edicamenti.
M.QS!lya, Nicaragua, Diciembre 10 de 1896.
Dr. ANSELMO SEQUEIRA.
Ex-lnteruv del Hospital General de
Guatemala, Médico forense del Distri•
to de .Masa.y.., Miembro Corresponsnl
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6 Pre,1 ioe de $1,000 ......... ...............................................................
10 Pre11iios de $500 .............. ..... ........................................................
25 Pre111ios de $200.......... .................................................................
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799 Terminales de $20, que se determinarán por las dos últimas cifras del
billete que obtenga el premio moyor de $60,000......... , .. ................

$ 6,000
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,, 2,000

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799 Terminales de $20, que se determinarán por las dos últimas cifras del
billete que obtenga el premio principal de $20,000. ........................ ,, 15,980

1,761 Premios que hacen un total de .. .................................. $ 178,600.
DEBE RECORDARSE que todos los sorteos están bajo la vigilancia y dirección personal del Sr. D. .Apolinar Castillo, interventor del Gobierno, y de un empleado de la Tesorería
Generalde la Nación.
CERTIFICO: que en el Banco de Londres y México está depositada la cantidad bastante para garantizar el pago de todos los premios d _ e;te sorteo.-..{. Castillo, Interventor,
IMPORTANTE. Por la insignificant snma de 20 ce~tavos cualquiera puede ganar $3 000, etc. etc.
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Para todos los informes y demás pormrn'lres, dirigirse al despacho de la Compal'lía: 1~ de San Íhancisco núm. 12' esquina de San Juan de Létra.o.-V. Bassetti, Gerente.

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TOMOII

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Presidente,

JoAQUI N DE TRUEBA.

J osÉ DE TERESA y MIRANDA.

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BEN ITO JUAREZ.

NUMER03

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>·
F8NDO
RICARDO COVARRUBIAS
TOMOII

MEXICO, DOMINGO 5 DE JULIO DE 1896.

EN JULIO.

"g,a lempeslaa se aproctima."

.

[ Dibujo de Carlos Alcalde.]

••

NUMEROL

�5

EL MUNDO.

2

""EL 1'_'.1:UNDO.''
SEMANARIO ILUSTRADO.
Tn:i!Fo:r-o 434. -2! de las Damas núm. 4.-APARTADO 87 B.
MEXICO.

Toda la correspondencia, debe dirigirse
al Gerente de este periódico.

La suecrición á EL )IUN00 vale $1.25 centavos al mes,
y se cobra por trimestres adelantndos.

Números sueltos, 50 centavos.
A visos: á razón de $30 plana por cada pu bl;cac:6n.
Todo pago debe ser precisamente adelantado.
REGISTRADO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.

«Agentes ex.elusivos. para los Estados Unidos y Canadá. The Spams Amencan Newspaper ~ompany, 136 Liberty St. New York, E. U.»

llltata_s C!eilitorittlt.s.
Un &lt;Co1t.9rcso ,411terirn110 1·11 ,tl:lfrirn.

bandera el sistema protector, y eabido es que una umon
aduanera, un zoll1t·tering, sólo es posible entre pueblos
que practican la libertad comercial.-::,i México p•1ede
enviar productos mannfacturados á otros países de la
ATUérica latina, que lo haga, sin convenio de ninguna
especie, sin unión de ninguna espPcie; si necesitamos im·
;portar efectos americano~, qne 1:dlos vengan á nuestros
mercado, pero que vengan libre111eiltP, sometidos á la
piedra de toque de la competencia y 110 en virtud ele la
política emanada de las d1:ccisiont&gt;s de un congreso y en
la que siempre nos tocará la peor parte.
El Congreso Americano como lo ha propueFto EL :M l.'NDO, bujo los anspicio~ ut&gt;I General Díaz, lo entendenws
ú11ka111ente en ..1 H:-ntido de qne la,; dPclaracio,,es del
General Díaz lo hacen aceprabltJ y ben1-ficioso. De otro
111odo, lo cn•t&gt;111os 11,ás n"civo que útil para la prosperidad y el pn,greso nacionales.

QSL aniucnrnrio ~e mrn ttt'µliblica.
El 4 de Julio de 1776 es u11a fecha memorable en la
l1i&amp;toria de las den,ocracias moderna~. La in,prt-siún que
los austeros hijos de la nueva nacionalidad produjeron
en el put-blo fnrncé8, ya próximo á poner fin al vit&gt;jO rég\111en, Firviú, ac_a~o, como dice un rna&lt;:'stru, para precilHtar los aco ,tec11n1ento~.
D&lt;'Fpnés, tudas las naciones del continente americano
se han inspirndo l:'n eFtaH doF p,íginas de la historia contt-mpor,í1wa: la R,-,yolnción Fra11c.,,a y la lnu.. penuencia Am.. ricana. Ell11~ han sido la 111ateria ptium que ha
servido ,i ebtos putel&gt;lu8 para elaborar sus incipient&lt;:'S democracias.
llny, ht Rt'pública ,!el Norte, se nos muestra pletórica
de riq11Ha n,at&lt;:'rial, fuerte y robusta. Haspaudo un puco
su bnllante barniz, se dl:'&gt;Cnbnm ,nanchas qutJ opacan
rad10sa blaucnra: la igualdad social no &lt;:'XÍ~le. una formidable plut&lt; cracia se sobreuone á los intereses generalPs,
el prottcccionibmo amenaza lwrir san~iientam.,nte á loE
grupo~ consumidore~ ......... He aqní d pa.~fro de e~te balance de cit!nto vPiHte afio~.
En el activo t'B necesario aglomerar eea formidable suma de riqueza pública, la conciencia clara de debertJs y
dert&gt;cho~, la solida1·idad de los asociados ......... El saldo
es juzgado de diversa suerte, st'gún el punto de vi~t-a que
se adopte para examinar eFta cuenta corriente abierta
por la crítica á la Democracia.
De todos modos, el aniver$ario de la declaración de la
Independencia ,\.mei icana, debe ser jubilosamente salu•
dado por las Repúblicas del continente, de las que ha si·
do el vocinglero heraldo.
Mucho tenemos que aprender todavía de la nación del
~orte; mucho tambien necesitamos rechazar de nuestros
gigantescos vecinos.
.
He aquí, en breves línea~, lo qne nos sugiere la conmemoración de este inolvidable día. ·

El Sr. Luis l?elipe' Carbó, nuern ).Iinistro en nnrstra
República, acaba de dar á conocer el objeto de sn mi~ión
diplomática, en el discnrso de recepción que pronunció
días pasados, al ser oficialmente recibido por el General
Díaz: el Gobierno Ecuatoriano propone la conrncación
Je un Congreso Americano, que dt-bera celebrar sus sesiones en la ciudad de l\léxico.-Y bien! EL J\l uN1&gt;0 ha
tenido el honor de lanzar e~ta idea á los cnatro \'Íent&lt;,s
de la publicidad, á raíz de las declaraciones contenidas
en el último l\len~aje del Sr. Pr~sidPnte de la República,
como 111terprttac1ón de la doctrma Monroe sin que en
esta ocasión, como en otras tantas, nuestro; colegas ocupa&lt;l;os en el bizan.tiuismo de la política aiaria, hay~n re•
cogido el pensamiento, que, en forma más positiva acaba de iniciar el representante de 11110 de los Estados de
la América Latina.
En el actual momento histórico agítanse en los nerl'ios
del continente cuestiones comunes, problemas generalPs;
debátense bec~os.que á todos los pm blos de e~te lado de
acá del Atlántico mteresa resolver: allá, en el viejo mundo, E:n do:&gt;de la i~cha es cada .~ía más ruda y la compe·
tenc1a. más sostemda, la atenc1on se halla fija en estos
nuevos mercados que al influjo de la civilización van en·
s~nchando día á día sus necesidades.-Para México, la
piedra ang!llar de este Congreso, el tema esencial de esta .ag~nl?ac1ón de energías, eBtá en la conservación de nn
prmc1p10 expuesto con notable claridad en el discurso
d~l General Díaz,. al que acabamos de aludir: «la reproba~6,1 de toda (entatwa de uRurpaci6n, u ropea y de tocla tendencia monárquica ele cambiar las instil11cione.s republirúnas drl
~-yuer~- Mundo.-En cuanto á los demás númu·os que, imagmariamente, deben llenar el programa de eeta .Asamblea, merecen especial examen.
Cuando en 1890 el Gobierno de los Estados 1," nidoio convocó á un Congreso Pan-Americano á los diversos Estados del continente, se vislumbraron las teJ1dl:'ncias que
animaban á esta República. Los E5tados Unidos á IP&gt;
sombra de un interés colectivo para toda la América, proponían una suerte de convención internacional basada
en la/on veniencia clE&gt; los grandes intereses a111eri~anos....
de_l Norte. Por aqnel.la época gobernaba el partido republicano, y el protecc10111smo de nuestros vecinod en pugna con los productores europeos, buscaba amplia ~alida
en lo~ flamantes centros de consumo de los países latinoamer:canos. El fracaso de la Asamblea de Washington
demostró que las demás naciones del continente no se habían dejado engañar a~erca de la~ intenciones que animaran entonces al gobierno amencano-¿Han cambiado
de 18.!)0 á la fech.~ las circuntanciaR que dt&gt;terminaron esta primera renn!on? Si en el mundo tle la política Ff, en
la es.fera de los. mtereFes,-en los momentoa en que el
part1~0 re1?~1bhcan? ~are~e pronto á adueñarse del podl:'r
-la s1tuac10n contmua siendo la misma
Nosotros repeti~1os \o que, c?n m?t!,.~ de la primera
etap.a de la peregrmac1ón del fa. M1111etro del Ecuado1·,
escribíamos en estas.columnas: "iAhl si el Congreso pro•
)'fC~a~o f1;1era l:'se.ncialmt-nte latino,. libre de podero~us y
extianas intluencrns, y expresión smcera de nuestra raza, !'nseñada p~r .do!orosa exp1:c_i iencia! ojalá que hubiera br?t'.'do la 101c1at1va del Presidente Alfa ro, que bnsca
p~est1g10 y nomb~adía, y no en la Casa Blanc:&gt;., hoy an.
s1os3: de aventuras y anhelanre de influencias en todas
las tierras que alumbra el sol. Pno ya que habremos de
v~r que el.P~º&gt;'ecto fracasa por falta de valimiento y energ1~. en su ~mciador, ~ pat.rocinado franca y abiertan,a11te
Pº: e_l ~ob1erno de ,\ ash1 ngton, se le aparta de su objeto
pr1m1t\VO y se le pone entt-ramente ,í. dernción y ,nvicio
de los mtereses norte-americanos.»
,Y ~sta tutoría, este pleito homenage rendido ,i la Repu'?hca del Norte, es la que nos ccuviene á t&lt; da cobta
ata¡ar.
Para nosotros, la posici~n qn~ act.nalmente poset-m&lt;,s
es suma~ente venta¡osa; sm nd1ns m rencores ·hacia 11inguna n;ic~6n del 1;llUnd~ civilizado. ~emos entrado, t-n
estos _ult1mos vemte anoF, t-11 rt-lac1onPs ele an,i~iad v
c9rtt-s1~ con .Estados. de t-sta .' de aqu,,Jla partP del ¡tlobÓ;
una umficación de mter!'FeF con la Unión Americana
nos haría perder el excelente terrello qne pOFPt-mos. E 1;
los mercados de Europa se h,1 abierto paso al crédito de
México; á ~llos a_cudimod en bu~ca de mercancías para
nuestra ex1stenc1a de hombres civilizados; nuestros pro~uct~s ac~den allí~ son cada día más solicitadm•. Una
mtehgenc1acomerc1al con los :&amp;&gt;tados Unidos complicaría notablem~nte l~s relaciones de negocios e~tre Europa Y l_a Arnénca latma. ¿Y qné ventajas obtendríamos Pn
cambio? ¿~s que nos ofrece el senador Me Kinley con
sus altas tanfas aduanalee?
En el deseo de crearse industrias nuevaF, upa buena
parte de los países latino americanos ban adoptado como

.,u

µalítica gtntral.
RESfüJEN.-La guerra de Cuba /la política americana.S,guridades de hoy, temores de mañana.-Republica11 os
y clemócratas.-St. Louis y Chirago á favor de los insurrectijs.-¿Habrá couflict~?

JULIO,

1896.

diplomática flema los alegados derechos que creen tener
los ciudadanos a111ericano3, á ser juzgados por lai leyes
comunes de España y sus dominios, aunque sean sorprendidos en flagrante delit de violar las leyes de la guerra
de un territorio declarado en escado de sitio, y sujeto por
ende á las autoridades militares solamente.
Todo voh•ió á su estado primitivo en las relaciones hispano-americanas, y hoy apenas si hay alguien que recut-r,í. los pobres prisioneros que en el Castillo del l\Iorro de
la Habana, lamentan en silencio su poca fortuna al emprender caballerescas aventnrae en cercado ajeno, donde
el fruto de la sofiada independencia está resguardado por
naves ligera~ y certeros 1\1aüssera.
i\J,ís si la cordialidad y buena fe del Presidente Cleveland en sus relaciones con España no han podido romperse, ni por las declamaciones popnlare~, ni por las violentas explosiones pn rlamentarias del Congreso que si no han
terminado en votos de cern,ura, han acabado en manifestaciones de abi.,rta simpatía por los que reclaman su libertad é ind-,pt-ndencia al fulgor fatídico del incendio y
al estampido ho rrísono de la dinamita; si hasta hoy ninguno de los dos gobiernos se han d~jado dominar por la
pública opinión, incauta y arrebatada en ambos países,
y poco inclinada á la prudente calma, sinó hambrienta v
anh!'losa de medidas, violentas; si hasta el molllento présente, hay harmonía entre los gabinetes español y americano, la convención nacional republicana de St. Louis
Mi$SOtiri y su programa agresivo, en lo qne se refier~ ,í.
relaciones extranj.. 1as, hac-pn temer por esas buenas 1elaciones en no remoto porvenir. .
Si les part.idílS militantes que se disputan ,í porfía el"
poder en la Unión Americana que rl'ñirán batalla campal en las próximas elecciones de :Noviembrl:', difieren
hondamente en la ge.,tiún financiera y están st-paraJm,
por un abismo en la cue~tión monetaria, se separan poco
en lo que se refiere á polítie,1 extranjera y demócratas, republicanos y populistas, todo~ PFtán de acuerdo en sns
simpatías hacia los rebeldt&gt;s cubanos, y hacen lo posible
por rodearse de aura popular y atraerse el mayor número de adeptos predicando los derechos de beligera11cia á lo~ insnrrectos y aun la intervención armada, y:J
con el fútil pretexto de protejer lo~ intereses americanos, no b,ien asegurados por la~ tropas espaliolas, ó con
el m,ís ,.uidoso y llamativo de pelear por la libertad do
todo un continente.
La convención de St. Louis lo ha declarado así en sn
programa político, presentando al candidato 1e su devoción, W illiam Me Kinley; y como es de esperarse qne en
parecidos términos se exprese el partido democrático,
que ¡:-roximamente celebrará su convención nacional e11
la populosa Chicago, cualquier a teme, y con razón, qm~
el gobierno que en la Casa .Blanca se inaugure en la próxi ma primavtlra, sea demócrata ó republicano, sea el nitra-proteccionista Me Kinley ó el libre cambista Teller,
ó cualquiera otro, tendrá que seguir las resoluciones tomadas en el areópago tremendo que lo llevará al poder.
Con razón los luchadores de la manigua no cesan un
punto en su tarea de ruina y destrn&lt;:cion; qu;eren prolongar por un año más la lucha sin cuartel, para dar motivo y ocasión á la intervención extranjera que puede
darles la adorada patria y la soñada libertad.
Con razón E~paña, detenida un punto en s•1s operaciociones de pacificar la revuelta Antilla por las inclemencias
del c:ima, se prepara á nuevos sactificios y á continuar
su obra de titanes en el próximo otoño. Con sorn-ado fundame11to, se nota constante actividad en sus arsenales y
maestranzas: quiere terminar á la brevedad posible dll
tarea, y se prepara á rechazar agena intervención, en el
de~graciado evento de que Estados Unidos quisiera obligarla á manumitirá sus illsurrectos vasallos.
¡Ah si fuera tiempo de proponer y acept-ar la autonomía! ¡ Ah si el patriotismo español cejara un punto y
concediera la libertad posible á los cubanos! Ah si los
cubanos Fólo pidieran la compatible libertad con su estado social! Clllíntas lágrimas ahorradas! cuántas miserias
economizadas!

Si, hace.po~o !Dá_s de dos meses cuando fué apresada en
las ~guas ¡ur1sd1ccJr nales de Cuba la goleta americana
«Competito~,» ~ecogida par1e ~t&gt;l cargamento de guerra
que conduc1a, ¡nzgados sumar1amente en consejo de guerra y sentei:iciados á muerte los .hombres que llevaba á
bordo, hubiéramos hecho mención de este episodio y
echado á volar m!estras consideraciones ~obre un incid~nte que tan de rehe\'e pondría las difícilts relaciones que
con 1~oti".o de la insurrecci~n refnañ entre los gabineu,~
de. "ash111gto11 y de Madnd; ~1, á raíz de ese acontecim1emo que ta!H0 polvo l~vantó en la tribnna y la prensa n~w~t&gt;amer1canas, .hn b1~ra1!1os . lanzado las sombrías
pred1,cc1one~ qne la s1tuac16n !nspnaba, ¡c1un maltrechas
habnan. sa.hdo DIHtFtras fat íd1cas profecías, y como los
acontt&gt;c1m1e.ntos ~.e habr!an encargado de desmentirnos
y contradPc1r las lll1pres10nes prirrwras del momento!
No FÍlloen la, c,'.lnmnas de los periódicos yaukees, adicto~ a b1..rwn.1ente a la_caurn de los rebeldes, no sólo en los
c~ubs y m_eet,.ng.,, &lt;¡ne ~ la C?ntfnna se organiz~n en la vecma rPpn.bllca para tr.a ba¡ar abierta 6 em bozadamt&gt;nte en
pro de_ la 111.dt&gt;pendem·1,! tle Cuba, se habló del incidente,
y se :f1~c11t1ó con ◊"&gt;1.dia t-1 .dPrecho que las autoridades
espa.1~ol~s de, la colom_a pnd1r ran tener para aprt-hender
y ¡uz0 a1 segun la~ IP) !'ij de la guerra á los extranjeros
q!~~ de modo •narnfit·sto llegaoan al tf'atro de la insurrecc1on á fi&gt;vorec1&gt;r co11 las ar111as en la mano la causa de los
trastornadort&gt;S de la paz pública.
En el seno n_,ismo dt-1 parlamento americano se lanzaron esas t'~pec1ee, .~e acusó al presidente Cleveland por
su ~ondescende1~cia con los qne se llamaban enemigos de
13: libertad amencana, se le conminó para q1,1e de rnodo
v,101,ento y ~•ando d~ .las fuer7:as de tierra y mar de los
E,.t~dos Umdoe, exrg1era la inmediata libertad de los
pns1~neros de la «Competitor," de ciudadanía aml:'ricana.
más o menos dudosa,, y ya era de temerse, quu de un
mo111~1.110 ti otro, a.l g~n o~ado s~nado~, ó algún diputado
de p&lt; c,1s ~ulga.:~- p1d1t-ra en plena ees1ón ee Jeclarara l;i
g_uerra á EPpana, porque .había usado d ... J legítin,o é i11ahen:1blE; dt-ncllo de propia defenta, al capturar en aguas
territoriales ~e Cuba, un buque filibustero salido de
puei"tos amencanoe.
'
:Mas p~onto la tormenta quedó conjurada, merced á l!l
prudenc\a y cautela del gobierno de la Casa Blanca, qne
ll&lt;! se de¡ó llevar de las declamaciones de los jingoístas patnoter&lt;!s, l á la sagaz tranquilidad con que el gabinete de
11.fadria v10 .el as!lnto, l'nandando suspender á eu debido
tiempo la e¡ecu~1ón de los C(!n~enadc,s á muerte, ordenando rn repuHera el prcced1m1ento, y diEcutiendo co11

5

JULIO,

1896.

NCESTROSGRABADOS

"La

EN JULI O .
tempestad se a proxima."

(Composici.ón y dibujo de Carlos Alml&lt;l1 .)

Es sugestivo el gr~1po que h~ trasladado al papel el pincel de Alcalde. J u110 arremolina e11 t:-1 e~pac10 sus nubes
~spe~as; la tempestad se acerca, y la feliz pareja, sin más
m".d10 de tran~porte que el humilde ju1ue11to, abrígase
ba¡o un p~ragnas, como Pablo y Yirgwia ste abrigarían
con un qmtasol.
La verdad es que las recias gotr.s que empieza á llovPr
la nube tempestuosa, les contrarían poco. Se quieren bien
Y. van muy c~•Jª uno de! otro. Acaso, acaso, en su interior, aplaud1ran la lentitud del jumentillo que apenas
¡,uede con su doble carga..... .

··*·
Muy adelantados están io7i trabajos del nuevo Frontón que está construyéndose en la .d.Venida de Bucareli.
La actividad que en esa construcción se despliega, va
á ser doblada dentro de pocos días.
Los propósitos de la Sociedad que construye el Frontón, son que el primer espl:'ct.\culo ~e verifique el primer
domingo del proximo mes de Agosto.

Celosa ....

lnteresa.nte publicación m usica l.
En bre,·e principiará á publicarse en esta capital un
interesante periódico musical, editado y dirigido por el
cono?1~0 profei:or D: .Antonio Cuyás. ~abemos qu@ sus
cond1c1onPs de snecnc1ón serán excepc1onalme11te favorables para ¡,J público.
Deseamos mucho rúedro al colega.
Nu.e&amp;t1•0 concurso :fotográfico.

Muy en breve anunciamos á nuestros lectores cuándo
se ii)augura la exposición que tenemos proyecLada con
motivo de este concurso.

NUE~TRAS REFORMAS.
Llamamoi-&lt; h1 atención &lt;le nuestros lectores sol&gt;re las reformas que anunciamos en
~rnesti:o núme;·o anterior y que empezamo8
a n~ahz~r en u-t.e. .~reemo~ que les complacerc1, as1 l.a reríecc1un relatiya de los grabados que ilustr;,n el nuevo pliego, como la
amemdacl de la noYela que iniciamos. Tale::;
r~f?rmas no hay que olvidarlo, son el princ~p10 de una serie de notables mejoras que
liL M UNDO se pr?pone realizar en breve plazo, ?orrrespondiendo así al favor siempre
creciente que el público mexicano le otorga.

El Sr. Ministro Limantonr deviú salir el lunes último
de esta capital, para viHjar por algnnas ciudades de la
República; pero habiéndose exacerhaJo la enfermedad
que viene padeciendo, suspe!ldió tal viaje, t rJFliriéndolo
para ayer sabado, dado que sus males le permitiesen salir ese día.

•·La llustración Española y Americana·· y el "i\luntlo.''

El martes salió para Oaxaca el or. Lic. D. Rosendo Pineda.
El Sr. Pineda va como abogado del· Dipntado Don
Eduardo Dublán á quien acowpaña con objeto de arreglar un negocio particular.

L&lt;t llu.9traci6n E .9pañola, refiriéndose en su último número al banquete ofrecido en Abril al Sr. Presidente de
la Repú b lica:por los capitalistas de México, banquete del
cual publica una fotografía, se sirve hablar de nuestro
semanario en términos laudatorios que por venir de un
periódico de repu tación casi univer~al, como el expresado, nos es1i111ulan y alientan poderosamente, obligan.lo
en gran manera IIU&lt;:'Stra gratitud.

La tremenda y avasalladora pasión de los celos, ha dado. as~n tu para un cuadro más, en el que la única tigura
prmc1pal, muestra notable expresión y actitud.
Estamos en p len~ ~stación veraniega, y una linda much~cha, con sn familia y su prometido, diríjese á una es•
tac1ón balnearia, donde los idilios iniciados en la ciudad
entre el perpetuo bullicio munda~al prosiguen más be~
llos aún, ante la móvil inmensidad cl~l oceano. '
Mas una tar~e, la joven, acompañada de su peno fiel y
de sus pensamien~os, va en pos de un sitio agreste en
buscad~ perspectivas encPntadoras y llega al borde de
un can~1l enorme. Allá abajo extiéndese la playa dora·
da, pulida por la lengua suave y acariciadora de las olas.
D1; pronto, empequeñeci~a por la distancia, ve á una pa•
re¡a; clávase en ella su m1rada curiosa y advierte que el
galán es su prometido. EntoncPs, lenta, muy lentamente
avanza su cabeza para no perder un detalle. Detiene al
perro que podía delatarla, y espe.ra, sintiendo el aguijón
espantoso de los cefos, qne terunne aquella escena, de
a.mor acaso, que tiene por solos testigos, el n,ar, los cantiles ......... y el corazón turbulento de una doncella enamorada!

"Después del baño" y la "Fruta del
cercado a,, eno. : '
(Dibujos de Leanclro Izaguirre y de .Uarllnez Ctm·ión.)

He ahí dos e~cenas bien diversas, pero ambas de genuina actualidad si vale la frase. El estío trae ,í la men•
te la obsesión de las aguas cristalinas y mnrmurantes;
más h ay no obstante quien se prive voi, ntariamente todo el estío, del baño, y no deje en c~mbio, por ninguna
de estas uueve cosas, pasar desapercibidos el día de San
Juan y el de San Pedro y San Pablo; el primero, en conmemoración del bautismo de Cribto, el segundo por una costumbre como tantas otras.
Tales días, el primero sobre todo, puéblanse las a1bercas de bañistas, y cuando el remojo ha concluido, viene
el apetitoso almuerzo al aire libre, el almuerzo netamente nacional.

*

* *nosotros, la estadón de las
El estío, es también en•re
frutas. Los ,frboles de las huertas cuájanse de sazonadadas y jugosas peras, de aureas naranjas, de aguanosos
mfllocotones, de olorosos mangos, y el rapaz, que es como el pájar-0, acecha con golosa avidez esos tesoros, oculto por las cercas de espinos y en tanto que el gnardián
de la frnta dormita, ágil como una ardilla salva la cerca
y encarámase al árbol de qne pende el iruto codiciado.
..Uás por su mala ventura sus compañeros parlotean como gorriones, despiértase el guardián y surge el conflicto, provocado siempre por el eterno pecado: el amor á
la fruta del cercado ageno.

X. X.X.

2 de Julio de 1896.

3

EL MUNDO.

ESPECTACULOS.
Maggi estuvo en México el miércoles últ-imo, regresando e n la tarde á Puebla. E i mismo día en la noche,.
terminó en la cinrlad de los Angeles la tempora'ia teatral y Pl viernes úlLimo, l\laggi y sus artistas salieron para Oaxaca.
Hay esperanzas de que vengan de nuevo {1 Méx ico.

*

Ricardo Bell, el innlvi,labl;Ricardo Bell, que ha hecho
reirá dos generaciones dt&gt; niños mexicanos, estuvo muy
enfermo en León; tanto q111-- se temió por su vida. Por
fort,una, merred á los hábilf's cuidados de la ciencia, se
halla restal&gt;lt&gt;cido y ,i la f~cha debe habPr.;e incorporado
ya á la Compafifa de los hermanos Orrin que actí1a en
Zacatecas.
*** el Rr. D. Franc1sr.o
.
Se enc11eJ1tra en eFta C"apital
Peyres, hermano político de Ric&gt;1rdo Bell y rep1esentante de
una Compañía de zarz1wla que vi,,ne Pn camino para esta Capital, procedente de la::; Américas del Sur donde ha
sido muy alabada.
Esa Compañía trabajar,í Pn Pl tPatro--circo de Yillamil,
pues son empresarios de tila los Sr~s. Orrin.

..

Durante la corta tempor:d~ que la Compaiiía Dramática que dirige el Sr. Roncoron i estuvo en el Teatro Nacional, este señor quedó á dtber ii los herma.nos Arcaraz
como $2,000porarrendamiento del teatro, luces y demás
gastos de papeleta.
Por tal d euda se instauró un juicio en uno de los Juzgados de lo Civil, el que el sábado hizo notificar al señor
Roncoroni que quedaba arraigado y que no podía efectuar el viaje al interior de la Rapública que tenía proyectado.
El patrono de la parte actora es el Sr. Lic. Castillo Yelasco.

Por acuerdo del señor Presidente de la Repúblic:i, segui•á funcionando en los ocho primeros días de esw m~s
la oficina de liquidación de la Deuda Pública.

PERSONAL.
Según dijimos, últimamente llegó áesta capital el Sr. D.
Lnis Felipe Carb6,
E!iviado Extraordi•
nario y l\1 in is t ro
Pleuipotenciario del
Ecuador, y fné recibido por el Sr. Preeidente de la República.
La misión del Sr.
Carbó en México, está en lazada con la
in iciativa de un Congreso American o,
formado por delega•
dos de todo el Cont inente, la primera
reunión del cu,íl, deberii efectuarFe en
esta capital. T,il iniciativa, se debe· al
distinguido e::uato•
riano Eloy Alfaro,
Presidente del Ecuador.
El Sr. Carbó y ei Rr. Presidente de la República, cambiaron el día de la recepción oficial, frases de cordialidad y cariño, expresando su deseo de fortificar los lazos que unen al Ecuador y á la República ~foxicana.
El $r. Doctor Lnis E. Rniz, ha sido nombrado director ge11eral de Instrucción primaria.

NOTAS DE LA SEMANA
Se ha negado á los Sres. G. y O. Branniff y Compañía,
el pern,iso que solicitaban para eusayar en las calles de
la ciudad, el sistema de tranvías por medio de aire comprimido; ofreciendo el Ayuntamiento que si el ensayo se
hace fuera de la ciudad, nou,brará un ingeniero que estudie el sistema y dictamine acerca de la posibilidad de
establecerlos en el centro de la ciudad.
D. G. Gautier, de Parfs, ha pedido se le envié una convocatoria del alumbrado, para hacer proposiciones de contrat,a.
Varios vecinos de Tacubava van á solicitar del "Mi nis·
tro de Gobernación qne ee ciigue disponer sea enviada í1
aquella población una. bomba para incendios con su res•
pecti va dotación.
El lunes, en celebración del Patrono de la pró,pera colonia de San Pedro de los Pinos, hubo una Incida fiesta.
A las9 se efectuó en la pt&gt;queña capilla colonial una
mi~a solemne á la cual asistieron los principales Vt'Cinos.
Dm,de las 11 se efectuaron en la Alaiu ...da de lo~ PinoF
juegos acrobáticos, carreras á pie y en sacns con di vtJrsu;
prt&gt;rniíls, y en la tarde, á las 3, en la mirn1a A lameda, un
baile cawpeFtre.
En la noche hubo serenata y fuegos artificiales.
~n los alrededores de la Alameda se improviFÓ nna
verdadna kermesse, á la cual ~oncurrieron familias de
Tacnbaya, de Mixcoac y de esta Capital.

El señor Teniente Coronel D. Teodoro Altamirano, ha
publicado en un periódico de la Capital una iniciativa,
proponiendo se cree una n,edalla para los que concuJTieron á las batalla; de la Carbonera y al sitio y toma de l,\
plaza de Oaxaca el 28 ~e Octubre de 1866.
Se cree que dentro de dos años estanín concluidas lns
obras emprendidas para la construcción del hospital ge·
nerl.
Actualmente se está levantando un pabellón, el cual
servint como modelo para la construcción de otros veintitres.
Se expedirá una convocatoria, para buscar las mejMes
condiciones repecto á la construcción de dichos pabellones y se harán uno ó varios contrato~, con quie1ws ofr1-r.can condiciones aceptableF reS!WCto de precio, pluzo, etc.
Como se trasladarán al hospital general los de San .A 11drés, ~lorelos y Maternidad, los tJdificios en que aquellos se hallan serán enagenados.
Se habla de qne el Hospital de San Andrés está ya vendido en $-100.000 y el de l\Iorelos en $300,00. Re~pecto al
de Maternidad no se sabe aún el precio en qut:: serii vendido.
La obra costar,t poco más ó menos $1.000,000 y se cree
como ya d1j1mos qne se terminará en el :plazo de dos
añoe.

Damos, por el interés que tiene para las fami lias de los
tripulantes del «Zaragoza,» el itinerario que Sl:'guirá este
buque y la dirección que pueden usar:
Desde 25 de Jnnio á 26 de Ü.;tubre ( l'ía San Francisco
California ) á Manila. Lista de Correo.
Desde 27 de Octubre á 12 de Noviembre (l'Ía San Francisco California) á Singapoore. Post. Offic-P.
Desde 13 de Nol"iembre á 12 de Diciembre ( vfa :New
York y Liverpool) á Colombo (Ceylan). Post. Office.
Desde 13 de Diciembre á 20 de Enero de 18!)7 ( vía New
York y Li verpool ) á Port Said. Post Office.
Desde 21 de Enero á H de Febrero ( vía ~ew York y
Liverpool ) á Port Said. Post. Office.
Desde 15 de Febrero á 24 del Illismo ( vfa New York y
Liverpool) á Malta. Post. Oflice.
Desde 25 de Febrero á 24 de l\Iarzo [vía New York y
Liverpool] á Cádiz. L ista de Correo~.
Desde 25 de Marzo á 15 de Mayo ( vfa Veracruz ) á Ifabana. Lista de Correos.
La Srita. Alicia Cuenca, que dt-~de niña habíaatandonado esta tierra en compañía de st:. maJre, la ins¡,irada
poetisa Laura M. viuda de Cuenca, es en la actnalidad
profesora recibida en la Uni,·en;idad de San Francico
California.
Con tal motil·o han sido muchas las felicitaciones que
recibió por rns brillanteb exámenes y el título alcanzado.
Felicitamos de todo corazón á nuestra colaboradora la
inspirada Laura.
Desde el 1? de Julio, y en virtud del decreto de 17 de
Junio, se reorganizó el personal de la Secretaría de Guerra, daínclole 11ueva forma.
El lunes salió de esta ciudad por el tren del ferrocarril
de \'t&gt;racruz, un grupo de jugadores de Crick,,t.
.Fué á Pachnca con el objeto de tomar parte en el Jfatrh
que se celebró ese m ismo día en aquella ciudad, entre
ellos y varios miembros de la Colonia Inglesa, que los
in l'itai·on con ese objeto.
Terminado el partido, fueron obsequiados con un banquete.
c ~lebróse últimamente el matrimonio de la bPlla señorirn C"arolina Subikurski con d Sr. Licenciado Fernando
1'1. Yehisqnez.

Por haberse pedido amparo, se suspendió el jurado del
Lic. Salazar y }forphy, acusado según se sabe de cuan·
tiosa estafa.

Se d.escubrió en el Monte de Piedad que hace much,,s
aiios 1111 antiguo empleado venía robando á la casa, por
111edio del signieute ingenioso procedimiento:
Como las bodegas ~e .c!J1contral&gt;an ,í su disposición, sacaba los objetos al patio y \Jamaba al ,·aluador para que
fijase la su111a qne se podía facilitar, es decir, elllpeñab,\
lo que ya estaba em pl:'ñado.
De eote modo nunca se le dificnltaban las operaciones.
Era un filón intermiuable. Se le pr.. ,;entaba 1111 .nconvenientt-: el refrendo; pero el empleado, tenía fondos sufi·
cientes.
La cuestión P!' reducía á que no eal ieran ,í. la v~nta los
mm.,bles empeñados dos ó tres veces, p,1ra que no se descubriese el fraude, que hnbit'fa perm,mtcido ignorado aún
si no fuera por nna casualidad.
Lo robado asciende á algunos miles de pesos.

Ahora sí es un hecho que próximamente pasará á poder de la Compañía americana, el manejo de los Ft-rrocarriles del Distrito. E~to. será tan pronto como la aquella Compañía haga el ultimo abono de la cantidad que
se convino pagaría al contado, y esto será el día 6 del
actual.

La J unta Patriótica Espafiola celt&gt;bró una asamblea en
el Caeiw&gt; de la Colonia Española, el día 2n de Junio á las
6 de la tarde, para votarse la subscrición por diez años
para el aumento de la Marina Española y dar cuenta de
lo bien que ha sido recihida la idea en la América Latina.

El domingo anterior, con motivo de ser el ~O m1i1·erFa•
río de la Dedicación de la Parrroquia de Tacubaya al Sagrado Corazón &lt;le Jesús, se efectuó en aquel templo nna
solemne función, en la cual ofició de Pontifical el Arzobispo de Tarso y Visitador Apostólico )lonseñor Averardi.
El Arzobispo de Oaxaca, l\IonFeñor Gillow, oyó misa
y comulgó an.tes ?~ la función. Esta dió principio a las
nueve y media, v1endose el templo exceFivamente con·
currido por lo más granado de la ciudad. de los l\Lírtires
y principales familias de esta Capital.

�4

EL MUNDO.

5

JULIO,

1896.

5

JULIO, 18!l6.

5

EL MUNDO.

4 DE JULIO DE 1776.
120?

ANIVERSARIO

DE LA DECLARACION DE LA. INDEPENDENCIA
NORTE AMERICANA.

LA GUERRA EN EL SIGLO XX,

Aerco-naves combatiendo en defensa de una ciudad moderna.

LA GUERRA EN EL SIGLO XX.

Encuéntrase en esta capital el señor Obispo Montes de
Oca.

Como nota amena y divertida, publicamos dos grabados fa:itásticos que sugieren lo que será la guerra en la
2~ centuria, ya próxima, si Dios no lo remedia.
U no de esos grabados representa varias aéreo-nave.,,
acorazadas, combatiendo en el espacio en defensa de
nna ciudad moderna; la otra, la «proa» de unaaéreo-nm·e,
francesa, surcando el espacio. A lo lejos, nawgan otras
con gran velocidad.
.
Acaso habrá algún lector maligno que se sonría con mcredulidad i.l ver tales grabados, y nosotros le acompañaremos, en su sonrisa, auJ}. que echándole en cara su falta de fé en los miríficos descubrimientos que nos aguar•
&lt;lan.
Eu efecto, dado el alcance actua: del arte de la guerra,
ya nada puede asombrarnos. La dirección de l?s areó~• atos está casi resuelta, y una vez que esos veh1culos ligeros como el viento entren en nuestras costumbres, la
guerra tomará un aspecto inesperado: será aérea. Tendremos areóstatos acorazados, con su respectiva dotación
de cañGnes formidables, sus motores incontrarrestablea,
sus aguerridos tripulantes, y ¡ay! entonces del que caiga
en la pelea ...... porque caerá de muy alto ......
Lo que ayer era un suefio, es hoy una esperanza, y mañana, acaso, una realidad ......... Entonces, los hombrea,
com.:, los astros, podrán navegar
Por el piélago inmenso del 11acío .......
ó del aire, lo cual es diferente; pero en fin, algo es alg0.
Más basta de fantasías.
La sátira es fina y divertida y juzgamos que agradaráá
nuestros lectores. Quien dude, espere la vigésima cent•ria, aue poco ha de vivir quien no la vea!

t Una compaiiía formada de accionistas mexicanos y
ameriranos ha obtenido concesión para construir una línea
férrea de la ciudad de Chihuahua á Batopilas.
La nueva Dirección General de Instrucción Pública,
ha quedado organizada con el siguiente personal:
Director general, el Sr. Dr. Don Luis E. Ruiz.
·
Secretario, el Sr. Profesor D. Manuel Cervantes Irnaz.
Oficial l ?, Profesor D. José Miguel Rodríguez y Cos.
Oficial 2?, Profesor D. Andrés Odcoy.
Oficial 3?, Profesor D. Eliseo J. Granja.
Dele~ado en la Ensenada de Todos Santos [Baja California,J Profesor D. Jesus Sigler.
Delegado en la Paz, [Baja Calüornia,J Profesor D. José Cardoso y Prieto.
Muy solemnes y concurridas estuvieron las fiestas de
la .seda en Irapuato.
Los premiados por sus trabajos de sericic1,ltura fueron
los siguientes:
ler. Premio, «Ministerio de Fomento," consistente en
un diploma hecho á la acu~rela, firJ?_ado por el Sr. Gral.
Diaz, y cien pesos en efectivo, fam1ha de D. Atenogenes
Cosío.
ler. Premio, de 50 pesos, Sra. Josefa Boullosa.
2? Premio de 40 pesos, Srita. 1, aria Romero.
3er. Premio de 30 pesos, Srita. Maria Arroyo.
4º Premio, de 20 pesos, Sr. Salvador Hernandez.
5? Premio, de 10 pesos,.Sr._ Rosalío Castro, y premios
de 5 pesos, las personas s1g01Pntes:
Manuel Vargas, Refugio Rodríguez, Josefa Delgado,
Yicenta García, Domingo R. y Ramirez, Anastasia López, FranciscaAguirre, Sebastiana Albarrán,, ~lín Wee~,
Doctor Agustín Ferrer, Manuel Alcántara, Sabma MartInez. Petra de la Paz, María Ramirez, Lic. Ignacio Arroyo, Pedro Ramirez, Ramona Laguna,. Soledad Murillo,
Natividad Rangel, Jacoba Juárez y Snta. Solache.
Se rumora que la viuda é hijos del Sr. Bean, muerto
últimamente en Tacubaya :!?ºr un vagón del Ferrocarril
del Valle, demandará á la Empresa actual de los Ferr~carriles del Distri~o, por la cantidad de $60,000 q11e exige, como indemnización de tan irreparabltl pérdida.

Otro pago de $3,000 de "La Mutua."
«AEREO-NAVES» BN OBSERVACIÓN,

PARIS.
Vi~t,aselectro-:C'otógráficas de todo
lo bello. n1aravUloso,
é interesan.te de esta famosa :inetrópoll.

Este es el título que lleva nn primoroso álbum impreso á todo lnjo, con pasta elegant(sima y quecor&gt;tieue una
colt·cción de vistas hechas por d procedimiento indicado arriba. Estas han sido preparadas bajo la dirección
Celebróse ya la prime"ª Junta Preparat?ria para _el del íotógrafo especial del gobierno francés, Monsieur AdolConcilio provincial mexicano, q11e debe abrir sus sesio- phus Pepper, y cada cual lleva consigo una hermosa exnes el d(a 23 del próximo Agosto, conforme á la convo- plicación, debida á la elegante pluma del honorable Moncatoria hecha por el Ilmo. Sr. Arzobispo de México.
sienr dn Ta:guy, del Departamento exterior de Francia.
Las Jnntas Preparatorias para dicho Concilio, ~e celePrincipia la obra con un expléndido retrato de Napobrar.in indistintamente en el salón de actos del Semina- . león I; sigue una breve _historia de París y se inicia dPsrio Conciliar, ó en la Sala Capitular de la Iglesia Cate- pués la serie primorosa de vistas electro-fowgráfi.cas. Todo Paris desfila ante los ojos del lector, que hace, !lin modral.
verse de sn asiento, el más !lPductor de los viajes. Los paEl martes por la tarde se reunieron en las oficinas de lacios, las plazas, los principales edificios, los museos, las
la Secretaría de Fomento, el Sr. Ministro del ramo, el Sr. g,andes esculturas y los grandes cuadros; todo se sucede,
Gobernador del Distrito y los Sres. liPgewisch y Uhink, produciendo gratísimas impresiones.
con objeto de tratar de la próxima Exposición de la SoConstituye esta galería el mejor adorno y solaz de un
_
ciedad de Concursos de Coyo:1-cán, que debe verificarse hogar, perfectamente acabada como está.
Son ag.,nt,Ps de la obra los Sres. Dobson y Donlyen el me~ actual en el lugar citado.
La Exposición próxima será de frutas.
Apartado 232, ó 2~ de Balderas núm. 2.-:\iéxico.

Papantla, 19 de Junfo de 18911.
Sr. D. Carlos Sommer, Director General de «The lb.•
tual Life lnsurance Company of New York.»
México.
Muy señor nuestro-:
Nos es grato comunicar á_vd. que como «beneficiarios»
y ante el Notario Público Sr. Lic. Ramón Mantilla Ortiz,
hoy hemos otorgado recibo á los banqueros en esta _plaza
Sres. Pedro Tremari &amp; Cia.. por la suma de ($3,000) tres
mil pesos, importe de la Póliza número 630,btiti, bajo la
cual estaba asegurado mi finado esposo el Sr. José R. Rodr!guez, en la respetable Compañía de Seguros «LA M1rTUA de Nueva York,» &lt;le la que es vd. su digno representante en esta República.
Como testimonio de la confianza qne nos inspira la honorabilidad de la Compañía, no hemos vacilado en tomar desde luego una Póliza dotal de $10,000 en favor de
mi hijo el menor José Jorge Rodrfgue:r..
Al manifestar ú vd. y á la Oficina Principal en Nueva
York, nuestra más sincera gratitud por la eficaciá con
que se tramitaron las diligencias que en estos casos se
requieren la hacemos también extensiva á su Inspeetor
Don Ismael Dominguez por la honradez con que proceaió hasta hacernos el pago referido.
Quedamos de vd. muy attos. y affmos. S. S.-AuRORA
N. VDA. DE RooruouEz.-PARLO LUMM, Tutor.

El~ de Juli~ de 177~, fné aprobada por p] congreso
americano reumdo en Filadelfia la solemne Declaraei6n
de la Independencia Norte Americana, signada por los
representantes de las voluntades del Pueblo y esta fecha gl?riosa l!" conmem?ra con grande pomp~ la poder.:&gt;sa nación vecma, organizando así mismo los ciudadanos
que de ella se hallan ausentes, regocijadas fiestas en los
paises donde se han radicado.
Creemo~ de oportunidad, C?D tal motivo, consagrar algunas págmas al_notable amversario, reproduciendo el
texto de la mencionada Declaración que es sin duda uno
de los más notables documen'
tos históricos de la edad moderna, y publicando algunos
grabados de oportunidad, tales como los retratos de todos
los presidentes de los Estados
Unidos, la Casa Blauca y el
Capitolio de Washington.
La declaración de la Independencia fué redactada pri ncipalmente por Jefferson, y
dice así:
«Cuando en el curso de los
-acontecimientos human0s ne
cesita un pueblo desatar los
lazos políticos que le han unido á otro, y tomar entre las
naciones de la tierra plaza.
aparte é igual, á lo que le dan
derecho las leyes naturales
y las del Dios de-la naturaleza, el respeto á la opinión
de la humanidad le obliga á
declarar las causas que le deciden á la separación. Juzgamos evidentes por sí mismas estas verdades: todos los
hombres han nacido iguales;
están dotados por el Creador
de ciertos derechos inalienables; entre estos derechos se
cuentan la vida, la libertad
y el procurar la dicha. Se han
establecido gobiernos entre
los hombres para garantizar
estos derechos, y el poder
del gobierno emana del consentimiento de los gobernados. Siempre que una forma
de gobierno llega á ser destructora de este fin, el pueblo tiene el derecho de cambiarla ó abolirla y de establecer un nuevo gobierno,
basándole en los principios
y or~anizándole el'l la forma
que ¡uzgue más adecuada para darle seguridad y bienestar. La prudencia ensefia, á
la verdad, que no conviene
cam bi~r por C' usas pequeñas
y pasa¡eras los gobiernos establecido_s d~ larga fecha, y
la expenencia de todos los
tiempos muestra, en efecto,
que los hombres se hallan
dispuestos á tolerar los m~les soportables mejor que á.
hacerse justicia á sí mismos
aboliendo las formas á que
están acostumbrados.
. Pero cuando una larga sene de abusos y usurpaciones
que tienden invarfablemen~
al mismo fin, marca el propós\to de someterlos al deepot1smo absoluto, tienen el
derecho, tienen el deber de
rechazar tal gobierno, y de
proveer, con nuevas salvaguardias, á su seguridad futura. Tal ha sido la paciencia de
estas colonias, y tal es hoy la
necesidad que les fuerza á
cambiar sus antiguos sistemas de gobierno. La historia
del rey actual de la Gran Bretaña es la historia de una serje de injus~icias '!' usurpaClones repetidas, que tenían por fin directo el establecimiento de una tiranfa absoluta en estos Estados. Para
probarlo, sometemos los hechos al mundo imparcial.o Sigue de~pués una larga exposición de los abusos de la metrópoh Y los sufrimientos de las colonias, y termina con
estas pala~ras: «Han permanecido también sordos (habla de los mgleses) á la voz de la razón y la consanguinidad. Debemos, por tanto, cederá la necesidad que im·
pone n~estra separación, y mirarles, con el resto de la
humamdad, como enemigos en la guerra y amigos en la
paz. En consecuencia, nosotros los representantes de
los Estados Unidos de América' reunidos en Congreso
ienera_l tomando por testigo de' la rectitud de nuestras
1ntenc1ones al Juez Supremo del Universo, publicamos

y declaramos solemnemente, en nombre y por la autoridad del buen pueblo de estas Colonias, que las Colonias
uni&lt;las son y tienen el derecho de ser Estados libres é
independientes; que están desligados de toda obediencia
á la corona de la Gran Bretaña; que todo lazo político entre ellos y el Estado de la Gran Bretaña está y debe estar completamente desatado; que, como los Estados libres é independientes, tienen plena autoridad para hacer la guerra, concluir la paz, contraer alianzas, reglamentar el comercio y realizar todos los demás actos ó
cosas que los Estados independientes tienen derecho á
ejecutar; y poseídos de firme confianza en la protección
de la divina Providencia, comprometemos mutuamente
para el sostenimiento de esta declaración nuestras vidas,
nuestras fortunas, y nuestro bien sagrado: el honor.»
Los Jefes del Poder Ejecutivo, á partir del reconocí·

r'resiaentes ae los $staaos Hniaos.
miento por Inglaterra, de la autonomía americana, han
sido los siguientes, cuyos retratos bailarán nuestros lectores, con su número de orden, en otro lugar:
l ? Jorge Washington, * en Bridge, Virginia, el 22 de
Febrero 1732. t el 14 de Diciembre de 1799, dejando un
nombre glorioso.
2? Juan Adame,* en Braintrie (Massachusetts) el 19
de Octubre de 1735. ten Quincey el 4 de Julio de 1826.
3? Tomás Jefferson, * en Shadwell (Virginia) el 2 de
Abril de 1743. t el 4 de Julio de 1826.
4? Jacobo Madison, * el 16 de Marzo de 1751, cerca de
Port Royal (Virginia). t el 28 de Junio de 1836.
5? Jacobo Monroe, * en el condado de W3at-Moreland
lVirginia) el 2 de Abril de 1750. t el 4 de Julio de 1831.

6? Juan Quincy Adama,* en Maseachusetts el 17 de
Junio de 1767. t el 17 de Febrero 1848.
...._.
_~
7? Andrés Jackson, * en la Carolina del Norte el 15 de
Marzo de 1767. ten 1862.
8? Martin Van Bivien, * en Kinderhoo el 5 de Diciembre de li82. t en 1862.
9? Guillermo Enrique Harrison, * en el Estado de Virginir. el 9 de Febrero de 1775. t el 4 de Abril de 18-1 l.
10? Juan Tyler, * en Charles City (Virginia) el :.'V de
Marzo 1790. t el 18 de Enero de 1863.
11? Jacobo Polk, *.el 2 de Noviembre de 1795 en e~
Condado de Mt&gt;klem'tmrgo. ten 1849.
12? Zacarfas Taylor, * el 24 de Septiembre de 178-1 en
el Condado de Orange (Yirginia). t el 9 de Julio de
1850.
13? Miltard Fillmore, * el 7 de Enero de 1800, en Summer Hill. t en 1874.
14? Franklin Pierce, * en
Hilleborough (New Hampshire) el 23 de Noviembre
de 1804. t el 8 de üctu bre
de 1869
15? JacoboBuchanan, * en
Pensylvania el 23 de Abril
de 1791. t en 1868.
16? Abraham Lincoln, * el
12 de Febrero de 1809, en
el Condado de Harding. Fué
asesinado el 14 de Abril de
186-5.
17? Andrés Johuson, " en
Raleigh (Carolina del Norte) el 29 de Diciembre de
1808. t el 31 de Julio de 18i5.
18? Ulises Grant, * en Ga•
lena ( Ohio) el 27 de Abril de
1822. t el 22 de Julio de 1885.
19? Rutheford Hayt&gt;s, * en
Delaware f el 4 de Octubre
de 1822.
20? Jacobo Abraham Garfield, * en Noviembre de
1834, en Orange (Obio). Fué
asesinado el 2 de Julio de
1881.
21? Chester Arthur, * en
Albania el 5 de Octubre de
1831.
22? Grover Cleveland ( reelecto en el período de 1892
1896) * en Nueva Jersey en
1837.
23? Benjamín Harrison, *
en Indiana en 1835.

El capitolio de Washington, que sirve de ilustració11
á estas notas, es,y con justicia, motivo de orgullo para
el vueblo americano, pues
pocos gobiernos tienen un
edificio semejante. Su extensión inmensa, las hermosas avenidas que lo circundan, sus elegantes y ricas salas, su airosísimo domo que
tiene nada menos que 000
pies de altura, coronado por
la estatua de la Libertaa,-los
espléndidos parques que aumentan la belleza de su perspectiva, hacen de esa colosal constrncción, digno objeto de la admiración de foviajeros.
Está colocado el Capitolio
en una eminencia, á la cual
dan acceso grandes puertas
de hierro, y una vez que se
han franqueado, deleitase la
mirada en los jardines, las
fuentes, las terrazas, dominándose además desde abí
la hermosa ciudad de Washington. En parte visible del
Capitolio, levántase la colosal estatua dellibertador, en
cuyo pedestal se leen las siguientes bien conocidas palabras: First in wnr, jfrst in peace, and first in the heart of his
country men.--«EI primero en
la guerra, el primero en la
paz y el primero en los corazones de sus conciuda~anos.,.
La piedra angular de la parte ce!ltral de eete maJestuoso edificio fué colocada por Washmgton en 1792.
La Caea'Blanca unh ersalmente llamada así, aun cuando su verdadero X:ombre es the E.ur-,itive ilfm~~ion, por estar pintada de blanco, es la residencia de los presidentes
de los Estados Unidos.
El primero que la ocupó fué el presidente Adama en
1800. 'Loe terenos que la rodean, comprend1;11 unos se~enta y cinco acres de terreno, estand~ destmados vemte
acres á los jardines privados del Presidente.
El principal departamento de la Casa Blanca, es el
«East Room," riquísimo salón espléndidamen!-C dE_corado,
de SO pies de longitud y 40 de anchura. La historia de la

�5 J ULTO, 1896.

"8L MUNDO

fi

5 J CJLIO. 1R9n.

.

-,_..,-·-------- ----------;r------------,--7
-

LA CASA BLANCA.

EL CAPITOLIO DE WASIIINGTON.

Ca~a Blanca es la hiatoria de los Estados 1:nidos, pueRto
que en ella han residido, desde que e,upezó el sigl", los
jdes de la Nación, y ningún americ!rno la ve sin ernoci,jn
respetuosa.

William Me. KinJey.
Con el pre~ente número publicamos ei retrato del célebre prowccionista americ_ano, Williaro Me. _Kinl~y, candidato del partido repubhcar~o, para!ª Pres1de~c1ade los
E~tados t: nidos en el próx 11110 penodo const1tuc1onal,
proclamado en medio de frenéticos aplausos por la Convención Nacional, reunida el 16 de Junio en la ciudad de
St. r,ouis.
[J Mayor Me. Kinley, _actual G'lbernador del Estado ~e
Ohio a\ aceptar su candidatura, como lo acaba de mamfesta~ á. los delegados de la Convención qne fueron á ofrec.irsela á s11 residencia particular de Cantón: se hace el
e..&gt;rife,) del partido, el porta-estandarte dP- sus devotos y
p1rtidarios, y se declara firme defensor del programa republicano; aprobad? en_tre las pro_testae estériles de los partidarios de la libre acu.
fü1ción dti la plata y las explosiones ngocijada, _de los defensores del monometali~mo oro.
Altas tarifas á. las importaciones extrimjeras que pueden competir con la industria
americana; manto amplísimo que proteja
y ampare le producción nacional, airnque
el consumidor sea quien pagne las diferencias; política ei.:tranjera enérgica, simpatías por insurrectos cnbanos, y coruo C'lrolario refuerzo y extensión de la marina de
gnerra; he ahí los puntos principa.les de ese
vrognima, esa es la tarea del caudillo republicano, caso de que le sean favorables los
comicios de ~oviembre, y de que los demócratas, partidarios de la plata, los populistas v los republicanos disidentes no den
al traste en las elecciones próximas con
la popularidad creciente del l1•ader levantado sobre el pavés, como el ídolo del día
en las filas republicanas.

cubre su cresta, ó del hecho de habéraele creídn inaccesible hasta el siglo presente. Sin en,bargo, los hermanos Méyer, de Aarau, pretenden haberle subido. En
1828, algun0€ ca:::::ipesinos de Grind.. lwald llegaron al más
alto pico, y t,ambien Agassiz. Forbes y otros, en 1841. El
pico más ele1•ado termina en una aguda punta, cuya cima ~ólo tiene dos pies de ancho.
Los adjuntos grabados indican la vía férrea, cuya constrncción a&lt;:aba de conceder el gobierno, déspués de un
largo d1::bate. Tendrá. más Je ocho millas y se levantará
hasta una altura de 6,980 pies. Partien&lt;J.o de Scbeidogg,
atravesará el interior de las montañas de Eiger, Monch y
,Jungfrau, en cuya cima saldrá por medio del conducto de
216 pies dt: alto, que atravesará el cono central del Jungfrau.
Exceptuando la e,tación de partida, todaR las demás,
que son seiia, se bailarán perforadas en la roca. Las estaciones tendrán todo el lnjo po~ible, comedores y dormitorios pequeño~, como lo~ que tieuen los ,·apores de las
líneas amt-ricam1s que van á Europa.
El conducto que lleva hasta la cima del Jungfrau, con-

Damos á nuestros lectores dos ilustraciones más, relativas á. la espantosa catástrofe
de i\IoFcow, que nos parecen de oportunidad ann.
El campo de Khodynsky, pudo compararse sin duda el día del desastre, originado según hemos dicho por un movimiento de la multitud y una desigualdad del terreno, á un sangriento campo de batalla
después de una tremenda lucha. Por donde quiera se advertía un amontonamiento
de cadáveres ensangrentados que mostrab.m en su rostro las contracciones de su
c~pant0sa agonía.
La muhitud rodeaba á los muertos, silenciosa, estupefacta, aterrada...... con ese estoicismo ruso, que no es por cierto la indiÍérencia.
¡Oh, que e~pantoso fué aquel espectáculo
v cómo sobre\'i ,·irá en la memoria de los
qne lo presenciaron!

~a i.,ía férrea

siste en un enorme tubo adaptado al hueco vertical que
se abrirá Pll la roca. Dentro de ese tubo de hierro, el ascensor sube y baja, actuado por un dinamo, que á su vez
recibe su fuerza de un motor hidráulico que utiliza las.
agt1as del lago Luchinen del Lauterbrunnen. Dentro del
tubo hay una escalera espiral, por donde podrán subir
las personas que no quieran tomar el ascensor.

En los últimos d ías del paFado mes, han hecho pruebas
de velocidad los caza-torped1::ro8 R.rnger y Deeperate: el
primero construido por loR Srri&gt;. Ifawthorne Leslie y
&lt;Jompnñ ía, anduvo-el promedio :?i'·] i millas con 4,035 caballos de fuerza y 13 kilógramos de presión en las calderas. El segundo alean?.•&gt; la velocidad de 31 millas con 15
toneladas á bordo, y 30 millas y media en completa carga, con 1111 trabajo 5,iOO caballos en el primer caso y algunos más en el sego,,ndo. Como notable en estas pruebas se señala, y lo es, que los émbolos trabajaron á la Yelocidad de 6·20 metros por segundo sin inconveniente
aparente.
Y decimos que sin incom·eniente aparente, porque en
los mismos días que tuvieron lugar las pruebas citadas,
también las hicieron los caza-torpederos Surley y Havock, que aceptados por el Gobierno inglés después de
brillantes prueba:i en las qne anduv:eron más de 2i millas constantes, hubieron de Eer objeto al poco tiempo de
importantes reparaciones hechas en el an,enal de Portsmouth. Esos barcos que en sus pruebas de recibo alcanzaron la excepcional velocidad de 27 millas y desarrollaron 4,000 cabal!.&gt;s, drspués de reparados no han pasado
de 23 3 mil las y fuerza de 3,281 caballos para el Surley y
2,225 el Havock. Dícese que ambos barcos harán nuevas pruebas despué~ de algunas más reparaciones en las
máquinas; pero malo es que se hayan perdido esas 4.7
millas, porque...... eeas no volverán. Lo mismo que les
sucede á los ingleses con SUij Surley, Havok y otros, ha
pasado á E~paña con varios torpederos y hasta con el
lÍnico caza-torpederos que tiene, y es de temer que no
}1aya escarmentado, como k es taro bién que digamos
(Jue los japoneses le tomen la delantera en fuerzas navales.

7

EL MUNDO.

LA

va FERREA

LA LINEA DE PUNTOS INDICA LA DIRECCION DE LA YIA FERRREA.

El Veldómetro.
Este nombre extraño está formado de una raíz ing1esa,

to melt, fundii, y de otra griega, metron, medida, y se
aplica á un aparato cuyo destino está explicado por su
nombre. El veldómetro presentado á la Sociedad de Física de Londres. por el Profesor Ramsay y el señor Eumerfapoulus, tiene por objeto determinar rápida y precisamente los puntos de fusión de las materias que se liquidan á una temperatura elevada.
El Dr. Joly, de Dublín, es el inventor del apar..to, que
se compone esencialmente de nna lámina de piatino, calentada por el paso de una corriente eléctrica.
Las substancias que han de ser objeto del
Pstudio, se colocan en pequeños fragmentos sobre la lámina de platino, y su tempPratura de fusión se deduce de la dilatación de la lámina, en el momento en que
se pmduce el cambio de estado, bajo la acción de una corriente de creciente intensi. da'.!.. La graduación del aparato se ha establPcido con ayuda de cuerpos, cuya temperatura de fusión es conocida. Los señores Ramsay y Eumerfapoulus, han practicado una ,.,erie de medidas sobre el punto de fusión de las sales de sodio, de litio,
de estroncio, de bario, de calcio y de plomo; pero los· resultados obtenidos no concuerdan con los hallados anteriorme1,te
por otros experimentadores y por medio
ne otros procedimientos, sin que haya sido posible explicar las diferencias observadas. La gran ventaja del veldómetro, estriba en la facilidad que ofrece de obtener determinaciones con muestras muy
pequeñas y muy puras, por consiguientt&gt;.
En cambio, no sti presta á determinar los
puntos de fusión de los cuerpos que experimentan una modificación química cuando se les calienta al aire libre.

La piel de los líquidos.
0

Las lágrimas son esféricas, sPgún el profesor inglés Donglas, porque tienen piel.
En efecto, los líquidos, y pi'incipahnente
el agua, tienen la superficie cubierta por
una '.piel finísima y muy elástica. Al zabullimos en un baño rompemos un piel de
inmensa extensión; pero como somos tan
fuertes y tan prsados con relación á ella
no lo notamos. Hay, sin emb~rgo, millareR
de pequeños insectos acuáticos, entre ellos
los tan conocidos zapateros. que se pasean,
corren y saltan por la piel de agua, sin
romperla, yqueparazabullirFe. tienen que
buscar alguna rotura de aquella inmensa
piel, alguna caída de agua ó algún sitio por
donde salga del agua una planta cuyo tallo
pueden seguir para el de.censo.

ae ,9.ungf rau.

El ,Jnngfran es uno de los montes, ó mej,11· dicho, gruno de montañas más pintores-

LOS CAZA-TORPEDEROS.

ca~ de Suiza, forma una de las lomas de loij
Alpes Ilern!'S"Q, quesPpara los cantonefj de
Yal;1iQ y de B!'rna. Tiene 13,6il pies de
Plt-,·ación, según unos, y conforme á la opiniún de otrus, l:~,718; y derirn su nombre
"Yirgen,11 ya del manto de pura nieve que

En Inglate rra están dotando á la escuadra con un gran número de caza-torpederos para oponn'os á las masas de torpederos que tienen las marinas rivales, y
principalmente las francesas.

J{on. "(Q)illiam roe. Kínlev,

a~ Oltio.

Candid11to d el Partido Republicano para la Presl:lencia d~ los F-stados Unidos.

DEL°JUXGFRAU.

LA C.\.T.ASTROFE DE KODYNSKY.
RECOXOCDfíENTO DE CADÁYERES.

�EL MUNDO.

8

LA V1A FERREA DEL .IUNGFRAG.

uno de los coches entrando en un túnel de la vla. A un costa·
do de esta hav una vereda para la gente de á pie. En la parte
superior del grabado hay una e~tación que da frente hacia uno de
los ventisqueros.
Vista de la vía férrea cerca de la cima del Jui1gfrau, en que se
indica la vereda para los caminantes.

Esos buenos orientales, que en su país constrnyen ac•
fatalmente varios buques de verdadera importancia y tienen contratados fuera dos bnqnes de 12,000 toneladas,
botaron el día 31 del mes pa2ado el acorazado Fují de
&lt;'Ee dei,plazamiento, y superior en cerca de 3,000 toneladas al Pdayo.
El Fují tiene 1.4 metros de eslora, 22.26 de manga y
13.42 de puntal, y con el calado de ocho metros desplaza
12,-!50 toneladas. Las máquinas son dos, de H,000 caba•

llos de fuerza colecth•a, con tiro moderadamente forzado.
Las calderas son 10, de cuatro hornos cada una, reparti·
das en cuatro compartimientos estancos. La cantidad de
carbón qne puede el buque llevar en su calado normal,
ee de 700 toneladas; pe1·0 tiene carboneras para 1,200 toneladas, sirviendo el carbón para establecer una zona
protectora de tres metros de ancho en una buena longi·
tud del buque. El Fugí está blindado en su flotación con
una faja de planchas de acero han·eyizadas de 45 centímetros de grueso y 2.40 metros de ancho en una longitud
de 69 metros. Por encima de este blindaje principal, se
extiende otro para la protección de la batería, que tiene
2.15 de ancho y 10 centímetros de grueso. .Además, tras·
versal mente en los extremos de la zona acorazada, se han
establecido unos traveses blindados de 15 centímetros,
que se extienden basta la ci1bierta alta y e "itan las enfiladas.
El armamento del Fují se compone de cuatro caflones
de 49 toneladas en dos barbetas blindadas y 10 piezas de
15 centímetros, distribuidas seis en la cubierta alta y cuatro en la principal. Las de la cubierta alta tienen gruesos
manteletes de acero, y las de la principal van dentro de
casamatas blindadas con planchas de 15 centímetros de
acero níquel, como lo es todo el blindaje secundario.
Tiene tami.Jien tan poderoso buque, buen número de caflones de tiro rápido, revólveres y ametralladoras, y ade·
más, cinco tubos lanza-torpedos de -!5centírnetros de diámetro. El buque eet.í dotado con dos palos de acero tubu Ir.res, provistos de cofas arl}ladas con cañones de tiro
r_ápido y pescantes para izar los botes, que son en núme•
ro de 15.

5 JULIO, 1896.

5 Juuo, 1896.

EL MUNDO.

LA VIA FÉRREA DEL ,HJNGFR,I.U.

El grabaclo iu\lica el término de la via férrea con su adjunto res·
taurante. Lo,; pasajeros que no quieran tomar el ascensor, podrán
subir por Ja Yia circular que circunda el interior del cono.
Corte del ascensor en el Interior del cono de Jungfrau.

LA Pl:NTURA MUSICAL.
Con la vibraciones producidas pol' la voz pueden tratarse dibujos preciosos, que reciben el nombre de pintura
musical, que se obtienen valiéndose del instrumento llamado eid6jono. Este aparato compónese de un receptor
en forma de copa, cuya ):loca tapa, á modo de tamboril
moruno, una membran'l elástica perfectamente estirada
por igual; un tubo comunica diagonalmente con el tallo
hueco del receptor, y en la boca de este tubo, colocada
más alta que en la membrana elástica, se canta la nota
que ha de producir los dibujos.

Sobre las membranas se pone 11n poco de arena muy
fina, ó de polvos de licopodio ó de alguna substanc;a semilíquida, y á las vibraciones producidas por la voz en
aquel diafragma, estas substancias saltan, se separan,
vuelven á juntarse y forman dibujos y figuras de perfecta.
simetría, y de las cuales no pueden formarse concepto
exacto sino viéndolas.

LA CATÁSTROFE DE li::OD'1&lt;'NSKY.

Conducción de heridos al hos:pit9..1 de los obreros.

[Grabado en los talleres de «EL 1\fL'NDO.»]

9

�ELMUNDO.

10

5 JULIO, 1896.

5 JULIO, 18':)6.

EL MUNDO.

11

(*)

I

CE de esto mucho tiempo; no se cuantas veces cien años. Juan Paecual de
la heTed d de los Lodoños, estaba enamorado de Blanca :Morelo, de la heredad de los Olivos.
La heredad de los Olivos estaba situada sobre la colina que separa el caserío de B y desciende basta el mar.
Era una linda pOBesión, sonriente y bien- cultivada.
El tío Morelo, hijo de un miserable leñador d.,J Estere!, habfa encontrado ahí,
quitando algunos troncos, una tierra tan rica, que dejó el hacha por la azada y aquello
se convirtió en menos de tres años en una de las más bellas campiñas de la costa.
Era viejo, estaba ya cascado y no trabajaba más que por entretenimiento. Pero
sus tres mozos de labor le reemplazaban medianamente bajo el ojo vigilante de la
tfa l\lorelo que trabajaba dos veces más que un hombre, como todas las mujeres del
Mediodfa.
Blanca, por su parte, ocupábase de los quehaceres de la casa y del huerto, un
hermoso huerto lleno de árboles frutales, donde la niña trabajaba muy á rn gusto y
donde Juan, de la heredad de los Lodoños, la había besado por primera vez, por encima de las ro~as de la cerca.
Se decía Juan el de los Lodoños como se decía Blanca la de los Olivos. Los Lodoños estaban lejos de ahí, en el valle de los laureles-rosas. Juan vió por primera
vez á Blanca sobre uno de los manzanos de su jardín, un día que se metió por el bosque cazando becach1es.-Viéndola fresca y gentil, quedóse con la boca abinta.
Ella por sn parte le miraba sin disgusto, porque era nn guapo mozo.-Después de
un momento de silencio: «Buenos días, l!eñorita, dijo: cazaba en vue~tras tierras; he
anclado mucho al rayo del sol y no me vendría mal un vaso de agua!»
Fnese ella á la fuente que estab ~ próxima y le trajo agua fresca en una copa de
mad!'ra. El bebió y le volvió la copa; pero como ella avanzase la mano, asióla él y
at1ayendv á la niña hacia la cerca de florea, le dijo con emoción: «Yo andaba cazando
pájaros y he encontrado el más lindo de la comarcal Si no me equivoco, vos debéis
ser Blanca la de los Olivos.-Sí, yo soy!-Pues sois más blanca que la flor de vueetros
manzanos!»
Tenía la voz muy dulce...... Blanca no sintió que la atraía poco ~ poco hacia él
y no ~e dió cuenta de nada, hasta que recibió un beso.
Yo soy Juan el de los Lodoños, exclamó él y huyó.
Ella le miró aleji.rse y cuando hubo deeaparecido, repitió como un eco: «Juan el
de los Lodoños........ .
,

9

***

Al volverá la heredad, Juan dijo á su padre:
-Padre, yo quiero casarme y he encontrado la mujer que necesito: es Blanca de
los Olivos, la hija del tío Morelo. El viejo tiene dinero, la madre trabaja firme, sus
tierras son ricas y Blanca es la perla de San Rafael.
-Yo no digo nada, respondió el tfo Pascual; pero Morelo es un viejo loco que fué
á encaramarse allá arriba, sobre la colina, expuesta á todos los vientos y qne trabaja
t'lenos para él que para el Mistral!
No devora acaso el Mistral la mitad de. las cosechas? Fuerza es creer que para convertirse en labrador de simple leñador que era, ha hech,) un pacto con el viejo bandido que de dos cosechas, toma una!',
-Lo que le queda, replicó Juan, \),asta todavía para vivir!
Sí, pero si á Mistral Pe le ocurre
un día de estos devorarle dos llfios
de una vez, son gentes arruinadas.
• Padre mfo, yo os suplico que me
dejéis casarme con Blancal No seré
feliz sino con ella!
-Pues bien, cásate, Paecual, consiento en ello! :Mañana iré á ver á
:Morelo y á pedirle á su hija! pero
con la condición de que no os casaréis sino dentro de trt&gt;s años! Y es
preciso que durante esos trts años,
Mistral respete sus cosechas; si devora una sola antes de este plazo, re·
tiro mi consentimiento.
Cuando el tío Pascual hablaba todo el mundo debía inclinarse. Juan
lo sabía y no tuvo más remedio que
aceptar sus condiciones. El viejo era
el primer labrador del país y no había en la comarca un padre que no
se sintiese feliz de dar su hija al JO·
ven.
Así es que el tío Morelo se quedó encantado cua11do Paecual aven·

(*)

Viento noroeste que reina en el Mediterranco.

turó las primeras palabras; pero cuando se llegó á la terriblecondición, se rascó la cabeza,
murmurando para sí:
«He aquí un matrimonio di·
fícil.» Sirr embargo, Juan Pra
un partido tan bueno qne l\Iorelo aceptó, fiándose á la suerte y los dos jóvenes
fueron en adelante vistos como desposados.
Ese año, la cosecha de los Morelo fné soberbia.
Cuantas veces Juan tembló de miedo! Al menor soplo de Mistral, corría á ver Pi había derribado las espigas, si los olivos barrían los su!"loP,
si la vid se había tostado. Pero Mistral acariciaba
todo ein dañarlo y el granero de los :Morelo sellenaba de buen grano y la cueva de buen aceite y de excelente vino.
Los jovencitos alentaban hermosas esperanzas. Se adoraban.........
. .
Juan no frecuentaba ya el baile y pasaba en casa de Morelo las veladas del mv1ernn.
Volvió la primavera, después el estfo. Mistral amenazó con hacer de las suyas; pero aparte de algunos daños ligeros, la cosecha fué apreciable.
Con el corazón lleno de angustia vieron nacer los enamorados la tercer priman•rnLos árboles estaban llenos de flores. Las espigas crecían que era nn contento; la vid t ...
nía tantos racimos como hojas; jamás el dulce mes de Mayo había hecho tantas promesas.
Al ver redondearse los frutos. formarse las aceitunae, crecer la cosecha futura,
Juan se tranquilizab poco á poco, pero Blanca se entristecía cada día más.
-Te aseguro, suspiraba, que no cosecharemos todo eso!
Juan intentaba volverle el valor, pero la inquietud le invadía y ya no cambiaron·
un beeo que no fuese mojado por una lágrima.
Sin embargo el cielo estaba tan puro que hacia mediados de Mayo empezaron la!!-'
quejas.
-Va á faltarnos agua, decía Juan.
-No la pidas, respondía Blanca; ¿que importa un poco de sequfa? La cosecha ~P·
rá menos buena, pero bastará! Si llovif.se en esta época, sería una lluvia tempt:'stuu-ea .......... y después de las tempestades es ·cuando :Mistral es temible!
Blanca tenía sobrada razón.
Una noche, la atmósfera se cargó de vapores. Relampagueó toda la noche; al amanecer, cayó la lluvia, ligera al principio, después más fuerte; una lluvia ab1mdunti--,
penetrante; durante ocho días lloró el cielo sobre la tiura. Era entonces una maral'illa el explendor de la campiña.
-Qué abundancia, decfa Juan.
-Si Mistral no se enfadase!. ..... respondfa supnsticioeamente la novia,
Pero al atardecer del octavo dia, el cielo se despejó repentinamentf' hacia el ocaPo,.
dejando chorrear los fu~gos del sol que se hundfa lentamente detrás de la Peña obs·
cura. Después, el cielo se empurpuró y el golfo, apacible aún, tomó el aspecto deun lago de sangre.
-Somos perdidos exclamó Blanca.
Una hora después, :Mistral, desencadenado, derribaba, rompía, quemaba todo en,
la heredad de los Morelo.
Juan, loco de desesperación, corría por todas :partes gritando: «Detente, Mistral, detente! Piedad para dos enamorados que morirán si tu lo&lt;! separas!
Levantaba ia~ manos como si así pudiese contener al viento; enderezaba las espigas caidas como _si así espera~e salvarlas!. ...._. :Mistral continuaba su obra, sordo•
á aquellas lamentaciones. Cuando el sol reapareció, el estrago era completo.
El tfo Pascual, implacable, fué á ver por ~us propios ojos el desastre. Juan le suplicó. Blanca se arrodilló ante él; loi; viejos Morelo lloraron. Pero nada se obtuvo::
no había cosecha, pues no había matrimonio!
-Y si se os diera la seguridad de que Mistral no volverá más? exclamó de pronto la tfa l\forelo.
-La seguridad? qué seguridad!
-Una promesa firmada por él.
-Por Mistral?
- Sí, por .l\1istral y autorizada por el obispo de :F......
-Si me traes eso, tía :Morelo, doy en seguida mi consentimiento.
Y se alPjó sonriendo con incredulidad.
Descendió la noche sobre la tierra. Juan dirigiose con Blanca á la heredad de losOlivos. I,.an cogidos de la mano y lloraban. Los villjos entraron después. En aquel,
ruomento, uno de sus mozos fué á anunciar que tres embarcaciones habían perecido en
los arrecifes de la isla de Oro, en la punta de Aramonte.
-Infamias de :Mistral! exclamó la tía :Morelo, sí, yo quiero irá buscarlo para decirle su precio!
Morelo balanceaba la cabeza, Blanca seguía llorando, pero Juan miraba á la vieja;:
él también tenia fe: los amantes creen como las madres!
-¿ Y qué piensas decirle á ese bandido si das con su guarida?
-Le diré que si continúa destruyendo nuestras co~echas, ya nadie volverá á creer
en el buen Dios, y que entonces el buen Dios podría vengarse en él, de la incredulidad
de los hombres!
-Tenéis razón, tía :Morelo! exclamó Juan; pero yo iré más de prisa qne vos; vos no•
tenéis mis piernas de veinte años ...... ni mi amor...... El premio rle la empre~a es para mí; Y.º debo, pues, inte1J.tar la aventura! Adiós mi Blanca adorada!. ..... voy á bus•·
car á Mistral.
Dióle la niña un última beso que centuplicó sus fuerzas, y desapareció en medio•
de la noche.
-Yendo siempre contra su soplo, pensaba él, estoy seguro de encontrarle.
Marchó, pues, contra el viento, y bien pronto estuvo en Trejns. Aqní es donde·
vive acaso, se dijo; pero un viejo á quien interrogó, le respondió: «No, anda más lejos; yo creo que vive en Puget.»
En Puget no encontró alma viviente; todo el mundo estaba dormido; pero buscando aquí y ahí, pasó de la población y encontró de nuevo el soplo de :Mistral, barrien-

.;

Mistral dejó de soplar. Y Juan se apresuró á bajar; pero pensando que quizás no volvería á ver la luz, contempló por ú ltima vez las estrellas, y volviendo 8US ojos hacia el Este, vió, allá: lejos, muy lejos, en el disco de la luna'
en las orillas del horizonte, un extraño fantasma que se deslizaba hacia Sao
Rafael. Un ex:trPmecimiento recorrió todo su cuerpo, al reconocerá la mujer
azul.
Pero sus miradas no tuvieron tiempo de seguirla en el espacio. El suelo se
hundía bajo sus plantas, y se sintió precipitado en las entrañas de la tierra.
Cuando llegó al final de su caída, se levantó precipitadamente y miró el
sitio á qne la suerte lo había arrojado.
Por encima de su cabeza se redondeaba una bóveda colosal, tan alta, que
el monte Vinagre hubiera podido bailar dentro de ella la farandola con el Bálsamo Santo y la roca Peña-obscura. Su forma, sobre todo, lo maravilló, y des-·
pués de un largo examen comprendió que se encontraba sencillamente pn el
fondo de una odre inmensa. Lar. paredes eran de un aznl de cielo, y por todo
ornato no tenfan sino una enorme cantidad de odrecillas, no mayores quecatedrales, de color de viento, es decir, turbujas de a,mr. "Cna de estas burbujas aparentó fundirse y apareció un anciano:
-Yo soy Mistral. ¿Qué me quieres?
Viéndole tan venerable, Juan de los Lodoños eayó de rodillas y dijo con
tono de súplica: «Vengo á rogarte, Mistral, qne no arrases el campo de la que
amo. Al venir te he maldecido; pero tu rostro es tan noble, tan franco, tan lleno de bondad, que te pido que me disculpes.
La madre de mi prometida me había dicho que te amenazara con la
maldición de Dios; pero ya veo que no eres su enemigo y qne únicamente por
medio de las súplicas es com0 puedo obtener tu gracia. ¡No destruyas nuestras cosechas! No soples sobre nuestras tierras!. ..... ¡Yo te lo ruego, buen )listral, no pases por San Rafael!
-Pobre niño, respondió Mistral, ¿sabes 10 que me pides? ¿Qué sería sin
mí la Provincia? ¿Olvidas que los calores de vuestros estíos caen sobre vuestros pantanos? ¿A quién has encontrado en las orillas del Argens? ¿A una mujer azul? ......... Era la Peste ......... En otros tiempos, cuando los viejos montes
de los Moros estaban unidos al Estere!, la Peste reinaba en vuestras riberas;
pero el buen San Sebastián que protege á San Rafael, vino á suplicarme que la
arrojase. Entonces, vaciando todos mis odres, en un esfuerzo colo8al, arrebaté
.
con un sólo impulso tres montaflas é hice el tünel de Peña- obscura que me permite pasar ahora. Y desde entonces, merced á mí, desconocéis la peste. Ca~
da vez que tiene la audacia de presentarse, á la luz de la luna, la arrastro dentro del mar ......... Y si soplo, desde hace cinco días, es que la he visto aparecer
sobre las vacas muertas, en el Argens. ¿1\1e detengo hablándote?......... Pnes ella se
aprovecha de mi descuido, pobre niño. Está ya en la cabecera de la cama de tu hermana: Maflana estará en la de tu prometida.
-Ah! sopla! sopla! buen Mistral! prorrumpió Juan enloquecido; ¡sopla todo lo que
quieras y perdona mi audacia!
-Yo te perdono, niño, porque me has sabido hablar. Tu súplica ha ido derecha
hasta mi corazón, y quiero hacer a 1go pot ti. ¡En vano luchará la Peste! Se salvará
tn hermana; tu prometida no será atacada por ella. Regreila á San Rafael, y si en el camino admiras una flor ó una fruta, grítamelo muy alto para que yo pueda oírlo. Y
ahora, déjame. Ya hace mucho tiempo que otros me reclaman.
Juan quiso darle las gracias, pero se sintió llevado por una ráfaga tan poderoEa,
que antes de tener tiempo de reponerse, se encontraba fuera de la Crau, en los campos
floridos. Con gran asombro vió que era completamente de dfa; pero como tenía prisa
de verse al lado de los suyos, se puso en camino sin tratar de profundizar el misterio.
No andaba ya, volaba! :Mistral, por generosidad daba á sus piernas velocidad capaz de encelar á los pájaros.
Y cantaba alegremente:
«Aunque vueles al cielo, á la tierra ó á la onda,
Es tu soplo muy bueno, ¡Oh divino Mistral,
Pues arrojas la peste del mundo
Y nos libras á todos del mal!
Mistral amigo, amigo :Mistral.»
Y en eu creciente entusiasmo lanzaba exclamaciones al ver todo lo hermoso quehabfa en los campos. En Aubagne, fueron los olivos los que Je arrancaron este

--------•·.----==-- J
do el llano. «Viene de más lejos, se dijo; entonces vamos á Peña-obscura.»
En Peña-obscura, Jnan notó que Mistral venía dt Muy, y continuó marchando á lo
largo de las riberas del río. Al aproximarse á la ciudad, vió que la ribera formaba
un brusco recodo y que deecendía á un valle profundo, entre dos líneas de montafias.
«Con seguridad, exclamó, ese es el antr,, de :Mistral!» Y apretó el paso y penetró en
el valle.
Mistral no residía ahí. Sin embargo, todo estalia fresco y tranquilo; las praderas
húmedas, los extensos juncales inmóviles, las aguas tranquilas, en el seno de las cuales parecían dormir vapores flotantes, testificaban que el bandido no tenía ahí sus escondites.
A la claridad de una 1,ma descolorida, Juan distinguió una forma vaga que se mantenía acurrucada en el rincón más sombrío del nlle, eu un recodo de la ribera en que
las aguas, detenidas por un ángulo demasiado violento, mostraban sobre su superficie
de estaño, hierbas podridas, bestias muertas, detritus de todas especies, todas las inmundicias que el río pudo recibir en su curso, se amontonaban en este paraje. Desprendíase de él un olor pútrido, que el ser misterioso parecía respirar con delicia. Juan
se aproximó y preguntó: u¿No es este el antro del Mistral?» La mujer se levantó: estaba vestida de un luengo velo verdoso, húmedo y viscoso, semejante al musgo de los
pantanos. Sus mano11, sus pies, su rostro, eran azules; sus labios eran violeta, sus ojos
blancos y tiernos. Juan tuvo un extremecimiento. «Mistral» dijo la extraña criatura,
no vive en la Crau! Es mi más cruel enemigo, y si estoy aquí, buen mozo, es para cuidarme de sus ultrajes. Yo me hallaba en los estanques de V ...... cerca de la embocadura del río; él quiso sorprenderme y arrojarme con su soplo al mar; pero yo me agarré
de las hierbas, y de junco en junco llegué hasta aquí, donde puedo burlar sus furores.
Y tú, chiquillo, de donde vienes?»
-De San Rafael.
-Ah! ya sé...... yo estuve ahí!.. .... pero bace de eso muchos meses! ¿Hay todavía gentes guapas en San Rafael?
-Es claro.
-Oh! yo las amo! ¿Y muchachas lindas?
-Las más lindas de Provenzal
-Oh! yo las amo! ¿Tienes alguna hermana?
-Sí, y es muy hermosa.
-Iré á verla! ¿Tienes novia?
-Sí, la más linda de la comarca.
-Yo iré á estrecharla entre mis brazos!
-¿Vos?
Juan tuvo un nuevo extremecimiento.
-Síl yo! iré á abrazarla, así como á todos los
hermosos niños á quienes la noche sorprende jugando......Yo amo á todos esos dulces querubines!
Las madres me conocen!.. ....... Abrázame buen
mozo!
Juan retrocedió con horror.
-&lt;..,'uando menos dame la mano.
Y ee la asió rápidamente, sin que él tuviera tiempo de retirarla. Pero no se sentía
oprimidoj sus dedos se bundfan en una carne floja, que !o penetraba de un frío húmedo.
Huyo espantado.
Cuando salió del valle, Mist1·al, surgiendo repentinamente, por poco Jo derriba;
pero con gran asombro Ruyo, fué casi feliz al encontrarle y, respirando á todo pulmón
d vieuto que babia maldecido, sintió desvaneceree sus disgustos y su terror. La imagen de su bien amada, llorando, tomó de nuevo posesión de su pensamiento y borró
la imagen de la mujer azul. Entonces, no pensando más que en su felicidad perdida,
comenzó á acusar de nuevo á Mistral.
Pas6 del :Muy y fué á los Arcos y de los Arcos á Vidauban y de Vidauban á Luc.
Cuán lejos estaba de la Craul Pasó por otras foblaciones; en CarnoulPs, al volver la
faz, vió el sol que se levautaba por encima de Estérel, allá, lejos, cerca de San Rafael.
Y pensó: «Por a,hí debe salir, porque ahí se halla todo mi eol.»
Y redobló su energfa, para que el aat10 de oro no le abandonase en su camino.
Y no se detuvo. Auduvo tres noches y tres días. Y cuando &amp;u paso se debilitaba,
procuraba sostenerlo con el ritmo violento de un canto de ira.
«,Aunque vengas del cielo, de la tinra ó de la onda,
Es veloz tu carrera oh! maligno Mistral! .........
Tú difundes espanto en el mundo.
Tú soplas el mal.
Mistral furioso, temible Mist!all»

***

La noche del tercer día, á la incierta luz del crepúsculo, marchaba ¡,rrante nerdido
en la Crau. Pero guiándosesiemxe..por.elaoplodel Mistral, segufa, con la feen el corrzón.
Repentinamente vió á sus pies un abismo de bordes movedizos. Arenas y piedras daban vueltas en rápido torbellino, formando un prodigioso embudo de donde
surgía el viento con un ruido formidable.
'
-Aquí esl exclamó Juan, y quiso descender al abismo. Pero el viento lo sacudió
arrojándolo á veint!' toesaR de aquel sitio. Se le,·antó adolo1 ido y aproximándoQe ai
torbellino, llamó: ¡Mistral! ¡Mistral!
'
•

�5

EL MUNDO.

12

grito. «Q11é hermosos olivos! cuán precoces!» ...... y como repitiese: «¡Qué bellos olivos,
qué bell,,s olivos!. .....n creyó oír al viento, que decía:
--~i. chiquillo, ya oigo, ya o~go!
.
En lJ. Uiutatgritó: ¡Oh, qué hermosos trigos! En Ollioules: ¡Oh, qué hermosas viñas!
En la GMde: ¡Qué hermosos manzanos! En la Farlede: ¡Q11é. henn&lt;Jsos almendros! En
Cuers, en Carnuules, en lo~ Arcos, en Peña-obscura, en TrPJUS: ¡~ué l~emosos duraznos! qué bdlas avenas! qné bellas moras! qué bellas rosas!. ..... Y cada vez murmuraba )!istral en sus oídos: Ya. oigo, ya oigo!
El FO! no se había puesto todavía, cuando, por un mil11gro en el que no se detuvo
~í pensar, ta11t11 pri~a ttrnfa de dar y recibir noticias, se encontraba en 108 Lodoños.
-¡Tu hermana está muy mala! le dijo su padre.
-Debe estar mejor que anoche.
.
-E~ cierto, repuso el ancia110, pero se encuentra todad'.a mny deb1I.
-Es prcci•o tiempo para reponerse, cuando se ha sido tocado por la peste.
-¿L:i peste?...... Ya me lo había figurado, al verla ponerse toda azul. ..... ¡Ah pobre criatura!
.
,
No tP11gas cuidado. He visto á Mistral y me ha promllt1do que 1~ salvar!ª· ..
-¿Mbtral"?...... Sí, cuando comenzó á soplar, la pequeña h':'- mPJorado lllmediatamente! ...... A I•! si la salva de la peste, que sople todo lo que qu1~ra!
-Entonce,¡ ¿me p()rtré casar con Blanca?
.
.
.
-Si mañana, al salir el sol, tu hermana se encuentra completamente bien, iremos
á los Oliros.

***
La j,ffen enferma fué, quien, cantando alegremente, anunció el amanecer. No le
quedaba huella de su horroroso mal.
El tío Pascual dijo á su hijo:
«Yen pronto á casa de los l\Iorelo!» Y and~ndo and~ndo, mnrmnra';m:
.
«Es una desgracia que ese viejo haia escogido una U.;rra cxpueetá a todas las VIO·
)encías del viento!

ESO····· ... !NO!

1896.

5

JULIO,

1896.

13

EL l\IDNDO.

Cual no sería su asombro al llpgar, vit-ndo, al Oeste de :as tierras l\lorelo, una alta
c"lina de arena que se habia amontonado ahí por la noche y que protegía los Olivos!
Su almiración se redobló cuando, entrando en la heredad, la vió más rica que ninguna
de las del país!. ..... todo era frutos y flores.
Y Juan no se engañó. Reconoció todo lo que habia admirado al paso. Ahí estahan los olivos de Aubagne, los trigos de Ciotat, los racimos de uvas de Olidules, las
manzanas de la Garde, los duraznos. las avenas, loR albérchigos, las moreras de Curse,
de Cárnoules, de los Arcos, de la Peña-obscura, de Frejus ...... A.hf estaban las flores de
toda la Provenza!
Y corriendo con gritos de alegría en aquel jardín maravilloso, Blanca le pareció
más bella que nunca. Se hubiera dicho que era el hada de las rosas.
Juan la apretó entre sus brazos y le dijo:
A Mistral es á quien debemos nuestra dicha! El recogió todas esas riquezas y te
las tmjo sobre sus alas! Dale las gracias, mi bien amada!
Pero una brisa rezagada que llegaba dqJcemente de la Crau, les suspiró al oído:
«?fo; es á San Sebastián á quien hay que darle las gracias; porque si á Mistral debéis
vuestra alegría de ahora, el pueblo de San R,dael debe al buen San Sdbastián tener á
Mistral!»
Entonces los dos enamorados c01·taron las más hermosas flores del jardín, y fueron
á cubrir de ellas el altar de San Siibastián. Y lloraron, vertiendo calientes lágrimas, y
en un transporte de su ternura, se besaron en la capilla.
Y he aquí por qué, durante muy largo tiempo, antes de que la gente fuese incrédula, los novios iban juntos á esa capilla: Porque esa capilla había guardado el eco del
beso de Juan de los Lodoños y de Blanca de los Olivos.
Y ahora, todavía, después de la pueHta del sol, cuando Mistral sopla dulcemente
(yo que os hablo lo he oído, porque era el tiempo en que yo amaba ......... y sólo los
,-namorados lo entienden ......... ) si se sienta uno en li&gt;s ruinas y le presta atento oído,
se encanta al oír de pronto un ruido suare y ligero, como un vuelo de mariposas........ .
Y es un ruido de besos.
P. BARBIER.

~an¡as disti11guidas de la República.

Q11e ya no me querrás ...... Estaba escrito!
f i me tuvist... amor, que no lo creo,
Debió eu tn pecho fenece1\ marchito
Por el ardiente fuego del deseo.
¿Qne yo te quiero aún? ...... Torpe mentira;
No concibo virtud y vicio unidos,
Y la virtud en la pasión, esr,ira
Con el inmenso ardor de los sentidos.

Al mirarte, palpitan los ensuefios,
El sol de los amores se levaPta,
Y ante horizontes claros y risuefios
Entre la bruma de oro de los sueños
El a ve azul de la ventura canta.
Eres bella y feliz ...... La lengua human:,.
A ca11tar tu hermosura se rehusa.
Par.a tí el esplendor de la mañana,
El hos~ana triunfal, ¡oh soberana!
¡Oh, victoriosa reina, oh joven musa!
Junio de 1896.

¿Qne soy culpable? ...... Lo seré si quieres .. .
Si condenas el fuego porque enciende
El debil combustible á que lo adhierfs,
Tan inflamable en sí, que sólo prende:

FRANCISCO M.

DE

OLAGUÍBEL.

ASONANCIAS.

Si culpas al oleaje que se agita
Y eres el huracan que lo levanta,
Si vieudo que hacia tí se precipita
Te llegas á su encuentro y no te espanta!
¿Que yo te debo amar? ...... Absurdo anhelo.
Xo debe amar al viento que la azota
El ave que á la altura tiende el vuelo
Y combatida, en el abismo flota ..... .
:'.S'o debe amar el rayo detenido
Al hierro que altanero se le impone..... .
No debe amar el astro obscurecido
Al grueso nubarrón que se interpone.
¿Qne un día te amaré? ...... Vana esperanza!
¿Se puede amar la endurecida llaga,
Cuando el cautel'io á deshacerla alcanza?
¿El incendio voraz cuando se apaga?
¿L:1 triste obscuridad que se disipa?
¿La negra tempestad que se conjura·?
¿El aima puede amar, que se emancipa,
Al b.1rro material de su clausura"?
¿Qne no te olvidaré? ...... ¡no! no se olvida
El mal que se recibe en torpe engaño:
Podré curar la envenenada herida;
Pero no olvidaré quien me hizo daño.
Ll'!S E. XERVO.
Julio de 1800.

$rita. ~uz ~allina.
[DE TOL1¡1CA.]

HOJA DE ALBUM.

A UNA AZUCENA
Flor sencilla y pudorosa, flor de cáliz de alabastro
Que en los ri7,0s de mi novia'fulguraste como nn astro,
:Me s,•duces porque tiene tu corola inmaculada
L11s enfermas palideces de la frente de mi amada.
En el perfume qu~ emerge de tu corola de armiño,
Simbolizan los amantes la temura y el cariño,
Y en la pálida blancura de tus pétalos sedefios,
Ven sutiles radiaciones de esperanzas y de ensueños.
Flor dti n(veas limpideces, blanca flor de mis amores,
Eres tú la inmaculada princesita de mis flores,
La que encierra entre los tintes de sus nítidas alburas
Castidades enfermizas de invioladas hermosuras.
Sobre el marmol palpitante de su frente pudorosa
Te prendió mi tierna amada con su mano cariñosa, ·
..\Jumbránd,ite en la mística penumbra de sus rizos
Con la luz de sus miradas y el fulgor de sus hechizos.
Flor sencilla y pudorosa, flor de cáliz de alabastro
Que en los rizos de mi novia fulguraste como un astro,
)Ie seduces porque tiene tu corola inmaculada
Las enfermas palideces de la frente de mi amada.
Julio de lSOO.
BE.XITO FESTANES.

JULIO,

Eu. el Al bum de la la Sri la. Luz .Ballina.

El verso es una flor .......¡ A.y! yo quisiera
Un madrigal que en el ambiente puro
aromados pétalos tendiera.
Y ebrio de orgullo al fin d,esfalleciera
Preso en la red de tu cabello obscnro.
La estrofa es una estrella ...... Y o he querido
Una dulcP canción que, como un astro,
Con su fulgor de oro encandecido
Yiniera, desde el cielo obscnrecido,
A iluminar tu frente de alabastro.
Pero tú, primavera, luz y esencia,
Todo lo tienes ya...... tienes la aurora
Iluminando apenas tu existencia,
La infinita bondad en tu conciencia,
La poesía en tu alma sofiadora.
Todo lo tienes ya...... Pálida rosa
Es tu .semblante; los claveles rojos
Se entreabren en tus labios, -y, gozosa,
La ilusión,-esa errante m11riposa,Ya á quemarse en el fuego de tus ojos.

Rns

En las noches de largos ensoe!ios,
Eu las noches de fiebres intensas,
Cuando llega el insomnio y revuelve,
Cou la mano, mis locas ideas;
Cuando salen, veRtidos de nuevo
Los recuerdos antiguos y llegan
A tocar al dintel de mi alma
Que, riendo, les abre las puertas;
&lt;'nando vuelven las horas de luto;
Y arropadas en clámidee, negras,
En tropeles confnsos y enormes
l 'or las calles desiertas pasean;
Cuando t0do en la sombra dormita,
Y la lluvia nocturna golpea
De mi cuarto el balcón, aparece
l\li E'dperanza, con cara de enferma,
J\li esperanza imposible. la loca
Qne padece la extraña demencia
])¡, querer reanimar lo que ha muerto,
¡ De querer reanima¡ te, mi reina!
Porque quiere infundirá tu imágen
El calor de tu aliento, y pm verla
Palpitará su lado, se arroja
En los brazos de e.xtrañas quimeras.
Yo sé bien que tu imagen sagrada,
En las noches de fiebres intPnsas,
Como tú, en otro tiempo lo hacias,
C'on sus brazos, mi cuello rodea.
Y me canta las frases que he oido
Ta mas veces en noches como esas,
En que ~aleo las horas noctumas
Arropadas en clámides negras.
Rí, mi virgen, yo se que me asistes
En mi atroz decailDiento y que llegas
A dejar en mi frente ardorosa
El calor de tus besos de muerta;
Yo te siento reír.á mi lado,
Y la sangre retoza en mis venas,
:\iientras arde en mi copa de ajenjo
El fulgor de tus ojos de reina.
¡Oh, bien mío! Las sornbrns piadosas
Han reunido tus formas dispersas,
En tus ojos se ven las miradas
Como luz de lejanas estrellas;
¡Oh, mi virgen! la muPrte me quiere
Y te quiere también: ¡Es tan buena
Que permite que vnelvas ahora
A reír á mi lado, mi reina!
Ya no tardes, te espero con amia;
Con tus brazos mi cm,llo rodea
.y desgrana en mi fre .. te ardorosa
El fü&gt;rón de tus besos de reina.
Ya no tardes ¡te esper0 hace tanto!
¡Son tan nt&gt;gras mis horas de espera!
¡Son tan largas las noches qne llevo
Arrullando tu imágen, sin verla!
¡Yen! Acércate- pronto; descanRa
•
A mi lado, muy cerca, mny cerca,
¡Que tus manos, temblando en las mias
Me acaricien aún ...... ¡Llega, llega!
Tú, no llegues, ahora; no llegues
¡Sus contornos, por Dios, no disuelvas!
¡ Deja arder en mi copa de ajenjo
El fulgor de sus ojos de reina!
Julio de 1896.
ANTENOR LESCANO.

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EL~lUNDO.
EN LA ICL'ESIA.

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OX seguridad mis lectores van á aplicarme en
esta vez el dicho vulgar de qne: « en todo es
toy, menos en mfaa,» St-gún lo q ue les voy á con-

tar; .á lo que, confesando mi pecado, me acuso
de haber perdido algunas misas por estar en ellas sólo de
cuerpo presente, y trner mi imaginaci6n en continuabatalla con las in11merables inconsecuencias que co1ne1.en la
mayor parte de los fie:es que asisten á las ceremonias
religioFas, y muy eFpecialmente á misa.
Yaya!. ..... qué quit'ren ustedes ...... no lo puedo sopor·
tar-llámenme in1olerante si quieren, ó lo qne gnHt'n; pero ~n cuanto veo alguna rieja mfPtica, no verúádt'ntmente devota, entendá1wmos; sino de esas qne hacen visiti•
tas dentro de la iglésia, de aquí para allí, quP rntran y
salen, que cuchiche.a n; que le hablan al sacriFt,í11, que
encienden y apagan velas, etc.; y que est:\n como yo
cuando las estoy mirando, en todo, menos en lo que debiera; me distraigo tanto que olvido la de1·oción y haFt.a
lo qne iba á pedirle á Dios, y por más que me ~antiguo y
me hago cruces de agua bendita, no se me quita de e11fre11te el demonio, que en tales cMos es la ,•it'ja que con
su~ impertinencias me tiene abstraída la ate11c1ó11.
Digo la riej", porque son las mujeres, aunque no preciFan,ente viejas, las que más Jandar,gos tienen eu la
igle&amp;ia.
Es dfa de fiesta: &amp;l templo está completamente lleno de
gentP, porque han dado la última llamada á misa, y Do
11a Culeta que comenzó :i alistarse desde antes de la p, imern, llega echando el alma por la boca, llernndo consigo un cargamento de libros y cuadernillo~. Pero......
por dónde entrar?...... Pts!.. .... eso es torta dada para la~
seíloras: con p1 rmiso, dicen, cnando ya le han dado á
uno un empell6n haciéndose caber o.forti,,ri, cayendo 1111 0
de narices 1;obre el indiYiduo que le allt!'Ct&gt;dP. y aqtwl
sobre el otro como los eoldaditos de barnja. Y eeto IR
brincar gente, 6 mejor dicho pisar: aqnf Je ponen el pié
encima a una persona, acá le remuelen un tobillo á otra
perdiendo el equilibrio y le araflan por afladidura la cnbeza para sostt-nerse; más allá pisan á un niflo que chilla como un desesperado, á lo que la medre de la criatura les corresponde con un J"etc,rcido pellizco en un pantorrilla; y así, haciendo el rey del aire, llegan por fin
hasta ce1ca del presbiterio donde creen que€stán ya muy
bien, y aunque sea en un decímetro cuadrado, ~e dt-jau
caer más anchas que una verdol;iga en huerto de i ndio.
Así llega Doña Coleta.
-'.Ay, señora, que no mira! Parece hurro! ........ .
-Pues hágase para allá tantito, umjer; pata qué quiere tanto campo!
-¿Qué nové cómo estoy de aprelada?....... ..
-En el nombre del Padre y del H ijo ......... Hágaeepara allá ......... y del Espíritu Santo!
-No más á eso vienen á la iglesia! ....... ..
Dofia Coleta no se dió ~or entendida de loB piropos de
la oprimida. Pone su tercio de novenas sobre la falda de
otra vecina, y se cali sus anteojos estrt-llados de un vidrio y con una so a patilla, fungiendo corno tal en el lado contrario una cinta mugrienta. Coje su libro de hojas
sucias y amaril lentas y se pone á rezar, dizque en voz
baja; pero yo aseguro que con su rezo, acompafiado de
ens correspondieutes visages y pucheros, quita la atención á cuantos la rodean .
Ya para el lavatorio, la mujer oprimida por Doña Coleta no sabe si est:\ en misa 6-en su lecho; pero esta que
lo advierte y que siente el cuerpo de la vtoina pesar sobre ti suyo, se 1etira violentamente para que caiga la
otra al faltarte el punto de apoyo.
La dormilona le echa una terrible mirada, haciéndole
una mueca; pero no pasan dos minutos cuando ya est:\.
otra vez en brazos de Morfeo, dando cab, zadas 1\. diestra
y siniestra.
Coletita espía PI momento oportuno, y con niucho disimulo se quita un alfiler y lo hace st&gt;nti r en la poeadera
de la mujer, que dá un salto, abriendo los ojos; pero ante.i de que tenga tiempo de hablar, nuestra vieja le reconviene con todo d derecho de......... su osadía.
-Conchita, te !Pvantas ***
1.emprano porque mafiana es
dfa de misa, hija. Ya encargué á la criada que nos hable
para la misa de e...is.
-Ay, Dios! mamá; la misa de seis es muy temprano;
quién se ha de levantar á esa hora? Además, qne van puros rancheroF, y eólo de su pestilencia á guaraches no
puede uno oír la misa. No ve usted que á la de once es á
la que
la aristocracia'!
--Ah! ...... eBo es lo que ttí. quieres, no? Irá la miea de
once pam pone1te dos mil perifollos, y ver allí á Juanito,
á Luisillo ...... á las amiguitas......
-No, mamá, no es por eso; sino que ........ .
-Puts nos iremos á la de siete.
-Sea po,· Dios!
A la media para lrs l!íete comenzaron los trnbajos de
la pobre c1 iada para despertar á Conchita; y d~jaro11 la
misa, y llamaron la de ocho, y no fué posible que fo niiirt
abandonara t-1 lecho.
Om lrr.Jrm·a de las nne,e y media fué ,aliendo d!' en
recámara con laf11ria como un volcán en ernpción, v con
loi. ojos pit ,fio~os, como. le dice ~u mamá.
·
-Conchita, son las nueve y media y no te has arreglado: ya mero llaman la miea.
-Mamá, falta más de una hora!. .....
-Pues anda, niua, alístate, porque eres m11y pachorrui.a; ya te conozco.
Y no carecía de razón la mamá de Conchita.
-Niña, ya es la segunda llamada de miea de once!
-Ya voy, mamá!
-Te has hecho esos chinos más de diez veces, y ya te
acabas el polvo.
-Válgame Dios, mamá! ...... y.a voy!
La mamá lleva ya cinco minutos en el zaguán esperando á Conchita, basta que al fin llega ésta cargando con

5

el banquillo de moda, por el que ocupan doble lugar, y
cuando piensa que ya van á salir, vuelve á entrar la señ:&gt;rita, diciendo:-A.hl espéreme usted tantito, mamá, que
voy por acá......
Por fin se van, y á las dos cuadras van ya escoltadas
por el pretendiente deConchita acompañado de sus secuaces.
Llegan á la iglesia v como están en la última llamada
hay gran tumulto. La gente de afuera arremete sobre la
multitud de adentro, y hay gritos, apretones y caidas, y
aquello parece un pronunciamiento.
La mamá de Conchita está mohina por que la han metido como malacate, es decir, dando vueltas.
La niña está con un ojo al gato 1¡ otro al garabato; vé su
libro sin darse cuenta de lo que 'iee, porque entre ella y
Jnanito, que se luce en cometer irreverencias, se ha establPcido un tiroteo de miradas que parece fuego graneado. A ambos podría preguntárseles después de qué color
era la casulla.
Dime, lector, si DO ha de distraerse uno con todas esas
cosas. ¿Podrás oir misa con un muchacho que chilla y se
retuerce en brazos de la madre, porque esta se empeña en
que la criatura ha de estar con di,voción? Que al fin la
suelta, y gateando el angelito, se viene sobre tí para ha,.
cer solitos agarrado de tu pantalón?...... Viendo á un ranchero qne con sus manos enguantadas de ......... algo qu!l
no es eeda, cabritilla ni gamuza, sumerge una en el agua
bendita, dejándola con ojos de grasa, se echa un asperjeR en la cara, se hace una cruz en el pecho, otra en la
uuca y otra en el estómago?........ .

1896.

A VV A .G NER .Y

MIGAJAS.

l

Te quiero, es mi amor tan verdad.ero,
que aun no s si te quiero 6 no te quiero.

Puebla,

Al baile va Librada entusiasmada.
¡Dios permita que salga bien librada!

Guaaalajara.

· 41-f-ie

-~SJ~rt
~O.

Con pedal de Con1binacioes imitando

*** sinceras,
La., almas muy
confundiendo mentiras y verdades
después q ue hacen de sueños realidades,
elevan realidades á quimeras.

Arpa, Mandolina, Zitara Autoharpa, etc., etc.

***con tu acento;
Ayer le enajenabas
pero hoy ya le constipas con tu aliento.

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*

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La gloria vale poco
pero ¿vale algo más lo que no es gloria?

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PEDRO AMÉZQUITA.

-.

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Audaz, p rovocativa, hablando :t voces,
exclamaba I~abel:-No me conoces.Y era cierto, en la noche de aquel día
ni á sí misma Isabel se conocía.

-Ay, ay,
un muchacho que
Pstá en maitines, y á quien un acólito ha ·tomado como
base al pasar con el cirial.
--¡,Qué tienes, niño?
-Me pisó un maitín!.. .... me pisó uD ruaitin!

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Se casará mañana, y es sabido,
que á su reputación poniendo el sello,
habla de su adorado prometido......
como se suele hablar de todo aquello
que nos es demasiado conocido.

***-grita
ay! mamá!. ........

Julio de 1896.

JULIO,

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(Dibujo de Leandro Izaguirre,)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 1, Julio 5</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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22

EL MUNDO.

;-.~
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~ . 1\
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1

)

1895.

Página~ extraordinariWJ.

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DICIEMBRE,

DOl\il~GO 2ll DE DICIE.1IBRE DE 1895.

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(?Íiotto y G;imabué. @;uadro de ~osé @bre9on.
(Fotografía proporcionada por el Ingeniero Fernando Ferrari Perez.)

1,.,flo / l. -Número 25.

�EL.MUNDO.

214

Literarias.
LA INUNDACION.
I
llamo Luis Roubieu. Tengo setenta años, y
nacf en el pueblecillo de Sa.int-.fory, ,í pocas
eguas de Tolm~a, á orillas del río Garona.
Durante catorce afioe seguidos me he batido
contra la tierra para gam\rmc el pan, arrancándoselo.
Por fin lleg\) la. buena época, y el mes pasado aún era yo
el labrador mús rico dd término municipal.
Nuestra casa parecía estar bendecida. La felicidad veíase por todas partes; el sol era nuestro hermano, y no
guardo memoria de una sola nrn,l,1 co~echa. Gozando de
esta felicidad éramos un;\ docena en la granja. Estaba yo
aún fuert,e, saludable, y dirigí,i los trabajos de los chicos;
luego, mi hermano menor, l'eclro, 1111 s~ILerón, que ha.bfa eido sargento; des pué~, mi hermana .'!..gata, que había
venido ,í vi\·i1· con nosotros cuando se muri6 su marido,
una. mujer muy de su c,\~a, muy¡ gorda y siempre muy
alegre, cuyas carcajadas se oían desde 'el otro extremo del
pueblú. En seguida \'enía la gente)HCnuda: mi hijo Jaime, su mujer, Rosa, y tre'! hijas de ésto~, Armanda Verónica y ~[arfa; la primera, casada con Cipriano Buison,
nn buen mozo, con el cual tenía dos hijos, uno de dos
afios y el otro de diez meses; 11\ segunda en ví8peras de
casarse con Gaspar Rabutean; la última, en fin, toda una
señorita, tan blanca, tan eyonrosada, tan mbia, que parecía hija de uno de los señores de la ciudad. J~s decir, contándolos:t todos, éramos diez. Yo era.abuelo y bisttbuelo.
Cuando 110s sentábamo8 á la mesa, miJ hermana Agata
se colocaba á mi dereclia, mi hermano Pedro á mi izquierda.; los chicos se ponían por orden de .edades, formando una fila de cabezas juvenile~, hasta llegar á los
del chicuelo de diez meses, que ya comía sns platos de
sopa como un hombre. ;Anda, anda, el rnido que hacíamos con las cucharas! L:"Lgente comfa de lo lindo. ¡Y
cuánto gozo 1 cu,í.nta alegría entre cucharada y cucharada!
Yo sentía placer y orgullo cuando lo!'i chiquillos, extendiendo las manos hacia mí, decían chillando:
-¡Abuelo dame pan! ¡Un pedazo muy grande, muy
grande! ¿eh? ¡Abuelito!
¡Qué hermosos días! Kuestra granja, siempre laborio•
sa1 exhalaba alegría por tndas las ventanas.
Pedro, por las noches 1 inventaba juPgos y contaba historias de cuando él era militar. L:\ tfa Agata hacía todos
los domingos bollos y tortas para los chiquillos.
Luego le llegaba el tumo :t )faría, que cantaba una porción de cosas bonitas con su rncecita:cle niño &lt;lo coro; parecía la ünágen de una santa, c,on aquel los cabellos rubios que le caían por la espalU.a y aquellas manecita:-: cruzadas sobre el delantal. Yo me haofa decidido á aumentarle un pi,:o ,t la casa cuando Armanda se casó con Cipriano; y decía, riendo, que iba :í. ser nece¡.;ario subirle
otro cuando se ca~aran Yerónica y Ga!"par¡ !de modo que
la casa llegaría al cielo si íbamos haciendo lo mismo cada vez que ee casase alguno. So querfamos separarnos.
Mejor hubiésemos edificado una ciudad detnís de la granja, en nuestras tierras. Cm\ndo las familias se lle,•an bien
es muy hermoso vivir y morir donde uno ha nacido. '
El mes de ::\fayo era magnífico este año. Hacía mucho
tiempo que las cosechas no se presentaban tan bien.
Aquel dfa precisamente habfamos hecho una expedición
mi hijo ,Jaime y yo. Salimos de lagranja:á eso de las tres.
Nuestros prados :í orillas del Garona lucían su preciosa
alfombra verde; la hierba tendría ya unos tres pies de al•
tura, y un mimbreral plantado el afio pasado, tenía ya
roirobres de un metro de alt.o. Después ,·i!;itamos nuestros trigos y nuestras viñas; campos adquiridos uno á uno
con gran trabajo, tí medida que íbamos haciéndonos ricos; las espigas crecían hermosísima!:'; las cepas, cargadas
de racimo?, prometfan una \'endimia magnífica, y Jaime
reía satisfecho y me daba go!pecitos en el hombro.
-¡Ca~amba1 p~dr~; no nos faltará ni pan _ni vino! ¿Qué
le habe1s hecho a Dios para que así se complazca en derramar el dinero en nuestras tierras?
A men.udo brornéabamos, rec?rdando la pobreza pa
sada . .Jaime tenía razón; yodebia haber ganado alláarr(
bala amii-t~1.d de'algún santo 6 la de! mismo Dios, pm·=
que en la comarca nadie tenía tanta suerte como nosotros. Si helaba, la helada se detenía precisamente en
los límite!" de nuestros campos. Si las \'iñas del vecino
e?íermaban y se ~udrútn, alrededor de las nuestras parec1a haber un~ tapta protectora, contra la cual nada podía
la filoxera. "'l la cosa acababa por parecer muy justa
muy natural, puesto que, como jamás bahía hecho dart
á_ ~adie, se me figuraba haberme gana.do bien aquella fe~
hc1dad.
De regreRo ya, pasamos por las tierras que teníamos al
otro lado del pueblo. Las plantaciones de moreras ib
perfectamente. Había también almendros cargados :~

fruto. Volvíamos charlando alegremente y haciendo castillos en el aire.
Cuando tuviésemos dinero suficiente, compraríamos
ciertos terrenos que unirían nuestras tierras unas con
otras, y nos convertirían así en los propietarios de todo
un buen rincón del término municipal. Si las cosechas
dtl año era tan bnena.s como nos prometíamos, nos per.
mitirían realizar seguramente es.os proyectos.
Cuando nos acercábamos á casa Ro~a, desde lejos em·
pezó ,í. hacernos señas y ,t gritar:
-¡Daoa prisa!
Era que una de nuestras meas acababa de tener un terneri!lo. La cosa traía-.t todos revueltos. Aga.ta movía mucho su enorme masa, yendo de una parte ú. otra. Las mucha.chas contemplaban at ternerillo, y el nacimiento de
aquella bestia parecía una bendición m,í.s. Algún tiempo
antes agrandamos el establo, donde se encerraban cerca
de cien cabezas de ganado entre vacas y carneros sobt·e
todo, sin contar los caballos.
-¡ Va.mo~, hemos tenido un día bueno! exch\mé. Esta
noche beberemo.3 una botella de vino aílejo.
Rosa nos llamó aparte para decirnos que Gaspar, el novio de Verónica, había ido :'L casa it fi,n de :-;eñalar definitivamente el día de su boda. Ella le había hecho que se
quedase ,í. comer. Gaspar, hilo mayor de un labrador de
Moranges, era un buen mozo de Yeinte aílos, conocido en
toda la comarca por BU fuerza prodigiosa; en la feria de
Tolosa había \'encido luchando con )Iarcial, el lP6n dfl
.Jfrdiodi.a. A pesar de eso era un muchacho excelente, bonachón y hasta tímido, que se ponía colorado cuando Yerónica lo miraba.
Rogué ;Í. Rosa que lo llamase. Estab,\ en el corral ayudando á nue,:;tras criadas 1 que se hallaban tendiendo la
ropa de In. colada. del mes. Cuando hubo entrado en la
sala baja, que hacía veces de comedor, donde est:tbamos
todos, Jaime se volvió h,l.Cia mí, diciendo:
-Hablad, padre.
-¿Quú lrny?-dije.-¿Con que vieues, hijo mío, ¡Í. que
fijemos dfa. para tu boda?
-Sí, señor Roubieu-contestó el mocetón, colorado
como una cereza.
-'.~fo hay que ponerse colorado, mucha.cho-continué.
-Si te parece, sení. el 10 de Julio, día de Santa Anmlia.
Estamos :í. 23 u.e· Junio, y no hay que esperar m;Ís que
veinte días ...... i!i pobre difunta se llamaba Amalia, y
el casaros en ese día contribuiría ,í, vuestra dicha ........ .
¿Con que te parece bien? ¿Está convenido?
-Com·enido; el día de Santa .imalia, padre Roubieu.
Y nos &lt;lió :i Jaime y á ::ní un apl'et6n de manos, capaf
de triturar ,t un buey. Luego abrazó ,í. Rosa, llamú.ndola
su madre. Aquel mocetón de puños terribles estaba lo·
camente enamorado de Yerónica, y nos dijo que si le hu·
biésemos negado su mano, le habría costado una enfermedad.
-Ahora te quedar.is 1í. comer, ¿no es verdad?-dije yo.
-¡Yaya, pues; ,i la mesa todo el mundo! ¡Tengo un hambre ...... !
Aquella noche nos reunimos once :í. comer. Colocaron
á Gaspar al lado de Yerónica, y el muchacho la miraba
como nn bobalicón, sin acordarse de su plato, tan con mo•
vida de verse junto .i ella, que ,t veces se le arrasaban los
ojos de lágrimas. Cipriano y Armanda, que no lleyn.ban
más que tres afias de casados, sonreían. Jaime y Rosa1
que ya llevaban \'einticinco afias de matrimonio, estaban
más grayes; pero de cuando en cuando, y á. hurtadillas,
cambiaban miradas impregnnda.s de ternura. Yo, por mi
parte, creía revivir en aquellos dos enamOl'ados, cuya felicidad hacía que nuestra mesa pareciese un rinconcito
del Paraíso. ¡Qué buena estaba la sopa aquella noche!
Latín .A.gata, que era siempre la que se encargaba de hacernos reír, gastó sus correspondientes bromitas, ye] bue•
no de Pedro se empeñó en contarnos sus amores con una
modistilla de Lyon.
Afortunn.damente est.lbamos ti los postres, y todos habhtbamos al mismo tiempo. Yo habfasubido de la cueva dos botellas de vino añejo. Brindamos por la buena
suerte de Gaspa.r y Yerónica: así se dice en nuest1:o
pueblo; la buena suérte es no reñir nunca, tener muchos hijos y ahorrar buenas talegas. Lue.go cantaron:
Gaspar sabía uua. porcíon de coplas. Después pidieron
que ).faría cantase algo; se puso de pie y empezó ,í. lucir
su bonita \'oz, muy fina, y que hacía cosquillas en los
oídos.
Yo me levanté y me dirig( hacia una de las ventanas,
á. dond~ fué ií. reunirse conmigo Gaspar, al cual dije:
-:1.;o hay nada de nneyo por tu pueblo?
-No-coutestó. Se habla de las lluvias torrenciales de
estos d(as 1 y se dlceque ellas pueden causar grandes des•
gracias.
En efecto, los dfo.s precedentes había estado lloviendo
setenta horM st:!guidas, sin cesar un momento. El Garona venía rnnv lleno desde el dfa de antes; pero nosotros
teníamos coñfiam:a en él, y mientras no se desbordase,
no podíamos creer que el río fuese un mal Yecino. ¡~os
prestaba tan buenos servicios! ),demás, la gente decam po no abandona con facilidad su vivienda, aunque se vea
amenazada.

29
-¡Bah!-exclamé encogiéndome de hombros.-Xo su
cedCrá nada, Todos los aílos pasa lo mismo: el río se pone amenazador, como ai estuviera furioso, y en una noche se apacigua. y vuelve á BU cauce, más inocente qne
un corderillo. Ya ver.í.B, muchacho, como t~do ello se
reduce ,t nada entre dos platos, ahora, como siempre ..... .
¡~Iira qué bueno está. el tiempo!
,
y seflalab:t al cielo con las mano~. Eran las siete y el
sol iba ocult:indo.::;e poco á poco. ¡Ah! ¡Qué hermoso co•
lor azul! El cielo estaba completamente aznl, un mar
azul, inmenso, de una profunda pureza, en medio del
cual iba desapareciendo el sol, dejantlo huellas que parecían de oro. De alH arriba caía lenta alegría, que iba ganando todo el horizonte. Jamás había yo vi&amp;to dormirse
el ;:ueblo en medio de unn. pa7. tan gr,1,nde. Los tejados
se t.efiían de color de rosa. Desde la ventana oía yo las
carcajadas de una vecina; luego voces de chicos al rernlver de las carreteras 1 allí, cerca de nuestra casa. De m,fa
lejos llegaban, smwi7.ados por la dista.ncia, los ecos del rui ·
do que producían los rebafios retir.índose al pueblo. La
bronca voz del G.uona segufa rngiendo; pero me parecía
la voz del silencio, :í fuerza de estar acostumbrado á sns
bramidos. Poco :í. poco el cielo blanqueaba y el pueblo se
adormecía. Era el crepús:.ulo de un día feliz, y me hacía
la ilusión deque nuestra dicha, la:; buenas co;;echas, nue::itra casa afortunada, la boda de Yerúnica 1 eran cosas que
nos llovían desde arriba, envueltas en aquella dulce claridaa crepllscular. COn h despedida de la tarde caíanos
del cielo una bendición m;i:,.
Había \'nelto al centro de la habitación. :.\Iis hijos y mis
nietos charlabau, y nosotros los escuchábamos con la boca abierta, cuando de pronto, en medio del silencio del
campo, oyóse un grito terrible, un griOOde: de¡;:esperación
y de muerte:
-¡El Garona! ¡El Garona!

II
Todos nos precipitamos al corra:.
El pueblo de Saint-,Tory se halla situado en el fondo de
un repliegue del terreno, ,1 unos quinientos metl'OS de las
orillas del Garona. Un Yerdadero telón ele Mamo~ gigan•
tescos, que bordeaban los prados, ocultaba el río completamentr.
Xo vimos nada. Y el grito seguía resonando:
¡ El Garona! ¡El Garona]
Brnscamente, por h.\ anchurosa carretera que \'eíamos,
desembocaron dos hombres y tres mujeres; una de éstas
llevaba un nit1o en brazos. Ellos eran los que gritaban es·
pantados, galopando con todas sus fuerzas por el camino.
De vez en cuando vol dan la cabeza y miraban, cou el
sembhnte descompuesto, como si les persiguiera. una ma•
nada. de l'&gt;bos.
·
-¿Qué les pasa? preguntó Cipria.no. ¿Yéis a.lgo, abuelo'!
-Xo1 yo 1101-dije.-Las hojJ.~ no se mucrnn siquiera.
Y en efecto, en la línea baja del horizonte, tr,tnquila,
todo parecía dormido y quieto. Pero aún yo no había concluido de hablar, cuando lanzamos todos una exclamación. Dl.!trás ele los fugitho.3 1 entre los troncos ele losúlamos, en medio de la credda yerba. de los prados, acabábamos de Yer aparecer un rebafiocrecido, sombrío, de bestias cenicientas manchadas de amarillo, que se atropellaban unas ,í. otra~. Por todas partes a!'.lomaban :i la \'ez olas
que cmpL1jaban á. otras olas, un desbordamiento de enormes masas de agua, que no acababan nunca, que montaban unas sobre otras, sacudiendo blanca espuma y conmoviendo la tierra con su frenético y sombrío galopar.
Xosotros también lanzamos aquel grito desesperado:
-¡El Garona! ¡El Garonal
Por la carretera. los dos hombres y las tres mujere:-; se-guía.o huyendo :i. todo correr. Comprendían qne el terri•
ble galopar de las aguas era m,ts r.í.pidoque el suyo. Alto•
ra va las olas llegaban en una sola línea y producían el
es~rjpito espantoso de cientos de batallonos que cargaran
ú. la bayoneta.. Del primer choque habían arrancadu tres
ála.mos, cuyos corpulentos ramajes cayeron y desaparecieron en seguida. Una ca.baña de madera tle!:apareció
también¡ undióse una pared; algunas carretas, desuncidas, fueron arrastradas como si fueran pajas. PenJ el agua
parecía perseguir con preferenciaá Ls fugitivos. En el recodo dela carretera., muy en cuesta, en aquel sitio 1 cayeron bruscamente ante otro brazo de la inundación, que
les cortó la retirada., corríau, sin emba~o, pero sin gritar
ya, locos de terror. El agua les llegó á la rodilla.. Una ola
inmensa se precipitó sobre la mujer que llernba el nifio
ea brazos. Todo ~e sumergió.
-¡Pronto! ¡prouto!-grité.-liay queentrar ...... lacasa
es sólida, y no ha.y nada. que.temer en ella.
Por pr~dencia nos refugiamo.5 desde luego en el piso
alto. Hicimos que entraran primero los chicos y las mujeres. Yo me quedaba el último.
La casa estaba edificada en una pequeña colina, por encima de la carretera. El agua invadía ya el corral, poco{~
poco y silenciosamente. No estitbamos muy asustados.
-¡Bah!-decía Jaime, por tranquilizar ú. la gente.-Esto no sen\ nada ..... . ¿O~ acordáis, padre que el año 55 el
agua inundó también el patio y los corrales? Hubo más
de un pie, y luego se fué tranquilamente.

DICIEMBRE,

189

-De todos modos, es cosa desagradable para la cose•
cha-murmuró Cipriano á media voz.
-~o, no; esto no es nada-repliqué yó t.ambién, al \'er
los ojod espant,ados de las mujeres.
Annand.a metió 1í sus dos hijos en la cama, y se sentó
á la cabecera con Yer.Jnica y l\farí~. La tfa Aga.tá. hablaba de calentar dno que había subido de la sala baja tí. fin
de tlarnos á beber ú todos. Jaime y Ros;i, asomados los
do.:,:i u11a \'CUt.ana, miraban l1acia afnera. Yo estaba delante de otra Yentan:t con mi hermano Cipria no y con Gas par.
8übid-grité ú las dos criadas que a.n~aban por el corral con los pies :,:etidos en el agua.-No os mojéis las
piernas, que no hay para que toma:- ahora un baño.
-Pero ¿lo.") ~nimales?-&lt;.:ontestaron.-Tienen miedo y
se e1-t.ín matando en el establo.
-)fo, no, subid .... ..... Ahora \'eremos lo que se ha de
hacer.
Era imposible salvar el ganado si el desastre crecía. A
mí me parecía inútil asustar á 111 gente. Entonces me esforcé por aparentar gran presencia de ánimo. Apoyado
en el alfeizar de la ventana, charlaba, indicando los progresos de la inundación. El rfo, después de haberse prec ipitado al asalto contra. el pueblecillo, habíase apoderado
completamente de él y ocupaba todas sus callejuelas.
Aquello no era ya una carga de olas al galope, sino un
subir del nguu. lento, contínuo é invencible. El vallecillo,
en el fondo del cual se hallaba edificado Saint-Jory, e~~
taba convertido en nn lago. En el patio de nuestra casa,
el agua tuvo pronto un metro de profundidad. Yo h~ veía
subir; pero aíil'ma.bl que no ~ubfa., y hasta casi, casi que
bajaba un poco.
-Xo tienes más remedio qne dormir aquí, hijo mío,
dije volvi¿ndome hacia Gaspar. A menos que la carretera. no qnede transitable dentro de nnas cuantas horas.
Todn es po!"ible ........ .
El me miró sin conte¡:t.ar, con la cara. mny pálida; y
e n seguida d que FU mirada se :fijaba en Yerónica con
angustia inexplicable.
Eran las ocho y me&lt;lia . .F'uera, aún había claridad 1 últimos restos de la lu7. del dia de una pro[unda tristeza.
Las criadas, ántes ele subir a l piso alto 1 habían tenido la
feliz ocurrencia de coger dos velones. H ice que los en•
cendieran, pensando que la luz a.ni maría algo la habitación doncte nos habíamos refugiado. La tía .Ágata, que
había arrastrado una mesa hasta el centro de la sala,
quiso organizar una partida á los naipes. La. buena mujer, cuyo:; ojos buscaban ·ae cuando en cuando los míos,
quería distraerá la gente. Su buen hnmor habitual la
hacía muy \'aliente, y reía para combatir el miedo que se
iba apoderando de todos los que estaban tí. su alrededor.
Pusiéronse á jugar. La tía .Ágata sentó~ la íuerza alrededor de la mesa á. Armanda, á. Yerónica y á l\farfa. Les
puso las cal't.as en las manos y empezó ella 1í jugar con
mucha animación, ha.rajando, cortando, dando cartas con
una abundancia tal de palabras, que casi dominaba el ruido ele las nguas. Pero las muchachas no podían distraerse, y continuaban p,í.lidas, con las manos febriles y el oído atento. A cada instante se paraba el juego, y una de
ellas, volviendo la cabeza preguntaba:
-¿Sigue subiendo eso, abuelo?
El [gua subía con ra.pidcz espantosa, terrible. Yo bromeaba y respondía:
-Xo1 no: jugad si-n cuidado. Xo hay peligro.
.Jam:ís había yo sentido el cornz6n destrozado por una
angustia semejante. Todos los hombres se habían puesto
delante de las ventanas, para ocultar el terrible espec•
táculo.
Procurábamos sonreír, niirru1do hacia el interior de la
sala, e11frente do la luz de los dos \'elonos que alumbraban la mesa.. Recordaba yo nuestras \'Ciadas de in\'ierno,
cuando nos reuníamos todos en torno de aquella. misma
mesa. El aspecto interior era el mismo. Y en tanto que
allí reinaba la paz, ofa .í. mis espaldas el salvaje bramido
del río d~bordado, y que iba pnbiendo cada vez más.
-Luis, me dijo mi hermano Pedro: el agua está. ya
á tres pies de la \'entana. Será. necesario avisar.
Hice que callase, apretándole el brazo. Pero ya no era
posible ocnlt.a.r el peligro por mús tiempo. En el establo,
los animales se mataban. A un mismo tiempo hubo mugidos, balidos desolados, y ese relincho de los caballos
que se oye desde tan lejos cuamlo los animales se ven en
peligro de muerte.
-¡ Dios mío! ¡Dios mío!-dijo Armand,1, poniéndose de
pié, con los pufios en las sienes, y sacudida por un fuerte estremecimiento nervimm.
Todas se habían lt'\'antado y no pudimos impedir que
corriesen ,í. las \'entanae. Allí se quedaron como petrificadas1 mudas, ;1bsortaR, con el cabello agitado por el viento del terror. Est:lbamos en la hora del pleno crepúsculo. Una claridad vaga é indecisa se espan;fa por la superficie del agua cenagosa. El cielo de color pálido 1 parecía
un sutlario echado sobre la tierra. A lo lejos veíanse algunas columnillas de humo, sin duda de las chimeneas
del pueblo. Todo se confundía: era el fin de U!"l día que,
asustado, iba apagándose en una noche de muerte. Y
sin un sólo ruido humano; nada más que el bramido de

EL MUNDO.
aquel mar qne se extendía basta lo infinito; nada más
que los balidos y relinchos de las pobres bestias!
-¡Dios mío! ¡Dios mío!-repetían las mujere3 á media
\'OZ, como :-i tudesen miedo de hablar alto.
Un crujido terribl~ les cortó la pa_lahra. Las bestias, furiosa¡;; ya, acababan de derribaL· las puertas del establo,
y las vimos pasar envneltafól, arrastradas p0r la crecida.
corriente. Los carne ros parecían hojas secas lievadaB
it merc~d del ,v~tu. y girnndo en los remolinos. Las
vacas v los caballos luchaban hosta que perdían pie. Sobre todo, nuestra. pobre yegua torda, que no quería morir: la pobre se encabritaba, extendía el cuello y daba
unos resoplidos qne parecían los de una fragua¡ pero las
aguas, enfurecidas, la cogieron por l:1. grupa, y vimos que
el animalito, rendido, abatido1se abandonó {i la corriente.
Entonces dimos nuestros vrimeros gritos de espanto.
A nnestro pesar se nos escapaban de la garganta. Teníamos necesidad de gritar. Con las manos extendidas hacia aquellos animales queridos que se iban, nos lamentábamos, sin comprendernos unos á otros, y dejando esca par los sollozos y lamentos que hasta entonces habíamos
contenido :.i. d111..1s penas. ¡ Ah! ¡Aquello era nuestra rui1ia! ¡ Las cosechas perdidas, el ganado muerto, la. fortuna
deshecha en pocas horas! Dios no era justo: no le habíamos hecho nada, y nos lo quitaba todo. Yo enseñaba los
puñoR al horizonte. Hablé de nuestra excursión de aquella tarde, de aquellos prados, de aquellos trigos, de aquellas viiia,:: que habiamos encontrado tan hermosas y llenas de prome~aa. Todo era mentiro, por lo Yisto. La felicidad era mentira. El sol mentía a l declinar tan dulce,
tan smwemente, en medio de la. admirable serenidad de
aquella tarde.
El agua seguía subiendo. Pedro, que obsen·aba cuidadosamente sus progresos, me gritó:
-Luis, mucho cuidado; el agua está llegando ya á la
\'f'ntana.
Este a.\'iso nos sacó de nnestra crisis de desesperación.
Yo vol\'í en mí, y1 encogiéndome de hombros exclamé:
-El dinero no \'ale nada. ~Iientras estemos todos aquí,
no hay que apurarse' ....... Todo es cuestión de ponerse
otra. \'ez ,t trabaja1-.
- Sí, sí, teneis raz6n-respondi6 .Jaime fob rilmente.y no corremos ningtí n peligro porque las paredes son SÓ·
!idas...... Snbámos al tejado.
Ya. no nos queda más refugio que ese. El agua que hu.bía ido ganando la escalera, escalón por es.calón, con una
obstinación terible, empezabááentrar por·la puerta. Nos
precipitamos hacia el granero, apretados unos contra
otros, por esa nece:=:idad que se siente en los momentos
de peligro de yerse cerca de los i:;eres queridos. Cipriano
había desapn.recido. Lo llamé y lo ví llegar de las habitaciones contignaEi con el i=ethblante demudado. Entonces eché de \'er la ausencia de las do~ criadas, y qnii'le esperarlas; pero.mi yeruo me miró de un rnQ(.lo extraño, y
me dijo en voz muy baja~¡ oído:
-Muertas. El techo de su cuarto acaba de desplo·
marsc.
Las pobres chicas habrían itlo sin duda á.sacar sus aho•
rros ele los baúles. Me dijo :í media \'Oz que se habían
valido de nna escalera de mano, puesta ,t guisn de puente para llegar al edificio contiguo, donde se hallaba su
cuarto. Le recomendé que no dijese nada. Experimenté
una terrible sensación de frío en la nuca. La muerte había entrado ya en nuestra casa.
Cuando subimos al tejado, no pensamos e:;iquiera en
apagar las h1ces. Los naipes quedaron esparcidos sob re
la 1nesa. Había ya mt'is do una tercia. de agua en la habit~ci6n.

III
Afortunad~mente el tejado era grande y de pendiente
suaYe. Subíase ú. él por una especie de ventana buhardillera, encima de la cual había una especie de plataforma. Allí fué donde se refugió toda nuestra. gente. Las
mujeres ia:e habían !"e1üado. Los hombres intentaban reconocimientos por las tejas, hasta las grandes chimeneas
que se alzaban en los dos extremos de la techmnbre. Yo,
apoyado en la torreta por donde habicmos salido, interrogaba ,t los cuatro puntos Jel horizonte.
-:So pueden dejar de llegar socorros, decía yo animosamente. Las gentes de Saintín tien.en barcai:i. Van {t pasar por aquí.. .... ¡Mirad! ¿,:No es una linterna lo que ee
YO al l.t abajo sobre las aguas?
Pero nndie me contestaba. Pedro, sin saber lo que hacía, había enceudido su pipa y fumaba tan rudamente,
que ,i cada chupada ha.cía crujir el extremo del tubo. Jaime y Cipriano miraban el horizonte, con rostro abatido¡
mientras que Gaspar, apretando los pufios, seguía dando
vueltas por el tejado, como si buscase una salida. A nue~•
tras pies, las mujeres, con los trajes en desorden, mu das, tiritando, se tapaban la cara para no ver. Sin embargo, Rosa levantó la cabeza, lanz6 en derredor suyo
una mirada, y preguntó:
-¿Y las criadas, dónde están? Porqué no suben?

:l15
Yo esquh·aba contestar; pero ella me preguntó entonces directamente, y mirándome ccn fijeza.:
-¿Dónde estún las criadaf'.'?
No pudiendo mentir, me volví. Y sentí pasar sobre
nuestras mujeres y 80bre nuestra!, hijas aquol frío de
muerte que ya me había ro7.ado. Todas comprendieron.
María ~e levantó muy erguida, J;mzú un gran suspiro, y
empezó ú llorar. A.rmanda tenfa apretados contm Bll pecho á sus dos hijos, que ocultaba como para defenderlos.
Verónica, con la cara entre las manos, no se moda. La
misma tía ..~gata., muy pálida, se santiguaba, b::i.lbuciendo ((Padre A'úe.,;;tros y .. lee JfaríaN
En rededor nuestro, el espectáculo iba tomanU.o una
soberana grandeza. La noche, que había. cerrado por
completo, era tan límpida como noche de \'erano. El cielo estaba sin luna, pero tan cuaja.do de estrellas y tan puro, que llenaba los espacios tle LllU\ luz azulada. Parecía
que continuaba el crepúsculo: tan ch1ro estaba el horizonte. Y la inmensa masa de las aguas se extendí:\ más,
bajo aquella suavidad del cielo blnnca por completo, como si tuviese luz propia, con una claridad y una fo.sforescencia que iluminaba con pequeílas liamas la cresta de
las olas. Ya no se dh;tinguía la tierra; la llanura. debía
estar inundada. Yo iba ol\'idando el peligro. Una noche,
en Marsella, había visto así el mar, y quedé ,t su vista
mudo de admiración.
-El agua sube, el agt1a snbe-repetía mi lwrmano Pedro, haciendo crnjir siempre entre sus dientes el tubo de
su pipa, que se le había apagado.
El ílgna llegab:t ya ,t u11 1netro del tejado é iba. perdiendo su trauquilidad de agua dormida: establecían~e corrientes. A cierta altura ya 110 estábamos protegidos por
el repliegue del terreno que hay ,íntes de llegar al pueblo. Desde entonces 1 en menos de una hora, f'l agua, ame•
nazadom, amarillenta, precipit.:íbase contra la casa, cargada de esos restos que arrastran los rfos desbordados,
tone les destrozados, trozos de maderas, montones de
hierbas. A lo lejos escuch{tbanse tremendos choques contra las paredes. Los álamos caían con un crujido de muerte, las casas se desplomaban con un l'Llido de carretadas
de piedras descargadas en las orillas de un camino.
Jaime, apenado por los solhzos de las mujeres, decía:
-No podemos permanecer aquí. Ilay que intentar algo ......... Abuelo, os lo suplico, intentemos algo.
Balbuceando, decía yo:
-Si, sí, intentemos alguna. cosa.
Y no sabíamos qué. Gar,par ofreció tomar ;Í Yerónica
sobre sus espaldas y llevarla ,t nado. Pedro hablaba de
una bah:,a. Aquello era una locunt. Ciprianodijo por úl timo:
-¡Si pudíémmos solamente llegar ,t la iglesia!
Por encima de las :1guas ergnín.se la iglesia con su peqnefio cn111pn.nario cuadrado. De ell,\ nos sep,1raban siete
casas. Nuestra granja, la primera del pueblo, apoyifünse
en una constnicciún m.í.s alta, apoyada :.'L su yez en el edificio vecino. Acaso por los tejados se podría llegar al
presbiterio, desde donde sería facil entrar por el campanario. Ya se habfa refugiado allí mucha gente, porque
los tejados vecinos se encontraban desiertos, y hasta nosotros llegaban YOces que seguramente venían del campanario. ¡ Pern cUtlntos peligros par,\ llegar hasta allí!
-Eso es imposible, dijo Pedro. La. casa de los Raimbeau es muy alta, Se necesitarfa uml. escala.
-Yoy á verlo, replic6 Cipriano. Si el camino es impracticable, Yolve.ré. Si Iuere al contrario 1 nos iremos to dos y llevaremos ¡t las mujeres.
Tenía razón, y lo dejé ir. Re debía intentar lo imposible. Acababa de subir ll la casa de al lado con aJuda de
un gancho tle hierro, cogido ií. una chimenea, cuando su
mujer Armanda 1 levantando la cabeza, vió que no estaba
allí, y gritó:
-¿Dontle está? Xo quiero que me deje. Unidos estamos y unidos moriremos.
Cuan&lt;lo lo \'iÓ en lo alto de la casa, corrió por h1s tejfls
Bin soltar{~ sus h ijos, diciendo:
-Cipriano, espérame. Yoy contigo; quiero morir contigo.
Y obstin,;base. El, inclinado, la snplicaba, afirm:tnclo·
la que mi vería, que hacía aquello parn la salvación de
todos. Pero ella, con aire de espanto, rno\'Ía la cabeza y
decía:
-Yo \"OY contigo, yo rny contigo. ¿Qué te importa?
Yoy cont,igo.
Cipriano turn que coger :1 sus hijos· y luego la ayudó á
subir. Presenciamos su marcha por el caballete del tejado. l\farch,tban lentamente. ~\.rm1.nda l1abfa rnelto 1í eo•
ger :t los nifios, que lloraban: y él 1 :1 cada paso se \'Olda,
sosteniéndola.
-¡Ponla en seguridad y vuehe en seguida!-le grité.
Ví que movía la m[l.no; pero el mido de las aguas me
impidi6 oír la contestación. Bien pronto dejamos de verlos. Había bajado ú. otra casa. Al cabo de cinco minutos
reaparecieron sobre la tercera, cuyo tejado debía de estar muy en pendiente, porque se deslizaban por él de ro-

Sig11e en la página 218.

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1895.

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217

�EL l\IUNDO.
Sigue de la página 21:J,

Y todos, en efecto, experimentábamos la sensación de
que
naYegábamos, como si el techo se hubiese conYertido
dillas. Sobrecogi6me repentino espanto, y me puse :igrien una valsa salvadora. La corriente parecía arrastrartarles con todas mis fuerzas:
nos. Luego, cuando mir,ibamos al campanario de la igle-¡Yoh•ed! ¡Yolved!
Y todos, Pedro; Santiago, Gaspar, les gritaban tam- sia y lo veíamos inmóvil enfrente de nosotros, cesaba el
bién que Yohiesen. Xuestras voces los detcvieron un mo- vértigo; est:íbamos en el mismo sitio, combatidos siemmento, pero en seguida continuaron avanzando. Encon- pre por las desbordadas olas.
El ·agua comenzó de nuera el asalto. Hasta entonces
trtlbanse en aquel instan~e en el ángulo formado por la
la corriente lle\'aba la dirección de la calle y de la carrecalle enfrente &lt;le la casa de Ra.imbeau 1 un edificio alto,
cuyo tejado RObrepasaba en tres metros lo menos, la al- tera; pero los e!lcombros que se oponfan á. ella, la hacían
turn de los de las casas vecinas. '"For un momento vaci- rnriar. Aquello !ué un ataque en toda regla. Cuando un
laron. Después Cipriano subió á lo largo de un tubo de escombro, una Yiga, un ,frbol, pasaban al alcance de la
chimenea con 1:i agili_da:l de un gato. Armanda, que sin corriente, ésta lo cogía, lo zarandeaba y lo precipitaba
duda. turn que consentir en esperarlo, permanecía de pie contra la cai:ia como si fuera un proyectil. Y ya no lo solsobre las tejas. Yeíamosla distintamente, oprimiendo :i taba; lo retiraba. un poco para lanzarlo de nuevo, y de ese
modo atacaba con rudeza las paredes. Pronto nos atacasns hijos contra su pecho, dibuj,indose como a.arandad:1.
ron
de aquel modo y por todas partes una docena de vinegra, sobre el ,claro fondo del cielo. Entonces ..,fué cuan~
gas. R1 agua rugfa. La espuma nos mojaba los pies. Oíado comenzó la espantosa desgracia.
L'l casa de los Raimb('nt1, destinada á una explotación mos el sordo lamentarse de la pobre casa llena de rigua,
industrial, estaba construid,1 muy :í la ligera., y, por otra que crujía por todas partes. Por momentos, cuando los
parte, recibía en plena fachada la corriente de la calle. golpes eran miís rudos, cuando las vigas se estrellaban
l\Ieparecfa ,·erhttemblnral empuje del agua, y, con la con más fuerza, creíamos que todo había concluido, que
garganta oprimida, segnía yo á Cipria.no, que atravesaba 13.s paredes se venían abajo y nos entregaban al río.
Gaspar, que se había arriesgado hasta el mismo alero
el trjatlo. De pronto oyóse un crujido espanto~o. La luna,
nna lum\ l!ena, alzábase en el cielo §in nubes, y su ama- del tejado, consiguió coger una viga y la atrajo con sus
rillenta faz iluminaba el inmenso lago con un vivo res- nervudos brazos de luchador.
-Es preciso defendernos-dijo.
plandM ele lámpara+ .Xo perdimos ni un detalle de la caJaime,
por su parte, se esforzaba por pescar al paFo un
tástrofe. Acababa.de derrumbarse la casa de los Raimbeau. Lam:amos un grito de terror al ver desaparecer ,t palo largo que le sirviese de bichero. Pedro le ayudó. Yo
Cipri:.tno. En ?I hundimiento no vimos más que una tem- maldecía la pícara C'dad, que me tenía sin fuerzas, y hepestad, una agitaci6n de Jas aguas sobre los restos &lt;le! te- cho un chiquillo. Pero la defensa se organizó; un duelo,
jado. Después reinó In calma, las aguas recobraron su ni- un combate á muerte, tres hombres contra un río. Gasn!, y la ca~a derrumbada quedó asomnndo á la superfi- par con la viga, esperaba los pedazos de madera y los árcie su eflqueleto. Aq_uello era un motón de maderos en- boles com·ertidos por la corriente en peligrosos proyectiles, y con Yigor los det-enfa .íntes de chocar contra las patrelazados, una armadura. de catedral á medio destruir.
redes
de la casa. A veces el esfuerzo era tan grande, y
Y entre aqn::llos maderos me pareció ver un cuerpo que
la sacudida tan violenta, que se caía. Al lado suyo, PeRfl movía, algo virn, haciendo esfuerzos sobrehumanos.
-;Yirn!-grité.-¡A.h! ¡alabado sea Dios, vivet ..... ;Allí, dro y ,Jaime rnaniobrnban con sus improvisados bicheros,
con objeto de e,·itar el choque de los escombros arrastraen aquella blanca superficie que ilumina la luna!
Estremecíanos una risa nerviosa, y palmote,íbamos a.le· dos por el agua. )Lís de una hora duró aquella lucha gigantesca, pero inútil. Poco á poco los tres iban perdiendo
gremente, Cflmo R.i nos hubiéramos sal,·ado n0sotros.
la cabeza, y juraban y golpeaban é insultaba11 al agua.
-Ya :í subir otra vez, decía Pedro.
Gas
par le daba sablazos y est.ocadas 1 como si estuviera lu-¡Sí, !-iÍ, esperud!-añadió Gaspar.-::\Iirad cómo inchando cuerpo ,í cuerpo con ella y todos aquellos golpes
tenta coger un madero ,l. la izquierda.
Pl!ro nut;stra&lt;i ri~as ce~aron. Con Ja garganta oprimida se los diera en el pecho. Y !ns aguas, desbordadas, conpor l.1ansiedad 1 no cambiamos ni una palabra. Acabába- servaban su tranquila obstinación, sin dejarse herir y
siempre invenciblel-1. Al cubo de una hora, Jaime y Pemos de comprender la horrible situación en que estaba
dro, extenuados, se dejaron caer en el tejado, mientras
Cipria.no. En la caída de la casa quedaron cogidos sus
Gaspar, despué!' de :rncer un esfuerzo supremo, se dej6
pies entre dos maderos 1 y allí estaba colgando, sin poder
arrebatar la viga, que .í stt. vez, impulsada por la fuerza
dcspremlerse, con la cabeza hacia abajo, :i algunos centíde la corrümte, se volYía contra .nosotros. ,El combate
metros del agua. ¡Qué horrible agonía! En el tejado de la
era imposible.
casa vecina, Arrnanda. seg\1fa en pie con sus dos hijos.
l\Iaría y Yerónica se habían abrazado y repetían con
Racudíala un temblor convulsirn. Asistía á la muerte de
voz desgarradora 1 siempre la mismr. _frase, una frase de
su marido sin quitar su vista de aquel desgraciado que
espanto, que me parece estar oyendo todavía, que repermoría :í pocos metros de ella, y dejando escapar un alacute sin cesar en mis oídos;
rido contfnno, un alarido de perro loco de horror.
-No quiero morir! ...... ¡Xo quiero morir!. ... ..
-'So podemos dejarlo morfr así-dijo Santiago enloRosa las rodeaba con sus brazos, tratando de consolarqueciJ.o.-¡Hay que ir allá.!
las, de tranquilizarlas, y ,t pesar suyo, la infeliz, tiritan-Acaso se podría bajar ,t lo largo de los maderos,-hido de miedo y de frio, lernntaba la cara y exclamaba á su
zo notar Pedro,-lo sal\'aríamoi:i.
Ya se dirigían hacia los tejados vecinos, cuando la se- vez:
-¡)fo quiero :morir! ..... .
gu·•da casa se derrumbó :.t su vez. El camino estaba corSolamente la "tía Ágata estaba callada. Ya ni rezaba.
t.ado. Nos quedamos helados. Maquinalmente nos habíamos cogido lo,s manos, y nos las apretábamos fuertemen- ni hacía. la sefial de la cruz. Como tonta, paseaba
te, .sin poder apartar nuestras miradas del horrible es- sus miradas, y procuraba todavía sonreír cuando tropezaba con las mías. El agua lamía ya las tejas. Era inútil
pectáculo.
Cipriano había intentado desprenderse desde el princi- esperar socorro alguno. Seguíamos oyendo voces en la
pio. Con una fuerza extraordinaria se había apartado del iglesia; ú. lo lejos habíamos visto pasar dos luces, y el siagua, y mantenía su cuerpo eu una posición oblícua. Pe- . lencio volvía á ser profundo, y la inmensa superficie del
ro la fatiga lo rendía. Luchó, sin embargo; quiso esca- agua crecía, y crecía sin cesar. Las gentes del pueblo de
par :t los maderos, y agitó las manos en rededor, para Saintin, que tenían barcas, debían haber sido sorprendiver si encontraba algo con que auxiliarse. Después, acep- das antes que nosotros.
tando la muerte, vol\'iÓ ,t caer, y colgó de nuevo inerte.
Gaspar, sin embargo continuaba dando vueltas por el
techo. De pronto nos llamó diciendo:
La muerte vino lentamente. Los cabellos mojá.banse ape-¡Atención!. ..... ¡Ayudadme; sujetadme fuerte!
nas en el agua, que subía poco á poco. Ya dcbia sentir la
humedad en el cráneo. Una rrimera ola le bañó la frenHabía. vuelto ,t coger un palo y miraba atentameute
te; otras le taparon los ojoi::. Lentamente viinos cómo de- una mole enorme que nadaba con lentitud hacia nuestra
saparecfa la cabeza.
casa. Era la anchurosa techumbre de un cobertizo, consA nuestros pies, las mujeres habían ocultado su rostro
truido de tablas fuertes, que las agua:ij habían arrancado
entre sus manos unidas. Sosotros mismos caímos de de su sitio, sin deshacerla, y que flotaba como si fuese
rodillas, con los brazos extendidos, llorando, balbucean- una barca ó una de esas balsas que se usan para pasar los
do s:'1p!icas. En el tejado, Armandn, siempre de pie, con ríos de una orillra. á. otra. Cuando aquel tablndo inmenso
sus hijos apretados contra su pecho, continuaba lanzan• estuvo al alcance del palo que: usaba como bichero, lo dedo lamentos desgarradores, que en el silencio de la no- tuvo; y como se sentía que se iba detrás de ella, llamó pache oíamos estremecidos todos.
ra que le ayudásemos. J,o habíamos cogido por la cintura y lo sujetábamos fuertemente. Luego, cuando el taIV
blero entr6 en la corriente, Yino por sí solo á chocar con
Ignoro cuánto tiempo permanecimos en el estupor de las paredes de nuestra. casa, y con tal violencia por cierto,
aquella crisis. Cuando volví en mí, el agua había creci- que por un momento temimos hundirnos todos.
Gaspar había saltado atre\'idamente sobre la balsa que
do. J.hora ya llegaba á las tejas; el techo no era más que
una i.:ileta rodeada de aquel espantoso mar. A derecha é la casualidad nos deparaba 1 y la recorría en todas direcizquierda, las casas todas debían haberse hundido. El 1iones para asegurarse de su solidez, en ta,nto que Pedro
y Jaime la mantenían pegada al techo de la casa. Gaspar
mar se ensanchaba.
-E-1tamos andando, murmuraba Rosa que se asía fuer- reía como un loco y decía alegrc:mente:
temente á las tejas.
-¡Abuelo, ya estamos salvados!. ..... :\fochachas, no

29

DrcrnMBRE,

181:/5.

29

DrcIE)IBRE,

1895.
===

lloréis más! Esto es un verdadero bru·co. Mirad, ni siquiera me he mojada los pies1 y nos lleYará. ú todos perfectamente. ¡Aquí vamos á estar como en nuestra casa!
Pero, de todos modos, creyó que debía refor;;ar.:1e el buque. Cogió algunas de las Yigas que flotaban por allí y las
ató con cuerdas que Pedro lle\'aba por precaución. U na
vez, en una de esas operacfones, se calló al agua: pero al
grit.o que se nos escapó 1t todos, contest6 con una risotada.
El agua le conocía, porque estaba acostumbrado ,l recorrer u na legua de río ú nado.
~¡Yamos! ¡Emb,1rcad y no perdamos el tiempo!
Las mujeres se habían arrodillado. Gaspar tu\'O· que
llevará Yerónica v á María hasta el CP.ntro del buque
improvisado, y allÍ las sentó. Rosa y la tía Ágata. entraron por su pie, y fueron :í. colocarse al lado de las jó,·enes. En nqnel momento miré yo hacia la iglesia. Armanda seguía en el mislllo sitio. Apoyábase ahora en una
chimenea, y sostenía á sus hijos en el aire, levantando
los brazos, porque el agua le llegaba ya á la cintura.
-Xo os aflijáis, abuelo,-me dijo Gaspar.-Os prometo
que la recogeremos al pasar.
Pedro y Jaime habían entrado tambien en la b:dsa, y
yo hice fo mismo. El tablado se inclinaba un poco hacia un costado; pero, efectivamente, era bastante sólido
para llevarnos á todos. Gr..spar aba.ndonó el último el techo de la casa dondt habiarnos est...'1.do refugiados, diciéndonos que cogiésemos unos palos para que nos sir,·iesen
de rem.os. El tenía &lt;.m la mano uno muy grande, quemane,jafo. con gran habilidad. Todos uos dejábamos manda.r por él. Obeciendo una. orJ.en que nos di6, apoyamos
todos los palos contr,i las tejas para alejarnos. Pero pai·ecfa que la balsa estab:i. pega.da al techo, y, apesar de to•
dos nuestros esfuerzos, no pudimos separarla. Cact,i' ,·ez
que lo intenMbamos, la fuerza de la corriente nos lo impedía violentamente. Y era aqnella una maniobra peligrosísima, porque cada uno de esos choques amenazaba
romper nuestra única esperanza de ~alrnción.
Entonces tuvimos de nue,,o el sentimiento de nuestra
impotencia. Creíamos habernos salvado, y continmíbamos :t merced del rio.
Yo hasta lamentaba que las mujeres hubiesen abando•
nado el techo de la casa, porque ,t cada inFtante me paparecia verlas caer al ngua; pero cuando hablé de volrernos :t nuestro refugio anterior, todos gritaron:
-~o, no; intentémoslo todo. ¡~Lis ,•ale morir aqui!
Gaspar ya no reía. Redoblamos nuestros esfuerzos,
apoyándonos en los palos con la energía ele la. dese~peración. Pedro tuvo por fin la idea de subirse al tejado y
remolcarnm; hacia l:\ izquierda con ayuda de una cuerda;
así nos sacó ele la corrientl\ y en cuanto él hubo entrado
de nuevo en !a balsa, un pequeño exfucrzo ba!l'tú para
desatracamos. Gaspar recordó la promesa que babia hecho de ir :í. recoger :í nuestra. pobre Armanda, cuyos quejidos no dejaban de oírse. Para tso era nece:-arfo cruzar
la calle, donde reinaba fnriosa la terrible corriente, contra la cual acabJ.ba01os tl.c luchar tanto. Con su lt61ne con
la vista. Yo estaba consternado . .Jamas EC ha librado en
míun combate tan rudo. Ibamos .i exponer ocho \'idas
para salvar una. Y, sin embargo 1 nunqne titubeé un momento, no tu\'e fuerza para desoir el lúgubre llamamiento de aquella infeliz.
-Sf, sí-dije á Gaspar;-no podemos irnos dej,indola
ahí. El joven bajó la cabeza sin responder palabra, y
empezó á apoyar el palo largo que tenía en la mano en
todas las paredes que quedaban en pié. Así bordeamos
la casa contigua {L la nuestra y pasamos por encima de
los establos nuestros. Pero en cuanto desembocamos en la
calle, escapósenos un grito de espanto.
La corriente nos arrastraba de nuevo y nos llevaba al
punto de partida, amenazando estrellarnos contra el techo de nuestra propia casa. Aquello f.ué un vértigo que
duró algunos segundos. El agua nos llernba como á una
hoja eeca, y con tal rapidez, que nueetro grito de angustia
no había acabado cuando se verificó el choque que temíamos. La balsa se deshizo 1 cada tabla salió flotando por
sulado, y todoscaímosalagua. Ignoro loqueentóncespasó.
Recuerdo que, al caer, ví á mi hermant\ ,.\gata en el agua
flotando, grncias ú. las sayas¡ pero fué hundié:1d0Ee poco
á poco con la cabeza caida hacitl- atrás y sin intentar defenderse.
l.:n dolor agudísimo me hizo abnr los ojos. Era que
Pedro desde el tejado, me arrastraba por los cabellos. t,;obre las tejas me dejaron echado, y alli permanecí mirando, sin ver, con todo el aspecto de un pobre idiota. Pedro habia vuelto á sumergirse. Y en el aturdimiento en
que me hallaba, no dejó de sorprenderme ver aparecer
á Gaspar en el mismo sitio que ocupaba Pedro un momento antes¡ el joyen llevaba ,t Verónica en brazos.
Cuando la hubo dejado junto ti mí, se tiró de nuevo al
agua y sacó á. María, con la cara blanca corno la cera, )'
tan rigidaé inmóvil, que la creí muerta. Luego YOl\'iÓ á
eharse á nadar, pero ésta vez bu.&lt;:cú inútilmente. Pedro
nadaba cerca de él; los dos hablaban, haciéndose indicaciones que yo no oía. Cuando ,·olvieron al tejado, rendidos de fatiga:

=

=

EL MUNDO.

219

-¡Y la tia ;\gata!-exclamé.- ¿Y Jaime? ¿Y Rosa?

Y después de tirar primero la pipa, se precipitó en el
reír, Y _miraba con deleite el sitio por donde había cle!:iagua, anadiendo.
aparec1do.
-Buenas noches. Ya no no puedo rn:is.
Ya no recuerdo nada más. :\fe quedé solo en el tc&gt;jado.
No rnlvió á parecer. Era mal nadador, y por otra parte
E~ agua _continuaba subiendo. Una .chimenea quedaba
lo_pro~able es que se tirase á prop6sito p:1ra morir, en•
aun en pie, Y creo que ,i ella iue así con todas mis fuertr1stec1&lt;lo al ,·er nuestm ruina, la mue1·te lle los nuestros
zas, c~mo un animal q1~e no quiE.&gt;re morir. En ~eguida
Y no querien1o sobreYi,·irlos.
1
nada, .iada ...... ¡ un aguJero muy obscuro ...... i la nada.
Las dos de la manana sonaron en el reloj de la iglesia.
Iba ñ concluir In. noche, aquella noche espantosa, llena de
YI
agonías y de lágrimas. Poco ,t poco, ,í. nuestro piee, iba
. ¿Por qué estoy todavfa aquí? l\Ie han dicho que los Yeestrech&lt;í.ndose el corto espacio que quedaba seco; el agua
murmuraba suavemente, y las pequeñas olas se acaricia- cmos de ~aintin habían aCudido á ef.1a de las s-eis de la
ban ju~ueteando y empujándose unas ú. otras. De nuern mañana con sus barcas, y que me encontraron encima de
la cor1:1ente había variado los escombros pasaban :í. la dere- una chimenea sin conoci111ie11to. Las aguas tuvieron la
crueldad de no llevarme despm!s de haberEe llevado á toch~ ~el pueblo flotando lentamente, como si las aguas,
proximas ,t alcanzar su m,'ís al Lo niyeJ, estu ,·iesen descan- dos los míos.
Y.
Yo, el m:ís viejo, el más inútil, les be sobrnivido. Tosando perezosamente de l'IU:-; fatigas.
Ya 1~oesti~bamos más que cinco sobre el tejado. El agua
De pronto Ga.&lt;,par se Quitó los zapatos\' la blusa. Ha- dos los dem:.h se fueron, los niños en pañalee, las muchanos deJaba libre un pequefiísimo espacio en la parte más cía un mto que notaba yo que cruzaba ias manos v re- ~has casaderas, los jóvenes recién casados y los otros Yiealta. Vna de las chimeneas babia desaparecido. Tuvi- torcí,i los dedos. Cuando le pregunté me contestó: ·
J_os. i Y yo sigo, viviendo con~o una hierba mala, ruda y
°:ºs que le\'a~ta.r ú Yerónica y Maria, que habian per-Abuelo, yo me 1_nuero aqu( esperand11. Xo pm~\,lo s:ca, agarra~a. &lt;L las peñas! ¡S1 tu\'iese valor para ello, badido el con?cumento,_ y SOf'tenerlas C:t!-ii de pié para que aguantar más ...... Dt&gt;Jad que haga lo qne quiern, y l:i sal- ria lo que m1 herma~10 Pedro¡ decir. u Ya no puedo nds,
buenas ~1ocht-s 1 11 y tirarme al Garona paril. seguir el misYaré.
n~ se les moJaran las piernas. Al fin recobra.ron e( conoci•
miento, .r_11_uestra angustia creció al vt1·1as mojadas, tiriHabla~a de :Terónica. Quise combatir su proyecto, por- m? cammo _que ellos lla.varon! Ya no tengo ningt'm hijo,
tando Y d1cwmlo que no querian morir. L:.v• tmuquiliza- ~ne &lt;.'rn imposible que tuYiese fuerzas pam linar :t la nu casa esta &lt;lestruída, rnis tierr:.is asolada!:=. ¡Oh! ¡.Aquellas tardes en que nos sent.í.bamos ú. la me:-a todos rcunimos, co~1? se t.ranquiliza ,t los nifios, as~gnr,indo!es que Joven ,í. nado hasta. hi iglesia.; pero él no desi!:itía.
no monrian, porque lo evita.riamos nosotros IL todo
-¡Sí, sí! ¡tengo buenos brazos y me siento con fuer- d?s!_ ¡Uh! j/\.quellos días felices de la siega y de la \'en~uma, cu~ntlo toJ.os trabaj,¡banh)S y todos \'olvíamos fetrance. Pero el_la!! no uos creian, ni dej,tL:tn de conocer zas! ...... ¡Ahora lo \'eréi~¡
lices Y sat1:::;fechos al tranquilo hogar! ¡Oh! ¡Los henuoq~e la muerte era ine,·itable. Y cada n.·z qne se pronunY afiad fa que era. preferible intentar aquel sal va mento.
sos niños y las buenas Ytñas, las bl'ilísimas muchachas y
ciaba la palabra 1110,·!1·, sus dientes cast,a11eLeabau, y la que no esperar allí ú. qne nos hundiésemos con Ja, casa.
los soberbios trigos, alegría de mi \'ejez, recompensaduna se echaba en brazos de la otra.
-La amo, y la sah·aré-repetfa.
Yogu:.1.rdé :ilencio, atraje á María hacía mí y fo. e:::tre- va ele toda una vid,i de trabajo incesante! Puesto que
T~do estaba e:oncluíJo. Del pueblo entero sólo se mían
a~u1 Y allá al~uno:; pedazos de pared. 8olameute la igle- ché contra m1 pecho. Entonce" creyó que !e reprochaba todo e_so ha muerto, ¿por qu¿. queréis, Diol:&gt; rnío, que yo
solo nva?
s.ia mostraba rntacto su cn.mpan.lrio, &lt;le donde seguía. sa- su egoí&gt;!mo de cmunorado y balbuceó:
No hay consuelo. Yo no quil'ro recurso!:. De todos
-\T
ol
veré
para
llevarme
:Dlarfo,
os
lo
jnro.
Ya
~ncon•
liendo _confo:o i:umor do \'VCes dada➔ por las gente:; que
se_habmn ri.'lugiado allí. A lo lejos seofa el terrible bra.- tr:tré una. lancha ú bnscaré la manera, de sal raro~ :í. los modo~! regalaría mis tierras á los del pueblo que mín tie-.t
nen l11Jos. Ellos se sentirían con ya.lar para liu1piarlas
n_iido de la-, agua~. Ya 110 oíamos siquiera el ruido produ- dos ...... Tened confianza, abuelo.
de escombros y culti varias Je nuevo.
cido ~or !as ca.,as al derrumbar.::e, y que poco ames se
. 8~ quedó sin 1~:ís ropa que el pantalón. Y :i media voz,
Cuando no se tienen hijos, un rincó11 cualquiera donde
parecia al q ne i'.'C hace al descargar de pronto un cat'ro de dp1damente, hizo !:illS recomendaciones :i Yerónica: no
uno pueda morir, basta.
e~combrrn:o. Aquello em el abandono completo,un naufra- &lt;lebía. mon~rse, sino ?ejarsc lleYar poi- él, y, ~obre todo
1
SQ tuve m,is que un de);e-o; rni último deseo. Hubiese
gio eu alta mm"i :i mil leguas de Ja costa. r na \·ez creía- no tener mtedo. L:i Joven .i todo contestabit que sí, ma·
mos not-:.r por la izquierda ruido 1e remos. Parecía al de quiualmeute. En fin, después de hacer la scfial de l:tcruz, querido encontrar los patlfreres. de los míos, :i fin de hac::los enterrar en el ce11H.:nterio de nuestro pueblo. )[e
~na barca que se fuese aproximando poco :í. poco. ¡Ah¡
Y e~o ~u~ n_o ern muy dernto, se dPjó ir a! agua, sujetan¡qué myo de e:::peranza, y con cuánto afan nos le\·anta- do
erumca por medio de una cuerda que la había ata- d1Jeron que en Tolosa habia11 encontrado multitud de camos todos para interrogar el espacio! Contenútmos la res• do por debajo ele !o~ brazoe. Ella lanzó un gi-it.o, golpeó d:iveres arrastrados por las aguas, y rue dt:cidí .i empre~p~ra~ión, Y nada veíamos. En rededor nue::5tro se exten- el_ ~gua con !ªs. manos y los pies, y luc•go, sofocada, per- der aquel viaje.
¡Qué dt'sastre mú~ e!:pautoso! Cerca de dos mil casas
dia, rnmen!:ia masa de agua cenagosit manchada aqu( y d10 t-1 conoc1 miento.
setecie.ntos muerto!;! to&lt;l~1s los ¡m~ntes rotos
alla deso111bras negras; pero ninguna de aquellas sombras
-Prefiero esto (gritó Gaspar, dirigiénd,o;;e ,í mí). Aho- derruidas,
b .
,
'
un_ arn~ al'r'.t::ado y sumergido en cieno, dn.111rns atroces,
copas de ,írboles, restos de p1tretles derrumbadas, l,;e 1110 • ra respondo de ella.·
vemte mil miserables sin ca,-,a, sin abrigo y muriéndose
vía. Los t'~combro3, las hierba!'!, lo:i tonel e;, ,·acios nos
F,!cil es imaginar la angustia con que yo los seguía con
ca~saron una porción de falsas a!egrfas; agitllbam;s los la v1~ta.' En la superficie del agua obsenaba yo todos los de ha~bre, la ciudad inft:.stada por lo&amp; cadáYeres in:;epauuelos, hasta.que, conocido nuestro error, caíamos de mo\'11111entos de Gaspar. Sostenía :í. la muchacha con pultos, aterrada por el miedo al tifus; el duelo por todas
miey? en nue::;t.ro abatimiento, siemprQ oyendo aquel rui- ayuda de la cuerda q~e se había. arrollado al cuello y la partes, la::: calles llena:, de cau1i!las conduciendo muertos
las limosnas iusuficier.Jtes parn curar tanto UJ.tl.
'
do, srn que pudiémmos descubrir de dónde ,·enia.
conducía ~í medio acostada sobre el horubJ·o. Aquel' pes 0
~ero yo 1.111&lt;./.aba i:iin ver nada. por enmedio &lt;le aquellas
-¡Al~ Y~ lo veo! (exclamó Gaspnr bruscamente). }Iila sumerg:a algumis Yeces; pero avanzaba, aninzaba con
rad, a\11 nene una barcaza!
l'llllllli:i, y es que yo tenía mis ruiuas y el recnerUo llt::l mis
esfuerzo sobrehumano.
Y ~os sefia.l~ba con el br.tzo extendido un punto lejarnuertos que me abrumaban.
Ya no dudaba yo, porque había recorl'ido mús de ]a
no. 1 o no veta nada, P!.!dro tampoco; pero G..1¡:,;pa1· insis- tercern parte de la dii::tancia, cuando de pronto tropezó
)le dijeron que, en decto, habían sacado muchos cadátía. Er~ umt barcaza. El ruido de los remos se oía cada con alguna pared que habría quedatj,o en pie debajo del
Yere!::, y que se hallaban entenados en un rincón del cev?;-: Dl€.'Jor. Entonces acabamos por Yerla nosotros tam- agua. El choque fué terrible. Lvs dos de$aparecieron.
menterio. Los desconecidos llabían sido fotografiados, y
bien. Bog,lba lentamente, y parecía dar la nielta: sin
Lueg~, le Yí aparece!· &lt;Í. él sólo¡ h1 cuerda debía haberse ~ntre aquella lúgubre colección ele retrato.;; tucontré Jos
acercar~e ,í. nosotro!:. H.ecnerdo que en aque1 momento roto srn dllda . ..Buceo do!:! veces, y al fin logró sacar ,t flo- de Gaspar Y Ycrónica. Los do:-, novios habían muerto esnos pusnnos como loco~. Lenmtábamos los b,·aí'.t)S con te,¡ Yerúnica y echársela sobre un hombro. !Jero co- trech.indose en uu abrazo apasionado, y, siu tl.uda, dánfu~or Y J,íbamos gritos que nos desg,irra_ba•1 la garganta. mo ya no llernha c11erd:1. con qué sujetarla, su peso lo do,se en el momento de morir lll beso de sns J.esposorios.
E msL1,ltabamo.'. ií l~ barcaz:i y la llamábamos cobarde.
abrumaba mús que a11tes. Y, sin embargo, aclelanrnba te- Auu ~e estrechaban f.uertement.e cuando los encontraron
Ella, sieiupn~ silenciosa y nl:'gra viraba en redondo lenta- rren?. A n~edida que se aproximaban á la igl~sia, mi an- c?n los braz~g rígidos, y las bocas tan junta::::, que había
mente. ¿Sería una lancha, en efecto? Lo ignoro todaYia
?ust1;: creCJa. De pr_onto quise gritar, porque ,,i que los s1d? necesanu destrozar sus miembros par,i i;;cpararlos.
?n~ndo :crdmo~ Yerl,~ Jesapa.recer, perdimos nuestr~ iban :L ma.tar unas Y1gas anastradas por la corriente. Me Asi_ los habí~n re~ratado, y así les dieron sepu!tura.
ultima e:3peranza.
·
~o tengo a na~ie uu1s que ~i ellos; esa fotografía espanquede con l:i boca abiert:t sin poder pronunciar palabra:
Desde aquel momento, :t cada instante esperábamos un n~uevo choque los había separado, y las agn.li:' mi vie- table, esas dos criaturas hinchadas por el ngua, desfiguvernos tragados por el agua ó hundiéndcnos con la casa. ron &lt;l cerrarse sobre ellos.
radas, y const'rvando aún'en su lívidas facciones el heroísmo de su cariño. Los miro y !!oro.
Esta se hallaba. minada indudablemente: y por lo ,·isto
Desde aquel instaJJte me quedé como un idiota. Xo teesta~a so~tenida sólo por la':! paredes maestras, que 11
EMu.10 Zou.
nía más que el instinto de una bestia procurando su condebian_ t~rdar tampoco en venirse abajo. Lo que m:ís sen·~ción. Cuando el agua arnnzaba, yo retrocedía. En
~e afügm era notar que el tt'jado temblaba bajo nuestros
A UNA AMIGA
medio de mi estupor oí una gran carcajada sin poder
~ie~. La casa tal vez resistiese toda la noche¡ pero las te•
darme cuenta de quién reiría así ali!, ú mi ]¡do. EmpeJ~s tban poco. á ~oca &lt;lespn.-ndiéndose por los choques conXo odies¡ el odio es lIBpitl¡ J.eformidad impura
zaba ,i amauecer. La risa continuaba, y al voh·erme YÍ
ti~uos con las vigas y los :írboles que arrastraba JacoEs sombra del Averno y es fuego que de\·ora.
á )Iaría de pie. Era ella la que refa.
'
rnent,e. Reiugi,ím'lnos en e! extremo de la izquierda,
-¡Ah,
pobi-ecilla!
¡Cuán
bella
estaba
en
aquel
momenDe
anhelos y esperanzas e~ tuU1ba aterradora,
agarranclonos al cab.alle~e del tejado, que aún estaba firme.
to! La YÍ agachar.se y coger en la palma de la mano un
Satán odió, y vencido cay6 de.:,de su altura.
Luego, hasta el cab~ll~te nos pareciú poco ~egnro. Evipoco de_ ngua, ccn la cual se la\'ó la cara. Luégo retorció
dente1~1ente no rerust1ría mucho tiempo el peso de nosoArranca, arranca el odio de tu alma blanca y pura,
s~1s rnbrns en bellos y se los atú en lo alto de la cabeza.
tros crnco.
¿.-\. qué empafiar con sombras tus astros y tu aurora?
_Desde haeía algunos momentos, mi hermano Pedro te- Rm duda creía estarse peinando en su cuartito un doma otra vez la pipa en la boca. Retorcíase su bigote de mingo por la mañana, cuando la campana de ia icrlesia
Llegó tu prima,·er:1 y es del amor tu hora.
0
v~terauo, fruncía la:; cejas y refunfuñaba oalabra.s ininteli- tocf\ba ti misa.
¡Oh
nifía que eres graci:1, cadencia y hermosura!
. Yo, con~'lgiado de la demencia 1 me eché ú reír tamgibles. El peligro creciente que lo rodeaba, ib:i impacienbién._ El m_1edo la habí:t vuelto loca, lo cual fué un favor
tá_ndolo poco á poco. Ifabí:.t escupido tres ó cuatro veBrille en tus ojo$ bellos amor en vez de odio·
ces en el ~1gu:1 con aire de desdeñosa rabia. Luego, ,·ien- del ~1elo! sm duda. Yo sin comprender tampoco lo que
Yel'ÚS como en tus éueños sonríe dulcemente '
l_rnc1~ deJé que t:e :tpresurar!1, y cuando se crey6 próximo
do que todos íbamos .t hundirnos t.e decidió v bajó de1
El ángel de tu guarda, de tu ,·irtud custodio.
u. salu- de casa, entonó ,1 media \'Oz una de sus canciones
eaballcte 4el t~jado ni techo de¡~ casa.
'.
predilectas., Pe~o pronto se interrumpió, y grit,6 tomo si
-¡Pedro! ¡Pedro!-grité yo asustado.
Yeds trocado ento1;ces en dicha todo ar,he!o,
contestara a algien que le llamara1 y que ella sola oía:
El se volvió, y me dijo tranquilamente:
-¡Allá voy! ¡All:í voy!
Y
habd más luz entonces en torno dC tu frente
-A~iús, Luis ...... Esto es muy pe!:ado para mí. Así
Baj~ la pend,iente _del tejado y entró en el agua, que
tendréis mtí.s sitio.
~fas flores en tu senda .... ., más astros en tu ciel~.
poco a. poco fue cubr1éndol,!l, Yo oo había dejado de eonLos d?s menemon la cabeza y á. sus ojosa~omaron gruesas lágnmae. Por las pocas palabras que me dijeron comp~endi que Jaime se habia d&lt;•strozado elcr:íne-ocoutra una
Yiga, y Rosa se l~abí:1 abl'~zado al cad:iver de su marido que
la arrastró consigo. A 1111 hermana A.gata no la habían ,·isto. ~l~pu.:,imos qu~ su cadú.,·er, in1pul!:=ado por la corrie11te,
habna entrado en nuestra casa por alguna ventana abierta.a? las _que h~bia debajo de nosotros. Al lev&amp;ntarme,
mire hacia el teJado donde ~e hallaba Armanda algunos
momento-; antes. Pt'ro el agua seguia subiendo y Armanda _no gritaba ya. Sólamente vi su:i dos brazos ~igidos
que salrn.n fuera del agua, sosteniendo á sns hijos. Luego todo desapareció, y la superficie de las aguas aparecia
tranquila :í la p:Wda claridad de la luna.

a'

¿

ls)!A.EL EXHIQUE AHCl~IE-;t;.-\_,

�_J

EL Mu:-- DO;,;,.~============29=D=IC=I.E=~=IB=R=E~,=1=89=5=.=

J. .
-

-"~l;;- r

•

Quince años.
(Fotograbado en ¡o,_talleres de «El Mundo.,)

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FONDO

RICARDO COVA8;:iU31AS

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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••

•

•

: ·

•

'

DOMINGO 29 DE DICIE::-.IBRE DE 1895.

TOMOII

.

NUMERO 25.

1

l

•

'

.

~~"

~

$1 corazón no eni,ejece.
Dibnjo de J. Martfnez Carrión.

• 1

�LOS PORTA.LES.
R, l. P.

nes africaa.._

1Y• ea ftiilad el pN&gt;nGo&amp;ieo q111td.Wde 1-lanto tJem.
p,hemoeGldo,-- ...~ !
la profeafi!,a lu&gt;o,,mplido, y ¡,_ portalee ó ooporialeo
oomo Je,; llaÍrlilD eu Jiiadp,d, van 4 eur al golpe de la bal'l'IÍII" qne IDclQ lp . . , , _ en bien de la eegurldad y del
~

piiblloo.

.

'Y Mil -

nejc,i, y ..U.. de tal auerle pobladoe de re~ qae 111 ~ 1 6 1 t al par que alegria inspira

~ ' 4 que exolq,ar loe que aquí naoimOB, como loe
ai-a•~ -.ido 1111,en que 18 ha muerto el mendigo

~ ¡1,qillen llampre velan pedir limoona en la eo-

..,alu cli,:li,.,.J!e-: ¡Pobrecito viejo!¡ lan feo, tan harapooo,
Cillll .._. ¡llobni viejeoito! Lo aenwnoe, peN&gt; ea mejor

....._..,.,.O

111!1 i.p
para siempre.
·
J ~ ~ ! Van 4 eae,, ytodoe aplaudiremos
p¡:..,4-üyan.
~qn.-ihieloriamuy larga. La !lel Portal de Agua.
~ - ~ p la noche del puado. 8'bne que loeoru,ffiñ1t.lol l'.lllwi..,. fl1l8 Je dleN&gt;D nombre, y all4, hace
hahfa aobre el palle del primer arco Junto

!iji,.__..._,
de

29
de duloeo m&gt;-11baeri,, de elOI que ll¡unm perritoe de lana, tiJéras, i:elojeo ( con 10 euiiala de p11pel ), gatos y leo-

~1
ll{ercaderel,Ja. ~ t o le7enda:
"IIÍIPIITilllio da 8an ~ . cuyo es eale p-,rtal, tie' I I N i ~ del 111perlor¡obierno deeota Nueva F.Bpa~ ..... 'llMI IPIIIC&amp; pueda poner e,jóu esta eaqnlna.•~del07$."
tY &amp;:,-i:.4e la prohlbieión, .ilí puao an alacena, Lt.mQ•

Nada remle al prorreeo, y ea jnato dej•r q"" oe cumplan 1111 leYl'I,
No fall&amp;r~ álgdn llllndor imparcial que denl10 de
mucbll,i- all.oe diaa, • la nneva avenida, .,._ ccmo
eela:
-AqQ{, frute 4 eelá ltér- caa, estovo la alacena
en qne Manllél llfarUnea vendla EL Mm&lt;»o, peri6di0&lt;&gt;
llaemdo que iávo maehu llimpatfae en •• lit-mpo, 7
ca:,ae CCilecclonee oe con-van cuidad.-menle en lu
princip11lea blbllotec111. En - peri6dleo eaeribleN&gt;n nolillMl!elmoe l.~ ; alU _ , , 1• magníftwol6ni- polftioae del erudllo y pensador Doctor °""'8ncl&lt;&gt; Idlaqueo, loe aladoo . . . - de Nervo, loa escriloe del agnd&amp;
p,lltico Carloo Dlu Dufoo, etc., y en eoe periódico, molUUDenio de la comaneia y de en•rgía -,;bl6 mue&amp;..
vena, y artículea aquel copl•ro y proeilta de mala muer•
te, que ccmái6 la Jocnra de lle,v 111 N&gt;manliciemo ha..
111 creer en Dioe, en la Palria, en el amor, eo el heN&gt;iamo
1 en la virtnd, y que oe firmaba

Ali! 18 'rendían 'en mb tlempeo loe prambnyoo, lea
madrollos, loe cblliloe de m119, el queao de hifo 1 de
tuna, J,. hueoncoe y Ju Jlll!ltillall de yerbabuena, mitad
blaucaa y milad enearnadai, qae dabo mucbaa por tla-coy que Nb/an ' bebida clipáiva.
Allí estaban por la noche loe p - de tortu comJ&gt;Ut't!la,o, delicia de loe chlCOI; la fonda del oallejón de BU.
boo, centro de citae y a v e ~ de eocalera abajo, 1 allí,
eo el portal de Aguatinoe, - v o i. •!amad• llbrei-fa de
D. J09é Mari• Andrade, doode en cada tarde, oe reun~
Couto, Alaonán, Pesado, Carpio, D. Vicenle y D. Sebaatl.in Segura, y otroe mochoe lileraloe y abogadoe de renombre.
En la puerta de dicha librer-me coocaba el Sr. Moraleo, eu 1füimo duell,&gt;-qne -ba él de ple, embeb&lt;.,i1!0, el !lllo de treinta y lantoo, contemplando la eahelles
y la altura de lea arooa.
JvAB N Dro8 PDA.
-¿De estoll al'col tan apluladoe y tan "'8coe?-le pregunté con recele.
P S.-Y o¡~moo deede ahora al narrador ineóg-SI, eellor; de ealoe arcoa que hoy ae han hundido en
nitc """"" &lt;JGUpa ae{ de nueatro querido "Mundo" qne
el piso doe ......, y -.a de oolumna
-No ee poeib!e.
lantae r e f - ofrece p,ira el ano nuevo, ea decir, Jl81&amp;
- Y tan poeible, que cuando vlnienm 4 reconoear el el pr6xlmo dombigv. Deade a'bora, mil felloldadea ·amiestado de 1,_ p,rlalea uf 18 loe dije 4 .loe de la -lil6n, goa 7 lea1Qrea, p11ra 1,81!6.
y ,xploraN&gt;D y encontraron olerte mi anuncio. Era JDny
alto y mo7 eabelto eale portal; pero han levlintado lanio
el piso, que 1a lo han conve,tido en tt\neL

PORT.U. :CE LOS AGUBTIN(llj;
P02TAL DEL RJ:F!JGIO O l&gt;E U. FRUTA.
, . _ . , , . , . loajeo que acudían 4 ella p,ira conVUMr
CueoiaelNllor(),_.,7 Berta que .... alalo anteuqL¡IJe lelrllll y p,lftlca, Don Criat6bal de la TOIT8.
·
•
l!)Jlf¡1',,id-• Cuando no habíacaainoo, nh.btlO.,,, rior, por &lt;lalante de lea portalea que ~ c-.atdoa""
•
Mtlll oM •bl- 111&gt; cada eaqnina, ni tantoe ·ceoll'oe de la oalle del Jlelngio h.- el calJeJ6ll ~ lllep,(rioa &amp;.ntc,
La prenaa de México debé et1orglll1-n,e de babercoodj. . . _
liho,a WBlen, Ju buenasgenleede laciu-- puaba una de ltla priacipalee """'lnlas con lile paenlee y
p,ira lmpe&lt;iir qne lea...._... i'll:,eran. De
qufalado nn nnevo trinnlo: ¡011$1- 1an poooel
¡¡.a ele~. aalíao en iu nochee de luna 4 paaear en ap~lada
Joe portalte babía-1- buN laorilladel a¡na y en
Ni lu adverteociae de•Jguaoo lngenieroe; ni los t'lle•iu. Oocleli,,a" (alrio de Catedral) y en loo Pl&gt;rtalea de cada
w,o 18 'fetldlen fnnu, 'reldarNi 4 otro objelo q11&amp;da- l'IB de lea 'l'80in,_ 'do! la ciudad; 11I la &lt;MWUridad pública
y ~ Mealoam61rdeoilloáOIOI~•
111 ~--'- 4
··-"·-nasada, ni ~alera la proxlo1idad dp loo portBlee al
, _ _ No bai&gt;ía jardln del Zócalo, ni bao- de 'ba .........,,
aq,...._
Deeap11reeldala • lapr de reunión del Concejo, babfan logrado conmover
1J1u111biado baeno. En cada alacenaee aentaban acequia, quecl6 '-· coePJm~ de 'render la frota, 1 18 A nueaka Corporación Jlonicipal y moverla para &lt;¡ne proaa edad '1"" poaici&amp;i á oonvenu abrieron....,... llendia, de comercio.
. _ , la demolici6n de 8IOI ....., eotori.- Ja cnal
4jf;1/11!41&amp;1aioe llDOIIOI polílleoo, y era muy común eecuEn el ~ del Colieeo eotaba la puerta de entrada al
e,dgían multitud de clrcúmlanciae, pero que impo,,lbllitateatro, 1 PQf alll puaba el Vúre1 en loe Wempoe en que bon la falta de reoltnloe, por J)OJ'le del Ayuntamltooto y la
~
-itíJ!,J¡Íl......in lear0nuna/ado, por T-baya.
alpn auto 18Cnu1enta1 ó alctmae cancioB911 que ee acom- aohra de exlgenclu, por parte de loo pN&gt;pietarioe.
~ hhhlinr en San An¡el.
Poll•Oan ea IUitarra, úrala la úenci6a de loe mú ricoa
Vamos, dar un ligero extracto de In historia 11, eaa ti•
....,l!fll•ai; '1 qeiiem1 Fulanoae apoderará de la Profeea. habitantes de'la ciudad de H6xico.
ja cooatrucolón:
•
~Y é l ~ ~ de 80D Fraociaoo.
.
ponaNlllf Oaenln oomo iodo el mundo, PD88 no
En ll563, el Ayuntamiento anloriz6 ,¡ D_ Flanciaco
-Y a--ualililqae dentro de una hora no oigam,. loo enil'obreo
vano dicen nllellboa rancheroe que 1161c Dioe y las 11ol- n"1dea Dávlla p,ira edJII..,. portales en el Jugar que ocn,
~
p11n hoy los de AgUBllnoo. El obJ•to de ello., .en&amp; aynda,
Era 1111loetalile el ..-O. per~ la alarma, ¡,eN&gt; todoo jadea de arriba oon ¡,ermanentes.
Nnestroe nieloe tendl'lin de ellca Ju DOlielu que lene- á la .i-rp de laa cao- que 11avegaban en aquella
~•·-hidopueo, 7 ■1 algunallovima lea aorpnmm,. del Parián lea que no lo alcamamoe.
época p,r la acequia ó eenal que corría desde el Colegio
dlá ,111' la P1- lbao il
en loé p,rlalee.
Y debo oont..rlo, me fl!IOClj• la demollcl6n de de Nillaa huta S... Lúaro.
~ todavlíi en 1- nócheli las m8181 'con dnl- eaA prlncipi,. del alalo XVIl 18 comenzó 4 conatntir el
bienoe f. ID ~ 6 bup, OQa UD papel de Gúowa, á obecnroe tdnelea tan pellgroooe y - i-_
La ciudad• embell- mú cada día,
~ dee- p,rlal de llercodeNa, y como el terreno on que io leván7
IIIÍ!Mdev_..or únpromído.
Queclan ioda-ríaalpnaa l'l-11 concin1atooe1 de cue- vqir iodo lo viejo p,ira reemplazarlo con al¡o hermooo y t6 formaba parte de la PI.. , de Arma oe entabló ruidoao 1 largo pleito entre el Aynntamiento y el Cabildo
"'• ,,,,.... de Amdloc, pilioletea, cabeadáe, eebnetUJoo digno de la cultma de nueell'oe clíu.
¡Adi6o porlaleeJ Caerá con weetroe eacombrce toda Ji',.leai4111ico.
1 ~ fal■a, que v1 -19 nillo.
Foé raoonetmido con mejor guoto en li54.
Ado exllteu las aoceaorlae en que 18 venden Ju cajltu ana hilloria de recuerdoo m'8 ó menoo grúoe, P,rqne
El portal de las Floreo debe au nombre al hecho de ha- ·
de oan6o uulet y ~ con "" lllp11 de vidrio, U- 1011 del puado, pero en cambio"" aliará oobn, aquellea
■na de Ju mú bennoeu avenidu de mi ciudad amada. ber lldo ocnpado deode un priuclpio p11ra la .ente de

DICIEMBRE,

•~--por
lllíw.:., . _ ~ ,

He•

...u.a

...rae--

r•

EL MUNDO.

4o..,. y k&gt;gnmbreo qne lleV11bon al!í loo indioe en cantididel inr11en&amp;1S, tntnRpOrtadas en ennob.a deeJe las chi•

quina Puente del J;spirftu. Blnto. lllanuel Rublo. JI Rtifop,. R.

Mattlne%., H ~ - Halembect, 16 Refulo. sra. Pelado VIUda
d-, 1\!l\!8&amp;, esqutni Lerdo y Refucld. era. '1'hldade Buatllll)e. 12,y 13
CoU- ............., _
.. CoUNo. "-'Lerdo, .. Oel..... h-

111111pa,, y jurdinea de luoalrededo.....,
En Octnhre de li38 nn incendio deetrny6 gran parte
de tll08 port.tle11; .ÍgWII tWerc..:, habían corrido en 16WJ, loe
de la Diputación, cu.ya reconst.rucción terminó en 1722.
La-falta de datos y de elpllCio noe obliga á Nr moy lao6nicos en eeta reeena, por lo oual, nO!t Ji~itaremoe aho,
reaumlr la cueetión !epi planteada en el seno del
0,-jo por el regidor D. Luio Kéndez, quien también ae
la, de carenoia de docoment.oa é informes.
Deede qne ae otorgó la concesión, hubo un regidor que
ella 18 opusiera, por ,.,. en p,rjuici-0 de la Ac,q,,ia y la,

ra,

.,,.._.

Ji¡n 1784, el portal de Tlapaleros era ya poeefdo por el
""'t.o de loo Agualinoe, pero llevaba aún el nombre de
de la Sangre de Cristo., El Ayuntamiento., acordó
18 practieara un reconocimiento, del cual resaltó que
tal peligro de dezplome, que deode - moment.o
ibi6 el tránsito de cochea.
1wdenaree la demolici6n, el Convento ae opuac abier' ella, ei no ee declaraba que la Comunidad con•
· el derecho de levantar nueY01 porlalea CU&amp;Ddo

,\IOl!Vinieoe.

.

11'.¡áclo- derecho por el Juez y apelado el auto, la
áoolencia concedió al Convento la!acnltad de ,-!ikll portales ó exigir Indemnización.
:tlti lB26 101! monjee anunciaron 1u intención de p,ner'
-MICeD•e .,. el pirla!, lgualea 4 Ju que había en el
~ y oon tal motivo, e1UCit6ee nuevo litigio
~ concediendo el Ayuntamieolo, como 4 la

In M-mo·rlam

~

181:/li

Hpe liarte!, 14 Collteo. 1oe6 R. ~ 7
O&gt;Jla.:-o. Manuel ll.
Zimacoua.180ollileo. 1. Xlieario Belle
J90oUEo. fl'rancllCO Rh11'1 Sonaora, meouaeo. Emma del cut(
21 Oll!JtA An-

lOntn del CaN.llo.· 22 CollaQo. Llmantl'mr, 23 Oollleo. Jlanuel lturbt-,
eaqutuadd Colbeo VJeJn, PoeniedeJ Eep1ritu86n&amp;o. Agustia Ho1,
eaqutna Palma y Agus-tmos.
·

En otra junta, loo propietarioo de ca...., en los portales
designaron 8118 peritos para que en unión de loe del Ayun.
tamiento valonran 189 :6.ncae, y un ingeniero parn que
terciara y decidiera en cuo de discordia.
·
Parece, por fortuna, que hasta ahora los ingenieros y
arquik-Ct,oq caminan perfeciatneote de 11cnerdo. Sólo en
un principio hubo cierta desavenencia, ~~ne el repreaentaole de D. Jooé de T"""'8, aoigoaba .i la ftnca de este
eeff.or el precio de '260,000, en tanto qnf.t la Dirección de
Obrae Pública. la estimaba tlnicamente en 1126,000. F!e·
rin •bemOB1 ae ha convenido, al fl.n, en pagar al Sr. de
3e Ter,m. '250,000 qup. se le entregarán por abonos con
un rédito de 6 ~ annal, y deJ,ndole en libertad de a pro•
vechar loe materiatea que TeSulten de la demolición.
Trata eoe caballeN&gt; de levantar en la eequioa de llercadereo y Aituatinoa uo aoberbio edilicio con departahabilidad, y como la calle quedará interceptada, la Com))111!.la de los Ferrocarilea del Distrito ha reanelto que loa

PIIBKDO para

1 ...,..,_ KL

colocar loo pneoloe, y nepndoee
DIIUCBO que uiatla á la COIDDDidad pllr&amp;

~--•boa.

lleolam el Sr. Héndea

no beber enconlrado ninguna
de que 18 baya aat,oriudo la C01181rnco16n de
me loe p,rlalee, cnya IObaietenoi. Mribaye á
¡\i!bDP!e"-nldo 6 iolenmcla y al referifl8 , las -.alea
,.._¡~ hace DOiar qne la lnvilaelóo del Cuerpo Kuni.i,.J -que loo dnelloe deouu prM&amp;ntaren aae lítuloa
• ~ no ha aido correepondlda por la mayor
~~ emre lea cnalee olla tinieamente al de lu

E

~ - -ICllbar, de las ~iaclonea
llevar , ..be el derrumbamiento.

entabla-

~ oon....io. lea propietarioe de C&amp;l8I aituadas en
111 Oilha de Tlapaleros, Refogib y Coliseo, lanto en loe
jlillil!lee aomo enfrente, il fin de excitarloe p,ira que conla realiaaci6n de
la obi,¡ y en la Juata ofrecieron deade luego ayudar para 1111 objelo lae peraonae sl¡olen1ee:
D. JOlé di! Te-. '5,000; D. Jooé Ivee Liman1our;
tl,000; D. A11gel 1-o de Tejada, 11,000; D. J(l(l(j C. Pe- , 13,QOO; D. Carloe Hegembeck, '1,000¡ D. Franci.co
JU- G6ngora, '2,000; D, Rafael Don&amp;!, 9li0().
l,ao demú no han reoÚello 111\11. En s,guida publica•
la 11-18 de todoe J,_ convocad,-.

itlb!iferan con alpou eamlddee p,ira

l&lt;IN..~ 1 8 T l a - U ~ J G l é d e - 19Tla¡,ole-

Na'I 1 ~ l.aaio~ 90
Amowo Becarr.11, ~ol·
t:.=.¡a]fflll
y JloDterilla. l.
~ 7 Befosto. Vicente Garcla
8 B,luglo. lilaD11ellOlrbe, 9 l"IOllefuglo. I•bel Dondé, E,.

1r....,.

del miaterio, loe m&lt;ml&amp;rtlot

aladae

d8\·onio.u, lenwmente 11a ch!ofllllaoie,...,. 1 - . del &lt;lfil
moribundo qoo&lt;llon,braba loe Cm~.
Y en el aileocio inedroao, apen1e JI .. 06' el lllt&lt;!blohlo
de la pecadora, b 1 - mny blailoa, de l a ~ de
ojos aegroo, con mlguracione,, de ~ de "6pl,io, de
la ~ r a enlatada '1 miolerio&amp;
Oía el viejo fraile la 00Dfeal6n, con 1dad dejoez inmaculado. Muo.,_~ oomo
acaoo no tan berm--,
piel, el ..,,..
la ignominia de sna ~ - 1 ~ .
acawo su testa semi calva, que ~• c11:~ -~
nes de lino, no encaneció tioacando, laoieja
redil de Jeoucmto?
¿Por qué enlonc81 aqoel fruncimiento de óejllá y aq_~
!las fulg,iraciones de ira agrada en Ju pnpihli, aóél'IIIII;
en las pupila• hechas á mirar la eternidad de aquel •111!6,
-ta s~nil? Porque el :l!!Ombl'Q dejaba su. eello tn el fflltOIO
rostro, y porque cuando M ,gd.Alena lángnidaa:iente exha~
16 un •Dllpiro ira., la confeaión de la ~ ini9.ni&lt;lud,
y ei,u tió aumentarse eu rubor, ,U eon voz ao~ 41110:
-¡No pnedo absolverte!
¿Qué pecado era eoe qne levantaba nhelionee exttnllÍlliea 11quelJa alma jnst.a?
No de amor! no, no de amor! porqoe'no hay pecado
de amor irredimible.
No de amor, porqne el repreaenlante de Jellla en llli
tierra, habrút clamado como El:
Vett en paz; ammt.e mucho.
No de amor ...•..... pu ea entonces?......
Magdal•na onlntada, Magdalena de ojoe n&lt;got con relampagueos de noche de t16pico ...•.•.•• Dwey el IDJ&gt;ielon
oólo efM! secn&gt;to, y los trasgoo del miat.&gt;rio lo e~ilim!II
como engullían loo des!alleclenlee ra100 de la lllí,L,..

vaciaron,.,.

menw para o1lclnu comerciales.
El derrumbamiento comenzar4 man.na, con toda pro--

írenea qne estaban ealieodo de la Plasa de Armao por la
calle de Tlapaleroo, lo IJ/lpn deode ayor por las calles
de la Monlerilla Capuchmae y Lerdo.
&amp; indudable que terminada la demolición de la A.venida llamada vulgarmenle del Refugio, com~inl y lle- ·
gara quiz,l, 4 aventajar en concurrencia y hermoenra á Ja
de Plateroe.

PORTAL DEL AGUILA DE ORO.
~IIL

Dentro loo

qne IIIJ!llll la tlOChe dt, la1 viaja• callldral,..-, ft"IUllflla,

np¡aa
:"B

0

PORTAL DEL COLISEO.

Nuestros Graba.dos.

GIOTTO Y CIMABUE.
( - 11' del pH'"° ftGo.)

Qué mejor argumen~ Jlllr&amp; provocar la Inspiración do
un artista que el ~ o por el Sr. Obrog6n para •u
cuadro trulJnfflco: la eocena qne rep-ta es la nivelación
de un geruo y la admiraei6n de olN&gt;: Giotto el put-0rci1101 ae entretiene en retratar sobre la pizarra de las ro- , 118 ovejas de 111 ganado: Clmabné, el sabio aclama•
do en todo el mondo con-pla abaorto eoa precioaa ma•
11ileolaci6n de la inteligencia; IÚIIDe con interés los rao
gos que t1 ua una mano poco dleatra, pero qne dicta por
decirlo a,a{, un gnn talent.o.
De eeguro que él estaba tan lejoe de saber la gloria qne
le l'HeJ'vaba el deatino, como el maestro de qn.,. en t&gt;a51111
momentos iba 4 eje,cu&amp;ar laobra más hermOl!a en su ,;d11 1
mucho más meritoria que lu que sorgieron de aus pinceles; la Cl'f'&amp;Ción de un genio tan gl"&amp;D&lt;h, como él, un puco

El viejo frajle deió la rejilla, y al traoponer el dintel
del conl8"ionario, c1av6 de -•yo en la _.¡ora .la pda
de acer- de una minada impJacable.
Ella abrumada quedó ah( sin meraaa, apoyada on la
repisa de la reja. ......•. y •n I"' _grandeo vemanalea lea
nimboo de loo IBDtoll, reoplandeoteN&gt;n p,r óltlma vea ocn·
ha roja y einieBlnl........ .

QUINCE AÑOS.
( - 210del ..........)

¡Primavera, aer llena! Hay e■ el roolro f-blnncnras como en ¡,_ pétalóa de tus gardenias y oa lea o¡.• Ju
blandas rerenidadet, del alba.
Ojoe de limpia mirada que ven con carino 4 la vida,
pon¡ue la vida es buena entoncee, ea nn hada coo..,11&amp;1,.
dora y pl6dlgade embeleaoo.
Qumce alloe y el porvenir: la mentira eternamente ten- .
m,la o.uizá.
.
•
tadora. avanzando Tieno de nroD.J.eeu.
· Qnince alloo y el eneuello que aletea, v la eaper.na,
•~•ripooa alada; qne 18 agita haciendo bnllar 10 orv muISIN PIEDADi
Bl \'o.e
· ·
911lnce alloe y el anhelo virpn, vi¡oroso y cuto, que
CUADltO
JIIAN AN'rONIO Bl"NLLUI•··
mira al azul.
Quince alloe y la dicha qne pone 111s labioe en loe laNgloa 2te: del plleso ano.
bloo lenllldores de lanilla, y qne ledlcedeapuéo eonrieodo:
yo ooy tuya.
•
La tarde deopl~ba en el Ponlenle .,, abanico de llaQuince alloo!
mu, y en los vidr1oa reverberanHS del ai.baide del tem•
F;e co!'templa e_l cnadrc y ae exclama con I.aow-ti11e:
plo, loe nimboe de loo Santoe lenlan rojae y ainieotras
fulgu.raclone■,
·
Bendita aea la Juventud•..••. con tal de qne no dnl't- toda la vida!

o•

�4

29

EL MUNDO.

!a poiitim ~r J,ltérico en 18!).i
Como hosca parvada de buitres que se debate en torno
de un cada ver que aún consen·a en 1ms postreras palpitaciones el suave calor de la vida; como pen,i¡:tente Yibración de un himno lejano que ee disuelve en el ala inmensa del Universo; se agolpan y se precipitan los recuerdos
en derredor de este viejo año vencido, de e~te tr,í.gico Lear
que ú poco and::tr reclina la neyada frent.e en el insondable regazo de los tiempos, heroico palaJ.ín que al penetrar en el reino del pasado deja en pos de sí luminoso rastro que une la conciencia humana {L e!"a agrupación de
hechos disímbolos, de actos desemejantes, de fragmentos
dispersos, de rotos capitales, de columnatas atomizada~,
que forman el gran edificio de la hi:;tol'ia, y que sirve de
invisible puente entre estas dos manifestaciones &lt;lel Eterno Misterio que se llaman la vida y la muerte. A.gítanse
en tropel las remembra!!zas, giran en c:iotico rem0lino las
memorias y del oleaje de este mar ei1 ebnlliciún nos llegan las salpicaduras de sus revueltas aguru:, tal como,i uu
viejo torreón altivo ei rocío de lm; cielos aporta ú cada
nuevo amanecer lágrimas de lo Infinito enjugadas por el
negro paño de la noche. .Asf, á. los bal'retazos del tiempo
se forja esa obra admirable del progreso, c,:m los mismos
materiales que se destruyen, porque nada se pierde ni
nada desaparece en el inmenso laboratorio de la Creación,
en donde las fuerzas que se dispersan y los elementos que
se diseminan, sirven para construir agregados nuevos,
tarea imperecedera que preside de la nebulosa al infusurio y de la estrella á la charca. ¡Tan cierto es que dentro
de cada organismo existen las fuentes de salud de todas
las enfermedades, el bálsamo que purifica y que F-alm de
las corrientes deEtructoras de la existencia!

car de nuestros ideale:-:, si para elevarnos un p~ldaño
más en la escala del bienestar y de la prosperidad nacionales hubiésemos .menester hacer trizas los misterios
de nuest.ras gastadas religiones y derdbar de sus pedestalE:'s los inefici1ces ídolos, no habría ánimo yaci!ante, ni
espfritu qtH:: retrocediera: todas las voluntades y todas
las energías e:,:tarfo.n del ladú de la patrh\..

*
••
constitucional trae

Empero la reforma
aparejada-se
nos dice-un mal gra,·e que ha corroído el Yiejc continente con sus disoh-encins agit:doras y sus veleidades macá.bricas: el parlamentarismo, fórmula de tormentas, palenque de-tempe~tades, vehículo de ambiciosos, camarilla negra en la qne se recluta ese ejército de medianías
que la osada fórmula de Dantón hace sobrena&amp;1..r en el
naufragio de las inepcias pllblicas. A.. este extremo conduce la tendencia de no com,iderar sino la fa:,; sombría de
las cosas: nuestra época ele criticismo acerado y frío parece cornplacer8e eil no obsen·ar sino la.s manchas que
ennegrecen la strperficie de los astros, negándose ,t recibir la resplandeciente claridad que irradia de los cintilantes focos. E! parlamentarismo es lucha, y luchar es
progresar en la historia de los organismos humanos.
N'o ha habido una dirección del espíritu, un desanollo, Una actiYidad que no haya prestado sus serv:cios á la
gran causa de la civilización y la guerra, y las 1·eligiones
y hasta las bestialidades nauseabundas de los .primitivos
grupos han tenido su función bienhechora en la suma to·
tal de los esfuerzos de la especie humana.
Al choque del nuevo impulso ha surgido un moment:lneo conflicto entre nuestras dos Ciimaras legisladof'a.s, como al encuentro de dos nubes cargada~ de electricidades
negativas surge el rayo y rasga los cielos. Y así necesariamente habría de suceder, si se atiende ,t la diversidad
Y de esta ley generadora de la vida, aplicable al gradual de criterios que predomina en ambas Cámaras: la de Sedesenvolvimiento de las naciones, hemos tenido nn nota- uadores formada por pei·sonalidades subsistentes de la vieble ejemplo en la breve etapa que la República acaba de ja política, adoradores del culto al cocodrilo, adormecidos en su ensueño oriental, óseas petrificaciones, \'Olunrecorrer, y de laque ha podido salir \'encedora y fuerte,
como una salamandra mitológica que ha atravesado una tades desgastadas y cuya luz, á semejanza de ciertos ashornaza sin ser consumida por la candente brasa arrojada tros, llega todavía hasta nosotros después de muertos; la
á. su paso, prueba dolorosa, pero necesaria para templar de Diputados, en donde los elementos batalladores, los
sus fuerzas en la lucha por la \'ida que por igual enfoca á gérmenes de la vida futura, han encontrado medio adelas unidades humanas que á. los pueblos, que causa sufri- cuado it su empresa y se han sentido como vigorizados
miento pero que sublima, que tiene su redenc_ión para ca- por la nueva misión que les ha sido encomendada en la
da. martirio y alza su Tabor frente á. cada Calvario. Le- resolución de los venideros problemas de la cosa pública.
gado triste, sombrío legado el que el año de 189-! había E!!te fenómeno de dinámica social nos demuestra la ne•
dejado á la Pa.tria; problemas siniestros, aterradora9 pre- cesidad de subordinar el Parlamento á un principio gemisas, gérmenes morbosos, preliminares fatídiCOf': 1 ame- neral, á. una disciplina única que reconozca como causa
nazas de guerra, crisis económicas, depre:;iones punzan- las necesidades y los intereses de la nación. Dada la actes en las energías vitales de la naci6n, paralizaciones notual formación de las Cámaras, no serían ellas, por la dicivas en la gran arteria de !a riqueza p.íblica, y coronán- versidad de tendencias que separan á. sus miembros, las
dolo todo, dominfodolo todo, el persistente enigma po- que resolverían un conflicto, cuando para este fin se relftico, la aterradora tinjebla del porvenir nacional Yincu- clama unión, valor y elevación de miras. El afio de 1896
lado á las contingencias de una vida humana, la inercia, es el encárgado de descorrer el último velo que encubre
el fatalismo, la quietud de las aguas de un pantano, ~
todavía la niisteriosa eEfinje.
laxo crepúsculo de un periodo glorioso en el que el pro"' ,~
greso ha desenvuelto sus amplios panoramas sus hor-izonY si en la polfüca interior, lHéxico debe al aíio que tertes vastos, desplegando sus flotantes estandartes, hacien- mina la esperanza de su consolidación definitiva, en lo¡.:
do oír sus sagrados himnos, hiriendo á los espíritus aba· asuntos exLranjerns que por algún 1ilodo se rozan con la
tidos, alzando á la~ voluntades yacentes, para tal vez hun- Repúhlica, nn hay motiYo de descontento, ya qne Mnse
dirse en la eterna leyenda de nuestra'! viejas luchas civipueF-t0 en juego los intereseR más encontrados y las más en.les, de nuestros vetustos bizantinirn1os, que han colocado contra&lt;las pasionef':. )Iencionaremos, en primer término,
un estigma tenebroso en la vida pública de los países lala solnciún del confüc!o snecitado entre nuestra Repútino-americano. Felices los pLieblos que :í semejanza del
blica y Gnattmab1 en el que la diplom~cia ha tenido
inglés-escribíamos en nuestra· revista. politica de 1894- oportunidad ele lucir sus gall:udfas rimadas por el gobierven descender lentamente hacia lo desconocido la figura
no de ,vashinglon en expresiva nota que publicalllos en
corpórea que representa sus instituciones 1 sin lt:Jmores pa- estas columnas en el último tercio del mes de Abril y que
ra lo venidero, teniendo confianza en un papel escrito que recordarilll 11uestros lectores. El gigante del Korte, en su
significa más que las glorias de un guerrero y la~ habiliardi«ite PSpnanza de que la paz internacional no fuera
da desdenr:i político! Este ideal anhelaúo, este ~;1110 deseo turbada. en el continente que encabeza, dió á con0í:er su
de prolo1igar la vida nacional, de hacerla ill\·ulnerable y opinión resuelt.a de impedir todo acto ,Je fuerza, y ante
permame11te, acaba de ser hábilmente conducido y tal esta manifestación, )léxico acudió iÍ sahar su honra, y el
es su trasceuclencia, tal su alcli.nce, que no Yaci!amos t:!ll
tratado e11t,re a1Ubas potencias fué tirmado con el benepl:tcolocarlo en el primer lugar de nuestro balance anual,
cito del país, que si no ansiaba la lncha, sf mostr:ibase
como el porta-estandarte de nacientes ideas, ele noble;;;
resuelto á sof:'tener sus derechos.
aspiraciones que ya informan la conciencia patria que, :i
Xo habían de transcunir muchos meses i.in que la Resemejanza del poeta, pedia má.s luz en su dltima hora.
pública del Xorte nos ofreciera una inesperada sorpresa,
Ya el .Jfundo ha hablado extensamente de la Refornia en el m&lt;&gt;nsaje del Presidente CleYeland, á prof)Ósito de la
constitucional sobre sustitución del Presidente de la, Re- cuestión de límites prnmo\'ida entre Inglaterra y Yenepública, y en ella hemos visto una nueva oriení.ación de zuela. La proclamación oficial de la doctrina :Monroe, ha
la política del porvenir, ya que tiende &lt;Í. de!;trnir perturrepercutido estruendosamente en este y aquel lado dtl
badoras conmociones previstas, crísis adiYinada~ en la azuloso océano, sin que, dentro de loa límites de nuesc,·a
estructura de nuestro aparato público: en vano se ha. pl'C·
nacionalidad, podamos deci:lir si tal doctFiUa podd favotendido que la reforma vulnera esenciatmente lns purus
recer nuestros intereses, como en el caso·de la i11tel'tendogmas de la democracia; nuei;tra experiencia, sólida v ci6n francesa, ó llegar,i 1\ entorpecer nuestro libre d~enbien aquilatada, permite á las nacientes generaciones dt&gt;;- volvimiento, como en el caso de Guatemala. Y en vertlud
confiar del dogmatismo simbólico, y ele esta desconfianza que ningnna nación de la Arnél'ica latina se encuentra en
nace la convicción de que la única política qne al país condiciones de reportar lns consecuencias de !a doctrina.
conviene es la política positiva, basada en el conoci- )(onroe: nuestra pvoximidad ií la República-coloso, lrni
miento de los hechos y de los hombres·, recbazand~ f.iciles medios de comunicación, todo contribuye ,t q11e
la fórmula jacobina del revolucionario francl:s que pre- séumos los primeros en reporLar la influencia de la did~a
fería salvar los principios á. trueque de perder lasco- alzada por 1\-Ir. Cleveland: América para los americanos.
lonias. Es m,á,11 grande la Patria fJUP la REPL'BLICA !!
Y ante el incuestionable interés que para nosotros tie11t 1t&lt;1 eleva. ir,.~ los de.~linos del pa!s (JU" fo, prá1•ticrt d1• fax iiL,~lineesta magRa cuestión, intentamos arrojar una mirada al
·ul'ione~. Si pata salvará. la nación fuere nece;ó:a.rio ab li:.
pornfüir y sorprender en lo~ lejanos horizontes, la ltt7.

•*•

DICIE:lfBRE,

1895.

29

DICIEMBRE,

1895.

5

EL MUNDO.

de una alborada. qne ilumine el trin1;1-fo de la justicia y
del derecho en la re\·uelta foz &lt;le !a tierra.

..

•*•

No cl!-!be pasaJJ inadvertid,1 la recrudescencia de ~asiones polit.icas entre los dos grnpoF- que antañ? sostuv¡eron
sus 1deales con las armas en la. mano: el p~rt1do con~enador, con sus exclnsivismos sectarios, sus rntoleranc!as tétl'icas, su rudo comba.t,e al progrl'S0 y su:,, estancam.1entos
de las enercrías sociales· el liberali1:1rno, con su ampho programa, su ~spfritu con~iliador1 su .criterio abierto 1ttodas
las nmnifestaciones de Ja co11c1enc1a. Pero ¡ay! que las luchas ci,·iles traen consigo el desbordamiento de los. antagonismos la exageración de ~os odios, 1~ eflorescen~ia de
los rencores, y frent.e,un fanatismo se alzo otro fanat1.smo,
y al lado de los l!lnWleR nc¡¡ro.~ Pe ele,·aro1~ los bom1c/j 1·0.10.~, y
de ambas filas corrió sangre hirYiente rnundaJ?dO con sus
ondas rojizas las must,ias sementeras y los desiertos campos de labranza. ¿Qué origen asignar ú. este moYimiento
de rápida hostilidad entre los dos bandos'? En el fondo
el partido liberal sentíase lastimado de h\ ele\:ación pr~gresiva de personalidades evadidas de la facción ene!fug,t: anotaba implacableme~te los avances del ?lc:r1~alismo se llen1..b-1 la est.aclíst1ca de las fuerza¡.; enemigas mtrndu~idas subrepticiamente en una administración liberal, y cada unidad más sumada 11 este total 1 aumentaba
el sedimento de ira consermcla en el fondo de la urna
sacrosanta guardadora de los despojos sagrados. Y estos
ga.se::i comprimidos, este caudal d~ aguas estancadas, en;
contró franca salida, lecho espamoso por donde corre1·, a.
la llezad.a de D. Leonardo ~Hrquez, el vetusto campeon
del p~rtido reaccionario que treintaafiosdeolvidono habían, empero, purificado de sus pasadas culpas. El ultra-liberalismo :=:e ~intió conmovido, y un culebreo eléctrico corrió por h espina dorsal de la Yieja guardia. La
levenda siniestra de la yencida sombra pasó de boca en
boca., con perfiles lúgubres, y con ella se forjó 1:1 historia
comentada. y rejuvenecida de este ogro fantástico cuyos
abatidos huesos ha.n \'enido á caldearse por ültima vez
al rojo sol de la patria.
Como una protesta elocnPnte, como un rt?to lanzado al
enemigo, el partido liberal organizó este afio la manifestación en la fumba de D. ~;enito Juilrez con nueva pompa y entusiasmo inusitado. En las coronas llevadas al
blanco sepulcro del esclarecido patricio, había gotas de
hiel mezcladas al rocío de la mañana. Scabofeteaba al adversario con flores, como es tradición q ne en Y enecia .se
asesinó á. un traidor de la República con un ramo de violetas desprendido de una ojival ventana.
Por su parte el grupo clerical contestó á estn apote9sis
con los preparativos á la fiesta de 13: c.oronaci~n. l11?s1tado lujo desplegóse en est.a fiesta rellg1osa1 si el éxito no
ha correspondido á las esperanzas de ias a mas místicas,
debióse muy principaunente 1l misteriosas historias. que
han circulado acerca de la venerada. imagen. Conmovida
anda la agrnpación católica, y en las capas inferiores, el
nostálgico indio suspira por su modesta virgen, la que antaño descendía á él por la escala del dolor; la que simbolizaba su actitud sufriente; la que purificaba á. una raza
abatida y le prestaba fuerzas. Y ya est,a virgen no es. la
misma, y ya el indio ronda en tor•10 de aquel santuario á
donde él, el huérfano, el triste, no t,iene su lugar predilecto, su antigua fe, su esca la luminosa, su esperanza naufraga.
Y he aqní porque la coronación de In. madona del Tepeyac ha ofrecido los rasg11s &lt;le la apoteosis de un partido, antes que los de una festividad religioea.

...-?;·

l
:
' ,

,...

.

La repl•ntina mnert-e ele D. i\Iamiel Romero Rubio ha
sido nn acontt.&gt;Cimiento de sensaciún en la página p0lítica
que historiamo-:. Cnando nna personalidad lleva más de
un cmtrtn de siglo en prominent¡--, puesto, nose deserta de
la ü..la pública !'in dejar un hondo nicío.
Por e::o tal n~z ¡;e hace m1ís pt'rceptíble el brusco salto
qne ha. dado la política, cleepn(::;de ladernparic:iónde!Sr.
Romero Rubio.
Y eHa actl\'ación de los usnnt.o~ públicos, este desconocido impulPo se pulpa no ya \'tl lo-1 actos parlamentarios
á qne antes hemo,; aludido, f':ino en los hechos de secundaria imporrnnria., como la prote!':ta de la C.í.mara de Diputados á nn'l clt&gt; t:US representantes que pretendía dar las
gracias il aquel tJnerpo, por los beneficios que tocóle en
i,;uerte al aproYechar la ley de amnistía :í. los duelistas. Conoce ya el público las distinta~ fa:,es del ruidoso asunto
que dt'tl:'rminó la amuistía: aún resuenan los ecos del jumdo r repercuten los incidentel'l de aquel drama, cuva ensefüu1za práctica ha !:lido li1 tlu coart.nr los ímpetus demasiado vfros de un grupo &lt;lt· e~pad,tchines que con entera
libertad, y con finchado org11llo, habían hecho una profesión de stis hábitos turbnlentof'.
El pn•nóstico que h:ic~ nn afio estampamos en estas columna.,; !:le ha 1'€'aliza&lt;lu: ''dú, l!cgorá m. que los espadachi·
ricsr,r,Mf11 i1mli{mcnlell1ui foju,·ia.ct, !/ su.et brauatas sean oída.~

('om1, Ir,.'- ,r¡,·ito8 il,· 1m f'}J"iú'¡;t;f',, pora quien están ref'omendm!m, /,,.~ ('1i/mantr,11 hidrrif;,rfipicu.~.11'

Trí;,:t1' ha sido que para llt'gará este resultado, baya babictn 11, &lt;.:Pf':ith1&lt;l de nrnta1· .í 1111 hombre. El cad,í.ver del
H:'íior \'enístkgni es el vigihlnte de innúmerae víctimas
a111,•i1,1:,:,1dm:1

~t*
.Al ct-nar el estrecho croqnil'= en el que hemos querido
(•ncl•rrar la hil'=torin. dt&gt;I afir, ele 18H5, citaremos un hecho
si11it•s1,rn: la cat.;i:=:trofe de Te111:1math1, y otrn que acusa un
\'i"ible dei,,arrollo en 11nestrn. ,·ida intelectual: el Congre¡;:o de ..\mericnni;ó:ta ~- t l dl! Concursos científicos, celebradM en e¡;:ta ciudad; hecho~ de iulo!e bien dif:tinta. pero
qn,· fotngrafía11 de 1111 modo {'X:acto la. condición social de
1111 pueblo qne arroja e-n ~11 balance anual un saldo de
existencias hnman:1s ~acrific:idadas á las necesidades del
progre;:o.
Yencidn. lacrí.sis financiei:n, en equilibrio los presupuestos, la República el'=pera tnrnqnila y coufiada el amanecer del nuern año, cuyas pálidas diafanidades se clescubrCi'!n y,, 1;&gt;11 la!i l('j:.rnías.
1

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•

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•

,·,croR JIEH~.\);f)F,.7,.

(Sargento 1': dii;tinguido del Colegio )ti litar.)

l'

~

~

difícil Por esto hemos com;iderad') oportuno r justo dar
á conocer al joyen Hermínclez/q11e bien merece el título
de alumno más aplicado y distinguido de::! Colegio ::\lilitar de ~[éxico. l~n seguid:i publicamos el honroso despi,cho que con tal moti va se le extendió.
República ~1exicana.-EI Presidente de la República,
en nombre de la Patria, premia la asfdna aplicación y el
saber del Sargento l? Dist.ingnido del Colegio l\Iilitar Yictor Hernández CoYarrnbias concediéndole el uso de la
medalla de mérito faculta ti \'O de primera claEe creada
por el Decreto de 31 de Diciembre de ISDI; y le expide el
presente diploma que acredita, que tan honrci,a insignia
es el distintirn que le concede el Supremo Gobierno, por
haber obtenido el Primer lugar de mérito en todos los
años de estudios que constituyen su enseñanza para ofi•
cial facultativo del Ejercito y por la constante aplicación
é intachable conducta con que se ha sobrepuesto á las

NIS':A CÁR~IE::-." ESCALA~TE,

(Reina. en las fiestas de Navidad en Celarn,)

i\L~A E1.Ei\.\ OTIREGÓ:,,.".

(Reina en las tiesta,;; de Xavidnd en

dütlilcciones ele la juventud.-Los Departamentos do Infantería, Caballería
v del arma á que ¡;:e deF-t.ine el inte!'e~ado, tomarán razón de e~te diploma y
se hará la anotación reEpecti\'a por
quién corresponda.
Dado en el Palacio del Gobierno (Teneral de i\léx.ico, el prime·ro de Diciembre de mil ochocient0s novenla y
cinco, septuagésimo quinto ele la Indepenclecia y septuagésimo enarto de la
Libertad.
El Prei'lidente de ·1a República. Porfirio Diaz.-Rúbrica.-EI l-lecrPtario ·de Guerra y Marina.-Pedro Jlinojosn.-Rúbrica.
Diploma de la medall~ de mérito facultati\'O de primeraelase, que por su
asidua aplicación é intachable conducta, se concede al Sargento 1? distinguido de'I Colegio Militar, Víctor Hern,í.ndez Cornrrubias.

Las fiestas de Navidad
EN

CEtAYA,

Ya hemos hablado de las fiestas de
Navidad en Cela.ya y de la suntuosidad con que se efectúan. En nuestro
último mlmero dimos el programa de
los festejos para este año y hablamos
de las corridas de toros organizadas
con el fin de obtener fondos paTa ellos.
En esas lides, según dijimos, figura·
ron como reinas cuatro preciosas niñas de seis c.ísiete aiios de edad: Carmen Escalante, Elena Obregón, Carmen Pardo y Aurora Doblado, elegantemente vestidas, y de las dos primeras publicamos hoy fotografías que darán á conocer la virginal belleza de
esas criaturas y la regia elegancia de
sus trajes. Se les tributaron toda clase
de honores: al entrar en la plaza, seguida cada una de su pajecito, de cuatro á cinco aüos de edad, que le llevaba el manto¡ los torea.dores extendían
sus lujosas capas, ú fin deque marcharan sob!'e ellas como sobre mu 11ida alfombra, y en el palco tomaron asiento
con eu doncel al lado. Rein:ts por su
hermosura y por su gracia, no hubo
corazón que al vasall:1je no !:'e rindiera, y de todas las 111auus brotó el dinero para contribuir i las fiestas que
acaban de CL•lebr;.\r:H~.

•

•

La estimable SPílora Doñ.a Dolores
~ájera deGutiérrez, madre del iiwlvidable Dur¡ue .JolJ, fné á reunirse co:1 su
hijo :í la tumba.
:::'i[urió el lunes último en la noC'he,
la apreciable dama,á consecue110ias cte
una pulmonía.
Reciban BUS hijos la expresiún de
nuestra afectuoEa condolencia.
Falleció también el mismo lnnes,
la aprf'ciable Befiora D&lt;nia Bara f:pn1g11e de Labacl ie.
Ernba.!~:1mr1t.lo f'-ll cadá\'t_'r, sed. conclnci&lt;ln :t IM F,~trtdn~ rni&lt;lol5, al panteón de l:t fo1nilia L:1badie.

PERSONAL.

°(;')idor J{crnánaez.
En la ú !tima &lt;l.i"itri b 1cit',n de premios rí. los ah111111ül'! tl1•l Co!,,gio ::'ililitar, al presentanm &lt;.&gt;l jnnrn \' íctor lieinúndt.::z la.s bandas tocaron t'l himno na·
cionalylas tro1,uP prt~eul:\l'(lll annas. El
hechoiuusitatlo '-L' tlL·bía lt q11t• e8e jo\·en
oficial había cou1uiiiit:tdl&gt; 1111 pn•miu,
nunca otorgado, aunqu l ncor&lt;latln e:a:taba desde liucí:i tie1npo, parn el t1ue
en cinco afias obtu ,•iera cun~t:.1.nten1ente y t.•n tod.as las clase.:1 la suprema cali.ficaciún, cosa qlle, como comprender,ín nuestros lectores, es sumamentl:)

Ce laya.)

La Noche-Buena Felina.
Dilmjo humorístico.

"El lt}lu11clO" e11 l896.

.:,'nt-!-tros Jt&gt;ctores pueden Y&lt;'r e-mimerndas en la 1wnúltima p,ígina del forro

d•· l'i,te nllmc•ro, las refo1·mns q111.• han--'n1r,:,, en J.S!Ui. ~'ªlle111osnfr1•t•i1lo UH'-IIOS
de lo 11110 haremos.~ A e¡.o no~ 11liliga la gnttillH1, q_ne pnra nnc:r-:tros nbo.n~d~~ tl:'ne~
md~ pul' habtr acl:'ptmlo ron tmlu 1111:+,. cmuo r,:e. n.~~ chce en multitud de C,llta~, el pe
quefto aumento que F-e hizo al prt::C'IO J.e la sm:cn_cion.
Gracias, ilustrados lectortcs, ~ubremo:; conespouder.

El Lic. \Tirtori:1no Pi,1wntE&gt;l, ohtm·o
licencia para &lt;::(•pararse te111poraln1ente (lp ~11 p11e~to de ,\g&lt;•ntP ch•l 1\linisterin Público r ha C'~tahlecidn 11-u clespaclio lle aooi,:d-1 {'11 la 1 ~ cal IC' de Santo Domingo nllniero G (altos).
El ~r. General T,1Jpntino, rresidcnte el€' la ¡;;;nprema C0rte, se encuentra
en esta capital, de rPgl'eso del Estado de Jalil::co.

�6

EL .\.C.'\Jiu.

29

DICIEMBRE,

1895.

29

EL .;11 UXDO.

DffIEMBRE, 1¡;\j[¡_

===============

l,1lllítirn &lt;r,currnl.
La Doctrina. Monroe y Ja (Jolítíca de los Estados L'nillos.
Gr1mde, universal ha sido la rcsonnncia q11e ha tenido
el wensaje especial que el presidente Cil:lvel:u1d envió ante el Congreso de los Estados Unidos, 11 prvpósito de la
cuestión anglo-venezolana. Aunque de tudas t'~peiada
nunca se creyó que la política americana asuruiem una ac~
titud tan enérgica hacia Inglaterra, y casi se ye con extrafieza que la guerra asome :::.u cabeza ceñida de rayos y
centel/as por entre dos países que repreeentan juntos los
interest!S de nna raza y de una ci,·ilización por motivos
que 110 edtán ligados í11timumente con el p;ograma general que cumplen los anglo::;ajones de este lado del Athíntico.
¿A qué obedecen las tendencias manifestada.s por Gro\'t:r Cleveland, al defender con tau to denuedo la Doctrina Monroe, aun á riesgo de sumir ,i su nación en la guerra m.ís espantosa. que hayan preseuciado los siglos? ql1é
fines pueden guiarlo en e:ia política casi de agresión contra una potencia COD la cual ha Yivido en perfecta armo11ía la unión americana? qué iaterés puede tener ahora en
reivindicar lo¡,; discutido:5 derechos de una nación débil,
la que no hace mucho humilló con inauditas exigencias
á la Rt:!pllblica de Chile por pretemlidos ultrajes á los ma.rit;os del uBaltimore,)) y hace muy puco toleró que un pabellón extranjero en las aguas de Col'into manchara con
sn sombra la limpia claridad dP.l cielo americano'!
Para explicar &lt;:sas palpables contradicciones, para cohonestar esas antinoniia.s aparentt"S, hay que analizar la
doctrina Monroe por sus faces distintas, porqu~ puede
tenerlas, y que. considerar no sólo el efecto inmediato de
su actual defensa, sino la inJluencia que pueda tener en
lo futuro sobre el ponen ir de las naciones todas deJ continente americano.
Cerrar con férrea mano la puerta ,t todas lai; nm biciones,
sefialarcon energía un lw.~fa ng11í ,i las tendencias absorbentes de la:; potencias europt!as que s.ojuzgaron por la
fuery;a y la Yiolencia á los Jlllt!blos dt'i continentf\ oponer
el derecho incontraetable ,_; to&lt;la amenaza de conquista, á
todo proyecto de inYasi6n, y con!!en ar de ese modo libre é
inmaculada la ((América para los americanos,,) respetando con honradez las posesiones a&amp;111iridas, los derechos
sancionados por el tiempo: tal es el lado hermoso de la
doctrina l\fonroe, ta! es la faz. que en estos momentos
contemplan agradecidos los pueblos neolatinos y la hacen merec·edo~a de la alabanzij y prez con que ·es saluda•
da por hs naciones todas de Arn(&gt;rica, desde las rirneñas
orillas del lago Michigan hasta las opulentas \'(•gas del
Rfo de la Plata.
Con razón, al aplicar esta doctrina el presidente Cle\'eland al caso concreto de la cuestión anglo-venezolana. se
lleva tras sí ,í. los hombres de buena \'Oluntad, caen sobre
l5U frente lluvias de beudicioneH y se rodea con aplausos de
propios y dt:! extrafios, de la aureola de la populariditd.
Podr.ín los gabinetes europeos dil:cut.il' con la preocupación del arq.or propio herido y con el apasionamiento
del orgnllo mancillado la justicia. de la doctrina; alega,án
con butinas razones las no\•edades que entr;ü'hl y los cambios que acarrea en las tradiciones del derecho internacional, los políticos de allú que por ella sienten mayores
simpatías, podr,í.n hasta indicar i::u inadecuada aplicación
á la cuestión de límites entre Yeneznela \' la Guayana inglesa; pt'ro todas esas disquisiciones Yl'!ñdn.ín abajo ante la rntóríca inflexible de )fr. Olney, el Secretario de
Relaciones del Gobierno americano, y ante la lógica contundente de los hechos. :,.:,¡ Emopn. rechaza innovaciones en su derecho de gentes, Estados Unidos estiín n:·
sueltos :l imponerlas en cuanto se refiera á los pneblos
americanos; si el mundo antiguo abomina toda imenen•
ción en sus asuntos propi0:5, y }lrtJtt•Ha com ra la espooie
de tuteli\ :í. que ha de som~tt'J ~tl en sus relnciones con
América, á la gran República, decitlid::i .i. señalar nue\'Os
rumboi;-, nada la detiene en su empefio, y declara :t la faz
del universo, que no consentirá que potencia. ninguna de
fuera se engrándezca con menoscabo del teritoriú ameri·
cano.
Todo esto es muy bello, y por lo mismo que es bello y
hasta e11Yuelto en poéticos ensuef\os y fantásticvs resplandore::i, no se adapta bien á los caracteres de la raza anglosajona, muy viril, muy fuerte, muy pr.ictica, pero poco
dada á entregarse ,í. los Ynelos arrebatados de la imaginación, sino antes bien apegada al frfo cálculo y ,1 la meditación razonada de su natural posiLi vismo. Por eso hay
que ahondar, hay que buscar nnls profundamente el criterio que guía á los Estados rnido!:i, al pretender en estos momeutos ampara!' al débil, protejer al desrnliJo, y
con un quijotismo impropio de sus at,tvicas tendencia~,
desfacer los agnn.-ios y enJerezar los entuertos que ame•
nazan IÍ In acuitada Venezuela, en sus relaciones con los
fieros gigantes.y malandrines de la Gran Bretafia.
Pensar que Grover CleYeland se ha guiado por el deseo
de reconquistar uua popularidad que se le escapaba á ojos
Yistas y que ha trat.adode conmover ásupatriade un modo extraordinario, pam cont11rree:tar la mflue.ncfa de 1011
republicanos que ya se ha deJado sentir en las eleccione@
generales de diputa.dos y senadores, y considerar que toda esta batahola, tan cara al país por el pánico financiero que ha provocado en todas partes donde circulaban valores americanos, ha sido sólo un .irdid político, una triquiñuela de partido, para asegurar :i los demócratas la
permanencia en el _poder, y por ende la reelección del que
hoy representa los mterei:es de sus colegas y partidarios,
es pensar muy á la ligera, y no tener en cuenta ni por un
momento la gran excita.ción que se ha despertado en la Re-pública del Norte, ni pesar en su debido valor el apoyo
que los políticos de todos los colores prestan al que juzóan
en la actualidad el egregio campeón de las libertades aniericanas. Mas si algo hubo de interés personal de partido
en ia actitud asumida. lJOr Cleveland 1 hay que confeear,
qae el mo. ento oportuno íué escojidocon alta sabiduría,
:: el efecto causado ha debido corresponder con creces á
Jo que se esperaba, pues republicanos, populistas y de1

H' EXPO~ICIO~ ARTISTIC.\ IXDlJSTRIAL DE L.~ SOCIED.\D POBLAXA DE .\RTESAlW~.
El, :5.\ 1.0X L,\ NOCHE DEI,

'Teatros 1? salones.
La XO('be Buena se viene,
Lu Xnl'ht• Bu1::na se nt,
Y no,,¡1no~ nos i i-emo~
Y 110 \ oh·cremos wús.

Sí, señorita, me gusta el baile; hallo hermosos esos salones-urnas, urnas gigantescas en que el perfume tiende
el ala en deliciosa camaradería con la nota, en qne la lnr.
de los mecheros prodiga su r&lt;1jo \"i\"O y la lisonja, la. lisonja palacieg;.t, t&gt;Sponja 911s pluma!-! risadas. Pero amo
también el árbol de ~avidad, e~e ,írbol legenda1·io y simbólico en cuyo derredor se :,grupan gJrrnlos y traviesos
los niños. Sabe usted? Si Cristo nv hubiese dicho en su
vida gloriosa m1is que esta frase:
Dejad á lo.~ pári ufoit que se a.cerquen á. mí, por ese único
llamamiento i.í. los peqnellos1 amaría á Cris:to.
Son mny hermosos los niños, St::llorita. Lo comprenderéis mejor cuando la maternid:1.d os enoblezca.
Y no es que yo lo comprenda por eso; la paternidad no
me ha dado aun su espaldarazo arm:lnclome caballero para In vida, para esa vida f:anta y excelsa del hogar¡ pero
amo:·~ los nifios como aino todo lo que es aurora1 todo Jo
qne es yema 1 todo lo que es brnte )~ todo lo que es cris,i!iJa!
1

•
••

:&gt;Tuy hella pai:.J Xavhlad lJVr los elegantes salones del
Sr. D. Trinidad (;iarcía; ~ero si Yiereis, señorita, no pasó
J11enos bella por los salones, elegaute!:! también, del ~efior
:\Iinii:;tro de (Ju:1ternala.
En los primeros precedieron 6 ern ¡?ent il aparición, cuatro hermosas aoiréea, cuatro e5'plénc.iks bailes y cu,Hru
1.'SL)léndidas cenas, ~icmdo anfitrioneF-, c.iballeros que gastan las opulencias de los l\lédici~, y reinas ...... Vov ¡¡ caer
en !a tentación de citarla.e:; reinas fueron: Sara Chanro,
11;.u;a García, Lupe y \'j¡·ginin. l\Jacfas, Carlota Rodrí~th z .Belauzarán, ]\lal'ía Are(•, María de fa Yega, Carmen
)Ic1 chaca, Carmen Uslar, Carmen y Co¡icha Fh:clwr,
lleita. Wileon, Bt-'atriz Hijar, Emilia Gonz,tlez Cosía, Amparo Sánchez l\Hrmol, .Memé Billar, Rebeca y María de
h,,lfosa, Raquel Gonzúlez Misa, Anita S1Inchez .l\1úrinol 1
Leo1~or Arce ...... y todas las que han paseado por la:, pt&gt;rfumadas crónicas de los diarios.
Rey fué el :::ir. Cotillón, ese cotillón vistoso, lleuo de
sín1bolos, pintoresco y delicildo, y súbditos ...... mnchos
caballeros, mt-í.f! aun que los gah'mtísimos de la Tabla l{edonda, que seguían al buen rey .,\._rturo.

**;~

En los otros Aalones, los de la Sra. de León, no preced:6
:í In. linda Navidad, el sarao brillante; pero llegó ella son·
riendo y enloqueció á cien cabecitas querúbicaf, ;.1 cien
cabecitas rubias y negras, .í ci1.:n cab1;-citas gentiles.

22

DE l)JCIE)IBRE.

La señora de León, imitó al ::\faestro y se rode\J de niño~.
Y era de ver.se la expectación ansioi=a·en aquellas sonrosadas caritas; y brillaba el ent,usiasmo en aquellos ojos
que miran Con pro[unda y curiosa inocencin. :í. la vida.
Que hermoso t-staba el arbol; que profusión de jL1guetes: junto á la locomotora minúscula que recorre el hogar
desde la sala haski el comedor con el desplante y prosopopeya con que una de de1·ami reccrrería el mun&lt;l&lt;?! hasta
el Palcinela cínico que contrae para reir, las nwJillas de
remolacha. Desde la muñec.:1. rubia, Grctchen salladora que fija sus ojos zarcos en el vacío, hasta el trompo,
saltarín nervioso que zumba sin descanso. Dt:sdc el carromato que ostenta con atrevimiento en let,r;.HJ doradas
la palabra E.tpress, hasta la cuna lilipntiem;:e junto á la
cual una pequeñuela, madre de do~ muñecas de porcelana, aprenderá. á arrullar ......

•••

Sí, señorita, confieso que me gusta el baile y que esae
bella~ posadas del Señor Garcia harán época, con sus innumerables reinas, con su cotillón espléndido, con su
lunch ~berbio y en champagne rubia y soflamera que ostentaba todas las perlas de la Reina Luisa; pt'ro conveuid i.t vuestra. \·ez conmigo en que el espectilcnlo de cien
niños acariciados y mimados por Santa Claus, es embelesador .
.Bien hicieron los Señores de Lsón en pronunciar aquella frase bendita en aqndlla noche bendita:
Dejad á loa párwlos que ae acerquen lÍ mí.

•*•

1Ie he reconciliado con Marie Tasary, gracias ,í. Ludrt
de Lamcnnoor, que nada dejó que desear y en la que la
sunp;ítica. americana sobresalió mucho, y g1-acioo :í. Mig11.on, e11 que l!Iade estuvo encantadora.
No espen-1.ba el público eso y ha dejado solo el Nacional corriendo ,l lu!! brazos de ~avidad; mas él t.ornaní. al
coli!:'eo vacío; qne bien merece la guapa contralto reconquistar ,tese mom:truo yeleidoso.

***

)foggi cstii Ca!-'i ii las puertas de ){é.xico, y nns promete Fe,.,w//{la de 8ardou, Los Deshmu'f1do.~ cita IUn,•Ua, J11lirtrt !/ Romro, Dramft nuevo de 'l'an1ayo, RI .&lt;mi1•idio, de
Ferrari y Et Hijo dela sdw de Halm. \·endr,i al Xacio•
Hal y rebajará los orecio~.
Bien venido ~ea el nrle hoy que el aiio \'i1:jo se m.
E~tn, ¡oh! lectora pensativa, que fijas an~irnmmente en
el porrenir los ojos &lt;le tu alrua, strá mi última crónica
de '.:l5.
So te digo adt0s, sino a rerour Pt:ro. . te dirf, cua.ndo
el nue,·o afio ~Ul'JU. radioso, buenos día~I
)Ie lrnndil·é con él en eee abismo negro, en Cf'.a ,·orágine donde se hunde ta.rde ó temprano todo lo qull: alienta?

Yo y hacia el l\Iaelstroom: girz acaso mi barca1 vertigino
sa1ne11te al borde de su tremendo cono hueco?
Xo lo sé; de toda suerte ahí va mi saludo, y que !a buena Hada Felicida.d, salpique de oro el espacio en que 1 ave
nfrea, tiendes el ala.
TA~NllAUS."iER.

Saben ya nt:estros lectores que en Puebla se abrió
á principios de este mes una Exposición Artística Industrial, que ha estado muy concurrida y para cuyo buen
éxito han cooperado grandemente las Coloniase.xtrn.njeras,
dando sendos conciertos los domingos en la noche. La
última de éstas veladas, celebrada el 22 del corriente fué
organizada por la Colonia francesa y estuvo muy lucida.
A la profusión de adornos que ostenta ordinariamente e1
s~lón, se agregaron multi.tnd de banderas francesas y mexicanas v flores en cantidad enorme. En los 56 arcos de
los Mrre'dores del edificio, coloc,í.ronse innumerables faroles ,·enecianos, y en lfls 20 columnas se veían grandes
candelabros de cinco lucee que se reflejaban en magníficas lnnns puestas enfrente.
Hemos encomiado tanto en este periódico la gracia y
la hermosura de Jas damas poblanas, que creeiµos inútil
hablar del espeptáculo encantador que ofre.;ían en vistoso conjunto las señoras y sefioritas de la sociedad angélica, así como nos parece ocioso hablar de la gentileza
con que eran atendidas por los caballeros franceses y de
la elEgancia y gnsto artístico desplegados por estos en su
fiesta.
Ln. 1iLyre UuuloU3rn, la Sra. Ochoa de Miranda1v la Srita.
Jnjüi Zepeda y los Sres. José A.ragón y Manne"i S:inchez
de Lara, que tomaron parte en el concierto, fueron tan
aplaudidos como de costnmbre.
El Lic. ~Ionroy que pron1111ció el discurso oficial, obturn c:\lttrOE.L ornciún y recibió una medalla de oro.
La orqncsta dirigida por el mu.estro Aurelio 1\-I. Compos,
estuvo nrny bien.

*
••

Para dar idea del decora.do del ealún publicarnos una
Yista ~0111ada por el inteligente fotógrafo Sr. Lorenzo
Becvrnt, cuyos trabajos son ya. conocidos y estirnac.lus de
llltt'st.ros lectoree.

•
••

La Exposición que se rea.liza en Puebla, es una muestra
que d:t aquella. ciudad del camino que sigue ~n la vía del
progn.!:,o . .Nos regocija por esto, el espléndido resultado
que obtiune; y la.':l Colonias extranjeras que para ello la
ayudan, merecen sincero aplauso.

múcr,tt:is, todos (';t..ín al lado del Pl'esidcute, oyen su palabra ?Oll111 11n or.. e,d", y exaltados eu :nrebat.ut:i patriót-icos1 m cu.t!ntan el ntillleJO de su~ enemigos e:xterLu1·t!d, ni
ven el abismo que :&lt;e nbre á su1:1 pies en el cnsodeFgraciado, aunque rernoto, dt: que se declare la guerra entre los
do~ grandes pueblos :rnglo-sajones.
H,iy algo mas, ú ¡me&lt;lt haber en la Doctrina Monroe,
t~t~ trafd_..\ y til,n I le,·ada, tan ensalzada. por unos como
v1lipend1uda por otro.'!, y lo hemos de decir, aunque nuestra voz 61.:!' ,1hoguc, :mnque nuestra palabra 1:mene como
notn discordante en medio de los himnos'queen 1m loor se
e_ntonau en Colombi1l y Yenezuela¡ en Argentina y Brn.sil.
LosEslados Unidos son fuertes y poderosmi: en su territorio reunen mús pl)blación que todas las demás nacio1~es americanas reu11ida8; su voz, apoyada por la inmensa
riqueza Je sus !-'eSenta y cinco millones de ciudadanos, se
hace escuchar en los concejos europeos; creen t.ener {i su
cargo la misión ci ,,¡ lizadora. de una raza en eFte continente¡ t,.On. capaces·dc abastecer por la il~agotable variedad
de SLJS rndustl'ias, :í todas las necesidades de las repliblicas 1_1eo-l:1-tinas¡ y no es difícil creer que pretendan
tamb!én e1erc~r una hegemonía política., financiern, industnal y social, !:mbre todos los pueblos de este lado del
Atl11ntico.
¿Qué pueden 1mcer las Repúblicas americanas de origen latin~ contra ei-a~.preteneiones? qué han de opaner
tlesa C!)1T1e.nte las naciones de nuestra.raza tan agitadas
en su rntenor, tan carcomidas por añejas discordiae, tan
cm-r?fd:is por el 11ep?tismo. y t,an absortas en la contemplac1on de gastados ideales? qué han de intentar cuando
se les_ ha~la de doctrina 1\-Ionroe, y se lee significa que esta ije rnst1tnye como un escudo para su debilidad, como
U!l amparo para sn impotencia, como un abrigo para su
a1slam1ento? 11 qué recurso pueden apelar las que se postran todavía ante los ídolos de barro de anticuadas doctrinns, y .11? encueutran ~n sus organismmi ya col'l'ompidos
por los \·1c1os de las naciones caducas, la energía suficiente po.ra entral'én los nueYOS caminos que se abren á las
mocl(::rnas en~eñanzas'? ... ... .
. :r,.,·~da pueden por sí mismas, y por eso aplauden con
111n~.1~ado 1:::11tusiasmo 1.i la. mano fuerte que, al darles protecciun. tal \'~z las ata al carro de aus exigencias en el fnturo y las deJa eeclarns en sns relaciones internacionales;
Y de buen grado, con el asentimiento de toda,: con la
mansedun~bre pacífica del cordero, marchan Gri.{nquilas
al reconocimiento de una superioridad moral y material,
que puede lrncerlas tributarirus sumisas, client.es agradecidaf'!, satéliteR obedientes del gran comensal que ae llama
el colo!&gt;n del :Sone.
Si la. Doctrina ::\fonroe 110 pudiere tener segLrndas intenciones; si se con~ervara perpetua.mente en la prístina
purez,\ con que u hora ¡:e la expone; si no se prestara á
comentarios clesfavorables á su misión de paz y libt&gt;rtad:
¡qné bennO.!:M, qué digna de t,odo l:'ncomio f'lería ,Uosojos
de tod, •~ lo::: buenos americauo.s! Si sólo sirviera para detener 1~~ insaciable rapacidad de las potencias europeas,
qué útil pira las asendereadas repúblicas hi!:'pano--americanas!
Pero. es tan limitada su acciún? por Lan poco ha de exponer la llepúbliea del Xorte su crédito inmen~o y su
biene,:.ttit'? Que no!- !-t&gt;a permitillo dudarlo. ¿X o ser fa ac,~sv una aplicación de la doctrina t.an debut.ida, la nota que
el difunto ::\fr. üresham dirigió á 1rnestro miní,-trode Relaciones, :i propósito de las dificultades cou Ciuatemala,
declarando ~in embozo qne el Gobierno Americano \'eria
con desagrad11 t.'i qne no i;c Ll·rndm1ran üe ma11em pacítica es:-is diticultiHle:::.? PorquJ a::;í lo creemos, seguimos dudando.
Dicieuibre :?ü de 1S93.
X.X.X.

RESCMEX
DE

Los acontecimientos de la semana.
Llamamos la atencii'.Jn de nuestros lectorc!-', acerca de la
prt&gt;ciosa noYelita HLa Inundaciónn que pnblicamos en 1as
púginaJ:1 literaria~. Como t::l 11ombre de su autor Emilio
Zolá, pudiera. in~pirnr alglln temor ii los padres de familia, ]iaren1os notar ,i ésios, que ese cuento puede ser leído perfect,im nte eu el !"Cno dt:l hogar.
Forma parte de la primnrosa colección de cuentos á
itXinon,, cu qne J)Mect: que Zol,'i qt1i:io Jemostrar que si
sab,· dc•::;tt:!ndel' t'll bu!:iCa &lt;le la verdad hasta el m.ís repugnante 11atur:1li:-mu, sabe también elavar~e liasta la
rt&gt;giúu i,iiUeral &lt;lt::! ruuiantici~mo puro.
La prensil de la Habana y Yerncmz, en sus últimos números anuucia la n111erte del conocido actor espnfi.ol Don
Leopuldo Burón, acaL,cicla en Cof'lta Rica, adonde estabá
orgauizando una comp,iiiia dram.:ticn que debía traer ,i.
:México.
Con relación á la Exposici'ón Xacinna:, com1rnic:1re111os
á nuestros lt&gt;ctores las siguientes notas:
El 81'. lJ. 1-:icardo Ornzeo, ingeniero, ha hecho proposiciones á la Junta Directiva de la Exposición para establecer en la Colunia 11Porfirio Díaz,n el servicio de fuerza
motriz y agua, por medio de la elt:ctl'icidad.
Ya á. firmarse nn contrato, en virtud del cual una Cornpafi.fa Constructora Americana, se compromete á levanta~, e.n los t~nenos de A.n~uree, -los cuatro principaler.
edtficws, ob!Jgfodose así mismo á entregarlos en tiempo
oportuno, á fin de que se hagan en ellos las instalaciones
debidas.
Por último, eI Sr. Lic. J. R. Dos Pasos, abogado de 1:i
Compañía de la Exposición, anuncia de Chicago que
próximamente llegar1'i á esla capital para resolver todos
los puntos relativos al Certamen. .

7
Se hab_la. ~le que el i'r. s(~_cr,,1uriu dl-! Cl)mnnic:1Cione~ y
Obrns Publ1caf-, lrn. u,:11,J:ulo hacer :i !;\ Fundición Ar•
tÍ!:itic.. ~ uu 11w1ldo ÜL• l'i.ib;i!ln~ .'dadOB ;~ tin dc hacer fundir clos1 destitdndolr,$ ,~ :-ul;:,tituir lai; (':-tatna:5 aztecas
que hoy se n:n ,\ la c11traÜ1l u.~ J.. Rdomrn.

Pin_a .Penotti lin rcc!i_fic:1d!--' la noticia ~e. c_ierto rapto
qne ult11n,t111t!nte le au·1Uuyu J.i preu::;a., d!l'lgll:ludo el si~
guiente telegrnma ú tlll diiu io:
uCon sorpresa ,·í hoy pfrrafo mpto. Esporo caballerosidad mexicn.na desmie11ta semcjame c.llumni,i á artist.l
lejos &lt;le su paf:,;. Pró::i::ima11wJ1U: &lt;liir.i per::;onalmente las
grncias su servidor:1.-Pina l'molli.,,
Monsefior Averardi ,·endr,i siempre il )léxico según el
siguiente cablegrama de'R,una:
uEl Yaticano ha decidido nom!Jr:11· :i l\Jonse.fi.or A\'erardi visitador apostúlic&amp; parn h, Rt!pi'1blica Mexicana.
. Monseñ~r.Avc::rardi pnrl..il'.Í pr!1ximamente para su destmo. Su misión es complernmentu rdigio~a ct&gt;rca del clero mexica.no. No entabktr1L rt'laciones con 1:::I Gobierno.
Acaban de ser cambiadas en \\"a~hington, entre 1\Ir.
Olney y fl Sr. Romero, 2\IinisLro ele ::\Hxico, las ratifica•
ciones ~el tr~t1!'do que pro1;n,ga por un afio (que expirad el fo de Diciembre de lSüH) el plazo par.1. que la comisión de límites termine l:1. tijt1ci-'.in definitiva de éstos entre ambas república~.
El \·elódromo de la Piedad, t-&lt;C innuguró el domingo llltimo, eon cinco carreras, en la!:! cuales i,;nlieron vencedo·
res respectivamente los bicicletistas W. A. De Gre!:!s
Trigueros, I. Acosta, Flores y Carbajal.
'
La corrida del domingo último en Tolnca, no fné del
ngrado del público. Los toros de Ateneo, con excepción
de uno, eran borrego:.; los picadores FOalieron mal, lus
banderilleros biuu y Q11initr&gt; y el /ir,to, aceptables.
La Junta Directi ,·a e;ecta eu el ( asino Espaiiol para el
año entrante, está fonunda asf:
Presidente, 8r. D . .--\.ntouio Ba~ugoiti¡ Yit&lt;'prci:idente,
D. ,José 8á.ncher. Ramo;;;; ~ecrt!tanu, D. &lt;Jabri1,..J lbargüen;
Prosecretario, D. Federico Gutiérrez 1-'ico.
Ha hablado la prensa de que el Abad Plancarte, predicó últimaménte un sermún en el que dirigió ílCl'ei:; cefüu·
ras al (iobierno y los n•cinos de tiu:1dalupe, los cuales,
indignados diigrieron una carta al Yenerable Cabildo de
la Colegiata al que le dicen ~ntrc &lt;.tras cosas, que 110
sea débil en el desempeño de sus tunciones y que le
advierta al Abad el peligro que COl'l't! la. devoción guadal u pana como se ha podido notar por el mediano éxito que
alcanzaron las ft•SLi vidade:5 de la coronación. Conclu \"l:'ll
expreimndo que si el temor de COH1'ideraciones debfdas
hace guardar un µ,·11rfr11te ,;i leucio ,í los Señores Canónigos y ver impa::;ibles la extinción del cnlto m,is e:x:traon1inario que en nue,;tra patria Fe ha conocillo, grande es su resp11nsabilid:id y terrible el juicio que en lo divino y en lo !rnnia110 se l~:i espera.
Sá.bese por noticia~ t·.elegr.Hicas que el Coronel n. Enrique Omal'ia se !;Uicid(1 dit-:p,uJ11d11se un tiro de reYóh-er
en In. boca, el lunt!.8 ü!t i1no, en La111p:11.o~ de ~;tranjo.
Se ignoran n.un hs c:1.u::-a,-¡ dt!tL:rt11inanteS de tal t-uicidio.

' HLa )Iutnall de XueYa, York es hi únic,i Compañía de
Sei_uros que expide pólizas con devolllci\Jn de premills.
ror un peso se obtuYierou Sl.U:.? 48.
Tehuacan, Octubre l? de 1Sü;5.
Sr. D. C,irlos Sommer, Dil·ector General de "L:l :\Iutua)i
~léxico.
1\Iuy seiior mio:
La gratitud y el ,·~conocimiento me impulsan hoy :tdirio-ir :í ueted esta cana para harle pre::elltt: mi agraclt:cirnionto, por la promitud y eficacia con que ha ordenado
usted el pronto pago de lu póliza con devoluciúu de premios, número 36i,504 b;1jo la cual estuvo asegurado mi
finado hermano el Sr. D. Agustin .Kolasco en t!t,;a acreditaJa y respetable Compafiia y que y6, comll beneficiaria
nombrada en In. póliza, he recibido hoy ante el Xutario
Público, Sr. D. S,1bino Pillacio:., y por condncto del t-,r.
D. Antonio Roblt"s y del banquero de 11La l\lutua)) en esta ciudad) ;-;r. Don Emilio ?llaille.
Suplico ¡Í usted asimismo, se ::irve hacer extensiva mi
gL·Mitud poi· la prontiLUd y eficacia con que ha procedido
en loa diversos trámite:; el Sr. D. Antonio Robles, .Agente
espl:lcial de uLa )lutua))
J)igna es en \'erdad esta Compafifa de felicitársele por
ser la única que ha podido establecer en las diversas clases de pólizas la devulnción de premio!-', pues en esta m,í.s
que en ninguna otra, se ye la utilidad y provecho del
seguro, porque el asegurado obtiene la suma def seguro
con el sólo costo de na peso.
He aquí al calce una prueba de este asombros:o resultado en la. póliza que mi finado herruano tom.6 por el apreciable conducto del Sr. D. Antonio Robles hace seis años:
Yalor original del seguro ....................... $ 11000 00
Importe de eiete anualidades que la Compa.i'ifa devueh·e cnmpliendo con la cl:l!1esu1a de la devolución de premios ...... .
242 -!8
Suma entregada ....
1,242 48
Igualmente quedo muy reconocida de la Dirección de
c1La Mutunn en Nueva York por su actividad en este pago, y ruego á usted se flina hacer con ella el intérprnte
de mi gratitud.
Dando ú usted la.e graci.is por sus atenciones, quedo de
usted con la mayor consideración y aprecio su niuy atta.
y S. 8 .. --C:\.RLOTA XOLASCO.

�29

ELllllJNDO.

ti

i'n rnrsttón ::lngl,1-1J,·111·¡t11llnn.

1895.

Nosotros representamos ií !os Estados
Cnidos con una ar1mi que tiene un filo
para cortar ,i Europa y otra para cortar
,í. .._\.mérica. Eu el artículo relati ,·0 1 prncnr:tmos justíficar tal caricatura.

Todos nuei-tros lectores están seguramente impuestos del conflicto á que ha
dado lugar el mens~je tí\t,imo del Presidente Cleveland, en ro relutivo i.1 las dificultades de Venezuela con Inglaterra.
La primera nación dice que la otra quiere usnl'parle parte de su territorio para
ensanchar 1n. Guayana lngksa; la Gran
Bretafia ru;egnra que la linea divisoria
estii trazada dosde tiernpo atrás y s_e
propone hacerla respetar; el PreRidente
Cleveland cree que se le presenta la
oportunidad de interpretar y llevar :i la
práctica la doctrina ~lonroe (América
para los amuicrmos) y se manifiesta decidido con su pueblo it de::fen ler á los
venezolanos si tienen razón, aunque pa•
ra defenderlos tenga que declarar la
guerra i la poderosa Inglaterra.
En EL M cxuo hemos hablado oportunamente de este asunto, en general; y
hoy que nos referimos, eu particular á
la actitud de Cle\'eland, suplicamos tí
nuestros lectores se sirvan fijar su atención en el artículo que ee publica en la
página 7, aunquces posible que muchos
no estén de acuerdo con nuestro modo
de pensar.

EL MUNDOU

11

EX

MUESTRA DE LOS SUPLEMENTOS DE MODAS PARA EL AÑO DE 1896.

1~96.

X uestros lectores
pueden Yer enun1eradas en la penúltin1a
página del forro de
este n úmero,las reforinas que haremos en
1896. ~ }{emo~

Aquí publicamos dos caricaturas que
se refieren al asunto, tomada una de
T,i~ G,,1,p'i'c periódico lJndonense, para
que se vea. como juzgan los ingleses del
asunto; y la otra, nuestra, que pinta lo
que tal vez crr6neamente1 pero con toda sinceridad pensamos en la redacción
del Mu1ido.
LJS ingle.3es pintan á Cleveland dormid.&gt; a\ Pie del cañ)n que)epre3e1lta la
do.::trinl M: mroe1 y sobre éste á Inzla-

terra, que con los hechos consumados
de Nicaragua, Isla Triuid1.d y Yenezuela, clavara de un golpee! Cali6n Mom·oe

DICIEMBRE,

IXGLATERRA CLA y

A..'ºº EL CA~ON }IOXROE.-LA

Cl"F..sTIÓX

AX(iLO·-\"E~EZOLA;\"A.

( Caricatura del 11Daily Graphic11 de Londres.)

(1POEBLOS DE EUROPA Y AMERICA: DEFENDEOS DEL TIO SAM.UEL.i&gt;-ESTE

DICE Á

LOS

A~IERIC.uos:

ofreciao menos ae lo
que haremos~ .:\..
eso nos obliga la gratitud, que para nuestros abonados tene1uos por haber aceptado con todo gusto,
como se nos dice en
multitud de cartas, el
pequeño aumento que
se hizo al precio de
la suscrición.
Gracias, ilustrados
lectores, sabren1os co~
rresponder,

((os DEPIE~no DE EUROPA PERO AMÉRICA ES :rinA,i&gt;

(Dibujo del Emperador de Alemania, en colaboración con ((El 1\Iundo.11)

'Traje ae felpa l' seaa punteaaa para paseo.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>1!!2

EL MUNDO.

Creo sincemmenteque fué una pesadilla y no ap11rici611 de . espírit~s maléYolos; pero aún abruman mis oídos
aquel los gritos est,riden_tefi: parecíaqu_e
degollaban :í. la vez millares de gallinas
Ello es qne en el tran!:curso de mi
vida no he visto tantas viejas como
anoche vi reunidas, chillando ú un
tiempo y haciendo rui_do con trébedes
y latufl, con c•tzos, aceit~ras y peroles.
E!'ltaban apedreandQ mis balcones con
dentaduras postizas, y al asomar en
dlofl oí que rne vitoreaban y \"i que
arrojaban al aire sus pelucas y
agitaban sus escobas. Allí creí
ver en cnclillas
las momias dl•I
JJacftico; me pareció que los cementerios h abían expuleado
de sus nichos todas las suegras
qne estaban en·
terradas, y m e
sorprendi 6, a 1
ver su aspecto
imponente, e 6mo la ciencia de
la guerra no ha
utilizado la suegra para arma
de combate. Yi
legiones de Yiejas, tripudas
mrns, acartona•
das otras, y marchitas, secaE y
fibrosas a q n e llas, y nlgumrs Con papadas lacias y
colgantes; caras apop.Jéticns 6 acuchilladas por las arrugas, brazos de~carnados, cuellos clfl cigüeña, ojos llorosos, dedos retorcidos como garras, mucha carne amarilla y muchas greñas
flotando por el aire.
-;,Qué me quereis, Yisionee? exclamé lleno de espanto. ¿Estais en pecado
mortal y pedís misas?
Una rechifla estrepito~n intf&gt;rrumpi6 mis palabras; casi toda.s silbaban
con sus canuteros y palillos de hacer
medhi.
_-No he c1uerido ofenderos, sino limpiar vuestras culpas con el cepillo de
las Animas, abuelas Yenerables.
-El estruendo no me dejó acabar: la palabra abuela había indignado á las amotinadas.
-Jóvenes de ultratumba, exclamé con voz melosa. Graciosas siempre viva!!I, ¿qué
deseáis?
-¡JuEticia! ¡jueticia! repitieron.
-Bien está: voy á avisar al juez de guardia.
-¡No! ¡no!
-Que hable una sola.
-¡Yo! ¡yo! ¡yooo...... l
Era imposible entenderse.
-Que hable la más anciana.
Todas enmudecieron de repente.
-Que hable Dona Mónica, que fué visita de Godoy ......... dijo una de las más al•
borotadoras.
-Tú estuviste en Trafalgar .... ..... Eras mruicarón de proa, replicó Doña Mónica.
-¡Silencio! le grité · ¿Está entre VOE!otras la que hechizó á Carlos II?
Casi todae se miraban unae á otras con recelo; por fin dijo una paleta á. su lado:
-Carlos Segundo era de mi pueblo.
Hubo un clamoreo y una tempestad de rius al oír aquella revelaci6n.
-Sí, sefioras, repetía Ja vieja con terquedad; Carl08 Segundo y García.

-¡Ca!Jen todas! Busquen una que sea mudas
y diga por sellas lo que quieren.
Había cojas, tuertas, jorobadas, patizambas
y tullidas; p~ro no se encontró una vieja muda,
-Queremos derechos, dijo un vozarrón que
J)arecfa de hombre y ·dominaba toda clase de
ruidos.
Era una matrona bigotuda y formidable, y
negra como una sotana.
-¿Qué derechos?
-Los derechos ...... de la edad.
-¡Eso! ¡Eso es! repetían todas aplaudiendo.
-¡Silencio! Y sepamos en sustancia lo que
&lt;kseáis.
-La sociedad nos arrincona como á gente
inútil: éramos, cuando jóvenes, halagadas y
queridas; ahora, nuestros antiguos amantes tienen el valor de requebrar á nuestras nietas,
mientras el hombre anciano hace un papel majestuoso y venerable presidiendo las Sociedades
y Academias, nosotras estarnos en ridículo, y se
Ílama chochez ,i nuestra experiencia, y cuentos
de vieja. á, nuestros consejos. En amor, sólo
servimos de coco 6 de pantalla ...... y los hom•
bres de nuestra edad vi\-en persiguiendo chiquillas hasta la puerta del cementerio.
Sólo se nos deja el oficio de grufiir. hacer crochet ó ~tizar la~ chim~neas, Y querernos mandar, hacer co11quistas 1 tener aduladores é mfluencm con .1~ual derecho
que los viejoi,. ¿Por qué han de ser ellos reliquia y nosot~os desperdicio? ¿Por qué
han de ser respetables sus calvas y risibles nuestros aiiad1doe? ¿Es que el .hombre
se hace generoso con los años como el vino bueno, y nosotras nos convertimos en
vinagre? Estamo hartas de vivir arrinconadas como las arafias¡ tenemos callo en
las rodillas de rezar; nos dejan abandonadas á los recuerdos y al flato, Y protestamos y nos rebelamos con todas nuestras uñas y pulmones.
-¡Bra\roJ· 1bravo! ·repitieron palmoteando y chillando en falsete aquell~s fu~ias;
y cada cual decía á su vez, h::iciendo chasquear sus hue:sos y saltando de satisfacción:

PágirlflA 11xrr11,,,·di1&amp;aria.8.

DO~,IL\GO 2~ DE DICIEMBRE DE 189.:i.

0

-Callen los hombres y el motín
( estalle.
-Y Yayan las labores á la calle.
-Echemos las arrngas en el cesto.
-Y pidamos después el presupues( to.
-¡Ay del mundo si cae en nuestras
(garras!
-Yenga vino1 muchachos, y guita-

( rra.s.
-¡Señoras! exclam~. Lo que pedís es tan difícil como si yo os pidiera que alcanzáseis la }una con
las manos.
-¡la alcanzaremos, la alcanzaremos! dijeron con imponente vocerío; y todas las viejas á la vez,
cabalgabando en sus escobas, se elevaron con una especie de aleteo, ganando los tejados y aventándose el
rO!tro con los vuelos de sus faldas.
Yo vi primero una furioi&gt;a carrera
de viejas con las medias caídas que
convertían el firmamento en una
pista; después todas Jas viejas de
Madrid formando nn nubarrón en
el espacio, del ct1al caían eobre
tieua cuentas de rosario, ojos ma
sostenidos en las órbitas, chinelasy zancajos.
Para aquella visión dijo sin duda el gran poeta Zorrilla:

La luna huyó al mirarla&amp; ... .. .
Pero la alcanzaron por los cuernos, y vi en el horizonte una terrible cometa hecho
con el disco de Ja luna y una legión de viejas mnntuda!!I en escobas, que formaban un
rabo diabólico é inmenso. Mientras duró el fenómt'no celeste, hubo tranquilidad en
las casas y los yernoa descansaron .
José Fx«NÁNDEZ BREMÓN,

- ,,.,,,,,,,.
~

l.~. ·:.~

..,_':'•

/ - . .)#:'!"'

Pelanao la pat,a.
( Dibujo de J. Martinez Carrión.)

Tomo Il.-Nú'Ynl!ro 24,.

�194

1Ó

EL MUNDO.

DICIEMBRE,

La Noche-buena en México.

18!!5.

22

DICIEMBRE,

189ó.

EL ill UNDU.

•.

1

¡ ~-·
'• . .;,

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J.''.,

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l. :!'\lisa de Gallo. 2. Comprando °pifiata~. 3. Los últimos cantos. 4. Cna dclimn.
RUPTURA DE LA PISATA,-1,0S BENEFICIADOS•.-LA MADRINA.-PIDIBNDO POSADA.

(Dibujo de Leandro Izaguirre.)

(Dibujo de l.ealllh-O Izaguirre.)

19ó

�EL .\lUNDO.

ttncu1t era parlamcntnria.

"'EL MUNDO"
RE\l.'.NARIO 11.USTRADO,

TEI.EFoxo 43-L-2~ ,le las Damns núm.

4.-APARTADO

87 B.

MEXtCO.

'!'oda. la correspon(hmcia relativa á este periódico, debe dirigirse

al Gerente de este periódico.
Ei,te Jl('rt6dico se publicará. todos los domingo¡, y se reparte á domicilio en cualquiera po1Jlaci6ndonde tenga Agcute; y por correo, franco de porte, ó donde no lo hava.
Las smcriciones foránea.'! s~ liquidarán por trimestres ordinarios
aunque comiencen en cualquiera qulncena: pues si 110 son altas en
la prlmem del trimestre, se cobmrá por lo que falta, 6 se aumeutarA
el cobro rtel próximo.

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Treinta pesos plana por cada publlcaclón. Para avisos por largo
tiempo precios con \•enciono.les.
Todo pago debe ser precisamente adelantado. A loSSLIBCritores que
no puedun remitir dinero anticipa.do se les giran\ en el primer'mes
del trimestre, por Express 6 Correo; y si no hay olicinas, se remitirá.
el J&gt;í!riód!co despu&amp;J de haber recibido el valor de la suscrición.

¿Qué sa.bio enca.ntador ha tocado con su varita mágica
esta región de la quietud y del reposo que se llama.Cámara de Senadores? ¿Qué diablejo revoltoso ha soplado su
a1iento cargado de emanaciones sulfurosas sobre los eerenos escafios de este Santo Grial, adonde van las almas
de los que han muerto en pecado poWicol ¿Qué batallador heraldo ha hecho oir por tres veces su cJa.rín 4e guerra en las misteriosas naves en que yacen los \'iejo::i paladines, los burgraves altivos que trocaron la poderosa tizona por el caramillo del dios Pan y el fragor de la pe•
lea por la quietud mística y contemplativa de los viejos
faquires de la India? ¡Misterio profundo!
Acaso la. voz s'Jnora del Sr. Mateos ha repercutido en
los olímpicos oídos de los soñadores del cordón azul como el eco siniestro del cuarto caballero del Apocalipsis.
¡A la arma! ¡A la arma! Y un fermento de agitación desplegó las mustias banderas de pasados combates. Pero
¿qué sucede? ¿Qué Aníbal está á las puertas del Capitolio?
¡Ah! Tal vez los señores senadores habían tomado demasiado á. lo serio sus funciones de vicepresidentes de la
República. Y ahora se les va esta hermosa oportunidad
de candidato probable futnro, por tutno,. Y vacilan en
ahorcarse con aquel cordón á que aludió el Sr. l\Iateos.
O quizás, como el protagonista de una obra bien conocida, se resuelven por fin á entregar su pescuezo con la úuica condición de que ellos elijan el árbol en que debe
efectuarse el sacrificio.
El caso es que la conmoción ha sido tal, que el venerable cuerpo legislativo olvidó por un momento las prácticas parlamentarias, el Presidente dió por clausuradas
las sesiones, hubo necesidad de altas consultas, idas y
venidas, cuchicheos sotfo voce y todo un delicioso poema
de incoherencias, impropio de los dioses que habitan aquellos Campos Eliseos.
¿Y por qué no? ¿Por qué el recinto de los emperadores
de la barba florida había de permanecer mudo al toque
de llamada que el alba del Parlamentarismo ha hecho correr por los silenciosos espacios del Congreso de la
Uni6n? También los paladines del pasado hánse' sentido
con deseos de recobrar sus enmohecidas armas? ¿Er.. dónde
está mi cota de malla? preguntará alguno de estos cadáveres galvanizados. ¡Ay! Las armas están ahí. .... .los brazos son los que ya no tienen vigor para sostenerlas.
Y como en la leyenda del poeta francés, el grito del
gallo obligará á volverá sus criptas á estoe guerreros de
ultratumba.

***
Porque un grupo de senadores, olvi-

¿Y todo por qué?
dándose de las prácticas parlamentarias, dieron y tomaron en que la comisión permanente debía nombrarse el
14 de Diciembre, aun cuando no se clausuraran las Cámaras, porque ¡oh lógica! la Constitución dice que se
nombre dicha comisión la víspera de la clausura de sesiones.
Y no obstante la bolita, la ley sobre substituto de presidente, ha sido aprobada y ya no volverán los señores senadores, á ser vicepresidentes de la República. Han
perdid_o esta pequeña satisfacción doméstica!

La Cámara de Diputados nos acaba de ofrecer un espectáculo sumamente interesante, preludio de actos de mayor trasc~ndencia que acaso nos reserve el pon·enir. Los
hechos son bastante conocidos: un señ.Jr clipntado incluido en la ley de :1.mnistfa ,\ lmt duelistas, recientemente
aprobada por el Congreso de la Uni6n, se cree en el deber de manifestar su agradecimiento al cuerpo legislativo
Y en un ,,ehemente discurso trn.ta de hacer la apología de
la ley; In C,hnara de Diputados escucha, primero con curiosidad, y luego con estupor, hasta estallar en un movimiento de prote.~ta ·uná,iime-palabras de neta-que obligan al señor Romero ú. suspender su discnrso.
•
Esta. manifestación es altamente significatica; ella demuestra que la ley de amnistía ha sido votada contra la
opinión general en aquella asamblea, como una prueba
de afecto al General Díaz, como un acto de respeto al Jefe del Estado, pero en modo algnno como un nct.o de concordancia con la ley aprobada. A todo el público constan
los esfuerzos que se han vencido para que el Congreso de
la Unión aceptara la amnistía. El proyecto pasó de unn.
á otra C,í.marn, sin que ninguno &lt;le los dos 0uerpos manifestara deseos de arrojar sobre sí la responsabilidad de la
iniciativa.
La amnistía fué aprobada-menos, sin embargo, por
los que en este asuuto se encontraban en el deber de presentar su voto en contra-no para dignificar ú. nadie, no
para ungir con el óleo santo las cabezas tocadas por la
mano de la ley, sino como una muestra de cariño al Presidente de In República, que apoyaba la ú1iica solucl6n. posible en este caso.
La Cámarn. de Diputados así lo ha entendido y al protestar contra las palabras del Sr. Romero ha significado
las verdaderas razones en que ha fundado su voto á la amnistía. No ha querido que su actitud en este asunto se
considerase como una apoteosis á lo que la Comisión dictaminadora del Senado calificó como un delito que las
"autoridades judiciales y administrativas, encargadas de
velar por la seguridad social y el cumplimiento de la ley"
no han reprimido, "inactivas y hasta irrespetuosas con
esta forma de violación. n
El Congreso 'de la Unión ha tendido un puente salvador para los últimos náu!ragos, pero salvados éstos por
un acto de deferencia y de consideración hacia el Jefe de
la República, la Cámara de Diputados ha destruido los
materiales que sirvieron para la construcción de este camino áereo que unía dos abismos, y recha;mla consistencia de su obra que se ha pretendido imponerle como un
acto de suprema justicia.
La razón política no es la razón legal. La Cámara de Diputados al aprobar la amni~tía, ha ejercido un acto político, pero no acto de dignifa!aci6n para naaie.-La actitud
del Parlamento, resuelta y unánime, no deja lugar á dudas. Comienza á tener la Cámara conciencia del verdadero valor de sus actoe,
Son los primeros vagidos del nuevo sér que se agita en
este organismo.

política ®encral.
RESU!tlEN.-El Presidente 1!1 aure y su ministerio radical.
Turquía camina al suicidio.
El nuevo ministerio francés, compuesto de los eleimmtos m:is avanzados de la extrema izquierda, el gabinete
de M. Bonrgeois donde palpitan los arrebatos impacientes de los radicales y tienen abrigo hasta las utopías del
eocialismo-según una correspondenci3. dirigida al New
York Herald-parece que tiene que retroceder en su programa de reformas y en lo que él llamaba el saneamiento
de la administración.
S8 trató de débil al ministerio Ribot porque no había
desplegado toda la energía necesaria al caatigar á los comprometidos en el escándalo del Ferrocarril del Sur de Francia, y los motivos alegados para el voto de censura, quede
rrib6 al último gabinete, eran las supuestas condescendencias con altos personajes, mezclados en ese· poco limpio
chanchul lo.[Pues ahorasemurmuran idénticas acusaciones
contra Bourgeoisy suscolegas, y sedice que no se seguirá
adelante la averiguación en los asuntos de Madagascar,
donde la República ha gastado fabulosas sumas, que han
costado al país inmensos sacrificios, porque en ellos está
complicado ciert,o Ministro de Marina, que ahora ocupa puesto culminante en la administación pública.
Podrá. suceder que M. ;Bourgeois muestre tales debili.;.
dades; pero el altivo parlamento francés que no respetó
á Julio Grévy, íntegro magistrado que sólo se manchó
con los turbios manejos de su yerno M. Wilson, no querrá seguir al gobierno en ese camino, y tal vez imponga
un nuevo ministerio que tenga la suficiente firmeza y
energía para completar la. emprendida averiguación, cai•

22 DICIEMBRE, 1811.:i.

22 DrcrnmrnE, 1KV5.

EL MUNDO.

ga quien cayere, y aunque el lodo salpique i.t las más conspicuas personalidades de fa, política francet:1a.
Por lo demás, una acusación no es un fallo inapela!Jle;
una murmuración no tiene ni puede tener los caracteres
de una sentencia condenatoria. También :í. Sadi Carnot
se le señal6 como partícipe en los escándalos de P;1.nam.i,
y del juicio resultó más blanco el armiiio inmnculaLl.o &lt;le
su honradez.
.M. Félix Faure, á quien ahora 1:1e acusa. embozadamen·
te, puede justificarse y ·satisfacer ií. sus acusadores; pnt!de
y debe, en nombre de la República, sin.cerarsedesu conducta. El presidente de un gobierno honrado, como la
mujt!-r de César, debe estar libr1:, hasta de la sombt'.\ de
una sospecha.

1117

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;¡~y_
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~

No bastaba 1í. la infeliz TL1rquía tener suspendida sob1·e
su cabeza la espada de las potencias europeas, dispuesta
á herirla de muerte: cediendo á la presión que sobre ella
ejercen y obligada por la violencia, se suicida al fin y
abre sus puertas á todns las ambiciones.
Cuando estallaron los motines ú. principios do noviembre en la misma capital del imperio, cuando las hordas
muslímicas y los perseguidos armenios turbaban la paz
en el seno mismo de la codiciada Bizancio, los embajadores extranjeros, temiendo por su propia seguridad, solicitaron del Sultán permiso para que otro buque de guerra anclara en las aguas del Bósforo, y sirviera para resguardo de las embajadas y de sus personas inviolnLles.
Con astuta cautela y con refinada perfidia, una y otrn
vez el Califa de los Creyentes eludfa el permiso soli~itado; y aunque los élisturbios han pasadl\ y con ellos los
temores alegados: aunque se ha temido que el fanatismo
musulmán, excitado por esta condescendenci:-i, estal!een
nuevas y más crueles explosiones de su cólera, ha sido
tal la exigencia del ministro inglés, secundado de grado ó
por fuerza por los representantes de las otras potencias,
que al fin ha tenido que ceder, y á estas horas, manchará.o con su sombra los buques extranjeros la.s ondas azules del Cuerno de Oro.
:~fo pudiendo la Sublime Puerta sofocar los levanta.
mientos anticris~ianos que sumen al imperio en la más
espantosa anarquía; impotente para restablecer el orLl.en
de sus provincias rev~1eltas. é incapaz para secundar la
misión civilizadora y humanitaria de las potencias congregadas, en vano ha acudido á los expedientes gastados
de sa política torcida, y ha t·enido por fin que doblegarse
al peso de su destino manifiesto.
Ya está. la suerte echad..'l-: imposib~e retroceder! Y cuando el incendio alumbre con fatídicos resplandores los derruidos y humeantes eecombros de su imperio, uestaba
escrito,)) exclamará. el desposeído.Abd.ul-Hamid, con impasibilidad de mahometano.
Mas piense la Europa, que se lanza como manaéh ele
lobos carniceros sobre la presa codiciada, que no es tare¡\
sencilla sojuzgar un pueblo y deshacer un mapa á. cniionazos. Recuerde que el pueblo viril, foco de la civiliza·
ción durante los siglos medioevales, que extendió sus do·
minios desde las orillas del sagrado Gangea hasta las columnas de Hércules; desde las vegas risueñas del Danuvio hast,a las fuentes del divino Nilo, puede despertar,
puede recoger la espada olvidada de Bayaceta y Solim:lll,
y sacando de entre la corrupción que hoy la disgrega, la
energía y el valor que le dieron lustre y gloria en la.a pasadas edades, sacudir la Europa entera en espantoso cataclismo, con las convulsiones de león moribundo.
Ya alguien se ha entretenido en bosquejar el repartimiento del asendereado imperio, dando la Armenia :í
Rusia¡ á Francia, la Seria; el Egipto, definitivamente, á.
Inglaterra; el resto del Epiro, con el puerto de Salónica,
á. Austria; recompensando á. Italia con la devolución de
Trieste, y colocando en el trono de la descuartizada Turquía al Rey de Grecia 6 al Gran Duque Alejandro de Rusia; borrar hasta la memoria. de la dominación de los
osmanes en el continente de la Europa cristiana.
Feliz desmembración que á. nadie contentaría, y antes
de llevarse á cabo1 nos daría horribles eS't)ectáculos: de
sangre y exterminio! Valiente solución á la embrollada
cuestión de oriente!
Y tardeó temprano habd. de suceder; ya está. decidido
en lar, gabinetes de las desinteresadas potencias de occidente, y á ello tienden la corrupción del impl';}rio, la miseria de los cortesanos que rodean á un tl'ono envilecido
y el permiso últimamente arrancado por la violencia al
miedo, para que buques extranjeros orucen orgullosos y
triunfantes el estrecho de los Dardanelos.
Hoy es un navío de línea el que por cada potencia
ti resguardar la.e embajadas; por ese postigo abierto pueden escurrirse las flotas que se congregan en los mares
de Levante, y mailana, en no remoto día, presenciaremos
el bombardeo de Stamboul por las escuadras coaligadas,
y esa será.la señal de inenarrables catástrofes.
X.X.X.

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)...os 1,r~&lt;ilS
(Ntuj &lt;li,erf,&lt;\•&gt;s)

( corriend~hi. j ........

"ª

17 de Diciembre de 95.

Dibujo enviado por el Sr. José l\Iaría Villa.sana.

�198

EL JlU~lJO.

LA NOCHE BUENA
EN MI TIERRA.

I
recurrdos dulces y gratas alegrías! Oh l'isueñas horas de inocente placer! Yolved :í animar
I corazón entumecido, venid á alumbrar con claridades: tibias los horizontes grises de mi d&lt;la.
Aves parle.ras que cantabais en el alero de mi casa y
formabais la nidada en los flol'idos árboles del huerto:
tornad ,i entonar vuestras canck,nes no aprendidaf', y
pueda despertar tí vuestra voz el encanto de las mucr-

tas.Jlusiones.

,
Q.A....,'i:ACA.-EsTANQUILLO DE ur,A ÜPER.\. n
LA l\IADRIN.A.

Olor de cirios, perfume de incenearios, aroma de flores recién cortadas, que erais mi delicia en la modesta
iglesia de mi barrio, venid tí reanimar mis sentidos que
se embotan de fatiga y languidecen de hastío.
Salmodias graves y solemnes cánticos que con los alegres villanciaos formábais incógnita harmonía, entendida sólo por las almas piadosas, resonad otra vez en mis
oídos, y comprenda yo vuestro elocuente lenguaje bajo
la augustamagestad del templo cristiano.

II
Ni el lujo que deslumbre en el altar humilde, ni faldas
de crujiente seda ostentan aquellas gentes sencillas, animadas de lo que podría llamarse misticismo profano 6
mundanal devoción.
En el lugar de honor de la sala 1 sobre una mesa cubierta de blanco lino y de olorosas flores, con gruesos cirios á los lados, colocados est,ín sobre p.ndas los .~antas peregrinos, sin que falte el ftermoso paraninfo, cónduciendo del
ronzal á la mula, enjaezada á la moderna, y generalmente
desocupada, por ser la del paciente herbívoro menor que
las figuras que representan á los padres del esperado Xii'ioDios. Algunos ramilletes colocados aquí y allí, en vasos
de tosco barro ó fina porcelana, farolitos policromos de
papel por todas partes colgados, con pétalos liien olientes
de rosas y amapolas, esparcidos sobre la alfombra en el
interior de las habitaciones, ó en el suelo recién lavado
de los amplios corredores, completan el adorno extraordinario de la casa1 y señalan el camino que ha de recorrer la procesión de la posada.
Y mientras comienza, en tanto llega la hora señalada
de empezar el tradicional rezo, los viejos tosen y se electrizan al recuerdo candente de sus bellos días, pensando
con el poeta, y reflexionando
cómo á. nuestro parecer
cualquiera tiempo pasado
fué mejor.
Los niños corren, gritan, saltan y marean con su incesante algarabía: éste empinándose. le tira de las orejas
á. la paciente mulita del altar¡ aquél, trepado sobre un
pretil, al intentar desprender un farolillo, lo incendia
descuidado, provocando general alarma y pasajero escándalo; el de más allá con débil carrizo pretende quebra).' la
ventruda piñata; el otro va á huzmear por entre el cesto
de las provisiones, por ver si puede tomar por adelantado la olorosa manzanita1 el sabroso cacahuate 6 el azucarado confite ..... . y todos e_n confuso tropel 1 y en revuelto
remolino arman una zambra de trescientos mil ángeles.
Los jóvenes charlan, ríen, cantan y se entretienen en esas
nona.das, en esas pequef'íeces insignificantes de la vida,
que son el encanto de las almas cuando se tienen veinte
a~os y la existencia se ve á través de un prisma de mágicos colores.
III
Llega por fin el anhelado momento; los niños se aquietan un poco; los padrinos,-dos jóvenes apuestos de distinto sexo, que han podido revelará. la reunión mutuas y
ocultas simpatías-repárten á los concurrentes sendas velas de cera¡ las muchachas se precipitan bulliciosas hacía

las andas que sostienen á. los santos peregrino!J, y se necesita la intervención de la sefiora. de la casa para discernir el
honor de llevarlas en hombros; por riguroso turno se designan cuatro jo\'encitas, y á su lado se colocan otos tantas galanes inberb~s ó barbados, pero henchidos de devota unsiún para honrar al santo besando la peana.
Se oye el rasguear de la guiui.rra y el bandolón; á las
notas claras de Ja flauta se 1m•zclan las gravt'S del tololoche, y al ruido ensordecedor de los pitos se unen al alegre
golpear de las pauú~retth! y el chasquido de las castañue·
la~.

En hileras alegres y apretados se forman los concurrentes; hacía adelante 56 mueven los..pereg1·inos, hacía atras
las cantoras y los músicos, y todos de dos en dos, van
desfilando en medio de animada cb,1rla1 s61o interrumpicla pm el solemne ora p ro nobit , que responden en coro al
entouarse la letanía lauretana.
La procesión ha recorriU.o toda la casa; los amplios patios y vastos corredores se han iluminado con resplandores de incendio. La palabra de an1or ha cuajado en los
labios y palpitado en los corazont's. )Luía, madre del
Amo~ Hermoso, ha bajado ,t aquellas almas devotas y
encenclit.lo castos pensam:e ntos y místicas ternezas, que
se deslizan bhmdamente p&lt;ir la pendiente stta,·e del amor
profano.
Las miradas relampaguean como aceros qne &amp;e cruzan
y chocan en singular combate; las manos temblorosas se
buscan y se estrechan entre la escas,i penumbra que deja
tanta claridad;el can to contin úaen l'i.Í. pido crf .~cendo, y cuando la multitud ~e ag0lpa de rodillM ú las plll.!ftas cerraJas
de la sala, donde sella &lt;le pedir la mística ponada, las almas también se ponen de hinojos, y casi todas sueñan en
dar albergue regocijado ri. alguna. ave perl:'grina, y se deleitan mirando en la caldeada imaginación el Portal de
Bethlem de su felicidad, donde \u\ Ue brillar la estrella
esplendorosa de su risueño hogar.
Continúa después el rezo llano que todos acompañan
y que pocos entienden; y al sonar hi última jaClllatoria
que se canta y el último villancico que se entona¡ cuando
aún se percibe el olor de cirios apagados, y no se ha extinguido todavía ese rumor que flota misterioso y vago,
al terminar las oraciones, la música preludia. la primera
danza, los pies se agitan en convulsión automática, las
mamás apenas pueden refrenar los impulsos profanos de
HlS místicas herederas, y comienza el baile, y aquel recinto que momentos antes era un templo con aromas de
incienso y de benjuí, aruarillent,os fulgores de cera, salmodias solemnes y piadosos cantos, y hasta con deliqµios
de religioso arrobamiento, se convierte en Ullft vulga.r sa·
la de tertulia, con sus prosáicoi encantos y sus poéticos
defectos.
Los padrinos otra vez se ponen de relieve, distribuyendo i1. manos llenas flores 1 dulces, juguetes y golosinas,
segtín la condición del favorecido.
Se abre en seguida el concur.:;o para romper la pifi.ata,
y es de ver y de oír la algazara que todos forman sin distinción de se.xo ni de edades; es de ver y de oír las risas
,:~&lt;:

{"
¡ ':

22

DICIEMBRE,

~2 DICIEMBRE, 1895.

1895.

pensando en otra cuna y otro angelito, que tarda ¡ay!
mucho en llegar al caliente nido de su corazón.
El padri1w de la acostada del Niño, como .allá. se dice, es
el míi.s garboso, el que pueda derrochar mejor sus capitales, para el mayor brillo y lucimiento de la velada; y si
tier.e entre su$ cualidades la de amartelado galán de la
madrina ¿á qué sacrificios no se verá arrastrado por satisfacer su disculpable vanidad? ¿de qué no será. capaz un
apuesto doncel enamorado, si quiere complacer la negra
honrilla y las exigencias de su corazón?
Se atestan de flures la sala y las recámaras habilitadas
para el baile; se alumbran á riorrw con farolitos de colores
el zaguán, los corredores y e patio; se refuerza convenientemente la mezquina murga; ee llama hasta al sochantre
de la vecina iglesia; se preparan regalos más costosos, y
todos se disponen á hacer un derroche incalculable de
goce y de alegría.
La parte semi-religiosa de la ceremonia no ofrece nada
de particular. La misma animación, la misma pendiente
sua\·e que desciende á. los corazones regocijados desde la
cima de las meditaciones místicas á. las floridas vegas del
amor cristianamente profano; sólo que el descenso es más
rúpido, y el rezo se hace más á prisa, para llegar pronto
á las secretas confidencias que no pueden pronunciarse,
sin riesgo de pecado, antes de decir el solemne amén que
queda n·sonaudo.
Pocas, muy pocas veces, termina la última posada y
la tertulia que la sigue con la clásica cena de Noche Buena, con flll ensalada conventual y su tradicional guajolote
relleno &lt;le castañM y de nueces. Esa cena m,ís comt'm·
mente se celebra en familia y después de haber asistido
piadosamente á la imprescindible ~Visa del gallo.

199

EL 11:UNDO.

'

· -

IV
Las mismas escenas se repiten noche á. noche en las
ocho primeras de las posadas. Solo en la del día diecisiete se adelanta y se apresura la hora del rezo, J?Orque
sería falta imperdonable en un oaxaqueño no asistir á los
maitines que se celebran en el santuario de :Nuestra Señora de la Soledad, patrona principal del arzobispado
de Oaxaca, y hay que acabar lo más temprano que se
pueda, para ir á formar parte de la romería que de todos
los confines del Estado, y aun de remotas y extrafias tierras, llegan á rendir cultos fenientes á la milagrosa Madona..
1·

Así preparadas las almas y dispuestos los corazones por
el místico rezo y el regocijo profano, ya pueden recibir
al Niño-Dios que llega sembrando el contento en todos
los espíritus en la noche feliz de Navidad.
La rnadrína escogida para esa noche es generalmente la
más guapa de la temporada, la que tiene más relámpagos
en los ojos, sonrisas más ·seductoras en los labios y palpitaciones más ardientes en el corazón. Ella se encargará de aderezar la cunita del recién nacido, lo envolverá.
en delicados pañales, y quien sabe si sentirá entonces
apoplegías de visiones, y desvanecimientos de ensueños,

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Al año siguiente no es raro ver en las JJosadas á alguna
pollita que se apresuraba á cargar á los Santos Peregrinos, convertida en respetable señora, en venerable mamá, apretando contra su corazón á un nin.o mofletudo de
ojos azules y cabellos de oro. También ella dió posada en
su corazón, y tuvo en el Betblem de su alma su KocheBuena feliz.
EL Tro CttExcno.

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VI.
Aquí eí puedo afirmar que hay algo de característico en
la Noche Buena de mi tierra.
A excepción de la Catedral donde el Venerable Cabildo guarda incólumes las formas litúrgicas, todas las demás iglesias, qne en Oaxaca son numerosas, toman un sello de alegría casi profana, en que ae desbordan aquellas
almas creyentes á su modo, y piadosas á su manera.
El capellán de cada templo pone su fiesta bajo el amparo ~• protección de una fábnca de cigarros¡ las operaria.E, que todo el afio se llaman estanqueras, toman esa noche el rumboso título de obreras de tabacos, y acuden en lujo~a procesión á la iglesia que las eligió, llevando entre
músicas alegres y atronadores cohetes al Nülo-Dios sobre
mullido almohadón de seda, cubierto de perfumadas
rosas.
Desde las once y media de la noche comienzan á circular por las ca:les más céntricas de la ciudad aquellas alegres estanqueras, con sendos cirios encendidos, luciendo
sus vistosos rebozos de seda y sus enngu3,f! de colores chillante... La policía ni pretende interrumpir aquellas pl'ocesiones que n&lt;ida tienen que ver con las manifestacioneio:
ptíblicas del culto externo.
No se necesita la intervención del gendarme, porque
cada muchacha lleva no lejos de sí á su padre, á su marido ó á su amante, que unas veces acarician á la trigneña-botella de mezcal-otras echan piropos llenos de sal
y pimienta á. sus vecinas, ó dejan entrever su pimta derxpada, oculta bajo la cobija, si alguno se atreve ,í poner los
ojos en su dama 6 á interrumpir con nota discordante la
general alegría.
Llegan en buen orden á la puerta del templo; allí los
sacerdotes revestidos de capa pluvial reciben al Ni.fio; la
multitud ee desborda y penetra en poco comedida irrupción bajo las altas bóvedas. La imagen de Jesús es colocada en el altar y á poco el órgano lanza sus sonoras notas y comienza la .Afisa del gallo.
Cuando ésta se acaba los fieles se desbandan, formando
animados grupos y van á dar la vuelta á los alegres cluichacuaks, barracas de lona ó de- petate que se levantan
junto á la plaza central,. y donde se establecen vendimias
populares y juegos permitidoe.

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Fos~oAsl
J' NOCHE.

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I!
11
.

•
A la luz cegadora que desprende
y deliciosa,
En gentílico amor todo se enciende.

~u desnudez triunfante

Da en su cabello el sol besos de oro,
Y el mar, abandonado por la hermosa,
Y it'rte á sus blancos pies amargo lloro.

III
La beldad, sonrosada comn el día,
Esparcido el raudal de su c:1 bPllo
Por la mórbida ePpalda y ni veo cuello,
Llega a~ arroyo de la wrde umbría.

t'n vmm llena en la corriente fría;
Y al rozarlo después su labio bello,
Tiembla el vaso, feliz; la.nza un destello,
Y campo y sol refleja en su alegría.
Cuando su viva sed siente aplacada,
La hermornra retira, indiferente,
El cristal, de su boca de granada.
Tórnase triste el Ymio; antes ri·ente,
Y por su faz de nieblas empañada
Se desliza una lág1ima luciente.
I\"

VII.
francas, las alegres carcajadas, goce pegadizo que á todos
contagia, cuando la pollita zancona vestida de corto falla
en sus golpes furibundos, 6 cuando la predilecta del padrino, merced á intencionado resquicio que se le ha dejado e·n la· venda que cubre sus hermosos ojos, puede
asestar el liro de gracia á la olla barriguda, que deja escapar su sabroso contenido, en medio del aplauso general
de los grandes y los gritos descompasados de los chiquillos.

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$1 poema ae las lágrimas.

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v:e,;.

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Et ln rose parlant le Janguge des rose!!
Dit; "J'aime les chnnson!'. de tei.: d eux
lévres rose,;, ''
A. IlOUSS.\YE,

I
t; na blanca beldad fascinadora
De rubia tren:-:a y seno floreciente,
De ojos azules como tersa fuente
y risa más alegre que la. aurora,
Por ameno jardín que el sol colora,
Camina placentera y diligente,
Cuando su limpia. falda transparente
Prende un rosal con rama punzadora.
Dichoso acariciando la hermosura,
Se estremece el rosal, como una llama,
Al romper la beldad su ligadura.
Pétalos rojos llueven de la rama ..... .
Es que el rosal, perdida su Yentura,
Llanto de sangre por la infiel derrama.

II

Dibujn e,n-iado por el S!'. Eugenio Olvera.

Esplendores magnífico~, brillantes
Cunas de plata y majestad divina
J\1ut!!:'tra su cuerpo escnltural de ondina,
Al salir de las olas murmurantes.
Las tembladoras gota.e rutilantes
Con que cifiera el agua cristalina
Su inuiaculada frente alabastrina,
Fingen regia corona de diamantes.

Ru::-ipiran los ardientes rnisefiores,
Llena la luna el mar, valles y lomrui,
Y, en álamo frondoso, dos palomas
Cambian roncos arrullos gemidores.
La bella viste encajes; raso y flores;
Y, cual rocío en las fragantes pomas,

En El! pecho gentil lleno de aromas
Lanza nv collar de perlas sus fulgores.

rn dichoso amador, en tierno lazo,
A la beldad fascinadora oprime,
Besándola en su labio de escarlata.
Y á la presión del venturoso abrazo,
Roto el collar de perlas, dulce gime
Y en higrimas radiantes se desa.ta.
\"

Yierte el mustio rosal llanto encendido;
Del \'Ul:!O rueda higrima luciente;
Llora el collar de perlas refulgente,
Y llora el mar y estalla su rugido.
Llora también el amador rendido:
Que la beldad de inmaculada frente
Es estatua de marmol esplendente ..... .
Y en el mármol jamás vibró un latido.
Todo tiene una lágrima ó lamento,
Todo ...... menos la bella seductora,
Causa de tanto mal y hondo tormento,
Que, arrogante, impasihle y triunfadora,
Responde á los dolores dando al viento
Su risa más alegre que la aurora.

�22

EL MUNDO.

DICIEM.BRE,

18\Jf,.

p - á ella acaden deo_éle la Duqn- 4 qalen ocomp■fta
el lacayo de 1 ~ llbna, el ~pero que compra
la manuna prohibicla, la oerpleolee-da en el U"On- an merlDlll ID
de pan. En la noche no •• inteel
co, nna Ew de negra cabellera que le cae 1obre la eep&amp;l• rrnmpe el roldo eD Ju callea, paeo el ciego que pide lida, un Ad4n con loe bruoo abierloo; un Herodel con 10 mcooa -.a con a11 p11arra imp?OTIE&amp;ndo villancicoe en
eachllla de hoja de lala degollando' loe nllloe y mirando cado· pnerta 'I el granaJa qne no 11be tocar inalrumeoto
lmp&amp;elble 4 lu aftigldaa madrea; loe reyee Dllpl Cllllli•
algano, ana ho,a de talar un palo y mete un ro;.
nando en un elefante, an dromedario y nn cahlllo, con
do capu.de enloq-, loe oordoe.
_ _....Ja NochedeNa'Vidad enüe- 101cajudejoyuy1118coronaadeoroy o.oi mamoa de
En loe palal,ioe lo miomo que en lao bohardillas, ae
grana; loe i...,. !ormadoo con peduoll de eilpeJoe, cua,11,ABBIS ......canla y II baila y c1e todoe eooe raidoe no H qa,I
18
na isirillaT Nanea IÚII qne entonre- doe de 4nada y de-•=·, la fuen•-'ia "lle oe _.i.4 la pa$rla. Nanea oe 18"ip&amp;n como en
...."""' ,
-a- con mloterl- hannOllfa que dialp&amp; todaa las '""'"""' me• DCllll6n loe recnardoe dalcea de loe prime- ICDII para qne funcione como li f,ma de verdad; el moneo lade l a - l a ele la púrla.
rilo 111100 d&amp; la 'fida y nnnca como en mo- lino con IDl llp&amp;8 de caerda; la Vlrpn con IOálO melan·
Yo, que •"""' I••• nr=on• , F.epalla, que tenla
j¡alllWii oe 'lll...,. teaer-. volar y acercane en iillen• o6lieo, manto unl y ,11n1ea morada; el Sin J""6 eon ID alll lanlol amlllOI, ql¡a me conlideraba oomo en mi caaa,
loo uiadoe lÍ'r&amp; deoirlea: no me olYldt!n, oqul tónica verde, 1u capa amarilla, 111 poblado borbl y ona ¡poiqo6 b,,de ~ - • e n • ~ - a-nte
WOJ,,Y&lt;&gt;tdento y-to con ....a-100 Yillanclcoede- wracoajadacleftoreoen la mano; el bney y la molacon ele JUxlco y 'bnléllllá en medio de laldol esplendoree,
t&amp; DOOli,,,
loe hooiooa abierloo pinladoe con ...-oon como li ano·
mloeallelpobwllldt.-erdoe. eoloB a-,nllldoeque
l!roik....,. ,100 - - ~ como loe Jaranlll!C"'; looaeraftneodeceraconlao alilaldcradu 6 en la veoiDdad . . . - J' mllan el jarabe, mil pneolol de
nillolf' nida eJIIM ~ ni mú i - t e q n e el ni- plaleldM, y 10 hebra de hilo en la ca1-, poracolprlca heno y de lama; loo 1IICimiemoe llli g,,itri, de nneotra
llo Dlol, ~ humilde, -.Jooobreel hudllpa- oobreel nlllo; el portafüo de clara de huevo en algod6n, clué media, iro. eDdW "'úlca 4 qne Uamabo mi padre
SIi eJtDpeoahre y caieDlldo con el allemo de un bney y Y ID peeebre lleno de poja; el nlllo-Dioe de cera6 depor- el
la -■lh!I JOOl■do lle ..ite y ele -.inagre Y la
• -mala.
celua, 1COIIINlo, con loe ojoe muy -.il'OI y may ablertoe, - d e l lulpr COD,lnl b¡olYidable ooberano que len lasa
¿lfay elí la dena y en loe aiglce ana eecena lÚII demo- loe breooe exlendldoe, y lao piernu encqidaa; todo eoo lo
_..,. f mM _,..ftdora? El lley de loe lle,.., el me- he comprado al lado de mia padree_. - an rapu; ccbea culiieda pol'
el pOlvo del camino da la 'Vida.
1er 4e loe hilmlnol, elaol&amp;rla llbenad, de la igualdad, todo - lo 118\'llbo en un gran ceeto ehlejocrlado demi
-,.Qalero 11111Cho I Jlodñd, leo cieolaA mil aúgoe, pe·
cié ia ,._¡do4y de l a ~ no emp, la 'fida Y ..,.la para U'l',glar el nacimiento.
ro ea e■- acehe qáerrfa en lf6sico f vo!Vlr ma•
~toclll!.._ ""11■, ni ljlJopedldo en rlfloíolmaal¡Oh nilloe de a.'loral vCIOkcl no .Wil wdo lo qne ~ ni. CNlocllwló por 1111' oppliialoe y loe r J - Su oigolllca para el coru6D huérfano y enV1jecido por la or- ft1IIIL
¡Oh Noche Baeml ¡Oh poema el&amp; memoria~ 11ntas y
~ .... ~ ... ma4l'e-...-ao-llade Na- fondad y loo dolot9.
de ftllÍIUill ídul Que la cl-.ililloi6n no minga de en~ _, ~ 119 .,..11!!&gt;; lo ilal~nopirando juDVnelU'OI ojoe no oe ftjan en loe de eooo nllloe ~ w,, _..,. ta eencilla 8'líllll! r¡úe .... eiempre la ale:po liL , . . y el buey 1 t..te.i..- 1111 advenl- hambrlemoo 'f demadoe qne ca miran, no con enwdla, ir!a de loo MPN11 la delicia de 11111 . _
,...!llali4lb kl!á ~ en la eooala aoclal, lca que lino con alesrfa, Ir de 1a mano de vne■U'OI podre■, de
Ya,_ndo.,,...,IMctiiee, bUloo en -.ano la frente
udau y Ice mú brallDoo COP· paeolo e n ~ . de OlllllChltaen cuuchlla, ya ~ n ~
• • ~l oóa iail beeoe en ollo tiempo; todo oe
i ; ~ para . . - d e la~'- el ali• do lao - • ya A&amp;lnbiando la mala, ya pidiendo mú
Ido y *&lt;ido eia embua&lt;t - " 'rifl&gt; denao del eoplri"'·
~~ lclt 1gno1.,., Ice hamilder, loe • ¡ak,181 Y mú - • '1 qne ca open adollde com· liá¡Oh
Noohe ».al oGálldo "1 --,bá fria y blanca co~ · - 1 11 f'4 l la-llidadelJDMprilllW_y_
pr4lalaeolao16!1,loedulcell ..pec1a1. . . . . . . . . pa- mo mil....., ái¡plooln mi 61&amp;1mo 1eoM, lnfnnde tn
l ,slttii~~loi pi ◄-..
18 - ■i """'l""el con8le 11ne raeda, el canel6n qne 11
c o - de mla hqe■ - q1ie para mia pa·
~ ~ - i¡liN.llt., loe rer,s IIIIIOI, la apariel6n de abondona, el '8Jocole qae oe delpneia, 6 el pol'IGtieiño y loo
meo i ~ en -1 ll!(o y 11ae!no han lagrado apognr
• - - -1 l!¡eG, 'j. i....,., Yiailulo. cleponlendo ID co- ,eqaemado cacahuate qne al l'ebulr ea la _,..,.,.. ea- loo.a.., Jil i.a fsiifl181 ni el alllll¡O conocimienlo
J'!IIIÍ¡
-,.nto ate el mM deBpreciallle y ol- nula cae al 1111elo.
e l u ~ .........
'riWl&gt;~•ql!e 11 ■--- en-deoroy Para loenlllcapolm!a eun111Pff1'1&lt;1; e11oí1 no t i . . dOld
oomo _.,., Jo iejcai
~ - ~ &lt;lepúJQra y-itlo y movían en 1111 clelmautelado ouano el nacúioúníi&gt; q!Jll ~
~
1c,a mú riooe, va1eioiol -.-11ca.
pero compru e1 p11n ele eur1so, ..,.. ed:f
toc¡ue)IIIIQbab6ilvillo,
-~~ ~ ¡ - 1 , i R el arden de laa aooleda,, gorilea agndalnent,e, y con 61, el pdlk&gt;'ie i.,..,
élll
el ,....ida Belea
4iil,
1• • ¡
tv 1 .._,._. 1-, , c1- ~dad, yaloonarludocedelaaoclie;oe.....,._.,.
et 11aelmlento ü Orllto.
....-1a.p. • flllldar el dereobo y la jaáicla, ¡ tevaa- gnlar con tocia la fnena de IDI pu1Jll.&amp;¡l'D■ Dmo Pa:A.
~'lt
la ulae condici6a de eoclaw y de conElla III que• Noohellaeill,
~ • .._ "'8 ..,._ y de madre honeola, f ma1dePorque nace eíNlllo Dklí,
Alt ...._....,
el gobierno y 4 oamlllcar la
Loo nllloe pobrel la cLllleo ,r rhat-. qne oe
fls¡ ldita d 1/11
11boliendo tl"11oe 7 no con• confunden el oceite Y el vinagre, laa .... de ._,,...
~ u,,!n ~~ Dj.nobleau lecí$1mao toen de con lu rebowlu de flcama, de 1--..,I; ,_ ...u;,, olo
~ ~ V r(il!rc. 1' fa, el pe1116n y la eopeNDza en plflano, ele lima :r de per6n, con loo! con._ y 'Ju almeDI
~
dral ele .-hmk!.
ESDE la cnmbre éle la monlalll, el paitaje era
l'illi41110 ~, ~ . . . . . , -'9 oqnel nlllo que caando lleCon11o6 p1-r nllloe
Y poinoltoe apa~ pnAlo6 y oe1l6 con .,. - ~ ran el ilaldo rojo de- plailllo, mleuUu loo nllloa riool
Ve!Me abajo, un capriohoeo aplllamlento de
·a.¡ i rou,-,Mlleota: qae alboroudoo
11borean la copa de Cbampognetoo!IChando el amorooo
~
n.....,...,
trojee, domoo '1 VáDllal tonecillu,
"- 1- wel!llli, po¡,qne ¿ todo■ leo hbo benellclce por- brindia del jefe de la lamllia, qne hace llorar á todoe por1lll91ÍliÍill-lo~«1111011I • -de IOl llnlliee• y po- qne habla con la poeela del alma, con Ja qne lnarin la'6- wlelu slratoriu. oapu de molino movidu por .,¡ aire,
~-~ la Uetra
de que al 11epr laD llcidld de mirar Yivoe, conlentol y rewúdca, loo oeree y, Jl!'rdil!nd- en la lejana oenaola loe Inmensos ,ripies
,alplcadco de pÍ!Jllol rojoo por lu amopolaa qne oe me......., an\Y81'11rfo, dondo quiera '.lºe 00 enoontr6ia ... que ocn """'"' de ID IBDg?8 y alma de M lfeck&gt;I.
ñil ~ 4"lria&lt;Jeijo éle loe hopno y ele Ju p6bl'¡La uadlción 11ncioaó lu naevee Jleetaa aeguldaa qne clan blandamen'8 en lao eop...,
Era muy pinto- el pueblecito.
.....,_ '8l flíeblo.
llamamoe •lu poaclu.• Con CIWlla alegria 1-oo caa·
Loo bombrel, ml¡ajaban con ardor en la labranza ó
:Y 411 qpe lamarlolo pene..- , todol lao edadeo, á
lado todoo, aigniendo con nna vela en la mano, f loo pekie ~ f , toa.a Ju naoloneo. Su perfección lo regrlnoo de ~ .loe villancieoo 11ae todoe conoervamoe lao qneoe...,, no codiciaban riqusaa ni conocla1i 1u1 fueroo poli""°", hollabon loe campeo cabolpndo en úgilee
~ l,todo láque $lene Jlll An noble 1 *Cdoo lo aman en la memor,a,
~ W la ~ n élel bien c).,l
d
Loo que dabon la poooda oe encerrabon en ana pieoa corcelol, cuaban ganaa ó paloe •ll-rea en las laguna,,
~
•
amor Y • la para reeponder con otros vereoe al oon del piano ó de la 1 fieru en el bolque de •binoe; eran felices; arrnioa•
Jla,)(6xlcoaoelébreenCldah
laN b Bu
pilarrl, deepaés de haber canlado la lelanla, yen el mo- bon al m6dleo con 81l excelente salad, qaerlan bien á las
_la,._ íml- en q"'l
"': •
enoco- mento de abriree Ju puertu para qne Jceé y llarla dar- eepoau y ilegahen á p&amp;lriueu ·rocleodoo de hijoo cari·
18 COJlll'OPl1 00 coruonee
la famll.
míeran ahl - noche, ¡qué alguara imn'bomoo! ¡con IIOIOI y alegres ni-aeloa: eran Ju hembras bonitae y
1'iflOI
,a 18
linreane para pllllr la velada Y qué arrojo no■ tirábamos al aaelo para recojer la eolaci6n pladlae, de 11'.bilol modealol y aenoibilidad superior,
&amp;Olll1
penoor ~ ~ dru que . ven- deapamun■do en la allombN ó en loo ladrlllco ele loo co- delconoolan el lnjo y la coqaelerla, amolml el ln,gar, á
~ 1clt abáekio y loi podrell anfren unagmúdooe 11 en
rredoreel Mezcladoo nifloe y niflu, aparlando la mano la Madona qne acogla propicia &amp;DI plegariu, á loa nilloa
1"!)11'a novldlld ya dormirán en el Hpulcro.
delicada de la hermano ó de la prima, qne in~labo hur- haérlonoa y al novio nlaüco que en lao noobea de plenilOh l!Toohe
4 mi memoria
Juh dlchu larnoo la me¡or
• golooma,
• éramoe loo máa awroo y toleol lanlo C1Dlaba ,rovaa.al ventanillo.
1•daa
1ao Buena! Mi .
,
mu-,..., 188 1onu que oyeron para la arTtbating,J'Y pora la gula!
Prodacla el pueblo, Ju uvu riqullilDllll de aua viejos
l'fN
no
.olver
nancal
y
tod
·
·
1
¡
emparrados,
queooe allmeo~ioe de elabornciún primitiBra de ver c6mo nOII Ue-1...... o eato aurge en m1 memona a ver oe ptlelk&gt;B,
• - en oque1100 atice nneo- al oir loe canlol al - r por nna ealle y ver dellde la va, el wigo que convenido en pan, vomi1aban por 111111
$ft11-d-,laoompradalco¡·•----elN··'-·
'
..-.,:;;;.,. __ ~ amule nto· acera el iluminado
11lón en que ae ef"°'óa aoa poea- bocal de lumbre lao humeo.na lahonu, aceltnnaa de sus
18
~~ que *Oda'!al· da de lnjo, 6 eecucbar en el uguán de la vecindad debo· oli'11?81, Al froto ..ele loe manzanoo ó perales, y ftoreo,
~ •rm- Y amplia de laa rrio, loo canlol de loe machlcbllol pobreo.
¡muchu ftoreal hablail de Vlr en Mayo aquel vergel, ropluae de la cJudad, ocn DU delicia, porque en mudo lenCuando ya todde loo que noe amaban oe han mnerto, ..., claVlleo, nwgarilal, llrieo enlermiaoe, cer61eu camIIIMlle me hahlan ele cceuqne amo, qne no olvido y qoe caando nneotroe padree daermen en el oepnllm&gt; y con p4nulaa, vlólelal, acoclaa de roúceo pomp6n, ozucenu
'"!-can como UDto roolo mi espirita triate y enfer- · ello■ el hermano amado, cuando el hQPr en que fnimoe cloróü- y azaQlll'OI pudibondoe.
·
mi~
enmanlll
dichoooa eot4 vacío, la Noche Buena revlale denU"O del
Lu calles eran mal p&amp;vimenladaa, y loa edificioo lodoe
18111118
-■
• oda Y eriau. cuajadu de bello- coru6n ano dalee, pero Infinita trilteu. OM1a canto que con UÍIIIM ven.._. en cuyoa barro&amp;ea de hierro se enqne ~ 'ree,na, traldu ele n o ~ mona cer- 18 élcacha, cada pandereta que IOlna, cada phD qae,.,.. roocaban como llerpienlel lu enredaderaa: loa domingos,
~ _ . ~ - Y hdmedu made¡u de heno, reco- tremece leo aires con ao aguda nola, noe obliga 4 1111PÍ· la genW m o z a ~ enplen1U bailaba en la pla•
pin 6n leo viejos ahuehn"".'9 de Chapallepeo, Vlrdad&amp;- rar y á oemir húmedoo loo ojoo, pon¡ue nada ee compara, za prlnclpel; ali! 10 iniclahen loe CUt\&gt;O •more•, conjaNI cuna■ de lan noblel anc,aue1;-eou ftoree ea forma de
ble f las venturas del hogar ni nadie vqlveril 4 amarnoe phue el verbo amar al compú dfl lao lanlarri"8 de la
-1la c o n - ~ rojo■ lanccolüoa, lin aroma, pe- como nu9"'roe padrea noo amaban.
mdaic!I '1 el piar de loe pojarilleo, que porloleaban tendi.~ con uno poeola
y que llama el pueblo ftoree
Recuerdo las NocbesBaenu queposélejoo de la patria.
da el ala en leo rama¡...
de Noche llnena; lao 9"'reU... el ool, la lana, y loo comeMadrid es de lao ciudades q11e mú ae animan y que
Cuando la campana mayor de la torre porroquial lan•
111 de anlllllo; loo hlleo de plala lllnrando la eecarcha;
10n mú balliciooaa en t!t!la noche. En todu lao caeu ae ubo4 la puee*II del oolel gemido de au lenpn bronclnea
lao cabollu de ~ o oobre rooaa pinladaa de blanco, re- cena el pavo; lu peocaderlas oelentar, en 1n1 8IIClplr&amp;lel! anunciando laa oracionee, invadtalo todo una calma. de
medando la rueve; leo putoreo de borro, llato con ID loo m,a grandes y doradoo salmoneo qne ae _ , . en el abodla; verlaia ilumlnadoe leo villlloo de d01 ó tres bal·
zampolla, Gila con la olla de migaa, Braa con la chlrimla, allo; la Plaza Mayor presenta un especUcnlo hermoeo,

~a.-a•,nas

N ºch e

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L,•terar'taS.

Annlnda con el lamboril; el 4rbol del bien y del mal, con

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DICIEIIBRE,

ones, algún trunochador que cobijado en gruesa manta
apresuraba su puo en la calleja, eacuohariaí■, en el ealabio el mujir de una vaca partarienla •• furicoo ladrar
del vigilante mutín que presiente alg\10 intruso, el canto do un gallo deepabilado, la oerenala de un felino en
loo tejados, ó el eco triele de aaa canción de amorea perdida entre lu oombna.
Ln autoridad civil, -ba repreoenlada por un alcolde
campechano y malicioeo que clecidla loe pleilcl de IOI
gobernados como el lamooo 01Cndero leo de la ln1Dla blrataria y medraba haciendo ,abiar á la alcaldea con 1n1
inaiintoa mujeriego&amp;; la medicina, llevó á un doctor materialiata, jacobino y revolncionario, promotor de dlecordias y zamb1111 en la época electoral, buen 1ujelo en
el fondo, amigo de leo marid~ y qne habla uilüdo en
1u1 nlu,nbramienlcl á todal las madres en diez legaaa ,
la redonda; para que nada fal-, el prq¡reoo, que en
todaa partea aaoma las naricea, ediflo6- unaa aulaa, y re,,
vislió con el 1evero magi8'erio de mentor 4 un anciano
dómine, de &amp;oonomla blblica, convioolonee oblcurantu,lal
y aDlleru coetnmbrea, ana eo~de lnquioldor pedagogo, lamoeo dl!obravador de nllloe que f faena de •:rano■, palmelal, tironee de oreja,, y radoe p - ha·
bla con,enido al menndo elema,to en un hato de cuneroo.

.

201

EL MUNDO.

1895.

n

Delde ttempo úrú, padeola la bella Conchila, langul~ y melancollas que liahlan paeso de nn ,empilemo
mal humor al bnon pap4.
El larmacált,ieo rerol-.i6 i,u6tiimenle..,. pol,'Crientoe
redom•• prep&amp;ranclo fórmulaa, y el médico acah6 por reconooer la impotencia de ID 11b.er ante la traido,a enfermedad qne á ojo■ viltoe demola la aelnd precica de
la 11illa.
Y no hahla raooneo qne oaüafoctorlamenle explicaoen
loe acerbo■ pila e, • de CollCblla: era~. la m,1a IIÍ!da
de la comarca, amibanla to&amp;. eon ternura '1 ID .......,
oval, oel'liJlco, no'81-te bello, con -.ilgiela pupila• verd• y ornado de ooberbloo boclca .i. caobo '1'11a
á mal tnier á todoe loo jovenneloe ele IIIP".
¿Por 406 oulria, li el garbo de ID andar, la albnrade ID
- o y el tono ulveo de 81l piel hablan qllitado el 11118110
4 mál de nn a p - varonclio de veinte IIIIOl'I
¡Qaian lo ,abe!
Ello eo que el dolor minobo i - b l • éll almabnena,
y á oolao en la alcobo de ooilera le ualtahan como mallg1109 diablilllll, raborá, de -1dad ofendicla, angll8tiu lnconBClenlel, .-.rebellonee yganude llorar muoho,
como caando era nllla y le pegaban.
Oblervadla en el paaeo -..penino.
No le epnmovía JI migieo eeplendor éle odorabl•
crepÓICGloe clel Uóplco, caminaba penoatlva, enolmiemada como ana romúüca de novela, con la indllerencia del
maniüieo awncedo por la idea qae 1'r olmeoiono. ....... .
Lu a vea bu.acaban el nido modnlendo fervol'OIII iJll6..
lila oración; delmayl.baae la loa leo puatndoe crenoneo de la ogreole cordillera, cobrilleaban loo ra100 de la
luna en la 1uperftcie acerada de leo lagoe, fingiendo radiacionea IMclao, ilamaradu foef6ricu plala ó vaporea
de opelinu tranaparenci111, y, ella, Conchila, absorta,
deedelloea del paialje IIIIIJDllo, hundla leo menudeo piel
en el follaje; 1111 mirada perdfaoe anli- en laa cobriua
lejanlal ó conlemplabo con ftjeza el celaje tramontano
iluminado con fnlgor de hoguera por el aatro fu¡itivo; ,
veceo delenlaae como la coroa que columbre al coaador ea
la eopeeura, y eecnchabo don alención quizá eoperando
qne el -.iento le lle- en 1111 himno d• oelv4tieol rumoree, ecoe demóoicaa ignolal, visiones del pala de lao qalm..
ras, perfumee de rubiu lof'tenenue, de eBtrofu de amores y debeloo ......

ae

m

Era toda una hiatoria.
El poema de deo vidu perdiénd- en laolllloranzu lnfantilea, evocado eutn, recuerd.01 muy Jejanoe, nacido en

Ju intimidadee del colegio, ,raneformado 4 leo dooe anoo,
convenido en drama, en irageclla cui, á leo die■ y ocho.
Una larde, la vlapera de que él marchue á la ciudad,
hablaron mocho, 81l mutua timidel ele adoleeoentea ch-eapareció ante la proximidad de uno oeparación, loc4ro111e
lao oedienlal bocal en la inconeciencla volup- de ano
nueva oenación revelada en la queja doliente de un . piro¡ el primo juró como un romano, pidi6 el amor con
elocuencia arrebatada, y al oir el analado monoetlabo, ca•
yG de hlnojoo embriagado en el d•leile de ID dicha. .....
Lloro ella, experimen'6 alegria&amp; deeconccidae ba"'8 en•
toncea, abondonóee , laa cariciaa orgullcea y feliz al ll&amp;ber
que era mnjer, a¡radeciendo el vasallaje varonil que le
rendía 110 eamondo.
Prometieron qnen..-ne entemamente y forjaron un pa-,
raíso de proyectos para el porvenir, eeperaudo con tran.
quilidad la ausencia, ese polvo de tumba que encanece Ju
,andee afecciones.
Fuéle ella fiel; conaider~ndose au prometida, esperó oon
impaciencia acariciando dulcísimas eaperaDA.8, y coando
regres6 e! ausente en vez de cumplir 10 compromiso, oco•

nf-,le .::.bandonat' el mundo para bacene un cenobita!
Y no habla modo de empeftar combole y arrancarlo de
lu mallas 1ntileo de la lela de aralll que lehlciacautivo,
¡nunca pueabal dominábale ascétJcs. huronería, eocerráhue en au coarto y ali! ae daba á leer oqnelloa libroa
con plllal de ln&amp;lele 6 amarilloe ¡:ergaminoo que le ha·
blan ,raatomado la cabeza como al manchego aventurero
loe de laa cabollerlal.
¡lnpúol
Defraudaba aws enauefioa de novia, huía como un In•
oeD11io de la V8n"1ra, ahendonando la vida raml provechcea y alndeble, para B11Íciderll lenlamente en un con•
vento.
No; él no oe perleneola ul miamo, encaden,lbanlo 4 ella
jnramen"'8 inromplbleo, preciao empellar la lucha,
vencer con laa arma■ ¡lorioeu de la mujer, á COIia de to•
do, ...... ,111p1m1 .........¡M¡rlmu1......... ¡-.iolenelao1........ .
¡lagolelrlal ......... ¡¡oerla coquetall ........ .
IV
Apareci6 el ool oobre el hielo de Ice volcanee como ana
corona de fuego, deollorando raadalea de oro en el pitllago
1idéreo y colorando de p6rpura lao nubel errabunda&amp;
Poblóie la úmóofera de perfam•, de auna, de trinoe
y de alu; la ola lumln- macnlabo doñndoleo, letol,
boaqneo, liembru; ceoeríoe, terrolloe y camplllu; ~
•nlnáboooe al trabajo loe labriegoo, relinchaban loe éabo•
lloe erizando el lleco de auo crine■ al olfalelr laa Y'llJDU
qae paclb en lao llanura•; oobre el camino, ana caravana
de peoadoe carromalol rodabo en loe ¡aijarrol al p&amp;IO pe, _ de loe baeyea, y en el césped, htlmedo alin, comen•
•ba IIJ8 laboNI on mundo microac6pico: hormigu alareadu arraatrando con ti'4nlcoo Mfuersoe ana t,anoja de
cebocla, -nelca wpco tJ'ISlahilleando en el sacate,
- . lagarüju bebiendo la lu1 en 1D1 lerrceu bncaa
-blertu, 6 paeienlel escarabajóo qne rodabon en lu
-,,dM bolas de eotiércol coidacloallmente redondeadu.
En loe jardlnee, aleleabon pinladaa maripoou, un en•
jambn, de abejas lllCllllllblea, beoobo lao corolao para
llenar de ambllrina uúel Ju Ol1'0l88 celdlllu del poual,
ejéreiMIB de ll10III08 sumbahan entre lao moreNI 'de la hilanderla, y Ju l'OUII calan cleefallecidaa en 101 lail.. eopinoeoe.
la eaqulliln de la igl•ia llam6 4 miaa con premura.
l'icabo el ool, y, laa vlejeoiir.a, con la cnmáodala :im&gt;llada 4 la mlllleca corrían leme1'01118 de no llegar al ti•m•
po al oftelc relicioeo.
Concbita, de bracero al bochlller, encamin4bue al 1e,nplo: hahlabo mucbo agilaodo .._ manoo con calor, ocercaba ID carila IOllrooada , la del 111111,on-ón y rela burle&amp;- .
camenle hablando de algo que le hiela palidecer.
Ya ea la na\fe, colocóse á ■oa piea como uua aierva,
aeem6aehtpora embriagarlo en el olor de ID&amp; cabelloe de
mujer recién hallada; ni tacllnareo, enoelló el nacimiento
ele una nllCII IDlll'ftliaa, los \111\·iaaoe ricitoe que en ellaee
enredaban, la "1rgencia del cuello con blancos de uócar
el ananque provocante de au 1eno virginal tnmaparenlado ,t travi,, de la indiacrela m,..,lina del amplió peinador......
El te6logo no rezó la misa con fe"or, ni cayó de rocli•
llaa propinfndoee farioeoa golpea en el pecho cuondo re·
pical:lL el monaguillo¡ salió ~brio, tambalf'ánd~ eetrechaado con furia el redondo brazo que le abandonó au
prima, y en la caaa, cuando est.o\'ieron soloe á la 10mbra
de u•a higuera, abru61a y beoóla muchaa ,·ecea diciendo
con furor de ú•lro:
•.•••. ¡Quiéreme ó me muero!
Ella. ein ofendent, ante aq,1el .intempe,th-o deepertar
de una carne joven ndormecída á golpes penitenciarioe,
reía alegremente diciendo entre baatidofflll:
•••.••jYaesmío!

Y las rauda■ illláionea volvieron á poblar de auenoe
au precioea cabecita, pene6 en las nupciaa, loe idilios de
la luna de miel, el bautizo de un querubín! .•..•• y el de
otro!? .••.•. y loa de ot?O!! ......
V
El padre, el excelente palurdo, entrú á la alcobo de
Conohit.l, tosió como lo hacía en loe grandes aconteci·
mientoa, y no siendo 01uy faene en retórica, deapoée de
mucullar frasee iocone:a:u principió trabajoeamente 10

diacareo.

...... Mro...... we babló de ti...... asegura qne debeo

-rte......

¡Habló por llnl
El ancillllo abreviando IU peroración, ae filé den-cho
al bulto.
•..... Malhmn. marcha al lelllinario, y quisiera que anHI prometu tu mano al hijo de Don Pucual, ya aabea,
el alchichooero, muy rico, millonario!. ....•
Conchita polideci6 sintiendo eh el ronro la injuria de
un escupitajo; BU amor convirti6ee en odio momenW•
neament.e, pareció le ridícula la caatidad de Pedro, y, en
ana exploeión de borla, de eea oaro,inica y deapreciúiva
hilaridad de loa mujeree que ven acobardare un hombre
aale aua gracias, gri'6 enm&gt; can,ajadaa.
-¡Bobalicón! •..... ¡mamarracho!.••.•.

Y como li Ju doo palabrao hubieran agolado el buen
humor de que "hacia tao 9"'repi_, alarde, deeplom6ae
en el lecho ooll?"'ndo desesperadamente.

..................................................................................

Adorable aeftora: me diréis haciendo un Mnito mohio,
qne he relalado una hiatoria iaalpido y liD gracia: '8néia
, fe mocha razón, pero yo no ooy respoDllble de que en
el pueblo aquel no acontecieran nunca sooeaoe extraordinarioe.
Diciembre 7 de 1895.

POB JD. PADD OOLOllA,

11

la vlopera de Navidecl, y en aoa luj-eotanla ele cierto palacio de Mádrid )ll9ll8IUMln, un
cahlllero ana oellora, unN.....,..¡.,. Ezaoqnel
un Nacimf.~to 4 la eopallola y 4 la antiJna. coi¡
todo■ IDI inR'ÍDelldAll laberinloii y todlll 1D8 ~ llll•
pro~ad• Bocu ele.corcho y papel encolado. qae - ten
una Bel6n ele carl6n: booquee de .l)müoco, rloe ele
criáal, choau de paja. poatoree y ...,.iza ele ~ qae
bajaban por todaa lao veredas ele la molllalla, carpdco ele
tortu, pavoo.y pllinM qu., ofrecer al Nlllo: teliillca ele
10V1jilal ~~n "1&amp;llllllneDle ea pradoo de
oerrln
hin
de ~ no claoifleaooo en nin·
pna lanna conooida, l""""f"'doo por en-1orea qm leo
diaparaban IOI eecopetao, IÍD - ~ " ' ~ 8c.t.W11na. lnvenlara la p6lvora. 1Jn devoto emitiltio hlllla',.,.,.. la
- - de ID ermita tocando')(-, 'medJlii~ ...
cua del rey Herodea, que ~ l a a la ~ de ID
palaelcparaconlempiarla ll,gollaci6D dé
mú 16joo 88Cm&amp;bo por la boca cle. un ~ l 111&gt;
rrif..
Cllllllldo de p■,'08, 1 1 ( 1 ~ 7 zai,,,buaillfll: J' ali,!, eu el
61'6no M\rmloo. oe divillba la brillallte poailün ele leo
Beyee Magos, a'1'1veando un poei,le a&amp;Jevldo qae
oqnel lamcao del Diablo, en7ó8 chnielaloel!A fanla qae•lol,
eoh6 lluotre arqailecto, quedando hecho deocle-nton•
ceo jefe supremo de la fnemooo-i.. Al pie ele la molllalla oe hallabo la grala, y en ella dotada i1 !filo Dtrille
en 10 camita de paju: áau derecha le eoa$elil¡illlha 1a
Virgen l.n'Obada; y , au izquierda, I•
bién San Jcoé apoyado en ftórida vara. La ~ . Í bnn;
1e manlenfan en el loado, respeln- dlllancia, . 'l 4 l&amp;
enwada de la grula doe gwndiail clnlea, de gran pi_a, ..,.
deaaban f la multitud de ~ - q n e ba&amp;lan llejodo r.,
d.....,.. de adorar al Nlllo. En loo airea, -nilidbi el!&gt;
inviaiblee hlleo eláat.icoo que lee lmprlmlan an 11a&amp;V8 movimiento, velanle gran nilmero de ~ -eniendo
bonderolu con ¡.,.. de oro, qne deolft: ¡Qlori4 la ucel,&amp;a!
•
Con~ ain emhugo. 111111 ana ~ lllleligeRte ha.·
bla dirigido oqnella perapecráw V 1 2 " ' 8 ad•al,.,.
ble, oonaen,mdo de ln~to • impropiedades qoo deop1ertan en el coru6n alce■ ~ de la
infancia. Todo era, por
pone. rico y ann"1o.o: I•
liguNI eran todu &amp;nu, y algnnu de verda4eru mérito;
1111 rico tapiz flamenco cubría el fondo; arafta aatiift•
decriatal de Venecia cargadas de bullas, y ,-i-candelabroe de plata, colocado,, acá y alhl por la montatln, prome,ían á loe putoree qm, no eohaTían de menoe en t r ca·
mino, ui e-1 alumbrado de pa ni las Jaeea elémritw. la
9"'rella q11• J!Uiaha á loe Re¡'ff MllglJB era ona venlaolera
estrella de nqul•iwoa brlllanleil, y otra, en ledo i¡ual• .,,_
lacada en •I fondo d• la gruta, ,.,pan,la - maplllcoe rellejoe ■obre •I ..leaLial ..mblanw dol Nino. Plantaa ,ana
y viltotiaa enredaderu criadas eu iuvernaderoa, fe. 1to1tta•
hin la montafla v 86 t?Dtret,egíau en el fondo con grandel
espejos qu•, colo&lt;adoa freute , frente, aullll!nlabon la
pen¡x.-ctiva y !•abían de cauear, relejando co11wnan..• de
lncea, un matglCO efecto.

..,rde,

lqe=--·

con:="" •m-

°'ra

LA PER!.A.
Contemplaban 11111 ojo■ centellanlee
La pelma de criltal, la linfa pura
Del aurtidor que viertf' ttn la e.peeura
Su poh·o de zaftroll y diaul&amp;n1e1;
· Cuando, eulerwa, con p■ao1 TIICÍlanlel
S. ncerc6 una mujer todo lriotura,
Y le pidió lilu0011&amp; con dnl1nra,
Fijando en II miradar! 1uplican'"8.

La perla que en tu mano relultrla:
Diete al aquella mujer pobre y doliente,
Que oe alejó llorando de alegria.
Yo, entoncea. conml,vido y reverellte,
No le bel,I en 1.,. labioa, cual aolla,
¡Sino en la uoble y lwnin~ frent.e!
MANU.El. liKUf.&amp;.

�22

EL MUNDO .

.,.

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.

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DrcrnMllHE,

18U5.

15

DICIEM!lRE,

18\15.

EL MUNDO.

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Gln!es ae la posaaa ...... ae &lt;rltampagne.

Después ae la posaaa ...... ae pulque.

Dibujo de Leandro Izaguirre.

Dibujo de J. Martinez Carri6n.

:203

�2'.l DICIEMBRE, 1895.

204

EL ~IU:NDO.

Literarias.
LA NOCHE-BUENA
EN EL INFIERNO.

I

CIA un frío siberiano, y estaba tentadora para
)a¡;:i\r las últimas horas de la noche la cerrada
iabitación, la camilla con eu tibia faldamenta
qne eiwueke como ropón acolchado, y el muelle sofii de damasco rojo1 donde el cuerpo encuentra mil
posturas regalonas en qué digerir pacíficamente la sopa de
almendra y la compota perfumada con canela en rama.
¡Pero no a~istir á la :Misa del Gallo en la C,itedral! ¡Xo
oír lo!-1 gorjeos del órgano mayor cuando difunde las notaf:, trémulas de regocijo, del llossmma! ¡N"oche-buena y
quedarse aRí, egoistamente acurrncado al amor del brasero! So puede ser: :l,nimo: un abrigo, guantee, calza.do fuerte ...... A la calle en seguida.
Biliíada por la misteriofm claridad de la luna, la ciudad
epi.-copal dormía. Exten!ólas zonas de sombra y s,1banas
de infinit'.l. blancura argentada alternaban en las desiertas
calles. Nunca éatas me habían parecido tan solitarias, tan
fant&lt;.'istic:unente Yirjas, ni tan adustos los cerrados caserones que ostentan sn blasón cual ostenta la nnera un caballero santiaguista, ni tan medrosos los rnportales que
dC'!'.ICansan en capitel~ bizantinoo.
fo bulto embozado que al traxés de aquello;; túneles de
piedra fie depfo:a á paso ele fantasma, ¿no lo podrá 11er?
¡Lo efi Fin duela! ¡Lo es! Siento que la sangre t1e congela
en mis \'ena~ al observar cómo f'l bulto, saliendo de las
tinieblas dPI soportal, se dirige á. mí y se me pone dt•lante, mudo, den·cho, con un dedo apoyado en los labios.
Olas ele luz lunar le envuelven, y me permiten detallar
su cara ele cera, que recata el alto cuello de un montrrriNffJ
a1.UI, \' las alaf-l de nn sombrero de fieltro caprichosamente abollado. ¡Yo conozco á este hombre ...... es decir, yo
le conocí en otro tiempo1 cuando era niña!. ..... ¡Le YÍ un
inr-tantc v nunca oh·idé su melancblica y pen!latirn silueta! Ento;lCl'l!I los estudiantes recitaban sus \'C'l'SOS y Cl'lebraban sus dichos impr('gnados de mordaz ironía ...... Pero un año deApnés de haberla visto yo, el poeta se pegú
un tiro: la bala le entró por la oreja izquierda y le salió
por la sien. ¿Cómo es que pasados cuatro lur-tros me lo encuentro en la cal le, á. estas horas, la noche del 2-l de Diciembre, camino de la Catedral?
Quiero pn-gunt:irselo, y me sucede lo que cuando probamos á gritar &lt;'ll sueños: en mi laringe no se forman sonidof:l. fü tampoco habla: me hace señas de q1rn le siga .....
y le 8igo en dirt'Cción &lt;le la basílica.
En ,·e7, &lt;ll~ entrar por el pórtico bi7.antino donde se
rigolpan los fiel('R que concurren ,í la misa nocturna, mi
guía y yo no!'! ¡wgamos al muro de la fachada nueva, y
ante nof'otror- f.:(' abre sin rui&lt;lo una puertecilla pintada de
rojo, que yo siempre habfa Yisto cerrada. T"n par-adizo estrecho, quc&gt; r-e enrosca C'n las entraílrtí-! de piedra de la Catedral v ee ya il'111niendo cada vez más abajo, r-e nos presenta,\ mi fatídico guía se enhebra por él, y yo voy en
pos. Yerdosas ngetaciones, humedad resumada por los
poroA de la cant('fía, dan it aquel pasadizo gran semejanza
con el interior dC' lm1 acueductor-. Allá á lo lejor- oscila una
lucecilla, y cliríar-e que en vt&gt;z de acercarnos á ella, la Yernos cada ,·&lt;•z más distante. Bajamos y bajamos cuesta.&lt;J,
rampaFI, escalones casi insensibles al principio, después
tan ~scabrosos y pendientes, que ya, más que bajar, creo
rodar. La fatiga y el susto me detienen un instante, y entonc('A mi guía, Riemprecallado, Be vueh·e y me hace sefiaR de que continúe. Ya no son CEcalones: son despeíladeros pedregosos, cantiles de berroqueña, tajos inmensos
de donde amenazan desplomarse gigantescos pedrui::cos,
y luego una playa árida., escueta, límite de un mar pesado
y aceitrnm, con olas de un gris de plomo fundido ...... A la
izqnierda diyii:;,tbamos r~plandores rojizos intermitentes,
como si algun incendio de,·orase el caserío de los pescadoreH de aquelln. ribera maldita.
-Oye, poeta-digo á. mi guía, que no da señales de detenersP; aHteF sigue en dirección del incendio:- no quiero máe. Ko sé á. dónde me llevas, y contigo no Yoy tranquila. Debes de ser ánima del otro mundo, porque consta
que el tiro fue mortal, y tu sepulcro, que lJeya una inscripción ení:1tica, f:le les {'11!:!eíla á 108 curioso!-. Xo tengo
preocupaciones, pero la broma ya me parece pesada. Te
conjuro. Rezaré por tí.. .... P-i me vuekes ti la plaza ele la
Catedral.
-Par:\ nada me sirven ,í. mí los rezos-contestó mi guía
en voz serena y desesperada, voz de hielo, por decirlo
así.-\'en conmigo, y no pidas guía mejor, que Yirgilio
por tí no ha de molestarse. Yo fuí uno de los poetas menores del Parnaso romántico: la mufla no me amaba lo
bastante para hacerme inmortal, y quise ser inmo1i.td despo~ando á. mi musa con la mnerte ...... ¡Ojaht detnis de ésta no hubiese encontrado sino la nada!

Al hablar así el poeta no hacía contorsiones: su cara de
busto de mármol no ~e descompon fa ni se alteraba; sólo
sus ojos me parecieron anegados en un llanto que era
fuego 1i la Yez.
-¿Está~ en el infierno?-pregn,nté con tanta piedad como asombro.
-Así le llam,íis los vi\'Os-reHpondió el condenado.!fosotros le llamamos .!fondo tltfaior, y :í su Rey le nombramoo el Bají;:iino.
-¿Por opoi:iición al Altí.~imof
Sólo cont,estó con un suspiro el poet.."l..
-Pues yo no quiero tratarme con ef-ia gente-im-.istí
Yiendoqne de nuevo principiaba tí.andar mi guía.-Yo no
tengo \'ocación de suicida. A mí la Yida me parece amable, y Dios bueno, y fin¡;; obras perfectas; el arte me proporciona gocei-;, la naturaleza me vivifica, creo en la amistad, no atraYeRfodose el interés, y no tengo malo el C'St6mago. Déjame de réprobos. Dt'jame de fronteras donde
sea g(!nero de contrabando la esperanza.
-Si no det-cendiere,~ al mundo inferior-contest-ó mi
guía mir..1ndeme de pie8 ií. cabeza con desdén glacial-Reriis inferior tt'i misma. Quien no realiza la. bajada :í. los
infiernos, que no se tenga por arth4a humano. Peor para
tí ~i retrocedes. Ya me sospechaba yo que tendría~ miedo, y por eso elegí esta noche para tra&amp;rtc :í. la mansión
del dolor. Para que veRR cómo del mismo infierno no est:i de:.-terrada la piedad, te traigo á él la única noche del
afio en que no se atormenta ,í. los pecadores. ¿Yes cómo
la roja lu7.de los hornos de hierro ya palideciendo y transformándose en blanco fulgor sideral? ¿YeH cómo las llamas ya son luminarias? Xo es porqneel infierno se alegre
del nacimiento de Cristo, porque en el infierno no cabe
alegrfa; la pena de sentidn, que es la tristeza, no se nos
perdona jam:.íH; pero ef!ta noche se interrumpe la de tl11iirJ:
Jor,: suplicios cesan, y cef.lan tambien los aullidos, e,l rechinar de dientes, el rugir y el malaecir. Yen ¡;;in temor ...
¡)fo Yes, allá :t lo lejos, en el último confin ele ese mar
ele metal anteM cadente, una claridad ca11i imperceptible
que tan pronto riela como se apaga? Es el último reflejo
de la estrellita de Belén ...... que alumbra otros parajes
menos horribles. Hasta el amanecer no cesad de rielar,
y mientras riele, mal que le pese al Bajísimo, Hll!-' ,·erdugos no podr:1n torturarnmt-Entra Hin miedo ...... Te creerás en el ::\fondo terrestre, porque t1ólo veráK tristeza y
amargura, pero no entrañas arrancadas y pies to!-tados
por el fuego ........ .
Como si no dudase de mi aquie8cencia, echó delrmte y
en efecto le seguí animosa, sintiendo def!pertar.::e ya la
curiosidad inextinguible. Cruzamos. la puerta !'!Ombría
con f!U lema oh-curo y vf desde el primer momento que el
Poeta menor no me había engafiado. Aquello, si era infierno, no lo parecía. ~adie se !ameritaba por allí. A la
puerta se agrnp:i.ban los indiferentes; los conocí por su
actitud, mas no les importunaban a\•ispas ni moscone~.
Más adelante lmi culpables por pasión no giraban entremendo remolino :í. tra,-és del negro ambiente; inmóyiles,
divididos en parejas, se miraban con ansia infinita.
El recio aguacero y el duro granizo no azotaban las espaldas de los golosos, y los ayaros reposaban 8entados en
los ingente8 pef'iar-cos que sin ceRar se les obliga :í. imbir
por cuestas y asperezas empujándolos con el mísero pecho donde no tu,·o cabida la generosidad. Apagada:,¡ las
fosas de fuego ó braseros donde los epicúreos materialis~
tas y herejes sufren el castigo de sns errores nefandos, los
achicharrados respiraban, y aun sus ojos fuera de las órbitas y su carne retraída y que descubría el hueso, demostraba la violencia del atroz suplicio. Por el suelo ví trozos
humanos, fragmentos del despedazado tronco de los ,·iolentos é iracundos, que pugnaban por juntarse aprovechando la breve tregua de horas: las sangrientas cabezas
se empalmaban sobre loa hombro~, las manos descepadas
se adherían ni brazo otr:\ Yez. Al pasar por la sombría
senda de árboles Yivientes, mi guía t1e \'olvió y me miró
con un dolor tan intemio, ian nlti vo, ta.n insondable, que
recordé ...... Los suicidaa son lo.3 que sufren tal pena, y
los que desgarrados perpetuamente por implacables lefiadores, acogen entre sus dolientes ramas, por donde circula la requemada sangre, á las Harpías vengadora~.
Más á la sazón los horribles monstruos habían desaparecido. En la selvn no resonaban quejidos de agonía. El
infierno descansaba. PreRté oído ...... ~¡ un sollozo.
Con todo, juraría que hall_¡ en un rincón ...... ¿Me equivoco? ~o; alguien gime, al¡uiense retuerce, alguien profiere imprecaciones y maldice de h\ hora en que eu madre le echó al mundo ......
-Poeta-le dije-me has mentido. Sácame de aquí.
Están atormentando ...... No quiero oír, ni Yer...... Sácame ií. la luz: me angustia esa queja tan doloro.rn.
-Tienes razón, se me olvidó a\'ieiarie-declaró el Poeta.-Es cierto que atormentan :í uno ...... el único ...... la
excepción ...... Le fustigan con varas de alambre enrojecido y le echan por la boca pez hirviendo ...... Escúcha: es
que ese hombre asesinó á un rival.-liacfa muchos aflos
que proyectaba el crimen y la venganza: no hallara oc~•
sión de realizarla sobre &amp;(&gt;guro y acechaba en la sombra,

calhtdo, siniestro. Una noche como la de hoy, encontró
á su enemigo en despoblado. L:1. víctima. iba á caballo,
y apretaba el paso, porque quería llegar :'i tiempo de cenar con su madre y ai::ompai'iarla 1í. la iglesia ií. celebrnr
el nacimiento de ..·lqw•l ...... l\Inno :i la riPnda del caballo:
puílal asestado, golpe seJuro en mitad del corazón ........ .
La madre, que esperaba á su hijo, recibii'&gt; :'i la hora de la
Mi!'la del Gal lo !tn cadá \·er cosido ,t pu11aladas. Por ei')o el
asesino no goza de la inmunidad di,, esta noche, que no
respetó.
-Y1ímonos-supliq11é con energía.
-\'1tmonos contef,l.tó el Poeta.-Te llerni-é :í. ver la Sorhe-!,uma m d PitrgaWrio.
Em1,u P,urno BAz.i.x.

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LA NOCHE-BUENA

En el P••ro·atoI·io.

1

poeta suicida que me había gufado por los laberintos y reco,·ecos de los círculos infernales
ne sacó al fin de la caYema, y juntos salimos 1i
dilatada llanura. Pensé halhnme en los descn.mpados de
Castilla, porque si la tierra ercl ,i.rida y &lt;l.e cansado Y pol\'oriento matiz, en cambio e'I ci1.-do, Yestido rle dulce color de .ta.tiro oriental, respla.ndecfa con h&lt;,rmigueo de
brillantes constelaciones. Ln que me per:-iuadió de que
me hallaba bien lejos del país ca¡.;tellano fué distinguir
entre &lt;.'lla.s la centelleante Cruz dd Sur.
A lo lejos se oía el cheque de las ola.e; contra una pin.•
\'a. Guiados por el ruido, nos fuimos acercando :i la orii1a. Una barca columpiaba el oleaje, porque oleaje t('nfa
aquel mar, oleaje vi\'O y fosfore~cente como el del C'anUbrico, y una brisa raudi\ y salitrusa hacía palpitar las
n~las. Entramos en la barca, y el poeta tomando los remos In desvió muy pronto de la. orilla. ~\.sí que encontramos el filo ele una corriente, alzó los remos y dejó que
el ,·iento v el ngua nos llevasen sin esfuerzo hacia h\ i!'lla
que se c¿lumbraba lejos aún. bastante lejos, entre los
yioláceos cre~pones de neblina de la noche.
-¿Yamos ,í. \'Cr más penas todaYía?-pregunté al poeta., deseosa ya de quP terminase nuestro periplo.
-¡Pt:na.s!-su;;;piró dolorosamente el condenado.-¡..\.h,
quién pudiera sufrir l.\S penas que ahora Yeremos! Xo
hay m,í~ pena Yerdadera que la que no tiene fin: l·n día
tms otro coneúmese el tiempo y se yan absorbrnndo las
horas como agua filtmda por arena; todo snplicio se hace
llcmdero nl pen~ar que cesará, ( y como decfa mi ilu~t.re
antecesor Yirgilio) la última hora de la Yida es el desquite de los nncidos. Pero en la región dond.e yo habito
v de donde saliste hace poco, no hay días III hora~ ......
~ino un infinito de tiempo siempre presente, sin límite,
sin negación, sin forma pa.rticul.\r ...... ¡Loco se Ynelve
quien cu eso piensa!
.
Llena de compasión guardé silencio, y el poeta, dPJando
caer sobre el pecho la faz, calló también: Xos íb nuos
acercando á l..\ isla del Purgatorio: sus dento.liadas co.;;tas,
sus ribazos, sus ,·aporo:"a'i lejanías, sus valles, se di,·i:"aban claramente á una luz que se parecía mucho ~'i la tic
la luna,ó mejor dicho :i la eléctrica., y que permitía apreciar los colores. Soté que al acercarnos á h\ isla !ns olas
fosforescían más. y se voh·ían transparentes, con la transparencia pálida de la piedra llamada tan propi.amente
agl«marina: todo era verde aldedor nuestro, y 1~ isla, po·
blacL.1. de tupidfe.ia10 arbolndo, verdeaba ta1nb1én como
gigantesca esmeralda engastada en oro fino de los arena.les, donde atracaban si:i cesar barquillas atestadas de. ;\lmas, una multitud silenciosa vestida de ~erdes tunicelas hechas tal vez d~ follaje. La claridad verJo:-n,
'
.
.
difundida en el aire, teñía las caras de un rua~1z s111gular, como si se reflejasen en una luna de espeJ? muy
antigua, 6 más bien, como si las mirásemos al raytto fosfórico de un gusano de luz.
-Todo es yerde aquí-dije al poeta.-Solo tú me pareces del color de la cera purificada.
-Ya comprenden.ís la razón-respondió el suicid&lt;\ cou
calma espanto!la.-El verde es el color de l:1. ~aturale7:a,
que resucita á ca.da primaYera, y qu~ ni derret1i:se la nieve aparece lozana y fecunda., como s1 no la pu?tese ofender el tiempo. En el Pnrgatorio obsen•artis siempre esa
entonación gozosa y juvenil. El infierno es rojo; el Purgatorio verde ...... Repám qué prados, qué selvn.s, qué
frondosas plantucionas.
Entrábamos en una ensenada que rodeaba una Yegetación tropical, y la bari.;a. se detenía, presa en W1a maraña
de alga.a finas como cabelleras y recias como cordajes de
espa.ri;o. i!f3altamos sobre las piedras, que ha.cían un muelle natural, y t\briéndonos paso al través de matorrales
espeeísimos, llegamos :t CS1?aciosa explanada, donde ho~roigueaba innumerable multitud. Desnudos, 6 reve~t~dos cuando mJi:1 de una sobrevesta de lampazos, parecida :í la que lleYan los salvajes esculpida en los pórticoil
de la! catedmles, se apiílaban en la inmensi\ pln.nicie los

sentenciados á presidio e■piritual, ó éean las ánimas dl.'l
Purgatorio. La costumbre de verlas siempre en pinturas
y retablos cercados de lenguas de llama, mé hacía. desconocerlas con aquel atavío.
-¡,No ha.y fuego aquí?-pregunté nl poeta.
-E!o:ltn noche no lo hay ni en el infierno: ¿c6mo querías que aquí lo hubiese?-respondió mi gufa.-Sin em~
bargo, aquí el fuego nunca es visible. Esas ánimas de
retablo son un medio ele dar ti entender (L los sentidos lo
que no podría comprender acaso la razón ...... y es que
aquí P.P fl.r&lt;le por dentro; se Rnfre una calentura que nunca
remite ...... excepto esta noche: una calentura de cuarenta y un grados y varias décima.~, que disueJye la sangre,
eeca el corazón, abrasa la.s fauces, incendia el cerebro y
engendra continuo delirio. En el Purgatorio se vive delirando: esto es un semillero de inventores, de descubridores, ele escritores, de artistas, de locos sublimes que
todo lo quieren transformar, regenerar y embellecer: su
dolorosa fiebrt• 1:1e resueh·e en concepciones mitad absurdas, mitad grandiosas, y los únicos momentos en que
descan~an es cuando pueden a.cercarse ..í. aquella fueñtecillnqne brota allí-¿no la ,·es?--entre dos peñaf,l. ...... y
que está formada con las hí.grimas de los que rezan por
[a¡¡ bendita,JJ alnia.11 dl.'l Purgatorio, sospechando que reside
aquí alguien ,t quién amaron ...... Una sola gota ele ese
milngrO.."'O manantial les rebaja la calentura ..... .
Lo malo es que :t veces la fuente corre tan escasa, tan
escasa, que no llega par.1. remojar los labios ...... Hay épocas del afio-Cn.rnarnle~ por ejemplo-en que casi se agota la fuente ...... En cambio, d día de Difontossurteabun•
te, impetuosa, y su rumor con!-uela á !ns ,lnimas ...... ¿Xo
has efltado tú en el campo el día de Difuntos? ¿No te fla
parecido que en la danza. de las hoj.\S seca.e¡, en el estridente aullido de h\S r.í.fnga.s de invierno, en el gotear de
la lluvia, en la voz del mar cuando embiste cont.ra las
peñns, hay \'oCefl mi8teriosm:1 voces del otro mundo? ¡IA,;¡
hay, lm~ hay! ¡Cómo enYiclio á los muertos que reciben
socorro de los virns ,í quienes amaron! ¡A mí no pued9
socorrerme nadie!
Y el poeta se echó ambas manos ií. la cabeza y un rugido ee ahogó en su ronca garganta ..... .
Nos llegamos á la explnnada y nos mezclamos entre la
muchedmnbre de 1.•spfritus apiñados allí. Era la explanada pradería ele yerba densa y blanda, donde nos hundíamos hasta hu, corvas. En mitad del prado se elernba
un árbol inmenso, paradisiaco, singular en su forma: sobre el alto tronco brotaban de súbito dos ramas horizontales, gigantescas 1 pobladas de follaje, y otra rama \'ertical, irgiéndose en el centro, completaba la copa. La innumerable cohorte de ánimas tenían los ojos tenazmente
fijos en el árbol, como si algo muy importante fnese i'i
suceder en él.. ....
Miré :t dereclrn.é izquierda, buscando un ánima :i quien
preguntar, y como llamada y atraída por mi deseo, se
me presentó una mujer jo\'en, de tipo muy conocido para mí-aunque al pronto me sería difícil decir dónde, cómo y cu:indo la h11.bía visto ya.-Guirnaldas de hiedra Y
gentiles abanirws de helecho velaban su casta desnudez,
envolviéndola tan completamente como lospailos de un
ceñido ropaje, ayudando al mismo oficio In copio!'a rnat.a.
de pelo rubio esparcido por espalda y hombros, que en
doradas hebras bajaba hfl.'it.a. los calcañales. Aquella mujer tenía la cara omlada, laf&gt;x:presión candorosa, los ojos
bajos, las manos cruzada.-s sobre el pecho: parecía la estatua del Pudor; tanto lo parecía, que ha be de decírselo..
-¿Uas podido pecar tú? ¿En qué pecaste? ¿Cómo nniste á las regiones de la expiación?
-::\Ie tr!ljo :í. el las f'l amor1 dueño del mu!~do-co~te~tó
la. muj(•r rubia, teí1i&lt;las de carmín las meJ1llaa.-lo era
una pobre muchacha de: pueblo, quedé huérfana, sin m:is
dote que mi hermosura y mi ,•irtud. Hilando, cosiendo,
barriendo y fregando se me pn.saban los días de la mocedad. Sucedió que al E:alir de misa vi á un seíior muy galán y bizarro. )le requebró y le adoré .•~l SO!.--l)C:C~1arque
yo estaba enferma, las comadres del ba.rr1.? me 8enalaban
con el dedo y las moza8 de cántaro ee remn 6 volvían el
rostro. 11H~ pecadon me decían; y yo contestaba: 11:Es
cierto, pero Dios me perdonará.» :M~ hermano era solda.do: al volver de la guerra y saber 1111 deshonra, provocó
á mi seductor y fné herido mortalmente por él. Espirando me dijo: uHas pecado, maldita ¡;:ea.~." Y yo cont.esté:
&lt;•Cierto, pero Dio¡;: me perdonara.» Na.ció mi hijo: el abandono y la desesperación me volvieron _loca ...... y le arrojé al agua. Los Tribunales mesentencmron ;,\ muer.te, repitiendo: 11Has delinquido.,,-11Dios me perdonará» contesté llorando ..... .
-¡Pobre 'Margarita!-exclamé, porque ya recordab.a
dóndt.• cuándo y cómo había visto aquella dulce y last1•
moFa ;figie.-Yo no te hacía en el Purgatorio. El gran
poeta alemán nos aseguró que te habías ~ah·ado Y que
etiltab..'\.~ en el Parníso ...... .
-~li historia e~ tan vulgar-contestó :Margarita modestamente--que no sé cómo se le ha ocurrido narrarla á.
ningún poeta. Tiunpoco sé cómo ese poeta, que ser,i un
sabio, ignora que el pecado ha de purgarse antes de en-

EL ~:UNDO.

205

trar en el cielo. Lo diría. por hermosear mi vida, que fué
bien t,riete y bien sencilla y bien agena á galas poéticas ...... Sí, yo ePtoy aquí sufriendo, hasta que Dios quiera, la horrible c,l.lentura expiatoria. Hoy no¡ hoy respiramos¡ hoy se humedece nuestra boca achicharrada y se
calma el ardor de nuestro corazón ...... Hoy ...... al punto
de la media noche ...... cuando en el establo de Belén 1:1e
verifique el gran suceso ...... aquí se verificad otro, que
aguardamos con aUn ..... .
Y de pronto, juntando las manos, exclamó:
-¿Ves? ¿Yes? Ya se verifica ...... ¡El árbol florece!
En efecto, sobre el follaje del gigantesco árbol de forma de cru7. se destacaban unos puntitos diminutos primero como cuentas de coral que iban creciendo, ensanch,tndose, cnbriendo de placa3 rojas la \·erde espesura.
Fragancia suavísima se esparcía por el aire y las placas
bermejns adquirían contornos de flor, paraciendo 1í un
mismo tiempo c:ílices de resa y heridas frescas destilando sangre ..... .
La multitud de las ánimas, al florecer el ,trbol, rompió
en himnos de adoración: la isla entera resonó como una
arpa; collado~. r-el\'a~, valles~· praderías vibraron musicalmente; y el poeta, separando las manos del rostro, gimió co11 acento ~epulcral:
-¡Felices loi:i que esperan!
E:.IILIA PARDO BAz.ts.

Iba Don Juan cierto día
con liaría
~irviéndole de galán,
y al lado de la pareja
una Yieja
que la cuida de Don Juan.
Don Juan la mano tomaba
y besaba
de la cándida María;
y )[arfa suspiraba
y decía
tí Don °Juan su ardiente queja
-Y la vieja? ..... .
A María le ne.e-gura
con ternura,
Don Juan la mano de esposo;
\' abrazando su cintura
·
caritloso,
su ardiente amor le bosqueja.
- Y la ,·ieja? ..... .

Y lo miraba )farfa
y decía
ternezm~ mil 1í. su amante;
y Don Juan le respondía,
que á galante
ntrás ninguno lo deja
- Y la vieja?..... .
Llegaron 1t una casita
donde habita
un nmigo de Don Juan;
Don Juan al amigo grita,
y a.l zaguán .
les abre paso nna reJa.
-Y la Yieja? ..... .
Una candileja ardía
noche y día
t&gt;n el obscuro zagmín;
Don Juan fingió quecnía,
y el truhan
apagó la candileja
-Y la vieja? ......
Ln yieja nomá.s decía:
qué malo es este Don Juan!
.J os~: l\P~ ESTEVA,

EL MES DE DICIEMBRE
EN

vf1
:r~·.

T....A_

ANTIGUA

I

L I : U..A...

.

LL..\. en los tiempos del rey, la conclusión de
t
año era, en la ciudad fundada por Pizarro, de
.,._;éi\.:})' lo buenn lo mejor. Mes íntegro de jarafl('ifi y
, . , ~ bebeml11rria.

Raro era el barrio en que el 8 de Diciembre no se celebrarn, en algunas casas de la circunecripción, con lo que
nuestras bisabuelas llamaban altnr dr la P11ri..simn. Arm,1base éste en el :,:alón principal, .r desde las Pietede la noche los amigos y amigas irwitadas empezaban ,í. llegar.
Principhí.base por un rosario de cinco misterios acompal1ado dec.i.nticos ,i. l:\ Yfrgen, S('guía una plática dernta pronunciada por fraile ele campa.nillaf!, comensal de la
familia, y cLibm;e remate ,'i la fnnciún religio~a con vil!nncicos alegres bien cantado!&gt;, al compiis de clavicordio y
violín por hl.S criadas de la c:1sa, á las que se asociaban
otras de la vecindad.
'
Después de las diez de la noche, ho1 a en que se clespü·
&lt;lían los con\'idados de ·etiquet ·, principiaba lo bueno y
lo sabroso. Jarana en regla. Las parejas se sucedían bailando delante del altar el o,tdií, el ¡xutpié, la pfrza ingle1ta
y demás bailes de sociedad por entonces á la moda.

Por supuesto que las copas menudeaban, y ya despné~
de media noche se trataba 11 la Purísima con entera confianza; pues dejá.ndose de bailecitos sosos y ceremoniosos, entraba la ,·oluptuosa zamacueca con mucho de arpa
y cajón.
Y el altar de la. purísima duraba tres noches, que eran
tres noches de jaleo, en las que f!O capa de devoción, había p'lr,1. las almas nrncho, muchísimo de perdici(m.
II
Des.ele el l;') de Diciembre comenzaban las matinales
misas de aguinaldo, en las que todo era animación y alegría. ¡Qué m11chacheo tan de rechnpetP el que en esas mañanas se congregaba en las iglesias para tentación y pecadero del prójimo enamoradizo!
Una orquesta criolla1 con cantores y cantoras de In. lu:bra, hacía oír todos los airecitos populares en boga, como lo est,in el trío de 101:1 Ratas ó la canción de la Afrn.e·
giúfo. Lo religioso y sagrado no excluía á lo mundanal 6
profano.
Al final de la misa, un grupo de palla.'f bailaba. ra,.fwa
y el nuú.~ilto, cantando coplas no siempre rnuy ortoclox'as.
Una misa de aguinaldo duraba, como la de .N'oche Bue•
na, por lo menos un par de horitas: de siete á nue\'e. E~as
misas sí que eran cosa rica, y no insulsas como la:i de
ogaño, Ya en la Misa de Gallo no hay pitos, canarins,
flautines. zampofias, matracas, bandurrias, ;-.ambombas,
cantico ni bailoteo; ni los muchachos rebuznan. ni cantan como gallo, ni ladran como perro, ni mugen como
buey, ni maullan como gato, ni nada, ni na.da de lo que
los \·iejos alcanzamos todavía, en el primer tercio de la
república, como pálida rcminiseencia del pasado colonial.

lII

.

La No:!hc Buena, con su M~rt cll' Gallo, era el no hay
m,ís all.1. &lt;lel criollisrno.
Desde las cinco de la tarde del 2-1 de DiciembrC', los
cuatro lados de la Plaza :Mayor ostentaban mesita:.., en
las que ~e \·endían flores, dulces, conservas, juguetes,
past.a!'I, lic)res y cuanto de apetitoso y ma,ulucable plugo
:í. Dios crear.
..A las doce sólo el populacho quedaba en la plaza, mnltiplicando las libaciones. La aristocracia y la clase media se encaminaban :t los templos, donde las pallas cantaban en el atrio, villancicos como éste:
Arre borriquillo.
vamos :i Belén,
que ha nacido un nino
para nuestro bien.
Arre, borriquito,
Yamos :t Belén,
que mañana es fiesta,
pasado también.
A la )lisa de Gallo segnfa, en las casas,"'opípara cena,
en h\ que el ttVnnl era plato ohligatorio. Y como no era
higiénico echarse en brazos de Morfeo tras unn comilona
bien mascada y mejor humedecida con buen tinto de
Catnhuia, enérgico Jerez, delicioso Málaga y alborotnclor
quita.p,•.&lt;(r,reff ( migo legítimo aguardiente de Pi8co, de )lotocachi ,'1 de Locnmba), improvisábase en íamili:l un
bailccito al qne los primeros rayos del sol ponían remate.
En cuanto ni pueblo, p;,l.ra no ser menos que la gente
de por-ici,)11 1 armaba jarana hasta el alba, alrededor de
la pila ele In plaza. Allí las parejas se descoyuntaban
bailandn zamacuecas; pero zamacueca borrascosa, deeea
que hace re!-iucitnr muertos.

IV
Como los altares de Purísima, ernn los narimiento!f motivo clP fier-t.a doméstica,
Desde c&gt;l primc&gt;r día de Pa.o:cua armó.base en algunas casas un peqneiio proecenio, !obre el que se \'eía el eRtablo
ele Belén con todos los personajes deqnP habla la bíblica
leyenda. Figuriltasdepai;ita 6 madera, más 6 menos gracio!ó!ar-, complementaban el cuadro.
Todri el mundo, desde las aiete hasta las once de la noclw. entraba en el salón donde se exhibía el divino )fisterio con entera llaneza. Cada nacimiento era m1ís ,,isitado y comentado que ministro nueYo.
Cu;ndo llegaban persomtR amigas de la familia propieta
ria ele\ nacimiento, se la-1 agasajaba con un va,;¡o de aloja,
chicha morada ll otras fr~"cns horchatas bautizadas con
el nada limpio nombre &lt;le orinl'!f dPl Nilio.
En no poca!'! casas, después ele las once, cuando quedaban solos los ,·ecinos Yamigo~ de confinmm, ¡;:.e armaba
una de golpe al parche y fuego :i la lata. Se bebía y cutq11Ntlm en grande.
El m:ls famoso ele los 11:1.cimientos de Lima era el que
se exhibía en el con Yen to de lo.-3 padres betlemita.,;¡ ó barbonl'S. Y era. famoso por la :~bundancia de muñecos autom:itico.s y por los ,·illancicos con que !ei::tejaban al Diyinn Infante.
PNo como todo.tiene fin sobre la tierra, el {{ de Enerodía de los Hey('S :\fagos, 8e cerraban los nacimientor-. De
suyo Ae deja adi,·inar qnc aquella noche el jolgorio era
mayúsculo.
Y hasta Diciembre del otro año, en que para diferenciar, se repetían esas mismas piezas sin in menor Yariante.
RICARDO PALllA,

�2UH

•.

•

22 DICIEMURE, 18!:J5.

22 DrrrnMunE, 18!J,'i.

EL.i\IUSDO.
======

Boceto ele N a~ridad.
I
MPAROabrió e-1 balcón, y unn r.ífaga de \'iento helado azotó su frente caldeada por la vigilia y el dolor.
En la reCtlmarn vecina agonizaba el hijo de ¿:u amor¡ pero habíase. JJresentado un momento de calma relativa, y
ella, aprovechando aquella tregua pasajera que á su mar~trio ofrecía el de~tino cruel é inexorable, !inlía :.i contemplar el cielo1 :i ver las estrellas v á. commltar la luna que como hostia santa
P.e levantaba magestn~;a en el lejano horilwnte.
¿Qué eo¡.,a palpitaba C'll el cornzó11 de nc1 uella madre? qué ?rotaría de sus labios secos'? la ple,garia qn\.l n·&lt;lime ó la blasfemia que
condena? ..... .
¡Q,üén sab~ ! Clavó su mirada calenturienta en la inmenM1. soledad del
cielo; dos lágrimas temblm:911 en :-1us pestai'las; sn pecho exhaló. u1~ sollozo
hondo y por mncho tiempo comprumdo, y se
In habría podido oir que murmuraba en ,·oz
baja" entrectlrlada:
-Senor, Scfior ¿en dónde e~tá tu Justicia?
¿dónde se oculta tu misericordia que solo sien•
to los latigazos de tu cólern?
¿Cu,íl es el estigma de maldición que lle,·o
sobre mi frente que me hace encontrar punza.
dorns espinrn, donde otros encuentran flores
perfumadas? qué sino fatídico, qué ~redestinnciún inconcebible precidi6 ,'l. mi nacuniento?
Si me hich!te madre, si me concediste al hijo
clt! 111is entrni'las para hacerme olvidar los disculpables dei,;vfos de mi esposo; ¿por qué, m~ lo
ant)b.\tas ahora 1 y me dtsamparas en m1 tnste
orfonliud?
Te complace~ acaso en e: martirio de las alma::- que crem;tt&gt;, y solo son aceptas á tus ojos
la!. que se purifican en e l lla!1to y el dolor? ..... .
1\•rd6n, señor; perdón. No debo yo, gusa.no
111i~erable le,·ant...'lr la cabeza delante de tu mlinita bondad. Inexcrutables son tus juicios, y
ucn ltos v mii;terio:,os tn~ caminos.
)larra: madrE! también, y como yo afligida,
n1l'in• hacia mí tns ojos de ternura ...... un ¡ay!
dt•!-garrador interrumpió el soliloquio, y A.!~l}MnJ corrió al lado de la cama en que su h1Jo
agonizaba.
JI
-Madre1 la dijo, ¡,por qué llorn~ '?

)lira. ya eRtoy n.!Pgre: ya nada
me dut-le; ya puedo respiiar con libt•rtad, y hablar•

te, Y besarte, Y cont!lrte lo que soñaba hace nn momento. Es verdad que me da tristeza, pero mud.1a tristeza, ~o verá mi papá¡ casi me dan ganas de !!orar cuando pienso
que hace tres dias que no nene á.darme un beso. Pero te tengo á tí mamá de mi alma; te tengo á tí y al Niño Jesús que hace poco esturn.1 visitarme y á convidarme para
una fü•sta que hay esta noche en el cielo.
)lira, mamasita, vámonos con el Niflo-Dios que celebra er::ta noche el día de su
~anto ~on todos los ángeles y los niños que son buenos, y luego vendremos por mi pa·
pá, pa, a lle,•arlo á. nue1-tro lado, y que no se separe nunca de n~otros para que tú no
llores.
'
• Anda, maii:iá ..... ;... ya viene el Ni.il.o-Dios con mucho:::angelitosymequierelle,•ar.
, 1hnonos, chuhta, vamonos ......... ¡madre ....... de mi ......... corazón!. ....... .
El ni~o lanzó u~ suspiro, y se quedó como dormido. Una sonrisa.celestial mgaba
en r::us labios march1toe. Había muerto reclinando su cabecita rubia en el seno de su
madre, y sofiando que f.:e iba con el nifld Jesús.
L.~ madre, !~_desolada Amparo, inclinó la frente y llor6 sobre el cuerpo inanimado
de ~u inocente h1Jo.
A ese mismo tiempo una turba pasaba por la calle y el viento frío de
la noche llevó á.los oídos de la madre sin Yentura, cod los alegres ecos de
p~ndereta.s y gmta.rras, la voz de los que cantaban regocijados: ueRta ,wchees

:!07

-Mira, Amparo,-dijo después de una pansa qne súlo interrnmpían los eollozos de
la esposa mártir y madre sin ,•entura-no debo ni bt·E-ar E!! cadth-cr de mi hijo adorado, sin ofrecerte los medios con que le habremos J,;; dar honrosa sepultura.
Xo tardo; y cuando esté á tu Indo de regreso, te pe&lt;liré perdón d. tí que t:mto
snfresi y d. mi hijo que me mira desde el cielo.
Amparo quiso hablar, quiso suplicar, pero 110 pudo: un nn&lt;lo cruel le apretó la
ga.rganta, y apenas logró exhalar un quejido lllgubrn. ~ , ...

•

n·

El hombre aquel salió como escapado ele su hogar; cvrrió por calles y plazas desolado y febril.
Se detuvo por fin delante de una casa &lt;ll' cuyo;. b:1lcone:- se· derr.,maban torrentes
de luz.

,\()('he-Bu.e11&lt;1.•1

III

rn golpe seco resonó á las puertas de la estancia mortnoria. El que
llamaba par~eía teper !nucha. prisa, porque los golpes se repetían y menudeaban con 11npac1encia fehnl.
.Amparo salió desu ensimismamiento doloroso, y fué á abrir con mano trémula.
en hombre se precipit-6 á 1a'cámara1 mostr~ndo ensu ademán arrebatado1 en fm_s mii:adae vítreas, en eu traje desgarbado, que algo sombrío pas~ba en el .mtenor de aquella alma, que aquel espíritu era azot.ado por fur10sos aqu1loneR.
Llevaba en una mano un papel escrito con caracteres ininteligibles· en
la otrn una botella que exhalaba fuerte olor de botica.
'
Amparo lo detu,·o, pronunciando con voz lenta estas palabras:
-¡ Es tarde!. ..... Mira!. ... .. - Y levantando el brazo, le sen.aló con expre...,ión altiva. la camita tibia todal'ia, donde reposaba el cuerpo inanimado di:'! hijo abandonJdo por el padre criminal.
-¿Cómo pudo ser e~to, esposa mía? ¿Cómo pudiste partir, hijo de mi
corazún sin qn~ yo te. diera .el beso de des~~ida?7 sollozaba aquel infeliz,
que había podido olvidar, rnsensato, al htJO moribundo y á. la madre afligida.
Y si Yieras---continu6 con calenturienta agitación,-desde..esta mafiana queda. venir á traerte la rec1::ta que me mandaste anoche.
Pero quería traerte también oro, mucho oro, para que ya no padecieras y _para que á mi hijo no le faltara ningún recur:;o en !§U enfermedad.
¡Qué dt'l-lgracia, Amparo! ;qué martirio, hijo mfo! Morir, y morir en
este abandono. Dios mío, ¿porqué no me sugeriste la idea de que la enfernwdad de mi hi jo era mortal, y no que yo, confiado y loco, pensaba
que .i::nfa como otras tantas que habia padecido?
Y lloraba. aquel hombre, y rnllozaba, y sus miradas vítreas se perdían
en algo vago que flotaba en sus fanMsticas visiones.

La puerta estaba franca.
Antes de penetrar vaciló un punto, pero reflexionó:
-Ahf ha de estar Robles, y él me prestartÍ dinero. Sí me prestad, y con eso
probaré fortuna. Xo he de ser desgraciado en todas partes.
Sí, sí, Dios me ayudará, y dentro de una hora, de do.'!, ¿por qué no? 6, aunque
sea'al)manecer, le llevaré 1i Amparo mucho dinero para que eutcrremos decorosamente á mi pobre hijo.
Sí, sí, Dios me ayudará!-dijo y penetró al garito.

,,

s

...

lra ~oche-IT)ue na en ~éxico.
Dibujo de Iléctor Hernández.
(Dibujo de Carlos Alcalde. )

)Iientra~ él, presa de ansiedad febricitant&lt;', clarnba hl.S mirathis en d tapete
Yerde, las turbas que pasaban por la c~sa de .\mparo, hacían IIPgar :i los oídoR de
la madre sin ventura, entre el ruido de lai:, pandt:retas, el estribillo interminable de
uesta noche es Xoche-Buena.1)
)léxico, Diciembre de 1895.

�22

EL MUNIJO.

208

DICIEMBRE,

1¡;:..,5,

\!a Noc}ie,buena ael genaarme.

2:l

1895.

EL MUNDO.

La Navicladcleunbohemio.

TEATROS.

Drcrn:u:BRE,

~

Oiga vale, no lo engano
Ni en esto hay qnien me avasalle,
Cuido mi punto y mi calle
Ya lo ve, todito el año,

D RE naturaleza, te distraes frecuentemente.
Te di8traeo frecuentemente, madre naturaleza.
En tu vasto laboratorio, hay marmita"! que es'"
nalta el orín, alambiques qne no destilan re·
tortas . rotas y criso!es sucio.!!, y en esas marmitas,' eso¡¡
alan1b1ques, e~a!:! retortas y E:'SOS crisoles arrumbados y
poh-oso!'!, q,nédanse re8id11os de diversos elementos orgánicos que sirderon para. tales y cuales generacionee, para tales y cualt•i-; hombres, y luego, luego, oh gran bobalicona, eu un momento dado, se te va el eanto al cielo y
confundes ingredientes viejos con ingredientes nuevos.

Con el hielo y l:'1 cnlor,
Siempre me \•ertí, flamante,

Y ni me hacen comandante
Ni me habla el gob~rnador.
¡Me pega.n cada mohína
Los viejos y los muchachos!
Siempre levant-0 borrachos
Y nunca dejo mi esquina.

Ahí va un bohemio; lo ves? Y bien, dime, qué vino :t
hacer á. este siglo? Este siglo lo repudia, pol'que este siglo no sn_Pña:_l'a.zona; no imagi~a: analiza¡ no ama: goza;
no crt&gt;e: 111c¡111ere; no acepta: discute.
Tu boheudo debió nacer cuando el A.polo de "·eimar
mataba :í. en "perther, cuando Drm.Juanena111oraba princesas ve11eciana~, cuando un abate fraucés en vlaba ii A.mél'ica. 1L'\fano11 y un poeta italiano te maldecía, oh grang~neradora!
Lo que dije: te distraes, chocheas: lo testifica f"Se último
abe11cet1·ajr.

l\Iuy tempranito me afeito,
Y al verme tan planchadote
Me llaman 11el tecolote¡&gt;
En la pa1, como en el pleito.

¡Qué vid:i de los demonios!
Siempre oyendo necedades
Y entrando á las: vecindades
A componer matrimonios.

Y todo el mundo me aprieta,
Y me manda. y me apachurra,
Lo mismo el que monta en bnrra
Que el que corre en bicicleta.

.. La gen~ recorría en apretados grupos, las calles, cliriJ1énd0Ec tl Catedral, en una d~ cuyas pesadas torres parl,rnchina etiquila Re desgafiitaba llamando 1í. los fieles ú. la
1m~a del Vallo.
El b1&gt;heinio me encontr6 v enredando su brazo al mio
me dijo sin pre,imbulos:
·
'
-:\lira, por una aberración inconcebible, traigo dinero
mucho dinero, sabes? Cinco, diez 1 acaso quince pt•sosi
a~emás 1 ll!ogo frío! no m,r1,(fuland 1 que ese io he tenido
s1e.111pre en potencrn, nunca en neto. .Además, hoy nace
Cr~sto, hor se aparecen los Angeles it los pastores, lo cual
quiere decir que andan sueltos. Acaso pues, los veamos
á través de una coP:ª·
Yo espero su epLfanía radiosa. Yen conmigo.

En eso estamos perdidos
Y me ha llamado ga.ndúl
Nada menos q1w el consúl
De los Estados Unidos.
Y no tuve culpa y6
Dd que un joven tropezara,
Y cayera. y lo aplas~ara
Un coche que se fugó.
Porque sin trampa y sin artes
Confieso, y yo soy así,
Que lo que nos pasa aquí
Pasa, amigo, en todas partes.

Mire lo que pasó ayer,
Porque eso no tiene nombre,
Salió de la tienda un hombre
Y le pegó á una mujer.
Ella, valiente y de pico,
Y rejecra y arrojada,
Di6 al hombre una. cuchillada
Y me le trozó el hocico.
O.iyó sangre, v .no gente,
"Me llanuron, fuí ligern,
Y m3 encontré á u11carnicero
Que estaba p:1r.i.do en[rente.
Era el arnlsio, y por celos
Se armJ toda lo camorra ..... .
Ella me arr.inc6 la gorra
Y me jaló de los pelos.

-

Pronto vino un compañero
Y á la mujer la llevamos,
Y al herido lo dejam \S
En nunos del c.i.millero.

-:---~--:· --:~
'

Y YO pensaba después:
¿Qué" culpa tengo, por Dios,
De que ella juegue con dos
Pudiendo jugar con tres?

\!a Noc}ie ~uena ael Genaarme.
( Dibujo &lt;le J. Martinez Carrión)

¡ Qué vida, amigo! no piensa
Que somos carne de perro,
Que nos meten al encierro
Por lo que dice la prensa;

-No haga caso, el que se apura
Se seca como la flor.

Que nos llaman tecolotes
Y siempre andamos en bolas,
Sin mar de las pistolas
Ni servirnos los garrotes.

Para mí el neutle es mi centro
Y no la paso tan mal
Que el que c,arga. su costal
Sabe lo que lleva dentro.

Pues si alguno por su mal
Pega un garrotazo, t1-migo,
En menos que se lo digo
Lo meten al principal;
Y le pagan medio haber
Todo el tiempo que está preso,
Y es muy v.oco medio peso
Con seis hijos y mujer.
Diga. si con tanta pena
Y tras de tanto fracaso,
No debo tomarme un vaso
De pulque la Noche Buena.
El hambre me tiene hueco,
Y mientras la gente armada
Pasa 1-a noche mojada,
Yo la estoy pasando en seco.
Y responde el valf'dor
Mirándolo con termP·n ... ..

-

-¿Es cargador?
-Da registr0.
-Pues ya no sea carg;1.Jor,
Y,í.yase, porque es mejor,
De lacayo del ministro.
-¿Pero amigo?
-1\Iuchos rnn
Y no sudan ni trabajan,
Y siempre nos lo:i encajan
(',on alguna comisión.
¡Y no se cura la plagit.!
Ya hay mujeres en servicio,
Cocineras en oficio
Y gendarmes en la paga.
¡No me diga!
-Es la verJad
Y ya me dan tentaciones
'
De pescar á esos gorrones
Que abundan en la ciudad,

Y decir: contemplen esto
Que es de moda y está en uso1
Pero amigo, e::1 un abuso
Aclarar el presupuesto.
-)íejor no sople.
-E:i mi pena
Callar porque uo me abroche .. ... .
-Beba y cJ.lleae.
-Esta noche
Haremos la noche but!na.

Loco!-exclamé.
-Tienes razón, mM no sabes porqué y voy 1.t decírtelo.
Había vaciado la copa y la llenó de nuevo.
Yo bebíacognac; mi copa era igual á la suya; sus &lt;libujos semejaban arcadas de topacio.
Oye, dijo: La Naturaleza ha hecho muchos locos: los redentores y los capitanes: los artistas y los poetas: los que
van tras las miserias agenas para redimirlas y tras los inmensos desconsuelos para curarlos: los que se difunden y
los que abrasan al mundo en caridad: los creadores y los
benefactores. Los·que dicen:espera!, ama!, confía!, cree!,
lucha!; los que exclaman: Dios, Proyidencia, aliento mañana, ...... esos, todos esos!
'
Se transfiguraba; parecíame quedos haces de luz brotaban de sus sienes; sus pupilas eran las de un iluminado:
Así miraban Tasso y Dante, .Tob y Daniel, Cristo y Platón.
Sigue, insinué.
Y continuó:
-De cada uno de esos organismos quedó un residuo en
la marmita donde sufren la última cocción, y una noche
de sonambulismo, la Madre de la humanidad me formó,
como los angelitos traviesos, según Becquer, formaron el
mundo. Sí, yo tengo en mi ser una partícula de cada
uno de los dementes que han pisado este inmenso maní•
comio que se llama tierra ...... yo tengo todas las locuras·
en mi masa encefálica no hay dos celdillas homogéneas;
pero todas son locas ...... y como las V frgenes locas de la
parábola. dejan apagar la lámpara y la idea se me vá ..... .

No me hableis cf,el frio Norte.
No me hableis de inglesa.a damas:
Yo 'l!.rejiero á la morena
Y o;i-negra gaditana.
En general prt&gt;fería ...... á todas, á todas las que fuesen
bellas con la belleza ardiente del Mediodía; á todas las
q~ie clavasen eri sus azules ojos sus ojos negros y radiosos.
A tales ojos los cerraba á besos.
Con tales ojos se tuteaba su alma, que por una aberración animaba un organismo inglés.
Byrón hubiera amado también á las limeñas, á las habaneras y 1t las tapatías.
Las limeñas son esbeltas y graciosa.s; las habaneras divinamente negligentes; de la hamaca han aprendido el
vaivén; tiene su voz harmonfas de mar tranquilo que
quiebra sm;cristales en la pulida y dorada playa. Las tapatías son más hermosas que su cielo; derrochan gallardía en el andar: andar de reini\.
Cuando marchan 1 los besos las siguen como impalpa•
bles mariposas.
El verso erótico se prende 1l sus rizos y besa sus pestañas: pestaiias de alero; ahí anidan las ilusiones,-¡la.s ~olondrinas del alma!-de sus amantes. El sol de esos OJOS
las calienta y-¡locuelas!-jnzgan q_ue nunca llegará. el
invierno. Pero el invierno llt•ga, el mvierno no se hace
esperar nunca: el invierno dl·l olvido y el desencanto,
ese, ese, es el homicida, ese es ~1 asesino de tales golondrinas.
Porque la golondrina-ilusión, no emigra: muere. La
sustituyen otras, pero no son aquella:-:.
L'\S ilusiones1 son también fl-•res: flores que vuelan, y
se marchitan. Y nacen otras, prro no son las mismas, madre naturaleza, no son las mUJmr1,.~/ como diría Michelet.

, La Dolores prosigue su paseo triunfal por la escena; se
riegan flores á. sus pies y se le llama hermosa. Levant¡\
murmullos galantes, despierta sonrisas y recoge ramilletes de admiraciones. Olé por las muchachas guapas, que
tienen alma en el almario y sangre en las yenas.
los exigentes discuten su belleza; algunos suelen pro·
nunciar su reto~· pero la preciosa niña ~onrie y sigue 11or
la florida ruta que su buena suerte le ha demarcado.
Nació en Calatayud la guapísima es¡:iafiola, pero según
un cronista, es sevillana. Por la gracia debió nacer en
Andalucía
Donde 1rncen las morena8.
Y donde la .''f&lt;tl se cria.

Proclamémosla, pues 1 andaluza.
Las muchachas que va'Jen, deben ser sevillanas, venecianas, habaneras, limefias ó tapatías.
Esas ciudades unidas, esa gentil confederación constituye la República de la belleza.
Yenecia, además de su A.drii1tico, de sus gentiles palacios y de sus góndolas lentiles, tiene sus elegantes y pálidas mujeres de ojos aterciopelados.
Byrón las amó mnclio. Se gastó bonitamente con ellas,
sus sueños, su juventud y su oro. Era un dios maniroto,
tan maniroto cuanto bello y se enamoró de los ojos que
dicen poemas, de los ojos que cantan barcarolas, mala•
gueiias y rondallas; de los negros ojos meridionales. Los
ojos de sus inglesas cantan baladas; la balada del buen
re.v Arturo; la balada del bosque extremecido por el alhalí_ de los cazadore,i, la balada de los azules lagos de Escocia, donde los filósofos tristes, los lakisla..~ meditabundos,
los pvetas que saben desperta.r en las liras los acentos ossiánicos, piensan. Y Byrón no amaba esas baladas y por
eso no amaba esos ojos. El azul le agradaba en los mares
de Grecia y en el cielo de España y de Italia, decía:

t1 1'
, 1 ,' :

Pidió Piperment.
Extraño gusto.
,cA.mo-me dijo-el Piperment porque es esmeralda líquida y amo la. esu'l.'eralda.
La esmeralda es pupila de ondina, bellamente siniei:tra.
Oh Cleopat;a, tú disolviste una p~r!a eil vinagre, y yo,
ámenos precio, poseo esmeraldas d1sneltaR.n
}~ra una copa elegante con estrías ojivales.
l\Iira-afiadió recorriendo con el índice la pared exterior del vaso-mira que amada! La has visto m .s rica?
Es de esmeralda y pórfido: la soñó :Mahoma? La construyó Salomón? Tiro, Sión, la tuvisteis? Rajahs de Golconda
podríai~ poseerla?
'
Y mirando luego la diá.fana superficie del liquido, si•
guió:
Eres un mar ideal, sin tempestades, sin rumor, sin olas.
En tí na ve~ la esperanza!

Y aunque la gente se alarme
Y el consúl diga y razone1
De h que el cielo dispone
No tiene culpa el gendarme.

209

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Y Dolores es tan bella como todas esas mujeres de que
he hablado. Démosle, pues, ciudadanía sevillana, 6 limeña, ó tapatía, ó habanera.

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Pero muy buena.
-Clarín.
-Eché:1e otro decimal,
-Ya me voy sintiendo mal.
-Yo le cuido el bnlto al fin.
-Por México y por la ley.
-Tiene razón valedor.
-Usted no brinda.
-Yo por ......
¡El tlamapa y el mague:·!
ALONSO.

Eh! eh !-agregó extendiendo los brazos y agitando los
dedos: devuéh·eme mi pensamiento1 tú, bruja, no chupes
mi aceite ..... .
Se había acabado todo el contenido de la botella, y viéndola con ojos extraviados, la increpaba:
-Borracha, te has tragado mi esmeralda líquida! Ebria,
sinvergüenza ..... .
Cayó al suelo, ahogado y allí lo dt'jaron.
Yo salí de la cantina y me encaminé á la Plaza mayor.
Aun grita.ha la esquila ..... .
Todo en mi rededor daba vneltas: un torbellino seme•
jante al de la trilogía dantesca.
Y allá, arriba, serena y melancólica, Astharté navegaba en el mar lapizlázuli de la noche.
AMADO NER\'O.

1

==---=---Pa.:pá, ¿ya pensaste qué vamos á dar en nuestra posada?
-HiJa mía, mi sueldo de Diciembre.
(Dibujo enviado por el Sr. Carlos Koriega.)

�21 DICIE&gt;lBRE, 1895.

EL l'.UNOO.

210
Tiene la hermoeuni. del Trópico, la hermosura de laa
palmeras, de loa naranjos floridos 9.ue embelesaban á
Migno.n. Tiene ojoa negroo: que radie! que deslumbre!
qne triunfe!
La naturaleza ha hecho muchos venos: cada flor e1
una estrofa alegre, cada tarde una estrofa tria_t.e, cada
maflana un cantar y cada noche una elegia¡ pero BOio un
p&lt;l!m&amp; heroico ha compuesto:
.
Los ojos negros! Oh Dolores, como explend,m loa
tuyos!
Eecribid, M""floree croni"1:as, aendoa artfcnl011 y cuando
me hayaia dicho enales 8011 Ju tendenciaa de la mdaica
de Breton, cuando la hayais c::laaifi.oado bi.e n, nota JM?1'
notn, fraae por frue, 11A10ide por aoorde. Cuando hayai1
anal lado la tragedia, yo diré: me guo&amp;a, ea linda eaa Dowre,; aua ojoa me dan el opio. ·Ahí va un béso para elloa.

*

.

* * Margarila. He ah! uno ru•
Yolvió PhUllo; t.orn6 á pen■r
bia qu~ siente de divera manera que la Sevillana aquella. Nació en el país de 101 lied y es trb1te como elloa.
Hila, hace ealcela; canta muy dulce al compás de la rueca.
Loa dioees la ven eonriendo, pero despues la enloqaecen
y la malan.
Por qoé? ¿Hacome&amp;ido un crimen?
Eutregarae á Fausto, p0" ventura? N6, la que se entre~enamonda, inspira eariflo; el mismo amor la rebabi7\u p,,clido, tt ,on perdonados; amaott mucho.•.....•••..•.••.

O. acordail'I

El crimen de Margarita, el crimen de qne yo no la abso) ~er~ .,. babo!r .Prilferido lao joyas de Fausio, al fNlBCO

r....,,,.,

ramillete de-Siebeía ... ~....

,

.,cido

etc.,·•

!if7

"!i:

...,.ida

°"" ....

dolom
lllnli!, ""1&gt;!.N, llora y .m«lita,
- &amp; ......,
dt ,;;plandort•,
Y8/,1,ddlja 1Ulwudtf/Qre,
•
1111 lo dt Jla,garita.
Y ~ • m &gt; j a .;on desden .... floreo. No brilla el
roofo en ellae'I 81 pero en el joyero guillan ou ojo malé·
volo loll dlaman&amp;ea dt " - ' triunfa/a.
w torea mneren en el ODelo, pl80teadas, y loa dlaman·
lee plmlen 6 GNlleben....•..•.
}hu,lo

&amp;o loa comenlla..., om,,o "1o hacendadoa, abogadoe, médicoe, etc.,
bln llllCrit.o con buena.a sumaa de di·
nero ¡ara qae IN 8 - expléndldla; uno de loa
atractlVOI ~ de loa alegó..-. Loa tltnloe de
algnnoo d•
Son: •El Paraiao,• ,La Caaa
de la Virgen,•
del llar,• ,lla Ciudad de Le6n,•
ele., e&amp;c., y
que dtioear en onanio , propie
dad y lojo. La
, que no■ bemoa referido o
izó
para arb1lrane m ·- - doa corridla de toroo
ali·
cion■doa, la primera de j6....ne■ de la mejor sociedad y la
segunda de nilloo. :Eatuvo dlllma lucidlsima, por la
novedad de loo ¡,ec¡uellOI &amp;oreadoreo, y mú aun por lao
reina■ que pre■ldlercn lo corrido. Eran ésta■ las ·¡iillu
(¼rmen Eaoalanle, Elena Ob"fl6n, Cllrmell Pardo 'J An·
rora 11oblado, &amp;odas de BOia á 01e&amp;e allo■ de edacl. Entraron , la plaa de &amp;oroa por el redondel,
cada uno
de "" pa¡e, nilloo de onat.ro 4 cioco~¡ · 101 onolea leo
llevaban el mao&amp;o. Eran loe nillo■
Salgado, Jooé
Vaoc¡nea Jooquln Pella y Manuel Doblado. Loe &amp;oreado·
rea, redlila e11 llerra, extendían sn■ capas en el onelo al
puo de lal reina■, lao cnalee man,bando sobre - alfombra Ueercn haala la eooalinlta que ac■eoo al palco
dollde 1b&amp;n , preaidlr. Uno ves oolooadu en 1n1 mento■
con ■na pajeo al lado, dló principio la 8eala con la salida
detalgnií011, nlllo M:aonel Obregón magnllloameole veeUdo, manejando con soma dea&amp;reA np hermoso caballo
Min&amp;o, enjae11do con tdda propiedad.
En nnemo próximo ndmero publicaremOB el retrato
de una delas reinas, lanilla F.oéalaole, que lb&amp; suntu~
mente vestida.

•*•

El Jnevea oe re-nló en el Teúro Nocional el •Famto.• t. Com))lllla 1n111- podrá haber obienldo mnchoa
munfoo en &amp;,lado■ Unidoa; pero oqul ni wr ID -la,
ni por la medianía de IU vos, gu■taron.

•••

Tal eo, of, el defüo de - infor&amp;QDSda rubia; al arrojar
leloa el ramillete, aroj6 nn carillo y pieoto,6 on carillo, al
plaolaarlo y al dejarlo ""'"'hitarae marchiló uno alma
buena.

Hablafll de KarleTavary; hoy ya he hablado mnchor
de Ma,prita.

•*•

En el Principal e■ p,elllllló el manea, uno nneva ti-

ple: FApOranza Agw1ar. Hizo de RoherlO ea la T&lt;m¡,ea-

lGd ,. de la An&amp;onelli en el lJulJ dt la .Africana. E u m6 ·•¡ pdblico, pmqne. ..•.. sobre todo pon¡ne e■ guapa y
de •pro oirá 11111Cboe aplau808.
Oh poder de nna•eaperanza.......•.con buenoa ojoa,
TANMIIAVllmL

N uestto núme.ro ae Na,.,iaaa.

RESUMEN
DB

Les acontecimientos de la semana.

r

neoa.

El Coronel An4rade tenfa uno maicería y «!la onfrió el
re■pecólvamente , liUXllilu' al
Coronel y so h~o M:an~ aellora . . _ de l!c¡uel, nn
hermano del 1D11mo, or
y alguno■ iletna hllcil luci&amp;ron reaialencia, loa bandido■, 18111ltando heriáoo el Coronel, ID e■poaa y loo nillo■ Joaé y Angel&amp;, loo eualea mn•
rieron.
La jnnicia ha empezado 7 p.._..¡do 06n °"'ivldad el
proceso reo~ivo y deapn&amp;!_de lu primera■ decluacionee, el Coronel, en eepoaa y aiii, hijo■, han quedado en

uaito Y: habiendo acudido

.

.

Haf alguno■ ponto■ obocnroa en el e■candllooo IDoe■o

y con diversas veraionea.
Reepeoto de loo asaltanlel
Hay ilgunoa

·

·

n■da oe eab&amp; con . . inculpado■; pero no 80 ballao coirric&amp;oo.

El domingo 4ltlmo e■ efecloó la inauguncl6n del
Frontón llexicano ''Eder Jai. ''
Deede muy temprano la gente emDOBÓ i aftuir en toda

género de vehlculo■ y , ple, puee toaoa ae ln-ba.n viftlll8D'8

&amp;la y E,tudiant,, al mando de au·jele Rogelio Zubiri, fue·

D o n.d e lea d a.u la.w toman..

ron ealudadoa con mid0808 apJBusoe.

Veatían los oampeonea ancho pan"'lón blanco, banda
encarnada 6 uul y gorra encarnada 6 azul también, según loa partido■.
. .
El j¡lego fué á cuareota lanl08; el partido refhd(a1mo y
loe cam{'!'One■ dieren pruebao de anma habilidad.
Di vidlóae el juego por no intermedio .Y durante éste ae
jugó la quiniela á CU entre Gnrruciaga, Mondare, Goenaga,
Thcumán y &amp;tudiant,, á ocho lantOI, ganando el Ellu·

-·

Terminaodo el jnego ,rae e■te in&amp;ermedio, en él ganaren loa colorados á loa azule,,
El público se retiró mD)l complacido del onl$o y her·
moao eapec&amp;ácnlo.
El miércolea en la mallana empezaton bajo 1~ dlreocj6n
del Ingeniero D. Daniel Gana, lu obras de demolición
del Porlal de Agna&amp;inoo.
Loa Sres. Samnel Hermanoa de eala Capilal han oel&amp;brado un contrato, comprcmeliéndooe á construir alele
¡,nen&amp;ea de fierro en la linea del Ferroc■rril del IIA!lno de
Tehnanlepec. Loa trabajoa óomen.,_..An delde loego y en
el cuno áe on ano ae terminarán. ·

LA MUTUA.
•La Mútna, de Nueva·Yt&gt;rk ea la únit- Compal!la de
Beguroa que expide póliza■ con devolución de premioa.
Por un peeo 1e obtU\'ieron ,1,242 48.
Tehoacán, °"'ubre 1 de 1896.
Sr. D. Cárloo Bommer, Director General de ,La Mdtua.,
M:,xico.
M:uy Sellot mio:
La gratitod el reconocimiento me Impulsan hoy ,f,di~ r á naled- carla para hacerle presente mi 8f11Ílde'?·
miento por la prcn&amp;ilnd y eficacia con que ha ordenado
no&amp;ed el pronto pago de la póliza con devolución de pre, mioo, nwnerc S67k5M bajo Ta cnal estnvoasegurado mi ft.
nodo hermano el ~r. D. Agno&amp;ln Noluco en eaa acreditada y reape&amp;able Com))llllá y ci.ne yo, como benetlciaria
nombrada en la oóliaa. be recibido hoy aote el Notario
Público, Sr. D. tla)&gt;lnó Palacios, y por ccndno&amp;o del Sr.
D. Amonio Robles y del banquero de , La !14- en ee&amp;a ciudad, Sr. D. Emilio Maille. .
Snplico á u8led 181 miamo, se. sirva hacer Rlenai1" mi
~tud pcr la prolltitud eficacia 'con citte ha procedido
en loo
kámi&amp;ea e Sr. D. An&amp;on10 Boblet, Agente
~ial de •La Md&amp;na. •
.
Di¡na e■ en verdad ella Compallla de felicil4nele, por
- la 4oica qne ha podi&lt;lo tata&amp;lecer en lao dlveras ola... de póliza■ la devolución de premioa, puOI en é11a, mú
que en ninguna otra, ae ve la utilidad y pro.echo del
seguro, por qoe el aserurado obtiene la aoma del aeguro
con el 18locoo&amp;o de un peso.
Ha aquí al ealce uno prneb&amp; de e■te a■ombro■o 1811lltado en la ~liza que mi &amp;nado hermano tomó por el apreciable ocodncto del Sr. D. Antonio Robles hace aeie afio■:
Valor orlaldal del . .ro,..................... $ 1,000 00
Imporle de slele annal1dadea qoe la Compallla devnelvecnmpliendo con la c\¡ioonla de la devolucl6n de premloe.........
242 48
Soma entregada.................. .................. 1,242 48
~me~te qnedo mny reconocida á la Dil0Cci6n de
•LB Mútua» en Nueva York por eu aotlvidad en estepago, y ruego á uated .. sirb&amp; nacer con ella el intérprete
de mi l!l'ltilucl.
Danilo á no&amp;ed !u graciu por ano alencionea quedo de
usted con la mayor consideración y aprecio au muy a&amp;ta.
y S. 8.-CABLOTA NoLAllCO.

1 El poel&amp; oe d11eopen1 !""'l• el plano le Impide ~

t Be 1e--W.qaeno hlbdll toD1do al el . . . .

1111.Poem&amp;orucl.

y

Toda la eeroenena ha hablado ·1a prensa de un ualW
en la Colonia. de Santa Julia, del que fueren 'rfct1Dlll8 el
Coronel D. Timoteo Andrade BU familia, qne vlvlaoG
nn lugar apartado de la Colonia.
Loa ■-llanlel fneron varloa y ae cree que eran fora-

libertad.

211

EL.MUNDO.

22 Drl'J'BVJIJlJl, 1.896.

en ~nc1&amp;1 el hermoeo e81&gt;8Ct4oolo.

-na

A lal &amp;rea de la tanle :,a el 1oeal
lleno, conllindo80 enue loa concnrrentee muobal famlliu dlnlngnidao.
La banda del lf., dirigida pc&gt;r el profesor Payén, lle encon•
uaba también en el focal, dlapu- á amenmr el eopec-

Deoeam01 introducir en la prena O• M:t!xlco la cullf•
aima coo&amp;umbre qne exiote en la -Jet parle de loll pal·
- europ... y ameri•""o■, ea daaM la JI\'"- ha llep· ""'110.
do 4 gran alMira, de ¡,nbl1- tia el mm dé DICH'mb~ con
Al p.-ntarae, á loo acord.,. de nn■ marcha, loe oela
motivo de lao 8eata■ de lllsrillad. ,.. allmero eopecial que pelolarla: Gurruciap, Goanaga, M:endarc, Thcumán, Ar·
sobn,puja , loa publicadtlll • el aao. :,a - por el ».d·
mero de Mi-. por lo ~ d i 1111 - • ó por algn·
no novedad' que preaenlan aT p6bl!co como regalo de noche buena. Nnee&amp;ra p - . 'I!"' de alguno■ alloo if. parle eoll. tomando un aop ~ o de iodo a))lauo, aegnramente que,.., oceplareala idea y dentro de poco loo
dlrec&amp;oreo de periódico enuarán en gran compeleDcia inteleclnal y de gMIOI para pNIOllt&amp;r el mejor námerc dr
Navidad.
Comen■amo■ noeotro■ hoy, dando nn nimero eapeciall
huta donde nueauoa elementos noa lo permiten, en e
cual, como veñn nueetroa lectores, hem.08 1&gt;0dido reunir
dib11joo de loo principaleo artistall de M:éxlco, que dan
una variedad eopeciil á nneo&amp;ro ndmero, demoemmdo ,
la veo que, á la par qoe el periodlamo, adelaolan loa di·
bojan&amp;ea qne hace do■ ó t?e8 alloa apenu si conoolan el
trabajo eapocial para peri6dlco.
HelllOI eotado mny afominado■, pon(lle ooo lodo gna&amp;o han acep~ nuest.ra invitación loo Breo. VU!Aaina,
M:ar&amp;lne■ eairwn, Olvera y Noriega, dando 111 contingente ¡,ara eale nilmero, en el cn■l publioamo■ dibujo■
de veriladeró mérilO y que nnea&amp;roa lec&amp;ore■ ■abrán apreciar poique ~mente van á eet.udiar!oa hasta en eos
det.:uea. DamOI Iao mú expresivas graoiu, tan inteligentea artistall en nombre de la Redacción y e■pe!li&amp;lmen­
tie de nuestro cuerpo de dibujantes, que ae consideran aatlslechos de poblioar BUB &amp;rab&amp;joa al lado de loo lrab&amp;joa
de loe otroe, entre quienes hay verdaderoa maeevoe.
Tenemoa la eoperama de que en mucho■ númeroa del
allo "l'trante segoii,,IIIOI publicando dlbojo■ exlraordl·
n■rioade loo mlamoe......,, qoe lan&amp;o han honrado hoy
ée&amp;e c!eiirridacl.

divenoo

Í

s

eom,-,,..... en i,rtr d a

6 Todo por ff11P118 de no bab.- podido OOJIOl.alr el poema.

4 Y al 8n la

U-' llelildoelealO.

6 El vengador gooa mú, mlelmM mú lllfra la 'ffóllma.

Las fiestas de Navidad en Cclaya.
Deade tiempo moy ""'8 aon de fama lao 8eslas de Na•
vidad en Celaya. Loo doa 4ltlmoa alloo han sobrepujado
, cnaleac¡uiera o&amp;rao de eaa na&amp;ural- y en éa1e se prepa·
ran auoc.uoaítimu. La janta que anualmente ae forma
para organizarlal no ba perdonado eofoerzo alguno, y lan·

7 Perc llega nn dfa en qne -

plenea tomar la revancha.

8 Y laN"'11ralaa le ayuda para qne el

ÜlgUl&amp;O-

OC&gt;rJJlolo.

�212

22

EL MUNDO.

;-.~
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1

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1895.

Página~ extraordinariWJ.

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DICIEMBRE,

DOl\il~GO 2ll DE DICIE.1IBRE DE 1895.

1
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1

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(?Íiotto y G;imabué. @;uadro de ~osé @bre9on.
(Fotografía proporcionada por el Ingeniero Fernando Ferrari Perez.)

1,.,flo / l. -Número 25.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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D1c11:.,11:1:1:,

1~:J.j,

Páginas extraordinariu8.

DOMIJ\GO 15 DE DICIE:\IBRE DE 1895.

~os cautivos

ae !@abilonia.

CUAUltO Ul!': JO.\Qt.;ÍX RAMlREZ,

(Fotografía proporcio11ada por el Ingeniero Fernando Ferrari Perez.)

~elleza inglesa, cu.a,dr~ por
(Grabado en los talleres de El Jlundo.)

N. ~lina.

Tomo IJ.-Nú:mero 29.

�EL MUNDO.

18tl

Literarias.
No,.,~las Gfan{ásticas.
J'.... A

~IISA DE REQU:LEM.
Lo!&lt; mucrt(l~, lOli pobre,; muertOII,
!&lt;ufren grande,; clolore;,.

Díjose entonct-s que otros fieles habían tenido sin duda
el mismo pensamiento que él y que iba 1í encontrar.~e con
una reunión num1::rosa. Tal idea le reanimó y e~calú con
cauteloso pa:.:o el promontorio sobre el cual e.,.t:l edificada la iglesia de Qneye. Al llegar !Í la cima, viú bajo el
pórtico un \'Íl•jo '.-'acerdote de di~pl'r:.:;\ c:1.bellera qut: lleYaba un cirio encendido en la mano y qne le dijo con voz

profunda:
-Dios !-{·a loa&lt;lo; mucho tiempo h,í. que te eRperaba para que me ayuda.s;e:-1 la mi@:.\ ...... Higueme porque eR preciso que termine l!ntes dél alba.
De:.:puéR, empujando la puertn, atraveRÓ J:1 iglesia para
ir á la sacrifó:tfo tt vestinie loi;i ornamentos sacerdotales.
Al encontrarst- Hólo con el padre en una nrwe que había creído ll~na ele fiele:-, Cathalan, que maquinalmente se había arrodillado en la última grada del altar, ~e
rec-ogió inkntando comprender lo que pa!'=aba, pero no
tu tiem pn.
El oficiante le hizo, :'i. propúsito de h\ miim que iba á
decir, din:r:-as recomendaciones C'ntre otra.i:i, ttn:l. que le
turbú:
-Pien!'=u, le dijo, que de esto depende el rC'po!'&gt;0 de una
alma que debe serte cara ..... .
y COlllellZÓ la misa.

15 DICIEMllRE, Hs\Jf&gt;.

•

claridad errante que se fijó como una especie de aureola
sobre su frente, en el momento que con voz llenll. de la.
alegría del triunfo, prol)uncia.ba la fórmula del verdón
supremo: Cum Sane/is tuis iu at'ter,non, quia ¡¡i11r. f.'.
Cuando talei;: palabras vibraron eemejantes tí un onku•
lo venido de los confines de la eternidad, Pecho Catha.lan comprendió que el eacri6cio de expiación al cual de
una manera obecura se mezclara, había concluido en
aquellos moment&lt;IB.
El alma en pena, había acabado de expiar; había sido
libertada, reconquistada por las dos ltígrimas que brillaron un momento en los pálidos párpa.dof-1 del tSaccrdote.
Aquellas lágrima!'&gt; fueron el rt•f'cate del oh-ido, de la.
negligencia y los ojos que lmbfan llorado quedaban para
lo de adelant.e abiertos a In l•terna luz.

~o puedo IC'N jam:í:- ('se ver:-o &lt;le Baudelaire, Ain penear en una hi~toria qul' me refería mi abuela para probarme, decía ella, que dt-lwmos &lt;lmante nu&lt;'etra ,·ida cmnplir
exactfi.,inmmC'ntt• mu::-tr.u; obligacionc~, so pena de arras*"*
Acabada la misa., Pedro Cathalan salió de la iglesia y
trar con no?ntrn~, ha ... ta más allá ele la tumba, crueles
se detu,•o, muy pensativo, bajo el pórtico. La luz débil
cuida.do!i y largo:- !-11frimientos..
,·o
del alba., parpadeaba en el fondo de un cíelo pe:-ado, húLa escena pa,ió en una comarca agreste y patriarcal, en
la extensa y crt•tosa lnt':-,;eta 1¡ue domina al :\"ort.e el l!ano
medo, cargado de brunuIB.
Apenas podía.n distingui~e Ia.s primera!li tumbru; del
de Albi. La familia dt• mi abueln po:-;eia ahí y la hacia
cementerio. Ke hubiera. dicho que el sol vacilaba en suvaler de~de hací:t !-igln!&lt;, la ht1rediul dt&gt; los I!&lt;sarcli,, cuyn
vieja ca~m. ~nb!li:--te aún. Con!ltruida ca~i en la cima de
ceder á. aquella noche de hígrimas, de tri~tczas y de duelo.
De pronto, abrióse la puerta y el celebrante, despojado
una protuberancia, del terreno, desde donde la Yista ¡.,e
extendía por el valle del 1\irn, tiene, como todas las ande sus ,·estiduras sacerdotalc5.&gt;, reapa.rl'Ció .
*
-Te doy las gracias, dijo; debido á tí he podido decir
tigua!ól habitacione:a: rnrale8 dt&gt;l p:iíl'I, una galería de pilaAl mismo tiempo que procuraba. responder de la mejor
res sobre la fachada principal. Al rededor de las colum- manera pm-ible, Pedro Cathalan no podía menos que re- una misa para la cual, de¡;dc hace largos aíl.os, e:,,::peraba.
nas y á lo largo de h\ rampa, o::edei"enrrollaba, prendiendo flexionar y preguntarse especialmente por qué y para un ayudante. A tu piedad para con los muertos, debo
festone~, una parra que vendimiaban de generación en quién se decía aquella mi?a.
mi libertad ...... Tu t.ío rngad por tí en el ciclo ...... .
Por lo pronto, el celebrante no le traín ningnn recuer· Adiós!. .....
generación las gnllimt~, las palomas y los gorriones t::IHLmoradns de In rn.pifia ..\.. df'recha é izquierda, el palomar do; lo \'efa ::-in duda por primera ,,ez y además mny mal,
Y ein ~perar mtis, el viejo padre Ee alejó, con velocide t-echo :,gudo, coronado por nna vidriero verde, los po· :í la vaga luz de dm; cirios que ardían ~obre el ah.ar. Enl dad vivísima y los cabe\log a.\ viento.
zos cuyo brocal í:'i't.Í t•nsombrt'cido por una enorme hi- nn hombre alto, pálido, de cabellos blancos que flotaban
Pero después de haber an\.nzado 001110 ,·cinte pasos po~
gutcra y. :dredl!dor dt• loda la C:\Hl, alguno:- olmo!ól viejos,
sobre su-i esp~\dfüli y recitaba tus oraciones con ,·oz pro- el cement.erio, se detu,·o y desapareció de golpe, como s1
en cnya:-1 r,\nH\~ se enro!lab,rn ro!"ak•!i !"iln•!'=tres, mara•
funda, que retemblaba de una manera extraiía en la na- la tierra se hubiese entreabierto bajo sus pie!&gt;.
nas de laurel, c:-plil'J.!:º y romero.
ve ob:-cnra y deE=ierta.
Cuando se repuso de su emoción y de su as:ombro! Pe·
En aqu1•1\o,; p:uak..i creció &lt;lnrante Riglof-1 una raza de
So era, t•staba :-=eguro, uno de esos sacerdotes de:la co· dro Cathalan, recorrió e:l cementerio en todo:-i !-enudoo,
robm-to~ creyl•Utl'í" y de trab:1j::ulor&lt;'~ infatig~1ble~. Todos marca, que con peligro de sus ,·idas venían de ,·ez en no encontrando traza algunti de tierra íreecamente remotos Cathnl:m-tal era ,att nombre de familia-fueron sa• cnando di~frazados ti. consolar ú un moribundo ú :í. ben·
cerdote"! ú lal&gt;r,ldo1l'~. Xt'ct·:-~\ri.1 (•~ &lt;lecir quC' la idea decir la unión de dos corl\zoncs ju,·eniles. Teniendo en vida.
Todas las tmnl~as abandonada!', soca,·adas, ePlaban Ji.
religio!la luR t·nvolvfa por todas parte!", eRtando mezclada cuenta todas las consideracione!-! posibles, aquel hombre
gadas entre 8Í por ruda línea de er-caramujos y recubier~
cstrechamentt• con todo~ :-11..: acto~, con todos lo!- nconte
le era completameete de!-conociclo, r f'-in embargo, le ha- tas de espesas maraílas de ajenjo salvaje, sfmbolo de
cimientos de su \'ida i:encilla y frugal. DeRde los campos bía hablado en t(•rminos casi fa.miliares; l1Te esperaba,)i
la amargura, de la muerte mi~ma, a11wrii mltle. ~ero~~
que sembra.b:rn, di!-ting,1fan, a\11 lejo:-i, en el llano, la. forhabía dicho, y de!'lpués: .. pien.:aque m en e:-to el reposo el sitio en que el pa&lt;lre Cilthalan había de!-aparcc1do, v10
midable f'-ilucta de hi tatedral de A.lbi 1 que hablaba á. su de un alma que clebe serte querida,))
una florecit,1 agreste qu{•, en 111edic&gt; de aquella fría aualma por mini:-iterio &lt;lel sonido de HUI;\ campanas y de las
¿Quién era pues In pobre alma que aun no había pagarora, ncabab:i de abrir su c:íliz; la cort6 y b gu:HllÓ piareYerber,lciont·~ mi:..it~rio:-a~ &lt;le f'.US ,·idriera!". Le\'ai1tnban do su deuda? ..... .
Fuera de su tío el cura, cuyo ahijado era¡ pero del cual dosament.e entre dos p:ígina~ ele Fil libro &lt;le mh•a. Des·
la cabeza y sP dl'tenfan al i;:nbu del r-mco abierto para
pués temiendo que el dfa ll' :;orprencliera, ,·olviú t'i. t~m~r
respirar"? Instintirnmenle 8Ll mirada iba como a\'e viaje- no coni:cn•aba recuerdo alguno, Pedro Cathalan había.
el camino de los J..,:ard::•=i repasando t•n su mente los rnc1asistido
tí
todos
lo¡:
!-Uyos
en
sus
po:..itreros
momentos
y
ra á po!óiat'l:!e ~obre la alta torrt- d~ ~;rnta Ct•cilia, ó bien,
más cerca aún, ~obn• la iglei.ia de Queye, cuya:-; ruinas le había conmovido la tranquilidad y serenidad de su dentes de aquella noch~ para ~il'mpre inolvidable.
Al llegar, hall6 t'i. su mnjC'r en pil•, apoyrula en un pilar
ee levantaban s1Jbre t•I montículo opnP~to tl la ht•redad de muerte. ~u abuelo, su abuela, su pad~·e, su madre, hade la galería, inmóvil, como perJi&lt;la en t'I en~ueJio, con
bíanse
extinguido
dulcement.e,
casi
con
la
sonrisa
en
los
los Is.s.ird!-l.
labios, bendiciendo 6. eus hijos y diíndoles citas para los ojos fijos en el sol que !-e levant:tba allá .'i lo lejos, en
Tal igle:,ia, muy antigua, como lo indico. ian e.itilo roun rinconcito del cielo en d fondo &lt;le un pabellón de numano, debe !"11 nombre,¡ la tradiciún (confirmada por re- el cielo.
l
'na
de
~us
hermanas,
f:!egada
por
h\
Parca
en
plena
ju•
bes grises y roi-adas.
cientes de~cuhrimientos hi:..:túrico~,) según la cual, el ·
ventud, habi:\ muerto en olor de santidad, difundiendo
-Mira-le dijo ella, y con la mano le indicó un p:ijaro
campo rn medio del que se ele,·,\, em. en la época. galoen RU redPdor celeste aroma hasta la hora del entierro.
de grandes alas blanc.,s que rnlab..l hacia l'I sol.
romana •.in cementerio, un c,tmpo de repo~o, q11il'.'I q11eye.
Antes dt&gt; la Revoluciún, no sl'rda m:ís qne para las mi- TodoR habfan muerto como predestinado!-, con f~ ab:-oluY a.iíadió:
-Lo vf levantar~e de encima &lt;le la igle~ia de Queye y,
sas fúnebre~, &lt;ll' difunto:-1 ú de aniversario. ne C'sto Re co• ta en Dios y en la Yida fnLnra; habfanse dormido blanda·
mente, murmurando el Símbolo de loo:: ap6~toles con un después de haber girado l:'n l'I ain• 1 ilirigin:e al l...evant.-0.
legid. el estauo de abandono en que se hallaba en pleno
icEs un p,íjaro extraño, cual yo no había vif-lt.O otro jaTerror, en el momento en que r:e rl'aliznba el misterioso refkjo de inmortalidad en la frente.
De esas almas tan tranquilas ante la muerte, ¿cu,H era más; se diría algunas v~es que tiene alas de fuego; no
drama qne va 1i let.•r~l•.
pues la. que se hallaba en pena?
cesa de subir; un poco más y se confundir,í con el SOl,i ..... .
••
Instintivall1ente Pddro Cathalan volvió Yarias veces la
Desde aquel dfa la velada de Todos ~antos tuvo en el
En la nochl' del 1'.' al :! de ~oviembre de 1ifl3, entre
la fiesta de Todos ~,rnt.o!ó! y la de Jo3 )foert.os, Pedro Ca- cabeza en todas direcciones, como para buscar con la mi- caserío de los illards, un car,icter particular de gravedad
rada á. aquel por quien el eacrificio Re ofrecía. Pero la na- y misticismo. Antes de la oración de la noche, que reuthalan, el jefe de la familia de los l!':-t~rd?, seguía el cami•
ve permenecía sóla, cuendo menos en apariencia, porque nía á amos y criadofl, el abuelo contaba la historia de la.
no que conduce ii h igll'..:i,i d~ Queye. La cli:;tancia no
la puerta crujía sobre rns gosnes como f:li diese paso :\ una misa de Rer¡11inn de Queye y cómo l:'I alma del pobre paes grande, un kilúrnetm apena!;, pero el ¡.;uelo remojado
por las lltn-ia~ de otoiio, se había puest.o rt&gt;:-5b1loso y es- multitud, y el viento que penetraba por todas parU'~ traía dre, libertada al fin, habhi volado al Paraíso, bajo la forquejas, gemidoK que parecían salir de pechoP humanoe.
ma de un gran p:.íjnro de nlns blancas que fué á confunpesas niebla.'\ levant.iíkm~t&gt; dd arroyo que corre en el
)luchas veces, en tanto que seguía arrodillado cerca del
fondo del Yalle.
padre, había experimenlado verdadoros extremccimien- dirse con el Kol!
Jn10 Ro1.1 •. \~0.
Había. adem.is otroil ob.:,it:toulos que retardaban la marcha del excde:ite c,1mpe,,;ino. Halhib:tse profundamente tos al senti~e rozado sna,·emente como por id ala de un
( 7'rcu111ridr1 ¡xua «El Jf10Hfo•1 pnr ,t. Sfrru. )
contri~tado, no solamente por el recuerdo de aquellos t1. sér invisible, inmaterial.
E,·identemente, el sacerdote y él no estaban eolo!:-. No
quiene~ había perdido, sinotambien porh\consideración
de lo que en l:.t actualiJad p:l'\11ba, por la per::ecnción des· era aquella la fiesta de los muertos, 61 según la hermosa
expresión meridional, no era. aquella. la jitilll&lt;I de la11 alencaden'.lda contra la religión y las gentes honradas.
Soueto.
mtt/ll .Así, puel'l, it pesar de las apariencias, aquel!:\ 11a\'e
¿No se veía l'I obli~a.do, ú. causa de las de¡.;gracias de aque•
vacía
y
desierta
e:-taba
l
lC'na
de
millare~
de
ef&gt;píritus.
Ta-.
llos tiempos :i ir :--olo y en medio de la noche :í. pe&lt;lir alhí
Duerme en calma. Los sucilos son los mago!',
lejos por los pobn!s n~ucrtos, cuando en otrns épocas la dos los que, desde los tiempos más lejanos dormf:in en el
Que tranRforman la tt!Cl•na de la \'ida
parroquia entl.:'ra !;&lt;' dirigia. procesionalmente ú la igle8ia cementerio de Queye, en el campo de reposo, todoo
estaban ahí, aligerados de sus cuerpos y cubiertos de
Doloroi:a y cruel, en la flori&lt;l~\
y de ahí al CC'ment.erio, cantando himnos de e":&lt;piación y
Dulce edad Je cariños y de halago!'&gt;.
de esperanza? Qut'• viento de locura y de crimen habfa inmortalidad. Y acaso en tal hora, era él, Ped10 (.'athaDuerme en calma. Ul' Otelo los estragos
soplado eobn! la tierra, coní"triiién&lt;lole :'i. (,1 ,¡ ocultarse lan, el solo ,·i,·icnte en la iglesia, porque el padre mis·
mo, se moda con la ligereza y fluidez de un ser que no
No tema!-!. La csperan1.a que l•~ tu tgida,
para cumplir un deh?r !&lt;emej,1.nte'?
Como Venus, ya surge embellecida
Espemb:1 ,¡ lo meno.-! cumplirlo ~in peligro y volverá es de la tierra. En el Ofortorio, durante el lamtorio
de las m,mos, cuando eRtaban cara ,'i. cara él y el celebran•
De las níveas L'Spumas &lt;le los lago!-1.
los Is~ards antes &lt;lel alb:1.
te,
intent.6
sorprender
la
expresión
de
sus
ojos
hundidos
A Lohcngrin el cisne ;o conduce ........ .
1\-ias al franquear .. 1 puent.ecillo tendido sobre el arro·
El sahar:i tu honor y tu derecho;
yo, le pareció que alH arriba, las ,·ent.anns de la iglesia bajo los arcos de las cejas, pero en tal momento, una rá.En tanto, deja que Cupido cruce
estaban iluminadas y que oí:1 voce~ que cantaban los sal- fnga de viento sacudió las vidrieras del santuario Í! hizo
Con sus dardos las carnes de tu pecho,
vacilar la llama de los cirios.
mos penitenciales. In!&lt;tintiva.mente retrocedió algunos
En cambio, ad,·irt.ió perfectamente la ineh\ble emoción
Y esconde tu semblante que ¡;ie&lt;luct~,
pasos lllas ad d~I arroyo; las ventanas dejaron de brillar
del
\'iejo padre en el momento de la comunión y las dos
Tras las •!ancas cortinas de tu lecho.
y las voces s~ extinguieron. P~ro habiendo atravesado
QGIRISO ÜROÁZde nue,·o el arroyo, r..:aparecieron las clnrilades y reco• gruesas l.1grimas que rodaron de sns ojos al cáliz que con
mano temblorosa llevaba á sus labio!:!. Yi6, as! mismo, la
menzaron los cántico:;.

Drc1L\IBRE,

1895.

CANCIONES DE ESPAÑA
Para el álbum de autógrafos de mi distinguido amigo el scOor
FRANCISCO DI! LA BARRA.

Existe ea el salón de porcelana
Del Palacio Real, una Diana
Labra&lt;lti en alabastro. Es blanca y bella
La divina dencella.
Decora el borde fino de una mesa.
Al mirarla, he pensado
En la dulce princesa
Que allí la jC1ven frente ha reclinado,
Y en los gallardos pajes
Imberbes endimiones
Que llevaban antnfio {'n los ~alones
Las largas colas de los r(&gt;gios trajes.
RcnEs: D.\RÍO.
)ladrid, So,·iembre de ISO:?.

SU RETRATO.
¡He dsto su retrato! Eso me basta
para saber que sn mirada ca~ta
se refugiaba, al eRpinu el día,
y que sus labios hingnidos y bellos
estaban siempre tristl•~, porque en ellos
de otra existencia la no4algia habfa.

••

•

15

'

Aquella frente suya ele madona,
hecha parn cefiir una corona,
me produjo no @é qué desconsuelo,
y su imogen miré llena de encantos,
como miran loe niños .í los santos
ó se contempla por la tarde el cielo.
El mirar su retrato d:\ tristeza;
sin saber que ella ha muerto, se le rer.a;
y ¡ay! al saber de~pu(&gt;s que ya no existe,
quéda~e el corazon mu:-tio y sombrío,
pareci&lt;'ndose al marmol en lo frío,
y el otoñal crepúsculo en lo triste.
B liYRNE.

Un

santo.

\'i\·c bajo el f'-arnl &lt;le! !ranci!ó=cano,
En la lúbrega Ct'lcht de un convento,

Doncle tiene por único contento,
La dulce paz del comzón cristiano.
Entre las ondas del cabello cano
Que sombrean 1:1u r~tro macilento,
Brillar se vé RU puro pensamiento
Como un astro entrn nubes de verano.
.Frente al di:-co de fúlgida custodia.,
C:'i.ntico celestial su voz Ei•lmodia
O, como exangüe monje de Rivera,
Que siempre ,í. la tortura está propicio
Ciñéndm~e á las canll's el cilicio,
'
)!edita ante sagrada calavera.
J Ul,IÁ.N DEL CASAL.

LAGRIMASEl mar brillaba COJt h\ luz extrai\a
Que da el ocaso ,'i. la!ó= dormidas olas;
Los doi. 1 del pescador en la cabaíla,
Silenciosos est,íbamos y á solas.
Remontábase lenta. nube or;cura;
Tendía la gadotn el blanco vuelo¡
Y una lágrima hermosa, fr~sca y pura,
Bañó tus ojos y nubló tu cielo.
Miré, ansio8o, rodar por la mejilla
Y caer en tu mano aquella perla,
Y doblé, conmovido, la rodilla
Y con ardiente labio fu( á beberla.
Desde entonct&gt;s la frente doblo triste,
Late mi pobre corazón sin calma ..... .
Mira 1 desventurada, lo que hiciste,
¡Tu llanto em·enenóme cuerpo y alma!
E.s-mquE HEINE.

EL MUNDO.
Quizá dentro de poco, amada mfa,
Al ir alguna ,·ez al cementerio,
Ya encontrarás allí la humilde tumba.
en donde &lt;luerma yo mi l'ilt.imo sueno.
Y si piensas al ver en lo!-t gusanos
Yomces que andar.in sobre mi cuerpo,
No te entristezcas ni suspires: pien!:!a
Que descan8ando estoy del mundo al menos.
Que si en la tumba !:!e lo comen á. uno,
Aquí lo mismo, y con mayor empeño,
Sólo que aquí nos despedazan vivos
Y allí siquiera nos de\'oran muertos.
ADOLFO LEÓN Gó:w:z.

EL MUNDO.

187

=

El parricida @upo do:ninar::e, supo olvidar todo lo extraño del acontecimiento que presenciaba, subyugado imp.eriosa~uente por el iu~tinto de conserrnción, por el ansia de librarse de las garras de la ju:-ticia.
Yolvi6 ti meter el cnda,·er en el baúl, ,•oh·ió :t la estaTA es la historia que me contaron en el pueblo,
ción y se pu~o de nue,·o en viaje.
&gt;orboca del albéitar:
¿A dúnde iba? Lejo:;, muy lejos, ,¡ tierms extranjeras,
«Yivía en la ca~a un matrimonio bi.!n aveni·
1t
buscar
un rincón inc6gnito y una poúble sepultura.
nido, con un hijo que les debió de dar Dios en descargo
Yiajó mientras tuyo dinero. Ya exhau~to de r1.&gt;cursos,
de los pecados que pudieli\ cometer toda la familia. Creeligió cuidadosamente un lugar, y tornó á la tarea: hizo
ció el muchacho, le envinron 1t un colegio de la. capital
otra fosa, que rl!cibiú b::.-nigna el cuerpo de la mJ.rtil': pu•
de la provincia, esperando que le de1:-asnaran; pero no
so sobre la tierra una piedra enorme, y se alejú con zozohubo medio, porque la crituura em bestia de por sí, muy
bra volviéndo~e y mir,indob n•petida."1 veCi.'~. ¡Oh, dicha!
aferrada á RUS ideas y con pretensiones de saber todas las
~o se movía nada. E-.i¡1erú. Xada. Pudo marcharse 81\·
cosas y algunas máe: 88 llenó la cabeza de malos pen~ati:-fecho.
mientos ajenos, baraj1tndolos con los propios; leyó mu. Después de caminar una legu'.l, eintió alguna inquietud
chos libros que se le atragantaron, sin poder digerirlos, y
toda\'Ía: quiso cercior.\r:-:e, qui-io voh-er. Yoh·iú; mirúdescuando rnldó á la caRa paterna sólo fué para martirizar de lejos; todo permanl•cía tranquilo. Llegú hasta la. tumá sus padres.
ba: nada. Xada. Y de repenh•, con h\ ,·elucidad &lt;le un
Decía el muy burro:-«¡Yo soy un ente euperior! ¡Yo soplo, saltó el cad,iver f'.obrt' la tierm. Y estaba inmóvil,
uconozco la filosofía de Fulano y de 1\lengano! ¡Yo sé por
rígido, como quedó al recibir ld golpe mortal.
uquf! se me1.cla.n lo::; 1homos y por qué se Yerifican las evoEntonces comenzú para el parricida una peregrinación
iiluciones de la naturalez1. ! ¡Yo neceeiitoperíeccionar mis
asombro~a. Carga.do Cc)n el b.i·-"il quf' contenía el cuerpo
nestudios en una e:..icuela Rociaiit,,ta del extranjero! ¡Dad- de su madre, anduvo, andn,·o sin c,~'.-lar, legm\ tras legua,
1•me vuestros ahorros! ¡:--acrificao51 por mi porvenir!11
día tras dfa, nne\"O judío errant·J abrnmad•&gt; por el más
Y ta?:?.to elijo, que los pobres padres se sacrificaron por
atroz de los crímenes. Rindiéml,,se :í \.\ fatiga y a.l hamél, qued,1ndose ú la cuarta. pregunta. Se fué á París el
bre, se detenía de cuanJo en cuando ,'i. pt!tlir Jimo:!na¡ y
condenado, y su filosofía quedó reJ.ucida á gaRtarse el
se la daban, y comía, y continuaba sn camino. Cien vedinero, :í. pedir m,is y mús, y siempre más, sin sacian1e
ces intentó sepultar el cuerpo, y otra:i tant:\~ rechazó el
nunca.
cuerpo b i;epultura. H·\i;ta que un:\ ,·ez, de:,,iesperado,
Tanto pidió que los que le habían dado el sér vendieabandonó d cad:í.ver 1:-obrc l:i tierra y huyó precipitada•
ron casi todas sus bienes, contrajeron deudas, y de ,·ermente, huyó sin \·olYer l-'i ro:-trn, jumndo no retroceder.
güenza de no poderlas pagar, se murió el padre.
Cumplió su palabra: no retroceJió l'I infame. Aco~ado
Cuando io supo el hijo, exclamó filos6ficamente:por lr. necesidad, tornó á pedir limmma, y los que se la
11¡Bah ! Se habrá muerto de otra cosa: de vergüenza no se
daban le decían algo qne él no podía entender, porque no
muere nadie.u
En seguida pensó:-Yo tengo que heredar algo. Y se entendía los idiomas ex,ranjero~. .\.ndurn, andu,·o, dirigil'ndose, impnlf.iado por irref-liRtible fuerza;al lugar donpu~o en c,1.mino para reooger la herencia.
de cometió el n-iesinato, com&lt;&gt; hacen tod():,¡ los a:..:e:-,;inos
Cuando b madrt&gt;, !-Ollo1.ando, le dijo qne no habfa naque yo no temen ser de:-cubiertn~.
da que heredar, prorrumpió furioso el mur bruto:
Habían pasado muchos año:,,::; de sl•guro nadie le co..,o·
-¡Impo~ible! ¡En e:-ta c.1.:a había diae,:o!
-Todo se hn gastado l'll tu educación-repuso la rna- cería en ~11 patria; todos los contempor.lneo~ debían haber muerto de vejez.
d re.
f-;eguía pidiendo limos11&lt;1. y seguían dicil'n&lt;lolc palabras
-¿Y la caM?
-E?:tá hipoU:&gt;Cad,t en mucho mtis de su rnlor
que no entendía. Hasta que y..\ cerca de su hogar, una
-;)lentira!
·
mujc1· le habló en cn~tellano ...... y ¡ojalá no la hubiera
-¡Hijo mio, rn lo que dices!
entendido!
-¡)Ientira! ¡Yenga el dinero, ó juro que ...... !
Corrió, corrió, &lt;·ncamin:'indo!-e fatalmente ,'i. su pueblo,
Y levantó la mano.
y
llegó .í. él, y penelró de noche en ¡;,u ca!-a, que t:~taba
La sorpresa, el t-error, Ju angustia 1 cammron un efecto
terrible en la pobre y deevalida anciana. Miró á su hijo abierta, abandonada, tranquila, lo mismo que la hubo
con singular espanto; cayú al r-melo, dctima de un acci- dejado al emprender su largu \'iaje.
¿Qué hnbía ocurrido? ()uanclo loi, acn~edore~ trataron
dente, y al caer, se rompió h\ cabeza contra las baldosas.
de atlju&lt;licar h\ cas,l al mejor postor, o~·eron !-U!lpiro~ mis.-\.~f murió aquello. infeliz. Cmuvio el hijo la \'iÓ bien
teriosos que brotaban de las baldosas, y todo el pueblo
muerta, bien inmóvil, bien frfa ...... sintió de golpe toda
se asustó 1 y de-de entonces quedó la ca:-a inhabitada.
la enormidad de su delito; cayó redondo como si Je huEl criminal, ignorando esto y sin dnr::¡e cuenta de lo
bieran dado un martillazo en los sesos.
que habría podido ocurrir, creyó ha~r encontrado un
Pero no murió, por su de:::,·entura. Recobró el sentido
refugio, y i-e Lranquilizó repentinamente. Durmió en
y al contemplnr al cad:lver de su madre le eobrecogió un
calma, quizá. por la wz primera dura.nte muchos aiíos, y
miedo horroroso; miedo por lo que había hecho; miedo
al amanecer se determinó :i ¡.;aJir ,'i. la calle. ¡Xunca lo
todavía mayor, aunque parezca increfble, por tener que
hubiera hecho!
habérselas con la justicia de los hombres.
Todos los vecino~ del pueblo emn nue,•os para él: casi
Y tuvo una idea diabólica:
todos habfan nacido durante su ausencia. Pero mujeres,
-Para que no me persigan, se dijo, fingiré que voy á
hombres, así los ancianos como lo~ jóYenes y los niílos,
viajar con mi madre; sacaré su cuerpo en un cofre y lo
se apartaban al verle, y decfan lo que le había dicho
enterraré muy leja:.: de nauí.
aquella mujer, lo que le habían dicho tantas Yt'Cl'ft ea
Lo hizo como lo pensó. Antes de amanecer huyó de la idiomas extranjeros: icJ.;;.1" e.~ d (Jllf 111,,t,', á x11 uuulrl' !I ,w
casa, lle\'ando á cuestas el banl que contenía el cuerpo
ptmil' enlrrratla.11
de la víctima, y dejú escritas en un papel estas pala.broa:
Muchos le daban limosna, diciéndole con indiferencia:
uPara que nuestros acreedores no tengan que molestar-Para que la entierres.
se poniéndonos en el arroyo, dejamos la ea.ea sin despeYng6 el miserable por el pueblo, como alma condena•
dirnos de ninguno.n
da, y no teniendo ya fuerzas para resistir ni jut::\to castiLlegó lila estación del ferrocarril, entregó su carga cogo ni resolución para aumentar su Cl'imen quitándoHe la
mo equipaje, y ,t medida que el tren se alejaba del pue•
vida, crey6 aliviar sus pena:- recorriendo U.e nuevo el
blo, respiraba el asesino con más tranquilidad.
mundo, y se puso en camino.
-Ya una legua, do!=I, cuatro, quince ...... Ya estoy fuera
Y le persiguió el anatema por todas partes. ¡Ay! ¡Ya
de la provincia ...... Ya entro en otra donde no me conoeate11día las palabras de todos, aunque le hablaran en los
ce nadie ...... Ya podré enterrarla sin temor y vivir seidioma:s mltS extraílos!
guro.
y andando, andan&lt;lo sin cesar, llegó al sitio donde ha-Así pensaba el mom;truo, ca.si libre de remordimienbía dejado el cad:i\'er de su a1adre. Estaba allí todavía,
tos.
inmó\'il, rfgido, incorrupto, como quedó al recibir el golEscogió un lugar ~olitario, cerca de unn. estación poco
pe morrnl.
frecuentada, en la cual se apeó con su equipaje.
~ntonces tuvo el criminal una inspiración: echó sobre
Diciendo que iba 1'i. dirigirse á. una aldea. próxima, lle· su:- hombros el cadáver y anduro, anduvo de:-andando el
gó, amparado por la noche, al sitio escogido: abrió an• ca ino, recibiendo limosnas que ya le daban l:!in zaherircha. fosa con sus mano¡.;, sepultó concienzudamente elca• 1e1111hasta que llegó lÍ su tierra, al campo~anto de su 1meda ver, echando tierrn, mucha tierra; y encima de la tie•
blo, y junto al caJ.:l\·er de su padre dió al de su llladre
rra, piedras; y encima de las piedras, arbustos, formancristiana
sepultura.
do una tumba tan disimulada que sólo Dios, que lo ve
Cuando vió que no se movía nada, que el cuerpo per•
todo, habría conseguido descubrirla.
manecía taanquilo l1ora~ tras horas, rompió á llorar amarTerminó su obra en hora y media, y satisfecho, al alegamente y cayó de hinojos diciendo:
jarse volvió los ojos para cout.emplarla, ya que un claro
-¡Perdón, madre mía!
rayo de luna le ofrecía tao grato espectáculo. Mas ¡oh in•
El imbécil no lo había dicho jamás.
concebible sorpresa! ¡Oh maravilla! ¡Oh profundo esEntonces Dios se apiadó de su alma Y le hizo morir so•
panto!. ..... El cad1her estaba sobre la tierra, inmóvil, rí•
bre la tumba de sU:i padres.))
gido, como quedó al recibir el golpe mortal. Surgía de b.
ALFO.SSO LUNOS.
iumba, negándose á permanecer en ella.

LA CASA DE LOS SUSPIROS.

�15

DICIEMBRE,

1895.

15

DICIEMBRE,

18\/5.

ELl\IUNDO.

9Ja,naJ promtnenteJ

d~
,_;:-'

;,,'.

11ueJt,ro paLJ.

'

....

Srila. Dolor•s Guoaoa

Srila . Nofugio [b}arlin Sáncqoz

DE LEOX.

DE LEOX,

(Fotngrafía de l\Ianuel J. Orozco.)

(Fotografía de José L. Ortfz.)

$1 libro abierto, cuaaro ae Gllberl rooore.
{Grabado en los talleres de El Mundo.)

$rila. $lisa (Zaslanoao
DE SAN LUIS POTOSI,

(Fotografía de Emilio G. Lobato.)

$rila. '0ic!orla '!'apia
DE

nl'HAN"Gf1.

(Fotogrn.fín J. E. Bnrney.}

�190

EL -'lUNDO.

lsiterarias.

r

El enferrno.
T A aventura m=rió en ISSZ.
Acaba de instalarme en el J'incún lle un wagón
acío y había cerrado la puertecilla1 cuando vold&amp; &lt;Í. abrir~e bruscamente, y oí unn \'OZ que de-

.
cía:
-Cuidado, eciinr, f'Stamos jnstamenteen un cruzamiento de líneas y el estribo es rnny alto.
Otra voz respondió:
-:Xo t&lt;.'mflS, [,nrem:o, me he c0gido de las manija!'!.
De:,put's apareció una. cabeza cubiert'.l de un sombrero
redondo, y dos manos aganándose 1í. las cinLas de cuero y
de paño, pendientes :i los lados de la portezuela, sus}X'ndieron lenta111ente un cuerpo, cuyo!'! pies hicieron en
el estribo el ruido &lt;le un bastón quegolpeaha en el suelo.
Cuando t&gt;l hombre hizo entrar el dor~o en el departamento, \'Í aparecer en el paño flojo del pantal(m el ex•
tremo ele mm pierna de • madera barnizada de negro, ú la
cm1.l otro mazo sígui6 bien pronto.
Apareció un:1 cabeza detrAs del viajero y preguntó:
-¿8:-t,í, n!"ted bien st-fior?
-Si, mi querido.
-Entonces aquí tiene usted sus paquetes y sus muletas.
Y un criado que tenia el aspecto de soldado viejo, su·
bió ,í, ~u ver. llevando en los brazos un conjunto de cosas
envueltas en papeles negros y amal'illos, atados cuidado•
eament-e, y las colocó una tras otra en la red, encima de
la cabeza de su amo. Después dijo:
-Hé aquí, sefior, esto es todo. Hay cinco. Los dul•
ce~, la muñeca, el tambor, el fusil y el pastel de hígado.
-E1-t:l bien, mi querido.
-Buen viaje, r-eñor.
-Gracia~, Lorenzo; que estés bién.
El criado salió cerrando tras sí la puerta, y yo miré á.
,t mi ,·ecino.
Tendrfa treinta y cinco anos, aunque sus cabellos e&amp;ta•
ban casi blancos: estaba condecorado; con grandes biga•
tes, gordo, con esa obesidad potente de un hombre ac•
tirn y fuerte á quien una enfermedad obliga á, la inmovi•
liclad.
Se enjugú la frente, suspiró y mirándome cara ú cara:
-¿El humo molesta á usted, sefior?
-.Xo, sefior.
Esa mirada, esa voz, esa fisonomía, yo la conocía. Pe•
ro ¿cuando y dónde? Verdaderamente yo le había visto,
le había habiado, le había estrechado la mano. Esto ha•
cía mucho tiempo, muchísimo, y todo eso se había per•
dido en esa bruma, en que el espíritu parece buscarátien•
tas los recuerdos, y los persigue como fantasmas que hu•
yen, sin poderlos coger.
El también me miraba de hito en hito, con la te1mci·
dad y la fijeza del hombre que se acuerda un poco, pero
no bien.
Nuestros ojos, molestos de ese contacto obstinado de
las miradas, rnlviéronse á otra parte; después, á los po-cos segundos, atraídos de nuevo por la Yoluntad obscura
y tenaz &lt;le la memoria que trabaja, se encontraron de
nuevo y le dije:
-Por Dios, señor, en lugar de estar mirándonos furtivamente durante una hora ¿no sería mejor buscar jun·
tos donde nos hemos conocido?
El vecino respondió con llgl'ado:
-Tiene usted mucha razón, señor.
Díle mi nombre.
-lfe llamo Henry Bonclair, Magistrado.
Dudó algunos momentos; después con esa vaguedad de
los ojos y de la voz que acompaña á esas tensiones del
espíritu:
-Ah, perfectamente, lo he visto á usted en casa de
Piucel 1 hace mucho tiempo, á.ntes de la guerra, hace do·
ce afios de est-0.
-Sí señor ......... Ah, ah, ¿usted es el lugar.teniente RevaliCre?
-Si.. .... l&lt;'uí el Capitán Revali~re hasta el día en que
perdí los pies ...... ambos á. la vez al pasar una bala.
Y nos miramos de nuevo, aunque ya nos conocíamos.
Me acordaba perfectamente haber visto ,t este joven
buen mozo, elegante, dirigendo los cotillones con una li•
gereza .ígil y graciosa y á quien llamaban creo 1,La trom•
ha.u Pero tras esta imagen, perfectamente dibujada, flo•
taba algo indeciso, una historia que ya había sabido y
olvidado, una de esas historias á las cuales presta uno
atención benévola y corta y que no dejan en el espíritu
sino una huella casi imperceptible.
Allí había amor. Yolvía á hallar la sensación particu•
lar de él en el fondo de mi memoria, pero nada más, sensación comparable ai la que produce en la nariz d~l perro la huella de Ja ea?.a en la tierra. Popo á poco, sin embargo, las sombras fueron desapareciendo y la figura de

una joven surgió ante mía ojos. Después su nombre bri•
116 en mi memoria como un petardo que estalla: la seno.
rita de Mandat. )le acordé entouces de todo. Era en efec•
to una historia de amor hasta común, si se quiere. Se
amnban cuando los conocí y se hablaba de su próximo
matrimo11io. Pnrecfa que ellos estaban muy enamorados
y muy felices. Lernnté los ojos ti. la red donde todos los
paquetes, traídos por el criado de mi vecino, Re sacudían
con el movimiento del tren y me parecía oír la voz del
sir\'iente como si acabara de hablar.
Habfa dicho;
-Ahi ei:t:í, ~enor, es&lt;&gt; es todo. Hay cinco: los confites,
la mufteca1 el tambor, el fusil y el pastel de hfgndo.
Entonces en 1111 segundo se compuso y se desarrolló de
mi cabeza un poema. Se parecía ú. todos los que había leí•
do en que, ya el hombreó ya la mujer, se casan con su
prometido ó prometida después de Ja catústrofe corporal
6 financiera. Este Oficial, mutilado durante la guera, ha•
bía vuelto il hallar despnés de la campaiia la joven que
se le babía promet.ido, y cumpl ienclo su juramento 1 se ha~
bfa casado con el.
l\Ie parecía esto bello, pero sencillo, como halla uno
sencillos todos los desenlaces y todas las abnegaciones de
los libros y del teatro. Parece siempre, cuando uno lee 6
escucha esos ejemplos de magnanimidad, que uno r,:e sa•
criticaría en igual caso con un placer lleno de entusiasmo
y con un ahínco magnífico. Pero se pone uno de muy mal
humor al día siguiente, cuando 1111 amigo pobre se acer·
ca á pedirle prestado at~lln dinero.
Después, otra suposic16u menos poética y más n·alista
substituyó á la primera.. Quid se habrían casado antes
de la guerra, antes del espantoso accidente de aquella ba·
la que le cortó las piernas, y ella, desolada y resignada,
había debido recibir, cuidar, consolar, sostener,¡ ese ma.
rido que había partido fuerte y hermoso y había vuelto
con los pies destrozados, despojo repugnante entregado 1l
kl inmovilidad, á las cóleras impotentes, la obesidad fatal.
¿Era feliz 6 desgraciado? Sentí un deseo débil al prin•
cipio, desl,iués fgrande, ILwgo irresistible, de conocer su
historia, de saber á lo menos los puntos principales de
ella, que me permitiesen adivinar lo que no pudiera 6 no
quisiera contarme.
Le hablaba pemando en eso, habíamos cambiado al•
gunas frases banales, y yo con los ojos fijos en la red.1
pensaba: tiene pues, tres hijos: los dulces son para su es·
posa, la mulleca para la niña, el tambor y el fusil para
los niños y el pastel parJ él.
De pronto le pregunté:
-¿Es usted padre, seflor?
Respondió:
-No, sefior.
Me sentí confuso como si hubiese cometido una im•
prudencia y repliqué:
-Pido á usted perdón; lo había pensado al oír á su
criado hablar de jllguetes. Oye uno sin escuchar y saca
conclusiones á pesar suyo.
Sonrió y murmuró:
-No, ni aún me he casado; me quedé en los prelimi•
Qares.
Hice como que me acordaba en ese instante:
-Ah ......... es cierto, usted estaba comprometido cuan•
do lo conocí, comprometido con la seño1·ita de Mandat,
según creo.
-Sí sefior, su memoria es excelente.
Tuve una audacia exceüva y agregué:
-Sí, creo acordarme tambien de haber oído decir que
la señorita de Mandat se había casado con el señor ...... señor ........ .
Pronunció tranquilamente éste nombre:
-El señor de Fleurel.
-Sí, exactamente. Sí.. .... me acuerdo aún á propósito
de esto haber oído hablar de la herida de usted.
Lo miré de hito en hito y él se sonrojó.
Su cara llena, abotagada, que la afluencia constante de
la sangre teñía de color de púrpura, se tiñó aun más.
Respondió con vivacidad, con el ardor de un hombre
que ve la causa perdida en su espíritu y en su corazón,
pero que quiere ganarla ante la opinión.
-Han hecho mal 1 señor, en pronunciar junto con el
mío el nombre del señor de Fleurel. Cuando volví de la
guerra sin mis pies, ¡ay! yo no habría aceptado de nin•
guna manera, ni por ningún motivo que ella hubiese si•
do mi esposa. ¿Era eso posible? Cuando una se casa, se•
fiar, no es para dar ejemplo de generosidad: es para vivir
todos los dias, todas las horas 1 todos los minutos, todos
los segundos al lado de un hombre; y si ese hombre es
deforme como yo, ella se condena casá.ndose con él, á un
martirio que durará hasta la muerte. ¡Oh! yo comprendo
yo admiro todos los sacrificios, todas las abnegaciones,
cuando tienen un límite; pero no admito que una mujer
renuncie á toda una Tida que espera sea de felicidad, á
todos los goces, ú. todos los en suenos, únicamente por exal
tar la admiración de la gente. Cuando oigo en el piso de
mi cuarto el ruido de mis pies de madera y de mis mule·
tas, con ese ruido que produzco á cada paso, tengo tal des·

15 Dwrm,mRE, 18U5.
esperaci6n, que me pro\·oca edrangular á mi c1 iado.
¿Cree usted que deba acepllll' u11ode una mujer qtu'J tolere Jo que uno no sufre de sí mismo? ...... Y además, ¿se
imagina usted que sean muy bonitas mis piernas de ma·
dera?
¡Se calló! ¿Qué decirle? Hallé que tenía razón. ¿Podía
yo censurar, de:;preciar, siquiera pensar mnl de esa mujer? No. ¡Sin embargo! El desenlace, conforme á la re•
gla, ti la verdad, á lo real no satisfocfo mi deseo poético.
Esos muñones heroicos pfülfa.n un hermoso sacrificio1 y
yo experimentaba '&gt;':IH\ decepción.
Le pregunté inmediatamentt&gt;:
-¿La senara de Fleurel tien~ hijo~?
-Sí, una nifia y dos niño~. Es para ellos para quienes
llevo esos jugueties. Su espo5o y ella han sido muy bue·
nos para conmigo.
El tren subió la pendienLe tle Saint (~ermnin.
Pasó los túneles, llegó á la estación y se detuvo.
Iba :l ofrecer el brazo para ayudar en la bajada al ofi.
cial mutilado, cuando por h portezuela abierta dos ma•
nos se dirigieron hacia él.
-¡Buenos días, mi querido Re\·aliére!
-¡Ah, buenos dias, Flelll'el!
Detrás del hombr~ la mujer sonrefa, radiante, todavía
jo,·en, enviándole un Raludo con sus &lt;ledos cubiertos por
los guantes. A su lado una niñí\ s:iltaba de gozo y dos ni•
iios mimban con ávido1! ojos el tambor y el fusil quepa•
eaban de la red del rngún á las manos de su padre.
Cuando el enfermo estuYo sobre el muelle, todos los ni•
ñas lo abrazaron. Después ~e pusieron en marcha, y la
niña, por amistad, tenía en su pequeña mano el atrave•
safio barnizado, de una de las muletas, como habría podido tener caminando ,¡ su l.1do 1 el índice de la mano de
su grande amigo.

"é\'IIRTJ:--IO.
Yo ¡.:oy el que espenibas ...... vén! Gallarda
Surge con blanca túnica cubierta;
.Adormido tu espíritu me aguarda
Y yo digo :i. tu espíritu uDespierta!,,
.Acércate! Dios quiso que te quiera
Porque no te comprenden los pequeflos;
Yengo :í ocupar el trono que me espera
En el m:ígico alcázar de tus suefios!
A.mame! Soy aquel que tú mirabas
En las noches serenas del Estío,
Cuando tu vista liinguida fijabas
Trémula de pasión en el vacío.
Yotambien te soñé cual me soñaste;
Con el buril sublime de la idea
Tus formas delineaba, y tú brotaste
Como surge del rn1írmol Galatea.
Así ...... morena ...... así, negro el cabello
Descendiendo en sedosas espirale!:!,
Con ese cast-0 y torneado cuello,
Con tu~ trémulos labios de corales.
Te había sonado así: nerviosa y alta,
Diú.fauo el cutis sonrosado apenas,
Con yo no sé qué luz que hierbe y salta,
En las azulee curvas de tus venas.
Negros tus ojos que el amor agita,
Con algo de Julieta enamorada,
Y más negros aún cuando palpita
Desdémona celosa en tu mirada.
Yo te amo! Vén conmigo] Para amarte,
Toda mi alma de poeta guardo,
Porque siento en mi espíritu al mirarte
La frenética fiebre de .\.belardo.
Vén! Vénl que nuestras almas abrazadas
Dejen la tierra do lloré proscrito,
Y crucen, por un Yértigo llevadas,
Cual Paolo y Francesca. el infinito.
Xadie puede decirte lo que ahora
Quedo, convulso de pasión, te digo;
Tu naciste con alma soi\adora
Y no puedes vivir sino conmigo.
Yén! tu mejilla como flor temprana
Al soplo del rubor se colorea,
Porque tienes el alma de Susana
En plástica forma de Fl'iuea.
Yo te daré cuanto tu amor soñaba;
Todo conmigo realizarlo puedes;
Te haré beber el néctar que escanciaba
En la olímpica fiesta Ganimedcs
Quiero estrechar tus manos palpitante,
Y para darte al porvenir te llamo,
Que si me falta voz para ser Dante
Tú eres m:is gra'nde que Beatriz, y te amo!
MA:SUELGUTIEHREZ NÁJERA.

..

15 DICIEMBUE, J8!J5.
EL J\1 U.NDO.
= = = ~ = = = = = = == == = = = =

$1 espejo

I

ae WatSU)?ama.

C II O tiempo há, vi vian dos jóvenes esposos
n un lugar mny apartado y rústico.
enían una hija y ambos la amaban de todo co•
rJ.r.ón. No diró los nombres de marido y mujer, que ya
cayeron en olvido, pero diré que el sitio donde vh•ían, se
llamaba u)fatsuyama,u en la Pro,·incia de Echigo.
Hubo de acontecer cu.tndo la niña em aún muy pequeñita, que el padre se vió obligado tl ir ,i la ciudad capital
del imperio. Como era. tan lejofl', la madre ni la niña podían acompañarlo y él ~e filé solo, despidi('ndosede ellas,
y prometiendo traerles ,¡ la niclta muy lindos regalos.
La. madre no había ido nunca más albt de la cercana al•
dea y así no podía deshechar cierto temor al considerar
que su marido emprendía tan largo viaje; pero A-1 mismo
tiempo sentía orgullo!-a satil-'fo.cción ele que fuese él por
todos aqnellos cont-0rno~, el primer hombre qua iba ,t la
rica Clutlad, donde et re y y los magnates habitaban, y
donde había q_'ue ver tantos primores y mar:willne.
En fin, cuando supo la mujer que \'OIYfa su marido,
Yistió 1í la nifia de gala, lo mejor que pudo, y ella se vis•
tió un precioso traje azu I que sabía.que :t él le gustaba en
extremo.
No atino á encan•cer el contento de esta buent1 mujer
cuando vió al marido volver ;í, cai,:a sano y salvo. L1.chi•
quitina daba palmadas y sonreía con deleite al ver los
juguetes que su padre lo trajo. Y él no se hartaba de contar las cosas extraordinarias que habfa visto durante la
peregrinación y en la capital misma.
A tí, dijo á su mujer, te he traido un objeto de extraño
mérito; se llama espejo. )Iírale, y dime qué \'es dentro.
Le dióentonces una cajita chata, de madera blanca,
donde, cuando la abrió ella, ('ncontrü un disco de metal.
Por un lado era blanco como plata mate con adorno:1 de
realalce de p:ljaros y flores, y por el otro, brillante y pu·
!ido como cristal. Allí miró la jo,·en esposa con placer y
asombro, porque desde la profundidad vió que la miraba
con lábios entreabiertos y ojos animados, un rostro que
alegre sonreía.
-¿Qué ves? preguntó el marido encantado del pasmo
de ella y muy ufano de mostrar que había aprendido al·
go dL1rante su ausencia.
-Veo una linda moza que me mira y me mue,·e los
labios como :::i habla&lt;:e, y que lleYa ¡caso extrafio! un ves•
tido azul, exactnmentecomo el mío.
-Tonta, es tu propia ..:ara la que yes, le replicó el ma•
rielo, muy satisfecho de snbf:r algo que !:lU mujer no sabía. E!-e redondel de metal , se llama e!-pejo. En la ciu•
dad cada persona tiene nno, por 1nc1s que nosotros aquí
en el campo no los hayamos visto hasta hoy.
Encantada la mujer con el presente, pa&lt;:ó algunos dias
minínuose casi á cada momento, porque, como ya dije,
era la vez primera que había Yi,._to nn espejo, y, por con•
siguiente, la imagen de su linda cai11.
Considerú, con todo 1 que tan prodigiosa alhaja tenfa
sobrado precio para us;irla de diario, y la guardó en su
cajita y la ocultó con cuidado e·1tre sus más estimables
tesoros.
Pasaron afias, y marido y mujer ,·ivían aún muy dichosos. El hechi7.o de su vida, era la niíla, que iba ere•
ciendo y era el vivo retrato de i::u madre y tan carifioaa y
buena, que todas la amaban.
Pensando la madre en su propia pasajera rnnida.d al
verse tan bonita, conservó recedido el espejo, recelando
que su uso pudiera engreír á la niña. Como no habló
nunca del espejo, el padre lo oh·idó del todo. De esta
suerte se crió la muchacha tan eencilla y candorosa como
había 1&lt;ido su madre, ignorando· su propia hermosura y
que l.~ retlejaba el espejo.
Pero llegó un clia en que sobrevino trem&lt;:ndo infortu•
nio para esta familia hasta entonces tan dichosa. La ex•
celente y amorosa madre cayó enferma, y aunque la hija
la cuidó con tierno afecto y solicito des,·elo, se íué eru•
peornnclocada vez más hasta que no qued6 esperanza, si•
no la muerte.
Cuando conoció ella que pronto debía de abandonar ,l
su marido y :í. su hija, se puso muy tristf', afligiéndose
por los que dejaba en la tierra y sobre todo por ln nifia.
L3 llamó, pues, y la dijo.
-Qut'rida hija mía, ,va ves que estoy muy enferma y
pronto voy :i morir y :i. dejaroi; ::olas t't tí y á tu padre.
Cuando yo deFmparezca, prométeme que te mirar.is en el
espejo todos los dias al despertar y al acost:i.rte. En él me
verÍte y conocenIB que &lt;!t!toy siempre velando por tí.
Dichas e!'-tas palabras le mostró el i::itio donde se ha·
liaba ocL1lto el espejo. La nil1a prometió con lágrimas lo
que su madre pedía y ésta, lr:mquila y resignada, espiró
ápoco.
En adelante la valiente y virtuosa niña no olvidó el
precepto materno y cada mañana y cada tarde tomaba el
esptijo del lugar donde estaba oculto y miraba en él por
largo rato é intensamente. Allh·efa la cara de su perdida

madre1 brillante y r-onriente. Xo estaba p,ílida y enferma
como en sus últimos días, sino hermmm y joven. A ella
confiaba de noche sus úisgustos y penas del día; y en ella
al despertar, buscaba aliento y cariño para cumplir con
sus deberes.
De esta manera vivió la nifia, como vigilada por suma•
dre, procurando complacerla en tocio como cuando vivía
y cuidando eiempre de no hacer cosa alguna que pudiera
afligirla 6 enojarla. Su m1.ls puro contento era mirar en el
espejo y poder decir: ¡¡madre hoy he sido como ttl quie•
res que yo sea!!
Advirtió el padre nl cabo que la niña se mirnba sin fal•
ta en el espejo cada mafiana y cada noche y parecía que
c01n-ersaba con H Entonces le preguntó la causa de tan
extraña co11ducta.
La nifia contestó:
-Padre, yo miro todos los días en el espejo para \'er á
mi querida. madre y hablar con ella.
Le refirió adem,í.s el deseo de su madre moribunda y
que ella nunca había dejado de cumplirle.
Enternecido por tanto senciller. y tan tierna y amorosa
obediencia, virti6 ltigri nrns de piedad y de afecto. Y
nunca tu\'O corazón para ·descubrir :i su hija qne la imagen que veía en el espejo era el trasunto de su propia dulce figura, qne el poderoso y blanco lazo denmor filial ha•
cía cada vez más semejante :í la de su difunta madre.
JCAX VALER,\.

JORGE ISAAOS.
FRAG)rn\'TO!:i nm, j/lDll . 10 l'ÓliTDfO, 11
"Ln patria de ln nrn-ia e&gt;s;tá de ílestn."

¿C6mo puede estar muerto el que da Yida;
El que agitando el alma entum~cida
Nos fuerza ,í, ver, amar, gozar 1 gemir;
s~1 f:angre inyecta en nuestra vieja herida
Y hace hasta nuestros mnertos revivir?
¡ Llorar la vida! ¿Es ésta vil redoma?
¡,El vaso es néctar? ¿el bagazo es poma?
¿Incienso el humo ó refulgencia el gas?
¡Oh! nó. La lur., el gllsto, el ca.&lt;:to aroma,
Allí est.á. todo. Es nada, lo demár-.
Devorad, oh gusano!!, carne y hueso!
¡CmU gozan\, ya emancipado el preso,
Si á ver alcanza el sórdido tropel!
Poi vo de todos y de nadie es rJuJ,
Sólo su canto, sólo su alma, CR N.
Cual se reparte al viento, gota á gota,
La catarata, y entre palmas flota
Sobre el abismo que ii\•ido la ,·e,
Así el poeta en cada compatriota
De su ancha pal rin de entm:.iasmo y fe.
¡Oh comunión maravillosa, inmensa,
Un alma. que por mil contempla y piensa!
Y corazones mil que amnn en dos!
lié allí al poeta, al que en su ser condensa
La humanidad, re,·erberando :i Dios.
Como Jesús en la sublime Cena,
Ya el vate, él mismo, en alma f':e nos clió
Con el pan de sn amor y de su pena..
.Al reunimos 1 sn espíritu nos llena,
Y entre nosotros, hasta el fin, quedó.
RAF.\EI, POllBO.

l.::¡,E.

A MARIA.
·•Los suspiros son aire y ,·anal nire.''

Triste es saber que es humo la ventura,
Kada el amor, la dicha pasajera,
El llanto que consuela la amargura
Agua que al mar dirige su carrera.
El suspiro fugaz, perdid-i nota,
La frase de cariño, una mentira
Que si hoy ardiente de los labios brota
Luego en la nieve de la ausencia espira.
¡Y todo aeí! el corar.6n que siente,
Que sufre y ama, que de sneños vive,
Ni "11 suspiroP: el alma manda ausente,
Ki en ellos parte de otro amor recibe.
Oh Becquer! no esparsas la. tristura
Que rebosando el corazón destila,
Deja que el alma sueñe en la ventura
De una existencia celestial, tranquila.
Y que siga la fé, la hada divina
Derramando su luz consoladora,
Mientras In alondra ell el ramaje trina
Y estalla el verso al despertar la aurora.
Do~ATO MÁIQUEZ.

l!Jl
El Espejo.
¡Cristal que, libre del destino adverso,
Tiernas sonrisas arrancarle puedes
A la verdad que en caprichosas redes
Aprisiona la paz del universo!
Y aun logras m,ls; que á veces cual un verso
De infinita pasión y altas mercedes,
Del paraíso escrito en las paredes,
\'na hígrima empaña el vidrio terso ......
::\fas diml': tú que sin ninguna traba.
Cuenta!- en su aposento los antojos
Y la ,·es ante tí, como tu esclaya,
;,Oe la p,ti:iión los \'fvidos sonrojos
Xo hai;; !-entido jn1n,ls cuanr'o en tf clara
Los hirientes punales de 1ms ojos'?
E~Brqn; lV. FEn~,1.~m:r..

La lavandera.
T RE los pensionistas do una casa U.e lnh&gt;~pc·
des vivía uua lava,ndera, mujer de treinta afios,
ubia, tranquila, ele porte decente y de ro~t ro en•
formizo.
\'ivfa allí de!-de hacía algunos anos, y nadie tenía nada
que echarle en cara; pero en los últimos t,iernpos se
había desarrollado gran inquina contra ella, porqnt' con
su tos pertinaz impedía dormir 1í los huéspedes.
La que sobre todo se distinguía en improperios ront1·,i
111 lavandera, em una ,·ieja octogenaria, nariz aguilt•fia y
ufi:1s puntiaguda~, viuda, según decía, de un militar,
muerto en la guerra turco-rusa.
-Es imposible dormir con eso perro que gnule todas
la!&lt; noches-decfa la vitda,
La enferma callaba; debía algunos me8es de pupilaje;
se sentía culpable, y procuraLa hacerse olvidar.
Pero le era imposible ponerse al corriente con la patro·
nu; sus fuerzas disminuían de día en día, y no permitían
un trabnjo regular.
Durante la ültima semana no había podido ir :ti l:w:ldero; perrn:1.necía constantemente en su cua1to po!&lt;tracla.
por la tos 1 que molestaba :l todo el 1mmdo, y especial•
mente :i la deja grufiona.
Por último, la patrona rehusaba darla mas tiempo; h
debía ya fl'esenta J:opeks, y no tenía esperanzas de cu•
brnrlos.
.-\clemús, todos los huéi,:pedes no cesaban de quejar::;c de
la tos de la Jayandera.
Cuando la patrona hubo dado ,í, su deudora ordt'n U.e
dcsalojai·, puesto que no pagaba lo que debía, el jübilod1'
la vieja no tuvo límites.
La pobre mujer ee marchó, pero \'oh-ió al cabo lle una
hora, y la patrona no tu\'O valor para expuh,arla. &lt;le
nuevo.
-D\Jncle irJ?-dl•cía ella.
Dos dhw tn111:-cnrriet'On t;in que se la molesrn:-e en lo
más mínimu.
Pero al tercer tlí:1, un amig,l íntimo de la patrona, un
hombre que entendía de reglamentos y procetlimicntu:-:,
fue en bu,:ca de un procurador, el hombre de leyes ,:e pre·
sentó en la casa Rijanol, l'!-petó un corto discurso,¡ pro•
pós~to :t ln!:i ciréun~tancias y puso de patitas en la calle ;t
1:1 lavandera.
Era en Febrero: el sol asomaba su luz vergonzosa por
entre las nubes, en tanto que las calles estaban cubiertas
de nieve; las casa8 y fa.rolas a.parecían con franjas Je pla•
ta y el hielo de h\t, fuente~ formaba caramelos de colores
al ;·ecibir los tímidos rayot- del s0I.
Los tri,wos ele alquiler cleslizllbanse sobre la nieve cndurecichl, l:1nzando quejidos al chocar contra la¡: piedra~.
La larnndent subi:, la pendiente, pasandopordonúetccnb:111 los rayo::s e.le! pobre sol de invierno, hasta q ne lle·
gó ,í la igl&lt;::!-ia; allí ~e senti', en lo!:! pórticos del templo,
sif'mpre dd ht&lt;lo &lt;lcl sol.
Cmrndo 0ste ciupczú ,i declinar, ocultándose &lt;letds de
las c~a..;, y la lielatla recobró con brío sn imperio, cnv0l•
viendo ,í. la. 11oche con ''!.nanto de nieve, la la,·andeni :--c
sintió enferma ...... tu,•o frío ...... se lernnth ...... ¿Donde
ir'? ...... ¡,D\Jnde'?....... ..
A l:t única cas\ que ell,t conocía, 1\ la. qne le habí,t abrigado tanto tiempo; y recobrando el :ínimo, se :umi:tr:1
hasta sn antiguo cldmicilio.
Allí fü,gú cansad,1, c:isi moribunda.
,.\\ Ü' ¡¡ fr,mqncar la puen:.1, Btl pie vaciló y cay,), exh:1·
landa un clebil gemido.
Gn hombre pat-ll ...... ltwgo otro.
-Es una muje1· borracha-penflaron sin duda.
ü n tercero tropcr.ó co11 el cuerpo de la lavandera, y! l:lmó á un l' lllpleado de los que amontonaban la. nie,·e.
-Tenéb mm borracha casi al lado y no la habcis visto.
¿AgunrclCtis acaso (L que me rompa la nuca?
El empleado ~e acercó, inclin6se para reconoce1· ('I
cuerpo dc la lavandera, sacó un pai\uelo y enjngt) s :1
frente.
La lavandera eet:\l,a muerta.
Li:p~

TOLSTOI.

�1!!2

EL MUNDO.

Creo sincemmenteque fué una pesadilla y no ap11rici611 de . espírit~s maléYolos; pero aún abruman mis oídos
aquel los gritos est,riden_tefi: parecíaqu_e
degollaban :í. la vez millares de gallinas
Ello es qne en el tran!:curso de mi
vida no he visto tantas viejas como
anoche vi reunidas, chillando ú un
tiempo y haciendo rui_do con trébedes
y latufl, con c•tzos, aceit~ras y peroles.
E!'ltaban apedreandQ mis balcones con
dentaduras postizas, y al asomar en
dlofl oí que rne vitoreaban y \"i que
arrojaban al aire sus pelucas y
agitaban sus escobas. Allí creí
ver en cnclillas
las momias dl•I
JJacftico; me pareció que los cementerios h abían expuleado
de sus nichos todas las suegras
qne estaban en·
terradas, y m e
sorprendi 6, a 1
ver su aspecto
imponente, e 6mo la ciencia de
la guerra no ha
utilizado la suegra para arma
de combate. Yi
legiones de Yiejas, tripudas
mrns, acartona•
das otras, y marchitas, secaE y
fibrosas a q n e llas, y nlgumrs Con papadas lacias y
colgantes; caras apop.Jéticns 6 acuchilladas por las arrugas, brazos de~carnados, cuellos clfl cigüeña, ojos llorosos, dedos retorcidos como garras, mucha carne amarilla y muchas greñas
flotando por el aire.
-;,Qué me quereis, Yisionee? exclamé lleno de espanto. ¿Estais en pecado
mortal y pedís misas?
Una rechifla estrepito~n intf&gt;rrumpi6 mis palabras; casi toda.s silbaban
con sus canuteros y palillos de hacer
medhi.
_-No he c1uerido ofenderos, sino limpiar vuestras culpas con el cepillo de
las Animas, abuelas Yenerables.
-El estruendo no me dejó acabar: la palabra abuela había indignado á las amotinadas.
-Jóvenes de ultratumba, exclamé con voz melosa. Graciosas siempre viva!!I, ¿qué
deseáis?
-¡JuEticia! ¡jueticia! repitieron.
-Bien está: voy á avisar al juez de guardia.
-¡No! ¡no!
-Que hable una sola.
-¡Yo! ¡yo! ¡yooo...... l
Era imposible entenderse.
-Que hable la más anciana.
Todas enmudecieron de repente.
-Que hable Dona Mónica, que fué visita de Godoy ......... dijo una de las más al•
borotadoras.
-Tú estuviste en Trafalgar .... ..... Eras mruicarón de proa, replicó Doña Mónica.
-¡Silencio! le grité · ¿Está entre VOE!otras la que hechizó á Carlos II?
Casi todae se miraban unae á otras con recelo; por fin dijo una paleta á. su lado:
-Carlos Segundo era de mi pueblo.
Hubo un clamoreo y una tempestad de rius al oír aquella revelaci6n.
-Sí, sefioras, repetía Ja vieja con terquedad; Carl08 Segundo y García.

-¡Ca!Jen todas! Busquen una que sea mudas
y diga por sellas lo que quieren.
Había cojas, tuertas, jorobadas, patizambas
y tullidas; p~ro no se encontró una vieja muda,
-Queremos derechos, dijo un vozarrón que
J)arecfa de hombre y ·dominaba toda clase de
ruidos.
Era una matrona bigotuda y formidable, y
negra como una sotana.
-¿Qué derechos?
-Los derechos ...... de la edad.
-¡Eso! ¡Eso es! repetían todas aplaudiendo.
-¡Silencio! Y sepamos en sustancia lo que
&lt;kseáis.
-La sociedad nos arrincona como á gente
inútil: éramos, cuando jóvenes, halagadas y
queridas; ahora, nuestros antiguos amantes tienen el valor de requebrar á nuestras nietas,
mientras el hombre anciano hace un papel majestuoso y venerable presidiendo las Sociedades
y Academias, nosotras estarnos en ridículo, y se
Ílama chochez ,i nuestra experiencia, y cuentos
de vieja. á, nuestros consejos. En amor, sólo
servimos de coco 6 de pantalla ...... y los hom•
bres de nuestra edad vi\-en persiguiendo chiquillas hasta la puerta del cementerio.
Sólo se nos deja el oficio de grufiir. hacer crochet ó ~tizar la~ chim~neas, Y querernos mandar, hacer co11quistas 1 tener aduladores é mfluencm con .1~ual derecho
que los viejoi,. ¿Por qué han de ser ellos reliquia y nosot~os desperdicio? ¿Por qué
han de ser respetables sus calvas y risibles nuestros aiiad1doe? ¿Es que el .hombre
se hace generoso con los años como el vino bueno, y nosotras nos convertimos en
vinagre? Estamo hartas de vivir arrinconadas como las arafias¡ tenemos callo en
las rodillas de rezar; nos dejan abandonadas á los recuerdos y al flato, Y protestamos y nos rebelamos con todas nuestras uñas y pulmones.
-¡Bra\roJ· 1bravo! ·repitieron palmoteando y chillando en falsete aquell~s fu~ias;
y cada cual decía á su vez, h::iciendo chasquear sus hue:sos y saltando de satisfacción:

PágirlflA 11xrr11,,,·di1&amp;aria.8.

DO~,IL\GO 2~ DE DICIEMBRE DE 189.:i.

0

-Callen los hombres y el motín
( estalle.
-Y Yayan las labores á la calle.
-Echemos las arrngas en el cesto.
-Y pidamos después el presupues( to.
-¡Ay del mundo si cae en nuestras
(garras!
-Yenga vino1 muchachos, y guita-

( rra.s.
-¡Señoras! exclam~. Lo que pedís es tan difícil como si yo os pidiera que alcanzáseis la }una con
las manos.
-¡la alcanzaremos, la alcanzaremos! dijeron con imponente vocerío; y todas las viejas á la vez,
cabalgabando en sus escobas, se elevaron con una especie de aleteo, ganando los tejados y aventándose el
rO!tro con los vuelos de sus faldas.
Yo vi primero una furioi&gt;a carrera
de viejas con las medias caídas que
convertían el firmamento en una
pista; después todas Jas viejas de
Madrid formando nn nubarrón en
el espacio, del ct1al caían eobre
tieua cuentas de rosario, ojos ma
sostenidos en las órbitas, chinelasy zancajos.
Para aquella visión dijo sin duda el gran poeta Zorrilla:

La luna huyó al mirarla&amp; ... .. .
Pero la alcanzaron por los cuernos, y vi en el horizonte una terrible cometa hecho
con el disco de Ja luna y una legión de viejas mnntuda!!I en escobas, que formaban un
rabo diabólico é inmenso. Mientras duró el fenómt'no celeste, hubo tranquilidad en
las casas y los yernoa descansaron .
José Fx«NÁNDEZ BREMÓN,

- ,,.,,,,,,,.
~

l.~. ·:.~

..,_':'•

/ - . .)#:'!"'

Pelanao la pat,a.
( Dibujo de J. Martinez Carrión.)

Tomo Il.-Nú'Ynl!ro 24,.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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Polonesa de seda lien glasé- y broché todos lo.e¡ matice!-! m1evoi,; pnra f,wros
de faldas y Corpiños.............. .................................... . ..................
«El Voi:1gnicnu paño de lana para confecciones, .todos maticc-s nncho 1~0 y
135 centímetro~...................... ........................................................
nBi:'trrit('n ei-ki'mcila. de pura lana todo~ color0s para trajC's ch• c:111(1 ancho 100 C('nf,ímetro?................................
Cachemir eC'rgP' pnm, l:rnn color lil"O.
Cl1eviotte pnr:t l.rnn, ancho 100 centí111e1 rof'.. .. . .. ..

3.00, 2.50, 2.25, y....... .
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Gro~ glacé do~ tonoflc, colore¡;¡: alta noyedfld i;:énero extra pnrn. mangm1 de
globo 5G centímetro,.., pnra seda..........................
A rmure J f :tiL-iana ú 111nm nbw'dacl, gr:m elrcciú_11 de colores doi- tono~......

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ancho 63 centímet.roe ............ .... .. , ................. , ....... ....... .................. $
Surah negro pura seda, ncordonadogrnrso, género 0xtra dé ó4 centímetro~ de ancho, 2.50 2.2S y ............ ..... . ... . .............. .. . .. .
Radziinir nC'e-ro pnm seda sin e11Yé-s lindo género ancho 55 centímet-1·os

-En la presente semana ponemos en venta lo sigui~ntf:-

ESQUINA •2,. DE LA MONTERILLA Y CAPUCHINAS.-MEXICO.

GRAN ALMACEN DE ROPA Y NOVEDADES.

AL PUERTO DE VERAC-RUZ.

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EL MU:NDO.

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15

DICIEMBRE,

[895.

ELl\IUNDO.

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Nl.' E:O•!'rRos GRABADOS.

DAMAS PROM INENTES DE NUESTRO PAIS.
~1.'CesiLamoi::, ch· toda precisiún, explicará nuestros
llctores por qut: c.lt:sde hoy heu,us cau,biado el título
de la stcción eu qlle conatantenieute hemos estado
'' .
publicando fotografías de las sefioras y señoritas más
ht•nnosas de la República; en esta ocasión como en
tod;li- 1 nos ha impulsado la mejor manera de seryir ,1
nuet,tros fa,·orecedores, y al !Jamar á dicha sección
uO,unas prominentes de nuestro país,n no tenemos
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111:íH objeto que dejar de herir Ll excesiva modestia de
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ntu•:-!tras damas, qne casi siempre, por no decir en todas las veces, han rehusado proporcionarnos su fotogrttíía ó darnos permiso para publicarla, solo por el
título de la sección que era ((Galería de'Bellezas.n Con
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el t&lt;\mbio de título, encontraremos menos dificultades
para seguir publicando, como publicaremos, para dar
:i conocerá todas ú la mayor parte de nuestras señoras y sei'iorih:1s prominentes, ya sea por su belleza,
simpatía, ilustración, elevada clase de sociedad á que
pertenecen, etc., etc., sin que en lo más mínimo su$1"ita. Sloai~ Gfapia.
fnm cllguna mortificación las referidas damas. Hoy,
nE DL' RAMJO.
por t'jemplo, en este número publicamos re1ratos de
( .F(lt1&gt;grafía de J. B. Barner. ) \'erda, lermi bellezas y procuraremos hacerlo así siem.
·
pre, significando con esto, lo di.remos una vez mfü,,
que l1i único que tratamo!-1 rl;, nitar es i1crir la rnocfostia, qne es cualidad de suyo innata en toda dama rnexicami.

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CATÁSTROFE EN CLEVELAXD

(omo,

E. l". )°-El, Pl'E.XTl&gt; CERRADO.

La boda de Miss Vanderbildt.
El~ ADORNO 1&gt;1'.: LA HiLE~l.\.

:

Con toda oportunidad anunciamos el matrimonio de la Sdtn.. Consuelo Yanderbildt
con el jowm Duque de Marlborouhg, efectuado el 6 de Xo\•ie,nbre último, eiJ. la iglesia
dé Santo Tomás de :Sueva YOrk. El interior dla'l templo E&gt;staba- decorado espléndidamente, con maravillosa profusión de follaje y flort&gt;S finas q11l' cubrían las columnas, los
muros y la barandilla frontera á los asientos de Cll)'i.lS exLre111edidades surgían corno
penachos multicolores, euormes ramilletes de jar,mines, crisantemas y rosns. El altar
principal y los de los lados parecían tener por marc,), precio,:,os arcos ojivales de azahares y jazmines cuya fragancia se extendía como aMn1;ttico incienso. De '.as na,·es pendían largas y gruesas guirnaldas y en los pilares, altan's, paredes y puertas, se destacaban preciosas flores de lis con las armas y las iniciales de lvs novios, formadas tambien
con flores.
Agregaremos como detalles relativos ,t aquella boda, que en la comida efectuada después de la ceremonia religioso., el l!Iinistro inglés, 8ir Jutián Parmcefote, leyó unos telegramas de congratulación de la reina Victoria y del prfni.:ipe de Gale~ .
El adorno de la casa nupcial era aun m,ís elegante y costoso que el de la iglesia;
cada habitación había sido convertida en e¡ituche de flores de sendos colores. dominanda entre ellas en decenas de millares los lirio3 del \'O.lle, los amhares, los jazmines y
las azucenas y crisantemas, acerca de cuyo gran precio ya hemos hablado en ocasione~ anteriores; el comedor estaba materialmente tapizado de flores rojJ.s y blancas. Los
regalos de boda á la novia, . incluyendo un cinturón de oro con incrustaciones de diamantes que le ofreció su esposo y un collar de perla~ de media p 1lgada de diámetro,
son de un valor incalculable.
Se dice que en las fiestas se gastaron más de 400,000 pesos oro.
Sin duda que en Méx.ico no llegaremos :i ver matrimunio tan lujoso, pero aquí, donde tanto abundan las flores, es posible que algnna vez sea adornado alguno de nuestros templos como lo fué el neoyorquino. Para da.r idea del aspecto que este presentaba, á fin de que se aproveche, en la ocasión propicia, insertamos el grabado respectivo.

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E l arte y la po lítica.

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El arte se ha impuesto de tal manera en los usos de la sociedad moderna elegante,
que ha llegado á invadir las esferas políticas, y tratándo;,ede regalos, a.un cuando sean
de nación á nación, se prefiere siempre un objeto artístico á. la joya más valiosa ó 1.t la
má•_ preciosa reliquia, conforme á la usanza antigua; así \"emos oor ejemplo, en una
boda regia abundar los hermosísimos tíbores japoneses, las pintu-ras clásicas ó las estatuas asombrosamente esculpidas, y así hemos visto 1.í. Francia enviar al Emperador
moscovita las más admirables muestras de porcelana de S~vres, y al Monarca ruso corresponderá tal regalo enviando al Ayuntamiento de Parí:! un lote de obras de arte,
entre las :males sobresale, más que por su gran tnmaño y su valor, por la circunstancia
originalísima de haber ]lecho el dibujo para su construcción, el Czar Alejandro III, un
jarrón monumental de jaspe con ornamentos de oro y bronce, que ha sido colocado en
la S'lla de San Juan del Palacio Municipal.
El peso total de este enorme vaso, es de cuatro mil kil6gramos, y !!U precio asciende á 250,000 francos, ó sean 50,000 pesos oro; el jaspe procede de minas rusas y fué ta.•
liado en Paternof¡ de su ta.maño se podrá tener idea por la comparación entre el emplea.do ruso que está á nn lado de la copa, y la altura de ésta, según se ,·e en el grabado
que publicamos. Las asas terminan ensu parte superior por dos cabezas de mujer, una
'de las cuales, por su toca.do ruso, personifica el tipo eslavo; y la otra, por el gorro fri-

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Un dibujo del Emperador Guillermo

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El Empera&lt;lor al(•mán se había ya revelado hábil militar1 sentido músico y poeta1
buen padre de familia, regulnr orador, etc. pero ahora acaba de manifestnrse como inte•
ligente periodista: hizo 11n viaje1 y que1iendoexpresar sus impresiones, no encontró
suficiente la escritura y rf'currió al dibujo.
Guillermo II, no ha1:iía pintado hasta hoy más que marinas con motivo de sus viajes á Noruega.
Este llltimo Otollo í'll CaseE'l, donde pasó algún tiempo al lado de la Emperat.ríz, el
Emperridor de Alemania, preocnpado siempre con las cuestiones del Extrt:n,io Oriente,
tuvo la idea de hacer un c1mdro rilegórico, que en seguida se puso á bosquejar por su
propia mano, y cuya conclusión encomendó á un arti~ta bien conocido en Alemania,
M. Hermann Knackfnss, profesor de la Academia dE' Bellas Artes de Cassel.
Concluida la obra, (juillermo II, envió, hace algunas semanas á uno de sus familiares, :i la corte de Rusia para pret!entarla en su nombre al Czar Nicohi.s II. Pero el
soberauo alemán no ha querido que su llamamiento f=imbólico quedase limitado á. sus
parientes, y decidió hacer nn llamamiento público á la opinión de Emopa entera. Ha•
ce &amp;lgunos días que la prensa oficiosa anunció que el cuadro alegórico de. Guillermo II,
había sido reproducido fin helio-grabado en el taller calcográfico de la imprenta imperia.J, é inmediatamente la primera librería de arte de Berlín enviaba por toda Alemania
y al extranjero, elfac-si,nile de la obra imperial. Un deta:Ie curioso: la librería Amsler
y RutharaH recibió el derer,.ho de consumo de la reproducción cuestionada, pero sin
poder i;¡acar de él provecho alguno para ella misma. Fué encargada además de
conceder el derecho de reproducción á los periódicos ilustrados, mediante 50 marcos,
estipulando que la firma no debería ser mayor que la dc&gt;l l?rabado publicado por la dlustrirte Zeitungn de Leipzig, y que el cliché no sería ni cedtdo ni vendido á otra persona.
CATÁSTROFE EN CLEVEtAND

(oaro,

E. u. ) -EL PUE:"i'TE ABIERTO,

•

�6

15

EL MUNDO.

DrcrnME.RE,

18\!5.

BODAS REALES.-LA

PRINCESA )l,\L'D DE GALES y EL

tantes de la población. Hace pocas noches ocurri\J un
espantoso accidente cerca de la parte media del puente.
Un tranvía de la avenida de Jenníngs, atravesaba én medio de la más espesa niebla que hunde á Cleveland desde la tarde en una obscuridad tan prQfunda como la
de media noche. Cuando el ca.rro llegaba :t la mitad del
puente, estaba éste abierto para dar paso ,í un buque.
Probablemente los guardas no habían podido distinguir
las luces rojas que indicaban la apertura. del puente, permitieron que el vagón siguiera adelante y en el momento
más imprevisto, cayó al abismo resultando 14 muertos y
varios heridos.

El libro abierto.
CUADRO

DE ALBE.RT

MOORli:.

,

(Página188 l'iiegojl110.)

Llama la atención este cuadro de Albert :M:oore, por la
escena muda que representa.
Xada distrae el espíritu cuando no está con nosotros sino que vuela en pos del objeto amado.
La heroina del cuadro, se reclina indolentemente; mira llena de hastío el espacio, y deja abandonado el libro
cuyas páginas nada le dicen ni nada le ensefian en ese
momento.
Se divaga, se espacia en un mundo subjetivo y deja correr las horas sin medirlae.
Y esta expresión del ánimo, ese estado de Cúnciencia
lo ha interpretado con gran verdad :M:oore produciendo
una obra maestra.

Los judíos cautivos en Babilonia.
CUADRO DI:: .JOAQUIN RAMJREZ·

(Página 1~ Pliego jlno.J

POR

EL CZAR DE RUSIA

AL AYUNTA:'&gt;UEXTO DE PARIS

El cuadro de Joaquín Ramirez está. tomado del asunto
bíblico Super .f!1wii.ru:, BuUilonia.
El pueblo hebreo, en su constante peregrinación, acampa en márgenes extrañas, y recordando la tierra nativa
hombres, mujeres y niños sollozan de dolor y de an~
gustia.
Los poetas más inspirados han cantado este asunto que
se presta como ninguno para describir ese mal de lapatria, esa nostalgia cuya amargura se comprende cuando
viYimos entre gentes que hablan una lengua que no es la
nuestra, que miran un cielo qne no es el que baña en explendores nuestro hogar nativo, y que huellan una tierra que no esconde las cenizas de nuestros padres ni )!rO•
duce las flores y las frutas que son la delicia de nue:Stros
hijos.
Carpio, nuestro poeta religioso, cantó á los judíos cautivos y un músico mexicano, Murguia, hizo una composición muy sentida con un coro que comenzaba así:
A los márgenes sombríos
De los rios de Babel
Presos míseros llegamos
Y lloramos por Salem.
Ramirez fué un gran colorista; el cuadro qw! hov ofrecemos acredita, así como su&lt;(Arca de No;~,,, &lt;.•l ah·::¡ con •
cepto que ha perpetuado su nombre entr&lt;· nne~t.ros ar•
tistas y sus obras en la pinacoteca mexicana.

Pm:-.cil'E

C.\IO,O.-; DE D[NA.\L\HC,\.

Casamiento de Príncipes reales.
.Algunas veces los acontecimientos ocurridos á última.
hora nos obligan á. retirar grabados y artículos que teniamos ya preparados; en otras ocasiones nos rnmos forzados
ú. lo mismo por sobra de material; y de una ú otra manera
resulta que tratamos algunos asuntos con ligero atraso el
cual esperamos nos perdonen nuestros lectores, quienes deben tambien considerar que si llega un periódico 6 una noticia en martes, por ejemplo, aparecerá antes que en El
Jfondu, en los diados de la capital, por su cnlidad de tales.
Así nos ha sucedido ahora, verbigracia, con los grabados relativos al regalo del Czar de Rusia á Francia y las
anunciadas bodas del Príncipe real de Dinama.rca con su
prima hermana la princesa Maud, hija del actual heredero del trono de Inglaterra.
En este enlace que se efectuar.:í próximamente no han
intervevido razoneS de Estado: es un \'erdadero caSamiento por amor. Conociéronse los novios desde niños v
han tenido muchas oportunidades detratarseen Din;ma\0Cl\, donde ellos y otros de sus primo~ de las familias
reales de Inglaterra, Dinamarca, Rusia y Grecia, reúnense anualmente para disfrutar libremente de la Yida del
campo, sin las molestias de la etiqueta de la Corte. El
Príncipe C.'.lrlos ha estado tambien en Lóudres nirias veces1 cuando sus -!1ados han toc:tCH) puertos inglesei-.
Entabló relaciones con la princesa 1\Iaud, siendo Teniente de la !\!arma danesa, agregado ,í la corbeta ((lleimdal.ii Xo tiene sino 23 años de edad y es el hijo segundo
del heredero del trono de su país y presunto heredero,¡
su vez, de la corona. Semejante á todos los miembros de
su familia, que consta de cuatro hermanas y cuatro hermanos, se ha educado con la mayor modestia.
La princesa :Uaud es sumamente popular en Londre~:
hace ocho días publicatnos un grabado que la representaba paseando en bicicleta por un par quede la capital britcínica. Tiene :36 años de edad, f?S bonita y la aprt:cia mucho su abuela la Reina Yictoria, :i quien ha couiplacido
sobremanera el matrimonio. Este no tendrá efocLo hasta
que el príndpe regrese de un Yiaje que en estos momentos lo tiene en la India inglesa.

Almanaque Mexicano
IH: ARTE Y LETJU~ PARA 18%.

PUBLICADO POR MANUEL CABALLERO.
Aparecerá el 15 de Diciembre.
XLTHIDO,

LUJOSO, l).TEJíl:ESANTE .\HTl1--TICO.

Precio en la Capital.
Fuera de )Iéxico.

................. :::i l. ;}O•
l. GO

Pa.ra SC'n·irlos por estricto órden de procl',tl'nc.:i;i,.
háganse ya los pedidos it la. ca:.;a.

Viuda de Ch. Bouret.

18\:J/i.

norte11mrrirn1111, rn ,u rniilt.

EL 1.IUNDO.

tlot,t, .cbitt1rittlt,.

7
El Sr. :i\I~na ha faltado de! país durante el tiempo en
que s~ realizó la epopeya ferrocarrill'ra; todo es nuevo
pai~a el, todo desconocido y en los acliuales momentos los
dehc~~os ramos que le. están _e!1comendado~ deben girar
ú. s~ vista como torbellino caotJco, como cuadro ca!eidoscó.p1co, ~el que en rnno _preteu&lt;lerá darse cuenta.. La ruadeJa esta ~uy embrollada y tirando de un hilo suelto se
corre el pe!1gro de ~umentar. m.is el enredo. ¿Qu¿ hacer
en tal caso? La úrnca soluc16n es no hacer nada y mucho tememos que así suceda.
Xodescontiamos de la buena ro!untad del flamante Secretario: lo suponemos lleno de entusiasmo y de Ie. Por
desg1:acia esta fo y este entusiasmo se quebri.tr,ín ante el
formidable obst,ículo de una vieja tradiciún n1:ís resistente cuanto mayores han sido los intereses dispue:;tos :t
favorecerla.
·
El/e1t_dalismo .fcrrocarril~'l'O reinante actualmente en la
RepubJica, como el feudalismo político reinante antaño
en el país, sed vencido merced :í. una' labor resistente
sostenida, y á l_a ~cción del tiempo. Los que espernn gran~
des co.m.s del ::\lm1stro l\fona estún exptwstQ::; ,¡ llevar::ie un
.1;oberano chasco.

Ilace poco pub_licaruos un artículo en que describíamos
los clubs de pcnlidos y vagabundos de Ei;t:idos Unidos·
i:11 µnírro!)n ~e 5csioncs lrgisloliuo,;.
uo hablaremo_s, ya, por lo tautoi de ei:.:al"!l as{iciacinnes te~
nebrosas, Y lnen al contrario, traduciendo algunos frafJ'La C1imara de Dip11tados acaba de aprobar una prórroga
ment,os_ de lo que un cmwcido autor, 'l'h. H~11tzon, elige ele sesiones al presente período legislativo. E:; este un heen
libro c.1&lt;1.e aca.ba. de aparcc~r, tratart!lllOS de los
~lu.bs de. muJ;res, d_est.mados á fines bent'ficmi, arti~ticos cho innsi~ado en los an::iiea de nuestra historia parlamenu ht~r;1.nor::. h:--to, sin embargo, uo quiere decil' qne las a- taria. Hace más de &lt;liez años que las reposat1as tareas
mencanas Yugabnndas )' ü ..:io,me, no teng,in también sus del 0ongreso de la üniún no habían menester de serpro)ugaret, de c~La, como loe fmuad~ros de opio y casas de longadus, y aún estirando mucho el tiempo apenas si se
Juego, espec1aleis para el isexo forne1lino; pero Con~iderallegaba á la época de la clausura de !füi C;.í.maras con gramo:,,; tan 1:1~to Y oportuno reseñar lo bueno como lo malo.
ve parsimonia. Decididamente la política va tomando
He aqm Jo que nos cuenta .J[. Bentzon:
. Hace ,·t:int~cinco años fueron fundados cru;i al mismo cierto paso ligero al que no estábamos acostumbrados .
t1~mpo ,Jo!'.! prnuerOi:I clubs de mnjeres: el Xfw Eur¡lwid
Hasta ahora no se sabe con certeza la. ,·erdadera causa
1] 0111rtn .~ lt11b, de Boston, y el famoso Sororis dé Xueva de esta prórroga. Los m;is perspicaces asienh\n en yoz baja
\ork. De~de entonces,. bajo la protección d~ esos dos
grandefl &lt;?entros, de~ pr1111cro sobre todo1 no han cesado y recatándose hasta de ím sombra, que la ley sobre substitución de Presidente, aprobada no hace mucho en la Cáde org:~~11za1-:;e ~socmcion~R análogas en ,·arios Estados.
Hoy e:xHsten mas de trescientas y la f!!deración general mara de Diputados, va á ser objeto de una seria discusión
que las reune, les presta gran fuerza.
eu el Senado. Y este es otro hecho que nos llena de asomEn mf Yi:lj~, ,·isité d?s de .los principales: _el F11 1•tnigh- bro. El Senado no es precisamente un cuerpo batallador, . &lt;El roriJc fontusurn tJ 111 rnrfo bl' ;ftlr. &lt;CrittcnDl'll.
tl!J es exclusnameute literario: lo encontré mstalado en
~fonda impresión ha cam:ado en el públicü la carta
un !ocal muy elegante: el hotel Richelieu: numerosas ni en aqLJel apacible recinto cscúchanse grandes ni pemuJeres de todas edades, en traje de ciudad estan senta- queños discursos. Allí rnn las leyes aprobadas por la Cá~ abierta del Sr. Thomas L. Crittenden Cónsul d~ los E-:d~s frente al estrado en que se hallan la Presidenta y do-:
mara de Diputados y pasan sin adición, enmienda, pro- tados ~·ni_dos en México, dirigida al'seiio;· Gobernaddr
miembros de la 1\lesa directiYa.
... testn, discusión ni cualquiera otra mani(estación que sig- ~el Distrito y al Inspector General &lt;le Policía con motivo de la muet'te del Sr. Ilill, ciudada11oameriCano atroUna_scfiora e~taba leyeudo un estudio llamado nTipos
de muJeres antiguas y modernas,n tema propuesto según nifique movimiento. ¿Qué motivos tendrfa, pues, la Cá- pellado el día 1? del actual por un trwlH' disrn,wcido en
'
es costumbrn Y el cnal fué luf."g() discutido con calor para. mara de Senador-es para dar esta inusitada prueba de su una de las arterias mús importantes clt:: la capital.
El tono de la carta es acre é incisi rn; hay períodos en
completar algunos detalles ú rectific.:ar determinados' erro- existencia? lié aquí lo que no sabemos.
res. )le _admiró !a facilidad ele elocución denotada por
Como cosa cierta sí, hemos \·isto las modificaciones que que punza una mordente dureza y la censura toma los
todas !.~8 .&lt;l:rnrns que hablaron sucesirnmente, la claridad la respectiva comisión senatorial ha hecho á la ley, tal rasgos d~ una se\'eridacl terrible. El f--r. Crittenden es
061~sul de los Estados Unitlos y puede emplear este len~n sus JUICIOS y el buen ee1itido crítico que dt:mostraron.
Segnan1eute llegan al Congreso bien preparadas para como ésta salió de la otra Cámara. La comisión del Se- gua.Je. En la carta que ampara su firma liav litografiado
razonar con buenos datos .r tlisclllir sin pasión, co.&lt;-:a que nado ha querido prever todo~ los casos de~fi.ilt.1. de substi- un orgulloso estanda,te con estrellas, que ·1e .dan derees lo que rnenos saben hacer las 111ujeres en cualquier tutos legales del P,·esi&lt;lente de la Repllbli~a, y á este fin cho para usar de esta acritud_, 9.L1e ú. ninguno de los hijos
de este país nos estaría permitida. al ocuparnos en alguna
pafs del mundo.
ha establecido una serie geriirqnica de eucesores, que falta de policía.
~ada de cn.1nplimienlos y 11i11gnn dt•seo de hacer:,,;e
Sin salir al encuentro de la carta dl:l ~r. Crittendenagradables; m l:t menor Yacilaci(m, por otra parte, para abraza todo el gabinete, comenzando por el Ministro de
¡nosotros, mít!eros pt:Jl'iodi:::tas!. ..... ¡v periodistas mexicaRehiciones y acabando por el de Guerra.
expresar lo que ellas creen qne e~ la rnrdad.
Eu cuanto á. la oradora, no pe1·dió ni un momcnLo su
No dice la comisión á. quién correspoudería el ejercicio D?S!-\í, di remo~ qu~ el hec~io qt!e ·ha prorncado la indel ~r. Consul-srn dl."Jar &lt;le ser digno de rebuen humor.
del poder ejecuth·o, faltando éste último Secretario del digna~10n
prensión y ca::it1go-no es de aqut:llos que nos exhiban
Secomprendef.icil111cnte qnc esta clase de reuniones Despacho.
como un p_aí~. 'Hí.1•bftm-idea contenida en la carta ante
pe:·íódic'.1s ejercen ui:ia acción poderosa para desanollar
Sabe1~1os que esta probabilidad de qne un ::'\Iinistro de Ql mundo civ1l!zaclo.-¿Puede demostrarnos el Sr: Crittene] rngemo de la1:1 muJeres, y sus cnaliJades de observactón, desterrando de sos pl.íticas lós asuntos frholo:,; y la Guerra pueda llegar i.i suh:titnir al Presidente, no es den que en ~llern York, en Londres en París1 no se refl:lllY personales y acost,umbdndolas ,í escuclmrcon aten- del agrado de un grupo de espíritus que siempre ha con- gistran ca.sos de indi\·iduos atrorell~dos por carruaje::!
ción, 1i refutar cot.i lógica. Al mismo tiempo, eso,;. rnria- siderado como desastrO$O para el poncnir la exaltación á por torpeza de un conductor óde ,a mb;ma víctima1 cuan:
dos estudios relatrvos :i moral, filosofía ciencias ó histo- este alto puesto de un elemento militar, que retardaría la d_o el trl.l'Gco es tal que da origen á encuentros y colistones?
ria,. hacen surgir muchas veces, verda&lt;leros talentos liteevolución política iniciada por el General Díaz.
. Yerdad es q_ue los cocheros ejercitan su!'! brilhlntes apranos.
. ~ los maridos, los hermanos, los hijos encuentrnn deLa verdad eb que la historia no nos demuestra qne en t1tude~ en peligrosas carreras dentro del casco de Ja ciu
dad; cierto que el desfile de vehículos, á. la. hora del re. llC!OSO, cuando lltgan :í su casa, de:,;pués de un dfa conla Secretaría de Guerra ha estado siempre el peligro. Si greso del Paseo de.la Reforma, toma. perfiles de un ;,wtch ...
sagrado l1 los negocios, ser puestos al corriente por ellas
hoy no, no sería fácil decir lo mismo en lo futuro.
-perdón, Rr. Cnttcnden, íbamos á decir: de un matf'h
de todo. lo que ocurre en el mundo de lmrncios: saborean;
a.merican_o;-pero t~mbién es cierto que los bicicletistas
De todos modos, esperaillos la discusión en el Senado
po1~dec1rlo así, con ellas, las revistas, libros y novela.&lt;-:.
Entrn las damas qué encüntré allí estaba la Sra. Sara para poder formular nuestra opinión acérca de la form~ cometen imprud_encrns que pueden costarles cara..-;; parecen amar el p~ligro, complacerse én medir su~ fuerzas
Stev~nson, la nl.i.s famosa doctora en medicina entre las que se dé á la ley sobre substitución df'I Presidente.
C?n los c~r:·uaJes, burlarse el~ e!los, jugará uua diversión
doscientas qne hay en Chicago. Es preúdf'-nta del WoHablaremos
entonces
con
nuestra
habitual
claridad
y
nesgo_sa. y rnconclucente. ¡'t n•) ha.y qtw oh-idar que el
1n.an's Cfo{J, cuyo programa es mucho más extenso que el
Sr. H1ll tba montado en una bicicleta!
del. Fortmghtly y que se ocupa, sobre todo, en reformas franqueza, norma de nuestra línea de conducta.
sociales.
En, l? que estarna~ de acuerdo con el Sr. CónSul, es en
su cnt,1c~ á una policía _que no sabe encontrar uu cu(•he
La Sra: t:;t,evenson me habló con entusiasmo de lo que
&lt;El frnbnlbH11t1 fl'rrornrrilm1 1¡ fl ,Sr. tHcno.
ella cobt::idera como la m:is grande conqui!-ita llernda á
de.sconomlo, d.esJ?ués de cerca de dos semanas del lamentable ac?1~t(&gt;c1miento. Este tot~11• fw1tmm111 que se pierde
cabo.por las mujeres de 9hicago: la fundación de fa. Agencm protectora de muJeres y nifios. El objeto de la
Ko falta quien imagine que el Sr. l\Iena va á desplegar en \as timeblas de la luz eléctrica, en la vía principal de
Aso_ciaci6n es ayudar al ejercicio de los derechos de la una gran energía con las empresas ferrocarrileras, repri- la ciudad, co_n un. g~ndarme ~postaclo á cada vl-'inte pamuJer, procurar el pago de salarios que injustame11te se
S?S, es una historia 111yero¡:;fmll, una de es:1s historias que
les detengan ,1 las obr~ras 6 las domésticas· impedir los miendo con mano severa los abusos que en el servicio se siempre llaman la atención al público. No es esta la pripréstamos usurarios y la Yiol:tci6n de coo'tratos; bu:-car hacen notar y mostdndose inflexible con aquellos he:.. mera ve~ que el. I11specl;or Ueneral de PoUcfa se l1ace
aail? p~ra los nifi?s abando_nado.s, ó quiu~rselos á parien- chos que traen aparejadas catástrofes como la de Tema- acredor a act1sac1one-~ tan dolorosas: e! C&lt;¼O del homicitesmdignos; gestionar el divorcio de lnUJt"r,·s á qnienes matl;J.. La verdad es que las empresas ferrocarrileras han dio de la Profesa est:t aún bastante viyo en la rnemoria
maltratan sus maridos y sostener los derechos de la made los vecinos de la capital. En aquella ocasión el ~r. Cardejado ·de cumplir sus contratos, pero el gobierno, que ballecla no demostró \er. un prodigio de pei-.~picacia y ya
dre sobre sus hijos.
por
circunstancias
de
todos
conocidas,
tampoco
pudo
Esta agencia, establecida desde el año de 1886 ba inse recuerda el proced1m1ento adoptado para. descubrir ,í
terrnnido en 7,197 quej2s de toda especie y ha distribui- mostrarse fiel ,'i los compro1nisos contraídos, se ha visto los autores del crfmen.
do millon y cmnto de pesos, acumulando las pequelias obligado á acepLar este 111al para desterrar dafios mayoLa leyenda maravillosa de un coch(• que tr~ga la tiesumas q1;e ,¡ sn cnja. ii~gr:esa~1 .. No solo ha logrado la res. Es una cadena. de fatalidades que nos oprime, sin rra, en plena t~r~e, en Jn. _A\·eni&lt;la .Jmírez, pai;ar.í coreparacrnn ele fraudes é mJui:.t1cias-endt•rezar entuertoe:
mo u~a, de las pa~ma.&lt;; mas Interesantes de la histona de
-pago de _salari?s indebidoG.:ente detenidos; castigo de que podamos decidir la forma de cortar este nudo gor- la pohcia en ~léxico.
diano.
.
casos de violencia .r de crueldad; aseguramiento de tuteTambién estamos conformes con el Sr. Crittenden en
Los primeros contratistas de ferrocarriles fueron aco- su cemura contra esa cruel costumbre &lt;fo lievar ,i uu he!~~; declara~i(i_n de di.vor7i_os; saldo de deudas; regnlarizacion de nacnmentos 1leg1t1mo!¡ vagabundas á quienes se gidos como los )feisías salvadores; fueron h1.1mbres de em- rido á l!l comisar~a para tomarle d1'('lww·dn1, cfo¡.atendit:nproporcionó trabajo; extranjeras atendidas v auxiliadas: puje, de gran influencia y eeaprovecharon mañosamente do su vida_en peligro, antes de faltar :i esta pr.íctica. EsÚ_l}icamentc las desgraciadas á. quienes. aq~e°lla organilmto es, sencillamente, absurdo é inhumano.
c1on ha salvado de la c,frcel, dct l:1. m1:,ern1. ó de la des- de las circnnstancias en beneficio propio. Por otra parte,
Por lo demás, hay una ci.cnnstancia que- nos hace creer
como
los
primitivo~
capitales
empleados
en
constrncción
honra, podrían expresar el cúmulo de simpatía::,, gestioqne el coche par;eced, q~e el ~nipa.ble sení c:1!4igado y
nes, com=ejn:i y molestias de los miembros de la Corpo- de vfai-; férreas apenas si alcanzaron mezquinos rendi- que se ~,emedH1._r~t11: los danors sern\lados: 'J'lf' la r¡111:ia w1rte
ración en favor de ellas.
·
mientos, todo1' los sacrificios realizados en proYecho de de un Co,vw~ 11,_,1, ,·,cu.,w. E,; cons,Jladoranwnte tri!:ite penLos magi19tradns, los jueces, los comisarios los mismos las Compañías parecían justificados. ¿Cómo ejercer una sar que el pnbl1co_cuentacon una \·oz que es fü:cuchadaen
agentes de policía estiman en suuw grado á.' la ..rlgrncia
la defon~~ dt•~us rnLereses y sus vidas; y dentro de este
Prolé('fota y la considcra.n como un auxiliar pronto v gran severidad con las empresas cuando los resultados or~en de 1de&lt;1S aun debemos estar nmy agradecidos á.l\fr.
enérgico.
..
financieros distaban mucho de ser halagadores? De aquí Cr1ttendtn.
La acción de la sociedad se dirige especialmente contra la facilidad de conceder subycnciones crecidas, de pro~!?e todas maneras, creemos que el 8r. Crittenden
la embriaguez y la brutaliU:1d, pno cumple con otros
porcionar todo género de facilidades á los empr&lt;'sarios y al publ~car esa carta esiarJ. yfL dispnesto :i tod1.1, hasta á
muchos debere~: interviene en los hospitales para el cuirE:-:1w1ciar !:!U pue;,to; )'. si no fuere así, suponemos tamdado de enfermas .r locas; en ht::i cárceles para la regene- de pasar por alto los abusos registrados por el público.
b~eu que m~estr? .Jim1stro du Relaciones indicai·á al gaTal es el estado de cosas que el Sr. )lena so ha encon- bmete ~e \\ a,s~ungton Ju poco grato que nos es tener cenración de las pru:-as y en los a8ilos de mendigos para la
mejor asistencia de las desvalidas; gracias á tal' corpora- trado nl hacer~e cargo de la Secretaría de Comunicacio- sores d1plomat1cos de nuestra,; cor:;tumbres y autoridación, se ha dii::pncsto crear In. plaza de malrona en las nes. La opinión se ha complacido en adornar al nue\'o des."b/j
.Inspecciones de policía. l:na de la~ asociad:1s inau[J'n.
Ministro de cualidades de suma inflexibilidad, rectitud
ró un servicio de amhulancia, a,nndo el primN CillT; l
LA MU'I.'U A.
gracias :t los esfuerzos de otra se establecieron baños pu- y justificación que lo enaltecen; pero para desplegar esblicos para mujeres pobres.
tas cualidades sería menester que el antiguo en~argado
Ciu!'Jad &lt;k ~I(•:,.:ico, DiL"iemUre lOde.1S9.i.
Sr. D. Carl&lt;?_sSommer, Director General dé "l.u )lütuu."-México
El mismo Club se háencargadodel cumplimiento de las de los asuntos financieros en Londres rompiera con el
)Iuy senor mto:
·
leyes de lnstrnccj6t1 obligatoria, es decir, que los nilios pasado y esto es imposible; no se destruye tan facilmen?omo tes:iwouio de mi reconocimi~nto }X'lr las ati•uciones de que
de seis á catorcE' aíios vayan á la escuela. 16 semanas por
~l~s!~l? obicto para l;tt pionta tn;i.m1tM•1óu y Jl:l).(O di:! la póliza mi mero
afio y, finalmente ha empl'endido una tarea m:is dificil te u.na situación creada en virtud de multítud de elemen- 56.,_,l.M lle. a cual ftu Deneficia!·io, ~· c1;1yo fm¡,orte. de ffi11/1 111.;t ~,~,¡,¡
remUi
Lo) ;:u1te el señor )l'otnna: Publ1t·o, D. Juan )I. ,·111elu di{ijoá
tos
que
háu
entrado
en
juego,
intereses
de
todo
orden,
que todas las dem1ls: ha constituido una liga para la re\L-;tM. 1~ presente, la cual 1:inrn mforme p1ibllcll y cs¡iedal!Tleme de
forma de las ordenanzas municipales, ii fin de obtener la influencias, personalidades, qne constituxen una bien lo.~ asegurados t-l~ la por mil titulo:, re~pctable Compañia ¡med.e u .
t.ed mandar publicar.
'
~
limpieza de las calles de Ohicago.
·
tejida urdimbre.
Dé ruted UÍlll(l. atto. r s. s.-.A. }'ERX,\XOEl P.

un

Los puentes giratorios.

JARRÓN DE ,JAf$PE REG.\l,ADO

DIC(füfJJ.RE,

!11,

gio, simboliza :t la Francia. En el centro, van á un lado
las armas francesas, y del otro las moscovitas.
Adem:lS de este jarrón, enviado en conmemoración de
1a visita de la escuadra rusa :t Tolón, Xicohís II remitió
tres hermosos cuadros al óleo, pintados por los mejores
ªrtistas rusos, y los cuales representan: el primero, de
Bogoluboff1 el momento en que ancla en Tol6n la flota
francesa al llegar la rusa; el segundo, de Gritsenko, los
homenaje!-'! tribntados por unos buques á los otros y la.s
,,isitas mutuas df! sus tripulantes; y el tercero1 de Tkotchenko, la llegada de la escuadra rusa.

Un lamentable accidente ocurrido hace pocos días en
Cleveland, (Ohio, E':!tados Unidos) nos proporciona la
oportunidad de dar :l conocer los admirables puentes tan
generalizados en las grandes ciudades norteamericanas
cruzada!'I por rio~. J&gt;rocnraremos dar una ligfla descripción de esos enormes dadnctos. El que publicamos es
uno de los m1l!-i grandes y complicados; pero hay otros,
como los de Chicngo que constan de una sola secci611.
Descansa el puente entero sobre una gran columna de fie
rro, en cuyo interior se encuentra la fuerza motriz, eléctrica 6 de vapor.
Sobre e~tos puentes, algunas veces dobles, cruzan por
el piso superior los trenes del Ferrocarril elevado 6 los de
algunas línea~; y por el camino ·qL1e está al nivel de la calle, los canos y coches por un lado y los transeuntes por
el otro.
Al asercarse uno ó vari')s buques, silva la máquina., interceptan el paso de la vía pltblica Unas barras de fierro
6 de madera que caen automáticamente; el viaducto gira
entonces con lentitud sobre la columna central, de tal
manera que si su~ dos extremos se encontraban antes
instalados de oriente á Poniente, quedarán luego de Norte á. Sur dejando lugar para que por uno ú otro lado pasen las na\·es, efectuado lo cual vuelve ,t su antiguo estado.
Para evitar cle::agracias se ha ordenado el silvido de la
máquina y se han instalado guardas y luces rojas en los
extremos; pero á. pesar de tantas precauciones, son frecuentes las desgracias como la ocurrida recientemente.
Se realizó una gigantesca obra de ingeniería con la
construcción del viaducto central del Ferrocarril del Valle, sobre el río Cuyahoga, en Cleveland, en conexión
con la Avenida. central, al Eslie, y la Avenida Jennings,
al Sur. Era. una maciza fábrica de piedra y hierro, y los
visitantes de la ciuJad, acudían siempre á admirarlo,
por ser el medio de Lmión entre las dos partes más impor-

15

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EL MUNDO.

15

DICIEMBRE,

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15 DICIEMBRE, 1895.

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\:!os circos en $uropa.-t;{na par!iaa ae ajearez mili!ar.-"$1 rev blanco i? el rev negro."

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Hay Yeces en que escombrado perfectamente el coso, saltan :.í. la a.rena i:,:e parada del público de una manera que ofrezca todai, las seguridades posibles, grupos de
animales, de be~tím1 ú•roces, diminutos perros, inofensivos monos y saltonas cabras.
Todo el mundo ei:;pera en aquellos in!-Stant,t'S una carnicería horrible; pero cuando pare~
ce que el león y el tigre van á despeduzarse, que la Uie11a se va á lanzar sobre ti ino,
--...._--......,
cente corderillo, 6 qne el leopardo va ú triturar entre sus garras al mico burlúu que
J.., Circo Orrin se apercibe ya para abrir sus puertns
agazapado frente ,l él parece reirse de su fnerza y de sus instintos, aparece el domador
y ofrecernos los ; tractivos ele siempre, item más:
co1l"'tlelgada varita de acero en las manos. y,¡ su voz la cabrita pega saltos mortales soalgún malabarista, un clown qne apenas hable es• bre el erguido cuerpo de la fiera, el mono se encarnma sobre los anchos lomos del león
pa¡lol, algún nuern chiste de Bell y alguna pan to• y los perros juegan con la hiena como si fneran miembros de nna misma familia. No
mima cuyo costo y cuyo chiste no discntire1nos.
se crea que hay exngeración en lo qne dtcimos; este espectáculo es casi vulgar en Eu.
Pero no culpemos tí. los hermanos Orrin, porque ropa; fué presenciado en la Exposici6n de Chiyago y está desde entonces aclimatado
hasta hoy no hayan podido proporcionarnos mayo- en los Estados Unidos.
res no,·edades; ellos han hecho cuanto les ha sido
No hablaremos mucho de los caballos, porque en Yerdad con lo que hemos visto aquí
dable por crear en nuestro pueblo la costumbre de en :México, nos podemos imaginar lo que puede YerSe en los circos de Ultramar, au--:.
acudir áesa clase de diversiones; ellos se hansa- mentando el número de corce!es y la belleza y amaei:tnnniento de los mismos.
crificado quizá, han expuesto su fortuna para do•
La vista que publicamos, representa el agrupamiento artístico en sumo grado de cin•
tarnos de ese espect;ículo y para dotará la Ciudad cuenta á oc¡1enta al mando de un Sf)\o hombr~.
~
.A
de un bonito edilicio que substituye con ventaja, al
En otras ocasiones se abre la pist.a y aparece un inmenso acuario, en que puede la
~
mu,ladar inmundo que ocupaba· anteriormente la vista maravillada contemplar toda clase de peces de las m,is variadas formas y de los
plazuela de Villami!.
más hermosos colores, cruzando entre preciosas imitaciones de las costas coraiinas de
Argelia, .6 los hermosos fondos de mar cubiert.os de conchas nacaradas, madr¿¡&gt;oras y
~o se les puede exigir otra co:&gt;a; cnai~do vemos el. teatrito casi plantas raras v fosforecentes; sobre la superficie flotan algas marinas de todos os ma5t
vacío v cuando al cabó de algunos anoS, hemos n o que sus tices y navecillas ligeras tripuladas por hombres, mujeres y niños que osténtan '\"istog~nanCias (mu)' b_ie1~ en~pleadas, por cierto en el mismo p~ís) no sos trajt•s típicos de varias naciones; desde el indio de la isla de Ceilán que ayuda al
han excedido, lll siqmera alcanzado al monto_ de las tabulo•
buzo ií. descender para la pel\lca de la perla, hasta 'el veneciano que en su góndola capi•
sas utilidades adquiridas por algunos empresarios de zarzuela tonada con toldo de ra¡ao y flores, entona, al compás de los acordes de su guzla, metan•
poco cscnipulosos, mediante la maliciosa ex~ibic!ón de panto• cólicas trovas que arrullan el sueño de anv)r, de la pareja fefo: que en su barca lleva.
rrillas de las actrices Y la sal acre de algunas piecesillM bufas que
En ese laauito artificial, se .han hecho los m,ts curiosos experimentos de aparatos
nos remiten los cafes cantantes de París Ó 108 teatros de segu nd o sal va vidas, Botadores y de inmersión: velocípedos~barcos, botecitos sub01arinos 1 zne~
orden de Barcelona Y Madrid1 Y que Yien~n precedidas de la. fa. cos flotadores y escafandras; cuanto la ciencia inventa para seguridad de los naveganma que ha sabido darles el gusto depravado, el afecto á todo lo rnmoral, llamadolh 1J?6· tes, para sport fuera y dent.ro de las aguas. Se han representado también comedias y
critamente realista que i:,e ha desarrollado tanto y ·q ue para gran parte del publico pantomimas más 6 menos graciosas que la acuática que aquí hemos visto.
constituye 'el princiÍ&gt;al mérito, quizá el único deaque!las obras.
Respecto al espacio, en determinados instantes queda cubierto de malla.s1 cuerdas,
Hac.iendo ,í. un lado esos defectos de~ teatr? moderno Y algunos exagerados esc?tes cintas y trapecios: allí es donde se ejeeutan los actos más peligrosos y qpe por lo tanto
en el circo, t.&gt;B decir, releganílo las consideraciones mora)es, que no es nne tro obJet? más conmueven al público. Veces ha habido, en que por un lado hienda el aire con su
hablar de virtud en este artículo, hay que confesar. que si la zarz~1ela educa el senti- cauda de gasa negra, salpicada de lentejuela fosíorecente hermosa circasiana que reprerniento artístico respecto á niúsica y literatura, los Juegos acrobáticos l_o edu_can ta!D- senta la noche, al mismo tiempo que en el escenario aparPCe como estatua de. mármol
bién en cuanto á eatética y las formas y desarrollan el gusto :por la gimnasia., L~ rn• viviente envuelta en nubes de argentina luz 1 la arrogante figura mitológica de Febo ;i
fluencia del primero tiende á propórcionarnos poetas Y com.P0S1tores; la de los ult1mos cuyo lado cabrillean decenas de serpentinas que se bañan en la refulgente luz de la au.
á procurarnos hombree fuertes.
rora¡ la pista entre tanto, no permanece vacía: las necesidades del espectáculo han hePara dar idea, de los espeCtáCulos sorprenden.tes. y verdaderamente grandio~os que cho amortiguar la luz y el coso ofrece :-'t la mirada el terrorífico espect:foulo de las cal•
ofiecen los citcos en los Estados l'"nidos y principalmente ª!1. Europa1 publicamos &lt;leras de Lucifer en las c.uales se debaten los ~onclenados entre el chisporroteo de la llahoy dos grabad?ª· Ya en otra ocas_ión hem?S referid(? como viaJa B~rnun, el famoso ma Y el _flagelo de In. Yan!la P.e fuego de los diablos.
.
. .
eropre!!ario de circos en el otro continente; tiene necesidad de ?ontratar más que para
Fácil es ~omprender el enorme gasto qnP la representac16n de estas escenas or1ama;
el transporte de acróbatas, útiles y ~ecoraciones, rara 1~ multitud _ele fieras qu_e lleva -. y en presencia del reducido número de contribuytmtes con que pudiera disponer Ürrin
consigo al trasladari::e de una _ p0Qlac16n á otra de !'rancia, Alemama é Inglatell'a, tr~ para ofrecérnoslas, fácil es también creer que transcnrrirán muchos afias sin que noso•
nes especiales de ,·einte y tremta wegones _de pasa1eros, furgones Y plat~formas de ~~1 - tros podamos admirarlas y aplaudirlas, como han sido admiradas y apiaudidas en Euga y otras tantas jaulas mandadas constrmr ad hoc, por él, para su admirable colecc1on
ropa. pef"de hace tres 6 cuatro all_os, está. muy en boga en los Es.tactos Unidos, y aun
zoológica. En París tiene su edificio propio Y adecuad~, tJ?&lt;'is grande que una ~e nuea- recornó Enropti con magní_fico ex1to, una compañía verdadera11;1ente original: nos refetras plazas de toros, más cómodo que _nuestr~ teatro ,Nncion~l Y _con foyer.~ qm~á. 11:l&lt;Í.s rimos ú. la llamada Buffalo Bill's Wild ,vest, cuyos miembros son nada menos que leelegantes que el salón de un palf!-CÍO ar1stocrát1co aqm. La pista mmensa_ es~á di vidlda gitimos indios sioux y apaches de las reservaciones norte americanas, perfectamente
en secciones, para mayor comodidad de todos los concurre~tes Y m~yor 'a:1edad en el amaestrado~ por su empresario, t1n arrogante coronel que vi vi6 mucho tiempo entre
espectúculo, pues como ~n todas ellas se rep:esentan á la vez actos diversos, l'esu\taque ellos y á quien todo el mundo olvidando su nombre propio, que ni nosotros mismos
ningún sitio en el ampho local, está má~ \eJano que otro del lugar en que. traba1an los r~cordam.os, llama Bufíalo Bill; _donde no encuentra circos ad hoc, bastante amplios
acróbatas 6 anímales, y solo habrá necesidad de llevar gem~l~s para_ recoirer todas las sm techo y con grandes caballerizas, para los corceles y fieras que lleva consigo, consseccione,1 aun c_u ando de esta manera no se pueda atendar bien á nrnguna de ellas.
trny€a una colosal plaza de toros y al\í ·ofrece mediante reducidas cuotas, una reproduc-

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EL l\lUXJ&gt;O.

ción exacta y fiel de la vida, n6mada de sus salvajes: asalto á una diligencia, caza del búfalo 6 de un tigre, casamiento ó muerte de un cacique, guerra entre dos tribus,
etc. con Yerdaderos pieles rojas, tigl'es 1 caballos y bllfalos
"en medio de un concierto infernal de balazos y gritos.
]...:,, reimi de Inglaterra, hrn curiosa como t.odns las lllll]eres, no de~?eiió, lo mi:-mo que otros monarca!! de Europa concurrirá este e¡;:pect:iculo.
En locale:- corno C!-te, rs dt&gt;cir, como nuestras plazas de

Mas los partos del talento ~uando son /ecundísi!llOS,
sneien no conformarse con el 1~eal, poi: m~lS que el 1dt•al
esté siempre á. Ja vista en lo~ gm~eos rnv1olad_os del es•
píritu y Donizetti es un test;mon10 de lo que digo.
En general la últimn te,;p~rada de ópera. no .ha ;;:atisfecho al J?Úbiico v éste espera que la ópera inglesa Y
Maggi sacien 8US ávideces artísticas. Yo lo espero t.-uu•
bién.
Es bueno eslilerar.

toros se \'erifican adeni:í:_,¡ de las expm,iciones de ganado,
carre~as v otras iie.'-t-,1s, u11os i lll}}OllClltes ejercicios mili-

tares, en-qne figuran dest..1camentos de 1:oldados de todas
las naciones del mundo, de tal modo qne 110 es raro ,·er
combatiendu á un piquete de cazadores de A.frica con
otro de dragones amcricnno~, y ,i una compañía de in•
íant.es español::- c~n otnt &lt;le gunrdi,1s.,_ del r~y Uuillermo;
junto al ca,;co rnglt:s se ve el ro~ espa110I y Juiito al chacó
del zapador francl's, el i;ombrero du anchas alas del rural
mexicano.
Efectúan eeas heterogéneas y chnrrignerescas tropas
toda clase de mauiobra:- mifüei;i; desde el combate á cam•
po raso hasta el asalto de una·plaza, desde la degradación
de un traidor; ha:-ta la di:-;¡rnta de una bandera, en medio de toques de C'larín y de tambor, órdenes de mando, disparos de fusilc•s y cafioneR Í' himnos de guerra ejecutados por selecta,, b,rnd:,~. Otras veces dos grupos Yes·
t.idos con uniformes de fanta;;:fa imitando los nacionales v bm,ta11te mm1t'roi'.iOS, l:iinrnlan famm~as batallas.
1.:·na de e&gt;-tas cnonncs compafifas emprendió hace poco la tarea ardua y gigant.l'Sca de conn•rtir nno de esos
ca•sos en inmenso t:iblt&gt;l'O de ajedrez, y di,·idida en grupos de las di ve rsas arma,;;, ó nacionalidades, que representah:111 cada uno ia!-1 diferentes piezas del juego, torres¡
arfile;;:., peones, etc., ensayaron una parti~a dirig:ida a
simple t.oque de corneta por los dos re1:;pect1\·os capitanes
Fitnados uno á ra..1a Indo de la plaza.
Tal es el admirable t'jercicio que repre~ent.a nuestro
grabado: t~t! es e,~ res11n1en el f'jer~icin de !aguerra; p~ra
edtar derramam1(.•JH.o ele ~angre, bien poUrnn las naciones europea&gt;:: di,.putar~e la s11prt•maci;1,. en Turquía y. en
el contint'nte entero, Juiandn un:1 part.HL1 por el estilo.
Rería est-o nwnu::; co:-tu~u1 uü:; curto y nÜ'J di\·ertido para
todo el mun&lt;lt&gt;.

O.E

Los acontecimientos de la semana.
El comandante del buque escuela. u~arag_~za 11 , ~cñ~r
Carey Bren\ón salió últimamente con direcc10n á ~ne,~
York, y se die~ que sn viaje 9bedoce entre .ºt~-a~ :os~s: a
la intención que tiene el Gobierno de comp!~l ot!o ba1co
de iuerra para servicio del Golfo y clel Pacit~c?, a fi 11. de
dedicar exclush'a~ent-e el uZarag?z~u ií n~Jes ~e ms•
truccióll para los tripu_lantes y oficialidad de á bo1do.
Como saben nuestros lectmes, la e1:npresa del ,i)fuseo
de Yariedade&amp;1 se ha declarado ~n quiebra. _
Ahora bien el total desu pas1,·o, es de !1,000 pesos,
siendo su acdvo, segun el inve~ltario, de i.,oOO que n"!n•
chán ti reducirse á su m:ís mímma expresión, bastando
solo acaso para cubrir los gastos del concurso.
nono.
libreto ae Fausto.

AT:.m1;1&gt;

Autor

(h,J

gante rninueto del H'gnmlo, enqne~erbolini ha hecho gala de su talentol Y 1\Ianon, (.Libi.l Drog) en el primero, en
el segundo, f'll el tercero y en el cuarto acto!
.
Sefíora digo ~efiorita. cuando qnert'is, atraeis lns miradas r l¿s corazones. Sois adorabl~•niente ner viosa y teneis eñ la mf'jil!a izquierda, un lunar qne, dlgarne Dios!
Oh !\1anon hechacarne, oh ideal H•11sibilizado, me gus•
tais mucho así, flsí, e::rngerando con (•I tontillo la curya
triunfal de las caderas, así, \'elando con nieve, con la nieve de la peluca, el expléndido azabache de los cabellos.
Y perdono por ,·oi'i ,.l Sieni "'LH! desacatos, sobre todo
el gran desac.lto de habernos hecho (•:,:,perar inútihnente ,1 Obello.

•

**

DO:-;J:ZETTI.

rghetto se fué sin decirnm1 adio:-::: Aun recordamos su
expléndida participación en F,ll'orita, esa Parol'itct tan favorita de cierto público.
Su autor Donizetti, cuya. fotografía. ilustra tail1bién mi
cr6nica, es uno de esos vh-icntes testimonios de perfec~
ci6n perjudicada por la focundidacl
Los griegos, para que sus mujeres concibiesen una raza magnífica, ponían ante fllS oj,Js en los gineceos y en
las plaza!'l- los tn('jOrf's mmldrni de la estatuaria antigua.
Y las griegas concebían ~e1ni&lt;lióscs.

TEA'l.'ROS.
Yo amo á Manan¡ es una linda muchacha. En mi cr6nica anterior decúi que Dolores me gusta por espaiiolá.
i\Ianon me gusta por francesa. Es buena: la ha calumnfaclo :ílguien? Pues reto al cahnnniador ú singular combate. l\fonon es la Francia femenina; una encantadora nifia de buen coraz.óu. Ama :í Desgrieux, es claro, lo ama
con todit su a1ma; pero éste Desgrienx e~ un enamorado
)obre. Habla muy bien, es jonm, dice encantadoras pa•
abra~, pqro ...... son tan e~p!éndidos los trajes de seda,
tan armonioso su .fn1 .fn1 ! l arpadean de tan encantandora mRncra las alhajas r-=obre nn marmoreo pecho, sobre
nnos cabellos rubios, ~Ianon ante todo, es mujer. Siente
hi fascinación del amor; pero las sedas y las joyas tambien far,:cinan. Aquellas crnjen ievantando murmullos;
éstas 1-, ~:,unpaguean como cocuyos presos. l\fanon se deja
seducir y es infiel 1í. Desgrieux y Desgrieux que lJ ama
mucho. ·se envilece po1' el!a. Pern al cabo el amor sale á
flote: 1\fano.. nrnere enamorad:, en los brazos de su amante. El sol de América dora r-;u faz agoni7.ante ¡ él oye sus
sollozos ahogado$, él la b:1fia con sus caricias.
Y hi nnísica de Pnccini dict! todar,: éstas co::,as. Dice las
tristezn&lt;: de un:1 tarde pompo~a, americana, que se Ya y
dice la~ amarguras infinitas de una alma qne se va tambien
El sol agoniza y ngoniza así mismo una pmútm inruen•
sa. Do!&lt; almas unic1as por infinitoB ,·ínculos se separan.
Oh Puccini, ó joYen m&amp;estro, tú t-i conoces las exquisiteces dt- las harmónicas combinaciones. Es tu partitura
de 1\Ianon Pnc:.tntadornmente frírnhi; pero tambien en•
cantadoramente delicada; tiene rdinamientoE que embelezan· hasta reos ríspidos golpes de orque!'ta, tales como
el fin;\ df'l segundo acto, cau~imn. Cn,i~ bc-lla es la canción del farolero y cuán apnsrnnado C'! duo entre l\lano11
y Desgrieux con que se inicia el tercer acto. Y el ele-

El Sr . ..lmador Cara van tes, fué asal~,ado una de ~stas últimas noches, en la 3~ calte del Peño~1, por tres u cuatrn
ladrones los cuales lo lazaron de un pie, le robaron su reloj, a'lgú~ dinero, un prendedor de corbata y logolpearon.
En la corrida. de toros verificada el domi1;go en i-:,~1~
Bartolo Xaucalpam, que estuvo muy ~oncurnda,. ocurno
una desgracia: León. Cortés, al l_m~1denlla~ al pr1m.c&gt;r to·
ro [ué cogido en la rngle, y 1ec1b!Ó ademas dos cornadas
sufriendo todavía alguuas contuc10nes y un puntaso.
Refiérese que el domingo á la~ t res de la tarde, en la es:
quina de la calle del :"~fLrntamrnnto y una de las ~alle~
Anchas hubo una cohs10n entre un vagon de los fe1rocarriles del Distrito 1 ele la conida de Tacubaya, y UJ.l furón de la línea de l Ferrocrrril del Yalle1 quedando entre
f'\s plataformas de ambos vehículos apr:ensado el cochero, de tal suerte, que se le destrozó el nentre.
A consecuencia de una disputa, fué muerto. en i--an Lui.s
Potosí D. Albert..Q Andiffred, por Rafael .~anega, cono~1do conedor, quien disparó á aqt~el un tuo ~e su re\·ol·
Yer, afirmando después que And1ffred sehabm 1~1atado.
Se_instruye a,l matador el proceso correspondiente.
Dos señoras decentemente Yestidas, intentaron robar
en el t(Coneo Francés,) llDOS retazos de género, y ha.hiendo sido descubiertas, fueron ccnducidas 1l una in!epecci6u.
De l\[érida. dicen que el Juzgado re8pE:_ctivo anuncia la
venta pública en subasta, ele !-óesenta y siet~ fincas nrba·
nas todas en buenas condiciones, pertenec1entl's ~11 c'.mcur~o de ~I. Dondé y compañia, y que esta realización
contribuir&lt;Í ,1 la fuerte depreciación del valor de la propiedad.
Refiere un periódico que un muchacho ngabnndo, _re•
cogido por la policía, ha referido que en el pueblo de tlan
J uanico su abuela Bibiana Gutierrez 1 encargada por los
padres del muchacho, ya difuntos. de tu torear á, él y 11
una hermanita suva de cuatro afias de edad, habia dado
muerte á esta por· un disgusto, de una manem brut.al,
quedando el hecho inadvertido é impune.
Se hacen las averiguaciones del caso, para comprob~1r
la verdad de lo asentado por el nifi.o.
Las carreras del domingo último en el Hipódromo de
la lndiani!ia tuvieron el siguiente resultado:
En la prim'era carrera, llegaron primero á :a meta, los
caballos Francis Pope, Fagan y J[y fart.i!cr, y de_sp1~es,
en las subsecuentes y con gran adirnracwn del J)ublico,
volvieron á alcanzar el triunfo los caballos cim os, llegando á la meta en el mismo orden.

!

Se dice que el Sr. Don 1\iari~no B:ircena, conocido in•
geniero, va á ser nom?i:,~ho Dir.ector del Depal'tamento
Nacional en la Expos1~1en Mexicana..
Circula el rumor de qne :\.Ir. IIuntingten Prcsident~ d.e
la Compall.Ia del Ferrccanil del Sur, ele los E:.:;tados l: 111dos ha hecho proposiciones al .Gobierno mexicpnn, par~t
comprar ht línea del Ferrocarnl de Istmo de Tehnante.pec.
El sei'ior Presidente de la República tuvo ú bien COll·
ceder su aprobación 1-í las gestiones hecha~ por el .Ayuntamiento de la )letrópoli pam la consecución ~el emprestito de 800,000 pesos con que se piensa conclmr las obr.1s
de la. Penitenciaría.
Re.6.érese que un Yiajero norteamericano qne vh:itú úl•
timamente las ga1el'fns de nuestra Escuela de B_ellas ~r·
tes, ofreció por un cuadro que represen.t~ _las «Siete
tudes,&gt; la suma de $101 000 oro, propostcwn que no t11e
aceptada por no prh•a rse al establecimiento de una de
sus joyas y por estar valuado en suma mucho mayor.

'_11·~

f' &lt;T :1-.:1,

.-\uior di.! 1•JLim,n I ei::c:mt. u

15

1895.

EL J\JU.\Dü.

El túnel de las obras del desagüe del Yalle de l\Iéxico,
que tiene una longitud de 10,021 metros, est,í terminado
ya.
Para que se concluya el gran canal, que tiene 4.i kilómetros de longitud, falta solo perfeccionar los taludes y
esta obra quedará. terminada en Julio del año entrante.
Algunos otros de los trabajos parciales, quedar:.ín concluítios próximamente.

PERSONAL.

DICIEMBRE,

El Club de Tacubaya., en junta extraordinaria de 22
del pasado, acordó verificar una velada en los salones del
Club, calle del Pueblito número 3--!7, el miércoles 11 del
corriente, á las 8 y media de la noche en punto, bajo In.
presidencia del Señor Don ·Fernando de Teresa, presidente honorario de la expresada agrupación.
Agradecemo!:I debidamente la invitación que recibi•
mos.

RES-Ul\1EN

1\Ianon v Fam:to no bast,an acaso d. cnmpensaruos la
ausencia de esa obra ma¿str.t de la es1.mela italiana moderna.
Gounod nos hu hecho amar :í ?l[cfisto, que canta t.an di·
Yina serenata v rie de tan art,í::atic,l manera. El l\lefisto
músico de Goirnod tiene un rival: el Mefisto poeta de
Boito, el gran libretista cu_vo rt-tr.1Lo ilustra mi eró·
nica y amboe, otro ri\'al aún: e! 11PfiRto del siglo, el que
vive v medra en nue;;:tro medio S(ICial, el qu~ frecuenta
los salones y no se cubre con l_a roja cl1í.mide siuo qnelviste frac.
Ya he hablado de él: rlice Jfarfrig11lt!8 !! l,tl.ie cog,w.c.

Autor de uFnsorita.u

15 DICIEMBRE, 1895.

Es probable que Pl próximo dfa 19 dé su p_rimera. fnnción en el Teatro Xací?nal la Compafifa de opera rnglesa, cuya próxima. llegada hemos anunciado.

Espléndida estuvo en todos sentidos la ,·elada que en
Puebla, con motivo de la actual exposición, organizó la
Colonia alemana y que tm·o lugar el pasado domingo en
el gran patio de uno de los principales edificios ele la
cindad angelopolitana.
El programa fué muy agradable por lo variado y selecto, luciéndose mucho el cuarteto alemán ,cTeutonia,)) que
fué exprofeso de esta Capital.
Tan numerosa era. la concurrencia, q_ue no bastaba á
contenerh1. el amplio local.
Ahí se hallaba lo mejor de la soc iedad poblana.
Don Lnis E. Ruiz, Regidor de Instrucción Pública, ha
determinado que se ponga. en conocimiento de los padres
de familia, que las inf:cripciones para la asistencia de los
alumnos en las escuelas municipales, en el año entrante,
se hagan en el Pabellón Morisco de la alameda, diarimnente, de siete :.i una del día, y del 15 del mes en curso al 6
del entrante,
Los primeros en acudir ú. inscribirse tendrán derecho
:í. escoger el Establecimiento que gusten; mas una Yez
completo el número de cada escuela, destinaránse los
alumnos &lt;Í las otras que no hayan completado dicho número.

De nada no~ ah•grare111n..¡ 1:mtn ronu) ele haber establecido-esta sPcció11 iJ,,.trntb l'll c,I&lt;;\ :\[ullll(&gt;,1; ella nos
proporciona h1.
oportunidad de
dar ú. conoc~r
á nuestrns lec·
tares á. las per·
sanas que por
su talento, su
laboriosidad y
sus méritos militares, ú otra
causa plaucibte
merezcan St!r
conocidos.
Presentamos
hoy al Sr. Don
Jorge Onna de
orfgen alemán,
fundador de la
gran fábrica de
muebles, eH S.
Luis PoLosí, y
uno de los ca•
pitalistas 111,ís
activo y e1u prendedor que
•
hemos conoc:i&lt;lo . ::\Ierece la estimación ele todos nosotros
porque trabaj,i en peli•rl'o.i-a ernpreF-a, que de darle utili•
dad personal, dani taufbié11 buen provecho al país.
Sirvan estas iínea:-i pura alentarle en su empresa, y ~emostrarle que sab~rno~aprecii.n los méritos del extra-11Je ro laborioso que hace causa común con nosotros en el
adelanto &lt;le México.

SPORT-

N"o pasar1in muchos años sin que el Sport en )[éxico
absorba complcLa.n1ente á nuestra Sociedad, y sobre todo el ~po l't elegante
f&gt;,.: decir aquel en
qne pned,in tomar
Se han inscrito como expositoras pa ra nuestro próxipartici paci(1n di recmo Certá.ruen Nacional, varias importantes negociaciota la!s damas Las
nes norteamericanas.
c:u·r~ras t•I polo, las
l'egatas, el jut•go de
Como consecuencia de la aprnbación de la ley de ampdota y ,,1.1·os de
nistía, el Coronel Romero y dem1is personas coirprendi- l'Hte g1-'11No. en que
das en la ley, gozan de su libertad y han sido reintegra•
las Hl·fion1;,: \' sefi.O•
das en sus puestos.
rirns tienen· qne ser
público nada más,
e,u;i 1irny lejos de
Se dice que con motivo de la supresión de algunas al~
llamar n11cstraaten
cabala!::, el Gobierno del Distrito y el Ayuntaniiento lleció11 v tardará muYa rán á cabo algunas buenas refor mas: los empleados
chí,dino en formar
pagados hasta hoy por la Tesorería Municipal, serán paparte de nuestras
gados en lo de adelante por la Tesorería General de la
costumbres;en cam
~ación. Los empleados que tengan un cargo federal y
bio, la raqueta, la
otro municipal, tendrán que optar por uno de los dos.
bicicleta, el ~kating
1·i11!J 1 y sobre todo
Dos individuos mt1s han caído ha.jo el dominio de la
este último gana
lev de suspensión de garantías: son dos malhechores que
terreno cada, dí::t, y
fu'eron sorprendidos por e1 velador de la estación del Inacabant -por formar
teroce,lllico, quitando algunos eslabones y pernos de los
dt'ntro de poco la
ya,gones. Lhünanse Gumersindo y Felipe Amézquita.
principal distracción de nnestra soEn Toluca, eJ domingo último, tuvo también verificaci~dad.
tfro una corrida de toros, &lt;Í la que asistió numerosa conDiariamente e~t,í bit&gt;n concurrido ~I salón de patinar
currencia. En general, la corrida resultó mala, si exceptuamos la participación de Zayitas en ella, muy acepta- en la Alameda, y atmqne no f'S tan f:ícil el aprendizaje,
hay ya infinidad de r-efioritas quA luct•n allí sns PSbeltos
ble.
Iloy habr,í otra corrida, en la que tomant parte Colo- talles, primorosos traje8, y envidiable agilidad. Tenclremoa oportunidad de ,:iefialar -por sus nombres ,í. las mejorín.
respatinadorai-:, así como hoy de;;:ignamosal tampe1í11 dela8e
mana, Sr Gustavo CarbajalJ qne corrió el domingo último
En la actualidad una. excursión compuesta de cien con ··av.lauso de todos una media.milla en la pi¡:,ta con una
conductores de ferro~arriles de Estados Unidos, recorren velocidad vertiginosa. Es joyen, de familia dir.;tingnida,
algunas poblaciones de Puebla y Yeracruz.
maneras finas, y habilí~imo para cortar el piso con las
ruedas ciel patín. Cmí.nto nos complace tener qne citará.
Un diario refiere una honible tragedia, que el lnnes esta clase de jóvenes qlle gastan sn tiempo libre en ejerúltimo, en la tarde, tu va por teatro una de las calles de citar su agilidad y fuerza mL•jor qmi paí!u.rlo en cantinas,
esta Capital.
.
.
garitos esprciaf&lt;w.
Diego La~cares, f:argento ~s~u~1do del pl'llper Regimiento trató de aprehender a Eehpe Darrancon, soldado des~rtor con qnien se encontró,
Barrancó:l, con el auxilio de un compallero, agredió al
Sargent.o, quien hizo uso de su revólver, ~~sultimdo .e.n
'"EL Ml:JNDO."
la refriega muerto un gendarme que acudw en aux~lt_o
del eargento, por una bala de la pistola de éste,. mal dmNo creemos estar preocupados ti! considerar que en
gida, y herido de m1.1;erte el de~ertor que espiró :~ poco. la honradez de un periodist11. entra por mucho decir
El comp:.uiero de chcho de!'!ertor pudo escabull irse, y siempre la verdad á :sus lectores, aun tratándose
el sargento entregó su arma :í la autoridad.
de asuntos pl'opios .,· casi privados. En los di&lt;·z años
que llevamos de trabaj~lr r11 el periodismo para el pU·
Ha sido nombrado Y icario y Gobernador de la S~gra• blico de nuestro país lwmos st•guicl() esta l'Oilílucta.,
da .:\Titra metropolitana, el señor Dean ele la Catedra1, D. y consecurntrs con 1&lt;llla, tern.m10s hoy que hacer la
José J oaq uí n de U ría.
confesión fra11&lt;·::t :· clara &lt;le un error gra,·isimo en que
hemos incurrido.
El 27 fü•l mes en curso se efectuarán en el Nacional los
Al emprend('r nuestra obra. que si no era. de romapremioe de las Escuelas )Iunicipales.
nos por lo dificil, si era p&lt;'ligrosüdma porque uada en
81 Sr. Fernúndez Leal Ministro de Fomento, ha remi- ilustraciones filias era ronoe.ido por los obn•ros de
tido al ~fo seo un yaso de barro y un trozo de madera, e1~- nuestro país, fuimos muy prurlentes para nuPstros cálcontrados en las excaYaciones que esM haciendo·la com1· culos, exagl'rando 1m1•stros gastos, ,Y en lo natural
disminu:'cndo nucstrns {'ntra.das; prC'vimos PI número
si6n de límites entre l\Iéxico y Guatemala.
·
de suscritore!-i quC' s&lt;' podrian reunir f'll m1 afio; los
Se ha con tratado ya, y firrnádose la escritura corres- gastos de prim('ra .,· sC'g·unda instalación, ('te., etc. 1
pondic-nte, el préetamo de $300,000 pef,OS, ~on ~yuda de Ningun gasto pr&lt;'císo para la fundación d&lt;' este selos cuales se concluirán las obras de la Pemtenc1arfa.
manario, quedó olYidarl.o, y por &lt;•so no nos ha sorprendido que hast,1. la fecha sP h,1_yan inYc:rtido en él
más ele cnarellta mil pel-ios.
.
~ Estamos preparando un número esPero ha sncC'clülo qtw la incxp¡,1·irncia (rn 1·stP asunpecial para el domingo próximo, al que lla- to1 (compktarnent&lt;" distinto del man t&gt;jo dP un 1liario)
nos hizo errar ('11 el ro,,;fo de prod1H'1·ifin. pr,· s11pnniPnmaremos Nuestro primer número ae
do una cantida1l menor de la que prt' cisa 111,'1th• debe
uiaaa.
gastarse para p1·ei,cntar uua. publicación acr ptable.

El error fundamental de

Na-

11
í en esto lrn.c.emos consistir nuestro en·oJ' f'11 ndarnental, pues si e.~ ::;oporta.ble cualquier gasto de ius·
talación ó fonclatión que por fuerte que ~ea, s~ hace
una vez: es absolutamente imposible llovar adr!ante
una empre¿¡a en que el costo de producción (~s supe·
rior &lt;11 producto de lo fabricado, sea perióclico 1 ó cual•
qdera cosa.
Lo diremos claro para que se juzgue nuestra auclacia en toda su magnitud, crei-m,o.., poder hacer lo que
no .-;e ha hecho ni en Europa, proporcionando ;·l nues•
tras abonados un semanario ilustn:ulo del ca.meter
ele " El ~lundo, , A nuls bajo precio que el ele un diario
ele importancia.
Rl Iinpa,·cial (E~pafrn.) vale una pr-seta al me~; La
Il 1ud ración E'b'J)mlola vale tres pesetas.
El Petit Júunwl (F'raucial vale por suscripción un
franco al mes. La Ilu:-,tración l•'rancesa Yale tres
francos.
Se ve que el precio de los semanarfas ilust1:,ulos es
tres veces mayor que el de los diarios en c• I país don•
de se publican, no obstante que cada p('riódico delos
citados cueurn con ,einte á treinta mil snscritores;
con papel ~i la mitad de! costo q.ue PI nuestro _,· de
·mejor clase; con anunciantes que llenan liieciseis 6
veinte p{winas ,. pagan á. precios exagerados, etc.,
Otro ele~1ento"de muí'rte que tiene el periodismo
mexicano .v especialmente EL Ji uxno, es el cobro de
las suscriciones por correo,:· á tal grado de quebrnnto llegamos por la falta de regularidad en e:.w servicio, que nos hemos visto tentados de anunciar que
la suscrición al MuN"oo qur- se ha. de cobr:i.r por coneo, ,,alc SO men,male!:-, y un pe.so mensual la c¡ul' haya d0 pagarse por otro couclucto.
Repetimos) 1mc!-, por lo demostradc ant&lt;'riormf'nte,
qur. el error fun&lt;hunental del &lt;.&lt;:)[undo» es haber supuesto que sus gasto::; serian 111e11ores, y por consi·
guiente, que cou seis mi! abonados seria ya una em·
presa sólida.
No puedo s&lt;jr bajo la.s condicionP,s que se publica
hoy, y mucho menos con las mejoras precis:-i.s que introduciremos:' que costar.in mucho dinero, pue:-; no
estamos todavia satisfechos de la publicación; por eso
nos hemos resuelto ú todo riesgo, á aumentar l11·sde
En~ro del aiio p1·óximo el valor de la suserici0n iL
Sl.:25 en vez de Sl.00 que hasta hoy hemos cobra1lo.
Yacilamos mucho entre aumentar ,·einticineo rentaYoS al valor de la suscrición, y sup r imir la novela
que en edición económica se reparte semn.nariamente; y optamos por lo prin)Cro, porque es verdaderamr-nte barato para el suscl'itor 1·Pcibir por ,·einticinco centavos, una novela importante cada mes,_ que
vale en cualquiera libreria. de &lt;•sta capital, $1.50 O~Q l,0.
Sos forjamos la ilusión de que la. mrtyor parté de
los lectores de este periódico, aceptarún ol prccio 1 porque tienen que ser personas ilustradas desde el momento que ayudan A sostener un periódico como 11: ~:I
:\Iundo,, que es verdaderamente un articulo ch•, lu,10
no de necesidad como consideramos que es un dia.•
rio; pero si desg\rR.ciadamente nos eq_1livocamoi-:, habrá que resignarse á que otra empresa más afortunada qn13 ésta, sostenga una pu blicación semejantP,,quc
nosotros tomaremos otro camino bier. d1-stinto por
cícrto 1 de este en que tantas dificultades nos faltan
por vencer.
Nuestro prog-rama de reformas y mejoras para el
año entrante, se resume en los siguientes puntos:
1.-)fe.ioraremos la clase de papel, usando en todo
el pc&gt;riódico del que en este tomo hemos gastatlo para
las Prígina.r.; rxtrao1·dinarias. Así imprimiremos mejor
las ilustra~iones.
2.- Yolvere,mos á repartir Supleniento.r; rnu.~·icale.1; 1
que aunque bastante costosos para nosotros, tienen aliciente para multitud de p·ersonas que nos los han pecliclo.
8.-Atenderemos especialmente la Sección de )Iod:ts, :· aseguramos que siempre se ha ele dar en , El
:\[undo » ton antfripación la nota dominante de la. temporada.
.
4..-Estableceremos un Departamento de encargos
especial para los suscritores &lt;!el periódico, en donde
se atenderán sus pedidos con la eficacia. que se necesite. En articulo srparado y en el número próximo,
explicaremos la importanci:t de este Departamento.
5.-Tníciará "El Jlundo» una serie de Concursos, que
no sei·án menos rJ.e seis en el aiio, convocaudo á poetas, literatos, fotógrafos, músicos dibujantes, etc .. para premiará los que i-,resentcm el mrjor cuadro, zarzuela, libreto, fotografía, po&lt;"ma 1 articulo, etc., etc.
6.-Enviaremos clos ó tres rt-dactorc::; de viaje para.
quC'al visitar las principales dudarles de la República, tmnc•n fotografias de lo mús importante, para seg·uir publicando el álbum de i'!kxico.
7.-Dei;;de el primer núnwro de En('ro, comenzaremos á publicar el segunrlo tomo del Xieto de Perir¡t1i-•
llo, obra que con tanta justicia ha sido aplaudida, y
de la que cornstantementc se nos pille la contínuación.
Ya está en nuestro poder el original del texto :~ de
las ilustraciones. ~Esta obra nos cuesta 8860
mensuales.~
8.-Uejonu en mucho los grabados y la impresión
de tock el pel'iódico, para lo cual se ha hecho á Paris
un nuevo pedido d~ maquinaria, (valor de 816,000),
por conducto de lo.-; Sres. Lewis v Block, de esta
ciudad.
" ·
Suplicamos á los f'Cñores alJonarlos que no dí'secn
seguir prestándonos su apoyo, nos hagan el favor de
comunicárnoslo luecro 1 para evitamos pcrjufoioi,; por
las devolucionei:, ~
·

�EL MUNDO.

12

•

EL l\rUNDO.

15 DICIEMBRE, 1895.

13

15 DICIEMBRE, lb\J5.

LA MODA.
Organizada en grande escala, con muchrn:1 departamentos especiales, en cada _uno de los cualee se~ llev.a
contabilidad propia, sostienen mií.s de trescumtos
operarios todos mexicanos y con buenos s.ueldos, .Para producir muebles Jujosísimos á un precio relatt vamente barato.
Hoy, por eje~plo, l~en;os visto un pi:imoroso y artístico ajuar estilo Lms XVI, que el mu;mo seflor gerente de la negociación trajo á México para entre~rlo á uno de sus clientes, que quedó perfectamente satisfecho del lujo, gusto y sólido tmbajo con que está
ejecutado. El mismo señor Lnna acaba. de contratar
con el Señor Secretario de Hacienda, la construccí6n
de todos lo!:' muebles para su departamento: bajo el
concepto de que estos deben corresponder al fausto con
que está decora.da la Secret~r[a de Hacienda y ~l,pensamiento artístico que pres1d1ó á la construcc10n de
las sltlas y de antesalas de dicha Secretaría, que no
solo llegarú. 11. ser un departamento decente, sino has·
ta lujoso, único en el Gobierno, puesto que todos
lns demú.s están decorados pobremente.
En la fábrica de San Luis, á que nos refedmos,se
fabrican absolutamente todos los accesorios que requiere el r&lt;1-mo; desde el fleco para el adorno de un sillón, basta la hermosa luna de trea 6 cuatro metros,
que debe adornar una sala. Todo se bace allí, excepto
los géneros, para los cuales no hay fiibrica.s ospeciales
establecidas.
Felicita111os muy sinceramente al Sr. Jorge;¡ Unna
por la altura ha que ha podidu lievar su negociación,
en la cual EeP"uramente ha invertido más de doscientos mil peso;, y es probable que .in,·~ert.a .h~sta cien
mil pesos m,ls, en toda la maqumaria y ut1les para
perfeccionar su f1brica, que constan,te~1ente est.t pidie11do :i Enropa. Por fortuna el publico está corresDEPAR'fAllE~TO U.E 1'AP1CEHÍA,

Una gran fábrica.
Siempre que esté á. nue~tro alcance dar {t conocer al
públicu los grandes csfuerzog que se eetán haciendo
en nuustro p,lÍI) para mejorar la condición de la industria, la.nzánd1Jse á empresas que no solo gastan un
fuerte capital, sino umi fuerza de voluntad á toda
prueba, hemos de hacerlo con todo gusto; como que
sabemos cuan dificil es establecer algo nuevo, para lo
cual se cuenta, relativamente, con ei.caso público.

Mientras que en este siglo todo se democratiza, el gran mundo procura, por el contrario, aristocratizarse más cada dfa.
La señora de alta alcurnia siente profundo menosprecio por todo lo que per.tenece
ya al púb1ico y se desdeña de aparecer en los sitios que no se hallan reáervados it un
grupo de gentes privilegiadas, por Jo cual también aguza su ingeuio para hallar puntos en los que no pueda penetrar el profano. En la Alameda como en los teatros se han
creado días de moda que alcanzan muy buen éxito.
Las salas de espeptáculo, cita de los prilegiados, ofrecen un hermoso go_lpe de vista. Las sefloras, vistiendo lujosos trajes, deslumbran con las joyas y los diamantes.
Allí se encuentran, allí hacen eus visitas, de modo que con frecuencia los palcos se
convierten en salas de recibo, en donde se coquetea yse charla durante los entreactos
mientras se toma un refresco ó se saborea un dulce.
Nuestras sefíoras elegantes \'an allá con Yesticlos cuya originalidad recuerda los
atavíos de las épocas m¡is galantes. Son Yivos los colores, como los querían los pintores del siglo pasado, y' las combinaciones, atrevidas á Yeces, imprimen picante novedad al conjunto del traje. Difícil sería precisar su estilo, porque lo forman una mezcla
1e líneas y de adornos coql1etones. Por lo demás las épocas de transición 1 como la nuestra, presentan la particularidad de no serles propio nada y de que puedan coger en el
pasado aquello que miis Je place.
Hoy dominan sobre todo los terciopelos y los géneros bouclé.~, y otros con vellones
ó motas preciosas. Describiremos nuestros figurines, ya que el espacio de que disponemos no nos permite más digresiones.
TRA,JES DE D,'VU:R:XO.

Fignra !.-Consiste el primer modelo en un traje de tela de lana bouclé y velluda
6 afelpada, negra y roja, completada por una .iaquettc de terciopelo negro. Esta en la
espalda debe estar bien ajustada con ligeros pliegues abajo y cierra adelante hacia el
lado izquierdo. Una tira de piel de nutria guarnece las orillas, las solapas y el cuello
que ha de ser algo escotado.
El abrigo que repl'esenta la segunda figura, se hace con terciopelo negro liso y brocado de terciopelo sobre fondo de raso. La capita es de terciopelo liso, con dos tablones atrás, y está montada sobre un ·yoke de brocado formando óvalo de atrás á. adelante.
A cada lado se ve una ala redonda angulada de brocado, las cuales van adheridas bajo
las solapas de terciopelo liso. Todas las orillas van ribeteadas con una angosta tira de
piel de marta de Alaska.

TRA,TE DE TERCIOPF.LO y E:S-CAJEH.
TBAJE DE TERCIOPELO Y ENCAJ~.

Se construye con terciopelo azulado golondrina, de un matiz par•
&lt;luzco obscuro. La falda es lisa y
,tmplia, y el corpifío, de espalda
ajnetada, y jm¡uf'tte corta, ostenta
unas grandes vueltas angulares y
hombreras de encaje sobre raso
blanco en la forma que indica nuestro grabado, y sobre un chaleco de
faya blanco--c'rema, sujeto por medio cinturón de guipure sobreraso blanco. Igual es el cuello.

Sefiahimos hoy, como muestra de &amp;upremoesfuerzo
la bastante conocida fábrica de muebles de los Señores
Jorge -Unna y Co., en San Lui11 Potosí, de cuyos de-

partamentos darán mejor idea que una explicación,
los dibujos que publicamos en ésta misma plana.
No~omos partidarios, ni lo hemos sido rnmca, de
que deben preferirse los objetos fabricados y producidm1 en México solo por ser mexicanos aunque sean
mas costosos ó menos buenos que los fabricados en
el extra.njero; de manera contraria, sabemos que no
se puede burlar fácilmente la ley económica de la oferta á menor precio y mejor calidad solo por patriotismo, pues si entendemos que cuando en nuestro
país 'Se llegan Jet producir efecto• que rivalizan muchas yeces con los fabricados en el extranjero, especialmente la prensa debe prestar ayuda á las empresas qne se proponen el adelanto en nuestro pais, y
por esto nuestros lectores notarán que más de nna
vez nos hemos ocupado en llamar EU atención sobre
la importancia que día á día adquiore la fábrica á que
nos referimos y que puede contarse, sin temor de equivocación, como la primera f1lbrica de muebles de
la República.

Cuando las manchas ie tinta son
recientes, para que desaparezcan
de las telas blancas, basta generalmente laYarlas con agua y jabonarlas; después ya no queda m,is que
quitar la señal de la mancha formada por el óxido de hierro, mo•
jándola en ácido sulfúrico ó clorhídrico muy dilatado en agua. Si las
manchas son antiguas, es preciso
aumentar la cantidad de ácido, en
proporción de una parte de ácido
por diez de agua, poco más 6 menbs; también se puede, en este caso, emplear sal de acederas, 6 bien
el ácido oxálico, pero solamente
para las-telas blancas de algodón 6
de lino. El vinagre blanco muy
fuerte con den~. mejor para las telas de color. Cuando las manchas
resisten al empleo de la sal de acederas, es necesario, después de frotarlas ligeramente con esta snst•an.
cia, afiad.ir una sal de estaño, el clo·
ruro, por ejemplo, ya disuelto, y
frotar de nuevo durante algunos
momentos.

SALO~ DE MA.QUNARIA DIVERSA.

pondiendo á los trabajos del Sr. Unna, con la gran
aceptación que han alcanzado sus muebles y que le
han proporcionado la gran satisfacción de no fabricar
más que los pedicios que con anticipación se le están
haciendo. pues no le alcanza el tiempo para hacer
muebles de almacén que pusiera á disposición del púhlico, más que en mu·y pequeña escala. Y e¡, natural,
el mueble americano en México es muy conocido, es
fuerte y es caro y de poco gusto; el europeo f'S costosísimo y no compite en construcción fuerte con el americano, y los muebles de la casa Unna reunen á la
construcción y comodidad americana el buen gusto y
gran talento artístico que saben gastar los trabajadores
europeos.
No es mucha aventura si auguramos á er=a fábrica
como otras de nueva implantación en nuestro país,
y en las cuales se invierten valerosamente fuertes capitalea,,·que serán la base de el comercio de exportación de nuestro país, que en alguna ocasión tiene que
ser no solo productor de materias primas, cereales y
ganadería; sino también de artefactos que compitan
con los americanos. El capital puede ser alema.n, ingles, americano también, pero la fabricación tardeó
temprano alcanzará gran auge en México.

***

La raza latina es demasiado fiera
nara resignarse á, la humillación,
sin arrojar un reto r1upremo al destino.

•••
desarrollo ele

El
la instrucción
primaria, ha cambiado el equilibrio
moral del inundo.
Emuo LEYASSEtR.

@ran fábrica de muebles

•*•

--DE--

Jorge Unna y

Comp.

SAN LUIS POTOSI.
DEP.-\RTAMENTO DE CARPINTElUA.

BERTHELOT.

1.

TRAJES DE INVIERNO,

2.

Cada uno gusta la dicha, según
su alma,
JORGE SANO.

�~

••

•

•

: ·

•

'

DOMINGO 29 DE DICIE::-.IBRE DE 1895.

TOMOII

.

NUMERO 25.

1

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•

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.

~~"

~

$1 corazón no eni,ejece.
Dibnjo de J. Martfnez Carrión.

• 1

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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19

EL MUNDO.

DICIEMBRE,

1895.

PRENSA MEXICANA

UNIVERSAL
To•u•,11-·'IJ&lt;&gt; IEPOO.&amp;,-Nll'I ~ó\t

!ll~~H'O DOMl~GO 10 ffF l\O\IE'111RE DI-: JlJ93.

, .. &lt;1••··· . .••100•1,•••1-••····

Páginas extrMrdiwzrifl.~.

DO~,II.\'GO 8 DE DICIEMBRE DE 1895.

l!IIDfc!'OR Ell IIFB: &amp; PBRBZ iOfilO.
•dmfnbtrador Antonio Enr, ..11n,
Ul¡S.f'ONO 1,818'

PRfWIO: 3 ().ENl'.t.l'OH

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...

&amp;oncepc¡;112
!l;intura famooa de fJ76uáLLo.
(De fot, de los Hnos. Torres, (~ de Plateros núm. 2. ) tomada. dtl original eu d Lnnn&lt;•, di· r:ir::-&gt;.

�8 DrcIEMllRE, L!l\15.

EL MUNDO.

178

Páginas l!.Heraria~.

Q::u1t1t.et1r 1uu1 bir.qnilht.

ILKA.

de una vida 1 inutilizó tr.es años &lt;le una existencia, consa-

grados á un ideal

(*)

'"ª próximo :t realizan::e'?

Este, aquel, el otro ...... que i1nporta? Su nombre ee: des~
tino, fatalidad!
.
.
,
Ahí qned61 rota en diez pedazos.' la ~oqmlla, deeangrundose con glutinosos co,ígulos do mcoturn.negra, y, co~1 los
ojos clavados en ~l campo del del"astre, él, Prut.lenc1~, el
empleado con treinta p~eos &lt;le sueldu, con madre y cinco
hermanitos!
Empezar de nuevo? Imposible ...... el desaliento, lapobre~n1 lo impedían!. .....
Y, no vendría para otrn posesión ot:o desastre?
Sí! oh vida mi::.erable, \'ida mezquma, porque tu no
bastas ni para culotear una boqnUla!
A~lADO NERVO.

NOVEL.A /Nl!DITA DE ALEJANDRO DUMAS (HIJO).

Tradncida expresamente para El lf!t1ulo por Alberto Lcduc.

1

visto muchas corns y conocido :t muchas gen~
es· primt'rO por tempemmento y de~pués por
ni 'profesióu. He visto i~u_cho y analizado WU·
cho; ademús, mi memorm 1mplaca_bl~ pone con
tinuamente frente ú mi vist;i los menores mc~dent~s de
mi vida
de estos saco alguna~ \·ece::i para 1~11s fntui1os,
•. .'
&lt;~ ()
relatos Q.Je dicen inten:sark~. Uun frecuencia me &lt;ltce1~
que escriba mis memoruts. Nú lú hago,. porqu_e
Pl~
ADA uno tiene sus
den escribirse las memoria:-; propias, ~m escribir füi e
manías, y Pruden•
los demás, 6 sin ocultar de la proniu. vida. lo que el lector
cío, empleado en
cierta olicina con
más deseara conocer.
,
Aquellos y aquellas de quienes yo podna hablar, pre:
LOS TRES BESOS.
treinta pesos de
fienm que me calle y no siento de~eos de hahlar de m1
sueldo, de los cuapersona. Los lau;el~s de Juan _Jacobo y de ~asay10va1
les vivían, misera•
no me quitan el sueño, at contrar10. Lo que s1 etita. pe~·
blemente, eso sí,
mitido es sacar de los recuerJo;, personales algunos epi·
su madre, dos hermanitos y tres her•
angel &lt;1e faz risuei1n, dulce mirada y alas blan- sodio·' con los que el tiem¡.,o poco ú poco haya formado
un todo, á los que nos~ aumente nad_;1 que pueda d:1· t~n
as v nítidas, conYocó ú. concn~o .'i. !os beEos.
manitas 1 no constitnfa por cierto una excepción de la
Ei-a In. Purc&gt;za que iba. tí premiar con un cora• dato mtí.s, respecto .í. bis ex~ra \:1gan?rns de la natu1 ,tleza
regla.
'&lt;l d
human:, y que no hag~~ dano a nadie.
.
_
Ni esü1ba :L ~n alcance, ni deseaba un buen Yest1 o e zón de oro al beso m,ís pnro v sincero.
Hace treintaaiios v1viayo eul_a c~!le de Boulogne, ha
Llegó la hora del concms·0, y se presentó el primer
rheviotte m•gro ó gris par.1. c&lt;,n aiiadidnra ele ~meso basbitaba. un·\ casa. perteneciente :i mi buen colega ~lel_estón r gua11tc·s obscuroe:, lu&lt;'irlo en Plateros o i::n b~ Ala- beso.
meda los domingos ~, demás fie~tas dl• gnarcktr. ~ estía. ' Con ceremoniosn. parsimonia, la cabeza leYantada Y ba· ville Yel ii~quilino anteriot· iL mí había sido:Grassot, quien
cada. tres meses oh-idaba rc::gu_larmcnte pag~ir la r~1:ta.
bumildf', muv hmnilclemente y Jamás laco!nparac1ó11 de ja la vista, so acercó :í la Pureza.
Melesville después de d1ec1ocho :neBes l~ dos ,mm; de
su modest íRiino pergeño con d ele los -pisa ,·erde_s del
-Habla-le dijo ésta.
boul.erurd. nctanwnte p:lrif'.iem:e, le arr_ancó ~rn ~u~p1ro.
-Aspiro al premio que ofrecéis-exclamó haciendo una. tanta. reaula;idaU, se decidi6 {probab~eme1~te con m11cha
pena, pt~es~ra muy 1:&gt;ueno) á. dllr su hcenc1a absolut;L al
Tampoco pennba purqne ~n pennna le 1mpi?-1ese to- exagerada. re\·erencia.
célebre ealtnnbanqu1.
.
mar, &lt;'11 Iturbidl', uu r~fresquito 6 unn copa, a la horn
-¿Cu,Ues son tus méritos?
Grussot contestó e:::e día con uua. fr_ase q~e ~1ercce, c1-La humildad ante el soberano, el respeto á sns leyes
chisicH.
"bl
Temperamento tranquilo, organismo poco snsceptt e y la adhesión tí sn persona. )le postro :í. sus pies. Y me tar::;e. Después de _l_mber eido &lt;lesped1do1 tué a nr &lt;l SU
de conmocione:,,,, era cn~i feliz en sn estado y en él se man- poso respetnosa.111ente en sn mano. Soy puro y sm~ero propiet:ll'io y le d1JO: .
.
-¿Por qué me_ desp1~e usted?
tenía sin diri"'ir la Yist.:i al campo, vedado par:'\ él, donde porque me inspiran el respeto, el cariño y la abnegación.
-¿Por
qué,
m1
quendo
Gras::ot?
Porque no paga usted
florece l;i o¡,t'llencin. y bri\ la. la elegancia..
.
-También eres f'l miedo, la adulación y la hipocresh~,
Perv he dicho ca..~i feli1. y debo explicar m1 ad,,erbu?:
nunca
-Aumente usted la renta, conte,;tó GrnsR0t.
.
Prudencia deEeaba :ilgo qne hasta la fecha no hab(a p~d1- y entonces te insp,ftn. el &lt;'gofsmo. Otras \'€Ces eres la traiLa frase vaHa por laS rentas adeudadas; pero l\Ielesnlle
do conseguir. ¿Qué dt'se,iba? Simplemente un:i boquilla ción, y entonces te inspira Judas.
No mereces el premio. Yéte.
estaba ya comprometido co~migo.
de a111h,ir v espuma......
.
_
Hérne pues, instalado. S1 la::i paredes habbran, co!Ilo
Ern. fu1ui.1dor decidid() y ainaba con pas16n las e~tra_nas
dice el ;ulgo, cuántas cosas contarían las de esa. casita,
coloraciontR de la cspmna, producidas por la nicotma,
Cintilando sus ojos, dibuja.ndo sus labios una sonrisa Y eu donde vivieron después q11e ro, Sarcey, About-, Paul
merced ,í. laboriosa con:-tancia.; coloraciones que tienden,
de Cassagnac y Roger Ballu. Un_ s:1lo1~cito, un co111eclor,
sucediéndose sin cesar con gradación il:rnprecia~le p~r.a todo emocionado, se presentó el segundo beso.
una cocinita y un jardín eu el piso baJo; en el eegundo,
ojos p 1co acostumbrado~,. :t un negro bn_llant_e, ltmp1s1-Habla.
una rec:tmarn, nna pieza de estudio, un cuarto de bai1o
-Aspiro al premio que ofrecéis.
mo. unico ...... meta cod1cmd,1, por el propietario de la bo·
-¿Cu¡Hes son tus méritos?
quilla, con anhelo igual ú m,_i; grande q;1e _el_que el en~y &lt;los par,\ criados.
·
Nada de portero, la llave en mi bolsi[lo. ,
.
morado-ali('nta por Ir posrswn de _su Virgim~, el ambi-Mi cariño mi desinterés y mi lealtad. Me postro anComiendo allí un dfacaluroso de Julio, íue cuando m1
cioso por la cnnsecución &lt;le un capital y el i;rt1s,t3; -por el te una mujer ~ohnáncloln. de caricias y atenciones; satis•
feliz remate de nn monumento que patentizara•~ los fu. fago sus caprichos y me con~tituyo ~n escla,:o. suyo. La padre me dijo:
-Abre la puerta de tu comedor para que entre el aire
turos su jn:,:piración é ingenio.
.
.
doy mi corazón y por ella pierdo m1 tranqmhdad y aun
Señol'es fumadore!', que de seguro m~ lee1s 90n interés expongo mi vida. Vivo s6i? por ella y pam ella, Y al _~n al jardín
. _
,
..
Allí durante seis ano.;, ftu tan completame!1te feliz, c~creciente; vosotros sabei:, biPn lo 9.ne d1~c&gt;, '· osotros me uno st1 suerte á la mía. Prnuero me poso en el ~um!no
entendei!', sf, vosot,ro,1 que habe1s ~orndo sm descans_o de sus manos, lnego me oculto en la sombra de sns OJOS, mopnede serlo un hombre; tu Ye s._alud, traba.Jo. b1;1en éxl·
tra~ ese ideal que se llamn. lrl, boquilla culoleadct, tan di· y después, cual m:.uiposa, libo en la. flot de ~ran~do de to y libertad. No tengo la pr~t~nstón de haber _!;itdo de~fícil, ay! de alcanzar.
.
sus labios. Soy sincero y puro, porque me m_sp1ran la grach1do después; pero la feilcufad es _lo contrar10 del VI·
Los que no fumais, dad vuelta ,í. la hoJ_a;EUfun~o tr~e,
no, siempre la primera copa t8 la meJor.
.
sinceridad de uu afecto y la pure1.a de nna pasión.
En esa époc,1 trabajaba yo mucho, desde h1s seis &lt;le la
para vosotros, matetfa~ _suaest_i "ª~- DeJad est-a historia
-TaUlbién eres desleal é interesado, é i!1jnrias á 1~ muporque no comprenderrn1s _á mi héroe ... ...
jer á quien gne-rías. y de l:'sclavo te conviertes en tirano mañana hasta las cuatro 6 cincq de la tarde. D7 cuando
Señores fumadores, prosigo:
y b martirizas. Destrozas su corazón: roba~ su tran- en cuando la inspiración no 'l'enÍ/t; me asor~1aba, a la venPrndencio deseaba, hP dicho, una boquqla de ambar Y quilidad y amargas su exi~teucia. Encadenas PJ'ime_ro sus tana :í ,·er pa:;ar á las gentes. _füida me d1st1:~m t_an~o (y
e/Jpuinn. pero una boquilla.de pndres conoc1d~l'=, &lt;lernar_ca manos, hwgn cierras sus OJOS y despn~s marclutas unpu• algunas veces hasta me servia) como ese n y ,en1r de
desconocidos que no se creían ob~e1 vados. Ilablo ele los
a.ceptaila¡ no hi boquilla ce:pnri.1 1 no la bc?qmlla apócnfa nemente la flor de gi·:rnado de sus labios.
que con impudor alarga rn cuello d~scolol'ld~ en el nt~ud
Entonces no eres sincero porque eres impuro, y eres hombres, porqu~ las muj_eres habiendo siJo hechas. para
de madera vil y enero deco!oresch1llones; s1, la boqmlla impuro porque te inspira la concupiscencia..
ser vist.'l.S, ven euempre si _se les Ye, sobre tod1¡ en ese baque se recuesta yolnptuos:lmente en afelpado estuche nerrio que no las deja ver srno cn,mdo ellas qmeren.
No mereces el premio. Véte.
gro. que ostenta. en [et.ras doradas el nombre deGoetsch.
¡Óuánta:i. novelas hice y me con~ :i mí _niiim10 d?itmte
Y esos boquillas yalen mucho, r;obre todo pa_ra. el emesas largas horas de descanso. segun las J1,·ers;ts siluetas
pleado con treinta pesos de sueldo, madre y CLnCO herCon \a tranquilidad de espír_itu que ~a la con~iencia que se perfilaban en el ll;l~ro de en frente! ¡Cuan~os ho~·
del bien obrar, sereno y maJestuoso ~l!'. afectación, se bres y mujeres, ahora v~eJos 6 nLUertos ya,. me p1oporc10manitos......
d
·
Un día, sin embargo, el fer\'ie!1te deseo de ~ru ~ncio- present6el tercer beso :í. la pureza, dmg1éndole dulce~ na.ron, sin saberlo, una 1dea, umi observación, un detalle
debfa reali1.arse ...... Estab:i escnto qne se reahzar1a ...... miradas.
con su actitud 6 sn füonomía! .
.
Un quinto de billete t~e la Nacion_al, ,í gue correspon•
-Habla.
pe¡ccl,'!.árant ~.s colaboradore::i anón11n11s tuve sm que lo sos_•
den cinco peso~de prem10 ..... . u~ qmnto bienhechor, una
-Aspiro al premio qu.t! ofrecéis.
.. 11
fracción misericordiosa, longámma y después ... ... la bo-¿,Cuáles son tus ménto:-? .
. .
Los que leen bien, a.prenden mucho; pero los que m1quilla, gallarda, de mnbar nebuloso y espuma blanca co-E:I cariñoso respeto, b asidua sohc1tud y_el amor sa- ran bien 1 aprenden 1mts.
,
.
mo el ampo de la nieve, y estuche elegante con letras do- grado {Luna umjer .í. qnien adoro con tod,o nu corazón, y
Un día de abril, un hermoso d1a de abnl 1 qu? yo des•
radas que dicen triunfalm~nte: Goetscb.
.
cnya existencia es más que mía, porquC es de. los dos. de mi ventana miraba dentro Y fuera de m1 1msmo, ( 11 0
No quiero hablar de los transportes de Prudenc10 ..... .
Gozo con sus alegrJas y sufro con _sus pesa.res, los. q_ue e::i esta la historia que voy á contar; pero E:S una anecdo•
concíbalos el lector ...... Aquella vida tuvo 'le~de enton- procuro á toda costa desvanecer. l\hs m11s puras car1~ias ta muy original que me viene á la:_ me1~rnna) ví un~ a~ces un objeto: habfa ya una misión que cumphr ....
son para ella. Obedezco y sigo _sus subli~es co1;seJ?S, ciana enlutada, que con su devoc1onano Y. una h~1mo:,a
Para colmo de venturas, un casquillo de metal dorado qne me inspiran la virtud, y purifican&lt;lo m1 conc~encrn, niña caminaba por la calle Bla1~che. La m~a no ib_,i ~ncubría el canto de la espuma, como una coraza benéfica labran mi felicidad, que me compluz&lt;?o en compartll" con lutada1 eino vestida con un traJe muy senc1llo Y d1stmque impediría que la brasa del cigarro hiciese daño :í. la ella. Soy su sostén, porque ella "s nn an$'~l de la guarda. guido. Parecía ser de quince años, tenía los cabellos
linda no\'ia. del mofü·sto empleado
. Me ~acrifico por ella, porque ~lla se sacr1tica, por mí. La don1do-rojos: en aquella época las ca el!eras de ese color
y principió la e\'olnción, si bien con ella se d_obló casi amo, porque ella es _la esenc13: del amor mas puro. La eran raras y casi constituian hasta. una vergüenza.
el presupuesto para cigarros de La Mttscota (advierto que quiero porque nacl1e n1c qu1ere como ella. La ad&lt;;&gt;ro,
Todavía se burlaban de ese color en el pelo, como de
no es réclame. )
.
.
. .
porqu~ me dignific:i y rne enol'gL~llC'ce su adoración. los jorobados. Hoy todas las mu)eres tienen 6 quisieran
Primero, vino un leve amar1llo en las_ rnmediac10i;ies
y en fin la idolatro, porque esa muJer, que es el amor, tener de ese tono la cabellera; sm embargo de que no to·
de la boca enm1squillada; luego se extendió, se acentuo y la \'irtud y la abnegación, es mi madre.
dos los hombres son ni quieren ser jorobados; pe~o ya no
ahí donde había surgido, fné obscureciéndose hasta lleLas fibras de un cora1.ón tili.11 med,in vida, y circunda- se burlan tanto de de los que lo son. Al qontrano, ere~
gar al tinte del chocolate, cediendo suavemente al esca• do de la aureola qu~ :í. vos misma os circunda, me poso que estos son quienes se burlan de los que no lo son,. &lt;L
lar la pared superior; después,_ aquel tono encant~dor,
con cariño y respeto en sn frente.
juzgar por las miradas de sus ojillos y la burlona sonnsa.
uniform6se v durante mucho tiempo, se mant1:v~ mva•
i
' ·
de sus labios delgados..
.
Soy el beso Jlll ::l puro)' mas sincero.
La joven, hija 6 nieta ~e la dama á cuyo, lado carnl·
riable: habíá'concluid0 la primera etapa de la d1fíc1l pro¿11erezco el premio que ofrecéis'?
naba en silencio, estaba pernaba como las vll'genes, con
greRi6n .
, .
-Espera-le dijo la Pnre;m, y preguntó si se presentaba los cabellos abiertos en dos gajos sobre la frente, como
Oh! negro brillante, limpísi1_:no, un~co 1 3:un n~ asomabas, pero se te presentío; babrns enviado :.1 ~n p1ecur~or 1 otro beso ni concurso.
cortinajes !Ümétrico!'=.
.
.
Cuando le dijeron que nó se dirigio de nueyo al tercer
Algunas veces, los gatos tienen entre los OJOS las_ ore•
como unn. noche americana envía su _extr?no y_glor10so
crepfü:culo! Y asomn~t~ al fin, y fwste mvadiendo el beso v le dijo:
jas, dos manchas de ese color que les dan la a.l-'anencta de
campo, suavemente, dmmulanclo tu adorable faz de nu-Éntonces mereces el premio. Tuyo es el cora1.ón de mujer metamorfoseada. en ga.to.
.
bio tras el velo de colo1· café, café ob~curo, como el del oro, porque eres el beso mtls puro y más r incero que se
Con sus mejillas color de leche, sus labws -rosados Y sus,
.
l
ha presentado al concurso.
ojos cuyo matiz no ~adía':/º di:;t)nguir pero que sí ve~a
gram, recien tostac o.•····
.
Por fin venías ...... oh gran deseado 1....... y PmdenCJ? te
-Pues gué¿pudo presentar,;e otr&lt;;'_be~o que ganara en
brillará tan larga distancia; la JOYen per:;omt,a p:irec1a
saludab~ con entusiasmo y esperando tu _completo re1!1a• purez:\ y sincericfad al beJO de _\~11 hiJo a su madre?
gata metamorfo8 eada en mujer.
do, quedábase frecuentemente en é_xtas1s, en la esqmna
-Sí el de una madre a sn h1Jo.
Dos largas trenzas caían á lo ln.rgo de ~1;1 espnl?a,_ 1~1 ás
ele dos calles en 1(1. puerta. de la oficrna, frente á la mesa
Ese ~sel beso m:ís puro y sincero el(} todos.
ab:tjo de la cintura, y entre los hombre8 Jovenes o v1eJOS,
número t,anths de su sección.
R.AMÓ~ Ku1.CÍ.-\ Y GARCÍA.

_ny

b

r

···Q~i~~- ·r~é -~¡ ·i-~f~;l~~·di~t;aia.~ ·¡¡~~ ·~~~ -~-~- ~oa.~~~ ·a~;~¡:

b6 una ventura, mató una. dicha, hizo el vacío en rededor

1\-Iexico, 1895.

~To:narla de la eolección de nm·eluslnéditas que se ,t&lt;;oal;a de publicar en Par\:-.

8

DICIEMBRE,

~ - - -~ ~

1895.
~ ~~-

-=======

qnc iban tras ella, cleb:a haber pocos que no sintiesen deseos U.e ngarrarla brnscnm.:nte pül' esus l.1rgas guedl'jas y
Jcj:m,e nrrnstrar á donde fnes(•,
N•guí con h~ mirada ti tau preciosa niiia.
E.ia 110,dLijaba do yer fronte ú sí misma; m:Ls moclest,a
que Ualatca, parecía no hacer n,1d,l parn qne la \"ie~~n,
cu.\ndo rcpentinamentl·, ni tcrndnar la cl\l!e, YOlteó la
cant y Bl! n,,nrió conmigo como una pérsoirn couocid:i y
como dic:iJnclome:
-Ifa::itn. lta,go.
Yo no la hal&gt;i:L visto nunca, y era ele nqnellas ele quienes sti acuerda uno sit•mpre, aun cuando sólo una \'cz las
ve,1. A i:;u mo\·imienii, i111pt·c\·bto, ¡,L•ro categórico, yo
contesté mecúnicamente, por decirlo :isí, porque uo ha•
bfa tiempo que pt-rder ( la uilla llt•gaba ya {L la csquiua)
contt'Sté digo, con una incli11aciún de cabeza., que cualquin:l pen-ona do su sexo, clot:1&lt;la de la 111tmor expericn•
cia ó dt&gt;J menor instinto, hnbit•rn traducido así:
~~~i Jebernos voh·ernos ú \'l-'r, quo St'a lo 111..ís prnnto
po-;ible, pues todo~ S•Jmos 111ortalt&gt;s.
Ella comprendió eYiclentemente, pu&lt;'S dejó,¡ b anciana
que no pareció apercibirSiJ de la\ 1110Yi11:icnto, y que se
ernpor.J por la calle Blanclie, como si nada hubiera pa•
snd 1,
L:l jo\·en ~e dirigió ú mi C'as:,¡ yo cerré mi ventana y
fuí {i. abrir.
-¿.-\. quién busca usted, sellorita? pregunté con intranquihdnd.
-A u:-ted.
-Entonce~ ¿no hay cqnírnco?
-~o.

-¿l\le conoce ui-tt-'d?
-E\·identemeute. Paso por esta calle con fre.;ucncia.
-;, Y !n anciana'?
-¿Qué anciann?
-J~a-qne iba eon usted.
-:."o la con•Jzcn.
-Parecfa que iba uste&lt;l con ella.
-A propúsito.
-¿Cómo?
-Cuando ~algo, tnn pronto co1no \"&lt;'O algu11a dama r?spetable que sigue d rni:-:mo C;unino que yo, me voy junto
á ell,1, y i:;igo con los ojo.s b.ijo.:=. Siempre tengo buen éxi·
to. Usted, que no Ns un tomo, cayó.
Yo había colocado ya á mi i,1µ,,rwa en b posición social qne creí. Pel"tenccía :.í hifamilict 1)erdf', no me quedaba duda . Y Yalín !:i pena de ser t·studiada. Tenfa los ojos
verde::, sombreados por brgas pe:itniias m:ís of'.cur,l~ que
sus caUellos.
Cuando os cncontreis con una mujer joren, con cabellos color ele oro, ojo!'= color de ajenjo y labio."! color de
fresa, :um1ue llO esté yo aUi para pre,·eniros, desconfiad,
sin ernbflrgo.
Aqudla era fina, sonriente y candorosa. Ni un grano de
poi vo de arroz. Con la le11gua se mojab.~ lo.:i labios á cada im;tante ¡ así como los gatos cuando beben leche.
En pocm1 palabras, el \"icio cspo11t,ínco, luminoi:o y vir·
gina!. El primer 8entimil'nto c¡nc se cxperime11t:iba en
presencia de aquel ser, tan luego como se tenía noción &lt;le
las co ... a:;, er;i cogerle por el talle, besarle por todas partes,
y n.rrojarle por la. \'éntanll 1 pa.ra ,·el'le caer sobre ~LIS patitus, y huir riéndose. Lo que sí es cierto, es que yo no
lo arrojé por la ventan:i.
-Hacía mucho timnpo, me dijo, que quería yo entrar
aquí. Tenía curio.sidad de vei todo lo que tiene usted en
su ca!'=a.
-:-¿Por qué no entraba?
-:No n:ie atrevía.
-Sin embargo ...... no es usted tan tímida.
-Oh! no.
-¿Qué edad tiene?
-Adivine.
-Quince años.
-Yaya! usted es como todo!'=, ninguno quiere creer que
tengo ,·cinte, aunque aparento 1ener quince. Hay días,
en que parece que tengo doce; cu:rndo me pongo vel!Lido
cortó.
-¿Usted se pone vestido corto?
-En las Tullerías, en el Luxemburgo y en el PalaisRoyal.
-¿Por qué?
-En el yerano, cuando hace buen tiempo me visto de
colegiala, coí1 un ,·estido blanco, a1.ul ó rosado, que me
llega basta el tobillo, y un cinturón con su lazo flotante.
Dest.renzo mis cabellos y me pe!no á la inglesa, me pongo un gran sombrero de paja en la cabe1.a1 un collar de
cornl en el cuello y mitenes blancos en las manos. Le
digo á. mi criada que me acompane .v que lleve su !abar,
vo tomo mi aro y nos vainas á. las Tullerías, al Luxemburgo, ó al Pálais Royal. Entonces es cuando no aparento tener mú.s que onceó doce años. Mi criada, se sienta
en un'banco, y prosigue su labor; mientr11s que yo echo
tí correr como uua loca, y cuando apercibo algún señor
anciano que se pasea ó lee su periódico, le arrojo mi aro
entre las pierna!:3, !e digo que 111e dispense, y casi siempre
se entabla la conYersacióu. Prosigo diciéndole algunas
inocentadas, se ríe, me mira, me diC'e que sov bonita y
me pregunta por mis paUres. Le contesto qué no tengo
m,ís que madre, que 1&lt;iernpre está enferma, y que como
no puede :::alir, ella misma se ocupa de mi educ.ición. Si•
go diciéndole que me fa.st,idio, porque mi madre es muy
severav qnu ,ni únicn distracción es venir á jugar al aro á
!ns 'l'nllería8; pero que y,i con1iem:o. ti ser grande para ese
juego de chicueloi::; que adeui.ís pronto vamos ií. irnos á
vivir al campo. El viejo !lle cree¡ los jó\·enes no creen
nada y los viejos !iÍ, debiendo ser lo contrario, pues los
yiejos saben m_.is que los jJvenee;. Entonces yo exclamo:
-¡Ah Dio!'! mio! ¿€'H dónde est,:L n1i criada'"! quizá me
busque; seílor ¡.:i 110 encontramos ú. Ernestina.¿me condu•
cirií usted ú ca~a de mamá'!
El viejo y yo nosech:1.mos {l bu!'caní. Ernestina, ,í.quien
encontramos y que me regaiia. Yo sigo jugando con mi
aro el viejo se queda charlando con Ernestina, le hace
pre~untas relativas á mi familiar ,í mí, le dice que cuán~
do Z.olveremos, la corrompe poco á poco y acaba después

EL MUNDO.

17\:J

= = = = = == ~

de muchos días por decidirme{¡ venir tÍ hurtadillas ,L al•
morzar con él en el campo ó en su ca:;:l. Durante todo ese
tiempo, yo atrapo todo lo que una muchacha puede ocultará los ojos de la madre m,is vigilante, cuando tiene una
c:unarem por c,Jmplicl'. E~ inmensa mi colecció11 de sor•
tijas, alfill!res, rl'ioje:;, cadl.!nas y n1et.lallones. Nn11c,i se
atre\·en ,t ofrecerme dinercJ¡ pero se lo dan ,í. Ernestina,
y mucho, sobrt:e tod,, cu,rntlo lt!." dice que mamá est.t muy
enferma y no me dej:.1 salir. Se entiende que nnnca estoy libre por In noche, y mis quince anos no resueltos
dejan siempre el Gódigo abierto entre nosotros. El último es un gran colecci,rnador que tiene m.:i.ravil!as en su
casa. Ernestin:i. 10 l!ama el prilllo Pons; pero ~·o finjo no
com,?render. No quiero haber leido nunca. á Balzac, qne
entre paréntesis llO me di derte mucho. Se toma mucho
traba.jo para('xplicar las cosas; ellas \'an por sí solas m:.'Ls
violentas de lo qtrn se cree. Mi ,·iejo Pons está locamente
enamorado, y e8pera con impaciencia que tenga yo dieciséis años para rubarme. El no me lo dice .1. mí¡ pero se lo
dice á Ernestina, quien responde que no consenLil'il, si
Pons no le da Yeinte mil francos para. ella y cien mil P.ªra. mf, porque después de eso no hay que pensar en \'Ol•
ver ,t verá. mam,L No vaya usted á. poner en un libro 6
ea una comedia lo que le estoy contando. En espera del
rapto mi primo Pons me hace jnrar sobre un hel'lnoso
Cristo que tiene, de or0 maci7.0 con corona de espinas y
clavos de piedras preciosas, y que alg(m dfa. sed mío, me
hace jurar que no r.liga yo nunc:i nacla suceda lo que suceda.
Yo juro todo lo que el quh.•re, y lo qne le encant,a más
son mis inoCl-'ntada::; él me desmoraliza cunnto puede, pe•
ro yo finjo nr&gt; comprcnderlP, abro tamaños nj1Js 1 le pregunto lo que quiere dl·cir, y él se ríe. El es lit causa de
que yo camine junto,¡ las damas respetables parn el Ci"\SO
de que me encnentre en otra pnrtc qne no sea en las Tu•
llerías.
Si este negocio no tiene buen éxito, usted me propor•
cionani el ingreso 111 teatro, por eso me he empeñado
tanto en conocerle, etc., etc.
El negocio no ttwo ÜLH'n éxito; el primo Pons so escapó {L lo mejor por medio de nn n.taque de apoplegía.
Tuve que hacer i ngn•s:tr u1 teatro :t a_que·lla chica. de cabellos d&lt;! oro y fné hasta cinto punfüfüediana; pernse e•
namoró de un actoi"¡ y murió e~tando e11 cinta, quiz.í. de
horror por hi maternidad; no qnería n•prodncirse, y te•
nía razón.
Pero repito que no quería yo contaros la historia de
este hermoso rno&lt;=trno. Yino {¡ desli1.ar,;e entre mis re·
cuerdos de aquell:l época y lo dejé entrar en mi relllción
porque no carece de originalidad.
·
Otro día, ví pnsar por la calle de Clichy, el entierro de
un hombre que hab(a desempeñado un gran papel en la
revolución de 18.tS, y que ahora llevaban á l\lontmartre.
Abrióse una ventana cercana &lt;i la mía, y un:\ joven se
asomó á ver como yo, el entierro que hacía gran estrnendo, con su banda de música y eus tambores. La mujer
aquella, estaba. vestida con 1m pienador de 11)\lselina
blanca puesto muy &lt;le prisa. El cuello de~abrochado del
peinador, dejaba ver otro cuello un poco corto pero blanco v redondo como columna de m:í.rmo!. Los cabellos
abÜndantes, recogidos y anudados de prisa también, pa•
recfan un nido boca abajo acribillado por el sol, y dejando ver todos los matices naturales del rqbio, del rojo, del
castaño y del oro.
Si lo que me faltaba Yer, correspondia ú lo que estaba
vo mirando, la muerte del gran personaje no ero inútil.
Esperé con impaciencia que voltease la cara, cosa que no
tardó mucho en hacer, pues ¿cuál es la mujer, que al mirar un entierro por la derecha, no Yoltea ,í. ver si viene
una boda por la izquierda?
Sin embargo, antes de llevar t'i. cabo semejante movimiento, facil de prever, fijó sus miradas en la casa de
enfrente ocupada por un pintor célebre.
El pintor miraba también el desfile del cortejo, y para
ello había sacado la cabe1.a, sólo la '"abeza, por entre una
cortina de su estudio.
Inmóvil, con su barba de abanico, sus grandes mostachos y su gorra café, esa cabeza recordaba. aquellas
de piedra que los escultores medioevales, esculpían en
el rincón del monumento termina.do, y que eran sus propias efigies 1 en actitud de escuchar sin ser vistos, lo que
se decía de en obra.
La dama volteada hacia el pintor encóntr,í.base completamente de perfil respecto á mL Un burgués, poseído
de admiración habría exclamado: ((Es un verdadero perfil
de camafeo), y por esa ver, siquiera la vulgar compara•
ción hubiera sido exacta. Era imposible en efecto encontrar un perfil m,ts regular, más noble y más distinguido, que el de aqudla mnjer, cuya línea firme y precisa
se desprendía y dibujába, por decirlo a.sí, su huella Fobre
las cai:!as, sobre el movimiento y sobre el ruido de la
mnltitnd.
Nunca había experimentndo como entonces la sensa•
e;ión tan impre\'i~t:L y tan precisa. de la belleza antigua
en la vida real. Hnbiérase dicho que repentinamente se
habfa trasportado en medio de nuestras parisienses á una
de aquellas hermosas griegas blancas de quienes los poetas paganoR hicieron las amadas de los dioses, y de las
que San Pablo hizo después á las misioneras y {L las m:irtires de Cristo. Las pestañas era11 rectas, abundantes y
color de tabaco turco, las mejillas duras y blancas, como
si en pleno dfa estuviesen iluminadas por la luz de la luna¡ los labios arqneados, color de rosa y entreabiertos,
dejaban ver una doble hilera de perlas ( otra comparación
vulgal') y sns grandes ojos obscuros, de miradas errantes
y dulces, parecfanse :í las que Hornero presta á. Minerva;
ojos de ternera, cuyo blanco a1.uloso, tenía brillanteces
de nácar, en su círculo ligero y \'aporoSo.
La belle1.a incontestable, aun cuando era. yo joven, só~
lo me ha inspirado sentimientos, en los que no entran el
deseo ni el amor. Ante todo, sentía yo respeto para e11a
brillante manifestación del poder y del libre albedrío de
la naturaleza, que no tiene en cuenta nuestras comnociones ni nuestras jerarquías, y que crea·lo Bello en don•
de mejor le place, Después sentía yo tristeza, al pensar

que toda nquella lwrmosurJ. se deformaría y destruiría
y ¡,or último, experimentab;t el JeH'O de poseer, no la
persona perecedera, y con frt&gt;cueuchl fastidiosa y molesta, sino su imagen imperecedt&gt;r.t, tijada parn wfi;olo, sobre la tela ó sobre el iuánnol, poi· algún gran artbta siu•
cero y fiel. ~i hubiese yo dvitlo eu los tieuqms U.e 1\lme.
Recamier, seguramente no 111~ hubiei:e en~t111orado de
ella; hay gentes que nacen n.1d,t nd8 pa1·a e~,1~ cosas; pe•
ro no habría yo parado liast:L qm• Ger:.trd, me hnbie8e dado aunque hubiera siclo un dibujo de hi. cabPza y el pecho
dt&gt;I admirable retrato que hizo U.e tan rn:n:wil!osa criatura.
Despnés de eso, la. Rec,uuie1· podía hnbcr enloq1ucido
á. todo.:; los Benja111ín Constant y á tod,)s !os Chateaubl'iand
de ia tiena, ser 6 no ser virgen, quedar.:!e ciega, armgar•
se y morir, todo eso me hubicr,i importado tanto como al
gran turco, y ni siquier,1. la hubiera yo n1elto á mir.ir.
Ella me había ya dado· en este mundo todo h.1 qu" yo
podl'fa pedirle, 11abría sido bella, y yo tendría su imiígen
siempre jove11, habl'ía yo realizado lo impo::cible y eter•
nizado una. i-e11saci6n.
El gran triunfo ch! la bel!ez,i sobre todos lo.i! demás dones de la casu:i.lidad, e:- que t•xi:ite por sí sola, sin auxilio
ni ayuda de nadie ni de nada. No necesita para brillar
ante los ojos de todos, ui esfuerws ni trabajo, ni talento,
ni nobleza, ni fortuna, ni siquiera ingenio¡ sólo necesita
mostrarse, y todos los hombre:! 1,i admiran y todas las
mujeres la enYidian. ¡Cu,in sencillo e::i esLo! Asi es que
fué hecha pfi.ra todos _r no p:irn uno solo .. Qllerer ser amado exclusimmente, de unn helleza (•xcepcinnal querer si•
quiern qne ame, es pedir b lnn,1, .í. menos que espere uno
que la bella criatura tenga treint:t y :-ietc ó ueint.:i y ocho
años. Pero en amor, CLll\ndo no Sl! alca1rna el tren de las
doce, vale m..í.s no toma.r el de la tarde, pues las unches
son frias.
Pero volvamos á mi hermosa n~cina que se quedó mirando la cabeza del pintor, y e¡:::peranclo ,í que éste la \'ie•
se, cosa que él hizo, llO por casualidad, sino ,·oluntaria•
ment-e, como hombre acostmnbrnclo á nr en aquella dirección.
Al verla, me vió, y como cramo,; conocidos, díjome
bu1•nO!l días é inclinó la cabeza. Ella \"Olteó entonces
hacia mí r pude rnrhi de frente. Era un Apólo femeninn.
La salnllé, y !=e sonrió cunmigo, co:;:o hubiern sonreido
Mlle. Georges cnanclo salía de l.i casa del einper,ulor. Cerró sn Yentana é hice al pintor una seña quequería decir:
-'.\Ii.-; parabi~nes.
E! conte~tó con un moYimiento ele cabeza como queriendo decir:
-Usted se eugaña, y me in\"itó con la mano á ir .í. su
casa.
En seguida fuí á su estudio, cuya descripción me guardaré de hac-er, pues se encuentra en muchos libros pu•
blicados hace veinte año". Púsome al corriente de sus relaciones con mi vecina, la cual era~e11cilla.n1enteunamo•
delo á quien sólo él ocupaba y que le costaba quinientos
fra.ncosnl me~.
·
Tenfn die1. y nueve años apena,-;, y la había encontrado
en la calle, ó mejor dicho, !a lmbía apercibido una maña•
na de Junio á las ocho, en una iechería, con la cabeza envuelta en un gran encaje blanco, y haciendose servir leche en 1111 trasto de S~nes. El pintor habíase impresionado ante aquella regia belleza, y ella. ni sospechaba el
examen de que era objeto. Llevaba una gran bata de franela azul pálido, sin entallar, pero que modelaba bien las
formas de su persona¡ l:evaba también guantes de piel de
Suecia, largos y nuevos y los pies desnudos calzados con
babuchas de cuero de Rusia, bordadas de oro y de tacones altos. No cha.rlaba con la lechera, ni se permitía nin~
guna familiaridad: Catalina II comprando dos centavos
de lec"P:.
Pago, snludó; salió y desapareció por el patio de la casa ,í. la que pertenecía la lechería. La tienda de junto era
una carbonería: hubiérase dicho el blanco doble y el seis
doble del dominó. Al trasponer el dintel 1 levantó su ves•
tido y dejó ver un talón sonrosado y un tobillo finísimo.
L'l.S lecheras y las porteras son mn.v indiscretab. Aquella.
linda mujer, ocupaba una habitación de seiEcientos francos en el entresuelo, una habitacioncita que caía al otro
patio 1 y en la que ella ponía tantas flores como podía.
Todas las mañanas bajaba. ~comprar eu leche, no tenía
criada, ella misma cocinaba y comía muy poco, pues casi se alimentaba sólo con manteduilla, pan y té. Ten fa un
piano alquila.do y tocaba mucho; sabían que te.. ía un
amante que iba li verla todas las noches, y con quien sa•
lía algunas veces; pero el amante venía ya poco.
Era alto, delgado, seco y pálido, tenía la barba muy
negra, parecía muy vigoroso y debía sel' extranjero. Con
excepción de él, no recibfa á. nadie.
S6lo usaba batas, aquella azul de por la mañana y una
de seda que cubría con un largo manto cuando salía.
Nunca se ponía corsé. Casi ntmca salía, si no era para
tomar un baño, tres veces por semaua, en un establecimiento muy cercano. La bañera decía que nunca había
visto nna mujertan hermosa; era una verdaderaestátua. Le
llamab:i..n la. sefior,t Ilka, y hasta le liabfa.n hecho escribir
su nombre, cuando alquiló la casa, pues nunca ee había
oído tal nombre.
El interior de su casa era muy sencillo, pero muy
limpio, Ella hacía su cama, barrfa y arreglaba; pero
siempre con guantes. La portera limpiaba la cocina y la
chimen~a, y encendía el fuego. No rebosaba riquezas,
pero á nadie le debla nada.
ProYisto de todo.'! estos informes, el pintor escribió lÍ.
la selloni. Ilka, y firmó con su nombre célebt'e, una carta
muy respetuosa, en la que la pedía el favor de hacer y
ofrecerle sn retrato.
El artista. recibió por única re!;puesta estas palabras:
1rMuy agradecida. Imposible por aho1·a.-lll,KA.
No se ocupó m(l-.S de la aparición; pero tres ó cuatro me•
ses después, Ilkn se presentó l'll Hl c¡¡sa, llc\'ando en la
cabeza una toquit-a de tel'Ciopelo ne~ro con un broche de
plata y una pluma de gallo; iba cubierta con un largo so-

( Sigue en la página 182.)

�EL JlUNDO.

Dll JJ::IUJJtE, 8 1895.

8 Drcn:1IJ;m:, l 8tlii.

EL .MUNDO.

2..

181

.

LA CAltIPA~A

En la Isla de Cuba.
LA Ge ERRA EX CL'BA.-1. Th.efile de las tropas movilizadas frente al teatro Payret, en la Habana.-2. liisa de campaña en CáUiz, oida por las tropas

clestinaJas :í Cuba..-B. Yapor uColón,11 destinado al transporte de tropas.--!. Un bohío en l\fanzanillo.-5. Un encuentro cerca de )fanzanillo.
6. Grupo de so!Jndos espaflQles.-7. Atabaleros y clarineros del Ayuntamiento.-8. Ruinas de una ranchería incendiada por los iusurn.:ctos.-9. Vna guerrilla montada.

l. Cabo indfgena de un regimiento.-:?. Salida á operaciones de una secci6n provisional de artillería de campáfla en Santiago de Cuba.

3. Lineri destruida por los insunectos.-4. Puente proYieional para el paso de tropas.
.5. rn:.1secci6n de explorndores.-6. El fuerte Jarnyó en Santiago de Cuba.

�EL )lUNDO.

182

8

DICIEMBRE,, i~U.'J,

t'&gt; DICIEMBIU:, 18\.lii.

EL.MUNDU.

~=~================ == = = = = = = = = = = = == = ==

ahí, pn.'8&amp; de un ,éxtn■ia impirado en los recuerdos tle la. .
coe¡ pero hny que vivir después. Por t'flO me acordé de
ustt-d. Me dije que siendo herm~, podfn yo sacar part.i• Vlsl',"ra,
El pi11tor hnbía mbit.lo dar ú esa curne divina, tocbs
bret.odo que no dejaba ver maeque la orlo. de sn ,·estido; do de mi hermoenra, exteriormente se entiende, y Eeguir las solideces V los relie\"615 del miirmol luchando ~u Ulu11lle,·ab.i 1.. manoe en loe bolsilloe, el cnello desnudo y loe perteneciéndomt-.
cun con las ·nubes blancu, que forman por la noche d
cabell&lt;ll aprli!Jonadoo en una•. J'lldecllla del mismo color
El fondo de mi seres lo que necesito eonsen·ar. Miguel almohadón de la hija de Júpiter y Latona.
teufa en m( una confianza ciegn. Nunca me preguntó lo . Mi vecino me explicaba au pensamiento todavfu, cuanque 1m pelo.
_
-\'•11110 4 ~r ú usted 1•• graeia81'etlor, dijo al pintor, quo laaeía yo, ni In que dejaba de hacer.
do entró la vecina. Nos e11contr6 fll'nte i1 11\ tela quu l:i
por la galaulwla que ha lenido de o(ffeerano mi retrato;
Otro se cn.•erín con derecho ai interrogarme, puesto que repreaentaba desnuda, y dtJ la que aólo·e@Uban termina.babríit. querl® hacer'o más prontl&gt;; pero no he podido.
meduría dinero; v vo no 8Ó qué Daría.
el &amp;orso y la cabeza.
Todo etto, p1'0$Íglli4: el ·pintor, lo decí11. Ilkn. con vos dos
-¿ Y oho,._9"'!pta usted?
En 81!gUÍd11 comprendió que X ...... me acababa Ue con-Sí y no. JI.º liay rssón ninguna para que me haga 1111- pn!Cb'a y firme un ~o lenta; pero armoniosa. &amp;a mu• tar l1l hiatoria, y que ú. ella me mOFtraba bajo la figura
ted un JePlit ~• tkl
wlOho uaenOM po.ra que yo lo Jer me iute~1\i.'i: ya demasiado, pero me mortificaba aún
acepte; ~ ay nn
o de coociliarlo todo ¿me en- mát. lluy ete:ante ensu traje y en su porte, rMiiante de de Diana¡ pero no dejó ver ni orgullo ni rubor. La saludó
d•l• trabajar.
ju,-entnd y de belleza, parceíame non pn dama que vi- y los
cuentra uatfi berm.oeaT
Pero deede e■e día me encontré con frecuencia con 11sitaba mi efftudio, y uueetm com·ersación t.en{a fatal• ka. A ella le debí la J&gt;rimeru ·noción bien exacta y cht~
-Muyh~.
-¿Ctt,inw ~prodoclr at mee una belleza como la mente que terminar con estas fatídicas palabr&amp;.i dicUaa
raque m,·e de la entidad femenina. Había en rll11, en
mla?
\
por mí:
todo su 1)00.er, eae elemento incorrupt.iblecualquiera que
-A,,ors deonúdese usted.
DIO qne,e hlpde ella.
el calor y CUl\lquiera el ~cti,•1, á que ae l!Ometa, y
No había que au~ner ni nn momento que oquello fue- aea
-Coino Adelo
que se llama et fo111ini.inno, el eteruoad,·ersario del hom~.De
6 de oonjnnto?
ra la""" ¿Con 'qué objeto? Era evidente que no bu80&amp;ba
aventura y eólo au cabeza valía loe quince francoe diarioa bre.
~~
a uelod do conjunto?
-Un obeerntdor poco: experto hubiera reconocido quo
que iba ú coet.arme. Ya entreveía la ■erie de cuadros que perdía su tiempo y '5UB fuerza■ en intentar modificar el
= . e o ~ t e deanoclaT
iba ú pintar. Al mismo tiempo me decía yo: «Sería mu;, fondo de eee animal •dmirable, creado para el encanto
decoroso verle nada máa el rostro,• pero tod.118 lu eurioe1•
-1:lí.
loe ojoe 1 p11ra loa dl"Oeeperscion... pasionales. Em de
dadee del artista en bnaea de lo bello, pelpiaban en mi. de
-Con~.
aquello• de &lt;pieoea los ignor-,1nlce y 106 imbéciles dicen:
fr&amp;POQI por 111i,·•·
Seguramente bajo aquel uaje largo, hallábaae la realiza-F.ata muJer no tieue coruón, sencillamente porque
- ¿ ~ '"'8oienluoo lianCk'I al mee?
ci6n de un auefto, el cu~ ,·h·o de Antiope ó de una Da- ella claee de aérea, hechos aólo par• brilltr, pérmane-81 vl~•__.i toooe loe dl11, y al ......
naide. Ella comprendió 81D dnda mi ""'°rva ó mis deoeos cen tan h11en1ibtea como el 101 a todoi loe argulilenfiOII
, ¿Y11 . . . .
y se npreauró á aumentar mi admiración.
y á todoe loe teatimonios del umor, inclll!ive la !:ltiua
-1: al• 11--1 mny bella.
-Neceeho desnudarme, ¿,·erdad? ,-ale más acabar cuan- y la muerte. En ol foJJdo era uru1. ei::oeh!lllte criat11m,
--8o1 w111.i.tla.
to-sr.
antes, n,e dijo siempre que no ~ awaae au autonomta y au liber-Entonw ~ ltlled tena, mú trabajo: en mi , -·
Estando cadiente au pieza en el invierno 1111{ oomo
ele X. •.,., • la ele
s., pu.o en pie y con mucha tranqniliJad, se deeaboto- tad.
-Oh
j!6lcl eervllll de mocll,lo con uno y nunca de- n6 el 10bretodó ú cuyaorillaeelabacoeidoun·I•~ oL1n do fresca en el venwo; qne pudie■e de cuando en cuando
floree, bel&gt;P.r I&amp; y comer 1uu-anjas¡ usar ropa iu·
tute de un • ~ id ele no col• Qnlero una ouma eeda ~simularen la calle la orla de un verdllderu ves- ~irar
tertor fina y grundet1 81Cllrwenadorea de carey . ¡,11111 t&gt;ei•
lija,
rio::,;¡oqne inqoielllrme por nada. tido. &amp;h6 el traje oque! sobre una ■lila y quedó envuel- nar su opulonta cabellera; pooeer grandes vasijas ¡,ara
UI en una camisa de seda escarlata: cunelcuello volado
U I - P hi,l]j¡ COWO 111~, y me
aiffl,
daÑ gáln~ lraacOII al mee; P!'IO y mangoe !arpo como camisa de hombn,, ~ de coreé, •IOI ablucioneei, repet.idaa tred ú cuatro V$el al día¡ man·
una ....
cbnven1a, ol lé or-n mú en otra par- ni de ~naguae, nt una sola cinta _que impidiese 108 movi- iener los pies deenudos el mayor tiempo poeible, y !iem•
te, DO h a d e ~ neled.
mien'°9. En un instante ae quedó a6lo con la camisa con pre helados, pues pretendía no conocer voluptuoeidad
comparable , la se111&amp;Ci6n oontiuna del lrlo en lo piel,
111 toquit.a, ,ua botines doradoe y ■118 calcetines eacoceees,
que el fu"°'s61o debla teuene en loo ojoo¡ en
pnee no ll•~ba medias. Nada puede da roo idea del 1inf6- al,gaado
nico eec,lridalo ,lli,todu aquellai! ma11cb88 deelu1nbrado- ftn, con tal di? que no le pidi.e!en a,uor ui que se dr¡arn
bllld. donde .tempn,?
raa; de :,qnella loc,i,. de la camisa, de loo calcetines, de amar, Illta aaecuraba que todo era b11tmo en el mund~.,y
-lll',
- y en el bolel. lle vendido cnanto lu botitaa y de aguella _carae, todo re~ntinamente col~ no diacut(a na&lt;!&amp; de la vida. No experimemaba nunca
neoeaidad. de hablar, 110 p.,rque fuese t.onto, 1ino porqutt
.
a.do sobre el fondo de un cortinaje antig?.o.
•
-lNo _le._. •I 1¡arrlo?
Eaa criutura tiene el ,entido innato del ,-nlor y del le era indiferente su propio deat,ino to mialnoque iodu el
ei:terior
-1l• unp,J111 pooo,
genio de In belleza. Impcoible que al mirar las Un- de 1Dundo
Te6lllo Gautier era su poeta favorito. Belela conlinun..,.¿Quiere "'11' en fn,nte?
111 carne &lt;lnru y blanca COJDO el mármol, no se ~ruiue
raente
la
a,,.,dia de la muert,, de la que tenla un magnl...SI.
en la Diana de Gabiea. Adell!Q, aqn( tiene uated el bol-AII podd llliml,rla caaado la n«9ite y no Uene mú quejo que hice en el momento~ y que e11 de lo mejer que llco elemplar encuadernado por Nldrée. Alguna.
qoealta-111\l&amp;II•- IAooulllll'édoe 6 - bon11 diaria• be becho¡ al trabajar en él, me decta yo interiormente: cuando no tenía eeaiól) con el pintor, me tocaba el muro,
yo alla por la v•n•na, y me p.-,,gumaba si podfa visitar
y habni ~'!@
comp1élamente libre.
-¡Cuando pienso qne ,-oy 4 verle el ctm"pOI
-Allí
i!lempn,, pnee nunca oatg,,.
Porqdi&gt; no hab(a 9Periclo verla al instante, eino que in! jardln. Allí ee esteba toda la iarde 1COll&amp;ada 11&gt;bre uu
que le uteudlan sobre el cé■ped.
-&amp;lo qne - de enfrente ea -pt'Ch-.
graduaba mis eeriíilié1onee. Mient.rM yn trabalaba. ella tapete
Miguel le -rlbla una ó duo veces por semana largns
-Mejor.
contemplaba los objetos de mi ee1ndio. No sabía colocar- cartas
que nnnoa lela basta el fin. Le decla qn, mu lue-Desde ele$ hora DO podr4 mtei recibir ,·isilae.
se como laa modeloa de profesión, ~ ¡que ~ia! y go oomo
se caaara, le enviaría cien mil franco,.
-No n,cJbp í,lnguna.
¡qné hermoeura! Al termmar pii eetudio ae lo ei11efté.
-Yo no quiero eee dinero, decía, no f! de ~I, 11 de ,u
-¿AIIM1klf"'
Lo miró placenlel'll y dijo:
mujer y no tiene derecho pll1'&amp; disponer de él. Qu• se lo
-Anadla,
-Muy bien.
~ éDlll(up, cnando
inform.. cleuated, me diEutoncea la coloqué en un riDOOo, poae ur;,a tela nueva dé á 111 ~ ; pero li. m( no. A una mujer nunca ee le da
dinero de o1ro.
jeron,.•••.•
en mi cabal Me, y 1110 h10liné, bacl,énilo un gesto que eil!- el 86l0
esa ves la ví agitada; las mejillas ae le enoendionificaba:
·
,
ron de ira.
-Cuando usted gusle.
Al{ traD1Corrieron seis weaes. Una maftana muy tetn•
Lo comprendió, ae deaabrcch6 la, mangas y el cuello
díu,
de camlB&amp;, y haciendo UD lUO\"ÍUliento ñipido, que hu- prano quiso hablaran~.
'uat.ecl pena?
-lle sucede una cosa muy curiooa, díjome tranquila·
biéraae dicho l1acía p r la centésima v6, lanzó al aire la
=-~~conumbre.
·
·
·
camisa roja, que se elevó como llamarada y cay6 ain rni• mente.
-~; ~ muy gnapo. Crol amarlo. ¡Era yo lan do sobre el 1uelo, extendida como inmanaa mancha de
-¿Qué?
joven, cñaPdo le conooJI 11oe fugamos jnntoo. Antes, eangre. Entonces tuve la n;velaci6n pelpeble de la ealé-.MeCIIBO,
no ae oabe lo qae es el amor, cleepóéll eo cnando se com- tica religiooa de loe Griego,,, que declaraban á Frinea, de
-¿Con quién?
prende qaHlempre es la misma coaa, qne la mujer se de- esencia divina, por que lea deJaba Yer la perfección de la
-Con Miguel.
inda y q1111,1 bómbre es ridículo. Eo preciso DO pasar forma.
-Cómo?
-Tenía nn tío materno i nmensamenM, rico, á quieu no
ele GDO.
Ilka ae quit.6 la toca ain despeinarae, quid p_ara que
veía bacía mucho 1,iemt&gt;(!, )· que acaba de morir intee1ado.
-Entq- ¿ln,I el primero?
laa eapelda.¡ el cuello y la nuca, conservasen toaa la po-. Miguel
ea su único hered~ro y queda dueft.Q de todoit l01
-Y elújco.
·
.
reza de sos íneu, y se quedó seria. muy seria, como ■l
-Ton hllrm- como es mted. podrla eer millonaria.
se sintiera penetrada de toda la nobleza de eu poder. Ni millonea del tfo. Ha rJto el 1Dl11'rimonio proyec$1do, y
-111,,!!16 ban ofrecido mncbo _diñero, pero moda be que- pudor, ni impudor. Era una criatur, qne ae aen\ía he- viene por mi-; me dice que no puede vivir aia mí. ¿Qo6
rido. ai ~ • ea a,riiomble llODr&amp;AlO,
cha para e.tar desnuda y ser viata, y gne P.e encontraba curioso es 81:!0, no'! ¡No poder ,•ivir sin alguno!
-Y eu psdre ¿qué dice?
-Y ¡iiñhe ha hecho?
en
su doble elemento: la luz y la admiración.
....SO i,óW, doopneo de la clenola cle K01111th en 11148,
-¿Qué quiere usted &lt;juediga? Ahora el hilo~ el ricq.
Por óltimo &amp;e quitó l '. redecilla que le aprisionaba loe
Pero llka no se inmutó con tal noticia. Miguel llegó
,Amaba laliberlad; yo "'Y como él
cabelloe, y a.pareció enM&gt;ncea inundada con ellOII, imiabrunoe dlu después. Lo Diana no esteba concluida, é
-¿Y la n,adre?
·
tando la actitud de la Venus Anadiomena.
-A114 ee qoed6.
Deede el siguiente día1 p~rque aquel, no pude trabajar Ilb declaró que no paniría hasta que el pintor tem1iua-trlePll m4• bljoo?
sino con mucha inferioridad á la verdad, deede e1 día ■i• ae au ooadro, pue&amp; así lo había ofrecido. Míenel encontrú
-Jito.
guiente comenzaron laa sesiones. Hace de esto trea me- aquello nat.ura.l y juito. Asi8ii6 con mucho 1nterff ú. Jn-t
-Vnalva Ull&lt;ld, 11D lado.
■ea, y desde entonces no be dejat.lo de trabajar un aolo última■ ll'8Íonea. ti'uando se terminó el cuadro, di6 por él
día. No me extratla que no la haya usted conocido an- cincuenta mil francoa y ae lo lle\"Ó á Hungría con el mose neceait,ó este entierro ~ que ■alieae á la venta- delo.
es Igual; pero - • t e dallo le caosé con mi fuga: tes:
. De eoto hace mú de treinta aftoe. Nuoca volví d \·er,
na; aólo sale para venir aquí y _algunas veces que va en
no
aer maa criminal oon volver.
la noche á puear un poco por Montmartre. :M~ toca una llka ni he tenido desooe de \'erla, pero si quisien¡yo eer
pobre?
.
muy original y me canta cancionea de au pata. dnefto .del cnadro.
e una rena qne le de para vivir. lli padre tenla música
Mi■ cartones e■t.án llenos de estudioe que me han dado la
ble.- qne le comlsuon.
idea de emprender una Diana de taroatlo natural y que
-Y el qne ee fué ¿era peisano?
sería mi mejor ob.._.
-81.
En ese c1111dro Dians ha 11,gado ,1 ser Febea. Bien ase-¿PoNlné ... fneT
gurada con la última luz rojiza que ae extingue en el ho-&amp; loe á caaar.
rizonte, que su hermano Febo acat.ade abandonar, ae exHuérfano de \'erdor y de al,gr(a,
-¿Ya no la amaba á nated?
,
se desnuda aobre 1aa inmenan■ nnbes argentndae,
De yerta nieYe envuelta en el sudario,
-M• adoraba, me adpra; pero como 1n padre está arroi- tiende,
tru de las cuales se oculta para 101 hombrea, en las no-El campo que ftorido sonreía,
udo lo oblltl6 á cuane con una pariente rica. Eo el úni- ches
máe hermoau.. Sua ojoa no tienen va la mirada fe•
Hoy se ,·e ~ilencioeo y l'Olitario.
co medio qne Uene de ,-,lll&amp;lmir., lorkma pMrlmonial. roz 9.ue
cutigó la temeridad de Acteóu: •loo la dulce lan•
La human. viEta por doquier nd\'ierte
F,oje ll"ntes DO ll&amp;ben vivir pobres.
guidez con que va ,t recompennr In constancia de Endi•
Muda deaoJaciún y d~nl!iQelo,
-u
eocrlbe á 11111,edT
Cual si reinara eFpí1illl de muerte
-Oui t&lt;,dos loo dlu, Si yo hubiera lnaiatido en que ee mia.
Se ve colocado el brazo izquierdo bojo au caber.a lige:Bajo la inmen88 redond~• del cielo.
qnedera y ee ...... conmigo, lo habrla hecho. Eot4 loco n.ntente
inclinadll, y su boca entreabierta y tembloroea,
Atribulado lo conte111pln el hombre,
por mi; pero preferi qne ee fnms. hoy hablamna upira como invi.Bibles besoe, las primeras brisna noctur•
Puea parece ú eu mente conturbada
vivido con lo que le quedaba de la hereaicia. materna; unoa nas. Su mano derecha deja escaP,R;r de entre ■us dedos el
Símbolo \"&amp;gO de dolo1· sin nombre
wfnte mil francos. Deel&gt;U6i pedimoe preetado, pero no arco y las flt&gt;ehaa, que tan temible la hacen durante el
Y existench, de encantos despojada.
ee bo.eno debel". Vale mis comer ~ aeco¡ ~ro no deber.
Mas la esperauzn surge, y placentera
en loe \&gt;09'lu...
8" padre in,istfa en '1)1• vol viese á Huwrría 4 casarse y le dla,
No f'8 ya la virgen de Efeso, cuya implacable virgini•
Murmura con amor el alma herida:
eaoribfa m11ltitud de mfamias respecto l mi condncta. A dad pide la muerte de los viajeros arrojados 1\ la ori•
•¡Tras el invierno e■t.á In prima,·e1a;
10! no me guata luchar¡ ledeYolvíBU~bra. Yo me con- Ha por Neptuno irritado.
Morir ea renacer oi e ~erna vida!•
formo con estar en la miseria, ~ e6la; la miaeria de
:Ee la diOl!a á quien Eros ,·enci6 e&lt;'Crctamente, que ae
A:sTO:SIO ARXAO,
doa e111 horrrible y máe con un hombre, eeo ea sucio y ne- ■abe amada, espera al que la ama y ■neña ya que está
cio. Ycnd( todo lo que poee(a. 86l0 me quedan mll lrsn( Sigue de la pág. 179. )

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·

EL TIO MILON.

El tío M~~6n dió muestras de altera rae.

1-!8 necesidad de hablar largo tiempo

~~l

I

CE uu mea que
inunda los cnmpos con
u ardorosa lbmo.. 1.4 vida estalla bajo una
tempestad de fuego. Cúbrese la tierra de verdor
l1&amp;t-\,U perdene de vi&amp;ta, confundiendo su color
con el azul ~el cielo, allú en ID! límites del horizouté.
Las granJ~ normuu~, eapu~-cidas por la UanlH1l, parece~ á lo leJ08 botiqu1..-clll01 suJetos pur uu cinturón de
erguidas hayus. !Je cerca, ul llbrir In carcomida CU:ncilla
cn,eríamoa hallaruoe t:n un jurdin gigantesco; todo■ 1~
manzanos, 1~!1esudo.i como tiU~ duei\os, se encuentran en
plena tloruc1'!n. Aquellos tronco ➔ negmzcos, retorcidos,
pqeet.oa en hilera, oetentan al EOl tiUS brillantes _copos roea y bbmca, conlundiendo el ama.ve aroma de au florea
con el penei~te olor de 108 establos cercanos y con loe
vaporet1 d61 eaitlércol eu formentllción, cubierto de galli·

.....

.

Son las doce. Le. familia come á la sombra del peral
que crece dt&gt;lant.e de lo. puerta de In grnuja· el padre la
madre, cuatr_o hijoe, d~ critu;laa y tres m~zoe de Ja' labn111Z&amp;. N11.dte hubla•. Concluida la. sopa, sirven un guiDdv de carne cu11 tocmo.
.
De cuando tm cuaudo, una de )na crilldas ae lt&gt;vanta y
TA ú h~ bodega, vol~i~ndo con 1111 jarro lleno e.le sidra.
El Jefe de lu humha, hombre de caurent,a anOl:!I contemplu una parrn que ext.it"nde 1tn1 vústngoa á lo la;.go de
la pared de la cnaa, curriemlo bejo las ,·entama.a y torcida comu una culebr.1.
-;-La:perradopoore-dijo nqucl-brota pronto este afio.
Qu,z,la ae
Aquella PB':-' f'Htaba plauttadu jul:!Utrnente eu el sitio
donde fué luallado el tío Milón.

u,....

•

Sucedió el!'J durante la g~a:rra de 1870. Los prusianos
ocupabiln toó1lo la comal'Cll; frente 1L eUOII estaba el general 1'Aidherbe, con el ejército del Norte.
El Estado may?T prnaiano. ~- nl~jó en, In Granja. Su
doeflo. Pedro M.dón, le ll'C1b10 é matalo cuanto mejor
¡,údo.
·
Hacia ya 'pt mee que la vanguardia alemana ee hallaba
en obeervación. Loe (ranCt"lt'8 permant:efan inmóviles
diez leguus mila aHá, yain ewbargo, iOdas las noches
a ~ u algunos hu1anoe.
. . l,'uando loe eoldadOd que hac!an In d ...cubierta ó los que
formaban laa rondaal \'ulautes, HWíun eu udmero de do■ ó
srea 1t0lamentit', no n-greNLban nunca.
Por la tnallallll las n,cogla wuerioa en el campo j,jnto

ct.

, una cerca 6 eía uua zauja.

·
·
,
Los caba.lloa que montnban, yacian también á lo largo

ele los cannnoe, dcgolladoe de una cnchilladn.
Todne estu muenea parecúm hechai:a por Wla misma
pet'SOD&amp;,

El pole ee alerroriz6. .
&amp;titaba una simple denuncia pum que loe prusianos
l111ilasen bomb- prendi...n muje.... y qufa1-,n ob&amp;&amp;ner, por uuedc,, revelaclonet!' de loe nifl:01.
Nuua se descubrió.
Pero hé aquí que una nuUlana vieron al tío Milón tendido en lu cuadnl, lleno de sangre y con una corWldura
en U\ caru.
•
l&gt;Ult hulano■. aet:einados mordían el poh·o ú. tres kilome\1vs lle lu. üranJn. Al 1-ecogerlee ~e notó quu uno de
ellU1S elDlJUilaba aun rl lllble enaangrentado lo coal probaba quo se había delen&lt;lidb.
'
. Co1?&amp;t.iiuido inmedint.a.n~eu~ el Coulft"jo du guerra, al
aire l~bre, dehmto Je la ün1.nJa, maulló comp¡U'l."Otr al
tlo lhl6n.
'fe.11ía éste ~nta y ~ho ailOt!. 1-;m tle poca estatura,
delgado, algo ,ibosu. 8us cubell~ JaciCH! 1 ralos y ftnoa
COUJo el plumou dt, uu pato, d~Jabun al descubierto b}
■ueerticit, del era.neo. la pid del cuello 1uonma y arrugaclB, pretK!lltu.bu gruesa15 nmas que so hundían bajo laa
111a.11c.líbubw pam ~parecer tin hus aients
En Ja cum~rca le t.eníun por hombre M·aro y exigente
en los 11egoc1oa.
Le pW!ieron ~e pie entre cuatro soldados, delante de la
mna de lo. cocma, que 1:1e l:lllCÓ fuera. Cinco oficialet y el
coronel ee sentaron frente á él.
El coronel tomó la palabra en francés:
--;Tío Milón, des.d e que ~t.am.OHaquí no hemos escasea·
do u. uated loa elogios¡ ha b1do usted complocien'-8 y aun
at.eutQ con nosotros. Pero una acusación terrible ~
hoy sobre asted, y ea necesario hacer luz. ¿Cómo recibió
usted la herida que le cruza la cara?
El viejo no contestó.
El coroael repuso:
·
·
-Su silencio le condena, tío Mitón. Pero quiero que
me responda UBled. ¿Lo oye? ¿Sabe UBted quién mat6 loe
dos.hulanos cuyos cadáveres se encontraron cerca del Cal,
vario'!
El tío .Mil6n articuló clarsmenle:
-Fuí yo.
El coronel, sorprendido, calló un momento mirando
fijamente al prisionero.
'
Este permaneció impasible, con su facha de aldeano
embrntecido y sos ojos tljoe en el suelo como ai hablara
con el cum del J&gt;Ueblo. t!MSlo un detall~ podía revelar su
tnrbeción intenor: el viejo tragaba saliva á cada i08tante, con visible esfuerzo, como si le hubiesen apretado la
garguuta.
Lá familia del tío Mitón, su hijo Juan, RU nuera y dos
nifl9l:l presenciaban consternados la escena.
'
El coronel ,·01 \'iÓ á preguntar:
-¿&amp;.be usted asimismo quién ha · asesinado los exploradore~ de nuestro ejército, que faltan hace un mee?
El viejo ref-pondió con la misma impasibilidad de bruto:
-Fu! yo.
-¿Lott mat,ó uf!ted á todos?
-Sí, 1l tocios; fuí yo.
- l '¡,;tcd solo.
-Yo1&lt;o lo.
-Uíg:uue usted cómo lo ejecutaba.

le molestt1b..'\ de

un modo visible.
'
-.Eato 86 queda P.l:nl mí-balbuceó.-Lo hn.cfa según ■e
presentaba la OC&amp;Hión.
-Ad,ierto á l.sted-dijo el coronel-que es preciso
con(es~rlo todo. Decídnae usted inrnedia.tamenW. ¿C.:,mo
emJ)t'zo usted?
E~ 1,tom~re Uirigió Jtna mirnda inquieta :i an familia.
Vacil~ un msW.nt,t, 1\nn, y de pront-o 111e decidió:
- \ ol\'ía yo á In GranJa una noche, 1í et:o de las die1.
al díu. siguiente de Ilegal' ustedes aquí. - Usted y sus nge~~
t.ee n!o habíun quitado por valor de cincuenta eacud011 de
forniJ~ una nea y doscameroe. Yome dije: tantnacuanta1:1 \'1.'0t.·1:1 me arrebaten el V11,lor de veinte ~ndoe otrus
tuntua me lOll pagarán con crece&amp;. Y ademús te~ ia yo
otras cocm~ ~ui tm el corn.zón, que sabrá usted también.
En e.ato dn·180 un hulano que fumaba la pipa tnlllquila_ment.e, ,entado á. espaldas de la ümnja. Entré en casa,
decolg~é la ~o.z y fuí ú colocarm~ detrás del soldado, con
tanto 111lenc101 que no debió oír absolutamen'8 nad.l. Le·
vanté l~ hoz y le co~ In ca~z.n de un. tajo, de uno sólo
como 11 íuera una ee¡nga: 111 tiempo ,u,·o de decir 1·nv\
bwique nsted_el cada\"er en el fondo del estanque, ' y nflf
le encontrar¡\ dentro de un 88CO, en componía de una piedra de la ecrcn.
Este fu~tll 1,rincipio de In renliznción de mi idea. Quité al pru~mno todos 1ma ,·PStid08, . deede las bota.et hasta
la gorru, y loa oculté l'll el horno de yeso del tfo Martín
al otro Indo del patio.
'
Call\Re t'I ,·ieju. .
Los oficialett 1ft; miraron sobrecogido!.
Reanu&lt;had.o el mt.errogatorio, aupU!ro11. lo que ,iguc.

•••

Una vez c~metido el llSeHinato, el tío llilón tnvo un
■ólo pemauuentu: ¡mutar J?rusian~!
~ obor~.íu con un ~10 diiti111uhu.lo y feroz, como
pa1sa110 codrcuiso y IJU\nota al milimo tiempo. Tenfa en
ldt•a: como _él 6ecí11 . .l::zlperó_algunOA dín@.
• Loa prnfWIIOti le dt-J~ban en libertad de ir y ,·t&gt;nii', sahr Y_euinir ctmndo quería, permito t4~iW concedido,\ an
humi ldad co~ los veuced~1·ea, para qtiiijHeB ·ae mostraba
en "liotllll!I OClk!ionescomplirienie y aumiso.
TodnK 1118 tardea presenciaba el viejo la part.ida lle loa
correos de campaOa¡ él salió también nna noche, lul'gO
que 1upo el nombre del pueblit donde ae dirigían y cuan- ojoe.
'do hubo apre~didn algi.11~-p&amp;labras en alemain.' tas que
jUZl&lt;6 necenno oaber. aah6 del palio de la Granja BO
dealizó en el bo!que, llegó al horno de yeso, y penet~. do en el fondo ~e la gttlería ■e puso el uniforme del muerto, que encontro en el suelo.
Lt~l'Iº merodeó por la campiftn, siguiendo ·e ncorvado
la ?rilfl;" de !os t.aJudes l&gt;ara no Ber vino/lltento al menor
nlldo, lllQWt&gt;to como un ladrón.
Cuando creyó Jleodoel momento oportuno se acercó
carretera oculiilndo■e en Un matorn1I. Eei,erú aún.
~wa la media noche J'e80n6 en la tierra: dura del canuno el galope &lt;L, un csballo. El viejo aplicó el o Ido contra el euelo para aaegurane de la proximidad del jinete
y hecho esto, ae preparó.
'
El hulano se acercaba al trote largo. Ei'á portador de
deaP!"'hOB u~tes, y marchaba co~ el ,o(do asisado -¡
deejneria la v,■.t,a. Cuando llegó á diez I""""! del tlo .M1.
Ión,. éate ae arrutró por la carretera gnta.ndo con ncento
luumero:
'
-¡Hilfe! ;Hü[,! ¡Socorro! ¡Socorro!
Se detuvo el Ji~Pte; reconoció en el viejo un prusiano
desm_ontado, hendo tal ,·ez; echó pie á tierra, se aproximó am la, menor B&lt;Mpech~, y cu~n.do se inclinaba pam
socorrer" aquel desconocido, rec1b1ó en meJio del vientre la encor_voda y ancha hoja de un sable. El hulano se
desplomó un agonfo , sacudido únicamente por las 1.Utimas ~up~mas convulsiones de la muerte.
Se 1rgu1ó ~l normando radiante de alegría, y con feroz
com_placenc1a cortó el cuello del cadaver; lo empujó con
el rue y cayó rebotando á la cuneta de la carretera
cnbo.11(!, tranquilo, esperaba á eu amo. Montó el tío
)lllon y l!ahó galopando llanura adelante.
. Al cabo de una ho!'8 divisó.~~ hulanos qn~ regresaban
J~ntOll al. acuartelamiento. Dmg16se á ellos gritando tamb,én: ¡H11f~! ¡Hilfe! Los prl..ll-ianos reconocieron el nni•
forme y deJnron u~~,ximnrse el jinete, sin desconfianza
alguna. Llegó el vteJo, y pasando entre ellos como una
bala, mató al uno de uu sablazo y al otro de un tiro de
revólver. _Después degolló loe caballos.
Tranqmlamente regrea6 al horno de yeso ocnltando el
caballo en In oscura galería.
'
. _Dejó allf el.uniforme, y vistiéndOffe sus harapos de pordiosero, vol v16 á In cama, durmiendo haata bien entrada
lamafiana.
Durante c~tro díu _no salió de casa, esperando el reaul~do de la rnforma~16n abiert.a con motivo de aquellos
asesmntoa; pero al qutl}to día hizo una etaeapada y mató
otros doe soldadoa, valiéndose de la misma estratagema
Desde entonces ya no se contuvo.
·
Todas lu noches erraba por el campo matando pn1aianoa, tnn pronto aqnl como alla, rodando á In v~ntura
galopando á Ja luz de la luna por veredas desiertas com¿
un hulano cazador de hombres.
'
9oncluida su terrible faena, que dejaba tras él una tan•
gnent_a 81a de cadáyeres _sembradoa por loe camino■, el
tío M1lón ocultaba mvanablemente el uniforme y el ca•
bailo en la galería del horno de yeso.
A e~la ae encaminaba al medio día, llevando al caballo
la mc1~m ~e avena y aguo, abundante hasta la profusión,
pues si c~udaba con esmero al animal, ta111bién le exigía
on trabaJo duro y continuado.
La víspera, uno de los hulanos atacados ee dctendió y
de ~n S::Lblazo cortó In caro del viejo que á pesar de'la
he rida lo mató.
,
fero cuando fué ~ ocult.ar el caballo y 4 vertirae loe
guu1np~ que constituían sn traje habitual, le acometió
tal deb1hdii.d, que no pudiendo Jlegar á la Granja, (uese
arrastmndo hai;ta la cuadra, y allí le encontraron eneang-rentado, sobre un montón de paja ........ ..

'la

~!

•

Cuando terminó ef!l.e relato~ el tío Milón levantó de
pron~ la cabeza, mirando COJ? altanería á loe oficialee
prUBl&amp;Doe,
El coronel le preguntó:
-¿liada mú tiene usted que decir?
-Nada múa. &amp;,t,i la cuenta jOBte· he muerto dieciseis
hnlanoa; ni uno más ui uno menoeÍ
-¿Sabe usted que va á morir?
-.llo be pedido perdón.
-¿Ha sido UBted soldado?
-1!(. . .Me ~¡ en campalla hace ya tiempo. Vcectros
matáale•• á m, padre, qne loé soldado de Napoleón I· matásteia á mi hijo menor, Francisco, el mea pasado, )noto
, Evteux .. 0a la deb_ía y be pagado. &amp;ta1¡1os en paz.
Loa oficialee se nuraban.
El viejo continuó:
-Ocho por mi pedro y ocho por mf hijo. F.olamos en
~- Yo no 01 he buecaijo qperella. No oe conocía, ni ai•
qu1e1a aé de dónd~ venia. Aquf estáis en mi casa y_mandáis en ella como !l oa hallúa11 en la vúcetra. ;M.e he
vertPdo en loe otros y no me arrepienM&gt;.
Y enderezando el e11erpo, encorvado por la anquiloeis
crnzó el tío. Milón bt brazos, Jl(iopMmdo una postura d~
herce humilde,
~ prusianos d~utieron en voz baJa largo t.iemp..,. Un
C!'P•tán, que también hab(a perdido BU hijo el mea ante-n~r, defendía con cn;_lor la condu~ de aquel viejo. Termmada la conferencia, ee levantó el coronel y aeerc4n•
doee al tlo Mii6n, lo dijo muy q~edo:
'
-Faro.che usted; hay acao un medio de salvar sn vi..
da, yes.........
.
Poro el \'iejo no qniso oú; lija la vlsla en el oficial vencedor, mientru el viento agitaba loe cuatro desgretl1ldoa
pelos de an cabeza, hizo un gesto eepanl080 que crispó
aquella en&amp;quecida cara, cortada por el eablaio ·y enarcando el pecho, eacupl6 con toda sn fuerza en pleno roelro del pruaiano.
Loco
. ~ rla 1'fre~ta, levantó el coronel 1~ mano .........
y e1 v1eJo 1e e1Cup16 1a cara por segunda ves.
, Todos los ol!cialee ee levantaron y daban 6rdenea 4 un
l1empo.
.
En menos ~ un minnW el Uo Milón, impuible 1iem•
pre, fué empllJado oontra la pared v fusilado. no ■in en
v~ sonri1111.1 al eu hijo Juan, IL so nÜera y á 1~ doa niet.ec1toe, que contemplaban aquella "eaCUDa con extraviadoa
GDY

u: HAUPIJIIAll'l'.

LA CONCIENCIA..
Airade.lelllpeatad ee deealaba
Cuando de toscas pieles re\'l,stido
C,dn con au familia caminaba
Huyendo á la julticia de Jehová.
La noche illa caer. Lena la marcha
Al pie de una montana demrieron,
Y aquel homl&gt;re lat(dico, dijeron
SUB tristes bi}oe:-deecanaemoe )'L
Duermen todoo, excepto el fritlclda,
Que alza11do aua miradas hacia el anonte
Vió en el fondo del fúnebre borúonte •
Un ojo fijo en él.
Se eatremeció a..in y deapertando
A su famitiadel dc,rmir reacio,
Cual ainieatraa fantaamas del Odpaoio
Rert.ornaron A huir, ¡aoerte cruel!
Corrieron treiata JK&gt;Ohea y Blll días
Y p.Hido, e11.Uado, eln rep090,
'
'Sin mirar hacia atnle, y pavoroso
Tierra de Asanr pisú '
-Reposemos aqul...... Dénos 111110
&amp;ta.región OBpléndida del sueloy ni sentarse, la frente elevó al cielo
Y allí el ojooncontrú.
'
Entonces d. Jnbel, padre de aquelloe
Que en el desierto nabitan,-has, le dijo1
Qnesenrmeaqnfunati81lda-yel bneu b ijo
Armó tienda común.
-¿Todavfll lo veia?-preguntó Taita
L:.a uifta de la blooda cabellera,
'
La de faz como el alma plancentera.
Y C..!n reepondi6:-lo veo aún.
J ubal entoncee dijo:-una barrera ·
De bronce construire: tras ese muro
Padre, estará&amp; de la -viaión seguro· '
Ten confianza en mí'
Una muralla 88 €!levó altanera
Y el ojo eelaba alU.
Tubalcaín á fabricar ae pUBO,
Una ciudad gigante de la tierm,
Y, en tanto sus hermaoOB daban guerra
A la tribu de Seth y á la Eoós;
·
Poblando de tinieblas la campifla
1A sombra de la torre se extendía,
Y en la puerta gn1.b6 su altanería:
"¡ Prohibo entrar ti Dio&amp;!"
Un cast.illo de piedra, cuyo m"uro
A la altitud de una montana R!ciende
De la ciudad en medio ,e de1prende ,
Y ali( Cafu entr,J.
'
Tsila 11,ga !m5ta él, y, palpitante,
-Padre, le dice, ¿aun uo lVI, desparecido?
Y el anciano aterrado, conmovido,
:
Le responde:-no! no!
De hoy más qntero habitar bojo Ja tittrnt
Como en su tumbn el 1nuert-0-y presurosa
So fumilia cav6le una ancha fosa
Y ,1 ello descendió al fin.
Ha.a debajo esa bóveda sombría,
Debajo esa tt1mba inl1abitnble
El ojo estaba fiero, ine xorable'
Y miraba á C..!n. '
Yit.:T01:

Huoo.

�8

D1c11:.,11:1:1:,

1~:J.j,

Páginas extraordinariu8.

DOMIJ\GO 15 DE DICIE:\IBRE DE 1895.

~os cautivos

ae !@abilonia.

CUAUltO Ul!': JO.\Qt.;ÍX RAMlREZ,

(Fotografía proporcio11ada por el Ingeniero Fernando Ferrari Perez.)

~elleza inglesa, cu.a,dr~ por
(Grabado en los talleres de El Jlundo.)

N. ~lina.

Tomo IJ.-Nú:mero 29.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>L!BRERIA DE

C.

''E·L MUNDO''

BoURET

U Cinco tle llayo. - ~lhico.

·,

Ahnanaque Bouret.

el año de 1896.
Fom!Al)O BA.J(J L ..\ lJIJtBt:CIÜX !J~ CARLOS RO U lL-H; XA(.L

E.~te útil y ameno almanaque contiene:
J:,os CALE.SJJ.rn1_os C1n1, YRm,1oroso.-FrESTAs )IOYIBLES,
CALC_;'LOS A~'Tl!O:'\U.IJICOS, TABLA TD!PORARIA, ETC.-:SoT.~S
liL':11'0RrCA:S, b E(J(;JtÁFICAS Y BIOGRÁ i."JC.-\~.-NucroxJ...."I DE
GR•.\:IIÁTI~.\ C.\!-iTEl,1,AXA.-YocABUl.ARIO EsPA~OJ., L'7GLt,&lt;;
y FRA).CF.s.-TAHl,A:S DE REDUCCIÓN.-LmwuAJE- DE Lc\S
FLORE.;,-ÜONU("f.\IIENTOS t'Til,E&lt;S.-Rru..·mAH DE CocIXA.~
LnER.-\1.'CR.\,-:; u,\xnus Y PEX.SA)IJE:\'.Trns, ETC., y trx

Directorio de la Ciudad de México.
Dondti,;~ encuentrau todos los informes uotici11.&lt;a.

dircecioncs. itinenirios, leyes, tarifas postales r t;légráf\('a~. etc., que
1mectan nec·e;;ftar el hombre de negocios 6 el viajero.

Participamos á nuestros abonados que tend1nos Ya nos proyectos en estudio, y otros aceptados ya, para reforn1ar

dar

TOMOII •

DOMINGO 8 DE DICIEMBRE DE 1895.

no-vedad á nuestro semanario en el año de 18'96.

!lA!i!l!O!!~ l~~mllDD!mD!i~

Con anticipación hemos de anunciar dichas reformas v no-

LA obrr1 edfÍ .adrmwda ademó.~ con rdr«tos Je prr.~onaje.~
j11fogra.fíaJ1 de edificios p1íblieos 1¡
'
ro11 m.uftifud dt vii'í.etas 1ntercaladastn·d ft&gt;.rto.
J_~...,k• .-\l_111anaque l'OHtínuar."l puhlicándost~ l'.:t.da anv
." formara una Yerd:ulera cncid0pe,liil útil para ·tu•
dos.

EL E.TEMPLAR VALE S0.50.

sin1patiza11 seguramente con nuestra publicación, puesto que

PEDRO Z. PERNIA.

la fayorecen, co1nuniquen á los qüe no lo son nuestros esfuer-

VERA CRUZ.

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Se 1·eciben 6rdrncs para imp'.esio!les, an1Lucio~ Y
s1túscripcio1ies {t periódicos.

(DEL NATURAL.)

Yedades, con el principal objeto de que los suscritores, que

zos para hacer de E1 )lc-NDO una publicación bien aceptable.
~¡Para sostenerse como debe este periódico necesita
cuando menos 8,000 abonados; apenas tenen1os 61 000!~

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EXPt.;.=-,;IJJO };Ú;&gt;t.4: lHl LA ,\D)ll::,;'l~TRACIÓ.\i IJE LA JtbXTA
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Gradas cltko, que seas feliz.
lilll'HESO

m:

LAS OFHcl:\"AS DE •EL )ll!SD'),J,

SEGUNDA DE LAS DAMAS

4',

NUMER022

�4

ELMUNDU.

8

DICIEMBRE,

1895.

8

Drcrn,IBRE,

1895.

N·n.estro~ grabados.

La guerra~en Cuba.

\:!os insurrectos atacanao un fuerfQ español, cerca ae i;)ueltas.

La guerra en Cuba.
Los cubanos insurrectos acaban derecibil' un golpeque
consideramos nosotros muy rudo, con las frncei; contenidas en el mensaje del Presidente Cleveland al Congreso
de los Estádos L'nidos leído hace tres días; y a.unque algunos Senadores hat;i propuesto di \'ersos provect.otl y han
pt·esentado iniciati\'!\S Yarias, en que se coilSulta el reconocimiento de la beligerancia de los separatistas, creemos
que so;;nÍ ya difícil conseguirlo si no es en nn plazo bastante largo. Así, pues, á la vez que España ha recibido nuevos
alientos con la opinión expresada por }Ir. Cleveland,
los insurgentes de la isla deben haberse desanimado algo.
La campaña entre tanto ha seguido más encarnizada
que nunca; y ya. que nosotros hemos estado ocupándonos
en referir suscintamente los hechos ocurridos v en dar ti
conocer algunas vistas de la Isla y de incideñtes de la
guerra, hoy publicamos una serie de cuadros que representan las diversas fases que ha tomado la lucha, los diversos lugares que han recorrido las tropas, y algunos
otros detalles que nos han parecido curiosos.
Podría decirse_ que son enteramente inútiles cuantas
explicaciones hagamos acerca de dicho~ grabados_¡ pues
·lo~ a:3Untos que representan se cómprenden dt::Sde luego.
Figura en primer término un desfile de tropas movilizadas frente al teatro Payret en la Habana: ya sea. por
adhesión, 6 por temor, por justo deseo de contemplar
á }os defensores de la Xación E~paiiola y sostenedores
de su dominio en la Gran A.ntilla, ó ya por simple curiosidad ó por animadversión, el caso es que siempre que
se efectúa. un desembarco de tropas españolas en el puerto, ó se organiza un cuerpo en la Ciudad y salen aquel ó
este .i campaña, la gente, la. innumerable población habanera, se agrupa en rna,m. en el trayecto que deben recorrer las fuerza! qne parten y estallan estrepito!-ios los
aplaus~ de los que simpatizan.
La. segunda vista representa una misa de campaña celebrada en Cádiz al salir un batal!ón expedicionario para
Cuba; aquellos que estaban ya en la edad de la razón, en
tiempo del llamado Imperio en México, habrán presenciado ceremonias como estas y las recordar,ln sin duda.
El pueblo espafiol tan entusiasta patriota, como de\'Oto
ferviente, acompaña :i sus queridos soldados en ese acto conµiovedor; cuando el ¡:::acerdote levanta In. mano para bendecirá los fieles, pam. dar quizá la última bendición que reciben todos esos militares, muchos de ellos,
noveles que por primera Yez se ponen el uniforme, no sabríamos decir quiénes son loa que sienten emoción más
profunda: si los que se Yan para no volver quiz,t jam(LS
dejando en la tierra ibérica su familia, sus amigos y todos los lugares gratísirnos de su infancia, los sitios f"n que
ha transcurrido sn vida; 6 los que se quedan regando con
lágrimas el suelo, al pensar que sus hermanos, sus padres 6 sus hijos van ii regar con sa11gre un territorio en
que hoy flamea con reflejos de escarlata y oro la gloriosa
enseña de Carlos V. Ocasiones se h¡m dado en que el Obispo ó altísimo prelado que presiden, por lo regular, esta
ceremonia, hayan dejado caer en la copa que contiene la
sangre de Cristo, una lágrima de dolor; el llanto ha sido
la plegaria que más se ha rezado en España durante lee
últimos meses.
Dado el último adios ú. la Patria, se embarcaron las
fuerzas en los grandes vapores trasatlánticos, \'erdaderas
ciudades que se pierden en la inmensidad del oceano,
perdiéndose con ellas las esperanzas de los que quedan
atrás en tierra firme. Uno de esos enormes buques es el
Colón, de 5,000 toneladas, que ha podido transportar, además de su numerosa tripulación y de fuertes cantidades de material de guerra 1 :t cerca de dos mil doscientos
hombres armados.
Reproducimos también una fotografía de un bohío en
Manzanillo, para dar á conocer esa clase de habitaciones
del campo en la isla de Cuba: no son· ni muy espaciosas
y cómodas ni muy duraderas; sirven de refugio ií. los escasos habitantes de las maniguas y á los labradores de
los ingenios; solamente por la forma y algunos de sus detalles se diferencian de esas chozas que dan albergue á
los desgraciados peones de nuestras haciendas.
El cuadrito marcado con el número 51 (pág. 180) da
idea de wia refriega entre insurrectos y españoles; de una
do esas escaramuzas que á granel y diariamente se efectúan en la trasegada isla.. Sabido es que·Ja contienda que
actualmente se debata con tanta energía, cop tanto derramamiento de sangre, no ha llegado á ofrecer el espectáculo de una batalla en forma y sí frecuentementeel -;ne.
nos sangriento, pero más dramático de una sorpresa, de
un combate cuerpo á cuerpo, de una lucha entre cinco
hombres encaramados en la copa de un árbol y veinte 6
treinta que.atraviee:an un desfiladero; 6 del tiroteo entre
dos partidas enemigas que se encuentran frente á frente en las contrarias márgenes de un rio 6 de un pantano,
ó á la salida de un bosque 6 en las bocas de una garganta
montafiosa.
Con motivo de la revista militar efectuada en Victoria,
Espai'i.a y la presencia dela Familia Real en aquel!a ciudad, se exhibieron con sus trajes de gala, los atabaleros
y clarineros del ayuntamiento local. Por ser &lt;lee.conocidos en México esta clase de empleados 6 guardias municipales, los damos ,í. conocer á, título de curiosidad.
La campaña en Cuba ha sido, como hemos dicho, implacable y dma; acorraladofl. y perseguidos los insurrectos frecuentemente, han llegado á cometer multitud de
atropellos que no seremos nosotros quienes juzguemos
acerca de su justicia ó de la necesidad que lmva habido
de ejecutnrlos. En la guerra, precisa muchas Veces des-:
truir no solamente al enemigo, síno sacrificar elementos
que sin pertenecerle, puedan ayudarle de cualquier manera¡ así es que los insurrectos, quizá oblis-ados por esta
consideración, han recurrido á la deetrucc16n de pueblos
á. la inm('llaci6n de víctimas inocentes, á la demolición
de edificios y devastación de sembrados y de tales actos
perfectamente lamt:intables, dan idea los dibujos que ve-

ELl\IUNDO.

5

rán nuestros lectores, y que representnn una ranchería
incendi:11la y una línea de ferrocarril interrumpida en
diferentes tramos, por haber desclav,'Ldo los rieles y aun
desencajado los durmiente~ h. cubanos sublevados.
La topogmíía de la Isla1 semejantente hasta cierto punto COI) la de Mindanao, en donde también ha tenido que
vert{:1· su sangre la generosa. Espalia, ha obligado á. sus
soldados á ejecutar allá en Filipina~ 1 como ac,í en la Amé~
rica, obras de arte sorprendentes por su resistencia y la
rapidez con que han sido lle,·adas ,í. cabo. Buena· muestra de esaR obras es el puente pi·ovisional construido dUrante la noche sobre ancha y caudalosa corriente, para
que atravesaran las tropas.
La escena re!)resentada en el cnadrito número 5, página 181, se reproduce á diario en aquella lucha de continuas sorpresas; las coJumnas que de uno á. otro sitio de
la Isla se dirigen, bien para guarnecer puntos abandona.dos, bien para reforzar peque.nos destacamentos, ó apro&gt;'"3ionar unos y otros de municiones y víveres, llevan
adem,ts de las avanzadas v descubiertas formadas por los
mejores tiradores, seccioi1es de exploradores que flanquean el camino con objeto de descubrir si se les prepara algumi. emboscada, pues muchas veces separatistas, y
espaO.oles, acuden al ardid para obtener el triunfo
La necesidad de situar destacamentos en puntos desguarnecidos á la entrada ae algunas carreter:is, en lo alto
de una colina, como en el centro de un valle, en las lindes de un bosque 1 como en las riberas de un río y en muchos lugares lejanos de los centros de población han exigido la construcción de fortalezas pequeñas, provistas de
todo lo necesario para poder resistir un ataque, así como
para emprenderlo si fuese necesario. Uno de estos pequeños fuertes aielados 1 es el de Jarayó, establecido sobre
el camino real de la Isla ú. la entrada de Santiago de Cuba. Fué edificado en la pasada guerra y guarda la cabeza
del puente que p:1s.1 sobre el río de que ha tomado nombre.
Entre los di versos grabados que hemos explicado con
la breYedad que nos impone la claridad del a,.&lt;,unto que
representan y la falt,i de datos exten~os, inserta,mos también.algunos tipos de soldados y grupqs de las diversas
armas del ejército español. Como en la guerrilla montada figuran infante~ de marina ú. caballo; •-diremos para
explicarlo, que todos los cu~rpos de infantería que operan en aquella isla. tienen alguna fuerza montada, la cual
se emplea en la extrema vanguardia, 8ervicio de exploración etc. son lo qne J?Odrinm.os llamar dragones; y para
este caso han sido utihzndos con muy bue.n resultado,
algunos de lo!'! tripulantes, oficiales especialmente, de
los buques de guerra.
Los clem6s cuadros, en nuestro entender, no necesitan
deecripción¡ tratamos con eilos simplemente de dar áconocer trojes y equipos 1 y para este objeto basta poner las
figuras. X uestro grabado do la página -:1:.~ representa el
ataque de los insurgentes contra un.o de esos fuertes.

"CONCEPCION."
CUADRO

DE

MUR/LLO· EN

EL

LOUVRE

DE

PARIS.

(Primera página, pliegó fino;,,

Reproducimos hoy una fotogr;ifía de la. magnífica pintura de Murillo, Concepción, que existe en el Louvre, de
París, y cuyo precio se calcula en medio millón de pesos.
aun cuando el Museo no la vendería ni por el doble.
La C'onceMi6n, dice un crítico de arte1 es el mejor testimonio que tenemos de la buena pr1í.ctica de l\:furillo, de
su delicado gusto é inteligencia en la contraposición dé
las luces y en el efecto del todo; por tanto ad'aso sea en
esta parte el mejor cuadro de su mano, y al que tal vez
llegarán muy pocos de la escuela lombarda.u
Hablando de los pintores espafioles decía un escritor
insigne: Yelázquez pinta; Murillo sueña. Nadie pintó la
tierra. como Yel1í.zquez; nadie pintó el cielo como lforillo. El pincel del artista sevillano ha producido un nú1~ero incalculable de maravillas, pues Sll habilidad y rapidez eran pasmosas. Cuenta la tradición que al estar
pintando una mafiana en el convento de Capuchinas entró un lego de la. Comunidad que le llevaba el almu'erzo
en una cesta. :Murillo terminaba un detalle, mientras el
lego lo miraba absort?, Al fin no. pudo menos de expres~r su asombi::o y decir, como quien formula una aspiración del propio deseo: ciCuán grande dicha sería para
mí, adornar mi celda con una imágen del pincel de Murillo.n El maestro, al oírle, sacó la servilleta de la sesta,
la desplegó, la clavó en la pared, ú vista y presencia del
l~go embobado, y sin levantar mano pintó en ella una
virgen, que hoy ostenta orgulloso el Museo Provincial de
Seviila y que todo el mundo conoce con el nombre de
e&lt;La Yirgen de la servilleta.u
. Por el cuadro (!El Religioso,&gt; y po~ su célebre (!Concepción,,, la más célebre de cuantas existen, apenas recibió
$125 y poco más le valieron sus obros maestras. Así fué
que vh·ió y muria pobre. Hoy, ya. lo hemos dicho no
daría el Louvre su 11Concepciónn por'un millón de pésos.

Belleza inglesa.
CUADRO POR R. Sl.lND.

(Página 184 tul pliego fi11.o.)

~n las damas inglesas toma el capricho nombre de
pasión: entre ellas no se encuentran con frecuencia las
suicidas por amor; los éxtasis, raptos y espasmos de deseo, los arrebatos. de celos y postraci~nes de angustia; los
ra.8g(;&gt;S de abneg:1c1ón é ímpetus de odio¡ pero en ca.mbio
domrn~ la tenac14ad que llamaremos constancia y el cariño
tranqmlo, preíenble muchas Yeces á esas perturbaciones
de otras razas, que por su misma intensidad desaparecen
con tanta rapidez.

Cuanto al cuerpo, sin tener la exuberancia de for
mas de la mukr meridional, no presenta. las líneas casi
rectas de hi. norteamedcana.
No obstante lo dicho ni principio, si el antojo de un
rnon;1ento 1 llega ¡Í. enraizar 1,;n i;;u alma, se convc.:rtir.i en
objeto principal &lt;le i;n vida: cuidado como ~e le ocurra
desear un jov1fü de ojos negros y c,ibel_lo rubio, porque
revoh:enl el mundo par:1. encontrarlo. ~uiz:í en él piense, qmza lo este vit!ndo con L·~a mimda profunda y fija
el tipo hennosísirno que publicamos.

M.

DLCLAUX.-Sncesor de Pasteur.

El sucesor de Pasteur.
El Conf'f&gt;jo. de Administración del Instituto Pasteur,
entrecuyosin1embros se encuentran J11li0Sim6n, Magnin,
el Dr.. Roux y el barón de Rothscbild. St~ reunió últünamente, y p~r unanimidad noni bró á ~L Dllclaux, Director del Instituto y para reemplar.arfo como subdirector
al Dr. Roux.
Nos pa1:ece opo;tuna la ocasi6n para dar á. conocer en
compe1~d10 el régimen de aquel famoso establecimiento.
El Instituto Pasteur está. inEtalado como negocio particular, admi1,1istra~o por l.a sociedad 9ue lo fundó y que lo
explota, pero habiendo sido reconocido como de utilidad
pública, está sujeto ú. la Yigiluncia del Gobierno v anexo
al Ministerio del Interior. La Sociedad funcioná como
asamblea ordinaria de accionistas: nombra el Consejo
de Administración; aprueba fas cuentas, et~.
. El_p;es~1puesto de ingresos está compuesto de las part1~as s1gme11~s: Interese~ del resto de la suscrici6n pú~l1~a, que asciende aproximadamente :i2-!0 mil pesos oro.
Su importe total fué de cerca de tres millones de ftancos
($600,000) pero tlosterceras partesseemplearonenlacompradeter:r:enoyconstrnccióndeedificios 20 á.30 OOOfrancos
a.signados por el Ministerio de Agricult.nra. Aubvencíón
del Ministerio de Instrucción Pública. l roductos de la vacuna carbunclosa y pensiones que pagru1 los alum11os del
Instituto.
El servicio antidiftérico del Dr. Roux, se hace en un
anexo del Instituto Pasteur; perodisponede recursos independi~ntes. El suero es distribuido gratuitamente.
Duclaux, el nuevo Director, era el más antiguo discípulo de Pasteur: fué su preparador y colaborador en los
trabajos relativos á la enfermeda{l de los gusanos de seda. Sus trabajos son innumerables y solamente citaremos
los que se refieren tí la capilaridad, °fermentaciones de la
leche y su aplicación á la industria, etc. Es un escritor
científico de J?rimer orden,_ cuyas opiniones hacen ley.

"El Boletín de la Fraternal."
_De la:-1 ilustraciones que hemos dedicado ú.la prensa mexicana, consagramos la de hoy á. El Bolttin de la Fraternal
que es el órgano de la Compañía de Seguros de Vida y
Accidentes que lleva ese nomdre.
La fund~Ci6n de lauFraternaludata ~el año de 189ly en
tan corto tiempo como lleva de establecida, ha lo.,.rado con
ve~t~ja cimentarse bajo base sólida, debido á la honradez,
actn-,dad y buena fe, con que siempre ha. nonnado sus

actos.

Hace dos años vi6 la lnz el pl'imcr n(unero de El Boletin
á. que nos referimos, habiéndose tirado tan sólo 500ejemplares. En la actualidad la demanda ba aumentado Ru tir? de un modo co_nsiderable, puesto que alcanza ii 5,000
eJemplnres, que circulan con muy buen éxito por toda 1a
Repl1 blica.
Este periódico, con su estilo sencillo á la yez que científico, se ha consagrado al estudio del uSeguro)) en todas
sus múltiples y variadas combinacionee1 procurando divulgarlo entre todas las clases Sociales con el fin de que se
conozca y ramifique en nuestro país uno. institución tan
humanitaria.
A.l Director general de la expresada compaiHa1 Sr. D.
Enrique Arag6n, cuyo retrato figura al lnrlo del Roleün
ee debe en gran parte el apogeo de ((La Fraternal&gt;) y 1á
existe~cia de un pe1:i6dico qne_ se distin.gue por su mesura
y sencillez y por la importancia de las ideas que encierra.

�EL :'.IIU~DO.

6

8 Drcm)rnRE, 1895.

8

DICIEMBRE,

1895.

EL MUNDO.
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7

EL CICLISMO Y LA MODA.

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tad de sus movimientos,; tal era el sueño de las Bloomer§I
(*) hace treinta añoi=:.
No vacilaron ante loe ei=:crúpulos de sus contempor,íHemos considerado conYeniente y oportuno, así como neas extranjeras, y tomando el pretexto del velocípedo
interesante y útil, hacer conocer algunas de las costum- se lanzaron resueltamente en la vía dti una completa rebres 1í que ha dado lugar el ciclismo en casi todos los paí- forma en sus trajes.
En brern i::e Yi6 :t las selloras '" sefi.oritas más di~tinses del globo.
Aparece de¡,de luego á la cabeza de todas las naciones guidat:i, ostentar las faldas corta~ in:ís provocativas y con
por el desarrollo que ha tomado ese ejercicio, por el mi- el pretexto del ciclismo bienhechor IleYar primerame'nte
mf'l'o de mil.quinas que se ·construyen y por la _variedad al campo y luego á las grandes ciudades, las moda~ antes
de us6s que por su empleo han resultado, la gran Repú- sólo desti1;adas á las e15taciones balnearias, y lucir graciosas extremidades, visibles ames únicamente en la
blica de Xorte América.
Dentro de veinte afias, cuando los moralistas y los eco- playa.
El ejemplo, será. ~in duda. imitado, puesto que viene de
nolllistas estudien las causas qne han modificado las costumbres, los trajes .v la vida de esta generación, asigna- las altas esferas. En los baños ele Springfield, un emprendedor negociante, acab:t de hacer construir uno de
Tán al fin del siglo diecinueve In evolución del vigésimo,
y el ciclismo aparecerá. como una las princípales 1 si no es esos hoteles monstmos que encantan á los norteamericanos, y al cual dotó con un gran rn!odromo que le costó
que la principal de la~ cau¡.,as.
Data de 1865 la introducción del biciclo en los Estados fuerte suma.
La inauguración se efectuó con un boato inusitado y
Unidos; íue inyentado por un francés residente en Co necticut, en los momentos en que decracfa la :fiebre por los se ha publicado una largu lista de damas ricas i:nuy conocidas 1 que desfilaron en Yelocípedo sobre la pista, y á
skating rinks; pero la máquina aquella era muy tosca,
tan tosca que llegó á merecer'el nombre de 11quebranta quienes aclamaba y aplaudía la multitud de caballeros
huesos.,, Sin embargo, poco después comenzó á servir de la l:litc arrafdos ·por e:-:;a cabalgata d.e nuevo género y
para recorrer algunas calles¡ principalmente las de \Vas- especialmente por la. Yariednd de originales ti·ajes, conshington, largai::, derechas, de piso de asfalto y que se pres- truidos con el mayor secreto y algunos de los cuales obtan mejor que ningunas á esta clase de locomoción. El tuvieron tan buen éxitQ, y tal admiración, que fueron
n uevo ejercicio ocupó entonces los salones de patinar, q11e adoptados como vestidos para paseo, excursiones y sport.
Antes de poco se l~s volverá 11 ver ~n el Parque 9entral,
h abían dejado casi desiertos los sportsmen.
Una revista norte-americana lnzo últimamente un c,H- realizando el snei'io de las liloomero1tas y los des1deratum,
culo basado en los informes de las Ubricas, en datos ofi- formulados en vano por el Congrt!SO iemenista de Chiciales y en presunciones muy fundadas : estima ese pe- cago.
Pero las mujeres im;ach:.bles, no se contentarnn con esr iódico en un rnillon el número de bicicletiet.as que hay
act uahnente en los E~tados Unidos, y añade que la moda
(•) Bloomers se llama.en Estado~ Unido" á la~ I?-J.Ujeres qt}e aboge.n
se p ropaga con tal rapidez, que se puede desde luego porque
las mujert!.« tengan iguales clere&lt;"hos r,ohoco~ ~ ...... mdumeucreer que dentro de tres afias habr.1 tres millones y me- tarios de los hombres.
dio y que dentro de una década ascenderá á la enorme
cifra de quince mil~ones el ejército de velocipedistas.
Los norte americanos son buenos jueces en esta clase
tle asuntos y sus aprecin.eiones valen la pena de ser tomadas en cuenta. Por lo demás, en lo que concierne al
ciclismo en los Estados Unido9, las mujeres no se quedan
atrás; la!! miís ricas, aquellas mismas que dan el tono y
la moda, han tomado la iniciativa en el movimiento y
ellas arrastran á las otras.
Esto no se logró sin dificultades: metodistas y presbiterianos, puritanos y mora: istas austeros, han intentado
detener la manía femenina que un obispo anglicano denunció como «inconvenienten y por lo tanto uinmoral¡¡1
los americanos contestaron que una mujer inconveniente
lo sería sobre W1 biciclo, en la calle, en el teatro ó en cualquiera p arte; que el velocípedo no tenía nada que ver
con asuntos del orden moral; y en fin, que el reverendo no entendía de nada absolutamente. Ellas continuaron JJedaleando-verbo que si no está inventado, hay
ya necesidad de inventar-y las fábricas siguieron fabricando y vendiendo hasta cien máquinas, poco más 6 menos, por día. Determinado este punto, quedaba una dificultad que fué nronto salvada: la de la higiene.
El cuerpo médico oficial respondió por medio del órgano de los J?rincipales ginecólogos de New York y otras
grand es cm1ades, que el uso moderado del velocípedo
debía recomend..1.rse á las mujeres, y que se habían registrado m:ís curaciones en el activo del ciclismoi que enfermedades provocadas por el abuso. Algunos médicos
citaron casos notables á. este respecto, y los periódicos
ayudaron á que las mujeres m1mplieran su santa voluntad;
pero no se necesitaban tantas y tan buenas razones ni
tan activa propaganda, en que por cierto intervino de gran
manera el dinero de los fabricantes, para atraer á los refractarios y convertirá los rncilantes.
Quedaba finalmente, una cuestión secundaria y á la
cual se le dió gran importancia: la del traje; las mujeres
americanas, según el mismo.New York Heraldafirma, son
á este respecto más intrépidas que los hombres, menos
rutineras y se apresuraron á aprovechar 1a ocasión para
mod.iñcar de una manera 6 de otra su apariencia exter ior. Libertarse de sus largas faldas y recobrar la liberUNA ALDEANA ALEMANA, BICICLE!IST.A.

'1

SUP LICIO PROPUESTO PARA LOS BICICLETISTAS DE$CUIDADOS .

•

LA PR1XC~A ~JAUD.

:Kieta de la Reina de Jnglaterra.
to, é üicitan á los hombres,¡ :,eguir st1 ejemplo, lo cual
hncen de buen grado. La moUa U.e los t&gt;antalont:!s cortos,
tímidamente iniciada hace ocho .ifi.us por la juventud dorada de Nuern York en los bailes J.e la, i;eñont Asto!', gana cada día mJs ternmo. Adoptada luego para los ejercicios de sport: pelota, regatas, vulo, raqueta, caza y pc::;ca,
el velocipedismo ha. dado á esta moda tal impulso, que
se han iustala&lt;lo fü.bricae en Xue\·a York, altmtadas por
él magnífico rt!sultado que turn la Asociación de i::a~tres,
fundada con un capital de $300,000 orn; y las cuales se
dedican exclusivamente :í la cn11strncción de las medias
largas de lana escocesa y 10::1 pamalone~ conos con Lebilla.s en la rodilla, que han inrndidu las playas; que se encuentran por doquiera l:'H los cawiaos de E::;tudos Unidos,
Suiza y el Tiro!, ¡' que han peueLrado ya en las ciudades
del Yiejo y el :N nevo Contin~nte. El ciclismo acabará
por divulgar una innovación n:se1·rnd11 basta ahora á los
turistas y á los sportsmen y que, tan prács;ica como higiénica, inaugura una revoluciún en el Lraj~ masculino mo ·
derno.
Con objeto de facilitar e.::ta evolución los fabricantes de
velocípedos y de ropa se han puesto de acuerdo para
proveer á las personas de la clase J}ledia, á q uit::ue.s un
fuerte desembolso espautaría, máquinas y unifortné que
desde luego se les entregan para pagar en iargos plazos.
Hace poco un elaborador de tabaco~ ofreció como prium
una bonita gorra de bicicleti.sta ii to&lt;lo aquel que le proporcionara la venta do 5,000 puros) y tn 11ocas 1:cnrn11as
distribuyó 500.
La pasión por el pedal se acentúa progresivam~nte, y
el traje adtcuado ef:! reconocido corno wús pl'áctico y más
económico que cualquiera 01,ro. E~La última c011sideración ha acabado dij precipitar el movimiento. 1'ada lo
demuestra mejor qne la bru:-,ca y reciente modificación
en el ánimo de los clericales, quienes nó solamente han
autorizado á los bicicldist~ p..1ra presentarse en el templo en traje de camino, ·siuo que se ha dado el caso de
que una cougn.·gación ( la de Harlern) haya resul!lto po·
ner un coberLizo parn guardar gmtnitamente los aparatos, dw-ante los oficios . .En Inglaterra y en Francia, como eu Estados Uuidos, ta1ito el aparato como el traje
han sido adoptados con euwsiasmo. Especialmente, en
el primer país, las damai; de la urbt.ocracia se hau entregado con fervor al cjereicio: la princesa Muud, hija de lps
l'ríucipes de Gales; lu prfocei-;a \'ictoria, la duquesa de
Fife, y 13.1:! más nobles y rica.s ~efioras y sefioritfü:i U.e la
sociedad británica.
A tal grado ha llegado el desarrollo de esta pm;ión, y
son tan uumerbeos los viajeros, que en las tabernas, fondaf:! y hoteles del Reino Unido, se ha establecido una
tarifa especial para los miembros de determinados Clubs
Atléticos. A propósito de estas excursiones, reproducimos un grabado que repre~enta á dos bicicletistas
colocados en uno de 1011 antiguos cepos usados en Inglaterra para castigará ciena clase de delincuentt&gt;s, y los
cuales han sido proprestos por un periódico como pena
para los yelocipedistas que atropellen ú algún tran~eunte.
Pero ¿quién se atrtirerfa i imponer tal correctirn ú. las
hermosas damas que surca.u cotidiamunente los parques
de Londres, en tan enca,utador enjambre como el que
presenta nuestro grabado del jardín de Battersee, en que
se pueden ,,er los nuevos Yes1.ido!:i?
Diremos algo acerca lle Francia, pues sabido ea (lue
aquella sociedad, afecta á todo lo nuevo y todo lo raro,
comenzó por tomará broma el velocípedo y hoy lo preconiza en todos los tonos: d('sde el príncipe hasta el pobre dependieute dP. comercio; desdt:: la prince.3a.1 hasta la
más humilde obrera, sab!:'n montar en bicicleta¡ unas la
usan para recorrer los bosques de Boulogae y Yi.ncennes,
otras piensan en adquirirla; pero ni 1í las francesos ni á
las inglesas se les ha ocu1Ti&lt;lu usar el traje moderno . norteamericano tan suge:-tirn! La Srita Ana. \Yhite, se hizo
célebre en París por habcl'l"O constituido apó.5tol de los
calzones, como los llaman los ingh:ses sin adoptarlos.

�8

.

.

ELl\fUNDO.

Cfu.olud11nr,. ¡.htt:huncnlttritt,.
El balance que nrroja e! actual período parktmentario
ha roto la at.onfa reinante en el cuerpo legislati\'o y merece mayor atención que la que gEmerahnente se consagra
en esta época del afio ,t la clammra de las Ciimaras. La
nueYa luz qLie parecP esclarecer los lejanos hori;,;ontes políticos aparenta. tene1· !.U foco en este debilitado organismo, cripta de muchos cuerpos sin ~\lma, y que en la ac·
tualidad ha re0ejado en el blauco lienzo de ,iu inmaculada virginidad política, tos cuadros más palpitantes 1 los
problemns más trascendentales para el pon·enir de la. República. Los repre:--antantes del pueblo-entendiéndose
por tales los qul! un poder eficaz, útil é inteligente ,\ los
altos finei:1 d'-\ la nación, estima como los más idóneos para
lle\'ar la responsabjlida.d de los inte?·eses que hoy comienzan á. agit.ar:-=c en el I?aís~lo!i repre,;entantes del pueblo,
decimos, plu:&lt;len rt!tirarse do la temporada legislati\'a plenamente s.itüdechos, ya que no de sus esfuerzos propios
en la tarea general, si de su intervención en los resultados satisfactorios de él:ita tarea.
Un rú.pido golpe de dstit basta para poner de relie,·e la.
trascendencia de las materia8 contenidas en ~I programa
legislativo que va ;i cerrarse. A. gr;.L.ides rasgos mencionaremos los hecho&lt;: de mayor relie\·e que el país habnt de
recoger en las p:iginns de su historia conternporá.nea.
·&gt;

•*

Figura en primer término la cuesti6n económica, y dentro de ésta y en la vanguardia, la nivelación de los presupuestos, en los momentos en que apenas podrü-1. creerse salvada la perturbadora crisis que comenzó á pesar sobre el país desde las medianías del año de 1893. Las Cámaras de h Unión pueden manifestarse orgullo:-;a.s por .. aber prestado su atención á un hecho jamás realizado en
México, desde los tiempos de la Independencia basta
nuestros dias. La terrible tormenta financiera, la ll'umlm
que se descargaba i;obre nuestro presupuesto-según frase de un distinguido economista-ha sido sorteada con
admirable habilidad, y para ello ha bastado una gestión
moralizadora y enérgica, que al introducir f'Ccmomfas de
consideración en un presupuesto demasiado elevado para
las condiciones económica&amp; del país, ha, al pl'Opio• tiempo,
aumentado los recursos del erario público. En la actualidad el horizonte está. limpio denubl:!s y nos es grato consignar en et-tas columnas-campo ajeno al mundo de la
política militante, que no solamente el equilibrio entre
las rentas y los gastos lmsido ya constituido, sino que según todo c.ilcul.o y si circunstancias anormales no se presentan, al cerrar el próximo afio fiecal, la Secretaría de
Haeiend...1, podrá. consignar un 1mperabil de algo así como
tres millonei, de pesos.

•*•

El decreto aboliendo el vetusto impuesto de la alcabala es 0LTO de 108 asuntos en que han intervenido las Cámaras y aunque este paso pudo por un momento preocuparnos hondamente, por las dificultades de pasar de un
sistema :.í. ot!'O de tributación cuando la crisis apenas había
sido sofocada, el procedimiento que la Secretaría. de Hacienda ha adoptado, nos parece el m·ás favorable á esta
transformación. En materia de impuestos, es bueno ser
un poco conservadores, y no se cambijn la índole de un
pueblo, sus hábitos, en un solo día. Todos los prnyectos
que para abolir la alcabala se habían hasta ahora presentado, estaban heridos de este vicio capital: la brUEca. transición del sistema indirecto al directo. La 8ecretarfa de
Hacienda se propone, á juzgar por los hechos, realizar
esta reforma de un modo lento y paulatino, sustituyendo
la ·vieja contribución por una serie de impuestos de repartición, que podr,ín servir de em;ayo para fijar el definitivo gravamen. En los .Estados la abolición de las alcabalas derribad repugnantes mnrallas feudales elevadas
entre comarca y comarca de un mismo país.

tantea. El General Díaz ha querido colocar su poder en
una entid?,d m:b sólida y más permanente que la de uu fu.
turo caudillo_ que no po::iea ili la afuplitud de mira!-t, ni la
serenidad, m las altas cualidades de estadista que á él lo
distinguen. Ha querido n1atar las revoluciones, no sólo
en tanto que vjn1., sino después de muerto. 8i nuestroca.d.cter, si nue:-;trotemperamento inquirto y re\'oitoso, hacen que no aproYechemos la solución que él nos ofrece, no
s:er.í. culpa suya, sed culpa de la. nación y ya las censuras
de la historia cnmbiar,tn de d.U'ección y b]n,nco.

•

* * en que la República veía.
L1íf-tima que en lo!-; momentos
elevarse por encima de personalidade8 y de miserias,¡
la Ct'Lmarade Diputados, un sefior representante haya hecho caer la gota &lt;le plomo de un envenenado brevaje y
complacídoee en dejar Yer el extremo de una. bota fuerte!. ..... L1, C,imar.l-seamosjustos-escuchó con marcada
repugnancia las palabras de este señor diputado cuya larga historia política, nof:l da derecho á pregu~tar A los
que detrás ,·enimot'.I, ,í la joven generación que pide ejemplos ú los viejos demócrata¡;:, ,í los campeones de !a libertad1 :.l aquellos cuya lt.,yem.la rpica teje una co'rona inmortal desde los llanos de Calpulltlpam al Cerro de las Campanas: ¡Cómo! ¿E!:ie t'8 e! l~gado que noH dej:.iis? ¿So hay
en nu:stro arsenal dt&gt; dctoriol"OS replíblicos algo más
grande y m:is eleyado que sirya de faro tt nuestros caminos futuros'! Y al escuchar al Rr. Cha vero nos explicábamos aquella. frase de un revolucionario francés: los grandes nos pl.l.recen granecb porque no~otros estamos de rodillas!
**•

En verdad qne :l. veces el lieneral Díaz ha. de sentirse
entrist~cido al ,·ei· el empleo que hacen de las libertades
conced1~a.s (tlgunos de nuestros hombres públicos!
Terminaremos est.r1. i;inópsis de loi:i: trabajos parlamentarios citando la amnist,fa t'i la::1 duelistas, materia ql1e ya
ha ocupado nu.estm atención. La amnistía era la única
solución posible á un U.."'Lmto dolorosísimo en el cual los
que intervenieron, han pagado con creces las responsabilidades que les eran imputadas. Esto hemoe sostenido
siempre, aún at1tcs de que el provecto de lev pasara. ,t
la sanción de las C:tn1aras.
·
·
¡Tal es el balance del actual periodo parlamentario!
Sea esta primera etapa precursora de actos que redunden
en honra, prestigio y bienestar de la Patria.

l,111lítirn ®tncral.
RESU31EX.-Nuevo fr:1-caso de Lor1l Salisbury en la cuestión
de Oriente.-St resueh·e á intervenir 11or la fuerza.-El
presidente Clerelantl y la polítien. internacional ameri-

cana.

A pesar de las justas pero platónicas relaciones de las
grandes potencias europeas, la situación de los infelices
armenios :i:. , mejora un á.pice, sino antes bien, se ensombrece más cada dfa, y amenaza con extraordinarios sacudimientos dent,ro y fuera del otomano im].&gt;erio.
En vano el Gobierno del Sultá.n comumca :i diario noticias optimistas, hablando de sumisiones en el campo de
los rebeldes, y da seguridades sobre la extinción de los
desórdenes qu~ l~an eni;;angrenta~o los campos, sembrado el externumo y la desolac,ón en las ciudades: las.
crueldades continúan, los asesinatos á sangre fría no cesan; el incendio, el robo y :a violencia signen adelante
y la hambre y la miseria, séquito espantoso de la guerra'
extienden SUB manos descarnadas para aniquilar á. los po~
cos que han podido escapar á la barbarie del kurdo ó al
fanatismo del musulm:.i.n.
El débil y asustado Abdul-Hamid, pudo en un momento de espasmódica energía dictar personalmente órdenes
/'*
severas ú. los Gobernadores civiles y militares de las proPor último, y para terminar nuestro breve exámen de vincias revueltas, intim:tndoles bajo su más estrecha reslos hechos de caracter económico, citaremos la dismi- ponsabilidad, hicieran cesar el estado de anarquía en los
nución al descuento que estaban sufriendo los empleados territorios sujetos ú. su jurisdicción, que amena..:aba de
públicos. La medida es digna de toda loa. El empleado muerte la autonomía del imperio; pero ni halló dinero
público es el único que en México no ha seguido la curta bastante en las exh:.1.usta.s cajas del tesoro públiCo para
de bienestar que se anota para. las diwrsas clases socia.lee,
atenderá. los gastos de la campaña, ni encontró un banco
y cuando hemos visLo mejorar los salarios del jornalero, que le con~a.ra un zequí ni hubo eco que respondiera á
acrecenta,-ae las utilidades de la industria, y lJegar á sus resoluc10nes del mmnento sugeridas por la violencia
má.s alto nivel los precios que el progreso impone al
y aconsejadas por el miedo.
hombre civilizado, el empleado público ha continuado
En tanto sus astutos cortesanos y sus taimados miniscon lo~ mismos emolumentos que hace veinte 6 más tros, pérfidos y crueles, intentan arrojar .sobre los armeafios, siendo la verdadera víctima, la única unidad esca- nios perseguidos la responsabilidad toda. de la situación·
pad.a de la prosperidad general. La disminución al deshru.;en ci!cula; protestas de adhesi~~ arrancarido firma~
cuento es de suma justicia y esperamos que en plazo no por medios v10lentos ont1e las fam1ltas de los martirizalejano pueda realizarse aquel deseo expresado por Don dos; pretenden que los periódicos afectos ú las reformas
Matías Romero en su reveladora Memoria: l\féxico ne- tantas veces prometidas, declaren -itrbi et orbe, que sólo
cesita menos empleados y mejor pagados.
la ceguedad de unos cuantos descontentos, que sólo la
obsesión de algunos impacientes, han podido despertar
•*
En el terreno ~e 1~ política, la~ Cámaras han aprobado al pueblo musulmán, q■ e ha resistido con valor y se ha
la ley sobre sust1tuc16n del Presidente de la Reptl.blica,
defendido no más de injustas agresiones, contestando golreforma de la que hemos hablado extensamente en nú- pe á golpe lo~ asestados por l?s en.emig~s de la Media Luna
meros anteriores. Esta ley la reclamaba con urgencia el Embustes misera.bles, mentiras maud1tas que nadie cree
país, era un deseo que latía en todos los corazones v pal- y que lejos de favorecerá. la. moribunda. Turquía no ha~
pitaba e1:1 todos los labios. No hemos, pues, de·enca'recer cen más que aumentar la excitación en el seno de las po•
su necesidad, porque ella esta en la conciencin. del públi- ten~ias y en:~jenar ha.eta el a.soml). de conm_iseración que
co. Sí hemos.d~ aplaudir la forma que so Ju adoptado co- pudiera sentirse ~ar un pueblo ,rum ): envilecido, arrasmo :más propicia ú. con~ener to~o fermento agitador en las trado á las obscundades de lri disolución por los manejos
págrnas futuras de la v1da nac10nal. En un comienzo en de una corte corrompida.
efecto, habíase hablado de una insaculación de tres ~an¿Qué pensará de todo est,o Lord Salisblll'y, que no ha
didatos :i la presidencia de la República; este sistema de- mucho aconsejaba en nombre de la Europa dar una trejaba en pie terrible problema, creando de hecho t.rea am• gua á las exigencias de Jos embajadores y permitir al
biciona legales, que, en un conflicto, creería.ose con igual
Sultán que se tomara el tiempo necesario para restablederecho ú. atentará la paz de la República. La rl!'forma cer el orden y llevar á cabo las reformas prometidas?
como ha sido propuesta hace desaparecer este peligro. La ¿Qué sentirá ahora que ha sufrido un nuevo descalabro
intervención del poder legislativo, en los casos marcados en sus incomprensibles manejos diplomáticos no obtede au~titución de Presidente, ha elevado á. las Cá.maraa niendo el permiso reclamado de la Sublime Puerta, de
sobre la pesada atmósfera en que se han venido debatien- tener un buque de guerra más en las aguas del Bósforo?
do, y preciso e.&lt;:i pensar en que algún día el Parlamento ¿Qué dirá. cuando vea que no obstante el cacareado acuer~
habrá. menester entrar en vida másactiva1 ya que la crea- do de las potencias, ni la secundan ésta.a en la s&lt;.,licitud
ción de intereses reclama la int.ervención de sus represen- del permiso, ni protestan por hi burla hecha al ministro

•

8

DICIEMBRE,

[895.

británico, que se ha visto precisado á..dar orden de retirarse al cañonero uDryad,&gt;J que ya se rnsmuaba en el canal de los Dardanelos 1 en virtud de a.utorrnac1ón Yerbal
recibida del gobierno turco .... .? ¿tier,í ciertu que, obedeciendo,¡ nuevas determinaciones emanadas de Landre.-.,
el representante de la Gran Bretaña, ante el gabinete ll~
Constantinopla, le h:.i seiia}ado ,i é!:ile b1·cve plazo ¡1~ra.
que dé el solicitado permiso, y caso de ot.r:1. ne~auva
procedei· de manera violenta :.í. for..:ar la entrada del 136~·
foro?
Ya es tiempo de obr:ar con energía~ ya. bai•tn. .de, ?ººtemporizaciones estériles y ele apbzu1111t'11tas. mutiles.
Creer que Abdul-Hamid abandouar&lt;i su perfidia, y l:illS
ministros arteros dejarán sti. política torcida, sólo por el
com·encimiento y á. favor de notas diplom,tticas almibaradns, e&amp; creer en lo imposible. Y,~ que la concertada.demostraci\Jn na\'al ha fracasado, quizá por las nebulosidades de la política ingl~sa, 6 por desa.cuerdo entre las p)tencias que no han resuelto el fin d.e la Turqufri, hay que
entrar en actividad manifiesta, hacer á un l:tdo las considemciones que no merecen los turcos, Y. mo;&lt;itrar ante
el mundo civilizado que no en vano los rnfe\Jces armenio;:; han invocado el nombre de Cristo, ,í su hido est:t de
hoy en rn1is un gobierno fuerte para p1:oteg~rlos.
Bien se comprende que este paso nole_nt.o puede ~er
la. señal de la temida lucha; que :tquella tierra volcámca
guarda inmt•nso!i cornbustiblee que una sóla. chi,::,pa puede incenchar. No impat·ta, pensar 1. Inghttcrra: ,¡ la luz
del incendio se ra::;gar.ín todos los velos, y se potlr,i ver
la a.ctit,uL.!. asnmida por cada uno de los que se empellan
en la cuestión de Oriente.

•

**

Con coa.uta. ansiedad eta esperado el mensaje que el
Presidente C!ew~land debía leer ante hts C,tmaras de la
Unión Americn.na al reanudar .;ns tareas il•gislatiYa~! Con
qué inLerés se anunciaban los asuntos que debfa tratar en
ese importante documento, y se comentaba anticipadamente por la prensa el efecto qne había de causar en la
política del país y en toda América!
Dos punto~ son los más culminantes en ese discurso y
ú. los que nos referiremos por relacionarse directamente
con la política general. El primero se ocupa en la debatida. cuestión de límites entre Yeuezuela y la Guayana
Inglesa, y 1.í eee res\)ecto, declam el Presidente que está.
resuelto ú. sostener a doctrina Monroe en toda su pureza, exigiendo de Inglaterra que sometan (t arbitraje la
cuestión del territorio discutido. :\fas como la Gran Bretaña ha declaraclo también por medio de sus órganos caracterümdos en la prensa, que ellu {L su vez simpatiza con
la doctrina americana, y es su más firme sostén en el antiguo mundo¡ como parece hasta ahora que si cede á. las
exigencias de la Casa Blanca, es soinetiendo á juicio de
árbitros la. propiedad de todo lo que esté en territorio \'0•
nezola.no n:i..ís allá. de la línea arbitraria marcada por el
holandés 8chonberg, resulta de ahí, ó que la débil Yenezuela es sacrifica.da por los fuertes que la han tomado tí
su cargo y se titulan sus defensores, ó el supuesto acuerdo de Inglaterra y Estados Unidos para interpretar la doctrina }lonroe termina en abierta. e~emistad y llegan .í
las manos los dos colosos que representan la civilización
anglo-sajona.
No lo creemos: seria una crueldad inaudita, comprometer tí una nación por halagad.oras prome~as á dejarse
conduci1· al sacrificio. Y sería extraño por modo extraordinario verá dos potencias que encarnan todos los intereses de uua raza, verse comprometidas en sangrienta.contienda. por moti vos que pueden desvanecerse con un foco de buena voluntad, cordial inteligencia, y sereno desapasionamiento. Esperemos, pues, que en fa\'Or de la
república hermana, y en beneficio del derecho internacional .imericanv se llegue á. un completo acuerdo en la
cuestión de Venezuela.
•
El otro punto á que aludimos, es el que se refiere 1t la.
insurrección de Cuba.. Dice Mr. Cleveland, que á pesar
de la manifiesta simpatía del pueblo americano ,'i farnr
de los insurrectos, el gobierno está decidido {L conservar
la más perfecta neutralidad, considerando qae no es llegado el caso de reconocer ningunos derechos de beligerancia á los que luchan por su. independencia.
Como la política internacional es las m,is veces una serie de compensaciones y represalias, puede con buen derecho fundar In suya :Mr. Cleveland en este caso, en el
hecho de que Espafia nunca reconoció como beligerantes
ú los rebeldes del Sur en la guerra de Secesi6n, y eso que
habían alcanzad() una fuerza colo~al áque nnuca llegar:.ín
las huestes aguerridas de Máximo Gómez y Antonio ~laceo.
Pero no reina la misma favorable disposición hacia España en los escaños de ambas Cámaras. Si est,lll enterame!lte de acuerdo senadores y diputados con el poder ej-ecut1vo en todo lo que se refiere á la cuestión ancrlo-venezo~ana y á las declaraciones del gobierno, no :ucede lo
mismo en lo que atafie á la revolución de Cub,1.
Apenas se han abierto las sesiones, y uno después de
otroll1;even proyect.os á este respecto; ya sedíscntecon acaloramiento la cuestión de la beligerancia de los insurrectos¡ ya!!~ ~reparan discursos elocuentes que lle\'en el
convenc1m1ento al seno Qe la representación nacional y
se abre una campaña no menos fructífera para los quesneña a con la Estrella. solitaria, que la que tiene lugar en los
catUpos de batalla. Han logrado los agitadores cubanosponer de su pnrte á oradores de nota, y si hoy por hoy España cuenta con el apoyo oficial, los insurrectos disponen
de la general simpatía y de la voz autorizad:\ Ue algunoscampeones de la tribuna.
Pron~o ~e sabrá el resultado de esta campafia. parlamentaria, que seguiremos con tanto más interés cuanto
q~~ esta~la en los momentos en que se hacen visiblC-'S las
d1s1denc1as oculta.a en los miembros del Gabinete de )Iadrid, y hasta se anuncia la separación del general Martfnez de Campos de! alto puesto que ocupa, para ir ,'i tomar
parte en la formación de un nuevo ministerio.
X. X. X.
5 de Diciembre de 1895.

8

DICIEMBRE,

1895.

OTELO.(*l
Por)Iannel Gutít'rrez Xi'ljera.

•

Por e1:1tre la tiniebla, descogida brutannente, ú.brese paso una figura enorme·. Es la de Otelo. A Yanza lentamente y con la cabeza baja, como el hipopótamo. Quiere dejar su huella honda. en donde pisa, :tcfü~O wmo signo de
dominio. Si encuentra mm maraña de juncos cerrándole
el camino, no ef:grime el hacha ni ele un tajo desbarata.
el obstácLllo: va derPcho ,í, él, entra en la malla y se quiebran los juncos, cual si fuesen de vidrio1 ó se inclinan d6ciles como ele r,eda,
En los palacios, en las ciudades, falta aire :tese hombre. El C's del bosque. La bó\·eda fol'mada por las encinas gigantescas es sn bóvecb. El cedro es su tenebrario.
Se cornplrrce en hallarse cara. á cara y (L solas con un leon
y \'erle fijamente. Le gusta qu~ la montafia le conteste
cuando él grita.
A.ntla con la cabeza haja 1 paso á. paso; pero cuando alza el cuello, cuando yergue la frente, sentís re!-pet,o réligioso, y el silencio en oscuras ondas, va extend.iéndOf:e 21
rededor de él. Sin embargo, esa íuer1.n no es diabólica.
No hace mal t'i nadie. Es la fuerza noble, señora dP sí
misma. Xo teme nadn. tie mira, ufana de su arrogancia,
retratada en el torrente.
...... Un día esa sombra. sabe que tiene estrellas, sabe
que a1na. Ha pasado un angel por la oscuridad. Otelo
desde entonces ya no es el mismo que era antes. El indómito cae de rodillas al peso de una caricia. Sus ojos
brillau 1 pero no ya como los de la fiera cuando acecha,
sino wmo las liimparas que arden sobre el altar de la diosa. Oidle cuando habla en Chipre con Desdémona; ese es
el único dúo de a.mor que hay en el drama. En torno de
ellos todo resplandece, todo cant..1.. Hinchan el aire gritos de alegría, músicas dulces, pétalos de rosa. La jsla
toda parece con~agrada al culto de De.sdémona. Y Otelo,
con la lengua. ardiente de los gazeles árabes, murmura
como en éxtasis: {(¡Oh, mi hermosa guerrera! ¡oh, alegría
de mi alma! Si tra!':! las recias tempestades han de ,·enir
calmas como éstas, quieran mugir y mugir los roncos
\'ientos hasta. que logren despertar :'i b muerte.u
Después de esa escena nupcial, el amor no rnelve :'i sonreír en la tragedia. ¡Oh noche de los trópicos! Arrast!',í.ndose entre la vegetación lujuriosa, ha llegado la víbora
hasta el talón de Otelo y lo ha mordido. Lle\'a ya la ponzoña envenenándole la. sangre; siente ya los celos.
¡Y cuán maravillosamente explica.dos por el poeta! Otelo rn ya baj:rndo la pendiente de la vida. Está, en la edad
en que no se obtiene el amor corilo un dcrecho 1 sino como una gracia: gracia precaria, dón muy frágil. Los últimol'I amores están llenos de delicias.
¿"So queda )o méjor del vino en el fondo de la copa?
¿El noveno ctelo no es el más hermoso? Pero también
están llenos de angustias, por lo inisrno que siendo ya los
únicos, son á la ve..: irreparables. L1, zozobra les muPrde
el corazón, cual gusano escondido en una fruta del Otofio. Su lecho es una tienda. de campaña, cercada.. de peligros y de alarmas. No duerme el hombre entre los brazos.de la. mujer a.mada, sino inquieto, con el oido alerta
pereeguido en el sueño por fantasmas. ¿Quién le asegu:
raque mafütna al despertar encontrad en el lecho á la
que arna?
D.e aquí el ardor profundo, la suspicacia vibrante, la
ansiedad de avaro ocultador de su tesoro, que caracterizan el amor de Otdo.-t&lt;Preferirfa-dice al sentir las primeras sospechas-ser un sapo ó vi,·ü· en la sombra de los
calabozos, á creer que disfruta otro la. m:'is mínima cosa
de la que yo amo.» l\Iás adelante expresa con energía
desgarradora el vacío mortal que dejó en él su amor arraucado:-,,¡Ser despedido del santuario en donde deposité
mi corazón ...... del santuario en donde me es fuerza. viviró renunciar ,t la existencia! ¡De la fuente en que corre mi corriente, porque se secaría en otros canales! ¡Ser
arrojado de ella y no poder guardarla sino como se posee'
una cisterna en cuyo fondo hediondos sapos ayúntanse
y pululan! ¡Oh Paciencia, jo\'en querubin de labios sonrosados, muda de color al oír esto, y sea. tu rostro siniestro como el infierno!&gt;,
Los celos va.n creciendo y enredá.ndose en el alma de
Otelo, como lianas en un tronco de .írbol, como víboras
en el cuerpo de Laooconte. Ya lo cub1·en. va lo envuelven de pies á. cabeza. Ya él es todo celos. Lo ahogan esas
liahne; lo sofocan esas víboras. Solo le dejan libres los
ojos para. que vea fantasmas que no existen; los oidos para que oiga palabras espnntosas que ninguno otro oye,
porque suenan dentro de Otelo.
El templo se derrumba sobr~ el gigante. Ya no hay
esperanza para él. ..... yn no hay Desdémona. Las pupilas se le inyectan de sangre; \'é todo rojo y piensa estar
en el infierno. Su sombr,~ llena el Universo y el Universo todo es sombrn para él. En un instante todos ~os astros cayer_on al abismo. Durante un segundo, junto al
mar &lt;lomudo. en la pla.ya de Chipre, qué dichoso. Y ese
segundo huyó raudo 1 como Psíquis, con su htmpara de
oro en la mano. Ahora ya no es amado. Luzbel 1 cuando
cayó del ]Jaraíso, abrió las alas é hi,m la uoche para. el
mundo. El amor en Otelo 1 al caer de espaldas herido
por el puna! dl' la perfidia, hizo la muerte.
'
¡ldos 1 horai:•, idos, como esclavas uubiae, cargadas de
tesoros, de arcas con las joyas que roba.. teis á vuestro
amo! Idos con sus eeperanzas, con sus amores, con sns
triunfos, con &amp;11s besoe, con sus delicias, con su alma! El
en la noche va. en busca de la muert~. Ya á matar, porque es fiera; y luego ,·a ú morir, porc1ue ama nmcho. Ahora camina miis lentamente y con la. vista clavada en el

(*: Remo.~ cretdo de oportunidad. por tener la Compañia (le Sien!
en !!U cartel la. hermo,a lwcrn. de Vcrdl, In publicación del artículo
que el "Duque Job" escribió acerca de Tnmagno, cuando el gran tenor Interpretó la sublime tra~edia. Eu nuestro sentir ese arttculo es
el mejor que en su género se hn escrito en español.
A la vez que florón riquísimo de la corono. de Verdi, '.\• galardón de
la l!te-ratura e~pniioltl, es con:-iderada por muchos coiuo clll.sica en
prosa de Gutlerrez N~jera.

ELl\fUNDO.
suelo. ¡Oh, si la tierra se abriera., y si la noche le tragara! ...... Pero es preciso que Desdémona sucumba. La sangre de_ !ns palomas es grata al Destino. Fuerza es que
muera ......... v que Ot.elo duerma el eterno snefi.o en la
almohada de.Desdémona.

•••

Deténgome al llegur aquí y me pregunto:-¿He hablade de Otelo 6 he hablado de Tamagno'? El personaje y
el intérprete se funden para mí en d caso presente, formando una sola individualidad. Otelo es Ta.macrno. Desde la primera escena de l:l ópera, desde que~el artista
aparece como en triunfo, sentimos que aquel hombre posee la fuerza suprema, irresistible, que es capaz de ahogarnos como :.í. Deedé-mona., y hasta de hacemos polvo
entre sus manos. Sentfmos la garra en la nuca y el calosfrío en el cuerpo todo.
La primera palnbr:1. que fulmina, e~tremece al concnr_so. ¡Bien rugiLlo, leon! ¡He ahí al potente sobc.lmno! :Ko
tendní ya que hacer esfuerzo algnno para nomina.mas.
Un fruncimiento de cejas le ha bastado, como 1i Júpiter,
para que sin replicar, le obede..:camos. ¡Hl'nos en su poder! La \'OZ atlética. de ese hombre nos coge por la cintura, nos columpia en el aire, nos balancea sobre el abismo, nos lanza al cielo, nos arrastra á c.a.rrera tendida en
el caballo siri rendaje de Mazzeppa. Sale toda de un salto
y t-0da armada de los pies á la cabeza. ~o tiene una juntura su coraza. E::i ercúlea, pero como Hércnles, sabe
arrodillarse. Se apodera de nosotros por fuerza; pero una
,·ez en su poder, nos sentimos orgullosos de nuestra esclhvitud. Nos cautiva esa vo'z como Otelo cauth·a á Desdémona.
Pero no solo es fa voz lo que nos.Jnara villa en el artista
insigne. No: esa rnz es la espa.da.-Espacla de héroe medioeyal1 ei:,pada que solo Orlando levantaría. Admin1.mos
el brazo que la esgrime, el genio drarn:itico que la emplf'-a.
Tamagno no da tajos y reveses con la ~oz.' No fü•sm1da
el acero por lucirlo. Lo pone á ser\'icio de la pasión como el terrible moro puso st:r alfanje al seni·úo de Yenecia. De aquí lo bien qne interpreta ó traduce el-pensamiento del autor. Voz y palabra uo dh}~pan ni una línea. Esta es el cuerpo; aquella, la. armá.11.\lra fnlgur:rnte.
Colosal, sin disputa, es este artista. Su fi~nra uos llena
la mirada, su voz no¡.: llena los oídos, nos hmchn los pulmones, nos levanta el alma. Es como un soplo de bosque
ó de mar que se nos entra. Alht adentro tenemos-algunos ele nosotros cuando menos-banderas de combate
plegadas y escondidas un obscuro rincón; frondas inmó-riles que cobijan el sueño de los p,í.jaros enfermos; capillas gótic'.1-s cuyas campanas es_t.ín mudas y cuya flecha de
oro seme1a da.rdo que les penetra en la cabeza; mares que
van ,i tierras desconocidas; ángeles que no llegaron al cielo porque w1a pena suplicante les detuvo.
E ignoramos que hay esos misterios, esas dormidas armonías en nuestro espíritu. M,ís, que cante Tamagno y
las banderas flotan, los clarines resuenan, piafan los corceles, la fronda se descoje, brota l.'I epitalamio, irradía el
templo, vuélrnnae las campa.nas ,t los cielos, recojen cantos y los vuelcan después sobre la tierra¡ llénase el mar de
embarcaciones empabesadas, y del fondo del mar emergen como cism:s los piadosos ángeles,· trayendo hígrini_as
-¡oh buenas ... ...eantas lágrímas!. ..... á nuestroa ojos :ividos de ellas.
¡TodaYía· amamos! ...... ¡Todavía sentimos! ...... Tod~vía.
!ie nos nublan los ojos y hay algo que nos dilata ll.l. garganta, y que luego ::,e ya como entre húmeda. niebla, dejándonos consolados y mejores ...... ¿Volverá hallar las
l1ígrimas, no es casi la dicha'? y las hallamos ¡oh grande
egregio artist,a! Cuando te despides de tus banderas, de
tus glorias, de tus ejércitos, de tus noblés ambiciones v
más que todo, y principalmente de·tu amor. Te vemos Ü.J
través de nuestras liigrimas ¡oh vencido de la vidn! pasar
sólo, á carrera abierta, por el campo que abandonó tu
ejército en derrota! Ha.liamos nuestras lágrimas cuando
te inclinas sobre el lecho de Desdémona y la ves pálida,
dormida, muda y bella.
Vuelven t'i nosotros lo~ ímpetus, los arrebatosjnYenill:'s,
la generosa. ambición, el deseo inmeuso. Tü los de!!piertas con tu- Yoz, con tu clarín, artista poderosa.
········•··············•····••····················Perdonad que toda mi crónica sea para Tamagrio y pa- ra Otelo ...... es decir, para Ta.magno, Cuando se acaba de
oirá ese colosal tenor, sólo de é! se puede hablar.

'1'EATROS.
Il8LLIXI-:\foy¡~RHJ..:1&lt;::11-:\IAltCHl!:TTJ.

Hemos oído mucho :i Xorma y, oh Bellini, pobre poeta
de la gamn, hemos pe1m1do en tí. Xo nos sacia tu música, porque tu música es sobra.do tierna, pero te amamo3
porque sentiste mucho ~· porque, como ios predilectos
de los dios.es, moriste jo\'en. Es tu melodía ta novia casta, llena de ternezas, que llega á nuestro lecho, cuando
dormimos y nos besa en la frente y se \'a, es la. doliente
ó la alegre vil'gen, pletúrica de eentimiento. Pero iguora l:1s exquisiteces, l,ts elegancias, los matices;cantaporque sí, porque sabe cantar, y cantando llora, llora mucho. Esa múeica tnya, oh joven maestro, hubiera corregido acaso sus tendencias viciadas, y de harmonista defectuoso te habrías trocado en delicado artista. Pero
huiste de la tierra antes de que despuntase el Otofio, dejándonos tu Bealrice di Tenda, tu ,)'onámlmla, tu .Nornir1,
mas como precunior::is que como frutos y la historia del
arte te llamó umalogrado.»
Esa incisiva, esa penet.rante sensibilidad de tus melodías, es la sola que te abona y ahora la opaca el entusiasmo que ha entronizado tantos colosales dioses nue\'os.
Fuiste empero admirado, y lo que es más, fuiste amado y el cariño es el mejor ele los triunfos posibles.
Decía el duque Job: Pffjirro á ser wlmiraclo, ser querido
y tenía razón.

.A.mphion, con sus divinas melodías se hacía obedece
de la materia inerte. Francisco de Asis, se hácía amar
de las aves y las fieras.
Prefiero :11 !'!egundo.
La admiración sabrevive al cariño, pasa como un le¡rado á los futl'lros, pero el grande espíritu admirado seci'erne ya en tan excelsos espacios, que no llega hasta: (,1 el
ruido del aplauso. En cam bici lm1 amores que perfumaron
su vida acaso le siguen en su uitraterrestre yuelo.
Que le importa. á Gruthe el eco del pasr_no ele las actuales generaciones'? Mas gr:1.tos le son sin dúda los recuerdos de las mujeres que le amaron. EtJa.9 1 abnegada:: y
sumis:.lS, no discutieron al Dios: ~e limitaron á adorarle
y como 2\fagdalena enamprada de Cristo, se acurrucaron
á sus pies y le !!amaron ~In.estro.
~\.caso la envidia ó la injusticia de los suyo!, 1 hiri/1 su
gran espírit11 1 pero la de\'oción d.e sus enamoradas, iue
bálsamo: fué nardo y cinamomo y mirra y sua.\·e humo
de pebeteros ........ .
Sí, vale m.:ís que ser admirado, ser querido: Razón tenía el cluqne JoO.'

.•,-

~Ieyerbeer era israelita y hacen notar :i e!'ite respecto
los autores, las delicadas facu!tadc~ de 0s.1. raza extrniia,
de esa raza perennemente vagabt1}1Ua., para. el di vino arte.
En electo, el pueblo judío que no fué ni arquitecto ni
pintor, fué poeta y m(rsico y sigue siendo lo segundo.
Los poetas han muerto: han muerto con Dayid, el monarca bardo, el que creó los cantares mtis ~ublimes que
la humanidad haya oído; el que elevó al Setlor el supremo grito clel ~1fi11erere; han muerto con Daniel, el gran ddente cuyo espíritu como ,iguila caudal escalaba los cielos; hnn muerto con Salomón· el di\'ino mago que desira.naba por donde quiera. la maravillosa pedredade su imaginación oriental; han muerto con Jeremías, el gran desolado, el inmensamente triste ......
Hoy el poet,1. de Israel se ha transformado en rey ele la
banca.; hoy se llama. Rostchild ..... .
P'ero aun rincle culto á la armonía y ::\!Pyerbeer es de
ello brillantísimo testigo.
,
:\Ieyerbee~r escribió mucho; pero habiendo perdido :i
un hijo bien amado, calló por mucho tiempo tambien.
El dolor'qné hizo poeta á. Milton y gran proslsta:l.Cerva.ntes, hundió en el silencio al maestro israelita, que en
largos a,ños produjo sólo el SlafJat M"alN, un Jfi.'lrtcre v nn
71 ikm,1: &lt;los cantos de angustia y un canto de triunfo!
Después rino Roberto el diablo, juzga.do como partitura.
admirable, punto de partida. de una nueva escuela y concepción ein precedente.
!(Podfa decirse-leo en una. biografía,-que la ciencia.
harmónlca n..lemana, había dicho su última palabra con
las sil)fonías de Bethoven; pero no, no estaba apropiad:i
á In ficción dram:'itica y fué :\Icyerbeer quien llevó :i cabo
este progreso.1,
~Lís tarde el maestro produjo los Htt[llnWle.~, glorioso
alarde romántico paladeado aún por ln.s almas ena.momdas de lo bello.
1

*** que escribió la pa.rtitum
Quisiera hnblar de Marchetti
del R«y Bla..'1, con gran senti1riento de Yfctor llugo ......
pero lo dejaré en el tintero. Prefiero á Yfct.or Hugo sin
música ......... y sin arreglo!

•••

Tambien quería. hablar de Otello, pero E'l bnen ~foro no
apareció por ahí, con gran desconsuelo del público. A
este señor Sieni le suceden unas cosas ......
Quería hablar también de Aida. Pero ~!ida, pue~t,i :l.
beneficio del joven barítono Augelini l;,ornari, no benefició al aut"1r. La repre~entación salió regular1 pero d éxito pecnniário fué mny mediano.
De 11-ugrmoles hablé ya y han hablado todos los periódicos, Amamos mucho esa obra y amamos en ella 1i
Libia Drog.
S( ha.bla.ré de Manon, Ele esa linda muchacha, tan linda cuanto vers,itil. Rolo que aun no he visto (L .lfonoii y
por hoy me contento con presentirla.

•••

Pocas obras se han discutido tanto en :\léxico como M
Dolores del Maestro Breton.
Dice un cronista: Breton deja correr la Rangre de hl \'i•
da. en sus creaciones reales, palpitantes, dando el p:t~o
definitiYo que Gaztambide y Arrieta no dieron, adunando la. alpgría del pasacalle de J ua.rranz á la. frase penrnda.
y sentida de Pedrell.
Dicf' otro cronista, refiriéndose al drama:
L&lt;.~ Dofores l'.S una producción dramá.tica hecha con peregrmo 1ngem0.
De Alejnn~ro Dumas_desciende laheroina. Shakespeare no la lmlnera. desdenado para una de sus tragedi:ts
inm-ortales. Es frágil, hermosa y bnena.
Otro croniRta, dice qne el maestro Breton re,-eia en toda la ópera, @rr un profundo conocedor de la harmonía y
el contrapunto.
:Muy tarde llego p:ira juzgar la obra. Dolores lllC gnsta.
por lo es¡mtiola :· ú fuer de galante con la&lt;s muchachasc1ue
amo, le tiendo mi capa, para que le sir\'a de alfombra.
Que pase!
'fAXHAt:SSBJ:.

Ahnanaqu.e Mexicano
!JJ•: .\RT.E \" U:TJL\l'\ P.\l:A

18\\.i.

PUBLICADO POR 1IANUEL CABALLERO.
Aparecerá el 15 de Diciembre.
XUTRIIJO,

l.FJo.-.o,

l;,iT/füESAXTr,: •.\JtT!;')1'1CO.

... s l. ,:,o

Precio en !a Capital.
Fuera de J[éxico ....

...... l.

(il)

Pnra l-:ien·il'lo:-; po~· t•stricto órden dl! psocC'ckr.:da,
hágan!se ya los pedidos ú la casa

Viuda de Oh. Bou.ret.
A \.EXID,\

5 D};

MAYO,-MEXICO

�10

8

EL 111 C ~ ])ü.

DICIEMBRE,

1895.

8 DICIEMBRE, 1895.

EL ll: UNJJO.

11

==

y ahí, sobre una .mesa, quedaron las crisantemas em

II'ri°'~oli&lt;lacles.
Ante:. de que el iiwierno tienda en EuJ'Opa su tapiz albeante¡ antes de que el cjelo se emboce en nubes grises
y pesada:-;; antes de que lo:-; cierzos barran las carrujadas
y amarillent,1s hojtts, con el último adios del solemne y
·poético otoiio, fúnd~.se el saludo delicado y triste de las
crisantema~.
El invierno, ucomo si quii:;iese hacerse perdonar sus futuros rigores,u envía. esa flor extraña, misteriosa, aristocriitica. Entonces empiezan las exposiciones, en las que
los floricultores hacen alarde de la habilidad de su cultivo,
y pasma y embelesa la mirada la variedad infinita de los

espléndidos ej~mplares que :--e ofrecen á la consideración
de los inteligent.es. De eftas exposiciones algunas son
gratuitas; se ostentan en pleno aire en los aromados parterre,; y las crisantemas reinas, bautízanse con nombres
de elegantes damas: ésta, p,ílida1 que deja caer lánguidamente sus pétalos, es la marquesa de Clennont Tonerre;
aquella, roja, ca.si sangrienta, que atrae cien miradas, es
Gloria de Leon; ésta, amarilla, de delicadísimos alveolos,
se llama Mrue. Récamier; la otra, blanquísima y graciosa,
lleva el nombre de Mme. Perier. Y todas, como nunca
yistas reinas orientales, cautiYan, seducen .v encantan.
La crisantema yino de Oriente; nació donde nace el sol
y el Jap6n y el ('ele.~te lmpaio, declaráronlasu flor heráldica y prodigáronla en sus escudos y en sus trajes, sobre las
mucetas de grnesa seda de sus damas, en los lacios y
brillantes cabellos de sus hermosas.
La divina flor constituía. y constituye el principál adorno en sus palacios y los grandes días las ampJias escaleras se bordan con tiestos de multicolores ejemplares.
Sin embargo de su belleza exquisita, la fama de esta
flor no traspasaba las asiáticas fronteras, y desconocida
para Europa, continuaba siendo el símbolo más hermoso
para quienes la h_abían visto imcer.
Hace dos siglos, no obstante, extendió su imperio al
Viejo Continente; llegó á Holanda, pero murió á poco
por falta de inteligente cultivo. Y mucho tiempo, casi
un siglo, duró su desaparición hasta que un negociante
de Marsella la llevó de nuevo, de regreso de uno de sus
viajee, y entonces sí el reinado de la flor fué completo.
Alemania, Francia, Inglaterra, se la disputaron para sus
jardines. Y principió la lucha entre los horticultores; el
esmero de estos tomaba todas las formas, se valía de todos los recursos y fué premiado con tan variado número
de ejemplares, que aun no han podido clasificarse. La
reina, en efecto1 se presenta con los más bellos y distintos trajes y muchas veces una misma flor ostenta dos diversos colores. El anverso de sus pétalos es rojo y el reverso amarillo y entonces vista por encima parece un copo de llamas; vista por debajo, maravillosa cabellera de
oro; el ¿anverso es blanco y el renrso rosa? entonces parece por encima divina flor de nieve y por debajo aporcelanado pabellón teñido de aurora;? es el anverso amarillo y el reverso rojo? parece entonces por encima valioso
rosetón de oro con pedrería de rocio y de través los dos
colores se funden en triunfal anaranjado!
Además, la forma varía¡ ya semeja la crisantema opulenta corona real, ya nido delicado, ya rizada cabellera..... .
Claro es que con tan grandes embelesos, la gallarda
flor debía adquirir un imperio más: el de la moda, y lo

VINCE\'ZO

BBLLlX.El.-.A.utor de Norma.

(Jt,,t. de la propiedad de Luis Echeag&amp;ray y ÁragOD- \

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CH1:SAXTE)IA 1 LA }'LOR HE il!ODA.

adquirió. TuYo que vencer para ello á la camelia, nívea ó rosada, á. la camelia dora&amp;l y pálida y fa venció¡ y
un día, el corpiño de una gran dama la ostentó y después la cabellera-:de.otra dama lucióla como diadema.
Hoy la crisantema es la flor de moda en Europa y pronto extenderá á México su imperio.
No s9lo es la predilecta de los grandes¡ es también la
predilecta de los_poetas.
No es sólo la flor heráldica es también la flor .. .... de los
espíritus. De los espíritus, sí, no os a$ombréis 6 asombraos cuando bayais terminado la siguiente historia en
la que protesto decir verdad, refiriendo un hecho del todo auténtico:
Un poeta francés muy conocido, buscaba como todos
los poetas, la realización de un ideal imposible: quería á
la mujer única, á la mujer toda bellez,\, toda ternura y
todo amor, y esperándola transcurría su vida, y deseándola corrían los allos sin hallarla.
Un día, sin embargo, el destino se compadeció del lo•
co y éste en una asamblea espfrita vió surgir ante él una
mujer de divina hermosura, etérea, diáfana, como hecha
de luz de estrella, de perfume y de sueño ...... Acercóse
al poeta y le dijo:
-Yo te amo; te conocí en otra existencia y te quisei
no te he olvidado y acudo á tu evocación; soy tuya y son•
riendo dulcemente, ofreció á. su amado como prenda de
su carifio inmortal. ..... un haz de crisantemas doradas ..... .
Momentos después, la sublime aparición, se esfumó en la
media luz de la estancia, prometiendo volver ..

papadas en misterioso rocío.
El poeta y sus amigos, presas las almas de encanta~oras emociones, buscaron un nombre para aquella muJer
ideal y la llamaron: La rirgtn ele las crisante~nas ..... .
Os referiré alÍn otra historia: no es maravlilosa 1 pero es
típica si Yale la frase:
"Gna trágica francesa, muy admirada y muy querida,
debía interpreta,r en uno de los primeros teatros de París, un drama, en el cual, cierta crisantema dorada desempeñaba un gran papel.
La artista se proveyó á tiempo de sL1 flor, la única que
pudo ha11a.rse aquel día en la gran capital, pern al prendérsela á. su pecho, desprendióse esta y cayó, con tan
mala suerte que un caballero que á la sazón decía á h
trágica, su mejor galantería, la destrozó con el pié.
Imagínese el lector el aira.do gesto de la artista y la
confusión del caballero.
Aquella. dijo: Xo trabajo, prefiero esto :t alterar la p1·0piedud de Ja obra.
Media hora después, el mortificado galán ponía en las
manos de la actriz una flor idéntica.
¿Cómo se las arregló?
Sépalo el amor que hace prodigios.
Lo dudáis? os aseguro que es cierto! Y ahora bellas
lectoras, decidme, amáis la crisantema?
La ostentaréis en yuestros senos velados por delicadas
blondas ó en yuestras cabelle:·as de ébano ó de oro?
Pienso que sí.
RmrAN.

''EL MUNDO~'
SEM.ANARTO ILUS'fflADO.

TELi:FONO 434.

-2~

1le

lns Damas

núm. 4.-AI'ARTADO 87 B.

Mi:XICO.

Toda la corrc!'pondencia relativa á est.c periódico, debo dirigirse
al Gcrent.e de este ¡iériódico.
Esto periódico ge publlcanl. todos los domJngrn1 y se reparte á domicilio en cnalqulera población donde tenga Agt=ute; y por correo, franco de port.e, ó donde no lo haya.
Las suscriciones fonl.neas se liquidal'áD por trimestres ordinarios
aunque comiencen en cualquiera. quincena: pues si no son altas en
la primera del trimestre, se CObrará pe&gt;r lo que falta, ó se aumentará
el cobro del próximo. PRECIOS:
SN TODA LA REPUBLICA Y E."1 EL EXTRANJERO (UNION
POSTAL UNIVERSAL).......................
S
?,UMEROS SUELTOS DEL DU. O ATRASA.DOS EN LA CAPJ·
TAL Y EN LOS ESTA.DOS.........
u

1 00
O 30

A.VISOS.
Treinta. -pesos plana. por cada publicación. Para avisos por largo
tiempo precios con \'enc1onales.
Todo pago debe ser precisamente adelantado. A lossuserit.ores que
no puedan remitir dinero anticipado se les giran\ en el primer mes
del trimestre por F..xpress ó Correo; y si no ha.y oficinas, se remitirá
el periódico después de haber recibido el valor de la suscr1clón.

LA MUTUA.
Ta.mpico, 22 de Nodembre de 1895.
Sr. D. Carlos Sommer, Director General de '·La Mútua."-México.
Muy señor m!o:
Por la presente expreso á usted y á la COmpañta que tan digna.
mente representa, mi agradecimiento por la. eficacia. con que me fué
entregada la cantidad de tres mil pesos, valor de la póliza d&lt;?ta1 ntl·
mero 512,301, bajo la que estuvo asegurado mi finado hijo Federico.
Igualment.e estoy muy reconocido á su banquero en ésta, Sr. D. Fe•
derico Suhutz por el empei\o que tomó en la tramitación de este {}ago.
Soy de usted, con la mayor consideración, atento y S.
G. CLA.US.EN

l'ElLIPPO MARC.'H1~TT1.-Autor

de Ruy Blas.

(Fot. de la. propiedad de Luis Ecbeagnray y Arngon.)

GIAC0.\10 MEYERBEER.-Autor

de Hugonotes.

(Fot. de la propiedad de Luís Echeagaray y Arngou.)

ALEJANDRO DUMAS hijo. )
Hace pocos días falleció el ilustre literato y dramaturgo. Entre los autores franceses que han entretenido· los
ocios de la última y la actual generación, difícilmente
habrá uno que haya disfrutado de mayor popularidad que
Alejandro Dumas hijo, en el mun.do entero y entre gentes de todas las clase~ y de iodas la.~ edades.
Dedicado Dumas, hijo, en sus primeros años á cicorÍtraer
deudas,,, según expresión suya, llegaron éstas una vez á 50
mil francos, 11suma enorme en aquella época, sobre todo
para un jO\'en que no tenía patrimonio &lt;iue heredar, ni
carrera que seguil';&gt;i este iru-iclente decidió de su vocación, uy como no sabía hacer nada, hizo literatura.,1
Lo primero que pnblicó fué una colección de poe~as
intituladas u Pecados de la juventud,), las cuales foeron
cousideradas como pecados contra las bellas letras. Luego estrenó una pieza dramática llamada uLa joya de In
Reina,ll y la novela ,1Aventuras de cuatro mujeres y una
cotorra,), en que procuró imitar el estilo de su padre, Pero el mediano éxito que obtuvo, le convenció de que había errado el camino y poco tiempo después lanzó su fa.
masa novela ccLa Dama de las Camclias,n que fué su
primera obra formal y es la que más renombre le ha
dado. La arregló para el teatro y le proporcionó un
triunfo extraordinario que lo puso en el escalafón literario, casi al nivel de su padre, quien, con tal motivo, decía regocijado &lt;(que su hijo era su mejor 01:&gt;ra.,1 De entonces data la reputación de Dumas, hijo.
Son innumerables sus escJ"itos que comprenden todos
los ramos de la literatura: dramas; novelas; viajes; disertaciones morales ó filosóficas; cartas políticas, revelando
unas veces admirables cualidades de obsenación y en
otras cierto misticismo que le fué muy criticado; pero
siempre un tono de sinceridad, de sencillez, que refleja
su carácter y dií aspecto de realidad á sus personajes.
Esta exactitud en sus pinturas, que provocó la creencia de.que Margarita Gautier, la protagoni,sta de uDama
de las Camelias,n era Alfonsina Duplessis, hace decaer
algo las escenas en sus libros, pero les da en otras ocasiones cierto realce de animación, de fidelidad, de vida,
una expresión de ingenua franqueza que halaga el oído
y el alma.
Sus cartas, prefacios, novelas pequeñas y todos sus e.scritos cortos, son modelo de sobriedad de estilo y desarrollo interesantísimo de sus argumentos, por lo regular poco complicados. Acerca de este último punto Te6filo Gautier dijo
lo siguiente refiriéndose al drama &lt;(La Dama de
las Camelias:n
«La situación es siempre la misma desde el
comienzo hasta el fin; nada más sencillo que esta pieza; pero en toda ella circula un soplo amoroso y joven, una pasión ardiente y verdadera
que dá á cada detalle un atractivo simpático. A
este mérito se une el de una observación exacta y delicada...... El diálogo está sembrado de
rasgos vivos que aparecen súbitamente, de
ataques y respuestas que brillan y suenan como
el choque de las espadas ........ Honra grandemente al poeta la 1..:arencia de la menor intriga,
la menor sorpresa, b más ligera complicación
en estos cinco actos, de un interés tan vivo,
sin ero ba!'go. Cuanto á la idea es vieja como el
amor y como él eternamente joven.1,
Su prefacio á uEl Padre Pródigo1 n que es realmente una Poética llena de preceptos ntilíeimos
se resume en las siguientes palabras:
uLo real en el fondo; lo posible en el hecho,
lo ingenioso en el medio: he aquí lo que se puede exigir de nosotros. u
Su fecundidad inagotable, su confianza en sí
propio le engalló algunas veces; pero en cambio
de algunos éxitos medianos obtuvo triunfos espléndidos como en Jfonsieur A{fonso y en L&lt;i
B:rtranjera, en cuanto á dramas, y como con su
Affaire Clemenceau, su obra cMsica desde el
punto de vista. del arte, según dice un biógrafo.
Procuráronle también acerbas censuras sus
famosas palabras: ul\Htala,)) refiriéndose á la
adúltera; 11n1átale,))hablando del amante de la
hija de un protagonista, en una de sus novelas.
La sencillez de sus obras y su vida quiso conservarla basta en su muerte: sus funerales, conforme á su última voluntad se efectuaron sin
pompa, pero {L ellos concurrieron los hombres
más prominentes de las clases ilustradas de París.
A. propósito de los Dumas nos ha dado el conocido poeta D. Juan de Dios Peza, el bonito
artículo que en seguida insertamds:

DDlAS

(pa.,h·ci) con urm demim,onclaine.

LOS DOS DUMAS.
)fe tocó la gloria Lle conocerá Yictor Rugo y no alean·
cé la dicha de encontrar vivo á Alejandro Dumas, padre.
¡Ah! cmtri grato me habría sido estrechar su mano,
pues le debí en mis días de niño y en mi primera juventud, horas de inolvidable solaz y de encantos positivos.
Ha corrido el tiempo: han pa."!ado muchos años; delan·
te de mis ojos han desfilado multitud de libros recreativos, y no he encontrado un narrador, un fantasism que
se le asemeje.
Hoy, lo sabemos todos, no se escribe una novela ni un
drama que no tenga por objeto la resolución de algún intrincado problema social, y la verdad es que ninguno de
esos médicos de la hnmanidrul da buenos remedios, por
más que se atraiga la disensión y el aplauso con sus recetas.
·"El adulterio, el eterno adulterio, sirve para elaborar
escenas que Sarah Ilernardt interpreta admirablemente y

.... u:r.t'&gt;ono nu~us (hijo.) lluerto t1ltimamente.

( De fot. de

!03

Hnos. Torrc.'l', 2~ Plateros 2.)

que el público aplaude con frenesí; pero la incógnita del
problema nadie la resuelve y la sociedad sigue enferma.
Alejandro Dumas, padre, no se metió nunca en tan intrincado laberinto; vulgarizó la historia de Francia, engendró personajes que no se han muerto aún y que los
conocemos, y diré más, los estimamos como si fueran de
carne y hueso y nos hubieran estrechado la mano y vivi·
do con nosotros.
Considero que todo chiquillo que lee u Los tres ~Iosqueteros,n se torna en caballero de aventuras, y todo
hombre que lee (1El Conde &lt;l.e )fontecristo,, aplaude y admira la imaginación de Dumas.
Y ¿todavía habla usted de esos libros aiiejos? me preguntant cualquiera de los que hoy cultivan la novelri. pornográfica é indecente, &amp; que escriben versos con metros
desconocidos é intolerables y usando palabras rebuscadm;¡
en el mús obscuro rincón del Diccionario.
Sí, señor erudito, todavía hablo de esos libros, y no se
espante ?sted; cuando me encierro enfermo y necesita
m1 espíritu refrescarse con algo que le di vierta y le trans·
p_orte á mejo1·es épocas, busco los libros de Dumas y me
s1_ento, á leerlos :rse me van sin sentir las horas y me olvido ae todo lo real, amargo \' prosaico de la vida.
Y no me pasa lo mismo co,i muchos folletos de ,t fran~
co que llenan las bibliotecas de actualidad.
En Francia se ha agotado la bellísima edición ilustrada de los 1üiosqueteros;n frente á la estatua de Dumas el
pueblo ee detiene saludando al incómparable novelista, y
el recuerdo de su vida no se ha extinguido, pues cada día
se refie~n anécdotas preciosos que forman la delicia. Ue
los par1s1ensee.
. Dumas, padre, era generoso y caritativo hasta el clesp11farro. Sus m~mos estaban siempre abiertas para los pobres, para los mños huérfanos, para los artistas sin fortuna..
Un dffl; :::e pr~s~ntó en su casa un pobre hombre lleno
de fam1ha, solicitando que te socorriera.
-Hoy he amanecido sin un céntimo, le dijo Alejandro,
pero en fin, ¿usted, qué profesión tiene?
-Soy fotógrafo, pero mi taller está vacío.
-T}ene_ust-ed todo lo necesario para hacer un retrato?
-S1_, senor, á la hora que usted quiera; lo que me falta
eon clientes.
-Iré hoy á buena hora á retratarme; espéreme usted
y tenga listas las placas.
El hombre aquel salió desconsolado porque no suponía
lo que el J?ran aovelista iba á. hacer en su provecho.
Al med10 día, Dumas se presentó en el raquítico taller
que estaba e!'lcondido como vergonzante en una estrecha
callejuela de barrio.
No iba solo el popular escritor, sino que lo acompañaba una de esas alegres mujerzuelas que se buscan la vida
con el libre amor de los bulevares.
-Yamoa, caballero, dijo Dumas, esta chicuela se retratará conmigo y como me quiere
mucho, formad nos un grupo en que se vea como
me acaricia.
Y en pocos minutos se hizo :a fotografía que
ahora publicamos en Et, MUNDO.
-Bien-agregó Dumás-cuando le mostró el
fotógrafo la placa, exponga usted ese grupo en
sus escaparates y soporte las consecuencias.
Dos días después el artista exhibió su obra;
Dumas lo acusó ante un Juez por sacar 11 relucir
escenas de su vida privada y fué tal el escándalo,
que no hubo parisiense que no comprara una de
esas fotografías, dejando como producto al ignorarlo fotógrafo más de cuarenta mil francos.
Y no cobró comisión nii1guna ni se hizo pag:ar de ningún modo su largueza el inolvida'qle
literato.
Su hijo, que acaba de morir, alcanzó gran re·
nombre; su ccDama de las Camelias,n bastaría
para inmortalizarlo, pues de tal suerte hizo
amará su heroína que todavía los ama!ltes ponen flores frescas sobre fa poética tumba de
)Iargarita Gautier en el cementerio de Montmartre.
~I:ís financiero y menos pródigo que su padre,
hizo una-gran fortuna. con sus libros y viYió y
murió orgullo.so de su nombre.
El retrato suyo que a.hora publicamos, lo tomó directanlente un notable fotógrafo mexicano, )fanuel Torres y en opinión de peritos es
sin dnda el mejor de los que hicieron á Dnma!ó!, hijo.
El teatro y la novela fra.ncesa están de luto.
Dnmás, hijo, era pensador y filósofo, y aunqt1e
se reconocía superior á su progenitor, decía muy
á menudo:
-Ah! si yo tuviera la maravillosa imaginación creadora de mi pobre viejo! Guardaba. todas las obras de este y cua11do Id reeordaba, se
le ahogaba la Yoz llenánclosele de lágrimas los
ojos.
-Xo he visto, elijo un día, trémulo de ternura, un corazón tan grande, tan generoso, tan
abierto ,i lo noble, como el de mi padre; biísteme decir á ustedes, que cierta ocasión lo encontré llorando sobre una-S cuartillas escritas.
-¿Qué te pasa? ¿qué tienes?
-Ah! hijo mio, acabo de matar{~ Porthos y
lo quería yo tanto!.. ....
Tanto así se encariña cada autor con sus personajes y para Dumas padre, vivian los que él
creaba1 como siguen viviendo para todos los que
desde hace años los hemos tratado con la dulce intimidad de la admiración y de lajuvcntnd
perdida.
Ju Ax DE Dros PEZA.

�12
EL MUNDO.
~ - = == ================
RESUMEN
DE

Los acontecimientos de la semana.
El Jkri,~an Hemld publicó hace días el retrato y un artículo dedicado al Lic. Rafael Reyes Spíndola, á quien
colma de halagadores conceptos como periodista tanto
más valiosos cuanto que proceden de un diario que dirige
tan hábil editor y escritor, como el Sr Gu0rnsey:
En nombre de Sr. Spíndola damos las mús expresivas
gacias al colega norteamericano.
Yerificados los experimentos del nuevo m9delo del fusil :.'IIondragón, los r(&gt;suitados fueron Sl1mamente satisfactorios. Tales prue_bas fueron de penetración y se hicie1·on sobrn un bloque de madera de metro y medio de espesor. ,'i la c;listancia de 200 metros. Las balas penetra1·on 93 centímetros.
Hasta hoy, este resultado no había sido alcanzado por
proyectil alguno.
El domingo último, en el Panteón de Dolores, en la Rotonda de los Hombres Ilustres, se inauguró cI monumento dti ud.rmol blanco, lemntado por el Gobierno de Yucatún á. b memori:i del Sr. D. Eligio Ancona, hijo distinguido de aquel Estado,
Tal día fué el 5H'! aniversario del nacimiento del preclaro yucateco.
Hablaron en el ~olemne acto, los Sres. Dr. D. Teodosio
Pérez Penicbe, Lics. D. José Peón del Yalle y D. Lázaro
Pavía.

8

DJC.IBMBRE,

1895.

Las regntas del Lakeside Club, verificadas el domingo
último, según oportunamente anunciamos, estuvieron
muy animadas y dejaron agradable impresión en el público.

Se dice que pronto se normalizani. él trkfico en In. línea
de Tehuantepec; pues se han zanjado todas las dificultades que se presentaban y la vía vá á ser dotada de todo
lo que le hace falta.

Como de costumbre1 el jueves y el domingo último,
hubo carreras en el Hipódromo de la Indianilla.
En las del domingo, tomaron part6 .i.llomes, Corean,
Porlu[!lU'88t 1 F'rm1k K!(le y otros.
En las del jueves Holluday 1 Barthol, Principal, Chimes,
BaJJett y otros.
Las carreras de los jueves son hoy las de moda y se dice que si el e!3pectáculo continúa siendo favorecido, al
finaliz~'l.r la. temporada de invierno se convocará para el
año entrante á todos los corredores de caballos del mundo, ofreciéndose 23,000 pesos oro, al dueño del caballo
venceder y una copa de oro al jockey que lo monte.

El domingo último, en el patio principal del Colegio
:?l'lilitar, hermosamente adornodo, se verificó ladistribucíón de premios á los alumnos que se distinguieron en
sus estudios.
Presidió la solemnidad el señor Presidente de la Repú·
blica, acompafiado de algunos de sus ministros.
El programa fué variado, siendo nota.ble el informe
amplio y detallado que leyó el director.
Habló en verso el sellar Diputa?o D. .Juan de Dios
Peza.
Los premios consistieron en diplomas y libros, r para
los"a1umnos que salieron ya para el ejército, por haber
concluido su carrera, en su despacho y una espada, recibiendo ademas uno de los alumnos el premio de honor,
reservado desde bacía cinco años para el que mejor saliera.en todas sus calificaciones.

El tifo, con la llegada dd invierno, empie:-:a á extenderse en la parte Oriente ile l.:. ci ,idad.
Según dicen los periódicos 1 un tirador de sable, llamado Duncau C. Ross, acaba de llegar á la capital, procedente de Estados Unidos, con 81 exclusivo objeto de lanzar un reto ,í. todos los profesores de ef!grima, para un
asalto á sable.

A los mngnfficos almacenes de la uCiudad de l\léxico,n
el mejol' cajón de ropa que existe en Puebla, acaba de
El mismo dia, en la mañana, en el antig\10 Colegio de llegar un precioso surtido de efectos de bonetería, arlas Yizcainas, se efectuó la repartición de premios á las tículos para invierno, géneros para muebles y alfombras.
alumnas .que lo merecieron, por sus trabajos en el año . Puede competir esa casa. por la niriedad de su existencia
y el precio de sus mercancías, con cualquiera de l\féxico.
escolar.
Después hubo una agradable y animada fiesta.
La Exposición de Puebla se inauguró oficialmente el
El domingo último tuvo lugar en la plaza de toros im- domingo últim0, teniendo lugar con motivo tal, una veproYisada en la Yilla de Guadalupe, una corrida con Ji. lada literaria y musical, con ameno programa.
diadoi-.ss «aficionados.n Se hizo notable tal corrida por un
Los objetos exhibidos en el Certámen, si no numerosos
percance; el dueño del terreno levantó cerca de la plaza sí son notables por la calidrul.
una plataforma pequeña con capacidad para unas SO perHoy tendrá efecto, con el fin de animar la Exposición,
sonas, pero á la cual subieron tñás de 200, resultando otra yelada que organizó la. Colonia Alemana.
que el tablado Eie vino abajo, lastimándose algunos indiEl .Ayuntamiento de Puebla ha prestado todo su apoviduos, triturándose uno ambos pies y fracturándose otro yo á. los expositores.
la pierna derecha.

El Sr. Ramon Alcázar, rico comerciante de Guanajuato, obsequió últimamente al Sr. GenP.ral I\Iena, con un
banquete en los salones del Jockey Club.
Se ha dado á. lo que se dice, la órden para. que se desempastelen los tipos de la imprenta recogida á D. Lino
Nava y se han pedido á la Alcaidía de Belén los informes
sobre los procesados y las fotografías que deben agregarse á la causa.
Los varios incidentes civiles á que dió origen el embrollo de documentos de la Adm~nistraci6n Local de Correos, se seguirán separadamente.

El General D. -t"mente Yill::..da, Gobernador del Estado
de l\léxico que viaja por Europa, se embarcará el 28 del
mes en curso en el Havre, con rumbo á los Estados Unidos, de donde vendrá. á esta República.

Son 1 á lo que se afirma, tres los proyectos de monumento que s'e han presentado ú. la Secretaría de Guerra,
para la tumba del General D. Juan N. Mendez y á lo que
se añ~de, el más notable es uno que presenta en su cúspide la figura de un indio zacapoaxtla, armado de un

Según el contrato celebrado con el Gobierno, el muelle y las oficinas adu.anales que construirá en Tampico las
compañía del Ferrocarril Central tendrán una longitud
mínima de 350 metros, por 1.5 de ancho, sost~nida por
pilotes de madera creosotada, ó preparada con carbolineum, en sentido longitudinal, á la márgen del Rio Pánuco, y en condiciones en que puedan atracar á él buques de un calado de 24 pies.

Sospecha la policía metropolitana que hay en la capital una Ertt1.ula de Rateros, de la cual los alwn,ws, como
pueden atestiguarlo numerosos bolsillos, salen muy ejercitados.
La policía trata de descubrir ese establecimiento de educaci6n, y acaso lo logre.

En San Lus Potosí, una señ.orita muy apreciad.a de
aquella sociedad, al ser abrazada por un hermano suyo,
con quien había tenido ligero disgusto, recibió una herida de navaja en la espalda.
La herida,debido á lo pequeño de la hoja, no es de gravedad. No obstante, el hecho ha causado la consiguiente
indignación en aquella sociedad.
El Sr. D. Juan A. Mateas, ha sido obsequiado por varios diputados amigos suyos, con un reloj de oro con monograma é inscripción, en prueba de admiración por su
discurso relativo á las colonias agrícolas.
Ha ordenado la superioridad respectiva, que no sean
transladados, sin causa que lo justifique, de una Demarcación á otra, los inspectores de policía, con el fin de que
conozcan mejor á los vecinos de su jurisdicción.
El biciclista an;iericano J. C. Hill, fué atropellado el
domingo tl.ltimo por un coche y, á consecuencia de los
golpes recibidos; murió.
Según informa un periódico, después de haber sido es_tudiado con esmero por la comisión encargada de ello, el
proyecto general de atarjeas del Sr. Gayol, se va á construir por vía de ensayo un colector general, con el objeto
de confirmar práct.icamente aquellos estudios teóricos.
Este colector será el último del lado Sur de la ciudad.
En el último Consistorio, celebrado en Roma el día 30
del pa.E'ado, fné preconizado por fin obispo de Constancia
in partibus, el padre Plancarte, y su sobrino el Sr. Pbro.
Francisco del mismo apellido, obispo de Campeche.
Se sigue Ir blando de la próxima edificación del Ho!pital General, en la cual toma mucho empeiio el señor Ministro de Gobernación.

En una corrida de toros, efectuada últimamente en
Dúrango, el dintro Si-lverio Chico fué cogido, enganchándole el toro por el muslo derechoJ que le pasó de parte á
parte.
En breve estará. en 1\Iéxico la Compañía Maggi, inaugurando su temporada en el Nacional, con gran rebaja de
precios.
Se cree que la primera función, se efectuará el 28 del
mes en curso.

•

Luis 1\fazzantini, llegará pronto á México y se dice
que toreará. en la plaza de Tacnbaya, con otros clU'Rt1·ot
que trae consigo.

Dícese que el Jefe Político de Guadalupe ha descubierto el paradero de la bandera que sirvió á Hidalgo cuando
el famoso grito de Dolores y que á. la fecha, tal insignia
debe estar ya en poder de la autoridad.

cual es el preferido.

•

El último sábado se desprendió otro fragmento de estuco de los que ornan el Teatro principal, dnrn.nte la representación de La: Dol0res.

Se dice que el negro Clark, no conforme con su derrota ha dirigido á Carral y á su contrincante Smith, un car•
te! de desafío el cual no ha sido aceptado por los desafiados, en atención según se afirma á qlte Clark e·xcede á
Smith en peso; lo cual, según las reglas del pugilato Je
impide dirigir el reto.

fui,il.
Tales proyectos están en estudio y en breve se sabrá

Es probable que el H . Ayuntamiento venza las dificultades que se le presentan para la expropiación de los
portales de Agustinos y de Mercaderes y que éetos sean
derribados, para conjurar el peligro de un derrumbamiento.
El martes en la tarde fué discutido y aprobado en la
Cámara de Diputados, el proyecto de amnistía para los
duelistas. Falta únicamente la promulgación correspon·
diente para que surta los efectos de ley.

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'1.i:
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Refiere un periódico que en el centro de los terrenos
de la Exposición Nacional, se va á levantar una colina,
debajo de la cual se formará una gruta., para poner en
esta un restaurant, que de día y de noche estará alumbrado con centenares de focos de luz eléctrica.
Sobre la. colina se construirá. un Kiosko, destinado á
las músicas que vengan á la Exposición.
Se ha sabido en esta G:apital que en Zacatecas tuvo lugar una catástrofe espantosa en una de las laborea de la
Negociación Minera de &amp;m Rafael.
A lo que se dice, trabajaban en ella veinticuatro paradas de barreteros, cuando repentinamente se vino sobre
ellos un inmenso parédóu, sepultá;ndolos entre los escombros.
Debido á algunos valientes operarios, que penetraron
al lugar del percance, pudo sacarse á. algunas de las víctimas1 heridas ó muertas.

El Sr. Juez 1? de lo Civil D. Francisco J. Osorno, se
encuentra aliviado de la enfermedad que le aquejaba, lo
cual celebramos.
El Sr. Lic. D. Felipe !barra, ha sido nombrado Juez
de Distrito de San Luis Potosí. El Sr. !barra fué Secretario particular del Corotiel Garza Galán, cuando este sefior fué Gobernador de Coa.huila y D.a desempeñado otros
importantes.puestos.

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Han muerto en estos últimos días las siguientes personas:
El joven escritor D. Enrique Sort de Sanz, á consecuencia de una afección cardiaca.
La estimable dama Doña Natalia. Jáuregui, perteneciente á. muy recomendable familia.
En la Villa de Guadalupe, el Sr. D. Agnstin Candás,
antiguo comerciante de esta capital y en México la sellara Dofla Soledad Terrazas de Amador, hermana del Sr.
D. Joaquin Terrazas.
El l? del corriente1 á las 10 y 23 a. m., murió en esta
Capital el Sr. D. l\fanuel Aragóu y Dfaz Peón.
Ha fallecido así mismo en esta ciudad, el Sr. D. Francisco l\fonnet, miembro de estimable familia francesa.

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PERSONAL.
La Junta Patriótica de la 4~ Demarcación ha rendido
cuenta. de 108' ingresos que tuvo con motivo de las fiestas
habidas en Septiembre último.
El total de ingresos, fué $9,219.35 cs. que se distribuyeron entre varias sociedades de beneficencia, entre numerosas familias pobres y entre algunos presos de Belen.

13

EL .\'.UNDO.·

8 Drcrn)rnlrn, 1895.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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24 N OVIBMBRE, 1895.

EL ~IUNlJO.

erca. En vano era que ella recordase á su ma1·ido el solemne juramento de no dejarlo atavesar el dintel de su alcoba. Mientras mayor era la resistencia de una,
mayor el apasionamiento del otro. Lo m.ís que podía esperar aquella imprudente
mujer1 era un plazo que permitiera al otro galán eYadirse.
-Escuche usted, Félix, dijo ella ca.i:i con ternura; déjeme ustéd reflexiona.r y consultar. Me ha conmovido usted, le ruego que se vaya., ....
Un beso otorgado de buena volmltad, lé valió ganar el pleito: Félix entró en su habitación.
Inmediatamente la joYen corrió el cerrojo y dirigiéndose al diván, levantó la cubierta, ansiosa por saber si Robrochón respiraba aún~
Sí, todavía respiraba, pero presentaba una cara más fea!
-Ah, señora, exc)amó, saliendo penosamente de su estrecho encierro; ¡tiene usted
UDa saugre fría!
-¡Chist! replicó Angela. Ya hablaremos otra vez, ubermano mío,n pues siempre
existirá ula unión de laa ahnas,n (&lt;Un mundo mejor,u y «ese amor puro quen ...... ¿eh?
-Todo lo que usted guste 1 respondió Hugo, impaciente por marcharse. Pero por
ahora, le confieso á usted que he perdido algo la cabeza. '
-¡Chist! repitió la joven, escuchando con atención cierto ruido que se oía por la
escalera.
Reconoció en breve la voz de Catalina que rent-gaba contra los perros ú. quienes
trataba de sujetar. Ni manera de salir por allí¡ pero una vez sujetos los perros, Robra•
chón, que había escalado el balcón, podría irse por el mismo camino.
Haciendo de trip!l.S corazón, se dirigía ya él hacia la ventana., cuando ¡Santo cielo!
una cuerda con nudos cayó á través de ella de arriba para abajo.
Félix, obstinándose en el deseo de una reconciliación completa é inmediata, sal•
tando el cerrojo, se había encaramado ai piso superior y ur.ilizandlJ los andamios y
utensilios que habían dejado por allí los albañiles, se propuso sorprender á su mujer
cuando estuviese ya dormida. El también se transformabu en Romeo, á riesgo de romperse la cabeza. Esto era halagadvr y debía agradecerlo Angela, sin duda; pero ese
exceso de galantería complicaba espantosamente la situación. El bueno de Rugo, no
lo desconocía, y lívido, tembloroso, como perro mojado, ofrecía un aspecto que inspiraba piedad.
·
No había modo de escapar.
-Entre usted en mi alcoba, dijo vivamente A.ngelu, empuj;í.ndolo de las espaldas.

¡Era tiempo! Félbc ten fa ya medio cuerpo adentro, y un momeHto dl;!spué8, cafa de
rodillas á los piés de su mujer.

-Qué quieres, le dijo: los remordimientos me agobiaban. Es preciso que me perdones ...... formalmente.
'Ella pensaba: Caso más original. A. mi galanteador voy á deberle que me devueÍva á µii marido.
Sin embargo, como Félix la devoraba-á besos, queriendo llevá.rsela á su cuarto, se
vió precisada á decirle:
-No, amigo 1nío, no¡ he jurado que no entraría.a en mi alcoba. Pero, agregó sonriendo graciosamente: no he jurado no atravesar el dintel de tu cámara, de la tuya ..... .
}'(lyi,.,,,,_

extraordinari1,.q.

Jl01'111'G0 l~DE DICIEMBRE DE 1895.

Entretanto, Cati que, no logrando sujetar á. los perros, los había, al fin, dejado en
paz, subía á su habitación renegando en grande, Llegada al primer priso distinguió
un rayo de luz que salía bajo la puerta del saloncito. Creyó que sería una lámpara olvidada y cuando entraba para apagarla, tropezó con el amigo Robrochón, que se disponía ;t bajar.
Por la actitud de Hugo, Cati compr~ndió todo.
-¡Ah! exclamó haciendo una mueca significativa. Esto es indecoroso. Pero no
salga usted, porque los perros van á destrozarlo.
-¿Qué hago? Preguntó él con desesperación.
Lo contempló un instante la recamarera. Después alzando los hombros.-Vamos,
dijo; le tengo compasión. AqllÍ está la llave de mi cuarto; escóndase usted allí hasta
el amanecer., .... Es el tercero á. la izquierda.
Muy desconcertado, Robrochón tor•6 la llave que le ofrecía aquella joven, y se re.
tiró preguntándose vagamente si no tendría ella la intención de reunírsele.
-¡Oh! reflexionó profundamente humillado ...... ¡la doncella!

*
••
Largo rato permaueció Cati pensati

"ª· No era ella fea; al contrario, de muy buenas

formas y de modales distinguidos .
¡Tengo mis diplomas! se dijo. ¿Sería él. ..... agradecido?
Después decidiéndose ¡Ay, no! murmuró. ¡Sería indecoroso!
Y se extendió sobre e1 canapi, á fin de dormir un poco.
'I'raducci6n del francés por J uuo Pouu.T.

!la cuna t,acía.
CGADRO POR 'll'ANGEL OCAHA.XZA.

(Fot. rropo1cionada por el Ing. Fernando Ferrari Perez.)

/

Tomo T1.-~W,mero f!l

�1? Drcmm1RE, LS\l'i.

EL MUNDO.

170

19 Drn1mrn1rn, 18\J5.
-Pog..índole, por qué no ..... .

Fáginas i!.Heraria~.
COINCIDENCIAS.
(RIGUJlOSAMliN7~ H/STORICO,)

I

S que lean esto que YO.Y ,í contarles, me sumndr:í.n vulgar ú loco, f..•111bustero ú Yisionari~,
}Cl'O juro por mi .ínirna. qne es cierto y que viven n1nchostestigos honorables que pueden re-

-¿Qué va usted it hacer, Vicenie?-preguntó el güero

Un :újimrnc11 11~rnl.

Medhrn?

-Nada! que c:=e Salmerón, al mirar agotada la. leña del
qnemaden&gt;, ee ofreci6 ,t lle,·ar toda la que tení:.i en su
casa para. que tosturan con tila,¡ hi pobre sentenciada.
-E~tá bueno.
-¿'\ole parece tt usted que da golpe?
- Y:\ lo cn•o.
-Escrib,i u~t('d-agn·gú Riva Pc1l:1cio-...... tan fan:itico y tan malo, que notando qne ~e había consl1tniUo gran
parte de la leila tlc ];l hoguer.l. y que la qne aún quedaba
no alcanzaría para el castigo, OÍl't:!ci6 llevar la leña. que
guardaba en su c:1:-:;a, oferta que fué aceptada con placer

por los vertl11g1J!I.
petirlo.
Se acabó el capítulo; se llevaron el original á la im
El hecho e~ sobrenatural y raro; pero tantos hay as( en
el mundo, &lt;1ue nos conforma.1110.:l con llamarlos casua- prenta; se publicó en el día señalado la. entrega de la
lidades, coincidenci.~ ú fenú111e11os mi::iteriosos, sin in- 110vela y corrieron los nños.
Un dia, el mumorable D. Joaquln Cardoso, que fué Di·
quirir las causas, porque no nus importan, ni referírsdos
rector
de la Biblioteca Nacional; em•ió al General Riva
á nadie para que no se uos rían en las barbas.
Y vamos al caso, que bien merece contarse sin preám- Palacio dos cajones cerr'Jdos y sellados por el Santo Oficio,
conteniendo ign01ados documentos 1t fin de que los revi•
bulos.
A raíz del triunfo de la Rep:lblica en 18G7, lo.:, poeta, ease el General, á quien tanto gustan, entretienen é in·
y los escritores que habian combatido por la causa de teresari esos papeles.
Riva Palacio por sus mlÍltiples negocios dejó abandonaJuárer., dejaron en paz las armas y sacudienJo sus liras
6 &amp;us pefiola8, que por citm epítetos inl1til.::s no hemos dos por algunos meses aquellos nntiguos cajones, pero
de qm·dar11os atnís de nudie, con gran entusia.c-mo can- llegó el día en que se resolvió ú. abrirlos, y algunos de
taron, como las a,·es i:i hl aurora, el renacimiento de la sus amigos le ncompañaron en la tarea.
Registró uno por uno los documentos y se encontró al
libertad y Ud progreso de su patria.
El General .H.iw.~ Pal:\cio, que no bien entr0 triunfante fin con algo que lo sorprendió agradablemente: la causa
el Ejérci1,o Republicano, pilliú, como Aureliano Rivera, de una de las Carnbajales; la müuna de que se había ocuCosía P,mtune::! y Rosalío Flores, su licencia absolnta, pado en la novela.
Aquí fué 'l roya, dijo el General, vamos á. comparar lo
pues ya no les qued,1ba, co1uo soldado~, ninguna misión
pent.liente, dando así pruebas de desinteresado patriotis- real con lo imaginario y á reir de buena gana.
Leyó algtrnas páginas, y al llegar á la acta de In ejecumo, se puso{~ e!:cribir esa serie de novela:; q11e por su floción, se encontró con esto que nos hizo leer sorprendido:
rido estilo1 lue hechos que eu ellas se de:::criben y las épo
uE aconteció que llegando al Quemadero é habiéndose
cas antiguas en que acontecen, son tod1wfa la delicia de
consomido la leña, acercóse un home llamado Baltasar
muchos lectores.
Juan A. l\Iateos, con esa volc,ínica imaginación que Rodríguez de Salmeron, ofreciendo traer m(IB lefia de la
Dios le ha dado, por m1is que se la atribuyan al diablo que guardaba en su aposento ......... ,1
cuantos se espantan de en energía liberal y de sus avanY no puedo describir la sorpresa de todos, que no puzadas convicciones, escribió tt la vez novelas históricas dimos, ó más bien dicho, que no quisimos explicar el ca•
que corrían &lt;le mano en mano, como que en sus páginas so y le llamamos una casual coincidencia.
El General, riéndose con la naturalidad de un niño,
hervía el interés de los mtis recientes sucesos.
Los dos escritores historiaron lo que más gustaba al nos decía: Pues de estas ocurrencias tan chistosas, ya me
pueblo. Hi va Palacio en ul\fonja y Casada,,1 Martín Gara- han pasado varias en la vida.
-Los espiritistas lo explican facilmente, exclamó uno
tuza,,, y uLas dos emparedadas,,, retrató ti b Inqusición
con todos los más ignorados pormenores, y en (1Calvario de los amigm~ del General.
La tarde estaba húmeda, e0menzaba á obscurecer y oíy Taborn pintó con mano maestra los sufrimieJJtos1 las
luchas y las esperanzas de los guerrillero!:! liberales en la mos todos un ruido extraño por un ángulo de la biblio·
épica guerra de la intervención francesa. En uDon Gui- teca del actual Ministro de México en España.
Allf, en un caballete de madt!ra1 estaba la silla vaquera
llem de Larnpartu (Memorias de un Impostor) enarró el
loco ensueño de un visionario que quiso ser rey de Méxi- que el príncipe Maximiliano usó en Querétaro.
co hace algunos siglo::1, y en ((La Vuelta de los Muertos"
-Sí, agregó el General, los espiritistas todo lo explidescribió la expedición de Cortés á las Hibueras.
can así; aquel fuste se est,t contrayendo por la humedad
El pueblo esperaba ansioso cada entrega de esas nove• de la atmósíera, y ellos dirían que lo está gineteando el
las y las devoraba con gusto.
espíritu de Maximiliano.
Una carcajada unánime respondió Ji esa frase, y ya naEn todas partes uEl C,erro Je la.e Campanas,n de Mateas,
obligaba á. conversar sobre secretos amores del infortu- die vol v,ió :t tratar de encontrarle explicacion á tan raras
nMo l\.1aximiliano; uEl Sol de l\.layo" popularizaba la glo- casualidades.
JUAN DE Dios PxzA.
riosa jornada que inmortalizó á. Zaragoza, y uSacerdote y
Caudillo era el libro en que se aprendía ú. amar ú. Hidalgo y á sus gloriosos compafieros los insurgentes.
CICLON.
Pero vamos al caso y no divaguemos. Riva Palacio ha
Rasga el rayo la sombrn!. ..... un sólo instante
tenido siempre la costumbre de dictar sus creaciones, y
De la noche ilumina. el vacuo seno,
el seis de Enero de 186 ...... rodeado de varios amigos en su
Y en los desiertos ámbitos el trueno
biblioteca, dictaba á. un amanuense el capítulo pendienSuelta su voz horrísona y vibrante.
te que esperaban con impaciencia en la imprenta para
De la siniestra b6vedt1. gigante,
que saliera en la entrega que se debía ú los suscritores.
Del oscuro infinito, antes sereno,
No recuerdo de que novela se trataba1 pero en ella se
Salta la lluvia y se convierte en cieno
describía por inventiva, pue.a no existían constancias
Todo!. ..... hasta el río undoso y palpitante.
ciertas, el auto de fe de una de las Carabajales, que seBate el ala Aquilón, la selva umbría
gún es sabido de todos fueron quemadas por herejes en
Doblégase Ji su impulso, cii-n ciudades
el primero 6 segundo siglo de la dominación española.
Vacilan sobreel polvo de la tierra:
-Quiero un nombre para este personaje-dijo Riva
Tempestad! ...... eres ciega, eres sombría ..... .
Palacio.
Mas con todas tus lúgubres maldades,
-Pues hoves día de los Reyes-le respondió alguno,
No eres más espantosa que la guerra!
y se le puede poner Melchor, Gaspar 6 Baltaear, los tres
JULIO FLORES.
son armoniosos.
-Baltasar le pondremos; pero hay que darle apellido.

-Póngale usted, General, el de aquel gigante cuyo retrato tie conseva en el Museo y que salía en las procesiones llamando la atención de todos por su elevadísima
estatura.
-Salmerón!
-Eso es, Salmerón; fué muy conocido del General
Guerrero.
-Como que era del Sur. M:e gusta el apellido, pero hay
cacofo11ía en esto de Baltasar Salmerón; el sar, sal, disuena mucho.
-Inmortalice usted el apellido de este flaco Rodrlguez, é intercúleselo para mayor prosapia.
-Ponga usted-dijo el general á. su amanuense-que
al llegar la hereje al quemadero se presentó un hombre
llamado Baltasar Rodríguez ue Salmerón, tan fanático
y tan malo .. ... .

LA GOTA DE SANGRE.

Sentados en la gótica ventana.
Estábamos tú y yo, mi antigua amante:
Tú, de hermosura y de placer radiante
Yo, absorto en tu belleza soberana.
Al ver tu fresca juventud lozana.
Una abeja lasciva y susurrante
Clavó su oculto dardo penetrante
En tu seno gentil de nieve y grana.
Viva gota de sangre transparente
Sobre tu piel rosada y hechicera
Brilló como un rubí resplandeciente.
Mi ansioso labio en la pequeña herida
Estampé con afán .. .... ¡Nunca lo hiciera,
Que aquella gota envenenó mi vida!
MANUEL REINA.

I
!ESTO, lluvit1, nieve, bruma, días muy cortos,
un cieln plomizo y triste, el campo desnudo, el
río l'ngro:--1ado, rodando sus aguns tembloro:-:as,
el mc-sde los dolores: ¡Diciemb,·e!
En los árboles negros, ramns nrgra~, donde ondula,
tiembla, se agita, \llHL hoj;l postrera; campo:i húmedos,
con granfü,~ ch1rcnR r¡nietn&lt;i. e-\ c:1.inino lodo,;io; en t&gt;I horizoutc mo.;,ancolíJ., en el t:'-'razón, uiebla.
Solo, cerca de mi fnego solitario, mesientom,is ai:.larlo
que nuncn. La voz del viento, el ruido monótono de la
lluvia que golpea mi vidriera, el crnjimiento le\'e de la.
madera dilatada por la humedad, el parpadeo de las Ju.
ces ......... todo me impresiona. Fijo inconscientemente
los ojos en las bra~as, como buscando un refugio ~1.1 mi
soledad! Y, sueño, fanta.sfa, espejismo, visión de mi imaginación loca, un extraño himeneo surgió ante mi ,•istu,
del fino encaje de las cenizas grises que la llama aniontonaba al rededor de los c:,rbones enrojecidos!. ..... ....... .... .

·································································•·"············
En una ciudnd desconocida, una ciltdndpequeña, lejos
de aquí, demasiado lejos, :t la distancia 11ecesari:l, un~ jo•
ven, una niña aún, que toca apenas la eµad del Hll.Ül"IIUOnio quince años acaso, acaso meno2.
Tiene la eterna historia. de los niños desventurado3. Su
madre ha muerto; su padre se ca,;ó de nuevo, su maJr:tS·
trae~ dura p;.\ra con ella. Desde la mafíana hasta la t~rde, la niña snfre; por la noche, después de sn plegarm,
llom antes de dormirse durante largas hora!&gt;, ocultando
su pequeña cab.ecit.a rubia, inocente, c:indida, en hl tibia
alruoliada.
-Cómo la he visto? No lo sé.
Mas no he podido verla sin compadecerla, y compade·
cerla sin amarla.
Tomo informes.
-¡Oh, sí, es verdad señor; ,mfre .mucho-me dicen lo~
vecinos¡ siempre mortific:Lda, humillada., acard:nalaJa a.
golpes y sobrecargada de quehacer. Todo qmeren que
lo haga ella. Apenas la alimentan. Ah! llora mucho Y
á. fe que tiene razón para llorar.
..,....Pero, acabarán por matarla?
-Eso es justamente lo que quieren; su madrastra haría todo lo posible por desembarazarse de ella¡ hay gen·
tes que no temen al buen Dios.
Yo no pregunto m,~s .
En el aqut::l momento la joven pasa delante de mf. Es
pálida y sus ojos están cercados de azul; ha l.lorado segu•
ramente. Eleva la mirada y viendo la mía fiJa en su ros~
tro se ruboriza un poco. Y yo pienso:
lié aquí, un pobre ser, que es tan desgracia~o cuanto
puede serse¡ que morirú. tal \·ez de Dena.. Y, sm embargo, es una de las más deliciosas criaturas q~e pueden verse, la imagen más verdadera de la belleza inocente y delicada ·1 la mujer hecha más que todas para ser adorada.. •
Ah! si yo pudiese hacerla pasar de ese extremo sufrimiento á la extrema felicidad!. .. ... Y pienso aún:
Para qué? ... ...... per?, sí, sí. .... :Xo estoy solo ~n el mundo y mi soledad es tr1zte? Soy r1co ..... .... supon1endo que
.........Por lo demás, ha enrojecido al verme. Y ironrío ante la hermosa idea1 loca, romancesca, q~e atraviesa mi
espíritu ......

III

En casa del padre y de la madrastra de Berta,-este es
el nombre de la infortunada niña rubia,-un hombre, cu~
ya edad no podría precisarse, cuyo aspecto no podría '1.e:finirse pero que parece má.a bien viejo que joven, con
una e;presión más bien inquietante que tranqui!izadora,
está de pie cerca de la chimenea.
Habla largamente, y lo que dice parece ser en extremo
interesante, porque el sefior y la señora de la casa, se~tados frente á él, abre!!, escuchándole, los grandes 010s,
redondos y se miran el uno al otro á. cada instante, con
aire de profunda sorpresa:
-Pero-dice por fin el marido-ella no tiene aún bedad.
-La tendrá. dentro de un mes.
-Pero usted ......
-Yo? qué debo hacer yo? se opone acaso la ley?
-De ninguna manera.
-Qué nos falta entonces? Mi última palabra e:; estu:
10,000 pesos para usted si ella consiente.
-Consentirá.
-Y usted no la verá. mú.s. Ella seguirá para usteJ, como si hubiese muerto.
-Absolutamente.
-Bien!--dijo el desconocido.
Y la compra-porque aquello em una compra-se redondeó con estas palabras:
-El juez civil es pariente de usted, ¿podemos contar
con é!?

-Se le pagará.
-Entonces, quedamos entendidos, yo respondo de todo; la cusa, se hará. á. gusto de usted.
El hombre habla aún largamente, y el amo y el ama
de la casa, parecen más y más asombrados de lo que dice;
nbrl..'n, siempre más grandes y más redondos, los ojos, en
qm• brilla una llama de avaricia.
- _Qniere usted que la haga venir aqul?
-Sí-dice el hombre.
-B~rta!-llama la madrastra.
-Berta,-le dice su padre-héaquí un señor que te pide en matrimonio¡ te casarás dentro de un mes.
L:1 ni1ia tiembla, mira al hombre que quieren darle por
marido. Ante la expresión dura de lá mirada que se cruza entonces con la suya, palidece, retrocede, oculta su cabl'cita. entre sus manos y sC echa tt llorar.
-Bestiecilla! estllpida!-grulle su madrastra, acercándm,c ll ella y aplic;.índoleun cachete; eres aún muy tonta,
110 lo mereces. Largo de aquí!
Y la empuja bacia la puerta, y la niña vuelye á su pieza y llora mucho tiempo sobre su labor, ni recuerdo de
aquella cara roja, barbuda, de gruesas cejas erizadas, de
boca torcida, de expresión maligna qne le aterrorizó.
¿No \'aldría m{ts morir que ser la esposa de un hombre
tal? Muerta! oh! qué dichosa sería así! Dormiría allá abajo, en calma, junto á su madre, bajo las dnlces flores del
.cementerio!
Pero no, es muy débil, muy tímida para darse la muerte. Se casaní. con aquel desconocido, cuya expresión era
-0ad:i yez más inquietante. La ye11ta se ha terminado.
Aquel viejo será. el espose, de aquella niila: aquella aurora tímida, será. sacrificada .'Leste crepúsculo siniestro.
La rn bita ino~cnte, será torturada, martirizada, hasta
que ha.rn dicho Si.
E-s un matrimonio extrailo el qne se celebra mrs y medio clespués. El esposo no tiene cerca de sí ni un pariente ni un amigo. Hay súlo dos testigos al lado de la des·
posada. El juez lee á los iutnros cónyuges el artícnlo de
la ley, llem á cab0 las formalidades de estilo. Habla de
pris;i como si quisiera acabar, y no ha podido oírse la
edad del marido.
FLJeron cuarenta y cinco, cincuenta y cinco, sesenta y
cinco ó m1l8? no se supo; nadie se cuidó de saberlo.
En todo caso, es \ iejo decididamente y lo siniestro d~
su nspl'cto se acentúa m,ís y más.
8o11rfo con sonrisita cxtralla el Yiejo espoSo, porq11e todo se l1a realizado; el viejo esposo de la pequeña rubia!
Y en la misma nochc,-extraño! oh! cada vez más extraño!-parte. Su suegro le acompaña á la estación:
-Ella tomará el tren á las ocho, dice él; llegarJ. 11 eso
de las diez de la noche; la esperará.a; que haga el trayecto sola; me ha comprendido usted?
-Pcrfectame11te.
Y el recién casado, á pesar de su edad, sube con ligereza al wagón, sin añadir una palabra.
1

IV
Los campos que el tren recorre :t todo ,•apor1 esMn cubiertos de nieve. En un departamento, sola, una joYencita rubia, una niOa de quince años apenas, delicada y
pálida, llora silenciosamente, y nadie supone que es una
nueva esposa que va á reunirse á su viejo marido, marido á quien por lo demás ella no ha visto sino dos veces,
al cual no ha oido decir otra cosa que el sísolemneé inexorable que ha ligado para siempre sus dos existencias.
El día triste y gris ha corrido con el tren; la noche ha
llrgado después, cuando el tren se detiene en la estación
donde la niña debe quedarae. Iba la pobrecilla dormida;
había dejado ya de llorar! Eran las diez de la noche y
la locomotora se detuvo.
La pequeña rubia deecendi6.
En la puerta de la estaci6n 1 un hombre vestido con amplia blusa esperaba.
-L'\ sefiora A ...... ?-dijo.
No añadió más; le designó con un gesto un coche rústico en que ella montó y los dos emprendieron el camino
por una senda llena de quebraduras en que el carruaje
saltaba á cada paso.
Después de más de dos horas de penosa marcha, el
hombre detuvo su caballo, deecendió, ayudó á la joven
Ji bajar y le indicó una luz que se veía al extremo de un
patio.
-Ahí es, dijo, buenas noches!
Azotó su caballo, y la pequeña rubia quedó sola, asustada, en medio del camino lleno de nieve.
Que frío! que miedo! Los árboles del campo permanecían inmóviles y escuetos¡ parecían soldados gigantescos;
los leyes ruidos furtivos, corrían por la llanura y la luz,
cuyos rayos llegaban hasta la nii.1a, parecía decirle:
-Aqul hay calor y no habitan los temores. Ven,
llega!
.
Pero, ¿no estaba ahí acaso el hombre de aspecto maligno del cual era ella la esposa? Y vacilaba entre dos temores.
.
El frío la entumecía. Avanzó co~ !&gt;aso debil hacia la
habitación, levantó el llamador é hu16 la puerta con un
golpecito, dulce, muy dulcelllente.

EL ~lU~lJü.
Bastó, sin embargo, efe levísimo golp~ para que la
puerta se abriese de par en par.
V

Com0! tiene.usted frío, pobre pequeñita! exclamó una
Yoz Yiril, pero llena de bondad. Y dos brazos condujeron
á h pequefla rubia :1 un reducido salón donde había una
gran estufa en la qne llameaba un tronco, y una mesita
donde humeaba el té y se veían algunas viandas.
Abrumada por el frío, por la fatiga y el terror, la pequeña rubia cerró los ojos y se abandonó á los cuidados
del hombre que la había llevado·ahi y que la acercó pro~
gresi va mente al fuego, le quitó sus za patitos hórnedos,
calentó con sus manos los le,·es pies helados, le hizo to·
mar un brevaje caliente á. pequefíos tragos y le habló con
una voz enérgica, pero con tal ternura, que lia despecho
de tod,1s las lágrimas vertidas, la. pequeña rubia ee echó
á llorar.
Por fin se tranquilizó, osó mirar al hombre que fa había recibido. Era aun muy feo: su color rojo, sus cejas
erizadas, su boca torcida, pero ya no tenía aquella expresión maligna que tanto la. había asustado. En sus ojos
había una mirada dulce, muy dulce, infinitamente triste
y melancólica; y en tanto que de pie ni lado de ella, le
prodjgaba sus cuidados, pll!mse :í. hablar con acento conmovido é inseguro, que la turbó y htconmo\'16 también.
El le pedía perdón, casi en voz b'lja, de haber unido su
infancia á su vejez. La. vió tan de~graciada que quizo sacarla del infierno en que se se encontraba.
No esperaba hacerse amar ...... em muy feo ...... siempre solitario, pero sí quería un poco de carifio¡ y siguió
hablando, y su voz t·ra cada vez m{Ls dulce, más
tierna:
Ella quedaría li\.Jre después de s11 muerte,. ..... y rica-él
sería para ella un pa&lt;lre ...... nada más que un 1mdre..... .
Y decía esto con tanta resignación y á la vez con tanta
pena! con una inflexión tan dolorosamente melancólica,
que la pequeña rubia sentía el corazón oprimido!
Y e;¡ tanto que hablaba, parecíale á ella menos feo. La
boca no era tan repugnante; el color, menos rojo que al
principio; los ojos,. bajo sns cejas espesas y erizadas, tenían una expresión tan dulce, tan llena de bondnd ......
No tenía el aspecto de un viejo, más bien el dé un infortunado.
Explicóle él lo que había hecho por obtenerla y lo que
haría por hacerla feliz.
Y advirtió ella tal bo .. dad, tal trist('za en su rniradahabfa. sufrido tanto la pobrecilla; se le proporcionaba algún arrimo-que se ;:rodujo un mi lag:- : Ya no era viejo
á. sus ojos¡
Colocó su pequeña mano de reina sobre la espalda del
hombre y bajito, bajito, le dijo:
-Oh! JO os pido que no estéis tl'iste; si lo dc-f&lt;.mis .... ..
yo ...... yo ...... os amaré!
El la. miró; permaueció un momento inmóvil y e&gt;lla le
contempló con estupor: La barba cayó así'como las espesas
cejas¡ ~nía él en la mano upa peluca gris, que arrojó lejos
de sí; su color se esclareció, y su boca, perfecta y son•
riente, dejaba ver dientes blanquísimos. Sus cabellos eran
negros; ¡era joven!
-Perdonadme, queriJa Berta1 os he engañado, dijo.
¿Me qnerriais lo mismo si fuese menos feo y :;:enos
viejo de lo que habéis creido?
-,-Os amé tal cual erais, por gratitud, dijo ella ruborizándose. Os amaré ahora también ......
-Por amor!-concluy6 él sonriendo y recibiéndola en
sus brazos:-pequefiita mía: idolatrada! Princesfü• de mi
alma! .. ... .

···········································"•···································

Pero qué es esto'? Mis ojos se abren y me encuentro de
nuevo solo, cerca de la chimenea, en que las cenizas ya
frias, lanzan de vez en cuando extrafias chispas que la
sombra engulle una á una, como la realidad triste, una á.
una también, las ilusiones de mi ensueño! Dormía! ..... .
(AMADO NERVO, TRADUJO.)

EL ESPEJO.

171
á sus colibríes, ha encendido su sol amarillo, y se ha vestido de verano para recibirlos ......... La criolla se engaña:
ha creído que aquel calor brutal y pesado del Norte hade
ser un calor duradero, y tomando aquel eterno wrdor obscuro por el Yerdor de la prima vera, ha colgado su hamaca en el fondo del parque, entre dos abetos, y se pasa
todo el día abanicándase y meciéndose.
-¡Pues hace mucho calor en el Norte!.;_excbma entre
risas.
Sin embargo, una cosa la inquieta, ¿Por qué las cllsas
no tiene!1 azotear,; en este extraño país? ¿Parn qné esos
gruesos muros, esas alfombras, esas pesadas colo-aduras?
¿De qué eerviritn esos grandes hornillos de loza, e;íls enormes pilas de leña que amontonan en los patios, esa~ pie·
les de zorro azul, esas mantellinas con forros dobles, esos
abrigos de peletería que duermen en el fonUo ele los armarios? ......... ¡Pobre adolescente, pronto lo sabr:í!
Una mañana, al despertarse, se siente la criolla presa
de un gran calosfrío. Ha desaparecido el sol, y &lt;lel cielo
obscuro y cubierto, que parece haberse acercado t'L la. tie•
rra entre tinieblas, caen unos copos ele felpilla blanca y
silenciosa, como la de los algodoneros. i El irl\'ierno, aquí
esttt el inYierno! El vlento silba, zumban las estufas.
Dentro de sn jaulón de doradas celosías ya. no gorjean
los colibríes. Permanecen inmóviles sus alitas azule~, rosadas1 de rubí, Yerdemat\ y da pena Yerlos arri111nrse unos
á otros, aletargados por el frío, con sus ngudos picos y sus
ojuelos como cabezas de nlfi!er. Allá abajo, en el fondo
del parque, la hamaca llena de escarcha, y las·1·nmas de
los pinabetes son de cristal hilado ...... La criolla siente
frio y no quiere salir.
Hecha un ovillo delante del fuego como uno de sus p.Í.·
jaros, pasad tiempo m;rando la ila.ma, y evoca al su! con
sus recuerdos. Dentro de la gran chimenea lu111inrii-::a y
ardiente, vueh•e :í. ver todo su país: !os anchos 1nnelles
bañado~ por el sol, con la parda melaza que rei-::nma y
fluye de las caña¡:: de azúcar, y los granos do maíz flotantes entre un polvo dorado; luego, las siestas d1.:l mediodía, las claras cortinas, las esteras de paja; d~~pnés, las
noches estrelladas, las brillantes luciérnagus y nii!loues
de al itas que zumban entre las flores y en las rnalh1s" de
tul de los mosquiteros.
Y mientras que suefla así ante fo. lumbre, sucédense los
días de invierno, cada vez mlls cortos, cada vez más ob3·
euros. Todas las mañanas hay que saca.r de la jaula un
colibrí muerto1 y ya no quedan más que ~os: un TIªr de
vedijas de plumas verdes, qlle se erizan una junta á otra
en un rincón.
Aquella maiiana no ha podido le,·antarse la criolla. El
frío la agarrota 1 la paraliza. como á una bala11dr;1 111aho•
nesa encerrada entre los helados témpnnos del X111te. El
día ~t;Í. obscuro; fa estancia triste. Laescarcli-.:i. ha extendido sobre lus vidrieras una gruesa corLinade ~c&lt;la mate.
La ciudad parece muert:L. y por las silellcio!-ns calles silba con lamentos el barr~nieves del vapor ...... Dentro de
su lecho la criolla hace relucir las lentejuelas de su abanico para distraerse, y pasa el tiemvo mirándose enespej9s de su tierra, guarnecidos con grandes plnmns indias.
Sucédeuse los días de invierno cada vez nd~ cortos
cada vez más ohscuros. La criol;a languidece desolad~
entre sus colgaduras deencajee. Lo que la e11tristece, so·
bre todo, es que desde su lecho no puede ver la lumbre.
Parécele que ha dejado su patria por segunda vez ..... . De
cuando en cuando pregu.ntn: u¿Hny !uego eu la habita•
ción?-Sí, lo hay: la chimenea está.echando llamas. ¿Oyes
chisporrotear la leña y estallar las pifias?-¡Oh, yearnoe,
veamosh1 Pero por más que se inclina, la llaurn est:i demasiado lejos: no puede verla y esto la desespera.
Pues bien. Una noche que esta-pensativa y pálida, con
la cabeza al borde de In almo bada y los ojos yueltos constantemente hacia aquella hermosa llama invisible, aproxímase á ella su amado y coge uno de los espt·jos que están sobre la cama. ({¿Quieres ,·er el fuego, mouina? ....... ..
¡Bueno! Espera ......... n Y, arrodillándose dt:lante &lt;le la
chimenea, trata de en,·iarla con su espejo un reflejo dé
la mágica luz: i(¿Lo , es'?-¡Ko!No veonada-¿A.hora'! ......
-¡No! Tampoco ..... ,n .Luego, al recibir de pronto en pleno
rostro un rayo de luz que lo rodea con un uimbo, u¡Oh! ¡Ya
lo veo!u exclama gozosa la criolla.
Y muere sonriéndose, con dos llamitas en el fondo Ue
los ojos.
ALFONSO DAUDEr.
1

~\

l~

L Norte, á las m1frgenes del Niemen, llPga una
tierna criolla de quince años1 blanca y sonro.sa, . ~ da :::omo la flor del almendro. Yiene del país de
los colibríes, la conduce el viento del nrnor ......... Los de
su isla" la decían: uNo te vayas ...... Hace frío e11 el continente ...... El invierno te matará ..... .,, Pero la criolla no
creía en la existencia del invierno y no conocfa el frío
más que por haber tomado sorbete:s; ademt1s estaba enamorada y no temía la nmerte ......... Héte aquí que desembarca ahora allá, entre las nieblas del Niemcn, con sus
abanicos, su hamaca, sus mosquiteros y una jauln de doradas celosías llena de pájaros de su país.
Cuando el viejo Norte ha visto llegar aquella flor de las
islas et1Yiada por el l\fediodía en un rayo sol, su corazón
se h~ conmovido de lástima, y pensando con acierto que
el frío i,p hnhrÍfl. de trng::ir de 11n hnc:1.rln :i h r1 n11í'"l 1itn r

EN LA AUSENCIA.
Cuaudo niño á mi padre le decía:
Dime, ¿por qué vuestro cabello es blancu?
Y el anciano muy triste resrondfa:
.Es la. nieve que engendra e desengafi.o.
Ahora le digo triste y pensatiYo,
En medio de suspiros y de llanto:
Tú que sabes mis penas, padre mfo,
¿Por qué no tengo los ca.bellos blancos?
G" smEr, Düz GUERRA.

�EL ~JUNJHJ.

172

J~ Drcrn11uRE. 1/i!J,5.

19 DICIEMBRE, 1895.

EL MUNDO.

"'7
LJOraJ·d a, ,,

cuadro d~ h)enjamín @:onstant.
(Gmbll.dr, e11 los talleres de J:.1 .lhw,u,.)

1/ie+'el.
/
del ba1•ie , cL1adro por l.:',
R'onrado
ua cron1ca
·1
"f\
I'

1

(Grabado en los talleres de El .llu11do. )

,

173

�19

EL :\IUNDO.

174

}e)áginas ~,i{eraria5.

Woemas del sislo.
IYPLAC.-\.BLE . . ,

I
Quién te trajo? Qué im_pulso mist~rioso
Te acercó á. mi camino? Qué potencia.
Infernal, te mostró mi, irnmilde yida
y te dijo: iiAhí está; tomala y hté~ela?
¿Qué destino invencib)e, q_ué de,st~no
Encadenó ú la tuya ~m ex1steJ1C\ª·
Yo fuí cual arbol Joven, en m1s ramas
Cantaban los zenzontles sus endechas
y formaban su nido las ah~ndras
Y sus ricos panales las abeJas.
El eol me acariciaba con _sus rayos,

La luna con sus luces macilentas,
Plateab~ mis frondas r°:m?rosas,
El viento balanceaba mi cimera.
.
¡Yprendiste:i. mis piés 1 gérmen maldito!
¡Y creciste :i. rn1 ~ombra, mfam1: yedra.!

Y enredaste á nH tronco tus ~eJucos,
Y colgaste festones por doqmera...... ... .
Yo dije: uEs una hermana, que se acoJa
A mí. que se difunda, que florezca.n
...... Y después, con tus tallo~ trepadores:
Tentáculos floridos de faméhco. 1
¡Agotaste la savia de mi vi~a!
Exprimiste la sangre de mis venas!
II
¡Maldita! Y lo peor es que t~ am~ba!.
Que aunque la fi rme YOZ de m1 conciencia:
-Arrójala de tí!-me repetíaArrójala por Dios, que te envene)1a!,
No la quise atender; est.a.~a solo
y tu me acompañaste; m1 ~!!na era
Ignorante y sencilla, y le d1J1ste
Como el numen al bardo: (~()anta .Y .crea.n
¿Porqué te había de n.tToJar? V1mste
Con sonrisns y mimos y tern.í'zas,
Y con sonrisas y ternura y munos,
Alcanzaste mi íe, ruda y sincera.
Despue~ era imposible abandonarte;
Me suby;gaba tt,1 pasión d~ histérica,
Me atraían tus OJOS, esos OJOS
Dilatados, cual mares sin riberas,
Esos ojos tan negros y tan grandes,
Con pestañas tan grandes _Y tan neg~s!
Porqué te había de arroJar? ¡Tan Joven!
Tan pálida! tan debi~! ta!1 enfei:ma!:······ ··
y hablaban mi conc1en~ia y ~i ca_riño,
Diciendo mi cariño y m1 conc1encrn:
La ses:unda: «Te mata si la sigues!i1
E l primero: uLa matas si la dejas!&gt;,
Y te seguí; mi corazón vencía:
.
Siempre ha yencido en mí! Vana es la idea
Cuando al alma que va buscando otra alma,
El destino le dice: uMira! es ella!n
Te segu! por ve~eles y desier.tcis,
En busca de un retiro que nos diera,
Un poquito de sombras en. e~ día,
Un poquito de luz en las trnieblas.

IlI.
Mas ¡qué pronto creciste! Tú, la débil,
¡Cuán'presto te rnlviste corpulm;rtal
Yo, que por sierva te ami,aré P.r1mero1
Tuve después que confesarte rema!
Una tarde, Uegastes ú mi lado;
Yo roírab:i. los montes y las selv~,
y con voz armoniosa y melancóhca,
Preguntaste:--;-.Qué miras, en qué pie!)sas?
-Pienso, te d1Je, en la bondad del Cielo,
Que la vida creó tan dulce y bella!
-La vida-replicaste-es un engaño;
La muerte es un ensueOo y una tregua;
Para morir se 11acc, y en la tumba,
Se duerme un solo instante, y se despierta.
-Se despierta! y porqué!
-Porque nos llaman
Otra vez las angustias, la contienda,
Y es preciso acudir.
-En buena hora¡
Mas, después?
-Otra muerte nos espera
Y otra vid.a más tarde .... .. .. .
- Y cuando acaba,
Respóndeme por Dios, esa cadena?
-Su postrer eslabón está muy lejos!
-Pero, ¿donde se halla?.
-Es tan rnmen~a
La escala del progreso, '.J.quella esc1_1la
Que el patriarca Jacob en su~üos nera!
-Ten pieda&lt;l de mi duda! dilo pl'onto:
Esa grada postrer ¿á donde llega?
-El espíritu humano 1 a\·rmza, ayanza ... .. .
-Y al fin?
. . E
.
-Se funde á. la D1vma senc1a.
-Seremos Dioses pues .... . .
-Seremos Dioses.
-Y porqué recorrer tan dura senda
De torturas y anhelos y pesares,
Para llegar allá?

--Calla y espera,
Que un día lo sabrás.
...... Sentí al oirte,
La fatiga del bólido. que brega .
En medio del espae10 y hueca lhmte
Que delenga i::u giro y no lo encuentra¡
La fatiga que sienten, de seguro,
En su ronda febril, Paolo y Franceses.;
La fatiga. de tautos esl.abone.s,
La fatiga de tantas existencias!
Y se hizo en mi espíritu la noche,
U na noche infinita, sin estrellas,
Semejante Atus ojos, esos ojos
Dilatados cual mares sin riberas,
Esos ojos tan negros y tan grandes,
Con pestañas tan grandes y tan negras!
IY
Pasaron muchas horas, y un dia
En que el campo teñido por el alba 1
Era. rico joyero, que mis ojos
Con sus nítidas perlas cautirnba,
De nuevo te acercaste misteriosa,
Y dijiste:-Qué piensas! qué mirabas?
-1\liro-te respondí-la hermosa \ ega
Y pienso en las tristezas de mi alma.
-Tu alma! y si tn alma fuera un mito?
-Impósib1f': no Yes que piensa y ama 1
Que t.iene idea de su !!er?
-Y aca~o
No la tienen las bestias y las plantas?
Lo que tu llamas alma, es una fuerza,
Por la Fuerza suprema, desLi nada
A 1111 fin, el cual cumplido 1 se disuelve,
Y tu Cllerpo, que fuera sn mora~la,
Es perfume y es luz, color y n11do,
Gas en el cter y en el tallo savia!
1

Y.
Aun no 1::aciabas tu ~rueldad impía!
Otra vez.me dijist&amp;--¿Qué deseas?
¿Porqué c~tudiasJ porqué trabajas tanto?
Pensador \' filósofo y poeta,
¿De qué t..e" st•rvir:ín esos afanes
Si eres polvo y bien f:S que al polrn. vuelvas?
-Trabajo por cumplir con 1m destmo.
Tu dijiste que mi alma es 11na fuerza,
Y concurn: al progreso de los otrns,
Por w•r si haciendo l'l bien, ella progresa!
-Y qué te irnporta que adeh1.nt.e el ~undo
Si sieoopre lia de penar! 011! de1a, deJa
Que reine la ignora~lCia, que :t lo menos
El que ignor::i. es feliz, porqne ~o anhela!
Saber, es padecer! ¿I?e qn~ te si.rve
Suprimir la ignorancia.? S1_ pudieras
Supri111ir los d?lo_res ....... ~1 alcauzaras
A eYilar una lagrima s1qmera .... . .
-Entonce á qué vivir! :t qué la lucha!
A qué el at'norl á qué l.1. in~eligencia!
.
A qué sembrar el cam.po! a qué la máquma
Mover sobre los mares y la tierra.!
Lanzaste una estridente carcajada,
Y con voz cavernosa me contestas:
-A nada! La creación, es del fastidio
De un Dios, la hechura inútil é inconexa.
.. .... y'hundiste tus miradas en las mías
Y la noche tornó callada y fiera ... .. .
Tus ojos la traía~! esos ~jos.
Dilatados 1 cual mares sm riberas,
Esos ojos tan negros y tan grandes,
Con pestañas tau grandes y tan negras!

VI
Y me dijiste aún:-Tn Dios no existe!
Es un fantasma que forj? el proscrito ..... .
Dios es el orbe, ~a materia, el co~mos.
La impalpable molécula, en su giro
A través del espacio y de los ti~rn.pos,
Desenvolvió su sér: fué gas lumínico,
Fué sístema 1 fué mundo, y en Sl! seno
Surgió el invertebrado¡ el organismo
Perfeccionóse al fin, y yino el l!0mbre,
Microcosmos hermoso, y los abismos
No pueden responder á. su pregunta)
Su pregunta se pierde en el Yacío ... .. .
······ ·········•·························· ··············· ······· ·· ········ ····
Ya no más inquirir! Chupa. mi sangre
Si en mis venas, ya lívidas, aun queda!
Oprímanme tus brazos y ah6game
Contra tu seno con furor de histérica.
Y Uesénme tus'labios incoloros,
Y hiéleme tu cutis de culebra!
Chupa chupa la savia de mi vi&lt;la,
Si es que'puedes c~n~parla, ~i es que re3ta!
¡Oh frebre de anáhs1s maldita!
Enfermedad terrible de mi época,
Amada de los hombres de mi siglo,
Neurosis ton·a, excítaciún perYerrm]
Haz la noche en redor con esos OJOS
Dilatados, cual mares sin riberas)
Esos ojos tan negros y tan grandes,
Con pest.aílas tan grandes y tan negras!. .....
Vll
Espíritu sublin~e! he,rm~sa imaien
Del Eterno Principio, a qme1~ la tierra
Detiene preso, desolado y triste, .
A quien rinde el dolor, la áuda lnela
Y el hambre de saber lo incognoscible
Devora. sin clemencia:
¿Para qué inYestigar si natln alcanzas?
Para qué analizar sí .nada encuentras?
Si después de una \'Ida ele preguntas,
La muert-é sólo te darit respuesta?
Trabaja y cr&lt;-e; si la labor es dura,

DICIEMBRE,

1895.

¡?

Si el dolor te persigue por doquierai
Si, filósofo y sabio, e~M pr~sc.r1to.
Que camines en n~edio de t1meblas,
Cierra los ojos fatigados; busca. .
.
A Uios, Eterno Bien, en tu conciencrn,
Alúrgale tu mano temblorosa
.
y marcha1 con 9} alma siempre abierta
rara todo dolor que busque amparo_, 1
Difundiendo tu amor por donde qt~iera.
Así la triste la implacable Novia,
De tu'camino ~partará su huelh1 1
Y la novia dirin~: la Esperanza,
Te dar1t con sus ojos luz y fuerza.:
Unos ojos muy bellos y muy grandes, 1
Con pestañas muy grandes y muy bellas.
A1fAD0 NER\'0.
Noviembre de 1895.

];)ICIEMBRE,
EN

EL

1895.

Al.BUM DE LA SE~ORA

(!ánaida rooaelo

ae

Zaragoza.

. Ya que- has vi!'to estn tierra en que se entrana
De tu patria el amor, h~ fe y la. gloria,
Lleva de ella recuerdos Atu Espaiia
Como el que tú le dejas por memoria.
Bella, gentil, graciosa, inteligente
Has sido aquí admirada. y aplaudida
Y hasta el sol indio expléndido y ardiente
Ve'rtió más luz para alumbrar tu vida
Pronto vas á. partir! Dí en tierra hispana
Que entre mis l.11.0~ y Rilve:-itrr.;;, fhrPS
G·tarila :u11u 11,· la i·•1't'a H1\·Aie.,1u
L.i. ¡;lu11.~ y el liuuu1· &lt;lu sus mayores.

---~---

JUAN DE

Dros PEZA .

Noviembre de 1895.
Mucho silencio bajo los pinos;
La luz apl!nas ~e atreYe ll emrar
En í'S:\ c;1!1e de Yerdes tull~s,
Donde i:;e enreda hobscuridad.
·()n·í.ntos •uni,,.os en los sepulcros
D~ bl;nco' 11·1:hn~ol ú piedra g1 is! .
¡Cuántas alfombras de ((110 we olv1desu
Hay oh,idadas en el jardín!
Abajo, sicmbnu-=, 1,~cl10s y torres;
El p,wonuna de la crndaJ; . , .
El ancho h,go, que dut&gt;rmé mmov1l,
Lfl cara,·amt qtw lenla ni.
.
Y en este cerro, lli's1mdo y triste,
El alta reja 1 la íérrNt crnz,
Y un jardinero que indiferente
Mira el cortvjo y el ataúd.
Hemo~ llegado: ya abre )a fosa;
Suenan los golpl'S tle_l a~aU.ün,
Y t-1 sacerdote, brenal'io en mano,
Rí'za las prCCl'S ú media. voz.
Los cin.nmstantes, formando grupos,
Mny pensativos I:\ tierra yen,
Y ~e prerrnntan
dentro del alma:
0
¿Cuándo en su rnno repo~aré'?
OLro!I- recorren las aye111clas,
Los epitafios leyendo van,
.
Hablan de aquellos que ya no existen,
De la que l\eyan ,i sepultar.
.
¡Cu:1ntos semblantes que nada dicen!
¡Cu.í.ntos dolientes de mal h.mnor,
Porque se tarda la ceremoma,
Corren las horas y quema el sol!
Unos se burlan de lo3 Fepulcros,
Otros contemplan con ansiedad
La tierra obscnra, la blanca tumba
Donde sus padres durmiendo están!
Sobre la fosa. recién abierta
J)escani:a inrn6,·il el ataúd ... ..... .
¡ Y en esa _caja negra y angos~a
Ya para sieuipre descansas tu!
l\IAKUEL GUTlÉRREZ NÁJERA .

La muñeca de la abuela.
{C.\:il MO:-:ÓLOUO.)

l

Siempre en el arte han sido .
temibles las rarezas ele los gcmos,
porque sm'.ge del caos una nube
de aficionados ú. imitar defectos.
Las licencias poéticas que ;i veces
se permiten los vates de altn vuelo
han hecho mucho daño :i la. R1pública1
sirviendó de disculpa :i los copleros;
porque hay mucho melón que no distingue
lo blanco de lo negro
y cita defendiendo sus dislates,
á CaldRrón, a Lópu y 1i. Mon~to.
Por si A lo dicho h~ faltaran pruebas,
ayer, sin ir má~ lejos,
.
ha llegado á mis ~numos una especie
de poema pequeno
que se titula El Anibre, en que el poeta
se queja de la falta ele alimentos
con tal sinceridad, que se conoce
que le sale de dentro.
No tiene novedad, porque es achaque
de los que sientan plaza de bohemios
conmover al lector con el relato
de la. miseria que consume el cuerpo.
Lo gracioso del caso, lo que llama
la atención por lo nuevo,
es que al pie del poema hay unas lineas
que dicen sobre poco más ó menos:
e.No dejo de saber quC..\ 1 de seguro,
les chocará {l. los necios
que escriba AMBRE sin hache. P11e~ ... .lo escribo
porque me d11. la gana y por..¡ue qmer.o.
¿No pone HALMA con hache Don Benito
Pérez Galdós? Pues juro que me. siento
con corazón para :Sl'guir las huellas
ele aquel f0cundo y poderoso ingenio.
Y hasta, si bien·se mira,
tenl.Y'O vo más razón,, fundamento
par~ b urlarme así dél Diccionario 1
que ya ha dicho Valbuena qlie no es buen?·
¿Qué es lo que canto :rn? ¿No es la carencia
de carne sana y panecillos tiernos?
¡Pues estoy en caracter si del titulo
me como guapa.mente lo que puedo!
S1NESJO DElLOADO ,

:o puede menos de ser así, pues mi buena sefio-

ra dofia Trinidad TúYares, viuda &lt;le Fuentes Mazarredo e:3 mujer que, ni úe cortc~Í:l, cede el uso
de la palabra ¡t los que la vii;itan, que son muchos; porque su esposu, progre:::;ista y conspirador terribll•, vivió en )Iadrid 1:rny bien rclacionndo, y en la e~gración que precedió á la Gloriosa aún acrecentó sus amistades de importancia.

•••

-Usted siempre tan amable. Interes,in&lt;lo!'e en la salud
de tas buenas amigas comq yo, y visit:í.n&lt;lolas ...... ¡A.h pícaro, no con la frecuencia que merecernos por ac,í. Sí, sefior. Como que el tmto lH) es de ayer. ¡Pues ,1:;i levantara
la c.~beza mi Uiiun~o! ¡Ay! entonces sí que estal'iamos
visitadas y agasajadas. No lo digo por usted; pero si Fuentes hubiera vivido estab,~ yo cansaúa de Sl!l' miubtra á
estas fechas; y, claro, no faltarían en cat!a enLra.nte.s y preteu&lt;lientes. En 611 1 Dios lo Ji~puso Ue otru modo. No es
por vanidad si me qut_&gt;jo¡ soy modesta, y uoson la~ pompas y adulaciones las que echo de menos, sino el amparo
y la sombra de aquel bendito, que gloria haya, que cuantos más años pasan de su muerte 111ás lo lloro.
(Saca del holsillo el pañuelo que llet a á loa ojos, y con.fiando yo en la pausa indicada, inlento decir alguna vulgaridad,
pero la viuda me ataja en seguida.)
-Sé Jo que me va usted á &lt;lecir ...... No, 8i los ochavos
me importan poco tambien. ¿Que e11Lonces me pudo dejar
Fuentes una pensión más crecida? Pues crea usted que
ni pienso en ello. La que cubru ló!S curta¡ pero usted sabe
que en Extremadura tenemm, una dehesa y varios terruños. Poca cosa, aunque lo bastaJJte para vivir si no con
Jujo con holgura¡ se entiem.l.e habiendo economía. Esto
sobre todo. Ni li1s minas Jel P1Jtos( b.1st,U1 cuando en la
corte Sl:l vive sin an·l:lglu. Y yo tengl\ qul:l mirar al día de
mañana. Y:1. u:;tel compreml.er.i que me refiero ú Lolita.
A mí todo me ha &lt;le ~ulm.\r, pern mi nieta 110 e~ lo mismo. Ha. cumplido dieciéetc años¡ 110 me dirá usted que
r-in provecho. ¡Qué anchurn de hombros, qué salud y vigor, y luego qué boca&lt;leclavt:ll;!s y qué ujillo.:1 aquellos tan
encandilados y traviei:loS! Pue1:1 hijo, ya usted debe de saber cómo est.tn ahora lrn; hombres. ¡Cómo se dan á valer! Antes con poco garabato que tu vier;.\ una muchacha
les llevaba como á corJ.erito.:i ca1ui110 de b \'icarfa. Ahb ra ...... sí, sí.
( Quiero protestar en favor de mi sexo, pero adivinando doña
Trinidad mi intención, me deja petrificado tras del furioso
golpe que me descarga en el muslo con su abanico, que está á
pique de romperse. )
-Tendría gracia que los quisiera usted defender. A mi
con esas, que el domingo antes del Corpus cumplo los seseuta y cinco. Vivir para ver. ¡Ay! ojalá no hubiera yo
visto tanto. Y en esto de la picardía de los hombres ¿qué
me dejó por enseñar aquel endiablado de mi yerno? ¡Jesós! ¡Jesús! ¡Dios me tenga de su mano y no permita que
se me desn.te la lengua! P~ro ¿qué le tengo que dedr, usted, que amigo antiguo de ver.u:! 1 de memoria 1:abe las
desventuras de mi pobre Anita? ¡Qué mártir de mujer!
Cierto que empltmdu le estuvo por de8obl!diente, que ni á
su padre ui 1t mí nos engañó el galancete con las estrellas
de capitán y su carita rubia tla hipócrita redomado. No
llevaba un aiio de matrimonio cuando Re j11gó los fondos
de la caja. De aquella vergüenza. murió mi pobre Fuente:,;, y sobrevino ii. Anita la enfermeJ.ad que !a. lle\'Ú al sepulcro. l'ue:-:, ¿y hiúlti111ac:d:n-&lt;&gt;radadel maldito? Suble-VUl'i:ilj en .ll.1J;1józ p;.Lra !.!migrar ,t Francia, y no volverse
:í. acorJar tl~l pilllpollo de su hija, que no ser por esta pobre abuela1 andaría pidiendo por medio del arroyo, 6 la
lmUrfan encerrado en San Bernardino.
( .1.Yuevas lagrimitas de dolía 1'rínidad y nuevo intento por
m.i parte de interrumpirla para consolarla. )
1

EL EJEMPLO.

0

'

175

EL l\IUNDO.
-¡Lola de mi alma! no la h,\ lle faltar en lo que yo viva quien se mire en ella, y si mucN, y,i !t.1 qucJ.:1r.i un
modesto pasar, así no se c,IBe; que 1:erfa lo mejor de hacerlo con la mala suerte de Anita. Y no ser.í, que para
eso tiene en ~u abuela alma y sentidos, y anda siempre
ojo avizor. Digo si estoy escarmentada para que otra vez
me la peguen. ¡Nada de Ursulinas! ¿Usted enbe? estas
muchachas son unos diablejos cuando se juntan unas
con otras. Ahí estuvo mi error; gastar muy buenos duros para que mi hijt1. se de!ó!pavilara en picardigüelas mucho más que en labore~. Yino á casa con loa ojo:: bajos
que parecía una monjita, y á los pocos días tuve que
echará la doncella por'-!ue tomaba cartas al tenientillo.
¿Cree usted que la correspondencia tf'rn1in6? Pues los
billetes iban y venían peg.ulos con oblca.::1 á la cuba del
aguador. Cuando sorprendí el depósito en el forro del
corsé de Arrita, ya era tarde, porqnl! el perdulario ya la
había depositado judicialmente la vlspern. Con mi nieta
he ensayado otro cantar, en buena hora lo diga. Profesores viejos y en casa; nada de colegios ni &lt;le amiguitas¡
eiempre á. mi lado, hasta en la alcoba; así la vigilo con
cien ojos. Como que nunca se acuesta sin qnc disimuladamente palpe las ropas, reg istre sns bolsillos. Es inocentona como una corderilla, pero crea usted q11e tod1\ precaución no est:t demá..s. Dos veces al día regi~tro el costurero y deshago lod carretes. He quitado de la i-;ala los
jarrones, y me privu de tener macetma, qne en todos e.c,..
tos sitios se suelen ocultar papeles. En fin, con dL•cirle á
usted que ni de nifüt la he consentido muilecas tle cartón
sino de porcela11a ó de madera maciza ..... .
-¡Un juguete t;m sencillo!
-Tan peligroso debiera usted decir. ¿Xo \,e sobre la
consola debajo de aquel fanal? Pues es la. ún ica muñeca
de trapo y cartón que ha habido en casa, y Lolita nunca la ha tocado. Es tosca y ordinaria como las que se
vendían en las Covachuelas siendo yo niíla. ¿No vemted
las cocas abultadas y las sortijillas? El peinado que hacía
furor cuando la rí'gencia de Espartero. A sus piés están
las charreteras que 11s6 mi marido en la milicia nacional
de 54. ¡Qué recuerdos! ¡Ay, qué recuerdo,z! Y no vaya
usted á figurarse que los del juguete difieren tanto de los
de las insignias. Y1\ yerá cuando le cuente, como pudo
esa muñeca. sal ,·ai· 1t mj marido de l:1. deportación en tiempo de Narváez, y por qué desde entóncef', con tenerles
tanto que agradecer, desconfío de esos jnruetes ahuecados, y por nada en el mundo entregnrfa uno de ellos á
Lolita. Pues el ca8o fué, y no era. 1mevo, como usted sabe, que mi marirlu co11spiraba y teníamos en casa nn rollo
de papeles, que á. encontrarlos Don Francisco Et Chico,
el terrible policiaco, el pobre Fuent.es no par:1 ha¡;t.a Filipinas. Llaman una noche á. deshora, entran 1L registrar,
yo cojo mi muñeca, lo abro con la.stijera8 por cierto sitio,
la. desocupo el cerrfn y en el hueco introtlnzco los papeles. Todo lo husmean, todo lo revuelven, hasta las s,tbanas y almohadas de la cama de mi hija, pero la \'en dormiditb, abrazando á In muñeca, y al lin se van persuadidos de que fué inmotivada la denuncia. Dígame ahora
si el juguete tiene menos historia políLica que la charretera. Además comprende_rú. por qué no he querido comprará Lola mnñecas como esa. Para un:i pollita 110 puede haber estafeta. mejor disimulada. ¡ )1ire u-,ted, mire
usted!
(Se ltL'anla do1la Trinidad, quita el fanal, coJe la mu,i-eca,
y, acercándose (Í mt, m:: la pone en la., manos.)
-Por lo que advierto, señora, tambien ha tenido la
curiosidad de conservar aqní, los compro111etedores documentos.
-¡Pero qué dice mted! ¡Ave María Purísima! Si hace
mú.s de cuarenta años que de ellos no dejé ni las ceniza:..
Sin embargo, tiene usted razón, aquí suenan papele........ .
y este bulto ......
( Extrae del iriterior de la mulieca un jCJ,jo de cartas. )
-¡Dirigidas ú. miLola! ¡Dios rnf,1 qué Cli esto! ¿l:'ero
cómo están aquí; y ese Arturo, quién es?
( Toca precipitadamente el timbre y aparece la doncella.)
-A la señorita que se presente en seguida. ¡Jesús! hay
para volverse loca. Mayo del 93 .. .... Un año hace que se
escriben, y yo ...... ¡Ah! ¡'la corderilla inocente!..., ..Pero
¿qué hace que no viene? ¡Dios me tenga de su mano, y
usted me dispense; creo que la voy á dtsollar..... .
( Reaparece la doncella.. )
-¿Que no estú? ¿Que ne se la encuentra en ninguna
habitación de la cusa'! ¡lrse! ...... Pcro ¿cómo y adónde?
¡Ah! Si ese Arturito ... .. .
(La angw¡liada abuela que se convence del rapto, leyendo
una carla fechada la vfapera, agota el repertorio de las inl-erjecciones de dolor, y se considera en el caso de dejarse caer
desvanecida. )

•*• mas para buscarlo trasEl monólogo está terminado¡
cendencia, antes de retirarme en definitiva, asomo la cabeza entre las cortinas del foro, y explico al público la
moraleja; pro1:edimiento directo que recomiendo ú. los
autores de obras con tesis, para e,·itar equiYoc.ida.'l interpretacio11es.
Y he aquí la tesis dt·l casi monólogo:
uContra. las tretns é intrigas de chicuelas con amoríos
de nada vale la. experiencia y la vigilancia &lt;le la madre
más avisada ni aún de la. más ducha abuela.
( Telón rápido.)
R. BLA:-.CO AsENJO.

$1 amor bajo los tejados.

1

gentes mal humoracfo;::, :1qnellas ,t quienes enjece y molei-ta nnest11:~ juventud, aseguran ques rosas de sn tienpo eettin ajadas y que ~ólo nosquectan lae espin¡\S.
Van por ahí diciendo á la. nueva gener:tci(m con alegría mala: 11La griseta urnere, ia griseta ha lllUt"l't0.u
Y yo les afirmo,¡ u-stedea qno mienten, que el a.mor y
el trabajo no pueden morir, que los alegres p;ij.iros de la,.
buhardilla no han podiJ.o echar á voln1·.
Conozco á uno de esos p.1jaros. Marta. tiene rni nte a.nos~
Un día 1:e encvntrJ soln en la vida. Er.i hija de la gran
ciudad que ofrcct: ,t sus hijas nn dedal b joyaJ. Escogió el
dedal, y se hizo gri~eta.
El oficio es se11cilJ.J. s:110 requiere un c,irnz\Jn y una
aguja. Consiste en a111:1r mucho y en no tr:tbajar poco.
Aquí el tmb;ijo salm.al amor, los dt'dOR aseguran la independencia del corazón.
Marta, en la mañan:i &lt;le la vida., f!e cogi\J l:1. frente entre sus manecitas y se huudiü resuelt:unent~ cu las má.e
graves reflexiones.
-Soy juveu, soy bonita y sólo de 111í lh•pende el llevar
vestidos &lt;le seda, encajes y joy,1s. Vi\·iría anchamente
comiendo m:u1jare~ delicado~, 110 saliendo ~mu en coche,
ociosa y eeritad,i tvdo el santo &lt;lfa. Pcru había de llegar
uno en que, Jespué::1 de haber verd&lt;lo tod:t~ las l.igrimas
de mi cuerpo y dominado tudm, mis repnguanciali, me
despertaría en el cieno y oiría 10::1 quej1dv~ tle nii corazón.
Prefiero obedecerlo cles&lt;le hoy mismo; quie1\J que sen mi
ónico guía par.i poder escuch.u·lo en paz; llev,u·J \·cst.idos
ae indiana, le consultaré en voz- baja duran le mis largas
horas de costura. Quiero ser libre de a.mar á quien ame
mi corazón.
Y hihermosa niñ:i se constituyü ciuJndnn:i Uc la república de las muchacha.d trab,~jacluras y carifü),,ias.
:Qesde aquel tlia, .Jlart;~ lmbiLa bajv los tt•j,1dvt1 un cuar•
tito lleno d~ sol.
Ya conocen ustedes ese nido descrito por los poetae.
El único lujo de la casa es una limpieza exquisita y una
alegría inagotable. Allí, ha.sta los mueblc::1 1mís viejos
caman la canciün do 10::1 ,•einte años.
La cama. es pequeiia, toda blanca como la de uua colegiala; únicamente en la extremidad de b lh.,--cha sobre
que descansa la cortina, se balancea un amor Je yeso dorado, con las alas y los brazos abiertos. En la cnbecera
del lecho sonríe un busto de Beranger. el poeta de los
desvanes; contra las Paredes hay pegadas litografías, loros amarillos y azules, grabados copiados del viaje de
Dumont D1 Urvil1e; sobre una estantería osténtase todo
un mundo de porcelanas y de objetos de vidrio ganados
en las ferias.
Luego hay una cómoda 1 un aparador, una mesa y cuatro sillas. El cuartito está demasiado a.mueblado. El nido está. triste cuando no está. allí el pájaro. En cuanto
Marta entra, todo el desvú.n le sonrfe. Es ella el alma de
aquel Unirerso, y 1:5egún rie 6 llora entra el eol 6 se queda fuera.
Est1i sentada delante de una mesita. Cose cantando, y
los gorriones del tejado contestan á. sus gorjeos. Tiene
prisa por acabar su tarea: sabe que le eRperan, pues al día
siguiente ha &lt;le subir á las alturas umbrosos de Verriéres.
Sn corazón ha hablado, si hemos de decirlo todo, y
ella hi\ oído muy bien lo que le decía. Hace dos meses
que le ha obedecido. Ya no está. eola en el mundo. Como
es bneña niñn., se ha dejado amar, y también ha·amado.
Vefolaen la calle, con su lahor en la mano. Salta ligeramente los charquitos cogiendo sus enaguas, descubriendo pies delicados. Tiene á. la vez el andar atrevido
y asustado, el descaro y el miedo de los gorriones del
Luxemburgo.
E,,i pllja1•\1 dvaracho del suelo parisiense; aquél es su
terreno, su patria. En ninguna otra parte se encuentra
esa sonri!'.!a tierna, ese paso decidido, ~ elegancia innata. La niña, senci1l,1. y alegre, tiene el plumaje modesto
y la alegría ruidosa de la alondra.
Al día siguiente, ¡qué felicidad en los bosques de Verriéres! Hay allí fresas y flores, grandes alfombras de
hierba y u1ubrías profundas.
Marta hace acopio de alegría para toda la semana. Se
embriaga. de aire y de liberiad, conmovida hasta laa lágrimas por el azul claro de los cielos y el verde oscuro
de las hojas.
Después, por la noche, vuélvese lentamente, con un
ra.mo Lle lila en la mano y m,ís ánimo en el corazón.
Así es cJ11HJ se ha arreglado u11a vida de trabajo y de
ternura. Ifa ~abido ganar su pan y conservarse para quien
bien le parece.
¿Quién se aLrevería á reílir á esa niña? D:1. rnús que recibe. Su vi&lt;fa tiene la dignidad de la pasión verdadera,
tod,\ h\ moralidad d {Ji trabajo incesante.
¡Cánta1 he1·mosa alondrn de nuestros veinte afias, canta
para nosotros, así como has cantado para nuestro.:! padres
como cantar.ía para. nuestros hijos! Eres eterna, pues ere11
la juventud y el amor.
E1,nuo Zod.,

�176

19

EL MUNDO.

DICIEMBRE,

1895.

PRENSA MEXICANA

UNIVERSAL
To•u•,11-·'IJ&lt;&gt; IEPOO.&amp;,-Nll'I ~ó\t

!ll~~H'O DOMl~GO 10 ffF l\O\IE'111RE DI-: JlJ93.

, .. &lt;1••··· . .••100•1,•••1-••····

Páginas extrMrdiwzrifl.~.

DO~,II.\'GO 8 DE DICIEMBRE DE 1895.

l!IIDfc!'OR Ell IIFB: &amp; PBRBZ iOfilO.
•dmfnbtrador Antonio Enr, ..11n,
Ul¡S.f'ONO 1,818'

PRfWIO: 3 ().ENl'.t.l'OH

r... "'. ;~.r.,.:.,.,:~.•-,:~-::I_i..-,~ ~ ...,..:~"""""" ,·,
l.._1"".

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...

&amp;oncepc¡;112
!l;intura famooa de fJ76uáLLo.
(De fot, de los Hnos. Torres, (~ de Plateros núm. 2. ) tomada. dtl original eu d Lnnn&lt;•, di· r:ir::-&gt;.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>14

24

EL l\IUNDO.

NOVIEMBRE,

[895.

TOMOII

=

Dü~lJ.\GO 19 DE DIC'IE.\113RE DE 1895.

=

.

NUMERO 21

===-•==

=

•

__J

,'

•

r

CAPA Y SOlrBRERO PARISIEXSES.

(Veáse la pág. 7.) ·

TRAJE DE BODA DE LA SES°OICT,\ \'A:,.'l)Jl:HIHI.T

( \' e:ÍSt'

la p:íg.

(noy
7, )

Dl'Q.UESA DE MARLBOROUGR)

CARNET IZAGUIRRE.

Dere&lt;-hito y sin 1emblat
La l1tff11mos de ln mano
e Y 1:, c-011t~m¡,la el pais~no
Y la ndula. el mi!ltu~·)

8Jn temor; ¡una! idos! ¡tres!
l ella (de 1:-:s mt\s lloJJitas)
AJlrietu la~ munecltas
Y doja oonm· los ples

Y uno de aquello.~ gu:i.!&gt;Ones
Que la dulce escenu ha vistv
Exclruuu: ¡está como Cristo
)lmicudo e1. tr~ do.s ladrones!

&lt;Y entiéndase bien la expresión
Loi;queaC'~lade.o;deñan)

Estos dos nuentrns la enseñtm
Le roban el corazóu!

"

�19

EL MUNDO.

4

DICIEMBRE,

19 DICIEMBRE, Ui\/b.

1895.

EL !IJIJ.\l!ll

=

5

...
\

Una en1pre:sa h.u.manita1·ia.

•

Apenar; tÜ uos
11.,,xico
u11 le¡·ano eeo d e todos ¡os neg,)c1u.,
·
. , lil'gn. .i ~
,.
y (•mpn•s:1s que
se acomeLcn
. Cull ·0 ll~ll l:'XlLO.
·
~· "", t •· endhL1ro¡,u. .v }~$tndos l,'nidos
. •,. q,,e logran sostene¡ .:se
Com~-1.;11.efa
ciYgurus ,·.emos, por eJemplu, que se llega á ast-gurar la púliza ds: ot.ra.
. P· , 1 ~ c~. ~ .º f_aYnrito; _lvs muf::bles d~ una casa abauúull.llhi durante algún
tie~1 1~o) expu?ht.t,.d wbo; a!gun.nl'gocio ar.rendo; una apue:sLa; la füli..:liUad du u11a
1
• CL~to ~egti el auiplto cnt~l'io anglo¡;~1j(m, pueda Yaluar-.e eu ddcrniiuada cau1 a Y cf\ • en pe 1gru de d1,;:apareccr por iucendio 6 inw1d·i"Íón ruUo 0' cu,0·1,·go .
muerte 6 tuga.
· ., ,
·
,

'.ª\ª . b

tJJJ_

Si estudiamos otra clase de
negociacione!:i, las destinadas
á proporciorntr todas las cornodidades nece:-;:uias para la vida encontramos empresas que
wnden terrenos con 100 años
de plazo pani el pago; ca:::aas
coUJpletat! por l;ilO de abono

memma!; wobiliario de un ni.lar de 500 ii. UOO pesos, incluyendo hasta clavos y tornillos
por 5 ó O pe1-;os al rnes; etc.; y
Conip:uiías que in!:italan estufaH parn. calefocciún de las habitacione:s y i,:1m las cocinas;
que llevan ,í duniicilio el gat:1
y t:!1 rnpor, la comida y las ro-·
pa~, el médico v las medicina:,;, fas re¡)rotluCciones fonogr.ificas de a piez:1 estrenada
la nuche nnteriur y capá.ces
bOll ha:::ta de Ilevm· las bailariC.\H \ DE )L\TER~ID.AD DE l'ARIS.-L.\. CAXASTILU IX(.TB.\DOH.\ nas. Adem.ls de la~ casas ~lll~.
. .
.
· dadas con tale::: obJetos, ulumamente se han mstalodo en vana::; poblac10nes europeas sociedades cuvo fin priucipal e~ ~ocurrer ;n su ü~gar ií los i~1~nesteru~os que carecen h:u,ta. du lumbre; así como
e_l &lt;1~e1a.l~- 1 de~neva. ~ork organizo hace tiempo una subscripción pública para repartir h10!v i1 los pobr~s que t.anto padecen por el calor.
. Pero tr!do _lo ~et_ern.lo f:S tona:s y pan pintailo ante el nuevo servicio inaugurado en
L.1verpool prmc1p1os de est; mes por el uComité de auxilios .i doniicilio.)) Consiste
dicho ~ernciu nada 1~1en?S que eu un aparato que ha rnen:icido todos e:stos 111:&gt;mbrci:. de
la seu,:1b!e pi·en!'S.&lt;: br1tárnca: umadre artifi.cialn, uregnzo maternon uincubador infantih&gt;
((calent.,1dor d1;) n.mos,1, etc., etc. )fas no se crea, sin embargo, qu~ :í. lo.s ingle.se!! se de:
be el de::;cnbrumento y que éste es absolutamente miern.
~a ide:1 de .~plicar t:I sistema !u ventado para 1a incubación de hueros de ga.llina, á
1~ cria11z11. de nu~os nacidos .antes de tiempo, elata ya de algunos años atnís y fué sugcnd:i ni Dr: _T:\~nter al exammar los ~paratos _para empollar que había en el jardín &lt;le
ach!n~~ac1un. 20 rn.e~cs después tie hizo el pnmer esfuerzo sedo para experimentar la
L'.\!-.A DE llA'fERNID.\0 DE P.\JU:,,.-1,0S XI.Sos IXCUB,\DOS.
pos1b1hdad de rea~1zar aqu~ generoso pensaiuienw y se construyó ti tal efect.o un incubador cou detenmnadas refurmas y fué llevado ,l. la Cai:la de )Iaternidad, para las prueb as.
. ~stá dividida en do/s mitadt:s: en la inferior hny un depósito que contiene como
1.J~1(revist,:i d~ medicina c'ontemp~ráneadescribe así el aparato:
seis htros de agu~ y esta comunicado con uua caldera de patente colocada fuera y ca1
1 Es una caJa lisa ?e madera ~e :Z p1és 8 pulgadas de largo por 2 piés J pulgadas diJ
lentada por medio de una lámpara de aceite. Se podr1¡ emplear auua caliente en el dee
ancho y de altura. Tiene dos cubiertas y el espacio vacío entre ellas, se llena con se~ pósito, para no recurri r á la lámpara.
rríu para conservar el calur.
La pal'tesuperior forma una cámara caliente 6 e:,tufa donde se encuentra una canastita ó &lt;;-una de capac!dad suficiente para dos nill.os. P¿r una abt'rt-nm. haci,1 un lado
ruede ret1rar~e la canaRtita, que tiene doble:. cubierta~ de cristal 1 á fin de quL~ lv8 ni110s y el tennumetro colocado Junto á. ellos, pueda ser observado á c11da mon1e11t.u.
Si el agua usada por primera vez est.í muy fría, ta1·dartí. algo para alcanzav la des~ada temperatma; pero lograda ésta, no S;! necesitad vol\-er á. eucender Ja. láuipara
smo d is ó tres veces durante el día.
_ Es con\·eniente calentar el aparato rnientz·as se limpia 6 se da de comer :í lo"S uino~. La tempenitura dentro de la cuna debe ser manteuidageneralment.e ,í 86º Fahrenhe1t, y au:iqne es rudo el contraste con la temperatura exterior que será. aproximadamente de 30º Fahr., los catarros no son tan frecuemes tmtre los p1írrnlos incubados 1
corno entre !os criadoe de manera ordinaria.
Desde el primer experimento, el retmlt.ado foe tan satisfactorio como se ha,bía previsto, tanto qne f'e :1cordó distribuir con prodigalidad esos aparatos ent-re los hospitales
francf'::;e:-:. Desde entonces, el
mecani:,:mn ha sido nota1,1e~
mente mcjot·ado, con especialidad respL"Cto :t su v,:mtilación
que era de nn sistema muy
primitirn; cnn¡:.:.truido ahora,
con pare&lt;lt'8 de cristal, presenta una apariencia menos fúnebre qne en un principio.
LaSni. Henry Directora de la
Oasa de !\fatt&gt;rnidad, de París
afirmó en una entn~vieta que
por tnt:'clio de la aplicación de
los inr11baclores. H' logra salvar 1í ~ó ú :~o por cie11to de los
.
niños que si1i esPtratamiento
habrían sncnmbido t,odos.
'
Alguno:,; facultativos asegu·-:,.:.,.=&gt;'
raron en un tiempn que los
, .. ,,
p:írvulos rriados a1·t,ificialmente no llegadan nuncu. ,t desa:'.'.'•' "
-\
'\&gt;:- '- .-· 1_, y¡
rrollarse de una manera perfecta ni á cobrai· fller7,as; pero
t[!., ,,,
1~ Sr~. Hem}'., con su experiencia ele Yanas años afirma
lo contrario.
'
Cuando !k·gan al período de
la lacLancia, :-:e ll'~ traLa c0n
mucbos cuidados. Sólo se les
,, '
deja salir ií. los cnn·edorés cubierto::. del ho!C:pital conducidos en cochecito¡,¡. '
En alguuo:s hospitales de
. . C,\¡.;A DE .\L\'fER~rnAD DE 1•An1.-;.
Ingla~t·rrn. H!é han adoptado LOS.Xl~O-\l~lTBAUúS EN" PREP.I..RACIÓS l'ARA A~lA\L\XTARLOS.
también eM,os aparatos. l\Iuclrns familias t,a.mbién los han adquirido sin grandes dific1 ul~;ldei,b, l~t''l'l su costo es _de 25 6 30 pesos oro v nun se b;1 lle"ado c.l aceptar para niños
.~
os mcu auores parn perntoij ó gatos, cuyo precio es de 3 6 ..J" peJ-:0.5.

:t

$ scánaalo ael füa.--$1 canibalismo en Glfrka

Costumbres salvajes.-EI tatuaje.-Tráfico de esclavos y el
canibalismo en Africa.
El tatuaje entre la aristot;racia británica y el proceso
del capitán Lotario por 11crimen judicialn son dos asuntos
que en estos momentos conmueven á Europa ca.~i tanto
como los sucesos políticos de Armenia y Cuba. Encaminado este artículo, ,t tratar asuntos curiosos y no políticos pues que á éstos se dedica la crónica que uEl Mundo,,
publica semanariamente, nos Jimitareroos á hablar de
los puntos que dejamos señalados al principio.

••*

Ya en otro número hablamos del tatuaje, tan de boga
hoy entre algunas clases de Inglaterra y Estados Unidos.
Creemos de oportunidad dar ahora los siguientes datos,
muy curiosos, por cierto, acerca de este asunto.
No está mal el tatuado 6 tatuaje, dadas ciertas ideas.
La cosa es vieja y muy usada entre determinado nómero
de gentes; pero, al fin y al cabo, sin .ofender á nadie, no
se podrá negar que constituye todo un atavismo salvaje.
Se tatúan en todo lo que lucen desnudo los Pieles Rojas
del Norte, las tribus del centro del Brasil y los Papúa de
la Nueva Guinea. Ningún creyente se tatuaba desde que
Moisés y Mahoma y los Concilios cristianos lo prohibieron, como costumbre indigna. Ahora parece que vuelve
la moda, aceptada en Inglaterra. No está ayeri~uado si,
como dicen, se tatúan algunas gentes aristocráticas, pero
lo que sí puede verse á diario es que no hay atleta, boxeador ru titiritero de feria, que no lleve su correspondiente mamarracho incindido ó punteado en la piel. También se usa el grabado en vivo entre los obreros de algunas ~rupaciones anarquistas, y entre los militares románticos enamorados, que, en vez de grabar en el acero
el nombre de su am,¡da y el corazón ensartado en la corteza de algún fresno ó de alguna haya, como los antiguos
caballeros andantes, los graban en lo más abultado del
brazo 6 de la pierna. La obra de·la aguja que ha picado
la piel dura generalmente mucho más que el amor; pero
en materia de cifras y jeroglíficos, una A, en vez de inicial de un nombre propio, es el del amor mismo, y un
corazón bien puede representar el de todos y el de todas,
El arte del tatuado se viene conservando al través de los
tiempos en las cárceles y presidios, donde tiene !!!u verdadera cá.tedra, donde los maestros se suceden, 1 de donde generalmente salen es06 grabadores del pelleJo, ambulantes, que en el extranjero andan por los pueblos con su
álbum dé modelos y sus chl!mes de pinchar y teñir, en
la mano. En Italia, la afición al arte y la superstieión,
allí tan prraigada en el campo, mantienen viva la bárbara afición al tatuado. Ningún peregrino va á. Loteto que
no regrese con su sello pinchado en el brazo, en señal de

r la e-¡ipeakión }!otario.

íe, y-por la módica. c&amp;..ntidaá. de setenta y cinco céntimos.
En los Estados Unidos el arte e::: 1mí.s caro, y hay tatuador que sabe ganar veinticinco pesos diarios.
Se ha demostrado que es imposible destruir el dibujo 6 grabado de la piel, hechos con la aguja y la tinta
de China, que forman el adorno simbólico de quien haya
querido tatuarse. Ni pomada, ni tópicos, ni lejías irri~
tan tes sirven para ello, porque la mancha sólo desaparece con la tajada. Algunas \·eces se ha insistido con todo
empello, por algún tatuado, plebeyo antes y aristócrata
y titulado después, de borrar la infamante mnrca que ile•
va en sus antebrazos 1 y aunque se empleó para ello el
hierro candente, que destruyera el contorno del dibujo,
no se p'udo conseguir1 pues volvió á aparecer sobre la
piel cicatrizada, roja y dura, que se formó después de la
quemadura. La antracosis dérmica, que constituye la inyección de los granos 6 polvo de tinta de China alrededor
de los vasos sanguíneos de la piel, debajo de la epidermis y entre las fibras elásticas del dermis, no se puede
corregir más que extirpando el músculo, como se separa
con el cuchillo la porción podrida de una fruta.

El Centro del .Africa ha provocado demasiadas ambiciones, nacionales 6 privadas, para que los conflictos en-.
tre paises ó particulares no estallen sin una extraordinaria violencia.
Los ecos de los dramas que se desarrollan en el seno
misterioso d~ lo lejano y de lo desconocido, no llegan al
mundo civilizado, sino tras de un largo intervalo, pero
quizá por ésto, repercuten más ruidosamente y los rncidentes africanos tienen el don de apasionar en todos los
Estados europeos directa 6 indirectament,e interesados 1
á la prensa y la opinión.
Los hombres que se internan en el Continente negro,
por su cuenta ó por la de su gobierno, son por lo regular
gente instruida y poco vulgar; pero en las riberas del Kilo, del Niger ó del Congo, cuelgan voluntariamente los
hábitos incómodos de la civilización y sería sorprender.•
te que, cuando por cualquiera casualidad se encuentran
uno frente á otro, se trataran con todos los cumplimientos y conforrpe á las costumbres de nuestras sociedades,
convencionalmente corteses.
Especialmente los agentes y exploradores ingleses parecen abrigar profundo desprecio á. toda clase de tradiciones1 leyes y tratados; no hay atentado contra el dere~
cho común en aquellas regiones que no ee les pueda reprochar.
.
Y sin embargo, Inglaterra y Bélgica, tutora del Congo
independiente se conmueven actual mente por un hecho
sangriento, en que un súbdito de S. l\-1. Victoria fuéla víctima.
La ejecución del traficante y ex.misionero Stokes se remonta hasta el ló de Enero de e:::te afio y no llegó á saberse en Europa hasta hace muy poco tiempo, un mes
aproximadamente.

l\L Stükes, irlandés prote,itante del Ulster, fué enviado
á Uganda por una Sociedad de misioneros. Este apóstol,

al decir de SLlS acusadores, cuya veracidad no garantizamos, se convirtió bien pronto en negociante más hábil
que escrupuloso y para conseguir marfil en la región habitada por los árabes cazadores ele esclavos, Stokes1&gt;roporcionó á éstm1 armas y rr:mn iciones contra la prevención del tratado de Berlín y las orrlenanzas del gobierno
del Congo.

*••
Cuando el Capitán Lot,ario1 capturó á. K.ibongé asesino
del famoso explorador Emfn BaJit, descubrió ó creyó descubrir el infame comercio del viajero irlandés y lo ahorcó, en co01paílía de Ki bongé.
·
Entablada reclamación ante el Foreign O.ffice el gobierno del Reino Unido acaba de obtener del bel~ una indemnización del 250,000 pesos, oro, y el enjmciamiento
del capitán Lotario en Bruselas.
Interpelado el famoso explorador Stanley, acerca de
este asunto, dfjo: uStokes era un notable comerciante,
pero, según mis informes, proveía de fus iles á los cazadores de esclavos y ningún hombre que haya viajado á.
través de los bosques y haya presenciado las atrocidades
de los árabes, podría, 1:1i tiene autoridad para castigar,
compadecerse del europeo que entre en complicidad con
aquellos. Stokes tenía en su favor circunstancias atenuantes; cualqlliera medida h!}bría sido mejor que la de
ahorcarlo; pero Lotario no podía enviarlo para qne fuera
juzgado, á. 700 millas de distancia, bajo la custodia de una
escolta que le hacía falta, ni soltarlo por haberlo sorprendido infraganti.
Acrece la importancia del crimen de Skates, si se atiend~ á que las armas que proporcio•iara pueden haber servido á los caníbales para capturar á sus víctimas.
Y no puede haber duda de que existen los antropófag?s. La m!sma prensa iuglesa llena sus páginas con relacion~s y vistas que lo demuestran, tales como la que hoy
publicamos.
uAl lle~ar á la desembocadura del ríoBolumbo, Mr. Peters, oficial de la expedición Lotario descubrió varias canoas de negros que bufan precipitamente. Logró, sin.emba~~ ~ercarse, y e:uán repugnante y terrible sorpresa no
rec1bma al descubnr en medio de las canoas graneles vasijas que trataban e llos de ocultar y de las c~ales sobresalían fragmentos humano~!. ........ piernas, brazos, manos, etc., unos cociéndose todavía en el inmnndo caldo·
otros asados y se.::os. Como insignia ó bandera al frenté
de una de las piragu~ veíase sujeta en una ra'ma de árbol, la mandíbula de uno de los infelices sacrifioodos ... ,.. u
Después de tales horrores, sería más horrible aún la.
con~E:nación de Lotario 1 por el justo castigo impuesto al
auxihar de los traficantes y devoradores de carne humann.

•

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CASA DE ll.\TER~JUAD DE PARlb,-LA8 (jl'AUJ&gt;.A.'i DE l.OS INCUL\DOUFJS.

***

¿Habrn m:u.lre que no acuda 1í la Rocit&gt;dad de- ~ocorroi:: de Liverpool en dema, _
da 9-t\j,parato qtu1 :ha de suplirla, 1m:iporciomhldole calor y yida al hi¡·o de sus e 1~-

t ra.nas.

•

�6

19 DICIEMllRB, 18\15.

EL MUNDO.

1° DJCIEMBRE, 1895.

ilota, t~it11ri11lr,.

¡Q;l ®rncrnl Din¡ 1;c ua 11 Q;urnµa!
¡El General Díaz se ni. :'t Enropa!-E~ta frase se repite
en corrillos y rennionee, no sólo en )léxico, sino fuera
de la Capital. L' nicamente la prensa ha permanecido
muda, temerosa de consignar un rumor propalado por el
público. La noticia no t'i&lt;, sin embargo, de aquellas que
comprometan la. tra11qnilidad fü•l periodista ni lo hagan
acreedor 1i la indignación &lt;le los amigos demasiado celosos.

Fúndase esta asewl'ación en el proyecto de ley sobre
sustitución del l're:-üJente de l:l República en las faltas
temporales de éste. La reforma del artículo 79 de la Carta previene, en efeéto, que en las faltas temporales, el
Presidente designará. al ciudadano qne deba snstituirlo,
con la aprobación de la C,imarnde Diputados. De aquí se
parte para asentar qn~ el Geueral Dfaz trata de hacer una
experi~ncia,. pidiendo una licencia para colocar en el poder EJ~cutn·o á la persona que tenga por con\'eniente.
La hcencia-añúdese-solo se pedirá á la Cámara después_ de las elecc!ones del aiio entrante, y f'I Yiaje del
Presidente se reahzar,t en el otoiio de 1896. He aquí toda
la combinación que anda de boca en bl"ICa y que E,, MusDo ha qnt:riqo consignar en sus columna&lt; ya que la costumbre Ya siendo que los lectores informen á su periódico~• no éstt: el que informe á sus lectores.
El \'iaje del General Díaz ~ería, pues, un ensavo que
serviría para darnos á conocer el \'erdadero estaClo del
país y las condiciones de prospPridad y crédito que la nación, independientemente dr 1-us gobernantes, po~ee. La
verdad es que en mat~ria de crédito el nombre del Gene~\ Díaz es el que se h:.t impuesto en los mercadus extranJeros.
Ante. el doloroso evento de una catii.r:.trofe, la· República sufriría ll!l golpe que podría servir ~e pretexto al primer revoluc1onar10 audaz que prometiera al paífi lo que
se promete generalmente en estos casos. La licencia concedida ~l ~residente podría ser uu preparativo para los
acontecimientos futuros, y el hecho demostraría por {&gt;arte del Ge~eral Dfaz una. pre\'isión saludable, por encima
de esa resistente fuerza de inercia peculiar á todos los gobernantes que han ! legado á obtener una gran suma de
poder.
Como es. natural, no sólo 8'e habla del viaje del Gener~I Díaz, smo que también se pregunta quién será. el sustituto. Aquí falla el cálculo de probabilidades. Con un
programa en que lo inesperado es lo que se realiza, lo natural .P~rece suponer que ninguna de los candidatos que
la opimón señala para suceder temporalmente al Presidente, obtendrá la designación del Ejecnti \'O.
La solución se sabrá e.1 día en que se rasguen los velos
del s.antuario. Dur~nte este tiempo, habrá muchas decepc10nes y gran numero de esperanzas que se abrirán
para du_:ar lo que la flor del poeta francés: el espacio de
una manana.

(!;l .Srnn~o

fmtlr tí frcnfr
DEL

.Señor .Secrrtario ~t 2Jmilicia.
Oportunamente anunciamos que la amnistía habría
de ser aceptada: lo está ya en el Senado y en el dictamen de la Comisión de Justicia del SenadO sobre amnistía á los duelistas, encontramos estas significativas
líneas:
uAsí subvertido el orden, vimos publicarse un Código
nacional del duelo, conjunto de reglas que deben observ~rse para cometer el delito correctamente, que suscrib!eron personas muy honorables de nuestra sociedad; Cod1go que ensefia en qué casos y de qué manera debedesac~ta.rse la ley emanada del poder público, qué personas
t1enen derecho de vulnerarla, y hasta en qué casos hay
obligación de desobedecerla. La prensa, durante muchos
años ha publicado sin embargo, los retos, las actas de duelo, la noticia de cada lance con detalles y nombres alentando la vanidad de los uuos 1 y forzando la timidez' de los
otros,_y conve;tida en no pocas ocasiones, en vehículo de
agra,•1os y de msultos, llegó á ser el mejor auxiliar del
delito.
Y en tanto, la.'1 autoridades judiciales y administrativa.,,
encargada~ de ~·elar por la seguridad social y el cumplimiento
de~ ley,.mactwas y hasta re.~peluosa..~ con eJJtajorma rle •l:iolaci6n, dieron al duelo la única justificación posible expresada por Bentham, y repelida por l\Iartínez de C~tro:
la de ser el complemento de lainsuficitmcia dé la ley; por
que cua!1d~ é~ta n~ es bastante para garantizar al indi viduo, el individuo tiene que procurarse su propia garantía.
Sólo que para nosotros el precepto se modifica pue.s no ha
venido á }:uffli.fi~ar el duelo. la ~nst{ticiencia de la l;,J qúe no ae
ha cumplido, mio la deficiencia de las autoridad.ea que no han
querido cumplirla.n

•

Admirados hemos quedado* ante la rudeza de este ataque dirigido por un cuerpo legislador á uno de los Secretarios de Estado.
La_censura es acre y punzante, porque claro es que al
referrrse los miembros de la comisión senatorial á la dejicienc½1, de las _autori(lades j'lf,d~ciales que no han retado por la
seguridad social y_ el cumplimiento de la ley, se lastima al jefe de estas autoridades que no ha suspendido ti los funcionarios que han faltado á sus deberes.
¿Por qué ~i la culpa ha s!d~ de todos los agregados del
aparato ~ocial y el con~ent1011ento y la tolerancia han sido unámmes, esta ñlíp1ca á la Secretaría de Justicia?En el ca.so actual-y por circunstancias excepcionales ha
habido necesidad de tender un velo sobre el pasa.do, ~ortar cu~, y el ~aldo, bueno 6 malo, pasarlo á la nueva
.contabilidad abierta al duelo por el Código Penal. Los

mismos signatario~ del dictamen reconocen la imposibilidad de arrojar atr.í~ la mirada. por que de !ler asf-no
solamente las amuridades judiciales y administrativas
ealdrían mal pamelas, ~ino que también altas personalidades políticas y acaso, aca~o miembros del mismo Senado que hoy censuran la falta de cumplimiento de la ley
y á ~lguno de los cuales hemos oido hacer el nuí.s caluroso elogio pl.Í.blifo.del duelo.
¿Debemos entender que el Senado, al aprobar el proyecto de ley sobre amnistía 1.l los duelistas con la parte
expositiva que acompai'ia :í dicho proyecto, se coloca frente ,t frente de la ~eeretarfa. de Justicia'?
En nuestro país, en donde los ministros son nombrados directamente por el poder Ejecutivo, sin aprobación
de las Cámaras, una escisión entre alguno de los dos
cuerpos legisladores y un Secretario de Esta.do, no implica la dimisión del ~~inist.ro, supuesto que los actos de éste no están sujetos-sino en los casos que seiiala la constitución-'-:Í la reYi.8ión de las C.tmaras. Un desacuerdo,
pues, entre el Senado y la Secretaría de Justicia, no tiene ctr:i trascendencia sino la de una reyerta intestina,
de la que siempre para los curiosos de la polftica.-entre
cuyo grupo nos contamos nosotros-es bueno tomar nota.

Q;l mntrl¡ rn pnr,¡urn 1¡ In nurnistín tÍ lt1s ~urli5la5.
En los momentos en que la Comisión de Justicia del
Senado presentaba sn dictmnen sobre amnistía 1í.'los duelistas, incitando ti las autoridades judiciales y administrativas, cm·w·r¡adat de rdrrr pot la seguridad sol"ird y el cumplimiento de fa fry, 1.í. no faltar en lo sucesi ,·o :í sus deberes,
se \'erificaba en la ciudad de Pachuca 1 con a:-:istencia de
alguno~ miles de espectadores, el dudo entre los pugilistas
Clarke y Smitb, en medio ele ios aplausos de la multitud.
Profunda turbación ha de haber causado este hecho en
la conciencia de las personas interesadas en obtener la
amnistfa y que Yalientemente han luchado contra un gran
número de obstáculos que para llega1 á. este resultado se
oponían.
¿Qué debemos suponer que hubiese ocurrido si en el
duelo de Pachnca uno de los dos adversarios resulta muerto? ¿Sería en tal snpuesto necesario presentar otrn proyecto de amnistía 6 indulto en Pachuca para los adversarios,
juez de campo, y loda8 la.~ pe-r.~on11s que inter1•i11frrori en este
duelotef
Se nos dirá que un pugilato no es un duelo. ¿Por qué?
¿Porgue en la lucha no se hace uso de la pistola 6 de la
espada, únicas armas que el C6digo del duelo acepta, sin

duda porque en la confección de este conjunto de reglas
sólo intervienen personas que sólo manejan la pistola 6
la espada? Esto es absurdo. Tan duelo debemos considerar uno como otro y tan sujetos á la acción del Códig() Penal cuando se hace uso de la pistola como del machete,
del cañón Bange como del puño, cuando el machete, el
cañón, la pistola y el pufio pueden producir resultados
análogos.
¿O es que la metafísica de la ley es tal que un delito sólo se persigue cuando se emplean para su comisión determinados procedimientos? Y que no se nos diga que un
pugilato no ofrece los mismos peligros que un duelo, porque tan riesgoso es el golpe ciclópeo deun gladiador ejercitado en estas luchas, como el de un hábil espadachín
con un florete en la mano.
Si de la tolerancia de las autoridades judiciales y administrativas en el duelo de Pachuca, se deduce que estos
lances no son considerados como delitos, por el hecho de
presentarse como e8pecláculos ¡níblicos, queda un heroico
recurso á los partidarios del duelo: .a@""Anwwiar 8!.UJ encuentros con gran.des cartelone.s, ponn á la venia la~ entradas
y colocar los arllCul08 del C6digo Penai frente á los precio8 de
las localid&lt;tdes.
Así se habrán salvado de las responsabilidades que la
ley les exije y podrán seguir ejerciendo sua batalladora¡¡
costumbres.
Los espectadores que asistieron al duelo de Pachuca,
han amnistiado, antes que el Senado, á los duelistas.

Plllítifa ®rnrral.
RESUMEN.-Nnevas exigencias de Rusia en la cuestión de
Oriente.-El peligro se aplaza.-Uesórdenes en Lima.Los parlamentos y los gobiernos fuertes.
Recibidas ya por los represententes del Mikado las primeras exbi_b1ciones de la cuantiosa suma que como pago
de indemnización de guerra ~xigiera_ 4e1 gobierno de Pekín, aumentada con la cantidad ad1c10nal que señaló el
Czar por las enmiendas y reformas impuestas por su augusta soberana voluntad al tratado de paz 1 ya se ba :fijado el día para que las guarniciones japonesas evacaen la
península de Liao--Tong, donde en tanta abundancia corrió la sangre de los hijos del Cielo, y con tanto denuedo
y bizarría se portaron los subordinados del almirante Ito
y del príncipe de Yamagata. También se ha anunciado
con cierta cautela, pero repetido con insistencia, que á.
favor de las omnipotentes gestiones rusas se eyacuará el
reino de Corea, abandonándolo á. ~u propia suerte, ó_entregándolo arruinado y anárquico en manos de los moscovitas. Corre muy válido el rumor de que el Czar, en inaudita exigencia, alentado con las condescendencias del Japón1 ha puesto al gobierno del Mikado esta tremenda disyuntiva: restablecer inmediatamente en el trono al príncipe e'oreano, desposeído por las arteras intrigas de la soberana que perdió con la corona la vida en la sangrienta
conspiración de Tai-Wai-Tung, y con energía fundar un
gobierno firme y respetado, que haga cesar en breve plazo el estado de· desorden permanente que trae á mal traer
á todo el reino, después de los motines últimos de Seoul\
ó apartarse de los asuntos todos de Corea, para que él, e
emperador de todas las Rusias, lo tome bajo su amparo
y protección.

Imposible parece que :~ tal extren:io haya_ llega_d.Ó la i~ ·
:fluencia rusa-en los destmos del leJano Oriente, imposible creer que la astucia que acech:\ )'.' la cautel~ q1~e e~pía
se sobrepongan de t.nl modo á. los ~a.lculo'3 1'?ªª bien tundadoa y á. las más acertadas prev1s1oneP. ~ ué el Japón
preparando lent..·unei:it~ ou a~~i6!1 so~re Core~; _se mezc!6
con maña en su adm1mstrJc10n rnter10r; tomo rngerencm
directa en sus asuntos financieros; inuudó las pla~as con
sus mercancías y entregó la dirección del comercio :í. sus
activos negociantes; y cuando ya se bab~a c_reado ~uantiosos intereses 1-'n la comarcn. y se habia improv1~ado
dueño extraoficial de los asuntos coreano~, eeguro de su
fuerza, y con la co1)cie(1cia de su su_perioridad por h~. organización de su e¡érc1to y lo form1dn.ble de sn 1i:iarma,
desafió el poclel' de 9hina, p¡_ir,1. ar_rebatarle para s1e.11~p~e
todo dominio en el mtenemdo remo de Corea. Casi ~nutiles han resulta.do los tn\bajos de zapa con tanta paciencia y con tan admirable éxito lle\"ados á cabo por los estadistas de Tokío, :í fin de herir de muerte al Emperador
de China, y arrebatarle t'n provecho del.Japón su preponderancia en los asuntos del extremo Oriente.
.
La inopinada intervención de Rusia los ha detemdo en
su triunfal carrera; primero se ven obligados á abando1~ar
la península de Liao-Tong, base firme de SUB 0~~1ac10nes ulteriores contra el carcomido poder de los h13os del
Cielo, y ahora se les compele por modo violento á soltar
E.U presa rrnts codiciada, el protectorado de Corea, so pena
de entrar en lucha abierta con el ~oloso de San Petersburgo. Cierto que han cobrado y seguirá~ cobrando bu.enos millones por la paz que implorara Li-~ung-Chang;;
cierto que poseen en la isla de Formos,1. un.g1rón del territorio chino;ciertoque las humillantes en!111euda.~del _tratado deShimonoseki les han valido nuevas 111demmzac10nes,
pero ni todo ésto es compe~sación b~~tante á. sus fatig&lt;?sas
tareas de luengos afias, m la soluc10n dad~ al contli_cto
coreano los pone ;i]a rnbr:ide otras y m:.ís senas ~omphc~ciones. Palmo :t palmo i;e diéputad todavía la rnflut'ncia
extranjern en el golfo de Petchillí; ya se ha dicho que
todo el dinero chino se empleará en aumentar las escua·
dras japonesas, y si acaso por ahora el Mikado se son_rnte
á. las exigencias del Czar, y pasa por las horcas cauchnas
que á su orgullo se imponen, la cuestión no está resuelta, sólo se ha. aplazado el conflicto, y es de tem~r que )os
intereses del Japón puestos en tan grave peligro, si se
decide 11 abandonar Corea, lo han ele obligar tarde 6 temprano á volver por su diO'nidad ofendida ysu honor mancillado, cuando cuente Con una alianza e.derior que lo
ayude, ó se sienta con la fuerza suficiente para desafiar el
poder absorbente de las :íguilas del Neva.

í1n; fjamlrr.c, lid tifa.

'

En_ \ºs ren~eltos y diarios acontecimientosqueconmueveu a a contrnua el mundo, hay peremrnjes que marcan
co:1 el sello de su originalidad la uota dominante ue la
semdan
de• modo
extraordimnio
,. J•.. J1.ncen aparecer
' q con
. • •
•
,
, • •
mat!Cl:S v~nos, ) a claros y delicados para la admiración
}; e/ Jntusia:nJ01, ya somb~íos y fa.t.ítl.icos para la censura
e esprecio. Son celebridades de un día individuos
notables ?el momento, empujados al azar' pcr las cirC';I~l~tancrns á ñgu~ar irn pui1t.o, y que si no se hacen
dlz.uos de la. no~oriedad fortuita que Joi- pone de relieve
ca,en :t PC?CO olvidado¡; á lu. ob::'curidacl de su escaso ónin~
gdun m_en.to, .Y son !le\o:ados en confuso tropel al abismo
e su rnsigm 6cancia.
Carl~s I de B!·a~ai1za, rey de Portugal y de los Al arbes,s son:1ndose
Jete
·
,g
d
¡
•de una pote
· 11 c,·•,~ ele pnmer
orden,
pen-:,an o que. os rntereses de su pueblo lo llaman á
destu~?s superiores, 9ue la importancia colonial del reino lu~_itano, lo lleva a grandes empresas, se pone á visitar
la E~1opa) á recorrer las cortes rrnis importantes del
cont11~ente, lara estar_ en contacto cou los personajes más
conspicuos e la política. y tomar nota de lo que se disct!te en tod?s ,1.os concejo~, y se prepara en t-0dos los ga~metes. H&lt;t a_1sto qne el mcansable K,í.iser alemán 110 6 e
a un p~nto e r~poso, y entra y sale de sus dominios
en contrnno Y agitado movimiento; Ye que en el nervo-

*

**
Esta nuestra razú. latino-americana,
tan curiosa de estudiar, está dando en estos momentos en la república del
Perú un espectáculo de provechosa enseíianza para todas
las de su especie. El PreAidente Piérola.1 elevado al poder por el eterno pronunciamiento, sancbnado de~pués
del triunfo por los pacientes comicios electorales, ha. mangurado en su administración, ya legalizad~con las fórmulas constitucionales, una era de reformas encaminadas todas al progreso del país y á la consolidación de un gobierno fuerte y respetado. Ultimamente para aliviar la
carga de impuestos.que pesa sobre los ciudadanos, inició
ante e! Congreso federal una ley aboliendo la contribución personal. Y ¡extraño fenómeno! l0s obstruccionistas que no faltan en esas asambleas, los descontentos
que se deslizan en todas partPs, y los desleales, que á. to·
do se atreven, han rechazado en ruidosa oposición el proyecto del Presidente, y para ocultar su -irracional proceder tras de triquiñuelos parlamentarios, ªl?rueban un voto de censura contra el Presidente y su Mmisterio por el
delito enorme de trabajar en bien de la patria. El pueblo
de Lima, que como el de toio el país está á fa\·or de Piérola, se ha leYantado en manifestación hostil contra el
Congreso, y se ha necesitado de la fuerza armada paradieolver los grupos numerosos de 1uanifcstante~, para evitar que el desorden tomara las proporciones de un motín.
¡Qué lección tan instructiva para los que sueñan dar
omnímodo poder ,í cámaras soberanas que no saben hacer uso de su soberanía! qué enseñanza tan luminosa,
qué experiencia tan fructffera·para los qne confían el
cargo de representantes del pueblo y ia ardua ta.rea de legislar, á. individuos torpes, apasionados 6 ignorantes, que
en un momento dado pueden hacer del santuario augusto
de las leyes desaguadero de rencores ó albañal inmundo
de miseria.a y ruindades!
Si los encargados de la cos.'.I. pública tienen en sus manos fuerza y poder bastante para escoger á sus cooperadores, elíjanlos siempre con la mayor pmdencia, busquen
en ellos ciencia, honradez y patriotismo, y no se verán
envueltos en las dificultades que ahora llenan de zozobra
y de inquietud al Presidente de la República Peruana.

7

Nadie ci:ee en_ los proy~tos que acaricia el rey de Port~igal, _nadie_da unportancia á su peregrinación de imperio en 1mper10 que resulta una gira de recre&lt;&gt; muy costosa
Y al re~~rdar los es_crúpulos que lo asaltaron cuando in ten~
taba \'!Bitar la c~p1tal de Italia, al pensar que una solapa13:bra de Su 8ant1dad León XIII bastó para alejarlo indefimdamento del Palacio Quirinal, no puede uno menos de
exciamar como el Rey Humberto, cuando supo que fsu
p:.iriente au~usto por cau~a tal aplazaba su visita: ,,¡Cuando tendrá libertad de acción el soberano de Lusitanial&gt;i

*
••
Por modo diferente llama la atención en la actualidad
el sultfo .Abdul-Hamí?, Califa de los creyentes y la Somb_ra de Dios sobre la tierra. No es su rnrdadera indolen~m musulmana, n~ su ejército de cocineros, ni sus reban~s de_esclaYoa, m su gr~y de kadinas y odaliscas, ni los
Il'!lster1os _de su harem, lll los secretos de su corte corrompida Y rum, lo que ha hecho de él una triste celebridad
d~l. día: _es. la triste ~0!1dició11 de su imperio, corroído por
v1c1?s aneJos .Y trad1c1onales1 lo que ha hecho que en él
se fiJen I~s m11~da~ todas de la Europa., y se concentren
en él las 1nrnst1gacrnnes de los hombres pensadores.
Ha h3:bla_clo una ye~ y á su torrifica voz se ha comnovid? el ed1:fic10 em'eJecido de su caduca sociedad· ba extendido la 1m~no y ~mn cafdo :t millares los súbdit'.os cristianos de su 1mpe_no, heridos de muerte por hordas amotinada~ de fa~ático~ creyente~; ha fruncido el ceño, y el incendio, la v10lencrn, el asesmato, v los actos todos de la
más refinada crueldad, han respondido 1.í. sus enojos. Ko
había de permanecer muda é impasible la Europa civili'Zada ante esos esc11nclalos, y ha reclamado una y otra vez
y amenazado con mtenenir ~e m~nera Yiolenta para hacer c~sar esos actos de barbane, dignos de la antigua Bízanc10.
. l\Ias uo por esto se ha intimidado el sult:ln; con perfidia calculada y con af:tuta maña, ha podido entretener
por 1~eses e~te1os á l_os correctos diplomáticos; ba suspendido !a mtervenc1ón amenazante1 "frío, artero v so·
lapado, s1 pr?tesrnba des~ inocencia ¡:Íor un lado, y Juraba Y prometm sobre los hierros del Cori'in, restablecer el
orden y suspender los escfodalos, por el otro premiaba
con largueza y recompensaba con munificencia :i los autores de los atentados.
No debe dnrar mucho ese estado anómalo sin que se
agite .el o_tomano imperio; pronto debe cesar un estado
trans1to;10 por su :mtura!eza. _O las pot?ncias europeas,
hartas )a de enganos y perfidias, se deciden ,t intervenir
en los asuntos turcos auu mmndo de la fuerza 1 ó la insurrección Y la abierta rebeldía que vase ammc ian en diferentes proYincias, del imperio, y ~han estallado en otras
con ¡mJante osadm, danht al traste con la triste celebrid&lt;'l;d del Sultán, y derribarán esa Snmln·a fantástica de
Dws, q1~e ~anta proyecta en el horizonte político de la Europa cnstrnna.

EXqMO. SR. D. ARS!,;;'.10 ~IARTJ'.'iEZ DE C.-1.l(POS

Gobernador y Capitiin General de la Isla de Cuba.
También en el campo de los insunectos b_ay :,¡Jguien
que se hace célebre y se mece por el momento €n las ondas de la notoriedad.-, Es .Antonio_ ::\laceo, jefe aguerrido
de la pasada \ernluc,on que no qmso someterse á los tratados del Zan1ón, y pr~firió 1_nejor ,..-¡viren extranjera tierra .que acatar la antomlad impuesta por el gobierno colomal. En la plen~tud de la edad viril, pues ahora cuenta
cuarenta y ocho anos, ee híl. revelado ya como un carácter; su energía de ayer lo elevó bajo el gobierno provisiunal emanado del i(Grito de Yara,n desde soldado obscuro
de las masas anónimas hasta el grado de l\fayor General
en la pasada guerra.
Hoy con Carlos Rol off y M,himo G6mez único superior
gerárgico que reconoce, ha desplegado lo; rec111rsos de nn
genio emprendedo1· que :.í todo 1:1e atreve, y todo le parece bueno _con tal que lo condur.ca :i realizar los ideales que persigue.

***

CARLOS I. DE BRAGAXZA.

Rey de Portugal.
sismo de su actfridad vuela á las orillas del Neva1 corre
á Su}'cia 1 ~cude á Co¡~enhage~ y se presenta en Roma;
aqm preside nna rev1st1. alh descubre un monumento
acá c~lebra un aniversario, in.ís all.t asiste á una cacería:
Y ~n in~esai;te cambio y en perenne Yiaje, ni da tregua á
su 1mag1nación de romántico ni descan~o ,í sus músculos
d_e ~cero¡ y desperhíndose t:n el pecho del monarca mend1011al una tardía emulación, de~pués ele algunos ailos
de pacíficC? reinado con barrun~os de b~ncarrota 1 hoy quiere co_mpet1r con su augusto pruno el Emperador de Alemania.

X.X.X.
27 de noviembre de 95.

LA MUTUA.
Tlaxiaco, Noviembre 14 de 1893.

Sr. D. CarlosSommcr, Director General de '·La M\'itua."-:Yéx.!co.
Muy señor mio:
Disfruto la satisfacción de dirigirle :1. usted la presente, para manifestarle que hoy he recibido del banquero en esta ciudad, Sr. D. Eva.risto R. Dlai, por cuenta r orden de "La Mútua," Compañia de 8eguros sobre la vida, de Nueva York, y en presencia del Notario Pt\·
bli:Co Sr. Francisco Javier 11ejla, la cantidad de $3.000 (tres mil pesos,) por los que yo, y mi finada esposa Clara Diaz de M. Flores,
ei,tuvimos asegurados bajo el plan de vida en conjunto, y conforme
á. la p611za. nl.1mcro 518,450.
con frecuencia se ven publicados los pÍl.gosque la. Compañia citada
ha hecho en este :r»l,is, y hoy me toca la vez de confirmar su exactitud en el cumplimiento de los deberes que se impone y sabe atender
fielmente.
Doy á usted y á la Compañia la.&lt;i debidas gracias l)Or su eficacia en
el pago mencionado y me ofrezco á sus gratas órdenes afmo. atto.
8. $. -

EL ~!UNJJU.

También de este lado del Atlántico tenemos nuestros
ho1n_bres del .día. La i_,~surrccción cubana que tan cara
ha. sido á la lndalga nacwn española 1 produce sus celebridades del momento.
El ilustre general D. Arsenio .Jiartinez de Campos jefe de los ejércitos peninsulares en la re,·uelta Antill~ es
por ahora la personalidad más dfscutida en tierra americ¡_i1~a y sus pasos se siguen con ansiedad en el mundo civliizado. Restaurador de la monarquía. tradicional en los
campos de Sagunto, cuando la heróica España se desang:ab,1. en lucha f!atricid3:; presidente del Consejo de Mirnstros en l0s rrnneros tiempos de la Restauración; pacifica~or de J\lelilla y vengador_cle las víctimas de la feroz
monsm~ en los campos del R1ff; sostenedor de la integridad nacional y vencedor de los caudillos insurrectos del
Yara, á quienes oblig? (i firmar los tratados del Zanjón,
no neces1tab~ haber s1~0 nombrado para la campaña contra h_i actu~~ msu,rre(:cmn. de Cnb:1., para ser acreedor á la
cons1derac10n y u. la gratitud de sus conciudadanos. Pero
los rebeldes en esta Yez han tornado tales vudos de tal
modo se interes~ la opinión pú_blica en !os epis~dios t.od?3 de la can~pana, y tanto se discute, se habla de Cuba
Libre, especialmente en el norte de América v está
España tan pendiente de la suerte de su ingrat~ cÜlonia
que cada palabra, cada acto, _cada determinación del pre:
ciar? campeón de las glorias españolas, se comenta
se di~cute y se glosa no ~?lo con t:l frío raciocinio sin¿
también c~m Ia_preocupac1oí! y. el apasionamiento que :í.
cada cual msp1ran sus propias 111clinaciones.
. Empefiad?s España Y sus valientes hijos en sofocar toda
idea separatista eu la Pérla.de las Antillas· resueltos como estan los homb1:es 9.ue di!·ijen la marcba del pl.l.ís :.í
hacér todos ~os sacnfic1vs posibles, antes que dejarse arreb3:tar _lo que.Juzgan con sobrada razon un pedazo del te~r1t?rio namonal, no es du~o.so seiialar e~ fecha próxima
o leJana el fin de la campaua, qttehade ornar con nuevos
lauros \a frent~ del bizarro general y la de sus heróico~
subordmado~, ~ n~enos que el G_obierno espafiol, se decida, como }o msrn_!-1.tn ya haco t1€:mpo varios periódicos
de, la Penu~sula, a dar&lt;! la Ooloma su perfecta autonomi:i, ahorrt1.n~os€: así dtas d~ lucha, horas de prueba y
dolorosos sacr.1fic1os . . P~ro s1 por desgracia la lucha se
prolon~a y la msurrecctó~ se hace fuerte, y recibe de
fu~r.i etem~ntos que la aticen y condescendencias que la
alienten; s1
Estados Unsdos lle~an á r~conocer Jo que
es do temer::¡e 1 _los derechos de beligerancia á los iu::iurrectc:i~, y los signen en ~ste c_am_ino h1s demás potencias
ame:1cam1s, .v se consol!da, ,s1qmera. para la. desesperada
cont1l•nda, la flamante Republica de Cuba: entonces á
pe~ar de las canas que como aureola venerable rodean'la
cabe7.;L del veteran? general -:\Iartínez Campos, á pesar
de su:-; l~u_ros tan d1g~amen~e conquistados, no ob3tante
su pr~st1g10 y su gloria. tan JUSt11.mt.:nte adquiridos tend~:i que contestará los ca:g?s. que le hag:a la mad;e patria;_ y como él en sevem ~mc10 ha exigido !aresponsabilid:\d al sargento y al oficial acusados ante su autoridad
así comparecerá á resp?nder de sus actos ante la nació~
que le ha confiado sus rntereses más caros.

.!ºª

:MANUEL M. TORRES.
ABDUL ILUifl)

Sultán d~ Tnrquín.

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9
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ANTOXlO MACEO

Cabecilla del ejército cubano.
Juzgarl? en _esto~ mom~ntos es prematuro y aYenhll'ado. La Historia misma tiene sus abeeaciones, y Jo mismo que los hombres se a:rodilla ante el dío!ó:-éxito. Todavía se execra la memoria de Catilina y :Masaniello por•
3:ue no fuer,on halag~dos p~r _la voluble _·fortuua; degradaos¡; con excomumón rehgmsa v social perecieron en
~atí ulo afrentoso Hidalgo y ::\Ior.elos, y hoy 11, su memona se IE::vantan monumentos y se erigen estatuas. Alzaos
con un 1deal 1 levantaos CO!l una bandería, y si sucumbís
en la deman_d~, 1:=&gt; esperéis desde luego ni los aplauso:-;
d~l bu_eno ?I s1qmera los galardones de la posteridad. La
historia misma qu~ ~e.amasa con 11uPstras preocupaciones
y recog~ nuestros ~u1c~os y se do~lega 1í nuestras pasiones
y entus1asmos 1_ ta1dara mucho, s1 alguna ,·ez lo hace pa•
ra dar el fallo Justo de vuestro.:1 actos.
'
Hoy Antopio 1\~ace? es cabecilla; mañana, si triunfa,
se le llan;mra c1ud1llo mmaculado. Hoy se le sefiala como bandido y se le echan en cara sus crímenes salvajes
Y sus_ atroces atentado;&lt;;;_ m~i)ana, cuando Cuba sea independiente, el fin habrn Justificado los medio~, y ascenderá á_la altura. del héroe, rodeado con lo!'! nimbos de la
gloria.
Si perece, ni °:na co:-recció!1 siguiera, en los calificatirns
dur&lt;?s qu~ lo est1gmat1zan; s1 ,1.lguna vez triunfa su cu.usa
r~cti~cac16n completa en el juicio d~ los hombres, y sau~
c1ón mapelab!e en los fa.stos de la historia.
Asf¡ se descnbe,
así se hace, así se for,11a esa augusta
l
ma.es ra. e a verdad, esa fuente inagotable de enseñanzas para el humano linaje.

X.X. X,

�EL .\IUXDO.

8

aire; las tablas del tendido cayerori por enflalmo; :i. los
soldados les dieron de palos y nJ Inspector Genernl de Po•
licia le arrojaron piedras.
Los concurrentes, enfurecidos, can~aron algnno!ól des·
trozos en la casa de Ponciano Diaz que, dc-generando1 se
ha convertido de Dios de lns turbas, en ídolo C:tído.
¡(ltlién sabe .1,j eeta corrida anuncie el derrumb:uniento
de nuestra. dirersión farnrita y la exaltación ni trono de
la ndmiración popular al boxamericano!
No era, de verdad, posible, que en un solo país, '"e reunic•
ran todos los (•ntretenimient.os del Orbe. So llC&gt;ga ,t tal
grado nuestra cidli1.nción Rpúrtim y perdóncscme el neo•
logismo.

lsos salv"ajismos de la semar¡a.
En otMs páginas hablamos·de las graneles a~ociaciones
mercantiles y caritatirns ele Estados rniclos y de Europa;
pero en ésta nos corre!~ponde el deber tristísimo de hacer
la descrii-,ción de nnestros vicios. En tant0 CJ.ne tram~curren afios, lustros, y estamoslpor decir que -siglos, para
que adoptemos la estufa en la cocina, la luz eléctrica en
la sala, la higiene moderna en los departamentos de la.
casa; cuando se trata de diversión, acudimos, a11siosos
á. las P-xhibiciones pornográficas de Lilly Clay ó á, la imbéci! lucha del sér que piensa contra el irracional, 6 ele
dos entidades human:-is en el redondel. Clamamos contra la ley Lynch aplicada á los negros, después de sumario proceso; gritamos contra los duelos á serpiente ó pufial en pieza obscura que se efectúan en la lndia inglesa;
nos horrorizamos ante las costumbres que llamamos salvajes de algunas tribus errantes, cuyos individuos desgarran sus espaldas en días de regocijo 6 de duelo; nos enternecemos ante lJ idea de aplicar azotes á los rateros, y
sin embargo, aplaudimos ~mando por darnos gustQ un toro desgarra las entrañas de un hombre; y un macho de
nuestra especie estrella el cráneo á otro de nuestros prójimos en el coso de una plaza.
Se habla. ahora de decadencia en la literatura; de lo
que hay que hablar es de la decadencia en nuestras cos·
tumbres. Presentadnos á los que escribimos un pueblo
enérgico y viril que proteja á la debilidad 1 que ayude al
trabajo útil, que sienta el amor tranquilo y puro; que frecuente el campo, la ópera, el concierto, y veréis como las
crónicas, hoy frívolas y aduladoras de los periódicos,
no hablarán de asuntos escandalosos, sino de fuerzas pal•
pitantes, de entusiasmos para la lucha por la vida, de com·
bates con los elementos de la Naturaleza y no contra her•
manos¡ de competencias industriales ó mercantiles v no
de competencias por la mujer que vaga ~de la Ceca ·á. la
Meca, en busca de comprador; de sabios que obtienen pre.mio y no de genios que van á la prisión; de damas que
dan hijos á la patria y no de desvergonzadas que la des•
honran; de inventos científicos y no de robos; de actos heroicos y no de asesinatos viles; de aplausos á. la inteligencia y no de ovaciones á. la fuerza biuta.
Y si se revisan los periódicos
de la semana, sólo se encuentra
en ellos la apoteosis de la. fuerza.
bruta, porqu~ nunca nos resol ve•
remos á considerar las corridas
de toros, s.ino como una lucha sal•
vaje y los combates pugilfsticos
mas salvajes alln. No cabe entre
ellos más diferencia. que la que
pueda haber entre los juegos de
azar y los llamados permitidos.
Teníamos ya las peleas de gallos, la.s·corridas de toros, el due•
lo, muchas cosas típicas de noso·
tros1 de nuestra raza; el base hall,
las carreras de caballos, ,y algu•
nos otros ejercicios, de la raza sa•
jona; pero nos faltaba el pugihto
y nuestros ttportsuwn suspiraban
por él.
Lo tuvimos al fin, pero ¡co!:ttn•
batan caro! que muchos se re•
sol vieron á ir mejor ,1 los toros ...
¡Y qué toros! Resultaron para
los aficionados á ellos, como para
los jugadores, unas barajas falsas
Acabó la partida á gritos y e-.Om•
brerazos; volaron las sillas por el

1~ DrcnmBRE, 1805.

19 LH'IEMHlrn,

18! 1,-,_

[L .\J UN IJ&lt; ,.

·==

9

•
••

Al escribir las anteriores líue:u,, ya sn.bía el resultado
de la lucha en Pachuca entre un negro y un blanco, es decir entre un blanco y un negro: que anteponer al prime·
ro ~l segundo, es cometer. crímen de lesa ciYilización ..... .
rankee.
~ Llenos de ent.iisiasmo bC&gt;lico1 los cronistas refiriero11 to•
dos los incidentes ele la rifia.
¡Qué hermoso espect:icnlr,!
Si el sacrificio de los mártires y los combates de eEcla•
vos para lO!'I antiguos; ni los torneo:. en la edml m~dia,
ni los duelos, ni nada, puede ser comparable ,1 e~tadwersiún, en ctmcepto do los jlffenes ch•g,mtes del día.

r

o

Los santos morían por sn religi6n; los Horacios y Ct1riáceos por su patria; los c3:balleroe feudales por su honor¡ los dnefo,t.as, por amor propio, las más de las \·eccs·
pero los pugilistas combaten por dos 6 tres mil pesos, cu'.
yo cuño en la moderna liturgia, substituye á los fdolos y
los santos, ,t la familia, b religión y el honor.
No es, pues, de extrañar que :í pesar del alto precio
($0) los trenes fueran llenos y lo~ adversarios colmados
de más atenciones que 1:i fueran rnlvadores de la patria.
En los wagones se disputaban los pasajero&amp; la compafiía de los campeonee, el honoi· de estrecharles la mano
por lo menos; en la arena el de ayudará la pelea.
¡Y qué riña! :Nos hablan los reporter,&lt;f de leyes y reglamentos; padrinos y guantes ele combate para amortiguar
los golpes; de jueces, etc. ; y á contimrnción tratan de los
torsos desnudos, de las soberbias puñadas; de las acti•
tndes académicas de los adversarios; de los rosetones ro•
jos que dejaban como huella las manos de uno en el rostro del otro; de la sangre que brotaba it borbotones de la·
nariz herida; del pecho robusto que detiene la respiración jadeante y angustioso al choque de una masa de carne que cae sobre él con mayor fuer.1..1. que una de hierro;
de brazos musculosos que se debaten en ágiles movimiento¡;: ó se encogen en dolorosas contracciones; de estatuas de bronce heridas por mnrtillo de bronce humano·
de labios que arrojan espuma y ojos que destilan snngre;
de sudor que corre :í mares, regando tierra infecunda; de
hombres, en fin, que riñen á brazo partido hasta caer uno
de ellos rendido, como si hubiese abierto surcos durante
el día en un kilómetro cuadrado de terreno¡ pero eso sí
en una postura de gladiador moribundo, como dice un
diario.
Señalados quedan nuestros progresoi:,; esta. última se•
mana ha sido fecunda en ellos; teníamos toreros, prez de
la raza latina y nos €:norgullecfamos con ellos: cuando se
nos tildaba por la ferocidad que demuestra el afecto :.í. las
corridas; oponíamos :i los censores anglosajones la fero·
cidad no menos brutal de las contiendas á box; y cuando
encomiábamos nuestro espectáculo farnrito ellos los
ciudadanos del Norte, nos echaban en cara qt~e no s~bfa.
mos lo que eran combates á pugilato. Ahora ya contamoi:;
con toreadores y reñidores de profesión; amplios circos
hay en la capital para que unos y otros se den gusto.

l

•••

Porqué la espoF=a se Hamn mitad?
Por que uno es siempre dueño 'de
la otra mitad.
'

,

•••

L

' I¡

El matrimonio por inclinación,
aumenta la inclinación por el ma•
trimonio.

•••

Corr dor de bolsa significa encarecimiento de precio.
0

•••

La razó11 es el bi!o co1lductor de
la fnerza. eléctrica que se llama el
instinto.

•*•

El orgullo nunca quiere deber, y
el amor propio nunca quiere pagar.

•••

La alegría, es la vida á través de
un rayo de luz.

* *"'

Mas facilment~s·e sopotta ser des•
conocido1 que ser mal conocido.
G. TounNADE.

* *prueba que un
La más grande
hombre puede dar de su pequeñéz,
es no creer en los grandes bom•
bres.
To.MÁS ÜA.Rl.YLE.

•
••

Es más fácil sostener sabiamente
una tesis que se creé falsa, que expreear con verdad un sentimiento •
que no se experimenta.

Las palabras producen frecuentemente más afecto que las cosas,
y las fórmulas más afecto que los
principios.
G. ::ll. ,~ALTORm.
Yiene Coquelin y no hay concurrencia 1 ¡qué importa!
Se va la Compafiía dram1itica italiana por falta de públi•
co ...... ¡no la necesitamos! Sieni contempla desolado el
teatro vacío, al representarse la mejor obra de su repertorio. ¿Y qué? .J.f. Pradel diserta sobre preciosos temas
literarios y científicos ...... ¡Quién ha de hacerle caso! La
Compafiía de Concursos de Coyoacán organiza exposicio•
nes interesantísimas de flores y peces, de ganado, de i11dL1stria. ;Est:'~ muy lejos!
En la comedía, en la música, en la
ciencia., en el tmbajo, no se encuen•
tran las sensaciones de la {,poca: beber mucho, gritar m:is y con los ojos
inyectados por la embriaguez, y la
sensación violenta, presenciar la agonía de un hombre entre los cuernos de
un toro 6 bajo las rodillas de otro sér
racional como él: un poco menos sal.
vaje que el público que aplaude su
triunfo.

J. P.

•
••

El mejoramiento ni puede obtenerse en el orden admi·
nistrativo 6 en el órden político, s;ino por el esfuerzo continuo; lento, obstinado.
Eot'.1RD0 LocKROY,

Los pueblos tienen necesidad de levenclas como la tie·
nen los niños de cuentos, para dormi;se.

J.

CLARETIE.

(:

.

-----~- -'-"--'--'--'-'--"'

�19 DICIE)IllltE, 18\1,i.

10
=-=

=

NUESTROS GRABADOS.

LA MODA.

\la cuna tiacía.

'I'HAJES DE INVIERNO.

CUADRO DE MANUCL OCARANZA.

TlL\,JE DE LAXA CO~ PIEi, Y AZABACHE.

(Página 1~ pliego fino.)

Confecciónase este vestido para joven dama 1 con pafios
dalia roja, piel castallo obscuro y tiras de galones de azabache. Lleva un corpiño redondo, ajustado de lo~ hombros abajo y plegado cerca de la cintura. Unas tiras de
galón de azabache forman primeramente un cuadro como
escote sobre el pecho; caen luego como tirantes hasta los
muelos, cruz,índolas adelante el cint.urón y otra tira abajo que rodea el delantero de la falda; atnis solamente el
cinturón. En la orilla inferior de la falda, en el extremo
de los pmlos y en el cuello van tiras de piel. C~ell~ de
tercfopelo con lazo atrás. Es esta una toilette senc1llúmna.

No hacíil a·J.u dos días qne el chiqnillo enderezab:t la.
cabecita rnbLl entre las isábanas de linón y la almohadita de encaj", para sonreír :.i sn madre, que abismada en
cariñosa contemplación lo miraba. Reflexionaba ell.a en
Jo que sería. de ese pobre nifi.o. ¿General, abogado, mgelliero 6 simplemente un perdido? ¡Oh, no, mejor qne
muri~ni! Y como si Dios lHJbiese escuchado aquella exclamación de madre amorosa, mandó la muerte al primoroso infante.
Allí t:SLí la cuna yacía: toda da en el blando coJm dl~
encajes y en el c~_lcho~1C.ito de plumas se distin~ue l:\ huella del ClH.·rpo. 1'1 el t1b1oolorde las cames; m la sua\'e
atracción de las pupilas animadas por inocente gozo; ni
la o.gradablc cont.racci6n de los labios frescos de una ~oca peque-fiita· ni ¡,jquierael agudo lamento, ó el bahdo
quejumbroso 'ani!na.n aquella estancia en que un elfo. an•
tes todo era mo vinuento y ('Speranzas.
La cuna. está Yacía: el nifio repo~a _ya el sueño etcmo:
mientra¡;;¡ fl canta su magníficat, anti el trono de X ucstra
Sefiora, la fobre mujer, al comp:1s de sus lágrimas, reza
desolada t' más angustioso miserere. Esa cuna e8 l.t tumba de sus ilusiones 1 de su corazón.

1~ D1c1 Du:1:E, L895.

EL ~IUNDO.

grafía, le adjuntamos R Yd. el dis~,urso que con motivo de
la muerte del Dr. Topf, pronunc10 .el Dr. Agustín García
Figueroa. En e~e discurso está delu~ea~a á grandes rasgos la imponcnt,~ ~gum de ~1uest1;0 ms1g~e nm~st~o que
tan valiosos i:;ernc1os 11re¡.:to :i la rnstrucc16n publica Tdel
país.-Jfir,11el D. Cal,(u/11.~,.Recrrt.ario de lap E~ct1ela Normal.-Luis Jfurillo.-A[J"Rfín
Blr111C&lt;1R. o.0 _año.---:A?1t?nio e. .Al/'(/rrulo, 4? ai'lo.-Jf. ;.\r¡roa M., 0 a.no.-lj.,lpu!to
1'ejarla, 4? afio.-Luifl J. Jimmfz.-A11t1,1110 ][. Gra;ales.Jorge Ruiz, :~er año.

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TRAJE DE LANA COX ASTRA('Á:,;' Y PIEL.

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'Usase pafio acordonado ó gros ,·erde para e~t-e vestido,
compuesto de corpiño con tablón enfrente y grandes hombren1s de raeo negro con adomos y ribete de astracán. La
falda ancha lleYa grandes aplicaCiones de pasamanería
que descienden desde las rodillas en onda para voh•.er á.
los lados y todo el espacio que dejan abajo está cubierto
de astracán.
La capita que se usa con este vestido es del mismo paño con ondas de galón de astrac.ín 1:obre ancho ribete de
piel.

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THAJE HERCL"LES.

La crónica del baile.
CUADRO

DE CONRADO KIEFEL.

( Pág. 172 del pl.ü:'{IO fino.)

No deeabrochaba aún la veste de raso blanco, menos
terso, nwnos suave, aterciopelado y nítido que su~ l!?n~bros semi d&amp;mndo~, cuando llegó á sus manos el per10d1co en qne se m1rraba el baile. Con impacie11ciaal desdoblarlo con curiosidad al leer las primeras líneas de la
reseñ~ ausiosamente luego v con JJrofunda cólera después ll~ó á la~ postreras frasfs. ¡~i una ~e ell_as, dedicada ,t su tmjc, ií su hermosur~! ¡E~to ern. rncre1b:e, necio, estúpido! Pero al fin nó su nombr~ seguido. de
muchos adjeti,·o¡:: 1 d0 calurosos y superlatwos elogio;:;:
ella era la reina de la c,Jegancia y de la gracia: ella la que
había enamorado al gaHn cronista: eu sus cabellos centelleaban los rayos Jel sol; en sus ojos los fulgore::i de los
astros; su boca P!'a fr~sa madura qua á tal calor se entreabría v la cuenca de sn garganta Ct)pa di! porcelana en
que s6lo un Dios pudiera beber el deleitoso néctar.
Ya no le interesó m:ís la crónica.
Siguió leyénclola con indi_ferencia, únicame11te por B[!,ber si despué~ de ella, á qmen se le había dado &lt;&gt;l últ1•
mo lua-ar como el primero, se hablab::i de alguua otra
mujer~X~da. Continuaba hablando t:l cr011istadel JuJ(ft!

Es muy bonito este vestido. Lleva la falda acuchillada á los ·lados formando enfrente como dela11tal 1 á las
orillaS del cual como de todo el vestido ll1::-va. ancha tira
de ga16n acordonado. El corpifio tiene forma de casaca
sobre camisa de raso rayado co11 grandes botones; una sola solapa hombreras de rnso "011 galón de lana que recorre toda la orilla, menos las pnntas de adelante.
Manguito de piel v !',Ombrero de fielt.ro levantado atr~
con plumas de awsi'ru:z caídas hacia adelante y aigretle
con azabache.
JAQL.ETTE SE~CILLA ])}; TERCIOPELO.

Falda de lana ó seda hmirM con dos pliegues atrás, á. los
ladOs; jaquette ~encillísima de terciopelo negro con una
tira de piel obscura que forma escote cuadrado atnís, angular adelante.

PERSONAL.
CORONEL FRANCISCO LEON.
Hoy debe tomar posesión del Gobierno de Chiapas el
Sr. Coronel Frnncisco León, electo para el período de
1895 á 1890. Adjunto ,testa nota damos ,t conocer su retrato, diciendo lo que conocemos de su vida:
Es oaxaqneño, nació en Juchit.ín, y se le oyó nombrar
cua11do iué Jefe Político de su Distrito.

«ZORAIDA."
CUADRO

DE

BFNdANIN

CONSTANT,

(Página, li3 pl!cgo lino.)

Los cabellos negros 1wendidos con ricos alfileres de pP.drería y extra ,·a gantes joyas que imitan escarabajos, caen
lacios sobre la tersa frente; los ojos abiertos, sombríos y
vaa-orosos,
parecen bu!-Car en el horizonte lejano algo que
0
no existe, indefinible ó infinito, que no puede alcanzar
el sér humano; retrátase en esa mirada el hastío profnndo; la desesperación de5deñosa; la carencia de recuerdos
que alegran: de afectos que enternecen; de esperanzas que
alientan.
Y sin embargo, esa alma atrofiada quizá haya sentido
amor, que es la redención; qáizá, en medio de su intenso
tedio, piensa en el hombre que entrevió á través de las
estepas, el que se le aparece en i;us ensuefio!'I, el que Cl'ee
muchas veces e5t reoliar entre :-us brazo5. Por ef'o tal Yez,
como en obscuro estuche de ébano y ópalo, rutila el diamante esplendoro~o. de una liígrima en !-ns p&lt;irpados. Por
eso tal vez se contrae su nariz como sedit'nt.a de un hálito de :pasión¡ por eso también, quizá, cae con negligencia,
su labio voluptuoso, con ansiedad de besos, y palpita febrilmente su pecho con anhelo de caricias nunca sentidas.
Esta pintura hermosísima de Constant, es la expresión
del dolor espontáneo, por d~cirlo así, de ese dolor tanto
más hondo y perdurable, cuanto que em·enenando el al•
ma sin motivo determinado, no encuentra más remedio
que la muerte, desabrida, impalpable, silenciosa ..... .

Gustosos accedem0!', iL la. solicitud de los agradecidos
discípulos del sabio Jiugo Topf; solicitud que ~on~ mucho á. los futuros macstrO!-, y que dee;de luego md1ca que
sabrán inculcar la gratitud en d cutazón &lt;le sus alumnos.
Del discur~o pro1iunciafü) por el 8r. Agu~tín Figneroa
en la yelada. fúnebre orgauizada en houor del Sr. Topf,
tomamos los siguiente:- conceptos:
Oid los modestos" sentidos conceptos con que un periódico del Estado ánunció el primero la catástrofe:
nEl Dr. D. 11 itgo 1'onf.-E1 i:rabio maestro de este nombre el educador lncansable tie la juventud, el amigo sincerh el cumpHdo espo~o v padre amantísimo ha muerto.
N~ci6 el Sr. Topf en G1;1efenthal (Alemania) y desde
niño se distinguió por su claro talento y dedicacióu. Muy
joven recibió la boda de Doctor en Filosofía en la Universidad de Goettingen, y .!n su tierra uat;1l, como en la
nuestra, adqmri6 justísimo renombre como escritor concienzudo.
Yino {l nuestro país en pos de la gloria que proporciona al hombre el arte difícil del rnagbterio 1 encontrando
la muerte cuando apenas conü. ba 3+ ufios de existencia.
En tan seucillas frases, ~efiores, t!SLá interpretado el
dolor que entonces nos emb11rgab,1, en ellas se esbozaron
los puntos de partida de la órbita inmensa que recorrió
nuestro bienYenido nmestro. Aquel periódico hizo en
unas cuantas pu.lab,i:as el fl11u:::bre baiallce de nuestra pérdida, y os las recuerdo porque ellas forman parte integrante de aquel episodio inolridable.
Topf hizo de nne:;::tni tierra su patria adopth,a, se desposó con ella d.espnés &lt;le sofiar en sui,; seculares bosques,
&lt;le meditar al bon.le de sus abismo::; \' de observar desde
la cúspide de sus rnSs erguidas 1w,niañas, ios esplendores tropicales de uue~tro tenitoriu. Ascendió impasible
hasta !ns cimas del Popocat~petl y el lxtaxihuatl, acompañado de dos sabios aleman~:;::, y de1-cendió con su cartera conrn1tida en un tesoro de oh;~n-aciones. Recorrió
el Estado de Yeracruz, explomudo y11cimient.os minerales1 clasificando zonas y plautaf', y túlll:t:-:&lt;lo los elatos que
debían Hl!l'\'irle pant una obra iPmonal que pensaba elabora1· e11 su vejez como un resumen grandioso de su existencia. I:::u1ulo de Humboldt, a.o,pii-aba ú l!ll gloria, y no
lo du&lt;l.éis ::.eiiort!s, habrfa 1-ido tan gmn&lt;le coli.Jo aquel, si
los yoJcanes que se hun1illaron ante !-US plantas le hubiese11 presLaJo su niern para coronarse con la diadema
de la a11cianiJ:Hl.i1

SE:11,\X.\HJO 11.liSTHAllO.

pr.en,n ;í1lrrirnnn.

Salió de allí para Chiapaa, hace cuatro ó cinco años, y
en aquel Estado le nombraron Inspector de Jefaturas, y
constructor de caminos. Parece que desempeñó sus encargos ,t satisfacciún del Gobernador.
Dcspnés fué designado candidato para el Gobierno, salió electo, y repetimos que hoy debe tomar posesión del
gobierno.

HEL L•~i,·ERSAL.»

RUGO TOPF.

Hoy completamos la colección de facsímiles de diarios
de México, que nos propusimos publicar. Dejamos á 11E1,
Ur.rVERSAL11 para cerrar dicha coleccion, porque 11inguno
de nuestros colegas tomara. á desaire se,: el tiltimo. El
único qne no podía interprelarlo así era Ei. UNIY:ERSAL,
pues nadie pondrá en tela de juicio el gran cariño que tenemos para ese diario. E~e mirnw cariño, que puede volvernos parciales, nos excusa de dar opinión sobre la
marcha que sigue el periódic'). Todavía no es tiempo.

Hemos recibido la siguiente carta:
Jalapa (1Emiqul'z,n XoY. de 1805.-Seíi.or Director de
J;l Mundo.-~léxico.-~Iuy seíi.or nuestro:
Los alumnos de la Escuela.:N'ormal del Estado de Veracruz que suRcribimos, discípulos clel sabio y ma~ogrado
Dr. Hugo Topf, sentimos vrofondapena el ver que nuestro maestro eminente, al desaparecer, no deja huella alguna de sus releYantes méritos, excepto en el corazón de
los que admiramos su esclarecido entendimiento.
Por tales moti ,·os hemos .resuelto dirigirnos á vd. e11
solicitud de la publicaci,'.m de su retrato y en vez de bio-

TELi:FONO 434. -2.l

de las Damal'J

UÚIII. 4.-Al'AUTAHO

87

B.

MkXll'O.

Toda la. corre:spondencla relativa á eisteperiódico, debe dirigirse
al Gereute de e~te ptriódico.
Esw periódico se pu!Jlkará todo~ los aowingrm y se reparte á. domicilio eu cualquiera po!Jl:\c!Un donde. teJJga, Agt.:ute; y por correo, fran.
co de porte, 6 donde uo lo haya.
Las 1,uscricioues foráneas su liquldaráa J)Or trimestres ordinarios
aunque comleucen eu cunlquiem quiHC(.'lltl: ¡,ues si 110 son a.Itas en
la primera del trimc.stn:, !.é colJZ"a1·(1 por lo que falta., 6 se aumentará
el coLru del próximo.
u; TODA LA REl'l!BLICA y J.;:-: EL EXT!tANJEr:o (UNION
POSTAL UNI\'ERSAL)
$
NUllEROS SUJ::LTOS DEL DIA O ATRA.}-;ADOS EN LA CAJ&gt;l•
TAL Y J.;!-, LOS &amp;lAOu:l
u

1 00
O 00

A"Vl.bO~.
Treiuta pesos plana por &lt;·ada puLlkac!Ou. I-'0.1-a a.visos por largo
fü:mpo preclos co11\·enc1011ule!'&lt;.
Todo pago debe ser prt..&gt;ebamente nrlelantado. A lossuscritores que
no puedan remitir dinero untlc!¡:,ado se les girará en el primer mes
del trimestre. por Expres.s ú Contio: y si no hav oficinas se remitirá.
el periódico despu0s de hal.:tcr recibido lll valor {fo In susénción.

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�19 DICIEMBRE,

EL l\IUKDO.

12
Et Ge1·e11te de «El Jiufülo11 ha datlo p:ida amJJlio

y general para /iruuu· cloc11,1nento.~ relatiros d (•!:ite
JJeriódico al nuevo Administrador Sefíor D . .Anto-

Con motho de haber sido el viernes último el aniYer~ario primero de la muert4? del ~•:· General ~. !uan N.
Mendez, algnnos de SW! amigos lucrnro11 una v1s1ta á. sus
restos inhumados en la. rotonda de los Hombres Ilustres.

nio Cuyús.

DE

Los acontecimientos de la semana.
Las carreras del domingo pasado en el hipódromo de
la Indinuilla, estuvieron muy conCllrl'idas.
Comó de CO!':tumbre, fueron cinco. La prim(.!ra, duró
38 segundos 1 llegn.ndo primero á la meta el caballo .lfo1rtl','i,
pag:tndose los boldos qne en su f:1,·or !"e emitieron, á
$(;.\JO.
La segnnda carrera dur~) 1. minuto S !'legnndos, \'enciendo Elliol, cuyos boletos fueron pug!.l.J.os &lt;Í. $10.00.
En la tercera, la cuarta y la quint,1 cart·ern8, llegaron
primero á la meta, rci-pectinunentc, F1w:t:, Pagcw y
p,.¡Jll'I!.

En la Yilla de Guadalupe han comenzado lo~ trab~jos
de conetrucción de una plaza de torqs proúúonn.l¡ para
la temporada de la foria.
En la misma Yilln, el domingo llltimo, empezaron fl
efectuarse las fie:::tas religiosas de los indios.
La función en la Colegiata, fué sencilla, eencillo también &lt;!l adorno y no muy numerosa la. concurrencia de
naturales.

H(!y, á las diez y media de la maiiana 1 tc-ndr.in n~rifi·
cativo en el Colegio de Chapultepec la dlst.ribllción de
premios á los alumno~, hecha por el sefior P1·esiclente de
1a l{ep .~ blica.
Hablará en prosa el Rr. D. Felipe Angeles, y en Yerso
el Sr. D. Juan de Dios Pez a.
A la fecha, el Sr. ~1inbtro de Justicia, D. Jonquin Baran'la, debe hn.llarse en camino pant Cmnpc:che, do!1de
vhe su familia.
El Sr. Baranda antes de su viaje, Yi~itó las escuelas de
la ViJ;a informándose detalladamente de sus elementos y
necesidades.
En uno de los trenes del lnteroceíinico, fué herid{, accidentalmente en estos últimos días, el Sr. Santos ..:\..naya,
agente del Express lnternacional 1 por los proyectiles de
una escopeta que Jleyarnn dos individuos.
Las heridas las recibió el Sr. Anaya en la cara y por
fortuna no son de gravedad.
El 20 de Enero próximo, llegará á esta Capital la excursión "\Vabash, de San Luis Missouri, compuesta de más
de ochenta personas.
También se anuncia la próxima llegada de nn tren especial de excursionistas, de Toledo, Ohio, guiados- por el
Sr. C. H. Galea.
La Junta Patriótica de la 8~ Demarcación ha publicado
la nota de los fondos que colectó y de los que inYirtió en
socorrer ú los pobres.
El ree-umen de tal lista, es el siguiente:
Fondos colect.ados .................. ...... $ 52n.'.:fü
Fondos in\·ertidos......................... . 53-1.93
Deficiente ...
5.68
Adicional remitido por una persona.
H.00
Existencia ................................... .
0.34
El jueves último debió celebrarse en el templo de ~anta Brígida, el matrimonio religioso de la Srita. :María
Ha.y, con el Sr. Lic. D. )fannel Ortega y Espinosa, per•
tenccientes ambos á. conocidas familias.
Libia Drog volvió al seno de la Compañía de Opera del
Nacional, zanjando sus diferencias con Sieni; cantó Ji\
los Hugonotes y cantará el Otello.
Se rumora q·.:e la guapa artista se casar,\ en breYe.
El miércoles en la tarde, se puso á. discusión en la Cámara de Diputados, el Dictámen de las Comisiones unidas
P de Puntos Constitucionales y e de Gobernación, eobre la reforma á los artículos 79, SO y 82, de la Constitución, iniciada por el Ejecutfro.
Habló en contra el S1·. )fat;eoe, y contestó el Sr. Chavero.
Después, se declaró el dict:imen suficientemente discutid11 y fué aprob:ido por unanimidad.
Se dice que en el Senado i-e propondrá. una modificación á lo aprobado por los diputados, relativa al quu,·1w1.

E11 me1rtoria dd Gennal Mh1dez.-lluitzílan, D. de Te-•
tela de O.:::ampo, E. de Pnebla1 15 de Noviembre de 1893.
-Señor Director del d1-1undo.n-11éxico.-Estimado Sefior:-.El día 2\) del presente mes tendrú. lngar, en la cabecera de e¡;;te Distrito, una ,•elada fúnebre, que los patriotas hijos del mismo, dedican á la. memoria del General
Don .Jnm1 ~ - ~Iéndez.
¡ Libcml Ilustre¡• patriota denodado, qne prestó eminenh's !'en•icios ,i a causa de la Reforma y á lí\ de la IuterYelH:iú11!
Corno un homenrije de mi gratitud, ú usted suplico tenga ú bien reproducir en las columnas del ilustrado serrranarin qn~ dirigt', la siguiente carta; que copio del número :1Kti del tuUJo Yll de 11EI Combate,1, publicado en esa
Capital el 22 &lt;le Julio de l&amp;:14-; para recordai· un hecho
m:i:, &lt;le las ideas de reforma, del progresista General J.
X. )lénde;.:.-:-;. ~. ¡,_,'milio OdJlldo.
Dice la carla:
u:.\Iéxico, Julio 18 &lt;le 18fl5.-Sr. Diputado D. Benito
Ju:ht'z.-Preseute.-il-li muy distinguido y bien queri~o
a1uigo:-Estoy en el úlLimo período de mi ,·ida y noqtHe•
ro morir sin dejar un te::;timonio de admiración y profundo respeto h,ícia el Ilustre Ciudadano que, inquebrantable y enérgico, 1-;upo domar la hidn\ &lt;le! fanatism~ r~ligioso y cimentar la. augusta soberanía de la Repubhca
sobre las ruinas eni:¡angrenta&lt;las de un Imperio.
Pero :í la vez quecumpliasemejantede~eo, q11ierotambién qne e~te testimonio sea justamente apreciado y por
eso lo deposito en manos de usted, que es el que m,í.s derecho f.ieue .i recogerlo.
Benito Jn.írez, fulminando en Yeracruz las leyes de
Reforma, es grandioso; .Juárl:'Z 1 cuando A tran~s del desierto llera Robre sns hombros de titán el arca de la Patria, es sublime¡ pero arrojando :t las playas europea.(¡ el
cadáYt·r ensa11grentado de un pdncipe, es admirable.
Por er:o ,·enero s11 mcn1oria y considero como penwnificación de la Reptlblicaa y de la Democracia ii Benito
.Juárez, cusa, Hguni gigante~ca !.e &lt;lt'staca lumillosa é imponente en el grnn horizonte de la Historia. Universal.
rsied que tiene la envidiable fortuna. de lle\·arel nombr~ del Gn\n Patricio, consene e.:-tos conc{'ptos qlle su
memoria me inspira comodebil manife::;taciun del cariño
que á usted guardo.-J. N. J[(·ndez.

Acaba de inangnrarse en Papant,!a, Yeracruz, un 11C\ub
de Boleadores Espiirta.,u del que es presidente el rico y
entusiasta. conierci.mte Adolfo de la Sierrn. Los jóYenes
de la mejor i:;ociedad fig:uran en dichoClubyfuncionaco•
mo YicP-pn~sidente el Dr. Agustín de la Fuente y como
Secretnrio Don Ignacio A. Torres.
Congregándose también las sefioritas acaban de establécer bajo Ja dirección de la entendida Profesora Sra. Caro
Galici11 de Calderón, una simpática orque~ta típica ((~Iaría,1 formada por treinta. de las jÓ\'enes aristocráticas. La
próxima inauguración promete estar animadísima y se
hará con una velada literario-musical.
Refieren los periódicos, que el miércoles último en la
tatde, personajes ferrocarrileros, representantes del Interocefoico, Central, Nacional y :Mexicano, reuniéronse
con el objeto de llegar á. un acuerdo respecto á la rebaja
que deben hacer en fletes y pasajes, con motivo de la Exposición l\Iexicana.
Tras una discusión acalorada,qneno originó resolución
alguna, determinaron suspen"der la junta para continuarla ayer.
A la última reunión debían asistir los representa.ntee
de algunas Compafifas de vapores~' de otras lineas de fe.
rrocarril.
En uno de los últimos cabildos ee autorizó el gasto de
$1,000 para la compra de útiles necesarios, que van á emplearse eu el saneamiento de la ciudad.
La cansa qu-e se instruyó contra la Sri ta. María Zubie•
ta y el subteniente Barrón, por haber aparecido como
presuntos responsables del robo de algunas alhajas por
valor de mil y tantos pesos, _quedó según informa un periódico, terminada la mafiana del martes, por haber fallado el 8r. Juez 1? Correccional Lic. Arévalo. que la señorita Zubieta extinguiera dos años de ,risión y pagara
la correspondiente multa.
El Fr. Barrón fué puesto en libertad.
El sefior ~linistro de Relaciones, se encuentra en Puebla1 á donde ha ido por motivos de salud.
En el .A.rben, el viernes último, se efectuó una función
mixta, poniéndose en escena la Dolorrs, por la Compañía. y n1.rios números de concierto por el Sexteto Luttemari y las Sritas. Olli Forbett y Frida de Fersmeden.

Hoy, en el canal de Chalco, se verificarán unas regatas organizadas por el Lakesid.e Club, presidiéndolas el
señor General Escobedo.
El programa es variado y ha.lagador.

Hállase de rt&gt;greso en ésta capital, la. Señora Doña Elisa Ly11ch, &lt;:'Sposa dd Sr. D. Sebastián Ca.macho.

E11 el Arbeu se verificad próximamente una función á
beneficio de Alfonso Rodríguez, autor de la ( 'ouj11raci6n

El mart,es, en la capilla particnlar del Colegio de la
Concepción. se unieron en matrimonio, ante disLinguida
concurrencia., la Srita. J'anny Rc\'illa y el Sr. D. :Manuel
1Jrquiaga.

de .Jfé.rico.

Al de,·olver en un. expendio el importe de los boletos
de la con·ida del domingo último, resultó que ol número
de boletos vendidos era menor que el dinero devuelto.
Así, pues, debe haber ffrnchos boletos falsos. •

Han sido autorizadas para expedir y pagar órdenes
postales que no excedan de treinta pe$;08, las siguientes
administraciones de correos: Batopila.&lt;1, Fl,an Juan de los
Lago~, Tequila, Cedral, Ciudad del :\Iai1., l\lagdalena,
Apizaco y Huatusco.

El domingo último, en el Archi\ 0 de la Secretaría de
Gobernación, se iba ,í. producir un incendio debido ii la
imprudencia de unos muchachos que arrojaron cerillos
encendidos por la ventana.

Con el objC'tO de facilitar el viaje á la exposición de
.AtlaHta, la Compafifa del Central ha reducido los precios
de pasaje.

7

1895,

El Jefe Político de ThHpam, logró ya encontrar y aprehender al individuo aquel que, como recordarán nue!:MOS
lectores asesinó vilmente en aquella localidad á. un americano, 4uedando el cuerpo de éste, horriblemente mutilado.
Tal crimen habfa quedado en el mi.::1terio.

19

D!CIBMBRE,

1895.

EL MUNDO.

Carnbi&lt;;&gt; inaceptable.

El jueves último fue el dfa. señalado por el Presiden~e
de los Est.'l.dos Unidos, para dar gracias á Dios por los beneficios recibidos durante el afio.
Los establecimientos americanos, fueron cerrados ese
día.
Al tra:;portan,e en Irn.puato, de un tren dél Ferrocarril
Central unos valores, se extraviaron mil pesos en billetes
de banco.
Uay sospPchas de que Kellr, jefe del patio en Ja est~ciún y el cmtl ha desaparecido, i;t::l el aut.or &lt;lcl robo.

El Sr. J'ernández LeaJ. )Iiflistro de Fomento, recibió
principios de la semana 1 un t.eJp~rama en que se le
participaba que, al pul.Jhcar;;e la 11:-ta &lt;l~ p_rem10s de la
Exposición de ALlanta, ~e vino en conoc11ni.ento. de que
México había obtenido mJ::; de Cit!u pren11oa, siendo el
país que snperú ,i todos.

á,

Dicen los periódicos qne habiéudosE' remitido por el
}:xpreRo \Y-ells FMgo á una fllertt' ca,;,t bancilria. de esta
capital $20,000, esta cantidad no ha llt,gado á su de:--tiuo
sin que se sepa como ocm-ri6 el e:xtra\'w.
El Expreso Wells Fargo, al tener noticia del extravío,
se apm:rnró ,í entregar la cantidad e:xpre~ada. á la casa
que dl.-'bía recibirla y emprendió las ay~riguaciones conducentes á esclarecer e! hecho.

Las mamás encargan mucho cuidado con sus hijos.

Escriben del Saltillo diciendo que última.mente se suicidó en su ca.&lt;;.a, el Ingeniero Civil D. ?.fanuel Lobo 1 ignorándose los moti ros qae ,i tal trancu lo orillaron, aun•
que alguien supone que fué por asuntos de familia.
El ~r. Lobo fue gobernador interino de Coahuila.
Se recordaní que el picador Jnan Yargas, rarg11itn.~, hirió no ha mncho :1 un me.-,ero del Café Co:,;mopolita .
~\hora bien, \'argas fu{' ya senH&gt;ntiado por el ,Tut&gt;z 2'!
de lo Correccional :.i sufrir dos n1e:-es de pri:,ión, la cual
se le ha conmutado por la mult.a de 4,j pesos.
Para el 15 del actual aparecer1i el :3'? Almanaque de Artes y Letrru¿, editado p9r D. )lannel Caballero. Será una
obra lujosa y llena de interés J?Ol' ~u material. Han con•
tribuido para él nuestros mCJores artistas y literatos y
aun cuaudosuperamuchísimoal del año anterior, su precio será igual: $1. 50 cs. el ejemplar.
Be refiere que un panadero llamado Fernando Yazqliez,
foé últimamente sorprendido v capturado por la policíu
en el momento en que colocabá. una piedra sobre la yfa
herrada de la calle del Hospital Real.
Como la suspensión de garantías no pide m:í.s que juicios sumarísimos, es de temer que el pobre panadero sufra severo castigo.

Pero las nodrizas cuidan más de los oficiales que las asedian.

Se dice que pr6.ximamente sedn remitidos á Temóchic
los rateros aprehendidos en esLa ciudad y que allá se les
dedicará á las tareas agrícolai-:.
El negro Billy Clark dice qoe ~u contienda con su ad•
versario no fué legal y alega sus rar.ones ..
Billy Clark se encuentra en esta capital.
El juéves en la tarde se efectuaron en el hipódromo de
la Indianilla las segunfülS carreras ele la semana.
Se Da efoctuado en la::?~ Sala del Tribuna.! Superior, la
vista para fundar la apelación interpuesta por el f;r. Ferre! contra el auto de prisión dictado en su contra por el
juez 1? de lo correccional, Lic. A.ré\•a.lo.
Intentó fundar el recurso interpuesto el Sr. Y íctor Moya, pero pedida pm· él :a revocación del auto, el Agente
del Ministerio Público, Lic. Gonzalo Espinosa, ·p idió lo
contrario, dándose con esto por terminada la sesión~

Se dice qne en J11\apa la Sra. Dofi.a 'Emiliana iit&gt;ndoza.,
cuya madre, Doña Adela ::\lendez murió hace Y(Ünte aüo;;,
tuvo últimamente un sueño en el que esta Señora le
dijo que ella y una hijita suya habían sidoueesi.nada.s una
noche por el marido de la primen1, porque la éSposa le
reconvino á causa. de que llegó tarde ,i su casa, y enterró
los cad.íveres en la misma. pieza, teatro de la escena.
Lo raro del caso es que habiendo la Rra. Mendoza comunicado lo que le pasaba á las autoridades 1 éélas no hnllaron el acta de defunción de la Sra. ñlende1., en el año
correspondiente.
Hiciéronse cxcayaciones en el lugar indicado y se en•
contró un esqueleto ele nrnjel' y ,í mayor hondura otro sin
cabeza ......

rn chaparrón las peirturba en sus coloquioe.

El rnventor del fusil u)lond1agónu ha presentado un
nuevo mot.lelo de ese fusil, rcchicido á. cinco milímetros.
Han sido nombrndos en comisión parn. estudiar el nueYO modelo, los sefiores general Rascón, teniente,-,. coroneles tiibc1to Luna y ,fosé Legont&gt;ta y teniente Pedro Meneses y pronto rendiní.n su dictamen.
E~criben de Yeracrnz á un periódico, diciéndole que el
22 del mes en CUl'SO, entre doce v una del día ven la extremidad norte del dique, ::e YOÍteó una grúa "que111ando
y lastim11ntlo grayemcnte al maquinista, al fogonero y 1~
un ayudante; los tres r;;e eucut-ntran eu gr.1,·e estado ií
const:!cuencia del percance.
En el asunto Amor Escand6n la sucesión Amor, como
saben nuestros lectores, ha interpu~sto el recurso de casación.
Aun no se sabe el resultado ele este trámite.

Y prodace un cambio inaceptable de chiquillos.

13

�L!BRERIA DE

C.

''E·L MUNDO''

BoURET

U Cinco tle llayo. - ~lhico.

·,

Ahnanaque Bouret.

el año de 1896.
Fom!Al)O BA.J(J L ..\ lJIJtBt:CIÜX !J~ CARLOS RO U lL-H; XA(.L

E.~te útil y ameno almanaque contiene:
J:,os CALE.SJJ.rn1_os C1n1, YRm,1oroso.-FrESTAs )IOYIBLES,
CALC_;'LOS A~'Tl!O:'\U.IJICOS, TABLA TD!PORARIA, ETC.-:SoT.~S
liL':11'0RrCA:S, b E(J(;JtÁFICAS Y BIOGRÁ i."JC.-\~.-NucroxJ...."I DE
GR•.\:IIÁTI~.\ C.\!-iTEl,1,AXA.-YocABUl.ARIO EsPA~OJ., L'7GLt,&lt;;
y FRA).CF.s.-TAHl,A:S DE REDUCCIÓN.-LmwuAJE- DE Lc\S
FLORE.;,-ÜONU("f.\IIENTOS t'Til,E&lt;S.-Rru..·mAH DE CocIXA.~
LnER.-\1.'CR.\,-:; u,\xnus Y PEX.SA)IJE:\'.Trns, ETC., y trx

Directorio de la Ciudad de México.
Dondti,;~ encuentrau todos los informes uotici11.&lt;a.

dircecioncs. itinenirios, leyes, tarifas postales r t;légráf\('a~. etc., que
1mectan nec·e;;ftar el hombre de negocios 6 el viajero.

Participamos á nuestros abonados que tend1nos Ya nos proyectos en estudio, y otros aceptados ya, para reforn1ar

dar

TOMOII •

DOMINGO 8 DE DICIEMBRE DE 1895.

no-vedad á nuestro semanario en el año de 18'96.

!lA!i!l!O!!~ l~~mllDD!mD!i~

Con anticipación hemos de anunciar dichas reformas v no-

LA obrr1 edfÍ .adrmwda ademó.~ con rdr«tos Je prr.~onaje.~
j11fogra.fíaJ1 de edificios p1íblieos 1¡
'
ro11 m.uftifud dt vii'í.etas 1ntercaladastn·d ft&gt;.rto.
J_~...,k• .-\l_111anaque l'OHtínuar."l puhlicándost~ l'.:t.da anv
." formara una Yerd:ulera cncid0pe,liil útil para ·tu•
dos.

EL E.TEMPLAR VALE S0.50.

sin1patiza11 seguramente con nuestra publicación, puesto que

PEDRO Z. PERNIA.

la fayorecen, co1nuniquen á los qüe no lo son nuestros esfuer-

VERA CRUZ.

3lignel Lerdo 17.-Portal 110 ~1lores.-Apart:ulo Postal i)..i.
Administrador de la Lotería del Instituto Yeracruzano
Agente de Loterías ÍOri'ineas y de Publicaciones. Cuent~
c_on expendedores y repartidores activos é intelige11tes.
Re enc~rga del re¡.i.rto de toda clase de anuncios esquelas1 tarJet.as, etc.
'
Se 1·eciben 6rdrncs para imp'.esio!les, an1Lucio~ Y
s1túscripcio1ies {t periódicos.

(DEL NATURAL.)

Yedades, con el principal objeto de que los suscritores, que

zos para hacer de E1 )lc-NDO una publicación bien aceptable.
~¡Para sostenerse como debe este periódico necesita
cuando menos 8,000 abonados; apenas tenen1os 61 000!~

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l&lt;•StH!lfil-111.'s \·1h&gt;todannturaleia. Iosdesel.D.pefla
1Sü- (HIII~ · :ou a~th·!&lt;hl.J r efic11da. A. 1,redos módicos, la AO&amp;N·
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tieron los Estado&gt;"' ele C'-ll1·a Jltl::,.
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Coui1,ra,:, ventas, preCios de plaza. catálogos
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igténd~ á Da vlu CU.macho, Corresponsal de pér10.
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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EL MUNDO.

17 N OVIBllBRE, 18f!5.

PR EN S.~ MEXICANA
Páginas extraordinariw1.
Tomo V!-Año V

DO:\IL\ Go ·14
- DE NOVIEMBRE DE 1895.

2,vmo IL-Número 20

•

l!.a aesesperación ae Suaas.
l'AHTOX DE D. C.OXZALO CARRASCO,

(.Fot. proporcionada por el ..:r.
~ I ng. Fernando Ferra1. i Pérez. )

�Z4 L' OVIEMBRE, 1895.
EL ~,u~uu.========= ===~=====

162

24

NOVIEMBRE,

1895.

EL.!IIUNDO.

163

(
1

~-

arcilla para boqúillas; según yo entiendo1 sus propiedades de coloración por el h~ mo.
¡Homenaje)ardío, pero unánime!

-.:~·.-··
. . ·.

•
**

'

.oip"

.

Arpesar de la actividad de los empleados, el embellecimiento de la estación se lle•
,iaba á cabo düícilrnente y amenazaba con no estar concluido para cuando arribase el
1\finistro.
-

r

~n· el _mom~nto en que llegaba el cortejo oficial, encargado de recibirá aquel alto
fun~1onarw, e] Jefe de estación que permanecía impasible, recibió un telegrama que
abrió tranquilamente y leyó: (iDetenga usted todos los trenes de subida. Yía obstruida.
Choc~ron dos trenes de c.:.rga. No hubo desgracias personales. Envíe socorros. Urgente.n
S~n conmoverse en lo m·ás mínimo, el empleado dió sus órdenes y dejando á. las
autoridades políticas y militares que tascaran el freno, subió á sus habitaciones y se
puso á comer con toda calma.

~J.tw

•*•

barón Félix de Floxens, después de andar de Ceca en ~leca, encontró
portunamente á una joven y bella heredera, muy bien educada, á fe mía, que
de la manera m,ts graciosa consintió en casarse con él, llevando cuarenta mil
· francos de renta, sin contar con las esperanzas. Entre tanto que éstas se realizaban, él vivía muy á gusto, en compañía de Angela, su joven esposa, á quien engañaba lo menos posible.
-Qué importa, decía él, puesto que ella nada sabe ......
. Bueno; pero un dfa .A.ngela supo algo, lo cual ya era mucho.

¿Cómo fué informada? Del modo más estúpido, como es ordinario: por una carta,
caída de la bolsa de su marido, sin que él lo notara. Un simple recado de tres líneas,
pero muy claro. ¡Demasiado! No había lugar á. dudas.
La pobre mujercita, convencida de no haber merecido todavía el engallo, comenzó
derramando ardientes lágrimas, pero esto le enrojecía é hinchaba las pupilas. Luego
observó que el llanto le causab;l también jaqueca.1 y decidi6 1 al fin, ir á consultar con
su anciana madre.
Esta le abrazó, tiernamente aflgida1 lloró algo con ella, la obligó á tomar algunos
bocados de galletas con mantequilla, sumergidos previamente en una taza de sabroso
chocolate1 y en seguida
Le dijo poco más 6 menos lo sigttienk:

-No te inquietes por esto, hija mía; todos los maridos son iguales.
-Debía UBted ha.Mrmelo dicho antes de ca.-1arme con Félix.
-No había peligro ...... entonces.
-¿Hay, pues, algunas excepciones?
-En realidad, así lo he oído asegurar. Pero si te dijera que los he encontrado .. ... .
¡mentiría!
-¿Es decir que ... ... papá?
La madre de Angela pareció reflex.ionar1 y luego, como resumiendo: ((P,1z á sus res·
tos,n exclamó compungida:
-Por lo menos, agregó1 si lo viera yo entrar en el Paraíso ......... ¡me extrañaría
mucho! ...... .. .
-Pero qué hacer entonces1 la interrog0 Angela, sorprendida por las insinuaciones
de la valiente señora.

........-A.y! hija mía, he allí precisamente el quid. Cuántas mujeres, antes que tú,:se
han propuesto la misma cuestión, sin resol verla. Y cuántas, incapaces de resistirá los
escrúpulos del amor propio cometen la colosal tontera de ceder al impulso ciego de la
primera impresión! En cuanto á mí, puedo asegurar que las peores son las que, después
de hacer toda clase de consideraciones, se resuelven á comenzar por el fin.
-¿Es decir? .... ..
-Es decir que son como-las cabras, de quien se dice que ramonean las hojas~ del
tronco á que están atadas.
-¡Estúpidm, mujeres! exclamó la joven con la m\rada centelleante y los pufios
crispados.
-Conformes, replicó la mam1í, sin apasionarse en lo más mínimo. Pero /es posible
también que sea.n personas amantes de su tranquilidad, lo cual no significa estupidez.
Y partiendo de este punto desarrolló la señora h,íbiles argumentos. .A.ngela la dejaba disertar, por deferencia filial, pero ¿darse por convencida? ¡Todo lo contrario!
Así fué que al entrar en su casa y encontrarse con el traidor éle su marido en el salón del castillo, se detuvo violentamente. En seguida 1 mostrá.ndole con ademán enérgico la entrada de la alcoba que ellaocupabJ, le dijo con voz apagada:
-¡M_ire usted esta puerta, caballero; m(rela. bien! Ante ella hago el juramento solemne de no permitir jamás, de hoy en adelante ...... ¿lo entiende bien? ¡jamás! ...... que
itraviese usted el dintel ... .. .
-¿Hem? ...... ¿y por qué? preguntó Félix admirado. ¿Qué significa esto?
-¿Por qué? ¡Lea usted!
Y le metió en los ojos el billete que el muy animal había dejado escapar de su bolsa.
-¡Demontre! foé todo lo que él pudo deci r.

***
Sucedió que algunos meses después los habitantes de Riancout-en-Vexin, se ingeniaron para componer sus casas con banderas y gallardetes tricolores, imitando al
Ayuntamiento que hizo erigir frente al P.t.lacio l\'lunicipal, tribuua.s decoradas con pro•
fusión, y adornó la sala de actos conveniente!Xlente para dar un banquete, al cual seguiría magnífico baile dedicado á la ((alta sociedadi, de la población·y de sus alrededo•
res. Debíase todo esto ú. que al dla siguiente se inauguraría la estatua de un hijo ilustre
de la ciudad: el célebre Gamberier, que como es bien sabido, fué el que descubrió 1a

En resumen, no había sido gran cosa lo del accidente: la consecuencia de mayor
importancia, sería simplemente que el ministro llegara con dos horas de retardo.
¡Bah! Esto no le impediria pronunciar su discuTSo el día siguiente. Xo Je impediría
tampoco abrir el bailE\ con una hermosa y amable dama de la circunscripción.
¡Y bien! mírese la coincidencia; esta dama debía ser precisamente la señora An·
gela!de Floxens, que pertenecía á la familia más distinguida de la comarca.
En !:{dote de Angela entraba una especie de castillo, ubicado en un sitio agradable,
á tres kiló~etros de Rianc.ourt. En los primeros meses de su matrimonio, los jóvenes
esposos cae:1 no habfan hecho caso de aquella posesión 1pero después del~enojo, Angela
ee había propuesto .firmemente llernr una vida de recogimiento y se habían transladado
~lla Y su marido á Doublemont, en espera de tiempos mejores. Penitencia impuesta al
rnconstante de Félix. ¡Bien hecho!
¡Y por cierto que no sé portaba éste mal!
Aquella residencia (recientemente compuesta y reformada, como lo atestiguaban
los~andamios y útiles de albañilería que obstruían aún una parte de los pisos superiores), aquella habitación, corno decíamos, presentaba alegre apariencia por su gran parque cerca~o Y atravesado por un arroynlo y sombreado] por filas y grupos de sauces,
en que amdaban cantores pajarillos.
No faltaban relaciones amistosas, pues la ruptura entre los esposos no había tras-cendido fuera. El joven Hugo Robrochón era apenas el único que sabía á qué atenerse
á •ese respecto, gracias á las confidencias de Félix, quien por haberlo conocido tiempo
atrás, lo había hecho amigo suyo primeramente y luego cómplice. ¡Qué quieren ustedes! la penitencia que le había infligido Angela no le había corregido completamente
de su tendencia á la infideli~ad. Creía'necesario, sin embargo, tomar algunas precauciones, Y el amigo Robrochón lo ayudaba de la mejor manera posible á urdir el pretexto para sus cortas ausencias, y vigilaba de cerca á la esposa traicionada mientras
Félix se entregaba á lns dulzuras de la vida de París.
· '
En apariencia, el papel que llenaba allí el joven no era muy honroso. Pero no hay
que c~iticar con tanto apresuramiento. El amor discÜ!pa todo: esta máxima es muy
c?no~1da. Y_ como Robrechón amaba con gran pasión á la mujer de su amigo, su conciencia lo deJaba tranquilo. Hay que atender á la intención, ¿no es verdad? Pues su in•
tención era consolar á aqueUa interesante jovencita. Era de muy buen cpraz6n ese muchach~ : he aquí todo. ¿Y esto es un crimen?...... Angela no lo creía así; pero hubiera
preferido menos simpatía por parte d8 aquel forzoso compaíiero· menos asiduidad en
la~casa sobre todo. El pobre de Hugo sufría visiblemente. J~más ;perso11a alguna
había lanzado tantos suspiros. A solas con ella, balbuceaba. algunas frases que hubieran aprovechado con buen éxito notables autores cómicos. Y como la joven tenía igualmente un buen corazón, ella también experimentaba algunos escrúpulos por causarle
tal melancolía. Idea original, en verdad la de Félix, llamando tan á menudo á Robra•
chón durante sus ausencias. Se hizo notable.

"=**

E~contrábanse en tal estado las crn~as, la víspera del famoso domingo en que los compatriotas de Gamberier iban á honrar su memoria. Los Sres. Floxens habían invitado
~ ra una comida á varios vecinos. Sería aquel un simple almuerzo en familia, que termm ara t_em?rano1 á fin de que los convidados pudieran soportar con valor las fatigas
~el día siguiente. Hugo asistiría, sin duda. El había aceptado de buen grado, antes de
Ir á París, adonde se encontraba hacía dos días.
Mas sucedió que transcurrida la hora :fijada, sin que él pareciera, tomaron asiento
los presentes, con gran diEgusto de Félix, '.diegusto secreto que se esforzaba para di·
s imular.
...
Cuando ya se retiraban al salón los~oncurrentes, llegó el retrasado. Todo se explicó
en un momento: Hugo:se encontraba en el tren del Ministro, y en virtud del accidente

« urrido abandonó el wagon y saltando en tierra, tuvo que emprenderá pie la marcha
hasta el castillo, atravesando los sembrados y matorrales.
Entretanto que se le servía un plato de consomé con un ala de pollo, Félix1 que había ido al comedor para acompañarle1 lo agobiaba á preguntas.
-Tranquiljzate; decía Robrochón; será siempre mañana en el t.eatro X, cuando
haga su début la mozuela. Ya mandé construir los ramilletes que hay que arrOjarle, y
.aquí está el brazalf&gt;tf&gt; qre e¡,:co;·.

'

~~
-Lo esconderemos, excalrr:.ó
con acento medroso Félix, guardando la alhaja en el bolsillo .
¿Cuánto?
-Cuatro mil cinco francos. Es
caro; pero muy elegante: ya verás .
-Eres un verdadero amigo,
mi buen Ilugo. ¿Y la cena?
-En el Café Inglés. También
carita¡ pero opípara: ya verás.
Dieciocho cubiertos, tres repor•
ters y una entrevista. lle leído
Jos artículos en pruebafl. La ama•
ble muchacha está. ya lanzada
en la carrera, ahora ...... ¡Demontre! todo esto cuesta carito ......
pero ya verás. La pobrecita, sal·
taba, cantaba, me abrazaba1 estaba loca de contento!
Por un instante se enterneció
Félix.
-Oh! sí, sí1 murmuraba es•
trechando las manos de Rugo;
eres un Yerdadedero amigo. Pero ¿cómo marchar esta tarde,
con qué pretexto, si el telegrama con venido no llega?
-Ya llegará1 replicó Robro•
chón, animándose súbitamente.
El telégrafo ha sido monopoli zado para el servicio del ferrocarri 1, á causa del accidente de
hoy. De aqu( el retardo; esto
no puede ser sino un retardo.
Pero supongamos que se prolonga, ¡tanto peor! te ,·as de todas
manera". Debes hacerlo; por mí ¡qué demonio! Es cuestión de d ¡de todas las molestias que me has ocasionado......
e icadeza, y después
El bueno de Félix se sentía verdaderamente conm 'd d 1
inetigaba á irá. 11arreglar la fiesta.,,
ovi O 8 calor con que Rugo le
Cuando estaban tomando el té Catalina la doncell 1J ó
vaba el telegrama tan impaciente~ente esp;rado Pe
aparte á Féli....::. Le lleal presentar el papel1 tomó un aspecto severo Y dro ro a •bn~ era tonta. Así fué que,
.
,
J
en
voz
aJa·
-¿LN,o intentará. usted nunca engañar á la pobre sello
d.ad
y
.
d'
ra, ver
?
como su amo se 1Spusiera á. replicarlei ella lo confundió .
.
.
rada, y agregó: u¡Itdecoroso!n palabra que usaba free
te
con una terrible m1•
Fél ·
•
uen mente
. 1x le deslizó un luis en la mano, y la honrada doméstic ·
.
. .
preCJo de mi complicidad nmurmuró (i'Aht
t d'
a pareció afhg1rse: ((El
'
• l
....... es e IUero me que
I d d
era una exageración esto, sin duda pues con gra
.
h
ma os e os.), No
.y
. .
'
n pnsa ec 6 la moneda en su bol s1·u o.
- ¡ o ...... yo ...... pros,gmó, verme reducida
situación. Vea usted, señor yo no había nacido por Ios re_veses de la fortuna, á esta vil
fesora. Y sin la muerte de :.Ois padre,r &lt;
. para seírvi r. Tengo mi diploma de pro-.... ... "'~ 11 x conoc a 1a c n ·
trándose dispuesto á escucharla hasta el fin la i te
.
ª cionci·11 a, Y no encon.1
.
'
n rrumpi 6 por medio d
d
lms que se reunió al primero, rio sin que OJ.talina m 'f
e un segun o
rada repugnancia de antes!......
am estara otra vez la misma bon•

ªe :m

T;"&gt;,(

***
¡Cómo! exclamaron los huéspedes del joven matrimonio
. .
lo que decfa el mensaje; ¿faltará. UBted á la fiesta de G b : al tener conocmuento de
•A r • é h
·
am er1er?
- ¡ Y. ¿qu
acer? Es un caso de fuerza mayor Pre .
tren! ...... Nuestro amigo Robrochóu tendrá la bond~d ~cisa que parta yo por el último
á mi mujer.
reemplazariµe acompafiando
-¡Lo que son los maridos! murmuró Angela pe
d •
.
cierta malicia y rehusó enérgicamente consentir en'
nsban. 0 !nvoluntarmmente con
1a su st1tuc1ón.
. . .
El to no d e su voz mt1m1dó
un poco á Félix que
.,. .
del viaje.
'
por un momento mtentó desistir
;((Tal vez fuera mejor quedarme&gt;, insinuó á Hugo.
ste se puso verde de cólera. \{Como quieras!) res
d'ó
príncipe que no desea más que arreglar por su cu~nta pon i · La anda rondando un
café inglés.n
Y en su provecho la reunión del
-Pues decididamente parto, exclamó el marido d A
E
.
e 11gea.
1
- n este caso, apresur~se usted, respondieron los invi d
fiaremos una parte del cammo.
r
ta os. Nosotros le acompa( Sigue en la página 166. )

�164

:!.Je :-' OV rEMllltE, 1895.

EL ~lUXDO.

$n la luna
-~it•mprl! yo cerca de tí.
-¡Qué ..-nddiablc es nne!'tro lazo!
-Pero ...... ucerca. inús tu brnr.o,
1\1,ís jnntito::i ...... a~í.. .... así. .... .
-11.lb!ame ...... míramf" ...... cal1113
La ee&lt;l que me est.í al&gt;r:.11-;ando,

24

NOVIEMBRE,

1895.

EL.l\IUNDO.

165

ac miol.
Y:11nos jnntitos, junt:rndo
Alma y cunpo, cnerpo y alma.
-l'no ni otro !'iC'111prc fü·l,
T'ldn es amor y cnnsnelo ..... .
(~• kibla n~f cnamlo en el ciclo
Br;ll;t \~ luna de miel.)

-Antes pegndito, ¿y hov?
-Pero mujel', ¿qnien-s i'1i.ís?
-Quit?res irte, ¿ndónde rns'!
-;,Qué te impol'ta adonde YO)'?
-Ya te faEticli:is del lazo.
-Es que ya rnueE-tras tlls mniir.i&gt; ..... .

-Claro, nur.ca me .-icon·p:iñr.s
Y ni me ofreces tu br::!zo.
Un esporn ........ .

Ya te canso.

-Es nn esposo.
-No es probable,

-E~tiís hoy intolerable.
-Y tú ( sltís nrny fo:-tidioso.
1

-Ayer, ¡mi ::imor! ¡nngel mío!
llny 1 nnd:i ...... ya EOy .. .... ninguna.
( A uc1oi:i loi- hnii:t ta luna
.Amarilla &lt;lt'I l1nHfo.)

,1

�24 JI, OVJF.MBRE, 1895.
24

NOVIEMBRE,

•

166

•
•••

( Sigue de la página 168. )

Al quedar ■ola Angela, permaneció reftux.iva largo tiempo, en el saloncito que ae
encontraba entre la recdmara de ella y la de 10 marido. Pe~ba en Robroch6n. ¿Por
qué no habría aido con él con quien se casara? El sí la comprendía; él hubiera perma·
necido fiel. ••...... probablemente.
Entre tantQ que la criada cerraba las puertas, la joven co_n la mirada ~~ida entre
1u eombru de la noche, apenas se fijaba en las rutilantes estrellas que se dtv18&amp;ban por
]a ventana entreabierta, y mmergfa, por decirlo uí, su imaginación, en una especie de

La prop011ici6n deeconcertó de una manera terrible al joven.. Claramente se veía

que ella lo había anonadado.
-¿Morir?...... balbuceó conlusQ. ¿r,ómo? ¿En seguida?
Se volvió a1 oír la voz de Félix:
-Angela, no busques la llave. Me equivocaba. Y~ la encontré entre el forro de la

mundo ideal.
·
.
Divagó mucho, 11.n dmda, puea volvien~o en aí violentamente bajo la impres1?n de
un miedo súbito-miedo no por él, eif!O por eUa míama, 88 levantó resuelta á ~mr del
peligro. y abriendo un pequello .,,,,.-, eocribló una caria á su mamá, anunciándole

bol~En aquellos cortos instantes, aeoper6 violenta revolución en las ideas de la baro-nesa y el rómá.ntico Robroch6n, perdió iOdo su prestigio. p..,ro no ten(a tiempo ella de
lament.arse. Ya se ola á ~'élix abrir 11 puerta del ve&amp;i!bulo.
-Mientras sube, salte usted por la ventana.
Atontado, rid(culo casi medroso, se 1am6 i1 al bolc6n. Mas DO llegó á saltar el
barandal. Doe pet"l'OII bravos, que ya conocía, doa mol0108 decará.cter receloso y feroz,
ladzaban dmaloradamente, anslOBOB ds la presa que se les ofrecía.

que iría 4 vivir con ella algo.nas eemanaa.
Cuando iba á a,abar, un ruido que ·.. oyó en el ex•

""º11, ~ ·

-¿Ullled?

-¡J....,,.11Ded por esto, del er-1111,mlentode mi
pui6n, p'Jello que he -,iodo UD pape) ehomlna,.
ble, -,lamealepuapodet-4 ullledl
En _,. clise de uomos, las mujenll aon alempre
aJao cüclidu .\ates que .ADgela 811- - d e ...~

a

- l a ladlpidad'de B_, peuabalnooentemenle:
-¡06mo me ama! ...•.. IY o6mo debe llllfrlrl
Paco clelpá¡ las doM de la noobe. Ella
se lo hlao DOiar y le rogó qll618 remara. ...•. provi•

olone!-

Con tollo ldgulire, Bogo se lnclln6 y dando un
J.IIIIO blcia la venlllDa, nclam6: oAdl6s; voy , llbnzul
de ml, voy 4 eárellarmo al OIÚ80 tinndome dmde

-balo6n.•
-DNgnlolldol prorrumpi6

.An¡ela, poseída del '
-yor ~ No 1e le -i,t,ba, aln dada, la a-ponei6D dél pQbce Jofflll pero al IÚI g,ave inconveniente de la J • 2 lntei6n con la -1 la1menanba,
no se le...-palla lampooo• ¿Qa,1 se dlrla cuando el cacK- fuea hallodo?
T1m'cl1_,,..,.1o1a-,bó,que Nllexl.- en lo que
Iba'~·
-El!' bien, selloro, conléll6 eono;.a frialdld.
11,1, mi , aaltárme la '"I"' de los-.

J&amp;IÚI-•

¡Tablean!
Quedaron Inmóviles, pevlficadoa.
-¡Allgelal volvió ágrilar Floxena. Todo enácerra4o y mi llave la dsjé en el cha·

leco amarillo.

.

Maquinalmente la joven oe dirigió al balcón y sin atreverBB II enseflar la can, ' pe11111' de laobacwidad de la noobe, reepondi6: uEspere usted un m01ntinto; voy á bt18C&amp;l'la.•
Dmpuál, volviéndose 4 Bogo ¿Y ahora? .•..•..••¿Qué hacemw?, insiiolió, mirandoque
Bogo no se movía.
-¡Demonlol !utl lodo lo que el pretendiente pudo decir.
-¡Ah! Pero, replicó ella con energía, no ee trata ahora tle demonios. Me ha colooado 111ted en una posición terrible. :Es forzoso salir. Busque Ul'IWd algún expediente;
muhaae uaied .•.•...•. ¡Eat.A umed m'8 pQido ¡Vaya, no inventa. uet~ nada?••.•..•.• ¡Sea;
eatamoa perdidos¡ moriremoe! ....... ..

Creyó ella aturdirlo; pero muy sorprendida, advirtió que Félix sonreía. No le daba
crédito.
- Sf, sf¡ quiere usted malquistarme con Hugo, &lt;lijo él desdenosamente.
-~forecc que lo enjaulen, pensó Angela.
Y ya excitada en el juego, se propuso, como punto de honor confundirá aquel
idiota, cualquiera que fuese el resultado.
'
-¡Acusará Hugol decía F~Ux; é.l que........... .
-Que ha preparado la escapatoria de uated¡ que ha compr.ldo una alhaja que de.
bía ustt&gt;d llevar á sn amante.
¿Quién se lo ha dicho ,i usted?
-Él mismo.
Fé lix, ofendido de pronto, meneó luegQ la cabeza, .con un movimiento en que ha
b!a un tanto de indignación y un poco de duda. ¡No! E:!lto habría aido terrible. No? De
bía eer Catalina l.1. indi&amp;Creta: habría escuchado algo, tnu las puertas. ¡Y bien! Al día
siguiente en la mafl.ana se le arreglada su cuenta. Sin emb:ugo, un rayo de luz no era"
tnficiente.-Qué ridiculo sería maltratará un inocente. La mujer de Putilar, podía al
menOt:1, exhibir la capa de José como pieza de convicc(óo.
-¿Pruebas? preguntó con violencia Angela, irritada por la coutradicci6n; ¿quiere
UBtecl prt¡ebas? ...•........
Llevada á tal extremo la cuestión, Félix se turb6. Quien sabe que hubiera dado entonces por retirat" 1ms úlLhnaa palabras. Ya no quería saber nada. Puo ¡cómo retrooedsrl Resolvió salin,e por la tangente.
.
-V'eamoe, dijo, esto ee uoa locura. E1tando abaj~ todo cerrado, c61no podría haber
· entrado Robroch6n?
-:-Por la ventana. Y se aprovechó t.an bien del ruido que produj.o, y mi sorpresa,
que BID la oportuna llegada de uated, por Dios que....•.
-¡Seiiora.! exelamó el desgraciado, preaa de un eatremecimiento de:c6Iera.
-¡Qué le imporla á usted! Al fin no me cree.
·
-Una vez más, pido, exijo 11 prueba de lo que u8led dice. ¿También por elbal·
eón escapó, á pesar de loo perros?
-¿Pero quién dice que se haya ido?.........
•
De improviso, F~lix ya creyó todo y fuera de sí, gril6:
-¡Ah, aqul esl.l .....• Bugol ¡Sal! Ha&amp; favor de preseot.arte. ¡Hugol ¡Hogol
-¡ Eh! No grite nsled laolO, le interrumpió Aogela. Si lo escucha á w,ted muy
bien.
-¡F.a ftrdad! ¿Adonde ..U?
-Eotá uated seJllado encima.
-¿Bajo el canapét
Félix dió un sallO é lnclluándoBB iba ya á levanlar el cojln, cuando una 10001&amp; car.
cajada ds BU mujer, hiriéndole BU amor propio lo detuvo.
-Ja, ja, exclamaba ella con espasmoo de risa perfectamente imitados ¿con que 'lo
·
ha creído el pobreoillo? Ja, ja, oreo que;haala;...
va hacer dallo l&amp;DIO reir. Ja, ja, voy 4enfermar.
El la contemplaba consternado, balbuciendo:
,¿No es verdad?,,
-SI, por cierto. Ah, mire UBted. Busque, bnsque, puea. Ea verdad; es verdad.; Oh, no a&lt;dlvierte uno muchu veces en la vida tanto como
hoy me he divertido...... ja, ja .•..••

Angela triunfaba por completo. Nada mú
. que triunfaba dsmasiado, pu• no vela que F6lix, arrepintiéndose, enamonlbue ds nuevo y
trslaba de hacerBB perdonar en esa miama noche.
De rodillas imploraba 111 aboolución ante~ An•
gela, á quien, no olo dl11cultad, hilo sentar en
el ~ bajo el cual Don Juan Robroch6n, debla
expenmentar muy poco gusto por lenerla~l&amp;D

-¡Buao, IIIDip mio, por plédadl
. . , , - que 1l8led DO me ama!
-¡Que DO lo amo á UROCl1, repllc6 ella eon la np
eapeiansadellbruadeél. ¡Qaéaabe Ulled? ¿Qa6e6
70 miama? ~o puedo, por lo m - amarlo como m,a

lo cna1 IOle!aba ella para Mabar IÚI pronlalDenle.
-Ya se apercib{a Angel&amp; 4 abrirle la paerla, onando, bajo el balcón, BODÓ la vos de
ftllxque grilaba: oAngela, Anpla. ........ todavfaeslá interrumpida la vía.Y no -1drút

-¡Psh! contestó Angela, nada de dU!cursos. Fé:ix siempre va armado cuando anda fuera en la noche.
-No hay más que un peligro, refle xionó ella, cuando estuvo oculto el 11&lt;merpo de
delito:n que 8e vaya á ahogar. Habrá. que darle gracias á Dios.
E~ aquel instante, no entraba en los proyectos de la joven, la menor intención
vengativa: nos palabras de cortesía, cambiadas entre su marido y ella y luego: «BueDBB n~hes. ¡¡ Ca?a uno 86 marchar[~ á su habitación. En cuanto Félix entrara en la
IDYB, tría ella it libertar al ubuen amigo de la casa- y en seguida se entregaría al desaanao _q ue consideraba haber ge.nado bien!
Pero, ¡miren qué ocurrencia! :S-o era bastante osado el marido arehi-infiel para
.1)1'888Dtarse con el entrecejo fruncido, lldmirándose de que ella hubiera tardado en resJN&gt;nder ásus ll,\111:imien~! ¡Bah! ¿t.endría el valor de concebir una sospecha sobre la
eondncia del ángel á qmen había sacrificado?
F.ato le pareció que p18aba de la raya. Una oleada de cólera le subió al cerebro·
pero calmándose en breve la acometió una infernal idea de broma, que debía hacer.,;_
bi&amp;r 4 esos dos uindividuoa.11
Así fué~ que,
virtud de un plan formal, súbitamente improvisado, en vez de
JDODtar en !ra, ~ng16 perfectamente la turbaci6n ,medrosa de una mujer sorprendida en
lalta. La mqmetud haeta entonces afectada, de Félix, ae acentuó. ErigiéndOBe en
justiciero la abrumaba á preguntas.
4~_1a, paradieculparse, no hab~ía necesitado más que moetrarle la carta que esta1» eecr1b1e~do á su mamá.; ~ro se cutd6 bien de hacer esto, y, al contrario, simulan•
ilc) el desahento de una vencida, prorrumpió ocultando la cara con las manos:
-1Ayl jamás podré disimular. Y bien, si; hay algo; pero es por culpa ds usted:
-1Con que. bay algo! ¿Qué~? ¿Qué? insistió Félix, binchándo,,e como gato irritado. ¡Demomol engallará au mnJer, era un pecadillo cualquiera. ¡Pero ser engaflado
por ella!......
·
-¡Félix, Félix, yo no soy culpable! repitió Angela, desempel!ando su papel con
tal naturalidad que il ella misma le admiraba. Ni un detalle le faltó.
.·
DiverUaae el~ interiormente, obeervandoen su marido el dee · rrollo de laa d ~
plldables re8exiones que hablan seguido á su primer Impulso ds rabill oq¡ullosa. ti
amblén ~ba lis consecuencias de un escándalo, de un pleilO, de una liquidación,
~ divorc10, en fin. Angel a adivinaba sus ideu, como adivinaba el «estado de ánimoj!al otro desg~ado que se hallaba tendido; sin la menor gracia, bajo el canapé.
Su prop6s110 de IOmar la replesalia arrastró 4 Angela al último ex\remo. Como FéJb; lnaiati6 con violencia en 11S&amp;ber lo sucedido,• ella lo enteró de todo.
-:He abandona ~t.ed para correr aventura.e y alguien ee aprovecha de IUS"auaenpara cortejarme.
.
-¿Quién?
-¡Bahl Su mejor amigo. Esto es tradicional.

e?

'8rior, la biso temblar. Abandonó sa asiento yaldlrlgiraealbalc6n, lai,ngre se heló en SUB
rancio á un hombre que escalaba el baranclal. Qolao
gmar, mu DO pudo, pualiada por el terror, y llogo
Bobrochón apareció ante ella. ..•.•
Lo que 88 clijero11, se adl,-iaa: contarlo serla inútil
Bogo inm6 en el dolor que experimenlllba ,él, •·
blendo que ella era clfflll'l"llda. Solamente - dolor
debla explicar su apan,nte nicl6n · respeck&gt; , Félix.
No puede haber amlllad llin enlmación. ¿Podía él
""'1mar ' llD IIDÚIO que enpllaba ' UD&amp; penoDII tan
digna de aprecio r. Gdelidad como Allgela?•...•.•••
-¡Amigo mio, dljooon lndlgnaci6n;amlgomfo, un
hombn&gt; que en - IDOIMDM&gt; ... , nunlrse - ..,
amante 1 ' e n ~ un&amp; alhaja que yo .,.bo de es·
........ pua él en la Joyería de la c,a1le de la Pul ........ .

hermlna'I
Bogo trll&amp;Ó el anauelo. D6oil, a,11Cl1Jo ' BU - • 118
conformó 6 pareció conforme de pronlO con el eterno •
empilo de I• "llllilled 7 pura.• No faltaron,
-nlmenle las famOBla , _ de -laso de dos almu- .
que se quieren, ..in mallcw y que""° dejanD de 1811·
Dlne en un mundo mejor.•
No exlaUa bueaa fe por nb,..,na de las dos panes.
Ella se cleofa: -Be ul. -qullemenle .••••• y yo ma111Da .-ré en-de mamL·
-F.a uunlO de algunos dlu, plDll&amp;ba él Ya• mta.
EnlretanlO la abrlaba.--podfa, llam"1dola con carillo: "111 berlnlnll&gt;,

EL MUNOO.

L895.

-Félix eolt6 looperroe; mnnmuó, -iall-ndo los dlenlel. SI me eslrangulan,
se compromelerhlled.
1
-··.
-¡Llora el pobreollOI pena6 la Sra. Floxem.
Babia perdido BU 88DCillea. Aquel Bomeo, cuado en 111 propio lazo, se le aparecía, finalmente, 811- toda 111 alnieotra ,_ulnclad. En~ las mordsdaras de los perros
y un ,Jaace,, con .Félix pn,ferfa jugar el albur de esta tllllma eoluci6o. Loa explicado""" eon animalaa ed-do,r para lanzane eobre los visil&amp;Dtes nocturnos, no le eran mu7
llgT&amp;Clablea. Floxens nÍclamarfa de mejor manera. ..•.• y después de todo ¡quién sabe!
En todo cuo un duelo no tenla lliempre resultado tnlgico y por Mra parte, Bogo
liraba muylrien y llllla aun: ¿Félix afroolarfa el eecándalode buen grado? Olvidar 4
que, en C110 de divon,lo, Angela recobrarla fnlelr&amp; BU dote, lo cual le reduclnL á ~
escasa renía? Medianlei laq¡as explicaciones, ¿nd podría arreglarBB lodo? Al fin Y al cabo, el crimen DO babia llegado á CODffllflo.r8&lt;•!
•
Era esto preoiaamente lo que meditaba Bogo. Angela, con admirable intuición lo
babia adivinado y aó preguntaba: ,Boeno•••••. y yo?• Qué parte me concede hom•
bre, en IWI cobarda .preocopaeionea? Oh, mujeres, somos unas tontas!.. ...; .
Con entera calma, ante el inminente peligro, la Sra. de Floxene, 1mhgnada, H
uansform6 de improviao y tindole únicamente en su natural ingenio, para garantizar
su .;.pridad, mienlras su marido subía la escalera, ,alla levantó el cojln del sofá.
-¡Vamos, mélaae usded ali!! ordenó, Bobrochóo.
-¡F.acondermel gimió éate lastimosamente.

�168

24 N OVIBMBRE, 1895.

EL ~IUNlJO.

erca. En vano era que ella recordase á su ma1·ido el solemne juramento de no dejarlo atavesar el dintel de su alcoba. Mientras mayor era la resistencia de una,
mayor el apasionamiento del otro. Lo m.ís que podía esperar aquella imprudente
mujer1 era un plazo que permitiera al otro galán eYadirse.
-Escuche usted, Félix, dijo ella ca.i:i con ternura; déjeme ustéd reflexiona.r y consultar. Me ha conmovido usted, le ruego que se vaya., ....
Un beso otorgado de buena volmltad, lé valió ganar el pleito: Félix entró en su habitación.
Inmediatamente la joYen corrió el cerrojo y dirigiéndose al diván, levantó la cubierta, ansiosa por saber si Robrochón respiraba aún~
Sí, todavía respiraba, pero presentaba una cara más fea!
-Ah, señora, exc)amó, saliendo penosamente de su estrecho encierro; ¡tiene usted
UDa saugre fría!
-¡Chist! replicó Angela. Ya hablaremos otra vez, ubermano mío,n pues siempre
existirá ula unión de laa ahnas,n (&lt;Un mundo mejor,u y «ese amor puro quen ...... ¿eh?
-Todo lo que usted guste 1 respondió Hugo, impaciente por marcharse. Pero por
ahora, le confieso á usted que he perdido algo la cabeza. '
-¡Chist! repitió la joven, escuchando con atención cierto ruido que se oía por la
escalera.
Reconoció en breve la voz de Catalina que rent-gaba contra los perros ú. quienes
trataba de sujetar. Ni manera de salir por allí¡ pero una vez sujetos los perros, Robra•
chón, que había escalado el balcón, podría irse por el mismo camino.
Haciendo de trip!l.S corazón, se dirigía ya él hacia la ventana., cuando ¡Santo cielo!
una cuerda con nudos cayó á través de ella de arriba para abajo.
Félix, obstinándose en el deseo de una reconciliación completa é inmediata, sal•
tando el cerrojo, se había encaramado ai piso superior y ur.ilizandlJ los andamios y
utensilios que habían dejado por allí los albañiles, se propuso sorprender á su mujer
cuando estuviese ya dormida. El también se transformabu en Romeo, á riesgo de romperse la cabeza. Esto era halagadvr y debía agradecerlo Angela, sin duda; pero ese
exceso de galantería complicaba espantosamente la situación. El bueno de Rugo, no
lo desconocía, y lívido, tembloroso, como perro mojado, ofrecía un aspecto que inspiraba piedad.
·
No había modo de escapar.
-Entre usted en mi alcoba, dijo vivamente A.ngelu, empuj;í.ndolo de las espaldas.

¡Era tiempo! Félbc ten fa ya medio cuerpo adentro, y un momeHto dl;!spué8, cafa de
rodillas á los piés de su mujer.

-Qué quieres, le dijo: los remordimientos me agobiaban. Es preciso que me perdones ...... formalmente.
'Ella pensaba: Caso más original. A. mi galanteador voy á deberle que me devueÍva á µii marido.
Sin embargo, como Félix la devoraba-á besos, queriendo llevá.rsela á su cuarto, se
vió precisada á decirle:
-No, amigo 1nío, no¡ he jurado que no entraría.a en mi alcoba. Pero, agregó sonriendo graciosamente: no he jurado no atravesar el dintel de tu cámara, de la tuya ..... .
}'(lyi,.,,,,_

extraordinari1,.q.

Jl01'111'G0 l~DE DICIEMBRE DE 1895.

Entretanto, Cati que, no logrando sujetar á. los perros, los había, al fin, dejado en
paz, subía á su habitación renegando en grande, Llegada al primer priso distinguió
un rayo de luz que salía bajo la puerta del saloncito. Creyó que sería una lámpara olvidada y cuando entraba para apagarla, tropezó con el amigo Robrochón, que se disponía ;t bajar.
Por la actitud de Hugo, Cati compr~ndió todo.
-¡Ah! exclamó haciendo una mueca significativa. Esto es indecoroso. Pero no
salga usted, porque los perros van á destrozarlo.
-¿Qué hago? Preguntó él con desesperación.
Lo contempló un instante la recamarera. Después alzando los hombros.-Vamos,
dijo; le tengo compasión. AqllÍ está la llave de mi cuarto; escóndase usted allí hasta
el amanecer., .... Es el tercero á. la izquierda.
Muy desconcertado, Robrochón tor•6 la llave que le ofrecía aquella joven, y se re.
tiró preguntándose vagamente si no tendría ella la intención de reunírsele.
-¡Oh! reflexionó profundamente humillado ...... ¡la doncella!

*
••
Largo rato permaueció Cati pensati

"ª· No era ella fea; al contrario, de muy buenas

formas y de modales distinguidos .
¡Tengo mis diplomas! se dijo. ¿Sería él. ..... agradecido?
Después decidiéndose ¡Ay, no! murmuró. ¡Sería indecoroso!
Y se extendió sobre e1 canapi, á fin de dormir un poco.
'I'raducci6n del francés por J uuo Pouu.T.

!la cuna t,acía.
CGADRO POR 'll'ANGEL OCAHA.XZA.

(Fot. rropo1cionada por el Ing. Fernando Ferrari Perez.)

/

Tomo T1.-~W,mero f!l

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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•

17

EL MUNDO.

INFORMACIONES.
LOS GIGA~'"TES DE HIELO.

Las catástrofes que frecuentemente suceden á los atrevidos exploradores americanos que intentan arrebatar sus
secretos al polo :N"orte, llaman frecuentemente la atención del público sobre aquellas regiones tan poco conocidas que lian sido tumba de intrépidos marinos.
No son sin embargo solamente los exploradores que se
aventuran por 11arajes ocupados perpetuamente por· el
hielo, como único soberano, los que deben temer los accidentes causados por aquel.
Los -iceberg¡¡1 en su descenso hacia los mares más cálidos,
causan grave daño á los navegantes.
Los icebergs, que de tiempo en tiempo· hacen su aparición en el Oceano Atlántico, y que causan tan vivas impresiones á. los marinos, son todos 6 casi todos originarios
de Groenlandia. Groenlandia es una inmensa región insular cuya extremidad norte dista apenas 600 kilómetros del
Polo, lo cual explica que las cinco sextas partes de su superficie, est,én recubiertas por una costra de hielo perpetua. So1amen1.e en las costas de esta isla inmensa, se encuentta una estrecha banda de terren&lt;J pr.;piamente dicho, así como rocas abruptas.
Puede considerarse de cualquier manera el interior de
Groenlandia1 como un colosal glacier 6 más bien como un
verdadero Il!ªr de hielo. Su superfiecie total equivale á
tres vecee la superficie de Francia. De aquí se deducirtí.
que los glaciera de Suiza, so.Íl poca cosa comparados con
aquellas inmensas regiones glaciales.
L-Os glaciers de Groenlandia1 verifican su descenso hacia
el mar con una rapidez muy variable. En tanto que algunos no se desplazan más que algunos centímetros por
día, otros recorren en el mismo tiempo distancias de 2ó
metros y de más. Muchos sabios distinguidos 1 singularmente Helland, han hecho á este propósito cálculos
muy exactos.
Pór regla general puede establecerse que los glaciers
más grandes, están animados así mismo de mayor celé·bridad. Puede establecerse tambien que los glaciers tienen un movimiento más acelerado hacía su centro que
bacin. sus bordes, lo cual se explica por la fricción notable que sufren al llegar á las rocas que forman su lecho.
Por la misma razón sucede q_ue su movimiento es también más rápido en la superf;icie que en las capas inferiores.
A primera vista, los inmensos blocs helados que .ruedan lós g1n.ciers, parecen rígidos como la roca. En realidad, cuando verifica,n su descenso, se vuelven plásticos,
se encajan por estrechos cana.les, por entre las rocas, vencen los obstáculos y se precipitan poco más ó 1.0enos como
los torrentes de agua.
.
·

~

~

Todos los v.ia.jeros que han estudiado estos grandiosos
amontonamientos de hielo, eatan unánimes en asegurar
lo que venimos refiriendo .
• Cuando se aproxima uno á los parajes en que los glaciers caen al mar, se oyen continuamente formidables explosiones causadas por 1a separación violenta de los blocs
de hielo que al caer al agua levantan lnmensas nubes de
blanca espuma.
Nada puede dar idea de los formidables ruidos que se
suceden casi sin interrupción y que producen un efecto
verdaderamente terrorífico.
La cantidad de hielo producida de esta suerte por los
glaciers en su rápido descenso, es verdaderamente extraordinaria. El sabio Helland, cuyos trabajos hemos
mencionado arriba1 estima en unos 200 millones de metros
cúbicos el volumen de los hielos producidos diariamente
por solo el glacier de Jacobshaun Groenlandia. Y este no
ea mas que uno de los inumerables glaciers que estrí:in
aquella región desolada y no por cierto el más importante de ellos.
Los icelrergs, libres, que se aventuran en la inmensidad
del Oceano, presentan aspectos bien diversos, -según las
circunstancias que preceden á su formación.
Constantemente, debido á los furiosos asaltos del agua
y del aire, &lt;Jfrecen las formas más peregrinas y los tintes
más diversos.
Si es en el Estío cuando· han comenzado su viaje hacia
el Sur1 sus costados azules bien pronto adquieren una
blancura de nieve, gracias al aire que se insimía en los
.poros de su superficie. Cuando el calor au.menta, fórmanse verdaderos lagos en su parte superior y vense enormes
cascadas precipitaTse desde su cima. Estas cascadas hendiendo los costados del glacier, · contribuyen á darle formas extraordinarias y variadas basta el infinito.
Desde el instante de su desgajamiento, el glacier no hace mas que disminuir de importancia.
De ordinario, nO \arda en encontrai· el Gulf-8hteam 1
que le envía rápidamente á las regiones heladas del oceano A.rtico.
De cuando en cuando, sin embargo, sucede que los ice-bergs llegan á ganar laalta mar y entonces es cuando constituyen un p~ligro inminente para los navegantes que
van de América á Europa 6 vienen de Europa á América.

Semana de Ias Frane Ias.

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1.25

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DOJ\IJNGO 21 DE ~OV1E~IBRE DE 1895.

EL YATRIMONIO EN LAS INDIAS.

El Mabaradjab de Mysore, acaba de hacer saber
que su gobierno aplicará de hoy en adelante la ordenanza relativa á los impedimentos del matrimonio
entre niños, en el territorio de l\Iysore.
La ordenanza ha entrado -en vigor desde el día de
su promulgación y fija el minimo de . edad requerida·
para el matrimonio, para los hombres, en quince
años, para las mujeres en ocho. Todo el que ayude
á la efectuación de un matrimonio entre niños de
edad inferior á la indicada, será condenado, sea á
prisión durante seis meses, sea á una multa ó bien á
las dos penas.
Un matrimonio de adulto de más de diez y ocho
años de edacl con una jóven de ocho años, será castigado con las mismas penas.
Un hombre de cincuenta años de edad, no tiene el
derecho de casarse con una jóven de catorce años sopena de. prisión que podrá llegar hasta dos años.
Todo el que haya favorecido una unión de este géne•
ro, sera castigado con seis meses de prisión. Francamente no se comprenden mllcho que digamos, esas
sabias medidas.

$~cursion ae Gmericanistas á las Nuinas ae lh'2itla.

::!rle~=ll:~u~~~~~r~~:~~
1

A $· SO.--

0

VEROS; CasadeJ.BalmeyCompeJlia.

por cada uno de los timbres de co- Encar~•• en 1léxico.--Grandes y pequefio,, IAcl·
!
•
•
•
les 6 dificil es yde t.oda naturaleza, los desempella
:rreo
que en 1867 . enna oon
actividad 1 eficacia,, precios módicos, 1.a AGBN·
. . proVISOl'lOS
'
ClA DE ENCARGO!! del suscrito, que funciona hace tres
1tieron los Estados de ChmpBB, .no,. Compra.s, ventas, precio, de ., ..., catálogns
.
nacionales y extranjeros, informes, pesquizas, con•
Caro.peche y Jalisco.
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~ultas, planos, presupuestos, suscriclones, anuncios,
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posÍción particular de muestras agrtcola.s, mineras é
1ilustrada
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á qmen lo solicite.
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ORNA.MENTOS Y BRONCES PARA IGLESIA

SIGNORET HONNORA.1 y CIA.

IMPRESO EN LAS OFICINA.~ DE «EL MUNDO,&gt;

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te ~~}6~ª~n~~c~1!~ ~1:~~:S~o~~!&gt;n~
!~;~=~R~~~~~gg~:~raeJgmi::~11~J'J1:;
,~tl~!'':.~~'ª.;e•~~=:-r.t.en-eno, """'

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1uJeran, al Administrador de la Compa.f'.Ua.

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• tic
ce

aumerosn. planta de emplea.dos, oon la que sirve a

pdblico en sus oficina, y en,. calle, po, hono""'"'
muy m6dicos. P1danseprospectoaycuantosdatosaa

...

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se env1an centavos

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lnmediatamente, Sl
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en estampillas de Correo en cuento. de honorarios, didgiéndose.IJ&amp;vid Cam,who, eo,reo..n,alde perlór:l.icos nacfonale~ extra.n¡eros, México. (D. F.) Calle
~uevasó.A.pa.r
o post.a. 397.

1- - - - - - - - - - - - - - - - - -

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d ~ ·
A
k
Ch
e.l
. Cach enn.r, acquar '.L,fezclilla, Boucl.é pur.a 1.an.a, stra-an,
VIOttes, Diagona1es, Cors-Crowii, Etamma, Pansmna laua, bordado
'
1
sed a; Flamme pura ana, etc~

Gran Departamento de. Sa.strería.

TOMOII

1

0.87

EN LA. PRESENTE SEMANA PONEMOS EN VENTA:

Un meteorologista americano, M. Fariley, en el curso de una ascensión á la cima del Pike' S Peak, fue
testigo de un fenómeno muy curioso.
Envuelto en una tormenta. de nieve, M. Fariley advirtió que los primeros copos voluminosos, aunque
no compaetos 1 producían una chispa al tocar la piel
de la mula que conducta el equipaje.
El fenómeno se acentuaba más y más y al llegar al
máximun de la tormenta1 cada copo producía un relámpago de dos á tres centímetros de longitud, acom•
pañado de un 1·uido esti:idente. Bien pronto, un verdadero torrente de fuego escapó de los cabellos, del
bigote, de la narit del ascencionista y de las orejas
las narices y la piel de la mula.
Debemos añadir que este fenómeno, aunque se ba
verificado varias veces1 es de los más 1·aros.

YPAGA

I,

1895,

~IEVE ELECTRICA.

COMPRA AL CONTADO

'

NOVIEMBRE,

[nfcrmcdade• de Señor••,-Especlflco infalible.
~No hay que dejarse reconocer ,ii operar. Rectl.:crase antes al especifico •LA BALVAWRAll con la. aegu-

tj

,::

!1.'

-

IF)

irldaddeencontrarlasalud.-Para.lasalecclonesaen•
cillas 6 simples se pide el nlUll. 1 y ¡:ara las maUgn.as

',1 nom. 2.-Esta medicina se recomlenda álos clruja·
¡nos operadores.-:Este maravilloso remedio est:Ade
venta en, .. Fa,m,wl.. y Droterl.. y en el Depósito
loentcal, Pwuela de Juan ea, nero m!m. 7. .

SEGUNDA DE LAS DAMAS

4.

$1 árbol más granae en la República.
:S,\:,;TA M,IRÍA DEL TUL.1!: ( ÜAX .\1,;A. )

\

NUMER020

�:24

NOVIEMBRE,

1895.

24 Sovm111u1u:,

1;-1:1,j

EL MUNDO.

5

XI CONGRESO

EXCURSION

á Oaxaca

de ofa.mericanistas

Y J,AS RUIN.AS

ENMEXICO.

DEMITLA.

S.ECCION EXTERIOR DE LOS PALACJOS.

AV~JllA. DEL !'ASEO DE XET'.lAHOAIÁ'OYOTr,.

1'-TERlfHl nm, 'fEMPl.0 DE SAXTO no:mNGO.

(.FQts. proporcionadas por el Sr. Ing. Fernando Ft'rrflri P1~n•1..)

VISTA GE)IERAL DE UNO DE LOS PALACIOS.

GRAN PIRÁMIDE.

EXCURSION DEAMERICANISTAS.-cAsCADA

PÉ.RIÓDICA FORMADA E...'l' ET, ACCF.nt·CTo (1FIALLOll AL N.

(Fot. M. R&lt;&gt;mero Ibafiez.)

o.

DE LA

SALÓN DE LAS OOLUllNAS.

cnm..\u DEO."-XACA.
INTERIOR DE UNO DE LOS SALONES .

Fl!,\(H,JENTO 1-NFJmIOn DEL SABINO DEL TULE

[Fot.a. de Ramón Ramos, proporclonad1Upor el Iug. Fernando l•'crrari Perez.J

�24 NOVIEMBRE, 1895.

F:LMUNDO.

6

Mota, &lt;!filittrrialt,.
La llegada del General )lena, es por el momento el tema de todas las conversaciones. Después de quince años
de ausencia 1 el antiguo agente financiero ~e :\Iéxico en
Lo1Ldres considerábase como una personalidad perfectnmeote ajena al mundo de la política.
Re sabía. que el General i\Iena rebu86 tomar parte en la
contratación del primer empréstito mexicano y ei:;te acto de rebeldía. en un programa de subordinación y disciplina, hacía peusar que su c~rrera polit.ica l~abía encontrado U,rmino en el apurtainu;nto de un destierro!
Añarlíase que en di versas ocasiones ee ofrecieron puestos públicos al General :Mena, pero que éste los había rehusado con marcada insistencia. 8u llamamiento cansó
pues la mayor sorpresa, y acerca de su llegada, ee hicieron Jircular los m{osextraños rumores.
Es indudable que la Yenida del señor Mena ha de haber motivado una alarma profunda entre algunos políticoa, qne, encerrados en una actitud sumisa y expectativ;~,
han girado pagarés ~ara. lo fnturo. Pam éstos, la reapar~ción del General emigrado, es la ¡&gt;romesa de una r1vahdad poRible entre t,1das las posibilidades que se echan á.
volar v que suelen no realizarse nunca,
De todos modos la presencia del General ~lena significa un cambio de o'rientación política, cambio que se hace
palpablt! aun cuando la voluntad del Jefe del Estado,
sea. opuesta (L esta tt!ndencia.
. .
La exaltación del General á un alto puesto admm1stmtivo ¿no trae aparejada, en efec!.o, una terrible censura á
loFi ac:tos financieros del Sr. Dubhí.n, acerca de los cuales
ha hecho, por otra parte, Don )latías Romero, tan fraucas v tan expresiYas revelaciones? ¿Ha llegado, pues, la
hol'a de hablar alto v claro al país?
Del Sr. Mena nos ha lleg11do la tradición de una inquebrantable honradez y de una gran .firmeza de carácter.
La primera es una virtud que lo hace inestimable; la segunda pudiera ser un obsbknl&lt;, á la gestión política.
En contra soya tiene su desconocimiento de los hombres que han surgido á la vida pública durante el largo
esY,acio de tiempo que ha permanecido fuera de la Republica.
Su estancia en Enropa le ha permitido penetrarse de
las necesidades del progreso y de las nuevas fórmulas en
que éste se desarrolla. Pero este mismo conocimiento podrá entorpecer su acción en un estado social en el que
sólo una redncid,i minoría de espíritus 8e ha alzado sobre
el nivel común todavía raquítico y deprimido.
El tiempo se encargará de despejar la nueva incógnita
de esta ecuación. El tieml¡)O es un admirable propagador
de verdades. A él es prec1s~ remitirnos.

:Cn snbstihtdón hfl prri,ihentc he la Ncµúblirn.
Vamos á. presenciar un espect:iculo curioso con motivo
de la iniciativa sobre nombramiento de un sustituto del
Presidente de la República. Al presentarse en la C,ünara
de Diputad•ls un proyecto relativo á la inamovilidad de
los miembros dE::l poder judicial, se pro,·ocó una formidable tempestad eu un grupo de miembros del Parlamento, quienes aseguraron con entonacionestdgicasque
la reforma propuesta constilufa un formidable ataque á.
la d€mocracia, que reclama que todo poder emane del
pueblo. A.hora veremos como los que antañ.o se mostraban celosísimos guardadores del ideal principio de la soberanía popular se apresuran ,í depositar su voto favorable á la reforma propuesta por el gobierno.
Por fortun~ el General Díaz ha i;ido en este caso, como
en otros muchos, m,í.s partidario de las necesid,1des del
país que de las apariencias democráticas, y la iniciativa
subre la suetituci6n del Presidente prueba que ha entrado de lleno en la. política posith'a. Dejan! nombramiento· del sustituto en poder del pueblo, hubiera sido perpetuar la guerra civil, dejar en pie el mismo aterrador
problema que en di versas ocasiones se ha señalado, El
sustituto sení, pue~, en las faltas temporales del Ejecutivo
Federal·1 un poder que emane del pueblo poi· elección indirecta de cuarto gmdo y con la sanción de las C:tmaras.
Los partidarios de la democracia pura, de la democracia
ioterdnit,•ndo en todos los actos de la vida pública, tendrán moti\·O para indignarse. ~osotros no; nosotros hemos manifeijt&lt;ldo ya, en di \·ersas ocasiones, nuestra tibieza por esa tan decantada soberanía y antes de rendir parias ll una ficción que ha servido de admirable preparativo par.t la fatigoRa serie de p1·01wncfomie11tox democráticos
que registra la historia. nacional, preferimos esta forma
franca y leal de crear una :::ituaci6n sólida y permanente.
Para pasar del estado de caudillaje al de los grandes
intereses que luchan f'n los comicios, preciso es crear
una etapa transitoria, un lazo de unión que enlace el pasado con el porvenir. Esta función está encomendada, en
primer lugar, al hombre que ha servido de porta estandarte de la..&lt;1 necesidades del país, dirigiendo y encauzando las corrientes de nuestro progreso, y después al poder
legislativo, que habnt de establecerse, no lo dndamus, sobre ba~es müs firmes y más amplias miras d~ las que en
épocas anteriores han caracterb:ado ,l la representación
nacional.
·
Es evidente q ne el Parlamento es un mal, si por parlamentariF&lt;mo entendemos los combates obstruccionistas
de tiempoM pasados. Pero esta gra,·e dolencia de que se
encuentran aLacados muchos cuerpos legisladores de países extranjeros, es f.1:cil de remediar haciendo que en la
formación de las Cámaras, intervengan personas dotadas
de ilustración suficiente, representantes de los grandes
intereses de la naci6n, hombrea de energía y valor civil
al par que patriotas y depurados, que se hagan cargo de
las altas funciones que están llamados á desempeñar.
Hemos visto los serios conflictos que los Parlamentos

han pruporciornulo en Europa á gúbierno!:! co~-rcc.tos Y
hon1trablei:=, por la fa!lt~ d~ unidad en. las asp1rac101!es,
por la. carencia de d1Fc1phnn, por hls d1ferencms ra~hcales que 8Pparm1 :.í. los paitidus políticos. En Francia es
en donde ei;:te hecho se hace más notable.
La Cámara francesa se recluta entre indiYiduos que no
reprei::entnn la mayol'ía de los interesf's del pueblo francés; el socia.liFmo ha engro1-ado sus filas y m1 golpe de audacia de f'sta intranquila hueEte bru:ta para hacer rodará.
un Presidente tan notable como Casimiro Périer. Y po1·
si esto no fnera suficiente, ahí está la historia de las condecoraciones que nos demuestra !o f{lcil que es _que W1
cuerpo legislatirn se deje corromper cuando los miembros
que lo componen no est,ln dotados de la honradez, del
pntriotismo, d~ la elev;1ción de criterio que son l_a garantía de las asnmbleas lrgisladoras pnra con la nac16n.
Para completar su programa 1 el General Díaz de~ elejir diputados que secunden s.u patriótico pe_n~am!ento,
desdeñando á los represen tantee; de castas pnnlegmdas,
,i los póliticastros, t.l los pu8ilfoimes y-sobre todo- á los
inútiles. Una cámara compuesta de inllti\es-y muchos
hay en e~ actual p~rlamento-uo ~aría el res!11tad_o apetecible y eólo een·1rfa para complicar más la s1tuaC1ón venidera.
.
:Ni el prejuicio _de claHe, u~ la versatil_idad ~el exc.ept1cismo político, m la mer.qumdad de mHas, m la miopía
intelectual, deben entrar corno componentes de h~s .futuras ciimal'llS 1 ni mucho menos la ausencia de convicciones
liberales el solapado disfraz de un mal encubierto clericalismo, 'elementos aciagos para la tarea quP. va á ser confiada á la reprernntación federal.
De lo contrario la iniciativa sólo serviría para provocar
nuevos conflictos, crisis más paYoronis que las qne en anteriores periodos de la vida nacional ha atravesado la República.

.

"6

La época está bien escogida para realizar esta cvo_lu.c1_ n
y el General Díaz completuní. la obra.que acaba de m1crnr
y que lo ha elevado tt gran altura en el concepto de sus
conciudadanos salvándolo al mismo tiempo de las severas críticas qué la historia le hubiese dirigido de haber
adoptado el programa del monarca francés:· El Estado
soy yo.

,.2Lstnthr, trtnntjtriHr

crear esta situación, ayer nada mús, e°; ocasión s~lemne,
declaraba ante los eznbajatlores extran1eros, reumdos en
el banqnr•te del Lord Corregidor de Londres, que los dfas
del ~eiuado de Abdul Hami~ estaban contados, Y n!·g-!a.
á las potencias para que, mudas en poderosa y form1~.1ble manifestación de fuerza, hicieran cesar el estado anaruico porque atraviesa la Turquía 1 con eF_cúncla_lo_ del mundo civilizado. Hoy, merced á un mensaJc recibido por el
ministro inglés directamente de.l Sultán, que pone.al l!"perio turco maniatado á los pies d_e la Gra!1 Bietana,
Lord 8-alisbury aconseja la pr~1de11cia1 y en discurso oficial pronunciado ante las sociedades c011gregadas de la
Unlón Conser\'adora, pide treguas á fayor del cor_rofdo
im erio, cree prudente aplazar PªY"?- mas tarde la ~~ter•
,,e~ción armada, y pretende repart1; la responsab~hdad
entre todas las potencias q0:e je algun modo han mter•
venido en los asuntos de Oriente.
.
.
¿A. qué obedece este cambio de política, que no explican
las· quejas más compungidas del Snltfo? qué ~n gu.ía ~l
diplom,ltico i11glés en sus nuevos rumbos? Sem que m&lt;l1rectamente se confirma la noticia"de 9-ue el Czar, en carta
autógrafa remitida al Emperador ~tullerm~, dec_!ara qneno ha de permitir la. desmemh_ra016n del unpe110 t~u?o
que pretende Inglaterra, y ~xc1ta y co~promete al l'-a1sser fara que las rnisrna..'l nac1o~es que dieron fin y remate a conflicto chino-japonfs. rntervenga~ lªra re~olver
de manera pacífica la cuestión de Arm~ma. Pero s1 tales
intenciones abrlga el autócrata moscovita {,á qué amonto;
nar cuantiosos elementos de guerra ~n la trontera turca~
á qué reforzar la escuadra del ~!ar :Negro? i'i. qué armar a
su pariente y a.liado el Príncipe ~e .11ontenegr?? á. q_ué
alentar los levantamientos macedon1co_s,Y los d1stm b10s
búlgaros? á qué todo ésto que ha ventr o prepadndo!.e
cauta y sigilosamente y á la par que los asesmatos crueles
de Trebizonda?......
¡ ,
No hay que dudarlo: la cuestión turca es un vo can que
amenaza envolver en sus candent.es lava_s el suelo todo de
Europa, y cuyos resplandores de mcend10al~rnbrarán los
escombros de un pueblo, pero p~eden tamb1~n eer causa
y motivo de uni\'ersal co11flagrac1ón. Así lo Juzga Y con
razón el Príncipe de Bismarck, que apart~do d~ la PO.lítica militante ve con más calma y con mirada. 1~parcml
la marcha de 'ios ncontecimientor-1 , y _las tend~ncms que
guír.n á las potencias occid~nta\es, al mtervemr de modo
activo en los asuntos de Onente.

.•.

.

Los que amamos esta bendita tierra amer1~na qu~ nos
vió nacer, y deseamos que li):_&gt;re de extrañasmfluencias Y
por el esfuerzo sólo ~e sus h1Jos. se desa~rolle y ~ngrandesca próspera y fél1z como la tierra_ clásica de la l1bertnd,
no podemos ver con indiferencia m permanecer mudos
RESUME~.-Los misterios de la diplomacia inglesa en la cuando siquiera de modo remotoven:io.s amenazada nuescuestión de Oriente.-Lortl Salisbury y Abdnl-Hamitl.- tra cara. independencia. Por eso qms1érarn_os que uo se
Más sombras.-EI Brasil r el Prí11ci11e Enrique de Prusia. confirmara esta noticia que ha circulado últunamente: se
dice que el partido monárqui,co brasil~ro, que no se ha.
Cada día que pasa, se ve m,is obscttro y sombrío ~l ho- dado por yencido, á pesar de ha~er sido derrota?o en el
rizonte político del imperio otomano. A los Ul'-lesrnatos parlamento, en la prensa, en la tnbuna, en la cat~dra Y
oficiales en A.rmeuia y 1'L los disturbios eecandalosos en en los campos de batalla, sueña con nna .restauración, Y
Constantinopla, se suceden las resistencias armad~ en pretende iluso óerlgafi.ado, volverá los t1emr,os. quepaZeitóun y los levantamientos de Siria y de Arabia; al saron pa;a nunca rnús volver. Si se tratara sol~ment~ de
descont~nto general de los muslimes, se juntan las pre- instalar en el trono de sus abuelos al Conde d En, meto
dicaciones de los fanáticos que proclaman como una gue- del inolvidable D. Pedro II de Braganza, el emperador
rra .:;anta contra los perros cristianos, y las imposibles más democrático qne haya ceñido corona, no haríamos
a!:!piracion1:s libemles de losj6re-ne~ t1m:ox, que prete11de!1 mas que señalar y comentar el .hecho1 q_ue ~endería ácr~llr_
una. constitución moderna que regenere y salve el mon- nuevas dificultades á la novíe1ma Repnbllca¡ pero se mbundo imp~~io. Y allí, so?re ese suelo que ~e estremece si11úa y se afirma que 13: reacción m~nárquica c~er.ta~o~l
con sacudimientos subterraneos, sobre esa tierra quf: se- las simpatías del imperio de A..lemama y del Remo t n1meja volcán próximo á. estallar en formidable e.rup~16n; do de la Gran Bretafia é Irlanda, y se presenta com? c~nen ese campo, donde ss rev1;1elcan todas las m1senas y didato al trono del Brasil, nada menos que nl pnn~1pe
tiene r-u asiento toda corrupción y podredumbre, se han Enriqne de Prusia, hermano del eJ?pe~ador g~rmámco,
dado cita todas las potenciaaeuropeas, tremolando la ban•
y no podemos hablar de tales combrnac1ones, sin protesdera de la Cruz, y pronunci~ndo en alta voz .el n9mbre~le tar con nuestra insignificancia en nombre de la libertad
Crii:;t.o para.ocultar sus aviesos fines y torcidas mtenmo- de América.
.
nes c~n el manto escarlata de la civilización.
~o, no podern~s creer qu_e un pueblo que se eFt!ma, q1~e
.Hanibrienta jauda lanzada sobre acorralada y mori- un partido qirn piensa sernr la cansa de su patna, va) a
bunda res la asaltan, la siguen, la pro,·ocan, la dejan ó á prosternarse á los pie~ de lo~ monarc~s enropeos, co1~1_o
parecen d~jarla un momento da. respiro, para t&lt;?rnar d_es- en otro tiempo f ué la d1putac16n de Mnamar, para peo1r
pués con ira miís enconada y m,1s deeatada Ílma, y dlla- un segundón díc! n~al e_stirpe y secular grandeza, que ~~a•
tando las sangrientas fauces, caer sobre ella y destrozar- ga nn rebafi.o de subditos de los que hoy son una. reun10n
la, dü1putando lne~o, en ;ucha e1~camizada, los míseros· de ciudadanos lib1·es; no podemos creer, y no creemos
y codiciados despoJOS. As1 las ~aClones enropeas sobre el que se repitan. en el Brasil las esct!nas que _f"e representaherido imperio de .Abdul-Ham1d. Ya se congregan para ron en México hace más de nn cuarto de siglo; no ha de
exigir de modo violento reformas y concesiones en el go- haber tanta obstino.ción ni obscecación tantp, en los mo:
bierno de los súbditos cril:ltianos del Bulbín; ya, desde- narquistas brasilero!l, para que- se atreyan, msensatos, a
ñando su imperial poder, le reclaman, nombre mrn com~- ensangrentar su patria y sumirla e~ l~s horr?res de una
sión extranjera. que i_nte;rven~a .eficazmente .en la admi- guerra extranjera. Porque, la Repubhca, es mdudablese
nistración de las provrncias cnstmnas; ya se Jtmtan para defendería, y no faltarían ho\nbrt's capaces de sostener
hacer una manifestación naval que intimide ú. la Rublime inmaculada la bandera de la Cruz Austral.
.
Puerta· ya se anartan para dejarla en libertad, y no esYa otra vez se habló de extranjera. intervención en tu~torbar ~u accioii en la ardua tarea. de sofocar los 111llltiples rra brasilera, pero no se daba _la causa que_ ahora; nada
desórdenes v los escándalos inauditos; m1as veces se con- vino ,í. confirmar la noticia de entonces. S1 deegra~ia~aviene echarle en cara su pertidia, por el aplazamiento in- mente, para la América en general y para la r~pnbhca
definido ele las reformas tan formahnente prometidas, co- hermana E-11 ])articular, fnera cierto lo que se dice, qne
mo diferidas sin apariencias de razón; otras se estipula un IIoheozol ern ha de ocupar el palacio 1iacional ele Río
hacer cesar las exigencia!'!, para no crear nue,·as dificul- Janeiro, que los patriotas repnb.lica.nos se acuerden de
tades al m:enderead0Snltán 1 y permitirle que proceda en Juárez¡ que los impíos monarqmstas recuerden la suercalma ;i apuntalar los muros cuarteados y las columnas te de 1Iaximi!iano y no olviden el tremendo drama del
vacilantes de su imperio; y con tan variado modo de pro- Cerro de las Campanas.
ceder 1 en medio de esa marea de conrniseración y de enX. X. X.
cono el infeliz Abdul-Hamid, falto de tino y de energía,
20 de }l'"oviembrede 1895.
pareCe perder la razón, y se deja llevar de las inspiraciones apasionadas ae sns taimados cortesanos.
¿Y qué !:!e ve en el fondo de esta enmai-añada cuestión?
LA MUTUA.
qué se puede vislumbrar en la obscuridad que proyectan
tan encontrados pareceres, en las torcidas senclas de la
~antiago, So,·!embrc 5 de 189."i.
siempre astuta y solapada diplomacia? ena nación cadusr. D. Co.rlosSommer, Director General de "La Mutua.~M~x:ico,
ca y e11fermiza, her~da de n_rnerte por. la miseria y _la coMuy Seftor mto:
rrupción; un orgamsrno soma! carcomido por la pohlla de
Por la pre,;ente maniflcsto t\ u"ted mi awad&lt;"cimiento ~r la a tenlos afi.os; disolución arriba, podredumbre abajo, disgredónde
qut' he sido objeto con motivo.del pago de las pólizas nt1megación y desintegración por todas parte8 de los elemen- ros 402,7f&gt;Hf12,
876 y 503,910 por la cantidad de $9,000-00 de mi ~nado
tos constitutirns d~ la socit&gt;dad, y por encima de todo, la esposo Prü;ci!iano vmanueva, de cnva. póliza fui bt'nefidarla, } quecodicia. y la ambición cirniéndose fatídicas y mostrando riendo hacer p1\bllca la manife.~taci6n de! ~go, no tengo im•on,een hacer preRente que h_oy, ·en la di!':_tll!guida casa del Sr. Ensus cortantes ~arras para despedazar al imperio agoni- nlente
rique Behnken, y ante el :;r. Lic. Ramón Es¡::,mosa, me fué entregazante, v repartir los despojos en opíparo festín.
da la expresa.da ('antidad Importe del SCA"Uro.
,;¡
Ayer vnada m1ís el Marqués de Salisbur.y, el representanMe es grato como siempre, ofrecerme á sus 6rdene!s alma. y atta S. '"'·
I)oROTEA T. V. DX VILLA:Nli"EVA.
te del poder britúnico, que fué el primero en contribuir á

1l)olítim Qiíenrral.

24

N OVIBMBRE,

1895.

EL :\fUX!Jü.

7

NUESTROS GRABADOS.

P.\LAUIO DE GOUlllm :\O.

Habl:.'1.remo.'l &lt;le los eclificios nota.bles
&lt;fo 1:\ pobl:ici6n que aparecen reproU.ucidos por el fotograbadu en el pr€senten1Ím1;&gt;ro.
El Palacio de loa Poderes del Estad.o,
es un su1ituoso edificio de mampostería,
que limita hacia el Snr la Plaza principal
6 Jardín Juárez. Est.tsitua&lt;lo en el lugar
que ocupaban las Casas Consistoriales de
la. época virreinal, y se comenzó á construir después de la [ndependencia, destinánd?sele .i Pa.lacio ~Iuuicipal. Pero el
Gobierno del Estado to1n6 posesión de
él 1 indemnizando al Ayuntamiento; lo
ensanchó en el departamento oriental,
que es 1a parte máti sólida y mJs recientemente construida, repuso y decoró la
parte occidental, y reuuiú allí las ofici-

LA DESESPERACION DE JUDAS.
( Pl\glna r,rlmera, Pliego fino.)

Gonzalo Carrasco, autor del cu,tdro cuya copia publicamo~ en fotogmbado, es sin duda de los más aventajados.d1scípul_os de la :.\cademia, y. podemos decir1 sin lisonJa, que tiene gemo como artista.
Ilay muy buenos cuadi-os suyos.
Se mclinó á la carrera eclesiiistica desde muy joven, y
al .fin se orden[&gt;: ha pintado mucho en el Colegio de Jesuitas del Salt1llo y en la Colegiata de Guadalupe.
En el cartón 11La desesperación de J udas,1 hay verdad
movimiento y vida.
'
Carrasco es muy modesLo y muy joven, y mucho pue•
de esperarse de él todavía.

LA MODA,

&lt;El lrnjr ~r boh,1 ~e 1n $rñ11rita l.J,m~crbill.
Considerado por los periódicos norteamericanos 1 el
traje quei!evabaal ca~arse la8rita. Consudo Yanderbilt,
como el má.:1 rico hasta hoy visto allí cu ceremonias semeja11tes1 se pnede asegurar que ha sido el más suntnORO
usado en toda Amél"ica r 1)()r consiguiente hemos creido
oportuno y tal ,•ez útil &lt;la.do á conocer. Fué mtls costoso
que los que generalmente mmn las j6venes novias, pero
et.ta señorita, aunque de dieciocho afios de edad apenas,
tenía que prcsemar:-;e ya al altar, como Duquesa de .:\Iar~borough.
Era c&gt;sa elegante /1Jil1ffr de r,1so blanco marfil y· el dibujv fné enviado pm h;ibil 1:;astre de París, que con:struvó
tambiJn pal'te del nmplio curpillo.
~
El frente estaba. enternmente cubierto de olanes de blonda des&lt;l.e el cuello hasta el pie y atr,ts llevaba, una cauda
de f"'orte, ele cuatro yardas de largo. El corpiño atrás
plano, tenía solamente un alto cil1tur6n de raso del cual
se desprendía la cauda.
'
Al lado izquierdo del pecho sobre el cuello sobrepuesto de blonda que cae ca:-.,i hasta In cintura se veía una
guirnalda de :.mthares; igual adorno llevaba la falda á
la derceha y ab.tjo como ribete.
La cauda fué bordada en París y llevaba á la orilla una
tira de encaje con menuilas prrlas y lentejuelas y cuentas de plata. Sibre la cabeza caía. amplio velo de tul de
una corona de az:.1h:1rc8, ¡m·feridos en e!.ta ocasión / Ja:;
joyas, por ser la únic:i vez eu que puede ostentado-!:i la
mujer.
La guarnición de encajes fut&gt; hecha e:-ipecial mente en
Brnsela.s; .es unaco~binación de punto d.e Inghnerra y
punto antiguo, el primero como un cumpluniento al novio, ·y el segundo para imitar de una manera perfecta e!
qne usaron la abuela y la madre de la llíH·ia en su matrimonio y que era insuficiente p,im la Srit,a. Con811elo.
Los ocho pajes ó efebos llevaban ¡m.'CÍOSi)S tr,1je:; de
raso blanco y a:r.ul claro, con sc1111bl'eros Hhistóricos,u de
terciopelo azulado con plumas de aY&lt;:;Struz color celeste.

C!:11pa

IJ SOlllUH'rO

p11,isil'llr.c~1.

Tienen una ventaja los abrigos como el que publicamos,
tomado de un modelo de la. famo~a C;i.sa de Modas de
Worth: que pueden ser usados de día con trajes pal'a carreras de ~aba.llos, para matrimonios religio::;os y para
paseo8 baJo techo, es decir, Museos, Salón de patinar,
etc. :\'"uestro grabado representa el frente de una de esas
cap itas, que consiste en una jaqur1te de pafio café l!luro ó
amarillento, con aplicaciones de lana1 borrosas. Lleva
grandes solapas de_turciopelo obscuro que llegan hasta los
hombros y está.o ribeteadas con i.lmrnnchas tiras del mismo pafio.
Se verá bien sobre un corpill.o arrugado, ner:rro con alto cinturón, corselete de iaso negro que sub~\ hasta el
busto. El vestido podría ser de brocadq 11egro.
El sombrero es d0 fieltro acordonado y list6n sombreado a:r.ul. El gran moño es de listón de faya azulado. Al
frente van grandes racimos de miosotis y lazos de listón
faya atrás, inclinados hacia atrás sobre el cabello. El borde del ala está. ribeteado con terciopelo del cual es también el forro inferior.

:Ca!i ~r,tii; be rariha~ en S1111 :Cni,; Potosí.
Como ofrecirnosennuestro número pasado, publicamos
hoy algunos otros de los principales cocheciLm1 que obtuvieron premio y de vario~ niños que se distino-uieron
por
0
la elegancia de sus trajes.
El carruaje de las nifias Barrenechea y los Heros formaba. una enorme mariposa blanca que cobijaba ú. esas
:preciosas criaturas entre sus alas platearlas. Estaba cuaJado de gardenias en forma de guirnaldas y de vistosos
ramilletes de flore!:! finas y era guiado por lil.S guapas_ niñas de los Heros, vestidas con lujo y con muy buen
gu.;to.
La carr&lt;?za de la niña. Meade y Trá.paga era un bo1iqllet
de gardentas, entre las que descollaba la cabecita angelical de aquella criatura.
}!aria.nito Alcocer vestido de clow 1 estaba admirable lo
mismo que Pepito Perogordo con su traje de jockey. '
En una hermo~a con~ha formada de tela de plata iba
una de las pequeuas h1Ja.5 del Dr. Otero. Las demií.s tirabai:i del carruajito. La cómi~a seriedad de las primeras y
la. rngenua y candorosa sonnsa de la pequeña reina del
mar, orgullosa de ver que las flores se nabfan i:J.echo para _que sus dedi_toa desmenuzasen sus coro]~, hizo que
el Jurado le designara, en galardón 1 otro primer premio
en el concurso.

Hemos procurado hasta. la fecha dará
conocer en nuestro r1Re!"umen de los acontecimie11tos dela sen1ana,n los detalles más
importantes relati,·os al Congrei:;o de A.mericanfatas reunido hace poco en esta Capital. Como no ha. habido hasta a.hora
oportunidad depnblicarmús ilustracicnes
4ue las que hau aparecido, aprovechamos .hoy la. ocasión de la Yisita á. las ruinas, de ~Iitla, para lllSertar algunos vistas de estos grandiosos monumentos de nuestros
ante pasa.dos así como algún os de 0,1xaca.
liaremos notar que aunqne el viaje fllé org:lni:imdo en
honor de los miembros del Congreso, concurrieron sola.mente unos cuantos americanistas, y el resto de la expedición componíaae en su mayor parte de 080.:; individuos de esta Ca.pita\ que concurren sin que nadie se explique porq"ué, á esta clase de expedicionei:i en qurl i-;e
pueden dar buena vida, general tn&lt;-'ntP- á expen,:as rlel
gobierno !ederal, del er¡uio de alglín Estado 6 dti esta ó
de aquella Empresa. FLteron también algunlls pt&gt;riodis~:l'l.
No hablaremos largamente del \'hljt&gt;, porque no tuvo
n:ida de particular: En San Ant,onio Xanahuatipac. primera estación del Estado de Oaxaca1 fueron recibidos
los via.jE&gt;ros con música, cohetes, etc.; ..ilmor:r.aron en
CuicatlJ.n, y en Etla fueron acogidos entosiúl:iticarnente.
Al llegar al Marquesado, una comisión nombrada por
el gobierno de Oaxaca, se encargó de recibir ;i los huéspedes é instalarlos en los alojamientos que les h,ibían
sido destinados.
EX OAXACA.

El día!) lo dedica.ron á visitar el Mm1eo, que contiene
intere.«antes copias de geroglíficos; fósiles y reliquias
históricas. En uno de los patios existe cicrt:.a piedi-;i curios,t, considPrada. por algunos Hqlrnólogos como calendario. Dis~utióse acerca de ella entre algunos sabios mexicanos que estaban por a.llf, y el debate no aclaró "ninguna duda.
En la Academia de Señoritas, la. DirecLora preparó una
bonita fiesta G)'.!Colar.
En la recepción oficial hablaron el Dr. León y el General ::\Iartfn Gonzú.lez.
La ciudad de Oax:aca de Juárez, capital del Estado de
su nombre, es ta Antequera de los cQnqui:;tadores l--~pañoles, Huaxyacac de los méxica, y Lltlá.a. de los zapott,cas aborígenes. Está situada en un fértil y hermo8o vi.1.lle,
qne forman las primeras
estribaciones de la Sierra Madre, cuyo nllcleo
central es el Zempoltepe.c, que eleva su cima
corona.da de nieves en
PI invierno, á. más de
3,400 metros sobre el nivel del mar. Está ceñida
la ciudad por el río de
Atoyac y el arroyo de
Jalatlaco, que la rodean
al 'Norte, Oriente y Sur
Sus calles amplias y ti
radas á cordel, descien•
den en suave pendientr
de Xorte lt Sur y van :i
terminar en las fértiles
vegns del Atoyac.
El último censo le da
una población de más de
32,000 habitantes ; perq
dada!:! las circunstancias
en que se efectúan las operaciones del censo entre
nosotros, creemos que est-a cifra es sólo aproximativa, por más que tenga
todos los carnctéres de un
dato oficial.

na::; tod,h; de la administración pública, el Co,tgn•so, su
~ccn•t.:nía y la. Contadurfa mayor deG-losu y Liquidación,
y l,i Corte de.Justicia con sus dependencias.
Yí:,;.to el Palacio des&lt;le el Jardín Juárez, prescnt-a un

aspecto severo y elcg1Lnte, 0011 su maciza arquería, y el
cimborrio central que lo corona, dom.le uudea orgullosa
la ensefia nacional.
E! palacio tieue también un dt:partamento, el piso superiur tlel ahi de la izquierda 6 lado de Oriente, destinado,¡ habitaciones del Gobernador del Estado, que foeron
::;encilla, pero deceutemente decan1das, durante la admi11istrnció11 del (i-eneral :\Ieijueiro, por cuenta del tesoro
pllblico. Lns administraciones subsecuentes han ido agre~ando :1lgo ,i. estt! respecto, y hoy puede decir.se que el
Jefe del Poder Ejecutivo, tiene en palacio una habitación
cómoda. y elegante, aunque nada lujosa, cual conviene ú.
la. sencilléz republicana.
P,H~AC'IO FBDEHAL.

En el antiguo obispado, en la calle de su nombre, hoy
7·~ de la Avenida Independencia, está. construido lo que se

llama Palacio Federal, donde reciaen las oficinas todas de
la Federación. La antigua construcci6u de un ::;ólo piso,
era más vasta que la actual, pues de ella se cercenaron varios lotes para casas particulares.
Por muchos a.fío~ sirvió para algunos esü1blecimieutos
ú oficinas del Estado, sirviendo sucesivamente par.1 ladcl
Registro Civil, Imprenta, Escuehi de adultos, ú otras.
Por los afias de 1889, v_olvió :í poder de la .Federación,
para destinarlo al objeto que ahora tiene .
El edificio de un solo piso. quería representar groseramente en sus muros exterioreF.algo de la arquitectura de
los P,ilacio.:; de Mitla. Siendo Jefe de Hacienda. el Dr. Ramón Bolafios se comenzó á hacer las reparaciones necesarias en el piso inferior, y se levantó el piso superior,
dando á la fachada un delineamiento sobrio y elegante.
Hoy es uno de los edificios que enbellecen el centro de la
ciudad, y haeervido vara que el Gobierno General econo-

,.

-

-

&gt;

,
i.s_.

'"·•~~t '
-,;

OAX.A.CA..-INSTITUTO

J'&gt;

DE

-

CIENCIAS.

�24

EL MUNDO.

8

~;{cursión

de

NOVIEMBRE,

~rriericanistas.

1895.

24 NOVIEMmm, 1805.

EL .:1:u:;.;1,u.

9

Excursión de Arnericanistas.
•

.ÁNGULO SUR.

OAXACA.-PALACIO PEDERAL.

OAXACA.-PALACIO DE GOBJERNO.

OAXACA.-CATEDRAL,

OAXACA.-TEMPLO DE SANTO DOMINGO,

INTERIOR DEL SALÓN.

OAXACA.-SANTUARI0 DE LA SOLEDAD,

OAXACA.-JARDIN JUÁREZ (ZÓCALO,)

(Fo~. de M. Romero Ibaiiez.)

ENTRADA AL SUBT.l!:RRANEO,

(Fots. de Ramón Ra:c0s, '[)roporcfonadas

por e1 Ing, Fernando Fcrrari Perez.

SECCIÓ~ E];TERI0R

�24

EL l\INUDO.

10

( Continúa de la pág. 7.)
mise buenas sumas, empleadas antes en. alq_uilar casas
aisladas por di:1tintos rumbos, donde se d1semmaban sus
oficinas.

EL AltBOL DEL TULE.

INSTITUTO DE OIEXClAS .

un

LA CATfü&gt;HAL.

La Catedral &lt;l.e O.1xac,\, Yasto. y m•;cir.u e~ifici~ de mampostería, no Qfrece en su extenor m en el 1~tenor de sus
mtves c•c;pJ.cioda~ ese c,trácter Jicrmoso y p11~to_resco que
imprimieron los e:;pJ.llo_le.s á. los templos cn~t1ano.:1 que
erigieron en el ::-;-uern :\fondo. 8ns. tones an cha'd y de escasa ele\'ación, le,ad~rn un aspecto swg~1_lar. I 1 robJ.b_lemente e,;te defecto de const.rucc1ón obl!Uecw 1.í. la nece81tl:1U de
no elevar mw.:ho los muros en un. t~rreno que cu!t fre·
cuencia es s:1.caJi&lt;h por e,;tre1:1.::c11111e11to.3 subterra.neos,
debido {L ht constitución geol&lt;Jg1-::a. del suelo.
_
Otlxaca fué urigida Pn stJde ep1,scop.il .,.desde el ano de
1531, por cé&lt;lula del Empcrado.r Uarlo:s \, q11e. antes había creado el 1\farqucsadu del \ ali~, P'.lrJ. prem!at· los servicios hechos ú b coruua por el gcmo conqu1st¡\dor de
Ilernán (\,rtés.
SA:-;TO UOUXUO.

Lo que sí forma un verJadero mon_umento del arte?ristiano en la ~ ucva Esp,ilrn, lo que. Si &lt;l:ebe .Eer eetndiado
con interés y admirado por el tounsla rn~ehgente, lo que
de:uueotra la riquezil. y poderío gue babw.n_ alcanza_&lt;l.o l~s
comunkhJ.e;:; rnligio:ias en. hi antigua f:O.!oma, es la 1gles1a
y convento de Santo Dummgo de la vieJa .Antequera ..
En ese convento-fortaleza, de al.tos muros y macizos
mechinales, se ha decidido más de una vez In. suerte °:_e
la Rep.íblic~ y cunst:l.!1temente 1~ mar?ha .del Estado. ~El
Jefe &lt;l.e Gob1erno 1 corifeo de motrn! 6 rnstlga~or de 3:~0nad:1 que era dueño de S.rnto D0mmgo,, posern la c,ip1t~l
y -podía impernr en todo el Estado. A.!IL en sus muros c1cl6peo:; que guardan las huellas de la m?tralla., pn~d.e
leerse la historia inagotable de nue:-1tras dlscor?-rns c1v1les,.tantas vece,3 representadas por los descendientes de
los 1n(lumables z,ipoteca.s.
Hoy el decorado de !:is alt~ bJveda.s del templo, es
apenas la. .sombra de lo qu~ fue. Aq ue\lt\ b.1ndada de fieros Jacobinos que se desato contra el templo y el altar en
la ~uerra de Tres Aii.0:-1, mutiló las esculturas, destr~zó los
pnmorosos bajos relieves, ras~~ el o:o de los c.ip\teles,
quebrnntó loi) rosetones, ensucll)_la.s p1_11tura:.1 y analfabeta
y rulla como los b.í.rb.iros de Atila y Gen:se!·1co, no respet6 ni la.obra de arte q:1e merecía am¡&gt;Jro, n1 el monumento qLw exigfa protecc!ón. .
. .
.
.
El arte en sus ma.míestac1ones rel!g1osa~, ya sea rnsp1rndo por lo-3 Yedas, por la. Biblia, ~or el h.orán ó por el
Enu1gelio, debe merecer el acat.1m1ento de toJas ]a-3 generaciones.
,
Toi.lada se pnede ver en a.lto relie,·e el árbol genealogico de la Orden de Predicadores, donde ~e osteuta.n como
en d 11 1icada filigrana los retratos esculpido;, ~e t~do3 l~s
santos ,·arones y l)relados que han engrnndec~do a lo,; h~jos de Domingo de Gu~m,in. Elyapa esclarec1~0, .el terrible inquisidor, el hu1n1lde predicador de lo.s 111d10s., allí
toman su asiento. Dudamos ir1.11cho que en el trabi\J_ú de
restauración que ha emprendido.el .sr. Arzobispo ~dlow
pueda hacer.se algo digno de sust1tu1r á lo que el tiempo
destruyó con mano impía.
. .
La ca.pilla del Rosario, adjunta al templo princtpal, era
también un precioso relicario, en cuy?1'8 bovedas h;.1.bfo.
representado el at'tista toda la «Let,~ma Lanretapa,&gt;, en
ricas y acabadas figuras en alto rehev.e. También por
allí pasó la r,iqueta demoiedora y el v1~nto de tempestad, y hoy solo a.uedau vestigios del antiguo esplendo1·.
1

1895.

llano Y ue un concejal cursi bautizó con el pomposo
be ~ei&lt;Parque Netzahualcóyotl. 11
no"Tu.r~ mostrar la justicia del calific.ativo que dió ,t Oaxaca el sabio alemán, publicamos la vista de la I11Cf~caq~,•
recioso :.un.je, agreste Y encantador, d~nde 11s ami ms
p rinci al~s de la ciudad se snele_n dnr cita .para alegres
liestatcampestres, saboreando ;1cos Y sabrosos tamales
en las tardes hermosas de la primavera.

QErmrnhín ~e ;{merirnni!;tfüi.

El Instituto de Ciencias del_ Est:ido, ~onti~uo al anterior edificio, es el antig-uo ~ernmano Tr~dentmo, ~e Antequera. Aunque la inst.Ituc16n data de! ano de 182b, en que
fué decretn.da su fundación por el primer CJ?n~rei:.o cor.istitucional del Estado1 no había poseído edt~c10 J?fO'{:?to,
hasta que fueron ejecutadas las leyes d~ nac1onahzac16n
de bienes eclesiásticos. Entonces fuéced1do al Estado por
el GobieTno general.
. . .
Por mucho tiempo las clases, que en un prrnc1p1o_eran
desempeñadas gratuitamente por los profesores, se dieron
en un d,epartamento del convento de Sa1~ Pa.blo, que con
este objeto fué cedido _p&lt;;n el Reyer~ndís1mo Dr. Y, l\~tro.
D. Fr. Jl"'rancisco Apar1CJO, provincial de los. Dorn1mcos,
y primer dirt.&gt;ctor del plantel. Cuandp la piqueta de 1a
Reforma denib6 el convento, el Instituto, se transladó
por P?CO tiemp? á .ca.sa.9. p1rticulares, hasta que entró en
poses1ón del ed1fic10 que ahora oc.upa.
E'.-l un rn~to ca:-:erón con amplios departam~nto~ para
las clases, lo~ gabinetes de .fbica, química é ll1stor~a ~atura! rnu" medianamente dotado;:;. Enla planta b:1Ja:t1ene•U1~a a1~1plia biblioteca pública, con cer~.ª ~e q~mce
mil \·olúmenel-1, donde hay algun~s lll?-nt1sc11to~ cu110~os
y obraB ntnts de literaturJ. y de luí.tona. Como la ina~or
j)arte de 1~uest_ras bi,bliotccas, é:sta fL~é _formada con las
de las cxtrngu1dt1:- urdPne;:; rnonást1c.1s, de ahí es q~e
la Sé'CCión 1n.l:;: numerosa y la que c~ent~ con 1113:"º1: numero de obr,,s es hi de Teología y c1enc1as e~le~1ástlcas,
donde se pueden ver curiosos eJen:plat'Cs de b1bhas, Y catecismos cristianos en lenguas 1 ndLgenas.
,
.
l'oseo también un bonito Museo de arqueologia Y ciencias natur~1!es, clondi..: en con[11so tropel se Yen los prodLlCto, &lt;le la flor,\ y l,1. faun:i &lt;lt.&gt; la comarc'.l., mezclados it los
cacharrv:; y anii~st,éticos íJ.ulos de 103 aborígenes. Junto
ll, un preci0.,;o m:&gt;siico tl.o la~ nu111ero.,,as m.tden\s _de constrncc1ón que se proJncen en el Estado, se w hi. p1~toln d.e
propiedJd ll\11.l lSl\ de·
in~urgentp, la. muestra. de un neo rninentl, hl inrng~n en negro porfiru de Q11ez:d~oatl ó
de )1 ti, ó b deHplunrnd,t figura de una lWe mult1c'?lora
de aqnelloH b¡):-;que~. U_n poco &lt;l.e orden en aque) rccrnto,
haría. r&lt;J:mlt.:1.r cun grac1.1 las bdleza-:; de los obJetos que
allí se guardan.

NOVIEMBRE,

También damos á la estampa el colosal &lt;CArbo~ de~ T11le n situado en el atrio d1;; la iglesia de ese puebh~o,P1ntore~co á dos leguas al oriente ele la capitn;I. Se~v11:,i para
enseciar la exhubernncia d~ l.a veg~tac16n lt1J.ur.1osa de
aquellos climas, ~onde los v1eJOS sa.bmos adqu1eien tan
grandes proporcwnes.
. d d ,
Los neblos vecinos que rodean la cm a., SI sory verdade~ls ramilletes adonde con escaso cultivo Y sm los
cuidados del arte, ~e ostentan las galas de una flo:a ~tizada con numerosas especies, muchas de ellas 111d1genas de la comarca.
LAS R.UlNAti DE }flTT,A.

OAXAC.\.. -Kf&lt;XTIÓX
DE

DE LA l!ÓYEJ.U

HA:STO

DBL T .E llPLO

DOlll!S"GO ,

"' Si como al;~nien nsegur:\, en ht constrncción ~el ten~plo
y convento de S.rnto D..nuiugo se empl~.i~~n ~tez millones de pe.i0S, ¿cu.í.nto nece:útar.i la arqutll_1~~es1:; el"' O.1xaca p..1r1\ h:wer decornsamente la restauractun que ha emprendido'?
LA i:;OLEOAD.

Otro templo c:\t(i\ico de la ciudad q11e d.:be conocerse,
es el s,wtua1·io de 1\farfa, S.1ntísim:1 de la. Soledad, p;itrona
principal del ArzobispaJ.o. Tiene ~u leyenda, como todas
las im.igenes qLw reciben extnwnlin:.uio culLO. _,\,, .ht en·
trada del templo, y al pie de la. pilJ._ dd ttgu:1 bJnd1ta, se
enseíia al pi:.1do;:;o cr1\yenle un pen:1:'t.:O duro en que se
cuenta.fu..:: co1wertiJa, pur ob~a do uuLi.grn,. la mula que
conducía li. sagrnda inrngen, sm que ap:uyc1ern despL!és
su primiti\'O dueño. Lo que hoy t.;:. un luJoso santuano,
fué humilde ermita primero, y 108 dones &lt;le los romeros
y las ofrendas de l:.1, picd;.\d h:111 ser\'ido pant lev..l.nta: el
templo donde rucibe culto la )faduna de l~s oaxaq~enos.
El que lo e:, de pur sallg, dicen los catóhc~s. fc.rv1entes
de Antequera, podrá dudar h~ta de lo.s m1sterws de la
religión, pero n~nca de la Y1rgf'n de la Soledad, santa
patrona de los paisanos de J mí.rez.
.
El esttu.liaute apurado, la dama llo~osa, el proletario
humilde el dl~sahuciatl\) enfermo, d rico banquero, Y en
otro 1,ien;po li:tsta el jefe ~0 ~uerriHJ., to~o;:; acuden allí .á
implorar consuelo {L su afücc1ón y re1.11.ed10 ;.Í. ous necesidades.
El templo es hermoso y decentemente decorado, y
guarda en sus criptas lo,; tesoros acumulados por las.cuantiosas ofrendas de los creyentes. El convento adJu_nto,
que es también un edificio. sobe~b_io, ~stA. en la actualidad
dedicado á escuela corrccc1onal e 1udustnal de artes Y oficios.
LOS '1'~80ROS DE LA sou;DAD,

Cuando los excursionistas fueron :í visitar :i Monseñor Gilow éste les mostró los tesoros que guarda en el
ArzobispaJ.o, y que un cronista describe en las línea5!
siguientes:
..
Tras de la presentación hizo p.1,s;.1.r. 4 _lo;; \'i&lt;l,J~ru~ .,í. su
despa.cho donde turn lugar una exlub1c1ón 1,1·ec1ocu,11na.
Abrió est~ un ídolo mixe de m.ttlera fuerte, hueco y que
era adorado en un pueblo de la Hierra, de donde /ué mandado al Arzobispo. En seguida la corona de la\ 1r~er:i de
la Soledad,. de oro con m1s de cien e.-imerald~ 1~ dtstrnto
tamañ.o; la ve:stidura. cuajada de perlas 1;1otab1hs11nru; ror
ser todas iguales, y en número que lubrn, que renunciar
á contarlas. Luego siguió el sfngulo, notable por estar
igualmente lleno de perlas y o.stentJ.r una esmeralda en
el centro 1 del tam&lt;1.fio de nn huevo de µaloma. La b,rnda
que data de hi guerra de IndPl_)cndencia, eu que lo.:, eApañoles hicieron gener&lt;1.la á. la Virgen, (le razo &lt;;zul bordada
de brillantes, perlas y esmeral&lt;:1-as. E!. espadm, de empufiadura, y cubierta de oro .Y hoJa finís_1m,1 de acero. Los
clavos con his cab¿zas c11b1ertas de brdla.ntes, la llave del
camarín también cubierta de brillantes y mt1~titud ~e
alhajas, rns.irios, anillos, m~d,iUones, qne sena l_)~OhJo
enunciar \lan1ctndo la atención sobre toJo, un c.drn de
oro, obra.' d?- arte ita!iani\, c;m -pi~Jrn::1 p~·,:cio~as ci:~i\rzadas. y que fné regalo que .hizo al Ar.zob1spJ el senor su
padre cuando cantó su primera misa.
L03 PARQL'E:i DE OAXACA.

Aunqneel Barón de Humboldt 11.amóú. Ü&lt;1.~aca \a(&lt;Ciudad de lo,;, Jardines,,, pocos son de unportanc1a en la localidad.
Como una muestra, d.imos la vista del jardín central 6
del Zócalo, al que oficialrnente se llama uJuá.rez,» por la
estatua dd gran Re[orma.Jor, del Plebeyo de Guelatao,
que en medio se levanta.
Ofrecemos también una vista tomada del paseo de Guadalupe, al que los oaxaqueños llaman con sencillez el

{*)

• Queden para los sabios ameyi~anistas y aun Pª!"ª los
eruditos chirles discL1tir la ant1guedad de. los P1.1.lacios de
Mitla. Averigüen ellos, cuanto puedan, s1 son.monumentos de los toltecas, de los mayas ó de lo~ an~1gt10s zapotecas. No entraremos nosotro.'3 en esas chscuc101;0:s, muy
interesantes,en verdad, vero de P?CO fonU.o_posit1,·o.
Nos bast.'\ {~ nuestro obJeto publicar .las v1st?-s _que hubimos á la mano del pueblo y lns !·tunas. OJaly. Ys~ tu,·iera mi.í.s cuidado con ellos para ent~1· que la rncnrm Y
la io-norancia no concluyan tan de prisa la obra destruc·
tor: de los siglos, qne tienden á l~acer que cle:mparezcan
esas reliquias sagradas-de los antiguos pobladores. , .
Tenemos un conservador de monumentos a.rqueolog1cos· pues qne indique la manera adecuad,i para conserva/los de Uitla, y no tengamos después q°:e avergonzarnos ante el tourista ó el investigadpr extranJero porque !1º
encnentre m,1.s que ruinas de rumas, fragment?s de piedras donde debía encontrar altos muros, y gigantescos
pala~ios.
No hay que confiar en los n:ifaeros moradores de. Il;Q.~el
pueblo infeliz; si son descendie~1tes de los que en t1tamca
empresa construyeron los palacios, nada les queda de sus
anteceeores; tienen en su frente el sello de una rm:a degenerada y proscripta, y nada podrán ha~er ~?r con~ervar una herencia que no alcanzan á apreciar . _81 se quiere
consen·ar e::;as, reliquias nómbrese un guc1;rd1an d~ ~uern,
qlie por retribución competente, se resigne á. v1v1r en
un destierro.
.
Que el Gobierno ele] E~tado. ó ~l de Ja Federación to·
men á su cargo éi:lte nombra1men1~nto¡ ~ero que sea pronto¡ así lo cxije nuestra.cultura, as1 .lo pide la neces1~ad .
.Al regre:s:tr de 1:1.S rumas flleron rny1tados los turista.i
para un gra.n banquete que se efectuó en el salón. d.e ac•
tos de h Academia de nifia-1 y que tU: vo gran lnc1m1e_nf:O.
Al día siguiente, 13 del netual volneron los exped1~10narios á Puebla,. el 1-1 se encontraban en esta Capital
per[ectamente sii.tisfecho:s de su daje.

*

**

.

No concluiremos sin dar las gracias á los Sres. Ing.
Fé'°rnando Ferrari Pérez y :M. Romero Ibáñ~z 9"e Oaxaca,
por las fotografías que bondadosam_cnte se.s1rv1ero11 prestarnos para este artículo. Cada. dia .adm1rai_:nos m.áa. l:1
preciosa colección del Rr. Ferran, quien no solo se limita
:i hacer por sí mismo tan buenas fo.tograffas como las de
la Expo:sición de ganad~ que pubhc~mos la semana. p3sada sino que se ha dedicado á reumr las de los. meJor0a
artistas de la República, tales como las de las rumas, bechas por el Sr. Ramón Ramos.

X.
(•) El nombre de \lltla, \·iem.\ del niéllá.n nahoa 6 lugarde los muertos. según a_,;ojgura ·•ll~xico á trav&amp;i de 19-~S_iJ;:-tos;'' p;:ro los tza.potcca

le llamaban en :;u lengua LyobM, que sigmtica el ce1Uro del de3camio.
Dice Uuuguia que tomó ese nombre, de s.::runa gra11oqu~ad de ~lerraó utvel m.ls bajo queel suelo que la rod&lt;!a, y que por eso ta.mbién
fué {k"litndo el lugar para ~pulcro de lo:,; reyes tzap.::t...-ca, Y mansión del Sumo &amp;i.cerdote.
.
.
Puede deeirf;t;I, que la.&lt;1 rnlna11 se r~uce_n ácua.tropalaC'ws v do.'lpl•
rámides. Ifoblaurio del gmn pa.lrtcro, die.e Burgoo. que vló fos edrÍ!-

cien, hace m,1,- de do" siglos. cuando tod.J na uo est:,.'1.ban tan destrwdos, como hoy; que formaba un cuadro .. sa o¡mlenta CO.'&gt;a ó panteón.,
con alto.~ y snbtcrn'i.neo"; &amp;:to." en u.quel huec_o de que ya liablam1?5,
igualaniJ.0 con mai\a lll.i cuad'.'ll.~ eu proporción que cerraban, deJ&amp;biLn un p¡i.ti 1 muy e..,pacto,;o.

La construcción de c'&gt;te p.l.lacio m!1-nifl1sta. la iuva&lt;;lón tolteca. Los
muro'&gt; snn de tierra mJzclada con pi!W.ra;;, y M B,mdeller, que hace
algunos añ.os vhdt0 la~ ruinas, afirm_a. que son part!ilC.i de Joao. Bnrgoo. die&lt;! que el centro de é.~ta.~, e.; da una argamaza tau fuerte, que
no so subé con qu¿ la amai.arou.
Mejor que cualqul_era de.~cripclón, darán idea m1~stros grabados,
por Jo cua.1, nos lhmt.i.rom::&gt;~ á. dar alguno~ pormenore.s y ex.plicacioues curiosas.
L,1._ &gt;lalii,; del fü.llflclo principal, eran r~tro a.ltas y cuatro bajas_
&lt;liviúida~ l\,tu.-;: el salón de enfrente, servia desantuarlo Jlil.ra los1dolos que e.,;tl,l.han S()i)re una piedra !.(randisi1;11;r1,. que servia de altar, Y
en Jas grandes !lOlcmn!dade.,, que con ,,;acnfic1os se celebntban, 6 en
el entierro de algún reyú señor. el ~mn i-a~rdote_orden~ba Asus ministro~. inft!riore,-que disptaierunel_templf?,.los z~u.umer10s r la..'I vestidura"- v b11jaba á ,:,¡ co11 numero...a com1t1va, sm que los h?mbres
del pt1.:i'b10 ~ atreyle~en á ,·ede el ro~tro por e::;tar persuadidos de
que h:1bian de C'aer muertos si á. Umto osaban.
Ya en el s¡¡,ntwi.rio. le vestian una ropa b!anca. de algodón, larga.
hru.ta. debajo de la~ roñllla~, y ,;obre e,la. otra A ma!iera de dalmá.tica Ju.brrul.a eon ti¡ntr'&lt;&gt;-'l 1,;imbólir;a"\; le ponían una. tmtra. en la cabeza
le cafaa.ban lo.~ piés con sandalias tejkliLF de oro do colorns. Ahi
ha.biaba. con Jo,; d[osc.: y ('Omunicaba. !&gt;US órúe.Ll~~ ú. los creyentes, 6
hacia los terrible~ sacritic!o'-, tendieudo á la victima &lt;;Obre una loza
al efect-0 preparada; rasgánrlole el pecho y u.rranc.:\ndole el corazón
para oírel'erlo 11 sus deida.de8.
El segundo M.lón sen•ia. de cAmara sepulcral de los grnndeg sacerdot.e-&lt;i ve~ wrcero de panWón de los roye:;. .-\derl.!1.a.ba.n los cadáveres de Sw monarcall, d.! las m~jores rop11s, pluma:;, joya.➔ y collares
de oro y piedras, armtmrtolo, con uu e..cmlo en la maoo Izquierda. Y
en la derecha uu venablo de lo'l que en su:; guerras w,;al)a.n .. Se han
descubierto en uu sepulcro de Tehua.ntepec, de un rey ó ca.ctque del
Itsmo varirni de es:&gt;s objetos de oro, cuyo metal sola.mente, se calcnLt.
en dos mll P~f:OS.
.
Ahora~ encuentran tapia.dos los snbte~rá.neo.~ del palacio de Mltla, sin que iC ha.ya hecho en ellos la d.eb1da explora.clón, lo que ha.
tenido tal vez por origen la, prt."O&lt;'upac10nes del pueblo.
Hay eu &lt;-ste. la creencia de que los subterráneos a.bren paso é. un
ea.mino cubierto que va. á. una fortaleza que sobre un peñón se rovant.a y eu la cllal no h&amp;y .. gua.; esta circunstancia. lo hace invelosimil.

24

1895.

EL MUNDO.

TEATROS.

PERSONAL,

~ieni nos obsequió con un estreno: Norma, es decir, el
primer acto de esa ópera más dulce que el melado.
Nos obsequió también con Edmea, á.la cual prefiero sin
vacilar La Paloma, que en concepto de 1\faximilinno, era
1a danza más linda del mundo.
.Francamente, yo no tenía el honor de conocer á Oatalani y ni falta me hacía. Lo que es á él, val autor de la
partitura de HRuy Bias,)) no pretendo trm3.rlos. Que San
Pedro se las bendiga, aunque Dios no se las &lt;lió. Por mí,
que no siga uelucubrando,1 el buen @eíior Catalani, aún
cuando ha.va sido maestro de composición en el Conservatorio de )!ilán, según asegura D. Pepe Castellanos; pero
malas lengua~ dicen que Edmm, es obra del Sr. Sieni,
una de las obras de su ju\·entud, Ahora me explico por
qué el Sr. Sieni se metió 11. empresario.
Hay, así mismo, quien califique la rnusica de Edmea
de música pa:-a bailes, y, aunque un cronfota la titula
Wagneriana, 8in que se lo trague la tierra, me atengo al
juicio del otro, porque no sé que tí. la música wagneriana, por amor al incógnito, le guste andar de trapillo,
tan de trapillo que se exponga á que uno la confunda con
cualquier malaventurada.
Despul'&gt;s de J!Jdmea y del primer acto de ..Ym·ma, vino
Fatt.~to. Ya hablé mucho de él, y ahora no quiero confundirlo con la música wagneriana.que anda de trapillo.
Bal,Jini est:1. malito; Libia Drog se defieude de Sieni lo
mejor que puede, y la Capellaro halla que el teatro es
más difícil de lo que parece. .Angelini se entusiasma de
vez en cuando, y Ottaviani no se amedrenta.
Y de aquellito (Lolwngrin, las TValkiries etc. ) nada¡
Siene les ha dado un poquito de tente allá..
Paciencia y . .... .Edmea!
El nuevo abono en el Teatro Nacional tuvo poco éxito
y es muy posible que fracase por completo devolviéndose las entradas, ,i consecuencia de la separación de Libia
Drog que se nos anmwia á última hora.
Seremos justos: en Fausto meredó sinseros aplausos fa
Srita. Capellaro, que fué algo censurada en ((Los Payasos.,,

D. BERNARDINO DEL RASO.

NOVIEMBRE,

.

*

* * donde hoy por hoy no só.Arcará.z Ee fué á. la Haba11a,
lo h ay guena de independencia: hay también una especialidad que Re llama Concha Martínez, y que se luce en
una pieza que se intitulada Et Caramelo.
Arcaráz {Don Pedro L regresará de su ,·iaje con Concha.
Martínez y ~on otros artistai:;, y quizá antes de que vuelva se habrá puesto en eecena muchas veces, en el Principal La Dolu,w~, obra de Don Tomás Breto11, que estaba
en ensayo al escribir yo estas notas, y que promete durar
mucho en el cartel. La obra es difícil y ha sido preciso
ensayarla con tesón.
En el Arbeu entendieron***mejor la cosa y pusieron La

Dolorril en eflcena ......... sin mú1&gt;ica. La obm g111--tó muchísimo aún así y no podía ser de otro. modo. 1'.s La Doloi·es
un drama bellísimo, admirablemente ¡wneado, que se desarrolla entre individuos del pueblo madrileño. Su versificaci6n fluida y elegante, e01bdesa 1 y los recursos escénicos de que el autor se vale, ni son vulgares 11i inverosfmi]es.
M:'is todavía, la compafifa del A.rbeu, contra su costumbre, interpretó bien la obra.

.
**

.

Puede asegurarse que no existe en México un comerciante, un cajero ó empleado de caea mercantil, que
maneje fondos, que no conozca y 110 haya estudfado ó consultado, por Jo menos, los libros escritos por
Don Bernardino del Raso para la ensefianza práctica
de contabilidad.
Esas obras, dfclaradas. de texto en
nuestras ese u e 1as
nacionales, elogiadas por los profesores peritos y premiadas en el extranjero, han sido
el orígen de muchas
fortunas, debidas á
la sencilla, exacta y
constante contabilidad, base de toda
buena organización¡
han procurado también una profesión
á mnchos jovenes¡
han producido, en
fin, gran suma de
bienes al comercio
en general, á muchas nf'gociaciones
y á numerosos individuos.
Era, pues, de jut,ticia, dar á conocer á nuestros lectores,al Sr. del Raso, .como uno de los hombres útiles y disti nguidoE de nuei::tra Eociedad. ¡:::n última obra, c,Tratado
de los docume11tos mercantil(s más usualeF así como de
l~ 1egalización 1 u es Ull verdadero tesoro pa;a los comerciantes.
El Sr. y la Sra. John L. Dyer nos anuncian el matrimonio de la Srita. Jean Vivian Fordtran y el Sr. 1Villiam
Brenstedt, residentes en \Vaco 1 Texas, y á quienes deseamos felicidades.
-El Ingeniero Fnnnndo Ferrari Pérez ha obtenido
permi1:o de las C,tmaras JpgiFlatiras para deEempellar el
cargo de CónPul general del erugnay en :México.
-Ila fallecido en San Jerónimo, Tehuantepec, el joven
Erneeto de GvYél".
-DeFde haCe algunos días @e encuentra en México el
Sr. Fernando Llaguno, c011ocido fotógrafo de Guaymas.
Efite dif'tinguido arfo,ta, uno de los mejores de la República, \'iene f'n bmcn de aliYio que. sincernmente le deseamos. Los lfctores del 1&lt;1\ltmdo,,i ya han visto buenas
móeetras de sus magníficos trabajos.

RESTJMEN
DE

Los acontecimientos de la semana.

Ahora han menudeado los conciertos: J.fanjón abrió un
abono en el Consenatorío, y D. Gustavo Thalberg dió
Háblase de que se va ti. acti\·ar la campana del Yaqui
con ou compañía de artistas, una audición en el Casino pues se intenta cortar de raíz la rebelión perpetua de eso~
Alemán, en la cual hubo muchos aplausos.
indios indomableF! que tantos perjuicios ban causado en
Este :.\fanjón enibele1m. Qué mundo de armonías debe
nuestras comarcas del .Norte y que son un peligro consde haber en su espíritu! qué mundo tan hermoso! La ar- tante para la tranquilidad del país.
monía es la sol;t compafier.a. del pobre ci(&gt;go. Cuando al
H:kense con tal fin algunos preparativos en las fábrinacer éste, hi dicha le dijo: yo no seré tuya, y le Jlizo un C/ls de guerra; lm salido ya una batería de artillería y
mohín y se alejll; la armonía compasiva se acercó, le hi- pronto cornenzani. el nuern período de esta fatigo.sa camzo cariños y le dijo: no llol'es, yo me quedo contigo.
paña.
-No veo-clamó el pobre desheredado.
-Y qué meimporta!-responclió la.buena muchachaComo annncinmos, el domingo último se efectuaron
no penes por eso: yo te conduciré ¡Í regionrs donde se ve en el nuevo Ilipúdromo de la lndianilla, las carreras inausin ver: donde !'le siente.
gurales, con el siguiente resultado:
Oh! buena madre Naturaleza, .tú tienes piedad de to~
Primera carrera.-premio-Fagnn.
dos tus hijos, y les devuelves con creces lo que han perSegunda-premio-Oxford.
dido.
Tercera-pren1io-Fusse.
Hay espíritu:- que ven mucho, y que, como ciertos p:1.Cuarta-premio-Jimi Rags.
jaros ú los cuales la cmelclad de un niílo arranca. los ojos,
Qt1i nta-pren1 io- Prince.
en el seno de la sombra cantan mcjor!
La concurrE&gt;ncüi que asistió á la inauguración, fné disTu sabes de eso )lilton! Padre Homero, tú sabes de tin~uida y numerosa.
eso !
El hipódromo es nmplio y bonito.
Beethoven ful&gt; llHÍS infortunado acaso qne eEos pobres
El martes hubo en el rnismo hipódromo otras carreras¡
espíritus rodeadmi de ~ombra. El, el músico C"xqnisito,
pero estuvieron tan desa1liniadas que se ha decidido que
perdió el ofdo! Y, sin embargo, siguió soi1undo anm,nfas en adelante sólo se ,•erificanín los domingos en la tarde.
y encadenándolas al pentágrama.
Cierta noche, dice mm historia, Beetho,•en, que, ya
sordo viaj11ba con un amigo, 111:"gÓ á una casita donde soLa junta direcLiva del Asilo Colón se ha constituido solicitó 'momentáneo a.brigo.
lemnemente ..
Los habitantes, gentes sencillas, que amaban con paEs de rsperarse que el nue,·o establecimiento de be1iesion la música, pu!:iéronse 1í ejecutarcondiversos instru- ficeneia1 patrocinado como est:t por damas qne disponen
mentos un trozo delicado:
de recurso5l y caballeros de nlta posición social, produciBethoven, á quien no conocían, advirtió que lloraban rá resultados muy laudableE.
y preguntó:
-¿Qué pieza es esa que tant.o os conmueve?
En la Sucursal del Banco 1'.,.acional, en Mérida, se ha
-Ea, le respondieron, El claro di&gt; l11nr1 del maestro Beedescubierto un desfalco acerca del cual corren varias verthoven.
siones.
Y el maestro se echó ii llorar!
Como el presunto responsable está en la actualidad enCuando agonizaba, más tarde, acompaiíado sólo de un
fermo é imposibilitado de hablar, no se puede aun deamigo, volvióse ,í. éste y le preguntó con voz trémula y
terminar nada preciso.
opaca.:
Sí se sabe que el desfalco asciende á. la suma de 160,000
-¿i.""[o es verdad qne yo tenía trilento?
-pesos, de los que se han recogido 50,000.
T&lt;iles fueron sus últimas palabras, semejantes :í. las de
El cajero, Sr. \Villcown, esttL imposibilitado según deAndrés Cbenier, que momentos antes de perecer, mur- cimos de hablar amplia111ente, porque sufrió un ataque al
muró tocándose la frente: HAquí había algo.n
cerebro á consecuencia. de haber tomado sustancias me*
dicinales, no se sabe si con el fin de curarse de alguna en**
En Orrin 11a anidado La paloma azul, que es un fénix fermedad ó con el de suicidarse.
.de mala ley. Yo por muerta la tenía; pero ya de nada
Se le atiende ef¡cazmente y l)0r lo pronto ha confesado
puede uno fiarse, Eobre todo en trntándose de compañías ser él el solo culpable, diciendo qne el desfalco había sidramáticas de cierto género.
do originado por operaclones desgraciadas con henequén.

11
A fines de la .. emana última, se verificó en el primer
salón de jurados, la. vista de la causa de Clemente Ramírez1 asesino de su amante Josefina Gama, y reo de otros
varios crímenes.
El acusador oficial fué el Sr. Lic. Nieto y los defensores los Lics. Saavedra y Peón del Valle, quienes apelaron de la sentencia de pena capital á que Ramfrez fué
condenado.
Se está pavimentando de nuevo la calle del Espíritu
Santo, sustituyéndose su adoquinado de madera, con piedra de recinto.
Hase inaugurado en el patio del Caeioo Nacional, una
exposición de pinturas, arreglada por el Sr. D. Jesús F.
Contreras.
Los excursionistas á las ruinas de 1\lilta, han dirigido
al señor Presidente de la R1?pública, un ocurso, pidiéndole que dicte un acuerdo encaminado á la conser\'ación
de tan importantes monumentos.
El Gobernador del Estado de Guenero, dirigió el martes en la maliana, un telegrmna al Ministro de Hncienda,
participándole que los tres individuos que trataron de
asesin,u al Cenera] Antonio Ezeta 1 en el puerto de .i:\capulco, son ecuatorianos y que se ha logrado su aprehensión, y se encuentran á dispo::ición de la autoridad en el
indicado puerto.·

Acaba de efectuarse en Córdoba uria bonita fiei:ta, de
la cual tenemos completos detalles; pero que nos yeremos
o_bligados ~i resellar en pocas líneas, por la falta de e1:pac10.
Tratábase de inaugurar el Teatro Circo Krauss, y para.
el e!ecto de organizar la ceremonia, fué d1?signado el 8r.
Albmo A. Leal, como pusona de buen gusto, de acti,•idad y de influencia entre las familias de aquella pobla~ió1~. Aquel estimable caballero, procedió desde luego á
mvitar á ochenta y ocho de las más diHinguidns señoritas de la localidad, para que asistieran con el carácter de
madrinas, y aceptaron toda!:', de buen grado, con excepción de tres impí'sibilitadas para a:=:istir, por motivos de
salud. Fueron esas elegantes y bellas dammil, colocadas
en semicírculo en el foro que, de tal manera ocupado,
ofreció precioso e.spectáculo al dei-correrse el telón, mientras una múi;;ica ele 40 instrumentofol, bajo la dirección del
maestro Paniagua, tocaba repetidas dianafol.
Las eimpáticns é inteligentes sefioritasAllcin E. Leal y
Alic!a Garnaro, recitaron con buenaentonnei6n y mayor
gracia, dos poesías que lamentamos no poder insertar.
En Ef'guida le fué entregado al propietnrio del teatro,
D. Eduardo Kranss,-laborioso y progreeiEta anci.tno, que
á costa de gran&lt;lt-s esfuerzos, ha logrado ver terminada
su obra al cabo de algunos mios de inici.1da-nn tarjetón
en que con¡.tan los n{im bres de todas las nrndrinas, al calce de un voto de gracias en noi11 bre de la sociedad cordobe~a.
El acto estuvo muy animado, y tu\'o gran lucimiento.
En la noche, ee estrenó el teat!'o, poniénclo en escena
la compafiía de Luiea Martínez Casado, el drama de Ehegaray: 111\fancha que Limpia,n con tan buen éxito, que
hubo necesidad de aumentar asientos en los pasillos,· y
que muchas personas vendieron en cinco pesos los 1:.illetes de entrada que por $1.50 habían adquirido.
No terminaremos sin em·iar nuestras felicitaciones al
Sr. Leal, poi• su empello y tacto para organizar la bonita
fiesta de inauguración que acabamos de restñar bre\'eroente.
El Fstado de Yucatán va i1. levantar: en honor del distinguido Yucateco D. Eligio Ancona, en la Rotonda de
los Hombres Ilustres, donde descansan sus restos un
monu11Jento de urnrmol que co~tará nno8 cinco mil' pesos.
Ya se colocó la base.
H,íllaee en e~ta ciudad· D. Juan Tornton, director de
un ferrocanil que se construye en Guatemala 1 y que es
uno de los náufragos del vapor (iColima.,i
Esttt terminada ya la estatua ecuestre del General González Ortega, mandada hacer á la Fundición Artística

Mexicana por el Gobierno de ZaCatecas:

La corbeta-escuelai,Zaragozn,n se encuentra en Acapnl·
co de regreso de San Franch;co, y espera t'ecibir la dotación de arnmmento portatil y municiones que se le vai1
á dar, para emprender un duje al Japón y ú. las costas
de Africa.
En bre\'e estarán concluidas del todo las obras del Teatro Degollado de Guadalajara.
No hace muchos días fué inaugurado en la ];xposici6n
d~ Atlanta el departame1~to ele l\Il'&gt;xico, habil mente orgamzado aquí por el lngen~ero D.'Fernando Ferrari Pérez.
Ocupa este departamento .un eepacio de 4,000 pies cuadrados.
En el acto de la inauguración tomó la palabra nuestro
comisionado el Sr. Gregario González, contestando las
carii'iosas frases dirigidas á l\féxico por el Presidente y el
Alcalde; aquél, al d~clarnr abierto el depart;amento, expresóse, en efecto, en términos muy favo:-ables para el
país.
La Banda de Artilleros, que fuéexpresamente de esta
capital á la Exposición, tocó el himno nacional mexicano, que fué recibido con vi,•as á :México.
Pasada la inauguración, se sirvió un banquete.

La 0:6nica Mexicana ha abierto un concurso para poetas festivos .
El vencedor será premiado con un bronce que rPpreaenta it D. Quijote.

�~4 ~ OVU::MJUU:, Hl\J5.

EL .\!l'NUO.

12

NOVIEMBRE,

189,5.

-=-

EL MUNDO.

EL CE:-ITENARIO DE LA LITOGRAFIA.

Dice «The .l\lexican Herald:)l
ttGrandes alabanzas nos merece «EL MUND01n el gran semanario ilustrado de México.
11Todo inglés ó americano residente en la capital, debería comprarlo para remitirlo á sus amigos del exterior,
como una muestra de lo que México es capaz de hacer para produ:ir un periódico ilustrado de primera clase, don-

Hace pocos dim=- 1 con motívo de las fiestas y certámenes á que dió Jugar el centenario de la litografía en Pads,
el Presidente de la República, visitó la Exposición abierta en el Campo de '.Marte, acompañado del Sr. Pa.ul Dupont, presidente del comité de la Exposición. M. Faure
recorrió !as diferentes galerías del Palacio de Bellas Artes.
El Presidente, en medio de la numerosa conc11rrencia
que allí se encontraba, permaneció mús de una hora en
la galería Rapp, donde están expuestas las producciones •
científicas 6 artísticas de la industria francesa.
Durante la visita presidencial, según cuenta el Journal
des Debats, el Sr. Lorilleux, gerente de la más importante
íábrica de tintas para imprenta, presentó al Sr. FélixFaure algunas persouas de su casa, entre otras :i 10s sefiores
Ilussenot, Guaseo, director de la casa desde hace 2ó
aií.os; Plumereau, cajero de la misma, puesto que desempeña desde hace 40 años, y al cual, la medalla de honor
que obtuvo en el concu~o, le valió las felicitaciones del
Presidente. El Sr. Félix Faure, habló con el señor L-Orilleux sobre los importantes negocios de esta casa, que provee de tintas de imprenta al mundo entero, y cuenta. con
innumerables sucursales ó depósitos en el extranjero, entre ellos el establecido en México, casa de los sefl.ores
Lewis &amp; Block, Agencia de F1í.bricas Extranjeras, Calle
de San FelipeNeri número 2.

de nada puede faltar al gusto más exigente en sus compactas páginas, y donde no se hallará. um\ s·o la línea indigna de ser leída por la pt\dica vil'gen 6 la respetable matrona..n

•••

R~ciba nuestro colega los más sinceros testimonios de
nuestra gratitud por sus galantes frases.
El miércoles en la tarde se leyó en la Gimara de Senadores, el Dictámen de In. Com is16n de J nsticia1 formado
por los Sres. 8enadores Don Genaro Raigosa, Don Rafael
Dondé y Don Emilio Rabasa. el cual propone la [aprobación &lt;le la amnistía para. los duelistas.
H,~ dispuesto el Regidor de Instrucción Pl1blica, que
los padres de familia matriculen á. los niños que han de
concurrirá. las E:3cuelas ::\Iunici ales en el aií.o próximo,
á partir del 15 del entr~i.nte en e Pabellón Morisco.
El objeto de tal detL•rruinación, es que las personas encargadas de la matrícula, distribuyan el n(nnerode alumnos que han de concnrrir á cada escuela.

1

Se ha ampliado hasta el 31 de Diciembre de 1896, "'el
plazo para la terminación de los edificios que se est,ín
construyendo 6 se constrnyan á una y otra márgen de la
Calzada de la Reforma, con el fin de que sus dueños tengan &lt;lerecho á la exención del impuesto predial 1 concedido por el decreto de 24 de Junio de 1889, y modificado
por el de 22 de_Ju11io de 1803, que seguir.-t observándose
en lo que no se inno,·a por el presente.

El General José Perez ha recibido ya á lo que se dice
instrucciones del Gobierno, para regresar al país, pues ha
terminado ya las comisiones que se le dieron y que motivaron su viaje á. Europa; ·comisiones relativas á las transformacion de cañones Bange de tiro rápido, el estudio de
la artillería de á caballo y la construcción de materiales
de artillería.

Un periódico refiere que el Congreso de la Uniún de•
cretó últimamente una pensión mensl:'al de $100 á. una
señ.ora que Pe decfadescendiente de Hidalgo y que ésta
se disponía ya ,í. recibir el dinero, cuando se presentó la
Sra. D~ Guadalupe Hidalgo y Costilla, descendiente legítima del Cura de Dolores, al Senado, haciendo ver que la
señora en cuestión no descendía del héroe.

Pronto estarán en México los pelotaris contratados para la inauguración del Frontón Mexicano uEder Jay.n
Nueve son esos pelotaris, y su jefe, Rogelio Zabirb, se
encuentra ya en esta capital.
Se dice que el 15 del próximo Diciembrre, se inaugurará la Penitenciaría de esta ciudad.

Se dice que una casa am~ricana de ;esta Capital, organizará. '.en breve una Compañía de Seguros para robos y
accidentes en bicicleta.

Hablan los periódicos de que en el Gobierno del' Distrito:Se:estálformando el Presupuesto general de lo que im_portan los sueldos de la planta de empleados y de todos
los gastos de eeaoficina, para presentarlo al Miqisterio de
Hacienda por el conducto respectivo, pues con motivo de
la supresión de las~alc,\ba.bs, en el ramo de trigos, hari•
nas, aal vados y centeno, el Ayuntamiento dejará de per•
cibir el 20 por ciento de las entradas por ese impuesto y
hay el proyecto de ayL1darlo en sus gastos, puesto que se
l(quita. una entrada de importancia.
Se espera por lo mismo que haya en ese sentido algunas reformas y supresión de empleados.

2·1
=----

NIÑA UNNA.~{Fot.

Lobato.)

Según nuestra costumbre, comunicaremos á los lect&lt;?res las notas últimas referentes á la Exposición Mexicana.
Se ha ex pedido una con vocatNia para que todas las personas que deseen contratar terrenos situados en el rancho de Anzures, procedan á hacerlo, sujetándose á condiciones que se han determinado.
Se trabc.1j;1, en dh•idir los terrenos del Rancho de Anzures, en lotes, señalado!! con estacado.
El señor Ministro de Fomento ha recibido ya para su
aprobación, el reglamento á que se sujetarán los trabajos de la compnñía comisiono.ria. de la Exposición.
Los Sres. E. Banliau, A. Justín y E. Narcisse, de E. U .
se encuentran en la capital, adonde han venido con el
fin de encargarse de la construcción de edificios para el
Certamen.
Las solicitudes siguen aumentando.

Combate de flores en el Teatro de la Pai.
FIESTAS DE CARIDAP F.N SAK LUIS POTOSI.- ·ocru:

DE LAS NIÑAS

OTERO.-(Fot. de Mendez Hnos.)

l.-~iilos Prrogcrdo ~" :Sifa Ueade v Trá
M
4, N:üln.s fiarrene.:!he 1~ y
~¡'()S H~ros Seg·undoPªpfffi . . enc.(l~~n honortfica.-3, Nifio Alcacer.
·
rem10.- .rotogru.f1as oe l!:milio G. Lobato.)

ct~

13

�14

24

EL l\IUNDO.

NOVIEMBRE,

[895.

TOMOII

=

Dü~lJ.\GO 19 DE DIC'IE.\113RE DE 1895.

=

.

NUMERO 21

===-•==

=

•

__J

,'

•

r

CAPA Y SOlrBRERO PARISIEXSES.

(Veáse la pág. 7.) ·

TRAJE DE BODA DE LA SES°OICT,\ \'A:,.'l)Jl:HIHI.T

( \' e:ÍSt'

la p:íg.

(noy
7, )

Dl'Q.UESA DE MARLBOROUGR)

CARNET IZAGUIRRE.

Dere&lt;-hito y sin 1emblat
La l1tff11mos de ln mano
e Y 1:, c-011t~m¡,la el pais~no
Y la ndula. el mi!ltu~·)

8Jn temor; ¡una! idos! ¡tres!
l ella (de 1:-:s mt\s lloJJitas)
AJlrietu la~ munecltas
Y doja oonm· los ples

Y uno de aquello.~ gu:i.!&gt;Ones
Que la dulce escenu ha vistv
Exclruuu: ¡está como Cristo
)lmicudo e1. tr~ do.s ladrones!

&lt;Y entiéndase bien la expresión
Loi;queaC'~lade.o;deñan)

Estos dos nuentrns la enseñtm
Le roban el corazóu!

"

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo : Semanario Ilustrado, 1895, Tomo 2, No 20, Noviembre 24</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO.

152

10 NOVIEMBRE, 1895.

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- . '41

.:~/-ii~
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P6girw.s e:i.:trarrrdinarias.

DOMINGO 17 DE NOVIElllBRE DE 1895.

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S:os primeros pasos.

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CARTO~ DE

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n.

JOSE: JAR.\, PRE11IADO EX L,\ ACJ.l&gt;.IDfiA DE BEL!;.\,'•) ARTES DE 1rkx1co.

.,.

( Fot. proporciouada por el Sr, Ing. Fernando Ferrari Pérez.)

i

'

�154

17

EL MUNDO.

Páginas í!Heraria5.

lH1sroR1co.J

•rN'

los días de la flo.ridaju\·entud, nos congre•
gábamos algunos estudiant('S para luchar uní,
dos buscando un porvenir grato.
. Quién miraba en la poesía el paraíso de sus ensueños ,. se pasaba las horas le.vendo A los clllsicor,; lati""

nos Yespañoles: quién con su libro de texto en las
manos dábase al estudio con tesón tan árduo, que lo
enfennaban las Vigilias;· quién soñando en pl'óximas
revoluciones, ai1helaba Ralir á campaña para conquistarse una banda dC general, y quit'•n, por último, entregarlo A la dulce nonrhalance de los primeros años,
veta en su derredor transcurril' y perderse las horas,
como se perdian en el ambiente ln.s azules ci:ipirales
del humo de su cignrro.
Es hermoso cuando se ha vivido recordar esta especie de fermento de la juventucl que aún no dflfine
su situación social ni su manera de ser propia y
clara.
Eramos una legión de dusheredados. Unos tenian
sus bogues á. muchas leguas de la Metrópoli, otros
estábamos peor que ellos, pues nuestras familias hablan caldo en la desgracia, y poco ó nada nos hubieran dado si no con tasemos con esa providencia que
entre nosotros se llama una beca y 4ue no es otra cosa que d pan y la instrucción otorgadas gratuitamente por el Gobierno.
En aquel grupo, los que soñábamos en ser poetaH
éramos los menos aplicados, pues en cuanto se escribe el primer vel'so, se olvida la cátedra, estorban los
libros de texto, se desconoce á los maestros y se vive
pensa~do en Homero, en Dante, en Shake,speare, en
Cervantes, en el último romance publicado por algún
literato d~ renombre, en el soneto de fulano, en la
improvisación d8 mengano, en fin, en todo, nienos
en los exAmenes.
y recitando sonoras estrofas, escribiendo á la novia. sentidas espinelas, consagrando á la patria rimbombantes serventesios, llega el mes de Octubre, amarillea.n v ca.en marchita.-. las hojas de los Arboles,
se escucb¡ en la noche el monótono grito de los vendedores de castaña asada y se fijan en los muros del
colegio las listas de los que han de sustentar exámen
con tiempo sencillo ó doble, según la exacta ó ninguna puntualidad con que se ha~·a concurrido á las cátedras.
Era esta la época de nuestros gr1',ves apuros, porquequeriamos andar en pocas horas un camino quo
exigla nueve meses de fatigas.
Hay que confesar qu('; muchos, pa.wíbamoR cornil
dict~n los estudian~es, es decir, saliamos aprobados
con vergonzantes calificaciones que solo nos servian
para trasladarnos á otro curso, pero no para ir acreditando nuestro nombre en la carrera que comenzábamos.
Nuestra fiebre liter&amp;ria era como la tisis y como las
ermitas, no tenia cura, y los estudiosos, los que con
toda serenidad pensaban en ser algún dfa médicos,
ingenieros, abogados, es decir ciudadanos útiles, nos
velan como á leprosos, cerno i. apestados y solo nos
toleraban en las horas de ocio, para que los distrajéramos con cualquier chascarrillo, con algun cuento
de color subido ó con alguna poesía entusiasta '/
conmovedora.
Nos llamaban de vez en cuando asi como se llama
al cilindro callejero que toca el aria de Lucia, ó el
brindis de Traviata en cada esquina y &amp; la hora seria, en los dias de exámen, nos miraban con desden
y con lá.stima, porque mientras ellos sacaban primeras y honr0t1as calificaciones, nosotros si bien saliamos: apenas alcanzábamos una humillante mayoria.
Y esto de sacar mayoria es salir reprobado por un
voto por más vueltas que se le dé á la cosa para endulza.ria ante la conciencia.
Pues bifm y para no alargar con reflexiones filosóficas inútiles este cuento, diré, que un grupo de esos
soñarlores en verso, preparaba allá al terminar el año
de gracia d('; 187 ...su exámen de anatomla descriptiva.
Era preci~o estudiar más que el libro de 'papP.l, el
libro de carne, es decir, el cadáver. Y poco habituados estaban á manejar el bisturí y á manosear las he-

ladas visceras do un muerto los que solo se habían
ocupado en cantar la sonrisa de Lesbia ó los amargos
desdenes de Laura.
Entre asCos y pudores resolviéronse aquellos p~etas en agraz a subir una noche al anfiteatro de la :E.scuela, pues estaba tendido en la plancha, con los brazos cruzados en ángulo !:!Obre el torax el enorme ~adáver de uno de esos deHconocidos que lanzan el ultimo suspiro en la c11.ma de un hospital y ~a~an á ser
primero pasto de los practicantes de med1c10a Y lu~go de los gusanos en In fosa común de un cementerio
municipal.
COntando los poetas con que ra tenian materia ~ara sus experimentos, proveyéronse de una mala buJla
colocada en ancha palmatol'hl du latón y al toque de
ánimas, salieron al anfiteatro para velar estudiando
con provecho.
Llegaron, ó porqué no he de decirlo con frnnqu&lt;'z~
llegamos con ese recelo que la sombra de, la noc~e. .,
de la muerte iñspirn á los neuróticos y á los nsionarios.
Alli estaba rlgido, mudo,enorme, clcarlávcrqueibn.
á servirnos rle libro.
No habla otra mesa que la plancha y antojos.e á uno
de los compañeros colocar la bujia sobre la ma.no ~e
nieve que tenia estenclirla sobre el vientre el mfchz
que iba á ser clt•stripado.
Todos aprobaron aqm~lla medida porque en efecto,
desde ese sitio, la llama derramaba mAs luz sobre
aqu~I cuerpo inanimado.
-Estudiaremos la articulación escapulo-humeral,
dijo alguno, y esto queria decir: estudiaremos el hombro en su ligamento ron el brazo.
-SI, si, interrumpió otro, yo estoy muy bt 1ta en esa
articulación.
-Quien toma el bisturí?
-Pulano.
-No mengano.
_ Yo' lo tomaré, dij u el que era tenido entre nosotros
por el más adelantado é inteligente.
.
Con un arrojo digno de Nclatón, despues de ha~er·
se remangado el pui'\o de la camisa, metió el cuch11lo
en el Jugar que le convino, cortó con garbo y en un
decir Jesús, vimos movel'se y caer A un lado el brazo
del muerto, y como en la. mano tenia puesta la. p11lmatoria mandar ésta al suelo, apagándose la vela.
-Qué bárbaro! gritó álguien, este hombre está
vivo.
011' esto ,. echar á correr todos bu11cando la puerta,
fuC obra dC un segundo, y aún me acu.,,rdo con cuánto pavor nos atropellamos en la escal?ra, .hasta.mirarnos en el corredor y respirar alll el atre hbre sm que
se nos curara el susto.
.
¿Qué les pasa? nos dijo un comp~ñero muy estudioso y que se reia de los poetas en cierne~:
-Que el muerto del anfiteatro esta vivo.
-¡Imposible!
-Vamos contigo A verle.
Temblando, y pako á paso, entramos de nuev~ al
anfiteatro, buscando con un cerillo la vela consabida.
En cuanto nuestro compañero dispuso de luz suficiente v examinó con detención el caso, soltó una estrident~ carcajada, y nos dijo:
--Hermanos, no se examinen porque los reprueban.
-Pusieron la palmatoria sobre este brazo que estaba
en una posición forzada, en la cual lo conservó la rigidéz cadavérica, pero en el momento en que han cor·
tado el músculo que le sujetaba, cayó á plomo y con
él la bujta; esto es todo.
-¿No está. vivo este hombre?-preguntótemblando
un compañero.
-No,-repuso el otro-ustedes son los que están
muv bota.., v vo les aconsejo que mejor se vayan á sus
cu;rtos á. ~;c;ibir versoi,, que venir a cetmetcr barbaridades que no tienen ejemplo.
.
y eariacontencidos y avergonzados, nos fuimos ca·
da mochuelo á su olivo, comprendiendo que D.ios no
llamaba á todos los de aquel grupo por el cammo de
las recetas y de los cáusticos, pues si entonces creiamos á los mlll•rtos vivos, á cuántos vivos habríamos
después matado impunemente.
JUA....'i DE DIOS PEZA.

De un jorobado eé que sufre mucho
del hígado y del pecho.
El dice que se encuentra muy malucho,
todos le eucontramoj muy mal hecho.

El

NOVIEMBRE,

1895.

abanico bienhechor.

'
.
L'1CO
meees bacía que nos habíamos casad o y cmco días que duraba nuestro enojo: no 1og~~an
desn1necer éste ni los ruegos de nuestl"llP fanul!ae
ni las conveniencias socialesque nol-l obligaban ú~parentar
recta harmonía y que tan :t menudo contribuyen .'
~:r las almal:'i por la transición i"'·oluntaria de lo fin?1d ú lo sincero· ni el amor que nos profrsábamos tan mre°nso como el dra de la boda, quid un poco más; nad.a
· '6 a·LS,·par el deopecho de ella y quebrantar
cons1gU1
·
d. la altl•
vez mía. y en el transcurso de aquellos crnco 1as precisamente, había yo perdido mi empleo.
.
.Acercábase el día último del mes r comenzó mt agonía:
recordaba aquellas horas felices en que, despu~s. de ent ar 1t Luisa algún obsequio y el producto de m1 trabaj~oe dedicábamos ú di8tribuír. el dinero que llevaba,
no sin consignar en primer término los gastos ~ra el teatro 6 el paseo. Después de discutir mucho, olvidábamos
las cuentas de dinero pam cont_nrnos nuetit~os amores.
y hoy ...... no habría dinero, m cuentas,. ni besoil, y lo
que miis me mortificaba, em qne no hubiese besos: emn
tan sabrosos corno castos; dulces y ardienteR, no los sé definir.
En otras circunstancias lo que menos me preocu~,
habría sido el dinero: como en anteriores épocas ac1~
de mi vida de soltero, habría recurrido al~mpeíl.o, sumt•
dero sin fondo de los ahorros del pobre, 1mpla~ble ~rovidencia del necesit.ado; pero ¿cómo extraer algun obJeto
de la casa sin que Luisa lo notara?
Sumido en tales cavilaciones, me detuve en el umb~I
de Ja puerta: sentía una emooilln más profunda que el dia
en que lleno de amor fu! á pedir la mano de In que hoy
es mi esposa. Presa de una incertidumb.re qu~ me ator•
mentaba cruelmente, dediquéme á anah~ar m1 conducta
, reflexionar en los motivos de nuestro disgusto, Y á .reprocharme la deslealtad con que había. faltado Y la ~~·
prudencia mía de llevar la prueba.de m1 falta al dom1c1-.
lio conyugal.
. .
Por fin, temblando comonn cobardeó un.crnm;~l en
medio del peligro, me introduje en la estancia ~a rimonial. Esperaba hallar ii Luisa en actitud severa. 1mpl~ble, con el entrecejo fruncido, la boca desdef\osa: Y la mirada altiva; la encontré durmiendo y sof\ando sm duda,
pues sonreía.
Al contemplarla en In plenitnd de esa belleza que tanto ambicion1\ que ya era mía y que se me quería escapar,
experimenté el impulso de arrodillarme i, su lado. Y b&amp;sarlacon la tierna ef11oión con que la bese por pm,nera
vez algún tiempo atrlis; pero al inclinarme, obser\'e entre sus manos un papel doblado, lustroso y elega~te.
Sentí que me hería unn punta acerada, y fr~néttco arrebaté la esquela· al abrirla advertí con sensación dolorosa
que era aquell~ maldita car~ de otra mujer dirigida ti
mf y causa del disgusto de Lmsa. Aun cuando perfectamente sabía su contenido, quise leerla de nuevo, como
lee el condenad'&gt; su sentencia1 ·buscando en ella con febril anhelo, algún pretexto para la disculpa a~te Joe
hombres, algún motivo para la excusa ante la propL&amp;conciencia.
.
í
Esa cart.a cuerpo del delito que ante Lmsa aparee a
probablem~nte como crimen monstruoso,. me quemaba
las manos: pensé entonces, con repugnancia1 en las mentiras que había dicho para disminuir mi culpa, y record~
con angustia la cólera y aflicción de mi esposa y sus lágrimas, que difícilmente contenidas po~ un momento/ brotaron al fin 1 en cristalino raudal¡ t~Je á la 1~emoria sus
violentos reproches, mis contestaciones agresivas y la actitud despectiva que tomé hacia ella desde aquel d~a.
Como si un cincel de fnego las grabara, luí en m1 cerebro, abiertas sobre fondo.níveo, con ancho s~rco negro,
aquellas palabras que me dijo, excitada por mis burlas, Y
que me provocaron á dar una respues~ ¡brutal: .
-Fuera yo tan feliz en Ja casa de ml8 padres, s1 no te
hubiera conocido, que deseo con toda el alma, volver ti
ella y no verte más.
.
~ ..
•
-Puedes marcharte, rephqué. No diJo ella nada, y temblorosa, retiróseá. su habitación., .. ····························;···
¡Y ahora con la carta maldita en sus manos, sonreía.¿Qué sofiará? pensaba yo.
Involuntariamente dirigía la vista hacia Luisa, que se-fa sonriendo y recorría yo ansioso la alcoba, como bus~ndo algo que hubiese perdido. Al pie de la cama duna
lumita blanca y la reconocí al momento: pertenecí~ á un
!banico que hacía pocos días le había regalado á m.i mn. era el t'iltimo obsequio que le había hecho en d1as de
Jer;
~;'~r natural correlación de ideas, me asaltó el doloroso recuerdo de aquella hora en que, rebosante de gozo
y ternura, me acerqué de puntillas á. Luisa, por detrás,

17

NOVIEMBRE,

1895.

EL.MUNDO.

1,55

y toe.índole el cuello desnudo con las plumas del abani•
El frío sin contacto alguno, le paraliza. Sus manos ee
co, la hice estremecer como garza que sacude las alas. Al
De cuando en cuando, aunque ú nadie esperaba, tendía
'"_oltear y cncontral'fle conmigo, ~e arrojó en mis brazos, crispan y se cierran, y cogen al cerrarse, la nada. Yien• maquinalmente mis \'agorosas miradrui á fo largo de las
riendo como loca.
tos, nube¡¡, torbellinos, e"'trellas, ¡todo es inútill ¿qué ha- calles de la Monterma.
-¿Qué harfa,-pensé Juego-si .;on cata pluma le toca• cer? El desesperado se abandona; el que está cansado
En una de tam.as veces atrnjo miR mimdas una silueta
ra ese hombro de alab:uitro que estl pidiendo un beso?
toma el partido de morir, se entrega ú la suerte y rueda que ritpidamente se acercaba con movimientos de goleta
hacia el lugar donde vo estaba apostado.
Me cuntu\'o un instante t.•I orgullo; pero la tentación para siNnpre en las llígubres profundidades del sepulcro.
Era la silueta de mía mujer.
\'e11ci6, y tr6mulo me acerqué al lecho: todavía dudé en¡Oh dt-stinu implacable de las sociedades humanas,
Cuaudo estuvo más cerca de mí, pude ver, gracias á la
tre tocarla con mis labios ó ~implemente con la pluma¡ que perdéis á los hombres y 1t las almas en vuestro ca- intermitente luz de un foco eléctrico, qu~ era chaparrita,
mino!
gruesa, más que morena, de ojos pequljnos v chii-1peantes,
me dl'ciclí por lo último y con e1 ademán picaresco de
.iücéano en q11e cae todo lo que deja caer la ley! Si- nariz gruesa y le,·antada y boca grande, de-labios abultaun nifio que ejecuta una travesura, pasé la pluma auM·e-niestrn de1-1esperación de todo auxilio! ¡Muerte moral!
do~, en IOH que Et' dibujaba una sonrii;a burlona y provomente por la garganta desnuda, fresca y sonrosada á la
La mar e¡, la inexorable noche social en que las pena- cativa.
que, si l'l:!luviern. en el campo bajarau á libar las maripo- li~ade~ arrojan ú sus condenadoi,;. La mar es el gran
Se dice que toc:!at, la.s mujereci, por feas que sean, tienen
misterio.
sas y los colibríes.
algún atractivo, pero, ¿~~r.í. l·,:,..., Ja excepción de la regla?
pensé.
El alma naufragando en ef!t-e abismo puede convertir•
T~mbló Luisa, entreabrió los ojos y mir.indome confunen un cad,tver.
Al pasar junto á mí, sonrió á alguien que debía estar á
dido, an~rgonzado, con la risa en los h1bios y la pasión en ee¿Quién
mi espalda.
lo resucita?
Ja mirada, tendió sus brazois y rodeó mi cuello con ellos;
Y entonces pude observar que aquella mujer no. era la
Yícroa Ht·oo.
al IJcsirme, dejó Q:aer en mi boca dos liígrimas que ::tpuexcepción de esa n•gla, pues al sonreír dejó ver &lt;los blanré con &lt;ll·licia: lul.'go prorrumpiú sin det-asirse llt.• mf en
quísimas hilel'88 de pequei\o~ dientes, que cualquier poe·
ta hubiera comparado, sin exagerar, con perla~ de Ofir.
eoJlozo~ que en mis oídos isonaron r,omo canto de triunfo,
Quedé encantado de aquella dentadura, y haRta de su
como inc-foble himno de amor......
poseedora, tanto que, lo que en esUl acababa de juzgar
-¿Y ti abanico? 11n•gunté ni a111igo que me contab:t es1mperft-cciones (que por serlo en realidad hacían resaltar
ta hi~toria.
(PUU rx DE\'OTO DEL PEXlUUOR)
más la belleza de sn dentadura), ]ns juzgab.'\ ahora pcr•
-::\fir:.i lo que es la ingratitud humana: ri-e mismo día
fecciones.
fuf :t dar al empcfio el famoso abanico. Así completó su
. Tanto me impresionó y me cautivó el ánimo aquella
obra benffica.
Yiéronse Roque y Luz por vez primera
Joya encerrada en tan feo estuche, que me sentí con
Y nrnbos á un tiempo mismo se adoraron ......
aliento de conqnistador, y entusiasmado seguí ,i aquella
Juuo PoUJ,AT.
mujer.
¡Que historia tan nilgar! did cualquiera,
Octubre de 1895.
Pero empieza cual todas empezaron.
Pero con seguirla. no adelantaba nada, porque nb podía
Y Roque dijo 1i Luz: nunca he flentido
extasiarme en la contemplación &lt;le tan maravillos!L den·
rna pasiún qulj abra..i,;e de tal modo;
tadura, en cuya contemplac:ún cifraba entonces mi di)?
cha.
Jloy Jo comprendo; para tf he nacido;
Por hacerte feliz dPjaré todo!
Y me adelanté y me coloqué 1t su izquierda, muy junto
de ella.
~li amor-repuso Luz-durará eterno
-Denta.duro de ángel-la dije, sin saber lo que decía.
Contigo cuanto existe; sin ti. ..... nada!
-)luchas gracias, caballero,-me dijo sonriendo.
Miró
:t
Roque
y
las
llamas
del
infierno
hombre al mar! !Qué importa! El buque no
-Es una dentlldttra de sirena.
Brillaron un instante en su mirada.
se c;letiene por eso. El ,·iento 8opla; el sombrío
-Es usted muy amable; pero retírese usted.
Hoque temblando y en sm; gracias preso
buque tiene una senda trazada que debe cerra.r
-Retirnrme &lt;."8 dejar de contemplar esa dentadura de
Bes6 sus labios sin temor ni duda.~
hada.
nece1.•.ari11mente. Y pa~a.
Y al chasqui&lt;lo incitante de aquel beso
-Pero, ¿en qué quedamos?-exclamó riéndose burloCruzó el espectro lúgubre de Judas.
El hombre desaparece y vueh·e á aparecer; i-e Aumerge
namente.
y vueh·e 1t la superficie: tiende los brazos, pero no es oíDt•epués ...... los auei'ios del amor ardiente;
-En que daría por elJa mi vida.
PromesM, jurJ.mentos y cantares
do; el buque estremeciéndose al impulim del huracún,
-;,De veras?
Y lut&gt;go un velo níveo y tr-J.m~parente
-Y mi alma,
continüa sus maniobras; los marineros y 108 paxajeros 110
Y un aire saturado de azahares.
-Es mucho.
ven al hombre s111nergido¡ su miserable cabeza no es m:ís
N()ble el doncel, hermosa la doncella,
-Y mi cornzún.
que un punto en la inmensidad de las olai;.
El curi~o glacial, el cura hnrafio
-P~ro, ¿dónde m usted :l parar?
Sus gritos desesperados rci-uenan en las profundidades.
Y la boda muy triste porque en ella
-En un manicomio ......
.Xo oficiaba el amor 1-i110 t.•I engaíl.o.
-Lo creo.
Obserrn aquel espectro de una vela que se aleja. La mira,
-Y todo por su dentadura de nsted.
Mas tarde, un i-;erafin todo purt&gt;za
Ja mira desesperadamente&gt;. Pero h\ velo He aleja, se achi-Tanto le guf-!ta?
Arrullado entr~ blondas y entre flores
cu, de:-:aparece. Allí eRtaba él hacía un momento; formaQue Luz abandonó sin gran triló'tf'za
-Ya he dicho quedaría por ella mi alma, mi vida y
ba parte de la tripulación, iba y venía por la cubierta comi
cornzún.
Poi ir en pos de lúbricos amores.
molos &lt;lemás; tenfasu parte de aire y desol¡estabavl\'o.
-Pt'rO es imposible el cambio, y además, eu corazón,
Ella, orgullosa como toda necia
Pero ¿qué ha sucedido'? Resbaló, cayó. Todo ha termisu alma y su vida \•aldrán mucho, pero á mi no me sirMostrando su impudor en cada esquina
nado.
ven para nada, y _perdóneme usted la franqueza.
C.On el glacial cini:-mo de Lucrecia
----~ burla usted?
Y la lumbre infernal de mesalina.
. Se encuentra sumergido en el monstruo de las aguas.
-Xo me burlo, PS que me hace usted reír con sus loEl sernffn creciendo é ignorando
:&amp;jo BllS pies no hay más que olas que huyen 1 olas que
curas.
De su deshecho hogar la triste suerte;
se abren, que de!:'laparecen. Estas olns, rotas y rasgadas
-Bueno, ríase usted; pero ¿querría usted todo mi capiY
Roque i.:onrieudo y ocultando
por d viento, le ro&lt;lean espantosamente; lo.s vaivenes del
tal por esas dos sartas de perlas·?-la dije fuera de mf.
En el herido corazón in muerte.
-Eso puede que sí, porque ,·ale menos que lo otro1 y
abis1110 le arrastran; la espuma del ngua l::le agita al redeLa multitud curiosa é insensible
no me remordería tanto la conciencia.
dor de su cabeza; una montniia de olas escupe !:!Obre él(
Inquiriendo su ¡1istoria al ofendido
-¿De \'eras'!
confu~as cn,·ernas amenazan de\·orarle¡ cada Vl'Z que so
Y él, como esfinge, tétrico y terrible
-¡De veras!
En el abismo del eilencio hundido.
sumerge descubre principios llenos de o~curidad; una ve-Tan trastornado estaba, que sacando mi cartera ex·
)fas fué tal el escándalo y la mofa
getación desconocida le sujeta, Je enredn los pies, le atrae;
traje de ella un billete de banco de á. cincuenta pesos que
Y 1t Roque tanto hirieron los mundanos
hacía tiempo dormitaba en su fondo, y ¡&gt;&lt;&gt;niéndose1o en
siente que se va á conaturnliz:tr con el abismo, que forQue ni fin leA resprmdió con esta estrofa
la mano, en'tanto que ella sonreía maltc1osamente al ex•
ma ya parte de la espuma, que las olas ,-;e echan de una
Que no !é quién me puso entre las manos:
tenderlo, exclamé:
enotnt; debe toda su amargura; el océano se encarniza
t4Qbre la senda que al abismo guía,
-Tenga usted cincuenta pesos, que es todo mi capital.
con él para ahogarle, la inmensidad juega con su agonía.
Hoy llama. del escándalo :t la puerta;
Dejadla; no me importa¡ ya no es mía;
Parece que el agua se ha convertido en odio.
Ella entonces dobló el billete, se lo guardó en el seno,
No me habléis para nada de la muerta.
y haciendo un mo,·imiento casi imperceptible por lo ráPt!rO lucha todavía. Trata de defenderse, de sostenerse;
pido, me dijo con entonación dramática:
---. ..
hace e~fuerzos, nada.. ¡Pobre fuerza agotada yá, que com-Pues tenga usted la dentadura.
bate con lo inagotable! ¿Donde está el buque? Allá ú lo
Y depositándola, en efecto en mis convulsas manos,
lejos. Apcnns es ya visible en las pálidas tinieblas del
prorrumpió en una estrepitosa carcajada y desapareció de
horizonte.
mi vista, dejándome estupefacto largo tiempo y sin saber
qué hacer con aquella dentadura.
Sopla el viento1 y la esprma le cubre.
-Opté por llevármela á casa, y allí, al contemplarla de
Alza 1a vi~ta¡ ya no divisa mús que la lividez de las
ERIDO lector: no es artículo de fe lo que voy nuevo, exclamé:
nubes. En su agonía asiste á la inmensa demencia del
ontarte, de modo que puedes ó no creerlo, se-Verdadera.mente vale más de los cincuenta pesos que
mar. La locura de las olas es su suplicio¡ y oye mil ruibe dado J?Or elln.
n mejor te parezca.
da&amp; inauditos que parecen salir de más alhi de la tierra,
Y brotó de mis Inbios una carcajada más estrepitosa
Se trata de una aventura que me ocurrió no ha
de un sitio desconocido y horrible.
todavfu que la que brotó de los labios de mi desconomucho, aventurn tan extravagante como \'erídica, de la cida.
Hay p,íjaros en las nubes lo mismo que hay úngelea so- que suelo acordarme 11 menudo y aun suelo referirsela á
Por supuesto que, como recnerdo de tan extrava~nte
bre lns mi.serias humanas; pero ¿qué pueden hacer por él? mis amigos, quienes,__ d1:_masiado inc~dulos, no parecen
aventura, aun coni,en·o en el fondo de uno de los caJone11
Ellos \'Uelan, cantan y se ciernen en los aires, y él agoni- dispensarle todo tl crédito que ee merece.
de mi escritorio Ja dentadura.
eso que siempre ni referirlo garantizo su veracidad
&amp;a; ae vé ya sepultado entre dos in.finitos: el cielo y el conY mi
En cuanto á e!Ja, mi desconocida, supongo que tam.
palabro de houor.
oeéanc; f!ijte su tumba, aquél su mortaja..
bién, como recnel'do conEen•ará todavía mi billete de
Hé aquí el relato dl• mi famosa a\·entura:
Llt·ga la uoche; hace algunas horas que está nadando,
Era esa hora bulliciosa en la que el incesante ir y ve- banco de á cincuenta pesos.
Sí, debe conservarlo todaYía ...... ¡porque era falso!
11.1s fuerzas se agotan yá; aquel b11que1 aquel casco ·lejano nJr de la g&lt;:nt(• q1w abandona su cotidiana tarea, hacen
entrar
en
ebnllición
las
arterias
de
esta
melancólica
ciuRA~IÓN GARCÍA y GAllCIA,
donde hay hombres, ha desaparecido; se sumerge, se esdad de los palacios.
México, Noviembre de 1895.
tiro, se &lt;·nro1tea; ve debajo de sí los indefinibles monsEl sol al P.One~e coloreaba tenuemente el horizonte de
tnioe del sufrimiento¡ grita.
un color roJizo encendido por occidente, en tanto 4.ue la
Ya no lo oyen los hombres. ¿Dónde está Dios? Llama: noohe dejnba \'er los rizos de su negra cabellera por
LAS MORENAS.
J~ocurro, socorro! llama sin cesar; pero nada en el hori- oriente.
Obscurecía.
lOnte, nada en el cielo.
¿Que no me gustan las morenas? Yaya
Apostado en la esquina del Portal de la DiP.utación y
Implora al espacio, á la ola, á las algas, ni escollo: to8i me gustan las chicas de ojos negros,
la
calle
de
1a
:\fonterilla,
fumaba
un
cigarrillo
y
arrodo está.·sor&lt;lo. Suplica á la tempestad, el tumulto temDe corazón volc,ínico, y de labios
jaba distrai~anwnte bocana~~s de humo, cuy~ espirales
pestuoso y ciego; el ma,·imiento indefinido de las terri- apenas
Donde parecen palpitnr los besos.
podia ver crecer y d1s1parse en el P,spac101 sin deblt.'8 olas¡ dentro de ~f el horror y la fatiga; deOOjo de sí jar la más le,·e huella de su paso, lcomparándolas incons¿Que no me gustan las morenas? Mucho,
el abisiuo sin un punto de apoyo. A su imaginación se cientemente con las ilusiones más balagüet1as, que nacen
Las admiro, las canto y las requiebro;
presentan lns R\'entums tenebrosas del cadáver en medio crecen, y también se disipan, aunque dejando á. v ~
Pero ¿amarlas? ¡Jamás! Tú bien lo sabea;
huellas profundas y dolorosas en el corazón, cuyas vibradela sombra ilimitada.
¡Perro no come perro!
ciones les dil'rou vida.
ls:UAEL ENRIQl'E ARCINIAGAS.

í!a Ola

la Sombra.

__

�EL MUNDO.

156

17

NOVIEMBRE,

JE95.

17 . NOVIEMBRE, 1895.

157

EL MUNDO.

Srita. roariana Diaz.
DE c;1: 0 \ nL\K

(Fotog-rafia Lln~uno.)

S:rila. Soioaaa \laustau.
DE \"EltACillíZ.

, Fotogrnfia de N. \Yi11!h 1T.)

..

-·

i

Sri!a. roorcoaos $spriú.

$n manos

ae Dios, cuaaro ae K. Naupp.

DE GUAYMA::!.

(:Fotografía Berual.)

Srita. GuaaaJu¡:o Glrrillaga.
UE .m\:x1co.
{ l&lt;'oto&lt;e-'Tttfla de X. Wfntller.)

�ló8

Páginas literaria5.
CUENTO DE OTO:S°O.
__

·,

·

peneirable booqne donde deecanaaban loe aigloo, oe .,..
tremeció como nn nillo asnatado. Doblábanoe las copas
de loo árboleo, cruglan las fortlaimaa ñunu, lodo adop1aba alll actitudeo de angustia, todos loe ruidooeran gri•
toe de espanto......
• Margarit.a ocult.aba aterrada au rostro en mi pecho, ex•

.

clamando anai01a1Dente:

á cont.arle 11110 de loe epiaodloo mú triatea de
mi vida. Siento llenar de trlalesa tn corazón jn•

venil, donde todavia laa eeperanaas y laa ilnaionea eoMD como rama de ft0l9 recién cortadu en bócaro
colmado de 81111, que adn ..,_ la frialdad nativa de la
faenle; pero como inl el tiemao n¡an,bllimdo nnas trae
omu, eoas l'!)808 de la iJ11116n de la eoperansa, permite7
me qne me adelante, ya qne el
eo ...,...,, é inicie
con mla palabra■ la obra oeiap de loa a11oa.
FAiia vma, amip mla, no ,. mú qne UD plaoo Inclina•
do desde el naclmiant\) basta la muerte; todo reobala por
él; reabala el ambloi-, aujetando coronas , 111 frente;
reobala el amante, murmunndo en 111 caída daleee palabraa; reobala el trlate con sna msditaciones y el alegre
con IUI ri.s: dicen qne 1011amoe mientras vlvlmoa; 110
lo.,_, encede algo peor, caemoa: el anello no .., mú
qne 1111 accidente; lo senelal es la calda. Oaemoe.aollan•
do; eso .., lodo, y ee mny tr1ate; pero asl es la verdad y •

r1....,

asl acaece.
.
. ,
¿Dioe1 qne por qué han invadido mi imaginación tan
negru ideu? 1Qné se yo! Ealea wdeo de otollo ejeroen
aoble mí ana lnftnencia utnlla, me parece qne eoas aveo
que -nielan
""-u mejoreo climas, paean por

•11--

mi corazón eotremeciéndolo con 111• alas; creo qne las
nnbeo que cruan el cielo anuncian loe lnviernoo--el de
la tierra y el de mi alma: aecreto 6 invencible miedo 88
apodera de lódo mi aer, y el crnjldo de cada boja qnerepercute
mi aepfrim como el ldl6e de nna deape-

en

dlda.
Tu carillo me 11lvarla de tan grandl!e lriatezll si yo
crey- en la elemilkd de to carillo. N o ~ . ami•
p mía, cada """ qne en la üerra dice nna boca hnmano:
&lt;le querré siempre,,, ae oonrlen molioioeamenle hls leglo-

-

17 NOVIEMllRE, 181.J,°&gt;.

EL MUNDO.

de qélea en el cielo.

•••
8al{piQif,_y ~ 4A ®"Dio, to,jp las lardeo :Muprit.a y
yo á pueor por el campo. Famoool pMOOII eran loe que
te digo; mi braao rodeando 111 elntnra; el 101 riéndooe al
-.ioo deode arriba; el viento colánd- entre nuestras
por si cogía algo de la convenaci6n, á semejan&amp;,&lt;
de loa ninoo, qne aiempre qnieren aaber lo que dicen loo
,nayoreo, y loo p4jaroo cantando con mayor brío al mi•
rarnoe, lo mlamo qué laa personas 41acret.aa qne, meten
bnlla cnando no qnieren e n - de 'algo qne ya esl"1
enterlMju.
Pues nna larde de UD calor aofocante, hnyendo de laa
Injuria del BOi, D08 meilmoe aalmooamente en un eope10 y medroefsimo boeqne.
Enlre 1111 canteaarioo árboles percibl'amoe 1111 vaho de
hnmedtd, pero no de hnmedad de llnvia ,eclén calda, .
einc de hnmedld de largOI y 1argoa a11o1 guardada; 111bes, 818 lo milmo qne olorcillo 4 pemlJ!l&amp;do moho
qne tockll hemoa ~ abriendo de cbieneloo revoltoeoo
el y veMndo arcón de la abnela; en aqnel boe4118 t,inla la Inmortal Natnraleu 1111 aroa de coeas anti•
guas con 111111 hierbal no holladas, aaa arbustoe aalvajes y
carr1doa, ..,. árboles con 1&amp;11 ralees hlllldldas en loa si•

gloe.
•
Y olla uiny bien lodo - . l!'argarill estaba encanlada
y me dacia#, Cldti instante:
-Deaaarla qne ,-,,,01 tan viejoe como este boeqne
para ·habernol qn.orido lodo ese tiempo.
Yo - - '1 ella cenlinnaba:
-Y a-,l&amp;qne nuenro cerillo vivl- aobre la tiem
todo el tiempo qne adn han de vivir estoe árboles.
Domlnadoo por ~1 aentiml\,nto, por el reopeto hacia la
antigüedad, hacia la y fortaleza de todo lo que
velamoe, penoábamoe qne era mny lriate nneotra concli·
cl611 Y deollno, ya que no101roa, con lodo nneouo amor
d,ape Marlamoe de la "8rray aqnelloa árbole111eg11U-W:
inconmcviblaa y fnerlel, aliando 11111 ramas nndoeas al
clelo.

.....Jlira.-'me dijo lúqplrila ccn voa IIC'lecoe ante eeárboles qne tanto han viyldo y que tanto vivirán adn
le jnrc qne yo le qneml mientras vi'IL•
'
Y llplDU ccncluyó de decirlo, una rUap de viento
doblegó laa altleinu Co¡lll8 y laa ramas mú reolatenta se
eet,emecleron.
Sdblla claridad met!6ae como llama de incendio entn,
loa árbolea 1 UD trueno espantoeo llenó de miedo el bolqne y n11811ras almas.
toe

•
••

Las primeras ¡ot.aa de la lluvia cayeron anchas y peresoeas, como~ de eudor qne caen de una pano canaada. krreció de nuevo el viento hnracanado y laa alloaas
IIUDl8 118 entrecbocaron con mido de pelea. HJsoee coplooa y vlolenla la lluvia y golpeó loa árbolel como eneml¡o ....ioec de vengama. Ellallaron, en ftn, todoa loa
horro,_ de la lempeotad, y el bolqne, el inmenao é im-

UNA BODA.
81. querfls arruinaros, cacon una mujer rica.

MOi

MICHSLBT.

I

1

ANDO conocimoa á Gervuio, era un mozo baa--•El viento derribar.l loe árboles; vamoo ' morir ein
remedio.•
tante agradable, muy BOCial, y de un regular taento, tenía modestia y no ee consideraba nf!!CE!M·
Fn6 para mi 1111 inetante de aneiedad 111prema. Deopwle
rio
porque
11bía perlect.amente que la vida de la criltura
la lempeolld loé paeando.
Cmaron loo crojidoo de laa ,amas, Y eólo ol'amoe el ¡o- nunca pesa un dracma en loa deetin01 universales.
Desde que aprendió la Ubnla del elefante y la hormi·
lelr pootrero de la lluvia, qne parecía gotear de _,e
ga, arraigó en 10 mente la convicción de que nadia ea BU·
en recia batalla.
Tranqniioo ya, Y alnmbradoo de nuevo por la alegria perior á nadie; no pretendió lmponeroe á loa demú, ni
del eol, camino de nneotra caa, me dijo Mugarila:
. por la !nena, ni por la intoligencia, ni por el valor; aoe-«Ya veo qne- eopantoaa tempeolad no ha podido teniendo con muy moderadas razones, que un oolOBO puede tropezar con un gigante, un eabio con otro que lo sea
' _ , de mil miedoo, con el boeqne; pues lampoco m'8 y un valel'OBO con un temerario, 1111 poaitiviamo aur·
tempeatad mú Inerte podnl con nnestro carillo.•
Y ahora, amlga mía, preciso ee qne le cnenle qne , loa gt'a de una lógica, tan elemental, como eevera. encontrandoa alloa de ésto, ein tempeolad ninguna, Ma,garlta y yo do siempre el principio de lo relaUvo vinculando laa nula
opueatao divergencias de las COIIM.
noa eepañbamoe para siempre. •
.
No admiraba nada,, fuerza de juzgarlo admirable to·
Nnestro amor ""'baló por el plano inclinado de la vida
y cayó "?mo cae todo lo nu..tro, al puo qne caemoe no- do; anonodábanle tanto las grandeasa cóomicaa com9 laa
inaigni8canciaa terreDU; ante el inOnito, no.; jDZgaba
IIOU'08 ID18ID08.
Pero lo que ""8 anguotia y mertirisa mi colUÓD, eo superior á un áto"mo, era algo altniiata; e61o por bondad,
qne bace p0COI ellas intenté recorrer el boeqne, ~ o sin beatit.ud, practicaba el bien ocultamente, procnmndo·
de n - promeoas y nneslroa lerronl8 aqnella larde, y · no alcanzar fama de hombre bneno; respellba todoo loo
el boeqnetampoco exlate. El J,..,i,,,:t,&amp;derribado nno VU dogmas religiOIOI, porque en 811 credo habla nn poco de
~ loe centenarloo troncoa de loe árboleo y el arcón mis- cada üno.; creía, que morir ea tan natural, como nacer;
terío10 Y • - de la Natnralna, donde lanlu antigual boacar la muerte sin obedecer 4 un grandiOIO impulio,
Y reopetableo coeas se gnardaban, es germen y monótona paree/ale rldlcnlo; eap'erarla, ooberbio.
Siendo enteramente inofensivo, le querfan bien lu muplanicie.
Dime, pwle, si contemplando cómo el amor mú 4rme jeres, qnuá porqne su atrevimiento en laa lideo del coraae conclnye, y loe ,rbolee mú fuerlel y noiateni.. - ; zón, siempre eot.aba en completa armonía con el peao de
si viendo qne rápidos d-pan,cen loocarillooen el alma 11111 bolallloa, pooeyendo oro1 arrleogilbase A las peligrosas
y loo boequeo en la tierra, nose m~ ha de llenar el espí• empzau, Blllllba con impai,lbilidad heroica, fortal ....
111 de negras ideas, en éelall melancóllcao lardeo de - o lnffpngnableo, y, vencia, tl'llando #, laa viejas como ni•
durante lu cnales p&amp;rece qne todo hnye, loo ~ ,
llu, y A laa nillas como viejas.
bandadas por el aire, lao nubes á monlouel por el cielo y
Onando esiaba pobre, dt'IC8lldla ñpidamente el 1&lt;1rm6nOIOtroB en mua por la vida.
mevó de att euiWliumo, y, como1U idealidadee eran B08·
J011 ... 1louD.
ceptibles de maravill083 elasticidad, oontenl4base con
tr1unfoo f.lcilea, porque ero de eooa feroceo rllOn&amp;®""'
qne prefteren algo á nada, y nna victoril sin lanros , un
EN DIAS DE LUCHA.
deoaslre con elioe.
El dinero, operaba en 8118 costnmbreo m.ls met.amórioSeflor, Seflor, 1011 marea de la idea
lÍII qoe lu de Orid.io¡ cúando frotaba en ma maa.oe un..
Tienen también 1111 reciu tempeol1des .....
bu.en montón de metal acuftado, aoicaU,baae euidadOl!IIL:Mi esp!litn en la sombra titubea
ment.e, •-yaba pooluru groteecal en el espejo, y corría
Oomo Pedro en el mar !le Tiberildee.
por laa calleo diciendo alegremente:
-Hoy puedo gutar lo mlamo qne nn potenledo, en ton•
Hierven laa 8111J:1 en qne yo navego;
cea soy rico por veinticuatro bo1'88, aprovecbémoalu.
Mi poble eaqnile á perecer avansa. .....
Y aqncl deodicbado qne vivía de nn empleo de oegunda
Td qne la 111s le devolviole al ciego,
claae, almorzabl en la fonda mila cara, bebía champogne,
Devuélvela á mi fe y , mi .,....,...
jngaba, y aparecía eu un palco de la ópera con la me¡...
~ el qne ye amé cnando pequello,
11d de UD -retario de embajada.
No el Jebov4 de loe blblicoa OA&lt;&gt;loo,
En aquellas crisis. no em extrafto que el Gervuio que
Acude, que mi alma tiene euefto
viateil ayer, repantigado en el ulandeart,• sonriendo con
Y lentamente cerrad los ojoe.
opulenta eatupides, al lado de una gran belleu, fuera el
Aparece en la l!qnida llannra
mlamo qne en la noche lrepaba la empinada escalera qne
Para que en tí deac&amp;neen mis miracJaa
cond1108 á laa galerlu del teatro; por horas acompaftaudo
Y pas1 con 111 blanca v..Udnra
á la ommlla pizpireta, como el mú inal¡oiflcante horSerenando lao olaa encreopada&amp;
tera.
En sociedad era muy cliatinguido.
MA&gt;IUIIL GUTIBJ!DZ NÁDBA.
Tenla novias eotópidas, amigce deeleolea y dendas im-

ANGEL CAIDO.
Atesada la tez, antes de nieve,
Porqne el aol ya á mirarla no se alreve,
Las alaa mlllliaa, rol.al, deoplumadas,
Los ojoa como bra88e encendidas
Bi,volv~ en pérftdas miradas;
Del corazón laa 'fibras caroomldas
Por soberbia mollllruooa, .
En 1 - de cobellos escorpiones
.Agusando el horror de 811 ftereza
Qne jamú da maldadeo .. repoaa;
El labio proftriendo impreclclones
Con qne 111 robia impenitente exp,-.
En Báratro prolnndo
'
Donde inetani.. de suello nnnca goza,
Mocho m.ls bajo qne animal inmnndo,
Sin potencia de amer pues 111 egolsmo
Le 1bri6 en el ccruón,.. ouo abismo•
Aef yaoe el qne fuero el angel bello
'
El preferido acuo,
'
Que de réprobo lleva en sn alma el ■ello
Y alzane no podnl de eterno ocaeo......
Mas al, el lo podría,
.
Con B6lo aborrecer el gran pecado......
Uno lágrima sola basllrla. .....
¿Pero dónde ha de bailarla el desdichado?
RAr.&amp;lll, Nula.

_i\i:1:;.
el lado laleo de
vida.
.
Nunca ae manifeet6 refractario ni entDBiuta, la coyun-111

da matrimonial, y, cnando algdn compinche de las primera calaveradas le anunciaba au mauimooio, conten14baoe con deoearle, ccn la mejor buena fe, paz oct.ayiana y m-.lina ■ncesi6n.
Eao noobllant.e, el dllen qneaedespidióde la ,goma,•
anu.nciiandn "ª preoioeas eequelaa au enlace con la aellori111 1'au11na, loa viejoe colegas .. escandalizaron.
-¿Porqné?
-Simplemente porque Gervaaio era pobre, y su futnra
oompaftera la hija dnica de 1111 millonario.
Abnndaron laa bromu nltrajanlel, hubo eplgralllllll lBD·
grientoe &amp;gnllldoe por la envidia, la dignidad del manoe·
bo qnedó como no digan dnellas, y en cnanto á la que le
aceptó, era una eotllplda 11ue ni el manicomio merecía.
¿l'anlina .,,._ba á Gervasio?
Probablemente, pu..to qne le dió IU linda mano y IU
lort.nna; pen, e1 preciso conleoar que le qneria, , ou modo, lodo lo cine podría amar una beldad como ella.
El joven, pooela algunas virtudes, ero coballeroao y
leal; pero..,. prendas qne hubiesen con■tituido el ideal
de una mujer de $aleoto, no fueron, ni con mucho, el ta- .
llsmán que sedujo á la heredera; agra¡l.óle, porque había
DOiado qne Gefvasio al.aba el mollo de 111 corblta con gracia incomparaQle, porque obdervó en su manera de vestir
nna originolidad cliatinguida, y aabla de buenas fuentes
qne Coblentz le proveía de guante11, y en loe t.allerea de
Chavea.o, confecciona~ 808 lueDl.89 levitu.

17 NOVlElIBRE, 189ó

EL MUNDO.

F.eo ea simple y ri~ículo si queréis; pero, ¿á qui6n echar
la culpa '.18 qne las m,ls reftidas bat.allas de amor lu ganen un ~1gol9t un BUtre y un peluquero?
Refer1~oa una ~nécd.ota vulgar: Paulina merece muy
grandes 111dulgencaas porque 00 es Luc-,·a . Co 1. ·
.
.
ru
amo una muJer del día, que pérmite á la moda ensayar
-en eu escnltóreo cue-rpo, lu mayores extravagancias. tiene abono en los hipódromoa y teatros, caballos iogiesea
en la cuadra, cameliaa en el invernadero adoradores e
el estrado Y nna gran dosis de fastidio en 'el alma, el ~
~fo e~rvante, engendrador
la clorosis y loe noviazgoe
1nsíp,dos,
torcedor d~ las seflor,·•·•
'6 el eterno
.
- neas,
cuya
ocupe.c1 n consiste en no hacer nada.
Al obocurecer de un mágico día del otono. 'Paulina, re-~~do ouo ebúmeoa brazos en la boironda del balcón
em1m1sml1base en ~rofundae meditaciones.
'
No veía el aatro diumo fundiendo sus poatrerae lumbres
e!1 un cres~n de nubt&gt;s que coloreándoae en todas las
tmW, s_e d11olvían en sua,•ísimaa esfumaciones sobre el
fondo vto)áceo del espacio, ni laa hojas del jardín doradas
por la última luz, estremeciéndose en las romorosu ramu, ni el espejo ensnngrentado de la fuente, ó loe pája•
l'OB::,¿ue r,:rloteand'? St, ac~trrucaban en los nidos.
nea que la vida aristocrática es chocante; algunae
veces, e ~ n . 1~ placeres: no hay saraos, ni campestres
~vanas, m s1qmera nea hecatombe ferrocarrilera que
s1rva deprétexto á una fiesta de caridad, en la que4 nombre de loe pobres, se pueda reír un poco exhibiendo el
dltimo vestido.
~ el diario ?oticiero esperando un momento de dieV&amp;CC16!1',. ¡ ~ ! m una croniquilla escandalosa velando
en lu m1cialee nombres conocidos; ni un ~nce de honor
entre hombres que no lo tienen, ni una rina en la Maieon
Dore8, _¡ni un niflo de tres meees que asesine á sus papás! ,
Pau.hna ae exaspera, cierra los puftoe, y como el Lirano
~ba qne Roma tuviese uno cabeza paro ccrt.arla, ella
quisiera ~u• el mundo fnero el romillet.e prendido á 1111
88IIO palp1tant.e, Iahl antonceo le deomoronarla en 8118 de·
doo de msrftl, "!'mo eiu pobres roaas deshojadas!
Entró Gervas10, y después de hablar del buen tiempo
dijo d. su amiga que la encontrab:L encanta.dom; eonriÓ
ella,_ asalt.ada por súbito coprieho, dirigió la plúticacon
hab1hdad femenina, á un terreno que acabó por co'ocar
al Jóven á aue piés jurando amor como un majadero.·
Y, ah{ te?éis el origen de la proyectada oniOn.
El caaa.unento, e&amp;tuvo futu010; celebr6se en un templo
elegante Y fné nn derrochamienlo de lujo, un certamen
de ~OIUl'IU! '1 loCldoo; terminada la ceremonia, loa
nonoe,. ~eapu~ de ofrecer una flo:- de azahar ,4 8DI amiaoa, 811D1eron d1ch0101 al carrn1je qne esperaba, condójo.Jloo el _vehlculo á la estación del ferrocarril, transportllrnn•
se al 1nallnte al Pnllmon Car, silbó un pilazo, y el caba·
Do de hierro echó á correr.
O:n tren qne ae va, parece 1111 P'jaro que roela, hnye
nlpido como oaet.a qne lanzó el arco de h'bil tirador deja: en el aire l1D&amp; estela de humo, la vista sigue su ma~ha
mientras empequeflece paulatinamente hasta queda.r redneldo 4 nn punto negro y déaaparecer en laa iomen881
lojanlas de loo perdidoo horizontes.

=~

pe

r

11

C ~ regresaron loo e8Jl0808 nadie loe conocía.
Paudma osa~ un 1ujo de princesa rusa, su hermQf!lora
eollba enno~lec1da con rara majestad, tenla algo de la

&amp;.. qne baJ6 del pedestal, por el placer de pertnrbar al
,inundo.
Todoo admiroban la ventnra de Gervaaio duefto de nna
lBlljcr ll?nita. de nna fortnna labnlooa, y ;,.dre legitimo
ele un runo .e omo un querubín: ¡decididamente era hombre afortunado!
Y ■in embargo, padecía ocultamente: su felicidad era
una comedia de apariencias; estaba triste y arrei,entido
de aquella !ocura. que en un instante de irreflexión, enea-~ ■u e.x~nc1a á. una voluntad ajena, robustecida con
... derecboe 1DBOlente11 del q_ue paga.
Loa • - eacond.{an bajo el velo de laa ruú alambicadas cere01oniaa, u_n odio mutuo, enconado y cruel;
comprendían 4\!e al Juntarse, habían cometido una eqniTOCBC16n. Pauh~ aborrecía 4 Gervaaio porque inec.intiftmella ente &amp;.cubnó la gran superioridad moral 9.ue sobre
tenía; él, por su partt,, la encontraba demasiado rica•
:""1nmnoclalaciq,ne, al casa.rae, hizo la mú cobarde y sangrien~
º· 6n de 811 liberlad; que la dote qne ella aportó
sociedad conyugal, era un título de superioridad que
=~ll;rla para i'!'J/Onerle ous antojos, obhgándole por la
c~. á lronsqpr con hábitoe que él deteat.aba.
¡Pobre me.auto! al cambiar de vida softó con lu dulnras del hoe,u-. Josamorescaatoodelaespo,a; y ten/aun
~~ que.su mujer no amamantaba, que enfermaba y monna e~ brazoa de ~ nifl.eras, mientras la madre pensaba
• fnlil""'!", Y. apastonada del boato, derrochaba á manoo
abrteni!o una brecha al capital: enlences el desgraA , L - ae .estremecía, y vel_a llegar la desgracia con la in•
U&amp;WR1nC~ de loe que no tienen esperenzaa.
Aparec16 la pob_reza y tnls de ella la miseria de laa gron·
4eelragi~BB: G8J!V8s10 sonreía indeOniblemente ante el nano de una riqueza que habla codiciado, r, lloraba con
~~ ~ndo en f!U honra escarnecida su verdadt?ra ruma: la de loe sentimientos v la dignidad que es
triate y mucho m1is dolorosa que la ele! dinero.

')a

lt'i':,8

Cmo B. CEBALLOI.

México, Noviembre 1895.

De cómo nació el

~!jote.

I
Era una prisión oscura
En bóveda terminada,
Bajo tierra aoca,-ada,
A guisa de sepultura:
Lógnbre cual la amat¡ura,
Tan htlmeda como el llanto
Triste como el desencanto, '
Como la barbarie fuerte
Silenciosa cual la muerte
Y horrible ccmo el espanlc.

II
Luz tt,nue que vacilaba
Con 8118 trémulos fulgores,
Aquella mansión de horrores
Levemente iluminaba.
Un hombre alll dormillba
Sobre deeundo tibiado
Teniendo una mesa al lado,
Y en el_la pluma. tintero,
FJ monbnndo mechero
Y 1111 papel emborronado.

III
A impul■o de hondo peaar,
El hombre á voceo gemía;
Y el lecho entonces cnigla,
Gimiendo del hombre al l""'
Para su duelo aume.otar,
1A hnmedad se condenaaba
En el techo, y ¡oteaba:
Paree/a qne al exceso
De la deodicha del preao
Hasll la roca lloraba.

IV
A veces interrumpía
, Aquel cone&amp;ante clamar,
El mido atronador
De alegre y cercana orgía.
¡Solo nn mnro dividía
1A ~ y la mala B11erle;
Pero muy fuerte, tan fuerte;
Como la loa que avar&amp;,
En el sepnlcro eepara
A la vida de la muerte!
V

Creciendo en agitación,
El infeliz balbuciaba,
Y vib1'1Jldo se apagabl
Lento el eco en la prisión.
A t.al llegó su pnsión,
Su delirio y deaconcierto,
Qne entre dormido y deapierto,
De repente lrguióoe altivo
Oon la voluntad de un vivo
Y la rigidez de un muerto.
YI

ló9
El peaar de mi alma herida·
La "fortuna maldecida,
,
Negándome 8118 favores,
Eolabonó con doloreo
1A cadena de mi vida!

IX
•A ser humilde criado
Ar~tróme la pobreza,
Teniendo yo mú grandeza
Que.el másgrandepotentado:
A bojar vime obligado
1A altiva, orgullooa frente
De el genio palpill ardiente,
Para comer con aUn
El trozo amargo de pan
Que ee le arroja d. un sirviente.

X
«Soldado, luch~ con safta
Y un brazo perdí en Lepanto:
Más t.arde dermmé el llanto
Del cautivo en tierra extraft.a:
Libre seguí de mi Eopalla
El victorioso pendón,
Y en tan glorioaa ocaaión
Escribl La Ga«tt,a,
Dando más fnego A la ide1
Con el luego del callón.

XI
•Deapuéo......deopnél eacrihla
Para el •~atento ganar,
Teniéndome qne igualar.
Al vulgo que me lela. ·
Nunca en mia obras podla
Libre el ingenio lucir.
·
¿Lo que pnedo yo decir,
Lo pnede el mnndo cnlander?
i Escribir para comer
Ea no comer, ni eecribir!• .

XII
Dijo: lágrima candente
Por su mejilla rodó,
Y en lo. mano reclinó
La sudosa. y ancha frente.
Todo en silencio imponeñte
Qnedlise; aólo se ola
El tablado que crujía,
El techo qne golelba,
Y del hombre que lloraba
El corae6n qne latía.

Y sn■ labios se agit.aban
En convulsivo temblor:
Lívido era su color
Y respiraba con pena;
Azulada y gru- vena
Dilatábue en BU cuello,
Y erizaba ou cobello
Oomo el leon la melena.

Oon e:r.trafta entonación,
Su nombre dice aquel hombre,
Y 4 los ecos de au nombre
Se estremece la prisión.
1..6 sonora vibración,
Que por lo gigante arredra,
Rebola en la toeca piedra,
Y con eco ronco- y duro
Repiten bóveda y muro:
•¡MiouBL CBRv.a.NTJm SAAVEDRA.!it

VIII
•Aque8te riómbre-prosigueEe emblema del dolor;
No hay desventura mayor
Que la que á. mí me persigue!
No hay bálsamo que mitigue

XVII
Algún tiempo era puado,
La 88CUa luz f!e extinguía
Y •~n aquel hombre escribía
Por su genio iluminado.
Da en tlenn al ftn deoplomedo
Cual muro que se derrumba
Apenas el eco zumba
......
1A luz muere, y la p;ilión.
ll4t!a qne del hombre maneión
Parece una horrible tumba. '

Jw VELABDIL

DOS CRUCES.
CO'-'TBASTE.

En aolit.ario camino
Y por la fe cclocada, '
ví una cruz, aigno divino
que de nieve un torbellin'o
tenla medio enterrada.
Yo la nieve aeparé
que al pie de la crus habla.
deacnblert.a la_dejé,
'
y con IOrpN!Oa n9té
que no ae encontraba fría.

Ot.ro d.la, que mirat.

........

blanco enello de armiño,
vf otra cruz, qne en él eat.aba,
Y medio ocnlll quedaba
por Bll elegante corpilto.
Con deeeo aanto y bneno
se la pedí, por mi mal:
ella la sac6 del oeno
la cogf de gozo llen¿
iY estaba frío el met~l!
80

.

Nu~-~~-~i~·;;i;~~~······
debe á nadie conmover
porque B1en1pre., sin amor
da la nieve m4s ca!or
'
que el pecho de una mujer.

.

Joú GARCÍA PLAU.

XIII
Y prosiguió: •Ya que el mundo

Me desprecia y martiriza,
Le obligaré A enlror en liza
Con mi talento fecundo.
Que su ira y rencor profundo
LIJ sociedad en mí agote;
Un libro ser,I el uote ·
De esa ciego1 10Ciedad,
1Yo derribaré uno edad
Con un poema, El Quijot,!

XIV

Su actitud causaba horror;

Sos ojoe centelleoban

Eocribió rápidamente
Con letra corrida y ancha:
•En un lugar (U la mancha
De cuy~ ~mhre no quiero••'•••• •
Y proe1gui6 t.an ligero
Como rueda fo avalancha.

Yo la hundiré. Qué no puede
Fundado en el bien el genio?
Sale del mundo al proscenio
Y lodo á BU pa80 cede.
Luz á la sombra sucede,
La maldad en vano ruge,
El hondo cimiento cruje
Del error, y viene á tierra
Cual se derrumba la sierra
Del terremoto al empuje.
11

DOS HIJAS.
OOJITRASTB.

Una nitla y una anciana
cogidas del brazo van·
aquella, pura y Ioznn~éota, conlent.a y ufana,'
la contempla con afán.
en la joven se comprende
que es dechado de candor
la vieja, que así lo entiende
de que la miren se ofende, '
porque es au hija, su amor.
De pronto, sobresaltada,
ve aparecer un carruaje,
en el cual va recoatad&amp;
otra mujer descocada
que luce un soberbio traje.
Hija de aquéUa llmblén
. 01.·un reproche'
no recibe
Y la vieja y BU soHtén
'
pronto manchada.e 88 ven
con el barro de aquel coche.

XV
• Y pues canea al hombre espanto
1A verdad .... y concisa
Se la ensenaré con risa
Aunque la escriba con llanto.
Daré del chlate el encanto
A la pena que me abroma;
Al! el ool dol'a la broma, .
Y el mer oculta el tormento·
Con que le castiga el viento,
Alzando risuei'la espurria.»

XVI
-Dijo-marchó de repente
Hacia la mesa, llorando,
Y pluma y papel hallando,
Después de azotar su frente,

Unaa en coche y con galaa,
otras andando y con penas
prueban que en callee y sal~
con el cieno de las ma)aa,
'
ee manchan también Ju buenas.

Joot GÁRCIA PLAZA.

•••
¡Qué talle tiene mi novia!
Por una equivocación
se puso ayer la pulsera
en lugar del cinturón.

•••

No aalgaa con tu madre de paséo,
que e6Jo tiene un traje, y es muy feo.
FELIPE A. DE LA CA.JUBA.

�160

EL MUNDO.

17 N OVIBllBRE, 18f!5.

PR EN S.~ MEXICANA
Páginas extraordinariw1.
Tomo V!-Año V

DO:\IL\ Go ·14
- DE NOVIEMBRE DE 1895.

2,vmo IL-Número 20

•

l!.a aesesperación ae Suaas.
l'AHTOX DE D. C.OXZALO CARRASCO,

(.Fot. proporcionada por el ..:r.
~ I ng. Fernando Ferra1. i Pérez. )

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Bocetos trágicos</name>
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        <name>Cuento de otoño</name>
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        <name>El abanico bienhechor</name>
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        <name>El libro de carne</name>
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        <name>La ola y la sombra</name>
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                    <text>10 NOVIEMBRE, 1895.

EL MUNDO.

14

INFORMACIONES.
LAS INDUSTRIAS DEl LA TOILETTE l&lt;'E:'&gt;tENlNA.

Han presentado en este fin d1' siglo un desarrollo que
o~ríamos calificar de exagerado, y del cual, la pequefla
estadística siguiente podrá dar una justa idea: En 1850,
en París, el número de costureras que había en el principal establecimiento de aquella capital, elevábase á 158;
había, además, 67 casas de modas y confecciones, pero
no existían establecimientos que vendiesen exclusivamente, como ahora, enaguas blancas. En la actualidad1
el principal establecimiento de confecciones de París, tiene 1,636 costureras, y hay además, otras 296 casas de modas, sin contar las numerosas fábricas de enaguas.
Según un interesante estudio de M. G. Worth 1 miembro de la comision permanente de valores de aduanas1 se
puede estimar, por lo!il rendimientos del ramo de costura
y confec~i6n, de trajes de nrnjeres1 en 65,000 el número
de costureras que trabajan en París.
En Francia entera, según M. Georges Michel, la industria de los trajes y toilettes, cuenta con 81,406 modistos
143,648 modistas, 6 sea 225,054: jefes de establecimientos,
los cuales ocupan 185,997 hombres y 564,824 mujeres, 6
sea un conjunto de 700,801 personas. Adicionando esas
diversas cifras, se vé que 925,855 personas, viven de la
profesión de vestir á los demás y de la toilette, sin contar con las obreras y obreros que trabajan en los conventos, los cuarteles y los establecimiento8 penitenciarios.
Segúu estas cifras, se puede estimar, cuando, menos en
400,000 el número de las obreras ocupadas en los toilettes
femeninas. En 200 días de trabajo, por año, y con un
salario mínimo de dos francos por día, resulta un salario
total, por año, de 1.600,000 francos; y ei se admite con
M. Worth que el salario de los obreros1 representa por
término medio 13. 75 p 8, del precio de la venta, esto corresponde á una cifra de operaciones de 1,163.630,0(X)
francos.
PRESENCIA DE ANIMO.

En Inglaterra se comenta mucho, como prueba de singular energía, lo siguiente:
Hace algunos días que una conocida aereonauta1 Miss.
Beumont1 ejecutaba una ascensión en Westbury, en el
Condado de ,vms, en una montgolfiera. Sabido es1 que

CRfSTJNA NILSSON,
estos pe1igrosos aparatos se elevan siempre con tanta raEsta prima-donna, en otro tiempo tan festejada en topidéz, que sucede frecuentemente que los ~pectadores
son arrastrados cuando toman parte en la maniobra. Es- das las escenas europeas, vive en la. actualidad muy retirada en una pequeña población de Suecia: Wederslof,
to fué lo que aconteció á un joven ahí presente.
Inmediatamente que Miss Beumont, se apercibió de · cerca de exio.
Ahí nació en 1843, y se estrenó como cantante ambuque tenía un compafiero, procuró ayudarle á que tomara
lante, en las calles, acompañada de un hermano más
sitio al lado suyo en el trapecio. Así lo hizo el joven, y
jóven que acompañaba sus cantos con un violín.
debido á su gran presencia de ánimo se salvó de una
Cristina Nilsson, tiene la misma edad que Adelina
terrible muerte.
Patti¡ mas, en tanto, que ésta no piensa aún en abandonar el teatro; aquella ha terminado su carrera artística
LA \'ELOCIOAD DE LOS BXPREl~Oi'i EN EUROPA,
desde hace ocho afias.
uEl estío es más largo enel Mediodía, que en el Norte.,,
En una memoria presentada al Congreso Internacional
de Caminos de Fítrro, por M. Ast, director de una Com- exclama á este propósito un periodista alemán1 que ha
pañía austriaca, encontramos un interesante cuadro que visto últimamente á la cantatriz sueca.
Al terminar el galante rep6rtier, declara que Cristina
muestra que, bajo el punto de vista de la ,•elocidad media, las lineas francesas ocupan un distinguido lugar en~ Nilsson tiene el aspecto más juvenil que hace diez afios!
tre las di versas líneas europeas. En efecto, según el in- Mucha amabilidad es esta!
dicado autor las líneas más rápidas tienen:

,v

Kil.

LA TELEFONÍA EN EL JAPÓN.

Los japoneses no se quedan decididamente atrás con
respecto á ninguna de las aplicaciones de la ciencia moderna, y el teléfono, que ha sido introducido entre
ellos y utilizado para las necesidades públicas, desde
1890, está. en vía de una rá.pida extensión.
A fines del año último, había.en el Japón 24 estaciones,
de las cuales, dos en Y okohama, tres en Osaka, dos en
Kobe, seis en Tokin, etc. 1 las que senrían en conjunto á
2,672 abonados, y los ingresos, durante los cuatro afios
de explotación, siguieron la progresión siguiente: 23,000,
169,000, 25,000 y 4.86,000 francos. Durante el último ejercicio, los gastos de explotación1 no han p:sac;lo se 27,000
francos.
La longitud de las líneas actualmente en uso, en el Japón, llega á 709 kilómetros.

AL PUERTO DE VERACRUZ.

OTICA DEL REFUGI O.-A. 6ARAYCOECHU.Puen•

B

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NUMER019.

El Consejo del Imperio ruso, acaba de decidir la creación de un instituto médico para mujeres, en San Petersburgo.
El movimiento femenino se acentúa en Rusia y hace
prosélitos. La rusa, como la americana quieren ensan~
char el campo de su actividad, impeliendo al hombre á
que á su vez lo ensanche en órbitas diversas, si quiere vencer en la lucha por la vid.a.
• No más tenedores de libros, no más amanuenses, telegrafistas1 etc., etc. !

En Austria, una velocidad me70
diade. ............... .... .............. 67.2
72
En Italia una velocidad media de 68
En Holanda una velocidad me81.5
dia de .................................. 72.5
En Bélgica, una velocidad me79.5
diade ..... ........... ..... ............ 72.5
En Francia, una velocidad me83.4
din de .................................. 81.9
En Alemania, una velocidad me84
dia de ........................ ......... 82.5
En Irnrlaterra, una velocidad me-84.4
dia ile ........ ......................... 83.3
En Francia la línea rápida que ha servido de tipD para
ese cuadro es la línea de París á Amiens, en que la velocidad máxima permitida es de 120 kilómetros. En Inglaterra es la línea de Londres á Grantham; en Bélgica,
la de Bruselas á Ostende; en Alemania, la de Berlín á.
Wittemberg, con un máximum permitido de 90 kilómetros. En los Países Bajos, la línea de Amsterdam á la
Haya; en Italia, la linea de ~iacenza á Modena, y en
Austria la línea de Viena á Lindemburgo.

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uLa Senegaleea,11 tela doble ancho y de dos vistas para cortinajes .......... .
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DOMINGO lí DE NOVIEMBRE DE 1895.

LM; MU JE RES.

Deducción hecha por afio-Según
ja.miento de
el bora.rlo. velocidad.

Kü.

==

TOMOII

CARNET IZAGUIRRE.

Que no~ :tn.11.·an. no ineja.lc.
¿Qu.icn se enoja•J'- IMl pati.•on?
- Yquelelm.portn.áesevale? Habl
1
¿á que hora~ sale?-Ya lo sab~; ¡á la :r~:::n?

rJ.•

�17

EL MUNDO.

4

NovrnlllllRE,

L8\l5.
17

ío.!í surt.!ío, ~t .2trmrnia.

•

La rensa diaria de todas las naciones, ~up6se. á. ~u tie01po de los clis::turbios ocuT - - del-dos extran¡·eroe residentes en M11sch, fot-ron maltrat.a.uvi,
"'e..
·· ·
l - ·.1 • el
dos )OI la policía turca: los gendarmes pent-_traron no 1~ntamente l?º a res1uenc1a ~
a n~los y trataron de poner preso á un criad.o de los mts~'nos,- _h~b1endo co::tac~o-~r~~ais trabajos rt!chazar la brutal agresión de ~quellos func1onar10s 9.ue, a.rn parados pot
la inmunidad deque les permite gozar el gobiemo turco, se propon1an cometer toda. clase de excesos.
ti · ·
·t
J
Estos lamentables acontecimientos estabRn des~e l~aee e_mpQ pre\'1S os por os q,u~
conocían el proceder de los turcos- en aquella pro,,;~ncra, que rne1!ltaba:n y _maltrataban n
mansalva á los servidores de los delegados extratlJeros aun tos rnc.l;gE:n~ qne con
ellos estaban en relaciones. Tanto es nsí1 qu~ u? corresponsal de u~ ~enod1co mgles es~
cribía con anterioridad á estos sucesos, la s1gmente correspo11denc1.n •
,
. .
((Desde la matanza de Sasún, la condición de los m:memos ei; la rur~u1~ 0~1enta1..1_1a
empeorado cada vez más. El turco no se muestr;\ &lt;:J.1s1;uesto ~~ escnc)rn.r ,\J., ertencrns
aumenta sus persecuciones, sobre todo en las provmcias de, an y Bitlis, Y ,l ello se
aebeque hoy la mayor pttrte de los armenios que hay en estos punto", se hallen .1i. las
uertas de la miseria, tanto que muchos han muerto Yª. d~ hn111bre., L?s fo~dos mglefes no bastan para satisfacer las necesidades de los 1:l'f~g1ados de Sasnn; m1enti:s que
otros miles de personas se hallan en el estado mi'is aflictl\:n ..Acosados hasta la de .. es3.eraci6n or el acto del gobernador Bahri Bajá, los armemos de _Yan e~tán prepara _os
para in~urreccionarse á riesgo de todo, á fiu de llamar la atención de la. Gran Bretana,
más forzosamente sobre el estado en que se hallan. Declaran que: es me~ 11 r perecer b~tiéndose que morir par el hambre y la persecución, .sobre_ todo ~i, sacrificando sus. vidas ueden proporcionar algún ali do 11. sus compatr~otae .. Esto es com? cortar h\ pierna :l ~n paciente con •la probabilidad de ~alvar ~11. existencia. _Tres. medir!~ les qnE:dan
ho día álos armenios de Van: pueden rnsnrrecCL01iarse:, hmr hacia Pe11!-ta,Y Rusia., ó
mlrir donde están. Si huyen, probablemente eeriin. víctunas de los kurdos, u perec~11.í.n
de hambre en el camino; esto último les sucederá s1 permanecen donde se hallan, los
qlle caigan quedarán insepult~~ en las c~as y en las calles, y sobre\·endr.í. una peste
que pondrá. término á lacuestion armenia.
.
. .
~
De todas maneras el hambre es segura para los armemos en las provincias de ~ an
v Bitlis ámenos de' que llegue un pronto auxilio y en a.bt1n&lt;~ancia. M~nos de la mitad
de la co~echa ee ha recogido este año, y una gran parte h~ sido d~strutdfl, .pues los kurdos nevan sus búfalos y demás ganado á. pastar sobre el ~r11$0 nac1entr. )liles de po~r~s
campesinos ee. alimentan de raíces, hierbas y un~ espec1~ ae pan hecho ~01;1 estas ,ultimas simiente de trébol y de lino._ De una población de ciento cuan•nt..: y Cinco m1~ armen'ios lo menos cien mil no tienen hoy qt1e comer, y pasan de &lt;l()s 11111 lo~ m~nd1gos
ue en Van piden una limosna de casa en casa á personas q~e están poco m_eJo: que
~llos. Los campesinos abandonan sns hogares y huyen á las cmda~t'S; En el distrito de
Shadokh, pro'vmcia de Van, el vicecónsul inglés encontró tan. sólo ult1mamente una tercera arte de la población; el resto habfn huído para no moi:1r de hambre .. ,
,
Bafo las actuales circunstancias no será. extraño qne se reciban. peores ~ot1cias aun de
Jrc. Turquía Oriental dentro de pocas eemanas. Podemos añadir á. lo dicho por e_l cor'responsal que, según el pr11íesor Vambery, uel sultán está convenci~o ~e la nece_s1dad
de hacer reformas, no tan sólo en Armenia, sino en las demás provincias del Asia, en
EUiopa, en las if1las, en todas partes.»
hí •
A consecuencia del atropello que al princ1p10 coneignam?s y de las mu~ ~1mas
crueldades que los fanáticos mahometanos cometen en Armem~ contra los C~IStianoj,
los obiernos de Rusia, Inglaterra y Francia han hecho enérgicas ~eclamac1ones á.. a
SLtb,ime Puerta, (L las cuales contestó é~ta ~~n una nota.en la qu~, sm h!3cer especial
mención de Armenia, se reéonoce en pnnc1p10 l~ nec~eidad de mt~oduc1r refor~~ ~
de nombrar un comisario eupremo en cuya des1gnac1ón las potencias no tendr,ln m
tervención alguna.
•d
· ·
·
Como la referida nota adolecia de alguna Yaguedad, los emba.Ja ?res ex1g1~ron vanas
aclaraciones concretas, esJ?ecialmente _de c~ertos puntos que la m1Sina Sublime Puerta
deseaba que fuesen minu01osamense d1ecut1dos.
. .
En vll!ta de est.-0, el gobierno turco redactó otra. nota defim~n•a referl?f!te á..las reformas que han de introducirse en Armenia, concebida en térmmos conc1ltatm JOS, en la
cual proponía el nombramiento de ase~ores cristianos cerca del g~bernador general Y
de los gobernadores de provincias, y que los ~icegobernadores y Jefes de cantón fue--

a

EL MUNDO.

ACCIDENTE FERROCARRILERO E:,." LA miTACIÜ:-. MONTPARNASSE, DE PARÍS,

1

u:

la ~tptíblirn.

l,110-lítirn ®tntral.

sen ele idos indistinta y proporci@nalmente entre mahometanos Ji cristianos. L~ g~n
darmerf.~ l..\ policía habrían de ser reclutadas entre los natu_ra,es de las prornc1as
·
1' ~ande restar sus servicios, y se compondríln de cr1:3t}anos y musu manes
:~ ~~;\?ción atnúmero de adeptos ,¡ cada upa de. estas rt;hgione~ que en ,~~Has
e.!:istiera.n. Se mejorarían las c:irce_les, que. Sé~ian obJ.et? d~ . mspeccioues peri icas,
y se adoptarían las medidas necei;:anas para evitar las mJust1cms y crueldades que ahora son allí moneda corriente.
d
te
t
diera
La Puerta se comprometía, adem,ís, formalm~nte ~ h~cer e su par. cuan o pu
.
para obligar ú. los kurdos ú. que ,·irntl" con res1denc1a fiJa en detE:rmmadas comab~s,
para Jo cual les cedería los territ0rios y pastos que fuesen precisos para su su s1s-

1~

5

Díaz no ha menester coronarse, como tampoco ha me- eomJ;&gt;renden las rivalidades latentes de los enemigos de la
ne~ter dar. un golpe de Estado y suprimir el poder legis- Jfedia-Luna, lejos de someterse á. sus exigencias parece
lativo. . Tiene fe en el p~rvenir de los pueblos regidos como que des~ffan el poder d~ la Europa, y siguen to-,
:Ca subslituritht bd :¡:Jrrsibl'll!t bt lo Ht¡¡úblira. por gob10rnos representativos, preparados por el desarro- !erando, perrmt1endo 6 aconseJando los desmanes inaudillo de los intereses materiales y la educación popular. tos y escandalosos atentados del turco fanático ó del salSe ha presentado á la Cámara de Diputados un proyecto Por eso ha ayudado poderosamente á la evolución eco¡ió- vaje kurdo.
de le;r·creando un .Vice--Presidente de la Re_pública. Co- mica y ha abierto escuelas.
¿Qué vale la amenaza anónima lanzada á Abdul-Hamid
mo di.cha l.ey ha sido presentada por el gobierno, no haEstadista antes que soñador contemplativo de una de- al amparo mismo de su imperial palacio de asesinarlo e~
brá dJscus16n.
1
mocraci.a lírica, ha. sabid? en momentos supremos, pasar cobarde emboscada si no abdica en JJlazo
perentorio? A
El rumor público, que se extiende en nuestro país des- por encima de la ley escrita, pero siempre ha tenido en qué fin las escuadras extranjeras se pierden en los mares
de la Plaza de Guardiola á la esquina de Plateros y el Zó- c~enta aq!-fella definición de la política: el arte de lo po- de levante, y temen y recelan la entrada de los Dardane,.
calo1 corno f!,ll~~o decía ~m i,,ublicista, nos había dicho sible en ,·1sta de lo probable. Un dictador vulgar, uno de
ya que la pnmi~1va combmac16n de una trinidad de insa- tantos .héroes q1:1e abundan.en la hlstoria de las repúbli- las Y. las azules ond~ del 1?ósforo que. reclam~n su presencia? ¿Con qué obJeto el Jefe del gobierno británico en
culados no persistía.Los señores Gobernadores'jue estabon cas latmo-americanas, hnbiese procedido de otra suerté.
en el secrd.o, han llevado un solemne chasco y· es presen- Jamás hubiese preparado al país para esta saludable reac- ocasión solemne declara en oficial discurso la unidad de acción de las potencias en el revuelto imperio turco si patamos nuestro ~ás profundo J?ésarne.
ción que ya se opera en los espíritus.
sa un día y otro día, y el número de víctimas cri~tianas
En l~gar del sistema ternar101 el nombramiento de YiEl ~iranuelo latino. americano háse amparado tras la asciende á decenas de millar, sin que se sienta la eficaz
,;e-Pres1dente será función de la Cámara de Diputados. conocida fórmula: m1 derecho termina en donde acaba intervención_ de los encargados de libertar al oprimido
En este caso1 ~reeruos que el gobierno está obligado ú ha- mi fuerza. No se podría decir esto del General Díaz.
armenio del yugo musulrnlln?
cer una selección en su cuerpo legislativo.
No hay sino asistirá las antesalas de Palacio las tardes
Hay que convenir en que si se quiere poner un dique á.
AU.í hay muchos .fermentos de enfermedades naciona- de audiencia. Todos los que al Jefe de la Nación acuden
la desenfrenada osadía y bárbaras crueldades de los turl~s b~en caracte:fs~icas, poca disciplina y--¿por qué no de- en solicitud de la resolución de determinado asunto lo cos,
de modo desinteresado y sólo en nombre de la civicu·lo.-desconocimiento de las necesidades que el país ex- hacen esperanzados en la justificación del Presidente I en
lizac~ón y en defensa de los cristianos tan duramente perperi~enta. En alguna ocasión hemos de hablar de la for- su imparcialidad y en su elevado criterio.
'
segmdos, se deben olvidar al1ejas rencillas y odiosas rimación de las Cámaras.
Hemos recogido una frase que pinta los procedimientos validades que ahora existen entre las naciones occidenta~l pr_oyecto de )a Vice:Presidencia es de trascendenbdel ~ene.ral Dífi7:, su car~cter y su política. Un coronel les, y no permitir que se trans¡,arente siquiera el menor
lís_ima importancia polític!3. Así lo ha entendido el pú- del eJérc1to mexicano, bizarro y de em:puje pero cuyo
entre ~Uas; es preCiso obrar con energía y vioblico que no. eesa de referirse al asunto en corrillos y pe- ~r~cter_inquieto hacía indispensable eJerc~r la mayor desacuerdo
lencia en breve plazo; no más confiaru:a en la palabra
queñas reuniones, con ese misterio y esas medias pala..- v1~1lanCJ.a acer~ de su persona1 j.uz&lt;Tándose en desgracia
maho1;0etana, 9-ue hace dig~a de elogios 1a fe púnica, la
bras que pacen aparecer á los mexicanos como un grupo dei Presidente, rnauguró una sene ~e ataques al General perfidia
cartagmesa.; no m,1.S blandura y caballerosidad
de cons,,r.U'adore~.
.
Díaz, lanzados á los cuatro viento.s de la publicidad en con la ruindad y la doblez personificadas en la vacilante
¿~ \ ice Presidencia será una panacea pa.ra curar la do- tem~tades de gritos y relampagueos de cólera. En 'una y enfermiza Turquía. Unanse en formidable manifestalencia f1_1tura que se trata de precaver? A riesgo de que se entrevista celebrada entre el Presidente y el jefe· á que
las naciones interesadas en salvar del martirio á los
nos eqmpare al famoso Pero Grullo, diremos que: como aludimos 1 y como·éste, suponiéndose siempre víctima de ción
infelices armenios, aplast-en con inmensa pesadumbre las
puede que sí, puede que no.
la mala volunt~d de~ General Dfaz, pretendiera encon- osadías del Sultín, é impongan por la fuerza todas las reNa~a es bueno n~ malo d_e l!er se, sino por el resultado trar en ¡;:us vociferaciones una relación de efecto á ca,u¡9a
formas que reclaman los fueros de la civilización ultrajaobtem~~- Un cuchillo es utll en manos de una cocinera el Presidente le contestó:
' da por los hijos de 1\-Iahoma.
y permcioso en el brazo de un asesino.
-No, V ...... ; no estamos saldados. l~sted me ha hecho
Pero eso no será, no puede ser así, porque falta el desPor eso decimos que es preciso seleccionar la Cámara.
todo el mal que ha podido y h3. &lt;p11'rido. ¿Cree usted que interés y la abnegación necesarias á salvar del o¡&gt;robio el
Por lo pronto, los primitivos tres Gobernadores (3=27)
yo he hecho todo lo que he podido y he querido para cau- Puen nombre cristiano. Lord Salisbury, en el discurso á
deben encontrarse fuertemente despechados y dispuestos sarle daño?
que antes nos referíamos, ha dicho nque desde hace ciná llegará una entente cordiale ante el Fnemigo común.
En alguna ocasión hemos hablado 'de la distribución cuenta años, por mutuo consentimiento las potencias han
Pe:o ¿quien es este enemigo común? ......... 1'/uu is the correcta de la enorme cantidad de poder que la nación convenido eri conservar la integridad del imperio turco
questwn.
ha depositado en el General Dfaz. Con una tercera parte
Insert8?1-os á continuación el proyecto de ley á que he- de la que el actual Jefe del Estado dispone otros Presi- como una gar~utía de la paz _general di? ~u.ropa¡ que n¿
sabe que ~lgmen hay.a cambiado de opm1ón, y lejos de
mos aludido.
dentes habrían precipitado al país en la mi¡eria y el des- eso, la m11dad de acción que se nota para sofocar los dishonor.
turbios de Armenia, puede ser una oportunidad para haPodría .acusarse al General Díaz de dejar implantado cer cesar la ¡&gt;az armada que con tanta pesadumbre gravie~ la nación un procedimiento que si en manos suyas ha ta sobre las llldustrias inglesas.n Tales declaraciones del
bt
sido de provechosos rei:iultados, en un sucesor desprovis- jefe del gabinete inglés, demuestran ó que el leader conto de sus cualidades, será fuente de desgracias futuras . .A. servador se engaña, por no considerar en toda su magniEn la sesión de la Cámara de Diputados del jueves últi- esto contestaremos que jamáJJ el paJs voll'erá á depositar en
tud lo grave de la situación, ó que trata de engaftar á tomo (14 del actual) la Secretaría de Gobernación temitió otro hombre la 8'Uma de poder que en el General Dí.az.
dos, ocultando t.US secretos planes y ocultas intenciones.
un pr&lt;;iyec.t_o de reformas á los artículos 79, 80 y 82 de la
Uno de los grandes méritos del General Diaz es no ha¿Quién no sorprende el volcán que allí ruge cuando miConst1tumon, Fobre la manera de sustituir al Presidente ber hecho el mal que hubierapodido hacer con aceptación
ra que Alemania, Austria é Italia, en apretada unión J;&gt;rOde la República en sus faltas temporales y absolutas.
y hasta con aplauso del país .
testan por su lado, mientras Inglaterra se une y adhiere
. El pr?yecto está precedido de una breve¡arte exposiá las reclamaciones que formulan ante el Sultán Rusia y
tiva, lógica y razonada y el texto se reduce lo siguiente:
Francia, estrechamente enlazadas? ¿qt1ién no sospecha
En 1!15 !altas a~~lutas del Pres_idente de la República,
de la parcialidad moscovita, que amoptona elementos de
lo sustitmrá el Mrn1stro de RelaCiones Exteriores y en su
guerra en las fronteras turcas, y en. un momento dado
defecto el de Gobernación; al día siguiente, se reunirá el
puede armar al búlgaro, excitar al armenio, desencadeCongreso en sesión extraprdinaria y Diputados y. SenaRESUllEX.-La agonía del imperio otomano y el desacuer- nar al macedonio1 al cretense y al montenegrino, en hodo~s elegir~ Presidente por may'oría absoluta de votos.
do de las potencias.-Un discurso de Lord Salisbory.- rrible tempestad de insurrección? ¿Quién no recuerda los
S1 no hubiere mayoría absoluta, se elegirá entre los dos
preliminares de San Stéfano, impuestos por la Rusia ven~lartínez Campos pide la autonomía de CuDa.
que. o~tuvi~ren más votos; y en caso de empate, la suerte
cedora, des¡més de las Sangrientas jornadas de Pleuwna y
decidirá 9-uien deba ser el Presidente.
Andrinópolis, sólo modificados por el tratado de Berlín,
En las tal tas temporales y con licencia el Presidente
Al concluír w10 de nuestros anteriores artículos y refi- en que cada cual arrebató un }ledazo del territorio del
de la Repóblica designará con aprobación de las Cámaras riéndonos
á los disturbios y asesinatos en el Ímperio vencido musulmá.n?
quien ha de sustituirlo.
otomano, 9-u~ están .escandalizando al mundo, decíamos:
Desengáñese el Marqués de &amp;lisbury y los que con él
. En la_s fal~as sin licencia, el Congreso procederá á ele- Y así contmua la misma escena: los fanáticos turcos magir un mtermo y durará hasta el 30 de Noviembre del ~do é incendiando, los dipl_o~áticos formulando esté- creen en la pretendida unión europea para los asunt-Os de
afio en que haya elecciones de Diputados y Senadores en riles protestas y el Sultán mmtiendo promesas y apla.: ,"lriente, y á diario lo proclaman en la prensa, deshacién1
dose en elogios y aplaudiendo ruidosamente la actitud
la &lt;mal época se elegirá Presidente.
'
zando indefinidamente sus planes de reformas. Han
Para ser Presidente interino ó sustituto, son necesarios pasado dos semanas y la situación no cambia eu lo esen- asumida por el ministro británico; desengáilense, repetimos: lo que mantiene en el trono á Abdul-Hamid y prol&lt;;&gt;s r~uisitos marcados por el artículo 77 de la Constitu- cial.
longa la agonía de su moribundo imperio1 no es el deseo
ción vigente.
Los cristianos armenios, rotos y destrozados en Trebi- de conservar esa mancha en el mapa de Europa, sino el
zonda y Erzeróune, acuchillados en masa y mutilados desacuerdo que todavía reina y reinará por muchos días
cr~elmente en Diabekir, han resistido con valentía en para hacer la última y tal vez definitiva desmembración
Ze1t6un, hartos ya de verse tratados como bestias feroces de la corrompida y cliegregada herencia de los califas. El
:PºT las chusmas muslímicas, que han podido sembrar desorden y la disolución social han llegado á su período
impunemente la desolación y la ruina en aquellas fértiles agudo en Turquía, y pronto habremos de presenciar la
Dos atículo~ de gran alcance político han aparecido comarcas; han resistido con denuedo á las -hordas maho- tremenda crísis que ha de ensangrentar 'los campos y
durante la última semana en la prensa militante diaria y
metanas, emulando con sus proezas las hazañas legenda- conmover profundamente el artificioso andamiaje del
por la trascendencia de las ideas que los informan mererias de los zuliotas de otros días, cuando o.eonían los ge- equilibrio europeo.
cen a1;0bas producciones algo más que una simple re- nerosos pechos al yatagán de los sanguinar10s albaneses
ferencia.
El Sult~n no sólo miente y engafla á los embajadore~
El primero de estos escritos es obra del Tiempo y en él con la miel hfblea de sus promesas de reformas una vez
si alguna vez vacilamos y J.&gt;0nsamos que no estuviérase acons~ja al General ~faz. que dé un golpe de estado1 y otra aplazadas, ~in? que con inaudito descard, honra y
mos en lo justo, al juzgar la msurrección cubana, creyensuspendiendo la Const1tuc1611 Federal de la República
eleva á las altas d.igmdades del Imperio á los que más se do que lo más patriótico era concederá la revuelta Antiy~ que esta es impracticable y jamás ha sido puesta e~ han distinguido por su feroz crueldad en la persecución lla la deseada autonomía, P.ªra hacer cesar esa espantosa
V1gor e~ el país. El Ti.empo se nos antoja á aquel famoso ~e 1&lt;?9 cristianos; co_ndecora á los jefes de chusma y á los lucha que desangra y debilita inútilmente á la bid.alga
facultativo que recomewfaba 1a decapitación como único rnspiradores de las nas populares, por sus iniportante ser- España, y convierte e11 yermos é infecundos los antes fér•
8
medio de curar los dolores de cabeza.
tii.cios prestados á la santa causa de la religión y de la pa- tiles campos de Cuba, la lectura de un mensaje que puNo, nu°:ca el Presidente !1,e la República realizará. un tria_; forma un nuevo g~b~ne~, no con hombres que de blica The Mexican Herald, y que le fué comunicado por
acto semeJante; es un político demasiado sagaz y un hom- algun modo se hayan distmgwdo en la administración la Associa.ted Pre..'lB, ha venido á quitarnos todo escrópulo
bre de estado suficientemente sólido para prestar oídos pública, sino con elementos manifiestamente hostiles á y á confirmarnos con cierta satisfacción en nuestras priá .un tan :pérfido consejo.-Si la Constitución contie:--ie
toda intervención extranjera en la política de Ja Sublime mitivas ideas. Ese mensaje, que se dice copil auténtica
precept-Os madaptables al organismo social 1 Jo lógico es Puerta, y dóciles instrumentos de sus abiesos fines· y con de otro dirigido al Ministro de Ultramar por el Capitlin
que se der~uen esos preceptos, que se reforme el texto, tales errore~, co~ desaciertos tales, el infeli~ y ta'nático General Martínez de Campos 1 insinúa ante el gobierno
que se modi:fi9,ue la lt:Y, pero de esto á suspender la Carta .Abdul-Ham1d, digno representante de una civilización espaiiol la idea de dar la auionomía ii Cuba, y declara que
hay notable diferencia. Tanto equivaldría á autorizar el caduca, triste campeón y mísero adalid de un poder que será ese el medio más adecuado para hacer cesar la lucha v
roPD en vista de q1_1e los artículos del Código Penal son ~ derrumba, no s~Io se. enagena las. simJ?atías escasas restablecer el orden en no remoto plazo. Tal noticia, qué
meficaces para ataJar los ataques á la propiedad.
sino hasta la conm1serac1ón que pudiera mspirar á las hasta hoy no ha sido desmentida y que se cree fundada
Por otra parte-y ya entramos al segundo de los artí- potencias occidentales.
en documento oficial, halaga el ánimo de los que vemos
culos á que hemos aludido, publicado_por el Jfe.xican Hecon pena que se desgarre en estéril contienda el seno de
Los embajadC?res, en tanto, ya se retmen para formurald-el General Díaz es un hombre ed111.cado en la demolar notas colectivas, ya se apartan, para dirigir particu- la madre España1 y quisiéramos que recibiera plena concracia y sus hábitos, sus costumbres hasta su mismo lares protestas; unas veces usan el lenguaje templado de firmación práctica, para ver cambiar la política de extermodo de vivir, lo presentan como un ~iudadano austero
Ja W;plomacia, otras emplean el enérgico y rudo que minio y de violencia que ha presidido los actos de los jenunca dispuesto á hacer uso del poder depositado en su~ les dictan las burlas verdaderas á que se ven sujetos. Pe- fes en ambas partes contendientes. No más dinamita salmanos en una forma autoritativa y arbitraria.
ro como ii cada paso hablan del concierto y unión de las vaje ni incen'lic., cruel de parte de los insurrectos; no más
~a necesitado, es verdad, ejercitar este poder y tros- potencias para tomar una determinación violenta y se sacrificios de parte de España, para aplastar bajo el peso
mitirlo por todas las arterias del organismo político, pe- refieren á compromisos solemnes de comón acuerdd con- de innómeros ejércitos á los que luchan por ideales imro al hacer uso de su fuerza no ha trasl¡)asado los límites traídos para intervenir por medio de la fuerza en caso ne- posibles.
de una estricta corrección, que se refleJa en todos los ac- ce~a:fo, el taimado Vicario del Prnfe~a y r ;.is solapados
XXX.
tos de su vida. El Mexican Herald dice bien: el General mm1stros que no ven la decantada umón, eino antes bien
13 de Noviembre de 95.

!tt Prt.!íibtnda

teL~~ota del gobierno turco contenía además algunas ma_nife.stacione~ .acerca de las
observaciones hechas por las potencias respec~o de la o~n1zac1ó_n. mun1c1pal 1 de la recaudación de contribuciones y de otras materias, .Y ~rmrnaba diciendo que{h cb,aná~
á ciertas pretensiones, la dificultad de las C(lmun1~ac1ones por un la~o Y e f ec o d
ser contrarias á los usos y costumbres de los habitantes por otro hacian que ueran e
impo!'l-ible realización.
.
•
¡
f f hos
Los· embajadores de Inglaterra. Rusia y Francia en Constantrnop a, no sa is ec
con éstas explicaciones, redactara~ u11a nota colectiva, en la que exponían cómo aquellas tencias entemHan las concesiones hasta ehtónces poco concretas de la Puerta Y
cómrcreíanqne debían tales concesiones realizarse. Enum.erú.banse, además, en e!l~
las reformas cuya ac~p~ciÓ!l por par~e de la Puerta era estunada por aquellas nac10
nes como punto de capital unportancia.
ta
El objeto de ésta nota er~ obtener Jel gobierno turco una respuesta clara Y concre
y despejar de una vez la sit~ación a.mbígua en que Turquía se h~ col~a~o. Que es:
actitud enérgica era. necesaria demostróse muy. pronto, pues segun not1c~ que al P reo tiempo de haberse entregado la nota se recib1eron de Varesa, contrnuaba 1~ P~
secución de-los cristianos en Armenia .. A pesar ~e 1~ situa~ión desesperada del dIStrito
de Sassún, se cobran allí las contribuciones con i.nu~itado rigor: los recaudadores, aco~
pañados de los gendarmes que se mofan de los cristianos, cometen toda suer~. de e
torsiones contra los pobres labradores, que materialmente no pueden pagar los 11npuestos· los kurdos siguen atropellándolo todo, robando los rebaños de !os p~tores aru:enio~ é incendiando sus propiedades cui\ndo E:ncuentran la menor resistencia á. sus des•
manes 1 con lo cual se originan ,~ veces sangrientas luchas.
.
A la ú\tirna nota ha contesta.do la S!J-blime Puert~l recha:'a.ndo rotundamente}~ pr 1
cipal de Jas exigencias en ella coi:iten1das, la
la ms~cc.1ón europea,_ por e_tima 1
incompatible con la independencia de Turqu1¡1, y_la digmdad del .Sultán.
.
En atención á. que la última respuesta del Gobierno otomano cierra el cammo pre.re.
ulteriores negociaciones 1 las citadas potencia.S han acordado que en 1;1-ombre de todas
las naciones signatarias del tratado de Berlín y conforme con el espíritu .del p,frrafo \.61·
de éste se notifique á la Sublime Pu~rta ,Jas refo;~as quE: de él~a se exigen para 1 r
menia y muy especialmente la relat1 va a b\ cof1?1s1ón d.e inspección. e_uropea.
.
Mientras se siguen ll\S neg.ociac.io11es necesar1~: paru, ello, las n&lt;;&gt;ticia.s q11~ de Arndeo
nia se reciben revelan una s1tuacLón cada v~r. m l'3 gr,we, pu"83. leJos .de lu.b~r c~sa
los n.tropellos ha habido que lamentar recientemente nuevos 111cendl0a de 1glesrn_s Y
conventos, nJevas devastaciones de propiedad.e:, y otros muchos excesos cometidos
por los kurdos.
.
do
Pero esta vez parece que las potei:icia'3 europe.:lS, en especial Inglaterra, han tom~ ael asunto á. pechos, siendo por lo mlsmo de esp mr qne pronto se verá Turquía obhg
da á ceder en su actitud inJustificable.-X.

ASE.':ilNATO DE LA REIX.1.. DE CORE.\.

1895.

itata, &lt;léhitarialt,.

, - en;•
rr1'dospE:ll n...im
""·

y

NOVIEMBRE,

&lt;!H &lt;!ótutrttl :1Jíttl 1J ltt Dltmarrttdtt.

�6

17

EL MUNDO.

NovrnMnRE,

1895.

17

NOVIEMBRE,

1895.

= ==E=L=-:\lUXD~U~.= = = = = = = = = = == ======7=

tturstras ®rabtt~t1s.
LA CRISIS EN TURQUIA.

Ulllt

fas primeras pasas.
CARTÓN DEL SR. JOSÉ JARA.

(Pag. Ja. del11lÚ'gofino.)

Nadie comprende tanto el cuadro de José Jara, como
los padres de familia.-El primer hijo es una epopeya de
sustos y de alegrías para quienes le han dado 1a vida, y
cuando ya suelta los andadores y sostiene solo1 sobre
sus dimmutos pies, el cuerpecillo endeble y se yergue y avanza sm tambalear y camina un poco, lamadre grita entusiasmada: ¡ya es un hombre! ¡ya sabe
andar! y lo mira con una tristeza dulcísima porque
el rubio serafín se ha iudependido de sus brazos.-Yasabe andar! exclama el padre mirándolo con orgullo, pero
pensando en su interior ¿adonde lo llevarán sus pies mañana? ¿al heroismo? ¿al vicio? ¿los arrastrará trémulo
cuando sea viejo y pobre demandando una limosna, 6 la
multitud vitoreándolo lo cargará en hombros en señal
de amor y de respeto?
Y la abuela, la pobre abuela, mirando al chiquitín caminar sin ayuda de nadie, exclama con los ojos arrasado!;! por las lágrimas: .¡ Hace cuarenta aflos1 así veía á tu
padre y ahora míra:o con cuanto regocijo te contempla,
picaruelo.
Es un cuadro hermoso el de Jara por real y por sentido.

En las manos de Dios.
11LA PERLA DEL BAJIO.ll

LA POLICIA APRESANDO). 1,0$ AR?.ID'l:08 EN STAUBOGI,,

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CUADRO DE K. RAUPP.

Carro alegórico construido en León.

(Pag. J[;(J clel pliego/i1w.)

La reina era tan hábil en política, que se llegó á decir
de ella que era el mejor e&lt;hombre,&gt; de Estado en su país.
El monarca al contrario, es un sér débil, extenuado, cuya mayor importancia consistía en ser marido de tal
mujer.
El origen de la rebelión fué el descontento de las tropas coreanas organizadas á. la europea. Temiendo ser devueltos á su; hogares y perder así el empleo, los sol~ados se adhirieron al partido del padre del rey, enemigo
declarado de la soberana, que era más afecta ~ las refi;&gt;rmas que su suegro, y profesaba profundo odio á. los Japoneses.
A propósito de los súbditos del Mikado, se refiere que
varios sol!hió políticos fanáticos del Japón, tornaron parte en los acontecimientos de Corea 1 á pesar de los esfuerzos que su gobierno hizo para imped~rselo.
El rey pidió, sin embargo, el auxilio de las tr?pas del
Mikado que :permanecen allí para con~ervar la mde~ndencia de la 1sla1 amenazada por multitud de enemigos
y pbr los chinos.

El buque dejó, balanceándose gallardamente, laría. Un
viento fresco hinchaba levemente las hondas dormidas,
con las que coqueteaba el sol, fileteándolas de fuego y
tifiendo de oro pálido las espumas.
Los pasajeros contemplaban los celajes del Ocaso y
enviaban un beso á. los queridos seres lejanos, á los_ que
en la casita perdida entre los árboles ó en el palac10 de
la gran ciudad, pensaban á su vez en ellos.
Todos dejaban un pedazo del corazón al abandonar las
natales riberas, salvo la hermana de la caridad cutos
deudos son loa humanos, cuyo hogar es e; mundo, cuya
esperanza, es Dios.
Enviá.banla en pos de lágrimas que enjugar, de dolencias que curar de almas enfermas de desconsuelo á las
cuales mostra: con la mano abierta siempre, el camino
de la Patria eterna.
Iba sin pesar y sin goce á la playa lejana, porque donde quiera está Cristo, y á.Cristo buscaba ella por e! amor.
No lejos de la hermana, pegados á la borda, dos Jóvenes
perdían sus miradas en el ÜCl6o y se oprimían las manos.
Ella acababa de dejar la corona de azahares y el calor
de los ~aternales besos y se pegaba á el que, en medio .de
los mares era su amor y su ampai:_o. Y sonreían, presmtiendo laa delicias del viaje de bodas.
......Y vino la tormenta; sopló aquilón enfurecido y las
ondas, las coquetas, las veteadas de oro, las de espumas
suavemente doradas, encrespáronse al rededor del navío,
no para acariciarlo sino para herirlo.
Tremenda confusión de olas que braman y rachas desenfrenadas que silban en los cordajes y noche negra que
cubre con su manto las desoladoras escenas. Di, ¿sabes
qué lancha amiga recogió al esposo fuerte y feliz?
Ay! tampoco lo ¡;upo ella¡ cogiéron1a como un fardo y
la arrojaron á. un bote, donde la hermana, aquella hermana que iba en pos de almas desconsoladas y enfermas
la recogió en sus brazos.
La debil embarcación salta sobre las olas; como aves
siniestras, los pájaros marinos, enamorados de la tormenta rozan las frentes pálidas de los náufragos con sus
obscuras alas ...... y el· oleaje crece y el viejo remero se
desconcierta y la muerte señala á las víctimas con su dedo fria, y 1a hermana sosteniendo con su diestra á. la esposa infortunada, interroga a1 infinito.
Ya solo un reíugio resta. La esperanza se abandona
en los brazos de Dios ..... ,.

fas matan¡as rn .lrmrnia.

.ATAQUE DE ,msUL~f,\:t,;ES COXTRA AR\íEXIOS OERCA DE SANTA SOFIA.

Hace algunos dfrui ocurrió en la estación Montparnasse
de París, un accidente verdaderamente extraordinario,
que, por maravillosas casualidades, no fué espantosa catástrofe. ·
Ln tren procedente de Granville, arribó por la vía alta
de la estación con una velocidad de 40 á 60 kilómetros, y
como no fuera posible detenerlo, saltó de los rieles, derribó los batientes, rompió el muro y cayó la máquina á
la plaza de Rennes, arrastrando consigo el téndP-r. En
aquel instante1 gracias sin duda al funcionamiento, algo
tardío, del freno de aire comprimido, manejado por el
conductor de la máquina de atr,is, se detuvo el resto del
tren, compuesto de varios furgont-s, el carro de correos
y los wagones de pasajeros. A ese oportuno moyimiento
debieron su salvación los ciento veintitrés viajeros que
llevaba el convoy y que solo experimentaron el susto
consiguiente y algunas ligeras conhisioues. El maquinista y el fogonero saltaron á tiempo ó fueron lanzados fuera de la locomotora en el momento del choque y no padecieron ningún daiio. Solament.e una ,·endedora de periódicos que s~ encont~ba en la plaza, fué muerta por
una gran piedra que se desprendió de la pared derrumbada.
Atribúyese el accidente á defectos en el freno 1Vestinghouse, aun cuando está. prohibido hacer uso de estos en
la,; estaciones Htt'l'minalesn provistas de topes en sus ex•
tremidades. A tal efecto, se ha ordenado que los trenes
entren con velocidad moderada, para no hacer uso sino
de los frenos de mano.
Por la rareza del caso v las discusiones á que ha dado
lugar respecto al empl~ de frenos de aire comprimido,
el nsuuto ha causado sensación en Europa.

,.iicsta.s be rariho~ eu $au :1!'.ni.s :Poto,!.
Por habernos llegado ya muy tarde, no pudimos publicar la fotografía del coche de los niños U1111a al mismo
tiempo que los otros dos que aparecieron en nuestro último número, pero hov remediamos esa involuntaria
omisión, dando á.conoce'r aquel precioso carruajito que
fué el que obtuvo, como es sabido, el gran premio.
Era una elegantísima carroza est,Ho Luis X V, que llevaba en su interior 1t la primorosa niñaLeonorcita Unna,
y á su· estribo como lujosos lacayos á los niños Jorge
Unna y Antonio Gedovius.
La nifia, según nos dice un cronista potosino, es de una
belleza singular; rosada· la tez, 11egros, muy negros los
ojos y la cabellera como un rayo de sol. El carruaje no
puede ser más airoso ni m:1s apegado al estilo. Llevaba
gruesas y hermosas guirnaldas de flores y cientos de gardenias en forma de estrellas en el rodaje. Los pequefios
y graciosos lacayos, portaban trajecitos verde azufre,
sombreros tricornios, peluca empolvada, gran chorrera
de encajes, espadín y chi11elas de charol á grandes hebi-

llas.

En otra página y en la crónica de asuntos extranjeros
encontrarán nuestros lectores, pormenores completos
acerca de los disturbios de Armenia que han amenazado
con turbar la paz europea. Nuestros grabados darán idea
de lo que han sido esos horribles asesinatos en masa, ejecutados por soldados y criminales puestos en liber~ad Y
vestidos de soítas para llevará cabo la tarea sangrienta.
Los desgraciados armenios tuvieron que bb.scar refu~io
en los templos custodiados por guardias de las embaJadf4.S extranjeras, y aeí lograron salvarse más _de 2,00?
personas it quienes protegieron los empleados diplomáticos hasta conseguir volverlos á sus casas.

&lt;El ttsrsinttta br ltt tiirina ~r &lt;!i'.orra.
Hace algunos días, los mensajes telegráficos anunciaron que había estallado en Corea una revolución. Poco
des¡:més se supo que un día en la mañana el Palacio Real
fué mvadido por un grupo de soldados coreanos y otro de
japoneses, con trajes de paisano..
El coronel que mandaba la guardia del palacio, quiso
oponerse á la entrada de los amotinados, y fué muerto,
lo mismo que los soldados que acudieron en su auxilio.
Los sublevados penetraron en seguida en lás habitaciones de la Reina y la asesinaron, así como á tres de sus
damas que la acompai'iaban. El Ministro del Interior corrió igual suerte. Los cuerpos de las víctimas desaparecieron.
Las tropas japonesas, acuarteladas en el interior del
palacio, no tomaron parte en el asesinato.
Creese que la reina viuda fué también asesinada en la
noche. Varios partidarios de la soberana muerta han sido encarcelados, y otros, advertidos oportunamente, tuvieron que huir. El rey tendrá que abdicar, si no quiere
perder también la vida.
Tales fueron las noticias que el telégrafo lacónicamente nos comunicó. Llegaron luego otros detalles que extractaremos:

larnmotJJrtt rn las ttirrs.

Hemos recibido á última hora algunas otras fotografías que tuvo la bondad de remitirnos el conocido artista
Sr. Lobato, y las cuales pubUcamos en nuestro próximo
número.

CARROS ALEGORIOOS.
Anúncianse ya las próximas fiestas de Xavidad en Querétaro, que tanta fama han logrado alcanzar en el país .
Lúcense en ellas principalmente, hermosos carros alegóricos y con tal moti"º• se nos ocurre hacer notar el buen
gus~ y el sentimiento artístico que algunas poblaciones
del interior de la República, demuestran para el arreglo
de tal clase de carruajes. Buena prueba dtl ello dan las
carrozas presentadas en los combates florales de Puebla
y San Luis Potosí, pero hoy nos complacemos en poder
presentará nuestros lectores algunas muestras de lo que
en cuanto á carros alegóricos, se hace en algunas ciudades como León y Querétaro1 que se han distinguido de
una manera notable ,t este respecto.

1Jrc11stt ílilrrirnna.
"EL CORREO ESPAÑOL."

C I r:no .-\ l.EG '¡ :JCO A ":.REGJ, ADO E~ Ql:ERtT.\RO.

Bajo diferentes nombres y bajo diferentes directores,
El Correo Español ha logrado subsistir muchos años, hasta llegar á ser para los súbditos de Alfonso XIII lo que
es el Jfonito·r RepubliooltO para nosotros¡ es decir, un campeón tenaz de determinados principios 1 un periódico de
combate, un periódico serio, pero nunca un diario de información. En su primera época llegó á alcanzar gran
auge, cuando Elices Montes presidía su redacción; lue•
go tuvo su período luctuoso, al mismo tiempo que 1a
prensa mexicana, y fué ese también período álgido; hoy
vibrante de patriotismo, ha conseguido mantenerse en
pos.ición correcta, pero no ha sabido explotar á. la vez
las circunstancias. Su ingerencia en la política de México ha sido débil: sus aspiraciones se han referido siempre
á España. Corno _periódico dedicado á defender los intereses de una Colonia extranjera, es bu;enocomo negocio,
no pasa de mediano.

�8

EL MUNDO.

17 Novrn:IIBRE, 1895.

17 Novrn:11BRE, 1895.

EL h:UNDO.

QH &lt;!fítnrr.al !r.ands.ca ]. ~ten.a.

Conc~rso de ganadería en Coyoacán.

Parece que el país está de plácemes
Para cubl'ir la cartera de Gobernación se designó al
Gral. GonzálP:'. Cosio y para llenar en seguida. la de

Comunicaciones se llamó deEuropa al Gral.Francisco
Z. Mena.
El Gral. l\Iena entró siendo muy j0veu al servicio
de las armas¡ cayó prisionero en Puebla en en 1863
Y fué depo1-tado á Francia.~Desde allí volvió a luchar por la causa de la República y entró á Puebla, victo1:ioso, como ayudante del Gral. Porfirio Diaz
y con el grado de Comandante el 2 de .Abril de 1867·
Amigo leal del actual Presidente, le acompañó sin tregua en todos los combates por su
causa; compartió los desastres de la Naria y lns
alegrias de Tecoac; fué el primero en las adversidades y el mas modesto en el triunfo; obtuvo un puesto en la Representación nacional y más tarde fué electo Gobernado~· de
Guanajuato, su Estado nativo.
Su historia en ese periodo la hizo sin querer un periódico oposicionista, diciendo cuando le vió abandonar el puesto:
«El General )lena, subió al poaer como
Adán salió del Paraíso, cubierto con una hoja de higuera y ha salido llevándose por único capital una yegua alazana y tres pipas de
ámbar y espuma regaladas por sus amigos.»
Y en efecto, no sacó más de aquel Gobierno.
Hay que revelar algo de su vida privada
~ara medir su honradez puritana. El día en
que dejó el gobierno del Estado, encargó á
un amigo suyo que le rifara una alhaja y dividió por partes iguales el producto, dejando
una á su anciana madre y regresando con la
otra á la capital de la República.
Como Gobernador, dió pruebas de energía-muy grrndes y de republicanismo sin
tacha.
Cuentan que un Jefe Politico le telegrafi{l
en los momentos de las elecciones de Diputados diciéndolequesi no mandaba dinero para
comprar los votos era seguro que~l Gobierno
perdía su candidato en aquella localidad.Mena contestó d_esde luego lo siguiente:
-«No me asigna el Presupuesto partida
para comprar electores y si por eso ha de
perderse, que se pierda.»
Esto revela que es un carácter definido
y :entero y que el Gral. Diaz que ha deSterrado de su politica todo lo que signifique aspira~iones personales, se sigue rodeando de
esos caracteres.
Así nos explicamos que haya llamado á su
antiguo subalterno y correligionario para
u tilizar sus aptitudes en provecho del pais.
El Gral. Mena, nació en León Estado de
Guanajuato; ha cumplido cincuenta y cinco
añ.os y ha pasado quince en Europa, tratando muy de CP.rca á los más notables banqueros Y hombres públicos de Berlín, Londres y
Paris.
El jueves 14 del actual á l?ts doce del día
prestó en el Salón d_e ~mbajadores, la pro~
testa de ley como 1II1rusoro de Comunicaciones y está ya en plena posesión de esa cartera que es una de las más importantes para
los adelantos materiales país.
El retrato que publicamos en este número
es el último que se ha hecho del Gral. Mena
en uno de los mejores talleres fotográficos
de París.

Pero hay algo que agregar aún á el'=ta serie de advertenc~as que esperamos no sean recibida.; con desagrado,
en virtud de.la bueTu'l. voluntad que las inspira: In. escasez de atractivos; no hay teatros, ni ejercicios ó juegos
de fuerza etic. Las familias, por lo tanto1 no encuentran
di,~ersión.
¿Sehaguerido hacer de ef:ta clase de concur~os un ne~o~io, ó se ha tratado simplemente de realizar nna obra
util para el país?
Tal es el problema y resulta que nino-una de In..'- dos
proposiciones que ofrece ha sirlo r!:'snelt~ eu la gr:.m ~c,1la que es posible y que fnl:lra &lt;le dei;ear.
En ese Certamen, l'ieglln se ¡]ice en el informe del Jurado c~lificador, sos~uderon !}Oble Y,ntliente lncha pam
conqmstarel merec1do.prem10, lo mismo Iris dignos represen!-antes de la hermosa r1za 8cbwytz, que los del:\
nolstern y los de los cruzamientos de una y otra con

l. Primer premio. 11Victoria,11 vaca de cuatro años, cruzada Durham, 66 cuartillos.-Establo de la Trinidad. San .Andrés Chalchicomula, Puebla, propiedad Eduardo Beltrán.
--3. Facñada del edificio de la Exposieión.-6. Mención honorifica. Gallinas raza brahma gris y blanca; propietarios Zayas Enríquez y Comp.S. Prjtnf'T :iremio. uBonita.&gt;,Ternera de 22 mesesi nacida en México, raza pura, suiza. Propiedad de Eduardo Beltrán.

La distribución estuvo muy lucida: concurrieron el Pree:idente de la República v algunos de sns ministros, el

(lobernador del Distrito, e) Presidente del Ayuntamiento
y otros funcionarios. El Secretario de la
Sociedad leyó el informe del ,Jurado calificador, y t!l Dr. Porfirio Parra pronunció
un magnífico discurso.

DE

Los acontecimientos de la semana.
El espectáculo de. pugilato que debía
Yerifi~arse el domingo pasado en Pachuca, siendo campeones Clark Y Smith se
suspendió y tendrá efecto el"día 24 'del
mes en curso, si fuerza mayor no lo impide.
.
Se sabe que nuestra música de Artillería
que está dando audiciones en .A.tlanta ha
obtenido éxitos tan brillantes cuanto 'merecidos.

Los festejos que según costumbre se celebrarán en la dudad de León en Enero
prometen estar muy lucidos. '
'
Se habla de que para vigilar nuestras
costas, el Gobierno comprará algunos cañoneros.
Se hizo ya la primera prul:lba del ferro~
carril áereo sobre el río l\Iexcala en el Estado de Guerrero.

El nuevo Ministro de Comunicaciones
G~~eral M~na, ha dicho á un reporter: '
Lós clencales son para el país la mayor
calamidad y la principal rémora para su
progreso; el clero es el único que pone
obstá~ulos para la desaparición de nues~ras _discordias, y su influencia es la que
1mp1de que todos nos unamos como en
un solo núcleo social.',
--El viernes en la mañana debió abrirse
en la casa número 5l de Gante un centro
de enseñanza, intitulado: uGra~ Sociedad
Olúnpica Mexicana.11 En tal centro será.
P!ofeso! de puiilato el Sr. Clark, 'y de
gimnasia y eecgr1ma respectivamente los
Sres. Lobato y Quintero.
'
El &lt;;lía 21 del próxi~o Enero y en tren
espe~1al saldr_á de Chicago á :México la excn1:-161:1 americana organizada por el Club
((Illmo1s.n
Se sabe que hay ya inscritas 200 persona.,.

General G}:rancisco
OOiniSfro

Z. ib}ena.

ae &lt;romunicadones.

nuestras razas bovinas indígenas; y si tan &lt;iignos de admirarse fueron por su arr?ganciaygallardfa, la corrección
de sus formas, lo harmomoso de su organismo y sus relevantes cualidades loa animales nacidos al abrigo del
Pocos negocios habrá en México tan dignos de elog ·0 chalet, de los Alpes suizos 6 del establo de las praderas-de
como el que ha emprendido la «Sociedad de concurso~n la Hol~nda, no merecieron menos elegios los obtenidos de
de Coyoa?án, por las grandes ventajas que proporciona esos mismos reproductores en nuestro país, en el Rancho
al país: mnguno t?-mpoco que revele mejor nuestro · ro- de Miraflores, en la Hacienda de la Lechería en el establo
y que necesite tanto de él para su prosperidad
del Molino de Valdés y en los de San Salvador el Seco y
o~ esto es que nos apresuramos á enviar nuestras felici: de la Trinidad.
tac1ones á. la Empres~ _por la tarea que ha acometido, eLa exhibición, estuvo, en general muy bonita y muy
ro á la.vez nos permitimos hacerle algunas observacioEes
la distribución de premios efectuada el doen~amm~das á que las tareas de la Compañía tengan el concurrida
mingo último, en Coyoacán.
.
meJor éxito, en provecho de ella y de todos.
Obten_idos los primeros por individuos selectos de las
Creem~ que e~ local para las exhibiciones se encuentra demasiado leJano de la capital; que los precios de razas smza y holandesa, er&amp;. todavía necesario que entre
transporte y de entrada sol! ~uy elevados; y que faltan sí disputasen los toros, las vacas y las crías, y sometióse
agen~~ y propaganda. Estud1ense la distancia y demás á nuevo examen conforme las escalas de puntos el gran
condiciones de los certá.menee efectuados en el extran ·e- premio vencedor 6 su·eJfJ)Rtake que solamente co~quistan
ro Y se yerá que reunido el importe de la traslación v Je1 en los solemnes concursos los príncipes de la raza los inacceso u. ellos, resulta una cantidad mucho menor. Esto dividuos que en sí reunen el mayor conjunto de ~ualidapor lo _que respecta al punto pecuniario, que en cuanto al dea y que pueden presentarse como tipos casi perfectos
admdasmcio 6 propaga~d~, puede decirse que son cosas olvi- de las nobles familias á que pertenecen.
a
por la negoc1ac16n.
En esta lucha, obtuvieron el premio swap.ffake loa si~

fc!8º

guientes animales, ganándolo varios de el1os por un pun
to más á sus competidores.
u,Sa.rasate.,)-Toro de raza suiza.-Nacido en México.Propiedad del Sr. .T. H. Robertson.
11Xegrito.))-Becerro de la misma ra.za.-Nacido enlléxico.-Propiedad del Sr. D. Eduardo Beltrán.
uGarna.,,-,~aca.-Original'in. del Cantón de Schwytz.Importada recientemente por los Rres . .Manuel Sainz y
Compafiía.
,fü1nita))-Ternera suiza.-Nacida en )Iéxico.-Propiedel :-:r. D. Eduardo Beltrán.
"E:-pafiola. n-Ternera. -Raza Holstein. -Propiedad del
Rr. D . .Juan ~Iartínez del Cerro.

RESL'"MEN

••

l..ra 8J&lt;posición de 9anado en (?oyoacán.

9

Han sido nombrados: Director general
de la Exposi~ión ~acional de 1800, el diputado Ignacio BeJarano1 ,y Director del
Departamento extranjero, el Vizconde de
Cornely. Queda vacante el puesto de Director del Departamento Mexicano, para
el que ~o e~contramos persona más apta
que el rngemero Fernando Ferrari Pérez
por la prá~tica adquirida en cuatro certá~
menes Ulllvel":'a.1es, su inteligencia y su
honradez li prueba.
El martes último falleció el joven Francisco Laborde
Monnet, muy estimado de la Colonia francesa de esta Capital.
Se había estadolhablando de un proyecto de amnistía
para los duelistas, que en breve se discutiría en el Senado.
Tal pr~yecto ha sido al fin p~esentado, suscrito por los
señores Senadores D. Carlos Rivas, m. Gumesindo Enríquez, D. Manuel Carrascosa y un Representante del Estado-de Guerrero.
Dicho-proyecto está concebido así:
uArtfoulo 1? Se der~n los artículos 611 612 613 y
61~ d~l Código Penal vigente en el Distrito Feder8I y Terr1tor1os.
uA.rtículo 2? Conforme á lo establecido en el artículo
256 del Código citado, se concede amnistía á los reos respon~abl~a de loa delitos de ~ue~o cometidos hasta hoy en
el Distrito Federal y Territorios, con excepción de los
comprendidos en la fracción 4! del artículo 000 del mismo Código, y 9.uedando viva conforme á su artículo 257
la responsabilidad civil.
(Sigue el resumen en la~ ágina 12.)

�EL MUNDO.

10
TEATROS.
Ya presentía yo que el Señor Sieni reservaba lo mejor
del boHopara lo último, y ahora anuncia para el segundo abono á. Otello, á Manon y á Fausto.
Los abonados, que dan fin á la ardua tarea de oír lo que
el Señor Sieni ha querido darles, van comprendiendo que
se llevaron un chasco muy superior y que si quieren
piezas de su gusto, deberán aflojar de nuevo los cordones de su bolsa.
Con mala suerte han andado, pero sír\'ales de consuelo la correcta interpretación de los Payasos y la no menos correcta de la Camllería. Constituyen esas dos piezas la única nota teatral halagadora de la semana, ti!l oasis en medio del deSierto de piezas momificadas y de
malas interpretaciones porque hemos pasado, en pos de
una tierra prometida donde se ve albear el peplo de Mar•
garita, se oye el rumor de su huso y se aepira el aroma
de las flores frescas del ramillete de Siebel.. ....
CamUería Rasti&lt;'rtna y Lo-~ Payasos se parecen, aun cuan•
do no sean idénti~os los procedimientos artísticos de
Leoncavallo y de Mascagni, cuyos retratos ilustran hoy
mis Notas.
Ambos han sabido empero arrancar sus mejores secretos á la música dramática, haciéndola hablar el desesperado lenguaje de los celos, celos meridionales1 celos
dignos de esa Italia nacida para todo lo grande: amor y
odio, libertad y sacrificio ......... .
Carallerta Rusticana y Los Payasos, son hermanos, Y
Sieni anduvo feliz al reunirlos, que en ambas obras deja
oír su doliente ó feroz grito la pasión más potente y dramática, la pasión que crispa la mano de Otello, y el público gusta siempre de oir esa voz ... .. .
Dije que Pau~to constituía la tierra prometida para
nuestro expectante dilettantismo y es cierto, pues si bien
hay entre nosotros muchos adeptos de ese Dios extraño
que se llama Wagner, todos, "todos, aman sin embargo l~
obra maestra de Gounod.
También su ret!'Sto sirve de ornamento á mi Revista y
debo advertir que ese retrato se remonta tt la época en
que el ilustre maestro escribió el Fm18to.
Gounod dió una vida especial al gran poema de Gcethe.
Vivía. este poema1 vi\'e y vivirá como símbolo que hace
sublime escarnio de la ciencia. Mas era tarea imposible
casi trasladar á la música ese símbolo, sohrado sutil y
retirando de él la tendenciosa parte metafísica, Gounod
y sus colaboradores los libretistas dejaron solo moverse
en el mundo reducido del proscenio á lt,s sublimes sentimientos que en la obra palpitan.
Así el gran poema, desnudo de sus excelsas especulaciones, ha adquirido del todo una vida poética y divinamente sentimental, infundida por el músico que mejor ha
conocido acaso los numerosos procedimientos del arte.
Gounod ha llegado con su l·i'austo á una popularidad difícil, porque excluye la vulgarización: sus deliciosos números, como la cavatina Salve dinora casta é pura, la balada Había un rey, el aria de las Joyas, el brindis, el dúo Oh
noche de amo1· .....• y otros, han sido emblemas de amor é
interpretando delicados sentimientos, han vagado por todos los teclados y cantado en todas las gargantas, y causan

NOVIBMIJRE,

1895.

ELl\IUNDO.

11

=======================================

"'**

En el Principal han alternado con :JfillH Helyett el Salto
del Pasiego. Et,,tri. obra había pasado ya á. la categoría de
recuerdci. Habfanla relegado á las reservas 1 las bulliciosas zaxzuelas espaílolas últimamente import~1.das y causó
sorprc~a. su retorno á. la escena.
Eso de exhumar obrae, tiene, sin embargo, sus inconvenientes, sobre todo para los seilores Arcaraz. Mfas
lfelydt, rehabilitada según he dicho, absorbió por c01npleio los esfoerzos de los zarzueleros y poco 6 nada dejaron para la obra resucitada.
Cuanto mejor fuera que cada uno de esos llamados estrenos de la compañía, no saliese á luz sino previo el concienzudo estudio!
El público perdonaría á. la Empresa que los estrenos
no fueran tan frecuentes y la Empresa no se agitaría tanto para salirnos con piezas en embrión.
Con el Salto del P&lt;tsiigo, la Empresa del Principal hizo un derroche: estrenó una decoración bonita cuyos autores son los Sres. l\fendoza y Montero, quienes en la
primera representación de la zarzuela, fueron llamados
á. la escena.
:M:e prometo hablar en mis próximas notas, de otro estreno. Se trata del beneficio del Sr. Don Ramón de la

FELIX CARLOS GOUNOD
Cuando compuso 1,Fausto,n

***anda penando el
En Orrin también
drama, pero hasta hoy, no he sabido
que se atrevan con La Honra ó algo
semejante.
Luisa ]\fart.inez Casado, está estudiando la gran obra del dramaturgo
Aleman y acaso al tornar á México,
la traiga ya en su repertorio.
Si es que torna ... ..... .
El resultado de su última temporada fué tan poco halagador.
Cierto es que ella trabaja por el arte, pero aun así, no se concibe el entusiasmo ante un teatro vacío. La ausen*cia de espectadores, hiela el entu.siasmo más ardiente.
El mismísimo Castel se desanimaría.
•**

Portilla, libretista acérrimo, en conni\'encia ahora con
Virginia Fábregas y Ricardo López Ochoa.

**•

En Arbeu ha vuelto á la escena ul\larianaJJ esa Mariana
de Echegaray, tan hermosa y tan discutida.
Por supuesto que, en Arbeu, yo no 1a discuto. Doy media vuelta. á la derecha y me marcho.
No puedo olvidarme de Juana Rosado, que ahora con
el invierno ha de estar mas fría, ni de Castel, que no es
creible que ha.va cambiado de \'oz.
Ya pasó del~~ pubertad.

*

J,I;/da

(Fot. de la. coleeción del Sr. Luis Echegaray Aragón.)

17

no obstante aún, y causarán 1:üempre la impresión deliciosa
de todo lo bello y de todo lo nuevo ..... .
Oh Fausto ven, ven con tu Mefisto sombrío¡ cabalgad
en vuestros caballos negros como el abismo y llegad pronto, que el Deseo, como Margarita en la prisión, languidece
y clava en yoeotros sus ojos desconsolados ..... .

PIETRO MASCAGNI
Autor de uCavallería Rusticana.n

RUGGERJO LEONCAYALLO
Autor de t&lt;LoS Payasos.n

17 N ov .r EM llRE, L895.

Tampoco discutiré la
de Sudermann, esa diYina
Magda en que ví hacer prodigios á Clara della Guardia
y que pasad, si Dios no tiene piedad de ella, p')r la escena del Tt&gt;atro llidalgo, uno de estos días, acaso hoy.
No me siento con valor para ir á Yerla y me contento
con encomendarla á todos los santos.
Santa Rita de Casia la ha de sacar con bien.

Sé que Maggi ha obtenido un hermoso triunfo en Mérida. Representa•
ba el Ot.ello y los espect-adores se entu•
siasmaron hasta un grado tal, que hubo quienes 1 en plena representación,
invadieran el escenario para abrazar
al actor.
Las señoras agitaban sus pañuelos y
algunas lloraban.
Eso me cuentan y def:eo con el alma
que sea cierto, por que supone una re.
compensa legítima á. un artista que ha
sabido elevarse tanto.
Hay en esas unánimes manifestaciones de una multitud electrizada, algo de augusto y consolador.
Cuan pocas veces el arte en la vi_da,
se muestra con toda su pompa y eJerce su completo imperio.
Preciso es que nada de lo. que constituye el marco que le rodea, opaque
su brillo.
Preciso es que lo veamos sin sombras puro 1 inmaculado ...... .
P~ro entonces!. ..... Cómo subyuga,
como embelesa, cómo domina y anebata!
.
Yo recuerdo con íntima complacencia, la actitud del
público mexicano en una de las escenas culminantes de
Otello canta.do por Tamagno.
El ;Hencio era absoluto en el salón¡ la inmovilidad de
los espectadores, completa.
l\Iil pupilas dilatadas fijábanse en la escena y el horror
sublime de la tremenda trajedia flotaba sobre todos los
animos.
Y cólllo hiere después el contraste: el grito escapado de
todos los pechos, cuando la admiración ha henchido de
suerte tal el espíritu que ya no cabe, que se desborda Y
es lúgrima, aclamación, sollozo!. ....... .
Son esos inmortales momentos, dignos de remembranza eterna, el testimonio más brillante de la excelencia del
ingenio y de la grandeza de Dios.
TANllAliSSEE.

•

j
'

¡."

¡~
TRAJE Y TOCA PARA CALLE.
Empléanse para e;-:te bonito traje un paño liso gris sonrosado y :primorosos galones acordonados, que han vuelto á revivir en Parí~, no sülo para adornos de vestidos de
paíio, sino también para los de seda ó terciopelo. Lleva
la favorita jaquett&lt;' de faldones, y abajo, como delantero,
no va sino una camiseta de seda6 lana: puede usarse también un justillo de terciopelo suave ó de seda de Persia.
Un vestido semejante1 fabricado por el mismo sastre,

es de paño azulado sobre justillo ceñido de terciopelo
amarillo con dibujos persas impresos ó bordados, de mu~
chos colores.
Si se desea un traje m,ís sencillo, puOO.en omitirse las
aplicaciones, y sub1,tituir~ con delgadadas tü:as de pasamanería negra.
Las solapas colgantes, casi cuadradas, que son una inno\'ación en los nuevos vestido,1 franceses, están bien señaladas en nuestro grabado. La espalda, apropiada, se
abre en abanico, con pliegues desde el corpiño 1t abajo.
Las mangas muy infladas y caídas ó recogidas porpun-

tos á distancias irregulares. Cuello alto que se dobla li
geramente hacia los hombros.
La falda cae en pliegues naturales y en cada gajo lateral, aplicaciones triangulares de galón acordonado.
La toca C's de felpilla RCK&gt;rdonada con listón de terciopelo color de acero, más parecida en color al vestido la
felpilla que el listón, dominando el gris 6 castaño. Se
adorna con amapolas tojo-amoratadas y blancas y con
una alta 11igl'l&gt;/lf negra., cerca de una-pluma negra deavestrnr. enhiesta completamente hai:.ta caer en onda natural
sobre la cima de la cabeza.

�17 NOVIEMBRE, 1895.

EL l\IUNDO.

12

Muy agasajados han sido
los americanistas en su viaje
á Mitla, del cual hablamos á
nuestros lectores.
En Oa.."&lt;aca atendiólos mucho el Sr. Guil1ov1,T, quien los
acompañó en sn visita á algunos edificios importantes.
En el tránsito ,í Mitla, to-dos los pueblos estaban adornados. Los americanistas
iban escoltados por lujosá
cabalgata.

(Sigue df"::,la /Jágina 9.)

1&lt;:1 Círculo' Patriótico Religioso de artesanos 1 celebró el
domingo último una :fiesta religiosa en la Yilla de Guadalupe1 á la cual asistieron los
gremios•de impresores, sombrereros, tejetlores, zapateros, albañiles1 carpinteros,
bordadores, relojeros, peluqueros, ~astres y encuadernadores.
Cada gremio llevaba su estandarte.
El lunes, celebró también
en la Colegiata una fiesta religiosa, la poblaci6n de Tlalpan, yend0 en peregrinación
varias agrupaciones.
Por último, el martes efectuó una fw1ción solemne la
Mitra de San Luis Potosí.

El martes en la mañana,
los Sres. Barroni Rincón Gallardo, Alvarez Rul y otras
personas conocidas, hicieron
en la cárcel de Belén, una
repart ción de 326 frazadas,
éntre los hombres, mujeres y
niños más necesitados.

"''

Don Pitnfi.lo e 1 pintor se dispone á acostarse ensando que el arte es la miseria y el suefi0 la riquéfa.

Se encuentra en la ciudad
el Sr. D. Romualdo Pacbeco,
que ha ocupado importantes
puestos en \Vashington. Ha
sido Ministro dé Estados Unidos en algunos países. La influencia de este señor, mexicano de origen, es poderosa
en los ministerios de Relaciones de Estados Unidos y
de México.

Se ha hecho notar 1 que
habiendo producido al Erario Nacional las aduanas de
la República, durante Octubre, dos millones de pesos,
situado el bimestre para el
pago de la Deuda, ha quedado en la Tesorería de la Nación, un sobrante de un millón y seiscientos mil pesos;
caso que no se había dado en
el país hasta hoy.

El martes falleció en esta
capital el súbdito español D.
MarcosDiaz, rico propietario.
El miércoles murió tambien el Sr. D. Antonio Falero, hermano del Sr. D. Jua_n
de igual apellido.

En uno de los cabildos celebrados últimamente, se pre
sentó un oficio de la Secretaría de Comunicaciones, en
que solicita se le diga: en
cuánto puede ceder unos terrenos que sefiala en el Bosque de Chapultepec, los cuales destinará á un paseo de
aspecto grandioso, y dar amplitud á la calzada para la
circulación cómoda de los carruaje:s.
El Sr. Presidente de la República, nombró ya una comisión esrecial, áfin de que,
resuelto e punto que se consulta, presente el proyecto
para embellecer el paseo.

13

'·

Ha muerto en esta capital,
el joven D. Rafael 1\fartínez
de la Torre, hijo del notable
jurisconsulto D. Ra!ael Martínez de la Torre.

Porque un pintor, al salir
de la casa del Sr. Arturo López, dijo algunas frases ofensivas para éste, el hijo del
portero de la casa mencionada, lo persiguió y le infirió
varias heridas con un cuchillo. A.l ser aprehendido, dijo:
que había obrado asf, porque
no toleraba que se hablase
mal del amo de su padre.

Entre las noticias importantes, relativas á. la Exposición Nacional, escogemos las
siguientes para conocimiento de nuestros lectores:
Muy en breve se celebrará.
una junta entre los gerentes
generales de los Ferrocarriles
Central, Nacional é Interoceánico, y el Sr. Vizconde
Cornely, con el.fin de ver las
ventajas que esas líneas pueden ofrecer para el transporte d~ mercancías y pasajeros,
con motivo del Certamen.
Hay el -proyecto de cons•
truir una lmea de cable para
ascender al Popocatepelt.
Circuló en la prensa americana, la noticia de que la Expeaición se había diferido para 1898, y el Sr. de Cornely
ha rectificado, diciendo que
se verificará el afio entrante.

EL MUNDO.

17 Nov1mrnRE, 1895.

Y soñó ..... .

·"

Que Dios se compadecía de él y que un dncndecillo
le traía una bolsa repleta de dinero.

'•·

Se levanta, pasmado por hi grata sorpresa.

Y resistiéndose á creer en la fortuna que tnn inesperada.mente se le ofrecía, palpa las onzas y las Q,rroJa en tierra, deleitándose con su scfnido.

Lleno de gozo, baila delirante [pisot&lt;'ando hl.S mon~d~s .
,

Por amparo concedido por
el juez respectivo, se suspen•
dió la ejecución del reo Francisco Yazquez, artillero del
primer batallón, condenado
en Consejo de Guerra á. ser
pasado por las armas.
En breve se empezará á reparar, de una manera radical, la fachada del Palacio
Nacional, según el proyecto
de D. Domingo Dondé.

A lo que se dice, en la municipalidad de Ajuchitán, Estado de Uuerrero, se ha hecho un hallazgo de dos piezas de artillería de montaña,
dentro de un pozo azolvado
de una casa que fué propiedad del coronel D. Juan Vélez. Las piezas cuestionadas
son de cobre dulce y segun saben las personas más caracterizad.as de la villa, esos cañones dieron mucho que ha
cer á. los defensores del plan
de Ayutla en 1854 y fueron
clavadas y enterradas por el
jefe reaccionario que defendía la plaza de Ajuchitán
cuando los independientes la
tomaron.
•

ciarroza

ae los niños ~nna 1? Geao1'ius, que ob{u1'o el Gran ~remio.

El Ferrocarril de Tehuantepec, atendiendo á las exi•
gencias del tráfico, reforzará en breve su material rodante con numerosas locomotoras y carros.
Hoy domingo, se~ efectuarán en el Hipódromo de la
Piedad, las carreras de reglamento, conforme al programa siguiente:
Primera carrera: ulnaugurafo para caballos de tres años
6 más edad.
Segunda carrera: Para. caballos de tres años ó más edad.
Tercera carrera: Para poneys mexicanos, que montarán
caballeros (catch wrigths).
Cuarta. carrera: Para caballos de dos afias.
Quinta carrera: «Mex:ican Jockey Club Cursen para caballos de tres años 6 más edad,
r."'"Ha sido celebrado un contrato entre la Compañía del
Ferrocarril Mexicano y el Gobierno, para la construcción
de un nuevo puente de fierro, sobre el gran canal en San
Cristóbal. Costará dicho puente $30,000

(Fot. Emilio G. Lobato.)
Se sabe que D. Antonio Ezeta sigue en .A.capulco, desesperado por la detención de sus pertrechos de guerra.
La enemistad entre él y su hermano D. Carlos, toma
cada día mayores proporciones y obedece á lo que se afirma, á la renuencia de este último para seguir facilitá.ndole
fondos.
Por otra parte, van resultando infµndados los rumores
acerca de la pretendida persecución á D. Antonio en Aca•
pulco . .A. lo que parece nadie lo molesta en el mencionado
puerto mexicano.

Próximamente se efectuará el estreno del nuevo y magnífico teatro de Guanajuato que, como saben nuestros lectores, llevará el nombre de ((Juar~z.)i
La compafHa de ópera Sieni está en tratos para dar ahí
algunas funciones.
El domingo último en la tarar,. al principiar en el teatro Principal la función, de"· ndióse otro trozo de la
moldura que sirve de orn?:~~ciJmción y cayó sobre las personas •ue ocupaban las lunetas colocad.as debajo, lesionanf ú. una de aquellas en la cabeza.

En el último certamen de
fotogralfas de las Repúblicas
Hispano Americanasi verificado en los Estados Unidos,
obtuvieron premio once fotógrafos mexicanos.

Se dirige á una sastrería donde se transforma en
eleígdan te ?aballero. .A.hora sí no reirán más por su
ra o 1raJe.

Comió hasta reventar, y le &lt;lió una indigestión.

. ya lut"go al mejor rest.aurant, en donde lo sirven,
diligentes los mozos, y solícito el patrón

Los zapatos eran muy estrechos y se Je inflamó
un callo.

Encuentra en breve amigos que Yan con él á ~eber
y llegan otros muchos que lo saludan con entusiasmo.

Acudieron presurosos los mejores médicos quienes
comr, él ~ra neo, .dcclara:on el caso de suma gravedad'.
e d1e;on mil brebaJes Y le pusieron mil vendas
h asta deJarlo como vé el lector
'

PERSONAL.
D. Angel de Caso y la Sra. Guadalupe Cacho de Caso,
participan haber cambiado su domicilio á. la casa núm. 18
de la calle de Donceles.

LA MUTUA.
Colotlá.n, Noviembre 6 de 1895.
Sr. D. CárlosSommer, DirectorGenaralde uLaMutua.n
México.
Muy señor mio:
Como albacea de la testamentería del Sr. Don Ramón
Mora Castillo 1 tengo la satisfacción de participar á. usted
que la póliza número 585J568 por valor de mil pesos, en
que estaba asegurado el nnado Sr. Moral me fué pagada
con toda puntualidad.
Si usted cree que pueda ser de alguna utilidad para el
público, darle publicidad á la presente, le agradeceré se
sirva hacerlo cuando lo estime conveniente.
Doy á. usted las gracias y me repito su atento.-JuAN
ZULUETA .

I;

. En tal si~uación, lo acometieron unos bandidos que
iban á. asesinarle ..... .

Cuando desp~rt6 se encontró bueno y sano acostado en su mal ¡ergón.
'

Pero al levantai-se, tropezó con el casero que iba .,
cbobr~rle y el que pareció más pavororo que lo;
and1dos.
·
Y E&lt;sto si no era sueño.

•

�14

•

17

EL MUNDO.

INFORMACIONES.
LOS GIGA~'"TES DE HIELO.

Las catástrofes que frecuentemente suceden á los atrevidos exploradores americanos que intentan arrebatar sus
secretos al polo :N"orte, llaman frecuentemente la atención del público sobre aquellas regiones tan poco conocidas que lian sido tumba de intrépidos marinos.
No son sin embargo solamente los exploradores que se
aventuran por 11arajes ocupados perpetuamente por· el
hielo, como único soberano, los que deben temer los accidentes causados por aquel.
Los -iceberg¡¡1 en su descenso hacia los mares más cálidos,
causan grave daño á los navegantes.
Los icebergs, que de tiempo en tiempo· hacen su aparición en el Oceano Atlántico, y que causan tan vivas impresiones á. los marinos, son todos 6 casi todos originarios
de Groenlandia. Groenlandia es una inmensa región insular cuya extremidad norte dista apenas 600 kilómetros del
Polo, lo cual explica que las cinco sextas partes de su superficie, est,én recubiertas por una costra de hielo perpetua. So1amen1.e en las costas de esta isla inmensa, se encuentta una estrecha banda de terren&lt;J pr.;piamente dicho, así como rocas abruptas.
Puede considerarse de cualquier manera el interior de
Groenlandia1 como un colosal glacier 6 más bien como un
verdadero Il!ªr de hielo. Su superfiecie total equivale á
tres vecee la superficie de Francia. De aquí se deducirtí.
que los glaciera de Suiza, so.Íl poca cosa comparados con
aquellas inmensas regiones glaciales.
L-Os glaciers de Groenlandia1 verifican su descenso hacia
el mar con una rapidez muy variable. En tanto que algunos no se desplazan más que algunos centímetros por
día, otros recorren en el mismo tiempo distancias de 2ó
metros y de más. Muchos sabios distinguidos 1 singularmente Helland, han hecho á este propósito cálculos
muy exactos.
Pór regla general puede establecerse que los glaciers
más grandes, están animados así mismo de mayor celé·bridad. Puede establecerse tambien que los glaciers tienen un movimiento más acelerado hacía su centro que
bacin. sus bordes, lo cual se explica por la fricción notable que sufren al llegar á las rocas que forman su lecho.
Por la misma razón sucede q_ue su movimiento es también más rápido en la superf;icie que en las capas inferiores.
A primera vista, los inmensos blocs helados que .ruedan lós g1n.ciers, parecen rígidos como la roca. En realidad, cuando verifica,n su descenso, se vuelven plásticos,
se encajan por estrechos cana.les, por entre las rocas, vencen los obstáculos y se precipitan poco más ó 1.0enos como
los torrentes de agua.
.
·

~

~

Todos los v.ia.jeros que han estudiado estos grandiosos
amontonamientos de hielo, eatan unánimes en asegurar
lo que venimos refiriendo .
• Cuando se aproxima uno á los parajes en que los glaciers caen al mar, se oyen continuamente formidables explosiones causadas por 1a separación violenta de los blocs
de hielo que al caer al agua levantan lnmensas nubes de
blanca espuma.
Nada puede dar idea de los formidables ruidos que se
suceden casi sin interrupción y que producen un efecto
verdaderamente terrorífico.
La cantidad de hielo producida de esta suerte por los
glaciers en su rápido descenso, es verdaderamente extraordinaria. El sabio Helland, cuyos trabajos hemos
mencionado arriba1 estima en unos 200 millones de metros
cúbicos el volumen de los hielos producidos diariamente
por solo el glacier de Jacobshaun Groenlandia. Y este no
ea mas que uno de los inumerables glaciers que estrí:in
aquella región desolada y no por cierto el más importante de ellos.
Los icelrergs, libres, que se aventuran en la inmensidad
del Oceano, presentan aspectos bien diversos, -según las
circunstancias que preceden á su formación.
Constantemente, debido á los furiosos asaltos del agua
y del aire, &lt;Jfrecen las formas más peregrinas y los tintes
más diversos.
Si es en el Estío cuando· han comenzado su viaje hacia
el Sur1 sus costados azules bien pronto adquieren una
blancura de nieve, gracias al aire que se insimía en los
.poros de su superficie. Cuando el calor au.menta, fórmanse verdaderos lagos en su parte superior y vense enormes
cascadas precipitaTse desde su cima. Estas cascadas hendiendo los costados del glacier, · contribuyen á darle formas extraordinarias y variadas basta el infinito.
Desde el instante de su desgajamiento, el glacier no hace mas que disminuir de importancia.
De ordinario, nO \arda en encontrai· el Gulf-8hteam 1
que le envía rápidamente á las regiones heladas del oceano A.rtico.
De cuando en cuando, sin embargo, sucede que los ice-bergs llegan á ganar laalta mar y entonces es cuando constituyen un p~ligro inminente para los navegantes que
van de América á Europa 6 vienen de Europa á América.

Semana de Ias Frane Ias.

Franelas Lousiana, valiendo 32 cs., á.. .............. $
,, .
,,
Afelpadas, dos vistas, á..........
·
'
L ana escoces.······
,,
.. ······ ······ -· · · .. · · · · · · · · ·
su perwr. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
"
"
"
"" ex t ra ........................ --. . .
"
rm· pl'es·'n
ele 75 es ., a' "· · · · .. · · ·
Pul·a lana
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o.n,5

1.00
1.25

--DE $

DOJ\IJNGO 21 DE ~OV1E~IBRE DE 1895.

EL YATRIMONIO EN LAS INDIAS.

El Mabaradjab de Mysore, acaba de hacer saber
que su gobierno aplicará de hoy en adelante la ordenanza relativa á los impedimentos del matrimonio
entre niños, en el territorio de l\Iysore.
La ordenanza ha entrado -en vigor desde el día de
su promulgación y fija el minimo de . edad requerida·
para el matrimonio, para los hombres, en quince
años, para las mujeres en ocho. Todo el que ayude
á la efectuación de un matrimonio entre niños de
edad inferior á la indicada, será condenado, sea á
prisión durante seis meses, sea á una multa ó bien á
las dos penas.
Un matrimonio de adulto de más de diez y ocho
años de edacl con una jóven de ocho años, será castigado con las mismas penas.
Un hombre de cincuenta años de edad, no tiene el
derecho de casarse con una jóven de catorce años sopena de. prisión que podrá llegar hasta dos años.
Todo el que haya favorecido una unión de este géne•
ro, sera castigado con seis meses de prisión. Francamente no se comprenden mllcho que digamos, esas
sabias medidas.

$~cursion ae Gmericanistas á las Nuinas ae lh'2itla.

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A $· SO.--

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VEROS; CasadeJ.BalmeyCompeJlia.

por cada uno de los timbres de co- Encar~•• en 1léxico.--Grandes y pequefio,, IAcl·
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les 6 dificil es yde t.oda naturaleza, los desempella
:rreo
que en 1867 . enna oon
actividad 1 eficacia,, precios módicos, 1.a AGBN·
. . proVISOl'lOS
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ClA DE ENCARGO!! del suscrito, que funciona hace tres
1tieron los Estados de ChmpBB, .no,. Compra.s, ventas, precio, de ., ..., catálogns
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nacionales y extranjeros, informes, pesquizas, con•
Caro.peche y Jalisco.
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~ultas, planos, presupuestos, suscriclones, anuncios,
se 1'8Illltil'a
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1ilustrada
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(ndustrlales, lascualesanuncia.mostamblénennues•
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pdblico en sus oficina, y en,. calle, po, hono""'"'
muy m6dicos. P1danseprospectoaycuantosdatosaa

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se env1an centavos

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lnmediatamente, Sl
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~uevasó.A.pa.r
o post.a. 397.

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. Cach enn.r, acquar '.L,fezclilla, Boucl.é pur.a 1.an.a, stra-an,
VIOttes, Diagona1es, Cors-Crowii, Etamma, Pansmna laua, bordado
'
1
sed a; Flamme pura ana, etc~

Gran Departamento de. Sa.strería.

TOMOII

1

0.87

EN LA. PRESENTE SEMANA PONEMOS EN VENTA:

Un meteorologista americano, M. Fariley, en el curso de una ascensión á la cima del Pike' S Peak, fue
testigo de un fenómeno muy curioso.
Envuelto en una tormenta. de nieve, M. Fariley advirtió que los primeros copos voluminosos, aunque
no compaetos 1 producían una chispa al tocar la piel
de la mula que conducta el equipaje.
El fenómeno se acentuaba más y más y al llegar al
máximun de la tormenta1 cada copo producía un relámpago de dos á tres centímetros de longitud, acom•
pañado de un 1·uido esti:idente. Bien pronto, un verdadero torrente de fuego escapó de los cabellos, del
bigote, de la narit del ascencionista y de las orejas
las narices y la piel de la mula.
Debemos añadir que este fenómeno, aunque se ba
verificado varias veces1 es de los más 1·aros.

YPAGA

I,

1895,

~IEVE ELECTRICA.

COMPRA AL CONTADO

'

NOVIEMBRE,

[nfcrmcdade• de Señor••,-Especlflco infalible.
~No hay que dejarse reconocer ,ii operar. Rectl.:crase antes al especifico •LA BALVAWRAll con la. aegu-

tj

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irldaddeencontrarlasalud.-Para.lasalecclonesaen•
cillas 6 simples se pide el nlUll. 1 y ¡:ara las maUgn.as

',1 nom. 2.-Esta medicina se recomlenda álos clruja·
¡nos operadores.-:Este maravilloso remedio est:Ade
venta en, .. Fa,m,wl.. y Droterl.. y en el Depósito
loentcal, Pwuela de Juan ea, nero m!m. 7. .

SEGUNDA DE LAS DAMAS

4.

$1 árbol más granae en la República.
:S,\:,;TA M,IRÍA DEL TUL.1!: ( ÜAX .\1,;A. )

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NUMER020

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                    <text>3 NoVIEM:BRE, 1895.

EL MUNDO.

144

PRENSA MEXICANA

l
I'

'J:'

Jll

N'um..

TEROElR.ll RPOOJJi.

DO
Págónas extraordinarias.

DOMINGO 10 DE NOVIEMBRE DE 1805.

~o es l/iva ....

cu
lIBRE

RO COJIBA'l'E
Y OTRA
CTORIA.

LEA USTED
número de. mañana.
(Zuai!ro del l!ic.'. l!uis ¡'l)Jonrov.•• l"remiai!o en la (lcai!emia ae t;lellas (lrtes iie ¡'l)lé¡dco.

•
(FQt. proporcionada por el Sr. Ing. Fernando Ferrari Pérez. )
I'

f

-

Tomo IL-Número 18.

�·'·
I
,r~

Páginas enerarias.
UNA MEXICANA EN PARIS.

L oscur~er de unn. tarde de Mayo, volvía yo con

~

un amigo, sentados en el imperial de un omní•
·
bus1 del cementerio del Pt:re-La~haise al cen,.
tro de París.
Comenzaban á encenderse las linternas que decoraban
las calles del barrio, y !:!O recuerdo si al salir de la Villette, mi amigo, contemplando una calleja en cuyas pu~rtas vendían algo de comer, me dijo con entusiasmo:

-)lirr, cómo s~ parece aquella calle 1t las de ~an Juan
de México.
Et amor á la patria obliga en tierra extraña á encon-

•

10 NOVIEMBRE, 18\Xi.

EL MUNDO.

146

trar eu todo alguna semejanza con algo de la ciudad en
que se ha nacido, y acaso yo peqné imagin:indome algu•
nn vez que la rue Royal le daba cierto aire ,t la calle de
P lateros y que los árboles de los Campos Elíseos se parecían á los de la Alameda.
En efecto-le respondí-algo hay de aquellas calles en
que se venden muchos antojo&lt;:? ,testas horas.
El cochero del ómnibus ,·old6 la cara hac ia nosot:-os;
una cara en que descollaba redonda y tosca la nariz enrojecida por el ajenjo; nos miró con fijez:1. y agregó brusca·
mente:
-Esa calle se parece mús ,i la del Hospital Real, donde est,i la imprenta del Siglo XIX.
Mi amigo y yo nos cambiamos una mirada de alegría,
como diciéndonos: este conoce nuestra tierra.
Le interrogamos, y nos cont-6 que había estado en l\Ié·
xicoen tiempo de la invasión francesa; que perteneció al
cuerpo de Cazadores de Vincennes; que cumplió sus años
de servicio; que le gustaron mucho nuestras costumbres;
que había sanado de una antigua dispepsia con el uso de!
pulque, y terminó diciéndonos:
-Yo me traje de vuestra tierra dos cosas muy buenas
que todavía vi,·en conmigo: una mujer y un loro verde
dec.'tbeza amarilla.
-Ah! estú. usted casado con mexicana?
-Sí señores; con una india de cerca de Cuautitlán, que
ya se vtilte 11. la francesa, que tiene tres niños rubios que
so'n mi encanto y que me obligan ,í. pasarme las horas sobre este pescante para mantenerlos. Si ustedes no se desdeñaran en visitar algún día á la pobre mexicana, mujer
de un cochero, su cas:1 está en tal parte, y la honrarían y
alegrarían c.on su visita.
-Gracias! anuúnciele usted que iremos á verla mafia.na.
Y cumplimos nuestra palabra al pie de la letra. Mi
amigo y yo subimos muchas escaleras, y en un sexto piso encontramos á liad.ame Berny, antes Camila Linas,
oriunda del Estado de México v madre de tres chiquillos
rollizos y mofletudos.
Con qué sat!sfacción tan grande nos recibió en su pe•
queña y limpia vivienda.
Me acuerdo de ella como si la estuviera mirando.
Cabellos y ojos muy negros; la tez trigueña; boca que
deslumbraba por lo blanco y oarejo de la dentadura; manos y pies diminutos, vestida con un traje de obrera parisiense; hablando bien el francés y mal el espaf'íol, porque usaba todos los modismos y todos los disparates del
pueblo bajo, que á nosotros nos sonaban allí como un
himno nacional, y queríamos aplaud.írselos.
Nos enseñó al loro que había ido á Europa en el hombro del antiguo cazador de Vincennes: nos mostró entre
los útiles de su batería. de eocina, un metate, un molcajete,
un comal y un tejolote.
Nos hizo comer tamales que había preparado desde la
víspera, y nos patentizó la fusión franco-mexicana, cuando uno de sus chicuelos le grito: mamá: venez-icí¡ y ella
le respondió con la mayor naturalidad del mando:
-Espérame tantito.
Cómo le brillaban de alegría los ojos, al recordar sus
magueyes, sus tlacbiqueros, la cocina de humo, el árbol
de capulínque da sombra al corral de su casa nativa, y
cómo expresó en su semblante el dolor más intenso y la
tristeza más profunda, cuando mi amigo le preguntó:
-Camila, tiene usted ganas de volverá. México ....... ..?
-Sí, respondió suspirando; pero eso no será nunca.
Mis hijos son de aquí, y aquí nos mo!'irtmos todos.
-8e acuerda usted mucho -:!e nuestra tierra?
-Mucho, mucho. Mis hijitos saben querer á México.
Ahora verán ustedes. Pierre ...... Pierre. Ven acá pronto.
Se presentó un chiquitín como de nueve ailos, enguJlendo un gran trozo de pan con mantequilla.
-Dí :i los se.flores á quién le rezas de: noche para que
te baga bueno. ·
·
-A la Virgen de Guadalupe.
-Bueno, ¿y cómo se llaman esas rueditns blancas que
hago en el metate?
-Tortillas.
-¿Y qué te doy de desayunar cuanrlt) te portas bien?

-.A.tole de leche.
-¿Ven ustedes c6m1J conoce mucho de allú.?
Nosotros teníamos las lágrimas en los ojos, y cuando
nos despedimos, mi am1go1 inspirado por una idea 1 le dijo a! chico:
-Te voy ú hacer un regalo que va á. encantar tí. tu ma·
má; toma.........
.
Y sacó de la bolsa una cajita de música. No hizo el
chico mús que darle dos vueltas al pequeño manubrio, y
Camilase püSO :t llorar tílngrima viva, y nosotros lo.mismo al contemplarla.
Y habfa razón; era. una cajita que mi amigo-mandó ha·
cer en Ginebra y que no tenía mií.s qne una pieza: el him•
no nacional mexicano.
Al salir de la casa C1.1.miln. nos vió con gratitud y con
dolor, pues le parecía qnecon nosotros se iba pa1·a siem•
pre la personificación y la voz ele una patria ñ la que no
vokerfa. nunca.
JUA)l' u&amp; D10s PEzA.

UNA P~~SION.
NDO Yital-no_ltenía otro no~1bre-hubo
bandonado el molino del padre Garaud, don,
e estaba emplerrdo desde hacía tantos afios en
~
calidad de pequeño criado al principio, después de mozo
molinero, ganó maquinalmente el camino real, indeciso
respecto de lo que debía hacer en adelante.
Estaba profundamente triste, porque :t medida que caminaba, venía\e-{~ la memoria su vida, desde el dfa en
que pudo tener conciencia de los acontecimientos que
formaban la trama.
Sin paclre ni madre conocidos, había sido recogido por
la Aeistencia pública. A la edad de doce años1 laadminis~
tración le colocó en casa de Garaud, propietario y moli·
nero.
Había aecido, se había con vertido en un muchacho
fuerte y en la actualidad contaba Yeinte años. Durante
largo tiempo vivió feliz, partiendo s.us horas de trabajo
entre la granja. y el molino; después, un día, dó entrar en
la existencia de su patrón, á una Joven y su corazón quedó inquieto para siempreja.mús.
Era una locµra contra la cual, sinceramente, enérgicamente había luchado. En ,,ano se dijo que el padre Garaud, siendo su benefactor, tenía derecho ú todos sus res•
petos;.que, aun cuando á los sesenta años se habíá.casado
con una joven, había sabido hacerse amar demasiado pa•
ra protegerla contra los sentimientos de infidelidad; que,
por último, a.quella situación no podía llevar sino :t la
confueión.
El amor1 dice un proYerbio bíblico, es más fuerte que
la muerte: solicitados por él su alma, sus eentidos, su jU•
ventud, había acabado por sucumbir y se había precipi:.
tado en una desventura irreparable.
Ah! qué noche de desencanto sucedió al día de esperanza radioea que para el transcurriera! Volvía !Os ojos á su
alma y repasaba las circunstancias de su caída. Los acon•
tecimientos fortuitos, contienen ú veces irresistibles ten•
taciones.
Cuando, ayer, el padre Garaud que emprendía un viaje
de muchos días, abrazaba á su mujer y estrechaba lamano de su dependiente,· nada le autorizaba para concebir
temores. No era aquella la primera vez que se ausentaba
y á su regreso de cada _uno de sus viajes, había encontrado siempre que el orden reinaba en sn molino. ¿Qué qui•
meras hubiera podido forjarse? Entre un muchacho leal
y una mujer fiel, el mal no hubiera encontrado campo para deslizarse. Ert1. ésta una opinión muy razonable que el
pasado justificaba. Vital no podia querer traicionarle: tenía miedo á todas las infamias y hasta entonces se había
contentado con amaren silencio. Aquel día, sin embargo,
en la soledad de su corazón, una voz se hacia oír insidiosa: ii¿Y qué su turpo de ser amado no llegará jamás?n
Amado, no lo había sido en el cm:so de su existencia
precaria: no conoció jamás, como los otros niños, el encanto del beso maternal; fuéaba:q.donado á. la orilla de un
campo como un paquete estorboso. ¿Por qué? ..... . Día
radiante! La joven iba y venía en el patio de la granja,
ocupada en sus quehaceres: su juventud feliz, sin inquietudes, casi sin deseos, prestaba algo como una aureola á
su frente. Era más rubia, más luminosa que una aurora.
Su voz cantaba, a:un en sus palabras. Si llamaba ú. sus gaM
llinas, surgía en su rededor un rumor de alas 1 un impulso
de ascensos.
El la contemplaba desde lo alto de la ventana del molino donde vigilaba la molienda: Sf.lilaba en amarla y ser
amado castamente; soñaba en confiarle su sueno y aquel
día era el destinado para tal confidencia.

•
••

El y ella acababan de comer. El sol se había puesto:
unos instantes de crepú!culo aún y la noche sería éom•
pleta.
Como la atmósfera· estaba fresca después de un día ca-

10
luroso la seflora de Garaud se había sentaao en un banco depÍedra fijado ú. la puerta de entrada1y reflexionaba un
poco ansiosa.
Pensaba:
-Vital parecía preocupado esta tarde. ¿Qué le int¡ uietaba?
Y su pensamiento indeciso flotaba entre mil hipótesis,
que asediaban confusamente su espíritu. Era incapaz de
precisar nada. Como si su marido estuviese presente había conversado acerca de los negocios, del molino, de la
granja: l'eníale sin embargo un presentimiento: por el alma del muchacho molinero, pasaba ;tlgo obscuro, que se
le escapaba, pero que no dejaba de inquietarla.
.
Entre tanto, Vital, habiendo concluido su trabaJ01 volvía del molino y se adelantaba hacia el banco que servía
de asiento ú. la señora Garaud.
La noche era completa; e! cielo estaba constelado, pero
la luz difosa que descendía, npenas permitía entrever la
silueta de las cosas ..... .
Tu,·o ella de pronto la. idea de mcter:::e ú. su habitación.
Sin embargo, como aquella aprensión que advirtió en sí
misma tlo tenia explicación, le parec~ó pueril Y permaneció en su sitio. Por otra parte, Vital estaba. cerca de ella
y había. tolllado ú su vez asiento en el banco, como solfa
hacerlo dee.puésde s11 trabajo, porque el molinero lo consideraba como miembro de la familia.
¿Por qué había ella. de espantarse'.'
Tratando de sobreponerse á su angmtia, escuchaba al
joven que le hablaba en \"OZ b.1ja. Lo que le decín nada tenía poi· cierto de criminal.
Record,lbalc un pasado bien hermoso: el día en que
ella entró :i la. granja, después de su bocln; el recuerdo se
remontaba ya :l muchos años. jO:,mo fné [estejada por
todos! Yita1 tuvo la idea de leYankt.r, en honor suyo, un
arco de triunfo hecho de foll:ije y regó flores en el camino que ella. debía recorrer.
Conmo, ida por tanta solicitud, en un arranque de
emoción sincera, presentó sus mejillas al muchacho molinero para que las besase. Aquello estaba ya rnny lejos,
sin duda el rt'cuerdo por tanto era delicioso. Pero por qué
Vital lo evocaba. aqnelhi noche?
Conversando, se había aproximado él á ella, y su pálabra tR.m biaba mús y m:.ís en sus lábios.
Sí, ella le había dado espontanea.mente un.beso: el primero1 el último. Hablaba con cierta exaltación y la señora de Garaud comprendió que la prolongación de un
tal t,¿te ,l t2te encer raba un peligro; quiso levantarse para
sustraerse á él, pero de pronto dos brazos la encadenaron
y un beso sofocó en su boca el grito que iba á estallar.
Aquello había sido rápido como un rehímpago. Con un
gesto Yiole.nto, rechazó ella al joven, se irguió roja de
vergüenza y de cólera, y con una voz en que vibraba la
indignación, exclamó:
-¡Partid! ¡No quiero veros más; os arrojo!
1

,i.*,;,.

Inmóvil y como inconsciente, habíala él dejado entrar
en sus habitacionee, sin hacer tentati ,a alguna para retenerla. ¡Cómo le enloquecía la idea de haber roto así su
ventura! Porque, en suma, él era. foliz, si nó por ser ama•
do, cuando menos por poder amar, por poder permanecer donde ella estaba, mezclar su propia vida á una parte
de la de ella. Ay! todo había acabado.
En tanto que la señora de Garaud, encerrada ;i doble
vuelta de llave en su pieza, velaba por temor de ser sorprendida por Vital, él también velaba, t_orturado por el
dolor y las penalidades. Aquella noche habfa pasado, semejante á una noche de muerte.
Las horas lentas caían una á. una sobre su corazón y so•
naban el toque de agonía de su amor perdido. Al.día siguiente, desde el alba, había recogido sus vestidos y su
ropa blanca, leve paquete que cargó sobre sus espaldas, y
para siempre habfa dejado el molino del padre Gara.ud.

•
••

Triste vida la suya! Caminaba evocando el paeado y
sufría. Pen~aba: 1dré lejos, tan lejos, que perderé su recuerdo!n Cuando hubo recorrido algunos kilómetros, le
pareció que est.aba fatiga.do y que sus piernas rehusaban
sostenerlo. Apoyóse en el flanco de una escarpa y reflexio-nó. Reflexionó que no ver jamás ú la señora de Garaud era
algo superior á sus fuerzas; que su corazón, ú. pesar de
todo, estaba encadenado á aquel molino y á aquella granja y que era imposible romper el lazo sin morir.
A alguna distancia del sitio en que se encontraba, o.fase un tic tac de molino. Conocía al propietario y enbia
que podía presentarse con seguridad de ser acogido. Más
de una vez, el molinero, el señor Gaucher, ¿no había ensayado conquistárselo para su servicio? Se levantó y se
dirigió allá.
1
Auguró bien: el seflor Gaucher, inmediatamente lo to•
mó á su servicio. Esta solución le saUs:fizo,
Una distancia de &lt;loe leguas, poco más ó menos, sepa~
raba los dos molinos¡ un salto apenas para unas piernwi
de veinte afíos.
Durante toda la semana, rumió en su espíritu el pro-yecto de volver á ver ,t la señora de Garaud, de vol ver

..

NOVIEMBRE,

18l/5.

\·er desde lejos, sin hablarle1 oculto en un bosquecillo
que confinaba con el jardín de la Granja.
N~da ei_-a más fácil. Desde el domi11go puso su proyecto
en t'JCCUCIÓn.
AqueJJo fué verdaderamente dulce, dulce como un bMsnmo que hubiera empapado su alma dolorida.
Oculto entre las :iltas yerbas, acechaba, con ef corazón
y los ojos despiertos1 estremeciéndose al menor ruido
al1.ándose sobrt:l los puflos para ver, cuando le parecí~
oír pasos. Un~ ~ez ó dos, en el curso de aquella siesta,
l:1 liabfa apercibido así y todo su ser habfa que:-ido volar
hacia ella.
Ah! cómo hubiera querido gritar:
«Miradme1 estoy aquí, yo qne os amo y que sufro por

EL MUNDO.

147

Es verdad que no reinan siempre la primavera y el estío
que hay días sombríos y noches glaciales en otoffo: pero
¡bah! ¿que importan estas pcmtlidades á. los que aman?
Además, nunca falta un rincón, un escondrijo cualquiera donde refugiarse.
Un dfa que vagaban por las cercanías del castillo derrui•
JO cJ_ mundo sabf: que un tesoro se hallabn esdo donde se encontraba la misterio!'a sala, el cielo ae íué
condHlo en aquella sala, la única que aún conencapotando y estalló de pronto la tormenta.
servabn. sus muros en pié y cuyo techo no se
Los true:-ios y relámpagos sncedíanse sin interrupción
había derrumbado todada entre las ruinas del antia-no
Y una. lluvia torrencial comenzó ú. caer sobre la tierra.
castillo; un tesoro inestimable de perlas y pedrería ;ue
Los dos jóvenes trataron de refugiarse entre laei ruinas
debía encontrarse debajo de algunas de las Josas del suecuando distinguieron allí al lado di: ellos una larga abe/
loó quizá. detrás de alguna columna.
El afortunado que lo poseyese no solamente sería. más tura donde podían guarecerse y penetraron en la sala de
\'OS.ll
la sombra eterna.
ri.co
que todos los reyes y emperadores, sino que también
. ¡Ay! sólo sus miradas podían hartarse de aquella exquiDesde luego quedaron sorprendidos do la obscuridad
s1t.a y sobrJ.da r.ípida visión, de la cual se llevab:1 la ima- disfrutaría de todas l:ls alegri-as y glorias de la tierra por- que reinaba en torno suyo porque ellos solos desconocían
que
cada.
una
de
aquellas
perlna
y
piedras
preciosas
eran
gen parn nutrir su alma durante los largos días sigui~.
la existencia deJ tesoro oculto en aquellas tinieblas.
tes... ....
- ott·os tantos talismanes de un poder irresistible.
No tenían miedo porque se encontraban jnntos, cogiD~ ~sta sue:~ vivió muchas semanas. Cada domingo
Con estü!J antecedentes, comprenderás que no faltarían
s? ?mgía al s1t10 de costumbre, donde esperaba Ja apa- · personas siempre dispuestas á apoderarse de semejante dos de la mano. Sentáronse sobre las baldosas muy juntos el uno del otro y cstrecháronse amorosamente.
n c1ón de aqnella que era su alegría. Si esto no constituía tesoro.
-Yo te amo! contestó él, y raro fenómeno: Apenas
el paraíso soñado, si era cuando menos una porcioncita
Los ha.bitantes de la aldea inmediata así como los de
de él: la habfa visto, había respirado el mismo aire que los pueblos circunvecinos tenían abandonados todos sus pronunciadas estas palabras y cual si se tratase de una
ella y se volvía contento á su molino
asuntos y negocios pensando en su constante pesadilla: la. ~Yoc~ci6n mágica. la sala misteriosa se vió de repente
Un día en que acechaba, oy6 dos v~ces que venían ha• de hacerse dueilos del tesoro.
1lummada de una grande claridad.
cia él: la voz de la seiiora de Garaud y la de su marido.
II1
De todas. las comarca.e de la tierra acudían unos á pié,
Bien p ronto vió ú. ambos marchando, uno al lado del otros en luJosas carrozas, pobres y ricos, nobles y plebeA
sus
gritos
de
extrafl.eza,
acudieron los hombres y
otro, por el bordo del río. Llevaba él una red á la espal- yos¡ pero todos guiados por la ambición de encontrar tan
mujeres que siempre vigilaban las ruinas en esperanza
da y respondía á su mujer que le manifestaba sus temo• incomparable hallazgo.
res:
de que cualquiera casualidad viniera á hacerlos dueños
Sin embargo, ninguno de ellos conseguía vencer en su del tesoro.
- Estit tranquila, uno ó dos golpes de red bastarán paempresa. Acaso la sala poseedora del tesoro hallá.base
~ p roporcionarnos fa fritura con que quiero obsequiarte,
Se comprende cual sería el tumulto que se produjese
res~uardada por puerta tan pesadn. y maciza que era imcuando toda aqm•lla multitud vió en un hueco de la musm contar con que puede dejarse coger una hermosa pie- posible forzarla 6 echarla abajó? ........ .
za, lo cual no nos disgustnrfa .i,or cierto, verdad?
ralla brillar los montones de piedras preciosas.
Nada de eso. No existía puerta alguna; la entrada era
-Sin duda, replicaba. ella, mas piensa que el molino
Con los ojos extraviados y trémulos los brazos, todo el
amplía como un ves~íbulo de palacio. ¿Quizá veíanse allí
está andando.
mundo se arrojó en busca de una parte de aquel valioso
tarascas
y
dragonea
vomitando
fuego
como
nos
pintan
las
- Bah! la lancha está s61iclamente amarrada.
'tesoro que había de hacerlos ricos y felices.
El padre Garaud no dijo más: Con piés ágiles no obs- leyendas? Tampoco.
Sólo loe dos j6Yenes que al murmurar las palabras Yo
Lo que impedía acercarse al tesoro era que la sala en
tante su edad, saltó á una embarcación atada á un árbol
te amo, habían dispersado las invencibles tinieblas, pertoda
su
extensión
se
hallaba
llena
de
una
obscuridad
tan
de la ribera; después, una vez verificada !a solidez del
manecían indiferentes sin pedir parte en el tesoro, poinudo d~ la amarra, con un impulso, ganó la medianía de negra y espesa qne era imposible distinguir en ella.
que ellos contaban con otro mús dulce y más fefíz pa~
La
comprensión
hum~na
no
basta
para
darse
una
idea
la corriente.
ra ellos:
El primer golpe de red había sido fructuoso. La red ex- de la sombra que reinaba allí. Las más compactas tinieEl amor que albergaban sus tiernos corazones.
blas
comparadas
con
ellas
hubieran
parecido
transparen•
tendida, había capturado entre sus finas mayas un buen
lote de pecesillos. Acaso bastaban para la fritura; pero el cias de la aurora.. Los rayos del sol al dar en la entrada
CATULO MENDES.
de la sala, eran rechazadoll como si se tratase de una
padr;e Garaud no se contentó con eso.
. H izo una nueva ~ntativa: esta vez el golpe fué desgra• puerta de diamante negro, impalpable1 iHvisible.
Algunos que se habían atrevido á. penetrará tientas en
ciado¡ la lancha osc1l6; en la sncudida, la clavija d~ ma•
CAPR ICHO.
dera que retenía la amarra, se rompió, y la embarcación, aquellas tinieblas, refnían que á los pocos pasos habían
creído tener sobre sus pupilas una masa semeja.u te á pez ó
arrastrada por la vio lencia de la corriente, se desvió.
Flotan, como barquillas, en el aire
En vano el molinero gritó á su mujer que le arrojase la betún que les imposibilitaba ~vru:1zar. Otros uo habían
zumbadores insectos,
cue.rda; desfallecida. de espanto, torcía ella· con desespe- vuelto ti salir, muertos sin duda antes de conseguir voldeslumbrados borrachos por las luces
ración las manos y permanecía en el ribazo, incapaz de verá encontrar la entrada.
que de la virgen sombra resurgieron.
Innecesario es decir que se hnbfa tratado por todos los
obrar.
La romántica alondra,
De pronto, Vital surgi{&gt; 1Í. sn lado, Vital, cuyos ojos inun· medios imaginables de hacer desaparecer esas tinieblae,
dejando el surco por la reja abierto,
dados de una alegria cruel, parecían decirle: '' El destino es petó todo había siclo en vano. Antorchas embreadas lámdice, mientras que sube por la escala
mio. ¿Por qué pedir un socorro imposible? Es ya tarde. paras preparadas al efecto1 troncos resinas.os iodo se
que termina en el cielo,
extingufa
á
la
entrada
de
la
sala.
'
Ved, la corriente parece redoblar su viole11cia. Unos1nicon tonos de las églogas antiguas,
Se había tratado también de arrojar bombas y cartu•
nutos más, unos _segundo::i, y el obstáculo que nos sepkra,
un dhUogo tierno,
habrá .deEaparemdo; hombre y embarcaciún serán u)oli- chas explosivos. Unas y otras e1;tallaban con estruendo
que
aprendió
pudorosa, una manana,
pero sin dar una sola ráfaga de luz.
.
'
dos baJo la rueda del molino."
de Julieta y Romeo .. , ...
Ella gritó:
Los emperadores y príncipes ú.,,idos de poseer lai, riEl ruiseñor se asoma á los nogales
- ¡Salvadle!
quezas y talimanes sepultados en la aombra1 habían dide la alberca del huerto
El volvió á otra parte la cabeza.
cho
á
los
l'.!ábics:
((Una
parte
del
tesoro
será
vuestra,
s
i- E lla replicó:
y preludia en la lira de los campos
conseguís llevar la luz.n Hiciéronse mil combinaciones
-¡Lo qmero!
un poema sinfónico, soberbio,
químicas, pero todas con el mismo resultado ante aqeeY cbmprendiendo el sacrificio que exigía añadió:
donde hay rencores de Marsillas1 tristes
- Os amaré.
'
lla invencible oscuridad.
por sus cariflos muertos.
¡Amado, él seria amado! ¿Había oído bien? ¡Oh subliII
La paloma á su macho
me locura! ¡Oh arrobamiento divino! Sería amado.
espera,
para darlt! mijo y besos,
En aquel tiempo existía una pnreja de pobres mendiSe apoderó de la amarra, saltó al río. En unas cuantas
en las sombras que tiran al arroyo
brazadas llegó ú la lancha y alargó la cuerda al padre Ga- gos: ella de quince años y él de dieciséis, que iban por los
unos álamos secos .... . .
raud¡ pero ú. causa del movimiento quu este último hizo caminos medios desnudos implorando la caridad cuando
Se
impacienta
febri1 1 y con suspiros
para asirla., In embarcación se desvió1 y Vital, impulsado algún transeunte paeabo, y recügiendo las mil florecillas
que le hinchan el pecho
del
campo
cuando
se
veían
solos.
por ella hacia la medianía del agua, intentó en vano coger
repit~ en el idioma de los árabes
Si hubiesei1 preguntado ú. las golondrinas que habit.ande nuevo la borda. A i;u vez era llevado por la corriente.
un trozo romanceeco.
el
reborde
de
los
teja.dos,
dónde
se
encontraba
la
casa
de
De pié, en su embarca:ión, el padre Garaud, sin poder
Y
la
tórtola, viuda, solitaria
socorrerlo, presenciaba la lucha que su antiguo dependien- los jóvenes n1gabnndos 1 no os lo hubieran podido decir
como monja en el templo,
seguramente,
puesto
que
jamús
les
habían
visto
entrar
te sostenía con la muerte. El le miraba, evidentemente
en el tri:,te retiro de laa breí'ia.s
perdido, sin remedio, girar sobre sí mismo, desaparecer ni salir bajo techado.
enloquece de miedo1
Carecían de hogar y de familia; pero en cambio las go•
e~1 los remolinos, volver á. 1:\ superficie; pero siempre,
reza.ndo
siempre de los tiempos bíblicos
londrinas recordaban cuantas veces por la mañana, en la
siempre, corno una aspiración inrencible, el molino Jo
los jcremiacos trenos .........
·
siesta
y
al
caer
de
la
tarde,
les
habían
rozado
con
sus
alas
atraía á su abismo.
ANTONIO F. DE l\.foLINA DONOSO.
La Sra. de Garaud, srguía también con la mirada el h&lt;r en la pradera á orillas del arroyo ó al pie de la \·erdeante
rrible drama. Una angustia de :1g11nía opdmíale el pecho. espesura de los bosqneFt.
Los dos vagabundos se regocijaban de serlo; jamás haEra por ella JlOI° quie11 aquel hombre iba á morir· ella era
•
bían conocido otra vida, y su placer mayor era rngar enquien lo IHatnba!
'
En pleno idilio:
De pronto, 1a. joren lanzó un grito terrible; el cuerpo tre las soledades floridas del bosqlle.
-Pero, ¿qué has hecho, Juan mío para que yo te quieToda su preocllpnción conshstía en encontrar un trozo ra tanto?
acababa U.e pasar bajo hi ruega del molino.
Así pereció Yital, y su muerte hizo lo que su ternura de pan en cualquier altlea, el cual iban á comerse juntos
-Pues hija .. ... -. la m:1r de deudas.
no había podido hacer. Fué como un rocío fecundo que allá lejoe del camino, mordiendo los dos el mismo boca•
•••
se.extendió en el corazón de la Sra. Garaud: el amorger- do ¡y sabe tan bien una comida cuando tiene de postre
Gedeon elogia la voz de un tenor de opereta y dice:
mi~ó Y~e engrandeció hasta la desesperación, y abrió una un beso!
....:Después de la de Tamngno no he oido voz como la
Cuanto ú. un techo que les cobijase para dormir, escasa de ese hombre.
herida mcl1rablc por la que el alma de aquella mujer se
-Y tú viste fi Ta.magno?
derramó gota á gota; herida que, m{lS tarde, debía mat.ar- era también su inquietud-¿Qué palucio, qué morada por
la también.
espléndida que sea, puede compararse con un cielo de
-Sí, en la Concordia.
follaje tachonado de estrellas brillando como otros tantos
En. MARTÍN VmEAU.
-¡Cómo en la Concordia!
(A. Nervo, tradujo.)
clavos de oro?
-Sí, una noche le oí pedii- un lielado.

f

•

••

•

�148

EL MUNDO.

10 N oVIE1dJIRE, 1895.

10

NOVIEMBRE,

1895.

EL l\HJNDO.

149

3,

,,

)(~ .·,

•

,. ~,l'

11,

,~,¿¡~·-•;_;
' «·t..

Grusta, cuaaro ae &lt;ronraao Kiesel.
(Grabado en los talleres de El, Jfunao.)

1· Srita, Dolores Cárdenas.-2. Srita, :Francisca G11Uérrez, dl{Cbihuahua, Fot . B Vclarde " Srita R r • ,
.
•
.--.,.
· e ug10 .u!nrt!n Pérez ae· ~ J
5. Srita. AmadafCasti.ll::_ deYéxico.--6. 8rita. Maria TereEa Porrilio. ;:. /~~

~1~:;,~~:t

Manuel J. Oro~.-l. Srita.~E•a Vargas, do Mé%1oo,

�10 Novn:M1JRE, 18\Jó.

Páginas literarias.

EL BUENLADRON.
Traducido párn "El irund.o."

MEFISTOFELES.
Es un diab lo gentil; no causa miedo;
Conoce el corazón de las mujeres,
Y el oro corruptor y lo!:! placeres
Maneja con el chisme y el enredo.
Por la huma1rn virtud no expone un bledo;

Tiene, en cada cuestión, dos pareceres,
Y son ante su lógica los seres
Del vicio imagen, del honor remedo.
Es un Don Junn escéptico y galante;

Dan relieve á su exótica figura
Rasgos de espadachín y de estudiante;
El sofisma encubierto es su armadura:
Mefisto es la mentira deslumbrante,
La mala fo, la paradoja obscura.
LEO POLDO DíAz.

A

Gráfira.

Redondas perlas que ciñen
tu hermoso y cándido cuello
diamantes ·que nos deslumbran
más que tus ojos serenos;
encajes, plumas y flores
que coronan tu cabello,
lazo que estrecha tu talle1
ropas que velan tu cuerpo.
guante de tu blanca mano,
chapín de tu pie ligero
limpia y venturosa holanda
que oculta besa tu seno;
ambiente que te circunda,
luz que te baña, silencio
que en torno tuyo difunden
la admiración y el afecto;
leve fragancia de_lirios
con que embalsamas el viento,
música de tus palabras
con que enamoras los ecos,
miradas con que fulminas
los corazones de acero,
y mentirosa sonrisa
conque me auguras el cielo:
todo parece que guarda,
allá en su escondido centro,
una promesa, un conjuro,
un espíritu, un misterio.
Se diria que tu alma
tiende invisible su vuelo
y penetra y vivifica
los materiales objetos;
mas tu alma huyó sin duda
de tu desolado pecho,
porque de allí la poesía
y los amores huyeron.
JUAN VALERA.

Las dos loterías.
Un rey con ci~n millones de vasallos
sintiéndose morir,
realizó la experiencia ruás extraña
que de reyes y césares yo ví.
-Antes de un mes, decía en un decreto,
bajaré al panteón,
y pues muero sin hijos, que la suerte
por azar n;i.e designe el sucesor.
El monarca pensó: La. noche antes
ninguno dormirá,
en la vaga esperanza todos ellos
de ceñir á la sién corona real.
Pero el rey se engañó, siendo él el solo
que no pudo dormi.~,
.
pues cada cual se d1Jo:-¡S1endo tantos,
es imposible qae me toque á. mí!
Dió luego otro decreto en que ofrecía.
decapitar cruel
.
á aquel á quien la suerte des1gna1:3
de entre todos sus súbditos también.
Ent6nces sí acertó; la noche antes
del sorteo fatal,
en vigilia angustiosa, ni uno solo
dejó de discurrir:-¿.Me tocará?
y es que el hombre, whiendo que los maks
son ciertos, y el biin no;
.
al anuncio de un biffl se enco;e de homlrros

y de un ma/1 se le encoje el coraz6n.
ENmQUE SEGOVIA ROCABERTI

I

TUVOSE el hombre frente á la puerta cerrada;
miró hacia todos lados, en medio de la noche: la
alle estaba en aquel momento desiert~; sona~on
1aa once. No tenía otra cosa qué hacer,
b • smo estirar
d
el cordón para que aquella puerta se. a riese, merce
al resorte; después, rápidamente se encaramaría al tercer
1·so forzaría la puerta &lt;le la derecha, cogería papeles,
Pvalores,
,
sortijas y saldría tranq m·1 ame~ te • , .
Aquello era sencillo, un golpe demasiado f~cil para u,n
· · · te Sí· pero el caso es que tenía nuedo. Sena
~ -eso de andar
,
.
estúpido
con rncilaciones á la 110ra precisa,
cuando había tenido días enteros para preparar el negocio y para reflexionar bien.
Abandonó la puerta, que tocaba con man? temb.l~ro1;a,
Y anduvo algunos pasos con traspiés de ebrio, repitiendo

Pª~J!~

es sencillo, eso es muy sencillo; las ~entes de la
casa volverán del teatro á media noche, de nrnguna manera antes; los otros habitantes están acostado.a, la por~~ra duerme ...... ~ Se puede entrar ahí, con la misum fac1hdad que á un molino.
.
Volvió á. encontrarse frente á la p.uerta: Sus die,ntee
castañeteaban. Si segufa vacilando, iba, sm duda, a hacerse notar. Justamente, allá léjos, alguien venía por la
acera opuesta.
El reloj cercano sonó: las once y cuarto!
-Vamos, pues, perezoso!. ..... Su mano tiró del cord~n,
oyó el repique de la campanilla; pero la pnerta no se ab~ó.
¿Era esta una advertencia de la suerte? 110 quería dec1:,
ac.aso: uvete, puedes hacerlo aún, 110 cometas eee cn-

m~h

EL MUNDO.

10 NovrnMlJRE, 18\J5.

EL MUNDO.

150

d

,

-Vamos ya,-dijo de nuevo-basta de tar anzas.
Tiró otra vez, con fuerza, del cord~n.
Su corazón, sus sienes, latían horriblemente. ~ puerta se abrió. Eutró: el pasillo estaba obscuro. Sm cerrar
completamente la puerta, imitó el rui~o de ésta sobre el
batiente. La vieja portera podfa dormitar, y era necesa•
rio engaílarla con ruidos, á los cuales, s_u oído estaba acostumbrado· no omitiendo, sobre todo, el nombre, com.o lo
hacían los' que llegaban tarde. Dijo un nombre elegido,
al acaso· nada se movió.
Anda~do sobre la punta de los piés, subió has~ el tercer piso · oíanse bien sus pasos; pero esto, era meJor; asf,
nada te~ía que temer. Todos dormían. en aq~ella 0!'8ª,
con el estómago lleno, en recámar:l.S bien calientes, rodeados de bienestar. Era justo que él. fuese ú ~om~r una
parte de aquella dicha, él, el obrero sm tra~Jo, sm ho•
gar, sin pan; tomaría esa parte por la astucia, como el
zorro; la tomaría, en caso ofrecido por la fuerza. Y sus
dedos se crisparon sobre el supuesto poseedor; le rompería la cabeza como se rompe una cáscara de huevo.
«Escuchó ~l silencio.11 Su :fiebre le hacía oír ruido de
pasos cercanos. Como obrero hábil que, era, fo:z? la puerta, que se abrió sin cantar. Nada cayo. ~ v1v1~nda estaba á sus órdenes: aquí el comedor, ah1 la. cocmai sacó
de su bolea una linterna. Pero, Dios mío, qué fac1l era

rot~:~6·á·~~ narices un suave perfume. Entró ú la recámara y vió el armario de cristales. Un golpe de _mano
bastó; abrióse el armario brindándole sus tesoros: di~ero,
alhajas. Cogió un puñado de piezas de oro, otro ~unado
de alhajas. ¿Eso era todo? Había que b~scar los b1~letes,
los billetes azules, verdes y rojos; los billetes que Jamás
había acariciado. Buscó, rozando géneros de ~eda que
suspiraban confrufr-us perfumados. No había billetes.
Pero ......... ¿escuchó un rumor? Sí1 un rumor, leve, un
eoplo ...... ¡Dios santo! lo descubrirían? .
Levantó la linterna, recorrió la estancia, esperó presto
á golpear, á herir.
Un soplo, aún, á su lado. Da un paso, con la caut.e!a
del jaguar que acecha á su víctima, y ve .......... u.n i_imo
caído de la cuna1 como un pájaro, caído del mdo. Tt~ne
frío, no grita; pero gruesas lágrimas ruedan de sus OJOS,
-Ah, pobre angelito! exclama el b?_:n ladrón, Y dejando en el suelo sus útiles, toma al nmo .en sus brazos,
lo acomoda en la baja camita, lo arropa bien Y se queda
mirándolo.
·
Algo extrafio se remueve en su alma. Acuérdase de su
madre.
.
·La pobre vieja! Si ella lo viese así, convertido en la1
•
•
drón, ;.Í punto acaso de trocarse en asesmo .. : ... ¡que verguenza! Representósela su imaginac16n, moviendo la ca:
beza, y murmurando: ues imposible. que yo .haya dado t~
luz un ma.lvado.n Si ahora estaba s111 trabaJo ......... pueE
lo hallaría más tarde. Un obrero hábil como él, no permanecería mucho tiempo en la miseria ......
Oh! cuántas veces le dijo la anciana: u¿No es verdad,
hijo mío, que serás siempre un hombre honrado?
Ay! aquell.i voz reeonaba en su rededor: clara, llena de
ternuras.

Sacudió la cabeza, enjugó con la diestra su frente sudo
rosa y, rápidamente, vació sus bolsillos.
Sus dedos, crispados, febriles, colocaron aquel oro y
aquellas alhajas sobre la cuna del pequefiuelo. Su conciencia. aligerada, respiró.
.
.
Pero había que salir pronto, un mmuto más sm em~argo, un minuto más para deja: á la ma?re de aquel mño
un voto sentimental. Arranco una hoJa de su mamótreto y escribió:
nSeñ.ora:
No falta nada. Enseñad--le á quereros mucho.u
Después de haber depositado el papel sob~e el p~ho
del nifio dormido, salió, á laa calles heladas, sm abrigo Y
con hambre; pero con la frente levantada, sonando en
trabajo futuro.
M.B.

Qfl

tramontar ~e la luna.
(De Leopardl.)

Cual en tranquil.A noche solitaria,
por entre campos y arroyuelos, donde
cefirillo aletea
y mil visajes ríen
.
de formas engañosas, peregrinas,
que entre sombras lejana.&lt;¡, ~ la idea
fingen ramos v techos y colmas;
del puro cielo en las regiones vanas,
detrás del Alpe altivo ó del Tirreno
hacia el profundo seno
baja la luna y palidece el mundo;
caen las sombras y alta
oscuridad el valle y monte envuelve;
reina la noche umbría1
y cantando con triste melodía,
saluda en su camino el carretero,
la esca.Pa luz del rayo postrimero,
que ha poco le era guía;
tal por fin desparece, y tal cayendo
la edad mortal en su ruina, deja
la juventud. Huyendo
van laa som brae y engafios
fugaces del placer; y en nuevos años
mueren las esperanzas
en que se apoya la mortal natura.
Ab~ndonada, obscura
queda la vida. La mirada en ella,
busca indeciso viajador en vano
de aquel camino que afanoso huella,
marca 6 noticia¡ y halla qrie en el mundo
él tan sólo parece un hecho arcano,
un misterio profundo.
Harto alegre y dichooa
nuestra mísera suerte,
si el venturoso e::1tado
de la risueña juventud:querida,
do se alcanza en tributo
uno entre mil amargos, dulce fruto,
dud;r pudiese el tiempo de la vida.
Ley blanda y bendecida,
la que á todo animal sentencia á muerte,
si en mitad del camino
su implacable dl!stino
no le asaltase máe terrible y fuerte.
De eterna concepción no i u digna hechura,
cautivo en tantos males,
hallan los inmortales
la arrugada vejez donde se advierte
vivo el deseo y In potencia fría,
secas las fuentes del amor, las ansias
mayores cada día,
y negada por siempre al bien la vía.
Voz, colinas, riberas,
perdiao el esplendor que al Occidente
enargeutaba de la noche el velo.
huérfana..... largo espacio
no quedaréis¡ que t!ll breYe :t la otra parte
ya miraréis a; cielo
emblanquecer ante la luz del alba:
y atrás siguiendo el sol con rayo ardiente,
plácido fulgurando
sobre mares y montes,
inundara los vastos horizontes.
Mas la vid:i. mortal, cuando su frente
dobla la juventud, nose colora
de otras luces jam,ls ni de otra aurora.
Enlútase hasta el fin; y allá en el limbo,
de otra edad mús obscura
van los dioses á abrir la sepultura..
E. Rrrboó.

151

&lt;Tarea misferiosa.

Hasta parece que este crimen final es su principal ocu.A.DELANTE.
pación, porque muchas veces, cuando cae la victima, se
oye á. alguno que grita:
No es mi poeta el de meloso canto
-¡Eso no es así!
Que recorta la estrofa pulcra y fina,
Y en efecto, parece que todos están conformes en que
Sino el coloso que infundiendo ei:;panto..
doce. Es la hora en que el sol de invierno,
no ha matado bien 6 en que el muerto no lo ha hecho á
~n raro, se digna mostrar un poco su radiante
Se alza henchido de fósforo y fibrina!
conciencia. Y entonces puede Yerse al asesino cómo se
~ f~z .. Es la hora del día en que mejor se siente encarniza nuevamente sobre su víctima, la que vuelrn á
Mi poeta es el del alma vigorosa,
f~vivir.
tomar nuevai:s fuerzas para retorcerse mejor entre sus suQue como el hierro p·r ofundiza el rastro,
A esta hora se despiertan los ricos y voluptuosos, se es- frimientos. Entonces todos se ponen contentos.
Y que en vez del perfume de la rosa
tiran en su perfumado lecho y piden un ligero desayuno.
¿Quiénes son, pues, estos monstruos'? ¿Qué abominable
Guarda en sus versos el calor del astro ....
A esta hora, los burgueses, los comerciantes, los em- sacrificio acaban de consumar en est,e subterráneo?
pleados, ponen tregua á sus pesadas tareas y descansan
Mi poeta e,i;: el rudo combatiente
¡ Ah! terrible cosa debe ser el fanatismo, para haber pocon los codos sobre la mesa ante los humeantes platos y dido turbar hasta tal punto los cerebros &lt;le estos infortt1que destroza las alas del vestiglo,
vasos llenos.
Poeta con un sol bajo la frente, ·
nados! ...... ¡Para haber borrado en ellos todo sentimienA esta hora los obreros, sentados también ante las tos- to humano!. .....
Poeta-humanidad, poeta-sig·lo! l
cas mesas de los bodegones y tabernas, hacen los hoPorque ellos no tienen ningún interés en el crimen que
Y no es el canto de lloroso acento
nores á una caliente sopa y á un frugal cocido.
cometen. ·No es para rohar ni para vengarse. Es por puEl canto que me eleva y me ll.rre1Jata 1
Es el medio día. Es la hora de comer, mirando al son- ra devoción ú su dios, es por virtud por lo que llegan á
Sino el canto ciclópeo y opulento
riente sol de invierno. Es la hora del reposo y la alegría. cometer estas escenas dignas de fakires insensatos.
con empuje y hervor ele catarata!.
Ni siquiera tienen aspecto de ser malas gentes, cuando
¿Quiénes son, pues, los desgraciados, los parias para
En este siglo de gigantes luces
quienes, por el contrario, esta hora es el tiérmino del re- se les considera fuera del momento_en que el furor del éxDemás está el señor de horca y cuchillo:
poso y del comienzo del trabajo? ¿A dónde van tan febri- tasis los desfigura. Lejos de ello, parecen más bien dulces y hasta cariñosos.
les? ¿A qué misteriosa tarea?
Hoy los guerreros no se ponen cruces,
Las mujeres son amables y hasta complacientes, y apeHoy los bardos no corren al castillo 1
Hélos ahí, deslizándose rápidamente á lo Jargo de los
muros, con sus descoloridos rostros -Y sus ojos medio ce- nas ha.y una cuyos ojos no reflejen la lláma del amor.
El uso medioeval no se desprecia,
Los hombres son alegres compafieros, bromistas y de
rrados, como si temiesen á la luz. Van de prisa. Se cono- cidores.
Pero dándole impulso giganteo,
ce que andan retrasados. Algunos corren.
¡ Hoy en cada taller hay una iglesia
Sin duda deben ser una especie de sacerdotes en cuyos
. Allí, en aquella negra é imponente morada, se abre aíe!tados rostros no puede leerse la hipocresía.
Y en cada exposición hay un torneo! l.
una puerta semejante á una madriguera de conejos. Allí
¡En sus afeitados rostros!.. ..... Ya lo habeis ndivinado,
Hoy la doctrina bíblica se mue.ve
van entrando uno á uno los desgraciados. Entran con pa- ¿verdad?
Con
un impulso que jamas se ha visto;
so seguro, como acostumbrados á andar en la obscuridad,
Pues bueno, sí: esas gentes que se encierran misterioY asi son el Riglo diez y nueve,
y asífdebe ser, porque entran en un local más obscuro que samente :l la hora en que las demás van 1i tomar el aire;
boca de lobo.
La ciudad un calvado1 el pueblo un Cristo I l . . ..
esas gentes qne pasan la tarde en las tí nieblas, entre meSiguen Jargos y tortuosos corredores, suben·y bajan es- cheros de gas, gritando, riendo, llorando, insultándose,
Hoy con sus armaduras de guerrero,
caleras húmedas de paredes viscosas. Caminan por un destrozándosej esas gentes que por la noche, paradescanSerena ante Paria que al taller corre,
subterráneo.
Con sus tres cuerpos de inflexible acero,
sar1 empezar1fo á gritar, á, reír, ií. llorar, á insultarse á
¿Es una cueva, una caverna 6 un templo de trogloditas destrozarse de nuevo, y esta vez en pl~na luz, bajo una
Tres veces colo::ial se alza la torre!! ....
el sitio en que se encuentzan? ¿Quién lo sabe? Una enor- luz que ciega y ahoga: esas gentes que llevan esa vida de
Y el trovador que apenas se leva.tite
me bóveda deja en toda su obscuridad aquella sala in- presidiarios, esas gentes son los- pobrns de quienes se
Quiera buscar atrás cautos soberbios,
mensa, desierta, silenciosa, polvorienta, que hace pensar dice:
Ha de volver el rostro hacia adelante,
en una cripta perdida en las catacumbas.
~¡Oh, los cómicos! Llevan una \'ida ........ .
Por ley mortal y por tensión de nervios l ! ... .
Allf llegan todos, siempre furtivos y cada vez más páApen:is se levantan, almuerzan de pie, corren á ensayar
lidos bajo la débil claridad de algunas lámparas que ilu- de doce y media ú.cinco, comen de pié, trabajan de ocho
Y el vate debe en sus canciones fieras
minan ·siniestramente aquel sitio de desolación.
á. doce de la noche, comen un bocado, Ee acuestan con la
Encerrar ya sin ver tiempos remotos,
¿Por qu6 vienen aquí? Adiviuadlo si podéis. Pero al fiebre de una batalla cuotidiana, se despiertan para haEstrépito de mares, luz de hogueras,
verlos, al oírlos, parece sencillamente que se trata de cer el mismo trn.bajo durante el día y correr al teatro de
Choque de astros y hervor de terremotos!!. ...
una reuni6n de locos y locas en pleno acceso de demen- prfaa, á toda prisa.
-¡Vamos, sefiores: :í escena!
cia.
J08E 8. ÜUOCANO.
Pobres gentes ......... ¡yo las adoro!
Van y vienen á. grandes pasos, gritan, lloran; después
J1ux RH..:IIEPIN.
estallan repentinamente en carcajadas, lqego se amenazan, se perdonan. Y siempre, siempre termina esto con
Cuando un verdadero genio aparece sobre la. tierra,
algún erímen. ¡Una pobre mujer asesinada, un miserable
puede conocérsele·en una señal sola:
Los
agiotistas
son
como
las
mujeres
alegres:
muchos
que se mata á pufialadas!
Todos los necios se ligan contra él.
los desprecian, pero los buscan.
SwnrT.

~

~

•*•

•••

CANTA RES.
En el fondo del pecho
tengo yo escrito
todo favor que me hac s
grande ó chiquito.
Mas los enojos
no te los tomo en cuenta,
luz de mis ojo~.

Tu amor hace conmigo
Lo que la yedra,
que al olmo á. que se enrosca
pronto desmedra;
cortarla quiero,
mas si la yedra mato
también yo muero.
No seas en el mundo
cual mariposa
que e!!coge de las flores
la más hermosa;
copia ií. In. abeja,
que de flor sin perfume
pronto se aleja.
Tu corazón, hermosa,
es de diamante,
nnda. en él hace mella,
siempre brillante,
y su contacto
los dem,ís corazones
raya en e~ acto.
Con una miradita
que tú me echaste,

amor brotó en mi pecho
firme y durable;
¡ay, quién dijera
que tan poca s~milla
tal froto diera!
MELCHOK HE

tal es sin muchos a.mbajee
el lorito de Loreto.

PALAU.

EL LOR ITO DE LORETO.
No se case usted lector.
Lector no se cru:;e usted
¡Un tiro ...... el canal.. .... no sé
cualquiera cosa es mejor!
Todas se vuelven el diablo,
todas dan el ei-tallido,
cuando se les ha leído
la epístola de San Pablo.
Pero el mayor de los males
que á usted puede snceder,
es que salga su mujer
afecta á los animales.
Y no son palabrns \'anas,
no sefior, no tiene ig·ual.
¿Figúrese usied rival
de cualquier perro de la.nas?

Esto á mí me tiene frito,
me humilla, me descuartiza
¡li~i huma.nielad rfraliza!
¡Ay! lector ;con un loritol
Un lorito muy discreto
que á mí me llena de ultrajes,

Ella en todo lo prefiere,
no hay quien su pasión le quite
y ,í. mí u1e deja que grite,
que rabie y me desespere.

Periquito, la muy boba
dice al loro por apodo,
yo soy .Pedro y de ese modo
hasta mi nombre me roba.
He perdido el apetito,
el sueño ...... la fe ...... ¡la mar!
¡Ah lector! Me Ya ú. matar
LoreV) con su lorito.
Sin cuidar &lt;le su decoro
Loreto ¡la esposa mía!
se pasa completo el día
frente ú. la jaula del loro.
Almuerza primero él.. ....
cuando cómo, esta en la mesa
¡Ay señores! ¡Ya rne pesa
hacer tan triste papel!
Casi Lorcto ha creído,
en su afición sin igual,
que yo soy el animal
y el animal su marido.
Y como es f.ícil creer
que yo le aumento el catálogo¡
siempre así comienzil. el diálogo
entre el loro y mi mujer.

-Periquito: mi tesoro ... ...
¡Esto delante de mí!
¿respondan uetedes sí
no es él, el nmo y yo el loro?
-Ven aquí ...... Te he de besar
porque en ello dichas hallo ... .. .
Y e1:1talla un beso y yo estallo
sin poderlo remediar.

Y me quedo sin comer
y rabio y me voy de allí
y sin cuidarse de mí
con él queda mi mujer.
Son mi martirio completo,
son mi castigo infinito,
Loreto con su lorito
y lorito &lt;le Loreto.
Soy un ente, un infeliz
con ese rival tirano
que lo tengo, como un grano
encima de la nariz.

Y si no mato al rival
cou &lt;.-'l que 1mefio y deliro
me voy :.t pegar un tiro
ó me :1;rrojo en el canal.
Ustedes quo Yen wis males
antes deben perecer
que casarse ron mujer
afecta á los animales.
Mé.xico, Kov. Ue 1895.

EDUARDO NoRnxu.

�EL MUNDO.

152

10 NOVIEMBRE, 1895.

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P6girw.s e:i.:trarrrdinarias.

DOMINGO 17 DE NOVIElllBRE DE 1895.

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S:os primeros pasos.

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JOSE: JAR.\, PRE11IADO EX L,\ ACJ.l&gt;.IDfiA DE BEL!;.\,'•) ARTES DE 1rkx1co.

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( Fot. proporciouada por el Sr, Ing. Fernando Ferrari Pérez.)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>3 1'ÍOVIEMBRE, ] 895.

14

EL MUNDO.

mielas de otoño. Los tejidos escoceces de combinaciones muy originales los p~intillé8, el terciopelo dca· · Ifs1mo,
·
1as lanas de color grio. ó. de arenap6á .gran es
zador los tejidos género borra de un F"e 11 o or1grna
cuadr~s color sobre color vienen indicadospara trajes de montar ó de expedición, á pro sito para
resistir 'los efectos de la i~temperie.
.
ranclísima habilidad
En medio de esta orgía de colores y de telas fantasía, se hace preciso poseer g
d
· · guato para 1mpr1m1r
·
· · ai1 vesti'do el ,ello de dist,·oci6n que ha de procurar para 1os suyos 1a ay super10r
ma elegante.
-d
1 á afamada casa de
Hablaremos de nuestros grabados. El traje que copiamos fué constrm ú en a m ~ .
_
.
t
oro
binados
modas de París con géneros de seda de dos colores, art!s t 1camen e c
· Yest1dos. semeJantes se
pueden hacer c~n accesorios de terciopelo liso 6 labrado. El dibujo es excelente para traJe : raso ;eg;o
con raso floreado Se hace dicho modelo ~on ta.ffeta 6 raso ciruela colorada, ahora tan de m \ : ar s,
11 evan
y tela de seda pe~ de muchos colores para las mangas, vueltas, etc. Las costuras en la espa

•

TOMOII

DOMINGO 10 DE NOVIEMBRE DE 1895.

fi\estas de @:aridad en

Luis ~otosí.

TRA.JE DE TERCIOPEW Y AZABACHE PARA CALLE.

ea roona.
La moda está por las restauraciones, y nunca la.afición por lore•
•trospectivo se ha extendido tanto como en este fin de siglo. En un
último im'Íerno, nuestros vestidos pertenecieron al género Watteau, que tuvo grandísima boga. Vestidos, túnicas, batas, aparecieron con los largos pliegues á. la espalda, que el gran maestro de
las .fiestas galantes inmortalizó en s.u «Embarque para Citérea. 11
¿Serán Deboucort, Pater 6 Lancret los que en la venidera temporada inspirarán á los artistas del vestido? ¿Acaso, remontando
más en el pasado, asistiremos á la resurrección de los sunsuosos
atavíos de la reina de Austria?
Mientras aguardamos á que los leaders de la moda dicten fallo
definitivo, veamos qué tejidos estarán en predicamento. Los recibimos por legiones 1 suaves al tacto, finos, tentadores, ligeramente
excéntricos en sus múltiples líneas, y en los colores opuestos, que
se harmonizan con todo de un modo admirable.
Héahí las lanas Arkangel, las Mongolinas de entonaciones suaves, malva, verde de agua, ar.ul celeste, rayadas de blanco; terciopelos:de:Iana, listados Ofelia, ú oro sobre fondo azul; terciopelos
moscovitas fondo marfil; mosqueados de oro, ó fondo azul, sal pi·
cadas de grisó rosa, que servjrán para las elegantes toilettes de los
salones y para los vestidos sin pretensiones de las últimas co-

TRAJE DE C.&gt;\LLE.

SOMBRERO DE INVIERNO.

corctonc1tos torrados, 6~delgados dobleces de la misma tela. Adelante lleva unas grandes solapas ó puntas
onduladas sobre un chaleco de color malva plegado en acordeón, y un plastrón de encaje blanco super·
puesto. Va sujeta estaja.quette en la cintura adelante por dos tiras abrochadas con botones de acero cortados.
Cuello alto de encaje con un gran lazo atrás. Mangas infladas y drapeadas graciosamente.
Ancha falda de raso liso con plieguE'&lt;s de seda labrada á los lados.
Traje precioso es el que representa uno de nuestros grabados. · Se fabrica con terciopelo verde ajenjo, y
el dP.lantero está casi cubierto por aplicaciones de azabache sobre fondo de seda luciente, que se ven también en las mangas y recórricndo la falda en doble tira. Creemos que no necesita descripción este grabado que marca perfectamente la forma de dichas aplicaciones, parte principal del vestido.
El sombrero que publicamos se hace con una forma de terciopelo negro redonda, con las alas muy
encorvadas á los lados y atrás; entre las curvas se coloca una rosa de ancho listón negro entre los
cuales se levanta una aigrette blanca y negra. Caen de atrás hacia adelante sobre una placa larga de azabache, y unos moños de raso negro, dos grandes plumas negras de aves,truz con las extremidades blancas.
Abajo de las alas y en las curvas de los lados se colocan moñas de terciopelo blanco. Todo el derredor del
ala es guarnecida con una tira angosta de plumas.

(!ombate floral en el 'Teatro

ae la F&gt;az .• ,Niña roeaae,rque obtuvo el primer Premio.
(Fotogiafh(de Mendez Herma.nos.)

NUMER018.

�10 NOVIEMBRE, 1895.

EL MUNDO.

4

10 NOVIEMBRE, 1895

EL MUNDO.

5

LA GUERRA EN MADAGASCAR.

(Zonsuelo ~anaerbil!.

&lt;fl acont.edmi.ento 5oda1 ~e la 5.emtttta.
:On~a "intcrnatinnnl."

'l.a Ca.lle de A.tn.n.anai.•ivo.
aolo del Enviado francés.

lo della Reina.

"Q.anavalona:III.1

\!a loma

ae Gllananarii,o.

.La noticia sensacional del efectuado matrimonio de la
Srita. Consuelo Vanderbilt con el Duque inglés de Marlborough, á quien lleva una dote de 10 millones de pesos,
sin contar con los castillos, buques, alhajas, etc., ha provocado como provoca siempre el anuncio d"¼ enlaces semejantes, una explosión de quejas y recriminaciones de
la prensa de Estados Unidos contra las ricas herederas
norteamericanas que entregan su fortuna á cambio de un
título más 6 menos ilustre, y algún periódico de Nueva
York ha llegado á. publicar la estadística de los capitales
extraídos de la Unión para .pagar sus pergaminos á los
nobles euroyeos, arruinados en su q:iayor parte.
Los americanos son gente muy práctica. Así como sobresalen en habilidad para acumular millones, desconfían de verlos pasará manos de ot.ro, sobre todo,.cuando
este otro, es un extranjero.
La corriente del propio dinero hacia extraño país. no
es de su agrado, aun 6uando si no ellos, so11 l:$US hijas, quienes, mirándose ricas y sabiéndose bonitas, parecen aspirará la anexión de Europa con la gian República, cambiando sus enormes dotes, sus esperanzas y su
vida por los nombres aristocráticos y los títulos históricos. de los nobles transatlánticos. Algunas, quizá crean
hacer con esto, una obra patriótica¡ otras la mayoría,
compran simplemente con buen dinero al cóntado, lo que
América no tiene y que posee aún el Viejo Continente.
Desde 1893, los 1~.gisladores más timoratos se conmovieron ante esa exportación de nuevo género, no prevista en el bill Me. Kinley. Cierto es que el alejamiento de
las mujeres más ricas en el Este y el Oeste deja el campo
libre á sus rivales menos acaudaladas, pero la historia de
esos millones extraidos vuelve sofladores, á los hombres,
que encuentran insuficiente la compensación señalada.
Entonces les ocurrió la idea de imponer un límite á
esa exportación, 11ero el asunto era más grave de lo que
creyeron: las muJeres no quisieron escuchar las razones
de orden económico que en favor de tal medida se alegaban y su oposici6n desbarató prontamente los planes de
aquellos que pretendían atentar contra sus derechos.
Desde esa época, la situación ha venido empeorándose1
según decir de los estadistas. Xo hay nada como el ejemplo, y en esta vez, el ejemplo viene de lo alto, caso en el
cual, es irn::sistible, según ellas indican. Las jovenes más
ricas inician el moYimiento, y se aproxima el día en que
las más famosas coronas de prúieipes, duques y condes
europeos, ceñirán las juveniles cabezas, morem1s ó rubias, de la mús vieja democracria del nuevo mundo. Las
teorías más puras de proteccionismo nada conseguirán.
((Si lo quiero, lo he de hacer,u ha sido y será siempre la
divisa de las jóvenes norteamericanas, bastante seductoras, hasta cierto punto, para considerarse casadas por
amor, cuando acaso el mando piensa cien Yeces más tiempo en el dinero de ellas que en su persona.
Como á todo movimiento de la Ol)ini6n pública en
Estados Unidos, corresponde una pubhcidad especial, no
ba faltado editor que imprima, en forma de cuaderno, un
((libro de oro,, de los americanos ligados por matrimonio
con miembros de la aristocracia europea. La lista es larga ycompleta 1 pero al parecer tan difícil de llevar al co-

Duque ae ib}alboroug}¡.

rriente, como los catálogos. de una biblioteca. Refüién•
d&lt;?se ~ este asu_ntoi un c_romsta francé~, narraba hace algun tiempo, como, ha~1éndose encont1'3do en la anteciimara de la Emperatriz de Alemania, seis da1uas de la
más alta _nobleza rusa, austriaca é itrlliana, al entablar
con_versación unas con otras, resultaron todas de Estados
Umdos ó el Canadá.
.suc~de en la Gran Bretaña que multitud de nombres
b1st6ncos, son !1oy llev.1dos por mujeres americanas.
Uno de los máR ilustres, el de Lord 1fando!ph Churchill
deecen~iente del Duq'!.e de Marlborough, lo usa la pri:
mogémta de las tres hi1as de Leot~ardo Jérórne, á quienes
la gran fortuna de su padre y su smgular belleza les dieron, de~de su flfi:Sentación en la sociedad de Nue{•a york
una supremacia mcontestada.
'
Leonardo Jéróme, que comenzó su fortnna de labra•
dor, abandonó en breve el campo y se radicó en la ciudad adonde acumuló en pocos afias un capital conside•
rabie.
En 1873, Lord Churchill visitó Nueva Ym·k y pre•
sentad? á Miss Jennie J~róme, que estaba ent~nces en
la plemtud de su hermosura, enamor6se de ella y pidió
su mano.
Por su nombre y su posición, Lord Churchill era en
aqu~llos dí~ el homb~e más en boga en Nueva York. Su
noviazgo hizo gran ru1~0 y su matrimonio más.
El ec9 no se ha perdido y repercutió durante el viaje
de la vmda de Ra~dolph que puso en movimiento las
plumas ~e los cromstas_,D?undanos: esas plumas que hoy
SE: apere1ben para descr101r los esplendores del matrimomo del Duque de ~farlborough con la Srita. Yanderbilt,
usa~do tonos tan vivos, detalles tan minuciosoR y mordacidad tan ~egante, como en las brillantes reséi'ias del
enlace de Miss Ana Gould, la hija del rev del oro con
el C,onde ~e Castellano, y de los de Miss Matthews
Porter Y Mis Ethel Ba:bey; com9 al contarnos las origi•
nales escenas ~e los mrneros enriquecidos del Noroeste
q,ue hacen subir, el día de la boda á su hija, en un 1a:
t1l10 de la balanza y pone en el otro un peso igual de "lingotes de oro.
En medio de. tantas pro~igalidades y derroches cursis
de loa a.d.ve1;1edIZos, marav1llarfa el presti$"io que los títu~c,s nob1li'!-r10s y los !1ombres históricos eJercen sobre Jas
Jóvenes, SI no se tuv1er3: en cuenta por una parte que to
q~e no se compra, duplica de precio para los qu~ no teméndolo, .poseen todo lo demá_s, Y.adem,1s que, por muy
d.emocrát1ca que se~ ~n apanenem 1 la organización soc1.al de los.Estad~ Um&lt;i:os, esta organización tiene también su anstocracia.. ~:',-:1stocracia que no aesea sino tender un puente, frag1hsimo ~uchas veces entre un pasado dudoso y nn presente brillante. Este sin embargo
debía ser u!1 título de ~loria suficiente p;rn ellos, pue~
que esos m1Uories conqmstados en ruda lucha, represen•
tan e.l poder~so esfuerz? del fundador de una dinastía financiera nacida ~n baJo y llegada á tan alto.
. Pero eseº!º ~cumulado dá por resultado poner de relieve. la mediocr!dacl de su. origen y para velar éMe, para
desviar la atención del origen muy á menudo discutible
de esas colosales fortu_n~ y del punto de partida, frecuentemente muy humilde, de quienes las han labrado·
~e les_ buscan ó se forjan unos antepasados y se hace~
maudit~s .esfuerzos 1?..0r liga_rlos más ó menos bien ó mal
con fam1l1as en }ID tiempo ilustres. Apoyados en su caudal, su_s pretensiones enc.u~ntran p~cos contradictores, y
sostemdos por un exclua1v1smo altivo, logran imponerse,

al fin. En un libro titulado &lt;&lt;.~mericano:::; de origen real,))
M. Ch. Browni11g cita ¡1 una~ n·inte familias, entre cu-

yos antepasados, hace figurará Eduardo I, Enrique IV
y Eduardo IH de Inglaterra, ií. J.icobo I de Escocia y Fe-

lipe III de Francia.
Por lo demiis, no son los americanos ni los primeros
ní los únicos eu obrar así. Sus caprichoi;; y sus procedimientos pertenecen á todos los tiem poF= y á_ todas las razas y después de todo, ¿qué tiene d~ inYt·rosfmil que entre aquella multitud de emigrantes de un siglo y de un
país, Henos de disturbiús 1 1:-ntl'e esos horubres que abandonaban su patria para cousi:nar su fe religiosa 1 se hayan encontrado algunos deEcendit'otes de ilustres familias foglesas? Precisamente en esta. consideración ha de
haber Iundúdose la idea propagada y sostenida con tanto calor en estos dias1 de resucitar, de crenr nuevamente,
por decirlo aef, los títulos nobiliarios en Estados Unidos.
Con motivo de esa clase de bodas, es hoy de moda, en
Estados "Cnidoe, desplegar extraordinario lujo en recepciones y trajes, en suntuosos regi\los y en alhajas ranis de
orfebrer(a y de diamantes, accesibles solamente . para la
más rica aristocracia del mu11do.
l'or ejemplo, impotentes los periódicos americanos pa- ·
ra enumernr y describir los presentes o!recidos_á la sefiorita Ana Gould, al casarse con el conde de CastelJano,
tuvieron que recurrirá la fotografía para llenar l&amp;. tarea
que ellos eran incapaces de ejecutar.
la unión de la Srita. Sloane, nieta de Guillermo H.
Yanderbilt, con Mr. Burden, íué celebrada con una de
esas fiestas feéricas de (&lt;Las mil y una noches,n en que se
dió libre curso á la prodigalidad, sin cuidado alguno por
lo que costara: utrousseaun de$40,000; $ZOO,OOO dedicados
exclusivamente á las fiestas nupciales; trenes especiales
para los in \'Ítados; opíparos almuerzos de 300 cubiertos
y comidas con número aún mayor de asistentes; alquiler
de un gran hotel, durante dichas :fiestas, para alojará los
huéspedes que no cabían ya en el amplio castillo de la
Sra. Douglass Sloane¡ arrendamiento del castillo de Bacon por Cornelio Vanderbilt y del de Eddy por la Sra.
Burden para recibirá sus respectivos amigos; deslum~
brantes aderezos regalados por las .dos familias á la joven nada,; y finalmente, una rii:iere de diamantes, cuyo
valor r esplendor, exceden, según personas competentes,
,í 1a legendaria ririCre que posee la familia de Juan Jacobo
Astor, valuada en má.:; de un millón U.e pesos.
Sé ve, pues, qne la~ ~nzas americanas no solamente se
dedican á dorar los vieJos blasones europeos, dado que la
Srita. Sloane entra, sin duda, en la categoría de las ricas
herederas. Su madre, posee en propiedad, veinte millones de pesos; doe de sus tíos, ochenta millones cada uno;
y otros cinco, veinte millones por cabeza, ó sea un total
de 280 millones de pesos por parte de la desposada¡ que
en cuanto al marido, también es un Creso, como Taylor.
novio entonces de otra descendiente de las Vanderbilt, y
poseedor de una fortuna de -l-0 millones.
Se comprenderá que estas cifras maravillosas exciten
la codicia del extranjero y se e-xplica uno desde luego,
la noticia 9-ne hace pocos meses circuló, de que el prínci~
pe del Japon, heredero del trono, se disponía á venir á
América., con la e.sl?eranza de en~ontrar una mujer, suficientemente amb1c1oea para aspirará una corona y bastante rica 1&gt;ara. pagarla. La depreciación ele las coronas
eleva el aprecio á loa millones.
En otros países no podemos suponer siquiera todo lo
que una dama elegante americana necesita para su toca_

�1-0 ,NoVIEll;IBE, 189,'i.

.ELMUN..0O.
.
.
,·~· .

6

.,

&lt;lor: El Nt•n· York Herald nos proporciona tt este respecto
interesantes poi menore~_y desde el principio asienta .q~e .
el mll1i111uB para uequi¡,arn· convenientewente á una Jo-·
ven del gran 1nundu, durante el e::;tío, es de U,OOJ. Pll.ra
no excederse de t,111 mndc.~t11 asignación, se necesitan mucho ordtiu y habilidad por parte de la dama.
No e.iitamos ya, agrega melanc6lica1!'ent.e ese periódico,
en aquellos tiempos en qne una señorita rica. se ?Ontentab.a co1i frese~ toi!etffs p~ra ~laya}: c&lt;?quetos vestidos para
baño. Las 111ñas de t8UiJ quieren m11taral hombre; ellas,
como nosotros n1.n ú cazar á pescar~ reman, nadan, montan ;J. caballo ~onduceu po'r sí mismas sus coches, jut&gt;gan
al polo v-á l!l. peluta, u~an _b}cicleta :y pasean e~t yate.
Para caci.;1 uno de ci;tos cJt!rc1c10s nccei:;1tau nn traJe espc•
)ecial, Ein contar con los dt; playa, de com_i~¡l-_ y de tertu•
ia: ¡calcúle,:;e lü que gast.aran! Pero !JJS penodicos les han
contado que la Sra. Vandcrbilt t.iene asig11adus $50,000
anuales para su modista, ú la cu:.1l suma ha.y que agregar
el valor enorme de las telt1s1 los adorno::,etc., ele., Y esto
excita su enviJia.
El hecho es que ellas no ~e preocupan con l:.1.~~onomí~.
LacorrienW las arrastra y por una leuta filtrac1un el Ju.Jo
se extiemle; pero si se comprenden las quejas cld cro111s•
ta no es mu v úe creer que esté en la verdad cuando afia•
d~: 1&lt;La jornn &lt;l.él gran mundo no tieuc 1;ino una idea fija,
en este mes de laa rosas: exhibirse en la. playa con toda
s11 etérea belleza y hacer gala de sus costosas toilettes. ¡.,ara
al raer al p{1jaro azul de sus sueños: el noble extranJero.u
Puede ser que-lo c11cnenlre, pt·ro 111uclias n•ces se cunfor·
111:i con otrn. clase de hombres; desdtl nil1a sabe contar
muy bien y eutre un extranjero l}Or noble que sea, y u
cumerchntu en Cl..!rcfos, el ui.ís rico es Ít menuU.o
el qut• obtiene E:I corazón y los millones de la
doncella.
En t·sta oc:1siún 1 por feliz casualidad, ],fo.:s Yan•
clerbilt logró cncoutrar reunidas en un hombre
las dos cualit.la_des apetecidas: dinero y nobleza,
aun cuando del prilllero no nece8ita gran co.::.a y
bien al contrario, llcY:1 al fondo lllatrimonial mia
fortuna innH.msa, cuya prob.tbltl extracción ha
suscitado 11uev:u11ente la iudig1w.ción de algunos
ll'gisladores americanos que. como hemos dicho,
pri.!tenden Ya resucitar lus títulos nobiliarios ol•
vidados 6 pénlidu,; clcsde,su abtJliciún en Estados
ruidos, por eltntnscurso del tiempo1 l:l extinción
de las gent'raciones, y, sobre to•lo, la dt-saparici6n
de los cust.i!los y las herencias. Sin t•mb:1rgo 1 si
esto se lh•ga á-n:ali.zar, yn veremos inscriptos en
el libro de oro á algunos descouc.licntes d_el rey .....
que mbiú.

l

(Zombafe

7

'

ae flores infantil

EN SAN LUIS POTOSI.

Socilidadcs que se divierten y organizar fiestas co•
mo la q uc ,·amos á rese,lar bre,·em1.mte, demuestran
un alto gra.Llo de cultura y u1rn. próspera situa,ción.
El dia t~H que toe.la::; la.s capitales de Estado imiten h.
San Lui,.; Poto.si, organizando Clnhs Atléticos, Comba·
ti..!s de Flores, cte., el comercio lle la República crece·
1·."i l°01uo por 1•nca.nto, y al engrandecimiento me1·cautil :wguir/l l'I ni.pido desarrollo general del pais. i Oja·
Li t1l1e. si., nos pri.,senten muchas ocasiones de repetir
t!:..tu que ~·a he1.1u,s dic~o en otras ocasiones!
Trataba.se últimamljnte de efectuar una fiesta enfaYOr de unos pobrecillos doblemente acreedores á la.
n1ri,la.d: por ser niños r por ser ciegos. El Director
&lt;ltd l1oi;:¡pital infantil deseaba instalar en ese Instituto
1111 '1lcpartamento para e::.os desgraciados chicuelos, y
recurrió á la sociedad potosina en d\..manda de auxi•
lio.
La caridad moderna se ejerce colecti\·amente, en
rn1\Jio dn fie.:;ta,; ,v si hemos de fijarnos en sus resulta•
,lu,;, n.',rcmos que éstos son superiores á los que pu•
dim·a protlucir la caridad individual 1 secreta, austera 1
p1H' decirlo as!, como lo mauda el catecismo. Hay
riuc preferir el procedüniento más provechol:io para
l.1;,; pol¡¡•01; y t::sto es lo que se h,l~e. El metlio ci:;cogi·

ble cuanto que rcunianse en ella muci;tras de Já..s dj•
versas cla,se:; do vegetación que se pro_ducen en el
país, tram;la.da.&lt;las hasta a.}li á gran p1·ec10: desde. lo~
pléltanos y las palmeras de la costa. hasta los Pu:1º"'
de la montaña 1 deSde las plantas de la zona cáhd.:i.
hasta las dere giones frias: agréguese la habilidad.para i;u colocación y ya no q11-e~ar.á más .qu_e ad~1rar
el conjunto y felicitar á. los artistas 4.ue lo d1.spusie~·on.
Desde que se presentaban algunos ele lo:; carritos,
tronaban los aplausos y cala menu&lt;la lluvia deconfe·
ttis, flores y serpentinas.. .
.
El gran premio fué adJud1ca_do á la ~splénd1da ~a•
rroeita estilo Luis XV en que 1ba la rní'ta Leouorc1ta
Uuua 11evando en el ~stribu como lacayos, a lo:; sím·
pii.tic~s uiños Jorge Unna y Autuuio. Ged?vius, con
trajecitus vc-rde azufre, sombreros .tnc0ru1os, peluca
empolvada, grnn chorrera de em.:.a.1~s, e~p~U.in, etc.
Un croni~ta los compara con esas dehcadaii figuras de
porcelana de SCvres que con tanto ei:;m_ero_ se couser·
van en los salones ele lo.s reyes. La cluqmlla, que es
muv o-raciosa v bella, lucia tra.je elegantísimo.
Otr~ pl·imcr "premio fué otorg·ado á la primorosahi•
jita de D. E,lllardo Meade .Y de la Sra_. ~farla Teresa
Portillo de l\1cade, la potosma hermvs1:mua cuyo retrato hemos '"ª publica.do. El cochecito había sido
transfurmado"t•.11 fresco nido de flore:s; i:;alpicado de
palomas .r euce!'fando én su ceut:ro.~l guapo bebé.
Otros cu.rrua.jes como el de las mn.as Otero, Ba:rre·
nechea1 ele los Heros y :i\Ieade y el trineó de los uiños
Diez Gutiérrez estaban también a1·tistica. y
l ujo~amente adornados. Butre los bicicletbtas,
fué a.,lmirado por su gu.rbo el niño Jesús Gar•

El domingo últim~o los .empleados .cl~l MÍ~isterio &lt;le GobernncJón, asi c-omn nlgnnos de·
~egados del Estad? de.Mtehoa~:i.yi,. h_icieron un;i visita al sepulcro del Sr. Lit. Uon ~fauel Romero Rub10. Todos $C d111gieron al Panteón Fr:mcés C'U treu"s "SP""J."ic"· 1 enca,
. .-. ..-. ~~ •~ "
b ezando la e·omi·riva e l S r. L'IC. D on '[
1t anuel l\frrc:ulo. E~te seiior clcpósitó en su nombre
una he~m~sa co~o~a d~ florf's, y d;spués, en nombre del Er-tatlo ilo Michoacún y dc·ioJ
emp 1ea os rlel Mm1ster10 otras vanas con lazos bla11cos é inscripciones.
J El
4 del pnsentC' 1 el srpulcro del Señor Romero Rubio, fue'• Visita.do tnmbil•n por la
un_ta 1• enor ~el Cole-&amp;°10 d~ _Abogados y la de Gobierno de la Aca(!ernia Mexicana. ele
J ur1sp1udenc1a y Leg1slac1ón.
En tal v~sitr, tomar?_n la palabra los _S res. Lics. Don Emilio Par&lt;lo (.ir) y Don Ferna,ndo
Vega, en 1epresentac1oncle la Academia cl_c Jnrisprnd&lt;'11cia é!itt' v drl ÓolC'o-io de Abow
¡,1acto s, aquel y terminados los discursos el Sr. Presi&lt;lE&gt;nte el~ la fCackmfa. Lle Don Luis
1•encez.
1
~ '
''
·
El mausoleo, del cual d3:mos una vista, fué artísticamentcarlornntla por fl. Per1ro T. Nieto.

dl~

Manifestación en memoria del General Pacheco.
Tuvo el Genera! Pacheco.entre sus mucbascooHdades buenas, la. de hnber sido un Jefe
rnd~~l~s? y un amigo leal: siempre que le ~ra posible hada un bien y tuvo runchos protegiw
isfi 8 • ué que su franqueza de S?ldado, smcera aunque algo brui::ca; su corazón g(•Hnoso y
s dehdad, le captaron muchas s1mpa~ías y !Ducha gratitud que no dc•snvarecieron ·:ir morir
él, como lo yrueban las mamfestacwnes que anualmente se E'fectüan ante rn tnmba
-.;,,~
el 4 de Noviembre, dfa de su santo. Este año concmrieron f'I Gobernndor d1· l\foreu,,11:Jll
19s, Don Manuel Alar_cón y algunos otros cabnlleros de Cuernan1ca ,. Cnnntla
cmdades que tanto elebie,ron al General Pncheco; .E'l l\finif:tro ele FomentO y nume~
rosos empleados de aque,la Secretaría que no olvidan ásn antiguo JE'fe v otras muchas ~rsonas de todos las cla~es soci~les que rec!bieron del mutilado d~I 2 de Abril
ex:gres1vas muestras de aprecio y vahosos servic10s.
'
El sepulcro estaba adorn~do con \'Bria~ ~oronas de las que pendían lazos ele Jlstón
y en los cuatro ángulos ardtan gruesos cmos, ornados con lazos tricoloref&gt;. El In .
D. Ma1;mel Fern~ndez Leal1 _el Coronel Manuel Alarcón, el eenador Carlos Quaglfa
el Instituto Médico y D. Lms G. Rubín ~alocaron coronas de flores y D. JoEé Casarín ~n nombre de~ Estado de Morelos, hizo con frases eentidas 1 el elogio fúnebre
del ilustre finado.
La ceremonia fué corta: después de ella quedó la familia del Sr. Pacheco oran•
do en el Panteón.

cf ;t.

Fué, en fin esta fiesta 1 digna de la. e~1tu..sias•
ta .:sociedad de San Luis 1 y sus org·aniza.tlores
merecen nuestros más siuceros plácemes.

'.fo, matan¡a, bf armt1fro, ti! í!nrqnía.
Como perros.de una jauría acechando la liebre
que palpita entre los setos, vigilan las naciones europe_.a.s con atención é inquiet.ud1 los movimientos de la Turquía que.. SI:! debate en sangrientas luchas. Caen á centenares los casi in•
defensas cristianos, é impotente el Sultán de•
ja que 'á una serie de ast::siuatos siga otra, y que
,el ext.errninio, al asolar km c~mpos1 mine su trono. Quién sabe- s_i el momento ~e aproxime de la
repartición de los despojos del famo~o iwperio
musulm,í.n, entre las poLencias europeas cvmo se
repurten 1 it regaña dientes, las fiera.1:, la pieza
sorprendida y sacrificada por ellas.
Los telegramas de la semana anuncian nuevas
matanzas, couio han venido anu11ciJ.n&lt;lolas casi
diariamente desde hace algún tiempo.
l\lujeres y sacerdott:s, nacionales y extranjeros
caen bajo el hacha y Ju¡, olas de s~ugre, empapando los cimientos areniscos del trono otornauo, lo
hacen temblat. Los armeuios, confiados en el
.apoyo de por la Europa, que obt:dece más que á
sus sentimientos humanirnrios 1 á su codicia, se
entregan sin pelear y los secuaces del Monarca, obedeciendo á su deb1::r1 rompen el fuego
sin consideraciones de niJJgu11a especie: es aquella una.guerra civil sin tregua ni w1Scricordia: son
dos fieras que ~e despedazan en el .womeu LO en
&lt;J.ue los cazadores van ú herirlas. Así que se des.
truyan, ijua pieles servil-in para que cu.lient.en JSUS
piés el Czar de Rusia, Guillermo de Alemania y
algunos otros Jefes de Esta&lt;lo eu Europa.
· La última noticia tlice: que el núrnt'rO de victimas asciende á 10,l OO. Europ,~ hu permanecido
en acLitud indiferent-e. Quiz,t se alegre. La desw
trucciún de ese país la complac~; el !Jotfo se dis•
tribuirá más prontame11te.

••*

El juew•s 1i me&lt;lio día, se efectuó en 1a iglesia
d~ Santo Tom,í~, de .Nueva York, co11 la pompa
que es de imaginar, el matriuionio del Duque de
;\Iarlborough v ln 8rita. Yandcrbilt.
El hecho de hab{•r tigurado como testigo en la
ceremonia el Embajfülur inglés, y la participación
de las altas clasl'S socialt's de Londres y I\uern
York, ha dado lugar .'l que· (::Sta.boda haya sido
llamad!\ _t1Boda iukrnacional.u

lluc.!itro!i 'Qlirah1t~trn.
LA ARTIS':L'A
(CUADRO DE; CONRADO KIEFEL.)

(P&lt;t.Q. 148 del pliego jh10.)

Hay en c.slO lienzo algo q H8 recuerda la ins•
Jiiraci(in de Van Dyck: el pincd parece ape·
1:as roz.1.r la tela como las a.litnii diáfanas de uu
eolibri la corula tic un lirio. Tran:-parencias de
;lire sutil se deselLhreu á trnst!s del color de
(·arne fresca y souro:-a•ln¡ quietud plácida.
ilumina fa miratla soll,ulor&lt;t. &lt;le la joven artista. Fra.··Angt!lii:o pintaba su.-; üwig·enes de
rodilla.-;; en las p,iginas de Buffou hay, díctise,
huellas Je los encajes de sus mangas; Kh:'.f..,l
lia empapado su pin~el t•n la delicadeza frágil
de un gu.-;to retinado. Su Arti.&lt;da, .serenamente
ll~rmosa, tiene la suavidad d&lt;'- esas bellas pu&lt;::stas de sol pdmav0raleii, en las que la luz se va
des,,aneciendo cu tono.:;, apagillldo, diluYéndo:,;1~ en tlll dcsma_,·o de diosa qtw ,·a á des'cansar
su fnmte en el .scuo e.le lit naturaleza.

En honor del Señor Romero Rubio.

'

~.--,

•·

.......• 1
'

.

,

-· - -

..

LA CARIDAD ROMANA.
(CUADRO O.E: LUIS MONROY. )

No tengo uada para. alimentarle. ¡Ah! 8i fuera
y lmbicm fecm1d,ldo mi seno, vodrí:.i beber con su hijo en la fuente de la vida!
Así exclamaba Cduta al \'er á ~u awaU.01 sucumbiendo
por la inanición
Y así exclama la mujer americana cuan-lo ama: la vida
que se desbordara de su seno, la diera gustosa por el que
le dá otra vida más vigorosa y llena de más sensaciones,
la vida espiritual. En esa pintura de .Monroy. c11 que domina la franqueza de colorido, imposible desgraciadamente de transladar ul fotograbado, !:!Urge algo más que
la amada, que la madre, que la que e!:itima el amor filial,
por el amol' q_-1e ella siente á su hijrJ, pam dar la vida. al
padre. No sé si el pintor pensó en este profundo simbo•
lismo, pero se adivina: e:::a. pinum.t debiera llamarse HNaturaleza.11 ¿Ko es en el seno de la naturaleza doud..: se
efectúan la.&lt;; sucesivas transformacioue15 y rei11tt'gritcio·
nes? la hoja seca y caída da vida ú. la planta. 11ueni, como la gota cvapo1 ada y condensada luego, da vida á
las corrientes. La hija. al entregar su sano repleto del licor d~ vida :ü patlre1 le reiutegrn p,1rte pcquefüsima de
la \'ida que ese padre le &lt;lió. Tal eti la pl'imera idea que
ocurre el ver al cuadro, mas cuando por su título se adivina. que se trata de la caridad seucíUa y buena de una
mujer. que penetra.en una cárcel, eucueutrti. á un ha.m•
briento y le ofrece su sangre para reanimar sus venas, no
puede uno menos que exclamar cowo San Pablo: «¡L.i.
caridad es el a_:mor!n

Xl'.\() ,l&amp;'SLS (;.\Jtt°lA Qt1': Ull'H,' \'O El. l'lilM Elt l'RE;&gt;.JJO COMO YELOC{PEDISTA.

!a gutrrn tn .1,lilabaga.!irnr.
Llegó ásu fin la costosa campalla emprendid:.t por Fran·
cia contra los horn1:1. El telegrama lleg'.ado de París, anun•
ci.1.ndo hi ocupacióu de Ata11aua.rivo y la conclusión de la
p:iz, hizo desvanecer los temores que i,níundiera. un men•
saje p\1blicado tres días an~s por 1a prensa i!Jglesa, qne
participaba la fuga de la Rerna, lo cual hubiera. significa•
do la continuaci6u de la lucha. Afortunadamente la sow
benurn prefirió permanecer en la capital y celebrar un
tratado de paz.
lfauarnlu Manj;tka III, fué proclamada á los 37 años
do edad 1 en 18S!l. Antcrinrmente vivía casi en la miseria.
Es 1aj,\ de.cuerpo, y bU fü;unomfa por lo regular dulce y
tímida, aparece cai;i 11rnjestumm en las grandes ceremonias, p1.1ra .Jas cuale:, ciñe i,11 ~•-an diadema y vist.e ricos
mantos rO]OS qu~ k: lle\'a.n de 'París. El último ql e recibió, es de i,etla con ra1uaje bordado de oro, ti1:me forro de
armiPú y prei,ent.a sobred ,pecho lits iniciales R M. bor•
bac~as con l~i!o ele oro y pedreríu. Los domingos. usa, para
salir, una s1l:a de 1na11os que.regaló Napoleón III y la
rcsguar~an _del sol, grandes sowl)rilla.s rojas que Üevan
!tlS servidores.
}-,as reinas de ;\Ja.dagascar son. desde 1869, protesOO;nt~
y Je~es de la religión en sú ·pa1s, com{da reina: dé i:n·gfa.'
t,e~ra en el suyo.

{Fot. Mendcz Hermanos.)

do en esta.vez no pudo ser mas acertado, pue.s con:;is·
tió en una de esas primoro:;as firn,tas, que han dado
fama á San Luis y que repercuten en toda la Re~
pública.
Re iuició la idea de celehrnr un combate de flores
sui .qenerb; pues debía efectuar.se en el t,eatro de la
IJaz, y i;olamentt, nifi.o.s debía.u tomar parte en él.
Estaba lll rnag-uifico teatro soberbiamente adornado: lucia el vetitl bulo muelle alfombra roja r parecían
surg-ir las columnas dl~ g-racio_sos gTupos de plantas
y flon~s sembradas en el musgo amontonado sobre
liJs pedestales.
El salón ofrecia deslumbraclor aspecto: se habü,m
retirado las butacas~• teñido el ¡,iso con una tinta
opaca; los palcos delicadamente ornados con follaje
y flores artificiales y naturales eran cada uno esttL·
che 4Ú.e encerraba las más hermo:sas joyas de la so·
ciec.laU., lci:s lindas potosinas de ojo.s centelleant~ y
labio.s rojos¡ daban claridad sola¡· los iuumerables fo.
COI$ elétricos,
En el céntro se veia una gran fuente cubierta de
• follaje .Y ffores, cuya titza en la. que cae el agua de
,, u~. bon.ita_ ~ur~i'dor, ~~taba rodea U.a_ de maguey es de
di versos matices.
·
L.a decoración fué preciosis~ma y .tanto m~s J\Ota.·
~

JU rni ~spuso,

$1 mausoleo aeJ $r. lb,lanuel Romero Rubio en el Panle6n i:i:rancés.

�EL MUNDO.

8

"EL 1':lUNDO"
j';E)I.\NARIO IJ.USTRADO.

T.e:Li:ro::..o 43-1. -2: 1le las D::nn&amp;s nllnt. 4.-APARTADO Si B.
~rtx1co.
Toda la corre!ipondenC':n relath·a á este pcri6dlco, debe dlrlglNc
~al Ont.&gt;nte de e"te ¡,c.riódko.
Este periódico~ pullllcanl todos los doming~ y se reparte é. domi•
cilio en cua.lqul~n:i. poblucl(m donde tenga Ag1:1.1te; y por coneo, rrnn•
e.o de porte, 6 donde no lo haya.
Las suscrlclonea ior(incn~ S!c' liquidarán por trimestres nrdlnarlos
aunque comlcnl'ell eu clml•tulern quincena: pues !ll no ~n altas en
la primera. del trirue,-ll'l'. 11e cobrará por lo que falta, O i&lt;e aumentará
el cobro del próxl mo.

Pll..l~C IO~:
1.N TODA LA nEl'IJBJ,Jt.\ \' E!'i El, E:tTflANJEJ\0 (UNION

POSTAL C!'il\'Eil..o;AL ) .•••••.•••••.•••••••• , ............ , •..•••••...• $
NtfMEROS IUF.LTOS Ot:L DUO ATR.U!Al&gt;OS E.~ LA CAPI·
TAL y U 1.0:ó E.-.TJ.DO~ .••••.. , ............................ - •.••••• ~,

1 00
0 :j0

AVH..,OS.
plana. por rnU.n. publlcaclón. Para. avisos por largo

Treinta peSM
ttempo preclO! con,·encloimle'l.
Todo pngo debe :--er preclMmente :\dclantado. A lo.-.snscrltQrc!{ que
no puedan remitir dincnl anticipado ~ lt..-s gir&amp;rú. on el primer mes
del trimestre por Expres.~ ó Correo: y sl no bar otlcill!IS, se remitirá
el periódico deipués de ha!Jcr recibido el valor de ln suscriclón.

Q3il ihrrinlc,.
Ítt tlllllli!,tüt pllrll lo, i)udi!iltlli
Como un 111:'cho positirn, ha circulado tm estos días el
rumor de que ~u bre,·e sed aprobado en el Senado un
proyecto de :unnistía para las personas que han int.en:enido en duelo:-!. Esta ~olución uos parece Jn. más aceptable porque yn, como lu.:mos dicho en otros númcroa, los
adYersarios de los lances de honor, han conseguido su
objeto y los culpables han ~ido bast.ante casti1tados.
Los duelos s~ hnbí.ln desarrollado en demasía constituyendo una enfermedad social: había necesidad de optar entre la lev y la costumbre. ¿Cual era la mala? ¿La
costumbreó h\ ·1ey·? Aquí las opiniones s~ dividen, pero
en todo caso, nosotros pensamos que mientras una ley
se encuentre entrando a formur parte de un Código1 es
una teoría peligrosa la de barrenarla oponiendo en su
contra la costumbre.
Nos agrada la amnistía, porque los actores del desafío
Romero-Verástegui eran los primeros que sufrieron el peso de la ley, y principalmente: ya que algún caso habría
de ser el primero, por tratarse de personas honor:.tbles,
de posición social bien conquistada y buenos antecedentes. La amnistía s~nifica, pues, que éste será el 1iltimo
ca.11o rn que !11, ley drJt d1· cumplirse y que en lo sucesi\•o el
Código Penal no ser,t un nombre vauo.
Los adversarios del duelo han logrado su propósito,
estorbando los lances de honor, porque cuando hemos
visto qu~ person~li.dades_ dísting~tidas en el m~mdo ~e la
palítica, de pre~t1g1os é mfluencrn.s, han sufrido lesiones
im¡x,rtantes en sus intereses y personas, los que en lo sucesivo pretenUan inter\·enir en hechos semejantes!. habrán de soportar consecuencias ru{ta graves. Las dincultades para concertar un duelo, impedirán la realización
de los subsecuentes.
Ojalá que en los Estados se tenga en cuenta el último
proceso, porq ne en el los es en donde el duelo produce
más estragos y más b"irbaramente se llevan á efecto estos
lances.
La última p,Lgina de esta tragedia, encierra una provechosa ensefhmza. Los que la den al olvido, ser,in las primeras víctimas.

(El ledo &lt;Constitncionnl 1i tn pc1rn ~e mnrrtc.
La legislatura del Estado de Nuevo León acaba de a pro-bar una iniciatiYa proRoniendo la reforma del artículo
28 de la Constitución becleral en el sentido del restablecimiento de la pena de muerte, medida de alta trruicendencia que marca u.na etapa de esa política posifü'fl áque en
algunas ocasiones se ha referido l!,'l Mundo en su sección
de editoriales. Ln iniciativa de la Legislatura de Nuevo
León habrá. podido a.lar111ar á más de una conciencia idílica.mente ti mora ta que sueña toda vía con la regeneración
del delincuente y l?ªra quien el Estado es una suerte de
personalidad ex.qmsita. ,í. la que le está prohibido atentar
c1al derecho de vida., vulnerado por los señores criminales. Por fortuna ya ha pasado la épor.a de romanticismo
penn.l' y en la actualidad ya no hay penas ni castigus: hay
defensas sociales, necesidad imprescindible de conservación tratamientos destinados á ~ombatir enfermedades
inf~ciosas¡ la colectividad antes que el ciudadano, la especie por encima del individuo. La moral social ha triunfado de la moral individual;. el sentimentalismo en pro del
delincuente es un acto nocivo y el deber de todos los
hombres honrados est:í. en rechazar esta falsa filantropía
que nos entrega atados de piés y manos á la dispo!:iic16n
de los muy apreciable caballeros criminales.
El texto constitucional pugna de tal modo con las necesidades de la sociedad, qua el Legislador se ha vist0
obligado á nnlificarlo mediante la aprobación de decretos
suspendiendo las garantías, y esto con tanta. regularidad
q_ue no parece sino que el artículo de la Constitución ha
sido en el país letra muerta y que su permanencia en el
Código Político de 1~ Repl,Íblica es una me~tim conve~cional un:1 de esas idolatrías á los que se rrnde culto sm
creer ~n el fondo en la virtud saludable del dogma.
El Mundo es antes que nada un sostenedor de la i-erdad pOlUica y por du11\ que ella sea1 nos parece más honrado darla á conocer antes que e1wolverla en las blanduras de un tapiz de te. rciopelo para ocultar hipócritamente
nuestras enfermedade!I vergonzo~as.
La iniciativa á que nos contraemos pone de relie,·e un
hecho importt\nte: á través de nuei:tro evidente progreso
por encima de las grandes corrientes de civilización qué

1

nos invaden, en el tibio ambiente de paz que respiramos,
la criminalidad aumenta sus cifras, la estadística del delito sigue unn par1íbola siniestra que ee ,,á alejando cada ,·ez más del punto de partida. Y en contra de estos
aterradore$ guarismos, la pena de muerte ya disminuyendo 1,&gt;rogre~ivamente coq gran alegría de los espíritus
huma111t11.rios que miden el altruismo, no J,&gt;Ol" el desarrollo de la criminalidad, sino por el decrec1mient0 de la
acción repre:-:ora del Estado.
Pero l:i estadística ha hecho má!'! toda\'fa: la estadística ha demostrado con su elocuencia fría y reposada1 con
terribles concl11sioneR emanadas de premisas fundadas en
ta11Jo3 por cirnto, qne la anhelada conversión de los criminales es una p,ígina de Los Jf~erabl~ de Yictor Hugo y
que por cadn Jnan Valjean, existen 110\·enta y nueve reincidentes, bien alimentados y vestidos en la!! penitenciarías
11011!.enidaR µor d E~mlo, como por un error general se dice,
pues lo cierto es que ..sos establecimientos están sostenidos
por los contribuyentes, sirviendo el dinero de los hombres honrados para alojar y nut,rir ,í. estos redimidos en
agraz. El fiasco de las penitenciarías en ciertos cantones
de Suiza y algunos E:-tados de la República vecina, comprob.'\do con el aumento de la criminalidad, demuf'Stra
que la redención de los delincuentes no pmm de ser una
estrofa sm-gi&lt;l:.1 de Ja.9 liras de los poetas y que es necesario que la legislatura se apoye en hecho~ positivos y no
en vngos ide:,lismos.
La moral de la sociedad consist.e en devoh-er bim por
him y mal por mal, jamas mal pnr bien y l,ie,1 por mal. Es
una ley suprema que ha menester eer acatada si se desea
la.. conservnci6n de los grupos huma.nos. Arrebatar una
moneda del trabajo honrado, una porción del miserable
salario del jornalero, hacer m:f.s sombría la miseria de
una familia, para alentar y favorecer una existencia fétida, es un a.eta de injusticia tal como·si se extrajera sangre fresca de un organismo sano y fuerte para transmitirla á otr'o corrompido y débil.
Todadn, recordamos que no hace mucho un periódico
nos ammcinba que existen en la c.írcel de Belén m:ls de
ochenta individuo~ condenados :l. muerte, que e8peran
allí et momento clJsicó de la regenernción. ¡Y cuántos
esfuerzos cuesta el sostenimiento de esos ochenta distinguidos sefiores delincuentes!
(.,a iniciativa de la Legislatura de ~nevo León merece
nue8tra aprobación y ojahi que la reforllla propuesta. Yenga á dejar eHablecicla una verdad que los hechos e-;tán
ahí para. sostener. Cuando una ley es tal que se hace indispem:able euspenclt,rla reiterndamPnte, el remedio está
en eliminar e~ta ley. Seamos francos y le,1lPs¡ no continuemos entregudos :.1 e-se culto del cocó&lt;lrilo de que habla
Tnine en eus c,Orígenei:; de la Franciacontempor,í.nea.n

.Sc111b1trn1a, µarlttmcnittrias.
(De The Merioo11 llerald.)

························,························ ... ·····························

Y aquel sujeto pequefiito que casi inYariablemente se
sienta en la plataforma1 con la mano izquierda metida en
la bolsa del pantalón, y la derecha atuzando nerviosamente su escaso bigote, aquel individuo d~ sembla11tepálido y ojos penetrantes, quién es? Uno de los hombres
del porvenir, un gran político, un hombre en cuya diminuta c~beza, hay quizá más cerebro que en otros miembros de la C,\mara. Es el jefe reconocido del .elemento
más joven y !e llama Rosendo Pineda.
Annque no tiene todavía. cuarenta aílos, es leader entre
los leadera¡ su nombre se ha pronunciado frecuente.mente
á propósito de alguna Secretaría de Estado, v t-0dos reconocen en él, habilidad suñciente para desempeiiar una
cartera.
Pineda, no sólo es un gran político, sino también un
brillante orador; es sarcástico al discutir'" cáustico en sus
discursos; pero de tal manera se desborda en oleadas su
elocuencia, que aun sus declarados enemigos admiran su
talento.
Un gran poryenir se abre ante su paso, si no se desvanece ante la adulación de sus adeptos.

~~aa:~;

c~~·a~·

···&lt;i~·
f~~~~~I· ·~~· F·~~~¡·~~~ ·B~~i~~~.· ··
·h~~
bla en el Congreso1 esM seguro de tener las galerías henchidns. Su poderosa voi, su manera de diecutir, los contundentes argumentos q•,e emplea, todo contribuye á. hacer de él un gran orador; pero ante todo, Ruines es un luchador parlamentario.
Hallar antagonistas en un debate es su delicia; en éso
encuentra su mejor lauro. Con miradas relampagueantes
con ademanes clramáticos1 con nervio~a Yiolencia, lleva:
da ú eu último límite, cae sobre su contrincante, pero con
tal fuerza, con energfa tanta, que cualquiera que sea la
causa que defienda, casi siempre sale victorioso.
Bulnes, entrando á una controversia parlamentaria de
importancia, no es un hombre, es un genio.
.

···Aq~¡-a~¡;;;l;;~~·¡~t~;.~~¡~;·;tJ~;~~;·x:·ir~~~;.···&amp;~~~·a:¿
los más conspicuos rriiembros de la Cámara v el ídolo del
pueblo mexicano. Lleno de talento, sus disc·ursos electrizan 1t las multitudes, aunque son duramente censurados
por la gente culta.
Sin embargo, nadie como él tiene auditorio tan numeroso cuando habla en el Congreso.
Mateos gusta de mezclar muchas cosas disímbolas en
sus discursos, y en uml. misma frase, en el mismo período
trae revueltos y barajados al Papa Y ni General Ofaz Iá
Reina Yictoria y la cuestión africana, ht fiebre amarilla y
la muerte de Paste.nr, los motines de la América Central y
ln insurrección de Cuba. ::\[ateos es una matraca. Tocadlo
nada más, excitadlo, y os pronunciard. un discurso; pero
á pesar de todo, cuando habla es escuchado con atención
y obtiene ruidosos y frecuentes aplauso,:. Es terrible an~
ti-católico, y sieml?re estalla contra. la Iglesia católica romana y sus altos dignatarios.

...................................................................., ...........

,

10

NOVIEMBRE,
•

1895.

10

~olítictt &lt;!lítntrttl.

189.'i.

EL.llIUNDO.

CASA!IIENTO DE LA REIXA

RESUME~.-0tra vez la euestíón &lt;le llriente.-Preponderan·
eiu de Rusia y aislamiento de lnglaterra.-:--Los tttolus de
nobleza J el positivi1m10 de los tstados l'111dos.
A la zozobra y fundados temores 9-~e pro~ujo: en ~os
círculos políticos de If&gt;ndres. lo. ll(!t1cia. de mt-ehgenc_1as
manifiesl-as entre Rm!la" el imperio chmo, ha sucedido
otro aénero de sobresaltos, que viene á. aumentar _las inquiet~des que agitan á la Gn:n Bretaña por la s?luc1ón posible en la en111araíladacuest16ndel extremo Oriente. Aunque no se han llegndo á desmentir oficial!nente. las. noti•
cias comunicadas por sus corresponsale:J u. los bien mformados periódicos el 1'i,ne.'/ y el &lt;~luhe, que afirmaban con
insistencia marcada la celebración de nn tratado r.usochino favorable tin alto grado Íl los intereses moscovitas,
como 'para moderar la mala impresiún causada .por tales
noticias, ahora se habla1 se murmura pnr lo .baJo, se susurra al oído otra. eRpec1e no menos susceptible de ocasionar nuevas inquietudes: se dice que el Japón acaba. de
celebrar un con,·enio con los representantes del gobierno de San Petersburgo, para dar fin y re~uate á la cuesti6o pendiente en la apartada. ~landchurm, donde tantos
y tan encontrados in~t:~es estllll en jue~?·
No carece de vermnm1htud tal afirmac1on 1 por más que
hasta estru; momentos no haya recibido ni cont-radicción
manifiesta ni franca confirmación; pero· sea como fuere,
el hecho s6lo de haber sido lanzado á los cuatro vientos
de la publicidad, prueba cqn evidencia clara dos cosas: el
aislamiento en qne \'a quedando Inglater.ra y la preponderancia indudable que \·a tomando Rusia ~n todas las
cuestiones que de algún modo afectan hL política eur~pea.
Xo bastaba al Czar haber hecho oír su voz autorizada
en los consejos del lejano Or.iente1 ar.r~straud~ en su manifestación de poderío :t !as- 1rreconc1hable:-; r~vales Francia y .Alemania; era preciso que después de imponer su
voluntad omnipotente á China y Japón, qne se de~garraban en formidable guerra, entrara en arreglos annstosos
con ambas potencin.-; beligerantes para obtener la:'l mayo•
res ventajfü~ posibles, tanto de los orgullosos ,·encedores,
que se juzgaban ya los árbitros abs~luto~ de aquellas C?·
marcas como de los humildes vencidos que se creían amquiladds en medio del triste ~e:-!ampiuo de la derrot:3.
l:'or eso lo vemos prime~o domrnar los ímpetus. co~qmstadores del l\Iikado y después lernntar e~ aba~1do m~perio celeste 1 saliendo garante de l~ cuantiosa rndemmzación de guerra á que hubo de suJetarse. ¿No es esto b~·
tan te para creer en inteligencias secretas .ent~ los gabinetes &lt;le Ptitersburgo, de Pekín y de T(!kio? No se ve clara una intervención extraña y fuerte, 11npuesta á unos y
solicitada por otros? Pero tal intervención, sifav~rece y
acrecienta el podi--:r moscovita, es una amenaza casi tangible al brit:tnico imperio, que sólo y abandonado, debe sentir en peligro sus grandes p~ioncs de In India, ~ue .por
el occidente· no cuidan ya m el Shah de Pers1a m el
Emir de Afganistán, más afectos al coloso del Neva, y
por el norte y el oriente, merced á las últimas maniobras,
quedan abiertas sus puertas á los dueilos del Tonkín y á.
las avanzadas de Yladivostock.

•••

Es tan eminentemente práctico el J,&gt;lleblo americano,
tiene a...o;;entadas .las b.'lses de su política en fundamentos tan positivos, y se deja guiar en todos sns actos
p&lt;&gt;r tan i,ólidos razonamientos que ya no en la vida pública de la nación, aun en los casos que sólo afectan particulares intereses, se deja sentir el criterio que preside
las decisiones qe sus hombres de Estado.
Hartos de comodidades y bienestar los hombres del
comercio y de la banca; rodé~os por toc'!as partes d~l lujo y esplendor que les proporruonan sus 1~mensas riquezas han dado ó. sus herederas cuanto pudieran apetecer
las'cultns hijas de viejos republicanos, cuanto pudieran
desear para ellas los representantes de laa austeras tradiciones y virtudes democráticas de ,vashington y Franklin. Pero no ha bastado todo esto á. sati8facer las exigencias de las miues, y han buscado en otra parte lo que les
faltaba en casa: títulos nobiliarios y ~rgaminos veneran•
dos, que completaran con su falso br1llo &lt;le oropel los resplandores verdaderoe de su oro y BUS diamantes. Y as( ha111do lns rica.e; herederas de los reyes sin corona del trigo ó
del tocino, del algod{m6 del ferrocarril, á buscar á la vieja
Europa esposos flamantes, preciosos bibelols de. fJi1truit 6
deterra-cotta, pero que tuvieran tratamiento de alteza ó
señoría, y ostenta.ran ó pudieran ostenror en sus escudos
á~uilas y leopardos en campos deg11lesaunque no tuvieran
nmguno en sus exhaustas arcas. Esa proceisi6n de guapas
chicas y cuantiosos millones con que los ingentes republican')s ¡:,ngan á la Europa monárquica1 en oneroso 't ributo, la satisfacción debida al ~fr•otauro de su vanidad, no
pudo convenir á. los que todo lo sujetan al criterio de la
econpmía política, y por eso ya se trata.de que el 8oJerano Congreso de Norte América, el que por más de un siglo ha representado los legítimos intereses rle un pueblo
por temperamento y por educación republicano, restablezca los antiguos títulos de nobleza, y autorice al Ejecutivo para expedir otros nuevos. ¡Oh sentido práctico!
¡Oh positivismo crnel del yankee! ¿qué importan 'viejos
ideales y tradicionales costumbres? Quieren los que lo pueden todo, los proletarios de ayer y millonarios de hoy,
comprar e.seudos y pergamino~? Pues cómprenloa en hora buena; pero no vayan á .solicitarlos de rnfanzonés sin
blanca y segundones arruinados: aquí los tenéis frescos
y fl:\mantes, que no por ir autorizados por una carlcillerfa republicana, pór no estar tocados á lo~ originales ex pe·
didos en los tiempos de Doi'\a Urraca y de San Luhi, dejaran de satisfacer (l los qne sacrifican SUR millones en los
¡:i.ltares de la hermo~a Juno, cuyo símbolo es el pavo torna!'lol de verdes alas; tengan sus pompo!&lt;os pergaminos á
cambio de su~ cuartejos, y cese ya el tributo de las cien
doncellas y m(IS millones qne las hijas de comerc@:ntes
deChic~o y Nueva-York, de industriales de San ;l.i'ra¡¡ci!óico y Filadelfia. pngan á. los duques y marquesitós alrniba.rado::1 de Fiancia y de la Yieja Inglaterra.

X.X.X.

7 de Novi~mbre de 1895.

NOVIEMBRE,

DE

LA MODA

EN MEXICO.

A.lgmia vez habíamos de estnr de phtcemes¡ detró.s de
larga lu?ha empeílada por vencer las preocupaciones de
una eoCJedad de suyo modesta y poco acoetumbrada á un
periodismo que se igualara, en lo posible, al de las ciudades de Europa y 1&lt;~::itados Unidos, vamos Yenciendo al
fln 1 y después U.e un ano de publicar constantemente retratos de In~ principales belle;ms de nuestro país, nos satisface sobremanera consignar que no hemos tenido un
solo disgusto por tal atrevimiento y sí muchas felicitacioneE de personas que han comprendido que la publicación de dichos retratos entraña. en el fondo una galantería de E,, )luNDO pa.ra la sociedad á. quien siempre ha
tratado de agradar.
Desde me~es anteriores estamos haciendo lo posible, y
creo que lo conseguiremos, por introducir la plausible
cos~umbre que tien.en periódicos de mucha importancia,
de ilustrar las crómcaa de matrimonios más notables del
día, ya sea por la clase aristócrata á. que pertenezcan los
novios, por las riquezas que se unen, ó por cualquiera
otra circunstancia notable que revistan. Hoy publicamos,
por tercera Yez, una dichosa pareja que acaóa tle unirse
en matrimonio, matrimonio notable por tratarse de una
de las más distinguidas damas de esta Capital, y de un
caballero sobresaliente también pOr su inteligencia para
los negocios y por su fina educación. Procuraremos seguir introduciendo esta costumbre que, en nuestro concepto1 significa siempre un primoroso recuerdo, no sólo
para las familias de los que se casan, sino para toda la
sociedad en que viven, que conserya en la colección de
un periódico retratos de jóvenes en el moment-o de fundar una familia que muchas veces será una notabilísima
familia en lo por\'enir.
Al saber uno de los mejores escritores de :\léxico, que
en este número habíamos de publicar los .retratos de los
sefiores Hann, gustoso se ofreció á escribirnos lns signientes poéticas líneas que preferentemente insertamos:
Un poeta diría que la señorita Paz Barroso es una azucena con alma.
Y en efecto, tiene In g&amp;llardfa, la fragancia y la blancura. de esa. flor creada, no para el ramillete sino para el altar eucarístico.
Paz, era sin duda de las m,ts elegantes y airosas reinas
de nuestros salones. Sus trajes llenos de sencillez, atraían
todas las miradas y se llevab.'l.n como cauda natural
todoe loe aplausos. Que manera de vestir la suya y que
naturalidad majestuosa para lle\'ar ca.da traje. Las blon~ del corpií'ío, los encajes de las mangas, el adorno in~is1ble del cuello; el guante por capricho desabotonado; el
abanico detenirlo entre dos dedos aristocraticamente modelados; el sombrero de donde p:.1recía saltar al espacio
un colibrie alimentado con mirtos; todo, en ella, cobra
vida, se mueve, surje y cautiva ,1 quien la. contempla.
Paz, la hermosa azucena c1.&gt;n alma; la p,Uida belleza de
ojos azules como hojas de miosothis y de perfil y continente de reina, se sintió un día herida por el dardo del
dios niño¡ amó y fué amada y tuvo que ir al altar con su
corona de azares y su velo ni veo y transparente. ¡Como
se veían en su frente esa corona y ese velo! ¡Como descollaba en su cuerpo gentil eae enYidiado traje de alba seda

qbe solo dura un día pero que );e prende
sobre el alma p:.m\ tocfa b vida!
La suprema eleganci:1 e~ Miempre sencilin
loa que esperalx\n encontmr recargada d~
adornos la veste de t~n gentil novfa He chas··
q~earon¡ ella Jo ~levó, como la . bhmca:pnloma sus alas; como el copo de- nie\·e sus cambiantes, como la azncena sus pt!talo!-.
Envol,·ía su bellíFiimo rostro esa nurMla
d.e pureza, de ventura, de tranquila satisfncc1ón que los poetai- orientales cantan en las
doncellas de Sion, cuanU.o los ardientes soplos que caldean las palmas de Siria encienden sus mejilfas y entran á. la alcoba perfu•
mada con nardo:'! del Galaar, al rítmico 8On
del cant:1r de los cantares. Paz, 80 desposó
por amor; la \·oluntad expresad:\ por sus labios se la dictó ;su alma en voz muy baja el
día en que conoció á. su elegido,. á su único
dueño.
Subió a.l altar con paso firme, como la que
va á. llamar :í. la puerta tlel templo de la dicha Y lleg6 tan airosa, tan arrogante, tan bella, que nos recordaba Jos dei;:posorjos de
aquella inocente niña y hermosísima reina
que se llamó )!ercedes de Orleans y que ocupó breve tiempo el trono de E$paña.
. Al mirarla 110 solo aplaudhunos ~us gracias
~mo ese encanto e~pecial de la mujer mexicana que no va al tú.lamo por bhscar un título ni.por adquirir un rango en afl.eja no.
b.leza sm~ porque la impuhmn su fe, sus ilusiones, su ternura y su amor m:í.s acendrado.
Paz ha dejado el trono de la clrgancia que
suenan las núbiles y hoy esttt yat mageHtUO"'
s~mente sentada en otro trono que custodian el respet,o y la. veneración y en el cual
~e llama. sencillamente la Sra. de Hann.
Hoy ofrecemos su retrato, miradla...... descorre la cortina que le abre pru;o á una Yida
nueva.
Que solo halle.á. tms pies rosas y que en su
cielo brillE?n lns estrellas de la ventura tanto
como ha brillado ella en nuestra s~iedad
Sra.
distinguida.
Parece que la azucena con aJma, al levantar la blanca
cortina de una alcoba misteriosa está. diciendo: la dicha
mora conmigo aquí.
Sí, allí sérá ella dichosa y nosotros celebrando su tentura la aplaudimos y In admiramos.

TEATROS.

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}'az ~arroso ao J{ann.

(Fot. \"alleto.)

••*

~~- periQdicos dicen qne en Diciembre nos visitará. de-

fi111t1vame~1te1 la Compailfa de Opera Inglesa de Marie
T:n·a~y. Es~ Compañía, de que he hablado ya, cuenta
con cien artistas. Muchos sou ¡ pero terno que no sean tod,J.S los l!Ue est,tn.
. Alguno~, ·~omo la p,-ima donna 1\Iarie Tav~ry, han cant,1do e1J la ürande O~r:i.de París y obterudo aplausos.
Por tortuna, este publico que recibió ú. laPatti con frialdad, no ap~au~iéndola hasta que juzgó que merecía aplaus9s1 este publico, que no e-3 nada lerdo en materia demúJl!ca, no se deja i1111?01~er criteri~ por más que sean parisie_nses, como se deJa 1mpoi:ier costumbres, y acaso no se
deJe arrastrar por los elogios que se hacen á. la Compa-

. Mala Pa:-:cua le dé Dios al Sr. Sieni 1 que no ha tenido
piedad de nuei:;tros oídos, ni de nuestros deseos. Me temía
que en el Nacional, no veríamos en &lt;'Sta temporada mus
ílía.
que á M~nrique'. en la amable compai'Ha de todas aquellas
Ella vendrá y los cronistns dirán.
vegestorias gloriosas que ya nuestros pndres se sabían de
•*•
memoria. Por fortuna vino Don Juan, que, aunque viejo,
, LJIÍSa ~Iartínez Casado, J~vantú su tienda y se marchó
es nuevo para nosotros, y si después tornó el. inevitable
a Córdoba, despné-s de rendir f!U tributo á Zorrílla, el día
d~ ~L.1ertc,s.
Trcn:ador, lo re&lt;:ibimos con paciencia.
Contando con la Compañía de Luisa, cuatro fueron las
En .Don Ju,m, ~~ghetto y Serbolini hicieron el gasto
que en la tarde)' en la noche del día de ánimas sacaron
y debido á eso, lució la embelesadora partitura de l\Iozart
,í. lucir al libernno de Sevilla.
'
sencilla, elegante, llena de colorido y de viveza. No e~
Cua,t,ro! podía haber sido más; pero en honor de la verese don Juan, el caballereeco burlador de Sevilla; es un
dad, ya.era mucho. Otra reprei;entación y el público ex•
clama sm duda:
t~uhan de marca mayor, más traviero que libertino, más
Don Juan, Don Juan yo lo imploro
picarón que n1alévolo. Rimpatizamos con él 1 le perdonaDe tu hidalga compnsión:
mos sus diabluras y las reímos de buena gana.
Xo más representación,
En gracia de ~Iozart, disculpamos á Sieni por ese Trova¡Por Dofia. Inés v el decoro
De la civ'ilizaci6'n!
dor del domi11g_o último, que fué un Trovador imposible
un frac~o, una calamidad. El público, por poco lo silba:
Y qué bien hubiera hecho en sil bario!
En el ;F:inc_ipal, no .tienen ustedes m1is novedad, que
la reh:,b1htac1~~ de M1~s Helyett, es decir, :\lis Helyett;
C~1·allería Ru~ticana, !ué otra compe,ns:ición, aunque
con l~ traducc1on legítima que de su libreto hicieron en
mecha.na¡ pues s1 la orquesaa llenó admirablemente sucoMadrid.
metido, no pasó Jo "u1i13mo con los artistas, si exceptua..
~o~ue á. esta buena Miiis la habían asesinado en el
moa á C"g!Jt-tto y Serbolini.
Prrncipal con un arreglo.
Con la Cumllería, n9s dieron la Danza de !&lt;U HoraR, en
La Jli.~s. Hel11ett de hoy, ef!tá dividida en tres actos con
la que la batuta del director de orquesta hizo prodigio,;:i
escenas bien mo.vidas. En el principio del acto pri~uo
Y t:I tercer acto de 1/ernani, en el que e-ghetto se llevó!~
hay unas cuadrillas francesas, llenas dt! anirnaciún y vi~
palma.
veza, qu': contrastan con. el reposo de la prolagonista. Al. Ughet~ es el alf!la ~e la Compañía; su voz, en los regunos numer&lt;&gt;R están bien pensados ,. su interpretación
gistros baJo y me~10, Juega con admirable delicadeza, en
fué buena, distinguiéndose el dtío ent?'e los dos barítonos
el agudo, ha ~rd1.do mucho;pero la habilidad del artii;ta
y el que cantan el barítono y la soprano.
salva la~ deficiencias de la naturaleza.
En general, Ja obra está bien montada y ensayada regularmente.
Tnmb1é~ ha J&gt;l;lr~ido, en el regü:tro agudo, la voz de
la ~uap_fsima Libia Dr~, que nos. cautivó tanto hace
I11 no~he del estreno gustó mucho1 y fueron repetidos
algun tiempo. En camb1-0, la garganta de la sefior:ta
varios numeras.
Capellar&lt;? e~ un.a c.aja de múEicn; también lo sería la de.la
Es de esperarse que quede en cartel por algún tiempo.
sefiora qrnha,m, s1i:i ~s11s agudas notas que á veces tienen
a)as y pico. Serbohm es n11 l'irtvORo como l'ghetto v un
•••
El dfa primero abr~óse al público el Salón de Patinar de
1·trliwso a,:í Q1ismo Golisciani; ellos tres salrnn á 1~ Compafiía, ellos son BU ornamento.
la Alameda, y el dommgo nbundab.1. la concurrencia, encontrá~do!óie entre las pa.tinadoras algunas m.uy guapas.
Los PayMoR de Leoncavallo, interrumpieron ta,hbién
Marea aquella.hermosa ronda al compas de la música·
Un poco la feroz m1notonía del abono.
se c_omplace la vista en el cadei:ici-&gt;so movimiento de la~
Y Edmea, la obra del maestro Catalani, qne se pondrá
patrnadora_s elegantes, y se aspiran con gusto aromas deen bre,:e eri escena, aca,;:io, acaso, reconcilie al público con
licndos. 1 basta por hoy.
el Sr. S1em 1 annqne es dudoso.
Trot'ador tiene la culpa...... ese 1rorador!.. ... .

•••

$r. li,a,¡ar

9,

J{ann.

(Fot. Vnlleto. )

'

TAN"'" AUSSER.

�10' N'ovrntl)RE, L895!

. EL MUNDO. - -

10

R E SlJ"MEN

De los acontecimientos de la semana;
El domingo último, en el Hipódromo de Peralvillo,
efectuáronse las primeras carreras de la temporada, con
el siguiente resultado:
Primera carrera,-Premio, «Indianilla: ganado por Terrapin.
Segunda carrera.-Premío, u:Ministerio;11 ganado por
Norrw.
Tercera carrera.-Premio, ((A.yunta.miento de México;&gt;)
ganado por Rb•1'11w.
Fué vencedor t'll la última carrera. Jfy Partn.e.
Por la cnestión cubana, disgustiironse el domingo último el austriaco Kolbeck y el italiano Baldovini, y diri~iéndose á la Escuela de Tiro, ahí rifieron, matando el
italiano al am;triaco con una navaja.
La Academia de Legislaci6n y Jurisprudencia de México, correspondiente áe la Real de ~fadrid, ha nombrado socios correspondieotes en el Estado de Veracruz á. los
abogados cuyo-:- nombres se leerán en seguida:
DE ORrZABA:

Don l\faclovio López, Francisco L. Carbajal, Agustín
Aguilar, Ignacio Rioseco, Agustín Pariza y J. L. y Pasquel.
DE VERACRUZ:
Don Leandro :M. Alcolea, Anton io Beltrán, Mario Molina y J . E. Domínguez.
DE JALAPA:

Don Silvestre Moreno Cara, Francisco Ariza, Eliezer
Espinosa, M. García Méndez, Ciro Ascoytia, Joaquín G.
Aguilar, Manuel H. Nava, Manuel M. y Téllez y Juan
M. Bustamaute.
El Gobierno del Estado de liichoac1tn 1 cedió al Museo Nacional de Artillería, la bandera que perteneció á
Morelos.
E l Secretario de Guerra recibió esa reliquia histórica,
de manos del Sr. Lic. D. Eduardo Ruíz, Procurador de
J usticia de la Xación y del Sr. Diputado D. Luis G. Ca.-ballero.
El Continente Americano es el nombre de un nuevo periódico, redactado por un grupo de estudiantes mexicanos. Lleva por lema: ((América para los americanos,n y
su fin es abogar por la. causa de Cuba libre.

La notas últimas que podemos dar, con relación al
Congreso de Americanistas, son las ei~uientes: Excursión
á. San Juán Teotihuacán, hecha á. prmcipios de la semana. Los congresistas visitaron la pirámide del Sol, la Gruta y la pirámide de la Luna.
El jueves, á las siete de la mañana, los americanistas
se dirig"ieron ,t Mitla, por la línea del Interoceánico, en
dos carros especiales, que son los destinados al General
Díaz cuando viaja por esa línea.
El nómero de excursionistas llegaba á 47, contándose
entre ellos, algunas damas.
E l Sr. Dr. Seler, delegado de Prusia, permanecerá algún tiempo en Mitla, donde se dedicará á hacer un estudio especial de esos monumentos.
Comunicaremos también á nuestros lectores, las notas
últimas relativas á la Exposición Nacional, que merezcan
mencionarse:
D. Jesús J. Herrera, artistaescen6grafo, si halla el capital necesario-y es probable que se lo suministren al gunos americanos-construirá en los terrencs de la Exposición, un bon,ito teatro girator¡o.
El Gerente de la Compafifa Manufactmera de estatuas
de plata de Chicago, concurrid álaExposición exhibiendo una gran estatua de plata, que representará. á la República Mexicana.
La casa J. J. Moylan, de esta ciudad, construirá una
casa de maderas preciosas, productos de sus fincas.
Los terrenos de Anzures, llevarán en adelante el nombre de11Colonia Porfirio Díaz.))_
El miercoles, los agrimensores designados por la Jun.:..
ta Directiva, empezaron á medir los terrenos destinados
para plazuelas, edificios, etcétera.
El 8r. General Díaz, pondrli. probablemente la primera
piedra de cada uno de los edifiCios que se levanten.
El Sr. Bejarano será nombrado Director G~meral de la
Exposisión G1,:meral de México.
Es falsa la. noticia dada por varios periódicos, relativa
al asesinato del señor cura Don Florentino Ordóñez, pá•
rroco de Orizaba.
·
..
El Sr. Ordóñez se encuentra bueno y sano~

Del censo no se conocen aún más q,ue cifras relativas,
que se han enYiado de diversos distritos á. las capitales
de los Estados, y de éstos á México. Pronto se sabrá el
total número de pobladores del país y lo comunicaremos
1í nuestros lectores.
El lunes en la mañana, el señor Secretario de Gobernación, acompañado del señor Gobernador del Distrito y
del Sr. Dr. D. Vicente F. Morales, visitó el Hospital de
mujeres dementes.
Se ha hablado de un gran fraude de fondos municipales que se dice asciende á cerca de cincuenta mil pesos y
del que se hace responsable al Sr. D. Juan Gaya, antiguo
empleado de la Tesorería Municipal, que se halla preso.
Comunicaremos lo que ocurra con relación á. este
asunto.
Ha dispuesto el señor }4:inistro de Gobernación dar, á
quienes la soliciten, audiencia todoe los días de 10 á 12
de la manaoa.

Pronto comenzará la edificación de la nueva villa de1'
Esta1o de Coahuila, que-llevará el nombre de Villa Abar
aoJó; El ,p lano ~pectivo fué levantado por el Sr. lnge-niero D. Felipe Cárdenas, encargado de los trabajos.
D. ~IauriCio de Prndel, literato y conferencista francés, ha ingresado á la redacción de L' Echo du MexiquP.
El miérc,oles en la mañana, en una de las calles de San
Jnan, fué e1icontrado el cadáver de un niño desconocido,
con dos puñaladas.
La justicia. practica. la aYeriguación correspondiente.

El ,eonocido fotógrafo D. Manuel Torres, :presidente de
la Sociedad «Gratitud Nacional,,) fué comisionado por el
.Gobierno de1 Estado de México1 para depositar una gran
corona robre la tumba de los héroes de nuestra Independencia..
La corona es artificial y está formada de laurel y en~
cino.
Han copiado los periódicos el testamento de Pastenr
concebido en breves pero hermosas frases.
Dice así:
«Dejo á. mi esposa· todo lo que la ley me permite dejarle.
uQue mis hijos no se aparten jamiis de la ley del deber
y que guarden siempre para su madre la ternura que ella
se merece.-L. PASTEUR.11
El sábado de la semana pasada, hicieron una excursión al Popocatepetl, el señor y la señora Monnier, el
Dr. Paunga.;-te. y señora, la señorita su hija y los seflores
G. Leclerc, Hugo, Scherer y Sr. Galván.
Se ha presentado un proyecto al sefior Ministro de Gobernación, con el fin de establecer en esta Capital un ser•
vicio eléctrico para la policía.
Se dice que el·presupuesto para tal mejora, asciende á
treinta mil peso13.

El pailebot 11Cometa,n perteneciente á. D. Pablo Hidalgo, de Ma.zatlán, Be perdió en los Bajos de Alta.mira, pereciendo su patrón D. Simón Oñedcrra y salvándose la
tripulación.
El Sr. Dr. D. Lorenzo Chá.vez, acaba de _obtener por
mayoría, el nombramiento de eocio titular, en la Academia de Medicina.
Muy en breve se efectuará, en honor de Pastear, una
segunda. velada fúnebre, organizada por el Consejo de
Salubridad. El salón designado es el del Congreso. Presidirá. el Sr. General Díaz ·y el diecurso oficial será pronunciado por el Sr. Dr. Liceaga, habiéndose además nombrado oradores de todas las sociedades científicas.

El dfa••28 del m~ f'ri curso tendrá lugar en el Tivo.
,li del EUs.eo un. baile de caridad, organizado po r la.
Domino-a )fo,,a, corista. rlel Teatro Principal, fué

ca.usa denuna rivalirlad rntre José Gutiérrez y Máximo Ugfllde. Rivalidad fatal para .el último, que la pasarla semana murió :\. manos dc&gt;l primero.
La corista ha sido puesta en libertnrl por no haber
méritos para proceder contra ella.

La semana que rntra hablarC'.mos ,í. n:urstros lectores sobre d prnyecto de amnistia pa.ra los duelistas,
que se dccirtió presentar al Senado.

COMPRAMOS EJEMPLARE S
DJ!J

" EL MUNDO"

Si los señores suscritores que
no forman colección desean
vender ejemplares de los números 7, 8, 9 y 13, en esta administración (2~ Damas 4) se
compran á DOBLE PRECIO.

JSIS- G-oiso -oergonzoso.
A MUCHOS EMPLEADOS DEL CORREO.
Suplicámosles que cuando necesiten ó deseen algún núniero, una colección ó una subsc1·ipción de
EL MONDO, nos avúen para enviárselas gratis. El
objeto de este ofrecimiento es que dejen circular libremente nuestro periódico y que no suframos tan
repetidas pérdidas de ejé11tplares que pe'rfudican á
los abonados y á la Empre.r.;a.
Dam.os este paso vergonzoso, obligados po1· lo frecuente de tales exfrai;ios.

LJBRERIA DE

El ~1Ionifor ha dicho que, en su opinión, el monumento
que ha de encerrar los restos de los héroes de nuestra In•
dependencia, debería edificarse en un lugar céritrico de la
ciudad, en el Zócalo, por ejemplo.

Un periódico hace notar que en las ofioinas del Ayuntamiento de Tlaxcala, se encuentra el estandarte de Cort,és y que ahora que funciona una junta encargada de la
recolección de objetos históricos, debería recogerse ese
estandarte.
Cionto cincuenta señoras de Huehuetoca vm1E)ron
el jueves en peregrinación á la Villa de Guadalupe,
traycnclo·cada una. un fresco ramillete de flores.
Ofició la misa, que todas oyeron y en la cual comulgaron, el señor cura de Tequisquiac, D. Hipólito l\I!l.rquez.
Las mencionadas señoras pertenecen á la asociación de la Vela perpetua del Sagrado Corazón de
JcsUs.
Las familias residentes en Tlálpam han inicia.do
una serie ele representaciones, con el fin de distraerse
durante el invierno.
Hoy en el edificio de la Sociedad Anónhna de Concursos-de Coyoac{m, se efectuará la distribución de
premios á lo&amp; expositores de gallado, presidiendo el
acto el señor General Diaz.
Acabad.e morir, victima de una pulmonía, el joven
D. Carlos Buenabad, reputado, á pesar de su extrema.da juventud, como uno de los mejores, ó el mejor
acaso de los eiclif,tas de México. Tenia 14 años.

c.

11

FAUSTO

Colonia americana.

Es probable que el próximo día 15 de Diciembre, se
estrene un nueve centro de recreación, el Eder Jay, cons•
trnido en la calle de los Invalidos, inmediata á la calza•
da de la Reforma.
El espectáculo consiste en juego de pelota y es muy
aceptado en Europa.
La Comisión de Obras Públicas, según se ha dado cuenta en uno de los últimos cabildos, opina porque en una
calle que se designe ae haga una prueba por cuenta de
los Sree. Fowler Me. Vite y Comp., quienes solicitan pavimentar las calles por un procedimiento consistente en
adoquines de maderas impregnados de creosOta, con el
objeto de hacerlos impermeables, para no dar lugar á que
se dilate la madera y quede el piso en las mismas condiciones que el anterior. Gozarán de tres meses de plazo en
que deberán concluir la muestra que se les exige.

ELMUNDO. ..

Fausto es un poema de la Fe, una hosana mística un cántic
á tra vés de la br~mosa n_eblina panteísta que envuelve '11. est.a. ete;:~1~:~rf~:::!:v~
loco anhelo de nda, de 1uv~11tud, de horizontes iluminados, de flores recién abierta:·
deseo de deten~r la mano gigantesca que traza en e) in.finito la huella del tielll
•'
de prolongar v1e¡· 08
d
po, ausrn
,
.
goces, e reum•arlos, como en los troncos añosos se i·ennevan J
brot sl a c~da fr1n1~vera, degerminarcuando la simientect:talla bajo la tierm, de b¡fiar~:
eu a . uzd º1
cielos c_mmdo las Calllpanus vuelcan en los aires eus notas vibrantes
anunci_an o a esurrecci6n, tristeza no:stá.lgica de desvanecidas aurora 8 de rosa.da 5
puestas de sol. ..... Lu~, _aire, claridad, juventud ¿por qué huís tan prestos? O, ~é.a
Oh! _&lt;l~:pués ...... ~1 neJo doctor se a_soina al f~ndo de este misterio y rQifoce~~~u-Si'éj
pud1e1_a. cncont.r~1 la alegre, la sana msustancialidad de los pasados dhs' y 1 .;
se reali za y el t1s1ervo del Sellor,1 obedece á esta ley de posesión qu
'1 ··1 e llll lf agdro
d t d·
· ~ · ¡ d
.
.
e pa p, a en e on 0
e o a concifü,cm, ey e pers1etenc1a 1 ley de ,·ida. Y comien1.aesaper&lt;'grina.ci6n erran
te, t esa~ta\'entura ¡á través, del mundo
ideal: Fausto ha buscadoe ¡ b'1enene¡ amor en la·
.
na uta eza, en e ~rte; sula. en Dios no lo ha buscado; pero Margarita, que es la Í&lt;'e lo
cub re con s~ pur1ficado aliento y aquella alma se di:sueve en la deslumbrante cl-:i.ridad
'
d e 1os ea pamos celestes.
¡Eterna peregrinación del espíritu humano' Como luciJ.rnag•
te
d ·
·
1 bl
t d
.
t·
.. erran
eJando impa pa .,e ras
·
·d ro .. e luz en las C&lt;ili&lt;las noehes estivales , hasta que un rayo d e so¡ ¡a ¡uere
con su ua1 o hroJ1zo ·\' la hace caer deslumbrada· Am
· or, d"IC ¡lfi1 rt1·¡agas temblorosas que
cr~zan 1a no_c e Y_ se desvanecen al beso matim1l. ¿Qué queda de ellas? Lo ue hace
od10s:1. la ex1stencu: el recuerdo; lo que impulsa al vieJ·o doctor á ¡¡
qd
b b · •
b'
.
, evar 1a copa e pon1
re
¡zonoso
•
- aJc!'a sus ¡ a , 10s.. Sin la esperanza' ei recuerdo es una nve negra que d e8garra
· ¡a ¡es en 1a.s ndneras
· ·
das¡ e11
¡ bt.ranas. • ero e c,mLH:u &lt;le h Puscua quiebra sus nota&lt; s t nuu
e· al uratonu
ae•t'1ene ¡a mano de1 taciturno
•
d )' esta bocauada de nuem vida nue
·1 pa.oa
" ,
1 comarcas inexploradas: ;Cri1tlo ha resllcilado.l ¡GrilllO ·ha rrnicitado'
;~m aule ~ b:.1s
a gran pa a ra cousola&lt;lora, la que nnuncia que nada muere ni se ie d ·
.'
dulcu111e11Le eu cst.e cspíriLu, en el que la Fe ha de¡'ado sus huellas' 1 1 p r e, penetra
d d J bo ,
.
·
, :.\ como eu el vaso
on o iu ) )"ª J 10 ha.y un nro bálsamo 1 e~ conserva por largo tiempo el saludable
aroma .
rnil.igrcsa
de las almas! En la blanca alcob"... d e Margarita,
· e¡ sensuarIB ta ¡Oh
1
¡ redenciºm
•
que re ,mee a v1d,i para poder gozar , alza su plegaria 1·dea1·1s1a que resuena dentro
d e su curazun como h ,·oz de uua Yirgen dentro de un santuario.

º;

Y

"ª

Grata pemnnbl"a, que con tenue velo
~¡ templo del amor cubres sombría
mfund.e al corazón el vi\'O auhelo '
que la esperanza dd placer rocía.
3!e_ ~icha y paz p~1rísima fragancia
m¡u1 0011 rnefab!e gó;w.
~-..'.1 ~:;ta des11udl,7, ¡c11únta abundancia!
¡Cu.wta nntura CJI et::te calaboz:o!
1;1:óp11·u

I

BouRET

14 Cinco de Mayo. - México.

PRIMERA

E~TREVIST,\ DE F,',(!f-T&lt;i CO.\' )HUf..iAl!ITA.

Cuadro de Carlos Bccker.

!º:

Fau:!ºh7z~n ~í
c~e)¡entes? ¿Xo se· llama oración ei:t.a t.•~trofa? ¿Qué imp¡;1t.;.1 que
.
tabl Y e ª eJa O e camino de la Yerdad Eterna, si conserva en el fouJo esta
mago
· ? Suena
- ~ ¡ rnqmeto
·
·
_,_.
b e 1uentedeamord'
d
ivrno.
aveuturero del ideal con la belleza
e ¡ ru,1ca, uscan o en ella un altar ante el que d.epos1tar
·
· y celebra sus expon~
su oración

Aln1anaqu.e Bou.ret.
PAR.-\.

el año de 1896.

f

FORMA-DO BAJO LA DIRECCIÓN DE CARLOS Rom.1AG~AO,

.Este útil y ameno almanaqiM contiene:
Los

CALENOAlUOS CrvIL y RELIGIOSo.-FIESTAS MOV lBLml,

ASTRONÓ;mcos, TABLA TE'.\{PORARIA·, ETC.-NOTAS
HIST6rucAs, GEOGRÁFICAS Y BroGR.ÁFICAs.-NocroNF.S DE
GRAMÁTICA CASTEJ,1,ANA . -YOCABULARIO E&lt;,PA~OL, L'iGLi:s
CÁLCULOS

Y FRANCÉS,-TABLAS DE REOUCCIÓN.-LENGUAJ.E D E LAS
FLORE"i.-CoNOCIMIEXTOS UTILES.-RECETAS DE ÜOCINA.LITEllATURA.-1\L\xur,\S Y

PEXSA.'1IE~TOS,

ETC., y UN

Directori o de la Ci udad de México.
Donde se encuentran todos los informC&gt;t, noticla.q,
direccione(;, itinerarios, leyes, tarifas postales y tclégráficas, etc., que
puedan n~itar el hombr:e de negocios 6 el Yilljcro.

LA obra está adrmwda ademáR con retrato.~ de personajes,
fotografí~ de edificio~ p1íblicos y
con multitud de viñetas intercaladas en el te;,.:to.
Este Almanaque continuará. publicllndosc cada aíw
y formará una verdadera enciclopedia útil para todos.
EL E.TEl\&lt;.t:PLAR V.A.LE $0•"º•

P EDRO Z . PERNI A.
VERA CRUZ.

Miguel Lerdo 17.-Portal de Flores.-Apartado Postal &amp;I,
Administrador de la Lotería del Instituto Veracruzano.
Agente de Loterías foráneas y de Publicaciones. Cuenta .
con expendedores y repartidores activos é inteligentes.
Se encarga del reparto de toda clase de anuncios, e.sqne- .
las, tarjetas, etc.
Se reeiben órdenes para impresione8, anunci&lt;&gt;s Y
sv.bscripci,ones á periódicos.
EXPENDIO NÚM. 4 DE LA ADlllNISTRACIÓN DS L A RENTA
DEL TIMBRE.

MAIWAIUTA

8.\!,TE:-.no

DE J,A IGLESIA.

Pintura de Liezen Mayer.

PLEGARIA, DE lfARGARITA.

Cuadro de Lle-ten Ma.yer.

�10

NoVIEMBRE,

1895.

10

12
sales con Helena, In. «flor fatal,}l como la llam:~ Esquilo,
y cnnndo la sed de su alma parece haberse calmad?, el
cuadro se desvanece, la visi6n ,·uela y Fausto ve hmr In
vana apariencia de la dicha alcanzada.
Ya la hora de cumplir el pacto ha sonado. En su laboratorio :Fausto, ciego, siente venir la. muerte; después
de haber recorrido todos los caminos. el Yiejo doctor reconoce que todo es vanidad. ~Ie:fist6feles aguza el último
dardo de su acelerada ironfa, velando su preea.- 1trodo
marcha ,1 Ja nada, exclama. ~ o, le resp;:)Ilde Fausto; p:ro ¡no pueda yo vh·ir en un suelo libre con pueblos hbres! Entonces diría yo á. la hora que h_uye: ¡no te :•ay~si
permanece; eres tan hermosa! Xo: la huella ~e _mis dms
en la tierra no debe disipar.se. Ante el present1m~ento de
tal beatitud, gozo ahora del momento inefable.n-Y )largarita tiende sobre la cabeza. del moribundo sus manos
di.tía.nas, y el alma pecadora asciende á l~s cielos t:;? medio de celestes coros que entonan su cánt1co á la\ 11geril\ladre.
El emucfio se ha realiza.do, la vieión ha tomado cuerpo, el ideal há, por fin, surgido: no; no muere nada, todo
,,a al Padre, todo sedisuelveeu Él. Las campanas anuncian la. Resurrección, la nueva
existencia que se propaga en ondas por el
mar infinito. Juventud, amor, vida ...... todo está Allí, en el misterio de la muPrte; si
la vida fuese verdad, la diriamos como Fau:::to: ¡no te vayas, permanece; ¡eres tan hermosa! Pel;'úel camino :lndado" es tan largo,
el recuerdo es un dolor punzante y la errante 1t{ciérnaga ha apagado ya sus ráfagaRtemblorosas. Alborea; el beso de la primavera ha abierto rosas nuevas y hecho estallar el grano oculto bajo tierra. Pero no! no
son nuevas esas flores ni es nueva esa bocanada de juventud que puebla los espacios¡
nada muere, nada se pierde, nada marcha
1\ la nada. Y entre el alma que se escapa Y
Dios1 tiende Margarita-:-la Fe-una escala
lumi nosa por donde el Amor asciende.

1895.

EL MUNDO.

13

La noche envueh-e en su quietud la estancia
Tras de cuya ventana los fulgores .
De una lámpara asoman! La fragancia
Trasciende allí de las nocturnas flores!
Y como aquél que la mirada esquiva,
Grato misterio de un amor veda.do,
La diosa del placer bajó furtiva,
A la vivienda del poeta. amado;

-

En el cojín del canapé, aún s~ mira
De sus paganas formas la amplia h~tella;
Y en la alcoba, velada, aun se respira
El aroma embriagante de la bf&gt;lla:
,Así también la copa de alabastro
Donde el lirio gentil lució sn talle,
Guarda el aroma como etéreo rastro
Después que el lirio se arrojó á la calle:

lURGAHITA JlILAN"OO.

Cua-:iro de Liczen Mu.yer·.

Cual de una lira que estalló, acordados
Rítmicos ecos en el aire impresos,
Del amante en los: labios abrasados
Aún quedan vibraciones de sus besos;
Aún eFcucha cual yámbico sonoro
De aquella dulce voz, la melodía,
Aún le queda en las man~, polvo de oro
Del velo del pudor que la envolvía.

México, Noviembre, de 1S95.

y aún mira el cielo como el campo yermo,
Y aún mira triste 1 visionario acaso,
La nube negra, en el cerebro enfermo,
Del fondo amargo, en el fulgente vaso!

SIC SEMPER.

Horas de inmensa soledad! Tú mismo
Pareces muerto, terrenal planeta!
Oh! glacial soledad del idealismo!
Oh! profunda neurosis del poeta!

U na estatua de corcho y otra de oro
Del mar cayeron en el hondo abismo:
Se hundió la que ,•alía gran tesoro,
Y la otra·se salvó del cataclismo.

¿D6nde la almohada 6 seno, en que la frente
Feliz recl ine el pensador sombrío?
¿En qué planta, e.• qné filtro está. el nepente
Que cure los insomnios del hastío?

De la santa justicia ~on desdoro
Entre los hombres ví pasar lo mismo:
Aquel que vale se hunde en mar ignota ..... .
Pero el hombre de corcho siempre flota!
RICARDO PALMA.

NOVIEMBRE,

M.\H.GARITA Y MARTA.

La luz del numen en su faz destella,
El a.margo desdén contrae su boca,
Y su cabeza ir.radia, como aquella
Del Lord sublime, alborotada y !ocia;

cu1:1.dro de Liezen Ma.-yer.

En bojas de papel, negros renglones,
De suefios, de quimeras, de congojas,
Y se veo, como en su alma las pasiones,
Sobre su 11ies" en con fusión, las hojas;

'{::,_,·:·f-j,

:¡; ;

' ;·.,·,;;;•• ,·
":;'7-'i .. ;· "'··'.

.':l ,_

Y en ella un libro en cuya pasta verde
Hay la palabra uFausto)) en oro escrita.
Cerrado por la página tn que pierde
El amor tentador á. .Margarita.
Pensando acaso en los fogaces días
Del bien pasado, en el engaño artero,
En las hondas tristezas y en las frías
Muertas memorias del amor primero;
Viendo á la luz que su razón derrama,
En el fondo del alma en rondas mudas,
Como insectos en torno de una llama,
En torno de su fe volar las dudas,
-¡Goethe-exclam6,-tu creaci6n no acierta:.
A definir la angustia en que se agita
Como un oleaje nuestra edad incierta:
Fausto es verdacf, ¡ mentira l\largarital

•

La ciencia ciega y la razón exalta;
En la vejez la juventud se imprime;
Tenemos la pasión, pero nos falta
El ideal, la gracia que redime!
·
1\1. Prn.ENTRL ConoNEL:
Venezolano.

LA MUTUA.
Zamora, Octubre 2 de 1895.
Sefior D, CArlos Sommer Director General de "La Mutua. "-Mé::i::lco.
Estimado seilor:
. ue
Como un sentimient.o de gratitud hacia. usted y á la Compañm 4,,.
tau d4::namente rep~nt.'\ en esta Repó.blica, le dirijo Jo. p~n....,
dándole la.~ debido.s gracias por la puntualidad cou que me fué~~;
fecha la cantidad de mil {Y.:'&gt;09, importe de la póliza número.,.,..,
ba.Jo la cual estuvo asegurado mi finado esposo Tomás llzlrboSll-.
Quedo igualment.e muy agmd.e&lt;:id:~ al Sr. D. .Miguel serra~e!
Durán, .Agent.e especial de esa compañia, por cuyo conducto )
sresencla del Notario Público Sr. D. Diego Méndez recibi la expres&amp;LA VJSIÓN DE F ..\t;STO.

Pintura de L. l&lt;lllcro.

ª~°ci~d:1~:c'io~tt~f.o~~~~1;,tt~~~· conslderación y aprecio,
su afma. y s. s.-CARLOl"A ARROYO VDA.. D&amp; l3ARBOSA.

.Este es uno· de loa últimos y más elegantes abrigos salido, de la ca.,a Worlh.
.·Su estilo se ~pta. perfectamente para sefioras y sefiode cualqmera edad, y lo mismo puede servir para
a Jue para noche. Su gracioso drapeado del frente v la
espda da c_on las mangas abiertas, lo hacen apropiado~pnra ma Joven, y las seiioras de edad pueden encontrar
com 1ort en el por sn amplitud.

dftas,

Se hace con paño negro guarnecido con cuello y anchas
solapas de m~rta y forrada con raso blanco. Se puede
adornar también con piel de chinchilla.
Aun9.ue ~rrado en el frenre, e¡¡¡M plegado en la cintura hacia arriba, dando el efecto de un fi.chú 6 un chal E
el cuello se.pone un.a boa de plumas de avestruz con·
ñ_os de terciopelo á mtervalos. La parte baja se recoge hacia el talle.

mi

Las mangas muy anchas llevan en los u.
de t1::_rmopelo de color que contraste tal
nos luna tua
el roJo.
'
mo e verde 6
Puede construirse este modelo con paño v d bsc..___
mo:eno 6 granate obscuro, liso 6 con trama ~r e ~ uro
81 resulta muy costosa la marta u d
e se •
pieles como la de la zorra, el Une~; e~_en emplearse otras

cE

�10 NOVIEMBRE, 1895.

EL MUNDO.

14

INFORMACIONES.
LAS INDUSTRIAS DEl LA TOILETTE l&lt;'E:'&gt;tENlNA.

Han presentado en este fin d1' siglo un desarrollo que
o~ríamos calificar de exagerado, y del cual, la pequefla
estadística siguiente podrá dar una justa idea: En 1850,
en París, el número de costureras que había en el principal establecimiento de aquella capital, elevábase á 158;
había, además, 67 casas de modas y confecciones, pero
no existían establecimientos que vendiesen exclusivamente, como ahora, enaguas blancas. En la actualidad1
el principal establecimiento de confecciones de París, tiene 1,636 costureras, y hay además, otras 296 casas de modas, sin contar las numerosas fábricas de enaguas.
Según un interesante estudio de M. G. Worth 1 miembro de la comision permanente de valores de aduanas1 se
puede estimar, por lo!il rendimientos del ramo de costura
y confec~i6n, de trajes de nrnjeres1 en 65,000 el número
de costureras que trabajan en París.
En Francia entera, según M. Georges Michel, la industria de los trajes y toilettes, cuenta con 81,406 modistos
143,648 modistas, 6 sea 225,054: jefes de establecimientos,
los cuales ocupan 185,997 hombres y 564,824 mujeres, 6
sea un conjunto de 700,801 personas. Adicionando esas
diversas cifras, se vé que 925,855 personas, viven de la
profesión de vestir á los demás y de la toilette, sin contar con las obreras y obreros que trabajan en los conventos, los cuarteles y los establecimiento8 penitenciarios.
Segúu estas cifras, se puede estimar, cuando, menos en
400,000 el número de las obreras ocupadas en los toilettes
femeninas. En 200 días de trabajo, por año, y con un
salario mínimo de dos francos por día, resulta un salario
total, por año, de 1.600,000 francos; y ei se admite con
M. Worth que el salario de los obreros1 representa por
término medio 13. 75 p 8, del precio de la venta, esto corresponde á una cifra de operaciones de 1,163.630,0(X)
francos.
PRESENCIA DE ANIMO.

En Inglaterra se comenta mucho, como prueba de singular energía, lo siguiente:
Hace algunos días que una conocida aereonauta1 Miss.
Beumont1 ejecutaba una ascensión en Westbury, en el
Condado de ,vms, en una montgolfiera. Sabido es1 que

CRfSTJNA NILSSON,
estos pe1igrosos aparatos se elevan siempre con tanta raEsta prima-donna, en otro tiempo tan festejada en topidéz, que sucede frecuentemente que los ~pectadores
son arrastrados cuando toman parte en la maniobra. Es- das las escenas europeas, vive en la. actualidad muy retirada en una pequeña población de Suecia: Wederslof,
to fué lo que aconteció á un joven ahí presente.
Inmediatamente que Miss Beumont, se apercibió de · cerca de exio.
Ahí nació en 1843, y se estrenó como cantante ambuque tenía un compafiero, procuró ayudarle á que tomara
lante, en las calles, acompañada de un hermano más
sitio al lado suyo en el trapecio. Así lo hizo el joven, y
jóven que acompañaba sus cantos con un violín.
debido á su gran presencia de ánimo se salvó de una
Cristina Nilsson, tiene la misma edad que Adelina
terrible muerte.
Patti¡ mas, en tanto, que ésta no piensa aún en abandonar el teatro; aquella ha terminado su carrera artística
LA \'ELOCIOAD DE LOS BXPREl~Oi'i EN EUROPA,
desde hace ocho afias.
uEl estío es más largo enel Mediodía, que en el Norte.,,
En una memoria presentada al Congreso Internacional
de Caminos de Fítrro, por M. Ast, director de una Com- exclama á este propósito un periodista alemán1 que ha
pañía austriaca, encontramos un interesante cuadro que visto últimamente á la cantatriz sueca.
Al terminar el galante rep6rtier, declara que Cristina
muestra que, bajo el punto de vista de la ,•elocidad media, las lineas francesas ocupan un distinguido lugar en~ Nilsson tiene el aspecto más juvenil que hace diez afios!
tre las di versas líneas europeas. En efecto, según el in- Mucha amabilidad es esta!
dicado autor las líneas más rápidas tienen:

,v

Kil.

LA TELEFONÍA EN EL JAPÓN.

Los japoneses no se quedan decididamente atrás con
respecto á ninguna de las aplicaciones de la ciencia moderna, y el teléfono, que ha sido introducido entre
ellos y utilizado para las necesidades públicas, desde
1890, está. en vía de una rá.pida extensión.
A fines del año último, había.en el Japón 24 estaciones,
de las cuales, dos en Y okohama, tres en Osaka, dos en
Kobe, seis en Tokin, etc. 1 las que senrían en conjunto á
2,672 abonados, y los ingresos, durante los cuatro afios
de explotación, siguieron la progresión siguiente: 23,000,
169,000, 25,000 y 4.86,000 francos. Durante el último ejercicio, los gastos de explotación1 no han p:sac;lo se 27,000
francos.
La longitud de las líneas actualmente en uso, en el Japón, llega á 709 kilómetros.

AL PUERTO DE VERACRUZ.

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NUMER019.

El Consejo del Imperio ruso, acaba de decidir la creación de un instituto médico para mujeres, en San Petersburgo.
El movimiento femenino se acentúa en Rusia y hace
prosélitos. La rusa, como la americana quieren ensan~
char el campo de su actividad, impeliendo al hombre á
que á su vez lo ensanche en órbitas diversas, si quiere vencer en la lucha por la vid.a.
• No más tenedores de libros, no más amanuenses, telegrafistas1 etc., etc. !

En Austria, una velocidad me70
diade. ............... .... .............. 67.2
72
En Italia una velocidad media de 68
En Holanda una velocidad me81.5
dia de .................................. 72.5
En Bélgica, una velocidad me79.5
diade ..... ........... ..... ............ 72.5
En Francia, una velocidad me83.4
din de .................................. 81.9
En Alemania, una velocidad me84
dia de ........................ ......... 82.5
En Irnrlaterra, una velocidad me-84.4
dia ile ........ ......................... 83.3
En Francia la línea rápida que ha servido de tipD para
ese cuadro es la línea de París á Amiens, en que la velocidad máxima permitida es de 120 kilómetros. En Inglaterra es la línea de Londres á Grantham; en Bélgica,
la de Bruselas á Ostende; en Alemania, la de Berlín á.
Wittemberg, con un máximum permitido de 90 kilómetros. En los Países Bajos, la línea de Amsterdam á la
Haya; en Italia, la linea de ~iacenza á Modena, y en
Austria la línea de Viena á Lindemburgo.

Carpetas con fleco para mesa, ocasión excepcional, á.......... .................. $
uLa Senegaleea,11 tela doble ancho y de dos vistas para cortinajes .......... .
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Budeado mohair, sobre fondo liso1 todos colores .. ... ................. .... ......... .
Raso uRichelieu,n de seda negra, género para la Estación ............. _......... .

DOMINGO lí DE NOVIEMBRE DE 1895.

LM; MU JE RES.

Deducción hecha por afio-Según
ja.miento de
el bora.rlo. velocidad.

Kü.

==

TOMOII

CARNET IZAGUIRRE.

Que no~ :tn.11.·an. no ineja.lc.
¿Qu.icn se enoja•J'- IMl pati.•on?
- Yquelelm.portn.áesevale? Habl
1
¿á que hora~ sale?-Ya lo sab~; ¡á la :r~:::n?

rJ.•

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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EL MUNDO.

27 ÜCTtraRE, 1895.

PRENSA MEX-1CANA:
DOMINGO a DE NOVIEMBRE DE 1895.

·21&gt;o,o

IL-'--IMIMto 11

•

(!oslumbres ael a1a ae muertos.-roé1dco.
( Dibujo de D. Leaudro Izaguine.)

�3

EL MUNDO.

138

NovIEMBRE,

1895.

I
I
otofio ostentaba todas sus gnlas; l_os matizados
pámpanos cubrían en P?-rtc fos l1\C1mos de mo~catel, 8emejantes tí. l1ígrmlfiR de oro, y más arriba en In moutaiin, á travC:s de los árboles, veía51e
uou cosecha' menos rica, pero igualm~nte benfficn, 1~castaña ese pan de 1n. Córceg:i tan aprecmdo de sus hab1tan1
t~s. nesde las gruesas ramas de los ,írboles las cáscaras
abiertas dejaban caer sobre la, hierba rojiza los frutos p~rduscos y las cúpulas vellosas. Agachado e~tre el follaJe,
Guido Arrigo Rosoli, con las mangas recogidas sobre sus
brazOS musculosos, curtidos por los rayos de un sol bené.fico acl1p.í.base en varear 10:, troncos, haciendo ca~ l~s
frutos 1 que cubrían el s11elo. De pronto se detuYo, hmp16
con el dorso de la mano su frente inundada lle sudor, Y
blandiendo otra vez su palo, ~egó las hojas de un vigoroso golpe.
Las hojas, altas rotas, cubriéronle en su caída, y como
eco de su queja, un grito doloroso detuvo su brazo, leva11•
tado para golpear de nue\'O.
A sus pies, una joven oprimía. con la man.o su mejilla
herida¡ Guido la reconoció á tra,·és del ramn)e.
-¡Ana. Dea!
.
Se de1ilizó por el tronco lacení.ndose las rod1llasi, y al
punto Re acercó á la joven; después, balbucean~o algunas
paln.bra~, separó suavemente la mano de la henda. En la
fresca tez de la mejilla en flor veíanse algunas gotas en·
carnadas. Guido se afligió y sonrióse la joven.
-No es nada, Guido1 dijo ésta; debí haber tenido más
cuidado.
Pero él se lamentaba y acusábase de torpe por haberla
herido.
Ante aquel pesar de Guido tan desproporcionado con
el mal que había hecho, Ana se entregó á. un acceso de
hilaridad. Desconcertado al principio el joven imitóla;
.
.
.
pero la mejilla estaba r?ja, y com? cerca había una fuen•
.
.
te, Guido quiso conducir allí á la Joven.
-~
Los dos penetraron bajo la espesu~, hablaron co?1o pa•
jarillos que gorjean alegremente, otvulando el obJeto d~
su excursión en la embriaguez de las soledades; maqm·
nalmente se extraviaron, y cuando más distraídos ~iban
vieron que les cerraba el paso un torrente que por la opue~·
-No es nnda.. Guido; deb1a. ha.her tenido más cuidado.
ta orilla lindaba con un pequeño estanque donde se prec1•
pitaba una graciosa cascada.
IIl
nacionales: gorro largo y puntiagudo de lana parduzca y
-¡F..spera! gritó Guido.
.
Guido
Arrigo
Rosoli
había
llegado de Quenza para
y cogiéndose á. una rama, saltó á. lacornente¡ solamen- peluda, caído sobre la espalda; chaqueta de terciopelo de
vender cerdos en Sartene; Lovinchi y Seinetro habían
te su cabeza sobresalía del ribazo¡ después abrió los bra• color castaño; faja encarnada que ceñía el calzón, ruya
trabado conocimientos con él, y condujéronle después á la
parte inferior se perdía dentro de unas polainas altas de
zoil:, y con el pecho dilatado volvió á. gritar :
ta.OOrna donde le propusieron jugar una partida. de scopa
cuero
leonado.
En
el
bolsillo
interior
de
la
chaqueta
aso-¡Salta ahora!
Vaciló la joven, confusa y vergonzosa; pero después se maba la extremidad del mango de un puf'i.al, á punto de ese juego corto en que sólo se emplean las figuras Y las
cartas bajas. Bien fuera porque ~os dos compadres se en·
ser cogido por la mano izquierda para que la derecha pn·
ag~chó para deslizarse á lo largo del declive pedregoso.
tendían, ó por mala suerte, el caso es que el dinero de
Guido dió un salto, la cogió, condújola á la orilla opuest~ diera desembninarle más pronto.
Rosoli pasó de su escarcela ú. las bolsas de los otros.
El montañés levantóse de improviso, y con brusco adey sentóla sobre la hierba, lentamente y como con senh·
Sa.rtene es unt1. ciudad singular, muy pequeña1 encl~va·
miento. Con las mejillas encendidas, Ana ocultó el rostro mán barrió la mesa.
da en una estribación de Incndine 1 ú. la cual comumcan
-¡Eh!, exclamaron los otros. ¿Qué quiere decir eso,
entre las manos. Sobre el corazón del hombre despertóse
alegre aspecto los oli\'Os que la rodean1 formando como
el suyo, y el amor naciente se desbordó en pesadas hi• Gnido ..d.rrigo Rosoli?
-Esto quiere decir, balbuceó Rosoli con los dientes un jardín.
grimas.
En su parte auperior1 las rocas de color gris parecen ~s·
apretados y los lábios temblorosos, que vais ó devolver•
-¿Lloras? preguntó Guido.
tar suspendidas 1 y los desnudos peñascos agrietados tiey se arrodilló ansioso ante la joven1 que moviendo la me mis cien pesetas.
nen un aspecto amenazador¡ á sus piés se extiende el
-¿Devolvértelas?
frente dejó ver por entre sus dedos desunidos su mirada
verde valle de Rizzanese, que se prolonga, desarrolland?
-Sf, mis cien pesetas. ¿Me oís? Y las pido porque tú,
conmovida y su sonrisa feliz, y abandonó sus manos en·
su curso sinuoso, hasta el golfo de Valinco, donde el l~·
tre las que las solicitaban 1 quedando. unidos en estrec~o Lovinchi, te entiendes con Juan Bautista Scinetro para
roo de sus ondas se pierde en el azul de aguas del Medi·
abrazo aquellos dos jóvenes cuyas miradas se confund1e- robarme mis escudes.
-¡Hola!, replicó Antonio. Reprime esa lengua; por
terráneo.
. .
ron en un rayo de amor.
La región de Sartene ha conservado en todo su pnmi•
esta vez t.e perdonamos, porque la pérdida y el vino te
-¡Te amo! exclamó Guido. ¿Quieres ser mía?
-Mi padre te aprecia, y yo quiero ser tuya. Ven con• trastornan sin duda .... .. pero no digas más ó de lo contra• tivo sal~ajismo las antiguas costumbres corsas; la pólvo·
ra habla con frecuencia, y los puf\a.les parecen salir de su
rio saldrán á relucir los puñales.
migo para que nos bendiga.
vaina por si mismos. Allí no se acata. mas que una ley:
El tabernero se interpuso; no quería escándalos en su
y la bendición del padre los desposó ... ..... .
la
ley de Lynch.
casa.
Seilalóse el día para la boda; Guido apresuró los prepaSi una pendencia termina por una muerte, el heredero
-Has perdido, Guido Arrigo, dijo al montafi.és; estos
rativos, y marohó á. Sartene á fin de evacuar algunaR di·
de-la víctima declara la 1,•endetta al homicida, y desde en•
juegan lealmente, y son antiguos conocidos míos. Vamos
liacncias y elegir el' anillo nupcial.
tonces va no hay para éste último un momento de repodales la mano sin rencor, y yo traeré una botella de mi
º
II
so. Le és preciso vivir alerta, con el ojo a.visor y at.ento
En la pesada hora del mediodía; la. sala parece tener Ta.llano rancio para que brindéis por la paz.
el oído¡ pensar que en un recodo del camino, que detrá:5
-¡Quiero
mis
escudos!,
gritó
Rosoli,
golpeando
lame•
más prolongado su rectá.ngulo1 aplanado por el techo bajo
1
de vigas ahumadas; á. través de la penumbra las mesas sa inmediata.1 con tal violencia que las botellas acumula• de una espesura de jengibres, le espía tal vez un enem •
go con su arma preparada ......Ni aun se puede creer segudesmanteladas destacan sus aristas geométricas, y sus das allí rodaron por el suelo con estrépito, rompiénro en su casa aunque todo esté cerrado¡ si un ruido insódose en mil pedazos. Por última vez1 ¿queréis ñevolvér·
pies se confunden vagamente con los travesailos confusos
lito, si el deseo de aspirar un poco de aire le inducen á
de las sillas a.lineadas. A través de los postigos cerrados
melas?
dirigirse á. la ventana ... ... 1 se oye silvar una bala Y·········
-No!
se desliza acá. y allá un rayo de sol, cuyas estrechas fajas
«Guárdate, que yo me guardo.,,
-Pues ya. nos veremos, dijo Rosoli con tono amenazaluminosas se reflejan alegremente en el enjambre zumba-IV
dor saliendo de la taberna.
dar de las moscas y en la danza de los átomos.
Los gananciosos no tardaron en seguir le, después de
Guido Arrigo Rorwli hab(a ido á. la gendarmería para
Cerca del mostrador, en el ángulo más apartado de la
dar queja contra aquellos de quienes se crefa enga~ado;
taberna, tres hombres están apoyados sobre una mesa, Y haber pagado el gasto.
-Idos, hijos míos, murmuró el tabernero mientras ba·
el individuo á quien expuso el caso le envió al ofici al, Y
en la inmediata se ven numerosas botellas vacías. Uno de
rría los restos de las botellas rotas: batíos si os place1 ma• éste le dijo que pod(a presentarse al cuart.el maestre. Des·
ellos Antonio Lovinchi, baraja con pesada mano un jue•
pués de retorcerse larga tiempo el bigote, el jefe contestó
go d~ naipes grasientos ... ... , y la partida continúa en si- táos; pero no en mi casa. Mejor estaréis en la calle ó en
como por vía de fallo, que Rosoli estaba en un error,
el
campo
raso.
lencio.
Y filosóficamente guardó en su mostrador el ingreso puesto que el juego era una contravención de las leyes Y
Uno de los jugadores perdía de continuo. Reconociase
que debía darse por contento con que no se formara con•
bajo la forma de tres buenos duros.
n él al montaflés por su traje fiel á las antiguas modas

~-

~

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~~

•

. 3 NOVIEMBRE, 1895.
tra él un proceso verbal; afladió que más Je hubiera valí•
do no jugar, pero que ésto le serviría de Jección 1 ense-f'iándole tí. emplear mejor su peculio. En vano protestó
Guido, pues solamete consiguió que le pusieran á la
puerta.
Una vez en la. calle, su sangre enardecida se abrazó en
la sed de venganza; dirigióse il la hostería donde había
esta.do, cogió su escopeta y examinó su gatillo¡ pero de
pronto pensó en uua joven morena, n Ana Dea1 la pro-metida ~e hoy, la deeiyos~~ de manan~, y por primera
vez la vida errante de cnmmal perseguido le atemorizó.
Hizo un esfuerzo para dominar su c6lera, y resolvió mar•
cbar al punto á Quenza.
Cruzaba por la ciudad :t largos pasos, cuando de impro•
viso vió en un estanco :t sus dos adversarios que le seña•
laban con el dedo y se reían á sus expensas. Un aceeflo
de ira enardeció su cerebro dominándole completamente;
desvi6se de su camino y entró en la tienda.
-¡Por última vez, dijo it los dos hombres, devolvedme
mi dinero!
-¡No!
E l cañón de la escopeta se inclinó1 reflejando en la pa,.
red las ondas luminosas que su arco despedía herido por
el sol 1 y oyóse resonar una doble detonación. cuyos ecos
se repitieron en los desfiladnos de la montafla. En el
suelo, entre el humo de la pólvora, yacían dos hombres:
Scinetro con el hombro destrozado1 y Antonio Lovinchi
muerto de un balazo entre los ojos.
Los transeuntes obstruían ya la puerta. Rosoli saltó so•
bre los cuerpos de sus yfctimas para buscar una salida
por la puerta posterior de la casa.
El estanquero1 &lt;letras desu mostrador, se mantenía en
la más estricta neutralidad.
Guido Arrigo cruzó por dos habitaciones; abrió una
ventana y retrocedió ...... El muro se elevaba á pico sobre
una roca :í rn,ís de ocho metros del suelo.
Entónces volvió atrás 1 y empuñando el puñal con la
mano derecha, mientras que con la otra hacía el moline•
te con su escopeta descargada á. guisa de maza, t-0mó im•
pulso y quiso atravesar entre la multitud; pero encon•
tróse cara ,t cara con José Lovincbi, her.mano del muert,o.
La impetuosidad de su carrera le hizo tropesar con este
enemigo, en adelante mortal, y cuyo primer tiro silbó
entónces á sus oídos; mas al fin salió tí. la calle y pudo
huir. Al punto resonó otra detonación ... ... Guido Arrigo
si.ntió una sacudida en el hombro y tropezó¡ pero reu•
mendo sus fuerzas franqueó la rampa del camino en íor•
roa de cornisa y ganó las montañas.
J osé le siguió, pero se detuvo en el parapeto, y arrodi•
llándose, con los codos apoyados en el reborde de granito, apuntó detenidamente al fllgitivo é hizo fuego ........ .
Otra vez estremecióse el desgraciado. Alrededor de
Lovinchi resonaron algunos aplausos.
-¡Tocado!, gritaron algunos.
- Pero aún está en pie, contestaron otros.
J osé volvió á cargar apresuradamente su arma. Lapo-.
blación, anciosa y agrupada, seguía con la vista atenta al
fugitiY01 que vacilaba perdiendo si1 sangre por dos
heridas. Aquella casa al hombre excitaba á todos, y Lo·
vinchi apuntó otra vez.
- ¡Demasiado corto!, exclamó.
La bala había rebotado en unos guijarros que se baila•
banal paso de Guido, el cual muy pronto iba á estar
fuera del alcance de los disparos, y la multitud murmuró
descontenta. Rosoli debilitábase en sus esfuerzos supremos; un pequeño muro de piedras le cerraba el camino;
al otro lado estaba la Ealvnción, y en todo caso podría
cargar allí su arma y esperará la deíemiva ú. Lovinchi 1
si se atrevfa á perseguirle. Hizo un esfuerzo para fran quear el obstáculo, volvió {t. caer, trepó de nuevo, y otro
proyectil se aplastó á su Indo.
Por último, reuniendo toda su energía, cogióse desesM
peradamente al reborde del muro y montó en el; más
cuando se hallaba á punto de escapar y c:iientras allá
arriba resonaba un grito de rabia, Guido vaciló y cayó en
tierra con los rifiones atr.wcsados de un. balazo.
Un grito de triunfo saludaba á José, cuando de improviso resonó otro:
-¡Los gendarmes!
La multitud refluyó y agolpóse para formar entre la
fu erza armada y el asesino nna compacta barrera. Lovin•
chi emprendió la carrera hacia el bosque.
Los gendarmes llegaban sin aliento, pues su cuartel
estaba situado en la otra estremidad de la población,
atravesada por una calle única. Dos it~dividuos se lanza•
ron en persecución del fugitivo; pero antes de que pu•
diesen vencer la resistencia pasiva de la multitud que
obstruía el cami1101 el hombre había deeaparecido, siu
dejar indicio de la dirección que seguía. Los soldados de
guarnición que volvían de las maniobras habían sido tes•
tigos, desde lejos, de aquel sangriento drama; corrieron
á fin de prestar auxilio y no ll~aron á tiempo más que
para levantar del suelo á Rosoli moribundo. Improvisaron rápidamente unas angarillas, y votvieron á tomar el
camino de la ciudad, escoltando el fúnebre convoy.
A su encuentro salió el padre Lovinclli, blandiendo
una pistola. La agonía del mfeliz Guido no mitigó su
sed de venganza, y vociferó:
- ¡Vas á morir¡ pero antes de que espires quiero que
lleves mis señal~s!
Y al decir esto, inclinó su pistola.
Los soldados se interpusieron.
.-¿Qué os importa puesto que ha de morir?1 gritaba el
v1ejo. ¿Qué tenéis que ver con nuestros ódios? ¡Quiero
l~var mis manos en la sangre del asesino de mi primogé•
mto, de mi Antonio!
Se desarmó al furioso fanátiCll 1 el lúgubre cortejo entró
en la villa, y el moribundo fué conducido al hospital,
donde espi ró á la noche siguiente.
Al otro día se efectuaron los dobles funerales. Toda la
población de Sarkne seguía el ataúd de Lovinchi. Las
mu~res proferían roncas exclamaciones, desesperadas
queJas, imprecaciones salvajes; mientras que loe hom•
bres caminaban mudos y sombrios.
·
Setenta parientes y amigos de Guido Arrigo Rosoli ha•

EL.MUNDO.

139

•
bían bajado de la montafia todos en armas, y escoltaban
S?, convoy con la eara~ina preparada y el dedo en el gatillo. El cadáver, que iba descubierto, se tambaleaba en
el ataúd, y el movimiento había entreabierto loa pá1ya•
dos, que dejaban ver las órbitas vidriosas1 y los labios
que dejaban asomar una siniestra sonrisa.
'
Los dos cortejos se cruzaron¡ un estremecimiento agitó
á los hombres .de ambos partidos, y una sang1ientalucha
flotó en el aire ...... . pero los gendarmes estaban allí revól•
ver en mano y la carabina al hombro mientras que detrás de ellos brillaban las bayonetas d~ la infanter(a1 y ca•
da cortejo se alejó lentamente, no ein dirigirse una mira•
da. de sangriento reto'! una promesa de inextiguible odio.
y
A la rojiza luz del sol poniente destacábanse en el ca.•
mino polvoriento las formas sombrías de los montañeses
que ya llegaban á Quenza.
Entonces salió del pueblo una mujer deseabellada1 que
~on los brazos levantados se dirigia hacia el convoy. Ba·
JO sus párpados marmóreos, los ojos negros, de mirada
profunda1 parecían más brillantes, y el color mate de
aquel rostro joven hacía más aterradora la llama de ren•
corosa desesperación que brotaba de las pupilas. Al acer•
carse la.mujer, el cortejo se detuvo.
Pasando entre los hombres, que se descubrían al verla
avanzó directnml"nte hacia el ataúd, donde yacía el cuer:
pode Guido Arrigo cubierto de polvo é hinchado por el
calor de la canícula. La mujer iba ácontemplar· al novio
que al morir se había llevado consigo su amor.
Miró los tristes despojos sin horror, secos los ojoa 1 y con
ademán resuelto cogió una mano que pendía del ataúd.
Y volviéndo~e de~pués, fijó la mirada en los hombres
y su voz resonó vibrante.
'
-¿Cuántos han pagado? preguntó.
Sigui6se un silencio profundo: los hombres retorcían
entre sus dedos febriles el gorro peludo é inclinaban sus
cabezas. Ana Dea, después de contemplarlos lentamente,
continuó:
-Os pregunto que cuántos duelos hay hoy en Sartene
que venguen el mío, ee decir, el nuestro. ¿Sois mudos'?
¿Sois hombres? ... .. .¿IIabéis quemarlo Yalerosamente vues•
tra pólvora?
Ana se erguía estremeciéndose, con la mirada fija y el
oído atento. Nadie contestaba ......
10h1 cobardes, que no habían venga.do á su novio, á su
compatriota, á su r-migo!
-¿Soís montañeses corsos, exclamó, ó viejas charlata•
nas? ¡Ah! ya pueden matar 1í los vuestros, deshonrar á
vuestras esposas, é hijas; presentáis la frente 1i la injuria
como los bueyes la cabeza al yugo .. .... , y los ciudadanos
de Quenza men..&gt;cerán hasta el desprecio de los de Luca !
Orlando Rhineti, primo de Rosoli y de Ana Dea Pon•
severo, se acercó para hablar.
-Prima, dijo1 nos juzgas mal. Los montañeses de Quenza son hombre."l, y perdonan la injuria que tu desesperación les ha inferido sin ofenderlos. Hubiéramos hecho á
Guido sangrientos funerales, dignos ele él, si entre los de

Sartene y los nuestros no hubiésemos tenido los gendar•
mes y los soldados.
-¿Qué me importa á mí eso Orlanducio?, replicó la im•
petuosa joven.
Pero la fuerza nerviosa faltó á Ana Dea1 que se arrojó
sollozando sobre el cnerpo de su prometido, cubriendo de
besos su frent.e helada y sus ojos inanimados ... .. .
-¡Oh, Guido mío!, exclamó. ¿Y no habrá quién te
vengue?
Después, como avergonzada de sus lágrimas1 irguióse,
y sobreponiéndose á su dolor, hizo un ademán para que
el corteJo continuase su marcha. Ana le siguió grave y
con expresión lúgubre.

Al día siguiente1 Guido Arrigo Rosoli yacía con sus
miembros rígidos sobre la larga mesa colocada rlelante
del umbral de su casa. La caOOza, echada hacia atrás, te-nía puesto el ~orro puntiagudo, y la tirantez del cuello
hacía sobresalir el tiroide, cuya punta tomaba por el jue•
go de la luz los tonos pulimentados por el uso en el color
amarillento de la piel 1 as! corno en una antigua estatua
de bronce una prominencia á veces des~astada deja ver
desnudo el cobre, luciente cual una herida fresca.
Al recibir noticia de la muerte de Guido Arrigo, juntá•
ronse en Quenza todos sus parientes y amigos de Sorbo-llano, de Serra di Scopamene, de Mala y de LieYe.
Los más robustos habían ido á Sartene á recoger los des•
pojos mortales; mientras los otroi; permanecían en el pue•
blo para nsh,:tir tt los funerales. Todos se agrupaban ahora
alrededor del estrado mortuorio, en plena calle, á la luz
de un sol brillante, inmóviles y silenciosos.
Abrióse la puerta de la casa; la madre y la prometida
del muerto se adelantaron con la frente inclinada bajo el
velo de luto1 y arrodilláronse junto al cada.ver, reprodu•
ciéndose los sollozos. Ana Dea, levantándose de pronto,
apartó el velo negro que ocultaba su semblante, y apoyando la diestra en la mano helada del muerto, con la
izquierda impuso silencio á. la multitud.
Todos callaron, y entonces de sus labios inspirados ex
halóse con acento gutural el canto fúnebre que se desarrir
Haba en melopea, prolongándose en acordes dolorm.os y
lamentables: la virgen improvisaba su 1:ocero.
11El relámpago ha brillado, seguido del rayoi-el altivo
montai1és vacila y cae¡--el suelo ha retemblado bajo el
peso de su cuerpo,-y el rccío de la noche ha vertido sus
lágrimna sobre el bravo que yJ no existe.
11Así él soplo abrasador de Libeccio quema. la flor y lima el alerce en su savia;-la vieja muerte guarda sus be,.
sos para 188 frentes jóvenes.
uYa no oirás el canto de los mirloa,-la voz majestuosa
de nuestros torrentes espumosos,-ni en la espesura las
esquilas cuyo sonido te guiaba hacia la que te ama y que
te espera siempre.

(Sigue en la página 1#.)

�140

EL MUNDO.

3 NovIEMllRE, 1895.

3 NOVIEMBRE, 1895.

EL MUNDO.

Plegaria, cuaaro ae Gabriel roa~.
(Grabado en los tnllcres de El Mundo.)

$cm (!osme, íb)é¡dco.

@zita. 86Lanca é/Gofald, en tzaje de 2itonÍóa::&gt;.
(Fot. de O. Mora.-2~ de San Francisco.)

141

�3

EL MUNDO.

142

3 NOVIEMBRE, 1895.

(Sigue de la pdgina 199.)

»¡Ah! Aquel que segó tu vida debió herirme 6. mf también.-¿No teme mi venganza?
-Al tocar tu corazón puso en el mío el odio inexornble.-¡Y no estás vengado!.. .... n
Orlando se adelantó; con su robusta mano estrechó las del muerto y de Ana Dea, Y
su voz varonil continuó la cantinela.
cc¡Muerto!. ..... ¡Salnd á todos!-Dt:tn raza P.igo siendo.-DemMiado joven, _no tienes
hijos para la sangrienta herencia;-máa por Cristo y la Madona, yo, tu pariente próximo te Yengaré.-Duerme contento; la sangre la,·ará tu saugre.»
ReSonaron 1us Yociferaciones mezcladas con quejas H~i;uidas; las mujeres se laceraron
con sus uñas las mejillas, y en -el colmo de la desesperacion, desga!raron sus corsés; las
manos arañaron los hombros y los senos formando estrías saugumolentas, y desp 11és
sacudieron sobre el cad,tver aquella lll'lpcrsi6n sah'aje.
Allí estaba el sacerdote· t!l cadáver fué colocado en un ataúd descubierto y el triste
cortejo encaminóse á tra{·és de los jengibres, hacia el panteón de la familia, edificado
en el campo de la muerte. Al bord; d.t! hi_fosa 1 _y ªf!tesqne .la tierra .cubriera. el cuerpo,
una descarga irregular saludó por ultima wz a Guido Arr1go Rosoh, el asesino, que esperaba en la eternida.d al que le mató á él.
VII

Han transcurrido los días las semana.3 y los meses. Ana Dea se mantiene rígida bajo
el due10 de las viudas talla' la virgen consagrada. ,·olunt.ariamente al celibato. Su aima
no conoce más que el ~dio/ y el rocío que pudiera hacer florecer de nuevo su corazón
sería tan sólo una lluvia de sangra: )(oda, casi feroz, rec?rre ~l país como un fant.asma cubierto de negro sudario. ¡Ay! Fuera desu alma, ~as1 nadie se acuerda yade Gu.:.do
Arrigo.
Orlando Rhineti, fiel á los deberes de la sangre, se había puesto al punto en campaña; á \·eces pasaban lagunas días sin que se le viera, y despt~é~ regresaba. para dar ?uenta á Ana Dea, siempre impaciente, del resultado de su exped1c1ón. Escuch.ábale fa Joyen
y sus ojos brillaban cuando algún indicio le parecía bueno para descubrir al asesino;
pero entristec!3:se á cada decepción. Poco á p'&gt;C? creyó desc.u~rir qu~ O_rlando esta~a
celoso del cultornmutableqne ella profesaba al dtfu~to; .su ~c~1Y1dad d1smmuyó; hub1~rase dicho que se cansaba de ¡,ersegmr á un enemigo mvis1ble, y aseguraba que nadie
sabía qué había eido de José Lovinchi. Tal vez había abandonado la isla, trasladándose á Cerdefia. Pero Ana Dea movía la cabeza ante esta suposición, diciendo que
presentfa que estaba allí, cerca de ella, al alcance de su venganza.
.
OrlanQ.o anunció un día 1n. muerte del padre Loviuchi, cuyos pasos espiaba1 añadiendo que con él se perdía el único hilo conductor que hubiera podido conducirle á descubrir al bandido, por lo cual renunciaba desde luego á una persecnción inútil. ,
Ana Dea le miró, segura ahora del rencor celoso que inducia á Orlando á desistir de su
venganza, comprendióle: fijó en él sus ojos y le dijo:
-Xunca se pondnl mi mano sino en aque1Ia que haya vengado la injuria. Tenlo por
entendido Orlando; ignoro si mi corazón puede amar aún; pero es segu ro que no podré
pertenecer á ningtí.n hombre mientras que GuidoArrigo pida venganza desde su tumba.
Sé que me amas; haz méritos para obtener mi mano.
-;,Serás mía si te vengo?
.
.
-1fo te prometo mi amor; pero obedeceré tu voluntad, consagrándote mi agradecimiento y mi vida. Te doy mi palabra.

VIII
Ana Dea habitaba con su anciano padre en una casa de campo. Cierto dfa1 hallándose
sola, á causa de haberse ausentado aquél por algunos días, un hombre bañado en sudor y
sin aliento se precipitó en la primera habitación de la entrada.
-¡Por la :\Iadona, exclamó con acento suplicante, e,ílveme usted!

l

j

i

y cogiendo entre sus manos la cabeza del bandido, le besó amorosamenre.

-;Quién eres?
-Ún desgraciado perseguido por los gendar1:1es.
-Estás en casa de corsos¡ nada temas; eres m1 huésped.. .
Y abriendo una l)Uerta, empujó al hombre en una habitación.
·
Apenas había vuelto al primer aposento, dos gendarmes franquearon el !,lmbral.
.
-Dispense usted, señorita, dijo el oficial, retorci~ndose el most:1,cho y ~Jando en la )Oven una mirada conquistadora. ¿No habrá usted visto á un bandido á quien damos caza
dos horas hace? Seguramente ha pasado por aquí.
-No he visto á nadie, contestó cencillamente Ana Dea..
. . .
.
-Ruego 11 usted de nuevo que me dispense1 hermosa mña, rns1st1ó el ofic1~l; mas no
puedo creerla bajo su palabra, á pei&gt;ar de la galanteríf!, francesa, que rn~ preci,? de _Prac•
ticar. Nuestro hombre no ha podido tomar otro cammo1 y me veo obligado a registrar
la casa.
-Hiigalo usted, contestó Ana con tono d~deñoso y altivo. .
.
A una señal de su jefe, el ~endarme subió ~• .gra~ero; ~1en~ras que aquM fiJa~do
su vista en la -puertecilla de la cueva.1 levantóla e 1jumm~ .el. mter101: con uu ~IZÓ): cogido
en el hogar. Nada vió sospechoso, y soltando el anillo, dmg1óse hacia la habitación donde Ana Dea había ocultado al fugitivo.
-Esa es mi alcoba, caballero, dijo la joven.
. .
.
Y pronunció estas palabras con tal acento de ~asta d1gmd,!id, gue el oficial s~ ~~tuvo,
con la mano en el pestillo de la puerta ent~ab1.erta ya. No luzo más que dmg1r una
furtiva mirada al interior, y cerró después, rnchnándose cortésmente.
El bandido estaba salvado.
Ana no pudo disimular la expresión de content? que ilm~1ll~ó s.us ojos, haciendo con
ellos renacer la desconfianza en el oficial; pero la Joven le mtumdaba· no ee atrevía á
mirarla de frente, y se valió de una estratagema.
-Dispense usted señorita, dijo, ahora nos iremos; pe~o estamos muy cansados_y nos
morimos de sed. ¿Podría usted darnos una botella de vmo fresco, pagando, se entiende,
lo que valga?
-No se paga la bebida en nuestra casa_, re¡;iuso. la joven,po;que esto no es una hostería· pero tampoco negamos un vaso de vmo a. qmen nos lo pide.
Y levantando la trampa, bajó á la cueva.
.
Apenas hubo desaparecido el oficial abrió silenciosamente la puerta de la habitación y penetró dentro. Registró un armario, donde se veían colgadas varias prendas
de vestir de la joyen, cuyo olor aspiró sensualmente, y asercándose después al lecho
se inclinó para mirar detrás de las cortinas.
-¡Caballero ...... , exclamó una Yoz indignada, que le hizo erguirse, confuso y con la
mano en la visera como un soldado á quien su jefe sorprende en falta. Desconfía usted de mí cuando' le trato como ·huésped, dijo Ana Dea con acento despreci.ativo.
El ofici~l se excusó, y siguió á la jóven, balbucia1;td.o. algunas palabra~; mientras que
Ana ponía sobre la mesa un jarro y dos vasos, y dmg1óle después vanas frases benévolas.
-¡Beban ustedes!, dijo Ana después de llenar los vasos.
-A la salud de la compañía, contestó cortésmente el oficial.
Los dos gendarmes E.aludaron con sus vasos, chocáronlos, se limpiaron los bigotes con
el dorso de la mano y salieron.
A. los pocos pasos el oficial dijo al gendarme:
-Quédate aquí emboscado, mientras yo voy á buscar refuerzos porque el hombre debe
de estar aquí.
Y se alejó apresuradamente.
.
.
. .
Desde la ventana, Ana Dea le había visto baJar. solo por la cuesta; presrnt1ó la emboscada, y fué á. prevenir al fugitivo. Encontról.e pálido y tembloroso: creyó el laque era por
el peligro que había corrido¡pero la turbación de aquel hombre provenía de una causa
que la joven no podía sospechar.
.
-Le espían á nsted, dijo; el oficial ha marchado solo, y seguramente volverá antes de
la noche para cercar la casa. Obedézcame y le salvaré.
-¿Qué he de hacer?
.
-He aquí la navaja de afeitar de mi padre; cór~ese el bigote; usted es delgado, apenas mal alto que yo, y mis vestidos le sentarán bien¡ tómelos usted, y apresúrese. Le
esperaré en la cocina ...... ¡Ah!, añadió. ¡Cuidado con que le vean por la ventana!
Un instante después el bandido reapareció transformado: estaba encantaaor,. con su
rostro moreno é imberbe, su talle bien ceñido por el corsé de Ana Deaqu~ le oprimía w1
poco. La joven corsa, impasible hacía un año, no pudo menos de sonreir.
Quiso ponerle ella misma en la cabeza la toca de paño negro, y después le &lt;lió pan,
jamón y una calabaza llena de vino ..
-Oculte usted todo eso debajo del vestido, dijo, y ahora vállase pronto.
-¿Y mi carabina?

NOVIEMBRE,

1895.

EL MUNDO.

Ana Dea se despertó, lánguida, pero casi alegre. Las
horas fueron lentas para ella
sin tener nada que hacer
incapaz de entregarse á u~
trabajo cnalquiera, vagaba
por la casa, atraída siempre
como por un encanto hacia
el echo 1 sobre el cual apoyaba su frente pensativa.
En un rincón vi6 de :pronto la carabina del fng1tivo
cogióla y la examinó comÓ
persona experta.
Después descargó los cañones, y esforzó~e para borrar
de elJos nlgunos puntos de
orín que deshonraban el arma; vol\'iÓ á cargarla con
pólvora fresca de la que tenía su padre, descubrió las
chimeneas y renovó los pistones.
El eol declinó por fin lentamente para irá el::tingnir
en la capa húmeda del Mediterráneo, y detnis de él la
noche victoriosa tendió los
crespones impalpables del
crepúsculo sobre el luto del
dfa, que había desaparecido
entre fulgores de color rojizo.
La p:Uida estrella del pastor pareció nnimnrse y udquirir mayores dimensiones á
medida que el azul del firmamento comenzaba á ser
más sombrío ... ... Con la carabina debajo del mantón y
nna cesta de provisiones en
el brazo, Ana Dea se dirigió
alpuntodelacita. Avanzaba
111
de prisa, como si la hubiesen
llamado para una diligencia
Ana cogió las manos del cadáver, levnnt6 su cabeza y palpó su coraríin.
urgente, cortando de través
la espesura de arbustos car-Mafíana por la noche la depositaré en el hueco de gados de rojas bayaa de mirtos olorosos y de verde~
BAJ.Uellu encina de la montaña que desde aquí se ve. No lentiscos.
vaya usted ú. buscarla antes de las doce, y hasta entonces
l\Iuy pronto se divisó la encina, que se agrandaba cada
oc últese en la espesura, porque estará más $eguro que aquí.
Yez ni:ís, y Ana redohló el paso.
¡V:tmos, en marcha, y que üios le guard~!
La nocl 10 había CPrrado del todo cuando la joven llegó
-¡Que la Madona bendiga los amores de usted!, contee- á la cima de la cuesta: en el risueño horizonte veíase ya
tó el bandido con emoción.
la lunaemre su cortejo de estrellas. Una sombra. se 1r.
Salió de la casa y alejóse á paso natural por el camino guió de repente delame de Ana Dea, ofreciéndole las madel pueblo¡ mas apenas hubo andado un trl:'cho, dirigióse nos, y la joven abandonó en ellas lns suyas. Sintió que se
hacia el bosque y se perdió en su espesura.
estremecían bajo la presión firme del hombre, y se tranA la hora del crepúsculo, cuando el oficial Yolvió con quilizó, como la yegua bajo la ruda caricia de su amo.
su refuerzo, el gendarme emboscado le llamó.
El bandido la hizo sentar. suayemente sobre el musgo,
- He aquí el momento oportuno, dijo; la joven ha ido y se
recostó á su lado, conservando una mano entre los
al pueblo, y podemos registrar con toda comodidad.
mientras que con un brazo sostenía su talle. Ana
El oficial mandó cercar la casa, y después entrét brusca- dedos,
Dea se abandonó, como perdida eu un sueño.
mente en ella, revólver en mano.
Los dos guardaban silencio, prolongándose así el en-¿Otra vez?, preguntó Ana Dea levantiíndose,
-¡Voto á tal!, exclamó el jefe, volviéndose hacia el gen- cnnto de su éxtasi8; -pero la sangre del joven se enardecía, y de pronto, inchmindose hacia la mujer amada dedarme, te has dejadc, engafiar como un chino.
-¡Pero si yo he visto ealir á esa joven hace una hora!, positó un beso en su frente.
La joven dejó escapar un ligero grito é irguióse con los
exclamó el subordinado, poseído de asombro.
-¡Al diablo las mujeres!, murmuró el oficial, adivinan- brazos extendidos, desviando de sí al amante embriagado
do la sustitución. Nos han burlado, y ya ¡odemos irnos, por el filtro que acababa de probar. Aturdida, sin palaporque nada más hay que hacer aquí. Nuestro hombre bra, retrocedía ante su perseguidor; pero tropezó,, y apoestli lejos, y no tenemos pruebas suficjentes para prender yóse en el tronco de la encina. Entonces, la altiva y enér11 la joven. lnbeci1, añadió, ¿no has adi\'inado que era el gica doncella tuvo un desvanecimiento, sus piernas flaotro el que bufa d isfrazado con la ropa de esa sirena? No quearon, y dejóse caer en tierra.
Pero en seguida se puso en pie, y dijo con solemne grallegarás jamás á oficial 1 concluyó, con cierto aire de supevedad:
rioridad, mirando desdefiosamente al sulbarteno confuso.
-¿Eres tú hombre capaz de atentar contra el honor de
IX
la que te ama?
E l proscrito cayó de rodillas.
Después de vagar por la man taña, el bandido encontró
-8oy tuyo, contestó; dispón de mí.
detrás de una espesura de lentiscos y de brezos arbores-Yo creía, repuso Ana Dea, exhalando un suspiro,
centes una gruta natural que escogió parasn refugio. Allí1 que mi corazón había muerto para el amor; mas ahora
des~ués de haberse despojado lentamente, y como con sen- late junto al tuyo. ¡Ay de mí! No puedo pertenecerte
timiento, del vestido de la virgen corsa, púsose su ropa,
porque ya he dispuesto de mi vida ........ .
que llevaba sujeta á la cintura. Después1 como el cuerpo
Ana le reveló entonces el compromiso que tenía con
exhaust.o reclamara sus derechos, el pan yel jamón desaparecieron muy prouto, vacióse la calabaza de vino y el Orlando; y el joven, después de escuchar atentamente,
Joven se hechó sobre unu capa de helechos, poniendo por profirió una exclamación de triunfo.
-¡Nos hemos salvado! dijo. ¿Cómo se llama tu enemialmohada la ropa de Ana Dea.
A pesar de la fatiga, el sueño huía de sus párpados ce- go? ....... .. Yo te vengaré dá.ndole la muerte; te Jo juro, y
rrados; sutiles aromas hacían temblar sus labios, y subo- entonces podrás ser mía sin faltar á tu palabra.
-¡Ah, exclamó Ana, eres todo un hombre!
ca se entreabría como ansiosa de un perfumado beso. Un
Y cogiendo entre sus manos la cabeza del bandido, le
ligero fantasma flotaba sobre el joven, que no acertaba á
e:!:plicarae si aquello era una evocación ó un suefio; pero besó amorosamente ....... .... ........ ..... .... ....... ...... .. ......... .
lo cierto eA que no dormía. Haciendo un esfuerzo, entreaCuando se separaron, después de haberse hecho mil
bió los ojos, incorporóse, salió de la gruta, y aspiró con protestas amorosas, el bandido gritó á. Ana Dea, que se
fuerza el aire tranquilo de la noche. ~n el puro cielo pa- alejaba:
recía que las estrellas hormigueaban y en la espesura oía-¡Díme cómo se llama el hombre!
se el canto de un ruiaefior.
-!Ah! exclamó Ana. ¿Quién eres ttí. para haberme heEl bandido volvió á echarse, apoyando siempre la cabe- cho olvidar mi odio? ¿Qué pasión es la tuya, que me reza en el vestido de la que le había salvado ...... ; pero de vela que yo no había amado aún? Soy ahora tan feliz,
improviso apareciósele la virgen con su belleza sombría, que perdono al hombre.
aunque Huminada con la dulce sonrisa con que le consoló
-¿Y tu juramento? ¿Y el mío?
al marchar ...... Y entonces, sintiendo que su corazón pal~
-¡Oh! murmuró Ana Deacon expresión de terror, he
pitaba ante aquella sonrisa, bendijo á Dios por haber per- faltado, y tú eres quien debe reparar el mal, para que
mitido que en él naciera un inmenso amor.
Dfos nos perdone. El matador es natural de Sartene, y
Y al lá abajo, en su lecho virginal, Ana Dea sentía vagar se llama José Lovinchi.
e_ntre las cortinas el hálito del hombre á quien había ofreAl oír este nombre, el bandido vaciló; pero reponiéncido un refugio¡ la rica sangre de su naturaleza meridio- dose en el mismo instante, repuso:
nal coloreaba eus mejillas ardientes, dilatando su gargan-Cumpliré mi palabra, Ana Dea.
ta al pensar en el hombre que había dejado su presencia
Y contempló á la joven mientras se alejaba, mirándoen loe pliegues de las cortinas; después, la turbación que la como si quisiese incrustar su imagen en sus ojos.
angustiaba su pudor se calmó¡ y vió pasar ante sus ojos
Cuando se dejó de ofr el rumor de sus pasos, el joven
deslumbrados el esbelto pedi de una hermana, con su cayó de rodillas murmurando:.
.
vestido negro. Este recuerdo la hizo sonreir por segunda
-¡Era la futura de ese Rosoh! ¡Desgraciados de nosvez ..... .
otros, le he prometido mi muerte!

143
X
-Prima mía, dijo Orlando al entrar en la casa de Ana
Dea, &lt;;tu~do .A.rrigo está. vengado, y ese asesino ha dejado
de existir.
-¿Quién le ha dado rnueite? preguntó la joven.
-¡Yo!
-Ana agitó los brazos y cayó en el suelo sin sentido
Orlando corrió hacia ella, levantóla y la condujo á au lecl.10. Mientras que 1 ayuda.do del padre Ponsevero le prodigaba sus cuidados, dijo el anciano:
-Esto sed. efecto de la alegría.
Ana.oyó estas palabras al recobrar los sentidos.
-Sí, la alegría1 dijo. Tienes mi palabrn.1 Orlando; pero
antes de darte mi mano quiero ~aberlo todo.
-Pues hélo aquí, contestó orgullosamente Rhineti.
¿Creerás tú que ese Lo\'inchi ha osado ,·enir :1 rondar
por estos alrededores? Le han visto los mismos gendarmes de Levie, que le persignieron hasta el territorio de
Quenza, conducidos por-el capit,1.n Bolbounne un francés; pero se espapó; se necesita un corso para ~oger ii un
corso. Yo estaba ayer en Levie, en el café 1 cuando un
gendarme refirió la aventura; acerquéme á él v le interrogué. Era l\Iariani, un hijo de Zicavo. Cmindo supo
que entre 1~?sotros había 1·mddt11, quiso hablarme á solas, Y. me d1Jo: c&lt;Tenemos orden de aprehenderá ese hombre vivo ó muerto. Al buen entendedor con ntedia palabra basta.11
-¿Qué más? preguntó Ana con angustia.
-Volvía yo por la montafia esta noche pasada, continuó Orlando, cuando al acercarme á. la encina grande que
se eleva en la altura, dominando el pueblo, divisé ima
eombra que al parecer trataba de ocultarse: «¡Eh, Lovinchi!,, grité al punto. El hombre se volvió bruscamente;
yo no podía dudar1 y como ya tenía el arma preparada,
disparé mis dos tiros. Lovinchi cayó entonces, soltando
su carabina, que rodó á pocos pasos; mas temiendo un
ardid, no me acerqué sin desenvainar el puñal. Lovinchi
vivía aún, y me preguntó: ((¿Quién eres? Dímelo antes de
rematarme.n
-Soy, dije, Orlando Rhineti, primo de Guido Arrigo
Rosoli. uPues dirás que he cumplido mi juramento, y que
José Lovinchi ha muerto en ... ... 11 El estertor de la muert-e le impidió concluir ........ .
Ana Dea, que acababa de levantarse con el rostro desencajado, interrumpió á su ¡_..rimo:
-¡Quiero verlo; condúceme á donde está.!
-Pues vamo!, pronto.
No tardaron en l!ega: 1.í la en 1.üna.
Tendido, con el pecho agujereado por dos balazos, los
ojos muy abiertos y fijos en el cielo azul, el amante parecía esper.tr á su adorada en el lecho nupcial con los brazos extendidoi para estrecharla por última vez.
Rígida por su dolor, Ana. cogió las manos del cada ver,
levantó su cabeza y palp6 su corazón.
-¡Oh! Esttí bien ri:rnerto, dijo Orlando.
Ana desvió la ,·ista de su fatal vengador, y como viera
el pulla! de José que asomaba por la abertura de la casaca, cogióle y le ocultó en su corsé.
-Déjame, dijo después á Orlando.
Cuando estuvo sola, Ana Dea se inclinó otra vez sobre
la cabeza del muerto, levántóla entre sus manos, la acercó á. la suya, y depositó en sus labios inertes el ú ltimo
beso de amor.
Después sacó el puñal de su corsé de~abrochado, descubrió su garganta y blandió el arma ...... ... Pero de pronto se detuvo, guardóla otra vez en su seno, y murmuró:
-¡Aún no es hora!
XI
Luciendo el blanco traje de las desposadas, Ana Dea
penetró en la habitación nupcial cogida del brazo de Orlando. Embriagado de amor el joven, quiso estrecharla
entre sus brazos; pero ella le detuvo.
Inquieto al ver la trágica expresión de su fisonomía,
Orlando dirigió la palabra á su esposa.
-¿Qué tienes, adorada mía? preguntóle. Ya estamos
solos; ha llegado por fin la hora tan esperada, la hora de
la recompensa á tu vengador.
-¡Te odio! murmuró Ana Dea.
-¡Estás loca!
-¡Sí1 te odio porque has matado á mi amante, á mi
único esposo! Sábelo ahora¡ sin conocer su nombre, he
amado á tu víctima, que me amaba á mí también. Nuestro pabellón nupcial ha sido la encina que tu mano ha
convertido en un dosel fúnebre. Te odio porque le amaba, porque le amo a.tí.u demasiado para ser tuya y lobastante para irá reunirme con él.
Al pronunciar esta:! palabra!:!, rasgó su vestido con rápido movimiento, dejando ver entre las blancuras vi vientes del seno el acero brillante de un puñal.
-Esta arma es la emya, Orlando, dijo la joven, profiriendo una carcajada estridente, ven á tornarla.
La hoja de; puñal brilló en el aire, y Ana Dea cayó en
tierra, envuelta en sus blancos velos y con la sonrisa
en lo.., labios, mientras que en su seno se veia una mancha sangrienta.
Y como fuera de sí, Orlando cayó de rodillas junto á
la joven, murmurando:
-¡Los dos hemos cumplido nueetra palabra!
JoRGEDE LYS.

�3 NoVIEM:BRE, 1895.

EL MUNDO.

144

PRENSA MEXICANA

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DO
Págónas extraordinarias.

DOMINGO 10 DE NOVIEMBRE DE 1805.

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lIBRE

RO COJIBA'l'E
Y OTRA
CTORIA.

LEA USTED
número de. mañana.
(Zuai!ro del l!ic.'. l!uis ¡'l)Jonrov.•• l"remiai!o en la (lcai!emia ae t;lellas (lrtes iie ¡'l)lé¡dco.

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(FQt. proporcionada por el Sr. Ing. Fernando Ferrari Pérez. )
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Tomo IL-Número 18.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>�•
EL MUNDO.

4

3 NOVIEMBRE, 1895.
3 NovmMBRl:, 1895.
•

·•

..

¡

EL ~!U.NDO.

•

5

harapos que los contempla· con mirada idiota y rodeados
d~ tres 6 cuatro. rapazuelos desnudos¡ aquellos qué nacieron por la caridad de una buena vcci na de sus madres
Y qne yacen en el terreno de h\ caridad oficial; en ese departa~ento no se vé ui una lápida; ni una Vt!la encendidi!, m nna; flor; solamente prominencias de tierra pisoteada. Y en aquella sección apartada y lúgubre es donde
se _desarrollan las escenas más extrafias para al que por
primera V"ez, en Jféxico, presencia las costumbres populares de este día:
Sobre aquellos montículos de arena en que ee ~en lae huellas sacrílegas ~e muchos piés que las han hollado, siéutense con la mwna tranquilidad que en las duras bancas
de un figón, numerosos grupos de gente baja, y se ponen
á comer cvn apetito envidiable, y á beber hasta la saciedad.
·
La sacrílega profanación continlÍa hasta las cinco de la
tarde, hora á la cual se cierran los panteones.
E~tre los usos de este día se encuentran la erección de
la pira mortuoria en las casas. Las hay de todos precios
Y de todos tamaños: Bon el encanto de los nifl.oa que las
decoran con cala'"'.eras y figuras de dulce, velitas, etc. Las
personas piadosas acostumbran oír dos misas, encender
velas de cera y mandar decir responsos por el descanso
eterno de lvs finados.

r

•

•
•

•••

HONRAS FUNEBRES DEP.ASTEUR EN NUESTRA SE~ORA (PARIS.)

DIADE DIFUNTOS.
Costun1.b1.•es po1:&gt;ulares en México
y,en el Extranjero.

•

\!a fiesta ae los espíritus en $er,:,ia.
MADAGASCAR.

•

La campaña de Franci2 l'Ontra )fatlagascar, yaba!-•
tante larga, sangrienta y costosa, ha tt:nido pol' ori-

gen como es sabido, las arbitrariedades y excesos que

•

el primer Ministro y marido de la Reina Yiene realizando desde hace mucho tiempo, contra los francesesresid•entes en la isla, y el absoluto desprecio que
dicho personaje.ha hecho de los tratados convenidos
c.on Francia, que ejercía en ella una eBpecie de protec-orado desde 1885.
El gobierno personalisimoy tiránico fü;laReinay de
su marido, no reconoce allí la. ley ni -traba alguna. El
primer ministro nombra los gobernadores ele las once
provincias en que el l'eino hO\"ª se divide, y pone al
lado de ellos otros tantos subg-obernrulores encarg·ados de espiar á sus jefes, ~• á las órdenes de éstos otros
ocho ó diez funcionarios ó dicarns 1 que tienen por oficio espiar al gobernador ó al subgobernador y espiarse entre si. No cobran otro sueldo todosE-llos que
lo que Pueden sacará los contribuyentes, ac\emlls de.
lo que les sacan pará. el tesoro de In.Reina, con el tual
no se ha pagado nunca ningún g·asto de la nación.
Alli no hay presupuestos ni cosa qne i-:e les pan,sca.
Las contribuciones é impuestos gra,·itan sobre las
aduanas, la capitación, las cosechas, los trnnSportes
y las ventas y mutaciones de propiedad. Además se
cobra sin perdón la hasina 6 donativo voluntario, del
mial no se exime a nadie que tenga algo. Viven,
pues, en grande y sin responsabilidad alguna la Reiy su consorte. 11Contra éste se ha enviado la expedición,&gt; ha dicho )Ir. Fournier de Flaix, al resumir las
causas de la guerra.
·
En Franjarairana (Antanos.r) el misionero británico
Tow y su señora, después de larga estancia, e-ólo h:1.n
podido recoger seis niños, que los sal vajcs fueron
abandonando cuando los tuvieron, porque consu 1tadas las brujas, aseguraron qu~ aquellos chiquillos
no servirían para nada. Interrogado un jefe sakalevo
acerca de esa repugnancia que muestran para con
. los de todas las religiones' respondió:
-¿Para qué vamos á hacer _caso de esos hombres
que no traen algodón, ni pólvora, ni compran, ni
venden nada? Esa es gente vagabunda é inútil.
En todo el Sur de la isla los indigeues llaman misioneros á los pesos duros. Un buey, por ejemplo,
vale cuatro ó cinco misioneros, un fusil diez, etc.
Esta aplicación burlesca de tal palabra fué cosa de
los colonos franceses que se establecieron en Fuerte
del Delfín, capital de A.ntanosy, y que al enseñar a
los indigenas los pesos duros le~ decían:
-¡No hay más misioneros que éstos!

Qtl "Qfomrento" pn.5tr11r.
.J

para perseguir aUí la fiebre intermitente; como Calmette,
que lleva una porción de tiempo buscando la vacuna contra el veneno de las serpientes; como Nicolle, que dirige
en Constantinopla.el laboratorio de higiene destinado á
cerrar al cólera el camino de Occitlente.
Como se v J, Pasteur no sólo fué grande por los asomhrosos descubrimientos, que realizó por sí mismo, sino
también por los discípulos que supo formar.
En su, puesto de director del «conventon le sucederá. el
actual subdirector, M. Duclaux,' individuo de la Academia de Ciencias y profesor de química biológica en la
Soborna. .Al puesto de subdirector ascenderá Roux 1 el
ilustre inventor del remedio contra la difteria.

:Mientras Francia se dispone á hacer al gran Pasteur
unos funerales dignos de Ja fama del hombre de ciencia
que mayores beneficios ha hecho á la humanidad desde
hace siglos, mucha gente se preocupa de la suerte quecorrerá. la continuación de su obra.
Según parece, la continuación de la obra del maestro,
la de estudios P. investigaciones nuems para descubrir el
remedio de hts enfermedades hoy tenidas por incurables,
est¡í solidamente asrgurada, gracias al singular espíritu de
solidaridad y de amor ,t la ciencia que Pasteur supo inculcar ,t sus discípulos.
MIST.
El Instituto Pasteur parece por c0mpleto un convento,
no por su aspecto arquitectónico, sinoporelgénerodevida
·que en él se hace; y convento le llaman elltre la gente de
ciencia eu París. Todos los discípulos del maestro que
En tfempo de los gentiles solíase con oca1:1ión de ciertas
allí trabajan se parecen unos á otros como se asemejan
los monjes de un monasterio. Todos gastan la barba en festiYidades colocar arbolitos 6 muñecas rellenas de papunta; todos tienen el mismo aire de renunciación á ja como im,ígenes simbólicas de los espíritus de los muer·
las cosas mundanas; todos viven modestfsimamente pa- tos uaparecidos, ,i para tomar parte en la fiesta y tales sfm •
ra poder ce~er mayor parte de su sueldo á la obra comúo 1 bolos se llamaban (('.\Iuertes;n Julio Lippert expone :'l
es decir, at instituto, 6 sea al «convt::nto;n todos trabajan prop~ito de esto lo que sigue:
((Cierta vez apareció un espíritu fa.miliar venido del im •
sin descanso en el laboratorio sin pensar en m,is que en
perio de los muertos¡ era el alma de uno de ellos 6 si se
la investigación especial que tienen acometida.
Diríase que Pasteur, había fundado, no un Instituto, quiere, este mismo y luego cundió la creencia de que las
sino una orden de religiosos, de benedictinos y de misio- • enfermedades y la muerte de los hombres procedían dineros que al entrar en él hacen renuncia de las vanidad1:s rectamente de la influencia de aquellos seres imaginario&amp;
humanas y trabajan con ahinco en el laboratorio para Y que eran los antecesores los que tras sí atraían á los sollevar luego á lejanas tierras, á los países infestados por la brevivientes hasta conseguir que éstos sacrificaran la exispeste, el cólera 6 la fiebre amarilla, el buen ejemplo y el tencia en aras de la muerte.
De este modo podía decirse que en esa fiesta figuraban
remedio al mal.
El espiritu de comunidad de los discípulos de Pasteur las im~enes consagradas á la muerte. P.asada la época,
es en verdad notable. Se ocupan más de la gloria del e~ facll creer que los espll'itus podían repatriarse por det&lt;conventou que de la notoriedad personal.· Cosa. rara en cirlo así, retornando á su primitiva morada las citadasgente de ciencia, no saben lo que so .• celos y rivalida- imágenes. En consecuencia se sepultaba 6 se echaba al
des. Practican el desprecio al dinero: de 4,000 francos que agua el objeto que simbolizaba el espíritu del muerto.n
tiene de sueldo el sub-director del Instituto, 1\f. Duclaux,
Para explicar me.,Jor el origen de esta costumbre tradidejaba 1,000 para el refectorio de los estudiantes. Rou.x, cional, tendremos presente que el ((Invierno)) reemplaza
• el inventor dél suero antidiftérico, tenía 7,000 francos de en aquellos países la idea de la 11Muerte,i desde que el clesueldo: ahor~ se lo han subido á 10,000 y él cede-los 3,000 ro católico ya no quiso tolerar las costumbres gentiles y
de aumento en favor del fondo comun del Instituto.
esos pueblos pudieron así conservar aquellos usos de sus-De la casa fundada por Pasteur, forman parte un téc- ~ntepasados, haciendo más tarde de la fiesta lúgubre é
nico imcomparable como lo es Rouxi un investigador de mvernal, otra alegre y primaveral.
geniocomoMetchinikoff,bacteri6logosexperimentadoscoEn Servia la maga 6 fiesta primaveral, es por todo ex .
moChautemasse,Nocard, y Carrín, espíritus intrépidos co- tremo popular y grata al sencillo corazón del pueblo. Fa•
mo Yersin, que acaba de regresarlde Yung-Nam, adonde brfcase una muñeca de paja y en medio de un bullicio
f lé 1Í estudiar la peste y que ahora marcha á Madagascar atronador, ésta se arroja al agua...... .

!a ~t.!ita ~e los t.!ipí.ritus eu $enria.

4

•

Tu curioso lo que en todo el mundo sncede el día dedicad~ á los muertos: cuando la razón hace suponer eJ alma de todos los hombres embargada por el doloroso recuerdo de. los qu_e se fueron y nunca volver,in 1 mir~es
con la alegrfa pmtnda en el semblante y la sonrisaó el
vaso de licor temblando en los labios.
La gente se empuja paro penetrar en los wagones y
cuando estos en larga fila emprenden la marcha sólo se
escucha en su interior la algazara más animad;. Todos
aquellos viajeros presentan el aspecto feliz del que emprende una excursión al campo, para descansar durante
unas cuanta: horas del rudo trabajo, y para respirar otra
a~mósfera mentis pesada que la de la oficina, ó la de la
cmdadi la de los te.1.tros ó la de la habitación infecta en
~asa de vecindad. Pero...... ¡capricho original ese de
Jr á_buscar salud y contento entre los sepulcrns! La muerte sirve de pretexto en ese día para gozar de la vida con
• mayor
expansión que nunca.
'
~alborozada presencia de los que son entre la&amp; que
deJa~on de ser, antójase burla descarada que hace la humamdad de la naturaleza, manifestando con su regocijo
ante esos monumentos que cubren lo perecedero, la esperanza en la eterna subsistencia del alma.
Las calzadas que conducen á los cementerios están bordadas con puestos innumerables en que se vende toda
cklse de alimentos y discurre en ¡tintoresco hormigueo
la multitud.
Cuando se llega á la Necrópolis, parece que se está á la
puerta de un tívoli en el que e!ectúa espléndida fiesta.
Los tranvías arrojaff oleadas de pasajeros; bajan de los
coches particulares y de sitid, numerosas familias y se
introduce en aplliados pelotones la gente del pueblo que
sube por los caminos en interminable procesión.
Luciente está el m,hmol de la&amp; capillas lujosas y fresca
la tierra por el riego matutino en las tumbas anónimru;:
flotan las llamas de millares de bujías diseminadas en los
sepulcros y se mezclan confunditlos el aroma de las flores y el olor humano_, acre y desagradable.
Una señora elegantemente vestida de raso negro se
acerca á rico mausoleo en que arden gruesos cirios: ordena á un lacayo que la sigue, que deposite corona gigantesca de flores de porcelana; reza un padre nuestro con
aire distraído y se retira. ¿A quién fué á ver; que fué á hacer? Por qué va pensativa? Es que teme, ella, á la muerte, quE! la reuniría con sus padres.
Una joven de tez pálida, que viste humilde traje de
percalina negra, acércase á un montón de tierra, del cual
surge una vara con una placa de zinc·en que está grabado
uu número. Escarba la tierra con mano trémula y planta una siempreviva que llevaha oculta bajo ::il tápalo raído, luego Fe arrodilla sin cuidarse de ocultar los zapatitos rotos que se entreabren dejando ver el pie desnudo.

Sube al cielo su plegaria y caen á la tierra las gotas de su
llanto: la pobre niña le s.uplica á Dios que le conceda
P:~ntamente un; lugar allí1 junto á su padre y mira codtciosamente la unica fosa vacía contig'Ua que se abre como invitándola para guardarla .
Más lejos, en la quinta ó sexta clase, én aquella donde
repQsan los que mderen en un hospital, mirando paredes
n_egras y semblantes que contrae el asco y la impaciencia¡ aquellos que expiran en el pantanoso· rincón de un
cuarto lóbrego, acomp3fiados por una mujer cubierta de

Algunos de nuestros lectores cousiderarán tal vez ociosas n~estras des~ripciones de costumbres populares, bien
conoc1da_s. ~e t~os en el país; pero no reflexionan que
~ste. per16d1co..circula mucho en el extranjero1 adonde
rnspmtn tanto mterés tales resefias, cual lo despierta sin
dudai entre nosotros, la relación de hechos y ceremdnias
vulgares en otras naciones, pero desconocidas de muchos
en México, Para satisfacer á todos los lectores de EL MuNDo, vamos ahora á hablar de la curiosa manera de conmemorará los difuntos en varios puntos del globo.
H~bleremos de Europa. Entre las más singulares ceremonias se encm;ntra. la. de arrojar el emblema del ~íritu al agua, segun se hace en Servia como descri9nos
en otra p:ígina.
'
. ~o Francia, como en México y otros mucho-:- países, se
VI:ita el, dt.a de muerto~ á lo~ que se han perdido: esta piado.. n. pruct1ca es mús bien simbólica. De nuestros muertos, en efecto1 no vemos nada: están separados de nosot:os por espesas murallas de piedra1 madera, plomo ó
tierra. Nos ,·emos reducidos á imaginarnos lo que púeden haber llegado á ser, y nos los representamos swner-

•

"

••

.
FUNERALES DE UN JEDIVE DE EGIPTO.

�•
3

EL .MUNDO.

6

NOVIEMBRE,

1895.
3

NOVIEMBRE,

1895.

•

EL MUNDO.

•

•

to. ~ntáblase enton&lt;;e'S una. lucha. de amor propio1 muy
ap!;\510nada1 por pagar el mayor núme10- de mlS38: hay
qm~m llegue á costear hasta 20. En seguiaw _se bebe en
memoria ~el !,IUe ya no puéde acompafiarlos.
Al día s~1~, el cura participa desde el púlpito el
resultado a, sus gestiones, ante la familia y loa eontribu~
yente~ que Yan á la iglesia en procesión.
AJ?~Iguamente, durante los funerales, las mujeres de la
comitiva daban golpes en la espalda á. la viuda, diciéndole, «Muere desgraciada, puesto que has perdidotodo.)1 Hoy
afortuna~mente para los pulmones de las pobres viudas,
,. se ha perdido esa costumbre.
El día de·muertos, los cementerios vascos ofreceñphltofesco aspecto con sus millares de gl'Uesos cabos de ve~
la de cera, encendidos sobre las tumbas.
Sucede á menl!do q.ue los visitantes llegados algunas
veces ~e muy leJo~, no pueden por sí mismos recitar la.a
p_leganas mortuorrns sobre todas las sepulturas· de sus parientes 6 desean dará ésta.s-ma¡;or importancia· en casos
tales, los rodean numerosos c icuelos, se les dcercan, y
les ofrecen r~zar á tan~ ~r cuarto de hora, en el lugar
que ellos designen: D1scut1do el precio, los muchachos
O:esempeñ::1;n concienzudamente su misión durante el
tiempo estipulado, Y, muchas veces, si se les paga por ello,
no tienen rnconvemente en prestar el mismo servicio
dentro de Ja iglesia. L_os fiele~ vuelven á sus hogares, después de pagar la oración, felices por haber cum:¡lido su
-deber y con la conciencia tranquila .
. Es.ta costumbre existe en México, aunque no con igual
-0casi6~: acontece muchas veces que, encontrándose uno
d~ntro de un templo, se le acerque alguna señora á pedirle que la ayude á rezar un rosario 6 un via crucis.

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$ioilia.•l?as cripta,; aol (Zonl1onlo ao (Zapud¡inas on Palormo.
de tocar y hablar-y se les habla, á lo que parece-no
siempre con respeto ...... Débese esto á que, gracias ii.-cuaJidades particulares de los subterráneos del Conven\o de
Capuchinos-situado á medio camino de la famosa iglesia normanda de Monreal,-pueden ser expuestos al aire
libre los cuerpos, algunos añes después de la muerte. Las
carnes secas, parecen próximas ii desprenderse en polvo,
no en el sentido místico, sino en la literal significación de
la pala.bra; los religiosos visten los cad,iiveres con unos
largos hábitos, les colocan en el pecho una tablita con
una inscripción, en la que se lelm los nombres, títulos y
virtudes del muerto, y finalmente, los cuelgan de clavos
fijos en los muros. Si la familia es rica, éntonces los restos son depo5!itados en los pequeflos nichos ca vados á. lo
largo de las paredes. Hay nichos' capltonados, con rejas
de fierro ó con vidrios .
La mayoría de las personas que han visitado este antro

gido~ en el más profundo suefio. Los miramos pálidos, enjutos y demacrados, durmiendo con las manos juntas en
una penumbra, donde, poco á poco, los cuerpos pierden
sus formas, se eterizan, por decirlo así, y las flores conque ornamos su tumba revisten de mayor poesía el recuerdo.
Pero no llevaremos la imaginación de nuestros lectores
á los cementerios parisienses: los haremos pasear de aqiÍ
para alht: por las costas de Bretafi.a, por .Jas ciudades y aldeas de las provincias vascongadas, por los monasterios
de Sicilia; los conduciremos hasta las soledades malgachas y los pueblos de negros en el Congo, les daremos, en
fin, una idea general de la manera como se honra á los
muertos en todos los países de la tierra, y por todas las
religiones.
En Palermo suceden las cosas de otro modo: Allí, se hace á. los difuntos una visita efectiVll. Se les vé, se les pue-

•

horrible, hablan siempre del horror que experimentaron;
pero algunas veces se siente más bien deseo de. reir burlonamente. ¡Se ven atavíos tan ridículos!
Abundan, eobre todo, los bonetes de juez ó de sacerd&lt;r
te, encajados de un modo chusco sobre la calva reluciente de algunas momias, que presentan I además, antiparras
de toda clase de formas, ctibriendo las cuencas vacías de
los ojos.
El desventurado Guy deMaupaBBant estuvo allí en 1889.
Era ya perseguido por aquel terror á la muerj¡e lflle le in&amp;piró algunas de sus páginas más brillantes, y se imaginará cualquiera fácilmente los lúgubres recuerdos que llevarfa del Convento de los Capuchinos. · Algunos detalles de su descripción de las cuevas1 son conmovedores:
1
' Las manos, semejantes á ramas de árboles tronchadas,
dice, caen entre las mangas de los hábitos negros y las
medias que cubren los huesos de las piernas parecen es-

•

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'

Dll DE MUERTOS EN MÉXICO,

~ :to:
.&lt;/
'~;•
·.,'

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·i''· ' •

EN EL PA1'.'TEÓN DE DOLORES.

•

tar vacías. Algunas veces, el cadáver no tiene sino unos
zapatos, unos grandes, muy grandes zapatos. Frecuerltemente, al lado del cuerpo, se ve una fotografía que lo representa tal como era en vida, y nada ha.y tan terrorífico
como ese pavoroso contraste.' 1 ,
Desde hac~ diez años no se reciben más muertos· en los
subterrán~s del Convento de Capuchinos; así es que·la
concurrencia en este día va disminuyendo.

•
••

. Otro de nuestros grabados representa la tumba de un
Jefe negro en el Congo. Acostúmbrase allf cuando muere un ca_udillo importante, hacer en _su honor gran_des
ceremoruas ( danzas, tam-tams, libaciones, etc.) Al cabo
de ~os días, se aJmma el cadáver, operación que se repite diez meses, al cabo de los cuales el cuerpo está completamenk: se~o. Procédese en seguida al entierro: un
largo corteJo sigue al cuerpo; las mujeres lanzan alaridos
y los hom~res disparan sus fusiles.
!Afosa es cavada, generalment~, en algún llano ó entre
un ~rupo de platanares. Cada uno de los con~urrentes
arr~Ja un poco ele tierra, de manera que en breve se llena
!' a~n se levanta un pequeño túmulo, sobre el cual, los
parientes, las mujE:res y los amigos del finado depositan
una mult.itud de objetos de todas clases: bot'el!as, som~~illas, jarros1 listones, cascabeles, et.e.: todas esas baratiJas que los comerciantes europeos les cambian por marfil. Se tiene. t_ambién, cnidado de llenar con provisiones
algunos :ec1p1entes; 1~ues se cree que los muertos experimentan iguales necesidades que !os vi vos.

••

.

• **

•

2

ae Not?iembre.-Pr.ot?incias bascongaaas.

!?a colocla on la comiaa ao aifunlos.

!?as oraciones por cuarto ao }¡ora.

•

***

•.k~
.,,,

~~:

•

•••

Como complemento de estas noticias, publicamos dos
grabados que representan: uno las honras fúnebres de
1\.f. Pasteur; y el otro, los funerales deun Jedive de Egipto, para dar idea del modó de efectuar esta clase de ceren:ionias en la capital ~ás civilizada del mundo, y en una
c~udad del mundo exótico:
Las exequias del ilu~tre sabio. fueron suntuosas La
guarnición de París al mando del ·gobernador milita/ fu.
tnro gen:eralísi1_no del Ejérc;ito francés, hizo los hon~res
Y al acto eclesiástico en t&lt;N;" uestra Se llora~, concurrierOn el
Presid~nte de la Repú\)li.ca, los ministr¿s, el cuerpo diplomátwo, el·príncipe·heredero· de 0-recia ,el Gran Duque 9on,,tantin?, centenares :de sabi()S rra'.nceses y extranJeros, y casi todas la&amp; notabilidades. de Paria. Ofició
-el Cardenal .Arzobispo,y'proriunci6 un' discursó el·Ministro de Instrucción Pública.

i

•

7

En Madagascar, el fallecimiento de un hombre rico
~ lugar á fiestas que duran muchas veces largo tiempo'.
Mientras el finado est:t tendido sobre una estera en un
ángulo de la choza, las mujeres y los hombres, agazapados ante él, hacen sonar un acordéon con ritmo lento y

ñ:o_n6tono. Afuera, el jefe de la familia, distribuye provisiones entre el pueblo, y cuando se agotan· éstas se
procede á los funerales. Sobre los sepulcros Son depo;itados, no s~lo algunos alimentos para la manutención del
mue_rto, srno que también algunos lienzos para que pueda
vestirse.
Un uso original que allí. existe, es el de exhumar los
cad~veres cada tres afioJ; para cambiarles ataúd. Con tal
motivo, se efectúan fiestas gigantescas que, por lo regular, degeneran en orgías1 y terminan con danzas desordena&lt;las y embriaguez .general.

*
••

En las provincias vascongadas, debemos señalar algunas prácticas curiosas.
. ~n las ..:ceremonias fúnebres, el presbítero dice la misa.
dirigese u. los fieles terminada ésta, y señala á cada uno la
cu~ta que debe pagarj la tarifa varía, según la sit¡iación
social que ocupaba el difunto¡pero hay un mínimum expresamente indicado que 'varía entre uno y tres francos.
Depositan todos su ofrenñ~
en el platillo de la colector~
que lleva nota. exacta de lo
que da cada l-··'), y en caso
de que la conti·ibución de álguien no llegue al mínimum
fijado, se le devuelve al domingo siguiente de dna manera pública.
Estando alejadas unas de
otras, las aldeas vascongadas
acostúmbrase que la familia
del finado re~a después de
las exequias á los concurren•
tes para una Comida común
y aun que les haga algunos
regalos. Al fin de la comida
llega el cura, quien después
de hacer el panegírico del difunto Y alabar las cualidades
ge_nerosas de los presentes
los excita á mandar decir misas por el descanso del muer-

•

En cuanto á los funerales de un Jedive de Egipto reproduciremos la descripción de los efectuados en h~nor
del último soberano:
(!El féretro, cubierto con riquísima cMhemira blanca
de la India, bordada con palmas rojas, sobre la cual se
habían depositado las armas; el uniforme del finado e~
llevad~ por oficiales .de la guardia real, delante-de los
cu_al~ iba Su Alteza el Jedive, escoltado por el alto Com1Sar10 otomano y los príncipes de la familia. Entre la
comitiva, marchaban algunos individuos con hisopos que
roci3:ban á la multitud con agua bendita y perfumada:
advertíans~ también mu(!hos (1rezandero8}, y niños que
llevaban eJemplares del Corán sobre cojines de torciope-,lo bordados de Ol'o.
. uUna nota más pintorezca aún la daban los búfaJoaque
iban detrás del cortejo, destinados ~l sacrificio después
de los fanerales, y cuya carne debía ser distril&gt;uida entre
los pobres.u

••

***

Nos falta espacio para hablar de otras regiones dél país

y de otras coni:arcas del extranjero. Hemos procurado
co11.densar hasta donde era posible nuestra desc,ripción,
deseamos que éste resuinen satisfaga á nuestros:lectores 1

•

:-roHBA DE UN JEFE NEGRO EN EL CONGO •

•

•

�ELl\fUNDO.

3

¿'.-'Ínérirti para loli amerirnnoli .. ,.... hrl tlorte?

µalítim Qiírnrntl.

~ estos últimos tiempos, y e:on motivo de 1a euestión
eurg1?a entre Venezuela Y, la Gran Bretafia y también con
relac16n á la guerra cubana, se ha echado á vOlar la doctrina de l\Ionroe: América para los americanos.
Sucede con ésta, como con otras muchas frases que á
fuerza de querer abarcar mucho, ne dicen nada. ¿Qué

RESUIIE~.-Lnglaterra y Rusia en el extremo orr.nte....:m.
flcnltades flrltánicas por todas partes.-¿Cómo se resolve-ráu?-lnes¡,el':\da cris.is ministerial en Francia.-Nuevas atrocidades de los n111sulmanes.-lndefinida situación
de Armenia.

en largos af'ios de lenta y eficaz lucha, para extender sus
domimos y hacer ondear su orgulloso pabellón en toda la
redondez de la tierra. Y así, obligado por las circunstancias tendrá que dar solución pronta y füdl á tantos y tan
variados asuntos internacionales como en el momento reclaman su atención. Ni el inglés más optimista puede
pensar en q11e por todas partes saldrá triunfan~e su querida patria: algo habrá. que ceder, algo que ceJar ~n s_us
pretensiones, si no quiere verse envuelta en comvhcac10nes sangrientas, que por lo numeros~ y extendiW!-8, podrían derribar el colosal poder de la primera potencia marítima.

8

•

quiere decir América para los americano~? -~ué el continente americano debe rechazar toda int1uencia procedeutll del Jada de allá del Atlántico?
Ligados como se encuentran actualmente los pueblos
por la conservación de mutuos intereses, sería una locura elevar una muralla chinaque nos aislara del movimientq general del mundo.
.
A.sí la influencia comercial, la que se relaciona oon la
exploiaci6n de la riqueza pública, la que atañe á la inmigración, s~ría una torpesa rechazarla. América, en eRW
supuesto, no es para los americafios¡ es para todas las naciones del universo que pretendan sostener un comercio
activo en 'nuestros puertos, radicar en el continente empresas nuevas, invertir capital~s y remitir colonos.
¿Pero debe t?n~nderse la doctrina Monroe en el sentido
de rechazar toda in~rencia europea que atente á. la soberanía de las naciones del continente, que vulnere sus
derechos y que deprima sus libertades? En este caso, es
decir en el caso de la imposición brutal del fuerte contra
el débil, debemos sostener esta doctrina que serviría de
equi)ibrio en las grandes voracidades de los P,Ueblos,
pe~stentes aj.'111 en estas postrimerías del siglo XIX que
debiera ser patrocinado por la Libertad y por el Derecho.
El hecho sensible que n_o hay que perder de vista, es
el d~ que los Estados "C"mdos parecen ser los encargados
de eJecntar esta doctrina. Para México esta actitud asumida :ror 13: gran Re:i¡n1blica1 es una espada de doblé filo,
que s1 pudiera servirnos de defensa en cualquier con-·
flicto. con el viejo mundo, ·llegaría tal vez á herir nuestra
propm carne.
Es indudable que el apoyo moral prestado por nuestros
vecinos del Sorte, resultó aJtam.ente fa,·orable á los intereses nacionales durante el imperio, y el partido liberal
pecaría de i~gratitud si así no lo reconociera; pero tamb!én es prec1.so recordar la .declaración hecha por el gobierno amencano en el r~1ente conflicto entre México y
Guatemala.
El sefior Mariscal fué bastante franco para hacer saber
la resolución de los Estados Unidos en este asunto: la nación gigantes&amp; no quería la guer1·a y se encontraba dispuesta á. evitarla á todo trante. ¿Es esto América para
los americanos? ¿América es pai-a los americanos .. , ... del
Norte? Ehtonces, esta arma poderosa giraría como úna
veleta y el viento dominante se1·ía el determinante del
blanco escogido sobre el que dirigir la acerada flecha.
¡Poderosos seríamos si en nuestras roanos estuviera el
arco! ¡Ay de nosotros sist:l vol-?iera en contra nuestra!

•
•

•

•

&lt;fl Ullfül 1J d DÜcttanti511tlJ.
Acaba de darse á conocer el resulta'lo del último censo de la ciudad de México: el vecindario se eleva, según
computación de datos, á. la cifra de 344,000 habitantes,
en números redondoe. El censo de 18HO nos ofreció ...... .
326,000, y de este número quedamos muy desctmtentos,
por juzgar que la población era muy superior al total presentado. Después de cinco años hemoa intentado hacer
nuevamente el recuento, y sólo hemos obtenido 18,000
habitantes m~s. Es decir que el amento de población es
de 5.52 cada cmco años, lo que es bastante mezquino pa•
ra una ciudad en la que se llevan rápidamente á. térmmo
los últimos progresos de que dispone la civilización.
Ahora, como en 18001 pensamos qUJ,: el resultado del
censo dista bastant~ de a.cercarse á la cifra verdadera de
población. Es posible que en determinados cuarteles los
trabajos ce.usuarios se hayan ejecutado con minuciosidad
y esmero¡ pero informes que en lo particular hemos·recibido, nos hacen pensar que no en todos los barrios de. la
~pita! se ha ó~ervado el propio cuidado. Nosotros .hubiésemos preferido que estos trabajos hubieran sido pagado~, porque las ?Omisiones honoríficas, de las que ya
en numeros anteriores hemos hablado, son rara vez atendidas con la dedicación que es de desearse.
Estas economías resultan contra11roducentes1 y la may~r parte &lt;ie los ciudadanos agiacuul,os con el nombra•
rme!1to de~mpadronadores 1 son hombres que necesitan
su tiempo para atender á sus obligaciones, y sería ridículo exigirles el heroísmo de imponerse una tarea gratuita
en perjuicio de ·sus intereses.
El censo último lo juzgamos de resultados irúeriores al
de 1800 vcrque hay que tener en cuenta que los días en
que se Íuzo el:empadxonamiento, la población era invadida por las numerosas peregrinaciones que acudieron á las
fiestas de la coronación. El aumento de 18,000 es, pues,
ilusorio, y una vez más han salido defraudados los ensayos para formar una estadística correcta, indispensable
á las nec~idades del país.
Es triste observar que al lado de nuestros innegables
progresos nacionales, permanezcan sin expansión elementos que la República ha. menester desarrollar para
su prosperidad y enriquecimiento.
En materia de censo nos hemos entregado á una suerte
de dilettanti.smo de buen tono que nunca habrá de conducirnos á. la solución del anhelado problema.
Para remedip,r estos males, nos ocurre proponer que
los propietarios de fincas urbanas sean los encargados de
hacer el censo, rindiendo informes sobre los inquilinos que
habitan sus casas. Nadie mejor qqe los propietarios se
encuentran en aptitud de pr-1porcffinar estos datos, y su
intervención en el empadronamiento será de suma utilidad. Si á los informes de los propietarios se une un grupo de empadronadores, cuyos servicios fuesen remunerados en lo que valen, llegaríamos á obtener un resultado
satisfactorio.
De lo contrario eeguiremos edificando en el aire.

•

•

r 3 NOVIEMBRE, 1895.

1895.

Grande y general alarmh ha producido en la prensa. y
en lQS círculos oficiales de la üran Bretaña.1 un mensaje
en_viado de Hong-Kong al 1'imes de Londres. En él se
**
asienta que un tratado secreto concluído entre Rusia y
Apenas inauguradas nuevamente las tareas l~gislativas
China, pone al celeste imperio casi á merced del gobierno del parlamento francés, antes de que pudieran. verse las'
de t\an Petcn;burgo, asegurándole ventajas y _preeminenque reinarían en su seno, á propósito de los
cias políticas y comerciales, que no ptteden ser transmiti- ·tendencias
asuntos que preocupan en la actualidad :'i. los políticos eutidas á otras potencias aunque aleguen la cláusula común ropeos una agresión brusca é inesperada de le»:! soci_alisde Jos con veníos internacionales de 1a nación más favo- tas co~tra el ministerio lUbot, lo ha derribado al pnmer
recida.
dejando absortos á los que de cerca 6 de lejos siYa aparece claro y evidente el objeto de Rusia ál inter- empuje
Ja' marcha de la gran República Franqesa. Nada vavenir omi!!tosa y desinteresada.mente en el arreglo de la guen
lió al ministerio, compuesto de los elementos más sanos
cuest.ióu chino-japonesa; ya se palpan las 1niras que la del
país, para e\'itar su &lt;:ªí?a: ni_ la alianz~ franco-ru~a
guiaron al exigir la revísiún del tratado de _Sbimonoseki hecha
palpable en estos ultunos tie_mpos; m_ 1?- presencm
que puso fin á la humillación de los chinos y á la altivez del príno.ipe
de Lobanoff en las mamobra.s m1l1tares de los
de los japoneses; ya no pueden oculta.rae á nadie las tenquet~nto h~lagó_ el sentimiento nilcio~al ; ni l!ls
dencias moscovitas en el conflicto del ~xtremo Orient.e. Vosgos,
reciente~ glonosas victorias de Madagascar¡ m las sa.t 1st-e habla ya de otro imperio t:lnfermo y caduco al que factorias explicaciones que dió en ple..nacámara el lfjnishay que tmn::;funclii· la sangre vigorosa de las nuevas tro
de J usticia1 contestando la agresiva interpelación del
razas; i:;c insimla la idea de que los innúmeros súbditos
socialista 1\1. Romannette, todo fué inútil, y á
~del Hijo del Cielo no constituyen una nación organiznda diputado
pesar
del
prestigio
que rodeaba al gabinete de Ribot, se
y compacta, 4ue muy al contrario, la última guerra que
negó por-una gran mayoría el voto de confianza que so íné para él los perpetua y colosal derrota y los recientes dis- le
licitara en el asunto de los ferrocarriles del Sur de Friinturoios que lum estallado repetidas veces contra las mi- cia,
ha estado bajo d dominio de los tribunales comusiones cristianas, á despecho de las débiles v tolerantes nes, que
y para no mancharse con el lodo que salpica este emautoridades, han venido &lt;Í demostrar que aqÜello es una brollo
no mur limpio, ha Jll'ésentad.o su dimisión, retidnagregación disímbola, una acumulación heterogénea de dose los
mimstros, orgullosos de haber cumplido con su
pueblos y de razas, dtmde la autoridad superior tiene
tanta menos acción, cuanto más alejados estan del po- deber.
de f.ronda hása levantado con la inopinada crider central, y donde el capricho· y la ambición de los sis,Yiento
y ya se deja sentir la influencia de lo,s element_os ramandarines tienen miís alcance que los rescriptos del dicales
más avanzados con el hecho de que el Presidente
Emperador. De ahí á pensar en el desmembranuento del
ha llamado á 1\f. Bourgeois, lemler aemísocialista,
dilatado imperio Chino, no hay más que un paso, y ya Faure
que organice el nuevo ministerio. ¡Qué días de so•
se piensa e1t la dh•.isión y partición de esos dilatados do~ para
minios, para hacer la respectiva diferenciación de pue- bresalto, y acaso de luto y amargura esperan á Francia,
blos y naciones, que por tantos siglos han estado fuera si no modera sus ímpetus arrebatados, y se entrega en
de la comunión general de las potencias occidentales, re- brazos de los utopistas que quieren avanzar más de prisa
de lo que permite el orden regular de los sucesos! Qué
pi;esentañtes geuuinos de l:i civilización moderna.
Por de pronto el imperio del Czar tiene derecho de ex- sumbras tan obscuras se bosquejarán en el horizonte potender sus ferrocarriles estratégicos ,t través de la 1\fand- lítico si suben al poder los hombres de la reimicha, que
churia, uniendo su puerto ·de Yladivostock con el impor- precipiten inconsideradamente la temida lucha!
Y el camino est,'i. maleado ya: si el Presidente no disueltante Port-Arthm·, donde, para hacer flotar la bandera del
sol naciente, se necesitó toda la pericia y valor del al- ve el parlamento, y apela á los comicios.populares para
mirante It.o, -á pesar de la débil resistencia que oponían i ...tegrar la cámara con elementos más moderados y hombres de carácter menos explosivo, tendní qne aceptar el
al invasor las, indisciplinadas huestes china.e.
La ocupación de Port-Arthur por loe rusos, que pue- .gabinete qne le imponga la extrema izq1fierda'hoy en esden convertir esa plaza en formidable posición, en forta- pantoso auge, y se verá. arrastrado )I. Faure, mal de su
leza inexpugnable los avances visibles de la influencia grado, á una situación que no cuadra con sus convicciomoscovita en los destinos del lejano oriente, no pueden nes políticas ni con su temperamento de pacífico y honrado burgués. Entonces se en~enará el gobierno las volunser vistos con buenos ojos por la Gran Bretaña que receia. con justicia y se vea amenazado hasta en sns pose- tades de los antiguos legitilD.istas, apenas afiliados (rasiones de la India. Con razón todos los periódicos que lliéB) á las banderas de la República, bajo la administraalgo significan en la gran metrópoli inglesa han dado el ción sabia y prudente de Carnot, se alzarán proyocadores
grito de alarma, y han señalado como casus belli el hecho los pocos partidarios del desahuciado bonapartismo¡ alde que el Czar se despache á su gusto en la política china guien intentará reunir los dispersos residuos de las avenaín contar pa1-a nada con 1a aquiescencia de Lord Salis- tUl'as traji-cómicas de Bouhrnger, y no faltará un campeón del militarismo, que al resplandor de glorias viejas
bury.
.
Difícil r trabajosa se hace, en verdad, la situación del y de oropeles nuevos, pr4c::tenda imponer el peso de su esg~\Jinete mglés, si nuevas complicaciones y compromisos pada en el desequilibrio ¡?eneral de la anarquía.
¿Verdad que es un cuadro muy sombrío en no lejano
nuevos reclaman su intervención, hoyquesusintereses y
su dignidad están aroenazailos en toda la haz de la tierra. porvenir? Y eso que sólo nos referimos á las complicacioUna escuadra inglesa á. la entrada.delos Dardanelos es- nes que pueden ocurrir en el interior¡ que si pensamos en
las del exterior, ya nos parece ver la espada del teutón
pera la sólución que ·dé el Sultán á la embrollada cuestión
armenia, y dad~ la perfidia otomana ínuy larga en prome- pugnando por salir de su vaina, para defE}nder á. sangre y
ter reformas y muy corta en cumplir sus promesas1 puede fuego las conquistas de Bismarck y de Moltke, contra las
necesitarse algo más que una ostentación de fuerza en las utoJ?ias de los radicales y los sueflos quiméricos de los
aguas del Bósforo. Pendiente, como la espada] de Damo- socialistas.
cles, está. sobre Inglaterra la amenaza de la República fran***
cesa de hacer cesar la intervención británica en las orillas
Horrorizan y conturban de manera espantosa las notidel Nilo, y si como es de pensar el gran imperio de Nico- cias
que llegan de Constantinopla, narrando las atrocidalás II toma cartas en el asunto á favor de Francia, no será des que cometen y siguen cometiendo los feroces musuluna colisión sin importancia laque sobrevenga, sino acaso manes contra los armenios cristianos. E~ incendio, el
la guerra continental, la formidable conflagración que á pillaje, la brutal violencia, el asesinato á sangre fría son
Europa entera amenaza.
hechos ya comunes, crímenes horribles que se cometen á.
Pendiente está tambien de solución la disputa con el diario
en los pueblos indefensos situados entre Erzeróum
Brasil, por los pretendidos derechos alegadoe á la posey ·Trebizonda. No parece sino que los rebeldes súbditos
sión fe la Isla Trinidad. La cuestión apglo-venezolana de
sublime Puerta1 para corresponderá las seguridades
toma cada día más serio cariz, y por último no es difícil 9.uelaha
dado el Sultán de mejorar la situación de los crisque ocurran nuevas dificultades con el gobierno de la tianos
en Oriente, se levantan iracundos, y desmienten
U ni6n americana á propósito de un territorio disputado
las promesas oficiales con su salvaje crueldad. Y las p0por las autoridades de Alaska y sns habitantes que no tencias
occidentales que han prbtestado en nombre de la
quieren consentir que ricas ·minas de oro recientemente civilización
contra esos bárbaros delitos, pero que se pagan
descubiertas queden bajo el dominio británico á. favor
mucho de las dulces notas diplomáticas que les envía el
de un pequeño avance de la línea fronteriza, que ha mar- gobierno
miran tranquil~ degollar á sns
cado los límites de la América Ingteea y la antigua colo- hermanos,dey Stambul,
no se apresuran á. intervenir de modo más
nia rusa.
e:ficáz para hacer cesar tan inicuos :;i.ctos que· escandali¿A dónde va ú parar Iuglaterra con tan complicados
al mundo entero. .
asuntos que reclam~111 su activa intervención en Europa zan
Es que le han tomado el pulso al caduco iiilperio bizanpara mantener con dignidad la gloria de su bandera, des- tino,
y aún no se marca la agonía; es que no ha sonado
preciada por el musulmán¡ en Asia, para sostener su presl::íora del repartimiento de esa pingüe herencia, 6 que
tigio y no perder la ocasióh de adqtlirir un palmo de te- la
no se han puesto de acuerdo en las bases de la desmemrreno, una esfación carbonífera siquiera en el golfo de bración
mahometana, y cada una de las altas partes conPetchilli; en Africa ph.ra no dejarse arrebatar su influen- tratantes
exclamar en la hora del reparto el nómicia y supremacía en los destinos de Egipto· en América nor leo, elquiere
sumjortUJr de la fábula con la ronca voz de
para enseñar á las naciones neo-latinas có~o procede la
fuerza cuando quiere arrollar al derecho y en todas par- susY cañones.
así sigue la misma escena: los fa111íticos turcos ma•
tes para demostrar que no abandona su tradicional políé incendiando, los diplomáticos formulando estéri•
tica de absorción y sus miras ambiciosas? ¿Cólllo podrá. tanda
el gabinete del orgulloso tori1 atenderá lag-rita de la pren - les protesta.is, y el Sultán mmtiendo promesas y aplazan•
sus planes de reforma indefinidamente.
sa1 á las protestas de los ciudadanos y á la agresión de las do¡Qué
honra para los verdugos! ¡qué felicidad para loe
potencias, más ó menos comprometidas en herir al inglés que
alcanzan la palma del martirio! ¡Qué oprobio para loe
ó en evitar sus tiros?
De un lado se ve arrastrado el gran imperio británico flamantes apóstoles de la buena nueva en las codiciad.a-E
en tm camino que no previera en sus aventuras de con- riberas del cuerno de oro!
X. X . X.
quista, y del otro lo invitan con violencia á tomar serias determinaciones, para no perder el trabajo impendid
30 de Octubre de 1895.

ELl\fUNDO.

9

•

.

•

•

NoVIEMBRE,

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•

~¿(~
l.

,.

(!ostumbres ael aía ae muertos.-{b2é¡iico.
(Dibujo de D. Leandro Izaguirre.)

'

�3

3 NOVIEMBRE, 1895.

EL MUNDO.

SE.GUNOA. Sl!RlE..

EN LA TUMBA DE MI PADRE.
¡Oh mi padre! te imploro y no respo:pdes
Cuando siempre acudiste á mi ~clamo,
y en la lóbrega fosa en que te escondes
Me imagino que vives y te llamo.
Surge, escúchame, cura mi tristeza;
Con tu voz elOOuente dame brío,
Vuelve á ungir con tus besos mi cabeza
Y estréchame en tus brazos, padre mío.
Con un destino adverso siempre en guerra
Ya zozobra la barca en que navego
Y 11in f~ ni esperanzas en la tierra
Buscando amor á tu sepulcro llego.

Publicamos hoy el grabado que representa un ma~~
nifico cuadro tlel aplaudido pintor Mas, en que copio
la biblioteca de nuestro Ministro en Madrid. El cuadro
. es mao-nifico .v obedece á la moderna escuela realista
en la que se pinta lo que se ve y no lo que hay.
Los efectos de perspectiva1 los toques de luz, la verdad en el colorido y en el conjunto, llaman la atención
del menos entendido en pintura.
El General Riva Pahlcio es en la actualidad Presi·
dente del Círculo de Bellas Artes y la verdad es que
lo quieren IDucho los artistas españoles, entre los cuales descuellan hoy Carlos Hes como paisajista de nota·, Cecilia Plá en cuadros de campaña y escenas mi·
litares; Luis Saenz como retratista y Tomás Martín Y
Casimiro Saenz como intérpretes de la naturaleza.
El cuadro de Mas ha sido en los días que estuvo expuesto al público, aplaudl'do por todos los que lo han
visto.

.

Quiero tu bendición y tu consejo
Me faltan tu ternura y tu cariño
Y yo, q_ue ante los jóvenes soy viejo
Sigo para llorarte siendo niño.
Extiende v dame la sagrada mano
Que fuet'a ~i sostén, mi sola egida,
y en la cual con mis besos pagué ufano
Las :primeras caricias de la vida.
Si tras los a.ñas de orfandad no queda
Nada en la fosa que te guarda muda
¿Porque tu voz me finge la arboleda
En esta agreste soledad desnuda?

¿Por qué me engaña tanto mi deseo
Y el cielo azul con explendente brillo
Me finge tus miradas y te veo
y me c0nmue.vo y lloro y me arrodillo?

Me apartas de la senda peligrosa,
Me encaminas al bien firme y sereno
y como fué tu muerte tan hermosa
Para .que muera así me tornas bueno.
En mis noches de insomnio y de amargura,
Con invisibles alas has venido
•
Y en el ambiente de mi alcoba oscura
Te he mirado cruzar sin ser sentido.
Y he soñado feliz en esos días
De la ardorosa juventud pasada
Cu,ando el hogar completo presidías
Llenándolo de luz con tu mirada.
Hoy .. .... nada queda e~ pie ...... ya está desierto
El nido antes alegre y envidiado;
Miro en mi derredor y ya está muerto
Cuanto fué más amante y más amado.

BIBLIOTECA DEL GE~;ERAL

RrvA

PALACIO E.~ MADRID.

(Cuaoro de Mas,-Fot. de)Moni._)

VEN !.~-Para

''El :Mundo.''

Ya. que el tiempo ha corrido, ven,y espía
Lo que fuera t.u hogar; no temas nada;
No hallarás quien te grite: ¡madre mia!
'
Eres más que una muerta una ol,vidada.
En un abismo azul-de castos goc:ea
Juegan' los niños que serán mi gloria¡
Ven, mírálos de frente ¿loa conoc~? .
¿NO ha perdido sus rasgos tu memona?
Entre tú y estos ángeles no haylazos;
Temprano Dios los apartó del cieno;
Ninguno durmió nunca entre tus brazos
Ni probó la ponzoña de tu seno.

Sin mancha está la sacrosanta herencia
Que nos legaste ayer y nuestro anhelo
Es cruzar como tú por la existencia
No· viendo el bS.rro sino viendo el cielo.

Cuando en sus cunas solos han dormido
Yo he sido su guardilin y su embeleso
y nunca, ni soñ:indolo, han sentido
Sobre sus rostros tu infamante beso.

Si al polvo de la fosa que _te encierra
.Bstá mezclado el polvo de tus huesos,
Deja pegar mis labios á esta tierra
Y cubrirla de lágrimas y besos!

Por eso tienen puras sus mejillas
y eR este hogar tan triste como quieto
No aprendieron á orar en tus rodillas
Ni te deben la luz del alfabeto.

Déjame refrescar la frente herida
En este blanco marmol y llamarte
y soñar otro mundo y otra vida
En donde pueda verte y abrazarte.

Ven 1 míralos de frente;.• su ternura,
Su noble corazón, su nom ore honrado
Lo deben á mi solo, no á la impura
Que vendiera su cuei-po en el mercado.

Déjame delirar y á nadie asombre
Esta santa locura del cariño,
Son sagradas las lágrimas del hombre
Si las derrama con la. fe del niño!
JuAN DE Dios PEZA.t

Ellos ignoran tus siniestros dramas,
Tus hechos oprobiosos, tus orgías
Y son felices porque no los amas;.
¡Si los amaras tú, los mancharías!

•·

EL,MUNDO.

RESCMEN

La oración tiende sus aJas diáfanas al cielo como tina alondra que busca el nido. Hay
en las pupilas lágrimas cuajadas, y en la
fresca boca rosada, palpita la doliente estrofa como una gota de rocío en el- cáliz de
una campánula. Rezar es huir muy lej081
muy lejos, allá donde ~l;manto azul del Infinito se desata en lluvia de estrellas.
Y el espíritu cruza en un ágil vuelo de golondrina aéreos
palacios, marmóreas escalin~taa, amI?lias llanuras d:e 1~;
viaja asciende. Orar es subir: á. los cielos van las cwt4lacion;s de los astros, los tibios alientos'(]e las flores, el h1m..
no de la vida, y por invisibles ·eEcalas y por .ignorados
puentes sube hasta confundirse_ en el !deal Et~rno. Orar
ea para loa huérfanos ac_ercarse á la madre ausente¡ es emprender con ella un diálogo 13in palabras, besar su fr~te
pálida·-0i_rcuída por una aureoll\. de canas. ¡Buena oración 1
Erea el hilo misterioso que nos une á las almas lejanas, á.
los espíritus idos. ·¿Se puede vivir sin recordar? Y el recuerdo ¡¡io es·ora.ción? ·Todos oramos· hasta los que.~º
saben orar, oran. Oración es el ósculo de la madre al h1Jo,
la primera confesión ruQOro.sa de la mujer amada, la lejaM
na melodía que nos arranca lágrimas, la.estrofa del poeta, el rumor de las frondas, la vaga tristeza con Que nps
aproximamos á. un sev.ulcr~. Amar ......orar: ¡¡ioeslo m1s•
mo? Oh tú, bella. visión &lt;!e los pasados ~as, la grácil _viña de resplandeciente mirada, tu plegar~a -~ el c~1~0
que nos conduce al Bien, al eterno, al in:fimto Misterio
que flota en el universo. Pensar en tí es también rezar.
Porque te a:mamos, porque tu faz viene 11. interponerse en
nuestro sueño, eres nuestra. Sube, asciende, ora ......

Guadala.jara, Octubre 26 de 1895.
Sr. D. CarlosSommer, Director General de "La Mutua.;_Mé.xico,
Muy Señor mio:
CUDlplo un deber de gratitud á. nombre de la Sra.. Trtnidad Her•
nández, viuda de AoUña, de dar á. usted las grn.cias por el pronto pago de $5,000 cinco mil pesos de la póliza. número 312,092, bajo la cual
esaivo asegurado el Sr. D. Inocencio Acuña, de La Barca, á. favor de
sus hijos: pues hoy he recibido del Banco de Londres y México, en
esta ciudad, y en presencia del Notario Pú.bil.ico Sr. Lic. Fernando
Cs.stai'ios, el importe de 85,000 cinco mil pesos de dicha póliza, cuyo
Importe lo recibi como apoderado de la señora viuda de Acuila. Me
es· satisfactorio recomendar al público, una Compañia como "La
Mutua de Nueva York, por la suma eficacia con que procede al arre•
glo del pe.go de sus pólibs, enviando prontamente sus empleados,
tanto pa,ra el levantamiento de la.s pruebas de muerte, como para el
pago respectivo, siéndome sa.tisfactorlo decir á. usted que exactamen•
te un mes despues de muerto el Sr. D. Inocencio Acuila, de.ba esa
respetable Compañia, la orden de pago por telégrafo desde Nueva
York; sin que las tramitaciones para dicho pago, hayan tenido el menor gasto pe.ro. los interesados.
•
Recomiendo, pues, al público y en :particular A los padres de familia., á, una Compañia tan sol vente como "La Mutua," pues m1a. póliza. en dicha Compañia es sin duda ninguna una Caja de Ahorros;
mientras se vlve; y el sostén de los hijos, despu~s de muerto el buen
padre previsor.
Soy de usted afectísimo at.ento s . S.-FR.uiCISCO GONZALEZ PA·
LOMAR.

•

De los acontecimientos de la semana.
El do~ingo úl~in:io tuvo l~ar en C~yoacán la apertura del segundo Concurso de
Ganadena, presidiendo la maugurac1ón el señor Ministro de Fomento.
Muchos ganaderos concurrieron al certámen, que se cerró el jueves· y se dier on conferencias relativas á asuntos rurales.
i

. ~l Maestro D. Vicénte D'Alezzi~ esposo ele la Sra. Soledad Goyzueta, falleció
tilt1mamente en la casa de su senara, á donde se le trasladó de la Quinta de
Salu;l de Tlálpam.
•
Está. próxima, al parecer, una competencia entre las lineas del Mexicano y del
Interoceánico.
Algunos panaderos de la fábrica de la 3ª de San Juan por cuestiones relativas á aumento de jornal, 11.rmaron el domingo último un 'alboroto que fué por
fortuna sofocado por la (policía.
El nuevo hipódromo del Coronel Pate, en el barrio de la lndianilla, será alumbrado con luz eléctrica.
El sabado de la '.semana pasada, en el templo. de Santa Brigida1 preferido
por nuestra buena sociedad, se verificó el enlace de la elegante y 0o- allarda seM
ñorita Paz Bárroso con el caballero americano Alberto Hann.
E~_ la ceremo_nia ~1ubo ~~ concur!encia tan 1,11:merosa como distinguida.
D10 á los .nov10s 1, beud1c1ón nupcial, el Ilustris1mo señor Arzobispo de México.
Los padr~nos de ~!1-nos fueron el Sr. Barroso, padre de la desposada1 y la Sra.
Parly. Los de velaeion, Sr. Parly y Sra. Ba:rroso 1 madre de la novia.
~l templo estaba ador~ado con profusión de flores y cortinajes, y entre los
asistentes á. la ceremoma, hallábanse muchas familias de la Colonia americana.
Los cónyuges viven actualmente en una elegante casa de Bucareli.
Durante el acto religioso hubo á las puertas del templo un número tal de
carru ajes, como no lo habíamos visto hace mucho tiempo.
Entre los regalos de boda que recibió la novia, cuénta.nse: un aderezo de perlas
otro de esmeraldas y brillantes; un servicio de mesa, de oro y plata· una estaM
tua. de bronce, un grupo de estatua.ria en marmol blanco y muchos otfos presentes tan valiosos como estos.

•

El Presupuesto de Egresos de la Municipalidad de México para el mes actual, asciende á la suma de doscientos ochenta y tres mil ciento sesenta y cuatro pesoe.

INTERIOR DEL TEATRO U"IJABTOLOllis DE MEDINA,n LA NOCHE DEL BAILE.

El lunes último efectuóse en el Congreso de la Unión la velada en honor de
sabio francés Luis Pasteur, organizada por la Academia de Medicina.
Hablaron en prosa-los Dres. Ramos y Gaviño, y en verso el Dr. D. Porfirio Parra, cu.va composición fué muy aplaudida.
~La Señora Ochoa de Miranda cantó con mucha delicadeza el aria del c,Saricen y ccAve
maría de Ot.elo)) y lp, orquesta ejecutó la uMarcha fúnebreii de Beethovenn y la 1cl\farM
cha heróicai, de Saint Sains. El cuerpo de coros de la empresa del Sr. Sieni cantó el
Requi.em de Verdi.
El salón estaba severamente adornado, ostentando negros cortinajes, diversas banM
deras, muchas plantas y. en el fondo un gran lienzo con los colores de la medicina.
En parte visible veíase el retrato de Pasteur.
Presidió el acto el Sr. Ministro de Justicia.

La Legislatura de Tabasco ha reformado su constitución en el sentida de que el
Poder Legislativó .se depositará en una ·sola Asamblea qne se denominará Congreso
del Estado y de que para la elección de diputados, se dividirá aquel en nueve circunspecciones.
·
En el asunto de los hermanos Rowe, se han resuelto ya las apelaciones COn respec~
11. Richard; se ha declarado que se revoca el auto de formal prisión y que se pone
á Richard Rowe á. disY,Osición del Sr. Secretario de Relaciones para lo que determine
respecto á su extradición.
En cuanto á Chester ha sido confirmado el auto de prisión y el que le negó la liber•
tad bajo caución .

to

En las aguas cenagosas de una de las zanjas inmediatas á la garita de Vallejo, fué
encontrado 11. principios de la semana1 el cadáver del Presbítero Fidel Pastor &amp;nchez.
Circularon varias versiones sobre este hecho y no falta quien hzble de asesinato.
Los americanistas que aun quedan en la capital deben hallarse en la actualidad visi~
tanda las ruinas de San Juan Teotihuacán.
Mailana saldrán para Oaxaca, con el fin de visitar las de Mitla.

El Sr. M. de Pradel dió, segun anunciamos, su primera conferencia literaria en el
reatro del Conservatorio, la noche del hnres último. Debido acaso á que esa misma
noche se efectuó la velad.a en honor de Pasteur, los oyentes del Sr. Pradel fueron pocos.
Salió para los Estados Unidos el lunes en la tarde el Sr. D. ,José Jacinto Jimenez1
delega.do de México al Congreso postal que se celebrará en Washington.
Han comunicado de Monterrey que últimamente en elpunt.o llamado Iajarita, jurisdicción del puerto de Matamoros, tuvieron un encuentro dos empleadl)S del fisco
mexicano, con un a partida de contrabandistas que custodiaban un gran cargamento.
En la refriega uno de los empleados perdió su caballo y no logró la aprehensión de
los defraudadores, superiores á ellos en número.
El martes último tuvieron lugar en el teatro del Conservatorio los exámenes de la
clase de piano, sustentados por algunas señoritas conforme á un programa variado.
Hoy se inaugurarán oficialmente en la Villa tres nuevas calles, abiertas ~por orden
del Sr. Prefecto Velazquez
El mismo funcionario ha ordenado que á las mujeres rateras que empiezan á pulular
en Guadalupe, se les rape por completo para distinguirlas.

LA MUTUA.

México, Noviembre de 1895.

11

Es u:n periódico de ín~ole ente_ramente ~stinta de los demás; diario de oportunidad,
ha. sab~d_o aprovechar bien las c1rcunstanc1as y escoger con acierto el momento de su
reapar1c1ón: !lSí. es que, el resultado de la empresa le ha sido favorable. Dedicado á soste~t:r el sentumento espafiol, tan excitado en estos días, ha cumplido, sin duda1 con su·
mis,ión; y empezar de esta !Il3.nera, es1 si no asegurarse para lo porvenir, hacer buen negocio en lo presente. Pudiera ser1 sin embargo ~ue el reconocimiento y la costumbre
alargaran la v.ida de es~ publicación, si al ca~b1ar las condiciones actue..les de la Península cambiaran también las del periódico.

CUADRO PE GABRIEL MAX.
' (Pág.11,0 del pliego fino.)

Los que aun aquí para luchar seguimos
Vemos en tí el amor de los amores
y á tu sepulcro con afan venimos
A dejar nuestro llanto y nuestras flores.

Cementerio de Dolores1 2 de Noviembre de 1895.

En obsequio ~l Gobernador ·del Estado do Hi•:algo,
General D. Rafael Cravioto se celebró el 24 de Oct~bre un brillante baile en el Teatro Bartolomé de Medi·
na. de Pachuca. Del aspecto deslumbrador que el saló~ presentaba, ofrecemos hoy un &amp;'rabaclo que dará
á los subscriptores del l\fuNDO una idea de Ja suntuo•
sida.d de la fiesta.
.
.
El Teatro eleO"ante y coqueto, se encontraba cir•
cunda.do de' diademas de gal·denias blancas Y cameM
lias rojas · grandes hojas de plátano extendia.n sus
brazos Iáhguidecientes y en la techumbre de la ~al1;1una gran guirnalda. de flores frescas se despr~nd1a a
modo de abanico chinesco, de-los focos ell!~tr1cos encerrados en bombillas de color~s. La alfombra, de
peluche roja salpicada de lenteJuelas, real~aba los
trajes claros y los cuellos de náca_r de las bailadoras.
La luz saltaba á torrentes, prP-ndiéndose en los espe·
jos en los cortinones, en los bouquets, en las espal•
da~ de raso. La sociedad elegante de Pachuca y muchas familias de l\lé:Xico 1 se encontraban eµ el Teatro. A media noche se sirvió una bl!-ena c~na en ~l
escenario. Y despuéi; la fiesta t~mo matices caleidoscópicos irisaciones resplandec1en~es, los conffeti
'cayendO en policromo ro~19 sob_r~ las vestes de las dipsas, la. alegna bulhc1osa desparramándose en ondas, l~s flores desprendiéndose sobre marmoreas garganM
tas y ebúrneos brazos, h~st~ que la luz
del alba vino á llamar-¡ mdiscreta. !-en
los puertas del castillo. En esta época en
que todo se aprecia por números, en qu~
la cifra es proclamada como el valor1metro de todos los hechos, faltaríamos á
nuestra labor de dar idea del baile de Pachuca, si no agregáramos que e:l costo de
las flore&amp; procedentes de Jalapa, que fig~raron en este baile, fué de más de dos rnil
pesos. La fiesta completa es posible que
hava costado más de) ",000 pesos.
En la página siguiente publicamos una
vista de la fachada del Teatro y otra de
su interior. el día, de la fiesta.

PLEGARIA.

Es que vives en mi; nada ha borrado
Tu recuerdo en el fondo de mi mente;
Tu cuerpo huyó; tu éSpíritu ha:quedado
A mi espíritu unido eternamente.

1895.

Prrnlilt .-rriíttna.

Biblioteca del General Riva Palacio.

..

~OVIE:MBRE,

Se ha hecho notar que de los estudiantes de 4~ año de Medic'ina examinados el mes
pasado, ninguno ha sido reprobado, á pesar del considerable número que se presentó
á exámen.
Las fiestas de la Coronación han seguido su curso, habiendo sido lo único notabl ·
de la semana última de las expresadas . fiestas, la peregrinación organizada por la
Sras. Doña. María Lozano de Landa y Doña Dolores Barran de Rincón.
Compúsose la peregrinación de la ruayor parte de las distinguidas damas y señoritas
de nuestra sociedad, acampanadas de algunos caballeros .
La función estuvo soleinne1 predicando el Sr. Presbítero Don Diego A.lleriche de 1a
cong;~ación de pasionistas. La orquesta fué excelente.
.
'
A.s1Stieron los !Ilmo. Sres. Arzobispo de México y Obispos de Chiapas y Qldeburgo.
Las organizr.doras ofrecieron á la Virgen una elegante lámpara.
En el Estado de Guerrero, los días 1, 2, 3 y 4 del presente tendr! lugar una maniM
!estación, en honor del Sr. Romero Rubio.
Tomarán parte en ella los clubs liberales, las sociedades obreras, la E-scuela Industrial de Huérfanos y la Representación del Estado.

FIESTAS DE PACHUCA.
TEATRO UBARTOLOMi DE MEDIXA,n EN fil CUAL SE EFECTUÓ EL BAILE.

El Lic. D. José María Ocampo, Juez 7? Menor de esta capital y que últimamente deM
aempeiiaba el puesto de A.s~or en Oaxaca, füé aprehendido en ésta última ciudad por
~xhorto del Sr. Li~. Osorno, Juez 1? de lo Cr~minal di: esta capital. El Sr. Ocampo esM
ta acusado del dehto de falsedad, por haber rntervemdo en un contrato privado sin
conocer á los otorgantes.

�3 N OVIBMBRE, 1895.
EL MUNDO.

12
En la pasada semana comunicamos á nuestros lectores
algunas notas relativas al censo, incompletas como eran
los datos que había podido rec~er el Gobierno del Distrito. Hoy se ~abe algo más, aun· cuando todavía no se
tienen todas las cifras ré:Jativas á. los Estados.
El empadronamiento hecho en el Distrito, arroja las
siguientes cifrns:
,
CAPIT_.,L,

Presentes ........................................ . 330,698
4,442
Ausentes ......................................... .
0,237
Transeuntt-,. .. : ................................. .

Total....................................... 344,377
TAC(;IMY/1.

Presentes ........................................ .
Ausentes ......................................... ..
Transeuntes ..................................... .
Total ................. .

32,042
316

414
321772

TJ,ÁLPAM.

Presentes ................... ....................... .
Ausentes ....... .
Transeuntes ............................. ... .... .

46,368
316
679

Total ...................................... .
XOCHL\flLCO.
Presentes ......................................... .
·Ausentes................................ ......... ..
Transeuntes ..... .

47,363
48,688
961
130
49,729

Total ...... .
GUADALÜPE.

Presentes .......................... ........... ... .
Ausentes.............. . . ........................ .
Traneeuntes ...................................... .

15,821
469
581

Total .................................... .. 16,871
Así, put!s, el número de habitanteR para todo el Distrito, resulta ser: 473,ó67 presentes; 6,504 ausentes y 11,041
tramt•n11tes, ósea 491,112 en conjunto.
De los Estados se han rec¡bido las cifras siguientes:
Estado de Agu1\scalientes: 101,589 presentes, 2,413 ausentes y_ 2,207 transeumes.
Distntode Ario (Michoacan): 38,492 presentes, 37lausentea y 1212 transeuntes.
Estado deTamaulipas: •201,216 presentes, 5,666 ausentes y 2,990 transen ntes.
Morelos: 157,153 presentes, 2.378 ausentes 2,550 transeuntes.
·
Pá.nuco {Yerncruz): 9,914 presentes, 111 ausentes y 73
transeuntes.
Ixmatla.huacá.n ( del mismo Estado): 1,318 preseó.tes y
19 aust&gt;ntes.
Cocula (Jali~o);68,232 presentes 1276 ausentes, y 661
transeuntes.
Tabasco: 126,235 presentes, 831 ausentes y 728 de paso,
faltando en la cifra dos Distritos.
,
Túxpam (Veracruz): 5,4RS presentes, 239 ausentes y
130 transeunt-es.
Valle de Bravo (Estado de México): 41,978 presentes,
187 ausentes y rns tranSeuntee.
Tenango ( del mismo Estado): 64,874 presentes, 609 ausentes y 3M transeuntes.
Tlaxcala:
Presentes.......................................... 163,244
Auseotes ............................ .. ... ~····•··-5,114

El doming·o pasado, con motiYo del aniversario de la
muerte del patriota mexicano D. Pedro Moreno, hubo
manifestaciones patrióticas en Lagos y en el Fuerte del
sombrero.
El Du1uo OFICIAL ha publicado una convocatoria, manifestando que en el artículo 2? del convenio definitivo
celebrado con la República de Guatemala el día 1~ de
Abril de éste año, se consignó una declaración, en la cual
el Gobierno de Guatemala conviene en indemnizar 'á los
perjudicados por sus agentes, siempre· que u.n árbitro
nombrado de común acuerdo, fije el monte de las indemnizaciones.
•
Los reclamantes se sujetarán á un reglamento que se
ha publicado también.

El lunes último, la 1~ Sala del Tribunal Superior de
Justicia, ordenó se notificara á. las partes, el recurso de la
casación interpuesta ¡&gt;ar la defensa del Coronel Romero,
contra la sentencia dictada por el C. Juez 2? de lo Criminal y á la vez para que dicha defensa funde el recurso
conforme á. la ley.
Fundado el recurao, la Sala señalará. día para la vista.
Hase hablado de un contrato celebrado entre la
Junta Directiva de la Exposjción Nacional Mexicana
y una Compañia de ·M osaicos de Filadelfia, para que
la; última se encargue del erµbellecimiento ele los pavimentos y muros que se levantarán en los terrenos
de los Anzures.
La Compañía Campbell and Reil de B&amp;ltimore, se
obliga á proporcionar la fuerza motriz que se necesite en la Exposición.
Una casa americana ha hecho proposiciones para
abrir pozos artesianos.
Las. casas Harrison, Egam, Tharre y Raddy de
Nueva York, han solicitado espacio para exhibir su
maquinaria.
Un comerciante del Colorado se propone exhibir
productos de la Baja California.
A la fecha el Sr. Vizconde Cornely debe haber toma.do ya posesión de los terrenos de Anzures.

PERSONAL.
ING . .ANTONIO DEL CASTILLO.

Acaba de fallecer en México, el ingeniero D. Antonio del Castillo, que era uno de nuestros más distinguidos sabios.
Era un hombre
denaturaleza.de
fierro, y cerebro
deoro:asiesque
á pesa.1· de la
edad avanzada.
que alcanzó, pudo consagrar su
vidahastalosúltimos instantes,
A la investigación científica.
El finado estuvo 20 años al
frente de la EsTot.al ..................... ..... ............. i68~358
cuela de Minas,
Censo verificado en 1892....... .. ............ 156,286
y bajo Su dirección la Comisión
Aumento que resulta ....... ,......... ......... 12,072
Geológica forEstado de Qnerétaro: Presentes 230 812, siendo los de
mó las cartas
la capital 33,569, s\11 incluir la población de Hércules, que•
minera y geoes de 3,165. Comparada la población ac~ual con la que
lógica de la Rehabía e:n 87, resulta un aumento de 10,340.
pública; repreC,mtón •de Sayula ( Guadalajara.): 87,148 presentes. 1, 716
sentó al pais en los principales congresos cientíausen~s 164- transeuntes.
·
Cantón de Cuitlá.n (del mismo Estado): 66,566 presen- ficos efectuados en el Extranjero; era miembro de las
másnotablessocieclade!. científicas del mundo v babia
tes, 1,292 ausentes y 957 de paso.
Cantón de Ciudad Guzmán (de.l mismo Estado): ....... .. reeibido honrosas condecoraciones p·or sus t;abajos.
El pésame por su muerte lo damos no sólo á su fa.
130,878 presentesi 2,169 ausentes y 1,927 transeuntes.
Distrit.o de Jiqui~pa,n (Michoacá.n): 56,819 pre6entes, milia, sino que también á 1;1 Nación.
1, 13a ausentes y 357 transeuntes.
Distrito ele Zit..í.cuaro (Michoacán):-61,638 presentes,
ALFONSO RODRIGUEZ.
678 ausentes y 778 transeuntes.
,
Creemos que en la semana entrante se co1tocerá la ciEn otra partP hablamos de la tragi-comedia de
fra totalde habitantes de la República.
este jóven poeta intitulada , La conjuración de MéEl último _lúnes descarriló cerca de Peñuelas un ti'en de xico,, y puesta en escarga del Ferrocarril C-entral, que venía para MLxico, ha- cena por primera vez
ciéndose pedazos la máquina, y volcándose ocho fur- el sábado de la segones.
•
rna.na pasada, por _la
Resultaron contusos el garrotero y el pasaleña.
compañia del Teatro
El día 10 del me.s en cursoi en la plaza de toros de Pa- Arbe.i1.
clmca, se efectuará un espectáculo de- eegrima y juegos de
La obra fué muy
fuerza, organizado por Mr. Jas. Caroll,. profesor de esgriaplaudida, y el autor
ma y pugilato del Club Nacional Atlético.
En el programa figura un asalto de pugilato que sosten- llamad o numerosas
drán Mr. Clarh .y 11r. Smitb.
veces a la escena.
Hay en aquello deHasta hoy el Gobierno Federal ha ministrado $15,000
para el arreglo de los varios departamentos del Museo Na- fectos inhe1·entes á la
cional, donde se celebró el Congreso de Americanistas. juventud del autor,
Próximamente el seí'ior general Diaz visitará el Museo.
pero también bellezas
que prometen alSe ha hablado macho de un cr(men que se i'ba á perpetrar en Lampazos de Naranjo. Una familia de apellido go mejor para lo fuHoyos, muy numerosa, estuvo á punto de ser envenena.- turo, si el señor Roda con estricnina, que se mezcló por mano desconocida, driguez so nutre en
á los alimentos.
·
la lectura de los buenos maestros.
Aun nQ se aclara el misterio de este crímen.

.

3

NOVIEMBRE,

EL il!UNDO.

1895.

),.

En París, donde no hay cuestión, por frívola qú~ sea,
que no ocupe la atención siquiera sea de la agrupación á
la cual especialmente se refiere, han consngrJdo últimamente las publicaciones literarias, algunas c11lmnnas á esa
institución especial que se llama la Bohemil\.
Se trata de saber si existió primero el huevo, que produjo la gallina, 6 bien la gallina, que puso el huevo. O en
otros términos: se desea saber si fué la literatura la que
creó á. la bohemia 6 la bohemia la que e11gendsó un nuevo género literario.
(
Sin duda en todo tiempo ha habido jóvenes pobres que
se ven obligados á. recurrir á peregrinos expedientes para
resolver el problema de la existencia cotidiana¡ pero es
tambien incuestionable, que·data de Murger solamente,
ese amor propio especialísimo que consii~.te en arroparse
en su propia miseria.
Existe en París una pequeña colonia, compuesta de
dos 6 tre.scientos jóvenes, mas pobres que Job1 venidos
no se sabe como de las cuatro esquinas del horizonte, llenos· de vagas aspiraciones literarias ó artísticas, y que sueñan en sus obras futuras, en el Barrio Latino, itoyendo
crecer sus cabellos.)) Algunos de estos bohemios llegan
muy alto¡ pero hay que confesar que son pocos, pués que
todos se distinguen por su invencible pereza. Su vida es
un problema. Asisten con asiduidad á los teatros, sin pagar por supuesto, y comen y visten ...... como le bon Dieu
les dá. á entender.
En México se conoce tambien esa clase, aunque es mucho menos numerosa. Cuando encontrais alguno de sus
miembros y le preguntais: ¿que te haces? 0.:1 responde:
,·ivo de mis rentas¡ os leé en seguida algun?.:1 versos y
se va.
Hay entre esos bohemios quien vive 1fdearreglos,i (des~
arreglos, diría yó) de obras cómicas y dramáticaij. Generalmente es alg11Il jóven que sabe nn poquito de inglés,
otro poquito d"l francés y otro poquito de italiano y que
realiza la expresión de Horacio.
Pictorib11,3 al.que poeti..8, quidlibil audendi semper fuii a' qua
potestas.
En efe..:to, se atreve á todo y capá.z sería de poner en
verso castellano el propio Fausto de Gcethe.
-~ecesito un arreglo del libreto de Wagner-le dice un
empresario de zarmela. Y ei uarre-glador contesta-Lo
tendrá usted dentro de ocho días.
-Suprime usted la paja. eh? Y muchas redondillas y
décimas: el público gueta de ellas.
El bohemio pone manos á la obra y. una semana después; Wagner ha pasado por las horcas caudinas.
Hay otra especie de bohemios, arreglados á las compaiiías de zarzuela y de verso; pero dé ollos ...... me ocuparé
un día de estos.

•
••
Refiere doña Emilia Pardo Bazán, queá un célebre músiCo alemá.n, consultóle una dama sobre si había. en ella
aptitudes para el canto que pudieeen hncerla célebre.
El maestro, oíi;lo que hubo la voz de la damai iba á contestar con un no rotundo; pero acertó á. clavar sus ojos
caneados de vagar por el pentágrama, en aquellos ojos&lt;iue,
no agraviando, lectoras, lo presente, eran dos luceros, y
...... respondió que sí. Yla damafuéseconvencid.a deque
había. en ella madera para una diva consumada.
¡Oh poder de la hermosura! Y aun reprochan al Areópago, que hayá absuelto á Frinéa.
He traído á colación esta historia, porque me dicen que
en una compañía que trabajará en breve en México hay
una actriz que no lo hace muy bien que digámos;peroque
es tan guapa que dan ganas de comérsela.
El público más mal prevenido en su contra, apenas la
ve en escena, rol,llpe en aplausos¡ el empresario la mima,
y á algunos espectadores se les cae la baba de puJ1l admiración.
Con razón decía un empresario de zarzuela:
-No quiero coristas que canten bieri. Me basta con que
sean guapas.
Sabía ese empresario su negocio.
Porque el público, ayer y hoy, hoy y mañana, mañana
y siempre, ·será adorador de la plá.stica ...... y de los bailables.

•
••

El amor es las más veces el cambio de una contradanza y el contacto de un vals.

•••

La. virtud se remunera á sí misma sin esperar á Dios.

*
••
Elmatrimonio por inclinación, aumenta la inclinación
por el matrimonio.

No lejos de estas líneas ver.in ~el retrato de Ponhcien ·
su auto~.. Este sin apartarse por completo en su obrad~
las t;-id1c10nes de la escuela italiana, da un paso hacia la
música del porvenir.

***

•

TEATRO CIRCO ORRIS.
LUISA !-IJiRTIXEZ CMt\00 DE PrG.\.

He vuelto á ver con gusto á Luisa Martinez Casado
q~e obsequió ultimamente ,t los círculos literarios de l\Ié:
x1co con la represención de la tragedia Virginia de Ta•
mayo Y Baus. Esta tragedia es admirable en todos senti•
d.os, u?e á un phrn bellfsimanente desarrollado, una versificación herm?sísima, bordada de expresiones tan levantadas, tan nbrantes, de auanques tan nobles que subyuga.
Y ~uis~ se identi:6-có con el autor y dió á la heroína de
1a t~edm, combatida por todas las grandes desventmas
una nda ~derosa Y nueva. Luisa tiene detalles de con~
sumada art1Sta, ama el arte como á una porción de su al.
ma Y por él trabaja.
h El ~úblico ?º ha acudido al llamamiento de Luisa; la
1~ d~Jado casi sola; pero no pene la simpática actriz que
e ~ om?fi~rá de nue~o al 9.uerido tn011.$lruo.
'
. l..st.e pubhco es veleidoso como una mujer que uw nerl'IOfi. A~gunos lo acusan de necio, Y yo lo defiendo en es!ª sentido: ~6, no es la nw.&lt;w de eshtpidez humana, que diJo el otro: trnne b~en sentido Y poco á. poco se ilustra.
P~ro hay en él avideces de curioso y caprichos de niño
nnmado. Lo nuevo Jo deslumbra siquiera sea momenMnenmente-; mas t-0rna A amará sus antiguos predilectos.

Artista Dramática.

TEATROS.

,

Ughetto sigue imperando en la escena del
Nacional; deleita y se hace amar. Enfer·
mo y todo, ha continuado venciendo. E~
ta.n ar_tista! Del arte viene1 como dt: una pa.
trw leyana. Hay en todo artista algo de adivino que le hace penetrar los secretos del
autor, lo que la nota vela, lo que el pentágrama esconde a través de su tenue rejilla. Las
notas tienen dos idiomas. Al profano que las
hace hablar, dícenle palabras hermosas mas
para el artista reservan las divinas inti~idadcs, el lenguaje sublime que, oído en la tier~ ha hecho creerá los poetas que viene del
cielo. Y Ughetto ha sabido hacerlas hablar
así; es su amigo. La harmonía en su garganta tiene refinamientos extraños.
~ambien la Sefiorita Capellaro es buena
ami~ de la gama; ante los verdaderos diletta.nh se ha rehabilitado . .lucía, la hermosa
escocesa e~amorada de Edgardo fué su angel
tutelar. Hizola.sorprender el misterio de la
gra:° partitura de Donizetti, y la nota dúctiJ 1
luciente, nítida y casta, surgió del nido Y coqueteó y sm~pir6 y cantó ..... .
.El público se reconcilió con la dii·a· su
frialdad pri~itiva troc6se en entusía.mo'sincero y Ja Snta. Capellaro oyó muchos aplau-

sos.

13
Hubo quien esperase de la garganta de la célebre soprano, undo ultra-terrestre, fenomenal, inaudito: octavaarriM
ba. del de pecho. ~lgo así como la voz unida de los siete
truenos apocalípticos ...... et nascetur ridiculWI mus ......
No es bueno el bombo, señor barón ...... ( no me acuerdo
de ~ué) O menos gritos 6 má.~ oorpulencia, dijo eu cit!l'to
ocasión el león á la rana.
A los artistas que se presentan con modestia, el público los acoge con bondad; pero de otra suerte ...... Sé que
e~ las calles de San Francisco se venden unos silbato.~ dt•
s1rena,y que hay quien los compre.

•••

Una. buena noticia: Virginia Fábrega.,~ 1 no solo es empres~na ! no solo es bonita: ha adela11t,ado y trabaja u&amp;
conciencia.J).Esto me han dicho, por que yo no Ja he visto
Y no la he v1sto porque temo por mi imparcialidad
Si .hubiese estado en el Areópago de Atenas, ab~uelvo
á. Fr.mea con toda. el alma. Cu.m,~ de hlo.~ tfrmpu.~ y de todo.,
los !tempos.'

**
Ví el drama de Alfonso Rr,clríguez,
pnl.-'sto en escena
en A~·beu estos últimos díar-. Pasa por €'1 !a conjuración
cuchicheando prom.e~as al oído cfol hijo de un conqnis~
~ador Y de~pertando un mundo de ambicione,; en el alma
e ~na muJer¡ crece, se agiganta, pero ,:ucumbc. Visto
esta que las coronas en México son de mal agüero: 00
saben sostenerse ni sobre sianes tan hermosas como las de
C~rlota, ni sobre testas tan sof'iadoras como la de- Iturbide.
·
La Virgen de Guadalupe para llevar una ha nece~ita
do de ui:ibi!-ºfiel. Acaso le pes1ba sobre la frente b;ch~
pamdrec1 ir os pesos del celeste amado uy las ro:as fresM
cas e 1a montana,11
~
Desfi!an por la escena en el nuevo drarna pasiones vi
~?rO~\S_-Y fatales; el pl~ de la obra está regul~rrnente ~oor~
ma o, e ~~arrollo, smo muy sobrio, sí tiene una a.-.ra~
dable conc1s16n; la versificación es fluid·1 apasionad;
la ealp~can ~·ases primorosas, junto fi oi:Us descuida'cíal
F.n fin, nrnf: que por lo que es, la obra me agrada
lo ~ue promete el Joven autor, con la lectura de los on'eirnt~stréos., se foi;-ma un prudente criterio dramático
. ran e inmediata es la gloria que el tE'atro ro or~
fü ona, y vale IR; pena de busca.ria por la vía de la obsefvaci6n y e1 estudio.

p,;

nG

*

**

. La sociedad filarmónica de l\Iéxico 1 sigue dando conciertmi .muy buenos, á los que concurre nnca gent.P e
entendida1 qu.e oye con '"erdadera fruición ·los sob'erbi~~
cuadrtetos 'l tnos que ahí se ejt:::cutan. }-:s aquel un públicbo e elegidos y basta esto para animar á. loQ art,·otos de
uena ley.
~
""
Luis de Baviera oía á Wagner solo: he ahf el colmo d ¡
verdadero arte.·
'
e
. No somos n?s~tros como Luis de Baviera y si en el Nacj°nal se suprimiese la mitad del bello sexo que concurre
1
err1.sexo
rían! eo ...... y la otra mitad del sexo bello 1 n o concu-'
y el que esté srn· peead o, que me arro¡·e la primera
piedra.

..

..,,.

Un inteligente amigo, que soñ.6 oyéndola
.
s?bre todo en la incomparable atia del Deli~
rl!', me decía: uVuelque usted á los pies de la.
diva todas las perlas de la escarcela ......
~y de mí, no las tengo¡ ni tengo flores siquiera. El invierno llega y pone mustios los
rosales ..... .
TEATRO PRINCIPAL.
. La ,escarcela ha mucho que está vacía y
A)lELIA MARTIN Gnu1is. Tiple de la Compañía Arcaraz.
nrngun buen potentado de la edad media
puede darme la suya........ ..
N~ es ésta, acaso, la eola causa de que el Teatro de y¡.
f :or lo demás e~ aplauso es flor, la flor que la multitud llamll haya .estado poco concurrido; militan pr.ra ello dos
o iece á.su~ predilectos. Es efímerai pero brillante.
razone~: ~r1mera: el Circo Orrin, que en 86tíoes un horOttaviam agrada porque derrocha su t
nirot ·
it'
esoro; es un ma- no, en mv1e~no es u~a nevera y el espectador se. hiela.
o .simp, ico, un.ptódigo de buena cepa. Allá va to- Segunda; Lmsa Martrnez Casado, es mala empresaria• ·y
do el torrente melódico· allá vá inundand
das 1 á b·t
¡¡
'
o con sus o1ea- sa.ben porqué? Pues precisamente por que es buen¡ a~' os m. I os, enan'lo el teatro. :No sabe él de ardi- trIZ ......
Oh, los artistas son dignos de amor, de admiración y
des mezqmnos que reservan para las grandes escenas las
n~~t-5 de efecto i no pertenece á esa raza de tenores di~lo- de re~peto; pero yo no asociaría al mejor de ellos á una
niA~:~ ~:1:~~'dqu: hac:n d~ su garganta un reserratio. de m1s empresas, ...... si fuese capaz de tener empresas!
0 e pee 0 i smo un sí que ante oídos
Socorro ha tornado muy guapa y ya ama el teatro que
ed.
poco ucados, se le parece¡ mas, que im arta? Todas e~ un amant~ martirizador,. pero muy bello, y declama
sus notas son llenas1 robustas y sonoras P
bien y ...... .tiene unos ojos, que Dios me perdone!. .....
l te la Drog he. de hablar mucho uno d.e estos días. SueE~ señor Du~los, aunque lleva en la cabeza el polvo del
cammo de la i:ida, ha secundado bien á Luisa1 en rirgínia
~ acer una. Aula verdaderamente celeste· pero no es
t:iempre la misma.
'
sobre todo.
Siga trabajando con empeño aquella y tenga fé y haga
. y ~n general, la primera representación de la obra de
erdi,dagradó mas que la última. ¿Declinó el v¡goroso es- suyas l~ palabras del distinguido Maggi: Yo trabajo para
uerzo e todo el cuadro? Acaso.
e~ porvenir, y la breve pero elocuente exclamación amed y á propósi!o de Aida diré una palabrita al director ricana: go ahea.d!
El héroe de Longfellow, decía siempre: excelsior.
::cen~. .ííJese más éste en la indumentaria.. No todo
d I í egipcio á pesar de la abundancia de jeroglíficos Y
**•
e as grandes trompetas ......
Mala suerte han corrido los concertistas de .A.rbeu. y
0
Oio:oª:!i° mis le?tores vean estas notas, ya habrán oído á no los compadezco, por que ellos tienen la culpa. Hicie' esa primorosa Gioconda que con tanta sobrie- ron esp~rar mucho al público y le dieron poco: un plato
da d se nos ha dado.
de lenteJllB por la primogenitura!

i

e:

AmLC'ARE Po.~cIDELl,r. Autor de La Gio&lt;"onda.
(Fot. de la coleccion del Sr. Luis Echcagaray Aragón. )

�3 1'ÍOVIEMBRE, ] 895.

14

EL MUNDO.

mielas de otoño. Los tejidos escoceces de combinaciones muy originales los p~intillé8, el terciopelo dca· · Ifs1mo,
·
1as lanas de color grio. ó. de arenap6á .gran es
zador los tejidos género borra de un F"e 11 o or1grna
cuadr~s color sobre color vienen indicadospara trajes de montar ó de expedición, á pro sito para
resistir 'los efectos de la i~temperie.
.
ranclísima habilidad
En medio de esta orgía de colores y de telas fantasía, se hace preciso poseer g
d
· · guato para 1mpr1m1r
·
· · ai1 vesti'do el ,ello de dist,·oci6n que ha de procurar para 1os suyos 1a ay super10r
ma elegante.
-d
1 á afamada casa de
Hablaremos de nuestros grabados. El traje que copiamos fué constrm ú en a m ~ .
_
.
t
oro
binados
modas de París con géneros de seda de dos colores, art!s t 1camen e c
· Yest1dos. semeJantes se
pueden hacer c~n accesorios de terciopelo liso 6 labrado. El dibujo es excelente para traJe : raso ;eg;o
con raso floreado Se hace dicho modelo ~on ta.ffeta 6 raso ciruela colorada, ahora tan de m \ : ar s,
11 evan
y tela de seda pe~ de muchos colores para las mangas, vueltas, etc. Las costuras en la espa

•

TOMOII

DOMINGO 10 DE NOVIEMBRE DE 1895.

fi\estas de @:aridad en

Luis ~otosí.

TRA.JE DE TERCIOPEW Y AZABACHE PARA CALLE.

ea roona.
La moda está por las restauraciones, y nunca la.afición por lore•
•trospectivo se ha extendido tanto como en este fin de siglo. En un
último im'Íerno, nuestros vestidos pertenecieron al género Watteau, que tuvo grandísima boga. Vestidos, túnicas, batas, aparecieron con los largos pliegues á. la espalda, que el gran maestro de
las .fiestas galantes inmortalizó en s.u «Embarque para Citérea. 11
¿Serán Deboucort, Pater 6 Lancret los que en la venidera temporada inspirarán á los artistas del vestido? ¿Acaso, remontando
más en el pasado, asistiremos á la resurrección de los sunsuosos
atavíos de la reina de Austria?
Mientras aguardamos á que los leaders de la moda dicten fallo
definitivo, veamos qué tejidos estarán en predicamento. Los recibimos por legiones 1 suaves al tacto, finos, tentadores, ligeramente
excéntricos en sus múltiples líneas, y en los colores opuestos, que
se harmonizan con todo de un modo admirable.
Héahí las lanas Arkangel, las Mongolinas de entonaciones suaves, malva, verde de agua, ar.ul celeste, rayadas de blanco; terciopelos:de:Iana, listados Ofelia, ú oro sobre fondo azul; terciopelos
moscovitas fondo marfil; mosqueados de oro, ó fondo azul, sal pi·
cadas de grisó rosa, que servjrán para las elegantes toilettes de los
salones y para los vestidos sin pretensiones de las últimas co-

TRAJE DE C.&gt;\LLE.

SOMBRERO DE INVIERNO.

corctonc1tos torrados, 6~delgados dobleces de la misma tela. Adelante lleva unas grandes solapas ó puntas
onduladas sobre un chaleco de color malva plegado en acordeón, y un plastrón de encaje blanco super·
puesto. Va sujeta estaja.quette en la cintura adelante por dos tiras abrochadas con botones de acero cortados.
Cuello alto de encaje con un gran lazo atrás. Mangas infladas y drapeadas graciosamente.
Ancha falda de raso liso con plieguE'&lt;s de seda labrada á los lados.
Traje precioso es el que representa uno de nuestros grabados. · Se fabrica con terciopelo verde ajenjo, y
el dP.lantero está casi cubierto por aplicaciones de azabache sobre fondo de seda luciente, que se ven también en las mangas y recórricndo la falda en doble tira. Creemos que no necesita descripción este grabado que marca perfectamente la forma de dichas aplicaciones, parte principal del vestido.
El sombrero que publicamos se hace con una forma de terciopelo negro redonda, con las alas muy
encorvadas á los lados y atrás; entre las curvas se coloca una rosa de ancho listón negro entre los
cuales se levanta una aigrette blanca y negra. Caen de atrás hacia adelante sobre una placa larga de azabache, y unos moños de raso negro, dos grandes plumas negras de aves,truz con las extremidades blancas.
Abajo de las alas y en las curvas de los lados se colocan moñas de terciopelo blanco. Todo el derredor del
ala es guarnecida con una tira angosta de plumas.

(!ombate floral en el 'Teatro

ae la F&gt;az .• ,Niña roeaae,rque obtuvo el primer Premio.
(Fotogiafh(de Mendez Herma.nos.)

NUMER018.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo : Semanario Ilustrado, 1895, Tomo 2, No 17, Noviembre 8</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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